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'

(/

I

ARo VI.

MÉXICO, DOMINGO

27

DE ~(A YO DE

1906.

Don Rafael Angelíde la Peña, fallecido el día 21 del actual.

Nm.,-. 22.

�&lt;

El mes de las flores.
Mayo, el poético mes de las flores, llega ya
á su término, dejando buenos recuerdos á
los habitantes de esta alegre capital.
Durante él, ise celebró la hermosa fiesta
del concurso floral, en la cual lucieron su
hermosura y su elegancia las damas mexicanas.
En los templos se contaron por miles 1-as
niñas que fueron á ofrecer fl.orei:-: á la Virgen,
siguiendo una hermosísima práctica que forma y1 parte en todo el mundo de las costumbres del pueblo cristiano.
Los huertos y jardines del Valle han sido
pródigos en rosas, claveles, azucenas, margaritas, etc., y aunque ha sido inmenso el
consumo que se ha hecho, lejos de faltar,
han sobrado flores para todo lo que se ha ne·
cesitado.
¡Con razón los extranjeros que nos visitan
se admiran de esa profusión de flores que
por todf partes se ve, y no sólo en la estación propicia, sino aun en los inviernos más
rigurosos.
Ya en los pueblos de los alrededores, la
animaci6n es grande, habiendo comenzado
en algunos de ellos las fiestas de todos los
años.
olixcoac ha quedado bien con su kerme.~se.
Seguirá Tlálpam, en donde se prepara una
feria, que no dudamos estará muy animada.
Entre otras cosas se proyecta una novillada de aficionados, en la cual tomarán parte
los jóvenes pertenecientes á las familias que
se encuentran veraneando en la pintoresca
ciudad de San Agustín de las Cuevas.
La temporada promete estar muy animada y es probable que para entonces esté ya
en uso la doble vía de México á Churubusco.
Esta 11.breviará la distancia, y hará que
asista mayor í1úmero de concurrentes á las
· fiestas de Tlálpam.

El señor Don Rafael A. de la Peña.
Xo llegué á escuchar en las aulas su voz,
ni la elocuencia que, inagotable, fluía de
sus labios llegó á cautivar mis oídos y mi alroa; pero, cuando hace algunos años, por los
amplioE conedores 6 escaleras de la Escuela
Preparatoria, pasaba junto á mí, advertía en
su mirada el brillo del talento, é inconscientemente, mi alma se recogía en profunda veneración. Lo admiraba yo por intuición.
Muchas veces observé en sus discípulos,
mis compañeros de otros cursos, palpables
muestras del profundo cariño que todos los
de su cátedra le profesaban; cariño que en
sus variadas manifestaciones era siempre un
elogio espontáneo, tri?uto de aquellos j6venes corazones á su canñoso empeño en transmitirles la luz de su ciencia.
Don Rafael Angel de la Peña poseía en
alto grado las preciosas cualidades de un verdadero mentor de la juventud, y, además,
la de hacerse amar por sus discípulos; esto,
á pesar de su carácter incompatible con todo
género de adulación.
Antes de ser profesor de la Escuela Nacional Preparatoria, formó parte del profesorado del~ Nacional y Pontificia Universidad
de México, donde había hecho, con aprovechamiento notable, sus primeros estudios se-

ríos. Estaba á punto de ceñir la borla en esta Facultad, cuando 1a Universidad fué suprimida por el Gobierno. Tuvo también á su
cargo el erudito señor de la Peña el dP-sempeño de dos cátedras en el extinto colegio de
San Juan de Letrán; la de Latín y la de Literatura.
En 1868 fué nombrado Profesor de Lógica
en la Escuela Nacional Preparatoria y poco
después de Gramática Castellana en la misma. Cambió la cátedra de Lógica por la de ·
primer curso de matemáticas, y pasado algún tiempo se quedó con la del segundo y la
de Gramática; en ambas continuó hasta su
muerte. ·
Hablando de esta época de su vida, dice
uno de sus biógrafos:
''El esmerado cultivo que en las aulas hizo
el señor Peña de la lengua latina y de su literatura clásica, no menos que su ardiente
afición y amor á ellas, le condujeron fácilmente á los estudios literarios, gramaticales
y filológicos sin abandonar por eso los que
hicieron siempre las delicias de su vida, que
fueron principalmente los filosóficos y religiosos. En cierta ocasión acometió la empresa de aprender el griego por sí solo, y debido
á su perseverancia y esfuerzos, obtuvo satisfactorios resultados. ''
Como humanista fué Don Rafael Angel de la
Peña verdaderamente notable, pues conocía
á fondo la literatura latina, la española ,v la
.
mexicana.
Escribió numerosas obras sobre puntos &lt;le
filología, gramática, crítica y filosofía; contribuyendo ú difundir sanas emeñanzas con
las que enriqueció nuestra literatura.
Fué el señor Peña desde 1893, Secretario
de la Academia :Mexicana de la Lengua,· correspondiente de la Real Española, y perteneció, además, á otras muchísimas sociedadei:;
científicas y literarias.
Hoy, una familia desolada llora en la orfandad; más lejos. un grupo de discípulos,
que, como en el cuadro de la muerte de Sócrates, uiran al maestro; más allá, los anti. guos amigos recuerdan sus hechos, exaltan
sus virtudes y proclaman que de haberse
prolongado esa vida hubiera recibido mucho
bien la juventud, ávida siempre de ciencia y
buenos ejemplos.
Pero, es Dios quien dispone las cosas; y
al creyente sólo le toca inclinar la cabeza como á Isaac, para recibir el golpe mortal, sin
discutir los altos designios de Aquel de quien
dependen el ser y no ser, la vida y la muerte, el tiempo y la eternidad; de Aquel de
quien debemos creer que todo lo que hace,
es siempre lo mejor que debe hacerse.
El pájaro, al volar de su nido, no deja
hu~lla alguna en ~l espacio; ~ª. luz, extingmendo el foco, deJa que las trn1eblas se enseñoreen de lo mismo que ocupaban las brillantes ráfagas; sólo el hombre de ciencia deja al morir, un rastro brillante en el mundo, algo como una estela perpetua que lo hace vivir en la memoria de los pósteros.
Lloremos al que ha partido, pero no dejemos de recordar con Daniel que en la suprema nox de la humanidad los que hubiesen 1;ido sabios brillarán com.-0 la luz del firmamento.
La boda del Rey Alfonso.

- - - ( : o: - - -

•

El Sr. Lic. D. Manuel Osi~

El señor Licenciado Don l\Ianuel Osit
Caballero, de familia distinguidísimn, n •
el 18 de Junio de 1840.
Fueron sus padres el señor Don An
Osio, ya difunto, y la señora Dofia DolOltl
Caballero, venerable dama, que vive toda
cargada de años y de virtudes.
Hizo sus estudios, con fxito brillante,
el antiguo Reminario Conciliar de México,
la época más floreciente de ese estab
miento, cuando lo dirigía el señor Doctor
1Iaestro Don José María Díez de Sol
Obispo, después, de León, de gloriol:!a y
ta memoria.
·
Concluida su carrera, en aquel plantel,
donde era, entonces, crecido el núme
alumnos de clara inteligencia y en donde
fttndían la luz insignes profesores, llen
humildad y saoiduría, prepar6se para las
das labonis del Foro, en el bufete del señor
cenciado Don Rafael Martínez de la Torre,
tingui&lt;lo jurisconsulto, y recibi6, por fin,
tulo para ejercer la profesión de Abogado
los Tribunales de la República, el día 8
Diciembre de 1867.
En los primeros años de su vida prof
nal, tuvo á su cargo el Juzgado de Pri
Instancia de la Paz, en la Baja Califo
que desempeíi.ó con notable acierto y ap
so de todos, revelando, desde entonces,
más valiosas prendas, que debían hacer
él, más tarde, un juez incorruptible, un
gistrado sin mancha .
Cuando volvi6 á la Capítal, el señor Li
ciado Don Ignacio Mariscal, Ministro, e~
ces, de Justicia, é Instrucción Púbsica, l
apreciador de sus dotes, lo llevó á la Secre
ríade su cargo en donde desempeñó la
importantísim~s.
Poco tiempo después, en los años
1882, ejerci6 el cargo de Agente del Mi
río ~úblico, substituyendo, no poca:, v
con igual competencia, al íntegro é.1lu .
Procurador de Justicia, señor L1cenC1
Don José María Lozano.
.
De allí pasó á la Primera Sala del Tri
El cable ha comenzado á transmitir las nal Superior en calidad de Magistrado Y

;s.

Señor Magistrado Lic. D. Manuel Osio, fallecido el día

dezTacrisoladaJ y/ muy especialmente, su
independencia de todo elemento, que no
fuera la santidad de la ley, el estricto cumplimiento de sus deoeres y el deseo vivísimo de
hacer, sin compromisos y sin afectos, cum plida justicia.
El rudo tmbajo que hoy abruma á la Corte Suprema de Justicia, acabó de minar
su interesante vida, consagrada casi exclusiYamente, para estar á la altura de su misión,
á continuadas meditaciones, á estudios serios
y profundos y á la lectura atenta y escrupu·
losa, que él mismo hacía, de autos y procesos á su revisión sometidos.
Fué el señor Osio un caballero cumplido,
de educación finísima y esmerada, de puras
.Refléjanse en ellas sus vastísimos conoci- é irreprochables costumbres.
Venerói hasta los últimos momentos de su
mtent_os en la ciencia de lo justo, su honra-

elegido, por último, Ministro de la Suprema
Corte de Justicia de la Naci6n.
~n ~ as partes dej6 huellas luminosas de
su inteligencia y ele su probidad sin sombra.
Prest6 á la Patria, al prestarlo á la ciencia
Yal Foro, un servicio de valor subidísimo
creando nuestra jurisprudencia de Casación'.
glorificar su nombre y su labor de
vem~ años, guarda el Anuario de Legislación
YJu1;spru.dencia, obra magistral de los señores L1cenc1ados Don Pablo y Don )liguel Maced~, el tesoro ?e las ejecutorias de la Primera Sala del Tnbunal Superior del Distrito,
red~ctadas ~ uchas y discutidas todas por el
sabio Magistrado, que acaba de bajar al sepulcro.

rara

zz del actual.

vida, á su santa y anciana madre y extendió constantemente sobre los suyo~, 'con ternuras de padre, todo el prestigio de su posici6n v su nombre.
Ft1é un amigo fiel, sincero y perseverante.
Pueden aplicúrsele, sin hipérbole, estas
palabras:
YI'l'AE SUAE YJA \"IRTUS

Cat6lico ilustrado, sin fingimientos ni oste1;1tayiones, vivi6 sujeh&gt;, siempre, á la ley
cristiana.
Sobrellevó con adnúrahle paciencia su últi.ma enfermedad, larga y penosa, y, fortalecon los sacramentos de la Iglesia, mur10, en el 6sculo del Señor, el domingo 20
de los ronientes 1 á las 8 y 10 minutos de la
noche.
El Señor le conceda eterno descanso

C!?º

�LA SOLTERONA

RUINAS DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA.-Efectos de los temblores. Hundimiento
de una c1.1lle.

Ruinas del edificio Flood en Nob Hill. El único edificio que queda en Nob Hill.

Muchas personas preguntaban por qué la señorita
gela }!ajolín permanecía soltera, á pesar de ser en
dora, con su aspecto modesto, sus rizos, y sus he
ojos negros que miraban con tanta dulzura y resign
Vivía en un cuarto piso de la q_alle Boursault en Boti
les, sola con su madre ciega, la que no abando
ni un n¡.omento, no recibían á nadie, y aunque qu~
pasar inadvertida'!, más de alguien pensaba que un ·
terio doloroso sin duda, hacía de esa dolorosa cria
joven todavía, una simple hermana de caridad que
renunciado á todos los placeres de la tierrn.
La familia Majolín era, hace unos ::;o años, una de
más estimadas y ricas de la Provenza.
Desgraciadamente, el señor ~Iajolín era jugador·
recuperar la plata que perdía, se empeñ6 en negoci~
graciados, y cuando vió que la ruina era eminente,,
quitó la vida.
La señora }!ajolín sufrió un doble µolpe con la
de su fortuna y la muerte violenta ele ese ser que labef4
hecho sufrir; pero al que amaba, sin embargo. ¡Ayl
desgracias continuaron. Su hijo mayor siguió el ej
de su padre; concluyó por irse á las colonias, y no se
hablar más de él, y el hijo menor pereció en un accideií
de caza.
La pobre mujer quedó sola con su hija Angela, su
co consuelo, viYiendo en una casa arrendada del an ·
Castillo vendido; las dos se instalaron modestame
viv~eron del producto de algunas propiedades y de
restos de su fortuna. Las penas y las lágrimas bici
perder pronto el uso de sus ojos á la señora ::\Iajolfu,
vista fu é obscureciendo día á día, hasta que quedó
pletamente ciega.
Rin embargo, á pesar de su ai:;lamiento voluntario
de la tristeza, la belleza nn poco seria de Angela y el
plendor de sus veinte años, no tardaron en atraerá
nos jóvenes amigos de la familia; uno fué parti(mlum
más asiduo, su primo Máximo de Grandlieu, que
todo el aire de un gentil hombre lugarefio: robusto,
gre y bien musculado; recién terminados sus
brillantes, de~camal&gt;a en el campo esperando inau
una existencia más agitada y tan fastuo~a como se
permitía su gran fortuna.
Se amaron.
El ingenuo y tierno corazón &lt;le Angela se aLriú á
afección leal; una turbación misteriosa la invadía cu
después de un vals, embriagada de música y de felici
conversaban algunos instantes apoyados en una ven
y cambiaban ahí las flores,que ella llevaba en sn co
y él en su ojal. Tenía además otras alegrías, los l
paseos al través de los campos que el sol bañaba de
silenciosa: y cuando la fatiga y el deseo de considerar
atentamente el paisaje los convidaba á tomar algún
canso, se detenían á la sombra, al pie de los grandes
boles, y como sus almas eran sencillas y unidas, h
han poco.
Cuando la enferma se quejaba tiernamente de q
abandonaban muy á menudo, permanecían los tres
claro salón donde los majestuosos retratos de los an
sados los miraban con una especie de suave indulge
Si Máximo demoraba mucho en llegar, la joven a
zaba hasta el pie de la escalinata, llevando en su .
un ramo de rosas blancas; y mientras él subía, desh
ella de lo alto los pétalos inmaculados; illáximo so
bajo esa preciosa lluvia, como un novio triunfante.
Sin embargo: una sombra invisible para Angela
nazaba su felicidad y su noviazgo. Máximo, alegre Y
vividor, sentía una especie de espanto al lado de I
iiora Majolín; esa efigie de la desgracia le quita ha ,
alegría. Era de esos hombres que hu.ren ele los demál
mo de un peligroso contagio. La joven, muy preoc.
de su amor, no había notado el di~gusto que c.xperi
taba Máximo al lado de la pobre ciega, ó bien ~o
huía ella á los sentimientos ardientes y contemd
su futuro esposo.
·
La explicación tuvo lugar una hermorn tarde en 1
rraza. De Grandlieu tomó las manos de Angefo, Y
primera Yez las besó muy lentamente eon pasión.
- '')Ii amiga querida, le dijo, es tiempo de (¡uc nu .
destinos se unan, puesto que nuestros corazones son
parables. ¿Queréis aceptar mi nombre y mi fo~tuna?
jaremos; tal vez,rolvidaréis vuestra infancia tr1ste YI
de duelos, si mi cariño es bastante poderoso.para ha
agradable la vida.
ILNos iremos al travé¡¡ del mundo, felices de ama

de considerar desde lo alto de nuestro amor diferentes
pueblos y deslumbradoras ciudades.
Yivircmos después en París; vuestra madre se quedará aquí en sn propie~ad y velaremos porque no le falte
nada· creo que estana fuera de su lugar, en medio de
nuestra vida elegante y feliz, donde su enfermedad sería
una nota triste y sombría ...... El mundo no quiere más
que á,·os ...... serhs feliz y festejada y os amaré siempre.''
Muy emociónada, Angela guardaba silencio, la hora le
pareció solemne. Al fin levantó la cabeza y respondi6 á
media voz:
-"Máximo, e&amp;ta noche reflexionaré sobre lo que me
habéis dic:ho y os contestaré mañana ...... Adiós.''
La señorita ~Iajolín pasó una noche dolorosa; cuando su
madre ,ie hubo dormido, r.on esa respiraci6n regular de
Jo~ ancianos que se parece tanto á la de los niilos, la joven se fué Íl su pieza y prorrumpió en sollozos; era para
ella demasiado fnertt' y espantosa prueba para que la soportara sin gritar.
Delante de sus ojos se desgarró el velo, ese velo que
hasta los veinte aiios llevamos delante de nuestros corazoni&gt;s inexperimentados; y el egoísmo humano se le apareció en todo su horror universal.
¡A.Y! su hermoso sueño de niña, c6mo se despedazaba
entre' las garras atroces de la vida; además, era pobre,
bien lo había sentido la tarde anterior en el tono con
que su novio le habl6 de las riquezas; hasta ese momento no había pensado en ellas, ni las había necesitado,
porque el bienestar del campo, con su cielo, sus árboles,
&amp;us flores y su aire, le habían bastado. Veía las obligaciones claras y duras del matrimonio ...... si se casaba, seguiría como mujer obediente la vida agitada de ese hombre; además, le sería necesario dejar á su pobre madre
enfem1a, Yíctima de tantos infortunios y que no podía
pasarse sin sus cuidados diarios ..... .
Su amor propio íntimo se rebelaba también, ¡cuántas
dificultades no sobrevendrían más tarde en su casal ¿no
sentiría pesar sobre sí la vergüe~a de deberle todo, lujo,
carruajes, y hasta sus diamantM y sus vestido.:, á ese
hombre que de este modo sería para ella, no ya un ma~ido, sino un bienhechor? Abandonada y miís desgraciada
todavía, su madre terminaría sus días al lado de alguna
enfermera asalariada, que no reemplazaría nunca á la hija.
Angela lloró durante largas horas; y muchas veces en
medio de sus lágrimas se le apareci6 el aspecto de su alotado padre. ¡Ah! todos los hombres se parecían tal vez y
todos eran los verdugos de sus esposas. Desgraciadas
aquellas que ambicionan las alegrías del himeneo; el
b~en destino de las mujeres es vivir solas y abnegadas,
le¡os de los hombres.
.La aurora la encontr6 presa de estos atroces pensamientos: la calma volvió, sin embargo, lenta y espantosa: Angela había tomado una resólución definitiva; no
se ~aría jamás, permanecería soltera sin más que un so~o º?Jeto: el deber filial cumplido hasta el fin; no dejaría
¡amas á su querida enferma ciega; viviría pacientement~, con la al1Jgría interior de ser profundamente caritahYa.
Al fin se cnraría tal vez la herida de su corazón, y no
echaría de menos nada y podría una noche, después de
hacer su oraci6n, dormirse con sus cabellos blancos
agradeciendo al cielo el haberle concedido la paz del cuerpo Y del alma ..... .
d rro~to e~cribi~ algunas palabras rehusando l~ petició!1
e senor Grandheu. El tono de su carta no admitía réph~¡-~~ seguida realizó los bienes que le quedaban y dccic 10' a su madre que se fuera á vivir á París·, no' no
qu:ria v~lver Ít ver esos paisajes donde tanto había sufri'.lo. la senora ~!ajolín creyó que 0ra un caoricho di\ su hiY8~ confor.mó siu quejarse demasido. ¡Ah! ella jgnoraa 1nmens1dad del sacrificio!
l or eso, esa joven cruelmente herida cerró para siempre su corazón á las cosas del rnundo· su primero ,, (mi1·0 a1
· · manor. es el sello ele esta voluntaria' ~oledad. Su
'.1rer., sola. obtendrá su carifio · su madre á la que no de¡ara
· ' Y a, la que cerrara
' los ojos,' esos pobres ojos
ri . Jamas
~ vados d~ luz desde tan largo tiempo. DespuÍ's, cuanla últuna tarea v el dt'her filial est(,n cnterame11te
1 111
·~ • ~lidos, .\ngcla llaJ'olín, irreconriliahle eon el amor,
' \'l\'I •• '
'ª :::iempre como solterona.

RUINAS DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA.-Edificio del Banco Central, Oakland,
California .

Ruinas del edificio de una de las más importantes instituciones bancarias de
San Francisco.

r· !ª
º

Ricof! y pobres unidos en la desgracia.

t_ ·"'·

�NUESTROS GRABADOS
Vistas de San Francisco California.--Enorme
pareció la catástrofe cuando el cable nos
transmitió los detalles del terremoto é incendio que redujeron á cenizas y ruinas gran
parte del floreciente puerto de San Francisco
California, detalles que al principio juzgamos exagerados. Pero ahora, cada vez que
recibimos nuevas informaciones, comprendemos que no ha habido exageración en la relación de esos horrores ,¡ que cuanto se ha dicho es poco.
Lo que más contrista el ánimo es la relación de los sufrimientos y de las privaciones
que hoy mismo, un mes después de aquel desastre, siguen agobiando á la mayoría de los
habitantes.
El General Greely anuncia que lejos de
disminuir, aumenta de día en día el ejército
de personas desvalidas á quienes sustenta la
caridad de todo el país. Su número se estimaba el 6 de Mayo, en 1~1 ,600 en San Fran~isco exclusivamente. En Oakland y Berkeley pasan de 40,000. El General dice que el
problema es enorme y seria la situación. Parece imposible seguir alimentando á tamaña
multitud sin grandes sufrimientos, por parte
de muchos de los que la forman.
En cuanto á los estragos materiales, lo que
expresan las fotografías que reproducimos dicen bastante.
• Se organiza ya en Nueva York una Compafiía con capital de Sl00.000,000 co n el
propósito de construir la nueva ciudaJ de San
Francisco. No es éste un proyecto que se relacione con objetos caritativo~, sino entera-

mente mercantiles; y á la cabeza de él figuran los principales millonarios de \Yall Street
y de California. La nueva ciudad será edi~cada en secciones, según lo ordena la comisión que tiene á su cargo la dirección de lor,.
trabajos generales de reconstrucción. Para el
caso de que un nuevo terremoto pueda afectar la ciudad, los edificios llenarán los requisitos necesarios para hacerlos menos expuestos á las conmociones subterráneas y separados por anchas avenidas, de manera que en
caso de incendio exista suficiente separación
entre ellos, á fin de impedir que las llamas
se propaguen.
Nuestro país. -Prosiguiendo en la tarea de
dar á conocer todo lo notable que, en distintos géneros, hay en nuestra República, así
como tipos y escenas genéricas, ofrecemos hoy
varias reproducciones fotográficas de Tlaxcala, que esperamos agraden á los lectores.
Como se ve, muy típico es el grupo de los
indígenas comerciantes que representa una
de nuestras vistas.
Proceden de fotografbs tomadas por el
señor Juan Ríos.
El señor Senador Don Rafael A. de la Peña.
- En la revista hebdomadaria que aparece
en este número, nos ocupamos de la sentida
muerte del sabio lingüista, profesor y Senador Don Rafael A. de la Peña, y por lo tanto, creemos innecesario hablar de él aquí,
tanto más cuanto que en nuestra edición
diaria se ha hecho también con extensión y
publicado una biografía del ilustre muerto .
El Congreso Médic~ de Lisboa.-Como es sa·
bido, úllimamente se verificó en Lisboa un
Congreso Médico, al cual fué invitado Méxko.

Nuestro Gobierno nombr6 como
á dicho Congreso á los Doctores Jes6í
zález Urueña, Ricardo Suárez Gam
que Macouzet, Porfirio Parra ( p ........·........ ,,.
Francisco Valenzuela .v Salvador Q
Zubieta.
Según las noticias que hemos pub·
nuestro diario, el Congreso citado lletf(
bo sus trabajos con el mayor brillo y
habiendo concurrido delegados de
las naciones de Europa y América.
Los Congresistas fueron objeto de,
rosos obsequios por parte del Gohi~
milia Real portuguesa. En su honor
braron diversas fiestas, como represen
teatrales, banquetes recepciones, etc.
De los delegados mexicanos, ha
ya á México el señor Doctor Don RogiJ
cou. .et, á cuya galantería debemos
grafías que publicamos en nuestro n6m!Q;
hoy.
El señor Maconzet es un notable
vo, joven aún y que promete mue
vía. Podrá llegar á ser en no lejana
una gloria nacional.
- - ) :o:{-- -

LA ESTETICA FEME
¿Cuál es la mujer que gusta míat....
El sahio profesor americano Ra. .
acaba de publicar un curioso estudioii
las mujeres que gustan más á los
El asunto podrá parecer trivial y h1an•1
tará quie11"responda cou toda la se •

I

/

/~~

"'~·,°\

I

\

El Congreso Médico de Lisboa.-El Rey~Don Carlos de Portugal, la Reina. Amelia. y sus dos hijos.

que ha resuelto el interesante problema: «Sobre gustos no hay discusión. &gt;1
Y, sin embargo, nada menos cierto que
esa vieja afirmación, que nada soluciona, que
nada dice. La prueba evidente de que se escribe y se discute sobre gustos, es que el libro
del profesor Rafford no sólo lo ha traducido
el académico francés M. Taguet, sino hasta
lo comenta y lo analiza.
Oíd las opiniones del sabio y los comentarios del académico.
«La mujer que gusta más no es la mujer
bella, dice Mr. Rafford. La belleza de la mujer
no ejerce influencia en t-1 amor del hombre.Ji
Y M. Taguet agrega: uSoy &lt;le la misma
opinión de Mr. Rafford, pero haciendo constar que este punto es muy difícil de resolverlo
por una estadístic,1, puest&lt;? que el número de
las mujeres bellas es sumamente limitado, y en
cambio, las bonitas abundan. Siendo las bellas
excepciones raras, no hay medio de establecer una equitativa proporción. ¿Existen mujeres bellas sin adoradores?...... No lo sabemos. Si encontramos alguna belleza que esté
«abandonada al aislamiento," puede ser muy
bien por puro azar, y el caso único no nos
probaría nada. Además, la belleza es un punto muy c1mcreto para ser discutido.»
Mr. Rafford opina que la mujer graciosa
gusta al hombre más que la mujer bella. &lt;&lt;La
gracia del rostro, dicP,, y de los movimientos
del cuerpo son los atractivos más poderosos
y duraderos que puede poseer la mujer para
inspirar amor al hombre.»
. Y aquí vemos que el sabio profesor, sin
citar á Schopenhauer, abunda en sús ideas.
El h~~bre eternamente desgarbado, feo, de
o:iov1m1entos rudos y pesados, am11 por contraste las esbelteces y gracias del cuerpo femenino que Diderot definía así: ((La riguro-

=1

Suele respondernos:
-Horrible.
- ¿Por qué? ..... .
- No lo sé; no es una mujer elegante. En
sn casa se respira el mal gusto; sus cuadros,
sus muebles, sus bibelots son cursis .... .. Ya lo
veis, una mujer puede ser guapa, y sin embargo, si no es elego:nte, si no sabes' cand,.er,
no agrada.
Otra mujer que gusta- según Mr. Rafford
- es la &lt;(mujer franca, absolutamente franca.»
Sobre este punto, el sabio americano llega
hasta el lirismo. Y tal vez recordando las
palabras de Plat6n, nos habla del 1&lt;esplendor
de la sinceridad,» con lo que, á creer al sabio, la belleza de la mujer sería la vei;dad
en las bocas femeninas.
Pero, fáltanos saber á qué llama sinceridad
Mr. Rafford . El no la define, y, sin embargo, ahí está el verdadero problema; pues esa
palabra, en mi opini6n, no designa jamás la
misma QOSa. Entre la mujer no embustera y
la absolutamente franca hay un abismo. A una
dama discreta que he preguntado qué enten·
Dr. Roque Macouzet.
día por mujer franca, me ha respondido: ·
Uno de los representantes de México en el
«La mujer que no miente si no tiene inteCongreso Médico de Lisboa.
rés en mentir.)&gt;
Después de esta sincerá contestación, vaya
sa y precisa conformidad de los movimientos
usted á buscar el uesplendor de la verdad,
del cuerpo es la naturaleza en acción.)&gt;
También opina el profesor yanqui que ula que es lo bello, ,1 distinguido sabio.
mujer que gusta, es la mujer elegante, la que
F. MORA.
viste con gusto-y para vestir bien no creo
necesario deciros que saber escoger y adap- -):o:(- tarse los colores es lo principal,-y la mujer
que sait s' encadre-,·, la que da á su salón, ó á
CANTA RCI LLO
su boudoir, un gusto puramente personal, co¿Dices que dicen que ocultos
mo si esas dependencias del hogar fueran
~mstras ternezas atisban?
necesarias de la misma persona."
¡Así es bueno que se escondan
En efecto,cuando preguntamos á un amigo:
Los que temen porque en\'idian!
-¿.Qué fal encuentra usted á la señora X? ..

El CJ1gtdD Méiic, de Ltsboi.- Suión inaugural]presidida por los Reyes de Portugal.

�.7 :'J'lir!1
.
t'.IL1liii
.
'

Palac· SAN FRANCISCO CALIFORNIA, DEBTRUIDO.-El centro de la ciudad destruida. Fotografía tomada desde un edificio c-n ruinas del barrio.Nob Hill.
iode! Ar untamiento. El fuego no llegó á este edificio .- Efectos del terremoto en los pavimentos de las calles.- Ruinas en Van Ness' Avenida. RuiDas de
i uiun ed1fi.010 volado con dinamita.- La Universidad de Stanford. Ruinas de la famosa Biblioteca.-Resultados del temblor en las calles. El edific:o de la
zq erda se hundió hasta quedar sepultado su piso bajo.- Vista de la calle de Calüornia. El Merchants Exchange building á la izquierda y el Hayward building
enfrente.

�- 2b6- 267

--·------·-----..-- - --

- - - ) : o : ( --

....._

________

._.._

.•

.

La mujer hispano-americana
- •·

NUESTRO PAIS.-Tlaxcala. El mercador

NAPOLEON, INTIMO

Los pueblos hispano-americanos. ~
ron un día con la madre pa~ria, ol&gt;eclécjea;
do á la ley imperiosa de mayoridad. Un'-'
de sangre preciosísima inundó por el n•
conti~~nte en la lucha. heroica de aquelláa.
parac1on; sangre americana y sangre~
la, que al fin orearon las auras de la Jllj
honraron los duelos de la mutua a •
Mientras dur6 la enemistad de u1101•
pueblo, la pasi6n lo desfigur6 todo, hia(a¡.
verdad histórica, hasta el sentimiento de
ticia. Mas sobrevino el reposo de los
y comenzó el reinado de la imparcia
precedido por la historia. España
nuestro heroísmo, reconoci6 nuestro d
y nosotros volvimos á llamar madre á ]&amp;,
habíamos repudiado como tal. Revivi6
amerioanos la gratitud, sobrevino el
de los beneficios paternales, y hoy l)Odflllifl!I
decir con orgullo que España nos dej6
tesoros que se disputan la veneraci6n
versal, á saber: la. Religión y ln familia.
Religión y familia, : es decir, robusta,
lumnas en que se apoya el edificio social lit
paña nos ensefió á Dios, con toda la subliíl
sencillez de una verdad inmutable; f~ i
corazón en su amor, y grab6 eternamenü
nueRtra conciencia su nombre inmort&amp;l! ll
familia formada bajo semejante base,
ser fuente fecundísima de virtud v de
nes grandiosas; y en su eeno debía descoJlir
como centro de pureza la mujer, símbolo,t'
tísimo de la gracia celestial derramada ••
la tierra. Así, la mujer de estos
mujer de nuestra sociedad, es gloria
da de nuestros mayores; tesoro siemp
tacto que generaciones que son ya ¡.,ol
jaron confiado á la inmutabilidad de 1
fecto.
La mujer hispano-americana es la
de ayer, como será la misma de lo veni

po armado de 80,000 hombres. ¡Señor Goethe!
-¡Señor!
-¿Qué le parece á usted Talma?
-Es un artista sublime; es la tragedia en
Nos hallamos en Septiembre de 1808.
El Emperador, de regreso de una gran re persona.
-¿Quiere usted. conocerle?
vista, ha sido escoltado, hasta el ingreso en
-Tendré un verdadero placer. .
el castillo de Erfurt, por el 103? regimiento
-Aguarde, pues. Talma debe venir ahora,
de infantería.
de comer.
después
Al subir la escalera de honor le acompaEntra en aquel instante Talleyrand.
ñan el Emperador Alejandro, con el cual se
- ¡Ah! Venid acá, Talleyrand. He recibí- ha aliado; el Rey de Sajonia, el Rey de Wurtemberg, el Gran Duque Const.antino y el do de Touché una información que no le es
nada favorable.
Príncipe Guillermo de Prusia.
El Emperador se levanta y se dirige con
Entre la multitud de oficiales superiores
que le siguen llama la atenci6n un hombre Talleyrand hacia un ángulo del sal6n. Allí
de unos cincuenta años, con traje de paisa- hablan con gran animación.
1:n chambelán anuncia:
no, que discurre con el Mariscal Lannes.
En el último rellan, de la escalera y mien-¡Su Majestad el Rey de '\\'urtemberg!
tras el Emperador penetra en sus habitacioEl Emperador vuelve la cabeza y con senes, Lannes presenta á su compañero al quedad contesta:
chambelán de servicio.
- Estoy muy ocupado ahora. Tendré el
-De orden del Emperador-dice-M. de gusto de recibir á Su Majestad esta noche
Goethe.
en el teatro.
Goethe es introducido en un gran sal6n.
Sale el chambelán. ReanUL!a el EmperaSu ~Iajestad se halla ya sentado á la mesa dor su conversaci6n, pert' le interrumpe otra
comiendo. Detrás de fl los Ministros y miem - vez el chambelán anunciando:
bros de la casa imperial h., blan en voz baja.
-¡Señor, el actor Talma!
-¿Se llama usted Goethe?-pregnnta brnR-Que pase-exclama Xapoleón.-¡Lancamente el Emperador.
nes! Oiga. )lañana revistaré el 44? y 103? de
-Sí, Majestad.
línea. Colocad en primera fila al soldado Gi-¿Qué edad tiene usted'?
-Sesenta años, señor.
-¿Cuáles tragedias ha escrito?
-{figenia Egmont, 1brcualo 1ltsso.
-¿.Ha visto usted mi teatro? ¿Qué le parecbn mis actores?
--Me han parecido perfectos, sclior.
-l\Ie satisface que mis cómicos .gusten rn
Alemania. Malwmet. ha sido muy bien representado; pero la obra es mala.
- Yo la he trad uciclo, ~Iajf'stad.
-¿De veras'? Esto prueba que vue::-trn erít.ica es distinta ele la mía. He leído HI ll'Ntl,er. l'sted e:-; el clirretor del t&lt;&gt;ntro d&lt;• \\'&lt;·imar, ¿no t'S c·iertn'!
-Sí, hl:1jci-tad.
-)le gui-taría n·r rcpn·~e11tar :1 los a ·10res alemanci-. l'a1-ado 111alinna in'.· /1 \ i.-it.1r l'i
C"ampo de batal la ele .Jrna con el E11q .&lt;·r.1&lt;l&lt;,r
de Rusia y desde allí 111&lt;· diri!ór{, :1 \\'cini:n.
Oiga ustccl al ( 1r:tll Duque qt;C quit·J'() \'('I' ~u
tea~ro. Talma" Du:-:clwf-noi~ ,·rncldrn también. ¡Duror! · .
El Mariscal Duroc i-:c adelnnta.
-¿C6mo ,·a lo de Polonia'! ~o he recibido
noticias de Sonlt. Hacedme un cstndo comparativo de la poblaci6n de aquel paí~, dt&gt;
sus recursos financieros, de sus cosechas y
el e sus subsistencias para soste11er un CuerNUESTRO PAIB.-TlaxcalaL Palaoio Legislativo.

$1

ALREDEDORES DE LA CAPITAL.- Guadalupe Hidalgo.

La Colegiata.
l-01. de "EL TlE~IPO ILUSTRADO. '

Tiene su modelo en un tipo eterno, que es la
mujer cristiana; es hija de las creencias, de
las costumbres que éstas amoldan, de los hábitos que éstas producen.
¿Cambiarán algún día nuestra~ creencias?
¿Sufrirán modificación nuestras costumbres?
lA moderna civilización nos envía sus temas
filosóficos, y su fuerza de artificio se estrella
ante la granítica fortaleza de nuestra fe; nos
arroja sus reformas en la moral, y el absurdo
en que se basan cae deshecho ante la inquebrantable virtud de nuestras doctrinas. Nos
apropiamos lo que es verdadero, lo que es
bue1ao, y desechamos lo pernicioso y falso.
Avanzamos con la ciencia, que es avanzar con
la vei dad y con Dios¡ pero nos clavamos sobre la huella de nuestros antel'asados, cuando se nos manda á que marchemos al impulao de ideas erróneas en religión y de ideas
inmorales en cuanto á la familia.
La mujer hispano-americana pertenece toda al hogar. Del dintel de su casa para afuera no tiene jurisdicción alguna; pero del
umbral para dentro, es soberana. Allí tiene
su reinado de amor, en que el primer súbdito, que es el esposo, tiene ante ella altares
como un dios. Desconocido como es entre
nosotro:-i el consorcio de los intereses, que en
otras partes suplantan á los afectos, la mujer
no va jamás sino llevada ·de la mano por la
simpatía. Allí la instala ésta y á la mañana
siguiente de las nupcias, lo que se muestra en
aquel hogar es un sol de dicha y esperanzas,
cuyos rayos iluminan todo á su derredor, de~de e\ coraz6n del marido, hasta la rucla fatiga del último servidor doméstico.
La mujer así preparada, es esposa incomparable; y cuando el cielo la prerni~, con el
dulce don de la maternidad, no es smo para
rnaltecer más v más ese misterio de la naturitleza, cuyo principal encanto y más grande fuerza es el sacrificio. ¡Qué de transportrr. de cariño y de embeleso con el hijo de sus
t•ntralias! ¡Cuánto orgullo en su alma de ma&lt;lre! ¡Qué de esperanzas en su coraz6n de csl&gt;osa! El h ijo es todo i-,ara ella; un cslah6n
inquebran table en la cadena de u mor que une
á sus padres; asunto diario é inagotable ,P~rn soliar juntos la dieha perenne; es dehc1a
para el presente, apoyo para el mañana,. y
traimnto siempre á la vista del ser con qme!i
!&lt;e comparte una existencia llena de atracti,·oR.
Nuestras madres nos han nutrido ú sus
propios pechos, de los cuales no hay podl'r
humano que nos haya podido separar; ellas
nos han enReñado á buscar á ))ios entre la¡:
innumerable:- t1stre1Jas del firmamento, hal'iéndonos comprcndrr de una yez rl infinito
Y su Crmdor; Pilas nos han puc~to en lamano el µii mcr libro v nos han hecho hn.lbu'.
cear la primcrn plegaria;
rllas, .en fin, nos ha.n
dado á conocer 1::11 toda su magnitud, la misericordia de Dios v nos han acostum hrado
á buscarle como g~ía, como apoyo, como esperanza en las vicisitudes de la suerte y en
las tormentas del espíritu.

Xo ob:-lanle su eon&lt;lición puramente doméstica, influye todo lo que abarca nuestra
existencia. La sociedad no tiene otros fundamentos sino los que ella ha formado; la
religi6n no tiene más s6lida base que el ardoroso culto que ella le rinde; la familia, tal
como está constituída, como un nido de almas que se estrechan íntimament&lt;:J, como una
asociación para la fortuna y para la !!dversidad, es obra exclusiva suya; la política misma, la cual no lleva sino sus lágrimas y súplicas, y de la cual no recoge sino angustias
y dolores indefinibles, sufre las modificaciones saludables de su influencia.
Compasiva en extremo, caritativa hasta lo
~ublime, no hay dolor ajeno que noºhaga suyo propio; no hay miseria con que no comparta su pan; y á la cabecera de todo paciente se la encontrará, haciendo así inútil el
hospital, que casi no existe entre nosotros.
Busquen otros para la mujer de sus respecÜ\•as naciones, derechos y progresos: nosotros no pediremos para la nuestra sino altares, como para uña divinidad doméstica.
Otros quieren la mujer del .siglo; nosotros nos
conformamos con lo m1~jer cristia,w.
)11cA~OR

ROLET PERAZA.

Sinfon~to
mutstramt 1oh nocht ntgrat tu tmro
Dt utrdla$ y Ut sombras, pára d llUdo
V ábrttt antt mis otos tn d cldo••.•.
6ranada lnmtnsa dt azabacht V oro.
tu sllmlo u un cántico sonoro,
Qut. al agitar tas alas dt mi anhdo
fim qut mt alct dtl Inmundo sudo
€n dondt gimo, mt rttutrzo y lloro.
€n tu obscura bocaza vibra ti coro
Dt tos ángdts tristts•••• dt tu lltlo
t udga como alba túnica dt hldo
ta nube. 10h noche ntgra, yo tt adoro1
Sólo tú sabes mi dolor, conom
tú sotamtnte mi amargoso llanto,
tu sombra ts luz que tn mi Interior dtsHllas.
Soy tuvo y tuyos son mis llanos goces,
Escucha 1oh noche! mi amoroso canto,
v ya que m de mi ptsar tas huellas,
tonllltrttmt en un eco de tus llOm,
€n un glrón de sombra de tu manto,
€n una de tus pálidas tstrtllas1
.Jruo FLOREZ.
----)o(----

Tan hecho estoy á mis pena~.
(JUe ruando más fuerte río
&lt;'~ cuando más pienso en ella:-.

Me matas las alegría;:·
porque son aves de paso,
y sólo me c4Jjas penas
que aves son de todo rl alio.
Cn.ntando, cantando
me p:iso la Yida,
mi. bo&lt;'a. cantando disfraza la:- pena;:
que más &lt;lcntro habitan.
Quise alcanzar una ro::,a
,. me hiri6 con sus espinas,
·me hirieron los desengaños
l'llando c¡ui~e hallar la r]irhn.

La. eau-a. del ll!!nto
que vierten mii-: ojo,:,
no la saben los ~abios 111.'is i-a.hio:;,
su cietH-i:i e;; muy ·poC'n.
El c·amino del n mor
c11 bierto está de rm:ales
de grat·&gt;color y aroma,
pero de espinas muy grandes.
ALREDEDORES DE LA ÜAPITAL.-Entrada á la calzada de la Viga.

RICARDO

F. BLANCO.

�[

•

RUINAS DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA.-Lo que fué la calle de Battery con grandes
edificios comerciales á loR lados.

EL COMPARSA
Troncin es un n1odesto ccrrajclro fl quien
conocí tiempo atrí1s como sargento ele cor~ce·
ros en Yersalle,;.
·
La casualidad de mi reciente encuentro fué
causa &lt;le que le diera· algún trabajo en mi
casa.
La co1H'erRación de Troncin es muy amena
y variada, puesto que, si por la mañana ejer·
ce su oficio, por la noche figura como comparsa en la Porte Saint-Martin, donde, según las necesidades del servicio, es marinero,
gran señor de la época de Luis XIV, romano
de la decadencia, ó forma parte de una multitud cualquiera.
En la actualidad es spahis enviado á la conquista del Dahomey por orden del generalísimo M. Rochard, director ele la Porte SaintMartiu, y en recuerdo de su antiguo empleo
y de sus aptitudes para el servicio de exploraciones, le han devuelto el grado de sargento.
-No pude ocultar mi satisfacción-me dijo
un día-cuando me ví á caballo con mis ga·
lones de lana en las mangas.
Ayer se presentó Troncin en mi casa, rn.&lt;liante de alegría.
-¡Soy un hombre muy afortunado!-exclarnó mientras trabajaba.-En primer lugar,
me han designado para que acompañe al comisario Roufiard en sus pesquisas relativas ú
la cuestión del Panamá, y después creo que
Berta no tendrá inconveniente en otorgarme
RU mano.

-¿Y quién es esa Berta'?
-Gna costurera encantadora que me ha
sorbido el seso. La conocí en ~u casa {¡ don&lt;le fuí llamado para que le arregl;ra una
cí,moda, cuyas cerraduras estaban descom-

-Buena, ¿y l1ué·?
-Pedí al secretario del teatro, M. Blonnet
una bu~c~ de la segunda galería para ~
noch~, d1~1éndo~e qu_e de esa concesión de.
pencha m1 matmnomo con la mujer á quien
amaba. M. Blonnet se echó á reir y accedió
en seguida ÍI mis deseos. Y ahora me vo
porque M. Rouflard me espera para reali,!;
un registro. Yolveré mañana á terminar annl
mi trabajo. •
lr.'"
- Al díasiguicnte volvió Tronein triste
cariacontecido á pr0segu ir su faena.
y
-¿Y Berta"?-le pregunt-é.
- ¡Todo ha concluido entre nosotros! ·)•'
sa
1
mujer no tiene corazón!
"'
-Pero la impreRión debió ser excelente.
El pobre hombre mr miró con loa ojos inunclados de lúgrimas.
- ¡Ri supiera usted lo que me ha pasado!
-Ct1énteme ustecl eso, Tronein. (}uizás
pueda yo poner remedio á su desdicha.
-Haría usted una obra de justicia, porque
yo no tengo la culpa de uada. Como Yasabe
usted, 1\1. Rouflard necesitó ayer mis servicios. El registro que practicó duró mucho
tiempo, tanto tiempo que no 111é ví libre has,.
ta las siete, cuando debemos estar en la Por·
. te Raint-~Iartin á las seis y media para vestirnos. Llego sin aliento, y encuentro al
inspector M. Paricand rugiendo de ira.
-¡Ah!- exclamó el condenado.- ¡Tres
cuartos de hora de retraso! Le impongo i

~ - -·-

-------~- 1.

...

t. •

\~·

SAN FRANCISCO CALIFORNIA.- La bahía antes :'!el siniestro.

Me vestí y me pint{· ú toda priH1. ~' cntr(·
en esc&lt;•na con mis compaiieros. ¡(tu{· noelw,
Dios mío, qué noche! Xo 1rn¡·dc uste,l figurarse !ns golpes '/ los puntapiés que recibí,
C'ln aplauso clel público. Desde las ocho haRta laf; •1oce y media, :fuí profanado por el enrmigo vencedor, mientraR Breclrnt se paYoncaba en mi caballo con mi brillante• uniforme,
dándome terribles sablaws en tollo el cuerpo.
Y lo peor del caso es que en la segunda
galerín estaha Berta, que me había reconocido perf&lt;·ctnmcnk .,· qul' Re rl'Ía c0mo una lo·
&lt;'n á cada golpe que yo reeihín. Y (•sttt niaiiana me ha escrito nna cartn (licifoclomc
qnr le había pareddo 1111 ente ridículo _v qne
todo había terminado entre 110,:otro¡:. ¡.\h.
seiior, este desaire me ocac;ionnr(t la muerte!
-¡Ya Yeré yo de arreglar el asunto 1-contc:sté al infeliz comp:irsa, -tratando de· consolarle&gt;.
.\1 día siguientu referí el caso al &lt;lirector
de la Porte ~aint-)lartin.
-¡Xopuedeusted figurarse dijcál\J. Rochard-cuán grande es el dolor de ese drsdichado! ¡Es preciso buscar el medio ele devolver sus galones de sargento al pobre Troncin, dispuesto á batirse todas las noches por
Dios, por la patria ~' por la encantadora
Berta!
R1c.rnno O' ~JONROY.

Este edificio no sufrió con el temblor, pero lo destruyó el fuego.

LOS TRES CAJONES
('on a.rlcm(in re1mello eomo una per,ona
qttl' no camhiarú jamns de ,·oluntacl-la c·oncie!'a t]¡, ~Ingclalcna &lt;lrsi~n(i el mueble jnpo·
nés de tres cajones, en que la luz de lns lúmpara~ hacía temblar In lacn rn¡:a y oro, y dijo
gravemente:
-.\ hrid uno de esos tres cnjones y elegi&lt;l
ron cuidado, Valentín, pues en cada uno&lt;lc
ellos he colocado nna respuesta (t la pregun·
ta que no cesáis el e dirigirme hace seis meses.
~i ponéis la mano sobre la contestación rnús
du lce-sobre la que dice: ¡~í!-será ne('esnrio que yo consienta en desposarme con YOS,
pero cuidúos de encontrar una mala respuesta porque no volv1:réis á verme.
-¡Ah! elijo-llevo una probabilidad con·
tra dos. ¿Por qué os ha ocurrido tan cruel
pemamiento'?
- Así me quedaría el consuelo tle achacar
mi falta aracaso.
Entre los tres cajones vaciló él largo tiem·
po; su mano, trémula, iba del uno al otro
lado, no osando tirar de las asas doradai'l.
¡~entía oprimírsele el corazón ante el miedo
ele una m al elección. ,\1 fin, decidió cerrar
los ojos yconatar con la diYina misericordia

tlv la l'rovidentia ... ... ¡Oh, gow, oh infinita
clefüia ! la rrspue8ta-u na hoja de pnpcl rosa
--contenía la adornblc palabra: ¡~í!
Xo ob,-ürntc, \'alentín no t&gt;,;taba clel todo
~atisfecho; después de experimentar un éxta·
si:-, no i-é qué tristeza !e nubló h frente ? los
ojos.
-¡Cúmo!-cxclarnó ella asombra&lt;la-¿,qu(·
te hace- falta y de &lt;1ué te queja:::, querido in·
grato'?
Tengo una pena-rcpnf'O \':tlcntín.
-¡Tú. eercn. ele nií! ¿Cnn l e:,;'?
-Os he debido al acaso y no(¡ lllÍ mi-1110
Y continuó pensativo .... :. Ella. entom., "·
esta! In ndo en ;;onoras rii,as, le g-ri tó:
¡Tonto! .. .... ¡Si era ln rnisma respw·,-.ta
la que había colocado en los tn's eaj0nc,-!
( 'A'lTLL E

.MEN l&gt;E~.

- - - ) :,o :( -CANT AR

Es una sola la vicla
,\' una sola mi desgracia:
una tan sólo la muerte ......
y una sola mi esperanzn !

Edificios de la calle Van Ness, centro aristocrático, volado con dinamita.

puestas. Indudablemente, mi traje de trabajo
uo tiene nada de seductor, y pensé que si me
veía á caba1lo, vestido de sargento de spahis,
lograría hacerme d neño absoluto de su corazón

usted &lt;los jornales de multa, y además, no
faltará quien mande esta noche á los spahis.
-¿Quién"ª á mandarlos·?
-¡Su subordinado Brechut! ¡Esto le en·
señará á usted á cumplir en lo sucesivo con,
su deber! ¡\'a)·a usted á vestirse al 8 y noal 6!
Crní que el castigo se limitaba ú quitarme
los ga.loncs; pero no sospechaba todavía la
l'Xtcnsiún el&lt;• mi infortunio. Llego al núme·
1·0 ¡.;' y allí me encuentro con un grupo de
indígcnns qtw rstaban emhadurnándose el
rostro ro n jugo de rPgaliz.
-¡ \':uno,;-mc el ijo el sastre-despache
11stecl pronto! ¡.\ hí tiene usted traje!
Y me entrega ima enmaraflada peluca, uní
esp&lt;•cic de faldellín un collar de cuentas de
vidrio y nn t•asco c~n plumas.
.
Xo srilo había cambiado yo de cuerpo.. si·
no que me habían hecho pasar al enem1io,
De jinete franc{•¡:; me había eu1wertido en ~ol·
dndo ele (t pie del Dahomey. ¡Qu{· ver·
giiema!
En el µrimer momento pensé echar ú &lt;'&lt;;
1Ter abn.nclonnnclo mi puesto; pero desp1ws
rnmbié de propósitos, teniendo e~1 cuenta
que la plaza es buena y que constitu}'c un
modo honroso de aumentar las ganancias que
me produce mi oficio. Supuse, además, que
Berta no me reconocería con mi disfraz.

Grupo de personas sin hogar dirigiéndose al embarcadero.
Efectos del temblor en los pavimentos de las calles .

A la izquierda el edificio .,!onadnook que fué volado con
dinamita. El "Examiner Building" completamente
en ruinas y el "Call Building," quemado.

�Siendo muy rico daba para ser

'
. pan y amor á 'los pobres·
f el 1z,
sien-

CRONICA DE LA MODA
La moda de esta primavera no •trae consigo transformaciones radicales: se conserva en
ella ] a silueta ajustada á que nos,hemos h~bituado sin mezclar en ella las lineas flexibles y o~dulosas de las modas del Directorio y Jel Imperio. En los detalles es ea do11de hay que buscar lo inédito, lo nuevo; ese
no sé qué que distingue la última 1~oda..
Se yen muchas faldas-corseletes o vestido;.:
Princesa casi iguales á los del pasa&lt;lo invierno : si se' trata de descubrir en ellos algu~;1
evoluci6n s6lo se encuentra en la tendencia
'
.
á una mayor
sencillez.
Pocos acl or·
nos, y, sobre todo, adornos lis~s en
la pai:te inferior de la fal?a: bieses,
trencillas, galones, volanbtos corta·
dos en forma, vivos de otra tela; á
menudo el ; cierre es al costado con
botones '6 con presillas. Estos vesti·
dos exigen un cuerpo esbelto, porque modelan completamente el busto, y una ejecuci6n perfecta, porque
no disimulan el menor defecto, condiciones ambas muy difíciles de reunir. Las chaquetitas que con frecuencia completan estas faldas, tienen la ventaja de envolver el cuerpo
y disimular las ligeras imperfe?ciones de hechuras, que aun las me¡ores
modistas no llegan siempre á evitar;
permiten además, cambiar facilmente el ~specto del traje, puesto que
sobre una falda de paño flexible podréis poner unaR veces una chaqueta
de tafetán adornada de franjas y de
anchos terciopelos fruncidos, formando curvas, bucles 6 espirales; en
otras ocasiones, una chaqueta de
O'tüpur del mismo color que el vesl"&gt;
'
•
tido hecha
con pieza
cortada for·
mando volantitos, cubierta de estre·
chos valenciennes 6 rayada con adornos lisos como bieses de paño 6 de
tafetán 6con bullonados de terciopelo 6 de muselina brillante; otros
días os servirá una cbaquet formada
con entredoses alternados de guipur 6
de encaje 6 con entredoses y franjas
de gasa con pliegues de lenc~r.ía. Todos los caprichos son admisibles.
Se presentan con timidez algunaH
faldas de túnica, manifestando la
tendencia de invertir la acostumbrada aplicaci6n de las tel~s., Ya ~o
forman la túnica el enca¡e o el gmpur, sino que ondulan ~n la parte
jnferior en volantes flexibles, sobre
los cuales, en cambio, ,se extiende,
una túnica plegada sol,!y un canesu
que ajuste completamente desde el
talle hasta las caderaE:.
Algunas faldas-corseletes son variantes de las antiguas faldas de ca·
nesú prolongado en el paño de delante· tienen estrechos delnntales que
'
se continúan
en corseletes altos, drapeados con frunces y pliegues irregulares que los ajustan. Parece que
esta nueva disposici6n ha de tener
algún éxito· los costados y la parte
de atrás del vestido se cortan como
de ordinario· el delantero y el corselete son la ú~ica complicaci6n de es·
tas faldas, pero piden pruebas mi-

11uciosas. ~e hacen también corseletes seva·
rado:- lisos, tendidos por medio de ballenas v
terminados en un pespunte que aplasta el
borde. \'istos de lejos, parecen continuación
de la falda, ~, su uni6n, asegurada por corseletes 6 por botones de presi6n: es poco visible.
También se ven faldas lisas con mucho
Las manq;as, que Rufriernn gran tra~
vuelo por abajo; otras adornadas con aplica- maci6n rl año último, apenas se han m~
ciones tleJormas diferentes ó conslraps 6 ga- cado ahorn. P01: otra parte, hay tal vari~
lones; otras adornadas á mitad de su altura c¡~1e no se expenmenta la necesidad de¡~
como si ocultaran la uni6n de un volante
gmar nuevas formas para huir de la vulM
forma.
dad. En'- su mayor part~ rnn cortas
R:1 carácter común í1 todas estas formas ck l!Pgando s6lo [i la altura del codo ó '
d
falLlas es el vuelo flexible de la parte inferior prolongfrndose algunos c~ntímetros
qne se extiend&lt;• en 011duladonei; encañonada~ JO rh- él. He !:Jan suprimido ya por compliff
los volantes de cn~aje y de gnsa, )\
cual es muy de lamentar y acaso ff:'
remedie. cuando aparezca'n- los tra
de tela ligera.
Si,,insistís en usar mangas laJ."glllf
podeB componerlas con la ma
corta .que os agrade y un puiio
que modele el brazo.
S.e ven muchos puños de lence
de entredoses de encaje transpa
con franjas mate de lin6n ó de
s6s rayadas, con plieguecitos y
un volantito plegado que las te
y cae sobre la mano; estos puñ
suelen hacer postizos, con lo
basta un lavado para devolverles
limpieza y frescura primitivas.
Existen modelos iguales de gua
encaje ligero, pero su limpieza
más dispendiosa, porque hay qt!(
confiarle á un tinte. Se llevan p~
de guipur, sin viso, 6 forrados
gasa, que bajan en punta sobre
mano 6 se prolongan como miton
Otros puños son de seda 6 de 1
del mismo color que el cuerpo,
pliegueis, galones ó .straps, como
del ado1'no del vestido. Fácilm
se ajustan estos puños debajo de
mangas de cartera, que son la m
ría. Esas carteras, y lo mismo
brazales, son casi siempre aju
al brazo en la parte inferior, y
sanchan hacia arriba para recib'
vuelo de la manga y sus frun
pliegues. · Como la longitud de
manga queda á gusto de cada
á su capricho queda también la
rª á que han de colocarse esas
ras 6 brazales.
Hay mangas que no tienen
unas ni otros, sino que terminan
tadas, disposici6n que conviene i
trajes sencillos y sin pretensionP&amp;
os desagrada la' termtnaci6n tan
tada, es fácil corregir su sequedad
un puño de lencería finamente
dado y orlado con valenciennes
cid o.
Aun cuando sean cortados de
sola pieza los pocos modelos de
gas largas que se ven, tienen
bién la forma de un bullón
acabado en un puño alto.
El hombro de las mangas es
variable: algunos modistos con""'"_.l"JI
la línea 1830, y pegan las
bastante abajo: otros, y son la
yoría, las pegan en el boro bro
recortado y remontando el vuelo.
~ Antes (de adoptar una forma
manga. procurad daros ctwnta
Traje de calle para verano.

do muy bueno, tenía también do;.:
encantos á quienes amar dos niñas, Takara y María, tan bellas como ángeles, y tan rubias, tan rubias
que cuando les daba el sol dudábase si era éste el que dorab¡ sus trenzas 6 eran sus rubias trenzas las que
doraban al sol. Sueltos sus finos cabellos, diríase que podían derretir
toda la nieve que estaba p. r aquellos lugares; que eran de ~aft6n las
blancas cordilleras del Olmakto' las
lomas siempre blancas del ~eir~stof
y las lagunas plomizas del Eifkarlt.
II

ei;

por

'

.

. ''Sombrero de primavera para señorita.

Un día, el venerable anciano lla•mó á sus hijas, las rubias angelicales ) Iaría y Takara' v. abriendo un
aposento, dentro del cual bril]aban
innumerables joyas, de manera que
el obscuro fondo parecía un estuche
amplio 6 un nicho iluminado por
lamparitas, brindó á las doncellas
con aquel fausto esplender te.
Takara di6 un grito y se entró en
el aposento, ávida de poseer sus brillantes y ricas iluminaciones de fina
pedrería.
María permaneci6 muda y aguard6 á que su padre le destinase la
ofrenda de su cariño.

Traje de casa.
manos míos: Mi ex:istencia es de nieve. Aunque vivo en la dulce dsueña Italia,.s miro ante mis ~jos un
v~rde campo, que el sol dora y enciende, estoy triste, ¡tan triste!. .....
.Tengo hiedra en mi huerto flores
en mis jardines, alondras y jilgueros
en. la enra~ada, oro en la vajilla de
mi casa; y sm embargo, estoy harta de
g?ces ajustados, respiro a'lmizcle y
siento el alma fría como mis joyas.
¡Cuán hela ias las pied:as de mis anillos, cuán heladas las fibras &lt;lel sentimiento!ii

efectc que producirá; si tenéis los hombros alj.os, el busto desarrollado y el
cuehg~orto renunciad á L'\S m.angas de
ho~brera y preferidlas pegadas muy
abaJO; por el contrario, un busto grácil
con hombros caídos y cuello largo'
11erá muy favorecido con mangas d~
hombrera.

...
*1"*
. E~tre los abrigos de fantasía que se
&lt;hstr1buyen los favores de la moda,
~ay que señalar las blusas rusas de
la~ aldeta ajustada con un cintur6n ·
~~ todas tienen pliegues, que se con~
h~uan en la aldeta, y claro es que esos
p~eg~es se cortan en el talle para dismmmr su grueso. Estas blusas cie~ran al costado 6 en medio del delanY, en este último caso, les sirven
e adorno chalecos 6 estolas.
~ adornos más de moda para los
abngos son las franjas de terciopelo
~ uadradas con trencillas, y los canes 8.Y c~alecos de . guipur grueso con
ap~caciones de bordado.
"e ven blusas rusas muy sencillas
Blusa de t.ela búlgara.
cerradas al costado, sin más adorn¿
El anciano mir6la dulcemente, y alJrieufa.u~un grupo de pliegues á cada lado del defi~ Yla aldeta cortada en forma; descon- do una gran ventana, le mostr6 con la mano
. e las aldetas cortadas de una sola pieza las inmensas llanuras de nieve, recortadas all:'.t
:;i.¡stura en medio de la espalda, porque en lontananza por la niebla azulada de un
10 recto que en ellas es inevitable y que monte, que ofrecían los contornos del palacio.
reempl
'
María reflexion6 breves instantes y murh
aza a' 1a costura, aplasta la silueta
y
dace la aldeta tan poco graciosa como las fal- m ur6 después:
d~ que llevan también hilo re~to en medio . -Me gustan, padre mío, esos paisajes·
6 espalda. Es preferible la costura al bies
amo en ellos á Dios, creador de la nieve
~1anchada Y aplastada por medio de do~ del fuego, del olvido y del amor- de la muei:.
t:untes qu~ la rect~adran, ó bien la cos- te que es hielo y perd6n; de la 'vida que e;.:
'
recue~~tt~ ba¡~ dos ,P~~egues en abanico, que fuego y es sacrificio.
cierta fanld ª dispos1cion muy conocida de
111
s a as 1&lt;sastrei1
):o:(-Tr~s los , idrios del palacio e~pañados por
la meve que caía y golpeaba sm ruido coEL PREMIO MAYOR
mo si f~ese ~ímbolo de la muerte que t~·ajina en silencio y ~e filtra en todas partes sigilosamente, platicaba Kititi, ya caduco con
l
'
se !U:~erable Kititi .era 1;111 ancian? en quien su hija predilecta.
Tenía entre sus manos un papel donde esla felicid!/ºdas las h.son¡eras apanencias de
taban escritos estos conceptos: ,&lt; Padre y her-

:ro,

J°

ª

y

-

- (o)- -

VA~IEDAOES
El último cumpleaños del Rey
Eduardo ha dado oc~si6n á grandes
expensas de numerario. Cumple 65
años, y, de acuerdo con la costumbre
es~blecida por la Reina Victoria se
eligen t5 po~res ancianos, é igual ~úmero de ancianas, pobres también. Cada .hombre recibió $29.00; y cada
mu¡er $22.50. Además á cada uno
de los agraciados, se Íes regala una
escarce~a con sesen!a y cinco piezas de plata,
nueyec1tas, de á seis peniques, para conmemorar la edad del Soberano.

*·*

El primer piano-forte fué inventado por un
aleI?án llamado Backers, por el año 1767. Tovi.a se ?onse.rv3: una tapa del piano con la
s1gmentemscnpc1on: Americus Backers invento, Jermyn Street, Londres, 1767. '

ª·ª

1

***

::ie asegu:·a que el gran pianista polaco
Paderewsk~, puede tocar de memoria sobr¿
d~ unas qmmentas composiciones. A dicho
virtuos? le basta solamente dos lecturas d
cualqm.er composici6n musical, para rete~
nerl~ bien grabad~ en ~u memoria y reprod uc1rla después sm nmguna equiYocaci6n.

�~
~

No tiene competencia ni en clase ni, en precio. Es superior á todas
las marcas modernas conocidas hasta hoy.
El que desee poseer un verdadero instrumento artístico, de mag01fica
pulsación y de sonido lo más fino que pueda desearse, que compre el
famoso

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pues no obstante de ser el má_s reputado en Europa y América, no admittendo competen cia con ninguna otra marca, tampoco en precio, á pesar de su
bondad no tiene competidor. Por combinación especial- los podemos dar
á los siguientes precios.
Piano vertical, tres pedales ( el tercer pedal de percusión) sistema de
cuerdas (negro), $900.00 al contado, y $950.00 á plazos.

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MÉ:noo,

DOMINGO

3

DE

Jmno

DE

19ó6.

NUM, 23.

SS. MM . ALFONSO XIII Y VICTORIA-EUGENIA,
REY KS

DE ESPAÑA

De fotografía directa hecha en San Sebastián el 11 de Mayo último por el fotógrafo B. Resines.

Don Alfonso XIII, hi¡o de Don Alfonso XII Y d e Doña f«a1&lt;Ía C1&lt;istina, JH•ebiduquesa de Au11t1&lt;ia, naeió en el Palaeio ~eal de fil a
dr&lt;id el 17 de f,'layo de 1886. ¡::ué pr&lt;oelamado ~ey bajo la ~egeneia de su rnad1&lt;e, el mismo día de su naeimiento. Entt&lt;Ó á 1&lt;eina1&lt; e l
17 de ?,'layo de 1904, al eumpli!&lt; la mayot&lt; e d a d , cesand o po1&lt; eonsiguiente ese dí&amp; le ~egeneia de Doña f,'la1&lt;Ía Ct&lt;istlna.
Do ñ a Vietor&lt;ia~Eugenia de Battenbe1&lt;g, hi!a de la P1&lt;lneesa Beatt&lt;iz (oetava Y Última hi!a de la ~eina Vietol'ia, de Inglate1&lt;1&lt;a) y
d.t P1&lt;í n eipe En1&lt;ique de Battenb e1&lt;g.

f'laeió en el Palacio de Balmol'al el 24 de OetubJ:fe; de 1887.

�La boda del Rey Alfonso.

Es~añoles por sangre, y si hubiere equivocación en esto, por simpatías, como dijo
el otro, no podíamos mirar con indiferencia
el suceso, memorable para la historia ibérica, ocurrido el. día último del mes pasado, y
por eso le deuicamos esta edición. Nos referimos al enlace del joven monarca español
Don Alfonso XIII con la Princesa incrlesa
0
Doña Vic0ria _Eugenia de Battenberg.
La;, pn·ipecias del noviazgo del Rey de

bañas, tienen su interés para todas las naturalezas humanas.
En realidad, si se han referido tantos detalles del idilio real, si se ha hablado tal vez
con exceso de la mutua inclinación del Rey
y la Princesa y de las galanterías del joven
soberano, ha sido porque esa boda, aprobada por la política, es, en suma, un matrimonio por amor, y tal cosa es, ciertamente,
bastante extraña, pues, por lo regular, aquellos que ciñen una corona y que tienen derechos de soberanos, no pueden seguir las

¡l.

' f

'

;i

.

:El matrimonio del Rey de Espafia.- Salón del Trono del Real Palacio de Madrid.

España con la Princesa Ena, han sido seguidas con apasionado interés por las jóvenes
solteras de Europa y América. Los idilios
de :Mour·scout y Biarritz, las poéticas excursiones por las verdes praderas andaluzas, la
tierna entrevista de \Yight y, en una palabra la linda novela &lt;lel Rey y la Princesa,
despertaron amables sentimientos por todas
partes y en todos los corazones. .
Todo hacía pensar que ese noviazgo se debía á un verdadero amor, y estos noviazgos
amorosos, verifíquense en palacios 6 en ca-

inspiraciones de su corazón y casarse con
quien les de la gana. Su carácter de jefes de
un Estado les quita en absoluto la libertad
en lo que concierne [i &lt;:uestión tan íntima y
sentimental.
·
Europa cuenta desde el día primero del
mes que comienza con una Reina más, con
una joven Reina, en la q,.;e, al hacer la felicidad de su real esposo, se espera haga también la de su nueva patria, España, y la de
sus súbditos, que ya la quieren y la aman
por sus gracias y por sus bondades, los espa-

ñoles, nuestros dominadores de antes y nuei.tros hermanos de ahora.
Matrimonios por amor.

Decíamos que era extraño que el matrimonio de un soberano se hiciera por amor·
sin embargo, se han dado varios casos e~
que dicha!:! altas personas se han enlazado
siguiendo sólo sus inclinaciones. Un ejemplo nos lo dn, precisamente, el Rey Don Alfonso XII, padre del &lt;]Ue en 11adrid acaba
de unirse con Ena de Battenberg.
Alfonso XII, como se sabe, casó dos veces, estando su primer matrimonio lleno de
detalles novelescos. El padre del actual Rey
de España estaba enamorado de su prima, la
Princesa Mercedes, hija del Duque de Montpensier. Pero la ~eina madre, Isabel, se
opuso terminantemente á la boda de aquellos jóvenes que casi estaban h, chos un Romeo y una J ulieta modernos. La pasión del
Rey triunfó al fin, pero la Reina Mercedes,
que se había hecho muy popular por sus
amores, murió prematmamente.
Otro matrimonio rPgio, por amor, fué el
del Czar Nicolás II, quien no se preocupó
de que por política hubiera al principio oposición á su alianza, con la Princesa Alicia de
Hesse. Entre paréntesis, diremos, que ninguna Princesa ha sido educada con más 8encillez que esa qüe llegó á 1,er Emperatriz de
RuFia. Su educación foé la de una simple
bur~uesa.
.
El matrimonio del Emperador de Austria,
,~se decano de los soberanos, que ha experimentado durante su larga vida tantas desgracias y dolores, fué también un matrimonio por amor. Hallábanse los jóvenes Príncipes de Baviera en Ischi, á donde fué á saludarlos Francisco José, que contaba entonces veintitrés años de edad. l'on ese motivo
se improvisó un baile en su honor, y suceilió que durante un mise, bailado con la
Princesa Isabel, narió su amor por ella.
Toda la fiesta estuvieron bailando juntos.
En un momento de descanso, encontrándose
Francisco José cerca de una mesa con la
Princesa, tomó un álbum donde estaban representados los escudos de las diversas pro·
.
vincias de Austria, y le dijo:
"He ahí donde yo mando. Pronunciad
una palabra y reinar~is también sobre ellos."
A la mañana siguiente, á temprana hora,
enviaba á la Princesa Isabel un gran ramo
de flores de los Alpes. Después, sin poder
reprimir su impaciencia, se presentó en casa
del Duque Max de Baviera y, sin consultar
Íl ningún Ministro, le pidió la mano de su
hija. Todo se arregló satisfactoria y prontamente y á eso del medio día celebráronse las
bodas en la Parroquia Ischi ante multitud
abigar1·ada y compacta. )' la misma tarde un
poeta local cantaba {t la «pequeña rosa ~orada, ante la cual Austria se inclinaba.'&gt;
El del Príncipe real de Prusia fué otro ma-.
trimonio de amor. Cuando el Príncipe Federico vi6 por vez primera á la que más tarde
había de ser su mujer, rsta no tenía más q~e
once:años; pero su carita graciosa y expresiva, causóle una impresión profunda-«¡qu_é
deliciosa esposa haría esta encantadora mña!&gt;i-exclamaba. Cuatro años más tarde, ha-

la capital, guiados por los de_la Escuela de
.Jurisprudencia, estaban organ~zando un fe~. tival magno con el noble o~Je~o de acudu
con los rendimientos pecumarios de él, e~1
auxilio de los mexicanos que fueron víctimas de la catástrofe de California, muchos
creímos que una corriente ele simpatía c~rcularía en todos los corazones y que la sociedad entera respon&lt;lería á tan simpática y
elevada idea prestándoles su valiosa ayuda.
)las, acas~, ¿no sucedió así'? :Xo: séam_os
francos. Pocos fueron los ojos que se volvieron á ese puñado lle jóvenes llenos de esperanzas en su fiei-ta. El éxito, si lo hubo, fué
muy inferior á sus deseos.
En la mañana del primer día hubo bien
poca concurrencia, no obsta1~te que se sabía
la asistencia del señor Presidente de la República, de su distinguida esposa, bajo cuya
protección se puso la fiesta, y &lt;l_e otras conocidas elegantes damas v prommentes caballeros corno Ministros' diplomáticos, etc.
Otro grupo fotográfico de SS. MM. los Reyes de España.
Por l~ tarde la concurre~1cia fué bien escasa.
No sucedió así el domingo, pues tal día el
liándose en Inglaterra, enco~tró de nuevo á con su prima, la hermosa Margarita de ~a- número de personas que circularon por el
la jovencita; y un día, ~aseandose. con ella boya.
Xotable matrimonio &lt;le amor fué asimis- Tívoli ' rué tan grande' que en algunos luga'
por las alamedas, arranco una ramita de U?
res era difícil abrirse paso. Pero, por ~as
arbusto y se la ofreció como. emblema _de di- mo el de la Reina Victoria de Inglaterra. De que en esa ocasión los ingres_os h~y an s1d_o
cha, y de esta manera, sencilla y poética, se tiempo atrás había mostrado marcado afecto cuantim,os no llegaron, se dice, m a cubnr
por el Príncipe Alberto, y á su tío el Rey de
los gastos de los tres días .. El último, las gaenamoraron.
Otro matrimonio a~í, aunque menos es- los belgas, su indulgente y bondadoso con- nancias fueron nulas, y s1 hubo gente y alpontímeo fué el del Rey Humberto, en la fidente le escribía: ccAlberto es tan guapo Y go de animación fué 'porque habían dado
época en que era Príncipe herede~o de la cor~- tan am:'able, que se ha apoderado por corr:ple- muchos 11ase-~, y ~n una fiesta, si hay alegría,
nade Italia. Siempre, en presencia de su pn- to de mi corazón. n La historia no registra es precisamente entre los que no gastan, enma Margarita de Saboya, poníase pálido y matrimonio más unido que el que form6 esa tre aquellos que llamamos uon·o11e;s. .
turbado, pues la amaba, pero como la. po- simpática pareja.
Hánse buscado causas á tan poco satisfacMas, desgraciadamente, la mue,rte acech~?ª torio resultado y parece que no se encuentra
lítica exigía que se casase con una archiduquesa austriaca, habíase ya resign~~o á ~llo, y no tardó en arrebatar un Rey a una nacio1!- ninguna que explique lo suficie~te. .
cuando la joven prometida s':lcumbio v~ctima y un compañero á una esposa y un padre a
Las fiestas estudiantiles han sido siempre
ele un accidente. En/ tales cucunstanc1as, el sus hijos.
atendidas con entusiasmo y con ca~iño Y,dePríncipe manifestó que no se casar!a jamás
ploramos que hoy no lo hubiesen sido as1.
si no se le dejaba el derecho de elegir esposa. Las fiestas de los estudiantes.
Y así fué c6mo, al fin, contrajo matrimonio
Agustin Agüer os.:,:.,
Cuando se anunció que los estudiantes de
1

Don Alfonso XIII portando uniforme del Ejército Alemán.-S. M. en traje de Caza.

�tiene poca historia, es nueva relativamente
entre las potencias, en tanto que España ha
sido, no s6lo una vez, sino frecuentemente,
el árbitro de los destinos de Europa.&gt;&gt;
-

-

-

)o{- - --

EI señor de Romero Dusmet
Y SU SEÑORA ESPOSA
melifique los labios y cante en las canciones
de diez y ocho Repúblicas y cincuenta millones
de seres;' mientras rija las almas y la mano
el ideal austero del honor castellano.

I

~eñor, todos los cuentos cuya ingenua fragancia
perfum6 los tranquilos senderos de mi infancia,
contaban de las bodas de un Rey adolescente,
noble como una espada, como un Abril riente,
con la bella Princesa de una isla lejana,
cándida y rubia como la luz de la mañana.
Y estampas lumi nosas, mostraban ya á los do:-;
recibiendo en el templo la bendici6n de Dios,
ya, en una perspectiva ele ensuefio, á los fulgores
del sol, los milagrosos cortejos de colores:
Infantas de pureza lilial y ojos azules,
cu biertas de brocados, de joyas y de tules,
Abades, con su adusta comunidad, Yestida
de blanco y negro (sombras y luz ...... ¡como la vida!),
Señores y Em bajadas, radiantes de oro y plata,
morados Arzobispos 6 nuncios ei:carlata.
Los cuentos terminaban con frases siempre iguales,
siempre de esta manera: ccY hubo fiestas reales;
· vinieren muchos Príncipes de países extraños,
trayendo cada uno magnífico presente,
y la Princesa ru bia y el Rey adolescente
vi vieron muy felices y reinaron cien años.»

II
Señor, Rey de una tierra de clásica hidalgufa,
en donde, en otros tiempos el sol no se ponía,
Rey de esta madre Patria que miran como hijos
innumerables pueblos, los cuales tienen fijos
hoy en ella sus ojos obscuros, con amor,
nieto de cien monarcas preclaros, oh Señor,
en vos miramos todos los hijos de la Grey
hispana al joven símbolo de la raza. Sois Rey
aún, en cierto modo, de América, como antes:
Rey, mientras que el idioma divino de Cervantes

Hemos procurado dar á nuestra información gráfica referente al matrimonio del Rey
de España toda la amplitud posible, y al
efecto publicamos una serie de grabados, reproducci6n ele fotografías de personajes que
mús ó menos directamente se relacionan con
el acontecimiento que acaba de celebrarse con
tanta pompa y entusiasmo en la capital Ibé1·ica, así como vistas de sitios y edificios también en relación con el mismo ¡,uceso.
Hemos creído, por lo tanto, oportuno publicar los retratos del señor Don José de Romero Dusmet, Primer Secretario de la Legación española en l\Iéxico y Encargado de negocios ad iote,·im por ausencia del señor Ministro español, el Marqués de Prat.
Publicamos tan,bién el retrato ele la distinguida v hermosa señora Doña Ana M. de
Rome1:o Dusmet, esposa del caballero arriba
mencionado.

Rey, mientras que las vírgenes de esa América mía
lleven en sus miradas el sol de Andalucía;
Rey, mientras que una boca con celeste reclamo
pronuncie en nuestra lengua sin par un ccYo te amo!,
Rey, mientras de tlnos ojos 6 de unos labios brote
ya el llanto, ya la risa, leyend_o á Don Quijote;
Rey, mientras que 110 olviden al palpitar las olas
el 1itmo que mecía las náos españolas;
Rey, mientras hay¡¡. un héroe que oponga el firme pecho
Como un baluarte para defender el derecho;
Rey, como cuando el manto de torres y leones
cobijaba dos mundos con,o dos corazones;
Rey, en fin, en las vastas mitades del planeta,
mientras haya un hidalgo y un santo y un poeta.

***

lH
Señor, aquetita rima que os trae rni labio ufano,
que siempre se gloría de hablar el castellano,
es de mi bella patria la ofrenda perfumada,
el lírico homenaje de mi México amada,
de aquella noble México que en dos nrnres se baña,
y á quien nue~tros abuelos llamaron Sacm E.~paíía,
lJOrque en ella encontraron la imagen de este suelo,
la mirnia tierra ardiente y el mismo azul del cielo!

Seliora Doña Ana M. de Romero Dusmet, esposa del actual representante de Espafía
en México .
Fot. Clarke, San

LA BU ENA ESTRELLA
DE LOS

'

Príncipes de Battenberg

lY
~eñor, como en los cuentos cuya ingenua fragancia
perfumó los tranquilos tenderos de mi infancia ,
celebráis vuestras bodas, YOS Rey adolescente,
noble como una espada, como un Abril riente,
&lt;'On la bella Princesa de una isla lejana
cándida y rubia eomo la luz de la maiiana.
¿.Qué desear ahora para vuestro contento
sino que todo acabe también como en un cuento;
y pueda repetirse con las sacramentales
palabras de los cuentos: ccY hubo fiestas reales;
vinieron muchos Príncipes de países extraños
trayendo cada uno magnífico presente,
y la Princesa rubia y el Rey adolescente
vivieron muy felices y reinaron cien años!,,
A:'1IADO

:KERYO.

Los cronistas sociales europeos dicen que el
Emperador Guillermo no ve con huenos ojos
el matrimonio de la Princesa Ena de Bat~nberg y Alfonso XIII, aunque, como buen
diplomático, no ha manifestado ni manifestará absolutamente sus sentimientos sobre
esa cuesti6n.
El Kaiser ha mirado siempre á los Príuci~ de Battenberg, según los aludidos cronist.as, como pan-enu.g de la jerarquía real
de Europa y ciertamente han sido afortuna-

dos.

·

Los_Príncipes de Battenherg gozaron en
todo ti~mpo fama por su elegancia, y se puede, decir que esta elegancia ha sido lo que
mas ha contribuído á su buena fortuna.
.Dur~nte las fiestas que precedieron al matnmomo del Príncipe Luis de Battenberg
Hn la hija mayor de la Princesa Alicia de
~ ~n, segunda hija de la Reina Yictoria, el
~nc~pe Enrique de Battenberg y la Princesa
. ~tr1z se vieron por primera vez. Las conf1c1o~es personales del primero cautivaron á
da ~rmcesa y poco después se anunci6 la bo.ª e ambos. No se puede afirmar que la
de un matrimonio entre una Princesa de
f ,ran Bretaña y un Príncipe alemán fuese
avorableme~te acogida por el público inglés;
~lio el Príncipe, que además de ser mny inta gente, era muy hábil en su manera de pores~e con las gentes, hizo cuanto en su mano
h.. uvo para conquistarse las simpatías de los
lJOs ~e su nuevo país. Se hizo naturalizar
COEo mglés é ingres6 en el ejército británico.
n cuanto á la Princesa Beatriz: es muy

~i

Diego, ,.

En otro lugar publicamos el retrato del señor Don Francisco de Icaza, l\Iinü,tro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de
l\Iéxico ante el Rey ele Bélgica, y á quien comisionó nuestro Gobierno para que lo represe11tara en las reales bodas de Su 1fajestad, el Soberano de España.
Grandes son los méritos del señor de Icaza
como Diplomático. En Europa se le estima
en lo que vale, razón por la que el Ejecutivo
de la 1:Jni6n se fij6 en él para la honrosa comisión que le encomendara.
El señor de Icaza llegó á Madrid á fines
del pasado Mayo y fué recibido por Su Majestad el día en que lo fueron los demás representantes extranjeros, comisiona&lt;los para
asistir á las nupcias del Rey.

popular, y como el matrimonio fué muy dichoso, perdon6 al Príncipe que no fuera hijo
de un monarca y no poseyese una gran fortuna. Demostró gran valor como soldado.
Durante la expedici6n contra los achantis,
al Oeste de Africa, murió el Príncipe á cau~a
de unas fiebres.
El Príncipe Luis, su hermano, ingresó cm
la marina real británica y se distinguió en
Egipto en la guerra de 1882. Su grado de
\'icealmirante lo ha ganado del modo más
honroso. Ha inventado varios objetos que se
usan en la marina y ha sido durante algunos
años subdirector naval en el Almirantazgo.
Mandó una escuadra en el Mediterráneo Y
hoy ejerce el mando de la primera escuadra
de cruci&gt;.ros acorazados del Atlántico. Es un
buen marino, á quien profesan gran cariño
sus subordinados.
Los ingleses entienden que la Princesa Ena
ha sido muy nfortunada al verse elegida por
el Rey de España, para que con él comparta
el trono de esa naci6n. Comparando este enlace con el de la Princesa ~Iaud y el actual
Rey de Noruega. y con el de la Princesa ~Iargarita de Connaught y el presunto heredero
de la rorona de Suecia, consideran muchas
gentes de Inglaterra que será el más brillante ele la familia el matrimonio de la Prineesa Ena.
ccEspaña, dice un periodista inglés, es una
de las grandes potencias; ha tenido en feudo
el Occidente suntuoso; ha sido el país descubridor v colonizador de la Edad :Media, y
aún ahora, sin que goce de un primer puesto en Europa, contiene todos los gérmenes
de una futura grandeza.
El mismo título de Czarina, que lleva una
Sefl.or Don JoRé de Romero Dusmet,
sobrina del Rey Eduardo, no es más espléndi- Primer Secretario de la Legación de Espafl.a en
Encargado de Negocios "ad interim,"
do que el que llevará la hija de la Princesa México,
por ausencia del sefíor Marqués de Prat.
Beatriz, puesto que Rusia, después de todo,
Fot. Clarke, San Diego, 6.

�LA REINA DE ESPAÑA
La Princesa · Vitloria- Eugenia de Battenberg
Todos los grandes acontevimicntos merecen ser comentados y tratados por la prensa.
Hoy, con motivo del casamiento real en Espafia, no hay periódico que no comente ni .clf
noticias del suceso; y nuestro semanano,
atento como siempre á los asuntos del dín,
ofrece á sus lectores en esta edición, la siguiente amplia información sobre la personalidad que hact dos días subió al tr,rno ele
Espafia, al lado del joven Rey Don AHonso
XIII, y es desde entonces Reina de ese bel lo
país, donde las tradiciones han guardado fuerza de ley, y donde las ceremonias oficiales
han conservado ese carácter de grandeza que
recuerda sus glorias.
La Princesa Yictoria-Eugenia-.J ulia-Ena de
Battenberg, nació el 24 de Octubre 1le 1887,
en el castillo de Balmoral, en Escocia.
Es la hija única de la Princesa Beatriz y
del difunto Príncipe Enrique de Battenberg.
~o obstante que cuenta con parientes en
las más ilustres cortes de Europa, la Princesa Eugenia y los suyos se encontraban hasta
ha poco en una situación un tanto delicada
con relación á las familias reinantes. Para la
corte alemana, por ejemplo, los Príncipes ~e
Battenberg no han ,wrido tales, en el sentido estricto que le dan á esa palabra.
Sin embargo, los Príncipes ele ,Ba~tenberg
descienden, en realidad, de un Pnnc1pe, Alejandro de Hesse-Darmstadt, el cual estaba
casado morganáticamente con la Condesa Julia de Hauke. Poco después fué · hecha esta
dama Condesa de Battenberg, y por último
elevada á la dignidad de Princesa de Hesse.
La boda de la Princesa EugP-nia con Alfonso
XIII, ha sido para la familia de Rattenberg
una consagración definitiva.
Ena es huérfana de padre desde la edad de
nueve años; el Príncipe Enrique de Battenberg murió á bordo de un navío, de una fi~bre perniciosa contraída durante 1a expedición inglesa contra los Achantis, ele la que él
formó parte.
Educada principalmente por su m~dre, la
nueva Soberana española no ha depd? de
sentir también la influencia de su madrma,
la ex-Emperatriz Eugenia. Cuando su bautizo, que se celebró con gran po~pa en _el
castillo de Balmoral, justamente el mismo ano
que el jubileo de la Reina Victoria, la ~x-Emperatriz Eugenia, retenida eJ?- el cout1~1ente,
no pudo asistir á.la ceremoma y se hizo representar por la Princesa Federico de Hanovre. Pero más tarde se satis.fizo con creces de
lo que entonces no µudo hacer. La ex-E~peratriz Eugenia intimó mucho con su ah1, jada, de la que lleg6 á ser su confidente y á
quien colmó de regalos, prueba patente de su

cariiío y afedo. Dícl'!'e que In exle dejará una grnn pnr'c de sul
Parece ~er un hecho yue ln que
&lt;le Napoleón III ha ejercido Eobtla
da, la hoy Reina de España, una
C'ia en el i:en6do del catolicismo, 7
nia de Battenberg abjuró sin muela
la religión en que se le había e
¡.:in duda, por aquella influencia
ella ejerci6 H1 madrina.
No men&lt; s que la ex-Emperabis
quelÍa á Ena su abuela la Reinafi
Windsor como en Osborne, pa,alt
las temr,oradas tratada y acomie'
fnmentc por sus parientes.
l'na persona de confianza dela
p,esaba en los siguientes términ
lla época, en una carta en que se
la Princesa y de eus tres he
decía, siguen una vida muy
forme á lns reglas que se obse
jos de la Reina Yictoria, pues
crupulos~mente alejadoH de las
tuosidadee mundanas de la corlt
mite que traten con ellos sino
timos y los miembros de la fa
detalle muy significath'o es elf
ordenado terminantemente á J&lt;,
tienen á su servicio que al diri '
1o hagan rn otra lengua rná:s que
La Pr:inceBa y sus tres he
relaciones con los parientes de,it;
cuanto á la Princesa Beatriz, es
adicta v afectuosa con sus d; ,:..í'.i.,
:-u hermana la Condesa de F..?Jl'W:

Su educaci6n.
Como todo inglés de ra1~, la
Ena es aficionada con paSI?fli
los ejercicios fí¡;!cos Y l~ vida
aire libre. La etiqueta r1gu
es odiosa y seguramente que
va á costarle acomodarse al •
que tendrá que vivir en :Mad
bable es que la nueva Sobe
me toda la parte que le sea .
tas deportivas de tod~ especie
do es también, por c1ert?, ID
La equitación, el ya.rhtvig y
mo constituyen se dice, los
' ESPª?ª·.
~
tos 'de la Reina de
Debido á la vida higiéi;nca
llevó en su juventud, la e:x·
&lt;le com,tituci6n ro~usta. Ylés
ble salud. Un escritor mg
se á ella, que tenía «un mara
mento de sol. JI Semejante
muy felizmente la persona 1
ral de la Reina Ena.
Su fisonomía revela un
de hermoso cabello blondo,
muy graciosa y bondadosa,
Aunque sus gustos pe
siempre más por los depürteS

r,

cia' Ena no. ha dejado
. .por esto de adquirir
los necesanos.conoc1mientos. Con ¡?ran dedicaci6n ha hecho estudios de música y de
lenguas extranjeras, de las cuales conoce muchas. Ultimamente, y con notable aprovechamiento, emprendió el aprendizaje del espafiol.

El idilio.
Fué, como se sabe, en el palacio de Kensington, en Londres, durante una recepción
que honraban con su presencia el Rey Eduardo y el Príncipe de Gales, donde la Princesa
Ena se encon:ró por la vez primera en presencia de Alfonso XIII. Hasta eutonces Ena
no había salido al mundo.
Llevaba la vida retirada y tranquila que
hemos dicho, ya en el palacio de Kensington,
en Londres, ya en Osborne, en la isla de
Wight.
La recepción de Kensington, donde conquistó el corazón del Rey de Espafia, era su
primera salida, su presentación en sociedad,
que acostumbramos decir. Y allí fué donde
dió principio el idilio real que había de continuar en Biarritz y en las praderas asturianas ...... en automóvil, y, más tarde, en la
isla de \Vight.
En efecto, fué en uno de esos modernísimos vehículos en donde el Soberano de España hizo que recibiera su novia los primeros honores de su reino. Durante su estancia
en Biarritz, emprendieron varias excursiones
franqueando la frontera española Varios periódicos enviaron á aquellos lugares una pléyade de listos repórters que·habían de informar á sus lectores con toda exactitud de
aquellos paseos históricos.
A ellos debemos el no ignorar que la Princesa acostumbraba llevar falda de paño azul,
blusa blanca y sombrero canotiet; que Miss
Cochrane le servía muy á menudo de capirote, y que, algunas veces, otro miembro de la
familia de Battenberg tomaba lugar en el automóvil al lado de los novios.
Así visitaron, siempre en esos coches, Cambo, Bayona y San Rebastián, donde se encontraron á la Reina madre de España. En
Cambo los novios escribieron una prodigiosa
cantidad de tarjetas postales ilustradas; y el
Rey, que tenía deseos de reir, interpeló á un
campesino que se hallaba al borde del camino, diciéndole:
-¿Ha visto usted al Rey de España, amigo mío?, dícese que debe venir hoy á Cambo
en automóvil.
A lo que el campesino respondió:
-No, mi buen señor, no le he visto, y sin
embargo, tengo el gusto de ver hoy, por primera vez en mi vida, á un Rey.
Las excursiones repetíanse diariamente,
así como las aventuras, los descubrimientos
Y algunas veces también, por parte de Alfonso XIII, 1rnevas travesuras.

El 29 de Enero, la Reina María Cristina
fué á hacer una visita á su ciudad á la Princesa inglesa.
A su llegada, abrazando con su mirada al
país de su nuera, exclamó:
lt is very p,·etty here. Después, al despedirse, escogió una flor de un ramillete qu,1 Bevaba en las manos y se la ofreció á la Princesa
Ena. Esta, por toda manifestación de agradecimiento, tomó en sus brazos silenciosamente á la Reina María Cristina.
La continuación del idilio en Mouriscout
y en Biarritz, fué una poética entrevista en
la isla &lt;le Wigbt.
La isla de Wight es considerada como el
jardín florido de Inglatena, es una tierra de
verdes praderas, en que se alzan las bellas y
confortables viviendas de los que se apartan
del mundanal ruido, para gozar en medio de
los campos de la dulce tranquilidad de la vida, desligada de las pasiones que ensalzaron
Horacio y Fray Luis de León.
Bajo aquel cielo purísimo, y entre los ramilletes de árboles siempre verdes, escribió
el noble y delicado Tennyson sus «Idilios del
Rey,,&gt;heroicos poemas, en los que se reunen
de un modo admirable la delicadeza y la armonía.
Todas las casas que se encuentran al paso
tienen jardín, todos los jardines están admirablementP- cuidados, y los caminos que unen
á los pueblecitos de la isla parecen paseos.
To&lt;lo resplandece allí de limpio; no se encuentran pordioseros, ni gente mal vestida.
Las jóvenes que se ven á través de las verjas
que rodean los hotelitos, son bellas, y los niños que juegan en las enarenadas plazoletas,
festoneadas de flores, presentan en sus mejillas sonrosadas el aspecto gratísimo de la salud y de la alegría.
Allí continuaron las agradables excursiones en automóvil y hubo otras en ~·ate. Poesí~, lujo, liJIOd; un Príncipe thnona,1t, que
fmt de la i:it1's.~1·; una abjuración en San Sebastián ¡ una canastilla de boda. espléndida: basta con eso para hacer soñar deliciosamente á todas las jóvenes modernas.
El Rey Alfonso ha siclo considerado como
un enamorado modelo.
Las circunstancias de su cortejo- que se
ha efectuado ante las miradas de todo el
mundo-han sido tales, que habrían desconcertado á un Príncipe de impulsos menos
generosos y naturales. Nada ha logrado interrumpir la expresión de sus emociones.
Por ello es que se dice, que los amores del
Roberano español han tenido más de idilio
que de negociación diplomática.

Según los datos de un estadista parisiense,
hay en Inglaterra 60,000 mujeres que viven
del periodismo, 12,000 en Alemania y 2,193
en los Estados Unidos.

�so con su prometida, respecto á la estancia de
Ena de Battenberg en Osborne. El Nwvo
Mundo, de Madrid, de fecha 2 de Mayo, de~·
cía:
''La vida de S. 1\1. en la isla de Wight ha
rontinuado deslizándose tranquila y sencilla
en la misma forma que en nuestra informaeión de la última semana dijimos. Esos días
I
consagrados al amor, han de quedar grabados, sin duda, en la memoria de Don Alfonso. entre los más felices de su vida.
l'no de loa .~port.s en que entretienen su
tiempo el Rey y la Princesa, es el jm;go del
.&lt;Jolf, que ésta enseña á S. M.
En las excursiones que hace el Rey en automóvil á diferentes pueblos de la isla, es cariñosamente aclamado por los habitantes.
Con frecuencia, lo mismo en ellos que en
Cowes, entra en las tiendas y compra. regalos
para su futura esposa.
Los palaciegos que acompañaban á Don
Alfonso, se muestran á veces intranquilos al
vérle salir solo por las calles y camino~; pero
la prensa inglesa está acorde en asegurar que
la persona del Rey de España no corre en estas excursiones el menor peligro.
Además, agentes de la policía espaflola (,.
inglesa velan por la seguridad de nuestro Soberano.
Por su parte, el pueblo inglés se muestra
f
encantado de que Don Alfonso haya ido á
.i
hacer el amor á su prometida, según las costumbres británicas; y Don Alfonso procura
!
ada ptarse á ellas como muestra de cariño ú
la Princesa. Los periódicos han anunciado,
entre otrai;: cosas, que ha cambiado su desayuno habitual por lmal~fn.,t, al uso británico. En cuanto á las excursiones hechas por
el Rey y la futura Reina, he aquí algunas:
S.M. eon uniforme de Capitán General de la
El día 21 recibió el Rey en el c&lt;Giralda» á
guardia del Rey
las Princesas \'ictoria ltugenia y Beatriz.
Estns llegaron al yacht á las once y cuarto.
IDILIO REGIO Don Alfonso lal:l aguardaba allí vestido de
Almirante. :El &lt;,Giralda" estaba empavesado
y arbolaba la insignia real, f,;f\, AA. fueron
EL REY Y LA PRINCESA ENA
recibidas con salvas. Les fué pre.sentada la
oficialidad
y visitaron detenidamente el buLos periódicos dieron en llam:ir idilio reque.
gio á las primeras entrevistas de Don AlfonCuando tomaron la chalul a para rrgresar
á tierra, fueron nuevamente saludadas con
salvas y aclamadas por la tripulación.
El mismo día visitó Don Alfonso el ,&lt;Club
Royal," que le había nombrado miembro suyo, y fué cumplimentado allí por multitud
de personas de la más alta aristocracia inglesa.
La Princesa Yictoria volvió al yacht «Giralda" el día siguiente, domingo, acompañada, por una dama, y oyó la misa en él.
Más tarde, el Rey almorzó con la Princesa
Victoria y Beatriz, en Osborne, y por la tarde fueron á visitar las ruinas del histórico
rastillo de Carls-Vrooke.
El lunes, Don Alfonso fué con el «Giralda» á Portsmouth. Recorrió la ciudad é hizo luego una detenida visita á los astilleros.
Lo examinó todo con niucho detalle, enterándose minuciosamente de los trabajos que
allí se hacían. El alto personal de los astilleros que le acompañó en la vísita, quedó
admirado de los grandes conocimientos de
marina que Don Alfonso posee.
El miércoles hubo en Osborne una gran
recepción en honor de Don Alfonso XIII,
ofrecida por la Princesa Henry. Fueron invitadas al acto las guarniciones de Portsmouth y las principales familias de la isla de
\\'ight; entre todos cuatrocientas personas.
El jueves, los Príncipes Leopoldo y Mauricio de Battenb1irg acompañaron á Don Alfonso á visitar el cuartel del primer batallón
de fusileros de Park-Hunt. El Rey, que vestía traje de calle, fué recibido con los más
altos honores militares y á los sones de la
Marcha Real. En el patio estaba formado el
batallón. El Rey vió luego á los soldados
practicar ejercicios gimnásticos. Le causaron
tan
excelente impresión, que manifestó su
S. M. con uniforme de la Marina Alemana

(

"LUCIANO," DE JOAQUIN DICENTA

No ha muchos días que Re eRtrenó en el
Renacimiento esta Yieja obra, nueYa para
nosotros. Asistimos á ia representación, el'l céptiros y desconfiados. pues, salvo el«.Juan
José,)) creíamos que Dicenta no tenía otrn
producción teatral que se elevase á la altura
de éste. Así es que fué grande mi sorpresa,
\'uando desde las primeras escenas i-e esbozó
un hondo sentimiento ele Yerdad y de belleza que impresiona y que conmuevP. Se me
as~ra .que Dicenta llevó un episodio de su
existencia y esto)' dispuesto á creerlo, porque hay en esta labor un natnraliRmo sinrero y vívido.

\

ciano y entonce~ ella le arrnja á la cara stis
dicterios inflamados de cólera .,· de despecho.
Le acu::a ele proceder ai-í para lograr su¡; propósitos amornsos cerca ele usu amiga, de e:m
extrn.v.,gante duque·a.i, Luciano no se &lt;lefiende, ¿,para qué? es verdad que la ama. que
se aman, pero ella es bon rada .v ¡;us cspíri tu;:
solamente han eelebr,1do las nupcias &lt;le ¡:us
anhelos hl,tncos..folia se retira y vuelve en
seguida, y al encontrará la ri mi' rn l,ra.zos de
la madre ele su esposo y llorando por la renuncia que hace de su felicidad y de su cariño,
pero que ella interpreta de diferente modo, se
indigna, acrecienta la maldad de su ser v en
torrentes de anatemHR punzantes C01110 afilados dardos, increpa, insulta y mata, sí, mata
á la madre de Luciano, c¡ue enferma df'l corazón, la ahoga la congoja y aplasta el C'ho-

'

f

~P.'Mli"'"/

~us fuerz,1s. lo agobiaron casi ya en la cmnbre
susµirada. El dl'~Pnlare, ele corte romancesco, aunque vi~lnmhraclo allá por los comien zos del clram:i. deja hond,, y persistente im}Jl'l'8ión. Sin Rer un proclip;io de análi:;is, se.
nota en la procluc&lt;·ión de Dicenta un algo de
anatomía soc-iológica -:,' otro algo de psiquis,
que, eomo (lecimos, muestran observación y
e:::tud io.
Yi rginia e;;tuvo ad mi.rabie en ~us cortaR
e8cena8, sobre~aliendo en la del estudio, entre elln y Cardona. En el segundo acto lucic'.i
un hermosísimo traje y un &lt;'oqueto sombrero, que alborotaron, es la palabra, á todo el
bello sexo. Yo tuve que cambiar de lugar y
pasarme {t 1,tra luneta, porque unas señoritas
que se hallaban dctr(1s de mí, no me dejaban
escuchar palabra de Jo que se decía en esqeni:i, comentando el lindo atavío que exhibi6
\'i,ginia .
La Sri ta. Luj.'tn, «.Jul ia," comprendió bien
su anti p(,t i('() papel, su brn yúndolo perfectanwntr. t:1ntn por HU talento artístico euanto
porque lo hizo mohina.
La :-3ra. ?l[onreal, y l'nrdona y Solares,
cum¡,liemn dcbid:uhente.
R.D1ó:,.;

S. M. con uniforme de Corenel del Ejército
alemán

---):o:(---

propósito de hacer introducir la gimnasia
estilo británico en los cuarteles españoles.
El viernes, Don Alfonso y las Prin
Victoria Eugenia y Beatriz realizaron
excursión á Southampton, haciendo la
veHía en un destróyer.' '

!

RJ\'EROLL.

COSAS OELl 1Y!Uf&gt;IOO

IIay seres que nacieron
pnra hacer daño,
y otros que ¡;úio existen
para ,iguantarlo~.
.\sí ancla el mundo :
unos haren la:- ~ogas
y otros los nudos.

,'

lI LWIBElt'fO

)llRA \'ALI ES.

- - - ) : o :( - Don Joaquín Dicenta, alto dramaturgo español.

S. M. con uniforme de Capitán General
de infanteria,

La historia es tri~te y, por lo mismo, real:
yo creo que la tristeza es la vida, y apoyo mi
1d~a en c¡ue siempre las obras de sufrimiento,
mientras más intenso es é5te, son más perdurables: Don Quijote es mns doloroso qu(\
el \\'erther. El dolor, desde que la humanid~d es humanidad, siempre ha sido, es y sera, el dolor, en tanto que los goces rambian
&lt;le aspecto como la serpentina de coloret'.
l~n.artista, de modesta cuna, pero de eleva&lt;lo intelecto, se casa con una mujer rica,
que no. comprende el arte y que desprecia
cualqmera manifestación de éste. Poco á po('O ~ va formando en el alma de la espom un
sedimento de rencores, que al estallar hieren
cruelmente al mari o en suf'l afectos más puros, en su devociéin: el amor á su madrn y el
am?r al arte. rna amiga de la infancia, una
ª.1!11ga suya, mujer dotada de alta compren81.0n, de levantado sentimiento estético, es la
piedra que da la chispa. La vanidad, los celos,
1mpul~n al carácter indomable é impetuoso
de Julia á extremas resoluciones. Desprecio
sobre d.esprecio que acumula rnbre la mttdre
de Luc1ano, precipitan á éste á la separación;
mas la esposa lo sigue hasta la nueva casa y
~ítende que vivan juntos, por temor al riculo, á lo que diga el mundo. Se niega Lu-

que. Luciano llega á recoger el último 8uspiro de su madre, y en furioso paroxismo arroja
á su esposa y clama desesperado: estoy solo;
solo para la vida; solo para e] llanto; solo
para el dolor. ((Estoy t'ontigo, -arguye dulcemente la amada, -ven, Ynrnos á rezar sobre
el cadáver de tu madre.n
La obra c&lt;prcndió,» romo se dice en jerga
ele bastidores. Tiene suficientes elementos
para ello, y el principal es E'l amor filial que
palpita en toda la pieza.
La acción se desenvuehe con suma naturalidad, esbozándose de cuando en ruando
uno que otro efectism o, no muy ligero por
cierto. La exposición, que está hecha de mano maestra, no és lfoguicla, sino animada,
contra lo que generalmente acaece. El enredo,
concentrado en el segundo acto, es en verdad
bello y emucionante. Se respira en todo él la
pasión en diversas formas, ) sus situaciones,
bien buscadas y sin amaneramientos, son, en
su contraste, conmovedoras. Hay aquí un
símbolo: una escultura que representa á un
hombre animoso y joven, que marchaba hacia
la cima, cuando se sentó á deEcansar, con tan
mala suerte, que lo hizo cerca de 1111 vivero
de reptiles, que uno á uno fuéronse anudando
á su cuerpo de púgil y en la multiplicidad de

DE LA CIMA A LA SIMA
\'eces hay que nuestro orgullo
nos alza y clevit tanto,
que el mundo cntno noi- llama,
primero que amigos, E"abios;
y por la misma razón,
clespt1és de vernos muy altoR,
nos baja de u1, golpe solo
ele ¡;a bios á menteralo~.
H EHinERTO )lIHA\' ALLE:-\.

- - -):o:(--EP I GR AMA

Y tú, ilustre Baltasar,
digno (·mulo ele l'i,/IN,
que has empezado{¡ creer
cuando empezaste {l dudar,
¿,cómo pretendes probar,
en tu ciego frenesí,
que todo termina allí
donde la vida termina,
si el juicio que te ilumina
no sabes si es juicio en tí?
HERIBEU'fO )IIRAVALLES.

�LA lNF,1,NTA MARIA TERESA,

balón: Cuartelad o; primero y cuarto
jo, tres leopardos de oro, que son •
terras segundo, en oro, un lc6n rojoa
ble trechor del mismo color de ~
tercero, en azul, un aspa de oro que
Jrlauda. En eecus6n, cinco faj~ de
cinco negras, cargado de un clarelfn6
Yerde, puesta en banda, qutJ recue
jonia. Y por último, corona de Printa
glesa, con cuatro cruces abiertas y
rones.
ltste escudo de armas de S. A. R. k
cesa Victoria Eugenia .Julia Eva Malia
tina de Batte11berg, ha sido revisadoJ
hado por S. M. el Rey Eduardo de
rm en Febrero de este año.
La divisa del escudo es: «In t.e,
spero. J&gt;
En las banderas, el escudo de · '
colocado sobre las armas peculiarede
terra, y la bordura general flobre Jil
&lt;+ran Bretafia.

Hermana de Don Alfonso XIII.

CASA BATTENBERG

El escudo de la Princesa
Se compone ele cuatro &lt; 1iartele¡;. En azu
un k•ón burelado ele plata ·" rojo, coronado
de oro, borJura mu,v estrecha de estos esmaltes; plata y rojo (. por lit taRa clu los Landgraves de HesRe ). Segundo y tercero, en plata,
dos palos dr sable negros, rle la casa Battenberg, y bordura general roja con ocho leopardos de oro, concedidos recientemente para
su escudo á la futura Reina de España por
Eduardo VII de Inglaterra.
Sostienen el escudo dos leones de oro, cada
uno con unn. bandera. Este tiene el Riguiente
0

•

------

-t-

fllp!!JjQ §CA •

EL PRINCIPE LEOPOLDO,

Hermano ·de la Reina Victoria·

F.L

PRINCIPE MAURICIO,

Hermano de la Reina Victoria-Eugenia.

Plaza de toros donde se verificó la corrida en honor de SS • .MM,-El Palacio de El Pardo.- Prado, donde será el combate floral.- Real Palacio de Ma:rid.
'
-San Sebastián, Playa de Bafioe,-San Ildefonso (La Granja),-M.onasterio del Escorial.

�I

Vengo al solar ilustre de tus abuelos
hoy tan rico en blasones como en anheios
¡ oh Rey! cuando en la fiesta de tus amor¡s
la ventura derrama todas sus flores.
Vengo del continente donde en un día
probaron tus mPsnadas su valentía·
donde llegó, pujante como una ola '
la fuerza de la hidalga sangre esp~ñola ·
donde Cortés sus naves hizo pavesas '
en la menor grandeza de sus grandezas
donde sonrió Cuauhtemoc sobre labras~
como 3:1tanero símbolo de su gran raza,
donde Junto á sus lagos, limpios y tersos
vivió Netzahualcoyotl pensando versos!
Veng0 de allí, de aquellos vírgenes lares
donde suena el rugido de.los jaguares,
á que celebre el e::o de mis canciones
el despertar glorioso de tus leones.
Traigo 1:1na lira~ cuestas, ruda y salvaje,
como m1 mar, mis llanos y mi boscaje·
traigo mi amor inmenso por esa Españ~
que llena cada siglo con una hazaña ....
Traigo una piel de tigre y una rodela
para tí, y en el fondo de mi escarcela
un rubí tan enorme que ya me agobia:
¡ ~ un beso de América para tu novia!
Se lo traigo desde esas tierras lejanas
con un ramo d ~ rosas americanas.
II
¡ Oh mancebo monarca! Va mi saludo
hasta tí en mi leng_uaje sencillo y rudo;
hablo como un cacique de mis montañas
hablar~ al Soberano de las Españas,
y en m1 lengua en que vibra la frase fiera
del indio y la gallarda dicción ibera,
te diré unificando mis fuerzas todas
lo que pienso en tu alegre fiesta de bodas .
Ella es como una fiesta de la Esperanza
'
es una aurora mvea
que á ver se alcanza'
desde la erguida torre de tu ca~tillo,
en que ya las espadas duermen sin brillo,
en que las armaduras se han oxidado
y donde en un obscuro desván, cerrado
está un libro famoso, libro de acero,
constelado de hazañas: el Romancero.
Hay en tí una promesa, Rey en capullo:
todo lo espera España del amor tuyo ... .
Tienes savia de ensueño, tienes el ansia
del porvenir .. .. Volaron desde tu infancia
sobre tí, incertidumbres y profecías
de futuros alientos y nuevos días ....
Y al despertar al mundo, joven y fuerte,
con desdén de monarca viste á la suerte,
y fuiste como un brote de vida sana
ceñido por la vieja·corona hispana.
En deliciosa frase de sabor ático
te llamó Amado N ervo: "El Rey Simpático."
Dijo bien el po~ta: simpático eres
así, lleno de amores y de poderes
como un David que canta mientras gobierna
soñando en una dulce sonrisa eterna ....
David eres, Alfonso .... Guarda tu honda,
y besa á tu adorada Princesa blonda!
Tu vigoroso aliento de primavera
te empuja hacia la lumbre de la Quimera;
sientes en tus arterias hervir el brote
de la noble locura de Don Quijote,

y vas á donde quiera la voz te llama
a.e Dios, de tus banderas ó de tu dama,
¡ l'u dama! Tu cariño caballeresco
·
tu anhelo siempre virgen y siempre fres •
¡ cuántas veces soñaste con el destello co,
deslumbran te y dorado de su cabello!
¡ cuántas veces soñaste con sus pupilas
azules, muy azules y muy tranquilas!
Sabes amar y sueñas ¡ oh Soberano!
y en esto, Rey Alfonso, yo soy tu hermano
Bajo el oro bruñido de tu corona
'
un ideal celeste no te abandona
y hay un n_ombre divino que adoras: ¡ Enal
como el Cid ~mó el i:ombre' de su Jimena. ...
-¡ Oh ~nsuenos lummosos de ansia infinita,
románticas locuras .... ¡ Oh Marr;rarita
Beatriz, Ofelia loca, dulce Eloí~a .... '
todas pasáis cantando como la brisa !... .
Dulcinea, Leonora, Noemí, Roxana ... .
todas sois como un cielo por la mañana!Sabes am~r, Alfonso: Tu primavera
florece baJo el oro de una quimera ....

rn
Hoy tu.España, señora de horca y cuchillo,
baja el puente en su viejo feudal castillo,
lleno de muertas glorias y tradiciones
que guardan dormitando sus dos leones.
Suena un clarín el toque de vasallaje
desde la altiva torre del homenaje ....
¡ Vienen la castellana y el caballero!. ...
¡ Abre sus viejas páginas el romancero !
Brillan las fuertes hojas de las espadas
y fulgen las cimeras empenachadas.
El obscuro castillo de sol se llena
con la duke mirada, clara y serena
dela Reina consorte que flor parece
prendida al regio brazo de Alfonso trece ....
¡ Oh feliz Rey Alfonso! Bien haya el día
en que á su amor rindióse tu bizarría!
Es rubia como el oro de los trigales,
es rubia como todos 108 ideales ....
-- Greatchen espera á Siébel en la ventana
y es rubia, como es rubia también Roxana
y Beatriz y Eleonora, Laura y Julieta,
¡ todas las que son rsueño de algún poeta!··
Haces bien en amarla. Su sangre viene
de la sangre de Shakespeare y Mil ton. Tiene
la romántica cuna de Lanzarote,
el caballero primo de Don Quijote.
Es el sol de su larga guedeja blonda
el sol de la intachable "Tabla redonda;"
Merlín la trajo al mundo por rara senda,
y hay en sus ojos vagos una leyenda!
Cuando tu mano enlaces con la pureza
de la mano de lirio de tu P rincesa,
cuando juntas tu sangre noble y bravía
y su sangre, prolonguen tu dinastía,
irá el leopardo insigne de los britanos
al par que los gloriosos leones hispanos
y dirán asombrándose las naeiones:
Han unido dos razas dos corazones;
dos pueblos han unido sus esperanzas,
en la alianza más firme de las alianzas:
¡ los ha unido con lazo fuerte y fecundo
el amor, soberano dueño del mundo!
.A~'l'OXTO

.:\IEXDTZ EOLIO.

Mérida de Yucatán, 1906.

�~7
pre~iones de una visita hecha á la e -E
ratnz en la «villa" Cyrnos, llena de\io~~e~
perfumes, pe~·o llena también de los recue~~lj,c:
profundos é imponentes de una vid t . .
ten~a como ha sido la de la Ernpe ªt :i,n
O'ema l fi
, .
ra riz üll:
r' ~ gura mas Y1brante de mujer del r:;ibl lod~hIX, la (jlle gufitú las embriaguereR clt&gt;
a 1c a y del dolor.
' ·
.Matilcle oerao fué recibida por la F
.
tr1z
Eugenia
ton
el
eariño
de
un
"t°:'1pernl l
·
a an 1gua y
e~'l andstad, Y ambas hablaron largas hora~&lt;:
"~n o recuerdos y páginas de su e ...
tencrn .
XIH.Y der:;pul:S de los recuerdos la ae .. 1 .
1•ntora qmso
· conocer la opinión
' de la
n m,1 CBe re ia
~cerca ~e acontecimientos y suce!os~¡~
.ic ua1I ad, siendo uno de éstos el enlace de
Don A_lfonso XIII con la Princesa Victorh
Eugen,1,3 • rnbrina de la Emperatriz.
'
-d.'.cH1 .... Estoy contenta ...... Contentí,.ima
-, · !JO
· con su voz cristalina
~
. 1a ex · Eropera t nz
el• ~nstmulanltI;·-1\Ie llena de alegría este 'ras;IT·ucn "&lt; e
· da ....
, , :1.('y de EsJ)aiia' con m1· a h'JJa
,:m1&lt;; lll;t~, cuanto que es un acontecimiento
singu :m::;1mo. ¡Quién me hal,ía de d ,. .
h~?e c1nc~1enta años~ á n1í, espaliola, qu(; el~;~~
~1 ~ncesa .rnglesa sena un día Reina de Es pan~ .. Y, ::;m .em~)argo, esto, que entonces hul~1eia paree do imposible, va á realizarse hoy
rnusando el hecho tanta alcO"rÍa e11 )l'c·pa.:. '
o
"" ua
•"&lt;&gt; mo en I nglakrra.

T;n-

~ªtª

::}Júiia, ~~ ~ , u 4 ~ ,
~t/dd%,

Anécdotas de actualidad
,\ lgún tiempo antes de que ,\lfonso XfTI
crnprendiera su viaje á Inglaterra, se encontró una tarde con una vieja que le intereRÚ
por sus modales y su fisonomía. Como quisiera regnlarle algunos duros, ella contestó
con desdén, rehusándolos :
-Rey, guarda tu dinero. Mi raza es mús
antigua que la tuya, pues soy la última descendiente de los almoravides que reinaron en
Marruecos y en el Sur de España, durante
l0s siglos XI y XII. Yo soy quien te voy :l
rep:nlar una moneda de oro.
Y diciendo y haciendo, la mujer dP.slizó
en la mano del joven Rey un zpquí que tenía grabada la efigie de Isban, hijo de Tache:fiu, último Rey de los almora vides, muerto en 1747 por los almoades.
-Conserva toda la vida este talismán ,
~gregó, pues te preservará de los mayores-peligros. No existe más que otra moneda igual
á ésta. La he dado á una joven admirablemente hermosa que pasó por estos lugares á
caballo, cierto día. Yo había caído á un
Ya11ado y me había herido la cabeza. La
hermosa ·joven, á quien llamaban Alteza sus
acompañantes, bajó del caballo y me vendó
la frente con su pafiuelo. Rey, si alguna vez
hai,; dr. casarte, no lo hagas más que con esta joven, pues sólo ella te hará feliz.
Este suceso corre en Madrid de boca en
boca. f-\e asegura que Alfonso XIII mostraba
al Presidente Lou bet la moneda de oro relatando su historia, cuando ocurrió la explosión de la bomba en la calle de Roban, en
París cerca del uoche que montaba el Soberano ,y e1 primer Magistrado de la Rep6blira franr.esa. Dkese también que el Rey Alfonso supo en Londres quién era el poseedor

c1el otro zequí. La joven admirable
hermosa, y admirablemente buena, que
dó á la \'irja con su pañuelo, no es otn
la Princesa Ena de Batt~nberg.
Y de allí las actuales bodas real~.

- - ---Según la leyenda, Júpiter envió á
teo, en hono1· de su libertad por H
un anillo en el cual estaba engarzado unPf
dazo de la piedra á la que Prometeo habfa tf,
tado anteriormente encadenado.
En la mitología del Norte, el anillo-.
boliza el puente de éste al otro mundo, 6
S. M. con unifo rme de Capitán General
gún otra idea, el arco-iris, símbolo de
de caballería
nidad. De aquí, es claro que desde los ·
pos 1ds remotos el anillo ha sido el sím
~t
de eterno recuerdo. Desde los primeros
con la Princesa Victoria
del Cristianismo, el anillo ba sido un&amp;
según la Emperatriz Eugenia
ciosa promesa de fidelidad, el talism'dos almas formando una sagrada vida. •;n ~l perió~ic~ el Uivrno, de8cril,c l,1 gca escritora italiana Matilcle Serao, las im.
unión.
La costumbre de usar el anillo de
el cuarto ~edo de la mano izquierda,
su origen en el Egipto, de donde lo
los griegos, y de éstos los romanos. ~
cuarto estaba dedicado á Apolo, el Di
Rol, y el oro era un símbolo adicional
Además, se creía que el dedo d~ Apow
ba en conexión directa por medio d~
\1
vio con el corazón, y era muy propio
emblema de una unión de amor desean
este dedo. Otra teoría es que el anillo
signo de esclavitud; y por Jo tanto.
do en la mano izquierda, como la m
débil. En Alemania, el anlllo de
miso á menudo sirrn para el de bod
do u~ado en la mano derecha hasta el
monio v entonces en la izquierda.

PENSAMIENTO

,Lo::; culpable~ por amor, siempre están
mas ce:ca de alcanzar de Dios el perdón que
l~s deh?cuentes ~mpulsarlos por otras c;usas
aJenas a este sentuniento.

ro•

'

.

EL PRINCIPE ENRIQUE DE BA

Padre de la Reina Victoria-Eug8
DON ALFONSO XII,
Padre del actual Rey de España,

S. ~1. con uniforme de Capitán de Marina
y banda.

utrimoaio Jon Alfonso Xlll

\

S. M., con uniform d
. ,
To· ,e e Cap1tan General y
ison de oro,

1

DoN FRANCISCO DE !CAZA

Ministro de Méxino en Alemania y Enviado Extraordinario de nue tro Gobierno
para representarlo en las bodas reales de S.M.
Don Alfonso XIII.

.-Y ¿es verdad-preguntó la curiosa e,cntora-9ue Vuestra Majestad ha tomado
parte activa en las negociaciones preliminares de esa boda, como se asegura?
-¡Bah! Lo dicen, pero .... .. no es verdad
-excl~m6 la Emperatriz vivamente. -Y ¡:;i
fuera cierto, no cabe duda que me vanagloriaría de ell.~...... Pero no es verdad ...... ¿Sabe
uste~ qm,ei:i ha combinado este matrimonio
tan s1mpallco? Alfonso vino á la Corte de Inglaterra quizá porque se trataba de ver si f:e
podía cm~c~rtar su matrimonio con la 1'1 inc~sa Patricia de Connaught. Los jóvenes se
vier?n·····: pero no simpatizaron. Pol'el contr.~no, el J?ven Rey, vehemente (, inquieto.
fiJo. sus miradas en una arrogante doncella
r~ ~rn, elegante, rosada, que le sonreía: la
I rrncesa de B~ttenherg. ~e conoeiero11. bt'
bu~~aron, Yolv1eron ú verse, hablaron .... . )1 i
ah1Jada e~ mujer !llªY inteligente..... El amor
b~o~? de 11n~1;ov1so y en el joven Rev se conVll'tJO en paston arrolladora, loca .. .'... Ya lo
v~ ustc~. ~o soy yo quien ha hecho esk matr1m,c~1~ .. ... . ¡Ha sido el amor!. ..... La Reina Cnstma está complacida del enlace y los
grandes de España, á pesar de su e~píritu
conservador, se dejarán convencer por la belleza Y vivacidad de la futura Soberana. ,i

S. M.~con uniforme de Hú1ar.

�.

Real Palacio del Pardo.-Salón donde tuvo lugar el solemne acto de las capitulaciones de SS. MM.

Hombres de empresa, y de espíritu sano
de es1)('culnción, c:onstruyen á gran prisn fueSOLUCIO~ DE UN SERIO PROBLEMA
ra de la ciuda&lt;l, habila&lt;:iones cómodas, de
renta económica ó de reducidos precios de
venta, poniéndolas al alcance de las clases
Los propietarios de finca:; urbanas han he- media y menl-'sterot'a.
Xaturalmente, el yecindario dt&gt;l México
cho &lt;le uua e,peculaóó11 lícita, co1110 es el
\'it-jo
y aun el de la parte nueva de la capital,
arrendamiento &lt;le habitaciqncf'.', un &lt;lesenfrenado me&lt;ltu para extorsionar al i11qui- empieza á emigrar &lt;lispen,ándose por los alred, dom,, fijando su re¡,.idencia en los pueJino.
El problema parecía ele dific.:ilíéma i-olu- blos del Distrito, en donde Fe han formado
1.:ión, puc::; se hu vi~to &lt;Jlll', mie11tn1i-: 111:'1¡.; in- centro.,; de pohlaci(m con amplias ,v cómoda,
crl'ml•nto torna el l·~pírit u de con.-t1 t1t&lt;.:iú11 y habitac.:in11e:,; y al alcance de toda8 las f:1mireeJifü-ación, al grado de que la tiud:id i:;c l11t Jias que hai:,ta la frthn hal,í:rn sufrido , J nrnrextend ido últi11rn111u1te c11 todas dirccc·io11e~ tirio de lwhitnr las rnal a&lt;"ondie;io11ad:1s vcy li:L ts('alado la n lturn c1Jll su¡; cdi licios de cinclaclcs de la ciudad, YiYienclo entre cuatro
vario:; piHof'.', los precios d1• arrenda111it'11lo ¡,:,redes el)tt echai-:, cumo ot-lioncs en su conhan suui&lt;lo al par (JUC )ns hauitUCÍOllC:, Ull - cita, rct&lt;piran&lt;lo aire impuro y Ein luz, sin
n:1,ti laciún sufiri&lt;'nte y pagn ndo por arrenda111c11ta n.
El problema 11arccía insoluble, pero cmpic- 111ie11to sumas que ~ig11ifk111 {t Yecc~ la mit}1d
ó poco mús de Jo:; presupuestos &lt;le entradas.
ia {t resol ver:-e.
De ()~to, een tros de
r==~===;::~~==;==r=~~·~··~-~---.. - '."", - ~ población, uno de los
nüs i 111 portan tr~, es
la colonia tic 1cEI Impareial» por sus magll íficas condiciones.
Es propietario y
fu ndador de la colonia, el Lic. Rafael
Reyes Spíndola, editor de los peri6dicos
de las Damas, y á eso
se debe que lleve el
nombre de uno de estos diarios aquel centro de poblaci6n.
La colonia cuenta
con saneamiento, pozos artesianos q u e
producen agua en
abundancia y una fila de jardines, á uno
y otro lado de la calzada por donde cirIglesia de San Jerónimo, donde se verificó el matrimonio de SS. MM.

Las nuevas colonias de los alrededores

,

culan los trenes eléctrico~. La
situada en el punto más sano del
Federal.
El silencio es l:i elocuencia del
que su lengeaje es el alma.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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.J..

...

NUM. 24;

Ell Ul.tTif{O EfdPE~.R.00~ AZTECA
p

'J"
lT,

' : ·EN'l'E

F P.·

SE CONMEMORARA EL ANIVERSARIO DE SU wlUERTE

·,al que sirvió para vaciar la estatua del monumento erigido al héroe, en la .Reforma.- (Aotonlo Maya, fotógrafo, San José el .Rul, 16 ¡

�Por Tlalpan.
El ardoroso sol, ese sol cruel que, dejando
caer á plomo ígneos rayos que parecen saetas
candentes, amenaza abrasar la ciudad, ha
hecho que los habitantes de esta buena metrópo~i se vayan á bmcar sombra y frescura,
al mismo tiempo que sanas diversiones y ratos de esparcimiento en los campos, ~n los
risueños pueblecillos que bordan el valle de
México y que se tienden al pie de la gigantesca cordillera que nos cerca por el Sur y por
el Oeste.
Entre ellos está Tlalpan, la linda, la apacible Tlalpan, que se recuesta muellemente
con sus cármenes encantados y floridos, en
la falda anchurosa del escarpado y brumoso
Ajusco.
Pero Tlalpan, muy concurrida, muy animada, muy alegre antes, está hoy triste y si.lenciosa; está de duelo.
.
La desaparición del mundo de los vivos
del hijo único de un m_atrimonio. allí ~u:'·
apreciado y muy quendo allí, tiene afligidas á las familias.
Por eso, á pesar de la animación que se
ha pretendido darle con una .feria que en
Tl11,lpan se celebra, esa hermosa villa, fresca,
sombría, que se esconde entre los ~osques
como .ttn nido de alondras y que encierra en.
su seno casas magníficas con huertos llenos
de manzanos, de perales y de castaños y para mí recuerdos dulcísimos que me hacen
amar ese sitio con predilección, está en la ·
actualidnd callada, demasiado tranquila .....
De allí, y tal vez sólo por el momento, pero así es, han desaparecido los paseos, l~s
goces de la vida, los trajes alegres, los festines y loH bailes.
¡El helado hálito de la muerte que por allí
pasó, tiene entumecidos los corazones y las
energías!

Un concierto.

Er limo. Sr. Solla no, Obispo que fué de león.
El 7 del corriente se cnmplieron 25 nños de
haber fallecido el Ilmo. Sr. Dr. D. José María Díez de Sollano, Obispo que fué de León
y á quien se llamó el BORROMEO MEXICANO por su ardiente é inagotable caridad,
no menos que por otras excelsas virtudes
que lo adornaban.
Había nacido en ~au Miguel de Allende
el 25 de Noviembre de 1820, é hizo sus estudios en la misma ciudad, en el Reminario
de l\forelia y en la "Cniversidad de esta capital. Se ordenó de Presbítero el 1° de Junio
de 1844.
Fué Cura del Sagrario de México y Rector del Seminario.
El Sr. Pío IX le preconizó primer Obispo
de León el 19 de Marzo de 1883, y fué consagrado por el Ilffio. Sr. Ramírez el 12 de
Julio del mismo año.
Este Ilmo. Prelado, cuya memoria es bendecida en León, fué un pastor en quien resplandecieron las Yirtudes .r las dotes de un
verdadero apóstol, que supo denamar el
bien por todas partes con una prodigalidad
casi sin ejemplo entre nosotros. -Escuelas
y colegios, iglesias y ejercicios piado~o~, celo por la integridad de la doctnna cristiana,
es~lep~or para el culto djvino, asistencia

Señorita Ana María Charles Sánchez,
notable pianista presentada~aJ:público:en[el
Teatro Arbeu, la noche del viernes último, por su
profesor, el Maestro Luis Moctezuma.
La señorita Charles Sánchez obtuvo nn:triunfo
y de_hoy más puede llamársele "virtuosa."

á los desamparadoi; y ú los pobreH, luz á los
ignorantes, en todo se ocupaba, ÍL todo atendía aquel humilde" la.borioi,o Prelado, que
merece llamarse C&lt;'i. l ,1 ·
.ticano.
11 1 Refiérese que en r 1 jubilnso1tiern1,o de h
declaraci6n clc,gm:ítH'a de b Imnac•1lada

Con mucho público y muchos apla~ ll
rclebró el viernes, por la noche, un C011CJ81'~
to en ,\ rbeu.
Luis ~Ioctezuma presentó. en él, al pú~
co, á una discípula avcntaJada, la seil°'*
Ana María Charles Kánchez.
Entre las obras más conocidas, figura~\
obertura Dtw Prei.~ch iitz. &lt;le \\'eber, qll\ ~
mo nunca , obtuvo una interpretación.
.
ta.dora por la fin urn y t!·~n~parencia C?n
la ejecutó la Onf1esta, dtr1g1.da por.J_uháaÍi
rrillo· el Concterto op. Hi, de (,neg, ~i
melo:lía larga y sencillo acompañ
enloyueció, más que sie_mpre, á gran
del público; Lu., p,.el11rl10.\ 21, 15 y
Chopin, cada vez más hermosos, con
bleza de su inspiración; sn Nocturn? 5,
de las obras de ese célebre compositor~
más me seducen por el misticismo peneM
te y el arte tan noble que. lo inspira, Y
Estudios del mismo, muy rntere.sa~tes ~
tema, muy difíciles @on sus variaciones.
Menos conocidas eran otras obr~: q~
ejecutaron: Ln Camprmella, de Liszt,
obertura Leorwm de Beethoven. G
mucho, y fuerod aplaudidos. hasta ser
cionados los ejecutantes; la Sr1ta. Char~
la primera, y la orquesta P?r la segun ,;
El resultado fué, en con3unto, un.
y, fraccionándolo, u~ triunfo de Juli.An
rrillo y otro de la Snta. Charles, el que
c6 uno muy grande, muy legítimo, desu
fesor D. Luis Moctezuma.
.
Reciban todos tres mis parabienes, q
go extensivos á los profesores de laorq

fué de creerse, pues el famoso autoP ha recorrido todos los géneros.
A diferencia de lo que suele sucederá otros
escritores que pretenden en vano servir para
todos los géneros, á Yictoriano Sardou el escribir comedias no le ha impedido triunfar
en el drama. Su fecundidad es grande y sus
setenta v cuatro años no le han detenido. Es
lo que s~ llama un hombre de teatro: sabe
interesar al público, sorprenderle y deleitarle no siempre con recursos de buena ley,
~ro sí con ese artificio escénico que suele
deslumhrar á la gran masa de los espectadores.
Desde las comedí ·s de costumbres y de
observari6n como N,,1,.~tros Intimo/:!, Nuestro¡¡
Bue110~ Aldeanos y Dirorciémonos, ha subido á
las cúspides de la tragedia en la To.~ca, y llegado hasta el melodrama en Theodora.
Y si es cierto aquello de que todos los géneros son buenos, menos el género aburrido,
por excelentes deben tenerse el cómico, el
trágico y el melodramático cuando se manejan con la habilidad y picardía en que tanto
sobresale Sardon.
Sin embargo de que La Pi.,te no revela una
111111u·,·a nuera, sabemos, sí, que pertenece al
género menos frecuentado en estos últimos
tiempos, por el ilustre autor.
!-u argumento es original y es interesante.
l~n él aparece uno de los mil episodios-con.ffil'l01&lt;, ~i queréis-que pueden surgir después de un divorcio seguido de segundas
nupcias.
El protagonista de la obra ha contraído
matrimonio con una dama divorciada. Cree
en la virtud de su mujer, pero, el día menos
pensado, como aquí decimos, tropieza con la
prueba de la infidelidad de su esposa. Acude,
para vengar la afrenta, al seductor, al ladrón
de su honra, y se encuentra con esta respuesta inesperada:
-Puede usted dormir tranquilo, puede
usted eontiuuar fiando de ]a lealtad &lt;le su
compañera de existencia ...... 1No existe motivo para que pretenda usted arrancarme la.
vida!
-¿Y estas cartas?
-Son mías; pero ha olvidado usted mirar
su fecha: ¡1897! Y en 1897 su esposa era
aún la mujer de otro. Lógicamente pensando,
este asunto sólo interesa á ese primer marido,
y usted no tiene derecho á exigir reparaciones por ofensas que no ha recibido.
El protagonista recoge las cartas, las mira
Ylas remira cien veces, y confuso y desconcertado, afia.de:
-De todas suertes ......
-¿Qué?
-Para mí hay ......
-¡Nada! Es una cuesti6n que sólo importa á su des~racia&lt;lo antecesor.

oculta á su m1rido una falta cometida antes
de su matrimonio.
La traducci6n de L(/ Pistr, que pronto veremos en el Renacimiento montada con la
propiedad y lujo que allí ~e acostumbran ha
sido hecha por nuestro compafiero e~ la
prensa, Don .José P. Micoló.
Agustín A¡iüeros.

CONFORMIDAD
A Benjamín Romo.
(In6dita.)
.\1 contemplarme pobre, la tristeza
suele un poco afligirme, y por la mente,
como una tentación, pasa insolentt
la mágica visión de la riqueza.
D~l .Poder me deslumbra la grandeza,
amb1c10110 un laurel para mi frente,
busco el oro .... mas luego dócilmente
nie)vo á cargar la cruz de mi pobreza.
S1 al verme pobre, humilde y olvi&lt;la&lt;lo
las calumnias me a.cosan, ¡ qué sería.
si fuera rico, fuerte v admirado I
P ensando así el espíritu se e..~pande
y con júbilo inmenso se gloría
ele que mi pequeñez sea tan grande!

___J. Correa.
_

Eduardo
._,

LIED
EL MAESTRO LUIS MOCTEZUMA,

Te dije anoche, bajo el milagro de un
vasto cielo florecido como un jardín:
-¡ Cuán pequeño es el mundo cuando
á nuestro amor .se compara!
Oyendo los ruiseñores, permaneciste á
mi lado hasta ,que llegó el alba; y al despedirte sollozando, dejaste entre mis manos tu pequeño dedal de marfil.
Te ·alejaste, y contigo se fué la primavera ...
;,.1urió nuestro amor porque todo ha de
morir. . . El torreón ve languidecer la
hiedra. y la hie,dra lozana busca un nuevo torreón.
:.foí:s tarde, en el retiro de una floresta
ele pinos, para a·huyentar el frío, hice un
auto de fe con nuestras cartas de amor.
Extinguiéronse las llamas sobre el -suelo húmedo de la floresta; y con las cei1izas llené el fondo de tu dedal de marfil.
Eugenio de Castro.

eminente pianista organizador del concierto del
viernes último, dado en el Teatro Arbeu,
y en el que se distinguieron,
la sell.orita. Ana. María. Charles Sánchez,
discípula. del señor Moctuzuma., y el Maestro
Julián Carrillo, célebre violinista, que dirigió en
la vela.da. la. orquesta. del Conservatorio.

Cuéntase que, cuando se ensayaba La Pi8le, en el Varietés, decía Sardou á todo el que

quería oírle:
- Después de tantos años de llevar obras
al teatro, creo haber adquirido el derecho de
escribir una comedia ligera, alegre, rápida,
en la que sólo he procurado divertirme yo .....
y ver si puedo divertir al público.
Y añadía:
-Es una obra de acción, y sin embargo,
contiene ... no pienso decir una tesis, porque
odio les gros mots, una indicación: la de que
hay mentiras piadosas; y entre ellas ninguna más respetable que la de una mujer que

,l

En vísperas de estreno.
Anuncia la compañía de Virginia Fá~
que pronto pondrá en escena, traduc1 .
castellano, una nueva obra de Sardon.
I
•.
p rÍ~
c uando se estrenó esta ourr en
Frbrer' ·
-lijtrclll
nlf/J1''.l ~~e
1

,;, ·

ª

M. con un1f

r.

•

·

~

""RANZ

v. LISZT, F. F.

/

CHOPIN, KARL VoN WEBER, célebres compositores interpretados en el con(}ierto del viernes.
De la coleccmn del Repertorio de Música .. Otto y Arzoz ...

�. 7' '

IV
Cuando al día sig1;1iente los juguetones rayos del sol entraron por las rimdijas del gi¡binete, juntamente con los gozosos trinos de Jet
pájaros que saludaban el amanecer, ent'On
ronse á la linda criatura, inmóvil sobre
cama, con uno de sus desnudos brazos
tendido íuera de las sábanas, mientra8
delicada cabeza, ex{rnime y yerta, se inclin
pri.::adamente bacía las ya mustias florrs.
Estas habían consumado su venganza:
Yenenoso gas carbónico que exhalan d
la noche, las bahía librado de la rival d
belleza.
MELCHOR

TARDE DE LLUVIA
Para Emilio Ponce de Le6n.
Afuera, la lluvia tenaz, monótona, i
hable.
,\dentro, el saloncito azul, tibio y ~
mado.
El piano abierto y, á un lado, sobre
mesilla de múrmol, variai- piezas musical
cuyas portadas se alcanzaban á leer los n
bres de Cbopin y de W&lt;&gt;hcr.
é'erca de la ye,ntann, una eolumnita
alabastro so-ten iendo una fuente llena &lt;l
sas.
..,.*~!.·,·

ULTIMO RETRATO DE LA SEFIORA VIRGINIA FABREGAS DE CARDONA.-La bella actriz sufrió
la pasada semana un accidente, que por fortuna no tuvo fatales consecuencias.
La seliora Fábregas y su hermana la seliorita Barragán iban en automóvil,
cuando chocó el vehículo con un tren eléctrico. La artista resultó lesionada levemente
y la sefíorita Barragán no sufrió dafio alguno.
(Fot. de\ Inteligente artista Emilio Lange.J

La Venganza de las Flores
I
Era encantadom aquella criatura, cuyo
cuerpo delicado y blanco parecía hecho de
pétalos de rosa.
Su cabecita, pequeña y dulce, estaba adornada por espléndida cabellera rubia, que jun. tamente con aquellos ojos azules y melancólicos, con aquella sonriente boca que se dibujaba bajo la correcta naricilla y con aquel
cuello alabastrino é impecable que se erguía
entre un mar de gasas y terciopelos, sedas y
encajes, causaba en el ánimo una impresión
tierna, sencilla, algo así como la contemplación de una blanca azucena sobre el campo
obscuro, algo como la impresión visual de
esas irisadas espumas que á veces cabalgan
sobre las•crm,tas de las olas, amenazando deshacerse y pulverizars-e á cada instante.
II '
La niña marchaba sonriente por el campo
una hermosa tarde de primavera, en que el
sol, ya en su ocaso, teñía de rosa las lejanas
nieves de la sierra y pintaba el horizonte con
arreboles de fuego y sangre.
La joven, al pasear, cortaba incesantemen-

te margaritas y~violetas, primaveras y alelíes
salvajes, azules campanillas y blancas correhuelas, que iban formando un inmenso brazado de peuetrante olor. Y entonando una
alegre canción, daba voz á la soledad augusta de los campos, que con su silencio preparábanse para el suefio general de la Naturaleza.

III
Cansada ya la niña de la excursión hecha
á través de las praderas, se retiró á su gabinete para descansar del fatigoso día.
Colocó las flores al lado de su almohada,
desciñó de su cuerpo la flotante bata, deshizo
sue rubias trenzas y reclinó su gracioso cuerpo sobre el blando lecho, que la recibió amorosamente.
Entre tanto, las m&amp;rgaritas bajaban sus
blancas corolas llenas de vergüenza, las violetas escondían sus moribundos pétalos tras
los lívidos de las campanillas, que llenas de
amargura se apretaban contra las correhuelas
pálidas de envidia, pues todas ellas eran
menos hermosas que la joven durmiendo.
Hablaron las flores en ese misterioso idioma que sólo comprenden ellas y las mariposas, pusiéronse de acuerdo tras larga discusi6n, y quedó acordada una venganza tan
terrible, como lo son todas las de liis hPll"'"
mortifica
, sr
· , •r 1....

"1~

Carlos leía.
]~lena lo escuchah:1 con mrrrcada atenr'
A&lt;'ababn.n 'de ,·orificar su ,·i,ije. de ho&lt;l~P
1-c hahbn instalado en aqul'l nido ,ic fe
cidatl.
La Jimia loR halJía ol,ligallo ú c¡nl'llarsc
ca¡:n, ~· lrn\,ían decid ido pa~n r l:t t:mlc
~·e1Hlo 1111 cuento ele h:icln~. escrito por 1111
qué pnctll, en magnífico..; \'n:-os.
Ese cuento era 1111 poc111a, t-n r·I qtw ~P
terfa que un príncipe rubio)' una lirnl:i ¡&gt;
cesita estaban pri::;ioneros en nn palacio
p6rtido y rristn lt·~.
r na hada envidiosa. los ha.bí,1 llevado
encerrándolos bajo siete lla \'es. Pero ell
la salita clel alcázar, eran felices porq
amaban y bien bubicr:. podi&lt;lo el hada
berles dejado abiertas las puertas de or
la seguridad de que nunca intentarían t
sarlas.
Estaban privados de volverá eus pa
de \'er nuevamente el cielo de sus res
patrias, de pasear por bosques y j
habían perdido la libertad, pero les qu
en cambio, el amor, y el amor era su fel'
más grande ..... .

Carlos interrumpió la ledura y sus '
cruzaron con los de Elena, que, á su V
jaba en él sus miradas con indescriptib
canto.
Este poema, dijo él, es nuestra prop'
toria, es el poema de esta tarde.
Esta salita es el palacio encantadoq
sirve de cárcel, y la lluvia, esa lluvia.
minable que entonii. su monótona can
los cristales, es el hada que se ha atre
privarnos de nuestro diario paseo.
Pero, ¿qué importa?...... puede la
continuar, que siga entonando su eter
lodía; no podrá nunca esfumar nuestra
porque la felicidad se ha hospedado
siempre entre nosotros.
Elena no respondió, pero hablaro
ella sus ojos grandes y negros que sab
rar con indefinible encanto.

... :;¡ j¡ 'ii~~i~·~~g~-i~. 'ii;¿;~~d~· ¡·¡~·;¡"
,mtf)T'QT)'l"

,

su ranr&gt;if-'1 ir: nral-&gt;~1'1~
ei0;;ZA

~lioteca~L!Ub~ DE EBfA~A.-Algunas vistas de Madrid y otros puntos relacionados con el matrimonio del Rey Alfonso XIII
"Nac1ona~es (~adrid).c;z,.
~1an. El ·

9~1le de Alc~lá (~adrid).-

Banco Español (Madrid).
San Ildefonso. (Fu@te de las Ranas).
' ctual res1denc1a de SS. MM.)- Vista desde San Isidro (Madrid) .
·
•
·

•

�I
I
(

294

1
1

L,a digni~ad ,co1:dU(~e como por la ma.
no a la muJer a eJerc1tar todas las virtu
des. Una mujer &lt;ligna, y no orgullosa e·
mo la quieren los socialistas, cuida mocho su reputación y procura por cuantU·
' a' su a1canee que nadie tenos
med.,os estan
ga nada que rep:·ocharle.
De la mujer que tiene dignidad y n
orgullo, las acciones son siempre noble~
siempre leales y puras, y siempre buenas'
La envidia no tiene entrada en su cora:
zón ; á todos ama, á todos respeta, con
todos es tolerante, y compadece á tos
clesdichaclos.
El carácter de la mujer digna es dulce
es af.tble, es tolerante; el de la mujer or~
g-n_llos~, _por el contrario, es vano, superficial e intolerante; de todo se disgusta,
nada le agrada, y ·cree que todas las demás mnjeres, aunque reconozca en ellas
muchas virtudes. le son inferiores en todo, y esto es debido á que el orgnlio ofus.
ca y envanece ...
Procurad, pues, queridas amigas mías,
abrigar en vuestro corazón. como en un
cerrado relicario, la amabilísima v noble
virtu,&lt;I de la dignidad, y huid cotÍ horror
ele la vanidad y el orgullo.

A UN CLAUDICANTE
(Inédita.)

NUESTRO

PAis-Tlax:cala. Triple calzada. Uno de los puntos má~ pintorescos de los alrededores
de la ciudad.
Fot. del señor Carlos Tovar y Salas.

Pianista guatemalteco
Hace pocas semanas estuvo en esta capital el señ.or D. R. A. Castillo, profesor de
piano y distinguido compositor, muy conocido y estimado en su patria, Guatemala, en

donde daba clases á jóvenes de las principales familias de aquella ciudad.
Su objeto, al venir á México, fué radicarse
aquí, para proseguir sus estudios musicales,
y con ese objeto, el señor Ministro de Guatemala en México, Coronel Don Francisco
Orla, lo presentó en varios círculos sociales.
El señor Castillo, desgraciadamente, tuvo
que salir de México de una manera intempestiva, á causa de la muerte de su señora
madre, y es probabl~ que esa desgracia le
impida volver á México, como eran ,sus deseos.
Entre tanto, se ha publicado en esta capital,
y de ella hemos recibido un ejemplar, una
mazurca, compuesta por el señ.or Castillo,
que tiene por título" Acuarela Musical," dedicada á la autora de un gracioso cuadro.....
Para dar á conocer á tan distinguido artista publicamos hoy su retrato.

Enrique I bsen, folleciclo últfrnamente.

Ni env.idia ni rencor el pecho siente;
ni el odio con sus cóleras me embaiga.
ni ajena dicha la quietud amarga
de mi existir, que corre ma.nsameme
A,1 bajar de la vida la pendente,
quité de mis pasiones esa car¡¡a
y la ruta que fuera triste y larga,
mírola corta, plá,cida y sonriente.
Rompa tu corazón del W1.Saillaje
con la envidia y el odio, la cadena¡_
vence con el perdón al que te ultraje
y un placer gozara!S, noble 'Y' arcano,
como al sufrir con la desg,racia ajen:i
y al gozar con la dicha del hermano.
Eduardo J. Correa.

La muerte

del célebre dramaturgo noruego, ha enlutado á la literatura universal.-[Los dos
retratos qne publicamos corresponden á diferentes épocas de su vida.)

pcnsamicnt&lt;&gt; ,h~ que en esta hnrn. había de
tener tu apl't&gt;bación, 1 us c01m,jos .v tus ~i111 patías. ¡Cu(rnto no alcgmrían su~ rntos ele
soledad!
Roberto, para convencer á su tía de que la
culpa era toda de Rosita y no suya, refiri6
lo ocurrido aquella tarde.
-Cierto que ha sido una contráriedad; pero no lo ha sentido ella menos ,¡ue tú. Si lo
hubieras tornado á broma, si lo huhieras sufrido con paciencia, ¿no estaríais más contento·? ¡Yálgame Dios! En el poco tiempo
que hemos de vivir en este valle de lágrimas.
¿no podemos ayudarnos unos á otros en lo
posible? Xo podemos, en absoluto, ordenar
!a sit~1ación de los demás; pero sí podemos
m~mr mucho, con la experiencia que se ad9mere á medida que vamos haciéndonos YieJOS, en la felicidad de nuestros hermanos y

procura,rles paz y tranc¡uilidn&lt;l. Esto, que es
un deber de caridad, tratfodose &lt;le cualquiera de nuestros prójimos, lo es mucho más
cuando se trata de personas á las cuales estamos unidos por los lazos del parentesco.
Roherto comprendía que su tía tenía razón.
Casi diariamente veía en sus paseos un
ejemplo de felicidad conyugal que podía servirá (.1 y ú Rosita de Rermón y de a,·iso.
Llamaba la atención de Roberto el aire ele
felicidad que se leía siempre en el rostro de
su amigo Guillermo Yergara y de su mujer.
('uando ib,t Ít visitarlos, se aclmiraba &lt;le ver
lo agradablemente que se estaba en aquella
casa, tan humilde, pero donde reinaba la más
franca alegría, y no podía menos que compararla con la suya, tan fría, y en donde sólo se veían rostros serios y displicenteR.
A pesar de que los tiempos eran malos, el

EL ORGULLO

Lic. Manuel Estrada Cabr9ra,
Presidente def la República de Guatemala.
El seflor Estrada Cabrera repele en estos momentos con toda energía el movimiento revolucionario que ha estallado en la vecina República.
Según las últimas informaciones, el Gobierno
guatemalteco ha. conseguido sofocar la revolución
en sus principio• y hay proba.biliiades de que la
paz renazca en el territorio.

Seflor Don Javier Arrangóiz,
nombrado últimamente Tesorero General
Nación, por renuncia que de e~e puesto bilO
setíor¡ Ingeniero Zamacona é Inclán.. El t8'd
Arrangóiz tiene grandes méritos y e~ digno de )a

.de:

·

iia.nza q1

t&gt;.

}e ba di

Je, J ,.. 1.,i1 r:lO,

LA FROJY-rESA
( Cl'E.'&gt;'fO l NDJO )

I

-;

;, ...;ndole un ~ ... b - _omo , r¡\:., ..;... tn.¡.ief1a ; 1
1 :
aprobación ¡.:et.eral del pats, E-1 seflor Arranelo
es, ála vez, Director ue la Escuf&gt;la de ' omer nde'
~"tre los estudiante" d, 1 r1~ ,, t' ne gt'II
"\tías .

A.M.

El sol ha traspuesto las altas montalias del
Kailos ( l ).
El astro del día abandona su estrado á la
reina ele la noche, y los p:í.liclos rayos de la
luna se descomponen en pleteados l'amhinntes sobre la tnsa superficie del Sind (2) .
Rirac, el poderoRo príncipe de .Mittán (B) ,
recorre prei::nroso los anchor; salones de su
palacio; refiC'ja en sus movimientos la irresolución; aclivínase el dolor en su semblante.
Lo;:¡ rriados le contemplan Ít su paso ron
expresión amarga.. La bella Djora, la hija
idolatrada de Sirac, se muere; y los i-irrrnx
juntan lai- manos y dirigen plegarias por t:n
s·ilud á Brahama (-1- ), á quien consideran
omnipotente.
Los mérlicos todos de La.dale (5 ) han acuc1.ido junto al lecho Je la enferma, y su cienc·1a ha zozobrado ante lo extraño del mal· no
hay hierbas en las alturas del Everest (6) ni
en los llanos de Pencljab (7) que puedan aliviar dolencia tan rara.
Re muere, han dicho lo!; magos. Morirá,
han formulado los empíricos; y Sirac, el hom-

- -- - -

La mujer orgullosa es soberbia, la mujer digna es modesta y humilde. A la primera la desesperan, Ja atormentan y la
hacen sufrir mucho los percances de la
vida. Un cambio de situaieión, un paso de
la opulencia á la pobreza la conduce algunas veces hasta la locura del suicidio,
tan común en estos tiempos en que la incredulidad y el escepücismo ofuscan aun
á las inteligencias más privilegiada'S.
La mujer digna, la que permanece firme en sus creen :ias religiosais, suí
paciencia las penalidades de la vid . y los
cambios y eventualidades de la f una,
y para ella lo ncismo e.s vivfr en la e 1 ·lencia qne en la pobreza ..•

trabajo escaso, y de que el propietario, ca11sado de amen'azarlos, había decido echarlos
d!l la casa si no pagaban los atrasos que le
debían, Guillermo y su esposa eran felices.
Roberto, que estaba enterado de su triste situación, los compadecía sinceramente, pero
poco podía hacer en su favor. Un dfo, en que,
como ele costumbre, entró á visitarlos, quedó
agradablemente sorprendido al Yerlos ocupados en contar cierta cantidad de dinero que
l&lt;!s hn bía legado un pariente lejano. Esto
aliviaba providencialmente á la ft.liz pnreja
&lt;le todo cuidado en lo futuro. Eran tan felices con su herencia inesperada, qm• Roberto
no pudo mcnrn:i, á pesar de sus desdichas,
de participar de su alegría.
Todo e~to vino [t su imngi nn&lt;"iím cuando
su tía conclu)·ó de hablar. Si Dios-se dijo
-rnvió tal clicha á c·a:;a de mi amigo, ¿,por
qué me he de clesesperar'?
Con estos pensamientos, llespidiéndosc tle
hi anciann, Aé marchó á su l'n~a, nbraznn&lt;lo
nl entrar íi su mujer, mirntras con un rst1·cmecimiento rccordab:t el tiempo que habfa
pa-ado, sin que la pobre Ro1::ita sintiese su
i-ensible corazón confortado ron ningunR seJial exterior ele rnrilio.
-¿Con que al fin se ha serado este diluvio?
-dijo.-Ahora sí que es un lmen fuego el
que hay aquí. Oye, Rosita, has el té, que
después quiero que te acompañes y cantes
aquellas canciones que aprendiste para mí.
Hesita, temblando de emoción, le devolvió el abrazo.
-¡Oh Roberto! ¡si iulieras un poco mnR
de paciencia conmigo! confieso que no me
he portado como debía; pero &lt;le hoy más yo
prometo llenar bien mis obligaciones.
c......Y yo, mujercita mía, he sido exigente
en extremo; pero si me perdonas, Yolveremos n empezar nnestra luna de miel, que
durará, con la ayu(ht &lt;le Dios, mientras vivamos.
Desde aquel día, todo fué paz y encanto
en aquella casa, caminando los dos á través
de la paciencia y de la indulgellcia, virtudes
hermosísimas y necesarias para vivir tranquilos )" hacf'f felices á loR que nos rodean.

r

')S

del último Congreso Internacional de Medicina verificado en Lisboa,

( ) ~1ontes del llimalay11.- ( ) Río del lndostáa.-(.3) Ciudad dtl Jndostáu -(4) Idolo dt: la
,ndía.- (5) Región del lndostán.- ( 6) Monte del
Himalt.ya. - ( 7) Región del Iodostán,

�LA ARISTOCRACIA DEL CIELO
( ESCENA DRAMATICA)
PE~SOfiAS: Una niña.-Aut&lt;ot&lt;a,- 1'/lat&lt;ía.

Introducción 6 lugar de la e,cena.

l ',1a 11 i iía.

Yo, que quiero estar serena
aunque tengo mucho miedo,
voy á describir, si puedo,
aquí el lugar de la escena.
EL finiir la realidad
en esto, todo es cnestión
ele un poqnito de ilusión
y de buena voluntad. ( Breve pansa. )
Allá en el fondo, entre brumas ( A
la izquierda del &lt;'spectador. )
que evapora el sol ele rstío,
las olas del mar bravío
con su corona de es¡.iumaF.
Ese proceloso rnar
que allá extenderse se Ye
llega de esta roca al pie ( A la izquierda. )
y aquí se viene á estrellar.
A la izquierda hay una sima
mal oculta. entre el ramaje;
llega hasta aquí el oleaje
cuando la mar se echa encima.

Xo os choqne mi prcten~i{,n,
pues no son \'anos antojos:
¡&lt;·c1Tarl, cerrad bien los ojos
,. abrid bien el corazó11 !.....
·xada más mi afecto ansía,
nunque os encargo también
que ..... para que salga bien
recéis un Avemaría. (Se retirn.)

A la. dereclm, allú )¡.jt&gt;:-,
y micntrnf.l el i;ol f.lc ¡iotH',
que i-:c ha11 de ver, i;:e ~u p11n· ,

(le ef'c ~o! á los rcfü·jof.l,
ra~as de enormes altnraR,
montañas de minerales,
v talleres :industriales
)' grandes manufacturaR:
las metalurgias cantábricaR
con mil maquinarias feas
y nn bosque de chimeneas
en un infierno de fábricas. ( P.111s.1. )
Ya va á declinar el día .....
La sombra este sitio llcnn,
que es Folitario, y la escena
pasa entre Aurora y )lada.
Que oigáis á Aurora deseo,
pues no lo ha de hacer si II gracia:
es Je la alta ari:,-;tocraci:l
." está aquí de veraneo.
La otra es una pobre obrer.L
:l quien arrastra el dolor
hasta irá.. ... Pero es mrjor
que ella misma lo refiera ..
¡,Y sauéis cómo serú
111íts cmnpleta la ilusión,
de qué modo la emoción
por grados aurnentarú'?
tii oís los ecos sagrados
eon que Dios el alma llena
&gt;' os i 111agináis la escena
con lo:; ojol' bien cerrados.

L1sso~, PoRTUGAL.- A propósito dnl último Congreso Médico Internacional.

Pero fuerza es alejarme.....
de este sitio ..... El tiempo pasa
y quizás estén en casa
alarmados por no hallarme.....
Xo lejos dejé mi coche ...... (\'a hacia el fondo.)
Alguien llega ...... ¿Si por mí
vendrftn? ¡Siento estar aquí!
sola &gt;' ya á boca de noche!
rna joven viene acá ..... (.Mira á la
derecha. )
Por la vereda desciende .....
Y al verme aquí se sorprende..... .
¡Y hU)'e! ... ¡,ero ¿,por qué huirá'? .. ..

MONOLOGO
A urom.

;

Nif'lo Luis Arcaraz Gordón. - Fotografía de.l sefior Emilio Lange, especialista en retratos infantiles.
(El n.ifío Luis es párvulo ~e la Escuela Normal para Profesoras.)

f .

El sol se hunde allá en la mnr
que viene, con furia loen ,
:t estrellarse en esta roca
e;isi perpendicular.
Abismo profundo y hondo (Se
acerca á la izquierda. )
un paso más que avanzara
-¡pobre de mí! - ¡me est·ellara
allú en la¡: lastras del fondo!
¡Como ahora empiezo la vida, (Retrocede.)
me causa espanto la muerte.
¡Cuán Pnvidiable es mi suerte!
¡To&lt;~ á gozar me convida! .....
Esta cobta se reviste
de su m:ts precioso a&lt;lorno .... .
Tedo me sonríe en torno .... .
Y sin embargo ..... ¡estoy tri:,te!
¡Rtifro t111 anhelo profundo!
¡ Empicr.o á sentir, Dios mío,
&lt;·I i11~oportable hastío
de Jo,-fdices delmnndo! ..... ( Pnu,n.)
¡ l'mq ue na.Ja me distrne,
llle hallo. c11 este instante mismo,
1-oln , .il horclc de este abismo
que p:irece queme atrae! (Pam:11 .)
¿, Y qué me puede faltar?
¡..\ lgo 111e faltn, Señor!
¡Y es amor, si. puro amor! .....
¡ Debe ser tan dulce amar! (Pau~a. )
Y o sov Hija de María
y....._:__con vergüenza lo digoa un íi mi J esús no obligo;
¡ ,·o no sé amar todavía!
I&gt;orquc ..... amar no es deleitarse
en la muelle ociosidad
que ha.l::iga mi vanid::id,
¡n 11ia r es sacrificarse! ( Pan:,:a..)
Yo sé bien que hay quien no goza
dt&gt; &lt;'st:1 vida. los encantos.
¡y al recordar que son tantos,
l'l alma se me destroza!
.\,¡uí rnismo hay un enjn111hre, (St!ñab ú la den:cha. )
&lt;·11,·o ,·i,·ir no es vivir.....
¡'{yo no sé qué es sufrir
1, i t&lt;&gt;1wr frío ni hambre!
[ 11:l sola alhaja, unn,
d1: n1i continuo derroche,
1111:t pulsera ó un hrochc
r,•prC'senta h fortuna
,
111· cualquier pobre..... ¿,Y qu&lt;'rn·
h-ner los cielos propicios
Hi no hago más sacrificios?
¿,Por qué no hacerlos? ¿,Por qué'?
Mas la limosna es un don
que no basta al desdichado,
y así, á más de mi cuidado,
, _ &lt;laré mi corazón ..... ( Pausa.)

DIALOGO
l'/l&amp;t&lt;Ía, AUt&lt;Ot&lt;a.

¡Detente!... ¡Detente! ¡Ven! (Ya á
su encuentro. )
Ko ttmas ..... Estoy yo sola. (Trayéndola al proscenio.)
( Rojacomounaamapola (Aparte.)
• se ¡.ione..... Pero también
palidece!) Yen .... ¡No temas! ( Alto. )
Dígame lo que le pasa .... ( Al tomarle la mano.)
¡Pero hija! ¡Tu mano abrasa! (Tocándole la frente.)
¡Pero hija! ¡Tu frente quema!
¡Estás febril l .. ( ¡Compasión ( Aparte. )
me da! ..... ¡A respirar no acierta!)
Dime ..... ( Alto. )
Jfu ría.
¡Tengo el alma muerta!
Y partido el corazón!
¡Ah! ..... No, por la Virgen pura,
no, no quiero saber nada! ( Llora
y solloza. )
Aurora. (¡Debe ser muy der;graciada! ( Aparte. )
¡Y es preciosa la criatura! )
Bien sé que el dolor es ciego ( Alto.)
y ciega al s1;;r afligido .....
Pues ..... ¡por la Virgen lo pido,
por la Virgen te lo ruego!
¿Qué buscas aquí á estas horas?
M11ría. ¡Qué busco! ¡Busco la muerte!
Aurora. ¡Tan desgraciada es tu suerte!
¿,Por quécallas'?.. ¿Porqué lloras? ..
María. ¡No hay suerte como la mía! (Sollozando. )
Aurora. ¿Qué quieres'? (Con carifio.)
María.
¡Morir quisiera!
Áurora. ¿Quién eres? (Con interés creciente. )
María.
Soy una obrera.
Aurora. ¿Cómo te llamas?
.~fai4r
, t ra. ¡~ ombre benditi

Á Ul'O)CI.

illarío.

CINTRA, PoRTUGAL.-A propósito del Congreso Médico lnternacional. ··

¡Y que yo

lll'f-honro!
No &lt;ligas tal.
,1Ja ,.ír,. ¡Ac¡uí vine por mi mal!
A11rora. ¡Ella aquí te enea minó! .....
l~l la de amor hace gala ( Al':iriciándola.)
y las tormentas serena .....
María. ¡Lted debe ser muy buena (Calmándose.)
y yo soy maln. 1nuy mala.
.lllrorn.
A11,.om . ¡\'amos..... cálniatc ..... respira!
¡Ay, hija, quién de las dos
es mejor, lo sahc Dio:::!
JJ11 rí11.
¡Dios que está aquí ,v que nos mira.
Por la \'irgen y por Cristo
desahoga en mí tu pena .....
Mo rí11. ¡Ah! como es usted tan buena
ya á sus ruego~ no rc&gt;'istn.
Pues la \'irgen 11w dcparn (Transición. )
Aurum.
sus cariños maternales,
MllrÍa.
voy á contarle mis males
como si me confesara. ( Pausa. )
Pobre bracero mi padre
de esa gran cuenca minera,
nuestra Provide11cia era
y mi amor y el de mi madre.
Eran sus santos ensueños
con el sudor de su frente,
Aurnm.
dar un porvenir decente
,llaría.
á mis hermanos pequeños ..... ,
Mas ..... no puedo seguir. no .....
(Rompe á llorar.)
.Aurura. ¿.Por qué, hija mía'?
María. (Se repone y prosigue.) ¿Por qué·?
Un día ..... al trabiijo fué .....
¡Del trabajo no volvió! (Sombría. )
Poco hacía que sus brazos
A11(or11.
l\1e estrechahan á su seno,
y ..... la explosión de un ba.rreno
Jfnrír1.
hizo su cuerpo pedazos,
que ..... palpitantes aún
en dos espuertas echaron
y después .. ... los arrojaron
allá.. ... ¡¡en forn común!!
Mi pobre madre que.16
sin amparo, sin hogar .....
¡ciega de tanto llorar!
¡Cómo voy á quedar yo! (Llora. )
¡Dios mío! ¡Ya no me asombro
ÁllTO/'U.
de tus penas!
Jfaríu. (Reponiéndo.,e.) ¡Dios lo 4ni~o!
Pero aún hay más ..... ¡Fué preciso
poner al trabajo el hombro!
Auroru. ¡Pobre niña!
Por su mal,
.María.
Aurom.
en fábricas y talleres
los niños y las mujeres .
ganan un pobre jornal.
¡Mi exiguo jornal no llega
con ahorros infinitos
María.
para mis tres hermanitos
y mi pobre madre ..... ciega!
Pero ¡hay, en tan cruel tormento,

A11mrn.

y aun tra hajando á destajo,

mientras tenemos trabajo .....
...
c::i1-i tenemos contento!
~fa~ ..... con lenguaje brutal
el patrón que e::, una fiera,
dijo h::icc lm rnes:-¡Todos fuern!
¡Ya para nadie hay jornal!
¡Y, de~de entonces, no acierto
{¡ decir lo que he sufrido!. .. ..
¡~i sé cómo hemos vivido! .... .
¡~¡ sé cómo no hemos muerto!
¡Ah! ¡Tu relato me aterra!
¡Tal situación no me explico!
¿Qne' l rnce e1·.
neo?.......
(Interrumpiéndola) ¿Qué hace el
(rico'?
¡Pi&amp;nr al que está por tierra!
¡ Del Yil egoísmo lleno
hoy el rico es un tirano,
que en vez de darnos la mano
nos hunde más en el c;eno!
l'crmíteme que reclamP. ......
¡ l .a que reclama es mi honra ( Muy
exaltada.)
ó mi pública deshonra
por un infame, un infame!
¡;\le quedaba el peor trago
que apurar! ... Un gran ... . minero
me ofreció mucho dinero
pero de mi honor en pago.
¡Canalla! (Con indignación. )
Sí, y que se halla
en donde el dinero abunda.
¡Cuándo será que se hunda
la aristocracia canalla!
Cien VP.ces me amenazó
y cien veces resistí
diciéndole: )foerta, ¡sí!
pero deshonrada, ¡no!
¡Frases sublimes, divinas!
¡Ah! ¡Ven, déjeme abrazarla!
¿Para qué? ..... ¡voy á mancharla
con el polvo de las minas!
Al recordarlo, b calma (Tram;ición.)
pierdo ..... ¡1\Ie enciendo en coraje!
¡Los pobres manchan el traje,
los ricos manchan el alma!
Hoy de su triunfo mentido
el infame se ha jactado.... .
Y ..... la gente me ha mirado.....
Y ..... ¡la gente i,e ha reído!
iNi esa mentida deshonra (Arranque de dolor.)
sufre mi pesar profundo!
¿.Qué voy á hacer yo en el mundo
sin padre, sin pan, sin honra?
Desprecia t se insulto rudo,
&gt;', pues estás inocente,
¡alza muy alta la frente
que tu inocencia es tu escudo!
Clama al cielo .....
(Interrumpiéndola.) ¡No se clama
cuando el cielo se echa encima!
¡No! Se viene aquí ... á esta sima ...

�302

L

{Sombría y enérgica.)
y se pone fin al drama!
Aurora. ¡ Qué horror! Pero ¿estás en tí?
María.
¡ Yasí ! Perdón á Dios pido .. (Transición.)
Un sueño ... Un vértigo ha sido ...
¡ Estaba fuera de mí!
Diabólica sugestión
se apoderó de mi mente....... {Muy
conmovida.)
¡ Dios clemente! ¡ Dios clemente !
¡ Habrá para mí perdón l
A'urorci. ¡No lo hade haber, hija mía! (Trayéndola á sí.)
No hagas mi pecho pedazos ...
¿Quién te arroja ahora en mis brazos ....
sino la Virgen María? (La abraza.)
La Virgen de los Dolores
es la que te salva ahora,
¡ la Virgen perdón implora
por todos los pecadores! (Pausa.)
Maríct . ¡ No ha mucho cuando tenía (Calmándose.)
yo más puro el corazón
fuí de la Congregación
de las hijas de María! .....
Am·ora. ¡Lo ves! Si aunque no te cuadre
y execres mi pompa vana.
tú eres mi hermana, mi hermana,
pues María es nuestra Madre. (La
vuelve á abrazar.)
JJfaría.
Yo rezaba su Rosario,
seguía el camino derecho
y defendía mi pecho
con su azul escapula.río.
Mas ... á entibiarme empecé,
y Ella de mí se alejó
quizá.. . el ahogo creció ....
y al fin me desesperé
Y ... ¡ oh Madre! ¡ Pensé dejar [Levanta en sus manos el I osario y
el escapulario.]
aquí tu santo rosario
y tu azul escapulario
antes de arrojarme al mar!
Aurorci. ¡ Eso pensaste! ... ¡ Qué horror!
María.
Pensaba dejarlos y
no llevarlos sobre mí...
¡ por respeto y por amor!
Mi cadáver al hallar
que dijeran no quería:
-¡ Ved, era Hija de María
y no la pudo salvar!
Aurora. (¡Oh, qué corazón tan bello!)
(Aparte.)
¡ Oh, que bueno eres, Dios mío!
(Alto.)
Dame esas prendas que ansío
enlazarlas á tu cuello. (Lo hace.)
¡ Con ellas más bella estás !
¡Más fuerte está el corazón l
¡ Son prendas de salvación
que no has de dejar jamás !
María.
Nunca.... Mas .... ¡ Mi pena es mu(Con desaliento.)
cha!
Aurorci. ¿Por qué, si Dios de tí cuida?
María.
¡ Porque volver á la vida
¡ ay l es volver á la lucha!
Aurorct. Vendrán días más serenos,
fuerza es que ánimo recobres.
María.
¡ Ay¡ ¡ Quién piensa ya en los pobres!
Aurora. ¿Qué quién? Pues los ricos buenos r
María.
¡Tantos son! (Con amargura.)
Aurora. No serán tantos
como yo-misma quisiera.... ('l'ransición.)
¿Pero qué? ¿La clase obrera
es una raza de santos?
Por ventura, ¿sois vosotros
modelos de caridad?
¡Vamos .... dime la verdad! ....
María.
¡ Ni vosotros ni nosotros!
-Aurora. A los hijos del trabajo
también el vicio derriba;
sí, corrupción hay arriba,
mas .... ¿no hay corrupción abajo?
María.
¡Sí!
Aurora. ¡Toda hipérbole es poca,
más que hombres son alimañas,
con el odio en las entrañas
y la blasfemia en la boca!
María.
¡Es verdad! En sempiterno
horror y cruel cinismo,
cada casa es un abismo,
cada taller un infierno.

Hay entre muchos .... bolonios,
de hombres legiones enteras
que son peores que las fieras
y que los mismos demonios.
Mas ¿quién los lleva al Calvarío
(Transición.)
con incesante martirio?
¿Quién exalta hasta el delirio
al infeliz proletario? (enard1ciéndose cada vez más.)
¡Esa clase que en derroches
locos vive alegremente,
y salpica nuestra, frente
con el lodo de sus coches! ... .
Atirora. ¡Vamos, te pasas de lista! .. ..
Ma1'ía. En la fábrica se aprende (Dolorosa
ironía.)
mucho .... Allí mucho se vende
El Motín y El Socialista.
Y ... ¡tienen razón! ¿Y espero (Transición, energía.)
que al triunfar la democracia
barrerá esa aristocracia
de la sangre y el dinero I
Aurora. Y serán más los que gimen
de este mundc en el abismo
y nos traerá el anarquismo
la aristocracia del crimen!

Aur01·a.

María.
Aurora.

María.

Aurora.
María.

Aurora.
María.
Au1'01'(t,

María.
Au rora.

El Ilmo. y Rmo. señor JJr. y Maestro Don José
de Jesús Díez de Sollano y Dávalos,
Dignísimo Obispo que fué de la Diócesi de León.
El virtuo~o Prelado falleció el día 7 de Junio
de 1881.
Honramos las columnas de este semanario
publicando el retrato ·
del virtuoso y sabio pastor de alma¡¡,
con motivo del vigésimo quinto aniversario
de su muerte.
¡Crímenes, los vuestros!.... ¡Oh!
(Vehemencia creciente.)
¿Y no os castigará Cristo?
¡ yo, yo misma lo he visto
y los he sufrido yo!
Nuestro afán os causa enojos
y miráis indiferentes
el sudor de nuestras frentes,
el llanto de nuestros ojos !
¿Nuestra sangre os hace falta?
¡ Pues con horrible presión
nos prensáis el corazón
hasta que la sangre salta!
Cuando se ahuyenten las sombras
lo veréis .... ¡Quizá mañana!
¡Pisáis sangre, sangre humana
al pisar vuestras alfombras !
De cien abusos testigo
·ya no hay nada que me asombre .. ..
Aurora. ¡Yo también de Dios en nombre
esos abusos maldigo
Mas ... tu colera se exbala (Con cariño.)
porque aún te dura la pena.. ..
María. ¡Usted debe ser muy buena (Transición.)

Marfri.

y yo soy mala, muy mala!
¡La que tan gran compasión
á manifestar se atreve,
aunque aristócrata, debe
tener muy buen corazón!
Vamos .... Ven que ya es de noebe
Aunque aristócrata, espero
'
que me querrás; ahora quiero
llevarme á tu madre en coche.
Mas .•.. ya sabes, hija mía,
que tu conato frustrado
es pecado, un gran pecado
que odia la Virgen María.
¿Te confesarás?
Mañana;
que á mucho Jesús me obliga.
En mí tendrás una amiga,
en mí tendrás una hermana.
No la pena te taladre
con anhelos infinitos,
tu madre y tus hermanitos
en mí tendrán una madre.
¡Oh! ¡Gracias! Saber querría
cómo mi libertadora
se llama.
Me llamo Aurora.
¡Aurora del alma mía! (Estrechando
sus manos.)
¿Con qué le podré pagar'?
Siendo buena.
¿Y cómo nó?
Y .... tú serás reina
¡Yo!
"Servirá Dios es reinar.''
Tú si de Dios con la gracia
practicas humilde el bien,
pertenecerás también
á la gran aristocracia:
la que de la juventud
es el adorno mejor,
aristocracia de amor,
de piedad y de virtud ....... [Transición.]
Todo aquí no ha de acabar,
Dios hizo al grande y al chico,
Dios hizo al pobre y al rico
y á todos ha de juzgar.
Dará del triunfo la palma
al que goza y al que gime
si realizan la sublime
aristocracia del alma.
Su único y eterno anhelo
es que tras santa porfía,
todos formen algún día
la aristocracia del cielo.
Sí, del prójimo en abono,
guardan del Señor las leyes,
todos serán allí Reyes,
todos tendrán allá trono ...
Animo, pues transitoria
es la pena de la vida,
y Dios con dicha convida,
que será eterna en la gloria.
De celestes resplandores
será al fin nuestra morada
gracias á la Inmaculada
y Virgen de los Dolores;
y así, con mutuo consuelo
aumenteremos las dos
la aristocracia de Dios,
¡la aristocracia del cielo!

SAJ.

NOTA CURI9SA

Después de un iu1c10 sensacional, el
Tribunal de Belmon t (E. U. A.) ha con·
clenado á mue:rte á un indi viduo llamado
Scherres y á su hij o, acusados de haber
robado v asesinado con la ayuda de u11
perro. á •m1 honrado com erciante. Lo que
hay de curioso en el asu'llto, es que . el
desgraciado can, después de ha:ber sido
convicto de complicidad, ha quedado
sentenciado á sufrir la misma pena.

***

.

Cuando una mujer casada, pub~1c~ en Por·
tugal 'obras literarias sin consentimiento ~e
su esposo, la ley autoriza á h,te para un di·
Yorcio inmediato.

Las señoritas y sus adornos
(le tt lflln publicado recientemente en lns Estados Unidos,)

,El más hermoso ado1~no ~n la mujer es
la limpieza. Ser pura y limpia de cuerpo, de
sentimientos, de ah!1a, es una h~rmosura característica. Un antiguo proverb10 y que mmca perderá su valor, dice: La..l impieza .vi~ne
después de la piedad. Esta limpieza s~gn~fica pureza física: mental y moral. El s1gmfi'*1o original ~e ' . sai10)1 y «santo,,,
es el mismo, los etimolog1Ftas nos lo
diren.
La limpieza respecto á nuestro
cuerpo es uno de los deberes de la
vida, porque el cuerpo es un templo consagrado á Dios. La limpieza
es un deber absolutamente perEonal. El respeto á sí mismo obliga á
que ustedes se preocupen empleen
tanto tiempo en la limpieza de su
pemina como en sus adornos.
Quiere que piensen seriamente
cuánto influye el asunto de la apariencia personal y el vestir en el ca-

extravagante conquista admiración éi respeto.
Después de todo, vor,;otras necesitáis mantener vuestro propio miramiento y tener una
conciencia pura y limpia.
l'n in feliz intermediario ~e puede entontrar entre la extravagancia y la excesiva economía en el vestir. La economía es una Yirtud que se &lt;lebe prncticar, pero no se debe
llevar al grado de economizar en la ropa limpia é indispensable. La experiencia os puede

r

rácter.
El cultivar la belleza de la persona y vestirse únicamente por satisfacer la vanidad, el orgullo, el
amorá la. ostentación, es un error.
Para cultivar la hermosura, ser
limpia, vefaltir convenientemente
oonelobjeto de dar charme al mun- 1 ,
do, al hogar, á los amigos, es recomendable. \'estirse g a s ta n d o
más allá de sus propios esfuerzos,
no @ólo es una locura, una necedad,
sino también una maldad. lJstedes
no tienen derecho para gastar lo
qne no es de ustedes; deber sus trajee, estar endeudadas mientras que
gastáis pródiga.mente en vuestros
vestidos, 6 hacer que vuestro sastre espere el dinero que le debéis,
por el cual os ha dado su tiem po y
su trabajo. Hacer estas cosas es
peor que tomar .fiado. No es justo,
porque causáis á otros pérdidas y
sufrimientos por vuestras locuras.
Obráis cuerdamr nte no mantenien~o hábitos de disipación, y si
trazá!s un plan de gastos en conformidad con el dinero para vestir~ según los medios y circunstan~~e que podáis disponer en con1urmtdad á la pensión que os dan
TUestros padres ó á la renta que
IX! ~f?,porcionen vuestros medios,
así tré1s aprendiendo el verdadero
valor de la vida.
F.st.a e!! una edad imperiosa y hay
ali{ el peligro de volverse vanas,
~ y avaras. «No debemosco,• este es un precepto qu e dcl:mDlos tener si~mpre presente. De· ~ pensar seriamente en su sigo. Vosotros estarfü codiciano los bienes del vecino si eRtáis
comprando cosa¡, que no poMis tener 6 si estáis tratando &lt;le ímita1·
~anarnente los costosos traJ·es ele las m uy rir ~. ,.,.1 ~l e adoptar las modas sencillas
. y
fltop,a 1 ~ i rnestros medios y condición.
~ a.~piraciones no podemos a,yurlarnos
fehC(;,. á estar contenta1:1; ningún medio

d

Matiné
,lecir que con el fin lle inspirar rc:::peto y consideración, debéis vestir con limpieza, pero
jamás adornada con excc¡;o,
,, tifo gusta mirará Elena, clet'Ín, un amigo.
-Es tan atrayen te; no es exactamente her-

moFa¡ pero es tan exquisitaII)ente limpia,
que es como una rosa después de una llovizna. Todo á su alrededor es tan frt-sco y delicado!)!
Esta exquisita delicadeza de apariencia cada cual h1 puede poseer. No descuidar el baño diario, cuidar del cabello di1 ntes v uñas
es algo esencial para el bue1; aspecto"de un~
niña. Debe ser en ella. peculiar 1ambién el
tener su ropa interior tan fresca y limpia como sus trajes y sombreros.
En la vida rle ocupación debéis
comw~nder que necesitáis trajes á
1°ropos1to para esas horas. Una ni1 a con una falda sencilla y limpia y
una cl1aqueta de color obscuro, con
un sombrero muy sencillo y severo en su estilo, bien colocado, guantes y calzado limpios, demuestran
su sentido común. Pero si, por el
contrario, su vestido ts ,,pesado,, y
su sombrero sobrecargado de plumas y adornos, juzgaremos sin duda, que sus facultades mentales no
están en muy buen estado.
La sencillez debe ser el adorno
característico de la niña. La juventud por sí .es un encanto que se
muestra meJor con pocos adornos.
X o cometáis la falta de creer que los
ª~!orno~ caros .hacen buena impre:-;1on. ün vestido de material durable y bueno, hecho de una manera sencil la y de un color obscuro
e~ de m~jor gusto que o~ro de supe:
nor calidad, de color vivo ó hecho
ít la últin:ia moda, que pasa luego.
El material, el corte, la corrección
en .l~s líneas, son lo~ principales requuntos para un traJe. Otro punto
&lt;JUe hay que estudiar es vuestra figura y adaptar la moda como le
com·iene, evitando cuan to sea llamativo y extravagante. No es una
señal de inteligencia ser excént rica
en el Yestir. Las mujeres que tienen más éxito en la vida social
profesi?nal ú ocupada, compren:
den la importancia de vestir cuidad.osa.mente, de una manera propia,
s1gu1endo la moda, pero jamás exagerada.
Emerson, el sabio filósofo nos
dice: cela convicción de que estamos
perfectamente bien vestidas nos da
la sensación de una íntima tranquilidad.,,
E l vestirse. bien no nos debe poner presumidas; nos hace más desenvueltas; Hentimos con confianza y serenidad aparecer más elegantes Pn nuestras maneras porque nos
pone Ít salvo que nos miren en menos. 1-,er presumidas por nuestros
trajes es una falta grave. [na niña
bien educada viste convenientemente¡ cuando deja su pieza no piensa
mas que en sus adornos.
. En Francia, donde el arte de vestir ha llegado al perfeccionamiento
lm, niíias son eni;eñadas desde st~
niñez que los p-uantes y calzados
nuevo~ son los ac·cesorios mfis importantes en
el vestir, pues en estos detalles es donde se
conoce ft ~a mt!jer bien vestida y formada.
E.r: Aménc~, siento decirlo, las más de las
mnas despilfarran el dinero y sólo piensan

�304
en sus vestidos y calzados usados cuando se"
~oncluyen; lo cual l_es da un aspecto de un
1mperdonable descuido.
Pue&lt;lo aila&lt;lir una palabra acerca de la
omisión de alhajas en una pers01ia, que es
del mejor gusto en una niña. La niña que
se viste bien evita los adornos, salvo las :flores; evita el uso de esencia:; ó fragancias fuertes. l:n cutis fresco, pum)' limpio, mante·
11ido as&lt;'ado por un continuo llf'CJ &lt;lel jabón,
no necesita añadir ninguna c:;encia. En i-11llla , cunlquicra. de PStos ngregado:; de la toi/ett1'. de una. lllt1j1 r :;ugierc una obervaciún
cludm,a !!obre d, llidado d\' un bniiu dinrio.,1
1

- - - ) : o :(-

--

CRO NI CA DE LA MODA
Con el lujo creciente dt• lodos los acee1-orios de la toilette femenina, lodo es pretexto para gastar. Las elegantes 110·
¡:e sirven ya más del porla-monc·
das de cuero, sino ele bolsns de oro
ó al menos de plata dorada. El ,aco de mano de tafilete es ree1n ¡,l:1 ·
:cado por una bolsilla de mallas de
oro ó de plata, muy ancha y larg:i.
que representa siempre un gran rnlor aunque no esté enriquecida 1·011
pe~lrerías· así lo t-xige la últi111:i
111oda. P¡ra mayor seguridad, el saquito tiene arriba una cadena que
se sujeta al rederlor de la mufü•l':t
por medio de un aro de oro,. una
especie de pul~era de srgur1da cl,
lo que no es inútil, porque ya rnú s
de tres mil bolsas y porta-mon edas
que se llevan sólo en la mano, han
t:-ido robadas en los días antes de
Afio Nuevo en los grandes alniacenes de París. También hay que
confesar que esta manera de llevn r
el dinero e.~ algo ligera y prirece que
se quiere facilitar el trn bajo de los
laclront&gt;s.
Las sottijris están ahora, más que
11unca, en boga. Se llevan en to&lt;l, ·s
los dedos; son de forma est1ccha
hasta muy ancha, con engarces exagerados; condición es de que estas
joyas senn de gra.n valor y que aco111pañe_n una toilette de mucha ele·
gancrn.
El pendiente ha ree.~1plazado al
broche y se' lleva !amb~en en collares. El ~ot11er, ennquec1d? con _P&lt;'I'·
las y piedras preciosas, tiene ~1empre mucho éxito y algu.n?S Joyeros I arisienses h~n adqumdo una
reputación especial por la man(:'n1,
de combinar las perlas con los l'll·
bíes, las amatistas y la,; turquesas,
el topacio con el zafiro, e!c·, ~te.,
sobre montaduras de platrna o de
plata oxidada.
Pero sobre todo,. los collares, ¡,;on
los que adornan v1st~sa?1ente a todas las señoras y senontas elegantes. He aquí los collares ~e perla¡,;,
legítimas 6 falsas, de sardon~cas le·
chosas ) de malaquitas, de lómces. dP,
cristales ele cua, zo de co or ros i o
verde pálido, de esmalte de to!10.,
azul-turquesa ú ópalo y los bomtoi,;
collares de cornlc:; rosa. Todos ~on
muy lindos para )aS' jóvenes señoritas.
.
Los volumino:;os peinados exigen
peine.tas, agujas decorativas Y gra pones para sujetar el cabello relJ,·l ·
de. Estos objetos se hac~n de concha, muy guarnecida co~ lmdos embutidos formando rositas y otras
flores. 'No olvidemos tampo?o la
t,·ousse con encantadores obJetos,
los unos cada vez más artísticos que
los otros.

,

Con las mangas cortas, la pulsera se presenta con timidez, como ele poca importancia, de un trabajo calad.o y de una finura en
verdad admirables.
En el-ta estación, en que se-sale sin abrigo,
son estbs indicaciones indudablemente de
utilidad. Añadiremos que se lleva el reloj.
siendo pequeño y bonito á la vista en el
8oluer y, si es gra11de, es~ondido en el n1erpo dP] Yestido ó en rl cintnrón. Ya herno~
·dicho cn-otraocasión qucf&gt;n general lo,; ~omhrf&gt;J'08 sonó muy grand es muy adornado:,;, ele
din y d~ ¡,ajn calada, ó ;n u.v prqueñof-. For1nan, sin embargo, tina rxcepcióu las 1·;1¡ ,1·linas ele din blanca. ó dr paja de arro,, ntn·Yidamcnte levantadas á ca.da lado, parcci&lt;·ndo grandes alas de ave, bajo las eua kf' :ce
hallan clis¡rnestns rnorn1cs grnprn, ch· tlc•rcs
que rcllla !un en guirna lelas por debajo de ]p:,;
borclec.

J.os moil&lt;·rnos abrigo:; de prima, era

~P II

de tafetán á muestras de flores entretejid
tle forma-estola; se su ben á voluntad s
los hombros ó se lleva:11 graciosamente caíd:
hasta la altura
de la cmturn:' son prenclaSe
d
, f.
fantasia, e ecbvamente, muy elegantes
sus tres volantilos de tafetán y de musern
&lt;le se.da. Tam~ién se _hacen largas écharpe:~:
cncaJe, ~uselrna y cinta de raso ricamente
g_uarnec1das con volantP.s y bordado. Se continua llevando el corto paletó-saco. Es mi
gmcioso, práctico y _juvenil. Se hace de!
lnr&lt;'s muy claros, sm mut&gt;stras, con cul'!lo
de piel dt· Suecia, . bordado ó adornado con
un fi.no ornato ele hilo de oro y de pespuntes
de el 1ferentes colores.
. l-,e .1 !eva. el trnjc-sast_r~ ron nrncha pre.
d11t,cc1011. Como guarmc10nes i:-e :q,lil'an ci
él modernos bordados, ht-chos rnbrc fue~
tPjido~ de algodón y en loi; cual&lt;·s ~e hnlhnt
cc;m hrnaclos el oro con pu·las, lentejuelas de
nacar y .1zab:whr. Las blusas va11 adornadns
con roset_as de terciopelo ó de ci11•
tas de d1feren!es colores, muchas
veces muy clulloues, pero gracio.
samen te mezclados. 8e adaptan l'Btas ros~·tac; sobre el ciene de losde,:
Jan teros y en los abofellados de Lia
mangas. También se emplea mucho como adorno el tul-blonda¡
Xo solamente se ·componen de él
~ombreros enteros, sino también
r~poll~s y nud0s que duran poquk
811110 tiempo, porque e,;e tul 1.'Stt,,,
si i1,'.lpalpable.
Las faldas son siempie llanaien
el a.lto, muy amplias en el bajo y
largas por delante. Para los tra;a
de vestir se suele adoptar con p.,
ferencia el cuerpo de rorto ~
Este cuerpo termi11;1 con un altii
cinturón drapeado de sed:,. «Lil
tyi, ó de otra seda suave. )AW
cuerpo se llama cuerpo uRernlut
ción.,, No se sabe por qué, pneses
bien moderno y no recuerda en ~
da los terribles arontecimie~
que han marcado el fin del rein
de Luis XVI.
Se puede llevar]este cuerpo en
calle lo mismo como un «bole
Exige guantes largos de piel
Suecia ó de hilo á causa de sus
gas. Aquí podemos e~coger, po
corresuondiendo á la moda de
mangns cortas, los almacenes
ofrecen guantes largos de to IOI!
matices y colores v de diforeu
tonos de hlanco. Las Eeñoras
gantes suelen llevar mucho, en
ta prjma \'f&gt;ra, guantes negros d~
nísima piel.
·

b'

NOTAS CURIOSAS
~o bajan de veinte los vol
y picos de crAter volcánico q

~ucuentran agrupados al
de la ciudad de Quito, capital
Ecuador, Sud-América. Uno
l'llos, el Cotopaxi, es consid
como el volcán más regula
acti ,·o del mundo.

**

* de todo
La tárjeta de visita
en China, es un pedazo de
rojo }~ oblongo, de ·cuatro p
das de ancho por ocho de I
con el nombre de la per~o11a en
tras negras.

***

Elegante toliette de calle

La sangre recorre el cuerpo '1tj
mano en 22 segundos. 'Cnagota~
sangre viaja, ordinariamente, en
circulación por el cuerpo, 61,
millas en un año.

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.

ARO VI.

...

······ ~¡
!

~'
11 -

MÉXICO, DOMINGO

24

DE

Juxro

DE

1906.

DANTE ENAMORADO
Cuadro de Bernardo Celentano.

�-

Comienzan las lluvias.

so, sobre todo por las tardes, cuando las nubes
se dignan regar la~ calles y las casas.

323 -

jaudo caer sus miradas á uno y otro ladoQI::
infantil orgullo, como si quisieran decir¡
todos los transeuntes: ¡Miradme, coneltiem;
po llegaré á ser un ~apoleón! ...... Loe 1111chachos, por legiones, invadían las~
ocupahan las plazas, dominaban las al~
y, formando bandos y nombrando cau ·
se daban acciones terrible\ á pedradas,'•
rrotazos, resultando no pocos heridos.

A riesgo de que se me compare con aque- ¡San Juan!
llos que no sabiendo de qué conversar comiem:an hablando del bueno y mal tiempo,
M.o iíanit" de Sa,i Juaa,
"ºY á dar hoy pri9cipio á esta cróni~ con
,iifla te1nprano,
ilfCldruya,
semeianfo asunto, pues cuestión de tanta imPnra
darle
el col'azón
portancia y de tan vital trascendencia como
Al
galán
que
pw,o el ,·rtmo.
es la de que haya llovido, merece que se le
copsagren unas cuantas líneas.
_
Este conocido cantar español era antes
El combado cielo diáfano y puro, con el asobedecido
al pie de la letra, siguiendo una
pecto de una gnm bóveda de cobre; cruzado
por un sol abras¡idor que todo lo quemaba y piadosa costumbre. Levantábanse las muenvolvía todo en su ígnea capa, coNOTA DE ARTE.
mo desafiando con su magno poder
á los buenos habitantes de esta metrópoli: Tal era la situación.
Pero he aqu.í que cuando menos
se esperaba, nPgras nubes comienzan
á cernirse en el espacio, opacan la luz
del medio día, cubren con su negro
manto al poderoso Febo sin dejarle
resquicio alguno para lanzar sus rayos quemantes, resuenan los primeros truenos, 'y. ..... un torrente de llu- .
via benéfica cae Robre la tierra sedienta.
El bienhechor Estío vuelve, como
todos los aiíos, á proteger la fecundación de las plantas. Yuelve como
siempre, con sus mañanas calurosas
y con sus tardes nubladas, sombrías;
con sus aguaceros abundantes y con
sus noches húmedas y negras.
¡Con qué ansiedad se le esperaba!
El ardiente sol de Mayo tenía casi
tostadas las praderas, los arbustos de
las tlorestas languidecían scdi~nt9s, las plantas se marchitaban, y los
ríos, penosamente, se arrástraban por
sus lechos de arena, agotados casi por
el quemante sol que parecía querer
concluir con la obra. üe Primavera.
Mas, las primeras lluvias han caído y todo vuelve á animarse,
El Estío, la estación de los claveles y de las frutas maduras que con
él comienzan ít deleitar con sus sabores exquisitos, tiene también sus
encantos. Como la Primavera, tiene
sus plantas, sus flores, sus aves.
En los jardines, vénse brotará la entrada de la estación estival y eon ma- COf'4.CIEillTOS OllGAfi.lZAOOS POll Eil.l faAESTllOll'IIBfi.ESES,
seño:t&lt;a Antonia Oeboa de l'l!i:t&lt;allda, quien ha obtenido
yor espontaneidad que en la Primauo nuevo t:t&lt;iunfo en las p:t&lt;itne:t&lt;as g:t&lt;atas veladas
vera, olorosas flores que, como lamadel Teat:t&lt;o:At&lt;beu.
dreselva y las mosquetas embalsaman deliciosamente el ambiente, impregnado de lluvia y por el que revolotean in- chachas á la hora del alba é iLan á recoger
de sus puertas las flores que sus amantes
sectos de formas extrafias y diversas.
Son los mensajeros del Estío, los que en ponían en la velada, como lo dice el cantar
Abril eran larvas, en Mayo ninfas y que el copiado.
Hoy, de eso ni quien se acuerde.
soplo ardiente del mes de Junio ha transLas antiguas costumbres se pierden, la ley
formado en voladores desarrollando sus alas.
Otros insectos, las luciérnagas, que pue- eterna de los tiempos todo va cambiando,
No ignoran los lectores de estos pe
blan y se rebullen por el aire formando las ¡hasta nuestra afición á jugar á los soldadi- · que el esforzado maestro Don Carlosf
figuras más fantásticas y caprichosas, hacen tos va desapareciendo!
neses, á quien tanto debe el arte m·"a1
La fiesta de ~an .Juan, no es ya la bélica
que, por las noches, las llanuras y hls fronMéxico, organizó este año, com~ alié •
dosas copas de los árboles, parezcan regados fiesta de otros años; pocos son hoy los niños sado, una serie de conciertos v dal88
que
sueñan
desde
una
semana
antes
con
el
de fino polvo de oro que brilla por intervalos.
trumentales que han comenzado á .. ::..1
Y así, el hombre, para quien son las ga]as traje militar que han de ponerse en esa fe- el teatro Arbeu nuestro coliseo OJllil9'
de la naturaleza, saca fruto y deleite de todo cha, y en nada se parecen á aquellos que
'
hoy.
..._
eso, marchándose al campo, en tanto que los aún ven la memoria de algunos, alborotanEllos han alcanzado, artísticamon..,
do
las
calles
con
trompetas
y
tambores,
paque no pueden se aburren en la ciudad,
gran éxito, pero, vistos desde otro
donde el tiempo de aguas es triste y fastidio- seándose arrogantes y con aire marcial, de-

I

-

.. -.. ·1:·

..... :;
.. ..
,.
.·~
• ···J,

.....

.,.

t

,

'!,,OS Co·~CIERTOS ÜRGANI~ADOS POR !L MAESTRO MEN!SRS.
• Setl.onta Bofia Camacho, qme~ ha sabido conquistar merecidos
aplausos en las dos pnmeras veladas de Arbeu.

vista, .sus res?ltados han sido poco, muy pooo satisfactorios.

En México, aunque la población cuenta
con más de trescientos cincuenta mil babi·
tantea, y aunque los que tienen posibilidad
de concurrir sean muchos, el hecho es que
llO ~ n de proteger el teatro, ni de gastar
• en el, y por eso · el número de concurrentes
es pequeñísimo, increíble, atendido el censo
de la poblaci6n.
Ademáli, la circunstancia de ser nuestra
eapital una ciudad, aunque populosa relativamente, incapaz de poseer una cantidad de
~~~rrentes á_ los espectáculos, que pudiera
dmdllSe en diversas, fracciones á cada una
de las cuales debiert atribuirse una inclina.ci6n dominante, hace que no pueda conside~ á su púb]i~o sino como muy pequefio y s1empre el mismo.
, Patente es que la clase rica de nuestra sociedad no gusta de concurrir al teatro, sea
el que sea el espectáculo que en él se le ofrezea Ypor bien montado que se le presente.
.Y como aqllí no sucede, cual en Buenos
Aires, por ejemplo, que una población flotaate, numero~a, sostenga los teatros, resul-

..

..
'

\,

~

'('·

"•

""'
.... r.,"1".

,·

EL MAESTRO, ~ENESEs, 9rganizador de los conciertos que con tau' r
grande exito se están verificando en el Coliseo de la calle
de San Felipe Neri. '
.
~· i

ta que sólo queda la clase media para mantener los espectáculos públicos.
Esta, como es natural, forma un conjunto
heterogéneo en que hay unos cuantos sólo
unos cuantos, propietarios, muchos en~pleados ,pocos comerciantes, algunos artistas uno
que otro escritor y ningún artesano á do ser
los domingos, en que concurren m~chos aficionados de esa clase simpática,
Ahora bien, en tal conjunto, hay que notar una cosa, y es que, su gusto no es único
aún no está formado y su inclinación es co:
roo su gusto, versátil y poco profunda.
Porque es natural: ayer Fuentesibacreando con sus trabajos la afición á la comedia·
pero se va y viene Meneses que hace com~
prender las be1lezas del arte sinfónico· mañana vendrá Novelli y adrdrarem~s las
grandezas de la tragedia y las gracias de la
cum~dia de costumbres. Resuitado: que ese
pú~hco peque~o r heterogéneo á que nos refenmos no se mclma con prefere11cia á nada.
De allí, á nuestro modo de ver, la poca
concurrencia á. los teatros.
El público ha estado esquivo con Meneses.
Semejante conducta causa pena, y tiempo es

.... .~·

!ª

de que no ~ontinúe, ,pue~_o que ha ·•Ílei:,ado pata México una epoca de µiayor cbl:ura, Y p~es~~ qt1e lo.s artistas tienen derefaho
a la adm1rac1on de sus conciudadanos.
{or qué, pues, no acudir alllamamieilto
de, 1~aestro Meneses y ·no estimularle:en sus
trabaJOS en pro del arte?
,
"C'n hombre con el empeño que tiene el hirector de la Orquesta del Conservatorio por
hacer adel~ntar el ar~ musical, hubiera sido
:n cualquier otr~ pau~ ayudado pot todos.
¿Por que en México no ha de ser lo mismo
cuan~o Meneses, como á. todos nos con ta'
venciendo terribles obstáculos ha llegad~ {
fuerza d; perseverancia á sost~ner la Soéi;.
cl_ad Ar~stlca de la Orquesta del Conserv-atono Nac10nal de Música y á dar anualmente
los magníficos conciertos vocales é instrumentales que ofrece?

,·¡

La feria de Tlalpan.

•i

El domingo hubo alguna animación en
TI alpan: la feria que parecía haber acabado
pues d~r~,nte los &lt;lías anteriores no hubo gen:
te, rev1v10 algo.
Hubo unas lucidas carreras de caballos
por la mañana, que organizaron los oficiales
Y alumnos de la Escuela Militar de Aspimntes, de San !ernando, las cuales se vieron
muy concurndas.
Hoy, probablemente, será un buen día pa~a l~ fena, pues se preparan muchos á irá
pasar el día á Tlalpan; la Banda de Policía
dará,en la Plaza Principal una audición
po~ la, n,oche habr~ baile J fuegos d&amp; artificiJ.
~era este el últuuo d1a de la tradicional
feria de la Pascua del Espíritu Santo, vergonzosa sucesora de aquellas famosísimas que se
celebrabaa en la antigua Ran Agustín de las
Cuevas.
Agustín Agüeros.

-. ----

1

~•

•

~

El mejor ele los hombres es el que hace bien ú los ha1111bres.
X o debe uno avergonzarse de preguntar lo que ignore.
El _sabi? ·conoce al ignorante, porque él
1
siclo, 1gn~rante; pero éste no p1nede
Juzgar a aquel, porque nunca ha sido sabio.

;1a

CHAPULTEPEO,-El Lago.-(Fot. de "EL TIEMPO ILUSTRADO,")

•

�-

La Venganza de un Santo
I

Saliendo del pueblo por el lado del Mediodía, se encuentra una casita de modesta apariencia y rodeada de un huerto.
Habitábanla por los años de 1836 dos
hombres.
Uno de ellos vestía el tosco sayal de los
Hijos de San Francisco de Asís.
El otro llevaba el traje típico del país, y no
. costaba mucho trabajo á cualquiera qne con
alguna atenci6n le mirase, hallar en toda su
persona un no sé qué de modestia y reco.gimiento, que daban á entender bien á las claras
que no siempre había sido aquel su modo de
vivir.
Así era, en efecto: ambos eran dos pobres
exclaustrados, dos víctimas de la bárbara re-.

324-

aparecer luego de la patria de San Fernando,
quedaban almas piadosas que, llevadas en
alas de la caridad y aun á riesgo de incurrir
en las iras sectarias, procuraban hacer todo
el bien posible á aquellos mismos á quienes se perseguía por el solo crimen de amar
la virtud y perseguir el vicio.
II

En una calurosa tarde del mes de Agosto,
estaba Fr. Manuel sentado á la sombra de
uno de los árboles del hm:rto.
Leía en un libro que tenía abierto sobre
las rodillas .
Algunas veces apartaba de él la ,·ista, y
entonces, apoyando la frente en las manos,
quedaba como sumido en profunda meditaci6n durante algunos minutos.
El Hermano illartín, entregado á sus tareas agrícolas, ora removía la tierra en derredor dé una planta, ora rc:gaba otra.

KERMESSE

DE BE~EFICENCIA EN SAN

LUIS

-Est~ uste~ °:;lY _d~bil y enfermo, si no
me en_gano-s1gu10_ diciendo el caritativo lego, mientras exammaba de pies á cabe1.a ,
su interlocutor.-¿.Quiere usted tomar algú
alimento?
n
-¡Gracias, no quiero nada ...... s6lc, deseo
descansar! ..... .
-En ese &lt;:aso, puede usted entrar en el
huerto y sentarse á la sombra de los árboles
pues el sol le debe de hacer mucho daño. '
El desconocido ni respondi6 ni se mo,·ió
del sitio en que estaba.
-Pern ...... ¿de veras no quiere usted nada
hermano?
·
-Sí-contest6, dando una patada en el
suelo y mirando por vez primera al lego _
¡quiero que ust.ed se calle y me deje en ¡~z!
En este momento termin6 Fr. Manuel su
lectura, y al advertir que el Hermano Martín J..ablaba con una persona extraña, se dirigi6 á aquel sitio, llegando á tiempo en que

ª

~·OTOS !,

-

El mendigo, junt~pdo las manos e~ a_ctitud suplicante--:,· deJandosc caer de hmoJos:
- ¡Perdón, Rodrigo!- balbuceó. - ¡Perdón!...... ¡Hace tanto tiempo que d~seaba
verte para.que me perdonaras!. .....
~ntes que las rodi llns del pobre viejo hubi;ran tocado en tierra , ya Fr. llanuel le habla cogido por un brnzo, y alzándole: ~
- ¡\'en!.:_le dijo.-¡Has sufrido mucho! ...
¿no t&gt;s verdad"? ... ... ¡rlesdichado!. ...... Pero
no temas .... .. yo te perdono ...... y Dios también perdona n los arrepentidos...... ¡Xo he
resado de pedirle que me otorgara la gracia
Je verte arrepentido antes de morir ...... y
hoy me la ha concedido!.. .... ¡Cuán bueno
es nuestro Dios! ..... .
- ¡Ah!-exclamó el clesp;rnciado.-¡EreR
un ángel!. ... .. ¿.Así te vengas de las injurias
que te hP- hecho?
- ¡Psch!-interrumpió el fraile!-¡Eso ya
pas6 y hace mucho tiempo que lo he ol,·idado!......
·
-Sí; ¡nsí es como se vengan los santos!~igui6 murmurando el mendigo, mientras se
dejaba caer en una silla y tomaba una taza
de caldo, que le había ofrecido el Hermano

325 INFORl\lIACIO N

SOCIAL.

Martín.
III
¿Quién era el desconocido y cuál era la

amsa de su sorpresa y de la del fraile al enoontrarse?
Hijos :6nicos de dos de las familias más ricas de la provincia, habían nacido en el mismo pueblo y en el mismo año; juntos habían
pando la niñez, juntos habían asistido á la
e.scuela, habían pasado los años de su carre-

"Kermesse":de Beneficencia en San Luis Potosí, á favor de la "Escuela de Artes Católica "
de aquella localidad.
'
En esta fie~t~ toro.aron parte señoras y seiioritas de la elegante sociedad potosina.
_D;stingu1das damas y caballeros concurrieron á la "kermesse."
Puesto de cc1tJ.fetb1, a cargo de la sefl.ora Pilar Agüero de Inurrigarro. Acompañaron á la distinguida
dama, varias hermosas señoritas potosinas.

NOTA:soCIAL.

.......
Puesto de helados de las señoritas del Hoyo

Puesto de pasteles, á cargo de la señora María G. de Cosío de Soberón.
Fot. de A. Váz,uez. San Luis Potosí.

•

volución iniciada en Madrid en 1834, imitada después en varias ciudades y que tanta
sangre inocente cost6.
Llamábase el primero Fr. l\Ianuel, y había sido guardián del convento de Z... hasta
que los revolucionarios lo arrojaron de él; el
segundo, que había sido lego del mismo convento, y que se llamaba el Hermano Martín,
nunca había querido separarse de su aniado
padre, nombre que solía dar á Fr. Manuel.
La casita en que los encontramos era de
un tan rico cuanto piadoso propietario, que,
al verlos pobres y desamparados, la había
puesto á su disposici6n, sin exigirles más que
sus oraciones, pues, gracias á Dios, aun en
aque!;.os días de llanto, en que parecía que
las furias del infierno se habían apoderado
del espíritu de una gran parte de los españoles, y que la fe cristiana se agitaba en las postreras convulsiones de su agonía, para des-

Cerca de una hora se habría parndo así,
cuando el lego vi6 llegará la puerta del huerto y sentarse en un poyo de piedra que allí
había, á un hombre míseramente vestido,
apoyado en un palo y llevando un saquito á
la espalda: era un pobre anciano á quien la
excesiva miseria había reducido al lamentable estado en que se encontraba; su rostro
estaba tostado por el sol; llevaba la cabeza
descubierta; el pelo, que era bastante largo,
estaba en completo desorden; la barba erizada; iba descalzo y apenas si un pantal6n y
una chaqueta muy rotos y más sucios todavía, cubrían á medias su demacrado cuerpo.
-¡Oh! ¡pobre anciano!-exclamó el Hermano Martín al verlo, y dejando su obra se
dirigi6 á la puerta, diciendo al desconocido:
-¡Buenas tardes, hermano!
-¡Buenas tardes!-contest6 el pordiosero
sin levantar la vista del suelo.

el pobre lego escuchaba medio asustado. las
duras palabras que le dirigiera el anciano
con quien hablaba.
-¿Qué es eso?-pregunt6.
.
-Este pobre viejo que, enfermo y débil
como está, no quiere tomar ningún alimento.
Al oír la voz de Fr. Manuel, el pordio!!ero
se había puesto en pie y empez6 á mirarle
con mucha atenci6n.
También el fraile le miraba, pasándose repetidas veces las manos por los ojos, com_o
si quisiera quitar un obstáculo que le impidiera verlo á su gusto.
Así transcurri6 algún tiempo, sin que nin·
guno de los dos osara hablar.
Por fin, Fr. Manuel di6 un paso hacia el
desconocido, y extendiendo los brazos, ex·
clam6:
-¡Antonio!

Fot, de A. V:izquez. San Lu's Potosí.

ra en el mismo colegio, y en un mismo año
habían quedado huérfanolil, pareciendo que
un misterioso destino los había querido unir
hasta. entonces por la igualdad de la fortuna
y la comunidad de la desgracia.
Sólo al quedar sin padres se separaron: Rodrigo, que más tarde se había de llamar Fr.
Manuel, obedeciendo los preceptos evangélicos, vendió sus bienes, los di6 á los pobres y
abrazó la vida religiosa; mientras que Antonio_ se translad6 á Z.... .. , donde, después de
olvidar poco á poco sus creencias religiosas,
f~1é t-1 judío de aquel país, hacieudo desgraciadas á muchas familias con la usura.
Pocos años después, fué nombrado guardián del convento de Z...... nuestro Fr. Manuel, al saber los desafueros de su amigo de la niñez, trat6 de corregirlos, valiéndose de su antigua amistad; pero lejos de consegqirlo, s6lo obtuvo que un día lo pusiera
Antonio {¡ la puerta de la calle.
Algún tiempo después predic6 Fr. l\Ianuel
u_n serm?n, _en que impugn6 la usura; pero
sm aludir 111 remotamente á la conducta de
Antonio. Lo supo éste y jur6 vengarse de lo
que él llamaba desve,-giienza8 de los fi·oileis en
la primera ocasi6n favorable.
·
'
Poco tardó ésta en presentársele con la
r~volución del afio 1834, y entonces, poméndose al frente de algunos forajidos y
después de echar á tierra las puertas del ¡onvento, se lanz6 puiial en mano en busca de
los inocentes frailes, que, atemorizados por
el peligro que los amenazaba, se habían refugiado en el coro de la iglesia.
Allí lo:-. ha116 Antonio, y buscando á la
débil luz de la lámpara al que él llamaba su
enemigo, le clav6 el puñal en el pecho, á la
vez que le decía: vueli'e á predica,·; y huyó
apresuradamente de aquel lugar, no sin antes escuchar estas palabras, que con voz ahogada pronunció Fr. Manuel: u¡Dios mío, perdonadle, pues no sabe lo que ha hecho!,,
e11:Tr:tes nupc~as en San Luis Potosí.-Los despo&gt;Jados, señorita María de la Luz Cabrera
Pero la hora de la muerte no había sonado
deu~o Mart1, pertenecientes á distinguidas famili:is de aquella localidad, salen del Templo aún para la inocente víctima del furor de
ª~ Agustín, donde se verificó la ceremonia; la novia va del brazo del padrino
Antonio, y aunque la gran pérdida de sanUn
e matrimonio, Dr. Vázquez Gómez; el novio acompaiia á la madrina.
gre y los agudos dolores de la herida le pua doble fila de personas de todas las clases sociales presencian el desfile nupcial.
El matrimonio Martí·Cabrera, tué un acontecimiento en San Luis.
sieron al borde del sepulcro su robusta naFot. de A. Vázquez. San Luis Potosi.
turaleza luch6 á brazo parti~o con la muerte

�·,

- 327
-

~

326de tu coraz6n como las hojas secas en las cisternas calladas. Sin embargo, te amaba,
Sentía por tí una obscura ~asión, una pasi6n
doloro~a como ?~ª gema cie~a, ávida de biill~r baJO _l~ ca_ncia de tus o¡os in.dife~
Tu tam bien me amabas ( tal vez intensa.mea,.
te), pero tu amor, oculto en lo más rec(md\.
to de tu ·alma, siempre me fué descon~
Lo escondías sigilosamente como un ~
to peligroso y fatal. Mis ternuras de en&amp;m11rado lograban s6lo '.le tí respuestas pueri!fl
frases incoherentes, breves palabras. Un41i
no lejano, el fastidio entr6 de improviso,
mi coraz6n; el fastidio del minero que
peña en perseguir una veta de oro
y al fin, perdido el júbilo, sale de la o
dad de las minas, con las fatigadas
vacía,. El olvido vino luego. Dejé ae
algún tiempo, y como de cualquier otro.
río triv~al, C?i~servo única~ente de tu alllllf
memorias triviales. Mernonas que vienebl
acaso, en la vana corriente de mis clías1iituales, al escuchar una media noche, en 111
piano distante, una música llena de ovaciones; 6 bien, en la mañana de un domingo
cuando de visita al cementerio donde du~
men unos huesos queridos, me pongo á contemplar cierto mármol muy pálido, símbolo
de la muerte, que permanece bajo el ir6nico
cielo azul, en una sombría ltctitud impasible.

ÓALLES DE LA CAPITAL_

imse-.?i

NUESTROS GRABADOS

Lt&amp; ''toilette" de desposada, de la Reina Vietotti a ...eugenia.-Vattias eseenas de la llegada

del ttten que eondu!o á la ~eina, al Sobettano y á la familia Battenbettg,
á 'f,'lad ttid, en víspctttas de la boda.

y al cabo de dos meses, eskba completamente restablecido, gracias á los cuidados del
Hermano Martín.
:Poco tiempo después conoci6 al caritativo
señor que le di6 la casita en que vivía á la
sazón, acompañado ele su fiel lego, y en donde era feliz rogando á Dios por su protector
y por su verdugo.
No era poca, ciertamente, la necesidad
que éste último tenía. de las oraciones del pobre exclaustrado, pues desde el momento en
que manchara sus manos con la sangret de
un inocente, no había vuelto á tener un instante de calma.
¡Desgraciado! .. .... En poco más de un mes
vi6 morir á su esposa y á sus hijos. ..... ¡El
castigo de Dios había empezado!. .....
Pero no era esto lo peor; el grito aterrador
de la conciencia no Je dejaba un momento
de reposo, y para hacerlo callar, se entreg6
desenfrenadamente á todos los vicios, dila·
pidando en pocos meses su fortuna y viéndose obligado á mendigar una limosna.
La idea del suicidio le perseguía 1án cesar,
y tal vez la hubiera abrazado á no saber un
día que Fr. Manuel.no había muerto, y entonces Dios le concedi6 la gracia del arrepentimiento y un vivo de::eo de obtener antes de
la muerte el perdón de su víctima, y ya hemos visto c6mo lo consigui6.

I\'
Dos meses después, bajabaá la tumba Antonio no tardando en seguirle Fr. Manuel,
que ~and6 se le enterrase en la misma sepultura que guardaba los restos de su amigo
de la infancia.
Aún hoy existe en el cementerio una lápida con la inscripci6n siguiente, debida á la
musa del Hermano Martín:

R. I. P.
Por sabios decretos plugo
al Dios que habita en la altura,
juntar en la sepultura
la víctima y el verdugo.
EPIFAXIO FERREIRO.

La Duma y sus "leaders."-Hay expectaci6n
en el mundo entero á causa de los acontecimientos sensacionales que ocurren en Rusia,
en estos momentos.'
Entre el Gobierno y la Duma existe una
absoluta desavenencia, un total desacuerdo,
y los que están bien enterados de la situaci6n interior del Imperio Moscovita, presagian para un futuro pr6ximo, una terrible
crisis política.
En el grabado que ocupa toda una plana,
reproducimos el acto de apertura del Parla·
mento.
En otra µlana, verán nuestros lectores le»
retratos de los leádets de la representaci6n na·
cional.
· Estos diputados, son el alma del Parla·
mento y en ellos cifra el pueblo ruso sus 81peranzas.

PORTAL DE

CADENA, donde vive el seiíor Presidente de la República.

MERCADERES.

lllltro taller de Grabado. - Durante dos semanas sufrimos algunos trastornos en nues-

Ala bella f inteligente Gracia Peia

io taller de grabado, debido á que el señor

EN SUS BODAS

Armando Salcedo,.á cuyo cargo estuvo por
mucho tiempo el departamento, se separ6
wnporalmente de esta casa con objeto de
~ ·al frente del taller similar de la Escuela-de Artes y Oficios de· San Luis Potosí.
Nuestro taller qued6 acéfalo y así estuvo
por algunos días, raz6n por la cual se resintieron lOi trabajos de fotograbado; y si para
el público no se hizo seneible esta circunstancia, debido á los grandes esfuerzos que nos vimos precisadoi:i á hacer en bien del semanario
yde S11s -favorecedores, nosotros nos dimos

Te ví creoer, corno tentil capullo
De nítida azucena,
Y al verte de bondad y encanto llena
Por cariño á tu padre. sentí orgullo.

A la izquierda, el atrio de Catedral.

y oigo á lo lejos unas canciones
gemir repletas de languidez ... .. .
De una invisible g6ndola errante
siento los remos somorgujar ..... .
¡hagamos seúas! ¡dejad que cante!
que algo la muerte busca en el mar.
CoNsTAN'rINO CABAL.
EXPOSICION DE OBRAS DE ARTE MEXICANO
ENJ.PARIS.

i,

Ví que tu virgen &lt;eorazón se abría
Al casto amor, icual se abre de las flores
El cáliz, desbordante de ambrosí,a,
Del sol primaveral á los fulgores.
Y ho.r que nimba tu frente el nupcial
( velo.
¡ Oh Gracia! reinen en tu hogar felice
Amor y didha y paz ... ¡,Plázcale aJ Cielo
Esrnchar á quien te ama y te bendice! ... .

TGN!AlCIO PER1EZ SAL:\ZAR.
20

ele Junio ele

1gó6.

Al )tífico CoTazon dt ltsús
MADRIGAL

PAGINA
M l parecía en una actitud
enigmática. que podía supo .
nerse ca,i hostil, infundién .
dome un malestar semejante
á aquel que dan los presentiin ientos funestos •..•.
GABRIEL

D'ANNUNZIO.

Calles de la Capitat.-Nuestros subscriptores
de la Capital conocen perfectamente ·las calles de la ciudad, y para ellos, nada tien~de
nuevo la reproducci6n de las vías públ1(18
que, desde los anteriores números, hemos venido publicando, entre los grabados del 88mario,
No están en las mismas condiciones k1
subscriptores foráneos: una gran parte.J
ellos, probablemente, no conoce la Ca~'¡
y no dudamos que sea de su agrado ver
esta manera, algunas de las principales calRI
y sitios de la metr6poli.
En este ·número publicamos la ~le •
Cadena, en la .cual está ubicada la ~es1d
del señor Presidente de la República, Yti-Portal de :Mercaderes, notable por su 111
güedad, ya que no por su arquitectura
francamente, es bien pobre.

Ante un recuerdo como antP. un féretro,
permaneceré breves instantes en aparente actitud piadosa. Inútilmente procuré descubrir,
durante largas noches, en el misterio de tus
ojos, una sola mirada elocuente. Inm6vil y
silenciosa como un mármol, pa$abai:i las horas muertas fijos los ojos en un solo punto
del aire, como si contemplaras en él el continuo caer de una flor invisible. Jamás en la ·
quietud de tu vida vibr6 siquiera el más fugaz trino de risas. De la alegría, como de un
rostro visto en sueños, tenías apenas vagas
rnspechas. En tu adolescencia quizásfuif:ltc
alegre,. quizás reíste con fresca risa infantil;
El lago de Chapultepec.-Entre las m~
y acaso, desde entonces, una rigidez miste1-iosa cay6 en tu rostro. En vano, muchas que últimamente han sido hechas al
vecP.s quise explicarme el motivo de tus días Bosque de Chapultepec, para su embe
severo~. A este. fin, labré en el silencio yerda- miento, una ele las principales es el henJllllt
lago del cual damos una reproducción en ril
d~ras joyas de astucia, sin éxito.
,
wdoi
Siempre fuiste impenetrable á mis suspi- numero.
En el grabado respectivo se ve, si no 11#
cacias, hermética y fría. Sólo la música poblaba el silencio de tus noches. Mis súplicas una gran parte del lago. que es de los
fueron también inútiles. Caían en d silencio bellos ornatos del Bosque.

an:

LICENCIADO RAMON RABASA,

,._.

Hevo lic • :rnador de Chiapas.
,....._ •el Ooblerno de aquella Entidad Federativa,
el dfa 20 del acfual.

cuenta exacta de la deficiencia y nos apresu-

Quién me diera ¡ oh Jesús! que fuese 111:
(alma
Dámpara qlte tü amor arder hiciera.
Para alumbrar constante tu Sagrario,
Hasta que allí, feliz, se consumiera;
Y que tornara á arder ante tu Trono
Con mayor brillo y ,claridad fulgente,
Sin ,que el viento del mal su luz matara.
En icelestial delicia dernamente.

ru:ioe á corregirla.
al heefecto, prncura.mos reorganizar el taller
. n~ d~l cual ha quedado Manuel Lagu~
: aven!,aJado grabador, lle quien son todoi:i
eatetrabaJos de ese género que publicamos en
rem número y los que en lo sucesivo publica-

Puebla.

p!;!•tros pension~dos en el extranjero. -En
acaba de venficarse una exposici6n de
f!!\~n la cual. exhibieron sus mejores obras
Go~ie;nes. artistas mexicanos que nuestro
clonen tiene P.ensionados para que perfecPubl~us estud10s en Europa.
R6n icamos hoy una de dichas obras se1 virán nuestros lectores en el grabado
de estº
uno
ana. Es del joven Enrique Guerra
t.eneme os más aventajados escultores qu~
pubr«:i en la actualidad y de quien hemos
ba~. 0 en otras ocasiones diferentes tra-

Soy una nave de desengaúos,
que tras la dicha corriendo fuí;
crucé los mares de algunos años,
pasé entre brumas y me perdí.
A mis clamores nadie responde,
y aún mi existencia bogando va;
únicamente Dios sabe d6nde
la pobre nave se estrellará.

oe.

°

tf

IGNhCIO PiER•EZ SALAZ.\R.
21

de Junio de 19o6.

BARCAROLAS

MENDIGA.

Duermen las nubes entre cresponef:,
llena las aguas de lobreguez;

Escultura del aventajado Joven mexicano Enrique Guerra,
pensionado por nuestro Ooblerao para que perf1telone sus estudios
en Europ1.

�-

329 -

fáciles todas las damas, miró á las flores con el
mayor desprecio, y hasta le parecieron inclignas de sus favores.
1 3. l'Of'a, por demasiado erguida, la azucena
por cá_ndid._1, la siemprevirn por fúnebre, y
la pas10nar1a por triste, no lo¡¡:rnron sino de:,;&lt;lenes ú can, bio de sus hal::igos v ('a riein!'.
l'asi n1ustias, ¡;e consu.mfan · ¡;in lograr :ilguna In. preferencia desu rivnlidad a1 11oros·•.
&lt;'liando de pronto brotó en el verjel una pla11t:t dc:;:conocida.
El jardincl'lJ había traído l:l ¡;;emi lla d1•
muy lejos, y desde que la pu:-;o &lt;'n la til'l'I n
dedicó :'t ~u cultivo desvelos y cnidn&lt;lo~.
\'i~ital&gt;a con asiduidau el· sitio c11 que l.t
s,•m bró, y cuando aparecieron los pri 111eros
brote,;, todo fu( atención y egm('J'O par., diri~irlos y &lt;le~anollarlos.
Creció el robusto tallo mús, mucho 111:'1,quc el de hl:; otras flores: aquella si11 dud:t
il&gt;a (i ser una buena moza.
Ya e:-per(indnla así, complacía~e el clavel
en contemplarla, st&gt;guro de encontrar en ella
unn nueva adoradora, y satisfecho de anteLos "LEADERS" n~ L.!. DUMA .-M. Petrounkevitch, mano con su conquista, observaba el crecidiputado por San Petersburgo.
miento rápido de las hermosas hojas, entre

LAS DALIAS

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La prirp.avera parecía haberse complacido,
prodigando en aquP,l jardín pintoresco sus
más lozanas flores.
Entre todas ellas, erguido sobre su fresco
,tallo, se alzaba el clavel rojo, em ba~rnmando
con su aroma penetrante á la bnsa que le
acariciaba.
Abríase el verde cáliz; los pétalos encendidos como llamas, formabari espléndida corola, y las flores del pensil, llenas de asombro,
le contemplaban con delicia. Todas, todas se
inclinaban humildes y le amaron en cuanto
le vieron.
Las azucenas candorosas, con sus hojas de
nácar y sus pistillos de oro, le ofrecieron las
primicias de su pureza Yirginal, homenaje á
la hermosura deslumbradora de la tlor encendida; las violetas, tímidas, temblaban entre la hierba con el dulce estremecimiento
de la pasi6n; las margaritas, inocentes, sinceras coiuo campesinas, no disimularon su
asombro; las siemprevivas le brindaron su
amor P-terno; las pasionarias trepadoras le
oprimieron con amoroso abrazo, y hasta las
rosas, antes tan soberbias, mostráronse rendidas como si fueran esclavas.
Los lirios romátJticos y los alegres alhelíes
palidecieron á la vista de aquel poderoso rival, que nacía para arrebatarles el amor de
las otras flores.
Así, halagado por su necio orgullo, crcci6
el clavel, hinch6se poco á poco, y de puro
vanidoso y satisfecho hízose insoportable.
Como presumido galán, para quien son

M. Vinaver, diputado por San Petereburgo.

Ell conde Heyden, diputado por Pskov.

las cuales brot6 un capullo tierno, verde,
que se convirti6 bien pronto en flor arrogante de matices diverEos y colores vivísimos.
El clavel la mir6 con encanto y se prend6
de ella; las otras flores sintieron envidia,
porque, en realidad, aquella ex6tiC{l, compañera sobrepujaba á todas en hermosu ra y gallardía .
-¿C6mo te llamas?-le pregunt6 el clavel.
-Me llamo Dalia-contest6 con meloso
acento americano.
-¿ De dónde te han traído?
-De )léxico.
-Eres muy hermosa ..... muy hermo~a .....
muy hermosa.
Xo supo decir más; toda la arrogancia rlel

M. Chtchepkine, diputado por Odessa .

El profesor Kareief,diputado por San Petersburgo

clavel trocúse de pronto en timidez y cobardía.
La dalia miró á su, adorador con desdeñosa indiferencia; y como si qu isina estimular
aquella pasi6n que se manifestaba humilde
y apocada, demostr6 al punto su preferencia
por el jazmín de hojas de nieve, por el heliotropo de suave aroma, por el nardo frngante y por el poético don diego, que se abría de
noche para contemplarla.
Así, concediendo su favor pasajero á unos
y á otros, encendi6 más y más el amor del
clavel hasta enloquece.de.
En vano, amantes siempre, y siempre conpasivas, procuraban embriagarle con sus aromas la rorn y la violeta, y atraerle con sus
encantos la margarita, la perpetua y lapasionaria; mustio y rendido, id6latra ciego, de
la flor veleidosa, el clavel mendigaba humilde algunos de los favores que tan fácil mente concedía á otros amantes.
Y sobre el tallo verde y erguido, el clavel
desmay6 poco á poco, y su corola se deshizo,
y las hojas secas desprendiéronse del cáliz y
eayeron en tierra.
·Que asi como para los galanes presuntuosos hay mujeres coquetas, vengadoras ele las
apasionadas, para los claveles vanidosos hay
dalias insensibles, flores sin aroma, seres sin
alma.

Tanto he querido y con pasi6n tan loca,
Que dejé, 'sin sentirlo, en mi f m bel eso,
Un poco ele mi vida en cada boca,
Un pedazo ele mi alma en cada beso. .
~[A~TEI,

M. FLOR!~:-;.

M. Nabokof, diputado por San Petersburgo.

�- 33ó -

República Mexicana
TARJETA POSTAL

~~

-.J}.;r
{_Cl.,v~a Áwre{ ¿')
En este lado soto C1ebe ! ! CTlbirse la dlreccton

(/

/

"
ln t.erro41ac1on perpetua

-

FLORES SILVESTRES
Amo las flores que la tierra cría
con su propia virtud por jardinero·
esas flores que esmaltan el se,idero'
Y en el prado son notas de alegría
Ellas rompen la audaz monotonía
del campo! entre ias mieses prisionero;
ellas también, como el amor pricr.ero
brotan hu~ildes á la luz del día ......
i Flores silvestres! Si troncharlas pudo
con s~ p~e fatigado el hombre rudo
que, md1ferente, en su labor se afana
del ensueño feliz en horas bellas '
las recoge una virgen y con ellas
se alegra, se perfuma y se engalana ..... .

___

ANTONIO

_____

PALOMERO.

Re. oye en tono menor, lento ,v lejano,
~l hmmo de ~a tarde, que se aleja,
r en un suspHo de profunda queja
Mezcla su nota el coraz6n humano.
:Mientras. la hoguera occidental aún arde,
El pensamiento vuela y se difunde
En la vaga tristeza de la tarde.
Y la neblina en que se envuelve gunio
Como en un manto sefíorial, se funde
Al plateado fulgor del plenilunio.
DIEGO

URIBE.

EL ENCUENTRO
De la vetusta iglesia castellana
por la puerta encendida tras la djiva
en.traste aquella vez muy pensativa '
mientras llamaba á muerto la campana.

Y al r egresar del templo esa mañana
supe que una sonrisa fugitiva
'
puede a~ lirio tornar en rosa esquiva
Y á ~a meve poner color de grana.

-----+--- ------, - -

DOS CELOS

Nos ?allamos de pronto en la escalera
ql'.e baJa desde el atrio hasta el retiro
m1 rostro se tornó con'lo la cera.J
'

,

-. - - .

PAISAJE
En el monte, en la siena y en el llano
La luz a.el sol, crepuscular, refleja
'
El amanllo que en el verde deja
El ósculo candente del verano.

En impetuoso arrebato
su mano estreché con ira
Y. ronco
le diJ. e: Mira
,
' '
s1 tu me engañas .. .... ¡te mato!
Ella, con dolor sincero
inclinó Su frente pura, '
Y murmuró con ternura·
Si tú me engai'ias ...... ¡~e muero!

BExrro STELES.

Tu p echo ~é agitó bajo el retiro.
Y con u~~ rrnrada mensajera
nos lo d1J1mos todo en un suspiro.
MANUEI,

UGARTE.

- - - ----- - - - DOS FEMINISMOS
(tDIAIWGO.)
Personas: Ida (hija de Eva).--Luz (hija de María).

NUESTRO PAIS.-"E.1 Portezuelo." Camino de Totuca al Valle de Bravos.

Ida.-¡ Luz!
Luz.-¡ Ida! i T ú por aquí!
Jcla.- ·"'ué
senCJ·11 a Y qUJe, modesta!
1,¿,
Luz.~Tu, en cambio, vienes de fiesta.
iMas · · . ¿1por qué vienes así?
1
, da.--'Porq11e no ando con ambarges
Y soy de parecer
'
que entre .el ihomlbre y la mujer
no haya chstinción de trajes.
Luz.-:-Pues asi, querida mía,
s1 no sac~s p rivilegio,
no te recfüe el Colegio ...
1da. -De veras lo sentiría
'
porque en ¡punto á edutcación
no se andan, no, ·p or las ramas,
Y no hay damas, cual las Damas
del Sagrado Corazón.
L uz.-¡ Dannas l i Tienes unas ·cosas !
J da.-¡ Hasta mi Jenguaj,e extraña!
Luz.-Esas damas en España
prefieren ser religiosas,
~· prefieren, no te asounhre.
a pesar ele su saber.
,q~1e no tenga la m uj~r
m aun la apariencia ele hombre.
l cla.-Y ¿¡por qué no?
Luz.
Porque sí.
I da.-Ha,y que ir ele lo nuevo en pos.

lda.-¡ Eres ctuel l
Luz.-,Lo que pronuncian tus labios
1,uz.-Y enmendar la,plana á Dios.
Luz.
Porque te quieró
no es de quien algo se estima ... .
Jda.-Eso te parece a ti,
y
te
quiero
ele
verdad . ..
[cla.--'Aún no es bastante esgrima
· tímida y casta paloma,
El
culto
á
la
vanidad
para vengar mis agravios,
que sólo aspira á anidar
mundanal es lo primero
que si no . . . . (Amenazándole.)
en prosaico palomar,
_que has de abolir, si deseas,
Luz.
t\o hables así,
v que mmca vinelo toma
au,al la santa de tu nombre,
hablas
de corazón;
que
no
hacia el espacio infinito,
akanzar ,con gran renombre,
mis brazos las armas son
en donde, cual reina, impera
ele la virtud las preseas ..
con que te venzo yo á tí. (La abraza. l
sie1m1pre el águila altanera
lcla.-'Pero, ¿ quién 1fué?
Loquilla, mariposilla
que mira al sol de hito en hito.
Luz.
¿ Quién fué lela?
que la luz ciega y seduce,
Luz.-Emlbebecida te escucho,
Aunque te cause sorpresa.
¿ no ves á dónde conduce
mas. . . me pareces, muchacha,
lela fué una gran condesa
tu engañosa luz, loquilla?
al verte con esa faoha,
ele los pueblos bendecida.
Ese feminismo wpaidho
no un águila, un aguilucho.
En tiempo de los Cruzados,
me causa, te hablo formal,
sus ¡palacios y castillos
Ida.-¡ Burlona l . ..
nada hay más ideal
Luz.
¿ No lo he de ser
*.
nunca alzaron los rastrillos
que el tipo del marimacho.
ail ver q1ue tomas· en serio? ...
á los ,pobres desgraciados.
lela.-¿ Yo marimaoho?
Icla.-La defensa del im¡perio
Goz.ó con ipiedad -preelar;i
Luz.·
¿ No quieres
que se deibe á la m1t1jer:
ele los divinos Misterios,
el nombre? ....
criatura desheredada,
y edificó monasterios
lela.
~,A qué me importunas?
la mujer ha sido, en suma,
donde á }esús se alabara.
Luz. -Esas mujeres hombrunas
ave de vistosa pluma,
Hizo milagros en vida ...
no debieran ser mujeres.
si, pero. siempre enjart.tla&lt;la ...
¡11nila1gro su vida hté,
iMas quien se precia de Hija
Cese ya el hado inclement-e,
ipor su acrisolada fe
de María, ni en el traje
suene la guerrera tromtpa,
y su oración encendida!
debe prestar homenaje
tiempo es que la jaula rompa
Penitente, limosnera,
al f emini8-mO, que fija
y que vuele libremente.
y como ·1a tierra, hiurrnilde,
leyes que hay que suprimir .. ...
no puso en su fama tilde
Luz.-¿Pero á dónde?
Tú 11as nacido. . . . . . . para ;imar
lda.
A donde el hombre
nadie que la conociera.
y no para cabalgar
vuela en alas de su genio,
Aunque nuestra devoción
-:: las armas esgrimir.
á lograr en el proscenio
no era iconocida aún,
Desengáñate, hija mía,
del mundo gloria y renombre.
Ida fiué mujeir, según
es cosa fe.i, muy fea
\En tiempos más favorables
el Sagrado iCorazón.
pretender que un ángel sea ....
Supo vencer las pasiones.
las mujeres llegarán
¡ coronel de artillerí.a !
á serlo todo . . . Tendrán
y, con cuidados prolijos,
Deja. deja ese sombrero
derechos inalienables ... .
educar á sus tres hijos,
ele siete pisos .. ...
LU1Z.-¡iCulánto disparate enristras!
¡ tres famosos caimpeones !
lela.
Por darte
Ida.-¡Serláin juezas, abogadas.
Ella formó el corazón
gusto.
(Se
lo quita.)
médicas y diputadas,
para la virtud y el bien
Luz.
Y por señalarte
generalas y ministras !
del Rey de Jerusalén,
en
el
gusto
verdadero.
Ha v ,q ue salir del atraso ...
Godoifre&lt;lo ele Buillón.
Sin duela el mismo demonio
Contra la antigua 1corriente.
El héroe de las cruzadas
cla esas trazas tan feísimas.. ... .
á ella debió su heroísmo .. .
el vestir. . . varonilmente,
¿ comprendes tú las Purísimas
Ese es el !buen feminismo
ya es un gran paso ...
de 11nrillo con tricornio?
Luz.
l:n gran paso
ele las madres esforzadas.
Pero el traje es lo de menos,
¿ A qué ir de un mito en pos
haoia el ridí,culo, que es·
lo demás es el querer
sin a1'oonzarlo jainms?
el inevitable a:bismo,
1qtie
se interne la mujer
¿ En dónde valdremos más
donde vuestro feminismo
por los vedados terrenos,
qitte en donele nos puso Dios?
irá á estrellarse.
por donde jamás lha ido
Lo que en la cristiana casa
Ida.
Al revés ;
más que alguna. . . . . excepcional.
m!ás encunnibra á la 1!11ujer
así el mundo nos respeta ...
Tcla.-Pero dime; Luz, ¿qué mal
es inmolarse, es saber
Y o así más ágil m.e hallo
ihaY en saber?
amar y sufrir sin tasa.
,para montar á caballo
Luz. ·
¡ Convenido !
Ese es el saber profundo.
ó regir. la bicicleta.
En sa.ber lo que conviene
no esos delirios que sueñas:
Luz.-¡ Qué horr0r ! ¡Bicicleta .. . t{r!
ninguno: mas la manía
Ida.-Y hay más: aunque te dé grill11a, .
asi seremos las dueñas
de tanta ''Sociología"
ele los hombres " del munúo.
tomo lecciones de esgrima.
,. "Bio1ogía" ... ¿,A qué viene
,Cumpliendo nuestro destino
Luz.-Estás dada á Belzebú !
tanta ciencia? Pues á nada·
santo, el éxito es seguro ;
Ida.-¡ N o me pierdas el respeto,
¿ qué falta te haice á tí , rica.
hay un femünismo puro.
Luz!
si no has de poner botica.
u11 lfem.inismo divino:
Luz. Luz que está en tí extinguida;
la Qu;¡mica comparada?
el que hacia los cielos guía
¡ tú eres la Ida y estás ida,
Tda.-; Sabes que tienes razón?
y lleva allá. á las alturac;.
por completo, por completo!
Luz.-Y luego, ¿ no es gran simpleza
coros de vírgenes puras
lda.-Tus asombros m,e !hacen gracia.
dando tanto á la cabeza
,. allí reina por ~Iaría ...
pues sabe, por si lo ignoras,
dar tan poco al corazón?
En el Corazón Sagrado
que por ahí van las señoras
Así no nos han for'mado
ponga su amor la mujer,
todas ele la aristocracia .....
en el Cole!!io.
y logrará al mundo ver
Xo podrás Q)onerle peros,
Tda.
'Es verdad.
á su influjo subyugado.
que no es una institutriz,
Lt1z.-El amor, la caridad.
Huya del horrendo abismo
á una egregia emperatriz,
1aue del divino dechado
hada
donde la cles¡p-eña
coronel de Coraceros.
ele Jesús ropiar debemos.
el error. según lo enseña
Luz.---;· Tendrán que ver las acciones
ftié siem'l)re la base fija
el n11oc\erno fenninismo.
que lleve á cabo en la guerra!
ele tu eclncacíón; pues, hija.
Y hahrá 1paz y salya'Ción,
lda.-Y la r eina de Inglaterra
no llegues á esos extremos
sí, habrá salvación aún.
es coronel de Dragones.
ele~ feminisimo, que. os lanza
por la nnujer. mas . .. según
Ya los hombres, enervados
por órbitas harto ... nuevas:
el Sa•grado Corazón.
por deleites traicioneros,
el mismo 110111 bre c¡ue llevas
lela.- ¡ Luz. tu victoria es completa! . ...
se espantan de los aceros.
te ha el&lt;" servir de enseñanza,
Pues que nne has ,puesto en un brete.
no sirven para soldados.
¿ipues tú sa:bros quién fué Ida?
voy
á romper el florete
Por eso la ihumaniclad
1da.-·Pt1es .. . no lo sé. mira tú.
y á quemar la bicicleta.
ve surgir en varias zonas
l,117..-)f ,;¡g sahtás si el "canesú"
ejércitos ele amazonas.
ó si la "berta'' es "fruncida:"
SAJ.
que salvan la sociedad.
y sabrás. seguramente,
¡·A trás el hombre, ese ser
·si el color ''gris elefante"
cobarde y de-generado! ....
es el gris más elegante
i Ya se acabó su reinado
ó bien el "verde serpiente" . ..
Y empieza el de la mujer!

�~o te vayas ¡por bios!

Que el espíritu siente cruel desmayo
Al com prender qne en el postrer adiós
Por fin r;e extinguirá el último rayo
I h-1 ~o l &lt;le tu exi:::tencia
·
.
'
¡) l:s Rom bras caerán en la eonciencia !
¿.~ o sabes que ate,;orn
,\ 1.nor y gratitud para tí el pecho·?
¿,\ o veR que el alma sollozante ll01a
.\ 1 contemplarte en el bajel estrecho?
;.~o miras que aquí &lt;'Starnos
r,os que atentos tus voces escuchamos·?
:\[ns ..... . no responde ya.
·
Porque el alma tendió su raudo \'Ue)o
l &gt;&lt;'ja ndo el cuerpo abandonado neft
IPam perderse en el azul del cielo·
'
¡El cuerpo, do imperaba
fü genio excelso que· fulgor nos daba!
Sus ojos ya Yelados
Por la tlern,a tinieLla están sombrío:-;
Del peC'ho los latidos, apagados,
Y los mie1nbros ya rígidos y fríos·
¡Y C'n In serena frente
'
Del saber se extinguió la I uz fulgente!
· Están muelos sus labios,
: Los labios que vertieran la palabra
j Envidia de los grandes y los sabio;,
Edlon utilizando SN catrtdt campaña para un descanso tn la ladna, trca dt tmt,urg, Virginia.
Diamantino cincel que firme labra
::loberbios pedestales
CANCION DE LA LIMOSNA ha estado estudiando durante tanto tiempo, Donde brillan talentos inmortales.
y que, se cree, redundará en beneficio del ··· ··························· ······ ........ .
uso comercial de la electricidad. Mr. Edison
Todq en calma reposa
viajó de su residencia en Orange, New .Jer- Y raudo Febo en su carrera avanza;
( DE RUDYARD KIPLING)
sey, á North Carolina, en automóvil; sus Abierta está la solitaria fosa
Cantad, valientes, guerra y victoria·
acompañantes, su hijo Carlos y sub dos ayu- Y no brilla ni un rayo de esperanza;
Para la Reina, pedid la gloria,
'
dantes de laboratorio, hicieron el viaje en ¡Y de dolor el grito
Y, tras el canto, con noble afán
dos automóviles de vapor, uno de los cuales Se pierde en la extensión de lo infinito!
Dad, compasivos y emocionado;
sirvió de laboratorio, perfectamente bien equil\Ias en lenguaje mudo ·
Una limosna: ¡por los soldados '
pado, á cargo de expertos químicos.
No sé lo que nos dice allí encerrado:
Que por la Patria luchando están!
Algo nos habla del destino rudo
Son infelices, que sus hogares
Y de un vivir por todos ignorado,
Dejan expuestos á mil azares ·
ANTE EL SEPULCRO
¡Tal vez que en la serena
Y á los combates, bizarros van.
no olvidará nuestra honda pena!
Mansión
DEL I LUSTRE SABIO
Hijos de obreros ó potentados
No olvides sí, que encierra
Una limosna: ¡por los soldado~
El pecho amigo sinsabor profundo;
Que por la Patria luchando están!
Justo '7arón en la desierta tierra,
Composición
leida
por
su
autor,
el
Sr,
D.
l!.afael
Sierra,
Aquí dejaron humildes seres
el dfa del enflerro del maestro.
Hermoso faro en el revuelto mundo,
Sus prometidas y sus mujeres '
Tú dejas en la Escuela,
Y sus hijuelos que piden pan.
De saber y bondad límpida estela!
Para esos tristes desventurados
Yenimos aquí á darte
Mi patria á sus guerreros
Una limosna: ¡por los soldado~
Nuestra triste y doliente despedida ;
Tributa honores y entreteje palmas:
Que por la Patria luchando están!
Venimos nuestro llanto aquí á mostrarte
Pa ra buenos y sabios, pebeteros
Falta el salario de los obreros·
En el solemne adiós de la partida:
Con perfumes de amor son nuestras almas;
Todos se han ido como guerrero~·
¡ Por siempre ya te alejas
¡Tu ciencia y tus virtudes
Muchos que fueron ...... ¡no volv~rán!
Y en angustiosa soledad nos deja:-!
Akanzaron del genio excelsitudes!
Ricos, plebeyos y afortunados
La eternidad obscura
No olYides ...... mas el viento
Una limosna: ¡por los soldadds
Fatídica á los ojos se presenta,
'( a encrespa de la muerte el mar sombrío;
Que por la Patria luchando están!
Y la mente inundada en amargura
¡Las velas se hinchan! ¡oh fatal momento!
Es el trabajo ley de la tierra
Ante sus negras sombras Re amedrenta;
¡Se mueve ya el bajel! ¡destino impío!
en los talleres, como en la g~err:i,
¡Y en grande desaliento
¡Adiós, mi acli6s postrero,
Siempre los buenos los cumplirán.
Las alas pliega el cóndor pensamiento!
Rabio, y amigo y noble compañero!
Gna limosna, duques y lores:
¡Para los bravos trabajadores
Que por la Patria luchando están!
Que, en los hogares, la triste amen&lt;"ia
Nunca se note por la indigencia.
Los que su sangre pródigos dan
Tienen derecho, por abnegados'
A una limosna: ¡son los solclad~s
Que por la Patria luchando est{111!
A hijos y madres dad alimentos
Y, mientr,i s tornan los regimiento~
Y mientras vuelren los que se v ,111
Con noble empeño tended las ma1i'os
,\ las familias de esos hermanos
¡Que por la Patria luchando estím!

'ª'

El Sr. p. atl Angel de la Peña

X

M. H. BLANCO-BEIJ!O~TI-:.

- - - - -EDISON
8amuel Alba Edison l1a ido {t Charlotk.
.North Carolina, con el fin de estudiar algu~
nos reputados descubrimientos de cobalto
metal que, se dice, es esencial para el perfec~
cionamiento de la nueva batería que Edison

Edison Ym acompañantts sol,rt ti ebain Brldgt salltndo at Wasblngton para Cttsbllr9, Ulrglnia1 Edlson tn ti ce1tro1
á •• dcrtcba •• hilo ear1os vá •• l&gt;:qMitrda m dds ayudantes dt taboratorlo.

333 -

ban recelosas. -¿Habéis oído'? Nuestra madre no .~e litrere á gastar ese dinero sin qne ...
Y rompió en copioso llanto, que brotó formando un solo cuerpo, que se deshizo en un
centenar de lágrimas al chocar contra las solapas del descolorido gabán.
-¿Habéis oído?
Y el llanto ahog6 su voz, enronquecida por
la emoción del ultraje.
- ¡Tranquilízate, por Dios, vida mía!&lt;lijeron sus hermanas, mientras la madre,
abtumada por el peso de sus id eas, miraba
á su hijo y entornaba sus párpados para recoger y (,cuitar las negruras de sus pensa miento~.-¡Tranquilízate. por Dios! - repetían las hnmanas, que, temerosas, hablaban
bajo adivinando algo que ya disculpaban .
-'Hí, ya lo estoy- dijo Alfredo, levantándose de súbito y limpiando á restrE-gón liinpio i::us ojos con la manga.
Se oyó un timbre.
- \'e, mamá- dijo una de lasmuchachas;
- llamará J ulita para que la ayudemos á bajar á papá de la cama.
Púsose en pie la madre y Alfredo la detuvo.
- ~o- dijo im peri0so-:illamá necesita
oírme, y tú no has de busear pretextos para
echarla- &lt;lijo recakando. - \' e tú, y manda
volando á la formacia, porque ese dinero es
vuestro.
Tan gallardo, t:rn resuelto habló el chiquillo, que se impuso.
- Puesto que soy hombre dudoso, os haré
con detalles la historia, y os explicaréi::; 111 i
tmbación. Viendo la situación de casa, he lucbado mucho conmigo mismo. ¡i\lns de unn.
vez he deplorado no ser ya un bonibrn pam
po&lt;ler hacer cualquiera cosa de las que hacen
los hombreF! l\le acuesto, y ...... mi eterna
pesadilla es seros útil, ay udaros, 1rotegl'ru¡;;
que rui madre !lo sufra, que tenga cuanto 11ecesita por cualquier medio.
- ¡Hijo, por Dios!- interrurnpió la 1nallre.
- He buscado pliegos qué -copi~r en los
Juzgados; he recorrido mil tiendas y almacenes, siempre lleno de ilusiones, y creyendo
que esos trabajos eran pequeños para mí, ¡ni
eso he encontrado! Siento aquí- decía golpeándose In frente- un mundo de cosas que
me halagan y me esclavizan. Hoy- continu6, -cuando al levantarme YÍ vuestrns caras tan sombrías, y miré á mamá contemplando con aire de vaguedad dolorosa ef:'as
recetas, pensé llevar baúles, ananear con
mis uiias montañas de granito ...... servir ft
cualquiera; todo, mientras mi talento no me
e:onvierta en amo ...... y siempre con estas
f'{iño uuis P li ego y de la Oattza.
fantasías.
¡~J i talento! ...... ¡Empeñado en
fa llecido últimamente.
reducirá ptsetas mi talento! Me &lt;le,;esperé;
Alft lre(I aios de edad cuando la vida un acababa de acariciarlo con los hálitos de la adolescencia, d~jó de existir el ~:~~:::~
relrato
nada concreto me ocurrió hacer, y en ese es•ae publksmos ;parece el jovencito Pliego arrodillado, sos::nieo~r
l:d:c!~:a ::rl~u:ea:!:t::';adres en el
'
tado
de locura en que me pongo cuando tenbabia llevado al Te!llplo el dfa de su pri mera Comun °· toda satlslacclón y usto las prescripciones cristianas.
0
0
go la malhadada idea de cerrar los ojos desllawla
~~~:a~e~~~~ : :h~~':::::
si la muerte no le tu hiera sorprendido en tan temprana edad.
pierto, empecé cumo siempre ele una en otra
(~uizá Yiera la. rna&lt;lre enturbiado el orgu~I? idea, á &amp;oñar con mi talento. Yeía mil cuaEL PRIMER ARTICULO
dros hermosos: primero una casa llena de luz
('011 la duda, y la eluda con la pena; qmza
midió de una sola ojeada el temperamento y y rica en artísticos objetos; papá sentado en
la edad de Alfredo y las penalidades que am- su poltrona; mamá, en medio de aquella luz,
bos atravesaban, y concibió el peligro ..... . cercada de luz más viva aún, de luz esplén¡Cómo llegaba Alfredo! J adeante, sudoro- Ello es que, al tomar las monedas, hubo &lt;le dida, que hacía resaltar su figura con su liso
so, balbuciente la frase de emociórf ..... .
traje negro, y vo~otras, radiantes de hermopreo-untarle alarmada:
A los diecisfis años todas las sensaciones,
sura y envu .!ltas en encajes que presentaban ,
~ ¿-C6mo? (_.· De qué'?
.
en fuerza de expresarse con absoluta sincerino sé cómo, entre las enmarañadas vueltar;
- y a te lo contaré despac10respon d''
10
dad, son impetuosas, dominantes; se atrope- ('011 su habitual intrepidez;- ahora, dame las de sus hilos, vuestra bondad ...... Yeía, oía
llan la.~ unas á las otras y se expresan cla- recetas que es lo urgente. ·····
preguntar por el señor ingeniero, por mí, y
.
ras, perfectamente contorneadas, en el gesto
- Xo· es absolutamente preciso que me me traían un plano muy largo, envuelto,
como en la frase en el ademán como en los justifiq1~es la adquisi~~ón de e?te dinero.
arrollado, lleno de dificultades vencidas .. .. ..
.
'
OJos. Los de Alfredo aquel atardecer, parey ...... en fin, ¡tanto, tanto sotié! ...... ¡como
El
muchacho
almo
los
OJOS des~~sura,
'
c1an un calidoscopio que presentara una tras damente, ante los que pasaron verbgmosos siempre!
otra, multitud de impresiones vivísimas.
mil pensamientos, grandes todos. El orgul)o
Al entrar en la alcoba de papá cayeron en--:~·engo- dijo orgulloso- á salv~r la si· se apoderó del camp.o, y con la cabeza hacia
tuac1on. Toma, madrecita, estos seis duros. atrás, el cuerpo ~rgmdo, presentando aq~ella cajes, aureolas, planos, poltronas, y todo,
Y se quedó entristecido como por el re· frente ancha y bien cortada,, que ~nunciaba ¡menos la silueta de mamá, que estaba allí,
una dignidad inmensa, clavo su vista en la radiante, espléndida, no en adornado salón,
cuerdo de una escena.
de
su madre con un ademán de reto que sino al lado de la cama, con las manos de
-Toma-continuó,-madrecita.
.
mi padre entre las suyas .. .... y el mismo cerY sus ojazos negros anunciaron impresio· asombró á todos.
¿.Habéis
oído?dijo
luego
en
su
actit~d,
co de luz y de santidad! l a figura mejor de
nes mal definidas de esperanza de dudas Y
asombrando á sus dos hermanas qne le mira- mi creación existía; ¡esa no me la podían
orgullo.
'

.f.:

:~!:::~ ~ri~~:!b:i,~;~.

:rñ~t~r:'::é

;:t&lt;
~

1

...

�- 334quitar! La realidad ...... la realidad que todo
me lo negaba, me dejaba á ella· allí la tenía
c?n la majestuosidad queimpri~e la desgracia en l~ matrona hermosa y respetable por
tantas virtudes .... . .
Miraba alternativamente á mi padre y
:tquellos papelotes que escribió el médico· su
1~tirada era triste y cavilosa ó brillante y ¡ pai:nonada. Yo estaba en el quicio de la puerta
leyendo en los ojos de papá todo· un mundo
d_e gratitud .Y amor; aquellos dos seres quen~o~ d~ mt alma se comprendían: ma111á
muo tnsteme_nte las recetas, y papá, apartand_o convuls1vamente sus manos, le dió las
gracias.

UNA NOCHE DE ANIMAS

···c~·l:l:¡ i ·~-¡ ·~~;~~-t;;,· ·-~~~¡·üi ·i~ ··;l·l~~· ·¡;;¡;í·;
visto y me fu í á la ilustración X.
El director me recibió con mucho agrado,
y notando mi turbació11, me dijo cariiíostLmente: ·
-Serénese; ¿dice usted que me trae su
primer artículo y que necesitaría cobrarlo en
seguida? Pues, lea, amigo mío.
Este «amigo mío,, y su afabilidad me dieron ánimo, y yo leí mi artículo, que t itulaba: Bodas de plata.
¡Todo es tuyo, madre mía!, ¡hasta la fecha
de hoy te he robado!-dijo el muchacho
abrazando á la madre, que parecía despertar
en un mundo de venturas inefables.-1Todo
es tuyo! repito.
Mi prímer artículo...... no era más que lo
que hoy hemos vivido en esta casa .. .....
El director se entusiasmó, me abrazó y me
encargó que volviera mañana; al darme el
dinero, me preguntó por qué me urgía tanto,
y lo hizo con una buena fe y un interés .. ... .
que hube de serle franco. Le conté todo. le
dije mi situación y el por qué de la mgencia.
-¿Y?... -rlijo encantada la madre.
- ¿Y entonces? ... me abrazó mucho más
fuerte, insistió en darme mayor cantidad y
·
me dijo casi llorando:
- ¡Bravo, bravo! Siga usted por ese camino; venga usted á verme. Su primer artículo
es ¡:nuy bueno, notable; ¡pero los lleva usted
mejores en el alma!
JUAN PLO.

,

LA ALOND RA

llOS ~BYBS DE ESPAfiÍ.R..- 1.ta f u t u i&lt;a i&lt;eina asom ánd ose á la ven t ani lla del ti&lt;en q ue 11

eond ujo á E s pañ a .

·

monioso ritmo, más que todos los tesoros
contenidos en libros, sería tu inspiración para el poeta.
Enséñame algunos de tus dulces cantos
para que-al brotar de mis labios el mundo
admirado, los escuche como te 'escucho yo'.

De Shelley,
Por la lraducción.

Salve, ave ó espíritu, que desde el cielo
derramas tu corazón en profusas melodías
impremeditarlas.
Tú elevas más y más de la tierra y cruzas
el profundo azul sin que tu canto ~ese.
En la luz dorada del poniente sol, flotas
como el emblema de la felicidad terrestre.
El púrpura pálido de la tarde se desvanece y aún flotas en los cielos y aún se escucha
tu canto. Tn voz inunda el espacio como
inunuan los rayos de la luna los cielos y la
tierra.
Las gotas del arco-iris no son tan brillantes como la lluvia melodiosa de tus notas.
Enséñame, ave ó espíritu, tu dulce inspiración, tus rapsodias divinas.
La canción nupcial, el himno del triunfo,
son vacíos é incoloros junto á tus acentos.
¿Cuál es el objeto de tu inspiración? ¿Los
campos, las ondas, las montañas? ¿El amor
6 la pena? ......
Tú 'a,mas; pero no conoces el hastío del
amor, sus dudas, ni sus celos.
Nosotros miramos lo pasado y lo futuro y
suspiramos por lo que no existe.
A nuestra&amp; risas más sinceras se mezcla alguna pena, nuestras más dulces canciones
son las que hablan de pensamientos tristes.
Y auri si pudiéramos odiar, olvidar y despreciar, aun si pudiéramos vivir sin llorar,
no igualaría nuestra dicha á tu dicha.
Más preciosa que todas las cadencias de ar-

)L\Rrn

MADELEINK

ROSAURA
Risuefla, ufana, sobre el l'ésped blando
De Abril en tarde plácida y serena
'
Está'Rosaura en la floresta, amena '
Al son de alegre tamboril bailando.
Rosas, jazmines, á su paso echando
Aplaude el pueblo y la comarca atruena
'
Y va la niña de donaire llena
Rosas, jazmines con su plant~ hollando.
¿Pero, y mañana'? ... Al despuntar la aurora
Y no bien aparezca su lucero
'
ra ya esposo, que en el 'alma adora.
'I' end'
Y si la dice su señor, «no quiero "
Por más que gima la gentil pastor~
Será este baile su bailar postrero.
ALEJA~DRO

ARA NGO y ESCAXDON.
( ..Iexicano.)

aquellos _cantos qu~ hablan de rubias mujer
re~, cautivas en fortalezas obscuras, y de gamdos donceles que, al pie de la ventana ojival, cantan sus amores al son del laúd. Vibraba en nuestros corazones la primavera de
la vida, y la brisa llegaba á nosotros llena de
aromas cantando la primavera de la natura·
leza tropical. A los naranjos en flor del parque, empezaban á llegar las ayes de plumas
doradas y en el azul del cielo brotaban las
primeras estrellas, en tanto que á lo lejos, sobre el lago dormido, resplandecía la última
llamada del sol.
Con sus ojos grandes y azules clavados en
mí, y 0011 sus rubios cabellos regados por b
hombros de nieve y rosa allí á mi lado, me
, una de aquellas 'hermosas
'
parecia
cautivas ,
quienes cantaban los garridos donceles al son
del laúd de oro, al pie de la ventana ojival.
Cogí en mis manos trémulas sus manosde
alabastro, ? con timidez llevé á sus labiour-'
dientes los labios míoi:; donde dormían los
hesos. •
'
La noche empezó á cubrirnos con sus alas
de sombras y no me pidió más cantos la adorada de mi corazón.
lS:\!AEL E:--RIQl'E ARCINIEGAS.

DE CHISPAS

Vítores de la turba callejera;
censuras rle una prensa sin virtud·
que hasta discuta nuestro honor ~ualquiera
EL MEJ OR CANTO
¿y eres la gloria tú?
La gloria es reclinar en la almohada
una co~ciencia libre de inquietud,
U~a vez me dijo la amada de mi c~razón: y doquier que volvamos la mirada,
-Dime, ~no de aquellos cantos que tú sabes, aún en la noche horrible, ver la luz.
poeta pahdo del país de la nieve, uno &lt;le
J. N. ARAMBURU.

I
Dejando á un lado la carretera que conduce á ~ladrid, y tomando la calzada que lleva
al convento, se encuentra á los pol'OS pasos
una cruz de hierro sobre una pequeña columna de piedra. A la cruz la llaman lct cruz clel
muerto, y al pasar los campesinos junto á ella
· salúdanla con extraño respeto, balbuceando
una oración.
El pueblo ha perpetuado la historia de la
cruz del muerto con
una de tantas poéticas leyendas, que las
madres recitan á sus
hiios para ir formando sus tiernos
corazones en el odio
il&amp;maldad y el santo temor de Dios.
Hace muchísimos
años dominaba en
toda la comarca un
conde, señor de vastos territorios, que
olvidando el glorioso origen de su sefiorio y las hidalgas
virtudes de sus antepasados, se entregaba á toda clase de
crueldades.
Un día apareció
al borde del camino
que conduce al convento el cadáver de
un hombre atravesado de una estocada; nad ie dudó
quién fuera el matador; pero todos los
labios se sellaron
ante el temor d e
pronunciar su nombre, y el cadáver hubiera permanec id o
insepulto, s i en do
pasto de las aves, á
no ser por la caridad de los monjes
que, recogiéndolo ,
le dieron cristiana
sepultura en la iglesia, levantando después esa cruz, que
al mismo ti e m p o
que recordaba una
muerte, pedía una
oración.
Desde entonces
comenzó á circular
el rumor de que á
media noche se sentía en la proximidad de la cruz una
·voz muy lastimPra,
como de alma que
yace en pena, y en
cuanto las sombras
de la noche extendían su manto sobre
la vega, n in g u n o
osaba trasponer los
umbrales de su casa
por temor á oir
aquel lúgubre ge -

•

\.
.\

mido. Una tarde deEapareció el conde, sin el diablo en persona había llevado á los misque jamás se hubiera vuelto á saber de él, y mísimos infiernos.
con su desaparición coincidió la de aquella
rr
voz tristísima que tanto temor infundía, aun
El tiempo, que es gran esclarecedor de veren los ánimos más esforzados, y nadie en la
comarca dudó que el diablo había cargado dades y misterios, vino no hace mucho á
en cuerpo y alma con aquel tira110, del que · completar la historia de ln cruz del ,n 11erlo.
Encontróla, en un Yiejo legajo dE' la biblioteaún conserva memoria el pueblo.
Esta historia, que oí contar de noche con ca del convento, uno de los frailes que han
lujo de terroríficos detalles siendo muy niño, substituído á los antiguos monjes, y tuvo la
me impresionó vivamente, y durante mucho amabilidad de referírnosla.
En una tarde de otoño lleg6 á la puerta
tiempo fué 111i pesadilla aquel conde, á quien
del conY e n to un
hombre que, procurando ocultar su faz
con el subido embozo de una larga capa, demostraba bien
á las claras su impaciencia en las repetidas veces que
dió al fuerte aldabón.
No bien un monje hizo girar la pesada puerta, cuan do el e m b o za do,
adelantando un paso, sin previo saludo preguntó:
-¿Se puede ver
al abacl?
- Xoes hora, contestó el lego, vol ved
mañana.
- ¡Imposible! replicó el embozado:
entrad y decidle que
un gran pecador necesita hablar con él.
l\Iucho extrañó al
lego esta manera de
mandar; pero jamás
aquella puerta se
había cerrado á la
desgracia, y las del
alma tenían franca
entrada, pues dentro se encontraba el
remedio.
Poco después subían el lego y el embozado á la celda
del abad. Hallábase éste enfrascado
en la lectura de un
inmenso injolio, y al
sentir pasos dentro
ya de su habitación,
levant6 la cabeza y
no pudo ocultar un
involuntario movimiento de sorpresa
al enctmtrarse cara á
cara con el temido
señor de la comarc:i..
Advirtiólo el recién
llegado y arrodillándose á sus pies, dijo:
-~o temáis, padre; ya no soy el
bandido q u e i m punemente rob a,
ni el asesino q u e
mata sin que la justicia humana llegue
á él: siento dentro
Traje de reuniones para seflorita ó señora joven.

�•
- 336de mí no sé qué, algo que jamás sentí, y
vengo á pediros me oigáis en confesi6n, pues
mis nímenes me oprimen.
-Alzad y no temáis, dijo el abad, admirado de ver aquel porte humilde y oir aquel
lenguaje extraño en boca de quien lo usaba;
por mucho que hayáis pecado, mayor es la
misericordia de Dios y l~I os perdonará.
-¡Ah! Lo deseo vivamente. Ha~e eerca
y,t &lt;le un año, dí muerte en el lug.1r en que
hoy se levanta la cruz de hierro que vos, padre pusísteis para mi remordimiento, á un
ho~bre que &lt;JUiso oponerse á 11110 de n1i:;
mnlvaclos planes: matéle yo ~· matéle
casi á traici6n, pues no le dí ape11ns
fo.impo á requerir su espada. Desde c11tonce:;, no encuentro ui paz ni descanso,
y de mis preocupaciones no me distraen ni la caza ni la guerra. Cada Ycz
que di viso la cruz de hierro, ó en las
solrdades de la noche oigo ese lúgubre
gemido que llega hasta las torres de mi
eai-;tillo, siento un estremecimiento que
me sobrecoge, llenándome de extra íin
parnr: no he temido ni á las fieras 11i
[t niis enemigos, que á veces eran ¡ ,eores que lac; fieras, y tiemblo al oir es&lt;'
lamento: no encuentro, pa&lt;lre. la ra~
que busco, y vengo á ver si ,·oz me la
propc,rcionáis.
-La hallaréis, hijo mío, con scgnri&lt;la&lt;l: esos temores son el eco de \'llei,trn
ronciencin, son los llam:11nie11to,- d,·
Dios que quiere premiaros por alguna::buenas obras ......
-No recuerdo haberla:; hecho jn111Í1:,:.
-O tal vez las oraciones de ,·uc"trn
buena madre.
-E!-o será, pu€s ella fné tan santa como yo he sido malvado.
Levant6se entonces el abad,.y apoyando cariñosamente los brazos en L'i
temido conde, proEiguió:
-Hov seréis nuestro huéspl'd, pues
no es hora de que VOl\'Úisú vuestro castillo. Retiraos tranquilo y cscudrifiacl
sin temor vuestra conciencia, que mafü111a os oiré en confesión, y recibiréis
al Reíior, que da la paz á los que de
buena voluntad la buscan. Dei:;cansacl,
y 110 os alarméis ni temáis nunque de
noche sintiérais pasos en los claustros;
e:; la comunidad que baja al roro ú rezar maitines. Hoy, víspera ele difunt,,i::,
van á orar por los muertos, y si á esa
hora c:;tuviéreis despierto, podríais tnrnbién bajar á la iglesia á ornr por t'sa
víctima á qui.en matústeis, y por todos
vuestros antepasados, algunos de los
cuales yacen bajo nuestras bóvedas por
beneficios que hicieron á nuestro eonvento.
El lego condujo al hué.;pecl á la habitaci6n que le habían preparado, y el
santo abad fué á postrarse ante el Hefior
de las misericordias, para orar por aquella alma que Dios llama con su di\'ina
á los senderos del bien.
oracia
o

tales: aplic6 atento el oído, y no le cupo &lt;luda, los monjes se disciplinaban, y este hecho
común r ordinario en la vida religiosa, le sobrecogió. Según iba avanzando el canto, iban
arreciando los golpes, é iba el pobre conde
encogiéndose, como si todos ellos hubieran
de caer sobre sµs espaldas. El coro llegó al versíc.ulo .lu.ditui meo dabis ,qrwrliu,11 etlaetitiam;
et exultob1mt o.~.~ahwniliata, y se sintió un ruido extraño como de crnjido de huesos, y una
luz fo -forescente vino á despejar las tinieblas;
alz6 el conde lil cabeza y se qued6 aterrado:
uno ú uno fué viendo pasar ante sí, en orde-

falo canto de penitencia del Rey profeta Al
fi n call6 el coro de los vivos y ces6 tambié
el rumor de laR disciplina,,.
n
(n monje volvi6 á entrar en la iglesia encendi6 de nuevo los cirios del altar. ar;egló
la lámp~ra y se retiró después de besar el
sue~o, sm .darse, al parecer, cuenta del ext~·ano, conJunto,de fieles que llenaba la iglesrn. J~ntonces, estos entonaron un nuevo cántic~, que ~1ás que cántico de penitencia, parec,a un hmrno de alabanza. 1'e Dfum lauda//l 11~; te l!ollli,u//n c01ifitem11,., y según iban
rn11tando, iba a.u mentando la claridad. Cuando llegnron al Afi.~uere 1w.~1,.¡, Dom i11 e.
11nsererc 1w:5tri, se incorpora ron todo~
y al entonar el siguiente versículo, F'iai
miserico,.di(I, tua, IJ_om i,ie, su11e,· 110.s; qurmadmoclum 8pfrrtvmw.~ in te, comemaron con gran asombro del conde á ascen~er, has~. que &lt;lesa¡ areci~ron por
1~ bol'eda, d.1c1endo.: In te Domzne .gpm,rt, ,wn ro11.f11ndar III aeter1111m. Entonces se cl)lató su pecho .en un prolongado suspiro: la te, Domwe, .~perari: 11011
c1111fu,11lar il! oetenwm, repitió y eayó
dl:'svanecido.
Cunmlo al día ¡:iguiente el sacri~tírn
entró en la iglesia, se encontró tendido
!-Obre el pavimepto un h&lt;,mbre, al parecer cadárer, di6 parte al abnd, ~· entre
los dos condujeron casi cx,ínimc á'8u
habitación al pobre conde, c¡uien á ft~~rza de cuidados logrórestablecer13r, y refirió al abad cuanto hemos dicho.
[V

Desde aquel día no fué r¡]ro \'eral pie
&lt;le la l'rnz del 111uerto ú un monje, oculto
el rostro uajo la capucha, en postura &lt;le
profund·t n1editación. Ninguno de los
muchos campesino¡; que al pasar ~aludaban con respeto á la cruz y al monje,
pudo sospechar jamás que bajo aquel
sayal Re ocultaba el terrible Reñor de la
comarca.
A.M. DE M.

,

EL PAJARO

ITI
Haría próximamente un3: hor~ que,
-:.
arrodillado en el fondo ele la 1gles1a, oía
el r.onde el grave canto de los monjes,
cuando á la última oraci6n sigui.6 un siTraje de calle.
lencio profundo, interrumpido por la entrada de uno de los religiosos, que después de nada procesión, los esqueletos de monjes, &lt;lahacer profunda reverencia ante el sagrario y mas y caballeros, cubiertos con i:;us humilbesar el suelo, fué uno á uno npagando los seis des hítl..1itos, sus ricas falda:; ó RUS férre,is ar·
cirios que ardían en e~ a.ltar, dejando la igle- maduras, y cerrando aquel fúm:bre cortejo
sia sumida en densas tinieblas. De pronto, el iba él, Ja víctima, á quien mató, que, al pasar
conde experimentó como una eacndida eléc- á su lado le la11z6 una mirada terrible con lai;
trica: había entonado el coro, pausado, so- vacías /,rbitas de su descarnada calavera; pelemne como deprecación hecha al altísimo, gada la lengua al paladar, dilatados los ojos,
el con~ovedor salmo Jliserere rnei, Deus, se- erizado el cabello y comprimiendo el aliento,
rnndun rnagnam músl!Ticordimn tuam, y al mis- presenciaba aquel extraño espectáculo. Arromo tiempo vino á 'oírse un ruido extraño dillados los esqueletos ante el altar, iban
como de granizada que azota galería de cris- contestando con voces de ultratumba al sen;.;.

\'olvía yo de caznr é iba avanzando
por una avenida de mi jardín. Mi pe1To i ha delante, corriendo. De súbito
veo &lt;¡ue modera su carrera y a\'anza con
prerauci6n como si olfatease caza dehwte de él.
l•:xtiendo la mirada por la nvenida ~·
yeo un pajarillo casi implume, de pico
amarilll'nto y con la cabeza cubierta aún
de pelusilla.,
Había caído del nido el viento balanceaba con fuerza las acacias de¡ jardín-y estaba encogido, extendiendo
lastin1osamente sus alitas implumes.
Mi perro avanzaba y temblándole las
patas, @uando de pronto, desprendiéndos: ele un árbol inmediato, un pájaro
viejo, de plumaje negro, cayó como una
piedra ante la misma boca del peno, ."
crispado, loco, boqueando desesper!d~,
lanzando un pi ... pío ... que daba lasti·
ma saltó dos veces delante de aqnella
bo~a abierta ele afilados dientes.
Se había lanzado á defender á su hijo; quería servirle de m.uralla. Pe)'º la pobn'.
avecilla temblaba ele miedo; su grito era ronco y salvaje; moriría, sacrificaría su vida.
•\ suR ojos, el perro ¡qué gran monstruo
parecía!, y no obstante: el pájaro no había
podido quedarse arriba, en aquella rama tan
alta y segura. l:na fuerza más podero1-1a que
su voluntad lo había lanzado de allí.
El perro se paró, retrocedi6. Diríase que
hasta él había reconocido aquella fuerza. Le
llamé aturdido y me fuí poseído de un santo
respeto.

•

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==·x=r=oo='=D=º-MI=N=º=
º =l=?=n=
E=J=UL=IO=-.D=
E=1=90=6=.==a;;:;;;;-=====================N=uM=.==
27=

TUVENTUD,

BELLEZA,

VIRTUD.

Señorita Concepción Arrangóiz .
Fot.:de Antonio Moreno. Puente de San Francisco, 1,

�..,-.L.tS.-REPRESENTANTES EXTRANJEROS.
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;-ir,, ele.'
vivo~ J'
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11'¡

r ,· Nlad I

Suicidios femeninos.

El suicidio está á la orden del. dí~. . Los
casos tan repetidos que han acaecido ultimamente no causarían asombro en Inglaterra,
en los'Estados "(;nidos 6 en París; pero en
México se hace sumaménte notable esa fu- .
nesta moda.
, .
y lo peor de todo ei.::, que en estos ultimas
dí as se ha podido obsérvar un .síntoma todavía más terrible de esa revoluc16n dcsconso-.
ladora.
. . .
,
bí
La. manía del sU1ci&lt;l10, que solo ha a atacado á los individuos del sexo .fuerte, ha p~netrado también en el santuar10 de la debilidad y dé la belleza.
,cEl mal de Werther, decía ~a ~oco U?
cronista no contagia sino á imagmac10nes y1vas, á f;entes meditabundas y á corazones 1_nflamados. » y como las pasiones de la m~Jer
son más fuertes que las del hombre ( qmzás
porque tiene que reprimirlas c?nst3:n~em~nte
6 porque su oraanizaci6n es mas privilegiada
que la nuestr~ para sentir). de. allí, que
mientras el amor, los celos, el od10, no suelen llevar al hombre más. que á co~eter acciones ridículas y mezqumas, Ias mas veces
conducen á la mujer á resoluciones extremas
y espantosas, que denuncian un grado ~e
exaltaci6n á que 110 puede llegar el sexo
masculino.
Considérern;e, pues, los estr3:gos que ca_uaría el suicidio si por desgracia se ex ten die'

ra como enfermedad epidémica en el bel!
sexo.
'd
La misma antigüedad pagan~, .c~n sus 1 eas
estoicas que presentaban el smc1d10 coro~ un
remedio natural para las penas de la _v~d~,
s6lo cuenta numerosos ejemplos de smci~1u
de hombres y pocos, muy pocos, en las mu3eres y estos pocos, les parecían rn~y notables.
Pero los mismos romanos estoicos no .~abrían deificado, como á Lucrecia, que, abnendose el seno eón su puñal, leg~ba su venganza al primer Bruto y libert~ba á Roma. del
yugo de los tiranos; á la mu3er que poi un
amor no correspondido, 6 por celos 6 por
miseria se hubiera dado la mue~te. Ellos,
que pr~ferían el sacrificio de la vida al de la
dignidad personal, hubieran creído .que era
dejar ésta muy mal parada, matándose por
tan poca cosa com? e_s u_n amante.
. Vino al fin el cnstiamsmo, y desde entonces el suicidio qued6 relegado al rango_ de los
crímenes más verg?nzos?s. Y. desprec~ab.les.
La religi6n de Cnsto dn•:i,mza el,sufrlmie~to y condena la &lt;iesesperac10n. ¿Como, pue.,
ha podido penetrar esa triste. l?cura en una
sociedad eminentemente cr1st1ana como la
nuestra, en la que está causando tan tremendos estragos'?

co11 la;; mel.&gt;cJía.., dt•l ge11ial l hq,in F.l ,

t1 • •· l't
,
tnO • 1 '• 1 CtT d
P·r~l~dios de l~s Sonatas, ele la Marcha Fúnebre y d'e los ~entimentales Nocturn.oe que
le valieron ser llamado el poeta del_p,ano.
. Con motivo del estreno del Chopm en México, el maestro dire_ctor y concertad?r de la
compañía Lambard1, Don Fulgenz10 _Guerrieri, escribi6 un artículo que apa_rec16 en
el último 11úmero de la elegante revista mensual Arte y Letras y el cual creemos co~~e·
niente extractar, por ser de todas las op1mones que con motivo .del estren? del a~lode
Orefice se han publicado aq_u~, _la mas com·
pleta y acertada; á nuestro 3mc10.
He aquí c6mo se expresa el maestro Guenieri:
((El primer episodio acae~e en Polonia, el
día de Navidad; los campesmos cantan. aJegremente, patinan,do, so~re el lago. Chopm,
presa de melancoha rntima y profunda? presagio doloroso de su vida truncada, ~e1a vo,
lar su espíritu en pos de Stella, rl ideal de
su amor dulce y puro.
.
El segundo cuadro tiene, lugar. en una Yl·
lla pr6xima á, París, en la epoca mm~~al ~
que el geni,J &lt;lictaba páginas serenas e .1116Jll·
radas Y el amor de Flora, ar?oroso y vibrante le sonreía en las noches prnuaveral,:,ti, ¡,la·
"Chopin."
te~das ¡orla luna.
El tercero, lo presenta en Mallare~~ ner·
La compaiiía de 6pera italiana que trabaja
Yioso enfermo huésped de una 11 ano10n De·
en Orrin ha estrenado una 6pera arreglada
ra v'Hwubre) 'en que se exaltan sus krroll!i
por un c~mpositur italiano, Giacomo Orefice, g . o

ºAS DEL "CI \.'B HlPICO MlLlTAH" DEDICAD
LAS CARRE "'J

noetumos, dictándole páginas trágicas y, don-

de Jorge San&lt;l, que se empeñ6 en seguirlo,
le sorprendi6 á menudo en la triste soledad
de su gabinete ele trabajo, con los cabellos
• erizados. las pupilas fijas y hundidas, refiriendo visiones horribles y macabras.
El cuarto cuadro pinta el último instante
de su vi&lt;la, cuando, abandonado &lt;le Flora,
vuelve á hablar ii Rtella, su primer amor,
que Je habla una vez más de la patria lejana,
q_qe dulcifica sus anhelos postreros, ·Y que varim. en sn tumba la urna piadosa que contiene tierra polonesa, de esa Polonia idolatrada: cuyos dolores había sabido cantar el µoeta músico con notas inmortales...... Y Chopin muere hañado por la luz que el sol le en'ffa como último homenaje. mientras voces
Bimb6licas &lt;le millones de almas, no nacidas
iúo, aclaman é inmortalizan en himnos triunfi.1es su g.-an espí~itu.

Barón de Wedel,
representante de Noruega.

sa, fruto sensual y refinado del medio parisiense.
El hermano, el anhelo de terminar la vida
y la ambici6n del más allá.

Por razones de orden estético, muy fácilmente eomprensibles, los autores habrían
eompromentido el éxito de la labor, presen·
tando en escena personajes vi vientes contPrr.pnráneos de Chopin; el escollo serio y difícil
.r~~' no ob-tante, vencido, condensando y
11mbolizanclo esos personajes, que influyeron
tanto en 1,11 vidn, en los siguientes:
«Ello,)) el amigo fiel y afectuoso, cuya alma labi en todas ocasiones simpáticamente
al par del alma &lt;le Chopsn.
«Ste)la,» el nmor primero, la joven polaca,
pura. mgrn u:1, poétic'n.
«Florn,n l:t am:rntc apn~ionncla :v vnlnptno·

•

"

Mr. Frederic Wallingford Whilrige,
representante de¡ los Estados Unidos.

,tGrazia, ,, criatura gentil, cuya trágica muerte provoca una terrible crisis de desesperaci6n al infortunado Chopin.
En torno de e:tas .figuras principales, fine·
túan armoniosamente, los campesinos polacos, los pescadores de l\fallorca, que cantan
el firmamento sereno de su isla, los amigos
de Grazia, dispuestos siempre á ofrecei: flores
y tributos al buen Fritz.

***

***

AS Al GEN ltHAL DIAZ.
J

S, A. R. el Príncipe Luis Honorato Carlcs,
heredero de Mónaco.

Excmo. Sr. D. Eusebio Machain,
representante del Paraguay.

Solamente un músico puede comprender
cuán formidable tarea de P.reparaci6n ha sido necesaria para seleccionar, amalgamar y
fundir tantos materiales musicales y poéticos; para hacer posible en conjunto orquestal, elementos radicalmente pianistas; para
disponer las partes vocales á manera de no
falsear la forma mel6dica primitiva. S61o
un músico puede apreciar exactamente la
absoluta conciencia artística del maestro
Orefice, quien frente á frente del coloso, se
habrá sentido enano débil, sin derecho algu·
no de agregar un s6lo compás á las comp()siciones del genio, sirviéndose .fielmente hasta
·en los detalles más mínimos, del material
chopiniano con escrupulosidad verdadera~
mente plausible.i,
Agustín Agüeros.

El Taller de Grabado de "El Tiempo"
Está interinamente á cargo del señor
Manuel Laguna, mientras cumple una licencia que se le concedió al señor Armando Salcedo, terminada la cual volverá á su puesto el señor Salcedo.
El Administrador de "El Tiempo,"

Dionlalo G011z6lez.

f

\

•

.
Fol. de "El

TIEMPO

ILUSTRAoo"
'

Excmo. Sr. D. Crisanto Medina,
representante de Nicaragua •

La Reina de España en traje de de3posada.

General Dalstein, , 1 "-::'
representante de'l¡"°~pú]?lica France1a,

�-

340-

-

EL ATENTADO CONTRA. LOS SOBERA1' 1S DE

'\

1'ADO CONTRA

34í

LOS REYES

DE ESPAÑA.

,.. "

El momento de la exploslón.-Pánlct entre la multltud.-La carroza real antes de que cayera uno de los caballos d,j t¡ro, que resultó herido de muerte.

LA CAUCION

Púsose á reir el Rey, y después de .u n
instante de reflexión, contestó con tono :rol d
nico: «Tres días te concedo; pero no o ,v1 es
que si. cumplido el plazo, no vuelve.s a p~recer, 'tu amigo toma tu lugar, y te deJO
libre. i,
Su amigo lo abraza en silencio Y. va111á entregarse al tirano, mientras se a1eJa i , eros;
Antes de la tercera aurora había enlazado a
· y vo lvia
' ya de
su hermana con su nov10,
1 1 f 1
prisa antes que ".enciera e. p azo ata. '
Pero una contmua lluvia pone obstaculo
á la rapidez de su marcha, los raudales de
las montañas conviértense en torrentes, y
,
arroyos hay que forman ~1os.
. .
Apoyado sobre su baston de viaJe, Meros,
[i la margen de un río, ve de r~pente la av~nida, rompe el puente que uma ambas on1

('rRADUCCIOX DE SHILLER. )

r

Meros esconde un puñal baj~ ~u capa se
introduce en el palacio de Dioms10 de Suacusa · los satélites lo prenden y lo cargan de
' ((¿Qué habnas
' h ec
ho con ese puna
-1?.n
grillos.
le pregunta el Prinoipe enfu~ecido.
.
-¡Hubiera librado á la ciudad de un tirano!
-¡ Pagarás ese deseo ~u la cru~!
,
-Pronto estoy á mom y no pido perd~d,
pero dígnate con?e~er~e un favor: tres d1as
de plazo para umr a ro~ ?ermana ??n su no:
vio. Mi amigo me servira de cauc1on,
Sl
falto á mi palabra, podrás vengarte en el.

r,

ADRID y
LAS F'IEST A S REALES DE M

Jlas y se desploman los arcos con el
del trueno.
Apesadumbrado de. tal obstácul0i •
vanamente sobre la orilla; no hay balll
se arriesgue á dejar la orilla para
donde sus deseos lo llaman; no hay
ro que haeia él se dirija, y el torrente
como un mar.
11
1 tAndo
Cae sobre la orilla Y ora evan
manos al cielo.
b
«¡Oh Dios, allana esas aguas
·El t1·empo corre el sol llega {da
¡
,
éd
su camino; si va más _allá,_ llerr
tarde para salvará m1 am1go.» '8
El furor de las olas no hace m .
l 1
empujll
mentar las aguas, Y as 1?ras ti
horas...... M~ros no ;1acila. más 1
arroja en mecho del no iurioso,

BL ATENTADO DE LA CALL,E 1'vlAYOR.

111 el primer grabado se ve la carroia real tirada por dos mulas, asl fué conducida á Palado desde la calle Mayor. Los demás clichés reproducen
·
lnstanUneH fotográficas tomadas momentos despuh de la explosl6n.

1

dientemente con él.. ... . Dios le concede la
victoria.
Ha alcanzado la opuesta orilla, precipita
BUS pasos dando gracias al cielo ...... cuando
de repente, de entre lo más espesó de la malea, una cuadrilla de bandoleros se le echa
encima, ávida de sangre, y le cierra el paso
eon clavas amenazadoras.
-¿Quéesloquede mí queréis? ¡No poseo
~ que mi vida, y se la debo al rey, á mi
amigo que corro á salvar .. .... !i, Así dice, se
apodera de la clava del primero que se le
acerca; tres bandoleros caen bajo sus golpes
Yhuyen los demás.
dJI sol es ardiente, ~Ieros siente que las roas se le doblan rotas por el cansancio. ¡Oh
tú, ~ue me has salvado de las manos de los
'-inoe Y del furor del río, me dejarás perec:,r, falt3:ndo á la confianza de mi amigo!
,Q~é 01go? ¿será un arroyo el que me
~c1a ese dulce murmullo? Se para, escude , un alegre y bullicioso raudal ha brotado
~pefia vecina; el viajero se agacha y
y su cuerpo ardiente.
del ~l so~, echando sus miradas á través
'lllas O ªJe, dibuja sobre el camino las forde los ~r?oles con sombras gigantescas;
~~os v1a¡eros, no tarda Meros en pasar•! ~ta hte, pero oye que dicen entre ellos:
la · ora lo ponen en la cruz. i,
agu¡· desesperación le da alas el temor le
CIJsa.Jonea aún ... ... Al :fin las t~rres de SiraPron~parecen á los rayos del sol poniente;
encuentra á Filostrato , el :fiel g\1ardián
de su casa
~·H , que le reconoce y se estremece.
I uye pronto! ya no queda tiempo para

lu

~I cad.ver del anarquista Mateo Morrals, autor del atentado, expuesto á la exblblcióo pública
por las autorlgad&lt;S de Madrl4,

La corrida en honor de los Soberanos, verltlcada el dla 2 del aies .......

salvar á tu amigo; salva al menos tu vida .. ..
En este momento expira; de hora en hora te
esperaba sin perder la esperanza, y las chan ·
zas del tirano no habían podido turbar su
confianza en tí. i,
-¡ Pues, bien si no puedo salvarlo, compartiré al menos su suerte: que el sanguinario
tirano no pueda decir que el amigo ha engañado al amigo; que hiera á dos víctimas y
crea todavía en la virtud.)&gt;
El sol se ponía cuando Meros 1legaba á las
puertas de la ciudad; columbra el cadalso y
la multitud que lo rodea; ya levantabawcn
una cuerda á su amigo para ponerlo en la
cruz. «¡Detente, verdugo, aquí estoy; ei,e
hombre era mi caución!»
El pueblo se queda admirado ......... Los
dos amigos se abrazan llorando; mitad de
alegría y mitad de dolor; nadie puede quedar insensible ante semejante espectáculo; el
mismo rey oye con emoción la sorprendente
noticia, y los hace comparecer ante su trono.
Durante largo rato loscontemp1a, asombrado. ,,Vuestra conducta ha subyugado micorazón ...... Yo también tengo una gracia que
pediros. Dignáo~ admitirme en vuestr!l. unión
y nuestros tres corazones no formen más que
uno.¡,

Cuando andaba de caza por los bosques, distraído por el recuerdo
de laR doradas trenzas de
su mujer, fué acometido
por un jabalí que le atravesó con sus afilados colmillos.
Allí está, tan pálido como un manojo de jazmines, tendido sobre la cama ensangrenta&lt;la.
Alrededor de la cama
están llorando tres mujer
res: la madre, la hermana
y la esposa.
-Vamos corriendo dice la madre- á casa del
nigrnmántico, que vive
retirado en lo más recóndito de los bosques. Nadie más que ~l puede hacer un bálsamo que cure
ú mi hijo.
Cando llegaron á casa
del nigromántico, éste les
habló así:
-Puedo daros un bálsamo que cure al Príncipe; pero es preciso que
me deis en· pago de ese
bálsamo: tú, la madre, tu
brazo derecho; tú, la hermana, tu mano blanca,
con el anillo en el dedo,
y tú, la eRposa, tu trenza
dorada.
La madre dijo:- ¿Nada más que eso?- Y &lt;lió
su brazo derecho.
La hermana dijo :-- Toma mi mano blanca con
el anillo en el dedo.
Pero la esposa dijo sollozando:-¡ Ay! ¿.Tendré
que cortar mi trenza dorada? ..... No puedo dar mi
trenza dorada.
Y el nigromántico se
quedó con su bálsamo. Y
el Príncipe murió.

Allí están las trPs mujeres llorando junto
al cadáver.
'
La madre, llora sosteniendo la cabeza de
su hijo querido.
La hermana, llora á los pies del Príncipe.
Y la esposa, llora junto al corazón. ¡.Junto al corazón que palpitó con un amor tan
tierno por sus trenzas doradas!
Y en el sitio en que lloraba la madre .. .. . .
brotó un hermoso río de ondas inmortales
el cual está corriendo todavía.
'
Donde lloraba la hermana, brotó un manantial.
Pero donde lloraba la esposa se formó un
charquito, que se secó en cuanto le dió el
sol.
MARÍA

A

UN A

KRYSTNADA .

MARil?OSA

Sientes el alfiler que te atraviesa
Y en lenta convulsión la vida exhalas,
l\Ias la muerte que en m~sera pavesa
Todo lo torna, á tí te deja ilesa:
¡Xo destruye ni el polvo de tus alas!
- Dime ¿por qué la virgen su hermosura
No guarda como tú, cuando en la calma
LEYENDA RUSA
De la muerte reposa?
-Porque impura
El Príncipe, el joven Príncipe, tan her- Va al crisol de la negra sepultura,
moso como un Rey, está mortalmente he- Y yo vengo de allí, ¡yo soy el alma!
rido.
J ULIO FLOREZ.

�INFORMACION ORAFICA DEL ATeNTADO CONTRA LOS REYES
DE ESPAfilA.

- 342 -

LAS BODAS REALES.-REPRESENTANT.ES EXTRA.

Jen~ro Chamorro y su mujer, dueños del ventorro
de los Jaraíces, donde fué reconocido
el anarquista.
El anarquista Mateo Morrals.
(De retrato reciente.)
S. A. R. Jorga Federico, Príncipe de Galea,
heredero de la Corona de la Gran Bretalla,

S. A. I. El G-ran Duque Wladimiro,
representante dél ('zar de Rusia.

S. A. R, Alberto Leopoldo,
Príncipe heredero de Bélgit!a

Mateo Morrals, retrato tomado después
de muerto.

Posición que ocupaba ~l cuerpo del guarda Vega.

/

I

S. A. R. el Príncipe Federico Enrique de Prusia,
hermano del Emperador.

S. A. R. el Príncipe Tomás Alberto de Saboya,
Duque de Génova, representante.de Italia.

S. A. R. el Príncipe Eugenio, Duque de Nericit,
heredero de la Corona de Suecia.

Lugar y postura. en que cayó el anarquista
Morrals al 1uicidarse.

V1rruus DE u EXPLOSION.-José María Zapata, corneta del regimiento de Wad-Ras, herido.La Marquesa de Tolosa, muerta.-Luis Saavedra Pérez, sargento del rpismo regimiento, herido.
-:Soldados del mismo cuerpo y el guardia de orden público Pedro Crispín Rodríguez, en la Clínica del Buen Suceso, heridos.

\

)
1

1
!

S. A. R, el Príncipe Alberto de Prusia,
representante de Alemania.

Excmo. Sr. D. Manuel Rendón,
representante del Ecuador.

S. A. R. el Príncipe Constantino, Duque de Espada,
heredero de la Co'rona de Grecia,

Pranciec~ López, palafrenero de Palacio, y Antonio Calvo González (muertos) .-Lorenzo Navalón, cabo de cornetas· Jacinto Monjas Teniente de
aegur1dad ,heridos), - Fructuoso Vega, asesinado por Morrals; Don Juan del Hoyo, Juez de Tor.rejón que instruyó las primeras diligencias,

�- 34S -

- 344-

/•

•'

¡

""

.

ELI .RTBt{T.ROO .Rt{.Rtl(j?UIST.R COt{T~.R LIOS ~BYES OE ESP.Rt{.R.,

El rnornento ptteeiso de la explosión. - De instantánea tomada en la extttemidad de la ealle fllayott,
El eattttuaie de p:ttirnett téttmino, en el gttabado, p1&lt;eeedía á la ea:ttttoza :tteal, que no se d istingue pott habett quedado envuelta ,
entt&lt;e la nube de hurno.

AL PARTIR

Y tu voz, y tus labios y tus ojos,
Oh niña idolatrada,
Nada valen mirando la hermosura
Que encierras en el alma!

(EN EL .Ü,¡fü~I DE ADRTANA . )

Pretendes que el coplero infortunado
Que en la liza un laurel no ha conquistado,
Deje en tu álbum tan humilde ofrenda,
¿No sabes que las cuerdas de mi lira
Sólo guardan la nota que su,·pira? ......
¡Hallé tantos abrojos en mi senda!
Y tú mereces perfumadas flores,
Endechas de inspirados trovadores,
Que no te puedo dar, niña hechicera;
Mas si albergue me ofreces generosa,
Que se abra en el pensil la pobre rosa
Emblema fiel de mi amistad sincera
Que te volviera á ver quiso el destino,
Estrella que surgiste en mi camino,
Pronto voy á partir, ya la mañana,
Haces de luz enciende en el Levente,
En este oasis descansé un instante,
Es preciso partir; adiós, Adriana!

MADRIGAL
Es tu voz la cascada más hermosa
De bélicos acordes,
Oyendo el madrigal de tus palabras
Callan los ruiseñores.
Alza á los cielos el sin par poema
De tus divinos ojos,
Y mira, las estrellas palidecen
Y empáñanse sus oros,
Deja que admiren mirthos y gladiolas
El rojo de tus labios,
Y escucha, las gladiolas y los mirthos
Se quedan suspirando.

INGENUA
{INEDITA,)

Me dicen que estás triste, que del tedio
El manto abrumador cubrió tu alma,
Que ha dejado en tu frente soñadora
Sus ósculos de nieve la nostalgia;
Que tú eres bondad y eres ternura,
Anhelas las caricias de la Pálida;
No temas, hallarás en tu camino
Muchas flores hermosas, flores albas,
Que en homenaje te darán aromas
Que en sus nectarios de alabastro guardan;
Mientras Favonio cruzará los bosques
Besando los plumajes de esmeralda
Y Floreal en los prados y jardines
Dejando irá claveles de escarlata.
Oh tú, la que inspiraste los primeros
Ensueños sonrosados de mi infancia,
Que no olvidé jamás aunque el destino
Con rumbos muy distantes me llevara,
Engasta en las tinieblas de mi vida
El poema de luz de tu mirada,
Con el 4ilo de gasa de un ensueño
Permíteme que prenda una esperanza.

PAISAJES
Los nimbus triunfan de los cirrus, Uueye,
Y semejan las gotas en los nardos
Perlas de luz en cálices de nieve; ·-- _,. , ,.,::

La golondrina en el vecino alero
Hacude su plumaje,
Y en las hojas del verde limonero
Prende una araña su plateado encaje.
Disipa el sol las postrimeras brumas,
En el arroyo juegan las espumas,
En el naranjo brotan los azahares,
Hay lirios que se miran con rubores
En el espejo de la linfa pura,
Y un tordo que se posa entre las flores,
Es botón de azabache en es&lt;L albura.
Difunden los rosales sus aromas,
El so1 muere entre nubes, anochece,
lln grupo de palomas
Bajo los velos de zafir se mece,
Murmuran los frondosos abeduki,
Se tiñe el cielo de topacio y gualda,
Y una alondra parece entre los tules
Broche de oro en el manto dfl esmeralda.
MA~UEL

ROCHA y CHA:MBRE.

LA CAMPANA
¡Oh campana, lenta como la agonía,
cuánta poesía
.
brindas al ensueüo que tu ,·oz despierta,
¡oh! tu son que canta la melancolía
y el silencio tibio de la tarde muerta!
Con voz plañidera, gutural y grave
al nacer nos cantas, y al morir nos lloras,
como canta el ave
á soles difuntos y á nuevas auror~s,
y aún después de muertos, en dolientes sones,
en las pensativas solitarias horas,
piedad de nosotros por los corazones
que sufren, imploras.
E:mLio BOBADILLA,

ELI .RTBf,lT.R.00 .R.t{All(j?UIST.R COt{TllA LIOS ~EYES OE ESP.R.~.R..

Después de la explosión.-El ~ey y la ~ eina deseienden de la ea1&lt;1&lt;oza :tteal pa1&lt;a oeupa:tt el e a :ttl'UaJe que l os eonduJo á Pataeio

EL CORBATIN
Aquel día-un domingo delicioso del mes
deJulio-Lagrappe, á quien el médico mayor
había dado permiso para que prescindiera del
cor?&amp;tín, á causa de un divieso que le había
sahdo en la nuca, se presentó' en el cuerpo de
guardia despufs de haber comido su rancho.
-¡Vengo á pedir licencia para salir!-dijo.
El sargento de guardia lo miró atentame11te y exclamó:
-¡Media vuelta! ¿Por qué no lleva usted
corbatín'?
-El médico me ha dispensado llevarlo
porque me duele el pescuezo.
-No se puede salir á la calle sin corbatín.
Nada me importa lo (]Ue diga.el médico mayor.
El soldado corrió á ponerse el corbatín y
salió del cuartel.
No había dado aún cien pasos, cuando se
ercontró de manos á boca con "!ll médico del
regimiento.
-¿No eres tú el que tiene un divieso en
la nuca?- le preguntó el doctor.
- El mismo.
. -d~No te he dicho que, sobre todo, prescm 1eras del corbatín?
-Sí, señor. Pero el sargento me ha obligado á que me lo ponga.
. -¡~l sargento! ¿Y quién es él para contranar mis órdenes? ¿Te curará el día que tengas un ántrax? ¡Quítate inmediatamente ese
corbatín!
Lbaagrappe obedeció en el acto y se metió el
cor . ~ín en el bolsillo.
·
Dmgióse á la plaza donde había mucha
gednte! ~ntre la que figuraban varios grupos
e nnhtares.
aquel momento, la música del batallón
pe a la marcha de ((El Profeta,,) que Lagrap+....:~ puso á escuchar poseído del mayor en"'11118.mto.

u!h

Una voz que le heló de espanto, le hizo
volver la cara.
Quedóse el infeliz aterrorizado al ver al coronel, que á poca distancia fumaba un magnífico cigarro en un círculo de oficiales.
El coronel le dijo con voz de trueno:
-¿.Por qué va usted sin corbatín?
.Ifacía dos aíios que el pobre Lagrappe estaba en el rt'gimiento, y era aquella la primera vez que iha á hablar con el coronel.
Semejante suceso le privaba de todo movimiento.
Lagrappe, que no acertaba á pronunciar
ni una sola palabra, sacó del bolsillo el corbatín y se lo presentó á su jefe.
Semejante actitud desencadenó una horrible tempestad.
Creyendo que el soldado quería hacerse el
imbécil y refrescarse el cuello á causa del
excesivo calor que reinaba, el coronel no
pmlo ocultar su indignación; después de haber reñido con extraordinaria crndeza á Lagrappe, se dirigió á sus oficiales, á los cuales
les dijo:
- ¿A dónde iríamos á parar si en las guarniciones los soldados salieran á la calle sin
corbatín'?
Acto continuo se acercó á Lagrappe.
-Póngase usted inmediatamente el corbatín.
El soldado obedeció sin pérdida de tiempo y muerto de miedo.
-¡ Media vuelta!-rugió el coronel.
Lagrappe ejecutó el movimiento ordenado.
-Diríjase usted inmediatamente al cuartel, donde quedará usted arrestado durante
quince días.
Lagrappe entró al cuartel en el mismo
momento en que el médico mayor se retiraba
á su casa, desp11és de haber hecho su visita
de ordenanza.
Al verá Lagrappe no dijo más que esto:
-¡Otra vez!
El soldado se echó á temblar de nuevo, y
fuera de sí exclamó:

- ¡No tengo yo la culpa! ......
- ¡Basta! ¡Esto es ya demasiado! ¡Esto
es intolerable!
-Pero, señor ......
-Ind udablementeJ trataª ele burlarte de
mí. ¿No sabes que estás obligado á obedecer
mis órdenes?
- Lo sf.
-Pues no lo parece.
-Sin embargo .........
-¡ Nada! ¡Nada! Sufrirás quince días de
arresto por haberme desobedecido, y mañana te presentarás á la hora de mi visita.
Lagrappe quiso ju::;tificarse, achacando su
acto de indisciplina sanitaria al mandato expreso del coronel; pero no le fué posible pronunciar una sola sílaba
- Fuera ese corb 1tín!-gritaba el médico.-¡ Fuera ese corbatín! Eres un canalla, un
perdido que no haces caso de mis Ranos consejos!
-¡Pero el coronel! .........
- ¡Xo hay coronel que valga! En materia
de enfermedades, no manda nadie aquí más
que yo.
La voz del médico mayor tronaba bajo las
bóvedas del cuartel como una salva de artillería.
El desdichado Lagrappe se vió precisado á
renunciar á su defensa, sin duda para no
agravar lo terrible de su situación.
Le constaba, que si hacía una denuncia en
regla, l"iabía de ealir aún mur:ho peor librado,
y quizás con alg(u1 aumento de pena sobre
las que el médico y el coronel le habían impuesto.
Aquella misma tarde empezó á cumplir su
condena.
Y cuando hubo cumplido sus quince días
de arresto por haberse quitado el corbatín,
empezó á cumplir los otros quince por habérselo puesto.
JoRGF.

COURTELINE.

�- 346-

Enlaces y festejos Reales
Con motivo del reciente matrimonio del
Rey Alfonso, creemos de oportunidad, siquiera sea muy á la ligera, dar 1J,na reseña de las
fiestas celebradas en Madrid á prop6sito de
hodas reales.
Las más principales tu vieron Iugar en 1569,
al casarse Don Felipe U con' su cuarta mujer, Doña Ana de Asturia.
-~
'1
Los festejos que se celebraron, fueron tan
suntn osos y tan espléndidos, que llamaron
justamente la atención de propios y extrafios. Verdad es que Madrid, por aquel entonces, estaba decidido á sobresalir en magnificencia y. esplendor en sus febtejos, comri
Corte nueva que era, pues había empezado á
serlo en Abril de 1561, fecha en que el místico monarca transladó la Corte desde Toledo
á Madrid.
Antes de ser Corte Madrid, claro está que
no era esta villa la llamada á presenciar las

347 -

les huhiese enturbiado la alegría el decreto mujer de Uar1os
que transladaba la Corte á Valladolid. No · de gala desde lue,
obstante, como este ligero contratiempo duró de Mayo, en que la
{¡ pesar de no ser aqr
J.!lllY poco, en 22 de Agosto de 1612 M~drid
y
volvió á tener fiestas de boda por el a3uste menos de fiestas de L"
El primer Borbón ql;
.t,
de laE capitulaciones matrimoniales entre la
...-i: se
[nfanta Doña Ana y el Rey de Francia Luis comenzando la dinastfa , "
XIII. El Príncipe heredero, que era aquel llamó Felipe de Anjcu. ~LMi-pri. ··~ ,.i~tos
alegre i11ge,1io que después se llamó Felipe de bodas realf's que l\ladricl celebró, empeIV, vió entrar en Madrid el 19 de Noviem- zaron el 27 de Diciembre de 1714, fecha en
bre de 1615 {\ Doña Isabel de Borbón, su que entró la Reina. Doña Isabel &lt;le Furneaio
'
primera esposa, y se festejó aquella entrada segunda mujer de Don Felipe.
Celebráronse también fiestas de bodas reay aquellas bodas con tal lucimiento y esplendidez, que parecía presagiar el alegre y des- les el 27 ele Diciembre de 1727 por los despilfarrador reinado que había de venir con posorios de la Infanta Doi1a l\laría Ana Vicaquel Príncipe. A estas fiestas siguieron toria con el Príncipe del Brasil, y en 27 de
otras por unas bodas que al fin no se llevaron Octubre de 1739, por el enlace del lnfMnte
á efecto. Eran las que pensaban contraer la ])on Luis con Doña Luisa Isabel, hija dtl
Infanta Doña María. con el Príncipe de Gales, Rey de Francia Luis XV.
Durante los catorce años del reinado de
y aunque no se casó, no por eso se suspendieron las fiestas, que duraron desde el 22 Don Fernando VI, sólo una vez se celebraron fiestas de bodas reales; cuando en 12 de
de Marzo de 1622 hasta el 21 de Agosto.
Felipe IV, ya Rey y viudo, contrajo se- Abril de 1750 casó su hermana, la Infanta

"' que, con el eat&lt;ácte11 de in\litados unos y de t&lt;ep t&lt;esentantes de sus t&lt;espeetivos Cobi e1&lt;nos ott&lt;oS,
asistie11on á las bod as del ~ey Fllfonso XIII.

S. A. R. la Infanta. María de la Paz, tía del Rey.-S. A. R. la Infanta Eulalia, tía del Soberano.-S. A. R. la Princ€Sa Andrew de Grecia.
S . A. R. la P rincesa Alejandra de Teck.

so XIII. Cuatro días de fiesta tuvieron lugar
en Madrid, desde el 28 -de Septiembre hasta
el 1~ de Octubre de 181G, á propósito de la entfflda de Doña :'.'.laría Isabel de Braganza, segunda mujer de Fernando YII, y otros tantos duraron las que dieron principio el 20
de Septiembre de 1819, cuando el Rey contrajo las terceras nupcias con Doña María
Josefa Amalia de Hajonia; pero más espléndidas y entusiastas fueron las que se celebraron el 11 de Septiembre de 1829, cuando
entró en Madrid la Reina Doña María Cristina, cuarta mujer de Don Fernando YII y
abuela del malogrado Don Alfonso XII.
Como particularidad rle aquellos festejos,
citaremos al Ayuntamiento de ~ladrid, que
el que entonces administraba la villa, mandó imprimir un lujosísimo programa con
l!lQgníficas láminas de arco~, obeliscos y ale-

-

LAS BODAS DEL REY DE ESPANA.

~Durante el

La Reina Victoria Eugenia llega á la Iglesia de San Jerónimo
el día del matrimonio.

bodas de Reyes y Príncipes; sin embargio,
con grandes fiestas celebró los matrimon}. os
del Rey Don Enrique III con Doña Cata 1na
de Gante y del Infante Don Fernando Con
Doña Le~nor, la Ricahembm, verificados en
un mismo día. Pero desde 1561, que ya fué
Corte definitiva de España-con s6lo el pequeño intenalo que medió entre los años de
1600 y 1608 en que FelipeIII transladó la
Corte á Yall~dolid primero y volvió á fijar~a
en Madrid por último,-la villa de Madnd
ha presenciado una porción de bodas reales,
que vamos á enumerar con motivo de la que
acaba de celebrarse.
Des-pués de las fiestas ele las últimas bo&lt;las de FP!ipe II, las primeras que presenció
Madrid fueron las de su hijo Don Felipe III
con Dofia Margarita de Austria. Empezaron
el 24 de Octubre de 1599, y hubieran durado acaso tanto como las del último matriwonio de su padre, si á los madrileños no

El Rey Alfonso á bordo del 1.ren en que hizo el viaje para ir al encuentro
de su futura.
Lo despiden la Reina Cristina, las Infantas y el Príncipe de Baviera,

S~bo[!

gundas nupcias en 1649 con su sobrina Do-. Doña María Antonia con el Duque de
ña Mariana de Austria, y al entrar dicha Durante el rE¡inado del Rey de Napo e.s,
Reina en Madrid hubo fiestas esplendidfoi- que al irá España tomó el nombr~ deCarlo&amp;
mas, pues ya el Rey, galante y poeta, tenía á III Madrid no presenció ni festeJÓmás bola Corte divertida, alegre y derrochadora, das' que las del Príncipe Don Carlos con Doque en asunto de fiestas no ha sido aventa- ña María Luisa de Parma · la del Infante I)oD
Gabriel con Doí1a María Victoria de Po~
jada por ninguna ..
En 18 de UiciP.mbre de 1662, rn cele~raron gal y la de la Infanta Doña Carlota ,JoaqUlfiestas de bodas regias con motivo de las ca- na 'c0n el Príncipe del Brasil. EL Rey
pitulaciones matrimoniales de la Infanta Carlos IV había casado, como queda die o,
Doña Margarita con el Emperador Don Leo- de Príncipe, con Doiia María Luisa,
· rante el reinado de éstos, tampoc? se ve lis
poldo de Austria.
Después de las tiestas suntuosas y verda- caron más fiestas de bodas regias que d
deramente espléndidas del reinado de Felipe que tuvieron' lugar el 18 de Septiembre de~
IV vinieron las de Carlos II, pobres fiestns, l 804, con motivo de los Jo bles_ enlaces A .
según lm, cronistas, con motivo de su enlace Príncipe Don Fernando con Duna. Ma?"
con Doña :María Luisa, sobrina de Luis XIV tonia dé Nápoles y de la Infant~ Dona f ,
ría con el Príncipe Don Francisco, que ue
de Francia.
después
Francisco I de Nápo1es.
ró~
No obstante la pobreza de estos festejos, al
Llegamos
á
los
reinados
de
los
P
Alfondesembarcar en el Ferrol en 11 de Abril de
1690 Doña Mariana de Neuburg, :3egunda ascendientes del actual monarca Don

reinado de Doña Isabel II,
Maidrid ha presenciado las siguientes bodas
reales:
En 1? de Octubre de 1846, la de esta Reina con su primo el Infante Don Francisco de
As{s; la de la Iufanta Doña Luisa Fernanda
can el Duque de Montpensier, de cuyos matrimonios fueron fruto Don Alfonso XII y
Doña María de las Mercedes; la actua llnfanta D~ña Isabel con el Conde de Girgenti,
hermano de Francisco II, último Rey ele
Nípoles.
En el reinado de Alfonso XII, padre del actoal sobt·rano, :Madrid celebró con inusitada
pompa y solemnida~ el primer enlace de
• el Rey, altamente democrático, con la infanta Doña :María de las Mercedes de Orleans,
el 23 de Enero de 1878, enlace que duró muy
J&gt;?CO tiempo, así como el segundo matrimoruo que contrajo el 29 de Novrembre de 18,9
con la bella y virtuosísima Princesa Doña
Maria Cristina Deseada, actual Reina Madre.
~urante el período de la regencia de la
Rema Doña María Cristina Madricl presenei6 la hoda de la malogracld Princesa de .\s-

turias Doña María &lt;le las l\Iercedes con el
Infante Don Carlos &lt;le Borbón. Por especiales circunstancias, los festejos celebrados con
tal motivo carecieron de importancia.
Después de la coronación de Don Alfonso
XIII, el enlace reciente de la Infanta Doli.a
María Teresa con su primo el Infante Don
Fernando de Baviera, fué solemnizado á más
de las fiestas palatinas de rigor, con bonitas
iluminaciones en los edificios públicos y
brillantes recepciones en el Ayuntamiento y
otros di rnrsos festejos.
Reseñar, ni au n á la ligera, los festejos que
Madrid ha hecho en cada una de las referirlas
festividades, sería obra sumamente prolija.
Algunas hay, las verificadas en el reinado de
Felipe IY, por ejemplo, cuyas reseñas se nos
han transmitido con tal copia de pormenores,
que no bastaría un tomo para reproducirlas.

PRIMAVERAL
¿La sientes venir, hermana mía, La sientes
llegar? Es la Primavera, 11 que esclarece el
día, la que abrillanta los cielos. ¿.Xo sientes
los murmullos de amor que levanta á su paso? ¿No mirae cómo se hincha y esponja la
tierra para dar salida á la hierba y á. la flor
que palpitan en su seno? Escucha en silencio, ¿no llega hasta tí, de los nidos, la mistf'riosa canción? ¿En los cielos no miras brillar
las estrellas?
Es ella, hermana mía, ella, la hermosa
PrimaYera, la que lleva el peplo azul salpicado de luces y la frente coronada de flores; la
que camina en medio de un nimbo de divinas claridades y ahuyenta del corazón la
sombra del dolor.
¿No la sientes venir? Es la vida, hermana
mía, y es el placer. A su paso huyen las noches sombrías y los negros pesares, los días
que lloran el abandono del sol con llanto

triste, lento, permanente, como lloran los que
han visto hundirse en una fosa todas sus esperanzas. A su paso, la flor rompe rn broche
:v deja escapar el secreto de en perfume, las
ramas palpitan y se e~tremecen, porque viven y sienten, aman y gozan, y hasta el color de los ciel_os se hace transparente para dejar que la mirada extática y embebecida penetre en el seno misterioso de las quimera~,
de los ensuefios y ele las ilusiones.
¡Oh hermana! todo siente, todo goza, todo
canta! 8ólo tu frente se inclina bajo el peso
del dolor, sólo tu boca guarda el rictus fatal
que marca el cleclo &lt;le la cle!:'gra~ia y conser"ª la trágica contracción del rnllozo rn él dolor supremo; sólo tus 0jos vierten lágrimas
que caen lentas, perdmables, con la tenacidad de lo fatal, con el desconsuelo de lo
irremediable. Dime, hermana, ¿por qué sufres y lloras, cuando todo á tu derredor se
alegra y canta?
-Porque esa tierra que hoy se hincha, orgullosa y estremecida, para dar paso á la
hierba y á la fl.or, se abrió también un día
negra, implacable, fría, para sepultar al hijo
ele mis entrañas, cuya ausencia lloro desde
entonces; porque ese cielo transparente y azul
que contempla la mirada extática y embebecida, guarda entre su seno misterioso, como
quimera, como sueño, como ilusión, el alma
del hijo mío que huy&amp; de la tierra para no
Yerlo jamás. D(,jame con mi tristeza, hermana mía, deja que esta PrimaYera que estalla
en explosión de lucel:l, perfumes y colores,
tenga para rn í lo ensombrecido de la norhe
y el frío y el silencio de muerte con que viste los campos el Invierno; deja que llore,
porque con ese llanto riego mis penas para
que broten las tristes flores del recuerdo; porque ron n is lágrimas, quiero formar escala de
dolor para ascrnder hasta Dios y pedirle la
inmema felicidad de ver y acariciar de nuevo al hijo de mis entrafias .........
1

MARY

FAITH.

.i:

Y:
t

S. A. R. el Príncipe Andrés de Grecia.-S . A. R. el Príncipe Alberto de Flandes, padrino de la boda - El Archiduque Francisco Fernando
'
heredero de la Corona de Austria·Hungría.-S. A. R. Don Luis Felipe, Duque de Braganza, Príncipe heredero de Portug~l.

�- 349-

.....~

La calle está desierta,

CUENTOS MEXICANOS
LlOS 005 ~IVALIES

Había en la Escuela de :\Iedicina dos nótabilidades entre los cursantes de sexto año:
uno aseguraba que con tRI que le avisaran
tres día~ antr.s de que el enfermo muriera,
s~ comprometía á garantizar la vida del paciente¡ y el otro decía: todavía tres meses después de muerto un individuo me comprometo á resucitarlo.
'
Semejant~s aseveraciones causaban una
verdadera sensación entre los ignorantes y

ventajas pecuniarias, practicando sus respec·
ti vos sistemas.
La tesis de Quijas, cuando presentó su examen general, varió sobre las íntimas relaciones del alma con el sistema nervioso y arguyó
que sosteniendo en el enfermo levantado y
alegre el espíritu. garantizaba que eran las
enfermedades impotentes contra la poderosísima influencia del alma, la que siempre
triunfaría de la materia, cuidando únicamente de mantener al enfermo por un esfuerzo
de habilidad metafísica del médico, en un
ambiente de ilusiones y esperanzas arrobadoras.
La tesis de Pereira se fundó en el principio de no sé qué autor, que dijo:
De todo lo creado nada perece y sólo sufre

El atentado eonttta los ~eyes de España.

,

.

•.
~

\.

...
l

interesados en la sucesió.
otros en la substitución d
bres ¡ ó marido, si eran h
á Quijas y el enfermo sr
las madres acudía~1 al méd1c., ,efor
ui~!
1
enraba. son los mismo~ proced~mie1nos que
los &lt;lemas y con el nnsmo vano éxito que
ellos, pretextando cuando sucumbía el en- ·
fermo, que el aviso había sido extemporáneo
6_que no se habían obedecido sus preseripc10nes. Los que más empeño tenían en omitir el aviso al médico Quijas, eran los herederos.
Pereira sí prosper6 de una manera admirable, pero no por haber resucitado á. los
muertos, sino precisamente para que no los
reviviera, pues los viudos de ambos sexos
cansados ya del cónyuge difunto, quería~
cuanto antes substituírlo y ministraban á
Per~ira cuantiosos obsequios para que no cometiera la tontera de devolver la vida al difunto ó á la difunta á solicitud ele sus padres
y los herederos, temerosos de ver de nuev¿
al test3;dor r~cobrando sus bienes, se apresuraban a gratificará Pereira para que no fuera á hacer una barbaridad.
Rolamente acudían á Pereira solicitando
l~ ':'ida para sus hijos las madres afligidas,
y siempre eludía éste toda ingerencia en el
ast~nto, a~egando infinidad de pretextos, pues
es 1mpos1ble devolver la vida cuando no se
es el Autor de ella.
Ic+NOTCS.

LA REINA DE ESPAÑA
Hacia el mes de Agosto de 1903, un perió
dico de Madrid abrió en sus columnas un
concurso para saber cuál era la Princesa que
tenía má.-, probabilidades de ser la elegida en
matrimonio por el Rey Alfonso XIII.
La votación del público dió el resultado
siguiente:

YotnnteA.

Hildegarde de Baviera................. ... 400
Anunciación de Baviera......... .... .. ... 108
Ena de Battenberg...................... ..
14
Thyra de Dinamarca......... . . . . . . . .. . .. 245
Margarita de Connaught.... . .. . . .. . .. ... 1,231
Alicia de Albany........... .. ... .. . . . ... ... 8.53
Beatriz de Sajonia-Coburgo......... . .. 945
Patricia de Connaught............ ... .. . ..
28
Total......... 3,914
La Princesa que menos votos obtuvo en el
sufragio, Ena de Battenberg, es, precisamente, la que se ha casado con el Rey de España Alfonso XII.I.

Algunas reglas útiles
DESPUES J&gt;E LA EXPLOSION.-En primer término aparece el caballo de la carroza real, victima de la bomba.

Pran objeto de la mofa de sus compañeros de
colegio, quienes los calificaban de visionarios
y locos rematados. Pero era tanto el convencimiento que cada corifeo tenía por su respectivo sistema, que muchos llegaron á dudar de si aquellos Cagliostros de nuevo cuño
habrían, en efecto, encontrado la manera de
prolongar indefinidamente la vida, el uno impidiendo la muerte, el otro devolviendo la
vida. El uno decía, indignado: yo soy mejor
que ese charlatán, porque no los dejo morir;
y el otro aseguraba que su rival era un tonto,
puesto que los que por falta de aviso oportuno perecieran, él los resucitaría, que era mucho mejor, y además, á él le parecía que bien
podrían todos tener el gusto de morirse, pues
al fin y al cabo él les devolvería la vida.
Quién sabe cuál de los dos tendría más

transformaciones metafísicas, físicas y químicas, y, pc,r lo mismo, con solución de oro
puro, que es el alma de todo, inyectada en el
cadáver, éste recobra la vida siempre que conserve alguna aptitud circulatoria en sus ve.nas y arterias.
La junta calificadora aprobó á los dos y los
declaró capaces para ejercer la nobilísima facultad de la Medicina, porque aunque ilusos
en lo relativo á sus tesis, eran ambos de verd¡1dero talento y de sólida instrucci6n; y armados ambos con sus mapeados y pintorescos
títulos, se radicaron el uno en Mazatlán y el
otro en Yeracruz, para no hacerse malaobra.
Quijas no prosperó, porque ningún enfermo creía que se iba á morir y como se debía
dar aviso tres días antes de morir, resulwba
que, 6 les sorprendía la muerte á los deudos

No tomes alcohol por gusto, y cuando
quieras usarlo, consulta al médico.
No te fíes de los aperitivos, son venenos
disfrazados.
El trabajo físico es indispensable para que
funcionen bien todas las partes del cuerpo,
El 6rgano que no funciona, se atrofía.
Aquel que se abriga mucho, se enfenna
con más frecuencia que el que usa poca ropa.
Acuéstate y levántate temprano.
El mundo e.s de los que se levanwn temprano.
Enferman más los placeres que los dolores.
Cuesta menos evitar una enfermedad, que
cmarb.
Siete horas de sueño son suficientes para
reparar las fuerzas por lo general.
Los niños duermen más y los viejos menos
que los adultos.

La luna blanca y el ambiente puro,
Callada la ciudad, y en lo distante,
Entre penumbras, la ventana abierta,
Como una mancha roja y fulgUl'ante
En la medto:a obscuridad Jel muro
Hay esplendores rápidos, chispea
En medio de las sombras rnisteriorns
Una línea de plata que blanquea
Los incie1tos contornos de la::; cos:is;
En el confín remoto, centdlca
La cúpula del templo, eelwlta y alta,
Y tras la currn rígida dd monte
t •na serl'na cla ridR&lt;l esmalta
La palidez aiul del horizontr.
¡Qué triste es ese vah.'! Y ton qu( a11h1 lo
Efcucho su cadencia fugitiYa
Mientras se pone mi alma pensativa
A contemplar el cielo!
Me hundo en el de ensueños imposiblcH,
Olvido el libro que en la mesa, abie1to,
Me convida el estudio,
Y oigo armonías dulces y apacibles,
Cual si tocasen arpas invisibles,
Pn celestial preludio;
Besos que estallan y en el aire aspiran,
.\.las que tiemblan y el follaje rozan,
Oíd, son mis recuerdos que. suspiran;
Oíd, son mis tristezas que sollozan!

t \

\. -

~-,.~
-~

Lentamente
sobre el lienzo borroso del paisaje
va muriendo la tarde ..... .
La bruma es la tristeza del crepúsculo.
Tristemente,
sollozan en la lira de los vientos
su canción los misterios ..... .
En el los va mi amor hecho jirones ..... .

.I

~

LIENZOS

'
IAXIMO 60RKI, céletre novelista polaco y uno de los jefes
.i ,artldo revolucionarlo ruso. Ultfmamente vfsit6 los Estados Unidos
1C011pañado de una mujer á quien pretendió hacer pasar
por su esposa.

Yo...... med ito ..... .
y cruzan por mi mente los recuenlos

cual bandada de pájaros siniestros.... .... .
,JUi,TO

P.\STOH RIOB.

LA CRUZ DEL SUR
Cuando las earabelas voladoras
al fin trazaron sobre el mar sus huellas,
fueron rasgando por delante de ellas
la inmensidad con sus audaces proras.
Entonces, Dios, en las nocturnas horas,
tras del misterio de las tardes bellas,
una Cruz dibujó con cuatro estrellas
sobre el lienzo en que pinta sus auroras ...
Brilló la Cruz como argentado broche
que la punta de un velo suspendiese
dejando ver radiantes simbolismos.
¡Hoy, sobre el paño negro de la noche,
prendida se le vé como si fuese
la condecoración de los abismos! ..... .

De la colección de p~stales de l.t "Mercería del Coliseo.·•

.Jo~É SA~TOS CHOCANO.

SALMO DE AMOR
He visto florecer tu imagen en mi mente
como un nenúfar en la linfa azul.
He visto tu alma flotando en el :firmamen to de tus ojos como un vapor de oro y plata.
He sentido tu bondad en la caricia alada
de tu acento y en la expresi6n familiar de tu
mano. Y te he amado sin exaltaciones, con
;
éxtasis, con un amor tranquilo y mudo, digno de tu belleza olímpica. Lejos de tí, te
miro tras el prisma del recuerdo. Beso la
frescura de tus manos en el cáliz de las rosas
nuevas. Bebo tu aliento con las almas primaverales de las madreselvas. Con la argen- M16UEL ECHEOARAY, autor de "Caridad," comedla que ha obtenido
tada luz de la luna me aniego en la luz apacio!xfto en las representaciones que de ella ha hecho 61tlmamente
en el "Renacimiento" la compañia Fábregas-Cardona.
ble de tus ojos. l\Ie llega tu acento en la noche silenciosa, en la queja lejana de algún
Esa es mi juventud que desfallece,
piano, en el vago trino de algún pájaro que el
Es
mi ilusión que canta;
amor desvela, en el ritmo sonriente de un surtidor oculto en el frondáje lleno de sombra. Mi primer desengaño que aparece
Cerca de tí, mi respeto te forma ':m al- Y mi primer amor que se levant'a.
Ese es el mismo vals que nos deda:
tar ante el cual se arrodillan todos mis enEl
alma en primavera tiene efluvi0s
sueños, todas mis esperanzas, todas mis ternuras. Me parecen una alucinación de mi Que no tornan, amáos todavía!
delirio anhelante, y creo que vas á desv~ne- La. dicha pasa y el dolor agobia ........ .
certe ante mí como un sueño. Pero me muas, Y yo besaba los cabellos rubios
Y los ojos azules de mi novia.
me hablas y me escuchas ...... .
Tu cuerpo es una azucena en que vibra
LGIS l'RBIN;\.
tu alma como un rayo ele luz.
G un,LERMO EorARDO SYMONDS.

'"'

Respira aire puro, que es el alimento de la
sangre.
Bebe agua que no tenpa color, olor ni
sabor.
-- ... ~ _
Come poca carne y muchas legumbres.
De comida á comida deben pasar cuando
menos cuatro hori\s.
Alimento mal masticado, es mal digerido.
Asea tu cuerpo, asea tu casa, y cuida que
estén siempre limpios los utensilios de la
cocina.

ANOCHECIENDO
DESDE MI VENTANA
FRAGME¡\TO
¡Qué triste es ese vals! ...... Suena lejano,
Desfallecido, lento;
Surge fresco y sonoro del piano,
Y derrama en la clámide del viento
Sus notas de cristal, vivas y aladas,
Que aegan, como aves fatigadas,
En busca de un asilo, á mi aposento.

¿Me quieres? ..... que tu acento me lo diga
Ante aquel sol que muere en el ocaso!
Tú que mitigas mi pesar ...... ¡mitiga
Esta fiebre vOl'az en que me abraso!
Tembló su labio y balbuceó: ¡Lo juro!
Sus tachonadas puertas entreabría
La muda noche en la extensión vacía;
Y en mi espírtu lóbrego y obscuro .... ..
En aquel mismo instante amanecía!
,JL'LIO FLOREZ.

HENIUK IBSEN, escritor dramático noruego, fallecido últlmamentc•
Colección de Postales de Latapi y Bert. Coliseo Viejo, 25,

�-

351 -

Traje de "soirée" color marfil y tul de fantasía, orlado con encajes y bordado de plata -Elegante abrigo de terciopelo color marfil guarnecido
de encajes y armiño.-Traje de paseo.
'
'

COIO SE CONCERTO EL MATRIMONIO
DE

D. FELIPE V DE BORBON
Muerto Carlos II de Austria, fué procla-

mado Rey de España Don Felipe V de Borb6n, Dm¡ue de Anjou, h ijo del Gran Delfín
de Francia Don Luis y de Doña María Ana
Cristin~ Victoria de Baviera, nitcto del Rey
de Francia Luis XIY y primer váf;tago de la
ilustre Casa de Borb6n en España.
Hizo su entrada en esta nación el 28 de
Enero de 1í Ol y en Madrid el 18 de Febrero
del mismo año.
A t:m joven Rey, pues entonces no contaba más que diecisiete años, como nacido el
19 de Diciembre de 1683, se trat6 á poco de
~rle una ilustre compañera, intervinien~ de una manera muy directa en este asunto su abuelo el Rey Cristianísimo.
Proyect6se que fuese ésta la ,\rchiduc¡uesa
de ~u~tria Doüa María Josefa;. no habiemlo
ten~d.o lugar el enlace por las pretemiones
poht1cas del Emperador, su padre, que fueron el origen de la oposici6n íi tn l pro_yl'cto.
F.ntonces Fe trat6 el de la PrinC'em Doila ?IInrfa Luisa Gabriela de Fa boya, hija del e11to1111'S Duque reinante Yíctor .\ madeo lI v
herm~na de la DuqU&lt; sa de Borrro1ia Dc,n'a
María . Adelaida, la que con su t-grande intl~encia en la Corte franceEa arr&lt;'gló l'l C'tu,annento.
. Acordado definitivamente que éste ~e rtnuasc, el Rey Don Felipe Y partic:ip6 su deDAMAS QUE ASISTIERON A LAS BODAS REALE~.

LAS BODAS DEL ~EY ALFONSOY EL ATENTADO DE LA C~L~E MAYOR;-Salida de la pareja Real del Lemplo de San Jerón imo, después de la ceremonil,
- La Pn,n~esa Ena 11,eg~. al te~P.1,~ de Sa.n Jeron1m~.-Salon de Porcelana del Rea l Palacio de Madrid.-La carroza del Rey Alfonso, rumbo í
Sa n Jeron1 m.o.-Salon Gaspa rm1 del mismo Pala cio.-Dos escenas del atentado, antes y después de la explosión de la bomba -La carroZI
de los Príncipes! en los momentos de .llegar á. ~an Jerón imo.-Llegada de la Princesa Ena á Madrid.-la futura Reina con templa la Ciudad
desde la ventanilla del carro en que hizo el v1aJe.-La Iglesia de San Jerónimo.-EI Príncipe y la Pri ncesa de Gales.

.

.

Duquesa de Norfolk.

su alojamiento y donde fué espléndidamente
cisión al Consejo de Estado por clec·reto dr
tratado por los Oficiales de S. A. R.
1~ de l\Iayo de 1701, mandando á este alto
El lujo y ostentaci6n con que se recibió al
Cuerpo consultivo le propusiera la persona
Embajador de España fué grande, enviando
nüs iclónea para que con el carácter de Emlos Príncipes de Cario-nan el
bajador extraordinario se transladase á la sus{ carrozas
. Amadeo su hijo, los demáso Prí11ci'
nnc1pe
P
Corte de Turín á fin de solicitar oficialmente
pes de la Real familia y los Caballeros de la
la mano de 1a indicada Princesa, y ajustar y
Orden de la Anunciatta, siendo el del acomfirmar las correspondientes Capitulaciones
pañamiento en esta forma :
matrimoniales.
Antes de la salida lleg6 el Conde &lt;le Alex
Publicado este tratado, se celebr6 en la vide guardias, el cual venía del Ejér~
Capitán
l la de :\Iadrid con luminarias durante cuacito,
y
en
nombre del Duque de Saboya, que
tro noches.
Dada contestación por el Consejo á la con- se hallaba en campaña, á cumplimentar á la
Reina de Espalia y entregarle el miignífico
sulta. hecha por S. ir., se nombró por Empresente ele un collar de perlas guarnecido de
bajador extraordinario cerca del Duque de
diamantes y esmeraldas.
Saboya, con fecha 4 del mismo mes de ~laAclemús de este regalo, recibi6 uno de su
yo, á Don Carlos Homodei y Pacheco, l\Iaraugusta
alJUela, ccnsistente en un retrato del
q ués de Castel-Rodrigo y de Almonacid y
Rey
Don
Felipe V, también con cerco de
Ucntil-hombre de Cámara de S. 1\1.
Partió de Madrid dicho Embajador, diri- brillantes, y en una a}quilla ó guarda.joyas
¡i:i~ndose á Milán y desde este punto á 'J'u- ele gran valor llena de ricas curiosidades v
otro del Embajador de España que era 'u;1
1 ín, en cuya Corte fué hospedado en el Palacio del Duque de Saboya, con el que tmtó cofrecillo en el cual se encerrab~n una choco&gt;' arregló las Capitulaciones matrimoniales latcr ~ ;,· dos tazas de oro con algunas piecid Rey de Espafia, que se firmaron el :2;-3 ch zm, de China, guarnecidas con filigrana del
.l ulio por la futura Reina :\faría Luisa de mismo metnl.
L:l.,; tie~tru; nupciales fueron suntnoi,;:1s· peH 1boya, el Duque Víctor Amadeo, ]a Duro no entramos á detallarlas, porque nu:stro
que~a Ana de Orleans, madre de la Reina,
.oujcto ha siclo ciará conocer c6mo se concertó
~11 abuela la Duquesa María Rrntista, y el
el matrimollio del primer vástago .de la ca$a
~larqués de Castel-Rodrigo. Y como testigos,
de lforb 11 en España, ya que nue8tl'O:,; lc'CtoManuel Filiberto y :\Iaría Catalina ele Este,
l'('S conocl'n la historia, desde sus preliminaPríncipes de Carignan; sµ~ hijos A madco,
res, del matri111onio del último vástarr,
rei0
~Iaría é Isabel de Saboya; el Príncipe Made
la
misma
car,;a,
Su
1\Iajestad
el
Rev
nante
nuel \'ele-Gardi, Gran Canciller de Baboya,
llon ,\lfom;o XIII.
•
nombrado Curador; el Príncipe &lt;le ~Iasserano; el iiarqnés de Este; Don Carlos 1JbimaDAMAS QUE ASISTIERON A LAS BODAS REALES.
1w, iiarquPS de Piaoelle; Don Carlos Filiberto de Este, y el Secretario de S. A. R,
~larqués de H:in TomáR.
Estas Capitulaciones fueron remitida:,; ú
H. ~l. Cat6lica, que las n.probó y firmó el K
lle Agosto.
Existiendo parentesco entre el Rey d0 Espaila y la Prince!3a su prometida, se pidió,
con anterioridad á la estipulaci6n ele las C:tpitulaciones, á Su S,llltidad el Papa Ck:mcnte XI la correspondiente Di·']&gt;fn.sr1, que f ué
concedida por Breve de 29 de ,Julio.
El 8 de 8epticmbre, el tlforqué:i de Castt'lllodrigo hizo su solemne entrada pública en
la dudad de Turín, siendo recibido (das tres
de la tarde por el ::\largués ele la Piedra, Caballero de la Orden de la .\nunciatta, .v e]
Conde Rubi, Introductor de Embajadores,
los que en una carroza de la pertenencia de Su
Alteza Real el Duque de Saboya le condujeLady W, Cecil, compatriota de la Reina.
!'on al Palacio que le estaba preparado para

�·EL

ULTIMO

INCENDIO

31512 EN

CHIHUAHUA.

Las bodegas de la estación del Central, después del incendio.
Fotografía "El Gran Lente." Chihuahua. Aldama, 1 ¡ 16,

CRISTIANIA
El noruego es cortés y fino, pero un poco
seco. Sus montañas han modelado su carácter rudo y franco. Es modesto y muy amante de la libertad. Yo he visto á este pueblo
en el momento más crítico de su historia, y
le he visto discreto, silencioso, dueño de sí
mismo, dispuesto á la guerra antes que ceder
en lo que él cree atentatorio á su autonomía.
He-hablado con personas de todas las clases sociales (admitiendo que en Noruega, el
país más democrático del mundo, haya clases sociales), y he advertido en todas ellas
una cultura poco común. En Noruega todo
el mundo habla inglés, y muchos el francés
y el alemán. Hablando unu con alguien, no
se puede saber qué puesto ocupa en la vida
social. El cochero, el comerciante, el mozo
de cuerda conocen á fondo la geografía de su
país, y á cada paso sacan de su obra para
ilustrar al forastero que les .pregunta sobre
algún lugar distante.
Es un pueblo muy hospitalario. Acoge al
extranjero con un calor y una franqueza que
asombran. Por lo que á mí se refiere, no tengo sino palabras de agradecimiento. Nunca
olvidaré la simpatía con que me invit6 Bjornson, el gran poeta noruego, á pasar unos
días en su casa de campo, en la intimidad
de su familia. ¡Qué sencillez qué bondad y
qué modestia de hombre! "Xo olvidaré tampoco la caliente acogida de la Prensa .... .... .
En estas notas rápidas é incoherentes, escritas entre dos trenes, no pretendo reflejar
mis impresiones; que son!mnchas y muy va·
rias; s6lo diré dos palabras de la mujer noruega. Por lo que toca á lo físico, suele ser
alta, de cabellos de oro 6 castaños, ojos muy
azules 6 garzos, de andar rápido y firme, su
hablar es dulce, musical y vibrante. Por lo
que toca á lo moral, su instrucci6n es libre
y vasta, habla dos 6 tres lenguas, viaja mu-

cho, y ~ola lee de todo, rn al teatro desde los
diez :1J1os y asiste á obras como Ln comedia
del amor, de Ibsen, que es una sátira tremenda contra el matrimonio. A la vez, es
ingenua, sin pizca de malicia. El -sport á
que se entn;ga durante el invierno, impide
que en ella la pasión despierte precozmente.
Se parece á la norte-americana, á quien imita
en muchas cosas. Es menos sofiadora que
la sueca y más personal é independiente.
Durante la representaci6n de ,llaría Stuart,
de Bjornson, en el Teatro Nacional, presencié el más deslumbrante espectáculo que
puede ofrecer la belleza femenina. Las butacas parecían un campo d~ oro y de nieve, salpicado ,ie campanillas azules. Las cabelleras
de oro brillaban sobre el mármol de los hombros entre ojos de pórfido.
En vano buscaba yo una mujer fea 6 escuálida, todas tenían una hermosura \leslumbrante. Aquellas mujeres, al parecer de
hielo, se enternecían, lloraban en las peripecias de la infortunada Reina de Escocia. Y
qué hondamente melanc6licas brillaban aquellas pupilas humedecidas por las lágrimas.
Eran como cielos andaluces con llm·ia.
Me despido de la risuefia capital noruega
con pena; siempre echaré de menos sus verdes cercanías bañadas de luz, sus colinas
suaves y ondulantes y sufio,·d tranquilo como un lago y grande como un mar.
Emuo BOBADILLA.

EN LA TARDE

Ya el sol se hundió tras la empinada cima
de los montes, pero aún sus últimos rayos
iluminan el espacio, fingiendo vivísimos incendios. Las nubes del ocaso, teñidas de grana 6 violeta, parecen el manto real del astro
desaparecido, manto que aún flota en el cielo cuando la majestad de su dueño ya es ida,
EL

Ul.,Tll\10

como s~bre la los~ de los sepulcros de los reyes se tiende la purpura bordada de oro que
ostenta esct1dos, lentas y coronas.
'
Y mientras las nubes palidecen y se deco.
]oran, suena el toque de Anyelus recordando á los hombres que la oración es el tributo
debido á una majestad cuyo manto real no
pierde jamás el brillo soberano &lt;le la púrpura.
LUis G-CTIERREZ YAL\'ERDE.

C~EPUSCULO
AL SEÑOR JUAN SA LAZAR.

¿Por qué cuando las horas
tranquilas van corriendo,
Por qué cuando el crepúsculo
comjenza á declinar,
Las almas que están tristes
y mudas padeciendo,'
En esa hora !:tublime
se suelen reanimar?
¿Por qué el color rojizo
del bello vespertino.
Enciende en los espíritus
misántropos de amor,
Admiración extática
abriéndoles camino,
A disipar sus nr.gros
momentos de dolor'?
¿Por qué Naturaleza
convida al contemplarle,
Para olvidar las penas
que encierra el coraz6n'?
Porque ella es la creadora,
porque á ella hay que admirarle,
Porque ella siro boliza
da voluntad de Dios."
MAXUEL R. MERCADO.
México, .Junio 25 de 1906.

INCENDIO EN CHIHl.'AHUA.

Aspecto de las bodegas del Fen·ocarri(Centi·al, cuando eran devoradas por el fuego.
Fotografía de Ignacio M, Chávez. Chihuahua,

•

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NuM. 28

NOSTALGIA.
Estudio~fotográfico del artista Emilio Lauge. -!?lateros, x.

�- 355 SobresaJieron una obertura de Wagner,
mae,tro8 c11n/11f'ei;; el Murmullo del Bos/JJB dela6pera Sigf,'ido, clel mismo composiqoe la Sinfonía r, de Beethoven, una de las
producci?1~es, ~egú.n los enten~idos,
4eese ilostre mus1co a quien, eon razon, el
IIIIJldo entero ha concedido la palma de la

:iié

Mal principio de mes.

se de vehículos automóviles; disposición que
va haciéndose muy necesaria.

Junio concluyó sin que en sus últimos días
se verificara acontecimiento de interés, si no Bodas.
es la celebración del día de San Pedro y San
Pablo, que pas6 con sus acostumbradas soHan sido las páginas Josa de la semana.
lemnes ceremonias religiosas.
¡Y qué difícil es asistir á una ceremonia
Una de las cosas profanas más notables de nupcial sin conmoverse religiosamente!
ese día, fueron los festejos efectuadus en la
El matrimonio cristiano tiene fases encanColoni._a de San Pedro de los Pinos, que mm- tadoras, que nada puede igualar.
ca deja pasar sin ellos el día de su santo paLa ley no podrá nunca dar al matrimonio
trono.
esa solemnidad que da la Iglesia. Esta forma
Y. así ha llegado Julio, mes que empieza su nu¡o que confirma la ofrenda del sacrifimal, porque en los pocos días que van de él cio piadoso y en el que pone el sello la bense han registrado ya varios suicidios, pues la dición del sacerdote; son testigos los ángeles
trágica manía sigue extendiéndose, y no po- del cielo y la ratifica el Padre celestial.
cos accidentes desgraciados, entre otros el
Bien se vé cuán propio es que en el acto.
automovilístico que ha &lt;lejado en gravísimo de los esponsales, al ofrecerse el uno al otro
estado al estimable joven Don Francisco de
Landa y Buch, perteneciente á una de las
más distinguidas familias de la sociedad de
México: á la que, como era natural, mucho
.
ha conmovido el triste suceso.
He aquí lo que ocurrió:
A eso del medio día del lunes caminaba
con cierta velocidad por la calle de Patoni el
joven Landa guiando un motociclo, cuando
en sentido cmitrario venía un automóvil dirigido por el chcwj/&lt;'1,,. Rfarral; sin que hasta
ahora haya quedado. explicada satisfactoriamente la causa de lo que sucedió. el caso fué
que ambos.vehículos chocaron, quedando el
guía del motociclo bajo las ruedas del nlllo.
Cuando se acercaron algunas personas para auxiliar al lastimado, éste había perdido
el sentido, presentaba una gran herida en el
cráneo, por donde, así como por 1as narices,
manaba sangre en abundancia, y además se
veía que en todo el cuerpo había recibido
dafios 'de consideración.
Inmediatamente se Je llevó á una botica
de la misma calle, don.de fué examinado; peSR. LIC. DON EMILIÓ PIMENTEL.
ro, como el estado que guardaba Francisco
Reelecto Gobernador del Estado de Oaxaca.
era gravísimo, se le transladó con grandes
cuidados á la casa del seflor Don Ramón Alcázar, situada cerca del lugar del accidente, para siempre amor y fidelidad, al corn;tituiry de allí, á su domicilio de la calle de Li- se en vínculo indisoluble, presida en momento tan sublime y decisivo algo más que
verpool.
Los facultativos que desde luego se encar- el mutuo consentimiento y las fórmulas de
garon de su curación, han manifestado pocas un mero contrato; y en esta parte, á la Iglesia
esperanzas· de salvarlo, lo cual hace suponer cat61ica pertenece el gran bien de disponer á
la triste situación en que se hallan sus afligi- los contrayentes á solicitar los auxilios de la
dos p¡i.dres y demás miembros de la familia. Divinidad para hacer después de la felicidad
De las averiguaciones practicadas hasta y ventura de su unión ele alma y cuerpo duhoy, aparcJce como causante del accidente la rante la vida, que aprovechen las gracias que
le son tan necesarias, y que dipensa el Samisma víctima.
cramento
recibido.
El joven Francisco Landa y un primo
Es
necesario
siempre que el soplo de Dios
suyo, tenían dos motociclos .que usaban muy
á menudo. Ultimamente, según hemos sa- agite los azahares del cabello. Decía hace
bido, se le rompió al del primero uno de los tiempo un escritor: no puede ser el hogar
dos frenos que sirven para detenerlos y pa- bueno, si no ha tenido el templo por vestísado poco tiempo el otro. Su primo y al- bulo. Y es verdad.
gunas otras personas hicieron ver á Francis- · No se destierre á Dios del matrimonio. ya
co el peligro que corría al usar así su máqui- que fué El quien lo instituyó en un princina pero él contestaba siempre que no había pio, y de conformidad con su sabiduría, no
qu~ temer pues tenía conciencia de dominar lo abandonó al capricho de la casualidad
su vehículo, y además creía que, dado el ca- después de la creación del hombre ·á su imaso, le podría detener con los pies, lo cual, á gen y semejanza. No ignorando que el amor
pesar de haberlo logrado otras veces, no pu- es lo verdadero de la vida que hierve en las
do hacer desgraciadamente al encontrarse entrañas de la humanidad; nó ignorando que
éste dP-bía ó conducir el mundo á un apogeo
con el automóvil que le arrolló.
Lo sucedido parece que dará motivo á las ó arrastrarlo rápidamente al sensualismo; veautoridades para reglamentar la velocidad ló sobre su obra y unió con sus pro1&gt;ias macon que deben caminar en la ciudad toda cla- nos al hombre y á la mujer que había crea-

-

..

..

do ; y procedió á ello con una solemnidad de
que la Biblia nos da idea.
Por todo eso es que nada hay como la
alianza de dos esposos cristianos unidos en
una misma esperanza, en un mismo deseo
en una misma regla de conducta y en un~
misma dependencia.
Don Severo Catalina decía: Casarse es dar
la mitad de su alma y tomar otra mitad; si
ambas mitades se adaptan exactamente, he
ahí el Paraíso.

~te él estréllase el escritor de más porllll(JSll imaginación, así como se declara
yeacldo cuando hay que pintar uno de esos
táculos en que la naturaleza ostenta sus
::; para ello necesi.tar~a tintas ?e color~s,
espresiones en· que s1qmera pudiese copiar
dllvaguísimas mezclas ?e. las luce;&lt;; que se
fulMlen, retratar esos pa1saJes que a lo lejos
ae,íuman entre flores y rayos de sol; para
deberla tener el don de aprisionar en
;JUSliD~ la armonía, de hacer que cada una

*"ª

de sus palabras cantara y se desprendiera del
p~pel en fugaces melodías, y en sonoras y en
vibrantes notas que reprodujeran en pequeño
la grandeza de lo descrito.
Wagner y Beethoven siempre tendrán seres que los busquen, que les pidan sus ricos
legados para disfrutar de ellos.
Innecesario es hablar aquí de otros puntos
referentes á esas audiciones· todos han sido
tratados á su tiempo y no n~cesitamos, por lo
~1;to, renovar aquí. el merecido elogio que se
d10 en nuestro d1ano á todos los artistas que
en l?s conciertos han tomado parte.
Solo ~ay que lamentar que el director de
los conciertos, el Maestro Meneses no se haya ª?ordado para nada de los co:iipositores
mexicanos.
Agustín Agüeros.

*
*
*
Estas reflexiones me hacía el miércoles en

la iglesia de Jesús María, mientras el sacerdote bendecía á la Srita. Concepción de la
Fuente y á Rafael Rodríguez, que unidos estaban ya por su puro y mutuo amor.
Los cirios chispeaban alegremente y la orquesta poblaba de tiernas melodías las grandes bovedas, en tanto que los contrayentes
radiaban felicidad envidiable.

***
Días después1 una nueva ceremonia nupcial vino á constituir brillante nota: En la
capilla de Santa Teresa, se unieron en matrimonio, el viernes, la Srita. Asunción Solares y el Lic. Manuel Septién y Co~fo.
La ceremonia fué, como son todas las semejantes, conmovedora. Cuando los novios, con
recogimientp religioso, oraban, arrodillados
en sus reclinatorios afelpados, parecíame
como que Dios formaba un sagrario de alas
de ángel á .aquellos dos espíritus que se confundían en uno solo, á aquellos dos corazones que se elevaban á El por amor.
Y después, en la Sacristía, fuimos todos
los invitados á desear felici&lt;lades á loR nuevos desposados, como lo habíamos hecho
con Conchita y Rafael. ..... ¡Qué locura!. ....
¿Quién desea estrellas para el cielo, ni flores
para el campo?
Los conciertos Meneses.

Los dos últimos conciertos del Arbeu, uno
la tarde ·del domingo y otro la noche de anteayer, superaron con mucho el éxito artístico
que habían proporcionado las anteriores au·
diciones, al magnífico-que no otro título
merece-cuerpo de prófesores y cantantes
qué dirige Don Carlos Meneses.
El que estu escribe, es profano en el~,
pero adorador entusiasta de la buena m~s1·
ea; escápanselc muchas de sus bellezas, p1er·
de muchos de sus detalles, pero lo ·que per·
cibe, lo que &lt;1ueda es bastante para darle esa ·
misteriosa sensación de lo sublime.
No me corresponde hacer crónica de esos
conciertos; cumplió esa misión persona designada especialmente para el caso, per? como deben registrarse aquí las impres10nes
de los sucesos de la semana, hay que tr~ns·
cribir la recibida en el ánimo del cromsta
con la asistencia á esas audiciones, impre·
sión qué, como una última y tenue vibra?i6n,
llega al oído despertando en la memoria .el
espectáculo presenciado.
El programa se compuso como ~i~mpre de
piezas escogidísimas, de compos1c10nes de
esas que es preciso no perder nota,.Pues cada
una trae consigo un encanto, y umdas todas
producen uno de esos conjuntos que en vano
se querrían describir.

reelección significa que no quedará trunca la
obra emprendida, que promete beneficios mayores que los ya hechos; que no quedará esbozado el programa que, sin duda alguna
desarrollará en buena hora; las decantadas l
quezas regionales, hasta poco ha en poten- ,
cial, é intangi~les para todos. ' .
El seüor Licenciado Pimentel, al responder
á los manifestantes, se limitó á ofrecer sencillamente que cumpliría con su deber.
Esta es una gran promesa, harto espinosa
de mantener y que á fuerza de ser falseada
ha llegado á ser trivial y sin valor; pero que
en los labios de quien ha probado ser generoso pagador en materia de ofrecimientos
tiene un valor euepcional, esto es el qu~
siempre debería tener.
'
Porque lo verdaderamente notable de este
acontecimiento y lo que lo aparta y distingue
de ~odos los de su género, qu~ año por año
registra la prensa, es que las manifestaciones
de regocijo por la reelección del señor Pimentel y las demostraciones de afecto hacia él
no se dirigen al gobernante futuro que aú~
es .una incógnita administrativa, so~ial y palít1ca; tampoco las inspira el interés personaNUESTROS LITERATOS

"Cuauhtemoc," de Don Tomás Domlnguez lllanes.

la preciso que alguien despertara &lt;le su
Wundo sueño á l~s dormi~os y los ~icif)se
'8&amp;lar á nuestra vista, ataviados genttlmen:Jecon las galas de la poesía. Preciso era que
;tlgono, pi.aosamente, mostrase en forma ac'ble, las supremas altiveces de aquella rade bronce, cuya más alta representación
88!l en Cuauhtemoc. Si todos los pueeirilizados de la tierra han transladado
podes figuras á la escena, ¿por qué nosmás necesitados que ellqs &lt;le acudirá
~ luego se verá por c¡ué Jo denomiasi-110 lo habíamos hecho? ¿Nos faltaban
ello,...poetas ó héroes? Ni una ni otra
; sobraba indiferencia. Pero no indife. haci~ el pasado, sino hacia el presen'i. i.-08 artistas, cultores de la belleza tieobligación ile educar, aceptada esta paen su término más amplio. Nuestros
. nuestros músicos aman núestra vieja
mas su amor -que no es estéril
~mente porque no puede haber amor
111 • -se apaga. en ellos mismos, no lo
en, no lo avivan y por lo tanto no tie~dores que calienten y que iluminen.
.verdad es, que mucha falta hace una
i6n intensa en las obscuridades de
tierebros de las nueve décimas partes de
compatriota&lt;;. Recurso no ha mu' llamé al hecho de llevar ¡l tablado á
seres ,Y .ciertas cosas, y recurso es. In.a_ le Yfac1l como es el teatro nada tieuaextra·~o que sea en cierto modo
' ya una
. rle mtrmcados p~ic?logismos, ó ya se
rta en un buen domme que enseüe pay sugestivamente, aunque sea á bro-

LA REELECCION
DEL

Gobernador de Oaxaca

---

Grandea man1'festaciones
.
..
de regoc1Jo.

d6nEl teJ&amp;....f
~111 o ha dado cuenta de la reelec~0~nánime, del señor Licenciado
lllricuand ente}, para el período que termidel Grito dO se celebre el primer Centenario
Alienas e Dolores.
se extendió la noticia en la capital

chazos, la primera cartilla tle lectura. Si todo. el mundo supiese hi::;toria, yo sería el
pnr.uero en protestar y condenar las osadías
de las resurrecciones de los grandes hechos.
¿Será osado el señor Domínouez Illanes al
«teatralizar" la figura de Cua~htemoc? Evidentemente que osado foé, pero con éxito.
Tomó el asunto con carifio y supo con su talen~~ bordar en sonoros versos, una epopeya.
Evitó el escollo de presentarnos un Cuauhtemoe casero, escollo muy difícil de sortear
pues entre las bambalinas, limitados en es~
trecho espaci~, con luces eléctricas, con pinturas y cerqmta de nosotros-la distancia
agranda-los héroes se achican y se vuelven
de confianza tanta, que casi los recibimos en
bata y les damos palmaditas en la espalda.
¿Que la obra tiene efectismos? Pues es natural. Estos no son si.no h~jos del mismo asunto, efectista ya en sí. El autor escogió una
figura de a.lto relieve en 6.\.1 expresión más
hiriente, que es la del color. Hidalgo en escena no hubiera resultado como el Cuauhtemoc. El uno viste traje negro y el otro ostenta chillante policromía en telas y plumas·
uno es altivo y fiero, el otro es un filósofo'.
Para impresionar, el primero no tiene más
que sus canas y su testa pensadora, el segundo agita su melena hirsuta é irgue su cobrizo cuerpo. Hidalgo no habla: predica, diserta. Tampoco Cuauhtemoc habla: apostrofa y ruge: Ambos. son d~erentes y son iguales. Les iguala la mmens1dad de sus ideales.
RA1IÓ~ RIVEROLL.

de ese Estado, el contento general estalló en
una manifestación tanto más imponente y
significativa, cuanto que fué improvisada y
tuvo el alto valor de los movimientos sinceros y espontáneos del alma popular.
La Eociedad entera de Oaxaca, pobres y ri. cos, intelectuales y analfabetas, propietarios
industriales, capitalistas, etc., etc., en demo~
crática unión con obreros, empleados y menestrales, allá fueron todos, más que á felicitar al señor Pimentel, á felicitarse por el ase·
guramiento de la situación actual y por la segura realización del porvenir halagüeño que
al .fin se entrevé para el Estado, porque la

DON TOMAS DOMINGUEZ ILLANES,

Autor del drama histórico "Cuaubtemoc," estrenado la pasada semana
con rran éxito, por la compañia F4bregas,Cardooa.

lísimo, el temor de lo que se pueda perder
con el cambio de gobierno ó la esperanza de
l?s favores qu__e este cambio pueda traer consigo.
Todo lo contrario: en esta vez se ha celebrado l~ afirmación de una política conocida y ~stimada en mucho, por la amplitud de
sus muas, lo certero de sus cálculos y lo fe.
cundo de sus resultados.
Las ~mbiciones particulares de un grupo
d~ buro?ratas no so~ capaces de producir mamfestac10nes como esta; se necesita que el interés colectivo de todo un pueblo entre en
acción para producirlas.

La electricidad alimenta el sistema nervioso.
El uso ~P. la electricidad para los que llevan una vida sedentaria, es el ejercicio físico
más cómodo y necesario.
Cuando te fatigues, no te desabrigues.
Los hijos pagan desórdenes de los padres.
Las enfermedades crónicas necesitan un
'
tratamiento crónico.
Poca medicina y mucha higiene son los
secretos de una vida larga y dichos~.
Donde no entran la luz ni el aire entra el
médico seguido.
'

�- 357 -

- 356PLANA DE ARTE

A:'~E&lt;'TO
.\L :-.\l.lR Fl. fl:F. \ ltEG[P

~rrnA nr:

n.: L.\ r~T \ i'l.-1\ PE \".\Ll ..\llt ll.11).

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1.0,- Ax 1,r.:11-:,.:

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,Í. L.\ J.U:(:.1r,.\ DI:!. Tlif::&gt; 1:r;-1;r11.

EL SU EÑO

EN LA ALTURA

DE

F RAY A NGELIC O .

-¡Oh! sublime panorama!
- ¿No ves que abajo te aclama
Y ensalza la muchedumbre? .

--¡C'uán áspero es el camino!
- Sube, sube, que la tarde
Va á morir.
- El torbellino
Me agobia.
- Y si es tu destino
Luchar ...... ¿qué intentas? ¡ Cobarde!

-Sí, y arriba el trueno estalla
Y el águila me contempla ......
¡Dios está aquí!
-Calla, calla
Y en el infinito templa
Tu sed.
- ¡Oh lucha! ¡Oh batalla!

El vértigo se apodera
Del coraz6n.
-Sube, sube!
- Ten piedad ...... espera ... ... espera ..... .
¡Valor!
-En la obscura esfera
El rayo rompe la nube.
-Sube, sube!
-Es imposible!. .....
-Mira que la noche avanza!
-Puede ser ; pero la horrible
Tempestad .... .... .

- Eternizar tu memoria
En el mundo fué convenio
Que con Dios hice.
¡Victoria!
- Mas tú ... ... ¿quién eres?
-¡La Gloria!
-¿Y yo'? ........ .
- ¿No atinas? ¡El Genio!
.JuL!O FLOREZ.

-¡Ten confianza
Que vas á ver lo invisible!
-Pero por qué, tentadora
Visi6n, eterna, me impulsas
En este abismo?
-Ya es hora!. .. .. .
J unta las manos convulsas
Que está brillando la aurora!
-¡Oh sí! Ya su luz derrama
El sol.
- Estás en la cumbre!

A LEONOR
(EN SU ALBtJM)

Pues 9uieres en versos, leuguaje de flores,
que escnba en tu álbum cantando á una flor
6 sea á tí misma, si faltan colores
'
y luz á mi pluma, perdona Leonor.
Ha dicho un poeta, no sé cual sería
y si él ~o lo dijo, soy yo, y es igual, '
que á mñas y á flores cantar debería
tan s6lo quien pulse laúd de cristal.

Y al fin, geniecillos del cielo hechi
cual son en la tierra la niña y la ttor,
en tanto que existan melifluos jilgueros,
no faltan ni buscan más dülee cantor.
Escaso el idioma, la musa indiscreta,
cobarde el acento: ¿qué tono ensayar?
¿,qué voz y qué notas? .. . Lo ha dicho el poeta:
¡A niñas 6 flores no debo cantar!

i' 'lt 1,1

l.,,

\ 1 1• ,'I: , ll ¡"\\'GC\S.

Y 1 1 ' .

.1 . l.\ 1 1, l \ • . f ,.: 1 . \ ! 1 l

.\ l..\, .\l J• •1:11&gt; 11•1-'" l&gt;LI, ! ,.:\•!\ 11,.

No debo, y no canto; que hacerlo, &amp;elÍ&amp;,
cantando á la niñ~, cantar á la flor.
Recoge ya el álbum, Leonor, ¡algún día
vendrá quien sin li¡a te cante mejor!

FEMINA
¿,Qué culpa tuve, si con ser tu amante,
fuí, cruel amor mío,
Si la noche era obscura, intenso el frío,
Y vino el sueño y me venci6 al instante?. ·
Si culpa tuve, vuelve á mí el semblantei
No indiferente, no con ceño impío
De mí lo apartes; tu perd6n ansío,
Torna por mí, te seguiré anhelante.
Ve la inquietud con que te espero y llamO·
Soy débil, soy mujer, no me acongojes
Dímelo y presto volaré al reclamo.... ··
Mas de tu coraz6n no, no me arrojes,
Que con toda mi alma vo te amo
Y me duele en el alma.que te enojes.
A la cita no

ENRic¡u(FERN ANDEZ~GRANAD&lt;i

u H1 \

Ecos del matrimonio del R ey de E spañ a.

�- 358-

E N EL T IVOLI DEL E L ISEO.-El señor Presidente de l a República, los señor es Ministros de Estado, el señor Embajador
A mericano y u n g r u p o de distingui das damas, presenciando los "saltos" desde l a Tlrbuna d e h onor.

dicionales del protectorado francés, la coronaci6n de Sisowatb, con la imposici6n de las
insignias del poder y la investidura de sobeEL REY DE CAMBODJA rano hechas á nombre de Francia por el Gobernador General de Indo-China, .M. Beau.
Esta ceremonia fué hecha con toda la pomSu coronación.-Viaje á Francia.
pa oficial asiática; pero, no obstante, no lleg6
Ultimamente, á principios del pasado mes á igualar en esplendor á la gran procesión
de Junio, estuvo en Francia el Rey de Cam- pintoresca y fantástica que se organizó para
bodja, Sisowatb. Unos días antes de embar- el día siguiente. A través de una gran cantidad de sus respetuosos súbditos, Sisowath
recorri6 la ciudad, escoltado por príncipes,
ministros, mandarines, etc., y ha cien do uso:
primero, de una litera que se lleva á hombros y que sólo usan en Asia las personas de
alta esfera; después en un carro semejante ít
los que en )léxico Hamamos alegóricos, y por
último, en un soberbio elefante ricamente
enjaezado, montando el cual hizo su entrada
en Palacio.
:~· •
A C TUA L I D A D ES E X TRA NJER AS

pasar revista en el Nuevo Peterhoff á dai
gimientos que volvían de Extremo Ori
y el Emperador Nicolás resolvió llevar
sigo ásu hijito, quien asisti6 á toda la re ·
En nuestro grabado se ve al Czarevilcli

Educación imperial.-EI Czarevitch pasa
-su primera revista.
LAS PIESTAS_DE LA COLONIA AMERICANA,-La tribuna de honor.

carse en Saig6n con direcci6n á Europa, viaje que emprendi6 el 10 de Mayo, se celebraron en Pnom-Penh, la capital de su reino,
solemnes ceremonias con motivo de su exaltaci6n al trono.
El 27 de Abril tuvo lugar, en la sala del
Trono de su Palacio, y conforme á los ritos
religiosos del culto budista y á. las reglas tra-

El Gran Duque Alejandro Nicolaevitch,
presunto heredero de la corona de los czares,
cuenta en la actualidad s6lo dos años dos
meses de nacido, y no obstante su corta edad,
obsérvanse ya ciertas fórmulas en la educaci6n imperial de ese nifiito, á quien sabe Dios
qué porvenir le espera, pues su mañana como Soberano no está bien asegurado.
El 29 de Mayo último, el Czar tenía que

una victoria entre los Emperadores ro-.
cuyo paso saludaban los oficiales dem'8
graduación, se inclinaban muchas &lt;1
venerables y las más humildes se deseu.
el Czarevitch ha pasado, pues, su P
revista.

�- 36o ECOS DEL MATRIMONIO DEL REY DE ESPANA.

La Reina sale de su alojamiento para tomar la carma que la condujo al Templo de San Jerónimo.

NIDOS Y SUEÑOS
Hube de esperar á que la alegre bandada
de avecillas se dispersara, sorprendida por
el ruido de la piedra, y el ramaje de árbol
permaneciera. inm6vil, pues temblaba todavía, agitado por violentos aleteos y derramando una lluvia de hojas blancas sobre la
linfa del arroyo.
Entonces, tan ágilmente como pude, é
hincando mis dedos á manera de garras en
la dura corteza, trepé por el tronco basta llegar á la copa, y, de rama en rama, llegué
al lugar anhelado, en torno del cual mis sueños batirían las alas, cantando también como el cortejo fugitivo.

·de los polluelos, que descansaban sus cabecitas implumes. en la orilla rlel nido y me
miraban de hito en hito, con sus ojos pequeños y fulgurantes, como cuPntas de chaquira.
Y hablaron así:
- ¿Cómo te atreviste á profanar-me decía
el árbol estremeciendo sus ramas, para que
las hojas agitadas diesen el sonido á su vozel más umbroso y elevado sitio de mi copa,
á donde guardo el más amado de mis nidos?
¿No sabes que la ~elicia de los árboles en
Primavera es llamará las aves, incitándolas
con nuestro follaje tupido y reluciente, para
que vengan á abrigarse con nosotros y con. vertirno~, con sus alegres "fermatas, " en
armoniosos instrumentos del gran concierto
de los bosques? Mira,-murmuró elálamo en

ECOS DEL

MATRIMONIO

DEL

REY

tono de consejo-el sol está prbximo á esconderse; el cielo·se ha manchauo por Ocaso con
tintes rojizos, y por Oriente despliega su bandera de azul profundo con heráldicas de plata; el aura de la noche desató ya las alas húmedas, y corno va hasta el confín lejano para despertar á los silfos, cierra, de paso los
cálices de ias flores. ¿No has oído los &lt;iltimos preludios del concierto? ...... ¿no escuchas que estos son los postreros compases del
c.apricho brillante de la selva? Déjame tranquilo; quiero descansar arrullado por esas notas débiles y murientes; desciende hasta la
nrena del suelo, y verás cómo las aves que
ahora giran en torno mío, cantando impaciente~ y ,sor~rendi~as poi: tu presoncia, penetraran a m1 ramaJe, rápidas, como un collar desgranado sobre una copa.
¡.Anda! El Invierno está próximo á su primer aliento, voy á dejar mi manto de racimos pomposos, y en este tiempo pasaré las
noches oyendo sólo á las aguas del arroyo
que en estos días ¡,e quejan mucho: ¡qué frío!
¡qué frío!. .... ¡Anda! Tú estás al fin de la juventud, conw yo al fin de la Primavera¡
abrigas ilusiones, como yo aves, y como me
espera el viento adormecido para que le hable en el idioma de mis pájaros, te espera la
pensativa muchacha, recli.nada en el alféizar
de la ventana, para que le digas cosas vagas,
tristes, extrañas y dulces.
Obscurecía, y el árbol me dijo quedo:
-Joven romántico: vete, parte¡ ¿áquéves
tanto un nido? ¿en qué pi.enEas? Te aguarda
la calle silenciosa: el hueco sombrío de la tapia; el marco luminoso del abierto balc6n; ~
forma diáfana-blanca en la luz, como la vi·
si6n del poeta¡-la estrofa pensada. enlama-

.... . . .. __.,..-'

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IJl!I \'l;Tl: !&lt;11 Tl:r 'i ' :I •, : •,

DE ESPANA.

l..\~ Al'T•;l! tn.\ lll·'.~ \' H

l'l'l;I.J('(l

!••)!! \'ITO!tL\,

Otro de les regios salones del mismo Palacio.

Sala del Trono del R.eal Palacln de Madrid,

Allí estaba el nido; los rayos del sol resbalaban de hoja en hoja y penetraban hasta él;
chispeaban en los bordes las pajillas, semejando una maraña de hilos de oro suspendida del ramaje y acariciada por el fresco aire
de la tarde.
·
¡Un nido! ¿Quién no se detiene á pensar,
siquiera unos instantes, ante ese hogar agreste, desde donde las aves ¡,aludan á la aurora
y á donde vuelven á recogerse y pían tristemente, cuando el cielo se obscurece y las
misteriosas manos de los ángeles comieuzan
á encender las estrellas?
Yo, pobre muchacho, lleno ele alegres fantasías y de tristes ensueños, corté los lazos
de la realidad, á que mi imaginación estaba
sujeta, y comencé á elevarme, pono á poco,
hacia el mundo de lo maravilloso.
Y el espíritu de Andersen, conocedor de
los rumores de la Naturaleza, sopló á mi
oído, como avezado intérprete, las quejas del
álamo incitado á hablar por el viento, la
eterna charla del arroyo, los gritos de los pá·
juros que ¡,asaban, y el infantil tartamudeo

ECOS DEL ULTIMO ATENTADO ANARQUISTA,

jestad de la noche¡ los besos mudos enviados
en la punta de los dedos.
-¡Ah!-murmuraba mientras yo descen~ía
-me complacen tus nostaJgias, tus confusiones y tus melancolías¡ antes que vuel\'ii In
nieve, torna á ver mi ni.do. ¿Ycrdad que es
muy hermoso abrigar alas?
.
Cuando hube tocado el suelo, me encam1·
né á lo largo de la margen del arroyo, cuyas
aguas arrastraban ya algunas estrellas.
.
Y los tropeles de ondas inquietas, en~abr1·
tados aquí y allá, no cesaban de rep~tmne:
-Corre vuela· como nosotras, npr1sa; la
ventana s~ ha abierto, el ángel ha aparecid_o,
y el cielo azul, sereno, transparente, ~e d1s·
pone Íl recoger vuestros juramentos.

- - - ---·- - ---;--

DON JOSE NAKENS, periodista madrlleiío que ocultó en la redac:clóq
de su periódico, 0 EI Motln," 7 favoreció ca su lu1a i Morrals.

-En la comedia de la vida, el apunt.ador
es el amor propio.
-Es preferible mal gastar el dinero y no
el tiempo ; el dinero puede recuperarse, el
tiempo no.

•
ECOS DBL MATR.IMONIO DEL REY DE ESPAÑA

�•

.,
EL REY DE CAMBODJA EN MARSELLA.- S M. pasea por las calles de la ciudad.

Siempre la Providencia.

-Cierto que en las grandea poblaciones te
nemos que luC"har con la perversidad de cos
tumbres¡ pero son n ás graneles los esfuerzoque hacemos en los pueblos para vencer la
ignorancia, que lleva aparejada la superstici6n
y el fanatismo.
1

Acompañando á una familia, en cuya cm,a
desempeñaba yo el destino de secretario, llegué de Madrid á una aldea de Asturias. Iban
á tomar bafi.os de mar, y tenían alquilada
una casa crrca de él. La dificultad de hacer
conocimiento con aquella gente, en su ma·
yoría pescadores, y la mucha distancia de la
poblaci6n, hicieron que á los pocos días me
aburriera soberanamente. Nunca como entonces eché de menos la compañía de una
buena amistad.
Mi única distracci6n, aparte de mis ocupaciones, era contemplar el hermoso paisaje
que de ,d e la Yentana de mi cuarto se descubría, 6 sentarme sobre alguna empinada y alta roca donde viera las olas estrellarse bajo
mis pies. En esta posici6n un anochecer me
qu•edé dormido, y si una persona caritativa,
advirtiendo mi temeridad, no me despertara,
hubiéralo hecho en las profundas y amargas
aguas de aquel abismo. Quien-tan gran favor me hizo era el cura ele] lugar, hombre en
aquel entonces como de treinta y seis años,
pequeño de cuerpo, moreno y enjuto de ros·
tro, de ojos negros, chiquitos, vivarachos, y
de boca grande sobre hermosa dentadma. _No
carecía de ilustraci6n, y sabía llevar con cierto aire majes.tuoso su vieja y limpia, ropa tt~lar. Después de manifestarle cuán reconocido le quedaba, me dijo:
-So \' yo el que agradezco á Dios se haya
acordado de mí para librar á usted de una
muerte seg_ura.
-Médicos del alma son los sacerdotes, mas
ahora ha sido usted también conmigo médico de1 cuerpo.
-Es verdP.d · esa es nuE!stra misión augusta, y, desgraci~damente, no reconocida por
todos.
-A los sencillos habitantes de esta pequeiía aldea no será á usted tan difícil encarrilarlos por el camino de la verdad.

-Difícil ha de ser á ustedes curar ~
1
enferm.edades del alma.
-Tanto como al médico evitar la enfe
dad reinante de las viru_elas por la higie:
estas gentes, y que ha sido motivo deqne
conozca á usted.
yo
-¿C6mo? ¿'Cn mal ha llegado á sercaUSa
de un bien'?
-Hijo mío-repuso el sacerdote -obra
ele Dios es la naturaleza y todo cuanto' exi~te
:Xo verá usted, entre las infinitas variedad~
que ella encierra, el trazo de una·recta· d~
mismo modo quiere su voluntad sobe~na
guiar {1 la humanidad por medio de evolucio,
nes que, semejantes á las olas de ese grandio,
so océano, subiendo unas veces y bajando
otras, 6 van á romperse en las duras deshaciéndose en copos de blanca ·espuma 6
ya en suaves ondulaciones van decrecien'do
lánguidamente hasta besar las arenas de la
playa. 'Cn fin, como usted bien sabe tiene
ese movimiento, tan elemental, que i cuaJ.
quiera se le alcanza; un fin tienen también
el nacer y el morir, la alegría y el dolor la
riqueza y la miseria, el batallar y el ll08i~·
y en este incesante movimiento, ¿quién q~
sepa elevar su alma con los vuelos de la imaginaci6n, quién se atreve á la horrible blasfemia de pensar d6nde está el mal de tckloesto ni señalar d6nde es el bien? La vida es la
lucha, la inercia e3 la muerte; el que más y
mejor luche está más cerca del cielo, sientt
más cerca de sí á Dios. Ahora diré á UBtlil
el motivo de haberle encontrado en est.e sitio
que no frecuento. Salía yo de paseo á las
cuatro de esta tarde, cuando me dieron avis,
de que en un caserío lejano, una enferma necesitaba los auxilios espirituales; fuí ácumplir
mi debflr1 y al regresar á la igleEia me pareci6 más conveniente venir aquí, por estar
cerca mi casa y pr6xima la horade reoo. germe.
-¿Luego esa enferma padece la viruela?
-Sí, señor; escuche usted: Hace 111IOI
días una pobre niña pedía limosna de á
en c~sa para comprar la medicina queelimdico recet6 á su anciano padre: llegó á U1111
y la dueña de ella, viuda con dos hijas, maa-

Tres miembros

del sirvlclo real llevaodo la escupidera, la copa del
vioo y la espad1 de f, M. Slsowath.

,ló ú é.,tas le Ikvasen algún socorr,). L'l mayor fué, y ei-Ü Lmenn; la otm no obecleci6, y
está agonizando.
-¿Es muy joven?
-Apenas conlar(t diedoch:l aiios. Unos
cinco hace que mmió su padre, dejando á las
tres una regular fortuna ganada en América
á fuerza de trabajo y privaciones. Era estimada de las gentes por su angelical carácter.
Los sacerdotes entendemos la belleza espiritual más que la sensorial; con todo, diré á
usted que se sentía cierta complacencia admirando la singular belleza de la chica.
Acompañé al cura á su casa, y discurriendo en lo que me había dicho, yo me fuí á la
mía.
El día siguiente fué espléndido de luz, rico
de color, y aquellos lindos paisajes se adornaron con sus mejores galas. Caía la tarde.
Los últimos rayos del sol iluminaron tibiamente la superficie de las aguas, y una ligera
brisa, suave como un suspiro amoroso, las
.ondulaba.
Por estrecho senJero que, entre maizales,
conducía rectamente al camposanto, ví aparecer dos hileras de· diminutas luces, que
poco á poco se fueron agrandando hasta que
pude distinguir delante de. ellas un ataúd,
conducido en hombros de cuatro mozos, y
pendiente de él cuatro cintas blancas llerndas
por otras tnntas mozas. Las campanas de la
iglesia, lentamente, anunciaron el fin de una
viiia. El sacerdote, dichas las últimas preces,
vino á saludarme, y señalando con el dedo
índice de la 111ano derecha las alturas, me
dijo:
-Cn alma que subi6 al cielo y que fué
causante de que usted continúe en la tierra.
¡Recemos por ella un Padre nuestro!

FABULAS EN PROSA
EL CUERPO Y LA i'JOMRHA

El cuerpo estaba muy disgustado de la
compañía de la sombra. Caminaba hacia el
Eol, y la sombra le seguía¡ vol vía la espalda
al sol cuando andaba, y la soro bra iba delanV. Se paraba y la sombra también se detenía.
ten día no pudo más, y dijo á la sombra con
tono descortés:

-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-No puedo dejarte: tengo obligaci6n de
ir contigo á donde vayas.
-Me retiraré de tí.
-No lo conseguirás: soy tu compañera de
cadena en este mundo.
-Saldré al sol cuando éste caiga sobre mí
verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
- Pasaré siempre en el crepúsculo.
-Y te seguiré disimuladamente rn la pe·
II uni bra.
-Cerraré de noche mis puertas y mi ventana y no encenderé luz en mi alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te
estrecharé tan íntimamente, quP. no habrá
un solo punto de tus formas libre ele mi
abrazo.
-Me matarr.
-Y me acostaré al lado ele tu cadá\'cr, ";,'
si te entierran te envokeré en el scpu lcro, y
cuando exhumen tus restos me dividiré en
tantas partes como ellos; y rorlaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos despojos mientras existan sobre la tierra.
-¿ Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al mundo
de la luz: tú eres esclavo de la sombra.
LA FALSA DELICADEZA.

-¡Sucio! ¿No ves que me estás manchando y me pones perdida?-dijo al rosal la calle enarenada de un jardín.
-¿No te pisan las gentes y no te quejas?
-respondi6 el rosal.-Singular delicadeza la
tuya. Sufres con calma que te manchen con
la suela del calzado, y te ofende que caigan
sobre tí hojas de rosa delicadas y aromáticas.
EL CEREZO.

Cuando Pedro era un chiquillo, le dijo su
abuelo:
-Hoy, que es tu santo, planta un árbol en
la huerta y cuando
seas mayor, te dará
fruto y sombra y será una propiedad.
Perico, que era un
chico obediente,
plant6 un cerezo y
le regaba y cuidaba
con esmero, p e r o
era un desgraciado.
-¿Se sec6 el árbol?
-Al contrario,
prosper6 como nin·
guno ¡ y di6 cerezas
tan ricas q u e e 1
padre del muchacho hizo con ellas El Rey en lo alto de la escalera de
Notre Dame de ta Oarde.
un rega1oal a1caId e:
al año siguiente, Perico no las pudo prob:1r
porque cay6 de soldado: cuando volvi6 á su
pueblo, después d~ roda: por el mundo muchos años era casi un VIeJO, y nunca pudo
evitar qu~ los muchachos se le comieran la
fruta antes de estar madura.
Quiso un año defenderla, y los mozos del
lugar le dieron tal paliza, que quecro baldado para siempre: los mozos que le baldaron,
todos lle,·aban varas del cerezo que plantó.
EL A \'ISl'ERO Y LA COUIE~ A.

EL REV DE CAMBODJA EN MA~SELLA.

EL REY DE CAMBODJA.- Fiestas de la coronación de S. M. Sisowatb.
El Rey pasea en un carro adornado, por la Capital de su reino

0.albaa ca que fueron conducidos de la estación al hotel donde
II hl,e4&amp;roa los danzantes que llevó conslto S. M, Siaowath, ea su
viaje

AniJa{·on las avispas en un corcho de colmena, y revoloteaban sin cernr alrededor, ;•
entraban y salían y defendían su casa &lt;"Omo
hacen las abejas.
-¿Qué os par~ce nu~stra ca"sa?-dijo una
avispa á una abeJa vecma.
-Es de igual construcción y tamaño &lt;1ue
la nuestra; pero, ¿tenéis muchos panales,
cera y miel"?
-¿Qué son cera y miel?
-Son la riqueza que elaboramos con nuestro trabajo.
-~o· nuestra casa está vacía ..... .
-¿Y 'para eso tenéis tanta casa? Yo creo
que os bastaría un agujero.

r

Cuatro de 101 hijos varones de_S. Al. Slsowatb,
Entre el pueblo que produce y el que imíta sin producir, hay la diferencia que entre
el avispero y la colmena.
L.\ BALA Y EL BLAXCO.

-Sí sois perversas y dañinas porinstinto
y gozáis en magullarme-dijo á la bala el
blanco dolorido alzando de mala gana la
bandera que iddicaba el acierto y buena
puntería del tirador.
-¿Qué sería de tí-repuso la aplastada
bala con voz triste-si tuviéramos la mala
intención que nos atribuyes? ¿No sabes que
en las batallas pasamos la mayor parte ent,e
los ejércitos sin hacer ningún daño1 :esistiéndonos á matar? ¿No ves que nos dmgen contra tí, y hacemos todo lo posible por no darte? ::\in nuestra naturaleza pacífica, ¿quedarían muchos hombres? ¿No estarías deshecho?
Y silbaban entre tanto, muchas balas sin
dar nunca en el blanco, pero a cada momento caían ramas heridas, saltaban del suelo
piedras rotas y se desconchaban las paredes.
Ces6 por fin el ejercicio del fuego, sin que
el blanco alzara la bandera por segunda vez.
- ;Te conYences de
tu i~justicia?-le dijo
la bala magullada, ·)

S.

I

EL ~EV SISOWATH EN FRANCIA.
M. vlslla el templo de Ntra. Señora de la Ouarda, en Marsella,

mira cuánto destrozo en todns partes, y qué
intacto te dejan los disparos. Siempre se
han de quejar loa que menos daños sufren.
A nadie respetamos tanto las balas como al
blanco.
JosÉ FER~ANDEZ BRE~fON.

•

La alegría, las tristezas y la c6lera necesitan reposo después de sentirlas, porque consumen mucha fuerza nerviosa.
El uso de los baños de agua fría, prolonga
la vida y evita muchas enfermeda?es.

�ECOS DE LAS

LAS TRES GRACIAS

portándole poco la persona del ahorcado, con
tal que alguien se ahorcara, aceptó el canje,
Allá, en tiempo de enton.ces, un sabio Em- hizo encarcelar al hijo y libertar al padre.
perador di6 la siguiente ley: «A todo extranApenas en el calabozo, el joven dijo á los
jero que viniese á mi corte se le servirá carcelerofl:
un pescado frito; la servidumbre observará
- Saben que antes de morirme tengo derecon cuidado al forastero, que, si después de
haber comido el pescado hasta las espinas, lo cho á pedir tres gracias. Vayan á decir al
voltea para comer el otro lado, deberá ser Emperador que al mommto me mande f.t su.
aprehendido por tan inaudito crimen, y tres hija y á un sacerdote para casarme.
Al Emperador le pareció duro, pero un
días después ahorcado."
Pero la imperial misericordia concedía al Soberano cumple su palabra y no puede viócondenado el derecho de pedir, no siendo la lar las leyes que hace; por otra parte, su hija
·vida, una gracia diaria durante esos tres días se resignaba á ese matrimonio de tres días, y
gracia que sería otorgada al momento.
' como buen padre consintió.
NOTA EXTR A N JERA.

morir contento, que saquen los ojos A los
que vieron á mi padre voltear el pescado.
-Muy bien, dijo el Emperador tu peti ,
ción es muy natural y digna de u~ buen hijo. Que agarren al mayordomo.
-Majestad, no he visto, exclamó muy
apurado el mayordomo; fué el copero.
. Pero éste declaró llora~1d~ que no había
visto nada tampoco, y designo al escanciador
quien á su vez citó al guardián de los vinos~
éste al panadero, que ech6 la culpa al prime;
n.iozo, y así sucesivamente. En definitiva
nadie había visto nada.
'
- Padre, dijo la Princesa: me dirijo á vos
como á un nuevo Salomón: si nadie ha visto
nada, el Conde no es culpable y mi marido
es inocente.
·
La corte comenzó á murmurar, el Emperador frunció el ceño: al oir esto sonrió todos sonrieron.
'
-Sea, pue,; que viva el pícaro inocente.
He mandado colgar ú más de uno que no
había hecho tanto. Pero, en fin, ya que no
está colgado, está cabado.
- Quién sn.be si más tarde este inocente no
eche de menos la horca.

BODAS

REALES.

i
·1i'•;
!;.to

,
...

{
~

EL CARACTER
El carácter es la cualidad más simpática
en el individuo.
Desde que se vive en constante cambio de
opi niones y afectos, es imposible iuspirar
confianza ni aprecio.
.
Quien sostiene hoy una. teoría y la aban·
dona niañana, es muy ligero ó muy tonto.
(1uien ama hoy y olvida mañana, es muy
falso ó muy variable.
Quien cambia á cada instante de manera
de pensar, ¿qué seguridad i11spirarÍI?
Odio á los hombres veletas y no me parecen ni ::;iquiera hombres completos.
Tengo lástima á las mujeres variables que
á cada paso saltan de uno á otro, porque
ellas mismas ultrajan la cualidad mús delicada de su E:exo: la seriedad.
Para st:-r estimado se ha menester perseverancia en la senda que se traz6.
Los grandes caracteres son moles gigantescas que siempre se presentan en el mismo
horizonte, con la misma rigidez de líneas.
Los hombres variables son como la ola:
siempre pérfida y carr.biante.
Desconfiad de la mujer variable.
Desconfiad del hombre sin palabra.
CAHLOS

SAO~.\.

SONETO
Los dos

ENTRE SOBERANOS -Visita del Emperador de Alemn'a á Francisco José, hecha del 6 a.l 7 de J unio último.
r ·upos (el grabado lo forman el Emperador Guillermo II y la Condé"Sa de Wedel, esposa del Embajador de Alemania
en la corte de Viena, y el Bmperador de Austria y Rey de Huagrla, con una distinguida dama de la corle
en grata conversac16n

Habían sido víctimas de ese capricho imEl segundo día, pidi6 el tesoro imperial.
perial varias personas, cuando llega á la cor- La petición era tan indiscreta como la de la
te un Conde acompañado de su hijo.
YÍspera, pero ¿c6mo negar algo al que al día
~e hizo una brillante acogida á los distin- signisnte va á ser colgado'?
guidos huéspedes, y en cumplimiento de la
El Emperador mandó, pues, su dinero v
ley imperial, se sirvió á cada uno de ellos, alhajas al joven, que inmediatamente lo disen medio de la comida, un magnífico pez tribuyó entre1os cortesanos, y como ya en ese
tiempo había en la corte gentes que tenían
frito.
Padre é hijo lo comieron con el mejor ape- la debilidad de gastar el dinero, todos empetito, pe1 o al llegará las espinas, el Conde vol- zaron á interesarse por un joven tan bien
teó el pez fatal. Aprehendido desde luego educado. Al tercer día, el Emperador que
por la servidumbre, fué arrastrado• los pies había dcrmido mal, fué personalment~ á ver
del Emperador, que inmediatamente lo con- al condenado.
- Pídeme la tercera gracia para concedérteden6 á muerte.
Fué tanto el dolor del joven, que suplic6 la y mandarte colgar inmediatamente, poral Emperador lo hiciese morir en lugar de su que tus exigencias comienzan á cansarme.
-Señor, pido como última gracia para
padre; el Soberano, siendo magnánimo é im-

A LA NIÑA AUROR A JUNC O VOICiT

Quien dice Aurora dice reventazón de flores,
efluvio de perfumes, sonrisa de paisajes,
murmullo de fontanas, fulgencia de celajes,
ruptura de arco-iris, desgrane de colores.
Quien dice A urora dice nacientes resplandores,
aurirrosadas perlas, idílicos boscajes,
abanieantes auras, susurro de frondajes,
arrullo de palomas, trinar de ruiseñor es.
Y pues eres Aurora y eres rubia y rosada
cual aquella que rige la piafante cua driga
que á galope conduce su carroza dorada,
te daré con el ritmo de una dulce cantiga
el saludo del ángel al surgir la alborada :
-¡ Dios te salve, oh Aurora, Dios te salve y ben' (diga!
J UAN

Monterrey.

B DELGADO,

__RBGALOs HEcnos A LA RE1NA.-Valioso aderezo, obsequ&gt;8.do por S. A. R. ellPríncipe Enrique de Battenberg.- Diadema. Regalo de la Emperatriz
Eugenia.-Hebilla obsequio' de Miss Stuart.- Brazalete, presente de los hermanos de la Reina.-Alfi.ler de• pecho, regalo de loa· Vizcondesde
'
Clast le. Reach.- Broche-pendiente, regalo de Lord Monen Stephen.- Ricos vasos, obsequio de S. A. R. la Princesa Gustavo Adol fo de Suecia.-Otro
pendiente, obsequio de s . A. Cuch-Behar.-Aderezo, obsequio del Rey Eduardo Y la Reina Alejandra.- Pendiente, obsequio de S. A. R. la Duquesa de Sajonia:Coburgo.-Una parte de Ja ric'l. vajilla, obsequio del Rey de Inglaterra al Rey Alfonso.-Corona de la Reina Victoria, regalo del
Rey Alfon10.-Una de las diademas, obsequio del Rey Alfonso.-El pastel de boda, obsequio del Rey Eduardo.-La carroza real usada por los Reyes despu~a 4e la boda, la misma que ocupaban el día del atentado.

.

�~omance de la ,,ina de España
. enVla
,
Fl or que ei''l"amesis
al alegre )Ianzanares,
¡Dios te dé tanta · Yen turas
como esperanzas nos traes!
Y ,las tendrás, Reina hermosa,
las tendrás cual las soñaste:
que Amor te trajo á Castilla
y Amor nunca viaja en balde;
y cuando roba 'doncellas
á su tierra y á sus padres,
claro está que es para darlas
felicidad que no acabe.
Tú la tendrás, Reina hermosa,
que á formarla serán parte
virtud que de allá trajiste
y esposo que aquí tomaste;
pues la Nación generosa
que hoy te saluda triunfante,
como es tierra de rnlientes,
también de finos amantes ......
Goza, ¡oh, Reina!, de tu dicha
cuanto es dado á los mortales,
y en ella tu Regia mano
la paz de tu pueblo engarce.
No en tus secretas venturas
olvides p(tblicos males,

la señal de que va Espaila
con el bien á desposarse.
Sobre tu cándida frente
no sé qué luces se esparcen;
mas tienen mucho del iris
que calma las tempestades
l-\erenidad y dulzura
en tus bellos ojos laten:
si son del color del cielo,
¿no han de copiar sus bondades'?
Yo no entiendo los resortes
que al mundo llevan y traen,
pero entiendo lo que, unidos,
amor y hermosura valen.
Yo sé que mi Rey te adora,
que es valiente y es constante,
y que á un hombre enamor,1do
no hay peligro que le pare,
ni. hay luz que no le ilumine,
razón que no i::e le alcance,
empl't'sa que no acometa
ni lauro que no le cuadre.
Sé que en sus .1ltos empeños
bien, ¡oh Reina!. has de a.vudarle :
que pues Yictoria te llama~,
no puedes de ello excusarte.
No en vano te ha dado el cielo
alto pensar, pecho amante,
la Historia por consejera
y el Amor por acicate;

lPERSONAJES DE ACTUALIDAD.

l eén Tolstol, cM:ritor ruso, mezclado en el movimiento politice
de su pafs y "leader" del sorlalismo.
De la colteción de postales de Latapi y Brest. Coliseo Viejo, 21 .

Cifra borrada.
Entrelazar tu cifra con la mía
Del árbol verde en la feraz corteza,
Fuera unir tu ventura á mi tristeza,
Anudar mi dolor á tu alegría.
Bien hiciste en borrarlos: quizá un día
Aquel amor que con rigor empieza,
Dueño y señor me hará de una belleza
Que a1nbicionar no puedo todavín.
El rudo ultraje que ámi nombre has hecho
Negándole esa dicha transitoria,
No me produce encono ni despecho.
Porque él alcanzará más alta gloria :
Que lo imprima el amor sobre tu pecho,
Y que lo estampe Dios en tu memoria.
R. ESCOBAR ROA .

EL APRENDIZAJE DE UN FUTURO SOBERANO.-EI Czarevttch, acompañado del Czar Y la .Ctarlna,
pua revista al Regimiento de Viborg.

que con la ajena alegría
debe la propia labrarse,
y no tendrá tu corona
más espléndido diamante
que la gratitud de un Reino
cuando en su cerco la engastes.
Y o no sé qué aguarda á España
en las futuras edad&amp;s,
que de ese enigma sombrío
sólo Dios tiene la llave;
yo no entiendo que resortes
al mundo llevan y traen,
ni qué brisa eleva al uno,
ni qué viento al otro abate.
Mas siento que algo se acerca,
que algo vuela por el aire,
que anuncia para mi Patria
días de próspero avance.
¿En qué el augurio se funda'? ...
Misterios son y señales
de que entienden los poetas
mejor que los.gobernantes.
En el fulgor de unos ojos, •
en la magia de un semblante,
ven ellos lo que no vieran
mil sabios en sus anales.
No sé por qué en ver me obstino
en tus blancos azahares

en la lealtad de mis gentes
roca en que tu paso afiances,
y en otras Reinas que fueron
espejo donde mirarte.
Ya Babrás que hubo en C,"1.stilla
algun;1, tan noble y grande,
que al cabo de cuatro siglos
aún llena nuestros hogares.
Mas no ha menester la mente,
en tan remotas edades,
buscar femeninas glorias
del Trono en que has de sentarte,
que aún le perfuman cautivas,
como violetas la tarde,
la caridad y prudencia
de la que hoy llamaste madre.
Flor que el Támesis envía
al alegre Manzanares,
¡Dios te dé tantas venturas
como esperanzas n@s traes!
¡Nunca obscurecerse mires
cielo á que los ojos alces,
ni rosa que tu cogieres
entre las manos se te aje!
¡Y pasen por tí las horas
ingrávidas y suaves,
como cisnes por el lago,
como aromas por el aire!

AGUA FUERTE

Llora el hombre, y llora y llora,
Y el llanto la faz deslíe;
La carne acaba, y entonces
La-calavera se ríe.

Jn10 FLOIU~Z.
Los que se van,

1.-Traje elegante de hechura:sastre.

CRON ICA DE MODAS
_He.aquí los lindos vestidos de verano que van apareciendo aún

"""cierta t'mn'dez.
lllinan

MENENDEZ y PELAYO.

':t

brt :°
DON MANUEL DEL PALACIO,

ENRIQUE

. pred~En espera ele los linones y los «plumetis»
108 ,fulares, atisuados y los tafetanes con los cuales se con_ibido i1 rnas encantadores detalles y adornos imaginables, guarnecien~ t.... etán con altos volantes de encaje rojo que forman largos
Parn"""' cuyas puntas suben casi hasta las caderas. Esta manera de
lllo di- los v~stidos elegantes les da un aspecto de. cierto «flo~, » colos pmtores, y al mismo tiempo de escogida elegancia, so~• 1 á las toüettes de primavera. Todos los tafetanes son suay 08 Vestidos-col·selete de telas suaves se hacen con frunces en el

llan

l

Distinguido literato español, falle,ldo el dfa 5 de Jaalo último.

alto, desde altura de cuerpo, lo que simula un alto 'cinturón fruncido y al mismo tiempo tendido. Para este modelo conviene evitar muchas co&amp;turas, lo que no hace bien entre los plieguecitos fruncidos.
De la misma forma ,e harán los vestidos de batista para verano.
Para llevarse to&lt;'los los días no hay nada más práctico que el vestido «trotteurn con falda hasta el tobillo aplegadillada, de ccétamine&gt;1 ó
lino sedoso á cuadritos pardos y blancos, azules y blancos ó negro::
y blancos. l'na pechera, á guisa de las de caballero, que se puede lavar, y una torera ó «bolero&gt;1 de una tela parecida á la de la falda, completan el bonito traje juvenil. l'na señora &lt;le cierta edad
reemplazará la torera por una chaqueta con faldón bastante largo
y llevará en vez del sombrero batelero ó el pequeño sombrero de
ala levantada que suele a~ompaiiar casi todo traje de calle, una eapelina de clin ó un sombrero de forma-campana, guarnecido con alas de
ave.
Tengo el más vivo deseo de describir las últimas creaciones de las
modistas, pero, en verdad, me parece que esto es imposible. Hav formas muy grandes y hay otras muy pequeñas. Todos los soml;reros
se hallan ccposados» sobre una combinación, exageradamente alta, de
cabello, sostenidos por bandas de crespón, por peinetas y por postizos.
Cada sombrero es una creación, por separado, según el gusto del momento de la que la compone; esta es la razón por la cual se ven va un
amplio birrete, adornado con flores y lazo de cinta; ya una form'a fan tástica de clin, en cuyos pliegues reposan rosas; ya una capelinade paja de Italia, con ala quebrada todo alrededor, adornada con largas plumas; ya un pequeño redondel guarnecido con grandes nudos de ancha
cinta. Las alas suelen ser, por lo general, mucho más anchas por detrás que por delante; hay pequeños cascos, redondos como una media·
esfera, y sombreros batelero de casco muy alto que se llevarán en
viajes. •
Los modelos de última moda q~1e no se pueden llevar, yendo á pie,
son muy raros. He aquí la capelma ce Duchesse de Bery, » el ((cabriolet» guarnecido con repollos de gasa y cocas de satín al rededor de la
ancha ala, el sombrero ce Directoire» y el turbante ,,Madame de Stael,1,
con adorno que cae sobre el hombro.
Mas, sean grandes ó pPqueños los sombreros, lo que es ante todo
de importancia, consiste en que reposen sobre una ,,segunda ala,, alta
una especie de birrete, que roclea la cabeza por detrás como un cas~
co. Sobre esta ccsegunda ala» las modistas adaptan flores cintas tul
de color ó blanco y por aquí y allá se ven bucles de pelo postizos
dispuestos ~n grupo~, los que no s~lo se pueden comprar de los pé'.
luqueros, smo también en otras tlendas. Antes se trataba de disimular y esconder lo postizo, pero hoy día muchas señoras se quitan
su pelo falso con el sombrero y se empolvan la cara ante todo el
mundo. Esto sí que se llama tener el valor de su opinión. En fin
e~ los sombreros tod~,es ahora fantasía, todo es imprevisto, y po;·
cierto tendremos ocas1on de O&lt;'Uparnos de ello en lo sucesivo.
Además de las formas ele sombrero ya hechas v de los redondeles
de clin .y de paja de Italia que acabamos de mencionar, aprovechan
las modistas galones, que se venden por metro, de clin 6 de imitaeión de crin, llamada crcrinole» y tela de clin con bordado de cordoncillo, con encaje incrustado, que forma r~dondeles enrejados y
está provista de bridas entretejidas para fruncirla á vol;ntad.
En cuanto á flores, las rosas tienen indudablemente el mayor éxito·
sin embargo, también se ven muy bonitas combinaciones de otras flo~
res, por ejemplo, margaritas con vellosillas, flores de lila con alancaespina, reseda con clemátida, la flor de saúco con brezo y acompañado
c?n helech~ ~apilar que sale de graciosos ramilletes, formados de jacmtos, de lmoe &lt;lel valle, de malvas, de campanillas y de alelíes
blancos y color de rosa. Todo esto es &lt;le un aspecto muy bonito.
Las sombrillas muy elegantes están pintadas bordadas ~ incrustadas con legítimos encajes. Entre las de fantasí; las más bonitas son
de lino fino, adornado con rico bordado de ojillos. Se ven con frecuencia las sombrillas de tafetán con borde á muestras.
~Ie~cio~aremos, l?ºr último, . para las, señoras quienes no gustan
salir sm mng(m abrigo, los bomtos paletos de encaje, forrados ó no
forrados, muy cortos, de color negro ó crema ligeros y cómodos 1 así
como el paletó de tafetán á muestrns entretej'idas con ruches de encaje .neg~·o y entredoses correspondientes, una especie de paletó-saco
med10-aJustado por delante que presenta en el dorso un ancho pliegue plano doble.
\'. R.

�- 368-

2.-' 'Toilette" para ceremonias.

EXPLlC ACION DE LOS GRABADOS
Núm. 1.-Este traje, propio para seiiora joven, es de pafio de verano azul marino; falda-justillo con delantero liso; su vuelo se aumenta abajo por medio de un volante en forma guarnecido con bies de
raso; «bolero" corto adornado con un bies de raso y con un cuello
liso, á cuyos bordes se une un volante ondulado de raso. Este «bolero,,&gt; cuyas puntas inferiores se repliegan á guisa de solapa, se abre
sobre un chaleco de paño color camello. El cuello, vuelto, se ribetea
con terciopelo azul. La. manga tiene hechura de bullón y se ciñe al
codo por medio de un brazal, de picos doblados y adornados con raso, y termina por puños de terciopelo. Blui:;a de linón con chorrera
plegada. So~brero de paja trigo, al que guarnecen un drapeado de
muselina de seda del mismo color y una pluma matizada desde el
amarillo al blanco.
.
Ñúm. 2.-La falda de este traje, de tela color beige ligeramente
fruncida en el talle, se guarnece con tiras cortadas en forma y adornadas con 80utoclie y con botones. El mismo adorno se reproduce en
el cuerpo y en las mangasj el cuerpo queda ceñido al talle por un
cinturón de terciopelo mordoré; los delanteros se abren sobre un peto
de bordado; el cuerpos~ guarnece, 3:demás, con patas de tela; sujetas, al parecer, por med10 de botones: las mangas son semilargas,
terminan por volantes de bordado y se adornan con botones.
Núm. 3.-Nuestro modelo se ejecuta en fafetán muselina de color
negro, pero nada se opone á que se copie en otras telas de seda ó Pn
lanilla, ni á que se elija para su confección un tejido de color. La falda
cae suelta, sobre una falda de forro, y termina por un volante guarnecido con bullones sujetos por galones, y con una tira de tafetán
recortado, formando patas; sobre éstas se destacan botones de tafetán. El ((bolero,,, abierto sobre un peto de pana blanca, guarnecido
con roulem1tés de terciopelo negro, deja á la vista un chaleco bordado;

3.-"Toilette," para sefiora de edad.

la parte superior de los delanteros se adorna con un motivo bordado,
que se incrnsta, y al que rodean pequ"lia~ ruchell&amp;i; cstca&lt;lorno, prolong~do por. cima dd hombro. se redondea en la espalda. Las man·
gas son scm1largas, y s-c guarnecen con un rizadito adornado con en·
caje; roclea el talle un cinturón.

- - - - - - -- - - - - -- - - NATURA SORDA

Como cenos vibrantes, coronados de nieve,
Se alzan las negras ondas tapizadas de espuma,
Y bajo el velo enorme de la borrosa bruma,
· )li barco cruje al golpe de la borrasca aleve.
El huracán sacude su gran látigo, en breve,
Y ronco y rebosante de su cólera suma,
De la gaviota eriza la inmaculada pluma
Y á castigar al monstruo que se encrespa, se atreve.
Y se empeña la lucha de los ciegos gigan tes:
El uno trae el soplo y el otro aparta el tumbo;
El rayo vuelca el carro de los truenos sonantes;
Y mientras que se escucha del ciclón el retumbo,
Al cielo alzo, contrito, mis manos suplicantes,
Pero mi barco sigue sin velas y sin rumbo!

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                    <text>A~o VI.

NuM. 3L

MARGARITA.
D(la colección Pellandini. Sao Francisco n.

�-403-

E/:

_IN QUE LLORA
Y EL

VIOLlN QUE RIE

Asociaciones caritativas.

Ko fué sób la fiesta qu,e en Tlalpat:
hicieron las señoras á los pobres, y á la
qu.e la semana 'pasada me referí, la única
qu.e se efectuó el día del caritativo santo Yic-ente de Paul. .
Entrie nosotros, á Dios gracias, no es·
oa_sean las asociaciones de caridad, ,. 110
es .en :\[éxico, á fa verdad, donde reali1
za n menos prodigios.
Esto C'vnsuda en parte .de los mudhos
y gray.es contrastes qu,e la Religión ex·perimenta en sus más caros ideales; 'porque es .permitido e.slperar que Dios se
a•piadam ele nu·estro ipaís y no dejará per.ecer ,en él la lf e. en vista· de 1o generosa
y activa que e~ la caridad en s u suelo.
Si un vaso ck agua, dado en su nombrie, vale un cieh tantas v tan multiformes obras de miserrcordiá, hay que es·
perlo. no dejarán de tener aparejada una
recompensa proporcionada en el orden
de los mismos intereses espirituales. á
que e1!:as aspiran exc1u:5ivam.ente en la
tierra.
.
Las asociaciones caritativas 1qu,e tie·
ne11 un carácter francamente cristiano,
son unos de los frutos más bellos ele la
relúg,ión, qu.e las ha inspirad.:&gt;. las vivifica y las ·ennoblece.
EÍlas tienen; por ,el mero hecho ele
constitufrse, perf.ecto dereoho á las simpatías el.e los católicos. y éstos. en la me·
elida de sus fuerzas, están en el debLr ele
ayudarlas y iproteigerlas.
La formación de esas asociacione~ es
por ~í sola un esfu.erzo y un triunfo.
Y cuando en ellas reina lueg::&gt; un es·píritr, de ,conco rdia. d'e abnegación, de
gen.erosa emulación en la ,disoensación de
la caridad en nombre ele Cristo á aquellos que la imploran 'Ó la necesitan, .ienen
asegurada la b.enevolencia y aún el favor
d'e los indiferentes. con sólo recabarlo.
El aroma de las virtudes cristianas y
singularmente de la caridad. está dotado de mágica efic,acia á este respecto.
Al buen ejemplo &lt;l'e las ::&gt;bras caritati·
vas pocos coraz,ones se resisten.
El egoísmo más e5tredho les rinde ho·
mtenaje. porque el desinterés y la abnegación que las acomp,añan. las ponen á
culbierto á .segundas miras y cá:lculos
rastr.eros.
Por eso la Relig-ión la~ fomenta, las
hendirc~ y las 0st,enta á la :flaz clel mund.:&gt;.
Las fiestas en San Angel.

Con poca animación han estado celebrándose las fiestas del Carmen en el
inmediato pueblo ele San Angel. donde
los Reverendos Padres ele esa antiquisima Orden tuvieron un gran co1wenro.
v al lado de ést~ una huerta, cuyas frutas famosísimas eran muy apreciada~
de los gastrónomos de la capital.
Este año no hubo, como era cos~uni·
bre. Exposición de frutas.
}Ioy habrá t1na ja:maica t n la pl"ra

del Carmen, y San Angel se 'íerá, s~ ..
gura.mente, atestado de pasea.ntes, q:.ic
lo~ tranvías eléctricos conducirán po!"
millares al pu·eblo; y corrno quiera qne
ya está lleino de familias distirn:~1idas,
por ser la estación de veranear · bien
.
'
ammados estarán los festejos y se comlerá,n frutas por quintales, se tomará
cerv~za por barriles y se .. .. espachurraran las gentes al regresar á esta ciudad, luego que el sol ha'.)'a traspasado
las altas serranías del Oocidente del
Valle.

pretenda en él excitar pasiones bajas é
1nnobl.es d_el eSl])ect.aidor, é inducirle I
menosprecio ,ele c:osas s•antas ó sagra~
creo. que es de recomenda:rse con ~fe.
1~ene;ia á otros engendros ,soporíferos v
realistas,. que se od're-cen en los teatros.
Oual1qmera persona de .medianoe iBB
!into.s, ! esto es indu&lt;lable, reeibe me
JOll' lecc1ÓIIl coo. una reproducción plistica; '.de lo que la justicia de Dioe 6 PI
Oódi.g-0, res-e.rva para los espíritus ]ll'rvertidos, que con lais gros,eria.s de ''En·
señanza Lib1'r." "Ye1;uH -Ri:tlón'' ,v tantos
otl'o·, e,spPctiár,u los {·hotarreros.

Melodramas en Hidalgo.
Nuevo libro de un poeta.

El tea.tro de la calle de Corcher-0 .se
Ye lleno en todas ,sus fundone:-1 de 'ese
l&gt;nen púhfüo, qn P l101·a ·~· 1ít· eu l'I ü•a
tro üOill toda su fuerza, como si lo qtw
OCUI'1'e en el P~·cenario fup1·an reali·daidt&gt;:,.;
.v ;io ficdones.
~u.c.ho se dhmute HobrP si el nwlod~·a
ma PS produdo de un ai'tP d1·amático
inferim.·; ,c;;e &lt;lk(' qnP f'S u.n t~s.prt·tú&lt;·ulo
para gentes1 inculta,s y se le encuentran
mucho~ dPff'etos; ¡}ero, oemTe ,pregun
la1·. ¿s1 un nwlo,dranut f'Ktá bien hre&lt;."ho
qué moth-o,.s tendremos p,a;·a ,!les·pl;f':
¡·iarlo?
El públil:o tiene sus gustos. y una
g~1·a:n masa de él, prescindien.do bonita
me-nte clP los sar.ca,smo~ quP mer('ce el
melodtraillla á ciertas ge;:ites, que pl'esu men de e1•í.ti cos. s,uele lle nar los tl·'a tro,
en que :,.;e sil'TP ('! génP'l'O, coirno si uo Kt'
dije1·a nada eontra ~l.
Quien ha~·;a ido á Hidalgo á n•1· algunas de las obra,.il ,que allí se reoresentan. 1habrá ob&amp;errndo ,que lo único que
Pxige ese públioo, es q11&lt;' la obra no Je
aburra por falta de aBción ó de in tNés,
peTo ,supuesto esto, la gente sr Pnti·-:·ga, y ll01rt1, cu,ando los pa1da·es eucu·,:itra n á los hijos, c·o1mo s uc,e,de en ·'Lr,:clos, pilletes," y se conmtwve mlte 1ll N,peeráieulo de los saJcrificios. que ~u&lt;'J.·11
i mponeirsie 1os per,sonajes "buenos." &lt;:{)rmo el suicida de "El Estigma,'' y se al{&gt;
gra ,ta,mbién ouando el "trai,dor'' caé en
las garras de lia policia, y ha3ta algunas veces· (cOIJilo realmente ocurrió en
el Hidalgo uo ha mucho) diría á grito~.
si. la emoción no se lo vedara, que Pi
que va á ser castigado r,:i,o es el ,erdadero culp~ble. y avi,sarfa al "Conde,'' ~'le
la citada obra de Decourcelle,;, que rn
.á oaer en el lazo que le ti•'nd¡•.11 los ladrones ....
Contéstese: ¿ no es sano este &lt;'SiJ1Ntrtl'U
lo?, ¿.no s-0n preferibles los melorlrnmas
á las indecentes chulaiperias, que h&gt;nto
eontl'ibuy,en .íl la i:1,e·duea,rión ambientr.
y que, sin C'mbargo, s011 tenid~ nor mu
chos po::• ~rn.rio 0 ()oS y agra·d'a blC's ?
"Xaturnlmente. en el melodrama ha _v,
romo en todo, buPno. malo y peor. ~ por
ello es que estas líneas no deben tomarse por una 1-e,cO'Illerndadón del me1odrama. en cuanto mlf'lo,drama. Df&gt; ni.ngún
modo.
Pero mientra!'\ ,sea honrado y uo ¡;p

De España nos llega la noticia de que
el ilustre poeta mexicano Dpn Francisco
A. de foaza, que actualmente representa
Él nuestro Gobierno en el LmJperio altmán
·:.: on el carácter de 11inistro P1enipote,iciario, acabá de publkar un nuevo tomo
de v,erso.;.
lcaza ts reputado en la patria d~ Qlltvedo y de Lope como uno de los mejores
poetas hisvano-americanos. Maneja eon
gran ele,gancia el idioma de Castilla, v su
estro 1Vigor030 le ha 'Valido ala·banzas de
varias eminencias en literatura. ·
"La Canci'Ó11 del !Camino" se llama el
nuevo .libro del ilustre ¡poeta-diplomático
autor de ''Effun.eras y Lejanías." En
como en las poe~ías que componen los volúmenes nombrados, resiplandece suavt
~erfume de verdadera poesía, realzada por
una fomna irreproohable.
Y, "como para muestra ibasta un botón," aUá va esa que el autor llama: "P('emas sin ·palabras :"

:QJando Ole Bull, joven d\'sconociclo
se hubo marchado de Parí.s, donde le 1i/
~~ roba?º. todo lo ,que po$eÍ:i, induso el
VM?bn, fue a parar a B0!or¡ue. don-le \'ino del producto de alg1..!Pa, lecciones.
Afgunos días no comíc.1., y una n')che,
,.¡irtm1ado por el lhannbre, buscó vanamtnte en su pabre huh·i.-dill.t un menclrug•) de p~n que ::reía h;i.h:&gt;,· puesto !t t11t
!ado E-1 d1a anterior.
&amp;tonces, cogió su violin, que era un
m~tru~ento bastante o;·dinario, y lt:
a,ranco melodía~ ora tierna; y q~ieium
brosa~: ora salva1 es, ·expresando su desesptrttJon.
i os transeuntes se pir:tban . maravillado.-i de~ extraño poder de aquel!'l música;
pero nmguno .de ellos tt1, 0 la idea de infonnarse de st el artista había comicio
Ole L Bull
~a.bía oesaclo de tocar el ·.
l) 'b
VIO,
1m '! ~•ª a ase entregado á un profundo
sueno, cuando se despertó oyendo llamar

El~cuerpo:de Genda.rmes de á pie pasando revista.

la quel expresó en melodías que deso-a·r ra
o
l&gt;anL e a lnn a, t od a la tristeza de la suya.
os orentes, con el corazón oprü11ido
renas Sl O~aban respirar bajo la ll?'resió,;
edsta (JUeJa, qllle terminó por un trozo
e e .ttlce mela'llcolia, que aipla,có las angustias del ,prirrcipio.
El artista se detuvo. una verdadera
,

t

,r:-----=-:":'-::------::~---:o~--~~,,__--=----:-====
11

VIDA Y MUERfE
E N'lació en Oriente un sol esplencl¿roso.
n ª.vende arboleda un ruiseñor
.
En v1bradora cítara un sonido '
Y tú en mi corazón! '

Y á veces su ipot,SÍa.
ni iplásüca ni sonor'l
riebelde a la · melodía,
se evapora.

Yo la aspiro y la 1.0nsumo
en esipirales de ensueño,
y en fa1bricar no me 0mpeño
con el hulmo.
Oigo su música ignuta.

Es la canción de mi vida
una fuente que borbota
escondida.
Y soñador inactivo,
dejo que floten dispersus
en la atmósfera, mis versos,
y los vivo."

(M.urió el aistro en la sombra de la tarde
En Jaula de oro el aVJe pereció
,
la melodiosa nota en el silencio'
Y yo en tu corazón ! ·

. ~-;~
w-

.

L! ULTIIIA REVISTA DE GENDARMEs.-E~ Coronel Díaz en la tienda de campaña donde se

adi'.su
puerta.
eron
que 1Entraron·
h' · tres señores "~ le p:..
•
t d
~s te1era el favor de ir den..~. e me&lt;l1a. hora á de1'arse oir en el
....,.....1erto d
.\
. y I e 1a .' cadenüa filarmónica.

°

1

N~uega. J:rU€ un enca.nto de otro ,g énero
.1. entusia~o del público casi rayó e~
delmo. El Joven artista se desvaneció
pero _esta vez doblegado por la alegría
su tn unfo.
Al otro día era icélebre.

d;

revista mensualmente.

"Otro más hábil r activo
con los asuntos diipersos
en los Ji1bros, ha~a versos ;
yo los vivo.

Comió ' y .á Pº~.0 se repuso y se sinti,j·
eno de a111ma.c1on y confianza.
d La ~eg~~da parte del Concierto había da.. ~ r~~~pl~. OJe ~ull ejecutó un segund,)
o- o o, . a,c1endo o1r esta vez los más alefes ~ tierno.s acentos: se creía transpora.d_o. a los d1as de su infancia y ante )·,
PfeUoa. natu~a.leza de las montañas d;

11

t 71
.-exclamó en el ·colmo de la exh~-za :--yo t?car al lado de 1-Ime. Mali·
de Benot !. . . .

\ .r

-l.i."1

·atJosic~ --&lt;:ontest~ uno ;-Beriot se ha
Mali&gt; o y nos mega su wncurso; ),Imc.
~rr:,n, s_e halla indis¡puesta: la reembran t a .1~stancias nuestras, ;M.me. Coly iJ.hne
.'~ero no _tenemos violinista,
ta
oss1111, que vive enfrente de es'teces .• que os ha oí&lt;lo tocar mucha!.
to· !,S·~ots_ ha ihab.lado de vuestro mér·i·- 1 iene 'Valor d
;el .i&gt;úbr
. e ipresentarse ante
bito." ~,-nos ha dtcho,- respondo d"..'I
llletido á s of:ocemos l? que estaba proBenot: la 1:mtad exada de Jo!prod,.,,.
=LOS. . A'C tá' . ;,
.
Ya á p · . ¿. ep is · · · · · El concierto
f\1_. nnc1p1ar.
· · · creyendose
,
devte
alguBull los· _s1gu10
víctima
COtnplttana alucmación. El salón esta·b1
RoasinJ mente lleno y aplaudían á Mm ~l'lnia ' que _acababa ele cantar. El proBtt e ~~nciab_a un solo ele violín. Olf'
lbiente~: ¡51' mst:~1mento, y sin para,
'8c:arnecia , a atcnc1on del público, ·que le·
~a~sa de su traje nada eleoviso una dolorosa elegía, en

imt.

~

INVIERNO Y VERANO

pasa

t empestad d e aplausos estalló· los · "'b
"
b
'
ravos no c,esa an. El director hizo descen~e~ el telon,. y todos se apr,esuraron á felicitar_ ~1 artista, que cavó ieasi &lt;lesfall.ec,·d d
d
J
o, 1c1en o en voz baja :
- ¡ Pan, ,por el él!111or de Dios. nn pedazo
de pan!
·
Condújosele inmediatamente á una sala, ~n donde. se le sirvieron platos s1ubstanc10sos y vmo geNeroso.

Hoy el ver.ano oo tu mejilla pura
Sus ftu,Jgores ostenta
y del invierno la estació~ obscura
En tu pecho se asienta.
Eso, alma ~e mi alma, no es eterno,
Y un-~'ª no.'1ejano,
En tu meJ1lla remará el invierno
Y en tu pecho el verano.

cas,; v

•nnpt

Pasando revista,

�-404-

ENTRE PAYASOS
El uno la agilidad, el otro la fuerza y ambos la gracia, eran los dos artistas más queridos del público y sus excentricidades de
clown-~ acrobáticos eran tan arriesgadas, que
casi más que ellas mismas maraYillaba y sorprendía la indiferencia con que las ejecutaban
los payasos.
Elerhs era inglés, y como los Hanlon-Lee,
sabía desentrañar lo verdaderamente estético
de su profesión, la tragedia que palpitaba
latente en cada una de sus paya.sadas gigantes. ~entía gran áfición hacia las be1las letras, y como buen britáiúco, sabía su Shakespeare y su Byron casi de memoria. " 'ils,
en cambio, era romano, y ni siquiera á su
Carmen Silva conocía. Simbolizaba la fuerza,
la superioridad física nada más, y todo su
orgullo estab:.c. largamflnte satisfaecho cuando,
después de levantar con facilidad asombrosa
pesas de centenares de libras, mostraba á la
concurrencia absorta su biceps poderoso que,

Los dos payasos habían puesto su amor_e!1
una mujer misma; y no era ésta la eqmhhrista griega de belleza maravillosa; ni la
morena elesia de cabellos ensortijados como
enroscadas serpientes de acero; ni la holandesa rubia que bailaba graciosa y ágilmente
las danzas zíngaras, haciendo destacar con
las piruetas vertiginosas, sus prominencias
delicadas é incitantes; ni lí\ hermosa argentina icarista y saltadora; ni la bonita jónica;
ni la misteriosa israelita; ni la malabar ebúrnea, espléndidamente gallarda sobre las
trompas juntas de sus diez elefantes; ni aun
siquiera la egipcia, aquella egipcia soberana,
que al levantar los brazos para equilibrar el
balancín al subirse en el alambre flojo, desarrollaba la línea suave de su cuerpo de diosa, que se adivinaba, desde las axilas, á través de la túnica azul, majestuoso, celestial,
eurítmico, ondulando serenamente, y dejando como estela aérea, id deslizarse veloz por
el filamento metálico, las crenchas abundosas
de sus cabellos, que brillaban mordorados,
sueltos y undívagos, en el aire reposado y

veía este terro 'Íiieo apara to e
· embarnzoiO, 11 eno de a. .ad yJ nn
s1·1enc10
da
~mor. Tacteando se asía del extremo fiJO del madero, y en un n 1 1ento &lt;lP pront
dejándose deslizar velozmente, d~scendía n,
y al llegar al extremo, quedaba sujeto por·~··
alarde sobrehumano de cálculo y de pulson
Y cuando todo el mundo presentía verlo y~
despedazado y e11tre los aceros filosos él se
desnudaba la venda y saludaba con u~a sonrisa unifon~rn y pasmosa, mientras que la
concurrencia, placenteramente aterrorizada
e~ta~a enmudecida de emocióu, gozáado~
aun mfamemente en aquella extraña y maquiavélica sensación de miedo.
Entonces, al quitarse la venda, fué cuando
la conoció Eler~s. Vió su silu~ta alargarse
sobre la baranchlla del palco, y a sus ojos de
clorótica, negros y luminosos, agrandarse
aún más bajo el arco perfecto de las pestañas
larguísimas, para enviarle una mirada intensa y excesiva de admiración.
Apenas si representaría dieciocho años lo
que de su cuerpo grácil, impelido de una

•
-405-

1

(jO:NCURSO LITERARIO DE LA

SOCIEDAD MUTUAIASTA " EMPLEAD0S DE COMERCIO. "

EL NUEVO TEATRO NACIONAL DE MEXICO.

S&amp;. MANUEL H. s~N Jurn
que obtuvo el primer premio en el ~oncurso

Stt. Jo,-E M . GuTIERR¡z FERNANDEZ
que obbuvo segundo premio en el conc~rso .

dilla del palco, en nn movimiento irreflexivo
de atenci?n esforzada, el perfil gracioso de
BU figura mteresante.
¡Oh! si (·l hubiera sospechado que su compañer:o \\'ils, el atleta grosero, se transfiguritba ulealmente y guardaba también como
él sus más valiosos ejercicios para cunsao-rarlos en ofrenda de amor ú la adorJble figura
del palco doce ...... !
Fué una noche y á la sazón de ejecutar los
dos payasos un trabajo combinado de doble
t~pecio! )Yils, colgado por las corvas ue uno
fijo, ~eci?i_a á E~erhs, quien después de hacer e3erc1c10s pnmorosos en el columpio largo Yvolante que tardaba casi un minuto en
d'!3'-rroJ1ar su recorrido, se lanzaba, al ter~mar PSte, al espacio, en el cual era recogido par los brazos musculosos y fuertes del

romenzado á definir su trayectoria, v (.1
ruando ya _estaba_ (.sta. más mediada, despu(.~
de unn. lucid~ sene_ de :ilardes gimnásticos,
se puso en pie, y sm detenerse, sin casi nec~sitarse n paren te esfuerzo, por una flexión
'".1gorosa de f-\•·~ m~sculos inn1ensamente elásti~os, se lanzo al a_ire en una voltereta triple
mientras el trapecio seguía matemáticamen .
te su camino para coincidir con su tripulante en el punto de la caída y continuar juntos
la a~rea carrera. El concurso entusiasta sugestw~ado, pron:umpió en un aplauso r~idoso, t~mform::_y ª. \\ ils, el que nunca había
sentido emri~ha 111 celos de los ajenos triunfos, ~¡ que si~mprr se había congratulado de
los aJenos éxito:;;, al vei allá en el fondo del
palco núm~ro doce. ;mas manecitas ducales
q_ue_ a~lau~ian -. qmen sabe si por involuntana nmtac10n-;--se l\nubló la vista, se le agarrotaron en cnspacion convulsiva los receptores brazos, Y. el cuerpo de Elerhs al no ser
~o~· ellos recogido, describió con rapidez vertigm?s~ una. rama de parábola, cuyo viviente movi l policromo, después de rodar sobre
la arena de la pista, mostró al público absorto, un color nuevo: el de la cara ensangrentada.
Y en.la oquedad róncava del circo resonó
un, alando de e;o::pnnto, m~entrns el cuerpo drl
ca:do se revolvia conn1b1rnmente con movin:1;entos gemebundos...... Fué una impres1011 t~n brutal, tan honda, tan dulorosa, que
las mas de las damas abandonaron indii,;puestas el espectáculo.

atleta.

· Comenzó el espectáculo; Wils veía desde
su. trapecio,
frente á sí el l)alco de ella y
.
~!18 OJOS, me~io entornados por la concentraC16~ de la mirada, daban un aspecto repulsia su r?s~;º co~gestionado por la violencia
tle la pos1c1on. El columpio de Elerhs había
)

)

"º

Vt,;,ta lateral del edificio, tor:nada:del proyecto.

reflexionar el braZo,re recÓgfa en ~1ismo
como para mejor mostrar sus musrolosidades
aecias.
Hacía mucho tiempo que, por sucesivas
coincidencias profesionales, trabajaban recorriendo juntos las más importantes poblaciones y á diferencia de los demás artistas, jamá~ habíase suscitado entre ellos rivalidad
alguna que tuYiese por ori¡¡:en la competencia ó i~stintos de supremacía en la ejecuci6n
de sus análogos trabajos. Y aquellos dos
hombres, ajenos á los sentimientos triv_iales,
aquellos dos artistas en cuyas almas Jamás
habían germinado los celos de la profesión,
eran ahora inconscientemente, sin saberlo,
feroces enemigos. Elerbs hubiera puesto en
juego todas las _agr_esiva,s sa~acidade? de su
astucia para amqmlar a qmen le disputase
lo que él t~mpoco poseía, y Wils1 ¡ah! Wils,
hubiera deJado caer su pesa de cien kilos sobre el cráneo de quien osara poner el deseo
en aquella mujer, en la cual había él puesto
todo el no sospechado cariño, dormido en el
fondo de su sensibilidad, exaltada y poderosa, como sus puños.

luminoso, '"cayendo, al deten~rs.e ,ten:cascáda
crepitante sobre sus hombros.
Se habían enamorado tan idealmente como
hubiera podido hacerlo un cloim de Banville,
y cuando Elerhs debutó, ya hacía tiempo
que Wils estaba cautivo de la dolorosa alegría de aquel amor misterioso. Era el trabajo del payaEo ágil, un ejercicio arriesgado y
emocionante. Después de una escena, en la
cual se hablaba de la competencia de dos empresarios de acróbatas. y de haber ejecutado
uno el exprrimento preventivamente sujeto
á la cintura y aun defendido por una red, objetaba el otro tener un artista que hacía aquello mismo, pero suelto, vendado y colocando
una tabla con pun zantes hojas de acero en
lugar de red protectora; µoníalo el otro en duda y entonces salía el de la mano de su ficticio empresario; saludaba con una genuflexión, que, aunque querfaparecer grotesca, no
podía dejar de ser elegante, y por una cuerda se encaramaba basta la cúspide altísima
del circo, de la que pendía un largo cilindro
de madera, bajo el cual, en el suelo, se ponían
los amenazantes puñales, mientras el público

extraña:continua movilidad, se veía: era e~i·
ouo de carnes, pero de redondeces proporcio·
~adas · en la cara pálida de alargado 6valoP,
expre~ión inteligente, 'brillaban como 108
bordes de una herida, los labios purpúttis.
1
Y el marfilino cuello ' cuando ·á P·l set lleva
1
ue
en uno de sus frecuentes mov1m1en osq a
08
acreditaban de mujer nervio~a, las m~r :
parecía ~dornado con el col_Iar de sus
tes Y. rosaceas uñas, que ~ el le pa~ecw rlas
preciado que aquel magmfico, cu) a~ pe al
de_ lunar oriente ~alidecían de enYi~1a, DJ•
muar la blancura rncomparable del meo
paral&gt;le soberano cuello de Artartea. _ rita
Poco tardó en saber que era una seno
aristócrata abonada al palco en donde,_~
'
1 .
~ Dei;ue
primera vez, la viera, todos os JUCV~-· io·
aquella noche las semanas le parecie; ah!
terminables pero cuando llegaba el a .1 te&amp;
entonces se ~reía feliz el payas?, Y sus eJ~iopiruetas, sus saltos más atrevido~, las eeraD
nes más incomprensibles y peh_gro8Tncont
para que ella las viese_ y le enviara dnrlrl·
ciente, en pago, su muada llena de a baraD"
ción y de temor, prolongando sobre h

SR. M ANUEL ALVAR&amp;Z DE L A CADENA )

que obtuvo segundo premio en el concurso

?iadora, v0luptuosamente agradable, semeJante al ronroneo de los felinos cuando están
contentos.
Y subió por la cuerda, y se asió al extrem,o del madero, y ejecutó el ejercido y estallo el a~lauso, y se quitó la venda para dar
las grae1as...... Entonces sucedió una cosa
extraña y horrible.
Re le Yió un momento conr,entrar lá mirada_en un punto determinado, palidecer, enro¡ecer de nuevo, desde la altura........ .
, Y el cuerpo del paraso cayó, casi despedazandose con su prop10 peso, sobre las acemdas hojas, mientras que una parte del públiro, _m_e~os clamoroso y más compasivo, se
precipito tumult~wsamentc á la pü,ta, saltando, para consegmrlo, por el palco número doce que estaba desierto.
ALFONSO

HERNAXDEZ CATA.

. Por medio del trabajo ha sido sometida la
tierra, y redimido el hombre de la barbarie·
Y. ~in él, ni un solo paso ha dado la civiliza~
cion.

.. ):~~-;~l;~~~i6~·,.. ~-~· l~~g~ii~~i~~t¿··,~~d·:;
0

~~1:ás

6

que

SR. JosE L. VnAsco,
obtuvo mención honorífica en el concurso.

mas, del q\1e ~u cuerpo, ya á ellos avezado,
se fortalec~o bien pronto. Decididamente, en
a~uella m1sm_a semana debutaría; pero babia de ser el JUeve~, precisamente el juevef;
en eso n?, estaba dispuesto á transigir.
'
. Acced10 el empresario y los carteles anunciaron c~n caracteres de gigantesca talla y
colores vivos, la reaparición de Frank .John
El~rhs, que se p~·esentaría al público con su
arriesgado expernnento del madero C'ilíndrico. Aquella noche resplandecía el circo como un aseua fulgente de oro.
Desde las lunetas hasta las graderías, sr
elevaba un murmullo tenue de impaciencia
Y cuanfo, despué~ de la inocente far;::a qu¿
precedia al e~permiento, salió Elerhs vendado, el J?~bhco, por no interrumpir la re~rese~~acion, no prorrumpió en la ovación
s!mpatica que a1:n en el silencio se exterionzaba por un rmdo vago, como onda acari-

SR. JOAQUIN DE MIER y TERAN

,

que obtuvo mención honorífica en ei c~ncurso.

�-4o6-

Hojas de Margarita
Sobre un cielo lila y suave como color de
plúmbago, brillaban las estrellas.
Dulce paz celeste, consolaci6n venida de
lo alto, cay6 sobre mi espíritu.
Y volví á evocar el pasado, cuando te conocí por la vera; del camino.
Te amé desde entonces y reímos sin saber
que el dolor existía .. .. .... .
Tú eres hella, marfilina, como una estatua
pensativa de los tiempos de Praxiteles.
Corrieron los años. Y hoy que vivimos la
edad núbil, has olvida-Jo nuestros felices
tiempos tornándote desdeñosa.
Y al fin, nguijonea&lt;lo por mi pasi6n, te he
dicho mi cariño que antaño puso en mi alma
con tu imagen.
¿Por qué recelas de un amor que ha perfumado nuestros días y que te ha rendido como la única v;rgen de mi culto'?
¿Por qué no escuchas la súplica infinita
que clama mi adolorido coraz6n?
En vano me brindas amistad ; yo no comprendo la amistad , cuando sobre el ara dejé
las flores de mi ruego, de mi cariño, de mi
adoraci6n ......
Y hoy la esperanza, esa diosa de los vencidos, ya era tiempo queme mostrara el alba
del milagro!
Porque después de sufrir el desacierto el&lt;'
tantas desilusiones, me h e convencido que
nadie te quiso como yo!
Porque mi amor fué la flor de tu earnino
que embalsam6 el cielo de tu inocencia ..... .
¡la única flor!
Amor silencioso, pero ardiente, como las
estrellas de las noches sin nublados .. ....
Amor humilde, nacido en las reconditeces
de mi ser, como el perfume suaYc de las violetas ......

-407nia vi,1cit y rrL:1 11cha e- morimiento y 1

LA REVOLUCION

movimiento produce luz.,&gt;
e
P ublicamos hoy los retratos de los autorea
de los trabajos premiarlos.

( FRAG )! E~TO)

Ya con sordo fragor se precipita
Y mueve á Dios desesµerada guerra,
La santa cru 1, de los sepulcros quitn,
Yuelca las aras y los templos cierra:
Ya con furor satánicn medita
No sólo echar á Cristo de la tierra
Sino dejar en sn ü1sern:ato nn helo'
Mudo y vacío y solitario el cielo.

Recosta.do en su noble lecho l a•dolescente trató de reconstruir Í e . . ,
pálida é intensa de su , lf . a vis1C?D
de aimor.
u imo ensueno

FOTOG RAFICO.

1

11 en

K. Vinaver, diputado por San Petersburgo.

Id Y traedme á Haikottna

El profesor Kar€ief, diputado por San Peters-

Ta de ardientes ojos ne&lt;Yros. '

en.tre las h ijas de Zara, 1:,
1t11el, ·perfume. flor , lucero.y apareció la doncella
la de ~rdien!es ojos negros.
Ycanto el hmnno de Iliria
con heridores acentos.
a1 pa~ &lt;¡t!e ond:ila,nte y lán~tticla,
con n tmicos pies ligeros
sobre el afelpado césped
iba una. danza tejiendo.
Rodo1t.za a:bri&lt;'&gt; los O jos.
ele entusiasmo y júbilo ebrios:
mas al verle Haikoun.a
rápic!amente hizo un ·g~sto.
·" asi al desviar las mirarlas
de aquellos verdugos fieros.
ron la túnica flotante
~ubrió &lt;le! c~udillo el cuerpo.
.\ de. esta guisa salvó
.
•la vrcla al 'D uque impertérrito,
al que h1chó contra el turco
corno bravo y como bueno.
Y desde entonces el 1himno
de Hiria, lo llama el ipuehlo.
el canto de Radoitza
de tal acción en recuerdo.

Xalapn, Estío de 1906.

De "Gotas de ajenjo' '

Eras ayer tan pura
Como la blanca aurora
Que entre cortinas de zafir fulgura
Y heladas perlas en los prados llora.
Eras ayer tan bella
Como la obscura noche
Que prende, triste, la convulsa estrella
En el cresp6n de su enlutado coche.
Eras ayer altiva
Como la palma verde,
Que al lanzar su plumaje tan arriba
En el vapor del nu barr6n se pierde.
Mas ¡ay! ... ¡fué un sueño todo!
Pues parece imposible
Que hoy te rías y cantes entre el lodo,
Y que tengas el alma tan horrible!

,, ·t.
.Let parecía
esrar en llll".... sala- --x
d
r111.;1e b'a ornada ' entre J.'O'&gt;'enes
,
marquese~ cu' iertos de emblen1\as antiguoc: y
pnncesas .: oron•adas &lt;le flores colo; dr
ros 1.

Rodoitza, noble ilirio.
ele valientes claro ejemplo,
tras agria pugna, del turco
por huir del coraje ciego:
de enem iga sangt e rojo
el ágil tajante acero.
al contemplarse vencido
con ast ucia se hizo el muer1 e,.
-¡ Oh, torpe Duque, aún a)i-enta~.
vano es. pues. tu fingimi,ento,
y por Alá. haré qne vibren
otra vez tt·s flojos ntrvios !-

ORIC.

Niña: ese pelo se cae,
Y es~s pupilas se enturbian ,
Y ews labios palidecen
Y esas mejillas se arrugan ;
Esos dientes se carÍ&amp;.n,
Ese albo seno se enjuta,
Y esas espaldas se encorvan ,
Y esa frente se deslustra.
Por eso nunca te alegres
De sr.r bella, porque nunca
Las hermosas han dejado
De tornarse al fin ...... en brujas;
Y además, de una vez sabe
Que toda humana hermosura
No es más, no es más que un bocado
Que va al vientre de las tumbas.

ª• mandada d i sol V e t&lt; eonfottm e u n ' 'úkasse''
i mpettia l de los ú lti mos d ías .

UN SUEÑO

BALADA

¡Inútil presunción! Cuando mn iiana
Se ago3te, como yerba, el poderío
De esta generaci6n soberbfa y vana
Que lanza á Dios su imbécil desafio;
Cuando &lt;le su grandeza sobera na
Queda el pol vo, no más, úridr) y frío,
¡Tú, redento ra aruz! ¡Tú, santo leii o,
Sobre las tumbas guardaríu, su suef11&gt;.

E ST U DIO

llos ex~mi einbttos de 1&amp; Du1n

burgo,

Las notas de la orquesta venían de la
sala, Y en el aire flotaba un aroma pen~tra nte ele i¡&gt;olvos de arroz ,. ele cabelieras femeninas.
·
. Sentados en un banco de mármol
Junto al zócalo frío de un fauno entr~
los árboles, el ad~lescen.te 'Y la 'virgen
se ~ontemplaban, s111 hablarse, sin verse
casi, envueltos en el velo de los deseos
\l. lbtcherkine, di¡:.u tado por Odesea.
Y de las esperanzas.
:'\.sí pasairon un~ hora, hasta que de. Todos hablaban de los asuntos de la t~as de .ellos un r_u1do de •besos y de sust_rerra como de a,suntos aintiguos " le- piros h1:20 ruborizarse á la virgen ¡ ah,
Janos.
ta~ riubia ! Y al ~dolescente ¡ oh, tan tí.L; na mujer decía á los deimás su his mido!. .. .
tona, de ~anera tan serena, i:111e naidie
El mlarqués, empolvado, volvió á deparaba ~uentcs en lo que á s'u :; torttt- te~erse ante el adolescente y completó
ra:. hornbles se referÍ;l.
as1 su frase:
De pronto, un marqués se detuvo ante
. .. . tr?s para ser amados, pero sólo
el ~dolescente y exclamó: "Unos han los que tienen el alma virgen."
nacido para a.mar; otros para :,er amaEntonces los enamorados se soltairon
l~s manos y se alejaron, temerosos del
zocalo blanco sobre el cual sonreía un
fauno de mármol.
1

J

" o

E. GOMEZ CARRILLO.

- --- ~--

Ramón :\ldana Y Sá&lt;enz de Santa \faría.

'
Ut'l

Estudio d e l a

Mérida de Yu cat.án.- iqo6.

El
.
) :o :(-· - rlct.etremio Y.la gloria de .la vida es el ca. d' : Es el 01den moral rncorporado en el
In 1v1duo.

"Gua exposición de timbres postales, abierta ha~e ~ocos d~as en Londres, está asegurada en,.&lt;]umce millones. Es curioso el hecho
de que un mont6n de esos papelillos postal~s, de todas partes del mundo, alcance
solo de seguro, una cantidad tan elevada. '

Fot o gra f: a Alem ana.

Concurso literario de la Sociedad Mutualista
"Empleados de Comercio. "

La Sociedad Mutualista " Emplt&gt;ados de
Comercio" abrió un concurso literario relativo al ahorro y su mejor inversi6n.
Fueron presentados varios trabajos y el Jurado respectivo, otorgó los siguientes premios:
Obtuvo el primer premio de cien pesos el
trabajo encabezado cou este lema: 1lf am1.~ ru1 /(')Jl fodiwn dii:itia.~ p1uat. _
ELsegundo premio de 50. pesos lo obtuvieron cae.a uno, las composiciones marcadas
con los lemas: 11Pegaso&gt;1 y 11El ahorro es la
fo rtuna del pobre, y la salvaguardia del rico. ,,
Fueron acreedores á una menci6n honorífica, las amparadas con los lemas: Labor om-

Dijo el ven::cdo r, y al pun:o
mandó se diese tormento
al engañoso cadáver
ele aquel ilustre guerrero.
Igneos oarlbones con saüa
colooáronl·e en el peoho ;
011as con estoica entereza.
mudo quedó el héroe, y quicr,1
una sierpe venenosa
ciñéronle al h.1erte cuello.
Y le horadaron las uñas
éon ppnzones t ruculento~:
é i11SensibJ.c cual la ¡peña,
é impasible como el hierr,1.
ni un ¡a\' ! doliente exh&lt;' l,'.,
el gran caudillo impertérrito.
-¡ P-0r la espalda ele ~lahoma
yo te juro que al momento
has de hablar y has de moverte
como pide mi dese-O !

El conde Heyden, diputa~o por Pskov.

?os.'' Los hombr es sonriero~; las muJeres se pusieron pálidas.
¿ Qué más, Dios mío? El adole.;cen te
veía, las sonrisas, oía los s·uspiros y se
perd1a en la ceguedad de su ens11e1ío
cuando una visión preciosa apareció am,;
su recwerdo, en la decoraJCión brumosa
de un jardincillo mal alumbra.do.
. .... ~ub,ia, . sí, muy ~ubia la virg1c11
iba haic1a el; iba despacio por temor de
que la,s dos lágrimas que temblaban en
sus parpados resbalairan por sus meji llas.
El adolescente tímido salió á su encuentro.

M . Nabokof, diputado por San Pet.ersburgo ,

�-4o8-

..

-409-

ALREDEDORES DE LA CAPITAL,

·La "Casa Chata."

TLALPAN,- El Zócalo.

EL TORNEO
Celebrabáse la fiesta de Pentecostés.
Frente á la gótica ciudad cuyas mil flecl~as
hendían la atmósfera elevándose hasta las
alturas del águila-como suprema aspiración
de aquellos tiempos de misticismo-): en un,
extenso campo propiedad del «ConceJo,n_levantábanse espléndidos pabellones, que 1walizaban en riqueza, rematados por banderolas
de una infinita variedad de colores.
Tiendas y barracas se hallaban e~parcidas
aquí y allá á distancia de la empalizada, en
cuyo interior iba á verificarse el torneo. El
bullicioso pueblo, después de la «mesa franca» en que había saciado su hambre y apagado su sed, discurría tumultuosamente por
doquiera, siendo detenido por escuderos y siervos cuando en confuso tropel intentaba penetrar al
recinto de la fiesta.
Dando la espalda al occidente
se elevaba un inmenso tablado,
•
cubiertos~de inmensa tapicería los
cinco pisos en que se asentaban
la flor y nata de la nobleza comarcana. Eran de verse aquellas altivas bellezas ataviadas con lujosísimas telad de oriental tejido, que
lucían en sus desnudos cuellos,
albos y lánguidos como dti cisne,
pedrerías de cambiantes radiaciones ó perlas engarzadas en hilillos
de oro; y en los brazos desnudos
también y níveos como el turgente y elevado seno, áureos brazaletes en que los rubíes, las esme~·aldas los topacios, granates y zafiros
rob~ban la luz amhiente, arrojándola luego al espacio convertida
en una irisación pétrea. Y lo,
caballeros con la suprema sonrisa
de aquell~ exquisi_ta galanterfo ya
inusitada los paJeS bellos como
mujeres, '1os magistrados graves
y solemneE:, los trovadores melancólicos los bufones deformes y
burles~os los juglares y saltimbanquis, 'toda aquella multitud,

con sus abigarrados tr.,jes, :formaba el mús
variado E-spectáculo, ndmirablernente pintoresco, desconocido del todo para nuestras
modernas civilizaciones.
Este hermoso conjunto humano se hallaba
encuadrado por el bullicioso oleaje ele las
cortinas de damasco orladas con flores &lt;le oro,
por palcos regiamente tapizados en que ondeaban al viento banderolas, flámulas, pendoncillos y fei-tones de flores de embriagador
aroma.
La inmensa variedad ele telas-se agitaba al
alecrre
movimiento de la muchedumbre, que
t,
ansiosa esperaba la hora del combate; y er_a
. un himno cantado á la luz todo aquel hacinamiento de matices, de gradaciones atrevidas, de resplandores súbitos, que arrojaban
joyas, escudos, armaduras, lanzas)' espadas,

---------------r- , _

-

como fug:1cc:4 relámpagos, y todo entre ei
clamoreo de un pueblo ávido de placer, excitado por sendos vasos de "hidromiel,J, y rodeado por una atmósfera de fuego, en la que
cernía el incomprensible espíritu que anima·
b:. ar¡uellas generaciones de los tiempos de
hierro.
Los Mariscales de campo ocupaban puestos desde donde podían apreciar los menores
mo vimientos ele los eombatientes, &lt;"omo encargados de hacer guarrlar las leyes de la
caballería v lai- damas habían nombrado ya
en alto co'nsejo al Juez de Paz, que po~~a
la pica de madera coronada por la tradicional cofia .
Apenas, de cuando en cuando, penetraba
alguna hechicera castellana, arrastrando con
señoril donaire riquísima falda de enormes
dimensiones, dejando ver la lechosa blancura de su pecho, que
~~.
brotaba -del ajustado corpifío como una flor exúbera, y los bra.1.0II
torneados y mórbidos, mal cubiertos por las enormes mangas que
graciosamente besaban la cenefa
del vestido· el tocado se levantaba airoso 'sobre la adorable ca·
beza r¡ue apenas podía sostenerlo,
¡tal era su magnitud!, y para dar
mayor realce á la esplendente belleza de aquellos tiempos muertos
para s i e m p r e, tres caballeros
amantes de la sin par hermosura,
mnrchaban en pos de ella,
con cadenillas de oro, suspiran.
por verse dignos de una sonl'IEI
de la ingrata beldad. A veces se
presentaba, radiante como u na
aparición celeste, alguna dam!it
cu)·o ropaje de joyante ~n ~
Yeíarn,e pintadas notas musi_cal
que cantaban pajecillos rubios Y
sonrosados corno doncellas, codn
v o e es aflautadas, acompana.
por cítaras ó laúdes )" saltenOP,
deslumbrantes de oro Y pe~r::
El sol, que apenas decl~n aoesparcía sus ardorosos eflnvio:au.
bre la ciudad, la.llanura Yaq , bl
policroma multitud; se refle)S

~tadd:

-

TLALPAN .-Detalle panorámico.

..

v¡vísimamente en armaduras bruñidas como
espejos y levantaba por el insondable eE:pacio un' polvillo dorado que en vol vía en la
atinll.,fera i;cmidivina i't aquel pueblo desbordante de alegría.
y tras los cab:1 lleros r¡ne en brioso;:; corceles e-pañoles. penetraban ú la liza, preci pi tAbasc la multitud , t,rdenacla Ít duras ponas
Por palaíreneros y escuderos, que hacían uso
m'8 de una vez del regatón de sus pcE:a.das
lan1.88 contra las arremetidas ele la inclóm it::i.
plebe.
Entre tanto, en medió c1d polífono &lt;'S ·
truendo de las cornetas, se adelanta el lucido
escuadrón de los adalides españoles, frnnce~ é italianos, que olvidando sus rencillas
de 'tamilia ó los antiguos odios nacionalei-,
ih:in á cruzar aquella tarde sus «espadas ele
oortesfa» ó quebrar lanzas embotadas, no aspirando sino al renombre del triunfo canta- .
1lu por trovadores y á la sonris:t de
alguna encantadora castellana.
Sobre cabalgadura ele riquísimos jaeces un adalid penetra. el primero, cubiert.n la cabeza con el cloraclo yelmo,
ruyos brillantísimos reflejos envuelv{'n
su eabeza en vivos resplandor('s; Fil
blanra garzota ondea al viPnto y :igiganta su estatura; de su loriga de anillos parten mil rayos que ofuscan, y en
su es&lt;'Udo acorazonado se puede leer d
mA:1 ilustre blasón; el emblema flordelL.:ado y el dorado ca¡::co acusan su estirpe real. La multitud aplaude e¡::trepitosamente, y las damas todas se despojan de cintas, rizos y brazaletes, ú fin
de adornar con ellos p:na la lid al regio
caballero, á quien la fo rtuna hizo nacer
en las gradas de un trono. Lot, demás
licitantes, calada la visera, lo rodean,
S11ludan á las damas, á los Mariscales....... luego, entre el piafar de los corceles y la grita popular, resuena la trompeta heráldica; ordénase la noble turbas
)' pueden ya fácil mm te distinguirse la,
ricas sobrevestas, las rodelas, las banderolas de variados colores que flotan
en las picas. Qui én luce bruñido casquete terminando en brillantísima punta, cual apenas cubre su pecho con la
rodela de aguda broca; y quién arrogantemente lleva en su casco las dos alas
simb61icasdelaalondra gala. Allí pasan, anunciados por el heraldo, los Vitelleschi, los Cornossi, los Porcellati, los
Teuffel y los Fougers, de extrañas divisas, en que se mezcla la historia á la
prodigiosa leyenda.
. Suena el clarín, dando señal para la
•Justa,» y entre el clamoreo ululante de
aquel pueblo nutrido con la sangre del
etemo:comhate medioeval, &lt;los campeones se embisten. deseosos de obtener cada uno para sí la palma de la victoria.
Lanza en ristre precifJÍlanse fnriosamento
uno hacia el otro, y al esrantoso encuentro
vuelan como pajas las astillns de las lanzas;
caen los caballos arrastrando á sus jinett..·s,
cuy~s.armaduras resuenan c"n estrépito; y
~ d1S1parse la dem:a nube de polvo que por
l~stantes envuelve á l,JR campeones, la multi~ud vocifera, aulla y aplaude. mira al
tr1.unfador que se levanta, espada en mano,
nuentras el segundo &lt;aballero desmayado,
muerto quizá, con los brazos 'abiertos· y la
ca~ vuelta : l rnl, es magullado, aplasta.do
Ypisoteado por su propio corcel.
La gritería aumenta, ¡es el océano popular
que se desborda.!; suenan de nuevo los clarines~· entre las exclamaciones de &lt;e¡ honor r11
~1altd!» «¡honor al adali&lt;l!i, el vencedor snhl'
~~palcos á recibir de la dama de sus pen!ntentos el beso en la frente, que es el prcIllIO mayor de su victoria.
JESl1S ({A.LLO.
'bPalra un corazón valeroso, nada hay impo-

Bl

e.

EI cansancio intelectual

ejemplo, esa disfáncia suele ser de cinco milímetros cuando se está descansando, de nueve después de un trabajo en matemáticas.
El trabajo mental gasta mucho más y más
La influencia del trabajo cerebral sobre la
pronto al hombre, que el trabajo corpo al.
sensibilidad cutánea, es la mejor prueba de
Es qne, entre otras cosas, PI can!-ancio de que ese trabajo gasta y cansa más que el
los músculos avisa siempre que se abusa del mu5cular, y el último de los mPdios indiraesfuerzo corporal; mientras que es más difí- dos parn mitigar la fatiga inteh•ctual, servirá,
cil enterarse del abuso del esfuerzo cerebral, en todo caso, para dar la señal de descanso
y cuando se le quiere moderar, es ya. tarde y á, un cerebro cansado.
•
el organismo se resiente ele todo.
Los hombres de ciencia á quienes interesa.
personalmente el asurrto, han buscado y haLa Muerte de un Justo
llaclo la manera de saber el tiempo durnntr
el cual cada in&lt;liviJuo puede dedicarse á un
tra bajc;i mPntal sin llegará la fatiga.
Una noche m11gnítica extendíase sobre la
Los ¡:istemas que preconizan, son trei-:
tierra; el ~acerdote se durmi6 en una apacil'no consiste en hacer sumas durante rin- ble po3traeión.
co minutos antes de trabajar: y durante otros
¡'\ n volv('rá en sí!-dijo Jos~.-¡Pobre
cinco minutos al cabo de cierto tiempo de j,J\•,·n! ¡Treinta. niios apenas!
- ¡Se extinguirá en nuestros brazos;
Datnas dis t ingui das de San llu is Potosí.
i-u res1 ,i ración, tan débil ya, se debilita
111:1s cada vez y nada puedo harer para
,nlrnrlo!-diJ'o el doctor con desespeia•
ciún.
J1
El cielo le da una hermosísima noche,
.f op(,, su última noche quizás. Ya sufrir(L ¡,oco y su muerte no será mns que un
:1 p:t('ible sueiio.
El moribundo pronunció algunas pa1:i bras entrecortadas; el doctor se acercó;
la respiración del enfermo se hacía em1 barazosa; pcclía air~. Quitáron~e, com;,
p 1eta.mente 1as cortmas y aspll'o con
delicia ]03 ligeros hálitos de la noche
trnnsparente.
Las cstr¿llas le dirigían su trémula
luz ,, la luna lo envolvía ('11 el blanco
rnclario de sus rayos,
-¡Amigos míos dijo· con voz débil
-ni c voy! ¡Que el Dios que recompensa
os conduzca nl puerto! ¡(~ue os pague
por mí mi deuda de gratitud!
¡Tenga usted esperanza!-le l:Onte~tó Kennedy-esto no es más r¡ue una,
clehiliclad pnrnjera. ¡Xo morirá usted!
¿Puede morirse, a('aso, en esta espl&lt;!ndida ncche de estío?
- ¡La muerte está aquí, bien lo sé!contestó el misionero.-¡ Dejádmela mirar frente á frente! La muerte, principio ele las cosas eternas, no es mns que
el fin ele la11 penas terrenales. ¡Arrodilláoi-, hermanos míos, os lo ruego!
Kennedy se levantó, daba compasión
ver cómo se le doblaban los miembros
sin fuerz:1s.,
- ¡Dios mío, Dios mío!- exclamó el
apóstol, tened piedad ele mí!
Sn rostro resplandeció. LE'jos de estn
tiena, cuyas alegrías no había conocido
nunca, en medio de aquella noche que
Señoi&lt;ita Eula lia A11éehega .
le lanzaba sus mfü, dulces claridades,
en camino de aquel cielo á que se e!P trabajar; si durante los segundos cinco mi- vaba como en milagrosa ascensión, parecí:t
nutos se hacen mucho menos sumas quedu- r~vi vir ya con la nueva existencia.
rante los primeros, 6 si salen varias de ellas
Ru postrer ademán fué una bendición suequivocadas, es Hefial evidente que hay can- prema ú sus amigos de un día. Y volvió á
i:ancio mental y de que conviene interrum - caer en brazos de Kennedy, cuyo rostro espir más f_recnentemente, con intervalos de taba inundado de gruesas lágrimas.
descanso, los períodos de trabajo.
-¡:\1uerto! - dijo el doctrn·, inclinándose
Otro sistema se reduce á medir cada mesobre
él- ¡muerto!
din hora la fuerza muscular durante el trabaY
Jo~
tres amigos, como de común acuerjo mental, pues sabido es que el cansancio
do, se arrodillaron para orar en silencio.
del cerebro lleva aparejada la fatiga física.
-::\fañana tempmno,- dijo en seguida
Por último, el tercer sistema, el más curioso, está basado eh la teoría de r¡ue el can - Fcrgnsrnn-lo enterraremos en esta tierra de
sancio del cerebro, embota la sen sibil idad de Africa regada con su sangre.
la piel.
Todo el resto de la noche, el cadáver fué
Re oprimen las puntas de un compás de velado por los tres viajeros, que se turnaban,
\r1•ber ( c~te3iómetro ), sobre la frentP 6 sobre y nada turbó el religioso sile11cio. ToJos
la punta &lt;le la nariz ó sobre cualquiera otra llornban.
pa,t~ del tegumento y se va crrrando el comA1 día siguiente, el viento soplaba dPl Sur,
pás hasta que no se sienta más que una de ~- el \'ictoria marchaba con bastante lentitud
las puntas, aun cuando ambas ¡::e encuentren sobre un vasto macizo de montañas· aquí
apoyadas en la piel; la distancia que media cráteres apagados; allí, incultos bar:ancos~
entre las dos puntas, indicará el grado de fa- 111. una gota. de agua sobre aquellas áridas'
tiga mental del individuo. En la frente, por crestas; rocas amontonadas, bloques erráti-

~

�-

4ro - ·

El Segundo Enemigo

éOs, margales blanquecinos, *ldo ~enotaba
profunda esterilidad.
Cerca de medio día, y para proceder á la
DE LA MUJER
sepultura del cadáver, el doctor resolvi6 bajar en un barranco, entre rocas plut6nicas de
formación primitiva. Las 1r.ontañas circunY o no puedo, ni creo poder
cbntes debían abrigarlo y permitirle hacer transigir nunca, con lo qne ha
llegar la barquilla hasta el suelo, porque no dicho una ilustre escritora del
existía árbol alguno que le ofreciese donde próximo pasado siglo, de que
asegurarse .....
las palabr~s ,&lt;&lt;orgullo y digni En cuanto la barquilla toc6 en tierra, el
cladu son smonimas.
doctor cerr6 la válvula. José salt6 al sucio·
¿Por qué? Fácil me ser:1 deteniéndose con una mano a1 borde exterior' mostrarlo.
con la otra recogi6 cierto número de piedra~
El orgullo es un sentimiento
que no tardaron en reem¡.,lazar stt propio pe- exagerado de superioridad y de
so; entonces pudo emplear ambas mano:; y c~timación propia Y por con.
,.'
pronto amonton6 en la barquilla más d.e s1.gu1ente,
un vicio detestable;
quinientas libras de piedra, con lo cual el la dignidad, por elcontrario, PS
doctor y Kennedy pudieron bajar á su vez
la gravedad y circunspecei6n
pues el Victoria quedaba
'
equilibrado y su fuerza
ascensional no bastaba
para arrastrarlo.
Por otra parte, no se
nect'sitaron muchas pie.\...
dras, porque los pedazos
recogidos por .Josr eran
lle una pc:::adez extrema,
cosa que despert6 por un
•
instante la atención de
Fergur,:so11. · El suelo estaba :::emurado de cuarzo y
de rocas porfirito:::as.
-He aquí un singuhn
de,cu brimiento- se dijo
el cloclor.
Mientras tanto, Kennedy y .José habían ido á alguno 4 pasos de allí, busca ndo un sitio para h
tumba. Hacía muchísimo calor. y aquel barrnnco encajonado par e e í a
una especie de hornalln.
El sol de mediodía hacfa
caer á plomo sobre él sus
rayos abrasadores.
Primero fué necesario
despejar el terreno de los
fragmentos de roca que lo
llenaban; luego se cav6
una fosa bastante pr0funda para que las fieras no
pudieran desenterrar e l
cadáver.
El cuerpo de 1 mártir
fué depositado en ella con
respeto.
La tierra volvió á caer
sobre sus despojos mortales, y encima disp u si ?&gt;:ronse grandes trozos de
roca, en forma de túmulo.
El doctor, entre tanto, 1
permanecía inmóvil y sumergido en sus reflexiones. No oía el llamado ele
sus compañeros, no se
acercaba á ellos buscando
abrigo contra el calor del
sol.
Los REYES DE ESPA~A. EXCURSJONANDo.-En pleno desierto.- ¿ En qué estás pen ·
Ascendiendo por un paso difícil, en la sierra de Guadarrama.
sando, Samuel?-le pre-Tomando el desayuno cerca de la margen de un río.
gunt6 Kennedy.
.
-En un extraño contraste de la :;aturale- de la persona, el modo de decir y hacer las
za en un efecto curioso de la casualidad. cosas, sin rayar en orgullo ni pasar los lími¿S~bes en qué tierra ha sido enterrado ese tes del decoro que le cumple ostentar parn
ocupar su puesto en la socie&lt;la&lt;l, P infundir
hombre de abnegaci6n, esa noble alma:?
('l
respeto que le sirva de punto de apoyo en
-¿.Qué quieres decir'?
-¡Ese ¡;;acerdote, que había hecho voto de las circunstancias difíciles de la vida, y ei;
pobrezn, descansa a hora en una mina de una virtud noble y apreciabilísima. ¿Quién
no apunta con el dedo, quién no desprecia, .
oro!
quién no procura huir de una mujer orgulloJULIO YERNE.
sa? ¿Quién, por el contrario, no aprecia, no
ama, no admira y no respeta á una mujer
digna?
Desgraciadamente, muchos confunden la
dignidad con el orgullo y están en un gran -

AR'l'ISTAS DEI~ TEATRO ARBEU.

llUfUI. 0:S l\'IIElt ~EAll.

Luna de Miel Real

las calles, pa~aba por su lado indiferente,
111ira11do á los soberanos con la curiosidad
que podía inspirar cualquier matrimonio forastero.
En nuestra edición diaria heDon Alfonso y Doiia \'ictoria se dirigieron
mos estado dando muchas curio- al Tiro de Pich6n, donde se encontraban al8as informaciones sobre la luna guno::: trabajadores. Estos tampoco los recode miel de los j6vencs i::obern.- nociero11, tomán&lt;lolos por turistas.
nos. espa ñoler,:, qui, nes, como es
Cotinuaron los Reyes ppr la c.irretera de
!!ab1do, han rnboreado sns deli- Sego\'ia, y se diriginon al antiguo hotel del
cias y dulzuras en medio de la Duque de la Torre, perteneciente en la actranquilidad v solemnidad de J a tualidad nl Real Patrimonio.
(-i ranja.
·
.
Quisieron entrar en éste para vhitarlo, y
Allí, en aquellos jardinC's del· pidieron la llave á los jardineros.
.
c.prtit \'ersailles," con o llaman
Pero éstos, que no conocían á los sobera- .
á La Crranja, donde su augui:;to nos, ~e negaion á abrir la puerta, pretc•xtanfundador pensú imitar la vida do r¡ue no tenían la llave.
cenob!tica de Felipe Il, y dL'Don Alfonso y su esposa, conteniendo la
mostro haber sido educado en risa, no insistieron con los celosos guarclianrs
la fastuosa corte de Luis XIY y Sto nlcjaron de allí sin ver su pose:;i6n.
ln. vida se ha deslizado dulce'
t1anquila, exenta ae preocup/
eion, s y de inquietudci,; para lo~
Salutación á la Bandera ( ;,)
júwnes espo,ofl.
Durnnte su estancia ('11 ese
Heal sitio, el Rey v la Reina han
('StndO haciendo excursiones Ít
¡Salve, bandera de mi Patrin, s:ilrP!
pie, ácaballo y en automóvil por y en alto siempre &lt;le~afia al viento,
los nlrededores, vi8i tan do torio tal romo en triunfo ele la tierra toda
lo que las guías aconsejan {i los te llcv &gt;1·011 indómitos guerreros.
101,,-i¡¡fas que visiten : El ) IonasTú eres, España, en lns desdichas grande~.
tc1.·io tle El Paular, antigua cary
en
tí palpita con latido eterno
tuJ,t convrrtida en fábrica; el
el
aUent-0
inmortal de los soldados
\'allc de Lozoya, la Penalera y
que.
á
tu
sombra,
adorándote, murieron.
\'alsain, que fné la casa de can1po del taciturno Felipe II.
Cubres el templo en que mi madrn reza 1
Casi todas las maiinnas han las chozas ele los míseros lnhrier,o!:!,
e~tatlo Raliendo los flobcranos á dar paseos. l11s cunas donde duermrn mis hernianof',
La gentil figura de l:t Reina ha. llamado mu- la tierra en que descansan mis abuelos.
cho la atcnciún . Es una amnzona tan &lt;;h•Por eso eres sagrada. En torno tuyo,
gante como húhil. Ella monta una .re"ua
de
o
al tmYés d·el espacio y de lo!i tiempo;,;,
el t·co de las glorias españolas
vibra y retum ha con ruarcial estruendo.
0

La Tiple Pilar Garda.

dísimo error. A veces, la rnni&lt;lad suele acom·
µaña_rse con el orgullo: pero no hay que ron·
fundulos, porque nada, absolutamente nada,
tielle de común con la dignidad.
La mujer orgullosa PS soberbia; la mujer
digna es modesta y humilde. A la primera
la desesperan, la atormentan y la !meen SU·
frir mucho los percances de la vida. ro cam
bio de situaci6n, un paso de la opulencia á
la pobreza, la conducr. algunas veces hasta
la locura del suicidio, tan com(rn en estos
tiempos en que la incredu;idad y el escepti·
cismo ofuscan aun á las inteligencias más
pri vilf'giadas.
La mujer digna, la que permanece fi!me
e!1 sus creencias religiorns, sufre con pac1~n·
c1a las penalidades de la vida &gt;' los cn111b1of
y eventualidades de la fortuna, 'y parn ella h
mismo es vivir en la opulencia que rn la pe·
breza.
Los socialistas, los impíos, como ])urnftl7
Eugenio Sué y otros, dicen que el orgullo et
una virtud. Dios os libre, amables lecto
de creer semejantes blasfemias; entre el
cio orgullo y la verdadera dignidad, hay

dÍferencia enorme, hay un abismo infran4\'leali1 t••
L&amp; dignidad conduce corno por la mnno Í1
Ji.mujer á ejercitar todas las virtndes. Una
mujer digna, y no orgu llo~n, como la quieren
loe socialista:;, cuida mucho su reputaci6n y
procura, por cuantos rnctlios están á su alcance, que nadie tenga nada que reprocharle.
Dela mujt:r que tiene dignidad y no orgullo, las acciones son siempre nobles, siempre
leales r puras, siempre buenas. La envidia
no tiene entrada en su coraz6n; á todos ama,
6todos respeta, con todos es tolerante y com ·
padece á los desdichados.
El carácter de la mujer digna es dulce, ei,;
afable, es tolerante; el de la mujer orgullosa,
por el contrario, es vano, superficial é intolerante; de todo se disgusta, nada le agrada
Yr.ree que todas las demás mujeres, aunque
~~ozca en ellas muchas virtudes, le son
rnfertores en todo, y esto es debido á que el
orgu]I? la ofusca y envanece.
La Joven que 11ma y aprecia en 1•&gt; que rnle su dignidad, jamás se casa con una persona á quien comprenda que no puede an ar,
ya por alguna deformidad 6 defecto físico, ó
yn por cualq~ier otro motivo, aunque la ro dee de atenciones y la colme de riquezas:
prefiere la pobreza, prefiere quedarse sin casar á exponer su honra.
La mujer digna es mártir de su deber y
~o la asustan ni amedrentan las penalidades de la existencia. Por eso la mujer
~erdaderamente digna, siempre es buena hiJa,fa ~celente esposa é intachable madre de

miba.

~rocurad , pues, queridas amigm, mfa;:,

abngar en vuestro coraz6n como en un re1.'rado relicario, la amabilísima y noble vir~d.de la dignidad, y huid con horror de la
lllldad Y del orgullo.

En Londres hay varios 11silos para perros
ti?fundos. ro policía que acaba de ser jno, recogi6, durante su carrera 142 976
canes La sociedad
·
· de animales
'
' le
protectora
~ o una simpática demostraci6n de gra-

lll1*b

¡Salre, bandera de mi Patria, sal~e!
y en alto siempre desafía al viento

manchada con el nolvo de las tumbil,.;
. de los muertos. ''
ttüida con la 1,angre
SrNEsro Dl~UlA DO.
(*I EsJa poes'a, original del antiguo director de .1/adrM Cti1111co, tue premiada rn un concurso. Le dió 1ec1ura D. Jacinto
&lt;?ctavio Picón y formaron ti Jurado que otorfÓ el premio D. Jose Ec~egarav, D. Eugenio Sellés. D. Jacinto Octavo Picón y D.
Federico Madariaga,

llos gttandes eompositottes.

LOS NUEVOS REYES DE !iO,WEGA. -El M.in:stro de f ranc:a
en Crlstlaola, M.. Delavand, desembarca eo Troodbjem para asistir
á las fiestas de la torooaci6o.

raza inglesa, que posee desde soltera y que
mucho quiere. En un paseo que hicieron á
\' alsain les sorprendi6 á su regreso un fuerte
aguacero, ilegando completamente calados.
Por supuesto que en la mayoría de las veces no podían escapar de las ceremonias del
protocolo y al paso de la Reina y el Rey dejábanfe oir los clarines y los soldados presentaban armas.
Nuestros grabados representan unas escenas de una ascensi6n que hicieron á un monte completamente despoblado, árido y lleno
de rocas calcinadas. Cuanclo llegaron á la
cúspide, se deEayunaron frugalmente, al aire
libre, sin tender siquiera una tienda de campa fa. En esos momentos, Alfonso XIII y
\'ictoria-Eugenia permitieron á un indiscreto fot6grafo que los seguía, que tomase algu·
nas negativas.
Otro día salieron los Reyesmuy temprano
á dar un paseo á pie, completamente solos,
y sin que los acompañaran siquiera sus ayudantes. Atravesaron una parte de la poblaci6n y llegaron á las afueras, sin ser reconocidos por nadie.
La gente del pueblo, escasa á esa hora en

GOETHE,
(De la colección de pcstales de la "Mercería del Coliseo,")

�LOS

-412 -

413 -

ACONTECIMIENTOS

DE

RUSIA.

PAGINA ARTISTIOA.

•( l.,._1/Jv.,Jt 1,.¿,¡ft,

___.,__ _

ALo111'108 M IEMBR~S DE LA EXTl~GU!D~ DUMA QUE REPRESENTABAN LOS DlFEREN'l'I!S COLORES DEL P ARLfMENTO .-El Padre P oyarkorff, Diputado

que

fue por Vorone¡e.-D1putado Joseph Ostrewsky.-Un v~jo servidor del Imperio: J. Strelzof, Diputado por Kharkoff.
Joseph2Nakoneischny, Diputado de Lioubline.-E. Bachmach, Delegado por Bielotserkow.

EN LA SIEGA
lp~AO f,'I E flTO DE U f'I POEjYIR.)

El sol me hace cantar.
FEDERICO

Al pie de la pesada serranía
Tímida esconde la casita blanca,
El techo entre naranjos; leve arranca
El humo; empieza á clarear el día.
Abajo se divisa la llanura
Que corta el río; se ven los ondulantes
Visos de luz de trémulos cambiantes
Quevan huyendo sobre la mies madtrra ......
Ya con el segador, la segadora
Bajan uno tras otro la vereda,
Y se escucha al través de la arboleda
Su riea melancólica y sonora.

rn

viento frío

DYCK

RETRATANDO

A

LOS

H I JOS

DE

CARLOS I.

Cuadro de B. Ginliano.

EL SAPO

PELEA DE GALLOS

LA MUERTE DEL GALLO
\

,

Piedra con vida, que al saltar con tino
del negro monte por el seco tajo,
vas á caer en el obscuro y bajo,
claro,-espejo de todo lo mezquino.
¡Qué pequeño y qué torpe es tu destino!
¡Qué torpe y qué pequeño es tu trabajo!
S6lo vives así como estropajo
para limpiar el lodo del camino.
Tú, el bui6n de los campos si te irritas,
como un puño apretado en la maleza,
muestras al cielo tu joroba y gritas ...
Hundir debieras la aplastada frente;
que así chato, pareces la cabeza
rebanada de golpe á una serpiP.nte!

El marcial, el valiente, el altanero
gallo que al despuntar el alba incierta,
centinela entusiasta con su alerta,
en anunciar la luz, es el primero;
el que se abriga bajo tosco alero
y con su alegre canto nos despierta,
guardián que cuida del corral la puerta
y couvierte en serrallo el gallinero;
hoy va á morir, miradlo: se pasea
luciendo la navaja en su acicate,
-y en las gradas el pueblo palmotea.y resuelto á matar 6 á que lo mate,
se lanza á su adverrnrio en la pelea
y nwda moribundo en el combate!

.Ju¡,; B. DELGA DO.

Jos~; ~- CHOCANO.

Nervioso, esbelto, la actitud apt1esta,
fino plumaje y tornasol golilla,
altivo como un rey de horca y ruchilla
el noble gallo á combatir se apresta.
Llega el rival, y su arrogante cresta
--que nunca el miedo en el combate humillaorgulloso levanta: mientras brilla
curva navaja entre sus patas puesta.
1\Iíranse de hito en hito los campeonell,
y esgrimen con fu ror sus f'Spoloncs
hasta que alguno á su enemigo hiere;
porque de pronto, en púrpura tefiido,
á uno de ellos se vé, que, al fin vencido,
vacila, canta, se desploma .. . y muere.
RAllL AR\íANOO

Es hora &lt;le] calor: los Kegaclores
Descansan á la sombra v con desvío
)Iiran correr el perezoso río
Que brilla al sol, y enjugan los sudores.

«Adi6s, mujeres, flores y sonrisas
Adi6s, sonido, músicas suaves;
'
Ecos que se despiertan con las brisas
, oces que se aJormecen con las aves.,

J. B. CAMAfüW.

El último pensamiento de ¡.1ebber

Que cuelga de las ramas el rocío.

Por el pie del trigal los stga !ores
AFoman ya ...... Comienza la faena:
El rit1110 lento dfl la hoz rewena
Y l5C ruba b brisa los rumore,-.

Su fin presiente y trémula su mano
Como las rosas que arrebata el viento
Esparce melancólica en el piano
'
El último divino pensamiento.

. Ata la segadora las gavill:1s
que va dejando el segador regadas,
~ vuelan Alas ramas , n bandadas
Del fondo del trigal las a\'ccilla8.

ccCuán triste es ver paRar m1estra existencia
( \&gt;mo el aroma de la Jlor querida
' 1111 rayo de luz volar la esenci.t
'
l1,11
Y en un 'golpe de tos volar la vida.

• «Cíñeme, mu~rte, ya tu mustia palma,
~acer para mom iué mi delito
Y ya siento en los poros de n1i' alma
Ese frío sutil ele lo infinito ...... ))
, Dice, y á Dios su espíritu ha entregado,
Y como vaga en el altar perdido
El incienso fugaz, sobre el teclado
(iueda Yagan do huérfano el sonido ......
l\f. SANCIIEZ PESQl'ERA.

- - - -- ---· --A MOR
Desmayarse, atrever:;:e estar furio&lt;o
'
t'ierno, liberal, ecqui
'
' )
aspero,
\'O,
alentado, mortal difunto vivo
)
)
'
eal , tra1'd or, cobarde
y animorn.

ESTEYA•

Xo hallar fuera d.el bien, centro y reposo,
mo~tr~rse al~gre, tnste, humilde, altivo,
enoJaou, valiente fugitivo
. fecho, ofendido,
'
'
satis
receloso.

LA ADULAOION
Retiérc.,e que un ciudadano de.Roma enseñú á un cuervo á que
dijera: c,Ave, César,i, y que una ocasi6n que el dueño del mnndo recibía los honores del triunfo, aquel ciudadano iué á ver entrar en
Roma al César, é intencionalmente llev6 el ave negra, la t1ue, :t lo
mejor de lapora, dijo: cc¡Ave, Crsar!» Agrad6 á Augusto la ocurrencia.
y dió una cantidad de dinero por aquel animal.
Otro romano que vió lo que podía valer un cuervo que agradara
al Emperador, enseñó á otra de aquellas mismas aves que dijera:
c,Ave, César Augusto,» y cuando de nuevo entraba en Roma el Emperador, el cuervo dijo: ce Ave, César Augusto.&gt;i El Soberano pag6 mejor
J:&gt;recio por aquel cuervo que por el primero.
Un zapatero que había presenciado estos casos, se propuso hacer

~·

Ya no crnzan las nubes por el cielo
Y s6lo en el confín sobre el poniente'
Los cu~rvos entretejen muellemente
La red enmarañada de su vuP.lo.

Yírgenes, escuchad, aquel que era
Orgullo de la Patria de Beethoven,
Cantan cual cisne por la vez postrera
1n::ipirad_o, feliz, artista y joven.

Hace temblar los lánguidos pinares
Y riega entre la yerba los collares
YAN

;c¿,Y porqué ha de durar sólo una hora
La inspiraci6n que en mi CPrebro arde
l
1V,ac1'ela con los rayos de la aurora
Y muerta con los rayos de la tarde'?

MISTRAL

I

De.spierta la Natura ......

Las espigaH se inclinan fatigadas
Y rntre débiles tallos suspendiclo:a,
Cómo se mecen los calientes nidos
Donde brillan dos perlas delicadas!

un buen negocio y se dedicó Ít enseñar á otro cuervo esta salutacped
ión:
«Ave, Céf'lar Augusto lmperator et Víctor,» pero el testarudo bf . 0
no podía aprenderla, por lo que su duefió se daba {t todos los dia·
hlos y repetía: ¡Tiempo perdido!
Un día pasó Au~usto por la carn del zapatero y el currvo e.spct6 la salutaci6n dicha, y Augusto elijo: ya te 1go f'Il cam murh~
adularlores, y el cuervo repiti6: ¡Tiempo pPrdido!
El Emperador sonrió irónicamente é bizo una tercera compra,

- -- - - -- - - -Las maldiciones que arroja uno se semejan á las procesiolJS!
vuelven al sitio mismo de donde partieron.

lI uir el rostro al elaro desenoaño
O
beber veneno por licor süa ve
'
olvidar el provecho amar el daño

'

)

c!~er que un cielo en un infierno cabe,
y v1cta y alma dar por un engálio:

LA DmIA.-Sala de sesiones durante la suspensión de una de éstas. En el grabado se ven varias
mujeres, pues como se sabe, á las sesiones del Parlamento concurría el elemento femenino,
que se dedicaba á la estenografía.

ei-to es amor, quien lo probó lo sabe.
LOPE

DE VEGA.

�-414-

EL VIENTO

latidos apasionados
cual de jaurías de 1perros,
respiración de fantasmas,
broncos crujidos de huesos,
rachas que cruzan contando
cuentos de brujas y muertos;
y el oido re.oeloso
que oye tan raro concierto.
sugestionado recibe
la poesía del viento.
Tras de las. velas scwlando,
él lleva .la nave al 'puerto,
y escondido en las banderas
les 1presta su movimiento.
El riza y peina las plumas
de los pájaros del cielo,
trenza el arroyo saltante
y arruga el lago risueño.
Por las neg,ras chimeneas
sdpla la lengua de fuego
que en el hogar encendido
alza Ja leña, crujiendo.
De la selva rumorosa
estreinece todo el templo
y sa:cude las arcadas
que los árboles fingieron.

Cual los con(lo,es altivo,
cual las culebras rastrero,
más fugitivo que el rayo,
más sutil que el pensamiento,
en las fantásticas noche,,
que dan •crespón al invienll),
truena, silba, canta ó gime
por todas partes el viento.
Sublime trom,petería
que arroja acordes inrnenso.:
lleva, en andar invisil;le,
por los espacios desiertos.
Cuando las trompas df-stapa
el rudo fhuraoán soberbio
en náifagas cabalgai1tb
van quejumbrosos lament(,-;.
En el ''teclado'' flotante
de tantos sones diversos
hay cometas y darines
como relinohos de fuego,
detonaciones medrosas
de fingidos bombardeos,

Voces de cínife imita
en cada resquicio estrecho
y por cada oerradura
'
pasa furioso gimiendo.
Del órgano poderoso
· alza los cantos sobertbios
que las audaces trompeta~
lainzan rozando los techos.
El está lleno de manos
que rasgan fúnebres lienzos.
que sacuden las veleta~
en las torres de lo~ templo 3,
que el arco •le 1(•5 t'.&gt;n-ente,
derraman en pali0 inmc·11so,
y que tuercen de la tro1~1ha
el caracol giganl.l~,ro
Ya modulando plt:,\·aria ;,
ya magnífico rugiendo,
no hay poesía que ten?:t
mlás poesía que el viento.
Y como más iá mi mente
pla'Ce su blárbaro estruendo.
es saicudiendo las chispas
en ~I crestón de un incenc.lio.

-

Versos dtl ~. p. ¡4arlín, Gtneral dt la Compañía dt Jesús, falltcido tn ~o~a rtcitnte11e1t1
Si aún la sangre en ntestras venas late.
Si hay almas ele infelices que salvar,
.\1 combate miemos. al combate,
¡ .\hora á combatir, Juego á gozar!
¿ Qué importa al fin que la tormenta insana
De\'aste el suelo que nos Yió nacer,
Si la pompa que al árbol engalana,
Sabe so la segur retoñecer?
¿ Qué importa si la J.beria se estremece
Y ,se ove en Cácliz el cañón tronar,
Si al fragor del cañón el ánbol crece
Y su sombra se extiende tntelar?
¿ Qué importa si renue,,an los ti ranos

Liey,es inicuas que el rencor dictó;

Y se afila el puñal que á mis hermlanos
Sacrílego en Madrid asesinó?
La senda misma que sus pies corrieron
Nuestras huellas también sabrán correr,

REVISTA DE POLICIA
~1uestra policía ¡progresa lá. grandes pasos. Ocupa actualmente puesto de Íúniportancia entre las Corporaciones sim;!ar, s
del mundo, 1por su buena organización y
por los trabajos de verdadero b:n.érito ,que
ha venido efectuando.
Así lo reconooen nacionales y extranjeros, y solament,e falta 'á la Corporación
seleccionar en lo posible su per,sonal de
gendanmes. en el sentido de la educación
soeia,l, pues aún existen agentes de~ orden. faltos absolutamente de las noc1on,e1;
más rudimentarias de edltcación. y ~¡tte
vienen á constituir un lunar rn el gr,•rnio.
Esto, por otra parte, no será fácil en
los momentos actuales, pues no pued e
exigirse corrección absoluta. buenas ma ·
neras v conduct:1 irreprochable . á personas de" cierta clase social, &lt;1ue por circunstancias ,es¡peciales no han recibido

Y si ellos por su Dios mártires fueron
})so sabremos sus hermanos ser.

,A 1 nuevo continente vola:emos
Donde su diestra enarboló la cruz
Y á torrentes en él ·derramaremos
Del ,Evangelio la ignorada luz.
Y el trono á Je.sucristo levantado
Que. intenta allí el impío derribar,
Varáse en ,nuestJros hombros sustentado.
De polo á polo sin rival reinar.
Que .si del mundo sobre el haz, naciones
En la ignorancia sepulta&lt;lais ,hay,
Nuestra voz del erial de esas regiones
De nuevo hará brotar urn Paraguay.
Y honrar sabremos los laureles bellos
Que el paiterno heroísmb nos legó ;
Y si grandes y heroicos fueron ellos
No serán menos sus hermanos, . no

buenos ejemplos de forma social ni de
moralidad, si á esas personas ,se les remunera su trabajo, como al gendarme.
con un peso cincuenta centav JS cliario ~.
Cuando la retribución del agente de
policía 'SOO buena, ingresará:n iá. la Cor:poración ¡perisonas que reunan los riequisito~
indispensables en todos sentidos.
lúas circunstancias de-sfavoralb.le.s cjttl'
señalamos en nada afectan los buenos
servicios generales de ·la policía. Los jefes ,de ella son personas de vol,uITTtad y ap·
ti tu des.
El señor Coronel Díaz ha. d-~clicado todos sus esfuerzos, sus fawlt::i.cle s inlt•lcctuales y sus disposiciones d:: organilación
al Cuerpo de que es dig1;0 _Teft\ y lo se
cundan el señor Se,crct;uio &lt;le la 1nsp~c·
ción, ·Capitán D. Acosta y al~unc, , otros
de los empleados snperiorcs cid Departc1·
mento.
!Los señores Dí.iz y Acos.:a lnn sab1d•J
pr9seguir la labor iniciada por !-US ante-

cesores Jos señores Coronel \"ilkgas Y
D. Francisco A.hedo, r ~spectivam;~nte, J
naturalmente, la rpolicía mcior,t &lt;le dia en
día, y no está '1ejana, seguran:~ute. la época en qiue pueda servir la Corporación !1t
modelo, entre las mejor·es del extraniero.
.
Puhlic.-runos hoy tres grabados que re
presentan el acto de la revista de tos
Ouerpos de ,á pie y á caballo.
En uno de los clichés aparece el C.oronel D. Félix Díaz bajo la tienda ~e campañia que . para eJ acto de la revista. se
instafa mensualmente en la Refoflll3.
:\.icompañan al jefe de la policía. a:tgunos
ele los Comisarios y el Sr. Acosta.
el
Los otros dos grabados reproducen p
momento en que la fuerza desfila freok
á sus su¡periores.
~~~~~--, ~~~~-

Todo hombre está obligado á 8J!.Pirar '!
posesi6n de un buen nombre, co~o·unow
los más elevados prop6sitos de la vida.

Flores cobre los sombreros, hasta el pun».que se parec~n á cestas de flores, lin6n
IM)r,tado, combmado de u1,a manera graciOfia
.fjOD puntilla y entre&lt;l6s Valenciennes, tafetaDIS suaves con incrustaciones c1 jou,-, Í:lmnine1S
i cuadros apenq.s jndicados, fáciles de llevar
ett ta&lt;lo tiempo, esto es lo que caracteriza la
moda actual. Se vé el blanco, el rosa, el azul
pllido; pero sobre todo, el blanco; porque el
ad no puede ejercer su fuerza destructora sollseeste color. Las j6venes señoritas, especialmente, llevan estos ligeros tejidos como
ellas solas entienden prei-entarlos, p{1eR co-

cuand~ el a&lt;lere~ que los sostiene haya &lt;lesapa~ec1do y las piezas asrguradas caen hacia
abaJO de una manera dPplorable, siendo algunas veces más largas que las de encima.
Yo pr~feriría aún lo qne antes se llamaba
percalina, pero esta es fea y ya no viene bien.
Entre las tel~s. de \'erano, la mayor parte
se _lavan a&lt;lm1rablementc y son, por consigmente, de larga duración. No se debe vacilar, pue~, en gastar algunos centavos de más
para ohte1:er una tela de buena calidad que
se lava bien. Sobre los vestidos enteramente blancos se llrvan largos cinturones de cin-

Estos pequeños detalles completan lindamente toda toilftte.
Ya que estamos habiando de los pormenores que completan nuestros trajes, añadiremos q_ue las -mangas cortas nos obligan á gastar mas por los guantes. Es verdad que se
pueden lle:7ar guantes de hilo; pero los guantes de Suecia, de tono natural son mucho más
preferibles, más s6lidos y r~sguardan mejor
las manos y los brazos contra la polvareda.
Para el calzado blanco, el cutí es más aaradable para la estación calurosa v más fftcil
de limpiarse que la piel. Los botines y zapatos de cutí se enjabonan
como ropa b 1a n ca
mientras que el cabriti~
llo se arruga y se encoge después de un lavado.
Se nos puede hacer
j u s tas reconvenciones
de ocuparnos siempre de
las j6venes sei1oritas y
de la~ j6venes seiioras v
de descuidará las 8eñÓras quienes ya no son
jóvenes y á las que son
ya enteramente viejas.
:,.(e puPde cont .:lstar que
las últimas aperas salen
de casa y que las otras
se visten como las jó,·enes, porque nadie con...:·,
fiesa que envejece. Sin
,. ~~11r:1, embargo, a u n q u e las
¿l." ;l!~ i a ,~ ·,·i:
modas sean las mismas,
para todas existen pequeilas diferencias poco pronunciadas t~caná los
te á la forma
colores. Así es que la
toca de clin ó de paja
suave, aunque de forma
juvenil, sienta admirablemente también á las
señoras formales, quienes no desean tener una
docena de sombreros
para. cada estación. De
paja p a r d a adornada
con tul "Ilusión &gt;&gt; ó con
un ramillete de' fa 1s O
ébano ó de alelíes así
corno de paja azul neg_ra, guarnecida con glicmas, la to c a , ligeramente levantada á la derecha en forma de birrete, constituye un sombrero elegante y práctico para llevarse todos
Oipa de cort'.&gt; talle para jovencitas de 12-14 añoa.-V~stido para niñas de 8-10 años.-Capa de% de largo, para niñas
los días. Para traje elede 3-4 años.-Vestido con redondo cuello guarnición, para niñas ae 4-6 años
gante aconsejaría yo á
.
las se~oras, quienes ya
!fe8I&gt;onden, en efecto, sólo á la frescura de la ta de fondo blanco, crema, azulado ó rosa á son de Cierta edad, que escoJan como sombreJuventud.
grandes flores estampadas. Delante, la cinta ro una forma-capelina de paja de arroz 6 de
~ señoras realzan los vestidos blancos está fruncida-sobre una úorta ballena y for- paja de Italia, negra, blanca ó de color, adorpo~ ?Ddos de color y con cintas de corres- ma en el dorso un gran nudo ó un repollo nada con tul en lo alto y con un hermoso
d~entes tonos. Recomendamos á nueEtras apretado, del cual parten dos largas caídas. grupo de plumas de avestruz negras y blanPrectables lectoras que no empleen sino seda Estos cinturones convienen tanto á las seilo- cas. La paja de Italia, con ~lumas negras y
~ rtos fondos de falda, destinados á ves- ras, como á las señoritas.
blancas, ofrece la gran ventaJa de venir bien
08 igeros. Esto ya no es un gasto ahora
Mencionamos aquí, también, la bonita con todos los trajes.
se compra tafetán ya á 75 centavo~ moda que manda á las señoras y señoritas el
~ara v~stidos de yerano recomendamos las
un 1 . por menos. Esto ha &lt;"esado de ser colocar sobre el talle un· bonito ramillete de batistas listadas, adornadas con vistoso en~ o Yesos de bajos de seda son ahora una flores naturales, en reemplazo del ramillete caje de hi lo, l?s fulares á _florecitas y sobre
llegan~' pues los tejidos llamados simili de rosas artificiales, del cual se ha abusado todo, las etamine1S. En vestidos muy elegantes
tener un aspecto poco favorable, tanto en el pasado invierno sobre la peletería. predomina el tafetán de tonos obscuros, ani1

y

6

r

r~

1

�-416-

Blusa con:manga moderna.

Blusa-camisa con canesú.

Blusa con dobl •dillos.

mado por incrustaciones bordadas sobre b 1tista cruda. Otra bonita guarnición se c-ompone de estrechas puntillas Valenl'i&lt;11111e,\ lk
un centímetro de ancho, adaptadas, fruncidas ó aplegadilladas al borde de ,·ol:rntitos
que adornan 1a falda. Esto es muy lindo sobre
negro: azul-marino y sobre color de tabaco
claro. Para las señoras algo gruesas, aconsejamos la falda llana por delante y sobre las
caderas, pero formando un pliegue por detrás y el cuerpo con cortns aldetas de faldón
ó entrando en la falda, abriéndose en el alto
sobre un plastrón, en. armonía con 1a guarnición.
Y.R.

Al "Palais Longcha.mp"

}Jan llamado poderosamente la atención
de las &lt;lamas elegantes de la capital. lus úl timos lwrmosos modelos de sombreros que
se exhiben en los aparadores del important&lt;·
estnbleci miento "A u Palais Longchamp,"
ubieado en la segunda de Plateros número 10.
Con justicia se ha producido este movimiento tl1{ entusiasmo femenino, pues realmente son notab1es por sn confección de exqui:::ito gusto los sombreros del aristocrático
almacén.
Hay una yariedad de f1rmas y todas ellas
safofacen las prescripciones dr la nloda y
contcntnn al más exigente y refinado gusto.
r~to no es una noverlad , porque siempre
lm ofrecido á su clientela el "Palais Longchnuip'' lo mejor en S';l clas~, en este ~mport;111tt• ramo del comercio) as1 como siempre
ha 11 ~ido preferidos de las &lt;lamas elegantes
los :1 rtículu::- de alta eonfe1·ción de ese al
lllfit"(ll.

J,;o vacilamos en recomendar á 11\ll'Stnu,
estinwbl , ¡; lectoras los rnmbreros del ''l'~la is Longd1amp,' · como unos de los que ~1as
demanda han tenido en la actual estac1on ,
pues de ellos hemos oído· hacer elogios~ dnmas de reconocido buen gusto y aun exigentes muchas de ellas) en asuntos de este género.

Explicación de los grabados
Blusa con manga moderna. -El lindo modelo de tafetán á listas blancas y negras va
enriquecido con tafet:ín y soutachc, ambos
de color verde y con botoncitos de oro. Antes de cortar se pespuntea la ropa) &lt;)esrle el
borde longitudinal, á cada lado) en estrechísimos y aproximados dobla1lillos, en 9 c. de
ancho; á éstos siguen cuatro dobladillos, q
c. anchos, pespunteados en 7 c. de ancho.
Un grupo de dobladillos, en 4~ c. de ancho,
se halla en el medio del dorso; se bordea este último) á lo largo de la costura de hombro, con pestalia, y se le pespuntea sobre el
delantero. Re cubre el fondo de lino para el
canesú, desde el borde exterior, con rop:1 en
21 c. de ancho, orilla. de pt,staña verde. Por
encima pasa un sesgo igu,d de ropa con p,·staña y la tercera pieza estú formada de tafetán verde con pestaña de ropa. .Ju 11ta&lt;lo

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el canesú al cuerpo) se prende el borde longitudinal de la derecha eu una tira asesgada
de ropa, 2 c. ancha, embastando la ropa ,
así prepamda, sobre el cuerpo del forro, ,, ntcs acnbado con la abrochaclura :-interior. Al
borde izquierdo se agrega una tira &lt;le clchaju, J c. a11C:ha, por e11cimndc Jacm1,heabro·
chan los bordes de una manera invii;iblc.
Tres lazos, G c. grandes, de una tira asesgada, 4: c. ancha, sostenida por diminutas
hebillas, marcan el cierre del canesú. Para
la manga, se cubre, primero, la manga de

Blusa con c;nesú de sesgos.

fu rro con el puño de tafetán Yerde, 6. c. alto,
guarnecido con soutache. Re eorta una lu·n·
didurn en el medio de la pieza de nrriba,
pespunteando el borde anterior lisu de L,
hendidura, con pestalia Yerde. sobre el iz.
quierdo. Pe1:Ctaña orilla también los IH1rdes
inferiores arqueados, ¡,espnnteados sobre la
Jlicza-puño y sostenidos por medio &lt;le oorchetes de f-:Outache, 4 c. largos, que pasan
por encima de botones. El enello recto se
eompone, abajo, en mitad, de tafetán rnJe
con soutache y arriba de do:; ¡.csgos ele roiy sontache. Cierre en el medio posterior.
Blusa-camisa con canesú.-En el modelo de
lino, color crudo, están dispuestas las pinJS
de blusa, á intei-valos de 6 c., en plicgUf.&amp;
planos, 2 c. anchos, entre los cualt'S se ha·
llan cosidos cada vez seis estrechísimos doblad illos que se abren á la altura de pecho.
J~n el pliegue de cierre, cortado juntamente
(t la derecha) están festoneados los o~le,¡
pasa por encima de los bordes antertnre,
longitudinales del canesú, adorna.do con un
estrecho calado, á 1 c. desde su borde. ])o;
pliegues planos abiertos á altura de codo,
entre los cuales se encuentra un grupo de
dobladillo::; cosidos, re&lt;l ucen en el bajo la
am µlitud del abofellado de mang., que M·
mina co11 una vuelta reforzada, 8 c. nlta,
adornada con @alado. Bordado "Modera''
adorna el cuello recto, vuelto, abotonodoá
la tirilla de la blusa en el escote. Nudo de
corbata ele seda á muestras. .
Blusa con dobladillos.-1\loaré de color tornasolado, gris, azulado y verde, galón d¡.tono adecuado, f&gt; c. y 8 c. ancho, y muse 1111
de serla. blanca y de color crema se bailan
reunidos en el elegante modelo. La ro~
apoyada por un cuerpo de forro. cerra
:-ttrás, está pespunteada, delante en forma:
canesú, en 22 c. á 27 c. de largo, Y
trás hasta 12 c. desde la cintura. en cst
simos dobladillos. Estrecho galón gu~
la ropa en forma de canesú y de chaquche
ta como se vé en los graba&lt;lo:o-, Y110 .
'
galón
forma el motivo en el rnel1·10 an,tenor
doy adorna el cuello recto, hecho &lt;l? ropll eslJ
bladillos. La manga-maza medio-largaen el
estrechamente fruncida por dent,o Yti! c.
alto y termina con un puño _refor1.11.do _.
(t 8 c. alto, de ropa. á dobladillos co~
cho galón y con dos volantes de ~ oride seda aplegadillada) 110 c. amplios, cllt
llados de ruchecita, sobrepuestos, de los

PoJ
ª

�</text>
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.

1

A~o YT.

MÉXICO, DOMINGO

5

DE AGOSTO DE

,

1906.

,
-~

,.

--

E L"-AEANDERA:00

NuM. 32.

�- 4r9 MANIFESTACION EN HONOR

Tema de crónica viejo y cursi.

y ésta se le escapa, como una maripo-

Quéjanse cons~antemente los croni:::tas, gente que vive de contar ;1 los .len ús lo que no les importa un b1'edo. ó
lo que han Yisto por sus pro,pics ojos
antes de q,•e e'. c,or.ista se toll'c el trabajo de narrársel0 en letr.:s de molde.
quéjanse, digo, dt t,lta de acontecimientos digno-; de efímera remembranza en
las deleznables 1 ojas de los periódicos.
nlnchas veces he ;e:&lt;lo dete11io'.l111e:1tc
mis escritos, los releo, vuelvo á leerlos
y. . . francamente, no me gustan. Entonces rn¡e pregu¡1to la razón de este disgusto y en seguida se me ocurre este pensamiento: Esto que leo es cosa vieja.
¿ Sabéis rn:il c.s el m:ivil que hz,:r qt:c
los desocupados bus1t.1en con a l'Íllc.t á
determi nadas horas del día el pe, :ódicn? 1\;-es este : bnscar J.::1s últimas notici~~cs decir. la novedad.
¿ Por qué las señoritas cuando van de
paseo, vuelven 111 uchas veces la vista
atrás, cuando acaba de pasar alguna de
sus compañeras? Pues para fi jarse en
los menores detalles del vestido de su
contri ncante en lujo. Pa:ra ver la última novedad.
¡ Oh, la novedad, la noveda•d !
P,ero s ucede qtN! tl. cronista no la encuentra y por eso las más de las veces
se ve en gran compro¡:niso al tener que
llenar tres ó cuatro columnas de charla
insub:.ta1:,:ial •( 1·e entretengan al lect'1r
sin que arroje. lejos de sí el periódico,
ó lo lean con acompañamñento de cabezadas, como oven los chicos de la escuela el sermón ·ele las tres horas.
¡ Cu-ínto os cEría, apreóatks lectores.
si tuviera comú otros esa asombrosa inventiva, esa fecu ndidad ele imaginación
que concede desarrollar "naderías'' en
lar:pas ·¡,jginas. sin fondo. ~·~ro ele bri::ar.te forma !
Veces hay en que el cronista se sienta con gusto á la mesa : parécele ver en
ella sinnúmero ele platos sabrosos que
ofrecer á su lector y no tiene más que
extender la mano. tomar de aquí y de
allá y presentar s,in temor su hebdomadario; pero ocasiones llegan tamibién en
que halla la mesa vacía, se siente con la
imaginación cansada y pensando con
tris: ~za en s11 e:,:asn cand,•1 quéd1se ,,,._
go rato con la mirada perdida, recorriendo con los ojos los adornos del papel
tapiz y esperando encontrar en ellos lo
que en vano busca en su recuerdo.
Y esa pared permanece muela ante la
ardiente súplica del acongojado cronista que hubiera querido algo nuevo, salirse de la rütina, en una ,palabra, hacerse digno de distraer por un momento la atención del público.
Unas "cuartillas" en blanco y una pluma. enmohecida la punta, abandonados,
wbre una mesa desordenada, llena de un
.ejército de diarios y revistas, y sentado cabe á ella, un homibre que se desespera, que busca la nota para sus notas,

tu cronista.

~a . .. . He aquí, lector, la situación de
Luego: el formador, en mangas de
camisa, con el lápiz en la oreja y las
pinzas en la mano, que reclama material.
¡ Oh Dios! ¡ Qué hacer !
¡ La somana pasó y nada de m··::rn
deja!
Paisó ante ¡ní como pasa
Un silfo, u.n hada, algo leve .. ..
Que dijo el poeta. Aisí. Pero la aburrida semana ,que ,ha termincl!do hoy. no
fué ni hada, ni silfo, 111i "algo leve;" fueron siete días aburridos, horribles, de
sol, de niebla, de hastío; siete días en
que nada de novedad ocurrió. nada digno ele ser escrito y publicado.
¡ Oh Dios ! ¡ Qué hacer! . . .

Criminales precoces.
H e acudido á r.n café. Fumo un cigarrillo, senta:do junto á la mesilla de m.ármol v observo, á través del humo, á los
parrÓquianos. Sigu,e preocupándome la
falta de asunto .para la crónica. _ .
AfortunadaJ111ente ha llegado un golfo
v me lo da al ofrecerme "El Mundo;''
su primera página ostenta un cliché .
que representa. una tragedia popular.
Dos muohachos de diez años riñen á
navajazos por t11Ja ella.
Y rienso. Esl1)S oriminales precoces
que hoy están 'Yª encerrados en la cárcel saldrán pronto, y sal&lt;lrán con miejores v más numerosas armas !. }ara proseguir el mal, pues con el vacío que se
observa en nuestras prácticas sobre la
cr imnafühd. ese ma1l, no pocas vece$
reip,etido. se a.grava en proporciones inoalculables.
,Ciertamente; hoy esos niños culpables
son encerr.ad0s en las cár.ce,:,es. en perniciosa promiscui&lt;h:'l rt.n crimin:des a,·ezaclos en la cairren. y allí acaban &lt;le corromperse y Lle r:::1·nc,rar:'e.
Si por medio de l;.u p:·áctica-, qu&lt;' tan
buenos resultados dan en otras parte.~.
se habría podido esperar algun;i, e11rniencla ó reforma, entre nosotros se aipaga
to,do resto ele germen benéfico con la
mezcla absurda que se hace en las cárceles ele' los reoc; de todas las edades .Y
con cliciones.
Por eso se el ice /1 11 enuclo qne las cárceles son escuelas de criminales, sosten,idas por el Estado.
M. :\lbanel, iuez de instrucción en
París. en una "~ f emoria sobre las causas de la criminalidad de la infancia,"
presentada hace algún tiempo, dice:
"Durante los diez ó doce años. que yo
me he ocupado ele niños delincuentes.
han .oasado por mi ga:binete más de tres
mil ele éstos.. . . . La mitad eran degeneirados y algunos mostraban ·señales
de hallarse bajo el influjo de una mala
h erencia inelu&lt;lihle.''

en

M. Leroy, en su libro "La Proteooión
de la infancia en Bélgica," asegura que
casi todos los jóvenes delincuentes tQI
deg.enenados, víctimas de los vicioJ J
males de sus padres, y otros ele 'ellos 'son
anormales que es preciso tratar de un
:nodo especial.''
Obro profesor distinguido afü,ma que
todos estos asertos son sin duda graYCS, ··pero que están basados en la experiencia y no los desmentirá ningún
hombre práictico en estos estudios."
Eln los Estados U nidos se han creado
tribunales especiales para los nfüos·; 'Y
de ahí ha, partiido la iniciativa para má6
de cien país.es. A los jóvenes se les recluY'e, no para hacerlos sufri r y causarles daños, sino como requisito externo
indispensable para procurar su transformació n interna. Los establecimientos dedicados á este fin, han · perdido
tocio el aspecto exterior de lugares ,k
pena, ,revistiendo el de sitios alegres y
agiraclahles ele co,nstmcción hi~iéntea.
Con el aspecto exterior han ido c1u11biando de nombre: empezaron · por llamarise ,refor m~torios ó casas de corree,
ción; mas, pareciendo que estas designaciones e1wolvían aún un cierto sabor
carcelanio, se les suhstituy,e ahora -por
el de "escttelas,'' Oll'a de preservación,
ora de benefircencia, or,a industrialas,
cte.
Los datos a.puntados clan ligera pero
exada idea de las nuevas concepcwnes
pcmiles en lo que res.pecta á la niñez
y aplicadas con fruto en otros pa'Íies.
Tentar algo parecido enitre noso~ros.
sería una obra de ju1Sticia, á la vez que
de salvación social.

--

EN EL CAM PO
(A Jesús Gallo.)
Se aspiira un suave aroma. de 1~ tierra
recién imojada por la alegre lluvia; ,
en el orto sus grises pabellones
·
fija con da.vos Je oro la penumbra
y las postrera,s luces del c repúsculo
en el Ocaso lentamente esfuma,
mientras la brisa susurrante ensaya
entre las frondas su canoión nocturna.

1

la ga.rrocha al
(hombro,
y conduciendo la cansada y,imta,
al hllimiLde bohío, donde espera
hallar con su familia la ventura,
á la choza que alegran los chicuelos
y las ,pa'fleras aives .con su música,
que la deshecha tempestad azota
p que las auras del Abril arrullan.
Vuelve

el laibriego,

Del campanario azul de la caipilla
se escapa la plegaria taciturna
del Angelus sonoro; se difunde

DE

H IDALGo,

·

EL DTA DEL ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

Desfile de los alumnes de las escuelas oficiales

por la campiña y la montaña .mudas·
el céfiro ,repítela en las frondas,
'

Desfile de los miembros de las diferentes comisiones.

.,,'!

el anciano de frente luminosa,
I•_1Ja en el bu.sto Ja mirada ansiosa;
\ e aquella frente limpia, sin el rastl':.&gt;
De .1 11anch~ m~s leve, y lentamente
Se mchna y Junta ,la nevada frent-e
Con la frente gloriosa de alabastro

donde sus quejas de pasión modula
y deja en el espírJtu que sueña
'
no sé ,qué melancólica tristura ....

ª~

El ganado retorna á los corrales
por una raim¡pa de la S!.mda abrupta,

H[ERAGLIO ORTIZ SAENZ.

los tomos se despiden de la tarde ·

con su &lt;:fiarla alegranldo la espesura,
'! deshdjando va la noche regia,

JObre el moaré de la extensión cerúlea

mpuñaklo de

estrellas sin fulgores

~ pétalos de anémonas difuntas'.

'

DE MI KODAK

l.&amp; sombra i,rnJpera;

,el viento de la
.
(noahe
las hojas lacias de la milpa estruja
~ el saigrario agreste de la selv;
a Dios .eleva unn. oración augiu,sta,
que repiten, el rio que á lo lejos
su sonata monótona murmura
los astros que _abren sus pistil~s de oro,
la flor que melca su fragante urna . ..

Ent_ré en aquel gabinete de un fotógrafo. an:1 1~?, ,no me. recuerdo c?n _qué ob_ieto,
prmcnp1~ a admirar los pa1saJes vivos v
los honz~1!tes enfermos que copiara e~
horas ~e mspiración el renombrado a:rtis·
ta. MuJ·e,res llenas de grada y sal coloc'•·
das en _posición fa ~ora ble; grupos' d.e cal;_
veras Jugando naipes, seis ó siete beldades en una góndola, opriimiendo, unas la
f.,11a.rganta y los flancos de b sonora o-uiEl campo duerme ya; de tiempo en tar:a, y otras con un .ademán épicoe, en
•
(tiempo actitud de entonar 1un himno; en un r~codo del gabinete, un joven poeta macilos perros lackan y, el ,coyote aúlla,
1Jent?, vestido de negro, sujetand_o con
Yson esos los úuicos ruidos
la diestra la ~olaipa de _su levita du~lista y
CJUC el gran silencio de la noche turban ·
semiran á lo lejos las fogatas
' el ala del cubilete, mechtaba hundiendo su
que encienden los pastores, y en la altura ,pensamiento como sobre un dolor· acá
una chiquiLla !hacia mil pedazos un ~,;pc3ll&lt;lna erwuelto, entre 1igeras nubes,
jo;
y más allá un matrimonio de casi un
su rostro de clorótica la luna.
siglo de edad, rodeado de hijos y nietos
T¡(»i plácida e~istencia la del campo! los cuales hacían un total de aniás d~
cuarenta vivientes.
u faz excelsa m1s ensueños buscan
De súbito me quedé camo suspenso.
te a:mp que con gusto fuer¡
,\prisionacla
en wn óvalo regularmente
átomo del sol que te fecunda
,

r

!n~

:a

asu:o de la 11oche que te e~vudve,

ó el h~J~ &lt;le la flor qne te perfuma.
y

el vte,o _tro~1co que el Abril reviste
cruel 111v1erno con rigor desnuda.
E duardo

--- --

J.

Correa.

ANTE UNA ESTATUA
De ·

.

Por epie, .~on la n11racla hurneelecicla
mocion inevitable ). ~anta
Descubr
~1
b
'
Con 1 ~
ca eza guarnecida
a nieve del tiempo.
•
Un
Se levanta ,
·
monumen t o a, 1a gran&lt;leza ida : •
Surge
y el Yerso
en su honor la frase que agi'= nta
qu , ¡
e,-·
Canta la
~
a vez solbza y canta.
gloria Y llora la partida. .

ª

ª

. prol~ngado apareció á mis ojos "ella:."
surgia de:! fondo que protegíia el conjunt~ como un. lirio -recto, blanco, que todavia no hub1era publicado la bondad de
s~ perftlllTie; 1levaba saya negra, y el princ1p10 del seno venusino como la longitud
de aqueLlos lbrazos domadores, estaban
amparados ipor ea pudor &lt;le un velo; por
entre . C! colado de este velo importuno
se ad1vmaha su carne misericordiosa conno 1u111 cirio votiv?. ~que! cue,rpecito doloro~o y fino, opn11111do por la fuerza del
&lt;:orse moderno, aparecí.a admiirable en
la gravedad de la dínea, y el talle deve menudo, arqueado y como una plum~ lo
abrnza,ba un trozo de gró, á ,cuyo e¡tre~no ':'eta un broche lujoso y un poco á la
1zqmerda ~se saluclab.:1.11 Jos sarta.les efe!
po_rlla-reloJ, orlado á trechos por globos
bnl_lantes que daJban ai &lt;;ontraste un.a tonalidad alegiremente recabada. Ceñía la
garganta '.'1n. collar con una cruz que eswnd~a. relhg1osame?te el encaje del 'Velo;
debaJo de fa -colm~sura de los 11,abios, el
hoy1uelo ~e Jia. ~arba conta~a el prorl:gio
de J~s v.emte anos, y sus OJOS vibradores
de gitana rompían la samlbra de la copia
como, dos rayos surgentes. Yo lo he visto mas de una vez. En veoes su rostro
ll_ev.a un~ expresión ~e indifer,encia ajpac1ble y smce:r1a, como si ;ocalbaira de oí.r una
frase cansada por lo l'lepetiida; ,en otras
es ail,egre sin ?on11eírise; ailguna ivez· aquel!~ lineas copian el iasottnbro del 111iño trav17so que r a1111pe un lrnueblie útil;- y las
n_11as veces e~ su r?stro, una gracia pensativa y sus OJOS miran .como heohos pasados,. desengaños recientes ó días trans:
cumdos ya y que sólo dejaron iJa estela
de un recuerdo, persistente tal vez en su
memoria; pero allí, en aJquel óvafo estrecho
Y ahumado, aillí, aparecía como ~s como
110. puede dejar de ser; aparecía' como
q~1en_se expone y no se da .cuenta de que
nul OJOS la contemplan ó como si ,el ''trist ra.s'' del aparato fotográfico ,la hubiera
copiado medio segundo antes de sorprenderla en una posidón hierática; aJ.1~ ya no
era ],a que decía una fu-a.se infame como
u~a caricia mala; a,llí ya no era' la dommadona de un balcón, ni la despreciativa de un •rato de la tarde, ni la desdeñosa persistente de las noclies 'de invierno; allí, ,su rosfu'o adquiría IU111a gravedad
per.fecta, una serenidad natural; ~lli, tal
ve_z, en aquel cuadro, sin sobresaltos có~cos, ni posiciones estudiadas, es · d"lndi'
11111s_ ojos ih:n ap:rieciado '1o que He~ P.sa
mu1er en s1, y lo que vale su gracia .. . ..
1

LA MANIFESTAOION EN HONOR DE HIDALGO,- Un

detalle del desfile.

GA•B RIIEiL iD'QIN!AILE.

�-420-

Recuerdos de un Misionero
Una mañana fuí llamado á casa de un enfermo, en un rico barrio de la ciudad de ..... .
Todo en aquella casa era elegancia, lujo y
opulencia. Estab?, el enfermo sentado en un
sill6n: rodeábanle varios amigos. Era un
hombre de alta estatura, de facciones nobles,
pero descarnado, y sus prematuras canas revelaban que había tenido hartos desengaño&amp;.
Le saludé y me tendi6 la mano, diciéndome: «Sea usted bienvenido, señor.&gt;,
Para dar principio á la conversaci6n, le dije: «Se diría, señor, que usted ha tenido mucho qué sufrir.&gt;) «Sí, contestó, y lo peor es que
yo tengo la culpa.i,
Y me cont6 su historia.

zó por eocavar el antemural, es decir, su fe y
su piedad.
Se reía de sus prácticas piadosas, hacía
chacota de sus confesiones mensuales v de
su devoci6n á la Yirgen Santísima, del· rezo
del Rosario ...... Diciendo que todo ello Eabía
á superstici6n. Yo lo ayudaba en esu. guerra
que hncía á la piednd de mi mujer. ¡Necio
de mí!, no sospechaba la desgracia que se me
venía encima. Ella, poco á poco, abandon6
sus prácticas religiosas; dej6 de rezar y confesarse y se entregó al lujo y á todos los devaneos.
Mi amigo le prestaba libros perniciosos, y,
sin saberlo yo, le hacía la corte ..... .
Tuve que emprender un largo viaje, para
recoger la herencia de uno de mis tíos. «No
te detengas, me dijo mi amigo; cuidaré de

pensaba en vengarme de mi infame am'
matándole. Fuí en busca de él en todas igo,
tes. Gasté sumas enormes en los princi
hoteles de Londres, de París de Berlín~
Italia. Mandé un criado ha:ta Amérka A1
cabo de tres años de inútiles Jlesqui~ ·d
esperé hallarlos. Mi felicidad estaba paessiempre jamás perdida.
ra
Circo años después, pasando una noche
por un~ de los arrabalf:s de Londri&gt;.s_di.famino á m1 casa, se me acerca una pohré mnjer
y tendiéndome ~u mano descarnada, n1e 1¡¡'.
de con voz lastimera una limosna. Me estremecí: creí reconocerá Emilia. Era i;u voz, su
andar, su rostro, aunque desfigurado. Todo
me decía que era mi mujer. Le dí una rica lj.
mosna, y la seguí de lejos, á una &lt;lesmanw}Hda
choza donde entró. Llamé: la puerta seabre,

-

421 -

i¡·

d

\

Atacando á la presa.

¡Ah, padre mío, yo no podía vengarme de
ella..E.l asesino de mi mujer, de su alma, de
la fehOldad de e1la y de la mía, era yo! ¡Oh!
¡qué de veces he maldecido mi locura mi
impiedad y las artimafi.as de que me valí para hacerla dejar las tan consoladoras y confortan.tes prácticas de la religión católica! Su
dev0016n de buena hy la hacía buena hu~de, jovial, valiente y nada gast;dora.
¡Mientras era piadosa, me quería tanto! y yo
be envenr.nado ·su existencia...... Admití ú
mi~ á un J ~das; le tenía abierta de par en
par m1 casa, 1:m bolsa y mi corazón: ¡y él, el
mcrédulo, el unpío, me ha traicionado!
Co!oqu(, á Emilia en casa de unas santas
v,ligiosas, donde hace penitencia y salvará
so alma. Es un lenitivo para mis amargu-

Un león viejo de caza.

Como el sol entre las nubes
Que ilumina las alturas. '

A las flores el rocío
Las refresca y engalana:
El llanto del corazón
Limpia y enriquece el alma.

Son tus ojos como conchas,
Que guardan muy ricas perlas:
No las vendas,. ni regales,
Que valen la vida eterna.

Las aguas, que por los ojos
Del puente corren, son turbias:
Las que de los tuyos brotan
Esas sí son aguas puras. '

En el seno de la nube
El fúlgido rayo brilla:
Como á través de tu llanto
La lumbre de tus pupilas.

i Cóm0 brillaban las perlas
De tu collar en el baile!
Y ¡cómo lloraban tristes
Tus ojos, al acostarte!

¿Recuerdas cuando, postrada
Rega~te la humilde tierra
'
Con lágrimas? Pues allí
Brotaron las viole.tas.

De la flor sale el perfume
Del manantial frp,scas aguas'
Dulces notas de la lira,
'
Pero de los ojos lágrimas.

1'88.»

- - - -- CANTARES DE LAGRIMAS
A los corazones que sufren.

. Hácia el mar corren los ríos
Y en él encuentran reposo. '
¿En dónde hallarán consuelo
Las lágrimas de mis ojos?
Cual la benéfica lluvia
Hace germinar las plantas
Cuando llora el corazón '
¡C6mo se hermosea el alma!
Llora, si quieres tener
Gozo en tus amargas penas:
Que de las nubes el llanto
Alegría es de la tierra.
Hiena acechando á un asno.- Becerro atado para atraer las fieras. -Un rinoceronte.-Leopardo en un abrevadero.- Una familia de leones.Una m~nada de zebras.-Mr. Schillings.

-Soy de una de las principales familias tus intereses y de tu mujer.,, Partí, y al cabo
de ...... hice mis estudios en la lJniversidad de un mes estaba de vuelta. Al acercarme :i
de Oxford. No tenía ni fe ni ley; era libre- mi casa, la YÍ cerrada, corridas las persianas
pensador y librevividor. Me entregué á todos y atrancadas las puertas .. .... Llamé, volví á
los vicios; caí por mis excesos gravemente llamar. Al fin, Jnana, mi vieja ama de llaenfermo, pero, merced á mi robusta consti- ves, me abrió la puerta. Grité: Emilia, ¿dóntución, no sucumbí. No tardé en reponerme, de está Emilia? ¡Ah, señor, contestó ella lloy para no recaer en mis vicios, me casé con rando, Emilia no está ya aquí!- Dime, ¿se
una joven cumplida. Se llamaba Emilia; era muri6?
Sentía escalofríos, y tomándola. del brazo,
rica, bella y bien educada, católica y piadosa: un ángel, en una palabra. Con ella en- la dije: ccJuana, ¿qué se ha hecho mi mujer?,,
traron en mi casa la paz, el orden, la econo- «Señor, se ha ido con el amigo de usted, hace
siete dfas. ,,
mía y la felicidad. La idolatraba.
Dí un rugido, caí en el suelo como herido
Varios amigos comíaná menudo conmigo;
uno de ellos, aquel que precisamente quería del rayo. Perdí la cabeza y mi delirio duró
más miró á mi mujer con ojos de apasiona- unos seis meses. Los cuidados de un célebre
do, no pudiendo derrocar su virtud, empe- doctor me devolvieron, al fin, la salud. Sólo

y

y veo tendido en un miserable lecho á un indi·
viduo de duras y repugnantesfaccione.s. Tenia
cara de borracho. Emilia le daba bizcochos
mojados en vino. El miserable hizo, al verme, un esfuerzo para levantarse, y Vlego se
cayó en el lecho, ·a.iuerto.
Gritf entonces: «Emilia, Emilia, soy En·
rique ...... &gt;,
La pobrecita se desmayó.
Corrí por un médico y la mandé llevará
un hotel.
Me cóntó á su vez lo que le había sucedido,
Quint:e días después de su huída con ese
infame, éste la dej6 abandonada, sola en
Dou vres. Avergonzada, desesperada, ~~ 1111
atrevió á volver á mi casa, ni á su familia, Y
se lanzó á la vida airada.

¡Qué triste es la vida!
¡Qué amarga la muerte!
~~cor&lt;lando el se{)ulcro, no tengo
~ 1 un momento alegre.
Después de la lluvia luce
Con más brillo el firm~mento.
L1orn: que, llorando, queda
E1corazón como el cielo.
Aquellas preciosas perlas,
Q~e adornaron tus mejillas,
. ..ReMas que los astros brillantes
splandecerán un día.
En noche serena
~s astros ¡qué hermosos!
Eero, son más hermosas las lágrimas
n tus negros ojos.
¡Oh, qué bellos son los ojos

Cuando el llanto los anubla! '

"Cnos centavos dí á un pobre
, Para aliviar su miseria·
Mas, él me besó la m¡no,
Que adorn6 con ricas perlas.

¿q_uién ~ndul,zará mis penas?
¿Qmén enJugara mi llanto?
La Virgen de los Dolores
Y Cristo Crucificado.

No vayas, nifia, á bañarte
A las agua~ del arroyo:
Lávate con esas lágrimas
Que vierten tus bellos oj~s.

México, Julio de 1906.
JosE UGARRIZA, Pbro.

Veo tus ojos, -azules
Como el cielo,-conturbados:
Xo llames al oculista,
Que eso se cura con llanto

FALIDA

Es el lloro al corazón
Lo que la lluvia es al cielo.
¿,Llueve? El cielo sonríe.
¿Lloras? Se alegra tu ~echo.

La encuentro por las calles muchas veces
siempre igual, con igual melancolía
'
'
muy pálida, con esas palideces
r~ue revelan del alma la agonía.

Si lloramos al nacer,
Sin gustar los desengaños,
¿C6mo no hemos de llorar
Despu~s de habP-rlos gustado?

No calla su tristeza, nunca vela
con fingida sonrisa lo que siente·
. el dolor en sus ojos se revela '
el él.olor es el sello él.e su frente.

Cuando ha cesado la lluvia,
Se oye en la selva un concierto:
Como en el fondo del alma
Al llanto sigue el consuelo.

Camina poco:á poco; su infinita
trist~za deja un intangible rastro;
erguida y muda, en su dolor, imita
una estatua vi viente de alabastro.

Así como hácia la playa
Las ondas se precipitan
Buscando paz, de mi pecho
Sube el llanto á mis pupilas.
Después de un fuerte aguacero
Luce el iris de la alianza:
Cuando el llanto es abundante,
Brilla en los ojos el alma.
Si quieres saber, estudia:
Si quieres perderte, roba;
Y si quieres ser feliz
En este destierro, llora.

•

La estatua que, en el mundo delos muertos
velando ante una losa funeraria
'
con loa pálidos labios entreabie;tos
murmura levemente una plegaria.
Así· es como la encuentro muchas veces
y así vive en mi vaga fantasía:
'
muy pálida, con esas palideces
que descubren del alma la agonía.
CRESCENCIO GALVAN y GONZALEZ.

�-~-

-422-

sionaron grandes trabajos al explorador Jfl}
siendo ya grandes cuando las capturl) es
mostraban ariscas y rechazaban todo am:. 86
~~,siendo ne?esario forzarlas á comer, sit!::
cion que duro algunas semanas. Termina.ro
las cigüe~a~ por alimentarse volunt.ariamen:
y por recibir con gusto las caricias de su do.
mador. Se encuentran hoy con el rin~ron
te antes citado, en el jardín zoológico ~
Berlín, y muestran gran regocijo cuando )a8
visita el explorador.
El Sr. Schillings. puede mo~trarse orgullo. so de haberse granJeado el cariño de algo~
de los animales :iue iba á cazar, y decimos
r&lt;algunos, » porque, como veremos deapu&amp;,
en alguna ocasi6n le fué provechoso el tener
1111 buen fusil)' certera puntería.
Pero, repetimos, no guiaba al expli&gt;rador
el deseo de matar por matar, y si alguna vez
experiment6 gran alegría con la captura de
un ejemplar curioso, esta alegría desbordaba
cuando conseguía fotografiarlo.
¡U'otografiar fieras! Tal era en r&lt;·alida&lt;l el
sueño del Sr. Schillings y el objeto princii-1
que motivó la expedición tenwrarin que llevó á cabo hace nueve aiios. Era más bien
un sueii.o de sabio y artista, que un provecto
cinegético.
·
Sería curioso, en efecto, conocer las costum breR, las actitudes, los gestos originales
de las fieras en la selva virgen, sin trabas ni
artificios. Cosa imposible hasta hoy. con las
fieras de menageti.e y de jardines zool6gicoe,
por las condic)iones de embrutecimiento y
apatía en que se encuentran.
Las dificultades de empresa eran grandes:
la fiera, durante el día, permanece en su CU·
bil, siendo en la noche cuando efectúa BUB
com!rías. Durante la noche, pues, serla necesario proceder, haciéndose indispensableel
uso de luz de magnesio y el conocimiento
preciso de las guaridas y senderos recorridos
por la fiera, y si aún no bastaba esto, seria
necesario colocar en las cercanías del apara·
to fotográfico un reclamo que contribuyera á
atraer al animal.
Fácilmente se concibe el valor y sangre
fría que se necesita, para fotografiar fieras en
plena selva, con el eminente peligro de ser
destrozado por ellas.
RESUR.REOOION DEL TEATRO GALO·ROMANO.-El Subsecretario de Bellas Artes, de Francia, estrechando
En el año de 1896, había hecho· el Sr.
la mano de Silvain, actor francés, en el papel de la obra "G'yclope."
Schillings un viaje al interior del Africa, na·
datos. Nos relata, por ejemplo, las experien- ciendo, durante él, la idea que motiv6 las
AVENTURAS
.
cias hechas á ese respecto por el Príncipe de subsecuentes expediciones.
DE UX
El
explorador,
en
colaboraci6n
con
su
ami·
Pless, que viajando por la India, pudo con·
vencerse de que los elefantes no solamente go el Sr. Ludwig Heck y contando con la
Cazador-fotógrafo en Africa llegan á comprender el lenguaje de sus ma- valiosa ayuda del célebre 6ptico Goertz de
houts 6 guardianes, sino que aun entre sí Friedenau, form6 un escogido equipo f(lf.opractican una verdadera lengua, formada de gráfico y parti6 al Africa.
Regres6 á Alemania para perfecci?n.ar sus
El alemán C. G. Schillings, qu~ acaba de cerca de «cien articulaciones distintas,» que á
aparatos
y emprendi6 de nuevo el viaJe con
su
vez
llegan
á
comprender
los
rnahouts.
publicar en dos tomos ilustrados la relaci6n
su
amigo
el Doctor Hünster y un acoro~·
Las experiencias que ha hecho este cazade siete años de aventuras cinegéticas en el
miento
de
ciento treinta hombrei, tomando
Africa Ecuatorial, puede con justicia ser con- dor, son más interesantes todaYía, pues son
la
ruta
de
Tanga
para dirigirse al inrerlor.
siderado como el más atrevido y original ca· netamente personales. Desde hace veinte
Dur6 tres meses esta expedici6n, que era la
años,
ningún
explorador
había
conseguido
zador que haya existido.
El Sr. Schillings ha ido á estudiar sobre el llevará Europa un rinoceronte vivo, de corta tercera: pues enferm6 Schillings y sus aparaterreno «la vida de las fieras," distinguiéndo- edad, pues separado .de la madre, moría ca- tos no eran del todo perfectos.
Se dirigi6 á Alemania, y después de curarsi siempre. El Sr. Schillings captur6 uno y
se así del cazador ordinario.
se
y de perfecr.ionar aún más los aparato&amp;,
lo
puso
bajo
la
tutela·de
una
cabra.
Aunque
Antes de que el Sr. Schillings publicara su
emprendi6
la cuarta expedici6n,. que 1'5 la
ésta
no
lo
amamantaba,
le
tom6
el
animalito
narraci6n, habíamos leído otra, llena de epi·
más
importante
de las que ha venficado,. CO'
sodios dramáticos y pintorescos; pero traslu- gran cariño y jamás se separaba de ella. Acmo
lo
demuestran
las fotografías que ~dJ~
ciéndose en todas la misma psicología: Un tualmente se encuentra el rinoceronte, ya
tamos
y la originalidad, variedad é 1nre ,
bien
grande,
en
el
jardín
zool6gico
de
Berlín,
aventurero, un hombre de acci6n á la VE'Z
de los documentos que en tal ocasi6n Uev6
que soñador, se dirige al país más lejano y en compañía de la cabra y de un cabrito,
salvaje, obsesionado por sus ideas, á «matar siendo perfecta la armonía entre los tres Alemania.
El profesor Lambert de Stuttgactdice, con
muchas fieras» primero y adquirir gloria des- animales. No ha olvidado al explorador, pues
justicia:
«Estas imágenes tiene~ un~ ~
cuando
éste
va
á
Berlín,
lo
visita
y
son
nopués, rodearse de la aureola que rodea á los
importancia desde el punto de y1sta cien .
tables
las
muestras
de
carifio
que
le
ofrece,
Gerard y á los Bompland. Estos ideales vul·
gares, tal vez, no fueron los que guiaron al distinguiéndolo entre ciento&amp; de espectadores. co. Mucho tiempo después de qu_e l ~
El Sr. Schillings tuvo en el desierto okos males salvajes del A.frica hayan sido . 'lila·
Sr. Schillings. Este explorador ama apasiocados á las necesidades de nuestra c1V1
nadamente á las bestias, y desde las primeras amigos: un elefante, que dice le adqraba «con. ci(m vivirán todavía con una vida verd;::
una
simplicidad
infantil
¡n
un
mono,
de
quien
páginas de 1:1u libro se adivina que i:nás le
en l~s fobgrafías que nos ha traído
·
mueve el estudio de sus costumbres, que la se había hecho querer tanto, que cuando relings.
,,
.
ti,,a,
adquisici6n de sus pieles. Sobre la inteligen- gresaba al campamento de una de sus excur·
Para obtener el explorador una nega .
cia sobre la variedad y viveza de sentimien- siones, el animal se volvía loco de gozo; en
procede, como ya dijimos, á b.uscar un ~
fin,
unas
«cigüeñas
morabouts,»
que
eran
tan
·tos: de que los animales más salvajes son ca6 sendero frecnentudo por tigres, leone&amp;
paces, nos suministra el explorador curiosos cariñosas como inteligentes. Estas aves oca·

ARTISTAS MEXICANOS,

Cbamplieu, en la campii'la de Compi~gne,
Francia, se ha inaugurado uo teatro galo·
romano, que al decir de algunos s6lo ostenta
vagos vestigios de lo que. eran esos antiguos
monumentos.
Las representaciones se hacen al aire libre,
los concurrentes tienen por techo el azul del
cielo y sirven de decoraciones los árboles,
arbustos y demás vegetaci6n natural de la
campiña.
Las obras que se han representado allí por
artistas como Coquclín, Silvain y Lambert
:,:on del repertorio clásico. Ultimamente se
exhumó la obra Ciclope, en la que el actor Sil·
va.in tuvo á su cargo el papel de ese lejendario ¡::a]vaje personaje de solo un ojo.
Nuestro grabado representa una escena «de
entre bastidores," pudiera decirse, desarrollada en el escena·io del extraño teatro.

***

Sairítono sir. uoaé Seirvín, venido últimamente de I~elie, donde peirfeeeionó
sus estudios y ol&gt;tuvo girandes tiriunfoa.

- . Hace más de una centuria,
que del tiempo á la honda injuria,
está,, tus bronces sonando,
y á los fieles convocando
hace más de una centuria.
En sus solemnes clamores
hay como vagos rumores
del bullicio de otros días.
Hay tristezas y alegrías
en sus solemnes clamores.
De sus voces al concierto,
ora van tocando á muerto,
ora van, con voz amante,
celebrando algún infante,
de sus voces al concierto.
Al escuchar sus sonidos,
cuántos recuerdos queridos
llegan volando á mi mente! ......
Aún lloro á mi padre ausente
al escuchar sus sonidos.
Juan Murillo, campanero;
tú serás mi cancionero
cuando en la tierra sucumba.
Tú doblarás en mi tumba
Juan Murillo, campanero'.
ABRAHAif

SOSA.

Zacapoaxtla, Junio de 1906.

Don Mariano Díez de Bonilla
doPublicamos hoy el retrato del Administra·
r de la Sucursal núm. 3 del Nacional
Mr6on~ de Piedad, que falleci6 el 10 de Julio
P lln10 pasado.
lit~sefior Díez de Bonilla naci6 en México el
O e 1862 y pertenecía á distinguida famiia, pues su padre era hermano de uno de los
lDás famosos Ministros del Gobierno del (-le1 Santa Anna. Ingres6 al Monte Pío en
rnie7, Y por sus aptitudes y buen comporta·
~to fué ascendiendo en rigurosa escala
le alcanzar el puesto de confianza en que
re :rprendi6 la muerte á la edad de cuan
cuatro años.
Fu persona muy afable y servicial y cum-

r

IB7

l,

p1ida en sus deberes, y ha muerto sin legar
bienes de fortuna, dejando en la ·orfandad á
numerosa familia. Sus hijos heredarán su
hon~a~-ez, ~~l b_uen nombre y la piedad que
lo d1stmgu10 siempre y que fué tradicional
en sus maYores.
El inteligente Director tlel l\Ionte de Piedad, Don Manuel.Campos, nombr6 para substituir al señor Díez de Bonilla al señor Don
Narciso del Castillo, muy conocedor del ramo
y que tiene como Jefe de Almoneda á Don
Manuel G6mez Gallardo, empleado también
antiguo y apto.

NUESTROS GRABADOS
eanquete al limo. y Rmo. señor Arzobispo de
México.- El domingo pasado, cumpleaños
del Ilmo. y Rmo. señor Arzobispo de México, Dr. y Maestro Don Pr6epero María Alarc6n y Sánchez de la Barquera, fué servido en
el Palacio Arzobispal un banquete, habiéndose sentado á la ~esa, á más del Dignísimo
Prelado, numerosos señores secerdotes y distinguidas pnsonas.
En nuestra edici6n diaria dimos cr6nica
de este banquete y ahora nos concretamos á
completarla con mi grabado, que reproduce la
mesa en que fué servida la comida. El cliché
está tomado de fotografía que expresamente
se hizo para este semanario, por uno de los
fot6grafos que trabajan para la casa.

***

Aniversario de la muerte de Hidalgo. -El día
del aniversario del fusilamiento del iniciador
de la Independencia, hubo una manifestaci6n
patri6ticJ. organizad~ por el elemento obrero
preferentemente y en ella tomaron participio
los alumnos de las Escuelas Oficiales.
Dimos también cr6nica de este acto en
EL TIEMPO diario y en el semanario publicamos hoy tres reproducciones de fotografías
tomadas par~ el mismo periódico y que representan vanos detalles de la manifestaci6n.

***

Resurrección del teatro galo-romano. - En

la Cruz Roja de Génova.--Acaba de reunirse
(•n Génova una conferencia cuyo objetn fu(.
p] de revisar y dü:cutir las decisiones de la
Convenci6n de 1864, que establecieron y reglamentnron los tratumientos, cuidados y so&lt;"orros que se habían de impartir E'n tiempo
de guerra á los heridos y enfermos.
Esa Convenci6n necesit6 dPsde luego algunas reformas, que le fueron hechas en 1868.
De:,:pués han seguido haciéndosele modificaciones y adiciones en .variail épocas, pero á
pesar de todo esto se imponía una reforma
general.
Este objeto tuvo la conferencia reunida en
Génova, ála que acudieron los representantes
de todos los países adheridos á la benéfica
instituci6n de la Cruz Roja. Fué nombrado
por unanimidad presidente de la conferencia el
señor Odier, Ministro de Suiza en San Petersburgo y representante de su patria en la reu·
ni6n de Génova.
Los trabajos de ésta terminaron el 6 de Julio, firmando los delegados un nuevo texto
compuesto de ocho capítulos, en que se perfecciona y ponen en claro muchos puntos
apuntados en la acta de 1864. Todo ha sido
hecho conforme á las condiciones de las guerras modernas, teniendo en cuenta los armamentos nuevos que hoy se usan en ellas.
)k

*'*

El Rey de Cambodja en Nancy.-Ha hablado
ya este peri6dico del Rey de Cambodja de
manera que Sisowath no es persona desc~nocida para los lectores del semanario.
Ultimamente este ya célebre soberano fué
á Nency, siendo allí recibido con gran pompa
por las autoridades y poblaci6n que le dispensaron la más simpática acogida. Desde la
mañana siguiente al día de su llegada, el soberano cambodlijiano recorri6, acompañado
del prefecto de Meurth-et-Moselle, Luneville, Pon-a-Mousson, San Nicolás, etc. Asisti6
á una revh,fo. militar del 2? cuerpo de ejército, que le dedic6 el comandante de éste.
Presenciando la revista lo representa nuestro grabado.
Los aficionados á la filatelia tuvieron ocasión de extasiarse en la reciente Exbihici6n
de t-stampillas postales, abierta en Londres.
El Príncipe de Gales, que posee la colecci6n
más valiosa del mundo, mand6la á la Expo·
sici6n. En ella se pudo conocer la famosa es~mpilla,de_Isla Mauricio, por la que el Príncipe pago S, ,000, oro. Otras colecciones importantes exhibidas son la del Conde de
Crawford, que contiene de todas las estampillas emitidas por el Reino Unido; la del Bar6n de '\\'orms, la del Príncipe Eduardo de
Gales, etc. En la colecci6n enviada por 'l\Ir.
Craker, se ve una estampilla Hawaiana comprada en dos centavos y que ahora se estima
en $6,00),. oró. El .valor !º~l de las estampillas exh1b1das, asciende a cinco millones de
d6lares.

�- ~ 9-

- 428 PAG.IN A

ARTISTICA_

L A P A G A DE LOS SEGADOR ES,

LA MUJER QUE SUEÑA sus ojos negi·os se agrandaron de tanto inte- cordándoos y soñando con vosotros. Lu
.... S oñem1s, alma soñemos.
ÜALDERON.

/

¿No habéis visitado nunca una de esas
ocultas ciudades de provincias, que tienen
un castillo ruinoso bordeado de viejos murallones, y una fuente seca en la plaza? Y si
por casualidad habéis atravesado sus solitarias calles, ¿no habéis sentido la infinita.melancolía que produce el ambiente polvoriento de aquella mansión muerta? Y luegc,,
cuando hayáis pasado por delante de alguna
antigua casa señorial, habréis visto asomar
tras los barrotes de una reja ornada de claveles, una cara marfilefia de mujer, que os habrá mirado un instante con curiosidad triste ......
Es un rostro pálido el que habéis visto,
con unos ojos negros, de mirar profundo, que
parece que imploran. La visión ha durado
un momento, ocultándose después tras las
matas de claveles floridos.
Aquella mujer, que ha sonreído un segundo á vuestrQ paso, es la provinciana que
sueíia. Nada habréis notado en su insignificante rostro que os impresione, y, sin embargo, es muy digna de estudio. Nació en
allnel pueblo¡ cuando era niña se extasiaba
horas y horas, mirando al .infinito desde la
misma reja en que la vísteis. Luego, más
tarde, su vida se ha deslizado mansamente,
con lentitud monót@a; muchas noches se
las pasó mirando al cielo, queriendo preguntar· el porvenir á las estrellas mudas, titilantes ...... Su pobre rostro tomó aquel color pajizo, de muchacha anémica, que os chocó al
pasar¡ su cuerpo, de delgado que era, tornóse
frágil como el tallo de una flor de estufa¡

rrogar á las estrellas ..... .
Rólo una vez, durante el transcurso de su
corta vida, sufrió una emoción ligera, que
impresionó su alma: vió á un hombre. ¿Qué
os importa quién era este mancebo, ni cómo
se llamaba? Quizá fuese un joven diputado
que acampó allí tres días durante la época
de elecciones; quizá un ingeniero rubio que
fué al pueblo para explotar un negocio de
minas, y sonrió al mirarla. El caso es que
la virgen hizo tomar otro rumbo á sus ensueños vagos de la niñez, convirtiéndolos en
plácidas quimeras de adolescente. Aquel
hombre, que turbó el hastío de sus horas,
marchóse del pueblo para no volver, pero,
¿qué importaba? La virgen aún le esperaba,
sumergiéndose dichosa en el divino vacío de
los ideales; aún suefia y evoca la riente imagen del príncipe audaz, que vendráá buscarla desde remotas tierras, cabalgando sobre un
rayo de luna ..... .
Y pasa tiempo. Su vida florece tranquila
"Omo los claveles que adornan st1 ventana.
De tanto esperar al príncipe soñado, se torn~ más pálido su rostro, más enfermizo su
muar.
E Lpríncipe no llega; nada, puede distraer
el hastío de la virgen, que se emborracha de
quimeras, encerrándose en el palacio de lo
absurdo. Ya están lejos las horas de la niíiez, pasadas en éxtasis ante la luz de las estrellas mudas; ya no tiene alientos ni aun
para vivir, pero sueña siempre.
Cuando habéis pasado por delante de su
reja, os ha mirado y se ocultó en seguida,
pero no se borrarán de su mente en mucho
tiempo lQs rasgos de vuestro rostro; y en las
noches interminables del invierno, cuando
la nieYe azote con terquedad monótona la
ventana -:le su cuarto, no podrá dormir, re-

con el tiempo, vuestra imagen se bor
su memoria, y otro hombr~, como v
ha de pasar por delante de su reja, sie~de
te el preferido, el amante ideal que U
sus horas con nuevas esperanzas y con e
ños nuevos.
Pero los años pasan y la virgen se haoo
vieja. Otros hombres, siempre iguales, ~
cruzando ante su vista, sucediéndose sin m·
terrupción en sus anhelos amorosos y alime~
tando el fuego de sus quimeras. Desde aquel
rincón oculto, á donde no llega el poderosb
hálito de las grandes ciudades, ella se e~·
sía ante el último hombre que sus ojos '!eron; y mirando eternamente COI). estos OJOS
hacia la inmensidad de lo invisible, va des·
bojando con tristeza las rosas de su juven·
tud, que se marchitan ......
Y luego, en el crepúsculo de s? her~OBU•
ra, cuando la vida no tenga ningun ahc1ent.e
para ella, soñará como antes, evocan~o du·
rante el hastío mortal de sus horas sm fin,
la riente imagen del príncipe audaz, queven•
drá á buscarla desue remotas tierras, caba1•
gando sohre un rayo de luna .. .. ..
(tER)IÁN

GO)IEZ DE LA :MATA.

_____,___ _
El ya célebre lago Titicaca, de An_irril'!'
del Sur ofrece una l)articularidad crtnosÍ~l·
, ob'Jeto ue •
ma: la ' de no enmohecer ningun
metal que se eche en sus aauas. Una cadena,
º de hierro,
.
un ancla, cualquier artículo
Puede
tenerse sumergido allí durante semanas Y
meses enteros sin ningún. cui_dado, po~
todas las piezas salen tan limpias como SI
acabaran de fundir.

A VENTURAS DE UN EXCURSIONISTA EN

AFRIOA,-~istas fotogríificas tomadas por él mismo, durante la noche, en el coraión de la srlrn,
ayudado con luz de magnesio.-Véase el artículo respectivo.

EL REBOZO MEXICANO
. Una de las prendas de indumentaria me~cana que ha resistido 1a invasión extransin p~rder un átomo de su aspecto y
0
~a nacionales, es el rebozo. No ha con~ntido ni las reformas del sombrero ancho
dillla a~ericanización del calzado, ni las mo~
el cac1ones del charro. Ha conservado su
egante figura, sus colores hermosos y el
O1
Elpeculiar de su procedencia de fábrica .
rebozo es la prenda que más servicios
á la mexicana. Se divide, como las sot6e esta, en clase popular, clase media y aris-

rra

tta

ra .

enPringoso Y mugriento, es la amorosa cuna
p 1ue ~ma el licor maternal el heredero del
,:i~tario; es e~ v~hfoulo en que viaja la
ptbli ra. gue ~a md1gena pregona en la vía
la .ca, limpio sobre la falda de percal de
darada pizpireta, cubre la canasta del manindiº' j es el signo que marca el paso de la
al &amp;ea .e.la aldea á la ciudad. Cuando entra
ja ell'Vlcio de su _amo, la criada indígena debre •quexquém1li&gt; y el «chinceutei, y se cuci~~ el ~e??zo como primer signo de emanEl on civilizadora.
rebozo cubre á maravilla lo que la mu-

jer desea ocultar: la alegría ó el dolor¡ la ira
ó la vergüenza; el desaseo ó la misPria, ó
descubre con insinuaciones atractivas lo &lt;]lle
su dueña desea lucir. rna ligera compostura del chal sobre la cabeza, basta para demostrar, con encantadora viveza, las blondas, los encajes, el escote, la garganta, los
brazos, el buato y hasta el talle que quiere
presentar al espectador. En este verdadero
arte, es una consumada maestra la mujer
mexicana.
El chal mexicano, de seda, aéreo y vapo·
roso ó el de bolita, de Tenancingo 6 del Yalle, que trasciende ~ distancia, son los confidentes de la dama elegante en su quinta de
campo, de los habitantes de buena posición
de los alrededores de México y de las ci uda ·
des metropolitanas y en el seno del hogar.
El rebozo hecho ele telas finísimas emigra
á Yankilandia, donde los primos le ' colocan en el lugar de honor de sus salones; va
también allende los mares, á los palacios de
los próceres, á provocar un aplauso para el
arte y la industria nacional.
Pero el rebozo mexicano tiene, sobre todo,
un mérito excepcional:. no se ha alojado jamás en ningún vestuario extránjero; es la
feliz prenda de ropa que ha estrechado siempre entre sus mallas el busto de sus compa-

triotas. El ha proclam:1&lt;lo en el país la má 8
legal de las doctrinas ~Ionroe: "El rebozo
mexicano para las mexicanas.''

A~OR
La más ardiente y la más secreta de las
aspirac~ones del alma, es la de conquistar
para m1 nombre un recuerdo en tu pernmmiento, un sitio en tu corazón.
.cua~?º estoy en tu presencia, temo que
m1 pas10n se delate, que una mirada ingenua
te bable más que mi silencio· que al aspirar
la esencia de las flores que t~ regalo encuentres en ella el calor de mis labios. ' Cuando
tu mirada inocente se fija en mí, siento latir
más apresurado el corazón. Este cobarde
siempre tiembla al temor de que s~ descubr~
su secreto: el infeliz ignora que mi silencio
habla un lenguaje incomprensible á tu inocencia. Pero ¿será verdad que mi pasión es
un secreto para tí? quantas veces me hago
esta pre~unta, no atma con la respuesta el
pensarmento, absorto de mi candidez y de la
tuya, oscilando entre el abatimiento y la es.peranza.

•

�-430 -

Las Serpientes y los Niños
A11geles de pura frente
De sonrofados colorei;:,
El mundo es jardín riente
Donde el vicio 1•s la ~erpiente
Escondida entre las florer-.
Escuclrnd {\ la experit'ncia,
Que o:; da una hermo,a lección
Bajo 1•sta vieja se,. tencia :
La serpiente es la ficción,
Y vosotros la inocencin. ·
Y pues ya que el cielo qui,o
que fuéscis el nuevo l:'ncanto
De este nue\'O paraíso,
Mirad que estéis sobr" aviso
Para no trocarle en llanto.
Hay en él prados amenos
De verdor y sombras llenos,
Hay en él gratos pensiles;
Pero también hay reptiles
Que escupen sucios venenos.
Y váis vosotros andando
Por un camino florido,
Lirios y rosas pisando,
Y á vuestros pies, sin rüido,
Se ,·a una sierpe enroscando.
Ved, cuitados, que el verjel
Que á beber hoy os convida
Copa de néctar y miel,
Tiene en la. hierba escondida

Serpiente de cascabel.
Fingiendo luces y espejos
Una ilusión hechicera
Os fascina desde lejos,
Y no son sino reflejos
De un áspid que allí os espera.
No fiéis del resplandor
Que el aire en visos retrata;
A veces, bajo la flor
De más vistoso color
Está el aguijón que mata.
Dulce, plácido, sereno,
Un amigo os sale al paso,
Y le estrecháis contra el seno ...
¡Y es una víbora acaso
Que os verterá su veneno!
Y si del alma la puerta
Por una amistad menguada
Le dejáis un punto abierta,
Apenas le dáis entrada
Sentréis el alma muerta.
En medio del muu'.lo vano
Crece el árbol de la gloria
Rico, pomposo y ufano:

Crónica de la moda
•

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La Mesa de honor.

Un árbol dice la historia,
Que perdió al linaje humano.
A él sedientos de fama
Alzaréis el corazón .. . .. .
Y hallará vuestra ilusión
Enroscada en una rama
La boa de la ambición.
¡Ay! no os aten las prisiones
Y los anillos pujantes
Con que enlazan las pasiones,
Que son pitones gigantes
Que estrangulan corazoneD.
Angeles de pura frente,
De sonrosado color;
El mundo es jardín riente,
Mas ved que hay una serpiente
Debajo de cada flor.
E STEBAN

MOREl''

s. J.

INOCENCIA
( DE MIS HOJ AS)

E ncontra&lt;la la causa ipor la cual las
flor es llo ran p erlas ,á los ¡pri meros besos
ele la aur~ra, no pudo menos Rafael q t~;:,
comprender la razón 1por la que su rubia
adorada, por la que su amada D olor.es,
t,odas .Jas mañanas, al despertar y desde su lecho ·blanco como el de las nubes
de las tardes estivales, ha,sta su huerto
her moso ¡poblado por mudhas plantas de
Hor ecitas multicolor;es, iba dierram:a.ndo
copiosas 1á~rianas, las qu~ _guar1aba en
un pequeño pañuel&lt;? de 'fints1mo lmo.
-.JH e adiyinado la causa, Dolor e,s de
mi a.lma, por la ,cua,l todaJS _i~s mañanas
tus ojos ma nan perolas taimb1~n COf!lO las
flor es- Le decía R afael :-mIB OJOS t e
ha n 'Vist o muchas veces en la huerta: 'tú
te acerca s, confundes tus liabios c.:&gt;n las
w rolas de flores rojas, y en esos momentos la caída de las _lágrimas ºde los ojos
y las de las flor es, se acrecienta. Yo t,e
he visto. ;iEs verdad que a,sí sucede?
L a rubia ni ña, en una m&amp;raida virginal,
iparece decir á su aJ111ante : "Tú. t,e enga·
ñas· e.sas lá[Yrimas que has visto caer
son ' t oda,s de r--las fl .:&gt;res."
_.No m.e engaño. Y o lo he visto y sé
la causa mrnbién. Son las flore,s, 0011110
las niñas, 'linda mía. Nacen con la aurora abriendo su broche, pido de perfumes
v de amo r · reciben á poco los ardi'ent es
besos de s~ amfante .el Sol-tú debes saber que las flores altnan a·l Sol. ¿No es
verdad ?- Y en m1edio de su fiebre amo-

su

DIA DB DIAi.

.

r·::&gt;1sa, la que bien -pront o les consooie
dej an escaJpar sus perfumes .con los
· les se saturan l1as b ri,sa s de las tarde,
pr1maveral'es, y su a mor se muere coa
los ttltimos des tellos de la luz, y al mori r ésta, la flor se mu·ere también, por·
q ue "vivir sin amor, no · es vivir," coma
han dioho los poetas. Y por la tarde, en
fúnebre cürtejo y entre las ondas (fel
viento, van amo rtajaidas, camino á la Ne-:
crópolis, .la frescura y -el amma, la belleza .Y el amor de esa s inocent~ flores.
- ¿ Es verd/ad que p or e·sto es por lo que
tú llo ras .con ellas? ¿¡Es verdad q* el
pensar ,en la seiparación que se hace entr.e las niñas y las flores, es la causa de
tu llanto ?
'
-1S1, amado m ío, J)J rqu1e e,s
vida tan efrmera e-orno .fa de· eHas, y á fl
caída de la tarde de nuestra ex1st-enc{a,
t od0 m uere. .......
i
-P.ero, ;escúdhame antes. mi Dolore1:
Las flores de Tas alm as no mueren jJ•
más; sus per fumes .Y su ait11or son per~
raboles.- No fl ores más.

cu,.;

·n•sbf

. Los a~ule_tos reaparecen y las paris!enses, rm?i~~do homenaje á la poética supersticion, llevan hojas de tré·
bol, escambajos, elefantes y otros
animales en los colgajos que ahora
vuelven en collares, porta-monedas,
etc.
Dícese que las turquesas son emblema de las ilusiones, las esmeraldas de
la esperanza, y sigue la historia del
Pomlll(ionr. Ligero bordado
significado de las piedras preciosas.
a&amp;oro .Y de perlas.
Los cinturones de cuero claveteado
de oro y cerrados por un broche del mismo metal representando un
iD8eofA&gt;,

Ul8 collares de tres hileras de menudas perlas combinadas con
eadlqperlas de gran tamaii.o, están de última novedad, y las bolsitadt met.al guarnecidas con piedras preciosas lucen muy elegantes.
Hay infinidad de accesorios para la toilette, á cual más capricho• y originales.
li coquetería es innata en toda joven elegante y bonita.
El peinado se hace ahuecando el cabello
ea gtJndes ondas acentuadas, y luego se
hace el moño en la parte superior, e~!tilo
, que no quede muy alto ni muy bajo.
IA preciosa toilette que ostenta estilo Di'o, lo constituye un corpiüo ceñido al
.:_en forma puntiaguda por delante y por

Otras hny que su glori:t es tener dos
{, mús novios; pero esto, además de
inmoral, es feo.
Hay niñas mal educadas que le otorgan el «sín á, un hombre por puro capricho, sin reflexionar que el corazón
no es un juguete.
Después de comprometida la mujer, debe pensar en la responsabilidad
r¡ue ha contraído.
La mujer por sí misma ha de educarse para llenar sus deberes de espofa.
El conocimiento de los quehaceres
Cubre- blusa.
domésticos es la mitad de la felicidad
para una dueña de casa.
La novia debe realzar las buen~ cualidades de su prometido, y
demostrarle que lo ama y respeta por ellas.
Debe animarlo para que sea industrioso y honrado; ayudarle á
ahorrar, no exigiendo regalos extravagantes, y menos verlo como un
tipo que no sirve más que para darle gusto, sino como el futuro esposo, el hombre que se quiere y se honra.
Todo ~sto parece largo y pesad?. como un contrato, niñas; pero es
pura y simplemente por lo que vais á responde.r cuando aceptéis el
cariño de un gal:'tn.
Y sea que la aceptación esté simbolizada por un anillo ó no, la
obligación existe de igual modo.

,,
'

Una guarnición de encajes bordados de hik, de plat.a adorna el escote todo ¡¡}rededor,

7las mangas son cortas y todas ele encaje.

una vez formado el buen propósito, debe
llevarse adelante con prontitud y sin desviarse. Con una alma fuerte y un noble propósito, puede uno hacer lo que quiera, moralmente hablando.
En la escuela del trabajo se enseña la mejor sabiduría práctica¡ y una vida de ocupación manual no es tampoco incompatible
con la más elevada cultura intelectual.

DIANIEL GILS. ·

•
Al Corazón de Jesús
Anhelo.
Yo quisiera vivir enamo rado
de un solo Corazón, á quien adoro,
y unir mi voz á la del sacro coro
por legiones de arcángeles formado.
De dulzura y amor esre dechado
yo quiero pregonar ; ,que es mi decoro
quien abrió de sus .gracias el tesoro
quedándose en la Hostia consagrado.
Q ue conozcan los hombres es mi anhe\a.,
al que es R ey eternal d•e tierra y cielo;
a,l Coraz&amp;n qu e puso s us amores
e,n el hombre, gu sano, vil criatuira,
y por salvarle vino de la altu.ra
al mundo de miserias y dolores.

Refajo con volante en forma.

La falda ceüida á las caderas abre hacia
abajo y lleva por toda guarnición una gran
fran ja bordada con hilo de plata y lentejuela.
Otro modelo :
Elegantísima princesa, ceñida al busto y de
estilo completamente liso. ~Ionte-Carlo, guarnecido de trencilla de seda que va abierto
sobre su pechera ó canesú de broderí gruern.
l\Iangas de broderí con volante de encajes
y doble manga unida al Monte-Carlo.
~ombrero redondo, adornado con vistosas
plumas.

Daniel Aguilera.

1

Señor Don Mariano.DÍllz de Bonilla,
fallecido últimamente.

Para las novias.
La mujer es 13.; perla de la perfecció~
por eso cuestan caras y algunas son f
~s.
}o$
-La fal,sa mo&lt;lestia es el peor de
orgullos.
r·
-1N o hay más que una el.ase de amo •
pero hay mil diferentes ·cdpias.

Tra1e par:i. niños de 4-5 años.

rna niiía enamorada no- debe jurar fe á un
hombre si no está cierta de que sin él no
puede vivir.
Hay jóvenes que dan calabazas y se quedan tan frescas como si• hubieran rehusado
ir al teatro.

Blusa. Labor de encaje irlandés. Imitación
de encaJe "Brúges."

�-

432 reprend~ ó le impida sus malos pasos. A
~:
que·es. cierto
, ·que hay
, '.por desgracia, muclllll!
muJeres a qmenes a pnmera vista se les d
cubren los cuernos, pero.... ..
es,
-¡Si será mi hija de esas! le interru .,
azorad~ o~ro de los oyentes: se llena lampio
tle 111e1~1u,;¡~s Y, se _hace luego un peinaJ:
que._. .. .. m mas m menos, parecen d .,
tonc1tos.
os PI·
-Bien pudiera suceder, le contest'
. · .·
d'
o, que
esos rn~~JU1.Je1S que, ices, . y ese peinadi
sean senal de que a la muJer que los u ~l
.
se.' e
Imyan salI.d·o ya, o, 1e,qmeran
. salir lo~cuern?s, es &lt;l ec1r, que este perdiendo ó haya
d1do el candor y sencillez de los ángeles
aunque
los cuernos se les han de busc,¡
es
,
ar en
1•1 a~ma y no en el cuerpo, pudiera caber
aqut aquello de que: lo ,1ue en {a ollll ,·~tá
lii cuchrmi sale.
, ei,
-Pues
entonces.
,
1
· dijo el obrero , lo in&lt;'J.Or
~era arra.ncar e esas señales, ¿no le parece .
''!e
nor cura?
. -Y si las seii~les,, P?r desgracia, fueran
ciertas! dale gracias a Dios que hay tod"vía
remedio par:1 que le arranques 1:11nliién los
cuernos. l\ltren ustedes qué dif11rcncia ha
entre los ángeles diablos y las muj~rt&gt;s
l.,l~s; aquellos, una ."ez arrojadu:s. del rielo
al rnfiernn )' convertido~ en demonioi-:, no tienen remedio alguno; mientras é:st:is sí lo tie11en! y aunque el mejor de todos está en preVl.lntrlas para que no lleguen á serlo lo cual
tl .1 se~uro, se consigue a.marrá.ndolc~ mac·~
la,, ah tas del candor y la inocencia, dtsde nifl:is, con una educación y una instrucción
piadosas; hay también otros remedins para
c11antlo se le~ llegan á caer ó á aflojar. Pues
es del todo cierto, que si el corazón de la
mujer se forma, según el Evangelio, no puede menos
que ser un
verdadero ánael
y MÍ.
.
~
o '
preeisamente, es como, por lo general, se han
formado tantas madres, tanta..c; esposaq tan·
tas hijas y tantas vírp;enes, como hay ¿n·Jos
hogar0.:; y en los claustros, que son venlade1\).:i fogeles de sus hijos, de sus marido;i, de
su·· padres y aun de los extraños. No niego
que a.un de las asi formadas haya algunas
que lleg,rn to&lt;lavfa á perverti r.-;e, convirtién·
do.:;e, pL&gt;r sus co.,tun1hres, en dt!monios; p Jl'fl
est~s pobre.s, al fin y al cabo, rcndidas porla
fatiga que mdefectiblemente producen en el
alma los cami nos del mal y recoidardo las

:r·

,li!.

Ve3t. de ro¡:&gt;3. aplegidilladi -Ve~~- ~on guarnición de piezas-tira.ntes.-Vest. con dobles solapas.

q.

ANGELES Y DEMONIOS
ÉL \'ElW.\DERO FE)flNIS)íO

•
J
1

1

1\Iovido por su celo el buen párroco, hauía
e1-ta.blecido en su curato unas que él 11ama·
ha conferencias uopulares. Reunía, los domingos ¡)Or la tarde, el mayor número que
podía de artesanos, comerciantes, etc., y les
hablaba luego, con lenguaje sencillo, sobre
algún punto que de antemano él designaba.
A una de esas conferencias tocóme la buena
suerte de asistir i de ella intento ahora contar algo. Reunidos los asistentes, después de
unas breves'·.-oraciones, principió la conferencia.
-Yamos, señores, dijo el cura, ¿quién me
dice qué es la mujer'?
-¡Las mujeres son el diablo, señor cura!
contestó uno de los obreros.
- ¡.Mentira, señor!, saltó otro; las mujeres
son los ángeles de la tierra; yo tengo una
madre y una esposa que son ángeles de mi
guarda; e1las oran por mí, por mí se desvelan y me cuidan como verdaderos ángeles.
- Y yo unas hijas, señor cura, que más qne
ángeles debo decir que son querubines, ¡oh,
mis hijas hacen de mi casa el paraíso a•1ní
en la tierra! ......
-Pero las mía~ y mi mujer la convierten
en un infierno, le interrumpió el primero de
los opinantes, soltando luego su primera
aserción, dicho de que las mujeres son el
diablo.

~ ¡Qué antítesis!, d i jo
entonces el cura, y pretendiendo servir de árbitro y
dar soluoión á la cuestión,
prosiguió: no obstante, ú
ninguno le falta razón; lo
cierto, pues, debe ser (JUe
entre las mujeres hay de
todo, unas serán ángeles v
otrn8'diablos; pero lo qtie
yo encuentro de curioso en
estas opiniones que se han
emitido, es que no obstante que parecen tan contrarias, al fin vienen á convenir mu cho en una co~a,
y es en que las dos bacm
de la mujer un ángel, pues
los diablos no son sino ángeles caídos; unas, sin embargo, tienen ala::,, mientras las otras sus currnitos.
- ¡Eso sí, señor!, saltó Blusa, corbata, chaleco y pantalón con cierre de patas, para el traje:
otro; mi mujer tiene alas y
de nifío.
mi suegra cuernos.
No pudo menos que sonreírse el buen pá- dulzuras y la paz de los del bien, vuelven
fácilmente á éstos, ya con un sermón, con
rroco, y luego continuó:
- Pero deben ustedes comprender que pa· unos ejercicios, con el buen ejemplo, lográn·
raque una mujer sea realmente ángel ó dia- dose así, por lo menos, que si no fueron in·
blo, realmente también debe de tener sus alas geles en la tierra, lo sean en el cielo. .
Y IJOr el contrario, las que desde. nlii88,
ó sus cuernos, y esto no depende de la suerte
que con ellas le haya corrido al que intente con una educación vacía de toda piedad Y
juzgarlas, pues también los ángeles pueden una educación enteramente profana, llegan
dar alazos, y así yo les aseguro, que un hijo á perder su::; alitas de ángeles, ya no pued;
perdulario, por ejemplo; le ha de ver cuernos volar, y, salvas sus excepciones, es muy •
y no alas á su buena madre cuando ésta lo fícil que puedan ser ángeles verdaderos. lA&gt;

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                    <text>A~o VI.

MÉXICO, DOMINGO

12

DE AGOSTO DE

1906.

NuM. 33.

Eu R.CTO~ F~.R.¡'iCISCO C.R.~OOfiJ.l El'{ "ClJAlJt{TEf"OC, "

Ottarna de autott.:.mexieano est.ttenado haee poeo en el Teat.tto ~enaeirniento.
J&lt;&gt;sé Pacheco, fotógrafo. Premiado en las Exposiclonea Universales de París y Chica¡o.-Protesa,

2.

�-435 -

_ _, J

de negro, como si fuese á un entierro y tiene ínfulas de aristócrata. Es cursi ' fuma
recio y bebe coñac, · hasta embriaga~e. Grita, canta, va ~ las fondas, lo recoge la policía .. .... Allá viene el recatador, el que paga
la m_ulta y se .lo lleva en desYencijado ti·
rruaJe de alqmler: es Monseñor el Lunea,
hijo del Domingo, fastidioso como su padre
y como él, cursi y presuntuoso.

Nota Social.

Exemo. seño t&lt; Reyna ld Tow e 11, nuevo f,'linis tiro de I nglatettt&lt;a,
pottt adot&lt; de la eondeeottaeión de la Ottden d el Baño, que s . 'f,'I , el ~ey Eduattdo,
envía al señot&lt; Geneiral Díaz.

De Otoño.

1

1

Nuestras tardes de Otoño no han resultado
como nos las esperábamos.
Como si fuesen de pleno Yerano han sido
muchas ; algunas como de puro Otoño, eso sí.
Parece que al fin el cielo oye las ardientes
súplicas que de todas las bocas han estado
elevándose, pidiendo agua con angustiosa
queja, y la mejor manera de contestar á aquéllas ha sido descargar algunos aguaceros que
han traído á la tierra el tan ansiado líquido.
¡Cuán desconsoladoras eran ya las noticias
que de todas partes llegaban hasta esta capital!
No parecía sino que toda la República se
había convertido en un solo ser, que clamaba
solicitando agua con que refrescar su sedienta boca, que dirigía afanosm:nente sus miradas por todos los horizontes, buscando una
nubecilla que trajera alguna esperanza, deseando ver al fin ese punto negro al que tanto
temen los marinos, cuando, por su desgracia, lo vislun;bran en alta mar. Y ese punto
negro, esa nubecilla, no aparecía en la bóveda celeste, diáfana, pura, en que cruzaba
un sol abrasador qu e todo lo quemaba. Es
la lluvia la que nos arrulla, mientras dormimos, con sus cancion es monótonas. Los jardines, los follajes, los parterres y loe trastos
de macetas de los corredores y balcones, reciben con gratitud el óbolo. Refrescan sus
matices agostados; cobran como vida nueva,

y 31 amanecer se ostentan lozanas y luciP.ntes las hojas, goteantes y húmedas las ramas, orgullosas y llenas de brilio las flores
nuevas y los capullos t iernos. ¡El amanecer!
Durante toda Ja noche ha llovido ; ince1,antemente, la lluvia ha repicado, tamborileado
á su gusto en n uestros cristales.
El rayo ha zarpeado en el cielo negro y
el viento ha tronch ado ramas tiernas y ha
gemi&lt;lo, como león herido, preso en ios follajes robustos. Aman_ece. Ya el alba preludi:.t su diana de triunfo. La luz temblorosa,
incierta, blonda, inunda todo el cielo, mancha los árboles y prende abalorios de cristal
á los aleros de las carn1:&gt;. La cúpula del templo cercano se anega, regocijada en la claridad
naciente, mientras la campaca da el primer
repique. ¡Domingo! El dia en que el Creador
descansó después de concluída su obra.
El día, para nosotros, de aburrimiento,
pues el Domingo es un día burgués, aburrido. Como que trae, como presea, un hastío
indefinible, una vaga tristeza. Es el día de
la gente del bronce, de la del barrio lodoso y
la casucha mal parada. Ellos gozan. Vedlos
si no, cómo llenan los tranvías de las líneas
foráneas. Allá van, alegres, decididos. Allá
van, con dinero en el bolsillo, el alma dispu~sta al placer, á pasar un Domingo lejos de
la ciudad, lejos del calor asfixiante, del ruido de la metrópoli. Para ellos el Domingo,
Viene este caballero, palabras son todas estas
del Conde Paul ( 4 quien he copiado) vestido

Escasa en acontecimientos sociales ha sido
en nuestra capital, la semana que nos toca
reseñar.
t:-in embargo, ha habido uno qua merere
consignarse, sobre todo, tratándose de una
familia tan ilustre y simpática como la familia Sierra.
Este acontecimiento ha sido el enlace de
Don Santiago K. Sierra, hijo del finado insigne escritor Don Santiago Sierra, con la hella señ orita Doña Maclovia Cruz Aveiro.
Boda por demás simpática que ha 11ido
prendida por el amor, amor que ha com·
vntido en hermosa realidad los ensueños decolor de rosa de tan estimados j6vene11.
Celebróse la nupcial ceremonia religiosa en
la parroquial iglesia de Coyoacán, actua°"""
como padrinos la señora Doña Tarsila G'*'Z
z:í.lez de Rábago, d Lic. Don .Justo SiPm, 1
la señora. Doña Evangelina Sierra de Tabla·
da y Don l\Ianuel Sierra~l\Iéudez, que representaron, respectivamente, á la Sra. Doña LlJi
l\Iayora de Sierra y al Flr. Lic. Don Luis
l\Iéndez.
La novia, cuya esbeltez daba realce á BU '
elegante toilette, lucía con exquisita distinci6n
un bonito vestido~blanco, guarnecido de e~
cajes, constituyendo todo su restante adorno
una diadema de flores de azahar en la cabeza, y lo cierto es que, á no ser de rúbrica
estas simbólicas flores, todo adorno era su·
perfluo en la bella desposada.
Damas y caballeros de honorables familias
de nuestra sociedad concurrieron á presenciar
el acto, no habiendo dependido por cierto de
la voluntad de los ausentes su alejamiento
de aquel recinto, pues, conocidas las simpa·
tías y aprecio de que goza la familia Sierra,
debe éste atribuirse con toda seguridad á cir·
cunstancias ineludibles que les impidieron ir
á ver la santificación de la unión de los novios.
Llegue á éstos mi enhorabuena y sean muy
dichosos, porque se adoran y porque han san·
tificado sus amores ante el altar de Dios
Se habla sotto voce de algunas otras bodas
en el mundo social. EL TIEMPO ! LUSTRADO
se alegra infinito y allá irá él, al templo, A
dejar sus azahares á los pies de la novia afor·
tunada y del noble doncel, vencedor en Ju·
cha galante.
Dar sus nombres, ó sus iniciales, resulta·
ría soso, atrevido tal vez. Esperemos Po·
der decirlo todo: escribir con pluma empapada en esencia de nardo, el ideal romance
de una vida nueva, llena de felicidad, que
principia en el altar lleno de flores y cirios Y
á la diana que entonan los besos nupciales.

Non SOCIAL.-Señor Santiago R . Sierr:i. y señora Maclovia Cruz Aveiro de Sierra , casados últimamente ·-[F ot . de1ar t'1sta Manual Torres.]

SALVADOR TRICIO
Nutrido con el infortunio y alimentado con

J:

el
de la orfandad , creció Salvador Tricio
al • .o de algunas personas de su familia,
recib1e~?º .los imperfectos elem entos de una
educac1on intelectual, en una época de la vida e~ q~e se necesita tanto colocar los sólidos c1m1entos que deben servir de base para
dn l? porvenir lu@har á brazo partido con el
~ o. Entr.ado á la edad competente, pe~no ~ún, mgresó al Seminario Conciliar,
..~de hizo sus estudios secundarios y conclw os, paso, a, l a Escuela N. de Medi0ina
' '
para seguir la carrera de Farmacia.
b Enaquella época h abía adquirido renom re una botica situada en la calle de Tacuba
cuto propietario y profesor era Don José
ansto Bustillos; á su lado se encontraba
t ador, a:prendiendo prácticamente toqu ]' operaciones del laboratorio, en las
sa. ió un aprovechado discípulo.
nc~u~1os sus estudios teóricos y práctis':81 f 1~10 su título de farmacéutico, y el
de' la ust~llos, su protector, lo puso al frente
deeac bo~ica del 1cTompeate,&gt;&gt; establecimiento
leva reditado por su abandouo y qu e Tricio
del nt6 á buena altura, creándole un crédito
que carecía. En seguida compró uno de

i

k,

l!s

Ú,

losestablecimientos deFarmacia másantiguos que había regenteado el inolvidable profPsor Martínez, la «Botica de las Damas.,,
Desde entonces, hace ya bastantes años Tricio, con su laboriosidad, su honrade~ su
. constante en el laboratorio 'y en
permanencia
el despacho del mostrador, la levantó á tal altura, que gozó, con justicia el nombre de 1a
primera botica de la Capital; los médicos el
público, los establecimientos de benefic~ncia y otros, tuvieron una confianza ciega en
sus preparados, y en compensación Salvador
recibía pingües ganancias.
Al lado de esta labor, que absorbió todos
los mejores afios de su vida, se encontraba
el estudio de la química y de la farmacia,
cuyo profundo saber elogiaron los médicos ·
formó parte de la segunda edición de la Far~
macopea Mexicana y fué socio titular de ia
Sociedad Fnrmacéutica Mexicana, en la época
de los Lasso y Herrera, de los González.y
Andrade, de los Río de la Loza y Jiménez
Lauro.
Se unió en matrimonio con una hija del
Rr. Bustillos, modelo de virtud y de bondad·
fué feliz corto tiem po, pues bien tempran~
tuvo la desgracia de perderla; ésta fué una
gota de amargura en su vida, que, según decía siempre, la acibaró. Después la muerte de
su hijita Lupe fué otra gota que hizo más
amargos aún los días de su existencia.

Trici~, entre otras, tuvo una virtud que lo
enaltec10 en extremo; derramó la caridad á
manos llenas i gran parte de su fortuna invirtió
ei:i socorrerá la viud~ y al huérfano; en aliv1~r la pena al n~ce~1tado, en enjugar las lágrm~as d~ , la m1sen a. ¡Bendita sea su memoria, dna~ _los que 11,oren su sepulcro!
~ad re cannoso, lleno sus deberes siempre,
razon ten~rán .en no olvidarlo nunca. La
amoro~a Victona lo llorará siempre.
Amigo fiel y sincero, lo fué hasta la muerte de a9uellos que escogió como . íntimos en
los rr.. e~ores días de su vida; tenemos que llorarlo. siempre, porque para üiempre lo hemos
perdido.
·
Fiel, crey~nt_e, la esperanza de otra vida
c~~solo sus ultimas horas; muchos años sufno .en el orden social con las decepciones de
la vida; en el físico, con una tenaz é incurable enfnmedad que lo agotó por complet
pero esas penas, espinas punzantes de su c~~
rona, fueron los méritos para un cielo que
él, ~on .u na fe ciega,.. esperaba. Sus labios
pahd~cieron, s~s m~J1llas se enfriaron dando
el último
, d beso a. la imagen de Cristo , que no
cay? ~ sus vamlantes manos sino cuando le
falto
·
'd vida para
. , estrecharlo · 1·Que hay a rec1bi o el premio a tanta virtud I
Agosto 8 de 1906.
·
#

DR. M. S. SORIANO.

�-437-

LA GRATITUD

.

Jnm6vil y silenciosa, con los negros y sedosos cabellos esparcidos .s?bre la almohada
de encaje y raso, y el dehc10so abandono de
una. muerta que conserva el calor, la amante
J.ise de Belvedise está reclinada,. ó por mejor deci.r,. reposando de muchas y prolongadas canc1as.
ARTISTAS

Fotografa del art:sta José Pa heco.-Prolesa,
EL ULTIMO EMPERADOR AZTECA y SU COMPAÑERO, EN EL SUPLICIO
(Escena del drama "Cuauhtemoc.")
,
, .
, .

.

«Cuando delante de tus amigas abres los
estuches, en los cuales brilla rica pedrería,
exclaman deslumbradas v celosas:
«¿.Has cogido con lazo fas C'strellas &lt;le una
norhe de Agosto?,i
ce Pero no me he limitado á estos medianos
presentes: quisiste tener también un amante
célebre por su valor: yo me procuré veinte
desafíos terribles, encarnizados y entre la
multitud de juguetes que ador~Jan tu tocaDE 'l'EATHO.

2,

tiste abandonar á París; mi esposa gime
también bajo el peso de mi desvío á los dos
años de mi matrimonio, y hasta ignoro el
nombre de mis tiernos hijos.
«Pero todo esto son pequeñece~, tonterías,
sacrificios que cualquiera haría s6lo por besar tus perfumados cabellos.
«rna cosa me ha sido muy difícil: ser, según tu deseo, el más hermoso y elegante de
los hombres.
ccEn fin, se puede decir, alma mía, que
ninguno de tus caprichos te he. negado por
mi ternura, y eres en todo obedecida por el
más apasionado de tus esclavos.
ccPero, ¡ah! que no fueron infructuosos
estos esfuerzos míos; t6 me arnas, lo sé: me
amas, encauto de mi alma, me adoras.
ccTe veo abandonarte deliciosamente entre
mis brazos, y apretar con ternura tus labios
sobre los míos.
ccEl nombre de Valentín es el único que
hace latir tu hermoso y fiel coraz6n; en tu
generosa gratitud prefieres á todos el amante
que ha sabido merecerte por medio de regalos .Y sacrificios que alegrarían el orgullo de
la dim:a más exigente. ii
Así hablaba Yalentín en su loca alegría
de amar y ser amado, y Lise de Belvedise,
en tanto, dormida, con los ojos ocultos entre los abundantes cabellos, volvi6se un poco hacia su amante y entreabriendo sus rosados labios, balbuce6:
-¡Raoul!
CATULO

.

MENDEZ.

· ·
c·a
a propos1to del proX1mo amversa no de su muert4'..
Publicamos este fotograbado como una remm1scen
1 de la heroicidad del 3·oven Monarca mexicano,
.

espanta á las asiduas_ abejas con el abanico
tle sus puros pensamientos.
Se ha levantado quedo ..... muy quedo.....
y descalza, para aislar el más ligero f!ll)Or,
se dirige envuelta en su vel? de noche-&amp; pe·
queño jardín tapizado de meYe.
Allí ofrece su cabellera rubia á los copos
blanquísimos 9ue caen de_ las estrellas......
f,\onriente, recibe una lluvia de plumo~es.. ..
Y a está convertida en una estatua de hielo...
ya sus cabellos brillan como las miradaá de
la luna; pero su cuerpecito se estre!Ilece, azo.
tado por el frío, y la llama de _la ~ida ya_pa·
lideciendo poco á poco en el rmcon vqgtnal
de su coraz6n de niña ..... . En vano pretende
huír hacia la camita abandonada...... &amp;
tarde ... ... muy tar&lt;ie ...... Se sien.ta a~o~te sobre un tiesto vacío y queda mmo~ doblada la cabeza, semejando un racuno de
azucenas! ...... Entonces se desprende fJtl al·
1na, y sube al cielo con la 6lti_ma olea~ 11~
perfume que exhalan las florec1llas moribun
das.

LA VIEJECITA
I

1

l
1

Afuera, el frío entumía lo~ pajarillo~ ~o.n
toda la crueldad que desplega en las tnstunmas noches de inYierno.
Las flores cabeceaban, cuajadas de estarcha, á merced de un.aire helado y jugue~6n.
Pero en la cabaña bostezaban de sue.no ~
tranquilidad, junto. á nudo~os leños c~s1
carbonizados, la anciana y la idolatrada metecita.
d
.
Esta no apartaba sus gran es OJOS azu1es
de la figura hermosamente humana y llena
de bondad, que la contemplaba rebosando
amor.
¡Tantas cosas había oído en esa velada de
invierno!
.
La abuelita se veía muy bien con sus cabellos blancos como el algod6n y finos como
la seda. Pero ¡cuántos dolor~s ~uvor,que experimentar aquel coraz6n, ~rox1m? a paralizarse eternamente, para cubnr ~e n~eve ª'.J.U~lla cabeza que poco .á ~oco s~ mclmaba baJo
. el peso de noventa mviernos.
.
·Sería preciso padecer tanto. para ostentai
las¿ albeantes guedejas en las sienes? ¿Los sufrimientos debían necesariamente ennegrecer
la vida para envolver co~ lienzos de luna la
rugosa y pensativa freD:te de la. abu~la? ·
¡No! Ella, la niña mimada, idean~ un m~dio eficaz que la convirtiera en ª°:mana sm
necesidad de atravesar por tantos smsabores.
.y qué contenta lo descubri6, allá en su
catecita ceñida con lienzos de sol! ¡Qué~º;presa para la buena madre! ¡Cuánto se ~·ema
al mirar qufl sus grandes crenchas rubias se
habían transformado en cascadas de vellones
blancos como el algod6n y finos como la
seda!
II
Media noche. La cabaña está tranquil~.
El sueño abre cien y cien botones de adormideras que despiden periumes aletarg~dores.
Pero la niña se burla de aquel enJ~mbre
que chupa savia en las corolas de la vida, Y

CONTRASTE

y

III
.A la mañana siguiente, la infe!iz abuela es·
trecha contra su coraz6n á la miia muerta.
Quiere revivirla con sus besos, pero .00
consigue más que deshacer ~os cristal~ 1~:
fanticidas, cruelmente adhendos al cuerpee!
to del ángel.
.
.
«·1".1 a séli,
exclama con un acento
mdescrib~
•
d
bre I·
ti ble de dolor, c&lt;va sé lo que eseas, .P?
11e. de mi. a1roa. .....
• de un golpe qmsiste
Jª
. · rDOti
var toda la escarcha que noventa mvte
..
ban acumulado sobre mis
sienes,, )' "ª'es
J
'
qué caro ha sido para las dos! Duer r ~;~
hermosa estás a~í: el mundo no ~o r~
necerte con su aliento envenenado.·· .. · 1
me, pobre viejecita de mi alma!. .. .. .»

~!er-

R. (WXZA L EZ LLORCA.

PEDRO DE ALVARADO.

Personaje del drama mexicano "Cuauhtemoc,'' representado recien·
temente por la Compañia Fábregas,Cardona.
.
Fot. de José Pacheco.-Profesa,

2.

en
hombre pobre con un espi'ritu brico,.ico
1¡,¡
"
·
,1 hom re ..
todos "s.cntidos es superior
con un espíritu pobre.

ª

l" na de las cosas más alegres que he visto
jamás era un ciprés de cementerio.
Había dos en el osario: uno, el ciprés tris·
te, un ciprés cadáver, flaco, descarnado, nervioso, tan viejo y débil, que cuando el aura
le movía parecía como si temblase y cuando
llovía, dijfrase talmente que llor~ba; y el
otro, alegre, espeso, de terciopelo vestido
ufano y rirgen, todo él model!l,do, tierno
siempre lleno de Yerdor.
Pero lo que le hacía ser alegre, era el enjambre de pajarillos que dormían en :;us brazos y allí anidaban y vivían. Parecía un árbol con palabra y canciones entre aquella
quit-tud, una casa de vecindad cercana á los
nichos, una escuela llena de gritos y de risadas.
Todo el santo día, yendo y viniendo bajaban, subían, iban de Yisita, se holg¡ban,
reñían, se llevaban las noticias del lugar
don'de había panizo y no había cazadores
Yokaban las criaturas, les lavaban las pata~
y les enseñaban gimnasia; reían, lloraban y
se contal)an sus vacilaciones; todo el día ~ra
un teje maneje de pellizcos, de besos y de picotazos; de subir briznas de paja para mullir
los cojines, de meter la cabeza sobre el ala y
espantar las lagartijas.
Al atardecer aumenta la algazara para disputarse una ramita: había una furia de gritos para lograr un toldo de hojas, un guirigay
para conseguir una alcoba; y después, una vez
persignados los pequeños entre los nidos de
las ramas y rezada la oración, el árbol se
queda dormido entre los fuegos fattlos qu~
corrían.
¡Oh, árbol ~legre! En ningún lugar estaban tan seguros como bajo aquel dosel de
dulzura; en ninguno tan respetados por los
hombres como en el mismo osario; en ningn·
no tan contentos como entre aquella paz poblada; siempre ellos con ellos; siempre con
los suyos; siempre llenando la soledad con
su festiva alegría.
Hasta cuando llemban un muerto subía
del ciprés un vuelo de vida.
'

Fotog·afia del artista José Pacheco. -Profern, 2,

VIRGINIA FABREGAS en el personaje azteca "TECUICHPOTZIN'" del drama mexicano "CUAUHTEMOC,"
que pondrá nuevamente en escena la Compañía dramática nacional que actúa en el "Rena.cilDiento," con motivo del próximo aniversario de la muerte del indómito Emperador de Anábuac.

date encuentra sumida en una de esas agra¡~ languideces que siguen siempre al
amor.
Dormida ó no Yalentín la habla ~on ve·
hemencia.
'
Para.merecer, dice, tus tiernas mirad~s
1 us apasionados besos, hice traerte las mas
rí~ntes al~ajas de todas las joyerías de Pamás afamadas tienen orden
de,V as' modistas
u· enir a' preguntarte todas las mañanas si
~ ieres añadir algún nuevo traje á los infini8 que posees.

!1

dor figura una panoplia formada con los
ens~ngrer.tados sables que he traído de los
combates.
«Te di6 el capricho de que fuese célebre
por mi talento y publiqué infinidad ele versos, que son 'seguramente m~j?res por la
grandeza de su ritmo y lo origmal de las
imágenes, que los más sublimes poemas conocidos hasta ahora.
ccPero esto es poco: mi pobre, mi anciana
madre abandonada está en nuestra. antigua
casa d~ la Bretaña, porque tú no me permi-

SANTIAGO

RC'SIÑOL.

�-438f{OTAS OE LlA G~Ar,túA.-AllfOf{SO XIIJ, Ir,tTil'/IO

fi_esta en la_ _que tomaron parte las principa,les f~m t!1as ele Coyoacán .
•-\ipad~maron el acto las señoritas Luisa ~ ordi_ll? _Baclillo, Luz ?\Iaría Ibáñez y
~¡ ana Sic-tlia Y los señores Arturo Ibá11.e:-· Dr.. \ureliano l'rrutia y 1Iairiano Sict!1a.
El. proy,ecto, del cual damos una reprocl;1.cc1on .. es del sieñor Ingeniero R. Urza.m. quien ha recibido felicitaciones nun~ero3as por su trabajo, que ,pone de m.a111~esto las dotes anquitectótii.cas &lt;le dicho
senor.
~a co~strucción de la nueva Gasa de'l
$,enor, 110_ excederá de un año; así es que,
para mediados del entrante. será inaugu:aclo el hermoso templo de Xuestra Senora de,) Carmen.
-:::::..-

---

LOS REYES DE ESPAÑA EN LA GRANJA

El Rey jugando al "Tennis" en el Tiro de Pichón de La Gnnja

CRONICA TEATRAL

"La Desequilibrada," de D. José Echega, ray.-Por Arbeu.-La próxima temporada de ópera.

••

E:l teatro es siemipre el centro á ,que
acuden todas las clases de una poblaoión,
y no puede pasarse por alto lo que en él
ocurre en los días tran8curridos.
Por esto ha,bíamos hecho ya costumbre
dedicar en cada una de n,uestnas ediciones esta sección á los asuntos teatrale3
de la sema1na, íf siguiendo ese hábito, que
habíamos interrumpido, vamos hoy á pasar revista á los espectáculos de esa naturaleza, para dooicaTlea si,quiera sea una
línea q·ue pueida indicar cuá'l ha s1do el
aspecto general ofrecido en la semana
por los col,iseos de la ca¡pital.
En el Renacimiento se ha puesto en escena una obra de D. José Echieganaiy,
"La .Dese1q,uilibrada," la cual ha sido del
agra1do de1l púiblico á ese cdliseo concurrente.
lJa obra, corno de Echegaray, despierta
initerés deside los primeros momentos. interés q'l.le va en aumento en el tnanscurso
del desarrollo, por la intensidad y vigor
ele las situaciones dramáJtica,s.
Analizando fríamlente la obra. podráin
señalárselie inverosimiiitu'Cles, exagieraciones, etc, pero cuando se le ve en el teatro, cae uno bajo la sugestión avasalladora del ilustne dramatul"go y se siente
cl.eslumbraido por los resplandores de sit
I poderosa farutasía, y se aplaude, que no
tiien1 remedio.
El asunto de "La Diese..quilibmda" es.
en ,pocas palalbra~. el siguiente:
Teresina. hija ele un acatrdala·do banquero, está ena.moralda del joven abogado Mat.tricio, C()l1 el que proyecta casarse. Un terrrübil,e rival de éste, descubre á
la joven que el aibogado tiene el propósÍJto de hacer una revielación que comprometerá la fama de honradez de su padre.
y convencida de que por su amor no !."enuncia Mamicio á cum!plir lo que él consi1dera un deiber sagrado, sepárasie de él
y se casa con el que traidoramente ha ido

El Rey acostado uobre el lomo de su caballo "A ppleby"

preparando las cosas para conseguir esto.
Com1prend"' después que su maridb es
un infame qt,,e para gozar libremente de
la fortuna de ella, único fin que persigue, se propone, apTovoohan&lt;do el desequi librio de su temperamento, separarla
del hijo que tiene y recluirla en un manicomio.
&amp;tablada entre ambos una lucha terrfüle, T·eresina huY'e de La casa con su
hijo, y va en b.usca de Maunicio, de cuya noblezia y honraidez da éste una nueva pruebá ha.~iéndola volver á su hogar
en su compañía, no para entregarla indefensa al infatnle esposo, sino para retar á
éste y librarla d~ él.
Del lance sale victorioso el marido,
quien dispuesto á consumar sus planes
inícuos, preséntase traMoramente después de un largo viaje, con el prolJÓSito
de sorprender y reducir á su esposa.
En e-1 último acto, T eresina, vü1da, va
á partir en su yate, pero antes quiere ver
á ,1\fauricio. Cuando éste se presenta, creyendo alcamar la feLiciidad de su ,amor,
ella le descubre que mató á sn esposo,
y que dispuesta á castigarse, lo llama pa~
ra confiarle s.u hijo, á fin de que no sea

e

Don Salvador Tricio, decano de los farmacéuticos mexicanos, en esta capital,
fallecido el 8 de los corrientes.

como ella, sino como eil que en su orfandad ha de servirle de padre.
En la semana volvió á los carteles la
obra "Cuauhtemoc,'' de Doo Tomj.s Domínguez Illanes. La Secnetaría de In1r
trucción Pú1blica y Bellas Airtes compró
á la em1presa del Renacimiento una representaoión de eHa, para quie la viesen
los a'1umnos de las escuelas ofic-iales.
Este heoho ha venido á confirmar la
opiniión de muchos; de que si el drama
no está aipegado fielmente á la verdad
hi~tórica, no ha,y en él tampoco falsedad
tanta. para tacharla de impropia, de in·adecuada, de falsa y otros calificativos
que se le han dado.
En cuanto á la fid elidaid ,del vestuario,
basta ver los grabados que hoy ptJb}ia,,
mos y que. telizmente, están hic•i'lograclos. Tianto los trajes de mexican·JS qu•
visten Virginia, Cardona y otros artistas.
como los de españoles cual el de Pairo
de Alvarndo, representa'do por Man~)
Haro. han merecido elogfog de hi,~tonaclores ,entencli-clos en la materia.

***

En Arbeu continúa la zarzuela de gb
nero grande. poco concurrida. y poniendo
obras 111 u,· conocidas.
",Clco,pátra" fué la {mica nonclad, Y
eso novedad en cierto modo, ofrecida por
la Compañía que dirige La,bracla.
Hacía mucho ,qu,e no sie canta~ .e11
:\f-éxico la "Cleopa.tra :'' tiene mus.ca
agradable. pero no llegó á entusia~ar.
Bastante buena p.ar,ece que ser.Í, oor ~
qne se prepara, la temporada auc habra
de hacer desde el próximo mes .~e Set&gt;,;
tien1 (br,e en el Teatro Arbeu, la ''troupe
fornrnda por l,a empresa Barilli: .
X uestro diario ha ciado ampho.; 1nifor·
mes sobre la Compañía, ocupándose de
sus elementos. repertorJo. etc.
•
Hory ,publicamos los retratos de vanos
de ellos.
De algunos de los artistas que Í,);'113n
el elenco es inútil dar referencia:-. siendo
' de fama universal y re1~.
tta·
como son,
dísimos. tales como el tenor De~Ma ~
el barítono ,1\fagíni-Colertti, la ~ontral.
Virg-Íni Guen-erini y lois dos baJOS tan
Wl'l!i y Gravina.

La. Reina madre, Doña ,María Cristina,
hizo una visita á su hijo, Don Ail.fonª
so, después del matrimonio del :Monarca
y durante la estancia de éste \' de su esposa,.
Doña Victoria Euge1{ra, en La
NUEVA CAPILLAlDEDICADA
GranJa.
A LA
;En los días que ¡permaneció la viud:1
VIRGEN DEL CARMEN ele ~.&lt;\Jlfonso XII. a:I lado de sus hijos, fut'
test1~0 de la elic1clad del reciente matrimomo '.Y paso horas agradables al lado
SE.RiA EJDIFICA!DA E\N LA COLO- de ellos, presenciando las distraccio1\TIIA DE ESTE NOIMBRE. IN'ME- nes á que, en su 'Vida intima, se entregan
dos Soberanos de España.
DIATA A GOYOAtCAiN. '
El Rey, tan apasionado por los deporC~rno la ''Colonia del Carmen," de Co- tes, se. Consagraba á ellos en aquella époyoacan. ha progresado tanto en los úl1 imo~ ca reciente. !' Doña María Cristina ,. ,Domeses, se han hecho indispensa.bles to- ña Victoria 1Eugenia, presenciaban.· sati-5dos los ellementos con que cuentan los fechas, los entretenimientos del ,¡,,fonarcentros :pobl_a d~ de gran importancia, co- ca.
En nuestros grabados ele hoy se ve ·'t
mo establecumentos ele instrucción, mer
cado,_ panques, paseos, y ante todo, una D.on Alfonso XIII ,entregado á estos sa·
lgleis1a, que es lo ,esencia.!, pues son nu- nos entretenimientos, lo mismo que en
merosas las familias católicas que radi- uno de los clichés a¡parece la Reina Yictoria 1Eugenia, cerca ele uno de los cacan en esa Colonia .
,E-1 vecindario &amp;e dió cuenta de esta im- ballos favoritos del regio matrimonio .
periosa neces~dad &lt;y desde luego hizo t~da
clase de gestiones paira la edificación de
una Capi,bla derdicacla á 1la Santísimia VirYa no ha y niños, diremos plagiando .á
gen del Ca,11men, lo 1que se consiguió al Belgas, porque los niños quieren ser homfin.
b~es; ya no. hay hombres, porque se van vol. . ~a construooión de la Caipiilla dió prin- viendo muJeres¡ yn no hay mujeres, porque
c1p10 'hace poco y con motivo ele la colo- se van transformando en ...... hombres por
cación de la primera piedra hubo una no decir la palabra verdadera!
'

La R~ina Victoria dando azúcar á. una yegua, inglesa d~ su propiedad, después de habe
h h
luc1on3:r a la voz; sm montarla.
r1 ec o evo-

La soprano Poli ha hecho los mejores
teatros de Europa y de la A!tnlér-i,ca del
Sur; su última temporada la hizo en el
T~ro Da'l V1erme, de Milán durante el
~do Otoño, Y' posteniorme~te en Porkiga,l, al la,do de De-1\farnhi y del célebre
bárítono N asohmann.
La soprano lírico Adami ,Oorradetti ha
cantado con éxito siempre creciente ,en
los teatros Riegg10, de Turín; Fenice, de
Vtnecia; Costanzi, ,de Roma· Máxi 1110
de Palermo; en lé. Opera, de Río Janeiro'.
Y en ott:os. Es urna magnífica elsa en
Lohengrm, y 1son su es-pecialidacl la Boheme, T?sca, Inis y de'm¡á.s ·del moderno repertono.

La Zepilli. joven

y hellísima, viene de

los Teatros de Monte-Car!(), Nacional, de
~rest, 'Y Opera, de Buenos Aires. Su
lti~a temporada la hizo en los teatros
~~alos del Cairo y de Mejan1clría, ele
"'5JVlO,

La mez~?-sopra,no Tieresia Fe!"r.asis. j0yn tamh1en y mury henmosa, hiw últimam'einte tres temporadas oonsecutivas en
la ScaJ.a. de Milán. dornde em la última
~rada .de carnav:al fué escogida por
e~tor R1cordii, y ,por el rnaie&amp;tro Franc!'ett1 para des.e'111ipeñar una de las prinetpales partes en la "Figfii,a di Jorio.''
:ID! tenor .\ngel Pintucci. aunque novel
en la escena, ha pisa.do ya los primieros
teatros de Italiia y le es.tá re9ervado, se~ratnente, 1111 gl()rioso porvenir, por sus
~celentes cuatiidades v su voz fresca v
S'1tP{aC
,
·
.4ah~wca, de titnbre ,agra,da,bilísimo.
V '&lt;le e9tar ,en los teatros Fenice, ele
benecra; Conservatori(), ele San Peters;rgo; Y en el C0ns.tanzi, ele Roma, donen obtuvo vendaderos triunfos cantando
de mU'cltais óperas dura,nte Ja tempofa ct.a
la carnaval, y muy particularmente en
"Conrdenaició.n ,de Fausto." para ca'l1,taT
1
p~~ua,1 en )f éúco se le 1ha contratado ex-

f

ª.

eso.

El t~nor dra111{1tico ALfr.aclo Cecchi, con
~c3:.riier.a de pnimer orden, gustará exftns' ~manamente en 1Iéxiico, por s,u exv~ima Y bien tim:braida voz de agudos
tllor der~~1ente extraordinarios. Fué el
G' exigido é impuesto por el maestro
"Sib~~no para iestrenar y crea·r su 6pera
er1a."
Agustín Agiieros.

"'
Segovia. - La Reina Victoria asistiendo en la tribuna a' la m's
1 a de campaña.

�•.

- 441 -

-440-

_Los borrones del niño

Atttistas de la. Compañía d e Ope1&lt;a que
aetua1&lt;á p1&lt;Óxitnatnente en A1&lt;betJ.

sé yo que hay quien se encargue de apuntar·
lo en un libro.
¡En un libro! ¿Y para qué?
En mucho tiempo no se atrevió )Ianolín
á preguntarlo, y aun cuando llegó á tal atrevimiento, no logró que le diesen más cxplieacione~.... .. Pero ya se sabía que su padre,
1\ tener noticia de alguna picardigüela del peque110, lejos de enfurecerse, decía con sonrisita irónica y acento muy intencionado:
Bueno, bueno ...... Yaloirán apuntando
en el libro,
Y Manolín, ya resueltamente, preguntó:
- ¿Y para qué?
-Toma; ¿que para qué? Pues para que
cuando ya se vea que no te enmiendas, lle,·arte al infierno y allí que las pngues todas
juntas-replicó el papá.
-¿,En un libro? ¿A puntan en un libro?

ftianolín era un ángel diabólico.
Ya empieza usted á disparatar, me dirá el
lector· pero bien sabe él que de antiguo se di~ qu~ los nenes son unos diahlillos angelicales ó unos ángeles que hacen diabluras . ...
No sin que al decir esto deje de ser la envidia
de los hombres la que inspire tan absurda
ca)iJcación; envidia: sí, porqu~ ¡quién no desearfa ser tan inocente y bienaventurado como ~s hechiceros angelitos diabólicos!
A Manolín nadie lo podía sujetar .... .. Ameaz.1s·
sí. sí. ..... Desacreditados estaban ya
n
todos los monstruos, tios, duendes, ogros,
t~hicos, que la imaginación maternal
h:1bfa ideado para imponer un cierto temorcillo, un si era 6 no supersticioso del traYieso
)

,

I

.1
MARIO ROUSSEL,

GIOVANNI GRADINO,

Barítono.

Primer bajo.

DOCE AÑOS

trari&lt;', moslrábase descompue¡:;to y pálitlt,, ...
Ya no vol \'er.tl ella ú dar á na&lt;lil' al•.·gria,
luz y calor.
De aquí que se impresionara con el pece·
cilio.
¿Por qué hacerlo morir cuando aún hiy
vida en él ..... ?
Y, con todo, dió un brinco y cayó muer·
to ...... una muerte dulce y rencilla. .
La niña seguía pescando, con la grande é
imperturbable seriedad del pescador. Admi·
rablemente bella, con sus grandes ojos fijoli,
sus cabellos rubio-casta11os y sus piernas de
gacela.
Acaso llegará también un día en que~
padezca al pececillo y diga: «.Je ne ~ trai.1 jcrnwi.s que ma .filie R' (l({Oll(Ít á une occupa·
l ion ~i rruelle! ...... »
Pero esos tiernos seotimientos del alma,
florecen sobre la tumba .de todos lose~
disipados, de todas las esperanzas muerta&amp;..
Por tanto, sigue pescando, encantadora
niña!
Pues que sin malicia procedes, Jlevu..a6n
en tí misma un santo derecho.
¡Mata el pececillo y pesca!
PETER ALTENBERG,

«Pescar debe ser una cosa muy aburridora,,
-dijo una señorita, que entendía tanto de
eso como la mayor parte de la&amp; señoritas.
«Si fuera aburridor no lo hiciera yo»-dijo
la niña de cabellos rubio-castaños y piernas
de gacela.
Y permanecía en su puesto, con la grande
é imperturbable seriedad del pescador. Retiraba el pececillo del anzuelo y lo arrojaba á
tierra.
El pececillo moría.
Dejábase ver el JDar, bañado en luz y fulgurante. Olía á praderas y á humeantes corrompidas yerbas palustres. Del hotel llegaba ruido de cuchillos, tenedores y platos.
E~ pececillo bailaba en el suelo una breve
danz~ original como de salvajes ...... y moría.
La nifia seguía pescando con 1a grande é
imperturbable seriedad del p~scador.
"Je ne pennettrais jamais que ma.fille s' rulonnát á une ocC11pation ¡;i cruelle»-dijo una señora que cerca se hallaba sentada.
La niña retiró el pececillo del anzuelo y

GlUSEPPINA PICOLETTI,

Soprano lírico.

de nuevo lo arrojó á tierra, á pocos pasos de
la señora.
El pececillo murió ...... Dió un brinco y
cayó muerto ...... una muerte dulce y sencilla! Hasta se olvidó del baile, y, sin más, se
marchó..... .
«¡Oh! ...... » elijo la dama.
Dorcdan empero en el rostro de la despiadada niña ele cabellos rubio- castaños, una
profunda belleza y una alma futura .... ..
El semblante de la noble dama, por el con-

A:-.ITO NIO MACINI COLETT I ,

Primer banton o absoluto.

TERESINA FEHRAHf,

Primera mezzo-soprano .
ALICE ZEP1LLI,

Soprano ligera.

P_equeñuelo...... ¿Castigos? Sobre que muy
nguros~s y extremosos hubieran sido, por lo
c!oeles mjustos ...... Sabía el muy pícaro fingir ~n temor tal, que pronto infundía compas1on y ~placaba la entereza del juez ...... y
aun con risa confiada y amorosas carantoñas
~nábase á veces hasta raricias que no castigos.
'
~ad.a, Manolín era incorregible.
- Sin emLargo, algo se le dijo que llegó pri·
me'? á preocuparle .... .. y luego casi á atcmom.arle.
tna niñada, diréis, que os va á resultar el
~ que os estoy refiriendo ...... Como que de
?1 !&gt;S se trata, y no me voy á poner yo aquí
ª.discursear metafísicamente, ni he de decir
~:guna de ~sas graves boberías, propias de
neos, re\'1stas y academias.
En fin, sigamos nuestra historia.
Lo que llegó á imponer alg6n respeto á
41an.olfo, fué oírle decir á su padre en cierta
Y notar que lo dijo con suma se-

=i~,

ENZO AOZZANO,

Primer bajo.

VIRGINIA GUERRINI ,

Contralto.

ERNESTINA POLI

RANDA CCIO.

Primera soprano dramático absoluta,

AN GELO PITUCCI,

-Todo esto malo que hace este nifio, ya

Tenor lírico,

- Sí, en un libro.
- ¿,Como mi catón?
- Xo, más grande- replicó el papá.
- ¿Como mi carpeta?
- Mayor ...... en libro mayor ..... . de todos.
Manolín quedó pensativo.
¿Dónde estaría ese libro, y qué diablo era el
encargado de hacer las dichas apuntaciones?
¿Sería libro más grande que los libros que
había en el escritorio de papá? Esta sospecha hizo que Manolín se atreviese á meterse
un día en el escritorio á la hora en que ni su
padre ni los dependiPntes se hallaban en él. ..
y he aquí que halla un libreto, en cuya cubierta se leía: ,,Libro Mnyor. »
.
Este, éste era, sin duda, el libro: existía
este allí ...... Atrevióse ú abrirle Manolín y
¡oh desdicba! El no leía manuscrito ...... pero con borrar todo lo que se veía en aquellas
páginas ......
Coge la goma y el raspador ......
Y en esto se abre la puerta del escritorio ... .
y aparece el padre del atrevido muchacho .. .
- ¿Qué hace usted aquí?-dice con voz te-

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Capilla dedicada á la Virgen del Carmen, en construcción en la l'olonia de este nombre, en Coyoaeán .

rrible a l ver a l nii10 su bido en el tabun·tc y con dos malecones, constrnídos de roca
NUESTROS GRABADO~
puesto junto al escritorio y ante e_) enorme norfídica v ioaliza.
Y EL SEXOR AR:\1.-\.XDO SALCEDO.
librote. Comprendió desde luego lo que el . La dársena no está aún terminada; pepequefio intentaba hacer ..... .
ro los trabajos de ,constrnoción están muy
Manolín , lleno de vergüenza y de temor, adelantados, y actualmente penetr an lo::;
En uno de los números anteriores de este
r ompe á llorar, dejando caer los lagrimones buques hasta su interior.
semanario dijimcs que se había separadotem·
sobre las páginas del li bro ..... .
La dársena contará con doce muelles poralmente del taller de grabados de esta ca•
-Perdón, perdón, dice sintiendo en su de ~cero 'y cuenta con poderosas grúas. sa editorial, el señor Armando Salcejo, i
inocen te alma, á pesar de la iconi:;ciencia in- que ya f,u.ncionan, según se puede ver en cuyo cargo ha estado desde hace tiempoeee
fantil, que ha cometido si n duda una falta uno ele nuestros grabados que del men- departamento.
El motivo de la separación del señor Sal·
grave y le consumía el arrepentimiento.
cionado ,puerto ¡publicamos en otro lu- cedo, fué un convenio que hizo con el Go·
- Perdón, papá; perdón ..... .
gar.
bierno del Estado de San Luis Potosí, para
E ra la primera vez q ue demandaba perLa banca alemana ",\lsterskampf" y el enseñar el arte de fotograbado al señor lladón.
vapor naciona:l "11anuel Herrerías'' fue- nuel García, persona que, después de UD
- ¿Yol verás á hacerlo?
ron los primeros ba11eo:; que entraron ~ rápido aprendizaje, ha quedado al fren*8 de
-No, no .... . .
la dársena,. el 20 y 21 de Junio próximo los talleres similares á los nuestros, de la
- Ven ; bien veo que estás arrepentido.... 1pasaclo, y ,así se ,comunicó oficialmente it "Escuela Industrial Militar" de la Capital de
.
.
Mira, mira, sólo con lágrimas podemos bo- la Secretaría ele Comunicaciones y Obra:; aquel importante Estado.
El señor Salcedo cumplió á satisfacción
rrar lo que el diablo escriba. en el libro Prúblicas. Dichos barrcos se acoderaron
del señor Gobernador Espinosa y Cuevas la
grande.
ti lo !a'T"go rclel muro ele monolitos, en s11 comisión que le fué encomendada, y ha re·
En .efecto, por el lloro· de Manolín la escri- parte ,conoluícla, ·c omo puede verse ,en las gresado á esta Capital trayendo honrosas retura. del libro se había corrido ...... y pre~en- fotoo-rafías adjuntas, -en las cuales tam- ferencias del señer Cuevas.
.
taba do~ enormes borrones.
Nosotros hacemos mérito de esta circUBII·
. hié1tse ven las grúas. trabajando en la descarga de dichos barcos, y los almacene5 tancia, con verdadera satisfacción por ~
,J oSE ZAHOXERO.
tra parte, pues el señor Salcedo es un .
al lado.
fotograbador
cuya labor es bien conocida Y
En la vista general pueden verse los
ahora tenem~s el gusto de anunciará.A!!::
rompe-olas, casi conrc.luídos, los a,lmac~- tros lectores, que contamos ya con m1115--~
nes en constrncción, d muro de monoh · cos clichés obra del señor Salcedo, para
El Puerto de Salina Cruz
' del semanario
.
tos, la dársena y las poderosas draga~ la parte gráfica
.
. son
"General ,D íaz'' 'V '').léxico,'' que actual Los grabados de la presente ediciónal '
su mayor parte factura del señor
ce·
EstJá sufriendo una completa y notah!c mente Ia dragan.- Esta vista está tomaclc1 en
' todos los che
· hés quefeli·
pu•
do,
y
en
lo
suce:ivo
transf orimación el puerto de Salina Crni.. c-n ·n farzo del corriente año, y á la focha. bliquemos serán suyos, por Jo que no9
,las obras están iconsiclerablemen1 e ade1-füse convertido úiltimamente en una ciu ·
citamos sinceramente.
da,d perfe,cta1111ente acondi!cionada en el lantadas.

s

sentido de la habitabilidad, y como puerto de ,mar, son más nobbles aún sus pro·
o-resos pues cuenta en la actttalidacl co11
b
'
una lbahía
amplia, i.segura y arb.
nga da, r

En el año de 1565 fué tajado por primera
vez el primer lápiz plomo del mundo.

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�-445.Llévate esa copa,
no me des más agua .... . .
Pa apagar la sequía que tengo
me tendrías que dar una jarra
cl'aquellas tan limpiar;
que están colgaícas ebajo é las parras ......
d'aqueltas tan fresca¡;
que gotica á gotica trasmanan! ... .. .
Llévate esas flores
que es mú juerte su olor y me daña ..... .
Pa olorcico suave,
aquel que en la güerta de toico se escapa;
..d'aquellos rosales, de aquellos cla,·eles
d'aquellas alábeg,ls '
d'aquellos naranjos, d'aquellos pon'iposos
jazmineros que visten las tapins! ......
Quítame esa rop:t
que el cuerpo m'abrasa! .... ..
P,1 ropica aquella tan asolaíca ......
aquella tan blanca
c'arzaíca me tiene mi madre
en lo hondo del arca!
¡Qué dolor de caeza!
¡Que se calbn t6s esos que cantan!
¡Pa &lt;·oplicas aquellas tan dur.:es
a&lt;¡uellas, á veces, también tan amargas:
aquellas que paecen quejíos de pena
aquellas que paecen risicas del alma!

-444PAGINA ARTISTIC.A.

Higiene y medicina domésticas
Cuadro del arfüta Luna.

Mujeres Roinanas

M I C R I STO

CI)

Parn Cristo nací
á Otislo ruelvo.

LEMA:
,11

Enfrente de mi rnnn, clavado en duro leño
las ansias despertando de mi infantil piedad, '
guardián ele mi inocencia, tef:tigo de mi sueño
se alzaba el viejo Crii;to, un Cristo marfileño '
reliquia veneranda de una lejana edad.
La luz amnrillcnta que junto al Cristo ardía
quebraba en la escultura su tré1nulo fulgor,
y á su reflejo vago la imagen parecía
cadáver insepulto, c¡ue ab~orta el alma mía,
miraba á un tiempo mismo con miedo y con amor.
,
¡Qué bello era mi Cristo! Robre su frente pura
signada por la huella del arte medioeval)
un hálito flotaba venido de la altura
y del marfil lustroso la rándida blancura
prestábale aureola luciente y virginal.
De nieve parecía su cuerpo inanimado,
que de la c1 uz copiaba la rígida tensi6n ·
de nieve el noble rostro de espinas circ~ndado;
y sangre sobre nieve, la herida del c:ostado,
cuyo divino bálsamo di6 vista al Centuri6n.
Cuando al caer la tarde, y al despuntar el día
postrábame de hinojos, del viejo Cristo al pie,
mirando sus congojas con ansia le pedía,
amar como él amaba, sufrir como él sufría,
morir en el tormento por conservar mi fe.
Y mientras á los cielos ingenua y susurrante,
cristalizada en lágrimas subía mi oraci6n,
brillaba de sus ojos el rayo agonizante,
sus labios sonreían, vagaba en su semblante,
del ritmo de la vida la plácida expresi6n.
¡Oh sueños venturosos de amor y de ternura!
¡oh cándidas visiones de la dichosa edad,
en que nutrida el alma de fe sencilla y pura,
un viejo amigo viendo dt&gt;l Cristo en la escultura
contábale mis cuitas con crédula piedad !

( 1) Poesía que ha merecido un prdmio extraordinario en los recientes
Juegos Florales de Córdoba.

Vuestra nostalgia siento, risueüas ilusiones
forjadas en mi mente, del viejo Cristo al pie.
¡(;nán pronto el pecho mío rindi6se á las pasiones
y de mi labio huyeron las tiernas oraciones
que me enseñ6 mi madre para cantar mi fe!
Turbada por la duda la paz de mi conciencia
mi espíritu entre sombras hacia el abismo va. '
De la sagrada imagen hoy tiemblo en la presencia:
marchita para siempre la flor de mi inocencia
mi Cristo marfileño no me sonríe ya.
'
¡Señor, no me abandones! La diestra omnipotentr
c¡ue el ímpetu refrena del virnto y de la mar,
ampare al débil náufrago que las angustias siente
de la infernal vorágine que en torno de llli mente
dc~átasc rugiendo con sordo batallar.

El ilustre Dr. L6pez Argüela de la facul·
tad de Medicina de Granada, r~cetaba para
los enfermos que padecían afecciones nefríticas, un medicamento tan sencillo como eco-

nómico.
Era el cocimiento de flores de haba en la
profl()rci6n dr, seis gramos dr, flores. por cada
vaso de agua, y el enfermo debía tomar cada
día un vaso de este cocimiento.
Desde tiempo inmemorial, los habitantes
~e Calabria y de la parte meridional de Siciha, dond; las aguas son muy selenitosas y el
mal de piedra muy común, se hace uso interno de las flores de habas para analizar las
ARTISTAS qE LA COMPAIIIA DE OPERETA V ZARZUELA
QUE ACTUA EN "ARBEU."

I

I

.
¡Me muero! ¡No tengo
gelepa s1quiá de esperanza!
.
No es con toico y con ello la pena
que más me acobarda
c' al fin y al remate '
. muere descansa
' ......
.
quien
:\lt dolor es morirme tan lejos ......
No ver mi barranca ..... .
no ver á mi novia ... :..
no ver mi guitarra ..... .
Xo sentir el calor de los besos
que mi madre llorando me daba!. .....
Yo quisiera morirme
,
bebiendo aquel la agua ......
I 1ue que uqu, ]las coplicas tan durces
de este 1rneño mortal me espertaran
i pué que el olorcico ,'e los az,1hares
me resucitara!
Díles que me lleYen ...... dílcs que me lleven
aunque llegue ya muerto á mi caHa!......
'
e:' aquella ropica
que en lo hondo del arca
nrzaíca me tiene mi madre
' ......
me la ponga ¡;iquiá de mortaja
¡Que me abrigue mi cuerpo mi tierra! .... ..
¡mi tierra del alma!. ... ..
Y1c1,:xTE

asperezas de los cálculos y facilitar la expulsi6n de éstos, principalmente de las arenillas.
En Calabria, al producirse el acceso, se toman 12 gramos de coles cocidas en un litro
de agua, que se deja reducir á la mitad.

INTIMA
En las noches tediosas y sombrías
buscan su nido en mi cerebro enfermo
pl~gada. el ala, ensangrentada y rota, '
m1s antiguos recuerdos.

Nó vienen como alegres golondrinas
ele la rústica iglesia á los aleros,
trayendo de la rubia primavera
las blandas brisas y los tibios besos.
Vienen como los cíbaros nocturnos
á acurrucarse huraños y siniestros
de la rnina en las musgosas piedras
ó de la vieja torre entre los huecos.

Señor, fní dr los tuyos y á Tí volver anhelo;
:-;oy descarriada oveJ·a (]lle torna á tu redil·
1111 cornzon ansia buscar en Tí, constwlo ......
Para calmar mis ansias, para templar mi duelo,
¡Señor, que me sonría mi Cristo de marfil!
•

.

111

:\rEDI~A.

LAS NUBES
l\Ii adorada locuela me daba de comer y
por la abierta ventana del comedor conte~·
pl~ba yo las mudables arquitecturas que
D10s hace con los vapores, las maravillosas
contracciones de lo imposible.
Y me decía á través de mi contemplaci6n :
ccTodas esas fantasmagorías son casi tan be·
llas como los ojos de mi hermosa adorada
la monstruosa locuela de los Gjos verdes.» '
Y de repente recibí un violento golpe en
la espalda, y oí una voz encantadora la voz
de mi adorada que me decía:
'
- ¿Acabará usted de comerse la sopn, señor mercader de nubes?
-El primer ceril'o se encendi6 por vc·z
primera en 1834.
ARTISTAS DE LA COMPAIIIA DE OPERA QUE ACTUAIU
PROXIMAMENTE .EN ARBEU.

'

¡Qué vengan en buena hora, que no ta1\kn!
¿Por qué no se apresuran? ¡ Los espero!.
¡Hace ya tantos aiios que dormito! .. ....
¡Hace ya tanto tiempo! ......

Aquel que ante mi cuna, clavado en duro leiio,
por el fulgor bañado de moribunda luz,
guardián de mi inocencia, testigo de mi rnefit),
alzaba su imponente contorno marfileño,
trazando con los brazos la sombra de la cruz ......

El negro muro de la hendida tapia
aunque roto y abierto,
'
aún &amp;e mantiene en pie; y en las ojivas
del cHmpanario viejo
si uo hay esquilas que á la misa llamen
al despertar el matinal lucero,
ú :tnuncien la oración al campesino
y h hora del regreso
ú la, muchachas de la azul cisterna
al ¡,astor y al vaquero,
'
i:;i ·"ª no hay campnnitus que repiquen
al llegar del patronato los festejo:::,
hay oquedades hondas y sombrfas
que abrigan en sus obscuros senos
á, las
pardas y siniestras
1 lechuzas
,.
)
a os pa¡aros negros ..... ... .

.J. SAl\IAXIEGO L.

•

~URRIA.
¡De fijo mi madre
las horas mortales llorando se pasa!
Ya sabe la pohre
que naíca en el mundo me sarva,
que me encuentro malico del pecho,
que día por día las juerzas me faltan,
que lo mesmo que luz sin aceite
poquico á poquico mi vida s' apaga......
Yo me pienso que el mal que m'acora,
más bien que en el pecho lo llevo en e1 al rna ......
por golver á mi tierra tan s6lo
son toas mis ansias,
¡y, d'hallarme tan lejos la murria
.. .... me corca y me mata ......

Elena &lt;le la Llata, (Tiple.)

Los niños que nacen en el verano son generalmente más parlanchines, fuertes, sanos
y vivarachos que los que nacen en el invierno.

Alfredo Cecchi, tenor dramático.

�-446-

El Hpttendizaje.
I
-¡Qué feliz soy, Carlos!
Asomada á una ventana, la Marquesa de R....... recost6 su rubia cabeza sobre el hombro de su marido.
-¿De veras, Genoveva?
-¡Ya lo creo! ¡Me encanta todo cuanto procede de tí!
-Exageras, hija mía, exageras.
-¿Por qué te muestras tan escéptico cuando hablas de nuestra
ventura conyugal?
-Porque la mujer es un ser muy complicado, sumamente difícil de comprender.
-Déjate de tonterías y dame un beso.
-Te juro que también me considero en extremo dichoso.
Y era la pura Yrrdad. Hacía tres· años que Uenoveva y Carlos

-El Marqués de R......
.
Genoveva se puso pálida; pero serenándo!-e luego rápidament.
á pesar del golpe que acababa de recibir, salió en unión de su COln~
pañera.
Sin embargo, al llegará la puerta se volvió y miró atentamente
á Luisa Yerneuil.
III
¡Con que Carlos había amado á otr~ mujer antes que á ella! ¡Qué
derrumbamiento de ilusiones! ¡Qué abismo entre ellos de~de aquel
momento!
Genoveva no dijo una palabra á su marido, deseosa de estudiar
á aquel que le había hecho creer que su coraz6n no había palpitado
más que por ella.
Después de haber derramado ocultamente algunas lágrimas, Genoveva se enjugó los ojos.
- ¿Qu( importa?- exclamó. - Eso pertenece al pasado, y ahora
110 me ama más que á mí.
Pero en el fondo de su alma subsistía una curiosidad, subiiatfa
el deseo de conocer á aquella mujer y de averiguar el secreto de la
p1sión que había p~·ofesado á su marido .... , ,
.
Y un día, armandm,e de valor, se dmg10 a casa de la actriz.

nen tallos largos que conservan su flexibilidad, dejándolas ondular al menor movimiento, como si mecidas en la plruita á impulso
del viento, esperasen el momento de ser-cort~.das para componer un ramo ó una corona.
En ese aparente desorden se cuida con esmero de que los matices diversos se realcen mutuamente.
Algunas rosas sin tallos ni hojas forman
corona sobre sombreros planos montauas en
grandes tapapeinetas, 6 se reu~en en grupo
ni costado, con una aigrelte de hojas y capullos. Hay muchos rnmbreros pequeños hec-ho~ con cocas de cinta 6 de crin ligera,
fle:x1 blt&gt; y transparente. Estos sombreritos exigen un peinado bastante hueco y ondulado
en el cual queden como anidados sin que'
'
por ?tl'a parte, resulte la cabeza pesada
y vo-'
J um mosa.
No $e busca hoy la igualdad de color entre el vestido y el sombrero; y si bien en algunos de éstos, wtre Ja variedad de sus colores, hay alguno que, rec~erda el del traje,
en otros no sucede as1, smo que uno azul
turquesa, por ejc1:11plo, se pone con un traje
de color de. berenJena, Y. uno de paja violada,
con un vestido azul marmo. Toda la dificultad
consiste.en elegir _P~ecisamente lo que parezca atrevido y ongmal. Bastaría aclarar (i
obscu~·e~er ~m poco, para que desapareciera
esa ongmah&lt;lad de la combinación.

IV

prevenirse.
Luisa Verneuil miró con sorpresa á la recién llegada.
- ¿Ha sufrido usted mucho?-le preguntó.
- Al contrario, soy la mujer más feliz del mundo.
-Estoy á las órdenes de usted, señora.
V

soprano de la compañía de ópera que actuará
en el Teatro Arbeu próximamente.

GISELLA FERRARI,

habían contraído matrimonio, sin que ni una sola n~be hubiese
eclipsado su felicidad ni obscurecido su vida alegre y sosegada.

II
Un día que madame R. ..... asistió con una de sus primas á una
venta benéfica á la que había acudido todo París, notó la presencia
de una mujer ~orena, hermosa y elegante, que detrás d~ un mostr~dor vendía objetos de diversas clases á sus muchos amigos y admiradores.
-¡Qué mujer tan bonita!-exclamó la Marquesa de R. ..... -'
¿Quién es'.
.
.
.
-Luisa Yerneml, la nueva estrella de la Comedia F:ancesa.
Precisamente al lado de Genoveva hablaba de la actnz un grupo
de caballeros.
-Es una mujer encantadora-exclamó uno de ellos-y de una
conducta irreprochable.
-Será ahora-dijo otro.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-¿No saben ustedes que ha tenido en su vida un drama por demás interesante?
-¡No lo creo!
.,
.,
- Sí, señor; una pas10n por un hombre que tamb1en estaba loco por ella.
-¡Es singular!
. ,
-Hace cuatro ilños que se venfico la ruptura.
-¿Y quién era ese mortal afortunado?

La profesora no tenía más que alabanzas para _su discípu~ 'Ma'
dam e Perrin acudía diariamente á casa de la actriz, c0n obJetAJ d~
g,mar su confianza para averiguar el secreto de su vida íntima.
Al fin, se estableció una profutlda simpatía entre aquellar dí.,u·.
je res.
·
.
Uenoveva no obstante, no podía alejar de su corazón la 1deade
que su marido' había amado á aquella mujer antes que á ella.
Un día, después de la acostumbrada lección , al notar la acent~ada tristeza de la actriz, le suplicó que le confiara la causa de sussm·
sabores.
·
- ¿Para qué? ¡Mis penas no pueden interesar á nadie!
- Sin embargo .... ..
-~í; usted es quiz(t la única mujer que podía compren,dermc...
¿Pero á qué hablarle del hito que llevo en el alma?
-¿Qué luto es ese'?
.
-Un luto muy doloroso, por la muerte de un ser que existe,. d$
una ternura que era el encanto de mi vida. Amaba á un homble¡eneroso, débil, bueno, pero sumamente exaltado, celoso Y tal ve111f
masiado cándido y sensible.
- ¡Como yo!-pensaba Genoveva.
-Ese hombre no supo comprenderme y me hizo sufrir de~
modo extraordinario.
·
1...:i
- ¿Y qué ha sido de él?
-Se casó y dicen que es ieliz. Lo creo, porque era hombre1W1. .
y porque yo le 'enseñé á conocer y apreciar debidamente el code la mujer.
:..
.:&amp;...
Estoy segura de que ante su nueva companera, n~ será víc=tde los arrebatos y de las debilidades que antes le dommaban. ~~
conmigo su aprendizaje.
Luisa Verneuil estaba en lo cierto.
. ...tt~,
-Pero en ese caso, - pensaba Genoveva-ha labrado m1 feh~~
á costa de la dicha ele esa mujei.
.
~
En el momento de separarse para siempr~ de la actriz,. Get&gt;I
va se acercó á ella, le eogió de 1:1 mano y le d1JO con voz agitada
la emoción:
-¡Tengo que pedirle á usted mil perdones!
-¿Perdonarla yo á usted? ¿A santo de qué?
. ~
- El hombre de quien usted me hablaba hace un mstante
sabido hacer dichosa á su compañera, sin duda porque al el 11J1o
sufrirá usted; comprendió lo que hay de bueno y de santo en "'J'.
razón de la mujer.
·
.
~
He venido deseosa de conocerla á usted, quen~nd? .º d
ahou comprendo que debo á usted gran parte de m1 fehc1da ·
la Marquesa de R......
.
coa I
Y Luisa Yerneuil contestó á Genoveva, sin rnmutarse Y
más asombrosa frialdad:
-¡Ya lo sabía!
H. DE FORGE.

Blusa elegflnte para concierto.

ÓRONICA DE LA MODA

BJuq~ para s~ñora de cierta edad.

la ó de {tamine, escogidos en la misma gama
de color.
Por gracioso contraste suelen los rizados
~ el buen tiempo vienen los adornos li- voluminosos acoinpañ&amp;r á sombreros peque• Yvaporosos que recuadran la cara co- ños sobre cabezas jóvenes.
llO In un marco de nubes. Tales son los riPara personas de más edad, los rizados de
. . d, tul, las corbatas de gasa, los boas tul ilusión negro se mezclan con follajes de
. Jllumas 6 de marabut, que este año han raso ó de terciopelo, cuyos reflejos producen
idj aceotados como el anterior, y son más bonito efecto. Los rizados de flores parecen
~os, por lo mismo que esta primave- hechos con crisantemas gigantes 6 enormes
llamoe permanecido hasta el mes de l\Iayo reinas margaritas; pero en realidad, son mofl 11BO de las estolas de piel y las écharpes ñas de cintas muy ligeras, matizadas en· grables.
dación del blanco al gris, ó del blanco al verla loe nuevos rizados hay extraordinaria de pálido, y las lazadas que simulan los pé. , con sola una cualidad común, una talos están replegadas, retorcidas y rizadas cle
1..,_clegofrado que les da aún más ligere- tal modo, que copian la línea y el movimienlll&amp;lldura. Se ven muchos lisos de tul to de esas flores otoñales.
. . ~co, que ensanchan como grandes
Los boas de plumas se tiñen en varios co• lis .-.1.tJrrot, ,Y hacen muy buen maridaje lores. Cada hebra se trabaja por separado,
,._ ondulac10nes castañas ó rubias del desvaneciéndola del obscuro al claro, unas en
,,,.,,Otros están bordados con terciopelo hoja de rosa glaseada con gris claro ó amari._klsfanegro' que produce en cada volante llo pálido; otras en la vanda glaseada con gris
Ylll
firme y bien definida. En otros se azulado.
loteados de felpilla hacia los bordes ó
Hay otros boas que me parecen menos bomás grandes espaciados en dos 6 tres nitos, pero que se pueden aceptar por su noTambién se pone al bordo de los ri- vedad: están teñidos en dos tonos grises, meValenciennes estrecho negro que dio y claro, que alternan cada 20 6 30 centíel tu.l
'
'
metrots.
,so t;s el que priva, destronando al
Re emplea en adornos para el cuello la plu,. a pesar de ser éste más fuerte.
ma de avestruz, y el marabut ligero como
lll: Ji1 lanzados se componen de dos par- pluma de cisne. Sesuelen prolongar en caí\'o ntes ·de debajo se adornan con das de terciopelo negro ó de cinta del color
cometa, y los de encima, que es- del adorno.
lió.....~s Y gofrados hasta hacerlos nuboU11a .-pables, se dejan sin vivo.
· llOvedad qne ha de tener éxito á mi
Los sombreros siguen siendo verdaderos
.a8' ea la de los rizados de tul rubi¿ dora- jardines de flores. No se ponen guirnaldas orII llluv "- '
, wmto efecto sobre trajes de vue- denadas y simétricas, sino que las flores tie-

Entre las te~as nuevas para trajes de verano, frescos y ligeros, os recomiendo unas muselinas Pompadour, de 1. 20 metros de ancho
de fondo blanco apenas rosado, sobre el que
en unas muestras, están salpicadas flores

¡

Traje de organdí para nillas de 9 á 11 afl.os.

�\

Gorras de "sport" 6 de viaje propias para señoras
ó caballeros.

de &lt;'8caramujo, del tamaño de las del fresal
y con follaje \'erde fresco, y en otras, aparecen coronas de rosas diminutas, con el mismo follaje. Con estas telas se pueden hacer
trajes preciosos para señoritas y señoras
j6venes completándolos con fichús drapea·
dos, qu~ se adornan con plegados, malina~ 6
Valenciennes. Los cuerpos de estos traJes
suelen ser fruncidos y recogidos en un ancho
cintur6n de tafetán flexible.
Hay otras muselina~ de tonalidad más sostenida, en que esos mismos ramos están estampados sobre fondo blanco, rayado con
azul celeste y moteado en negro. ~s una novedad que dificilmen~ se aprecia. en una
muestra pequeña: conviene ver la pieza. Estas telas se prestan, por ser rayadas, á adornarlas con cintas 6 Valenciennes, que están
muy de moda, y producen efecto muy agradable.
Para señoras de alguna más edad, hay
muselinas de fondo negro, con ramos de rosas encarnadas y amarillas y ~e «no me ~lvides. » Poniéndose sobre viso de tafetan
blanco se aclaran, por 'su transparencia, y
producen una tonalid~d gris-hierro. Se ad?rnan con cintas de terciopelo negro de vanos
anchos, y tambi~n con en~aje blanco, que l~s
va muy bien. No os aconseJO que las drapeéis
sobre un fondo negro, porque resultan demasiado duras.
.
)lás original que las mnselmas estampadas el cresp6n Pompadour nos ofrece fondos
ma;fil de cierta irregularida?., com~ los. crespones antiguos; pero de ~e¡ido mas ligero,
más transparente. Coronas de r.osas pequeñas envuelven otras dos rosas abiertas y ceno
me olvides,ii atadas con una cinta que propo~·ciona una bonita nota azul. Otras rosas, salpi·
cadas sobre crespones marfil 6 ere.
m\3. en vez de agruparse en corona;, se espacían con regularidad,
teñidas en rosa y malva. Algunas
muestras tienen ramos más grandes y macizo.·, _con fondos d~ f~llajes desvanecidos, apenas 111d1cados, .sobre los cuales d~stacan
mucho las flores. Los trn¡es hecho i con estas telas, en que s6lo
el rosa y malYa destacan, no dan
la impr~si6n de jm·entud de los
de las primeras.

pelas sobre el corselete 6 sobre la falda. Es·
ta forma de tirantes está muy de moda, y se
emplea hasta en los trajes sastre, pero en éstos se dispone de otra manera. En la abertura de la chaqueta se ponen dos franjas de paño pespunteado 6 de s.ida cubierta con bordado, que cruzan sobre el chaleco interior de
guipur6 de encaje. Poco importa que la :faldacorselete pase debajo del «bolero» 6 que esté
reemplazado por un ancho cintur6n liso 6 un
corselete drapeado; el efecto es casi siempre
el mismo, y con esta disposici6n se logra atenuar el contraste, acaso demasiado brusco,
entre las faldas obscuras y las blusas blancas
6 los chalecos.
Parece que la transparencia y flexibili&lt;la1l
de la vuela de seda, no se presta á la, hechura de chaquetita, y, sin embargo, muchos
trajes hechos de esta tela lisa, moteada ó rnyada, tienen una chaquetita por complemento. Con n.Jornos adecuados se logra el so:;tén
que le falta, para lo cual se incrustan gui pu
res gruesos del color de la tela, 6 se frunce
é:;ta sobre un forro liso, se raya con pliegues,
se cubre con bieses de tafetán, con cintas y
aun con trencillas; porque las trencillas de
8ethl brillante se emplean sobre la vuela lo

mismo que sobre el paño, y su tejido
y suelto hace un buen contraste con 1Isr:u111
ra de la tela. A Yeces una cintaesirech frn!:
cida, de un tono más claro ondula a,
de los bordes de la trencill~ y evita 1:n .uno
tría un poco seca de las líneas.
llllDe-

Ko siempre es la chaqueta de la mima
t~la q~e la :fa~da. A veces se combina el
t.rn bnllante o la seda flexible con la vuela'.
l a etamwe. y a veces, no s6lo son difere tesO
lns telas, sino también los colores· rilmb~
ción feliz si se tiene buen gusto ¡;ara el;'·
los. Con u.na falda de vuela de color de .;
na, ar~o111za una chaqueta de tafetán verde
Im peno; con falda de vuela blanca chaqueta de' luisina coral, etc.
'

t4

I

'

I

Hasta ahora no habíamos combinado Jaa
faldas cortas con las chaquetas largas. F.t1to
nos hubiera parecido inarmónico. Y, sin em,
bargo, ahora se ven algunas faldas plegada,
que sólo llegan al tobillo, y cuyas ~ cuar·
tas partes vienen á cubrir los faldones de la
chaqueta. Pero hay q 11e decir que esos W.
dones no forman cañones ni tienen vuelo
sino que bajan ajustados, con abertura ~
medio de la espalda y cayendo rect, s. de
modo que producen un perfil algomaeculinti.
al que dan el carácter las solapas y el cuelli
pequeños y las mangas sastre.

***
Los trajes de estas telas tenues
y casi tram,parentes, suelen tener

faldas de vohntes 6 adornadas con
pliegues de toda:,; clases, bullonados riz1dos 6 entredos, s de VaJen~iennes 6 de punto de París.
l os cuerpos son casi todos drapeados. formando chaquetitas, fichús
y tirantes cruzados. No son raros
ios modelus en que se reunen est:ls tres for.nas; la chaqueta corta,
muy escotada, deja ver un pechero
6 canesú de encaje; un fichú recorre los delanteros y se prolonga
en dos puntas, que se cruzan y
van á fijarse con botores ó escara-

"Toilette" Imperio de batista estampada.

"Toilette" de éolienne para señora de edad,

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>AAo VI.

MÉXICO, DOMINGO

26

DE AGOSTO DE

1906.

Antonio Magini Coletti en el papel de Falstaf.

�Los observadores y la crítica de estos tiempos.

•

hechos, la verdad de cuanto he asentado;
pero qtw estas líneas sean á guisa de aviso
preventivo de la intención Fana que abrigamos porque el nfán de observación se traduzca en juicios críticos imparciales, para
que el mundo, el mundo 'donde elaboran, y
al que se deben los cror.istas, los aplauda y
no los desprecie.
Contra esos espíritus superiores que callan
cuando debieran de hablar y hablan siempre
que debieran enmudecer, se debe estar á la
defensiva.
Y si en una cabeza de chorlito todo aturdimiento é imprudencia, se coloca una cantidad enorme de términos inútiles-léxico de
difícil facilidad adquirido en un día coleccionando cuanto raro y novísimo vocablo consignan las extranjeras revistas-; si agrega-

Uno de los artículos de primera necesidad
entre las filas del mal llamado Cuarto Poder
es, sin ducta alguna, el crítico el cronista
crítico. quien haga_ saber con r~zones, y razones exputlstas con método, claridad y buen
tono, cuanto digno de saberse sea en materia
social, en el orden político, en achaques literarios, en fin.
Se ha dado por lo general mediana importancia á un papel que en si tiene motivos de
sobra para atraer consideración; pero en los
tiempos actuales abundan los razonamientos
para justificar el desdén con que los cronistas
son vistos.
Y efectivamente¡ los que ahora suponen
levantar por encima de todas las conciéncias
el estandarte de una misión, sólo enarbolan
el gallardete sucio y mal pintado de su egoís- .
mo.
Muchos años transcurrirán para que nazca un émulo digno de Gutiérrez Nájera
aquel vidente de serena inteligencia, de es~
píritu sensible, de ternura de n:ño, que tan
bonitas cosas nos contaba, que entretenía
nuestra imaginación, empapando nuestra
gran entraña de los mismos afectos y emociones que á la suya conmovían.
Aquel amado poeta, aquel cronista ingenioso y sutilísimo, que envidiosamente cumplió la sentencia de jfenandro, no dejó por
desgracia ni un buen discípulo. Todos los
apóstoles de aquel samaritano de la verdad
y del cariño, del dolor y de la lucha, de la
delicadeza y de la fuerza, se tornaron Judas.
Y que mucho que esto haya de lamentarse,
si no pocos de aquellos que comunicaban su
intelecto con el prodigioso de Gutiérrez Nájera, como él han poseído facultades para el
arte de bien decir, menos todavía, eso sí,
que los &lt;le su fraternal maestro. Por una rara
conjunción han alimentá.dola sus espíritus,
junto con una facultad extraordinaria de asimilación, un deseo vehemente de encontrar
defectos ó motivos de censura en todo. Esto
no es difícil para el que observa con mirada
de pensador 6 de sociólogo, pero no cuela en
el artífice obligado á dulcificar todos los
manjares, aun los más ácidos, á gusto del
lector. Si ya sabemos que hasta el padre de
la luz tiene manchas, aunque desconozcamos
su origen de composición, quizá maravillosa,
porque la formen riquezas cósmicas de superior destino, ¿á qué ese prurito, ese afán
inmoderado de censurar cuanto se hace ó
deja de hacerse?
Inquirir, escudriñar y buscar despiadadamente la razón de todos los casos, para seguir un proceso y dictar siempre una sentencia condenatoria, es convertir la vida en una
operación aritmética, es consagrarse á una
resta antipática en vez de dedicarse á vivir la
vida, que es amar y perdonar.
Dignos de todo aplauso son, por lo contrario, los muy contados literatos que con honrada reflexión observan la entrafia de lascosas para encontrar por doquiera materia de
estudio y campo en que ejercitar sus depuradas facultades perceptivas, consiguiendo
así deleitar el ánimo de sus lectores.
No es ahora la más propicia ocasión para
puntualizar con ejemplos de personas y de

hospital de salud donde se curan corazones
y que se llama «Almns y Cárme,ies.,,
Y como no quiero ser un retrasado para
hablar a~ora de ese te~oro ya descubie$por
los Aladmos de la poesía española ni deseo
ant~ciparme al aco1:tec~?Iiento l.ite;arioique
dara pauta la publtcac1on de Lira Libre. pláceme sólo ser el primero en anunciarla ~o
me he deleitado ya aspirando los efl.uvilX!
más ricos de ese búcaro con que saludari
Valenzuela el mes de la Patria.
FRANCISCO

,1,
fl_
r1 ••• . . . .·

GANDAIU,.

J~1i1

DELECTACION
Oh qué feliz amor, amada mía,
Al que le basta amar, y amando crece,
Amante á quien la amada se aparece,
Como luna en la noche X sol de día.
El mundo es un espejo de alegría
Porque en él tu mirada resplandece,
Y en cada cosa bella me parece
Hallar, en tu alabanza, una armonía.
E~toy como prendado de una estrt'lla,
Y no temo los celos ni el desvío:
.Mi amor está en los ojos, eres be~la,
Toda mi alma te mira, y entretanto
Que yo no ciegue, durará el encanto.
¡Oh qué feliz amor el amor mío!
RICARDO

Sr. D. Baltasar Estupinián, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
de El Salvador ante nuestro Gobierno.

mos muchos conocimientos innecesarios y
observaciones desagradables 1 un adarme de
lógi~a ,&lt;doméstica» y una ton elada de inoporturndad, ya se tendrá un crítico .:¡ue daño
hará, claro que sí, pero infinitamente menos
que si la maldad y la envidia no fueran los
determinantes de sus nechos.
Y si por un momento llegan á seducir ~
tres 6 cuatro ilusos, la~ observaciones de cr;nistas críti?os tan mal forjados, recuérdese,
como ~a dicho el genial Manuel Reina, que
«Siempre tuvo el cobarde audaz mirada1
Piel sedosa y brillante la pantera
Y resplandores la traidora espada. n

"Lira Libre."
Frescas aún de la tinta de imprenta que
tanto halaga la membrana pituitaria ~cabo
de ver las últimas pruebas del segundo libro
de versos de Chucho Valenzuela1 r&lt;Lira Libre,» donde viven-y que vivan por mucho
tiempo-sus vástagos intelectuales menores.
Meno~es en edad, pero tan legítimos como
los primeros, esos que habitan el magnífico

GOMEZ ROBELO.

LIED
Los suspiros son aire
y van al aire.
Las lágrimas son agua
.
y van al mar;
·
Dime, mujer, cuando el amor St' olviéli
¿Sabes á dónde va?

llEiSIDE ('{&lt;nas DIPllOr,'IATICAS· -Ed 1'f'1e1os
.
d e 1&amp; Etnbaiad&amp; de Est d
•
&amp; os I.J nidos de Atnétriea y da 1&amp; l.tegae ion
"
d e Cuba.

ataaplo de San Jip6lito

Fotografías de .. EL TIEMPO ILUSTRADO."

~esideúcias diplomáticas

w obras de reparncióu y orna-

to 9ue se están ejecutando en el
~o ~el hermoso Templo de San
ffip6hto han despertado el interés
de las _personas áfectas á la con ~&amp;1i16n de los monumentos antiguos por el bajo relieve que forma parte del antiguo muro que
limitaba el atrio.
. ~umentó este interés la creen~ ~~ndada en que se estuvo al
C:pio, de que iba á ser derrito e~ todo su perímetro, el munif~ndo, para substituirlo por
una teja de hierro.
Ita un error falto de base este
pues los RR. PP. que tienen á Sl~
C2rgo la custodia del Templo no
=~n un. solo momentd en
Jr 111, parte esencial del muro, que e~ l! .que constituye el
~ o hlstonco, es decir, el baJOlbeve correspondiente á la es~ lila de las calles donde se enubi~da la I~lesia.
consulto la meJora material
desub8n
. la cerca antigua por
1 u¡r
1lna
· en i::;;ierna, pero. cons~rvando
can~..t caso el baJo rehevd de
na.
monum~nto histórico real ha la .erecc1on del Templo Y
~ relieve es alusivo á la
ino • lae la &lt;c~oche Triste» así col[~ «Leyenda del Labrador y
Luis ~m~,&gt;, según el erudito D.
Nohanzalez Obregón.
plo de remos Ja ,histori.a del Temlllliev 8an Hipolito ni del bajo
no d e, por falta de espacio· pero
esaparecerá éste.
'

&gt;

Los representantes de las naciones extranjeras han transladado la
mayor parte de las LegacioneE&gt; á
magnífic.os edificios modnnos 'de
la Coloma Americana.
Se. han concentrado las Residencias Diplomáticas en aquel se1 lecto. centro de población, en donde vive la mayoría de extranjeros
acomodados que residen en t re
nosotros y no pocas delas familias
&lt;le nuf~tra socíedad elegante.
Publicamos en este número las
· facba~as de los edificios de la
EmbaJadaAmericanaydetodasla~
Legaciones de los países amigos.
He aquí su uqicación:
Legación &lt;le Austria-Ilungría
.Avenid.a del Cong:eso, n? 1,8l4'.
-Bélgicli, calle Liverpool nº
1, 615. China, Fuentes
te~, n? 2.- E&amp;paña, 3~ calle de
~mamarca, n? 420. Esta Legación .cambió últimamente su resi~e~cia á la A.venida Prim. El edificio que publi'camos es el antiguo que ~?upó por algún tiempo
la Legac1on española en Dinamarca. - Francia. Avenida del
~rogr~so n? 1.,833.-Gran Bretana~ ; ~ de L1Verpool, n? 1, 605.
Pro:u~am.ente se transladará esta
Legac10n a la A venida Pari's nº
' ·
:)r:6')
. --Guatemala, calle del Eliseo
n? 23. -Italia, 3.' de Berlí; 11 0 '
602. - } apón' calle 1~l de Ham b~¡.~
go; 11 • 1.-Cuba, calle de los
G.uardas ~ no pertenece á la Coloma ~m.encana).
Proximamente publicar e m os
grabados .de las Legaciones no
comprendidas en este número.

Brot;~~

&amp;tra;

cu!::

ma-

--·
TEMPLO DE SAN

HIPOLITO.

�- 468del espíritu excelso de su difunto amo y bro
tó de ellas á torr~ntes la luz, que en vida y
trato de Don QmJote solamente apareci6ante
su escudero tal cual vez filtrada por esta ren.
dija ó por aquel mechinal. Y á punto que
Sancho Panza, como el inocente porquero
ó cabrerizo á quien de súbito se le introdujese
en la cámara real adornada con todo el eg.
plendor de la corte, y ugnaba por satisfacer á
un tiempo todos lós impulsos de la curiosidad
estimulada por tan magnífico y desusado espectáculo, viniéronle á la memoria les pru.
&lt;lentísimas razones con que Don Quijote ya ·
moribundo, atajó el piadoso y fingido d~ariar del propio Sancho y del bachiller 8an.
són, diciendo:
«Señores, vámonos poco á poco, pues ya
en los nidos de antaño no hay pájaros oga.
ño .... . ;i&gt; y acordándose de tales palabras
aumentósele el duelo y la aflicción la redobló
á Sancho, trocándosele verdaderamente en
raudales los ojos y en hirviente fragua el pecho. Y no hablando, que para ello no estaba,
sino discurriendo sin forma de lenguaje, razonó tales proposiciones que el historiador no
puede lealmente pasarlas en silencio de modo
alguno ni tampoco apuntarlas con el desorden co~ que Sancho las imaginó.
- Fortísimo trance- pern,aba Sancho-debe de ser este de la muerte que da cordura á
los locos y enloquece á los cuerdos, 6pormejor decir que trastueca todas las cosas de eu
natural ~er y estado, porque, según discurro,
en esto de la locura y de la cordura todos he·
mos de echarnos un canto en el bolso, pues
si la locura fuese dolores, en cada casa ha·
bría voces· así como dicen: btirláos del loco
en casa q{1e él se os burlará en la plam, pu·
diera decirse también : burláos del l~ en
vida y él se os burlará en la m_uerte. Ni
tengo por bien averiguada locura, sm~ an~
la mala ventura de mi pobre amo, a qwen
por mi fo si h ubiese justicia en el mundo,
Edi ficio de l e. L ega c ión de Guatemala
Fot. de EL T IEMPO I LU5TIIADO
no había de asignársele más parte de looo
quiera por el diligente y sagaz Cide H~mete que la que de. ello nos, toca á t~dos como de
Benengeli , obró en ~1 alma del pobre villano poetas y músicos, segun ~l re!ran_; ~rque en
uno de esos maravillosos efectos que obra los tiempos que he servido~ nu senor Don
siempre el dolor intenso en el ádmo de loe Quijote, Dios y yo y el r?c10 sabemos cou
Cuentan los famosos é inéditos anales de hombres, por muy simples y cortos que sean ; cuántos trabajos y penalidades, solnm~nte
la Mancha, de donde el príncipe de los inge- y fué avivándole y de~ándole en un !nomento en dos ó tres contadas ocasiones, le he~
nios Miguel de Cervantes Saavedra, entresacó las potencias todas, lnzole ver con mcompa- proceder como loco de remate, pero e~ mn·
el tt{étano de su imperecedero libro, que tan rable y diversa claridad muchas de las ~osas guna como furioso insensato : pues s1 ~ 6
pronto como el Ingenioso Hidaigo recibió que antaño sólo confusamente acertara a en- cual vez montó en cólera, muy merectda·
cristiana sepultura en el cementerio de su h~- trever su limitada comprensión. Abriéronse mente fué que no es~á b~en ~l fuego ar.be las
gar, con gran sentimiento de propios y adm1- ante su espantada consideración las puertas estopas, ni es la paciencia virtud de ai.balleraci6n de extraños que llegaron á saber la
edificante muerte del caballero, y aun muy
antes que sobre el frío cuerpo de éste cayera
la Josa en que se grabó el epitafio comp~est~
por el bachiller Sansón Carrasco, 1:e~u ose a
su vivienda Sancho Panza, el fid8hsimo escudero, para aliviar la congoja que e~ e~ pecho le reventaba, dejando correr las lag.n m!s
y vagar el raciocinio, pues por expen enc1a
conocía la Yirtud lenitiva de aquéllas y de
éste en toda aflicción de ánimo.
Solo consigo mismo, denibóse en un poyo
de los que á ambos lados de ~u puerta ha~ía
y sobre el cual dejáronse olvidada las muJeres, con las prisas del entierro, un~. regular
brazada de esparto fino hecho atad1JOS para
divertir el tiempo y ocupar las manos en el
trabajo de la pleita, del que, por lo común,
sacan para sus pobres alfileres las aldeanas
manchegas. No reparó Sancho ~anza en ~o
áspero y desabrido del cabezal, smo que sm
ser poderoso á otra cosa, apoy6 la frente sobre el reseco esparto y no tardó en humedecerlo con las lágrimas que abundantemente
le corrían por las mejillas prietas y por las
barbas foscas, y ya en gran parte entrepeladas por no decir rucias.
Lloraba el cqitado escudero la muerte. de
su señor y dejaba escapar del pecho suspn os
tan hondos que las mismas piedras del poyo
se ablandaran y el aridísimo esparto se volvieAntiguo Edific io de la Legación de EspañaF,ot. de EL TIEMPO ILUS'IRA'°'
ra suave como borra de seda. Aquel ronc_o y
lamenta ble sollozo por nadie escuchado, m s1RESI DENCIAS DIPLOMATJCAS EN

O ,

ta orfandad de Sancho Panza

I

MEXICO.

JOB andantes: y bien corta cuenta es la de

dos 6 tres encolerizamientos ó berrinches de
JD8l'C8. en tan largo decurso. Por donde me

resta ahora sino recoger las armas de mi señor, puesto que ni el bachiller Sansón Can asco ha escrito sobre ellas el famoso letrero que mi amo tenía siempre en la boca y en
presupuesto de que ni las ventas son castillos, ni princesas las mozas de cántaro ni
gigantes y andriagos los molinos de vi ... ~to·
es decir, con más plática del mundo que mi
sefior, lanzarme á la vida aventurera donde
si llego á granjear otra ínsula Barat~ria no
seré tan necio que la deje perder.
'
Y lo hizo como lo dijo. Ya se había aclarado su semblante y todo él sonreía como conviene á quien acaba de tomar una re~oluéión
altí ima y de la mayor gravedad; no de otra
suerte debió de salir Aquiles de sus naves para
vengar la muerte de su amigo Petrocolo que
como salió Sancho Panza de su corral llevando del cabestro al rucio, á quien p~r lo
sufrido y valeroso, disfrutaba de mucho más
provecho que rocinan~ para el andantesco
ejercicio. Salió, pues, de eu casa, como dijo
y echó á andar hacia la de Don Quijote, en
donde ya la sobrina y el ama, con Sanchica,
Teresa y otras mujeres, ocupá.banse en el
inventario de las prendas pertenecientes á

uado que la verdadera locura le atacó
restos últimos días, cuando dió en decir
ue él ya no era Don Quijote sino Alonso
iuijano el Bueno, con aquellos severísimos
y cristiano3 discursos que al señor licenciado
le parecían de perlas, y que á mí, en verdad,
no me henchían el ojo, ni aun rebozados en
la poca I obreza que en estos últimos tiempos
de aventuras he logrado arrebañar y que mi
düunto amo liberalmente ffe manda en su
testamento, bien sabe Dios que ni el interés
me movió, ni tampoco la codicia, pues quien
por elln venga á ser rico, verse h~ en. may~r
peligro. Y al presente se me antoJa d1scurm
que cuantos daban de sandio y de mentecato
á mi sefior, ~í que lo eran verdaderamente,
yá más villanos y ruines hasta dejárselo de
sobra; y ahora veo bien claramente, como al
través de tarlatanas y sedazos, que con el esfuerzo de mi señor, de no haber estado sujeto á la desdichti, puesto me hubiera en lugares á donde nunca pensó ni pudo llegar la
necedad de los envidiosos; y no que ahora,
con estas pocas blanquillas que honradamente pude granjear en estos últimos tiempos, apenas sí podré comprar un zagalejo á
mi mujer Teresa, un guardapiés á Sanchica,
amén un fam oso compañero al pobre rucio
cuya cansada vejez empareje con la jnven·
tud del otro para ir alzando, binando. Dios
pabe si terciando el pegujal, por donde quien
se vió gobernando una tan floreciente ínsula como la Barataria; y juzgando con no menos desparpajo que el Rey Salomón los casos
más difíciles de la judicatura, veráse nuevamente destripando terrenos en el invierno y
atando gavillas en el estío) y descamondando
6 podando cepas en el otoño, como un simple rústico de los que no han visto el mundo
sino por un agu,ero, mientrns que el mundo
queda infestado, como de malas yerbas, de
princesas forzadas y gigantes forzadores, de
malandrines y follonPS, de viudas menesterosa.q, de tuertoR por enderezar, de agra vioR
por satisfacer. Tengo para mí que el demonio debió de hacer esta jugarreta á mi amo
en los postreTOs instantes de su \'ida, que solamente el propio enemigo, de quien Dios
nos libre, fuera capaz de persuadir al señor
Don Quijote á que dejase de ganar los reinos
6los imperios á que por su fuerte brazo se
h~ciera acreedor mejorándome á mí por mis
dilatados servicios cuando menos con el gobierno de alguna provincia de las que caen á
la parte Poniente del Catay, si ya no era en
loe fértiles campos de Mesopotamia, donde
podía espaciarse el ·rucio muy á su sabor y
en donde según he oído decir, nunca deja de
dar el trigo á más de doscientas fanegas por
una. Y sin mirar á. esto, ¿cómo podría templal'l!e la cólera natural de mi amo con el
ejercicio pastoril, tan apartado y desemejante• de su humor) ni cómo J\'O mismo he de re~1gnarmc con este negro Yivir del pegujalero,
1londe más son lnR falta'&gt; que laR sobras, y
las ham brrs que las hartur&lt;1s'? Que, á fe mía,
n•g,tlo como el de las ollas de mi sefwr el
duque y de mi señora la duqne~a, y de gansos Y capones como los de Carnachfl el rico,
n~ lo:.; vieron mis ojos en cuarenta y cinco
anos de vidn. labradore~ca; y si bien es verdad que e11 la raballería andantr por lo co~1ún n1ás i-on las ganancias de :palos y puuadas que d(• otra cosa, tampoco faltan ha~lazgos de maletines con moneda pajiza. De
~ cual toncluyo que ai:í como decía mi senor que en los nitlos de antafio no hay pájaros C'gaño) así digo Y.º, que pájaro viejo no
entra en Jaula, y en tri bunal ele mi propio
decreto, que mi muo se dejú Jo más importa~te en el tintero y á mí dejóme á media
miel en todo ('Ste negocio ele la caballería; y
COtno, según se me alcanza, para su eficaz
desempeño no son menester grandes luces,
de que gracias á Dios no estoy sobrado, no

RESIDEN CIAS

cinchas del rucio. Pero avínole mal 13 suel'te, que á pocos pasos que &lt;lió fuera del lugar,
topó con una alborozada cuadrilla de muchachos que madrugaban á buscar nidos, y como
le vieron á sancho Panza todo el aparato
guerrero de su difunto señor, tomóles muy
luego una gran alegría, y tras de la chacota,
como es de rigor entre los muchachos, vinieron los denuestos y tras de los denuestos
las pedradas. Sancho Panza, conociendo qué
clase de malandrines y sabios encantadores
eran aquellos, hizo costilla y espoleó reciamente al rucio hasta ponPrse donde no llegaban las pedradas.
Y va no se ha vuelto á saber de él. Para
sus inauditas hazañas no ha habido otro Cicle Hamete Benengeli, ni los anales de la
Mancha añaden cosa de valor á lo dic})o.
Sólo, por mi parte, puedo afirmaros que
todos vQSotros y yo, más de una vez andando
por el mundo, hemos creído ver aquí y allá
al Caballero de la Triste Fip-ura en la suya
natural y legítima. Pues bien; no lo creáis.
Sabed, y muy en _secreto os lo digo, que
aquel á. quien vísteis no era, no, el Ingenioso

DIPLOMA TIC'AS

E:N MEXIC O ,

J

fül!! !

);$)

Edificio d e l a Legación de F r a ncia.

Don Quijote, y á punto llegó Sancho_ que las
mujeres trataban del empleo que hubieran de
darse á las armas del caballero, puesto que
ninguna cosa dejó mandada éste en tal res·
pecto. La cogió al vuelo 8ancho y decla~ó,
juró y perjuró que las armas eran ~s_pecial
donativq que muy secre~amente le h1C1era a
él mismo su señor repetidas veces, y que por
ellas venía con el rucio, pues fuera de la memoria del dinero, que en pocos días se despende, no conservaba o(ra alguna de su senor. Convinieron en ello muy gustosas el
arr.a y la sobrina, no queriendo conservar
aquellos enojosos testigos de la locura de Don
Quijote, y recogidas las armas y cargadas sobre el rucio tornóse á su vivienda ~ancho, y
por no ser ;10tado de nadie á realizar su caballeresco designio, tanto como por recoger
en la alforja los dineros y camisas que según
la sabia previsión del ventero, no debían faltar á los caballeros andantes, dejó pasal'
aquella noche, y muy antes 9,~e desper~~an
las mujeres con el n1ayor sigilo escurnosb
hacia la ct;aclra, sacó al rucio como pudo
mejor, ajustóse al cuerpo algunas piezas ele
la quijotesca armadura, y .. ....
La del alba sería cuando Sancho Panza
salió de su vivienda, tan contento, tan gallardo y alborozado por verse ya armado de
caballero, que el gozo le reventaba por las

Hidalgo; era Sancho Panza con el hábito de
D-9n Quijote.
F R AXCISCO

NAy ARRO y LEDESMA.

1

PLEGARIA
No te pido, Señor, que no ambiciono,
Los grandes dones que á los sabios diste;
Ni el poder con que pródigo investiste
Al Soberano poseedor de un trono.
No la gloria fugaz, que no perdono
A quien iluso por tenerla insiste;

Xi la riqueza que oropeles viste
Y enervantes placeres y abandono.
Lo que pido, ~eñor, lo que yo t¡uiero,
De tu grandeza lo único que imploro,
Es la dicha mayor porque yo muno,

La mayor dicha porque sufro y lloro;
¡Amor de los amores que venero!
¡El amor de la virgen que yo adoro!
.Jo.AQUIX

.Mérida, Yucatán.

OSORNO.

�-

470 -

ta Catastrofe de Valpara(se

- 471 ]a~ Gobierno, el edificio de Correos la

BoJ511 arlcrnfts de multitud ,le conventos

'

~'

:YALPARAIS •.-Vista general del Puerto.

La::; catástrofes se suceden á las catást.roi
y parece qne se eslabonan en una ~
de mtnor á mayor para que sea más terrib]
su efecto sobre el ánimo.
e
_Fué prirnero l~ expl?sión ~el grisu en las
mrnas do ComTJC'res, maudita dee:gracia, de
hor:orMos accidente;'\ circunstancias y epi.
s?~10s, que n~_pnrecmn P,oder ser suJ)eladoe
fac1lmente. "\ 1110 dei-pue:s la erupción del
1:erclugo de J&gt;ompeyr1, como llamó al Veaubio
Aln.rc6n, C'ansando deFgracias sin cuento ¡
toda la comarca que se dilata ú los pies de
su f.ttíd ico cono.
Y cuando el Yesubio comenzaba apenas
á refrenar sus destrnctores ímpetus la flore.
ccntísima ciudad y gran puerto de SanFJan.
cisco California se ve destruido en dos ter.
ceras partrs.
Sería menester la imaginación de un Dante, decía un cronista hablando de la catástrofe californiana, no ya para describir Bino
para formarse idea de la grandeza del desaa.
tre y de sus mil desgarradores episodios de
muertes, heridas, pánico, etc.
Pa~ó el incendio. como pasó el terremoto
y pronto la potencia de los Estados Unid~
ha empezado á restaurar la destruida ciudad·
pero antes de que veamos á ésta resurgir d~
sus ruinas, he aquí que de apartadíaima
costa de la América Septentrional, sobre el
mar Pacífico, vienen ecos de otra tremenda
catástrofe. El jueves 16 un temblor de tiena que duró varios minutos, derribó multitud de caRas en Yalparaíso.
Calles magníficns de Foberhios edifi~
como las de fümeralda y Conde], desaparecieron · casi inRtantáncamente.
El kneno en que se asienta el Valle del:Pá·
roí.~o, que es lo que significa Valparaíso, es
mny dl'sigual, )' así sucedió como en la metrópoli del Pad6co, que los edificios mú
clendoF, deRtruidos por el terremoto, cafan
sobre los m{is hajnf', que el terremoto babia
re~petndo y los destruía á su vez, ni más ni
menos que si fueran unos y otros castillitoa
de naipes sobre los que sopla un nifio pall
verlos caer.
Y sobre c_ste terror proclújose instantáneamente otro: el incendio, C'ausado, sin duda,
por lo mismo que produjo el que en San
Francisco ayudó al terremoto á destruir la
«ciudad del oro.»
Valparaíso limita al Norte con la provin·
@ia de Aconcagua, al Este con la misma Y11
de Santiago, al Sur con esta última y al Oeste con el Pacífico.
Este puerto, que es el más importante~
la costa del Pacífico, tiene 350,000 babf.
tantes.
.
La bahía de Valparaíso es de forma semi·
circular y capaz de acomodar gran número
de barcos. Aunque bien abrigada portresde
sus lados, queda completamente abierta P,11'
el cuarto, ocasionando esto gran molesüa
para lo:; buques en la época del aJio que 108
Yientos soplan de este lado.
La ciudad ocupa pintoresca situación.
La pai;,t.e más populosa de ella es un an·
tiguo barrio rural denominado Alr_nen~raL
En este sitio hay hermosas casas y .Jardmea.
La ciudad se halla edificada al pie de loe
cerros, sobre éstos y en las inmediaciones del
mar. Su parte :dta está habitada en su rn~·
yor parte por extranjeros, que han construl·
do allí hermosas casas.
Valparaíso es la poblaci6n más europea de
Chile; sus edificios más unifor.mes Y el~
tes que los de Santiago, la capital de l!
pública. La policía de seguridad. e_stá .J&gt;81':
fectamente organizada y la ~un.1c1pal1
despliega mucho celo por la hmpieza é
giene públicas.
Entre los edificios más notables se enc?en·
tran la Aduana, los cuarteles de la policía,,

t

magníficas iglesi1ts, hospitales y espacioso;
t,atros.
Las tienrlas, librerías, almacenes y mercerías, con grandes vidrieras á la francesa,
acreditan con el lujo de sus anaqueles y la
riqueza y variedad de sus artículos, la abundancia del consumo.
El cementerio, que se encuentra en uno
de lo;; cerros más pintorescos de Yalparaíso,
reune á la elegancia y buena distribución de
lOII monumentos, las mejores condiciones higi6nicas.
Divídese la ciudatl en dos partes llamadas
el Puerto y Pl Almendral. Aquélla es la más
americana; ésta, la más europea y es la más
populosa.
Los habitante~de Yalparaíso, á pesar de
su aire grave y reservado, propio de todos los
chilenos, tienen el espíritu de sociabilidad
propia de los hijos de los pueblos que han
llega 10 á un avanzado grado de cultura, y su
hospitalidad asidu~ infatigable1 abre al extranjero todas las puertas.
En invierno, los grandes propietarios, los
ministros: los altos fnncionorios, diariamente dan banquetes y reuniones; con la aristocracia quiere emular la clase media, y hasta
las familias de humilde posición pagan su
tributo ú la costumbre ó la moda.
Hay en Valparaíso una abundancia extraordinaria de carr_uajes.
En los meses de verano las familias ricas
emigran á Yifia del Mar, pintoresca poblaci6n de elegantes chalets suizos y de cottages
ingleses, y de cnya hermosura, que obliga á
meditar gozando, s6lo el pincel y los colores
podrían ser intérpretes. Yiñas del Mar, se~n los cablegramas, fué completamente
aestruida.
Una nota simpática de la sociedad, nos6lo de Valparaíso, sino de hchilena en general, es la que hace notar en los siguientes
términos Don Anselmo de la Portilla y Villegas, en un estudio sobre b República chi·
lena:
·
"Desde que.se pisa por primera vez el sue·
lo de Chile-dice-es fácil conocer que en
ningún pueblo de América, si exceptuamos
los Estados Unidos, está tan arraigado, CO·
mo en éste el sentimiento religioso, y tien.e
más elocuentes manifestaciones la piedad. Y
ea que aquí nunca ha sido manchada en el
lodo de las discordias civiles la blanca túnica de la religión, ni ésta ha llevado á los
campos de batalla su bandera.
Templos grandiosos, aunque no tanto como los de México, procesiones deslumbra·
doras de pompa sagrada, trajes y prácticas
monacales que yo no conocía, detienen y suspenden al viajero á cada paso, y le llevan la
memoria al pasado.
Siempre ha sido la fe el más bello atributo de la mujer; y aquí, como en México y
too~ la América española, las oraciones más
fervientes salen del corazón de las morenas
beldades, que de hinojos en el pavim1mto de
la Ca~ral y envueltas en negro ropaje, vi ven leJos del mundo horas enter!tS."
Y·ya que así habrán de encont:arse en es·
tos aflictivos momentos los simpáticos chilenos,. unimos nuestras preces á las suyas para
pedir al Ser Supremo haga cesar las calamidades que los agobian.
A. A.

V ALPARAiso.-Calle Condal

VALPARAiso.-Calle Esmeralda.

1.
1

Al hombre que merece llamarse hombre,

f le con?&lt;'e en las señales siguientes: Suced~

hqueqmera, se mantiene inquebrantable. Ni
&amp;ye del peligro ni lo busca sin necesídad.
~umilde en l¡ grandeza y fuerte en la as4e:1dad: Antepone la justicia al bienes~; Y
~lona. Cuida mucho de su reputacion,
Pltrimoni~ de sus hijos; pero sin exceso de
amor propio. Y si no es sabio, ama el Faber
Yl'espeta la sabiduría.

VALPARAJso.-Cuartel General de Bomberos.

�-472
RÉSlDÉNCIAS DI·PLOMATICAS EN

~

MEXICO.

- 473 -

La Cost eña

Fábulas.

---------·---·····-·-···--·······---·····-···-············--···-------······--····-----··-------···--·--·····-----··---------..--- ...·----,-'

Del sol la luz que la besó indecisa
Le dió el moreno de su faz radiante
Puso un hilo de perlas fulgurante '
La mar entre el carmín de su sonrisa.

·,

Dióle su alada vaguedad la brisa
Y la palmera su esbeltez, galante,
Y se esponja su seno palpitante
Bajo el blanco linón de su camisa.

Un día una mariposa,
de alas doradas y negra~,
sin siquiera Faludarla
se po~6 en una violeta.
La tlor ofon&lt;lióse al verse
trntad,1 de tal manera,
y a,í, envueltas en aroma,
al aire soltó sus quejas :
-¡Qué mal educada está~,
mari pos.1 volandera!
Por ventura, ¿te has creído
(fUC yo soy alguna berza?
Yo RO.Y la flor más graciosa
que brota sobre la tierl'a;
no hay J)erfumc coJ110 el mío,
ni soy :fingi"la ni necia,
y aunque soy linda me oculto
entre las rústicas yerbas.
No me importa estar al lado
de ortigas ni de verbenas,
porque carezco de orgullo
que humilde soy y modesta.
Adorno soy del cabello
de las hermosas doncellas,
soy nn recuerdo marchita;
seca ya, curo los reumas ... .. .
¡Cuántas veces de un amor
todo pasión y violencia
queda tan sólo en memoria
ramo de mustias violetas!
Yo no cambio, soy la misma,
siempre amable, siempre bella;
hombres y mujeres, todos
me buscan y me desean ..... .
¿Qué entiendes tú, mariposa,
de ciertas delicadezas? .. ... .
La mariposa responde:
-¡Caramba! ¡cuánta morlestia!

***
En el fandango

PAISAJES

DEL ESTADO DE GUERRERO

El Estero

Con el cántaro

Del centenario bosque en la espesura
Abre la enormidad &lt;le su pupila
Como límpido espejo que cintila
Entre florido marco de verdura.

Por la vereda que conduce al río
Bajo las palmas de imperial belleza,
Con el cántaro puesto en la cabeza
Pasa luciendo su gallardo brío.

La luz que baja de ignota altura
Vierte en sus aguas claridad tranquila
Y de la fronda incomparable oscila
Sobre él la inmensa cabellera obscura.

Puede arrojarlo con cualquier desvío,
Pero es tal su equilibrio y su destreza,
Que se desliza con sin par presteza
Por la vereda que conduce al río.

La remera piragua corno un sueño
Cruza veloz por su Qristal risueño
Y va á perderse en la lejana orilla,

Llega y se hunde en.las azules aguas
Y muestra al recogerse las enaguas
De sus formas de diosa el poderío,

l\Iientras alerta el tigre agazapado
Acecha entre los juncos al venado
Y en el alto manglar juega la ardilla.

Regresando á lucir su gentileza
Con el cántaro lleno en la cabeza,
Por la vereda que conduce al río.

Crece el rumor al retumbar sonoro
En la hueca tarima el zapateo
Y ella luce su grácil contoneo
De los aplausos entre el.almo coro.
Ya es en la «Zamba» ó en el alegre «Toro»
En los que triunfa como en un torneo,
Despertando al bailar todo el deseo
Que pudiera expresar un Yo te adoro.
Se mueve y gira con gentil donaire
Al compás de la música, y al aire
Flotan sus brazos como dos banderas.
Y es un encanto en el vaivén sin frenos
La agitación de sus vibrantes senos,
Y el rítmico ondular de sus caderas.

LA CORTE: DEL LEDO.

Las Jícaras de Olinalá
Rojas por dentro cual sangdentas flores,
Aprisionan del sol las llamaradas
Y por fuera, entre líneas plateadas,
Se revisten de todos los colores.
Matiz y brillantez son su!! primores
Y no las tortolillas nacaradas
Ni el león azul de crines enlptadas
En qu·e cándidos sueñan sus pintores.
Mas aumenta su mágica poesía
Este letrero: Magdalena mía,
En fondo azul con caracteres de oro,
Y á veces son la realidad de un sueño
Si una á decirnos va Sino á mi due,1o,
Y otra dice á su yez ¡Cuánto te adoro!

fümro TORRE:4.

EL MURCIELAGO
Hacían las aves álos cuadrúpedos unnen·
· carnizada guerra en la que tan pronto {,.-to~
como aquéllas obtenían la vic~orin. El mur:
ciéla(}'o atento cada vez al éxito de la bata
Jla ~ ~olocaba siempre al lado de ]os \'eOr
do~es: entre las aves se llamaba ave, entre 08
cuadrúpedos ratón. Pero llegóse al fi~ á un
acuerdo amistoso entre aro bos parti? 08, Y
qued6 descubierta la falsedad del murciélago,
que fué despreciado y repelido por ambas
partes.

MEXIr,O.

¿,

LA ffiARIPDSA Y LA VIOLETA.

Del almo sol un perennal reflejn ......
Habla y un dulce perezoso dejo
Timbra su voz ::il suprimir la e11e.

MUSADELSUE

EN

[Del poeta italiano 8alustri. [*]

Es un ensueño de ideal ventura
Por candorosa, por ardiente y pura
Cual si prendido al corazón tuviese

Edificio de la Legación del Japón.

RESIDENCIAS DIPLOMATICAS

El rey del bosque, el león,
dijo un día á su leona:
-Tú, la honradez en persona,
¿no sientes indignación
admitiendo á ese animal,
vaca de pésima fama,
y honrándola como á dama
de nuestra corte real?
-:-Dices bien, y lt1 dcplorola leona conte~tó.
Mas, ¿.qu(. culpa tengo yo?
¿Xo es ella esposa del toro
tan ilustre como viejo,
á quien hiciste llamar,
Y á quirn quisiste nombrar
))residente del Consejo ..... .'?
Por respeto. la sopórto
Ú ~ll voluntad real. .....
-Pues vas á ver cómo el mal
nhorn. por lo sano corto.

--

~1.n ~no•de sus últimos números publici Ln
liata 1'ta~~ tnteresante artículo dedicado al fabu-

r1~º

Pt el
Trilusa, anagrama de Salustri, qnr
l'li• ªP" ido _del poeta . Acerca de él, Juan [Jo-,~~ tan a fondo conoce la literatura itali:l"E r1be lo siguiente:
'rnrínn Mi.lán como en Roma, en Génova como er.
Pl 111u· [rilu~a es aclamado en los salones; todc
0
llllet~ quiere oírle decir sus fábulas, y desde
fabn¡¡:;mo de la Península al c,tro, los versos rtrl
Snac1o andan lo mismo en los labios de lns rrha~e~·aue
1 en los, de los ignorant"!s. El periódico
eritor· 0 de veh1culo á la fama de este joven rs'}•t.aa' vez d~ publicar sus fábulas ~n las re•loe peJ~trac1ones, Trilusa ha preferido darlos
JL•o,aen, 1cos diarios La Tribuna, La Stampa
Cl'e'ee di8 atore Romano, publicaciones las tres
~
PU~n l_os versos del poeta, cuya firma
dtr1phcar_ ó ~uadruplicar la tirada de
e esos ~llanos.''

ª

r

eaaiqJ::

:

Edificio de la Legación de China.

Y el león, fiero y sañudo
publicó en el mismo día '
una ley que proscribía
• á todo animal cornudo.
No hubo cuernos, es mu\' cierto
en aquella real mansión:
'
:Mas de entonces al león
llamau el ccrey del desierto».
EL PUERCO.

Un puerco á ciertas vaca¡;; dijo un &lt;lía:
·-Eeta indecente vida me da enoJ·o·
'
voy a, ponerme el f rae, lente en el ojo,
ga1'&lt;lenia en el ojal, y en compafiía
voy á vivir de gente
que vosotras más limpia .v más decente.
Y d;cho y hecho, aquella misma noche
el cerdo abandonó la patria dehesa,
y Vfstido cual dijo, tom6 un coche,
y nl té se fué que daba una condesa.
Yiéraisle allí con distinguido porte,
decir galanterías delicadas,
como cualquier gomoso de la corte;

Fot. de EL T IEM~O ILUSTRADO.

allí bai16, cantó, dijo epigramas
y .flirleó con cuatro ó cinco dam~s ......
¡Mas, ay!, ni una semana hubo pasado
cuando el cochino voki6 á su pmdo. '
-:_¡Cómo!-dicen las vacas. -¿De regreso'.)
¿,"No te gusta la corte, según eso'?
-¡Bah!-contestó el marrano{¡ la larga, quizá, me habituaría
al uso cortesano;
pero mucho, en verdad, me costarfa
acostumbrarme á tanta porqnería.

----- El que en los príncipes fía
y á la cumbre del poder
por el favor va subiendo,
mire cómo asienta el pie.
Por escaleras de vich-io
sube el privado míts fiel,
y es fácil, cuando descienda,
ó deRlizar ó romper.
Tir8o.

�- 474I

LA BARCA
I
Todos conocen la vieja hfslori~; A los ancianos les cuesta lágrimas; n !ns ¡ove_nes: sys-.
piro!". El vi,·nto la trae en sus que¡as y as
olas Pn sus ecos ..... ·

***
Al.1rO'aba mudrns tardes mis paseos hasta
la e, t~eíia ensenada, bordean_d~ la ar~~a que
el ~alr barría con su dulce rn1ven, dr¡andole
flecos de espuma.
bí
a
ClaYada entre cuatro peñascos ha a un'.
barca rota. mejor dijera: un esc¡ueleto /e bai A vec~s me paré á conternpl.llr a; una
~~de me senté á su lado. y atraído por su
Jedad transcurri6 más de una hora.
so Al e .'bo de unos días, la barca rota y yo
.
·
8 y con todo el reséramos íntimos
amigo..
l'quia de
aque11 a red1
Peto que. me inspiraba
mar le mterrogue, .. · .. · de ese
• mo o que se
'
.
. atlas que ·dpord sua, las cosas mamm
.
interroga
gestiones especiales nos parecen gua1 a 01as
de secretos .. ··..
, L
1
'lo
·Quién pudo traerte aqm? as Oas, so
l as¿ o1as. En tu abandono leo la derrot~.
t lv1daron
1
Xo envejeciste en la Paya
Y eO
·
108- hombres tan ingra Los con las co_sast v1e'
d e ¡oven
·
vez luchaste
Yla furrn
d t te sal.'as., .t·d
,'
.
ahí que as e umcud 10 contra est~s iocas y .. En tu decrebada como gladiador exangue
a·
pitnd ha,r todavía un gesto de trage i~ ..
y YOI \;Í muchas tanles n. sentarme ¡u

-

f
:Mariuja y el marino se contaron muchas
·Esta barca!. ..... Mía fué ..... m1a u~·: ..?
-1. Por qué está aquí, tan sola y ta!1 .vieJª¡ veces sus ternuras al borde de las aguas¡ Iaa
¿ ¡a y v1eJa.
· · la ba1·ca 1· ·1Solo "• vteJO yo . a()'uas tuvieron envidia. Y una torménta le
-¡Ro
q~it6 á Mariuja el novio. .
1
¡Qt~é ?S ii~1p0Ie't~t ::psr~~~~i··~~·~:uta junto
¡Pobre niíia, viuda de amores! Se le traa.
Y sm omn
d d de espu- torn6 la cabeza. Y fué aquella noche, ari de
á. las olas, por la arena bor. ea' a ;
.
obscura y así de horrible, la en que Mariuja
. en la leJanrn gns como corri6 á la barca de su padre, soltó la ama.
mas,. y lo ví perder~e
fantasma de peso.di 11 a.
rra y se lanzó, á fuerza de ren~o, entre las
II
crestas de las ola~, para buscar a ,su ama~te,
El huracán bramaba con fi ereza · El mar El mar, compas1vo,. ~.&amp; la tra~o también.
1e- ¡Quién sabe si l\Iarrn¡a y d piloto tend~
' las olas, que sacudían
cncabritaba
, su me
ador
allá dentro: donde cuentan que h~y la corte
nu de uieve salpicandd? el c~sT~uI'~:~ocio~ del dios de los océanos, un palacio de CO!I·
Las mujeres encen ian cera ' .
. h
nes. los hombres callaban; en su s1lenc10 a- les!.... ..
. ' 1 barca d
Al otro día, el mar escup10 a
e
bía 'más terror que en los lamentos y congoccYicent6n.» y allí, en l~ ensenada, _duerme
jas.En torno d e 1os apare¡'os se acurrucaban su pena, panza arriba, sm que nadie la. to-

------'

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475

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.,
1on' \,re·
s ví acerca.rse n un 1 '
·
Un,\. &lt;¡e c11·,l.,
' t · chos h
C-1minaha bordeando la playa, ): a. ie n.a11.
·
..
·. b sus pies con 1 , ei,:puma cru¡1ente mo¡a ·ª¡ . 'b d scalzo· te"º homenaje. Er,1 forme o, 1 a e . Í l
la melena. rizosa y blanca co;110 pie e e
ar:ni;io· los brazos &lt;lesnud?s; el torax de coloso ni'edio á la intemperie.
. 1 b .
. '
, . y más hacia a. a1Lo ví acercarse, mas
, . ' lenta
, u'J · · se aproximo
,ca. Me oculk .1; vie~0 .
clav6 en tierra.
mente con unc10n re11g1osa, t. 1 manos
.
, ·11 , ult6 la· cara en re as
las rod 1 as Y oc
d d
l'an hilos de
Por las rendijas de sus e os sa 1,

;,fa

LA GRUTA

PARA BOLA

ºi

Era la voz de un pescador que le llamaba
desde ~u barquilla.
-¿, Y por qué,-pregunt6-no he de seguir
esa
luz bienhechora? Soy un Yiajero y me he
Un peregri no volvía presuroso á su patria extraviado.
desde lejanas tierras, y su coraz6n estaba lle- ¡Luz bienchora!-interrumpe el pescano de dulce esperanza. Hacía mucho tiempo dor,-¿así
¡:e llama el engaíioso reflejo que,
que no veía á sus padres ni hermanos, y por
en
un
pantano, conduce al hombre á
nacido
• aceleraba cada vez más su paso. Pero
su
perdición?
Materias subterráneas y mahallindose aún en la montaña, le sorprendi6
ligna"
engendran
en las fétidas lagunas esos
la noche¡ noche obscura que no le permitía
vapor;s
nocturnos
forman el brillo de
ver el báculo que llevaba en la mano, y cuan- luces esplendentes. que
Héla aquí c6mo vacila
~ baj6 de la ~um bre y lleg6 al valle, perdi6 errante.
tanda y vago de un lado á otro.... .. y esAsí habló el pe~cador y en el mismo instaba muy triste y lloraba. u¡ Ah!, si encon- tante
se desv:meció el engañoso fuego fatuo.
llaae un hombre que me sacase de mi error . El fuego
fatuo se apag6, y el cansado peYIDe mostrase el camino verdadero, ¡cuánto
reíl'rino
dió
gracias al pescador, de tocio coralle lo &amp;gradecería mi corazón !i,
z6~,
porc¡ue
le había salvado la vida. Prro
Mientras el perdido peregrino estaba de
el
pei-cador
~ontestó
diciendo: «¿Cómo dejaeste lllodo llerio de duda y desaliento, he
que ve. brillará lo lejos una luz vacilany su reflejo le anima.
- ¡Bendita r:.eas,-exclama,-luz mensaje11 de paz! Tú me anuncias la proximidad
de se~ humanos; tu débil reflejo me parece
1111
~10 de las tinieblas de la noche tan
~ como la luz de la aurora.
. Enton~ se adelanta con paso resuelto h:i ~aqneUa luz ~ue ve brillar en lontananza,
llu}rRtP1tl(IV 1~
eJaeree ver ya la mano q'ue lo lleva. Pero ¡ah!
~ fuego fatuo nacido en un pantano, que
UN ~Ul1ER.O E:t.TR_AO~DJ·
~ sobre l_a superficie tranc¡uila, pe~o peNflRIO P~Rli U
~ ,· del rmsmo. El peregnno cammaba
16 Dtc)éPTIEMBRt
De .el borde de un abismo.
lente ~J)ent; oye una voz que le dice: ,cDelldedor.vas a perecer. 11 Párase y mira á su

·-

tota t1:~·c:i~:~ía historia, historia sinie~tra,
. da por. 1azos de luto y ruina á. otra h1stohga

¡ ..

ATOY.. c.- El fondo del gran salón, distante un kilómetro de la entrada.
Fotografía tomada con magnesio por el artista Juan D. Vasallo, de Córd. ba .

lágÉ\n~~~~r de aquel hombre tenía el ama_r~o
sie()'o de los dolores hondos y remotosd :;u
so º
de e"'as pena!:&gt; que se o.como an
pena
era
ulanapuebl~n
y la bruman; que llenan
en una y

ria;~::1bre se alz6 del suelo, temb,foroslo,dyc
.
teñía el crepuscu o
mir6 al hor~zo~t~t~ueYo.seguí 8U mirar vago.
cyolaosrísaesnt~~~:io: los. dos mucho tiempo. Laos
· te se oborraron
Ptintas bermejas del horizon
y las olas
'
El mar se puso negr
.,
co a poco.
, contarnos misal deshacerse, comenzaron a
terios.
l ·1 c1·0·
Me decidí á romrr e SI en .
-¡Buen hombre. . , 1
. tras violenEl desconocido volv10 a cara,
ta sacudida de· sus músculos.
.,
'énl
-¡ Qmen,.~m
·p~lpaba los bolsillos:
~!~ pa~~c10 qu. ' busc6 una arma. Los
qmza smt1,) tem?r \emibles que las penas,
t y el instinto rehombres son mas
porque matan de pron dolor haga la vichaza la muerte aunque e
(la despreciable.
·1·
e
.,
tranqm
izars .
Al ver m1. cata dt1ra parecio
.
d
él-di¡·o
-1·Ql1.
. con aire reposa o.
-¿Kois manno?
-Aquí todos lo somos.·· .. ·
-Tenéis aspecto de s~r un bravo ......
-Nunca he tenido miedo .. · .. ·.
-¿No naufragáistes alguna vez?
-Muchas......
?
-¿Acaso esta barca fué vuestra

DEL

. . do un "t.epexcuintle."
Julb Sánchez. que descubrió la gruta deldAtoya; :ie:t;;:e:n el interior de la irruta,
,Los ebjetos que lo rodean son lo3 encontra os po
1)a tit

d viejo
gran des v Clll.co~-· I.,os labios del mfü,
murmuraban, entre tembelequeo e pena,
la misma relaci6n.
11 . 'Í de obsFué una noche como a.que a, ,as
l bramaba
&lt;l .
cura Y as1' de l1orrible·' el huracan
tamb°ién. las olas sacudían su me eFa' meve salpidando el caserío pescador.. ue a ~
che en que se trag6 el mar para siempre .1
1 ·· Q. Yicent6n i&gt;
llJ.'Qu~é~ era ctVic~nt6n?1, L' n hombre ele bien,
ca tal para el trabajo y cabal para. l~s perF~,
1'T
tenía otra prole que .MarrnJa, '1 orna::-. .i., O
11 d J playa· sus
ullo de su vida; el orgu o e
g_
í
de
tan
neoros
un• abismo:
OJOS paree an,
b
,
·1 ten
,
t
de
amores
un
¡oven
p1
o o.
él cayo, muer o
,

t

;1f

ª . '

que porque es sagrada, Porque en e
nen' des almas un ~epulcr~. temp1arla. Dlll-Por eso «Vicenton» va a co~ mo anteut,
chas tardes y reza devoto.meo co
altar! ..... ·

***
· · hbtoria. A los
Todos conocen ~a ~ie¡a. :' los ·6vene8, ~
cianos les cuesta lagrimas' ,1. ·usl quejas Y
piros. El viento la trae en s
olas en sus ecos.·····
AXGEL

ALCALDE.

:llÍ

iit1PfKADº

tLI

rá un hombre á otro hombre en el error y
no le 1poslr,ná el buen camino? A Dios tr.nemos ambos que dar gracias; yo, porque me
ha escogido por instrumento suyo para ha ·
certe este beneficio; tú porque lo dispuso de
manera que yo me hallase en este momento
en el lago, dentro de mi barquilla."
El pescador salt6 entonces de ésta y acompañó al peregrino hasta que le dejó en el
camino que conducía á la casadesuspadres.
Aq1:él-camin6 entonces con ánimo y pronto
vió brillará lo lejos, entre los árboles, la luz
de su hogar con resplandor fijo (, invariable,
lo cual le regocijó doblemente, porque para
llegar all[ había tenido que luchar con peligros .r errores.
Llamó y se abrió la puertecilla y un momcn to después entre lágrimas de alegría, olYi&lt;laba en los brazos de sus padres y hermanos las amarguras de la ausencia y las molestias y riesgos del camino.
Dichoso el que, como el peregrino de la.
1•n.ní.bola, se aparta de los peligros á que le
arrastran los fuegos fatuos &lt;le la falsa ciencia
y de las pasiones, y se deja llevar á donde
\'Ca y conozca la luz brillante y fija ele la verdad y rle la virtud, que le conducen á su verd:ulero hogai:. donde encuentra la paz y el
descanso perdurables.

- -- Xo clebe uno avergonzarse de preguntar lo
que ignore.
El sabio conoce al ignorante porque él ha
si&lt;lo ignorante; pero éste no puede juzgar á
aquél porque nunca ha sido sabio.

�__. 477 RESIDEN CIAS

.

•

"O

&gt;
Ci)

DIPLOMATICAS EN

MEXICO.

EL TERREMOTO DE VALPARAISO.

vasto cielo florecido como un jardin: ¡Cuán
pequeño es el mundo cuando se le compara
á nuestro amor!
Oyendo los ruiseñores, permancci¡;te á mi
lado hasta que_ llegó el alba; y al despedirte
sollozando, deJaste entre mis roanos tu pequeño dedal de marfil.
Te a~~jaste y contigo se fué la primavera ...
Muno nuestro amor, porque todo ha de
morir ..... .
El torreón ve languidecer la hiedra y la
hiedra lozana busca un nuevo torreón.'
Más tarde, en el
retiro de una floresta de pinos, para
ahuyenta, el frío,
hice un auto de fe
con nuestras cartas
de amor.
Extinguié ron se
las llamas sobre el
Fuelo húmedo de las
flores; y con las cenizas, llené eUonclo
de tu dedal de marfil.

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EN EL MAR

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El navío rompe
el agua, ro m p e ,
rompe. El cielo está azul. La noche
plácida. Brilla á lo
· -- - - - - -- - - · - - ' - -- - - - - -:.:::....;;........_ _ _ _ __.!;
lejos una luz roja,
La brisa sopla fresLegación de At.!stria ~Hungría .--Fot. de El TiE,\IPO lLUSTRADO.
ca, saludable. Y el
mar está en calma, el viejo mar sonoro, el
JOYAS PORTUGUESAS
lírico mar.
(be EUGENIO DE CASTRO.¡
Somos cuatro. Un joven, los ojos verdes y
trágicos. Cna dama, los ojos azules, alemana, del Rhin de las baladas, junto á su espo1.-LAS HILANDERAS.
so alto y serio. Yo leo á Reine.
Esta noche el ruido de la máquina parece
Una doncella y una viejecita están himás
tenue. 1\os rode1 la honda poesía del
ndo.
mar. La noche está llena de un encanto dulLa doncella vestida de blanco.
ce, bajo el silencio de las estrellas. La brisa
La viejecita vestida de negro.
se
queja lánguidamente en las jarcias. Brilla
El huso de la una es de cri::tal; el de la otra
la
luna sobre las aguas sonámbulas. El na15 de madera de ciprés.
vío
rompe el agua, rompe, rompe.
La doncella hila y canta; la viejecita hila
La dama abre el piano y toca un aire de
7 llora.
Tannha118er. La música se esparce, febril y
Es media noche.
profunda,
como hecha de muelos resentiLos pozos toman la comunión de la luna.
y
de
imposibles deReos.
mientos
La doncella hila las sábanas para mis boEl
pensativo
joven se acerca al piano. Bridas, la viejecita hila mi mortaja.
ojos
un
reproche doloroso. La dice
lla
en
sus
. ~ ?oncella hila despacio: el huso de la
algo y ella alza los ojos y le responde queda:YieJecita corre ligero.
-Doncella que está.s hilando laN .,ába,w-'! pa- mente en alemán :
-Ah! tú no i;abe.s! .... . .
ra mi8 bocla.5, hila, hila de prisa, q11e estoy deEl joven se aleja más pensativo que mm'608o de rlormír coii mi.s amore.~.
ca.
La música Rigue vibrando en el piano,
El huso de la una es de cristal; el de la
llorosa
y trémula.
otra de madera ele ciprér,.
Súbito,
un grito rompe la serenidad de la
-.Vi~iecitn que f.,tá.~ l,i/r111do mi mortaja, hihora.
El
navío
detiene su marcha. El r,iano
1.a, hila 11Hís de~1mcio, no lenga8 pri~a. Bie,i ves
ca.Ha.
Se
hace
una
confusa alarn,a. l.'n homq~ soy rrwy Joren y apegado IÍ la vida. .Mi noagua!
El
pensativo
joven de los ojos
bre
al
111.a es yraciuso como las ¡)(dm.etos y lll i al11w
verdes
y
trágicos,
se
ha
lanzado
al mar.
bl.anca corno la 1,o.stia. Acué.state á durmit, ,naElla dobla la cabeza. ~e lleva el pañuelo
tiana conli nua rá.~ ......
á los ojos. Su esposo la pregunta:
¡Amaneció!
-¿Lloras?
El río que pasa en el paisaje, pasa vagaro- No, tengo sueño.
80la, exánime, cansado de haber andado toda
El navío prosigue su marcha. Y el mar
noche.
está en calma, el viejo mar sonoro, el lírico
Lah. viejecita, infatigable, acabó su obra: esmar.
tá 1lanclo mi mortaja.
fü!ILJ..\.XO HERNAXDEZ.
En cuanto á la doncella, se adormeció:
quedó á medias su tarea.
':{ su ~uso de cristal está partido en el sueNo por tener cofres llenos
lº·d~n migajas: migajas que parecen lágrimas
la
riqueza se mantiene,
1amantes caídos de una diadema ......
que no es rico el que más tiene,
11.-LIED.
sino el que ha menester menos.
Tirso.
Te dije una noche bajo el milagro de un

El almirante chileno señor Montt.

SONETO
(A LA SEÑORITA MERCEDES GODOY) (*).
Ayer la bri¡::a en tierra mexicana.
be:;ó su frente al columpiar su cuna·
pero hoy tiene mi Patria la fortuna'
de verla entre sus hijas, soberana.
Con sus pupilas corazones gana
que al Infinito el Sentimiento aduna
y hay en su rostro un rayo de la luna
que aparece en la esfera americana.
En la dulce expresión de su semblante
y en su mirada tierna y soñadora

un alma se adivina, suplicante.
¡Oh México! tn acierto me enamora:
no has podido mandar flor más fragante
ni más bella y gentil embajadora!
PROSPERO

PICHARDO.

(Floiimel.)

(*) En el número de la revista habanera "El
Mundo Ilustrado," correspondiente al 12 del corriente Agosto, encontramos este Soneto del escri.
tor Pichardo y que acompaña á un retrato de la
señorita. Mercedes Godoy, que publica di..:ho periódico en su "Crónica Elegante."
L a señorita Mercedes Godoy es hija del señor
José L. Godoy, Ministro de México en Cuba.

La hacienda
viene de padres y deudos,
pero la buena mnjtr
viene de mano del cielo.

Lope.

Señora de Monlt, esposa del almirante del mismo apellldo
lesionada por los escombros de su resldencla
'
ea Valparafso.
'

•

�-479bras. 1\Ias, sorprendido por aqu&lt;olla espléndi.
da claridad, así habló á la mujer que ante Bf
veía:
- ¡Oh! tú, la más herm.osa mujer que ha
visitado lon antros de m1 reino, te conjuro
Era un colegial del Seminario de Pamplopor el tiempo, mi hermano, á que me digas
na, de los más ejernpl~res y á la vez de los
(¡nién eres, q~é pretendes y cuál es la CllUBa
mái, despejados y graciosos.
.
,
de tu presencia en estos lugares del misterio
Tenfa el inocente pían de obsequrnr el d1:1
y del olvido. :e? que estás preparada para
de su cumpleaños á dos de sus con?isfrpul?8,
hacer un sacnfic10. pues no otra cosa revela
amio-os íntimo:;; .v al efecto, el cha .anten~r
ri:a leña y e~e altar dispuestos de tal manera.
el1(:;rgó á un amigo externo le traJese ~e1s
¿Pero dónde está la víctima, ó la ofrenda? ¿O
pasteJe¡; de á me&lt;li~ real, m~a bo.tella de
es acaso que en esa resplandeciente urna de
J eréz v un paquetlto de cigarrillos 8ll,~m,~,
oro que traes en las manos Yienen deposita.
dándole esta orden precisa:
.
Ji.;A.N ALBrzr.
dos los riquísimos inciensos de la Arabia 6
''.Al i:.onar las diez ele la noche en el relnJ
los suaves perfu t1es del Oriente?
Presbítero.
de la torre del Seminario, ed1aré una l'Uerda
--So y, - con testó la visión,º .
de la ventana de mi cuarto:
la h i j a predilecta de la
El tet&lt;t&lt;emoto de Valpat&lt;aiso,
sé puntual, ata bien el asa
luz; yo inspiré í1 Homero
de la cesta de los encargos,
sus e a n tos inmortales¡ á
y yo me en tenderé con ella.''
,\ ristóteles enseñé la ciencia·
Efectivamente, al dar las
en el pecho de Alejandro en~
diez en el re1oj de la torre, el
cendí la llama del heroísmo·
colegial echó la cuerda desguié al Dante por la f~
de la \'entana de su cuarto,
inmensidad de los es}Jlleios
que estaba en el segundo pipara que arribara al cielo;
so· el externo que fué tam' muy puntual,
'
lloré con el Petrarca; posé
bién
ato a su
mis labios con beso amoroso
extremidad el asa de la &lt;'~Sen la frente de Colón, de C,o.
ta y ésta empezó á subu·.
pérnico y de Halileo; reí con
P~ro ... el señor Rector haCervantes, maldije á Voltaibía salido, como de costumre; Fulton, Marconi, Pa,bre, á dar una vuelta por los
teur,
son mis elegidos. Yo
tránsitos, á la hora de acossoy la Sibila del Progreso!
tarse los rolegi-ales, Y por
Esto diciendo, encendi6
casualidad estaba junto á
ln hoguera y abrió la res·
la ventana del primer piso,
plandeciente urn a . Pero
perpendicula: á la del cole
¡misterio! en ella no se con-.
gial en cuestión, cua!1d? la
tenía ni el aloe, ni la-mirra,
cestita subía por alh: msni el incienso: lo que allí ha·
tintivamente sacó los brazos,
Ma era una masa infonnede
se apoderó del contrabando,
cerebros
humanos!
soltó la cuerda y acto con.tí--Yo,--continuó diciendo
nuo subió al segundo p1rn
aquella extraña muj er,para sorprender al pícaro copresentéme un día ante Tar·
legial. 1\las éste, ~l ,·e: qn e
quino
para venderle los nuela cesta no subía, 1magrnose
ve libros que contenían los
lo sucedido; tiró la cuerda
destinos de Ro ma ; pero
por la ve~tan~ para que no
aqw·l
insensato prín cipt&gt;,
fuese test1momo de su trav~avaro
como la mayor parte
sura, se metió en la cama sm
de los mandatarios, prefiri6
desnudarse por no perd~r
el oro y la plata al engran·
tiempo, y se hizo e~ dormidecimiento y la dicha de .su
do teniendo el cn1daclo de
Imperio. Fueron desprecia·
ap~gar con salí va el pa~il.o
dos
aquellos libros y queu.é
de la vela para mayor d1s1seis
de ellos, á la mane11
mulo.
que hoy quemaré estos ~ rcApenas había pamdo un
bros en holocausto al bien;
minuto cuando el füctor enen
ellos se ha contenido mfi.s
tró encendió luz y le llamó.
sabiduría que en aquellos b_'.__¡Fulano .... .. Fulan?}
bros y los destinos del mun-Gomg ... qué ... quien ...
do
e;taban pendientes de su
qué hay ... y se frotaba los
acción.
Estos son los cere·
ojos, como q~e si le costara
bros
de
todos
esos genios que
· tra.bajo espabilarse.
han predicado la . verdad,
- ¿Parece que estaba usµero llne no han sido escu·
ted en un sueño muy prochados; de to d os aquellcMI
1
fundo?
que han cons11grado !~ener-Sí señor: estaba soñangías de su inteligenc1a i la
do.
ciencia; pero no han encon·
- ¿Pues qué soñaba ustrado apoyo para coronar SllB
ted?
esfuerzos; de todos a9u~
St&lt;.
Get&lt;tnán
~ieseo,
Pt&lt;esidente
de
la
~epúbliea
de
Chile.
- Pues soñaba que estaba
que en aras de la patria,•·
yo i;:acando una alma del
pirados en el mas .noble 1
urgatorio con una cuerda;
bello
altruísmo,
han
sacrificado s~ vida.
pero el demonio sacó las mano¡; por una venVISION
Jocó en seguida aquella masa gr1sát a ta,cptana, cor-tó la cuerda ..
y la pobre alma ha
forme sobre el altar, y muy In.ego, ~ concfJ&amp;·
quedado otra vez en pns1ones.
to de las llamas, los cerebros madiaron
Do;mía
el
o-enio
de
las
sombras
en
lo
más
El señor Rector, que casi nun.ca se reía,
mantina luz que disipó las sombras.. brosalió del cuarto riéndose estrep1!osamente¡ espeso de la. ;el Ya. Sintió su sueño perturba; De aquellos restos de aquellas cemzas
b ., registró la cesta y encontro pasteles, do por el rugido de lo!:l leones y do los leopar- i
. '
tó
un canto armornoso,
y un ave de inmacu·
.
1~i~ha cigarro!-' y una esquelita &lt;lel externo rlos, y agitó sus negras alas y su oscura calada bla11cura se elevó piadiosa en el esP~.
:n ue'le decía al colegial:. '.'Ahí te rnando bellera.
. ,
' · o de1ClUJVo
De pronto vió que se acercaba hacia e1 una hasta perderse en el azu1 punsim
lo ~ie me encargaste; te fehc1to en tu cum¡Era el fénix de la verdad!
pleaños ,Y deseo pases el día alegremente con mujer coronada de estrellas y hermosa como
. "
tus amigos.
..
, la luz de un amanecer de Pnmavera.
M1Gt:EL RoMAX PESA.
Incorporóse el genio en su lecho de rocas
Al leer esto el señor Rector, cl1JO para_ s1:
Presbítero.
y
tembló
en
las
alturas
la
luz
ante
las
som- Por lo visto, maüana es su cumpleanos.

U Diablo en ti Seminario

:·11~0

0FIOIN A S D E

¡Pobre chico! pensando pasar un día alegre,
.
lo "ª á pasar triste.
Al día siguiente, al ~a)1r ele la. cla~e de la
mañana el famoso coleguíl 1 cabizbaJO y meditabundo entra en su cuarto y encuentra
una bandeja con dos doce:1as de variados pa~tcles y una tarjeta del senor Rector, en CU) o
reverso decía:
''Pase usted. un buen día, y no tenga pena· yo le perdono la travesura de trata.rme
'
. ,,
de demomo.
.
y así f ué a¡¡uel un día de lo¡; m.ás fehce¡;
de su carrera para el gracioso c0leg1al.

"E L

T OREO ,"

s _ A.

1

/

•

/

/

Fachada del edificio en donde se hallan las oficinas.- Departamento del público .

Ea

Jatfa Empresa de "El Toreo"
S. A .

La nueva empresa de «El Toreo" S. A.,
que tan espléndidamente inauguró las oficinas que ha establecido en la céntrica Avenida de la Independencia, se ha hecho dueña
de la situación taurina en México, cosa que
es de celebrar, pues cuenta con poderosos
elementos que redundarán en bien de la

afici6n.
Su capital de 8500,000.00, representado por
6,000 acciones de $100 está amplísimamen-

te garantizado con una propiedad ra.íz de primer orden, como es una colosal construcción
de hierro y mampostería en una extensión
de terreno de más de 18,000 metros cuadrados, ~ituado en el punto de más porvenir en
la Capital, teniendo en conjunto ( construcción y terreno) un valor mayor que el capital social, valor que en el transcurso de unos
cuanto años será del doble, no habiendo por
lo tanto otro negocio que presente mayores
segurid~des para una inversión de dinero,
lo que acredita la gran aceptación que han
tenido sus bonos, pues apenas se han empezado los trabajos: ya se cotizan con un
premio considerable y con dificultad se consiguen en el mercado.

,f

Oficinas de la Mesa:Directiva.

Por otra parte, como las acciones de ,,El
Toreo" además de la extrao,dinaria garantía
material y las utilidades que les correl'lponden tienen el derecho de entrada á l.a plaza,
resulta que al fin del año social habrán 'recibido un dividendo que ningún negocio con
i,emejante garantía puede repartir. '.'i'.t...... i
La próxima temporada será sin duda la
mejor que se haya visto en l\Iéxico, pues se
reunirán los toreros de más fama, como son:
Fuentes, Montes, «Bombita,,, que ,ra están
contratados, aparte de otros que están comprometidos con «El Toreo," quien los tiene
como una sorpresa, que será del agrado del
público y que se reserva la empresa para el
momento oportuno. Esto, unido á la calidad
del ganado, que será en una gran parte importado de España, pues ya se han comprado y pagado corridas completas de Moreno
Santamaría, Concha y Sierra, Peñalver, Benjumea y Marqués del Saltillo, de las cuales
unas ya están en l\Iéxico y d resto sale de
España el día 29, constituirá, como hemos
dicho antes, una gran temporada.
A principios de Octubre se empezará ésta
en la vieja plaza «México» que al:¡uiló c&lt;El
Toreo,, al popular ex-empresario D. Ramón López, según escritura pública que se
firmó ante el Notario D. Ramón Ruiz, no
sin haber tenido «El Toreo» que proceder de
una manera enérgica contra D. Ramón.
Se dará una serie de corridas baratas con
diestros conocidos unos y desconocidos otros;
pero todos de las simpatías del público y
con variados carteles, y después se inaugurará la nueva plaza con la gran temporada
que, como se decía antes, será notable y á
precios reducidos.

�•

Traje de lienzo.

CRONICA DE LA MODA

encaje. Y en algunos cuerpos ocupan uno y
otro tanto lugar, que la misma tela del vestido aparece apenas empleada. Ya os he indicado la gran variedad de tirantes y fichús
que la moda ofrece. Hay chaquetas formadas á manera ele estola por la espalda, ancha
por los hombros, escotada en el cuello y estrechada hacia la cintura, que parece caer libremente; delanteros cortos y flotante!:: las
completan, y á wces una quilla de .soutaches
cruzarlos 6 una pasamanería calada une la
espalda á los delanteros. Otras veces, delanteros y espalda quedan enteramente sueltos,
y si no se levantan al menor movimiento, es
. porque están sujetos al guipur con plomos
invisiblt·s. Trencillas. galones de fantasía,
franjas repinzadas, plegaditos, bieses, hileras
&lt;le botoncitos. todos los adornos que queráis
imagi11ar, se emplean en los contornos de
esas chaquetitas cortas; las dividen en paños
y dejan escaso lngu para la tela lisa. Casi
siempre esos aclornos son del color de la tela.
A veces se ,ubrayan los bordes qon un galón
bordado sobre un fondo claro con dibujo japonés; pero nunca se emplean adornos vistosos ni galones de colores (]Ue formen gran
contraste. En general, se evitan las incrustaciones de guipur 6 de encaje en esos «boleros» destinados á combinarse con blusas del
mismo guipur 6 encaje, ámenos que uno ú
otro sean bastante diferentes de los de la
blusa, para que no se confundiln con ella y
marquen preciso y claro el contorno, sostenidos por sttripx ó galones.
Hay que advertir, además, que ec,tas incrustaciones se aproximan, en general, á la
tonalidad del vestido: serán blancas sobre
los grises claros, crema sob1e los fondos marfil 6 biscuit, teñidas en el color de la tela
cuando éste es un sosteniJo.
Se hacen estas chaquetas con todas las tetts y de todos los colores. Lai,; mangas suelen ser de la tela del vestido, cuando el color
es algo obscuro, y de encaje 6 guipur cuando el vestido tiene un matiz medio 6 claro.
Y hablo de mangaic;, acaso con poca propiedad, porque son más bien pelerinas, gracias
á los amplios volantes que caen encima del
bullón del guipur y casi lo tapan.
Es raro ver l,Jm:as de un blanco de lienzo,
á menos que estiin destinadas á trajes de fondo blanco, rayado, cuadriculado 6 moteado,
gris, negro 6 azul marino. Fuera ,'e ese caso,
lo más general-es hacerlas en crudo ó crema.

Los guipures y encajes animan con su nota clara los trajes de todas las épocas: en el
invierno, los hemos llevado combinados con
las pieles y los terciopelos obscu~·os, cuyos
reflejos profundos avaloran los relieves de su
dibujo y los arabescos de sus guirnaldas; han
bordeado con anchos volantes espumosos y
flexibles los vestidos de gasa y los de raso
liberty; han incrustado con sus :o:iedallon~s
el cresp6n de la China y el radrnm; han
adornado los fichús, las chaquetitas y las
bertas, unidos á plegados de tul 6 de muse. lina, destinados á sostenerlos.
Llega el verano, y apenas se encuentra ~raje en que el encaje y el guipur no constituyan el adorno principa~. l'na corbata 6 una
chorrera. bordeados de irlanda ú orleados con
un plegadito de val,enci?11:nes, anima hasta
los trajes «sastre» mas clas1cos.
El ((sastre-modista,» muy de moda para
trajes de tarde, lleva chalecos, can~sús ~ pecheros y caídas de mangas de gmpur o de

· La irlanda, el crespón, el guipur de lllltl.
el tul ~ordauo, las imitaciones de Alen
Argentan, se reunen á veces en una
blusa; p~ro, por regla general, se comb:
los enca¡es gruesos, de gran relieve con I
t~las de gr~no apretado, opaco, q~e tiene~
cierta &lt;'Ons1stencrn, co~110 )os lienzos y ¡,iqués,
en tanto que los enca¡es ligeros y transparen.
tes armomzan con las vuelas. sean de lan
seda 6 algod6n, con los fulares los
los lo';Liúna.s, los tafetanes de fa~tasía, los or~
gand1s y las muselinas de color.
De prop6sito he omitido en esta enumeraci6n el linón blanco, porque se asocia con

Jº6

sur¡;

Cuello con apliraciones ..

los bordadoi::, los encajes y los guipures de
todaii clases. En los trajes de lana y de~
la blusa y las mangas de encaje no sons1em·
pre de la misma clase; se ven mangas dra·
peadas de tul bortlado realzado con irlanda,
ó pequinadas con entredoses de irlanda 1
valenciennes alternados, mientras la blusa,
6 lo que de ella se puede vtr bajo la cbaqlleta, es de irlanda, de dibujos p~que~os
destacan sobre una malla fina, o gu1rnal
de grandes Hores que dibujan las líneas bastar te regulares de canesús, tirantes, etc.
"Cn adorno que en su nueva forma, COJI!·
pletamente original, ha tenido verdadero:·
0
to, es el tul, un tul de algod6n muy ,
apenas teñido en crema, que se une perfectamente con los trajes de organ?Í 6 de ~u·
selina de flores, cuyas estampac10n~ destt
necidas, nubosas, recuerdan al tafetá~
tas estampaciones ramean el fondo de
do para que haga buen efecto al cortarlo ólll
un encaje ó un entredós incrustado, cu7:
dibujos resultarían confusos al lado de
la tela, en tanto que las franjas d~ t •
centímetro y medio, separadas Po~ ID~
los claros, intercalados entre los phegutt

t

1:

Blusa con aplicaciones.

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                    <text>Ato VI.

MÉXICO, DOMINGO

2 DE

SEPTIEMBRE DE

1906.

NOCHE Y DIA.
Estudio fotogt&lt;áfleo del ai&lt;tista uosé Paebeeo.- fot. ~ivoit&lt;e, Pt&lt;ofesa, 2,

NUM. 36.

�JOS ~ que hagan bullir la sa-;iel 1aB venais y emboo."rtlehen los
~ ardientes, en graieia de que vie11!1 i Iibra.rROS del tedlio que nos abru·
i v~ .Y á p,r~p?vcionramos noches
II
¡, esparcimiento, d1s1pand,o el "spl~:1.''

***
En el Beoocimiento Ee ha Tep.reos·eniado "I.AI. Buena Gen.te,'' ooo~a, d,e Sa:1
tilgO ~iñol, y_ á la, que en lais p.'lgi·
.. de este semanari.01 dedicamos ya
aJg8&amp; vez unas cualllfta;s lineas.
"Baeoai Gente'' ha gust,ado y mucho,
IO ooetante que alguno:si le encuentra;..1
aiDDPero de defectos y la dicen ef ectillli anticuada y no sé ouimtas cosas

hu!111orista. satírico, críitico, artístico, polí- to aco~ido por la "Revista 1Ioderna" 1
tico. social y filosófico, ilustrando mu- se me 111!:laima el ped10 de satisfacción j¡
íe,licitar á los inicia.dores.
chas v.oces, en tocia ocasión deleitando.
. Raro ipiaceir ha produoido entre los
¡ qth ! y ou,~to deb:emos aplaudir los
Y si como prosista merece, sin hipér
111be,l~-ctt1alles de esta IMetróipoli una nota
:dea. de un homenaje, al
bole, el dictado del mlfus espiritual v ele- mexicanos .
~t1bJ1cada en ·'El Tiempo" del juev·es úl- gant,e de los mexicanos, como poeta :-11 que ~amb1en debemos contribuir, por
IJaJ qoien, dice con Maur1cio Donnay
timo, en que se anuncia que la "Revista labor también es altísima y digna de re- aqu.el que tocó de a.mor, todo lo nobl~
qae el teatt:ro de observ,aci_ón, el tea-.
l\fodenna," secunda,ndo ila iniciativa dl'
-moderno, debe tratar,
ante tod'o' de
lo grainde y lo bello.
llV
,
meimbranza.
v~Tias caballeros capita.listas, se encairg;~ lo que e,s comun á la ,g eneralidad
Puestas siempre sus mira.das rn lo:; he
r-c1. ~e una gran obra: 1a de hacer .9.ue se
les bmnbreisi y, no á la i'llfima rnin-0 FRANCISCO GANDARA.
chizos ele la Xaturaleza, cantó vobnt:1,.einJa un monume!11to iaJl gernial Oiterato sam.ente la vida, y su corazón, caliente
put'S entone.es dejai de ·sier rurte real
- - - - -- ·- - - - Manuel Glutiérr,ez Nlájera.
1
ee
oonvierte en novela por entre-.
1
con nove~1ta grados ele calor, ~, --· ••.
Esto ·~'Cusa ta~ta cult,urn .como justicia. cuanto ;e,s adora.ble en lo a,nimado el' la
óipor ad -OS.
CRONICA TEATRAL
luchot están de ,acuerdo .con Fraiil.Esto qmere decir qu1e bien se :ha exiplo- tierra v en lo ideal de los cielos.
• de Onrel, que esm1bí.a alguna vez:
rado ya la profundidad ,del vasto espejo
Jov;n, entusiasta, soñador. era C()l1110 un
gran acción es incompatible ,con la
donde ISle retrataron ,sieimpre una a:lma hijo de la Esperanza. \'ivía haCÍ'~nclo 1111.
OPERETA Y ZARZUELA.
..,.,.....i-..:..·kp.
grande, como fueron 1girande.s sus secre- romo un1 sol ó esparciendo colores cor,o
lb las piemtrS en que hay mucho motos dolore.s, un corazón desbordante ele .e:l iris. Su bella alma no conoci:', ) rn:',s
La hermana de Pan:í,s, la opel'etn J1\1llí'111i'P.11to y en las cualeS, los areonteci·
twnura y ele 1generosidad como un océa- la tiniebla ele la noche. \'ia.jaha ella .:i ~rnno sod:lozante que refr.esca con blancas pre por lo arnl estrellado é infinit.J. y· de la "grisette'' éoosrpavilada que siente l~ ~M:liie'ltGII ee precipita.u, en los meiod:~a.espumas las calcinadas rocas de triste n · allil tra•¡é!. á la tierra aqucll;is es~'.-,);a~ ~di- euyidiable y eu:rni,dia@ "dicha de Yivir,''
por ejeilllplo, la psiiicologia es nubera; y tanto icorno eso, un talento esque derr-0cha su vida en friYolidades,
Yein psicología no haor teafro nue·
11
darecido, una intelig.encia sutil una imque bebe champagne die cidra y baila. 111
piración ¡poderosa.
'
sóa del organillo ben:berisco ó al gemir
Pllioologia, haoer ,psicología, ha -0.icho
Tet111.1)lada con la sal de muchas láirny al cau:oajearse de los vioUnes destem·
mtioo eminEmte, e1si hoy la salv3!ció:i
plado's1 y las violas rusmáticrus, ,ha abande los auto~Sl en el ;a1gitado mar
mas. v;ertidas en once ~ños. el agua ~k mas1ado dulce que en ,anfora O'rieO'a ck donado el A1·beu. Y esa ave via~ del
II literatura dramática. Y a•gregajó el ilustre desaparecido: exa~.~n~da su
''bouleva1·d'' ruidoso. buscando ale.ro don
obra g;loriosa si.n lbastarrlo ni ,exaltado
de hace-i- su 111Jdo, ha, idro á pa:rar a,l Oir·
~ entre las escuela1s erlr~mas del
apasionamiento, ha llegado. por fortuna.
co-Teatr10 del ·sirnpwbiieo Etduairdo Orrin,
por el arte, bcompletas por nrala hora solemne de la aipoteósis de una vi·
~on-0.e hoy estaJla su 1·isa en rascmh bu·
, ! le. 111tramoderni,3rta, que pre·
,da serenamente vivida contra el mal y ,p::&gt;r
lleute. en tropel rurgentino.
reformar toda la existenda huel bien, por ,el Arte y para el .-\:rte.
Alli fü:,uden hoy sus devotos, e,1,os· deoon la concepción puramerute ima
La dbria meritisirna de Gutiérr,ez ":\.'•votos d,e la mú_sica de Suppé, m1nica
'va, .&amp;in que ,se .sienta alguna cosa
jera es inmensa y seductora como un;i.
neniosa. alegre, incisiva, música que
alma mnce:ra, del autor, prefiero et
proponción geométrica cuyo producto de
embor·racha como podría ha1cerlo un vi·
laooor de la intención mO!I'al, que
BI poeta Manuel Outiérrez Nájera
fos medios----'Sentimienito é Ing,enio-es
no maJig:io que cos,quilleai la risa en
!lllagre el triUrnfo de la, vir:tud! so("l!L DUQUE JOB.")
iguar! al piroducto de los :extremos-Ejernlos labios y hace sentir un oo.loofrio que
t. la podredumbre social, ya sea en
ro1•re por 'todo e1 cuerpo haciendo que
~rzuela, la comedia, el 'drama. 6 la
pfo 'Y B~[leza.
E1"'1az ba.talla.dor 13.1penas curn1)lido, vinas, aquellos cantos ini,mit.1hle-;. a:,¡v:J den gania1s de bailrur. de gritall.'.
~ ,·
los dieóséis años y cediendo á la ;ecesi- P')lvillo de astros con que esmaltaba las
Con la s ope1,et,rns francesa~ s&lt;1 t lter1laena pall"t:e de nruesih'o públirco es de
daid &lt;le crear, ingénita. en él como el can- joyas de su pensamiento y la pri1H"lrCtja nan algunas zarzuelas eS'J)añola3. Des- ·•l_llteeer semejante, y ,que a,si pioo.sa lo
to ien da ialondna., emp1eó su vida en es· orfebrería d~ rn imaginación. El •)yó y pués de ")fa1,i1n a" y "~fas cota.'' han vetle100BtradQ llenallldo el terutrio en lais
cribiir, pritrnorosamente y sin difiouiltad, puso en duloes estancias y en vibrante nido "Bocaicdo'' y "Oarmen.'1
cione.s de "Buena Gente.''
. ha habi,do el '·¡olé-·
sdbre toda suerte &lt;le te1ma..s, y e.sto sin estilo la música misteriosa de los orbes,
Pai·a la1española
descanso, sin tregua, sin el neiposo de un fas notas d~licadas en que se dice sn al que siguen losi grito,s. las palmado
solo día.
amor el Universo. la sinfonía eterna y su- P.T1tusiasta,s, el delfrio de lo.s esp(lr.tado~ ~ra ha llegado. Ho:r debe hacer
Nauta atreiv.i.do oo1 1pemiodismo, el Du- blime de cuanto surje, crece, siente y s.e res. La foanicesa ':10 tiene su grito de
ucuut con "To.sea," ópera de Bucdque Joh se -dió á ,conooer en et! di,ario y desposa en los -5enos maternal.es de ln. triunfo. Ella e,51 una muñeca de movi·
eobre la que mucho 'se ha dicho v
la revist.a, y sólo en su digno e.logio digo adorada Naturaleza.
miento pero baila; 00111:0 btrrbujea la es·
'do: Eru ella se presentan•án 1a
que murió sin dejar suoesor en la revista
Por e.so Othón exclamó, rá la muerte puma del champag'ne; como hierY&lt;' en el
ltrica Gius.seppina Pfoolleti, el tey en el diario. Sus naturales facultades,
fondo del vaso el Barbéra legit imo.
del arna.do Duque:
Omlendador
Emilio de MaTchl; el
no el ''dilettaintisrno,'' que -todo lo ensaya.
La d'e Es:paña es la rn nchaeba ~ na.
el
~~
Oav.
A'llltonio
Magini Ooletti,
le hicieron recorrer alternativamente co"No podemos creer q11:e se confundan que l'ie oon10 un pájaro canta. co~o
1
11&amp;JO
Fernoodo
-Gianioli.
mo un 1g,ran señor, desde los salan.es cor.
una floir pei·fmna, como teje ronda vl8~ de "To'sioa" seguirán "Hu~ocortinas de &lt;lattnasco de la orónioa, hast&lt;' &lt;wn la materia tu icerelbro ardiente,
tosa
en la praldeTa la 1Da1J.'ipa:1a de. ~oloy "Amfoo Fritz'' y más tatrde las
la.s tortuosas ca•llejas del icrimen ó de b tu inmenso corazón, y allí se fundan.
i-es. La de P,ai·Í!S es la neuir-óhtca vre1011&amp;
''La condenaci(r.i
. de F:m'3to,"
epidemia en lia ga.-cetilla de ¡policíia ; cl.esde Pues ¿ cómo figurarños tu alta frente
y antojadiza.
1polvo
conv:ertida
y
en
escoria
.
en
Bertioz;
"Siberia,''
de
Giol'dano, y
el ·galbi111ete del bo'1etín sociólogo, que sirAquélla tercia á su cintura el mant61l
si
era
ed
nido
de
un
sol
resplandeciente?
.~~
de
Rúdel,"
qe
nuestro com·
ve .pa'ía elalborar el a.rr1tidoto contra los
de )fla':iila. borda1do de flores y de fte.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
P.t
Rdffirldo
Casúro
.
malos usos ry tcostumbnes, hasta el :portal
cos largoo. e1 "¡ oJé salerro!" es su mar·
Sintiendo es.trás el goce sobrehumano
e ano si no habrá resurroocio:nes
de!l "entroodet," donde caritativamente se
cha
real; por doode 'Pasa va deja~1
:nehllR
vejeces, pue,s el ·director dipuede colbijar el menesteroso d.e cafor ·"i del infinito Bien, que hasta El llegaste
el pla,c er como urna: ~srl:ela; por donde P :
o::rn fe de artista y corazón cristiano ;
8
,,
u
e
lat1
óperas alrutigua~ "ya no
de consuelo.
~a brotan flwes y ll.'ie tod'o y t odio caoil: •
y
tu
sed
de
Verdad
.al
fin
saiciaste
Con aquella su sonrisa en los labios.
y asi abre el cofre de nuestra al~~
que reflejaba la alegría. d.e vivir, su exis- en las foente,s de clara transparencia
y da vuelta al manubrio de la ca1a ·
A gustin Agüeros.
tenc1a se d~hacia en jirones para. enga- q11e acá. como un miraje contemplaste."
. .
músicai de nuestra risa.
1.
lanar a,o11í y a!llá. las columnas de aa "JuEsta, la diosa, de París, Jmdia Y ha
verntttd !Literaria." dé "La Lihertad.'' c1PJ1
m6ni0..'l tiene p1or cetl'o el tirso M oro
"Naicionail." del! "Universal." del "Partido
Contados estos timbres de legítima y p01r 'JJDanto la caipa de a'l·miiío ; por
-Tod
Li~era1,'' (le ' 1\lJa Revista Azul," y tanto::COll!o ~s Ios hombres son hermanos,
prez, que etl imárrno1 va á cantar, yo ien- Rnrsi venas corre .sangre de fuego.
otros · v con iO'ttal donaire, verbosidad \'
Per-0
á
amba'~,.
seamos
jnstOf!,
debe·
a1es deberían tratarse.
grnCÍ; acometí; eltl la prosa los géne,rO!-, rnentro bien loable y justo el p.ensarnien·
Un monumento al "Duque Job."

•

!ª

1

1

so-

***

VALPAR.Aiso. - Edificio del periódico "El Mercurio."

I A M OR !
Una sola voz escucho
En el grandioso universo,
Desde la sublime altura
Hasta los profundos senos.
Con brillantes caracteres
Está grabada en los cielos
Esta voz, ¡amor! que hinche
De gozo el espacio inmenso.
Por amor brillan los astros,
Por amor retumba el trueno,
Y el rayo firma el amor
Con su rúbrica de fuego.
Amor son fas pardas nubes,
Que con su llanto benéfico
Refrescan el aire cálido
Y alegran el triste suelo.
El aire en sus telTllpestades,
La tierra en sus movimientos,
En sus borrascas el · mar,
En su actividad el fuego
Cantan himnos al amor,
Que anima los elementos.
Y amor cantan en la altura
Las aves de raudo vuelo,
E'1 r,uiseñor m el bosque,
Entre la grama el insecto,
En el océano los peces,
Los reptiles en el suelo.
Desde los helados polos
Hasta el caldeado desierto,
Donde quiera que palpiten
Corazones en los pechos,
Le consagran al amor
Los más ardientes afectos.
¿ Qué es, sino amor. de la alondra
El dulcísimo gorjeo?
¿ Y no es amor el perfume
De los matizados pétalos?
Y esas linfas argentadas,
Que van hacia el mar corriend0,
¿ Qué dicen en su murmurio
Sino ¡amor! mirando al cielo?

i Amor! susurra la brisa,

i Amor I suspiran los céfiros

Que, al penetrar en la selva,'
La llenan de suave incienso.
Y en los prados y en los valles
'
En los alcores y cerro 3 ,
¡Amor! ¡amor! van las auras
Cantando con d ulee acento.
Y esa voz tan placentera
La va repitiPndo el eco '
P·:'- monte., v ror rollados
P0r verj eles y po,. hnertos'.
Ctt'.lndo su lum:.m~ ta á:: 101 .i
Por el laberinto eslreci:n
Drl intrincado i'a'li:'.i·~
Refleja en el nido tierno
'
P tan
amor )os 7.~Pwntle,;.'
Trinan amor los ii!O'uero,
Y 1mor infunden,· a;;,ante;
En sus amados pol1u~í0~. '
En esas calladas noches
Cuando brillan los luc:ros
Sobre esta morada obscura
Perpetua mansión de duel¿s
Extiende el amor sus alas '
Bajo las cuales el pecho '
Afligido por las penas '
Siente muy gratos con~uelos.
Ese amor, que canta el orbe
Del uno al otro hemisferio,
Es la llama poderosa
Del ardentísimo fuego,
Que trajo á )a tierra ingrata
Desde los más altos cielos
En su Corazón Sagrado
El Redentor y Maestro,
Para abrasar nuestras almas
En ese divino incendio.
México, 30 de Julio de 19·J6.
José U garriza, Pbro.

�UNA VENGANZA

VALPARAISO.-Deta.lle pa.norámieo.
VAI PARAISo.-Teatró Municipal.

viejo na!cla contestó.

José eontinuó:

~ tuve valor para matar á aq.uebla

, ponque la quería mu,dho. Acudí á
anales pidiendo justicia, pero era
e, y para mí no 1hubo ley.es. Encreí que Yiajando pO'dría recobrar
poco la calma, pero ha sido inútitl;
añ~ he andado por todas par:tes,
que últimamente tuv1e noticia de la
e de la que fué mi ,esposa, y he
o, pues creo que iba llegado el
to de la venganza. En este caso,
la justicia; á ella que la juzgue Dios,
me toca castigaros. V.engo á maita-

Bahía de.Valpara.íso.

'Viejo &lt;:ayó de rodillas, exclamando:
e sido culpable, pero no ,m¡e maOs dare todo el dinero que queráis,
no me quitéis la vida.
felicidad no se obtiene con dineI vos me la robá steis, lo que necesito
llestra sangre.
~ actQ continuo, José disparó sobre el
, qtre caiyó al suelo sin exihalar un

VALPARAISo.- El Malecón.

con suma ur-

Leobardo Bustillos.
Pla.ya:de los Andes.

VALPARAISO.-El Cementerio.

�- 486-

ca mutrtt dt ftroantts
En pobrísima estancia de angosta callejuda, y á la débil Juz de lluviosa tarde
de Albril, un hombre enfermo, ya entrado
en años, ¡plálido de color y surcado de
arruigas profundas, escribía al valiosrJ
Gonck de Lemus la siguiente epístola:
"Ayer me dieron la Extremaunción y
hoy escribo ésta. El tiempo es breve, la$

profecía, me alegro de la Jlegada de V. E. mor de es-cribir, pues denuncia la ta
regocijándome de verle señalar con el de- treguas de !la dolencia: mas creedn,~ rta
D . ¡.1m'.c1gue1,
., que 1
do, y a.légr011ne de que salieron verdade- nar
más 'debéis ""'·.da~
ras mis esperanza.s, dilatadas en la fama ~le~ CUierpo que de dar expansioi:~ .'
de Jas !bondades de V. E."
a:rumo.'·
Aquí llegaba el que escribía, cuando
-1Con vuestro pernniso, señor Núik
la
z-.
unos golpocitos dados suavemente en 11 inter+rumpió
. dama-he de decir quera
.
puerta, hiciéronle alzar la cabeza y sus- I.e h
. ice e1 m1smo ru.eg~, temerosa de ~
pender el escrito.
mc1dente grave; mas m1 señor esposo h 1
-¿ Han llamado ?-preguntó una dama me tranquilizado, con la esperanza de a.
no s.erá. larga su epístola.
~l!t
ya de edad que á su lado se hallaba.
- Ciertamente, Catailina; hacedme la
~ien, _bien,. doña Catalina; sin crn.
merced de abrir v véamos cuá.J es el vi- bargo, ~l ltcenc1ado F rancisco Núñez, e¿
sitante que nos honra co:n su venida.
mod v,e~mo. vuestro, y ~o desc~or
e 1a c1enc~~· sde atr.eve a de-ciros de \t
no es ocas1on e que nue.5tro D. M' 1
fatigue su esipíritu v,ertiendo sobre d~.
,pel las perlas de su ingenio.
- ¡ P,erlas !---exdamó D. Miguel. -·N,i
hay en +Ja casa nnás qu:e las que humed•.
c.:en el rostro de esta infortunada mi ~
posa.
Y lanzando un suspiro inclinó la cabeza
solbre d pe&lt;lho.
Guardaron silencio doña Catalina v ti
liooncia.do durante algunos momeñtos
silienoio que interrumpió e,! enffflllo m'.
ciendo:
'
-Pues á Dios iplugo dejanne el entendimiento sano y enc:arceJar el mal en
las entrañas, merced es que debo aprovechar y a¡prove,cho en su santo nombrt,
para dejar e.n orden fas cosas rerrenale&amp;
antes de comparecer en juicio de su prese.ncia, V. M. lha de hacerme la de llamar al bachiller Bobadilla, para que oiga
y disponga de mi postrera voluntad.
Rompió á llorar doña Catalina, quedóse ensimismado N úñez y D. }ligue! prosiguió:
-No l+lorréis, mi amada esposa, qtu: !!Oras no son estas de cuitas y deanayo;,
sino de d iscre.ción y entereza de ánimo.
Cautiverio es d .en que ya1Jgo. mis ~uro
qtte el que en Argel suf,riera, y han de
romperse imi,s cadenas cuando á !a i
vina p~rrnisión parézcale hora. Gracias le
doy en mi ánima, por,que á vos ~o a
mi lado ¡para conllevar mis amarguras.
c:omo pone la triaca salvadora al lado ikl.
funesto beileño. Nada soy v nada ten~·
empero hasta la muerre qurero cumplir
mis delberes, y á &lt;vos conjuro á ,que~ nr
ha.+rráis
menguar el valor en c~t.e •tr:illCt
h
, __
cjue tan fuerte lo n ~l'.esito. Id. nu ui~·
amigo, ¡ el úni::o que m&lt;: resta!, y dis·
p.ensacl la tarea en gracia á la urgencia del caso.
Levantóse e1\ licenciado, r~0uil'ÍÓ. rapa
y sombrero, y salió de la es~ancia se,
cá11clos·e f.ur+tiva ,J:ágrima que t1ttlaha et
las ca:nas de su barha, dejando bÚflleol
rastro en su mejilla.
II
Anochecí~.
taEl viento azotaba con furia el ven
na! de la guardilla, y las gotas
elidas de tormentosa nube, gol¡,--con estrépito los cristales.
et
Eil bachiller· Bobadi!Ja, calados 5
pejuelos ly asistido ipor los .n~e~~os:
tigos, leí~ al enfermo su dtsv&lt;&gt;S~ a1'fO'
tamentaria, mientras doña Catalina. tort
dhllada jnnto at1 sillón de su es~, de
ba en silencio, estrechando la diestra
D. ,Miguel.
. ·vol1111'
"Item-4eía el lbaohille:r-es tn!
de
tad que mi cuerpo ibaje_ á. la ~~ltnfl
que se formó, dándole cr.1stian~ ;:--,
en el convento &lt;le mon¡as. trl'[)t !DÍ ti,
cuya orden ddbí1 en otros tiem¡&gt;OS
berta&lt;l.
tarioS Y
"Hem ; mando por test~.1men mi aGII'
ejecuwries de ella á la d1c:ha

d:!:

DO!'{ Ef{~IiUE C. C~EBI.l,

Gobe11nado11 del Estado de Chihuahua, que ha etnp11endido plausible eatnpaña
eont11s el aleoboli1uno, en todo el te1111ito11io que gobie11na.

ansias cr~en, las esperanzas menguan. y
con todo esto llevo i]a vida sobre el deseo
que tengo de vivir, y ,quisiera yo pon.erle
coto para besar los pies de V. E. que po
dría ser .f1Uese tanto el contento &lt;le v.er i
V. E. bueno en España, que me volviese
{t dar la vida. Pero si estJá decretado qne
la he de perder, oúmplase la voluntad d..:
los cielos y por lo menos sepa V. E. es' y sepa que tuvo en m1' un t_an
te mi des.eo,
aficionado oriado de servirle. que q1.11so
va,sar aun más aJlá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en

jj

La llamada doña Catalina abrió la puerta y por eUia entró un cabaJ.lero, bajo
cuyo flotante manto asomaba la contera
de un verduguillo.
-¡ Santas y buenas tardes hay,a!} los
moradores de esta casa !-exclamó ,eil recién venido, arrojando su chattnher,go sobre un sillón.
-¡ Buenas lo son, señor licenciado!-contestó el enfe11mo-,cuando ven1¡s lá ella,
y no os espanta nuest-ra ipobr.eza.
_JA fe m.ía-contestó cl caballero--,que
dáisme girata sorpresa a'l veros en el hu-

!º

da esposa, doña Catalina de Salazar, y A
mi bueno y generoso amigo, el licenciado Francisco Núñ-ez, mi vecino.
"ltem ; ordeno que no se ·les aipreunil',
salvo la voluntad del rey N. S. (q. b. g. ).
v res arrupar;en, en su oficio, las leyes y
pragmáticas del reino, para que la dicln
JllÍ esposa haya mi nombre y bi.enes en
gracia de Dios Señor nuestro con mi
postrera bendición.
"F,echo en lMadrid, á 18 días del mes
de Abril del año de · N. S. Jesucristo, 1111:i
y ~iscientos &lt;liez y seis.-Bad1iller Do·
badilla."
-¡ Bien está !~e~clarrnó el enf.enmo.Oadme acá, ,señor bachiller, y con :.1
ayuda de Dios escribiré mi firma.
Y con ipudso firme y rápida mano. escribió:
''.Migue·! de Cervantes Saavedra.''
Cinco dí01s después salía de la casa 11•'.1 ·
mero 20 (thoy 2) &lt;le la 1caille que después
i;e llamó de Cervantes, un pobrí,simo ata.ud
llevado en hombros de cuatro sepultnr:.:ros, pretedido del! signo de redención :·
aoom¡pañado detl canto funerail lque l'n·
tonaba el caJpellán de las monjas trinitarias.
D.etrlás, con la cabeza descubierta Y
afligido el rostro. seg'tÚa el licenciado
Franci~ico Núñez ~· 1Bobadilla, que tan tas veces haibía motejacfo de loco a,l qn,'
tas generaciones v.enideras conoediero1!
los honores .de la inmortalidad.
¡ Tales fueron &lt;los funernles que se i,¡
cieron al insigne D. Miguel &lt;k Cerval'·
tes Saavedra, al ,ingenio más gran(\e q111·
haya prod11cido España !

VESPERAL
Amo l~s tardes estivales transparentes
Y tranqmlas, en que el cielo es azul y el

crepúsculo _o,stenta en el Ocaso la \l!)UJenta florac1on de sus encajes.
_ En e~as horas de ,quimeras y de ensue.
nos, placeme aibsorberme en la embriaguez ~e I_a tristeza y contemplar las azule_s leJall!as como aladas de celajes ign1scentes.

dan de encanto la Naturaleza; el miste.
rio que envuelve la tierra aumenta sus
hechizos.
El viento al }'asar mueve apenas la
yerba que rodea la iglesia: confusamente se distingue el campanario; teñido
con los últimos fulgores de la tarde. Los
muertos duermen en sus lechos de piedra. Así, suave y solemne, la muerte es
dulce, tan distante de inspirar temor como la quietud de los cielos en esta noche serena.

A. P. S.

DEFINICION DEL AMOR
Ser amado es ser comprendido, es ser
consolado, es ser feliz, es marchar con
un guía protector por los senderos peli.
grosos de este mundo; guía encantador
que desvía los arbustos espinosos lejos
de uno; que nos ayuda á pasar los ríos.
á trepar las montañas, que sabe encontrar un abrigo durante la tempestaid, un
asilo para el reposo; es tener un con.se.
jero lleno de prudencia. que conoce nuestras cualidades y ,que sabe hacerlas va .
ler: un juez interesado, severo por orgul+lo, pero in&lt;dulgente por ternura; que
sueña para nosotros la perfeoción y que
nos aidora á pesar de nuestras faltas; es
tener un amigo a quien se atreve uno á
dedrlo todo, porque se le deja adivinar
todo ; ser amado. en fin, es vivir de con fianza, de ·afección, de delicias, es haber
encontrado la feliciidad.-Mad. de Girar.
din.
I.lIC. DOf'i VICTO~I Af'{O SAI.i..R.DO AI.lVA~BZ,

¿Por qué eng,reírse de ser bella? ¿ qué
error hace contar la belleza por un bien?
fücaminiá.ndola no hay na.da que cause
tantos pesares como ella. Yo sé que sobre los corazones sus dereohos son absolutos; ,que en tanto que se es bella, se
hacen nacer deseos, transportes y cuidados asíduos; pero que se tiene poco tiempo para serlo, y largo tiempo para no
serlo rnás.-Mme. Deshoulieres.

***

Cuando la gente acaba de escapar tic
un naufragio, no es cuando se lmbarca
alegreme11:te para una nuev:i travesía pnr
un mar cuya perfidia se ha aprtnrliclo á
conocer.-Héctor Mulat.

Di s tinguido lite11ato y aetual See11eta11io del Gobie11no de Cbihuabua.

Mi espíritu nostálg,ico presiente no sé
éuintas dulzuras ignoradas, y en el tul
de mis raras fantasías se prende una ilusión como pálida estrella muy lejana.

DOS CREPUSCULOS
El viento barrió del Oeste los vapores
que obscurecían los rayos del sol poniente. La tarde pálida acarició con sus
,radiantes cabellos los ojos lánguidos del
día. El silencio y el crepúsculo circun-

Lo3 naranjos en flor llenan con iU
aroma embriagante el aire de la tarde.
Ni el soplo más leve agita la enramada
donde las primaveras anidan, dejando
oír á intervalos su dulce canto arrullador.
El cielo, de encendida rosa en Occi.
dente, palidece hacia el zenit; y se refleja quieto sobre las a.guas dormidas.
Todo respira amor, y el alma mía
vuelve á tu lado anhelando confundirse
con la tu•ya en esta hora hermosamente
triste.

�-488-Y o no tengo oro ni plata
Con que calmar tus conigoj a1S;
Mas lo que tengo t-?. doy,
Que al ruego el a,l,ma no es sorda.
En nombre de Jesucristo
Levántate, y anda y loa
All que fué cmcificado
Que e~ Dios por sus grandes obras.y levantóse el tullido
Sano, y con el alma loca
De gozo, dentro del t~m,plo
El nombre de Dios pregona.
Y el pueblo sabe el prodigio
Y se enciende y c;·e alborota,
Y aual múltiples torrentes,
Q ue erngendra la nube torva,
Y por diversos caminos
Del río el cauda l engrosan,
Así por todas l;is ca11es
En vociferantes olas,
Viene la plebe judía
A ver e,l mi lagro atónita.
Pero como advierte Pedro
Que los miran y se asombran,
Y que algunos las rodillas
Doblan con impulso idólatra,
De humi'lrda,d arrebatado,
Y volviendo á Dios la g;loria,

..

SANTIAGO DE CHILE. - Palacio del Gobierno.

Lila ANDES.-[Vista General.] Ciudad chilena destruida durante el terremoto del 16 ~el pasado.

El Príncipe de los Apóstoles¡_;
(Romance histórico.)

•

En aquellos tnstes días
En que .en la cima del Gólgota
De ,la sangPe de Jesús
Aru111 veíanse anclias gotas,
Junto á la puerta del templo,
Que. era l!lamada "la hermosa ,''
Por.que a•l sol le daJba en.virlja
El esplenidor de sus hojas,
Pedía en Jenusalén
·
Pobr~ mendigo limosna,
Tornando á veces de cera
Los peohos de dura roca.
Que como nació tullido
Y es su ,pabreza notoria,
El alcanza, cuando pide,
El pan que .Jleva á su boca.
Pedrn y Juan iban al tiemplo
A las plegarias &lt;le "nona."
Y al ve,Iilos el desv.afido
Porq1UP- le valgan les Hora.
-Míranos bien :í la caraDícele con imperiosa
Voz el pes,cador anti.gua
Y Apóstol de !la fe ahora.

1

VALPARAIBo.-Almacenee fiscales.

..

Cinco mil hombres cautivos
De la gracia redentora
Sin miedo á encierros ~i á picas
La ~e de Cristo pregonan.
'
Y mientras que Pedro arrastra
La cadena rigurosa,
Ellos las del alma sienten
Con gozo inefabh'! rotas.

J.

Jiménez Campaña.

P ENSAMIENTOS SELECTOS

. E! sentido común es el portero del entcnd1m1en~; st~ o~ligación consiste en no dejal'
entrar m salir ideas sospechosas.
STERN.
Hay tres cosas contra las cuales resulta imp~tente el furor de las pasiones humanas:
D10s, la luz y el genio.

MIRECOURT.
i_.=?'

VALPARAiso.-Palacio Edwards.

•
En santo celo encendido
Dijo con virtu•d heroica:
-Varones los de Israel .
¿ Por qué el asombro os trastorna
Y volvéis á mí los ojos,
Dándome indebida honra,
Si yo le he haibLado ail tuJ.li-do
Y Dios sano es ,q,uiien lo torna?
¿ Si yo soy el pobre anroyo
Y de arri1ba el agua brota?
E'l Dios de Ahraham y Moisés,
El que aJbrió por la mar Roja
Paso al puebi1o fugitivo
Que perneguido le invoca,
Y derriba á Faraón,
Juntando las bravas olas,
Y circunda a,l Sinaí
De ígneas nubes pavorosa,
Para darnos Mandamientos
Qne dioha á dicha eslabonan;
El, el Dios de r,uestiros padres,
Hace triunfar en su gloria
A Jesús, á quien vosotros
Le ncgás.teis vida y honra,
Muerte dando al que es la fuente
De dorude la vida brota,

1

Los ver~os son copas en las cuales los poetas escancian sus pensamientos i un verso es
bueno cuando está lleno hasta los bordes.

LA CuMBRE.-Monumento áCristo Redentor.

Venid, .blancos Benjaimines,
Por .qmen e~ gran J a:cob llora;
Venid, cautivos de Egipto
Y esclavos rle Babilonia
Vu~ltos á la madre ,patr'ia
a vuestras antiguas honras,
or mano de Dios, que rompe
Vuestra caidena afrentosa ·
~enid, tribus del desierto:
~ca hamlbrientas, nunca solas;
~J~elos de Jos profetas,
y~· que l.Jegó la hora,
y Dios resucita .al Cristo,
y El os ~lama por mi boca,
y por m1 mano os bendáce
cJ.?r mi lengua os perdona.p O Pedro, y en lamen tos
R.art.e de la turba a•t6ni ta
~ió, como aiuas de ~111 Jao·o
y a se encrespan y &lt;les.bordan~
. unque graives magistrados
V
yienen
r
.con armaidas tropas
A ~teflldo por la plebe
y edro Y Ju an aprisionan
\' entre ,befas y entre insalt~s,
P:n~ trazas cautelosas,
y Cárceles los encierran
rn~rosos los custodian·

¡

'

PELLETAN.
•

'

Condores en la Guardia Vieja.

�-

ESTIOS LEJANOS
Taciturno, me he paseado por el c:i.n~,po, Heno de fttlgores y de soirnbras. li~jo los 0.rboles reinan tinieblas profundas, pero hay dnros de luna colmados
de palidez y de misterio. La. noche es un
abismo de secretos maravillosos. De él
surgen sonidos y símbolo.s y tristezas ar ·
canas.
Los sueños tienden sobre él sus alas silentes, como pájaros visionarios.
Las ~strellas-clivi~as flores fulgmantes-lbnllan ,en los cielos azules; las brisas musicales agitan las hojas con sus le ves ráfagas y de !a tierra se levantan mil
rumores insólitos. Yo dejo ya~ar 111i alma por las &gt;brumas plateadas &lt;ll' .esta tibia noche estiva1l, y siento qne rf1i tristeza se transfocana en una intensa melancolía.
Mri ¡pem;amiento se ilumma con Pna
pálida 1luz die antaño que hoce estremc·
cer un se.gundo mi corazón. Es que á
traviés del tie,m.po, de una borrosa lejanía del pasado, vien,e á mí el recuerdv
de das noche•s de la adolescencia, 'de las
horas inolv.idables de los primeros. anhelos. Era cuando vibraban en mi sér inefa.bles s.entimientos y mefod.ías ¡1_usodas:
cuando gerirn~naban en :mi ,esp~ritu sublimes ,s,ueños; cuando se abrían en mi
alma fragantes ,rosas de !poesías 'Y de
amor. Era ,e,n la edad de los castos delinios, en que las ideais~envueltas en an
veilo de rliáfana lblancura-ison leves é
migenuas ,. ien que nuestros ojos miran
se,r.enannente las cosas exteriores; en que
nueistros laibios conservan a'tln la puri:za
ele la infancia.
¡ Bellos días de ingienuidad y de di
chosa ~gnorancia ! Ocaso de la inocencia.
en que nos encanta la dlora cr.epuscu.lar:
el ;reJ.ámpago postrero de 1la tarde, tras
del cual pen.etra el mundo en la fascinación de la noohe misteriosa!
Agitfálbanse e,n 1mi fantasía la.s palabra~
sugest·ivas de imis primeros verso5. .\1 ·1aha el hálito ele .las frescas flor.est.1s; g-u,; ·
tábame correr por Jos boscajes silenciosos, y, á la ,caída de .l a tarde, tenclern,e ,ie
espaldas sobr.e la verde salbaua á rec:iget en mis oídos todos los ru111ores del
cHia expiran te, á respirar el olor :-le •.ts
selvas y á mirair, extasiado, cómo loe; v:i,tos espacios celestes i'ban cubriéndose de
folgidos jazmines.
Aquella tr,émula i,rradia,ción t!e los astros turbaba mi espÍ&gt;liitu; y mientra5 mis
ojos se anegaban en la luz arg•:ntina,
mñ a1lma se Henaba de gloriosa~ vision.cs
y de sobrehumanos delirios.- Avc de fuertes ailas y ojos :profundos, con un snl en
c'l corazón, es la fantasía. Cu:,ndo ella
tiende sus vuelos nnagni'ficos, rn&lt;la voz
interior enmudec~ y el espíritu que·da estremecido y calado.-Así, en alas del ave
mÍl!agrosa que ltlevaba en mi cerehro. viajaba 1111i ailma por países de rneño. por
mundos ,espectrales, por extraf;a&lt;; coni:1rcas pobladas de séres fabulosos Así gozaba yo &lt;le lo.s rprimeras horas de las ~er.cnas noche,s estivales. A vece:; parec1ame oir una voz ele mujer que st. perdía entre el rumor de las brisas errantes.
"He oído cuando muer.e el cr~úscnlo-una voz inolvidable que me llama-desde muy lejos.--?Una voz suspirantc
que yo nunca he oí:do en la ti,.' .rr:1-y que,
sin embargo--,es familiar á mi corazón ...
-i8lla sólo sabe \mi nombre&lt;-y me pare·
ce que en esa-única palaibra-111°~ dice
muchas cosas profundas.-La oigo :í intéir,valos-&lt;aida vez más apagaüa ;-nda
vez más lejana, ba1s ta que :;e ex!tingue en
un largio suspiro . ... -Yo me quedo ta-

490 - -

citurno, devorado por una nostailgía implacable. -¿ !De ¡q¡né tenebroso abisme•
surge ese acento lastimero? -¿ De qué
duelo recóndito de mi alma viene esa que··
Jª obsesionante?-¿ Quién me. llama en
la sombra?"
Así daba fonma á mi tristeza, impregnada de misterios y de poesí.a; mientras
fuertes perf unnes, .escapados de los cálices sangrientos ele algunas flores salvajes, a·c ariciaban mi rostro. 1\Iugían suavemente las vacas á mi alrededor; can-

A UNA TRISTE

P A GINA ART ISTI O A

Para Agustina,
¿ Qué duelo más profut1Jdo que tu due-

. 1d 1
per der con 1a v1rtu
ca ma

.

(lo?

y ventura

Y. ~esp~és de reinar con la hermosu;a
V1v1r s.m esperanza y sin anhelo!
Mas á veces tu mal _h alla consuelo.
La fe de tu niñez, cuanido eras pi¡a'
E'S la que en medio de tu noohe obsc~ra
Te alumbra como un astro desde el cielo.
De otros tiempos de paz y de pureza
Un leve aroma de inocencia exhalas.
¿ Por qué no alzas del polvo tu ca.beza ?
La ~irtll'd despoja.da de sus gafas,
¿ No tiene como el ave por grandeza

El estímulo innnnso de las alas?

•

Jos~

Fiores.

EN EL PIANO
Para una señorita.

1

Deja que el lirio de t u blainca mano,
tu linda mano perfunniada y breve,
sobre el tecla,do de marfil del piano
retoce como un pájaro en la nieve.
Regálame el oido con fa nota
suave, sentimental, lánguida y ¡pura,
que al ,beso dulce y deliicaido brota,
que le ,da tu blancura á otra blancura.
Tradúcele á mi numen de poeta
el alma universal, quiero escucharte;
tu inspiraJCión es maiga qu e interpreta
la eterna clave divinal del arte.
Quiero un hermoso y esplendente bro.

(die
de arpegios que hagan la tristeza mía
huir, como la sombra de la noche
al asomar en el Oriente el día.
Transpórtaime al país ele las quimeras
de la sublime rnüsica en las alas:
soñar quiero en 1a. luz de otras esferas
llevado por cromáticas escalas :
LA ACTRIZ VlRGINIA F.1BREGAS EN "CU ,URT EMOC."

Fot. del artist• J. Pacheco,-Profesa,

2.

•

taban las cigarras .en las grietas ele ias
encinas centenarias v lentamente se enlt1taban ilos horizontes ....
Entre tanto, yo continuaba soñando,
con los ojos albie rtos, fijos en los mundos lejanos de la bóv:ecla azulada; con lo~
ojos aibiertos ry e.1 a•lma errabunda por
una misteriosa tierna melancolía.

Eimbriagarme de :rama y de colores
donde lo bello sin cesar persiste.
y segar en mi via,je mu.abas flores
para tu frente pudorosa y trÍlste.
Comienza ya por fin . Tti manó blanca
me dará la ventura aipetecida.
si de tu piano con terneza arranea
un aria melancólica y sentida! ·

------ --PENSAMIENTOS
--Piensa que sólo eres 1111 átomo, Y
desaparecerá tu ongullo.
.
-El lazo de nuestra unión con Dios
es el amor de Dios sobre todas la, cosas.
,
-J Quién no ha caído alguna vez.
Por ·eso hay que ser indulgente con ~s
.
que vadlan, al recordar nuestra proi&gt;tª
flaqueza.

EN EL VATICANO.-Distracciones de?antesala.
Cuadro de J. Heilbuth.

�-

492 -

- .t93 -

SUS LUNAS

LAS PALMERAS

IV

Fingen cabezas de mujer, de aunno
Cabello por las brisas despeinado;
Tiene su tronco esbelto y torneado
La redondez de un muslo femenino.

De las pálidas Lunas los inciertos
Rayos de plata en el ramaj e um1brío
Se tamizan. brillando en el rocío
Corno en un quieto mar de ojoc:: abiertos.

Son las h ijas de l sol. Es como un trino

Claridades de paz que en los desiertos
Tienen la vaguedad de un desvarío
Y hacen soñar en el marmóreo y frío
País ele olvido al que se van los muertos.
&lt;:;on los insomnios de la luz ; su vago
Fulgor extiende en ,el ,d~rmido lago
lJna enfermiza l,ividez esfu ma.
Sobre los im precisos horizontes,
La enormidad de los obscuros montes
Entre cencla les de argentada bruma.

...

Su voz para el terral enamorado,
Cuando con s.u abanico desplegado
Fresco se dan con a.clemá.n divino.

e

Con la noble em1briaguez del poderío
• El rumoroso y espejeante río
Pasa, como entre turbas admiradas,
Bajo el arco triunfal de las palmeras
Que se agitan a.! sol como banderas
Por fan tásticas manos tremoladas.
VALPAR.AISO.. Escuela!Naval.

,,,

*..t-,*
VALPARAiso,- "Cerro Alegre." (Tomado desde San Agustín.)

LAS MONTAÑAS
·EL MACHETE COSTEÑO
Tiene el temple &lt;le fe d,e quien lo esgriCorva y luciente su afilada 1hoja (me;
Br.illa y se tuerce como llama roja
De la contien1da en la in.quietud sublime.
Canalla ó no.ble. á su bravura imprime
Cruel ceguedad cuando á luchar se arroja.
No voLviénidose atras si no se moja .
En sangr,e y á la par mata ó redime.
Sirvió á l.a Libertad y es pende11ciero
Por afición. S u vibrador acer o
lmit.a ondulaciones de culebra

Y embriagada ,de luz y de contento
A!lza el ave feliz su cantilena.
Selva y montes al par pueblan errantes
Ecos como de músicas distantes
Q ue rlesgranan ,foquier voces extrañas,
Ya de dolor ó jubilosa fiesta,
Cual si fueran los bosques una orquesta
Y por tentosas liras las montaíias.

*
*'*

SUS FULGORES

LAS SÉLVAS

De quién sabe qué abismos ignorados
Sur&lt;Yen fosforescencias tl1ameantes
Qu; levantan sus lenguas vacilantes
Entre los matorrales desgreñados.

Airboles milenarios á la altura
Lanzan SiU copa ,eon ardor sailvaje,
Y entrelazando su triunfal ramaje
Forman. arcadas mil en la espesura.

V,!nse a través de un luminoso en&lt;.aje
De i•Js :ncmtes surgir las muchedun.Lres,
Cual de un trémulo océano de vislumore.:i
En los vagos ensueños ,de un mi rajie.

Son sus constelaciones fulgur.ant~~
t· na inmensa corona de diamantes
~obre la excelsitud de las .montaña.,.

TU

Y es su gloria mayor en el terruño
Que a unque junten su punta con su puiío
Hasta hacerlo un animo, ¡ no se quiebra I

Son tranquilos océanos de verdura
Que al dilatar su gi-gantesco oleajr_
Cubren la inmensidaid como un ropaje
Des&lt;l-! la excelsa c:umibre á la. llanura.

espléndido y ;;a\ ·1:c
las altas e,umbres
bajo las vivas '.umbres
gigante oleaj e.

Cuanclo en Pl seno d e la noche obscura
Los as.tros pueblan 1a celeste altura
De centellas erráticas y extrafias,

Hrillan en los boscajes .enlutados
Cocullos y luciérnagas errantes
.\ manera de fúlgidos diamantes
F.:n la somlbra nocturna ,e;;:polvoreados.

I

Soiiert.iamente
El oanorama de
l\Iu~stra dtl ·sdl
()nrl.t.b.cii:'nes de

EMILIO TORRES.

De la fiera en acecho las pupilas
Con s u ambarina amarillez, tra.n1qui las,
Son en la sombra margaritas de oro.

CAN T ARES

No te extrafie ver al necio
en prohombre convertido,
que senador fué un caballo
hace ya bastantes siglos.

LAS MARIPOSAS
I:.n banc.aJa • fin tocia primores
:\ la !1111'i&gt;rc dd
rran:tes
·Como flores con ala.; Je:&gt;!~··.ibr
Y cua ' lh,,-ia ü~ ¡,é ta,o:; dt fl•)({",.
0

Peregrina,, 1 1 [an á lo, alcrTe,
F.n busca de las 1111ek::.- e-· 1' · ,, r :nte,;;.
Recorriendo con vívi,dos catn1L&gt;i ....
La gama sin ig-1al de los colores.
Xo son av.es ni rosas: son espuma
En ']Uf' nn átomo de alma. envuelto en
(hruma
Le pide al Todo: luz para sus g;i.las.

Cna gota ele miel para su duelo,
Cn amplio espacio en que ensayar su vue(Jo
Y ilamas de oro en que quemar sus alas.

LOS PERICOS
S0n los tertulios ele las tarclcs rojas
Y el escándalo 'lan ele su alegría,

Cuando forman '"uidosa greguería,
1-faciendo hamaca de las ram;i.c; flo jas.
Temen al gavilán, y en sus congo,ias
1\l levantarse de la selva umbría

Fingen al claro resplandor del día
Rápida dispersión de verdes hojas.

Cu w,do e'1i , 1,.,rlos en prisión de hierro
Y npitiend..&gt;
..... ~erro/'
1'..1 p.co da11 l • muJe1
l'

,.,

'&gt;1..c;a .;in

ia.:no er in·eles rico,

Diiran LV~'
'!S')S de Stl pi,u
Por recobrar la 1:!Jen.a~I pcrdi&lt;la.

***
LAS SIEMBRAS
En la pradera en que gr.abó el arado
Pentagramas de luz sobre la arcilla.
Riegan los sembradores la semilla
Corno las notas de un cantar sagrado.
Sobre el germen vital recién sembrado,
El sol fogoso y fecundante brilla.
Cual la esperanza de la fe sencilla
En un feliz resucitar soñado.

Si es verdad que hablan los ojos
al corazón que es un gusto,
tu corazón está sordo
6 mis ojos están mudos.

Y es la infinita variedad de bellas
Luces, un vivo cintilar de estr,ellas
Sobre inmenso tapiz multicoloro.

Se hace el milagro al fin: nueva exic;_
(tencia
Bro! d ,!espués á la creadora inf!ilencia
Dei Es1)íritu Santo de la !Luvia . . .
Despierta .el monte, reverdece el llano
Y reciivivo se levanta el gra.no
E n el ''ex,celsior" de la espiga rubia.

LAS FRUTAS
~op:is -&lt;le miel y l, •.-;i!:?'ancia bella
Los ·'caje!le:s" .:! 1 oro , ,
;. •:-y 1, " dulces mame.yes :torneador,
( ual lus senos en ,flor de u~Z:: doncella.
La piña es ca,u. 1. · .
,·; en rUa. . . _
Se hallan miel y perfume ....
, .....
Y manojo de alfan9es encorvado:,
E l racimo ide pláfanos ciescuella. '
Ti,erra bendita que realiza el sueño
De la Dorakl.a. 1Edad; allí sin ·dueño
Doquier se ofrecen del frutal g:ilano.
RiquísLmas de mieles y de aromas,
En infinita variedad los pomas
Al alcance tan sólo ele la mano.

EL MAIZ
Forma el maíz por la llanura escueta
En batallones su legión amiaa:
~a c'?..Íl~ tiene sobre sí· la espiga
Como t1c:11e el fusil su bayoneta.

Cuando esparutoso el huracán ~zota
Sus inermes legiones en derrota,
Con rudo af,án de acometidas fieras.

El labrador en el maíz concreta
De Dios el hien .tras la monta! fatiga
Cuando en el tro3e con amor lo abri&lt;Ya
~lirando allí de su ambición la met:. ·

Como agobiadas de pavor ~e inclinan,
Y sin poder huír se arremolinan
En enorme· espiral de cabelleras.

Pen ele del tallo como ,de una horca
Plec:·,rica ele gr.111os la mazorca
'
Que Jti i )1 oiío :eecará ia brisa.
Después. en manos de la turba aldeana
Canta un himno de paz cuando -des&lt;Yran~
0
Su d~ntaclura en argiuitada risa.

SUS VOCES

fümro TORRES.

rr
Vibra la fronda de rumories llena
CuaO una falda que se esponja al viento.
Y da á las brisas el divino acento
D.e todo lo q1ue arrulla y enajena.
Aü romper su cristal s~re la arena
Fingen las ondas femenil laimento,

- - - - - - ------

~

~.

... :...--

V ALPAR.Aiso.- Edificio de la Gran Avenida.

SANTIAGO DE CHILE,-Alameda de las:Delícias. Fuente de¡Neptuno.

No desesperéis nunca. por muy obscuro que "'Veáis el horizonte en &lt;lerredor
Yuestro .
-Cuando la fé es débil, todas las virtudes se debil~tan; cuando se pierde la
fe, todas las virtudes desaparecen igualmente.

�-

-495 -

494 -

In

a11fedota

de la fida

míia, respondió el otro con su acostum·
brada calma.
- ¿ y quien sois vos, oaballero, pa.
ra. •dar órdenes en ¡os Ja'
· r d'mes de Mécl;.

DE MIGUEL ANGEL

CIS

•

Miguel Angel se paseaiha triste y m;:Jitabundo po r los jardines de S. Marco~.
Rebmlian en su imaiginaición mil idc:as
cofosa-les, mil pro'.)"ectos gigantesoos, que
algún día de!b'ían de ser la admirati011
dtf mundo. D iferenbes artistas de'. ·&gt;-ran
}{édicis, del Médicis protector nato" de
tos artistas, trabajaban en aquellos anchos
v espaciosos jardines. Algunos conoceá Miguel Angel y le ofrecieron un
pedazo de máiimol. Por tocia respuesta,
el flt,uro artista empuñó nn ci-ncel, arrnsu blusa y empezó á transformar e,
,-nool en una cabeza ele fauno.
Al día siguiente volrvió á concluir sa
rAn, mientras que oo hombre de cua·
renta años, vestido n.egl-igentemente, e~taba de pie junto de él, y le miraba trabajar en silencio. Miguel Angel trabajaba con ardor y hací.a tanto caso t!e
áqllel personaje, como deJ. polvo que ~t1
narttllo levantaba. Concluido sn fauno
el joven se hizo atr'ás, como acostumbraban fos artistas para mejor j·uzgar del
efetto de su olbra, y pareció quedar satis·
f«.ho. AJ!í le esiperaba sin duela el mudo testigo de su escena. Av.1112:ó Jentamente, y poniendo su mano sobre la espalda del joven escultor:
~mig? mío, le dijo con una lig.erd
$0tlrJSa, s1 me lo permitieses
os haría
una _observación.
Miguel Angel se volvió bruscamenk
hacia él con aquef aire burlesco é in,r,.
lente q.ue tQl111aría un ¡pilluelo de nuestro-.
ths ante un ciudadano.
- l'na o bservación. . . . ¿vos?
Estas tres jpalabras f,ueron p'ronuncia·
das con gra¡t Jentitud.
-lJna critica , si la estimfüs en más.
-¿ De la cab.em de mi fauno?
-De la cabeza de 'Vuestro fauno.
::-'l Y quién sois vos, caballero, q11:.'.
creis tener .el derecho de criticar mi tra -

ron

Jó

BAILE

MI MANO DERECHA
¡ M ira cómo late !-susurró mi amada,
tr émula, rendida, llena &lt;le emoción . . . .
¡ Y tomó mi diestra pálida y cansada ·
y la pus? encima ele su corazón ! . ...

In,quiet an te dueño de mis horas tristes,
¡ cuán emocionado su tic-tac oí! .. ..
Ya mis dudas cesan porque sé que exis(tes .. . .
¡ Ay, cor azonci to!. . . ¿ Latirás por mí?
Se agitó mi mano con tu ritmo suave,
que perpetu~mente volveré á escuchar;
con tus intranquilos aleteos de ave
que á los cielos mira sin poder volar . . .
Desde aquella santa luminosa fecha
que i1111pulsó mi vida, que cambió mi ser,
tiene algo de augusta mi mano derecha
y arde de entusiasmo, vibra de placer ....
Como si blandiese vencedora espada,
surca los espacios. que ha de conquistar.
Como noble enseña signa desplegada ....
¡ Por don de ella pase la veréis tr iunfar!

DE

Dibuj1 de J. Llovera.

CANDIL ,

A UN DESENGAÑO

ni tornará mi juventud .ausent e,
deshace la añoranza su espejismo
y más sombr as se agrupan en 1a mente ...

A Antonio M. y Oviedo.
E ngendro de pasión y de inconstancia,
á veces tornas á engañarme, y dejas
en la memor ia mí.a esa fragancia
dulce y querida de las cosas viejas.
Si tocas á la puerta· de m i estancia,
no te r efiere el corazón sus quejas,
y au nque no tienes, para amar, constan( cia,
siempr e me pongo triste si te alejas.
Si está•n frescos los bordes de la heri da
con que partiste el corazón antaño,
¿ por qué al volver te doy la bienveni,da?
¿ Por qué te adoro si me causas daño? ...
¡ Se ama el cadá&gt;ver porque fué una vida !

¡Cadáver de amor eres, deseng.año !

FUGITIVA

VISION FUGAZ

La reja .al contemplar, donde solías
con'fesarme tu amor con embeleso,
y en cuyas yerj as, dulcemente preso,
tuve mi corazón en otros días,

¡ Que mi mano es santa !. . . . Brill_a
( consagrada
,para las bondades, para la ilusión . .. .. .
¡ Porque entre las suyas la tomó mi ama( da
y la puso encima de su corazón!

siento que tornan viejais alegrías :
la diaria cita y el mohín travieso.
la carta ingenua y el furtivo beso
robado entre inefables niñerías ...

Antonio Palomero.

,\spiro esas fragancias del pasaido
y en nna plácida abstracción me abismo;
mas al ver que con ella•s no ha tornado

. -.Poco os importa quien yo sea, si es

Justa mi crítica.
De blanco toua, er. el jardín fragan te,
cabe las rama¡ del florido encanto,
pude admirar el peregrino encanto
del rosa y del carmín en tu semblante.
Contemplé embelesado tu arrogante
porte de altiva emperatriz, en tanto
la noche iba á desceñir su m anto
del gris Oriente en el confín diétante.
Con la gloria soñé de tu conquista,
que al ad mirarte me sentí poeta;
mas al rendirte mi pasión de artista
s6lo m iré ya lejos tu silueta,
como un velo flotante de batista
perdiéndose en un fon do de violeta.

Eduardo

J.

Correa.

Aguascalientes, 1906.
Bálsamo es que cura penas y dolores
v se ofrece á todos e.fusiva y fiel .... .
Va por los abismos derramando flores .. ..
¡ Del humano cáliz verterá la hiel! ... .

bajo?

- - - - -- - ---Las ciencias human as sou verdad eramente una luz; pero una luz q ue sirve
sobre todo para que veamos la obscu+
_dad que nos rodea.

---,La jwentud planta ,sus deseos y sus
esperanzas, y la vejez se resigna á plantar sus coles, cuando no se limita á plantar sus pesares y sus !amientos.

- ¿y quién deicidira

enitre vos y

"º

sd&gt;re ed que tenga razón?
-Os dejo decidir á vos mismo.
bla-Vamos á v.er, caballero, podéis har.
b&amp;to. dijo iMigue.l Angel cruzando los
, ~ sobre el pooho con profundo des-

preao.
d -¿Vuestra

intención no ha sido la.
-~~ear un viejo fauno que ríe á carca-

~

--.-.Seguidme y lo sabréis.

, -- Os seguiré ; ¡pero será para obligan is
a e1evolverme mi fauno.
- Quizá estaréis contentísimo del Jugar ,e-n •que se halla.
-Lo rvereunos.
- Lo veremos.
El . de~conociclo tomó el camino del
pala~10, siempre con la misma calma ,.
~e disponía ·~ , subir 1"1 escalera, cuando'
J&lt;?ven ,1~ ~og10 .por el brazo con air.c 11l{;·
d10 colenco.
-¿Dónd·e iváis, caballero? . Cre"i.
q_ue ~si se llega_ á los aposentos dcl Prin~
cipe ·, E1: sus Jardines puede pasar, por9ue el m1srno lo permite; pero aquí nos
manclar)a arrojar á la calle.
, EL sm contestad~, atravesó la anlccamara. Todos los que en .ella había ,e
levantaron, ah.riéndole ¡paso, y sal11cl.á;1clole con sumo respeto.
C\figuel Angel e1npezó á inquietarse.
- S.e;m acaso un empleado de palacio,
se clec1~ un poco turbado por w aventura. !En este caso he hecl-o mal en
hablarle con tal aspereza. Pero, ¿ acaso
no es mio :el fauno? Ya le obligar¿ qt1é'
1,n~ fo dernelva y me lo devolverá. Lo
umco, que p,uede pedirme es que le pague
el marmo'l.
·
~l desconocido, seguido siempre de
Miguel J\11g:el, atrav~só las galerías y lC1s
salones s111 que nadie le im:pjdiese el :,aso.
.
---Oiablo:--dijo Miguel Angel-si sera
e1I Secretario cl:el Príncipe á quien he tratado con tan poca cortesía. ¡ Buena 13.
hemos hecho !
_El descoi:o·cido entrró por fin en un gabnnete regiamente amueblado con cuadros y objetos de valor inmenso é inca!c.uJalble.
El joven escultor se quedó en el dint.ed de .la pue~t.a, tun'bado y creyéndose
del rtodo perdido: acababa de ofender .'1
un ipersonaje muy !poderoso, sin duda.
cuando entra:ba en el aposento de Miéclicis el IMa,gníifico, sin hacerse a!llu nciar.
Quiso murmurar una excusa, y levantando los ojos, vió su viejo fauno sobre un
rico !pedestal.
- Ya ives, amigo mío, le dijo aquel
hombre misterioso, siem:pre con la nnisma bondad y dulzura; que si be manda·
do quitar tu obra del jardí,n , ha sido para
colocarla en el lugar que Je corresponde.
-Pero, ¡ Dios mío! exdamó el artista, ¿ qué dirá el Príncipe al halla.ir ese desordenado trabaio en medio de tantas
o'brais preciosas°?
--1El 1Prí~,aipe te tiende Srtt mano, amigo
mío. Ven a .estre'Oharla.
,...
Otro hubiera caí.do de rodillas. IMj,
g,u:el Angel, llorando de felicidad, inclinó
1a cabeza y aipretó cordialmente la mano
que el gran Duque el.e Médicis acababa de
alargarle.

el

Jll\liUI?
;Sin duda ninguna. Esto s;e compreade facilmente.
¿~es bi;_n , ~ñadió . e_l crítico rienrlo:
todas . ha~1s Visto v1eJos que tengan
El ;los dientes en su booa?
lahi Joven se sonrojó y se morclió los
ta os con , d~specho. La crítica era jus~ &amp;pero a que el desconocido 1le volg la espalda, y entonces de un soiu
pº pe arrancó dos di.entes á su fauno.
~~haee.r más completa la ilusión, quí •
tema on1a~ sus 1enéias; pero como Dl)
, alh u~~trumentos para trabajar e!
deJo !para el día siguiente h
A s10n de su obra.
el • fa mañana siguiente, así1 1que se abrió
PlleJardín, 1Migue:l :Angel estaba en su
do sti pero el fauno halbía de-sapareci- .
La vía más rápida entre México y Veracruz.
co~· idn su lugar sólo encontró al des·
oc o del día anterior.
-Uno de los caminos más atrevidos y pintores·
esc-¡¿Dón&lt;le está mi fauno? preguntó el
cos del mundo entero.-EI preferi do por los tuUtor.
-lo pan sacado de aquí por orden ristas y hombbrs de negocio.

{ª

=::t·,

FERROCARRIL MEXICANO

GRAN REALIZACION

POR FINAL DE ESTACION
"AU PALAIS LONGCHAMP"
2~

DE PLATEROS,

10.

La(existen~as de esta casa se realizarán desde
manana lunes 3 de Septiembre
.ion una diferencia de más de sesehta
por ciento de su valor.

EL DESOUENTO ES EXAGERADO

'

NO SE HABIAN VISTO, ANTES DE AHORA
PRECIOS MAS BAJOS.
'

Hay una variedad de ~rtículos ~ntre las existenciasque van a ser realizadas1
en talifavorables condiciones para el público.
Blondas, Paltós, Encajes, Botones, Oalones, Hebillas, Abanico,.
Oalones de paja, Refajos, Estolas, etc,
Serla difícil enumerar la serie de artlculos de fantasía
Y de confecc•ones que se rematarán desde mañana en

" AU PALAIS LONGCHAMP "
SEGUl'iDA DB

$'LrATB1'()S,

l'iUlYIB~O 10.

PENSAMIENTOS DE DOBLE SE~TIDO
Algunos dicen una memi1a como la
verdad; otros dicen •111.t ver &lt;lad como
un'..l mentira.
Un filósofo es :í vti:1:s un amante, pero un amante no es jamá:; un filósofo.
Tocios los pajaritos y :odc-; los niños
s?n poeta~.! el poeta es un niño que será
siempre 111110.
La mayor parte de los amigos son enemigos futuros.
La muerte más patética -:-"' b muerte
antes de morir.
El egoísmo es la miopía del corazón.
Cuan'&lt;io más ta lento se tiene, más
grande es la obligación moral.
Hay una manera rica de ser pobre y
una manera pobre de ser rico.
El arte, como el mundo, tiene su b11rguesía.
·
Los grandes hombres estlán &lt;lec.tinados
á ser insultados por los pequeños.
Cuanto más ama una mujer á su marido¡ más le corrige sus defectos; ~uanto
mas ama un marido á su mujer, miás le
aument~ _sus ?esatinos.
.... /
, ~-, vie30 leon que en otro tiempo tuvo
ex1tos, amonestaba ayer á su sobr ino :
Nótalo bien, concluyó, en nuestro mundo, fa hon_r~dez es ~e regla absoluta, pero la habilidad es 1gualmente·'fodispensable. -Bien tío mío: pero ¿ en qué consiste ía honradez ?---;En ll~nar todos los
compromisos contntídos. -¿ Y la habilidad ?- En no contraer ninguno.
WILIAM

THEODORE PETERS.

~,,n

,~@¡{~ij@ ~ll!~íf.t©
~r~~@~l@B~~t~@

~f

[tJE~r~ !L«nJr~~

~ttl!.@~~ u
~@MJ~~'!D~fl~~i

�(Vista anterior.)

Toilette seneilla, propia para las mafl.anas.

(Vista posterior.)

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>MÉxrco, Do11rnGo 9 DE SEPTIE:\IBRE

DE

1906.

NuM 37.

''TOS 0 .. A i''
A. PROPOSITO DEL DEBUT DE LA COMPAÑIA DE OPERA EN ARBEU
Estu&lt;JJo del artista Sr. José Pacheco.-Fot. Rivolre. Profesa,

2,

�-499-

El señor Vicepresidente de la República.

~

•.

en prácido otGÍI() 1)Ue&lt;den COlli'e:- :·rse
dones de ventur:i y de prospC'rirl:td.

Cll

nal, integrado por ilustres personalidades de la ciencia.
La sesión inat~gu.ral fué presenciada
por el Primer Magistrado de la República y los miembros de su Gabinete y d1:
su Estado :M ayor; y el discurso de bienvenida correspondió al señor ingehiero
Don Andrés Aklasoro, Subsecretario de
Fomento, quie:11 en frases galanas CllnTI·
plió debidamente su cometido.
Gran significa,ción para México tiene
la reunión de hué51pedes tan honorables,
no sólo ,por los estudios que han hedio
ya sobre l&lt;Js árcluos problemas de la Geo·
logía, que tanto contribuirán al desarrol.lo del conocimiento embrionario que
ihoy se alcanza de nuestro suelo, sino que
establece la constante comunicación del
país con muchos de los principales centros cientí&gt;ficos del mun&lt;lo.
·
Muy dignos son. pues, los animados
festejos con que se ha recibido á los con·
gresistas, á quienes BL TIBl\.11PO pre·
senta. con un saludo expr,esivo de reS'peto v con.&lt;i;ratulación. sus deseos ¡porque
su éstancia les sea tan agradable en esta
tierra como provechosa para los altísimos fines que persignen .

,\El díia. 31 de Agosto &lt;Últirno, en que el Desaparición.de un buen ciudadano.
Sr. 1D. Ramón Corral telebró su onomásYa dieron cuenta los diarios del falletico, ipude presendar .los trnás variados.
los más •significativos y los más cordiales cimiento del señor licenciado Don Genatestimonios del afocto que puede ser con· ro Raigosa, ocurrido el sálba•&lt;lo de la sesagrado al !hombre puesto, por virtud de mana ¡pasada en esta Caipital.
Este triste acontecimiento iha sumido
sus p,ropios atributos per,sona,les. en una
grada altísi.!ma, en el annplio iptlano donck en un sincero dolor, no sólo á los dis·
todos puedoo Oiserva·r-y sentir por tinguidos miembros de la familia del fiemulador-el OU1I11pliffiiento exacto del nado, sino á cua11tas personas conociedelber, por roianto difícil, poT cuanto doloroso isea lá las veces. Y como no creo
en la hora ,brnve de la Fortuna, sino que
conceptúo el éxito como resultante ckl
.
esfuerzo lá que 1han si.do t·ributarios rJ 111á;;
comiplexo gasto de fuerza y la idea más
r.onstante, tengo para mí ique ese cariño.
ganado paco á poco. sólo dejará ,ck sP,
inalterable s,j lo acrecientan meiort's
obras.
·Sin ,expulsar la dulzura sin resabi~s qu,'
lo inva4e, ni ,la serena ilusión que lo en·
vuelve; atraído por las ;palipita,ciones del
progreso en la profundidad de una naturaleza feraz; decorando el mérito r.0,1
la virtud v adornando la virtud con !,t
Covadonga.
fuerza, así el señor Corral muéstrasr como da eifigie más cumplida del Civismo.
Con un regocijo extraordina rio rck hr;1.
Deja permanecer íntegra J intensa s11
P.n )if'éxico la Colonia española. el clía ~
personalidad 1para respetar los máé
&lt;le Se·ptiembre, la maravillosa cpo,peya C'H
mfoinnos movimientos de su inteligencia
que el í,nclito Re-Pel-ayo &lt;lió. con su~
y de su sentimiento, puesto que aquélh
bravo,; soldados, comienzo á la rrcon
los produtee sólo á través de la sinceriquista, enarbolando á igual altura el &lt;'~·
dad de la ,llama, de la llama del amor pa tandarte del heroísmo y el de la ,pieda(L
trio que mmica vacila.
Seguramente en ninguna población 1k
Y como t1ene "la 1111aYor señoría. q11c·
la Arrnérioo 1Latina, como en México. 1'5
es la de si 1111ismo'' (fr~se de Leonardo
tan fastuosa la conmemoración, v en esta
de Vinci), su primer cometido está ya
vez 'ha superado en magnificencia la fun·
satisfecl:lo, ¡porx.¡ue sin acoger lo ignoto.
ción religiosa que por la mañana de ay_cr
ni lo que proporciona el azar. ha sabirh,
tuvo lugar en la iglesia de Santo Damm·
hocerse una volunta,d de temple duro. c0go. única que posee la ima·gen de la mimo las •es¡pa&lt;lais ,que se baten en frío.
lagrosa Virgen de Cova&lt;longa.
.
Que acoja, ipuelS, sin Tecelo, las exip~~ Las fiesta.is profanas no revistieron ninsiones de cariño que en estos días le han
guna novedad, y como las de los años an·
sido consagradas: no son extrañas á él. Senador Lic. D." Genaro Raigosa, fallecido el día
teriores. consistieron en una corrida de
1. o del actual.
no ,l o disminuyen, no lo rcorrompen.
toros, Te,presentadónes teatrales y un.a
¡ ,Quiz!á hoy 1mismo ya aparezcan como
::tnin111ada "kermesse" elfl el Tívoli del El:\as primerais anunciadoras veladas de un ron los releyantes méritos de quien vivió
seo, en la tarde, convertido en un campv
.
.
t
.J'
&lt;l
'
nac1m1ento que es remex:eTa e amor c.&gt;. una vida consagrada al bien.
de
!\!arte por el ''confetti hl\.tmano'' qu~
Eminente jurisconsulto, sa:bio econoseno &lt;le la patria !
ahlí juega i batallas con el "confetti" .d~
mista, consumado sociólogo, fueron los
títulos de más resonancia que alcanzó; papel multicolor.
El Congreso Agrlcola.
pero de modo particular, el mejor timbre
á que aspiró y logró, fué el de merecer el 8 de Septiembre de 1847.
.,
He1mos leído la cromca de la tercera dictado envidialble de buen ciudadano.
¿ Se vió su anhelo satisfedho? Así lo
El obelisco conmemorativo de Oi.apu)·
sesión del Congreso Agrícola Nacion,;l
creo
firmemente, porque desoyendo los tepec se empina más. al cielo en este
reun ido en Zamora, y ipor ella encentra·
,m~s justifi.cadJ el admirable interés que humanos avisos de 1a convenie·ncia se versario de dolor y de orgullo; las fron
se despierta entre todos los cultivadore:, mantuvo en todas las circunstancias de das de los ahuehuetes baten á su rededor
,y las aves modulan
6e la madre común, para obtener de ella su vida con la virtud del ángulo de no- hiunnos ele o-ratitud.
o
•
·
...nren·
cuanto ptrede darles, discitplinando el no- venta · grados y deseó para· si, como San menos melancólicamente S'l.lS tnnos, &lt;Afr:
Francisco
ele
Asis.
"muy
,poco,
y
ese
po
·
clidos hoy de los 1cantos guerreros tnllfl. lble anhelo á un trabajo rigoroso, á fin
.
.
ndo 1os
fales que ¡ay! no sonaron c.ua.. • . _
de le1grar la impetuosa fecundidad de las co. ,pocas veces.''
amados niños. los hijos de Rector, ~ .
tierras J1ondament·e laboradas. penetradas
de sanos g,énmenes y abiertas á todos los El tercer Congreso Geológico Intern acional.
rían esoudar á la .Patria con el anternufl•
de
sus pechos denodados!
vientos de una primavera.
Nosotros ,encontramos plausibles y alEl viernes último, en el soberbio Palataimen~'! moraliz~doras las me&lt;liJas del · cío de Minería, celebróse la a.pertura del
FRANCISCO GANDARA,
Congreso adoph&lt;las hasta hoy, ya que Tercer Congreso Geolálgico Internacio·

.

Parque "Carmen Romero R ubio de-Díaz"t.Y Catedral ,(Zamora.

Calle de Mercaderes, Zamora.

•

ftUEST~OS OI P llOffiR.TICOS

8EROR DON GILBERTO CRESPO Y MARTINEZ

Ministro de México en Austria.

'

P ANORAMA, ZAKORA.-En el edificio marcado con la. cruz
Agrícol&amp;. Mexicano. serán las sesiones del Congreso

ani:

Camino de Zamora á Jacona.

Camino de Zamora á J a.cona.

�I

-500EFIDI('JOS HISTORICOS

-

·-

A,quiles, lo descub rirían más fá.
e vuestro5 inferiores que vuestros

.

501
LA CASA DE HIDALGO EN DOLORES

parece acaso, que ciertos padres
n castigar en sus hijos la• mala
ión que ellos les ,dieron?
ndo alguien nos es cordialmente an
, llegaríamos casi iá repudiar nuesmá-s íntimas conv,icciones, sólo por
acer ele contradecirle.
evitar los 1defectos que nos clesan en ·los otros, Yamos á veces hasextJ'lemo opuesto, como si con h'.,sto adquiriésemos una virtud.
s ·problemas de la vida serían fáci.
resolver. si apreu ,f ésemos á tras á nosotro.; misrnoc; como un a can.
despreciable.
gozo es la vida vista á través de
yo ele sol.
hay satisfacción más rara l ue la
er confirmada la experiencia pasatla.
;si ,todos los medios fuesen lícitos o uey hacer serían la mi,sma cosa. . ,
La ju'Vlentud condena, la vejez absuel.

~-ji

''La. verdad debe existir, pues á nadie
le habría ocurrido· inventarla.

ta verdad más sencilla es casi más

Edificio donde, con pretexto de bailes improvisados ~e reunían
los insurgentes, en la calle del Reloj, en San Migu'll.

EL CIELO
Corazón, derén el grito
que ya frenético ex:halas,
queriendo tender tus alas
al mundo del :nfinito;
la ansiedad en que me agito
no puede ahogar 1:u clamor,
y pretendes volador
subir, con ,afán profu,ndo,
al cie.lo, dosel del mundo
y pedesta-1 del Señor.
Huracán, que el ,hondo seno
turbas de la mar hirviente
cuando a·l relámpago ardiente
arran·cas la voz del trueno,
si ya de furores Heno
á los espacios te entregas
y el raudo vu:&gt;Jo despleg,as
por la gigante extensión,
préstale á mi corazón
el soplo con qtte navegas.
¡ El cielo ! Xo hay un pesar,
ni una lágrima escondida,
ni un suspiro, ni una herida,
que no la pueda endnlnr;
ele la existenc;a en el mar
no hay amargo desconsuelo,
no h.1 ·r delirio ni (!rwdo,
pena 11i dolor ,profond0.
que no se calme en .el mun.clo
'Cuando se contemp!a tl cieh.

Afü el lejano confín
que la eternidad preg0n:1:
,allí el sol como ,corona
ele tan inmenso jardín;
allí d piélago sin fin,
sin olas y sin orilla;

Casa donde naci ó el Capitán Don Ignacio Allende en San Miguel
(Guanajuato).

allí el Dios q;1e al orbe hamilla
el que al universo aso:nbra.
y aquí en el mundc. la sombra
de lo que tan alto b;·ilh.

Pensamientos de una Reha

La vida es un a,cre en el que, con demasiada frecuencia, no salimo.s del papel de espectadores. Para llegar á ocupa.r
Allí el iris fulgoroso
en ella un lugar prominente, no hay otro
su regia ban'Cla extendiendo;
medio que derramar la sarllgre de nues.
allí los astros siguiendo
tro propio corazón.
su curso mara,·illoso;
Jamás podremos sentirnos verdadera·
luna y sol esplendoroso
mente cansa·clos de la, vida, pero sí de
allí briHando los dos;
nosotro,s mismos.
allí de lo eterno en pos
Ca•da una de nuestras acciones trae
del alma que aquí es esclava;
inevitablemente consigo el castigo ó la
aquí lo que en polvo acaba,
recompensa. Pero na·die está dispuesto
y allí lo que empieza en Dios.
á admitir esta verdad, pues las recompensas nos parecen siempre insignificanCuando entre la densa bntllTia
brilla el relámpaigo ardiente,
tes y las penas ·ex~esivas.
EU ayuno crea apóstoles; la buena coy el bnque en ia mar rugiente
mida
diplomáticos.
salta como débil pltuna,
Cuando rnás larga es la vida, tanto
cuando en 111011 ta.ña de espuma
m1ís se teme que hasta e1J cielo a,cabe por
ruedan oLas á '11illares.
ser la última y la peor 'Clic la s desilusiodel cielo allá en los altares
arco hermoso c::e ·divisa,
nes.
Lo que hace ruborizarse á los jóvenes,
y el iris es la sonrisa
puede,
á veces. hacer llorar á los adulcon que Dios calma los mares.
tos, ó son.reír á lo:- viejos.
Es inútil que os e·sforcéis para hacer
Cuando en noahe sombría,
comprender á los otros vuestro le~ªt:
sin luces y sin rumores,
je. si no habéis antes aprendido á habi#'
entre místicos amores
el corazón se t:&gt;xtasía;
e·l el e ellos.
La ex:periencia es una matrona Vff1,ecuando el mundo nos envía
rable
á la que todos rinden ho!11eriaJe,
penas que el ::tima deYoran.
sin preguntarse si su pasado es 1rreprocl'.tando los ascetas llonan
en éxtasis celestial,
ohable.
· El m!t111clo nos envidia siempre nttdtr0
la luna es blanco fanal
talento y nuestros triunfos. nuiestrOS
ele aquellos ,que á Dfos aidoran.
· •• de
amia-os v nue.stra fortuna. la pos1c100
:-..
'
1
l
R.
que disfrutamos y hasta los e o ore.s que
di
nos atormentan; :-:ólo nos concede sin •
La abuela es ~1 tizón que cxtingnién- ficultad la muerte ¡ y hasta! .. · ·
Vuestro punto vulnerable, como el ta·
dose alumbra todo el hogar.
1

-~

~reja· que la mujer.
Íl sol no ve el mundo si,no en un baño
1:olor v de 1uz.
;Dios p;rclona: la naturaleza jamá~.
Se dice que la venganza e~ du ke; peá !a abeja le cuesta h vid..:..
La astucia es el pensamient,; riel i·1di1iduo, la sabiduría es el pensamiento co··
-lcctivo de la humanidad.
La in,gratitud no existe para el que ol.
~los servicios prestados.
•¿N? es acaso la duda, lla que h1,:e d:s~1nr al hombne de los animal~3;
Ocurre frecu entemente que be; seño11$. e.n la conversación, hacen teorías
arries;?;aclas ; pero se arrieclran si alg11; Ci~
aparenta querer tomar á ·lo ~erio sus
aserciones.
.La ~oquetería no es siempre un atractivo; a veces ,es una coraza.
~l hombre defiende sn ho1:or con 1a
~ a y el escudo; la ·r ujf-' &lt;lehe Cu3to.
'lliar el suyo con zarzas y e~pinas.
Et egoísmo de los hombrh ,' ,~ crl'. aclo
leyes il'ás c;,,,·era.s para las m,1iere; que
Jas que elJo,; aceptarían; pei). i10 picn~n .que. al hacer esto, elevaton i la mu.
Jera un niv el muoho más alto que el suyo propio
Carmen Silva.

Un detalle de la Sala de ofrendas patrióticas.
Fot. de EL TIEMPO

prende el sol, que en su 1leoho de nubes
cual un rey oriental se espereza.
Y las sombras busoando refugio
ele Occidente en los mares navegan
y el espacio atraviesan veloces
tripulando sus g61Tdolas negras.
¡ Sólo Venus en lo alto del cielo
como un foco inmortal centellea!

ILUSTRADO, plr

A. M. F.

Y en tus senos 1as vísceras laten,
ya en tus sienes la sangre golpea ...
¡ La montaña calcarea á tus huesos;

sus entrañas de hierro á tus venas,
y á tu e$pÍritu ardi~nte los rayos
con que inunda tu Dios las esferas!

___________

Manuel José Othón.
,

ISURGITE!

III

I
i::nco el cielo. :\[ontañas obscuras
stacat~ en f_ondo gris perla.
e el pico mas alto ha prendido
nacho de luz una estrella.
r
fanje de plata la luna
etortando las nubes semeja
~ 1ucero muy pálido y t riste,
.... el claro perfil de la sierra
""nt1loli
arr . ento su blanca mirada •
á ;1:ndo tenaz, parpadea;
en ez que otros astros se ocultan
e1seno &lt;le la hú'l11eda niebla.
1

II
y Los nocturnos ruidos se apagan
,:: apagan también las estrellas.
el Este su franja ele oro,
1a aurora gentil mensajeras,

,-

En la tierra las cosas persisten
un instante solemne y esperan.
Surte el agua. las fuentes palpitan.
se estremece la obscura arboleda
y en las frondas se siente el latido
ele unas a1mas que cantan y vuelan.
Son alados espíritus: brotan
del ram,aje. Las hojas clesplieg.an
el suül pabellón ele esmeraldas.
T ocio es vicia y calor, todo tiembla . ...
¡ Y un concierto de arpegios y trinos
por los aires inmensos resuenan!

IV
A lo lejos se escucha el esitruendo
ele! trabajo y la lucha que llegan.
El reposo es momento que pasa;
sólo fuerte y durable es la brega.
Hombre, sús ! abandona tu Jecho,
que la vida te llama y espera.

LA CRUZ SOLA
Xegro el altar, la bóveda desierta,
El respfanclor del mor~bu11'do día
Penetra por la angosta celosía
De la alta nave sobre el muro abierta.
Allá en la triste obscuridad incierta
Se levanta la cruz negra y sombría
Cristo, la inmensa luz que en ella ;rdía
Descansa ya sobre la losa yerta.
i Ay! del munJo en el viaje solitario
Gna luz nos aiyuda en lontananza
,
A carg,ar con la cruz hasta el osario.

Y cuando al mal el corazón se lanza
Así, de nuestra ·,ida en el Calvario '
Queda la cruz y muere la esperanza.

Manuel José Othón.

�-

502 -

.

LOS

503 -

ACONTECIM I ENTOS

DE

RUSIA

van !os dulces viejecitos
cami:nan&lt;lo, caminando
y volviendo sus cabez·a,s
al lugar donde quedamos.
Y al llegar ante la orilla
pavorosa de lo 2rcano,
de nosotros se despiden
por vez ú'ltima, agitando
con sus diestras tembforosas
los espléndidos :mdarios !
¡ Y se pierden en la somlbra
s(lenciosos y fantásticos,
c1rcu ndadas las cabezas
con el lttstre de los santos!. .. . .
E. González Llorca.

Gotas Dulces y Amargas
El que delito comete
y ve su sombra en el suelo,

tiembla y se esconde pensando
que su juez le va siguiendo.
La muj er es un barómetro:
Gesto agridulce . . . . mudanza,
rostro apacible. . . . burn t:empr;
ceño fruncido . . . . . borrasra.
Ricardo Guijarro.

NUESTROS GRABADOS
UO DE RUSIA.~Aunrque, como se
habrá visto en las informací,ones cuotidianas de nuestro diario, la calma ha sucedido á las violentas agitaciones, tumultos y demás cosas ocurridas en' Rusia, parece que las hostilidades ent,e el
pueblo Y' Gobierno moscovitas, no se hain
suspendido por completo y que la calma
no es sino aparente.
Desde luego, la llamada ,Guardia Roja
-parece estar todavía mu,y bien organizada. .S L1 amtiguo jefe, el Genernl Koch, ha
desapa,recido . .Ail principio se anuncio su
captura y arresto, pero es falso, pues
[nterior del templo de la Purísima, Zamora,
K10cth decidió huir y hoy se esconde en
lugar seguro. Sus partidairios y fieles seQ¡uils.e romper de mi existir los lazo¡;;
cuaces
han nombrado ya un sucesor, esPOSTUMA
laz()I¡;, que .aún mi co1,aizón oprimen
' cogiendo á un fogoso revolucionario llay en mi deliri o me tendió sus b1•a;os
mado Kaia.rlo Luoto.
mi pobre madre .. . y desistí del -c1l'ime11.
Muy sensible se ha.ce todaivía el peligro que ofrece ese grupo de la Guardia
Y ivolvi :á la &lt;razón amarga y .fría
Roja, y para con trairrestar sus efectos
me t oqué el corazón y estaiba yert~ ·
s·e
na organizado otro cuerpo semejante,
Lo ,que vas iá eisl(,ucha.r, ool0e señora
como ail morir t u allllOll' tddo moría'
.
'
fiel al Gobierno, y que se opone á todo
no es :riuego, m a1atba:nza lis,onjera ·
el mundo ipaina mi ,que(ló desie!.'to. '
lo que ha:cen los rojos.
e.s la exipresión de un w uazón que '1lO'r a
A lai mañana siguiente del motín de
de un triste cora,zón ,que naJda espera. '
Y v1agué por la 'Vida ia,congojado
Skatudden, varios centenares de jóvenes ·
mustia la, frente, el corazón ber'ido'.
de Heilsingfors fueron á ofrecerse 1&gt;ara
A impulsos ,de mi rumor, ta:nto he su~ ¡,c001 l]:Ué dolor in:rnenso te hé lloraid o.
aiyudar á la policía á restablecer el or(frido,
con qué sant a teroura te he queTido !
den, quedando desde luego organizados
q ue ya en :mi :pecho más dolor no cabe-;
J. J. rS.
en una "Guardia manca." Paira comen·
pero el labio jamáis la,nzó oo gemido
za:r, se utilizaran :sus servicios para pro¡Dios, ,sdJ.rummte DiO!s, 'IIl.i :pena sabe!
l'M xico, Septiembre de l!l06.
teger los tranvías, pues 1los rojos pr~ten&lt;lían detener su circula:oión. Esto dtÓ
Yl8., puoo~si calculan' cuánta agonía
origen á una: batalla en regla entre tas
mi triste jur¡rentuiL ba marehi.taido;
AD PATRES .. ....
dos guardias, y ,c¡ue duró toda la i?t11ay no ~ tuyia la culpa, la ,cmlpa es unía,
da del 2 de Agosto. Graicias á la mter·
c ulpa de mi destino desgr aciaido.
vención de unas tropas, los rojos fueron
Atllá vam los v;ej.ecitos
Al encont m:rte por Ja vez iprimera,
clerrotaidos.
t~míblorosos y encorva&lt;los,
Con mativo del sepeHo del cadá:ver del
s11J1midia el almai en !3.lnlm'OISO ensueño,
hacia el reino de la sombra
a1ntigno diputado de Moscou, He:zens·
mi loco afán no sospechó siquiera
por los vivos no explorado !
tei11, a·se.sinado en las circunstaJI1ttaS e~
q·ue ya tu oora7J6n tenia dueño.
Ya no hay flores en su senda,
que EL TIEi:MPO dió cuenta, sus ant!·
ya no haiy aves, ya no hay cantos;
gos pofüicos le hicieron una gran m:rrll·
Lo s1.1ipe por mi :rnail ." . . y todavía
se retir·an silenciosos,
callado el pecho S1U veneno iJ1eva;
festación.
lentamente. paso á paso.
Segú,n deiseos de la fa milia del finado,
crei que el co1·azón se roe moría,
En sus blan.cas fr,entes luce
...
éste fué enterrado en Moscou. Su con;
¡tué t~ ,a malr'ga aq~el_lia hor.irible llrn~va'. un reflejo triste y pálido :
clncción dió lugar á ailgunos tumult?5 911ª
¡ suave huella del recuerdo,
su paso por San Petersburgo Y a
El alma, e:nlfernña, de pesares llena,
beso póstumo de un astro !
ante los ,cielos ,se postró de hinojos;
llega1cla á Moscou.
,
Eln•tre ráfagas que hielan
E1l ca·dáver de M. Herz,en1stein fue con~
ili:'S'Ml'Ogar prete';l.di mi inmensa pe'Jlla,
y crepúsculos extraños
¡y no a·somó llina lágrj¡ma á mis ojos!

Ll 1'Goardia Blanca" organizada por fieles al Gobierno d's
t .
nerse á la " Guardia Roja" en una de las calles d~ l~ ~f:~a~s. ª opo·

elucido en un carro ardorna:do con flores
P':ltb.~s y cortinas y paiños rojos con ins~
rnpciones.
. Asistieron. forma,ndo parte del corte.
JO, ~ucthos de los a:ntiguos compañeros
del difunto de la Duma, sus das hijas, la
mayor de las cuales resultó herida cuando !ué a,sesin a1do su padre, y la eu,ail todtm ·ll~vaba eil hrazo en cabestrillo.
~ cumcron también al entierro o-ran
numero de estudiantes y obreros t~nto
hombres como mujeres, y qui;nes se
formaron en dos fila,s, como tienen costmn~e. E n el . panteón pronunciaTon
emoc10!1antes discursos los antiguos
C?"'Paneros del cliputaJdo muerto. Roditohef Y. P~~rounkeivitch. La vinrla. de
H~~entein idtJO también una s~nticfa aiccucton.
M~y tra~ quit~mente, por el contrario,
se btto. el sepeh? en Helsingfors, lle u:1
~ac1.tdo . oficial f.ramcés, el Te;iiente
:;n, qmen encontrándose en Sveafué en los momeintos de un tumulto
~ uerto por una de las balas de Jo~
:°tm~dos. A los fuinerales asistieron
s ~ciailes de la Guarnición y una gran
mu1tttu-d, emocionada Mda'VÍa al recuerdoMi
de Ia t naig1ca
' ·
muerte de Lioron.
hend!rª: las fue1:zas 1Se ocupan en a,p re.
.¡ . a los miembros ,de la Gua11dia
~a, &lt;¡u~ con su nuevo jefe Luoto se
i
refugiado en los caimpos de Helsin;1~~

o

9,,~or~u parte, los revolucionairios de
u en Y de S'V eaiboro- después de
·
dos y sentenciados
º'
haber s'd
1 0 Juzga
á
lllterte' han reci·b·d
1 o ya el caistigo im-

Arresto de los miembros
fi. la " Guardia RoJ'a, " por 1011
. , de
po lic1as nlandeses.

puesto por el Gobierno á los que se levantan oontra él.

***

UJno de. a,qu~llos bajots'; y en seg-uid:a se
SUJ!llffi'gió la ipo.pa, enb:-amdo la:s a,guas en
el bar,co y levantándose una cohlllilllJ1' de
humo, q ue hlzo creer que habian fütallrudo la:s callde.ms.
La C01D.1D11,s.ión fué espantoaa, y la falta de sieremdad y de ene'l"gia d-el Oaipitán, ~~e .se rupresUl'ó á 1salvarse en luga,r
d: din."Igir el .'Salvamento, fué causa de
~iatlldi's desdl~ais,. Eran lrurt JI.1lt ro de
la. tm:tje, Y v1rur:ios barcos vierwüe -L't' t·
ca e~ ·naufr~io y acudieTOili á prestairlé
,yrnid:a. G1"ac1a1s al a1Tojo de sus triipua.nteis,, rpudiefl"on sallivarse unas 500 per,
sona sJ Y s.e .cafoula qne en la &lt;'atú stl'of&lt;·
lum suc·u1mbido más ,de 300.
Publicamos "!1-Il dibuj o del señor Medina . Vera, testigo presen cial, y que i•econstruy_e la escena del sa lvamento so
bre un croq,uils del natuxall, y un O'~pó
die ruáufragos del "Sirio'' á bO'l'd ~ del
. rnipor francés. "Maria Luisa," en el que
se ve iarr Cruprtám de éste que saillvó "
aquéllos.
'
a

, DIDSAJP~UUOIO.N DE U~ SACEtU)O
i,E .- Publlcrumos el retmto del abate
Delai:.•ue, Cu::a ~e Ohatenay, vilila cercana .á París, qmen ha desaparecido mis
ter1osamoote.
El día 24 de Jrulio último ISl:tilió el P.
Del~·~e de su pano~ia. 1}afa dirigirse
en b1e1,c.leta á Pru·ís, al arreglo de algun?,s a:s111ntos. Oon-cl-uidos ést01s1, em¡prend10 el regreso; pero sin que se sepa la
causa, no llegó á Chatenay. L:11s· auto:'id.aides han emprend~do varias averigua
c1ones, y todo lo q ue hruu logrado saber
es que ffill el camino de Ohalo-Saint-Mar.;
,se encO'Il.tró su sombrero perforado ~,l
parecer, poo· un puñal y manchad o' de
sangre.
~ ada más se ha aveiriguaid.o po,:· más
esfuerzos que se han he0ho. Varios im
portantes diariosi han ell'viaJdo á sus repórtem; pam que traten de obt~mer la
luz en la misteriosa desapa7ición d'el
P. Delarue.
EiL MFJ.IIBll?[POLI'l'ANO DE PA.R fJS.
"Le Matin" ha o.frecid'O mil frameos ---'D~ la i1IH1ig1D.1im.d de 110 ,q111e es el Feirroá quien dé algunos detalles cla1•os.
~rur'Til . Metr~o!itano de Paa'is, dalll muv
a~roxnnada 11dea. los grabad-Os que pü
bhcatmos e'Il esite número -v que renrn.
' • que gll!atl.'.t" "
EIL N\AUF.RlA.GIO DEL "SIR,JO "- sen tan, U!llO, e1 etSrt:a,do actual
~&lt;\..mplia¡rnente, y c?'ni . toda oportunidad, dan l~s .obras emp1-endiida;s. rpara el esmfo:rmó 1D.uest1:o di:u:10 de 1la espant01Sra tablec1IDJeruto de una nue,va estaieión en
catástrofe ocUl'rida cel'ca del cabo de la Pllaza de SaJnt-Michel, y otro el pro.
Palos, en lo,s ba,jos de las Ilor,miO'as. E1 .v~cto, que ,a,(m no se adopta pa.·ra la
v~o:i.· italiano "Sido,'' que traia {t Am6 di cha estadón, que, ,c,omo se v~., una ve;
rrca numet'oso pasia1je comp11.esto e.n su que ~uede cooclu.ida, serfá muy ,cómoda 1
mayoría de emigrantes, chocó cont:'a espae1osa y bi~n acondicionada .

1

-

ta.Jol:0Uot.o, ? U6 VO jefe de la
uardia Roja."

Entierro del di putado Herzenstein.-Sus com ií
pronunciando discursos.
pa eros

E l General Koch! antiguo jefe de la
"Guardia Ro' "

lª·

�-

504-

PAGINA ARTISTICA

Original cará.cter, dibujaido
con verdad asombrosa; y soatenido
con sin igua,l ingenio, es admirado

l.tOS f,'!OTi t,I.ES t&gt;E VIBO~O

por doquiera y ele todos conocido.
Habrá el mundo á mil héroes olvidado
mas no· caerá el Quijote en el olvido.'
V

).Jiraclle, ffaco, enjuto, macilento,
la frente y las mejillas arrugadas;
grandes ojeras, tristes las miradas,
meclitahundo y fijo el pensamiento.

E1\ continente grave, paso lento
y majestuoso; nobles, delicadas
ma,neras, y pala&lt;bras mes.uradas

que revelan un culto enten dimiento.
Tierno cariño y comtt)asión merece;
si le hahlan rle famosas aventuras,
el deli rio le exalta, lo enardece,
le precipita al punto en mil locuras;
cuando el febril acceso desparece
admiran ele a-que! loco las corduras.
VI

Junto ail noble y flaman te caballero,
de la caba,Jle ría flor t\' nata.
ele (errantes la ph1111a fie l retrata
al so::arrén y rústico escudero.
:\Iia:lic.:oso, glotón, en nada austero,
si s:1 h1bladora le11g11a se desata
110 hay quien su vuelo temerario abata,
es Sancho en los refranes el primero.
Cari r-reclonclo, a1lcgre. mofl etudo,
codicioso. simplón y desconfiado;
gr2i::io,·'.), regordete, mu y panzndo

'

y á terrenales bienes ,apegado:
t'crc:1 de lo ideal, realismo crudo,
c;i Sancho 110 se admira. es imitldo.

VII
Escolta de dragones conduciendo á un sospechoso ca pturado en su- propio domicilio.

Bellezas del "Quijote."
I
En ra.udal de harmonías se desata
de la palabra el t1Ón maravilloso,
y el idioma español, rico y hermoso.
se desborda en inmensa catarata.
Aidmiraición insólita arre!bata
al .oonmoviclo 1mmclo. ¿ Qué coloso
pudo salir aivantc y victoirioso
de empresa al p2recer tan insensata?
EIL ínalito Cervantes, prez y gloria
de las hispanas letrais, su renombre
en arca de oro guardará la Historia;
y su inmortal "Quijote." no os asombre,

es del criterio humano la victoria,
criterio concentrado en sólo un hombre.

JI
No sólo la palabra nos
en la obra prodigiosa de
bajo mil formas bellas y
de la sátira eistá la airosa

caiutiva
Cervantes ;
bril1lantes
diva,

cuya verdad enérgica y festiva
sus saetas agudas y vibrantes
dirige contra toidos los andantes,
y de su excelso p_edesta.1 derriba.
¿ Dónde están los Roldaines !Y Oliveros,

el Ama.dis de Gaula tan temido
y los demás anidan tes caba.tieros?

En el sepulcro yacen del olvido,
sin armas, ni blasones, ni escuderos;
el ingenio español los ha vencido.

III
Si del "Quijote'' eximio la lectura
la risa rnt1e\'e fina y delicada,
eil alma ele ese libro está impregnada
del olor inmortal ,ele la hermosura.
Erudición, verdad, suave ten11Jura,
poesía profunda y regalada;
potente y filosófica müaida,
buen juicio, discreción, doctrina pnra.
Conocimiento exacto y mrny profundo
del misterioso corazón humano,
de las pasiones " del falso mundo.

Con noble afán, con entusiasmo ardienlas glorias de Cervantes celebrem.o~: (te
divin0 néctar á libar iremos
de su libro i,nmortal en pl :c rrentt&gt;.
1

Inclinarse abisrndo v rc\·cri'nte
ante él el m,unr\,) c\e las ietra5 \CiTIO!::
con humilde corona ceñ ircrno:,
del e&amp;critor la pcnsa,dora fr,'.nt~
Por reicibir siquiera e3c:1s.1 parte.
se!!uiremos J,a luz ele su dodrin2.
co~no sigue el solda.do s;1 e-,tan.i artr:
hará esa luz que todo lo ilumina
del arte literario. excels0 arle.
del idioma español. lengua di•:ina.
Rafael Ceniceros y Villarreak

(Zacatecas.)

Es de belleza límpido océano,
en el hondo sentir es sin segundo,
en las humanas letras soberano.

IV
ViLla, gracia, vigor y movimiento
tienen los personijes en la historia
del ilustre manchego, eterna gloria
del humano feoundo pensamiento.
En Don Quijote escúchase el acento
de la perpetua lucha y la victoria; ·
loco sublime, de mundana escoria
y de viles a'Cciones siemlpre exento.

•

UN I NTRUSO I NOPORTU NO
Cuadro de R. P, Morrie.

�-5o6S LI fHlUr~AE'iIO D B LI "SI~ I O.''

eouJ1oon6J1
SONEf.DO
JAt, morisma se aicerca: ya r:esuena

JI valiente piaifat' de ]()s bt·idones :
A.taoin ya. de Alcama las legiiones
aii-e am;uena.

su a]a.1·ido fer oz el

Pelayo el godo, el invenrible, 01~den :1
J.a salida (t ?! U huest*': y los ca.m.,peo1m1

Heroicos arrollatDdo, s-u s pen.done-s

1

~ n ,á la till"bai sarracena.

Ir -

Allí el tiraido1r Don Oppas, pris,io:i('t·o
Queda de lOls {'lr&lt;i:stianos : el Allcama
E, mnerto, entre los .suyos el primero.

Grupo de náufragos del "Sirio" s_alv~~os por el
vapor francés " Maria Luisa.

fntre&lt;Yac\o al sueño. Cuando clesper\ :.
y 'Salió. ya había dejado de Hove~.. ,
· Al encontrarse en la calle, v10 a sus
conciudadanos haciendo toda clase tk
locuras. Si el uno iba vestid~. el ou o
iba desnudo ; uno escupí.a al ~1elo; ot re,
a,pedreaba á los ,transeuntes; es: e se en_tretenía en arrojar dardos. aquel. ~n ras
&lt;Yar sus vestiduras ; los unos, lat1g? e!~
Reoonstruceión del salvamento según un testigo
~,ano. fustigaban á cuantos ~.e opo111an .1
presencial,
su paso; los otros se enlregahan &lt;lesa fo

Eo.eá,ooha,se e l espírit u y exclama:
"A'qui oomienza el fin de la mezquit,\ :
¡Gloria al Señor ! ¡ Y,a, Es:paña 1res11cita !"

RuSIA,-La Srita. Herzenstein, hija del diputado
de Moscou, que resultó herida en el asalto
'
en que fué asesinado su padre.

RJAFAEL ZAVALF.11'.\ .
ninguno. Lo más singular era que si i·l
se sorprendía de Yer iá los olros en hi
estado, los den1ás s.e ason1braron de ver..
le á él en pleno juicio, y creyeron que
había ,perdido la razón. por lo mism,)
qu e no le ycían hacer lo qu.e ellos. Como

,11

NUESTRO MINISTRO EN AUSTRIA

¡

8Sr. J. Gilbcrto Crespo y1ttartí11tz

~~~...:-~~~~~~~----~~-~~~

EVOCACION
¡ Cómo no recordar tanta tristeza,

Cómo no recordar tanta amargura!
Si era un lirio marchito su belleza
Y una paloma herida su alma pura!

os.

' l'\ unca, nunca sus la'.bjos se enitreahrie( !"011

Para darle saludo á la sonrisa,
Exangiies se quedaron , y murieron
Como rosas tronchadas por la brisa . ...

•1

Si en las noches enfermas me decía:
- "Cuando nace la luna, lloro, y pienso
Que ella es feliz con . su melanco~ía.
Q ue se eleva hasta Dios como el 111c1en( so.
• .,"!

Ya no quiero del mundo '1os placeres

1

Busco sólo un recinto que está lejos ... .
Para entonar qu~josos misereres
Con mis dolores y pesares viejos!" ....
¡.Cómo no recordar tanta tr,isteza,
Cómo no recordar tanta amargura!
si era un füJo marchito su belleza
Yi una ipaloma herida su alma pura! ...
1

Pablo

J.

Guerrero~

Caracas, 1go6.

I

f

- - - - -UENTO DEL SIGLO XIII

Huho una cindaid, no sé cuál, donde
cayó un clía tal lluvia )' tan singul~r, que
p,.e rdieron el juicio todos los h~b1tantcs
á ! quienes mojó. Todos se vo)v1ero11 1()c~s, exce1pto u1no solo, que, mientras esit1vo llov iendo, 'pasó el tiempo en su casa.
I

RusIA,- Funerales del Teniente francés Liaron, muerto en Sveaborg al cooperará la represión
de los revoltosos.

radam ente á danzas y cabriolas, riéndose
i carcaiadas.
U no ·habia q,u,e, creyéndose rey, se pa
seaba. con c.etro, corona y manto, y otrc,
que iba dando saltos, como si fuera salvando zanjas; mientras que unos llora·
ban, otros reían, y mientras unos char
lahan inmoderadamente sin saber lo que
se decí,an mantenía nse silenciosos otro~
tn un ri~cón, huraños y ent rist ecidos.
El que permaneció con. sn juicio entero
se maravillaba mucho de ver tocio aquello,
compr.endiendo que estaban (ocos. Iba
mirando á tocios lacios. ipor s1 tropezaJ,¡¡
'
con aJgún hombre cabal . pero no veta

.

' - -1

EL METROPOLITANO DE PARis.- Una caja-estación de la Plaza Saint-Michel tal como quedará
cuando esté concluída.
'

Su Excelencia es 111iem1J1·0 &lt;le la .\ so
eia'&lt;'ión de Ingenieros j' de la .\ ('adernia
de Ciencias Exactas en ) léxico v socio
co1·1·e-spondiente dP h1 .\ ca&lt;lemia' Rra 1

¡¡JJ!j;

R usu.- Vista de las islas Sveabor~, donde ha habido grandes tumultos.
·
(A la derecha vese una. fortaleza.)

POR FINAL DE ESTACION
El abate Delarue, desaparecido misteriosamente.

de Jfa'd rid, de la Soeiedad Nacio:rn l RC"o·
nómica y Geológica de Pai'is y .de la
A cademia de ,Ci~ncia.s .l'olítica,s y )forales rle \Yashington.

"Jiu Palais Congcbamp"
2~

DE PLATEROS,

10.

1

EL DESOUENTO ES EXAGERADO

cada uno se creía sensato, le tomaron á
él por loco.
1E11tonoes, el uno le abofetea; el otro .
le maltratia. v dan con él en tierra. Este 1
le empuja, ·aquél le pisotea, .el otro
arrastra. Trata ele esca,par; pero uno .e
detiene, eil otro le golp,ea y tpdos le des- ,
nutlan. Cae y se levanta, y levantándose ·,
y cayendo, hÍ1ye hacia su casa, á la cu~~ · · i
llega 1roto. clesp·e&lt;lazado. n,altre.ch?; c..1 A
bierto de lodo ,\' de cardenales,. ¡puchern:lo. d · .1l
se librar á duras penas de las manos e I
sus perseguidores.
,. ¡
Este cuento es la imagen ele,! 1~nmdo
,. de sus habitantes. También yo ,·ivo en .l
0
~1na ciudad de locos. Tan1bién ha caic\ ·'
aquí la lluvia aquella . La codicia. I~ ~oherbia la maldad, la in1' usticia y toda.s
·
ra: :'
malas ·pasiones son lo que aqm· 1nipe
t O . Jll'- .
si se encuentra un hombre ~.e1~sa ~ d~cioso que de todo esto abonuna, los .
·11:..s ¡., 11,iran cón'10 1otó v le imrlt ratalf ).
' "
&lt;;
•
•
. nos l1i
lmmillan . porque m hace lo que .e · •
co1i10, ellos discurre.

'

NO SE HABIAN VISTO, ANTES DE AHORA,
PRECIOS MAS BAJOS.

!e :,

PEDRO CARDJN:\.

1&gt;on Giloo1·to 0 1•espo ha sido as1m1s·
varios gobiernos
em opeos. E l atent o é Uustra'Cio estadista, á quien preoo&lt;lia un magnifico re·
nombre, y que presentó sus credenciales ú nuestro Emper3Jdor antes de la
Rea,l partida á Isclll, como lo dijimos en
~u o¡;ol'tuni&lt; dad. bajo e l titulo "De los
Cke ul.o,; de la Corte." está casado y tic·
:w familia.
La esposa é hijos del ,señor Crespo y
Martinez se enciuentran a,ún en T1•ieste.
para irse a.c•limata,ndo po,co á poco.''
m u .con,u e('or a,do :poi·

Sigue la Gran Realización

Hay una variedad de artículos de fin de estación
que van á ser realizados
en favorables condiciones para el público.

Blondas, Pa116s, Encajes, Botones, Galones, Hebillas, Abanicos
Galones de paja, Refajo1, Estolas, etc,

Sería difícil enumerar la serie de artículos de
fantasía y confecciones, puestos á la venta á precios reduddísimos.

" AU PALAIS LONGCHAMP "

ª: ·"

¡

'

In lá edición. ~ l pe.riódioo vienés ·'Sa.
llllblwtt,'' cor·r espondientc all 14 de Ju·
lio Mtimo, enC()lntJ:amos el 1·etrwt~, que
hoy reproducimos, 1del actua1l )liruisno
ftelripotoociario y Enviado E:xt raordi
taio-dle México cercil dd Uobiemo del
J&amp;perador }'.rainc:is·co ,José, Don Uilbe1··
to Orespo y Martinez, á quien el mismo
¡aiódioo dediea unas tmantas línea,~ .
que ,j¡ra¡(lucidas ida.mus ÍI r·o:ntinuación.
:Dlee "La Salonblatt :"
"~ nuevo Representante mexic,rno
ea V''lena, Don Gillberto Ui-espo y ..\lartí·
a, ooyo retr aito figura. en la página nú·
mero .a de nuestro 111úmel'o de hoy, fué
primero lngen1ei-o y después Profl'&amp;or
de la ,FB&lt;:uela ·de )l ine1fa de la ciudatl de
llúioo. En 1885 fué nombrado Cónlll en la fü1,ballét; de 1886 á l!IO:.:
ht1 Diputado a,l Congreso de los
let.adios Unidos 11exieauos; de 18üi has
ta 1901 d~ mpeii6,, á la vez el puest&lt;&gt;
de Subsecretario de .l!~omento,. E:i 1901
l!OlTi6 de Cónsul á la Habana en donde
~ 1902 á 1906 figuró como Mi~istl'o P le
Di)&gt;oreDciario cerca del Gobierno rle la
Jllleva &amp;púbaiea '(},e Cuba.

SEOU ~ DA

DB

P IJ ATB~OS,

r,I UfllEJlO

10.

FERROCARRIL MEXICANO

Ir. MlTROPOLlTA NO

DE PARIS.- Aspecto de la Plaz'I. Saint-Michel; uno de los cajones donde
quedarán instaladas las escaleras y ascensores que conducirán á la estación subterránea.

la vía más rápida entre México y Veracruz.
- Uno de los caminos más atrevidos y pintores·
cos del mundo entero.- EI preferido por los tu·
ristas y hombres de negocios.

�- 509-

LA VID A

proce&lt;ler y ,hay que corregir tan grande
defecto. l., no de los medios más ehcaces
es privarle del postre si durante la c-omida no ha observado la conducta debida.
Se debe inculcar á los niños el hábito
(ya hemos dicho que son los malos há
bitas los que hay {Jue desterrar, substituirlos e:on los buenos), del orden.
"Cada cosa en su sitio." Es lo primero
qu'e ckbe enseñarse á los niños.
El orden es una de las primeras ca ndi
ciones del ·bienestar, y esta buena co~tumbre. una vez contraída, es la base de
teclas las virtudes ó buenas condió::me~
que contribuyen á mantener la :paz y b
tranquilidad. El martillo, la pelota, la
bomba, la pala, de1ben guardarse siempre
en su sitio. para saber siempre en dónrh:
se dejó .. \ ! niño que n,J recuerde dónde
dejó un objeto, obligársele á que lo bus
que y no dejar sus ,pesquisas :hasta qt1l'
'.·,) encuentre.
.
El reripeto, la cortesía. la honestidad,
el valor y la paciencia, son hábitos que
deben hacerse arraigar en el niño. Sobre
tocio, no mimarle ni consentirle; siempre
que algo quiera, que al,go le cueste; que
r,·o se convierta jamás en un tirano de la
casa. siendo él al propio tiempo el primer e~clavo de sn caipridho: no ser nunca blando á sus ruegos y lágrimas. pero

LAS GRANDES INSTALACIONES DEL FAIS

1

LA D E NECAXA

Desagüe provisional del Túnel núm. 2.

Depósito provision11l de tubos en el crucero del sifon.

EL RAMO DE CLAVELES

y fingirás envuelta por los chispazos
la rnl1sa nO'ble y grande ele los herreros.

¡ Qué c1avele5 \iln viyo:,;; sc:i llam,1!·~v
( &lt;tí'IS j
son cua·I ele una tragedia rc,i~. ch;,.pazos,

Pónlos sobre tu pecho, que es de una
(santa,
co,n tus dedos que fingen alas discretas,
y serás como un ángel que Yela y canta
el sueño misterioso de :los poetas.

cla,-ck.; .-emeja11t •,. :'! ltt1ril;;-ar;!d,:\
clav2·.s rue parecen pistoletazc:,
Cuando á tier··~ fecunda, 'qn~ !ln se
(&lt;lgota
llama Abril con el mazo de sus ni1~c.élcs.
s~ rompen sus arterias, la sang'.e brota.
y se cuaja en rotttnrdos y amplios clan·
(les.
4
~:-::-Ta
,.""~""""·~~!!!-!!!!
_!!!•

Abre su copa l'l',1,1 de luz cli\'ina
que e' ,-¡,Jondel p1r\'l'.! ele n~1a arn~pola;
házte un velo (:011 ello,;, s::rn.~ 011.Jrna;
pó.nlos en tu nrnntilla, ,;fr;"t, ma·1ola.
Como quien toma un cáliz que e~c?c(a
(ex,1ata
llhalos á tu boca que es ele camelia:
1,¿s:ilos suspirando, serás Atala;
bésa,)os con locura, serás Ofelia.

to, que es la Yei-Jadel'a Yida; y s1tura·
da de sus etlu\'ÍO,,,, m,tntuYo t on Raúl,
dtuante años, una te-1 nurn idílica, que la
hizo üansfornrnrse, olridar su pas.ldo y
ludr en l,ns jai-dines soci·a les. Blanca ~e
ennrnec10. La n·h'ida,d Je hizo buecar
lllH:! \' OS adota,dOl'l':S y Raúl, que notó ~te cambio, sufrió anurgamente.
Crnrndo requi l'ió nuevamente el amor
tle la east,e,IJanita, sufrió el más 1000 dt&gt;
los dest-"11ca:1to,_, n.l 11eg[1;·selo ésta.
Empero, desde en tcnwes la vida de
Blanca fué un.a Yid I dP sufrimientos sin
· mrdida, ,d,e tristezas infinitas, de a,nsias
inexplicables.

9 Departamento de generadores y maquinaria
-,_-\_::nada mía. ¿ me amas? la prci11nté.
Ella. ¡·rns,-:.fiYa., miraba ·~1 ]¡•jann hnri ·
zonte ...... .

Luis Alfonso P érez.

..
FANTASTICA

'
Departamento de conexionee.

Segunda caída de agua de 740 pies de altura. ·

Y \'iendo que sus senos en luz se in(flaman
rodeáncl-ose de aromas y de 1:iermosuras,
triunfales en el viento se desparraman,
desgarrando en jirones sus vestiduras.
Son pétalos plegados en el capul~o
que en el cerco no caben que los encierra.
y en el tallo revientan de inmenso or~ullo
y en un fuego ele gloria cubren la tierra.
Puestos como manojos de luz del &lt;lb
sobre el blanco prodigio ele tu escultura,
parecerás la Diosa de la Hern10s:1ra.
parecerás la imagen de la A11egna.
Mnéstralos en tu frente de regios tra(zos
como lumbres que arrojan los yunques
(fieros

RMrl, el valiente cab1IIC'l'O que había
dc&gt;i l'ibado mús enemigos en combates y
1orne0·3 que doblones babia .en sus biPn
H.'rp letas an·as, había. contebido una pa¡,i(i.n, que tenía nrncho de iparec;,do cou
lo" a lrndes que se de,~p.·eru1en de los Al
pe,s, por Bla::~cu, ht b ermoisa e:iastellanita
de RandoYal.
Pp110 en rnno había moduJla,do, bajo
Ja.s ventanas de la mansión de su rudora,fa troYas :r endeehas de &lt;11uor; en Yano l~ ha.bía enYia,do billetifos Nenos de
Elevador del Salto Ohico.
frases en que iba condensado todo 1m
mundo de promesas y ,die •dul~uras ! Blan·
Amaba con locur.a1 con i,d,olatria, &amp;ID
ca iJJO lo quería.
1::-aber á ·quién.
La única Yez que c,onsiguió babhr á
Su existencia se fu:é ago~t an,do ~
solas con ella fué pa,ta oil'le deó::- qm.' á poco, ba,sta que m1a marntna mu
no lo amaba, quf' no podia s'entil' na.da delil·a::i,do ron un hermoso doncel
por na,die, po1·que no tE&gt;nía co1·azón.
1rnnca había visto.
.
--,Pue-s b ien, dijo Raúl en un rnomeJ1.\.quel corazún grand?, pa,Jpita,n te
to ,de aesespera,r·ión, ~·o os tr.1er,é uno. y bíalo s::t(;i1ido Ranl dc.,l c·ntláwr de
&lt;:&gt;n1 onc&lt;'s. . . . ¡,¡ne a:maréis '?
úguila, nHwl"!n al SN abnniloinad p,r
-:4i lo conseguí.-,. C'On1ad &lt;·on P·llo, rr
i:1n amante.
pifüóli' manera, no ,~e,gura del bn"'n esta
ido d&lt;&gt; las famlta,de,s- memtale-s del e: bal'lero.
•fllidl&amp;
Tan ca,;1az es nuestro e~i t_endi 1!11·
Y Ranl partió en busta -dr un rorarara atender :'! las cosas alt1s1111as
os
z6n para ,aq1uella e-stat na.
rna trwde die Yt&gt;1•a,uo, c.ua'll,do Pl sol rí s·:T1as ele la ~aluraleza. como los 0!J
p·n ,,eda aco,sfarse f&gt;U esp],pn,di,do lerho de &lt;le la lechuza para ver el sol.
pútpuras -y oro, ~par.t"eió Raú1;
.
***
Las medianías tienen el . é:xi~o
Traia lo -pi:'()l]llehdo: un cora.zon ipalp1pronto porque no inspiran mngun
fonte que- entreg-6 á Blanca.
D~pertó ella á la vida del sec:iitiimi.en- mor.

Un niño acostumbrado malamente por siempre hacerle comprender la razón 6
la niñera y demás servidumbre á comer motivo ele no acceder á sus dese·os, á los
ron voracidad durante sus cinco prime· que sin duela debe atenderse cuando sean
!OS años.

por lo menos. cuando se sienta i u,stos y razonables.
a comer con sus padres y personas ma- · ImpÓsible es decir cuanto sobre este
yores, aterra literalmente su tllOdo de tema se presenta: nuestro artículo se
haría demasiado extenso.
Los padres que consiguen desenvolver
en sus hijos el 1poder de voluntad y la
adquisición de buenos hábitos. les evitarán muohcs disgustos en su porvenir_

DR. O'X'AiS\ ~A~I.

--

1

!

fl\!

Casa de maquinaria núm. 1.

~ i mto &lt;le Il).aq_uin~ria. y generadores.

Desde la playa solitaria Ella " Yo, Jo.,
dos solos. contemplábamos P.xtasiacb, la
inmensidad del mar.
En el cieh el infinito "Onreía en la
gforia de su azul: abajo, r'. aobismo clf'I
Océano rnmoraba. enamorado ele la lm,
su canción de ondas, ele perlas y ele espumas.
El ::repúsculo bordaba &lt;le onda5 y :!r.
púrpur,J. las 11•1l1es errabun&lt;la~. m~r.sa_¡eras ele los am0res siderales.

-Sí, wmo aquella ola que viene a!J~.
es mi amor!
Del di,tantc c:onfin venía la 01:i rndanclo, crecie1~do. creciendo con su orla
rle espumas. con s11 azul inmenso, ron ,,i
monótona cadencia . . .. . .
¡ Qué grane\' \' bello-pensé-r,; q1
amor!
La ola levemente fué empequeñcci{·nrlose con rumor casi im·.'.)noro. v al llegar c~rca de la r¡Jlaya, ya era u¡1a onda
mansa.
Luego. dulce, desfalleciente, saltó sobre la arena, regando á nuestros pies las
níveas rosas de sus espumas.
Días cles,p.ués . . . . recordaba con amar ~ª tristeza la tarde aquella en que me
dijo que su amor era c·omo la ola del confín. . . . . . . La pérfida ola, la ola voluble
que se a,~igantó por un momento bajo el
beso de la luz. para morir desipués sobre
las arenas de la playa solitaria.

RAF:\EL A~GEL TROYO.
--Las ilusiones del espíritu se disipan
soplando sobre ellas; pero las ilusione"
del corazón no se desarraig-an m.1s qu:::
por violentos sacudimientos y cou rloln.
rosos esfuerzos.

•

�- SII -

jnas, están hec!ias de este modo, con hileras de entre~os de encaje, colocadas de
Jll(ldo ,que se JU~tan hacia la cintura, y
ctespues vuelven a separarse hacia el ruedo del vestido.

En el afán de ~ue la P rincesa quede
bien entallada y aiustaida al cuerpo, hay

siempre que tener mu~ho cuidado en que

el vestido. no ,q uede pobre de tela, y en

esto

páginas. el " motivo" para los vestidos de
estos días.
Es verdad que Paiquín aun sueña con
el primer Imperio, y de su taller han salido trajes exquisitos, copias de esa époCuando en 1865 la Eunperatriz Eugeca. O tros sastres, incluyendo á Beer, han
nia tomó b ajo su protección á los gransido inspirados más bien por la época
eles sastres ide París, ver,daderos arfo,tas
&lt;lel Directorio.
en ropa de m uj er, estableció el RenaciPero las faldas " frou-frou," los vuelos
m~ento de la Moda ,é hizo que Francia
exquisitos, las chaqueticas cortas y las
to mara una vez más su puesto á la caman,gas, que llegaban sólo hast a el cQ_beza de todas las naciones, como á,rbitro
do, de los días del 65, son det alles sade la elegancia, en lo que se refería á la
lientes de las modas de esta estación.
ro,pa femenina. Todo el esplendor de la
La variedad i11mensa ique se encuengran historia de la simpática Emperatra ahora para los vestidos, hace impositriz, ins piraba á los que luchaban para
ble. ó más bi en imperdon able, que las
que el segundo J mperio alcanzara en su
muj eres no vistan bi en. ó por Jo menos,
magnificencia la época de Napoleón. El
con trajes de estllo que favorecen.
genio existía aún des,pués de tantos
P ara los v estidos ligeros de v erano. el
años de supresión, y el arte despertó &lt;le
modelo Prin cesa es el que más se ve. Ya
su largo letargo para aidornar la corte
se ha dicho y se ha escrito t anto de la
d e la n ue!\Ta Emperatriz con un luj o tal
Princesa. que no queda mucho que decir
en trajes, que era digno de la historia de
en favor ó en contra de ella. Su éxito
modas de ese país.
está tan bien establecido , que ya la crítiH an buscado, pues, en es~s brillantes

CRONICA DE LA MODA

ca no le puede 1 :acer daño alguno. Viendo ? dto !das mod1stas, ~an ~enido el buen
sen 1 o e aceptar 1o m ev1table y e!1tán
concentrando todos . sus pensa..mient
'el
.
os
pa~a 1 ear nuevos estilos modificando la
Princesa de mo do que le quede bien á
todos, lo!&gt; cuerpos. Muoho hay que celebrar ~ la costurera que ihace una Prin~
ces~ lle modo ,que. le quede ;bien á una
mui er que no ha sido dotada por la nat uraleza con buenas fo rmas, pues el defecto más mínimo ,queda descubierto con
este traje tan ajustado. Hay varios modos de combatir el mal cuenpo v los
adornoí, ayudan mucho en este ~a¡:ticuJar. E n las telas diáfanas ,de verano se
obtienen más fácilmente líneas que favorecen, pues las a1forzas pequeñas á Jo
largo entre costura y costura, no aumentan en absoluto d t amaño de la cintura
y sin emlbargo, quitan el efecto sever~
de la tela lisa.
T odas las telas de lavar, la batista,
etc., como también el voile y las sedas

consiste verdaderamente el arte de

la costurera. Mientras que al rededor de
la cintura y de las caderas no debe haber ni una pulgada de tela de sobra más
al,ajo de las caderas, y llegando ha~ta el
ruedo, la . tela debe estar empleada con
abundancia y el ancho del vestido á los
pies, ~a,ce q ue la cintur a parezca más
pequena.

En las telas finas, las .alforzas entre
costt!ra Y costura, ó entre las hileras de
~ncaie, no . deben llegar rnuoho más abaJ?, de la cm tura, para no dar la impres10!~ de que el vestido está demasiado
cem'do al cuerp_o. Las mangas cortas ó
has~a el codo, siguen siendo la moda favorita. Para usar debajo de los vestido~
transpa rentes hechos estilo P rincesa ~~
debe tener el Yiso de seda ó d b t~ t"
hed t 1 . ,
e a is a
1.0
111 )len de forma Princesa . Los
Yestidos con tirantes están volviendo á
.
..
fponerse ele moda · y las "co s t uneres
ran,cesas, comprendiendo lo bien que se
.~~apta. e~te ,modelo á los vestidos de
hnge;ie, e~tan ideando cada día modelos mas bonitos ele esta cláse de trajes.

ª

'

LUISETTE.

Escuela para ti ¡.iatrbnonio
l!n interesante experimento se esü
hac1.endo a.-ctualmente en los Estados U nidos, y otro semejante se piensa ensayar
en Inglaten-a para resolver los p roblemas del matrimonio.
Si ,los exp.erimentos obtienen el éxito
q~1e al parecer merecen, dentro &lt;le ¡poco
oiremos hablar de bodas entre jóvenes
graclu,ados ele . la .. Esctterla de Xovios,.. \'
ele p~rson~s }ttnladas ele los ··colegios de
}latnmomo, donde ,el obtener un &lt;liplo1m~ sea una
garantía positiva de que
quien lo O,a obtenido es capaz de uobernar una casa ele la manera más ,J~í.bil y
económica.

·'

.... ~.

,: :.1
;.:·
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•

l•I, j

,. ¡,

I
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•

•

•
Traje para señorita.

Traje de " sport."
Traje de visita.

Traje de paseo.

....

�-

E n esto~ últim?s meses se han graduado vanas bomtas y apetecibles jóvenes en la escuela de ''Gobierno de
Casas," anexa á los •'Comnos" de a,¡.
caigo.
Cada una de las tituladas tiene un diploma, en el cual se certifica que es una
exipe~ta ama de casa con conocimiento~
pra~ticos del modo de hacer compras,
coc1~ar, coser, remendar, cortar ropa,
vestirse
,conectament.c v• sin extra&lt;Vao-an.
b
c1a s, mante1~er una casa con aspecto atrayente, practicar la economía. llevar cuentas caseras y .,hac.er, en suma, agradabl~

512 -

.

la vida con un marido pobre y trabaja- ,pondan favorablemente á. los l))ret d"
tes que elijan.
en 1endor, aunq'lle éste no gane más de diez dó·
En
Inglat
erra
se
i11sta
al
Go'biern
O
lares por semana.
ra que establezca inmediatamente
pal
·
.
escueY cada u na de estas jóvenes tituladas as para novios, en 1os distritos má
ha mcibido ya m ultitud de 1)roposicione~ blados de ,l a Gran Bretaña. Ha s 1)0&lt;le matrimonio . Seis de éstas, cuyos ch- chas razones para q ue se funde/ ~U·
plomas certifican que son capaces de di· escuelas sin d iladón.
es as
tigir una casa de familia de cuatro ¡perEl p,l~n, según se ha. esb ozado, es llesonas, con una entrada de diez dólar.e-; var al Joven ~ue s.e ha enamorado súbi-semanarios, están ya comprometidas y tamente y quiera casarse en seie-uid . ·
•
•
º a, ,l
1
se casarán p ront o. Los noviazgos &lt;le las una esc-ue1a &lt;te
matnmon10,
en la cua·l St
~
,
.
restantes pueden consiclerars;e como próxi- 1e ens~naran vanas cosas que debe samos, pues sólo depe:nde de que corres· ber qt11en clesea casar se.
Y rnient: as el novio está en su escuela , la novia se educa .en otra semejan,
t e, de manera que cuando se gra:dúan
a mb~s, s?n perfectamente aptos para el
mat nm,01110 y conocen .el modo de evitar
los escollos que éste ofrece.
!En manos ele instructor es competentes
el joven qu.e quiere c.a•sarse, pero que ne'.
cesita obtener un d~ploma antes de IJ)O·
der obte,ner permiso de ma\rimonio
aprende á ser un buen .marido, no u~
amant e de "claro ele luna," sino un compañero practico. juicioso y económico pa·
ra su esposa.
Primeramente se les ens.e ña á no ser
rnanirotos. Si fnma se le enseñará qll\'
una pipa barata y un paquete d.e tabaci:,·
de cinco centavos· están más en armonfa
con un salario corto, que cigarros )' tabacos caros.
Después t iene que aprender qt1:e s1•s
t rajes y su cahaclo duren dos veces m~s
ele lo 1c1ue le duraban s i.endo soltero.
Tambiéu se le enseñará á limpiar y á
~1,la nchar su ropa h asta remendarla..
Se req ui.ere. ,por último, un a1ry.re11dizaje del arte ele ,pintar pisos. colgar cor
tinas. comuoner ,puertas chillonas v ce··
rraduras enmohecidas, 'V una multiturl
el.e pequeños detalles. . necesarios en el
manejo de una casa.
La. novia aprendená á. cocinar. á rom·
prar los dectos de la casa económica·
mente. á adornar sus somb reros y haicer
sus traies. llevar cuenta ele gastos y tt·
ner cuidado con los pesos y centavos.

* * *
La escueJa de Ghicago, en donde se
graduaron las jóvenes unencionadas, tit·
ne el apoyo de profesores de la 1.Jniversiclad que se inter.esan por esta Iabor. :h.
esta escu ela se da el n ombre de colegio
ele artes domésticas. L a principal eose·
ñanza es la economí.a.
M.gunos de los ,problemas que debet,
resolver las a lumnas en 'los exámenes :
¿ Por ·qué son ,preferihles las alfombras ~
las ,esteras? ¿ Qué clase de rnuelbles t ~
la que más dura? Escrí1banse menús de comidas para cuatro personas durante una
semana, con lista ele gastos de _la c~~ª·
tomando ,por !base m1 sueldo de diez d,·:·
res semanarios. Indique un modo arttstico ele ado rnar una sala. D é cinco re·
gfas higiénicas para el manejo de la ca
sa.

..

•

Juicios sobre la mujer

Traje de calle.

H e aquí una serie de opiniones ,e¡pat·
ciclas acá y allá en los libros de celebres
escritores.
Cuatro pensamientos de Sofía Ar·
nould:
"Una m,'tljer amable es un anillo que
circula en la sociedad y que cada cual
se lo puede colocar en el dedo."
1
"Tal es el imperio de nuestro sexo: a

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                    <text>MÉxrco,

DOMINGO

16

DE SEPTIEJ\IBRE DE

1906.

NUM. 38.

Episodios de la guerra de Independencia.
"EL PIPILA" INCENDIANDO LA PUERTA DE LA ALHONDlGA

DE GRANADITAS.

�-

514-

- 515 -

habría dado un prestigio inmenso á la causa
insurgente; pero la rernlución de Hidalgo de
retirarse, le dió un golpe mortal y la sorpresa
de Aculco la transformó de ura gran revolución, en una ~angrienta lucha de guerriNoventa y seis años hace hoy que se dió
lla&lt;,; en vano fue que se formase un nuevo
en el pueblo de Dolores el grito de indepenejército en Guadalajara; bahía perdiclo ya la
dencia, por el párroco de él, Don Miguel Hife en ]a causa y SÓlO SÍrYÍÓ para Ser derrotadalgo y Costilla, y que empezó la lucha ardo en Calderón.
mada que con diversas peripecias no termiLa marcha de los caudillos para el Norte
nó sino hasta el 27 de Septiembre de 1821,
fué la má~ completa confesión de su impoque Don Agustín de Iturbide plantó el patencia para encauzar la tormenta que habían
bellón de las tres garantías en el palacio de
desencadenado y para triunfar; y la traición
México.
de Baján era lo único que podían esperar
Pero ~i la lucha empezó entonce¡¡: de anpues en una retirada, parecida á una huída'
temano se venían allegando elementos para
siempre se encuentran traidoreR. En Chihua~
-ella y las ideas de independencia habían no
hua fueron fueilados los primeros caudillos·
sólo germinado, sino hasta florecido en los
pero ya habían dejado germinando la ide~
cerebros de muchos criollos, y aun de basque al fin había de producir sus.frutos.
tantes peninsulares: en Yucatán y en Tepic
El abogado Don Ignacio López Ra,·on
había habido intentonas de revuelta con plahizo una admirable retirada desde el Saltines absurdos y que fueron prmitamente so110 hasta Zitácuaro, en medio
focadas; el decreto de consolide una región que acababa de
dación de capitales ele henefireaccionar, siendo el he eh o
cenci¡¡. publicado en lb05, creó
principal de e11a la toma de Z:tnumerosos descontentos entre
catecas; en aquella villa orgatodos aquellos á quienes arruinizó una .Junta que quiso ftH•r;t
naba por exigírseles el pago
el centro de la revolución y c¡ne
inmediato de capitales cuantiosólo fné un semillero de di~gu,sos; las continuas peticiones de
tos; Rayón no supo defender :'t
dinero que llegaban de la meZitácuaro y entró en la obscutrópoli para atenderá los gastos
ridad opacado por la fama que
de las guerras que sostenía en
iba adquiriendo Don .José )fa.
Europa, si bien en un principio
ría Morelos, cuyas campaiins
fueron obsequiadas hasta con
en un principio, si no eran tan
gusto, después llegaron á ser
notables como las primnaF- de
molestas; la formación de un
la insurrección, en cambio n•cantón militar en Jalapa, en
sultaban más sólidas porque
previsión de un de1'em barco de
realmente se iba haciendo clucingleses en Veracruz, permitió
iio de las provillcias conquii;taconocerá la colonia sus fuerzas,
das en el Sur.
pues el ejército allí reunido esCuando se creyó ~·a funte
ta ha formado en su totalidad
resolvió subir Íl la Mei::a Centl':11
de hijos del país, y sólo los jey envió sus fuerzas hnsta Gh:11fes superiores eran nacidos en
co, en el Yalle de )léxico; pero
España.
tcmcrorn el gol1ierno yirrciual
La noticia de la derrota glod... l nuevo enrmi~o que ~e prC'riosa de Trafalgar causó peno~a
i-entaba, cargó }ohn\ í·I todar,;
impresión y la alianza de Espasus fuerzas, manrladas por el
ña con el Emperador de los
más húbil general n·alista &lt;¡U&lt;'
franceses fué motivo de curiohabfa entonces. Calleja: que
sidad y de que en la colonia ~e
creyó acabar con su enemigo
despertase la afición por discuen ºun:t sola ncci6n, pero que
tir los asuntos públicos. Pero
se vió precisado á poner un
lo que vino á poner el colmo
sitio en regla :1 Cuautla. Ese
fueron los sucesos de Aranjuez:
sitio es uno de los episodios más
abdicó el Rey Carlos IY, su bien
notables y gloriosos de la época
do al trono Fl'rnnndo YII;
de la insurrecció11. por la vapero á poco éste foé lleYado n
lentía y pericia con que fués.osBayona y qued6 prisionno en
tenido · terminó con la salida
unión de los otros miembros de
de la ~ayor parte del ejércit.o
insurgente, que quedé en ~ptila familia real; el pueblo madrileño se amotinó el 2 de Matud de ir á socorrer á TruJano,
yo y empezó la guerra, formánque en Huajuapan llevaba 103
dose diversas juntas para d
días de estar sitiado por fuerzas
LIC. D. FRANCISCO GONZALEZ CABALLERO,
gobierno de la monarquía que
superiores.
Actual Jefe Politico de· Dolores Hidalgo y Diputado al Congreso
La toma de Oaxaca marcó la
había quedado acéfala.
del Estado de Guanajuato
Tales noticias, graves de por
época
de
mayor
esplendor
de ~Iorelm:, que se
sí, y abultadas por la distancia, causaron lugar sería relatar uno por uno todos los vió dueño del Sur; pero que com?ti6 el trasconmoción en Nueva España: algunos, como acontecimientos de esa época memorable, y cendental error de establecer el Congreso de
los regidores Verdad y Azcárate, creyeron únicamente nos proponemos seüalar los he· Chilpancingo, al cual quedó sup_~ditado~ fren·
preparar la independencia por la formación cho:i más salientes de ella y los puntos en te á Valladolid (l\forelia) sufno la primera
de juntas ó de un congreso municipal que que ocurrieron.
La toma de la Alhóndiga de Grauaditas derrota considerable y que llegó á ser co~·
gobernase en nombre del rey prisionero; el
pleta en Puruarán; perdió todas sus c?nqw~·
virrey, gue había quedado sin protector en la fué el suceso más culminante de los prime- tas y tuvo que huir: otro traidor lo hizo pn·
ros
días
de
la
insurrección
y
durante
ella
se
corte, se inclinaba á la idea de quedar presisionero y en Ehecatepec vió levanta..n,e ~u
diendo el gobierno; pero el elemento español anegaron materialmente en sangre española patíbulo el 22 de Diciembre de 1810. .
era demasiado poderoso y la colonia bastante 101:; insurgentes, que por su parte sufrieron antes habían muerto sus principales ten~e~;
importante, para que los peninsulares la deja- mayores pérdidas que los espafioles.
La rápida marcha sobre )lfxico sólo se tes, Matamoros y Galeana, y sólo sobrevivio
sen perder de una manera tan sencilla: deel generoso Don Nicolás Bravo, al que alean·
pusieron al virrey, dando con esto un rudo explica por el estupor que causó la insurrec- zó la vida para ver á su patria libre Y llena
golpe al principio de autoridad y un ejemplo ción y la ·potencia con que desde el primer de desgracias.
n
momento se presentó; en poco más de un
que no. tardaría en ser irni~do.
.·
Innumerables
fueron
los
caudillos
qu~
Los gobiernos de Ganbay y de Lizana, mes se r.xtendió por el centro del país y ocu- diversas partes se habían levantado, Yel de
bastante débiles por el carácter de provisio- pó pueblos, ciudades y capitales y habría notable de los que quedaron á la muerte
nales que tenían, fueron causa de que los a~- triunfado si los directores de ella hubieran l\forelos fué Terán que algún tiempo se sostiguos militareR del cantón de .Jalapa, um- tenido algunos mayores conocimientos; des- tuvo en Tehuacá¿. merecen también roen·
dos á algunos letrados y sacerdotes, empe- pués de la victoria del Monte de las Cruces ción, los Ortíz, del Bajío; el Padre TorreBi
zaran á conspirar: la primera conjuraci6n se fácil hubiera sido ocupar á México, lo que

la Independencia de Méxic.o.

tramó en Yalladolid, pero descubierta por una
imprudencia, sus autores fueron presos; mas
inmediatamente se tramó otra en Querétaro,
~n la cual, por relaciones de familia, tomó
parte al párroco de Dolores, que á última hora fué el más resuelto de todos los comprometidos, pues habiendo tenido noticia de qmi
él y sus compaüeros habían sido denunciados é iban á ser aprehendidos, resolvió lanzarse á la lucha con los elementos que tenía
en Dolores.
Se~undada la revolución por la clase in·
dígena principalmente, empezó una guerrn
que pronto se hizo sangrienta y cruel, ptH'S
además del C'onsiguiente derramamiento de
sangre en los combates, traía aparejados el
robo y el saqueo de las propiedadt&gt;s de Jo,;
españoles y de lo~ afedos fi la revolución, el
fusilamiento de caudillos y Hes, el aRrsinato de gente pncífica é indefensa y ,,1 rle~qniciamiento de la sociedad. Inútil y fuera de

'ª

~ Ramón

Bayón, Don (iuaclalupe Yictoria,D91l ·lnan .\Jrnrez y Don \'ieente (hienetf, que rontmuaron la guerra; pero el
~aba cansado y uno a uno fueron su~ndo: ·Te,r~n, Bravo.Y Ray~n se indulllJ!)II,: Ortíz y lorm; murH'ron, Ranta-,\nna
ykl,defen~ores de l\Iezcala se rindieron
Vicú»'ia se ocultó y sólo quedó (+uerrero. L~
1e11tatlva de Don Francisco .Javier Mina que
~ un puñado de hombres hizo una campana rápida y asombrosa y penetró desde TamauJipas hasta Guanajuato, no fué suficiente
ptll reanima!· el espíritu público, agobiado
10'Jantas rumas, tanta sangre y tanta desoftción como siete aüos de guerra habían re~ J)C?r el territorio y la mayor parte del
jifa ~edó pacificada en 1818.
~Q ~ algunas regiones del Sur de Michoat.6n ligú1eron_e~ armas varias partidas, de
!la que la prmc1pal era la de (iuerrero du11Dte los años de 1818. y }829, y el ,:irrey
Apodaca, que había susbtmdo a Calleja, pudo
~que.al fin ;'ería totalmente pacifica• la Coloma de ~ ueva España; pe10 Mto no era posible: la revolución
delas jdeas estaba consumada y vinoáoonfirmarlo la libertad de im:Jftllfa decretada como consecuencia
del restablecimiento de la Constitu~ espaiiola de 1812; el elemento
nro y conservador que se había
opntBto á la independencia porque
la ftfa demoledora, pensó en ella
amo en su salvación y trabajó por
!-ria, no costán&lt;lole ningún trabapavaer al jefe designado para ir á
llqr á los {ti timos insurgentes.
Don AguR~~n de Iturbide, r1ue era
•.Jefe, salio ele México resuelto ft
~ r la nrngna obra, y habi('ndo
moque la tarea de ven(:er á Guerr&lt;'noern tan fítcil como creía, solfrilacooperación de éste, que no tuvo
IOJl,Cho_en ~arla al vrr que de mata~ m.opmada Re iban á realizar
designios. EntonceR, y cuando
ochos creyeron que iba á empezar
111&amp; nueva y sangrienta guerra fu(.
~ termin6 ésta . Iturbide 'tuvo
biten sentido de emprend('r su
~a por la región más insurgente
país Yesto ~u~ crnsa de que e8a
~a ~e co1rnrtiese en triunfal. Al
tiempo, el plan proclamado
~la, empezó á ser aclamado en
-.i part~s, Y el Ori~nt~ lo secundó
entusiasmo; el eJérc1to realista
:n~uesto de criollo~~ ~e transformó
JI \ri89rante Y acud10 a alistarse baV: pabellón tricolor.
alladolid a~rió Rus puertas al
'tlyJ
cat~dillo, Querétaro hizo otro tan..._6ª11sco fue evacuado por las autoridades
.,.,...Vo ae·, en esas circunstancias
·
desembarcó
II
j6,. eracruz el último virrey español O' Dono~er el estado del país rompió sus
les ~Jtulos al gobierno y se prest6 á fir1111
lepaña sat.a~os de Córdoba, creyendo que
tenta· bna aprovecharse de las únicas
1eoer_l88 que en aquella situaci6n podía oh·
1

1:ec~r y que. en breye tiempo llegaría á ser
f uerte, temida, poderosa v feliz
fnánto se engailalnul
·
. Srn embar~o, á pesar de todas las peripec~as y _calam1dadeR sufridas, aun vive la na~tonahdad mexicana, y deber es de los nietos
. e aquellos que murieron por la libertad é
rndependencia de la patria, conservar tan
preciado don Y legarlo á nuestros hijos.

l\!uy pront_o empezarán las fiestas centenanas de la md~pendencia, que tendrán su
tmpleto coro~ar10 el 27 de Septiembre de
921, en qu_e s1 los que aun vivan entonces
son agradecidos, deberán celebrar la principal de esas fiestas, coq10 que en ella se con11:em?ra el verdadero principio de nuestra
vida mdependiente.
A. Y. Y.
Méx:ico,~.3eptiembre 15 de 1903.

***

Rr. D. Lucas Alamán
Chilpancingo Octe. de 1832.
Mi muy aprece. amigo y sor.
ccAgradezco á V. iufinito el merito
conque honrra. mis letras, y le doy
las rn~s expresivas gras. por quanto
11:e dice respecto al Sr. D. Pedro
Rico.»
((Con relacion á la Presidencia ni há
de tener efecto, ni yo la admitiría
au?que entienda olvJdar pa. Spre. el
pais donde hé vü1to la primera luz:
las preser. tes circunstancias son mas
crit~cas que lo que pti.rece, y yo no
advierto mu.E que un cumulo de males, hijos de la a?J,bicion del siglo. ,1
&lt;C)Ias en medio de esta fatalidad
persuadase V. en que soy spre. co~
la ~ayor consideracion 1 su obligado
am1go y atento servidor Q. B. S. 1\1.

=
-o

-~º

lrg{t!

· b
En Duran"º
«&gt;fueron
t- / ~n 0 nza a y en Atzcapotzallin co tar1os umcos puntos donde se peleó
~ la acci6n llamada Treinta cont;-~
aun tos, en los llanos de Querétaro· pe.i1._ cuando lo
'·
"1118 no
, ~ rea1·1stas h ub.ieran vencido,
) la • rdian mfluir en el resultado final
~:nependencia estaba hecha, faltando
~· estete que ocupara la capital de la co. hre d suceso se verificó el 27 de Se.p. rodee l8~1, enmedio del reg~cijo más
0d,ts las clases de la sociedad que
habí~z~da en pocos meses una empresa
Bacri~ u_rado muchos años y costado
ue cios, tanta ~angre y tanta ruina.
~ en el porvemr no encontraría obs·
nueva naci6n que acababa de apa-

rea/

la ~irc~1lar de 25 del mes pasado con el nece·
sario lrn de cortar de raíz tan profundos males Y que la nacion libre de un homdre qe.
la conduce á su ruina pueda continuar con
fr~to en la carrera de su independencia. El
obJeto no puede ser mas importante ni dificil
su consecucion si cada uno de los Gefes promuPve por su parte los medios de llevarlo á
efecto.11
:A este intento se dirixe á su provincia el
Senor Yn~e1~d~nte D_on Jo~é Joaquin Aguilar
cuyo _patriotismo é mtegndad le concitaron
~l, odio y la persecucion. Lleva en su compa·
ma un, trozo armado pr. medio del cual pro·
movera el orden y pondrá esos territorios en
el estado floreciente que tenian antes de los
desord~nes de Rovaim. En tal concepto prevengo a V. y esp_e~o de su honradez que lo
obedezca y le facilite quantos auxilios dependan de s~ influxo siendo responsable á las
resultas s: no lo verifica y no respeta la legima auton~ad d~ este Magistrado quando por
el contrano hara V. sometiendose á sus ordenes un servicio demaciado intere·
sante y obrará con la justicia qe. corresponde. 11
~Dios gue. á V. ms. as. Quartel
General en Zacatlan 8 de Julio de
1814 ))
Lic. Ygoo. Rayon
Al Capitan Anzures.
Huatusco.

Nicolas Brabo."

***

SR. CURA D. LUIS G. SIERRA

Actual Párroco de Dolores Hidalgo.

'

AUTOGRAFOS
DE

RAYON, BRAVO Y GUADALUPE VICTORIA

En otra plana publicamos en facsímile
eRtos autógrafoR, que dicen:
'
((Desde la llegada del Lico. Don Juan Nepomuceno Rovaim á estas provincias no ha
cesado de, cometer delitos monstruosos que
no. solo han bastado para desautorizarlo de
la 1mportant~ cqmisi6n que traxo sino que lo
han hecho digno de la exécracion y aborrecimto. de los pueblos. Pero lo qe. ·há comprobado n~s ~ecicivamte. su traydora conducta és el ultimo acontecimiento del 2 del
corriente en el p~eblo de San Hipolito en que
su p~rfida om1S1on proporcionó á nuestros
enemi~os el destrqzo de la valiente partida
del ~enor Arroyo con grave perjuicio y descredito de las armas de la nacion. ,1
«Estos motivos poderosos unidos á tan re·
petidas y amargas quexas de los horn bres de
bien y de los Gefes mas benemeritos de las
indicadas provincias me obliga1'on á expedir

c&lt;Rr. Dn. Lucas Alamán.
. ce V~racruz Junio 3 de 1823.
. ccl\l! apreciable amigo: con motivo
de la res1~enc1a de los Embiados Espafioles
en e~ ~astillo de Sn. Juan de Vlúa y de mis
grav1s1mas ocupaciones que no me permiten
un mom~nto de descanso en medio de'los
más ternbles calores y continuos dobles y
clamores de_ caml?~nas, no me es posible hacer sobre m1 com1s1on otras indicaciones que
~as que expresa el adjunto oficio. Estimaré
ª V. mucho. lo n:anifieste original al Supremo Poder EJecut1Yo y aún al Soberano Congreso.,1
~fa~ana partiré para Jalapa desde donde
avisare los progresos de mis negociaciones, y
~ntre tanto mande Y. con entera satisfacción
ª su ato. afectmo. amigo que lo estima de
corazon y S. M. B. 11
Guadalupe Victoria.

�- 517 -

Ha a Polons ~idalgo

sostenerse en la Parr@quia de Dolores,
por veinte años, aproximadamente, que
es el tiempo que lleva al frente de aquel
Curato.
~los postreros días de Julio últiEl señor Sierra ha hecho fuertes desemmiem bros de la Redacción de
bolsos de su peculio particular, para mejoico hicieron una visita á Deloras materiales de los templos de la ciugo. .,
ºb"
1
.
dad; en la reconstrucción de la Iglesia del
impres10n rec1 ieron os excurs10Calvario empleó más de veinte mil pesos
los progresos que en los últimos
y hasta que ya no le fué posible sostener
verificado la población.
los crecidos gastos de la obra, apeló á los
'guo pueblo ha desaparecido indonativos de los fieles, para la continuaente para dejar el sitio ála ciuda,1
ción de la misma.
El señor Sierra es justamente estimado
vieja "Congregación de Nuestra
y querido en Dolores, aún por personas
de los Dolores" no quedan sino
apartadas del seno de la Religión.
umentos históricos que nos recuer- ,
EL señor Sierra trabaja activamente,
v.Jn laboriosa, casi patriarcal de la
con
un grupo de la parte sana de la socié• n en cuyo seno germinó la sidad de Dolores, para obtener la realizade nuestra autonomía.
ción de una importante obra de ornato en
á esos recuerdos del pasado se
la ciudad.
ahora algunos edificio3 de estilo
Trátase de la demolición de las consobra del progreso que en los últrucciones que limitan el atrio de la Pa, pos ha impulsado á la histórica
rroquia, las que serán substituidas por una
gran reja de hierro. El objeto principal es
tro pequeño esbozo no haremos
formar un jardín en el atrio, que es muy
ncias de la ciudad antigua, que
amplio, y quedará entonces, respecto del
bist6rica, bien conocida e1:: en este
Zócalo de la ciudad, como lo está el atrio
Nos referiremos únicamente á sus
de Catedral de México respecto del Zócalo:
de la actualidad.
frente á frente.
cuenta con los más importantes
Para esta mejora, el señor Obispo de
de la vida moderna. Tiene una
León, á cuya Diocesi pertenece Dolores,
le instalación para alumbrado eléc ·
contribuye con la suma de cinco mil pesos;
satisface las necesidades pú bliigual cantidad suministrará el señor Cura
'vadas de la localidad j hay una Copla de un cuadro obsequiado á la casa de Hldalro por los miembros de una Sierra, y el resto del importe total de la
tranvÍ~S urbanos que h_~cen el Ser"Peregrlnaclén Patriótica" del Estado de San Luis Potosi,
Obra, Se ha colectado entre los principales
la ~melad y la estacio~ del Fe- que visitó la ciudad de Dolor.es durante una de las recientes maaifestaclom vecinos de la localidad, que voluntariaNamonal; y el comercio ha alde Septiembre.
mente han contrilmido con cantidades que
ot.able desarrollo, impulsado por
fluctúan entre cincuenta y cien pesos por
laboriosos, de reconocido espíritu de empresa, como los se- persona. Para terminar, haremos alguna referencia á la casa de HiB García, Crescenciano Aguilera, los hermanos González
dalgo, edificio histórico que ·se encuentra actualmente á cargo de la
y algunos buenos extranjeros residrntes en la ciudad.
Secretaría de Instrucción Pública.
erzo colectivo del vecindario ha alcanzado esta serie de
Llama desde luego la atención de los visitantes de la finca el orque agregados á otros que nos reservamos en esta vez por den y aseo que se advierte á primera vista en todos sus departa1!Bpacio, forman un conjuato que habla muy alto en pro de mentos.
·
ncias progresistas de la sociedad y autoridades de Dolores.
El señor D. Félix M Romero, actual encargado de la finca histómente fué comprada á la sucesión de Don Manuel Abasolo, rica, cuida de su conservación con un celo digno de encomio y ha
'ente del insurgente Don Mariano), la finca que lleva el establecido uu servicio de criados que desempeñan las labores que
del héroe, y ha sido destinada á oficinas públicas, entre ellas previene el reglamento interior de la finca.
la Jefatura Política, Juzgados, Tesorería Municipal, Sala del
Estos empleados de la histórica casa están uniformados convenien'ento, etc.
temente y hacen guardias diariamente, turnándose, para introducir
eció el edificio á los Abasolo y se considera como monu- á los visitantes, á los que recibe y atiende personalmente el señor Ro'.hietórico en la localidad.
mero con la amabilidad que le es característica.
ubicada la finca en el ángulo Noroeste de la plaza de la "InTales son, á grandes rasgos, las impresiones que recibieron durante
cia," consta de dos plantas y es de sólida construcción.
su visita á la ciudad histórica los miembros de esta Redacción que
espalda de la misma finca se encuentra el Teatro " H idalgo," en Julio último tuvieron la honra de ser huéspedes de Dolores Himbién comprado. por la ciudad á la misma sucesión de Aba- dalgo.
va á ser reformado por el Ayuntamiento.
Entonces, el encargado del taller fotográfico de "El Tiempo Ilusel block formado por el teatro y la nueva Casa Municipal, trado" tomó algunas fotografías de los principales sitios y edificios
Oriente, un callejón histórico, denominado de "Casiano de la ciudad, vistas que reproducimos en los grabados de esta edición.
nombre de uno de los once vecinos de Dolores queacompaNo cabe duda que Dolores Hidalgo ha progresado notablemente
Hidalgo á proclamar la Independencia. En esa calle tenía en el orden económico y material, y e!to se debe al esfuerzo uniforme de la autoridad política y el vecindario.
era carnicero.de oficio, un expendio de carnes.
· t.a al callejón se encuentra la Parroquia, que no es como
En cuanto á las manifestaciones patrióticas que año por año se
historiadores han supuesto, pequeña y modesta capilla, verifican en la dudad, en ocasión de las fiestas patrias de Septiemca iglesia de construcción antigua, de correcta arquitec- bre, los ~ijos y residentes de la población_se han esforzado, desde
elevadas, con tres amplias naves, y cuenta con altares hace varios años, en dar á esas demostraciones populares la mayor
es de madera primorosamente tallada, que constituyen una novedad y brillo posibles hasta obtener programas selectos y variallte antiguo que aún decora gran parte de los templos cen- dos.
Peregrinaciones patrióticas procedcnt• s de los Estados limítrofes al
de Guanajuato, visitan la histórica
ciudad durante los días 15 y 16 de
Septiembre de cada año, distinguiéndose entre otras las de San Luis
Potosí, que han hecho valiosos y artísticos obsequios á la casa del héroe.
Creemos oportuno hacer constar
aquí, que los hijos de Dolores y los
miembros de la colonia de aquella
Ciudad residentes en esta Capital
proyectan solicitar en debida forro~
que el período de sesiones correspondiente, del Con gr e so de la
1!nión, se inaugure el día 15 de Septiembre de 1910, en la casa de Hidalgo, en conmemoración del primer centenario de nuestra independencia.

- 516-

,
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.....---·----·"'~
\

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d y eso o1&gt;1equtacl• 6
éDaado 1)011 1oa Sstadoa de la fedettaeion.-2. Sstatua e
ente (JUl'i
l, {«onurnento á tlldalgo, en la Pla:z:a de la Indet,endeneiaf •:~el Palftido de Dolottes, 11.a atttístiea figutta t&lt;ep11esenta un insulf!J
'
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el 11.ie Eusebio 01&lt;tega, Jue:z: de lletlfas que u
,
d l{idalgo
p
;~!:z::nJ::na t,i;d11a eon "honda," y se eneuént11a en el Ja1&lt;d1n ooampo.-3. CF~~og;afia~ de
TIEMPO ILUSTRADO, por A, M, '

EL

�En esta plana pueden Yer nuestros lectores dos
vistas panorámicas de Dolores Hidalgo. En una
de ellas se destaca en el fondo la Iglesia Parroquial con sus esbeltas torres, las que tienen una
elevación poco menor que las de la Catedral de
México.
El otro gralin&lt;lo representa el Zócalo, en el
centro del cual está el monumento erigido en honor del héroe. También se ven en el fondo las torres de la Parroquia, frente á las cuales se levanta
la estatua de Hidalgo.

El primero de los graba.dos es
la reproducción de la. antigua. finca en donde estuvieron establecidas las oficinas pública.a de Dolores. las que han sido transladadas
últimamentll al edificio que adquirió la ciudad para el mismo objeto.
-El segundo grabado es una
1'ista panorámica de la parte más
populosa de la población,
-El mercado "Obregón González,"de reciente construcción, está
situado en las inmediaciones de la
Plaza de la "Independencia" y
lleva el nombre del Gobernador de
G~anajuato, quien lo inauguró hace pocos años, durante una visita
que, en ocasión de las fiestas patrias, hizo á Dolores.

DOLORES HIDALGO

DOLORES HIDALG O
1

,

Deta lle pan orámico de t a ci•· d ed,- 2. E l Zócal o, e l monumen to á Hidal go y l a Perroqula.-3, Vist a p a n o r á tniCtl

1.

A n t ig u a fin ca en don de por 11:1uc h o s años estu v i e r o n t as oficinas públic a s d e l a ciudad,- a . Vis t a p a n o r á mic a .
3, M e r cado " Obregó n Gon zát e z ."

tomada desde l a entrada de San M i guel de Alle n de,

�DOLORES

521 -

HIDALGO.

plan de ataque y la tropa se dispuso á la batalla.
II

-------FABRICANDO LOZA EN UNA "ALFARERIA. " - "Vidriando" platos.

HUMANA
EPiiiODIO

!DE LA EPOCA DE LA INDEPENDENCIA
I

del sol de Abril; más penoso aún lo hizo la
deserción ele Ponce y la ruptura de los odres
en que se conducía el agua. Los animales
sedientos caían para 110 levantarse más, no
obstante los esf\1erzos que sus conductores
hacían, y todos esperaban con espanto el
momento en que á los hombres faltasen también las fuerzas y empezaran á caer, señalando el camino de la expedición con un reguero de sedientos v de cadáveres.
En la noche del segundo día de tan terribles sufrimientos, los guías anunciaron que
estaban cerca de la hacienda de San Eustaquio y en consejo de oficiales se deliberó si
el ejército insurgente debía apoderarse &lt;le la
hacienda 6 seguir su camino; pero habiendo
dicho alguien que dentro de ella había agua
en abundancia, armas y provisiones, de todo
lo cual estaba tan necesitado el ejército de Rayón, se decidió á apoderarse de ella para
evitar la desaparición de ese ejército.
Torres fué comisionado para hacer un reconocimiento previo, á fin de combinar el

Era la hacienda de San Eustaquio una pesada y maciza construcción colonial de las
que ya quedan pocas, y que más parecía una
fortaleza que una casa de campo.
La cafla principal, las dependencias y las
rancherías, estaban encerradas dentro de un
l'ccinto cercado con gruesas y resistentes paredes rematadas en almenas, que servían para resguardar á los trabajadores de las incursiones posibles de los indios bárbaros.
ena sola puerta, en la fachada principal,
daba entrada á toda la hacienda, y á la sazón
estaba cerrada y bien atrancada en previsión
de la cercanía de los insurgentes, y un vjgía
desde lo alto de la torre de la capilla inspeccionaba incesantemente los alrededores para
dar la alarma y hacer que la gente se pusiera en estado de defensa.
Esa fachada principal daba sobre el camino real, la de la izquierda á una ladera llena
de cactus y malezas inextricables y al través
de las cuales era materialmente imposible
penetrar si no era limpiándola previamente
y la parte posterior y de la derecha á un~
profunda barranca cortada casi á pico y que
las defendía naturalmente. Además, dentro
de la finca había doscientos hombres perfectamente armados, y cuyo jefe era el mismo
dueño de la hacienda,. un español de carác·ter duro y cruel que veía con gran desprecio
á los insurgentes y que hacía pocos días había mandado azotar despiadadamente á un
coronel de Allende que cayó en sus manos.
En tales circunstancias, la hacienda era
una verdadera fortaleza, casi inexpunable
p~ra el pequeño ejé:cito de Rayón que no
disponía de más artillería que un pequeño
cañón de bronce que se llevaba á lomo de
mula por carecer de cureña.
El plan de ataque, aunque sencillo de formarse, era de difícil realización: se atacaría
de frente la hacienda con el grueso de la
tropa y se l'lestacaría una. pequefüt sección
para rodearla y evitar, ó la salida de algún
mensajero en demanda deauxilio á Zambrano, ó la llegada &lt;le refuerzos; y para tratar de
salvar la barranca.
El cañón se utilizaría para batir la puerta
y al efecto se int¡ntó colocarlo al frente sostenido por unas grandes piedras que se encontraron cerca; pero pronto se vió que eran
ineficaces, pues al hacer explosión la pólvo-

OPERARIOS TRABAJANDO EN UNA ''ALFARERIA,"-Un horno para la cocción

de las piezas de barro•

•

�. - 523 -522-

DOLORES HIDALGO,

..
l-

~

f

Casa de D. Mauro Jiménez, descendiente del héroe de este mismo apellido.
l't,,''

ra, las piedras se separaban y la ba1a iba á
clavarse en el camino, sin hacer ningún dafio á la pared ni á la puerta de la hacienda.
El tiempo urgía porque los defensores de
ésta empezaban á hacer ceFtera puntería y
ya algunos cadáveres y heridos se veían regados l)Or el suelo y el fuego á descubierto
de los insurgentes ningún daño causaba á
aquéllos.
-¡Una cureña! decía con desesperaci6n el
jefe insurgente; ¡una curefia y estamos salvados! porque la puerta caerá á los primeros
tiros, y encontraremos agua.
Pero en la imposibilidad de encontrarla,
los jefes y soldados se veían unos á otros con
desesperaci6n, y aun no faltaba alguno que
opinase que para ellos era inexpunable San
Eustaquio.
III
Las circunstancias se iban haciendo cada
vez más críticas, hasta que de entre el grupo
de los artilleros se destac6 un hombre de elevada estatura y de atlética complexión, muy
conocido en el ejército por su extraordinaria
fuerza.
Se llamaba Valdivia, se había alistado en
el ejército de Torres y en la batalla de Cal.der6n se distingui6 por haberse defendido,

,

Capilla del Señor del Llanito, uno de los santos más venerados
del rumbo, situada á tres kilómetros de lJolores.

desarmado como estaba, de dos dragones de
Flon, á quienes mat6 de una sola bofetada
á cada uno; de una guantada, como decían
sus compañeros de armas.
Se acerc6 al oficial que mandaba la fuerza
y le dijo sencillamente:
- Mi jefe, se necesita una cureña para el
cañ6n, y como no la hay, yo puedo hacer de
cureña.
-¡Tú! dijo el oficial estupefacto; pero ¿no
comprendes que eso no es posible?
-Yo aguanto el cañ6n.
-Pero aunque lo aguantes, el rechazo solo del cañón te puede matar.
-Veremos. Y aunque me mate, se salva
el ejércitó si cae la puerta.
-Como quieras, pero puedes morir.
-Hagamos la prueba, mi jefe. ¿Me da usted permiso de ser cureña?
-Haz lo que quieras, respondi6 el oficial
encogiéndose de hombros.
-Amánenmelo recio, muchachos, dijo
entonces Yaldivia á sus compañeros.
Empezó entonces una escena extraña en
medio del silencio que había sucedido al es·
truendo de los disparos, pues unos y otros,
queriendo ahorrar sus municiones, habían establecido una tregua tácita.
Los artilleros con lazos sujetaron fuerte-

mente el cañ.6n á la espalda de Yaldivia después de poner varios sarapes entre el cuerpo
y el arma, tanto para que ésta quedase más
firme, como para amortiguar el golpe.
"Gna vez terminada la operaci6n, Valdivia
ee puso en pie con facilidad y situándose
frente de la puerta de la hacienda, dijo al
oficial:
-Apunte usted bien, mi jefe.
Fué cargado el cañon, y hecha puntería,
Valdivia, que s~ había arrodillado, bajó la
cabeza, se dió fuego á la mecha y el tiro par·
ti6 yendo á dar á un ángulo de la puerta, la
:iue aunque qned6 agujereada y crujió, no
cedió.
Una descarga cerrada de los defensores,
asombrados de tanta audacia y temf'rososde
que la puerta cediera se escuchó, y al mismo
tiempo se levantó entre los asaltantes un cla·
moreo entusiasta y muchos gritaron:
-¡Otro tiro y la hacienda es nuestra!
Valdivia, densamente pálido, pero sin dar
señal alguna de debilidad 1 levant6 la cabem
y el cuerpo para ver los efectos que había cau·
sado el cañonazo y dijo:
-Se necesita otro cafionazo.
Fué cargado de nuevo el cafión y rectifi~·
da la puntería. La bala sac6 de quicio á la
puerta y la hizo medio caer sobre los escom·
bros que se habían amontonado por la parte
de adentro para reforzarla. Pero la brecha
quedaba abierta y el oficial insurgen~ Ianzb
inmediatamente su gente al asalto, sm escn·
char un ¡ay! desgarrador que la cur~fi~ hu·
ruana bahía lanzado, ni ver que Vald1V1a ha·
bía caído, cuan largo era, sobre el suelo.
Sólo una mujer, una soldadera de las que
acompañaban el ejercito, se lanz6 á soco!rer
al humilde héroe que había quedado olvida·
do; ayudada de otras cortó las liga.duras que
sujetaban el caii6n al hombre, quitaron cc,n
mucho~ trabajos el arma haciéndola á un la·
do y trataron de ayudará Yaldivia á levan·
tarse.
¡Pero imposible! Aquel hércules que había
resistido dos disparos no pudo ya ponerse en
pie ya unque no tenía ningún hueso roto, SU
organismo había sufrido tal choque, que ha·
bía quedado contrahecho.
IY
Los primeros asaltantes, que quisieron ~
netrar por la abierta brecJ1a, cayeron ID~
tos por las balas de los defensores, pero
llega.dos despufs consiguieron entrar Y.
parcieron por el gran patio á los. gntos
¡Viva Hidalgo! ¡Viva Rayón! ¡Y1va AD1
rica!
'6 ne
Por un momento, sin embargo, pareci qres
iban á ser rechazados, pues los defenso

sedt

LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA, EN DOLORES, HAOE DIEC'ISIETE AROS.-En esa época
estaba en construcción el monumento.

Finca en construcción, del Sr. Jesús García, uno de los principales vecinos
de la localidad.

empe1.aron á hacer un fuego certero desde las
bóvedas de la capilla; pero los gritos de ¡Viva Ray6n! que resonaron á snil espaldas y la
irrupci6n üe nuevos combatientes, sembr6 el
pánico entre ellos y los hizo huír.
Era que los del destacamento enviado para
circunvalar la hacienda habían realizado una
nueva hazaña.

Estación del Ferrocarril Nacional.

Después de explorar el terreno,-9.travesaron
la barranca y llegando á la ladera, para lo
cual hubieron de vencer muchos obstáculos,
comprendieron que sólo podían penetrar por
ese lado á la hacienda escalando las elevadas
tapias; el jefe que mandaba el destacamento
orden6 traer las reatas que en la silla de sus
cabalgaduras llevaban los jinetes é hizo que

cincuenta de los más hábiles lazaran las resistentes almenas de la fachada.
Hecha esta operación, empezaron á subir
en silencio, seguros de que la atención de los
defensores estaba concentrada en el punto del
ataque principal.
Así que los cincuenta hombres, con excep·
ci6n de dos que se desbarrancaron, estmieron sobre el muro, á horcajadas pasaron al
lado interior de él y las mismas reatas les
sirvieron para descender á uno de los patios
de la hncienda, sin que la atrevida maniobra
fuese sentida por los defensores de ésta, ocu·
pados, como estaban, en rechazar el asalto
por el bdo del camino real.
·
Formados, con sus pistolas en la mano,
llegaron al lugar del combate y después de
hacer una descarga que amedrent6 á los sitiador:,, al grito de ¡Yiva Rayón! se precipitaron con sus maphetes sobre aquéllo::., con lo
que se declaró la victoria por los insurgentes.
Los defensores de San Eustaquio huyeron
por todas pa:i:tes, y perseguidos se rindie·
ron; sólo un grupo pretendi6 hacerse fuerte en una troje, pero amenazados de perecer
achicharrados, á cuyo efecto se llevaron á la
puerta grandes barcinas de paja, también se
rindieron.
Cost6 trabajo poner orden en las filas independientes que pretendían entrar á saco
desordenado {..la hacienda; pero al fin los
jefes se impusieron y el ejército, después de
calmar la sed que le atormentaba, se provey6 de todos los víveres que encontró, recogi6
armas y caballos, y establecidas las guardias
necesarias, se entregó al descanso para continuar su marcha al &lt;:lía siguiente.
Aquella victoria le devolvió la moral perdida y con las provisiones recogidas pudo seguir su camino sin cuidado, derrotar á Zambrano y ocupar á Zacatecas, de donde sac6
abundantes recursos. Sin embar¡o1 aquella
victoria no podía dejar de tener su corolario
siniestro, como suéedi6 en todas las de esa
guerra, pues el dueño de ella, Larrainzar,
fué azotarlo en venganza de los azotes que él
había mandado dar á un jefe insurgente, y
una mano criminal prendió fuego á la hacienda cuaildo los últimos soldados de Ray6n
salían de ella.
V

Valdivia, que durante el combate había
sido olvidado y sólo qued6 en poder de las
compasivas soldaderas, fué llevado á la haLA IGLESIA PARROQUIAL DE DoLOREs.-Nave Central y Altar Mayor.
(Fotografía de ''EL TIEMPO !LUSTRADO," por A, M, F,) cienda cuando termin6 aquél y atendido con

�ACTUAL JUNTA P.&amp;TRIOTICA DE DOLORES HIDALGO.-Sentados: Señores Car.los Avilés, Manuel Domenzain (Eecretario de la Jefatur;.), Luis (f. Alvarez, Félix M. Romero (.encirgado de la casa de Hidalgo), José Socorro Martínez (Presidente de la Junta) y Mauro M. JimfÍnez. ve pie: Manuel
J. Larrinúa (Secretario de la Junta), Adolfo Méndez, Carlos Alday, J. García González y Alejo Miranda,

los escasos recursos de que allí podía disponerse. En camilla acompañó al ejército hasta Zacatecas, siempre al
cuidado de la soldadera aquella, llamada La G11a1111jualeíi.11;
que, sin embargo, lo dejó por poco tiempo al irá empezar
el ataque de la ciudad, pues Rayón para hacer creer que
tenía más gente que la que en realidad llevaba, formó una
brigada de mujeres disfrazándolas de soldados y ponienuo
al frente de ella á la Gtw1wjvnteíio, que, como sus compañeras, se portó bizarramente.
.
En aquella población pudo ser curado Yaldivia, el hombre cureña, como le decían sus compañeros; pero inútil ya
para el servicio, y deseando ponerse en cura formal, pidiú
permiso á Rayón para separarse del ejército.
El general se lo concedió, obsequiando al denodado insurgente una buena cantidad de dinero, con la que Yr..ldivia decidió ponerse en camino para Tepic, su tierra natal,
en compañía de la Guanaj11ateiia, que había sido herida en
la toma de Zacatecas.
En el camino se separó de los independientes, y con
much1s fatigas y sobresaltos por las numerosas partida~
que infestaban los caminos, llegó á Tepic, y después de algún tiempo consiguió andar por su pie, pero nunca más
volvió á enderezarse y á poder levantar la cabeza.
Conservó su prodigiosa fuerza aun en la época de su
ancianidad y cuéntase que, con una sola mano, podía sujetar al caballo más brioso é impedirle que caminara.
Sobrevivió muchos años á la retirada de Rayón, y la
vida le alcanzó para ver realizada la independencia de l\Iéxico, á la que él con su grano de arena había contribuido,
y falleció en un pueblecillo cercano á Tepic, allá por los
años de 1840.
La historia ha dejado de consignar en sus páginas f'l
nombre de este héroe, como lo ha hecho con otros tantos
ignorados, y sólo la tradición local ha conservado recuerdo
de su hazaña y el sobrenombre bastante significativo que
le dieron sus contemporáneos: el hombte cureña.
A tal punto llegaron á identificarlo con aquélla, que olvidando su apellido de Valdivia, le llamaban Cu mio.

A. Y. V.
Septiembre de 1906.

ALEGORIA,

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REVISTA
Dl:AlTES

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• ' La finca reproducida en el último grabado es
la que' compró la ciudad pai:a l;;,s oficinas pública~,
entre ellas las del Ayuntamiento, Prefectura Pohtica, Juzgados pen:1les, Tesorería, etc.
• Esta finca es hi1tórica, perteneció al héroe D.
·,,
Mariano Abasolo y la viuda de D. Manuel, nieto
'..,~ del insurgente, fué quien la vendió al Ayuntamiento, ·,i de
Dolores, en siete mil pesos.
·.
,'".¡.· .

CRISTIANAS

.:i ,.

INSTITUTO PONTlf ICAL
DE ARTE) CRl~TIANAS

SITlOS Y EDIFICIOS HISTORICOS DE DOLORES HIDALGO
1,

Edjficlo que ocupó el Sul&gt;del ego do en l a época colonjo l. (Hoy Hotel Hid a lgo. propieclnd del Sr. Gal¡¡:uern.)-2 Ca ll ejó,1 «Coslano
RxigH.)) non,bre de uno de l os once vec inos

de l fl l ocn lid r cl. c, u e

acon"lpnñaron Á Hidalgo l A n oc h e del "Grit0.'' 3. Coso q u e fué de Abasoto.
'

�Copyri~lu, '"-'3, by Benziger Brolhers.

s. s.

PIUS X.
1

Nació Junio 2 de 1835.
Ordenado Sacerdote. Septiembre 18 de 1858,
Consagrado Obispo de Mantua, Noviembre 10 de 884·
1
Hecho Cardenal. Junio 12 de 1893
Preconizado Patriarca de Venecia. Junio 15 de 1893.
Elegido Papa, Agosto 4 de 903·
Benziger Brothen har, publicado una oleognfia arlbtica de este retrato hecha según el cuadro original por el
artista católico, Sr. Juan F. Kauiman, t.1maño del retrato sin márgen, 46cm. X 61cm. propio para marco.
E;,te e, un fiel retrato del Santo Padre. eJecutado en tl rna:; alto estilo del arte. Será un adorno para todo hogar
católico, ün1 copia ser.i enviada a l recibo de $2 oo L, misma lirada sobre tela con marco dorado. $5.00.

MON,UMENTO A

HIDALGO

ftn l a P lozo de la lnd ependenclo de 'Colores, expensado por los Estados de la Federación.

�525 ttDI F I C I OS HISTO RICO S.

---

•

..

ITotrtre:donde estu v o ptresolt!i dal g o, en Chi huahua, an t es d e:) et&lt; e j e euta do.

POR LA PATRIA
P ARA

. ......

I r.c:--TR\DO .

civilización exLicnJe sus alas sobre el
abatido espíritu de la ~ación mexicaEmpieza ya la nueva era de prosperidad
grandeza, soñada por nuestros héroes
· ta por ellos al través de sancrrienta~
'iL! eri el revue.lto campo de batalla.
_P1511ron ya los tiempos de lucha y de titá~~erzos para .emancipar al pueblo de
1c1on legendaria, envuelta en la esclaI y ef servilismo. Brilla el cielo con , s'dos fulgores, para alumbrar el progreso
la Naci6n, que camina sin cesar á la:-:
nietas sublimes &lt;le la prosperidad y de
¡randeza. De combate en combate de luen lucha, de esfuerzo en esfuer¡o, desde mÍls de medio siglo de inquietudes y
~ políticas, l\Iéxico, en fin, comienza
nmentar la época sagrada de su auto¡ alza la frente majestuosa y vislum)'acercanos los horizontes de un porvenir
o, tachonado de esperanzas refulgentes
los astros, porvenir que está revestido
~las de oro del progreso y de la cul80Cíal.
' ..6 .la autonomía, triunfó la democracia
6 la República. El pueblo lo qui¡;o
1 ~u voluntad es sagrada; tuvo fe y conJnquebrantable el porvenir.
Jllmo los griegos y romanos se engrandeen la antigüedad con el valor y la
.i&amp;

t{E~fU:lfH&gt;O CO~TES, conquistedo11 de méxieo.

~ir-z.*f~=~--:~~~~~~p¡==:=-~

Er, TurnPo

energía de sus propias luchas, así
nuestro pueblo, en el presente siglo, ha labrado su gloria, ha éonquistado su nombre á costa de su
propia voluntad, que ha sido firme como la roca, inquebrantable
como lo fué el hierro tiránico de
sus cadenas. Así debía suceder,
l'ra natural que fuera así. De
nuestros bosque3, '.ie nuestra fértil
vegetación exuberante y magnífica, de todo cuanto hay de rico,
ele hermoso y de sublime en el
suelo de nuestra Patria, de todos
cuantos elementos existen en ella,
se ha desprendido siempre el himnc admirable de la energía y la
grandeza, preparando la vida de
un pueblo libre. Circundada por
el bello capricho de una naturaleza
espléndida, alimentando de allí
sus ideales, México se robustece
más cada día, adquiriendo más
poder y magnificencia. En esta tierra privilegiada se escucha por
donde quiera el himno de la libertad, robusto y sentido, como se escucha el dulce murmullo de las
fuentes y el ruido atronador 'de
las cascadas; así como se escucha
el suspiro embalsamado de la brifa en las ondinas de los labios
transparentes; eomo se escucha el
eco atronador del huracán y de la
tormenta; así, bello, augusto y
portentoso, se escucha siempre en
esta tierra el himno santo de la

En eiota edici6n, consagrada á la Indt&gt;pendencia de
:México, bien cabe el retrato del Conqui~tador Hernando
Cortés, que fué quien engast6 l~ perla del Anáhuac
en la Corona de los Reyes de Castilla.
.
No necesitamos hacer biografía de~llada del v.ahe~te
aunque cruel extremeño; muy co~oc1da. es su ~1storia;
pero encajan aquí algunas remimscencias, que inserta·
remos siquiera sea para ilustrar nu.~stro grabado.
•
El célebre guerrero español nacio en Medellín el ano
de 1485.
Por el año de 1504 sali6 para Santo Domingo: el Gobernador de aquella provincia le enc?mend6 el desem·
peño de varias comisiones que produJeron algunos re·
cursos al futuro Conquistador de México.
. .,
En 1511 acompañ6 á Diego Velázquez ~ }ª exped1c10n
de Cuba, y ocho años después emprend~o .la suya pro·
pia contra el Imperio de, Moctez~ma.el deb1l.
.
¿Para qué referirnos a las peripecias de la conqmsta,
si aun los niños que cursan segundo año las conocen?
La conquista de México se consmn6 al fin en 1521.,
después de épicas hazañas, tanto de parte de los ven~i;
dos como de los vencedorPs, y Hernando C?i:tés volvio
á la Corte ibera en donde fué nombrado Cap1tan General
de la Nueva-E; paña y Marqués del Valle.~
.
El Conquistador muri6 en el año de fo47, en la i~1seria, olvidado, víctima de la envidia y de las calumnrne
de sus contemporáneos.

' TIPICA" FORM~DA POR SllflOR ITAS DISTINOUIOAS ~E DOLORES HIDALGO.-De ple: Refugio Jlménez, Matllde Goozález Slepbeoson,
Angelina Tapia y Lupe Domemaln. Fiia del centro: l(osa Gondlez Stepbenson; Guadalupe Jlmioez, Virginia Conzález Stepbeosoo.
,_· Josefa Hernández y Luz Jlménez. Siguen: lnh Oonzález Slepbeo540, Teresa L6pei, Dolor 11 González Carl ¡ Ji é
A Ita Co
llñón.
,
o a • nez y n
•

- ) o( fACSJf,UI.t'BS oe FI~l'fRS

Entre las numerosas ilustraciones que de Dolores ~~­
dalgo publicamos, hay una. que representa la J~nta •
tri6tioo que funciona actualmente en la localidad, 1
nQIDbres de cuyos miembros constan al pie del graba O
respectivo.
· ~o
A fin de completar hasta donde posible n~ ha s\ •
esta informaci6n gráfica, publicamos en esta misma P ª
na los facsímiles de las firmas de todas las P.erson.as.?ae
la H. Junta Patriótica de la histórica clll ª ·
integran
A.'ltu'l.l Junta Pdtriótica de D)lores Hidalgo,-Fdcsimiles de las firmas de sus miembros.

3s

fl11eigmento de un eutó g trafo de Al darnei.

autonomía, entonado por la madre naturaleza. En Mf xico. como
en .la antigua ~orna, la lucha por
la rndependencia ha sido una epopeya gran&lt;liosa. Y en medio de
esa ~ugusta epopeya, en lo alto
del cielo de la Patria, coronada de
laureles, se destaca grandiosa (, inmortal la figura del Padre Hidalgo, .egregi~ li?ertador &lt;.le! pueblo y
ancmno martir y caudillo de la Nación mexicana. En su tiempo
aquellos héroes cumplieron con s~
deber sacrificando su vida; hoy á
nosotros toca cumplir con el nutstro, tributándoles veneración y
gratitud.
Salvador BRAMBILA Y SANCHEZ.

�"Nosotros, los patriotas insurgente:,, ~alvados aquel día por
hechos tan me~or~bles como los de aquel mño, lo paseamos triunfante por las pr111c1pales calles de Cuautla; todavía rr.anchadas :;:us
ropas con la. sangre de la herida que recibió en el brazo· gritándole
entusiastas vivas y saludándole con atronadores aplauso's los habitantes del pueblo, ~os niños, las jóYenes decentes, las ~ujeres de
nuestros soldados, estos y nuestros jefes, incluso el gran Morelos .. ''

***
Así concluyó el viejo veterano la sencilla narración de aquel
heroico episodio, que todavía no graba el cincel en mármoles, ni se
ha fundido, como se debiera, en bronces inmortales.

LurR C:ONZALEZ OBREGON.

•
CURIOSIDADES ANTIGUAS

•

,11¡ 11

(ESrHJTO EXPHE:-AMENTI!' P.\RA L.\ EDIC'lON EXTRAORDINARIA DE
"EL TIEMPO ILUSTRADO." )

A pesar de sus muchos años, el viejo soldado de ::\Iorelos se entusiasmaba con el relato de sus campañas, no careciendo de elocuencia sus conversaciones.
Le conocí ya muy anciano. Blancos, enteramente blancos los
cabellos· el rostro rugoso y enjuto por la edad y por tener la boca
desdenU:.da, pero conservando en sus ojillos toda la vida y juventud
que no tenía el cuerpo debilitado
Sentábase en cómodo equipal, con montera en la ve11erable cabeza
que dejaba entrever mechones de pelo rebelde y plat~ado; apoyaba
las manos sobre un bastón, que de cuando en cuando izaba para accionar y para indicar en el piso lo que describía, forjándose la ilusión que dibujaba planos de las batallas, de las fortalezas 6 de las
ciudades que fueron teatro de sus propias hazañas ó de las que le
habían contado.
Las narraciones épicas de aquel viejecito, que en paz d.escanse,
me cautivaban mucho· aun las conservo vivas en la memoria como
si ayer las hubiera esc~chado; y e?tre otras, ahora quier~ escri?ir la
siguiente, narrada por él con senmllez encantadora, que OJalá m1 pluma pudiera reproducir.

ju ,to, con su valiente y arrojado jefe á la cabeza, D. Diego de Rul,
Conde de Casa Ritl, que montaba un alazán, hermoso y de gran alzada.
"Los drngones venían á todo correr, sable en mano; jadeantes
y sudorosos sus caballos, y ellos, ahogándose por la fatiga, el calor
y el polvo.
"Avanzan, llegan junto al p11.rapeto en donde se encuentra el
cañón solitario, al que sólo le hacían compañía mudos y yacente.~
soldados nuestros, que habían caído allí mortalmente heridos, pero
vitoreando á nuestra causa y á nuestro gran l\lorelos.
''El niño García l\lendoza no esperó más. Sa.ltó sobre los muer·
tos, pisó sobre la sangre encharcada, ya fría; que derramaron nuestros bravos artilleros, cuyos cuerpos estaban tendidos aquí y allá, y
corrió en dirección de la pieza.
''Uno de los jinetes, previendo lo que el niño iba á tjecutar, extiende su espada sobre la trinchera y hiere á Narciso en el brazo derecho.
1 'El niño, para no caer, se afianza de una estaca, y, rápido como
el pensamiento que había concebido, toma la mecha encendida que
se hallaba allí enclavada y da fuego al cañón.
"Relampaguea la luz del fogonazo: el humo de la pólvora asciende por los aires: el disparo hace ensordecer los oídos y estremecer el piso, la trinchera y las casas de la calle ..... .
"El Cornle de C2sa Rul cae herido y es llevado por los suyos
para morir después. Algunos dragones muertos quedan al otro lado
del parapeto; otros bien contusos, y todos acobardados, retroceden,
huyen, dejando también el cadáver del que hirió al valiente, al
sublime niño!
"Galeana, que ba logrado restablecer el orden, aparece en esos
instantes en aquel callejón, que por algo se llamó del Encanto, y tras
de la trinchera abandonada, mira al niño herido, pero orgulloso,
satisfecho y sonriente. Lo toma en brazos, lo estrecha con efusión y
lo lleva ante el gran Morelos, á quien relata su acción heroica.
''l\Iorelos sabía apreciar y premiar actos tan grande;; con~o ~l
de García l\lendoza. También lo abraza y le señala un tostón d1ano
como premio.

"-Luego que supimos en Cuautla que el feroz Calleja venía á
sitiarnps, nadie descansó un instante.
.
..
,
''Todos los habitantes se aprestaron á sostener el sitio. Se ª;º·
piaban víveres y municiones, se abrían fosos y se lcva~taban tnnche1as, principalmente en las b~ca-calles por donde pod1a entrar el
enemigo.
"¡ Hubiera "Cd. visto, joven, me decía,..cómo todos nos ayudaban,
secundando las órdenes y los planes de nuP.stro gran Morelos!"
Aquí el anciano hacía ademán de levantarse la montera, como
homenaje póstumo á la memoria del que había sido su General. Debo advertir que siempre que pronunciaba su nombre, trataba ele hacer lo mismo, y aun muchas veces le ví ponerse e!1 pie y dejar rodar
copiosas lágrimas, que se bebía llorando de entusiasmo.
.
"-Sí, joven, todos: los soldados d~ nuestras. _tropas y los vecinos de Cuautla; mujeres y hombres, ancianos y mnos: todos se preparaban á la lucha.
''En la mañana del día miércoles 19 de Febrero de 1812, el
realista Calleja, creyendo que iba á tomar luego la plaza, nos atacó
por primera vez y con· ímpetu.
,
''El empuje de sus fuerzas fné tremendo y prolonga.do. Duro
más de seis horas. Retumbaban los disparos del cañón: silbaban las
balas de los fusiles y las piedras de las hondas: chocaban las espadas
en los encuentros personales pues hubo puntos que por breves momentos llegaron á ocupar nuest;os enemigos; y se hundían las puntas.de
las lanzas en las carnes de los que atrevidos habían saltado las tnncheras ó de los que acá .adentro
. las defendíamos, chorreando sangre,
pero ebrios de obtener v1ctona.
"De repente, cundió la voz entre nosot~·os de_ que D. Hermenegildo Galeana había perdido la plaza de Sau Diego, coi,
to esfuerzo y valor defendida por los soldados que estaban a su
mando.
"Aquí fué el ver caras pálidas y ro.stros d~ :11ujeres del,~gura&lt;l.oi;.
No por el miedo, ¡µorque en Cuautla m los m~1os lo conocian!, smo
por la consideración de que triunfasen los realistas.
"Esa falsa alarma sembró confusión en los defensores de una
de las calles orientales de la plaza de San Diego, que entonces llamaban Callejón del Encanto, .al que le hacían cos~do la casa de un tal
Lazo casa que después fué de mi comadre la Silva, y la cerra de la
huerta que lindab~ con el campo de_ ,cañas de San Martín.
''Tras de la trmchera del calleJon había quedado abandonada
una pieza de artillería, calibre de á 4, ya cargada y próxima á diRparar la metralla destructora.
,
"Entonces un niño de doce á trece años de edad, llamado ~arciso García Mendoza, natural del pueblo, y que á la saz6n, se ha\laba
oculto entre las casuchas del lado norte de la pl~z~ de Han Diego,
vi6 venir la columna enemiga de dragones del regimiento de Guana-

-·-·

)

yrn-

Al eent lfo el se11o que o. Félix fllat&lt;ía Calleja empleaba eomo membt&lt;ete en el papel destinado á asuntos ofieiales.
1101 g t&lt;abados de los euat!fo ángulos son anve!fso y t&lt;evet&lt;so, ttespeetivamente, de medallas eonmemot&lt;athtas de la pttimetta y segunda
i poea del pt&lt;imelf Impettio.
11•• Jlllfi~J'l1:e:f piezas son también medallas eonmemottativas del mismo pet&lt;íodo históttieo.

De originales proporci~nados por D. Lucas Alamán.~

f.

�HISTORIOAS DE DOLORES HIDALGO.
OURIOSIDADESmANTIG U AS .

••
~estos de la instalaeión de not&lt;ias empleadas en el t&lt;egadí o de las mot&lt;et&lt;as pot&lt; el Cut&lt;a fiidalgo.

HISTORICAS

•tre
los monumentos de alto valor histó111e existen en Dolores Hidalgo, relaciocon la estancia del anciano Cura en

la población, dos de los más interesanlas ruinas de la " Alfarería," establef)Or Hidalgo, y las ruinas del sistema de
o empleado por el mismo Párroco en
·vo de la morera plantada y beneficiada
• 8\1 dirección y debida á su iniciativa.
Hidalgo poseía un gran espíritu de empreqne no consiguió desarrollar, seguramente,
P."las circunstancias especialísimas del mei, en que · ejercitó sus facultades; pero es
~ verbial en Dolores (]lle el venerable anciainici6 .r fomentó varias industrias, y obfO eafüfartorios éxitos en algunas de ellas,
lOD

entre otras, en la fabricación de piezas de barro cocido, á cuya loza se da la designación,
allá, de "vidriada".
El mismo Párroeo fabricaba la loza y cuentan los vecinos viejos de la localidad, que entre sus ascendientes tenía fama de muy competente, como fabricante, el señor Hidalgo.
Trabajaba en la "rueda," aparato primi~ivo que se emplea hasta la fecha en Dolores
en la fabricación de la loza, industria que
en los actuales tiempos ha hecho notables
progresos, dicho sea de paso.
Se conserva aún en estado ruinoso, la primera "Alfarería" establecida por el señor
Hidalgo y en la cual, como lo hemos dicho,
trabajaba personalmente como operario.

***

Sabido es también que el Párroco se dedicaba á la rría del gusaclo ele sedn, en cuya

industria obtuvo satisfactorios éxitos tam~
bién, pues llegó á elaborar telas con la seda
por él cultiyada.
Para la cría del gusano plantó y cultivó en
terrenos de la hoy ''Hacienda del Gallinero,''
una considerable cantidad de plantas de morera, y para el regadío empleaba el primitivo
sistema de las norias, del cual existen aún
las ruinas que reproducimos en uno de los
grabados de esta misma página.
Estas ruinas se encuentran á un kilómetro
ele la Ciudad Histórica, en la parte occidental, y son visitadas por los excursionistas que
acu&lt;len de diferentes puntos á la ciudad.
También pnblicamos otro grabado que reproduce las ruinas de la primera "Alfarería"
ó fábrica de loza "vidriada" que lleva el
nombre del hProe, por haber sido él su fundador.

•

,
.
E n t !fe 1as ".
ezas que apat&lt;eeen
.-1
COLIEC CI O]'I PE fl!ONEOAS f,'IEXICAf,jAS eot&lt;t&lt;espondientes a la época de la Quet&lt;t&lt;a de Independeneia.
en esta plana, las hay de plata y eobt&lt;e y algunas son de las que se fabt&lt;ieat&lt;on eon el metal de los eanones que ¡,alfa ese ob¡eto
ft.tndietton tos t}efes Insut&lt;gentes.

.
h'
. d del mismo nombre,
Del monetario de D. Lucas Alaman , n,eto de1 ,s1ona or

antig1i9 jlqiUei!) iln donde estuvo la pt&lt;imette- "Alfat&lt;ettía" estableeida pot&lt; el Cu t&lt;a tiidalgo. Llas t&lt;uinas de ei.te monumento
b istóttieo llevan aetualmente el notnbt&lt;e de "Rlfattet&lt;ía de flidalgo."

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- 53 1

530-

Autógrafo dt !losf )'t1. )'t1ore\os

§!¿~~-~~

j!~(, ~ ~ ~

~(!_

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l

"Don José Maria Morelos Capitan gral.de
los extos. americanos y vocal J.e la suprema
junta nacionl. gubernativa del reyno &amp;c.
&amp;c. &amp;c."
·'Por los singulares especiales é innumerables favores qe. debemos á Maria SSma. en
su milagrosa imagen de Guadalupe, patrona
defensora y distinguida emperatriz de este
reyno, estamos obliga~os á tributarle todo
culto y adoracion, m~mfestan~o ntro. r~co• nocimto., ntra. devoc1on y confianza, y s1~~do en proteccion en l~ actual guerra tan v_1s1ble que nadie puede disputarla á ntra. nac1?n,
debe ser visiblemte. honrrada y reconocida
por todo americano. Por tanto mando que en
todos los pueblos del reyno, especialmente
los del sud de esta America septentrional se
continue la devocion de celebrar una misa el
día doce de cada mes en hoorra y gloria de
la SSma. Virgen de Guadalupe, y en todos
los pueblos en donde no hubiere cofradia, 6
devoto qe. exhiba la limosna, se sa?a~~ ésta
de las caxas nacionales: y en las d1vis10nes
dentros. exercitos será obligacion de los capellanes sin percepcion de limosna, y en donde hubiere muchos capellanes le tocará al
qe. entrare de semana. "
"En el mismo día doce de cada mes deberan
los vecinos de los pueblos exponer la SSma.
imagen de Guadalupe en la'S puertas ó balcones de sus casas sobre un lienzo decente,
y quando no tenga~ i.magen colgarán el lienzo mientras la solicitan de donde las hay,
añadiendo arder las luces qe. segun sus facultades y ardte. devocion les proporcione.
y por quantos no todos se pueden manifestar de este modo, deberá todo hombre generalmente de diez años arriba traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales,
esto es, de azul y blanco, una divisa de liston,
cinta lienzo 6 papel, en que declarará ser
devoto de la SSma. imagen de Guadalupe,
soldado y defensor de un culto, y al mismo
tpo. defensor de la Religion y su pal ria contra las naciones extrangeras qe. pretenden
oprimir la ntra. corro lo son á la presente la norancia, manilo se publique por bando en
nacion española y la francesa."
las provincias de Teipan Oaxaca y sigte. del
"Y par:¡¡. que esta d_is}?osicion obligatoria reyno. Dado en el quartelgral: de Om~tepec
tenga un debido cumphm1.e~to mando á todos á los once dias de marzo de mll ochocientos
los jueces militares y pohticos, ruego y en- trece.-José Ma. Moreios.-Por mandato de
cargo á todos los prelados eccos. cuiden y Su Exa.-José Lucas .ilforín. Pro-Secro·"
zelen con todas sus fuerzas, á fin de que los
subditos logren tan santos. fines reser~ando
declarar por indevoto y traidor á l~ nac1on al
Fragmento de un autógrafo de Aldama.
individuo qe. reconvenido por tercera vez no
usare de la cucarda nacional ó no diere culto
á la SSma. Virgen, dudiendo .. Y para ~e.
''Le di de racion en 20 de sepbre. de 1810,
llegue á noticia de todos y nadie alegue 1g-

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/1~ c-¡l.Al'"e -{J,

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1~~/(~(~

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dies y seis ps. qe. quedan cargados en la
qta. corriente. Sn. Migl. el Grarde y fecha
sut supra.-Ignacio de Aidama ''

Tres Autógrafos
«S D Lucas A.laman
Campo en Xochapa De. 25 de 829 .
::\Ii apreciable amigo; consecuente á IDIS
principios de no consentir jamas qe. por una
cnestion qe. se ha creido afectarme personal·
mente se derrame uná sola gota de sangre
mejicana doi orden ahora mismo para qe. la
parte del ejercito qe. 1;11ando. conJramarc~e
á situarse en un punto mmed1ato .ª esa cap1·
tal para esperar en el la resoluc1on del au·
gusto congreeo de la union a la que me suge·
taré cualquiera qe. sea y haré qe. sea obedecida por la tropa de mi mando. La conducta
qe. guardaré el partido á quien en esta vez
dio el triunfo la suerte será l~ qe. ~aga ;as
ó menos duradera su victoria. Qmera 106
'l_C'. esta sea la ultima revolucion q\le afi~oze
para siempre la felicidad de nuestra patria Y
proporcione garantias seguras y estables
nuestros conciudadanos. n
«Estos han sido son y seran los sinceros deseos de su amigo.-V. Gucrl'Cl'O.n

***

ccSr. Dn. Lucas Alamán.
Jalapa Dice. 27 1820.
Muy ape. Sor. mio,
. 'd su
«Con la mayor satisfaccion hé rec1bi O di
grata de 23 del presente mes, quand es de•
rigido por un sugeto qe. sin tener el hon?r la
haberle tratado me habrá hecho apreciar
opinión de sus ~elevantes cualidades.~ di·
c&lt;Este mismo concepto me haría gustoso

°

•

~ ef~ve__.

~-..:?~~~~

ª

RESIDH'C/AS 01~11~0llfM' DE DOLORES HIDAL60.- Casa del Sr. Mlgue(Oonzátez'Caballero.

-

fundirme en contestar todos los puntos qe.
abraza i;u citada carta, desenvolviendole con
franqueza la idea qe. sobre ellos hé formado,
~i la premúra del tpo. me lo permita, pero
la marcha del Coronel D. Pedro Landero para esa capital, me facilito esplicar por medio
de él quanto en este respecto pudiera á Y.
decirle. Este amigo&gt; pues, lleva instrucciones mías, y este impuesto de mis rectas intenciones por la prosperidad publica, y por
qe. se haga estable ntro. regimen politico y
civil; y así mismo lo está de las obseryaciones
qe. sobre estos particulares me ocurren manifestar. El vá facultado por mi para significar
mis disposiciones, qe. en su véz haré efectiva!:! tan luego como reciva sus avisos de estar.
acordes en los esenciales puntos qe. le tengo
significados.' 1
"Tenga. V. la vondad de dispensarme no
ser por á hora tan estenso como deseara, y
de contarme entre el numo. de i;us apasionados compatriotas, amigo y servidor Q. B. S.

~I.'-A11t. López de Santa-Anna.n

«La noche del 6 del corriente me entregarón
los S. R. Comisionad. por este Supr. Govierno 9oronel Dn. Lorenzo García Noriega y
Tementc de Fragata Dn. Joaqn. Yial un Pliego del Exmo. Sr. D. Juan 0-Donojú nom~r~do por el Rey Capitan General y Jefe Pohtico Supr. de estas Provincias y conviniendo ver dho. Pliego. y el informe presentado
por· los referid. H. S. Comidos. he dispuesto
para no errar en mis deliberacianeti. se exeen Junta compuesta ele lasautoridades
1htares, Civiles y Eclesiásticas. qe. deberá
celebrarse en este Palacio el día de mañana

it~

á las nueve de ella, lo qe. aviso á V. S. para
qe. ~oncurra á la misma Junta, y de quedar
enterado me dará aviso.-Dios guarde á Y.
S. m. a. Mexico 8 de Septiembre de 1.821.
-Xocellada.-Al Tribunal del Consulado de
esta. Capl.-Secretaría.

OTROS GRABADOS
ACERCA
DE DOJ,ORES HIDALGO

Por ser la cuna de la Independencia, hemos
dado amplia y completa información gráfica
acerca de Dolores Hidalgo. •
~
Entre ios grabados á que no hemos hecho
referencia en las notas explicativas anteriores,
hay algunos que merecen ser mencionados
aquí, siquiera sea en unas cuantas líneas.
«Fabricantesde loza, trabajando en una de
las alfarerías de la población,n se denominan
dos de los grabados.
Ya hemos dicho que es una de las industrias de Dolores implantada por Hidalgo, y
que ha subsistido y aún'progresado, pudiera
decirse.
El sistema de fabricación de loza es primitivo; pero los «alfareros,, de la localidad son
muy hábiles y han llegado á obtener verdaderos éxitos en el «vidriado,&gt; de Jas piezas de
barro que fabrican.
Nuestros grabados dan idea de cómo trabajan los operarios en las «alfarerías.»
Otros de estos grabados reproducen algunas
de las residencias de las familias más distinguidas de la !oralidad, como la de D. Miguel
González Caballero, ubicada en la calle Ocampo, magnífica finca recientemente reedificada
á todo costo.
La casa de D. Mauro Jiménez, persona
muy estimada en Dolores, y uno de los. vecinos más antiguos de la poblaci6n, está situada en el ángulo noroeste de la Plaza de la Independencia. D. Mauro Jiménez es descendiente del insurgente del mismo apellido.
La familia Jiménez es numerosa en Dolores; tódos sus miembros son personas muy
dignas de estimación; hombres honrados
laboriosos, dignos por esto de llevar el apelli:
do de su antecesor, el héroe insurgente.
Publicamos también un grupo de los miembros de la Junta Patriótica de Dolores, otro
del Presiden~e de la misma y el del Sr. D. Félix Romero, encargado actualmente de la Casa
de Hidalgo y de quien nos ocupamos en otro
lugar.
Entre los clichés hay uno que reproduce
una fotografía del grupo de distinguidas señoritas de la localidad, las que organizaron
una «típica,,&gt; que tomará parte en las fiestas
de hoy.

�-

532 ..._ 533 -

Colección de Autógrafos.
En concepto de esta Redacción, una de
las novedade!:! que entrañan más interés, de
las muchas que publicamos en esta edición
extrnordinaria, es la serie de autógrafos históricos y modernos que aparecen en esta y
otra¡, nlailas.
l~ntre los primeros, es decir, los relacio
nndos con la historia, hay uno del insurgentr.
D..Jo~é María Morclos y Pa vón, ab.,olutomen te dc:&lt; conocido, pues antes de ahora no
se había publicado.
Los ,·.diosos originales de los que tomamos
este v otros de los autógrafos antiguos, nos
fu eron fa cilitados g~lantemente por el señor
D. Lucas Alamán, nieto del distinguido hi storiador del mismo nombre.
Diremos de paso que la colección de autógrafos que posee el descencliente del erudi10
µublici~ta, es, sin duda alguna, de las rn ús
completas que existen en el país. Tiene el
distingui&lt;lo caballero numerosos documentos
autógrafos, de Morelos, Galeana, Allende,
O' Donojú, Agustín de Iturbide, Hidalgo y
otros muchos personajes relacionados directa
ó indirectamente con el movimiento insurgente.
Además· de los autógrafos que se dignó fa.
cilitarnos el señor Alamán, nos proporcionó
una valiosa colección de monedas de la época de la guerra de Independencia, de las cua-

Casa comercial establecida en la antigua finca llamada de "Los Delgado."
Reproducción del cuadro que obsequió á la casa de Hidalgo, el personal de una "Peregrinación Patrl6tlca,"
procedente de Pinos (Zacatecas), la que visit6 la ciudad durante una de las últimas festividades de Septiembre.

l&gt;LL

¡,,tn:!'&lt;.\UOt: Dt:L tSTJ.00 .QE cnmC.Ulli\

•

les reproducimos las que, en nuestro concepto, tienen más interés.
En la página donde aparecen las reproducciones del monetario del señor Alamán,
encontrarán nuestros lectores las explicaciones respectivas, á fin de que se pueda apreciar
mejor el valor histórico de la colección.
Los otros autógrafos á que nos referimos,
son de algunos de los señores Gobernadores
de los Estados, que se dignaron enviárnoslos, obsequiando una solicitud de esta Redacción, lo que agradecemos.
Tienen la particularidad estos autógrafos
de contener pensamientos consagrados al
acontecimiento histórico que hoy se conmemora y que fueron escritos expresamente para esta edición extraordinaria, lo que aumen·
ta el mérito intrínseco de los documentos,
por lo que se refiere á las elevadas ideas y
hotables conceptos que contienen.
Creemos que nuestros lectores sabrán apreciar debidamente el valor de estos aut6grafos
así como de toda la información gráfica .que
aparece en esta edición .

Como los autógrafos de los héroes pres~·~·
tan algunas dificultades para _leerse, qu1s1mos obviarlas, y al efecto publicamos en las
respectivas planas, donde cada u~o de estos
importantes documentos se publica, la reproducción en tipo de, imprenta.
_
En cuanto á los autografos de los senores
gobernadores General D. Bernardo Re~·es,
General D. Abraham Bandala, Ingen~ei:o
Cuevas y los demás que hon_ran es~s pagt·
nas, no hemos creído necesano copiarlos como los de los héroes, porque e:1 Ia reproducción fiel son perfectamente legibles.

)

~

-- __.,./

Residencia del Jefe Político del Partido de Dolores Hidalgo.

ALGUNOS EDIFICIOS

ro, Jefe Político de 1
partido de Dolores, y
dos de las casas de comercio de mayor importancia ele la localidad : "El Xuevo Mundo,'' propiedad del activo y honrado hombre
de n('gocios D.. Crescenciano Aguilera, y
"La Barata,,, estable&lt;-ida en la finca que fué
ele la familia Delgado,
nntiguos vecinos de
Dolorrs.

DE

DOLORES HIDALGO

El grabado del centro es la reproducción
de la fachada de uno
de los templos principales de Dolores: «Tercera Orden».
Está ubicada esta
iglesia e n l a · c a 11 e
Ocampo, á la siguiente cuadra de la «Ca~a de Hidalgo.,,
El templo, aunque
de cortas dimensiones,
tiene tres naves y rn
decorado es de m u y
buen gusto.
Otro de los grabados
es la antigua casa de
uno de los primeros insurgentes, Pedro Garcín, y está ubicada en
el ángulo Suroeste de
· la plaza de la Independencia. En la actualidad hay en la finca una
casa comercial de abarrotes, propiedad del
sefior Víctor Vázquez,
denominada "La Nacional' ' .
Los otros grabados
son la finca residencia
del señor Lic. D.Francisco González Caballe-

Iglesia de la "Tercera Orden," situada en la calle}'Ocampo."

Los grabados de la
siguiente plana representan, el primero,
una manifestación patriótica en Dolores Hidalgo, el día 16 de Septiembre de 1904.
Se ve en el grabado
una multitud compactnr presenciando el
desfile de la Comitiva
Cívica, en los momen tos en que pa~a ésla
frente á uno de los edificios hist6ricos de In
ciudad: la casa que fuf
residencia del Delegado durante los últim0s
nños de la época colonia l.
Este eclificio está si-

***

Publicamos, además, en facsímile, las
fi rmas de los miembros q·.:eforman la actual
Junta Patriótica de Dolores Hidalgo.

hntigul\ casa del insurgente Pedro Garofa.

Casa comercial del Sr. Creecenciano Aguilerl\,
Foto~affq del Sr, Jesús A¡ ullar

�~ ~- ·~

~-.

L

: .~/? .. ..:•

~

'

MANlFESTACION PATRIOTICA EN DOLORES HIDALGO, EN UN DIA DE ANIVERSARIO I&gt;K l,A INDEPENDENCIA.

tuado en el costado occidental de la Plaza de
la InJependencia, y durante muchos años se
veriacaron en el portal de la antigua finca
las ceremonias patri6ticas en los días en que
se conmemora la proclamaci6n de la Jndependencia.

***

'

El otro grabado tiene mayor interés hist6·
rico aún: es la reproducci6n de la llamada ' 'ca·
sa de los Larrinúa,' ' donde se derramó la pri·
mera sangre española momentos después del
acontecimiento conocido en la Historia con
el nombre de "Grito de Dolores" .
Se dice que Casia.no Exiga, uno de los once
vecinos de Dolores que acompañaron á Hidalgo á la hora de la proclamaci6n de la Independencia, se dirigió, después del acto solemne, á la casa de los Larrinúa, antigua familia de origen español que en aquella época residía en Dolores y que habitaba la fin·
ca cuya fachada reproducimos en esta plana.
Penetró Exiga, segun la tradición, á la finca, y pretendió aprehender al jefe de la casa.
Larrinúa opuso resistencia y Exiga le causó
una herida en el rostro con el cuchillo de carnicero que llevaba el insurgente. Exiga era
''matancero'' de la población.
Se asegura que en el incidente, Larrinúa
resultó mutilado de una oreja.
La finca que hoy reproducimos tenía en
aquella. época un portalón semejante á los de
finca de hacienda, que fué derribado hace
algunos años por el mal aspecto que presentaba y por su estado ruinoso.
Esta finca está situada en el ángulo Sureste de la plaza de la Independencia y en ella
hay actualmente una de las principales casas
de comercio de la localidad.

GOBERNANTES DE MEXICO DE 1821 A 1887
En 1'11 centro, Don :Miguel Hidalgo y Costilla.-Sobre este retrato, el de Don Benito .J uárez. - De izquierda ft derecha, D. Agus-

Antigua c asa de l o s L a rrinúa , donde s e d erramó l a p ri~era sangre española
á raS.z d e l a proclama c i ó n d e l a Independencia,

tí~ de Iturbide y Arámburo, D. Juan O'Donojú, Ilmo. Sr. Lic. D. Antonio Joaquí11 Pérez, Gral. D. Manuel (ionzález
Lic. D. Sebastián Lerdo de Tejada, Gral. Don Jesús &lt;ionzález Ortega, D. Manuel de la 13árC'ena, Conde de la Casa de I-Ieras, Gral'.
D.. r edro Celestino XegretE:, D. Mariano Michelena, Gral. D. Juan N. ,\.lmonte, Canónigo D. .Juan B. Ormachea, Fernando ]ifaxim1hano, María Carlota Amalia, D. Manuel Domínguez, Gral. D. Guadalupe \'ictoria, Gral. D. Yicente Ouerrero, Lic. D. ,José
~~ría Bocanegra, Gral. D. Manuel Robles Pezuela, Gral. D. Miguel Miramón, Lic. D. Ignacio Pavón, Ilmo. ~r. D. Pelagio Anto·~ nio Labastida, Lic. D. Pedro \'füz, Gral. D. Luis Quintanar, D. Lucas Alamát\ l,ral. D. Juan Alvarez, Chal. D. Ignacio Comonfort, Gral. D. Félix Zuloaga, GraL D. Anastasio Bustaniante,. D.Jielchor. Múzquiz, Qral. D. :Manuel U6mez Pedmza, Gral. D. Man9el)It T¿_~:rilbardini, Gral. D. Martín Carrera, Gral. D. Rivnµlo _Díaz de la Ye-ga·, J). Valentín (i-ómcz Farías, Gral. D. Antonio
t6pez de Santa-Anña; Gh1LD. Miguel Barragán, Lic. D."Jlañuél de la Pefi.a y Peiia, Gral. D. Mariano Arista, Líe. D. •Juan B. Ce·
.allos, D. José Justo Corro1 Gral. D. Xicolás Bravo, (iral. D. Yalentín Canalizo, ({ral. D."José ,Joaquín de Herrera, Gral. D. Mariano Salas, Gr~l. D. Pedro María Anaya, D. Javier Echeverría, Gral. D. Juan ~I. Méndez, 0-ral. D. Porfirio Díaz, Gral. D. :Mariano Paredes Amllaga.
-

�ta casa de )ou tgnacio Allende
' Existen aún en San Miguel de Allende dos
edificios históricos que fueron escenario de
acontecimientos importantes relacionados con
los preliminares de la independencia.
Uno de ellos es la casa que habitó Don
Ignacio Allende, el decidido colaborador de
Hidalgo, y el otro la finca que fué sitio de
reunión dr. los iniciadores del movimie:qto
insurgente.
El H. Ayuntamiento de. la ciudad de
Allende, que funcionó durante el año de
1898, hizo fijar una lápida en cada uno de
los dos edificios, á fin de perpetuar el rccuerrlo del papel que desempeñaron estas fincas
en la época inmediata anterior á la proclamación de la independencia
La inscripción de la lápida que está en la
casa de Allende, dice:
«Esta ciudad siempre ha reclamado pan...
su ilustre hijo Don Ignacio Allende, la gloria
de ser el primer promovedor de trabajos efectivos para realizar la independencia de lapatria; una tradición constante así lo afirma y
lo corroboran, además, pruebas fehacientes.
El ínclito anciano Don Miguel Hidalgo, dice en su declaración: «que había tenido v;1rias conversaciones con Don Ignacio Allende ...... sin otro objeto por su parte que el de
puro discurso...... que nunca pensó entrar
en proyecto alguno á diferencia de Ignacio
Allende, que siempre estaba propuesto á hacerlo¡¡¡ viéndose en la propia declaración que
no se resolvió á tomar parte en el movimiento revolucionario, sino hasta la segunde vez
que fué invitado por Allende. El Congrei:o
Gennal decretó el 24 de Octubre de 1823,
qur. se hiciera una indemnización de los bieSAN

SAN MIGUEL ALLENDE.

- - ------

,

Casa donde nació Don Ignacio Allende, propiedad hoy de Don Miguel Oonzález Larrlnáa.
Fotografía de Vicente C. García.

nes nacionale:i á los here&lt;leros de Don Ignacio
Allende, cxpresan&lt;lo en el artículo H?: «que
~iendo esa gracia concedida especialmente
&lt;·n reconocimiento del 1\IÉRITO ExTRAORDI:-;ARIO de Don Ignacio Allende, serviría de
&lt;·jemplar. ))
Sobre la puerta de la misma casa se lee

MIOUEJ, ALLENDE.

c::;ta otra inscripción : «HlC NATUS, UBIQ"C 1~ NOTDS.&gt;)
La inscripción de la lápida que está en el
otro edificio histórico, ubicado en la primera
calh• &lt;lel Reloj, dice:
«En el entresuelo de esta casa, con pretextos de bailes que se daban en la sala, Don
Ignacio A-Hende y las personas compromet:das, EC reunían para tratar de lo~ medios
adecuados para lograr la independencia nacional. El I. Ayuntamiento acordó se erigiera e¡,ta inscripción el 16 de Septiembrede

1898.»
Publicamos en esta misma!página la reproducción de los dos históricos edificios, lo
que esperamos sea del agrado de nuestros
lectores.

***

:1 A propósito de Allende, conviene aquí ha·
cer notar que la gratitud pública ha sido al·
:ro indiferente á la memoria del denodado
Capitá1'l, pues como lo reza la leyenda. que~
encuentra en el frontispicio de la res1den_C1a
que fuf del héroe, muy importante gesti6n
verificó antes y después de haberse proclama·
do la Independencia en Dolores.
Y sin embargo, no existe en ning6n punto
del país un monumento que perpetú~ el recuerdo del compañero de cadalso de Hidalgo,
En Flan Miguel debería existir nn mono·
mento consagrado á él, una estatua, par pequeña que fuera, pero que, de cualqmermodo 8ignificaría un tributo rendido á la vene·
ra1;&lt;la memoria de quien sacrificó su, bienestnr y su vida en aras de la autonom1a de 80
patria.
La, fotografías de las cuales tomamos
tos grabados las debemos á la galantería~
Sr. Antonio Ortiz, ele esa localidad, activo
agente de nuestras pnhlicacionrs.

d

Casa donde se celebra1on las juntas preparatorias de la independencia.
Fotografía de Vicente C. &lt;;;arda.

'Jj

�on Miguel Ooozález l.arrll8.
Fotografía de Vlcea1t C. O,...

***

6sito de Allende, convi
que la gratitud p~blica
rente á la memoria del
pues como lo reza la ley
en el frontispido de la
el héroe, muy 1mpo
ntes y después de habel'l!8
ependencia en Dolores..
mbargo, no exi,te en nm
m mon umento que pe
,1compañero de cada_lll&lt;!
, Miguel debería ex1stu
nsagrado á él, una
e fuera, pero que, de~ á
ficarfa un tributo ren_d1
emoria de quien sacrifi
vida en aras de la auto

esl:
!º

�- - - -------

e Don Miguel &lt;loozálei Larrlda.
Fotografía de Vicente C. Gima.

a inscripci6n: «HlC NATUS, UBI·
OTUS.,&gt;
scripción de la lápida que estiencl
ificio hist6rico, ubicado en la primera
l Reloj, dice:
el entres uel o de esta casa, con prelll·
ailes que se daban en la sala, ~
A'llende y las personas com~
reunían para tratar de lor, Ñ
dos para lograr la independencia ~
El l. Ayuntamiento aco~6 se en·
sta inscripci6n el 16 de Septíemblede

Autógrafos de héroes y personajes de ·
la época de la guerra de lndependen:
cia.
Obsequ io de "EL TIEMPO ILUSTRADO" para sus favorecedores.
Página extraordinaria de la edición es·
pecial del 16 de Septiembre de 1906.

licamos en esta misma!página la tt
ción de los dos históricos ediftcim, lo
eramos sea del agrado de nuaull

***

A

·opósito de Allende, conviene~~
r que la gratitud p~blica ha~
iferente á la memorui del d
11 pues como lo reza la leyen!J:!
t~a en el frontispi~io de la ...rlil,
é del héroe, muy importante r,6 antes y después de haberse procJamt
ndependencia en Dolores..
......
embargo,
no
existe
en
nmg6J.1¡;
11
ís un monumento que perpe HidalfJ,
del compañero de cada)~ de San Miguel debería existir un
consagrado á él, una estatu\\:1!
que fuera, per? que, de ~ualq )a ,elt
nificaría un tnbuto ren_dido á }Jieolt
memoria de quien sacr1ficb su íade•
u vida en aras de la autonoJD

.

tomaJIIIX! ..

fotografías de las cuales
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hados las debemos á la ~ : aeti10
tonio Ortiz ele esa locah '
.
de nuestras' publicac10nes.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AÑO

VI.

1H::xrco,

Dm.nNGO

23 DE SEP'rIEllIBRE DE 1906.

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lirl. t;
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rr; I R

1 ,u:

l~ep!&lt;odueeión del famoso euad!fo:que existe en la Iglesia de Santa B11ígida, del que es auto!!
el ~ . P, Gonzalo Ca1'1'aseo, C.

o.,

notable a1&lt;tista l)intot&lt;,

NcM. 39

�- 538aun es más bello morir
por la virtud y el deber !

........... . ......

tas 'fitstas
dt tooadonga

¡ Oh- libros, libros benditos
que al claro sol de la ciencia,
:ibrís á la inteligencia
horizontes infinitos!

Publicamos varios grabados rPferentes á la kef'111esse que la Junta Organizadora de las fiestas de
Covadonga, dió en el Tívoli del Eliseo.
Esta simpática fiesta en
la que toman parte ~ño
por año mexicanos y españoles, como si la conmemoración que ocasiona
l~s fiestas del 8 de P.epilembre fuera común para ambas naciones, estuvo en esta vez tan animada ? más que en años
ntenores, como han visto
nuestros lectores en las
crónicas que hemos publicado el «EL TIE)IPO.»

¡ Con qué profunda emoción
de nuestra luz al destello,
'
$e encuentra un mundo más bello
que el de Cristóbal Colón !!

José
1

1

Lagos ele i\Ioreno.

EL NUEVO GENERAL

•
•

1. El concurso de bailes regionales abierto
por r,El Buen Tono.i&gt; ~na de las parejas que
entraron a concurso, eJecutando un baile español en el pabellón de la importante Compañía elaboradora de cigarros.
1

Rev. P. Francisco J avier Wernz,

J 2. ~rupo ~e concurrentes á la kermr8.se del

Nuevo General de la Compaftía de Jesús.

Tívol~ del Eheeo, entre les cuale3 hay alguno~ disfrazados con trajes típicos es¡.añoles.

LOA AL MAESTRO
(De un libro in edito de Recitacienes Escolares. )
¡ Ah, bendita la mano
que al corvo arado con afán se aferra,
que rompe el seno de la madre tierra
y en sus en.trañas deposita el grano!
¡ Sí, pero más bendita
.
la mano que cultiva nuestra mente,
y del bien la fructífera simiente
dentro del corazón nos deposita!
¡ Ah, loor á los mártires sin nombre

que, llenos de piedad y de cariño,
inculcan la virtud, y hacen al hombre
al modelar el cora,zón del ndño !
¡ Hosanna á los obscuros luchadores
de la Instrucción: falanje bend ecida
que va por el camino de la vida
pisando abrojos y esparciendo flores !
¡ Para ellos los lauros de la gloria
y de la patria gratitud la llama!

¡ Los clarines de oro de la Fama
y la vida perpetua de la Historia!

LA ESCUELA.
¡ Oh libros, libros benditos,
que al resplandor de la Ciencia,
mostrá~s á la inteligencia
horizontes infinitos!

¡ Con qué profunda emoción,
·
de vuestra luz al destello,

se encuentra un mundo más bello
que el de Crisitóbal Colón!

3. Grupo de miembros de uno de los Orfeones que asistieron á la kermesse del Tívoli.

¡ Ay, es verdad que fatiga
el estudio; mas no en vano;
que todo -el que siembra el grano
recoge después 13 espiga!

4. Pe.rEonal de otro de los Orfeones que
ooncu~rieron al concurso abierto por la .Junta
Orgamzadora de las fiestas de C,Pvadonga.

No produce la simiente
si no gime la coyunda,
ni la tierra se fecunda
sin el sudor de la frente!
El hombre ,el saber anihela,
mas á su templo divino
tan sólo lleva ·un camino:
¡ el que conduce á la escuela !
¡ La escuela que, aunque parece
á la niñez un calvario,
es la puerta del santuario
donde el saber resplandece!
¡ En ese templo, en la edad
que no conoce el dolor,
se ·enseña al niño el amor
al deber y á la verdad !
¡ Allí se le hace que tema
la mancha de la mentira,
y el santo amor se le inspira
de Dios: ¡ la verdad suprema!
¡ Allí de la humana historia,
que de la vida es maestra,
el camino se le muestra
que va derecho
la gloria!
¡ Allí se le hace entender
que si es hermoso vivir,

a

Fotografías de

:A

El P. Francisco Javier Wernz naci6 efe
Rothwell, Vurthenberg, el 2 de Dicie ~
de 1842, como ya dijimos.
A los quince afios de edad manifest6 •
solución irrevocable de prepararse p9J'!l el
greso en la Compañía de que ahora ha sido
gido jefe, como sucesor del finado P. ~&amp;dial
Después de largos y profundos estudios
le dieron reconocida autoridad en Teol
Derecho Canónico, obtuvo en 1883
tedra en la ·Universidad Gregoriana,
cual ha sido Rector desde 1904. Siete
antes había comenzado el P.Wernz la
caci6n de 'lna serie de obras en que tra
una manera magistral las cuestiones
importantes del Derecho Canónico.
anunciada la publicación de volúmet?89
cesivos de este trabajo. Ha sido mi
consultivo de las Congregaciones de
eclesiásticos y del Indice.
Créese que la elección del P. Wernz
dirá nueva vida y actividad á la
Compañía de Jesús. En los círculos
ticoi3 está reconocido el nuevo General
hombre progresista, de ideas modernlll.
gran energía.

"EL TIEMPO ILUSTRADO.''

�-

540 -

injusticias sufri da,s, los castigos consumados, y como una ráfaga de luz nim.
bando nuestras frentes, el recuerdo siempre refre.3cante de nuestros primeros
años, de nuestros años de amor filial, de
sencillas aspiraciones, de quiméricos de.
vaneos, de mucha luz en el horizonte.
Voy á transcribir el úfümo período de
nuestra conversación, porque es, por
cierto. muy s,u¡gestivo y encier~a verda
cleramente muchas enseñanzas, y de J.as
ele buena cepa, de aiqiue11as que arrancan
de la vida rea l, de las que han sufrido la
escorificación de los deswgaiños; ense.
ñanzas que debieran escri.birse con letras
indeleb'les y ser leídas por esa buena
parte de la humanida·d soñadora, el bracero. que enseñorea en sus deseos la ten.
ciencia á separarse bruscamente del carril que le tienden las leyes naturales,
ineludibles en todos los casQIS, y cuyo
olYido trae siempre a·parejaida. alguna
contrariedad para el! sér que cometió el
error de desconocerlas.
, -Tengo, contestó García á mi ~re.
gunta. con u,n ace&gt;nto de tremenda 1ro~ía. ~:os hijos que serán artesanos. doctores de la Facultad de México en alguna industria, paira evita:rLes · que: comn
yo, tengan que soportar el tranqm~o desÍ)recio de la gen~ración en que viven.
_.(reo q'lle estas preooup.ado ... que ...
___,~~. r,eplicó García ; no. e.3toy pr:ocu·
pa:clo. Estas cana,s que perno en m1 cabeza SQ1l1 la clara ma1111ifestación de la
expe.ri·encia adquirida. an~i~o. mío: svn" el
resultado de una lucha titamca. de en,rgías g-astada,s dura111te mucha.s noch~
desvelos. devorando co n .ansia 1os hbr~s
ele los maestros. sus teorías: sus doctnnas sus savientí,simos conseJOS. · · · 'Para
na1da .. .. iorque llega·do el momento ele
aplicar aiqueHos estudios par~ ·pro~ura:
la saltKl de algún enifermo. v1e_nen a m1
mem oria los coosejos, las doctnna.3 y l~s
' ? v1º~·
teo rías. pero ¿ cómo me exp l .icana.
nen como llegan á las man~s deil. agnj
cultor las semiillas. qt1e semb.ro en ~n n:'ª
terruño. en tierra estéril. entera'.s, sm sm·
tomas de o-erminación. Así, a·st han 11~o-aido siem;re 'á mi intele'Cto l?s c?noci·
~ientos adquirido'S en el e~tu~1?: 5111 haber nu,nca. podiido mi rao~oc1,n10., hacer
una deducción justa, un~ 111 ~1'.uwon pre~
cisa ó a•l inenos una aipilicac1011 acer_t~'Cl
que im)plicara la persuasión tranquih1JaImagB~ de la Purísima que se venera en el Santuario del Tránsito, en Fresnillo (Zacatecas).
dora que tanto he deseaido.. ele q_ue esb~
' "'&lt;; t e.~..•'· 11 '''()
IJ Sll .
b eza m1a.
- •'011t1PJ1e
~
·'
_
anteriores hayaili sido intelectuales,. que ca·
011
tancia
rrris
suficiente
para
elah_o.rar
c
EL MEDIQUIN
haya.n sido ejer.cita:das en el acrdbat1sm~
::, c1entii
·
'f, c1s :· a:bc:t'"aCClú11e"
cepciones
· .
. 1 :d'·
uº
de la i11teligenc1a. A veces ~contece, aun
1 '1 ,
'""·f'
.
Te
hah,0
"ºª
la
c;,ncer
ac
Lc1. 1s1cas.
.
,,
.
f
:.
1
cornque con ra,rí1Simas exce1pc10nes, ~ue en
merece el a11111go 1lc 1 &lt;1 111 111
e
un
,Para ,;El Tiempo Ilustrado ...
una familia, de braceros naice un i.~telec-neiro de la Esc:.,e':i . que s1en·pre. ~
Pa
ar~ 1•11.·
Fijo en la moahetai de la ac.cesoria, se tual. pero esto, &lt;ligio, es la excepc10n.
de lejos. fué bueno y geineroso p r - .. ºlía
V;lvamos á mi !historia. Onofre_ Gar- o-arme. Yo na'CÍ en el seno de una ,a,n1 .
lee este cairtel escrito con pmtura ~e
cía, impulsado por su padre, c.arpmtero ,..,honrada como tu, recuer d a.·
s se&lt;1ttramen
h
•
aiceite : "Onofre García, Doc~or ,,en medi0
.1, concluyó los
estudios de .la
hálbl
u i p. a!dre er2 ·un artesano la.1bono3
muy
,
~
te
cina, de la Facultad de 1;éx1~0.
. 1vt
h
·
que
tra·
1-&gt;irepara·toria
diremos,
a
pescozones,
sm
con la asicluida1d de la ormiga , dél
Este Onofre García fue m1 _companero
de estudios en la Escuela ::,,.: . Prlepa_ra- dejar en ella' m,á~ mem&lt;;&gt;ri~ que su rudez~ baja sin descainso. co~, la eco~o;t uraµadre amoroso iqt1e qmere tene
dá
toria por los a.ños de 18 .... se d1st111- ,. ordinariez. e mgreso, JºYª:1~e de ale
do el pan que ha de dar vigor Y' sabu'an·
guía 'entre noootros por sus ma111eras des- gría. á la E,souela N: de Med1c1.na.
Alhí lo perdí de vista,; era natural. El
· do. s1'emlpre
tra
a¡ ·
o-arbadas, por su tipo perfectame:nte e?·
.
entonces
sus hijos: traib ap,..1n
distinto
rumbo
que
hab1an
toma,d?
nues1:&gt; •
todo, ·por. una. res1steinc1a
do. re,unió algunos :1!11°r,ro.s Y , ¡ una
rnen t e, y ""'bre
""-'
. .
tras vidas nos alejó como s.e a1le.?n por
bruta,! al cultivo de s,u mteihgen.c1a' no
resolvió dar á su hiJo umco:
pa·
n él escasearn el estu,d10, pues un extremo ·dos rectas a:l determmar un eiducadón "brillante." como e1
;era
Ue
e
porq
f'
· .
. ángulo, lentamente, sin brusgu:dades,
· el
nulo una ca
·
realmente s·e apli•caba con a an, smo po1pero conservando siempre un vert1ce, u~ ra ,que temen o un . 1 - ··ec11d se abrie·
ue su cerebro no era el terre1~0 P~Sª sem_
todas lru.s puertas ele la soci
"TÚ
punto ele contado: la Escuela, los re
, .
mo por encanto.- ..
Grar simiente de dificil germm~c1on. En
rain a m1 ,paso co
,
tudt'a h1¡0
cuerdos
de
la
queridÍISi·n~a
Escue~a.
doo,
'd'
"
clec•.a.
esto ,del cerebro acontece lo mismo que
, , es , .uien.es
de se han tomado los primeros ~oltdos y seras me ico, me
!ilbros v los maestros. a q bec'1ta
s·c ohserva en la tierra: par~ q,ue la vem'10., los
·
d,
tu ca
sazonados alimentos intel~ctuales.
o-etación sea e."&lt;uberante y ne~ ein ·~rodeibeis
re·S1petar.
pon ran en
dre ounHo,· 1a intrincada urdimbre de. los
tos es 'Preciso que en anteriores epomuchac, "cosas" que tu pobre pa e·o ve5
acont~cimientos nos vu.elve á r eumr y
~~~ n,a.ya siclo abo1:ada. qur le vell'ga ck nos
~oche,
'
- t e, 1ieyendo ca tuvo ocasián de saber. y
encontramos frente a• fren
ue
aquí,
sobre
e,ste
ba111co,
¡a,
y
echo
;ubolengo la fecundidad.
_ . .
un.o Y otro en nuestros ojos de hombres q
, no h~w
descanso,
.\sí el cerebro del hombre: pa1 a s:r laporque
paira
&lt;1111
--1
3
hrantío necesita que sus generaciones prácticos, todos los dolores agota,do , las
1

lentamente mis pulmones. Tú no has de
ser carpintero ... ¡ qué va!. ... No quiero 11ttc ~eais arlesa110 .... ¿ Qué te falta
para ~cr t~n .~oct•)r di slinguiclo? Estudiar
y naiila mas.
¡ Pobre padre m:ío ! ¡ Qué equivoca&lt;lo
estaiba ! Quien entonces le hubiera acon.
sejado que me hiciera carpintero como
él, habría merecido ..su despirecio.
Amigo mío; des,pués de esta confesión
franc1 y •leal. c01mpre1ndeirás que no estoy
preocupado, y que mi padre ha,bría hedto mejor en hacerme un artesano honrado como él, porque entonces, como· él
tallllbién, Uega·rí.a org;ul loso á mi hogar,
trayendo en las encal'kcidas ma·nos el tibio v amoroso ¡pan coti&lt;liano amasado con
t1 s~do,r ele mi frente, ein vez de llegar,
como me sucede siempre, con el aUma
a.batida por la horrible duda ele 110 ha.
her quizá sabido remediar el mal de mis
Mfermos, por ,la torpeza el&lt;! este cerebro
mío.
Francamente, yo no supe qué deciF;
iba, á intentar algú n consuelo para mi antiguo y honrado compa,ñero de estudios,

compás de los lalidos del corazón, ilumina1l~an las regiones del pcu~arniento del ·
arl1sta.
El sali'1 11 iba llenáud0se de l.itdli ciosa
juventud, vestida del imprescindible frac
y ele! reglamentario vestido de escote v
cola; y entre idilios y coloquios, iormá'banse las parejas para la danza clf'l rigO{lón.
La exuberancia ele la vida se :ostentaba,
y c?n satisfacción la contemplaban los
p~pas, entre aquella F.fervescencia juvenil, rn1npletamente olvidada de la sf' ntencia ele Job:
.. El hombre vive breve ti empo ..... · y
desapa,·ece como una sombra.''
Pero cuando más engolfada estaba r.n
,~¡ placer, y más ie parecía la vida. un'!
derivación del ¡paraíso, notóse repentinamente 1111 descenso de tenmeratura tal,
c¡ue, á pesar de estar en Junio, el ambiente estaba helado, •-!bservándose si
nu1 lt:'1nc&amp;menk la aparición ele unH dama lujosamente vestida y ataviada, y atmque fea .r ele mala catadura. 110 obstante.
parecía una aristéicrata de alto rango.
NUES1:-RO

Y cnscííó un sudario y una morla]a;
&lt;Jbje:.os 11i1e llenaron de pavor á los se·
1 -orcs, ) se1~1braron el pánico entre la
concurrcnc1a.
-J\li Señor me envía para notificar a
la hija de ustedes, reina de la fiesta que
se celebra, qne deje inmediatamente los
ellas de su vida, y tras·pasando conmigo
los umbrales de la eternidad, manifiest,~
ante el Juez Scherano el estado de su
concienci'a.
l
Y dejándose caer 'sus lujosos vestidos,
mostró á la multitud, que, efectivamente,
era 'a muerte, y desapareció.
Enmedio del salón quedó e:1 cadáve:cle la joven.· con tocias sus joyas. ¡ Qué
cuadro más &lt;lesgarndor !.....
-¡ Oh, qué cruel es la muerte !-decían unos.
-¡.;Horror! ! .•... -exclamaban otros;
y todos juntos: ¡¡Qué desgracia!! .. . ..
las risas se trocaron en llanto; á los
gritos ele júbilo. se siguieron aq11el10s
tristes ayes " la mantos ele dolor; á los
jolgorios- y éarcajadas les sobrevinieron
,uspiros ele imperecedero sentimiento; á

PAIS.

ck

:"l.

f

deci¡.

ª

l.

rr

FRESNILLO ( ZACATECAS) .-Jardín del Obelisco.

Zócalo en la Plaza Princip:\l.

cuan&lt;lo éste, acerca:ndo á Sl!tS hijos, que
le escuchaban, y dando un a.moroso beSo al más peqiueñito, me dijo con la voz
aipagada por la emoción :
".\ estos pobr ecitos hijos míos, no podré leganles otro Lítulo de honor, que el
&lt;le haber sido hasta el fin de mi vida, el
fohre mecliquí,n ()nofre Ga,rcía."

a 1uzgar por sus finos modales. ~adíe la
conoc1a, y sin embargo, á tod0s di rigía
nna burio·na sonrisa; todas las puertas
estaban c~rraclas, y, 110 obstante, nadie
podía dudar de su presencia; empero la
danza seguía adelante.
La descon·ocida &lt;lama miró su reloj,
mientras dejaba escapar una mueca, signo de satisfacción; y como si fuese ella
la dueña de la casa, extiende su brazo y
Juan Begovich.
levanta su imperiosa voz diciendo:
-¡ Cese la música !-y los instrumentos ca11an.-¡ Párese la danza !-y las
piernas de las parejas quedan inmóviles.
En medio de un sepulcral silencio. la
El inmenso salón de reuniones estal1a a ristocráti{:a clama arquea su delgado
tr'ansformado en un lugar de gloria. Her- cuerpo. saluda con movimientos de ca111,o~as y mullidas alfombras cubrían el beza á la con'cu rrencia. quf'. asombrada.
pavunento; ricos tapices y vistosos da- la mira, y abriéndose paso iba á recom.ascos engalanaban las paredes; un buen rrer ]a estancia en busca dr. Un ~er Ck·
nt1111ero ele arañas de cristal pendía del terminado. pero es detenida é increpada
tech.1, cuyos prismas, heridos por lo~ ra- por los nobles señores de la casa en esyos ele las bujía s, se convertían en rnbíe., ta forma:
,. scxora.
"'
Y, esmeraldas : otr,o crecido número ele
-¿ Qu:e, es 1,o que 1&gt;L1Sca1s,
r.nstlk&gt;nes. ostentando en su;s asientos y res- tre nosotros? ¿ Con qué cleredho '()S hapalc!os preciosos terci01pelos con horda- béis entrometido en nuestras reuniones,
ilos. ofrecían descat,so á los huéspedes.
violando. con entrada furtiva. la morada
. La multitud de flores naturales, el am- ele nohles ciudadanos?
bientr de perfumes y la música, llenaban
-.SC:ñores.-contestó 'la desconocida;
el. aire de armonías. cada instrumento, - 110 ~in algú11 Jcr~c,ho habré yo entradri.
Pulsado -por hábil ma;,o, era como un pc- en P--Sta sala. i Soy el alguacil del Juez
oue chisporroteaba sentidas y ca- Eterno! Aihí van los documentos acredilletosas nota.s, ique, difundiéndose al tativos cle mi misión.

iA)í pasa la gloria dd mundo!

trn~J

1

los acordes ck la música, e.J fúnebre ta·
iiido de las campanas; lo que era sal611
de baile ,1uecló convrrtido en capilla ardiente de la reina fiesta; y la bulliciosa
juventud, cambiados sus trajes de danta por vestidos ele luto, forma el fúnebre
cortejo que acompaña el féretro al campusanto de una joven que murió en 1111
salón de baile. ¡ .\sí pasa la gloria del
mundo!
AXT01;\'lIQ .\RQUES,
Presbítero.
PENSAMIENTO

Lo que más Y,dc suele ser. nor lo común. h &lt;¡ne menns ·c1:1esta. L;; sa lud se
tiene ele balde. la inocencia gra.tis. la sobrieclad ,da dinero ene;,ma .. \,hora bien:
una enfenmeclad •cuesta un ojo de la cara;
la malicia cuesta un sentido moral; los
apetitos desorcle;iaclos. se pagan á peso
&lt;le oro. He aquí por qué la virtud es h
Yer&lt;ladera economía, v el Yicio C' 1 verci:1dero lujo.
·
CANTAR

lJna mirada tan sólo quiero:
cltá.1,:iela en pago ele mis amores,
y s1 tu ¡pecho lanza un s1u1spiro,
¡ dámelo en cambio de mis dolores!

�- 542 -

- 543-

LAS FIESTAS PATRIAS

[as 'Jiutas Patrias
No es propio de una edición
ilustrada el hacer crónica detallada de acontecimientos como
el de las fiestas patrias, celebradas en ocasión del aniversario
&lt;le la Independencia Nacional.
Sin embargo, el cronista se
refiere á las fiestas en sus Notas
de la Remana y nosotros nos
C"Oncretamos á dar la información gráfica que nuestros lectores podrán ver en diferentes
planas de este número, con sus
respectivas notas explicativas
al pie de cada grabado.

l. Detalle del desfile de la C'ol?mna qe
Honor, al pasar ésta frente á Pa1acio.

2. Otro de los det~lles de la formación.
3. Los marinos que formaron en la Columna de Honor.
4. En la Tribuna Monumental de Chapultepec.

V

./

,

/

/

7

-

..

-

1. Grupo de miembros del Estado Mayor
del sefior Presidente de la República, vistiendo el nuevo uniforme.
2. Un detalle del del!file de la Columna de
Honor, frente al Palacio Nadonal.
3. El sefior Presidente y su comitiva salen
del Palacio Nacional para dirigirse á la Tribuna Monumental de Chapultepec, donde se
verificó la ceremonia.
4. La ambulancia desfilando ante el señor
Presidente de la República, que presenció el
paso del Cuerpo de Ejército en el balcón
"entral de Palacio.
[Fotografías de "EL TIEMPO !LUST.RADO."J

�- 544 -

PAGINA ARTISTidA.

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--'-':s;S'!

""

(.ZACATEcas) .-Célebre Santuario de Plateros. Uno de los templos más vieitados por los fieles del rumbo y por peregrinaciones
que van á él procedentes da grandes distancias.-Jnterior de la Iglesia Parroquial, cuyo decorado se debe al celo del señor Curl
Don Manuel Calvillo Guerra.

FRtSNILLO

AL AMOR
¡Amor! ... Me traes niemorias cru1&gt;les
en los momentos de decepci6n
para las al mas que amaron fieles
sin ver lo absurdo de tanto amor.
Aquellas horas, aquellos días
en que alentabas mi juventud,
sólo dejáronme nostalgias
al ausentarse las alegrías
con el engaño de cielo azul.

No me abandones .... sin tí la calma
estará lejos del coraz6n.
no habrá esperanza dentro del alma
siempre batida por el dolor.
Tn ausencia mata toJo el anhelo
que de lo grande nos lleva en pos
y nos transporta de aquí hasta el cielo,
donde se eleva con raudo vuelo
torlo lo puro, toda ilusión.

Sólo tú pu edes, Amor diYino,
calmar las ansias del c·orazón
que ha caminado solo y sin tino
por los abrojos ele su dolor,
trayéndome algo lleno ele gloria
que me re iima de mi pesar,
.
que esté muy l1&gt;jo1? de aquella es~or1a
que puso en mi alma la transitoria
paiiión que me hizo tan hondo mal.

¡Oh Amor! Laa flores de los \'Crjele~,
el regio encanto del cielo azul ..... ·
todo lo bello que hay lo encarceles _
para ofrecérselo en mis ron&lt;leles
á la musita que traigas tú.

Crno AZCOITIA Y ECHEGARAY,
NUESTRO PAts.- Zamora. El Zócalo.

Xalapa, Septiembre 3 de 1906.

MIGNON.

�- 547. -

N OCTURNO

A R T ISTAS

l"O'l'OOHA FOS.

(DE C.N POE~&amp;\ PR0\'1ENZAL.)
- ¡ Oh dulce virgen! á lu ventana
;A.soma el rostro para escuchar,
;íEntre las brisas de la mañana
El eco blando de mi cantar.
'Lleno de estrellas s,e 111ira el cielo
Que palidecen ouanclo. te ven;
Flores ·y amores se torna el suelo
Cu:indo le miras: ven, niña, ven .
.Ella._.:\[urnmllos vanos. ¿ Qué importa :1
(el alm:i
El eco 'eterno de tu canción?
Yo habito un cielo de paz y calma
Nido de amores del corazón.
E\.-'A!guila fuerte seré, mi vida,
Y hasta tu 'cie1o podré volar.
FJla.- Pez de colores, seré. y perdida
Iré en las aguas del hondo mar.
EI.- Y yo en las ondas te 'encontraría
Siendo en los mares tu pescador.
Eila.-Entonces ave me tornaria,
Volando t1auda de flor en flor.
El.-:Cazador diestro, yo te cazara.
'Ella.- iMe hiciera entonces lirio gentil,
Y en la espesura yo me ocultara
Entre las 'flores del verde Albril.
EI.-Y o seré rnton1ces sonora fiuente
Para besarte, cantando, al ipie.
Etla.~ )fobe ligera seré luciente
Y en raudo vuelo me aleiaré. ·
F:1.~Entonces, niña, seré
el viento
Y mi,s amores te seguirán.
Ella.-Seré al momento rayo brillante
Del sol; las nieblas con él huirán ... . .
EI.-Yo seré. niña, flor· roZJagante
Y mis •pistilos te beberán.
Ella.-Seré la sombra que el bosque cu(bre
Con negro. triste, denso capuz.
EL-Y vo la luna que nos descubre
H ondos mi,sterios con blall'ca luz.
Rlla.- H aréme entonces cándida rosa,
Libre entre es oinas ele tí estaré. '
EI.-Yo ahej,a. al punto, seré, y diohosa
Am Pn tu cáliz te besaré . . ... .
Ella.-Encina nuda seré 'en la roca.
EI.-Yo tierna vedra te aJbrazaré.
Elta.-;!\foniilla blanca. ,ceñiré toca.
El.;:--Confesor tuyo. tu voz oiré.
Rtla.- S1 del convento pasas la puerta
Muerta entre flores me ,encontrarás.

,,

yo

LAS FIESTAS DE LA INDEPENDENCIA

1, 2 y 3. Detalles del desfile de la Columna
de Honor en los momentos en que pasaba
frente á Palacio Nacional.
,

4. La ceremonia cívica en la Tribuna Monumental de ChapuJtepec.

1

ARTISTAS DEL TEATRO RENACIMIENTO.

El Sr. José Pacheco, autor de los estudios fotográficos que bajo su firma hemos publicado
en anteriores números y del que hoy publicamos.

El.-Si entre las flores te 'encuentro muer·
1
\
(ta,
Seré yo tierra, mía serás .....
E11a.-¿Tanto 1~1e quieres, bien de mi vi·
(da?
E.1.-¡ Como á mis ojos te quiero yo!
Ella.-Toma este anillo, prenda que-ida
Que madre 1;11 tiempo feliz me dió .....
EL-Pez, ave, lirio 1 nube que bri,la.
Sombra a,brada, ravo de sol.
Encina, rosc.1, blancá monjilla,
A¡q,uí te esipera mi corazón!

¡,A.y! ella elijo cayendo en brazos
Del tierno amante que suspiró:
Y al ver la ,luna tan dukes lazos,
).fás y más lánguida palideci1).
Entre. las yedras de la ventana
Su luz dos frentes iluminó.
Y en tanto el aura. tenue, liviana.
El ¡ay! de amores feliz llevc1.

L A ABUE LA
La viejecita octogenaria, de cara desteñida
y estrujada por los años, estaba sentada en
'•t

... ,r.

..

A DRIAN M ART I N ,

Actor dramático,

un banco del jardín, á la hora del crepúsculo.
A su lado se hallaba Lía, su nieta, afiligranado prólogo de mujer semejante á una gemma huma.na. Correteaba, llenando el aire

con sus gorjeos de pájaro, en ta~to que la
abuelita, con los ojos dolientes clavados en el
suelo, rezaba á media voz, repasando la1:1
cuentas de su rosario.
En el cielo: claridades mortecinas por el
Poniente y flores de oro que empiezan á brotar en pleno azul.. . La luna llena asciende,
diluviando snaves átomos de luz y melancolía.
- ~[ira, mira, abuela, ¡qué bonita la luna
grandota! grita Lía palmoteando.
- Muy bella, hija; pero hay muchas nubes
negras, responde la viejecita.
-¡ Oh! ¡y cuántas estrellas!. .. ¡brillantes como medallitas de la Virgen! exclama la niña.
- Ko, dice la abuela; parecen ojos abrillantados por el lloro... .
Silencio.... La brisa susurra entre los ramajes del jardín.
-Oye, oye, abuelita, alguien i:;e ríe por
aquí cerca.
-Te engafias, responde la abuela; no son
risas lo que se escucha., son sollozos....
Xueva ¡,ausa.... La sombra se hace más
densa cada sPgundo; pero lucen muchos astros en el cielo y vagan por el aire miríadas
de libélulas
La niña exclamaba llena de gozo:
-¡Qué bello es todo esto! Parece una fiesta.
Mañana cuando salga el sol. ...
-Mañana, dice la viejecita con voz cascada; mañana será un día gris, al cual sucederá
una noche muy negra ....

ALFONSO CASTRO.

�·- 549 -

~··
~

aquel. fhlU:in
de un negl'o 1rn h:rísh1h,.,
•

EL CONGRESO GEOLOGICO.

l"l '!lll:lCUte.·

1

\
•

COMPLEMENTO DE LA INFORMACION.GRAFICA

de-c~t

¡(!U(• pi"illlt~l'l!S'. ¡(J nó lUaJte;·,\
111.1•t1i111·. ¡IJUc&gt; n1 1·1at1nHP)&lt;: ('ll los twhw~
l'.IIIIUS lllll' (!] IIIIS\110 ha L&gt;ía Silrndo de ~11
tal&gt;eza!
). lo tal'o era que al rnis,1110- t 1~t~
l'L:UO?llllm sobre el parthe con uua ~oia
11uw1lla1 como es 11 \tlll'al pei·o ('tJ U u·1
d .
'
l .t
ag1·1·,1
IutHl a m11·abh·1 wmo si den t1o d,
la taja estmifüe el diablo :·t•doblaud;,
ron los uiez &lt;leo.los de sus manu.s.
¿Pot qué eu aquella ca lle s1· esnw;·,.

•

.\

/

ba siempte Juan Igiwt'io'!
..
Ern nno de sus dos seeret os im1Mwtrnbles. EL uno, t0Da1· el ",~i lbo" eon111
11a,die. El otro, quel'er ú C,u'm Pnt ho en.
mo na.die tMUbién.
Pero Car~encho no lo sabía, p01·qn•·
,Juan Ignacio no se nifreyió á deeí1·.:;t&gt;Jo
nuuca. Un dia que ella le p1·egw1til
que de dónde sacaba unas toctLtas tau
bonitas, la ·con.testó g ue se las inspit-a.
ha ella.
Y Oa..tmenoho, que n-0 comprendió este at'l'i::lllque poético que envolvía un pt•·
dazo uel a lma &lt;lel pobre tamborile1·0
le contestó con una carcajmb que I~
heló la ,sa,ngl'e en la.; ye11ais.
Desde cnton¡;e.s, Juan Ignacio la decía lo mucho que la quel'ía .c on las notas &lt;le su "silbo,'' y nuestro hombre,
con la -cabe~a, llena de ilusiones., como
el pastor provenzal de 1a dul~aina qut&gt;
Daudet nos pinta tan rna,gistraJmentt&gt;.
se dió á enamora,ri á Oarmencho con tier
na., melodí:a1s que ella e,ntendía ca&lt;la díia
menos.
Y ,sucedió que otro moro que en pun·
1o ÍL música apenas si sabía otro ritmo
que el del "aida'' con qne guia ba á sus
bueJ·es. pero que pai,~t deci r &lt;'hicoleoll
á las muchachas no tenfa pelos en la
lengua, ni ".3iJbo ·, en los labios, la dijo
ú Ca1•1nencho un ''te quiero" que la gns
tó mús que todas las melodías junta11 M
.Juan Ignacio.
rnando &lt;'l pobrr tamborilf'r-o pudo oh
1

E l señor Presidente de la República y sus acompañantes dirigiéndose á la Sala de Sesiones
de la Escuela N . de Ingenieros. donde se verificó la inauguración del Congreso.

JUAN IGNACIO

DE LA EDICION ESPECIAL DEL 16 DEL PRESENTE

do c:on u:ios redobles SJa lerosí.simos la
lonail1i,lla que arranc,lba á la vez ú su
dpfü·iosa ,asca.tibia.
Los chiquillos le .segman ~xtasindo~,
y a1lg1una vez le pedfan tal 6 cual toc.lta
que sabia mart:i?)al' con la p! 1·freci6n mi~·

E1·a n11 buP11 muchatho. A,¡;;i lo 1·p¡·(: ·
nol'la el pueblo entero.
! J•Ji
Con e l "·silbo'' en los labios hacía ma- nia.·
En urua de las calles de CUj'O nombre
rariHa,s. Veinte leg·uas ú la r!'llonda en
no quiero acorda,rme, ya era sabido,
elogiada siu haibilidad.
J'Uan
Iguario camirraba más oe.;pncio y
Los domingos y fies1a1:l d(' l;lfo l'(kt. 1·r·
rorrirr las ea llrs MI pnrhlo, :wompa fían - e&lt;· haba el re.f.to 1 &lt;:orno quien dice, c:011
0

Sr. D. Félix l:&lt;.omero, actual conserJe de la casa de Hida.lgo en Dolores,
y D. José Socorro Martíncz,
Presidente de la actual Junta Patriótica de la misma ciudad.

SALIDA DEL HOSPICIO·.

&amp;el'rar las asi&lt;lnida,tleK dl'l mozo .r las
oomplr.tr:encias· &lt;lC' ln moza, sintió en ,11
alma fl 'l'Osqnilleo dr lo8 telos y sin
peDSa:1• dió A s,ns totadas una expresi6a

Interior de la finca que fué del insurgente D. Mariano Abasolo,
en Dolores Hidalgo,
comprada últimamente por la ciudad para oficinas públicas.

la mil· 1üa fija. Pal'ecía m1i.:1 e•slatua de
t·n 1·1w soln·(• nn t o-sc·o ¡wd¡•stal de pit&gt;·
dra.
Pero llegó un nwnwnlo de Yf&gt;rclan.pro
y(,rligo, que nadie ])'Udo explicar.
Carmenclw y sn noYio danzaban Pil
t'l &lt;.:Pnll'O de la p.Ja,n "agarrados,'' pp1·c1
muv a•ran'c:Hloit ('()In mil'ada hipnútirn
1oraba " ,Jnan Ign:w io y como pre,a (lf:'

80rprendPnte. SPguíirt con la Yista á la
ena.morada pa1·eja, y iSeg(m lo que 0b
servaba, soplaba con m'ás 6 menos f1w1· r.a en el "1;ilbo," mai·rando de ~stc modo
unos "et·es cend-0s" y unos "climinnen
honibl{' c"íltalPpsia, precipitadanw~1t;P.
dos,'' que ni estudiidos. ·
('n
l'pil&lt;~ptica eonrnlsió11.
.
- ¡Pf'ro r6mo a,delanta e,ste chico· Enh'P
ia11to.
su
cara
se
•rongest
1ona1
6eeia n los que le oian, sin imaf(ina:· &lt;'l
1
lllartirio que signifirnban aquello~ wo- ha. ~(' inflaba como unrl pelota. &lt;le goma y sr &lt;&gt;nTojeda. c·01no 11n hir,·:-o &lt;&gt;an
gt'e,sos musica1
les.
Un domingo. poi- la tarde, ormi·iú ~1- dente.
En la plaza c:.e ofa una ea rcajad:t c•on·
go tan imprevisto, que í11é Io quc- hnl,n
tinnad·1t,
C'&lt;'lebrando la O&lt;t"lU'rPn1r-ia. dPl
que ver.
~~l,aba n &lt;&gt;n la "J)laza al són de Li -rn ::;- miísiro, que hada girar como cl!'vanaea~b1a y del tamboril, lo meTios eiP11 pa · t(lf&gt;ras á todas laR parejas.
AquPl torh&lt;&gt;llino dC' rC"cloble,s ""&gt;' semi ·
l'eJa@, y entTrr ella1&lt;; Carmencbú " sn
dos
rps{¡ de rr-]Wntf" con 1rn golpC' Reco
111111lnte, ruyos mmimientos "!iegní.l. ,Tmtu
dr
tambor
v unn nota d&lt;"l "silho" ,•asgalgnaeio. rolo·ra do ele pie sob-:P la piNlra
d[l.
eo;;'trifl&lt;'~te.
·disonante..... .
~ yor d&lt;' lm; d&lt;'sUna.das al arrn~t1·c· i:&gt;n
Juan
Ignacio
l1abf.a raído redondo,
ae apu~tai:; de hueves.
iQué m'\ln.Pra de 'tnrar!.... Dirh~&lt;' romo si &lt;'n su eabrzn. lrnbie.;&lt;" e11tallauo
que se había pro11uesto divrrti:·.:-e !l rl furgo d.P una apoplegia fnl minant&lt;&gt;.
¡Qné orurrenda 1-a drl mnrhncbo!
totta dt' loi:s d,anzantf'iR. Tan pronto mar
·('es11.·
df" rel)ffitP la da,nza &lt;&gt;orno bra~a
~ el rompás 1rn wr·tigin&lt;,so "allpg-1·0''
~n&lt;'
!'
!
&lt;"
s11mPrg&lt;'
en el al!lltl, d·ejando sns
:11(&gt; ·na.&lt;li&lt;" porlh sr,Q11ir·. · como 1rn monór&lt;'nsos
{\
los
mil
hailnrinC's rn gl'Otr:;ras
8010.0 "arlagio'' {i guisa d&lt;' s'almo dP fn!
;
Y
r¡lH'
no fu~ r&lt;'lk·hra{1a ron
fürnrns
l'l'al. Y n o podia dPrfrsp ffU&lt;' el mfisi1•i,~-as
y aplausos la or\t:rencia clrl tambo
: t'evelaba .~,n int{'IJ1,ci6n . .\.l rontrm·io.
l'rnnnerfa f(&gt;rjo. imperturbable. con l'ilero !

.

1

1

Escenas de costumbre• del s:l¡¡:lo XVIII,

[Cuadr~ de William1.I

La o,··· \lción duró cfü&gt;z minrntos. Di&lt;·:~
minutos de estnwndo que ah-ogó la ultima de.rnfim1da notn d,•1 ''H ilho,'' Pll'vnel
la con el último aliC'nto de la Yida de
,Jna u Tgnado y &lt;"l supre&gt;mo rc&gt;lúmpago
&lt;l&lt;" ln tt'mipC'st,·nl de los rclo-s.
AXGEL JL\RL\ ('.\ \-4'l'ELL.

AN GE LUS
Para la S, ita. María Gertrudis Rebolledo.

Parnaba por el parque muy triste aquella tarde
pe~sa_ndo en ~sas cosas que fueto!l mi alegría .. :
el ultimo celaJe, de luz haciendo alarde
en la nocturna sombra ya casi se perdí~.
Muy dulce era la escena, laescenaencantadora
que sólo el firmam•mto nos puede presentar·
en ella me arrobaba cuando llegó sonora '
la voz de la campana que convidaba á orar.
Llegó .. y en ese instante surgieron las estrellas
mostrándonos lo inmenso de la obra del Sef.ior ·
entonces .. los espacios llenáronse con ellas '
y todo era plegaria rendida al Creador.
'
¡ Ay l pero mi alma triste ni goza ni se ufana·
idas están las c.:isas que fueron su alegría
'
y solament~ escucho 111. voz de la campana'
como perdido eco que anuncia mi agonía.
Cmo AZCOYTIA Y ECHEGARAY.
Xalapa, Fstío de 1906.

�L A S FIESTAS D E

OOVADONGA.-LA KERMESSE EN E L

TIVOLic

.

;.;.,:

1~er.o por la de otros establecimie..:..tos
smul,tres.
Seguramente que esto obedece í 1
magnífica calidad de sus tabaeos qu
no han t~nido hasta este mo~ent:
competencia y que, naturalmente han
triunfado, e11trando de lleno en ~do el
?omercio del país y aun en el extranJero.
. Repr?d~cimos el puesto que instaló
dicha fabrica en el Tí voli.

ª

***

,..~.,-

,·

La moderna Avenida del 5 de layo.Cuando quede terminada la edificaci6n en toda la nueva Avenida del "5
de Mayo," ocupará ésta, seguramente
uno de los primeros sitios entre las mO:
dernas vías públicas, no s6lo de la Capital, sino de las más importantes ciudades europeas y americanas.
Magníficos edificios han sido construídos en la prolongaci6n de la Avenida, y hay en promesa varios premios

\.
,J

U no de los varios y hermosos puestos de la importante Compañía Cervecera "CUAUHTE:MOc,"
de Monterrey. - (Véase el texto respectivo.)

NUESTROS GRABADOS
Obra de arte.-En la primera plana de este
número aparece publicarla la reproducci6n
del hermoso y artístico cuadro al 6leo, obra
del notable pintor R. P. D. Gonzalo Carrasco, C. D. .J., qüe existe en la iglesia de Santa Brígida.
l\o necesitamos de hacer resaltar aquí el
mérito de la obra del distinguido artista,
pues por encontrarse el cuadro en un centro
tan frecuentado por una gran parte de la
culta sociedad mexicana, es bien conocido y
ha sido ya bien apreciado de cuantas personas conocen la obra, el valor artístico de
ella.
En uno de los próximos números de la
edición diaria de EL TIE)IPO, publicaremos
un juicio crítico de tan notable cuadro.

***

Publicamos el retrato del señor José Pacheco uno de los artistas fotógrafos de la
Capit~l, con cuyos estudios h.emos ilustrado
varias planas de este semanano.
Actualmente está llamando la atención
por sus trabajos el señor Pacheco, que tiene
su taller en la antigua fotografía Rivoire,
ubicada en la Profesa.
El señor Pacheco obtuvo un premio en la
Exposición "Cniversal de París y ha adquirido algunos otros más, ascendiendo á ocho el
número de medallas obtenidas en varias Exposiciones y concursos.

El puésto quP. instaló en la "kermesse" la importante Compaflía elaboradora de puros "EL Cr1- .
DITO" y "LA ROSA DE ORO". (Véase el texto respectivo .)

***

nes del momento, la deliciosa cerveza
''Cuaubtemoc.''
Reproducimos aquí una &lt;le las fotografías
que al efecto tomamos del puesto que más
visitado fu é por los eoncurrentes á la kermesse de Covadonga.

La Cervecería "Cuauhtemoc" .--En las fiestas
de Covadonga figuró en primer término la
notable fábrica de Cerveza de Monterrey,
"Cuauhtemoc," instalando varios puestos
en el Tívoli del Elíseo.
La poderosa Compañía propietaria de esta
importante negociación, no desaprovecha
oportunidad para hacer patente la supremacía de su cerveza, y en toda clase dP- ?estas
de este aénero establece puestos que, sm duda algu~a son invadidos por el público ansioso de s~borear, en medio de las expansio-

" El Créd ito" y " La Rosa de Oro".-La importante fábrica de puros ubicada en el Puente Blanco estableció, en el mismo Tívoli del
Eliseo, en ocasión de las dichas fiestas de
Covadonga, un hermoso puesto que atrajo la
atendón del público concurrente á la kermesse.
Sabido es que la importante negociación
ha conseguido conquistarse las simpatías del
público y para sí una numerosa clientela
que difícilmente podrá ser superada en nú-

***

para los propietarios de las mejores de. esas
fincas, así como para los atquitectos é ID~
nieros, autores y directores de los proyectos
respectivos.
El Concurso conforme al cual serán adju·
dicados los premios correspondientes, .no
verifica aún, porque faltan por construll a·
gunos edificios en terrenos de esa vía.
No cabe duda que entre los edificios basta
la fecha terminados, uno de l~s másnote.bf
es el de la esquina de la ·Avemda y call~ e
Ranta Isabel, propiedad del Sr. Don AleJ*11·
dro Escandón.
Í·
La construcción y proyecto de este. ma~ ·
fico edificio se debe á los conocidos mgenieros señores Dorner y Bacmeister, Y1?5
les antes de dicha construcci6n, han ~Jecu 118
do la de otros muchos de importancia, q

r

e:

....

LA NUEVA

!:ar

acreditado, al grado de que en
ba~dad, ~or l~ cantidad de obras que
á JO su direcc10n, se han visto obli1_
establecer talleres en varios ramos y
• cu_a.Ies se distingue el clest1'Dado ar, las
.._.....- -..
•
&lt;'·~ metálicas, por la cantidad de trad~sempe.ñan actualmen~e, no. sólo
~ r' sino para otros muchos mgemeros
,. fin istas.,
~ está oc~pada en la actualidad por
hos de importantes negociaciones,

Ji!

AVENIDA DEL

5 DE MAYO.-Uno de sus magníficos edificios.

entre las cuales ocupa el primer término
" La Mexicana".- l!;sta Compañía Xacional
de Seguros sobre la Yida, tiene también en
el mismo d·fi · l
fi · d I
d
, . e I c10 aE o cmas e a gunos e
sus mas 1mportantR.s departamentos.
Permanecerán allí dichas oficinas hasta
que la Compañía termine su rnagnítica finca,
en construcción, actualmente, en el sitio que
ocupó lo que fué "La Coneordia".
No podemos dejar pasar inadvertidos aquí
los grandes J&gt;rogresos que esta Compañía

viene]verifi.cando desde hace algún tiempo.
Sus operac10nes van en aumento de díá en
día, tanto que, difícilmente, llegarán á superarle otras negociaciones similares.

�- 552 :W

CUENTOS Y NARRACIONES

ARTISTAS DEL TEATRO RENACIMIENTO.

POR

ALFONSO M. MALDONADO

~

TLAXCALA
EL SANTUARIO DE LA DEFENSA.

Introducción.
En busca de un clima más 1,enigno y
de tierra más fértil, se desprendieron varias tribus indígenas de las apartadas
regiones del Norte, y tras penosa y la 1 ga caminata, llegaron á las ori tías tlel
lago de Texcoco. Allí se dividieron, y
una parte &lt;le los emigrantes .avanzó malal Oriente, estab!eciendo al fin sr. morada en la agreste serranía á cuyo pie co·
rre el impetuoso Zaihuapan. De esto hace muchos años; tantos, qtte en v1110 se
ha pretendido averiiguar la fecha exacta
de tan remoto acontecimiento.
La sombra de los siglos que ya pasaron, ha obscurecido la historia ctei oneblo viajero, del cual sólo se sal.e :1t1~.
gobernado por cuatro senadores. llegó
bien Dronto á robustecerse de tal mane·
ra. qt;e pudo contrarrestar y vencer va
rias ve-ces al formidable poder de lo¡
monarcas mexicanos, con los que sostu
vo encarnizada guerra.
Ese pueblo, á quien jamás dominó se·
iior alguno, y cuyo carácter fiero llegó
al extremo de ¡prescindir de la sal en sus
:ilimentos antes que ceder !.111 ápice de su
dignidad á lo_s enemigos de su patria,
fué el pueblo de Tlaxcala.
Transcurrieron los años, y llegó un
día en que las huestes &lt;le Hernán Cortés
clavaron sobre el derruido templo de
Zempoala el estandarte de los reyes ele
Castilla.
Av~nzaba el ejército de los hombres
blancJs, cuyos gritos de guerra se mezclaban en horrenda confusión con el
fragor del trueno 9ue sembraba la muerte entre sus enemigos; la fama pregonaba que eran invencibles, y que nadie po·
día resistir su poderoso empuje.
Temblaba el gran Moctezuma; y sus
numerosos aliados y su incontable ejército, no se creían bastantes para evitar
que el aiudaz extranjero se hosp:*dara en
los palacios de la Corte. En medio ele tamañ1 con.fusión, sólo Tlaxcala se atrevió á combatir lealmente con los hombres vestidos de hierro, y mandó á Xicotencatl á defender las frt41teras de la
República.
Un tratado de paz abrió á los españoles las puertas de Tlax~ala, que fué
en lo sucesivo tan fiel aliada como antes había sido valerosa enemiga.
La conquista se consumó, no sin llevarse entre sus numerosas víctimas al
joven o-·enera1l republicano.
Sie:uieron los rres siglos del monóto
no o-obierno virreinal. durante los cuale!'
la ciuda·d de Tlaxcala perdió mucho &lt;le
su hi:,tórica importancia, no registrándose en sus anales m,is hecho notable que
la fundación de la ciudad de Puebla. retoño del viejo tronco ,q ue la &lt;lió _su .savia formando la más hermosa capital ele
los' Estados áe :a República. á costa de
su propia vida.
Dun1nte la guerra de independen.ci~. Y
Juego en nuestras contiendas . civiles.
T1a:xcala tomó un~ parte mu,y activa. qt:e
daremos á conocer algún dí~ ~l r~fen r
lo5' episodios en que se distingmeron
muchos de sus heroicos hijos.

Hernando Cortés, personaje del drama "Cuaubtemoc," representado por el actor Adrián Martin.
Fot. del artista José PacbeCO.

Tlaxcala es la ciudad de los recuerdos,
de las poéticas tradiciones y de las fantásticas leyendas.
¡ Cuánto nos complace, et: la.s serenas
noches del invierno Y' al calor del hogar,
oír las narraciones de antiguos heohos.
cuya parte histórica á veces se engalana
con anecdóticos pormenoreG, y otras casi desaparece
en i'llelta entre vula-ares
•
I',
conseJas !
La imaginación nos lleva á otras edades, y, en confuso torbellino, pasan á

nuestra vista los !!11.terreros de indómito
,·alor qu,e conduc: al combate ~icote~j
catl. En el silenciO ele la noche 01mos
rudo teponaxtle, cuvos
' desapacibles
r ~as
nes repercuten al llegar á las ~ itartde
cavernas del Ce,; o Blanco. ·11as tar '
gritos ele indigm,ción (porque ~n Tl::
cala no lloran ni las mujeres 111 tos h
ños). gritos de indignación. porq~e :.
sucu rnbic\o en batalla la flor de Jo:, gtt P
rrero::; ·, y lueo-o
los cuatro senadores
h
,
d elco.n·
sus blancas túnicas y arrastran o

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>]V

AJa VI.

:MÉxrco, DOMINGO 30 DE SEPTIEMBRE-í)E 1906.

Km. 40

----===·~f==========================================
{

_./----.,,

EN EL C ALABOZO_
CUA DRO DE

J.

N . SYLVESTRE.

�-555 -

labra, la directa eficacia del ejemplo. Y así
fué un poderoso imán de simpatías engastado en el oro sencillo de la humildad.
En el seno de su hoga.r fué todas las veces
hija llena de celo y obediencia; P-sposamodelo rebosante de ternura; madre. amantísi.ma
ej~mplar, anhelosa de transmitir multiplicada toda su heredad de bienes terrenos y ce- .
lestiales, á los pedazos de su corazón.
Dedicada á ]a beneficencia y á la plegaria
como criatura pía inundada de mansedumbre, de perd6n y de cariño, el sér de Lolitacomo afablemente se la llamaba-era como
una ánfora cincelada de rodillas por Fray
Juan de Segovia, en la que derramaron las
virtudes su bálsamo y su mirra.
Parecía una reina, pero una reina de aquellas compasivas, sensibles, santas, cantadas
por los poetas místicos. De ella se reconocía
con agradecimiento, el mérito de ejercitar sus
dones con sencillez y discreci6n; y así se la
veía acudir á curar solícita á los enfermoe del
cuerpo y del eepíritu, repartiendo callad~menté ]a limosna de pan á los vobres, la dadi va ·de consejO' á los descarriados. Su amor
al pr6jimo la hacía abrir los brazos .delante
de la miseria y el dolor, en las capillas de
adobe en los santuarios de mármol ó sola e'n
su est~ncia, á la al ta noche, frente á la Virgen
de los Desamparados. .. . . ...
.
Yo no sé especifiar su virtud, sm~ con la
f'xclamaci6n de Tobías: ((Hay un angel l'll
medio de la sombra."
¿Qué oyó ella al morir? La bendición,del
cielo en el coro, en el himno y en el.salmo,
porque en el más p~·ofundo río .~usical t&gt;X·
tinguió su sed angu¡itJosa de lo Dmno .........
y aun vire y vivirá con los suy~~ la adorada ausente, en el bogar donde deJo. su pa·
labra amable, su aroma, su sonrisa, .su
arrullo.
.
Su tránsito por la tierra fué·ilummado P''.r
un apretado haz de bendiciones. y pudo dec•~
moribunda como Santa Catalma ?e ~na.
«Consolaos conmigo, vosotros todo~ a qu;ne&amp;
amo y tanto me amáis, porque s1 aba.o ono
este valle de lágrimas es para ir al remo de
Dios.»

-,

l

!::.----- --:---

Á.
'
1

--1

El último jurado

,,
St&lt;a. Doña Dolot&lt;es Carnaeho, viuda de ltanda.

Fallecida el 22 del actual.

El ldolor cristiano, el dolor que llora,-el
dolor.que espera, debe llenarse en esta ocaonda consternaci6n, íntimo y justo due- si6n solemne de una dulce melancolía, comantiene en ºestos momentos la sociedad ronarse de una plácida resignaci6n y-según
m~xicana por la pérdida-que nada hoy po- el verbo del Petrarca-curvarse bnjo el yugo
drá reparar-de una de sus más amadas y 'de los designios providenciales.
Su misi6n fué cumplida ampliamente: en
legítimas preseas: la dignísima dama Do~a
la
sociedad del mundo con su atrayente culDolores Camacho, viu~a ~e Landa y E~candon
El luctuoso acontec1m1ento sobrevmo á laa tura.. su ingénita elegancia, discrec.i6n y mo6 y 30 minutos del -sábado 22 del actual, d~s- destia; conversadora 11ena de gracia y ~traGpués de cruentas penalidades, que ~;1 d1~z tivo habituada al trato con personaJeS de
días consumieron ~quel sér que reumo vah- ]os :Oás eleva-dos rangos en la política, en la
·mientos raros en extremo, por altos y abun- diplomacia, en el arte y ~n el ~ngenio, prefiri6 constantemente á la virtualidad de la padantes.

Con ]a sentencia de cuatro y la. absoluciód
de once de los individuos comphc~dos ~JD·
ruidoso asunto de los fraudes á varias fin-el
pafiías de Seguros de Viqa, ha dado
proceso que el vulgo di6 _en la flor de 1lam81
de celos peleles.»
.
.
n11rA muchas y serias cqns1derac1ones por rte de abogados distinguidos, han d.ado.:~
los incidente&amp; ocurridos en las aute:1tes un
que figur6 como presidente de los e
el
abogado novato, quien más de una vez~6curso de aquéllas, :pretendió, com ~u ue sin
nimo, ((quebrarse sm doblarse,''. s
ener1
lograrlo y haciend~ alard~ de sm~n el energía y rectitud, llego á. olv1~~r, seg x resa&amp; ó
e P Po de defensores' d1spos1c10nes
., n pugna'"
di6les peregrina interpretac1on
e
cional con la divisa de don ~~elch~~e queBueno pero esta incu]pacion P ta que el
! d
dar exphca
a s1. se t'ien~ en cuen '6n que
Sr. Lic. Ocampo es la. pnm~ra.
manda en jefe batallas tan difícil~, los ;ura·
plicadas y tan absurdas como la e

61 J

oca:n-

al ~}vac ~m,mazado del asalto y de la desol~cion, sino que eran trasunto del hogar fehz, con paz, con pan, con amor .... ..
A dos Secretarios de Estado los más populares, se les ha visto en la fiesta procomu- nal, confundidos con la turba en franca comunión patriética para contradecir coú su
seren~ actitt~d y ~u elocuente regocijo, la calumma arroJada a los mexicanos por el descontento_ de un «troglodita,, maquinista de
ferrocaml, por la ambición sin escrúpu~os de una empresa norte-americana y por ]a
1mpote?t~ desvergüenza especuladora de
cua~ro o cmco renegados que en la actualidad,
com~os por el hambre y perseguidos por las
autondades de St. Louis Missouri á causa
de sus estafas y desellfreno1 huyen al Canadá
~ms.cando abrigo ·como los lobos que en los
inviernos muy crudos asoman sus fauces en
los suburbios de Moscou.
T,os rumores, pues, .de la asonada anti-extranjera atribuida al 'laborioso pueblo mexicano, han sido de tanta significaci6n como
la que disfrutan quienes los propalaron, enteramente nula.
El escándalo.ha te~minad? sin dejar huellas, y pronto sm deJar casi memoria. Por
eso, guardadas las conveniencias de nombres
y de hechos, me ocurre ponerá dicho escándalo el epitafio ideado por Antipater para la
tumba de Orfeo:

Ci-gít le bruit clu i-ent.

Nota íntima.

LA(ULTIMAS MANIOBRAs:DEL EJERCITO FRANCES,- Un

~ Tambi én, y por las mismas razones de
mexperiencia y de juventud, es de entendertala vacilante posición en que se colocaron
el Sr. Marmolejo, representante de la socieW, y el Sr. Lomelí. de ]a parte civil.
que sí es inexplicable. y aun intolera·
Ne, es la actitud asumida por la mayoría de
lae~iiores defensores, muy dignos de estillleion por cuanto á la noble labor que te;1fan encomendada, más en extremo acreeá censura por los medios reprobados
llll6 J)usie1on en juego para sacar bien librab á sus cliente!'l.
·
Los diarios han citado actos y. expresiones
ecuadas al lugar en qtrn la augusta made la ley debe resplandecer. Se han
~ en las audiencias auto-apologías. de~as. de delito¡;¡ improbables y ataques á
tuc1ones ele bien cimentado crédito.
se representado escenas de sainete y de
se dijeron alabanzas mutuas cas'i reos profesionales, á razón de ..... '. hoy por
Y mafiana por mí, ~· hubo «plétora» de
rtesías y burlas cotizables á la par.
~mprobad? cada.vez lo ilógico é incon1ente del s1stem~ de sentencia en vigor,
acuerdo con tmteza de los pobrecitos
d6n to honorables jueces populares y acordome de Pelletan quiero que cele monde
;::he,» pero m?y aprisa, para que esos cadel traba30 sean dados de baja como
os rasos en achaques de criminalogía.

w

:a;

callón sistema Rimailho.

ritus especuladores y torpes, desamorados de
la verdad y de la raz6n y amigos de la deshonra y el escándalo.
Por el contrario, sin ostentar las lenguas
de .fuego la famosa divisa romana ' ccültima
ratio regum,,1 á la del alba á la meridiana
y a' la 110ra del crimen de' l,1 tarde-como'
llama Hugo al crepúsculo vespertino--las
tonantes voces .de la pólvora despertaron en
til alma-patria afioranzas queridas y benditas, recuerdos invfritos de gratitud á nuestros bravos libertadores, los que realizaron
épicas hazañas para convertir en hombres
libres á los párias ..... .
Ahora los fogonazos no alumbraron séres
de rostros demacrados y sudorosos, sino de
bocas risueñas y ojos brillantes de júbilo.
Los penachos de humo no representaban

La exaltaci6n del alma más allá de la8 consuetudi~arias luchas humanas, parece ya no
poder dilatarse en un supremo cielo de belleza soñado tantas veces.
Iluminadas por la inteligencia y transfiguradas por el deseo, ya no vuelan hacía mí
las ilusiones, trayendo sus alas tintas en pólen de oro que á mi frente rozaban con dulce
tibieza.
Cuando se cree llevar en pos el cuerpo de
la enfermedad y la sombra de la muerte
cuán crudo es el contraste entre mis anima~
dones impetuosas y las necesidades miserables., Cae ent~nces desalentado el fervor y
suben a los lab10s palabras temerarias que
pueden de improviso abrir mi corazón cerrado y sorprender la pena más oculta y obligarlo á confesarse.
Y al bendecir, triste y tarde, el rigor de
una prolongada disciplina, busco alivio y
consuelo en el consejo del tiernísimo poeta:
«¡Apresuraos, apresuraos! Tejed en guirnaldas las rosas más bellas, para cefiirlas á
las horas que pasan.»
•
FRANCISCO

GANDARA.

toldad

a.lRlnlfestaci6n anti-extranjera
y el epitafio de Orfeo.

J~ve desencanto par~ los que viven de
~~ sensacionales, ha sido la última ce~ 16n de las fiestas patrias en medio del
1lle dumbrado entusiasmo y esplendo.r y sin
dei espués de muchos días del tradscurso
fa ~uiia~, ni uno solo de los habitantes de
lica se_ ~aya apre~tado. á encender
'-loe hade~ canon revoluc1onano ccdirigido»
extranJeros, por obra y gracia de espí-

1a¿

•
LAS ULTIMAS MANIOBRAS DEL EJERCITO F.RANCES.-M • .l!ltienne, llinistro de la Guerra1
en un glebo cautivo.

�- 556 - -

- 557 -

LAS FIESTAS DE COVADONGA EN MERIDA.

CUENTOS Y NARRACIONES

uapa,m. La afligida. madre se preci• ~obre su hija,· la cual abrió los ojos
se leYan tó alegremente, com10 s·i ·- de
-pro\'iso despertara ele profundo sue-

POR

ALFONSO M. MALDONADO

'\,'-

perr-

LAS F'IESTAS DErrVA~ONGA

EN MERIDA .

io,Doña El vira.
.
. ' a1gunas h opermanecic

TLAXCALA
EL SANTUARIO DE LA DEFENSA.

(UO~'l'I~~A)
lI
LA INUNDACION.

:-\kunos afios después .dtl matrirnomo
que tstuvo á punto ele conclu(r de la manera trágica que hemos referido, comenzó á extenderse por toda !a comarca de
Tlax.-~ala la fama de los milagros que
obraba Dios poir las súplicas_ d~ u~ san- to anacoreta, á .~uien 11actie conoc1a, no
olbstante que habitaba en uno de los
montes próximos á la ciudad.
Juan de Alvara~lo había muerto, dejando á Doña Elv1_r:, como fruto de su
matrimonio, una nma que aun no salta
de la infancia.
Un día el cielo se cubrió ele nubes negr:as que obscurecieron por completo la
ciuda.·l al extenderse sobre ella; gruesas
gotas ele agu~ l.'.omenzaron á caer, conYirtiéndose bien pronto en verclad~ras ,
cataratas que se precipitaba~1, del ci~lo
sobre la conster!:'.acla poblac10.n, al. mismo tiempo que el Zahu_apam, _sal'.endo
de su cauce, con nunca vista funa: mundó la ciudad. Por r:nomentos subian las
aguas a111enazand0 llegar ha~ta el centr_o
de la poblaci ón; los at_erronzados habitantes se habían refugiado en las altu-

I

1,

LA "KERMESSE. "-Estación de policía, servida por distinguidas seií.oritas.

ras ·; desde .alli esp~raban ver desploma;·s~ sus ha-hitaciones a l choque de los
torrentes que bajaban ele las mo~~añas
vecin as, cuando ele pronto aparec10 sobre la cima del Cerro Blanco el s:a,nto
solitario, quien al extender los brazos
sobre el \'all e, detuvo las aguas que ame-

nazaban destruirlo todo completamente,
como habían arrasado ya el barrio de
Thxioca. El río yolvió á su cauce, las
nubec:; se rasgaron y el sol iluminó de
nuevo los afligidos semblantes de los ~ecinos, que no se cansaban de dar grac~as
á Dios por haberlos salvado de tan m·
minente riesgo.
Do:fa .Elvira se dirigía á la iglesia. al
comenzar la inundadón y no pudo 1~pedir que las revueltas aguas ~el .r!o
arrastraran consigo á 1~ p~quen.~ nma
que la acompaiñaba y a quien vio desapa·recer entre las espumosas ondas.
Loca de dolor,- al día siguiente se propuso encontrar a l . misterioso anacoreta
que tenía el poder de dominar las agt~as'.
. para pedirle que obrara un nuevo rr,11la
&lt;Yro devolviéndole al menos el cadaver
de ~u hija. Partió acompañacia de t~a
anciana dueña. ínternándose en la_ can;;
da en ,que hoy se encuentra el molino
la Defensa.
,El camino serpentea á la falda de ~n
monte y va elevándose g_ra_d?alme;
ro clea•do de peña scos ·y prectpici?s, ~an_
fónclo de los cuales, ora se desltza
samente ora se precipita bramando en
tre las ~ocas, el ríü" de Totol:ac.
la en·
•En lo más alto del monte, Y ' ba
el
tracia ele una gruta, se encontra I de
solitario, vestido con el tosco 5ª~¡ te
.
f ranw=
. canos .' .su . semuelan la
los frailes
casi desaparecía entre los pliegues e . en t rei:,aac
capucha y esta?;~
. lo .por com
Llepl eto á sus a•sceticas _i71ed1 tac1~nes.cle su
gó Doña Elvira, refino el motivf habí:a
viaje v el santo anacoreta, que ~. dose
escucl{ado en silencio . estre mecien !leIi aeramente al oír aquella voz que tter·
i:,
· s rec
gaba
hasta él como los u• 1timo
, mudos de un mundo abain do nado hacia
. t ca·
chos años, se le,·antó de su asien ~~nto
lóse aún más ·1a ca pucha, .Y· co~ duepaso, seguido de Doña E.lvira Yca~a,· en
. . . . , na enmta cer
'
ña, se dm gio a u
~ estatua
ella á los pi es de una pequenall ha co
de I~ ~fadre de Dios. que se 1,abª ten..1
t o alta·r. . esta
a de
locada- sobre moues
·mado,
elido .el cuerpo, al par·ecer 111 ª11 ~as del
MERIDA.-Grupo de señoritas concurrentes á la "Kermesse"~organizada;por la J.unta de Covadonga. la niña que arrebataron las a.1:,

;¡

ª

..

ras en la ermita, sin que haya podido
averiguarse qué tué lo que habló con el
jrmitaiño, pues 1:::t dueña y la niña, únitoS testigos de aiquella C&lt;?nversación, muneron sin revelarla. Sólo se sabe que
Doña Elvira. aca-bó sus días retirada en
un convento de Puebla, y que la niña
tan milagrosamente salvada, mandó edikar más tarde lln santuario con el 11 0111·
bre de "La Defensa," en el mismo Juque ocupaba la Ermita de! anacoreta.
cual murió en olor ele santidad.
El ermitaño no .era otro que un pride Doña Elvira, 11.!rnado Diego de
dova, que ciegamente enamorado de
, hab~a parti do mucho tiempo arntes
que su prima se casara, en busca de
ana fortuna que le permitiera solicitar
la mlno de la clo,1cella, y que ha,bía vuelto tan pobre como se fué, en los momentos en qu e se celebraba el matrimonio de Doña ,Elvira. la que nunca llegó
a saber que había insipirado á su primo
1que! talH profundo amor. Diego de Córdova fué el que intentó asesinarla en el
templo: y habiendo huí.do, se refugió en
los claustros del convento, donde, presa de agudos remordimientos. se arrojó
Grupo de concurrentes.
los pies del Padre Prior. quien, después de oírlo en confesión, le impuso la
mino del v1a,Je, tanto así se angosta la
itencia ele pasar el resto de sus días,
sen tan al,g unos de los sucesos que h·emos
cafia•
da, tan altos son los montes, que narrado.
ejado del mundo. vistiendo el hábito
mlllciscano y !haciendo austera peniten- por toda·s pa rtes parecen cerrar el paso ;
pero el camino continúa siguiendo las
cia
( Contimtal'á.)
caprichosas curvas del tenreno, y elevándose gradualmente hasta ser en e~tremo
III
pendiente y fatigosa. la s ubida, después
ele pasar los dos c:ntiguos molinos que se
EL SANTUARIO.
A UNA ROSA
mueven con la,s agu·ai.s del riachuelo.
La i,glesia de la Defensa está situada
A la izquierda ·limita el camino la ináunos seis kilómetros ele la ciudad, rum- franqueable altura del cerro, y á la dereSONETO
bo al Noroeste.
cha la profunda cañacLa, con su vigorosa
Nada tan pintoresco en unas partes y veo-etación v sus rocas en forma de antan agreste en otras, como el camino fit;atro, qué semejan las ruinas de antiGuardo en sitio recóndito y arcano
que hay ique recor.rer para !legar al San- auas ,._. titánicas construcciones.
Una soberbia y purpurina rosa,
tuario.
Que de su linda cabellera undosa
, h De 'pronto, y al clo1::i1air uno de los inDespués ele atravesar el río Zahuapam finitos recodos del camino. se encuentra Rondando vino hasta besar mi mano .
Es ella la que á impulso soberano
~el hermoso puente de fierro que man- uno a&lt;Yraclablem ente sorprendido con la
~
.
Su
imagen, ante mí, pone radiosa,
:4ó construir el señor Gobernador Don repentina
aparición del Santuario, que
Próspero Cahuantzi, y sobre un túnel pa·rece surgir del centro de la montaña iiientras que yo, por fuerza misteriosa,
!lle hizo no sabemos qu ién, allá en la al golpe de 1111:a, vara m:áigica. Aquello es Soñando voy con alcanzarla ufano.
Mas si es mentida su ideal presencia,
tpoca ele la dominación española, se si- un oásis que recrea el ánim o del can saRosa
gentil y bondadosa y pía
;llle durante un corto t-recho el ca,mino do viajeiro.
Cesa
por
siempre de exhalar tu esencia,
carretero que co.ncluce á San Martín TexLa iglesia es chi ca, pero muy as·e~c)a
Si no podré jamás, ¡oh suerte impía!
melucan, sepa rándose de él poco después y cuidadosam ente servi cia. por 1~ fa,mi.lta
Ytomando á la der echa otro camino ele que ha,bita en la casa del ( apellan, edifi- Yo que en ello cifrara mi existencia,
herradura, que se interna en e1 ·laberinto cio que parece ser bastante exten so y Con todo el corazón, llamarla mfa..
de montañas, cuya s principa•les altu ras del cua•I se ve ttn ancho corredor con
n el Cuatzi v e,l Cerero Dlan,co. .A pt,
po·rtal , y al frente un jardincito sombreato andar, mi entras por un lacio se ven á
do por naranj os cuyas blancas 'r perftt: lejo~ sobre el fondo azu l del cielo las ma·das flores dominan la, tapia que los
DIONYSOS
ancas torres de .Ja iglesia de Panotla, cerca.
~ el otro se i mpresion:a1 tri;;temen te el
·A la derech a. ele la iglesia hay un he1rarumo al contemplar las solitarias ro- mosísi1110 bos,que. su mamen l'e pintoresMénades blancas, descubierto el seno,
tas c~lisais que forman las últimas on - co por lo accidentado del terreno en que
Rientes avanzan por el lindo prado,
du)ac1ones de los cerros, á cuyo pie está e.stá :.itua·do. y al cual concurren con
Llevando soore el hombre sonrosado
abierto el camino. La s herraduras ele los frecu encia h s familias de Tlaxcala en
El ánfora de miel ó el fruto ameno.
t:ab_allos resuenan lúgubremente en el te- bu sca ele los sencillos rla:.-e:·e!-i C¡': e proCs.ntan con verso plácido y sereno
~tate, y no hay temor de que huellen porci ona e: campo.
l'n himno á la afrodita consagrado,
,
,
n~nguna flor silves tre, ni musgo, ,que
Mientras mueve su pelo ensortijado
Tal es el San tuario constn11clo a exSensual el aire de perfumes lleno.
:;llguna ~e,~etaci~n pu ede , producir el p ensas ele la hij a ele Doña E h·ira,. y en
aneo y ando penasco. As1 se llega has- el cual se veneró durante nw cho ti empo
He allí la estatua de Dionysos bella;
ta el riachuelo ele Totolac, manso arro- la im:a,'.)°en el e la Santa Yirgen que acomYasos le ofrendan que el artista labra
Con oro que fulgura y que destella;
~o que se convi erte en furioso torrente pa,ñó ~ 1 su soledad á Di ego ele CórcloAl Dios ensalzan con gentil palabra;
ah[ªnte _la estación de las lluvias; desde va. Esa imagen está hoy colocada en el
Y el sacerdote, ante su altar, degüella ·
,1Comienza á caminarse por entre las Juga·r preiferente del ailtar de Los Reyes
De cuernos de oro una soberbia cabra.
llas que forman el pueblo ele Los en la Catedral de Pu ebla.
.,es, disemínada..s en una gran extenPara conservair en parte tan antig-uos
.J. SORONDO.
; :· de terreno y cercada s de árboles y recuerdos, qu edan en la iglesia del Sanes: ta,! parece que aquel es el tér- tuario unos g randes retablos que. repre}léxico, Septiembre 12 de 1906.

:S

�_:__ S59 -

- 558-

ARTISTAS MEXICANOS

CAUS~- IOUAL...... eFEctos DIFERENTES.

•
''Trina la prodigiosa nena Barrientos y
llueven sobre ella como bendición los aplausos, las flores, los laureles, las joyas1 las contrata ¡l, la admiración universal y, claro es
¡no ha de trinar!...... ...
'
Trinamos nosotros y llega el espantoso
chaparrón de recaudadores de contribuciones, comisionados de apremio, investigadores, prestamistas voraces, endiablados ingleses, suegras fantásticas, agentes de seguros
que son hombres pesados; autores en ciernes
que tampoco son ligeros á pesar de tener pluma; amigos sablistas, desconocidos íden1,
amigas viejas con facciones de murciélago
alevoso, la cuenta del sastre, del zapatero, del
camisero, del sombrerero, los correligionarios, los anticorreligioriarios, los pobres de
solemnidad, los ricos insoportables é inaccesi bles, el petrificado cesante, el que no pide,
ni habla, ni se aleja nunca, los brutos incondicionales, los graciosos de profesión, el portugués con los perdigones, la dueña, el veterano mendigo de nacimiento, el organiliero
desafinado, el orador barato, el maestro olímpico el que pide un beneficio, una contrata.
un puro, una cerilla, el vendedor de décimos,
la canción de Ja pulga y . .. .. ¡qué sé yol¿no hemos de trinar?
Queda demostrado que causas iguales procl ucen efectos distintos."

-----

S.Ul'i'f-Al:B! N.

( Del Jfrmldo de Mndl'frl. )
~j .

A MARli. BARRIE NTOS.
f,UH~Ia BR.~~IEl'i TOS,

Célebre diva que próximamente se presentará en el Teatro Principal.

MARIA BARRIENTOS
Saben los lectores de EL TIE MPO, q1w
próximamente &lt;lebutará en el Teatro Princi·
pal la eminente cantante e~pañola María B~rrientos cuyo retrato publicamos en esta pa·
.
gina de·'nuestro semanario.
No es la Barrientos una de esas cantantes
que, dotadas por la naturaleza de grandes fa.
cultades, se limita á emitir la voz con más ó
menos habilidad. María Barrientos es, además una inimitable artista, de sólida ilus·
tración , de prof.undo talento, d.e viv~ percepción y que siente con honda mtens1dad lo
bello. He aquí por qué la genial cantante no
ha necesitado realizar grandes sacrificios para.
conquistarse ei primer puesto entre las tip!es
de nuestra época; y es que el arte, el gemo,
que es en ella una manifestación espontánea
del sér, está en su alma.
Véase si no en prueba de nuestros asertos,
la rapidez con que se ahno paso en su carrera, según los s~mero~, datos biográficos que
copiamos á contmuac10n:
"María Barrientos nació en Barcelona el
año de 1884. Apenas ha cumplido :l2 añ.~s;
desde niña se reveló en ella una gran pasion
por el arte del canto y dotes no comun~s. y
privilegiados, tanto que sus padres dec1d1e11m que estudiara con el reputad.~ maest~o
Francisco Bonet, el cual le pred1JO ';11) br1llfili.te porvenir y que sería una excepc10nal y
a•ciosa cantante.
Y así sucedió · aun no había cumplido catorce años, la p~rtentosa joven.cita obtenía ~l
primer diploma de honor del importante ~1ceo Musical de Barcelona. Después de solo
dos años de estudio, la jovencita fenóJ:?eno
se presentaba al juicio de sus compatnotas
en el Gran Teatro del Liceo, cantando la parte de Inés en la Africana. Su debut fué una
gran sorpresa. Las excepcional~s cualidades
de su garganta, de la. cual saltan notas ma)

•

'I

ravillosn~. "ágiles y argentinas, produjeron en
el público gran admiración. Desde entonces
i-e delineó la artista insigne destinada á, alcanzar un gran nombre.
El eco de este espléndido debüt se su po
también en Milán, taflto que el reputado editor Eduardo .Sonzogno la esc;rit~ró en seguida
para su Teatro Lfrir.o para cantar Barbero,
Sonámbula y Lakmé.
Aquí la revelación fué completa y el éxito
grandioso. Fué entonces cuand? lo~ p~incipales y más reputados empresarios italianos
empezaron á disputarse la nueva estrella que
surgía, halagados también de la .crítica unánime que ensalzaba á María Bamentos.
En Génova, Turín, Roma, Florencia, se
renovaron las unánimes y espontáneas afirmacioMs de éxitos, tan justificados que la
condujeron al triunfo difícil del Teatro Real
de Madrid.
Habiendo obtenido de este dificilísimo públic0 el bautizo de celebridad, fué contratada
para la América &lt;lel Sud con una paga extraordinaria, y también allí su triunfo fué tan
grande, que recordó los tiempos. felices de
Adelina Patti y de las otras celebridades que
le habían precedido.
A su vuelta para· Europa, y ya en el verdadero camino triunfal, cantó en Londres,
Od&lt;lesa y Varsovia é hizo conocer los tesoros
prodigio~os de su arte.
. ·
Ninguna artista ha podido hacer una carrera tan rápida, ni ceñirse la corona de celebridad en tan breve tiempo como María
Barrientos, la cual al exquisito arte queposee, lleva unida ~a nobleza del alma , de la
mente y del corazon.
Damos á continuación las copias de algunos de los pensamientos que figuran en el ál bum de la eminente diva española, y qnc,
como se verá por las firmas, débense á eminentes críticos y escritores de prosa y verso
ventajosamente conocidos.
Hélos aquí:

Con los ojos en tu cuerpo
y con el alma en tu voz,
por la escala de un suspiro
fué hacia tí mi corazón.
Fué hacia tí negro y amargo
y de tí hacia mí volvi6
más blanco que una paloma,
más dulce que una oración.
Milagros que nadie alcan1.a;
que no hace la religión i
que no consigue la glona
y que no puede el amor,
los alcanzas tú, María,
con la magia de tu voz,
trovadora de ideales
que llegan al corazón.
CRISTOBAL DE CASTRO.
( De El Evangelio.)

A MARIA BARRIENTOS

Son tales.y son tantas
las maravillas que haces cuando cantas.
que con nadie se acie:ta á compararte
ni en la naturaleza m en el arte.
Si el brillante de vivos resplandores,
la rica variedad de sus colores
convirtiera en sonora melodía,
símil, entonces, de tu voz sería.
CARLOS LUIS DE CUENCA.
(De fo Correspondencia Militar. )

***

INTIMIDAD

Siendo estudiante, empeñé una vez la capa
por oír cantar á la Pat~i.
_
tra ¡ez
Si hoy fuera necernrJo, empenaríaí Ocantar
la capa ( estamos en Febrero) por O r
á la Barrientos.
HEZ FANO,
FELIPE SANC
d,lo)
(Por La Publicidad Y El Pit ·

l!
1

estudio, del Contrapunl? y de 1
-Fu~
; pero
bir lecciones cte Fiscber, tuvo la satü,facci6n
'a de de confirmar su creencia sobre la posición de
que creia que.en poco tiempo las
aprender. «D10s le ha dado (le
, rin- la mano que le enseñó su maestro Vicente
ANUE L MARIA PONCE, c1
pal, que es la inspiración é inte~. éia. ,,
Mañas. c&lt;¡fo me corrigió nada,,, dice. En el
Dall' Olio era el profesor del
des- Conservatorio Stern'scher fué Ponce compaPianista y compositor aguascalentense
pués de que Bossi escribió la tarje d~ pre- ñero del famoso Pepito Arriola y otras notasentación, dijo á Ponce: «Ud. e ontrará en bilidades.
Publicamos en esta edición el retrato del este maestro un guía seguro qu le conduciEl Sr. Ponce se ha distinguido principal:,ei1tajado pianista y compositor mexicano rá á l~ mayor perfección. en la Fuga. Yo be mente en la interpretación de las obras de
, Manuel M~ Ponce, que actualmente se depositado en él toda m1 con'" anza. Es ne- Bacb; recientemente, el 22 de Marzo del coéuentra en Europa estudiando composición cesa~io tener una base sólida y saber las le- rriente año, tocó en un concierto la difícil
perfeccionando sus conocimientos en el yes mmutaples de la música! que están en el Partita núm. 5, con mucho éxito:
Contrapunto, aunque despu~ indudablemende tocar el piano.
Ultimamente ha obtenido otro brillante
Manuel M~ Ponce es natural de Agriasca- te se debe componer, según las exigepcias triunfo, ejecutando una difícil obra de J. S.
tefl, hizo sus primeros estudios en el Con- de la época; en 1905 se debe componer mú- Bach er· la Sala Beetboven de Berlín, dontorio Nacional de Música de esta caµi- sica del 1905 ó tal vez del 1920, pero no del de fué aclamado y aplaudido la noche del
18301n Palabras que expr€.san claramente el 18 de Junio próximo pasado.
I en 1901, recibiendo clase de piano del
t ,do profesor español D. Vicente Mañas. estilo de Bossi. Como compositor, ha producido numeroiéndose. presentado á examen en Octubre
Dall' Olio es un veterano del arte. Hace sas obras para piano solo, canto, violín, etc.,
dicho año, obtuvo muy buenas califica- treinta años que emeña e) ContrapuntQ y. la contándose entre otras, una romanza ccSpe.. nes: la de tres votos de P. B. en primer Fuga, y fué maestro de Puccini cuancI~,'~te ..!'ªndo Sognando, ,, «J eunnese)) para violín y
o de F\olfeo, en primer año de Gráfica Mn- bacía sus primeros estudios en el «Liceo piaño; 1ie un~ ÍilSJ&gt;iración y frescura encanta1y en primer año de Teoría Musical; y Rossini.,,
---- - doras.
d~-P. B. y un M. B. en Eiegundo año de
Terminados sus estudios de Fuga rConTambién en el estilo religioso se ha dib°ti'i1Ueo.
trapunto, pasó el joven Ponce al «Stern'sches guido con su c&lt;Ave gratia plena,, para órgano
y voces, y su «Bendita sea tu pureza, " para
Algún tiempo después se dedicó en su
cuatro voces y órgano.
'udad natal á la enseñanza del piano y teoEn cuanto á música de cámara ha produrqusical, ·con el fin de arbitrarse recursos
cido un Trío para violín, violoncello y piano,
11. nacer nn viaje á Europa, á donde quede un estilo muy original.
J{a irá continuar su carrera artística.
A últimas fer.has hemos sabido que una
El joven Ponce tocó con gran éxito en el
casa
editora de Leipzig, la Breitkopf y HarJeatro Degollado de Guadalajara y en el de
cel,
está
imprimiendo un gran número de
d.a Paz» de San Luis Potosí. En 1904 emsus obras; entre ellas, una ce Fuga)) á tres voe,,rendió la marcha á Europa, y al pasar por
ces; cinco ccHojas &lt;le Albúm;" c&lt;Bersagliera;,1
;Jos Estados Unidos hizo escala en Saint Louis
cuatro Mazurkas; once «Miniaturas¡,, «Legen·
uri, donde á la saz6n se celebraba la Exda;,, c&lt;Bendita sea tu pureza,,, y un c&lt;Not'ción Universal. Dió allí un recital de piaturno. ,,
-00 ante el Club Hispano Americano en el
Tiene asimismo concluídos el joven Pon:«A.rea.de-Hall» de dicha ciudad, alcanzando
ce
un :eEstudio de Concierto&gt;&gt; y un ccimpron'Qn gran éxito. Con este motivo y el de halu,,,
que probablemente serán pronto editados
l,er dado el joven pianista mexicano varias
también.
audiciones particulares, el periódico The St.
A. A.
/Jmis Republic publicó en s·:: edición del 11
de Diciembre de 1906, el retrato de Mnnuel
11~ Ponce, acompañándolo de frases enco·
miásticas y-muy alentadoras.
De Nueva York se dirigió al Viejo Mundo
KECTI F ICACION.
en el vapor c&lt;Hchenzollern,,, á bordo del cual
se di6 el 25 de Noviembre de 1904 una gran
audición musical, en la que tomaron parte
distinguidos músicos, y entre ellos el joven·
Por una errata que lamentamos, el retrato
Ponce, que triunfó una vez más, ante un
de la preciosa niñita que aparece en la página
grupo de personas de alta cultura y educainfantil, tiene ~quivocado el nombre. El que
ción artística de primer orden, como era la
le corresponde es: Conchita Traslosheros y
SR. M ANUEL M, PONCE,
ID&amp;yor parte de los pasajeros del «HohenPianista y composit.or.
Rivadeneyra, linda hijita de nuestro apreciaaollern. ,,
•
ble 3:migo el Sr. D. Carlos Traslosheros y de
Llegado á Italia, dirigióse Ponce á Roma, Konservatorium)) de Berlín, el más reputado su digna esposa la Sra. Concepción Rivadeneyra.
donde asistió á las fiestas del 50? aniversario de la capital alemana.
de la Inmaculada Concepción, en el VaticaHe aquí cómo nos refiere Manuel Ponce su
no. Pasó después á Bologna, Italia, donde ingreso á ese gran establecimiento:
Cl1l'86 el contrapunto y-fuga bajo la dirección
ccMe presenté con el director, el Sr. Fieltz
ELTELON
del reputado profesor Dall' Olio, maestro de ( director de orquesta y compositor distin·
Puccini.
guido) . A pocos momentos llegó el profesor
Cuando Manuel Ponce llegó á Bologna. se Martín Krause, discípulo del gran Liszt. Es
Por decreto soberano
dirigi6 inmediatamente á ver al genial Bossi, de estatura regular, lleva la harba á la franDe
la suerte fementida,
con quien quería estudiar la composición. césa · después de las presentaciones, toqué la
En este mundo tirano
Pero el maestro manifestó al joven mexicano Son~ta de Hummel y mi estudio; llamaron
Una comedia es la vida
~e no tenía ningún discípulo particula~ de- la atención á Krause los ritmos impares que
Que vive el linaje humano.
b~do al mucho trabajo que le daba la duec~ tiene y me suplicó tocarlo otra vez. Yo com~6~ del ccLiceo Rossini" y por los repetidos prendí inmediatamente de qué se trataba y
Y en el placer ó en el duelo,
TiaJes que tenía que hacer.
lo repetí marcando la primera nota de cada
Con tristeza y con horror,
•Mafiana, le dijo, según contaba. el mismo compás. En efecto, estuve contando los comMirando el telón del cielo
Ponce en carta particular-salgo para Flo-· pases. El director, con una sonrisa irónica,
Chocan con brutal anhelo
Jencia á inspeccionar el Conservatorio de dijo en alemán: el estilo italiano .... .. En esta
Orgullo, Envidia y Amor.
aquella ciudad¡ después voy á Dinamarca frase entendí todo el orgullo de los alemanes
Todos, con ansia constante,
(Copenbague) para dirigir mi poema or- victoriosos, musicalmen!e, de los italianos,
Temen que empiece el gigante
(JU,estral c&lt;El Ciego,, y luego debo ir á Berlín pues todos los compositores morlernos de
Drama verdadero y fuerte,
Ya Londres para dirigir mi oratorio «El Pa- esta nacionalidad, siguen más ó menos el
Cuando ese telón levante
~ Perdido;,, pero, añadió, vd. puede estu- camino trazado por el coloso alemán, agEl
tramoyista: la muerte.
diar bajo la dirección del maestro de Contra- ner.,,
,Punto y Fuga del Liceo. Yo le daré un billeKrause aceptó en su clase á Ponce, lo cual
¿Todos? . . .. ¡No! Por excepción,
te de presentación. ,,
mucho satisfizo á éste, pues aquel maestro
El que vive siendo bueno,
A petición de Bossi, Ponce tocó algunas es muy severo en la elección de ·discípulos.
Con honrado corazón,
de Bus composiciones (Tercer estudio. Im- Sí tuvo antes que ponerse á recibir lecciones
Aguarda siempre sereno
i-ntu, Bagatelas y la Bersagliera, que enton- de Edwiu Fischer, quien lo preparó para enQue se levante el telón.
~ la llamaba ceAlba MarciR") y cuando ter- trar á la clase del Conservatorio. Dice Mallin6, el maestro le dijo que le hacía falta el nuel Ponce que habiendo comenzado á reciM. R. BLANCO-BELMONTE.

1-\fo·

"T

-- -

�- 56oNUESTR O

la arrogante hidalgfa castellana
'
la oración de la Virgen
y el adiós de la esposa idolatrada!
Todo un mundo de amores sacrosantos
que animó una esperanza;
toda una idea que trocó en acero
la fe transportadora de moñtañas.
No importa que el castillo en la alta roca
quede inmóvil, sin hombres y sin armas·
la sierra inaccesible le defiende
'
y el Dios de los Ejércitos le guarda.&gt;&gt;
Subió el rayo de sol. Bañó un momento
las grecas y molduras cincelada¡:
atravesó jugando
'
fei-tone2 de pulida filigrana,
se quebró en los salientes del granito
tomando vagas formas alargadas,
y el pecho del guerrero
cruzó por fin con luminosa banda.
((¡Sed de amor, sed de gloria,
f'xpa nsiones gigantes de las alma~!
No basta el corazón á conteneros:
es débil, es mortal. Que nunra 11:u,ta
nido frágil de humilde golonuri n:i
para m:• nsión de voladoras iÍgltila~.
Si buscáis del laurel Je la victoria
la perenne guirnalda,
necesitáb el luchador ambic!nte
del rampo de batalla,
el acento viril de Godofredo
llamando á las Cruzada!:l ....
Si amáis, no es vuestro amor por gra11dc y
digno de vuestra dama,
(noble
mientras no pueda el héroe
con laurel inmortal de cien batallas
ceñir en los altares
la frente de la joven desposada .. ..
Si créeis .... ¡Si créeis como el cristiano,
levantaréis la Catedral gallarda,
la Cat::dral de líneai. de ternura
y ambiente de plegaria,
la Catedral con vida,
la Catedral con alma ... .
y el corazón descansará tranquilo
viendo cómo la tierra rn levanta
cual otro corazón lleno &lt;le vida,
lleno de fe, de amor y de esperanza.i,

- Muy blen- respondi6 el patrono; te con1nueva.
y en efecto, en la primera bastería que
blJkron al pasó compró una albarda magníb y se la puso al burro, que al estrenarla
"dij(!:
- F.sta sí que no me molerá los huesos.
y se continuó el viaje, pero ron las fatigas
de siempre, hasta que exclamó la pobre besüa eon rebuzno lastimero:
- ¡Mi amo, no puedo más! ¡Detengámo~ aquí!
- ¡Impo~ible!- dijo el amo.-Tengo un
asunto importante y se hace tarde ya. Haz
un f'.Sfuerzo y, en llegando, te prometo piena, doble.
Halagado por tan seductora promesa, el
burro continuó su camino hasta que, agota·
1las sus fuerzas, cayó para no levantarse ja.

EL RAYO DE SOL
En ei claustro ojival de muros grises,
muda reliquia de la edad pasada,
hay un rincón tranquilo y olvidado
donde en solemne, misteriosa calma,
palpita la leyenda
en páginas de mármol cincelada¡
donde hasta el eco de pisar sonoro
parece que se amengua y que se apaga;
donde tan sólo vespertino rayo
de luz doliente y pálida,
en atmósfera triste y soñolienta
las piedras rojas rr.oribundo baJi.a.
Allí en ambiente silencioso y muerto,
allí al abrigo de bramante ráfaga,
en gótico sepulcro de granito,
tendido sobre un ara
cuyos viejos sillares aun conserv:an
huellas caducas de inscripción borrada,
grande con la grandeza de la muerte,
muda con el silencio de la ei::tatua,
quieta con las quietudes del granito,
sola con soledades de fantasma,
la escultura yacente de un guerrero
su mole colosal tiende y descansa.
Puso el cincel en el dormido rostro
toda una vida espiritual y extraña:
En los ojos sin órbitas ni luces
serenidades plásticas,
en las manos que extiende aquel atleta
sobre el pecho cruzadas,
palpitación de fe que purifica
y ambiente de esperanza.;
y en la impasible rigidez que ostenta
la mole solitaria,

en el contorno audaz que la define
y en el bloque animado que la encarna,
glaciál indiferencia, que respira
soledad indefinible y trágica ....
"Cu torre6n vetusto
que frente á frente de la tumba se alza
con alhelí silvestre en sus ¡·aredes
y salvajes ortigas á su planta,
deja paso á la luz por una estrecha
hendidura alargada,
por detrás 'de la cual muestran los cielos
su uniforme infinito panorama.
Y entró el rayo de sol. El rayo puro
que por la tarde silenciosa baja
vertiendo sobre el claustro
dorada lluvia de tristezas pálidas¡
y cruzando el espacio én marcha oblicua
pintó en los aires rutilante franja.
Hizo un zigzag extraño sobre el muro,
y tras lenta ascensión acompasada,
en el cóncavo nicho
besó los pies de la yacente estatua ....
los pies de piedra ctel coloso fuerte,
cuya blancura, desigual y opaca,
brilló por un momento
intensa, deslumbrante, casi diáfana ....
«¡Allá van, allá van los campeones
cruzando la llanura solitaria
que hacen vibrar los varoniles pasos
y estremecen los ecos de las armas!
Solos se quedan el castillo enhiesto,
señor de la montaña,
la aldea silenciosa,
la gigante fortísima muralla.
¡Allá van los valientes luchailores,
el alma palpitante de la Patria,
la paz risueña del hogar creyente,

Se hundió el sol moribundo en Occidente;
avanzó en claroscuras oleadas
un crepúsculo triste, mensajero
de una noche que avanza:
hálitoe de humedad, frío de muerte
cobró de nuevo la olYidada estancia ;
mientras que quieta con inquietud de esfinge,
inerte con inercia de montaña,
en silencio letal siguió durmiendo
sueño de piedra la gigante estatua.
ALBERTO L. ARGÜELLO.

EL ASNO Y SU DUEÑO
Caminaba un pobre burro bajo el peso de
su amo. La carga era incómoda y pesada, po1que la albarda era vieja y el hombre &amp;ordo Y
rechoncho, de aquellos que comen bien, no
pa¡:an penas y trabajan poco.
.
-¡ Arre, burro!- dijo el de arriba picando
con los talones al de abajo.
,
-Mi amo- dijo el burro con un cortes rebúzno - si'tuviera usted la bondad de echarse un poco hacia adelante creo que iría mejor.
· -Con mucho gusto- respondió el. hombre
para no ser menos cortés que el pollmo. . ., ·
Pocos momentos después el burro se smtio
tan cansado como antes, y dijo tímidamente:
-La albarda me lastima; me parece que
la cincha está floja. ¿Quiere usted arreglar!~?
El amo, reconociendo el derecho de peticióR, satisfizo la demanda; pero el burr,) continuó cansado.
- Me parece que esta albarda ?º .está hecha á mi medida-se atrevió á msmuar el
asno.

NUESTRO PAIS.

~ una

...

Así hacen los hombres; en Yez de quitarse
de encima la carga y el amo, consolidan ó
cambian la una y suplican al otro y al fin
eumben como burros.
- ¿H:1sta cuándo durará eso?
HOJ\IH.

• LI MOSNERA

•

Camino de Zamora á Jacona.

56! -

Sofía salía por la mañana, después de baflme, á ver los campos; se detenía un ratito

en el jardín, viendo si florecían las violetas,
ise abría el botón de rosa, si daba simiente
4l mirto ó reventaban las granadai;:, esas fruamables que la sonreían mostrando diende rubí entre labios de marfil pulimenta·
. Daba vueltas al parque y saliendo por
de la alquería demoraba en los trapicharlando un poco con los jornaleros,
la miraban como á señora absoluta y
ydiosa tutelar de la comarca. En seguida
~ba la vereda de piso seco y aire aromalilldo, por cuya derechera, bajo frondas de
lerdura, se encaminaba á la cabaña de los
pobres. Entrábase por cada choza como Pedro por su casa, callandito, para sorprender
ila que se oculta, miseria desnuda; á la que
IO se aqueja, hambre macilenta. Y cuando
00 veía adivin~ba las necesidades e.el hogar
que ahí luego satisfacía con mano pródiga y
'!J&amp;Ve, que ponía alivio en las llagai,; ajenas,
lll lastimarlas ni escarnecerlas jamás. Salendo de allí echaba á andar despacio por el
llldero asoleado que empinándose conducía
t ~ co de Buenavista, donde Reencontra• con Aco, la muchacha boba y muda que
'1erla á Sofía con amor de perro. En la
bre &lt;lel cerrico se sentaba un rato á milar el paisaje: todo un valle lindísimo y culdo, bajo la benigna égida de un cielo a pa, cristalino, con mucho aire que ensanba el espíritu y daba encanto á la vista.
cerca los plantíos de caña, más cerca
les Y. flores, y allá á lo lejos la verdura
llll!!Vb~1da y los boscajes risueños dd manrio. Aco tomaba asiento á los pies de So. xalt.ii.da por el terreno-y se quedaba
. do á ésta como lela, con sus ojazos hn~ es Y agradecidos. Aunque bacía grandes
l'Z08 como queriendo hablar, la pobre
"~ sólo acertaba con la monótona exclat 6n de ¡Aco, aco, aco! cual grito desapaci·
ta e un pájaro montés; en su rostro de idiono había ninguna parte de belleza si no
dulzura melancólica de los ojos, la cual,
-io que de belleza, tenía de abatimiento y de
II r. Sof~~' á su vez, la miraba con amoro·
~ pas1on, con aquel sublime afecto al .
.::, á que los latinos dieron el nombre de
~ que vale tanto como caridad, amor,
la~ Ydulzura, todo junto. En ocasiones
f.lba á n~r~ Sofía, enterneciéndose, se acer,ie· la 1d1ota.y la acariciaba en la cabeza,
Aco ~umillaba con transporte, como los
lllUnados. Sofía estaba dando la li-

JJQUILPAN

(Michoacá.n).-&lt;..:alle de Ortiz.
'\

musna mayor, la que no tiene análoO'a limo.ma espiritual, rara y sin igual li~dsna·
en tanto los ojos de la idiota se humedecían'
formándose sobre sus pestañas como aderezo~
preciosos de diamantes que irisaban al sol.
Este iba ascendiendo en el cielo. Aco seguía rebajada mirando á la joven caritativa
con ojos suplicantes, mientras que los de Sofía, con vaguedad melancólica, se fijaban en
la lejanía. De pronto, como presa de un
arranque impulsivo, se levantó la mendiga
diciendo: Aco, aco, aco, y tirándose á los bajos de Sofía le besó los pies con arrebato. Esta tomando un ramilletito de flores que al
salir del jardín se prendió en el pecho, se lo
abandonó á la idiota, quien· recogiéndolo, besó lo y lo guardó entre los andrajos que malamente le cubrían el seno. Sofía. se puso de
pie, y para arreglarse el cabello todavía húmedo, que le estaba invadiendo el rostro
ech6 la cabeza atrás dejando destacado oblí~

cuamente el perfil de cara y garganta sobre
el fondo azul de un cielo luminoso: era un
perfil correcto, era una garganta deleitosn, á
los cuales el esmalte del cielo les formaba
como aureola de luz divina.
Sofía tomó la vuelta de la alquería seo u ida
á distancia de la muda, que iba arr~jando al
aire su insufrible cantinela: ¡Aco, aco, aco! •
ANTONIO JosÉ MONTOYA.

------

- -- - -

PEr-.SAMIENTO

- En el fondo, el éxtasis es igual; la idea
de lo infinito se desprende de la belleza co~o l_a idea de la belleza se desprende de Jo
rnfimto: La belleza no es más que lo infinito
contenida en un"'contorno.

:ala

JIQUILPAN

(Michoacán). - Plaza "Colón."

�- 562 cuyo motivo su sentidanrnerte ha sido caufill de un luto general en aquella población.
,k

*'*

El atentado contra M. Stolypin.-.Ampliainente hemos informado en la edición diaria
de nuebtro periódico, del terrible atentado
anarquista contra M. Stolypin, de cuyos efectos dan idea las fotografías que hoy publicamos y que sirven de complemento á aquella
información.
El atentado se hizo el 25 de Agosto último
y de él salieron ilesos tanto el Ministro
Stolypin como su mujer. Cuando estalló la
bomba anarquista él se encontraba en su estudio y ella en un salón que daba al jardín.
8us hijos, que se hallaban en un balcón, RÍ
quedaron gravemente heridos, pero su estado es hoy mucho mejor.
t.;'no
nuestros grabados representa el PStado en que quedó: después de la explosión,
. un landeau que condujo á los asesinos y que
se hallaba estacionado frente á la puerta de
la· casa del Ministro.
En otro vénse los efectos de la explosión en
la antecámara d~ M. Stolypin y en las piezas adyacentes; y en otro, por último, puede advertirse el destrozo de la bomba en una
parte de la casa vista desde el primer patio.

mero se refieren á las grandes maniobras de
1906 del ejército francés, las cuales, más que
los pasados años, llamaron poderosamente la
atención del público de París, .tan afecto á
los espectá&lt;mlos militares.
El actual Ministro de la Guerra, M. Etienne
mostró gran interés por las maniobras y es~
tuvo presenciando todas las operaciones, ya
sirviéndose del caballo, del automóvil y aun
del globo, como lo representa una de nuestras ilustraciones. En otra referente á este
asunto, representamos una éscena de las maniobras, en la que se ve un cañón 155 [sistema Rimailho) detrás del cual aparece á cabttllo su inventor, el comandante Rimailho.

El eco jamás se une ála voz que lo produjo.
Y las lágrimas· que yo he derramado por
él, jamás volverán á mis ojos, lacios ya de
mirar por el camino donde partió. Yete, peregrino, tú no eres él.
-Abreme, Berta, porque el frío me con. sume. La nieve no ha enfriado tanto mi cuerpo como las in¡müitudes el alma.
Quienes más penetraron en lo íntimo para.
probarme y aniquilar el amor qne aún con~crvaba para tí, me pagaron con el desdfo y
('011 el olvido.
Pasaron como crepúsculos del verano, como la sombra del ave fugitiva.
-Tú me engañas: no~ eres el que partió
parn no volver, ts.n sólo para castigar mi
constancia v mis desvelos. Sigue tu camino,
tú no eres él
- El perfume no vuelveá la flor; el eco no
se une á la voz; las lágrimas no tornan á su
fnentc; pero el ave herida sí vuelve á su ni do para abrigar á sus polluelos. como yo
vurlvo para abrigar á nuestro amor.
- ¿Pero á qué vuelves? ¡El hogar está frío
clesde que tl\ partiste! las flores del huerto se
~ecaron con el frío del olvido y las palomal
del hogar volaron á las montañas ; y hasta es
perro que guardaba la puerta enmudeció para siempre, como mis labios para pronunciar
tu nombre. ¿A qué vuelves?
- ¡Oye, esperanza mía! Los horizontes se
cerraron en torno de mi vida, y hoy 11ego de
nuevo á tu hogar, con las entrañas atravesadas por el hierro ele la ingratitud, con el co~
razón lacerado por el desdén y el alma convul~a por los golpes de quienes me ofrendaron
RU amor. Perdóname y abre.
Las tardes pacíficas volverán para nosotroi,,
en la noche el rnído de los árboles que cubren nuestra choza, arrullará nuestro sueilo;
y la,, frescas brisas de la mañana abrirán de
nuero las flores de nuestro huerto. ¡Abrethe
que me muero de frío!
- Cuando partiste en busca de nuevas feli ci&lt;lade:&gt;, cerré mi puerta, y enmudecí miR
labios; hoy que vuelves cargado de desengaños, entra ele nuevo .
-¡Bendita seas, imagen de Dios, que perllona:s! Déjame que derrame mi llanto en tu
fcno. Abre tus brazos, ya que he de morir en
&lt;' !los.
,J. DAVID GUARIN .

**'*

La Roca de " Los Cardos."-Entre las no pocas curiosidades que la naturaleza ostenta en
nuestro país, figura la roca representada por
uno de nuestros grabados.
.
Esta curiosidad geológica fué descubierta
hace poco .por el Sr. Ing. D. Ambrosio Romo quien le puso el nombre de«Roca Aguiler~» como un honor que :iuiso tributar al
actual Director del Instituto Geológico.
La «Roca Aguilera» se encuentra en una
cañada de la sierra de «Los Cardos,» en el
Partido de .Jerez, Estado de Zacatecas. Es
un bloc de granito de 8 metros por 6 Y. por
4, y pesa, apróximadame~te, 400_,?00 kilos.
r Las grandes maniobras del ejército francés. Como se ve en nuestra ilustrac10n es esta
Dos dé los grabados que damos en este nú-

de

: SR. PBRO. DR. I&gt;. JOSE MARIA BETANCOURT,
Cura que fué de Jlqullpan, Mlcboacán, fallecido recientemente.

NUESTROS GRABADOS

El Sr. Cura D. José Maria Betancourt.-Rste
virtuoso sacerJote que recientemente falleció
en Jiquilpan, estando al frente de su parroquia nació en el mismo lugar el 1:3 de Marzo d¿ 1869. Fueron sus padres el Sr. Lic. O.
Amadeo Betancourt y la Sra. Margarita _Villaseñor. Recibió el P. Betancourt su pnm~ra educación en la misma Jiquilpan, pasando más tarde alJ Seminario de Zamor!, al
~ual ingresó por el afio de 1880. El 1'!, de
Octubre dA 1881, varios aprovechados Jovenes de brillante porvenir, eran transladados ú
Roma por el Sr. Pbro. D. José· Antonio
Planearle á la sazón párroco de la villa de
' el objeto de que mg~esar,an,
.
.Jacona, con
p·~ra concluir sus estudios, al Coleg10 P10 Latino Americano. Entre esos jóvenes estaba don
José María Betancourt.
En ese coleoio se encontró éste con su hermano D. Luí~ abogado muy conocido ~el
.foro mexicano, y con su primo el actual Pre~bítero D. Enrique Villaseñor1 notable latinista.
El 19 de Diciembre de 1891, terminados
sus estudios, el joven Be~nc?urt vió re_al~zados sus más grandes asp1rac10nes al re~1b1r
la ~nsagraci,.ón sacerdotal de mano~ de_l Ca~denal Arzobispo Lúcido María Parcch1, Vicegerente del gran ~o~tífi.ce León _X~II.
Queriendo hacer más solidos sus conoc1m1entos decidió permanecer otros do¡:: años en
Ro~a para cursar el Derecho Canónico en la
misma Universidad.
El 7 de Marzo de 1893 se dirigió por fin á
México, y después de visitar varias ci~dades
europeas, se embarcó ~n playas mex1ca_nas
el 11 de Abril. Al año s1gmente se encargo de
una cátedra de latinidad en -el Seminario de
Zamora, la que desempeñó ~or un ~ño,. pasando por·motivos de salud a _la U~1Vers1da&lt;l
de México. como profesor de F1losofia. Al~~n
tiempo después volvi~ al seno efe su fam1l!ª•
fundando en compafüa de otras personas, un
establecit~iento de instrucción secundaria.
En 1903 fué llamado el Sr. Betancourt
por el Ilmo. Sr. Fernánde_z, coadjutor, del
Ilmo. Sr. Cázares, pues quiso tenerlo a su
lado como secretario particular y para que
desempeñara la cátedra d~ Es~ritura Sagra~a
y lengua griega en el Semmano d~ Zam01~.
A solicitud suya, para n.t~nder a su ~1.m1lia fué nombrado Vicario de la Parroqurn de
Jiquilpan, y el 22 de Febrero de 1905 se le
nombró cura párroco.
. .
M-uchos7 muy importantes serv1c10s prestó á su ciudad natal el P. Betancourt, por

***

EL ATENTADO ooNTRA M. STOLYP,N.-Los daf'los causados por la bomba, vislo E desde uno de los patios.

roca una verdadera curiosidad geológica,
pues la gran masa tlsj;µ sostenida solamente
por una no muy gruesa columna de 4.60 m.
de altura, enteramente aislada.
La fotografía que reproduce nuestro grabado fué tomada por dos inteligentes «amateurs, ,i el Sr. Enrique Espino~a y el Sr. Luis
M. Flores y Cía., de, Zacatecas, y á •quien
debemos el poder dar á conocer á nuestros
lectores la curiosa «Roca Aguilera. » Esta, según se nos informa, es conocida entre los naturales con el nombre de ,&lt;Piedra Púlpito&gt;,.
No deja de darle cierui. oportunidad á
nuestro grabado la reciente reunión del Congreso Geológico.

vuelve, como el ave herida, á calentar su nido. ¡Abre, Berta mía!
-No, tú no eres él. El perfume que se escapa, nunca vuelve al seno de la flor que lo
exhaló

En una de las puertas de entrada á la ciudadela de El Cairo, hay una silla que colocó
un portero fallecido á los ciento veinticinco
años de edad. La silla ost~nta fa siguiente
inscripción: "Sólo podrá sentarse aquí aquel
á quien Dios haya concedido el favor de vivir
cien años.''

.

¡A BREME !

-

.

....

EL ATENTADO CONTRA M. STOLYPllf,-La. antecámara de la casa del Ministro y las piezas aayacen

- ¡Berta! ¡Berta! soy yo. 1Iira que la nie\•e ya ha cubierto mis vestidos, porque el inviernc¡ me sigue desde que trasmonté lus se·
l'J'nnías para llegar hasta aquí.
-¿,Quién eres? Aquí no se abre la puerta
(i nadie desde qne el amado dejó apagar la
!uz de este hogar, y partió para no volver
Jamál:l.
- ¡Cómo no has de abrir, alma mía! Soy
)'o, el peregrino tanto tiempo ausente, que

EL ATENT ~oo ooNrRA M. STOaYPIN.-Efectos de la e;plosión sobre el coche de los anarquistas.

�.t
. ¿De qué tratábais? preguntó el joven es-

poso con afectuosa familiaridad .

BEBÉ
¡La pobre se moría ...... ! Bien 1,1 rompr,·11día Carlos, que Rin separar~e de su alcobn,
seguía ¡ aso :'t paso los estragos de la erncl
enfermedad.
¡Qué pena tan grande ver aquellos ojos
azules, tan azules corno el cie1o donde pronto volaría su alma, errar vagamente, sin fi.
jarse en nada, como desprendiéndo,:e de torio
y abiertos, muy abiertos, como usornurado~
al ver por el suelo todos sus castillos, todas sus ilusiones de mujer enamorada, arrancadas por
la ir6nica fatalidad!
Ya bacía dos días que no hablaba, ni siquiera veía á su Carlos, ni al bebé rubio de carnecita
rosa, que, cuando lograba escabu11irse de su institutriz, entraba
muy despacito en el gabinete
azul y asomaba su cabeza de ángel por entre los cortinones de la
a1coba, viendo siempre lo mis:..
mo: muy triste á su padre y muy
enferma á su mamita.
,...
El médico se marcbab_a, nada
ter1'ía que hacer; en el vestíbulo
del hotel sali61e al encuentro Teresa, la vieja nodriza de. Irene,
y con ansiedades de mujer cariñosa, le pregunt6:
-Se va-dijo el doctor;-es
horrible, pero imposible de evitar.
La mujer lloriqueaba, el méd;co añadió señalando un árbol
amarillento y seco del jardín:
-Antes que caígr.n esas hojas ...... se habrá ido.
Bebé lo escuch6. ¡La vida de
su madre pendiente ele esas hojas! El iría á cuidar que no cayeran. La miss estaba arriba,
en su cuarto leyendo aquellos
peri6dicos, tan grandes y de letra
tan menudita, que le mandaban
de su país. Los demás en los quehaceres de la casa. Nadie se
acordaua de él. Por la puerta
entr,eabierta corri6 al jardín.
Un día trist6n de Noviembre
reinaba fuera. Las nubes grises
ocultaban el sol.
Bebé mir6 al cielo y sintió
miedo ; nubarrones de formas extraftas corrían impelidos por el viento, abalanzándose
los unos sobre los otros, deshaciéndosP en
mil jirones como en lucha titánica.
-¿Si serán,-pensó Bebé, - gigantes que
vienen á llevarse á mamá?
Corrió hacia el árbol que señalara el médico v trató de subir; no podía. Volvió á
correÍ:, bUEcando á alguien, y al correr ondulaban, movidos por el viento, el delantalito
tan blanco como su alma y su melena rubia,
tan rubia y tan hermosa como el cabello de
la mujer que en la tristona alcoba se moría.
Encontr6 á Juan, y sin decirle para qué, le
ordenó llevar la escalera junto al árbol. El
jardinero dudó, pero al fin obedeció al niño.
Bebé se encaramó y montándose sobre una
rama, con la carita muy seria y los ojos muy
tristes, cuidó que no cayera ninguna hoja.

El vit nto otnfüil rnplnbn, siempre, sic·m pr&lt;' ;
la copa del árbol Fe balanceaba .v algunas
hoja¡.: de la r,, ma el onde estaba Bebf parecieron querer desprenderse.
-¡Eso no!-&lt;lijo el niño,-y alargando el
brazo quiso sujetarlas.
Perdi6 el equilibrio y se fué á tierrn , al
mismo tiempo que un aire más fuerte hn cía
que cayeran, sobre su cuerpecito, las hojas
secas.
Bebé no se levantó y al sentirrn cubierto
por las hojM, recordó á su mnrlre, rompien-

•

\

,..,

I
La gotn de rocío y el rayo de luz que penetra para formar el iris, se aman menos que
Maruca y Cleto.
Los dos niños nacieron en un rni~rno día.
Cuentan siete afios de edad.
Nunca se separan.
Los alrededores de ·1a casa en que habitan
son el teatro de sus juegos y de sus correrías.
Nunca riíien, se adivinan l0s antojos y es
dicha inmema para uno y otra
el complacerse mutuamente.
J UPgan á todos los juegos.
Una tarde jugaban á casarse.
D6nde y cuándo habían visto
las nupciales ceremonias, no se
sabe.
Acaso lo adivinaron.

II
El cielo estaba azul, la brisa
muy blanda y el sol muy bajo ya.
Cleto teji6 una corona de buenas tardes y clavellinas y adornó ron ella la frente de la tierna
novia. Después la besó mucho,
cogidas con ambas manos las me·
jillas de rosa.
Ella reclinó tiernamente la
a.ngelical cabeza sobre el pecho
&lt;lel inocente ef!poso y ambos cerraron los ojos fingiendo que dormían.
El sol se puso; el crepúsculo
tembló sobre el follaje de la selva y el ruiseñor cercano trinó
p lácidamente, pero no buscó su
nido.

.

.

IDILIOS

III

f{iña 11.ngeli na ¡wenoeal y ~ubio, de Puebla .

do á llomr. Mientras que allá arriba se oye·
ron los sollozos de Carlos que más que llanto
parecían rugidos de rabia y de impotencia.
Un rayo de rnl, rompiendo los jirones de
n~bes negras, ilumin6 la cabeza del pobre
Bebé, que, al contacto del sol, aún más de
oro pare_rfa.
Era un beso, una caricia, que desde el cie"Jo le enviaba la madrecita de los ojos azules.
FRANCISCO

DE ARCE.

------

Las dos únicas grandes capitales europeas
que nunca han sido ocupadas por un ejército
enemigo,· son Londres y San Petersbu:rgo.

Han transcurrido a l gu nos
años.
Maruca y Cleto no se separan,
aunque ya son grandes. S~s gus·
tos y sus amores rnn los mismos.
Se necesitan como el cuerpo
y el espíritu.
· Son dos flores recíprocamente
parásitas.
IV
Han transcurrido más afios
a.ún.
Se abrió la flor hermosa. Su
perfume delicado embalsama el
ambiente.
Se casa Maruca.
Cleto es feliz, empero, porque el amor de
su Maruca no ha disminuido ni tanto así
(coni.o la yema del meñique).
,
Un poquito de separaci6n y nada mas. ,
Una tarde de la luna de miel los enc.ontr.o
el esposo en el jardín, sentados muy 1unt1·
tos. Ella jugando con los cabellos de Cleto,
él acariciando una mano de Maruca.
No hubo sorpresa, ni palidez, ni turba·
ción.
No
El esposo no se encendió en cólera.
sintió la mordedura triturante de los cel~s.
· t''
fehz•
Se acercó sonriente al grupo y se sm
10
Maruca y Cleto eran hermanos gemelos.
V
El cielo estaba muv azul, la brisa muy
blanda y el sol muy baJo yá.

- 565 J:,IOTA S OCIAL DE MERIUA.

- Recordábamos los días de nuestra venturosa infancia, respondió Maruca. Ojalá que
t6 tmnbién hubieras estado con nosotros desde entonces. Mira, allí, á la sombra &lt;le aquel
níspero, nos casamos Cleto y yo una tarde
como esta.
- ¿Que os c~Fásteis, pícaros?-dijo el esposo entre carcaJadas alegres y francas. ¿Co11
que así me habéis engañado? Pues no os
perdono si no me referís cómo fueron l '8:t~
hodui-.
. ~Que te lo_cue~;e Maruca-clijo Clcto pomendosc de pie. 1engo que hacer y os ch·jn
por algunos rnstantes. Hasta l11rgo.
Y eFtrech ó con sencillo afeC'to la mnn o de
FUS jóvenes hermano¡,,

\'I
- A ver,. ct_1éntame_, cuéntame-d ijo rn11
amante cuno~1dac..l el JOV, 11 espo~o n Marn(·:1
cuando quedaron solos. ¿Cómo os casúi:tl-'i~?
- Así-respondió Marnca, estrechando con
pasión la mano ele su marid ito. - Cleto tvjiú
tina corona de buenas tardes y clavellina,- ;
me la puso en la frente, me besó, y yo recliné la cabeza sobre su pecho ... .. . así. .....

VII
Calló la hermosa, se oyó resonar un beso
se puso el sol, el crepúsculo tembló sobre el
follaje de la sel va y el ruiseñor cercano trinó
plácidamente, abrió las alas, voló contento y
se posó en su nido.

Banquete dado al Sr. Lic. Juan J. Molina, por sus discípulos.

ora á la derecha, ora á la izquierda y que Lt
obedecía involuntariamente.
Sin embargo, continué mi camino ..... . y
LA VIEJA
he aquí que de improviso observé delante de
mí una cosa negra que se ensanC'haba y se
abría
como un agujero en la tierra.
Yo caminaba solo por una llanura.
- ¡Es la tumba!
Y de repente p1recióme oir pasos ligeros y
Esta idea penetró en mi ser con la r&lt;1 piclez
furtivos detrás de mí.
·
del
rayo.
Volví la cabeza y me encontré frente á
Me
empujaba hacia la fosa.
frente de una :vieja de poca estatura, encogiVolvíme bruscamenttj. La vieja estaba
da y completamente cubierta de harapos
grises que s6lo dejaban á la vista su rostro allí.. .... ¡y no estaba. ciega! l\Ie miraba, sí,
sombrío, sin dientes y con una nariz excesi- me miraba con grandes ojos de rapiña. Me
incliné hacia su fisonomía, me acerqué á sus
vamente puntiaguda.
ojos.
Y ví de nuevo la misma capa ciega y
Dí unos pasos en dirección suya. Ella se
obtusa.
detuvo.
-¡Ah!-pensé. - Esta v,ieja es mi desti-¿Quién eres? ¿Qué deseas? ¿lfres una
no
...... ese destino al cual ningún hombre
mendiga? ¿Esperas que te dé una limosna?
puede
substraerse ...... Pero no, no ... ... ¡qué
La vieja no contestó. Me acerqué más á
ella y no1é que sus ojos estaban cubiertos de cobardía! ¡Es preciso intentar algo!
Y eché á. andar en otra dirección.
esas membranas blanquecinas que tienen
Marché rápidamente ...... Pero oí de nuevo
ciertos pájaros y con las cuales se preservan
sus pasos ligeros .... cerca ..... mny cerca .....
del mismo resplandor del sol.
Pero las membranas de la vieja no tenían y adelante, en el camino, el agujero negro
movimiento ni dejaban al descubierto las que se hacía cada vez más profundo.
Yolví á cambiar de direcci6n ...... Y siempupilas.
pre
el mismo roce apagado y furtivo detrás
Esto me indicó que estaba ciega.
- ¿Quieres una limosna?-repetí.-¿Por de mí. ..... y siempre la misma mancha negra por delante.
qué me sigues?
En vano hacía zig zag como una liebre que
. La. vieja se mantuvo callada como antes:
huye
de los perros ..... ¡Siempre la misma
81n hacer otra cosa que encogerse cada vez
cosa!
más visiblemente.
-¡Espérame un poco! ¡Yo te arreglaré!
.Separé, pues, la mirada de· ella y seguí
¡
No
voy á ir á esperarte!
nu camino.
Y
me senté en el suelo.
Pero á µoco tiempo escuch é suavemente
La vit!ja hallábase detrás, á dos parns de
d~trás de mí aquellos pasos ligeros, cadenmí. No la oía; pero estaba convencido de que
ctosos, furtivos.
allí
se encontraba.
- ¡Todavía esa mujer!- pensé. - ¿Qué inMas
de repente ...... ¿qué es lo que ví? La
terés puede tener en seguir mis huellas de
mancha
negra se me fué acercando, deslizáneste modo?
dose
por
el suelo ..... .
Pero en seguida afiadí mentalmemte:
cabeza, miré . . . . . La vieja tenía
Volví
la
did-Probablemente está ciega ...... Habrá perfijos
en mí y con maligna ronrisa,
sus
ojos
o el. camino, y seguirá mis pasos al oído,
su
boca, parecía decirme:
que
torcía
con obJeto de llegar detrás de mí á algún lu-¡No
te
escaparás
...... ! ¡No te escaparás!
gar habitado. ¡Sí, sí; eso será!

* apoderándose de mi
f~/
fiBpúitu una inquietud extraña. Parechme
re en re~lidad la vieja no iba en seguimienM~ poco á poco

rnío, smo que me dirigía, me empujaba

En cinco millones se calcula el número de
las mujems que viven de su trabajo en las I slas Británicas, percibiendo todas ellas sueldos regulares.

Esposas creyentes
y esposos incrédulos .
El día del nacimiento de su hija, Littré el
grande incrédulo Littré. dijo á su esp~sa.:
Querida mía: tú eres católica ferviente y
práct!ca_. Educ~, pues, á nuestra hija en estos hab1tos de piedad que tienes. Tan sólo
pongo una condición, y es que cuando cump la quince años la traigas á mi presencia: yo
la expondré entonces mis ideas y ella esco' ·
gerá lo mejor.
La madre aceptó : transcurrieron los años
seíialados por el padre, y una maiiana entró
en el gabinete de su marido.
- Veng_~-le ,dijo-á cumplir mi promesa:
nuestra h1Ja está pronto á escucharte con todo respeto y la confianza que le inspira un
padre á quien ama. y venera de corazón.
¿~uieres que entre? Ciertamente, respondió
L1ttré; pero ......... ¿con qué objeto? Si es para, que le exponga mis ideas ¡mil veces no!
Tu has hecho de ella una criatura bondadosa, tierna, sencilla, recta, ilustrada y feliz.
¿Y crees que yo tendría valor para lanzar
1;1i_s id~as al_ ti:avés de esa pureza y de esa fe1
licidad. ¡Mis ideas .........
.
Pueden parecerme buenas por mí mismo:
pero, ¿quién me garantiza que con tales ideas
no se corre peligro de destruir, ó de perturbar
al menos, la obra de educación que en ella
has concluído con tanta perfección? «Ha zla
venir, sí, pero será para bendecirte en 8 u
presencia y bendecir asimismo todo lo que
en su bien has hecho, para que de este modo
te ame y te venere más que antes».
Es de advertirse que Littré murió dentro
d~ l~ Iglesia catf&gt;lica. A última hora se convutio.
. ,Legouvé que narra esto, termina su narrac1on con estas palabras:
«Yo tam~ién he tenido y tengo en mi hogar domésti~o almas creyentes, y del mismo
modo. que ~1ttré, me tendría por criminal si
alguna vez mtentase turbar con mis dudas ú
ofender con mis argumentos esas convicciones religiosas, de donde las personas que amo
con tanta ternura sacan constantemente su
consuelo y su virtudi,.

�- 566iA D I OS!
( VERSION DE M. DE LA PE~A. )

Tal vez mi perro gima, y gima en vano,
Hasta comer d.e algún extraño el pan;
Y, aunque yo vuelva en día no lejano,
Sus dientes c-0n furor me morderán.

I

X

Por Lord Byron.

¡ Adiós, adiós !-El .húme'do element-0
Mi ribera ,natal oculta ya;
Mu gen las olas y sus.pira el viento,
Mientrais chillando la. gaviota va.
;E·l sol, que :;e ave'Cina al Occi'dente,
Nuestra fija mirada lleva en posA:diós, natal ribera, sol fulgente,
Adiós, te dligo, patria m¡Ía, adiós!
II
Pronto ese sol alumbrará otro -día
Con sus raiyos de orn y carmesí.
Y veré mar y cielo todaivía,
Mas no vere la tierra .en que naci.
Solitario mi alcázar ,me figuro,
Frío el hogar, y la tristeza en él;
Silvestre yerba crece por el muro,
Quizá mi perro aúlla en su dintel.
. ILI
Ven, pajecillo, ven; ¿-por qué tus ojo:::.
Arrasados en lágrimas están?
¿Temes del mar los fáciles enojos,
O cansa tu temor el huraoán?
Eth, cesa de llora-r; . ve cuán velera
Es nuestra nav.e, y sólida á la ·vez;
Ni el más ágil halcón volar pudiera
Con ma.yor gallardía, y altivez.
IV
Silben los vientos, hínchense las ola.s
En ·buen hora: temibles no m'e son;
Mas no extrañéis, Señor, que acá á mis
(solas
Sienta el alma transida de aflicción.
Que i ,mi padre dejé, y estoy: ausente
De mi madre, la ma.dr.e de mi amor,
Y tengo dos amigos solamente:
Vos, aquí, y en los cielos el Señor!

Contigo iré corriend-0, barco mío,
Por este inmenso, líqui.do cristal,
Dejándome lleva!· á tu albedrío,
Como no sea á mi región na,tal.
¡,Salud, on'&lt;ias azules y espttmosas !. ...
Y, cuando ya distante esté de vos,
¡Salud. desicrt-0s, cuev.as tenebrosas!. . .
Y adiós de nue\'O, patria mía, a·diós !
CURIOSIDADES

Al vals "Loin du pays"
¡Sublime y grandioso vals!. .. ...
Con su ritmo ca?encioso, cual gemido de
alma enferma; traJo ensueños de ventura ·
añoranzas de otros días; y en sus noch~
a~ormidas, hay suspiros y sollozos, de algo
triste que se envuelve con el manto del recuerdo ...... y que llora sin consuelo allá lejos.... .. allá lejos...... en la playa donde
mueren los oleajes del océano. · '
Y sus "fuertes» y sus ((pianos,1 que remedan
las co_ngojas del que sufre y del que espera,

DE NUESTRO

"'
PARA LAS SKNORITAS

PAIS.

La prudencia y la tolerancia, he ahí, mis queridas lectoras 1 las dos grandes vir-

wdes las dos más hermosas cualidades que deben adol'nar á una mujer verdaderamen~ piadosa y bien educada. .
La prudencia y ]a tolerancia hacen que ]as personas .de nuestro sexo procure.n
eonocer sus defectos y tolerar los ajenos.
La mujer á la que falta la prudencia y que es intolerante con los demás, me
atrevo á decir que no puede ser buena hija, ni buena esposa, ni buena madre de familia, ni mucho menos buena amiga.
La hija imprudénte que no tiene paciencia para tolerar los defectos de las per:;.oBllll á quienes debe la vida; la que por todo ~e enf~da con su madre, por v.1ás virtuosa que aparente ser, por más que sus labios repitan que ama con t~rnura á los
-autores de sus días,. no es ni pued~ ser b_uena hija, y~¡ hogar ~~mésti~o, .en lugar
de ser para ella un santuario es un contiuuo purgatono, un anticipado mfierno.
Apenas habla la madre, a~nque sus reprensiones sean justas, aunque ten~a sobrada razón para disgustarse 1 la hija le replica con altaner!a.yen muc~asocas1onescon
palabras insolentes. De ahí viene que continuamente vivan en contmuo desacuerdo,
en eterna contradicción y se amarguen, sin que ellas lo piensen, los días de su
existencia.
¿Y qué debe esperarse de una joven que hª sido intolerante é imprudente con
la persona á quien más debía respetar y guardarle toda clase de consideraciones? ¿Podrá ser
buena esposa y buena madre de familia? La
respuesta es obvia: no, y mil veces no.
Desgraciado el hombre que, al jugar el arriesgado albur del matrimonio, le. toca la mala
suerte de casarse con una mujer imprudente.
Todo lo que haga por labrar la felioidad de la
compañera de su vida; todo lo que procure hacer porque el ángel de la paz y de la ventura
cubra con sus blancas alas el hogar en que iha
áencontrar la dicha, será por demás, será inútil.
la discordia reinará continuam .mte entre los
aos y el horrible demonio de 1\ desobediencia
acibarará los cortos ó largos días de sn pe110sa
existencia.
¿Y qué diré de las amigas? Que todas huirán
de ella como de una persona que padece de una
enfermedad contagiosa, todas procurarán alejarse, todas le tendrán compasión y lástima, pero
~ as procurarán no mancharse con su con -

V
;111i padre con ternm '.l me be:1rE.;o,
Empern, no con íntin·o pesa,,
~las mi madre, vi ,-;u1,io sin s t1 li ijo
~o deja,rá, lo sé, de sus(rar.
-Basta. ba.sta, sensible pajecillo.
Bien sientan esas lágrimas en t;;
Y á tener yo tu cor,1z0n sencillo.
Nunca cesara de llr,rar así.
VI
Ven, acércate aquí, braivo escudero,
¿Qué indica, dí, tu palidez mortal ?
¿Temes las iras del .franoés guerrero,
O te infunde ·pavor el temporail ?
- ¿ Y -piensas tú que tema por mi vida ?
No : tan débil, sir Ohilde. no puede ser;
Ma.s reC-Ordar á un a muj er qu erida
Hace al esposo fiel palidecer.

VII
Ella y mis hijos pequ eñ\1elos, moran
Junto á tu alcázar. qu e hacia el lago da ;
Y s,; por mí los inocentes llora:n , ·
¿tCómo acallarlos ella logrará?
~Basta. buen servidm. No sin mtotivo
Padece ·así tu cony,u,gal virtud,
Y en tanto yo. con 'ánimo más vivo,
:.íe alejo. ·y río. libre. de inquietud.

LA FR UDE NCIA Y L A T O LERANCIA

1

taéto.
Roea ce granito que se encuentra en la Sierra de los Cardos (Partido de Jerez, Zacatecas).

LOS TRES FAROS
Para darnos la etern;i vfn · urnnza
Tres luminosos faros no~ alu 11bra n ;
¡ T res luminosos fa ros que deslumbran:
La Fe, la Caridad y la f :;pera:1za !
0

v nI
Por ellos, en serena !ontan111z~,
¿ Quién fí a de la es'posa ó de La aman- Globos de i.n tensa clari dad relümbran :
( t~, Y de Dios hasta el solio noa en::,.in1hran
P or más que llore, vi,énd011-0s partir ?
Y tmnan los ciclones en bonanza.
Otros habrá qu e enjuguen al instante
Sus oeregrinos ojos de zafir.
Sin elfos ¡ aiy ! la .huma.ni·dad entera
No 1;e a,flige la dicha· ya pasada,
En el fún ebre campo de la vida
:Xi dd peligro próximo la faz; .
Absurdo vil é inconcebible fu era.
Lo más cruel es que yo no deJo nada
De arrancar me i;na lágrima capaz.
Si faltara su lumbre bendecida . .. .
IX
¡ Como Luzb el, iél humanidad cayera
y ahora estoy aquí, sol? en _el ?1undo, E n abismos sin fin. envilecida !
· El mar el ancho mar baJó m1 pie ;
· Y en quién pen!-ar con interés prnfun· Manuel García Rojas.
¿
(do,
.
d b ''j)
Julio 9 de 1900.
Cuando á nadie un sus,p1ro
e ere .

han calmado de.mis penas sus acerbos pade
ceres.
. ·
¡Dulce y hermoso «valsii! Tus caden~ias
van tejiendo, en las cuerdas del ' .neur6ti~ 11
instrumento, suaves nidos de avecillas voci~gleras, que al patir sus leves alas, alzan. tri·
nos que mitigan del sufrir mis horas crueles.
Poesía, ternura, amor este. ((vals» sublime
encierra; que gimiendo apasionado, me e~belesa, me subyuga con su rítmica cadencia.

VIOLETA.
Jalapa, 8-9-1906.

Mientras estaban en conversaci~n el Gobe!'°!;
dor de Virginia y cierto comerc1a!lte, P38~udo
negro, que saludó al Gobernador, y a cuyo sa
contestó éste muy afablement.e.
,
?
-Pero ¿V. E. se rebaja á saludar a un negro
- le dijo el comerciante.
, Gober·
- ,¡ Pues no faltaba más- le contesto .~l
r un
nador- que me dejase ganar en educac1on Po
negro!

TrajecitQ para .niño de 2 á 4 años.

Chaqueta. de verano.

ta bendición de la mesa

Era un día apacible de fines
de Mayo ó principios de Junio.
Las praderas hallábanse en ¡¡alanadas con vistosas flores y
frondosos árboles, de los que
colgaban numerosos nidos de
alegres pajarillos. En los sembrados &lt;le Ola-Alde ostentábanse hermosos y dorados trigales y el mismo maíz principiaba ya á mostrar sus brotes
rnbre la superficie.
Detrás del caEerío veíase un
espeso bosque de casfaños, en
el que millares de avecillas se
cobijaban al abrigo desu apacible sombra.
Un poco más abajo corrían
las aguas crist~linas de un arroyo juguetón y encantador, cuyas márgenes veíanse adornadas por gallardos álamos y
nogales, como centinelas vigilantes de las risueñas pr:.ideras.
donde crecían abundantes pastos.
José María de Ola- Alde, venerable abuelo, acompañado
de su hijo Francisco y de su
nuera Ignacia, salió de madruTrajecitos para:niños de corta edad.
gada á cultivar sus sembrados,
quedándose en casa su esposa Catalina y su cuflada Antonia, .al cuidado de un nietecito,
hijo de Francisco á la vez que encargadas de preparar la comida.
.José María Fr;ncisco é Ignacia habían trabajado toda la mañana al rayo del sol, derramando abundantes gotas de sudor sin desmayar en lo más mínim9, porque comprendían
que la pereza es la raíz .de todos los males.
En los momentos en que los rayos del sol caían más perpendicularmente sobre sus cabezas veíase á José María en una laderilla rodeada de cinco ó seis casas de alegre aspecto,
quie1; al pPI'cibir los doce campanillazos de la iglesia inmediata, descu brióse la cabeza y
recitó las alabanzas dirigidas por el ru·cángel San Gabriel á la Madre de Dios, las que fueron conteRtadaR por su hijo y nuera. En seguida emprendieron todos el camino hacia su
casa donde los eflperaba la noble y anciana Catalina, con una modesta pero abundante comid~. que había de servirles para .recuperar sus fuerzas agotadas en parte por las fatigas de
aquella ruda tarea.
Llegados á Ola- Alde, diéronle amorosos besos al hijo de Francisco, á aquel ángel sin

�- 568 .alas que era la delicia de todos; y mientras Catalina preparaba los
talos ( tortai:s de maíz), tomaron descanso, sentándose alrededor de la
mesa.
'
En Ola- Alde, como en todos los caseríos de la Euskaria, la cocina
se h.illaba inmediata á la cuadra de vacas, cuyas cabezas veíanse desde la mesa donde estaban. Hacia el lado opuesto de la cocina había
una ventanita que daba vista á un hermoso y corpulento cerezo, que
en aquel momento había sido invadido por toda clase de pájaros, ansiosos de saciar su gula privilegiada con los primeros frutos de aquel
árbol.
Era la época en que la naturaleza se presenta adornada de todas
sus galas.
Cuando Catalina hubo preparado los talos y levantábase su hermana Antonia á .bajar un plato de la. alacena, el venerable José María
persign6se con devoci6n y di6 principio á la bendici6n de la mesa,
de la manera siguiente:
«Dios y Señor mío: en Tí depositarnos toda nuestra esperanza; Tú
11os das el pan de cada día. Extiende tu benéfica. mano hacia nos y
1,endícenos á todos. Padteniiestro, etc.!&gt; Viejos y jóvenes hicieron coro
ele todo corazón en este acto al anciano José María. Era tan sublime aquel cuadro, que hasta la criatura que estaba mamando abanI lonó su dulce natural tarea, como demostrando tomar una parte
muy especial en ella; el perro que se hallaba debajo de la mesn, las
vacas y te1;neras que comían en sus pesebres levantaban las cabezas,
demostrando su admiración; y hasta los alegres y bulliciosos pajarillos que trinaban saltando de rama en rama sobre el gran cerezo
que se hallaba frente á la ventana, caJJáronse en aquel momento.
¿Sería algún ángel del cielo quien les advirti6 en su. lenguaje mii;:terioso que debían obrar así? ¡Quién i:abel ......
Lo único que yo sé·es que son bienaventurados todos aquenos que
al ir á saciar su hambre con el pan adquirid0 á cambio del honrado
trabajo, se acuerdan de dar gracias á Dios por los beneficios que
siguen recibiendo.
¡Benditas sean para siempre las santas y queridas costumbres de
nuestros antepasados!
CARMELO DE ECHEGARAY.

AMISTAD DE LO FINO
¿Quién se interesa por el alma de su amigo? Nos interesamos por
sus negocios, por su fortuna; rogamos á Dios á fin de que aleje de él
las desgracias y los contratiempos;

Traje de paseo para señorita.
Buscamos cómo hacerle brillar en el mundo, hacerle valer, procurarle lo que pensamos le es agradable;
Sacrificamos, por ahorrarle una petla, nuestro miRmo reposo par·
ticular, el bienestar de que podríamos disfrutar.
¡Oh, todo está muy bien! pero por el alma de ese amigo, ¿qué ha·
cemos? .
¿Pedimos á'Dios todos los días, que esa alma sea más humilde,
más pura, más atenta al cumplimiento de su deber?
¿Le procuramos, con la misma delicadeza con que lo haríamos
para darle una alegría, el libro piadoso que realmente le aprovechará
la ocasión de adquirir algunos 11:éritos, proponiénJole sencillamente
que dé una limosna, procurándole, sin que él lo sepa, un acto de abnegaci6n ó una ligera humillaci6n?
¿Tenemos el valor de no alejar de esa alma una pena que, por otra
partt&gt;, le fuera muy útjl á su santificación? ¡Oh! eso es duro, decís.
¡Ah! entonces no sabéis lo que es amistad. ¿Acaso Dios no nos
ama? Y sin embargo, nos deja sufrir, y aun hace más: nos e.nvía las
penas. La amistad es la unión de dos almas, no para gozar, smo para
perfeccionarse y remontarse hacia Dios; y á medida que á El se elevan
es cuando sienten la dicha de amarse.
J ,a esencia de la amistad no es la ternura, sino el valor, la abne·
gación, el tacto, la pureza y el desprendimiento.
Lo que nos engaña sobre la naturaleza de la amistad, es que más
queremos ser amados que amar.
.
Lo que nos hace cobardes, es el temor de que nos amen menos.
No lo olvidemos jamás: un coraz6n egoísta ama para ser.arnaclo; un
coraz6n cristiano ama sin deseo de verse correspondido.- [PepitcU3 de oro. ]

Abrigo fin de estación.

En el Brasil se han puesto en uso tarjetas postales que impide~
que el público pueda leer el contenido de lo escrito en ellas. Para e
efecto, van provistas de una cubierta de papel ob~curo ~ue se ~
por las orillas, al lado de la tarjeta en donde va el mensaJe. Dese~
peñan el papel de una carta, con la ventaja de que sólo pagan la mi·
tad del porte ordinario de correo.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>r: \

"\

.....

MÉxrco,

DOMINGO

7 DE .OCTUBRE DE 1906.

EL .ABECEDARIO.

' ' \.

\
\

Nmr. 41

Cuadro de Mlle. Tbo~man.

•

�abrirlas alas para volar." El Scherzo es muy
triste -dos almas que agotó el amor,-pero
tiene ~na marca de un único estilo logrado,
en que la voluptuosidad y la pena se conEl cronista del diario ya .dió detallada
funden.
cuenta del festival con que la Sociedad &lt;&lt;MaElla que no ha sufrido todavía, adivina
nuel Gutiérrez Nájera» celebró la noche del
Oh! les longs, les brwis cheveux,
tan sóio esos dolores y los hace sentir vivalunes último el cuarto aniversario de su funmente y cuando llega á la final lamentación
Nos lMmes &lt;nt 1Sechent avec eux.
dación en el Teatro del Renacimiento.
su redor exhalar ho~dos suspiros
oye
que son los unicos y los meJores aplausos
En ~l programa de la velada señilé con
De sus manos hechas para entretejer sus que en tal suceso puede oír.
lápiz azul los núm~ros III y IX que corre;- .
propios laureles. me han asegurado que fueLa inspirada art,ista tocó c~~ puls~ión e~pondieron á dos é-xitod más de Ana Mana
ron labradas dentro del cáliz de una. flor d~ traordinaria la "Campanella de L1szt, enCharlP.s Sánchez, la ar~ista jove~ y ya con;aacanto por las ante~as .de u_na manposa a.
grada, la novia amadís1ma d~l p1a1;10. F~.e el quien engañó un silfo vestido de rosa Y rizada de dificultades, varíes estudios de
Chopin, los Nocturnos 13 y 19 y el Sch~rzo
IX el Wals-Capricho de Cam1le Samt-Saens,
· núm. 2 del mismo. Cuando tocó este último
blanco.
.
ta
tocado m~villosamente, y el I~I una mahermosísimo número semejante á unaeataraDe aquellos «sus ojos negros, con vis
zl)rka y una tarantela del eterno Joven Elorpropia, de ella sola," muchas, mucha~ cosas ta caudalosa que corre con estrépito á fe.cunduy, dichos de modo tan ~rreba~dor que en
me han contado los traviesos duende?1llos, Y dar campos tristes y desolados, ó parecido á
ese acto María hizo perder al gemal magnate
locos de entusiasmo al hacer el elogio cum- un cuerpo de batalla que camina. seguro á la
del contrapunto el resto de juicio , que ~on- plido, sólo les sefí_alan con tristeza un defecto: victoria lo hizo de modo t an brillante, con
tanto fdego y convicción, que recordé ~ los
servaba, pa~a ~nloq~ecerlo de a?egl'ia [ cmd~estratégicos de Tucídides, que. en la h1sto·
do con las~fals1ficac10nes], haciéndolo partiria se ven constantemente haciendo una becipe de su triunfo.
lla y precisa arenga, combaten después con
Y digo nue señalé los consabidos números
todas sus fuerzas, y, por últi~ o, elevan sobre
con lápiz azul para sabore~r más tarde un
el campo un trofeo que nadie puede arran·
plácido recuerdo· para aspirar, pasados los
carles.
años como la or~ta emanación del perfume
Lo que sí me maravilló. fué sorprende~ có·
desc~n ocido qttJ se desprendió del cuerpo de
mo se realiza la percusión .de los martillos
una hermosa entre los arrullos de una noche
cuando en la brillante resolución del S~~erzo
posa Ana María sus piecesit?s de Cemc1~nta
de baile embriagó los sentidos y fueseen los pedales. Parece mentira _que dos piño·
singular 'accidente psíquico-á rep~egar en
nes de los pequeños, que dos pies que caben
las celdillas por largo t.iempo, para que la
en sólo un beso, como los del qaballero de
reminiscencia voluntana del aroma. guardaPepe Martí, puedan ejercer presión y efecto
do, traiga consigo· las mismas emoc1.on~s del
semejantes.
.
primer momento, con ~os sacu~1m1entos
Como inteligente, Ana María ha cump\id~
tambifo iguales de la corcha} entra.na ......
ccn amplitud el mandato de Leonardo qJ~c1
Venturosam'cnte sólo transcur.rieron dos
"El buen discípulo d~be superar al maes·
puestas de ·801 para que yo cxperime?tase el
tro." Esto lo ha conseguido mediante un e~·
ritornello del extraño perfume. Fue en ?u
tu dio esforzado, atento y constan~e, y cons~
misma casal convertida en cenáculo de artrstuye el mejor elogio para ella m1sma.Y.Pt
su director, Luis Moctezuma, de env~dia 1e
tas, cuando Yolví á oirla ~' (t &amp;ubyugarme,
prestigio artístico, poseedor de exc~pm~ \es
por tanto.
,
cualidades como maestro y como e3ecu ú ~·
y O creí estar en el salón ele Choprn aq~eCon cuánta razón háse dicho que la m st·
lla noche y cerradós los ojos, ví las preciaca
domestica á las fieras, y au1;1 á losrl!.:!
das escult~ras qne n. :rno y o.tro lado del
agrego yo, después de haber visto á h del
mónstruo negro presiJian la maJestad de~ dolio Contreras, y á Coc6 Grande, la noc e
liente polaco: la del Da~te, en su. actitud
11
miércoles. .
hierática, con el .dedo ínrltce de la diestra e!1
El compositor Elorduy se imp.uso él 8~~a~
su labio inferior, como ordenando recog1-_
Orden del Baño y se sumergió, para a
~iento· la del Petrarca, recostado sobre su
las impurezas terrenas de su sér, en un ~~n·
lira, co~o sobre el hor:obro d~ .La~ra, para ¡Lástima que no nos vean, que no quieran cible arrobamiento, en un~neve~nte unct ~
indicar que el cansanc~o del v1 vu solo pue,de vernos!
al escuchar la interpretación .dehcadfo~á
.
ser aliviado por la mpJer amad.a. Aun m~s,
Pero cuando comprobé el valor de la ms- nffica, de su Berceuse- :una linda m:rearola,
be·
me pareció sentir que el espíritu del amigo piración de Ana María, cuando adiviné_ su al,~ la manera de Godefroi ;-,-de su B
impregnada de la dulce hume?ad de loile·
predilecto de la artista ~letea}:&gt;~ en t:orn?,suy? ma "tangible como una esfera de cristal,
para comunicarle beatitud. e rnspuac1.on, o fué en la ejecución de los Noc_turnos. El 13, sos cambiados en p~ácido Aba1 ; ª3es~n solo
ro juguete para mños gran es,
arro·
para darle gracias y bendecHla por ser mten- una elegía sutilmente cadenc1os~,. coronada ddminante
motivo, alegre, rumuroso y
de
hiedra
y
de
violetas
por
el
e~pir1tu
p.ostá~samente comprendido en sus duelos y en sus
¡¡cando
gico del bardo de Polonia, ~floJa, en una h· llador.
quejas.
b
Así es también como ella l~gra-a~ccionea
paralela
al
dolor,
las
gigantescas
vérteEl Steinway, el bello y potente ruto,
bras del piano y produce ~n lo_s confines de al piano la frase del so?er~io ca¡l lateng&amp;
abierta su bocaza de madera y de mar.fil, de- su cuerpo una música tan mfimta como la de dominar y tener á su novio sm que
liciosamente saboreó ricas sopas de. miel que los cielos nocturnos; entre tan_to, los poetas, á ella.
d
séres viriles
.
Por eso los espíritus e 1os
á la ·¡nle diera SU, duefi.o, con esas camelias sonr?- arrodillados, consideran _en la mt~rpre~e á la
das de cmco pétalos. ¡Y con cuánta gra~1a criatura simbólica en qmen e.stá ~nclmdo un euelen tornars~ dé?ile~ y esclavi:Snsporta·
acaricia y ío fustiga y lo doma la pequena! alto misterio de la vida, el mISterJO de la Be- fluencia de SU rnsp1raCJón y sor dmir&amp;eiÓD
dos á la región excelsa donde a a ño con·
·Con cuánta gracia, sí, pero ella no hace lleza revelada en carne mortal.
á la artista y e~ esplen?or del ensue
He
oído
muchas
veces
el
19,
pero
nunca
ni~guna, bah! Como q,u~ es ~1ermosa, y tanto
vern·en
en un mismo ápice.
ta ar•
me.había emociona.do tan p~ofund_amente cocomo eso, inteligente e mspuada.
.
arte yzco' ··eual
Sºólo así me explico, ante oel recono
mo
ahora
porque
Ana
Mar1a
lo·d1ce
con
tanCuentan los enamorados ~uendes que_ viel deseo
tista, cómo por un m_omen t . '·
ven á las sombras de sus rizadas pestanas, ta pasión: que toda su almita bla~ca tiembla la más extensa de mis amb1c1on;sdir algt!Da
entre sus pestañas como una lágr1m.a. To~a
para verla más de cerca, que una buena ha~a ella entonces la actitud más armomosa, fiJa de aportar algún ornamento, a / todos los
, un cabello de quernbín en las hua PO
sus ojos en le alto, abandonando las líneas joya nueva á este humano mu;n ~~lor.
~P
·
d
medas hojas de las balsammas, y con ese e- del pentagrama, sus ligeros párpados se días acrecentado en belleza y
licado pincel le f~é pint~ndo la fr~nte, las abren como las nubes que oculta~an al sol, Y
FRANCISCO GANDARA·
mejilla? y los. labws. Dicen despues-y yo. se enarcan sus hombros "en el mstante de

Ana María Charles, la pequeña y gran artista.

con ellos- que sobre la 3:.bundosa marn de
sus cabellos reales, han sabido que lleva un_a
corona y exclaman cuando por ~u peso el rico tesoro de sus trenzas se despliega:

á

r~

El Marqués estaba resuelto á casarse, y había comunicado
aquella: noticia á sus amigos, y la noticia corrió con la velocidad
del relámpago p or toda la alta sociedad, como toque de alarma á
todas las madres que teníah hijas casaderas, y á todas las chicas
qllf\ estaban en condiciones y con deseos de contraer mátrimonio,
que no eran pocas.
Porque, eso sí, el Marqués era un gran partido, como se decía
entre la gente de mundo. Tenía treinta y nueve años, un gran título, mucho dinero, era muy guapo y estaba cansado de correr el
mundo, haciendo siempre el primer papel entre los hombres de su
edad dentro y fuera de su país.
Pero se había cansado de ·aqtw:Jla vida de disipaci6n. Algunos
hilos ·a e plata com~nzaban á aparecer en su negra barba y entre su
sedosa cabellera; y como era hombre de buena inteligencia y de no
escasa lectura, determinó sentar sus reales definitivamente, buscando una mujer como él la soñaba para darla su nombre Y. partir con
ella las penas ó las alegrías del hogar en los muchos años que estaba determinado á vivir todavía sobre la tierra.
Con la noticia de aquella resolución no le faltaron seducciones,
ni de maternal cariño, ni de románticas ó alegres bellezas; pero él
no daba todavía con su ideal, y pasaban los días, y las semanas, y
los meses, sin haber hecho la elección.
-Pero, hombre-le decían sus amigos,-¿hasta cuándo no vas
á decidirte?
- Es que no encuentro todavía la mujer que bu¡,co.
- Será porque tienes pocas ganas de casarte, que muchachas
sobran. ¿No es muy guapa la Condesita de Mina de Oro?
- Se ocupa demasiado de sus joyas y de sus trajes; cuidar..1.

mál! de un collar de perlas que de su marido, y será capaz de olvidar á su hijo vor un traje de la casa de Worth.
, .
- ¿Y la Baronesa del Iris'?
- Muy guapa y muy buena; es una figura escul!or1ca, pero lo
sabe demasiado· el matrimonio sería para ella el pehgro de perder
&amp;u belleza, y llegaría á abor.recer á su marido si llegaba á suponer
que su nuevo estado marchitaba su hermosura.
-¿Y la Duquesa de Luz Clara?
.
.
. ,
-Soberbia belleza; pero sólo piensa en -~1verbrse; me deJana
moribundo en la casa por no perder una func1on del Real, y no. v~cilaría en abandonar á su hijo enfermo toda una noche para asistir
al baile de una Embajada.
, .
- Y la Marquesa de Cumbre-Nevada, ¿no es guap1sima Y un
modelo de virtud?
.
-Ciertamente ; pero es más religiosa ~e lo que 1;111 mando necesita: ningún cuidado, ninguna pena,_ nmguna e?fer~edad de la
familia le impediría pasarse toda la manana en _la 1gles1a, 1110 vacilaría entre un sertnón de Cuaresma y la alcob1ta de su h1JO.
- Vamos· tú quieres una mujer imposible.
- No, nada de imposible; ya veréis cómo la encuentro, aur_ique
no sea una completa belleza; porque la hermosura para el mat~imo. nio no es más que el aperitivo para el almuerzo; la .busca ~o_lo el
que no lleva apetito, que quien tiene ham?re no nec~sita apent1vo~,
y el que quiere casarse no exige el atractivo de la completa her mosura.

***
Tenía el Marqués como un axioma, fruto a.e su~ le~turas Y su
mundanal experiencia, que á los hombres, y q~ien dice ª. los ~ombres dice también á Jas mujeres, no deb~ meduseles para formar
juicio acerca de ellos por las grandes acc10nes, por los grandes he-

chos, sino por las acciones insigrificantes y familiares; porque los
grandes hechos, como tienen siempre muchos testigos presentes ó
de referencia, son resultado más del cálculo que de las propias inspiraciones, y no traducen con fidelidad las dotes &lt;lel corazón ó del
cerebro; al paso que las acciones insignificantes hijas son del espont4neo movimiento de la inteligencia y de los sentimientos, y
forman ese bot6n que, como dice el refrán antiguo, basta para servir

de niuestm.

***

Una noche se daba un gran baile en la Embajada de Inglate. rra. Los salones estaban literalmente cuajados de hermosas damas
y apuestos caballeros, todos flor y nata de las clases más aristocráticas de la sociedad. El .Marqués estaba en el comedor, á donde había llevado á la joven Cundesita de Valle ele Oro, una muchacha
de veinte años, iFiteligente) simpática y distinguida; pero q·.::e no
llamaba, ni con mucho, la atención por su belleza, ni era una de
esas hermosuras cuyo nombre viene siempre á la memoria cada vez
qué se emprende conversación acerca de mujeres encantadoras.
La joven Condesa era huérfana de madre, y vivía sola con su
padre, noble caballero, estimado por todos cuantos le conocían.
La Condesita, después de tom~r una taza de té, conversaba con
algunas amigas antes de volver á los salones.
- Pero, ¿cómo no estuviste anoche en el Real? Cantaron admirablemente el Tannhauser- le decía una de ellas.
-Pues mira: me quedé vestida, porque tenía deseos, muchos
deseos, de oír el 1'annhauser; es una ópera que me enca:r:ita.
- ¿Y qué pasó?
-Pues que ya tenía el abrigo puesto, cuando la doncella me
avisó que Leonor estaba muy grave. Entré á verla, y ya no me
atreví á separarme de su lado.
-Y esa Leonor- dijo el Marqués terciando en la conversacíón,
- ¿es alguna señora de la familia de usted'?
- Casi, Marqués; es el aya que tuvo mi mamá; y como nunca
se ha separado de nos0tros y me ha querido tanto, yo la veo como
de mi familia.
- ¡Qué abanico tan precioso traes!-dijo á la Condesita una de
las jóvenes que hablaba con ella.
- No me digas, que estoy encantada con él y lo cuido como á
las nifias de mis ojos; es un Tegalo que me hizo mi padre el día de
mi santo, y son un primor la pintura y las varillas y todo él; me lo
compró en París.
- ¿A ver, ~ Yer?-dijeron todas, y se agruparon en derredor
· de .la Condesita, que, con una especie de infantil satisfacción desplegó á sus ojos el abanico, que realmente era una maravilla del arte.
En este momento, uno de los criados que penosamente cruzaba entre las señoras llevando en las manos una enorme bandeja con
helados, tropezó, vaciló y, sin poderse valer, vino á chocar contra
el abanico, abierto en aquellos momentos, haciéndole pedaws. Crujieron las varillas, rasgóse en pedazos la tela y poco faltó para que
·
los fragmentos hirieran la mano de la Condesita.
-¡Qué bruto!-dijo una señora mayor.
- ¡Qué animal tan grande!-exclamó un caballero.
-¡Parece qüe no tiene ojos!-dijo una chiquilla.
Y el pobre criado, rojo de vergüenza y sudando de pena, podía
apenas balbucir una disculpa ininteligible.
- No se apure usted, no se mortifique-dijo la Condesita con
la mayor tranquilidad¡-no tiene usted la culpa¡ nosotras, que estamos aquí estorbando el paso.
·
Y reuniendo con la mano izquierda los restos del abanico, tomó con la derecha el brazo del Marqués, diciéndole con la mayor
naturalidad:
-Están tocando un vals, y yo le tengo comprometido con
usted; ¿me lleva usted al salón de baile?
- Sí, Condesaj pero no bailaré con usted este vals.
.
- ¿Por qué? ·
-Porque en este momento voy á buscar ~ su padre de usted
para decirle que mañana mismo iré á pedirle á usted por esposa, y
dentro de ocho días, tiempo suficiente para que ustedes se informen, iré á saber la resolu()ión.
- Pero, Marqués-dijo la Condesita trémula, -¿es esto puñalada de pícaro?
- No, señora ; será, cuando más, una estocada de caballero.

.· ... ***
Tres meses después se celebraban aquellas bodas; y en una rica moldura, bajo cristal, se ostentaba en uno de los salones del palacio de los nuevos desposados el abanico roto.
EL GENERAL VICENT:s...RIV A p ALACIO.

�- ·57.2 -

EL~COMBAT(DE FLORES EN SAN L UIS P OTOSI.

- 573 despué,:; de casada, quiso volver á abrazarles
y cuando, un año después, proyectó efectua~
un viaje á la aldea, para que sus padres conociesen al primer nieto.
No era posible; no podía volverá aquella
casa de donde había huído por voluntad propia; no merecía que nadie se acordase de
ella, ni existía modo de perdonarla sus ingratitudes y despegos. Mas en días como
aquel penetraban Táfagas de cariño en el hogar del anciano matrimonio, y la imagen de
Rosario aparecía en todas partes despertando
rflcuerdos y nostalgias que tin vano se esforza ha en destruir la indiferencia. Era el ol vido muy difícil, y si en otras or,asiones pudieron los ancianos alejar sus pesares, no lo
lograron aquella noche, porque el golpe fué
más rudo y la tristeza más grande.
Sentados en el esci1ño permanecieron largo tiempo• entretenidos en reconstruir su fe)icidad perdida ; pero al contemplarla con todos sus detalles, al verla ):enacer con todo el
vicror de su colorido, sintieron que en sus alm~s penetraba la intensa amargura de una
despedida.
- No pienses en eso, no pienses en esoe:xclam6 la señá Dolores, al ohservar que la
pena que abrumaba á su marido concentr:1base en sus ojos, transformándose en llantn.
-¡Si ha de ser lo mismo! ¡Si el apego que
nos tenía se lo lleY6 el demonio!
Y para contener las lágritnas hizo ella dei:;pués inauditos esfuerzos.
El tío Quico la miró angustiado; notó que
los recuerdos deshacíanse también en lluvia
de pesares en el corazón de la C?mpaíiern de
su vida, y luchando por destrmr sus ahogo;;,
dijo haciendo alarde de una fuerzn de vol untad que estaba muy lejos de sentir:
- No· si no quiero que vuelva . ¡Ojalá que
'
,
vi va siempre lejo¡¡ de nosotros! Así corno as1,
mejor estamos solos. Pero estas palabra~,
que no habían salido de muy adentro, se
apagaron, sin imrreinar ~e.co!1suelo e~ambiente que envolYJa a lo~vieJecitos. Aumentaron, sin quererlo, la tristeza que le5 rodeaba, y yá sin fuerzas para soportarlo , se c,strccharon en un abrazo, y umendo sus rostros,
lloraron largo tiempo con sollozos que abo-

muy intensas en el matrimonio luga reiio.
Con la campanada que dió. Rosario al l_rnir
de la villa, y los comentanos que los vecmos
Fué la cena muy triste, la más triste, sin hicieron al conocer la fuga, quedó muy mal
parada la honradez de la chicuela, y la man;
duda alguna, de su largo matrimonio.
Solos, en aquella cocina de pueblo, destar- cha &lt;]Ue emborron6 su buen nombre cayo
talada y grandota, celebraron sus bodas de también sobre los viejecillos, á quienes alguoro el tío Quico y la señá Dolores, y ésta, pa- nos acusaban de haber aleccionado á la mora conmemorar tan fausta fechn, hizo una zuela para que engatusase al inocente seiiofuente de natillaR que la recordaron sus gran- l'ito.
Y nada más lejos de la verdad. m ~~o
des éxitos culinarios. Pe.ro ni las natillas, ni
(1uico
y la sefíá Dolores renegaron de su h1Ja
el tost6n ' ni el pollo .en pepitoria fueron
, re-. al sentirse heridos en lo más hondo de_sus
cibidos con los honores que se merecian, m
el clarete, encenado en la limpia jarra, des- almas por la incalificable ac?i?n que había
pert6 la mús pasa;era alegría en aquellos co- realizado, y negáronse á rec1bufa cuando;
razones gemelos.
· Faltaba alguien en la mesa, alguien que
había faltado también el afio anterior, y el
otro, y el otro, y que se llev6, al huir, la esperanza de los viejecillos; alguien que, despreciando los cariños más hondos, ª?~ndon6
el hocrar paterno en una tarde de Diciembre
con ~1ás mcláncolías y más nieblas que las
que rodeaban en aquel instante al anciano
matrimonio.
·
Y era natural que estando aquel hueco Vácío, que no pudiendo acariciar aquella cabellera rubia ni dar un beso en aquel rostro
de nácar ~o lograsen el tío Quico y la señá
Dolores 'celebrar el aniversario de su boda
con las alegrías de otras veces.
.
JJor eso se separaron de la mesa y se sentaron en el escáño pr6ximo á la lu m.bre, que
con chisporroteos continuos ardía en el hogar. Era el úníco calor que confortaba sus
cuerpos. El que daba vida á sus almas llev6selo .aqueUa ingratona, que tan temprano
gust6 de los amoríos; aquella hija despegadota que se escap6 con el señorito, con aquel
hombre que tan buenas. artes se di6 para robarles su cariño. Y era mucha }ª, pena. y
muy honda la tristeza que e~wolvia a los vi?jecillos para tratar de domma~la en un d~~
de tantos recuerdos. En otro igual conomo
Rosario al señorito, y al poco tiempo huy6
con él, cambiando por su caripo el que la
.
profesaban sus padres.
y menos mal que el afortunado mp~or hizo lo que debía y se cas6 con Rosano, rodeándola, á la vez que de sus amores, _del
lujo y de las comodidades que le penmtía
tener su envidiable fortuna. Pe1:o, así y todo,
E L COMBATE DE FLORES EN S AN_LUIS P OTOSI,-Coc h e
aquella aeci6n imperdonable deJ6 amarguras

BODAS DE ORO

Se había lanzado á defenderá su hijo; quería servirle de muralla. Pero la pobre avecilla temblaba de miedo; su grito era ronco y .
salvaje; moriría; sacrificaría su vida.
A sus ojos, el perro, ¡qué gran monstruo
parecía! y no obstante, el J)ájaro no había podido quedarse arriba, en aquella rama tan
alta y segura. l'na fuerza más poderosa que
su voluntad, lo había lanzado de allí.
El perro se par6, retrocedi6. Diríase que
hasta él había reconocido aquella fuerza. Le
llamé aturdido y me fuí poseído-de un santo ,
respeto.
Sí, no os ríais. Era respeto lo que yo sentía delante de aquel pájaro heroico, delante
de la fuerza de su amor.
El amor, pensaba yo, es mú::, fuerte que la
muerte y que el miedo de morir. S6lo por el
amor se mueve y se mantiene la vida.
TOURGUENEFF.

N O TA

El monumento religioso más alto del mundo tiene 3, 548 metros de elevaci6n sobre el
nivel del mar, gracias al pedestal que la misMi perro avanzaba y temblábanle las pa· ma tierra le ofrece. Tan elevado monumento
tas, cuando de pronto, desprendiéndose de consiste en una estatua. de la Virgen María,
un árbol inmediato, un pájaro viejo, de plu- erigida sobre un pedestal de roca en la cima
maje negro, cay6 como una piedra ante la de la Roccia Melone (Italia), en la Regi6n
mis:na boca del perro, y crispado, loco, b0- de 8usa. La figura está vaciada en bronce y
queando, desesperado, lanzando un pi .. pío .. .· tiene los brazos extendidos en actitud de benque daba lástima; saltó dos veces delante de decir el grandísimo territorio que se extiende
aquella boca abierta, de afilados dientes.
á sus pies.

EL CnMBATE DE FLORES EN SAN LUIS POTOSI.

gaban, con lágrimas que descendían por la
piel sin llegar á evaporarse.
Un golpe, dado como con temor en la
puerta de la calle, sobresaltó á los viejecitos
y alej6 su angustia.
¿Quién sería? ¿Quién á aquellas horas llamaba á la puerta? Se lo preguntaron varias
veces, y como no dieran con la soluci6n, ·SI')
dispuso el tío Quico á poner en claro la cosa.
Llegó al portul, y como el que desea aclarar un punto confuso, abt i6 la puerta. Ante
sus ojos aparecieron entonces su hija, un nifio que semejaba haberse desprendido de un
lienzo de Rubens y la figura de un hombre,
esfumada allá, en la obscuridad de la calle.
Su primera intenci6n fué despedirlos con
cajas destempladas. Contrájose su rostro,
dibujando la huella del desagrado, y hubiera querido cerrar la puerta de golpe: con
brutal impulso, como el que desea vengar
de una vez agravios antiguos, pero no pudo.
Hubo algo que dulcificó su c6lera y que despertó la piedad en su alma. El pequeñuelo,
al ver al anciano, corri6 á su encuentro, y
abrazándose á sus piernas, grit6 con la infantil alegría que seduce:
- ¡Abuelito! ¡Abuelito!
El tío Quico le cogi6 en sus brazos y le
bes6 en la frente. Sinti6 luego que un amor
muy grande se metía en el alma, y, ansioso
de perdonar y de :iuerer, exclam6, con voz
que reía y lloraba al mismo tiempo:
- ¡Adentro todos!
Y volvi6 á besar á su nieto, porque en él
besaba todos los amores de su vida, y volvi6
el pequeñuelo á acariciar el rostro del anciano, gritando con vocecilla que sonaba á música :
- ¡Abuelito! ¡Abueiito!
ARTURO

G. CARHAFFA.

EL PAJARO

d e l os señores J orge:unna y

Cía.

Volvía yo de cazar é iba avanzan~lo por
una avenida de mi jardín. Mi perro iba delante corriendo. De súbito VfO que modera
fiU carrera y avanza con precauci6n, corno si
&lt;Matease caza delante de él.
Extie~do la mirada por la avenida y veo
un pajarillo casi implume, de pico amarillento y con la cJbeza cubierta aún de pelucilla.
Había caído del nido-el viento balanceaba con fuerza las acacias del jardín- y estaba
encogido, éx tcñdienclo fostimosamente sus
alitas implumes.

C U RIO S A

E L COMBATE DE FLORES EN S AN L UIS P OTOSI ,

�- 574 CAR R ERA S

EN

- 575 -

M I XCOA C.

aparentar una caridad
falsa y dañina, que lleva en sí una mofa cruel
haci::t los actos sencillos
de aquellos á quienes
Jesús llama pobres de
espíritu; dar paso á la
r i s a diabólica".cuando
contemplamos el llanto
y las contracciones del
rc,stro del que sufre, 6
cuando esct.chamos Jog
gritos desgarradores con
qne invoca al Cielo el
que siente en el alma
llls mordeduras del dolor, son pecados fmwstos, hermanos mí o¡; ,
que denotan la gangrena moral de un alma. y
í los cuales el Sér S,i,remo les aplica todo el
rigor ele su santa y mic&lt;terio¡;a justicia .. ... .n

l
' .

Las reinas.

LO DE SIEMPRE
El sacerdote se agitaba en el púlpito po!eído de ira santa: su voz, al salir de los labios,
tenía vibraciones de delgadas placas de acero heridas por potente maza de hierro. Su3
manos descarnadas, en algunas ocasiones
golpeaban con furor la sagrada tribuna: en
o tras, temblorosas y
crispadas, se dirigian á
la multitud y parecían
que quisiesen abofetearla: En su r o s t r o, un
tanto enrojecido y sudoroso, estaba marcado
todo el desprecio existente en su corazón hacia aquella multitud pe~
cadqra que le escuchaba
con indife re n c i a. Su
cabeza, cubierta de mechones grises, que se escapaban por debajo del
bonete, se levantaba soberbia sobre Jos hombros y tenía por instant"s sacudimientos altaneros de león enfurecido. Sus ojos el ar os
despe dí a n llamaradas
de indignación, capaces
de magnetizará todo un
pueblo. El viejo sacerdote estaba transformado comp l et~men.te.
Quien lo hubiera visto
en la calle con la mirada
fija en el suelo, enc~rvado taciturno, y le viese ahora en la actitud
a 1ti va y amenazante,
que reclamaba para su
cara una barba blanca
descendiendo en madeja sublime hasta el pecho para identificarlo
con' un profeta bíblico,

rebosando cólera justa, de seguro no lo habría conocido.
«Gozarse del mal de nuestro prójimo, exclamaba; sentir que la alegría maligna se agita en nuestro cuerpo cuando vemos que la
desgracia ha extendido sus alas negras sobre la cabeza de uno de nuestros semejantes:

\.

: Sentada en su recli~atorio, cerca de un a
columna, se veía una
muchacha ·rubia, pálida, de ojos azules y rnelanc6licos, rodeados de
sombras un poco fnerte!I
y dirigidos con fijeza hacia el predicador,
con los labios contraídos
por un gesto, tal vez de
arrepentimiento, y con
· el cuerpo envuelto en
franjeada mantilla española que enmarcaba
el rostro, haciendo resaltar notablemente su
blancura mate de flor enferma.
Parecía como si meditara atentamente en
las palabras del sacerdote, á juzgar por la
insistencia con que le miraba moverse en la
santa cátedra, por las contracciones del sufrimiento de su cara anémica y fi na, cuando
aquél, ardiendo en beático furor, le lanzaba

itorio una de esas verdades amargas y
nsoladoras que hieren como latigazos,
ese aire de fervorosa unción que estaba
iemlo toda su persona. Cualquiera que
bjese visto habría creído imposible la
da en su mente de algo profano que p11hacerle perder el hilo del diálogo intl-r4ue, barndo en las cristianas palabras del
resenfante ele Cristo, sostenía consigo niisSu recogimiento y atención daban soo motivo para ello.
J)e repente se oyó á su l:tdo un leve mur~ o1 semejante al ruido que produce un
ptero al agitar rápidam ente las nlas en
vuelo ligero ...... Ella volvió á mirar con
za ..... .
Arrodillada sobre un tapete raído, estaba
pobre vieja de cara abotagada y terrosa,
i¡Úe rezaba llena de devoción, moviendo al
emitir las palabras, la barba puntiaguda y
lllg083, que casi se juntaba con la naríz,
larga y encorvada como pico de trepadora; al
mismo tiempo que el flojo y grasoso pellejo
de la parte anterior del cuello se balanceaba
ícada golpe de pecho, como la cresta de un
gallo, y que sus ojuelos redondoi,, de buho,
destilaban unos lagrimones grandes como
almendra~, que caían en las baldosas y formaban algo á manera &lt;le asteriscos .. .... .
La muchacha examinó de un vistazo á la
Yieja y luego sus labios se plegaron, dejando
,ar dos hileras de dientes fuertes y blancos,
mcrustados en una encía carno~a y purpuria oomo peluche; su ojos se i1uminaron con
delicioso fuego, el cual, con susreflejos, tiñó
Ju mejillas de una suave coloración de rosa,
7m seno tuvo, durante algunos minutos,
illllensos y descensos rápidos y entrecortadm••.. .. ¡Oh! ¡la risa, la risa burlona, fluía
de su cuerpo en chorro comprimido!
ICntre tanto el sacerdote clamaba desde el
pfilpito: &lt;&lt;Seamos caritatiYos, hermanos mios;
tmémonos los u1.os á los otros, como Cristo
JQ ha amado á todos; no tengamos ojos, ni
oídos para los defectos materiales y morales
nuestros semejantes; abriguemos en nuestros pechos raudales de compasión para con
nuestro hermano infeliz, y así algún día po-

CARRERAS EN

MIXCOAC.

Los corredores premiados.

dremos esperar la caridad, el amor y la misericordia de Aquel que nos ha creado .... ..,,
ALFONSO CASTRO.
En los pueblos mahometanos no les es
permitido á las mujeres, por .ningún motivo,
traspasar el umbral de las mezquitas.

CARRERAS EN

.

MIXCOAC.

P L US ULTRA
I

No de la f~esca brisa los halagos;
No los dulces gorjeos
Del ruiseñor en la escondida selva;
No los pintados pétalos
Ni el perfume de rosas y jazmines
Lozanos de mi huerto¡
Xi aun la humana amistad, ni de los h0mbres
Efímeros consuelos '
Endulzan mi existencia: otras '.lulzuras
Más íntimas yo anhelo.

II
No de las ondas de la mar bravía
El fragoroso estrépito;
No el siniestro fulgor del rayo ardiente,
. Ni el retumbar del trueno;
No del fiero huracán el brazo hercúleo,
Que arranca y troncha el cedro¡
No de la tierra los temblores súbitos,
No del volcnn el fuego
Amedrentan mi alma: otros temores
Se albergan en mi pecho.

11

III
No los astros, diamantes que tachonan
La bóveda del cielo;
de la luna en apacible noche
El argentado espejo;
Xo del sol lQs fulgores, que iluminan
El vasto firmamento;
No del sabio axiomáticos principios
Abstractos 6 concretos
'
Mi mente alumbran, no: que hay otras luces
De más vi \:OS destellos..

No

México, Octubre de 1906.
JosÉ UGARRIZA, Pbro.

,,~

rJ
Un detalle de las carreras.

El Prefecto de Mixcoac y les organizadores de la fiesta.

---- - - - La mujer que quiere vestir de hombre en
Francia, necesita una licencia que cuesta 50
francos anuales. Hasta ahora s6lo se ·han
despachado seis de estos permisos.

�- 576 -

- 577-

LA EXPOSICION DEL "CENTRO AORICOLA E INDUSTRIAL POTOSINO."-Edificio en que se verificó.

EL NECIO
El necio es un animal muy singular. Los
que le confunden con el imbécil, demuestran
carecer por completo del seutido del análisis
y de la clasificaci6n. Entre el imbécil y ~1
necio existe una diierencia capital: el primero, cuando no hay más recurso que soportarle en una convereaci6n á solas, es. siempre
fastidioso, cargante y capaz de exasperar al
hombre más tranquilo; mientras que el segundo, en condiciones análogas, ofrece un
, interés siempre nuevo, una evoluci6n imprevista.
Las profundidades de la necedad, cuando
el buzo sabe buscar bieA, están llenas de sorpresas encantadoras y de goces inefables.
!Tener á mano un necio, bien contento de sí
mismo, bien expansivo!. ..... ¡Qué golosina!

Un solo pesar interrumpe este placer de
sibarita: el no poder hacer que un amigo participe inmediatamente de él. El que lo goza
se avergüenza de aquel gaudea1m;s solitario;
pero el necio exige ser cocido tan á punto,
trinchado con tanta precauci6n, saboreado
con t!).nta prudencia, que jamás se puede sab~J.: -~~ uri tercero distraerá al gastr6nomo hasta el extremo de hacer sacar del asador deinasiádo pronto 6 demasiado tarde aquella
rara pieza. Porque el necio, el verda-d.ero necio, es sumamente escaso. Por este motivo es
tan buscado por los inteligentes; mientras
que los distraídos, los de juicio ligero, le confunden fácilmente con el imbécil, que tanto
abunda.
El necio no debe ser forzosamente un bestia. Por el contrario; si es de. buena raza, se
vela y oculta durante mucho tiempo bajo
cualidades de primer orden. La erudici6n y

la agudeza son compatibles con la necedad;
cualidades que las ocultan algunas veces corno la carne de una fruta envuelve el hueso.
Se ve un hombre bien educado, instruido,
amable, á veces célebre, no se desconfía de
él y ee entabla la conversaci6n; pero de improviso, en cierta palabra, en cierto gesto, se
reconoce el individuo particular, se le mira
de manera distinta y se exclama interiormen·
te: «¡Ah! ¡aquí tengo ~no!,&gt;
A partir de este momento, no hay espec·
táculo que iguale al _que uno puede darse; es
un placer regio. No hay instrumento de ~úsica, piano de Er~rd, violín de Stra~iva;rns
que por la presi6n de los dedos de L1stzo de
Paganini, produzca sonidos tan delicados Y
tan puros como aquella manivela humana,
que toca todo-lo que se desea, sise aprieta el
botón conveniente.
La pecedad es la única propiedad d~l ho~bre que ha llegado á completa perfecc16n sm
que se sepa por qué. Por mi parte, no he
visto jamás un necio en estado de perfecto
desarrollo, sin decirme: «He aquí la prueba
evidente del poder y del ingenio del C~aclor.•
Si la fisonomía tan múltiple y tan mteresante del necio pudiera pintarse en algun~
trazos, lo sería por aquel retrato de un hombre eminente reconocido absolutamente ne·
cio, hecho p¿r una mujer que tenía casi tanto
talento como un hombre de talento.
-¡Ah! sí decía le conozco bien. Esaquel
caballero ql;e habl~ siempre de sí mismo ~
que cuando se calla, se ve claramente 1u ,
continúa pensando en sí mismo.
A. JJ.

- - ~ - -- -...---

BXPOSICION DE SAN LUIS.-Toro "Hereford," Importado. Propiedad de los señores Escbau'sler.

Poco después de la hora del crepúsculo~e
la tarde en una noche luciente y estrella '
'
había aparecido
su figura vaporo5a a'}aentrada de la cueva. ·
la
Era ella misma-la hermosa castellana:triste Soledad que engañada trescientosanhos
'
., d e amor·
o·
antes por su amante,
muno
. , y acara se presenta pálida, con los negrísimos elta
bellos flotando sobre los hombros, envn
en un sudario verde como el trébol.
Zo
El primero que la vió fué Julio, el mo

\

LA EXPOSICION DE SAN LUIS.- Toros "Durbam," importados. Propiedad de los Sres. Sánchez Barrenecbea.

impasible en presencia del moribundo contemplaba con sonrisa feroz las postri:nerías
de la víctima.

···························· ························ ·····

Pasaron los siglos, mas la leyenda vi vi6.
Dicen los ingenuos aldeanos que la sombra
de Soledad vive aún en la gruta; y por la
noche, poco después de la hora del crepúsculo de la tarde, cuando la luna asoma majestuosa y chisvean las primeras estrellas en el
cielo, temen la aparición de la verde imagen
y la huyen espantados como al contacto del
demonio.

.....

Perlas del alma.

•

fülla, ¡muy bella es la niña! ¿qué extraño
es que la soliciten mil adoradores?
Pero la doncella es tan coqueta como hermosa, tan pobre como presumida.
Por eso, si su coraz6n permanece insensible ante las protestas de amor, sus ojos ,se
extasían ante las ricas joyas con que otras
j6venes se engalanan.
¡Ah! Por un collar de perlas, ¿qué no daría
la don~lla?
La posici6n de aquel que contempla cada
día en lujoso escaparate, constituiría su feli- .
cidad .

*
*'*

¡Ya e~tú contenta laniñal ¡Yaposeeelan~iacto collar de blancas perlas! BJancas, sí,
pero no tanto como la garganta que rodean.
, ¡Dichosa ju ven, ya es feliz! ¡Ya logr6 su
deseo! ...

*
*'*

¿Por qué rn fa.z estít ajada? ¿Por qué sus
mejillas abrasadas por el llanto?
Porque.¡as6 la ilusi6n de un momento y
el déshonor dej6 manchas indeleblei;,.
¡'Ccm qué placer daría su collar de blancas
perlas por rescatar la pun,za de su alma!
Pero ya es tarde, ¡muy tarde! ·

-

EL ESPECTRO VERDE .

u

más guapo del pueblo. Ella le hizo señas de
que se acercara, mirándole con tanta dulzura que él no pudo resistir.
Después que .Julio, muchos viajeros que
vieron á la hermosa sirena, mientras se levantaba majestuosa la luna del firmamento
y chispeaban las primeras estrellas en el cielo, desaparecieron y nunca jamás se supo de
ellos.
Entonces un terror general se apoder6 del
país y de los alrededores, y no hubo quit,n
pasando ante la._gruta del Segura, no se hiciera el signo de la cruz.
Inútiles fueron las plegaria2, los exorcismos y las bendiciones á la grub á fin de aplHcar la sombra airada de la castellana, que se
vengaba del abandono dé su amante sacrificando tantas víctimas inocentes.
.
Soledad, envuelta en su blanco sudario, el
rostro atligido, suelta la cabellera, se levan,taba melanc6lica á la entrada cte la gruta á
cada noche y á la. misma hora. El joven temerario que la seguía, quedaba como cegado
por la luz deslumbradora que llenaba el interior de la gi:uta, sorprendente por las estalactitas cuyos. colores. los colores del ·irifl, sri
sucedían en una m,1danza de tonos sorpr&lt;!ndentefl. La verde aparici6n se internaba en
una senda de laberintos inescrntablei;,, y luego, mientra~ el encanto duraba y creía poder
alcanzar la suprema felicidad, el hechizo desvanecíase y una absoluta obscuridad la envolvía. El joven buscaba en vano el aire perdido en las sendas inescrtttables de la gruta;
en vano pedía la vida que le iba faltando,
hasta que caía al suelo, extenuado, muriendo
solo, abandonado ai hambre y el dolor.
La imagen vaporosa de la bella castellana,

•

***

Ante el collar, pr?cio de su deshonra, llora
su falta cual n-qeva Mµgdalena .... -(&lt;Quitad, que empañáis nuestra nitidez ,,
--dicen con desdén las altivas perlas á l~s
ardientes lágrimas que caen sobre ellas.
-(&lt;_Al contra1 i.o? -·r~pli~arí éstas,-os purificamos al rehabilitar a la que vosotras habéis
prostituído; somos las lágrimas del arrepentimiento, ¡somos las perlas del alma!
LAS PIESTAS EN SAN LUIS POTOSl,-Arco del Comercio.

M. MARZAL Y MESTRE.

�- si~ -

CUENTOS Y NARRACIONES
POR

ALFONSO M. MALDONADO
TLAXCALA

EL AGUA- SA NTA .

EL MANANTIAL.
I
En la ,calle que llamaban .antiguamente
"Barrio de Tizatliáin," y en 11na casa cuyos derruidos paredones existen hasta la.
f.echa en la esiquina ele San Sebastián, vivía, por los años ele 158o, una honrada fa_milia criolla, cm111puesta de un anciano
y sus tres hijos; los dos mayores, man,-

La familia de Inés se dedicaba á la explotación de la grana, que le proporcionaba suficientes recursos para vivir có111ocbamen1te, aunque con la sencillez y
modestia que entonces se acostumbra.ha.
La hermosura poco común de la doncella, sus negros ojos, en los que, á su
pesa,r, se revelaba una alma apasionaclia
y ardiente, su inimitable gracia, y el perfume de candor y de inocencia que la
rodeabia, habían hec:ho qtte varias veces
fuera solicitada en matrimonio por los
principales mancebos ele la ciudad; pero
ella haibía rehusado si'empre, sin conmoverse con las apasio111aclas súplicas de sus
rendidos amantes.
E ntre ellos hubo uno que, más constante ó 11).ás enamora.do que los otros, no

- 579 - ·
más que de ordinario y volvía sola en~
contró, en la plazuela qu e hoy se lÍama
de San Nicolás y que euton,ces estaba
cnbierla ele .árboles, pues aún no se edifiaaba el templo al cua! debe su nombre
á un joven caballero es•pañol, enterame;
te vestido de negro, que la saludó cortesmente al pasar.
A partir ,de ese día, todas las tardes
Inés prolongaba su estlancia en el manantial, y todas las tardes encontraba al
caballero en el mismo sitio, cruzaba con
él una rá,pida mirada, y llegaba á su casa
inqui"eta Y' pensativa.
Negros eran los ojos del caballero, negr-bs sus espesos r..,,bellos y rizada barba,
hermoso su pálido se1nblante y riquísimo su traje negro.
·Cu.ando la joven lo vió por la primera
vez, sin1tió una conmoción extraña; de
aiquellos negros ojos había partido un
relámpa·go de fu ego que incendió sn sangre; aiquellos ojos. se fotografiaron en su
alma, y fueron inútiles cuantos esfuerzos
hizo pa.ra olvidarlos ; la a.traían, la fascinaban. y en va110 al día si,guiente concurrió á la misa solemne del convento de
San F·rancisco; á un lado del sacerdote
v al pie mi smo del altar, se le ap.arecía
la hermosa Y' negra figura del caballero.
que volvía á dirigi rl e su ardiente 1y fascinadora mirada. Se encomendó en v.ino
á la Santa Virge~ de quien era especial
devota, prometiéndola ir al manantial
por distinto camino; por la pa·rte olvidó
su .promesa, y encontró en el mismo s:tio al desconocido, y siguió m¡r,ánclolo
todos los días, y sintiendo nuevas gotas
de fuego circular por sus venas, hasta
que, al fin, se abandonó por ' completo al
encanto de aquel amor extraño qne se
habáa apoderado de su alma.

Nuestros grabados

LA CUESTION RELIGIOSA EN FRANCIA.-La Asamblea de los Obispos - El Obispo de Montpellier
pronunciando el discurso de clausura.

cebos de veinticinco á treinta años, y la
menor. una pr-eciosa niña llama:da Inés,
que a.ca.baba de cumplir los diez y ocho
en la época en q11e comienza-la ptreg~\~a
y .fan•tástica leyemd.a .que refiere un vteJO
manuscrito, del ual yo la he toma,do para transladarla á esite libro.
E n aquel tiempo, Tlaxcala h ada un comercio bastante activo con la gran! que
iabundaiba ,en su territorio y que concluyó .
panque los españoles impusieron una gabela que se negaron á pa,gar los :iatu.r,ales, llegando á tal grado la obst111 ac1011
de unos y otros, que los segundos destruyeron las ,nopaleras en_ que se, criaba
la cochinilla, antes que su1et~rse a paga•r
lo que exigían los primeros, s1 con escaso
derecho, con harta sobradia fuerza.

cesaba de ronidar la casa de Tnés, cuyos
desdenes no eran parte á vencer La pasión que alimentaba en su pecho, y que
era conocida por tocios los vecinos del
barrio, pues Felipe, que así se llamaba
el enamorado n1ozo. no cuidaba de ocultiar!.o.
Todas las tardes Inés se dirigía á una
pintoresca y arngosta cañada que se encuenüa á poca distancia de la iglesilJ
ele San Sebasti.án. al pie de la eminencia
en la que, más tarde. fué constnüclo el
Santuario de Ocotlán. Allí, como todas
las jóvenes del b~rrio, llenaba de agua
un cánta·ro en el cristalino y profundo
manantial que brota entre los árboles, y
regresaba traruquilamente á su casa.
Una tarde que se habí1a detenido algo

El é!becedario, cuadro de Thornam.-Ha llegado el triste momento de la lecci6n, y en
vez de revolotear alegre la mariposilla, tiene
que estarse quieta y formal y atenta; y por
si todo esto no fuera bastante, tiene que
aprenderse los nombres de todos esos garabato.s que llaman letras. ¡Qué pena tan grande!
La madre tiene que poner la cara seria para que la niña no tome á juego la lecci~n, Y
la riñe porque no recuerda el abecedar10; Y
In niña, que no conoce todavía las letrai:,
empieza á conocer los primeros sinsabotes de
·
la vida.
, El gra hado de nuestra primera plana da
r.abal idea del asunto y del acierto con que
la Srita. Thornam, artista dane!"a, ha sabido
dar expresi6n á las fisonomías de la madre
y de la hija.
la Exposición de San Luis Potosí.-Raben los
lectores de EL TIEMPO, pues ?ste dedicó al
asunto varias columnas en su edición del 25
,del mes pasado, que recientemente se celebró en San Luis Potosí, como parte de l~s •
festrjos organizados para conmemorilr el ani·
ver.~ario de la proclamación de ln Inde~n&lt;lencia, una Exposici6n Agrícola é Indust~rl
que dejó recuerdos imperecederos en aque e.
i,ociedad y ha abierto ancho campo á las dsÍ
pirnciones de todos los hombres 3§11ªntes e
trabajo.
Como complemento á la iriformaci6n de
nuestro diario, publicam.os hoy ;va~a~, foto·
«rafías y otras las daremós en la ed1c1on del
,...
'
domingo pr6ximo.
_
Representa una el edíficio donde se celebró 1a Exposici6n. En otra vése el Arco .de

LA C UEST I ON

RELIGIOSA

EN

FRANCIA.

Muchedumbre esperando la Falda de los Obispos .

' o levantarlo por el comercio de Ran
en el crucero &lt;le las calles Hidalo-o
v
b
"
z, v como se ve en nuestra reproducI fué un arco soberbio. E~tra de ellas
parte ?el departan:iento de pinturas:
os fueron los expositores que figuraron
:ate ramo. Entre las firmas veíanse las de
ora U~ Guadalupe de la Vega de Rodríde la señorita Carmen Rodríguez y Vedel jov~n D. Elfas L. de la Cerda y de
Jhrgar1to Vela. De los trabajos que prelas personas mencionadas, hay alde verdadero mérito á los cuales el
o asign6 los primero; premios. ·
11. departamento de Ganadería ofrecía un
ro d~l más vivo interés. ~eguramente
los eJemplares que se expusieron en r l
n figurar en los mejores concursos.
De algunos ejemplares presentados damos
reproducciones fotográficas. Es uno el
tH~reford, » importado por los señores
usier Hnos., propietarios de la Hacienclela .Mula. En otro grabado pueden verlloa t'Jemplares de la Hacienda de la Pila
señores Sánchez Barrenechea.
'
CIII de Pierre loti.-Publicamos hoy
reproducciones fotográficas de la sunresidencia que en la pequeña aldea de
ort, en una éxtremidad de la calle de
zy, J&gt;?See el original y famoso literato
Lot1, autor de las «Desenchantées. n
en el interio!·,.qué riqueza de detallei:,
gusto tan exquisito. Tres de las ilustrade de esta edici6n representan otros tan partamentos: es uno la pagoda japoneue es de laca negra y de una magnifisorprendente, con sus adornos de oro
amarillo, verde, etc. Sobre una especie
res se ven colocados en artístico dese!llblemas religiosos, sim b6licas dgiie¡:imales sagrados, Bouddbas, Kwanotens, etc. Sobre uno de erns altar, R
;:itado y con las piernas cruzadas, un
grandez!l' humana, el antiguo dios
• de seis brazos y cinco ojos, que se
omc .....~--culando ferozmente.
·
la taml;ién una vista del Sal6n turco
!Pmezquita, pues Pierre Loti tiene tamJiamezquita . Esta es tan pobre como
botros departamentos de la casa.
:¡'e lanqueada con cal y todo su mobireduce á una cama de campaña, tan
como las de los camarotes· una me-.dera blauca y dos cajas' largas de
~

niz~Jión religio.sa creada por la ley de separac10n, se reumeron como se sabe, el 30 del
pasado Mayo y condenaron las asociaciones
cultuales concebidas en aquella ley y aprobaron por una gran mayoría un proyecto de
asociaci~nes can6nicas legales, redactado por
el Arzobispo Besany0n. Tales decisiones fueron. transmitidas á Roma.
· El 10 de Agosto, por la Encíclioa Gravissirno, Pío X, no sólo condenaba como los _prelados las asociaciones cultuales de la ley de
1905, sino que también decía que las asociaciones can6nicas legales no ofrecían á sus
ojos garantías suficientes.
.
El Cnrdenal Richard, Arzobisµo de París,
com·ocó en el acto á .los Obispos á una segunda Asamblea plenaria, que se celebr6 el 6
ele Septiembre último, para discutir lo que
se habría de hacer.
Las sesiones, como las de la primera reunión
se celebraron en los salones del Arzobispado
hajo la presidencia colectiva de tres Cardena~
les. Concurrieron 82 Prelados.
. Aun n.o recibimos de Francia detall'1 precisos y ciertos sobre la Asamblea episcopal;
p_e~o por lo que hemos visto en la prensa pans1ense, parece que una gran mayoría de los
Obispos tomaron el partido de mantenerse en
el s~atu 1uo, continuar e¡erciendo el culto en
las iglesias y esperar lo que haga el gobierno
el próximo 12 de Diciembre de este año.
La sesi6n de clausura de la Asamblea termin6 sus trabajos después de tres horas de
sesi6n, consagrada casi toda ella á discutir
los términos de la comunicaci6n á Su Santidad y á revisar las actas de las sesion~s que
han ele enviarse á Roma.
'
'
Con motivo de la 'clausura, los Prelados
asistieron á una solemne Salve en Iglesia
Notre Dame, á la que concurrieron unas\. ....
4,000 6 5,000 personas.
,
. Mon~e~?~ Cabriei:es, Obispo de Montpelher, dmg10 a los asistentes un notable discurso, terminado el cual, todos los Obispos
$e pusieron de pie y al mismo tiempo dieron
á la multitud la bendición pontifical.
A la salida.de la ceremonia, se produjeron
grandes manifestaciones de simpatía. Algunos P~clados se dirigieron á sus domicilios
en carruajes y otroR á pie. A su paso se les
besaban los pastorales, y las madres les presentaban á sus hijos para que los bendijesen.
Y en la amplia y grnndiosa plnza de Notre Dame, estallaban de cuando en cuando
gritos entnsiastas que decían eran vivas y
hurras por los Obispos.
Cuando la tarde de ese día, que fué el 7
del pasado Septiembre, volvían los ObispoR
á sn~ respectivas diócei,is, han de haber ido
muy impré8ionarlos .v agr.1decidoH por las
m·11)ife:;ta,,iones e.:-:pont:í.nens y calurosas del
buen pueblo par i:;ier,sr.

la

1

Sefiorita Enriquéta Morales, distinguida artista
mexicana.

Fr~~cia, )) provoc~da con motivo de la separac10n de la Iglesia y del Estado en ese paÍR.
Consultados los Obispo~ franceses por el
Soberano Pontífice respecto á la nueva orga-

Ida Asamblea de los Obispos france·
Duestra diaria edici6n hemos -aminformado de los asuntos relacio:GOn Ia llamada c&lt;Cuesti6n religiosa en

Los Grandes Duques de Bade, que han celebrado sus bodas de oro.

�- 581 -

- 58o-

111 primer

zas, dJEtdinad~s d~ d~rmitorio de trasto~ 11
a1macen e cna os viejos.
J
No faltan en mi cuao.ra ni el galline
las flores de corral· ni la quinta
estufa, ni el pollino par~ 1'.18 aves deli~ª
Tengo ademas un escn bien te con Ju ·
.
tad'
'b l
nares
1 de c1~rta
~ Fo ~ unt ar o..., re~abo
cabra que
n ornen o me copia a 1as mmutas.
¡9,ué claveles tan grandes depositan ·,
"118
· t Q ,
11
ga,t1.nas
so bre 1a PªJª· ¡ ue huevos tan aro111~a 1cos ~1~ypres~nt~ el jardinero todos los
e rns....... ¡ que c1rue1as clan mis aca,. 1
é
b
. .1
crns.
¡qu _som ra m_1s vio etas claudia!', qué frag~nc1a la de mis peces! ¡Cómo aletean los
ciruelos ~n el fondo del estanque!
. ~e cmda una_honr~~a viuda que se quedí,
sirviente con trei~ta h1JOS á los seis afios de
edad. Ella me guisa la habitación me barre
los calcetines, me zurce todo lo que como
Además, entre mi cerdo y yo matamos tod~
los ai1os una criarla cuando llega un Ténorio
de la éooca que es cuando coméis en la Corte
los ricos difuntos de viento y rezáis por el alma de los fieles buñuelos.
Nada, .Juan de mi reparo¡ no tengas vida
para venir. I ,e pides dinero al tren de Alicante, montas en cualquier usurero, y te plantas en este fresco abrazo, donde te aguardo•
para darte un pueblo muy apretado.
Aqui puedes tú hacer una cómoda sumamente vida; verás: Por la mañana sales de
la jofaina, llenas de agua la cama te Javas
el peine, te pasas la cara por la cabeza, y con
un trajecillo de dos cañones y una escopeta
de lana dulce, vas y te internas en el cercano chocolate después de haberte sorbido el
monte.
Si vieras la tierra que se encuentra en esta
casa! .... .. ¿Que quieres conejos? Pues venados. ¿Que quieres perdices? Pues conejos.
¿Que quieres venados? Pues perdices.
Después de traer tal cual pieza en el cuerpo y mucho cansancio en el morral, te comes
un coracero habano y te fumas cuantos platos vaya poniendo la mesa encima de la
criada.
Qué mecedora. más larga, dormirás después sentado en mi siesta ele rejilla, sin temor á que te desvelen en los perros y los aullidos de las pulgas!
.
Puedes entretenerte luego en leer mis
arbustos 6 en regarme los libros, advirtiéndote que por las tardf.s acostumbro áordefi~r
á mi cabra obsequiando á todo el que me v1·
sita. Mojarás, pues, en la leche unos cu~ntos
periódicos, y cuando hayas leído los b1~0chos políticos, nos iremos por los palmitos
de los barrios hechicerois para que veas los
bajos que hay aquí.
. .
Luego te presentaré á las dos contnbuc10. nes del señor .Martinez, que es el recaudador
de niñas; á don Juan contribuyente, que es

ra

LA cisi DE PIERRE LoTL - El comedor. La pagoda japonesa. El salón turco y la sala gótica.

EL CAMPO EN LA VIDA
[ CARTA DE UN LOCO]

Mi primo segundo, don Silvestre Cabezón,
loco de remate, pero con buen fondo, me dirige desde Waldegalletas la carta que á continuación transcrióo:
«Querido J uan: Si vinieras á pasar en mi
corte un buen color, de fijo regresabas á l:t
compañía con el mes completo.
¡Qué campiña tan man~cosa hay aquí!
¡Qué agua tad igual! ¡Qué leche tan quebrada y qué temperatura tan cristalina! ...... Pero vamo~ por novelas1 como dicen en las
partes.
•
Sabrás que vivo ahora en una tía ele rccr,~o
que me legó mi quinta. Magdalena.
A la población de la salida, conforme se
va Castellano de Mónica por la Plana de San·
ta Carretera, hay una fuente con una plazoleta en medio, rodeada de bueyes de Indiac::,
que es donde beben los castaños corpulentos.
Pues bien: frente al agua por donde sale el
domicilio, está mi espacioso caño.
A la entrada de la casa-que es tartamudn,
de nacimiento-tengo á la portera pintarla
de azul. Su marido me poda todos los hijos,
mientras ella da de mamar á los árboles que
le ma:ndá lá finca-; y ·asi está perféctame-nte
uidada la Divina Providencia.

En el requisito no falta ningún edificio:
dormitorios ventilados con sus hornillas á
propósito, biblioteca con su correspondiente
baño¡ tocador elegante para la conservación
de -ero butidos; espaciosa despem,a con su reloj de cola y su piano de ( uco, y amplia coci_na ~on mullidas camas para el trabajo ord111ar10, amén de otras claras, bastantes pie-

paro~-

la nuca.

Cuándo á la caída de la campana suena la
~, y mientras la guardia civil bebe en el

pj!6.n Y. el ganado pa~ea ,Por sus. afueras los
-.rmos, todos los md1genas hmcan la tielP. en el sombrero, se descubren la plegaria
oon la cabeza en la mano, murmuran una
ente rodilla.
¡Qué consolador tan espectáculo!
Ya de noche, podrás clavar la luna en tus
y contemplar la cena en los espacios
otras la cocinera da la ü ltima -mano ú
iter y á Saturno.
¡Con qué pl~to devorarás el primer gusto!
Va verás que excelente Rosario de rscabcnos hace la ensalada. Y si luego no nos
e arroz con dedos, de fijo te drnparás los
menudillos.
Después de engullirte toda la cama, puedes optar por meterte en la tontería-la cual
-.unacena,-ó por irá casa del padre Trc.Jlo en donde juegan al Toro, ti tuerto del
pueblo, que se quedó bot_icario de un 1msto,
~ fisco d~recho! que es bizco del ojo muniapal, y cie1:to Joven, todavía músico, que
toca lll sobrina de llaves por afición y anda
detrás de la trompa del Cura.
.Al dar e.l tren las once, hora en que el re·
JoJ pasa por el pueblo, basta oir el silbido de
la tertulia para que se disuelva la locomotoII y se vaya cada olivo á su mochuelo.
Entonces nos retiramos traqquilamente :t
118!tro refresco, te bebes tu domicilio te
metes en la luz, te haces la cruz en la s~ñal
e,la ropa1 te:quitas la frente, soplas el catre ...
a dorrmr.
¿Eh? Parece que te'?
·
Conque ...... no seas equipaje y coge tu to11.,y vente.
X.

.
t

RAZA MUERTA
A la venerada memoria del ilustre defensor
de los indios, Fray Bartolomé de las Casa,.

tema, •'Por ventura estoy yo en
un ltcl!o 4e rosas....?"
Obtuvo el premio especial extraordinario en los
regoe flocales de Zacatecas, celebrados en el
'Teatro Calderón," de dicha ciudad.

I
A través de los siglos, ¿qué se ha hecho
:aquella heroica, indomeñable raza
Cuau?te~oc, Cocom y Xicotencalt
la _histona llenó con sus hazañas?
¿Que de ros adalides valerosos
que á Cortés opusieron en Tlaxcala
&amp;muro con sus pechos destrozados
el vuelo feral de la metralla
endie~do la fe de sus mayores
~ cristiana fe vilipendiaba?
¿Donde están los poetas
de las cuerdas rítmicas del harpa
ces cantos ó bélicas eetrofas
&lt;on fervor de elegidos arrancaban?
¿9ué fué de los austeros
•bt~s anacoreta.•·, que estudiaran
: pieles cabalísticas
.
de unción, la suerte del Anábuac ..... ?
¿ 6nde los misteriosos agoreros
in las tranquilas noches descifraban
.... uz temblorosa de los astros
1
-.uefi
· o, hermosas venturanzas?
D CIO!I
¿ ?nde los atrevidos arquitectos
bellas ciudades levantaran
Mi~fhén, en Cholula y en Palenque,
ªYen Uxmal v Zempoala
~ á través de pueblos y de siglos
¿Q~c,hf )loran y sus glorias cantan ...... ?
'd 1' ue de los artistas
de ins~s por la gloria, que arrancaban
hbnn rumentos exóticos
¿l)(¡~le guerra y dulces afioranzas ...... ?
qne em e,_en fin , los pujantes paladines
pui1ando la flecha y la macana

°o

r~

Ch~n

LA CASA. DE PIERRE LOTI, - La mezquita.

p~tl?mino do~ pueblo y á la mujer

del sefior d1V1eso que tiene tres Alcaldes en

MR, ELIH U ROOT,

Secretario de Estado de los Estados Unidos que visitó últimamente la América del Sur.

vencieron en homéricos combates
á. las huestes hispanas,
é hicieron que en Popotla
el extremeño indómito llorara ...... ?
JI
¡Ha.n muerto! La conquista
los arrolló en sus garras,
como alud pavoroso que d-estruye
cuanto (t su paso halla,
como indómito potro que, sin brida,
huye por la sabana
pletórica de muertos, y los cascos
hunde en rojas entrañas,
después de que el jinete
yerto quedn, en el campo de batalla...... !
¡la conquista! La noche impenetrable
y horrible, de los pueblos y las razas;
la prisión do agoniza
la vida, entre cadenas oxidadas;
la cárcel tenebroEa donde pierden
¡ay! la noción de libertad, los párias ...... !

III
¡Oh Cuauhtemoc sublime! Si en las noches
de la florida primavera, claras,
cuando el céfiro manso
Pntre las frondas de la selva canta
y el misterioso rayo de la luna
besa discretamente á la fontana¡
cuando al suave terral, los ruiseñores
entonan su amorosa serenata;
cuando dócil el río
lleva á las ondas de la mar1 amargas,
las oloroEas flores desprendidas
ele escondido pensil de la montaña
y los insomnes ojos de los astros
en las serenas linfas se retratan;
si en esas noches dulces y apacibles
de embriagadora calma,

tu fatigado espíritu
por la vieja heredad triste vagara
verías á tus hijos, á los seres
'
á quienes s11ngre y dignidad legaras
perdidos en las sombras del crep6s~ulo,
transformados en hora.as desdichadas
y envueltos e.~ el manto del oprobio,
de la clesolac1on y la desgracia!

IV
¡Fatal metamorfosis!
¡Antítesis horrible! Las mesnadas
que fueron el orgullo de'tu imperio
y el decoro preciad_o de tu patria,
son hoy turbas dolientes,
míseras y extenuadas
de pobres siervos, qué gimiendo llevan
el fardo del dolor á las espaldas!
¡Exodo cruel el suyo!
¡Tristes espectros que encorvado!:&lt; pasan
fijos los mustios ojos en el suelo
·
cual tarda yunta que los surcos labra!
¿No habrá misericordia
para los sufrimientos de una raza
descendiente de fieros adalides
de sabios, de poetas y monarc~s,
que antafi.o, cq¡i su esfuerzo defondieron
la libertad de .Anáhuac...... ?
¿No se alzará una frase de protesta
de la conciencia humana?
¿No llegará algún día
la bendición de Dios para los párias .... ..·?
V
¡No! ¡El destino se cumple!
La suerte está ya echacla
como César la suya
'
cuando cruzara el Rubicón en Galia:
ya el reloj de los tiempos diú la hora.
¡Oh gran Cuauhtemozin ........ .
se va tu raza ...... .. . ! !
CARLOS R. 1\IENENDEZ.

�CRONICA T~ATRAL
Camilo Saint-Saens y su
ópera "Sansón y Dalila"

mostrado en sus obras. Aleceionad
grandes maestros del arte sat
por los
obras, eminente clásico c~nocedura do de sus
los adelantos y evoluciones
· ' del arte
or e todos
do de ellos lo que creía bueno y '
de lo que miraba y mira como apat
_dOSe
ex raviados
. S
·
derro te
. r?s, S. amt- aens es, como ha die
un di strngmdo académico español
ho
derosa personalidad musical ; es un';!ª~:
tor de la escuela francesa digno represe posita
t€ de sus t rad'ic10nes
.
' glorias.
n ny sus
Las melodfos de Sans6n y Dalila O ••
les. unas, ves
· t'd
, ngma1 as otras con tan brillante
ropaJe que encubre la menor inventiva de ell
están
delineadas y se des~ft
,
· claramente
""canas,
en
primera 1mea; 1os trozos musicales están pe
fectament~ definidos; la armonía es rica rrrecta ~ bien. entendida; si alguna vez apa:
ce el leit motu;e, es en la forma sobria que va
lo usaba Meyerbeer
··
.,
den sus tiempos·, y la mst rurn~n t ae1on, ver adero modelo digno d
e:,.tud10, sembrada de infinitos detalles
~·eye]an tanto saber como buen gusto, jamás
mrnde el campo que á las voces pertenece
&lt;le hecho y de derecho.

J

::tan-

.se ha repr~sen~do en Arbeu 111. ópei-a bíblica d~ Ca~~lo Samt-Saens, Sans6n y Dalilri.
Su e1ecuc10n no ha sid? un estreno; pero á
pesar d.e ~so, debe decirse que sí fu é un
acon~ec1m;ento! un afortu~1ado paréntesis en
la· vida langmda que v.ienen arrastrando
nuestros éoliseos.
En su crónica respectiva ya dió EL Trn~rPO un juicio, ª':mquP. á vuela pluma, de e~a
obrn en que Samt- Saens se muestra aún inás
que inspirado autor, como profundo maest~o. ?n todos los di ve~so::; ramos ele la com pof:itc10n, creando una opera como se ha dicho
de magistral arquitectura,' y la obra de má~
valer de cuantas han brotado de sw. fecunda
pluma con destino al teatro. Pero sien nuestro diario hemos hecho ya su.examen, cabe
aquí, y como complemento de aquél, decir
algo del autor y hacer -observar el cal vario rcc"rrido por éste con esa obra de tanto mérito.
Agus tín Agüeros.
Al dar cuenta Berlioz á Humbers Ferrand
----- - - -en carta íntima y confidencial del resultad¿
d.el. ~oncurso abierto en 1867 para la compoCARRERAS EN MIXCOAC.
sic10n de una cantata con motivo de la ExEl compositor Camilo Saint-Saens.
posición Universal de París, le decía: ((DesMuy brillantemente se vieron coronados
pués de haber oído en los días anteriÓres
ciento cuatro obras, hoy he tenido el gran 1874, se repitió. ~l mi~mo acto en la propie- los esfuerzos desplegados por lat! autoridades
placer de ver premiada, por unanimidad la dad que en Croune tema madame Viardot á y vec~nos prominentes de la simpática villa
demi amigo el joven Camilo Saint-Saens ~no quien dedic6 la obra, interpretando esta ~r- de Mixcoac, ~ara organizar los diverso!! festetista el papel de Dalila; que lue&lt;10 en el con- jos con que en esa población se conmemoro
de los más gmndes músu;os de nuestm époc~. n
Este juicio: formado por crítico tan severo cierto dado el Viernes Santo de' 1875 en el el 96~ aniversario de la proclamaci6n de la
y descontentadizo como el acabado de nom- Chfttelet, se oyó entera en forma de oratorio Independencia nacional.
Estos se cerraron con broche magnífico el
brar, del laureado compositor de Las Bodas y que hasta el 2 de Diciembre de 1877 n~
de Prometeo, la generación posteriot á aquel apareci6_ en el teatro,, representándose, tra(lu- domingo último, con unas lucidas carreras,
lo ha confirmado plenamente, y hoy, con so- c~d? _el hbr.o al aleman, por Ricardo Rohl, y fiesta de la que damos hoy varias fotografías.
Fueron organizadores de las carreras el
brados motivos para ello, se mira á Saint- dmg1da por el compositor Eduardo Lassen
.-Saens como artista de altísima valía, maestro e~ el de Weimar, gracias á la protección d¿ celoso actual jefe político de :Mixcoac, sefior
consum1ido, -y tmo de los compositores de Li~tz. D~sde entonces, el drama bíblico, que coronel D. Trinidad Vela Farfán, que se ve
mérito más real y po::-i_tivo entre los que se asi lo cahfica su autor, recorrió los principa- en uno de nuestros grabados ocupando el
cuentan al principio de este siglo. I)e fecun- les escenarios de Alemi:l.nia, siempre con gran centro de un grupo, y los señores Carlos y
éxito ; se cantó, dirigido por el mismo Saintda inspiración , d~ .gran talento y saber, y Saens, en uno de los conciertos de la Sociedad Gusta~o Serralde ( que en la ilustraci6n !lJllrecen a los lados del Prefecto); D. Vicente
dotado de la prod1g1osa memoria que asomLa Grande
, Harmonía, de Bruselas, el tercer González y D. An~onio Moret, que en las
braba á Hans de Bulow, al verle, en las conversaciones que con él tenía sobre arte, redu- acto, as1 como otros trozos de la obra figu-. mismas se ven de pie. Varias distinguidasseraron desde 1880 en los programas de los ñoritas, que se prestaron galante y graciosa·
ducir al piano con asombros.-1. facilidad y
Colonna, y hasta 1889 en Rouen
conciertos
mente á fungir como reinas de la 'fiesta. Uno
exactitud, ya las más difíciles sinfonías de
y
el
siguiente
en el Teatro Lfrico de París' de nuestros grabados reproduce la placa im·
Schumann, como los trozos más intrincados
.
,
l
'
de las {iltimas partituras wagnerianas, para no aparec10 en a escena francesa, es decir, á presa por nuestro reporter-fot6grafo, en que
los doce años de ser conocido y aplaudido en aparecen. Son ellas las señoritas Carmen PeSaint-Saens, como el mismo Bulow afiadía,
reda, Laura Llop, Carolina Rebate, María
«no hay monumento del arte músico, de toda la Alemania.
):,.- la aparición de Sans6n y Dalila no faltó Cosío Robels, Flora Moreno, Guadalupe Pecualquiera época y cualqu~ra país que sea, el
quien creyera ver en su autor un creyente de reda y Aurora Moreno.
cual no conozca á fondo;&gt;&gt; y tan compenetraLas carreras resultaron muy intereaanteli
do está de todas las obras de los más grandes las doctrinas wagnerianas, cctanto por la manera de comprender la ópera y de ca:racteri- saliendo vencedores en ellas los nii'iOS Grego,
maestros, que Gounod afirmaba, en un artículo que publicó la Noiwelle Revue, que ((si zar los personajes, como por los motivos tí- rio Rueda, Gaspar Nava y Pr6spero Mo~tlt
quisiera podría escribir, y escribir bien, una picos que les muestran al auditorio apare- de Oca, que obtuvieron los primeros preml.O&amp;
ciéndose ó alejándose con ellos, ó bien evo- Una de nuestras ilustraciones los representa
composición á lo Ros~ini, á lo \Veber, á lo
Schumann ó á lo Wagner, &gt;&gt; sin que el afirmar ~ndo su recuerdo la orquesta, cuando al en grupo.
cª'su conviniera;» y Clement en sn DiccionaDamos, por último, una instantánea de. al·
lo fácil que le era asimilarse los caracteres
más salientes de tales maestros, quisiera decir rio lírico, dom111ado siB ddda por esa idea guna. dP. las carreras y en la cual se adV18!"
que carecía de inventiva propia, antes al con- trató duramente á la obra y al compositor: ten, entre otras cosas, estas: las buenascondi·
trario, una vez que ((el medio más seguro · acusando á éste de falta absoluta de origina- ciones, hasta cierto punto, de la pista, Yel
lidad y exagerado modernismo, diciéndole, entusiasmo que despertó la fiesta, pue6 COJIIO
para no imitar compositor alguno, es conoentre otras lindezas, que en alguuos trozos
cerlos todos á fondo,i&gt; añadía el renombrado había empleado, casi puede decirse con pre- puede verse, acudió á presenciar las carreras
un público muy numeroso.
autor del Fausto.
meditación y alevosia, el intervalo de trítono
Fruto de tan esclarecido ingenio es el draque los antiguos romanos llamaban Diabolu~
ma bíblico Scins6n y D.alila, su "chef d' reuvre. ,, ·in mflsica, intervalo que «la pedantería ha
FERROCARRIL
Pero ni la fama que Saint~aens tenía ad- puesto en moda para dar un pretendido saquirida, no sólo como gran pianista y como bor arcaico á sus producciones, y que si á aldigno heredero de Lefebre-Vely en el órga- gunos agrada es porque para ellos lo bello es
OFICINA DEL ADMINISTRADOR OENERAL
no de la iglesia. de la Magdalena, de París,
lo feo. &gt;, Pero un estudio más detenido y más
sino como compositor clásico, le valieron pa- ·desapasionado también del drama, ha hecho
CIRCULAR N? 143
ra que la partitura del Sans6n y Dalilci fuese
ver lo injui:lto de tales ataques y lo infundaadwitida en el teatro. Comenzaba á eEcribir
de semejantes opiniones.
México, Septiembre 25 de 1006antes de estallar la guerra de 1870 entre doCierto
es que Saint-Saens, como él mismo
Francia y Alemania, y terminada después de
A regir desde Octubre ?, el Sr. '!1·
confiesa en su curioso libro Ha.nnonía y Meconcluir aquélla, Saint-Saens hubo de con- lodía, ha estudiado á Wagner, como de ello Culloch queda nombrado Super1ntend
tentarse forzosamente con hacer oír en dis- se gloría, aprovechando de su escuela lo que marítimo con oficinas en Yeracruz, en lugar
.,
tintás ocasiones diferent.Js trozos de sn obra. de ella le parecía lmeno; pero no lo es menos del Sr. L.' J. Nunn, que renu.nc10.
Así se vió que, primero en su misma casn. que se ha cuidado bien de declarar que «ni
·w. MORCOM, .
hizo un ensayo del segundo acto, ayudándole había sido, ni era, ni sería jamás wagnerisAdministrador General,
en su empresa la compositora Augusta Hol-· ta, ,, y esa confesión de fe musical la ha demés, Regnault y Busines; que más tarde, en

qu:

MEXICANO

1

A.!:

L COMBATE DE FLORES
EN SAN LUIS POTOSI

Impresiones
gra,tis.-im.as corJse rva,11 tol
ooncurrentes Já las fi e:.tas de San
Luis, de ,muidhos_de los núme~os del urograma; pero,
1
, sm duda allguna , uno• '-'•'
lOs que mas ágra&lt;lables recuerdo· h
. d
1 ean
de Flores , esn que
dt eJa o es _e omlbate
.
~ar~n part~ activa .las pri!lcipales ta mtl~as de la . ~iudad y alg;unias de las CO
lomas .fe:xrtranJer.as
.
..
.. , residentes en 1a mis·
~ta. D1 1c11 m1s1on,, y más que difkil, delitada, era
- t'lClJ,
.
'd detenmma'f
. . ' 0011 tocia
' JUS
e1 merec1 o prem10 al carr·11a1'e 11113.S
i' d'to-DO de llevarlo: algunos haibíá en que ~i
por e~ ornato no lo hub~eran merecido
bastaba tener
... . , en cuenta ,q:uiénes ¡o 11 ev ~'
en él , con el errobc!han, 'dpar.a ir a de/positar
,
e e _ga 1antena, la banderola des,eada
por todos, señal &lt;le triunfo en el perfu·
madod torneo.
d
,Natural era, ,p11es , que eI
o,
espues
de tenmiriado su encarura
J
go? se . thaHara periplejo so!bre si habrí~
procedido .con toda la justicia del caso.
l,\ las seis de l,a tarde los carruajes desfi'larop de la A'Venida "Díez Guti'érrez"
para pasar !!)Oí los lados Poniente v Su··
de la Plaza de_Hidalgo, con dirección a'i
Pas,eo de I~ Constitución, de donde volvenan, segun eil pirograma, á las 7 de la
noche.
.
En este _p,rimer desfile trnvimos, pue3,
la_ opo r.trn11dad &lt;le ver.tos con el cleteni.
Rl}e.nto que .era ne,ces.ario á nuestr·o pro·
¡i)sito. Recordamos &lt;le -e1los en esta forma i
.
,La \'oloni¡ . .l\lemana.-JMé).gnífico Jan.
do. cubierto literalmente de flores arti~
6dia1les, con cuyos colores se si111111laron
dos gr~fos, uno ft' 0acla lado. Tira,ban dos
soberlbws tronoos, caminando al estribo
sabre el primer-o dos distinguidos miembros de la Colonia, luciendo el magnífico ·frnc, ·pantalón de ante .y b()ta fuer,
te, ~omibrero de ,c0¡p,a y la banda tricolor
terciada con stingular gallardía.
La Colon ia Aimericana.-Lan·dó tira .
do por: u.n sv~)erbio tronco .Y dirigido pot
d?s d1strngu1dos mi-e,mlbros de la Colont~. ~ondu'cía a:~unas sefroritas de las
pr1~c1;pales famiJ,ias que radican en San
Ltns .Y estaiba primorosél!me,nte a&lt;lornado con crisantemas amariJilas, entre la;;
cuales ~everlberalban precio,sos foquitos
de .luz mcandescente. Amibos carruaj e,
par.airan al concierto de ruidosos aplausos Y fueron saludados con flores .y ",con
~tti."
.
1:,a .Colo·n~a 'E.Slpañola.-''Vis.,á-vis" lin&lt;lislimo, vestido ,con ,los teolores de la
bandera es¡pañoila: el gual1d,a y el rojo.
Todo él era simbólico : la caja del co-'
dte era la C-orona r·eal · ],as ruedas eran
camtulas de 'reloj y en' ~a&lt;la una de la.~
Portezuelas se ostentaba el escudo de la
Colo.nía. España, ,la noble . ~atrona, la
~ re patria: _e~tnaba soberbia y digna
a t?mar pa_r:tu:1p10 en el reigocijo de su•s .
valientes h1Jos. ¡IAJC!ió,s reS1albios de ren&lt;?r.es 1pasados ! ¡iA.diós odi,os de raza! La
CIVIiización hulrrfana estfrdha á esos dos
s&gt;uieblos en un ahrazo que aplaude , el
mundo y que reicono-ce necesario el pro··
gr!so. Ocu/pa:ban el carruaje las bellas
senoras Y, señoritla:s Agiiero.
CarruaJe Espinosa v Cuevas.-Aihora
~ntra lo ideal! ..... '¡ Qulé hermoso cuaro. es es.te! ... . Es un hermoso coc!hc
:b1erto de flores bl!anq~1ísimas. Despiel Derft111n e de los· nardos. e1111lbriagia ....
Ytn&lt;las sríioritas. 'clic una corrrC'ción
irre~rodiablle, clirig-en el vehículo ..\tri,
~111a coimo un 'autómata u111 codhero
.ton 1ujos·iJ. )ipr~¡i, Yinginila manifiesta su
,;i_

uv~ , os

pos

exipedi,ción para lleva

1

.

mal· pasa
b
r .a soberb10 ani'
n sor re un ar
,d
.
.

vusi'ble · del
co e ,triunfo 111y de "~onf
ca,e una füw1a ele hores
e t1' los ,aplausos atruenan el
aire
y aquellas niñas ¡pasan déJ·and
,
sonrisa,. co1110 ray1to
.
cl¡e s 1 b o una
bosque ta ·, d
o so re un
tor d..
iptza o de flores. Algún escri.
JJO que 1~,o sai)t·a
.
,
"$i 1 . 1
..
, que, admJrar
mns.
a le e•g:ancta y correQción de las da1b .
.
mas, e Ju,¡o del carrua·
mal ó ¡ ¡·b ,
Je, e noso am'
ª 1 r·ea del coahero !''
i 'Por Dio 1
······,·
s ·.. . . . . . nosotros sí · sabemos
senor cronista 1· · · · · s1• 1o sabemos
Jo,
sabe I todo el mundo; ilament.amos yque
ustec no lo se¡pa.
iCarmaje del Ho)·o ·__,C:on
&lt;los Lv11ro-e'
~
1
dos ensueños. son ,dos !~ad~.
~ os ores, !las que van ahí
. O ~:
id~al má,s sublime la de hab·e·r· ~Ú~.n~1~~~
ast' .as oosas 1· · · · · · · ( on . sus traJes
- ~cr- blanqms1mos ~¡::en~s se distin¡guen aquellas
dos cabecitas de rei nas entre !la ' df~·u1d 'de flore~ del carruaje. Este coc-;eu n~
lleva fows incandescentes: lleva dos parei :- es trellas. ele estreBas rutilantef.
so e. !ªs, engastadas en cielos de r~~
sa.¡ i Cerno no las habían ide rec~'b'1r co~
ªP, a uso,s !· · · · i Cómo no 1habiían 'de 'ct~· .
l)nr1,a s de flores!
C:,arru~je Unr a.-lE!stiálbamos de fiesita , de gran fies ta; ílbaimos á cerra r co;1
~r~?11e de oro, la s·erie ·de triunfos que
a i,~mo_s alcanzado. Pa,E~ron la s señori~as ·,~spnosa, y Cuevas, pasaron las !'f'n.or1L,a s dell Hoyo; ahora vienen las bellís1?1as ,Leonor Uin1,a y Li,:pe Vill 11
\11ene ¡a JUve·ntud.
·
.
·~ ·primavera
a )a.
viene
la
·a , derriama·ncIo
cxu berante
.
.)' ~~ober'1...
v1
e,n~ant&lt;?.• grac!ª· donaire, deS1Cle .a !!íra.-eios1s1111a can_ast11J,la de crisantemas bla,ncas,
ele gardern.as,. d~ violetas y rosas, A,quLII~ c,anastd]a, bie·n ¡pudiéramos tomarla
c?mo un ipresente, como una 'o firenda
d,1gna ele Hevarla ante el 'a ra ele las vírgenes en los . te1111Jpllos oonsag-ra,dos á la
beillez,a oura.
,
Carr.u-aje IMeade.~Las señoras d,
Meooe, 'D_oña Joa,quina Trá,pa-ga, la her~
mosa, l,a Jrre,prodhable reina de la belleza, aquell~ 'morena que lleva dos estrellas por. OJO\ se deslizaba tamlbién entre
la co~nente de flores, en las A.ven.idas
de Hicl,alg.c_&gt;a,compañalba Lu¡pi'ta LabartJhe, la mna duke, fiJJa, ano,e]iical cuy.a alm~ bellís!ma se tran~Jar~nta e~ su
cuer'pectto deh,c,ado. Iban entre ro-sas Y.
c'?1r110 deEICansando solbre un fondo d~
~e~ped. En el otro carruaj-e iba la fami11.a de} adaudalado banquern Don Fe&lt;ler100; era una. condha de flores y gasas
de w lor de cielo.
•
Carru,aje_ Hernáindez Gener.--&gt;Maj,estuoso, es¡pjend1doi ~pare.ce luego el carruraje
del senor Don -Mainano Hernández Ge·
ner, en qll'e 'se hallJla la señora su espo-~.a. Es el derroche 1111ás s~bresaliente de
fl?res: )o ,c~1bren i'nnu,merables gardemas. y nqms1mas palm~s de las regio ne:;
trop1,cale~. Se gana nudosos a.plausos y
se conqu1.st~ el segu_ndo premio.
,qanruaJ e Alma·nza .--lEs una concha
·pnmorosa .: Hevia dos tliros s.oberbios.
~aspa: va al estlribo con vistosísimo tra·
_1e de ¡rreiprochable 'g-usto. y Ana María
la ,5uap,1. l:a sim¡oá.tica 'morena de 'te~
a1p111onada. ll eva las riendas. A¡plausos.
fl ores y "confetti."
'
Car;ruaje Venásteo-.ui.-La señora Do- 'Fl.orenc1a
. García
,,, de Y,enástegui se
n,a
pr,esenta acomjpañaicla de Lupita Rodrígu,ez..su landó, ma,gnífi.co. ostenta una
coLeocnón ele bellí,si,ma flores.
L1!cgo fi'guiran otros ca rruaj&lt;!s que,
por 1o numero sos. no d~scribimos. pa ra
no ser cansados. El ,pinmcr premio lo
akanzó el ' lujoso carruaje ,presentado

t~)~

tS&gt;, Jºº

.:-'ª

por "L1a Taib,acalera Mexicana'' y el tercero, la Colonia Alemana. '
Es~a fué la nota brillante entre las di:;tra~c1oi:,es ofrecidas Jal pi,lbJico de San
Lt11 s en las fiestas de Ja Patria.
l.!A SRITA , Et{RJ(_j?UETA IVIORALIES

Puul,ic~mo~ hoy f'l retrato de esta inteligente
e mepuada. , artista , de Ja que ya en
¡
a guna otra ocasion se ocupó este peri' d'
.Y c~t yos cuadros han merecido premios eo1leo
mf' o
E
· ·
n as
~ res ( xposimones de arte en los li'stad
Untdl&gt;S.
·
-'i'
os
1
, L'. Srita. 1Io~ales Perei ra contraerá en bre' e, tiempo !11atnmonio con el joven José Ramon· Gonzalez,
empleado
de ltna gran
.
·1
.
casa
me1ranti
en
la
Yecrna
República
d
l Norte.
1.: •t
~
I
e
1.a .,n a. n orales ha firmado todos
r1rndros con el pseudónimo de «1.ro~q t sus
'l'-' .
'd
lY.l ~ ue ai, y
' · i ?:s co~oci en el mundo artístico.
. N~s dicen que al matrimonio civíl se in
. ~·1~ara11 á p~etas, pintores, escultores á todo;
os que cultivan lo bello y que tiene~ paRión
por el arte.
"
La Srita. Morales es hija del Dr D 8.
mu~l :Morales. Pereira, muy conocido ~1; ~
sociedad mexicana.
Nuestros lect?res verán ron gusto el retrato de la aplaudida «Mosqueta.,,

ª

f

La pasión por las flores.
i La pasión por las flores! He aquí uno d
lr rmores más poéticos que pueden nacer e~
e a ~a humana. Cada espíritu tiene su flor
pre~ilecta. El cultivador que recorre or la
manan1;1
los senderos
de su J.ardín , tieneppuesto
·
su. pensamiento en la flo1• que ha visto
dormuse y doblar sus pétalos el día antes á
la hora del '.cAngelus,i, ese momento delici~so
en gue comienzan las flores á soñar
V
hacia ella y á su paso contempla ap~~¡~ á la:
dm~ás.plantas que le saludan al pasar
ue
se mchnan movidas por la brisa de 1 Y '!
na. u na cunosi
· 'd ad le conduce, una emoción
amanad~ qu~ se da apenas cuenta le lleva á ver cómo bnlla
lt' otra vez al soI la orqu'idea
· nueva
que c~ tva, e1 raro tulipán cuya variedad
c_ompro, d~ paso en un jardín ajeno· el clavel -volummoso
. y perfumado que 1'e qm'ta e1
,
sueno, o 1a cnsantema de cabellos de oro
seda que ~,e abre en su fresco botón.
Y
. La :pas10~ por las flores es idéntica con la
mte?s1dad a la pasión de ciertas mujeres o
las Joyas raras 6 á la pasión que tienen at ~
~os hoémbres por las miniaturas exquis~~s
e 1a poca en que predominaba el l .
,cpoud~éi, de Luis XIV ó de Luis XV
UJO
1{,n iiglés, por ejemplo, acaba de c~mprar
en. on r~s una orquídea cuyo valor sube á
tremta mil francos. ¡Más de veinte mil
de floreQl
por una
· h sola
h variedad
,
... y b'ienpesos
ese
c~pnc o abra proporcionado á ese ric~ ·ardmer? uno. de los momentos más felicesJ de
~u existencia. y por experimentar sólo un
mstante de una verdadera felicidad b'
puede dar una fortuna.
' ien se
El clavel es Tenorio y altanero y por eso
va prendfdo en la cabellera oscur; de l
daluzas y las madrileñas.
as an!ºsa es ardiente, como que su perfume
es rahdo, y es voluptuosa com
.
ella se desprende de sus pétalosºu¿~i:ra que
le as?mla po~ sobre el bardal de los ja~~~is
ver e ca~rnnante que pasa .... ..
El
· ht,i, e1 suave «no me
'd ,,vergiss mein me
olvi es» es azul co
l
.
Gretchen del Rh' mo e pensamiento de una
m.
: Las violetas son las flores de todas las pa·
t nas Y todos los pueblos
,
' porque en todas
partes son ella l
beso tibio d l s isdvngen~s que se ofrecen al
b
e so e otono y perfuman los
uenos amores que abren sus alas y sus es-

1:

..

�/
peranzas cuando las hojas comienzan á caer ....... ..
El tulipán es la flor de la Holanda. Todos conocemos la bonita novela de Dumas, que se llama «El
tulipán negro. » ¡Cuánta poesía hay
en esta 1ucha de. un jardinero por
alcanzar el tulipán de la noche, el
tulipán de azabache, hecho de seda
y de sombras!
En Holanda se ha llegado á pagar ccdos y hasta cuatro mil florines» por una sola variedad de tulipán.
.
Casi todos los hombres tienen
afecto por una flor especial. Unm;
gustan llevar en el ojal de su levita
la clásica gardenia, otros la orquídea y su pompa irisada, otros la
violeta, que da aromas de fiestn ,
otros el botón de rosa que va abriéndose violentamente y que va muriendo á medida que le damos calor
junto al pecho.
Chamberlain ama las orquídeas.
Lord Beacohsfield tenía pasión por
las orejas de oso. Las llevaba siempre en su ojal. Sus conciudadanos
cubren materialmente con esta floreci1la su estatua en cada uno de
sus aniversarios. Monry llevaba
gardenia en sus ccrendingots. »
Las flores han servido para simbolizar partidos políticos, partidos
en lucha.
¿Quién no recuerda la guerra de
las dos rosas? Durante la guerra de
la Restauración, la flor de los monarquistas fué la «flor de lis» y la
de los bonapartistas la «violeta.&gt;&gt; La
flor de la Revolución francesa no
tenía pétalos:. la hoja del castaño, Traje con chaqueta de tela distinta
para niña de 2 á 4 atlos.
aquella que Camilo Desmoulins co-

~~

ÉL REPERTORIO

:/~

DE MUSICA SAGRADA

,

~

Grandes Almacenes de Novedades

l?có c?m~ una escarapela revoluc10nana en los sombreros del pueblo.
Estas flores son hermosas son
valiosas, son irisadas y á veces 'pierden su perfume. Ante ellas nadie
se acuerda de las flores humildes
que crecen en los jardines campesinos y que se salen por entre verjas
de colíhues, como bi estuvieran estrechas en sus cuadros. Ellas se llaman: campánulas, cartuchos dalias, pajaritos, cardenales; etc.
Nacen no para brillar en las mesas
de un banquete ó en el adorno de
una fiesta. Brotan para retozar al
soplo de los vientos campesinos y
para ir á morir al pie del altar de
María, en las noches radiantes de
Diciembre ........ .
Hay otras flores más humilde~.
Aquellas que nacen espontáneamente en los campos, entre la yerva de la ladera, en el verde de los
bosques. sobre las praderas que
orea la brisa. Nadie cuida de ellas.
Son las flores del buen Dios, aquel las que su potente mano desparram6 sobre la tierra en un día en qur
el sol brillaba y en que su rostro de
abuelo sonreía dulcemente.........

S. ROBERT Y CIA.

Los más grandes y m~jor surtidos de la República.

NOTA CURIOSA.

TrajP.
para niña de 11 á 13 años.

con catálogo aprobado

00
~~

.. _P_ºr_e_1_11_mo
_._Y_R;._m_o._ A
_r_zo_b_
isp_o_ f ) ;
de México, es el de
~

•

El violón más grand.e que existe,·
es uno que se acaba de hacer para
una orquesta de Chicago. Tiene
cuatro metros de altura, de los que
dos corresponden á la cnja, la cual
mide, en su parte inferior, metro y
medio de ancho.

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se a.caba, todo se cae, y las hojas forman
ya alfombra .. . .
Alzanse del lago
.' Y siguió contando ::......catorce, quince.
Nieblas vaporosas,
diez y seis ....
Que, miradas del monte, semejan
.! -¿ Y por qué ·las cuentas?
·Turbulentas ola.s.
.1
-Porque. decía m~ max1re, tu bisabue. la, qu.e cuando ·se llegan á contaor ciento,
Nie,blas, que los rayos
se vive cien años.
Del sol evaporan . .. .
-¿ Y para ,qué quieres vivir cien años?
Como la experiencia füipa iltt$iones
-Porque espero á alguien q11e ta¡dará
De la mente loca.
mucho en venir.
l.a niña no co.mprnndió lo que aiquello
José Ugarriza; Pbrn.
quería decir, y se marchó cor.riendo ha'~léxico, Octubre de 19o6.
cia el fondo del jardín.
~i:-c""?M1~,,-1 ,,,,¡f'•Al~®il'lt~~
-Diez y seis, diez y siete. diez v ocho,
decía !a Condesa, y las hojas mustias seguían cayendo al impulso d·el vie!Tto otoñal. .. .
Desde la venta.na próxima del piso bajo, le dijo el Capellán, que estaba obs·ervá11dola:
-Sefiora Condesa, ¿ siempre buscando
los cien años?
Sese,n ta tenía la respetable daima, -y
en sus tiempos de hermosura célebre se
enamoró perdidamente de un h11e,n mozo
CUENTO OE OTOÑ,O
conocidísimo ·en los salones madrileños,
hombre de honor. que no quiso comp.ro1111eteíla iy se llevó, no se sabe dónde, at
Comenzaba Octubre, caía.nse las hojas hijo que. de a·quellos amor-es fué criminal
de los árboles, ,revoloteaiba,n al caer y ve- fruto . . . .
nían á besar los pies de mi señora la ConVeinte años estuvo la Condesa casa'desa, qu,e estaba sola en el jardín ele su da, y ni su marido ni el mundo supieron
palaieio de Carabanche-1 ....
nada de .aquella ,:nisteriosa; a.ventura. La
Y á cada hoja que caía, la Condesa Condesa tuvo hijos y nietos de su matrimon10. pero el recuerdo c1e'l ·hombre aquel
contaba: diez, once, doce, trece . . ..
Llegó corriendo á abrazarla su· nieta, y del hijo que se llevó no se borraba ni
que tenía cm ramo de dalias en 1.a ma- un instante de su mente. Sólo su C~pe1,lán y coofesor conocía el estado de su
no . . ..

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Del lago las ondas,
e del aura al impulso amoroso
Las orillas bordan.
Cómo va¡;i trazando
Caprichosas formas
De espirales, de nudos, ,de lazos,
De vetas graciosas.
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Ya en sus tersas lomas,
Balanceando, coqueta, su~ alas,
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De venta en todas las Farmacias á $1.00 y $1.75 la botella.
ailma, y solía darle ánimo para: Luchar con
a.q.uellos r·ecuetidos.
.
-¡ Quién sabe, decía ,la Condesa, s1 ala-una, vez tSabré ,de uno o de otro! Por eso
~uiero vivir mucho, Y. por eso todos lo~
otoños cuento las hoJas.... porque m1
madre me lo juró, que contando cien segui'Clas, se vive cien años. . . .
,
·, -Pero ,ningnín otoño hemos ~legado ~
.contarlas seguidas, par.qu·e los arboles. o
el viento las van arroJando como qmeren... .
-Hqy he interrumpido. mil veces 1a
cuenta ....
La niña volvió.
-;Albuelita á la 1puerta hay un pobre
muy roto y ~uy andra.joso que pide que
le den de comer.
-'Dale dos cuartos, hij;i mía.
-¡ Si no los quiere! Dice que tiene
hambre, que le den de comer.

-Acomipáñale ·á la cocina y ,que cama.
La· Condesa era muy caritativa y los
pobres lo sabían muy bien, y .aiquél mejo 0
que ninguino, sin duda.
Se m;.rchó la ·nieta y la abuela cambió
,de sitio. Y al pie de un árbol esperó la
primera hÓja que cayese.
-Venga usted, le 1dijo al padre Cura,
y contaremos juntos.
Ca¡yó una, cayeron dos, diez, trein'ta,
cua~·¡nta . . . . Se haibía levantado. viento
fuerte y aquello era una. lluvia de hojas .... Y los dos viejos contaban á toda
prisa, setenta . .. ochenta ... noventa. ...
ciento.
-¡ Oh qué hermosura! l Viviré, viv,i.re, 1... . .

-Pero cuidándose de.l aire de la noche
en Octubre, y ya anochece.
-Es ver,daid, ya es hora de comer . .. .

Y la ,Condesa iba iá levantar-se, cuando
la niña vino corriendo y dijo:
-¡Abuelita! .El pobre se ·empeña en
darte las gracias, de rodillas, antes de
com;er.
·
.
Le hicieron venir. Era un mendigo
que deja,b a adivinar en los andr~jos. de
que venía cubierto, ropa que haibna sido
d-e hombre de la cla,se media.. . . Teni..
dría de treinta á cuarenta años, pero las
barbas las tenía va casi blancas .... Llegó apejyado en ;n pal~ y tra;y~do un
saco á la espalda. Cayo de rodillas delan te de la Condesa y ailargó una carta.
La Condesa leyó:
,
"Arruinados perdidos, yo muero Y el
queda en el m~~do para m?rir si no llega
á tiempo &lt;le ,Chile a ,Madnd ... ,
"Mujer, he a:hí tu hijo."
.
-¡ Poned un cu.bierto más!, grató la
Condesa, ra,diante de gozo.

"uA VIOúETA"
G-RAN JOYERIA Y
S CH RE I BE R

RELOJERIA
V

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2 ~ DE PLATEROS 11.-MEXICO, APARTADO !f0-0
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5.

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LAS DELICIAS DEL FONOGRAFO
¡¡

~~-·~·~·~···~·~·~·~·~·

S1losno millares
pudiera adquirir otro, no me desprendería de mi Fonógrafo Edison por su pe.so en. oro." Tal _e'. el testimonio que dan
de poseedores de los Fonógrafos Edison en el mundo entero. La evidencia de la delicia el placer constante
y

-

"J'-'

que dá el Fonógrafo Edison en la vida de familia, vale más que el réclame más extravagante del fabricante ó del vendedor. Es el testimonio de los que saben; de aquellos q_ue se han satisfecho de que no hay mejor medio de tener buena música en el hogar y de divertirá las visitas de la familia que el Fonógrafo Edison: Ha sido siempre un aparato maravilloso,
pero las últimas mejoras que ha hecho en él el Sr. Edison, lo han colocado á la vanguardia de los mejores
instrumentos musicales. ¿Por qué no permitir que
uno de nuestros agentes diga á U d. más acerca de este
grandioso aparato?
Con el Fonógrafo Edison puede Ud. con toda comodidad en su hogar, sea en la ciudad ó en el campo,
gozar de un concierto de ópera ó de zarzuela1 6 deleitarse con piezas cómicas, ó con música sagrada. Y
cada pieza en estos conciertos puede ser de la elección
particular de U d., pues los catálogos de Fonogramas
Edison Moldados en oro contienen una variedad de selecciones casi ilimitada de donde poder elegir. Este
repertorio comprende selecciones Mexicanas, Americanas, Cubanas, Francesas, Alemanas, Españolas,
Rusas, Bohemias, Hebr'eas, Húngaras, Italianas, Polacas, Chinas, Japonesas, etc., etc. Tenemos agentes
en toda la República. Pídales Ud. Catálogos.

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MEXICAN NATIONAL PHONOORAPH CO.
~ PROLONGACION DEL CINCO DE MAYO NUM. 75.

MEXICO, D. F. -:Sru--

,

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~~"!"Ol'!--------~~~~::=":;:""":l:":;'
~~~~~~~~~?owli?oi~?at:'tc¡;",¡"~i;::?o;~---------------·*
~ ··~~*~*~*~*~~~~~-~*~**~~~~*~*~*~**~~*~~*~~*~~~~*~~~~~**

�EL CULTO A MARIA
Tinieblas respla~decientes.

Underwoo~

Pretendiendo los protestantes que el
culto de :viaria .fué desconocido en los
primeros tiempos ,de la I glesia, el ilusbre ES LA MEJOR MAQUINA
arqueólogo romano Rossi se propuso demostrar lo erróneo de esta creencia. á un
profesor protestante de la Universidad
de Oxford, y al ef.ecto, hizo que le acotnJpañase á las Cat acumbas de. Sant a PrisCONOCIDA HASTA NIY
cila, en cuyos techos se ven admir.ables
frescos .
-¿ Pod·r íais fijar,-le preguntó Rossi,
-la época aproximada de estas pinturas?
-Acabo de llegar de Pompey.a, en cuyos frescos he estudiado, y éstos me parrecen exactamente de la misma época.
- Tenéis razón, y por' ,consiguiente, estos frescos datan del sigla I de la Bdad
cristiana.
Y acercando su antorcha al muro y enseñando á su interlocutor una hermosísima imagen de la Santísima Vfrgen,
añadió Rossi:
-Mirad ahora: ¿ conocéis esta figura ?
-Es tin retrato de M.aría,-respondió
el protesta,n te.
- P ues bien,- dijo Rossi -hace tres
meses que esita ga:lerra estaba completamente obstruí,da por la arena con que
los primeros criistianos acostumbraban á
ceg.a.r las Catacumbas, una vez que las
sepulturas estaban ocupadas. Aihí, pues,
Su escritura es absolutenéis un monu,;n(!nt o de la Iglesia prita.niente visible.
mitiva que da te~timonio de la antigiiedad d.el culto de María.
·su manejo es fá.cily senE l cated·rático protestante quedóse
cillo:
pensativo, y después de unos momentos
ele silencio, elijo est.as palabras, que paLleva. sin cargo extra
recían el· resumen de una lucha in teen el precio1 un tabulador,
rior:
· -Antiqua snperstitionum seminal.
para escribir en colum
"Semilla,s ele viejas supersticiones !"
nas, aparato muy útµ pa·
A lo que replicó Rossi :
~ Decid más bien con San Cipriano :
ra hacer
Tenebrae sole lucidiores ! " ¡ Oh tinieblas
más resplandecientes que el sol~"

DE ESCRIBIR

•
•

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•

LA CRIADA SISONA

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'facturas, Estados,
Balancts, ttt
----?t/-

HA OBTENIDO RECIENTEMENTE

P~IlVIE~

Al amo listo, avisado,
Nuncri le engaña el criado.
Hizo comprar Don Andrés
Tres li bras de carne á .Inés;
Y como faltaron dos,
Exclam6: ((Bueno, por Dios,
¿Dos libras de sisa en tres?
Ella ech6 la culpa al gato;
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso al gato ... ¡y el ingrato
S6lo pes6 libra y media!

•

LA .MAS ALTA RECOMPBNSA

EN SAN LOUIS MISSUURI
1904•
.•

.

PRIMER

ORAN PREMIO

ROSAS Y FRESAS

EXPQSICION DE LIEJA (BEtGICA), 1906

(l

..

o
•'"4
~

o
.¡.J
~

o

MEDALLA DE ORO
Porqt1re lleno de amor te ma,h dé un día
una rosa entre fresas, Juana mía,
tu boca, con que á t odos embelesas,
besó la rosa sin comer las fresas.

1)

e
o

U'

...

A l m~s de tu pasión, una maña.na
t e envié otra rosa entre las fresas, Juana;
n,as tu boca, con ans ia, y no amorosa,
c,omió las fresas sin besa,r la rosa.

....

R. de Camp oam.or.

Expostolón de Portland (Oregon), E. U. A.

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AL AGENTE GENERAL

Gmo. Brockmann.

Cdana, 22. México, e. F.
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                    <text>Ato VI.

MÉXICO, D OMINGO

14 DE

Ü CTUBRE DE

1906.

NuM. 42

SEÑOR DON JUAN DE DIOS PEZA,
DISTI N GU IDO POE TA MEXICANO,

Ultima fotografía de los Sres. Valleto.

�EN LA "PLAZA D"'El TOROS

"Lira Libre."

cautela, pero jamás sin fundamento. Padece una neurosis cuya
patogenia hay que buscar es la hiper-agudeza de su ingenio; que lo
come vivo y no le deja momento de reposo, y como consecuencia
de esto, en sus desencantos mismos, mantiene un solc odio: el odio
á lo ridículo, así esté manifiesto en la mala literatura ó en cualquiera otra forma de ese Proteo del desdén.

En magnífico papel, con profusión de grabados, retratos, máscaras, paisajes, alegorías, viñetas, etc., y en una impresión irreprochable, acaba de aparecer el segundo libro de versos del querido
poeta chihuahuense Jesús E. Valenzuela, director fundador de la
"Revista Moderna."
Esmeralaa Cervantes, née Clotilde Cerda.
En consonancia con el mérito de la obra, debo ante todo decir
que la mayor parte de las composiciones en ella consignadas, se
Con la Compañía de Opera "Ma,rra Barrientos," ha llegado á es
produjeron durante la larga y dolorosa enfermedad que viene pata capital una insigne artista de fama europea, que visitó nuestro
deciendo el inspirado vate. No parecen, estudiadas con atención,
país el año de 1878. Era entonces una adolescente, casi una niil.a,
sino la reconcentración de mucho"s duelos avivados por el recuerdo
pero ya había conquistado en el mundo del arte una extraordinaria
en los momentos patológicos, transladados á la poética sinfonía en
reputación para el de la música, que ha cultivado desde la edad de
estilo cadencioso y vibrante á veces, en forma sin amaneramientos,
cuatro años, dedicada á arrancar del arpa acordes que hacen vibrar
tan espontánea y natural que equivale el procedimiento retrospeclos corazones á unison del sentimiento y de la idea. Por aquel tiemtivo á un estereotipo de la primera idea, del primordial pensamienpo, el espiritual escritor argenti~o D. Bartolomé Mitre, escribió,
to ó emoción.
poseído de admiración, algo parecido á esto :. ''.Esmeral~a, arpa eó·
Podrá notarse por aquellas dos circunstancias-el decaimiento
lica ella misma, estremecida por el soplo divmo de la mspiración,
f isico y el poco atino en ocasiones como su derivan te-que alhace brotar de sus manos efluvios que dan vida al sonido, alma á
gunos versos de Valenzuela aparezcan
.
la música y lenguaje universal á la
r-- ------------------. melodía, transformando un instrumento
cacofónicos, quebradizos, descuidados,
como hijos á quienes sólo se vió al nainerte en un organismo que habla, BUS·
cer; pero examinada la obra en conjunpira y llora, haciendo pensar y haciendo
to, se cqmprueba el justo prestigio del
sentir.''
artista~ el hondo sentir del poeta, su
Así fué, con sus portentosas faculreputación como hombre pensador de
tades, como hizo una jira triunfal por
altos vuelos, que sin esfuerzo nos soParís, Viena, Londres, Barcelona, BU
mete á. la preocupación de los probletierra natal; Madrid, Lisboa, la Argen·
mas que abaten á la humanidad, dántina y el Uruguay, Estados Unidos del
donos en ellos mismos la consoladora
Norte, Habana, México, Berlín, Itaide 1 del bien.
lia, Rumanía, Grecia, Egipto, etc.,
Altísima labor implica la suya por
etc., recibiendo en todas partes home·
el arte, porque desdeñando los ropajes
najes de valía y adulaciones de emi·
de oropel conque tantos poetastros vis nentes próceres, d~ grandes maestros,
ten el esqueleto de un tema pueril y
de literatos insignes.
vulgar, se ha preocupado hondamente
Hojeando su álbum, he visto aude poner en su lírica asuntos transcentóg rafo:;; de personajes de fama uni·
dentales, y ha conseguido de ahí hacer
versal, como los de la Reina Isabel
pensar y hacer sentir, atributos del verII, de Franz Lizst, de S. S. León XIIT,
dadero poeta.
de Alfonso XII, de D. Juan de Montal·
Valenzuela, que es de corazón sano
vo, autor de los Siete Tratado,, de los
como un albaricoque en Agosto y que
Duques de Saxe Ooburg Gotha, que
tiene el entendimiento agudo como una
la tuvieron en su palacio nombrándola
aguja, es de los pocos hombres comKammer Virtuosin; de Carmen Sylva,
pletos que ?º~ozco. La _lect~ra del dela Reina de Rumanía; de Mr. Grover
licioso prelmunar de "Lira Libre" y de
Gleveland, de la Duquesa Constantino
tres composiciones que no debo señade Rusia y de muchos más. No ~lar, hace saber que tiene su alma en su
do resistir á la tentación de copiar
almario y sitio para querer y cosa con
aquí uno de los pensamientos de más
que aborrec~r, p~ro con ese aborr~ci_mérito, de orgullo envidiable, para
miento pasivo, mcapaz de dafío, limiEsmeralda.Cervantes.
quien fué dedicado.
.
tado sólo á no elogiar por debilidad ó
Reza así: "Mademoiselle: Vous
conveniencia lo que no le es simpático. Más que á hombres, abo- avez un beau talent, vous en faites un noble usage, vous etes en·
rrece sistemas y comuniones, y su constante amor á la razón no le core un eafant et vous etes déJ. a une renommé je vous envoie tous mes
roba nada de esa ductibilidad que, sin perjudicar á la firmeza, debe aplaudissements el tous mes homagges.-Víctor Hugo.- Fi rm ad
• o. "
tener el buen acero. Se refleja su anhelante palpitar de las cosas
Cuando estuvo en México fué objeto de ruidosas ovac1on~
idas, de los séres amados, en esta. conceptuosa exclamación, que en los conciertos en q~ tomó parte, no menos que de la ~ sirve de epígrafe al tomo de versos :
ración de la sociedad por sus sentimientos píos y de la gratitud
imperecedera de la familia de un condenado á muerte. .
¡Dios niío! Consérvame mis recuerdos,
Para terminar esta nota referiremos su generosa acción.
aitnque me quites la esperanza.
Era en el segundo año de gobierno del señor Gene.ral Díu,
Tal parece que ya pasaron para él las benditas horas aquellas
en que la mente soñadora volaba rauda por las regiones del éter, y cuando al llegar Esmeralda á la capital de la República supo
ajena á las desventuras de la vida, se embriagaba de luz y de aro- que el reo José María Téllez se encontraba en capilla para ser
.
ma de besos, de caricias y de .... champagne; y que hoy, conoce- fusilado al día siguiente.
Ella, en uno de esos arranques de sublime . decisión, propios
dor' de los hombres, experto en las batallas del mundo, camina con
de las almas nobles, sin pérdida de tiempo corrió ac~mpailadade
paso de augusta tristeza, desmayado, á los lugares donde
su madre al Palacio Nacional, y arrojándose á los pies del Cau¡
. ... tout palpite et frisonne
dillo impetró con lágrimas de verdadera pena el perdó~ de aq~
Dans les jardins silencieux . ... !
desgraciado que vanamente habían pedido gentes de pro é tnfluen!l'8·
y también va más allá, camino á la verdad, dulcemente empu- Se alteró la firmeza del señor Presidente ante acto tan magnáJl!IDº
jado por el afecto inalterable y hondo de sus hijos, por el cariño y concedió el indulto, haciéndolo saber á la simpática ext~~
inmenso de sus amigos, sociedad íntima, parentesco del alma .... pocos momentos después, en la siguiente carta, que he tem O e
Los que de veras lo somos, cuantos hemos disfru~a~o ?e su tra- mis manos:
~
"Correspondencia particular del Ministro de Justicia é ¡,
Pre~
to ameníi.imo, de sus modales cultos, de su lenguaJe msmuante y
persuasivo, de su bondad y franqueza atrayentes, sabemos que el -México, Abril 9 de 1878.-Señorita Esmm·alda Cervantes.- sido
poeta lo es en todo, que lo es siempre y, alegre ó acongojado, sente.- Muy apreciable sefíorita: El reo José María Téllez ha
muéstrase sensible ante lo noble y lo bello, ostentando ese delica- indultado de la pena capital : mañana se exte.nd_erán las órde~:n:
do matiz de aurora, que mana de las almas infantiles con la misma rrespondientes . Satisfaciendo usted sus sentt~1entos humam digO
naturalidad que brota de las flores el perfume; pero. s~ revela tam- puede desde hoy comunicar esta noticia á los mteresadcs. Lo,tuni•
bién entusiasta y fuerte, con la fortaleza de la convicción que dá el á usted por encargo del señor Pr~sidente, y apr~vecho l~ º1:to Igsaber. Cierto también, que su causerie clara, sincera, pintoresca, de dad para ofrecerme como su servidor afectuo1:1ísuno.-F~tfRA '
FRANCISCO GAN
'
caudalosa expresión, pica con frecuencia en cáustica, á veces sin nacio Ramírez.

El aspecto que el ~omingo pasado guardaban las graderías de
la Plaza de Toros crMéx1co,,1 es imposible de ser descrito.
. Desd~ mucho antes.de la hora señalada para que diese principio la novillada que vanos jóvenes de la hige-lij'e organizaron para
esa tarde, empezó el constante llegar de concurrentes, entre los que
se veían mychos grupos de mujeres bellas que iban á colocarse,
¡qué temeridad! en las barreras ........ .
El murmullo que brotaba de aquel recinto &lt;le pintarrajeados
tablones! era nuevo, raro para escucharse en una plaza de toros.
En medio del conve:sar de l~s concurrentes masculinos, muy moderados en ~sta ocasión, perc1bíanse el ligero crugir de los vestidos
el cuchicheo de decenas de beldades que se hablaban, algunas e~
secreto, creyendo tal vez que en un circo taurino es de mal tono hablar en alta voz, y el timbre momentáneo de ri~as cristalinas algunas que iban á estallar y se conumían y otras que estallaba; franC.'tmente.
Bien pron~o las tre~ filas de barreras quedaron ocupadas por
esa concurrencia femenina que después había de infundir con su
cercana presencia, ánimo y aun valor t'!merario á los jóvenes lidiadores.
·
Y sucedió que cual si se tratase de un concurso empezóse á
discutir por los pollos, cuál era más hermosa cuál ~ás elegante
cuál más distinguida.
'
'
A alguno que se hallaba cerca de mí oí decir: «Esto es el torneo
d_e los ojos azules, celestiales, con los ojos negros, llenos de misterio; el color de la :::osa con el de la azucena y la canela.11 Y á otro:
rc¿E~ qué redes q~edarán má2 almas prisioneras?- ¿en los cabellos
Alberto Braniff entrando á matar el toro tercero.
rubios, con suc; hilos de oro, ó en las opulentas cabelleras negras
del color de la noche?
'
Estaban allí las García Pimentel, rosas en que hallara la brisa mil aromas· Lorenza
Braniff, creación del sueño del artista escultor; Natalia Garay y Juanitalbáñe~ que tiesal de Andalucía; Luz y Paz Cortina que llevan en los ojos el fuego de nueskas vasa11111.revolu~ione~; las Méndez Armendáriz; Con~epción Suinaga, las Corral, las Núñez,
l,Jia y Lmsa Sierra, las Domínguez, las Horcas1tas, Luz Franyutti y otras muchas belentre quienes no habría votado aquel inolvidable galante «Duque Job,,1 en un con"180 de belleza, por dar á todas la victoria; Amalia Monteverde, ante la cual el alma enun ¡Salve! hechicera con su boca de gloria y sus ojos divinos, en que juega la luz;
es ~IcGreg.or y Lupe Peón, que ensayan ~ descuido las flechas de .sus ojos; y es·
también Cat1ta Escand6n, bella como las VlSlOnes que preceden al despertllmiento
ilel amor, con sus pupilas húmedas y castas, y su boca de virgen que murmura oraciones,
J BU fl'l:nte de diosa ...... Pero, ¿cómo seguir en el número incontable de esas hadas que allí
• reunieron, como en tarde encantada, ante los ojos atónitos del deslumbrado admirador?
Comp?nían la cuadrilla, como espadas, Alberto Branifi y Pedro Dueñas; fungían como !&gt;a,nderilleros Fernando Colín, Eduardo Watson, Pedro Méndez, Enrique ,Lascuráin,
lario Búln~s, Dionis~o Marrón, Carlos Sá~c~ez Navarro, como D. Tancredo, y como pitado.res, vanos profesionales. El ganado lidiado fué bravo y corpulento. El primer toro
mnn6 á manos de Alberto Braniff. En el segundo lució Pedro Dueñas gran habilidad y
llO pocos conocimientos. La salida del tercer toro produjo mucho entusiasmo en el público y...... gran pánico entre los lidiadores. Era un gran toro. Braniff, mostrando gran va- Mario Búlnes saliendo de la suerte de banderillas
lor, le paró los pies con dos lances, siguiendo Colín, que dió también algunos capotazos.
en el segundo toro.

!!1

i4es,

Banderilleáronlo los diestros que dirigían, pues los
aficionados no pudieron hacerlo. Alberto Braniff quiso matarlo y le dió un buen
número de pinchazos. Osear, su hermano, saltó á la
arena y tomando los trastos, se fué hacia el toro
completando 31 pinchazos'
estoconazos, metisacas, etc.'
que al fin hicieron doblar aÍ
toro. Al último de la tarde
lo mat6 Colín 'de un pinchazo, una honda y un descabello, haciéndolo todo
muy bien. De los banderilleros, debemos mencionar
á Búlnes, Colín, Méndez y
Marrón, que se hicieron
acreedores al a plauso.
Como es de suponerse el
público recibió algunoss~stos; per?, no es verdad que,
como dicen algunos mal intencionados, haya habido
desmayos de algunas sefioritas sensibles. Sólo hubo
de lamentar.se que la del
domingo no fuera una tarrle de toros; fué una tarde
de ojos grises, según la fraLA cuAnRtLLA.-Carlos s. Navarro, D. Tancredo; Dionisio Marrón, banderillero; Enrique de Lascuráin, sobresaliente; se·~~- srakespear~, y ~Jto
Alberto Braniff, primer espada; Eduardo Watson, banderillero; Pedro Dueflas, se~undo espada; Fernando Colín, qm O a go de ammac1on.
banderillero; Pedro Méndez, banderillero; idario Búlnes, banderillero; "El Chno," aiestro que dirigió.
Le Chroniqueur.

�•

- 588 _ '

El viaje del bohemio
.•·

•

.....

El códtgc dt la amabilidad cristiana

Por un sendero escabroso, apartado del camino lleno de exuberantes floraciones. avanzaba perezosamente un viajero jov-en aún,
vestido de ásperos harapos.
El sol, remedando una inmensa pupila
enrojecida, pan~cía deleitarse derramando
sangre en sus quebradas flechas ele oro y fuego, y teñía todo de púrpura: el camino, los
árboles, el cielo .....
El viajero seguía, seguía lentamente su
marcha, solitario, mudo, dejando sobre las
hojas seGaS y amarillentas que pisaba, una
huella rojiza, y viendo fijamente la proyección de su sombra que se extendía delante ele
éi, negra y enorme, como si fuera un guía fantástico, intangible.
Así le sorprendió la noche ...... Los astros
le negaron la mezquina irradiación de sus
fulgores, y el cielo convirtióse en escenario
de la nada.
Cuando todo fué sombra para él, se tendió
en el suelo y entonó una car1ción profundamente triste ...... ¡Era, tal vez, la historia de
su paso por el mundo!
Una voz de mujer interrumpió su alegría.
-¿A dónde vas? le dijo.
ESCUELA. M. DE MARJSCALES,-Fachada del edificio que ocupa.
El quiso en vano penetrar las tinieblas; no
vió nada. Se limitó á murmurar:
-A la región del Olvido.
Cuando el Rol del nuevo día difundió claridad re5plandfscicnte,
- No avances más; la senda que recorres es muy larga y la muer- aun estaba el bohemio tendido en el sendero esrabroso y apartado,
te está á su fin.
con su gran alforja de ilusiones, ideas y esperanzas muertas, amoro-Retroceder no puedo. Llevo á cue,tas una alforja henchida de samente estrechada junto á su pecho, y sonriendo con dulzura.
ilusiones y esperanzas que murieron hace mucho, y sólo al llegar al
Había llegado, por fin, al término anhelado de su viaje: al OlviOlvido podré dejarlas. Ya he querido hacerlo antes. He arrojado
eterno.
uno á uno esos cuerpos sin vida en diferentes puntos del camino y doLa
Muerte, compadecida de tanto penar, le había ahorrado la
no sé cómo han vuelto á mi alforja: aquí los llevo.
mitad
de su camino.
-¿Y qué te hizo emprender el viaje?
Lurs DEL CASTILLO NEGRETE.
-¡Todo! Era yo dichoso porque era indiferente. Enjambres bulliciosos de risueñas quimeras me tejían una alfombra de venturas
y la juventud me brindaba amor, amor vibrante, a.mor infinito,
amor incomprensible ...... y respondiendo al poderoso reclamo de
OONFESION
mi sangre ardiente, amé, y aun amo con locura, con delirio, como
nadie ha sabido amar ...... ¡Ay!. .. ¿paraquéamaría? ... Mi amor fué
un desdichado huérfano...... El alma de mi amada no era herma- Padre, quiero confesarlo todo. Nada hay en mi concienci~ que
na de mi alma; y no quiso, ó no supo, corresponderla ... abrumado pueda avergonzarme; mi frente aun no está m~rcada co;1 ~l estig~a
por el dolor, herido por la cruel desesperanza, me alejé de ccella)) y de la traición..... ¡Y se me cree culpabl~! Dios es el ~m.co test1~
desde entonces recorro ese camino. He tenido punzantes horas de de mis actos. Mas él, que no puede adiv1?ar los sa?nfic10s de mI
hambre y angustiosas noches de frío.. frío glacial en el cuerpo ... alma, dmla de mí y se r:iiega á oírme. Dice que mis palabr~s s01:
frío mortal en el alma ... pero pronto llegará el Olvido, no lo dudes. estudiadas para encubrir una falta que no he cometido. No SO)
-¿Es muy grande tu anhtlo?
culpable; se lo juro á usted por ......
-¡Inquebrantable!
-Es pecado jurar.
.
.
-Sigue, pues, ya estás cerca. Dios te guíe.
-Pocos días ha al penetrará mi casa, hallé col.énco á m1 espoCalló la voz y ¡,} infeliz viajero, rendido por el sueño y el can- so quien se abala~zó ámí con la iujuria en los labios y la amenaza
'
en los ademanes: me preguntaba por ~ sancio, se durmió profundamente.
sas horribles; yo, naturalmente, tuve ~1edo· y aturdida y trémula no supe decirle
la ~erdad ni defender mi honor. ~h6se
sobre mí, lanzó sus manos sobre m1 garganta y ......... no supe más.
.
El sacerdote no parecía comprender ni
una palabra.
Hubo una pausa dolorosamente prolon~ada.
.
f 1.
La joven, arrodJ!lada ~l pie_ del con es ::
nario interrump10 el s1lenc10 con un g
1
mido profundo, queja del alma.
-¿Y qué mái,? dijo el confesor.
Ella no contesto.
-¿Has concluido, hija mía?
-No, padre-dijo sollozando.
J
-Entonces ..... ··..
- Siento que me voy á morir, teng? e1
' m1 a·
corazón despedazado, parece que.ª
se
rededor hay mil seres que me miran Y
burlan de mi dolor. Soy inocente; le amo
ron todas las fuerzas de mi alma. ¡Oh, padre sufro como una condenada!
'd ?
~Pero ·por qué duda de tí tu man o.
9
&lt;· . le has dado.···
¿algún motivo
......
-'N'o, padre.........
·No
- IIáblame con absoluta f~anque«f' 83"les
me has dicho que al caer)a tar e
siempre sin compañía?
-Sí, padre.
, quie-¿Y por quélo haces?;¿Por que no
1

LA ESCUELA M. n(MARISCALES.-Clase de Anatomía.

Las bases del Código de la atnabilidad
son bien sencillas.
Obligarse: ~ sonreír habitualmente para que la sonnsa de benevolencia ee acli~1ate en los labios. Basta para esto traba¡ar y orar bajo la mirada de Jesíis Niño
que nos sonríe desde los brazos de su Ma~
dn'. Jesús Niño sonríe siempre aun al
alma culpable, si vuelve á El. '
A no decir jamás no á una orden dada
por u.n superior, ni á un servicio que se
nos pida.
A ahorrar á l?s demás todo el trabajo
que nos sea posible, sin perjuicio de nuestros deberes.
A no mostrarse ni contrariado ni burlado, ni descontento.
'
A reprimir, desde q-ae lo advertimos
todo gesto que indique impaciencia.
'
A bu_scar cada mañana, delante de Dios,
el .med10 de agradar á tal persona con
quien te~emos que vivir, á tal otra á quien
se teme o que no nos es simpática.
_A :no mandar jamás á un inferior sin
anadir al~una palabra de cortesía y de benevolencia.
A emplear siempre esas pequeñas f6rLA. ESCUELA M. DE MARJSCAL!s.-Clase de operaciones.
mul.as de urbanidad, que sólo parecen mi,
numosas á los corazones secos duros y
r~s qu~ te aco~pañen ...... ? ¡Oh, no temas, dime la verdad! La mise- egois~s, á sa.ber: B1wn~s días, á la mañana; Buenasno~hes, al fin
r1cord1a de Dios es tan grande, que todas tus culpas serán perdo- del dia; Gracias, á la menor muestra de atención· Tened la bondad·
nadas. V~mos, déjate de lágrimas y habla. ¿Es que positivamente Sed bastante buena; Si me hiciéseis el +'a-vo·· á todo 1f
,z l
·
.1•
',
avor que se pi·da·'
has com,etido una falta? Resp~nde: ¿quién es el otro que vive en e1 ~a
11c o gracioso, con una sonrisa á lo menos cada vez que no~
tu corazon? Le amas, ¿no es as1? Dime la verdad
encontramos con alguno.
'
·
- ¡Por Dios, padre!
. f A .estudiar los g~stos de aquellos con quienes se vive, y á sa-Dime la verdad.
t 1s acer
que nos sea posible·, á no impugnar
·
' 1os, en lad medida
á
sus
-Padre no me atormente usted.
ma.nias y a no . ar conocer sus extravagancias.
. - i Dime la verdad !- insistió con imperio el sacerdote.- · A· d _A no dar Jamás un consejo ni hacer una reconvenci6n sin ser
quién vas á ver todas las tardes?
¿
ueno completam~nte de sí ~ismo, y sin acompañar con buenas
. -¡O~! ~ijo irónicamente el sacerdote...... ¡Cuánto le amas.... . palabras los conse¡os que pudieran lastimar ......
¡Qué h1pocnta eres! ......
., El silencio ~.iue reinaba en el templo hacia más solemne la con, En los .salones de las escuelas públicas de niñas1 en Indiana
fes1on de la muJer.
Estados umqos, se l~a, ~jado el siguiente aviso: ccN0 beséis á nadi~
El sacerdote insistía en saber lo que no le quería revelar.
De vez en cuan~o una son~~sa contyaía. sus labios y algo que en la boSª· No perm1tius que alguien os bese en la boca. Los profen.1ás parecía blasfemia que ornc1on, hacia vibrar las sonrisas del re- sore~ es~n encargados de la ejecución del presente reglamento y
?~stigaran seve~amente todas las infracciones. &gt;&gt; Se rice que á los
cmto sacrosanto.
Jovenes
de Indiana no les ha hecho mucho gracia la prohibición.
--Padre, "º} á d~cirle la última palabra: es cierto que salgo
todas las tarde'&gt; a ver a un hombre ; pero ese hombre ......
-¡Acaba!-dijo impaciente el confesor.
. La bande1:a del crisantemo del Japón es tal vez la enseña na-Ese hombre es s.agrado r.ara mí: es un infeliz que agoniza cional máe ant!gua del mundor En Europa, la bandera más anti.de d?lor por el desp~·ec10 del h1¡0 que tanto ama; un viejo caduco gua es la de Dmamarca.
Y, miserable, que vive abandonado y solo
sm poder recu~rir á la caridad como antes';
su mano, anqmlosada y exangüe, ya no pued.~ recoger los mendrngos que la conmiser:1c10n. l» daba. Ese hombre es el padre de mi
mando; por amor de él le cuido y socorro v
~r no avergonzarle ni humillarle le gua;d~i
m1 secreto .....
Algo así como r.l golpe de un martillo en
~·l fu1~do de una caja hueca dejóse oír en el
tntcr1or del confe3ionario.
Rl sncerdote, electrizado, vacilante, trémulo, ~urgi6 de improviso como un muerto que·
hulnera oído el bíblico: ce¡ Levántate y anda!,,
Con los dientes castañeteándole Pl cabc111~~ &lt;lrsronipuesto y ahogíindose d~ cm0riú11,
1

***

( IJO:

-¡C'ómo! ¿,Es cierto'? ¿Mi padre se mucre'
1
«Phambre?¿ytú
... ? ¡Oh ...... !
. Y una exhalación dolorosa se escnpú dvl
pcc-!_10 del sarerdote apócrifo-mezcla dr
1
IIICJ~~, sollozos, tenH•zas é imprecacione:::il 11~1smo tiemuo que flaqueaban sus piernm,
Y(·a1a de bruces con talfnerza sobre el pa\'imcnto, que al chocar de su c•r{meo resonó
&lt;:on ecos fantásticos en las bóvedas del santllario.

.JosÉ LOPEZ DONES.
LA. ESCUELA M. DE MA._RJSOALES.-El herraje.

�- 591 -

" LA CONDENACION DE FAUSTO," DE H. BERLIOZ.

Para anoche estaba anunciado en el Teatro Arbeu el estreno atentar á la paciencia del lector, realizaron, con más 6 menos fortude la obra La Condenación de Fausto, del insigne compositor Héctor na, adaptaciones dramático- musicales de Fausto , entre las cuales
han sobresalido notablemente las composiciones escénicas de GouBerlioz, obra que recientemente ha adaptado Raul Gunsbourg á la nod, Berlioz y Schumann, no terminada, desgraciadamente la de
escena, dándole forma de ópera fantástica.
este último genio eminentemente poético. El maestro é inspirado
A Aldo Barilli, empresario de Arbeu, es á quien debemos el
que se nos haya pre- poeta italiano Arrigo Boito es también autor de un Mefiswfek re·
sentado esa concepci6n cientemente vuelto á representar en Madrid, del cual, aunque 'breverdaderamente gran- vemente, me he ocupado en mi última crónica.
El drama Fausto ha inspirado asimismo gran número de sindiosa del genio francés.
fonías
y otras diversas composiciones orquestales, en las cuales
Hasta hoy pocos teaafamados
maestros, como Schulz, Hiller, Ricardo Wagner y Fran~
tros de primer orden
Liszt,
han
procurado condensar el hermosísimo poema de Goethe.
han tenido el lujo de
Las
grandes
abstracciones, así como los desarrollos estéticos de
un espectá_cmlo tan costoso como La Condena- Fausto, han dificultado su interpretaci6n musical, tal como el inspirado autor lo concibi6, y los compositores eligieron distintos asción de Fausto.
Para su estreno en pectos del poema, interpretándolo cada uno á su manera. Gounod,
México se han reunido por ejemplo, prefiri6 el elemento plácido y romántico, que tradujo
valiosos elementos, por en elegantes y agradables melodías, salvo en dos 6 tres escenas, colo que no creemos equi- mola de la iglesia y la de la muerte de Valentín, en las cualesapa·
vocarnos al decir que rece el drama; y Berlioz, en cambio, seducido por la parte pinoola e j e c u c i 6 n de tan resca y fantástica del poema, ~ejó volar su rica fantasía y encontr6
gran composici6n mu- poderosa inspiraci6n en el sombrio laboratorio de Fausto la víspesical es un verdadero ra de la Pascua, en la bodega de Auerbach, en las danzaa volup"
acontecimiento artísti- tuosas de las sílfides y ne los gnomos; y en la nocturna cabalgata
co. Barilli obtuvo eje de Fausto y de Mefist6feles.
Berlioz fué agrupando estos episodios al gusto de su brillante
la Direcci6n del Teaimaginación,
modific6, aument6, suprimi6, transformó los suoesoe
tro de la Scala, el perá
su
antojo,
y lleg6 á crear una serie de escenas 6 cuadros quecon·
Héctor Berlioz.
miso de una reproducción exactísima de las ducen constantemente el pensamiento del espectador de un asunto
á otro, sin ilaci6n ni correspondencia. Así y todo, la obra. de Ber·
once decoraciones que se necesitan para presentar La Condenación lioz se acomoda mejor al Fausto de Goethe que la composici6n de
de Fausto; y en cuanto al atrezzo, el vestu~rio, el mecanismo y todos los detalles~ en su~a, ha~ sido cuidados con el mayor empeño. Gounod.
Luis Héctor Berlioz public6 en París, el año de 1829, bajo el
Respecto a los artistas rntérpretes de la obra, bastará citar título de OchtJ escenas de Fausto, una partitura inspirada en la tra·
nombres, muy aplaudidos del público mexicano· el célebre baríto- ducci6n francesa del poema alemán, hecha por Nerval, y diez Y
no, Magini C?letti, que forma parte de la compafií¡, y al presente, el siete afios más tarde, el 6 de Diciembre de 1846, se estrenaba. en la
mas grande rntérprete del papel de Me.fistófeles, tendrá éste á su cargo. misma capital, en e.l teatro de la Opera C6mica, La condenaci.ón de
La Sra. Ferraris y el tenor Pintucci, artistas que ya se han Fait,Sto, especie de oratorio fantástico, en el que Berlioz aprovech6
granjeado todas las simpatías de los asiduos concurrentes de Arbeu, antiguos versos del mismo N~rval, algunos de Gandonniere Yot~
desempeñarán los papeles de Margarita y Fausto, respectivamente. suyos escritos con arreglo á las exigencias de la partitura, .á med!·
La concertación de la magnífica obra de Berlioz requería no da que acudían á su mente las ideas musicales. El público~s6lo un exl?erto y hábil director de orquesta, sino también un pro· siense ·escuch6 la obra con marca.da hostilidad, y la. crítica mUS1cal
fundo músico, como es el maestro Mingardi, el cual dirigi6 y con- la acogi6 con injustificado menosprecio, dedicando á su autor frases
cert6 la obra en Trieste, y quien tendría para ayudarlo en el palco
en extremo mortificantes.
escénico á los maestros Vertova, Garibotti y Dominici.
Se estren6 después en Viena y en San Petersburgo, Y en ~m·
A reserva de que en nuestra edici6n diaria demos un juicio so- has capitales gust6 de manera extraordinaria, mereciendo entusl88·
bre La Condenación de Fausto, vamos aquí á reproducir algunos da-. tas elogios, y luego, merced á los éxitos ohtenidos en países e~n·
tos sobre ella, que hemos encontrado en un artículo del escritor jeros, la recibieron los franceses con mayor y cada día.más creci~·
español D. Antonio Garrido, de la RP,al Academia de Bellas Artes te benevolencia, figurando hace ya años esta hermos~s1~acomPf·
08
de San Fernando:
ci6n en forma de poema, tal como Berlioz la concibiera, en.
c&lt;El ilustre music6grafo Adolfo Julien, en su interesante libro programas de los conciertos, rindiendo así, aunque fuera. _de
Goethe y la música, dice que de todas las creacione~ del espíritu hu- po, la debida justicia al portentoso genio del gran compositor.
mano, ninguna como el Fausto ha tenido el don de atraer ni de tarde Raoul Gunsbourg adaptó esta obra al teatro.
fascinar las almas generosas, ni tampoco el peligroso honor de insLa obra se halla dividida en cinco actos y once cuadros, con
pirar á tantos artistas para traducir su pensamiento creador en el
los siguientes títulos:
..
la
mármol, en el lienzo 6 en el pentagrama.
Acto primero: La Gloria.-Acto segundo: La Fe, Visión decto
La primera parte de la gran creación del poeta alemán publi- catedral, El juego y el vinu. - Acto tercero: El amor sens.ual.-A .
c6~e el afio de 1807, y ya en 1814 apareci6 en la escena una 6pera cuarto: El amor ideal.-Acto quinto: Cámara de Margarita, !::
titulada La vie et l,es actions de Faust, del violinista y compositor ción á la Naturaleza, Lci carrera hacia el abismo, El infierno, Enb en:
Joseph Strauss, director de orquesta en el teatro de Mannheim. En
Fausto, en las llanuras de Hungría, atormentado de ve em tu·
Viena, un año después, se represent6 La vie, les action.s et la decente te ansia de felicidad, contempla extasiado el despertar ~e la~
de Faust aux enfers, dP-1 maestro Lickl. Una de las diez 6peras raleza, y entona un himno á la primavera: unos campeSIDOS es de
compuestas por el notable virtuoso Luis Spohr, titúlase Fausto, y se al compás de sus canciones y Fausto mira desde los v~n~nald }&amp;
oy6 por primera vez en el teatro de Praga el primero de Septiembre su fantástica mansi6n el ejfacito húngaro, que descien e e
de 18 l 6. Con el mismo título de Fausto, se represent6 en la capital
tiado de
de Austria un melodrama musical, cuya partitura había escrito colina.
Luego se ve á Faust&lt;? en su laboratorio, cuando, ~as copa
Seyfried, compositor tan fecundo como desprovisto de originalidad, la vida, piensa en darse muerte, y al acercar á sus labios la lebl'I
y en años sucesivos Bishop, en Londres; Eberwein, en Weimar; que contiene un veneno, oye conmovido el canto con que ceal fa·
Béancourt, en el teatro de Nouveautés, en París; la señorita Bertin, -~l _pueb!o la fiesta de la Pasci:a, Mefist6feles apa~ece; 0 ~
que
también en París, en la Opera Italiana; Lindpaintner, en Stuttgart; moso doctor cuanto pueda sonar el deseo á cambio de su . . n á
en Berlín, el príncipe Radziwill; en Düsseldorf, .Julio Rietz; Fausto no vacila en prometerle, y una vez convenidos, se dirige
Kreutzer, en Viena; Gordigiani, en el teatro de la Pergola, de Flo- la taberna de Auerbach, en Leipzig. ·
rencia; Gregoir, en Amberes, y algunos más que omito, por no

ti:;

En el acto tercero, hállase Fausto ya re.juvenecido, durmiendo
recostado sobre un banco de rosas, y, á la invocación de Mefistófeles, se :prese~tan gnomos y sílfides, que rodean y bailan en torno
del sabio, mientras ve en sueños la imagen de Margarita cuyo nombre murmura.
'
. El diablo conduce á Fausto entre soldados y estudiantes que
mvaden la calle ent~nando cantos á la guerra y al amorymdéstra1~ la casa de Mar~arita, cuya bella imagen no se borra. delamemona del d?ctor, quien, empujado por Mefist6feles, penetra en lacasta estancia, donde s~ extasía. A la aproximación de Margarita se
oculta Fausto en el Jªr?ín y márchase Mefist6feles. Margarita entona
d entonces
.d b . lla .conocida
fl
. ((canci6n
. del Rey de Thulé,» y quéd ase
f ormi a ªlº a rn uenc1a del diablo, quien hace danzar los fuegos
atu~s 9ue revolotean por_la escena, evoca duendes, y, pasado el
fantástico cuadro del sueno de Margarita canta una serenata coread~ por los duendes. Al despertar Margarita, encúentrase ed presen?ia de Fausto, y su dúo amoroso vése interrumpido por los
vecmos .que rodean la casa de la encantadora joven, escandalizados
de su ~ige~3: cond~cta. Ante el alboroto producido, huyen Fausto
Y su diabol!co amigo, y termina el cuarto acto.
Margarita llora la ause.ncia del doctor, á quien espera en vano.
En otro cuadro, Fausto, disgustado de la vida, invoca á la Naturalra, Y al enterarse por Mefistófeles de que su amada se encuentra
en a cárcel, C??denada á ~uerte, acusada de parricidio, corre á
salvad~ e,n um~n}e Mefistofeles, quien promete auxiliarle en su
empresa ª, co?dic1on de que le firme un pergamino en virtud del
cual podra disponer de él al día siguiente. Mefist6feles llama á los
negroo corc~les Vo~tex y Giaur, y montados en ellos emprenden la
carrera hacia el abismo.
'
.Llega el doctor al infierno, donde es entregado á las llamas en
medi~ ~e una orgía. de los condenados y termina la obra con la
ª P?teosis de Margarita, que sube al cielo conducida por los ángeles
qmeneds, al re~ontarse len~ameute, entonan cantos suplicantes e¿
favor e la mUJP.r arrepentida y perdonada.

d EL T~~Mro, en su edic~ón del martes, dará completa crónica
e la fu!l~~on de estreno y dirá qué opinión, !Í su juicio, merecen la
•
ct ~posic10n, los artistas intérpretes, los encargados de la parte ese mea Y la Empresa, á la que desde ahora debemos dedicar ala- Sr. D. Vicente Sánchez Gavi~, y su espoe~ Dofla María Piña y Aguayo
de ::;anchez Gav1to
banzas por habernos hecho oír e~s páginas musicales producidas
[Contrajeron
matrimonio
el lunes enla Capilla Arzobispal.J i
por el portentoso talento de ~erhoz y que han sido, donde quiera
que se han hecho oír deleite del público y admiración de los ·
en Chile
maestros.
• que en Uruguay, lo mismo
.
. que la Argentina. el Perú
y todos los países sud-americanos.
'
Al citar el nombre de este ilustre poeta mexicano no es nece·
A g u stin A g ü eros.
sario agregar ningún elogio.
'
Peza es una gloria mexicana, y de ella nos sentimos ufanos to·
dos, porque ha llevado el nombre de México á los más dilatados y
l~janos paí~es de la tierra, ¡ aun al Japón, donde sus poesías han
JUAN DE DIOS PEZA
sido traducidas y puestas en manos de los niños en las escuelas! ...
Al publicar hoy su retrato, nos complacemos en repetir una
t Hacemos hoy á nuestros lectores el obsequio del último retra· vez más que Peza es de aquellos poetas que simbolizan á un pue·
b~/el popular_y f.amoso poeta mexicano D. Juan de Dios Peza, de· blo, y cuyas obras figuran como el más rico florón de la corona li·
. ~ á lo.s hab11ísm~os fotógrafos Sres. Valleto, que siempre se han teraria de un pueblo culto.
d1s~mgmdo por su irreprochable buen gusto y por lo acabado y ar·
t ístico de todos sas trabajos.
Nada necesitamos decir de los méritos literarios del ilustre poe·
tf que, entre nosotros y ::tun en el extranjero ha logrado que se le
ame por anto??masia EL CANTOR DEL HOGAR, pues realmen·
POSTA L
te sus composiciones son de aquellas que más hondamente con·
mueven el alma de las madres y de todos los corazones sensibles
cadpaces de com~r~nder las más íntimas ternuras y los afectos má~
De joven que anhelaba ventura y gloria
ulces de la fam1ha.
Amé más la esperanza que la memoria; '
Pez~ na?ió p~e~a, y desde muy joven se dió á conocer por su
xti:aordmar1a fac1hdad, su alto y delicado estro 1 la propiedad de
Hoy que á la eterna sombra mi paso avanza
as !mágenes, no menos que por su rica, variada ycorrecta versifi·
Amo más la memoria que la esperanza.
'
camón.
Su lir.a tiene todas las cuerdas, y lo mismo canta co~ inspirado
J UAN DE DIOS PEZA.
rento épico las glorias de la patria, que los paisajes de la natura·
eza, los encantos del hogar y las apasionadas manifestaciones del
12 de Octubre de 1906.
amor.
e . H~ cul~ivado también el género narrativo, y sus leyendas y
1so~10~ tie~en to4~ el sabor ~e los ~oetas castellanos que más se
an distmgmdo refi.r1endo poéticas é mteresantes tradiciones.
Pétalo suelto
Y no sólo escribe en verso con inspiración y propiedad si
que también maneja la prosa con aquella "difícil facilidad" que
muy pocos suelen alcanzar.
Lo azul es lo insondable y lo infinito,
do Per? lo que más lo ha hecho famoso, y lo que le ha conquista·
d /ªs simpatías de todos los corazones femeninos, son sus Cantos
dice así una balada;
ee Hogar, en los cuales ha retr~ta~o c&lt;:&gt;~ fácil y delicado pincel,
Son azules los cielos, y los mares
sos cuadros de ternura, de grama mfanbl de ingenuidad amable
Ese azul lo retratan en sus aguas.
cfndorosa, que á todos nos conmueven nos arrancan lágrimas
De ahí el azul-marino que la moda
dedo más ho?d'.&gt; del alma,.porque en elles están expresadas la ver·
color1do,,la expresión, en fin, de todos los sentimientos de
sabe elegir con gracia
1 nmos, en una edad en que todo lo que sale de sus labios nos enpara la veste de las niñas rubias
cant a y enternece.
de ojos serenos y de faz nevada.
bl Peza es conocido y ensalzado en todos los países clonde se ha·
a castellano. Su fama hace mucho tiempo que pasó las fronte·
R. MAYORGA RIVAS.
as, Y su nombre es pronunciado con cariño, lo mismo en Colombia

f

l

I
:S, ~:

y

�No resisto á la tentación de transladar al papel las frases pasionales de una mujer, que como blanco y puro botón de azucena, dejó
en mi memoria recuerdo grato y en torno mío suave aro.ma de virgen
castísima en los albores de la vida.
Son y serán siempre emblema de ternura infinita, las múltiples
manifestaciones que la mujer nos brinda en cada uno de los variados actos de su vida. ¿Es acaso que voy á referir los locos devaneos de una enamorada que emocionalmente se entrega á los quiméricos ensuefios de una pasión?
No; el amor que sorprendí en aquella virgen, es el amor de los
amores, el amor de madre presentido por la doncella que guarda sin
saberlo en el santuario de sus más bellos ensueños, el sacrosanto cariño á los seres débiles, inocentes y puros que merecieron ser llamados con aquellas palabras de sin igual ternura: '' ..... ... .Dejad á los
niños que vengan á mí' ' ... ...... Es la expresión del amor que, imposible ya de estar aprisionado por más tiempo, estalla en un beso
sobre los rosados labios de un bebé 6 se deleita inconsciente en acariciar los rizos que caen desordenados sobre la frente de un niño,
nimbándola como con una aurora de suave luz estelar.
¿Qué dijo aquella jove:a.?......... No lo recuerdo precisamente;
la expresión elocuente de sus ojos, velados á veces por una lágrima,
y el ligero temblor de sus labios al referirme la enfermedad y muerte de un niño, han quedado mejor grabados en mi memoria, que
sus propias palabras; poco más ó menos expres6se ai:í:
-Bu mamá guiso llevárselo y nosotros, creyendo que sólo se
trataba de una calentura pasajera, no opusimos resistencia. ¡Cómo
me be reprochado después no haberlo cuidado en toda su breve enfermedad!
·
-¿Lo quería usted mucho, según eso?

-Tauto como una madre puede querer á su hijo; no encontraría palabras que interpretaran fielmente mi amor á Napoleón. ¿Cree
usted, señor, q~e. sin serlo, se pueda querer con _la v~hemenc!a,
ternura y exclus1v1smo de una madre~......... Su silencio me d_1ce
que acaso estima usted exageradas mis palabras; pero he sentido
tan grande ese cariño, lo sentía nacer de tan adentro, era tan elocuente el sentimiento de mi ternura por.aquel nifio, que por él hubiera llegado gustosa hasta el sacrificio. ¿Al sacrificio de qu"é?- diní
usted, por tra~rse de mí que nada. poseo sino la ternura de mis
padres y, gramas á ella, el don prec1oso de desco~oc~r el a1:1argo
sabor de la existencia en este mundo; pues el sacnfic1~ de mis honestos placeres de mis pequeñas alegrías, del dulce bienestar que
se saborea en ~n hogar tranquilo ... ...... Pasaron algunos días y Napoleón se empeoró, al grado de temerse por su vida; los médicos
recomendaron que se le atendiera con mucha eficacia y que no dejara ni una sola vez de tomar sus medidnas, haciéndose im~ispensable velarlo todas las noches. Desde ese momento me constituí su
enfermera. ¡Cuántas angustias, cuántas zozobras y cuántos tormentos tuve que apurar en aquellos eternos días que se seguían con
imperturbable calma! Poco á poco, aquella mirada inteligente fuese
apagando· y aun cuando yo, con el afanoso deseo de mi amor me
abismaba 'en su pupila ob~cura, _busca~do aq~ellos escarceos de luz
que solían bañar de alegria sus Juegos mfantiles, no encontraba ya

aquella risa auroral que parecía retozar en su mirada y que tantas
veces me había hecho feliz cuando me recibía palmotrando sus manitas y gritando alborozado: Pamen, ahí está Pamen, ¡qué bueno!¡Cuántas veces después, en la soledad de mis recuerdos, he creído
escuchar ese grito festejoso que hacía brincar el corazón alegremente dentro de mi pecbo!-Pamen, Carmen quería decir el niñoPamen, y gritando Pamen corría á encontrarme, tendiéndome sus
bracitos y carcajeándose de contento. ¡Cuán presto, ay de mí debía perderte para siempre, fugaz delicia de mi vida, niño qu~rido
de mi alma!.. .. ..... Escuchaba yo su respiraci6n fatigosa, lenta á
veces intermitente, mientras que con dolorrsa ansiedad contaba Ías
repetidas pulsaciones de sus arterias. ¡Con qué cariñosa solicitud
tomaba entre las mías aquellas manecitas que se agitaban convulsas, indicándome los supremos dolores de que era presa mi precioso
enfermito!-La meningitis me lo arrebataba, y con él, á jirones el
alm a. ¡Ay! amigo mío; dicen que no duele el corazón; pues yo ~seguro á usted que cada quejido de Napoleón repercutía atrozmente
en mi pecho y que un estremecimiento dolorosísimo me estropeaba
horriblemente aquella entrafia. Sus labios, secos y cárdenos, que
tantas veces había yo besado con fruición, los mojaba entonces con
mis lágrimas y hubiera querido volverles, al precio de mi vida, la
frescura y suavidad de otros días. Agrietados y tumefactos, parecían hojas de rosa quemadas por recio frío invernal y su contacto
hería como los duros pliegues de seco pergamiuo. Con qué calma
pasan las horas cuando el alma, asida á una esperanza, aguarda
un nuevo día y con él el rayito de luz crepuscular que se filtrará.
por las mal unidas maderas de una ventana; el rayito de sol matinal que nos saluda y ofrece alientos nuevos para sufrir, el hacesillo
de luz temprana que reflejándose en los obstáculos que halla á su
paso, llega hasta nosotros, alejando por igual la obscuridad de la
noche y las negruras del espíritu abatido por el sufrimiento. Mi
cerebro, empobrecido por el dolor, no encontraba ya ni un punto
en que detener sus pensamientos nara meditar y obstinadamente,
con una terquedad horrorosa, vo, ía siempre á la tremenda y espantable idea de la muerte; mis ojos entonces, desmesuradamente
abiertos por el espanto, como queriendo encontrar en derredor la
vida que iba faltando á mi nene, sólo percibían con pasmosa envidia, en la soledad de aquella alcoba, imágenes reco.1:datorias de
otros niños que apenas ayer había visto jugar con él, con la_feste·
josa alegría de la inocencia en sus caritas, con la suprema risa de
la felicidad en los labios, con esa variedad de formas que toma la
infantil holganza en los juegos de los niños..... .... ¡Mi Napol.eón. ~e
moría y yo no podía salnrlo!-¡Cuántas veces, Señora, rema rnmaculada de los hombres, volví á Tí mi pensamiento atribulado,
pidiéndote la vida del niño! ¡Cuántas sú¡.,licas te dirigí, con l~ vehemencia de la fe y de uh amor inmenso! Súplicas pronunciadas
muy poco á poco, lentamente, para que fueran bien oídas por Tí,
con los ojos fijos en un punto del espacio á donde mi fantasía creía
encontrarte, cor el alma rendida por el dolor, con el corazón temblando temeroso de conocer el fallo inapelable!. ........ Han pasado
mucho~ días y aun siento estremecerse el corazón al recordar el
desenlace fatal que tuvieron mis afanes. ¡Qué poco es b9:stant~ para guardar tantos tesoros de gracias y de amor! .... ..... l n pu nado
de tierra solamente!- Ahí, á ese lugar del suelo que guard~ .t~s
dcspl,jos de mi niño, imborrable amor de mi alma, ·tan hoy d1r1g1dos mis pensamientos; y si es cierto, como creo, que las almas sobreviven á los cuerpos, Napoleón estará satisfecho de su Pamen,
porq·:e mis suspiros, como albísimas palomas, tienden las alas e~
torno á su sepultura y lo acompafian cantándole los arrullos de mi
recuerdo cariñoso.
JUA.N BEGO\'[C'H.

EN EL CAMPO.
Cuadro ele Souza Plnto.

�- 595-

- 594-

Nuestros· grabados

planas de esta edici6n, en las que se ven algunos de sus departa
mentos, al director, profesores y alumnos, y puede advertirse t.am.
bién la .clase de instrucci6n que se imparte en esa Escuela Mili~
' En el Parque de Peterhof. - Reproduce hoy EL TIEMPO lLus·rRA- de Manscales.
Ocupa ésta el edificio que reproduce uno de nuestros grabados
oo una muy curiosa ilustración que encontramos en un periódico
·extranjero. Se ven en ella, en intimidad completa, á la Emperatriz y que, como se ve en éste, es de construcci6n sencilla.
. Dirige la Escuela el 1:&gt;efi.or Teniente Coronel Octaviano Velasco
de Rusia y á sus pequeños hijos, que juegan con UD caballo lilipuquien se repart~ l~s labores co_n,los s~ñores Mayor D. Manuel Gra~
tiense en el parque de Peterhof.
Los hijos de los soberanos rusos aparecen en nuestro grabado nados ~ ~l admm1strador Capitán pnmero Elias G. Arista. A estos
en este orden, comenzando por donde la Czarina se ve vuelta de es- tres militares los representa una de nuestras ilustracionee en un
paldas. Son las grandes duquesas Olgit [11 años], Anastasia [5 grupo con tres de los alumnos más distinguidos del establecimiento.
Este está dotado con todo lo indispensable
para la enseñanza de la veterinaria. Así por
ejemplo, la clase de operaciones á cargo del
profesor Capitán Arista, y reproducida en un
grabado, tiene los útiles más modernos para
practicar toda clase de operaciones. En el
botiquín hállase lo más necesario para hacer
curaciones á los animales.
El Mayor señor Manuel Granados da la clase de anatomía, en la que reciben instrucci6n
buen número de alumnos mariscales veterinarios, que en grupo aparecen en otro grabado.
Por último, damos también una reproduc,
ci6n fotográfica de la clase de mariscales práci
tica [herrajeJ en que se ve á los alumnos
desempeñando sus labores.
En el campo, cuadro de Souza Pinto.-En
el inagotable manantial de composiciones artísticas, en las sencillas costumbres campesi nas, ha inspirado el pintor portugués Souza
Pinto su cuadro En el campo, que reproducimos.
Lejos de la aldea, que allá en el fondo se
di visa al otro lado 'del río, dos nifios se entretienen en adornar con silvestres flores un
sombrero de paja. Con gran esmero procura
el muchacho ir colocando las amapolas y margaritas¡ pero, como es natural, subordina su
criterio en cuesti6n de galas !emeniles al superior instinto de su compañera, que es la
que dirige la importante labor.
La obra está en sus comienzos; pero á juzgar por el número de floies que tienen prepa·
radas de primera intenci6n, parece que es·
tos niños presienten la gran moda que coloca
en los sombreros de señora, los famosos pensiles de Babilonia.
El matrimonio Sánchez Gavito-Piña y Aguayo.
-La nota social de la semana fué la boda del
joven abogado y doctor en me~icina D. ~icente Sáochez Gavito con la Snta María Pma
v Aguayo.
· El contrayente pertenece á la familia del
honorable y eminente jurisconsulto Indalecio Sánchez Gavito una de las fam11iaPmás
prominentes de la o;lonia Española, Yl~ 1º"
ven y bella desposada á una de las fa~ihas
más distinguidas de la sociedad mexicana.
El enlace de tan estimables personas se
realiz6 á las diez de la mañana del lunes en
la Capilla particular del Ilustrísimo sefior
Bft Bl.l P.R.~2US DS PST:S~¡,{Of!.-1.la Stnpettati&lt;iz de ~usia 'l sus biios.
Arzobispo de México, venerable prelad~ que
fué
quien
les
di6
la
bendici6n
nupcial. Actuaron como padnFt
años] Tatiana [9 años] y María [7 afios] . Después, en actitud
de
manos,
el
Sr.
Lic.
Indalecio
8ánchez Gavito y la Sra. ~~fía
gracidsa, sigue el Czarewitch Alexis, de s6lo dos años de edad, hena
Aguayo
V.
de
Piña;
y de velaci6n el Sr. D. Manuel Pina Y •
redero del trono.
y la Sra. Concepci6n Bustillo Y. de Gavito.
.
El nuevo «Papa Negro)). - Como saben n~e~~ros lectores, ~l c6n- viñón
Al acto, que como antes decimos, constituyó la más bnll~nte nota
clave de los jesuitas, reunido en Roma, ehg10 el.~ de Septi.embre social de la semana concurrió lo más selecto de la Coloma Espa·
al sucesor del P. Martin, general de esa congregac10n y á qmen c~- ñola é innumerabl~s honorabilísimas familias de la ~cieda_ddm:
munmente se designa con el nombre de &lt;cEl Papa Negro.i&gt; El elegi- xicana. Asisti6 también el Sr. D. Ram6n Corral, VicepreBl en
do fué un alemán, el P. Francisco Javier Wernz.
•
EL TIEMPO ILUSTRADO public6 ya, junto con algunos datos de la República.
Terminada la misa que celebr6 el Sr. Pbro. Gadea, los novios~
biográficos, el retrato de éste y cree que sus lectores verán con agraal Salón Biblioteca del Palacio Arzobispal, donde
dirigieron
do la reproducci6n que hacemos d~l grupo fotográfic? en 9ue aparece
bieron
las
felicitaciones
de sus numerosas amistades, Y á cuya. 08
el P. Wernz enmedio de los miembros de la Umversidad Greg~da
fué
tomada
por
nuestro
fot6grafo la fotografía que reproducu:,._
riana de Roma, de la que fué uno de los profesores y en cuyo edien
este
número
como
un
homenaje á los honorables con
fi.cio residi6 desde 1882.
yentes.
La·Eacuela Militar de Mariscales.-No pocas personas ignoran la
La Sra. Elolsa Ossorio.-En otra plana de esta ~dición publirm:.
existencia de la Escuela Militar de Mariscales, que bajo la dependencia de la Secretaría de Guerra&gt; se halla establecida en un edifi- el retrato de la actriz española Sra. Eloísa Ossono, que actuEa ff:lq\e
cio que con su fachada hacia; la calle de los Arcos de Belem ocu_Pa te figura como primera actriz en la Compañía de la empresa nn
d'6
parte del grupo de edificios militares de la Plaza de Armas [Cm- Font, que trabaja en el Teatro Hidalgo.
1 á )a
El público de este teatro, que idolatró á Montoy~ Yaplau 1ácito
dadela] .
.
Tanto por ser este establecimiento de instrucci6n poco conoci- L6pez de Solano, ha otorgado justamente á la Ossono el benep cia
do como por no ser escaso el interés que ofrece, da hoy este sema- de su simpatía. Ello es premio merecido para el talento, la gra
nario á sus lectores las reproducciones fotográficas que ocupan otras y el buen deseo de la aplaudida artista.

PRELUDIO
Par1 Jes6s Uruet,.

Cuando tomé tú mano entre la mía
y el rubor encendió tu rostro, y luego

mis labios puse en el bot6n de fuego
de tu boca hecha un cáliz de ambrosía;
cuando á la luz del muribundo día,
de la tarde en el lánguido sosiego,
sediento de placer, de amores ciego,
te estreché sobre el césped de la umbría;
bien miraste á las rosas sus botones
abrir calladamente; en el follaje,
la neblina colgando sus crespones
y la luna surgir entre el celaje,
mientras sonaba ·el toque de oraciones
como un adi6s al comenzar el viaje.

DURA LEX
A R.oseado Pineda

JESUS E, VALENZUELA,

CARMEN

EN LA COSTA

Para Clearco Meoalo.

Y o tengo un verso pala tí escondido
del corazón en el sutil secreto,
donde jamás alcanzará el olvido,
en UD mar de esperanza inmenso y quieto.

Nunca, nunca jamás, llegó á tu oído
un verso más hermoso, más discreto,
y es en mi alma oculta violeta
que perfuma mis horas de poeta.
Cuando pasas se mece en el ensuefio
delegará tu oído levemente;
quiere volar hacia su dulce dueño,
en nuestras almas levantar un puente
de casto amor, con inocente empeño;
pero al mirar tu faz resplandeciente,
se funde en el candor de tu mirada ... .. .
porque el verso eres tú, lo demás, nada!

A Alberto ltuarle,

Entre el ramaje de mi bohío,
baja una parra,
canta incansable todo el estío
una cigarra.
Gaya doncella
prepara alegre frugal comida,
escucha ella
la voz aquella
y canta, canta toda la vida.
Cuando regreso de mis labores,
la azada al hombro,
y miro abiertas todas las flores,
siempre me asombro
de aquellos seres tan bulliciosos y tan alegres;
de mis fatigas huyen las fiebres,
sonrío, en tanto.... .... .
me uno á ellos .......... Y también canto!

:u:

MELANCOLIA
A Maauel Puia y Acal.

Me gusta ver surgir la luna llena
en una noche límpida y serena.
Olvido el sol y todo su cortejo;
pero al mirarme Yiejo,
levanto al cielo la cabeza cana,
y digo: Luna, ¿te veré mañana?

:LAS TORRES

P:

S:

Un hombre
fué á la guerra,
su nombre
no sonó sobre la tierra.
Murió como valiente
y la bandera rota
fué mortaja clemente
en la derrota.
Muchos años después
tendi6seme una mano macilenta:
la de su madre, pues
el galard6n ganado era la afrenta.
En tanto voceaban
los papeleros, con robusto pecho,
cómo al cabo triunfaban
el orden,. la justicia y el derecho.

A José María Lujáa.

Me entusiasman las torres, esbeltas y orgullosas 1
porque alzan al cielo sobre todas las cosas;
porque abrigan, feudales, la voz de las campanas
que entristece las tardes y alegra las mañanas;
porque sobre los techos :iue remueve el Cojuelo,
índices me parecen que señalan al cielo
y repican y doblan con resonante nota;
cantan la venturanza 6 lloran la derrota;
anuncia.o los incendios; y en instantes fatales,
como las plañideras de viejos funerales,
gimen y gritan, llaman al pueblo á la oraci6n
y tienen pensamientos y tienen coraz6n.
Oh torres y pirámides de todos los apriscos!
os amo como amo también los obeliscos,
os admiro de hinojos, mi alma os idolatra ;
el egregio de Lucsor, la aguja de Cleopatra.
Y o sueño eu una tierra de santa poesía
con su Menfis, su Tebas, su gaya Alejandría;
y vislumbro en mis sueños, con profunda emoci6n,
el atalaya griego que espera á Agamemn6n.
Oigo al muezín que aauncia las horas misteriosas
en el silencio enorme de almas y de cosas;

y veo los miDaretes, alti\'os y gentiles,
como tallos exóticos de secretos Abriles,
ceñidos por el bosque de verdes sicomoros.
Las clásicas columnas de los antiguos foros.
Y al paso de la heroica, triunfante procesión,
oigo sonar el bronce de la antigua legión.
Las vírgenes invocan postradas en el suelo,
mientras las flechas crugen erguidas en el cielo,
contestando al graznido de las aves nocturnas
que se aman en los nichos y anidan en las urnas
y desatan siniestras el satánico broche
de su lúgubre canto, en medio de la noche,
bajando entre las sombras, con pavoroso son,
•á posaree en las cruces del roto panteón.
¡Oh torres! como estelas de todas las edades,
sois las edades únicas de aquestas soledades
que cruza el hombre efímero, doliente y errabundo,
(sonámbulo del cielo y beodo del mundo),
levantando á lo ignoto (artística oblaci6n)
las torres como emblema de su fe y su oración. ·

J ESUS E. VALENZUELA.

�- 5.9b -

- 597dores, ante aquella magistral interpretacibn
se revuelven confusos en sus asientos, sin~
tiendo &lt;;amo los personajes de la obra.
Pero ¡ah! este acto es de alegría·1 en e~te
acto á la infélit ~Q.ndesa la llevan su hija ..'...
En la cq,ja en qut:: yo me encuentro oiao
hablar al traspunte can el director de e;cen~.
- La pequPña que.hacía el papel de María, está enferma; su madre me lo araba. de
decir.
'
.-Pronto, en_ s~guida, una chica-grita
el d1rector-cualqmera ...... ¡Esta misma!
Y nerviosamente d&amp;.. un empujón á una
rnijchachilla que estaba á mi lado, que ::;ale á
escena en el preciso momento en que el barón decía:
-Ved ...... ¡Aquí está!
La actriz mira á la pequeñuela; no es la de
otras noches, El apuntador sigue indicando
á la condesa:
.
.. 1 ¡.,' 1º1 hIJa
.. 1....... ¡Ven a' 1111. 1a- ((¡u111·1 hlJª·

LA

EXPOSICION DE SAN

LUIS

du!. ..... ,&gt;

La artista la arrastra hasta sí; la mira recio, refleja sus ojos en los de la niña; ve que
son iguales á los suyos; le pasa la mano por
el cráneo, reconoce su mismo pelo; la mira
más ...... la besa.muchas veces y dice quedo:
- ¿Tienes madre?
-Xo la he conocido-responde avergonzada la chiquilla.
LA~CUELAM. DE MARlSCALEs.-Grupo de profesores y alumnos distinguidos.
Y alto, gritando con todas su fuerzas, dice
la actriz:
-¡Es· mi hija! ..... ¡Mi hija!. ..... ¡La vida de mi vida!. .....
LA ])l.[ANOHA
¡Qué dicha ... ... ! ¡Mi ...... !
Y lanza una carcajada histérica, infernal, prorrumpiendo á
El camarín de la artista, de tonos rosaicos, está tibiamente ilu- llorar en la loca excitación que la acongoja ... .. .
El público, en pie, aplaude más que 11unca.; parece que el tedminado; de las paredes tapizadaa cuelgan retratos de poetas, de
dramaturgos, de políticos, y amigos, y admiradores de la excelen- tro se viene abajo; la gente de las galerías se enloquece; las sefioras
te actriz, que languidece escuchando las frases que, en holocausto gimen; los hombres se miran los unos á otros ..... .
¡Es una escena de verdad!
de su labor, la dirigen sus acompafiantes, mientrassu doncella la
adorn t la cabeza eon diamantinas piedras que resaltan más junto al
azabache de sus sedosos cabellos. Ella coloca en sus dedos sortijas
de rubíes- su piedra favorita-y luego alarga su mano, estrecha y
...... Después sé que un tramoyista recogió de caridad y ali:
delicada, en la que percibimos las venas, por las que corre sangre mentó á la pobre criatura á quien sus abuelos negaban el derecho
azul-la sangre noble de sus antepasados,-i un nuevo amigo, pre- á la vida para lava:r con su inocente s¡¡,ngre:una mancha en sus essidente de la Cámara popular, que ha levantado el portier, mur- cudos......
eLl!a
murando:
FRANCISCO GONGORA.
-¡Deliciosa ...... 1 ¡Admirable ...... !
• ' r
•1,¡
Yo os diré que esta actriz es de ilustre abolengo ; que la añeja
\. '°·
nobleza de su casa procede de la Edad Media; que es sucesora de
UN POETA NEGRo.-Recientemente ha fallecido Paul Laurence
reyes, que lo fueron de vasallos, como ella es reina de los públicos
que la aplauden y del teatro que la concede la primacía entre las Den bar, autor de Lyric.~ of Loil'ly-Places ( Poesías de las humildes mo:
radas), el primer poeta negro que ha interpretado, de una manera
primeras, porque Talía la dijo al comenzar su vida dramática :
lírica y estética, las aspiraciones espirituales de los hombres ?e su
- ¡Haz arte!
Y os añadiré que esta mujer noble, altiva y distinguida, quü;o raza. Sus padres fueron esclavos. Sin ser un gran poet~, logro mehechizar á las gentes en escena, no por conquistar su aplauso, ni su recer un puesto distinguido en la_literatura. norte-americana.
dinero, sino por respirar fuera de las amplias
habitaciones del seíi.orial castillo, que- según decía su viejo padre-manchaba al cruzarlas porque llevaba un estigma terrible: el
de haber satisfecho su loco devaneo de adolescente, un deseo de amor con un hombre
que no llevaba en la portezuela de sus carruajes ningún escudo de nobleza, ni contabn con
carruajes, porque era modes'o y porque ('fa
pintor.
Y aquellos dos viejecillos achacorns que se
llamaban sus padres y que consideraban unn.
wrgüenza la unión de su sucesora con un plebeyo, no dudaron el comPter el más infaman te crimen, queriendo lavar su deshonra con
un acto de barbarie, que el más horripilante
macho sin sesos sería incapaz de real izar.
La artista busca algo que necesita para. ser
feliz: un algo que llama continuamente, como llamn l.t clueca á sus polluelos. y que no
rc:spon&lt;le; pero que en sus nostalgia_s ve á :,n
lado saliendo P.otonces de la hornble zozo' atormenta su v1.d a ..... .
brn que
El avisador pregunta respetuoso si puedl·ll
comenzar el tercer acto; la actriz se levanta.
Va pausadamente al escenario; las candilejas
arden; el telón se alza; á poco penetra en t-scena ; es un drama nuevo el que serepresenüi,
que ha sido un éxito e1;1orme; un drama que
se parece mucho á la vida de la creado!·ª &lt;lt:
la protagonista, un drama en que ella siente,
ESCUELA M. DE MARISCALES.-Grupo de mariscales veterinarios.
en que llora de verdad y que los especta-

**

El Salón de Pinturas.

CUENTOS Y NARRACIONES
POR

ALFONSO M. MALDONADO
TLAXCALA

EL AGUA SAN TA
II

EL RAPTO .
Inés, al ma de mi alma- decía e! en_-:1 morado caballero á la io\·en,-concluciéndola ins·ensibl emente fi · la r::iñada del rMlnantial, ~¡ caer de una hermosa ta,dc Lle
otoño.-Inés. allá en mi pat1 i;q, 11111.v iejos de aquí, tei1 go numerosos vasallos.
tú i,rás á ser su reina, te obedecerán sumisos, v el menor de tu:; &lt;1eseos s~rá una
orden que tocios se apre,:,·,rar:,n i Cl1lnplir, y yo el primero. Vivirás siempre
á mñ lacio en suntuosos palacio~. servida por numerosos esclavos y oh·irkrás
muy pronto la mist.rab!e casa _r111e aqui
&lt;lejas. ]\] ir.a. 111 ira cómo resa Ita tu soberana hermosura con el h,i'.lo rle r:-tas
joyas.-Y .al decir esto, ponía. en !a garganta de Inés .un rico collar de br:11,rnte,:;
en subs.tiitución de la cruz dr oro que
usaba, y qut fue arrojada al suelo sin
que lo notara la &lt;lon cella.
-Ven ,-continnab.a el caballero, pa·
sando el brazo por la cintura de Tnés
Y estrechándola contra su corazón.Ven; en el .bosque del manantial espera
impaciente mi caballo. que nos conducirá
muy pronto lejos ele estos sitios.
-No, Arnulfo, no.-conte.stab.a la
doncella.-vo no abandonaré así á mi padre; espera unos días más. permíteme
que le confiese nuestro amor, que aprobará sin duela, y entonces partiremos llevando con nosotras la bendición de Dios.
Un relámpago de cóler.a salvaje :iluminó los ojos del caballero ; yaciló un instante v continuó con enamorado acento:
-Eso no es posible, Inés; yo no puedo
Por ahora darme á conocer v debo partir
esta noche . . . . Partiré sólo: como vine;
tu amor ha sido 1.111 sueño cuyo recuerdo

irá conmigo á todas partes!.. . . . Pero
no, ¡ tú me seguir.ás ! ¿ Quién podrá arrancarte de mis brazos?
-¡Déjame! replicaba Inés;- tengo
miedo, es ya de noche, y mis hermanos,
á quienes llama la atenaión desde hace
días mi prolongada estancia en el manantial, no dilatarán en buscarme ... ..
l\ o me veas, no me toques ; yo no sé por
qué me hacen hoy daño tus miradas y me
quema t11 mano . . . . Quiero rezar y no
puedo, quiero huir y me retiene á tu lado
una fascinación extraña .... ¡ Y te amo,
te a1110 más que nunca, y si te vas, se irá
cont1go mi alma! pero yo no puedo seguirte, me espera mi pobre padre, y, si
lo clej ara, mi maidre, que me está mirando ,desde el cielo, me malclecirí.a.

-¡ Basta ya! e_res mía y me seguir.is
de grado ó por fuerza !- elijo el caballero. Y tomando á Inés entre sus brazos,
la levantó como si fuera una pluma.
.\1 sentirse arreb.ata&lt;la por su amante,
la Joven exclamó, presa de indescriptible
terror :
- ¡ :\Iaría. Virgen Santísima, ampárame !
-¡ :\falclita seas !~ rngñó el desconocido ; y, levantando á Inés por los aires,
clesap.areció. dej.ándola caer en el centro
del . n:anantial: que abrió sus aguas para
rec1 b1 ria, cerrandolas en el acto.
:\1 icntra.s esto pasaba, los hermanos ele
Tnés . .alarmados por la ausencia de ésta
se dirigieron en su busca al manantial'
donde se encontraba también Felipe, lle~
vado allí por an,álogos motivos, y que.
oc~ti'to entre los árboles, había visto llegar á Inés sin explicarse eón quién ha. bla b.a . pues el cleisconocido caballero no
era visible para él.
El grito desgarrador de la doncella ftté
oído al mismo tiempo por sus hermanos
y por Felipe, quien se precipitó, puñal
en mano, á defenderla; pero al llegar al
lugar en que había visto á Inés, sólo encontró á los hermanos de ésta, que cerrar~m contra él, pues conocían sus prete111.s10nes, y crey,eron, con razón, que era
el raptor de la joven.
Siguieron unos momentos de lucha, y,
poco después, la luna iluminab.a con .su
tr,iste y pálida luz el manantial que encerraba el cu.erpo de I nés y los cadáveres ele sus •hermanos, muertos por el puñal ele Felipe al defenderse de su ataque.
~ c~n~o desapar.ecieron Inés y Felipe,
la Justtc1a, que tiene en tocio tiempo la
misma perspicacia, explicando á su manera los hec.hos, declaró al segundo, reo
de homicidio Y' de rapto; no nudienclo
. , 1
•
ap l1car.e a pena de muerte que merecía
porque nadie volvdó á tene·r noticias suyas.
Desde I.a noche en que se verificaron
los acontecimientos que acab.amos de. referi r, las aguas del manantial, antes tan
puras y cristalinas, se convirtiéron en
turbias y s.alobires. con gr.an asombro de
todos los vecinos del barrio, algunos de

�-598los cuales contaban haber visto., al pasar
por alli á las altas -horas de la noche, un
blanco fantasma que, .saliendo del manantial, se elevaba al cielo, al mismo
tiempo que cruzaba los aires la negra
sombra de un jinete ,que i,b a á perderse
en las aguas ·del Zahuapam.
El padre de Inés murió, y su sofüaria
casa comenzó á detrrumbar.se poco á poco, sin que nadie ,quisiera habitarla por
el pavor que infundían las extrañas cosas
que en ella pasaban.

continuó diciendo Felipe, pues ya si1bemos que él en.-A,quí ha,bita.ba Inés,
á quien tanto amé, á ,quiien amo todavía
como en los felices tiem.pos de mi juventud, y á quien he buscado en vano
tantos a.:ños.
Y al decir esto, se levantó y comenzó á recorrer á grandes pasos los ruinosos aiposen tos.
-¿ Qué pa:só a¡quella terrible ,noc1tE',
Dios mío? . ... La desaparición de Inés,
aquel grito auyo acento desigarra.dor resuena aiún en mis oidos. . . . Y luego la
III
lucha, e'l \'iérügo inexplicable que se
a:poderó de mí, y la, fuerza sobrehu~ana
QUINOE AROS DESPUES
que guiaba mi brazo y que me hizo heCorría el año ·del Señor de 1595. Los rir contra mi. voluntad y sin misE&gt;rkorbuenos habitantes de la muy .nobJ.e ·Y dia. . . . todo, todo pasa an1e mis ojos,
leal ciudatd de Tlaxcala estaiban ·profundamente conmovidos por .Ja peste asolaT &amp; ATRO HIDALGO
dora que los afligía, ha,ciendo diariamente numerosas víctimas, sin que ·hubiera si,do posihle encontrar r,emedio
que tuviera foerza edicaiz para oont enier
el mal.
Tocaba á su fin el glorioso, pero sombrío ,einado de Don F.elipe el segundo,
,y goberrraba en su, .nombre á. la Nue,va
España, oon el camcter
V1rr.ef, .Don
L uiis de V.elasco. A el se dmg1eron
los tlaxcaltecas en demanda de au.xilio3,
y, sobre todo, de fisicos iinteligent;s•. com,o entonces se llamaba á los med1cos,
siquiera .para que los apes~ados n&lt;_&gt; murieran, como estaba su1ced1,endo, sm los
socorros de la ciencia. (1)
Por a,qiuellos días acabaiba d,e .recorrer
las Américas el famo30 Dr. Hemández,
aue de España J,abía venido, por or·d.e.n
del mismo Re.y, á estudiar las propiedades curativas de nuestras plantas; y
en México se 11a.bía queda.do uno de los
que lo a,com:pañaron en su ;Xpedidó~,
que pasaba por ~er de los mla3 entendidos en el arte de curar, y, como tal, uno
d·e los que env.ió el Virr·ey en auxilio de
la, consternada .poblaciót;i. (2)
.
Por un extraíio caprioho, el r,ecién
venido se hospedó e.n la antigua y ya
ruinosa casa en que había vivido la familia de Inés; no obstante lo que deSra. Eloiea Oeeorio,
cían los pocos vecinos que afrn recor,daban los sttcesos acaecidos hacía ya tanPrimera actriz.
tos años, y que llama,b a,n "La. casa de
los ,espantOiS" á las vetustas rurnas.
,En un apartado aposento .q~e, por y lo veo con la mi·s ma c!arica:~l que en
rara cas,ualidad se conserva:ba 111tacto, aquellos momentos,.. . . He querido olestaba una n~C!he el afamado físico, vidar y no pu.edo, y aqui me traen mi
sentado en un sillón, .con los codos aipo- amor y mis remordimient0s. Una voz
yados en una mesa y la frente entre las secreta me ha impulsado á volver, aun
manos. Sus oaibellas blancos y las P;º- á r,iesgo de mi vida, y m.e ha ac;e~ttrado
fundas arru()'as
de su • rostro, lo hac1an que aquí erri.contraré el término de m:s
1:,
apar,ecer á .primer.a vista como. un an- desdichas. Pero Inés no está, no ha
ciano· ,pero el brillo de sus OJOS y la. vuelto; su casa, antes tan alegre y feliz,
soltu;a de sus mmimientos, revela'ban está hoy, como mi coraizón, heoha peque era un hombr,e en, toda la fu~rza de dazos, fría ,como una tumba, solitaria y
su edad, joven todav1a, y qu:' a todo triste . ...
Los sollozos ahogaron la voz de Ferigor, ,podría tener cuarenta anos.
.
lipe,
y durante largo rato peu-manec10
-¿ Quién ha de sospechar que. Iba Jo
en
silencio,
atpoyado en la puerta de la
el nombre de Don .Alvaro de Espinosa
se oculta Felipe, el proscrito, el asesi- estancia, de donde poco antes haibía sano ?-decía el recién llegado, levan,tan- lido.
De prooto, una voz que parecía salir
do. su pálido semblante, que Jlu~inó de
del
centro mismo &lt;lel aposento. articul0
lleno la luz· de u111a pequena la,mpara
estas
palélibras:
que estaba sob;.e ~ª. mesa.-¡ :"l fin he
-"Felipe,
mañana á las doce de la
podido volver. a v1s1tar . esto:, .l.ugar,es,
noche
te
esperamQs
,en el manantial."
testigos de m1 amor y mis desd1ohas .Felipe se estremeció de espanto y cayó desplomado, como si un rayo le hubiera herido de muerte.
(1) l!:n realidad, esta epidemia afligió á Tlaxca·
-¡ No puede ser!-decía Felipe al día
la por los aflos de 1545, y no en 1595, como yo supongo, para hacerla coincidir con los sucesos de siguiente.-He sido víctima de una honrible alucinación. Y, sin embargo, esla leyenda..
. d
h"
(2) El Dr. Hernández, aeo.mpaflaao e un lJO ta noche iré a:l manantial; así quedaré
suyo, llegó á Mb:ico en Septiembre de 1570 y reente.ramente tranquHo.
gresó á Europa. en 1577.

?e

A la me.día !1()~he, Felipe se dirigió
al ma.nant1a,l, cuyas aguas nadie usa.b
ya, por lo a.ma:rgas y, dañosas. Ali lle~
gar, dos sombras se levanta.ron d.e entre
los espesos matorrales, y se fueron a-cerca;1do á Fel~pe lentamente y con adc·
m0ll1 aJ111enazador.
-:-Muchos añO's t; hemos esperado,
Felipe; pero ya estás aiquí, y nuestra
venganza será cumplida, y los tormentos qu•e ipor tu caiusa p,aidecemos lo.
stt!nirá~ ~ tu vez. ¡ Ven, ven, a.se; ino!
¡1 us victimas te llaman y te esperan!
Al decir esto, las ,sombras se acercaron á Felipe, quien reconoció en ellas
á los -hermanos de Inés.
- ¡ ¡1Perdón, perdón! !-,exclamó cayendo
de rodillas y en el paroxismo del terror.
- ¡·Perdón! ¡ Yo no quería mataros y
a·cu,dí solamente al socorro de Inés! '
--'En vano te discuLpas--dijo á sus
,e51palda,s una voz, al mismo tiempo q41e
.i¡pa:recía el. neg.ro .caballero que había
pretendido robar á Inés. ¡ Ya eres mío!
Y se acercó para a,poderarse de Felipe. lanzando una estridente carcaja'.da.
Pero etn· aquellos momentos se levantó del centro del maitorral la forma blanca de Inés, y tocando con su 111Q,no la
p0,lida frente de Felipe:
-¡ Ya Dios nos perdonó,-dijo-y te
salvarás co111llligo !
Todo desapar.eció, y al día siguiente
se encontró á orillas del manantial el
cuerpo inanim.iido de Don A.lvaro Espinosa, que ha1bía muerto fa noahe ante·
rior, vÍ!ctima de la .peste, y flotaba sobre
las agu:as eil cadáver de una hermosísima
joven, á quien nacli.e conocía.
El' aigua del manan:tial volvió á recobl"a·r su primitiva pureza, cuando algu·
nos días despUJés santificó aquellos lugares la Santa Virgen de Ocotlán, al a,parecérsele á Juan Diego; y .es fama que
no volv,em Tlaxcala á sufrir el azote de
la peste, mientras no vuelva á entur·
biarse y á s.er salobre el manantial de
"La Agua Santa,." (1)

EL E N CAJE
El reinado del encaje está más triunfante que nunca. En efecto, no hay arte más delicado, no hay cosa más frágil, más linda y
más esencialmente femenina que el encaje, y, por otra parte, más
útil, porque constituye por sí solo, casi la mayor parte de los adornos. Se ve en la ropa blanca, en los abrigos de noche, en los vestidos; forma blusas y túnicas enteras y hasta entra en la ornamentación de las habitaciónes y está en todas partes su caricia ligera y
sutil y su armonía de blancura.
Tan verdad es esto, que, para hacerlo accesible á. todos los bolsillos, se han ingeniado muy lindas labores que, sin tener el valor
de las que formaban los ajuares de nuestras abuelas, son muy bellos aún, porque todas las artes, todos los tratados son consultados
para proporcionar los dibujos. Se copia lu antiguo con entusiasmo.
la mano de obra se perfecciona de día en día y la imitación, entre otras, ha obtenido efectos triunfantes.
·
Las mujeres que adoran los hermosos encajeEJ, los llevan poco.
/

.,..~

--:·:::'',..

Su conservación es costosa y hay que notar que entre las modistas
hay siempre alguna dificulta'.! en emplearlos. La anchura no con:ie;1e bien la longitud es insuficiente. Se os presentan entonces
1mitac1ones ta~ tentadoras por su aspecto, que no se vacila en
ac~ptarlas considerando que el arreglo de loe verdaderos encajes es
mas costoso hoy que la compra de esas imitaciones. Se emplean á
oleadas y sin contar, y se llevan sin el menor escrúpulo.
.Para los trajes Imperio, que están tan á la orden del día, se
f~bncan virns de. guipure de Irlanda, de Cluny, de encaje de Cbantilly y de Luxeml. Se colocan esos visos 6 estuches rnbre un forro
ajustado. Se ve de ese modo la belleza del talle transparente á través del encaje. Se mezcla un poco de piel á esos encajes y el efecto
es encantador. He aquí, por ejemplo, un traje Imperio de tela de
Alen~on. Tres intervalos de tul Malines rodeando la falda en la
parte inferior. Entre cada intervalo una orla de bisonte. Una misma tira contornea el escote y viene á posar la cabeza misma del
animal, muy aplastada, sobre el lado delantero, en medio de un
grupo de rosas muy pálidas.
Se l'laboran actualmente encajes de color, rosados, azules, ma-

?

-

-. -

( Omtinuará.)
(1) En Tlaxca.la no se ha dado un solo caso de
cólera morbo en las dos , eces que llegó á :Mélieo
la terrible epidemia. Esto, probablemente, ae de·
be á que el agua. que se toma en Tlucala ea toda
de manntiales alimentados por las filtracionN
de la Malintzi.

. EL BOGA
Como sobre el caimán y la culebra,
Eterno huésped de la playa ardiente,
En su espalda de bronce reluciente
El sol sus rayos cenitales quiebra..
Corre en el bósque, cual ligera zebra,
Corta su remo la tenaz corriente,
Y el sudor._ moja la tostada frente
Y el negro pelo de encrespada hebra.
Y allá en la tarde, que tristeza infundé,
Cantando va sus íntimos pesares
De su piragua en la movible proa.

•

Mientras el sol en el Ocaso se hunde,
Y se llevan los vientos sus cantares
Y la turbia corriente su canoa.
DIEGO

URIBE.

------ ----En los Estados Unidos se han fabn'cadoen
el último año económico nada menos que
10,811.000,000 de cigarrillos de papel.

Traje hechura Imperio, conftúnica.

Traje de paflo.

�- - ·6 oorr6n, verdes; trajes enteros de encaje de
color, forman muy hermosas combin::1.ciones, puestas solJre una falda de terciopelo.
He aquí un vestido de terciopelo marr6n con gran vista en armonía, de encaje.' El sombrero será de lo mismo,
una inmema capelina de terciopelo
marr6n guarnecida de capuchinas. Estola de cabellina.
Para los trajes de baile se hace también, nada más que el bolero 6 el empiecement de encaje. Falda Imperio orlada
de piel.
Encajes de oro ó de plata ponen ~u
nota más rica y, sobre todo, 'más vistosa, sobre muchos trajes. Es una moda
nueva que me parece tener muchos votos. Pero hay que desconfiar de la baratur¡¡. de estos encajes, porque los que
no son de oro 6 de plata fina se ennegrecen rápidamente y entonces tienen
muy mal aspecto.
Se pueden utilizar entredoses alternándose con cintas de terciopelo. Se reservan estas cintas para el talle como
para formar un corselete. Se ensanchan
á partir de las caderas y encima. del
talle.
Es muy lindo un traje de esta clase,
de terciopelo negro y encajes rojizos.
Los encajes violeta sientan muy bien.
Se ponen sobre transparente lila, de muselina de seda, que á su vez se pone sobre raso blanco: Esto forma una gradaci6n de colores del más artístico
efecto. Continúa usándose mucho el
bolero de guipure de Irlanda que se
puede poner sobre todas las blusas. Pero hay que ser muy delgada para que
siente bien. Para las señoras de edad

I

se hacen encantadoras prendas de Chantilly con guarniciones de blondas amarillas.
Para conseguir el color de los antiguos encajes, se sumergen en agua caliente, en la cual se diluye una cucharada de ocre. El ocre es un polvo amarillo que se vende en todas las tintorerías.
Se deja el encaje en el agua cinco
minutos, se seca y .se plancha en seguida.
Para las guarniciones de los alzacuellos, de los pañuelos, de los camisolines, se emplea mucho el Brujas. Para
la ropa blanca el valencirnnes. Para las
blusas la puntilla de Irlanda y de
Luxeuil. El laize de mlencienne1S está
muy de moda para las chemisettes algo
de vestir; se guarnece con motivos de
guipure de Irlanda 6 de bordado que
se recorta y se coloca en incrustataci6n.
Los empiecements del cuello continúan
usándose; pero no encajan ya sobre la
espalda; en cambio, la manga está bastante fruncida en la parte superior y
forma hombrera algo cuadrada; como
es de suponer, está abierta y sobresale
apenas del codo. '
En las habitaciones, el encaje tiene
también su amplia parte: cortinas,
bri.se-bise, cojines cuadrados, tapetes de
mesa, se hacen de renacimiento, de Cluny, de guipure, alternando con el bordado inglés, que es su indispensable
acompañamiento. Muchos cojines pequeños en formas alargadas, en formas
de traveseros (almohadones largos) 6
en formas de coraz6n, se esparcen un
poco por todas partes, sobre las caR1as,
las chaises longues, los canapés de tocador. Para poner sobre los lechos, se

Traje de reu_niones para señora de edad, algo gruesa.

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                    <text>(

A~o VI.

MÉXICO, DOJ\1INGO

21

DE ÜCTUBRE DE

1906.

NuM. 43

limo. Sr. Lic. D. Andrés Segura y Domínguez,
Segundo Obispo de Tepic, consa"redo en León el 16 de Septien:ibre último,

(Fot, para EL TIEMPO lLU&amp;TaADo, por el joven artista Ca.ndelario Rivas,)

�...
.-

(Jo3 -

CRONICA TEATRAL
El estreno de "La Condenación de Fausto," en Arbeu.
Como se pr~veía, fué el estreno de "La Condenación de FausH. Berhoz, todo un acontecimiento.
EL T IEMPO ILUSTRA.D01 que publicó en su edición pasada curiolOB datos sobr~ el COIJ?,PO.s1tor y su obra: completa su información
auido hoy c.abida al si~mente análisis crítico de tan gustada obra.
Da comie1:1zo el primer acto con una introducción que el auto
)lama La Gloria.
'
r
El tema, ~e belleza y tranquilidad exquisitas, preséntanlo las
Yiolas, y contmúanlo después en forma de canón los demás instrumentos; am~ne~e : la orqu~sta, con una variedad de ritmos y una
riqueza admirabi~ de coloridos, hace oír los. ruidos confusos del
amanecer ; á me~ida que el día avanza, la sonoridad aumenta, hasla hacerse g randiosa, comenzando á mezclarse con el tema princi-·
pal los te~ as de la marcha y de la ronda de campesinos. En esta
esr,en~, qmzás una de _la~ mejores de la obra, sobresalen el estilo
melódico y los proced1m1entos de orquestación empleados por el
maestro francés. Ya se ha llenado el escenario de campesinos que
bail~n y cantan, formando un ~ua~ro en extremo pintoresco,' y la
~úsica, en este momen~o, es r1tmic~. y de gran originalidad; un recüado de Faul'lto anu~cia que !os hiJos del Danubio se aprestan á
la lucha, y al dar comienzo el desfile de las tropas, principia á sonar la famosa Marcha Húngara, desarrollada sobre el tema de Rackoc!T,. cant~ guerrero de reconocida hermosura y orquestado con
prod_!giosa riqueza.
En el segundo acto aparece Fausto en su laboratorio cuando
hastiado de la vida, piensa darse muerte. Comienza est'e cuadr~
con una melodía lenta y grave, confiada á los violoncellos · un coro
iaterior entona el himno de la Pascua, que se eleva majest~osamente. Prodúcese una nota aguda en la orquesta, y aparece Mefistófelell acompañado de un trémolo de violines.
En el segundo cuadro de este acto, nos hallamos en la taberna
de Auerbacihen Leipzig, que está llena de bebedores, que cantan
ana fugad ·nsiderable valor musical. Resaltan también en este
cuadro la e ión de Brander, llamada de "la rata," hermosísimo
trozo realista, y el "canto de la pulga," entonado por Mefistófeles,
acompañado por la cuerda, de extraordinari~ orignalidad.
En el tercer cuadro, encontramos á Fausto ya rejuvenecido,
tendido sobre florido lecho y adormecido por el canto de las sílfides.
La música·es en esta parte, una maravilla de inspiración, y delicio11.el cuadro escénico. El bailable de las sílfides, ejecutado por los
pnmeros violines con acompañamiento en extremo delicado de los
aeg,indos, los sonidos armónicos de las arpas y el acorde de las
llautas y la invocación de Mefistófeles, son siempre escuchados con
'8ldadero encanto, y el público los hace repetir, entre estruendo808 aplausos.

to," de

Necesaria obra de caridad.

La murmuración del día.

Varios gobernadores de los Estados, pero especialmente el de
Chihuahua, vienen preocupándose de algún tiempo acá, de mejorar
la infausta condición de la clase indígena, abriendo escuelas, instituyendo autoridades de gente de avanzados principios moralizadores y haciendo el reparto equitativo de las tierras-una. de las columnas que debe sostener el edificio suntuoso de la riqueza agrícola
y el principal cimiento de la pacificación de la raza india en nuestro
país.
Tales medidas y otras de carácter humanitario que aseguran la
posesión de la propiedad y lo que vale tanto como eso, el derecho
á la instrucción otorga4o manifiestamente, son timbres más que suficientes para alcanzar el dictado de benefactor de esa clase que representa una colectividad mayor que la tercera parte de los habitantes de la República, y que aletargada y somnolienta, abre los
brazos al cielo en una vida de desdicha.
Hay á la verdad en la suerte de estos desgraciados mucho que
escita nuestra simpatía y turba la calma de nuestros juicios, mucho que puede contribuirá hacer disculpables sus propias atrocidades, mucho en sus hecbos que nos arranca una admiración involuntaria.
¿Qué puede haber más melancólico que su historia? Parecen
destinados por una ley de la naturaleza á una extinción lenta pero
segura. Llega á nuestros oídos el ruido de sus pasos como el de
las hojas marchitas del otofío que pasan tristemente á nuestro lado y desaparecen sin volver jamás.
Parece que esperan resignados el momento de ir á descansar
bien pronto á regiones más hermosas, donde el Sereno Espíritu les
prepara una morada, más allá de las nubes del Ocaso ........
Story, el eminente sociólogo norteamericano, ha bosquejado
con mano.maestra el injusto cuadro de los blancos frente á los indios, abominados, pisoteados por los blancos, y en mínima proporción que en México se les ve pereciendo y anonadados en el N Jrte coloso.
Aquí, aun no ha consumado esta obra de desolación ni el hambre ni la peste antes, ni la guerra después, y hoy todavía. Pero
tiene la pobre raza aquí el mismo enemigo: el blanco que ha sido
su más pesado y flexible azote.
En los terrenos destinados para cementerio de esa raza, debe
sembrarse la simiente de la instrucción, regada con el agua pura
de la caridad, porque son nuestros iguales y tienen derecho á vivir
como nosotros ....... ¡ ellos, que entre sí guardan menos distinciones
que las que se realizan en nuestra mal llamada democracia! .... .. .
¡ Ch, N atura.leza ! Con distintos remedios curas tú al hijo extraviado y enfermo, sobre él derramas tus suaves influencias, tus
rayos de sol, tus esbeltas formas y tu dulce calma, la melodía de
tus bosques, vientos y aguas.
¡ Oh sociedad, oh Gobierno! También tú puedes hacer que
ceda la ignorancia, la miseria y la ignominia de esos "viandantes"
hermanos nuestros á los que ahoga en secreto la desesperación.
Edúcalos, y más tarde consentirán en no ~e~ ~na."cosa" anómala y discordante en la armonía de nuestra civilización.
Edúcalos, y los verás, deshechos en lágrimas, que vuelven sobre sus pasos, con fuerzas para contribuír al preciado bien común
y con el corazón enfermo curado y apacible al benéfico influjo de
la caridad.

Continúan los diarios ocupándose con insistencia, y poca cordura algunos, de la muerte de una señora, á quien un conocido y
reputado cirujano practicó operaeión en el hospital de la Beneficencia Francesa.
El señor Encargado de Negocios de Francia. ha intervenido en
éste,. y en su intervención se ~~ encontrado el principal apoyo para
considerar alguna responsabilidad de parte del médico operador.
Es obvia razón que la indiscreta publicidad de las constancias
procesales determinarán no poca mengua en el prestigio de uno de
loe profesionistas más entendidos y dedicados del país- conste que
no bago récZame--aunque á la postre resulte de la averiguación ju·
dicial que "no hay delito que perseguir."
Haciendo de paso hincapié en la manifiesta desobediencia de
algunos periódicos á la circular de la Secretaría de Justicia que
prohibe referir detalles de autos en el curso de averiguaciones del
orden penal, sobre todo, como cuando en ésta se impone ,reser·
va, yo estimo oportuno, además, hacer dos observaciones
¿Es posible deslindar la respon.3abilidad de un opera
científico en un caso en que la desgracia de una grave enfermedad, más
que la imprevisión, interviene?
¿Podrá examinars~ en lo sucesivo la legalidad en los certificados de defunción que se expiden cuando se trata de los que ocurren despuéi:; de una intervención quirúrgica?

Un loco que degüella
En la capital de San Luis Potosí acaba.de ocurrir un tremendo
acontecimiento: un hombre de la clase media, en estado de locura,
, .
degolló á su padre, anciano de ~chenta años.
Un ameritado general, parien~e del actor y de _la victima del
drama, asegura que internado el PM?l?r? en un hospital de locos, á
rafz de an reciente atentado de hom1cid10 en la persona de la autora de sus infortunados días, los facultativos diéronlo de alta en corto tiempo.
Claro está que ese desdichado no es un criminal, por más que
suele haber agentes del ministerio público, representantes de la sociedad ó pretores de la vindicta popular-de muchos modos se les
llama-que afirmarían lo con~rario.
..
Yo no sé si se hará efectiva alguna responsabilidad á los mencionados facultativos. Creo que no. Pero también sospecho que
apuntada esta triste nota, pueden emplearse. más escrúpulos ~a~a
la confinación de los discípulos de Orates, temen do con ellos lo unico que puede tenerse: conmiseración.

El estud io ele Gedovius.
Germán Gedovius, compatriota nuestro y artista de buena cepa, educado en las academias europeas de pintura, ha concluido de
instalar en un rinconcito lleno de luz de la p,imera calle de P inamar·
ca, un verdadero museo de preciosid~des. La semana próxima ya
quedará abierto, para que los inteligentes acudan á recrearse y á
fortalecer su cultura.
El lugar es el mismo donde el malogrado escultor Jesús F.
Contreras pasó entregado al estudio los últimos amaneceres de su
vida de artista, entre un a.rsenal de armas japonesas y egipcias, de
valiosas y raras pinturas, esculturas y muebles exóticos, que ad·
quirió en sus viajes á Oriente, y cien y cien cosas curiosas en que
la mano artificiosa pudo ser intérprete de bellas concepciones.
En ese museo, en euyo salóD principal se ostenta el grandioso
proyecto de una fuente monumental ideada por Contreras, vénse al
lado de los cuadros llenos de colorido, de intención, de tintes me·
lancólicos algunos, y expresivos intensamente de Gedovius, dos
"Bouguereau" auténticos, un cuadro de Rubens que represent~ la
Adoración de los Reyes, una copia de La A scensióu, d~ Peru~ no,
un Moisés de Giordano admirable y, en fin, más de trescientos ben•
zos hermosísimos todos, que desarrollan distintos asuntos.
El señor del suntuoso castillo ya ha mandado tender el pu~nte levadizo para que pasen sus amigos, que lo son todos los art1s·
tas, y aunque él pronuncie pocas palab.cas cuando os guíe por el
sendero de las galerías que hablan y que cantan en sus muros, no
lo creáis hosco, es amable, y tanto, que á cada momento saca para
que la veamos, la rica alhaja de su buen corazón.

Una deseable sustitución.
Decididamente el espectáculo tandófilo va de .c~pa caída-si
bien nunca ha tenido capa, ni camisa, ni nada, ha vIVido ~n desnu•
do-y en cambio, un buen cambio, el público llena las ~~emta y dos
salas de cinematógrafo abiertas en la- actualidad, regoc1Já!1~ose con
las amenísimas escenas de mágia,. de cos.tumbres de. viaJe, etcd.,
etc., "acompañadas" con una música no siempre de mrt!'osos Y e
los ruidos onomotopéyicos que tanto ayudan á la impresión. .
Ya no se oyen en la calle con la frecuencia de ante_s los aires
de la tanda pornográfica, silbados por el payo, por el pilluelo ó.el
entendido aficionado; tampoco el revendedor realiza sus ganancias
de quinientos por ciento á la hora del estreno, ni se oyen en la c::
versación vulgar, los calembourgs y retruécanos, más vulgares to
vía.
Pero .el món;truo. es veleidoso y cede al engaño, ahora se rec~
y aprende geografía física. No es difícil que mañana vuelva al es
tercoléro y 'se -dedique al estudio de otras geografías.
Que no vuelva, Señor, que no vuelva.
FRANCISCO GANDARA,

Teresina Ferraris, en el papel de Margarita.

El barítono Magini Coletti, en el papel de Mefistófeles.
El tercer ac.to comienza con un coro de soldados y estudiantes,
en el que l~s primeros entonan un estribillo militar que se une á
una oda latina cantada por los segundos. Llega Margarita á su casa y_canta entonces la "Canción del Rey de Thule," en Fá, vag3,
poética, encantadora y revestida del calor arcáico que el autor se
propuso imprimirle.
Mefistófeles. entona ~n~ serenata, muy rítmica y muy original,
con acompañamiento "pizz1cato," que merece también los honores
de ser aplau~ida y _repetida. El sueño de Margarita es también un
número musical primoroso, que une á la novedad el ritmo el carácter y una brillante y bien combinada instrumentación. 'Sucede
aquí una cosa, que se ha hecho notar: esta parte musical pierde al
ser puesta. en _escena. el inte~és que está llamada á despertar, porque las bailarinas, con sus piruetas, sólo logran aminorar el efecto
que la hermosa composición debe producir en el público.
. El puarto y último acto, comienza con una romanza de Margarita, qu~ es, en nuest~o concepto, una de las joyas de esa admira. ble partitura. Margarita llora_ la ausencia del sér amado, y admiran
las frases orquestales, tradumdas en verdaderos gemidos que producen los violines.
'
Al. llegar á este punto, y á causa de la dificultad de la adaptación
escémca, decae notablemente la ópera. La invocación de Fausto á
la Naturaleza, cuyo preludio es una serie de acordes largos y solemnes, de carácter sombrío, y la melodía vocal que expresa la
inexti.nguible sed de fuerza y de alegría que ato~menta al doctor
constituye uno de los episodi?s más interesantes del final, al qu~
llegamos después de la emocionante "Carrera al Abismo " hermoso número de música descriptiva que nos conduce al Infierno en
dond~ un coro ~e condenados celebran la llegada de Fausto al ~eno
maldito. Termma la óper~ ce°: la ª\'.&gt;ºt~ósis ~e Mar~arita y un coro
de ángeles, que cantan la mfimta m1Sericord1a de DJos, quien redime
y_ llama á aí á la pe;iadora, que ha conocido sus yerros y se arrepiente.
La ejecución ha sid~ m~y buena. Corresponde el primer lugar
á la orquesta que con el ms1gne maestro Mingardi á la cabeza contribuyó 'lficazmente al éxito de la ópera.
'
Teresina Ferraris, sobria y sin afectación, desempeña muy
acertadamente la parte de Margarita. Magini Coletti, el gran barítono, merece alabanzas como actor y como cantante. Pintucci ha
repr~sentado con bastante fortuna el papel de Fausto; Giacomello
es digno de aplausos en la "canción de la rata," y los coros ensayados por Vertova, son también acreedores á los más entusiastas
plácemes.
En cuanto .á la mise en scene, basta decir que no hemos visto
nunca obra meJor montada.
Agustín Agüeros.

�-6os ,

ECOS DE LA RXPOSICION

POTOSIN A

gura, quien, educada bajo los sanos p · ·
· d.e ~uest ra Sant a Rehg1on,
· ·' supo rmcip10s
educar cnstlanamente á su numerosa famili
la parte que le correspondía como maªden
· do el pnmog
·
é'
re.
s1~n
mto d~ tan feliz matrimo'
1110 el.hoy Il~,º· Sr. Ob1.spo de Tepic.
La mstrucc1on pr1rnana del niño Kegu
.
ra
f ue, encomend
a ad
a 'su·mismo
padre, y después al notable P;ofesor D. Donaciano Pedraza, que tei:i~a a su cargo la Escuela del
Estado para nmos.
En 1865 el Sr. Segura fué matriculado en
el Colegio Seminario de León, que acababa
de fundar Il~o. y Rmo. .s r. Dr. y Maestro D. Jose M·. de Jesús Diez de Sollano y
Díivalos, Digmo. primer Obispo de León.
. ~abido es que este gran prelado comprend10 desde luego los talentos y la rncaci6n ~acerdotal tle su ?isc~pulo Sr. Segura y, desde
luego, se constituyo su paternal director.
Los cursos de Latín, Filosofía, Humanidades, Teología Dogmática y Moral Historia Eclesiástica y Disciplina, los hizd con un
aprovechamiento verdaderamente notable.
Conquistó u1a Beca de Honor en un:l oposición tan lucida. que mereci6 las calurosas
felicitaciones del Prelado, de sus catedráticos
y sus comp~ñeros. Iniciándose desde aqud
momento en el sendero de la gloria, que más
tarde debía conquistar por completo con la
f ucrza de su palabra en la Cátedra Sagrada.
El 20 de Diciembre de 1873 recibió las
6rdenes del Presbiterado, en cuyo acto solemne predicó el Ilmo. Sr. Soj¡no, estando
en el sermón muy edificante .locuente y
oportuno. ¡Como que se trataba de uno de
los discípulos más queridos!
· Sus triunfos en la Cátedra Sagrada se su·
cedían uno tras otro y desde luego se con·
quistó el puesto de uno de los primeros oradores de la Diócesis.
A raíz de su ordenaci6n f ué nc,mbrado
catedrático de Latín y, puede decirse, después fué recorriendo todas las clases como
maestro, hasta la de Teología Dogmática y
Escolar que desempeñaba en los momentos
de ser ¿ombrado Obispo de Tepic.
Obtuvo por una oposici6n brillante, el
Curato del Barrio del Coecillo de Leó•, que
desempeñó siete ú ocho meses solamente,
porque esta ocupación era in?ompati~le can
sus trabajos escolares del Semmano, de cuyo
establecimiento ya era Vice-Rector desde el
30 de Enero de 1880.
En 25 de Agosto de 1890 fué nombrado
Rector posesi6n que conservó con beneplácito d~l Prelado, catedráticos y alumnos del
plantel.
De manera que en los 17 ailos que lo v~
mos figurar en el Seminario como catedrático, Yice-Rector y Rector, tuvo, como era natural, multitud de discípulos que hoy figu·
ran en los diversos ramos del saber humano,
descollando entre todos el eminente orador
sagrado Sr. Pbro. D. Espiridión Gaon.a, que
también figura como uno de los primeros
predicadores de la Di6cesis leonesa; el sefior
Cura de San Francisco del Rincón: ~b~- D~
Bonifacio Sandoval, que tanto se d1stin~
por sus virtudes apostólicas; el M. R. _P. ·
Jesús M~ González, que hiw, tan bnllante
supropapel en la Compañía de J esus por Ji
funda y variada instrucci6n Y el gran ta ento que poseía; el Presbítero, Doctor
tro D. Jesús Ríos, que se encuentra ~n inllamando la atención con su excepcio¡aIRizo
teligencia; el Rr. Pbro. Dr. D. ~la?ue Rany Oláez el Sr. Pbro. Lic. D. Apolinar Mr
e·
gel· , notable poeta·' Sres. Manuel'dL6pez
y muy
cado y Teódulo Torres, conoci os ilustre
a ventajados periodistas leoneses; e!icro O
abogado D. José .Jimén~z Y el Sr. D r e
medicina D. Ignacio Prieto. .
s,.tisfacTodo esto debe ser un motivo .d\e ¡ ueción para el Príncipe de la Igl~sia ru~era
ña porque su enseñanza ha sido f as tan
'
, 1os a, person
y ci1enta
entre sus d'1smpu

:l

"La Redoma," vaca holande.sa nacida en el país.-Hacienda de Gogorrón .

EL ILMO. Y RMO. SR. DR. D. ANDRES SEGURA Y DOMINGUEZ
(Apuntes biográficos tomados de los que publicó "El Heraldo," de León.)

Un grande honor y una satisfacción cristiana, perfectamente justificada, han
recibido la sociedad leonesa, el Colegio Seminario y el Honorable Cabi.ldo de León con el
acertado nombramiento que el Jefe Supremo de la Iglesia t'niven,al ba hecho en honor
del Sr. Arcediano Lic. D. Andrés Segura y Domínguez, como Segundo Obispo de Tepic.
Nació en León el 28 de Noviembre &lt;lel año de 1850, siendo su padre el Sr. D. .José Cruz Segura, notable pedagogo guanajuatense, que siempre tuvo á su cargo las principales escur.las del Municipio de León,. distinguiéndose entre sus compaiieros por su
modestia, sus conocimientos, sus hábitos morales-y su eterna dedicación al trabajo.
La madre del Mitrado Tepiqueño lo fné la señora Doña Josefa Domínguez de Re-

Y=

,_tajadas como las que acabamos de men·
,íOD8r.
. ., 1
Obtuvo por opos1c1on a Canongía l\Iagis1111 de cuyo honroso puesto tomó posesión
d31 de Diciembre de 1891.
Al Ilmo. Sr. Ruiz le tocó nombrarlo Ar.tiano del Cabildo de la Catedral de Le6n,
,i cuyo puesto le sorprendió el nombrn, iento de Obispo de Tepic, á propuesta del
llr, Arzobispo de Todi, D. José Ridolfi, que
conoció y trató al Sr. Segura en la visita que
hlso á esta Diócesis en 1904.
El 8r. Segura es uno de los uradores más
eminentes que ha tenido León, y por eso brll08 visto yue con frecuencia se le encome1:daban por Ju Mitra los trabajos oratorios más
delicados.
Con motivo de la Coronación de Nuestr.t
Pitrona Xacional la Yirgen del Tep,,yac·, le
fu~ encomendado el sermón que le tocó á l:t
llitra &lt;le León, el cual fué predicado en la
Cowgiata el día 4 de Diciembre de 1894 figunmdo esa pieza oratoria en el AIbum Guadalupano qne con lujo extraordinario publi-

ECOS DE L A

EXPO SIC I ON

POTOSIN A

eó E1. TIEMPO.
~;1 Concilio Provincial de Michoacán al

ruill concurrió como Delegado lo norr:br6
Ju!'z Conciliar.
'
Tomó parte en la última peregrinación ú
Roma , en donde algunos Obispos y sus com!lfieros de romería leoneses lo nombraron
orador el 12 de Diciembre para que predicaII un serm6n en honor de nuestra Madre
l 1ría &lt;le Guatlalupe en S. Pedro.
Volvió el ir. Seguraá León, y, como siempre, se •mca1'gó de sus trabajos ordinarios,
llnto e,·colares como los del Arcedianato que
tenía á su cargo en el Cabildo Diocesano
IBÍ ~mo los de ~uez Hacedor, cargo qu~
también desempeño hasta los momentos de
aer nombrado Príncipe de la Iglesia de Tepic.
Como se ve, el Sr. Segura ha hecho una
~~ brillante, recorriendo por grados los
pnnc1pales. puestos q~e ha conquistado, sin
que esta cu cunstancia lo haya envanecido
Nació pobre, ha vivido pobre y morirá
pobre, estamos seguros, porque es de los
poc_os, muy pocos sacerdotes, que en materia
de intereses son verdaderos Apóstoles.
La Consagración del Sr. Segura fué en un
dfa célebre para la Patria, el 16 de Septiemlre del presente año.
Tuvo la alta honra de que el mismo señor
~~gado Apostólico Dr. Don José Ridolfi,
nn1era. personalmente de la Capital de la
Repúbh~a á consagrarlo y que apadrinaran
ceremoma tan solemne, el Venerable Cabildo
de esta Diócesis, la Diócesis de Tepic, repre1enta.da por dos de sus más ilustres y honoiables sacerdotes; la Compañía de Jesús, representada por los RR. PP. D. Ramón Prat
1D. Víctor Redondo y los Sres. Lic. D. Juan
Torres Septién, Martín J uanchuto, Manuel
tdrazo Arcocba, Carlos Portillo, Joaquín
. rdoa, Dr. Jesús D. !barra, José Isusi, Ennque Esquive!, Jesús González Romo Lorenzo y Camilo Segura.
'
El sabio sacerdote D. Secundino Briseño
klvo á su cargo la direcci6n del Orfeón que
acompañó los cantos litúrgicos de tan 0crrande
-,1emnidad.
El Il~o. Sr. Dr. Don Leopoldo Ruiz Florea, Obispo de León, obsequió al nuevo conl!lgrado con un banquete en el Palacio Epis:pal, al que concurrieron el Ilmo. Sr. Rilfi, el Ilmo. Sr. Rivera, Ilmos. Sres. Ruiz
YSegura, los padrinos del consagrado algunos otros eclesiásticos y otras person~s honorables de esa ciudad.
Jn esta convivialidad hablaron los l lus1mos señores Ruiz, para ofrecer el banquete, y Segura para dar las gracias.
Otro día el Sr. Don Camilo Segura· her~o ~el n~evo Mitrado, le preparó uda Yecu .Lit.erario-Musical, que estuvo muy conlTJ.da, y los números de que estuvo comtuesta, muy bien desempeñados y estrepitomente aplaudidos.

Cría de tres meses de toro "Dnshan" y va.ca corriente. Hacienda de la Mula.

Dos días después, el Sr. Canónigo Don Miguel M. Arizmendi y Herrera le dió un día
de camp? en la pintores?ª Congregación de los Castillos, en el Qolegio Josefino, que con
sus propios recursos sostiene en aquel lugar.
El Ilmo. Sr. Segura aparte de otras muchas manifestaciones de cariño de que está
siendo objeto de parte de la sociedad leonesa, recibió los siguientes obsequios el día de su
Congregación:
Del Ilmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. Leopoldo Ruiz y Flores, un Pectoral y un Pastoral
con ricas piedras; del Ilmo. Sr. Dr. Lic. D. Maximiano Reyn.oso y rlel Corral, un Báculo;
del l\I. R. P. D. Ramón Prat, un Pastoral; de los Sres. Martín .Jua.nchuto, Rafael Portillo, Carlos Portillo, .Joaquín Gordoa, Dr. Jesús D. I barra, José Isusi y Manuel Madraza
Arcocha, un rico Cáliz, un Pectoral y un Pastoral, tod·o esto muy artístico y de gran valor; del Sr. Lic. Juan Torres Septién, un Pastoral de rica montadura; del Sr. Enrique Esquive!, una Mitra de ricos y artísticos bordados, hecha por la señora su P,Sposa; el señor
Jesús González Romoi un reloj; del Sr. Lorenzo Segura, una elegante petaca de viaje con
su estuche correspondiente; de las Conferencias, un hermoso lavabo; de la Srita. Isabel
Fernández, unas chinelas; de la Srita. María de la Luz Segura, un cojín, y del~Sr. Camilo 8egma, unas chinelas y un Pontifical.
JUAN GUERRA y CARPIO.

Cría de cinco meses de toro 11 Hereford' 1 y vaoa. corriente. Hacienda de la Mula.

�- oov. - ·

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1

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---;¡~

Vista de la bahía de la Habana.

LA REPT.TBL I CA CUBANA HA MUERTO
La República de la Estrella Solitaria, nacida á la vida inde- seguirán 15, 000 soldados. Se ha nombrado una comisi6n pre.idida
pendiente en virtud de circunstancias por más de un concepto pe- por el General Funston, que tendrá la peliaguda misi6n de visitar
ligrosas y an6malas, ha quedado borrada, transitoria 6 permanen- todos los campamentos insurrectos y desarmará éstos. A la comitemente, del mapa de las entidades aut6nomas. El gobierno de si6n acompafiará un oficial pagador «que entregará á cada insurrecWashington, alarmado ante el progreso decidido de la revoluci6n, to dinero suficiente para los gastos de viaje, desde el campamento
crey6 necesario intervEinir; y á la hora presente las tropas america- hasta su casa,iJ los que la tengan.
nas se acuartelan en la Habana; los acorazados yankees dominan
Hace dos meses justos, decía en Río Janeiro el señor de Quelas aguas antillanas, y después de que el Secretario de Guerra de zada, Ministro cubano en Estados Unidos y Delegado al Congreso
los Estados Unidos, por breves días asumi6 el mando, el voto om· Pan- Americano: ((En Cuba véis una prueba yexpresión delagrannipotente de Mr. Roosevelt proclama á Mr. J. Magoon, Gobernador deza y el honor norteamericanos. Muchos profetizaban engrandecidel territorio que hasta hace unos días se creía daba asilo á ciuda- miento y ved c6mo se han equivocado todos esos ignora.ptee. Honramos, sí, honramos y alabamos á nuestro protector y á nuestro
danos libres.
Y el duelo, como dice César Zumeta, no es s6lo de la América, bienhechor.iJ ¿Y ahora? ..... .
La República cubana ha desaparecido y la isla ha cesado de
es de la dignidad humana. La América espafiola pierde un domifigurar en el número de las naciones independien·
nio predilecto; pero el decoro universal queda abates. Habrá también elecciones ( aunque no de Pre·
jado en su nivel por el espectáculo de esa traici6n
si dente) y gobierno definitivo y bandera cubana.
á cuanto hay de supremo en la conciencia de los
Habrá también, y para siempre, intervenci6n, prohombres. La degradación del carácter ha llegado
tectorado y predominio supremo de los Estados
eu ese hecho á una profundidad abismal desconoUnidos en Cuba.
cida á la moral y á la historia. Esos hombres han
Tal ha sido la manera como ha empezado la
inventado un crimen nuevo, un nuevo oprobio y
representaci6n del que parece acto final en el dra·
una nueva perversidad.
ma de Cuba.
•
El verdadero pueblo cubano, el que con Martí, G6mez y Maceo hizo la independencia de Cuba
con su sallgre y con su haber, á despecpo de esos
Publicamos hoy en estas páginas varias ilus·
que hoy la deshacen, 6 arrastrándolos á cooperar
traciones referentes á esas actualidades políticas de
en la labor épica en la que éstos no vieron sir.o
la Perla Antillana. Sefiálase entre ellas, una que ,
ocasi6rí de medro; el heroico pueblo cubano, gehemos tomado del último número de El .Figaro,
nuino libertador de Cuba, es hoy victima propiciade la Habana, y en la que aparecen Mrs. Taft y Ba·
da por esos hombres ante el d6lar omnipotente,
con, instalados en el despacho que ocupaba el Presi·
que es ante todo lo que se han prostituido.
dente Estrada Palma en el Palacio Presidencial.
Los asesinos de la naci6n cubana no han teniEn otra aparece el General insurgente Loynaz
do en cuenta, un instante siquiera. la patria, el de·
del
Castillo,
caudillo revolucionario de Pinar del
her., la a~negaci6~, el ho~or cubano; ¿á qué ocupar- El insurgente Quintín Banderas.
Río, acom pafiado de su Estado l\fayor. En el cen·
se de fútiles sentimentalismos? De lo que se trataba era de azúcar y tabaco, y aranceles y empréstitos, y eran esas tro puede vérsele; está con la cabeza vendada á causa de que, ha·
realidades prácticas las que dE'bían ser atendidas de u~ ~uodo agra- biendi:&gt; sido tomado por un soldado del Gobierno, fué herido por
uno de sus hombres en un encuentro nocturno. Como se ve en ese
dable á los sindicatos azucareros, tabacaleros y financieros.
Mr. Taft, en su proclama dirigida al pueblo de Cuba, hace grabado, los insurgentes están bien montados y bien armados ~on
constar que ésta qued6 sin gobierno en momentos críticos, cuando rifles y machetes. En cuanto al aspecto de los soldados del Gob1er·
el Qongreso·ni resolvi6 sobre la dimisión presentada por el Sr. Estra- no, puede éste advertirse bien en el grupo que en otro grabadoapa·
da Palma ni le nombr6 sucesor- por lo cual ((y de acuerdo con la rece y que forman los oficiales de las fuerzas del Gobierno que en
solicitud del Sr. Palma,i, se hizo' necesario proteger las vidas y ha- Pinar del Río están bajo las 6rdimes del Capitán Pujol. . .
Los insurgentes, con la esperanza de impedir el movu~nento
ciendas en Cuba, y en las islas y los cayos á ella contig_uos, estableciendo un gobierno provisional, en nombre y por autoridad del Pre· de trenes llevando tropas del Gobierno, hicieron cuanto dano pu·
dieron. En la estaci6n de Calabazar del Ferrocarril Occidental de
sidente Roosevelt.
Encargado del Cuba, destruye·
Gobierno provi- ron un gran esvisional, Mr. Taft tanque de agua,
dispuso maI1dará dejándolo en el
sus casas á todos estado que reprelos voluntarios senta n u es t r a
cubanos «porque ilustraci6n r es era un gasto in- pectiva.
Por su parte,
necesario en las
presentes pacífi· las tropas &lt;lel Gocas circunstan · bierno también
cias. i&gt; Y de que hacían algo para
son pacíficas res- impedir el avan-ponden dos do- ce de los rebeldes
cenas de barcos y defenderse de
de guerra y 5,000 sus ataques. En
las calles, como
Destro.zos de los insurgent¡es en la Estación de Ca- marinos ameri- en
la ,Je Guimes,
Barricada en la calle de Guimes, en la HabaD•·
.
canos,
á
·los
que
labazar, ·del Ferrocarril Occidental.
··

El general insurgente Loynaz del Castillo herido - Los comandant d
marinos llegados á la Cabaña.-Senador Alfr~do za;as Emb . d _es e los buques de guerra americanos "Louisiana" y " Denver," primeros
,
ªJª or insurgente que representa los intereses de los insurgentes ante Mr. Taft.
de la Habana levantaban barricadas de
H.IMNO DE ARMODIO
piedras tal como lo representamos gráfica.
mente.
En otros lugares aparecen también los
Yo ocultaré mi espada bajo ramas de mirto
retratos de Loynaz del Castillo herido· el
como Harmodio en el tiempo de las Panateneas
de
Faustino
Pino
Guerra
el
l,eader
de'
la
.
'
cua;1do su hierro fértil, en su justicia parco, '
msurrecc1on, y el de Quintín Banderas.
sego con noble gesto la cabeza de Hiparco.
~
Yo ocultaré mi espada bajo ramas de mirto
como Harmodio en el tiempo de las Panateneas.
Nuest ros grabados
Tú no has muerto ¡dichoso libertador de Atenas!
pues se dice que habitas, libre de nuestras penas
En oración, por Ripari.-La religiosa
'
las Islas donde moran los bienaventurados
que á la vista de las flores recuerda otro~
donde vibra la lira deleitosa de Orfeo
'
tiempos, quizás con íntima alegría busca Fauetino Pino Guerra
don?,ª aun vive Aquiles, el de pr6spe~os Hados,
en 18: ,oraci6n _el olvido de lo 9ue ai' pasar el umbral de su reclusi6n
y Diomedes, el fuerte vástago de Tideo!
pe~d10 para sie,mpre, y arrodillada ora fervorosamente pidiendo, á
Yo ocultaré mi espada bajo ramas de mirto
quien puede darselas, fuerzas para borrar de su memoria los recuercomo Harmodio en el tiempo de las Panateneas.
dos que quizás _la asal~n. El art~sta ha sabido interpretar maraviPor tu eterna memoria ¡oh ilustre ciudadano!
llosamente el mstanláneo desaliento de la religiosa en el cuJ.dro
quemarán nuestras piras cien descornados bueyes
que publicamos en otra página ...... , y que seguramente será del
porque tu brazo pudo degollar al tirano
'
agrado de nuestros lectores.
y fundar en A?Jn~s la igualdad de las leyes.
federico Rodr!guez M.-Publicamos el retrato de este distinguiYo ocultaré m1 espada bajo ramas de mirto
do pmtor colombiano, que se ha formado en nuestra Academia de
como Harmodio en el tiempo de las Panateneas.
Bellas Arte~. Es hermano del lit~r~!º Le6nidas Rodríguez, cuyo reISMAEL LOPEZ,
trato también aparece en esta ed1cion de nuestro semanario.
Federico Rodríguez nació en Zipaquirá (Cundinamarca) en
(Colombiano) .
1872.
•_/

~a hecho una carrera brillante y su biografía, escrita por Juan
de Dios Peza, pueden verla nuestros lectores en EL TIE)n&gt;O diario,
de esta fecha.
. Leónidas Rodriguez M.-El día 5 del actual falleció en Bogotá
:--La gloria. de l_os antepasados arroja tal caridad sobre sus desel Joven y disLinguido literato y periodista cuyo nombre encabeza c_end1entes, que 1mpiden pasen desapercibidos sus defectos y cuaestas línea¡; y cuyo retrato aparece en nuestro semanario.
lidades.
Era hermano del afamado pintor colombiano D. Federico Ro-El amor se demuestra no vacilando ante el peligro· la rectidríguez M., educado en nuestra Academia de Bellas Artes y que tud, no dudando ante el cumplimiento del deber.
'
tanto se ha hecho estimar por su intachable conducta como profe- A veces tene1:11?s queagradecer á Dios que no haya accedido
sor y como caballero.
á todas nuestras petic10nes.
Le6nidas naci6 en Zipaquirá, depart~mento de Cundinamarca (Colombia) en 1874. Allí hizo sus primeros
est~dios en el colegio particular de D.
Juhán de Mendoza y pas6 á la Universidad de Nuestra Sefiora del Rosario en Bogotá, donde obtuvo el grádo
de Doctor en Filospfía y Letras.
. Pr~nto entr6 á la vida pública, dist1Rgméndose como Director de la Revista Colombiana y como autor de interesantísimos artículos de crítica
l~ter~ria que aparecieron en varios pe·
n6d1cos.
De ideas firmes, muy joven dejó la
pluma por la espada, y á las órdene:;;;
del general Jorge Holguín hizo la camP!lfia del Norte, en defensa del Gobierno legislativo constituido, sufriendo grandes y espantosas calamidades.
Su muerte ha 1:1ido muy sentida y á
causa de ella su hermano Federico
Pronto saldrá para Colombia.
El general insurgente Loynaz del Castillo y su Estado Mayor.

�- 6o8-_
igle~ia por, eil re~peto á su antigiie.dad y
mem to. .Alsi lo dice un letrero que se ve
al entrar en el tern,p-lo; Y' por cierto que
en cuanto á mérito artístico, lo tiene ;
muy g,r.an.de el antiguo crUJCero, de estilo churrigueresco, que es iigual sin duda
en hermosma, ya que no puede ser su~erior, á Oa, famosa capilla del Rosario de
Santo Doimi·rrgo, -de Puebla. Pero 1a 1-eyeinda po,pu'lar explica, como hemos visto, de &lt;lis.tinta manera el por qué se han
reuniido e~ la, iglesia, de Ocotláin dos géneros de ar_quitectma tan di1stintos, que
no -parece sino que dos siglos, sepair.aidos
entre sí por otros mU1oho.s, se han citaido
aJilí .parao icornfundirse en un estreoho y
prolongado abra120, oomo se ha•n fundido
e,n una sola las dos principalleis ramas
que J)O'blalban esta 'Pa,rte del muin1do hace
tres.cientos años.
Antes de bajiar de lai colina, en que se
asi·enta la iglesia, reco,j,aJmos una antigua historia que se remonta á la época
en que S.a¡n Lorenzo ·era el pa'1:rón de la
ermlit1a qu·e existía donde hoy se levanta
el célebre Sa·ntuario.

( Continuar6.)

EL REGRESO
Cobré impaciente mi valor perdido
Porque espantoso el porvenir tenía;
El zaguán traspasé, grité ¡María!
Y despechado, y loco, deismonté.
Boté la brida, me lancé á la sala,
Una joven me vi6, sali6 lloranrio,
Asi6me al cuello, la miré temblando
Y en mi seno ocult6 su helada sien.

DOf'l f-'IR.fiUBll llEOfi y oofiA f-1.Bl\ lllfiD R D E uA V E GA.
Contrajeron matrimonio recieatemente en Santa Teresa.

ñom que qti,ería rrnani-festar1le su re.conocimiento.
POR
La obra comenzó .á la vista de lai Marque quiso, con su preserucia, actiquesa,
ALFONSO M. MALDONADO
var los traibaijos.
L:a nave de la iglesfa estaha ya conTLAXCAL.A.
cluída, con sus eleganüsirnos altares, sus
ricos adornos y sus blaincas estaituais. HaEL SANTUARIO DE OCOTLAN
bíase d.e propósito dejado para lo úlbimo el crucero, 1por ser el lugar en que la
¡ El Santuario de Ocotlán ! ... Ta,mbién Martquesa qu1ería, dermmando ell oro, hatiene, com,o e:1 de la Defensa, su ley1enda, cer un ve.rdaidero prodigio de a-r te; pero
aull!que &lt;le distinto género.
aunque se trabajaba con extraordinario
AiJlí no son las pasiones humanas, ni la afán, la .obra no aivanzaba, y mil contra- .
penitenJCiai .austera -de un cenobita, las tiempos impedían que se llevara a•del,anque d·an orig.en a1 belilísimo temtplo, or- te, hasta llegar un día en que, con as{)llhgullo de TlaxicaJa y admiraioión de .cuan- bro, por no de.cir espanto, de cuantos estos contemplan sus aJiligmnados arabes- taban ·prese1ntes, se vió ,que el traJb.ajo d,e
cos. Allí la sencilila devoción de los indios la víspera ha:bía, sido deshecho durante
y 1.as cailamidades que sufría la: ipoblaición la, noche, lo que siguió repitiiéndose vadeterminaron que se construyera el san- rios días.
tuario.
La Marquesa, profundamente af.ectáda
La historiai de la aparkión de la Vir- y hondamente entri,steoi·da por semejangen de Ocotlán es tan sabida, ,que no me tes señales que malflife.st,aban, en su condetendré á narrarla, y únicaimente men- cepto, no ser grata á lai Virg,en la obra
oioo:aré el por qué se restauró el tem- que con tan sincera &lt;leivoción había emplo y cómo se exiµlica que se reunieran prendido, redobló su,s oraciones haciendo
en ~1 los dos tan di,stintos géneros de a~m más austera su vida, hiasta conseiguir
.anqui,toctura á 1qu,e pertenecen la nave y al1' fin que 1.a, misma Virgen le manifese1L crUJCero &lt;le la iglesia.
tara que quería conservar en su SantuaResidía en México, á principios del pa- rio unai parte de la obra antigua, como resado sig¡lo, la noble sooor.a Miar.quesa d'e cuerdo de la sen.cilla devoción de los inZab.a.lza; y en acción ide .graicias iá la San- dios, al fado ,de los suntuosos a,ltares edita¡ Virgen de Ocotl'án, á quien debía no ficados por la Marquesa, r epresentante
saibemos ,qué especia.! favor, mandó res- d,e las úHim3Js familiiais espaiñolas.
taura.r el Saintuario, no &lt;)miti.endo gasto
-E:iocusado es deci,r que desde a.quel moalguno para q11e la obra fuer.a tari sun- mento se suspendió definitivamente [ia
tuosa -cuail -convenía á la Santa Vi.r gen obra., daindo para ello 00tt110 razón, que no
• á quien estaba dedicarlo, Y' á lai noble Se- se había querido t~ar el cruioeto de la

CUENTOS ·y NARRACIONES ·

Ansioso la abracé, lanz6 un gemido ...
-¡Te vuelvo á ver, angelical María!
-Pobre de tí- exclam6 la hermana mía-¡Emma!-la dije-y á mis pies cay6.
Salió mi madre al fin. corri6 á abrazarme
-¡Hijo de mi alrna!-dijo sollozando-¿Do está María?-pregunté temblando-¡En el cielo!-mi ma&lt;lre murmur6.
.JonGB IRA AC8.

PENSATIVA
JI [ . .. ..

¿Qué piensas, melanc6lica hermosura,
cuando fijas absorta tu mirada
t0 esa margarita deshojada,
imagen de un amor que fué locura?
¿Qué piensas, cuando besas con ternura
sus hojas, y febril y apasionada
encierras en su cáliz, congelada,
de tu vida la lágrima más pura?
¿Qué esperas? ¿Pero á qué te lo demando,
si tu frente se dobla pensativa
al peso de recuerdos opresores?
¿Si encadenada estás, si estás llorando,
y en brazos del dolor te ves cautiva

sin porvenir, sin patria y sin amores?

-Trabajemos ahora, para que no llegue el
día en que veamos que nada hemos hecho
para ganar el Cielo.
-Siempre existe un secreto amargo en el
fondo de toda alegría mundana.
-Un solo acto de caridad vale más que todos los sentimientos abstractos del mundo.

EN 0RAOION
P or Riparo,

�-610-

-6H

El En ti erro de un Violín
CUENTO INVERG&gt;SIMlL

All~ por los años ~é 185 ... recorría las principales ciudades de y plafiideras que brotaban de su instrumento, melodías hijas del
Alemama, dando co.nciertos con buena fortuna, un joven violinista coraz6n, que el mundo no debía conocer. Y cuando alguna vez por
que se hacía anunciar con el nombre de Martín Bogen, á quien efecto de un fen6meno nervioso raro, la niña se acuitaba y afligía
~uchos empezaban.á ~eñalar como el inmediato sucesor de Pagani- al oír los so.nidos del violín, Bogen se pasaba días enteros sin estum. Su sola presencia mteresaba en alto grado al auditorio: era su diar, embebecido y absorto en esa adoraci6n sin límites.
Carlotita tendría ya siete ú ocho meses, y los asuntos de Bogen
figura alta y escurrida; veíasele de ordinario envuelto en un palet6
seguían
al par de sus deseos. Pero ese período de calma no debía
pardusco, nada garboso, pero admirablemente dominada toda su
ele
ser
duradero:
la niña enferm6, primero levemente, después aorapersona pm: una testa romántica, angulosa, de intenso y osado mirar, osc':1'ecida por ':1na cabellera aborrascada y rebosante; y así por vándose hasta llegar á inspirar serios temores. Es imposible deslo ~xtrano y llamativo de su facha, como por su estilo fogoso y cribir la desesperaci6n, 6 más bien la rabia que se apoder6 de Bodesigual,. pre.sentaba algunos puntos de semejanza con aquel artista gen á la idea de perder el último puñado de dicha que en e&amp;te
extraordmano que, cual un duende de la música había cruzado mundo le quedaba. Y ¿quién iría á quitársela,? ¿Con qué derecho?
la Eur?Pª, poniendo en conmoci6n á los espíritu~ algo dados á lo .A Carlota, al fin y al cabo, la había recibido del mundo, y éste
excepcional y maravilloso, y aun infundiendo pavor á las gentes podía reclamársela; pero aquella niña, aquel ángel inocente era suyo, le pertenecía desde que naci6, era el fruto de un amor santo y
timoratas y meticulosas.
¿c6mo privarle de su único tesoro?
desventurado;
Yª, queda. di?~º que ~Bogen era joven, muy joven: no contaba
Más
de
un
mes estuvo la niña luchando entre la vida y la
más alla de vemticmco anos. A esta edad cuesta poco ser feliz, sobre todo cuando la suerte empieza á mostrarse propicia. Bogen, que muerte. Tuvo unos días de mejoría. Bogen, que se aferraba á la
en s_us moceda~es había conocido todo linaje de privaciones y pe- esperanza como á su única salvaci6n, vi6 el cielo abierto, y con el
n:mas, se consideraba .Yª completamente dichoso, y el mudable fin de ir allegando resurf:os, anunci6 un concierto para la pr6xima
viento de la fortuna, vuelto ahora en su favor, se complacía en lle- semana en el Teatro Gran-Ducal, con asistencia de la Corte.
Pero la niña tuvo una recaída, y la víspera del mismo día del
narl~ las velas del deseo. Casado hacía pocob meses con una mujer
concierto,
en medio de un acceso de fiebre devoradora vol6 á la reque ie. adoraba tanto col?~ él á ella, mujer guardosa y diligente en
gi6n
luminosa
donde viven los ángeles. Bogen qued6 esta vez como
el ~&lt;:&gt;bierno del hogar, v1V1an contentos, aun enmedio de esas peentontecido:
s6lo
cuando al caer de la tarde se presentaron el emnalidades que suelen acompañará los artistas en sus primeros papresario
y
un
gentil-hombre
de palacio para ultimar algunos detasos, y muchas VP.ces en los primeros· y en los últimos. Ganar gloria
y ·laureles no es ganar dinero, y como el porvenir de nuestro novel lles referentes á la funci6n, volvi6 á la realidad de la vida. Entonconcertista se cifraba en sus correrías artistíticas la continua necesi- ces le encontraron junto al lecho de su hija, tocando, poseído de
?ªd de viajar consumía una buena parte del p~oducto de su traba- un arrebato de insensatez, arpegios y acordes estridentes, como si
JO.-&lt;cPero, qué diantrel-solía decir á su mujer.-En el poco tiem- quisiera galvanizar con ellos aquel cadáver adorado. En la estancia
po que llevo de vida artística no puedo quejarme de mi fortuna. reinaba el mayor des6rden; sobre una silla un ataud de madera
No bien me veo libre de una contrata, se me ofrece otra; mi nom- sencillísimo, y en el suelo, entre un revoltijo de papeles de música,
bre empieza á correr en boca de todos, y á este andar antes de al- la ~aja-estuche del violín, una de esas cajas que, por una coincidengunos años podré imponer condiciones, en vez de aceptar las que cia singular, semejan con tanta :verdad en forma y dimensiones un
ataud de niño.
,
me propongan. Lo primero es darse á conocer.»
Bogen contestó resueltamente que no daba el concierto. Pero
Un día, una niña rubia como las mieses que dora el sol del
Med~odía, vino á iluminar con los angelicales destellos de su ino- había gravísimas dificultades para suspenderlo: de una parte la
cencia aquel hogar venturoso. Pero la salud de la joven madre etiqueta rígida é inflexible de las cortes alemanas; de otra el públi·
quedó de las resultas tan hondamente quebrantada, que la pobre co ya prevenido que había tomado casi todos los billetes. Tanto
tuvo que guardar cama por espacio de algunos días. Bogen no se insistieron y tanto porfiaron los dos interlocutores, que Bogen ceseparaba un momento de la cabecera de su esposa, pasando días y di6; no sabemos si por un impulso de energía 6 por un acto de denoches sin plegar los ojos; y tuvo que rehusar proposiciones muy bilidad· cedió tal vez con resignación suicida, resuelto á presentarse
ventajosas que se le hicieron para presentarse en una importante ca- en el te~tro, y aceptar el reto que el mundo le dirigía, para legar á
pital. .La enferma iba empeorando rápidamente, y el artista, al fin ese mundo sin entrañas con las postreras inspirac;ones de su genio,
y al cabo, no podía dejar de subvenir á sus crecientes necesidades. el testamento Jesgarrador de sus ilusiones perdidas.
El primer cuidado del empresario fué llevarse á Bogen á su
Reaolvi6 dar un concierto. Precisamente el día anunciado, Carlota
propia
casa, situada no lejos del teatro. Importaba en gran manera
estaba, al parecer, algo aliviada. Bogen se dirigi6 al teatro con el coevitar
que
el atribulado artista presenciase las últimas tar~as de los
raz6n lleno de ansiedad: e~taba nervioso, y de su violín saltaban
operarios de la muerte: Bogen no tenía ya voluntad propia y se denotas acres y enérgicas como chispas inflamadas. El público se sintió fascinado por aquella ejecución nueva y subyugadora; y acaba- jó llevar como un nifío.
do que fué el concierto, aguard6 al artista
á la salida del teatro, para acompañarle con
vítores y aplausos hasta su morada. Pero
Bogen no veía nada, y así como llegaron á
su casa, se desprendi6 de sus admiradores y
subió desalado al cuarto de su mujer... Carlota estaba agonizando: habíale sobrevenido
una crísis funesta, y pocos momentos después
expiraba en los brazos de Bogen. Y en aquel
trance supremo de dolor, cuando el artista
sin ventura se abrazaba frenético á aquel
cuerpo tibio aún, y lo besaba locamente en
los labios, como para recoger el último hálito
de vida, hasta aquella modesta alcoba: apenas alumbrada por la claridad mortesina de
una. vela, llegaba como un eco 1'-jano el clamoreo entusiasta de la muchedumbre, que
desde la calle quería saludar al nu-vo artista.
Este quedó al pronto sumido en un dolor
paroxístico que le mantuvo alejado por algún
tiempo del teatro y de los salones. Pero había
un sér que aun le encadenaba á la existencia: aquella nií1a rubia y
pálida· que había recibido el mismo nombre de su madre, y que
presentaba con ella, á lo menos se lo figuraba así el bueno de Bogen, una semejanza
física prodigiosa. El, que había venido al mundo sin padres conocidos, que acababa de
perder en su esposa el amor único de toda su vida, concentr6 en la tierna niña una ado
ración desatentada, ciega y exclusiva.
Tomó una buena nodriza, y á pesar de que esto encarecía y complicaba su vida,
hizo que ama y niña le siguieran á todas partes. Volvió á exhibirse, y á recoger aplausos y á presentar su fama. Nada quería para sí de las glorias del mundo; todo había
de ~er para la nifia idolatrada. A veces se encerraba á solas con su·carlotilla para llorar
con el recuerdo de su esposa; otras trataba de adormecerla con improvisaciones tristes

A9ue.l!a mi~ma noche unas piadosa
.
.
la habitacion, vistieron el cuerpecito h ~u~res pusieron en orden
en el ataud, y á la mllñana siguiente do~ O e Carlo~, colocáronle
se llevaron la eorporal enrnltura de
l ~mbrr vestidos de negro
s~ pa~re debía presentarse á un aud~i~: nge .. .. .. P~r la noche,
tiene a menudo ocurrencias inhumanas. nuevo. La vida pública

!
t

~~~·~~~~iiiiii~i!:~I~f~i::~'1i~

el cuerpo inanim~do de la niña rubia, con su vestido blanco y algunas flores mustrns ya y sin aroma.
. quella~ buenas m~jeres encargadas de vestir á la niña y arreg1.a1 a cámarn mortuoria, colocaron, por un error deplorable el
v10tín e~ el a~ud destinado á Carlota, encerrando el cadáver de ésta
en a caJa del mstrum.ento. Des~e ese día, Bogen no empuñ6 el
reo una S?la vez; Y 81 alguno le mstaba para que volviese á la vida
e concertista, contestaba con amarga sonrisa:- No puede ser . No
ve Ud. que han enterrado mi violín?
· ¿

f

~ª~· ~P~ji ~~ ·~·~~·i¿~~ ·~;:;g~ij¿:

csinco . minutos, pasan diez, todo elgmu~d ora, anunciada; pasan
us asientos y nada parece indicar que d¡ es~ ~a .acomoda~o en
¿Qué ocurría? En el momento de si: prmc1pio al concierto.
el empresario que con el agobio de 1 úl ~ comenzar, e?hó de ver
se había acordado de traer el violín ~s 1 timos .Preparativos nadie
seguida un mozo á la casa de éste e condcertista. Despach6 en
instrumento.
' con or en de traer volando el
Pero los espectadores empiezan , ·
.
te se escandaliza d~ aquella tardanz:.muarse sorpre!1dido~: la Coranales del Teatro Gran-Ducal
p' 1ª un caso maudito en los
1
sobre una mesa, está, metido·~~· ·~u c~ja : 1s~i;l~anta, e! tel6n; allí,
se presenta con ese aire arrogante y confiado d
magico. Bo~en
nada del mundo: el público á su vez 1
'be que ya no qmere
mullo de mal contenida impaciencia 'q~/!f~r~i~f: un so.rd~ murtarse. Se ace~ca con paso firme á la mesa abr
oy~ sm mmum?mento, al Ir á sacar de ella el violín le~antael la cabJa, y en este
m1rada extraviada d
é d
' .
a ca eza con una
desplomado a~ suei!, c;:u h~ri~;ª:1:~:ª~:~t~f1:ves1rguni?s, cae
sur?~ºª~~ asistentes de la escena, mientras unos ;uxili:~uá i:Écf;: ~
acci en o, reparan otros con horror que lo que encierra la caja es

.}OAQUIX

l\IARSI LLACH.

i1°

Ultima Ofrenda.
[Inédita. ]

Cuando muera, poned sobre mi fosa
C~mo una ofrenda de piedad bendita
Mi símbolo y divisa más hermosa: '
Una blanca y humilde margarita.
Que ella le diga al que á pasar acierte
Frent~ á. la tumba que mi cuerpo encierra,
Qu~ m siendo despojo de la muerte
Olvido al ángel que adoré en la tierra.
¿Qué me importa una tumba olvidada?
Todo es vano y fagaz en este suelo:
¡Margarita! me basta tu plegaria
Para alcanzar perdón y entrar al cielo.

L~uros, aplausos, fama ......... son escoria
~adie á lo vano l~ ventura exija;
'
¡Oh Margot!.. . ¡mi Margot!.. . mi única gloria
Es haber sido padre de tal hija.
Por ella callo, espero, sufro, aliento,
~le ha enseñado á ~ndulzar toda amargura;
¿No he de volverla a ver? !Por ella siento
Que hay otra vida, etern~, santa y pura!
J UAN DE DIOS

PEZA.

18 de Octubre de 1906.

PAISAJES
"NECAXA "

Como una cinta blanca y ondulante
como un ágil r~p~il. nervioso y fino, '
b?rdeando prec1pic10s, el camino
vase á perder en el confín distante.
Es el ocaso. Ya oculta el sol brillante
tras de los montes su fulgor divino,
y da un beso de luz al que vecino·
levanta altivo su crest6n gigante. '
Va tendiendo doquier enamorada
sutil neblina sus ligeros chales·
se aquieta todo en la gentil cafiada ·
Y .s6lo allá en el fondo, entre br~iiales,
se desprende rugiendo la cascada
en un salto de luz hecho cristales'.

za.

una Hecha, clavó sus garras en la man
na y remontó su vuelo .exclaméllfldo :
- ¡ Es paira mí !
·
Entonces un hombre, que se declícaba {t
cazar ¡p~r aquellos .parajes, se e·chó fa e:,la cara y icon certera puntería
copeta
atrav~so ele un balazo al ave, que ca ,·ó a
sus pies reYoloteando .
·
- Soy el primero entre todos los sére!-&gt;.
Y.?º;, ,aJg~ me denomino ''Rey de la crea·
c1on, - diJo el hombre, apocleránclo::.e di.:
la manzana.
- ¡ Es para rmíi!
Le echó el cliente ; pero el fruto es·
la'ba casi lrne&lt;:o, 'Y del centro salió un
gusano que elijo al hombre:
- ¡ Es para mí!
R.\MíRO BLAt~CO.

.ª

J . SOROXD&lt; &gt;.

EL PRIMERO Y EL ULTIMO

--,&gt;

LEO~IOAS R&lt;.D.UGU EZ M. 1

Literato colombiano fallecido el 5 del actual.

ABOIJOGO
U na rata ,campesina asomó Ja ica:b('z;,,
por la entrada de su cu.ev.a y vió no lejos
ele aiJaí,. una hermosa manzana. '
-¡ Es para mí !- chilló, 01poder1.:mdor
el.e la fruta.
Pero un unono, descendiendo rápidamente &lt;le un árbol, aproximóse &lt;le un ipar
el.e saltos á la rata. le arrebató la ,manzam
y ganó de nuevo la •copa del áiibol gri
tan do con tono triunfante :
'
- ¡ Es para mí !
Un águila, 'que presenciaba la escena
cerniéndose maj estuosamente en ef .esp/
cio, no ~ejó .tiempo
mono para gozar
de s.u v1ctona; arro1ose sobre él 'Como

~!

DON FEDBRICO RODRIGUF.Z M.,

Pintor colombiano.

�..__ 61:2 ~

Kl nuevo Prepósito General de la Compafiía de Jesús, K P. Francisco Xavier Wernz, rodeado del claustro de profesores de la Universi~d Gregoriana
de Roma, de que era Rector.

1.TN LEGAJ O

'

El caso no es nuevo. Desgraciadamente la Sra. ne Lestailleurs,
hermana del difunto, i:;e sin·e de ese argumento contra usted ..Ella
pre~en&lt;le que ou hermano se había vuelto, desde bacía muc~o bern;
po, maniático, misántropo, huraño. Se encerraba, no quena ver a
nadie. Es como si la acusara á usted de haberle secuestrado. ~lla
se queja de que él no le escribía ya á ~u familia: Todo eso, repito,
puede perjudicarla á usted en el es~ír~Ju de los Jueces. ¿De ~ué fecha es la última carta que él le escnbio á usted antes del accidente?
-¡Dios mío! .....·. no recuerdo precisamente. Sin embargo ......
sí ...... aguarde usted.
-1!.:l había ido á pasar tres días en casa de un coleg~, M. J ouvelin con la colaboración del cual quería escribir un libro. Era
uno de los proyectos que Ínáo le halagaban, señor. Much.as veces,
con la cabeza colocada en mi hombro me habló de esa idea: un
libro sobre la Revolución; lleno de p~ntos de vista origina.lísimos,
y con documentos nuevos que M. Jom-elin ~fbía. descubierto. en
los archivos de su ciudad natal. «La Revoluc10n vista por de.baJO, "
decía él. Y bien: durante esos tres días de ausencia-ausencia que
empezó el 14 de Julio-me escribió tres cartas. A pesar de sus tra;
bajos, á pesar de la fiebre de sus estudios y de sus esperanzas, a
pesar de los mil cuidados de que era objeto en casa de s.~ colega,
ni un solo día dejó de enviarme sus expresiones de cani:o. Tres
cartas largas, sei'ior .... .. Yo se las mostraré á uste.d. ¡Cua:1to me
amaba! ¡Ay d.! mí! El 27, tres días antes de termmar el ano escolar lo llevaron á la casa inanimado. Yo pude retardar su fin, vero
no'pude impedir q11e perdiera la razón.
._
María Luisa se puso á llorar romo un rnno.
,
-Señorita-dijo el abogado.-Creo que esas cartas nos seran
útiles. Muéstremelas usted.

El abooado reflexionó un instante.
Delant~ de él María Luisa aguard.aba ansios.amente, con ~u
vestido negro, muy pálida, y con los OJOS encendidos por las lagrimas.
-Señorita, dijo al fin M. Lecornil. Su asunto se presentaba~tante mal. Sin embargo, espero que podremos encon~rar el me~IO
de que le hagan justicia. Estoy seguro-¿t_engo neces~dad de decuselo?- de la sinceridad de usted. Sus lágnmas, no mienten. Usted
no es una aventurera. M. Chastelet la amaba a usted y era correspondido, y fué en pleno uso de ra~ón como él. le hizo á uste_d ese
leg,tdo. Yo quisiera poder comumcar esa certid?m br~ á los Jueces
ante los cuales defenderé su causa. Pero ahí está la dificultad. Las
pruebas morales no bastan. Las apariencias están en contra de usted y esté segura de que el ab?gado de 1:1-uestra contraparte sabrá
sacar partido de las menores c1rcunstanc~as. La muer~e de M. Chastelet en una casa de locos, la fecha relativamente reciente de la donación testamentaria, todo, la juven.tud 'de u~ted, su belleza, ~u
inteligencia, cualidades que en las .c1rc.unstancias actu~les ayudaran
á hacerla pasará usted como una rntngante;_t??º, repito, todo.puede servirles á sus enemigos y pesar en la dec1s10n de los Mag1strados y a prevenidos contra usted en favor de los herederos naturales
por' el espíritu mismo de los textos.
. .
-¡Oh! - exclamó María Luisa. - La ley es rnJUS~a..
Ella
-No sefi.orita-contestó el abogado.-La ley es JUSta.
proteae lo~ derechos á condición de que se hallen netament~ establecidos. Este es el punto á donde yo quería lle~ar. Necesitamos
una prueba material de la perfecta salud de espíritu de ~~. ~ba~t~¡ Pobres cartas de amor!
.
let el día en que hizo el testamento. ~sa prueba debe ex1st1r. ¿No
Dormían en el fondo de una gaveta bien cerrada, y María L~11tiene usted documentos, cartas del d1funto?
,
,
-¿Cartas? Sí, yo las tengo todas: desd; el dia ~u~ lo ~ono~1 sa las releía furtivamente cuando Jorge no estaba en casa.. Yariai;
hasta las últimas semanas que precedieron a su mueite, pob1esca.- veces él le había aconsejado que las destruyera, pero la Joven ~e
·
.
,
. No
tas locas, en que él me reiter~ba sus pr~t~stas de amor 9ue ~ra lo había negado á ello.
-No las destruyo porque eso es de malauguno-dec1a. - ¿•.
único que lo sostenía en me?10 de las v1s10nes de su razon, ) a alt da ·Quién hubiera podido creer que un hombre de tanto mé- está en ella la historia de nuestro amor'? Todo está en esas. quert·,
co·m~ él acabara así? Y sin embargo, hasta el ~ía en que lo das páginas: nuestro primer encuentro, las primeras confe~ione~e\
ri
t'
"ª fata'l congestión , hace cinco
me:,es, á lablsahda
del concur- hasta esos sentimientos graves y dulces que nos atan para siemp ·
ma o e~
.
I
b,
Ahora esas cartas le eran más preciadas que nunca.
so su conversación era tan apacible, tan razona~ e,.
'los días desde la muerte de Jorge, i,i.ana
AK'L'
ana
Todos
uJSa
' - La naturaleza tiene de esas sorpresas, senorita. M. Chaste'
·
t ' d qued con1 t era un hombre de trabajo, un pensad?r; un ho~bre, en fin, el escritorio de molduras de cobre y de forma an 1cua a,
e
tado por la meditación y el estudio; fué suficiente un cam- tenía el precioso paquete. Una por una, tomaba las cartas e
muy gas
d 1 b • . t
amado y las releía con lágrimas en los ojos. Cada frase se hun
bio de temperatura para anona ar o rusca.men e.

~:i

dí~

en su corazón como un puñal; cada sílaba
SS. f,'lf,'I, ALIFOfiSO XIII Y VICTO~IA Bl.JGEfiIA.
avivaba su dolor. Aun las palabras más
dulces tomaban ahora un sentido trágico.
Durante seis meses, el idilio se desenvolvía desde el día de lluvia en que se vieron
por primera vez en casa de una amiga de
la familia de. J orge que había sido compa11era de coleg10 de la madre de Marfa Luisa. Las primeras cartas eran muy corteses. Comenzaban invariablemente por
un ccseñorita. ,i Luego venían cartas íntimas
más familiares. Al tono reservado de los
primeros días sucedía un abandol)o cordial. Jorge osaba dará la joven el encantador nombre &lt;le amiga. ccEnrantadora
am iga- decía-usted se ha insinuado poeo á poco en mi s_oledad. Me asombro al
notar el puesto que usted tiene en mi~
pemamientos ... ... »
Las cartas estaban llenas de una ternurn
más ardiente. .Jorge decía qu·' una presenci&amp;. in visible velaba sobre sus trabajos y
le mostraba á la joven las heridas de su
alma buena y desengañada.
ce l a vida es una cosa triste. ¿,Qué hacer·?
Sería preciso amar .. .&gt;,
Era la priml'ra vez que ese verbo de fuego brotaba de su pluma tímida. María
Luisa recordaba la emoción que había experimentado al leer esa carta que le había
turbado el corazón.
H uérfana desde muy nifia, ella había
te.nido que trabajar para vivir y se había
deegarrado el alma contra todas las dificultades de la existencia. Daba lecciones
de piano, y, como buena artista, ella se
había encantado con Jorge, un día qne éste habló delante de ella de los maestros en
ese arte. Aquel trabajador era un sensitivo. Cuando María Luisa tocaba á Beethoven ó á Schumann, se le escapaban, á pesar de él, copiosas lágrimas. Un día de
primavera, una sonata de Mozart, un motivo fácil, risuefio como una mañana, suave como un perfume de lilas, un motivo
que cantaba sobre las teclas altas del clavicordio ron una ligereza encantadora.
Aquel era un recuerdo querido entre todos:
Jorge le había besado la mano c0n un gesto
dP colegial, y el corazón de la joven había
saltado de gozo. Varias cartas recordaban
aquel momento delicioso ......
U1tltno ttetttato de l os Sobettanos de España.
M. Lecornil leía esas cartas, una á una,
con ademanes de satisfacción.
María Luisa estaba pensativa. Desde hacía una hora la atorAl decir esto, &lt;lió un golpe con el puño cerrado sobre el paquementaba un escrúpulo. Había entrado en casa del abogado con las te de cartas. María Luisa sintió el gclpe en el corazón y tuvo un
cartas de Jorge, cuidadosamente, arreglad~s en una cartera, como deseo violento de gritar.
movida por una fuerza extraña a su propia volu~t:i~· y ahora l.e
-El asunto es muy sencillo. Esos document&lt;Ys facilitarán exparecía que lo que hacía era vergonzoso. Su.sensib1hdad enfermitraordinariamente mi tarea. Debemos estar seguros de nuestros reza sobreexcitada con las angustias de los últimos meses, se asorr.cursos. ¿Y qué es lo que nos hace falta, al fin y al cabo? Probar
br~ba dolórosamente con el aspecto host~l de los pesado,s .muebles
que
M. Chastelet la amaba á usted desde hacía mucho tiempo, no
de ese gabinete de consulta, con las cortinas verdes y ng1das 9ue
con un amor ligero, sin importancia, sino con una pasión profunocultaban á medias el dorso de los libros severos arreglados en fila.
da, cl.urable; pasión que necesariamente hubiera sido al fin- sin la
Todo daba ú la joven la sensación de una fuerz3: misteriosa y a,me- terrible muerte de M. Chastelet-santificada al pie de los altares.
nazante presta á anonadarla. Hasta M. Lecorml, con su monocu- J~s preciso mostrar el principio de las relaciones de usted con él. v
lo, sus pati llaR y sus gestos de comediante, le causaba miedo ahora.
el clesem·olvimiento de su carifi.o para usted, carifi.o que necesaria¿Por qué había venido? ¿Por qué aquel e~t~ai10 osab.a poner mente tuvo que sugerirá M. Chastelet, desde que recibió la herensus manos sus manos indiferentes sobre las pagmas preciosas en cia de su padre, la idea de disponer de sus bienes en favor de usted
que Jorge i1abía vertido para .ella ~ola, ~n días mil veces bendeci- para asegurarle el modo de vivir en caso de una desgracia. Todo eso
dos, el perfume de su aln,a amante y smcera? Los ded?s secos.Y es claro, gracias á. esas cartas. Usted era para todo para él de cuja&amp;:
blancos de 1\1. Lecornil, jugaban sobre el papel, lo maneJaban.s111 he aquí por qué es muy natural que él pensara en legarle su fortuprecaución, lo volvían de un lado ~ otro, lig~rame~te, eo~no s1 ~e na. Una vez aceptado ese punto, es fá?il demostrar, por medio de
se tratara de un d1Jcumento cualqmera. Mana Luisa sufna al on algunas fochas, que el testamento se hizo oportunamente sin que
el crujido doliente de esas hojas entre .las manos del ahogado: le 11inguna presión hubiera influido en el espíritu del don~dor. Yo
parecía que su corazón dolorido era el Juguete de esas manos brus- creo, señorita, que r.uestra causa está asegurada. La señora de Lescas, que sin cuidarse de ello lo herían, lo desgarraban, lo tortur&lt;Á - taillcurs no sab~ que poseemos gran cantidad de pruebas para ven.
.,
ban sin piedad.
cerla. Pruebas irrecusables: no se trata de un escrito aislado que
Cuando llegó á las últin!as p~ inas, l\~. Lecorml deJo ver en podría haber sido dictado bajo la influencia de un estado de' espí9 Evidentemente, había ,des- ritu accidental y pasajero; demostraremos que el testamento atacalos labios una sonrisa de sat1sfacc10n.
cubierto lo que deseaba. Cuando hubo acabado de leer se froto las do no es más. q~e un episodio de la historia sentimental de M.
manos y mir:...ndo á María Luisa, exclamó ale~remente:.
Chastelet; asistuemos, con la ayuda de estas cartas á la evolución
-Estamos salvados, señorita. Este legaJO no deJa duda al- psicológica del difunto, y llevaremos en apoyo de ;uestras asercioguna.
nes ?º sólo u.u testimonio? sino diez, veinte, cien testimonios au- ¡Este legajo! {)ensó María Luisa. Para él, en efecto, esas ho- ténticos, escntos por la misma mano que firmó el testamento· añajas no son más que un legajo.
da usted á eso q~ nuestros jueces parisienses no son insensibles {t
- Nos será facilísimo-añadió el abogado-demostrar con es- los casos romántwos, y qlle la lectura de esas cartas vibrantes de
tos papeles el derecho que l!l asiste á usted.
pasión, no dejará de interesarlos en favor de usted. Hágame usted

�-614el favor, pues, de confiarme esos papeles, que le serán devueltos el
día en que termine el pleito.
María Luisa se levantó, llena de dolor y de indignación.
-No señor. .Jamás consentiré en dejar pasar las cartas de mi
pobre Jorge de mano en mano, en uua sala de tribunal. Esas cartas son mías, sólo mías. Así, pues, las guardo.
- Eso es una locura- exclamó M. Lecornil. El éxito de usted
depende de ellas. Con las cartas, el triunfo es seguro. Sin ellas ......

-Prefiero perder el pleito-dijo la joven.-Y levantándose
tomó de sobre la mesa las cartas e&amp;parcidas que el abogado trataba d~
retener, y murmuró con voz decidida:
-Guardo e~te tesoro, .señor. .Yo me hab~a engañado, pero usted acaba de abrirme los OJOS. La sola herencia que estimo nadie
podrá arrebatármela: es el recuerdo de nuestro amor ... .. . ~ demás
no me importa. ¡Soy rica!
GUSTAVO TREJAVILLE.

-615 -

Accidente ferroiiario en ti Ferrocarril Nacional
EL TIEMPO informó, en su oportunidad de la catástrofe que
ocurrió eL día 8 del corriente en una barranc~ del Cerro Colorado
frente á la Hacienda de Zirimicuaro, en la vía del Ferrocarril Na~
cional de México.
Las fotografías que áparecen en esta plana dan idea de la maan.itu? del terrible accidente. Como hast.a la fecha no ha habido p~r1f&gt;?,1co que relate. la verdad lo ocurrido, damos en seguida la relac1on de ~n testigo presenc1~l, el Sr. Joaquín López, que nos la
ha proporcionado, y la cual, Junto con nuestras ilustraciones aerá
. la informa0ión más verídica y completa que se haya dado d¿ tan
terrible accidente:
Sonaban las doce de la noche del día 3 del actual cuando terminó la fiesta que el Casino de. üruápan dió en honor del sefíur
Dr. D. Edu~rdo Licéaga y de su respetable familia, quienes estaban en esa cmdad de paseo, y después de despedir á tan distinguidos viajeros en el "Hotel Unión,'! me dirigí ácasa· á causa de una •
torrencial lluvia hube de· guarecerme en el portal de la Casa Consistorial.
Poco después de la una de la mañana, encontré al señor Doctor D. Jesús Silva, quien tocaba la puerta de la botica de San José, segunda al carro de pri~era, y bajando á tierra los Sres. Villegas,
para que se le ministrasen los medicamentos necesarios para salir Paltz y Arauz, emprendieron luego su marcha para esta población
luego al lugar donde se encontraban varios heridos con motivo del distante del punto del suceso 13 kilómetros.
.
'
descarrilamiento del tren de pasajeros que debía haber llegado á
El Sr. Broocks, el Sr. Duvallon y los demás pasajeros ilesos,
esta población la tarde de ese día, á las 6. 30.
emprendieron desde luego el trabajo de ayudar á salir ó sacar del
El Beñor doctor me informó de lo que él sabía, y acto conti- carro de tercera, del de express y correo, á los heridos y quemados,
nuo me puse á su disposici6n para acompañarlo al lugar del suce- pues hubo de lamentarse la salida de vapor de la máquina, vapor
que penetró al carro de tercera, quemando completamente á los
pasajeros.
Prestados los primeros auxilios por el Sr. Broocks, éste emprendió la marcha á pie hasta "La Leñera," y de aquí en un armón hasta Uruápan.
Algunos de los heridos y quemados se refugiaron en el carro
de primera que estaba aún inclinado únicamente, y pocos momentos después, este carro se volcaba por completo, causando por segunda vez varios golpes á sus ocupantes.
Llegamos al lugar de la catástrofe y uesde luego, bajo la fuerte lluvia y atravesando por la corriente de agua y lodo que rodeaba el tren, empezamos, dirigidos por el Sr. Broocks y el Prefecto, á
recoger los heridos, que diseminados y sumergidos en el fango se
encontraban. Levantamos al maquinista Sr. Smith, al fogonero
Pablo Flores, á éste ya en estado agónico; después á un pasajero
npellidBdo Olivos, de Yuriria, y á uno de los rurales de la escolta.
A estos cuatro heridos les empezaron á prestar los señores médicos
los primeros auxilios. Con el maquinista se hubo de luchar mucho,
pues no permitió de ninguna manera que se le curase, diciéndonos
algunas malcriadeces. Este individuo sólo resultó con un ligero
golpe en la pierna. Continuamos repogiendo más heridos y colocamos en un carro á Luis Miranda, Justo Magaña, á dos rurales, el
cabo y un soldado. El Sr. Silva hizo la curación de estos heridos.
. Provistos de hachas formadas con estopa de las chumaceras de los
carros de primera y segunda, continuamos buscando más heridos,
y s6lo no encontramos á dos mujeres y un hombre que según el
tficho de algunos pasajeros, venían en tercera clase, ignorándose
!lasta hoy su paradero. Principiaba á amanecer cuando se terminó
la faena de levantar heridos, y en estos momentos, 6 a. m,, expiró
so y servirle en algo. En seguida ocurrimos al .Jefe Político, señor el fogonero Flores. Los empleados del express y del correo tamDon Luis G. Córdova, quien se encontraba listo ya para la mar- bién resultaron heridos, aunque no de gravedad. Durante las pricha, y después se presentó el Sr. D. Emiliano Torres. El señor meras horas dela tarde, murió Justo Magaña y porlamañana, MiPrefecto recibió en esos momentos respuesta del Sr. Dr. D. Euti- randa. El domingo murió Olivos y el lunes el cabo de rurales, esmio Pérez, médico del Hospital Civil de la ciudad, diciendo que no tando en estado grave los restantP-s.
Tal es la verídica relación del de8graciado accidente.
podía levantarse, y también del señor .J~ez Letrado, quien contest6
J. L.
que ya iría; á estos señores fué á hablarles el joven conductor
de los tranvías, José Bárcena. Los constantes silbidos de la máquina de un tren de carga que se encontraba en la estación, lista para
marchar al lugar de la catástrofe, hizo que tomáramos el tranvía
que nos esperaba; y sin aguardar más tiempo, nos dirijimos á tomar dicho tren.
En la estación nos esperaba el conductor del tren descarrilado,
Sr. Broocks, quien fué el que vino á participar el hecho á las autoridades y á pedir los auxilios necesarios.
Cerca de las dos de la mañana marchamos bajo una lluvia torrencial, y con una marcha prudente y lenta, llegamos al kilómetro
504, y 250 metros adelante encontramos el tren caído.
La catástrofe ocurrió como á las 10.45 de la noche del día 3,
en. una barranca del Cerro Colorado, frente á la hacienda de Zirim1cuaro.
Nos dijo el Sr. Broocks que el desgraciado accidente sobrevino
de la manera más violenta é inesperada, hundiéndose la locomotora Y arrastrando consigo todo el tren y quedando sólo sobre la vía,
algo inclinado, el carro de primera.
Los 'pasajeros de esta clase, sefiores ingeniero Duvallon, Ricardo Palt~, Jesús Villegas y Francisco Arauz, y los de segunda clase,
Sra. Ra1munda Cerda Emilio Pérez Gregorio Linares y su esposa
Trinidad Cerda, el c~nductor Broo~ks, que entonces ve~ía en tal
carro, resultaron ilesos1 pasándose con bastantes trabaJos los de

?e

EL GENERAL POETA JUAN J. CAÑAS
Este ilustre centro-americano nació en f:an ::\figuel, RepúbliEn el Salvador tr:itar~n de coronarlo con un laurel de oro, peca del Salvador, el año de 1826. Comenzó sus estudios profesiona- ro se desataron las ammos1dades, y en la Academia literaria se disles en Nicaragua, en la Universidad de León; después fué á Gua- cutió el proyecto.
temala, de donde regresó al Salvador y á su lugar nativo en 1848 á
El General Cañas, que sabe bien á sus años que esas coronas
causa de la revolución formi 11 able llamada de «los Lucios i&gt; A prin- ~ienen ~ás es~inas que hojas y que no son las que una posteridad
cipios de 1849 fué á Califomia, y á su regreso se sintié impulsado 1mparc1al y fna otorga á los elegidos, renunció á tal honra muy á
de una manera irresistible á escribir versos, de los cuales fué pu- tiempo, y según vemos en «La Estrella del Salvador,&gt; del 15 de Ocblicando con timidez los que eran fruto de sus peregrinaciones.
tubre del año próximo pasado, concluvó la cuestión sin que hayan
Conquistó en breve tiempo fama y renombre de poeta, pero no vuelto á tratarla.
·
ha querido coleccionar sus obras, por más que se le ofreció hacerle
Los que nos interesamos en que no se desconozcan los méritos
en Europa una edición lujosa y esmerada
de los buenos hijos de América, agradeque no le habría costado nada de su proceremos siempre á J ulián López Pineda
pio peculio.
José Dolores Corpeño y Alberto Oroz~
A él se deben el himno nacional del
Piche su voto en favor de que se premiara
.f
Salvador, el escudo y la bandera de tan
al que con su talento, su espada, su lira y
simpática República, tal cual al presente se
su honradez intachable ha enaltecido á su
enarbola.
patria.
El General Cañas dice que al crear el
Los poetas que no·le apluden están en
pabellón de su patria no quiso imitar sersu derecho, pero también en la obligación
vilmente el de los Estados Unidos de Améde imitarlo como ciudadano y de resperica, sino que se propuso simbolizar los
tarlo como ilustre y ejemplar salvadorefio.
cinco Estados de Centro-América en igual
~
número de fajas azules [como reminiscencia de la derogada que los cubría á todos]
DEL PASADO
ligadas por vínculos de paz, con el cuadro
rojo en el árgulo superior pegado al asta,
con sus catorce estrellas representando
Con su clámide negra la noche cubre
otros tantos Departamentos, en recuerdo
al mundo. Las rompiente::-: impiden llegar
de que el Salvador no tiene una sola pulal muro del castillo; mas ...... ¡nada imgada de su territorio que no esté tinto en
porta! en él está su amada.
su propia sangre por defender la Unión
- ¡Altol- dice á los remeros, y éstos
Centro- Americana ósea el régimen federalevantan las palas de los remos .....
tivo disuelto en 1840.
La escala hiende el aire, y prende en
El sistema de estampillas postales, lo
la pared robusta sus potentes garfios acemismo que el telégrafo, se implantaron
rados.
en el Salvador por iniciativa del General
El mancebo asciende, pasa el muro
Cañas, así como el cambio del antiguo ary abre las puertas de la prisión de su adomamento de piedra de chispa en et Ejérrada ... .. .
La gallarda pareja escala el paredón
cito, por el Remington.
Dichas mejoras se verificaron en 1865
y allá en lo alto se detiene. El, robustl)
en la administración vrogresista del Dr.
y elegante; ella, hermosa como una iluJUAN J. CA~AB,
sión.
D. Francisco Dueñas.
Distinguido militar y escritor salvadoreiío.
Ata el mancebo las manos de su amaHabiendo curs tdo gran parte de la
carrera de medicina, y habiendo luchado
da, entre los brazos de ella pasa la cabem,
en California en la explotación &lt;le placeres de oro, aparece en 1835 tiende la bella y amorosa carga en sus espaldas y empieza el pelial frente de una compañía de guardia nacional, desempeñando el groso y admirable descenso .... . .
cargo de jefe de las armas en La UHión, y á fines de 1857 emprende
Ya pisa el último escalón ...... se detiene ...... la barquilla no
la campaña contra el filibustero Walker á las 6rdenes del General está allí ..... .
Llama, pero nadie le responde .. .... ¡Le han traicionado los reBelloso.
Viajó más tarde por la América del Sur, desempeñó en su país meros!
grandes é importantes comisiones, ascendió en el Ejército por su
·Pequeña es la isla, y castillo é isla domina su feroz enemigo... .. ·
valor y sus conocimientos y vino á México representando á su pa· La salvadora tierra muy distante .. ... .
Ronco gemido se escapa de su pecho y emprende de nuevo la
tria hace pocos años.
Como poeta, ha brillado mucho; sus composiciones «Quejas ascensión ..... .
íntimas » «El Niño y la Golondrina» [traducción del francés] y su
Llegan á la base superior del muro: ella, bellísima, pero llena
hermosísima versión de c&lt;El Naufragio del Hesperus» ·de Longfellow, de terror; él, sereno y arrogante ......
son muy conocidas y tienen tanto mérito como inspiración y galaNumerosos soldados con teas en' lae manos recorren la muralla
.....
se abalanzan furiosos sobre ellos ... .. .
no estilo.
Cafias se ha hecho querer en todos los puestos que ha ocupado,
En manos de un jefe que comanda tal canalla les aguarda una
ya como Comandante del puerto de la Libertad, ya como soldad9 muerte vergonzosa.
desde 18,59 hasta 1872, llomo ,Jefe de Sección en los Ministeri0s;
Los amantes lo comprenden ...... retroceden, llegan al ~rde
como Gobernador político de San Salvador, como diputado á las del empinado muro, juntan sus corazones y sus rostros y, dom.ma·
Asambleas Constituyentes de 1872 y 1880i siendo miembro de la dos por un mismo y supremo sentimiento, se empujan hacia el
comisión encargada de redactar el proyecto de la Carta J?~ndamen- mar ..... .
RA:rtllRO NAVA.
tal · como comisionado de la Exposición Internacion.al e? ~antiago
de 'chile donde se le hicieron grandes honores, y últimamente como
Subsecr~tario de Relaciones Exteriores al lado del Doctor Don Manuel Delgado.
•
.
- Sed fieles á vuestros amigos, recordando los beneficios que
La Real Academia de la Lengua lo cuenta entre sus socios code
ellos
habéis recibido.
.
rrespondientes, lo mismo que la de B~llas Le~ras ~e Santiag? de
-El que quiera ser rico, no necesita aumentar su fortuna. siChile, la Colombiana, el Ateneo Mexicano Literano y Artístico y
no disminuir sus necesidades.
.
otras muchas:
-Qué insensatez es ser negligente en lo tocante á la eternidad
El inspirado poeta 'f~e?dore Dwigth tradujo al inglés una de
por las pasajeras cosas del tiempo.
sus más hermosas compos1c1ones.

�LAS DALIAS

hermos~s ~oj3:s, entre las cuales br?tó un capullo _tierno, verde, que
Fe con~u;J? bien pronto en flor arrogante de matices diversos y colorea v1v1s1mos.
.
~l .clavel la ?'l~ró con encanto y ~e prendó de ella; las otras flo·
res smtieron env1d1a, porque, en realidad, aquella exótica compa·
fiera sobrepujaba á todas en hermosura y gallardía.
-¿Cómo te llamas?-le preguntó el clavel.
-Me llamo Dalia-- contestó con meloso acento nmcrira no
·-¿De dónde te han traído?
·
-De México.
-Eres muy hermo~a ...
nrny hermosa ... mu y hermosa ....
No supo decir más· toda la arrogancia del cl~vel
trocóse de pronto en timidez ·
. !.'y cobardía,
La dalia miró á su aclorador con· desdeño!'a. indiferencia; y · como si quisiera
estimular aquella pasi6n que
se manifestaba humilde y
apocada, demostró al punto
su preferencia por el jazmín
de hojas de nieve, por el heliotropo de suave aroma, por
el nardo fragante y por el
poético don Diego, que 80
abría de noche para contemplarla.
Así, concediendo su favor p as aj e r o á unos y á
otros, encendió más y más
el amor del clavel hasta enloquecerle.
En vano, amantes siempre, y siempre compasivas,
procuraban embriagarle con
sus aromas la rosa v la violeta, y atraerle con· bUS encantos la margarita, la perpetua y la pasionaria; mustio y rendido, idólatra ciego
de la flor veleido~a, el clavel
mendigaba humilde algunos
de los favores que tan fácilmente concP.día á otros
amantes.
Y sobre el tallo verde y
erguido, el clavel desmayó
poco á poco, y su corola se
deshizo, y las bojas s~cas
desprendiéronse del cáhz Y
cayeron en tierra.
Que así como para los
galanes presuntuosos ha Y
mujeres coquetas, vengadoras de las apasionadas, para
los claveles vanidosos hay
dalias insensibles, flores sin
aroma, séres sin alma.

La PrimaYern parecía haberse complacido prodigando en aquel
j:irdÍn pintoref'CO SUS más loza.nas flores.
Entre todas ella&lt;;, erguido sobr~ su fresco tallo, se alzaba el
clavel rojo, embalsamando con su aroma penetrante á la brisa que
le acaricia ha.
Abríase el verde cáliz; los pétalos encendidos como llamas,
formaban !'Spléndicta corola, y las flores del pensil, llenas de asombro, le contemplaban con deli1·i:1. Todaf', todas se inclinahnn humil&lt;its y le amaron en
cuanto le Yieron.
Las az11cenas candorosas,
con sus hojns de nácar y sus
pistilM ele oro, le ofrecieron
las primicias de su pureza
virginal, homenaje á la hernv·sura deslumhraclora de la
flor rncendirljl; las violetas tímidas temblaban en t re la
hierba con el dulce estremecí. miento de la pasión; las margaritas, inocentes, sinceras
como campesinas, no disimularon su asombro; las siemprevivas le brindaron su amor
eterno; las pasionarias trepadoras le oprimieron con amoroso abrazo, y hasta las rosas,
antrs tan soberbias, mostráronse rendidas como si-fueran
esclavas.
Los lirios románticos y
los alegres al~líes palidecieron
á la vista de aquel poderoso
rival, que nacía para arrebatarles el amor de. las otras
flores.
Así, halagado por su necio orgullo, creció el clavel,
hinchóse poco á poco, y de
puro vanidoso y satisfecho bízose insoport.,ble.
.
Como µresumido galán,
para quien son fáciles todas
las damas, miró á las flores
con el mayor desprecio, y hasta le parecieron indignas de
sus favoref'.
La rosa ' por demasiado
,
erguida, la azucena por candida ' la, 8iempreviva
.
.por fúnebre, v 1a pas10nana por
triste.' n.o lograron sino desdenPF á rambio de sns halagosy
caricias,
Casi. mustias, se consumían sin lograr alguna la preferencia clP. su rivalidad amo~~
rosa, cuando de pronto brotó
en el verjel una· planta descoBlanca y Negro.
nocida.
El jardinero había traído
Un negro estaba medio
la semilla de muy lejos, y desagazapado en el mue)le de
Toilette de reuniones, propia para señor~ de edad.
de que la puso en la tierra
la Barceloneta. Las ¡)lemas
dedicó á su cultivo desvelos y
le pendían al ras del agua, la cabeza la tenía apoyada en un~ gran
cuidados.
Visitaba con asiduidad el sitio en que la sembró, y cuando argolla, y al costado tenía un cubo todo lleno de carb6n de piedra.
Era un negro, negrísimo, largo como un día negro: flac? Y hueaparecieron los primeros brotes, todo fué atenci6n y esmero para
sudo, y por toda vestimenta llevaba unos pantalones de hilo Y~
dirigirlos y desarrollarlos.
chamarreta azul que, abierta por el pecho, dejaba ver las costillas
Creció el robusto tallo más, mucho más que el de las otras tJ-ouna por una.
res: aquélla sin duda iba á ser una buena moza.
Los que van á menudo al muelle veían todo el día al ne~ro
Ya esperándola así, complacíase el clavel en contemplarla, sedando por entre medio de los fardos, de. las pacas de algodon,
guro de encontrar en ella una nueva adoradora, y satisfecho de an( Concluye en la página 618.)
temano con su conquista, observaba el crecimiento rápido de las
.1 •'

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>MÉXICO, DmIINGO

28 DE ÜC'fUBRE DE 1906.

C IRCASIANA

NUM. 44

cuad1to de fi, Ltiehet.

�F---=-~~
~

Honores póstumos
Con gran solemnidad se efectuó la noche del miércolea último la
velada que la Academia Mexicana de la Lengua Correspondiente
de la Española, organizó en honor de uno de sus miembros más
conspicuos, del distinguido filólogo Don Rafael Angel de la Peña.
La velada tuvo lugar en el Teatro del Conservatorio Nacional
de Música y á ella asisti6 una concurrencia numerosa, formada en
su mayor parte de literatos, políticos y periodistas, admiradores del
distinguido finado, y fué presidida por el Primer Magistrado de la
República, en compañía del señor Vice- presidente y de los Secretarios de Estado, Lic. Don Ignacio Mariscal (académico), Lic. Don
Justo Sierra (académico) é ingeniero D. Leandro Fernández.
Todos los que leen en el país, han conocido los altos méritos
del sabio que desde en vida subió á
los aposentos de la fama en medio
del respeto y admiración de cuantQs
hablan la lengua española, de la que 4
fué uno de sus más ardientes cultivadores y restauradores, como fué
de la ciencia un fidelísimo amante.
Don Rafael Angel de la Peña,
batallador incansable en la lucha del
perfeccionamiento humano á que
aspiran ineludiblemente los séres de
bien conformado .ierebro, ha dejado )
una estela de ejemplares virtudes
que imitar y que debe resplandecer
con nuevas obras en el océano turbulento de la juventud.
El afortunado que llegó á.hablar
con aquel viejecito simpático, todo
pulcritud, todo enseñanza y h~mildad, alimentado de nobles pasiones
y aureolado de . ingénita bondad;. el
discípulo que v1ó caer de sus lab10s
y lo recogía atónito, el ~aná de su
saber inagotable; .el amigo, el. ~ariente, el desconocido, todos rec1b1e·
ron fructuosas enseñanzas y elocuen
tes consejos de ague! sér superio.r,
quien cumplió su destmo ICI·BAS, sm
llevarse á la tumba un resabio de
amargura, ni .un r~proohe, ni una
queja; ,mtes bien, sm que á su f~e~te oprimiera la corona del martmo,
sintió los ajenos dolores como propios, los dulcificó y murió bendecido.
Las pompas últimas no fueron pa·
ra él un postrero adiós. Significaron
el estás con nosotros, que los griegos
decían á su maestro en los instantes
del eterno viaje.

Dos grandes pérdidas.

mo pasado un crecido número de caballeros con el propósito de
fundar un círculo social que sin duda llenará un gran hueco en la
monotonía de la vida mexicana, hoy por hoy realmente falta de un
centro que, como el que va á establecerse, sirva para honesta.;¡ distracciones, cultivo sano y seguro de conocimientos personale1:1 y
actividad en el trato y cambio de ideas.
Efectivamente, no hay en la época actual un verdadero centro
de sociedad que llene fines tan apetecibles. La existencia de varios
casinos, debida al esfuerzo de las colonias extranjeras y de las de
cuatro ó cinco Estados de la República, responde imperfectamente
á los deseos primitivos de su establecimientc. El J ockey Club, que
hace ya muchos años celebraba soirées, banquetes y bailes para las
familias de sus socios, ahora es un espertatorium durante el día y un
petit Monte-Carlo por la noche.
El Oasino Nacional, que nunca dió fiestas en que figurara el elemento femenino, acaba de morir
víctima de consunción de Baccarat.
La "Sociedad Chihuahuense," siem·
pre tan bien concurrida,y el Club-Té,
círculos á que pertenecieron jóvenes
de las principales familias de Méxi·
oo, decayeron hasta morir de inani·
ción, faltos de quorum monetario. Los
otros clubs ó círculos que subsisten
integrados por elementos heterogé·
neos van camino recto á la desapa·
rición algunos. En fin, parece que
el espíritu de sociabilidad va perdien·
do cuanto gana la afición por todo
género de "sports;" y aunque ambas
cosas tienen sus ventajas, es de pre·
ferirse la fundación de centros de
recreo como el que se proyecta y al
que deseamos prosperidad y augu·
ramos larga vida.

-

Merecido homenaje.

_..

-----------------~=~--=~

A las diez de la mañana de hoy
se celebrará una importante ceremo·
nia, organizada por el señor Cónsul
General de Venezuela, y tendrá lugar
en la casa esquina de la 2 ~ calle de
las Damas y Ortega, que habitó el
ilustre Libertador Simón Bolívar.
Va á descubrirse una placa conme·
morativa,que tendrá la siguiente ins·
cripción:
,
.
"Simón Bohvar, Libertador de
Venezuela, Nueva Granada_, ~cua·
dor Perú y fundador de Bohv1a, ha·
bitó esta casa en el año de 1799. La
Col :mia venezolana residente en Mé·
xico consigna el recuerdJ de este
hecho, por amor y veneración á su

Después de muchos días de engloria."
fermedad han sucumbido dos perso·
Terminado este acto, los ~ nnalidades conspícuas de la sociedad
SR. LIC. D. ALFR EJ?O CHA VERO,
currentes se dirigirán á la Capi~~
metropolitana: el señor Licenciado
.
, .
t el 2 4 del corriente.
de los Reres, en Catedral, para e!ta
Don Alfredo Cha.vero, m:u~rto la noche del 1?-1ércol~s u~t1mo, el sepositar ante los restos del Libertador Hidalgo una corona con
ñor Licenciado Don Emilio Velasco, falleo1do al s1gmente d1a.
leyenda:
.
El uno como historiador, dramaturgo, poeta y político habilí"Los Sud-americanos residentes en México, al inmortal }IJ·
1
simo y el otro como diplomático y jurisconsulto eminentísimo y
dalgo.-28 de Octubre de 1906."
recto, produjeron ob::as dignas de _remembranza. ~u conducta como
El cumplimiento de ambas ofrendas enaltece dignamente e
ciudadanos, debe senala~se ~ las Jóvene.s generac1o_nes para que la
mérito de héroes tan queridos.
imiten amando á la patria sm el platomsmo de los ilusos, pero con
La vuelta del veraneo.
la verdad majestuosa que nace de los hechos del trabajo, de la ela·
'tal las
boración de la máxima y de la prodigalidad en el servicio del ci·
Están regresando á sus elegantes residencias de la capi ' .8•
familias que anualmente, en el verano, ocupan esos ~randes r::uvismo.
Ellos batallaron, lucharon más en la investigación, con el antosos jardines que se llaman Tlalpan, San Angel, M1xcoac,
helo indeficiente de los que buscan la verdad en la experiencia adubaya, Tacuba, etc.
dO8 frUtoS
nada de las cosas y de los hombres, y mostraron después el fruto
Muchas flores nuevas vieron crecer, gustaron de dora carnPo,
de sus afanes en claras y preci,:;as manifestaciones de inteligencia
é iluminaron sus pupilas con los tonos crepusculares del
Laflauque tan dulcemente baña el interior de las almas.
y de laboriosidad.
Sean bien sentidos éimitados mejor los buenos ciudadanos que
Buena preparación para el rudo invierno 9ue se espr~~ á oír el
ta de Pan ha entonado ya el ardoroso preludio que no eJ
se van.
ruido de cascabeles de la nieve.
GANDAfü\.
FRANCISCO
~
Un nuevo círculo social.
el
lunes
próxi·
se
reunieron
En el Teatro del Renacimiento

r

'1

•

'

El eoncurso
dt Dramas
Yeomtdias
. Acaba de dar su fallo

inapelable el jurado calificador que designó la Secretaría de Instrucción
Pública Y Bellas Artes
para conocer de las obra~
dramáticas presentad as
al concurso á que fueron
conv?cados los escritores
mexicanos.
Cinuuenta y e u a t r O
obras para el teatro fueron presentadas, y conforme á las bases del concurso, tres de ellas han
alcanzado, separadamente, el p remio de quinientos pesos. Fueron éstas.
Cere.bro Y Corazón, de ]~
escn tora potosina sefiora
Te!esa Farías de Isassi,
quien. ha hecho un loable
estudio en prosa de caracteres nacionales en un
asunto bien llevado y de
fon do eminentemente
~or~l; El Conde de VillaMdtana, en que su autor, el tantas veces Jau1:3do poeh Rafael de Zayas Enríquez redi·
Vl ve en la ese
·
·
.
,
cundísim Lena 1mgemoso Calderón, al feO
de a uell
ºI?e de Vega Y á otros personajes
8 época de la literatura espafiola~
Micbe1 m
ªJote~i Dei Gloi'iarn, de Alberto
y estud'· uyl'tconocido Y apreciable traductor
1oso i erato.
El ·
Yigil lr~:o lo i~t~graron el Sr. D. José María
Dr
a• ra. Vngrnia Fábregas de Cardona
ni~ Ga~tt Flores, Luis G. Urbina y Anto~
el Sr E ' . gurando como Secretario sin voto
· nrique Fernández Granados.
'

ª
}l1;J/? ª

M

:f~::;

Las obras premiadas que
1f
senlarán próximamente en
e Aª~º del público, se reprepañía dramática es añola
ro r eu por una buena comEL TIEMPO una am~li
't y. entone.es .se dará á los lectores de
sin reservas, debe cele~r:~s: ;~~~~~~~~~~~]¡Je.ro dedsde luego,
,
.
s1mo e1 concurso, desde el momento en ue b
elevó á un crecido núm!o 'd ue~o m~diano, el contingente se
· e .pio uccIOaes en un género que
naturalmente
.d
El gran alie~fu p~1l e~grac1a, tiene en el país pocos cultivadores.
llevará á mucllos' r, pp fder?so estímulo que éstos reciben ahora
,. er ecc10nar sus afi ·
'
d'
'
mon:s, a estu Iar Y. á que
consigan quizá, en no mu le'
mente, dignamente esa altr. Jano porvemr,. ascender bizarrala del beduino Jac~b que sse1m11ª cuestl;aTde la literatura, esa esca,
ama e eatro
L o bra de la Secretaría de I t
·,
· .
tes es una verdadera obra de nlts ~ucc1on Pú bhca r Bellas Arf Xo &lt;ludamos que ella dará satisfactorios
cu urn.
resultad . .
.
os, pern para
que esos resultados sean com let
nacional para la comedia p ~s, ~s preciso crear una escena
mente escrita i
. d ' pues ia literatura dramática simple10 prn uce gran efecto·
'
¡·
sea verdaderamente eficaz en
. lt' pdara que es~ 1teratura
á las tablae.
sus resu
os, es preciso llevarla

d

ª

4

ª

La generosa iniciativa ofici 1
romanos, ha despertado de un prolongad
l:' coámo e1 «desperta feno,&gt; de los
·.
·
.
o sueno 1os autores y ya O 1 d · ,
d 11
.
n os eJara
dormn ...... m en sus propios laureles
bol de raquítico follaje [t que tanto se' i~~ud e e os n~ces1ta vestirse el ár·
0
guante literatura dramática.
e1 parecido de nuestra men.
Nada valdrá mi congratulación al señor ~1' . t.10
el primer paso, firme y seguro en este d.f''. mis
de I1~strucción Pública por
b~rgo, desde mi humilde asiento de incipiente inf;r~~ Y ~ermosís1m? sendero; y sin emtdodr, se la envio, con el convencimiento de que merece la de todos los entusiastas
t ·
.
aman es e las letra
s pa rias.
N u~stro semanario engalana hoy esta plana con los .
En pnmer lugar aparece la Sra. Teresa Farías de I
. iet~at~s de los autores premiados
sassi, siguiéndola por su orden, D. Ra~
fael de Zayas y D. Alberto Michel.

ª

F , G.

�- 621 -

- 620 Prestaron ;:,U ayuda, valiosísima y
muy eficaz, las honorables damas, señoras María Godoy de García, l\Iarfa
Canales de Moneada y algunas otras
pertenecientes como aquéllas á la Con~
gregación del Cate?ismo. A todas ellas,
así como á la soc1eda(l en general, 11a
quedado profundamente :igradecido rl
seflor Pbro. Díaz Barrigo, quien nos FU·
plica lo hagamos constar así, &lt;"&lt;&gt;n:o ¡·Ú·
blica manifestación de agradecimi&lt;'nln.
La simpática fiesta se efectuó en
una Quinta ele Jn. calle &lt;le «Cuatro :,rbolrs, de Jn. propierlad de la 8Pfiora
Yiudn de Alexander, cedida galantemcnt&lt;&gt; nl I fecto. La «Kermesse)) resultú,
eomo tenía que ser, muy animada y divertida. Atendieron los puestos niíiao:
vestidas con grnciosos trajes de fanh1sía.
J~ntrc las infantiles -vendetloras rcco:d.1mos qne se hallaban Celia Díaz, Conchita Villa, ":\Iaría Rernal, l~lenita Puga, Elvir.1 Bnño~, María Luirn \'nrcla,
.Tonqnín y i\fn¡rdalena Z:wnla, )forh
T,,irrañaga, Ro&gt;'ita. fü,rnal. ~Iarí:1 L1 1:_
sa Gómcz Tagle, L, lita Orive, Mmía
Ahumada, y los niños Díaz B.'lrrign,
nlc n:::ada, Bu1nes, Orive y Villa, Pi rr ,
Glorin, Alzún, Castro, Castro y Alzúa,
Castillo, Gentil, Cabtree, Eternocl y
Moreno. Las principales familias de Popotla ~sistie~on á la .Jamaica,
llenando el lugar de la fiesta que pronto fué wsufioente para contener á todos los asistentes.
La presencia de tnn eAtimablcF per¡¡onas tlió grnn renkc al infan·
. .;

Una vista de la ciudad. [ H:ntrada por l~ictoria.J

)&gt;

Ruinas de la Gran A venida

NUESTROS GRABADOS

Circasiana cuadro de N. Siehe1. -No habrá seguramente quien
desconozca 1a 'fama de hermosura de que gozan las mujeres de la
región septentrional del Cáucaso, entre el Mar Negro y el Mar Caspio, que hemos dado en. ll.a~ar Oir~asia,. aunque es.t,e nomb~e no
corresponde á ninguna d1v1s1on política n~ sea expres1on geografica;
pero los que contemplen la hermosa muJer d.el grabado ?e nue~tra
primera plana, no podrán menos de conv~mr en gue, s1 todas laf:
circasianas son así de bellas, la fama no miente, m mucho, menos.
La llegada de los periódicos ilustrados,. cuadro de Calderon.-1..n
mayor de las hermanas suspende sus habituales tareas para e:x!rn1nar los periódicos que más le agradan y que, conserva~d?, aun el
olor á tinta fresca, hojea con verdadero agrado. Las .n~as Jovenes,
ansiosas de saludar al amigo que semanalmente las v1s1t~, esperan
con impaciencia á que la otra termine mirando por e1~cima de _su
hombro con disculpable curiosidad los grabados; y la mas pequeno,.
abandonando los juguetes por breves momentos, contemp}a con tleleite las estampas, que más tarde ó más tempran? acabaran por r,erecer á sus manos si 1a diligencia maternal no tiene la precauc10n
de ponerlos á buen recaudo. •
.
Tal es el asunto del cuadro de Calderón que reproducimos en
Los edificios de la.- Capitanía, del Gobierno marítimo Y del Club naval.
la página 628.
,
"Kermesse" en Popotla. -El domingo próximo.pasado se efectuo til fe~ti val cm·o resulta.do debe haber satisfecho á sus organi~adores,
en Popot1a la ''Kermesse'' de caridad que organizó. el sefior Pbro. parti~ular~ente al caritativo y esforzad.o señor Pbro. Diaz Barriga, que
Don Manuel Díaz Barriga, celoso cape1lan de la Capilla de Nuestr:3- f ué el alma de la fiesta.
.
· M
Señora del Pronto Socorro, con el fin ~e all~garse fondos para su.miEl enlace Abascal-Mariscal.-El joven arquitecto D. .Federico ariscal y Piña, cayó, el m1ércol~s de la
nistrar ropa, etc., á los niños que asisten a las clases de Doctrina.
semana pasada en el lazo de Himeneo.
Eloísa Abascal' fué la que llevó al alt:ir,
satisfecha en su vencimiento, al amigo
Federico.
En 1n, iglesia de Santa Brígida j es
&lt;l.ió la bendici6n nupcial el Ilmo. ~ei.ior
A1arcón Arzobispo de México, asistido
por el R. P. M. Dfaz Rayón; Yante u~
concurso de sus amigos, qu~daron as1
unidos para siempre los destmos de los
nuevos desposados.
.
Padrinos fueron la Sra. OseJ.º de
Abascal y el Sr. Don Alonso Mariscal,
de manos· y de velaci6n, la Sra. Dofia
Juana Pifia de Mariscal Y el Sr. Don
Diego Abasca1.
.
, .
EL TIE)IPO !LUSTRADO, y por el )
en su nombrP. el cronista, e:xpre!ad1 s~1
deseo de que Eloísa ,\ bascal Y :F e erico Mariscal, encuentren. siempre llano
y fácil el sendero de la vida.
.
Los terremotos en Ch'I
'e.-Amplia., .
mente informaron nuestros periadtfs
de los tembloresque en la no~he e ral 17 de Aoosto último, sacudieron ~ 0
te del te1~itorio de Chile, causa~
grandes destrozos y desperfectos en SanEl Teatro de la Victoria., de Valparaíso.

l'_a,:ís. el_ ~residente de Francia, M. F1:1l1ieres, erliprendi6 un nuevo
eligiendo para visitarlo, el departamento de Lot- et- Garonne,
de &lt;londe es natural.
Durante el viaje, se detuvo en Marrr.an&lt;l.e en Tonneins Port8aint-~1arie y Nerac, lugares donde permaneci6 solamPnte los instantes necesarios para recibir los saludos de las autoridades y
pueblo.
. Lle.gado á Agen, se detuvo día y medio, que pasó entre las ma111festac1onPs que á su elevado carácter correspondía que se le hiciesen. La ciudad se engalan6,
y todos los habitantes con extr:iordinario celo adornaron las
fachadas de sus casas. De los
fcstt'jos y ceremonias efectuados
sólo mencionaremos la tradicional escena francesa que rara vez
se omite en fiestas semejantes.
El 29 de Septiembre arrib6
M. Fallieres á Agen, y cuando
llegó á la plaza Jazmín, lo recibió un grupo de niños alumnos
de las escuelas. Desprendióse
del grupo una simpática jovencita, quien le dirigi6 en nombre
de sus camaradas, los cumplimientos de bienvenida usuales.
M. Fallieres la escucb6 con la
cabeza descubierta y con amable y paternal sonrisa, cantesLa Iglesia de la Graoia.
tando á la pequeña oradora con
un cariñoso abrazo. Todos los personajes que presenciaron la escena,
sonreían como sonreía también el Presidente, recordando al simpático M. Loubet, cuyo semblante siempre ofrecía el atractivo.aspecto del hombre sonriente y satisfecho ...... aunque no lo estuviera.

VWJP,

Un fusilado por el Je lito de robo en las r uinas de Valparaíso.

tiogo, la capital; en el importante puerto de \'iLlparaíso y en algunas otras poblaciones.
Val paraí~o fué la ciudad que más sufrió, como puede comprend1·r::e mirando nu&lt;'stros grabados. Gran parte del lado noroeste
de la ciudad, barrio llamado el Almendral, foé destruidl),. Está atraYesada esa parte por una gran arteria central, la calle Yictoria, que
Yino ab:1jo. Las casas cuyas fachadas daban á las calles de la Indc·
pendencia, Uaipu, de la Gran Avenida y del Estero de Jaime,
rnEricron serios desperfectos. Muchos hermosos edificios del centro
de la ciudad, desaparecierQn también. Del ·magnífico teatro de la
\'ictoria, sólo subsisten unos cuantos arcos. En la misma pla1,a, la
suntuosa casa habitación de la riquír,ima chilena Dona Rosa Juana
de Eward, qued6 reducida á escombros. La iglesia de la Gracia, la
de los padres franceses, los conventos de los carmelitas y el del Sagrado Coraz6n, un colegio y varios establecimientos civiles y federales, corrieron la misma suerte y de ellos vénse hoy solamente sus
ruinas.
Los despachos cablegráficos y las relaciones de nuestro corresponsal en Chile, así como las copiadas de los peri6&lt;licos de aquellas
lejanas tierras, habrán dado idea del terremoto; pero una idea ligera
que hoy vienen á completar las ilustraciones que reproducimos y
que nos ponen en actitud de calcular lo que fué la catástrofe de
Chile.
El viaje de M. Falliéres.- Acabando de regresar de Marsella á

EL VIAJE D E

El Pra3idente y su, acompa.ña.ntes mirando la recolección de la uva.
de los viñedos.

M . FALLI E R ES

M. Falliéres escucha la bienvenida que le da en la Plaza Jazmín,
de Agen, una nifla de la.e escuela-a munioipales.

�- 622 -

LA RISTORI
SU VIDA Y SU ESTANCIA FCN MEXICO

Acaba de morir, á la edad de ochenta y cinco años, aquella reina-y soberana de la escena, la incomparable trágica que se llam6
Adelaida Ristori.
Cuando en 1874 se anunci6 que había llegado á México, los
devotos del verdadero arte dramático la saludaron con inusitado entusiasmo.
Los j6venes discípulos de Altamirano y del Dr. Peredo, recurrimos á estos maestros para que nos dieran datos sobre la vida de
la artista privilegiada.
Supimos que naci6 en Cividate, aldea de Frioul, siendo hija
de unos pobres y obscuros comerciantes que la sacaron á la escena,
á la edad de dos meses, en una pieza de Giraud: ((El Preceptor en
apuros.ii
A los cuatro años hacía papeles de niña y á los doce de criadita y de tonta.
A los catorce trabaj6 en el drama ,,Francisca de Rímini,ii de
Silvio Pellico; y escogi6 para su primer beneficio el papel principal en una comedia imitada del francés: ((Los dos fantasmas. ,,
Ingres6 á los quince años en una compañía italtana en la que la
célebre Carlota Marcchionni, que desempeñaba los primeros papelee, le tom6 gran cariño y le di6 muchas y provechosas lecciones.
En 1841 entr6 la Srita: Ristori en una compañía de Parma y
brill6 como una estrella al lado de Antonieta Robotti. Allí despleg6 todas sus grandes facultades y todo su talento, desempeñando
en Livomia los más difíciles papeles de dama joven, porque en
esa época prefería la comedia, sobresaliendo en las piezas de Goldoni.
Gherardi dei Festa, uno de los mejores autores c6micos de Italia, escribi6 expresamente para ella un juguete chispeante intitulado: ((El reino de Adelaida.,i
Aplaudida en la comedia, mostraba su preferencia por el drama y por la tragedia, y al fin,
se decidió á adoptar este género bajo la sabia direcci6n de
Carolina Internari.
Unos amores romancescos,
seguidos de su matrimonio
con el marqués Capranicca
del Grillo, en 1847, interrumpieron por algún tiempo su
carrera dramática y su pasi6n
por el arte se redujo á los teatros de sociedad, en los cuales deslumbraba con sus poderosas facultii des.
Una noble acci6n la nev6
de nuevo á la escena. Trabajaba una noche á beneficio de
un empresario arruinado, y obtuvo tan espléndido triunfo que puso coto á todas las consideraciones y á todos los escrúpulos de familia. Después de formar y de dirigir ella misma una compañía
durante algún tiempo, se co11trat6 con la del excelente actor y empresario, Domeniconi.
Carolina Internari la oblig6 á estudiar los principales papeles del teatro trágico italiano, el de ce Myrrhaii sobre todo., la ((Fedra&gt;•
de esta nueva Rachel.
Desgraciadamente su debut en esa obra maestra de Alfieri,
coincidi6 en Roma, en 1849, con el sitio de aquella ciudad.
El bombardeo hizo que cesaran todos los espectáculos y la eefiora Ristori se convirtió en Hermana de la Caridau y fué á velar y
ácurar á los heridos en los hospitales.
En 1850 volvi6 á la escena. Deslumbradora en ,cMyrrha,i&gt; se
hizo aplaudir en otras tres tragedias del mismo autor: ((Rasismundo,)) "Octavio)) y ,cAntigone.n
Formando parte de una gran coi;upañía Sarda, representaba
cada año varios meses en Turín y recorri6 toda la Italia, siendo
aplaudida con entusiasmo en sus obras favoritas: «l\Iyrrba,» ,&lt;Francisca de Rímini,» crPía de Tolomeo&gt;i y ((l\faría Stuardo».
Esas piezas le dieron también grandes triunfos en París en 1855.
Jamás otra artista extranjera había recibido iguales ovaciones en
Francia. Admitida á trabajar delante de los parisienses algunos días
después á la renombrada Rache], debi6 á este incidente 1ue se redoblara el entusiasmo; porque los fanatismos del público para la
actriz francesa, no turbaron en lo más mínimo el gran éxito de su
rival.
El nombre de la Ristori sonaba en todas las bocas; sus retratos
se vendían con profusi6n por todas partes; el gran Lamartine le
compuso unos versos lindísimos; el Gobierno le hizo brillantes proposiciones para·agregarla á la Comedia francesa y ella, con asombro dé to'.los, tuvo el tacto y el patriotismo de permanecer italiana.
Desde entonces, y por tres años consecutivos, la Ristori daba
en el' teatro Italiano, de París, una temporada dramática y algunas representaciones en los departamentos.
En 1856, el gran lector de Francia y aJ mismo tiempo gran escritor, autor dramático y poeta, Ernesto Legowé, le confi6 su ,,Me-

.. '

déa&gt;J que la Rachel se había negado á representar y que Montanelli tradujo para la Ristori al italiano.
Montanelli le eacribi6 también una obra original «Camma »
que le proporcion6 nuevos y ruidosos triunfos.
'
Soberana de la escena en Italia y en Francia, adquiri6 pronto
~a popularidad europea y fuf recogi~ndo en .todas las capitales
iguales aplausos á los que Pans había sido el pnmero en tributarle
A fines de 18fi7 recibi6 en España la más entusiasta acogida
en París, en la temporada de 1858, con la tragedia ,e] edra )) traducida al italiano, despert6 los más vivos recuerdos de la Rache! y
sali6 triunfante.
. ,,El talento de _la Ristori~decía entonces Vape_reau-es rico y
vanado, pero no tiene analogia con el de la sefiorita Rachel porque la actriz italiana posee tanta vivacidad y expansi6n co~o la
trágica francesa concentraci6n y profundidad. Sin carecer de energía, tiene particularmente esa sensibilidad simpática que los italianos llaman affetto. Dotada sobre todo de una maravillosa flexibilidad, pasa en la misma escena del drama á la comedia, de la alta
trágica al sainete. Se dice que, sencilla y modesta la célebre trágica
es, además, en la vida privada una ejemplar madre de familia.n '
Con tan brillante reputaci6n. se hizo aplaudir por los Reyes·
Guillermo primero la condecor6 en Berlín con la medalla de Cien~
cias y Artes; el Czar de Rusia le regal6 un precioso aderezo, y casi
ei:i todas las Cortes de Europa la agasajaron y obsequiaron espléndidamente.
En los Estados Unidos obtuvo grandes ganancias en 1866 y
más tarde vino á México, donde apareci6 como un deslumbrador
cometa que fascin6 las miradas de los que .nunca apartan sus sojo
del cielo del arte, buscando un astro nuevo.
Enrique de Olavarría y Ferrari, en su magnífica y eruditísima
«Reseña hist6rica del teatro en México, n describe c6mo lleg6 la
gran trágica á esta ciudad, la mañana del 29 de Diciembre de 1874,
después de haber sufrido un descarrilamiento en el ferrocarril de
Veracruz.
Trajo una soberbia Compañía, de la que eran Jefe Director de escena, Cesare Ristori, y segundo director Napoleone Mazziod o1fii ; c o n
todas las decoraciones necesarias y vestuario construído
por Moreau (de París), Sartori ( de Florencia) y Ascoli
(de Roma) .
El abono por veinte funciones costaba en palcos dos cientos cuarenta pes os; en
1un e ta treinta y dos y las
entradas eventuales eran á
diez y ocho pesos palco y á
dos pesos luneta.
Se estren6 con la tragedia ((Medéa, » la noche del jueves 31 de
Biciembre de 1874, siendo muy escasa 1a concurrencia.
Puso en escena: C&lt;Pía de Tolomei,i, «Judith, ,, ,c :María Estuardo,n
((Isabel, Reina de Inglaterra,» "Angelo, tirano de Padua,» ccFedra,))
,cDeborab,n «Renata de F,rancia 6 la noche de San Bartolomé,,,
,c~Iaría Juana 6 la familia del borrach6n, &gt;i ,,María Antonieta,» ((Sor
Teresa,&gt;i c&lt;Lucrecia Borgia, » «Macbeth,» ,,Los locos fingidos,»(comedia), y ((Juana la loca 6 la locura de Amor,n de Manuel Tamayo y
Baus, traducida por Da]]' Ongazo.
Hubiera fracasado para verg-:ienza nuestra si el drama ((María
Antonieta,» en el cual hacía llorar á todo el público,-como dice
bien Olavarria, de quien tomo estos t:irecioeos datos,-,mo hubiese cubierto los gastos de su estancia en la capital, durante el breve tiempo
de cuarenta y cuatro días que estuvo en ella, de la mañana del 29
de Diciembre de 1874 á la noche del 10 de Febrero de 1875.»
Hay que confesarlo; el público prefería ir á reín·e delante de
una trailla de perros sabios que trabajaban en el Teatro Principal,
á extasiarse con la sublime é incomparable trágica.
Como testimonios de admiraci6n de las personas cultas, recibi6
muchos; el Liceo Hidalgo y la Sociedad Filarm6nica le consagraron
una velada en que el maestro Altamirano pronunci6 un magnífico
discurso; recitaron poesías Luis G. Ortiz y Laureana Wright d_e
Kleinhans; cant6 Rosa Palacios y tocaron una fantasía de «La Afn·
cana&gt;i en cuatro pianos y á diez y seis manos, Tomás Le6n, Francisco
Ortega, Julio ltuarte, Francisco Sanromán, Tiburcio Chávez, Felipe Larios, J. Careaga y Pedro Mellet. En la velada de la Sociedad
Filarm6nica se toc6 una hermosa marcha-himno que le dedic6 el
maestro Melesio Morales; pronunci6 un gran discurso Jorge Hammecken y Mejía; Justo Sierra le ley6 una poesía lindísima; otra
José Rosas Moreno; cantaron un dúo de ,cMarino FalierOJ&gt; Rosa
Palacios y Daniel Huerta; Luz ReyJtoso un valse de Alfredo Bablt"&gt;t y toc6 Julio Ituarte, siendo muy aplaudido un capricho de
concierto sobre temas de Aroldo, compuesto por el reputado maestro M:elesio Morales.
La Sociedad Literaria de la Concordia le di6 una velada; en
muchas casas de personas distinguidísimas, se le obsequi6 con conciertos y banquetes, y el maestro Altamirano public6 en el mes de

y

..

-623-

E~ero _de 1875 una serie de_ magníficos artículos fotitulados {(La
~iston,» ce El Teatro en _Méxi~,i, en que no s6lo hace un juicio concienzudo de la gran ª~!1sta, sm? de.las principales obras que puso
en escena. En ellos d1Jo: La Riston es griega.
. Y es la verdad: aquella mujer mereci6 que le dijera ,Justo
Sierra:
Quien quiera conocer vuestros abuelos
Que busque en el pasado
El olímpico polvo de los cielos
En los campos helénicos regado.
La gran trágica se despidi6 del público mexicano el 29 de Febrero de 1875, recitando los siguientes versos:
Dulce paÍi de las flores, mi astro un día
me condujo hasta tí de zona en zona,
para agregar á la corona mía
una hoja del laurel de tu corona.
¡ Ah! si la luz que de tu sol germina
s6lo un instante contemplé en el cielo,
no olvides á la pobre peregrina
que en tu nido de amor detuvo el vuelo.

Gracias, gracias te da la errante artista;
si yo al buscar modesta palma

pude hacer de tu aplauso la conquista,
¡ah! tú también me conquistaste el alma.
¡Adi6s! por siempre adi6s, edén de amores;
dejo al partir, con entusiasmo santo,
mis
en cambio de tus flores
. recuerdos
,
mi corazon en cambio de tu llanto.
)

Los propietarios de la Lonja de México, le regalaron una corona de laurel con cincuenta onzas de oro; sus admiradores entusiastas una medalla de oro, grabada por el inolvidable Sebastián C.
Naval6n, que tiene en el anverso el busto y el nombre dela incomparable trágica y en el reverso la inscripción siguiente:
,d~l entusiasmo al Genio,)) c&lt;México,» "1875.» Ahora se publica
en nuestras páginas el retrato de dicha medalla.
La Ristori siempre conserv6 gratos recuerdos de nuestra patria, y cuando el maestro Altamirano y su señora y Joaquín D.
Casasús con su esposa, la visitaron en ):loma, se l~ anublaron los
ojos y abrazándolos con efusión cariñosa, les dijo: ((Oh, mis amados
amigos de México, ¡yo tengo á ustedes y á su país dentro de este
pobre coraz6n mio, que no porque palpita cansado, deja de ser agradecido!
La gran trágica ha muerto; p:&gt;ro su recuerdo y su gloria no se
extinguirán nunca en el mundo, ni mucho menos en mi patria!
JUAN DE

Dros PEZA.

Dormir bocarriba es antihigiénico.
Y si además se coloca la cabeza demar,,iado alta y se levantan las rodillas, será imposible tener un sueíio reparador.
En esta postura, la sangre afluye al cerebro y se padecen pesadillas; obliga á
la boca á abrirse, haciendo imposible
la respiraci6n.
Dormir sobre el est6mago es también
poco saludable. Entorpece la digesti6n,
la circulaci6n y la respiraci6n nasal.
Durmiendo sobre el lado izquierdo,
se oprime el coraz6n, que es el 6rgano
principal de las mujeres.
Para que el cerebro tenga un descanso perfecto, debe estar el aposento á
obscuras. Esto es muy esencial para la
mujeres de sueño inquieto.

PENSAMIENTOS CHINOS

-Una mujer vana, debe temerse,
porque todo lo sacrificará á su orgullo.
-Una mujer orgullosa, tropieza, porque no puede ver los obstáculos del
camino.

Sra Eloisa Abascal de Mariscal y señor arquitecto Federico Mariscal.
[Contrajeron matrimonio el 7 del corriente en Santa Brígida.J

Cómo deben dormir las mujeres
Corno el sueño constituye una de las funciones importantes de la vi&lt;la, conviene saber las reglas para que aprovechen y sean saludables las horas de reposo.
Nuestra generaci6n trabaja demasiado y rara es la persona que duerme las ocho horas que
exige la higiene.
.
.
.
En las mujeres, sobre todo, la costumbre ele dormll" en mala postura, afecta mfahblernente
los nervios y por lo tanto á la belleza.
. .
Los japoneses no duermen jamás en una hab1tac16n domle haya muebles; un cuarto de paredes desnudas y una esterilla para cama, constituye su alcoba; es una de las razas más fuertes y
saludables del mundo.
Nosotros debemos imitar este ejemplo.
Las cortinas los muebles y la ropa que se suele colgar en los cuartos donde ,ie duerme, son
otros tantos alm~cenes de gérmenes perjudiciales.
.
. .
La camisa de dormir más higiénica es la de algod6n y se la debe usar lo mismo en rnv1erno
que en verano, prescindiendo de las. camisetas de franela.
No se la debe poner nunca debaJo de la alm?hada. durante el día, como es costumbre general hacerlo, sino colgada en un punto donde se aué~ bien.
.
.
La mejor manera de arreglarse el pelo las muJeres para dormir, es en trenzas muy floJas.
Las camas no deben ser demasiado blandas, para que el cuerpo no se hunda en ellas. RoSR, PBRO. MANUEL DIAZ BARRTGA 1
dearse las mujeres de almohadas es nocivo, porque debilita los nervios, impide la ventilaci6n y Organizador de la "kermesse" infantil
en Popotla.
entorpece la circulación.

�COMBA TE DE FLORES EN ~G U A.DAtAJ" Al:tA
so de todos y á todos. sirve de víncuio
por el recuerdo de épicos sacrificioR de
batallas tremendas y de luchas m;~orables,. Flora descorre el velo .de sus
maravillas para presentarlas al aire libre, francas é ingenuas, adorable~, para que cada uno goce con la fruición de
un espectáculo presidido por el dios
Arte.
. ~a Riqueza y la Gracia llegan tamb:en, depuestas las armas del po1lerí11
aliandonando el cetro de la dominación'
olvidadas la,i insignias de su fu1·rz1t {.
de ,u mole secular. poniérnl.. ,e al ¡;crvicio de la. alta belleza, sirvién&lt;l1,le como dóciles pajes pa.ra que H'a más armonio¡;a rn virtud y n.ús encmnlirada
¡;u bondad.
Hay bmbién un im ; nl,o de nc1 mJl"l.1$a.para el ~rabajo del pobn•, p:1ra la
fatiga del cultivador que pacit11tunente se incl'na sobre Pl i;urco y ~obre el
prado que rníts tarde f:e esmalta tle eorolc1s y de cúlices, se cubre &lt;le matic1~
y se satura &lt;le aromas.
·,
. La Epifania prudigiosn. de los pétalo~,
tiene un fondo amable, cándidamente
Automóvil del Sr. Roberto Figuerola.-Ocupantes: Sritas. Ana María y Guadalupe Figuerola y Elena Robles
amable para todos los hombres. :Matiz'

•

'4ujens, Flores y Carruajes
En Guadalajara, ]a jrn,tamentP. llamada Perla de Occidente, se efectuó
poco há una &lt;le esas fiestas en que compiten sobre el mismo cuadro deslumbrante, la belleza, el lujo y el primor.
Y Guadalajara, la vieja ciudad de los
héroes, de los jurisconsultos y de los
literatos, al entrar en ese torneo pudo
ampliamente mostrar el tesoro magnífico &lt;le sus mujeres y de sus flores.
«La fiesta de las flores, como decía
un cronista tapatío al referirse á esa últimamente celehracfa en Guadalajara,
es la. fiesta del color, la fiesta de Helios
y Rhea, que reparten sus galas y sus
claridades en un derroche de arte, al
espíritu colectivo, al alma numeroi;,a de
las multitudes. Es una celebración en
que desaparecen dominados por el prisma encantador del iris, los nombres
harto humanos, harto ruines, harto
egoístas de ricos y pobres.
Bajo el glorioso dosel de un . cielo
inundado por la luz, á influjo de una
heroica. evocación_ que arranca el nplau-

LA JAMAICA EN EL CARMEN.-Puesto de confetti.

LA JAMAICA EN EL CARMEN .-Un puesto y los organizadores de la fiesta.

EL ULTIMO BESO

· Mo1luló una plegaria. y levantó el cadárer.
Los rígidos brazos del niño, por.extraño movimiento, Fe lerantaron también, y las manitas entrelazadas cayeron de golpe&gt; sin
soltar la flor, sobre la boca fría del muerto.
Sonó como un beso.
Y al depositar el cuerpo inanimado de su hijo en el pequeño
ataud, salió de allí volando una mariposa, que rozó con sus alas
los labios de la madre.
¿Fué esa mariposa la flor á la que diera un alma aquel beso, ó
fué el alma del niño, que, convertida en una flor con alas, buscara
aquella escala de amor para volar al Cielo? .........

La pobre madre acab::iha de &lt;'Olocar, regada con e.us lágrimas,
una Hor entre las manos heladas y amarillas de su hijito muerto.
Con un rnlo de finísimos, blancos encajes había cubierto la cuna., tálamo mortuorio de aquel ángel de su a~1or.
_De pi~, ante f.l, con_temp~aba con larga, intensa mira.da, el pequeno cada,·Pr, como s1 qms1era darle nueva vida con el calor de
sus miradas amorosas y tristes.
A su lado veíase un atau&lt;l de exiguas dimensionee., forrado en
blanco raso, con estrellas doradas por adorno.
Oyóse, de pronto, acercúndose, el melancólico tilí11 tilín ele una
campanilla de plata.
Y la pobre madre fijanuo con terror los ojos en la cuna exclamó: rr¡Ya es la hoia!J)
'
Y sollozando, mirando al cielo con amor, murmuró: «¡Adiós
hijo mío!i&gt;
'

F. N. PASOS.
-La inteligencia de la mujer es de azogue; su corazón, de cera.
-Una mujer que no es amada, es como un .papalote con la
cuerda rota; va con el viento hasta caer lentam&lt;&gt;nte.

Au~omóvil del Sr. M;i.nuel Cuesti Gallardo, qn.ien lo dirige; acompañándolo las Sritas. E:lena Gallardo,
Josefina Cuesti y Tofíi Casillas.

[ST{fliw

.ussi.w

ILtSU~ml

rrnmfll
~os
I

Automóvil del Sr. José M. Gómez jr., quien lo ocupa en compañía de las Sritas. Paz Gallardo,
Ana María Cortés y Laura Riestra.

J)l'J fume, línc:1f', 011tlulac:n1w~ t:uarc, Y
delicadas, tenues y vaporos:H',. gra~acimws del color, miradas de mnJer: pta·
far &lt;le nobles frisones; sol, día. entusiasmo ... ... Ese es el combate de flore,."
Y el combate de flores en Guadalajara fué así, esph~ndido.
..
En él tomaron parte y comp1tie1on
('011 las más fragantes flores de aquel'os
jardines, las guapísimas tapatíae.. que
fama. tienen de serlo entre las de loq
otros Estados, y, como era natural, la~
vencieron en la ju,ita.
En el combate sirviendo de portadores á las bellas c~mbatientes &lt;¡ue ádies·
tra y siniestra lanzaban los inofensivos
proyectiles, tomaron parte muchos automóviles entre ellos algunos que lucían mag~ífico adorno floral, como los
que se ven representados por nuestros
grabados.

LA "KERMESSE" BN PoPOTLA.-Pueeto de bufiuelos.

L \ "KERMESSE" EN PoPOTLA,-Puesto de tortas compuestas.

�JAMAICA

-626-

EN

EL
.

.
CANAL DE LA VI G A

(Octubre 7 de 19o6.)

J

~·¡_

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i

-,

~

Sr. Lic. D. Ignacio Mariscal

MATHIEU DE FOSSEY
Publicamos hoy el retrato de,este caballero francés que residió en México por muchos
años y escribió y publicó un libro sobre nuestra patria, intitulado «Le Me"-ique. ,,
Por ser de oportunidad reproducimos lo
que respecto á este señor dice el Sr. Lic. Don
Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores, en un precioso romance histórico.
En el afio terrible para México
y al declararse la invasión francesa,
en esta hermosa capital vi vía
un súbdito francés que entonces era,
entre otros varios, preceptor de un niño,
de Juárez hijo y que su nombre lleva.
Casado era el francés con mexicana,
su amante y laboriosa compañera
que á su vez educaba algunas nifias
hijas del Benemérito de América.
Venido á la República años an~es
por una torpe y malhadada empresa
de colonización allá en la costa
que el caudaloso Coatzacoalcos riega,
qued6se en el país y á la enseñanza
consagró desde luego sus faenas,
para lo cual brindábale aptitudes
su literaria educación completa.
Mas de genio versátil ú obligado
por causa de salud, su residencia
cambi6 diversas ocasiones, ora
viviendo en esta capital, 6 fuera,
ya en ciudades del Norte, ya en Oaxaca,
a.onde más de tres años una escuela
mantuvo por contrato con los padres
de Cañas y Quiñones, Beltranena,
Mariscal y otros varios, hoy difuntos
con la sola excepción del que esto cuenta.
Conociendo el país mejor que tantos
como escriben sobre él á la ligera,
además de trabajos pedagógicos
compuso con esmero y di6 á la prensa
un libro titulado «Le Mexique»
por Matbieu de Fossey,, (su nombre era) .
En él, como de paso, procuraba
mostrarnos la notoria conveniencia
de recibir con gust.o y entusiasmo
una amistosa intervención francesa,
la cual debía hacernos muy felicf'S
al darnos protección, según se hiciera
con Italia en Europa, levantando
del poder á la cúspide soberbia
á la raza latina ( aunque no abunda
como especie animal en nuestra tierra).

&lt;

¡- -

--

necio~ que ya querían promoverla
acreditando su valor ealvaje
contra gente pacífica indefensa.
En situación tan llena de peligros
una abultada carta de la Argelia '
~leg6,por e~ p~quete inglés de Europa
a .Juarez dmg1da, en su cubierta
?tras vi:3iendo por Fossey escritas
a su paisano y valedor del Sena.
Su texto claramente revelaba
que era espía Fossey, en esa época
del gobierno francés. Así Emmeli~e
denunciaba á su padre' traicionera
por venganza ¡qué horror!-Juárez discreto
no habl6 ni una palabra á su pre;encia '
llam6 á Fossey y, cuana'o estuvo á solas
las cartas entregándole, «Vsted lea»
'
n_o más le dijo.. Atónito el espía, '
sm pocler dommar su gran sorpresa,
tom6 la de Emmeline, su hija cara
distinguiéndola al punto por la letr~.
Apenas comenzada su lectura
pálido el rostro, de amarilla dera,
y con trémula voz, á J uárez dijo:
«Mande Ud. fusilarme, no me arredra
la muerte ya ... mi hija es quien me mata ...
¡Feliz yo si la vida se me abrevia!
Usted, sefior, es padre y me comprende. »«Ya está usted castigado,,, con severa
voz le replica Juárez que ocultaba,
en medio del rigor de aquella escena,
su profunda piedad. 1,Mas cuide en tanto
de obrar con discreción; de otra manera,
usted se entenderá. con la justicia.&gt;&gt;
Parti6 Fossey confuso, y con presteza
de México alejándose, otro clima
busc6 para esconder su amarga pena.
)

Así nos libraría del peligro.
de perecer, y no dejar ni huella
por el yankee invasor, con los e~bates
que de pretexto á Napoleón debieran
servirle algo después para invadirnos
separado de España y de Inglaterra.
El libro de Fossey hall6 fortuna
en la corte imperial, y en consecuencia
La muerte de Ag ripina
&gt;
á más de producirle otras ventajas
puso al autor en relación estrecha'
Contempla el César los confines claros
con alg~n encumbrado personaje,
muelle
tendido sobre pieles rubias,
con qmen pronto entabló correspondencia.
mientras el aire con plumajes raros
De un primer matrimonio á lo que entiendo
' sumisas baten sus esclavas nubias.
Fossey tuvo dos hijas. Una de ellas
Medita en la sentencia de Agripina,
Manuelita llamábáse en Oaxaca1
de
su madre en la muerte atroz y fiera,
Emmeline en su patria y en su lengua.
mientras con mano temblorosa y fina
De vuelta en Europa con la madre,
acaricia la piel de una pantera.
que en breve sucumbió á su mala estrella
Y hay una arruga máf:: sobre su frente
cas6 Emmeline en Francia y residía
'
que
marca lo terrible de la idea,
cuando aquí declarábase la guerra,
y
al
Centurión que espera reverente
C·&gt;n su esposo en Argel.
~
. Su padre' cauto'
con colérica voz le dice- «Sea. »sus cartas remitía más secretas
y parte el Centurión. Y el César queda
de México á París por medio de ella,
muelle
tendido sobre pieles rubias,
en tanto que ella le guardaba oculto
mientras
el aire con plum6n de seda
diabólico rencor, según se cuenta
baten
sus esclavas nubias.
sumisas
por la conducta que Fo::sey llevara
J. SORO~DO.
con la difunta madre de Manuela,
6, como otros dijeron y es posible,
por mezquinas cuestiones de una herencia
6 por cualquiera causa que no importa.
'
.El caso fué que, en la mayor reserva,
alguna de esas cartas Emmeline
interceptó con intención aviesa,
posible contra un padre s6lo cuando
el hijo un negro corazón encierra,
de crímenes capaz en donde anida
sierpe que lo corrompe y lo envenena.
Al recibirse en México el aviso
de que la hostil expedición francesa
sobre esta capital avanzaría
haciendo así del armisticio befa,
con fútiles pretextos que indignaron
al jefe Prim de la espaíi.ola, inmenrn
irritación not6se en los caudillos
del elemento popular y sérias
precauciones tomáronse al instante
para evitar insultos y torpezas
en contra de franceses laboriosos
que el país habitaban por doquiera.
li'elizmente se vi6 que la colonia
con tacto se condujo y con prudencia,
logrando que este pueblo no olvidara
su inclinación simµática por ella.
Con todo, en aquel trance bien se pudo
temer una explosión que de vergüenza
Matbieu de Fossey
nos hubiese cubierto, pues sobraban

ta Amta
. e, Ixtacalco
Familia Adame, que ocupó una art' t"
.
'
y que estaba decorBda con is tea y vistosa 03.noa que semejaba una choza de zacat .
flor Coroaa, que fué muy conocido vecino del C plantas Y fl~res.-Con el fin de retratará laa

rinci

,
e igual a las que se ven en los alrededores d S

:i~J:::.:":t:..·~:':~'iil:~·cipio '" ,..••::.~'::.t.~!::,:! S':!:. ~'f.:;~:':?!t.!:·.:fri[~!"':!.1;~:: ~:·~;:'!~!:~·.¡~:~~'::')~:::.:~.;:
g

J¿A FLOR DEL CANA L

La jovencita que aquí aparece y que llamaba la atención en la ca~ ~e la familia Adame, viste traje típico de las pat ronas de canoa con
91 1ttnna
'
r
Y la enagua .enredada..- [Fotografía de los Sres, Valleto y Cía.]

•

ia que tenemos el gusto de publ'1car y que

EL CHARRO ADA ME

. Llamamos la atención sob
t
. , .~ex1cano, tal como se usaba en p~~a~s e ;!ªJe t1p1co y original del cha.rr o
msurgentes, con la cuera la calzo; fs iempos, tal como lo vistieron los
dad~s y la pistola clásica' que perte:~cr.ni~nga, las _b~tas de campana borJ os_e M. Morelos, Y que es uno de
o !1- g~nerahs1mo de América., Don
Qumta Oorona.-[La fo toarafía esldoes mlassn cos tesoros del museo de la
•
os res. Valleto y Cía.]

�- 628-

(Kaiser.)

(Kaisarina)

!Ja Etnpettatttiz Augusta \/ietottia t1evistando laS:t:t&lt;opas:después de unas maniob:t&lt;as.

l.llega d a d e !os pe:ttiód ieos ilust:t&lt;ados .

Cuadro de A. A. Calffl'ÍI,

La brisa, que al cerra.ir fa noche movía
las nubes comenzaron á tomar un color
Jigeramente
las copas de los árboles, se
cenkiento, la lluz desfa\i1eció. y todo
hahíai
convertido
en ráfagas de viento,
POR
que·dó en silencio, no escUJchiándose más
ca,da
vez
más
frecuentes,
que pasaban silALFONSO M. MALDONADO
que un sordo y prnlongado murmullo
ba1ndo
a.mena,zadoras.
La
obscuridad era
qull se desrvane.cía entre lalS sombras de
completa.
la noche.
TLAX CA LA
Allguno que Qltro relámpago y truenos
Por entre un espes.o bosque de ahue- sordos que se escucha.bain á lo lejos,
huetes ava11z.a,ba lentamente uh grupo a,nunciahan lai próxima t0trmenta,; la muLA ERMITA DE SA}; LOirnr:zo
c0mpuesito de cinco 1personas. Abría la la, caminaba ,con !eruto pa:s.o, y el iI11dio
1
marcha u.n indio joven yi robusto ,que, cli,rigía i,ruquiet1as m.i,radas a,! obscuro cieI
con seguro paso, y no obstarute las tinie- lo . .corno bus.can.do en él la soltución de
bla·s que por mo1rnentos 1Se hacía•n más
La Tempestad
a.lgúµ arduo problema .
densas, sin vacilar entre la.is mi1l a1n.O'oSJtas
o
-Pídelle á Dios,-di jo al jinete,-que
El sel'. desaparecía y las tinieblas co- veredas que cruzaban el bosique, guiaba podamos llegar á Tla:xcafa-antes de que
menzaban á aicer,carse; E1gerai5 sombras á !J.os demás llevando del diestro una mu- el hurad.,n venga ,á tronchar los árboles
se dejabain ver en el Onienite, y mezclán- la soLre la que cabalgaba un ji,nete ~m- del bosque.
..:._Ya n,o tenemos ti,~ -i,¡,o,-agregé. ,\esdose de un1a ,manera indefinible c&lt;Jn. los boz21'lo hasta los ojc1s e,n obscuro ferreruelo: á poca d,isttanicia, pero siempre
ú·Jtimos raiyos del sol, producían esa luz
pt:,és ele algunOIS minnto, ele si le!1CÍl\melancólica y vaga que se lla1t11.ai cre- art:rás del jinete y del guía. camina,ban la ~Ia'1it1tzi lima.
.
citros tres hombres á .pie, que pa,r·e·cía,n
.\nm no habí,11 a,cabaclo ·de pro11:Jnc1ar
pú.sculo. ¡ Hora tllena ele sentimiento y
ele tristeza, hora en que se suls.pira invo- ser cr,iados del1 primero.
est~s pala'bras, cuando comeinzaron á caer
5
-Si no quie res pasar en medio de•l bosgrue.sas gotas de agua, y c1\ viento, de 3·
luntariamente ,por la :ausencia c\,el día!
que la tempestar! qttc se ap,r,oxima. c.aLa brisa, patsaba w::ogñenclo los últimos
min,emos con_J11;11s violenicia,-dijo el in- atándose con inusita1da furia, doblega.~
J,m árboles ha,ciérndoJ.es geirnir a,1 dernperfumes ele las flores y los po·streros
cantos ele fas aves; éJStas r evolotea.han dio.
-¿ Está mtty c1ist1a,n.te rodavía la citt- harfos.
Los' vi~-;
sobre sus nidos, aquéllas cerr:abain con ti..., eros detuvieron el paso
,, ·sobre·
~e
clacl?
cogidos
ele
terror.
y,
buscando
a1&gt;n
go, ·
mi.clez sus péta,los, 'Y. todos los séres en-1\os faltará poco más ele ttna hora
mudecían, corno sobreC&lt;J~iclos ele temor.
refugiarcin tras cie unas ro.cais.
.
ele
camino.
.\ ~ila luz ele los rdá 111pagos ye;an ai;t·
Comenza1ba á sentirse en .Ué'l n.art:uraileza
__.A,pn!1temos c:l paiso.
tarse las ramas ele '1os obscuros p:nos.
~euna espeicie ele recogimiento religioso.
bet1eY los ci111co via,j eros comenz.a,ron á caLas última.is ráfagas ele luz aitravesaban
n:iejanido la negra y encrespa,d'.l c_a desminar más ele prjsa, au,nflue sin aiva,nza,r
el espado oomo aruohais cintas doracla1s en
ra ·de O'iga.nte&amp;co fantasma. Eil r a) O 5115
gran cosia, tanto por las difü:ulitaides cle'l
¡ga,j,abt los robustos ahu,elhuete~. Y
un campo azul; la.is nuibes se coloraoon
terreno, ·que au.mentaban con la obscu- reistos los arrebataba el hurad1n rara es·
en la altura·, y los soberbios montes parida1d de .ta. noohe, como por el carusanrecían esconder sus cimas en la inmenlos contra las rocas.
,cio ,que á todos ¡¡¡gobiaba, con exce•pdón trelt!air
Parecía que dentro idel bosque &lt;los Po"
süclaid.
.
'
Poco después, la,s rafagas se perdieron, del indio.

CUENTOS Y NARRACION ES

1

cuando UleO'aron
•
o
de rosos ejércitos libra:bau1 en:carniiz,z.,tla. el cabaUero y su .rruía,
á
una, plazoleta del bosque ein la que se
bata-Ha.
Truenos es¡pantosos; la 1iuz fosforescen- alzaiba una ~onstruoción tde piedra techa0
te die! •reliám\pia.go i·l umin an1do c&lt;Jn vi vísi- da con vigas, y que pareda ser antiO'ua
ma clariJda.d aquella escena ele de$trt.tc- troj e á la sazón a,banidonia.da. En ·eilla. pea.ullí- netraron los clois viaj•ews cua11do la temción; el fra;go,r del huracán )
dos de los ani,malles salvajes que huían pestad alcwzaba su máxiimurn ele intenaterrorizados, todo contribuia parn au- sidad; peo:o no bien comenzaban á. tomiax
mentar en pánico ,de los viajeros, poco aliento, cuando se des.pUamó sobre elfos
a1costumbmdos, por lo vi Sito, á ,presenciar el edificio, s·epultá111dolos ba,jo sus escom!1a,s terribles ternipestades de la zona tro- bros.
pical.
( Continttatá. )
Aiprovecihan:do un momento ,en que calmó a,lgúin tanto la furia de 1lo s elcme111tos,
el que parecía 51er jefe de la expedición,
dijo, diúgiéndose a11 guíia:
ELEGIA ANTIGUA
-¿ Crees qt1e duire todaivía mucho la
tormenta?
-Po.r lo menos, to,d,a, la 11oche.
Este Yaso &lt;le ungüento y estas flores
-¿ Sería posihle llegar ho~- mismo á
·consagro á Nais, la hija &lt;le Korintos,
TlaX'Cala?
que de su juventud en los albores
-Yo puedo llegar. tú no; y esos-dijo fallecía entre el oro y los amores
e,l i,ndio señalando á los tres cria rt0s que coron:ida de rosas y jacintos; ·
telmlblaiban ,de teirror.-meno,; :
n si
cuyos amantes de opulenta vida
tienes valor para ·seguirá ,pie una media fueron más numerosos que los mismos
ho.rta, más. puedo llevarte á un lugax en heroicos de la bella Tyndarida,
el que, al menos. pasemos la noche á y cuyos flancos, al caer vencida
.
'
cubierto ele i1a lluvia.
se agitaron
en crueles paroxismos
~Oubdense en buena ,h ora los criados,
sobre la blanda púrpura radiante
si nÓ- qttieren sev.uirn·os, y ),a mu la con sonora aún de los calientes besos
ehlos; tú volverás para guiarlos cuando de otro amor, de otros labios, de otro amante.
haya p,a.saJdo fa tennpe'Sta,d. y nosotros, Más bella q\1e el Amor y más brillante
' .
'
a, so1as .en sus rntnnos
excesos
¡ aclelan.te !
que Yenns misma, cuando ~l mar sereno
-Eil caJ111ino está lleno cJ.e peligro::; en
de Cypre en las riberas harmoniosas
una noche corno ésta.
se arroj6 del azul, bajo el ameno
-N'o importa.
bosque sagrado, palpitante el seno
-Puesto que tú lo quieres, yamos.
E1 jefe dió a1lgunas órdenes á l~s cria- desnuda y matinal como las rosas.'
Cypris terrestre en cuyos glaucos ojos
dos, que prefi.riiernn qi~edarse clnncle 'est~ban, y. pocoo 111.omentos de~pués. í. hri110 ~nás puro el rosicler del día
pie y, siguiendo al guíia,. se i,nternó en las y en cuyos labios úvidos y rojos '
fué más punzante el beso v sus antojos
obscuras profonididades del bosq ne.
Habrían q:i.¡ni11~d9 media hora esca,s a aun má~ volubles que en la mar hravía

las olas destrenzadas por el viento.
Doliente y persuasiva c1.1al la inerte
urna ele su sepulGro amarillento,
olorosa como este sacro ungüento
invencible y sensual como la l\Iu~rte.
Su misma tumba exhala olor de rosas
y perfume. ele nardos sus cabellos
im p~egnados. de esencias voluptuosas
respiran la vntud de las piadosas
manos que un día embalsamaron ellos.
A su muerte rasgó sus sienes puras
la amable Venus, y en los procelosos
piélagos de perennes amarguras
el Amor, mensajero de venturas
ha lanzado lamentos espantoso/ .....
• Todo ha muerto ¡divina embriagadora!
con tu muerte bajo este firmamento
pues que en tu asilo la temprana a~rora
no volverá á alumbrar la tentadora
desnudez ele tu cuerpo macilento;
ya no cantan por ella cual solían
los cisnes del Kaystro, y está el lauro
y los mirtos que alegres la ceñían
sin flores ya donde antes florecían
y marchitas las vifias de Epidauro ·
y pasan sin perfumes los verano~
en sus huertos propicios y no alienta
Pomona floreciente en s;s mansanos
'
y su lira de ritmos soberanos
parece en su mudez que se lamenta:
si su lecho nupcial no hubiese sido
fácil á todos en su edad serena
y á todo amor su tibio cuerpo uncido
({recia por ella hubiérase batido
'
como en Ilión ¡sublime! por Helena.
l~l\lAEL

LOPEZ

[ Colombiano. J

�- 630-

- 631 la cabecera de su lecho y que le observe á solas durante quince minutos más, entonces es posible que satisfaga la pregunta.
La exigencia aquella era digna de respeto y encontró apoyo en
Adolfo y Clotilde: saliéronse, pues, todos, y Roberto se sentó junto
á la camita del niño; pero en vez de observar á éste, empezó á hacerse cargo de las molduras de la habitación y de lo suntuoso de
los cortinajes, no sin dirigir de vez en cuando su mirada hacia la
puerta de la estancia.
La curiosidad de la mujer, fortalecida por el interés justísimo de la madre, tiene fuerza avasalladora, y Clotilde, no pudiendo
resistir el deseo de conocer antes que nadie la opinión de Roberto,
de cuyas palabras veía pendiente la vida de su hijo, volvió á entrar
en la estancia, á los pocos instantes, con un pretexto.
- ¿Qué Je parece á usted?, pregunt6 con ansiedad.
-Que está gravísimo porque le han errado la cura, pero que
puede salvarse.
-Sálvemelo usted, por Dios.
-Esos señores no han de conformarse con mi plan curativo.
- No importa: será usted el médico de cabecera desde hoy.
-¿Y qué me dará usted si salvo á su hijo?
-Mi fortuna entera.
Roberto sonrió y acercándose á la dama, le dijo:
- Un beso tan sólo v lo salvaré.
Retrocedió Clotilde s01prendida de tal proposición y en talparaje hecha y mirando con altivez á Roberto, exclamó:
- Caballero: tolero su ofensa porque necesito de sus- servicios,
de lo contrario .....
- No hablemos más de ello: me marcho.
-¡Oh!, no, no: eso nunca: salve usted á mi Luis.
- Por un beso, como Je he dicho.
Por el corazón y por la mente de aquella madre cruzó toda una
tempestad en cinco segun?o~:, acercós~ á Ro?erto, presentóle .~u
mejilla, y tan luego como srntlo en ella los lab10s del doctor, le d1Jo
con energía, retirándose un paso:
-Cumpla usted ahora su palabra.

La verdad es que tampoco éste hizo la más leve indicación
que pudiera interpretarse por un deseo concupiscente.
El día en que el niño .fué dado de alta, condujo Adolfo á Roberto á su despacho y díjole con la mayor efusión:
-Doctor, pida usted cuanto quiera: soy bastante rico para poderle demostrar mi gratitud.
-Gracias, amigo mío; pero mis houorarios están ya satisfechos
con la fama que me ha granjeado la curación.
- Eso no importa: pida usted lo que guste.
- Un apretón de manos y nada más.
Ante aquella generosidad, Alfredo no pudo por menos que
abrir los brazos para estrechar en ellos al salvador de su hijo· pero
la voz de Clotilde paralizó su movimiento, exclamando:
'
- Detente, y en vez de abrazar á ese hombre, extrangúlalo.
- ¿Estás loca?
- No, y vas á convencerte de ello. Su generosidad es hipocresía: se niega á recibir un puñado de oro porque e.dgi6, sin respeto
al dolor de una madre ante el lecho de su hijo moribundo, el pago
anticipado de sus servicios en moneda de mala ley, y aun siento el
contacto de sus impuros labios enrojeciendo de vergüenza mi mejilla.
Hízose inevitable un duelo y éste ee verificó á pistola á la siguiente mañana.
Roberto, herido de gravedad, fué conducido á su casa con las
mayores precauciones.
Dos días estuvo sin conocimiento: al recobrar el sentido y poderse dar cuenta de lo que pasaba á su alrededor, su admiración no
tuvo límites.
.
La enfermera que con tierna solicitud cuidaba de él, era su
mortal enemiga, la altiva Clotilde, auxiliada por Adolfo.
Creyóse presa del delirio y cerró los ojos; pero cuando ya más
sereno llegó á convencerse de la realidad, no pudo menos de preguntar á Clotilde:
- ¿Qué significa esto?
-Silencio y calma como tiene ordenado el médico. Esto significa que después de haber vengado la injuria que usted me hizo
IV
ahora procuramos pagar á usted mi esposo y yo, con cariñosa soli'.
Roberto quedó desde aquel instante de médico de cabecera y citud y caritativos desvelos, la vida de nuestro hijo.
dieron fin las consultas.
Una sonrisa equívoca, pues no se comprendió sifué de gratitud
La reacción no ie hizo esperar en el enfermito que, poco á po- ó de escepticismo, se dibujó en los labios del herido, quien cerró
co al principio y rápidamente deRpués, fué recobrando la salud has- los ojos murmurando:
-La verdad es que por un beso ......
ta entrar en franca convalecencia.
Ni una sola vez, en los treinta días que mediaron hasta el
CAMILO MI LLAN.
completo restablecimiento del niño, se volvieron á encontrar solos
Clotilde y Roberto.

POR UN BESO .......
- -- ~
I

No era Roberto de los de cáscara amarga, y sin embargo, tenía
los cascos á la jineta.
Su imaginación, esencialmente meridional, era exaltada; su
carácter, frívolo y á la vez voluntarioso.
Había curs~do con notable aprovechamiento la medicina, y eso
que todos cuantos le conocían le presagiaban soberbias calabazas:
sus catedráticos habían sido los más chasqueados y la admiración
de éstos crecía de año en año, pues no podían explicarse quP. sin estudiar se gaMse en buena ley notas de sobresaliente.
A no ser que los estudios que Roberto hacía en cátedra con
tres ó cuatro aturdidos com0 él y con unas cuantas actrices de calzón corto, fueran bastantes para industriarlo en la anatomía y demás
ramos de la ciencia ó arte de Galeno.
Ei1o es que contra la opinión de sus catedráticos y hasta á despecho de los mismos, terminó con éxito la carrera y se doctoró en
la facultad.
Y que la sorpresa de sus pr9fesores llegó al escándalo y se demostró con ribetes de indignación cuando el novel émulo de Hipócrates, en fuerza de dar, burla burlando, con el quid de las enfermedades, adquirió reputación colosal y era citado como una verdadera notabilidad.
Quien tenía desalquilado el piso principal-decían aquellos sab~os varones,-no podía tener ojo clínico ni discernimiento patológ1co.

Clotilde. y Adolfo, que nad~b~n en la opulencia, no habían escaseado medio alguno para restituir la salud á aquel pedazo de
entrañas.
sus
No se contentaron con llamar al médico de la casa sino qu
d.esde el tercer día de .la enfermedad, habían pedido la 'concurre~~
cia de otros dos médicos afamados para que celebrasen consult
mañana, tarde y noche. ·
as
La habitación contigua á la del enfermo parecía un laboratori
químico á juzgar por el número y diversidad de frascos bebidat
polvos, pomadas y otros jaropes.
'
',
Pero tan asidua asistencia y tal profusión de medicamentos ha·
bían resultado hasta entonces la carabina de Ambrosio pues la enfermedad seguía siendo incógnita para los doctores y de~tructora para el débil organismo del enfermo.
El hermosísimo rostro de Clotilde, alterado por el insomnio y
escaldado por el llanto, estaba quizás más interesante que nunca
porq1;1e no hay cosa que embellezca tanto á una mujer como eso~
efluv1os del amor maternal, como esos dolores del alma al pie de la
cuna de un hijo enfermo.
Adolfo, no me.n~s _atarazado su corazón, procuraba dominarse
y consolarla, pero mublmente: no hay consuelos para la mujer que
teme por la vida de su hijo.
Una tarde en que al terminar la consulta manifestaron los rabadanes, con todas las precauciones posibles, que allí olía á oveja
muerta, irguióse con severidad Clotilde y le dijo á su esposo:
- Manda llamar al doctor Roberto: supongo que estos
señores no tendrán inconven iente en ello: así habrá una opini6n más en la consulta.
·
Los poutífices de la ciencia tragaron, haciendo un esfuerzo, la bilis que acudió á su garganta y accedieron á la
proposición de la madre. ¿,Qué remedio les quedaba?
Se convino 'fü que á las ocho
de la noche se congregarían allí de
nuevo y se despidieron los doctores
un tanto cariacontecidos.
III

•

1

\

Pero el caso era que Roberto, sin variar de carácter ni
hacer caso de la cruda guena
que los de su oficio l_e d~clararon, bacía su cammo por
senda de flores y que á los dos
años de ejercer la facultad, su
casa era un estuche de preciosidades y no incluyo en el número d~ éstas las demi-mondaines que de vez en cu~ndo
iban á correr en ella sus ,;1¿ergas en compañía de Roberto
y de sus amigos Robe~to er~ para todos un enigma.viviente. Como médico era una emmencia; como hombre, una sima.
Tomando el pulso á un enfermo, era un apóstol de la ciencia;
separada su imaginación del paciente y de su enfermedad, era un
bombre cuya despreocupación le llevaba á los malores ex~raYÍOS.
Pero de igual modo que para curar las dolencias P.sencialmente físicas no tenía rival, para combatir aquellas que tenían complicaciones morales, andaba torpe y desorientado.
La naturaleza y el espíritu no eabían para él juntos en el or¡?anismo humano, y solía decir á menudo que para las enfermedades del alma estaban los sacerdotes; que él sólo combatía las enfermedades del cuerpo.
·
Anomalía que, en lugar de desprestigiarlo, como era lógico, le
dió más crédito y fama, por aquello de que los entes originales son
los que en este mundo suelen tener más aceptación.
Para Roberto el corazón no pasaba de ser una víscera como otra
cualquiera, y los nervios algo así como cuerdas de guitarra que había necesidad de excitar unas veces con cafeína y que calmar otras
con bebidas antiespasmódicas.
II

Clotilde estaba inconsolable.
Su hijo, su pequeño Luis, el que era vida de su alma, yacía
en el lecho presa de la fiebre.
Una semana hacía que la pobre criatura no alegraba con su
hechicera sonrisa el rostro de sus padres.

SiglQs parecieron á Clotilde las
pocas horas que mediaron hasta
que se celebr6 la nueva consulta
con asistencia de Roberto.
Saludó éste al entrar, con la
despreocupación propia de su carácter; pero al fijar sus ojos en Clotilde, se le encandilaron: le pareci6
la~dama belleza de primer orden.
No es posible fijar qué idea pasaría por su mente, pero rehízose
al instante y preguntó por el enfermo. El más empaquetado de los
tres médicos, el de cabecera, fué el
encargado de hacer el diagnóstico
de la enfermedad, el proceso de
ella y la hit;toria del tratamiento
seguido.
Roberto escuchó la relación como quien oye llover, fijando su_s
ojos alternativamente en loR húmedos ojos de Clotilde y en los
belots de la estancia, y cuando su compañero hubo concluido, d1Jo:
- Bien, vamosá ver al paciente.
Penetraron todos en la habitación en que Luis, aletargado, parecía irse por la posta, tom·óle el pulso, le examinó la lengua y ~os
ojos, auscultó su pecho, lo observó sin decir palabra durante diez
minutos y, retirándose con cierta brusquedad, dijo:
-Basta.
- ¿Qué opina usted?, le preguntó el médico de cabecera.
- Nada absolutamente.
Quedáronse sorprendidos sus compañeros ante aquella salida
genial.
-Caballero, dijo Adolfo, creo que está usted en el caso de manifestar su opinión, pues que para eso ha sido llamado.
-Es verdad, pero ........ .
Y volvió á guardar el más profundo silencio. . .
-¿No se atreve usted á manifestarse en oposim6n con nos·
otros?, interrogó el de cabecera.
-No recuerdo ya cuál ha sido el parecer de ustedes: ¡tengo
una memoria tan pícara!
- Pero, en fin, diga usted qué juicio se ha formado de la en.
fermedad y del estado del paciente.
.
,
- Repito que ninguno; pero si ustedes dejan que me siente

Como enf erma,s de amor ó de tristeza
Tienen la gravedad die las- matr~nas
'
t\costunn\bradas á lucir corona'li
r~ntre la admiración de la nobleza.
Tnclinada en silencio i'a cabeza
Y luciendo ante el sol !:.edas niponas,
Adorno son de la,s fluvia,lles zonas ·
Con el prilmor cte sLt imperial belleza.
Cuando remontan su pausado vuelo
Blancas y majestuosa~, por u.n cielo '
Inundado en las luioes pur1purrina •
De occiduo sol, y e11 'J'ibertad se mecer.
Sobre i!os lagos de cristal. ..... parecen
· Surgir del fondo d'e 1as lacas chinas.
1

***
LA U RDENA
Un primoroso amanecter clarea
Los horizontes con su lurmlbre pura,
Se alza un JiiJnino triunfal de ,la 1espe1
•
:
(sura
Y des1piertan 'lo'S rnidos en la a,lde·a.
·En :su dát1cel de setos clamorea
Triste e~ becerro con fiilia.1 ternura
Y la ibérrima. va.ca se a¡presuria
'
De.sateintad·a v ·el corraft1ro&lt;lea.
La ordeñadora de d,esmli&lt;los brazos,
\Ta.ca v becerro entre apretarlos Lazos
l-ne d1el valiladar junto á fa tranc·a
Y Rentada en cUlOlil!.las, con destreza
Co,g-e la ulbre y á. exprimir erurr&gt;ieza
En ihi1iHos de luz la leiohe bla11ca. ·
EmLro TORRES.

.?i-

I

ª

__

LAS ..__
GARZAS

a

Sr. Lic. D. Emilio Velasco, fallecido el 25 del actual.

SE V ENDEN los derechos indisputables á la tercera parte del t erreno situado al P oniente del número 6 de Buenavista, frente al Tívoli del Elíseo.
Espléndida situación, ningún otro lo
iguala. I nforma Andrés Almaraz, San
Femando 44.

�&lt;le todos los &lt;letal les de la "toilette" : en el peinado.
,~un cuando de forgo tiempo
atrasse ha comprendido y aceptado que los trajes deben ser
apropiados {t la ocm,ión lo rn isn10 que los adornos y' demás
rom plemcntos; que los veRtidos
'.le paseo_, Yisita ó de campo, son
1'.ia pro piados para reunionrs,
i-:~11 embargo, en lo que se per:-1i-te es en la primitiva idPa de
Jll'irrnrse lo mismo para toJas
la~ orasiones.
A nndie ~e le ocurriría asistirá una comida con un traje
&lt;le sni-:tre; pero á la mayoría de
fos mujeres les parece muy correcto µeinnrse del mismo modo cuando están vestidas .i.1 est(lo f:n_stre ó en traje de comida,
sm fiJar.:;e que la ''coiffure"
apropiada para una ocasión es
absurda para la otra.
La indiYidL1alidad debe ser
el ~~nto ,Y se11~ de todas ]as que
Paletó para niño~ 6 á, 8 afios.-Paletó para niña
asp.iren a vestir con elegancia:
e 8 a 10 años
Y s1 h~y al~una mujer que ~e siente, atraída por un solo estilo de peinado y permanece i::1en?ole fiel, le aconseJO que solo lo use cuando los trajes se adapten á él y le
vcng:rn l&gt;1en.
·
¿Cómo es posi?le que u~a niña persista e_n !levar peinado bajo con traje escotado
que ~on n~o estilo ~mpeno? ¿No es acaso r1d1culo y chocante? Y no dan gaaas de
llor3:1 ver a UI~a mnJer con su rodete en la corona de la cabeza y sin embargo con una
prec10sa boqmta que parece puesta sobre un pequeño promontorio'?
Puede afirm~rse q~e de cada diez peinados, nueve no se adaptan á la cabeza, ni
~l sombrero, mal traJe de la que lo lleva, y este es un gran inconveniente para el con¡ unto y armonía de la «toilette.&gt;&gt;
l.a individualidad debe primar, pero combinada con el buen sentido y adaptabilidad. Para no tocar los extremos, será bueno sólo adoptar dos estilos eleaantes de
11
'ff
,,
•
b
.c?1 ure_, un_o .r.ara la mnña.na. y salidas á compras, y otro para vestir, pnseo ó
v1s1tas, sm per¡mc10 de tener uno rPservado para los bailes, recepciones y demás
grn.ndes fiestas. También aconsejo que
antes de elegir un sombrero 6 toca, se
piense bien con qué clase de peinado se
va á usar.
No hay razón por qué los sombreros,
gorras y tocas no se adapten tan bien
'.
como los guantes y tapados, y me parece inútil insistir en esto, pues la explicación es clara y salta de suyo con
s6lo mirar lo mal que nos parecen las
cabezas de nue"tras amigas más queri\.
Traje de. Otofio.
das y las mismas nuestras, al verlas reproducidas en los espejos.
El culpable de tot1o esto es el peinaLos peinados de moda
do, que tanta importancia ha tomado
en estos últimos tiempos, y una vez
La mujer que no presta la atenci6n debida al arrealo
yencicla esta dificultad, os aseguro que
de su cabello, desperdicia una de las ventajas naturales
el sombrero 6 la toca se cuidará de
más fáciles de aprovechar para hacer resaltar a-;:m más
q·uedaros bien.
los encantos físicos que posee. Por la perfecci6n del
El instinto innato en la mujer para
traje y del peinado, sobre todo de este último la fransaber elegir aquello que Je queda bien,
cesa, tanto de la aristocracia como de la cla~e media
debe también guiarla cuando arregl~ su
y del pueblo, ha conquistado fama universal por su
cabello é indicarlecuálesmásconvemeuelegancia y gusto.
te según la c&lt;toilette» que va á ponerse.
La mujer que abriga la con ciencia de que en la varieRecomiendo á mis queridas lectoras
dad y abundancia de trajes se encierra el secreto de 1,aque no se dejen llevar ni por la extraber vestir, puede afirmarse que principia á conocer
vagancia 6 exageraci6n, ni por la. deel abecedario de este importantísimo arte, y, por lo
masiada sencillez, porque tod? extre~o
tanto, no sabe apreciar la delicada prosa de su estilo
es vicio, y lo mejor es un térmmo med10
y menos la lírica de su sencillez.
de buen gusto.
.
.
A su vez, á la mujer que se aferra á un solo e!tilo de
La mujer que sabe pe111arse bien de
"toilette, " á un solo juego de joyas y á una sola forma
una manera puede con práctica aprende sombrero, debe considerársele no solamente rudider á hacerio con tanta habilidad de
mental, sino excéntrica. Es probable que no exista
otra, y hasta tener de reserva una terceninguna mujer que haya tmtado de poner en práctica
ra forma.
esta noci6n tan po00 ~eliz y embrionaria; sin embargo,
Paletó de entretiempo para joven
( Continfo en la página 634.)
la mayoría de la~ muJeres lo hacen en el más esencial
de 10 á 12 años.
'

!

�</text>
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AÑO

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YI. .,.,••
7"'1-l:"::=

MÉXICO, DO?iHNGO

4 DE N0"\TE:MBRE

DE

1906.

NuM. 45

..

. ..

,:,a:.

.....
r

El Angel de la 1az de los Sepulcros.
Escultura de P. Muller.

~·.·:
.

~

�-634 - 635 -

DOS DE NOVIEMBRE.

de ignorantes, de paralíticos que no saben quela muerte es la vida
que el descanso es la paz, que el olvido es la dicha y ni ven !
.
.
h
.
'
'm
oye~, m co~oce~, m marc an, m laboran por llegará ese oriente
Iummoso é mfimto de la verdad!. ........

---,·---

Vengo de la fiesta oficial de los difuntos, de la macabra romería anual á los panteones, que las multitudes practican en este día,
consagrado por la Iglesia para orar por el eterno reposo de los que
fueron. Es una fúnebre exhibici6n de vanidad, un alarde de hipocresía, una gran mascarada en la mansi6n de la paz y de la verdad,
pues que cuantos discurren por las callejuelas del cementerio, van
por paseo, por moda, porque allí se dan cita todos los despreocupados y los indiferentes para pasar revista á las tumbas, admirar el
adorno y leer las inscripciones, como se va á ver los aparadores, sin
que del labio surja una plegaria, ni el vaho de las lágrimas enturbie las pupilas, ni un recuerdo doloroso se esperece en los limbos
del olvido á donde se le rezagara, ni de la conciencia se alce un clamor de verdad.
He visto desde lejos á la muchedumbre, invadiendo la vasta
amplitud de la necr6polis, y aquel hacinamiento de figuras humanas, moviéndose rítmicamente como en el fondo de un escenario
escueto y triste, limitado por el manto azul del cielo, roto en pedazos por la perforaci6n obscura de una fronda vigorosa? to_davía sin
los pincelazos áureos que deja el Otoño, me ha parecido un montón de aut6matas, semihemiplégicos, con un mismo ridículo y
acor'de movimiento, manejados con los ocultos hilos de una sola pasión· 0 como una inmensa procesi6n de gusanos, que asistieran al
festí~ de la carne en descomposición, copiando la asquerosa 'labor
de las lar\ras tierra abajo, 6 la suprema demencia del mundo suelo
arriba.
Era repugnante aquel contraste enti:e la muerte y l~ vida, entre la quietud y el estruendo, entre la verdad y la mentira; aquella
manifestación de dolor hipócrita, hecha sólo por ser día de duelo
oficial como si el corazón fuera un duro altar de granito, don de el
calendario, á manera de severo sacristán, pudiera ir encendiendo los
cirios del recuerdo y colgando )aj ofrendas del afecto á las adoradas
imágenes caídas y á los cariños muertos, para quitarlas y apagarlas una vez concluida la fiesta, volviendo á quedar vacía el ara y
desnudo el altar como en los santuarios abandonados, donde las
cornejas y los b~bos hacen sus habitaciones. Si el sarcasmo pudiera personificarse, sin vacilaci6n lo habría representado en aquella
feria de la tristeza á donde se iba á buscar el dolor, como una
mercancía para r~cibirlo rn casa por unos instantes, mientras no
se franqu:aba la puerta de salida y se volvía al bullicio del mundo,
en donde el placer alza su~ báqu~cos cantares Y.~frece sus insanos
deleites, como una recompensa a la ¡,rofanacrnn consumada en
aquel sitio de retiro y de paz.
Entré al cementerio para confundirme con toda .aquella multitud abigarrada y jubilosa como si se encontrara en un sarao, como si se deslizara sobre suave alfombra á los voluptuosos compases
de una danza, sin pensar q;1e h?lla~a la tierra q_ue había brindado
cariñoso lecho á deudos y a amigos ido~ para siempr~, y en vano
busqué en los rostros una sombra de tr1~tez~J en los OJOS el rastro
de una lágrima, en los.pechos ,una palp1~c10~ de pena, en ~os cerebros una seria reflexion filosofica. La msíp1da charla social, la
misma que mariposea_in9uieta eB calles y salones, que revo~otea al
rededor de insubstancialidades, hablando de modas y espec~culos,
de asuntos pasionales y rumores que desgarran honras, tn~:mfab~
allí como única soberana rolando sobre el adorno de las cnptas o
lo numeroso de la concu;rencia, y lamentándose sólo alguna dama
romántica de que la Naturaleza no hubiera tomado parte en el duelo del día, pues que e.n los cerca~os maizales el ci~rzo no hacía crugir las panojas con el lúgubre chis- cbás de un baile de ~squele_tos,
la montaña vecina no.parecía un túm~lo con u~ sudano _de n/eve
y el cielo estaba tan. diáfano que semeJaba un cristal que 1ba a ,reflejar en su superfic1P. aquel cuadro carnavalesco, que era un grafico diseño de la locura.

mo ofreciéndose un abrazo que entibie las asperezas del frío· la tierra, rociada con lágrimas, se abre en flores tristes; el m~sgo se
agarra con sus sedosos é invisibles tentáculos á las modestas losas·
las lianas trepan y se enroscan á los monumentos; los cipreses'
siempre de pie, en constante guardia, semejan índices que indica~
la región del divino cornmelo, y cuando la pica del sepulturero cava una nueva mami6n, parece que los demás sepulcros, conmovidos, corean el fúnebre eco con voces dolorosas y extrañas ... .. .
Graves y austeras enseñanzas da el camposanto en la soledad
con el lenguaje mudo de sus fosas y sus osarios; es un convencedor
filósofo que analiza los oropeles del mundo, las ilusiones, l~s riquezas la gloria, y nos las muestra como un puñado de arcilla, corno
alg~ sin coexistencia ni resistencia, fugaz y deleznable, que se disipa y se derrumba con el beso de la muerte. Nos enseña lo que somos, mostrándonos lo que fuimos y lo que seremos: tierra animada
por divino soplo, que debe volverá su origen para estrecharse con
el limo en largo abrazo, hasta el día de las reparaciones y de las
justicins inmutables ..... .
Dukes ronsuelos ofrece también cuando el coraz6n se desahoga vertiendo llanto sobre la tumba que guarda despojos queridos,
y el labio murmura oraciones nunca aprendidafl, y que no son sino
nuevas promesas de amor, protestas de fidelidad, anhelos de vida
mejor, efusiones todas que demuestran que. el cariño !es!de en algo
inmaterial que no acaba con la muerte, smo que hbrandose del
olvido entra en inefables deliquios ultracelestes. Allí se llega con
las heridas sangrantes; allí se va á completar la última sílaba de
un adi6s que se principió en el lecho ?'lortu~r!o, se continúa día á
día y se te~mina. ?asta ~u~ Re ~a ~l mismo s1t1? de r~poso; al!í se
tiene la satisfaccrnn de u a decn a una memoria quenda: ¡aqm estoy, no te hP dejado sola!; y de .allí se vuelve con la melanc6lica
resignación del convencido y la rnefable espera1'.za del creyente.
Pero esas enseñanzas y esos consuelos se reciben en la soledad,
cuando la razón reflexiona y el alma siente, no cuando el estruendo loco del mundano bullicio ahoga con rl mido de sus cascabeles
el acento de la ,·erdad; se aproVfichan en el silencio, reconcentrándose en espíritu, que si el placr.r es amigo de la expansió~ y de In
jovialidad, la. pena es retraída y calh,da, y busca la qmetud del
retiro, pues mientras el júbilo sale á la calle, el dolor se queda en
~a.

'

De aquí que en la mascararla de este día, las tumbas q_u~ mas
. lástima me inspiren sean las más suntuosas, donde arden cmos en
profusión v cuelgan por doquie~a listones ne~;ºª· .Allí duermen
los olvidados los que nunca reciben una oracion m un recuerdo
de sus deudo~, los que sólo tienen ~erecho al homenaje anual que
la moda previene y el cariño repudia; los que en el hogar son una
carga porque aún demandan pequeño. ,gasto en el presup~esto de
egresos. Se les otorga la conmemorac1on, no por amor, smo .Pª~
que el mundo la vea; es el sacrificio de la vanidad, un sacr1fic10
del alma.
** *
Por fortuna los dolientes han empezado á desfilar ; se ~espoja
á los túmulos de los adornos· la cenagosa ola humana comienza á
' de la vec1~a
. montarni ?º arran~a
retirarse á su sentina; al cuarzo
fulgores ('] ámbar del ocaso, y la blanca \ enus y el roJo Anta.res:
corno una gentil pareja de enamorados, marchan por el azul empalidecido de los cielos.
. .
Poco á poco el cementerio va cobrando su augusto s1lenc10, la
soledad y la noche lo van cobijando con su impalpable ma?to, Yla
turba humana vuelve á la ciudad, arrastrada por el vértigo de ~a
locura, sin ~acar un anhelo de vida de sn visita á los mue~s, sm
un 1,11J.l udable proyecto de cambiar el placer deleznable y ehmero
por él sacrificio heroico, de inmolar el egoísmo que mata por la caridad que salva.
.
"'
La
necrópolis
ha
quedado
sola
con
sus
difuntos,
con los ,que
La dureza de la piedra y el mármol parece in_dica1'.}a Pstabilieternamente
viven;
s~
han
ido
los
vivos,
los
?ementes,
~da;edad del recuerdo; ei ciprés representa la persomficac1on de u?a res amhulantes. ¡Cuanta paz en el cementerio! ¡Cuánta~osagita.el
n
plegaria que tiende al azul; la cr~z es un símbolo de amor del cieen
el
mundo!
lo puesto en la tierra, como una idea de esperanz~; el dolor es lo
Me acuerdo del poeta sevillano:
único que perdura en la vida, es un perpet~o grito de la verdad
que oímos en el alma cuando el placer quiere ~bogamos en sus
«¡Qué tristes y solos
brazos y la locura invade el cerebro ... :.. Y todo esto h~ _bus~ado
se quedan los muertosli,
su asilo lejos del mundo donde las pasrnnes braman y el vic10 triun· · da · los
fa · en el reposo de la casa de la muerte, puesta como un puerto y no puedo menos que protestar contra esa mentua rima ,
p;ra los náufragos de la existencia, .como un ampa_ro para los re- muertos no se quedan tristes, que en sus albergues no ~ay I&gt;E:na,
chazados del placer, corno un r~fug10 pa~a los vencidos de la amar- sino paz inefable y divina paz, que es ventura y es vida ; se
gura. Ahí se duerme sin inquietud.es m sobresal~s; en aquellos quedan ~olos, pues ron ellos estáo memorias y esperanzas, Pega'6n
muros se estrella el oleaje de las pas10nes; hasta all~ no _llegan las r ias y anhelos.
Solos y tristes esos cadáveres ambulantes que llaman mansi
vauidades de la envidia; en aquel reposo 1!0 clama el 0~10. Es lugar de paz y de ensueño, no de_ lucha m de desasosiego; en el de dolor al que es asilo de ventura, y en perpetuo carnava~ bu~
ambiente flota siempre algo &lt;le piedad y _de amor; lns tumbas están la dicha en la sensaci6n fugaz, cuando no se encuentra smo 1 ~
muy cerca, pegaditas unas á ot~as, l? mismo la que ostenta fino bajo aquellas losas en· siete palmos de tierra amparados pordO~
encaje de mármol, que la que solo tiene tosca cruz de madera1 co- brazos abiertos de lacruz. Ejército de ciegos, de sordos, de rnu '

-

*** saboreando amargas filosofías
He vuelto tambié~ á la ciudad,
y pensando en cosas tnste~. Y he ll~gado á comprender por qué la
amargura es _un grato manJ_ar _Para ciertos paladares.
. He meditado en lo~ d1~r1os contrastes de la vida, que he admirado hasta e?tre el roJOvivo de Antarés y el blanco purísimo de
Venus, cot?o s1 con sus fulgores personificaran el deseo y el amor
lo que demgra y lo que eleva.
'

PROMESA C U MPLIDA
¡Tan! ¡tan! .... .. ¡Tan! ¡tan! ...... ¡Tan! ¡tan!......
Los ecos de la camp~na del monasterio brotaban desde la alta
torre; sosegados y angust10sos, en aquella soberana mañana de primavera1 subían m?ntañas arriba como bus&lt;',ando el agudo perfume
de los limoneros silvestres, y descendían á mezclarse con el ruído
de las olas del mar.
Porque aquel afamado cenobio, cuna de sabios, verjel de santos. varon~s, descansaba allá arriba, suspendido del monte. Sobre
la m~ens1dad azul del Mediterráneo. Y aquellos monjes blancos
traba_Jando y orando en aquell.as alt?ras s~lenciosas, semejaban J
cándidas palomas prontas á hmr hacia regiones siempre floridas.
En aquella soberana mañana de primavera se preparaba uno
de ellos á emprender su postrer viaje. La vida de un pobre lego
de un hermano, ignorante y simple, se apagaba al soplo de l~
muerte.
¡Tan! ¡tan! ...... ¡Tan! ¡tan!. .. ... ¡Tan! ¡tan!......
Por los ~nchurosos claustros va en dos largas filas la comuni~ad toda hae1a la pobre cel~a del enfermo. Las luces que los monJes llevan en sus manos palidecen envueltas en los efluvios del E-ol
qu_e entra á raudales por anchas ventanas. El canto mortesino del
M1serere contr~sta fuertemente co~ los cantos de vida de los pájaros.
con el ruído nente de las fuentec1llas de los patios floridos con ei
rumor cercano de las olas del mar.
'
Las mano~ venerables ~el Abad llevan el Pan inmaculado de
las almas, sostienen la Hostia Santa, que quiere darse al simplecillo lego como prenda de seguridad para la marcha eterna
. Y la bocanada s.aiina de los mares, el aroma delmonte, el olor
mtenso de los naranJos y de todos los árboles en flor era el incienso que ettvolvía aquella última comunión, era el latido de la Naturaleza que alababa á su Creador en aquellas amables soledades.

***

La tarde va cayendo.
En la diminuta y au~tera cel~a- ~in más adornos que una cruz
de palo y una ventan~ abierta hacia la mmensidad~n humilde cama de tablas y de pieles, espera el enfermo su postrer instante.

un Las testrellas . hablan, Y como. reza el cantar que su charla e 8
'd perpe duo mentir, creo lo contrario, pues los poetas siempre han
si o gran es embusteros.
entreL~ ~srllas p~rece que con s~s hilos de luz tienden una red
. eh cie OY la tierra, una vía luminosa para que viajen las mi
::~:s um~nas al .Pª1s azul del ensueño. Y pensando en esto he tra:
lt estas lmeas, smtiendo un extraño afán de volver al panteón en
noche, pleno reposo, para ver si puedo sorprender un diálogo
~n re esos uc~ros. del .zafir y los difuntos en este día de muertos.
¿t~ué no habra m1ster10sas relaciones entre los fuegos fatuos de la
1erra y 1os del firmamento?.........
EDUARDO J. CORREA.

ªf

t

Cerca de él, sentado en silla de esparto, opilado y triste lo
contempla con mirada de lástima el Hermano enfermero.
'
El mori~un~o, de vez en cuando, con el rostro alegre, interrumpe el silenc10 de la celda, y su voz, ya débil, trata de cantar
salmos de esperanza y resurrecci6n. La impaciencia ·se muestra en
sus cantares.
La tarde va adelantando más.
De pronto, el enfermero lleno de dudas ante aquel morir tranquilo, temblando ante el misterio de aquella vida que huye, pregunta pausadamente:
- Hermano Agatón, ¿cómo estás tan contento?
- ¿No lo be de estar? ¡Si muero!
-Pues por eso mismo, Hermano.
-¡ Ah! ¡Ya comprendo!- exclama el enfermo con una de esas
intuiciones repentinas que alumbran el espíritu á punto de partir·
- ¡ya comprendo! Es verdad que mi vida monástica ha sido floja
remisa, que mis penitencias no han sido grandes, que he faltado
muchas veces á los actos de comunidad, que he cuidado tal vez de
mi flaca salud.
- Eso, eso, - murmuró el otro.
-Pero oíd, Hermano. El Señor es misericordioso, y esta mañana, cuando ha venido á mí, cuando me he quedado á solas con
El, me ha dicho que me salvaré, porque El cumplirá su palabra,
la promesa que nos da en su Evangelio: «No queráis juzgar, y no
seréis juzgados; perdonad y seréis verdonados.n
Yaunque es verdad que no he serYido á Dios como r1ebía, sufría siempre con paciencia los desvíos que por esa causa me mostraban los demás religiosos, perdonaba de corazón sus palabras duras, excusaba sus actos ... ... por todo eso puedo ahora estar alegre,
el Señor me lo ha dicho, el Reñor que es bueno.
En sus ojos comenzaba á brillar el día de la inmortalidad.
Por la abierta ventana de la celda entraba la última palpitación
del crepúsculo.
Allá lejos, donde el mar y los cielos se besan, tremolaba la
blanca vela de un navío que tal vez volvía á la patria.
En la montaña, las aves regresaban á sus nidos.
El Hermano Agat6n volaba al cielo.
F. LE BRUN

*'*

r

Adela,ida Ristori, Marquesa Oapranica del Grillo, en 1868, en 1902 y en 1906.~

y

�--037 , . rea
. 1mente, d011 .Juan de 1\Iaíi . ? F , ,·
.".Jtxistió
- , de ,erns,
os ensenaran su enterramiento y os
t .: . ~1a. . ,n Se, illa por.rom~nticismo, por poftica efusión del alma vale má~ que Te
sin emb.'lrgo, en guardia contra la co~1 _aian ,.su h1stona. ~oneos, nono caiga á los _Pies del capitán Centellas que ie da mue;te segú. ude don Juan de Mañara hay dud patr~na. Stn negar la existencia nos asegura Zornlla
y sus vicios. Ni un solo' docu.menri s°, re su carácter, sus virtudes
á la puerta de su casa
lo ha retratado Tirso de Molina
dcml uestra que fuese como nos
, como o vemos en la ob d Z
mora 1 mucho menos como nos le pintan Al . d.
ra e :;a- \ cuando, por lo vi~to, el intrépido hidalgo se disponia á acostarse
1
y Zornlla. La tradición aprovechada p 1, l e~an. ro Dumas, padi:e,
nuestro lad? la vida le sería imposible.
·
Téllez, debió haber llegado á él por 1° , ; insigne. Fray (J"abriel
Don .J ose Zorrilla, nuestro gran poeta nacional, el más elo01
ningún otro testimonio En
'ia, :a Y sm el apoyo de cu~~te eyocador del pasado. e~pafiol, amaba entrañablemente á Te1
Eht Barla1do1· de Sevill~, ~s deci~~ de ~::u~º::~av~~:t~~i:~:ni~,, Y de nouo ~ ~ sus. hermanos espmtuales el Capitán don César Monto a
an nutn o los demas escritores em
d
tr::;o, se
Cjidan ~1ego_ Martínez de :4, buen juez mejor testigo y al Capi~~
yendo e~ Zorrilla, Juego de hab~r pa:~~npir rir~a:ora y C()n~l~on e ro Saldana de Matganla la Tornera todos tres a uestos a1enmée, _)dlozl~rt y ~fusset.. Cl:3-ro está que es freci:~~ ;¡ºeuJ·!~: l~ardr, ena~orados, pendencieros y todos r~ndidos en lis postr~er ?s de su vida á la mano inexorable de dios Zorrilla que no comP O e una v1 a 1cenc10sa red1m1da por el
· ·
pw!o existir Maíiara y que á la vuelta de e darrepe~t1miento, que p1en e que las cosas de. amor. y de espada tengan un' desenlace naT
·
ª a esquma nos halla- ~ural. ~ humano. Necesita la mtervención divina la tercería provirtamo:i un. enono. Lo que no se ve sino muy rara vez-i mis o·
ene.:ª que la res?elva. Su romanticismo ~s profundamente
no l~s ha stdo de~arada esa fortuna-es el portento de audacia f~~
:.spanol
p01:que asocia ~ los triunfos de la pasión un elemento cris~:,~d~z, /~se3faJ~· nobleza y coraje que nos d:1 el bello sed~ctor
, ona n ~ e. oa. ¿ Dón&lt;;le está?_¿Quién le ha visto? y sin em- ~a~o,. místtco, qu~ pm:ifica y ennoblece los desafueros de la carne
o os sus personaJes viven desenfrenadamente pecan á, mansalva.
br~o, e~te tip? 1d~al, fantástico, quimérico, fascina á nuestras mutodo: el candor de las doncellas, ~l decoro de los ma~
l?datropellan
e e um , res, mquieta á las mujeres y sobrecooe á los hombres
sagrado
del hogar, las canas de los ancianos y sin embargo
:\cabo d0 verlo en el Te~~ro Español. Mientras d°on .Juan de hino~
os de os, des~ués de darse al diablo cien veces en los trance~
~ods ante hla hermo~a.nov1cia, ~e dispara aquellas décimas e~ las que
ª espec o de su línea sonondad no la' apura os, se redimen y se salvan.
~e la menor ternura, los ojos de las mu¡eres lla~eaban de emoción. ¿Y el desJumbramiento de los hombres cuando
el_ héroe mata al Comendador de un
pis~oleta~~ Y da muerte en duelo á don
~ms M~¡ia? Todos, aun los más escéptt_cos, vibraban al compás de a que 1
e¡,en~plo de osadía vigorosa é intrépida.
¿Sera que el valor, el riesgo afrontado
serenamente, despierta admiración en
todos los hombre~, hasta en los que rep_ugnan la tragedia y las heroicas efusiones de Eangre? ¡Oh, sí! Es evidente
que el nervio guerrero v,1le tanto como
la facultaJ filosófica, que un héroe de
las arma~, un gran soldado, equivale y
t&gt;Upera °;uc!-i:~s :eces á un eximio pensador y a un rni:;igne artista. Un pensado~· conduce y mueve ideas, un artista
anima sueño~. rn gran capitán es un
amasador de realidades. m fija y encauza el destino de un pueblo de él
pende la eficacia de las propagnddas intelectuales, y su espada victoriosa abre
en el Mar Rojo de la esperanza una senda á los pueblos en su marcha hacia la
Israel de promisión ......

Estado para que esté seguro. Las manos de
un particular, industrial ó comerciante le inspiran desconfianza y temores. A los tr~inta y
cinco años, nuestro Tenorio, harto de boetezar
entr~ los brazos de J?Ujeres que l_e aman por
su dmero y de aburruse entre amigos sin graIgnoro si los españoles de la generación ancia que se arruinan con estúpida terquedad
terior se tendrían por parientes de Tenorio y
sobre
el ta pete verde, contrae matrinionio; un
si se consideraban ligados á él por esa obscumatrimonio sin etapas de romantirisn,o, cll lra trabazón espiritual que suele revelarse.
culado, meditado, y meditado sobre todo liantes que en la fisonomía y antes que en
naje de garantías morales y pecuniarias.
identidades y pormenores físicos, en semejante es don Juan. Así le he conocido ,o. A~i
zas pasionales y en paralelismos del tempele tratáis \'OSotros. A~í, en tal gui~a, como
ramento y del caráctbr. De los viejos que codiría un clásico, le honra la gente de su tiemnozco y trato, no be podido colegir, aun c,,n
po. Es un egoísta vulgar, sin pcesfa ni grnnla mayor voluntad, que fuesen en sus verdes
deza; un sensual adocenado, incapaz &lt;le o~ar
años bellos de apostura, desenfadados de
nada
difícil y de ries¡!;O; refractario á bs nogesto, airosos de talante, nobles, intrépidos y
bles y heroicas temeridades en qur. vemos
bizarros, como dicen que fué el audaz amanmetido al don Juan, de Zorrilla; tairnado,
te de doña Inés de Ulloa. Y sin embargo, alcuco y el fondo mezqtJino. ¿lrreligioso? ¿Crego debe de haberse trasmitido del espíritu de
yente? Ni lo uno ni lo otro. Su alma es un
Tenorio á estos ancianos venerables que ahopáramo. lJe niño, nuestro Tenorio cree porra pasean sus canas, sus pesadumbres, sus
que el fuego maternal conforta su fe, y de
ateridos desencantos y su miedo á la muerte,
adolescente practica porque en el colegio se
por la Puerta del Sol y la Castellana, cuando
lo imponen. En el mundo es un dPspegado,
el crítico don Manuel Revilla, contemporáneo
un escéptico manso, un indiferente. No tiene
suyo, nos advierte ccque es Tenorio la persodistinción de alma bastante p!tra que su connificación acabada del carácter español y sinciencia le inquiete con interrogaciones mudas
gularmente del andaluz, por · 1a indefinible
sobre nuestro origen y nuestro destino; no ha
mezcla de altivez romana, fiereza goda y getJosé Zot&lt;t&lt;illa.
pensado en el hilo que ata las existencias de
nerosidad árabe que en las alturas del bien
produce los Cides y los Guzmanes y en las profundidades del mal todos los séres, ni se ha detenido, en una hora de melancolía, á
considerar las diversas doctrinas metafísicas con que pretende exlos Tenorios y los Corrientes.»
¿Qu~ pensar frente á esa afirmación tan categórica? Yo he procu- plicarse el hombre su advenimiento á la tierra y su disolución en
rado dar con 'el rastro de Tenorio entre los hombres de mi tiempo la eternidad. En una palabra, ¿lo digo? el Tenorio moderno es un
y confieso que aun no he logrado mi intento. La personalidad de elegante bruto, un sensual que se sacia pronto, que se arrepiente al
don Juan no aparece, pero en desquite nos i3ale al encuentro su ca- morir de sus culpas.
¿Ha existido Tenorio? Si visitáis á Sevilla os mostrarán un hosricatura. El Tenorio moderno es rico, porque para emprender avenpital
fundado por don Juan de ~fañara, caballero que se pasó la
turas amorosas es indispensable dinero; frecuenta la mejor sociedad,
flor
de
la vida co1 tejando doncellas, al acoso de damas y poniendo
curteja á las mujeres hermosas con vario éxito, bebe, juega en el
casino por la noche, va á los teatros, contrae deudas, pero todo sin en ridículo á los maridos. Fué, según cuenta la leyenda, atreYido,
alam1ar á nadie, sin escándalo, á cencerros tapados. Con precau- seductor y bravo, y por encima de todo, de todo, infatigable en .el
ción enamora, con cautela juega y con el mismo sigilo se emborra- mal. Luego el andar de los años lo transformó. La avidez de la vircha. Reñir no riñe nunca.; cuando el azar le depara una pendencia, tud le gustó más que la dulcedumbre del placer, y las asperezas de
dos amigos se la resuelven con un acta, ó un aprieto muy grave:: con la penitencia más que las victorias mundanas. ¿A qué edad se conun lance á sable ..... . sin punta, ó con un duelo á pistola ...... sin virtió? Se ignora. Lo más verosímil es que al peinar canrs, cuando
ni vigor cu
o
, aliento en el espíritu
•
bala. El Tenorio moderno no es manirroto y ostentoso como el Ya no queda fuego en la sanore
el
brazo,
á
esa
edad
ei~
que
según
la
frase
de
Lucrec10
burlador de Tirso de Molina, ni como el don Juan de Zonilla. De
cien casos en noventa y nueve recata su bolsa á las necesidades de
clelirat linyuaque men15que..... .
sus amigos, mal paga á las .mujeres y pone su dinero en papel del

zorrilla y ti "Ctnorio''

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El i-cnliJo heroico cle!:-aparece de
11ue~tro vivir. Somos a paciblefl, url&gt;anos
EL TERREM,,To DE VALPARAISo.-El Cementerio Central después del temblor, los féretros arr · d
.Y en el fondo algo cobardes. Un homfuera de los nichos.
OJa os
~re d:l temple de don, Juan ':f'enorio tendría hoy q ne emigrar de
E ta rt
1
Es~ana. T?do le se:ia ho~til: leyes, costumbre~. sentimientos, d
s
eratura ,~rro~ante, ,emi-bárbara Y cristiana arranca
amistades. ~u alma drnmantma despertaría envidias cdos odios
.el Romancero d~l C1~, nega y fertiliza las obras de nue;tros clárencores S l d 1 '
l
· ,
¡l
'
'
' sicos Y muer~ en Zornlla. Después acá nadie la cultiva E 11
;
. ' e e a u ana y se e agasa¡ana por ( e ante pero por de- exaltan tres ideales: el honor Ja. mu¡'er y Dios Flota e. n el. a se
tras todos seríamos enemigos suyos. Temblaríamos 'por J.L paz de tura u a
· . ·,
.
. '·
'·
n esa 1teranues_tr_os h,ogares y ba!·runtaríamos v.agamcnte el rid1'culo qt1e va
nl asp1~ac1on anstocrat1ca, feudal, que se concreta á la larga
en este iecho. solamente el soldado el noble l h b d
,
, e om re e guerra
apareJa do ::t _todo enga!10 ?º.nyugal. Sm embargo, yo creo que don pued
I t d S
Jua!1 T~nor10 no podna v1v1r entre nosotros. Si por un milao-ro de
,. e osar o o o. 'o1amente él tiene fueros para todo ·Com
'
la c1enc1a ó de Dios el héroe de Zorrilla resucitase, me inc"'11· 1,o ,-" deis. ~or qué las obras
Zorrilla no reSf)onden al espítitu
" crát1co, llano y clemente de nuestro tiempo? H 1
d
creer que ?uestras costumbres1 nuestras ideas y nuestr¡1s leyes da- un te t'
· d ·
'd
· oy a espa a no es
ríanle. tedio y h?rror. El vestir moderno, estai; prendas ridículas
. s imom.o. ~ rntrep1 ez, sino el símbolo de una clase social que
,
p1esta un se1v1c10 al E::;tado que vela por el ma t . . t el 1
que a¡us tamos a nuestro cu~rpo, la chaqueta, la levita, el pantalón de i11 t ·10
t . d '
n emm1en o e ory el fra0 parecerían le abommables y odiosos. El habituado á lucir
r) ex}nord
_e/a nación. En épocas de conquista se ex1
la gentil ropilla de tisú, las calzas de ante el ai;oso ferreruelo con
ic~1de que e mi :r is rute de privilegios, porque al fin arriesga
la ,cruz de Santiago bordada; él, hecho á t~ner la diestra en el acero su ". ª. por ensanc ar las fronteras de la patria por incorporarla
y
b
b
I h
. terntor10s; p~ro hoy~ cuando el ejército es casi u¿a policía en ran·bª ;1er S? re su ca eza e e ~mbergo fa,nfarrón y plumeado, ¿cómo de,éufn serv1c_10 del Estado retribuido con hurgues" punttiali'dagd ·á
1 a a resignarse ~ 1:sar !ª levita, el baston y el wmbrero de copa?
t
d
"
¿
y cuando se decidiese.ª. rmprender una conquista amorosa, ¿créeis qu ueros iene erecho la espada?......
' .
qu: s~ avendría á eser.bu· una carta en estos vulgares términos:Zorrilla es un wan p~e~, un fiel evocador de nuestro asado.
Senor1ta: desde que la ví á usted en la calle mi corazón se sintió En su pluma resucita la VleJa alma espáñola tono idealism~ a
!traído_ por su bella persona?-¿Créeis que se prestaría á acompa- turei:o, osadía Y coraje. Atended á e~tos ver~os marciales y d:c1~narla, ¡unto á la madrci , por calles, paseos y tienda15? Luego este re s~ al~ún poeta contemporáneo podría, ya no superarlos igualar~
hombre extraordinario veríase obligado á tomar el tranvía á pro- os siqwera:
'
veerse de cédula personal y á votar en la época de las elecciones, á
habla~ con el sereno de casa de su novia, pues todo intento de esMuerta la lumbre solar
calamiento de balcones sa·ía una locura expuesta á castigos treiba la noche cerrando
men~o~. Conociendo á Te~orio, ¿quién se atreve á suponer que él
y dos jinetes cruzando
transigiera con tales vulgandades? No, no; que no resucite. Ya que
á caballo un olivar.
en España se ha p~rdido el gusto de l? heroico, ya que todos soCrujen sus largas espadas
mos unos pobres diablos adocenados, rncapaces de arriesgar nada
al trotar de los bridones

de

p/ t

LAS RUINAS DE

VALPAltAISo.-Aspecto de la plaza de la Victoria Y: del teatro del mismo nombre después del terremoto del 17 de Agos

t0
•

:it.

J

d~:~:

�-638y vénse. por los arzones
las pistolas asomadas.
Calados anchos sombreros,
en sendas capas ocultos,
alguien tomará los bultos
lo menos por bandoleros.
Llevan, porque se presuma
cuál de los dos vale más,
castor de cinta el de atrás
y el de delante con pluma.

1\Iugía en las cañas huecas
en són temeroso el viento
rasgándose turbulento
por entre las ramas secas,
y en los desiguales hoyos
con las lluvias socavados
hervían encenagados .
sin cauce ya, los arroyos .

decanta su victoria y cunde p9r doquier y yergue ahiva su fre
es cuando el Eterno suscita loe hombres por El destinados á. 1
fenea de su causa. Esos son los humildes y rectos de corazt
ésta parece haber sido la señal de vocación característica del gran.
Obispo de Tuy.
n
Humilde al grado de desconocer él mismo las relevantes ren
das de su talento extraordiQ.ario, radiante con los fulgores del femo.
reyeló.se tal p. Valeriano Menéndez Conde, desde que, simple 8~
mmansta, dióse á. conocer con as?n:bro de cu~ntos le trataron, como un portento en el vasto domm10 de la ciencia. A pesar de eu
origen humilde, fué J:&gt;recoz y muy sonora la fama de hombre de
t~lento· con que, 1!1UY Jº".'en todavía, era ya conocido en la provincia d~ Asturia~. Siendo si':11-ple alumno del SeminaTio, obtuvo el honor smgularísimo de predicar en solemne día de Corpus en la Santa Iglesia Catedral ante un Cabildo que en aquel entonces era tenido
con justicia como lo más selecto y prestigiado entre los Cabildos de
España. Ordenado sacerdote, fué designado para desempeiiar una
cátedra en el Seminario de Valdediós, donde aún perdura la fama
del ilustre catedrático. En esa época se dió á conocer como orador
sagrado en el Concejo de Villaviciosa, donde desde entonces es objeto de veneración el nombre de D. Valeriano Menéndez Conde.
Poco tiempo fungió el joven sacerdote la misión del profesorado,

1ª'y

En el curso del poema 6 leyenda se cuenta lo de siempre: un
militar que asalta un convento para raptar una monja; Dios que
interviene sumiendo al capitán en un sueño alucinatorio poblado
de visiones siniestras y tétricas, arrepentimiento del galán é ingreso
á perpetuidad en un claustro. La inYentiva de Zorrilla es corta.
La base de sus obras está en la tradición 6 en la conseja, y casi
siempre esas historias se reducen á lo mismo: á la redenci6n del pecador por la penitencia. Menos mal : que de la monotonía del fondo de esta literatura nos compensa la galana y deslumbradora frondósidad de la forma. De Zorrilla puede decirae que fué un español
rezagado del siglo de oro, un superviviente de los tiempos inolvidables en que una mueca del monarca español hacía temblar á
Europa. Una sola vez tuve la fortuna de ver al gran poeta en casa
de Valera, y os aseguro que -pm: su tipo y por su porte estaba pidiendo la ropilla, el ferreruelo, la tizona y ser retratado por Pantoja......... •
MANUEL BtENO.

SII~UETA S DE A CTUALIDAD

EL -OBISPO DE TUY .
Entre las glorias que abrillantan los anales del episcopado español, cu ya historia es un poema heroico por la elevación de sentimiento é inquebrantable energía en la defensa de la verdad, figura
hoy en lugar prominente la ilustre persoualidad del Reverendísimo
Prelado de la Diócesis de Tuy, con cuyo preclaro nombre encabezamos estas líneas. L ~ profunda y transcendental resonancia con
que en todo el orbe católico se repite hoy el nombre y las glorias
del Obispo de Tuy, nos exime de entrar en consideraciones políticoreligiosas sobre la grande significación que entraña su valiente actitud enfrente de los enemigos de la Iglesia, y el aliente y esfuerzo
qu e esta digna y apostólica entereza infunde en los abatidos pechos de cuantos simpatizan con la causa de la verdad, que es la
causa de la Religión y de la Iglesia. Acrece sobremanera la importancia de la situación en que hoy resalta esplendente la personalidad ilustre del Obispo Tudense, el estado de postración y abatimiento en que aparecían las falanges católico-españolas al apun tar los primeros amagos de esta campal batalla, provocada co~ aleve
premeditación y preparad~ con todo el cálculo de la p~rfid1~ maquiavélica por los sectanos encumbrados sobre la emmencia del
poder constituído.
Porque, fuera por la fal~a de avenencia que P.ºr añeja! diferencias reinaba entre los paladmes de la causa catóhca espanola.; fuera por ese principio de humana prudencia y cobarde ~olerancia que
de hace años imperaba en las filas del campo católico por obra y
gracia de hábiles arterías y amaños insidiosos que con certera habilidad supo manejar el elemento sectario; fuera, en fin, por otra
causa que todavía no nos es lí.cito explanar,. lo cierto es que el ataque disparado contra la Igl~sia por el Gabmete .López- J:?omínguez
era á modo de tiro de gracia con que los sectarios, alumnados con
el falso brillo de las novedades ultrapirenaicas, pensaron acabar coD¡
la dominación y con el nombre del catolicismo en España.
En tales circunstancias, que no eran del momento, se hacía
desear con vivas instancias una voz autorizada cuya enérgica protesta resonando en las -alturas del poder constituido, fuera bastante
pode~osa para dar al traste C?n la eat~nica maquinació~ ~ue amagaba con inminente y gran peligro á los mtereses de la religión católica en España. Y no se hizo esperar voz tan deseada, eco ~el del abolengo secular cristiano de su vital energía, de su apostólica entereza voz de los heraldos' de la verdad constituidos por Dios sobre el
Athalaya de Sión para edificar y destruir, plantar y arrancar sobre
los reinos é impe11ios de la tierra.
.
.
La protesta del Obispo de T.uy contra _los ataq~es del hber~lismo sectario fué la voz del enviado de Dios en qmen ~alló fehz
cumplimiento '1a promesa del Divino .Fundad?r d~ la Iglesia. Y con
los reyes y los magistrados os af-ront;ar~ en testimonw á mí Y para confirmación de mi doctrina. (1) Porque precisamente cuando el error
(1)

San 'Math.

Don 1/a lettia n o ¡',ienéndez Conde, Obispo de Tuy.

pues bien pronto se le vió figurar con la suprema nota e~ el concurso general de Oviedo en el año de 1880, y con tal motiv? se le
vió desempeñar importantes curatos de la Diócesis con universal
beneplácito de sus muchos admiradores.
.
En tales circunstancias ocurriósele obtener los grados de licenciado y doctor en teología y se fué á Santiago de Galicia, á do~·
de tras brillantes ejercicios, que hacen fec~a en a9uel centro unr
versitario, no sólo obtuvo los grados académicos, smo q:iie, estan
vacante entonces la Canongía Magistral, fué compelido .P?r sus
muchos admiradores á tomar parte en el certamen de opos1Ci~n en
el que el desconocido y obscuro contrincante alcanzó trae reruda Y
brillante oposición, el lauro triunfal ele aquel t?rneo, proclamad~
Canónigo Magistral de la Metropolitana de Santiago. A esta rara •
insólita, cuanto inmerecida elevación, sucedió otra mayo! Y más se_
ñalada todavía, porque á poco de lucir como astro de primera mag.
nitud en aquel cielo del saber, que no otracosaera entonces el/!a
pítulo Compostelano, fué designado i~esperada:II:1ente Y fu:era e de
previsión de los cálculos políticos, Obispo Auxiliar del Primado
las Españas.
·
. rt d ste·
Desempefió el Ministerio Episcopal con grande ame .º' e ue
liando entre sus dotes relevantes la más profunda humilda.d qx•
como discreto velo ocultaba siempre los fulgores de s.u gedio
traordinario. En esa época memorable revelóse el Obispo e el
como dechado eminente de perféeción evangélic~. Si.n duda
carácter d~ Obispo Titul~r, sin juris~icción ordmari~, conste
una situación no muy lucida en el Episcopado, especial1;11en eldO
en España, donde atenido el Obispo.,iuxiliar al mezqu.m.o sudi •
del Gobierno, no puede atender, como se debe, al prest~i -?°pofe
nidad de su elevada gerarquía. Sin embargo, el actua . i á to·
Tuy, mostróse entonces muy contento con su suerte Y aJeno
da mira de ambición, á toda aspiración de ascenso.
ede dejar
Mas como la candela puesta sobre el candelero no pu
·

°

.:Uy

ü':Ji:
:

-639de irradiar los destellos de su luz esplendorosa los destell
f~lguran~e~ de a9.uel genio, brillaban en medio del~ obscuridad os
m la envidia conJurada en contra suya, ni la intriga de los ambicio:
sos, anhelante~ de .los altos puestos de la Iglesia, ni el vacío, en fin
que manos no hmpias creyeran hacer en torno del ilustre Oliispo d~
Tamaso, logr~ron obs~urecer su prec.laro talento y prendas rele·
!antes d~ gemo! pues sm que se sepa cómo, ni por cuáles vías el
Joven Obispo Ti~?lar era proclamado Obispo de Tuy con unive;sal
aplauso y regociJo de los buenos.
'
L a e!evació.n del joven prelado parecía obstará los impulsos de
su vocación_ nativa y al logro de sus brillantes destinos, pues la vida seden~aria .Y retraída que necesariamente ha de hacer el Obispo
de un~ diócesis como la de Tuy, donde ni el trato social, ni lamonotoma del despach~ d~ asuntos ordinarios, ni otra circunstancia
algun3: pueden co~tribuir á _la sonoridad y resonancia del nombre.
de.l Obispo! .Parem~ presagiar con intuición clarividente el acaba miento ~ol.it1co- somal. del grande Obispo, cuya humildad, rayana en
el retraimiento., contribuía en mucho á ocultar las relevantes dotes
de su personahdad extraordinaria.
No fué así, afortunadamente, pues la Providencia de Dios le
tenía reservado para más altos destinos. Por eso tras una época de
• dur3: prueba, porque prueba es, sin duda y durísima la de estar
sumido en la obscuridad silenciosa del ol;ido el homb~e de acción
en cuya mente destel.l an fulgores de genio, surgió como por ensal mo la figura ~sefarecida del humilde Obispo de Tuy, cuyo nombre
repe~cute hoy con universal apJauso en los ámbitos del mundo
cristia.no, como fiel trasunto y digno descendiente de aquella mitrada estirp.e que con los nom_bres de los Valerios, Vicentes, Isidoros,
Fu~genc10s Y.Leandros, brilla como esplendente y gloriosa constelación en el melo de la Iglesia Española.
. .El Obis~o ~e Tuy, según cuenta Juan de Manzanares en un peri?d1co madri!eno, del c.ual tomamos los datos que siguen, dedica su
vida al e~tudio. No reside en el palacio episcopal, sino en una pousa
que la mitra tudense pase á un kilómetro de la Sede en el camino
'
de Tuy á Bayona de Galicia.
. El aspecto, algo rudo, del prelado conviene con el marco en que
reside y con la vida que practica.
Es hombre frugal, madrugador : coge con su propia mano la fruta ó la legumbre que han de formar parte de sus comidas ó colaciones. Gusta de dar grand.es paseos á pie-no ha usado ni usa carruaje
- por las hermosas avemdas de la pousa, cuyas rentas son cuantiosas.
.El prelado de Tuy viste casi siempre la negra sotana de simple
clérigo.
Su aventajada estatura, y su andar, entre marcial y rústico
le d.enuncian pronto á los ojos del que acude á la finca con el pro~
P?Sito d~ ver al señor Obispo. Pocos son loe que tal hacen: pues es
b!en sabido allí que el prelado no gusta de perder el tiempo en visitas, que r~ra vez hace por su parte. El trato de gentes roba el tiempo Y el Obispo de Tuy estudia mucho. Es un teólogo y un filóso fo formidable.
L a rudeza d~ su a~pecto da una idt1a de la inflexible rigidez de
su ~a!ácte.r. Es. imposible hacer abandonar al Obispo de Tuy una
posición dialéctic~ ó una .acti.t~d de conciencia, si la estima justa.
No se p~ede, e~ rigor de Justicia, Jlamar sectario al Obispo de Tuy.
. · N'.1'die ')la dicho crudezas semejantes á las que ha dedicado á loS"
mt~gristas y ~ los carlist~s en su famoso d!scurso del Congreso catóhco de Santiago. La misma prensa catóhca ha oído de sus labios
verdades muy desagradables.
En Tuy se le tiene por hombre muy justiciero y enemigo de
componendas.
Predica mucho, y predica bien. A pesar del tono, un tanto fatigoso, de sus diseursos sagrados, y de la sencillez de su acción en
la que no emplea sino el brazo derecho, sus sermones son sie~pre
notables.
9omo escrito~, su.s características son la facilidad y la espontaneidad. No corrige Jamás sus cuartillas. Vuelca en ellas un estado de alma, y así quedan.
A propósito de esta materia, recuérdase una frase del Obispo
de Tuy, g ran amigo del Arzobispo de Valencia, Sr. Guisasola.
"Yo no sé cómo se las arregla Victoriano-decía en cierta ocasión e.l prelado tudense :-cuando escribe, dice todo lo que quiere,
Y nadie se molesta. ¡ Yo no pongo en mis escritos ni la mitad de lo
que siento, y siempre tengo gente ofendida conmigo!"
He aquí una imperfectísima silueta del 8eñor Obispo de Tuy,
que á estas fechas esperará tranquilamente, paseando á grandes
t~ancoe, baja la cabeza, encorvada la alta y seca figura, por las avemdas, bordeadas de hortensias gigantes, en la pousa de que salieron
las dos últimas Pastorales, y donde ¡ quién sabe si estará incubándose alguna otra!
·
-...iw~¡a....

RALON DE MODA
El día 1'? del mes que comienza se inauguró en la calle de San
,José el Real, números 10, 11 y 12, un salón de Cinemat6grafo-Teatro y Variedades, elegantemente amueblado y donde pueden caber
cómodamente quinientas personas.
Está provisto, además, de un amplio salón para exhibiciones
bonito teatro donde se dal'l esp~ctáculos por la mejor compañía d~
aut6matas que existe en la República.
Este será el Centro de recreo de la buena sociedad de México,
donde encontrará todo el confort, comodidad y elegancia que pueda
desear. En el Teatro infantil funciona la gran Compañía de aut6matas del Sr. Espinal, única en su género, la novedad del siglo, 1,500

~uras en acción, notab~e cuad.ro de movilistas y repetidores, así coo muy bellas decoraciones pmtadas por un reputado escen6grafo.
está ~01:i.tado con gran perfección y elegancia.
Sr. A. Nonega, representante de la E mpresa no descansa
~n m~mento, á fin de hacer de este Centro de Recreo: un verdade10 8alon de moda para todas las familias de la Capital.

irªº

Mr. Charles E. Magoon, Gobernador provisional ele Uuba.

POEMITA TRISTE
(Un pan~ano sombrío, de donde emerge un lirio blanco .... . . , So-

bre el fondo.gris de.l cielo se destaca una garza que mancha. con su triste
blancura la mmens1dad del horizonte. Uri hombre pasa y se detiene á orillas del agua, que duerme el suefio de la muerte. Empieza á morir la
tarde .. . . )

EL HOMIBRE

¡Un pantano .... .. ! ¡una vida!
¡Cn lirio blanco ...... ! ¡un alma entristecida
q ue ~ntre el cieno _m odula su congoja
l al impulso del viento se deshoja ...... !
La tristeza es hermana de la noche
Pero el lirio que brota en la lagun¡
Y entre lo negro su blancura engarza
Es hermano del niño y de la garza '
Y del rayo doliente de la luna... ...
EL

LIRIO

Yo sobre el fango trémulo y sombrío

Rimo una estrofa vaporosa y blanca
Y la empapo en gotitas de rocío;
Y cuando el viento mi corola arranca

O el otoño m is pétalos consume,
A sus cálidos 6sculos despierto
Y en el instante mismo me convierto
En el alma impalpable de un perfume .... ..
¡Oh, déjame soñar! .. .. . .
LA

GARZA

.... .. Yo soy un ramo
Blanco, con alas blancas ... .. . ..)lensajera
De una reina encantada : la Quimera,
Y en el gris pensativo de los cielos
Soy un µunto perdido .... .. un punto errante,
Ascender y soñar son mis anheloR,
·
¡ Adi6s, hombre! ¡adiós, flor ! Voy adelante.
EL HOMBRE

El lirio es muy feliz; la garza errante
Es más feliz aún . ¿El hombre acaso .. .. .. ?
VOCES

LEJANAS

¡Calla! ¡Calla !.. ... .
(Pausada, t ristemente
Va muriendo la tarde en el ocaso . . . . )
RrcARDO

NIETO

[ Colombiano.]

�CUENTOS Y NARRACIONES
POR

ALFONSO M. MALDONADO
TLAXCALA

LA ERMITA DE SAN LORENZO
II
HOR·AS DE AINGGSTIA
En .Ja tlaricle de ese misimo dia, y en fa
sa!la de una ,antigua casa de la dudad de
TJaxioala, se encontraban un anciano y 11.111a
Joven.
El p6merio ,era un hombre como ele s,etenta años, ricamente vestido, ele ram pura española, se fü1111aiba D. ,Pedro Cabrera,
y 1estaba sentado en un iaruoho sillón d e
cedro talla,clo y fon;a¡do ,con ,cuero de Córdoba.
La fisonomía del anciano revelaba la
bonclaid de su .carácter, á ,la vez que !a
nolbleza de ·su orig.en .
La joven tieuní,a á Jia peregrina belJ.ez:1
de su rostro, un tinte de inefable dulzura, como cl q,ue se desprende ele la~
VÍ&lt;rgenes &lt;le M11.1rillo.
-Hoy debe Jliegar D. Lorenzo de Espi ·
nosa, según nos at1Junció ay,er el criad ·
que 1S1e 1e !adelantó una jornada ,en Segnra
de la Frontet1a---dijo el anciano.
--iSí, abuelito-contestó la joven-y ya
todo está preparado ,para recibirlo.
~9t~ hJ.egaida viene á libranme ,ele ,las serias ipreocnpadon.es que .amai:gabatn estos
mis últimos años ele, vicia; temí¡a que la
muerte viniera á sorprende11111e antes de
dejar asegiuratdo tu ,p orveni·r , y si_n qu·:
ht~biera ailguno de nue·stra familia tá qniet,
confiar tu persona y el ou.ida.do ele tus bienes. 1Por eso escribi á Lorenzo que a.nticipara su regr.eso, y ,c on él ila cel,etbrélición
deJ concertlaido matrimonio ,qué, supongo.
será hoy tan &lt;le tu agrado como ,l o .f11t
cuando me pidió tu mano antes de ma·rchair ;á 1Espia,ña lá recoger la 1herencia de mi
buen annigo Juan.
-Hoy, como entonces, abuelo y señor,
estoy dis.puesta á obe,clecer tus órden.es.
El r,ubor !que coloreaiba las meji11as de
la joven, :ponía de manifiesto que, en aque
1la vez, la obediencia esta!ba al servicio
de Jos deseos el.e su corazón. En efecto.
Lorenzo y Catarina, .que así se Jla,maba la
donceJ.la, se amaban desde niños, y, después de una ausencia de dos años , iban
á reunil'Se ia,qu,el día para no volver f,
sepair.arse m'ás.
1Pasó ,con mu abo fa hora en que el' via ·
_i ero deibfa llegar· á la ciudad, y cerró la.
noclhe. y comenzó tJa t empestad &lt;le qtu:
antes ha1Watt11os; y ya entonces ,)a jnquietud ele la joven, inquietud que había icb
cr,ecienelo por momentos, fu é tanta, que
pidió ,con i,nsistencta á su a.bue.Jo enviara
gente en busca de D. Lorenzo, que no
halbía de estar lejos· de la ciudad. Pcrn
D. Bedro, sin c\e;conocer eil riesgo q11e
corrfa ,rnal,q~ier via,jeiro que, .en. una noche como aquella, estt11Viera internado en
el bosque cercano á Tla.x,cala, conOCÍé!también, y así ,s,e lo dijo á su atribula.ida
nueita, ique ena in1jposibil:e prest.ar ; n aq~eUos mdmerntos socorro alguno ,a qmen
estuviera en el ,casQ ide necesiitarilo.
· INo quedó á doña Catarina más rernr·
so por entonoes que encerrarse en su !habitaóón y pa'Sar el resto de Ja noche ¡presa de ~ ln11a¡yor angustia ,por ilos temore:,
á ,ca.ida in'Stante .miáis fundados , de ,que alguna doog,nacia hu bie:a acontecido á sn
e$perado amante. Umcaimente dabai tregua á los ·sollozos para pedir lá tl a Santa

Virgen de los Dolores que tomara bajo su
poderosa peotección á D . Lorenzo y ,Jo sacara con bien. si ¡por aicaso se encontraba.
como era ,ele temir, en apurado t•ranc.e.
Aimaneció el día siguiente: ele la pasada tempestad no quedaban ya vestigios y
D. ·P,edro resol'Vió ienviar á su ma\'ordomo . acompañado de varios mozos·, para
que ,buscaran las hueLlas de 1Jos · viajeros,
por si s·e !habian extraviado en el bos~tue.
D.oña 1Cata,rina ,quiso sa1li,r ella miSfma al
enou1enbro de su prometido, y. {)0\110 fa expedición no ofrecía 1pe1ligro, ni era, á esas

¿Que no ha muerto decís, porque la Fama
Labra su busto sobre mármol frío?
Decídlo así á la esposa que lo lla~a
lnconsolable en el hogar vacío.
Que ~o ha muerto, clamáis entusiasmados
Y á . quien muerto lo llora hacéis repro ch ?
Dec1dlo así á los niños enlutados
e.
Que lo extrañan llorando en cada noche.
¿Que no h_a muerto afirmais porque está llena
De su luz mmortal nuestra memoria'&gt;
Decidlo así_ á la. madre que de pena .'
Cerró los OJOS y voló á la gloria.

•

\.í
\j

\/

Sr . D. Adolio Toussaint (jr.) y su hoy esposa Doña Luz Blázquez de Toussaint.
(Contrajeron matrimonio el 2-1 del pasado mes de Octubre.)

horas, más que un verdadero paseo por ei
bosque. obtuvo fáci,Um,ente ila liciencia de.
su abuelo. ,· acoinpañaida de una dueña_
montó tatrnibién á 1ca!ba1llo y todos pa.rticron en lbmca de D. LoPenzo.

( Contin!tará.")

Pensando en Gutifrrez ~ájera
¡Oh-artista! ¡ Oh pensador!¡ Oh gran poeta!
¡ Oh inmenso corazón de bondad lleno!
Fuiste una dualidad que se respeta,
Un egregio e~ritor y un hombre bueno.
Amabas y te amaban; no hubo sombra
Que obscureciese tu alma sana y pura,
Por eso el labio con amor te nombra,
Tu genio esplende y tu memoria dura.
Tu espíritu y tu amor están dispersos
Como tú lo anunciabas con tu lira
En tus alados y divinos versos
Que el mundo aplaude y que tu patria admira.
Duerme tranquilo; de laurel y palma
Es la guirnalda para tí tejida;
Es muy triste á tu edad soltar el alma,
Cerrar los ojos y dejar la vida I

Los aplausos del mu~do aleve_ y vano
Que sólo arrastran vamdad consigo,
Consolar pue~en al orgul~o hu~ano,
No al hogar sm amor Y sm abrigo.
¡Ay! ¡los huérfanos! pobres serafines
Que el mundo á sus embates abandona;
No desfloréis ante ellos los jardines
Cuando es sólo de espinas su corona.

•

Honrad al pensador, honrad al Genio
Que todo lo merece su grandeza :
.
Pero entrad á su hogar, ancho proscemo
De soledad, de llanto y de tristeza.
Allí dejad ternuras y cariños
A los que el padre amante no recobr~n
Y haced algo en su bien· ante esos 01ños
Las vanas pompas mundanales
'
sob ran ·'
J uAN DE

Drns PEZA.

México, Febrero de 1896.

-&amp;f9.llli
•

LA TUMBA DEL SER QUERIDO.
(Ct1ad1&lt;0 de Se1&lt;geJ1.)

•

�EL

ROSARIO

CUENTO PARA EL DIA DE DIFUNTOS

~~-=========•i==========-~-

Platicando hace algunos días, en una reunión de amigos, del
culto á los muertos, tan fielmente practicado en esta época de incredulidad, he aquí lo que nos contó un médico joven que, por dicha suya, no está muy inficionado del orgullo intelectual y de la
intolerancia científica de que la sociedad moderna nos ofrece tan
numerosos t&gt;jemplos.
-Supongo que todos ustedes han leído la novela de Balzac,
La misa del Ateo. Es una delicada obra maestra. Recordarán ustedes á Despleim, el empecatado materialista que personalmente
asiste á la misa fúnebre que él manda celebrar cuatro veces al afio,
en una capilla de la iglesia de San Sulpicio, por el descanso del alma del acarreador de agua andengués, que fué el bienhechor de su
juventud, cuando el ilustre cirujano no era todavía más que un pobre estudiante.
ccfü jo ese nombre, muy poco alterado, de Despleim, Balzac_introdujo al famoso Dupuytren en su Comedia Humana, -Dupuytren que á propósito del alma decía: «Más de treinta afios hace que
ccdiseco y aun no he podido atrapar la punta de la oreja de eseaniccmal.&gt;, Lo que no era óbice para que el autor de este vulgarísim.o
chiste, digno de un sirviente de anfiteatro, ~ejase caer de su bolsillo su librito de oraciones en el enceradu piso de los salones de las
Tullerías en los momentos en que presentaba sus cortesanos homenajes ;l Rey Carlos X. Conócense, además, del mismo Dupuytren 1 admirables rasgos de beneficencia y de generosidad.
ccTal es el hombre á la vez bueno y malo. Unicamente en las
novelas y en los dram~s, se ven car~cteres de una sola pi~za.
.
ccMi maestro, el profesor Saba~ier, que ocupa preemmente sitio en el mundo quirúrgico y á qmen ayudo, como ustedes lo sa·
ben, en sus operaciones, es la antítesis más marcada del espiritualista, pero su incredulidad nada
tiene de agresiva. A uno de sus
practicantes, católico sincero, díjole un día en mi presencia: ccCáu«same envidia vuestra fe, y la duccda, por más que Mointagne lo
«pretenda, no es almohadón muy
«blando y mullido ...... Pero ¿y
ccqué? La sinceridad ante todo ....
«En nada creo yo, y en nada espe·
cero ...... Peor para mí. Yo no tenccgo la culpa.,,

vitó que lo acompañara á su dormitorio y allí á la vez que se preparaba á acostarse, me hizo varias recomendaciones sobre el modo
de aplicar el cloroformo al paciente, á quien él había auscultado
con detenimiento, encontrándole cierta debilitación en los movimientos cardíacos.
«Al tiempo mismo que él me hablaba, quitándose la levita y
el chaleco, el doctor hundió la mano en la bolsa de su pantalón
sacó de ella en un solo pufiado diversos ohjetos minúsculos, los pu~
so maquinalmente en el mármol de la mesa de noche, y entonces
ví,-¡y cuál no sería mi asombro!-junto al portamonedas y enredándose con el manojo de llaves, un rosario, ¡sí! un preciosísimo
rosario de mujer, con cuentas de concha de nácar y engarces de oro.
«No tardó el doctor en percatarse de que yo no lo oía con atención y, siguiendo la dirección de mi mirada, adivinó la causa de
mi divagación. Interrumpió entonces con brusquedad, en medio
de una frase, las instrucciones que se disponía á darme, y su semblante, que ustedes conocen muy bien-su rostro sin belleza alguna cubierto todo por una profusa madeja de barbas, pero en el que
la frente despejada y poderosa, y los ojos claros tan serenos y enérgicos, expresan á un tiempo mismo, la benignidad y la resolución
-velóse repentinamente por una bruma de melancolía.

ccSí, esto le llama á usted la atención-dijome con su afectuosa voz, después de algunos instantes de silencio,-¡este rosario en el
bolsillo de un descreído! ...... ... Sin embargo, nunca se separa de
mí y aumentará la estupefacción de usted ...... Pero tenga usted en-

ccPor otra parte, este escéptico es el más caritativo y el mejor
de los hombres. Viudo v sin hijos, gasta sin llevar cuenta los líos
de billetes de banco que su bisturí
le procura, y la mayor parte la
destina á obras buenas muy discreta y atinadamente distribuidas.
Con frecuencia encontrarán ustedes su automóvil detenido á la
puerta de una casa de miserables.
A prodigar á éstos su asi&amp;tencia
y á sacrificarles su precioso tiempo, se le encuentra siempre listo.
Hábito suyo es cuando visita á enfermos pobres, envolver uno ó
dos luises con el papel de la receta. ¡Y á cuántos de sus c?legas ha tendido que ahora mismo, antes de que concilie el su~ño, ?ªré paauxiliado en necesidades apremiantes! ¡Y á cuántos estudiantes ha sar por mis dedos sus menudas cuentas, como en la 1gles1a lo ,haprestado su protección para que prosigan sus es~udiosl, En b!eve cen las buenas mujeres y que recitaré una docena de Aves Martad.
resumen es un corazón de oro. El doctor Sabatier, filosofo pirro- Y así lo hago noche pdr' noche ...... Pero ya que una casualidad le
nico, vi;e, para decirlo de una vez, conforme á la doctrina del ha revelado á usted, mi querido amigo, todo esto .. ·; ..... Va)'.'a, vaEvangelio.
mos á sentarnos al calor de la chimenea......... Arropome m~ baU!-,
y voy á decirle á usted cómo yo, el viejo escéptico en matena r~hgiosa practico á diario esta costumbre que no me causa sonroJo,
«Pues bien, -sorpréndanse ustedes-ese libre-pen.Ba~or, ese pued~ asegurárselo, y la que, por otra parte, no hay razón alguna
descreído lleva á cabo diariamente,-síganlo ustedes diariamente para que la mantenga oculta.
,
-un act~ de devoción comparable al de Despleim, en la narr~ción
«Me casé tardíamente, á los cuarenta años, y despues de hade Balzac. Voy á revelar c6mo pude conocer un pormenor smgu- ber resentido las asperezas de mi noviciado profesi?~al. Pero dularmente tierno de su vida familiar.
rante cinco años-¡únicamente cinco afios!-fuí deliciosamente !e«En el pasado invierno el profesor Sabatier fué llamado á To· liz. Virtud, hermosura, exquisita gracia, inalterable benevolencia,
losa para un caso en que e;·a urgente su in.tervención y me llevó ~nc.an~dora sencillez, en la frase. más vulgar, en el. adem.án ~~
consigo, como casi siempre lo hace, porque tiene en mí much~,con- msígmficante, todo esto poseía mi amabJe espo.sa, m1 quendí1:11m _
fiar1za por lo cual me siento orgulloso. Llegamos á la estac10n á Enriqueta ......... Y siempre igual á si misma, siempre buena Y
las on'ce de la noche y nos encaminamos directamente á la casa del riñosa un día con otro y hasta una hora con otra. En una pa a
' una perfección.'
enfermo. Se resolvió que la operación se hiciera al día siguiente en bra, era
.
t'la mañana, y era media noche cuando entramos al hotel en donde
«Mi mujer era piadosa, y á. escrúpulo tuve st.emp~e no l~ ~
marla ni aun por asomo en sus creencias. Los rac1onahsU1.S d 1
debíamos hospedarnos.
. .
.
.
ccEl doctor sentíase cansado por el viaJe. Sm embargo, me m- época'actual, son faná.tic¿s al revés y me son repulsivos. En la con-

•

***

f_

•

ciencia, ó por mejor decir, en el corazón de mi esposa residían,
Dios en primer lugar, y en segundo yo. Pero ¿qué cosa es Dios?
Una hipótesis, según los filósofos modernos; un espíritu puro, según el Catecismo. A menos de caer en el absurdo, no podría yo haberme encelado de un espíritu puro ó de una hipótesis, y me sentía perfectamente dichoso.
cclndudablemente que mucho, cuando otros carecen de ventura. En estos casos: el dtstino, el fatum, se encarga de restablecer
el equilibrio.
ccTenía yo un hijo, un hermoso muchachito de cuatro años.
Mi cariñosa mujer, al asistirlo en un croup, contrajo la enfermedad, y en pocos días..a...quince afios han pasado, y ya lo ve usted,
las lágrimas nublan mis ojos-en poquísimos días, la madre y el
hijo dejaron este mundo.
«¡Oh! ¡qué dolor tan atroz! ¡y cuánto habría deseado entonces
creer, como la pobre muerta, en un mundo mejor en donde vuelve
¡_mo á verá los que tanto amó! No pudo ser así. Para distraer mi
pesar, para anestesiarlo en cierto modo, me eché de bruces en el
trabajo y- ¡qué ironía!-solamente entonces, en ese período de mi
vida, c@nquisté, sin regocijo, con absoluta indiferencia, la fama y
la fortuna, justamente cuando ya no estaba al lado mío la que hubiera disfrutado de todos estos bienes.
. «En aquellas circunstancias, algunos amigos pretendieron que
yo volviera á casarme, porque efectivamente, era un soberbio partido. Horrorizado rechacé la idea. Como no creía yo en otra existencia, quería yo, por lo menos en ésta, permanecer fiel á una ~ola re:
ligión á la memoria de mi muy amada esposa. He cumplido m1
palab:a.. Pronto seré un sexagenario, y desde hace quinc~ añ.os,
querido amigo mio, no me he acercado al cuerpo de una muJer smo
para aplicarle el bisturí.

éstos la trataran como si fuera parienta mía. La buena anciana me
dió las gracias, pero sin rr.uchas palabras, porque seguramente parecíale muy natural mi conducta. Claro es que había comprendido cuán grato me era que me amase, dado que tanto había amado
á mi mujer.
«Así terminó c,n vida muy suavemente. Cuando se enfermó,
hace tres aiios; y hubo de guardar cama para morir, pasé como usted lo comprenderá, muchas horas á su cabecera...... Entonces fué
cuando cierto día, sacó este pequeño rosario de debajo de su almohada y me dijo, con la voz trémula por la emoción:
cc- Sefior Pablo,-había tomado la costumbre de llamarme por
mi nombre de pila, y esto me conmovía- usted no tiene religión y
es una lástima .... .. Pero he aquí un rosario, con el cual nuestra
Enriqueta decía cotidianamente diez A ves por usted, y que ella me
regaló antes de morir, haciendo que le prometiera hacer lo mismo,
mientras viviese y siempre para usted ... ... ... ¡Puntuallliente he obedecido á nuestra bien amada! ......... Y son tantos los Pater y las
Glorias que por su alma he rezado! ...... Pero no tenga usted c1:1idado, usted ha tenido siempre su decena, y esas Aves las he r~c1tado
pensando en usted, como ella lo deseaba ...... ... Ahora, nadie volverá á rezar á la Virgen por Enriqueta y por usted, supuesto que
usted no cree ..... . Pero cuarn;lo yo muera, siquiera haga usted lo que
yo ...... Prométalo usted, sefior Pablo, y me iré muy contenta.

«¿Necesitaré decir á usted que prometí á Rosalía todo lo que
me exigió y que desde entonces, el rosario jamás se ha separado de
mí? Pero cuand¿ Rosalía ya no estaba allí, se sucedió á me~udo,
al contemplar este rosario pensar en mi mujer, en aquella watura
que tanto había rezado p~r mí, que había legado á la v~eja br~tona el encargo de continuar sus oraciones, y para que nadie volviera
«De todos los recuerdos que de mi Enriqueta conservaba, uno á emprenderlas ...... Y un día-por mi parte, esto no tiene sentido
había que para mí tenía extraor~inario. valor, porq~1e, g~zab.a de yi- común ya lo sé- traté de recordar el Ate, lo conseguí, y, diariada. Era sencillamente una anciana cna.da que cmdo a m1 muJer mente dije mi decena ......... Yo no rezo, claro está. Enriqueta. na.
, que en m1. recuerdo......... ¡,'i7amas
desde que ésta era nifia. Rosalía, bretona del Finisterre, que siem- da sabe de esto ya no existe
pre había conservado la cofia de ~u país natal, se ~abía encariña- ya! ¡cuántas ve~es me ha oído usted repetir que de los muertos no
do conmirro nada más porque veia que yo hacía feliz á la que ella queda más que fosfato de cal! . .. . . . . .. Pero vamos, en esto he enllamaba ~u amita y á quien adoraba como si hubiese sido su hija. contrado un medio excelente, pensando en ella .profun.damente.
cc¡Ah! ¡bien sé que muchos de nuestros amigos reirán de bueUnicamente en el pueblo se hallan estas abnegaciones completas,
estos sencillos corazones que íntegramente se entregan á un afecto na gana cuando sepan que ~ste c~ntumaz descreído de Saba~i~r, re:
za el tosario como la más imbécil de las beatas. ¿Y qué dman si
profundo.
.
«A la muerte de mi mujer, como era natural, aseguré la situa- supieran que hay mome~tos ~n que, á la vez qu~_recito mis A~~ y
ción á Rosalía, cuyo dolor visiblemente, hacía comprender que ella evoco la imagen de m1 muJer, con nuestro nmo en las rodillas,
permanecería para siempre conmigo. Hicele esta promesa, y ella la la confundo con la Yirgen María sosteniendo al nifio Jesús? ........ .
aceptó con una reserva y hasta con una especie de frial?ad que no Sea de ello lo que fuere, esta idea ?e la Yirgen Ma.ría, es pura y dedejaron de sorprenderme. Pero, al cabo de algunos anos,. cuando liciosa ... ... ... Yo no rezo. No. Es imposible. Soy mcapaz de orar. ..
y quizás
se convenci6 de que seguiría yo siendo viu~o y realme~te mco~so- Sin embargo' creí en todo eso, cuando era pequefiuelo,
.
'iT
•
lable, pude comprobar, por su comporta.miento, por ciertas mi:a· quede dentro de mí un germen ~e aque~l,a creenma...... , amos, m1
das, por señales ingenuas pero evidentes,. que me profesaba 1:1na m- querido amigo, le haré á usted mi c?nfeswn hasta elfin: ....... . A~gufinita gratitud por haber &amp;uardado fideh?ad á la.muy quenda au- nas veces, contemplando este rosano ~n el hueco de nu man~, piensente y que por este motivo, hacía aflmr en m1 persona toda su so en esos granos de trigo que han ~ido hallad.os en los hipogeos
de Egipto, en donde por muchos s1g~os estuv~eron .encerrados, y
terndra qu; se había quedado sin objeto á que aplicarla.
ccR~salía estaba muy entrada en años y era de endeble sal~d. que cuando !e siembran, pueden todavia producir espigas.»
Yo le exigía que no trabajase ya ffi:ás, y P?r la. respetuosa cordiaFRANgOIS COPPEE.
lidad que le manifes~ba en presencia de mis criados, conseguí que
(De la Academia Francesa,;

1rnumm1111111111 111f!'l111111m1rm111111111ltr 111111111M-11 rn 11111.1111111111111111111 M 111111111111111: 111111~ 111111111111111111111~111
El hijo suspirando, cogió el.corazón de cera, llevólo. suspirando ante la sacra imagen: las lágmnas brotaron de sus OJos; brota·
ron de su corazón estas palabras:
.
.
I
"Gloriosa María, sierva inmaculada y madre de Dws, rema
La madre está en la ventana: yace el hijo en el lecho.- "Willdel cielo, oye mi queja.
.
.
.
. , ?''
helm, ¿quieres levantarte para ver 1a proces10_n.
. .
.
"Yo vivía con mi madre en la cmdad de Coloma, la cmdad
"Estoy tan enfermo, madre mía, que m veo, n~,mgo: pienso que cuenta por centenares l.o~ tem~los y las capillas.
en mi adorada muerta y esto me desgarra el corazon.
.
''Y cerca de nosotros v1 via la tierna Margaretha, que ha muer_ "Levántate iremos á Keylaar, toma tus Horas y tu rosario, to no ha mucho: María, te ofrezco un corazón de cera, sana la he, dolon'do. "
la Yirgen sanará tu' corazon
.
, .
rida de mi corazón.
Ondean al viento los estandartes de la cruz, suena el cantico sa"Sana mi corazón dolorido, y diré y cantaré á mañana y tarrado la procesión corre por Colonia junto al Rhin.
de con fervor: ¡Gloria á tí, oh María!"
g La madre y el hijo van siguiendo á la muchedumbre, cantando los dos á coro: "¡Gloria á tí, oh María!"
III
II
El hijo enfermo y la madre dormían en su chiribitil: la madre
Nuestra Señora de Keylaar viste hoy su mejor traje; anda hoy de Dios entró de puntillas.
, .
sumamente atareada· acósala una turbamulta de enfermos.
Inclinóse hacia el enfermo, apoyo ligeramente su mano sobre
Los enfermos le 'ofrecen en ex-voto miembros de cera, muchos su corazón sonri6se dulcemente y desapareció.
pies y muchas manos de cera.
La m~dre lo vió todo y aun algo más, como en un sueño: des-_
El que ofrece una mano de cera, ve san'.1- su mano enferma, Y pertó: ¡los perros ladraban tan fuertemen~e en el pa.tio!
.
el que ofrece un pie de cera, ve curado su pie.
Allí estaba su hijo, tendido en su Jergón Y.. difunto: los l'OJOS
Tales y no pocos, fueron á Keylaa~ con muletas, que luego sal- destellos del alba jugueteaban en sus blancas 1íneJ1ll~s..
tan la cuerda. tales y no pocos fueron sm poder menear un solo de.Junt6 la madre piadosamente las manos y canto piadosamente
do que pronto tocan el violín.
en voz baja: "¡Gloria á tí, oh María!"
' La madre tomó un sirio é hizo con él un coraz6n. - ''Llérnle
ENnIQUE HEINE.
eso á la Virgen; ella curará tu ma1.''

iGLORIA A TI, OH MARIA!

•

�LO DE CUDA.

Tropas americanas deEembarcando en Cuba.

U.'o:

CONVlOADO TIM l OO.

LA LUCHA POR LA VIDA
Contaba don Toribio diez y nueve años y pico de casado, y
tenía diez y nueve hijos, sanos y rollizos para gloria de Dios y bien
&lt;le la Patria. Por dicha de los cónyuges todos vivían, y por su desgracia todos vestían y comían, lo cual era una. calamidad para el
pobre de don Toribio, que una oreja se agarraba y la otra no se alcanzaba para mantener a()uella caterva de deRcendientes, de estatura riguro.-amente progresiva, que puestos en fila, parecían pitos de
órg,rno, desde el menor que ya mordía con el primer colmillo, hasta
el mayor que empezaba á atusar el finísimo vello del primer bigotr.
Además, pronto vendría á este mundo, de mucha bambolla y poco
seso, el vigésimo heredero de don Toribio Salazar y Briones, corredor titulado, que, en efecto, corría de crepúsculo á crepúsculo por
esas calles de Dios, buscando en la populm:a y bella ciudad de )léxico, cómo sostener en pie 'aquella cadena de oro, como él llamaba á
los hijos de su alma, de la cual, por divina misericordia, no faltaba ui un eslabón. El futuro heredero probablemente sería hombre, pueE Salustia, la esposa de Toribio, había acreditado con la
experiencia-que ya sr• ve si era larga-que no sabía dará luz sino
varones. Y para maravilla de los pusilánimes y desconfiados &lt;le la
Providencia, aquel Toribio, víctima de la paternidad, era un hombre alegre y locuaz como pocos: gustábale luchar por la vida, y luchaba á brazo partido. Cuando alguien lamentaba la precinia situación del corredor de número, sonriente respondía:
-Hay que tener pacienr.ia, amigo¡ es la lucha por la vida.
Era don Toribio bajito de cuerpo, regordete, chato, carirredondo y con unos ojazos cafés llenos de luz; en ocasiones chancista con
personas de confianza, siempre atento y respetuoso con los superiores y con los inferiores cuando eran clientes, y comunicativo y
alegre con todos. Salustia estaba orgullosa de su brillante hoja de
maternidad y sonreía satisfecha cuando alguno le decía:
-Usted, doña Salustia, podría irse á poblar un desierto.
Era la paciencia personificada, y algunas veces, cuando reñían
los chicos, emprendíanla á mojicones por encima de la mamá,
quien con admirable calma los separaba, si no estaba muy fatigada ;
de lo contrario, los reprendía con mucha mesura; aun para azotarlos cuando las diabluras de los chicuelos merecían tal pena, era
di;creta y sosegada: caía la cuarta lentamente sobre las frescas y
suaves carnes de los bebés, quienes también por intervalos lanzaban
agudos gritos. Eso sí, cuando Morfeo echaba la garra á Salustia, no

(Cuadro de J, Coruha.)

había poder humano que la despertase, así fueran capaces los niños de disparar un cañón á los oídos de la mamá. También la pobre trajinaba sin cesar y bien merecido tenía el profundo descan¡:o
á que se entregaba.
Don Toribio, con heroicas economías, compraba mensualmenLA EXPOSICION DE BUCARRST.

Visita. oficial de los soberanos rümanos.- -La Reina Isabel
[Carmen Sylva] saluda al célebre astrónomo Camilo Flammarion.

te su pedacito &lt;le bi"llete. ele ce La Nacional. l&gt; Ua bíasele nietidu en lrc
ceja y ceja que la caprichosa '&gt;llerte íbale á sacar de n¡,uraciones &gt;.
á darle algún desn hogo, aunque fnese por corto tienipo: .Y héle ahí
sacrificando en aras de una esperanza hasta el vicio de fumar;
mientras no se completaban los centavos destinados á la fracción
de billete que debía meter la fortuna en carn, remolineaba en la boca un puro apagado, forjándose la ilusión de que estaba tan encendido como su fantasía, y lo sabore,1ba como si de verdad funiai;:.e.
Allá va, por esns calles de Dios, saludando á todos, pues tiene más
amigos y conocidos que necesidades, con ser éstas tantas y mostrando aquella cara de PaFcua que á leguas revela la bondad y la
honradez. Ya camino &lt;lel despacho de ccLa :Xacional» con su fracción
de billete r.n la diestra: le ha dado la corazonada de que al fin la
rebelde fortuna se ha condolido de lns cuitas que hoy más que mmca le abruman, y á paso ve1oz anda calles y más calles. Sudoroso,
jadeante, llega al despacho: allí está colgada &lt;le un gancho la lista
de premios. Don Toribio, después &lt;le media docena de resoplidos,
se quita el sombrero, saca el pafiuelo, fingiendo calma, pues le
brinca el corazón, se limpia el sudor que empupa su frrnte, ve por
la milésima vez su billetito y elava los ojos centellantes en la lista.
Aquellos ojos de por sí grandes, parecen crecer: van por varias veces del billete á la lista v de la lista al billete. Don Toribio está
pálido, la emoción prívale por un instante del Ut:iO de la palabra,
motivo por el cual no habla, pero sí piensa:
-Bien me lo decía mi. corazón; no cabe duda, es el número
i5,213; preparémonos para recibir dignamente á la diosa fortuna.
Volvió á &lt;lar otra media docena de resoplido:::, sacó su cartera,
guHdó el billete con sumo cuidado y abroch6se todos los botones
del saco. Por primera vez en su vida pensó en los rateros. ¡Ay,
qué hombres tan malos! Indudablemente la autoridad era benig11a, muy benigna con ellos mandándolos á Yucatán.
De paso para su easa. llegóse á una elegante cantina, l'I duefio
de la cual era cliente suyo.
-Vamos, amigo don Bonifacio, dijo don Toribio &lt;:on visible
rf&gt;gocijo, vengo á ech;mne una droguita, por :.:nas cuantas hora;:,
pues la pagaré hoy mismo.
- Lo que usted guste, don Toribio.
Don Toribio remolineó el apagado puro y recordando que hoy
por hoy podía holgadamente consumirlo y hasta fumar otro, pidió
un fósforo á don Bonifacio, y luego arrojando uocanadas de humo,
díjole con un tonillo raro para su habitual humilde modo de hablar:
-Una media caja de champnfia y pastelillos &lt;le los mejore¡;
para una veintena de bocas que í'O~~n ~ reventar. ,
. .
-¿Tiene usted boda, don Tonb10, o va usted a rcc1b1r algún
e111Lajador?
-Algo mejor, amigo, algo mejor¡ ya le contaré á usted: con
que se sirve usted mandar todo á su casa.
- En el acto.
-Pagaré hoy mismo, no lo olvide usted.
-Conozco á usted, don Toribio, no hay cuidado.
El corredor de númno continuó su camino habland,&gt; v ha ciendo cuentas sin ce::;ar; iba tan preocupado que no saludú á rnu chí:;imos de sus amigos, cosa en verdarl muy nna en un homhrtl
tan cortés y tan saludador como don Toribio, pero la fortuna empezaba á sacarle de quicio. De pronto fíjase en_un rotul6n c~lgaclo
sobre el dintel de una puerta. ce ~lúsica para bmle.,, La necesito, la
necesito pensó " sin vacilación entró en el rlespacho.
'
' J
1
-¿Puede
usted,
dijo á un hombre larg?, _seco, pa, 1·d
1 o y , n~a
encarado que parecía la antítesis ele don Tonb10, llevar su mus1rn
un par de horas á la calle de Chiconautla?
- ¿Nada más llevarla? repuso el i?terpelado.
- Y tocar lo mejor de su repertono. ¿Me conoce usted?
- ¿Quién en México no conoce á usted, don Toribio?

Don Toribio sonrióse satisfecho de su popularidad, y
agregó:
-Con que cuento eón usted.
-Sí, señor, ¿á qué hora"?
-Luego, voy andando, espcrn á u;;tcd.
Don Toribio apretó el paso y saborea.ha eu11 in111t&gt;nso regocijo la sorpresa que pensaba dar :t su Salustia. y á ~u batallón
de infantería.
Llegó á su casa resollando recio y llamando a ¡r t • ú ,u
esposa.
-¿Qué tienes, Toribio? preguntó la diez y nuevt vect·t&gt;
madre, sin alterarse en lo más mínimo.
-Ahí es nada, contestóle Toribio, que hoy vienen á casa dos sefioronas muy buenai;:, pero mucho muy buenas, y
quiero que las recibamos como se merecen. Dnn l{onifacio
mandará dentro de algun," rw ,mentos chamr11ñ·· ,.
t lillos,
y vendrá la música el(· 11 •'. Tú dif&lt;ponlo t
ro
vuelvo con las visita:,;; al , tante que me , a
:; s
,¡ue la
guapas señoras, que la rnú::;i, a toque ¿eh? l"
pieza mfü:; alegre ¿lo oye:--?
-¿Te has vuelto loco, Torihio?
-Ya no tenyo c¡ue d, cirte Hasta luego.
Y allá va Toribio corriendo de nuevo á cobra el gran premio: rns cuentas eran exa, tas; tocábanle á la fractión del billete dos mil pesos del águila, dos talegas bien llenas¡ esas eran las
guapas señor.u, que irfo.n á su h()gar para alivio de tantas nece1-idadcs. Y don Toribio, que no era malicioso, reí ase ~olo de su ingeniosa travesura y de Lt alegría que iba á dar á su familia. Ya le
parecía verá las diez y nueve ediciones ue su estampa dar brineui;,
gritar, meter mano á las talegas y caer al suelo en argentinos chorws,
con deleitoso sonido, las monedas, resvlandecientes de puro nuevas.
Así, riendo y meneando satisfecho la cabeza, llegó al despacho de
ce La Nacional.»
-¡Señor AJ ministrador, dijo con garbo¡ los dos mil duros que
corresponden ú este número! Y tendió d brazo con donaire, mustrft.ndole el billete.
El Administrador quedósele viendo de hito en hito, mientras
don Tori bio repetía:
-¡ Dos mil duros, pronto que estoy de prisa!
-8i no conociera á usted, respondió tranquilamente el Administrador, diría que se burlaba usted de mí.
-¡Cómo! dijo azorado don Toribio: mire usted mi billete,
mire usted la lista.
-Ese billete es de la lotería de hoy, y la lista es de la del mes
pasado¡ aun no se fija la del día¡ aquí la tiene usted ...... 5,2rn.
No tiene nada, ni siquiera aproximación.
Don Toribio casi se desmayó, estnvo como un mjnuto sin moverse y luego con voz desfallecida dijo al Administrador:
-Adiós, seüor, usted dispense.
¿Cómo volveré á mi caia? pensaba, y luego la droga. Hay que
devolver todo en. el acto y echar fuera á los filarmónicos; que · i::e
vayan con su música á otra parte. Volvió á correr en dirección de
la calle de Cbiconahutla.
La puerta de su casa eftaba abierta, don Toribio se precipitó
por ella: apenas le vieron entrar, los músicos que ya tenían afinados los instrumentos, lanzaron en rai.:dal de harmonías los primeros compases de un two-step.
- ¿Y las señoras'? preguntó Salustia á su esposo.
-¡Oh! Salustia, calla esa música. Ya te contaré. ¿Y la champafía'? ¿Y los pastelillos?
--Todo está en la mern.
- Que lo empaquen.
:Xu, ya no está en la mesa, gritaron los hijos ele don Toribio
que en tropel. bailando two- step, acudieron al zaguán atraídos por
In música; nos lo comimos todo, todo y ¡qu{ bueno estaba!
Don Toribio acabó por reírse.
-Ea, \'alor, exclamó. Dios me quiere para la lucha por la
,·ida¡ pues á luchar y ......... adelante.
RAFAEL CENICEROH y YILLARREAL.

EJERCITO

CUBANO.-Los oficiales de la guarnición de Pinar del Río,
con su jefe el Capitán Pujol.

•

�"OFERTAR"
La tienda y la cantina formaban un solo e::.tablecimiento; la
oportuna disposición del gobierno del Distrito, que previene la completa separación de estos dos comercios, no se había puesto todavía
en vigor.
"Tienda y Cantina," se leía en casi todas las esquinas de la
metrópoli, y al entrar á comprar algún artículo de abarrotes, forzosamente debía uno percibir el típico y acre olor de la piquera y de
los distintos alcoholados de muitle, ruda, hítamo, huaco y de qué sé
yo cuántas yerbas más y cáscaras de frutas.
Allí estaban de pie, apoyándose algunos en el m'Jstrador, el
.:argador de la esquina, el mecapa·
lero, el vago mandadero clandestino
ó el cochero, que ofertaban una de
jerecito ó de membrillo á la gatita
que iba á la tienda á comprar un
centavo de arroz con garbanzos. En
el rincón más sombrío del local ó
cubriéndose á medias tras una hoja
de la puerta, estaban también tres
ó cuatro obreros, de esos que no
son vendidos y que echándose á las
espaldas, tanto sus deberes domésticos como su compromiso con el
patrón, se toman cualquier día de
la semana y á c01·rerla que soy muy
liebre; van de taberna en taberna
hasta concluir en las pulquerías
cuando ya les quedan muy pocos
níqueles para encachársela de lo fin-o

Y estas palabras las acompañó el charro con todo el contenido
de la copa arrojado al rostro de Emilio, quien ya no pu diendo ccntenerse se abalanzó con los puños levantados sobre su agresor en
e.l mom~nto en que la niña, habién~ose. acercado á la puerta d; la
tienda v16 á su padre en aquella s1tuac1ón y corriendo hácia él le
gritó llorando: "No, papá .... papacito."
'
Emilio,temeroso tal vez de que lastimaran á su hija y hablando en él más su amor de padre que el quebranto por la ofensa recibida, se inclinó para tomarla entre sus brazos; el desconocido
entonces, aprovechando cobardemente aquella postura de Emilio'
le dió con todo el peso de su cuerpo un fuerte empellón que lo hi~
zo caer de espaldas, sin defensa posible, porque tenía la niña entre sus brazos.
Como una masa inerte cayó aquel
hombre, azotando la cabeza en el sardinel de la puerta.
Larga y profunda herida en el cráneo, gritos de la niña, la e aposa llorando y procurando restañar la sangre
que brota abundante de aquella cabeza querida; el dependiente de la tienda
que ha saltado el mostrador para llamar al gendarme y el charro valiente y
victorioso que ha huido, esquivándose á
favor del montón de gente que rodea
al herido . ....... son el final de esta
escena y principio de una série de desgracias que callaremos, pero cuyo epílogo vamos á referir, procurando con·
servar en la narración la tristeza infinita de aquel cuadro.

"

* * años. Estamos
Han pasado diez
en una humilde vivienda de casa de vecindad en la que sobre los muebles muy
pobres se ven recortes y pedazos de
manta, carretes vacíos aquí y acullá,
calzones y blusas nuevas, y por todas
partes deseches de género y el olor especial de los tejidos nuevos, algo así
como aceite rancio, como olor á fábrica de hilados.
La luz del día ha declinado casi
enteramente y comienzan á escucharse esos misteriosos pequeños ruidos
que brotan de los rincones á medida
que las sombras los invaden, los mos·
quitos zumban en el aire y una oleada
de frío húmedo sube lentamente del
podrido entarimado. U na mujer de cabellos enteramente blancos está sen*
CosAs DE LOS YANKEES.-Los agentes del Servicio Sanitario
tada junto á una vidriera, único punto
E T
**
·-·t
neoyorkino,examinan~oálosinmigrantesdesegunpor donde pueden entrar las últimas
m1 10, su esposa y una nm1 a
da clase de Elhs Island, New York.
'd d d d'
á
·es sobre
de negros bucles caídos sobre 1os
e1ar1 a es e1 1a, y sus p1 ,
hombros y de mirar alegre como un rayito de sol, se detuvieron en la cubierta de una máquina de coser, está una joven delgada, oje·
su paseo para que el papá entrara á la tienda á comprar unas ga- rosa, con los ojos entrecerrados y descansando la c~beza sobre
lletas para la nena. Desgraciadamente, para hacer un pedido al rodillas de la anciana. Un poco más lejos, en un sillón, la ~eJor
tendero, tuvo que acercarse á un grupo de bebedores; el dependien- pieza de aquel menaje, está reposando un hombre con las ~1er~as
te sirvió las galletas y mientras buscaba en el cajón del dinero el envueltas en un sarape desgarrado en varias partes; su respiración
cambio de un billete de cinco pesos que le había dado Emilio para es tranquila y se adivina por su inmovilidad, moralmen te, l a auque cobrara el precio, uno de los bebedores se acercó á él con una sencia de las aspiraciones que engendra una esperanza, Y fisícacopa en la mano y lo invitó á beberla con estas palabras: "A su sa- mente, el movimiento de su cuerpo por alguna enfermedad paralud, amigo."
lizado.
Emilio, que no esperaba tal invitación de aquel extraño, no suEnfermedad y miseria, dos palabras que son la síntesis de la
po de pronto qué contestar, y le dijo, retirando suavemente la copa absoluta desgracia; sentencia tremenda que pesa s~bre aq~ellas
con la mano: dfi
·!,~~
"':'::,-'
tres criaturas que viven haciendo rostro á todos los mfortu~1os Y
· .. gramas,
· senor,..
que tienen porsacrosantaensena
- Gramas,
d 1
í 9.ue
mo
los alienta y guía en su
no acostumbro .. ·.\!¡¡}.
b o oros
d l s1an
- Andele, amigo,tómesela, es
calvario, la blanca ca eza e a :
coñaquito,- f u é la contestación
ciana, única altivez en aquellas ru!t'
t
nas, que destacándose de la semi·
'd ·
del desconoc1 o imper men e que
obscuridad refleja y reparte so br e
no se conformó ya con brindarle
aquellos dos séres queridos para ella
la copa, sino que se acere~ y barriendo soezmente con la mirada á
la escasa luz que penetra por 1a puerta vidriera.
Emilio, agregó:
Hablan en voz baja la anciana. y
- Si no semos y nos conocela J·oven haciendo ansiosas cuentas
mos, lo seremos dende hoy . ... yo
'
1 falta
sobre la obra de costura que es
le oferto esta copa amigo, b é base 1a.
E m ¡ 1¡ o, obedeciendo á un
para concluir la tarea; pas_an unos
minutos más que han servido para
d d
movimiento instintivo e e ucadescansar sus cuerpos fatigados y la
ción, á la cortesía, que á v~ces es
anciana, levantando cariñosamente
más fuerte que nosotros mismos,
la cabeza de la joven, después de
quiso tomarla; pero recordó que
darle un beso en la frente, se levanta
su esposa y su hijita estaban esy enciende una lámpara de petróleo
perándolo y para abreviar repitió
B hl . H ll
que alumbra con su luz aquellos tres
las graciail y volvió la espalda
Berta Krupp Y su esposo o em a ac.
séres á quienes sostiene solamente la
para retirarse, cuando una mano
· d
brutal lo detuvo asiéndolo fuertemente del brazo. . . .
vida materia1 e1 cuerpo.
- Oiga, no se vaya, nos~ haga, ¿por qué no quere versar con
¡ Emilio es el paralítico! ¡ Su esposa es la mujer de cab~llos
nosotros? articuló el desconocido con un gesto de burla en los la- blancos Y es aquella joven flaca y ojerosa la nena qua ya no tiene
bios netamente marcado y echándose el jarano para atrás; movi- negros bucles caídos sobre los hombros, ni el mirar alegre como
mie~to que en el hombre inculto equivale á una grosera provoca- un rayito de s0l !
ción y á esta frase presuntuosa: ''Véame bien y tiemble."
JUAN BEGOVICH.
Emilio, rojo de coraje y retirando bruscamente su brazo le con ·
testó con firme acento :
-Son famosos los negros por la dureza de sus cráneos. Los úni·
-Porque no quiero ....
cos que pudieron y pueden aún rivalizar con ellos, son los mores
-Pos hora)e la bebe por el cuero, catrín.
Se dice que desde pequeños se les. rapa y les engruesa el cráneo.
y brillarla bien.

A estos concurrentes cotidianos
de la cantina, solían agregarse charros de pistola al cinto y espuela
escandalosa, de esos que escupen
por el colmillo y que ven á la humanidad según su género, al femenino siempre con aire de conquistadores afortunados, y al masculino
por sobre el hombro y midiéndole
de arriba abajo.
Uno de estos super-hombtes fué
el que queriendo ser galante y obsequioso, en la forma brusca acostumbrada por nuestro pueblo, mo·
tivó la desgracia de una familia y
da origen á este cuento, cuyo argumento ha sido muchas veces histórico.

!as

Psicología de la Joya
El simbolismo de la joy~ está terminando de morir, según
a.firma en la Revue Bleue Camilo Mauclair. Antes de ser un adorno, las alhajas han sido un símbolo; ya se sabe esto y así se
explica la profunda decadencia del arte.
'
La joya, que hoy sólo en forma de sortija y de alfileres usa
el hombre, fué antiguamente común á los dos sexos, sin la
prevención con que hoy se mira como ridículos á los hombres
que llevJin alhajas. Eran entonces símbolos de magia, de oración, de poder social, de ciencia y de fuerza, imitando y sintetiza~do las fuerzas primordiales y cósmicas. El anillo, el collar,
la diadema, expresaban el concentrismo universal: cada piedra
tenía su raz6n misteriosa, y sus engarces tenían todo un motivo, habiéndose escrito numerosas obras en la antigüedad y en
la Edad Media para fijar las leyes y las costumbres de este simbolismo, que formaban como una metafísica de las piedras preciosa1:1, una ciencia hermética del lapidario, de la que se conSf\rvan huellas en las alhajas sacerdotales, con su significación
ritual, y en las condecoraciones.
Este antiquísimo carácter simbólico hacía que los hombres
jefes, sacerdotes ó magos, tuvieran más razones que las mujere~
para llevar alhajas. Para la mujer sólo se trataba de realzar
su belleza; para el hombre, de ostentar su poder ó su dignidad.
Los motivos de los dibujos estaban tomados menos de formas
naturales que de signos herméticos. Había que estudiar las
analogías de las alhajas primitivas con la geometría y la alquimía; las relaciones entre los eslabones de una cadena y el
signo del in.finito [ oo]; el empleo de la serpiente mordiéndose
la cola; el hieratismo de las imágenes rituales, como el triángulo, la elipse, el falo, el escarabajo, el loto, etc., que hacían
de cada joya una especie de diploma sagrado. ·Paralelamente á
este lenguaje obscuro y exotérico, el instinto de la coquetería
desarrollaba el gusto de adornarse con objetos decorativos que
sentaran bien, realzando la belleza; era la escuela exotérica de
la joya la segunda serie de las alhajas: la primera iba desde la
tiara del mago y el aniJlo del rey, hasta la sortija de nuestros
Obispos y la placa de nuestros digr.atarios; la segunda va desde
el collar de dientes de tigre del salvaje, hasta los colgantes del
joyero Lalique.
Como los egipcios tenían dos clases de escritura, hierática
y dem6tica, así las alhajas aon de dos especies: las hieráticas
eran de materias preciosas, pero su valor no se lo daba la materia, sino el símbolo; las dem6ticas eran también de materias
preciosas, pero su valor estaba en esa materia y en el arte con

E1palda de la blusa de franela.-Blusa de lau escocesa.
y blusa de franela.

Chaqueta ajusta.da.

Paletó Imperio para otoño.

que estuviera trabajada. Así llegó poco á poco á. olvidarse el origen simbólico del deseo de llevar encima un signo precioso, y se llevaron alhajas exclusivamente por ostentación. La alhaja perdió su qarácter ritual y se hizo
una cosa frívola, sujeta á los caprichos de la moda, y la imitaci6n ornamental fué toda su estética.
La Edad Media hizo en este sentido maravillas exquisitas; pero de la
especialización de la alhaja como puro adorno, vino la gradual privación
de las alhajas al hombre, habiéndose convertido el antiguo símbolo en un
accernrio del tocado. El traje mismo de bOl'dados, encajes y terciopelo excluía el empleo de las joyas, fuera de la sortija y de los collares de las diversas 6rdenes; el damasquinado de las armas y la orfebrería de las empuñaduras es lo que ha sobrevivido á las alhajas. J:foy se tolera el alfiler de
corbata, discreto, y el anillo de boda guarda toda"ía ~u sentido místico; pero
otras sortijas, sobre todo si van adornadas de mtlY neas piedras, se consideran de mal gusto; si una cadena de oro tiene la disc~pa de sujetar nuestros
relojes, preferimos que se vea poco. El ciclo ha termmado, y la joya ha concluido para el sexo masculino.
La joyería moderna se inspira en la imitaci6n de las formas exteriores
de la Naturaleza, copiando serpientes, lagartos, corazones, estrellas, cabezas ne pnros y de gatos, de un modo pueril, cre~ndo esa cosa sin nombre
que es la joya de la burguesía advenediza, la albD-Jª que se lleva para anunciar que se tiene dinero, y que no puede volverse .á vender sin mucha pérdida. Algunos joyistas han tratado de sacar á la Joya de tales vergüenzas1
buscando un principio natural en la interpretación ornamental de motivos
sacados de la flora, y han comprendido que el valor hay que sacarlo, más
que del precio de la materia empleada, del arte con que se ~aya ejecutado la
joya; por eso han vuelto á emplearse piedras antes ~esprec1adas, cuyo colorido y limpidez nada tiene que envidiar al de ]as piedras más costosas. La
deformación razonada de las plantas, acentuando su carácter decorativo, es
la base del moderno estilo; á veces aciertan, pero. muc~as veces se equivo
can. Algunos, sin pensarlo siquiera, vuelven al su~bohsmo por medio de
combinaciones lineales más ó menos ingeniosas. Quizás volvamos á la edad

�,,
1.

• • 'JI

requiere co1~o~_imi~n.tos de la higiene para
que un~ pos1c!º!1 v1c10sa nci deforme el tierno
cuerpec1to, ongme una desviaci6n de la co1,umna vertebral 6 sea causa de congestiones
u otros desarreglos del organismo.
Es una obra hermosa la de Ana Fischer
Di.ickelmann, que se dedica á vulgarizar entre
las mujereii los conocimientos médicos.
Hija del célebre dc,ctor Federico Diickelroan11, Ana Fischer demostr6 de,de su infanda que se hallaba dotada de superior talento; su espíri~u fluctuaba inquieto entre el
.Arte? C1enc1~, tan pronto ~olicitada ¡,or
la Mus1ca y la Pmtura como por los sevno:;
y profundos estud ios. '
Casada y madre á los veinte años el
an?or_ á sus hijos y los cuidados del hogar impnm1eron la direcci6n á sus facultadei,. \'iú
que eran grandes las cosas que parecen pe. queíi.as y escribió interesantes folletos sobre
'· La reforma de los trajes femeninos" ,.
''Xuestra cocina actual," hasta que en 1880
fundó una revista semannl, dedicada á il ustrar al mundo femenino á propósito de l,&gt;:;
cuidados que reclama su salud.
Trabajando sin descanso, ha obtenido en
brilhntes exámenes el doctorado en la Academia de Medicina de Zurich, y sigue dedicando su existencia á la ilustraci6n de las
mujeres, á quienes consagra sus hermosos y
fecundos estudios.
Será de desear que las muje:tes secunden
b labor de este apóstol de la cienc·a, á la cual
deben un verdadero agradecimiento.

.1~

1

• ,.

COLOMBI~E.

ta ~ermana de la Caridad

Traje de reuniones para señora de edad.

Traje de recepción

psicol6gica de la alhaja; l~ misma moda femenina, excluyendo cada vez más el _uso de las Joyas· fuera del interior, parece evolucionar en el sentido de esta nueva significaci6n hierática resucitada.
El hecho es digno de ser consignado en medio de una civilización
en que todo, hasta el lujo, es cada vez más dem6tico.

LA MEDICINA EN EL HOGAR

·..

Oigo con frecuencia la proteRta de las damas cuando se dice
que el puesto de la mujer está en el hogar, como si considerasen que
tal afirmación limita sus facultades intelectuales y que se pregona
con ella la creencia de que In. instrucción no es necesaria á la mujer.
Ningún error más funesto; educación, cultura superior, inst1 ucción profunda, todos los couocimientos más varios son precisos
á la esposa, madre y educadora del hogar.
La ignornncia de la mujer, que tiene Ít su cuidatlo, no s6lo la
guarda de los intereses materiales, sino también el bienestar y salud
de los su.vos y hasta el de la dirección de sus espíritus, causa graves
males, cuyas consecuencias es luego la primera en lamentar.
¡Cuúnto hogar infeliz ó destruido por una pobre mujer ignorante, cuya bondad no fué suficiente á consen'arlo! De la enorme
cifra que alcanza en España la mortalidad infantil, uno de los más
tri~tes factores es la ignorancia de la mujer.
Recorriendo las páginas del libro La 17U(jer rnédico del hogat,
que ha escrito la doctora alemana Ana Fischer Dückelmann, se ve
la importancia que los conocimientos de higiene y medicina tienen
para la mujer.
Hasta el hecho sencillo de sostener un niño entre los brazos

La Hermana de la Caridad es un fruto
c¡ue no puede madurar más que bajo la influencia benéfica del Catolicismo. Ella es, en
efecto, el prototipo ele la fe, de la abnegación,
de la humildad y del sacrificio, virtudes todas solamente inspiradas por la Religi6n católica.
Un gran personaje decía un día:
1&lt;Encuentro en esta sierva &lt;le los pobres,
en este bálsamo de totlos los dolores, de todas
las miserias, un carácter tal de grandeza, que
no me inclino ante ninguna de las grandezas
de la tierra tan profundamente, como ante la
para señora joven.
Hermana de la Caridad.»
El protestantismo, en !-U :ifún de no aparecer inferior al Catolicismo, trat6 de crear Lis hermanas hospitalarias, para oponerlas á nuestras Hermanas de la Caridad.
En efecto, durante la guerra de Crimca ·algunas seiioras pi 1closas se fueron al campo de batalla y á las ambulancia~. llevando con
ellas algunas criadas; pero, ¿cu:í.l fué el resultado de esta tentativa"?
El Times, periódico prote~tantr, nos responderá:
((El ensayo que se ha hecho de solicitar el auxilio de alguna-s
señoras protestantes para cuidar á nuestros soldados herido:;, ha
fracasado completamente, y es forzoso confesar que la Inglaterra
protestante no puede ni podrá nunca crear ei:-a mujer que, según
una expresión popular, llena de poesía, es un ángel que vela á la cabecera del enfermo.i, (Núruero del 27 de Diciembre de 185.J..)
F.sta confesión nada deja que desear, pues no sale de labios de
ningún clerical; por eso Mons. Gerbert, Obispo de Perpiñán, de~Íá
á los ministros anglicanos: «Me haría protestante si el protestantismo fuese capaz de crear una mujer que pudiese rivalizar en ~elo Y
abnegaci6n con la enfermera cat61 ica, con la Hermana de la Candad."
«Si vo viese resucitar un muerto decía un notable escritor, su
resunección me parecería un milagrd muy inferior á la abnegación
de esta crecida falange de mujeres, que abandonando hermosura,
posición social, elevado rango, en una palabra, cuanto el mundo
podía brindarles de lisonjer(I y halai¡;tieño, se sepu~tan el!- ~a sal,a de
un hospital, curan las sangrientas llagas del herido, v1~1tan a los
indigentes en su desmantelada bohardilla, educan á los mños desde
la cuna hasta el obrador, y mendigan de puerta en puerta lo gue
sobra á los ricos, para alimentar ~·los ancianos que han recogido
del arroyo, para endulzar el ocaso de su vida.»

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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