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                    <text>sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN TRATADO SOBRE "EL ASILO DIPLOMATICO"
DEL DR. CARLOS FERNANDES
Por el Da. AGUSTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.

EL DESTACADO IUSINTERNACIONALISTA PORTUGUÉS, Dr. Carlos Augusto Femandes, actual Embajador de Portugal en México, acaba de publicar una obra -verdadero tratado-- sobre El Asilo Diplomático. La Editorial Jus presenta, en pulcra edición, el
libro del Dr. Femandes, en traducción castellana elaborada por el propio autor.
La obra que vamos a comentar consta de un prefacio del autor, un prólogo de la
edición portuguesa debido al Prof. Marcello Gaetano ( actual Presidente del Consejo
de Ministros de Portugal), siete capítulos y nueve anexos. El orden de los capitulos,
y el desarrollo de los mismos, es rigurosamente lógico: I) Nociones fundamentales;
II) El asilo diplomático en el Derecho Internacional General; III) El asilo diplomático
en el Derecho Internacional Regional Americano; IV) Caso Haya de la Torre; V)
Naturaleza y función del asilo diplomático; VI) Inicio y término del asilo diplomático; VII) Conclusiones. El autor ha querido proporcionar a los lectores un material
de gran utilidad en materia de asilo diplomático. El primero de los anexos es un
"Proyecto de Convención sobre Asilo Diplomático" ideado por el propio Dr. Carlos
Femandes, que puede considerarse -sin hipérbole alguna- como un modelo sobre
la materia. Los restantes anexos, que a continuación enumero, facilitan la consulta
de tratados, normas, convenciones y resoluciones sobre asilo. He aquí los documentos
incluidos, a manera de apéndice, en el tratado del Dr. Femandes: a) proyecto de
convención sobre asilo diplomático; b) tratado sobre Derecho Penal Internacional de
1889 (Montevideo); c) normas sobre el asilo diplomático establecidas por el cuerpo
diplomático acreditado en Paraguay, en 1922 (reglas de Asunción); d) convención
sobre asilo, Habana, 1928; e) convención sobre asilo político, Montevideo 1933; f)
tratado sobre asilo y refugio políticos, Montevideo, 1939; g) resolución sobre el asilo
( Bath, 1950) do Institut de Droit International; h) qerecho de asilo. Declaración
fundamental. Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional
( Madrid, 1951) ; i) convención sobre asilo diplomático, Caracas, 1954. Al final del
libro, el autor incluye una bibliografía selecta.
Antes de abordar la exposición y el comentario de la obra del Dr. Carlos Augusto
Femandes, quisiera destacar la importancia que el Prof. Marcello Caetano concede
al libro que prologa. El Dr. Carlos Augusto Femandes, discípulo del Prof. Dr. Marcello Gaetano, se doctoró con mención honorífica, en la Universidad de Lisboa, dedicándose a la vida diplomática, previas las pruebas reglamentarias para su proi:noción

561
H36

�a Consejero de Legación. Nos relata el Prof. Caetano el origen del libro por él prologado: una disertación universitaria, una publicación posterior en la revista O Direito
y, finalmente, un libro ampliado, Do Asilo Diplomático, que publicó Coimbra Editora,
limitada ( 1961). Dentro de la escasa literatura jurídica de la especialidad, el Dr.
Fernandes enriqueció considerablemente la bibliografía portuguesa sobre el asilo diplomático. Marcello Caetano se plantea el problema fundamental: ¿ es el asilo diplomático
simplemente una práctica humanitaria gracias a la cual los representantes de los Estados extranjeros tratan de salvar vidas y restituir la seguridad a las personas amenazadas en épocas de perturbación y persecución, al amparo de los privilegios y de
las inmunidades tradicionales?, ¿ o bien un deber que tengan los Estados, basado en
convenciones o tratados, o derivado del sentimiento jurídico universal, de garantizar
los derechos básicos de la persona humana que se encuentra en peligro? En el primer
supuesto, sería una facultad del Estado impetrado concederlo o no. En el segundo
supuesto, habría que asilar a los impetrantes siempre que reuniesen las condiciones
previstas para la concesión. El Prof. Marcello Caetano difiere de la tesis sustentada
por el Dr. Carlos Fernandes, en el sentido de "admitir un derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respetada". Considera el Prof. Caetano que el reconocimiento de un derecho de control presupone, mas que una comunidad internacional, una comunidad jurídica con identidad de conceptos básicos, de sentimientos
y de ideas, cosa que nunca ha existido ni existe en el mundo actual, profundamente
dividido por ideologías antagónicas y en el cual las mismas palabras pueden tener,
según las latitudes donde son pronunciadas, significados antitéticos". Con todo el respeto que se merece el Prof. Caetano, debo decir que con mente empirista, positivista,
se sitúa en un terreno "de facto" y no en un nivel "de jure". La existencia de la
comunidad internacional no proviene de ninguna fuente contractual, puesto que es
anterior y superior a todo contrato entre los Estados. Y no creo que se requiera una
identidad de conceptos básicos, de sentimientos y de ideas, para asentar la prioridad histórica y metafísica de la comunidad interestatal. Piensa el Dr. Caetano que
del "derecho de control nacería un verdadero derecho de intervención de los Estados
en los asuntos internos de los demás Estados, para tratar de legitimar las más escandalosas pretensiones de acción política o de expansión imperialista al abrigo de
los generosos propósitos de defensa de la justicia y de la humanidad".
Quiero recordar, a este respecto, unas palabras del ilustre Francisco Suárez: "Si
bien es cierto que cada Estado, reino o república constituye en sí una comunidad
perfecta, compuesta de sus propios miembros, sin embargo, cada uno de ellos es en _cierto
modo miembro del universo género humano; tampoco por otra parte, tales comunidades
pueden bastarse a sí mismas, sin que mutuamente se apoyen y fomenten entre todos,
para su más amplio desarrollo y mejoramiento de relaciones de mutuo apoyo y sociedad, lo cual, a veces, les es moralmente necesario hacerlo" (De legibus 1, 2, c. 19,
No. 9, Opera omnia, Ed. Vives, París, 1856, t. 5, p. 169). Suárez se adelantó a
la escuela austríaca al mostrar la unidad profunda del Derecho Público, considerando
al Estado como una "situación" de Derecho Internacional. Resulta inconciliable,
con el pensamiento suareziano, el dualismo de Triepel que postula la independencia
y autonomía del Derecho Estatal, completo y suficiente, frente al Derecho Internacional. Me parece perfectamente justificable, en el estadio actual del Derecho Internacional, la tesis del Dr. Carlos Augusto Fernandes que considera al asilo diplomático "como institución jurídica, de Derecho Internacional general, destinada a garantizar, en forma supletoria, la protección de los derechos esenciales de la persona

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humana, en momentos en que el Estado territorial no ejerce su función, ya porque
no existe un gobierno eficaz, de derecho y de hecho, ya porque los gobernantes toleran o fomentan una persecución injusta contra el individuo, poniendo en peligro
actual o inminente su vida, su integridad física o moral, o su libertad". (El Asilo Diplomático, p. 252, Editorial Jus, México, 1970). Se trata de un derecho de control
recíproco en aras de la justicia y del humanitarismo, para remediar las deficiencias
de los Estados de Derecho. En última instancia, la soberanía, rectamente entendida,
es siempre una soberanía relativa al bien público temporal -nunca absoluta- y rigurosamente interna.
Fuera de esta divergencia con el Dr. Caetano, que me permito apuntar, su prólogo me parece un modelo de lucidez, de mesura y de sensibilidad jurídica.
En el asilo se protege, ante todo, la libertad del hombre. Nunca la arbitrariedad y
la violencia deben hacer nugatorios los derechos fundamentales de· la persona humana. Con toda propiedad, distingue Carlos Augusto Fernandes el asilo --externo e
interno-- del refugio. Y el refugio político del refugio no-político. En su exposición
histórica sigue, sobre todo, a Egidio Reale. Desde un punto de vista de metodología
estricta, cabe señalar, en este aspecto, el manejo de una fuente indirecta. Hubiese
sido deseable ocurrir a las fuentes directas. Pero el estudio del Dr. Carlos Augusto
Fernandes no es, primordialmente, histórico, sino sistemático.
En el marco del Derecho Internacional general, examina el Dr. Fernandes la práctica de los Estados no hispanoamericanos antes y después del caso español, el caso
español y la elaboración del derecho de asilo con base en los principios relativos a
los derechos fundamentales del hombre. Puede decirse, en términos generales, que
"en Europa el asilo siguió siendo considerado solamente como institución humanitaria, y no como un derecho subjetivo del asilado, ni como derecho y deber de los
Estados. La misma extraterritorialidad, que el cuerpo diplomático en un principio
había invocado para justificar el asilo, fue abandonada después, en favor de la intervención humanitaria" (ob. cit., p. 81). Con la Carta de la O.N.U .. adviene un sentido altamente espiritualista en torno al asilo diplomático. El artículo 14 declara
textualmente: "En caso de persecución, toda persona tiene el derecho a buscar asilo
y a disfrutar de él en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una
acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los
propósitos y principios de las Naciones Unidas". Basta una simple lectura de este
artículo para convencerse de que el asilo diplomático, según la Carta de la O.N.U.,
surge como corolario del principio de protección y respeto efectivo de los derechos
del hombre y del ciudadano; más aún se reconoce expresamente que el individuo
tiene derecho al respeto universal de su personalidad jurídica, derecho a la vida,
a la libertad, a la seguridad y al asilo de su persona.
El primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, celebrado
en Madrid ( 1951), reviste una especial importancia. He aquí el texto de una encomiable y lúcida declaración: "Considerando que es doctrina común en Francisco Vitoria y en sus continuadores, que todo hombre injustamente perseguido, en virtud de
los derechos inherentes a la personalidad humana, goce del derecho de asilo al peligrar
su vida, honor o libertad, debiendo otorgárselo el Estado solicitado, en virtud de la
sociabilidad universal de todos los pueblos; el primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional declara: "Que el derecho de asilo es un derecho
inherente a la persona humana". A partir de esta tesis, puede elaborarse el derecho
de asilo como institución jurídica. ¿ Se tratará acaso de un Derecho A ut6nomo esencial del hombre? Carlos Augusto Femandes piensa que no estamos en el caso de un

563

�simple derecho autónomo: "La concepción del asilo como derecho esencial autónomo
llevará necesariamente a la obligación incondicional de concederlo, cosa que no es
aceptada ni por la práctica de los Estados ni por la doctrina actualmente dominante"
(Ibid., p. 208).
El libro del Dr. Carlos Augusto Fernandes sobre El Asilo Diplomático, se ve extraordinariamente enriquecido por el análisis -inteligente, ágil, riguroso- de la institución en el Derecho Internacional Regional Americano (Tratado de Derecho Penal
de 1889 signado en Montevideo, Convenciones de Extradición Y Tratado de Paz de
América Central, de 1907; Convención de La Habana, Convención de Montevid_eo
de 1933 Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático) y por el capítulo especial
dedicad~ al caso Haya de la Torre. Más allá del valor anecdótico que pueda tener
este caso -relatado tan amenamente- resplandece la postura de la Corte Internacional de Justicia que considera el asilo diplomático como una institución jurídica Y
no meramente humanitaria. Alguien podrá advertir una modalidad de intervención
con este reconocimiento. Nada más cierto. Pero es una limitada intervención en nombre de la comunidad internacional. Al final de cuentas, el concepto de soberanía no
puede ser manejado, legítimamente, en términos absol~tistas. Los Es~dos ,so~ soberanos relativamente, "in suo ordine". No hay que olVIdar que el bien publico nacionaÍ desemboca, debe desembocar, en el bien púQlico internacional.
Personalmente considero que el capítulo central de la obra comentada del Dr.
Carlos Augusto Fernandes, es el relativo a "Naturaleza y Funci~n ~el -~silo Dip~omático". Con perfecta nitidez, el Dr. Fernandes fundamenta la mstJtuc10~ del asilo
en la doctrina en general, en las tesis del Instituto de Derecho Intemac1onal Y del
Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Diserta, como avezado
jurista, sobre la función y naturaleza del asilo diplomático. Empieza por apuntar las
tres corrientes doctrinarias que va a discutir: El asilo diplomático como una práctica ilegítima con consecuencias jurídicas; El asilo diplomático como institución m~ramente humanitaria y El asilo diplomático como institución jurídica. Tras de criticar )as dos primeras posturas -mencionando autores y d~trinas- s~ _inclina por
el asilo diplomático como institución jurídica. Séame pemuudo transcnbir las bases
del asilo diplomático, apuntadas por el internacionalista Carlos A. Fernandes:
1 El Derecho tiene como último objetivo la realización de la seguridad Y de la
justicia: es decir, debe velar para que tanto la socie~ad como el individuo se desarrollen y éste pueda realizar normalmente su personalidad;
2. El Estado ( cada Estado) es un tipo de organización social, una ~stitución, destJ.nada a facilitar el desarrollo de la personalidad de sus ciudadanos, y tiene elr derecho
.
y el deber de garantizar la seguridad y administrar la justicia, o sea, ~e ap 1car, imparcial y humanamente, el Derecho, en los dominios de su competencia;
3. El Hombre es el fin del Derecho y del Estado, integrado en varias !nstituciones,
cada una de las cuales abarca solamente ciertos aspectos de su personalidad;
4. La sociabilidad internacional requiere solidaridad en la lucha contra_ la criminalidad, que se traduce en el derecho y en el deber u~v~rsal . de represión Y consiguiente ayuda mutua entre los Estados, pero con los limites impuestos por la seguridad y la justicia;
5. Dado el carácter actual de la sociedad internacio~al, ~onde f~lta u~a organización supraestatal, la competencia de control de la vida mtern~c1onal mcumbe a
sus miembros activos, los Estados, excepto en los campos de actividad ya reservados
a las organizaciones internacionales típicas; por eso, cada Estado ( todos los Estados)

564

tiene el derecho y el deber de ejercer un control recíproco sobre la actividad de los
demás, con el fin de asegurarse de que no se está procediendo en contra de las finalidades primordiales de la sociedad internacional: garantizar al hombre en sociedad el desarrollo y la realización normal de su personalidad (Teoría del Desdoblamiento Funcional-Scelle, Kopelmanas etc.) (Ibídem, p. 197). El asilo diplomático representa, en conclusión, el ejercicio de una función de control y de protección en
la vida internacional. Adviértase, no obstante, que esta protección y este control son
limitados. Se trata de evitar la injusticia y la violencia. Se trata de proteger a )os
perseguidos injustamente, pero sin intervenciones innecesarias que lesionen la dignidad de los Estados. La finalidad inmediata y preventiva de contenido humanitario
estriba en evitar que se cometan violencias o injusticias contra una persona. La fina:
lidad mediata, de carácter jurídico-social y hasta político, consiste en contribuir a la
realización de la seguridad y de la justicia en el ámbito internacional. Cuando la vida
de un Estado es anómala, hay que garantizar al individuo el desarrollo y la realización normal de su personalidad. ¿ Cuál es la naturaleza jurídica del asilo diplomático?
Para la corriente positivista voluntarista del Derecho Internacional, todo se reduciría
a cuestión de costumbres y tratados. Pero esta corriente, superada hoy en día, es incapaz de distinguir entre legitimidad y legalidad, fuerza y justicia, soberanía y Derecho Internacional.
Sólo la corriente jusnaturalista resuelve adecuadamente el problema de la naturaleza del asilo diplomático. En el ejercicio de sus derechos naturales, la persona humana tiene la facultad de solicitar la protección de una autoridad extranjera. El
Estado solicitado puede, a su vez, conceder esa protección, si la juzga necesaria, "al
amparo del derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional, para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respeta.da" ( Ibídem,
p. 207).
¿ Quién puede conceder el asilo y dónde se puede dar? En buena tesis, el asilo
lo deberían conceder las embajadas, las legaciones o los consulados. Desgraciadamente, los Estados hispanoamericanos, influidos por los Estados Unidos, no han entendido y valorizado rectamente la función consular.
¿ A quiénes se puede otorgar el asilo diplomático? A todos los presuntos perseguidos
políticos que no estén acusados o condenados por crímenes de derecho común. El
asilo no tiene la función de garantizar la impunidad del delincuente.
La calificación de la urgencia es, en principio, de la exclusiva competencia del
Estado asilante. Naturalmente que puede ser impugnada por el Estado territorial. En
este supuesto, hay que seguir el método de solución aplicable a los conflictos de calificación de la delincuencia u otros motivos de la persecución. El Dr. Fernandes señala, con rigor y pulcritud, las normas de conducta que debe seguir el agente diplomático al conceder el asilo. Este asilo diplomático podrá prolongarse mientras prevalezcan las condiciones que lo motivaron y no se decida ponerle término. A más de
la calificación provisional, que corre a cargo del Estado asilante, hay que tomar
en cuenta la calificación definitiva que puede dimanar de un arbitraje, de un tribunal
internacional, de negociaciones directas o de una mediación. Con innegable sensatez,
el Dr. Carlos Augusto Fernandes apunta que "la norma que debe orientar la calificación es, en principio, la del Estado territorial. Nos parece que no puede ser de
otra manera, puesto que existe el principio general de que no hay crimen sin una
ley anterior que lo tipifique, y el asilado se encontraba bajo el dominio de aplicación normal de la legislación penal local, en cuanto al acto que le es imputado al
amparo de esa legislación y por el cual es o cree ser perseguido". (Ibidem, p. 234).

565

�Alfred Verdross, el gran internacionalista austríaco que fuera Rector de la Universidad de Viena, manifiesta una extraña ceguera en tomo al derecho de asilo diplomático. En su Derecho Internacional Público -que en términos generales considero
excelente-, asegura que "el Derecho Internacional no admite Derecho de Asilo General en edificios de misiones diplomáticas. Sólo por excepción se reconoce tal derecho, dentro de límites estrictos, sobre todo en Sudamérica, por motivos de humanidad y en favor de refugiados políticos" (Derecho Internacional Público, p. 255,
Editorial Aguilar). Bastarla una obra como la del Dr. Carlos Fernandes para demostrar hasta qué punto está equivocado, en este aspecto, el Prof. Verdross.
El Asilo Diplomático del Dr. Carlos Augusto Femandes, que acaba de salir a la
luz pública en limpia traducción castellana, bajo el pie de imprenta de la Editorial
Jus (México 1970), enriquece notablemente la literatura jurídica universal.
Estados Unidos ante su crisis, Seymour Melman, Vemon Dibble Wolfgang Friedmann,
Terence MacCarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W.
Malcolm, William S. Vickrey. Siglo XXI Editores, S. A.

Tengo para mí, como una de las mejores pruebas de madurez de una nación, la
autocrltica sincera y objetiva. Parafraseando a Nietzsche, podríamos decir que el
valor de una nación se mide por su capacidad para soportar la verdad. Muchos intelectuales norteamericanos intentan ahora, con un implacable autoexamen, ver su
verdad de frente, con los ojos bien abiertos. Hablan del problema de las prioridades
en relación con las necesidades norteamericanas y los recursos limitados; de la sociedad como guarnición; de los aspectos políticos, morales y legales de la intervención
en Vietnam; del Frankenstein actual: la tecnología contra el hombre; de la crisis de
la moralidad, la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno; de la falta de una
moral para la abundancia; de la redistribución de los recursos del mundo y de la
capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso de nuestro planeta. Y se habla
también, con voz airada, de la rebelión de los negros y los chicanos, de los estudiantes
y las mujeres, de los artistas y los intelectuales. Por primera vez en la historia de los
Estados Unidos se cuestionan los valores y las convicciones sobre los que se ha construido la civilización estadounidense. Básteme citar, como ejemplos connotados de críticos de la actual civilización norteamericana, 12 destacados intelectuales: John K.
Galbraith, Herbert Marcuse, Vence Packard, Seymour Melman, Vemon Dibble, Wolfgang Friedmann, Terence Maccarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W. Malcolm, William S. Vickrey. ¿ Y cómo olvidar la autocrítica en el
teatro norteamericano? La american way of life es duramente enjuiciada en La muerte
de un viajante de Arthur Miller, en Picnic de William lnge, y en La casa de té de
la luna de agosto de John Patrick. Me permito recordar, asimismo, esa fina y mordaz
crítica de la diplomacia norteamericana escrita por dos diplomáticos norteamericanos
de carrera: El americano feo.
Sería vano buscar en América Latina, y en la misma Francia -si se quiere buscar
un ejemplo europeo-, esa capacidad de autocrítica. No conozco un solo libro en un
francés que critique decisiva y severamente los defectos que tantos extranjeros han
advertido en Francia: chauvinismo, egoumo, avaricia, desprecio por el extranjero,
ceguera para los valores -a veces superiores- de otras culturas. . . Y los mexicanos
hemos escupido sobre nuestro gran pasado de la Hispania fecunda, nos hemos echado
a dormir durante un siglo y mientras dormíamos nos robaron y ahora andamos en
andrajos. "No logramos conservar -como dice Octavio Paz- ni siquiera lo que los

e~pañoles_ d~jaron ~ irse, nos hemos apuñalado entre nosotros ... " (Posdata, pág. 14,
S'.glo Veintiuno Editores, S. A.). De nada nos sirven las enanas críticas de "El MeXJcano Enan?' '.· Aún así, creo que México es el nombre de una esperanza humana.
Reservas e~pmtu_ale_s atesoradas por nuestro sufrido pueblo, tienen mucho qué decir
en el próximo vira¡e de la historia. En mi ensayo Vocación de México he intentado
trazar, con 1~ líneas indispensables, una caracterología cultural del mexicano. Pero,
por ~ora, ~ tema es otro. Vuelvo a recordar al trágico y relampagueante genio de
Fedenco Nietzsche: el valor de un espiritu se mide por su capacidad para soportar
la verdad.
En la reunión de Columbia University, Nueva York, del 30 de septiembre al to.
de octubre ~e 1966 ("C?nf~rence ~n National Priorities Problem") se presentaron
trece pone~c1as ~ue la editorial mCXJcana Siglo Veintiuno reunió, traducidas al castellano, baJo. el titulo de Estados Unidos ante su Crisis. No me interesa el detalle de
est~ P_~nenc1as -:-datos históricos, estadísticas-, sino la conciencia de una parte de
~dNat1on que quiere expresar, con palabras inequívocas, su preocupación por la prion ad ~el Estado_ fuerte, que 5&lt;: arma hasta los dientes para seguir siendo el más poderoso,. por el, ':1udadano manipulado en la sociedad como guarnición; por las consecuencias pohucas, morale1, económicas y legales del intervencionismo norteamericano'. por la lucha de la tecnología moderna; por la decadencia de las urbes norteamericanas ~ por ~ futura vivienda del hombre; por la explosión racial y las posible1 oporturudades iguales para todos; por la crisis de la moralidad y las exigencias
morales de la paz; por la pobreza mundial y el papel de los Estados Unidos para
coadyuvar al pro~reso de la justicia social en el mundo ... No siempre estoy de acuerdo con las soluciones propuestas por los diversos autores. Pero Jo que má.s me interesa es la conciencia lúcida de un estadio social insatisfactorio, injusto, innecesario.
El sistema socio-económico de los Estados Unidos no es una estructura perfecta.
Muchas cosas están cambiando en Norteamérica y en el mundo. Y si hay cambio
CJ J&gt;C'.rque hay im~rfección. Resulta absurdo perfeccionar lo que ya es perfecto. Para m1, lo má.s admirable de ese magno "Estado industrial" es el e1fueno que hacen
muchos de sus mejores hijos por emanciparse de los objetivos económicos que ejercen
un monopoli~ indebido en tantas vidas, a costa de otros intereses más estimables. Un
gran econ_orrusta y un gran intelectual norteamericano ha llegado inevitablemente a
la _concluS1ón de que se están convirtiendo en siervos mentales y prácticos de la máq~ma que han creado para que les sirviera. Estoy con John K. Galbraith cuando
afirma:. "Lo que cuenta no es la cantidad de bienes que poseamos, sino la cualidad
de la vida que tengamos" (El Nuevo Estado Industrial, p. 24, Ediciones Ariel Barcelona). De esto, precisamente, quisiera hablar.
'
. En toda nación_ hay una se¿e de bienes y servicios, en comparación con la capacidad de producción de los rrusmos. De esas necesidades surge una lista de prioridade5. El presupuesto militar ordinario para 1967 fue de 50 mil millones de dólares
al año. "La carrera espacial a la luna requiere cinco mil millones al año, o sean más de
las tres cuartas partes de nuestros pagos de impuestos, y deja muy poco para todo Jo
demás",. advierte Seymour Melman. (Estados Unidos anti su Crisis, p. 5, Siglo Veintiuno Editores, S. A.). Nuestros vecinos son ricos, pero no son infinitamente ricos. La
labor m_ilitar y ~spac_ial, aunque ciertamente se paga, no puede utilizarse ni para la
producción ultenor m como parte del nivel corriente de vida. Mientras una máquina
de imprimir_ ~ultiplica varias veces su valor en sus productos, el arma atómica no.
Melman califica de "parasitaria" a la labor militar. Y lo grave es que esta actividad
consume entre una mitad y dos terceras partes del trabajo actual de Estados Unidos

567
566

�aplicado a la investigación y el desarrollo de la ingeniería. Puede hablarse de un
subdesarrollo tecnológico en la esfera civil. Para las industrias y actividades civiles sólo
se han dejado las migajas de la mesa y, a menudo, nada en absoluto.
Entre las más apremiantes necesidades del pueblo norteamericano, cabe destacar:
a) 15 mil millones de dólares anuales para la sustitución de viviendas, en términos
de higiene y decoro mínimos; b) 25 mil millones de dólares al año como gasto adicional para la enseñanza; c) de cuatro a cinco mil millones de dólares anuales para
crear nuevos manantiales de agua; d) 1 l/2 miles de millones de dólares por año, por
encima de la inversión actual, para llevar los ferrocarriles del país a un nivel de
funcionamiento moderno; e) 2 mil millones de dólares anuales para la conservación
de los recursos naturales: agricultura, bosques, mejora de la tierra erosionada, minas,
atención de playas; f) 5 mil millones al año para obras importantes de energía hidráulica e hidroeléctrica; g) 10 mil millones de dólares al año de inversión adicional para la renovación técnica y afín de muchas industrias civiles agotadas ( construcción de barcos mercantes, industrias productoras de máquinas); h) 4¡/2 miles de
millones de dólares anuales para las grandes ciudades de los Estados Unidos (sistemas
de cloacas, de conducción de agua y eliminación de aguas negras) .
El total sube a unos 76 mil millones de dólares por año. En esa cifra no están tomadas en cuenta otras áreas de necesidad: por ejemplo, la reducción de la polución
del aire. Trátase de una lista mínima de inversiones sociales. El presupuesto militar
de prioridad y las operaciones de guerra de Vietnam han ocasionado una dramática
poda presupuestaria en la rama de inversiones sociales para la mejora humana, desde
la "guerra a la pobreza" hasta la realización del programa llamado de la "gran Sociedad". La reducción presupuestaria se extendió al programa de leche en las escuelas. Seymour Melman concluye su ponencia "Las necesidades norteamericanas Y los
recursos limitados: el problema de las prioridades", advirtiendo : "Ya es hora de volver a examinar el sistema norteamericano dominante de prioridades. Es incontestable
que han de hacerse elecciones de prioridades, inclusive por parte de la nación más
rica de la tierra. En la vida pública, el patrón costo-eficacia ha sido aceptado como
tipo de conducta satisfactorio. Necesitamos introducir ademá:5 el patrón me~daseficacia, esto es, una elección explícita de prioridades en términos de las necesidades
y las capacidades de nuestro pais". (Ob. cit., p. 11).
Para Vemon K. Dibble "Los Estados Unidos son una sociedad de guarnición. La
sociedad-guarnición es aquella en que no tiene sentido alguno ~re~n~ si los civi!es
controlan o no a los militares. Es una sociedad en la que las mst1tuc1ones y los mdividuos que ejercen poder militar, económico y político han llegado a depende~ a
tal punto unos de otros; en la que sus objetivos e interese~ ~n ta~ _complementanos,
y en la que las fronteras tradicionales entre las esferas c1V1l y militar han de~a~arecido a tal extremo, que la noción misma del control civil frente al control militar
carece por completo de sentido" (Op. cit., p. 12). Tan grande es el volumen Y la
fuerza del establecimiento militar norteamericano, que Dibble no vacila en afirmar:
"El Pentágono es el cuartel general de la corporación más grande del mundo", recordando la frase de Bert Cochran. La exuberante burocracia, los arsenales de armas bases aéreas estaciones navales reservaciones militares, los 16 millones de hectáre~s en Estado; Unidos y en el 'extranjero respaldan fácticamente la afirmación,
al parecer hiperbólica de Vemon K. Dibble y Bert Cochran. Baste saber que el activo de los militares ~s tres veces más alto que el activo combinado de las "United
States Steel", "American Telephone and Telegraph", "Metropolitan Life lnsurance",
"General Motors" y "Standard Oil Company" de Nueva Jersey.

Lo característico fde d la sociedad-guarnición es que el extenso y poderoso cuerpo
militar
. _pene~. pro un amente en la vida civil. Hay una semejanza creciente entre
l~s ofioales militares Y !ºs directores civiles en política y en los negocios. Puede decITTe que h~n desaparecido las fronteras tradicionales. Los militares se han fusionado
con el gobierno Y con las ~des compañí3_5. La contrarrevolución, la hegemonía
americana en el mundo y cierto control pobtico y económico en el pais, son sus
objetivos.
La mayoria de los norteamericanos no se benefician de la sociedad guarnición. y
algunas empresas -la banca y la ropa para hombres- han resultado perjudicadas
por la guerra contra Vietnam.

III
. La Constitución redactada por los Padres Fundadores establece un cierto control que
eJ~rce _el Congreso cuando el Ejecutivo se extralimita. Este plan involucraba al Poder
EJecu~vo, en g~nera~, Y a los militares, en particular. No obstante, "la mayoría de
los legulado~s mtervienen poco en asuntos de estrategia militar", si hemos de creer al
Prof._ Janow1tz. En la práctica actual, el Congreso reconoce en absoluto su dependen~a con res~cto a los informes periciales de los militares profesionales. Esto quiere
d~cir que !ºs miembros del Congreso no cumplen la tarea que los Padres de Ja Patria les asignan. Más de la mitad del presupuesto federal resulta sin debido control
e? el Congreso. Si la democracia no funciona, como los Padres Fundadores la concibieron, es porque la sociedad se encuentra convertida en guarnición. En consecuencia,
deben buscarse formas alternativas de organizar el poder político.
N_?rt~éri~ preindu~tri3! era u~a democracia individualista de artesanos y de pequ~nos mdusti:iale~. Al fmalizar el nglo XIX surgieron, en la economía de los Estados
Umdos,
y un grado mayor de poder central;••do
H a b'1a na'd 1 orgaruzac1ones nacionales
•
~ .
c1
a ~ empresa sm una mayor centralización. La dispenión orgánica subsistía
en la pol_1t1ca, en la cultur~, en la enseñanza y en la religión. Las revueltas agrarias
e~an regionales. Los trabaJadores no estaban unidos entre si, porque eran heterogeneos '. porque no se enfrentaban a un enemigo de clase unido. Entre 1910 y 1940
-especialmente en el perído del "New Deal"- el Congreso aprobó muchas leyes
que favorecían a la clase trabajadora.
V~mon K. Dibble apunta: "en resumen, mucha de la gente que no tiene interés
particular alguno en la sociedad-guarnición no está organizada o Jo está pobremente
Y la. oposi_ción que se produce se desmenuza en los poros de una es.-uctura porosa d;
p~do, 51 o ~ dentro de los partidos políticos principales. Dos lecciones son obvias.
Primero, deb1_do a que la sociedad-guarnición se creó por encima de millones de
personas, . debido a qu_e no requirió la movilización de las masas, hay gente que no
~l~ n~ tiene ~n ella rnterés particular alguno, sino que tampoco ha sido organizada
~- rnv1tada a mgresar. La búsqueda de formas alternativas de organizar el poder pohuco no debe enfrentarse a una sociedad, y a unas bases sociales potenciales que
están ya organizadas a fondo.
En segundo lugar, la búsqueda seria de alternativas ha de empezar y ha de concentrarse fuera de los partidos principales. Podemos creer influír sobre ellos O cambiarlos, pero únicamente desde fuera. Podemos pensar en alianzas con elementos al
interior de los mismos, pero únicamente desde una posición independiente fuera de
ellos. Hemos de aplaudir al minúsculo número de diputados que votaron contra las

°

569
568

�partidas para Vietnam, pero hemos de hacerlo desde las salas" (Estados Unidos ante
su Crisis, p. 36, Siglo XXI Editores, S. A.).
Reconoce Dibble que la tradición liberal ha inspirado avances sociales importantes
-movimiento de los negros- y avances menos importantes -decisiones judiciales
acerca de la censura de las películas y del macarthismo-, motivo por el cual no
debe ser rechazada en conjunto por los opositores de la sociedad-guarnición. Lo que
decididamente debe ser combatido es el liberalismo individualista y su retórica. Después de examinar tres propuestas de alternativas: la política de coalición la democracia participatoria y la democracia del cuerpo electoral, Vemon K. Dibble se inclina por la última. ¿Razones? Es que la democracia electoral no produce ni la resistencia de la política de coalición -en cuanto a establecer bases independientes de
poder fuera del sistema existente-, ni la tendencia antiorgánica de la democracia
participatoria -los grupos universitarios que han pedido la democratización de la
Universidad no saben exactamente lo que el término significa, y no estoy seguro de
que alguien lo sepa-. "Cabe concebir la 'democracia electoral', en parte por analogía con un sindicato activo y democrático que protege a sus miembros en forma
militante" (lbidem, p. 49). Como Vernon K. Dibble no explica lo que entiende por
la protección a los miembros en forma militante, mucho me temo que con esta forma
se pudiese caer en una clase más de totalitarismo. He aquí un poco mejor delineado
el pensamiento de Dibble: "la democracia electoral consta de electores relativamente
pequeños, relativamente homogéneos internamente, pero distintos, con todo, unos de
otros, ayudados por jefes de bajo rango y unidos entre sí en una estructura más
amplia, más formal y burocrática" (lbidem, p. 51).
Acaso la democracia electoral no será la panacea. Pero, en la medida en que se
deje realizar, combinaría los valores liberales tradicionales de los derechos subjetivos
públicos y la libertad individual con el valor conservador tradicional de la comunidad. Este sistema se asociaría con elementos aliados entre los trabajadores organizados. Aunque Dibble no explica tampoco en qué sentido será socialista esta nueva forma
de democracia, apunta el reto básico al sistema de propiedad existente, el control democrático de la economía y la inversión planeada en vista de las necesidades de
nuestra sociedad. Me interesaría saber qué entiende el Sr. Dibble por "un reto básico
al sistema de propiedad". Si se trata de que la propiedad, que es un derecho natural
y un derecho positivo en las democracias, tenga una función social en su uso, estoy
de acuerdo. Pero si se tratase de importar los torpes e injustos sistemas del comunismo soviético o del comunismo chino, estoy en contra.

•

IV

La guerra en Vietnam y la ocupación temporal de Santo Domingo, en 1965 Y
1966 han hecho rdlexionar seriamente a muchos intelectuales norteamericanos. Wolfgang' Friedmann apunta: "resulta paradójico, a primera vista, que muchos de aquellos que hace una generación apoyaban la guerra contra la Alemania nazi y sus
aliados se muestran actualmente escépticos o abiertamente hostiles frente a la intervención norteamericana. Ya sea en Vietnam o en la República Dominicana. Por otra
parte, muchos de los que en su día hubieran aceptado de buen grado un arreglo
de coexistencia con Hitler figuran actualmente entre los partidarios más fervorosos
de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam. El secretario de Estado, Dean
Rusk, ha insistido una y otra vez en el paralelismo íntimo entre la resistencia ar-

570

mada a las agresiones de Hitler y la :.ntervención de los Estados Unidos en Vietnam
destinada a impedir la agresión militar e ideológica comunista por parte de Vietn~
del Norte. Sin embargo, muchos de los críticos de la actual política de intervención
norteameric~a, como por ejemplo el senador Fulbrigth, no aceptan este paralelismo"
(Estados Unidos ante su Crisis -las prioridades nacionales y la intervención: aspectos políticos, morales y legales- p. 60, Siglo XXI Editores, S. A.). A mí no me
extraña, como le extraña a Friedmann, que el gobierno y el pueblo norteamericano
consideren como fundamentalmente peligroso para la seguridad y la forma de vida
norteamericanas a todo régimen comunista. Lo que decididamente repruebo son las
intervenciones a mano armada que son verdaderos ultrajes al derecho internacional.
Así como hubo medidas legítimas que estuvieron destinadas a expresar en forma concreta la desaprobación del sistema nazi por parte de las naciones democráticas -ayuda 3: los fugitivos de la Alemania nazi, boicots comerciales, negativa de mantener
relaciones culturales y sociales, etc., Estados Unidos podría, dentro de la prerrogativa
de todo país soberano, ejercer medios apropiados para manifestar su reprobación a
los sistemas totalitarios comunistas.
"Según los acuerdos de Ginebra de 1954, Vietnam había de mantenerse como estado unificado, sobre la base de elecciones nacionales que habían de celebrarse bajo
la vigilancia de algún organismo internacional. Pero consta que los Estados Unidos
estaban ?ecididos, antes y después de los acuerdos de Ginebra, a establecer y a apoyar a Vietnam del Sur cual Estado soberano independiente y cual un valuarte anticomunista. Esto constituyó el primer acto importante de intervención en lo que era
esencialmente un problema interno, aunque internacionalmente importante. La infiltración armada de Vietnam del Norte en Vietnam del Sur empezó a fines de 1959
Y fue aumentando gradualmente, o sea que fue posterior a la intervención inicial de
los Estados Unidos" (lbidem, p. 61).
El caso de la República Dominicana es aún más claro. El Presidente Johnson declaró que los Estados Unidos no podían tolerar ni tolerarían el establecimiento de
un régimen comunista en este hemisferio. El poder de veto que se arrogó el Presidente Johnson no se ha ejercido, por cierto, en el caso actual de Chile. Lo grave
del caso es que Estados Unidos "proclama ahora una acción de policía sobre el mundo
destinada a evitar que determinadas formas de gobierno se establezcan, aún como
resultado de revoluciones pura o esencialmente internas" (lbidem, p. 62). La cuestión es esta: ¿puede Norteamérica intervenir en revoluciones sociales y guerras civiles de implicaciones internacionales, políticas y estratégicas? Ya sea en Africa, Asia
o Latinoamérica, habrá revoluciones contra la opresión, el hambre y la desigualdad
social. No veo por qué tenga que hablarse siempre de revoluciones de izquierda, como lo hace Friedmann. Tal vez ignore este autor que el cristianismo es, en el buen
sentido de la palabra, el movimiento más revolucionarlo de todos. Resulta curioso
el hecho de que "las revoluciones anticomunistas coronadas por el éxito, como las
de Ghana e Indonesia han sido aquellas en que los Estados Unidos no han intervenido. Creo que los diversos objetivos de la política internacional de este país -nos
dice Wolfgang Friedmann- los objetivos de ayuda de desarrollo y de Alianza para
el Progreso son los más nobles y prometedores. Por lo que se refiere al empleo de la
fuerza, el objetivo principal ha de ser el de poner toda la fuerza que podemos movilizar al servicio del control y la restricción del empleo nacional de la fuerza mediante el refuerzo de la autoridad internacional para el control de la fuerza. Mientras tanto, toda intervención nacional debería limitarse a la defensa contra la in-

571

�tervención organizada y demostrable a una tercera potencia, y no servir para combatir
a una doctrina como tal" (lbidem, pp. 63-64).
Terence Maccarthy estudia las consecuencias económicas de Vietnam. Como las
cifras que nos ofrece pertenecen a los años de 1965 a 1967, no me interesa tanto
el mostrarlas a los lectores, lo que cuenta son las consecuencias económicas. La escasez
de mano de obra especializada es aguda. La productividad no ha aumentado. Los costos
directos de la guerra de Vietnam han tenido un promedio anual de 15,000 ó 16,000
millones. Estados Unidos se ha visto obligado, con recursos domésticos o con compras
fuera del país, a llenar la tasa de arroz de Saigón. Irónicamente escribe Terence _Maccarthy: "no preguntes, pues, ciudadano norteamericano, para quién sube el precio de
Vietnam. Sube para ti. Y así es como debe ser, porque ningún pueblo tiene el derecho moral de emprender una guerra sin pagar su costo, y ningún pueblo, cualesquiera que sean las circunstancias, debería gozar jamás del privilegio de enviar solamente al combate a aquellos cuyas categorías de edad poseen poca especialización
y en las que el desempleo es elevado" (lbidem, p. 71). La guerra de Vietnam _ha
producido una inflación insoportable del poder adquisitivo. El aumento de las importaciones es patente. La elección está entre agravar el déficit de la balanza de
pagos y agravar la inflación interior. El precio de la guerra de Vietnam en cualesquiera de los casos, es bastante caro. La posición del dólar en el mundo se ~stá
viendo amenazada. El daño de la inflación interior será mucho mayor que s1 se
frenan las exportaciones y se estimulan las importaciones. La eliminación de la cobertura oro se hará indispensable si prosigue el tipo reciente de empréstitos industriales y comerciales de grandes bancos privados. El empleo desproporcionado Y erróneo de los recursos de una gran nación, es verdaderamente lamentable.

V

Una economía de Guerra está en pugna con el objeto individual y social de los
ciudadanos. Terence Maccarthy indica que la economía de guarnición se basa en
la idea de que todo Jo que ocurre en el mundo constituye una _amenaza para el ~stado
en cuestión. Las asignaciones militares, con sus efectos sobre mgresos Y formacion de
capital, se hacen cada vez más importantes. Al ciudadano s~ le quitan_ I?~ elementos
principales de la formación de decisión. Detrás de la econonua de gua~c1on hay. una
visión específica del mundo. La diplomacia está para limitar los camb,~s ~und,ales.
El poderío militar absoluto de la economía de guarnfción ~uede constltwr un elemento disuasivo para todos los pueblos cuyas econo1D1as se interpretan como _potencialmente peligrosas. Este tipo de economía se opone a las reformas en ~os s,.~temas
de propiedad inmobiliaria. Terence Maccarthy_ pro~one que los Esta~os ~mdos abandonen su posición militarista y contrarevoluc10nana y tomen la d1recc1ón de la rebelión campesina". Esta propuesta me parece francamente inacep~ble, ~orque su~~ne
la intervención de Norteamérica en los Estados soberanos de ~s1a, ~i:ca Y Amen~a
Latina. La dirección constructiva conducente a la transformac1on pac1f1ca de los sistemas de la propiedad de la tierra en la mitad del globo, corresponde a l~s respectivos países. Cosa diversa es la necesidad de educación y orientación _técruca en
agricultura. En este punto, los 600,000 hombres que han luchado en .':1etnam podrán ser retirados del combate, y una vez instruidos debidamente serv~nan para la
asistencia técnica en la transformación del sistema de propiedad de la tierra. En fin,
al Sr. Maccarthy se le ocurren muchas otras cosas: reducir el presupuesto de arma-

572

mentos de los Estados Unidos a un nivel calculado para defender las costas nacionales.
El gasto ahorrado serviría a los Estados y a las municipalidades para cooperar en un
proyecto coordinado de desarrollo local sobre una base nacional. Reconstrucción de ciudades, red adecuada de medios de transporte masivo, servicios necesarios de salubridad
y enseñanza, establecimiento de parques industriales modernos; todo ello podría hacerse. Además, préstamos en vista del aumento de la productividad a tipos bajos y
controlados de interés, creación de un inventario continuo de los bienes de producción y las necesidades de capital de todas las naciones en vías de desarrollo, reconocimiento diplomático de la China continental, como prueba de realismo y buena fe.
"El costo de estos programas -afirma Terence Maccarthy- no representaría más
que una fracción de los gastos anuales de las naciones individuales en guerras estériles. E inclusive si se nos antoja grande, siempre será un precio pequeño, con todo,
a pagar para el seguro contra el suicidio hacia el cual la raza humana avanza tan
rápidamente" (lbid.em, p. 88).
Stephen Unger presentó en Columbia University una ponencia con sugerente título: "La tecnología contra el hombre: el Frankenstein actual". El principal esfuerzo
científico y de ingeniería de Estados Unidos se ha dedicado, en estas últimas décadas, a la creación de instrumentos de destrucción. ¿ Qué ocurriría si se produjera
una guerra importante entre las grandes potencias? Veamos, en primer término, los
efectos de las bombas termonucleares contra la población civil. "Supongamos, por
ejemplo, que diversos centenares de puntas de bomba de diez megatones se detonaran en los Estados Unidos. Los efectos de estas explosiones variarían según las altitudes a las que tuvieran lugar y según el terreno, entre otros factores. Tal vez los
efectos más mortíferos sobre las áreas pobladas son los que resultarían de explosiones
a altitudes escogidas para obtener los efectos térmicos máximos sobre una vasta área.
Resultarían de ello unas terribles bolas de fuego que incendiarían los materiales inflamables hasta una distancia de unos 36 kilómetros del centro. Es probable que
siguieran devastadores huracanes de fuego, precipitándose el aire hacia el interior
desde la periferia, avivando las llamas y haciendo subir los gases calientes, succionando
así más aire de fuera, etc. La extensión de este huracán dependería de las condiciones locales, pero es probable que abarcara varios kilómetros cuadrados" (lbidem,
pp. 89-90).
La contaminación radiactiva sería uno de los terribles efectos contra la vida humana. Las dosis subletales debilitan la resistencia contra las enfermedades. Es probable que el suministro de agua se viese gravemente afectado. Se produciría un grave
trastorno en la disponibilidad de servicios médicos. Los insectos -sensibles a la radiación- aumentarían pavorosamente. Los sobrevivientes podrían contar con muy
poca ayuda desde "fuera".
Los abrigos contra la lluvia radiactiva proporcionarán una protección transitoria a
la gente alejada de las áreas de blanco. Se necesitarían estructuras subterráneas profundas, sólidas, aisladas, con aire acondicionado y energía propia, con servicios higiénicos y reservas de alimentos y agua. El costo de tales abrigos para las poblaciones
norteamericanas sería astronómico. Cabe preguntar, además, cuánto tiempo habría
que permanecer bajo tierra, y qué ocurriría cuando los sobrevivientes emergiesen en
un mundo devastado. Y luego viene el problema de poner al día los sistemas de arribo
que pueden resultar anticuados en el caso de un aumento de potencia de las armas
nucleares. Preparar la evacuación de las ciudades y llegar a tiempo es otra de las
incógnitas.

573

�Los proyectiles de tierra -aéreodirigidos por el radar-, son un auxiliar poderoso
de cualquier sistema de defensa. No obstante, pueden contrarrestarse por señales fa].
sas emitidas por los atacantes. Contra aviones que vuelan a muy poca altura, el sistema de radar carece de eficacia. Si se pensase en proyectiles antiproyectiles, equipados
ellos mismos con una carga nuclear, el atacante podría anular el sistema mediante
el empleo de contramedidas electrónicas. Podría haber, por ejemplo, proyectiles de
engaño.
Stephen H. Unger trabaja con la siguiente hipótesis : "confiando en que A está
realmente disuadido de responder con la fuerza, el país B podría acaso sentirse estimulado a llevar a cabo alguna acción militar limitada contra A (anexionándose, por
ejemplo, algún pedazo sin importancia de territorio disputado). Si esta acción tiene
éxito, B podrá eventualmente sentirse tentado de repetir el proceso, tal vez a una
escala algo mayor. Después de cierto número de episodios de esta clase, es probable
que presiones diversas ( como por ejemplo, el prestigio internacional o la políti9l interior) induzcan a A a resistir a una de tales incursiones, probablemente con una
defensa limitada, no nuclear. Esto puede decidir a B a escalar su empeño, lo cual
puede conducir luego a una guerra convencional ampliada. En este momento podrá
ocurrir que las bajas vayan aumentando de un lado y del otro, que el "honor" nacional entre en juego y que cada uno de los lados empiece a aferrarse con mayor
rigidez a su posición, confiando en que la otra parte dará marcha atrás antes de
arriesgar un conflicto total. Llegarán acaso a emplearse armas nucleares "tácticas"
en un ámbito "local" ( esto podría incluir bombas tan grandes como la que cayó
sobre Hiroshima), y el área de lucha podría ir extendiéndose gradualmente. Cuanto
mayor se haga la guerra y mayor sea el número de bajas, tanto más difícil se hace
para cada parte terminar la lucha sin una "victoria". Siempre habrá gente influyente
en ambos países que aconsejen el "acabar con ello de una vez", y finalmente podría
ocurrir que se oyera su consejo y se produjera la gran aniquilación. Obsérvese que
el proceso que acabamos de describir no es tal que cada paso conduzca necesariamente al otro. Es posible que algunos episodios de esta clase se inicien y luego se les
ponga fin poco antes de llegar al desastre final. De hecho, tales arreglos de última
hora forman parte integrante del proceso, porque acostumbran a los jefes y a la
gente a los peligros de la guerra en la era nuclear y hacen que se atrevan a aventurarse cada vez más allá por el camino de la destrucción. Y en tal caso, un error
de cálculo, un accidente, el error humano, el pánico o el orgullo son capaces de concurrir a provocar el holocausto" (lbidem, pp. 95-96).
En conclusión, la guerra termonuclear puede destruir no sólo naciones, sino a la
humanidad entera. Ni la defensa pasiva ni la activa parecen viables. Si los dirigentes
políticos siguen dominados por la manera de pensar militar, las probabilidades de una
gran catástrofe universal son muy grandes.

VI
Picasso, el genial pintor español, ha dicho: "en arte, todo lo interesante tiene
lugar al principio. Una vez pasado el comienzo, nos encontramos ya al final". No
se trata de la novedad por amor de la novedad. Es un enunciado de la diferencia
entre la idea y la realización. En nuestra época, la realización es mecánica, automatizada, computadorizada, inhumana y muy poco interesante. Con cierta ironía, el mismo artista malagueño apunta: "si funciona es anticuado". No sé si estemos en los

574

inicios de una ~u_ltura desconocida. Pero me parece que aún así, no podemos renegar
de nuestra trad1c1ón. Y esto es, precisamente, lo que no ha sabido ver Percival Goodman,
_referirse a "el fu~esto lecho de roca del tradicionalismo". Por supuesto que
la trad1c1ón _no debe maruatarnos ni mucho menos anquilosarnos. Sin embargo, todo
hombre empieza por ser --cuestión ontológica- una tradición acumulada. Sobre esta
base se proyecta todo dinamismo vital. En su ponencia "Un plan de planificación"
Percival Goodman escribe: "la velocidad del transporte en materia de información ;
de . ~osas hace innecesaria la proximidad de enormes aglomeraciones de gente, y la
facilidad con que ésta se mueve de un lado para otro podrá acaso significar una
existen~ia nó~~da a escala. ~undial po~ una parte considerable de la población.
La desm~eracion d~ la farmlia como umdad social y económica básica y la erosión
de la rehg1ón organizada, son hechos: la eliminación del nacionalismo constituye una
necesidad vital" (Estados Unidos ante su crisis, p. 115).

ª!

Los es~os. de ~ida serán reducidos en sus diferencias, si no es que eliminados, por
la comunicación instantánea, la eficacia computadorizadora en la producción la urbanización de las poblaciones, la educación en masa, la conservación de alu:ientos la
eliminación de diferencias de clase y de raza, la igualización de los ingresos .. .' La
tecnología contemporánea lleva implícita la necesidad de controles regionales nacionales e internacionales que podrían esclavizarnos a todos en una vasta orgacización.
Hasta ahora parece ser que llevamos la pendiente de la despersonalización el desarraigo, la conformidad, la artificialidad y la anomía. Sin embargo, Goodma~ sugiere
una planeación dividida en tres partes: a) medidas para aliviar situaciones de necesidad desesperada; b) satisfacción de necesidades que, si bien son inmediatas no
son con todo, desesperadas y c) las empresas a largo plazo.
David Danzig encara el problema: "el movimiento en favor de los derechos civiles Y la revolución de los negros". Con frecuencia han estado tan íntimamente entretejidos ambos problemas, que resulta casi imposible distinguirlos.
En nuestros días se está produciendo una brecha creciente entre el movimiento en
favor de los derechos civiles -"coalición liberal dedicada a las oportunidades iguales"- Y la revolución de los negros (movimiento que se propone superar la inferioridad social, económica y política de los negros norteamericanos como grupo) . Los
liberales americanos fundieron la base moral de los derechos humanos en la religión
Y la política, justificaron la teoría de la igualdad humana en las ciencias físicas y
sociales, dirigieron la ofensiva intelectual contra el racismo y fundieron organizaciones
en pro de los derechos civiles.
La primera concesión importante hecha a los negros, a escala nacional, fue la
orden ejecutiva 8802 de junio de 1941, que establecía la Fair Employrnent Practices
Commission National. Tras esta concesión, siguieron muchas más. En 1941, los negros
amenazaron marchar sobre Washington. Pero no fue sino hasta 1963 cuando efectivamente tuvo lugar esa marcha. Las leyes, los organismos creados y las actividades
administrativas emprendidas en estos últimos 20 años bajo la presión de la coalición
liberal blanco y negra son impresionantes. David Danzig nos ofrece un examen de
los acontecimientos y resultados principales que no voy a reproducir. Lo que me interesa destacar es la idea de la hermandad negra y la autoafirmación comunal que
se encuentra en la médula del movimiento de los negros. Cannichael ha hablado de
las necesidades de igualdad psicológica. Lo cierto es que la sociedad norteamericana
se está reestructurando formalmente. En primer término habría que señalar la reconstrucción de la base legal de los derechos civiles. Luego habría que indicar la

575

�responsabilidad federal de intervenir, siempre que sea posible, para asegurar el cumplimiento de dichos derechos. Por último, es preciso apuntar el establecimiento de la
igualdad ante la ley como norma pública de la nación. Aún así, "la igualdad de oportunidades ha tenido poco efecto sobre las vidas segregadas de la gran mayoría de
los negros. Apenas debería ser necesario detallar las sombrías privaciones que &amp;iguen
atormentando las vidas de la mayoría de los negros. Para la mayor parte de ellos,
y su número sigue creciendo, el gheto marca los límites de su mundo y condiciona
los actos más íntimos y esenciales de su existencia" (Ibídem, p. 133).
David Danzig propone: "sin abandonar, pues, ninguna de las ventajas obtenibles
todavía por medio de los derechos civiles y la asistencia social corrientes, han de
desarrollarse nuevas estrategias. La línea general de un nuevo enfoque se halla ya
implícita en este análisis. Propugna la creación de organizaciones de negros en todos
los aspectos de la vida de la comunidad, allí donde se les ha negado a los negros
el pleno e igual acceso a las instituciones existentes, con el propósito de convertir el
activo y los recursos de semejantes organizaciones en poder económico Y político"
( I bidem, p. 140) . La coalición liberal sigue siendo tan necesaria como cuando se
creó. No obstante, habría que crearla a partir de los diversos bloques de la ciudad
y con fundamento en un programa al que todos ellos se adhiriesen.

VII
Henry W. Malcolm presentó, en Columbia University, una ponencia intitulada:
"La crisis de la moralidad; la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno". El
tema, tan sugerente, me parece -dicho sea con toda sinceridad- muy pobremente
tratado. Por miles de años, la civilización se ha fundado en el dominio interno:
represión de los instintos y sublimación según normas morales. En nuestros días, cabe
hablar de la ausencia de dominio interno.
Un gran número de norteamericanos tiende a fragmentar sus vidas en compartimientos perfectamente distintos, con sus conjuntos especiales de valores. "Lo que es
moral en religión, podrá acaso no considerarse como importante en política, en el
Gobierno o en economía. Lo que es moral en el mundo de las relaciones familiares
podrá tal vez no referirse a las relaciones sociales del medio familiar en cuestión, Y
Jo que es moral en tiempo de paz no lo será por ventura en tiempo de guerra, Y así
sucesivamente" (Ibídem, p. 144). Con innegable ligereza, Henry W. Malcolm habla
de la pérdida de los supuestos universales de carácter moral aplicables a todas las
áreas de la vida humana. ¿ Cuál es esa pérdida que no explica en concreto? Por
otra parte apunta una especie de pasividad moral y un sentimiento de desamparo al
que no le'falta mucho para penetrar la vida norteamericana por completo. "La crisis
no está en la pérdida de las creencias y los ideales morales como tales, sino en la
incapacidad creciente de estos ideales para ocupar un verdadero lugar en nuestras
vidas como factores determinantes. El sentimiento de desamparo del individuo en
cuanto a proporcionar controles internos significativos; la pérdida resultante de conciencia eficaz; la pérdida de dirección autoritaria moldeada según la figura significativa del padre; los efectos siempre presentes de la sociedad dirigida, y el sentimiento consiguiente de que nadie tiene en última instancia el control del significado
0 el destino de nuestras vidas, es lo que ahora define la crisis de moralidad de nuestra
época" (Ibídem, p. 154). Ante todo, para ser precisos habría que decir que los verdaderos ideales no adolecen jamás de incapacidad para ocupar un verdadero lugar

576

en nuestras vidas. Somos nosotros, quienes padecemos ceguera parcial o total para
un determinado sector de valores. La crisis de la moralidad hay que buscarla, me
parece, en la soberbia de la vida que se siente autosuficiente y en el surgimiento de
nuevas Sodomas y Gomorras. De acuerdo estoy con Malcolm cuando afirma: "el mismo ideal de la democracia constituye una contradicción fundamental con la manera
en que vivimos nuestras vidas. Las votaciones nacionales a propósito de cualquier
asunto que sea revelan a lo sumo ideas y creencias parciales y momentáneas al respecto, pero nunca, en cambio, cuáles sean nuestros ideales y creencias subyacentes.
Hemos aprendido simplemente a no tenerlos. Entrarán siempre en conflicto con las
fuerzas externas que controlan nuestros destinos" (Ibídem, p. 154) . No obstante, esas
fuerzas externas que controlan nuestros destinos no son fatales.
El mismo autor presenta otra comunicación: "El reto de la paz: una moral para
la abundancia". Imposible soslayar la importancia de los temas éticos que entran en
juego, por el simple enunciado del título. Gran parte de la energía, de los recursos,
de la mano de obra y del dinero que ahora gastamos en la guerra y el espacio, se
podrían aplicar a una sociedad pacíficamente orientada y buscadora de la paz. Dentro de nuestra sociedad neurótica, los individuos tratan manifiestamente de huír de
la libertad. Habría que empezar por superar esta patología. Malcolm piensa que la
abundancia significará que los individuos serán libres y que tendrán la seguridad de
hacer lo que les guste. Estados Unidos ha creado la clase media más rica del mundo
entero. La era industrial le ha deparado una abundancia inevitable. Pero, ¿ cómo vivir
dentro de esa abundancia? Lo cierto es que Malcolm se limita a hablar de la libertad
y a sugerirnos que vivamos como queramos.
La última de las ponencias incluidas en el libro Estados Unidos ante su crisis, es
la de William S. Vickrey: "La capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso
del mundo". "La filantropía internacional, ya se aplique a equipar fábricas o a capacitar individuos, constituye así un asunto intrincado, plagado de problemas múltiples, inclusive si contamos no sólo con un beneficiario interesado, sino también con un
donante bien dispuesto. Y si en materia de filantropía privada 'la donación sin el
donante -según se ha dicho-- es estéril', en filantropía internacional, por su parte,
la donación que se hace sin una gran dosis de perspicacia e ingenio corre peligro de
acabar produciendo beneficios mucho menores que los que se esperaban" (lbidem, p.
197). Desde un punto de vista pragmático, cabe añadir que el financiamiento de un
programa de ayuda es uno de los medios de aumentar la producción y de reforzar
la prosperidad.
La reunión de Columbia University, celebrada en la ciudad de Nueva York, del
30 de septiembre al lo. de octubre de 1966, "Conference on National Priorities Problems", trasciende el interés episódico de cifras estadisticas de aquellos años y de sucesos históricos, para convertirse en un símbolo de esfuerzo autocrítico en una gran
nación. La forma franca, directa, objetiva -tan norteamericana- es, acaso, el mayor encanto del libro que publicó en castellano Siglo XXI Editores, S. A., bajo el
rubro -afortunado por cierto-- de Estados Unidos ante su crisis. A mí, en Jo personal, me interesaba mostrar y analizar una actitud, la autocrltica, que es muy cara,
en estas últimas décadas, al estilo colectivo de vida estadounidense.

577
H37

�EL úL TIMO Y PRIMER GABRIEL GARctA MARQUEZ
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ

Depto. de Humanidades ITESM

Sx EL TIEMPO ES la problemática de nuestra época, las casas editoriales son un fiel
exponente de su rompimiento y anulación. En término dé pocos días materialmente
avientan y reavientan ediciones y reediciones de autores a la moda. Y Jo que hace
tres meses era una "princeps", hoy es un tercer o cuarto tiraje. Este es el caso de
"lo último" de Gabriel García Márquez.
Pero, curiosamente, ( especie de conejo de prestigitador reservado para un encore
imprevisto), lo de "último" se pierde una vez más en temporales imprecisiones. Y
pierde su valoración genésica cuando el curioso lector comprende que el relato de un
náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue
proclamado héroe de la patria, besado por reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre, ( 1), cronológicamente corresponde a 1955 cuando el creador del realismo mágico no había ni
siquiera soñado sus "Cien años de Soledad".
A pesar de que en la contraportada del volumen se advierte que "no fue concebido como libro ( . .. ) (y que) más que un texto literario, es el ejemplo de un excelente reportaje, de un periodismo auténtico", no puede ser enjuiciado unilateralmente y habrá de participar de una doble visión. Primeramente, en su carácter de
libro, ya que como tal es dado a conocer a los lectores que en 1955 ni habíamos
leído ni conocíamos la existencia de El Espectador, periódico colombiano en donde
viera la luz "por entregas". Y segundo, como reportaje. Ambos se confundirán en el
transcurso de las siguientes líneas tal y como se confunden en el formato a pesar de advertencias de precavidos editores.
Ello se hará no tanto por comentar las líneas del náufrago como por presentar una
teoría ( dedicada a la intuición de Margarita [barra), sobre la producción del mágico colombiano. La de que Gabriel García Márquez ha venido trabajando desde sus
primeros tiempos con la técnica de la Novela de Follet6n. Y que a tal extremo la
ha actualizado y depurado, que bien puede catalogarse como el dignificador de un
género desprestigiado.
Objetivamente el Relato de un náufrago. . . consta de dos partes que pueden tepararse sin afectar el contenido. La primera es la que funge como prólogo y que se
titula "La historia de esta historia". La segunda, el relato propiamente dicho.
Quince años las separan. El GGM de la primera es el triunfador mundial. El de
la segunda, el principiante meritorio. De ahí la diferencia de enfoque entre ambas.

579

�No hay realismo mágico en la técnica de la historia prologal; apenas si una varita
mágica capaz de ennoblecer lo prosaico hasta la sublimación. Una historia central:
la del joven reportero. Enmarcándola, "la dictadura militar y folclórica (sic) del general Gustavo Rojas Finilla"; la temática editorial de El Espectador, de Bogotá ("honorable trabajo de panadería"); la llegada del náufrago a la redacción; las "20 sesiones de seis horas diarias" durante las cuales el entrevistador halla la verdad de
los acontecimientos. . . Toda una retrovisión de corte romántico. El hoy triunfador
se contempla a sí mismo en la distancia y se convierte en personaje central a despecho de Luis Alejandro Velasco, el náufrago. Y el último rasgo: la magnanimidad.
Puede permitirse el decir: "Hay libros que no son de quien los escribe sino de quien
los sufre, y éste es uno de ellos. Los derechos de autor, en consecuencia, serán para
quien los merece: el compatriota anónimo (sic) que debió padecer diez días sin comer
ni beber en una balsa para que este libro fuera posible". Ello a pesar --o precisamente porque-, quince años antes y como resultante de lo publicado por el redactor principiante, el náufrago "tuvo que abandonar la marina, que era el único
trabajo que sabía hacer, y se desbarrancó en el olvido de la vida común".
La segunda parte -el libro propiamente dicho-, nada aporta al valor de GGM.
Es tan distinto a su literatura que, perteneciente a una época no considerada en la
misma, sirve sólo para mostrar los orígenes técnicos del escritor. En ella se estudiará
el f ollet6n para sacar las premisas que sustentarán la teoría anunciada.
Dividida en catorce capítulos, cada uno de ellos corresponde al episodio y sus continuaciones publicados también durante catorce días consecutivos. Los editores y el
propio novelista dan a entender que al juntarlos como obra solamente se les ha dado
una coherencia de formato sin alterar la originalidad inicial. Aquí la primera ley del
género en observación: su publicación no como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Y en un medio de difusión de fácil acceso para el lector de
la clase media. Se comprueba con la declaración de GGM, hablando de la primera
vez que fue publicada: "La historia, dividida en episodios, se publicó en catorce días
consecutivos". De la segunda, el propio testimonio de la Editorial: tres ediciones
en el curso de pocos meses.
Género lindante al periodismo utiliza -como éste-, la noticia como asunto.
Pero ambos difieren en principio en cuanto al sentido de actualidad. El periodismo
debe usarla. El folletón no. Lo que no se implica con ello es el problema de la actualidad resultante. Sin embargo también ésta cimenta otra de las características básicas: la actualidad del primero caduca en tiempo próximo y no conserva más valor
que el que pueda tenei; como hecho histórico. La del folletón, por el contrario, goza
de una segunda vitalidad -no importando la cronología del hecho motivador-, perdurando sin tomar en cuenta la circunstancia histórica.
Ambas leyes se cumplen aquí. El asunto que motiva es netamente real: "El 28
de febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación del
destructor Caldas, de la marina de guerra de Colombia, habían caído al agua y desaparecido ..• ( ... ) Una semana más tarde, uno de ellos apareció moribundo en una
playa desierta del norte de Colombia, después de permanecer diez días sin comer ni
beber en una balsa a la deriva. Se llamaba Luis Alejandro Velasco". Pero cuando
GGM lo toma es ya "una noticia refrita ( . . . ) . El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y pervertido y los lectores parecían hartos de
un héroe que se alquilaba para anunciar relojes, porque el suyo no se atrasó a la
intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los suyos eran tan fuertes

580

que no los pudo desgarrar para comérselos, y otras muchas porquerías de publicidad".
Esto en cuanto al asunto y su caducidad como noticia periodística. Porque, cuando
lo toma el folletón, "había de conducirnos a una nueva aventura". La nueva dimensión temporal del género.
También relacionada con el asunto y su realidad, la siguiente ley: es necesario que
el lector medio se identifique ( viva o sinfronice), con la historia. Es decir que ésta
rompa los cánones de lo manido y sea toda una aventura en la que se sienta participar bien por identificación real o por anhelo de heroicidad. De más estaría la
comprobación: baste el remitir al título de la obra por muy largo, pero explicativo,
que resulte.
Luego, lo relacionado con el personaje. Oscilando, a lo más, en el asunto, mostrará
reacciones cotidianas ( de aquí la frecuente explotación del costumbrismo) ; pero su
intervención en cuanto a la acción será también oscilatoria cediendo el lugar de importancia a otros posibles personajes. Esto es precisamente lo que sucede con el
náufrago literario. Abunda el costumbrismo descriptivo (vivencias en los Estados Unidos, en el barco, en la balsa, en la playa, en el pueblo, en la ciudad .. . ) . Y de
protagonista absoluto pasa a mero pretexto cuando las descripciones del contrabando,
o las de los otros náufragos, o las de los barcos y aviones de rescate, o las de los tiburones, o . ..
Algo más debe de cumplirse con respecto al personaje: su mitificación. De simple
mortal ha de convertirse en una especie de semi-dios. El título del relato, de nueva
cuenta, ilustra. Porque hasta lo de "olvidado para siempre" tiene su heroificación
cuando, ya caído, GGM lo describe como provisto de un "aura serena del héroe que
tuvo el valor de dinamitar su propia estatua".
Para finalizar, un aspecto de la estructura del folletón y otro de sus consecuencias
como productoras de emociones disimbolas entre los lectores. Por su formato especial,
cada uno de los capítulos o entregas debe reunir en forma individual los tres componentes indispensables para el mantenimiento del interés en la obra narrativa: exposición de la inicial problemática, nudo y clímax de la misma. Y los catorce episodios los tienen. El clímax del primero -una vez pasada su época expositiva y su
complicación-, sirve de exposición a la problemática del segundo. Y así sucesivamente. Cada uno capta por los mismos procedimientos la atención del lector y termina en una especie de suspenso climático-existencial que será resuelto en la siguiente exposición para recomenzar el juego.
En cuanto a sus consecuencias como productoras de emociones entre los lectores,
nada mejor que las últimas líneas del "Relato ... ": "Todos los días recibo cartas
de todas partes. Cartas de gente desconocida. De Pereira, firmado con las iniciales
J. V. C., recibí un extenso poema, con balsas y gaviotas ( . .. ) . He contado mi historia en la televisión y a través de un programa de radio. Además, se la he contado
a mis amigos. Se la conté a una anciana viuda que tiene un voluminoso álbum de
fotografías y que me invitó a su casa. Algunas personas me dicen que esta historia
es una invención fantástica. Yo les pregunto: Entonces, ¿ qué hice durante mis diez
días en el mar?"
Ahora bien: la obra de GGM es lo suficientemente reducida como para poder permitir un breve estudio básico a los fines que aquí se persiguen (presentación de una
teoría). Si se exceptúan los cuentos publicados en las Revistas Siempre y Revista de
la Universidad de México, queda reducida a:

581

�Relato de un náufrago que . .. ,
La hojarasca,
El coronel no tiene quién le escriba,
La mala hora,
Los funerales de la Mamá Grande,
Isabel viendo llover en Macando y
Cien años de soledad.

Atendiendo a una obvia temática en común, es imposible el dejar de advertir que
cada una de ellas no es sino el paso necesario y encadenado cuya secuencia conduce
directamente a Cien años de soledad.
En su visión conjunta y haciendo las indispensables transposiciones debidas a la
actualización, en las citadas obras -como se verá más adelante--, se encuentran cumplidas las leyes del folletón. Pero antes y resumiendo a lo mínimo, lo publicado por
GGM se eslabonará, de acuerdo con el género, de la siguiente manera:
A) . Relato de un náufrago que . ..

Aprendizaje y primer uso de la técnica del folletón empleada tradicionalmente.
B). La Hojarasca.

Aparición del personaje-carácter principal: Macondo. Igualmente, de los subpersonajes básicos para futuras "entregas": el abuelo, la madre, el niño, el doctor, la sirvienta, el cura, el comisario, el pueblo. . . Primer rompimiento, literario, del sentido temporal. Se inicia, claramente indicada en el prólogo, la trayectoria a Cien años. . • con un clímax de soledad.
C). El coronel no tiene quién le escriba.
La soledad, producto del choque entre un universo real y otro que comienza
a ser mágico. Costumbrismo a base de nuevos aspectos de los subpersonajes ( en
los que amplía o destaca características que los convierten en personajes en evolución), que se desprenden momentáneamente del personaje-carácter para volver a fundirse en él tras haber adquirido breves categorías principales. Proyección
histórico-social.

G). Cien años de soledad.
El realismo mágico como una realidad literaria. Recapitulación final de las distintas facetas del personaje-carácter y de los subpersonajes.

Y, para terminar el presente comentario, se aplicarán someramente las citadas leyes
del folletón adaptándolas a la visión panorámica de la mencionada obra de GGM:

l. Publicación individual no necesariamente como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Lo último se logra en Cien años . ••
2. Publicación realizada por un medio de conocimiento de fácil acceso al lector burgués medio, como es el Libro de novedad.
3. La realidad, que en su tiempo fue noticia del momento, como asunto pero trascendiendo los límites del hoy: la historia del colombiano, sus luchas contra la dictadura, el imperialismo y la adaptación.
4. El lector, por afinidad y gracias a la aventura como cebo en algunos casos, se
identifica con la obra.
5. Macondo, personaje central, que oscila para dar ocasionalmente paso al subpersonaje, mediante el cual se personifica.
6. Mitificación -en cuyo proceso el realismo mag1co es ingrediente necesario-, del
personaje. ("¿Un pasaje de avión a Macondo, señor agente de viajes?" Cfr. Salvador Núñez).
7. Exposición, nudo y climax parciales escalonados e interrelacionados.
8. Obra creadora de emociones físicas o metafísicas entre los lectores. Díganlo las
innumerables críticas, comentarios, reediciones y traducciones habidas de la obra
de Gabriel García Márquez, autor de la técnica del f ollet6n mágico.

D) . La mala hora.
Proyección histórico-social simbólica: Colombia-Aracataca-Macondo. Técnica del
contraste con notable predominio de notas sensoriales logrando una descripción
ambiental que caracteriza a los subpersonajes y, por ende, al personaje.
E) . Los funerales de la Mamá Grande.
Creación y utilización de subpersonajes mágicos. Nominación genérica de los mismos, ya casi definitiva. La multiplicidad como consecuencia de los ocho cuentos
que integran el volumen. Lo obsesivo como elemento modificador.

F). Isabel viendo llover en Macondo.
Lo obsesivo externo produce ritmos internos igualmente obsesivos y definitorios.
Estructuración del tiempo y del espacio realistas-mágicos.

582

583

�CARLOS FUENTES Y EL TEATRO tPICO
Comentario

FIDEL CHÁVEZ P. M.L.E.
Escuela de Letras I.T.E.S.M.

Es BIEN CONOCIDA la trayectoria literaria de Carlos Fuentes dentro de las letras hispanoamericanas. Sin embargo, la nueva actitud que ha asumido en Todos los gatos son
pardos ( obra de teatro), lo eleva a un sitio muy especial dentro de nuestra literatura.
Todos los gatos son pardos puede situarse dentro del "teatro épico", teatro que
empezó a cobrar importancia a partir de Bertolt Brecht, a quien se le considera como
el iniciador de este género.
La crisis que se presenta después de la Segunda Guerra Mundial, libera a todas
las artes. Los artistas ahora son libres y buscan desesperadamente la verdad en su
propia expresión artistica, no ligada ya a ninguna dirección. Dentro de esta libertad, el artista se expresa pero se siente inseguro, confuso. Y navegan asi las artes
por distintos caminos. Es el momento de la literatura de vanguardia, de los "ismos"
literarios europeos.
El teatro realista cobraba éxito en esa época. El realismo psicológico llevaba al teatro un gran interés por las cuestiones sociales, pero no era esto lo que se buscaba,
se intentaba explorar un nuevo camino, no retroceder al pasado; se queria un teatro
revolucionario, con nuevas ideas. "Bertolt Brecht resumió toda su actitud diciendo:
'El drama desde Diderot hasta Ibsen, constituye una época completa, y ahora tenemos
que ir a otra parte no sólo por haber agotado los recursos de la técnica sino también
porque el hombre y la sociedad han cambiado'. 2. El resultado de esto fue el teatro
épico, del que Bertolt Brecht fue el lider teórico, y cuya rápida expansión en Alemania anterior a Hitler ocasionó la más minuciosa revisión de los valores dramáticos".'
De la división que hace Aristóteles de la literatura; en épica, lirica y dramática,
se deriva el término épico, significado no muy preciso ya, cuando se le antepone
la palabra teatro.
El propósito del teatro l pico era el de ser narrativo, o sea, utilizar sus técnicas
para relatar sucesos. Es, en cierta forma, una combinación de lo narrativo y lo dramático. Lo que más importa es que el teatro épico marca ya algo diferente, distinto,
1 LEWIS, ALLAN, El Teatro Contemporáneo. Publicaciones
Universidad Nacional
Autónoma de México, Imprenta Universitaria. México, 1957, p. 87.

585

�cuyo interés radica en presentar hechos históricos al público. El teatro épico "Fue un teatro-tribunal; un teatro-arma, un teatro utilizado como vehículo de educación de las
masas".• Tiene un fin didáctico, tendencia que era usada ya en el teatro primitivo.
"El teatro épico es nuevo y diferente en sus funciones en un momento crítico de
la historia, por su énfasis en la masa, mejor que en el individuo; por su uso de los
más variados aparatos técnicos, y por su franca intención de servir como medio de
educación partidarista".• De esta manera el teatro épico representa una forma de
teatro, en la que los actores tienen que convivir con el público las situaciones, y en
ningún momento dejar de ser ellos mismos. No apegarse a la técnica de que el autor
tiene que deshacerse de su personalidad para tomar la del personaje. El actor épico
se entremezcla con el personaje pero no debe dejar de ser él mismo. El drama épico
presenta en cada escena un poema, un retrato, una aportación a la vida. Puede
decirse que es más cinematográfico que teatral. Trabaja con un sinnúmero de recursos que lo hacen más propio, más particular.
Todos los gatos son pardos, visto como teatro épico, analiza un problema histórico
de nuestro país. Fuentes se remonta a la época de la conquista española. Enfoca el
asunto desde sus raíces, pero no olvida el presente. Une dos culturas opuestas y
como consecuencia dos hombres diferentes con carácter y características propias, definidas, que responden a su medio y a su cultura: Moctezuma y Cortés. El primero
con un afán de poder, de orgullo de tiranía, de gloria; el segundo, con el deseo de
la conquista y la ambición.
Realmente es una obra que sorprende por el manejo de las técnicas. Tanto la del
teatro brechtiano como la del teatro griego, de éste toma el coro; del épico fundamentalmente el análisis de un hecho histórico. Es quizá éste el aspecto más importante
porque al analizar un hecho histórico se lleva al espectador, o lector, a tomar conciencia del mismo. Y es en esta toma de conciencia donde debe interesamos la obra
de Fuentes. aunque su voluntad, hay que aclarar, no queda en la historia pasada, trasciende hasta nuestros días haciendo referencia -al final de la obra- al problema
estudiantil del 68.

LA CORTE AZTECA
M octezuma X ocoyotzin
Cuitláhuac
Cuauhtémoc
Cihuac6atl
Augur 1
H uitzilopochtli
Augur 2
Quetzalc6atl
Augur 3
Tezcatlipoca
Augur 4
Augur 5
Rey de Texcoco
Tzompantecuhtli
Mercader
Pastor
Mensajero
Recaudadores
Magos
Cazadores
Poeta

Gran Tlatoani de México
su hermano
su sobrino
sacerdote supremo
que se desdobla en
que se desdobla en
que se desdobla en
mujer
anciano
consejero

Familia de Tzompantecuhtli, doncellas,
jorobados, albinos, enanos, guerreros, músicos, danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños, educadores, etc.

Los CONQUISTADORES
"el Joven sacrificado de Cholula; va vestido como estudiante universitario; sube
por la rampa; los granaderos y los policías disparan contra él; el joven cae muerto a los pies de Moctezuma y Cortés".'

Al conjuntar el pasado con un suceso reciente, es, tal vez, para hacer énfasis en
la estructuración cíclica de la obra.
Todos los gatos son pardos es una verdadera mezcla de lo histórico, lo político r
lo literario. Un verdadero collage literario o una literatura collage. (Dr. GarcíaGómez). La mezcla obedece perfectamente al equilibrio literario pero ofrece muchas
dificultades para la representación. Es más bien un teatro para ser leído. Es difícil
manejar la multitud de personajes que intervienen: (veamos el reparto).

' Ibid, p. 88.
' !bid, p. 89.
• FUENTES, CARLOS, Todos los gatos son pardos. Siglo veintiuno editores, S. A.
México, 1970, p. 187.

586

Hernán Cortés
Marina
Fray Bartolomé de Olmedo
Pedro de Alvarado
Alonso Hernández de Portocarrero
Crist6bal de Olid
Gonzalo de Sandoval
Diego de Ordás
El Cacique Gordo de Cempoala
Oidores Reales
Escudero
Zermeño
Soldados
Emisarios de Moctezuma
Recaudadores de M octezuma
Marinero
Sacerdotes cholultecas
Joven sacrificado

587

�Doble M octezuma
Enano

Tamemes, mancebos, soldado cantante,
muchacha indígena, escribano, hombres,
mujeres, niños, etc.
Aparte de esto, las acotaciones ofrecen también muchas variantes, p. ej.:
"Habrá tres círculos, correspondientes a tres zonas de iluminaci6n, en el escenario. A la izquierda, un círculo negro; al centro, uno blanco; a la derecha,
uno rojo. El primero lo ocupa Moctezuma: nuevamente, desnudo salvo por el
taparrabos y con la escoba en la mano; el segundo, Marina, acostada; el tercero, Cortés sentado en una silla curul y de espaldas al público".•
"huyen el falso Moctezuma y los guerreros; los soldados, violentamente, derrumban los ídolos; los mancebos se abrazan al pie de la cruz; los sacerdotes se
agitan con gemido plañidero y hombres, mujeres y niños cesan sus trabajos,
recogen sus cosas, algunos salen del lugar . . . " •

Todas las complicaciones que presentan las acotaciones serían resueltas fácilmente
en el cine, pero en el teatro puede perder su sentido.
Respecto a personajes, encontramos una delineada caracterización en los más importantes: Moctezuma, Cortés, la Malinche (personaje puente entre las dos culturas).
Los símbolos es otro aspecto interesante de la obra -el zopilote, Moctezuma barriendo, matando hormigas, el falso-espejo, el croar de las ranas, etc...- . Así mismo
el lenguaje, su contenido y significaci6n que trascienden el límite de toda tradicionalidad.
Creemos que Carlos Fuentes con Todos los gatos son pardos, ha encontrado un
nuevo camino dentro de la literatura que lo eleva, como dijimos en principio, a un
lugar muy especial, quitándonos de pronto ese mal sabor de boca que nos han venido
dejando sus últimas narraciones.

JUAN DE CARDENAS, PRECURSOR INVOLUNTARIO DE LA FICCION
CIENTIFICA EN M:eJCICO
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

HAcE CUATRO AÑos, trabajando en la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de
Es~dios Superiores de Monterrey en un tema aparte por completo del presente, encontré
accidentalmente una ficha bibliográfica a nombre del Doctor don Juan de Cárdenas.
D~bo ~on~esar que el nombre, literariamente hablando, no me dijo nada; y que si picó
m1 cunos1dad fue exclusivamente por ser homónimo de un maestro de mis primeros
años de estudiante en Valladolid. La obra en cuestión se titulaba Primera Parte de los
Problemas y Secretos Maravillosos de las Indias y fue impresa en México en el año
de 1591.
Este Juan de Cárdenas, por los datos que luego he podido averiguar, fue un médico español nacido en 1563 en un poblado de Andalucía, España, por nombre Constantina. No he sabido nunca por qué azares del destino llegó al Virreinato de la
Nueva España, si segundón o hidalgo intelectual cruzó la mar en ansias de aventura o conocimiento. Pero sí sé, a través de la lectura de su obra, que amó a la
Nueva España como si en ella hubiera nacido, con esa mezcla de asombro y cariño,
de fe e idolatría, de credulidad e inocencia que caracterizan a quienes se hacen ciudadanos adoptivos de un país que los deslumbra y al que se entregan.
No sé, tampoco, si habrá vivido años de riesgo durante su permanencia en estas
tierras. Me inclino a creer lo contrario. Su obra me proyecta la misma sensación de
escape de una realidad circundante e intolerable que la de tantos de nuestros escritores contemporáneos. Y hasta su mismo afán científico por aclarar lo inaclarablemente maravilloso de sus visiones ( característica ésta que lo incluye en la ficcióncientífica porque, en realidad, con sus a veces forzadas explicaciones intenta dar logicidad a dos culturas, dos mundos, dos mentalidades siempre en choque sin posibilidades de compatibilidad y forzada obligación de la misma), me parece humanamente angustioso-existencial.

• lbid, p. 160.
• lbid, p. 149.

588

El tema de la Primera parte de los problemas . • . es amplio en cuanto a problemática y sencillo en cuanto a espacio. Este es la hoy República Mexicana. Aquélla, un
conglomerado de geografía, medicina, brujería, magia, mineralogía, botánica y casi de
economía. Desde el primero de sus capítulos ("En que se da principio á esta Historia Natural") al último, ("En que se declara muy por entero si puede aver hechizos
en las yervas, y qué sean hechizos"), pasando por el que trata de "Por que via y

589

�orden natural, se engendra la piedra Bezahar, en las entrañas de la Cervicabra",
desfila un mágico tema. Novelesco no tanto por su sentido de inverosímil como por
el de proyección de la realidad, devuelve a ésta en la misma medida de estar concebido contra lo novelesco. Es decir que, parafraseando a Bernardo Pingaud en ,u
crítica a la Antinovela, tiende a denunciar el principio de ficción que lo alimenta.
Raimundo Laso lo describe como autor que "escribe arrastrado por un doble ímpulso: una delirante obsesión de lo maravilloso, y el no menos inflamado propósito
de explicarlo todo, de convertirlo en problema, y explicarlo por medio de los juegos
de palabras de su especulación". Y luego lo cataloga de "humorista sin saberlo".
Pero el Doctor Juan de Cárdenas es algo más. Puede, en nuestro continente y a
su nivel, ocupar el lugar de adelantado de los otros precursores de la ficción-científica
aunque carezca del argume_n to novelesco o pseudonovelesco de ellos.
A pesar de lo asentado, no puede implicarse que de Cárdenas fuera un escritor
consciente de ficción-cientifica. Lo que ocurre con su obra es que en el transcurso
de los años ha entrado en un nuevo ciclo valorativo y, por tanto, cataloga en el
género quizá con el calificativo de precursor involuntario. Y lo es porque tiene
en su libro una notoria obsesión: la de ver a su alrededor un mundo casi fantástico
en donde lo maravilloso adquiere categoría vital y en donde es preciso el aceptar
nuevas leyes y nuevas reglamentaciones cuyas bases se fundan y explican en una ciencia no cotidiana.
Para futuros "comparacionistas" quede el fruto de trazar el paralelo entre los precursores. Pero Luciano de Samosata y su Historia Verdadera, Johann Kepler y su
Somnium, Francis Godwin y su Un hombre en la luna o Cyrano de Bergerac y sus
Viajes a la luna y el sol, ( por citar a los autores cuyas obras se consideran antecedente del género hoy tan en boga) ofrecen, frente a la obra del español-mexicano,
múltiples puntos a considerar tanto en coincidencia como en divergencia. Es posible
que todos esos escritores no ofrezcan una tan pura verdad fenomenológica como sus
títulos implican. Pero, si mentirosos en el sentido histórico, no lo son en el de la
ficción-científica.
Aquella extraña e inexplorada región en la que Samosata hace vivir inicialmente
a sus personajes, distante nada menos que a ochenta días de navegación al oeste de
las Columnas de Hércules, puede no ser otra que la realizada utopía del Virreinato
de Cárdenas. Los guerreros cabalgantes de tricéfalos buitres-caballo, o los pájaros
cuyo plumaje era de hojarasca, o las arañas de tamaño mayor al de una isla, de
Luciano, no son diferentes a los cardeneños árboles crecidos a las riberas del Goa
y cuyas hojas "si caen dentro del agua, se convierten en pescados, y si sobre el arena,
se buelven pa.xaros, que son al modo de mariposas".
El puente de tinieblas que en determinadas y especiales circunstancias sirve para
que los espíritus odiadores de la luz y amantes de la obscuridad vayan de uno a otro
mundo en el Somnium es de una científica explicación y fantasía comparables a las
que el D octor da para aclarar "por que causa biven los viejos en las Indias muy mas
años que los mozos".
Y el color de la luna para Godwin, no es "ni blanco ni negro, ni amarillo ni rojo,
ni verde ni azul, ni de ningún otro en que entren estos colores ( ... ) . Uno nunca
visto en las cosas terrenas y, por consiguiente, imposible de describir con ayuda de
lo que conocemos; ni tampoco capaz de ser comprendido por nadie que no lo haya
visto con sus propios ojos". El Domingo González de El hombre en la luna tiene
la misma actitud de Cárdenas cuando se extraña de que otros piensen cómo sería

590

posible que "dexara de dar credito á las maravillas, y occultos secretos que con
tanto testimonio de verdad, y aun dando razón bastante de todo podemos escrevir
&lt;leste nuevo mundo de las Indias".
'
Al trazar los paralelismos anteriores no se asegura, en su breve y no profundizada
exposición, que el español-mexicano haya sido influenciado por las obras de los trad~cionalmente predecesores. Por el contrario, se quiere dejar volando una pregunta:
S1 la obra de aquéllos es considerada como el primer paso dentro de la ficción-científica, ¿no habrá para "el Doctor Juan de Cárdenas, Médico", un lugar entre ellos
para poder ser considerado hoy en día --con la validez de su libro--, como uno de
los precursores? El fondo científico que lo anima, si bien no de corte novelesco
aunque sí mitico, lo convierte en un ambiental de esta modalidad narrativa que en
tantas ocasiones ha producido verdaderas obras literarias.

591

�"UN MUNDO FELIZ" NOVELA UTOPICA
DE ALDOUS HUXLEY
Comentario

LETICtA PÉREZ GuT1ÉRREZ M.L.E.

S10u1ENOO LA ÚNEA de las utopías Un Mundo Feliz se suma a esa serie de obras hipotéticas que agrupa entre otras La Nueva Atlántida de Francis Bacon, El Viaje del
Peregrino de Bunyan, o las novelas de George Orwell o H. D. Wells.
La novela utópica ha explorado dos derroteros: o bien establece una crítica a la
sociedad existente como en Los Viajes de Gulliver de Johnatan Swift; o bien propone
un ideal o se anticipa al futuro como en 1984 de George Orwel1. El Mundo Feliz
explora ambos caminos.
Wells, Huxley y Orwell presentan en sus novelas un mundo del futuro: terrorilico,
estéril, gobernado por robots, máquinas y sobre todo libre de sentimientos y pasiones.
Anticipándose a su tiempo como un nuevo profeta, Huxley en esta novela enfoca
la atención sobre lo que puede llegar a ser la sociedad en el futuro. Con una prosa
marcadamente irónica y a veces amarga expone sus ideas y satiriza la sociedad actual.
La conversación entre el Salvaje y su Fordería en los capítulos XVI y XVII presenta relieves interesantes. Se tratan diversos asuntos, todos relacionados con la diferencias entre dos civilizaciones: la antigua (es decir la actual) y la utópica de
Mustafá Mond.
El "mundo feliz" se regia según las leyes impuestas por Mustafá y s61o él era uno
de los privilegiados que podia quebrantarlas. Se prohibía la lectura de obras de autores que se consideraban caducos como Shakespeare, aun cuando sus obras fueran
be11as, porque en este mundo nuevo todo lo arcaico, lo viejo no tenia lugar. Además
existía otra razón más poderosa. Los Alfas o Betas eran educados bajo patrones muy
rígidos de comportamiento que los despojaban de toda clase de sentimentalismo
y eran acostumbrados a ciertas clases de espectáculos como la música aérea, el órgano
de perfumes y el cine sensible, no podían entender la belleza escondida en esos libros
antiguos.
En este mundo nuevo la educación y el acondicionamiento de los hombres tenia
una importancia suprema porque de ésta dependía su felicidad. Se utilizaban métodos
psicológicos como el lavado de cerebro y la autosugestión para preparar a hombres
y mujeres con el fin de que nevaran una vida normal. Eran entrenados para trabajos específicos que cumplian a la perfección. No deseaban nunca lo que no podian
tener. Vivian seguros, sin enfermedades, sin miedo a la vejez ni a la muerte. No

593
1138

�tenlan lazos humanos que coartaran sus actividades o la eficiencia en su trabajo. No
tenían emociones violentas y cuando se sentían infelices entonces el "soma" era el
medicamento indicado. No conocían la libertad. Vivían en sociedad sin inhibiciones
de ninguna clase. Cada casta de Alfas, Betas, Deltas, Gamas o Epsilones eran entrenados para un trabajo específico desde su gestación. Eran producidos en probetas y
en mesa en grandes laboratorios equipados con todos los elementos necesarios. Cuando por
error alguno de los encargados del laboratorio se descuidaba nacía un hombre o una mujer
defectuoso. Tenían cierto tamaño, ciertas características específicas. Eran "robots humanos". El lema del centro de incubación era el de "Comunidad, Identidad y Estabilidad". Todo lo que contribuyera a llevar a cabo este lema era lo mejor.
Esta sociedad ideal eran una sociedad mecánica. La psique de los individuos era
acondicionada para que no sintieran emociones o pasiones. En esta sociedad eran
rechazados el dolor, el esfuerzo, el ensueño, la libertad, la religión y la soledad.
De tiempo en tiempo los hombres y mujeres de este mundo moderno eran estimulados con tratamientos obligatorios denominados S.P.V. que quería decir "Sucedáneo
de Pasión Violenta". Con esto se regeneraban, recobraban energías y podían volver
a sus trabajos totalmente renovados.
Huxley introduce en esta sociedad moderna, en este "mundo feliz" un contrapunto
en la persona del Salvaje. Un hombre que había nacido normalmente como en
los tiempos antiguos; que se había creado en una reservación de salvajes; que había
vivido en libertad; que gustaba de la soledad. Todo esto inconcebible para el "mundo feliz" de Mustafá Mond.
Este Salvaje sirve a Huxley para establecer las diferencias entre la civilización actual y la del "mundo feliz". Con una gran ironía satiriza Huxley el mundo actual
con todos sus defectos y presenta al lector un mundo del futuro más aterrador aún: el
mundo del automatismo; del hombre que vive para llenar una función; el mundo del
hombre máquina, del hombre sin alma.
El análisis psicológico que del Salvaje hace Huxley en esta novela es interesante.
Maneja a su personaje con gran realismo. El Salvaje tiene vida propia, se mueve
con libertad y hace un contraste muy bueno con Bernard, Lenina y Helmholtz. Todos
ellos forman una escala ascendente que va desde la extrema frialdad y el automatismo emocional hasta la pasión volcánica. Lenina es la mujer Alfa, bien acondicionada, libre de prejuicios y presiones que se entrega ya a unos, ya a otros. Bernard
y Helmholtz son dos Alias que pretenden salirse del patrón de comportamiento establecido para ellos; Tienen ideas propias y desafían la autoridad. Por eso son castigados
y enviados a unas "islas prisiones". El Salvaje es el hombre de grandes pasiones y
grandes defectos. Es el hombre. El último de la escala que vibra, vive y alienta y el
que es considerado un objeto de curiosidad para esta sociedad sin alma.
Un Mundo Feliz es una novela que sobre todo hace pensar. El culto a la máquina y a la racionalización de todos los actos del hombre alienta con su visión aterradora y profética en las páginas de esta novela de Huxley. En una prosa narrativa con grandes aciertos en el campo de la técnica literaria que preludia sus magníficas novelas Con los esclavos de la noria y Contrapunto, Huxley ha construido
una civilización utópica en la cual el amor, la emoción, el arte, el ensueño y la libertad son excluidos, quedando sólo y llanamente como imperativo categórico la razón.

BORGES: ¿RENOVARSE Y MORIR?
Comentario

JUAN JosÉ GARcÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

CUANDO A PRINCIPIOS DE SIGLO Enrique González Martínez escribe su Tuércele el
cuello al cisne de engañoso plumaje, quiere dar la puntilla ideológica a un Modernismo que, a pesar' de críticos y de esperanzas, ha subsistido hasta nuestros días. Pero,
también por la misma época, escribe a propósito de La vejez del poeta:
" ... ¡ Es la hora de un ocaso sin pompas, brumoso y desteñido!"

•
En 1938 Jorge Luis Borges sufre un accidente que lo convierte en cuentista. No
es posible decir en narrador, porque toda su obra -desde su personalísima líric_a hasta
su seriado ensayo--, ha tenido siempre un tanto de "epos". Alicia Jurado dice que
su primer cuento es Tlon, Uqbar, Orbis Tertius. Georges Charbonnier cita Pierre Menard, autor del Quijote. Pero la circunstancia en el detalle no importa. Lo interesante
es el sentimiento que orilla al escritor a iniciarse en un género desconocido para él:
"Tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder escribir más ( . .. ) . Me dije: 'Si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré. Para
hacer menos horrible tal descubrimiento, me pondré a ensayar algo que nunca he
hecho. Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a
aceptar un destino no literario. Así que me pondré a escribir algo que nunca he
hecho antes: voy a escribir una historia'." ( 1)
Al leer El Informe de Brodie (2) viene a la memoria la cita anterior. Pocos autores ha habido que de manera tan consciente hayan seguido fieles a una técnica
como JLB. Tan es así que, en su trayectoria cuentística, había sido imposible_ el descubrir "algo" que no fuera "borgiano a primera vista". Ahora la fórmula se ~1ene por
tierra. Borges el viejo quiere engendrar a Borges el nuevo. Y ello despues de un
largo período de inactividad narrativa: casi veinte años.
El medio ambiente creativo que precede a este libro es, en cierta manera no extraña similar al de Tlon ... o Pierre Menard ... La vena del argentino parecía haberse
opa~do. Vitalmente, su tiempo de mitificaci6n norteamericana. Una muy absurda

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�época de conferencista y de constructor de objeto de culto pudo llevarlo a repensar
lo de "tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder
escribir más". ¿ Pudo satisfacerle o ayudarle la automatizada exhibición a que se
vio sometido en el país del Norte? Indiscutiblemente, no. Fue causa de una serie
de rebeldías, de protestas, de cambios, de búsquedas cíclicas: Primeramente, el rompimiento a costumbres estables. Luego, el de los maternales lazos. Su matrimonio
con Eisa Astete. Después, aquel Elogio de la Sombra donde el poeta se disfrazaba
de sereno acatador del Hado contra el que antaño se sublevara vistiéndolo de azar
y en cuyas lineas existen las segundas frases de amor de toda su obra (las primeras
pertenecen a la dedicatoria de la Nueva Antología Personal y ambas fueron escritas
para la As tete). Finalmente, lo previsible. Huye. Se divorcia. Reedita, modificándolo,
su Fervor de Buenos Aires. Vuelve a la Argentina. Y a reempezar otra vez.
Todo le impele a la estructuración de una nueva época. Pero el Cíclico es, se siente
ante todo, un escritor. Hay, pues, que escribir. El Borges mitificado, el hijo pródigo,
tiene que demostrar que después de tantos años aún vive, que todavía no ha sido
nulificado. ¿ Recordaría el "si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré"? Es
posible. Lo que la mayor parte de El Informe de Brodie contiene, parece un ponerse
a "ensayar algo que nunca he hecho".
El infaltable prólogo dice: "He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de
cuentos directos". Y once son, de acuerdo con el índice, los supuestos "cuentos directos".
La realidad invade los diez menos importantes. Su mundo literario ya no aparenta
tener validez más que dentro del universo real. Acata sus leyes. Sigue sus costumbres. Utiliza su realismo. "He renunciado a las sorpresas de un estilo barroco; también a las que quiere deparar un final imprevisto. He preferido, en suma, la preparación de una espectativa a la de asombro".
El universo resultante es diametralmente opuesto al fantástico anterior. Hasta el
estilo varía: cerebralmente sencillo en vez de simplemente rebuscado. El autor rechaza su compromiso de creador y adquiere el de puente. Pasivo, no se responsabiliza
de lo que cuenta: apenas si funciona como un medio accidental para darlo a conocer.
La fantasía es sacrificada en aras del documento. Y si bien es cierto que el último
artificio ya había sido empleado en su era fantástica, ahora lo es con un nuevo resultado: el de la empobrecedora unicidad del relato.
Y sin embargo, por la temática de esos cuentos se advierte una falla contra el pretendido objetivismo. Campea en ellos un mundo que Borges dice pertenecer a los
orilleros, a los compadritos, a la "esquina rosada". Pero este mundo no es ni el de
su casa de Paraná, ni el de la calle Anchorena, ni el de la avenida Quintana, ni
el de Androgué. Es uno tan "realmente" extraño a Borges y tan insistentemente
perseguido, que no puede ser considerado sino como un martinfierrismo tardío.

En la vejez, casi en la ceguera, a pesar de su patrioterismo gritado, reencuentra su
vital estructura cíclica. Una misma motivación le da como resultado el establecimiento del ciclo sin que nadie se atreva a tomar en cuenta ni su tiempo, ni su espacio, ni su personaje. David Brodie es el descendiente directo de Herbert Ashe.
Tsai Jaldún y el delta del Axa perforan la geografía para albergar a los Mlch o Yahoos
tal y como antes sirvieran de morada a los tlonicos. Los tigres transparentes Y las
torres de sangre se funden con los leopardos invasores. Mirrors and fatherhood are
abominable recupera la validez de siempre. El universo real es tomado en cuenta para
establecer el necesario punto de partida; pero sólo sirve para configurar un distorsionante universo fantástico que no es aquél y que, sin embargo y aunque lo destruya,
lo reafirma por la inexplicable ley de las posibilidades.
El sueño cohabita con la vigilia y, muy al estilo de Las ruinas . . . , ( "El propósito
que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre:
quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad"), pr_oduce hechos
de una corporeidad que "no saben si ellos la vieron a sus padres o s1 cuentan un
sueño".
El cuento es antológico. Los otros . . .

•
¿"Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a acep-

tar un destino no literario"?

BIBLIOGRAFÍA

l. El escritor y su obra. Entrevistas de Georges Charbonier con Jorge Luis Borges.
México, 196 7.
2. El informe de Brodie. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1970. Ficciones. Jorge Luis
Borges. Buenos Aires, 1956.
Ficciones. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1956.

Así -previsible, lógica, mortalmente-, transcurren sin pennanecer los diez "cuentos directos": La señora mayor. . . El otro duelo . . . El encuentro . . . Juan M uraña . . .
La intrusa ... Historia de Rosendo Juárez . .. El Evangelio según Marcos ... El indigno. . • El duelo. . . Guayaquil. La renovación no tiene éxito. Pero, afortunadamente, Borges el de siempre incluye el onceno.
Es aquel cuyo título nombra al libro: El Informe de Brodie. El único que no puede
ser catalogado como "directo". El heredero de Las ruinas circulares o de su inicial

Tlon . ..

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�LA LEY ORGÁNICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Por el Lic. ALBERTO GARCÍA Gó11EZ
Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se caracteriza
por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido notables cambios y
un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el que ahora tiene un contenido
y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias
de esa expansión, en un mundo variable, sometido a diversas presiones e intereses,
en el cual han surgido también Estados que nunca antes habían aparecido en el
gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro mundo
actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha sufrido cambios
básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional se está desarrollando en .
tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación Internacional,
tanto regional como universal, los que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos y en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo:
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el conjunto
de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",• por su parte, también
ha sufrido la influencia de los cambios que se han venido operando en el Derecho
Internacional del que forma parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando las relaciones diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo contenido y significado, tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y culturales, según se observa
de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo huhf en que
la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hijos, romo entre los
1

WoLFGAN0 FRlEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Edi-

torial F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derecho Diplom4tico Contemporáneo. Ediciones Rialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

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�heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles saluda, en la Illiada llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cad; vez
se ve más reducido; y aún se considera de mal gusto acogerse a él cua'.ndo no es absolutamente necesario ...
~a suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer parecía virtud de
la persona se entiende hoy como virtud de la institución. No de otro modo se ha convertido en facultad objetiva, concedida desde afuera por mandato y delegación de
los pueblos, el antiguo derecho de los monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el. espíritu moderno, sería crear algo como un molde hueco de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, indistintamente, Pedro, Juan 0
Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida
de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo· 0
en el peor caso, siquiera habrá de proveerlo de alguna información elemental e ' in~
dispensable sobre los usos del oficio.
Este último caso - asienta don Alfonso-, se ofrece cada vez más en esta nuestra edad
dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".•
México, atento a la situación prevaleciente en el mundo y a su propio valer ante
el concierto de las naciones, valer de su tradicional apego al Derecho Internacional
así :orno a ideales y doctrinas, unas propias y otras identificadas en su historia y se;
nac1~na~es, .co~ las. más _ele~~das por su contenido de respeto a la libertad, y a su
propia mst1tuc1onalidad ¡undica, habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Servicio Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del
Servicio Exterior Mexicano, la que fue aprobada por el H. Congreso de la Unión
~or decreto de fecha 16 de diciembre de 1966, promulgado por decreto del C. Pre~
s1dente de la República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966
publicado en el Diario Oficial del 4 de mano de 1967, en el No. 4 del Torno CCLXXXI'.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica jurídica
obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente necesidades d;
estructuración meramente administrativas, sino que fija con certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero, del Servicio Exterior, dice en su Artículo
Primero: "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos es la
organización permanente destinada a salvaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a México ante los Estados extranjeros con los que mantiene
relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
E~te precepto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior que fuera expedida el 25 de enero de 1934, así corno su Reglamento de fecha 30 de abril del
propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre de 1959. Creemos conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la diferencia entre ambos
cuando .-i el Artículo Primero, decía: "El Servicio Exterior de los Estados Unido~
Mexicanos depende del Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones señaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho
• ALFONSO REYES, prólogo a la obra Derecho Diplomático de José Lion Depetre.
Librería de Manuel Porrúa. México 1952, p. 2.

Internacional y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que formen parte de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y exacto
cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracciones II y
111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las disposiciones de esta Ley,
nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones
contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley del
Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados U nidos Mexicanos es la Organización Permanente . . . " Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional
-a partir de la Edad Media se estableció la costumbre- que la Ley vigente, en el
artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior, para el
caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, sobre Relaciones Diplomáticas,
se consagró la práctica internacional y la doctrina autorizada al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias
misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas Y
accesibles, dentro del marco de una coexistencia pacífica.
b). En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior, se
observan en el precepto al estudio de la Ley vigente, que uno de ellos es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a
la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes
líneas en las que la calidad de los productos nacionales es manifiesta, así como el
creciente volumen financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con
los países extranjeros.
En realidad, México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progreso en todos los órdenes. Entre la variada multiplicidad de hechos y también de crecientes relaciones internacionales, bastaría citar
el evento que atrajo la atención mundial hacia México: la celebración de los XIX
Juegos Olímpicos de 1968, lo que permitió ofrecer al exterior la imagen de un Pueblo
que se esfuena y lucha por la obtención de más y mejores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye la "representaci6n de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones . .. " En este aspecto,
también es necesario reconocer la labor de nuestros diplomáticos, a quienes correspondió en el pasado, abrir los caminos que conducen a la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase
de Alfonso Reyes y de tantos otros ameritados abanderados de nuestra patria, que

601
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�habrían de preparar y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomáticas del presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado, asimismo,
la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole al exterior, en donde
se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y política de nuestro país, sino
también la altura de propósitos que caracterizó y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el transcurso del tiempo en el Derecho, así como
por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida
afirmación a los principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d). Por último, otro objetivo que viene a complementar la función de los anteriores, es "la representaci6n de México ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
En esta nueva dimensión internacional en que la cooperación de los Estados es tan
necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los organismos permanentes internacionales vienen a realizar más cumplidamente las grandes
tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el
esfuerzo conjunto logrado por tales instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de su propia
doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa de los principios que
ya hemos mencionado, como asi es de observarse en la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en los últimos cincuenta años, hasta llegar
a nuestro actual Primer Mandatario, licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra Nación, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los
organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos se ha hecho evidente. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de.
Demuclearizaci6n para la América Latina, el que contiene la generosa y humanitaria
creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado AdoUo López Mateos,
de grata memoria por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que no es otra
cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido, inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes
reuniones de tal carácter, en las que cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fielmente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere
la Constitución Política de los Estados U nidos Mexicanos, señalará los lineamientos
de la política internacional de México y dirigirá las actividades del Servicio Exterior
por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento
Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras, sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".

602

Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que
comprende los objetivos que norman tales relaciones internacionales y los medios Y
métodos a través de los cuales persigue dichos fines, tomando en cuenta lo que
dicta el propio interés nacional, considerando que tal preeminencia le permite, no
s61o obtener la más completa información del variado material objeto de su función,
así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición
que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus penpectivas, lo que Je facilita la búsqueda para la obtención de mejores objetivos dentro
del campo internacional, considerando, en primer término, el logro del afianzamiento
de la seguridad nacional, su habilidad para repeler ataques del exterior, y proteger su
existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere a la posición de cada país. En general,
la sociedad internacional se ha visto comprometida en una continua lucha por la
existencia, en la cual cada entidad nacional, para sobrevivir, ha tenido que tomar
sus medidas en la competencia.'
El Presidente de la República, es -como acertadamente lo ha dicho algún autor-,
el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, Jo que crea una relación íntima entre decisión y ejecución,
colocando al Ejecutivo en condiciones de estar preparado para actuar con la celeridad
que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto
y competente que en términos generales, ha consagrado la mayor parte de su vida
al servicio diplom'ático, personal que no siempre hubo de contar con la estabilidad
y permanencia burocrática, tomando en cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo
de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir
con mayor eficacia la conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo,
el motivo de esa conducta.
Recientemente,' el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez,
habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de
que los embajadores mexicanos, serán, además de los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan
de reorganización acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular
de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente de
sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior mexicano. El
Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos
en Economía y Comercio. Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector
público, privado y obrero.

• Juuus W. PRATT, A History o/ the United States Foreing Policy. Prentice Hall.
lnc., Englewood Cliffs. N. J., p. l.
• Enero de 1971.

•

603

�De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que,
dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio,
aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en
mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Ex~erior,
el que requiere de una selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para "alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que
distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero de
la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del aspirante,
como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz oficial de
las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra Constitución Política,
surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus funciones en general: a) en
tiempo de paz y b) el problema de la guerra. En el primer caso que contemplamos,
prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funcio~es
encomendadas al Ejecutivo. Es en el segundo que, por su extrema gravedad, reqwere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
· Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le asigna al
Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo 133 al estatuir: "Esta
Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los .tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente
de la República con la aprobaci6n del Senado, serán la Ley Suprema de toda la
Unión ... "
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le atribuye al
Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña Y
de que es el representante de México ante los demás Estados, correspondiéndole la
dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio. de
México, así como el velar por sus intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho
con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria conducción de tal
política en momentos ciertamente difíciles para nuestro País. Es posible recordar. el
problema -superado felizmente-, de la expropiación petrolera. México, como Na_c1ón
débil, frente a Grandes Potencias, no contó sino con el recurso de la serena Y f1rm.e
decisión Presidencial y con el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y problemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grandes peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo con el
precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución orga~ada jurídica Y
administrativamente (Ley de Secretarías de Estado y la Ley Orgánica del Servicio
Exterior Mexicano), encargarse de la función en sí del Servicio Exterior, tant~ en .su
parte de integración interna, que encabeza el Secretario _Y el total de .func1onanos
y empleados, en los términos que la propia Ley lo prev~ene en su arl!culado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranJero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaria de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus

!unciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y
convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por
lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de Estado, a la propia
Ley, así como a su Reglamento que, como podremos analizar con posterioridad, contienen las normas específicas de organización administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de que está compuesto nuestro Servicio Exterior,
esto es, la diplomática y la consular, con sus diferentes jerarqulas y calidades, tomo
a las funciones y condiciones generales a las que se ajustará el personal del Servicio,
de acuerdo con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y 111), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta los Tratados
y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás leyes, o sean las que necesariamente
están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes
campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último,
las normas del Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte dogmática
de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco jurídico preciso para
el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaria de Relaciones Exteriores determinará el
número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice: "Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los
representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter
intergubemamental. En su caso, requerirá el concurso de otras Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará formalmente sus opiniones sobre
los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le
rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".
Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio Exterior,
fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas y las representaciones
consulares".
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes
para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia
o vida de relación, como así lo consigna la Historia del Derecho Internacional y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter permanente. Verdross • nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado
puede hacerse representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplemente por escrito.
• ALFRED VERDRoss, Derecho Internacional Público. Aguilar, p. 221.

605
604

�Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con el tratadista Cahier,'
estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío de misiones temporales o a través de
la misión diplomática de un tercer Estado sin que por ello decidan establecer una
misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista un acuerdo
de reacción de la misión diplomática, que podrá adoptar la forma de un tratado
especial concluido con es~e fin, o constituirá parte de un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales del Servicio
Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos de comentar al llegar
al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales para llevar la representación de México a actos internacionales y podrá, asimismo, designar personas
con rango diplomático en misión especial para cumplir comisiones específicas y transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin tener tal carácter,
en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para
asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien
con carácter diplomático transitorio, de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde
luego, tales nombramientos llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México se denominan
Embajadas. El nombre y categoría de las acreditadas ante organismos internacionales será determinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores de acuerdo con
los convenios y prácticas internacionales. Las representaciones consulares se denominan consulados generales, consulados, agencias consulares y consulados honorarios".
Dado Jo explícito del artículo anterior, se atenderá por la Secretaría de Relaciones
Exteriores, la disposición de nuestra representación en el exterior y será hecha de
acuerdo con la importancia del Estado ante el cual México tenga relaciones diplomáticas y consulares, siendo muy importante el factor de la reciprocidad, que se
encuentra, tanto en los convenios como en las prácticas internacionales.
En el articulo 9, específicamente se establece: "Las categorías de los funcionarios diplomáticos son, en orden decreciente de jerarquía: embajador extraordinario Y
plenipotenciario, ministro consejero, primer secretario, segundo secretario y tercer
secretario".
Por lo que concierne a los funcionarios consulares, el orden de jerarquía decreciente será cónsul general, cónsul consejero, cónsul de primera, cónsul de segunda, cónsul de tercera, cónsul de cuarta y vicecónsul. La Secretaría, por acuerdo del Ejecutivo
Federal, podrá designar cónsules honorarios".
1

606

PmurPE CAHIER, ob. cit., p. 95.

Los empleados de las embajadas, Consulados Generales, Consulados y agendas consulares tendrán las siguientes denominaciones: intérpretes, traductores, cancilleres y
empleados auxiliares".
En el precepto anteriormente transcrito, se establece el cuadro general del Servicio
Exterior Mexicano en el extranjero. Primeramente, el Servicio Diplomático, el cual
tiene varias e importantes funciones y obligaciones que son establecidas en los artículos subsiguientes.
En el segundo párrafo se establece, por acuerdo del Ejecutivo Federal, la designación de los cónsules honorarios, esto es, de aquellas personas que siendo mexicanas
o no nacionales, pueden desempeñar el puesto de cónsul honorario, sin cargo al Erario, tomando en cuenta su personalidad y demás atributos que puedan constituir una
garantía para el ejercicio de tal función en aquellos lugares, en que, por determinadas circunstancias, no haya en el extranjero consulado oficial de México. Tales
funcionarios honorarios estarán sujetos a las disposiciones legales inherentes para el
desempeño de su misión.
El artículo 10 previene: "De acuerdo con las equivalencias que fija el artículo siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores puede comisionar a cualquiera de los
funcionarios del Servicio Exterior indistintamente en una misi6n diplomática o en
una oficina consular".
En efecto, el artículo 11 establece: "Para los efectos de esta Ley, las equivalencias
jerárquicas del personal del Servicio Exterior son las siguientes:
Ministro Consejero
Consejero
Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul

Consejero
de Primera
de Segunda
de Tercera
de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los aéreos
y los consejeros ya agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido gestionado por
otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure la Comisión que se les ha confiado.
Dependerán de los jefes de misión en que prestan sus servicios, entendiendo dicha
dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la
forma que establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el artículo 13
las enumera de la forma siguiente:
l. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados, y velar en todo momento por el prestigio de la República.
11. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por
los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México
y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que se encuentren acreditados.
111. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México y el del país
en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.

607

�IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
V. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de carácter internacional, en particular el que se refiere a los tratados y convenciones de que México sea parte, e
informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto se observe.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales que se les encomienden
o que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aún
después de abandonar el Servicio Exterior cuando se trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera causar perjuicio a los intereses nacionales. Independientemente de las medidas administrativas que se impongan a quienes violen esta prohibición, les serán aplicadas las sanciones que establece el articulo 211 del Código
Penal para el Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener
en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente, e1' lo
que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de México
exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar en todo momento por el
prestigio de la República", ubicándolos dentro de un marco de ética, no meramente
profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos, dentro de
los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los Tratados y
Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una debida preparación, tomando
en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de que su actuación, no solamente no resulte inoperante,
sino que, además, esté fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados Y
convenciones. Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así
lo demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores pa•
ra normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo resuelto por ella,
como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreci6n absoluta
que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que
lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza de los negocios en que intervienen,
resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción
que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los medios, que van
desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al
extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas por oídos atentos a la información

de los interesados. Es abundante la literatura acerca de esos casos y en los juicios
llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado
como en el presente.
Pero la norma que comentamos va más allá, al exigir que tal discreción subsista
aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la infracción en dos
formas: a) administrativa, que puede significar desde la admonición, la suspensión,
hasta el cese o destitución, sin perjuicio de que, b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y por tanto, acreedor a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cahier -ya citado- nos recuerda que un diplomático no se
improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de lógica procedencia. El daño que
la Nación puede sufrir ante la violación de lo establecido por la fracción VI que
comentamos, claramente revela que los funcionarios del Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida privada y en lo social; en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias, el funcionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país, y tener como norma suprema, precisamente la discreción;
esto es, aquella conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en
una buena educación, aún en circunstancias difíciles --que es en donde se revela la
verdadera educación-, siendo la serenidad y la ponderación las que deban regir tal
conducta, no sólo en actos sino también en palabras. La discreción, como arte de
convivencia, no es de fácil adquisición. En las etapas de la cultura que el supuesto
funcionario haya podido adquirir en su formación, siempre será necesario el transfondo de la educación familiar, y por mucho que hayan evolucionado los cánones diplomáticos, de ayer a hoy, la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del Servicio Exterior.
La fracción VII es de obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas
y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señala el artículo anterior, son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el que estén acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores
o aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones, deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.
II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales
de carácter intergubcrnamental y normar su conducta dentro de los mismos, por la
política internacional de México o por las instrucciones que reciban de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
III. Reclamar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y cortesías que coresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme a los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México
concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto
de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de j urisdicci6n de que gozan esos funcionarios.

609
608

H39

�IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y reglamentos
del Estado e~ el. que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes
c~and_o la aplicación de esas leyes y reglamentos a los nacionales de México signifique
v1olac1ón del Derecho Internacional y de los tratados y convenciones de que ese
Estado sea parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la administraci6n
de sus ofi~~as, velar por la eficacia en el trabajo del personal, incluso la del personal commonado por dependencias oficiales distintas de la Secretarla de Relaciones
Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de la ~itlt~ra .mexicana Y la ?ifusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensif1cac1ón de las relaciones entre las instituciones educativas de nuestro país y las de
aquel en que estén acreditados.
VII. D~gir, dentro de su jurisdicción, la promoción de las relaciones económicas
entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la situación
política, económica y social del país en que estuvieren acreditados enviar un informe
trimestral.
'
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar cada seis
meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares.
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que antecede,
solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva tónica impuesta a
la política internacional de México, por el Presidente, Lic. Luis Echeverría Alvarez
respecto a la preponderancia de la intensificación de las relaciones comerciales ;
económicas.
. El artículo
previene: "Además de las señaladas en el artículo 13, son obligaciones de los ¡efes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio comercial
con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secretaría de Relaciones
Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan interesar a la economía mexicana.
11. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno de México en los países en que estuvieren comisionados.
111. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de oficiales
del Registro Civil, en actos que conciernen a mexicanos.
IV. En los términos señalados por el Reglamento, ejercer funciones notariales en
los actos Y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en toda la República a la
que tienen los actos de los notarios del Distrito y Territorios Federales.
'
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus funciones
y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretarla de Relaciones Exteriores.

!5

VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en las actuaciones desarrolladas por el
personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la determinación
concisa de las obligaciones que competen a la representación consular, destacándose,
aparte de las señaladas, las de oficiales del Registro Civil, tales como el nacimiento,
la defunción, el matrimonio de los mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones
notariales a que se refieren los incisos correspondientes.
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter político del país donde se hallan
comisionados o en los internacionales del mismo que sean ajenos a los intereses de
México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto que ocupen, los documentos oficiales
de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes
raíces en el extranjero.
IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro
país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya
que, efectivamente, es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir
de su establecimiento, el que los funcionarios de todo el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente
el disgusto y la reacción negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra
el funcionario, puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado su rigorismo
en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una funcionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el articulo 19,
referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII,
terminantemente prohibia: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no aea
mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y obligaciones que
determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los que otras leyes establecen
para todos los empleados y funcionarios de la Federación".
Ahora llegamos al capítulo 11, referido al ingreso al Servicio Exterior. Así, el
articulo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de
conformidad con las fracciones 11, III y VI del artículo 89 de la Constitución, Y
por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes
anteriores del Servicio Exterior y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectivo Reglamento."

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�En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver ya con
anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea de aquellos que
hubieren satisfecho los requisitos de la Ley anterior y de su Reglamento, sujetándose
los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver
en los próximos artículos.
El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se requiere
ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reu11ir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de
cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del Senado de la República en
cumplimiento de la fracción II del artículo 76 de la Constitución, o, en su caso,
de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos
para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeño de una tarea concreta y de
una adscripción especüica. Los así nombrados no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funciones concluirán automáticamente al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que refiere el Capitulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones
Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que vayan a ocurrir próximamente
-de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer Secretario---, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general, cuyos sinodales serán designados de las listas
que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás instituciones de enseñanza superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva de Ingreso
que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal del Servicio Exterior,
y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que
tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con
excepción de su presidente, en ningún caso podrán formar parte de esta Comisión
miembros activos del Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones
Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de la Ley
anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el aspirante, que
en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el
cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Constitucional, Español, dos lenguas, aparte de
la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente, con tino, se da ingerencia a la Comisión de Personal del
Servicio Exterior y se amplía el reconocimiento de los grados académicos del aspirante,
como así se contempla en el siguiente precepto.

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Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos otorgados
por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley, concediendo preferencia a los doctorados, maestrías y licenciaturas que otorguen las instituciones dedicadas a la enseñanza de ciencias politicas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos y, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley,
determinará los exámenes y tesis que deban presentar, excepto los de dos lenguas
extranjeras que serán obligatorias para todos".
El Artículo 24 dice: "El trabajo de la Comisión Consultiva de Ingreso concluirá
con dos informes escritos. En el primero, destinado al Secretario de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan destacado más, tanto por
sus estudios previos, como por los exámenes o tesis que hayan presentado ~n el concurso. En igualdad de condiciones, la Comisión deberá recomendar en pruner lugar
a los graduados en diplomacia y relaciones internacionales en las instituciones educativas de la República. En el segundo informe, destinado a la Comisión Personal del
Servicio Exterior, la Comisión Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados.
El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
a). Ser mexicano por nacimiento, estar en ejerc1c10 de sus derechos políticos Y
civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tengan el grado de bachiller, Y
de veintiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales, a iuicio del Secretario
de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comprobar buenos antecedentes y costumbres a satisfacción de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
c). Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño del cargo,
así como los antecedentes de moralidad indispensables para las funciones del Servicio
Exterior.
d). No pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto, ni miembro
de organizaciones contrarias a las instituciones de la República.
e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por
nac1m1ento o naturalización."
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirán un nombramiento provisional de vicecónsul Y n~ serán c~nsiderados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un a_no,
la Secretaría les comunique formalmente su nombramiento definitivo. Al cumplirse
este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a qu~ se
refiere el artículo 23, pasarán a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, Siempre que satisfagan los requisitos de lealtad, eficiencia Y adecuada conducta"•
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de vicecónsul
por el térinino de un año.
El Capítulo III está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de Vicecónsul a las .categorías superiores hasta
Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados
riguro~o escalafó~ previo
dictamen favorable de la Comisión de Personal del Serv1c10 Extenor, Y teruendo en
cuenta lo dispuesto en el artículo 26".

~º:

613

�Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración
del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de
carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultades que
le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el
párrafo anterior, el funcionario así nombrado sólo podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los términos de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la
presente Ley, o cuando, independientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado
con la cantidad máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafo anterior no limita en forma alguna la facultad del
Presidente de la República para cambiar de adscripción al embajador o cónsul general, como juzgue que conviene a los intereses del país".
Artículo 29: "La Comisión de Personal propondrá los ascensos escalafonarios del
Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüedades mínimas que no incluyen
el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:
a) De dos años como vicecónsul;
b) De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
c) De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
d) De tres años como Primer Secretario o Cónsul de Segunda;
e) De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera;
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Consejeros se regirán por lo
dispuesto en el artículo 28".
El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal, las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en cuenta las
hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con las siguientes prioridades:
l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
III. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos u obras
públicas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31 : "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad
mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el caso para determinar ~i
el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría
correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso, presentará un informe especial para la decisión del Secretario de Relaciones Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".

Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro

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de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de Relaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el artículo 29 sea necesaria para
el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, en
los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de
los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero, la Comisión
aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la
Secretaría de Relaciones Exteriores determine aquellas zonas que deban ser consideradas corno insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de
servicios de los funcionarios del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".
Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior, si se observa su
contenido.
El Artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en la Secretaría de
Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua. Para tal efecto, procurará
que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en
la Secretaría, y con ese propósito dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento de esos plazos máximos para que éste ordene los
traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del
Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia de la Secretaría,
podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años, la permanencia del
funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y
consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo con la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por
un presidente, que será uno de los subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien
suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los Directores Generales de
los Servicios Diplomáúco y Consular y de Cuenta y Administración. Otros directores
generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten
directamente al trabajo de sus respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o escritos
a cualquier Dirección General de la Secretaria para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior gozarán
de los siguientes derechos y prestaciones:

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�l. Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su domicilio
en la República Mexicana.
11. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, sus equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero o regresen al país
por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los expresados
funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije el Reglamento de esta

Ley.
111. Las autoridades competentes reconocerán la validez de los estudios certificados
de educación primaria, secundaria, de bachillerato o sus equivalentes, cursados en el
extranjero por los empleados, y los hijos de éstos y de los funcionarios del Servicio
Exterior, observando, en su caso, lo previsto en la fracción IV del artículo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgánica de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios necesarios
para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con
arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán los mismos en forma tal que
los interesados puedan proseguir en el grado escolar equivalente del sistema educativo
nacional, en la medida en que la preparación obtenida lo permita.
IV. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Un reglamento
determinará la forma en que los funcionarios y empleados del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de
hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero
gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se aumentará al
tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para trasladarse del país
donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de los pasajes de venida a México y regreso a su adscripción en
vacaciones, cuando no hayan podido venir al país en tres años, por causas ajenas a
su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta
por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y sólo en este caso tendrán
derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo
anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la Secretaría
de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licenc~a hasta por, dos meses con goce íntegro de sueldo; dos más con medio sueldo y dos
sm sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro de sueldo,
uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Secretaría podrá conceder
licencias por cualquier otra causa justificada, hasta por seis meses sin goce de sueldo".
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las representaciones consulares o los funcionarios encargados de las mismas podrán conceder, en casos de urgencia compro-

bable y dando aviso a la Secretaría de Relaciones Exteriores, licencia económica con
goce de sueldo al personal a sus órdenes, hasta por el término de quince días, de
acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán deducidos del número de días
de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los jefes de misión
y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de Relaciones Exteriores
indicando el sitio en donde se propongan hacer uso de la misma".
'
El Capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representaci6n e

Instalaci6n.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de
los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corresponden a la Misión o, en su
caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; éstos, o los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las erogaciones efectuadas
en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe de Misión
o del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados
de negocios, o como encargados de la representación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad de su sueldo y gastos de representación siempre
que duren en su encargo más de 30 días; a menos que otras disposiciones legales
consignen condiciones más favorables, en cuyo caso se aplicarán dichas disposiciones".
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a pasajes por la vía
más rápida y, asimismo, derecho al transporte de su menaje de casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripción".
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, o llamados
del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, tendrán derecho a gastos de
instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones
mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Exterior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y para los
de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer secretario a ministro
consejero;
c) El equivalente a medio mes, para los embajadores.
El Capítulo VII nos habla De la Separaci6n y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores y cónsules generales podrán ser cambiados
libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28".
Anículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión o en forma
definitiva por cese o destitución".
Artículo 51 : "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo por el tiempo
que fije el Reglamento:

617
616

�l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
11. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
111. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos".
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la hoja de servicio
del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
l. Desatención comprobada de bs obligaciones y prohibiciones impuestas en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
11. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de ambas ramas del Ser..-icio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
l. Deslealtad al país o a ms instituciones.
11. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de pro...echo personal, de las franquicias aduanales, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios inherentes al cargo.
IV. Cualquier falta que la Secretaría &lt;le Relaciones Exteriores califique de extrema
gravedad".
Artículo 54: "La suspensión podrá ser acordada de modo discrecional por el Secretario de Relaciones Exteriores. El cese y la destitución serán acordados por el propio
funcionario en los términos de la presente Ley pero el interesado tendrá derecho
a ser oído, según el procedimiento que fije el Reglamento".
Artículo 55: "Los funcionarios y empleados que hayan sido destituidos o cesados
de sus puestos quedaran inhabilitados para reingresar al Servicio Exterior".
Artículo 56: "Los funcionarios y cmple:idos del Servicio quedarán en disponibilidad por un plazo máximo de tres años:
J. A solicitud del interesado.
JI. Por resolución del Secretario de Rcl,1cioncs Exteriores.
La disponibilidad da derecho a los funcionarios, y en su caso a los empleados del
Servicio Exterior, a ser designados para ocupar una vacante de la misma categoría
del último puesto desempeñado dentro del Servicio, de acuerdo con las equivalencias
que fija el artículo 11".
Artículo 57: "Para tener derecho a disponibilidad, de acuerdo con la fracción I
del artículo anterior, es necesario que el funcionario o empleado que la solicite haya
prestado sus servicios por lo menos durante cinco años en el Servicio Exterior. La
disponibilidad se concederá siempre que lo pennitan las labores del Servicio".
Artículo 58: "Durante la disponibilidad, los func:onarios y empleados del Servicio
Exterior no podrán tener ascenso alguno. Si la disponibilidad es solicitada por el
interesado no podrá computarse su duración para los efectos de esta Ley. Si es acordada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, además de la prerrogativa que concede el artículo 56, el interesado tendrá derecho a que se compute su duración
para los efectos legales".

618

Artículo 59: "Es causa de retiro forzoso de los miembros de carrera del Servicio
Exterior cumplir los 65 años de edad, salvo que el Presidente de la República, mediante acuerdo escrito, resuelva seguir utilizando los servicios del interesado.
Cuando el funcionario que deba ser retirado tenga derecho a pensión no se hará
efectivo el retiro sino cuando la autoridad correspondiente haya acordado favorablemente dicha pensión".
Artículo 60: "Los miembros del Servicio Exterior que se encuentren en el extranjero, al quedar separados definitivamente del servicio por cualquier causa, tendrán
derecho al importe de los pasajes y del transporte de su menaje de casa siempre que
lo empleen, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley, para regresar a la R epública".
El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el serv1c10 por
causa que no sea el cese o la destitución recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de sl'rvicios, el importe correspondimte a un mes del último
sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta doce meses. Se deducirán
los períodos de suspensión y de licencias, salvo las economías que se concedan a cuenta
de vacaciones".
En caso de fallecimiento la compensación se entregará a los familiares que dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleados
deje de pertenecer al Servicio.
No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y
empicados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones
Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente
Ley. Si, al término de su comisión, regresan al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad
a la que hubieran tenido derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del
Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario o empleado -previo dictamen médico- se encuentrr físicamente incapacitado para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito
y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecido~
en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que presten sus
servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prestó sus
servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior, siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado en el extranjero".

•
619

�A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en el Diario
Oficial".
Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica del Cuerpo Diplomático y Consular Mexicano, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que
se opongan a esta Ley".
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el artículo 18
será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al Servicio Exterior con
anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al artículo 80. de la Ley de 1934,
comprueben, en los términos de los artículos 80. y 120. de aquella Ley, su capacidad
y su competencia, presentando el examen de las materias que fija el Reglamento de
la Ley de 1934, a más tardar un año después de la entrada en vigor del presente
ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25 de enero de 1934
y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de acuerdo con el artículo 3o.
transitorio de la presente Ley, podrán presentar los diplomas o grados de educación
primaria, secundaria, bachillerato o sus equivalentes obtenidos en el extranjero, en
cuyo caso se les aplicarán las disposiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior que al entrar en
vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija el artículo 34 en
su actual adscripción podrán permanecer en ella durante dos años más, sin perjuicio
de la facultad excepcional que concede al Secretario de Relaciones Exteriores la parte
final del propio artículo".
Artículo 60. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de
acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a ésta, tendrán las
mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que ingresen conforme a esta
Ley, constituyendo ambos el personal de carrera de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o. transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario de Relaciones
Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la plena aplicación de esta
Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el
actual personal del Servicio Exterior".
Artículo 80. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial
refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actualmente prestan
sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los familiares de los que
hubieren fallecido si dependían económicamente de ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señala el artículo 41 de la Ley del 30 de enero
de 1934".

620

Q_c_ho .figlos de P.oesía catalana. Antología
bilmgue. Selección y prólogo de J. M.
~ASTELLET y ]OAQUIM MoLAs. (Col. El
libro de bols1ll0, No. 216). Alianza Editorial. Madrid, 1969, pp. 548.
ALGUNOS DE LOS ASPECTOS más interesantes -y más desconocidos para los lectores de habla hispánica-, de la literatur~ de la Península Ibérica, es el correspondiente a Cataluña. Por su especial situación .geográfica y sobre todo por su detenrunada situación histórica, ha sido la
productora de manifestaciones que no siguen fielmente los cánones españoles sino que se aventuran por caminos "separatistas" hacia una Europa sin censura.
Incluso en algunos casos ( la literatura
del absurdo, entre otros), han llegado a
formar una vanguadia cuya secuela es
apreciada en España tiempo después.
Por desgracia, la mayor parte de la
obra literaria de los catalanes no ha
sido traducida al castellano sino en forma parcial. De aquí que cuando esto
llega a realizarse, el producto ofrece una
novedad a despecho de la época productora.
J. M. Castellet y Joaquim Molas han
reunido en la presente Antología a casi
un centenar de autores, algunos de cuyos nombres no ha recogido la historia
de los hombres. Siete siglos de producción han sido agrupados por los antologistas en dos partes principales. La primera, abarca "La Edad Media", "El Siglo
de Oro" y "Del Renacimiento al Neoclasicismo". La Segunda, "Del Romanticismo al Modernismo" y "La Poesía
Contemporánea".
Uno de los méritos de la edición, es
su carácter de bilingüe. Si traducir siempre ha implicado la dificultad de conservar el espíritu del traducido sin que
el traductor lo amengüe ni cobije con
propios reflejos, mucho más lo ha sido
cuando de poesía se trata. La forma,
en este caso, es a veces tan importante
como el fondo. La exactitud de una
palabra, de un giro, de una frase, puede
implicar ritmos y universos poéticos cuya visión se pierde en otro idioma. Y
no se habla aquí ni se considera el resultado de amables versificaciones cuyas
versiones de otros autores son todo menos la obra que tratan de dar a conocer.
Los poetas catalanes nos son presentados
en su lengua original junto a sus correspondientes "versiones literales que facilitarán la lectura de los poemas en

catalán a los lectores poco habituados
en esta lengua".
El fundamental problema de todas las
antologías, el cupo, impuso a Castellet
y Molas el sacrificio de la selección. Pero
considerando que "la presente antología
es una muestra breve de lo que ha sido
y es, la historia de la poesía catalana"'
queda justificado el que adviertan: "He~
mos sacrificado voluntariamente autores
y obras -o hemos ofrecido sólo fragmentos de poemas largos- de una selección que, en un principio, era mucho
más amplia, para hacer posible la edición bilingüe de los textos hecho ,;¡ue
nos ha parecido absolutam~nte necesarioº.

La misma motivación y el haber funcionado con un criterio de carácter estético, produjo un conjunto antologado
de producción "circunscrito a la estrictamente lírica". Y por lo mismo "la
selección no da u'na idea satisfa~toria
de la frecuencia de los géneros y de
sus despliegues formales en diversas épocas". Afortunadamente ello no fue obstáculo para "dar entrada a algunos textos inéditos o desconocidos" que desde luego, enriquecen la selección. '
El Prólogo de la misma ha sido dedicado a hacer una sucinta historia de
"la aventura de fa poesía catalana" tomando como base las secciones establecidas en el ya reseñado Indice. No se
limita a hablar de los antologados sino
que, meritoriamente, se limita a destacarlos dentro del marco sociocultural que
los produjeron.
. La edición ofrece, además, un atractivo no meramente literario sino lingüístico. Al igual que "en los mismos inicios de la literatura escrita en lengua
romance nos encontramos con una situación singular ya que, a diferencia de
lo que sucede en otras áreas culturales
europeas [la literatura catalana] utiliza
para la creación lírica una lengua extranjera aunque filológica, geográfica y
políticamente próxima, como es el provenzal trovadoresco, mientras que para
la creación en prosa -narrativa, historiografía, filosofía, etc.- usa la lengua
cotidiana, es decir, la catalana. Algo
parecido, en suma, a lo que ocurre en
el área cultural castellana con Alfonso
el Sabio, que se sirve del gallego para
la lírica y del castellano para la prosa".
"Ocho siglos de poesía catalana" es
una digna obra de divulgación que hace
lamentar los problemas de selección y

621

�el voluntario olvido de la "riquísima tradición popular, tanto la º?I c~mo la
de cordel" así como la no mclus1ón de
poetas nacidos después de 1922 y entre
quienes existen algunos _de los yalor~s más
destacados del movimiento literano español contemporáneo. Pero, como advierten J. M. Castellet y Joaquim Molas,
"Para el lector no especializado nuestra
selección ofrece los textos mínimos indispensables para una iniciación a la poesía castellana". Y eso lo logran.
Ju.-\N JosÉ G.-\RCÍ.-\GÓMEZ
FUENTES C.-\RLOS. El Tuerto es rey. Ed.
Joaquln Mortiz. México, 1970.
RECIENTEMENTE L.-\ editorial Joaquln
Mortiz, ha publicado una nue~a obra
de teatro de Carlos Fuentes titulada:
El Tuerto es Rey. El libro está dividido
en dos partes precedidas de un prólogo
que resume las constantes fundamentales de la problemática que se plantea.
El Tuerto es Rey, es la ~istoria de
dos personajes ciegos que vJVen encerrados en una vieja casa. Cada uno
-Donata y su criado, el Duque-, cree
que él es el ciego y que el otro puede
ver La acción avanza hasta que se van
da~do cuenta ambos de su similar estado.
En principio, son dos los pe:5onajes
que intervienen - Donata y su criado, el
Duque-. Cada uno tiene varias c~tegorías, es decir, se desenvuelve en diferentes facetas, mostrando en cada una,
una personalidad distinta: D?nata es esposa, amante, hermana, mu1er; el Duque es criado, esposo, herma~o, santo,
tirano. Estas diferentes categon~ se corresponden, es algo muy parecido a lo
que se plantea Salvador Ehzondo cr:i Farabeuf manejando a los penonaJes a
base de proyecciones.
Hay referencia a un personaje om~ipotente Creador de todo, del texto mismo. R~prcsenta al Señor, a Dios. Es el
punto de unión entr~ Donata y el Duque-criado. Es a quien se le reprocha
el haberlos dejado en tal estado de abandono. Se siente un grito agudo al Creador, quizá con el fin de acentuar la ~alta
de f;J no sólo en Donata y su cnado
sino ~n la humanidad. "El Señor ta~bién es culpable del pecado de sus criaturas y de ahl que lo condenen l?s guerrilleros barbudos. U na condenación gut'
no es moral sino ontológica. Lo condenan

622

por estar en su casa y al mismo tiempo
por no estar en ella".
.
Fuentes juega con la problcmáuca,
con el mito. Se puede ver en los pe~sonajes una estrecha relación con M~miliano y Carlota;_ que puede pa._sar madvertida en la pnmera lectura s1 no .se
detiene en )os detalles significativos. Como un ejemplo clave se puede ver la
siguiente cita:
Donata
.
Yo tengo Mi recuerdo, Mi baile, M1
encuentro, Mios . ..
Duque
.
Ahora estamos Juntos. La memoria
será un presagio.
Donata
Yo bajé por la escalerilla_de_ un barco al patio de un palacio Junto al
muelle.
(El Duque toma la mano de Donata,
la conduce arriba, al círculo negro).
Había un esplendor enervante en el
aire del Golio de México. Todos voltearon a verme.
Duque
Eras la Reina.
(Donata aprieta las tijeras entre los
pechos).
Donata
Pisaba la tierra extraña. Era distinta.
Duque
Lo diferente siempre vence. Aunque
sea por poco tiempo.
Donata
.
Nos esperaban. La . memoria _nos
anunciaba. La muJer extranJera
guiando al hombre barbado.
Duque
No basta recordar cómo empezó.
Tenemos que saber cómo tenni~6.
(Donata se inclina hacia los penódicos regados) .
Donata
º6dº
Quizá venga en los pen 1cos.
Duque
Siéntate. Recorta todo lo que se refiere al caso.
(Donata se sienta e~ el cent~. del
círculo negro y comienza a tlJere•
tear periódicos).
Donata
Editorial: causas de la caída del imperio ...
Duque
No, no ...
Donata
Sección botánica. Sobre la tristeza
de los árboles nocturnos.

Duqut
Eso no, busca bien, sigue adelante ...
(El Duque continúa negando mientras ella habla) .
Donata
Aviso de ocasión. Turista rubio busca muchacha local conozca lengua
y costumbres para guiarlo ... Actividad financiera: el doblón español
vale tres cocos, el schilling austríaco
se estabilizó en doce gramos de pólvora, la paridad del dólar: doscientos guerrilleros fueron sacrificados en la cima de la pirámide ...
Necrología: Querétaro, 9 de junio,
France Prcsse. Ayer, al alba, el P.C·
lotón de fusilamiento ... Sociales y
personales: los médicos, después de
exhaustivas consultas, decidieron que
la señora está loca y debe ser encerrada para siempre en un castillo ...
Sección de preguntas y respuestas:
¿ Por qué no regresas?
El mito funciona alrededor de esos dos
personajes históricos. que desnudan sus
almas mostrando diferentes valencias de
su imbricada personalidad.
En El Tuerto es Rey, las acotaciones
representan un aspecto muy importante
porque mientras que dentro de la casa
se respira un ambiente tenso, de complicada problemática; afuera, es un mundo externo distinto y a la vez igual, donde hay ruidos de tráfico, de aviones, etc-.
El libro resume una problemática universal planteada hábilmente en un género no experimentado antes por Fuentes.
Fuentes ante el teatro presenta una actitud renovada e interesante que esperamos, siga cultivando c-on los mismos
resultados.
FmEL CuÁvEz P.
ANTONIO PoMP.-\ v PowP.-\. Orígenes de
la Independencia Mexicana. (Ensayo Histórico). Ediciones del Banco Industrial
de Jalisco, S. A. Guadalajara, 1970,
154 pp.
Por el Lic. ALBERTO G.-\RCÍ.-\ G6wez

LA OENTILEZ.-\ DEL M.-\ESTRO Antonio
Pompa y Pompa puso en nuestras manos
su más reciente obra: Orígenes de la
Independencia Mexicana (Ensayo Histórico), la que fuera premiada con medalla de oro por el H. Ayuntamiento de

la ciudad de Guadalajara, Jal., pre,·io
dictamen del Jurado para el ensayo histórico en el certamen septembrino de
1970.
A la ya fecunda e incantable labor,
manifestada en múltiples estudios y libros, el ameritado maestro erudito investigador y escritor mcxic~no don Antonio Pompa y Pompa, nos p~nta un
~bro cuyo contenido resulta del mayor
mterés en este su ensayo socio-histórico
y filosófico de las grandes realidades que
constituyeron el antecedente de la Independencia de México.
En el Umbral, el maestro Pompa y
Pompa nos habla de que "El Fenómeno
social de la Independencia política entre
México y España, iniciado francamente
en septiembre del año 1810, es uno de
los más interesantes de nuestra historia
nacional, pues sus variados aspectos y sus
múltiples in!luencias, lo hacen singular,
y por lo mismo acreedor a un estudio
critico que lo manifieste en su crudo realismo, sin los tapujos con que hasta nuestros días se ha presentado en la Historia,
que han hecho de él en mucho una apología patriotera.
No es nuestro propósito -agregaromper del todo y por prejuicios con la
tradición histórica conocida, sino analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas, sin la coacción del caudillo que
la patrocina o el error ideológico que la
encauza, y con el único fin de estudiarla
en sana critica, a ser posible en las fuentes históricas del fenómeno, quizás el de
mayor trascendencia dentro de nuestra
historia moderna, emprendemos la obra
para utilidad de quienes quieran servir
a nuestra Nación conociéndola mejor.
Dos tendencias --establece el maestro
Pompa y Pompa- se han manifestado
siempre con relación a este acontecimiento de la independencia política entre México y España: una, la que nombraremos liberal, favorable en todo este hecho
que lo considera epopc-ya de un pueblo
oprimido que rompi6 sus cadenas en
una aurora, a la vez de libertad, mando
estaba por concluir el período de tres
siglos nefastos de aprobiosa dominación;
otra, la que llamaremos conservadora, expone un sentido diametralmente opuesto,
pues analiza y juzga que la dominación
española en México deberla haberse prolongado en beneficio de las posesiones
ibéricas en ultramar.
Una y otra -aclara el escritor- adolecen de un fundamental error de apre-

623

�ciaci6n, muy justificado en el sistema
que por varios lustros priv6 en los estudios históricos en México, pues la mayoria de los escritores en esa materia tan
sólo hacían alegatos en defensa o ataque
a la ideología política que sustentaban
o simplemente como narradores de episodios, en ocasiones frecuentes con ribetes
de leyenda, en una prolongada crónica
político-militar; la investigaci6n en las
fuentes documentales era nula y el análisis de los fenómenos como el económico, se intentaba únicamente para satisfacci6n marxista del materialismo histórico en el siglo XIX, sin que el historiógrafo tuviese en cuenta: concepciones
filosóficas y doctrinas religiosas o políticas con sus relaciones extranjeras, que
hacían virar el pensamiento nacional, ignorando a la vez la influencia de la
civilización exterior que intervenía hasta
en las rudimentarias manifestaciones de
nuestra cultura y vida social ... "
Esta parte del Umbral nos permite
adentrarnos por primera vez en un mundo desconocido, el que si ha sido entrevisto por los eruditos, ciertamente los no
eruditos, desconocíamos la serie de hechos, hombres, instituciones en juego, corrientes filosóficas, aspectos sociológicos y
aspectos revolucionarios del por todos
conceptos fundamental origen de nuestra
Independencia. Este libro abre y descorre --debidamente fundado--, el velo que
cubría nuestra tradición histórica, la que,
como el autor lo dice, hay que analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas. Esto es, a la luz de la técnica
historiográfica moderna para descubrir las
causas y poder apreciar el vasto escenario
en donde tuvieron lugar los acontecimientos determinantes y determinados del
hecho que permitiría la liberación política del Pueblo Mexicano.
De acuerdo con el indice, la obra se
divide en los siguientes capltulos: l. Teorla y Sentido Revolucionario; U. Doctrina Mística, Método; 111. Causas Político-Económicas; IV. Industrialismo; V.
Sociedades Secretas; VI. Preliminares de
la Acción Masónica; VII. En Plena Agitación Revolucionaria; VIII. Efectos de
la Revolución Francesa en el estado político y social de Nueva España; IX. Napoleón Bonaparte en la agitación revolucionaria; X. Las Instituciones de Napole6n Bonaparte; XI. Pitt y Miranda;
XII. Acción del Imperialismo Anglosajón; XIII. El Gran Mito; XIV. Una

624

Institución Ofensiva e Irresponsable; XV.
La Independencia se Conquistó en el
Mar; XVI. El Criollo en el Movimiento
Emancipador; XVII. El Mestizo en los
Orígenes de la Independencia Americana;
XVIII. La "Modernidad" en los Orlgenes de la Independencia; XIX. Los
Jesuitas y la Conciencia Nacional; XX.
Actitud de la Iglesia Católica frente al
Movimiento Emancipador; XXI. La Revolución Literaria y el Despotismo Ilustrado; XXII. Efectos de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el Movimiento Emancipador de
Nueva España; XXIII. Nueva España se
desvincula de su Metr6poli; XXIV. La
Conspiración (1) ; XXV. La Conspiración ( 11) ; XXVI. El Caudillo ( I) ;
XXVII. El Caudillo (II); Consideración
Final; Apéndice (I); Apéndice (II).
Complementan la bien documentada
obra del maestro Antonio Pompa y Pompa y su apasionante relación, interesantes
y bien dispuestos apéndices, tales como
la reproducción del primer peri6dico insurgente, dispuesto por Hidalgo; ~¡ segundo periódico insurgente denominado
Ilustrador Americano; la Réplica al P.eriodismo insurgente; la famosa carta dirigida a los Españoles Americanos, de don
Juan Pablo Viscardo y ~uzmán y. otros
documentos de no menor unportanc1a.
Por todos conceptos es muy loable el
esfuerzo realizado por el maestro Pompa
y Pompa en esta obra que viene !l establecer el inicio de una nueva actitud:
esto es el inicio al conocimiento verdadero d~ nuestro pasado histórico, así como de los elementos filosóficos, doctrinales ideológicos y de toda lndole que
habrlan de hacer el crisol de donde surgiera México.
Lic. ALBERTO GARCÍA G61t1Ez
WoMACK JR. JoHN, Zapata y la Revoluci6n Mexicana. Siglo Veintiuno, S. A.
Tercera Edición México, D. F. 1970.
OBTENER EL DOCTORADO en una ciencia
tiene obligatoriamente dos antecedentes
de suma importancia: primero, el haberse concentrado como mínimo ocho años
en el estudio y profundización de la materia, y segundo, el tener en muy alta
estima las finalidades del estudio del cual
se hace responsable. Tal es el caso de
John Womack Jr., profesor de historia
latinoamericana en la Universidad de
Harvard.

Su doctorado en historia lo hizo en
Emiliano Zapata
and the Revoluticm in Morelos, 19101920. Al paso de algunos años más el
doctor Womack entrega para la historia
de nuestro país una sólida obra que tiene el particular mérito de ser producto
de un intelectual extranjero que es conocedor y sincero amigo de las raíces históricas de nuestro pueblo.
Zapata y la Revoluci6n Mexicana es
una obra completamente documentada
que logra el objetivo de presentamos un
Zapata producto de todas las vicisitudes
seculares del campesino mexicano desde
la época de la Colonia hasta la Revolución de 1910 y sus consecuencias. El ser
y la conciencia que forman el hombre
que se llamó Emiliano Zapata, aparecen
ante el lector, como producto de la razón que forman el sudor de siglos y el
apego a un pedazo de tierra comunal.
Womack hace las siguientes declaraciones en el prefacio de su obra: "este
es un libro acerca de unos campesinos
q~e no qu~rlan cambiar y que, por eso
rrusmo h1c1eron una revolución. Nunca
i'!laginaron un destino tan singular. Lloviera o tronase, llegaran agitadores de
fuera o noticias de tierras prometidas
fuera de su lugar, lo único que querlan
era permanecer en sus pueblos y aldeas
puesto que en ellos habían crecido y e~
ellos, sus antepasados, por centenas de
años: en ese diminuto estado de Morelos
del centro sur de México ... Zapata ocupa un lugar destacadísimo en estas páginas no porque él mismo tratase de llamar la at~nción sobre sí, sino porque
los campesinos de Morelos lo hicieron su
jefe y constantemente acudieron a él P.ªra _que los guiara y porque otros campesinos de la República hicieron de él
su paladín".
La o~ra no es épica ni panegírica, por
tal motivo no descansa en inflar tal o
cual acontecimiento o en estimar con
insistencia determinados rasgos del personaje central. Se trata de una impresionante narraci6n que pasa por todos los
veri~uetos del estado de Morelos, que va
y viene por los caminos que lo unen
con la ciudad de México y los demis
crntros de la Revolución Mexicana. En
esa narración y por esos caminos desfilan una y otra vez todos los personajes
que tuvieron qué ver para que los campesinos de Morelos se hicieran zapatistas,
y todos los que desde fuera o desde dentro de ese estado los apoyaron y combatieron, los traicionaron y los fusilaron.

1965. Su tesis fue:

En el transcurso de diez años una Revolución explota, toma un camino constitucional y se instituye como nuevo poder
nacional. Una estructura de poder se
derrumba para dar paso a otra estructura
superior. En el mismo marco de tiempo
unos campesinos se lanzan a la lucha
~dos por un hombre que vive, trabaj~
y siente como ellos, a partir del Plan de
Ayala estos campeJinos toman un rumbo
propio y no _q~ieren saber nada que no
sea el cumplimiento de su plan militarmente no obtienen el triunfo ¡¡ iniciativa política la pierden y son' obligados a
refugiar~ en la sierra -pero son fuertes
porque tienen un Plan y sus enemigos les
temen por eso--. El destino los lleva a
Chinameca, los fusiles truenan, un hombre cae y entonces ya pueden pulirse
planes más o menos similares en las flamantes oficinas del poder constitucional.
. _El contin,uo hilo narrativo y la serie
!runterrump1da de referencias a múltiples
m~ormes, peri6dicos, libros, memorias, archivos, etc. -que en conjunto forman
una base bibliográfica de más de trescientos materiales-- para avalar o confrontar los sucesos que año por año mes
por mes y hasta día por día se van' presentando durante toda la década zaJ!atista, hacen de este libro una sólida ob·ra
fuera de la rutina con que suelen tratarse
estos temas, sino que además constituye
de hecho, sin proponérselo, un real aporte al diccionario biográfico de la Revolución Mexicana.
CELSO GARZA GUA) ARDO
C1sNEROS FARÍAs GERMÁN, El Articulo
Tercero Constitucional. Análisis Hist6rico,
]ur!dico y Pedag6gico. Editorial Trillas,
Segunda Edición. México, D. F., 1970.
SE TRATA DE UN ESTUDIO completamente
positivo, útil bajo todos los puntos de
vista, tanto por la secuencia histórica de
su contenido como por la presentación
imparcial de las causas que en su debido
momento se argumentaron para cambiar
o modificar el rumbo de la labor educativa nacional que jurídicamente instituye
el Artículo Tercero Constitucional.
El autor siente necesidad de dar la siguiente explicación: "Al hacerlo me mueve la esperanza de contribuir en mínima
forma a la comprensión absoluta de una
de las normas constitucionales más apasionantes en la historia de México".

625
H

�Con un afán didáctico el libro está dirigido a los estudiantes, especialmente a
los normalistas; mas ello no lo limita
a que pueda ser consultado por todos los
interesados en la historia y la educación
nacional.
A través de ciento cincuenta páginas
siempre llenas de ideas históricas y presentes, la obra del profesor Germán Cisneros
recoge desde la Constitución Española de
Cádiz puesta en vigor en la Nueva España el 30 de septiembre de 1812, todos
los subsecuentes cambios que en nuestra
vida nacional se han materializado plenamente en torno a la educación como una
función propia de la estructura del estado.
Notamos en la obra del Prof. Cisneros
Farías un cierto apresuramiento literal
por arribar lo antes posible a la época
presente ¡!el artículo estudiado. Esta es
la razón por la cual pensamos que no
están suficientemente tratados los análisis
referentes a la Constitución de 1824, el
pensamiento educativo de don Valentín
Gómez Farías y la Constitución de 1857.
Mas si esto es así, el autor centra &amp;us
exposiciones en los cambios que el Artículo Tercero Constitucional ha operado desde el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1917, hasta las reformas de
1946 y la Ley Orgánica de la Educación
Pública vigente. El criterio que el autor debió probablemente de haber seguido
para ello, es el de que tales hechos son
relativamente recientes y que insiden directamente sobre lo que hoy en día es
en México la educación. Esta es la época
más ampliamente tratada en toda la obra.
El autor busca en todo momento
hacer una exposición rigurosamente ceñida al proceso histórico de México. Hay
sin embargo en su obra un apartado especial -Aspecto Jurídico. Estado Educador- donde logra, o mejor dicho, puede explayarse plenamente para identificarse no sólo con los postulados constitucionales básicos, sino que hace claridad sobre la nobleza educativa y jurídica de nuestras leyes y el papel rector
del estado en todo este proceso.
Termina la obra con un sucinto e
interesante aspecto pedagógico, centrado
en los problemas del desarrollo de la
personalidad del educando, conceptuado
como: "El conjunto de aptitudes, habilidades o destrezas desarrolladas en forma
armónica, puestas al servicio de la colectividad que las enmarcan. De ahí que
a la educación no le queda otra tarea

626

que no sea la de acatar las disposiciones
o finalidades de la sociedad en general
para desarrollar en forma sistematizada
las múltiples aptitudes que poseen los sujetos, orientándolas a los objetivos señalados por la comunidad".

las más importantes, pues se puede decir
que todas las monografías constituyen P.ªra la inmensa mayoría de quienes lleguen
a obtenerlas, una verdadera adquisición
de información y de cultura general.
El valor de tales obras estriba en que

además de brindar un perfil de la entidad
estudiada, contribuyen a nuclear el sentimiento de unidad histórica y geográfica
de todo nuestro pueblo.
CELSO

GARZA

GUAJ ARDO

CELso GARZA GuAJARDO
TRASVIÑA TAYLOR, ARMANDO. Territorio de Baja California. Secretaría de
Educación Pública. Sub Secretaría de
Asuntos Culturales. México, D. F., 1969.
UNA DE LAS MEJORES tradiciones editoriales de México, es la que durante varias décadas ha realizado la Secretaría
de Educación Pública, a través de una variadísima serie de obras, abarcando los
distintos aspectos y niveles de la cultura.
El fomento editorial de la Secretaría
de Educación Pública tiene el loable propósito de guardar y enriquecer las ciencias, el arte y la cultura de nuestro pueblo. Sus colecciones enriquecen las bibliotecas públicas y particulares donde
los estudiosos del arte en letra repasan
y admiran lo que el hombre ha creado.
Una gran parte de su producción ha tenido como anaqueles, el ir de mano en
mano esparciendo cultura al alcance de
todos, en ediciones rústicas y pequeñas.
Tal es el caso de los cuadernos de lectura
popular que la Secretaría de Educación
Pública acertadamente siempre ha promovido.
De una serie reciente titulada Monografías de México llegó a nosotros el
ejemplar referente al Territorio de Baja
California. Recopilación y estudio de Armando Trasviña Taylor. El autor es un
joven valor de la literatura y de la historia de ese bello lugar de nuestra patria,
anotándose a nuestro modo de ver un
éxito más, al lograr damos un relieve
general de la Baja California Sur, desconocido para muchos de nosotros.
En una tarde de amena lectura se puede captar la obra de un poco más de cien
pequeñas páginas, por las cuales van pasando, como corresponde a una monografía, los panoramas histórico, físico,
económico, cultural y hombres ilustres
del Territorio de Baja California.
En cada uno de estos panoramas se
advierten verdaderas revelaciones que
an-aen de inmediato nuestra atención. En
el caso presente largo sería enumerar

627

�CANJE
ALEMANIA:
Literature Music fine Arts. A review of german-language research contributions on

literatura, music, and fine art. German studies, Section 111, Vol. IV, No. 1, 1971.
Mundus. A quarterly review of german rcrearch contributions on Asia, Africa and

Latín America. Stuttgart, Vol. VI, No. 4, 1970.
ARGENTINA:
Boletln Bibliográfico. Biblioteca Pública Central de la Provincia de Buenos Aires "Ge-

neral José de San Martín", No. 21, 4o. trimestre 1969.
Revista de Filosofía. Univenidad Nacional de la Plata, Instituto de Filosofía, Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, Depto. de Filosofia, No. 22, 1970.
Universidad. Publicación de la Univenidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 78,

Mayo-Agosto 1969.
BELGICA:
Rlpertoire Bibliographique de la Philosophie. Publié sous les auspices de l'Institut In-

ternational de Philosophie avec le patronage de l'Unesco et avec l'appui du Ministere
de l'Education nationale. Publication trimestrielle, Tome XXII, No. 4, Novcmbre
1970, Tome XXIII, No. 1, Février 1971.
Revuc Phifosophique de Louvain. Publiée par l'lnstitut Suplrieur de Philosophie. Tome
69, Février 1971.
BRASIL:
Revista da Faculdade de Direito. Universidad de Sao Paulo, Vol. LXIV, 1969.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana, Tomo XXI, No. 86, 1971. Tomo XX, No. 85, 1970.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espiritu. Universidad de San Buenaventura.

Año XII, No. 35, Mayo-Agosto 1970. Año XII, No. 36, Septiembre-Diciembre 1970.
COSTA RICA:
Revista de Ciencias Jurldicas. Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 16,

No~iembre 1970. No. 29, Diciembre de 1970.

629

�CUBA:

The Southern Review. Published quarterly at The Louisiana State University, Vol. VII,
No. 1, January 1971. Vol. VII, No. 2, April 1971.

Casa de las Américas. La Habana, No. 61, 1970. Nos. 65-66, 1971.
Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara. Vol. IX, No. 3,
Julio-Septiembre, 1967. Vol. IX', No. 4, Octubre-Diciembre, 1967, Vol. X, No. l.
Enero-Marzo, 1968.

INGLATERRA:

ECUADOR:

MEXICO:

Bo&amp;tln de la Academia Nacional de Historia. Quito, Vol. XLIX, No. 108, JulioDiciembre, 1966. Vol. LIII, Núm. 115, Enero-Junio de 1970.

BibNografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, No. 6, NoviembreDiciembre 1968. No. 5, Septiembre-Octubre 1969. No. 1, Enero-Febrero 1970.
Boletln del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Universidad Nacional Autónoma
de México, Biblioteca Nacional. Tomo 1, No. 2, Julio-Diciembre de 1969.
Comunidad. Cuadernos de difusión cultural de la Universidad Iberoamericana, Junio
1971, Vol. VI, No. 31.
Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas que publica El Colegio de
México, No. 39, Mayo-Junio 1971.
Dianoia. Anuario de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de
Estudios Filosóficos. Años 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963,
1964, 1965, 1966.
El Libro en México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1970.
Foro Internacional. El Colegio de México, Departamento de Publicaciones, Vol. XI,
No. 3, Enero-Marzo 1971, No. 4, 1971.
GRAJALEs, GLORIA, Guía de Documentos para la Historia de México en Archivos Ingleses (Siglo XIX). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México 1969.
Grados de Licenciados, Maestros y Doctores en Artes, Leyes, Teología Y Todas F~cultades
de la Real y Pontificia Univeriidad de México. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, México 1963.
IHMOFF CABRERA, JESÚS. Catálogo de Incunables de la Biblioteca Nacional. Presentación de Ernesto de la Torre Villar, Universidad Nacional Autónoma de México, 1968.

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La Universidad. Publicación bimestral de la Universidad de El Salvador, Mayo-Junio,
No. 3, 1970. Julio-Agosto, No. 4, 1970. Septiembre-Diciembre, Nos. 5-6, 1970.

ESPAf:l'A:
Augustinus. Revista trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Tomo XV, No. 58, Abril-Junio 1970. Tomo XV, No. 59, Julio-Septiembre 1970.
Tomo XV, No. 60, Octubre-Diciembre 1970.
Convivium. Universidad de Barcelona, Facultad de Filosofía y Letras, No. 33, III, 1971.
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VENEZUELA:
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de Venezuela, Nos. 98-99, 1969.

631
630

�Acab6se de imprimir el 20 de
agosto de 1971, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.,
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0671

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

..

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
1971

�CBNIRO DB
BSTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
19 7 1

Universidad
Autónom a de
Nue,o León ,

��•

, 1

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
19 7 1

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:

PRIMERA EDICION
Agosto de 1971.- 1,000 ejemplares.

Lrc.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

12

1971

�INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

Dr.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Filosofía de las Ciencias

Lic.

JORGE MoNTEMAYOR SALAZAR: El Tema de la Libertad en la

Filosofía de Karl Jaspers . . . . . .

. . . . . . . . . .

13

37

HuMBERTO MARTÍNEZ GoNzÁLEZ: En Torno a la Metodología Tras-

Dr.

cendental de Kant . . . . . . . . . . . . . . . . . .

53

R. DELGADO: Un Ejemplo de Análisis Filo-Lógico-Psíquico

73
83

F.

Profr. FERNANDO RAFAEL CAsAsús: Gabriel Marcel .

SECCIÓN

SEGUNDA

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: La Mujer, Motivo Central en

el "Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral" . . . . . .

97

FIDEL CHÁVEZ P.M.L.E.: El Nuevo Antropocentrismo: Actitud de Borges

Frente a la Literatura

. . . . . . . . . .

111

Profa. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ: Julio Cortázar a través de sus

Cuentos . . . . . . . . . . .

. . . . . . . .

121

LETICIA PÉREz GuTIÉRREZ M.L.E.: El Agua en la Obra Poética de

Carlos Pellicer . . . . . . . .

133

7

�Lic.

Algunos Elementos Orientales y Occidentales
en la "Muerte Sin Fin" de José Gorostiza . . . . . . . . . .

ORALIA RooRÍGUEZ:

SECCIÓN

CUARTA

153
CIENCIAS

SOCIALES

(

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
(A) I NVESTIGADORES LOCALES
ELISABETH
Lic.
RALF
Lic.

K.

DE HINOJOSA,

M.LI.: El Factor Parental en el Destino

Trágico de Julieta, Ofelia, Cordelia y Desdémona* . . . . . .
ANGÉLICA H. DE RIVERA: Hondureñismos . . . . . . . . . .
R. N1coLA1: Erziehung Zum Kollektiv. Ein Aspekt Im Werk Franz
Kafkas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALMA SILVIA RoDRÍGUEZ : Una Interpretación y Comentarios sobre la Técnica Narrativa del Aleph de Jorge Luis Borges . . .

167
179

Lic.

La Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
437

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

JosÉ P. SALDAÑA:

Proceso Histórico de los Riesgos Profesionales

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

217

Valor Sociológico del Factor Racial
ALATORRE: Sociología del Arte .

Lucro MENDIETA Y NÚÑEZ:
SECCIÓN

467

203

ANGELES MENDIETA

TERCERA

485
515

"Micro-Espectroscopía de las Ideas Políticas en México" . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 527

ANTONIO PoMPA Y PoMPA:
HISTORIA

Dr.
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Dr.
Guía del Ramo Militar del Archivo General del
Estado de Nuevo León (1797-1850) . . . . . . . . . . . . 227
EUGENIO DEL Hovo: ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de L eón? . . . . 247
ERNESTO ZERTUCHE: Juan Ignacio Ramón, General Nuevoleonés de
la Insurgencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255
Profr. CrRo R. CANTÚ: Don José María Parás Ballesteros Primer Go277
bernador Constitucional de Nuevo León . . . . . .
ISIDRO VIZCAYA CANALES: Montemorelos en la Primera Mitad del
325
Siglo XIX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr.
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Los Sucesos del 2 de Abril de 1903
en Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 331
ToMÁs MENDIRICHAGA Y CUEVA: La Universidad de Nuevo León (19331943) . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363

IsRAEL CAvAzos GARZA:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

La Ciudad de México, en Varios Testimonios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
WIGBERTO JrMÉNEZ MORENO: Antecedentes Históricos Sobre el Mestizaje y la Transculturación en la Faja Fronteriza Mexicana . .

ERNESTO DE LA ToRRE V1LLAR:

8

389
419

La Frontera del Río Grande: Puente
o Barrera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

RICHARD A. JoHNSON:

535

C. A. CANNEGIETER: L os Aspectos Humanos de una Planificación a Largo Plazo en Economía . . . . . . . . . . . . . . 543

SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESEr;¡-AS
BIBLIOGRAFICAS
Un Tratado Sobre el "Asilo Diplomático" del Dr. Carlos Fernandes, DR.
AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 561.-El Ultimo y Primer Gabriel García Márquez, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 579.-Carlos Fuentes y
el Teatro Epico, FIDEL CHÁVEZ P . M.L.E., 585.-Juan de Cárdenas, Precursor Involuntario de la Ficción Científica en México, JuAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 589.-"Un Mundo Feliz" Novela Utópica de Aldous Huxley,
LETICIA PÉREZ GunÉRREZ M.L.E., 593.-Borges: ¿R enovarse y Morir?,
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 595.-La Ley Orgánica del Servicio Exterior
Mexicano, Lic. ALBERTO GARc:ÍAGÓMEZ, 599.-Ocho Siglos de Poesía Catalana. Antología Bilingüe. Selección y Prólogo de J. M. Castellet y Joaquim Molas, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 621.-Fuentes, Carlos, El Tuerto
es R ey, FIDEL CHÁVEZ P., 622.-Antonio Pompa y Pompa, Orígenes de

9

�la Independencia Mexicana, Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 623.-Womack
fr. John, Zapata y la Revolución Mexicana, CELSO GARZA GuAJARDO,
624.-Cisneros Farías Germán, El artículo Tercero Constitucional. Análisis Histórico, Jurídico y Pedagógico, CELSO GARZA GuAJARDO, 625.Trasviña Taylor, Armando, Territorio de Baja California, CELSO GARZA

GUAJARDO, 626.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�FILOSOF1A DE LAS CIENCIAS
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanisticos
de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-Teoría del universo. 2.- Ordenación estructural del universo. 3.- La concepción cientifico-natural del mundo. 4.-Nuestro universo sensible visto desde la
filosofía. 5.-Espacio y tiempo en el relativismo de Einstein. 6.-Espacio y tiempo.
7.-Exploración del universo material. 8.-0rigen del universo. 9.-0rden universal.

1. TEORÍA DEL UNIVERSO
Nos HALLAMOS IMPLICADOS y complicados en el mundo, atareados en el
vivir diario y extasiados ante las cosas. Nuestro ser "consiste en estar abierto
a las cosas. La exterioridad del mundo no es un simple factum -como dice
Zubiri-, sino la estructura ontológica formal del sujeto humano". Habría
que añadir a esta abertura horizontal a las cosas mundanas, la abertura vertical a Dios que también es una situación originaria del hombre. Olvidados
de nosotros mismos, disparados hacia el no-yo, usamos de las cosas que alivian temporalmente nuestra menesterosidad y nos ayudan instrumentalmente
a realizar nuestros proyectos. Pero el mundo no es tan sólo el mundo a mano
que sirve como útil, sino el mundo que está ahí, frente a nosotros, y que
contemplamos admirados. Al satisfacer nuestras necesidades más apremiantes,
hacemos un alto en nuestro atareado existir, para teorizar prefilosóficamente.
¿ Qué son las cosas y cómo han de ser las cosas para que sirvan como instrumentos? ¿Qué es el mundo? ¿Quién soy yo? ¿Qué es ser? Llega un momento
en que la pregunta 2or el ser de las cosas y por mi ser personal se radicaliza hasta el máximo: la cuestión sobre el ser. Estamos ante un misterio:
el misterio del ser que me incluye y que incluye el ser de lo que se sabe.
Me encuentro con el ser reflejado y espejado en mi inteligencia. En este
sentido cabe decir que padezco el ser. Contemplo las cosas manteniéndome

13

�fuera de ellas y a cierta distancia. ¡ Quién sabe, no obstante, si bajo este
aparente ascetismo y distanciamiento de la vida, que es el estricto pensar
--exclamaba Ortega en uno de sus cursos universitarios en Madrid-, no se
oculta una máxima forma de vitalidad, su lujo supremo! ¡ Quién sabe si pensar en la vida no es añadir al ingenuo vivir un magnífico afán de sobrevivirla!
Al partir de nuestro ser -implicado y complicado- en el mundo, estamos
partiendo de lo que nos es presente. Lo falso sería reducir el conocimiento
rigoroso a puro sensualismo. No podemos negar la posible presencia de lo
que por naturaleza misma es insensible: números, figuras, esencias, valores.
Pensamos siempre más de lo que vemos. Pero estos pensamientos están fundados en intuiciones adecuadas y evidentes. Pensamos en algo porque ese
algo se nos da en algún modo más o menos incompleto. Sin datos no hay
conciencia de problema. Toda búsqueda presupone una realidad problemática y está orientada metafísicamente a esclarecerla.
La realidad sensible es complejidad de partes y de momentos, cada uno
de los cuales remite a otro y está en función de la totalidad. El universo es
únicamente en cuanto es uno: y es uno porque deriva --apunta el maestro
Eckhart- "de lo uno simple. . . de lo que es uno primero e inmediatamente" .1 "Todas las cosas están unidas en lo Uno de donde provienen, en lo
Uno en que son y en lo Uno para el que son".2 En otras palabras: la totalidad es tan sólo en cuanto vive y se introduce en el Ser eterno. Más allá
de la consideración empirista y fenomenista de las cosas se da la intuición
metafísica de un Universo donde la simpatía y la armonía universal de las
cosas son señales externas -texto cifrado- de una Unidad más honda e
invisible.
¿Qué hay indubitablemente en el universo? Yo me represento en el universo. Pero, ¿ qué certidumbre puedo tener de que a mi representación corresponda algo, de que exista ese universo allende mi representación? Por
lo pronto hay que decir que el universo que me represento no es mi peculiar
y subjetivo representarlo, sino lo representado. El error del idealismo estriba
en no advertir que mi representar depende también de que exista universo.
Goethe apuntaba genialmente: "Alles was im Subjekt ist, ist im Objekt und
noch etwas mehr. Alles was im Objekt ist, ist im Subjekt und noch etwas
mehr",S "Todo lo que está en el sujeto, está en el objeto, pero éste es algo
más. Todo lo que está en el objeto, está en el sujeto, que también es algo más".
El universo no se evapora en actos de conocimiento; antes bien, éstos lo deIn Sapientiam, ed. Théry III, p. 360.
• Opus cit., p. 418.
• GoETHE, "Maximen und Reflexionen", No. 1084, en Goethes Werke, herausg von
Karl Heineman, Bibliographische Institut in Leipzig, t. 24, p. 286.
1

14

EKHART,

jan intacto en su carácter de tal. Lo ontológico tiene sobre lo gnoseológico
independencia y prioridad.
. La multiforme complejidad de todo cuanto hay puede parecer, a primera
vISta, como un abigarrado torbellino de cosas heterogéneas sin articulación.
¿ Pluriverso o universo? Hay miles y miles de cosas, múltiples acepciones de
la palabra ser. ¡ Cierto! Pero todas ellas están referidas a algo, a algo que
es, porque de otra manera sería imposible que nos estuviésemos ocupando
de ellas. Las cosas, por diversas que sean, se me presentan, si no basadas en
mi vida, sí por lo menos articuladas en ella. El principio de la multiplicación d~ la realidad es evidente. La nueva ontología, en Alemania, ha puesto
de relieve que no hay meramente una especie de realidad, sino una multiplicidad de especies: esferas, subesferas y capas. Aloys Müller, por ejemplo,
señala cuatro esferas de la realidad :
l. La esfera de los objetos que son reales. Se divide en dos subesferas: la
de los objetos físicos y la de los objetos psíquicos. Esta esfera posee diversas
capas: el mundo amanual -aquel en que vive y se maneja ateoréticamente
el hombre ingenuo-, y el mundo percibido y el mundo de la ciencia dividido en las subcapas de la ontología, de la ciencia natural y de la física.
2. La esfera de los objetos que poseen supraser. Se caracterizan por ser
inexperimentables por principio, aunque inferibles partiendo sólo de lo experimentahle.
3. La esfera de los objetos ideales, como números, círculos, relaciones, etc.
4. La esfera de los valores con sus cuatro subesferas: valores lógicos, éticos, estéticos y religiosos.
No es nuestro propósito entrar a discutir la división propuesta por Aloys
Müller. Aunque sea cuestionable la denominación de "supraser", que le otorga a determinados objetos, y mucho habría que decir -y hemos dicho ya en
otros libros- sobre la pretendida separación entre las esferas del ser y del
valer, por ahora nos importa destacar que la multiplicidad de esferas de
lo real no escinde o desgarra la realidad en regiones abismalmente separadas.
Trátase de esferas articuladas, fundidas, ajustadas coherentemente unas a
otras. Estamos en un U ni-verso caracterizado por dos notas: no-separación
de sus esferas y coherencia de sus regiones. La analogía es el principio de
orden unitario que rige la realidad entera. Por diversas que resulten las esferas de Ja realidad, todas ellas son formas de la realidad que la determinan
en su especie -igualdad de función-, guardando una conexión o unidad
fundamental entre sí. Hay una común referencia al ser y un nexo gnoseológico en virtud del cual la intuición no sensible --Oe los objetos ideales y
• Véase lntroducci6n a la Filoso/la, págs. 30 a 37, Espasa-Calpe Argentina, S. A.,
Segunda Edición.

15

•

�de los valores- presupone ineludiblemente la intuición sensible. Pero, ¿ habrá una ordenación estructural del Universo?

2.

ÜRDENACIÓN ESTRUCTURAL DEL UNIVERSO

Todo hombre, por el hecho de serlo, tiene una concepción natural del
mundo. Basta con abrir los ojos para contemplar una semiesfera ante nuestros
órganos visuales y un semicírculo ante nuestros pies. Este horizont~,, de unos
seis a ocho kilómetros, se completa al girar media vuelta. El ~enncuculo se
convierte en círculo entero del horizonte y la semiesfera ~e .mte?ra en la
bóveda celeste aparente. Tres planos, que nos sirven para distmguir derecha
e izquierda, arriba y abajo, delante y detrás, se e~cuentran en e,l pu_nto de
intersección a la altura del ojo. Los conductos circulares del 01do mte;110
-órgano del equilibrio- registran las desviaciones de e~os planos. El amb"to auditivo y el táctil colaboran también a esta concepción natural del_ hor~onte terreno, de la bóveda celeste. Pero toda esta descri~ción del ~mbie~te
humano es pre-científica y no corresponde a la circunstancia real. Ni el cielo
es una esfera, ni la tierra es un círculo perfecto.
Entre los siglos XIV y XVII se constituye la concepción científ~ca- del
mundo, al medirse y determinarse matemáticamente las leyes del movrm1ento
celeste y de la caída de los cuerpos. La ciencia de la vida se va des_arrollando
sobre la base de tres ideas madres: la especie, la naturaleza ext~nor'.
~aturaleza interior. Aparecen las interpretacion~s unilaterales, l;s srmph~icac1~~
1
nes inadmisibles: el materialismo hace del umverso un_ tod~ corpo~ah_zado ,
el biologismo deja "vitalizado" todo el conjunto; el 1de~h~mo subjetivo r~duce el universo a su teoría del espíritu; el idealismo obJet1vo hace del umverso un "hombre en grande" con su teoría del espíritu-naturaleza. "¿ Cómo
ha podido llegarse a esas aberraciones? -se pregunta A. Dempf-. Es que
sobre las ciencias fundamentales del mundo se han levantado u~as :uperestructuras acríticas. Sobre la física, una meta-física; sobre la b1ologia, u~a
meta-biología; sobre la psicología, una meta-psicología. En pleno fervor hacia
una rápida interpretación unitaria del mundo, las tres se han arroga~o las
·
de 1a única Metafísica con mayúscula y se han enzarzado
f unciones
• •, mmed
jiatamente en hechos incontables ... Y la crítica de la cosmov1s1on pue e
afirmar que esas precipitadas superciencias no _son más _que un abu~o de las
facultades humanas, porque tienden a constru~e _una ~agen, conJunta del
mundo a partir solamente de unos pocos conocrm1en~os . ¿Como ca~~r la
totalidad real? ¿ Cuál es la ciencia que nos puede brmdar la ordenacion es-

!ª

• A.

16

DEMPF,

Filoso/la Cristiana, p. 166, Ediciones Fax.

tructural del universo, con todos sus sectores de lo real? La filosofía de nuestro tiempo trabaja afanosamente -especialmente en Alemania- por brindarnos una ordenación de todas las esferas o sectores de la realidad. Vale la
pena consignar, en apretado resumen, sus grandes resultados.
Nicolai Hartmann ha fecundado casi todas las ciencias con su gran concepción de una jerarquía ontológica, que mucho se aproxima, por cierto, a
las series escalonadas de la realidad -reinos de la materia muerta plantas
'
animales, hombre- del gradualismo de la filosofía medioeval cristiana.
Su'
nueva ontología abarca tanto el ser psíquico y espiritual como el de la naturaleza. Como supone que el espíritu no está fuera del mundo, concluye
que le pertenece por entero y que "tiene su misma temporalidad, el mismo
nacimiento y muerte que las cosas y seres vivos".6 Existen cuatro estratos
principales -lo físico, lo biológico, lo psíquico, lo espiritual- que describen
el perímetro de los diversos aspectos ontológicos del mundo real. Todo estrato tiene sus categorías ontológicas particulares. "Los estratos de lo real
-afirma Hartmann- no sólo se superponen en la unidad del mundo, sino
también en las estructuras de los grados superiores; y, por cierto, de tal
modo que siempre los estratos inferiores están contenidos en las estructuras
superiores. Es manifiesto que esta relación no es reversible. El organismo no
puede existir sin átomos ni moléculas; pero éstas pueden ser sin ellos. Por
eso, el hombre contiene en sí mismo todos los estratos ontológicos y sería
una hueca abstracción considerarlo unilateralmente, como si sólo se tratara
de un ser espiritual. La entera estructuración estratificada del mundo se repite, empequeñecida, en las formas supremas del mundo real".7 Tras de
elaborar una teoría de la diferencia categorial existente entre los estratos
--con innegable riqueza en exigencias, temas y análisis-- Hartmann se ocupa
de la conexión entre los estratos. Las categorías inferiores son, desde el punto
de vista de la determinación, más fuertes que las inferiores. Lo físico es más
fuerte que lo biológico; lo biológico es más fuerte que lo psíquico; lo psíquico es más fuerte que lo espiritual. El estrato ontológico superior no puede
existir sin el inferior; pero éste puede ser sin aquél. Las categorías inferiores sirven tan sólo de materia o fundamento del ser de las superiores, pero
sin determinar su peculiaridad ni su sueerioridad. El "novum" del estrato
categorial superior es por completo "libre" frente al inferior. Desgraciadamente, las estructuras fenomenológicas que el análisis revela no están enraizadas en el ser. El ser de Hartmann, modelado sobre el viejo y superado concepto de la materia física, es un todo compacto e indiferente. La
trascendencia de los actos humanos y la trascendencia de Dios caen en la
• N1cOLAI HARTMANN,

La Nueva Ontologla, p. 101, Editorial Sudamericana, Bue-

nos Aires, 1954.
• Opus cit., p. 134.

17
H2

�nada. El "Ens reaüssimum'' se convierte, en la "Neue Wege der Ontologie"
de Hartmann, en el más fortuito y casual de los seres. Se niega la verdadera
trascendencia. El todo real del universo aparece sin último fundamento.
Por separados que parezcan los estratos de la realidad -lo inorgánico y
lo espiritual, por ejemplo- se aproximan y se asemejan en la analogía de la
propia realidad. La estructuración cósmica del gradualismo, con su depender
material de los tramos del ser, puede llevar -y de hecho ha llevado- a
interpretaciones erróneas que instauren una ley evolutiva unitaria. La teoría del universo queda trunca sin una teología natural y sin una antropología
filosófica. Si el universo no es especialmente infinito, ni la vida en el mundo
es eterna, ni el espíritu del hombre es creador de planetas, el universo deja
de ser autónomo, suficiente, infinito, necesario.

3. LA

CoNCEPCIÓN CIENTÍFICO-NATURAL DEL MuNoo

Todo saber es saber del intelecto. El saber científico-natural del mundo
investiga metódicamente los diversos sectores de la naturaleza, de acuerdo
con sus respectivos órdenes. Y aunque estos órdenes no se dejen comprender
exhaustivamente -por lo menos hasta ahora-, es lo cierto que el hombre
no puede renunciar a construir, con los materiales que las ciencias empíricas
le proporcionen, una concepción unitaria del mundo.
Partamos de un hecho indubitable: hay un mundo. Un mundo que se
comporta siempre de un modo determinado, sujeto a una cierta regularidad.
Un mundo frente al cual estamos o, mejor dicho, en el cual estamos. ¿Acaso
la apariencia de este mundo coincidirá con su íntima consistencia? Las cosas
materiales aparecen con una forma determinada y con una dureza peculiar.
Nuestro cuerpo capta colores, olores, sabores, sonidos y temperaturas. Pero
la física nos advierte que esa materia compacta, que creemos captar por
medio de nuestros sentidos, se resuelve en "repartición de la energía en el
espacio y leyes de su compensación --observa Hans Driesch-, sea que a las
fuerzas físicas se añadan o no ciertas fuerzas vitales".ij La duda, que surge
después de que tomamos conciencia del error o de la posibilidad del error,
nos conduce, con el auxilio de las ciencias, a una purificación de nuestra
cosmovisión. Pero la duda muerde en los hechos, nunca en las verdades lógicas y matemáticas. No puedo dudar, por ejemplo, de que tengo la vivencia
de algo, puesto que la misma duda supondría la experiencia vivencial. Y ese
algo muestra una cierta conexión. Descubro un orden de significaciones con
El Hombre y el Mundo, pág. 13, traducción de Eduardo Garda Máynez, Centro de Estudios Filosóficos de la U. N. A. M.
• IIANs DRIESCH,

18

saldo
Prescindiendo por ahora de ese residuo de mm
· · te1·1g1'b"1rd d problemático.
·
1_ ,ª , me 1;11porta destacar que sin algo que aparezca no puede lhber aparicio~ o fenomen?. Lo real se nos impone. El nóumeno es el fundamento del
fenomeno
·
· no siempre
·
·
.
· No unporta que las apariencias
comcidan
con las
e_senc1as. E~ todo caso, estas mismas apariencias tienen su base en una realidad. Detras de toda experiencia está siempre una realidad que no tiene
que ser, forzosamente, material.
, ~sí como ~l _movimiento presupone lógicamente algo que se mueve, la "energia_ d: los f1S1cos presupone un portador de la energía. Esta naturaleza material tiene, en su. efectividad, una ley expresable en un sistema d~ ecuaciones.
Tod? acontecer ;iene su fun~amento en un proceso anterior. Causalidad que
no. tiene por que ser entendida en un sentido mecanicista. La vida y lo psíqmco se burlan d~ toda mecánica. Mérito del "vitalismo" de Hans Driesch
es el ~aber advertido que "ciertos cuerpos materiales, los inanimados están
so~etido~ : un~ legalidad aditiva, y otros, los organismos, a una legalidad tota~nte . M~:ntras ~ue los átomos inanimados forman una "suma" 0
umdad de acc1on efectiva, el organismo es una totalidad O "fu
t talit " E
.,
,
erza o
2an e • vo1~c1on solo puede haberla, en rigor,· dentro de la embriología y
la regenerac1on. P;ro la realidad -no hay que olvidarlo- es una y nada
hayl fuera o ademas de ella. "El curso de la naturaleza -apunta E• Grassi·
es a natura
· ·
. 1eza como totalidad en que todo se realiza, tanto lo no-viviente
como la _vida; toda experiencia y con ella toda experiencia descubierta en
las conexiones de la naturaleza viviente e inorgánica, demuestra solamente un
recorte de es~ natu_raleza como totalidad. Este recorte fue denominado con
el vocablo gn~go 'd1aste_ma'. Esta expresión significa aquello que se encierra
entre un c~mien~o elegido y un fin elegido. Las ciencias particulares de la
naturaleza mvestigan estas aristas, y lo objetivo que las diferencia en cada
uno de estos recortes -exactamente como el recorte Inismo- es solamente
un ~o~ento del :urso de la naturaleza en su totalidad. Y tras los límites de
las. distmtas especialidades científico-naturales se halla la unidad de una totalidad de realidades a la cual -&lt;:ada una en su orden- contribuyen todas
ellas".10 El ~-undo como totalidad no puede ser reducido al proceso vital o
al p~oceso f1S1co o al proceso espiritual. Cualquier exclusivismo en el punto
de VIsta, fracasa por unilateral.
_La teorí~ electrónica ha unificado, en cierto modo, a la física y a la química. Los ator_nos quíinicos no son -como se creía- unos corpúsculos, sino
un:15 _constelaci~nes de electrones. Con sólo quitarles un electrón, los átomos
quurucos cambian sus cualidades. La cualidad química depende, en conse• Opus cit., pág. 47.
E. &lt;?RAs~1 Y TH V~N UEXKÜLL, Las Ciencias del Espíritu y de la Naturaleza pág.
- 58 ; Luis M1racle, Ed110r.
'

?

10

19

�7

cuenda, no ya del peso del átomo sino de la pauta dinámica ( í~ca) que
forman los electrones que lo integran. "Esta idea de_ la pauta ntmica, co~o
un eslab6n entre la cantidad y la cualidad, resulta unportante en la teona
moderna de la naturaleza -observa R. G. Collingwood- ~o sólo porq~e nos
provee de una conexión entre esas nociones hasta ahora m~on_e~as,. ~mo, lo
. portante porque presta una nueva significac1on a la
que es mueho más un
,
.
'd d .:empo" De aquí se sigue que "dentro de un detenmnado momento
J ea e "
.
'
lid d
, .
ente
d l tiempo el átomo no posee en modo alguno esas cua a es; urucam
e posee en
' un espacio de tiempo lo suf'1cientemente
·
las
amplio para que se
cumpla el ritmo del movimiento" .11 En otras palabras: no podemos sep~
lo que la materia (inorgánica u orgánica) es de aquell~ q~e hace. Es~ idea
.: 'dad tan parecida a la vida- ha motado a Whitehead
.
.
,,
de proceso o acuVl
a declarar "que el conjunto de la realidad es un orgarusmo (palabras ~~e
no hay que entender literalmente); y a Alexander le ha llev~?º a d:scnbrr
1 ti po "como el alma de la cual el espacio es el cuerpo . Habna ~ue
~ed:, no obstante, si podemos aceptar, s~ más, la afrr_mación de Whiteh d. "la actividad y el cambio son la realidad. En un mstante nada hay.
ead · • tante no es más que un modo de agrupar realidades. Por lo tanto,
Caams
... 1
ha
. tantes concebidos como entidades prunanas sunp es, no
Y
como no haY ms
,
· • d
l
b·
.mstante" 12 A mí me parece que la activida y e cam io
naturaleza en un
.
.
están en la realidad, pero no son toda la realidad. En un instante hay, por
lo menos, una pauta rítmica, una disposición estructural que es, en suma,
~~~~~

.

La física reciente, a diferencia de la física newtoneana, nos advierte, que
"ninguna partícula de materia se pone jamás en contacto con ot~a particula.
Cada artícula se halla rodeada por un campo de fuerzas, concebido por anal , ~n el campo magnético; y cuando un cuerpo rebota sobre otro no
al choque con él, sino a una repulsión análoga a la ~~e hace que los
polos nórdicos de dos agujas magnéticas se repelan entre s1 . Ha desapar;~
ciclo el viejo dualismo entre materia y éter. Pero queda el á_t?mo -_foco .
actividad- relacionado con otros átomos. El átomo, en relac1on consigo n:usse autodesenvuelve y se autoconserva. Porque existe
mo es un proceso que
taf' ·
d
' , d ando y permaneciendo
aplicarle el concepto me 1Sico e
en s1, ur
'
,
sustancia. El proceso cósmico, con sus diversos ordenes, n? se mueve en un
· 1 eternal La evolución insoslayable a todas luces, nos msta a plantearnos
cic o
.
'
,
, d d
el problema del origen y del fin del universo. Y a~ui es~os, que u ca . ,
ante un problema filosófico. Examinemos, pues, filosóficamente, nuestro uru-

s:~:be

cabe

ª

be

verso sensible.
/a Naturaleza, pig. 173, Fondo de Cultura Ecou R. G. CoLLJNowooo, Idea de
nómica.
" WHITEHEAD, Nature and Life, 1934, pp. 47-48.

4.

NUESTRO UNIVERSO SENSIBLE VJSTO DESDE LA FILOSOFÍA

La naturaleza sensible se presta a dos tipos de análisis: análisis empiriológico y análisis ontológico. El primero se orienta hacia lo observable y lo mensurable, hacia las operaciones físicas a efectuar en determinadas condiciones.
El segundo se orienta hacia el ser inteligible, hacia la esencia, aunque recaiga sobre el ser sensible.
La filosofía de la naturaleza no puede ni debe agotar el detalle de los
fenómenos. Examina el ser, en cuanto mutable, no en cuanto ser. Inferior a
la metafísica, porque no se mantiene en el primer grado de visualización
ideativa, la filosofía de la naturaleza investiga el universo material en su
devenir y en su mutación, en la interacción de los cuerpos y en el orden de
la vida. Utiliza hechos científicos, pero desentrañando siempre su valor filosófico.
En los cuerpos encontramos propiedades pasivas -geométricas-, al lado
de propiedades activas --dinámicas-. Ejemplos de las primeras: cantidad,
inercia, pasividad, etc. Ejemplos de las segundas: electricidad, calor, afinidad
química. Encontramos, también, la extensión, que es la fuente de la multiplicidad y de la divisibilidad de los cuerpos, y algo que no es extenso : la
esencia, que es el fundamento de la unidad corpórea. ¿ Acaso estas propiedades opuestas -pasividad, extensión e indeterminación de una parte, y actividad, unidad y determinación de la otra- no están implicando, en el sujeto,
unos principios diferentes -materia y forma- que correspondan a las propiedades opuestas expresadas? ¿ Y c6mo explicar los cambios sustanciales de
los cuerpos -combinaciones-- sin acudir a la teoría de la materia -parte
cuantitativa que permanece-- y de la forma -parte cualitativa o específica
que cambia-? Mientras que en la mezcla no sobreviene una forma sustancial nueva -se mantienen las mismas propiedades específicas- en la combinación desaparecen las propiedades específicas anteriores para dar lugar a
otras nuevas. Esta diferencia entre combinación y mezcla puede explicarse,
filos6ficamente, por las nociones de materia y de forma. También los principios de la química moderna: el de la conservación de la masa ("la masa
permanece inalterable a través de las modificaciones que el cuerpo experimenta"), y el de "Nada se crea, nada se pierde" se iluminan a la luz de la
teoría hilemórfica. Teoría que afirma la existencia de dos principios sustanciales distintos e irreductibles: la materia y la forma, que por ser incompletos
se reúnen para integrar el cuerpo natural. La materia, elemento pasivo y
absolutamente indeterminado, es aquello de que está hecha una cosa. La
forma, elemento activo y determinante, es como la idea viva de la cosa.
Equidistante del atomismo -que sólo acepta la noción de materia- y del
dinamismo -que s6lo admite la noción de forma o energía- el hilemor-

21
20

�fismo se presenta como la doctrina más conforme con los hechos y con la
ciencia moderna y, por lo mismo, con la más sólida. Los términos filosóficos
materia y forma no coinciden, por cierto, con los términos científicos materia y energía. Por materia entienden los científicos el compuesto material,
el cuerpo ya constituido; por energía comprenden las fuerzas mecánicas, físicas, químicas e intraatórnicas (cualidades) ; y la energía radiante (materia
imponderable) .
Visto desde la filosofía, nuestro mundo en movimiento -desde el átomo
hasta el astro- aparece como animado por la intencionalidad, por la participación del espíritu en la materia. "Y este mundo -apunta Jacques Maritain- es un mundo de contingencia, de riesgo, de aventura, de irreversibilidad; tiene una historia y un sentido del tiempo; las gigantes estrellas disminuyen, se extenúan y se apagan poco a poco; después de millones de años,
un formidable capital inicial de orden dinámico y de energía, tiende hacia
el equilibrio, se desgasta, se prodiga, produce maravillas yendo hacia la muerte.
Si bien los filósofos han abusado mucho del principio de la entropía, tienen,
sin embargo, el derecho de subrayar esta significación profunda que tan perfectamente concuerda con la noción, no astronómica sino filosófica, que del
tiempo nos ha dejado Aristóteles: 'quia tempus per se magis est causa
corruptionis quam generationis'. Y tienen asimismo el derecho de señalar de
qué modo la excepción natural a la ley de degradación de la energía (aplicable a todo el universo de la materia) operada en el menor de los organismos vivientes, indica en forma muy significativa el umbral en el que algo
ingrávido, orientado hacia un singular destino metafísico, y que se llama
alma, traspasa la materia e inaugura un mundo nuevo" .13 Esto quiere decir,
en otras palabras, que vivimos en un universo consistente y abierto hacia los
demás por la inteligencia y el amor: el universo de la persona. Los cuerpos
inanimados y vivientes ascienden gradualmente hacia formas con mayor individualidad y con mayor concentración de unidad compleja. Aún así, seguimos dependiendo del universo. Nuestra dependencia cósmica es doble:
1) del universo material tomamos los elementos químicos sin los cuales no
se formaría y no funcionaría nuestro organismo; 2) en el universo material
--que ejerce sobre nosotros una presión disolvente que debemos resistirse realiza la necesaria adaptación. No sólo dependemos de la tierra, sino también del sol y del conjunto del sistema sideral, aunque ignoramos u~a bue~a
porción de las influencias cósmicas que actúan sobre nuestro orgamsmo. Sm
los rayos solares, por ejemplo, moriríam?s de hambre ~ d~ frío. '!_ no sabemos qué rastro dejen en nuestro orgamsmo los rayos cosmicos emitidos por
las estrellas próximas y lejanas. Somos un fragmento moviente de un cosmos
en devenir. Estamos asidos por el ritmo cósmico que nos arrastra. De ese
,. Filosofla de la Naturaleza, pág. 181, Club de Lectores, Buenos Aires, 1952.

22

cosmos, con su orden y con su ritmo, sólo aprehendemos y asimilamos la parte
que corresponde a nuestro orden y a nuestro ritmo personal. Dicho de otro
modo, "sólo captamos del medio cósmico -expresa Jaime María de Mahieuaquello que encuentra en nosotros una resonancia, exactamente como un violín sólo vib¡a a las notas incluidas entre ciertas longitudes de onda límites.
Estamos hechos para captar el aspecto del mundo exterior que corresponde
a nuestro mundo interior".H El mundo exterior se infiltra en nosotros por
los canales del suelo, clima y paisaje. Y sin embargo, nos queda siempre un
~~rgen de _autonomía, puesto que tenemos conciencia de expresarnos en decwones deliberadas. Nuestro ímpetu intencional se confronta día a día con
las fuerzas cósmicas. En el seno del universo nuestro dinamismo perso;al se
realiza y se afirma. Un universo espacio-temporal que nos insta a meditar
sobre el espacio y el tiempo.

5.

ESPACIO Y TIEMPO EN EL RELATIVISMO DE EINSTEIN

"Las proposiciones matemáticas, en
cuanto se refieren a la realidad, no
son válidas, y en cuanto que son válidas, no se refieren a la realidad".
( "Geometrie und Erfahrung")
ALBERT

EINSTEIN

La imagen del mundo natural, que estaba en la base del mecanismo materialist_a, ~a sido transformada por obra de la física contemporánea. A ello han
contnbwdo, sobre todo, tres teorías: 1) . La teoría de los quanta iniciada por
Max Planck; 2. La teoría de la relatividad -especial y general- formulada
~r Albert Einstein_en 1905 y en 1915; y 3) . El principio de indeterminaCion de W~mer Hem~nberg. Me interesa destacar algunas de las principales
consecuencias que se siguen para la filosofía, a raíz de estas aportaciones teóricas de la física del siglo XX.
. En los ele~ent~s ú!timos del mundo físico, según la doctrina de los quanta,
impera la discontinmdad. En el interior del átomo, la energía es asimilada
y emitida de manera discontinua. Ya no podemos imaginamos los movimientos . d~ los átomos regulados por leyes semejantes a las que gobiernan
los moVlIIllentos de los planetas. El átomo no es inmutable, ni simple, ni
permanente como lo creyó el materialismo y el mecanismo.
Heinsenberg, con su "principio de indeterminación", nos asegura que no
14

JAIME MARÍA DE MAHIEU,

Arayú, Buenos Aires.

La Naturaleza del Hombre págs. 91 y 92, Ediciones
'

23

�podemos conocer simultáneamente la colocación y la velocidad ~e. una _partícula. Sir Arthur S. Eddington explica: "Suponed que (en cond1c1ones ideales) pueda observarse un electrón con la ayuda de un microscopio poderoso
y determinar la posición de aquél con gran precisión. Para poderlo ver es
menester iluminarlo; así la luz proveniente de esta iluminación alcanzará
nuestro ojo. Lo menos que el electrón podrá emitir será un cuanto. En esa
emisión el electrón recibe de la luz un impacto cuya intensidad no podemos
prever; sólo podemos indicar las probabilidades respectivas de las diferentes
intensidades de los impactos. Así la condición necesaria para estar seguros
respecto a la posición del electrón consiste en perturbarlo de una manera
que no podremos calcular, lo cual nos impedirá conocer el momento que
tenía ... Estamos en un dilema; podemos mejorar la determinación de la
posición con el microscopio utilizando luz cuya longitud de onda sea más
corta, pero esto propicia un impacto más fuerte al electrón y perjudica la
subsiguiente determinación del momento".1 5
Albert Einstein, con su teoría de la relatividad, modifica la concepción clásica de un espacio absolutamente inmóvil y de un tiempo absolutamente constante. En su teoría, espacio y tiempo están ligados inescindiblemente, formando un continuo cuatridimensional o continuo espacio-temporal. Espacio y
tiempo son relativos al sistema de referencia. Es preciso referirnos a la velocidad del sistema en el que se halla ubicado el observador para determinar
los intervalos espaciales y temporales. Las medidas de las distancias espaciales
y de los intervalos temporales no coinciden cuando los sistemas de referencia son diversos. Dos mismos acontecimientos pueden ser, para dos observadores ubicados en diversos sistemas de velocidad, simultáneos para el uno
y sucesivos para el otro.
De las conclusiones adelantadas por Einstein, Ninkowsky y otros epígonos
de su sistema, relacionadas con puntos de vista filosóficos, se han apuntado
principalmente las siguientes:
.
lo. El tiempo no es absoluto, sino relativo al movimiento; es una función
del movimiento y cambia con éste. Por otra parte, el tiempo no es universal
ni uniforme, sino que hay un tiempo local para cada sistema en movimient~.
2o. Tampoco es absoluto el espacio, sino relativo a la velocidad del movimiento de modo que se acorta proporcionalmente a éste.
3o.
dimensiones de los cuerpos son igualmente relativas al movimiento
y disminuyen en proporción de la velocidad. En cambio, la masa de los
cuerpos aumenta con la velocidad.
4o. Hay una íntima fusión entre espacio y tiempo, hasta el punto de que
no tienen sentido el uno sin el otro. Esto lo enseñó en su teoría de la relati-

Las

u

SIR ARTHUR S.

EDDINOTON,

La naturaleza del mundo fLsico, págs. 261-262, Ed.

vidad restringida (esto es, restringida al mov1m1ento rectilíneo y uniforme) .
Años más tarde en su teoría de la relatividad generalizada (generalizada al
movimiento acelerado), concibió el universo espacio-tiempo, admitiendo un
universo de cuatro dimensiones: las tres del espacio real y la del tiempo.1 ª
Desde el punto de vista filosófico, que es el que nos interesa, Einstein, al
no admitir un espacio y tiempo absolutos en el sentido newtoniano, admite
implícitamente que espacio y tiempo no son substancias o seres en sí, sino
accidentes de relación carentes de una medida intrínseca. No hay cuerpos
absolutamente inmóviles en el universo físico. Puntos de vista, todos ellos, que
parecen fundados y que pueden admitirse sin ninguna dificultad.
Es preciso advertir, no obstante, que la teoría de la relatividad es una
teoría científica válida mientras no contraríe hechos científicamente comprobados o principios de la sana razón. Y hay algunas conclusiones del relativismo que, exageradas, contrarían a la experiencia y a la razón. Faria en el
terreno filosófico, ha apuntado algunos puntos de vista erróneos del relativismo einsteiniano :
lo. No es aceptable que el espacio se abrevie en razón del movimiento, ni
que el tiempo se encoja o dilate en el sentido de Einstein.
2o. Ni el espacio ni el tiempo cambian con relación al movimiento, en el
sentido de que se abrevien o alarguen en sí mismos. El relativismo invierte
los términos al plantear el problema. Es el movimiento el que cambia con
relación al espacio y al tiempo. Su medida, o sea su velocidad se modifica,
esto es, se abrevia o alarga, según que gaste más o menos tiempo en recorrer
determinado espacio.
3o. El relativismo llega a conclusiones contrarias al sentido común: repugna biológicamente que una madre llegue a ser más joven que su hijo.
4o. El relativismo confunde el sentimiento psicológico del tiempo con el
tiempo real.
5o. La identificación del tiempo y del espacio es inadmisible, puesto que
en el espacio hay continuidad de extensión simultánea, mientras que en el
tiempo hay continuidad de duración sucesiva.
60. No puede admitirse el espacio de cuatro dimensiones -salvo como
abstracción o símbolo algebraico- porque además de que lo temporal es
de naturaleza diferente, no podemos representarnos geométricamente el es" Véanse las exposiciones del pensamiento científico de Einstein en: La Flsica del
siglo XX, págs. 52 a 58, Breviario 22 del Fondo de Cultura Económica, de PASCUAL
JoRDAN; La Estructura del universo, págs. 76 a 101, Breviario 61 del Fondo de Cultura Económica, de G. J. WHITRow; Historia de la Flsica, págs. 338 a 347, Breviario 84 del Fondo de Cultura Económica, de JAMES JEANs ; Cosmología y Etica,
Curso de Filosofía, tomo 111- , Librería Voluntad Ltda., Bogotá, de J. RAFAEL FARÍA.

Sudamericana.

25
24

�,

pacio de cuatro dimensiones, ni mucho menos podemos admitir el espacio
tetradimensional como una realidad actual.
Un filósofo de nuestros días, versado además en física-matemática, ha ~omentado irónicamente: "Ahora, con la relatividad, el espacio se ha engullido
al tiempo, y el relativista, satisfecho, mide" ( Caba) . Una vez expuesta ~
teoría einsteiniana, vayamos a una consideración personal sobre el espacio
y el tiempo.

6.

ESPACIO Y TIEMPO

Todo cuanto tocamos y cuanto vemos es extenso. Y lo extenso ocupa un
Jugar determinado. Luego la noción de &lt;:pacio nos. ~s suminis1:1',ªda por. nuestros sentidos externos: el tacto y los OJOS. Tambien la nocion del tiempo
la suceProviene' en parte' de nuestros sentidos externos que nos muestran
.
lo: . susión de hechos
y fenómenos que ocurren en la naturaleza (por e1emp
cesión del día y de la noche) . A los datos proporcionados por los sentidos
externos se suma un hecho de nuestra conciencia psicológica: nuestro cuerpo
tiene una extensión determinada y nuestras vivencias psíquicas se suceden
unas a otras.
Aunque diversas, las nociones de espacio y tiempo se nos presentan íntimamente implicadas: 1) recorrer una distancia y ocupar un lugar suponen un
determinado tiempo; pero a su vez el transcurso del tiempo no se pue?e. realizar, para un ser humano, sino en determinado lugar; 2) en el movi~ento
local encontramos la síntesis de tiempo y espacio, puesto que todo movil recorre determinado espacio en cierto tiempo; 3) alguna relación guardan espacio y tiempo con la noción de distancia, . desde el ?1omento en ~ue nos
referimos a acontecimientos distantes y a ciudades distantes; 4) tiempo Y
espacio tienen, en nuestra conciencia, una función englobante: el tiempo. encierra todos los acontecimientos y el espacio engloba todos los cuerpos (idea
' " y su_ "h
vulgar) ; 5) no hay cosa que no tenga a Ia vez, su "
aqm
a ora"ss
, "u
determinaciones concretas espacio-temporales; 6) en la presencia, en el ya
está aquí", se da una trabazón entre el espacio y el_ tiempo.
.
.
Todos los intentos de reducir el tiempo al espacio o el espacio al tiempo
han resultado frustrados. Mientras el tiempo se funda en la duraci6n de los
seres, e) espacio se basa en la extensi6n de los cuerpos. Los momentos del
tiempo son sucesivos, existen los unos des_Pués ,de los o~os; las ~artes del
espacio en cambio existen a la vez, son simultaneas. El tiempo mide no so'
. xm'de, tan
lamente' cuerpos, sino
también fenómenos psicológicos; el espacio
sólo, cuerpos materiales.
La mutua conexión de eseacio y tiempo se pone de relieve en el movi-

26

miento. No se puede transitar por un camino sin cierto tiempo. Pero caminos
iguales se recorren en menos tiempo, aumentando la velocidad. Ambos conceptos se hallan yuxtapuestos y alcanzan su unidad en el ser. Podemos medir
el espacio por el tiempo y el tiempo por el espacio, pero no podemos, desde
un punto cero absoluto, realizar mediciones absolutas. "Jamás podremos nosotros --expresa August Brunner- conocer el ser concreto, sino únicamente
momentos abstractos extraídos de él. El espacio, y muy particularmente el
tiempo, pertenecen a los seres existentes, es decir, a los concretos, y son la
expresión externa, no la razón intrínseca, de la concretidad del ser de cada
ente".17
La noción concreta de extensión, que sirve de base al espacio, es un modo
de ser de la substancia corporal, que le hace tener partes exteriormente. La
cantidad, fundamento de la extensión, hace que la substancia, en su orden
interno, cuente con partes. Y estas partes se hacen externas, limitando al
cuerpo, por la extensión. La noción concreta de duración será sucesiva o temporal cuando transcurra por momentos -antes, ahora, después--, y será simultánea o eterna cuando todo esté presente, sin pasado ni porvenir, a un
acto puro.
Hay varios modos de considerar el espacio y el tiempo: a) como medida
(distancia o duración) entre los seres; b) como medida ( extensión y duración) dentro del mismo ser; c) como conjunto dimensional de todos los
seres en su extensión y en su duración. Las tres relaciones de medida, antes
expuestas, nos están evidenciando que el espacio y el tiempo son reales, puesto
que miden a seres reales. Pero cabe suponer un tiempo y un espacio posibles
si uno de los seres no es real. En la hipótesis de que no hubiese cuerpos qué
medir, no habría ni espacio ni tiempo reales o posibles. Se dice que en este
caso habría un espacio y un tiempo imaginarios. Imaginación, pensamos nosotros, carente de sustentación en la realidad. Esos inmensos receptáculos
-tiempo y espacio- que subsistirían aun cuando no hubiese cuerpos, son
como las alas de las aves que imaginásemos prescindiendo de la existencia
de las mismas aves.
Del hecho de que adquiramos las nociones de espacio y tiempo por medio
de la conciencia psicológica no se deriva que estas nociones sean subjetivas.
Las nociones de extensión y duración no tan sólo las intuimos en nosotros
mismos, también en el mundo exterior nuestros sentidos advierten la existencia objetiva de lo extenso y de lo durable. No se trata, en consecuencia,
de nociones "a priori", como lo creyó Kant, sino de datos suministrados por
la realidad del mundo (experiencia externa) y por la realidad del yo (experiencia interna). Tampoco podemos admitir que espacio y tiempo existan
en sí, como realidades substanciales, independientes de los cuerpos y del co11

AuousT BRUNNER, Ideario Filos6fico, pág. 156, Ed. Rayfe, Madrid.

27

�Cla k
Gassendi a menos de connocimiento, como lo enseñaron ~ewton, .. r e_ yinmensidad y eternidad. El
fundir esas nociones con los atnbutos divinos.
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entes de razón con fundamento en as c
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espaeto, como el tlembP.°'u·son . por otra parte entes reales y físicos. Porque
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exploración
del
universo
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7.

ExJ&gt;LORACIÓN DEL UNIVERSO MATERIAL

Si somos seres-en-el-mundo no p odemos dispensarnos la tarea dedi estudiar
fil s6
undo material en sus causas y razones últimas. Antes del estu o o ;~ m d 1 universo físico es preciso ofrecer un estudio científico de los cuerpos
ico e . á de base a' la Cosmología. y la Cosmología, como las restantes
que servir
b
·nstrumento de
disciplinas filosóficas, está al servicio del hom re, como un i
pe~~::e~d~i:iv;c::~ presenta lleno de cuerpos, de s~stancias m~:r;l~
ue rcibimos por los sentidos y que están dotadas de ciertas pr?~ie a es_.
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pe.ó peso figura
.
d"iv1s1
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:.......penetrabilidad' calor, electricidad,
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. d n,, · ' sonido' etc Los cuerpos S1IDp
ruda . dad
qUlllllca, cíf cas' c·onocemos hasta ahora, alrededor de 92 elementos.
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es =:t~ se. forman los compuestos: astros y cuerpos terrestres soCon estos el
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metidos a la acc1on de la grave a .
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r la ciencia de nuestros ias.
tradichas, al menos en p~ e, po
" . ) "La masa permanece inal1) "El contenido del uruverso es constante ' 2 .
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te;able a través de las ~odificaciones qube. el cu:rgun:xi:::: s~ fo~as"
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al equilibrio térmico estable, en que toda
menos reversibles, Y propen en

:gra

28

d

nueva transformaci6n sería imposible". Al degradarse la energía y al tender
a desaparecer, ¿ cómo seguir hablando del progreso indefinido de nuestro
mundo?
Los cuerpos experimentan fen6menos físicos que no entrañan alteración
en su naturaleza y propiedades --calor, sonido, electricidad, magnetismo, cristalización, peso, etc.-; fen6menos químicos que alteran su naturaleza y propiedades -afinidad, valencia, atomicidad-; y fen6menos alotr6picos que
envuelven ciertas modificaciones bastante profundas en los cuerpos, pero sin
cambio de su naturaleza --cambio del oxígeno en ozono- y sin reversibilidad.
El átomo es una partícula pequeñísima, constituido de núcleo y periferia,
indivisible químicamente y dotado de extensión y de peso específico. Aunque
indivisible química y mecánicamente, el átomo puede desintegrarse espontáneamente en ciertas substancias llamadas radioactivas y forzadamente mediante Ja electricidad. Bohr y Sommerfield consideran al átomo como un
pequeño sistema planetario, en el cual los electrones exteriores giran en órLitas diferentes y fijas (niveles, configuraciones o pisos), a enormes distancias ( miles de veces mayores que el núcleo) . La ciencia contemporánea ha
encontrado en el átomo cuatro corpúsculos simples: el positón, el negatón,
el neutrón, y el mesotón o electrón pesado; y varios compuestos: los protones,
de masa 1, mezcla de neutrón y positón; los neutrinos, de masa nula, mezcla
de un positón y un negatón (hipotéticos); los deutones, de masa 2, mezcla de
2 protones y 1 negatón; los heliones de masa 4, mezcla de 4 protones y negatones. Cada vez que se desintegra el átomo en sus elementos componentes,
bien sea por electricidad ( electrólisis o empleo de los tubos de Crookes, que
emiten los rayos catódicos y los rayos X) o por descomposición de las sustancias radioactivas, se pone de manifiesto su actividad o energía.
Gracias al análisis espectral se ha podido localizar en los cuerpos determinadas sustancias, se ha predicho la existencia de nuevos elementos no conocidos, se ha estudiado la naturaleza de los cuerpos celestes y de las atmósferas que los rodean y se ha dado un notable impulso a la teoría electrónica.
El análisis espectral, descubierto por Kirchhoff y Bunsen, nos muestra los
diversos elementos que entran en la composición de un cuerpo mediante procedimientos que lo hacen luminoso. Estudiando más de cerca la naturaleza
de las radiaciones -&lt;lesprendiiniento de electrones- se ha podido concebir
la actividad interna del átomo en la siguiente forma: "a las órbitas más externas corresponden las propiedades físico-químicas; a las intermedias, las
radiaciones caloríficas y lwninosas; y a las internas, los fenómenos radioactivos". Siempre que los niveles encierran el número de electrones que les
corresponde, el átomo se halla en equilibrio. Cuando un electrón desaparece
de un nivel, otro electrón, de un nivel vecino, ocupa su puesto. La influencia
29

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b' · es y afinidad es redecisiva de este fenómeno en las valencias, com inac1on
&lt;lucido a leyes por la Química.
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~::º;ide una explicació~. La ciencia experimental ti~ne o;~:nse;ís~:::1:i:
r la ciencia especulativa. Las leyes y las causas e .
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elevarse hasta el conoc1rrnento i oso ico.
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ªreesonr d1cae:/universidad de Lovaina y titular del premio Nóbel de _Asdtron'otrrna,
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so la Ciencia no puede probar que el mundo, visto ac1a a ras,
:~d: :emo. Sus indagaciones hechas en el tiempo no pued~~ l~;;;: nunca
l término de una cadena temporal de causas que se supone iluru
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d'o de mundos inf1mEl drama de nuestra ex1stenc1a se representa en me i
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e electrones. comparados con el tamaño del electron, somos essomos mas qu
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De d' de proviene el macrocosmos? Esta cuestion, as1ca
trellas inmensas. ¿
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• ,
1· d
en la Filosofía de la Ciencia, no puede ser abordada por nmgun cu tJva or
de las ciencias particulares.
8.

ÜRlGEN DEL UNIVERSO

. Ha tenido un origen el universo, o ha existido desde siempre? ¿Se. trat:á
bstancial de otro ser que lo derivó de su propia su sde una emanac1on su
, .
~
tancia, o bien es una nueva modalidad producida en s1 mismo por otro ser.
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,. SANTO

• SIR
11

R.

BoioELOT,

eor

habrá tenido el universo un origen
creación, pasando del no ser al
i.er mediante la intervención de un agente bastante poderoso?
Nadie podrá sostener, con fundamento, que la materia del universo existe
de sí misma y por sí misma. La existencia de la materia no pertenece a su
esencia. Podemos pensar en la materia como meramente posible. Si la materia no es de sí misma y por sí misma, tuvo que ser producida por un Ser
superior a ella. Y como la materia primera, aunque puede ser sujeto de varios cambios no tiene sujeto ella misma, debió ser hecha en toda su substancia, lo cual equivale a decir que debió ser creada. De la nada al ser hay
una distancia infinita que sólo Dios puede salvar. La creación, en otras palabras, exige una· potencia infinita. Santo Tomás arguye: "Si Dios produjese
las cosas de un sujeto preexistente, no serían causadas. Es así que todas las
cosas son causadas por Dios. Porque todo ente o es el mismo ente por sí
subsistente, y por lo tanto toda la plenitud del ser, esto es el ser infinito;
o es un ente participado que tiene en parte la perfección del ente, vale decir,
es finito; ahora bien, el ente por sí subsistente es único, los demás entes
tienen de él el ser, o para ser deben ser producidos por él".18
En su obra El universo nos rodea,2° Sir James Jeans apunta que "la física
moderna tiende a resolver en ondas todo el universo material". Estas ondas
son de dos clases: ondas embotelladas, que denominamos materia, y ondas
libres, que denominamos radiación o luz. Estos conceptos reducen la totalidad del universo a un mundo de luz, potencial o existente, de manera que
toda la historia de su creación puede relatarse completamente, con perfecta
exactitud, en cinco ealabras: "Dios dijo: Sea la luz". Según la segunda ley
de la termodinámica, el estado más común de la entropía es tal que la sustancia y la energía tienden a una difusión homogénea. La entropía -reversión
de estados condensados a estados difusos- está aumentando y, por consiguiente, la energía se está distribuyendo uniformemente en el universo. A
más de este tipo corriente de la energía del Cosmos, existe la energía radiada
que tiene su fuente en las perturbaciones atómicas. Estas radiaciones revelan
una degradación general de los átomos compuestos y suministran la evidencia de que la materia puede aniquilarse. La tesis de que el universo se está
dilatando, uno de los más recientes desarrollos de la teoría de la reJatividad,
brinda un fuerte apoyo a la hipótesis de la degradación de la energía. Las
observaciones astronómicas más recientes nos indican que el universo se dilata con velocidad vertiginosa. En consecuencia, la vida del universo se reduce a algunos cientos de millardas de año. La energía, empleada en agrandar el espacio, se está perdiendo. Eddington atribuye la causa de la expansión
al desequilibrio producido por las condensaciones de la energía que implican
é No

TowÁs, Suma Teológica 1 q. 44, a. 1, y q. 45
El universo que nos rodea, p. 83.

a.

2.

JAMES JEANs,

L'origine de l'univers, P· 14.

31
30

�una rarificación de la sustancia en las zonas neutras --donde los efectos de
las condensaciones se anulan entre sí-. Por consiguiente, el proceso de expansión o de eclosión está determinado por una disminución de ener~ía en
la zona neutra. No ha faltado quien se haya sentido impelido a deducrr que
las. estrellas nacieron hace diez millares de millones de años, sin atmósfera,
v que los rayos cósmicos, son los fenómenos secundarios de la aparición de
~na estrella. Lemaitre se atreve a afirmar: Yo describiría la evolución, del
modo siguiente: En el origen toda la masa del Universo existía bajo la forma
de un átomo único, el radio del Universo aunque no estrictamente nulo, era
relativamente pequeño. Todo el Universo resulta de la desintegración de este
átomo primitivo. Puede demostrarse que el radio del espacio debe crecer.
Ciertos fragmentos, al retener sus productos de desintegración, han formado
los montones de estrellas. Según el método propuesto por Jeans, la formación
de las nebulosas extragalácticas puede explicarse -después de la formación de
las estrellas-- a partir de materiales gaseosos que llenó el espacio. Pero toda
esta concepción física del mundo fenomenal, sujeta a medida, podrá ser una
física nueva, pero nunca una nueva filosofí~.
.
•Es infinita la dimensión del Universo? Infinito es lo que carece de fm
0 ~e término, ya sea bajo todos los respectos (infinito absoluto) o sólo bajo
algún respecto, por ejemplo, la extensión (infinito relativo). El infinito de
los matemáticos, aunque siempre puede crecer, es siempre limitado, pero indefinido. Ahora bien, la extensión infinita del universo no puede admitirse
a menos que se demuestre su existencia, cosa que no se ha hecho. Por lo
demás, nunca advertimos, en todas las cosas materiales que nos rodean, la
perfección infinita. Y el mismo concepto de extensión infinita entraña grandes y graves dificultades. La física moderna, nacida de la medición de las
observaciones, trabaja sólo con magnitudes experimentalmente mensurables.
Sólo el creacionismo está libre de contradicción. "En efecto -observa Juan
Rosanas, S. J.- la razón humana o admite la existencia de un ser necesario
o no; si no la admite es menester que admita un proceso indefinido de un
ser de otro ser, y así cae en el ateísmo. Si admite un ser necesario, o concede
aue es único o no; si no lo concede, es necesario que por lo menos sean dos
1~ seres necesarios, y así viene a dar en el dualismo. Si concede que el ser
necesario es único, o afirma que todos los demás se derivan de la substancia
del único ser necesario o no; si lo primero, tenemos el panteísmo; si lo se"'Undo la creación porque si los entes no se derivan de Dios por emanación,
o
'
'
tuvieron que venir de la nada por creación. Pero el ateísmo, el dualismo y
el panteísmo son contradictorios. Luego la razón humana, si legítimame~te
discurre, tiene que admitir la creación". 21 El ateísmo repugna a la contm21
JUAN RosANAS, S. J., T emas de Filoso/la Natural, p. 23, Editorial Poblet, Buenos
Aires.

32

gencia misma de los seres mundanales que implican un Ser necesario. El dualismo incurre en la contradicción de afirmar que la esencia divina corresponde a varios individuos, por una parte, y por Ja otra sostener la existencia
actual -y toda existencia actual es un individuo determinado- de la misma
esencia divina. El panteísmo, al identificar a Dios con el mundo, le hace
necesario y contingente a la vez, perfecto e imperfecto, diforme en su ser.
No podemos arrancar de las cosas del universo al espacio y al tiempo, para
independizarlos como representaciones infinitas. Por adición -añadir cuerpos a cuerpos-- nunca podrá obtenerse la infinitud, que no es cosa de masa
~ino de fuerza unitaria y total. La posibilidad ampliadora del tiempo y del
espacio -cosa de imaginación- no conduce a Ja infinitud auténtica. Las
múltiples cosas reales -todas las que se quiera- tienen un número finito y
están en un tiempo determinado. La totalidad múltiple y cambiante de las
cosas reales no se explica sin un fundamento extra-mundano único, independiente, eterno, infinito. ¿ Y qué decir del orden universal?

9.

ÜRDEN UNIVERSAL

Hay un orden cósmico. El hecho es indubitable. Muchas cosas devienen hacia
un objetivo fijo, aún sin conocer dicho objetivo. Tal es el caso de los cuerpos
naturales que actúan siempre de la misma manera, que resulta ser la más
adecuada. ¿Casualidad? Ya Anaxágoras advertía que no fue el azar -causa
impenetrable para el espíritu humano- ni el destino -palabra hueca inventada por los poetas- el principio que en el universo informe impuso el orden
y la belleza; fue la inteligencia infinita e independiente que, "no mezclándose con nada, existe sola y por sí misma". ¿ Cómo un ciego azar pudo jamás
componer el gran libro del Cosmos? Basta observar los cuerpos que actúan
e influyen los unos en los otros, obedientes a la atracción universal, conforme a sus masas y distancias; el orden finalista que subordina al mineral a la
planta, la planta al animal, el animal al hombre, para percatamos de la
adecuada disposición de Jas cosas a su fin. Observando las maravillas instintivas del mundo animal, el célebre entomólogo H. Fabre se sintió compelido
a exclamar "que estaba viendo a Dios en los insectos". ¿ Quién no descubre
en el reino mineral "esa energía vivaz que ordena todos los elementos de la
planta en bien del todo, que asegura la nutrición, el desarrollo, Ja floración,
fecundación y perpetuidad de la especie"? En los animales es tan clara y
tan firme la tendencia ordenadora -asegura Hugon-, tan segura la armonía y solidaridad de las partes, que basta una sola vértebra al naturalista
sagaz y ejercitado para reconstruir mentalmente el organismo de tal especie

33
Hl

�animal".22 Y hasta en el reino mineral asombran las propiedades permanentes e irreductibles de tantas especies de cuerpos simples y compuestos. Conocer una cosa desconocida mediante otra ya conocida, es demostrar. En
términos de escuela se llama demostración "propter quid" a la demostración
por causas, y demostración "quia" a la demostración por efectos. Tratándose
de Dios sólo cabe la demostración por sus efectos, pues a Dios nadie le reconoce causas. Dos condiciones son siempre requeridas en la demostración
admisible: la., que haya conexión entre el efecto y su causa; 2a., que haya
en el sujeto luz suficiente para descubrir esa conexión. Ahora bien, es evidente que no se puede negar la existencia de efectos en el mundo, y que
la inteligencia humana es capaz de aprehender el nexo entre causa y efecto.
En la quinta vía de Santo Tomás, como en las cuatro restantes, se pueden
uescubrir cuatro estadios : 1o. Un hecho cierto de experiencia: adecuada
disposición de las cosas a un fin como punto de partida; 2o. Un principio
filosófico: el orden supone al ordenador; 3o. Un segundo principio filosófico: en los seres esencialmente subordinados es preciso llegar a un primero;
4o. Hemos de llegar a un supremo ordenador.
Hechas las explicaciones precedentes sobre la demostración por efectos y
expuesta la mecánica interna de la quinta vía del aquinatense, dispongámonos a escuchar las palabras del Santo Doctor: "La quinta vía se toma del
gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que las cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran de la misma manera para conseguir
lo que más les conviene; por donde se comprende que no van a su fin obrando
al acaso, sino intencionadamente. Ahora bien, lo que carece de conocimiento
no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que
dirige todas las cosas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios". 23
Según la clásica definición agustiniana, orden es la disposición de cosas
semejantes y diversas que da a cada una su lugar conveniente. Atracción cósmica, combinaciones químicas, procesos biológicos, instinto animal, propiedades físicas de los materiales de construcción, leyes lógicas del entendimiento
humano todo en suma está evidenciando esa disposición natural que tienen
' de un' modo constante, uniforme y universal. Los libros de
las cosas' a actuar
ciencias están llenos de numerosas y complejas leyes físicas, químicas, biológicas que rigen los cuerpos distribuidos en las inmensidades del espacio. Y
no se trata simplemente de un orden estático que coloque a cada cosa en
el lugar que le corresponda por su categoría y valor, sino de un orden dinámico que dirige y coordina energías bajo un plan único. Este orden escalonado: satélites-planetas-sol-engranaje cósmico, no está hecho por la mano
., HuooN, Las Veinticuatro Tesis Tomistas, p. 233, Editorial Poblet.
" SANTO To11Ás, Summa Theologica, I, q. 2, a. 3.

34

del hombre. Ni siquiera el orden intramundano: materia inorgánica-vida vegetal-vida animal-humanidad, en que los entes inferiores ceden en provecho
de los entes su~riores, ha sido organizado por el hombre. Las maravillas del
universo macroscópico y microscópico ponen de manifiesto una vasta e inteligentísima organización estática y dinámica de elementos cósmicos. •Cómo
eludir, ante la vista de los efectos, la existencia de una causa proporci~nada?
Un~ organización gigantesca como la apuntada, es el contrapolo de la casualidad, del azar, del acaso. El universo mismo no ha podido dictar sus sabias leyes, porque no es un ser viviente ni inteligente. Ahora bien, si el universo y el hombre no son capaces de dictar las admirables leyes cósmicas,
no es posible eludir la existencia de un Ser Supremo extramundano que rompió el equilibrio inicial del campo gravitatorio, lanzando a los planetas sobre
la tangente de sus órbitas. A este Ordenador y Organizador del universo le
llamamos Supremo, en virtud de que no cabe recurrir a una sucesión indefinida
de ordenadores finitos en cadena interminable, sin arribar a un último Ordenador independiente.
Las existencias condicionadas intramundanas tienen su fundamento en
consecuencia, en la Existencia incondicionada extramundana. Las cosas :núltiples y mutables y la suma de su totalidad finita, implican la unicidad inmutable e infinita. Frente a la mutabilidad, temporalidad, dependencia y limitación del conjunto universal está el Ser fundamental y fundamentante -uno,
eterno, independiente e infinit0- que es por sí mismo una auténtica y positiva totalidad de infinitud.
La capacidad para el ser no tiene límites. Lo que está limitado, disminuido
en su ser, en cualquier grado, no es debido a que es, sino a una causa extrínseca que le limita. Lo que de algún modo es imperfecto exige una causa
eficiente más perfecta. De la diversidad de grados de perfección en las criaturas llegamos, por escala, al conocimiento de un solo ser en quien reside
la razón de ser de los diversos grados de perfección y de su misma limitación. Porque "lo que es máximo en tal grado o género es causa de todo
cuanto a tal género pertenece".24 Por los grados imperfectos -cosas dotadas
de más o menos ser, de más o menos vida, de más o menos inteligencia, etc.llegamos a la Perfección esencial: plenitud de ser, de vida, de inteligencia.
He aquí una vía para ascender desde lo múltiple subordinado hasta la Unidad suprema: Perfección de perfecciones y Ordenador de ordenadores.

"

SANTO

ToMÁs, 11 Contra Gentes, cap. 15.

35

�EL TEMA DE LA LIBERTAD EN LA FILOSOFfA
DE KARL JASPERS
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR

SALAZAR

Universidad de Nuevo León

LA LIBERTAD, rasgo fundamental en toda existencia humana, es el tema que
el filósofo de Oldemburgo, Karl Jaspers, aborda con singular maestría en su
magna obra Filosofía. La meditación existencial de la libertad parte de un
preguntar, espontáneo y natural, que todo hombre se hace respecto de su
propio ser. El hombre no está confundido en el mundo de los objetos. No
es un objeto más. Su conciencia existencial le hace evidente su capacidad
de libertad. Natural es que el hombre pregunte por ella. En la presencia del
ser-sí-mismo se explica el interés de indagar por la libertad y por querer
que ella sea. En el querer se advierte nuestra libertad. La libertad -expresa
Jaspers- se quiere porque ya le es presente un sentimiento de posibilidad. Las
preguntas sobre la libertad y sus correspondientes respuestas, no son el resultado de una calculada abstracción, sino de una profunda preocupación
vital. Por la libertad que somos, la importancia de este preguntar destaca
la significación del ser-sí-mismo. El que interroga está implicado en su propio inquirir; late en él, una personal exigencia de saber ¿por qué él quiere
llegar a ser él mismo en su sendero histórico? Desde esta perspectiva la libertad se convierte -para Jaspers-- en un verdadero signum de aclaración
de la existencia.
El hombre, capaz de entender el mundo, centra su atención en su propia
personalidad para profundamente conocerse. Es "la expresión del ser-sí-mismo
que se da cuenta de su posibilidad como ser que decide acerca de sí".1 La
proyección de la libertad se da en la realidad empírica temporal, nunca en
una instancia trascendental. Sólo se comprende la libertad en el existir con' JASPERS, KARL, Filoso/la ( Col. Biblioteca de Cultura Básica), Tr. del alemán por
Fernando Vela, Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, Ed. Revista de Occidente,
Madrid, 1959, t. 11, Cap. VI, p. 36.

37

�reto de los hombres que la expresan. Hablar de ella es reafirmar la am_ioníla
eindisoluble que guarda con la eX1stenc1a.
·
· N o puede pensarse la una
sm ta
M d'
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del
ser
humano
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L libertad se prueba en la accion cons n
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otra.
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sciente
de
si
rmsma,
favo1 libertad la existencia se aclara, se ace mas con
L
a . do ~ despliegue más constructivo e integrado de tareas humanas. d'a
reclien
. , exi'stencial, por la libertad, fortalece. y vitaliza, fundamenta y 1ac aracion
namiza la obra humana en el camino de la vida.
Karl Jaspers explica la aclaració~ de la libertad existencial mediante la
consideración de las siguientes cuestiones:

ACLARACIÓN DE LA LIBERTAD EXISTENCIAL

1. La libertad como saber, como albedrío, como ley.
. en que me percato de. mi existir
frente
Me sé como libertad en la medida
.
, El saberme "yo" como "existente" en una realidad VIgente, coma 1o demas.
•
·
· nes vitales
pleja y variada, es el hecho de donde afloran _las pnmera;r:np::~i~'En el sa.d 1 libe tad Es necesario sin embargo, decir con Jasp
q .
e atodavía
r no
• so libre, pero
'
sin conocimiento no hay l'be
i rtad". p.ºr el cober
dvierto m{campo de posibilidades. Ante el abanico de op~iones, q~e
me ofrece mi albedrío habrá de optar y. d~cidir. N~ f~nci~Sn~ra si~
• ponerse en movnruento
m con2
un contenido real que le perrmta
. lbed , decisorio.
h l'bertad"
tenido, el albedrío no es todavía libertad, pero. sm a
no ~o . ªY., i de un.a
. , d I libertad se configura mediante la extenonzac1on
La expresion e a
d t
· ado En todos
d eta que decide sobre un contenido concreto y e ermm . . .
co:e~os actos en donde la tarea expresable debe ajustarse a un cnteno noraq . d carácter obligatorio se hace presente la libertad trascen~ental, que
m~ti~oa ~a libertad del saber'y la libertad del albedrío, sin excluir e_l aca~a-

~::i~:

:i:nt: a la norma que se patentiza al dsujeto como c~~:n;::nl~~:~::a::~~~:
Respetar el contenido de la norma es a optar un\:bo su'etarme a un preEn la libertad t~ascend~ntal, q~e /:;c~~~~~d:ctiva qu~ cumpliendo con
cepto de contemdo va~oso, s~ g
.
richos del albedrío. En ocalas indicaciones norm~tivas, ev~tal lo\ p;:~bl7 ~~ Oldemburgo- "no puede
siones como la anterior -sena a e i oso o
haber libertad sin ley."

2

38

JASPERS, KA.RL,

op. cit., p. 38.

2. La libertad como idea
El hombre, colocado en la existencia, otea un horizonte ilimitado de posibilidades existenciales. "Yo me sé tanto más libre cuanto más extraigo de la
totalidad, sin olvidar nada de las condiciones de mi acto, la determinación
de mi visión y de mi decisión, de mi sentimiento y de mi acción".3 En función de sus aptitudes el "existente" se dispone a actuar conscientemente en
rl mundo. Esta actitud del ser humano presencializa su libertad. "Yo me
hago libre ampliando sin cesar mi orientación intramundana, cuando me
doy cuenta ilimitadamente de las condiciones y posibilidades de acción y en
tanto que dejo que me reclamen todos los motivos y todos tengan valor para
mí. Pero de esta acumulación compleja únicamente surge la libertad en la
medida en que se realiza la relación interna del mundo en que actúo, conexionando todo con todo, no sólo fácticamente, sino también para mi conciencia en tanto que ésta es los ojos de la posible «existencia»".4 El adecuado conocimiento que el hombre tenga de sus perspectivas existenciales le
habilita para colocarse en un campo proyectivo más amplio y revelador, sin
que pueda, por ello, pensar que el bagaje ideológico-existencial adquirido,
le ponga en una situación vital acabada.
Mediante la idea de libertad y ampliando mi orientación en el mundo me
hago más capaz en mi "ser libertad". Mi conciencia debe articular las experiencias y acontecimientos del mundo cotidiano. En la comprensión de mi
mundo, advierto un panorama ilimitado de factibilidades humanas en donde
la acción del hombre no agota la inmensidad de lo real. Es conveniente que
por la idea oriente mi conocimiento empírico del mundo, elaborando esquemas de acción con sentido y significación. El esquema es algo susceptible
de complementarse, vitalizarse y agrandarse, mediante la vivencia de nuevas
aventuras humanas. La labor de sustraerme de la totalidad de lo existente,
por el conocimiento de mi ser-sí-mismo en el mundo, me fortalece en el sentimiento de saberme decidiendo, actuando, analizando, proyectando acciones, es decir, siendo libre.

3. La libertad como elección (Resolución)

La vida humana se desenvuelve aquí y ahora. En situación y circunstancia
el hombre actúa en un mundo que le reclama trabajo y dedicación. La facultad de responder de manera personal nos muestra la libertad originaria
de todo ser humano. La expresión de esta libertad mediante el acto decisorio
• !bid., p. 39.
' Ibidem.

39

�. 1
t das las condiciones posibles se hagan
no puede esperar, para surgir, e ~ue o.
li
limitado el hombre
D de su propio honzonte am:2 ° 0
'
11
presentes para e º· es
.
'
t En esto consiste pretestimonia un actuar que le caractenza y comprome e.
.
libe t d el mérito en el uso de ella.
Cisamente su
r a · ,Y
lgaman en el acto de 1a l'b
i ertad · "Elección
Elección y reso1ucion se ama
.
.
, ·
la resolución
. , d er O mismo en la existencia empmca · · ·
.
1
es la reso uc1on e ; '.,
ta" s La resolución como expresión de hse patentiza en la e ecc1on con~~e . .
dere evalúe los motivos
que pon
y
.
tua
bertad debe suponer una reflexion previa
, 1•
· ta · la presencia y ac de la elección del ser-sí-mismo. Es, eln u tIIDla ~s nL:a~legido queda impreso
., d
h
la que funda a reso uc10n.
Cion e1 ser umano.
.
r sentido el ser de mi existenen mi programa de VIda y signa con su pee~ iar
.
rmación de la
. L continuidad de elecciones y resoluc10nes explica la fo
. .
ch1_a. .a d la libertad personal. "La elección expresa para la co~c1enc1~ que
1stona e
d
•
reo mi propio ser
en la decisión libre no s6lo actúo en el mun o, smo que e ,
de tal
. 'd d 'hi t'rica'
Yo sé que no estoy solamente ah1 y soy
.
O
en contmm a
s
•
,
,
•
ue en la acción y la decimanera y, a consecuen~ia de _ello, actú~ as1,dsmo ·\cción y de mi ser. En la
.,
también al mismo tiempo, origen e m1
.
~10n so'.
.'
1 l'be tad en la cual no solamente decido sobre algo,
resoluc1bón e~IIllrun•s::oy ªn: p:edo separar la elección y el yo, sino que yo
smo so re IIl1
•
que me com. mo soy la libertad de esta elección".e Por la tarea prop1~ d' 1 bl . tiIDlS
•
nal Esta tarea me revela la m iso u e m
promete, mod~}º ~1 ser
La libertad de la elección y en la elección
rnidad de la e.ieccmn Y e Y ·
. d
b
La con. . .
, .co El hombre es el artífice e sus o ras.
nace de mi existir empm ·
. . •
d un ser humano
. . de una libertad actuante emana ongmanamente e_ . .
del ser
c1enc1a
1 .,
gota definitivamente las pos1b1hdades
ue
"existe".
La
reso
ucion
no
a
.
.
.
lif'
d
Jaspers
q
.
.,
, ica La elección o111gmar1a es ca ica a por
en la manifestac1on emprr .
. .
d I libertad personal, el
como comunicativa. Al pensar y dec1d1r,, en uso e a
hombre lo hace en vínculo con los demas.

¡.~:,,

4. Huída ante la libertad.
. b'Jetable. "El hombre que ha
•
d
1 persona es mo
El ser de ~a hberta ' en . a h . , dola fundamento de sí mismo, no cod 1 libertad" 7 Identüicarse
probado la libertad ongmana, ac1en
, ·
más que el ser e a
·
noce ahora como autentico ser
t de historicidad es desenvol.
, ·
en un marco concre o
'
1.:omo existente empmco,
h
t d hombre La actitud huver y expresar co~ ello e~ serdliblre ~e ª::;m:e~tra obra~do y decidiendo.
mana, en el paso mdetemdo e a v1 a, se
• JASPERS, KARL,

op. cit., pp. 40-41.

• !bid., p. 42.
T

40

JASPERS, KARL,

No podría ser de otra manera. °El compromiso existencial se basa en la dimensión de libertad que es el hombre. En el apropiado ejercicio de la libertad el hombre se realiza auténticamente. En formas de proceder inauténticas se distorsiona existencialmente. La autenticidad es -para Jaspers- el
buen uso y disposición de las posibilidades propias en la acción concreta.
En el proceso de autoidentificación el hombre se reconoce existente, es
decir, se siente ser-sí-mismo. En esto se funda precisamente el sentimiento
de su compromiso y responsabilidad. Una elección precede a la decisión y
adoptarla va siempre acompañada de inquietud y no pocas veces de temor.
"La elección, en tanto no se realiza, implica algo incierto y, por tanto, inquietante".8 La angustia en la libertad representa una experiencia personal
intransferible. En la soledad de la crisis se acentúa la comunicación con la
decisión. No se debe renunciar a cumplir con el testimonio que reclama el
ser-sí-mismo. Responder, activa y valerosamente, a los requerimientos que
la vida plantea, es seguir el camino que concluye en las satisfacciones más
íntimas que el hombre puede experimentar. Decidir es expresar la capacidad
de libertad. Con ello el hombre cumple su obligación existencial. "Nada puede quedar sin decidir" expresa, categóricamente, Jaspers. Las tentaciones de
renuncia o abandono, frente al deber de decidir el ser-sí-mismo, son combatidas por la exigencia de autoidentificación que no es otra cosa sino el saberse "siendo" en el mundo.
Proyectar mi acción en el cuadro histórico de las posibilidades personales
requiere, necesariamente, que yo sepa lo que quiero. Si esto no lo dilucido o
resuelvo oportunamente tendré lo que Jaspers llama: "Angustia ante la libertad". "Si no sé lo que quiero, me quedo perplejo ante las infinitas posibilidades, me siento como si no fuera nada, y tengo, en lugar de angustia
en la libertad, angustia ante la libertad".9 Ante el inmenso horizonte de la
realidad debo preocuparme por responder adecuadamente a la interrogante:
¿ La libertad para qué? no permitiendo, así, que se genere la sensación de
impotencia e incapacidad. Mi tarea en el mundo es realizarme. Los testimonios de decisión, de querer, de libertad, van modelando mi ser. En esta
tarea, los pequeños o grandes actos, las faltas graves o las magnas acciones,
~e unen indiscriminadamente para darnos la presencia de un ser humano
lOn toda una serie de facetas que le hacen ser de "esa manera" y no de
otra. La adecuada expresión de la libertad o el compromiso marginado, por
una renuncia irresponsable de la libertad, se plasman de manera permanente
y definitiva en la persona del respectivo responsable. "El hecho de abrazar la
• Ibídem.
• JASPERS, KARL,

op. cit., p. 44.

op. cit., p. 43.

41

�libertad o de huírla es la manifestación desplegada en el tiempo de lo que

soy" .10

~a libertad conforma, por lo que es, un existir ,
..
virtud de su origen la libertad . t . l
mas elevado y positivo. "Por
,
ex1s enc1a se opone
¡
fº . .
azar · por virtud del debe
•t .
ª a super 1c1ahdad
del
',
r exis encia1 a la arbitr . d d d la
. .,
mentanea; por la fidelidad y la co / ºd d l a~1e a
e. vohc1on mon mm a a olvido y la dispersión" 16
0

5. El pensar la libertad "existencial".
La libertad es existente en función de un ser humano que existe como
libertad. Libertad sin existencia o existencia sin libertad sería algo irreal e
inadmisible. La libertad como testimonio humano es indiscutible. Para proyectar su acción la libertad se articula, mostrando los lineamientos peculiares
de su expresión. Al hablar de "libertad existencial" debemos distinguirla de
las consideraciones de carácter formal y trascendental que en torno de ella
se han expresado. "La libertad formal era saber y albedrío; la libertad trascendental era la certidumbre de sí mismo en la obediencia a una ley evidente;
la libertad como idea era la vida en una totalidad; la libertad existencial
era la autocertidumbre del origen 'histórico' de la decisión" .U El significado
de la libertad existencial engloba todos los aspectos del decidir y actuar humano. La conciencia de libertad sólo la tenemos en la libertad de la existencia. "La libertad no puede ser conocida, pensada objetivamente en ninguna forma. Estoy cierto de ella para mí, no pensándola, sino al existir; no
12
considerándola y preguntando por ella, sino al realizarla ... " Como libertad, al existir, soy. Más que conocerla, de manera formal o conceptual, la
ivo con todos los compromisos y deberes que me impone. La fidelidad debe
ser .,-para Jaspers- cualidad fundamental del testimonio existencial. En el
cumplimiento del deber de la existencia me incorporo logros y satisfacciones.
"La libertad no es absoluta sino que, a la vez, siempre está vinculada; no
es posesión, sino conquista" ,13 Elección, decisión, querer, se explican sólo en
relación con un ser existente que les da origen y sentido. Jaspers nos dice:
"No hay elección sin decisión, ni decisión sin querer, ni querer sin «tener que»
ni «tener que» sin ser".14 La conciencia de libertad originaria no conoce límites.
El que una existencia empírica encuentre ciertos condicionamientos a su
actuación, no autoriza a concluir que la libertad "existencial" es limitada o sujeta a marcajes insuperables. La libertad existencial como potestad "Es la
incondicionalidad del poder que en la conciencia de la libertad originaria
no conoce límites" .1 5 Para realizar las dimensiones de su libertad, el hombre
"tiene que" obrar en una tarea que le compromete, responsabiliza y modela.
\

0

op. cit., p. 45.

,.. lbidem.
14

JASPERS, KARL,

1. La pregunta por el ser de la libertad.
Al preguntarse por la libertad
d .
.
hombre se percata de un pe 1· ' es . ec_ir al mterrogarse como existente el
cu iar senturuento de ser s' ·
L
.
personal despierta un querer
.
.
• i-nnsmo. a meditación
•.
exp1icar e1 sentido exist · l d ¡
•
El vivir esta invitación que lue o
.
enc1a e propio ser.
vela, a quien la exper~enta g se ~o~vierte en severa preocupación, re"existente" lo vive consciente:u:; ar~tu :lena de libertad. El carácter de
y mediante su pensamiento se d e e omd re cuando, llegado a cierta edad
'
ª. cuenta
e su presencia
d
conocer y con una libertad
.
en un mun o por
por eJerc1tar.
La pregunta por el ser de la libertad es considerada por Jaspers de dos
maneras:
la. Se adquiere una conciencia de libe d
..
avenencias del mundo.
rta ante las compleJ1dades y des-

t;

2a. Se despliega una búsqued d ¡ libe
lidad de una no-libertad absol
a
rtad ª~!e el temor de la posibi.
, .
u a. sta preocupac1on y el hecho d
b
y sentirse ser-si-mismo ponen en t ens1on
., a1 hombre y lo lle
e . sad erse
por el ser de la libertad.
van a que m ague
Mientras el ser humano no se re
.
destino en la existencia s
.p ocupa por mdagar su situación y su
, u presencia en el mundo s
d
.
de un todo que le envuelve
I
.
e encuentra epend1endo
del hombre de la oscura dep:n;: e_ quehlastunosamente dormita. La salida
libertad. La independencia del s nhc1a se ace patente e? la pregunta por la
er umano es problemática y c
I. N
para él una grave exigencia de ordenar y ordenarse en el
ace
tambaleante
se
va
orientando
en
l
.
.
mun
o.
on
paso
r .,
a existencia. Sus metas son elevadas
rea izac1oi;i- y para alcanzarlas debe poner en la tarea lo me· d , .-su
En el uso y expresión de su libertad irá fortaleciendo su mar¿:r e 81 mismo.

o:;p ¿ª·

~:a::r;:~

:~ logro de/us mejores propósitos. Por la libertad que es, disp~n:
be::~ me
tara alca~ar sus objetivos. Al surgir la pregunta por la lise a um ra un honzonte de liberación para el hombre Se da 1
1
presente y se toma una antorcha que ilumina el camino de la ~ida.
uz a

t

!bid., p. 45.
u lbidem.

10

u JASPERS, KARL,

SER EMPÍRICO y SER LIBRE

op. cit., p. 46.

,. JASPERS,

KARL,

op. cit., p. 45.

u lbidem.

43

42

�2. Argumentos que quieren demostrar la realidad empírica de la libertad.
Un argumento en este sentido es el pensar la libertad como un comienzo
~in causa. Este pensamiento es -para Jaspers- objetivamente insostenible.
"Es un pensamiento que no se puede realizar en una realidad empírica, pues
cada vez que se afirmase un comienzo absoluto, tendría que preguntarse
17
inevitablemente por el «de dónde» y el «para qué»" . 1•odo lo que existe
proviene de algo o de alguien necesariamente. La realidad puede ser objeto
de explicación causal. La libertad es una aptitud y cualidad humana que se
hace evidente en la existencia empírica. En esta última es imposible que se
dé la "causa sui" porque indudablemente esa realidad existe como contingente y no como necesaria.
Se ha pretendido, por otra parte, crear espacios en la realidad empírica
en donde la libertad fuera colocada. Esto no es posible ya que existe una
marcada distinción entre realidad empírica y libertad existencial. La libertad
se ejercita en condiciones concretas; sin embargo, esta objetivación no es en
sí la "libertad existencial". "La libertad «existencial», que se comprende a sí
misma, no sólo no afirmará su objetividad, sino que tampoco la buscará,
porque sabe que toda posibilidad objetiva capta algo absolutamente
distinto
18
de aquello que es y de lo cual está cierta y segura en sí misma" . Se ha dicho que la libertad más que definirse se vive en las tareas diarias de la existencia. Ser existente -hemos de repetirlo- es ser libre. Para Jaspers en la libertad
existencial se confirma la certidumbre del existente. La libertad se comprende
a sí misma sin necesidad de esquematizarse en un esqueleto rígido y formal
de apreciación. Soy libre porque tengo conciencia de mi ser en el mundo. Soy
libertad y participo de ella mediante la comunicación con los demás. En el
ser de la libertad nos encontramos porque somos libertad. Nunca la libertad
humana puede ser cosa u objeto empírico.
3. Origen de la conciencia de libertad.
La preocupación por la existencia es algo de lo cual no puede dudarse. Se
vive en una u otra forma y cada hombre da respuesta a sus respectivos compromisos existenciales. El deber llama, momento a momento, a la realización
de las tareas que la existencia requiere. Cumpliendo o no con ellas el hombre forja su propio destino. El "ser existente" es el origen de los efectos, variados y complejos, que en la vida plasma el testimonio existencial del hombre. El ejercicio de su libertad repercute en el ámbito de la realidad em-

JASPERS, KARL,

LIBERTAD y

NECESIDAD

La presencia del hombre en el mundo 1 .
él. Su existencia estará
ta
e ~pone la necesidad de obrar en

.
cons ntemente excitada a
compromiso. En esta tarea tie
expresar actos plenos de
gan al logro de los fines por ~ecaque vLenceli~belos obstáculos que se interpon, .
.
nzar. a
rtad q
Ih b
estática smo actuante y d'mam1ca.
, .
Para Jasp
l' ue. e om re es' no es
da en una íntima relación
1
.
ers e sentido de la libertad se
.
con a necesidad "C d f
.
sentido respecto a una trab
. . a a orma de libertad tiene
ª
que, como necesidad
1
o 1ey u origen. La conciencia de la libe d
' es para e la su resistencia
con la necesidad o en unidad
11 rta s_e desarrolla en contraposición
d l
. .
con e a. Una libertad
h
as as opos1c1ones e·s un fantasma" 21 L
d
que aya superado todecisión -acto de libertadd.
a c~n ucta que se expresa mediante la
d
. .
pue e mostrarsenos com t ·
·
.
e una opos1c16n a ser controlada r la f
.
o estlmomo trmnfante
como acatante de los dictados d po d beatahdad de un proceso natural o
.
e un e r En ambo
h
rencia a la necesidad que se presenta en un
· caso
s casos. ay. una refeotro como origen ley.
como res1steneta y en el
O

l. La resistencia de lo necesario.

La naturaleza está determinada
l
Lo que no hace más que acontecepror e :clontecer forzoso de los fenómenos.
.
.
-sena a Jaspers
l'b
cepc16n que mtenta insertar aJ h b
- no es i re. La conom re y por tanto a su libertad en el pro,. lbid., p. 51.
,. lbid.
n JASPERS, KARL,

" lbid., p. 48.
11

pírica. "No hay libertad f uera del ser-s1-m1smo
, .
E
l
cosas no hay lugar n1· h
. n e mundo obJ'etivo de
las
ueco para ella" 1s
Un profundo anhelo de querer conoce; inv
.
ser de la trascendencia Sól
.
acle a quien pregunta por el
.
.
o a m1 querer -dice J
tentizar el ser inaccesible al saber E te
aspers- se le puede pa.
. s querer se basa en l
be
una angustia que es expresión de la libertad ue
. e no-sa r y provoca
el ser en su eternidad la l1'be t d
ha , . q soy. S1 la persona conociera
rase
namn
·
·
rtad no tendría sentido L'be tad
ecesana e mexplicable. La libe
. I r
·para qué? Q
¡·
ese1arecer la existencia La libe tad é
•
orno ibertad me avoco a
nocimiento del ser-sí-~mo y ~el es dfacultad dinámica en busca del cod l libe
mun o en donde
h b'
"
e a
rtad la excluye de la existenc.
, .
se a ita. El origen
fundamento el ser que yo .
: empmca que investigo; en ella tiene su
rmsmo pue o ser en la existencia empírica".20

op. cit., pp. 51-52.

op. cit., p . 49.

45

44

�ceso de la naturaleza es erróneo. Pretende fundar su ilusoria aspiración en
el hecho de llamar a todo lo real Naturaleza. El hombre se dejaría llevar por
lo instintivo -eor ser natural- renunciando a su libertad y por tanto a su
grandeza. Ante esta posición es necesario indicar que la libertad humana no
es naturaleza, ya que "lo que concibo como naturaleza está determinado en
su acontecer por la necesidad. Como dependiente de una causa, como causado, está sustraído a la arbitrariedad. La determinación de su existencia
empírica es necesaria tal como es a causa de otra cosa".22 El hombre como
libertad no puede identificarse con la naturaleza, pues con ello se sometería
al ritmo ineludible que en el mundo de la naturaleza existe. Nada más antagónico con el sentido de la libertad, que es compromiso ante el deber y no
~ometimiento ciego a factores ajenos a la decisión y al criterio personal. "No
me puedo quedar detenido en esta concepción. Yo afirmo la independencia
de juzgar y querer contra la realidad natural".23
La naturaleza es algo de lo que no podemos prescindir. El hombre es en
el mundo. Pero ello no significa, ni mucho menos autoriza, una sujeción del
ser humano a la misma. "La diferenciación entre natural y no natural se
hace posible por virtud de una doble significación: lo natural es, a veces, lo
que no es más que real, y otras, lo normativo. Lo natural real y lo natural
normativo no pueden ser separados en concreto de un modo decisivo. En
cada caso lo natural es, al tiempo, algo real, que como tal me liga (dígale sí
o no), y en cada caso lo real como tal tiene además cierto carácter de exigencia. Yo no soy por completo miembro del proceso natural ni tampoco
opuesto a la Naturaleza como absolutamente autónomo".24 La libertad es
actuante en la realidad del mundo.
La naturaleza es respecto a la libertad: oposición, resistencia, obstáculo a
vencer. La libertad al plasmar, en actos concretos, su expresión, lo hace bajo
exigencias normativas que en conciencia son inexorables. "Frente a lo naturalmente dado actúa la voluntad, emanada de la libertad trascendental, con
la conciencia de otra necesidad distinta; no sujeta a leyes naturales, sino a las
leyes del deber. Esta necesidad se formula con proposiciones en forma de
mandatos y prohibiciones".25 Un conjunto de disposiciones de carácter obligatorio debe ser cumplido por el hombre que actúa en la existencia. En
atención a la libertad que es, el hombre reconoce la necesidad de obrar consecuentemente ante el deber, que se le presenta como evidente y necesario.
El respeto y la obediencia al deber, es algo de lo que está reclamada toda
persona al expresarse. El decidir de esta manera, es proceder en el ejercicio
" !bid., p. 52.
" Ibidem.
24

JASPERS, K.ARL,

" Ibidem.

46

de una libertad consciente que se compromete por el sentido del
~ca=d Ja~pers ~olntemplando esta situación de la libertad nos dice~e~~aq~e
r
existencia se ve entre dos necesidades. la
.
.
c_~mo resistencia irreductible de lo real, y la l~gali;:~e::ia: :e la naturaleza,
f11a de la regla. Está en peligro d e d esvanecerse entre ambas
e er,
p como• forma
.
sustraerse en absoluto a ellas en I
d
· ero, s1 qwere
.d d d !las
'
ugar e moverse en la más íntima proxirm a
e e
entonces se pierde forzosamente en lo fantástico".2s

2· El fantasma de la libertad absoluta.
'bePara Karl Jaspers la libertad absoluta es un sin sentido "L 'd d
.
.
a I ea e una
lI rtad absoluta se orienta hacia
libertad sin suprimir la libertad ~ ser que su~rune la limitación de toda
. di 'd
.
misma. Toda libertad, que es libertad d
un m v1 uo, tiene que estar en oposición, desarrollarse en roceso
e

~¡~~!~

~e p::a ~:t~Úd::rq~~e:~ret li~itada. Udna libertad absoluta ~ería la
uv1era ya na a fuera de sí t Od 1
.
.
las tuviese dentro de sí S • h l'b
d
Y
as as res1stenc1as
es en sí" 21 D
. 11 ~y _1 e~ta absoluta, entonces es libertad lo que
.
esaparecen as lim1tac10nes I b
1
. .
lo que aparece frente al sujeto es ya co;oc:o ;:e~~s,L:sr:º~~1one~. Todo
1
en lo objetivo del mundo sin ningu'n
bl
·
., r
sena, estar
.,
,.
pro ema, pero tamb1en en el sí mismo
La observac1on critica del filósofo alemá
- 1
,
.
absoluta no es una verdadera lib t d
n, sena a, ademas, que la libertad
queda su . 'd
era ' en cuanto que en ella la existencia
pnm1 a en favor de algo general y total "L J'b
d b
absurda• la libertad e
d
,
·
a 1 erta a soluta es
existe e~ lo contrad:to~~; :o::c1a donde ~o encuentra oposición; la libertad
seguido; su auténtico contenido e~;~~:so~n o puede quedarse en nada conde la «existencia» en la realidad
, . desaparecer; en la manifestación
en 1~ 1:ascendencia ni en la N atu:::1~c::od;:dl1:~:e s:~J;ogasre, pero no
supnm1rse
' ·
¡
a querer
. a s1 ~sma; aquel o en lo que queda suprimida absorbida
no es libertad
ya
. d li'besmo trascendencia".2s El horn bre se encuentray--en el mund.a-- sien o
rtad que esgrune
·
d
en to os y cada uno de sus actos L d'
:::1::es n~turales. y los marcos de normatividad son necesarios par~ ;~e ¡~
r
pue a explicarse, de otJ·a forma, la libertad es inconcebible.

" JASPERS, KARL,

op. cit., p . 53.

op. cit., p. 53.

"' !bid., p. 54.
" JASPERS, KARL,

op. cit., p. 55.

47

�3. Unidad de libertad y Necesidad. (Libertad y «Tener Qué&gt;).
La libertad -nos dice Jaspers- en su origen existencial se sabe francamente necesaria. El quehacer del hombre en la existencia va formando un
fundamento histórico que señala, en un momento determinado, lo que el
hombre es p0r lo que ha hecho en su pasado. El presente y la historia del
"ser en el mundo" se va componiendo p0r sus elecciones existenciales. "Toda
elección existencial se esclarece como algo definitivo, que una vez realizado
no se puede deshacer retrospectivamente. Libre en la elección, yo me obligo
por ella, yo realizo el acto y sufro las consecuencias. Sólo la clara conciencia
de esta decisión hace de la elección una elección existencial. De este modo
29
cada decisión es una base nueva en la formación de mi realidad «histórica&gt;" En uso de mi libertad pienso, elijo y decido. Tal proceder me compromete
y agrega sus efectos a lo que soy en este momento. La huella que dejan los
actos humanos, en la historia personal de quien los expresa, es indeleble. Todo
lo realizado se plasma para siempre y nos responsabiliza de manera radical
en sus consecuencias. El hombre en sus decisiones debe obrar con actitud
serena, juiciosa y positiva.
Como "ser en el mundo" necesito decidir libertariamente el camino existencial que quiera o deba dar a mi existencia. He ido modelando mi propio
ser mediante las múltiples decisiones que he adoptado en la vida. Estoy aquí
en el mundo como existente y tengo la necesidad -tener que- de testimoniarme como tal, en expresión de la libertad que soy. La participación en la
existencia, por el hecho de vivir, es ineludible. Estoy inmerso en el compromiso fundamental de ser en el mundo. Mientras esté aquí, habrá, en cada
una de las expresiones que realice, una íntima relación entre libertad Y necesidad.

LIBERTAD Y TRASCENDENCIA

1. Libertad y culpa.
La libertad se experimenta como responsabilidad. "Por el hecho de que
me sé libre me reconozco culpable (responsable) . Yo respondo de aquello
que hago puesto que sé lo que hago, yo lo tomo sobre mí" .so Este reclamo
de culpa es siempre presente en la tarea existencial del hombre. "En la culpa, en la cual ya estoy cuando me doy cuenta de ella, quiero en tanto que

depende de mí, no ser más culpable; pero, no obstante, estoy dispuesto a
t~m~ de nuevo sobre mí la culpa inevitable". 51 Se acepta la condición origmana del ser humano y se obra en consecuencia. "Yo tomo sobre mí lo
q~e, según t~o mi saber, no habría podido evitar. Así, yo tomo sobre mí el
ongen de m1 ser, que está antes de cada una de mis acciones determinadas
como el fund~ento d~e el cual yo quise y tuve que querer; así tambié~
tomo sobre rm en la realidad lo que yo tengo que hacer, sin poder hacer otra
cosa en la situación presente".32
El ser _humano no conoce -afirma Jaspers- dónde comienza su culpa. Si
lo conociese, la culpa sería circunscrita y evitable. La libertad sería la posib~dad de evitarla.. P_or otra parte, agrega Jaspers, "Al asumir la responsabilidad, conservo m1 libertad por el reconocimiento de mi culpa".ss Precisarldo como es la culpa, Jaspers nos dice: "Mi culpa es, en el seno de mi libertad, una cul~a determin~da en cada caso y, p0r tanto, algo que yo int~nto que no caiga sobre rm. Pero mi culpa es, por virtud de mi estado de
libertad, la culpa indefinible y, por tanto, inmensurable, fundamento de toda
culpa particular en tanto ésta es irremediable. Mientras que yo, por ser libre
lucho contra la culpabilidad, ya soy culpable a causa de mi libertad. Pero
esta culpa no me puedo sustraer sin contraer la culpa de negar mi libertad
misma".3 '

¡

2. Dependencia e independencia.
Soy en el mundo y me sé responsable de mis actos. Mediante el descubrimiento de mi ser personal se hace patente mi libertad. Me sé existiendo en
u~ lugar en donde he sido colocado. ¿Dependo de alguien o dependo de mí
mismo? ¿Soy dependiente o independiente? La dilucidación de estas interrogant~s calan en el sentido de la libertad que el hombre es. Desde la pcrspec~va de ,1~ dependencia, se dice: "Un Dios me ha arrojado en la existencia empmca. Yo mismo ya no soy, ni mucho menos mi voluntad. Esta
no ~e serviría _para nada ~i la divinidad no la moviera".85 Desde el punto
de vista de la mdependenc1a, se señala: "En la voluntad yo me creo a mí
mismo, ciertamente que no de una vez, sino en la continuidad de una vida•
no ciertamente de modo arbitrario partiendo del vacío, sino con un funda:
mento «histórico&gt; de mi ser-así, el cual ofrece indeterminadas posibilidades
n
12

Ibid., p. 57.
Ibidem.

11 JASPERS, JúRL, Ofl.

cit., p. 57 .

.. Ibidem.
•
•

Ibid., pp. 55-56.
JASPERS, 'KAllL, ofl. cit., p. 56.

•

JASPERS, JúllL, Ofl.

cit., p. 58.

49
48

H4

�para reformarme libremente1'.36 Planteadas las anteriores pos1aones, Jaspers
concluye: "En estas dos posiciones metafísicas, la de la absolutización de la
gracia o la de la libertad independiente, reconocemos expresiones necesariamente inadecuadas en su precisión racional y unívoca rectilineidad para el
misterio del fundamento trascendente. En la conciencia de la gracia se niega
la libertad en favor de la única voluntad que actúa, la voluntad divina, como
si en esta forma pudiera aún existir culpa sin libertad; en la conciencia independiente de culpa se afirmaría la libertad en favor de la propia respon37
sabilidad, como si sin trascendencia pudiera aún haber culpa en la libertad".
La voluntad es impotente -afirma Jaspers- para que la existencia se refiera
a la trascendencia, juntamente con la experiencia de la libertad de la voluntad, en la ilimitada responsabilidad de mi hacer y mi ser.

evanescente en mi propia libertad".º Mi actuación, testimonio de libertad,
se orienta a la trascendencia. "En la existencia empírica puedo perder la libertad al perderme a mí mismo. Pero sólo en la trascendencia puede cesar la
libertad. Por virtud de la trascendencia soy como posible «existencia:. es
decir, como libertad en la existencia temporal" .0 Mi labor en la vida es ~alizarme a través de un camino de actitudes y actividades comprometidas. Una
parte, larga o corta, de ese camino me es~ra aún. En ese sendero el horizonte es la trascendencia. Un existir sin perspectiva trascendental es inadmisible. Soy libertad en el mundo y presente en mi libertad está la trascendencia.

3. Trascendencia en la libertad.
Sin la trascendencia, el querer y la libertad misma no tendrían sentido. "Si
no hubiera trascendencia se Elantearía la cuestión de por qué debo querer;
no habría más que caprichos sin culpa, sin responsabilidad. De hecho sólo
puedo querer si existe trascendencia".38 Gracias a la libertad percibo la trascendencia. "Así como la libertad ya existe en cuanto que pregunto por ella,
así también la posibilidad de la trascendencia sólo puede existir en el seno
de la libertad misma. En cuanto que soy libre, experimento en la libertad,
' merced a e11a, 1a trascendencia
. " .39
pero solo
En el existir en el saberse "ser-sí-mismo", el hombre se da cuenta de que
'
.
él no se ha creado. Esto le lleva a expresar, en relación con sus actos, lo s10
.
.
"•
guiente: "Donde soy por entero yo xrnsmo,
ya no soy so'lo m1' mISmo
. Es
decir, todo Jo que realiza en su tarea existencial, está implicado en el ser que
le ha sido dado. De esta situación, aparentemente contradictoria aunque
explicable, Jaspers hace el siguiente razonamiento: "Yo soy tal como llego
a ser por virtud de otro, pero en la forma de mi modo de ser libre. De ahí
la antinomia: aquello que yo soy, emanando de mí mismo, no puedo serlo
solamente EOr mí mismo; puesto que lo soy desde mí mismo, soy culpa?le
(responsable); puesto que ~o lo_ soy sólo por _mí, !~ so_~ lo que he q~en~o
por participación. Esta antmomia expresa la 1dentif1cac1on de la conc1enc1a
de necesidad y de libertad en la trascendencia. En cuanto que me a~rehe~do
desde la libertad, aprehendo mi trascendencia de la cual soy man1festac1ón
• Ibidem .
., Ibidem.
•

JASPERS, KARL,

op. cit., p. 59.

• Ibidem.
•

50

JASPERS, JúRL,

op. cit., p. 59.

., Ibid., p. 60.
"

JASPERS, KARL,

op. cit., p . 60.

51

�EN TORNO A LA METODOLOGIA TRASCENDENTAL
DE KANT
HuMBERTo MARTÍNEZ GoNZÁLEz
Universidad Nacional Autónoma
de México
Sumario: I. Introducción. 11. Cambio de método en la Metafísica. 111. La diferencia
entre filosofía y matemáticas (ciencia). IV. La diferencia entre el método filosófico y el método matemático (científico). V. Los conceptos y los juicios desde la
Lógica y la Metodología. VI. La Metafísica como sistema científico.
"Die Kritik der Vernunft führt also
zuletzt notwendig zur Wissenschaft".
hn1ANUEL KANT

J. INTRODUCCIÓN

LA TEORÍA DE LAS MATEMÁTICAS que presenta la Estética Trascendental de la
Crítica de la razón pura tiene su antecedente en la Doctrina Trascendental
del Método. Esta, a su vez, se encuentra ya, en muchos de sus rasgos esenciales, en los trabajos precríticos.
El profesor E. W. Beth,1 entre otros, muestra en varios escritos esta anterioridad histórica de la Metodología y los trabajos precríticos con respecto
a las doctrinas críticas de la Estética Trascendental. De aquí se desprende,
1

Cf. "Critica! Epochs in the Development of the Theory of Science", British Journal far the Philosophy of Science, Vol. I (1950); La crise de la raison et la logique,
Paris, 1957; The Foundations of Mathematics, Amsterdam, 1959, pp. 41-47; Mathematical Thought, Dordreecht 1965. Véase también la obra en coeditor con Piaget:
Las relaciones entre la lógica formal y la realidad (Trad. española, Edit. Ciencia
Nueva, Madrid, 1968).

53

�en acuerdo con Jaakko Hintikka,2 que esta última debiera ser leída a la
luz de la Metodología Trascendental y no viceversa.
.
Por nuestra parte pensamos que no sólo la Estética, sin? también la An~litica Trascendental, debiera estudiarse desde esta perspectiva. Es~o mo~~aria
una congruencia en el sistema de Kant en lo que respecta a su mte~c1on d_e
escribir una ciencia de la Metafísica. Para entender esto es_ necesar_10 clanficar la idea que se tiene del término "ciencia". Kant lo hizo ~rec1s3:111en~e
en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método, y de ahí la pnmac1a
importancia de esta última para ver la Crítica de la razón pura en un as;ecto positivo más que negativo, como sistem_a ~ons~ituido que ofrece e~, s_urtido completo y consistente de conceptos apnon, mas que como mer~ ~Jerar'' (propedéutica) ,• en suma' como un " ... I nventano
s1stec1c10 pre
,
,, s
máticamente ordenado de todo lo que poseemos mediante _la Razon, pura •
El mismo Kant nos dejó dicho que la Crítica ".,.. contiene ~n s1, Y aun
ella completamente sola, el plan completo, bien probado y garantizad~, Y hasta todos los medios de realización en sí, por los cuales pued~ se~ realiza~a. la
, · coro0 ci·enci·a . . . " • De hecho, segun' Kant, esta c1enc1a es la umca
metaf1S1ca
susceptible de realizarse en breve, de alcanzar total P.erfección de una vez Y
para siempre y no ser ya "susceptible de increme~t~" • . . .
Decir que la metafísica que hace Kant es cienüf1ca, s1g~1ca,, en sus propios términos, que no es filosofía. Kant observó que la f~losofia natural :
· t·, en Galileo y Newton en ciencia natural. Con ID1ra en este f actu
convrr 10
f.l 'f.
t do
.1stonco
, · proyect6 cambi·ar la metafísica de su estado 1 oso 1co a su es a
h
científico. Ciencia y filosofía, pues, se contraponen.5
•

•

1 u m• n ·

, Cf su artículo "On Kant's notion of intuition" en The First Critique: Reflections
Ka~t's Critique of Pure Reason. Edited by Terence Penelhum and J. J. M~c ~nto~h.
~niversity of Calgary, Wadsworth Publisching Company, lnc., Belmont a omia,
1969, pp. 38-53.
T d
¡
• IM.MANUEL KANT, Kritik der reinen Vernuft, A XX. Hemos ~tt iza_ o, sa vo en
contados casos la traducción española de José del Perojo y Jose Rovira A~engol
muy
.
,
.
d. . , 2 tomos Paralela a ésta damos las referencias de
de la Edit Losada, qumta e 1C1on,
·
d
la primera. 178 1 (A) y segunda 1787 (B) ediciones originales de la obra. En a e1ante

citaremos sólo las páginas.
• Cf. Prolegómenos, ed. española, Edit. Aguilar, p. 204.
,.
, Exponemos aquí una interpretación diferente de la usual de los cn~cos Y com~n• tas kantianos La postura a la que nos oponemos es reflejada muy bien, para ac_a-

:;P~;
e,

~~ ;~:ª

conLuen1·beni,.~~pColo~c~;~!;: ~:t:!: :1:j:tc:~
Ó:t~::r~:~e~a ~::o::;f:~
en
~. .
·d
·
también su re e" do de pensar" es distinta a la c1enc1a. Esta 1 ea nene
por _su mKo
t 'a pie de página (parágrafo 4) nos dice: " ... N6tese ~ue
renc1a a ant, y en no a
otra vez Kant el método de la filo.
l
·
palabras contrapone una Y
.
csoafs:~ c:i°d:~asmi~~~áticas, es decir, que él, por unas razones, considera errófneo onde~1s. .
tras razones creemos onoso
tar la filosofía en estas c1enc1as, como nosotros, por o
'
io

El presente trabajo se limita a estudiar la Metodología, con referencias a
los prefacios y a la Introducción de la Crítica. Con todo, intenta ser la base
para un futuro estudio del sistema crítico kantiano.

II.

CAMBIO DE MÉTODO EN LA METAFÍSICA

La metafísica, en tiempos de Kant, se encuentra en un estado muy insatisfactorio. Mientras que el nuevo saber o conocer de la ciencia físico-matemática camina con grandioso éxito, la metafísica se encuentra varada en sus
cuestiones sin fin. Quería ser ésta " .. . una explicación de las cosas, y esto
mismo pretendían las ciencias experimentales que a su lado se desarrollaban
e iban tomando cada vez mayor incremento. O la filosofía debía abandonar
su lugar y pasarse a las ciencias experimentales, como lo hizo en el realismo
inglés, o permanecer en 02osición y enfrente de las ciencias experimentales
como una ciencia especial metafísica, y morir . .. " 8 Kant fue terminante en
su intención de demolerla si se entendía por ella el tipo de saber que alcanzaba su forma más perfecta en la sistematización escolástica a que Wolff sometió el pensamiento leibniziano. Hay una actividad destructiva que lleva a
cabo por el método crítico. "No obstante", nos dice Vleeschauwer, "si miramos
más de cerca vemos que un esfuerzo constructivo acompaña constantemente
a esta actividad destructiva; proclamar la ruina de la metafísica equivale, en
la pluma de Kant, a suspenderla temporalmente con el fin de asegurar su
tanciarla radicalmente de la física. Kant dedica muy especialmente la primera secci6n
de la metodología en la Crítica de la razón pura a disociar filosofía y matemáticas. Allí
leemos, por ejemplo: 'De todo lo dicho se sigue que es por completo inadecuado a
la naturale~ de la filosofía, sobre todo en el campo de la teoría pura, pavonearse
con dogmátlco andar y adornarse con los títulos y bandas de la matemática, orden
a la cual no pertenece, aunque tiene motivos para esperar que pueda mantener con
ella fraternal unión'. Para Kant, es, pues, fundamental y definitivo no sólo evitar
la orientaci6n del modo de pensar filosófico en el modo de pensar matemático, sino
estatuir su formal contraposici6n". Nosotros sacamos, sin embargo, otra conclusión.
Si bien Kant distingue estos dos "modos de pensar", lo hace con el fin de encaminar
a la metafísica por una senda científica. La confusión puede estar en lo siguiente:
la filosofía, así como la matemática (ciencia), en sentido genérico, es método de conorimiento ( en este sentido sí hay que instatuir su formal contraposición). La metafísica
-ética, 16gica, estética, etc.- no es ella misma un método, sino una disciplina que
puede usar tanto el método filosófico como el matemático. La filosofía en sí, no estudiaría nada concreto, más bien impone un método con el cual estudiar ciertos objetos,
siendo éstos los que determinan una disciplina específica. Es obvio, Ortega entiende
por filosofía ambas: un método y una disciplina específica. ¡ Singular confusión!
• KuNo FrscHER, "Vida de Kant e Historia de los orígenes de la filosofía crítica",
en la edici6n española de la Crítica, t. I, p. 82.

55
54

�porvenir -gran sueño y gran proyecto nutrido por él durante cerca de cincuenta años. Los reproches los dirige a una metafísica y a un método determinados, mientras que construye, al menos esquemáticamente, otra metafísica y
elabora otro método".7
Tenemos, así, dos aspectos que se coordinan mutuamente. Por un lado, Kant
va a mostrar que el error de la metafísica deriva de un vicio de método; por
otro, cómo es imposible erradicar esa "disposición natural", que podrá convertirse en una nueva ciencia al cambiar de método. Si utiliza el método que
viene utilizando la moderna ciencia de la naturaleza, puede convertirse en
una verdadera ciencia; porque sólo ha sido una ciencia aparente, aunque en
otros tiempos se le haya llamado "la reina de todas las ciencias".
Debe hacerse de la metafísica una bien fundada ciencia, nos dice, porque
el " .. . maduro juicio de la época. . . . . . no quiere seguir contentándose con
un saber aparente y exige de la razón la más difícil de sus tareas, a saber:
que de nuevo emprenda su propio conocimiento y establezca un tribunal que
al mismo tiempo que asegure sus legítimas aspiraciones, rechace todas las
que sean infundadas ... " 8 Este tribunal no es otro que Ja Crítica de la raz6n pura.
Pero es en Ta observación de otras ramas del saber en que la razón pura
tuvo éxito, donde Kant descubre la falta de cientificidad de la metafísica de
aquel entonces; y al mismo tiempo, donde descubre la naturaleza misma del
conocimiento científico. En la nota a pie de página que aparece en el prefacio a la primera edición, dice: "Oyense aquí y allá repetidas quejas contra
la pobreza del pensamiento en nuestra época y contra la decadencia de la
ciencia fundamental; mas no veo que a las que tienen bien fundamentadas sus
bases, como la matemática, la física, etc., puede enderezarse semejante cargo;
antes al contrario, no sólo sostienen la antigua reputación de su solidez, sino
que han ganado en firmeza en otros tiempos. El mismo hecho observaríamos
seguramente en otras ramas del saber humano, si de lo primero que allí se
cuidara fuera de la rectificación de sus principios".9
En el prefacio a la segunda edición hace ver que la lógica ha tenido buen
éxito debido a su limitación que la autoriza y aun la obliga a abstraer todos
)os objetos de conocimiento y sus diferencias, ocupándose el pensamiento sólo
de sí mismo y de su forma.10 Las matemáticas, igual que la física, es también
conocimiento teórico que determina sus objetos a priori, y ha seguido siempre
el seguro camino de la ciencia. Esto se debe, según Kant, a que el matemático

no tiene que inquirir lo q~e ve en _la figura o aun en su mero concepto, y
aprender de ella sus propiedades, smo que tiene que producirla, por medio
de lo que, se~? conc:ptos, éJ mismo ha pensado y expuesto en ella a priori
(~~ construcc1~~). Añade que si se quisiera saber algo con certeza, a priono admi~era cosa que no fuere consecuencia necesaria de lo que él
m1SID0, por medio de su concepto, había puesto en el objeto".11 La física a
su. vez, ha emprendido también el camino de una ciencia al comprender '10s
físicos (Ga_]ileo, T?rricelli, Sthal) que " . . . la razón sólo descubre lo que ella
12 "De suerte"
ha
t " que
· bºproducido segun sus propios planes ... "
, dice K an,
s1 ~en se advierte, debe la física toda la _erovechosa revolución de sus pensamientos a la ocurrencia de que sólo debe buscar en la Naturaleza (no inventar) aquello que la Razón misma puso en conformidad con lo que se
desea saber, y que por sí sola no sería factible alcanzar".u

ri.: .••

La metafísica, al contrario, no ha tenido la dicha de " .. . haber podido entrar en el seguro camino de una ciencia . . . ", y Kant nos dice: "Es necesario
que nos convenzamos de que la marcha de ella ha sido hasta ahora incierta
e_l de un tanteo (Herumtappen), y hecha, lo que es Jo peor por medio d~
14
simples conceptos". (Más adelante vamos a aclarar que p~r "simples conceptos" entendemos "analíticos" o "abstraídos") . La cuestión subyacente es
uno ve ~l~o, la cuestión de método. La pregunta que se impone ahora es si
la metaf1S1ca puede ser, Y además de qué manera, una ciencia en el sentido
en que lo so~, la matemática y la física. En principio, hay necesidad de que lo
sea, porque • • •no podemos contentarnos con la simple disposición natural
para la metafísica. . . sino que debe ser posible llegar con ella a una certidw_nbre o ignoran~a de los objetos .. . " Así, la pregunta resulta legítima: "¿De
que modo es posible la metafísica como ciencia?" 16 En este período de la
Crítica Kant afirma que la metafísica puede y debe ser una ciencia si imita
el método que con buen éxito vienen utilizando las otras ramas del conocimiento. "Con el ejemplo de las matemáticas y la física, que son hoy lo que
son, por efecto de una revolución en un salo momento hecha, podríamos creer
que ~l hecho es ~uy imp~rtante, y que merece se reflexione sobre el punto
esencia! d_el cambio de metodo que tan ventajoso les ha sido, y acaso fuera
bueno lIDlta:l~, al men~s en tanto cuanto lo permite la analogía que entre
ellas (conOC1m1en tos raaonales) y la metafísica existe"_1e
Lo que falta a la metafísica es la posibilidad de un conocimiento a priori
11

' H. J. DE VLEESCHAUWER, La evolución del pensamiento kantiano, UNAM, México, 1962, p. 10.
• T. I, p. 121 (A XI).
• ]bid. ( el subrayado es nuestro).
,. T. I, p. 128 (B IX).

56

T. I, p. 129 (B XII).
,. lbid. (B XIII).
,. T. I, p. 130 (B XIV).
" T. I, p. 131 (B XV).
11

B. XXII.

"B XIV.

57

�y, más aún, probar satisfactoriamente las leyes que están ~ pr~ori en la base
de la naturaleza como conjunto de los objetos de la experiencia. Lo que entonces debe hacerse es, según Kant, no admitir que el con~imiento tenga
que regirse J:?Or los objetos, como se venía haciendo, concep_cion que no conducía a nada, sino admitir, por el contrario," ... que los obJet?s [tengan] que
regirse por nuestro conocirniento".17 Hay con esto un. cambi~ fundamental
en la concepción epistemológica del mundo, un giro radical y. sm precedentes,
análogo al que hace Copérnico en la Astronomía.18 _Los o~~etos Y ~ experiencia misma, " ... en donde tan sólo son ellos conocidos. . . , deberan regularse, de aquí en adelante, por los conceptos y el concu~o del ente~dirniento.
"Porque la experiencia misma es una especie de Conocimiento, q~e exige la presencia del Entendimiento, cuya regla tengo que suponer en mi ante~ de que
ningún objeto me sea dado, y por consiguiente a priori. Esta se manifiesta ~or
medio de conceptos a priori, que sirven, por lo tanto, para re~lar necesar_i~mente a todos los objetos de la Experiencia, y con los cuales tienen tambien
que conformar".19
•
La conversión de la metafísica en disciplina científica depende, en n_gor,
de un cambio de método. La idea está muy presente y clara en Kant. Si tal
cosa sucede, se abriría para la metafísica la posibilidad de un conocim_ie~to a
priori sintético, y por ende, la construcción de sus objetos de. conocmue~~o
irual que en la ciencia matemática. Así, con respecto a la anterior revoluc10~
c:pernicana, nos dice: " ... una magnífica piedra de toque de lo que consideramos como un cambio de método en la manera de pensar, a saber, que
2
sólo conocemos a priori en las cosas lo que hemos puesto en ellas':: º En esto,
precisamente, quisiéramos apuntar que hay que poner la ate~c1on para el
estudio de la Crítica. Más corroboraciones nos ofrecen los pasaJes que a continuación citamos: "Este ensayo [la crítica] suministra lo que se pide Y asegura a la metafísica en su primera parte la vía segura de u~a cienci~, pues en
ella sólo se ocupa de conceptos a priori, cuyos correspondientes objetos pueden ser dados en una experiencia que conforme con estos concepto~. En efecto,
según este cambio de método en el modo de pensar, puede explicarse clara1T

lbid.

u B XXII. En la nota a pie de página dice: "Es así como las leyes _centrales _de_ l?s
movimientos de los cuerpos celestes proporcionaron a lo que Copérn'.co al _pnnc1p10
admitió sólo como hipótesis una certeza decisiva, y probaron al i_msmo tiempo la
· · "bl f erza que mantiene la estructura del mundo ( la atracción de Newton).
mv1s1 e u
• · 1
·
hubiera
Esta hubiera permanecido para siempre sin descubrir. s1 e pnm~ro no se
atrevido a buscar de una manera contraria a los sentidos, pero sm embargo verdadero los movimientos observados, no en los objetos del cielo, sino en el es~e?tª~º,~·
En ;ste prólogo establezco yo una variación del pensamiento, análoga a esa h1potes1s •
u T. I, p . 133 (B XVII/XVIII).
21

mente la posibilidad de un conocimiento a priori, y lo que aún es más, dar
pruebas suficientes de las leyes que fundamentan a priori la naturaleza, considerada ésta como el conjunto de los objetos de la Experiencia; cosas ambas
totalmente imposibles según el procedimiento hasta ahora empleado".21 En
otra parte dice: "La obra de la Crítica de la razón pura especulativa consiste
en la tentativa de cambiar el método hasta aquí seguido en la metafísica, y
realizar de este modo una revolución semejante a la que han experimentado
la Física y la Geometría".22 La cuestión consistirá, entonces, en saber cuál
es el método que viene utilizando la ciencia físico-matemática, en qué consiste este diferente modo de pensar.

lll. LA

DIFERENCIA ENTRE FILOSOFÍA Y MATEMÁTICAS ( CIENCIA)

No nos detendremos en los antecedentes que sobre la idea que desarrollaremos se encuentran en los trabajos precríticos. Ya hemos afirmado la existencia de tal antecedente, y además de las obras de W. E. Beth, remitimos al
estudio de H. J. de Vleeschauwer, La evolución del pensamiento kantiano,
que citamos en nota anterior.23 Pero debemos hacer mención del escrito que
este último autor llama el verdadero tratado del método del período precrítico: Versuch über die Deutlichkeit der Grundzatze der natürlichen theologie und der Moral, de 1764. En él se nos enseña cómo hay que construir
la metafísica y cuál es el verdadero método que debe presidir esta construcción. Aquí ya se encuentra en Kant la oposición entre el método metafísico
y el método matemático tal como lo desarrollará en la segunda parte de la
Crítica de la razón pura.
En el capítulo primero de esta segunda parte (la Doctrina Trascendental
del Método), primera sección, nos dice Kant que "la matemática ofrece el
ejemplo más patente de una razón pura que felizmente es amplia de suyo,
sm ayuda de la experiencia".21 Este éxito de la matemática, debido a un
n Ibid. (B XVIII/XIX) (El subrayado es nuestro) .
.. T. I, p. 135 (B XXII) (El subrayado es nuestro). Tal resulta ser la importancia
del método que en un pasaje Kant califica a la Critica de "Tratado del método"
no como un sistema de la ciencia misma; "pero, sin embargo", agrega en seguida,'
"bosqueja el contorno todo de la ciencia, tanto en lo que se refiere a sus límites
como también a su completa estructura interna".
" En esta obra se ven muy bien los momentos históricos y el papel que desempeñaron el análisis y la síntesis, o la inducción newtoniana y la deducción cartesianoleibniziana. Sobre esto véase especialmente la investigación de Robert S. Hartman,
"El método científico de análisis y slntesis", Dianoia, Anuario de Filosofla, UNAM,
México, 1969 y 1970.
.. T. 11, p. 323 (A 712, B 741).

Jbid. (BXVIII/XIX) (El subrayado es nuestro).

59
58

�método específico, espera Kant poder extenderlo a otros campos que tienen
otro método de procedimiento y que les impide tener el mismo éxito, como
es la filosofía. Por esto es, nos dice, " ... que la raz6n pura en su uso trascendental espera poder ampliarse con la misma facilidad y validez con que
lo logró en el uso matemático, particularmente si aplica al primero el mismo
método que tan notorias ventajas le proporcionó aplicándolo al segundo. En
consecuencia, mucho nos importa saber si el método para llegar a la certi. dumbre apodíctica, denominado matemático en la ciencia mencionada en
segundo lugar, es idéntico a aquel con que se busca la misma certidumbre
en la filosofía y que en ella se califica de dogmático" .25 Hay, pues, dos clases
distintas de métodos: el método matemático y el método dogmático. El primero lo utiliza la ciencia y el segundo la filosofía. El método matemático
conduce a la "certeza apodíctica", que es un hecho (histórico-real). La filosofía pretende buscar la misma certeza; Kant se propone averiguar si ese
método puede utilizarse, o bien, si es "idéntico" al que viene utilizando. La
conclusión importante que se desprende es que la diferencia entre filosofía
y ciencia es una di/erencia de método.
Es notable cómo el exacto significado del concepto de ciencia, cuya oscuridad dificultó y obstaculizó -y aún sigue haciéndolo- el progreso del conocimiento en general, esté ya muy claro en Kant desde hace casi dos siglos.
Aún en la literatura filosófica contemporánea, que es muy abundante al
respecto, no se ha especificado claramente cuál es la naturaleza de la ciencia
misma y qué viene a ser una pauta o marco de referencia. Frecuentemente
se sigue confundiendo la "ciencia" con una especie de ciencia. Esto sucede
al considerar la "ciencia" como aquella que tiene las características de verificación y predicción mediante la observación. Pero éstas son características
s61o de una clase de ciencia: la ciencia natural. Su triunfante existencia nos
induce a extenderla a otros asuntos, pero esto, como otras confusiones semejantes, es una falacia: una falacia que podríamos llamar falacia del método
o falacia metodológica.
En Kant está muy claro que la "ciencia" en este sentido, es un método
que nada tiene que ver con el contenido o el objeto de estudio. Si consideramos que en todas las ramas del conocimiento puede haber un cambio,
como ocurrió de la filosofh natural a la ciencia natural, esta distinción se
toma el primer requisito indispensable cuando tenemos en mente un cambio.
Si Kant hubiese supuesto que los objetos determinan los métodos de conocimiento de las diferentes disciplinas, es probable que no hubiera intentado
siquiera hacer de la metafísica una ciencia. Si lo hubiera hec~o hubiera f_racasado. Pero en esto consiste su gran revolución: creer que lo que dife-

rencia a la ciencia de la filosofía es cuestión de método y no de los objetos
de ~ue ~tas ~ersen. Todos los objetos pueden ser tema o asunto de ciencia
o f1losofia. Mientr~ la _primera actúa sobre ellos con éxito, la segunda ha
demos~ado en la histona s~ falta de eficacia. Ahora bien, esta ciencia que
nada tiene que ve~ con objetos, es la "ciencia" en sentido genérico; las dive~ c ~ de objetos a la que ésta se aplica nos dan la especie de ciencia.u
La c1enc1a, pues, al igual que la filosofía, es método, de conocimiento.

JV. LA

DIFERENCIA ENTRE EL MÉTODO FILOSÓFICO y

EL MÉTODO MATEMÁTICO (CIENTÍFICO)

. La constitución de los dos métodos o usos de la razón pura, según nos
dice Kant, es por completo diferente: manejan diferentes clases de concepto_s. "El conocimiento filosófico es conocimiento racional o base de [abstracción de] conceptos; el matemático, a base de la construcción de conc~ptos".21 Aquí ~eside la diferencia radical entre filosofía y matemáticas (ciencia). Es una diferencia lógica y precisa. Las palabras más importantes de
este párrafo ~ que debemos subrayar son: "a base de conceptos" y "a base
de construcción de conceptos". ¿ Qué significa esto? Que el conocimiento
filos6f_ic~ es un_ co~~imiento por conceptos que son dados, mientras que eJ
conOC1ID1ento c1entifico hace o inuenta los conceptos de su conocimiento.2s
Los primeros son conceptos que se obtienen mediante un proceso de abstracción, esto es, de generalizaci6n de la realidad. Por más abstractos que
lleguen a ser nunca pierden su sensorialidad ;29 su contenido se refiere siempre a la realidad. Los segundos, por el contrario, son conceptos construidos
por la mente humana, libremente inventados, que no tienen conexión con
los sentidos ni referencia a la realidad -si bien son pertinentes a ésta so_;
" Cf. L. SuSAN STEBBING, Introducción moderna a la lógica, UNAM, México, 1965,
cap. XIII. 2, pp. 271-273.
:tt T. 11, p. 324 (A 713, B 741).
. ,. ~- Robert? S. Hartm_an, "Lo analítico y lo sintético como categorías metodológicas , Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos Universidad de
Nuevo León, Año 11, núm. 2, pp. 99-128.
'
• Esta idea se e~cuentra ya en la. Disertación de 1770, parágrafo V: "Asi, pues,
los conceptos ~pin~o• no se hacen intelectuales en sentido real por su reducción a
una mayor umversalidad, y no exceden el modo del conocimiento sensible 8ino que
permanecen indefinidamente sensibles, por mucho que se eleven por abstra:ción" (L
ª
("D'1sert at'10" de 1770, T ra d. de Ramón Ceñal, S. J., Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1961, pp. 83-85).
• Pertinentes en el sentido de que son aplicables a la realidad. Pero con respecto

'"T. 11, pp. 323-324 (A 713, B 741).

61

60

�son conceptos formales sin contenido y cuyo significado está dado enteramente
por una relación. Los primeros (analíticos) han sido llamados sustanciales,
materiales o abstractivos; los segundos (sintéticos), funcionales, formales o
constructivos.
Dice Kant en la Crítica: " ... en los problemas matemáticos no es cuestión
de esto (del contenido}, ni en general de la existencia; no se trata en ellos
más que de las propiedades de los objetos en sí mismos, y únicamente en
81
cuanto ellos están unidos al concepto de estos objetos". Aquí se ve la gran
diferencia que hay entre el uso discursivo de la razón, como nos dice Kant,
procediendo por conceptos, y el uso intuitivo ( intuición pura) , fundado en
la construcción de los objetos. Al construir el concepto, construimos el objeto; antes de la construcción, pues, no hay tal objeto. Esto significa exponer
el concepto de una cosa in concreto. Ahora bien, dice que "unos y otros
conceptos -hechos o dados- pueden hacerse o darse a priori o a posteriori.
La síntesis de los conceptos hechos es exposici6n de intuiciones o construcciones".82 La primera es síntesis de conceptos empíricos y la segunda síntesis
de conceptos arbitrariamente inventados; los primeros, conceptos filosóficos,
y los segundos, científicos. Y, " . . . puesto que la síntesis de conceptos empíricos", dice Kant en su Lógica,83 "no es arbitraria, sino empírica, y en cuanto
tal no puede ser nunca completa (pues siempre pueden descubrirse, en la
'
' .
experiencia, nuevas propiedades del concepto), los conceptos empmcos, por
consiguiente, no pueden ser definidos". En la Crítica corrobora Kant: "Según este requisito, un concepto empírico no puede definirse, sino solamente
explicarse".ª4 A esto Kant liama definiciones aproximadas. "Las definiciones
sintéticas empíricas son, pues, imposibles. Los conceptos arbitrariamente inventados, por otra parte, no sólo pueden ser definidos, sino que su declaración es ya definición" .33 Por otro lado, los conceptos dados, "sólo pueden
definirse mediante el análisis. Pues los conceptos dados sólo pueden distinguirse aclarando sucesivamente sus propiedades". 36 Ahora bien: " ... si todas
las propiedades de un concepto dado se esclarecen, entonces, el concepto se
hace completamente distinto. Si, además, no contiene demasiadas es también
preciso, y surge, por tanto, la definición del concepto. Pero, puesto que no
se puede estar seguro, en virtud de ninguna prueba, de que todas las propiea su formación, al origen 16gico ( quid juris) , no temporal, deben considerarse como
creados. Pertinencia no significa referencia.
.
(A 719, B 747) Esto fue dicho casi exactamente igual por Descartes en su Dis11

curso d,l mJtodo.
ª HAllTKAN, op. cit., en nota 27, pp. 103-104.
" Logik, parr. 102, cit. por liAR.TMAN, op. cit. en nota 27, p. 104.
.. T. II, p. 332 (A 727, B 755).
• HAllTMAN, op. cit., en nota 27, p. 104.
• Logik, parr. 104.

d~~es de un ~~ncepto dado ~yan sido agotadas por el análisis, todas las defiruaones
analíncas deben considerarse como inciertas" .a7 La en't ica
·
"
nos d'ice:
En segundo lugar, hablando con exactitud, tampoco puede definirse un
concepto dado a priori, por ejemplo: substancia, causa, derecho, equidad,
etc., pues nunca puedo estar seguro de que la representación clara de un concepto dado ( aun confuso) haya sido desarrollada sino cuando sé que es adecuada al objeto. Sin embargo, como el concepto, tal como se da, puede contener muchas re~resentaciones oscuras que en el análisis pasemos por alto
~ ~ de que siempre las necesitamos en la aplicación, el detalle del análi_sis de nues~o concepto es siempre dudoso y mediante ejemplos que lo confmne~ ?e diversos modos podemos hacerlo cierto probablemente, pero nunca
apo~ictic~~~n~e. En lugar del término 'definición', yo preferiría emplear el
de expos1C1on, _que sigue siendo cauteloso y, empleándolo, el crítico puede
aceptar hasta cierto punto la definición y seguir, no obstante, con sus reservas respecto de la minuciosidad".88
. Así pues,, ~ d~iniciones empíricas sintéticas son imposibles, y las definietones an:~ticas msegura_s. La única clase de definiciones que parecen ser
~ la vez logicaroente precisas y seguras, son las definiciones sintéticas constructlvas. Tenemos, entonces, varias clases de definiciones, pero no todos tienen
las características de precisión y seguridad. En la Crítica aparece muy clara~e~te as:entado: "En consecuencia, no pudiendo definirse los conceptos empmcos ru los dados a priori, quedan solamente los pensados arbitrariamente
en los ~uales pueda ensayarse esta operación. . . Por consiguiente como conc;pt~ idó~eos _para ser definidos quedan solamente los que co~tienen una
smtCSIS arbitraria que pueda construirse a priori . .. " su Si la ciencia utiliza
conceptos ar_bi_tr_ariamente _pensados, utiliza, en este sentido, conceptos capaces de d~f~ción y, ~reasables, mientras la filosofía, que utiliza conceptos
d_ados a pnon o empmcos, no tiene precisión por la misma falta de definil'.lÓn de sus conceptos.
De aquí que nos diga Kant: "Por consiguiente, la diferencia esencial entre
estas dos clases de conocimiento racional consiste solamente en esta forma
y no estriba en la diferencia de su materia o de sus objetos".4º Con esto subraya la idea de que la diferencia entre la filosofía y la ciencia no depende
de los objetos de estudio, sino de la forma de estudiarlos.
'
Kant plantea luego la pregunta: "¿ Cuál puede ser la causa de esta situación tan distinta en que se encuentran dos artífices de la razón uno de los
cuales toma el camino de los conceptos y el otro el de intuicione; que expone
"
•
•
..

lbid.
T . II, p. 333 {A 728, B 756) .
lbid.
T. II, p. 324 (A 714, B 742).

63

62

�priori según los conceptos?" :esta causa es clara y evidente. "Lo que aquí
importa son proposiciones, no analíticas que puedan producirse por mero
análisis de conceEtos (en las que el filósofo tendría sin la menor duda ventaja sobre su rival), sino sintéticas, y ciertamente de las que se pretende
conocer a priori . .. " n Esto es, si fuera mediante el simple análisis, la filosofía tendría ventajas porque es el método que la caracteriza. Concretamente:
la diferencia entre los dos métodos es cualitativa, no se trata de grados de
menor o mayor abstracción, sino que hay un salto en método, de análisis (inducción) a síntesis (deducción). Kant explica con más detalle esta diferencia: "El primer uso de la razón es el uso por conceptos, y en él no podemos hacer otra cosa que reducir bajo los conceptos en cuanto a su contenido real los fenómenos que no serán determinados más que empíricamente,
es decir, a posteriori (pero conforme a estos conceptos como reglas de una
i;íntesis empírica) ; el segundo, es el uso de la razón por la construcción de
los conceptos, y éstos se refieren ya a una intuición a priori y pueden por
esto mismo ser dados en la intuición pura de una manera determinada a
priori e independientemente de todos los data empíricos". Y dice a continuación: " . .. el conocimiento racional a base de conceptos se denomina filosófico". Y la " ... operación racional para construcción de conceptos se llama
matemática" ( ciencia) .42
La cuestión es investigar si es posible la aplicación del método matemático
a la filosofía. Pero ya veremos que esto no es posible porque una filosofía que
aplique el método de la ciencia simplemente ya no es filosofía, sino ciencia.
Kant concluye que los procedimientos no pueden imitarse. Esta imposibilidad comprobará una vez más la radical diferencia entre las dos. Sin embargo, es la diferencia basada en esa imposibilidad la que nos hace sacar,
con Kant, una conclusión positiva: usar el método científico en todas las
disciplinas de conocimiento. En una metafísica como ciencia se implicaría
la aplicación de este último a los objetos metafísicos. Pero esta aplicación
trajo, en principio, la imposibilidad de conocer dichos objetos, la limitación
de la razón en su uso trascendente, lo que condujo a la metafísica (filosofía
trascendental) a ocuparse de un asunto muy diferente: el conocimiento mismo. La metafísica se convierte, en Kant, en ciencia del conocimiento, en las
posibilidades y alcances del conocimiento mismo. Pero continuemos estableciendo la diferencia. Kant nos advierte que " ... la observancia del método
matemático en esta clase de pensamiento no puede proporcionar la menor
ventaja, salvo la de descubrir tanto más claramente sus propios lados flacos".
De esta manera: " ... la geometría y la filosofía son dos cosas totalmente
diferentes aunque se den la mano en la ciencia de la naturaleza, y, por con-

á

T. II, p. 326 (A 718, B 746).
" (A 724, B 752).

41

64

siguiente, el procedimiento de la una nunca puede ser imitada por el de la
otra". Esto sucede porque "La solidez de la matemática se funda en definiciones, axiomas y demostraciones. Me limitaré a mostrar que ninguno de
estos elementos puede proporcionárselo o imitarlo la filosofía en el sentido
en que lo toma el matemático ... " 4 3
Veamos qué se significa por cada uno de estos elementos. "Como el mismo
término indica, definir no pretende significar más que exponer originariamente el concepto detallado de una cosa dentro de sus límites".44 Esto es,
la definición es el resultado del proceso de clarificar el concepto. Todo conocimiento de cosas se realiza mediante conceptos, o sea, mediante atributos
o predicados, pero se efectúa en un juicio: la definición. Esta es, diremos,
la que transfiere la cosa del ámbito de la experiencia, a la del pensamiento.
Ahora bien, de la definición de una cosa empírica se sigue el concepto de
esa cosa, pero éste sólo es resultado de un proceso de esclarecimiento, y el
pensamiento se esclarece a sí mismo sólo mediante el análisis. El análisis esclarece y distingue; la síntesis construye, su misma declaración es clara y
distinta. "Una definición es un concepto suficientemente distinto y preciso
( conceptus rei adaequatus in minimis terminis complete determinatus)". 4 5 De
aquí que, tomando en cuenta que un concepto dado y uno empírico no pueden ser definidos nunca con precisión, sino sólo los arbitrariamente pensados,
"a) ... en filosofía no se debe imitar a la matemática, comenzando por las
definiciones". Esto es así porque la filosofía va hacia la definición: " ... en
filosofía, la definición, como luz meridiana, debe, antes que comenzar la
obra, terminarla. En la matemática, al contrario, no tenemos ningún concepto que proceda a la definición puesto que por ésta el concepto es inmediatamente dado; se halla, pues, obligada a comenzar por esto". Por otra
parte, "b) Las definiciones matemáticas no pueden ser falsas nunca, puesto
que el concepto es inmediatamente dado por la definición y no contiene
exactamente más que lo que la definición quiere que se piense por este concepto. . . Las definiciones analíticas, al contrario, pueden ser falsas de múltiples maneras, sea comprendiendo caracteres que no están realmente en el
concepto, sea no indicando los que contiene, abandonando lo que es esen" T. 11, p. 332 (A 726, B 754).
.. T. 11, p. 332 (A 727, B 755 ) Kant aclara en nota a pie de página: "Detallado
se refiere a la claridad y suficiencia de las notas; límites sirve para precisar que no
hay más notas que las pertenecientes al concepto detallado, y originariamente significa que esta determinación de límites no se ha inferido de parte alguna y, en consecuencia, necesita todavía una demostración, lo cual incapacitaría a la presunta definición para figurar a la cabeza de todos los juicios sobre un objeto".
.. Logik, parr. 99.

65
H5

�cial en una definición, supuesto que no puede haber completa certeza en
la integridad de su análisis" .46
•
•
En el primer parágrafo de la Investigación acerca de la evidencia de los
principios de la Teología natural y de la moral de 1764 ya había dich~ Kant
que la matemática conseguía su definición sintéticamente, pero la filo~fí.a
analíticamente. Las definiciones matemáticas hacen conceptos; las defm1ciones filosóficas sólo los explican. En matemática " . .. el concepto no es
dado nunca antes de la definición, más bien se desprende de ella. Un cono,
no importa que más puede ser, se engendra en la matemática mediante la
concepción arbitraria de la rotación de un triángulo rectángulo alrededor de
uno de sus lados mayores"/7 En filosofía el asunto es muy diferente. "Aquí
el concepto de una cosa está ya dado, pero determinado obscura o insuficientemente. Tengo que analizarlo [Kant usa el término 'desmembrar'), comparar las propiedades aisladas, tanto entre sí como con el concepto mismo, y
48
explicar y precisar este pensamiento abstracto".
Por lo que respecta a los axiomas -que son principios sintéticos a prio~i
inmediatamente ciertos y autoevidentes- sólo son posibles en la matematica (ciencia), ya que en filosofía, donde el conocimiento es por abstracción
de conceptos, no se encuentran nunca principios que merezcan el nombre
de axiomas. El axioma se produce por una síntesis constructiva que se da en
una intuición pura, mientras que la categoría se produce por una abstracción analítica que nunca pierde su sensorialidad. Pero nos referimos a la
no esquematizada, pues la que sí lo es, será construcción, no abstracción. _La
categoría es el grado más alto y último de abstracción en el "sistema" filo:iófico, mientras que el axioma representa el comienzo del sistema científico.
Finalmente, las demostraciones, que son pruebas apodícticas, so~ ~bién
específicas de la ciencia (matemática), pues dice Kant: "La expen~nc1a nos
enseña lo que es, pero no que lo que es no puede ser otra cosa. As1, los argumentos empíricos no pueden proporcionar pruebas apodícticas". Por lo
49
tanto, a la filosofía le son imposibles las demostraciones.
Así la filosofía no pertenece al orden de la ciencia, una y otra, en cuanto
métodos de conocimiento, son diferentes. Si la metafísica quiere ser una disciplina científica debe seguir el método que caracteriz~ a ~a cienci~ : cesará,
por esto, de ser filosofía para convertirse en una_, C1en?1~ _metaf1S1ca. Con
todo la filosofía cumple su función. Es la preparac1on anahtica para el salto
sintético. El paso es de filosofía a ciencia; del análisis filosófico a la construcción científica. El método para construir una ciencia es el método de
'" (A 730/31, B 758/ 59).
HARTMAN, op. cit., en nota 27, p. 110.
48
Ibid.
" (A 734. B 762).

" Citado por

análisis y síntesis que utilizara Galileo y Newton, elaboraran Descartes y Leibniz, y ambas cosas Kant en su Crítica para construir la ciencia de la metafísica. Esto último se hace claro cuando entendemos el núcleo del sistema
de la razón pura: la noción de construcción esquemática que Kant comenzó
a partir de algunos de sus trabajos precríticos, desarrolló en la Metodología
de la Crítica y enseñó durante cuarenta años en sus cursos de Lógica.

v.

Los CONCEPTOS y LOS JUICIOS DESDE LA LÓGICA y LA METODOLOGÍA

De considerable importancia es la deducción que se desprende de esta
distinción hecha por Kant en cuanto a los conceptos que utiliza la filosofía
y los que utiliza la ciencia. La doctrina tradicional de la formación de los
conceptos (Aristóteles) considera a toda clase de ellos como las abstracciones y generalizaciones, que lleva a cabo el poder de la mente humana, de
las características comunes a varias existencias particulares. La lógica de esta
doctrina no distingue otra clase de conceptos. En ella, como es sabido, el
número de notas compresionales que forman el contenido de todo concepto
varía de acuerdo con el grado de abstracción de dicho concepto. De tal manera, a medida que el concepto es de mayor abstracción, disminuyen sus
notas hasta el grado de no tener ya contenido, o sea, mientras que su extensión o aplicabilidad es infinita, su contenido es nulo o carente de todo significado específico (el término "Ser" o las "categorías" filosóficas). Seg~
su fórmula general: la extensión y la comprensión están en razón inversa
una de la otra.
Ahora bien, en Kant está ya una determinación de otra clase de conceptos
que hace mella en la lógica tradicional. Se trata de conceptos que son construidos por la mente humana creando al mismo tiempo su objeto, y sin relación alguna directa o indirecta con la realidad. Kant ve que esta diferencia
entre estas dos clases de conceptos es precisamente lo que caracteriza a los
métodos de la ciencia y la filosofía. La precisión de cada uno de estos conceptos consiste, como vimos, en la completa determinación de su significado
tn un mínimo de términos.
Aristóteles y la doctrina tradicional de los conceptos sólo admiten conceptos analíticos o abstractivos. El neokantismo de Marburgo (Cohen, Natorp)
curiosamente llegó al extremo de admitir sólo la otra clase de conceptos, los
rintéticos. Así, todo concepto se forma o se construye en el juicio. Juzgar
es conocer, juzgar es crear. No hay nada que le sea "dado" al pensamiento
de antemano. Por nuestra parte, creemos con Kant que hay los dos tipos de
conocimiento con los dos tipos de conceptos. Hay conceptos dados, ya sean
a priori ( como el concepto "substancia") o a posteriori ( como el concepto

67
66

�11agua' 1).

F.sto significa, en contra de las tesis del neokantismo, que ~lgo
le es "dado" al pensamiento, y aquí juzgar significaría únicamente analizar.
Los conceptos sintéticos se dan, o más bien se hacen, sólo en el conocer
científico. Este último no podría distinguirse de otro conocer, como el vulgar, cotidiano O filosófico, desde el punto de vista del neokantismo. La dualidad diferencia.
En Kant tenemos especificado, pues, que existen estas dos clases de conceptos, que existe entre ellos esta diferencia fun~ament~l de preci~i?n Y que
dentro de los conceptos abstraídos existe una Jerarqwa de prec1S1ones que
no tienen los construidos P.Or ser claros en razón de su propio origen. Las
consecuencias llegaron a ser especificadas más en detalle por filósofos com~
Ernest Cassirer (Substanzbegriff und Funktionsbegriff, 1910) y a ser aplicadas por Robert S. Hartman (La estructura del valor, 1959; The Structiire
of V alue, 1967, 1969). Se trata, en efecto, de una forma conc~ptual a todas
luces contraria a la vieja doctrina. En estos conceptos construidos, formales
de función, lejos de ser la comprensión inversamente proporcionales están
0
en una directa proporción, a saber: a mayor extensión, mayor significado;
a mayor significado, mayor extensión o aplicabilidad. Esto no es más que
la clave lógica de la diferencia entre filosofía y ciencia.
Por otro lado, los términos "analítico" y "sintético" juegan en la obra
kantiana un papel preponderante. Podemos hablar de analítico y sintét_ico
con respecto a los conceptos, a los juicios y a los métodos. Per~ ~u d?ctrma
del método analítico y sintético, o de tales conceptos, debe d1stmguirse de
modo estricto de su doctrina del juicio analítico y sintético. La primera es
lógica y es tratada en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método
de la Crítica de la razón pura. La segunda es epistemológica y es tratada
en la Estética y la Analítica de la misma Crítica.
Desde el punto de vista de la doctrina del método, lo analítico y lo sintético, como ha mostrado Hartman, representan categorías metodológicas que
sirven para clarificar el pensamiento, para fij~r significado~,, más bien que
para utilizarlas en el análisis de signif!c.ados ÍlJ~S. L~ ~~lac1on entre unos Y
otros es como sigue: el método anahtico contiene JU1C1os que pueden ser
tanto analíticos como sintéticos. El método sintético, por otra parte? -~lo
contiene juicios sintéticos a priori. Por otro lado, tenemos que los J~1c1os
analíticos y sintéticos se componen siempre de ~os. que hemos den?m~ado
conceptos analíticos, y los juicios sintéticos a priori de conceptos smteticos.
Así pues, todo verdadero juicio sintético a priori se :ompone. s_ie_mpr~ ~e
conceptos sintéticos (construidos), mientras que cualquier otro JU1c10, smtetico a posteriori O analítico a priori, contiene o se compone de conceptos analíticos (abstraídos). La distinción es clara.
Desde este punto de vista, los juicios de los sistemas como la (lógica?),

68

la matemática, la física, etc., que son, según Kant, sintéticos a priori que
contienen conceptos sintéticos, no debería decirse que dan origen a juicios
analíticos o sintéticos, pues éstos son una relación entre construcciones que
se derivan de la definición de estas construcciones dentro del sistema en cuestión. En realidad, sólo cabe hablar de que los juicios son analíticos o sintéticos en aquellos juicios con conceptos analíticos como "cuerpo", "agua",
"substancia", etc.

VI.

LA METAFÍSICA COMO SISTEMA CIENTÍFICO

La Metodología Trascendental, como lo entiende Kant, viene a ser " .. . la
determinación de las condiciones formales de un sistema completo de la
razón pura". 50 En otra parte dice: "La Doctrina General del Método, en
cuanto constituye la segund\l parte de la lógica, discute la forma de la ciencia en general a la manera en que lo múltiple del conocimiento se combina
en un sistema". 51 Los términos son significativos por sí mismos: "condiciones
formales de un sistema" y "la manera en que lo múltiple del conocimiento
se combina en un sistema". Kant se refiere aquí indudablemente a "sistema"
científico y tenía ya clara esta distinción, pues las condiciones o relaciones
formales sólo pueden pertenecer al sistema de la ciencia.
De lo que hemos visto anteriormente se desprende una diferencia fundamental entre sistemas filosóficos y científicos. Unos y otros tienen diferentes
formas de precisión que no eran, como señalamos, meramente cuantitativas.
Un sistema filosófico utiliza conceptos cuyas comprensiones consisten en predicados, en contenidos materiales, no en formales. También, un sistema filosófico no es más que el desarrollo de un concepto analítico. En cambio, el
sistema científico consiste en conceptos sintéticos cuyo significado está dado
enteramente por su relación con otros términos.
Para que haya conocimiento científico tiene que haber sintenticidad a priori
en el juzgar, y esto, en última instancia, viene a significar "necesario" y "universal". La idea de sistema implica para Kant estas dos características; no
hay ciencia si no hay sistema, unidad sistemática. De aquí que lo que "eleva
a ciencia el conocimiento vulgar, es decir, convierte en un sistema un mero
agregado de conocimientos", es la "unidad sistemática". El arte que se encarga de estos sistemas es la Arquitectónica, y por esto, viene a ser "la doctrina de lo científico de todo nuestro conocimiento y, por consiguiente, debe
figurar necesariamente en la Metodología". 52
00
T. 11, p. 319 (A 708, B 736 ).
•• Logik, parr. 96 y 97.
.. T. 11, p. 397 (A 832, B 860).

69

�En el capítulo tercero de la segunda parte de la Crítica, que corresponde
a esta Arquitectónica de la razón pura, nuestro autor nos dice que entiende
por sistema " .. . la unidad de diversos conocimientos bajo una idea. Es ésta
el concepto racional de la forma de un todo, a condición de que mediante él
se determinen a priori tanto el ámbito de lo múltiple como la posición de
las partes entre sí". Para que la "idea" sea realizada, es menester un esquema,
"es decir, una multiplicidad y un orden de las partes esenciales determinadas a priori por el principio del fin". 53 Un esquema puede no estar trazado
según una idea, sino empíricamente, "según propósitos que se ofrecen accidentalmente", y esto da una unidad técnica. El esquema, por otro lado, que
~urge a consecuencia de una idea -"donde la razón plantea a priori los
fines, sin aguardarlos empíricamente"- funda la unidad arquitect6nica. "Lo
que denominamos ciencia", dice Kant, "no puede surgir técnicamente, a causa de la semejanza de lo diverso o del uso causal del conocimiento en concreto para cualquier clase de fines externos, sino arquitectónicamente, a causa de la afinidad y de la derivación de un único fin supremo e intrínseco,
que es el que hace posible al conjunto ; un esquema debe contener de acuerdo
con la idea, o sea a priori, el contorno (monogramma) y la distribución del
conjunto en miembros, y e5te conjunto tiene que distinguirse de todos los
demás con seguridad y según principio".54
Kant considera aquí al sistema como construcción a priori, donde todas
las partes estarían conectadas entre sí en un todo ordenado arquitectónicamente, donde ningún nuevo elemento puede agregarse a menos que se determine a priori -por construcción-, deductivamente y en acuerdo con el
~istema. El "único fin supremo e intrínseco" podría interpretarse como el
primer principio o axioma que da origen y fundamenta al sistema, de donde
se derivarían deductivamente sus partes.
Un poco más addante Kant nos confirma que " ... la filosofía de la razón
pura es, o bien propedéutica (ejercicio preliminar) que investiga el poder de
la razón respecto de todo conocimiento puro a priori y se llama crítica, o, en
segundo lugar, el sistema de la razón (ciencia), que investiga todo el conocimiento filosófico (tanto verdadero como aparente) a base de la razón
55
pura en enlace sistemático y se llama metafísica . .. "
La Metodología Trascendental da la pauta para la creación de la metafísica como ciencia. Lo que hace posible esto es d cambio de método, y el
modelo a copiar lo ofrece la ciencia físico-matemática (sólo su método; "uso
trascendental" análogo a "uso matemático") . Kant aplica el nuevo método eficaz que utiliza esta última ( de análisis y síntesis) en el desarrollo

de su obra! la Crítica de la raz6n pura. Si la ciencia construye sus conceptos
-y sus objetos-- en unidad sistemática, la metafísica también lo hará creando, por co~si~!ente, sus "objetos" de conocimiento y haciendo que éstos
tengan ~ s1gruf1cado dentro de un sistema que es la Crítica de la raz6n pura
o metaf~s1ca de 1~ n~~raleza. De tal manera el objeto círculo tiene, y solamente tJene, un s1gnif1cado en el sistema de la Geometría.
Por último, el sistema de la Crítica viene a ser el sistema de referencia
para todos los demás posibles sistemas, porque en sus páginas plantea y discute las bases de la forma de ciencia en general.

" T . 11, p. 398 (A 833, B 861).
"Ibid.
11 T . II, p. 402 (A 841, B 869).

71

70

�UN EJEMPLO DE ANALISIS FILO-LOGICO-PSIQUICO
Por el

DR.

F. R.

DELGADO

LA COMUNICACIÓN es la actividad del hombre más específicamente humana;
de tal modo que viene a ser el espejo en el cual se puede encontrar la calidad y la Erofundidad; la extensión y el significado; la evolución y desarrollo
de la humanidad.
La comunicación en el hombre no es automática o meramente simbiótica; sino una meta y un quehacer histórico, que a la vez que expresa y significa la vehemente necesidad del hombre de comunicarse hacia afuera; es al
mismo tiempo la satisfacción que más contribuye a su felicidad al cumplir el
deseo de su espíritu de ver realizada su "visión", su "Welt-Anchau", su
"imagen", en obras hechas por sí mismo, y sobre todo en la expresión hablada o sea en la lengua.
Entre los medios puestos a la orden del hombre se encuentra precisamente
como básico la palabra, la lengua. No sólo porque es una cualidad exclusiva
del hombre poder hablar entendiendo y dándose a entender; sino porque la
lengua es la síntesis más completa del ser humano, en la cual el hombre
aparece integralmente expresado, sea con perfección, sea imperfectamente;
tanto porque se da a entender; como también porque se da a entender integralmente, totalmente; llevando su capacidad de expresión al máximo de
sus posibilidades.
La lengua es importante en sí misma y en su estudio, en este sentido; no
~ólo como quehacer para el futuro, como meta que el hombre debe proponerse y se propone para realizar al máximo su personalidad; sino también
y sobre todo como aprendizaje de la cultura del pasado, con lo cual el
hombre no se enseña a hablar gramatical y lógicamente, sino que también
se pone en contacto con las corrientes de la civilización y la cultura y se
incorpora a la historia de la humanidad, aprendiendo de ella cómo el hombre ha realizado su destino de ser hombre; recorriendo nuevamente el camino mediante el cual el hombre, aprovechando al máximo su capacidad
creadora, ha logrado hacerse hombre.

73

�La meta del hombre y de la humanidad, de llegar a ser perfecto, completo
e íntegro; aunque es tarea a realizarse renovadamente, a ser repetida indefinidamente por cada individuo de la historia humana; está dependiendo estrechamente de las realizaciones pasadas de la humanidad, que han dejado
huella permanente tanto en la transmisión genética de la vida; como en la
producción de obras humanas, entre las cuales la obra máxima, "E'IIE(!yeia" y
el "eeyo", la actividad más importante es la lengua.
De este modo el estudio de la lengua de un país, de un continente, de
una cultura o de una raza, es el camino no sólo para conocer la historia o
la civilización o la cultura; sino para aprender la "humanitas", la calidad
humana de este pueblo y de esa raza.
Esta tarea hasta hoy se ha llevado a cabo mediante el estudio de las Humanidades, de la Filología, de la Lingüística; sin embargo hace falta un método sintético, científico, eficaz, unitario, variado y extenso, que conduzca
al conocimiento y aprendizaje del espíritu humano cristalizado en la más
auténtica expresión suya, la palabra y el lenguaje. Ni la sola ciencia basta;
ni tampoco la sola tendencia humanística, filológica o lingüística; es necesario un método filo-lógico-psíquico, que al mismo tiempo conduzca al conocimiento exacto de las actitudes humanas, incorporadas en la lengua, espejo de la creación, desarrollo y maduración del hombre en las distintas etapas de la cultura.
El aprendizaje se obtiene mediante el encuentro e identificación del propio
espíritu con el espíritu del hombre; por consiguiente la tarea es poner al
hombre al contacto de su mismo espíritu expresado por otros hombres con
perfección y con integridad humanas, que exigen una universalidad y comprensión de todos los pueblos y de todas las razas de la tierra. en cuya cultura el espíritu humano ha dejado huellas dignas de atención; ya que no
interesa tanto la lengua, cuanto el espíritu humano que ha producido, desarrollado y madurado la lengua.
Una concepción así de universalista, verdaderamente humanista, en nuestra época no sólo es conveniente sino necesaria, urgentemente necesaria; ya
que gracias a la máxima extensión de los medios de comunicación social, el
hombre debe buscar y encontrar un medio de comunicación universal, que
prescindiendo de lo accidental y particular y propio de cada pueblo, capacite
para comunicarse humanamente con todos los hombres. Esto es más urgente cuanto más en crisis se encuentran las culturas hasta ahora más universales
y que están resultando incapaces de dar una contextura y base sólida de existencia humana. Con las comunicaciones mundiales se aproxima la época de
una enajenación mundial, en la cual será difícil entenderse humanamente,
por no tener la capacidad de una cultura universal, moderna y científica,
que sin dejar de ser humana, sea a la vez ilustrada y técnica; ya que la comu-

74

nicación tiene que verificarse en algo concreto y tangible como es la lengua,
so pena de servir únicamente de instrumento de imaginación y consiguientemente de enajenación posterior.
No basta comprender la lengua de las obras literarias; de cualquier edad
y cultura; no basta conocer el significado aún humanístico de esas obras, no
basta conocer su cultura filosófica o teológica, es necesario encontrar cómo
el espíritu humano; cómo el hombre ha llegado a realizarse o ser en el tiempo en esas obras de la cultura. El "cómo" se puede encontrar en muchas
actividades del hombre; pero en ninguna se encuentra tan claramente, tan
profundamente, tan íntegramente expresado como en el modo de lograr el
hombre decir debidamente cuanto pasa por su espíritu mediante la lengua.
El simple contacto con las obras literarias, el conocimiento de la lengua,
hasta su comprensión profunda, ciertamente imprimen la huella de la cultura; pero al acaso, sin método; sin eficacia, dejando a la suerte el que ese
efecto se obtenga o no. Es por tanto necesario encontrar un método que a
la vez que signifique el contacto con las obras literarias, conduzca a identificarse en ellas con el espíritu humano; y más que con el espíritu humano, con
el modo como el espíritu humano llega a hacerse humano; a realizarse el
hombre, hombre; a ser dueño de sus facultades y posibilidades; a saber actuar
humanamente; a saber finalmente hablar aprovechando la "vis significativa"
del hombre hasta sus máximas posibilidades.
El "cómo" el hombre llegó en el pasado y llega en el presente a lograr esa
meta no puede reducirse al mero ejercicio, a la mera imitación, a la mera
memorización y memoria: es necesario capacitar, para universalizar, extender, sintetizar; encontrar la fuente psíquica de las actitudes que producen y
conducen al hombre a crear, a entender, a experimentar, a vivir y a existir
humanamente, que es la tarea de la cultura y que tiende a crear la actividad
más específicamente humana, la de comunicarse mediante la palabra con sus
semejantes.
La lengua no es al acaso el producto más específica y exquisitamente humano; sino que la naturaleza misma del hombre conduce al hombre a lograr
realizarse integralmente mediante su capacidad de expresión. Se ha dicho que
el hombre es "animal social" (Aristóteles) y los psicólogos prefieren llamarlo
"animal simbolizante" por cuanto el hombre sin la capacidad de simbolizar,
no vive, y por cuanto tan pronto como el hombre vive, comienza a crear
símbolos.
De los símbolos, creados por el hombre, el más importante, el suyo exclusivo, el diferenciante y caracterizante, es la palabra, sea hablada, sea escrita.
Es para el hombre indispensable la palabra, la lengua, mediante la cual se
expresa y al expresarse se realiza, comienza a existir y a salir del universo
psíquico-cósmico de su propio cerebro, dentro del cual siempre está en embrión,

75

�incapaz de saber si es únicamente trascendente, indiferenciadamente, o también es en el tiempo, en el movimiento de la vida, de la existencia en el movimiento. ¡,a comunicación mediante la leng~a _significa para el hombre _encontrarse a sí mismo en el otro, en lo extrasubJet1vo, en lo que lo ayuda psicológicamente a ser "yo mismo".
La imposibilidad de lograr esta comunicación con el exterior, con el "otro";
radica en la capacidad humana de ser no sólo materia extensa y tangible;
~ino también de trascender esa materia llegando a la comunicación inasible,
espiritual, inmaterial, trascendente, pero humanizada; y que por lo mismo
dificulta el hacerla coincidir totalmente con su parte más densa, más asequible más mensurable. Es decir, la grande tarea del ser humano, es coincidirse,
unirse, unificarse, hacerse uno compuesto trascendentemente, indiferenciaclamente, de todos los elementos y posibilidades, materiales y espirituales de
su naturaleza.
Ese quehacer lo lleva a cabo el hombre mediante el símbolo, que retrata
completamente toda la naturaleza humana desde su biología, hasta su más
elevada capacidad de pensamiento y precisamente en el símbolo por excelencia que es la palabra. Toda palabra y después toda lengua, son un símbolo, es decir expresión tangible, inteligible de una doble realidad; una realidad ficticia, imaginada, imagen creada por el hombre en sí mismo, y otra
real, histórica, extrasubjetiva, ambas en una sola expresión simbólica, detrás
de la cual ya no hay nada humano sino el ;vacío del ser, de la nada y del
todo, la inexistencia, lo oscuro, las tinieblas.
La lengua trasciende de este modo, por ser símbolo, los cuatro campos del
ser humano; el físico, lo tangible y observable mediante los sentidos; el orgánico: objeto e instrumento; el psíquico vida y comunicabilidad; y el espiritual: lo inasible e inmaterial.1
El elemento material es a la vez que objeto, instrumento de humanización
del elemento espiritual, que aparece a la conciencia o como mero ser no ser,
como ser en movimiento, como alma, como vida, como manera de ser ser.
0
El trabajo del hombre está en convertir el ser no ser y el ser ser en actitud
humana en existencia humana, en hacer hombre a todos los elementos del
ser hum'ano en los cuales el ser no ser y el ser ser se individualiza.
La palabra, la lengua, es el producto inmediato del contacto consciente o
inconsciente del ser material con el ser inmaterial, con el ser no ser o con el
ser ser. Ese mismo ser no ser y ese mismo ser ser actúan en la materia del
hombre y necesariamente lo hacen hablar o hablarse, sea imaginariamente,
1 WARTBURO v. WALTHER, Einführung in Problematik und Methodik der Spra:henwissenschaft. Zwite, unter mitwirkung von Stephen Velmann verbe~serte und erwe1terte
Auflage; Max Niemeyer Verlag, Túbingen 1962, p. l.

sea realmente, modificando directamente los órganos de la palabra en la
cabeza humana, o sea los órganos bucales.
En este primer estadio, que debió ser el comienzo o principio del lenguaje,
el hombre comienza a articular sonidos, instintivos, nacidos del impulso ante
la percepción en su conciencia de un fenómeno psíquico inconsciente, que
se reduce a la percepción del ser no ser o del ser ser.
La palabra por consiguiente, la lengua, es producto inconsciente, impulsivo, de la vida del hombre. No sólo en el hombre primitivo; sino también en
cada hombre cuando comienza a percibir ese fenómeno, es decir en la infancia.
La percepción del ser no ser, es simplemente la percepción, por lo menos
simbólica del viento, del espíritu, de lo inasible e indiferenciado.
La percepción del ser ser es asimismo percepción del espíritu, del viento,
pero convertido en vida, en materialización, en luz, e.n imagen, en símbolo,
pero trascendente indiferenciado, inasible, en "espíritu-vida".
Ambas 2ercepciones el hombre se las dice o las dice articulando sonidos. Esos
sonidos son símbolos que equivalen no a la realidad, siempre incognoscible
en su multiplicidad; sino a la manera como el inconsciente o el consciente
perciben la influencia del ser no ser o del ser ser en el organismo humano.
De tal modo que los primeros sonidos, las primeras letras de una lengua o
de un alfabeto, son producto directo simbólico de la acción o influencia de
lo percibido en el propio ser. De tal modo que la misma palabra indica un
universo psíquico, copia del universo extrasubjetivo y por consiguiente analógico, no idéntico, ya que la percepción es no de lo extrasubjetivo; por lo
menos cuando de lenguaje se trata, sino de la influencia de lo extrasubjetivo
en el individuo; de ahí resulta que la realidad existe para el hombre como
es sonificada, expresada en palabras, reales o imaginadas, o sea en símbolos
cuyo contenido es la influencia del ser no ser o del ser ser en el hombre.
Las letras primero, y luego las palabras no tienen propiamente significado;
~ino que son símbolo, conjunción materializada de algo intangible y algo tangible, de la percepción consciente o inconsciente.
El fenómeno fonético de las palabras indica el producto, una minima parte, de la elaboración mental, llevada a cabo a propósito suyo. Las variaciones
fonéticas de los sonidos indican la tendencia del hombre por significar con
sonidos articulados lo que percibe y cómo percibe en su interior, el objeto,
de tal modo que de esos sonidos se puede llegar a concluir una teoría completa
del contacto de la mente humana con la influencia de la percepción del objeto
en su ser, es decir de la cultura.
La cultura humana consiste antes que nada en el cultivo de la capacidad
de percibir el objeto y en la capacidad de "fingir" y modelar esa percepción
hasta convertirla en producto humano, en el que aparezca claramente el m-

77
76

�terés del hombre, la realización de sus posibilidades, el significado de sus
cualidades.
La cultura no se encuentra propiamente fuera del hombre, y tampoco está
en el producto de la actividad humana; sino en el trabajo, en el quehacer de
modelar, cuidar y procurar que el contacto del hombre con la realidad¡ coincida cada vez más adecuadamente con el ideal humano, con los intereses
del hombre.
"Ciertamente el hombre vive con sus objetos fundamentales tal como el
lenguaje se los presenta, y aun podría decirse que vive con ellos _exclusivamente, puesto que su sensibilidad y acción dependen de sus percepciones. Por
el mismo proceso mediante el cual el hombre ( como una hilandera extrae el
hilo de su rueca) va extrayendo el lenguaje de su propio ser, también se va
entretejiendo con él. Cada lenguaje traza un círculo mágico alrededor del
pueblo al que pertenece, y de este círculo no h~y escapatoria posible_ ~ menos que se salte a otro"; 2 sin embargo este trabaJo, esta manera de existir del
hombre y su lenguaje, es producto fortuito del acaso y aunque es cultura Y
de un pueblo, no necesariamente está adornada con las cualidades de la
"humanitas", de la humanidad, de la calidad universal y trascendente que
hace al hombre específicamente hombre. Y en esta realidad está claramente
el trabajo de la cultura : en el lograr que el hombre perciba los objetos de
interés para su realización como tal y que su lenguaje los exprese humanamente es decir simbólicamente: en un producto simbólico en el cual tanto
la ma~eria corpórea como el espíritu tengan cabida sintética, unitaria, humanamente· de este modo el hombre se identificará con los objetos; pero no
materialme~te perdiendo sus características de hombre; sino que se identi'
ficará con la "vis
humana" con el significado humano de ellos y no perdera,
sus cualidades, sino que las ejercitará y abrillantará cada vez más, aumentando
&amp;u cultura y su valor humano.
.
En seguida ponemos un ejemplo de lo dicho tomando como obJe~o e~ verbo
-rdh¡µi en griego, que tiene su equivalente en latín en ponere; en ingles, put,
place, y en español poner.
.
Ante todo podemos ocupamos con la semática de 1:,8,,,µi para reducirlo
a su mínima expresión. Encuéntrase en primer lugar que la n es un prefijo repetitivo que equivale al sonido fuerte del tema 8'1/ resultando prácticamente, prescindiendo de la terminación verbal µi, la raíz o,,,.
La raíz 811 tiene su origen en el Indoeuropeo *dhé, de cuya raíz haya
una variación más antigua **dhé más una larga.3
• ERNEST CASSIRER, Mito y Lenguaje, Buenos Aires, 1959, pp. 14 Y 18.
• BucK, A Dictionary of Selected Synonyms i,¡ the Princ!pal Indo-Europea~ L~nguages. A contribution for the History of Ideas, by Carl Darhng Buck ; The Umvcrsity
of Chicago Press, Chicago Illinois, p. 1464, 3.

78

Se ve que la especie fonética 8 es igual a la especie fonética dh en determinadas posiciones. La raíz *dhé tiene el significado de "Put'' "puesto" en
• 1és en su frecuente aplicación religiosa atestiguada.
'
'
mg
La (TH) o su variante
antiguamente significaba aliento primario o espíritu primordial. En el alfabeto fenicio y griego se notó con un círculo dividido en cuatro cuartos (del universo) ; los griegos también lo expresaron
por un punto en un círculo ("infinito"); en Italia su marca es X encerrada
en un círculo y tiene el significado de la deidad.
La expresión fonética de la TH es libre totalmente de cualquier actividad
de la faringe y se produce el sonido únicamente con el cerrar el aire entre
la lengua y los dientes. De ahí que parezca la expresión fonética más espiritual y se haya ligado con el sentimiento religioso primitivo.
Efectivamente al significar *dhé... "puesto"; en griego 8Eo&lt;;&gt;* ( cfr
8Eócpa-ro&lt;; spoken by god; ordained, put) ,4 nos encontramos a la vez
que ante un fenómeno, más bien protofenómeno, fonético, ante un fenómeno
mítico religioso, al que Usener llamó "dios momentáneo", refiriéndose a "lo
puesto"; a "lo dado", que según algunas tribus tienen forma definida y estructura inherente y propia. Es lo dual, es decir lo que se percibe como doble, diferente, distinto.
Para la mente de los eveos, por ejemplo, el momento en que un objeto o
cualquier atributo llamativo, se enlaza con la vida y el espíritu del hombre
en una relación perceptible, sea agradable o desagradable, marca el nacimiento de un tro en su conciencia. El tro podría equivaler a nuestro Indoeuropeo
*dhe y puede ser o mana o tabu: bueno o malo ( ser ser o ser no ser); sagrado,
en lo cual tendríamos la definición mínima de religión natural. '
De este modo averiguando filo-lógica-psíquicamente la raíz del verbo 1:,8,,,µi
griego llegarnos a una de las raíces Indoeuropeas más primitivas que nos
hacen llegar a la percepción psíquica, lógica, humana, más temprana del ser,
a la reflexión mediante la cual el hombre concibe, se da cuenta de "lo que
es" percibiendo lo nuevo, lo distinto de sí, lo que se encuentra siendo infinitamente, indistintamente, indiferenciadamente, sin tiempo y sin espacio.
Esta percepción del ser obliga al hombre a crear un símbolo que signifique
~u perceeción. El símbolo que primero torna es el de su actitud psíquica ante
el hecho u obje~o que percibe y que expresa mediante las cuerdas bucales o
mediante la modificación que sufren sus cuerdas bucales, impulsivamente, al
percibir el objeto.
Esta percepción psíquica es copia o imagen de la realidad extrasubjetiva.
Efectivamente "lo puesto", "lo determinado", "lo TH", "lo *dhe", hace alusión a una perceeción de algo plano, lleno, extenso, inmenso, infinito que
• BucK, lb.

79

�puede ser el mar o el firmamento en lo cual el hombre pone su vista, su
mirada, su atención; aunque no perciba directamente en primer término que
su acción de percibir algo extenso como el mar, el firmamento, una grande
extensión de tierra, lo agote en su percepción y lo deja sin nada en su interior,
lo asombra; esto lo hace elaborar la imagen interior de algo superior, de algo
que está "sobre" algo y sobre sí mismo, de algo 8, TH, DH, P.
Esta percepción psíquica es para unos pueblos una percepción totalmente
externa, sin atención consciente a la imagen interna del objeto de la percepción; de tal modo que la modificación filo-lógica-psíquica se tiene como causada por los objetos en sí mismos, confundiendo no sólo la luz solar con el
objeto, sino también la luz interior del conocimiento con el objeto visto, percibido, al cual creen dotado de determinadas cualidades, que sin embargo
no son del objeto, sino de b visión con que es visto el objeto. Por esta razón
la Etimología de 8Eo~ para muchos no es la etimología de Dios y prefieren
otra del LAT. ( dies) ; festus, holiday, feriae, Ose. Fisnam, Lat. F anum ( *fosno, *dhes, *dhas,).
En tal caso la percepción del ser no sería ya de algo "puesto" superior, determinado, que al percibirse como superior exige ser obedecido; más aún
ante lo cual el hombre no tiene la posibilidad de sustraerse a su influencia;
no sería la percepción propiamente del ser no ser; sino de la luz, porque se
llama dios a lo que aparece, a lo iluminado, a lo lleno de luz, sería la percepción de ser ser.
De esta manera comienza la personificación de dios y de los dioses; al principio identificados con los objetos, como ya observaba W. von Humboldt,
después abstraída de ellos, hasta la concepción abstracta de dios-luz; dios-vida;
clios-amor.
Otros pueblos sin embargo, o mejor quizá, los mismos pueblos; pero después de una evolución más avanzada, ponen atención no tanto al objeto; es
decir se identifican menos con el objeto y perciben la distinción entre sí mismos y él; entonces la actitud psíquica es de reflexión, de toma de conciencia,
no tanto del objeto, cuanto de la resonancia del objeto en el propio individuo; esta reflexión se amplía cada vez más y a la vez se aumenta su contenido o amplitud, la extensión de objetos a los cuales es apropiada, disminuye su definición, es decir "lo puesto", "lo dado", se convierte en vida, luz,
visión, en ser absoluto independiente de cualquier determinación posterior.
Es decir se simboliza la percepción del ser ser mediante símbolos positivos, o
que por lo menos así aparecen.
Después de la identificación con dios o con los dioses, o mejor cuando el
individuo deja de identificarse con los objetos y percibe a dios o a los dioses
en abstracto, comienza otro proceso de identificación mediante la reflexión
del hombre consigo mismo, que en distintos pueblos o en distintas etapas de

i:volución
del mismo pueblo, los atributos que se poru'an a d'10s o a Jos d'1oses
.
o me~or a lo que se llamaba 8 o *dhe. . . se le comienza a identificar co~
~os nusmos ho~bres, a tal ~ado que el concepto de grande, infinito, extenso,
mmenso, supenor; se cambia de contenido y en lugar de ser el firmamento
el mar, o el continente, comienza a ser el otro, el que es superior el qu~
a~arece, el hombre que "es puesto"; el hombre que "es dado". al 'que coIDJenza a llamar dios. Parect: sin embargo que antes de esta ide~tificación de
los conceptos con otros seres humanos viene la identificación con el hombre
grande, con el que manda, sea en la familia, sea en la sociedad con el Tata•
con el Papá, en donde encontramos la raíz TH y p con )a variación A.
'
arece hacer referenc1a
· mas
, directa
·
.
, que
a
objetos
extrasubjetivos
•
mientras
q
e
P
8 o *dhe se, re f_1ere mas
, b"1en al mundo intrasubjetivo, a la 'percepción del
u
hombre en s1 ffill&gt;mo de la imagen del mundo extrasubjetivo.
Que la raíz *dhe o 8 sea referente a la percepción psíquica del ser
o ~o~ ~o me~os a una de sus modalidades más primitivas, se comprueba e~
la mf1mta vane~ad de usos que tiene el verbo n871µ, en griego, Ponere en latín,
Poner, en espanol, que van desde las acciones materiales de dejar una cosa
sobre ºU:ª, hasta los meandros psíquicos más profundos y complicados como
el reflexJV? "ponerse", o el transitivo "poner bien"; "poner mal". ~o sólo
en el sentido de hacer recibir "bien" o "mal"· sino en el senti"do 'má
_
fund o d e influ1r
· ps1qwcamente
' ·
' un modo
s pro
en
el
"otro"
de
·
t
"I
,, "
,
,
semejan e a como
o p~esto , lo da~o ', la llanura, el firmamento, el mar, "ponen", "dan",
es decir como ellos mfluyen en la psicología del hombre y suscita el símbolo
de "sob
. re a1go" "hac1a
· a1go" , as1' también los seres humanos con su fuerza
psíqu1ca. " pone~" , "dan" , suscitan
·
·
la idea
de "sobre sí", "hacia sí", del "otro".
Es~ idea mas general de "poner", de "dar'', se descompone como la luz en
un pnsma, en una serie de expresiones que indican el significado trascendente
de estos dos verbos, con tales matices, que hacen pensar en la trascendencia
misma del ser, como ya lo hemos observado.
Si. bi~~ en griego Y en latín los verbos n871µ, y Ponere, tienen frecuente
Y ~nm1t1vo uso religioso, en español y en otras lenguas ese uso se ha canalizado por otros caminos semánticos; de tal modo que en español "lo
uesto" , "1o da do" , se expresan mediante
la palabra "destino" "el h d "
·
P
"l
t ,,
.
.
'
a o '
a suer_ e , Y, n? tJe~en propiamente hablando sentido religioso sino más bien
un sentido m1st1co, indeterminado y oculto.
"~o puesto" y "lo dado" con sentido religioso se dice en español "lo determinado por Dios", "lo querido por Dios", que viene a coincidir con el significado religioso de 0eo~, de TH, de *dhe ...
Este sencillo ejemplo, que podría prolongarse indefinidamente haciendo
no~ no sólo el significado del verbo Poner, sino las distintas actitudes psíquicas, que son la fuente de su significación, no sólo en griego y en latín; sino
81

80

H6

�también en las lenguas romances y en las germánicas, ha querido proponer la
idea de cómo prácticamente, la filología, siguiendo un método psíquico-lógico
puede realmente formar humanísticamente; dado que no sól? enseña la semática la fonética las derivaciones de las 2alabras, y despues su uso en la
frase ; en la liter:tura; ni tampoco se ocupa solamente de la historia de la
cultura • sino que suscita el desarrollo mismo de la cultura; al poner al ho~bre al ~ontacto de las mismas fuentes de donde procede; es decir la actividad
psíquica, la EVE{tYELa la actividad humana, de donde procede y procederá
siempre.
.
.
Este método aparecerá sin duda demasiado radical y exclusivo,. ~l. prescindir O tratar, al menos en apariencia, de prescindir de las adqu1S1c1one~ ya
firmes de la cultura; esto sin embargo no es así; ya que por lo contrario lo
que se hace es profundizar la misma cultura, universalizarla, hacerla trascendente, humana, haciéndola coincidir lo más posible con la expresión humana,
con espíritu de hombre, expresión simbólica, suya, en la cual se encuentra
totalmente, integralmente a sí mismo.
Conseguida así la cultura mediante el estudio filo-lógico-psíquico, el hombre será capaz de comunicarse a sus semejantes sin perder lo más mínimo
· qued arse sien
· d o "lo puesto" , o "lo d ad o" ,· sino "po•
de su propia persona; sm
niendo" humanamente su espíritu en sus semejantes no dejando de expresar
al menos simbólicamente nada de su espíritu, lo que significa una grande
cultura y un grande respeto y una grande educación. para. con ellos, c~eando
consiguientemente una comunicación humana, es decir desmter~sada, s1;11~ra,
integral, que como ya dijimos al principio es el producto mas exqu1S1to Y
t-xclusivo del ser humano.

82

GABRIEL MARCEL
PROF. FERNANOO RAFAEL CASASÚS

Universidad de Monterrey

INTRODUCCIÓN

A LA PREGUNTA: "¿Qué opina usted de Gabriel Marcel?" se pueden dar
dos respuestas: lo. una respuesta tan concisa como difusa es la pregunta: "Es
el filósofo de la esperanza"; o extendiéndose un poco, se puede contestar con
Federico Copleston: "Marce! es un pensador peculiarmente huidizo y resulta
muy difícil dar un sumario de sus ideas. Esta dificultad surge en parte de
la dispersión de su pensamiento en diarios, dramas, artículos, conferencias y
libros, y del hecho de que nunca haya emprendido una exposición sistemática
de sus ideas".
En efecto, como nos dice Michele Federico Sciacca, sólo en los últimos escritos ha intentado Marce! una sistematización de ~u pensamiento. "El Misterio del Ser", escrita en 1951, es su única obra orgánica, puesto que las demás, como "Ser y Haber", "De la Repulsa a la Invocación", "Horno Viator",
etc. . . son sólo colecciones de ensayos. Pero el obstáculo con que se enfrenta
el expositor nace más todavía de la propia naturaleza de las reflexiones de
Marce! que de la circunstancia de que éstas se encuentren dispersas en tan
gran variedad de escritos. Su filosofía es como la de Kierkegaard, autobiográfica, personal, y procede por descripción de experiencias existenciales, que
es donde hay que buscar al mejor Marce!. El tono íntimo de su filosofía se
transparenta en la preferencia que da al diario en la exposición de su pensamiento y es, además, evidente, en todos sus escritos, que adoptan con exce~iva complacencia la forma de una confesión íntima de su autor.
Marce! es un pensador personal en el sentido de que trabaja sobre experiencias que han tenido en su vida una importancia especial y a las que él
atribuye significación e implicaciones metafísicas. Intenta vivir sus problemas
filosóficos porque "el que no ha vivido un problema de filosofía, quien no ha

83

�sido angustiado por él, no euede en modo alguno comprender lo que este
problema ha significado para quienes lo han vivido antes que él". Elaborar
una "filosofía del existir" -más bien que elaborar una filosofía de la existencia- es su ambición fundamental. Rechaza por consiguiente cualquier
sistema y se queda con su experiencia existencial, ilimitada en extensión y
profundidad. No se trata tanto de estudiar proWemas de filosofía sino de percatarse de que somos esos problemas. El método marceliano consiste en ir al
encuentro de nuestro ser más original y personal para después reflexionar
~obre este descubrimiento. "En el fondo -dice Marce]- el método es siempre el mismo: es la profundización de una cierta situación metafísica fundamental de la que no basta decir que es mía, porque consiste esencialmente
en ser yo". Al mismo tiempo que ejerzo y vivo el acto que yo soy, lo pienso.
"Una filosofía auténtica es una experiencia transmutada en pensamiento",
ha dicho Marcel.
Marcel introdujo el término "existencial" en el vocabulario filosófico francés. Desde 1914 habló de "existencia" y se ha llamado "existencialismo cristiano" a su pensamiento, si bien él rechaza este nombre y prefiere llamarse
"neo-socrático". Para algunos la obra de Marce] no constituye por sí misma
una filosofía. El Dr. Basave dice: "Si sus experiencias son --como el mismo
Marcel afirma- parciales y truncas, no se les puede asignar verdadero valor
filosófico. Sumergirse en el drama de la existencia y su destino podrá ser una
experiencia todo lo necesaria e interesante que se quiera, pero por sí misma
no es una filosofía. Su pretendida filosofía del existir es una colección de
subjetividades que requieren una ulterior traducción filosófica". Para don Rafael Puente la filosofía de Marce] es una filosofía de ideas en el sentido maiéutico de la palabra. Son ideas vida, no preparadas y organizadas desde un principio, más bien ideas que van brotando de la vida y luego se van llamando
v provocando unas a otras hasta formar una armonía final con frecuencia
~lo presentida. Así piensa Marcel y por eso gusta de llamarse "neo-socrático".

DATOS BIOGRÁFICOS

En la ciudad de París ve Gabriel Marcel la primera luz el 7 de diciembre
Je 1889. Tiene aeenas cuatro años cuando su madre deja para siempre este
mundo. A fin de dar una madre a su hijo, el padre de Gabriel se casó con
fü cuñada. Estos acontecimientos tuvieron una influencia decisiva en su vida
y dieron un enfoque permanente al desarrollo de su pensamiento. Dejemos
que nos haWe el propio Marce!:
Iba yo a cumplir 4 años cuando la perdí. lndependienteme~te de
las pocas imágenes precisas que he podido conservar de ella, siempre

84

la he tenido presente; de una manera misteriosa, ha estado siempre conmigo. Sin embargo, mi tía, quizás tan dotada, pero muy diferente, debía
inevitablemente eclipsarla de hecho. Y hoy me parece comprender que
esta extraña dualidad en el corazón de mi vida entre un ser desaparecido, del que por pudor o por desesperación raras veces se hablaba, y
sobre el que una especie de temor reverencial me impedía hacer preguntas, y otro ser, extraordinariamente firme, dominante, y que se creía
obligado a proyectar la luz hasta los más pequeños rincones de mi existencia, sospecho, digo, que esta disparidad o esta polaridad secreta de
lo invisible y de lo visible ha ejercido sobre mi pensamiento y, mucho
más allá de mi pensamiento expresado, sobre mi ser mismo, un influjo
oculto que ha superado infinitamente todos los influjos de que mis escritos presentan huellas discernibles.

Su padre "no comprendía la infancia como tal, sino la infancia precoz, en
la que ya se pueden encontrar las cualidades de un 'hombre en pequeño', la
infancia del 'homúnculo', como dirá más tarde el filósofo". De esta manera,
por muy mimado que fuera este hijo único, que dedicaba a los suyos un
afecto apasionado, "sufrió a causa de un estado de hipertensión y con hostigamiento interior que, en ciertas épocas, alcanzó un paroxismo insoportable.
Todo lo que yo decía era confrontado con las normas de lo que deben decir
los niños. Nunca escuché detrás de las puertas, pero me imaginaba muchas
veces las conversaciones de mis padres sobre mí después de haberme acostado: se preguntaban si yo tenía una inteligencia normal. Esto influyó sobre mí".
Gracias a su padre, hombre muy cultivado y dotado de gran sentmuento
estético -fue Director de Bellas Artes, de la Biblioteca Nacional y de los
Museos Nacionales-, Marce! se benefició de una cultura europea. Tanto en
el campo de la filosofía como en el del arte y de las letras, los escritores anglosajones y alemanes llegaron a ser para él tan familiares como los de Francia. Marce! buscará en las artes y en las letras un lugar de encuentro con los
demás. Convivir es para él "una necesidad natural, sublimada en espiritualidad de comunión". Aquí, una vez más, el "estar con otro" no es un punto
de partida, sino una tierra de promisión que es preciso alcanzar. Pero al
mismo tiempo, parece hurtarse al alcance, retirarse al más allá, a un mundo
cuyo reflejo euede vislumbrarse en el arte: "La música: ésta era mi verdadera vocación; aquí es donde principalmente soy creador. Ella es la que ha
dado a mi pensamiento su marco más auténtico. Juan Sebastián Bach ha
sido en mi vida lo que no han sido ni Pascal ni San Agustín ni ningún otro
autor".

85

�EL TEATRO DE GABRIEL MARCEL

Marce) se ha volcado en la expresión dramática por auténtica necesidad.
Sus dramas son la expresión viva y espontánea de lo que sólo después sería
formuJado filosóficamente. A los 8 años comenzó a escribir teatro, movido por
la necesidad de diálogo, y sus personajes eran el sustituto de los hermanos
que no tuvo por la muerte prematura de su madre. El mismo lo confiesa:
"Experimenté en edad muy temprana una especie de embriaguez, no sólo en
evocar seres distintos de mí, sino en identificarme con ellos lo bastante para
convertirme en su intérprete. He pensado siempre que los personajes de teatro que me agradaba hacer dialogar ocuparon para mí, al principio, el puesto
c!e hermanos y hermanas cuya ausencia deploraba yo enormemente".
Marce! experimenta la muerte más que todo como una ausencia. "No hay
más que un sufrimiento -gime Rosa, la protagonista de El Corazón de los
Otros-: el de estar sola". El mismo lo ha manifestado al Padre Troisfontaines: "Aun suponiendo que esta frase no tuviera en labios de Rosa más que
un valor premonitorio, ahora la suscribe enteramente y cada vez más. Nada
rstá jamás perdido -estoy convencido de ello, lo creo firmemente- para
un hombre que vive un gran amor o una verdadera amistad; pero todo está
perdido para el que está solo".
Si nos ocupamos del teatro de Marce! es porque él mismo lo considera
como parte esencial de su propia indagación filosófica. Como Camus o Sartre,
escribe un teatro "metafísico" aunque pretende diferenciarse mucho de ambos escritores. Rechaza enérgicamente el teatro de tesis o apologético, que se
opone a la esencia del arte; sin embargo, sus obras nos producen con frecuencia la impresión precisamente de teatro de tesis. La apertura del hombre
a una luz superior, que a lo largo del drama va emergiendo de la opacidad
y del dolor, aparece normalmente como el desenlace o solución de la problemática que plantea. Pero Marce! no usa el tono dogmático de Camus ni
el aire de propaganda de Sartre; además, sus soluciones quedan siempre solamente insinuadas. Afirma que el drama cristiano es posible porque el Cristianismo mismo es un drama, como lo fue su vida de cristiano converso. El
es un convertido, un hombre que llegó a la fe después de un largo y doloroso
camino de soledad y de vibración con el sufrimiento humano. La guerra de
1914 llevó al culmen este contacto suyo con la tragedia de los hombres.

MARCEL, LITERATO

El acendrado lirismo de su obra prueba una vez más la importancia que
tiene en la literatura el vivir lo que se escribe. El dolor, el amor, la necesi86

dad propios son la mejor fuente de inspiración. Marce! ha vivido lo que ha
escrito, lo está viviendo mientras lo escribe. Se siente testigo de un mundo
que se derrumba. El Ocaso de la Sabiduría, El Hombre contra lo Humano
El Mundo Roto, La Muerte del Mañana . . . son títulos de obras suyas. E~
un mundo que se derrumba bajo la presión de una civilización técnica que
olvida lo más esencial del hombre: el riesgo, la llamada que exige fidelidad,
el valor de vivir en la incertidumbre, de renunciar a toda clase de "seguridad". Todo esto ha sido para él primero experiencia y luego expresión artística y sólo al final, reflexión filosófica.
La experiencia de los campos de concentración en Europa ha sido aterradora. Escuchemos los fragmentos de algunas narraciones:
"Estamos aquí en presencia de lo que quizá debe ser considerado como el
más monstruoso crimen de la historia. Sólo imaginaciones intoxicadas pudieron concebir su idea. Uno se siente confundido al pensar en los innumerables agentes de ejecución que fueron necesarios para que esta idea se hiciera realidad. Se hacen culpables de mentira quienes pretenden asimilar a
las atrocidades presenciadas por otros siglos los horrores a que asistimos nosotros".
·
Una muchacha judía de 18 años vio a su abuela abofeteada por un esbirro
de la Gestapo. Un día, en un tren, se encontró con un rescatado de los campos d~ la mue~te: varios dedos cortados, un agujero en la garganta; para
profenr un somdo audible tenía que apretar su cuello abierto. Este hombre
mostró fotografías originales de lo que su imaginación ni siquiera osaba figurarse, aquellos montones de muertos-vivos de Auschwitz y otros sitios. · Cómo
ha sido posible todo esto?
é
-"Matilde, ¿es que no sospechas que estás hablando con un muerto?"
-pregunta en El Emisario un rescatado de los presidios alemanes.
Pero los ministros del tormento en los campos de concentración no perseguían solamente la degradación física de sus víctimas, sino también y especialmente su degradación moral. "Se inoculaba a todos el bacilo de la depravación para que los desmoralizase, para que los matase moral y físicamente", escribe una rescatada. "Las técnicas de envilecimiento amenazan a
cualquier hombre con privarle del dominio de sí mismo. Los procesos de las
democracias populares conseguían hacer de un hombre normal un culpable,
que se acusaba 'sinceramente' de crímenes que no había cometido. Y no digamos siquiera, con los estoicos, que conserva al menos la benéfica posibilidad
del suicidio: esto ya no es txacto, puesto que puede ser colocado en una situación en que ni siquiera deseará ya matarse, en que se considerará obligado, no diré a sufrir, sino a desear el castigo que corresponde a faltas que
se imputará a sí mismo sin haberlas cometido. En los siglos pasados no habían sido aún reconocidos y proclamados los principios fundamentales de un

87

�orden humano. Hoy estos principios son sistemáticamente violados, a pesar
de ser perfectamente conocidos; más aún, con una impudicia sin par, los
mismos que los pisotean no cesan de invocarles ni de apoyarse en ideas (?emocracia, libertad, etc.) cuya ruina definitiva sería consagrada por el remo
que ellos pretenden instaurar. Empresas de este género conden~n el tipo de
civilización en que han podido producirse. Una vez fueron vistas, y desde
entonces, 'muchos no han podido recobrar el dulce sueño de la ignorancia'."
Nada extraño tiene entonces que la juventud de este mundo estropeado
&amp;ea "la generación más desguarnecida que jamás ha aparecido sobre l_a tierra".
Su vida está llena de tedio, de escepticismo, de inercia. Impercepublemen_te
se ha pasado del "ya no hay palabras para nada" al "ya no ~y na~~". Christiane dice a su amigo Denise: "¿No tienes algunas veces la unpres1on de que
vivimos si a esto se le puede llamar vivir, en un mundo estropeado? Sí, estropeado, como un reloj estropeado. La cuerda ya no funciona. Aparente~ente, nada ha cambiado, todo sigue en su sitio. Pero si acercamos el reloJ al
oído no se oye nada. El mundo, eso que llamamos el mundo, el mundo de
los hombres, en otro tiempo debía de tener un corazón. Pero ya no hay un
centro, ya no hay vida, en ningún sitio". . ,
. .
Marcel mismo, en el colmo de la desolacmn, llega a escn~ir:
"La desesperación es posible en todas sus formas, a cada i~stante, en todos
los grados. Esta traición puede parecer que la es~ructura misma de, nuestro
mundo nos la recomienda, si no es que nos la rmpone. El espectáculo de
muerte que este mundo nos ofrece puede ser cons_iderado, desde ci_~rto punto
de vista, como una perpetua incitación al renegamiento, a la defecc10~ _a~soluta. Se podría decir, incluso, que la posibilidad perman~nte del su~c~dio es,
en este sentido el cebadero quizá esencial de todo pensamiento metaf1s1co verdaderamente :uténtico. El hecho de que la desesperación sea po~ible es_ aquí
un dato central para la metafísica. El mérito esencial del pensamiento ki:r.kegaardiano reside, creo yo, en haber situado esto a plena luz. La metaf1s1ca,
en efecto, debe tomar posición frente a la desesperación". .
Quizás Marcel va demasiado lejos. Es cierto que,. como dice Mo~~- Fu!~on
J. Sheen, la raíz de toda tensión: sicológica es básicamente metaf1S1ca. La
desesperación -nos dice Kierkegaard- es doble: es un ~eseo desesper~do
de ser uno mismo O de no ser uno mismo. El hombre qwere, o con~erurse
r absoluto incondicional, independiente, subsistente por sí rrusmo, o
en un se
'
r . .
bien desea desesperadamente librarse de su ser, de sus umtaciones, su con.
· y su calidad de finito" . Adler siempre subrayó
tmgencia
. que detrás de
. las
neurosis está la lucha del hombre por tornarse como Dios? lucha tan unpotente como imposible la meta. Pero "puesto que est~o~ rmplantados e~, l!
· t · la viºda es una misión muy personal y. el. suicidio
eXlS enc1a,
. , es una
, deserc1on
..
(Dr. Basave), y creo que la posibilidad de traición Jam,a~ sera un reqms1to
indispensable para caminar por los senderos de la metaf1S1ca.

88

El existencialismo francés es más literario que filosófico, más "experiencia"
de ideas filosóficas que auténtica filosofía. En su pesimismo Marcel coincide
con los demás existencialistas, pero siempre lo supera.

PISANDO TERRENOS FILOSÓFICOS

La guerra de 1914 fue para Marcel una prueba crucial. "No habiendo
~ido movilizado a causa de mi estado de salud, dirigía por entonces en la
Cruz Roja un servicio de información sobre los militares desaparecidos en
el curso de las operaciones. ¿ Es necesario decir que en la inmensa mayoría
de los casos fueron noticias de muerte las que tuvo que comunicar la oficina de información?" Mil dolores punzantes revelaron a Marcel el drama
de la existencia humana. Para captar la vida en su palpitación, renuncia a
la vía de abstracción que con tanto ardor frecuentaba y se dedica a la meditación lancinante del destino. Es entonces cuando se entrega a elaborar una
"filosofía concreta", determinada por la "mordedura de lo real". Y aparece
en abierto contraste con aquel apartarse, en filosofía, de toda visión concreta que, en lo más vivo de su ardor hegeliano, le había hecho sostener la
siguiente tesis en la Sorbona de París, en 1909, escasos cinco años antes:
"Que lo más verdaderamente real pudiera muy bien no ser lo más inmediato, sino, por el contrario, el fruto de una dialéctica, el coronamiento de
un edificio de pensamientos". Este cambio de tono o de registro que se
nota en la segunda parte del "Diario Metafísico" se explica por esta sacudida. En su conferencia del 23 de enero de 1949 en la Facultad Universitaria
de Saint Louis de Bruselas, Marcel expuso la importancia extraordinaria de
este giro de su pensamiento.
El que filosofa hic et nunc es, podría decirse, víctima de lo real: nunca
se habituará por completo al hecho de existir. La existencia es inseparable
de un cierto asombro; aquí nos parecemos a los niños. Todos conocemos
niños que a los 6 años han :elanteado las cuestiones más metafísicas. Pero
cuando de niño preguntaba Marce!: "¿En qué se convierten los muertos?"
daba testimonio de algo totalmente distinto de la curiosidad de los niños
ante lo desconocido. Y para saber en qué se convierten los muertos es preciso saber antes qué somos los vivos. En su Esbozo de una Filosofía Concreta
Marce! se plantea la cuestión fundamental: "¿ qué soy yo?" Cuando reflexiono sobre lo que implica la cuestión "¿ qué soy yo?", me doy cuenta de
que significa: ¿ qué cualidad tengo para resolverla? Por consiguiente, toda
respuesta que venga de mí debe ser revocada en duda. Pero, ¿no podrá otro
suministrar esta contestación? Inmediatamente surge una objeción: la cualidad que ese otro puede tener para responder soy yo quien la discierno;
89

�pero •qué cualidad tengo yo para obrar este discernimiento? Lamen~~lementet Marcel concluye mu) cerca del escepticismo: "Un ser cuya ongmalidad más profunda consiste no sólo en preguntar ace~ca de
naturaleza
de las cosas, sino en preguntarse por su propia esencia, se si_tua por esto
mismo más allá de todas las respuestas, inevitablemente parciales, en que

misterio precisamente porque es luz : no puede mirarlo en sí m1Smo porque
es él el que hace posible mi mirada.

!ª,

puede desembocar esta interrogación".
.
.,
Marce! parece ignorar que la objeción del positivismo a la mtrospeccion
está superada. Decía Augusto Comte: "Es ~pos~bl.e que el yo se desd~ble en
sujeto que observa y objeto observado. Es imposible asomarse al b~lcon para
verse pasar por la calle. El ojo es capaz de verlo todo, pero es ~ca?az de
· o" . Comte confunde las condiciones de la observac10n interna
verse a si' mism
, .
con las condiciones de la observación externa. El ojo no puede verse a si rmsmo porque hay imposibilidad física, basada en la impenetra~~dad de l?,s
cuerpos Pero el yo siendo simple, careciendo de partes, puede desdoblarse_ ,
volver ~obre sí mis~o y sobre sus propios actos, "reflexiona~". Además, el OJO
puede verse reflejado en un espejo y los demás son el espeJO do_~de ~demos
contemplamos. La cualidad que me permite comprender cuest_10n tan ~ompleja -como es la inquisición sobre mi propia esencia-, esa rrusma_ cua~i~ad
me hace posible resolverla. No la he definido aún, pero la supongo imphcitamente y hago uso de ella.
De aquí que sea decisiva para Marcel la distinción que hace en~e problema y misterio. "Problema" es una cuestión susceptible de ser considerada de
modo puramente objetivo, sin que el ser del propio inquiridor se v~a envuelto
en ella: por ejemplo, un problema matemático. Claro que pu~de mteres~e
enormemente, y yo soy el que lo plantea; pero cu~ndo l_o med1t?, lo abstraigo
totalmente de mí, lo objetivizo, lo mantengo a distancia de rru persona, ~e
sitúo fuera de él; yo no entro en el problema propiamente dicho. En cambio,
el "misterio" es una cuestión que afecta al ser de la persona que la plantea,
de modo que ésta no puede dejar de tomarse en cuenta al considerarla. El
problema es algo que me encuentro, el misterio es a~go en ~ue ~e encuentr~
envuelto O comprometido; el problema es algo que cierra mi cammo, que esta
entero delante de mí; en cambio, la esencia del misterio consiste en no estar
todo entero delante de roí; en esta zona, la distinción entre el "en mí" _Y. el
"ante roí" ha perdido su significación. Esta dualidad juega w:1 papel b~sico
en su filosofía y es ~reciso tenerla presente para poder seguirle. Conviene,
sin embargo, dejar bien sentado que el término "misteri~''.. no d~be ~r ent~ndido aquí en el sentido teológico; tampoco es lo parado)ICO, m lo unpre_ciso
· c gnoscible ni lo impensable; es, por el contrario, una realidad que tiene
o m o
,
b. · ,, N
' positiva para no manifestarse en una presencia . "o Jetiva . , o . es
una razon
laguna del conocimiento, sino por el contrario, una plenitud. Es autentico

EN LAS FRONTERAS DE LA METAFÍSICA

La "incarnación" es para Marce! el dato central de la metafísica. Habla
de "incamación" para evitar toda confusión posible con el misterio teológico
de la venida de Cristo al mundo. La incarnación es la situación de un ser
que aparece como ligado a un cuerpo. Es una situación fundamental que no
puede ser con rigor dominada, sometida, analizada. No es, hablando con
propiedad, un hecho, pero es el dato a partir del cual un hecho es posible.
Paralela a la distinción entre misterio y probl.ema, establece aquí Marce! la
distinción entre "ser" y "haber o tener". El campo del tener abarca todo lo
inventariable, todo aquello que me pertenece, que puede ser considerado
como una posesión mía. Pero mis elementos constitutivos metafísicos, ¿ puedo
decir que los tengo o solamente que los soy? ¿ Tengo un cuerpo o soy un
cuerpo? ¿Tengo un alma o soy un alma? El "problema" del cuerpo es aquí
planteado como la condición de "ser encarnado"; esto quiere decir aparecer
como este cuerpo, sin identificarse ni distinguirse.
No sin razón se detiene Marce! en cuestión tan acuciante. La vida es un
don, el máximo del orden natural. Pero en nuestro caso la vida está constituida
por la unión de esos dos elementos que podríamos decir se excluyen o quizás
hasta se rechazan mutuamente, si no es ¡&gt;&lt;&gt;rque los vemos diaria y maravillo~amente unidos millones de veces. Toda donación implica un donar, un "objeto" donado y un ser a quien se hace la donación. En el caso del hombre, la
vida sería al mismo tiempo el don recibido y el ser "recipiente". Toda posesión supone un poseedor y una cosa poseída. En el caso de la vida del hombre, ambos se identifican. Con acierto considera Marcel que los problemas
filosóficos no son propiamente problemas, sino misterios en el sentido ya explicado. El problema domina la categoría del tener, propia de la consideración objetivante. La exterioridad de los términos condiciona el tener, en cuanto supone la exterioridad de la cosa poseída y el dominio sobre ella. Pero la
categoría del tener es en realidad la categoría de la servidumbre del hombre, ya que el dominio sobre la cosa poseída tiende a invertirse totalmente
y a convertirse en el dominio de la cosa poseída sobre su poseedor. El haber
es ser en relación de posesión con algo objetivable. Y como esta relación es
inevitable, haber es un hacerse dependiente del objeto que se posee.
Como hemos visto, existe para Marcel un punto de apoyo o un punto de
vista, que es el humano. Marce! se ha llamado a sí mismo "un sismógrafo
de lo humano".
91

90

�LA

CLAVE Y RESOLUCIÓN DE TODOS LOS ENIGMAS

El que había nacido en la Ciudad de las Luces descubrió en 1929 "la
verdadera luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo". Marce}
considera que la categoría religiosa no es algo que se añada a la existencia,
sino que es su única categoría auténtica. "El hecho de la santidad realizada
en ciertos seres está ahí para demostrar que eso que llamamos el orden normal, no es, después de todo, desde un punto de vista superior, desde el punto
de vista de un alma enraizada en el misterio ontológico, más que la subver&amp;ión de un orden opuesto. En este sentido, la reflexión sobre la santidad con
todos sus atributos me parece de un valor especulativo inmenso. No haría
falta apurarme mucho para hacerme decir que esta reflexión es la verdadera
introducción a la ontología".
Es interesante el proceso lógico por el que llega al "Tú" absoluto y concluye: "La idea cardinal de mi tesis, la que debía constituir el centro absoluto al cual todas las otras se refiriesen es que la relación mayor -la afirmación
de la trascendencia divina- es lo único que permite pensar la individualidad.
Sin duda soy yo tanto más, cuanto Dios es para mí. Sólo abierto a una trascendencia puede el hombre comprenderse a sí mismo". Una vez asumida la
psfera religiosa como reveladora de la autenticidad de la existencia, la filosofía no puede ser más que filosofía de lo "concreto" o de la experiencia,
que es reveladora del ser, y por consiguiente, "experiencia superior", o "empirismo místico", u "ontología existencial", en bella paradoja con lo expresado
en su "Filosofía Concreta": "Las filosofías para mí más nefastas, las más
deshumanizadoras, se han situado precisamente en el terreno empírico".
En el culmen de su especulación, en sin igual apóstrofe, Marce! invoca a
Dios llamándole "Tú, el único que posees el secreto de lo que yo soy".

CoNcLus1óN
Imposible comentar en unas cuantas páginas obr_a tan extensa _Y. tan fr~mentaria. Porque, o queriendo abarcar todo en conJunto nos prec1p1tamos diciendo que tiene por sistema no tener sistema -{;Ontradicción manifiesta-, o
nos detenemos a examinar algunas partes exhaustivamente, y apretando demasiado el análisis llegamos a la conclusión de que sus obras no constituyen una
filosofía, y que 'por lo mismo no podemos exigirle que se ajuste a la disciplina
filos6fica. Poniendo en claro que el punto más vulnerable de Marcel a nuestra crítica es precisamente el mayor obstáculo para realizarla -ser asistemático-, añadiremos algunos juicios a los ya dados a lo largo del trabajo.

92

En palabr~. ~el Dr. Basave, abusar del sentido del misterio tiñéndolo de
un ~ono subJeti":sta no es .a~titud propiamente filosófica. El nervio del pensamiento marceliano es religioso y no filosófico. Más que buscar causas unive~es le mueve un afán de salvación, muy loable por cierto, pero metafilosofico.
. La metafísica es ciencia, no simple afirmación del ser, y en cuanto ciencia debe sabe; decir del ser atribuciones y determinaciones intrínsecas u
1
. "d
. na
vez que : s~r comc1 e con el misterio, esta exigencia no puede ser satisfecha.
Por cons1gu1ente, la "metafísica" de Marce) se reduce a una afirmación incontrolada e incontrolable.
Con todo, hay numerosos y valiosos aspectos positivos. Su pensamiento si~uoso trata de plegarse a la realidad, siguiendo sus meandros, conservando
s1em~re 1~ mayor autenticidad posible y una gran fidelidad a las cosas. Su
pulen~~ mtelectual, su veracidad y su falta de frivolidad son notorias. Hombre rehg10so, dominado por el respeto a lo real, hace un uso digno y profundo de sus dotes ~t~lectuales.. Advirtamos su humildad intelectual, que
paralelamente a la espmtual, consiste esencialmente en la verdad:
• • •De aquí el increíble malestar que he experimentado siempre cuando personas amables y animadas de las mejores intenciones me preguntaba_n sobre lo que ellas llamaban Mi filosofía; entiendo muy bien que se
me interrogue sobre mis investigaciones, en cuanto las investigaciones son
en efecto, mías; en la medida, por el contrario, en que admito que des~
embocan en algo, ya no me pertenece. No hay nada en el mundo menos
patentable q~e la filosofía, ~ad~ que menos pueda apropiarse. El fil6sofo
es lo contrario ~e un pr_o~iet~no, lo cual no quiere decir que no tenga
nunca la tentaci6n de reivindicar exclusividades; pero esta tentaci6n debe
reconocerla como tal".

Marc~l se pronuncia en contra de Jo que él llama el peligro de los "ismos".
~on~~namente a lo que sucede en el orden técnico o práctico, en el orden
filosofico la explotación de un pensamiento tiende a obnubilarlo, a adultera,rlo, a degradarlo. De aquí salen el cartesianismo contra Descartes, el kante1smo contra Kant, el bergsonismo contra Berason. La expresión "filosofía
o
concreta" c~rresponde a una negación de principio
opuesta a los-ismos, opues~ a ~~a crerta escolarización del pensamiento. Empero, con relación a la
d1spers1on_ ,de su pensamiento nos confiesa: "Supongo que es a esta exigencia
de negaoon a lo que responde la forma misma de mis obras filosóficas
forma que se me ha impuesto, pues no puedo decir que verdaderamente 1~
he que~ido. En un principio, antes de la guerra, mi proyecto fue, por el
contrario, componer una obra de forma clásica. El diario metafísico no fue
93

�en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

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FREDElllCK CoPLEST0N,
LUIOI SEVERINI,

94

Sección Segunda
LETR A S

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1971, No 12, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Análisis filo-lógico-psíquico</name>
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        <name>Filosofía de las ciencias</name>
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        <name>Gabriel Marcel</name>
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        <name>Metodología trascendental</name>
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                    <text>Innumerables son los caminos de Borge6 y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando línea5 que
repiten. Borges no fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha in ·stido ya en esa realidad que Borge crea dentro de la que
todos integramos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace e trem er al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tre visiones. El Bo es cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta s su fomia por la que el
yo se rebela. Esta es una actiLud an el r. Pu aunqu por lo íant'lStico
la imagen de la realidad está sólo erca d Jo po ible; lo fantástico entra
al hombre ante sí mismo al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día
d peja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por eUo muy hondas y metafí icas raíces,
aunqu sucumba en su fase más alta: el ntrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, qu aunqu la Lit ratura Fantástica
es un signo de inversión de lo 6rden del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada homb es diferente, nos revela pensamientos
de incomparabl profundidad.
La Literatura Fantástica e un istema de imágen s1 d mitos, que si bien
ocultan la parte real d la existencia, al mismo tiempo, la revelan. u trama
expresa maravillosamente el d garramiento metafí ico del hombre que se
desintegra exist ncialmente y busca en interminabl s sueños cuál es la ocai6n de la otra xistencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borg s que a través d angu tio
laberinto y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como o un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más dificil
de vivir: la tra edia de su angustia, el mundo próximo e ina cesible que
Ju go rá transmitido y dominado por su prodigio a memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obta de Borges no acaba aquí. La obra de Borg s es algo así
como un mundo cuyas múltiples signili aciones no pueden ser agotadas todavía. D aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo ímbolo de la ·tructura del r, la suprema rnetáfora del ser que se inspira n un pensamí nto, el de Borges, que no puede
resignarse a Ja mudez de la vida inf raespiritual, y que al carecer del puent.e
))ara llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

�GU!A DEL RAMO MILITAR DEL ARCHIVO GENERAL
DEL ESTADO DE NUEVO LEóN
{1797-1850)
ISRAEL CAv AZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

EL Ramo Militar del Archivo General del Estado de Nuevo Le6n, en Monterrey, está integrado por más de doscientas cajas archivadoras, tamaño oficio, completamente llenas de documentos. La riqueza de esta sección es
verdaderamente extraordinaria. Su importancia nacional en todas las épocas
de nuestra historia, desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana,
nos mueven a ofrecer esta guía cuya primera parte comprende solamente
la etapa 1797-1850.
CajaR.Mil/1

1797-1802

Exp.
l. Libro primero de asientos de
sueldos de la Segunda Compañia Volante del Nuevo Santander. ( 1797). 95 fojas.
2. Libro segundo de asientos de la
Compañía Volante del Nuevo
Santander, con ajuste de la Contaduría Principal de Hacienda
de San Luis Potosí. ( 1798-1799).
229 fojas.
3. Reglamento de sueldos a Oficiales y Tropa. (Impreso). México.
Imp. de Zúñiga y Ontiveros,

1803. 10 fs.
Caja R.Mil/2

1810

Exp.
l. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte,

2.

3.
4.
5.

relativos a la insurgencia. (Jul.Agto.).
Nombramiento de coronel, expedido a favor de José Rafael
lriarte, firmado por Hidalgo.
(10 Oct.).
Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. (Octubre) .
Correspondencia de I r i a r t e.
(Nov.).
Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte.

(Dic.) .
1811
Exp.
6. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael de Iriarte. (Enero) .
7. Correspondencia y documentos

227

�del coronel Iriarte. (Febrero y
marzo).
8. Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. 1810-1811,
sin fecha.
Caja R.Mil/3

1812

Exp.
l. Documentos de la Junta Gobernadora.
2. Cía. de Dragones Provinciales
de Río Blanco. Cap. André
Guajardo.
Listas de auxiliares en la Provincia de Texas.
3. Expediente de servicios del sargento figuel Solibellas.
1814

Exp.
4. Capellán de la Guarnición de
San ntonio de Béjar. Br. icolás Andrés Molano. Lista de Soldado y oficiales del Primer Escuadrón de Milicias del uevo
Santander y del egundo Escuadrón de Milicias: del uevo Reino de L ón.
1815

E"-'P·

yo-

5. Capellán de la Compañia
luntaria de Lampazo . Bachiller
José Cipriano de la Garza. Su
hoja de servicios.
1818

Exp.
6. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
1819

E·p.
7. Comandancia G neral de fonterrey. Joaquín de Arredondo.
228

1820

Exp.
8. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
(Enero a agosto).
9. Comandancia General de Monterrey. ( eptiembre a diciem-

4. Comandante de la Milicia Cívica de Monterrey. José ntonio Chávez.
5. Inventarios de la Imprenta de Ja
Comandancia General de Oriente. José Manuel Bangs.
1825

bre).
Caja R.Mil/4

1823

Exp.
l. Comandan ·a Principal de

ueic nte Arreola.
Comandancia de nnas de Monterrey. José de la Cruz . _á~ch~.
Comandancia de la filic1a C1vica de M nteney. Manuel María de Llano.
n jo de ubordinación del
valle de las alinas.
Comandancias de la Milicia Cívica de los pueblo del E tado.

vo León.

Exp.
1. Comandancia General y Gobier
no Superior Político de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Brigadier Felipe de la

Garza.
2. Ejército Libertador. El Marqués
de Vivanco. Méxi o. (Circulares
Impresas).
3. Comandancia de las Armas de
ta ciudad. Coronel Juan de
Echeandía.
4. Comandancia de Milicia Cí ica
de Monterrey. Pedro González.
5. Batallón de Infantería Cívica
de Cerralvo. Li ta de Soldados
de 2 compañías.
6. Compañía de Infantería Cívica
de Santa Catarina Mártir. Lista
de ldado.
7. E tado de fuerza de Boca de
L one , abinas, Vallecillo y
Lampazos.
8. Milicia Cívica d I Pilón, Gualeguas y Guajuco.

1824
E.'l'.p.
l. Comandancia Gral. de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Felipe de la Garza.
2. Comandancia principal de uevo Le6n. Manuel Rosales y 1cente Arreola.
3. Comandancia Gral. de la Tropa de
uevo León Coahuila
y Te;· . Rafael González.

2.
3.

4.
5.

Caja

.Mil/5

1826

6. E tados de fuerza y armamento
de la :iilicia Cívica de los pueblo del partido de Villa Aldama. ( a.bina Vallccillo, Lampazo , Tlaxcala) .
7. Estado de fuerza y annamento
de la Milicia Cívica del partido
d Linare. (Labrador . Río
Blanco y Hualahui ) .
8. Comandancia de la Compañía
de la Punta de Lampazo . Domin o Ga.rcí .
9. Comandancia del 9o. Regimiento.
10. Comandancia de la Milicia Cívica de Lina , fontemorelos
y Cadereyta.
11. Conundancia General de Pueblo Viejo de Tampico. Luciano
Jáuregui.
12. Cuentas del fondo d la filicia
Cívi a de los pueblo del Estado.

E»-p.
l. Comandancia General de los E
tado Internos de Oriente. Gral.
José Bernardo Gutiérrez de Lara.
(Enero a Jul.). Gral. Ana tasio
Bustamantc. (Jul. a Dic.). Oficio 79 a 101. (El o. 80, sobre
la imprenta).
2. Comandan ia Principal de uevo León. Vicente rreola.
3. E tados de fuerza y armamento
de la Milicia Cívica de los pueblos del partido de Monterrey.
(Salina, Cañón de Guadalupe
P quería Guajuco y ta. atarina) . Batallón de Infantería Cívica de Monterrey. Tte. Cor.
Manuel Maria de Llano.
4-. E tados d fuerza y annamento
de Ja Milicia Cívica de los pueblos del partido de Cadereyta.
(Cerralvo, farín y Gualegua ) .
5. Estado de fuerza y armame~to
de la Milicia Cívica del partido
d Mont morelo . ( Mota y China).

Caja R. !il/6

1827

Exp.
1. Comandancia General de los Estado Interno de Ori nte. Gral
Ana tasio Dustamante. Lampaz , Bahía, Béjar, te. (Copias
de oficios del Tte. Cor!. Mateo
Ahumada comandante del Departamento de Texa ) . Oficios
l al 39.
2. yudantía de Inspe~ción de
uevo León y Tamaulipas.
Cor. Antonio Crespo. ( Of1c10s
40a46).
3. Regimiento de Caballería Permanente, en campaña; oron~l
José Plegu zuelo y ]ose ntoruo
QueYedo.
4. Mayoría General. Jo ' Martínez
de Castro. (Oficio 50-51 ) .
5. Comandan ia del 9o. Re~ento. P dr Rangel. (Oficw 63).
6. Comandancia de la Compañía
Pr idial de Lampaz .

!~e.

229

�7. Comandancia de la Milicia Cí8.
9.

1O.
11.

vica de Monterrey. Julián de
Arrese.
Comandancias de la Milida Cívica de Linares, Labradores,
Guajuco Pesquer.ía y Salinas.
Comandancia General de Pueblo viejo de Tampíco.
Gral. Vicente Guerrero. Benemérito de la Patria. México.
(Oficios 80 y 81) .
Estados de fuerza y listas de
soldados de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.

Caja R.Mil/7

1828

Exp.
l. Comandancia General de los Es-

2.

3.

4.

5.

6.

7.

tados Internos de Oriente. Gral.
Anastasio Bustamante. Matamoros, San Femando, Laredo. Oficios 37 y 55.
Comandancia Principal de Nuevo León. Tte. Cor. Antonio
Crespo y José Juan Sánchez.
Oficios 56 a 64.
Comisaría General de San Luis
Potosí. Lucas de Palacio. Oficios
1 a 13.
Comi arfa Particular de Monterrey. Luis de Ugartechea y
Mier. Oficios 14 a 36.
Batallón de Infantería Cívico de
fonterrey. ómina de soldados.
Coronel Julián de Arre . Llstas
de la Plana Mayor, Cia. de Granaderos y 6 Cías. de Fusileros.
Compañía de Cazadores. (De indios tla.xcaltecas del pueblo de
Guadalupe). Capitán Pascual de
Sena.
Regimiento de Caballería Cívica
de Monterrey. Listas de sus ocho
compañías. Coronel Pedro Gó-

mez.
8. Estados de fuerza y de armamento y listas de soldados de la
!ilicia. Cívica de los pueblos.

230

9. Fondos de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/8

1829 (1)

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los E tados Internos de
Oriente. Grales. Anastasio Bustamante, Felipe de la Garza y Manuel de Mier y T rán y Coronel
José Mariano Guerra. oto la
Marina, San Femando Pueblo
Vi jo etc. Oficios 1 al 69.
2. Ejército de Reserva. Gral. Anastasia Bustamante. ( Oficios y Proclamas). Oficios 70-72.
3. Ejército de Operacione sobre
los españoles. Gral. Manuel de
Mier y Terán. Pueblo Viejo.
(Oficio 73-74).
4. Comandancia Principal de uevo León. Jo t Juan ánchez,
Antonio Crespo, José Andrés de
Sobrevilla y otros jefes. (Oficios

75 a 109).
5. Primera Compañía Activa de
Nue o León. (Listas de soldados). Jo • Andrés
obredlla.
( Oficios 11 O a 124) .
6. Segunda Compañía Activa de
ue o Le6n. Cap. Ireneo Casti116n. (Oficios 125-129).
7. Inspección General de la Milicia Civica del Estado. José María Parás. (Oficios 130-162) .
Caja R.M11/9

1829 (2)

Exp.
l. Comandancia de la Divi i6n de
Operaciones de Nuevo León y
División Auxiliar. Tte. Cor. Mateo Ahumada, Mayor Leandro
Aguilar. (Oficios 163 a 187).
2. Primer Batallón Cívico de Monterrey. Pedro Gómez, Julián de
Arrese Diego de Cenobio de Lachica y otros jefes. (Oficio 189
a 237).

3. Comandantes de la Milicia Cívica de los pueblos de Nuevo
León. (Oficios 238 a 273).
4. Cuentas de lo fondos de Milicia
Cívica de los Pueblos del Estado. {Oficios 274 a 280).
5. Estados de fuerza de la Milicia
Civica de los pueblo de uevo
León. (OEicios 281 a 285).
6. Comisarfa Particular de Monterrey. Luis Ugartechea.
7. Contingente de hombres y caballo aportado por los pueblos del
Estado para la Milicia Activa.
Caja R.Mil/ 10

1830 ( l)

Exp.
l. Comandancia General de Oriente o General de los Estados Internos de Oriente. Gral. Manuel
de Mier y Terán. Matamoros.
Oficios 1 a 60. (Enero a junio).
2. Comandancia General e Inspección de los Estados Interno de
Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 61
a ll3. (Julio a diciembre) .
3. Comandancia Principal de uevo León. José Andrés Sobrevilla
y Jo ' Ma. de Arle!?l.li. Monten y. Oficios 115 a 193.
4. Compañía Presidia! de Lampazos. Antonio Prada. Oficios 194198.
5. Primera Compañía Activa de
Caballería de uevo León. José
Andrés de Sobrevilla. Oficio 199
a 219.
6. Correspondencia con los oficiales
de la Cía. Activa. Juan de Herrera y Eugenio Flores. Oficios
220 a 234.
7. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Capitán lreneo Castillón. Oficios
235 a 241.
8. Comandancia Militar de la

Guarnición de Laredo. José Andrés de Sobrevilla.
9. Comandancia de las Armas de
Pueblo Viejo de Tampico. Oficios 2-1-3-245.
10. Compañía Presidia] de San Fernando. Acta de pronunciamiento por el Plan de Jalapa. Oficio

246.
11. Ejército de Reserva, protector de
la Constitución y de las Leyes.
GraL Anastasia Bustamanle.
Ayaguapistla. Oficio 247.
12. Partida del l 2o. Bata1J6n Permanente. Cap. Víctor Zamarroni Oficios 248-255.
Caja R.Mil/11

1830 (2)

E&gt;q&gt;.
l. Estados de fuerza de 1a Milida
Cívica de Infanteria y Caballería de los pueblos del Estado.

2. Reemplazos para el ej ~ cito.
3. Cuentas de la íilicia Cívica de
los pueblos.
4. Listas de la Milicia Cívica de
los pueblos.
5. Donativos de maíz para el ejército.
6. Recibos de 320 fusiles que se repartieron a los ayuntamientos.
7. Estados de armamentos d la
Milicia Cívica en los pueblos d 1

Estado.
8. Comandancia del Primer Ilalallón Cívico de Monterrey. Listas
de soldados.
9. Comandantes y otros oficial de
la Milicia Cívica de los pueblos.
10. Donativos de los pu blos del Estado para el sostenimiento del
ejército.
Caja R.Mil/12

1831

Exp.
1. Comandancia General e Inspecci6n de los Estados Internos de
231

�Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 1
al 36.
2. Comandancia Principal de Nue.
va León. Coronel Andr~s uiz
de Esparza. Monterrey. Oficios

37 al 82.
3. Compañía Presidial de Lampa•
zos. Antonio Prada. Oficios 83.
84.
4. Primera Compañia Activa de
uevo León. Cap. José Andrés
de Sobrevilla. Oficios 85 a 87.
5. Segunda Compañía Activa de
uevo Le6n. Cap. Iren Casti.
llón. Oficio 88.
6. Inspección de Milicia Local de
Nuevo León. Jo • Ma. Parás.
Monterrey. 3 oficios.
7. Milicia Cívica de Infantería y
aballería de los pueblos del
E tado. Monterrey,
antiago,
Cadereyta, Cerralvo, Agualeguas, Montemorelos y Concep•
ción. (Lista de soldado ) . Oficios 90 a 116.
8. Comisaría General de an Luis
Potosí. Oficios 117-118.
9. Comisaría ubalterna d ~ fonterrey. Cuentas. Leandro Aguilar.
Oficios 119 a 138.
10. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Ofidos
139 a 161.
11. oticias del armamento de la
Milicia ívica d los pu blos del
E tado. Oficio 162 a 178.
12. Lista de exentos riel servicio de
la Milicia Cívica. Oficios 179 a

Guerra y Gral. fanuel de Mier
y Terán. Matamoros. (Oficios 1
al 52).
2. Comandancia Principal de u vo León. Coronel Andrés Ruiz
E para. Monterrey. Oficios 53
al 102.
3. Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazos. Oficio 103-

104.
4. Segunda Compañía de Caballería Activa de 1 ucvo León. lreneo Castillón. Monterrey. Oficios 105 a 116.
5. Ayudantía d
Inspección de
l uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Monterrey. Oficios 117 y 118.
6. In pectar de Tamaulipas. Cap.
Manuel Maria Iturria. Oficio
o. 120.
7. omandancia Principal de • íatamoros y d la Exp dici6n de
Texas. Coronel José Mariano
Guerra. Matamoros. Oficios 121
a 129.
8. omandancia de la División de
Reserva de los Estados Internos
de Oriente y ecci6n de Caba.
llería Presidia). Mariano Pare•
des y Arrillaga, José Manuel Micheltorena, José Manuel Barberena y otros jefes. (El ofido 134
es de nasta io Bu ta.mante, de
la División del Interior, en San
Luis Potosí ) . Matamoros. Contiene actas impresas y ms. de
pronunciamientos. Oficios 130 a

142.

195.

13. Estados de fuerza de la Milicia
Cívica de los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/ 13

1832 ( 1)

Exp.
l. Comandancia General e lnsp cción de los Estado Internos de
Oriente. Corl. José Mariano
232

9.

omandancia Principal de la
Línea de Victoria. Ignacio de
Mora. Oficios 143-145.
10. ubteniente de Milicia Ramón
Ruiz, en campaña en Tamauli•
pas. Oficios 146-149.
11. División de la Milicia local de
Infantería. Cap. Ireneo Castillón. 4 oficios.

óminas y estados de fuerza del
Primer Batallón Cívico de Infantería de uevo León.
13. Cargos de la Primera a la Se.
gunda Compañía. Cuenta .
14. Comandancia de la rn,;sión de
Milicia Local de Infantería de
'uevo León.
12.

Caja R.Mil/14

1832 (2)

Exp.
1. Jefes y oficiales de la Milicia Civica del Estado. basolo. Aliérez Bemardino Cantú. Cadereyta, José antiago de Eznal y
José Ma. Lozano. Cerralvo, Jase Ma. Fdz. de la Cavada Guadalupe Lm:ano. Marin, Manuel
Martínez. Montemorelos, Cata.
rino Brondo. Concepción, Igna•
cio Trejo. Linares, lreneo Castill6n. Monterrey, Pedro Gonzále-z, Juan José de la Garza y
otro . Pesquería Grande, José
Franci o púlv da. ta. Catarina, Refugio Valdés. antiago,
Cap. Luis Espiridión Cavazos.
Oficios 150 a 237.
2. Estados d fuerza y a:rmamento
de la Milicia Cívica de los pueblo del Estado. ( Oficios 238 a
260 ) .
3. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Oficios
261 a 281.
4. Listas de exentos de la Milicia
Cívica. Oficio 282 a 292.
5. Inspección de la Milicia Cívica
de uevo Le6n. Oficios 293 a

300.
6.

óminas, presupuestos, despacho , etc., de la Milicia local de
Infantería. Cap. Miguel ieto.
7. taticia de lo cabaUo que dio
cada distrito a la egunda Compañía Activa. Oficios 71 a 79.
8. Comisaría General de
uevo
León. Oficios 1 al 34.

9. Tesorería de la Comisaría General de Monterrey.
Caja R.Mil/15

1833

Exp.
l. Comandancia General de lo
Estados Internos de Oriente.
Gral. Vicente Filisola. Matamoros. Oficios l al 40.
2. Comandancia Principal del Estado de
uevo León. Andrés
Ruiz Espar,a Domingo de Ugartecbea y otros Jefes. Oficios 41
al 47. El oficio No. 41 es de la
Comandancia de la Guarnición
de Lampazos, de José Andrés de
Sobrevilla.
3. Comandancia Gene1·al y División
de Operaciones de San Luis Potosí. Esteban foctezuma. Oficios
48 a 58.
4. Comandancia Principal de uevo León. (2a. Carpeta). Andrés
Ruiz Esparza. Oficios 59 a 61.
5. Comandancia Principal e Inspección General de Tamaulipas.
Lorenw Cortina. Oficio o. 62.
6. Comandancia de Infantería Cívica de Cadereyta Jiménez. Cap.
Jesús {. Lozano. Oficios 63 a

65. 1
7. Comisaría General de

ue\'o
León. Pedro G6mez, Pedro de
Valle y Jo é Trinidad de Arrese.
Oficios 71 a 79.
8. E ta dos de f uerta de la Milicia
Cívica, remitidos por lo pueblos
de ucvo León. Oficios 80 a 98.
9. Temas remitidas a los pu blos
del Estado, para oficiales de la
Milicia ívica. (Oficio nume•
radas del 72 al 93 ) .
10. Dirección General de Artillería
de Ingeniero. Juan Pablo maya. México. Un oficio.
' Falta el expediente con lo.s oficios
del 66 al 70.

233

�Caja R.Mil/16

1834

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Grales. Vicente Filisola
Pedro Lemus y Martín Perfect~
de Co. Matamoros. 2+ oficios.
2. Comandancia Principal de uevo León. Domin o de Ugartechea y J ' fa. Bermúdez. 18
oficio .
3. Comandancia de lnfanlería de
Monterrey. Cap. Guadalupe
Treviño y Tte. Rafael Arreola.
4. Comandancia d la Compañía
Pre~idial de Lampazos. Rafael
Ugartechea.
5. Comandancia de la Milicia Cívica de Marín. Manuel Molano.
6. Comisionados por u vo León
a la Junta de Coalición. Lic. Ramón Gu rra y Antonio de Ayala.
6 oficios.
7. Estados de fuerza remitidos por
los ayuntamientos. 16 oficios.
8. Estados de fuerza y armamento
remitido por los pueblos de ue~
vo León. 17 oficios.
9. Primera Compafüa de Caballería activa de uevo León. Gregario Pércz. 1 oficio.
10. egunda Compañía de Caballería Activa de ue o León. Cap.
Ireneo Castillón. 3 oficio .
11. Inspección General de Milicia
Permanente. México.

Caja R.Mil/17

1835

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
2. Primera Divisi6n de Operaciones
bre Texas. Joaquín Rarrúrez y
Sesma, Antonio L6pez de Santa
Anna, Vicente Filisola y otro
jefes.

234

3. Comandancia Principal d I Es-

2. Ejército de Operaciones. Anto-

tado de Nuevo León. Manuel
Valente G6mez, Domingo Huerta, José María Bermúdez y otros
jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. José Mariano Guerra.
Matamoros, Victoria y otros lugares.
5. Comandancia Principal de Coahuila y Texas. Coronel Domingo U gartechea. Laredo.
6. Comandancia General de San
Luis Potosí. Franci co Bcrdejo.
7. Comandancia General de Veracruz. Viviano Vázquez.
8. Milicia Cívica de Monterrey.
Cap. Miguel ieto.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Eugenio Flores.
Monterrey.
10. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Gregario P 'rez.
11. Compañía Presidia! de Lampazos. Comandante Manuel Andapia.
12. Comandancia accidental de Caballería Cívfoa de Linares. Pedro
José Flores y Rivas.
13. Jefatura del Departamento de
Río Grande. fanuel Rosa
14. Ayudantía de Inspección de N.
León y Tamaulipas. José Juan
Sánchez. Monterrey.
15. Informes de los Ayuntamiento
de Abasolo, Salinas, Villaldama
y Lampazos, acerca del comportamiento de Ja división del Gral.
Joaquín Ramírez y Sesma.

nio López de Santa nna, José
Urrea, Juan Amador y otros jefes. Lugares: Leona Vicario1 Béjar, Matamoros y otros.
3. Comandancia Principal de uevo Le6n. José Ma. Bermúdez,
Mariano Martínez y otros jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. Francisco Vital Fernández. Matamoros.
5. Comisaría General del Ejército
de Operaciones sobre Texas. Miguel Barrientos.
6. CoITe pondencia con el coronel
Rafael Vázquez. Ejército de
Operaciones sobre Texas.
7. Comandan ia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
Monclova.
8. Ayudantla de Inspección de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez.
9. Comandancia Milita.r de Laredo.
Manuel Lafuente.
10. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. José
Andrés de obrevilla.
11. Compañía Cívica de Caball ría
de Monterrey. José Maria Garcla.
12. Comandancia Militar de la
Guarnición de Lampazos. José
Andrés de Sobrevilla.
13. Donativos de los pueblos de uevo León, para la guerra contra
las colonias de Texas.

CajaR.Mil/18

Exp.

1836

Exp.
l. Comandancia General d luevo León y Tamaulipas. Francisco Vital Fernández (Ene. a
Jul.). José de las Piedras (Sep.
a Dic.). fatamoros.

Caja R. fil/19

1837

l. General en jefe del Ejército del
Norte.
icolás Bravo, eneroabril. Vicente Filisola, mayo-diciembre. Matamoros.
2. Comandancia Gral. de Tamaulipa.s y uevo-León. Comandan-

te José de las Piedras. Santa
Anna, Tamaulipas.
3. Comandancia Principal de Nuevo León. Mariano Martínez.
Monterrey.
4. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Francisco Berdejo. Monclo"-a v Leona Vicario.
'
5. Ayudantía de Insp cci6n de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Laredo.
6. Insp cci6n Gral. de Milicia Activa José Ignacio Ormaechea.
México.
7. Primera Cia. de Caballería
tiva de Nuevo León. José Andr'
de obrevilla. Lampazos.
8. Milicia Cívica de Cerrako. Comandante Pedro Bá z Treviño.
9. Comandancia Militar de Cd.
Guerrero. Juan Manuel Maldonado.
10. Juzgado Militar. Tte. Cor. .José
Ma. Bermúdez Sumaria a Juan
Cameron.
11. Cía. de Infantería local de Monterrey. Cap. Leandro Aguilar.
12. Alférez Francisco de Herrera.
13. Comisaría del Ejército del Norte. Miguel Barrientos. Matamo-

ros.
14. Documentos relativos a maíz para el ejército.

15. Donativos de los pueblos para
la campaña de Texas.
Caja R.Mil/20

1838

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
orte. Vicente Filisola. Matamoro~.
2. Comandancia General de Nuevo León y Tamaulipas. José de
las Piedras. Santa Anna, Tamau-

lipas.
3. Comandancia Principal de Nue-

235

�4.

5.

6.

7.
8.

vo León. Coronel Domingo
Ugartechea. Monterrey.
Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazo .
Segunda División del Ejército
del
orte. Coronel Francisco
González Pavón. Villa de Mier.
Comandancia Militar de Cerralvo. Gregorio Pérez.
Comandancia Militar de Agualeguas. Cap. Rafael Ugartechea.
Comandancia de la Frontera de
Río Grande. Gregorio Urw1uela.

Caja R.Mil/21

1839

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
Norte. Vicente Filisola. (Enero
a Feb.).
2. General en jefe de la Divisi6n
del Norte. Valenún Canalizo.
( Marzo a diciembre) .
3. El Pre idente, General en Jefe.
Anastasio Bustamante. Dolores
Hidalgo.
4. Comandancia Principal de uevo León. Domingo de Ugartechea y José Ma. Ortega.
5. Comandante General de Tamaulipas y jefe de la Divi ión
Auxiliar. Mariano Arista.
6. Primera Brigada de Operaciones.
Mariano Arista.
7. Comandancia de la División Auxiliar de Nuevo León. Pedro Ampudia.
8. Tercera División del Ejército Libertador. Gral. Pedro Lemus.
Comisión para impedir su arribo a Monterrey.
9. Comandancia General de San
Luis Potosi.
10. Comandancia General de Veracruz.
11. Mayoría General de la División
del Norte. Coronel Francisco
González Pav6n.

236

12. Comandancia Militar de los A1damas. Cap. Gregario Pérez.
13. Segunda Compañía Permanente
de Tamaulipas. Teniente Juan
Manuel Maldonado.
14. Cap. José María García.
15. Cap. Rafael Ugartechea.
16. Donativo para el equipo y reorganización de la Compañía de
Lampazos.
17. E tado de armas con que cuenta
el Departamento de
uevo
León.
18. Relación de los caballos que han
sido entregados al comandante
principal Domingo Ugartechea.
19. Ll tas de individuos capaces para ser oficiales de los cuerpos
de Defensores de la Patria.
Caja R.M.il/22

1840

Exp.
1. División auxiliar del
orte y
cuerpo de Ejército del Norte.
Gral Mariano Arista, 68 oficios.
2. Comandancia General de Nuevo León. Gral. José Ma. Ortega.
93 oficios.
3. General de las Amias de Nuevo
León y Coahuila. José Cayetano
Montoya.
4. Comandancia General de Coahuila. I id.ro Reyes.
5. Comisaría del Ejército del orte. José Ma. Domínguez.
6. Comandancia Militar de Cerralvo. Rafael del Bosque.
7. 120. Regimiento de Infantería.
Anselmo Juárez.
8. llo. Regimiento de Infantería
Permanente. Udefonso Vega.
9. Cap. Francisco de Rada.
10. Cap. Ignacio Rodríguez.
11. 3a. Brigada del Ejército del orte. Gral. Rafael Vázquez.
12. 2a. Compafüa Permanente de
Tamaulipas. Juan Manuel Maldonado.

13. Artículos sobre arreglo del ejército.
14. Noticias wbre auxilios a las tropas del Gobierno.
CajaR. fil/23

1841

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe, Mariano Arista.
70 oficios.
2. Comandancia General e Inspección de Nuevo León. Gral. José
María Ortega. 108 Oficios.
3. Comisaría del cuerpo de Ejército
del Norte. Leandro Aguilar.
4. Comandancia General del Departamento de Durango. Acta
(impresa) del pronunciamiento
a favor de Par des y Arrillaga.
5. Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
6. Comandancia General de Zacatecas. Fernando Franco. Actas
de pronunciamiento.
7. Comandancia General de Chihuahua. Francisco G. Conde.
8. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. Despacho de Teniente a José Antonio Elizondo.
9. Segunda Sección de Operaciones. Rafael de Ugartechea.

Caja R.Mil/24

1842 ( 1)

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe. Mariano Arista. Monterrey. 70 oficios.
2. Batallón de Auxiliares Defensores de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
3. Primera División del Cuerpo de
Ejército del orte. Gral. Pedro
Ampudia.
4. Sección Auxiliar del Cuerpo de

5.

6.

7.
8.
9.

10.
11.

12.

13.
14.

15.

16.

17.

Ejército del Norte. Coronel Cayetano Montero.
Comandancia del 180. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
Le6n. José María Morales.
Comandancia del Escuadrón Ligero de Defensores. José Antonio
Elizondo.
Primera Compañía Activa de
Nuevo Le6n. Cap. José Andrés
de Sobrevilla.
Regimiento de Infantería úm.
6. Cap. Cayetano Martínez de
Castro.
Comandancia Militar de Lampazos. Cap. José Andrés de Sobrevilla.
Comandancia Militar de Laredo. Cilixto Bravo.
Juzgado Militar de la Plaza de
Monterrey. José María Romero.
Comandancia del Segundo Escuadrón de Defensores de Agualeguas. José Ma. Villarreal.
Comandancia de la Primera Línea de Defensa. Diego Pére1..
Lampazos.
Comandancia del 3er. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
León. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Comandancia General e Inspecci6n de Coahuila y Texas. Isidro Reyes. Saltillo.
Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
Comandancias de Chihuahua,
fichoacán, Puebla, Querétaro
y Sinaloa.

Caja R.Mil/25

1842 (2)

Exp.
1. Ternas y alistamientos de la 1'-filicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
2. Cuentas del fondo de la Milicia
237

�de Auxiliares Defensores de los
pueblos del Departamento.
3. Oficios sobre remisiones de cantidades del préstamo forzoso.
4. Amortizaciones del préstamo forzoso.
Caja R.Mil/26

10.

1. Junta de donativos para la guerra de Texas.
2. Documentos relativos a los víveres que fueron remitidos a las
fuerzas en Matamoros.
3. Remisiones de bastimentos para
las fuerzas auxiliares.
4. Noticias de las municiones existentes en poder de los comandantes auxiliares.
5. Listas del pago de los exentos
del servicio de las armas.
6. Listas de exentos del servicio de
las armas1 remitidas por los pueblos del Departamento.
1843 (1)

Exp.
1. General en Jefe del Cuerpo

2.
3.
4.
5.
6.
7.

238

9.

1842 (3)

Exp.

Caja R.Mil/27

8.

de

Ejército del Norte. Adrián Woll.
Cuartel Gral. en Cd. Guerrero
y en Matamoros.
Primera Brigada del Norte.
Guarnición de Matamoros. Gral.
R6mu1o Díaz de la Vega.
Batallón de Auxiliares. Coronel
Pedro Gómez. Monterrey.
Primer Escuadrón de la Primera
Línea de Defensa. Comandante
Diego Pérez. Lampazos.
Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comte. Jo.sé Maria Villarrcal. Agualeguas.
Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comte. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León.

11.

Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
Quinto Escuadrón de Auxiliares
de Linares. Comandante Juan
Antonio Ramírez.
Séptimo Escuadrón de Au.'Oliares.* Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
Octavo Escuadrón de Auxiliares
de Nuevo León. Comandante
José Ma. Morales. Salinas Victoria.
oveno Escuadrón de Auxiliares de uevo León. Comandante José María Dávila. Marín.

12.
13.
14.
15.
16.
17.

Primera División. Gral. Pedro
Ampudia. Matamoro .
Tte. Cor. José Ma, Bermúdez.
Capitanes y oficiales subalternos
auxiliares.
Cajero del Fondo de Milicia Auxiliar.
Junta de Donativo Voluntario
para la Guerra de Texas.
Comandancias de Matamoros y
Santa Anna de Tamaulipas.
Fondo de la Fuerza de Auxiliares de los pueblos del Departamento. (171 documentos).

Caja R.Mil/29
Caja R.Mil/28

1843 (2)

Exp.
l. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta.
2. Undécimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma.
García. Monterrey.
3. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante Antonio Elizondo.
4. Comandancia de las Villas del
Norte. Antonio Canales.
5. Circulares a los Comandantes
de Escuadrón.
6. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares de Villaldama. Cap. Joaquín Caso.
7. Capitanía de Sabinas Hidalgo
Cap. Pablo Ancira.
8. Primera Compañía del 9o. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Juan
N. Montemayor. Marín.
9. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Gral.
Fr.ancisco Mejía. Saltillo.
10. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz. Monterrey.
11. Cuerpo de Ejército del Norte.
• No hay documentos del 60. Eiicuadr6n.

1844 ( 1)

Exp.
l. General en Jefe del Cuerpo de
Ejército del Norte. Gral. Adrián
Woll. Cuartel General en Sabinas.
2. Comandancia General e Inspección del Depto. de Nuevo León.
Grales. José Ma. Ortega y Ono(re Díaz. Monterrey.
3. Batallón de Auxiliares del Depto.
de uevo León. Coronel Pedro
Gómez.
4. Coronel José Ma. Bermúdez.
5. Cuerpo de Plana Mayor. Detall
de la Plaza de Monterrey. Tte.
Cor. Bruno Ordóñez.
6. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz.
7. Mayoría General de la Primera Brigada del Norte. Antonio
Ma. de Jáuregui.
8. Comandancia Militar de Sabinas. Coronel Sebastián Moro del
Moral.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Sgto. Apolonio
Araiza. Marín.
10. Primera Compañía del 4o. Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Juan de la Garza Falcón. China.
11. Segunda Cía. de Auxiliares del

Primer Escuadrón. Cap. Benito
Caso. Villaldama.
12. S gunda Cia. de Auxiliares del
Quinto Escuadrón. Cap. Juan
Benavides. Galeana.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Máximo Gonzá1ez. Villaldama.
14. Segunda compañía del 3er. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Jesús Hinojosa.
15. Escuadrón Ligero de Nuevo
León. Comandante José Antonio Elizondo. Vallecillo.
16. Circulares a los Comandantes de
Escuadrón.
17. Comandantes José Francisco Rada y José Ma. Alfara.
18. Comandancia Militar de Camargo. Gral. Antonio Canales.
19. Comandancia Principal de Santa Anna de Tamaulipas. Antonio de Castro.
20. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.

21. Comandancia Militar del 2o.
Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Villarreal.
Agualeguas.
22. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
23. Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Manuel Barbosa. China.
Caja R.Mil/30 1844 (2)
Exp.
l. Quinto Escuadrón de Auxiliares
Defensores. Comandante Juan
Antonio Rarnírez. Linares.
2. Séptimo Escuadrón de Auxiliares Defensores de uevo León.
239

•

�,

Comandante Antonio Femández.
Pesquería Grande.*
3. Octavo E cuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Martín Quiroga. Salinas Victoria.
4. Noveno Escuadrón de AtLxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante José María Dávila.
Marín.
5. Décimo Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Vicente Cantú. Cadereyta Jiménez.
6. U nd 'cima Escuadrón de Auxiliares Defensores de Nuevo León.
Comandante José Ma. García.
Monterrey.
7. Documentos del fondo de la Milicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
Caja R.Mil/31

1845 ( 1)

EA'P·

l. General en Jefe de la 4a. División Militar. Gral. Mariano Arista. Monterrey. (Enero a septiembre).
2. General en jefe de la 4a. División Miütar. Gral. Mariano
Arista. Monterrey. (Octubre a
diciembre) .
3. General Segundo en Jefe de la
4a. División Militar. Gral. Francisco Mejía.

Caja R.Mil/32

1845 (2)

Exp.
l. Comandancia General del Departarnento. Grales. Antonio
María Jáuregui y José 1a. Ortega.
2. Comisaría del Ejército del Norte. Diego Cenobio de Lachica.
3. Batallón de Auxiliares Defensa• o hay documentos del 60. Escuadrón.

240

res de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
4. Comandancia General de Coahuila y Texas. Gral. Francisco
Mejía.
5. Ejército Mexicano de Reserva.
Tercera División. Gral. Mariano
Paredes y Arrillaga. San Luis
Potos.í.
6. Comandancia General del Sur.
Gral. Nicolás Bravo.
7. Despachos Militares. Alférez
Francisco Rendón, Cap. Juan
Pérez y Tte. Carlos Elizondo.
8. Junta de Auxiliares de la Patria.
Monterrey. Comandante de las
armas de Galeana. Pedro Cortés.
10. Noticias de las armas que faltan
a los escuadrones.
11. Donativos para la campaña de
Texas.
12. oticias sobre fondos de la Contribución de Exentos.
13. Caballos barranqueños entregados a los omandantes de escuadrón.
14. Contratos de maiz, frijol, manteca, etc., para el ejército.
15. Cajero del fondo de la milicia
auxiliar. Cap. J. Rafael de la
Garza.

5. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
6. Séptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesqueda Grande.*
7. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante José de los Santos
Gutiérrez. Salinas Victoria.
8. aveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Dávila. Marín.
9. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta Jiménez.
10. Undécimo Escuadrón de Amciliares. Comandante José Ma.
García. Hacienda de Guadalupe.
11. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante José Antonio Elizondo.
12. Au.xil.iares de Sabinas Hidalgo.
ap. Pablo Ancira.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Benito Caso. Villaldama.
14. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Amciliares. Cap.
Juan Pérez y Sáenz. Bustarnante.

Caja R.Mil/33

Exp.
l. General en Jefe de la Cuarta
División filitar. Grales. R6mulo Díaz de la Vega y Pedro Ampudia.
2. Proclamas impresas del Gobernador Juan N. de la Garza y
Evia y del Gral. Pedro Ampudia.
3. División del Norte. Juzgado Militar. José Morlet.
4. Reglamento de organización de
la Guardia acional. {Impreso).
5. Batallón de Milicia Local de In-

1845 (3)

Ex-p.
1. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.
2. Segundo Escuadrón de Auxiliares de Agualeguas. Comandante
José Ma. Villarreal.
3. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
4. Cuarto Escuadrón de Au.xiliares
Defen ores de Nuevo León. Comandante Manuel
Barbosa.
fontemorelos.

Caja R.Mil/34

*
drón.

1846

o hay documentos del 60. Escua-

Cantería. Tte. Cor. Miguel Nieto.
6. Primer Escuadrón de Auxiliare
Defensores de uevo Le6n. Comandante Diego González. Lampazos.
7. Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Villarreal. Agualeguas.
8. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
9. Cuarto Escuadrón de Auxiliare .
Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
10. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
11. éptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
12. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Martín Quiroga.
alinas Victoria.
13. Noveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Dávila. Marí.n.
14. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Rodríguez. Cadereyta.
15. Undécimo E cuadrón de Auxiliares. Comandante José Maria
García. Monterrey.
16. Batallón de Auxiliares de Monterrey.
17. Escuadrón Ligero de Auxiliares
de Vallecillo. Comandante Jo é
Ma. Elizondo.
18. Compañía de Auxiliares de China.
19. Compafüa Auxiliar de abinas.
Cap. Pablo Ancira.
20. yudant del 7o. E uadr6n.
Teniente Refugio Valdés. Santa
Catarina.
21. Compañía de Caballería de
Montemorclos. Cap. Hilario Meza.

241
}l16

�22. Milicia Local de los pueblos del
Estado.
23. Noticias sobre armamentos de
los Escuadrones Auxiliares.
24. Capitán cajero del fondo de Auxiliares.
25. Presupuestos de los destacamentos situados en puntos fronterizos.
26. Donativos para la campaña de
Texas.
Caja R.Mil/34-A

1846 (2)

Exp.
l. Comandancia General de Nuevo
León.
2. División del ortc. Gral. Francisco Mejía y Gral. Mariano
Arista.
3. Gral. en jefe de la Segunda División, Pedro Ampuclia.
4. Comandancia de las Villas del
orte de Tamaulipas. Gral. Antonio Canales.
Comandancia del Batallón de
Auxiliares Defensores de Monterrey. Miguel ieto.
6. Ala Derecha del Bravo. Segunda Brigada. Gral. Francisco Me-

s:

jía.
7. Primera Compañía Activa de
Nuevo León. José Antonio Arredondo.
8. Comandancia gobierno y pueblos de Tamaulipas.
Caja R. 1:il/35

1847

Exp.
1. Comisión concluída de Rafael
Torrea.
2. Partida del 7o. Regimiento de
Caballería.
3. División de Caballería en Observación. Grales. Francisco Mejía y Gabriel Valencia.
4. Comandancia del 5o. E cuadrón
d Auxiliares de N. León. Juan
Antonio Ramírez.
0

242

5. Providencias para que rinda
cuentas Juan Antonio Ramírez,
ex-comandante del 5o. Escuadrón de Auxiliares.
6. Auxilios ministrados al ejército.
CajaR.Mil/36

1848 (1)

Exp.
1. Comandancia General del Esta.
do. Gral. Antonio M. Jáuregui.
2. Cuerpo de Ejército Miñón. Gral.
José V. Miñón.
3. División Mejía. Gral. Francisco
Mejía.
4. Comandancia del 3er. Batallón
de Línea. Tte. Cor. Onofre Díaz.
5. Cuarto Batallón de Línea. Comandante Ramón Tavera.
6. Sexto Cuerpo de Caballería. Tte.
Cor. Emeterio Pozas. Sabinas.
7. Batallón de Guardia acional.
Coronel Felipe Sepúlveda. Monterrey.
8. Batallón de Zapadores. San Luis
Potosí.
9. Compañía de Lampazos.
10. Tte. Cor. Antonio G. Dávila.
11. E tados de fuerza.
12. Comisaría General de
uevo
León. Antonio de Llano.
13. Correspondencia de la Comandancia del General con el gobernador José Ma. Parás.
14. Memoriales de diversas personas,
enviados a la Comandancia General.
15. Circulares relativas a la organización de la Policía Urbana y de
la Rural.
16. Correspondencia de la Comandancia General con algunos alcaldes.
17. Correspondencia de la Comandancia General con Ministerio
de la Guerra.
18. Dirección General de Ingenieros. México.

19. Comandancia General de Ta20.
21.
22.
23.

24.
25.
26.

maulipas. J. Cayetano Montoya.
Comandancia General de Michoacán. (Sobre la muerte del
Cap. Gervasio Cárdenas) .
Comandancia General de Coahuila. José Juan Sánchez.
Comandancia General de San
Luis Potosí. Juan J. Amador.
Dirección General de Artillería.
Mé.xico. Gral. Martín Carrera.
Plana Mayor del Ejército. México.
Pronunciamiento de Antonio Palacios en Mazatlán.
Tesorería General de la Federación.

Caja R.Mil/37

1848 (2)

Exp.
l. Ley Orgánica de la Guardia Nacional. Impreso. Varios ejemplares.
2. Listas de exentos de la Guardia
Nacional.
3. Listas de la Guardia Nacional.
Partido de Cadereyta. (Cadereyta, Marín, Cerralvo Agualeguas
y Aldamas).
4. Li tas de la Guardia Nacional.
Partido de Concepción. (Río
Blanco y Concepción).
Oaja R.Mil/38

1948 (3)

Exp.
1. Organización de la Guardia acional. Partido de Linares. ( Linares, Hualahuise y Galeana).
2. Organización de 1a Guardia acional. Partido de fontemorelos. (Monte-Morelos Mota y
China).
3. Organización de la Guardia acional. P a r ti d o fonterrey.
(Monterrey, Guadalupe, an Nicolás de los Garzas Pesquería
Grande, Santiago
Pesquería

Chica, S. Francisco de Apodaca y Sta. Catarina) .

4. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Salinas Victoria. ( Salinas Victoria, Abasolo, San Nicolás Hidalgo y Cañas).
5. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Villa-Aldama
(Villa-Aldama, Bustamante, Valenzuela Sabinas Hidalgo, Vallecilio y Lampazos) .
Caja R.Mil/38-A

1848 (2)

Exp.
1. Guarclia acional Sedentaria, de
todas armas.
2. Guardia Nacional. Simples jornaleros del campo.
3. Fondo de exentos de la Guardia
aciana!.
Caja R.Mil/39

1849 ( 1)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia Militar con el Gobernador.
2. Correspondencia del Gobernador con la Comandancia Militar.
3. Gral. Anastasio Bustamante. División Bustamante.
4. Gral. Francisco Avalas. Correspondencia y expediente de la
organización de la brigada.
5. Grales. José V. Miñón y Fr~cisco Avalas. Brigada "Miñón".
6. Gral. Francisco Mejía. Nombramiento como comandante de
Durango.
7. Gral. Mariano Martíne-z. ombramiento como comandante de
Coahuila.
8. Gral. Vicente Filisola. Supremo
Tribunal de Guerra y Marina.
México.
9. Tte. Cor. Ono!re Díaz. Comandancia de Artillería. Monterrey.
243

�10. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.
11. Comisaría de la Brigada Miñón.
12. Coronel de Caballería Cayetano
Montero.
13. Coronel icolás de la Portilla
Primer Cpo. de Caballería. Camargo.
14. Coronel Rafael Ugartechea.
J5. Coronel José Ma. Morlet. De la
Bdgada Avalos.
16. Tte. Cor. Antonio Tenorio. 4o.
Batn. de Llnea. San Luis Potosí.
17. Tte. Cor. Pedro Quintana.
18. Tte. Cor. José E. Pozas. Comandancia militar de Lampazos.
19. Tte. Cor. Ignacio Rodríguez.
20. Tte. Cor. Manuel Lafuente.
21. Comandante de Es cu a d r ó n
Agustín Romano.
22. Comandante José Quijano. Mayoría de órdenes.
23. Cap. Crispín del Pozo.
24. Cap. José Qui jano. Fiscal de
Causas.
25. Cap. Manuel Barberena.
26. Cap. José Ma. Sánchez.
27. Cap. Doroteo ava.
28. Cap. J. Antonio Arredondo.
29. Tte. Fernando Nieva. Primer
Cuerpo de Caballería.
30. Tte. icolás Gorostieta.
31. Tte. Juan J. Sánchez.
32. Tte. José María García.
33. Tte. Ramón Quintana.
34. Primer Ayudante José Ma. Pa-

tiño.
35. Primer Ayudante de Inf. Antonio Cortazar.
36. AlféJ·ez Gregorio Cisneros.

2. Comisario del Cuerpo de Ejército Miñón.
3. Comisario General de Coahuila.
4. Comandancia General de Chihuahua.
5. Comandancia General de Guana juato.
6. Comandancia General del Estado de México.
7. Comandancia General de Querétaro.
8. Comandancias de Matamoros y
Tampico.
9. Comandancia General de San
Luis Potosí.
10. Comandancia General de Zacatecas.
11. Cuerpo Médico Militar.
12. José Emeterio Pozas, Subinspector, y Juan A. Zambrano, Subintendente, de las Colonias Militares.
13. Listas de jefes u oficiales retirados.
14. Cap. retirado Gregorio Pérez.
(Del Ejército Trigarante).
15. Documentos del cabo Domingo
Coronado.
16. Depósito de Reemplazo. San
Luis Potosí.
17. Armas y familias para la hacienda de Mamuljque.
18. Tribunal de Circuito de Monterrey.
19. Juzgados militares.
20. Correspondencia con los jueces
constitucionales.
21. Quinto Batallón de Línea.
22. Gavilla de Ignacio Flores.
23. Junta Patriótica de Monterrey.
24. Correspondencia con diversas
personas.
Caja R.Mil/42

Caja R.Mil/40

1849 (2)

Exp.
1. Comandancia General de Coahuila.

244

1850 (1)

E»'P1. Comandancia General de Nuevo León. Gral. Antonio María
Jáuregui.

2. Comandancia Militar de Monterrey.
3. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.

4. Comandancia de Artillería.
5. Inspector General de las Colonias
de Oriente. Gral Antonio María Jáuregui.
6. Sub-Inspección de las Colonias
Militares de Oriente. Tte. Cor.
Emeterio Pozas.
7. Brigada Avalos. Gral. Francisco
Avalos. Matamoros.
8. Comandancia Principal de Lampazos. Tte. Cor. Emeterio Po-

zas .
.9. Quinto Batallón de Línea.
10. Primer Cuerpo de Caballería.
11.

12.
13.
14.
15.

16.
17.
18.

Coronel Nicolás de la Portilla.
Matamoros.
Primer Batallón de Línea.
Listas de revista.
Primer Cuerpo de Caballería.
Capjtán graduado Teniente Fernando de Nieva.
Caballería PresidiaL Comandante Alejandro Prada. Carrizal.
Comandante de Escuadrón, reti•
rado, Manuel Rudecindo Barragán.
Cap. Miguel Zaragoza.
Comandante Crispín del Pozo.
Segundo cabo de la Comandancia General.

Caja R.Míl/43

1850 (2)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia General con el Ministerio
de la Guerra.
2. Plana Mayor del Ejército. México. Gral. Manuel Ma. Lombardinj_
3. Fiscal de Causas de la Comandancia General.
4. Consejos de guerra. (Al Subte.
Manuel Ma. Lachica y Sgto.
Francisco Ve lasco).

5. Juzgado de Distrito de

uevo
León, residente en Matamoros.
Lic. Francisco Valdés.
6. Ccmandan.cia del Contrarresguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Comandante Ignacio
Vergara.
7. Supremo Tribunal de Guerra.
México. Gral. Vicente Filisola.
8. S~prema Corte de Justicia. México.
9. Dirección de Ingenieros. México.
Casimiro Liceaga.
10. Administración de las Aduanas
Marítima y Fronteriza de Camargo. Antonio Muguerza.
11. Aduana Marítima de Matamoros. Juan N. Rábago.
12. Administración General de la
Renta de aipes. México. Joaquín de la Cadena.
13. Comandancia General de Coahuila. Gral. Nicolás Mendo2a.
14. Comandancia Militar del Saltillo. Comandante José Guijarro.
15. Comisaría General de Coahuila.
Nicolás de Arredondo.
16. Comandancia General de Tamaulipas. Gral. Francisco de Garay.
17. Comandancias Generales de los
Estados de Chihuahua, Durango,
México, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Zacatecas y Tulancingo.
18. Correspondencia de la Comandancia General con diversas autoridades políticas.
19. Memoria de la Comandancia
General, de 1850.
20. Presupuesto de la construcción
del cuartel de Capuclúnas.
21. Sobre el despacho del capitán
José Mugarrieta.
22. Sobre licencia ilimitada para
Aguascalientes al Gral. Francisco Mejía.
23. Reclamo del soldado del So. Batallón, Manuel AyaJa.
245

�24. Sobre desafuero de un criado del
coronel Montero.
25. Sobre desafuero del subteniente
Luis Zambrano.
Caja R.Mil/44 1850 (3)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia acional.
2. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.
3. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.

2. Organización de la Guardia Nacional Sedentaria. Caballería.
3. Organización de la Guardia Móvil. De las tres armas.
4. Temas de plana mayor, de los
cuerpos de Guardia Móvil Sedentaria.
5. JhtaIJón de Guardia ,.,fóvil. Coronel Felipe Sepú1veda.
6. Jurados de Guardia
acional.
7. Estados de fuerzas y armamentos de la Guardia Nacional.
Caja R.Mil/46

CajaR.Mil/45

1850 (4)

Exp.
1. Organiza ión de la Guardia Nacional. Infantería.

246

1850 (5)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia
Nacional, de los pueblos del estado.

¿SEFARDITAS EN EL NUEVO REINO DE LEóN?

EuoENro

DEL

Hovo

Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

E u A Historia del Nuevo Reino de León, Siglos XVI y XVII, escrita
por el autor de este pequeño ensayo, y que actualmente está en prensa y
próxima a aparecer, hicimos una amplia investigación sobre el tan controvertido tema de la "Judería en Monterrey'' en el siglo XVI, investigación
que arrojó datos muy interesantes e inesperados para nosotros: de un total
de 259 personas que logramos registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, conjeturamos que 177 de ellas eran de ascendencia judea-portuguesa, lo que da
un porcentaje del 68.3%. En otras palabras, los datos que proporciona esta
investigación, nos llevan a concluir que en la segunda mitad del siglo XVI,
penetraron al noreste de la Nueva España gran número de sefarditas; que
en ellos se apoyó Luis Carvajal y de la Cueva en su intento de fundar un
" uevo Reino de Le6n" -hemos podido demostrar que él y casi todos ellos
provenían de la "Raya de Portugal", frontera entre el "Viejo Reino de
León", en España, y la provincia de Traz-os-Montes, en Portugal-; muchos de estos sefarditas se avecindaron en tierras de Nuevo León y Coahuila
y de ellos -a través de un complejo mestizaje- desciende un alto porcentaje de la población actual originaria de dicha regi6n; se observa, además,
que todos estos colonos de origen sefardí estaban muy unidos, formando
clanes o, cuando menos, grupos familiares de gran cohesión, dentro de los
cuales había una clara tendencia endogámica, con matrimonios entre parientes muy cercanos; así llegaron a formar una comunidad muy cerrada,
de carácter aristocrático, de la cual salían lo mismo los funcionarios públicos
que los jefes militares, los encomenderos que los comerciantes, y .a la que
pertenecían las gentes de mayor significación social y económica; y que impuso su tónica a la vida de la región y aun a la política de los primeros

247

�gobernadores del Nuevo Reino de Le6n. Lo que consideramos una mera
fantasía, una pobre creación novelesca sin apoyo documental ninguno, es la
"Juderia en Monterrey", con su sinagoga y sus ritos públicos, que tan minuciosamente describen Charles K. Landis, David Alberto Cossío y Vito Alessio Robles, quienes, con gran ligereza, hablan espedficamente de Monterrey,
como si esta ciudad hubiese sido el único sitio de la ueva España con población sefardita, cosa falsa, ya que éstos se encontraban repartidos por todo el virreinato. ¿Por qué don Vito no escribió sobre la "Judería en Saltillo",
o la "Judería de Pachuca" o la de la ciudad de México, como lo hizo sobre
la "judería en Monterrey''? El ilustre historiador saltillense llega a decir que
"los contados habitantes de Saltillo ( se retraían) de cualquier comercio con
aquéllos (los habitantes de Monterrey) señalados como herejes". Sólo vemos
con esta frase la expresión de esas pequeñas pasiones de campanario, inevitables entre poblaciones vecinas. Insistimos en que todo lo que se ha dicho
hasta ahora sobre el tema, sólo son fantasías y afirmaciones gratuitas, ya que
no se dispone del más pequeño dato que pennita adentrarse en el problema
y llegar a saber algo sobre la vida religiosa, que en la intimidad de la familia, vivían aquellas gentes. Los documentos inquisitoriales relativos al noreste de la Nueva España son mucho muy escasos y todos de fechas muy
tempranas y casi ninguno se refiere al Nuevo Reino de León. S61o recordamos la "Autobiografía" de Luis de Carvajal el mozo, en la que nos dice
haber guardado la Ley de Moisés en las minas de San Gregario, o a Manuel de Herrera, pariente de Gaspar Castaño de Sosa, degollando un gallo
de la tierra (un guajolote), según el rito judío, en una estancia llamada
Los Ojos "que es en la gobernación del dicho Gobernador Luis de Carvajal".
No hay la más remota posibilidad de encontrar unas "memorias", o unas
"confesiones'', o un "diario intimo", o el relato de un viajero describiendo
las costumbres o hablando de las creencias. Además, lo único que nosotros
hemos podido documentar es la presencia -en el noreste de México, en el
siglo XVI- de numerosas personas de origen sefardí, pero no necesariamente
jadaizantes, cosas en el fondo muy diferentes. Otro factor que debemos tener muy presente, es el grado de a1ejamiento de cada uno de estos sefarditas
al origen del grupo: los hay nacidos en Portugal; en el Reino de León o
en E.wemadura; los hay naturales de evilla, de Granada, o de algún otro
lugar de Andalucía; los hay nacidos en México, en la Puebla de los Angeles,
en Zacatecas o en algún otro lugar de la Nueva España; los hay que son
hijos de padre y madre "conversos" y los puede haber -rara excepciónen que alguno de sus progenitores fuese "cristiano viejo"; y los hay negro
mestizos y mulatos. Por nuestro conocimiento de los procesos inquisitoriales.
sabemos que entre ellos había muchos matices religiosos desde el sabio rabino hasta el ignorante soldado o labrador, desde el apasionado fanático has248

ta el sincero converso, pasando por los vergonzantes, los cobardes, los tímidos, los prudentes, los disimulados, los tibios, los indiferentes, los acomodaticios, etc. Hacemos nuestras las palabras de A. Domínguez Ortiz, citadas
por Ascensio en "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de
estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351, quien dice: "Aún
tiene menos sentido englobar en una sola clase a los judíos personalmente
conversos y a sus descendientes, de los que a no pocos tocaba un remoto
vestigio, una gota de sangre quizás ignorada del propio interesado". Así,
siempre quedarán abiertas múltiples interrogaciones: ¿Cuántos de aquellos
sefarditas aún eran judaizantes al entrar al uevo Reino de León y en qué
grade seguían creyendo y practicando "La Ley vieja de Moisés"? ¿Las familias practicantes, si las hubo, hasta cuándo siguieron. siéndolo y cuáles fueron los pasos del sincretismo judea-cristiano? ¿ Desde cuándo, c6mo y por
qué llegó a desaparecer totalmente, en esta región, la tradición mosaica?
¿ Queda algo de ella? Preguntas que, con excepción de la última, nunca llegarán a ser contestadas documentahnente.
El problema que se plantea es del mayor interés, sugestivo y apasionante,
ya que sabemos c6mo, en otras regiones del mundo, las comunidades sefarditas se han caracterizado por su constante y firme fidelidad a la ley mosaica, por su espíritu eminentemente conservador y por su profundo apego
a las tradiciones y costumbres de su raza, al grado que las familias que descienden de aquellos judios expulsados de España en el siglo XV, siguen hablando español, cantando romances y, algunas, guardando celosamente la llave de la casa que sus remotos antepasados habitaron en España. Además1
a pesar de expulsiones, persecuciones inquisitoriales y aún de progromos, los
grupos sefardíes siguen viviendo fieles a su tradición y como grupos minoritarios, aún dentro del mundo hispánico, tal es el caso de los "chuetas" de
Palma de Mallorca, recluidos en "la calle" que conserva todas las características de la antigua aljama o ghetto medieval; o los cripta-judíos de tierras
de Braganza, Traz-os-Montes o la Beira, en Portugal -región de donde procedían los sefarditas pobladores del Nuevo Reino de León- que han llegado
hasta nuestros días fieles a su tradición; o bien, caso de especial interés para
nosotros, esa comunidad sefardita de que nos habla Monín en Los judíos en
la América Española ( 1492-1810), Buenos Aires, 1939, pp. 135-136. "En
la actualidad, dice, existe en Curucuatln {Chile) una tribu Bmei Sion que
afirma que desciende de los primeros marranos (judíos conversos) que llegaron a Chile en los comienzos del siglo XVII. Ellos practican antiguas tradiciones y ritos, mezcla de ceremonias judaico-cristianas y están adheridos
a la Iglesia Hebrea; forman un núcleo de más o menos 600 familias y se
casan preferentemente entre sí". Parece ser que hasta mediados del siglo XIX
los cripta-judíos seguían formando pequeñas comunidades en España, prin249

�cipal.mente en la "Raya de Portugal" -sobre el tema se puede consultar
a Caro Baroja: Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, Madrid, 1961, Vol. III, pp. 148-162- y se dice que algunas de estas comunidades aún perduran en tierras de Salamanca y en Talavera la Real, lugar
situado un poco al oriente de Badajoz. Tenemos vagas noticias de la persistencia de algunas de estas comunidades judías en México que, como en
el caso de la de Chile, se dicen descender de los cripto-judíos novo-hispanos
y conservan algo de su tradición mosaica; se nos ha hablado de un grupo
indígena en el barrio de Peralvillo, en la ciudad de México, y otro en algún pequeño lugar del centro del país, no recordamos si en el estado de Hidalgo o en el estado de México. Aqui surge otra interrogante. ¿ Por qué el
grupo sefardí del noreste de la ueva España perdió, o no llegó a tener,
esa vitalidad que ha hecho posible que otros grupos lleguen hasta nuestros
días? ¿Por qué no dejó huellas perceptible ? o ¿En realidad no las dejó?
Creemos que lo único que podría llegar a revelar algo de esta apasionante
incógnita, sería la investigación folk1órica, disciplina que está fuera de nuestro campo y de nuestras posibilidades, pero que sospechamos muy prometedora, ya que los elementos folklóricos son de una increíble persistencia y
vitalidad; además, accidentalmente, en simples lecturas de información, o
por nuestro escaso y fortuito trato con gentes de la región en estudio, hemos
llegado a advertir algunas curiosas y significativas semejanzas entre el folklore neoleonés y coahuilense con el folklore sefardí de la cuenca mediterránea, especialmente de Sal6nica; o con el folklore de los cripto-judíos nov0hispanos del siglo XVTI, como aparece en los procesos inquisitoriales; pero,
entiéndase bien, sólo se trata de semejanzas en las que no hemos llegado a
profundizar, de las que ni siquiera podríamos decir con certeza, si sólo se
dan en esta región o si se presentan también en otros lugares; ni si son típicamente sefardíes o si pertenecen al transfondo común de los pueblos hispánicos o a la tradición mediterránea. Creemos que antes de llegar a ninguna conclusión habría que investigar cuidadosamente muchas cosas: ¿Hay
verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente
de una clll'iosa y fortuita semejanza? ¿Qué tan antiguo es el fenómeno folkl6rico registrado en el noreste de México? -por ejemplo, la costumbre de
circuncidar a los recién nacidos está muy extendida en la ciudad de Monterrey, pero hemos podido constatar que es tan sólo una influencia, muy reciente, de la preocupación higienista norteamericana y una imitación de sus
técnicas clínicas. ¿Es o no es exclusivo de la región en estudio y, por otra
parte, pertenece el elemento folklórico a la tradición sefardí? ¿ Cuál es su
grado de semejanza? Es obvio que para poder dar una respuesta seria y
confiable a estas preguntas, hay que partir de un detallado y profundo cono-

250

cimiento de los dos folklores que se comparan, conocimiento que estamos
muy lejos de poseer.
Tan sólo para apoyar nuestra conjetura de que el estudio del folklore podría revelar las huellas del paso del grupo sefardí por estas tierras; como
un ejemplo de las posibilidades que ofrece este campo de la investigaci6n y
con el deseo de despertar el interés de los folkloristas, señalaremos aqui algunas de esas semejanzas de que hablamos atrás:
Uno de los fenómenos lingüísticos más perceptibles y singulares del noreste
de México es la pérdida de la "y" intervocálica: $altillo
Saltío, membrillo
membrío, tortilla
tortía, cabellos
cabeos, doncella
donsea,
etc., fen6meno que aparece muy generalizado en el habla sefardí; tenemos
ejemplos de Salónica, Lárissa, Mármara, Rodas, Orán, Tetuán, Alcazarquivir y Larache, todos tomados exclusivamente de Poesía tradicional de los judíos españoles de Manuel Alvar, México, 1966; escojamos algunos de ellos:
"Se aparan damas y donseas por ver esta maravía", cantan aún los sefarditas de la Isla de Rodas (Alvar: 97-2); y los judíos marroquíes de Orán
o de Tetuán: "y a Jimena la enserrara en un castío de vidro" (Alvar: 1-6):
en un canto de boda de Sal6nica se dice: "entre la mar y el río nos creció
un árbol de bembrío (por membrillo)", (Alvar: 148-4 y 5); en la lejana
islita de Mármara, frente a Constantinopla, aún se escucha cantar: "Que
miremos sus maravías, que mos hace el Dió de en alto" (Alvar: 39-19).
Quisimos seguir un poco la pista a este interesante fenómeno lingüístico y
encontramos datos muy significativos, que vamos a señalar aquí someramente: dentro del mapa lingüístico de España la pérdida de la "y" intervocálica sólo se presenta en el dialecto leonés, desde Asturias hasta Cáceres,
es decir, en la ''Raya de Portugal", de donde procedía un alto porcentaje
de los primeros pobladores del Nuevo Reino de León, que por algo se llamó
así. Vicente García Diego en su Manual de dialectología española, Madrid,
1946, dice: "(En asturiano y leonés). En las palabras en illo, adoptadas
del castellano, suele también perderse (la 'y' después de 'i') en las más
usadas: morcía
morcilla, mantía
mantilla. También se da el caso
de pérdida de 'y' después de 'e', etc." (p. 161); y añade más adelante (p.
324) : "Como en el asturiano y leonés la 'y' intervocálica tras 'i' se pierde ( en el judeo-español) : .. .La 'y' procedente de '11' también puede perderse (como en el asturiano y leonés): ... después de 'e', como sentea
centella". Alonso Zamora Vicente en su Dialectologia Española, Madrid,
1960, apoya Jo dicho por García Diego: "En los casos frecuentes de evolución a 'y' mediopalata), esta consonante puede perderse (en el leonés) detrás de 'i' .. .La pérdida se produce -o puede produCÍl'see-- también en las
voces castellanas acomodadas a la fonética asturiana: mocía
morcilla,
mantia
mantilla. Asimismo existe la pérdida detrás de 'e', etc." (p. 108);

=

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=

=

=

=

=

=

251

�y hablando del judea-español, añade: "Queda por registrar, en este análisis
del veísmo, la pérdida de la 'y'. Ocurre en varias regiones yeístas en contacto con 'i' acentuada, y también, en menor escala, tras 'e'. La pérdida
está registrada en el judeo-español de Constantinopla, Salónica y Marruecos:
cuchío, anío, gaína, estrea. En el norte de Africa: casúo, frenío, bolsío,
anío, etc."
"En España ha sido señalada la desaparición de 'y' junto a 'i' tónica
-también, aunque menos, tras 'e' -por varias comarcas leonesas", (p. 68) .
Debo insistir en que los datos, atrás señalados, no pueden ser más significativos, ya que los más antiguos pobladores del noreste de la Nueva España, en gran número, eran de dialecto leonés y de origen sefardí.
Otra curiosa semejanza la encontramos en el empleo del arcaísmo huerco
o güerco, tanto en la región de nuestro estudio, como entre las gentes de
habla sefardí: La palabra viene del clásico Orcus, dios de los Infiernos y
que en el español medieval vino a significar el diablo o el infierno; la palabra desapareció de nuestro idioma y sólo se conserva en el habla sefardí
con esos significados o con el de "Angel de la Muerte"; en la región de
nuestro estudio está extendidísimo el uso de esta palabra, sólo que con un
misterioso, en apariencia, cambio de significado: con esa palabra arcaica se
designa a los niños y muchachos en general; creemos que en el fondo de
la significación hay algo de reprimenda u ofensa -aunque muchas veces
se use en tono cariñoso-- siendo equivalente al "demonio de muchacho",
"dernontre de muchacho", utilizadas en otras regione del país. Entre los
cripta-judíos novohispánicos, la palabra güerco se empleó también con el
sentido de "condenado", del que no se salvará, del que irá al Infierno y,
también fue "palabra de suma ignominia con que los de esta incrédula naci6n (la judaica) motejan a los cristianos", como declaró ante la Inquisición
doña Micaela Enrlquez en 1648. (García: Autos de fe, p. 243). Creemos
que la cita anterior nos da la clave de estos "güercos" del noreste de México. A través de los procesos inquisitoriales hemos llegado a constatar que
entre los sefarditas novohispanos los niños no eran iniciados en la "Ley vieja
de Moisés" antes de los 13 6 14 años, por temor a sus indiscreciones o imprudencias, que podrían llegar a descubrir a toda la familia ante la Inquisición; así el niño, y aun el muchacho, se mantenían cat6licos hasta esa edad,
es decir, eran güercos, condenados al Infierno por no ser aún judíos. En el
centro del país se emplea la expresión: "Condenado de muchacho". En el
noreste, a lo largo de los siglos, la palabra se conservó, apartándose más y
más de su significado original, hasta llegar a ser, simplemente, sinónimo de
niño.
Ya en otro campo, el de las supersticiones, mencionaremos el ademán, tan
común en el noreste de México, de pasar la mano sobre la cara y la cabeza

252

de un niño para evitar hacerle "mal de ojo" y que registra Michael Molho
en Usos y costumbres de los sefardíes de Sa16nica, Madrid, 1950. El ademán,
lo mismo en Salónica que en la región de nuestro estudio, va generalmente
acompañado de una invocación, como "Dios te guarde", dicha en voz muy
baja o mentalmente. En Nuevo Le6n hay la creencia de que se evita el "mal
de ojo" tocando el objeto en riesgo, así, por ejemplo, si una persona dice
que una planta está muy bonita, inmediatamente el dueño de dicha planta
corta una ramita y se la entrega al que hizo el elogio; no hemos podido
indagar si tal costumbre exi te entre los sefarditas. e nos ha informado
que entre los campesinos de la región cítrica de uevo León -posiblemente
se extiende por todo el noreste-- se conserva la co tumbre de no tirar ni
cabellos, ni dientes, ni uñas, sino que de los primeros hacen molotitos y envoltorillos de los otros y los depositan entre los sillares que forman las paredes
de las casas. En Jo procesos inquisitoriales contra judaizantes de los siglos
XVI y XVII, en la Nueva España, encontramos que era costumbre general
guardar dichas cosas para enterrarlas, junto con el cuerpo, al morir la persona; en un edicto inquisitorial citado por J. J. Rueda en Herejías, etc., p.
86, se hace una lista de los actos por lo cuales se puede llegar a descubrir
a los cripto-judíos, y uno de ellos es que " ...cortándose las uñas y las puntas de los cabellos guardándolos o quemándolos..." Entre los sefardíes novo-hispanos del siglo XVII existía una curiosa superstición -mencionada en los
procesos- que consistía en volver a cubrir la cama al levantarse, por creer
que si se dejaba descubierta se acostarían en ella los difuntos; se nos ha
informado que en algunos pueblos de Nuevo León, en forma ba tante esporádica, se conserva esta costumbre, no pudimos saber si es también por
el temor a los muertos. La cura del "susto", mediante un huevo, es igual,
en todos sus detalles, como se practica actualmente en uevo Le6n a como
aparece descrita en los procesos inquisitoriales. Los niños de Monterrey jue.
gan a la "pericocha", juego idéntico al de los "palico" que juegan los
niño sefardíes de alónica; no sabemos qué tan antiguo sea el juego en
Nuevo León; otro juego de los niños regiomontanos es cazar mariposas, en
la época de la gran migración, para comerciar con ellas mediante un curioso y complicado canje, costumbre semejante al canje de mariposas del
capullo de la seda de los niños sefardíes de Sal6nica.
Un gran conocedor del folklore neoleonés, el señor ...Rivera anta Cruz,
nos informa que el conjunto de tambor y darinete, típico de uevo León,
sólo se encuentra en España, en la región de Extremadura, con la interesante
circunstancia de que en ambas regiones el clarinete es en ' sí"; los hermosos
yugos para uncir los bueyes que se labran en el noreste de México, tienen
u antecedente en "La Raya de Portugal".
Veo que contra lo que había prometido páginas atrás, me he metido en

253

�campo ajeno y por eso terminaré repitiendo las preguntas que ya antes había hecho: ¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se
trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ qué tan antiguo
es el fenómeno folklórico registrado en el noreste de México? ¿Es exclusivo de la región en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea? ¿ Cuál es su grado de semejanza con el fenómeno sefardí? Para dar
respuesta satisfactoria a estas y a otras muchas preguntas habría que realizar una amplia y profunda investigación que no se ha hecho hasta ahora.
GENERAL
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ERNESTO WTUCHE

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Ai..Ess10 RosLEs, V1To, "La judería de Monterrey" en

254

JUAN IG AGIO RAMóN
UEVOLEO tS DE LA INSURGENCIA

antes de abordar nuestro tema y para irnos situando en
la época a que voy a referirme, permítaseme relatar valiéndome de don
Luis Castillo Ledón, una curiosa coincidencia que no todos conocen, relacionada con los principales actores de la Revolución de Independencia:
El 9 de octubre de 1800, siendo don Miguel Hidalgo y Costilla cura párroco de San Felipe, Gto., es invitado para que vaya a San Luis Potosí a
la bendición del Santuario de Guadalupe, acabado de construir, y cante en
él la primera misa. No era la primera vez que se le distinguía de este modo:
poco antes, los padres filipenses de Querétaro lo habían invitado a la inauguración de una capilla, para que oficiara y pronunciara en ella el primer
sermón. Había sido rector y maestro durante muchos años del Colegio de
San Nicolás en Valladolid, uno de los mejores planteles de enseñanza superior en la Nueva España; habían pasado por sus manos varias generaciones
de sacerdotes y su fama de sabio y orador elocuente se extendía por todaJ
partes. (Todavía luce en la fachada del Santuario de San Luis una amplia
placa de mármol de Garrara, con la inscripción que recuerda el haber sido
inaugurado aquel templo por el Padre de la Patria).
Se tiene dispuesto un vasto programa de fie tas religiosas y profanas que
durará varios días, para mayor solemnidad de la consagración y, a la vez,
con el propósito de recaudar fondos destinados a la terminaci6n del Santuario. Inícianse las fiestas con una corrida de toros a la que asisten ocupando el palco de honor: el intendente de la Provincia, el jefe de las armas que lo era el Tte. Coronel don Félix María Calleja del Rey; el Cura
don Miguel Hidalgo, huésped de honor, y otras personas importantes del lugar. Se da la señal para que empiece la lidia, y, por primera vez en San
AMABLE LECTOR:

255

�Luis -lo que causa sensación-, "se hace un despejo" por tropas del Ejército. Era éste un atractivo más del espectáculo y consistía en una serie de
maniobras de conjunto, de gran lucimiento cuando se ejecutaban con precisión y marcialidad. Esta vez ejecuta la maniobra irreprochablemente la
Primera Compañía del Regimiento de la Reina, al mando de un apuesto
teniente de dragones llamado Ignacio Allende, joven impetuoso, atlético, marcial y hábil jinete que aJlí mismo jinetea un toro bravo. Travesuras de
éstas le ocasionaron una ligera desviación de la nariz que marcó su fisonomía para toda la vida. Así, por primera vez hállanse reunidos don Miguel Hidalgo, don Félix Maria Calleja y don Ignacio Allende, tre nombres
célebres que habrían de barajarse diez años después en un póker de tragedia.

I
Debo anticipar que con la presente e&gt;.-posición no pretendo enriquecer la
historia de uevo León con datos inéditos. Son muy escasos los que he podi&lt;lo recoger acerca de don Juan Ignacio Ramón de Burgos, personaje del
que generalmente se sabe poco o nada cuyo nombre lleva una calle de MontetTey y otra de Lampazos, y en cuyo honor y el de su hermano don Buenaven tura se bautizó con el nombre de Villa de los Ramón a un municipio
de nuestro Estado. Hurgando afanosamente en los archivos de la Parroquia
y del Ayuntamiento de Lampazos, de donde se le supone originario, encontré noticia de muchas personas de apellido Ramón desde 1725 ( don Miguel,
doña Ignacia, don Ignacio ... ) todos elJos clasificados como "españoles de
esta villa", seguramente criollos porque otros están como "mestizo ", "tresalbos", "indios" o •~ulatos". Claro que no apareciendo constancias f ehacientes, no sabemos nada cierto acerca del origen de don Juan Ignacio, sino la sola presunción de que existiendo en Lampazos varias familias de e
apellido desde veinte años antes de su aparición en escena, él mismo haya
pertenecido a alguna de ellas. Aunque, en rigor, no tiene importancia el hecho accidental de que una persona haya nacido en determinado punto llámese Corralejo, Guelatao o an Francisco de Apodaca; como tampoco lo
tiene el color de su piel, su modo de caminar o el perfil de su nariz. Lo
que importa a la historia es la huella, buena o mala que a su paso deja por
el mundo. Lo reclamamos los lampaceases porque ahl vivió los mejores veinte
años de su vida ejerciendo autoridad y, por supuesto, influyendo fuertemente
en la fisonomía social de nuestro pueblo. Sólo se sabe de buena fuente,
que nuestro héroe vino al mundo en 1753, el mismo año en que hizo lo

256

propio don Miguel Hidalgo. Ambos pues, andaban por los 57 -no jóvenes, pero tampoco ancianos- cuando fueron fusilados en Chihuahua.
Don Juan Ignacio asoma por primera vez a nuestros registros parroquiale en 1789 apadrinando un bautizo acompaiíado de su esposa, doña Josefa
de la Garza. Y en junio del año siguiente es bautizada una hijita de ambos;
pero había servido como soldado de la Compañía Presidial de la Bavia desde
el 30 de abril de 1774, ascendido a sargento el 29 de junio de 1779 y en
1783 a alférez de la Compañía de altillo. El 2 de junio de 1784 es ascendido a teniente y sirve en las Compañías Primera y Segunda Volantes del
uevo Reino de León. Participa en seis campañas generale contra los indios y es herido en tres ocasione . El 91 obtiene el grado d primer teniente,
el 92 el de Comandante de la Compañía de Lampazos y el 97 se le nombra, ad más, ''Tt:niente de Gobernador Subdelegado en la Punta de lo Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicción'. (Papeles de la Iguana en el
Archivo General del Estado de N. León) .1 Su hoja de servicios consigna
"valor acreditado, capacidad regular, buena conducta y esmero en los asuntos que se ponen a su cuidado'.
Este último puesto que como se comprende, significa mando poütico y
militar, lo desempeñó don Juan Ignacio hasta 1810 en que por órdenes de
Calleja reúne parte de la Compañía Veterana de Lampazos, alista otras fuerzas y pasa a Monterrey como segundo comandante de las armas de la provincia ( el primero era el gobernador). Veinte años sin más interrupciones
que las cortas ausencias a que se veía obligado para salir en persecución de
los indios que asolaban las rancherías y amagaban poblaciones· o para custodiar las remesas de plata que todavía en ese tiempo prodigaba la mina de
la Iguana. Remesas que era preciso conducir a lomo de mula por Vallecillo,
Sabinas, Monterrey y altillo hasta Matehuala donde estaba la casa de moneda más cercana.
Lampazos era entonces una punta de lanza de la civilización en la frontera, "tierra de gu rra»
le llamaba. No la frontera con el exterior porque más al norte se hallaban todavía las provincias de Nuevo antander (hoy
Tamaulipas) y la de Texas con sus llanuras inmensas; sino la frontera con
' tierra de indios'' y lugar de paso de éstos en sus incursiones al interior del
país.
umerosas tribus o "nacione de indios salvajes", nómadas, rebeldes
a toda disciplina e impermeables al Evangelio y al Silabario, a quienes ra
preciso tener a raya. Y para proteger aquel frente de "los insultos de Jo
bárbaros", como entonces se decía, el gobierno colonial procuraba mantener
siempre una guarnición competente en la Villa de la Punta de Lampazo
-llamada así porque el poblado se reclina sobre la falda del cerro de Lam1

Iníormaci6n proporcionada por el Sr. Profr. Israel Cavazos Garza.

257
1117

�pazos, precisa.mente donde éste viene a morir en forma de punta-. Era de
ley y de costumbre que Los habitantes hábiles para combatir se presentaran
montados y armados, al toque de alarma. En el patio de cada casa había
un caballo dispuesto y detrás de cada puerta una carabina o una lan?.a.
Reminiscencia que quizá explique por qué de Lampazos pudo salir andando
el tiempo, contingente generoso de hombres avezados a las fatigas y a los
rigores de la guerra, en las diversas turbulencias de la romántica vida de
México.
¡ Los indios! ¡ Los indios! Estas dos palabras que nada dicen a las generaciones de hoy, eran entonces voz de alarma, toque de rebato, llamada
angustiosa y grito de espanto de las familias amenazadas de pillaje, de tormentos y de muerte. Cuando los españoles de la conquista pisaron tierras
de América, las hallaron ocupadas por aborígenes qu poseían una civilización más o menos cruda, pero civilización en algún a pecto más avanzada
que la del viejo mundo. Había organización política y religiosa, se cultivaba
la tierra y se explotaban las minas; habí~ en suma, hábitos de orden y de
trabajo. Pero eso era en el centro y sur del país, así como en sus costas orientales. Y si fue posible a un puñado de españoles someterlos, se debi6 al
genio y aJ arrojo de Cortés, a la alianza generosa y leal de Tlaxcala y al fanático y absurdo pavor que convirtió en un miserable al valeroso Moctezuma
Y la Colonia fue a su ez posible, porque los pueblos se resignaron y sometieron incomprensible y fatalmente. Los indios de estas tierras norteñas, en
cambio, no se sometían, eran bárbaros, literalmente bárbaros. Ya lo decía
don Alonso de León a mediados del siglo XVII: "Todas las naciones, así
del viejo mundo como del nuevo mundo, por bárbaros que hayan ido han
llegado a tener dioses a quienes adorar, reverenciar (y temer)· no las que
han habitado y a1 presente habitan este uevo Reino de León. Aquí sólo
el hombre, dejando la naturaleza, se ha convertido en fiera ... es cruel, naturalmente feroz y vengativo. . . enemigo de todo lo creado ..." Y lo eran
hasta entre ellos mismos: ab.µidonaban a sus más cercanos parientes cuando
éstos enfermaban o envejecían, y practicaban el canibalismo. 11 No cultivan
ni siembran -sigue diciendo don Alonso-, viven en la ociosidad ... de modo
que como se alimentan de frutos silvestres, engordan cuando éstos abundan
y andan flacos y agalgados en invierno". Todavía un siglo después se consigna que "no tenían templos, ni ídolos y que sólo algunas tribus tenían una
idea confusa de rnos, a quien llamaban 'Capitán Grande'. Y otras adoraban al sol, de lo que nos queda vivo recuerdo -dice el Dr. Gonzalitosen el escudo de armas de la ciudad de Monterrey". Lo cual, inferimos, acusa indudable evolución mental: ya no comerían gente como en los tiempos
de don Alonso de León; pero todavía en 1815 el gobernador don Joaquín
Arredondo pedía ayuda a los habitantes de la provincia. . . "para auxiliar a
258

las tropas de la frontera, que persiguen a los bárbaros que en grandes gavillas se arrojan sobre ranchos y haciendas, destruyendo los bienes de campo
y matando a cuantos encuentran o Jlevándoselos para martirizarlos". Más
tarde don Juan Zuazua aprendió desde muy joven el oficio de soldado luchando rudamente con los indios hasta casi exterminarlos, y al Gral. don
Francisco Naranjo le tocó al fin acabar con ellos y devolver la paz a los
espíritus.
Pues bien, en la tarea penosa de contener esas hordas de salvajes para
seguridad de la provincia, emple6 don Juan Ignacio Ramón lo mejores
años de su vida. En eso, en administrar justicia como teniente de gobernador
y también, como dejamos apuntado, en proteger como "capitán a guerra",
las riquezas de la Iguana. Sabido es que la mina de la Iguana, el llamado
"lagarto de plata'' que dio nombre de Iguana al Jomerío en que se hallaba
-40 kilómetros al -E de Lampazos-, fue descubierta en 1755 y se hallaba ya en bonanza el 57 con su yacimiento de plata nativa de tal pureza1
que en 1795 informaba el gobernador Herrera y Leyva al intendente de San
Luis Potosí, haber "tenido en sus manos una piedra de peso de una arroba
y que al fundirla s61o mermó un marco (230 grames). Quizá exageró un
poco el señor Gobernador, dado lo rudimentario del sistema de hornos castellanos que entonces se usaba para el beneficio del mineral. Lo cierto es que
la Iguana dio muchos millones y, naturalmente, congreg6 numerosa población en su real de San Antonio de la Iguana. El gobernador Santa María
lo visit6 varias veces en 1810. Se tenía alli una compañía volante dependiente de la de Lampazos, había un templo ricamente ataviado con plata
maciza y existía una hermandad religiosa. Se sabe que los templos de VallecilJo, de an José de Sabinas y la capilla anexa a la catedral de Sa.ltilJo
fueron construidos en todo o en parte con limosnas de la Iguana.
Y, naturalmente, el templo de Lampazos también participó de la bonanza.
En efecto, en su visita pastoral de 1959, "Fray Francisco de San Buenaventura Martínez Texada, Obispo de Guadalajara, uevos Reyno.s de Galicia y de León, Provincia de ayaritb, California, Coahuila y Texas" (no
más), deja testimonio de haber encontrado "en el bautisterio pila Bautismal, concha y chrisma de plata con sus bordes esculpidos. . . sagrario y llave
y una lámpara del mis.mo metal en el altar". Y nuestros abuelos conocieron
en el ervicio de su templo: un frontal labrado, vinajeras, incensarios, candelabros, platos para la limosna y otros menesteres, todos de plata, más el pesado marco de lo mismo que encierra una bellísima imagen pintada al óleo
de . Sra. del Reí ugio, traida de España ' por don Franci co Antonio de
Estrada, Alcalde Mayor y Capp. a Guerra de San Antonio de la Iguana,
donde yase. . . ( 1782) ".
Las recuas que onducían esa riqueza en planchas o lingotes, eran objeto
259

�de la codicia de los bandoleros, frecuentemente asaltadas y siempre defendidas por las compañías volantes que las custodiaban. En el Cañón de
Arteaga exterminó don Juan Ignacio Ramón una gavilla de asaltantes obligando al capitán de ella a arrojarse al abismo.
Contemporáneo de don Juan Ignacio y colaborador suyo en el servicio de
la Corona, íue don Juan de Zuazua, padre del aguerrido general del mismo
nombre, ya citado. Llegó a Lampazos don Juan de Zuazua, español peninsular, a fines del siglo XVIII como administrador de correos y más tarde
era encargado del estanco de tabacos y del papel sellado. En 1802, comisionado como perito en arquitectura por el señor Ramón, lo acompañó y
auxilió en e1 reconocimiento y avalúo de los daños causados en el poblado
por abundantes lluvias que estuvieron cayendo durante doce días consecutivos.
En estas y otras tareas pacíficas, alternadas con acciones de armas tan
llenas de riesgos como escasas en gloria se ocupaba don Juan Ignacio cuando,
en septiembre de 1810, llegó a estos lugares, como reguero de pólvora, 1a
noticia del incendio que se originó en Dolores. Para la exposición que aquí
haré de los hechos y slcedidos en que tuvo alguna parte nuestro personaje,
me valdré de los pocos autores que a él se refieren, muchas veces sin mencionarlos para no recargar las citas; pero en el mejor orden que me sea
dable y sin novelas ni fantasías, procurando ecuanimidad, pues creo con
Fuentes Mares, que México ha de valer para la Historia no tanto por lo que
ha sido, sino por lo que ha de ser.

•
El 22 de septiembre -seis días después del levantamiento de Hidalgo-don Félix María Calleja, Subinspector Militar de las provincias Internas de
Oriente, que eran: Coahuila, el Nuevo Reyno de León, la Colonia de Nuevo Santander (hoy Tamaulipas) y Texas hasta la frontera con los Estados
Unidos; informaba el señor Calleja a los gobernadores de ellas haber "estallado una revolución con señales de terrible trascendencia". Al del Nuevo
Reyno de León, don Manuel Santa María, le llegó el aviso el 29 del mismo
septiembre, con la orden de hacer marchar violentamente a San Luis Potosí,
donde el subinspector se hallaba organizando fuerte columna, la parle que
pudiera de la tropa y oficiales de la Compañía Volante de Lampazos y 250
milicianos que se tenían destinados a Texas, re.emplazándolos con milicianos
de nuevo ingreso para el resguardo de la Provincia.
Era este Santa María hijo de un sevillano que había peleado contra los
franceses en la Isla Española. Ya en 1809 seivía como Sargento Mayor del

260

Regimiento Provincial de Dragones de San Carlos, cuartel en Real de Catorce, con 25 años de servicios a la Corona. Creyéndose merecedor de más
altos puestos reclamó y le fue confiado, para su mal según veremos después,
el gobierno de la provincia del Nuevo Reyno de León el 26 de abril de 1810.
Alaimado al saber de la revuelta, supuso con buen juicio que no tardaría
en llegar a estas tierras y contestó a Calleja con evasivas para ganar tiempo.
Mandó que viniera de Lampazos don Juan Ignacio Ramón con parte de su
compañía y que don Bruno Barrera fuera a Saltillo, donde había feria, a
recoger a los oficiales y soldados que por allá andaban francos. Era a mediados de octubre y no salían todavía las tropas pedidas por Calleja. Reclama éste la tardanza y Santa María, alentado con la falsa noticia que por
esos días le llegara de Coahuila, de que los insurgentes habían sido derrotados en Buenavista, y por un reciente acuerdo con los gobernadores vecinos
para auxiliarse mutuamente, resolvió enviar 200 hombres a San Luis al mando del segundo comandante don Pedro Herrera, nombrando para sustituir
a éste, al señor Ramón. "Desde aquel momento -precisa David Alberto
Cossío- las mejores fuerzas del Nuevo Reyno de León quedaron subordinadas al antiguo Capitán de la Villa de San Juan Bautista de Horcasitas y
Punta de Lampazos".
Al cuidado de éste y de don Antonio de la Garza y Guerra, Alcalde de
Monterrey, dej6 el gobernador la ciudad y se ausentó sin decir a dónde iba.
Santa María, que había sido siempre militar, se hallaba ya incómodo con
las re ponsabilidades del mando civil en aquellas apuradas circunstancias, y
dirigió una angustio a comunicación al Virrey Venegas, a cuyas órdenes había militado, para que lo llevara nuevamente al servicio de las armas; y
proponía para que Jo sustituyera en el gobierno de la Provincia a don Juan
Ignacio Ramón en quien, decía, "concurren laudables circunstancias.. . exacto y vastos conocimientos de estos países, mucho ascendiente sobre sus habitantes, y todo aquello necesario para el feliz desempeño .. .'' (Ruego al lector notar que subrayo este detalle interesante de la recomendación de Santa
María: "don Juan Ignacio Ramón tenía mucho ascendiente sobre los habitantes de estos países", porque más tarde hemos de referirnos a la eficacia
de su propaganda en favor de la Independencia, que fue prédica y ejemplo).
Pero Venegas no estaba para complacencias y dejó a Santa María bajo
el peso de las responsabilidades que a á lo abrumaban. A mediados de noviembre supo Ramón que la Insurgencia venía arrollándolo todo y que despué de ocupar San Luis Potosí lle aba ya a Matehuala, Charcas y Catorce.
Preocupado por la ausencia del jefe, pidió al Ayuntamiento de Monterrey que
reclamara. urgentemente la presencia del gobernador y el auxilio económico
del Cabildo Eclesiástico, y que exhortara al pueblo a la defensa de los hogares contra "las hordas tumultuarias" que, según los bandos del Virrey y

261

�las proclamas de Calleja, venían destruyéndolo todo: vidas y haciendas, honras de mujeres y santuarios de templos. Vuelto el gobernador a su ínsula
hizo que don Juan Ignacio, ascendido ya a coronel, marchara con tropas
competentes a posesionarse de los pasos de Labradores y El Pilón (hoy Galeana y Monternorelos), mientras el coronel don Manuel Cordero, gobernador de Coahuila, se aprestaba en Agua Nueva con 2,000 soldados veteranos
bien armados y municionados, a enfrentarse con los 8 000 bisoños mal pertrechados que avanzaban hacia el norte, capitaneados por el caudillo insurgente
don Mariano Jiménez.
¿Quién era este Jiménez? Entre las muchas personas que se unieron a los
insurgentes en Guanajuato después del percance de Granaditas se encontraba ese joven sujeto ingeniero potosino egresado en 1804 de la Escuela de
Minería de la ciudad de México y a la sazón ocupado en trabajos de su
profesión. Ahí tuvo su primer contacto con la Insurgencia, con la que simpatizó tan hondamente, que resolvió dejarlo todo para entregarse a ella y
se presentó al Padre Hidalgo ofreciéndole sus servicios. Este, profundo conocedor del corazón humano, con ojo certero descubñó dotes de mando en el
joven profesional y lo autorizó para que organizara hasta 3000 combatientes,
otorgándole el grado de coronel. Al arrojo y a los talentos de este flamante
jefe, unidos a los del intrépido Allende, de Aldama y otros, se debió la victoria insurgente del Monte de las Cruces. Después de la derrota de Allende
en Guanajuato, donde Jiménez evitó la consumación del desa tre cubriéndole la retirada; viendo que Iriarte, con fuerza competente venía a reforzar
a la columna insurgente, obtuvo permiso para intentar una empresa que
tenia largamente meditada: venir a insurreccionar las Provincias Internas
de Oriente. Ascendido entonces a Teniente General, comenzó a obrar por
su propia inspiración aquel joven culto, bondadoso y de espíritu justiciero
que imprimió al movimiento en esta región un sello de caballerosidad
que le atrajo las voluntades. Y como más quería atraer que pelear, desde
Mat huala destacó a varios de sus oficial en misión de convencimiento,
redactó proclamas, escribió cartas e hizo que sus ayudantes escribieran también durante quince &amp;as que alli permanecieron, explicando la justicia de
la causa insurgente, los procedimientos civilizados que venían usando y la
finalidad que perseguían; con lo que logró, entre otros triunfos, que se pronunciara el 22 de enero en San Antonio de Béjar de la Provincia de Texas
el capitán don Juan Bautista Casas, aprehendiendo al gobernador don Simón Herrera y Leyva y al comandante militar don Manuel Salcedo; se aseguró Parras, Monclova y el presidio de Río Grande.
Uno de los oficiales de Jiménez, don Pedro Aranda, se dirigió por carta
a don Juan Ignacio Ramón, a quien dejamos parapetado en Labradores en
espera de 'los tumultuarios". La carta de Aranda lo impresionó muy favo262

rablemente y quiso mayores explicaciones del propio general insurgente, y
Jiménez no se hizo e perar. El 25 de diciembre le envió su Código revolucionario en el que decía: "el único móvil de nuestras operaciones es mantener independiente nuestro suelo, que ha sufrido los conflictos más apurados
desde Ja pérdida de España".

Y, ya de jefe a jefe y de patriota a patriota l decía: "He manifestado a usted,
señor comandante, las miras de la presente guerra, la cual, habrá penetrado
usted, no se dirige a la Religión, pues somos católicos. . . no contra el rey,
pues usted mira que el procurar Ja independencia con peligros de vidas y
haciendas, es sólo por conservarle este último retazo que le queda... no contra la Patria, pues lo que procuramos es que no corra la suerte de E paña,
esto es, que no sea presa de Bonaparte; pues sólo así permanecerá intacta
la fe de nuestros mayores" y termina invitándolo a ervir las banderas de la
Independencia, asegurándole que el hacerlo significaría para él, Jiménez,
'una conquista de las más gloriosas de su expedición". Varias cartas le escribió Jiménez hablándole de la imposibilidad de resistir a fu rzas tan superiores que alentaban iguales sentimiento que el pueblo.
Pero entonces -se ocurre preguntar- ¿qu' extraño género de independencia se pretendía lograr? ¿ Independencia de quién, si no de España y
de sus reyes, trescientos año opresores? No era nueva la idea de emancipación desde que en 1783 lograron la suya los E tados Unidos, con el reconocimiento de España· como no era nuevo el sentimiento de rebeldía de los
pueblos oprimidos desde que la Francia del 93 sacudió al mundo con la decapitación de sus tiranos y la proclamación de los "Derechos del Hombre"
Ya los españoles ricos de México habían pensado en alzarse con la tierra
desconociendo a la metrópoli, aprovechando la bochornosa situación de la
familia real en 1808, pero conservando para ellos solos todos los privilegios
que les procuró la Conquista. Por su parte los criollo, desde Verdad y Talamantes y don Juan Aldama, hablaron de la soberanía del pueblo y de
que los mandos deberían recaer en la nación criolla. Si al principio Hidalgo
vitoreaba a Fernando VII e porque sabía -dice Bulnes-- "que el pueblo
de la ueva España había sido educado durante tres siglos en el dogma
de que no puede existir sociedad sin Dios, sin rey y sin adoración del rey,
y la mentalidad de los pueblos no se cambia en un día". El rey, un rey
mandria, "tan pequeño en lo moral como despreciable en lo político y militar'', se hallaba entonces cautivo de Napoleón, y el pueblo español regaba
su sangre en las calles de Madrid tratando inútilmente de expulsar al usurpador. Pero ya en su manifiesto de Guadalajara aclaraba ffidalgo el 6 de
diciembre de 1810: ' Cuando rnelvo la vista a todas las naciones del Universo, veo que los pueblos más civilizados como los franceses, quieren ser
gobernados por franceses, los ingleses por ingleses. .. ' Y dirigiéndose a los

263

�españoles: "¿No sois vosotros los que hacéis alarde de haber derramado sangre por no admitir la dominación francesa? ... el mismo derecho que los
franceses tienen sobre vosotros es el que habéis tenido sobre nosotros, esto es,
el de la fuerza..." Y más tarde confirmaría el gran Morelos ( 13 de sep. de
1811): ' ... Nuestro sistema sólo se encamina a que el gobierno político y
militar que reside en los españoles, cruga en los criollos .." Pero Jiménez
venía a establecer el primer contacto de la Revolución con las sencillas gentes de estas provincias y tenía que obrar con prudencia. Lo que Jiménez
venía a propagar y que don Juan Ignacio Ramón como buen criollo, comprendió desde luego, era la cancelación definitiva del régimen infamante de
esclavitud, de exacciones y vejaciones a los nacidos en estas tierras de las
que eran dueños por derecho natural; no más privilegios en fin ni abusos
de los españoles. Ideas que el Libertador concretó en su grito: "¡ Muera el
mal Gobierno!" y que el pueblo completó: "¡ Y que mueran los gachupines!"
¿ Y la Religión? ¿ Por qué se d cía amenazada la fe católica, tesoro inmanente que esta América llevaba en la esencia de su ser? Porque apoleón I
el descreído, el enemigo del Papado, el 'Atila del Siglo" ( así lo llamaba
el virrey), el "Anticristo" (lo apellidaba el obispo) invasor de la España
de allá, pretendía que la España de acá reconociera a un rey he ho por ~I
mismo a su imagen y semejanza moral: u hermano José apol 6n. El virrey
Lizana había ya recogido proclamas napoleónicas introducidas al país ocultamente y las había mandado quemar "por mano de verdugo, como corresponde" relacionando malévolarnente la propaganda fran esa con el movimiento de Hidalgo, "el afrancesado" que había traducido las comedias de
Moliere y las tra edias de Racine, y las había hecho representar en su casa
de San Felipe, la llamada "Francia Chiquita".
Con tan bellas razones pintaba el general Jiménez el panorama político
a los ojos azorados de don Juan Ignacio, y eran tan gratas las informaciones
que le llegaban respecto de la forma caballerosa en que los insurgentes pro•
cedían, que se sintió ganado por aquella causa que sentía ser la uya propia;
pero no quiso tomar partido sin avisar antes a su jefe y tratar d atraerlo.
Escribió al gobernador enviándole las comunicaciones de Jirnéncz y diciéndole: "Parece increíble el sistema de estos hombres: al nativo del país en
nada Je faltan; al europeo que se presenta y justifica su honradez, no se le
mueve ... a los hombres buenos y calificados, no los recogen y si los dejan
con sus esposas e hijos, gozando sin quebranto de sus fincas y demás caudales que poseen .. !' Pero Santa María esperaba, esperaba el re ultado del
ya inminente encuentro del coronel Cordero con Jiménez en Agua ueva.
Don Juan Ignacio no quiso esperar más y le avisó que el 28 de diciembre
marcharía a la guarda-raya de la Provincia a conferenciar con los insurgentes.
Así lo hizo y con ellos se quedó.

264

La acción de Agua Nueva resultó chusca: apenas se enfrentaron las tropas de Jiménez con las del gobernador Cordero, abandonaron é tas a su
jefe y se pasaron a la Insurgencia. Cordero logró escapar a pezuña de caballo y sin detenerse en Saltillo, siguió hasta la hacienda de Mesillas donde
fue aprehendido por el lego Villeóas, y recogido después por el general Jiroénez para ofrecerle seguridades, alojándolo en la casa que él mismo ocupaba en altillo. Santa María, desolado al enterarse de todo esto resolvió
reconocer a la Insurgencia, y el 12 de enero licenció en El Pilón a la tropa
que mandaba y regresó a Monterrey. Se ha dicho que anta María pudo
haberse ido a reunir con lturbide en Tamaulipas, y que prefirió entregarse
por simpatía que siempre tuvo a los criollos. Esto último no hay que ponerlo en duda, y no vamos a regatearle nue tro reconocimiento, más que todo por haber tenido cl mismo trágico fin que los caudillos en cuyas manos
puso su destino. anta María, que era militar, desde que supo lo de Agua
Nueva tuvo que comprender que todo estaba perdido para el irreinato en
estas provincias, a corto o a largo plazo, como seguramente hubiera sido si
no ucede lo impre isto, lo inesperado lo increíble. Lo que importa subrayar
de su actitud es el gesto insólito en una revolución, de licenciar a la tropa
antes de cambiar de bandera. Lo usual ha sido que los jefes arrastren consigo sin explicación ni consulta a los oficiales subalterno y, naturalmente,
también a lo~ soldados para llegar al nuevo campo con elementos que les
procuren un mejor acomodo. Por esa falta de consideración y respeto al
derecho de todo ser humano -que también la carne de cañón es carne hu•
mana y es espíritu-; por ese atropello criminal a las convicciones y al libre
albedrío, fuimos a veces llevados en nuestra Revolución Mexicana a pelear
hermanos contra hermanos.
Jiménez se hallaba ya en Saltillo para el 8 de enero y mandó a Monterrey
como emisarios suyos al brigadier Juan Bautista Carrasco y al coronel Ignacio Camargo, ante quienes se pre ent6 anta María, quedando como prisionero, y toda la ciudad se pronunció por la Insurgencia. A Monclova, entonces capital de Coahuila, mandó a don Pedro Aranda y a Tamaulipas a
Jos coroneles Acevedo. El 17 del mismo mes de enero se hizo en Monterrey
la proclamación de la Independencia de América con asistencia de los emisarios Camargo y Carrasco, del coronel don Juan Ignacio Ramón, de la
tropa que había sido licenciada y de los vecino , especialmente los humildes.
Entre tanto, en el Puente de Calderón ucedían cosas lamentables. La
batalla del Puente de Calderón estuvo a punto de ser ganada por los insurgentes, a pesar de que Allende, director de la acción guerrera permitió
que Calleja reconociera sus posiciones la víspera de la acción con la misma
pasividad -dice Bulnes- con que una señora se deja examinar por su gine-

265

�cólogo. Cuando los realistas se veían ya fatigados sin haber logrado abrir
una brecha en la masa abrumadora de sus contrarios, una granada de Calleja estall6 fatalmente enmedio del parque de artillería insurgente provocando explosiones sucesivas e incendios, de modo que no fueron bastantes los
esfuerzos del Padre Hidalgo y de los pocos oficiales instruídos que ahí se
hallaban, para contener el pánico y la desbandada. La elección de aquel
punto para el encuentro con Calleja había sido hecha por Hidalgo contra
la opinión de otros altos jefes; y es de suponer que s.in el percance de la
granada fatídica, se le hubiera reconocido la elección del lugar como un
acierto; pero perdida la acción sólo hubo un responsable Hidalgo. De modo que al acampar en Pabellón las tropas derrotadas se impuso el criterio
de los militares: Hidalgo no tendría más la dirección de la campaña y sólo se ocuparía de los asuntos políticos.
Pero en el norte andaba mejor la cosa. En Saltillo supo Jiménez que una
columna al mando de don Manuel Ochoa venía de Durango a combatirlo,
y se dispuso a esperarla en el puerto de Cameros. El 20 de ese enero tan
fecundo en acontecimientos .importantes, derrota a Ochoa en Carneros, regresa a Saltillo y para el 22 está en Monterrey, a donde llega como a país
conquistado. Conquistado política, social y moralmente por la simpatía que
derrama su trato amable y su proceder caballeroso. Y por cordillera envía
de alli su propaganda revolucionaria a todos los pueblos de la provincia, a
tiempo que por su propia cuenta hacía lo mismo don Juan Ignacio Ramón,
atrayendo a sus amigos y a "los comandantes de tropa, subdelegados y personas visibles (notables) para que acudan a presentarse a su Excelencia (Jiménez) y manifestarle su adhesión". ''Y como lo pidió Ramón -dice Cossíodurante los días que permaneció en Monterrey, no faltaron jefes de destacamentos y vecinos de nota que llegaran a rendir sus respetos al general".
Lo que no es de extrañar porque, como hemos visto, el señor Ramón gozaba de magnüica reputación por su competencia y espíritu ju ticiero; era
hombre de edad, serio y a quien generalmente se le reconocía au.toridad
moral. Jiménez dictó a1li muchos indultos, mandó restituir a los españoles
lo que se les había incautado, dejando muchas simpatías a su regreso a Saltillo a principios de febrero. El pueblo, que presentía que al fin iba a tener
una patria, lo despidi6 llorando y llamándolo "Padre de los Humildel'. 1Qué
distinto rumbo hubiera tomado la historia si los caudillos insurgentes hubieran podido, como Jiménez, hablar directamente a los criollos de la Nueva
España! ¡ Si Hidalgo y los suyos hubieran dispuesto de medios eficaces de
comunicación, como los tuvieron para denigrarlos el Gobierno Virreinal y
el alto clero español! Los bandos del virrey, los edictos y las excomuniones
de los obispos, el púJpito y el confesonario impidieron que el ejército, com-

266

puesto en su inmensa mayoría de criollos y mestizos se pasaran a la Insurgencia, como lógicamente esperaba el Padre Hidalgo.
Antes de abandonar Monterrey, el general Jiménez encargó el gobierno
a don Santiago Villarreal y se fue a esperar la llegada de los caudillos a Saltillo. Venían resueltos a marchar a Texas para organizar su ejército y proveerse de armas y parque en los Estados Unidos, convencidos como lo estuvo siempre Allende, de que con chusmas ca i inermes no llegarían a triunfar sobre el ejército disciplinado y abastecido de Calleja Don Juan Ignacio
y el gobernador Santa María se hallaban ya en Saltillo a fines de enero. El
generalísimo don Ignacio Allende lleg6 a $altillo el 24 de febrero trayendo
consigo desde Matehuala a la familia de Jiménez. El Padre Hidalgo llegó
después. Era ahora una figura secundaria, un tanto desairado y otro poco
resentido, como puede inferirse de sus declaraciones en el proceso que se
le instruyó en Chihuahua, donde dijo que para aquellos días él venía con el
ejército más bien como un prisionero. Aunque todavía en Saltillo tuvo oportunidad de imponer el prestigio de su talento y de su hombría, cuando
Allende y los demás discutían en su ausencia, La contestación que habrían
de dar a una invitación que el Virrey les hizo, de acogerse al indulto en las
aciagas circunstancias a que se veía reducida la causa insurgente. Hidalgo,
que casualmente llegó a la reunión, con el mismo aplomo que en Dolores
atajó las vacilaciones de los militares comprometidos diciéndoles: "no hay
más remedio señores, que ir a coger gachupines", dictó La siguiente contestación al virrey: "El indulto señor e..xcelentísimo, es para los criminales,
no para los defensores de la patria".
Santa María quedó incorporado al ejército con el grado de mariscal, y
don Juan Ignacio Ramón fue ascendido a brigadier. Y aquí asoma su máscara grotesca la tragedia. Parece cosa fatal que las causas santas han de
tener sus iluminados, sus apóstoles, sus judas y su calvario. Surgen aquí dos
cuestiones muy interesantes: primera, ¿fue una traición o sólo pudo ser una
emboscada, la de Baján? y segunda: ¿Es históricamente correcto el nombre
"Los Ramón" que ostenta un Municipio de nuestro Estado, o debería llamarse "Juan Ignacio Ramón?

II
En Monclova, con carácter de Gobernador de Coahuila residía, como hemos dicho, nuestro conocido don Pedro Aranda, el primero que se dirigió
a don Juan Ignacio en plan de seducción. Era éste un viejo bondadoso y
campirano, algo dado a la paseada. Había mandado quitar los grillos a los

267

�prisioneros Salcedo y Herrera y Leiva que le remitió Casas de Béjar, y les
permitió que residieran con la ciudad por cárcel en la cercana población de
Santa Rosa (hoy Múzquiz). Y en Monclova tuvo el desacierto de nombrar
comandante de armas a un oficial desconocido, José Rábago, y permiti6
además que continuara en su puesto de administrador de tabacos un realista convencido, José Flores.
Cuando el coronel Cordero, abandonado por sus tropas en Agua ueva,
pasó huyendo por Saltillo, el tesorero de la Caja Real, don Manuel Rayuela -español peninsular- huyó también y fue aprehendido en Río Grande
cuando se dirigía a la provincia de Texas tratando de salvar los caudales,
que al fin le fueron quitado . Royuela, reducido a prisión, donde decía
hallarse muy agobfado por el abandono en que había dejado a su f amilia, recibió un día la visita de un antiguo conocido suyo, ranchero rico que
había estado vendiendo caballada a la tropa realista y a quien el tesorero
había hecho varios pagos con ese motivo. Dolido de la situación penosa en
que se encontraba Royuela, lo auxilió y le dio muestras de amistad. Era este
ranchero el dueño de las haciendas del Alamo y Santa Rosa, antiguo comandante de la Compañía Volante de Pesquería y nativo del Valle de Salinas
el célebre don Francisco Ignacio Elizondo, el de la triste celebridad de Poncio Pilatos, si no la negra elebridad del 1 cariote. De su trato frecuente
con el tesorero surgió la confidencia de Elizondo, de haber tenido ciertas diferencias con el gobernador Aranda y el intento apenas esbozado, de aprehenderlo para entregarlo al Virrey. Royuela entonces le amplía los horizontes: ¿Por qué no aprehender de una vez y entregar a lo caudillos, que a la
sazón se disponen a pasar todos juntos por Monclova rumbo a Texas? e
sabía que Béjar había sido recuperado para el virreinato por el ubdiácono
José Manuel Zambrano· además, el virrey tenía ofrecidos 10,000.00 pesos
por cada una de las cabezas de los caudillos principales y 5 000.00 por los
de segunda categoría; y Calleja se había apresurado a difundir por estas provincias la oferta tentadora. Desde entonces se incubó la contra-revolución.
El bueno de Aranda, después de recoger los caudales que custodiaba Rayuela, le permitió pasar su cautiverio en el poblado de Santa Rosa, en compañía de los prisioneros de Texas Salcedo y Herrera y Leyva. Así pudieron,
movidos todos por Elizondo que iba libremente de un Jugar a otro, a espaldas de Aranda, conspirar en Santa Rosa los prisioneros y en Monclova Rábago, Flores y el capitán sonorense Ramón Díaz Bustamante, "El Capitán
Colorado" que después había de reclamar para sí la sucia gloria de haber
sido quien acon j6 a Elizondo. Y como éstos e taban en el nuevo gobierno,
mantenían a los demás al tanto de los movimientos de la Insurgencia, de
modo que pudieron elaborar con todos sus detalles un plan tan pérfido como inteligente y audaz. A Saltillo fueron destacados dos espías muy hábiles,

268

ebastián Rodríguez y el militar mercenario Felipe Enrique Neri que se
hacia llamar barón Bastrop, procedente de las filas de Federico
Grande
y con relaciones en los Estados Unidos. Estos espías, que lograron ganarse
la confianza de los caudillos, asistían como consej ros a sus juntas y tenían
informado a Elizondo de las resoluciones que se tomaban. De modo que
desde que los jefes - in asistencia de Hidalgo- resolvieron emprender la
marcha, Elizondo supo que la columna salía de Saltillo el 16 de marzo encabezada por los caudillo y demás jefes principales, incluído el brigadier
don Juan Ignacio Ramón y el mariscal don Manuel Santa María, con 3,500
hombres, 22 cañones, más de 200 mulas de carga con cinco millones de pesos
en monedas y barras de plata y muchos coches y carros con impedimenta;
quedándose, como e dijo ya en altillo, don Ignacio L6pez Rayón con el
resto del ejército. Al día siguiente, 17 de marzo, mandó Elizondo que unos
oficiales de los comprometidos organizaran en Monclova un "gallo ' nocturno
al que invitaron al Gobernador Aranda y allí lo sorprendieron y lo redujeron a prisión. -Felonía que un siglo más tarde inspirara a Victoriano
Huerta para aprehender y entregar al tormento y a la muerte a don Gustavo Madero, durante un banquete que el mismo Huerta le ofreció-. En
seguida envi6 Elizondo a un oficial de su confianza, José María Uranga,
dizque de parte del gobernador Aranda, para avisar a Jiménez que salía a
Baján a esperarlos para auxiliarlos y acompañarlos a Monclova.
La marcha a través del desierto coahuilense sin forrajes, sin arua, cegada
de antemano por los hombres de Elizondo la noria de Agua Nueva, fue sumamente penosa para hombres y acémilas. El día 20, después de una jornada de catorce leguas empi za a llegar la columna famélica y sedienta al
rancho de La Joya donde se encuentra 1a noria llena de piedras. Elizondo,
situado ya en las Norias de Baján con gente armada de Monclova a sólo
cuatro leguas y cuarto de La Joya, envi6 uno de sus oficiales, esta vez Pedro
Berna! con carta de Uranga para el general Jiménez, ratificándole las "seguridades" que había. En realidad para que llevara noticia de las deplorables
condicione en que venía la columna y para in pirar mayor confianza. ¡ Cómo
recuerda esta felonía la noche negra de Tlaxcalantongo! Y en verdad, el
tal Bernal upo desempeñarse: "A pregunta que e le hizo sobre Elizondo.
contestó qu no lo conocía; interrogado sobre Aranda, el gobernador ya preso, contestó que venía con ellos y que ese día saldría a encontrar a Su E ·celencia; pedidos informe acerca de la actitud de los españoles del rumbo,
dijo que no sabía más sino que se le esperaba con las calles adornada , con
arco y con gente desde la orilla hasta la igl ia".
-"¿ Y cómo estamos de agua? Pregunta Jiménez?"
-"Hay poca y Vuestra Excelcn ia trae mucha gente. Sería bueno que
los coches y las personas principales se fueran adelante para que tomaran

el

269

�la primera agua; así, cuando llegue la tropa, los atajos y los avíos, ya Su
Excelencia y los señores habrán hasta descansado. De esta manera podrá haber agua para tocia la gente y los caballo , pues llegando todo de un golpe
no toman agua en todo el día".
- "Pues bien así lo baremo '.
Y despidiéndose Bemal, torn6 rápido al campo realista a dar a su amo
la feliz noticia.
Como se dijo se hizo. Es decir que no fue el g neralísimo Allende, jef
supremo militar y responsable de la seguridad de la columna, ni Jiménez, su
teniente general: sino Elizondo, el enemigo oculto, tortuoso y desalmado,
quien di puso la forma en que d berían marchar para mejor ntregarse en
detalle, con las tropas y los cañones a retaguardfa, casi sin escoltas, sin avanzadas, in cubre-ílancos. . . El 21 de marzo n la mai1ana
reanuda la
marcha. Van delante los coches onduciendo a los jefes, a las familias y algunos religiosos que los acompañan. "En los carruajes y sobre sus cabalgaduras, los hombres y mujeres, con las caras mustias y lo labio resecos, dormitan o callan'.
Elizondo con el grueso de su gente, y una buena ración de lazos que servirán para amarrar a los prisionero lo espera en Las orias detrás de una
pequeña colina, dejando algunos soldados eo línea desplegada en un recodo
del camino, a manera de valla militar para hacer honores. Van llegando
los coches uno a uno: los primeros con mujeres y religíosos que son amarrados sin resistencia y sin ruido y enviados al cercano paraje de Baján. En
el coche que llega en quinto lugar (coche grande seguramente) vienen Allende, Jiménez, Arias, Juan Ignacio Ram6n, un hijo de Allende y u.na señora.
Al darse cuenta Elizondo de quiénes eran, porque se lo dice un oficial pris.íonero d quien se había hecho acompañar, ordena que los rodeen y los
intima a rendición; pero Allende, siempre impetuo o, exclama: "¡ Eso no~ yo
no me rindo, prefiero morir!" a tiempo que echa mano a u pi tola y dispara
sin acertar.
ontesta una descarga de los hombr s de Elizondo sobr el coche, de la que resulta muerto el jovencito Indalecio Allende, hijo d 1 caudillo. Don Juan Arias pretende hacer uso de sus armas y es herido ea una
cadera. La intervención prudente del señor Ramón hace comprender a los
otros que toda resistencia es inútil, y an bajando uno a uno. Ya nadie se
defiende y, amarrado como los anteriores, son de pachados a pie a Baján
mientras el coche sigue adelante con el muerto y el herido. En el coche siguiente vienen triunfantes, los espías Rodríguez y Ba trop. Siguen cinco
coches más y a poco se acerca el que ocuparía el señor Hidalgo, pero sólo
vienen n él cuatro personas desconocidas. El cura se había bajado poco ante!! del coche y viene montando un caballo prieto, seguido de cuarenta hombres también montados. Elizondo le hace un saludo, lo deja pasar y lo sigue,

270

Y cuando está ya para rebasar la tropa estacionada al mando de los Flore
(Jo é Y su hijo icente), le marca el alto. Hidalgo hace ademán de sacar su pistola, pero Vicente lo deti ne diciéndole: " i piensa usted hacer
armas estará perdido pol'que la tropa hará fuego y acabará con todo ustedes". El cura, un padre que lo acompañaba y sus sirvientes, desarmados pel'O no amarrados, quedan al cuidado de Flore.s, de Rábago y d doce soldados.
La escolta es también desarmada. En el último coche viene Santa María
con otro jef:s. Luego van llegando pelotones de soldados que son, así mismo_. sor~rcndidos y a.marrados. Al final vienen lo cañones que hicieron poca
rcststencta porque no hubo tropa que los apoyara. El rueso de Ja columna
venía a retaguardia a1 mando del general Iriart y al darse cuenta del desastre, vuel;e grupa i~ combatir, dejando a los jefe en manos del nemigo.
(Est~ Inarte
hab1a hecho sospechoso a Jo ojos de Allende por ciertas
marnobras de que tuvo noticia, y cuando en la junta de guerra efectuada
en altillo en vísperas de la marcha d la columna al norte, se trató de de ignar al jefe que habría de quedar al frente de lo que atrás quedaba de la
Ins°:gencia Iriarte declinó el honor. Lo mismo hizo Abasolo, sólo López
ayon tuvo la ~tereza .d aceptar la grave responsabilidad de recoger la
band ra de la msurrecc16n, para entretener al ejército virreynal mientras
los suyo reparaban sus quebrantada fuerzas en la Texas lejana, y volvían
con el m~ntos de guerra uficientes. Se sabe que el generalísimo Allende.
al despedJISe d Rayón y hacerle su recomendaciones, siempre receloso de
Iriarte a quien, a pesar d todo, se le confiaba la eguridad de la columna
previno a Rayón que si lriarte regresaba a altillo, lo hiciera fusilar. y
orden fue cumplida antes de que Rayón emprendiera su r tirada heroica
asediado por enemigos, hasta llegar con los poc hombres que le siguieron
hasta el centro del país, u antigua base de operaciones donde volvió a reanudar la lucha.

b

Ochocientos noventa pri ioneros, todos los cañone y ra.n número de fusiles y lanzas, cargas de pólvora, carruaj , carros con impedimenta, mulas,
caballo y toda la plata. Tal fue el botín, fruto espléndido del crimen calificado y perfecto, preparado con admirable precisión y ejecutado con inteligente arrojo; cualidades de las que Elizondo nunca había dado ni volvió
a dar pruebas, contra víctimas que
entregan por exceso d confianza, en
manos de farsante. ''La traición de Elizondo", condena desde entonces la
voz del pueblo y muchos historiadores desde don Carlos María Bu tamante
contemporáneo suyo aunque no testigo de los h cho ; "La emboscada
Baján", la llama ito Al io Robles, no la traición, porque asegura que Elizondo nunca perteneció a la Insurgencia y, si la combatió, fue por motivos
persona.Je y por simpatía al régimen ,m ynal. La versión de que pretendió de Allende un alto grado en el ejército ae por tierra al aberse que no

d;

271

�conocía a ninguno de los caudillos y por eso se hizo acompañar, al asaltarlos,
por un prisionero que le iba diciendo quiénes eran, a medida que llegaban.
Y el acucioso historiador don Luis Castillo Ledón, de quien he venido valiéndome para relatar gran parte de este pasaje, en su obra monumental
Hidalgo, la vida del Héroe, dice respecto de Elizondo: "no era una traición la suya porque nunca estuvo en el bando de la Insurgencia, y no hizo
sino servir al partido a que había servido siempre". Algunos historiadores
atribuyen al obispo Marín de Porras el haber dado a Elizondo el consejo
de aprehender a los caudillos insurgentes a su paso por Monclova. Versión
que refiere el benemérito y sabio historiador don José Eleuterio González
(Gonzalitos), y que dice haberla recogido de iabios de un hennano de Elizondo. Este punto ha sido muy debatido, a veces con más pasión que espíritu analítico. Sin poner en duda, naturalmente, la veracidad del doctor
Gonzalitos, se ocurre pensar en el deseo del hermano de Elizondo, de atenuar la culpabilidad de su deudo, creyente y obediente sumiso, presionado
por el fuerte ascendiente de un alto dignatario de la Iglesia. Aunque, a decir verdad, el buen éxito de la acción de Baján no estriba en la sola idea de
apoderarse de los caudillos a su paso por Monclova, que serla en su caso,
lo único que pudo haber aconsejado el obi po; sino en la elaboración del
complicado e inteligente plan y, sobre todo, en su maravillosa ejecución que
no pueden lógicamente atribuirse a la dudosa agudeza mental de Elizondo
antes bien al gachupín Rayuela, a los experimentados espías: el llamado "barón Bastrop y al mercenario Neri; y a los criollos veteranos en la política y
en las armas Herrera y Leyva y "El Capitán Colorado" Díaz Bustamante,
quien se jactaba de ser el autor de la idea. La misma preten ión hizo valer
Royuela y ambos fueron premiados en diversas formas.
Sea de ello lo que fuere, lo que no admite discusión es que Elizondo aconsejado por Royuela, por el obispo, por el "Colorado" o por el Diablo Cojuelo, era ya suficientemente crecidito ( pasaría de los 50), y pudo discernir
y obrar bajo su propia responsabilidad. Y es indudable también que en
Monclova mostró inaudita crueldad con los prisioneros haciendo poner grillos al venerable Hidalgo y a los demás jefes, fusilando muchos oficiales,
repartiendo "encomiendas" de soldados rendidos para que trabajaran como
esclavos en las haciendas cercanas, y encerrando durante varios días en las
estrechas bartolinas de la cárcel de Monclova, en las que escasamente cabrían cien personas, a gran parte de las ochocientas que aprehendió en
Baján.
Por gentileza del distinguido historiador, Profr. l rael Cavazos Garza, tuvimos a la vista un oficio suscrito por la viuda de don Juan Ignacio, en
que implora humildemente al gobernador realista en tumo, que no se le
despoje de la casa que habita por ser ésta y una hija, lo único que le dejó

272

su esposo después de haber dedicado casi toda su vida al servicio del gobierno virreinal. Ignoramos el resultado de esa gestión, pero como del árbol
caído todos hacen leña, nuestro conocido don Ignacio Elizondo se dirigió a
su vez a don Juan Castañeda, alcalde de Lampazos, pidiéndole que recogiera
de la viuda de su antiguo amigo y compañero don Juan Ignacio, un macho
prieto y una pequeña cantidad que le había quedado debiendo el que días
antes fuera sacrificado por obra y gracia de las maniobras del propio Elizondo. Es as1 mismo indudable que más tarde, en 1813, trasladado a Texas
con el grado de teniente coronel, tras de haber sido derrotado en "El Alazán"
por don Bernardo Gutiérrez de Lara, de donde huyó hacia Laredo con sólo
60 de los 2,000 hombres con que contaba; como a manera de revancha hizo
asesinar a 74 dispersos de la acción de rio Medina que le fue favorable. Fue
tan repugnante la carnicería que uno de sus tenientes, horrorizado y enloquecido, lo acribilló a puñaladas. "El que a hierro mata..."
Así acabaron también Manuel Salcedo y Sim6n Herrera y Leyva quienes,
tratados gentilmente por Aranda cuando le fueron enviados con grillos desde
Texas, según hemos dicho, correspondieron colaborando con Elizondo. En
efecto la noticia nos llega por un bando del Gobernador del Nuevo Reyno,
don Joaquín Arredondo, de fecha 5 de octubre de 1814, en el que se exhorta
a los habitantes de la provincia a denunciar o aprehender "al infame Pedro
Prado, soldado desertor de la compañía volante de Parras que, según se sabe,
se ha introducido en esta capital después de cometer la inicua acción de
degollar a los señores Simón Herrera y Leyva y Manuel Salcedo".
En Monterrey, hemos visto, había quedado como gobernador, desde }a
visita de Jiménez don Santiago VtllarreaJ; pero una vez aniquilada la Insurgencia, según se creyó después de lo de Baján, el 2 de abril se pronunció
el ayuntamiento y nombró una junta gobernadora que fue reconocida por
el virrey, la que ordenó que fueran dados de baja: don Juan Ignacio Ramón con fecha 31 de diciembre de 1810, y don Manuel Santa María desde
el doce de enero del once. . .. "Y respecto a los soldados de la Punta (la
Punta de Lampazos) que sirvieron a las banderas enemigas... dar cuenta al
Sr. General del Ejército de Operaciones". Y el 4 de diciembre de 1811 se
reclama a la autoridad de Lampazos "La tardanza con que se ha procedido
al secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan Ignacio Ramón,
Capitán Graduado de la Compañía de 1a Punta".
Como se ve, con don Juan Ignacio abrazaron la causa insurgente algunos
de sus subordinados lampacenses, entre ellos su hermano el capitán don
Buenaventura, también aprehendido en Baján, conducido a Chihuahua y ejecutado como los otros jefes. Pero no hace mucho que surgió la duda de
si el teniente Ventura Ramón que combatió a los insurgentes del patriota
José Herrera en un punto cercano a Cerralvo llamado "La Chorreada", dos

273
Hl8

�años después de los fusilamientos de Chihuahua, serla el hermano de don
Juan Ignacio, agazapado tal vez a la hora de las grandes decisiones. Y de
ser así, habría que rectificar el nombre del municipio de Los Ramón sustituyéndolo por el de Juan Ignacio Ramón. Procurando aclarar los hechos
ante el peligro de que se cometiera una injusticia, nos dirigimos a Chihuahua
en solicitud de información auténtica, tomada de las constancias procesales
del juicio instruído a los prisioneros de Baján, Y el presidente de la Sociedad de Historia de aquella capital hermana gentilmente contestó que,
aunque los archivos de aquellos procesos desaparecieron hace años en un
incendio que destruyó el palacio de gobierno donde se guardaban, él estaba
en posesión del siguiente dato fehaciente relativo a la pregunta: ''Después
del 27 de junio de (1811) en que cayeron el abogado don José María Chico
y el intendente Ignacio Salís, fueron fusilados los capitanes Trinidad Pérez
y Ventura Ram6n". Información ésta que coincide, palabra por palabra,
con la que el historiador Sánchez Jiménez consigna en su obra Hidalgo,
Antorcha de Eternidad. Queda pues, aclarado que el antiguo Valle de los
Ramones llamado Villa de los Ramón desde el 30 de octubre de 1912, es
históricamente bien llamado porque honra a los dos hermanos, don Juan
Ignacio y don .Buenaventura, héroes y mártires de nuestra Independencia.
Volviendo a nuestras prisiones de Baján, fueron conducidos bajo la vigilancia de Manuel Salcedo hasta Chihuahua y puestos a disposición de don
Nemesio, padre de Manuel y Gobernador General de las Provincias. (Ocho
o diez de los religiosos aprehendidos fueron enviados a Durango, sede de la
mitra a que pertenecían, y allá fueron degradados y fusilados). «veinticuatro
largos días de jornada a lomo de mula bajo el ardiente sol primaveral y
durante las noches bajo la fría lluvia o el sereno maligno", mal abrigados,
mal comidos, llagados por los grillos y sufriendo humillaciones y burlas de
sus custodios. . . y todo para ser al fin afrentados con procesos inicuos y sacrificados bajo el estigma de traidores. El 16 de julio de 1811 fue fusilado
don Juan Ignacio Ram6n, en compañía del mariscal don icolás Zapata,
del coronel Santos Villa del tesorero Mariano Hidalgo, hermano del cura
de Dolores y del mayor' de plaza Pedro León. Así pagaron co~ 5:1s vidas,
su honra y sus bienes, el delito de crear para nosotros una conciencia, la de
ser libres; y una patria, la Patria Mexicana.
Don Juan Ignacio Ramón no fue, como Allende, el ray~ centellan_te d_e
la Revolución de Independencia; no fue como el Padre Hidalgo un ilwrunado que anastr6 a su paso a las masas populares con la fascinación de su
espíritu luminoso, con Ja elocuencia de su palabra, la. sedu:ción de su
dad y su prestigio de sacerdote, de maestro y de ab10. Si algo en comun
tuvo don Juan Ignacio con alguno de los caudillos fue, aunque con menos
brillo, con don Mariano Jiménez, el Ballardo me.xi.cano sin miedo y sin ta-

cha con quien se sintió identificado desde el primer contacto. Ambos eran
civilizados en sus procedimientos, leales y rectos por temperamento y por
educación. Modesto y serio, medianamente instruído y capaz, don Juan Ignacio gozaba de generales simpatías en la región y por eso el gobernador
Santa María lo recomendaba al virrey --como ya dijimos-- para que asumiera el puesto de gobernador que el propio Santa María queria dejar.
De modo que el hecho de dar su decidido aval a la causa insurgente, tenía
que traducirse en aceptación popular de sus postulados. Había pasado su
juventud en constante guerra con los indios, para que fuera posible la vida
social y el progreso de estas provincias, y cuando hubo alcanzado, en la
madurez de su edad, una posición honrosa y prometedora, lo deja todo para
seguir la a entura que le ha hecho vislumbrar un amanecer de libertad para su país. Tal vez no llegó a cruzar su espada con los que se obstinaban
en seguir siendo esclavos; no hubo quizá ocasión de que sus manos derramaran sangre hermana ¡ Cuánto mejor! Derramó sí, su influencia de hombre distinguido y el contagio de su fe en la bondad de Ja nueva causa. AJ
influjo de su palabra y de su ejemplo apretáronse las filas insurgentes con
reclutas que llegaban de toda la provincia a alinearse bajo las banderas de
Jiménez, y con soldados veteranos que abandonaban al virrey a la hora
de los encuentros.
Me aventuro a creer que si la Insurgencia no encontró enemigo qué combatir en este Nuevo Reino, ello se debió principalmente al señor Ram6n.
No fue la suya una actuación guerrera, sino una misión apostólica, así la
califica el doctor Gonzalitos. Y rnUJ"ió como mártir, limpiamente, sin haber
profanado las páginas blancas de su vida con manchas de debilidades humanas. Si para merecer la gratitud nacional bast6 al licenciado Verdad y
Ramos lanzar valientemente una .idea y morir por ella, don Juan Ignacio y
don Ventura Ramón de Burgos conquistaron así mismo un lugar modesto
pero digno, entre los que tuvieron el privilegio de morir por la Patria.

bo?-

274

275

�DO

JOSÉ MARIA PARAS BALLESTEROS PRIMER GOBERNADOR
CONSTITUCIO AL DE UEVO LEÓN

E11sayo biográfico
PaoFR. Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

1794. En el pequeño vecindario parroquial de San
Mateo del Pilón vino al mundo, en el mes de abril de aquel año, el más
ilustre de los hijos de Montemorelos: don José María Parás Ballesteros.

TRANSCURRÍA EL AÑO DE

En el archivo eclesiástico, "Libro de bautismo No. 4, a folios 6" se encuentra el testimonio de su nacimiento que a la letra dice:
"Partida 82. Jph. María de Jesús Parás -Pilón- En esta Parroquia de
Sn. Matheo del Pilón, en beinte y ciete de Abril de mil setecientos nobenta
y cuatro años baptisé solemnemente a Jph. María de Jesús, español, de onse
día de nacido, hijo legítimo de Dn. Visente Parás Pereda, y de Da. Guadalupe Ballesteros vecinos de este Valle: fueron sus padrinos Dn. Julián
Echavarría y Da. Ramona Ballesteros a quienes advertí su obligación y cognación espiritual, y para que conste lo firmé Br. Jph. María G6mez de Castro. Rúbrica".
Don Vicente Antonio Parás Pereda era "natural de la villa de Llanes,
en el Principado de Asturias". Doña Guadalupe Ballesteros pertenecía a
una de las "principales" familias del Pilón.
En la formación de la personalidad del Sr. Parás Ballesteros es notable la
influencia de su padre, en dos aspectos principalmente: el amor a la cultura
y una actitud positiva ante los problemas de la comunidad.
De la preocupación de don Vicente Antonio Parás Pereda por la educación
de los suyos queda constancia en el archivo oficial. En solicitud de "carta
de limpie-za de sangre" asienta: "Proximamente estoy para colocar a mi hijo
entenado D. José Lázaro de la Garza Ballesteros, en la carrera de estudios

277

�para que por este medio goce y tenga la buena educación y crianza que como
padre me corresponde".
Y así como inscribió en el Seminario de Monterrey al adolescente José
Lázaro, lo hizo con su hijo José María al terminar la infancia de éste.
Del espíritu progresista del Sr. Parás Pereda citaremos hechos:
El año de 1814 se puso en venta la "labor de la Capellanía" llamada de
Santos Coy o del Padre Ireneo Guerra, contigua a la congregación vecinal.
Parás Pereda fue uno de los postores en la subasta. Declaró que si resultaba
favorecido en el remate sólo aprovecharía los "seis días de agua" de dicha
"labor"; la tierra ( 120 hectáreas, aproximadamente) la cedía a beneficio
del "repueble" del vecindario. Sin embargo, tierra y agua se adjudicaron
a otras personas.
Al afio siguiente, en su carácter de Subdelegado en el Valle, gestionó y
obtuvo del gobernador del Nuevo Reino de León la expedición de un decreto por el cual el vecindario ocuparía, por fin, un cuarto de caballería
de tierra después de un litigio de sesenta años.
En un ambiente hogareño, donde el estudio alternaba con las actividades
agropecuarias y comerciales, y el sentimiento del bien común era norma,
pasó su infancia y fortaleció su carácter en la juventud don José Ma. Parás
Ballesteros.

LA "LmRERÍA"

Todos los biógrafos del Sr. Parás destacan en primer término su cultura.
El Lic. Hermenegildo Dávila escribe sobre este aspecto:
"Estudió en el Seminario luciendo siempre en sus cursos. Desempeñó la
clase de latinidad y dejó el Colegio después de haber estudiado Teología".
Pero su instrucción no se reduce a los estudios del Seminario. La verdadera expresión de su cultura, la más cabal, es su "Librería ', nombre que
daba a la biblioteca que había formado.
El examen de los volúmenes que la integran (trescientos aproximadamente) revela los más variados intereses, las múltiples actividades y las pre'
,
ferencias de una vida fecunda y provechosa para sí y para sus contemporaneos. La biblioteca del Sr. Parás tiene un claro sentido funcional.
Hay en su biblioteca libros que recuerdan al docente y evocan, a la vez,
al humanista clásico, tales son: Teoría de la Lectura, Gramática Latina, Catecismo de R etórica, Nuevo Estilo, Ret6rica Epistolar, Gramática Española,
Retórica de Blais; la Odisea, Virgilio, Oraciones de Cicerón . ..
Otros reflejan la vida del creyente. Indice de su cristianismo son, entre
otros, los libros que se citan : Historia Sagrada, Explicación de la Doctrina
278

Cristiana, Ordenanzas de la Religión, V en ida del M esío.s, Hechos de los
Apóstoles, Pensamientos Cristianos . . .
Pero la religiosidad no absorbe la vida del Sr. Parás como absorbió la
de su hermano materno, el célebre Arzobispo don José Lázaro de la Garza
Ballesteros. Ambos estudiaron en el Seminario, mas siguieron distintos rumbos: el mayor se consagró a la Iglesia, el menor, a la Patria.
Para su actuación en la Guardia Nacional o en la Milicia Cívica se prepara leyendo las biografías de notables estrategas : Carlos el Magno, Bolívar,
Napoleón, o bien acudiendo a textos especiales como el intitulado Principios
Estratégicos.
La preocupación del padre de familia por la cultura y la salud de los
hijos se hace patente en la serie de volúmenes alusivos que incluye en su
Biblioteca: Aritmética de los Niños, Lecciones Elementales de Historia, Almacén de Niños, Morelos para Jóvenes, Mujeres Ilustres, La Doncella de Orleans, Economía Doméstica, El Cocinero Mexicano.
En su empresa agropecuaria trata de superar las prácticas tradicionales,
los procedimientos rutinarios, mediante la consulta de obras específicas: El
Catecismo de la Agricultura, El Manual del Sangrador, Las Ordenanzas de
Tierras y Aguas.
Sus conocimientos sobre el origen de la tenencia de la tierra y la distribución de las aguas de riego lo convierten en árbitro de todos los problemas
de esta índole.
Enriquecen la "Librería" volúmenes que manifiestan sus preferencias literarias: El Quijote, Novelas de Cervantes, Pablo y Virginia, Ivanlzoe, el Decamerón, Campos Elíseos, Cabaña Indiana, El Cementerio de la Magdalena.
Moratín y Hermosilla están presentes con algunos de sus libros.
Lector de Cicerón, y consecuente, sin duda, con el concepto de que "la
Historia es la maestra de la vida", la biblioteca del estadista abunda en estudios de esta disciplina. Además de las biografías ya mencionadas, en la
"Librería" se encuentran Tratados de Historia General, Historia Antigua.
Historia de Grecia, Historia Romana, Catecismo del Bajo Imperio, Historia
del Príncipe don Carlos, El Año más Memorable, Historia de Cicerón, Historia Moderna.
La función del hombre público exige capacidades sobresalientes y una
cultura a tono con las demandas sociales del momento histórico en que vive.
El Sr. Parás consideró como una misión su tarea de estadista. A ella consagró, de preferencia, sus extraordinarias capacidades de organizador y su
amplia cultura durante treinta años, desde el día en que se inició en la política hasta el último momento de su existencia.
Todos los libros de su acervo fueron valiosos auxiliares en el desempeño
de su elevada misión. Pero hay algunos cuyo contenido responde en forma

279

�específica a las concepciones del hombre de estado. He aquí los títulos más
importantes: Ventajas de la Sociedad, Manual del Abogado, Teoría de las
Penas, Legislación Civil y Penal, AdmÍ11istración de Justicia, Curso de Po-

Utica, Economía Política, Derecho de Gentes, Triu11fo de la Libertad, Verdaderos Intereses de la Patria.
En este apartado pueden incluirse los libros de Higiene y el tratado sobre
la vacuna que le fueron muy útiles al gobernante en épocas de epidemias.
En relación con los más altos valores humanos anotamos un libro con este
nombre tan significativo: Brauo; quizás otro: El Héroe Español.
Una avanzada concepción del mundo, una concepción científico-filos6fica,
profesa el Sr. Parás. Así lo revelan los modernos tratados que posee sobre
Física, Química, Geografía, Astro1Lomía; estudios sobre la Naturaleza y una
Crónica de Ciencias y Artes. En otro orden de disciplinas figuran los volúmenes siguientes: Viajes de un Filósofo, El Hombre Feliz, la Lógica de Con-

dillac, V oltaire . ..
La "Librería" del Sr. Parás nos da, pues, su imagen espiritual y con ella
un anticipo de su vida y de su obra.

El somero análisis de sus libros justifica plenamente el concepto que formula uno de sus biógrafos: "Fue un hombre de inteligencia muy clara y
de instrucción nada común" (Dávila, ob. cit.).
En los capítulos subsecuentes se irán precisando las características de su
extraordinaria personalidad.

Et

PROPIETARIO

"Fué este rico propietario hijo de Montemorelos" ...
Así comienza la semblanza que escribe el Lic. Dávila, ya mencionado.
Su condición de hombre acaudalado que se consagra a la actividad política y social es rasgo que lo singulariza entre sus coterráneos.
La riqueza fue factor positivo en su tarea de estadista.
Hombre de empresa, de indiscutible capacidad organizadora, acrecienta
su heredad con la adquisición de casas y solares en el vecindario, y con la
compra de la finca rústica más extensa de la comarca.
El Jatif undio de San Antonio Abad de Cabezones ocupaba con sus dilatadas tierras, todo el suroeste de la jurisdicción municipal. Eran las tierras
de una de las primitivas mercedes otorgadas en el siglo XVII que habían
permanecido indivisas.
Por un antiguo documento se sabe que el Sr. Parás "compró al Sr. D.
Ger6nimo López de Peralta Villar y Villami1 la Hacienda de San Antonio

280

Abad de Cabezones, sita en esta jurisdicción, en virtud de licencia que este
señor obtuvo del Soberano Congreso para enajenarla por ser de las fincas
comprendidas en el mayorazgo de sus apelativos, cuya hacienda comprende
cincuenta sitios de ganado menor y veinte caballerías de tierra, dentro de
los ríos Pilón y Potosí, desde las bocas de su nacimiento, río abajo, siendo
sus linderos fijos las expresadas bocas y ríos, y llegando en el del Pilón hasta
el paso antiguo en la población de esta ciudad".1
La Hacienda de San Antonio Abad había sido en el siglo XVII y principios del XVIII uno de los más famosos criaderos de ganado caballar y lanar
en el Nuevo Reino de León. Cuando la compró el Sr. Parás se encontraba
casi abandonada.
En pocos años, a pesar de la inestable paz social que caracterizó a aquel
período de nuestra historia, su nuevo dueño convirtió el latifundio en la mayor y más floreciente empresa agropecuaria de la comarca.
Cerca de la Sierra Madre Oriental, a márgenes del Potosí, estableció la
finca agrícola más importante del inmenso predio, la Hacienda de Cisneros,
con toma de agua exclusiva para sus cuatrocientas hectáreas de pan-coger.
La tradición atribuye al talento emprendedor de don José María Parás
dos obras de singular valor para la agricultura: un recio y airoso acueducto
de sillares (que salva uno de los arroyos) compuesto de ocho o diez arcos
que aún subsisten, en parte; y dos túneles o "tajo " próximos a la "Boca"
del Río Pilón que servirían para facilitar el riego de las tierras en la cabecera norte de la hacienda, obras que los años y la naturaleza no han podido
destruir.
Organizó un vasto sistema de riego que le permitió duplicar las tierras laborables lindantes al río Potosí: reconstruyó acueductos, abrió nuevas acequias, levantó presas, aprovechó los numerosos arroyos, que atraviesan aquellos lugares, como otros tantos acueductos para llevar el agua de ]a Saca
principal a los sitios más distantes.
Cañaverales y trapiches, sementeras y trojes cambiaron la monotonía agreste del paisaje de aquel dilatado predio.
Y resurgió la ganadería: los "ranchos" se poblaron de ganados mayores
y menores a pesar de que las tierras están cubiertas de ásperos y espinosos
arbustos e infestadas de parásitos.
Más de cincuenta "suvientes", con sus familias, realizaban las diversas faenas que demandaba la explotación del latifundio. 3
Los cincuenta sitios de ganado menor (menos cinco segregados antes) equivalen
a poco menos de la quinta parte de los 1,876 kilómetros cuadrados del territorio municipal.
• Una tradición, que está a punto de perderse, evoca la legendaria imagen del "amo
trabajador y comprensivo".
1

281

�La inteligencia y el esfuerzo del Sr. Parás incorporaron a la economía del
estado mi11ares de hectáreas de tierras antes improductivas.
Y al repartir entre sus hijos la hacienda de San Antonio Abad de Cabezones dio término al último latifundio del valle del Pilón.

LA CASA DE SU MORADA

Así como no se redujo a vivir a e,s-pensas de las tierras y bienes de campo
heredadas, tampoco se avino a formar su hogar en alguna de las casas que
eran parte del legado que recibió.
El mismo espíritu de originalidad que lo alentó en su máxima empresa
de campo lo llevó a construir, en la cabecera del Valle, la casa de su morada.
La casa, como todas sus obras, responde a sus intereses, a sus ideales. Tiene, además, una breve, pero significativa historia que descubre otros rasgos
de la personalidad del Sr. Parás. Esta desconocida historia nos muestra
cómo conjuga sus propósitos de mejoramiento del caserío con sus intereses
personales.
He tomado los datos que aquí consigno de los escritos presentados al Ayuntamiento por su apoderado, el e.'!:-insurgente don Pedro Noseda.
En el año de 1823, el Sr. Parás compró el solar de doña Josefa Ribera,
"sitio en la calle Fundadora". Colindaba por el Poniente con "un corto
terreno de nueve varas perteneciente a Da. Lucia Gil de Leyva, en la esquina. que forman dicha calle Fundadora y la de la Paz".
Aclara el Sr. Noseda que su poderdante tenía reunidos los materiales "para construír una fábrica costosa y lucida" y "que el enunciado C. Parás.
estimulado de su amor tan singularizado a esta su patria, deseoso de adelantar el lustre y ornato de este Valle" hace "ventajosas propuestas a la citada su colindante por sólo el conato de perfeccionar las calles, sacando su
fábrica valiosa a la esquina".
Pero la dueña del "corto terreno" no acepta las proposiciones que se le

hacen.
Noseda pide que el Ayuntamiento intervenga. Invoca la Constitución de
Cádiz, la cual aunque ''prohibe al Rey que pueda tomar propiedad ...en caso
necesario será permutada a juicio de hombres buenos".
El Ayuntamiento corre traslado del escrito a la Diputación Provincial,
agregando un informe que a la letra dice:
"En este Valle, por falta de Ayuntamiento en el anterior, anticonstitucional gobierno, y por la de policía, desde su fundación se ubicaron mal
los antiguos vecinos, y, a pesar del arreglo de las calles, extensión y de282

más auges debidos a los Ayuntamientos antecesores y actual, resta mucho
por reformarse por la policía para obtener comodidad, salubridad y ornato, esencialmente en la salida de las calles al costado sur que cae al río.
Además, los jaca.les junto a las casas de consideración amenazan ruina a éstas y perjuicio a sus dueños por los frecuentes incendios que ocasionan sus
techos de basura, pues ya otras veces se ha temido en este lugar, y si no se
verificó casi toda la ruina de la antigua población con el incendio de 1822
fue a esfuerzo y diligencias de aquel Ayuntamiento. Por lo mismo al actual
le es de importancia una disposición de la Superioridad que le vigorice en
sus acuerdos municipales, seguro de que sin atacar imprudentemente las propiedades haría lo beneficioso y de absoluta necesidad".
Completan y aclaran el informe una sencilla gráfica del terrenito con las
calles que lo limitan y una nota explicativa que dice: "El expresado Parás
perfeccionaría y mejorarla las dos calles fabricando en la esquina, y de lo contrario quedaría ridícula una calle con el jacalillo de Da. Lucía".
Este pasaje, con exceso de pormenores, se transcribe íntegro porque es la
mejor pintura del medio social y material en que ya había empezado a
desarrollar su acción progresista el C. Parás.
El gobierno devolvió el expediente con la resolución, que se copia en la
parte medular:
Que el Ayuntamiento, "usando de sus facultades económico-gubernativas
y de policía, siempre que la parte de la Gil de Leyva se resista a fabricar,
como puede hacerlo. . . proceda a obligarla o bien a la venta, a justa tasación de peritos, o a un cambio a bien vista de hombres buenos, por exigirlo
así la utilidad, necesidad y conveniencia pública del lugar.-José Antonio Rodóguez.-R6brica.-Rafael de Llano Secretario.-Rúbrica".
La intervención de un hermano de la batalladora dama puso fin al pleito.
La dueña de las "nueve varas" de tierra recibió de Parás la cantidad de
ciento cincuenta pesos, valor e.xcesivo, pues el Ayuntamiento vendía los solares mejor ubicados, y de treinta y tres varas de frente, por la suma de
seis pesos.
Años después ocupaba la esquina sureste que formaban las calles Fundadora y de la Paz una casa alta, amplia y de s6lida construcción, sin más
adorno que una simple comisa de elemental labrado.

ÜÓMO ERA LA CASA DEL SE-OR

PARÁs

La "casa principal", la "casa de mi morada" como indistintamente la llama su propietario responde a sus múltiples actividades.
Por el inventario de sus bienes sabemos que se componía de: "La sala
283

�grande que mira a la calle Fundadora". A un lado de la sala una recámara,
del otro lado "tres cuartos que siguen a la sala. . . con puertas y ventanas
a la huerta; otro cuarto seguido que da frente al patio de la matanza, haciendo ángulo con este último 'otro cuarto más chico contiguo al pasadizo•
que lo separa de la cocina; el pasadizo que conduce al "segundo patio con
su fondo hasta el río".
Por la calle de la Paz: "el zaguán, una tienda y su trastienda con amplio
corredor interior"; después "el cuarto de en medio, el cuarto que le sigue,
la cochera, la despensa y el mirador de la azotehuela".
Por la misma calle de la Paz, "la casa de junto al río -llamada de huéspedes-- que se compone de una sala, recámara, Utguán, tienda sin armazón,
jacales de cáscara, y piezas comenzadas contiguas a dichos jacales''.
En el otro extremo, hasta la calle de la Plaza, "la huerta de la casa con
su tapia de sillar, un cuarto de terrado frente a la calle Fundadora y jacales de techo de paja al lado del río".
La "casa principal" ocupaba con sus anexos ( "casa de huéspedes" y huerta) la cuadra entera.
Esta casa que destinó a su hogar, era la casa del "rico propietario labrador y criador''; del hombre de negocios y de sociedad, del hombre de estudio y del Estadista.

y el marfil, perlas y diamantes, no hay exageración en la cantidad ni en los
detalles artísticos.
Se distinguen con especial mención entre sus bienes varios cuadros de tema religioso. Seguramente porque representan imágenes, objeto de particular
devoción, y porque son obras de calidad artística.
En lacónica expresión los albaceas hacen referencia al objeto más preciado de aquella morada: el retrato del Sr. Gobernador.
Nos enteramos, también, de que la cochera de la 'casa principal" sirve
para guardar una carretela y un quitrín que utilizan para viajes y paseos
el Sr. Parás y su familia.
Un suceso familiar llama la atención: la repentina muerte de la Sra.
doña Josefa García la discreta esposa del estadista. Breve tiempo sobrevivi6
al compañero. El Sr. Parás la había designado primer albacea "para el cumplimiento y ejecución" de sus comunicados testamentarios, con esta advertencia ..."entendiéndose que por fallecimiento de mi esposa continuarán
con ellos'' .. .
Y así sucedi6. En el e.xpediente formado con motivo del reparto de bienes los Parás García anotan : ''Nuestra madre murió al mes de haber fallecido' su esposo".

Sus descendientes conservan todavía la mayor parte de la mansión.
Las dos antiguas calles que marcan la shuaci6n del edificio, la Fundadora
y la Paz, se denominan en nuestros días Escobedo e Hidalgo, respectivamente.

HOMBRE DE HOGAR

En su papel de jefe de familia, el Sr. Parás encama el ideal de Miguel
de Montaigne: es un hombre ponderado. Sabe conciliar, por otra parte, sus
tareas agrícola-ganaderas y sus obligaciones de hombre público con sus deberes hogareños.
Diez fueron sus hijos. A todos, hombres y mujeres, dejó una doble herencia: cultura y bienes materiales por igual. No quedó incompleta la cducaci6n de alguno de sus hijos. "Mando -se lee en su testamento-- se separen de mis bienes dos mil pesos que se invertirán en el complemento de la
educación de mis hijos menores D . Clemente y D. Valente'•.
El inventario de sus cuantiosos bienes revela que proveyó a su f amil.ia
de las comodidades que permitían aquellos tiempos en la pequeña ciudad.
Y aunque en la vajilla aparecen piezas de plata labrada y en las joyas el oro

284

lNICIAClÓN POLÍTICA

Había llegado el término del régimen político colonial. Pueblos y autoridades se adherían al Plan de Iguala. El Gobernador y Capitán General
del Nuevo Reino de León "optó por encabezar él mismo la nueva insurrección en las provincias a su mando".
.
''El mismo día, tres de julio de 1821, en el Valle de San Mateo del P1l6n,
llegada la noche, y por acuerdo de los ciudadanos José ~aría Parás ~allesteros, José Ma. Enrique Plaza, José Manuel Plaza, Antoruo Casado, Jose Antonio Barbosa, Br. Diego Díaz de Mendívil, Ignacio Agustín de Ecbavarría,
Ram6n Lapuerta Sacia, José Domingo Ballesteros, Vicente Anto~ L6~
Fonseca, José Rafael Gil de Leyva, José Félix Fonseca, José Franc1SC0 T1Jerina, José Manuel Cantú, Carlos de Herrera, José Exiquio Silva, José Maria
Hidalgo y José Rafael Olmos, se dispusieron, venciendo algunas dificultades,
las ceremonias de proclamación y jura".
"Como a las nueve de la noche (según reza el documento alusivo) se grit6
por el pueblo a los espectadores que se hallaban fuera: ¡ Viva la Independencia! ¡ Viva el Rey!
"Y soltando un repique, truenos y cohetes, casi atropellando la autoridad
se disolvió la junta. . . constituyéndose responsable a celar del pueblo, en

285

�esta noche o rato de ella Dn. -José Ma. Parás Ballesteros, en la diversión de
la música". 3
Así ínici6 su prolongada vida política uno de los estadistas más representativos de Nuevo León. Su itinerario ideológico se definirá con mayor claridad en cada una de sus frecuentes intervenciones en los acontecimientos del
Estado y la Nación.

"PoR

EL BIEN Y OR ATO DEL LUCAR"

Al año siguiente, 1822, sus conciudadano lo eligen para que prefilda el
litre. Ayuntamiento del Valle.'

"El Río Común"
Principia su tarea afrontando el problema vital de esta comarca de "labradores y criadores": el arreglo de las aguas del Río Pilón. En la distribución y aprovechamiento de estas aguas se habían puesto al margen las antiguas Ordenanzas. Los pueblos de indios invocaban los privilegios otorgados
por las Leyes de Indias a los tlaxcaltecas "madrinas"; los hacendados del
Valle de la Mota la antigüedad de sus mercedes; los usuarios del Pilón la
ubicaci6n de sus tierras ...
La primera medida para resolver el complicado problema consistió en fijar determinado número de "surcos de agua" por "caballería de tierra",
haciendo a un lado toda suerte de privilegios. La medida se haría efectiva
mediante la construcción, en las boca-tomas, de "cajas de cal y canto" en
lugar de las rústicas "presas" de estacas y ramas.
No era problema senciJlo, sino mal crónico. En el año de 1823, el sucesor
del Sr. Parás notifica a los usuarios: "Estando decretado por mi antecesor
1 arreglo de las aguas del río común de este Valle, mando a tocios los dueños
de Haciendas y tierras y aguas que arrimen el materia] necesario para la
construcción de cal y canto en las boca-tomas... y que ocurran a este Juzgado a instruirse de los surcos de agua que les tocan para que, sin falta,
manden hacer los marcos por donde debe entrar el agua del río' .
En el año de 1824 se concertó el primer con enio entre los usuarios de los
alles del Pilón y la Mota, pero las dificultades no se subsanaron.
En el año de 1828 la intervención del Sr. Parás se hace necesaria, una vez
• Reproducción abreviada del documento inserto en la HistoTia de Nueuo León del
escritor David Alberto Como.
• La primera Co.rporaci6n Municipal del Pil6n, en el México Independiente.

286

1?ás. Apoy~do en el estudio del régimen fluvial y de las condiciones de las
tierras, realizado por experimentados usuarios, el Sr. Parás formuló el dictame~ que, desde entone~, ha servido de base equitativa para el aprovechanuen~ del cau~l del :il?n, con las modificaciones que exigen los tiempos.
. _La rectitud y la unpa.rctal1dad con que procedi6 el Sr. Parás, en una cuestion que tocaba sus intereses de hacendado, son muy significativas. Pruébanlo los pasajes que se transcriben:

"En la ciudad de Montemorelos, en 14 de noviembre de 1828, el C. José
Ma. Parás Ballesteros tercero en discordia, nombrado con omnímodas facul~de p~a resolver definitivamente en el arreglo de aguas de este río.. .
habiendo ~to los pedimentos. . . con todo lo demás que creía necesario ver
en el exp~eote del arreglo de aguas elije: que a tres puntos se reducía la
d~~ve~_enc1a de la Junta... Sobre el primero fallé: que generalmente, sin
distmCJon de que esta o aquella tierra fuera fogosa o no se dén a cada cabal!~ría tres "sur~os" y medio, fundado, así por la dificuÍtad que pulsaba en
ca!IB~~ la ~gosidad respectiva de las tierras como que partiendo de este
p~cip10 de igualdad conocía que a nadie perjudicaba con este fallo".
So~re el tercero: Que se arreglen las aguas en el orden en que están las
aceqwas y sus tomas".
E.s~ fueron las pauta~ que marcó el árbitro Parás para el goce y disfrute
eqmtativo de la mayor nque1.a de la regi6n, común a los pueblos de Montemorelos y General Terán.
Años después, algunos hacendados de MontemoreJos impugnaron el fallo
tachándolo de parcial. Pidieron que se sometiera a juicio de letrados.
árbitro aceptó. El dictamen de dos de los tres letrados consultados Je fue
favorable.

El

Todavía en el año de 1848 tuvo que interponer su autoridad de Gobernador pa1-a que los hacendados de la Mota no perdieran sus siembras por
falta de agua. Pide que el Alcalde de fontemorclos "remita al Gobierno
una copia del Convenio habido entre los hacendados de esta ciudad y los
del Valle de la Mota el año de 1824 para resolver lo conveniente sobre
1~ representación del Alcalde Primero de dicho Valle, que asevera que según
dicho Convenio, debe dejarles correr el agua los primeros cuatro días de cada mes, haya o no necesidad en aquellas Tomas, previniendo S.E. que mienti:3-8 tanto se resuelve este asunto se deje correr el agua los cuatro días, mamfestando aquel Alcalde que hay necesidad".
El Alcalde de Montcmorelos, que era uno de sus yernos, contest6: "S61o

por cumplimentar la orden de S.E. se mandan tumbar las tomas".
Su sentido del bien común prevalecía sobre los intereses de parientes y coterráneos.

287

�El caserío
Volvamos al año de 1822. El caserío del Valle se extendía lentamente
sobre el "cuarto de caballería de tierra" deslindado desde 1816. Mas, tanto
en la parte antigua ( verdadero laberinto de calles y callejones) como en el
"nuevo repueble", las "plazas" herbosas y las calles polvorientas en tiempos
de sequía o convertidas en arroyos en las épocas lluviosas, eran lugares donde
se "cocinaba en público" y agostaban "piaras y chinchorros". El tránsito de
peatones y vehículos era casi imposible en algunas de las pocas calles que
había, por la falta de puentes sobre los acueductos que las cruzaban repetidas veces.

El solar de la Capilla
Las condiciones en que se hallaba la Capilla, habilitada como Iglesia Parroquial, eran absurdas. El Cura y el Procurador-Síndico clamaban "contra
los moradores de unos jacalmos levantados en el solar del templo, por las
indecencias y crímenes que se cometían en un lugar bendito".
En su escrito describen las condiciones del lugar:
"Han sucedido crímenes deshonestos; habitan casados, bestias caballares
y mulares, cochinos y gallinas". Terminan señalando que el cementerio anexo a la Parroquia estaba convertido en "pasadizo de bestias y sitio de muchos sacrilegios".
Erradicar tantos males, modificar la actitud de sus coterráneos ante semejantes absurdos, extirpar vicios que los subdelegados de la época colonial
habían disimulado o no pudieron combatir, fue tarea permanente de don
José Ma. Parás, como ciudadano y como gobernante. 5
•
En aquel primer período de su gestión, previo acuerdo del ayun~en~,
ordenó la construcción de "un cercadito" para proteger el cementerio e hizo
desalojar a los moradores de los "jacalillos". Les cedió, en cambio, un solar
del municipio.

UN

"REPUEBLE" MÁS

El Ayuntamiento de 1821 había tratado de rescatar un "día de agua11
anexo a la tierra que ocupaba el vecindario, y que se le adjudicase, ademá~,
toda la tierra eriaza que rodeaba el caserío.8
Se entabló litigio entre autoridades y hacendados.
El Lic. don Rafael de Llano, letrado que conoció del asunto, dictaminó
que ... "se intime a los que se oponen al repueble de la tierra sobrante y
ería.za fuera del cuarto de caballería de tierra para que entren en conciliación con el Procurador, y se tome posesión del día de agua".
Como el dictamen se recibió en el año de 1822, toca al Ayuntamiento que
preside el Sr. Parás ponerlo en ejecución.
El funcionario dictó la siguiente providencia:
"Yo, Dn. José Ma. Parás Ballesteros, Capitán de la Infantería Nacional
y Alcalde de Primera Elección, debo mandar y mando: lo primero que se
saque el agua correspondiente al Cuarto de Tierra del poder de quien la
tenga y se destine según lo acordado por la Iltre. Corporación: Lo segundo,
que al intento se pasen los oficios citatorios a los poseedores de dicha agua ...
tanto para la entrega del agua cuanto para que asistan a ver medir y linear
en cuadras y solares las tierras sobrantes del Cuarto de Caballería medido ..."
La poderosa familia Ba11esteros detentaba el agua que reclamaba la municipalidad y poseía "las tierras sobrantes". Los varones acudieron a la cita
personal.mente, las mujeres por sus apoderados. La cesión del terreno fue
unánime. Sin embargo, el Alcalde visitó a cada una de las damas copropietarias quienes ratificaron complacidas Ja donación.
En el acto de entrega se expresa así el Sr. Parás:
" ...Procedo a darles posesi6n del día de agua a los Síndicos Procuradores:
en cuya virtud, y tomándolos de la mano en nombre de nuestro Emperador
Augusto, el Sr. Dn. Agustín I y de la Soberanía de la Naci6n la tornaron c'ti.cha posesión ... Así mismo la tomaron de la tierra conciliada... que conforme
al plano o mapa que se incluye compone dieciséis cuadras completas y dos
incompletas..."
Con el "día de agua" puesto en arrendamiento se mejoró la hacienda municipal. Con las nueve cuadras se fonn6 otro barrio, que hoy lleva el nombre de Parás.

Ampliar el terreno destinado a viviendas en la cabecera del Valle fue uno
de los propósitos fundamentales de su tarea de mejoramiento permanente.
•

0

todo era negativo. El vecindario de San Mateo tenía buen número de cuas

de terrado un gran edificio destinado a Cajones de Comercio (un Mercado) Y en 61
'
.
Letras.
su Sala Consistorial.
Contaba con una Escuela de Primeras

• Jwtülcaban su pretensión en un documento su.se.rito por antiguo hacendado que
ofrecía ceder más tierra, en caso de que la iglesia fuera trasladada a lugar mis alto.
(Cesión de Robles.-1762).

289
288

Hl9

�lL

JUEZ

A poca distancia del vecindario de San Mateo, río abajo, estaban las tierras de la Capellanía del mismo nombre. Usufructuaba la obra pía el Br.
don Lorenzo Guerra, Cura de Agualeguas.
Uno de los más destacados ciudadanos del Pil6n era el arrendatario del
Bachiller. El contrato de arrendamiento se había hecho por tiempo indefinido: "Porque dije a V. que la hacienda no la quería para uno ni dos
años, sino hasta que Dios se acuerde de V. o de mí' , escribía el arrendatario
al patrono de la finca.
Muerto el arrendatario, su padre político se apresur6 a cancelar el contrato, pero el Br. e negó a recibir su Capellanía (labor y agostadero) alegando que lo asentado en los libros no concordaba con las operaciones realizadas.
Las partes solicitaron la intervención del Alcalde. Este les sugiri6 que nombraran "dos hombres buenos" que dictaminaran sobre la cuestión con el
compronnso de aceptar el resultado de su peritaje.
"Los hombres buenos" decidieron que el Br. debía recibir su Hacienda.
En tal sentido hizo la notificaci6n el Alcalde al Bachiller.
Inconforme el BachiUer responde al Alcalde con la arta que se copia:

"En lo determinado por Vro. y los jueces árbitros en la demanda que puse
contra el principal del finado D. Juan epomuceno de la Garza Ballesteros
relativo a la renta de mi Capellanía colativa de misas, fundada en la Hacienda ubicada en este Valle, de que es mi deudor, me sentí agraviado en
el modo de proceder, pues habiendo conferenciado ante Vm. los juec~ demandante y demandado, reservando yo el derecho de apelar, sentenoa~n
reservadamente y esta sentencia me entregaron ya firmada para que yo Ílrmase, privándome con este hecho de la libertad de ratificar o no la a~laci6n que me reservé: en tales circunstancias me veo en la dura pr~6n
de apelar al Gobierno de Monterrey y, en este caso Vm. qued_a pn~ado
en el acto de jurisdicción en este asunto.-D. Ge. a Vm. muchos anos.-Pil6n,
Octubre 12 de 1822.-Br. José Lorenzo Guerra.-Rúbrica".
La reacción del AJcalde ante la salida del Br. no puede ser más significativa He aquí su respuesta que no necesita comentarios:
"La sentencia dictada por mí -expone el Alcalde- con vista del dictamen de los hombres buenos en lo relativo a la reciba que V. debe verificar
de su. Hacienda y Rancho de la Capellanía debe surtir todo su. ~fect~ en
primera insta11cia. De ruego y encargo le supliqué ayer por afmo dispusiera la reciba y V. a título de su capricho, apoyado en su carácter que
venero, aparece que trata de hacer ilusoria esta mi orden, según lo ha ex290

prcsado en lo verba!, puesto que está en marcha sin cumplirla: Entienda V.
que su carácter no le da d recho para burlarse de la autoridad ... y por lo
tanto si V. no trata que mañana, sin falta, reciba su Hacienda y Rancho,
yo, en virtud de su rebeldía dispondré quién la reciba y que para los gastos,
salarios y raciones de los vaqueros se e.waherán vaquillas del Rancho, las
mismas que se venderán al efecto.-D. Ge. a m. muchos años.-Juzgado de
Primera Elección del Pil6n, 13 de octubr de 1822.-Segundo de la Independ ncia.-José Ma. Parás Ballestero .-Rúbrica.-José Ma. Barbosa, Secretario.-Rúbrica".
Raras veces reaccionaba de esta manera el Sr. Parás. La indignación ante
la actitud desafiante del Cura revela aJ funcionario que tiene conciencia
plena de su atribuciones, que no confunde al sacerdote con I negociante,
aunque ést use el traje talar.
La rectitud del juez se impone a toda clase de consideraciones.
El Br. salió precipitadamente hacia su lugar de adscripción, reiterando que
apelaría ante el Gobernador y que, además, solicitarla dictamen de letrado.
Por su parte el Alcalde sometió a estudfo de Asesor su dictamen. El letrado que ltizo el estudio, don José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, encontró el fallo apegado a la ley.
El Sr. Parás dispuso que el mayordomo de la Hacienda de la Capellanía
la recibiera, nombrándolo depositario de bienes raíces y se.movientes.

PoR LA HEGEMONÍA DE

A

MATEO

Lindantes al vecindario de San Mateo, río arriba, había dos pueblos de
indios, antiguas Misiones franciscanas establecidas en el año de 1715. Secularizadas a fines del siglo anterior quedaron bajo la protección del Alcalde de San Mateo, pero los administradores en realidad eran los tlaxcaltccas
"madrinas".
Con frecuencia se quejaban los pocos indios de "nueva conversión" d abandono y malos tratos por parte de los tla:xcaltecas.
Un día de aquel año de 1822 se presentó ante el r. Parás el Alcalde indio
del pueblo de Concepción con un escrito que en sus primeras líneas decia:
"Yo, el Alcalde, Ricardo Guerra, indio, y los demás de nueva conversión ...
hallándano en cueros pedimos al r. Gobernador D. FranciSC'o Suárez nos
diera socorro de nuestra arca de comunidad para comprarnos unos calzones
o aunque fuera para un sombrero".
Terminaba el escrito diciendo que su Gobernador les había negado el
socorro.
El Alcald Parás, en su carácter de protector llamó a Suárez y le orden6:

291

�'Mañana me trae aqu1 el dinero que piden los hijos\ El gobernador tlaxcalteca se excusó de hacerlo, pues el dinero "lo tenía a rédito" con otro

1

tlaxcalteca.
El Alcalde lo increp6 de esta manera:
" •Quién lo autorizó para prestar dinero sin parecer de sus dueños?", y
Jo c~nmina a presentar "las cuenta.s desde el año 20 que fué cuando se les
dio el último avío a los hijos", más el producto "de este año caído, con
sus ganancias y el que estamos, y la lana, 3 arrobas y seis pesos de maquila...
y lo de los agostaderos de los ranchitos".
Esta sólo es una muestra de los diarios problemas con que los pueblos de
indios ocupaban la atención de las autoridades de la cabecera.
De las seiscientas familias indígenas establecidas en cada ex-Misión sólo
quedaban, en la más poblada, diecinueve indígenas de "nueva conversión"

y veinte tlaxcaltecas.
Mantenían, con dificultad, sus repúblicas y con dificultad completaban, en
algunos años, el número de funcionarios de sus Cabildos.
Había que aplicar algún remedio.
. .
El Alcalde, respaldado por su Ayuntamiento, decidió suprimir Y supnm~ó
los Cabildos indígenas. Poüticamente los dos pueblos pasaron a la categona
de barrios de San Mateo.
En la protesta que los indígenas elevan ante el Comandante G~eral de
la Provincia exponen: ' El día 31 de diciembre último nos comuruc6 el Alcalde de Primera Elección la orden por la que había resuelto quedasen abolidos nuestros antiguos Ayuntamientos".
En el infonne que el Ayuntamiento de San Mateo presenta,.~ res~u _sta
a la reclamación de los indios se expone que al decretar Parás la extinción
de los ridículos Cabildos" había procedido "según la ley y conveniencia pública' , puesto que mientras "cuatro llamados indios de nueva conversión Y
q uince tlaxcaltecas" disponían de tierras y aguas que no alcanzaban a apro· ' en " estrechura"."
vechar, "el Valle que comprende nueve mil a1mas" VlVlll
Concluye el documento con estas palabras: "El_ asunto tan_ conten~ioso
y de muy trillado litis y antiguas discusiones,. tra~1en~~ ~ dano comun ,Y
trae aparejada la reforma que sólo la intrépida 1ustif1cae16n de un Paras
,,
pudo comenzar .
El Ayuntamiento de 1821 (época colonial} había inten~do reducir ~ ~o
los dos pueblos. La Diputación Provincial decretó
fUSI6n; pe~o- ,los mdios
hicieron valer sus privilegios y el decreto se suspendió. La tradicton pesaba

h:

demasiado.
A Parás no lo ata el tradicionalismo. Hombre progresista rompe ~ esta
vez, como en otras semejantes con el pasado y libra de futuros competidores

Termina Parás su p~imera actuación de Alcalde. En el Bando que promulga para la renovación del Cuerpo Municipal están contenidas las ideas
políticas de la época, las ideas que él profesa.
Transcribo el bando:
"Llegándose ya el tiempo de la nueva elección de .(yuntamiento es de
absoluta importancia que este vecindario se instruya del modo y forma de
hacerla. . . Los electores que han de nombrar el Ayuntamiento deberán tener pr~~nte qu~ en los ~jetos que nombraren para alcaldes y regidores han
de reS1dir las circunstanoas y requisitos de buena fama, afecto a la Independencia y servicios hechos a su causa, no llevándose en consecuencia alguna de amistad, favor, parentesco, etc., sino teniendo sólo en consideración
estos objetos, como que de la buena o mala elección depende el bien O mal
de un pueblo".
Pero su obra en pro del «bien y ornato del lugar'' no concluye aqui se prolongará hasta el término de sus días.
'

CoN LA REPÚBLICA

La Milicia local contaba entre sus armas con "un cañón de artillería".
"Dicho ~ñ6n (se consigna en acta del Ayuntami oto de 1826) lo reconoce
por propio suyo el Batallón Cívico de esta ciudad, a cuya Compañía No. 4
premió_ c~n él, en el año de 1823, el Comandante de Armas de la Capital
Y Provmc1a ahora Estado, el Teniente Coronel Pedro Lemus, al haber marchado prontamente a sostener el grito de libertad 7 a costa de esta ciudad
en cuya virtud pertenece a su Milicia". . .
'
Causa asombro que un vecindario, consagrado a las pacíficas labores del
campo, asuma una actitud política tan decidida. Sólo la influencia de una
personalidad como la del r. Parás pudo despertar en tal forma la conciencia republicana de sus coterráneos.
De su filiación entre los republicanos se encuentra clara referencia en una
de las cartas que Fr. ervando Teresa de Mier escribe al Dr. don Bernardino Cantú.
Al referirse a una publicación de don Miguel Ramos Arizpe, hace la siguiente digresión: "Dígame Ud., si todavía manda en el Pilón el mismo
Parás, su agente (de Ramos Arizpe) para quitarlo de allí. .. " (Historia de
Nueuo Le6n, David Alberto Cossío).
Diputado Constituyente. El 12 de julio de 1824, don José Ma. Parás fue
electo Diputado al H. Congreso Constituyente de la Entidad. Formó parte
' Expresión tomada del manifiesto suscrito por el Marqués de

ivanco.

a la congregación vecinal de San Mateo.
293
292

�del grupo de prohombres que dieron al Estado Libre de Nuevo León su Código fundamental.
. .
La unidad y elevación de pensamiento es extraordinaria en este grupo de
ideólogos. Para ellos lo ético y lo legal tienen la mi~a dimensión_: el ciudadano nuevoleonés está obligado a "amar a la Patna, ser veraz, JUsto, benéfico en suma virtuoso" consignan en la fracción IV del Artículo 11.
Co~secuentes con su sentido histórico de la comunidad de origen otorgan la ciudadanía nuevoleonesa al "americano, natural de cualquiera de
las nuevas naciones soberanas emancipadas de España; con tal que haya residido tres años en algún pueblo del Estado, y tenga familia, bienes raíces
o alguna industria útil" ( art. 15) .
.
En educación proceden como los liberales de las Cortes de Cádiz.
El artículo 257 prescribe: "En todos los pueblos del Estado se establecerán
escuelas de primeras letras bien dotadas, en las que se ~nse~á. a leer, escribir y contar por principios, el catecismo de la doctnna cnsoana y una
breve explicación de las obligaciones civiles".

El Diputado Parás formaba parte de la C~misión d~ Justicia y Peticiones
juntamente con los Diputados don J uan Bautista de Anzpe Y don Pedro Antonio de Eznal.
.
Terminadas las tareas legislativas de carácter general, el Dip~t~d_o del Pilón se preocupa por la expedición de una ley_ q~e resuelv~, . def1IUt.1v~ente,
el problema que representan las comunidades md1genas proxunas al vecmdario de San Mateo.
. , ,,
Sirvióle de motivo la solicitud que los "naturales de nueva convers10~
presentaron ante el Ayuntamiento "sobre reparto de su ganado mayor y tierras y aguas de su comunidad".
.
.
El Ayuntamiento sometió la petición al H. Congreso, pero al ~sm~ tiempo
hacía valer supuestos derechos a las tierras del pueblo de ~urificación.
Autoridades y vecinos de San Mateo fundaban su pretensión en un d~umento de 1701, descubierto en el archivo de Monte":! por el Sr. Bautista
de Arizpe. Dicho documento hacía referencia a dos .Sitios de g~ado menor
que dos hacendados ofrecieron para fundo de una villa en el_Pilon.. . ,
El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria, según la pe~ma opin1on del
Síndico, había despojado la supuesta villa, de los dos S1t:10s para dotar de
8

• Los indígenas presentaron documentos que demostraban la inexactitud de lo aseverado por el Síndico.

294

Considera la Comisión "que del repartimiento de tierras y aguas entre los
naturales de los pueblos de Purificación y Concepción se siguen, como por
una consecuencia necesaria, el adelanto y cultivo de unas tierras labrantías
que hasta la fecha han estado abandonadas. .. 11
Es la tesis del individualismo liberal; la tesis de los legisladores de Cádiz
que en otro de sus considerandos invoca la Comisión.•
La Ley del Reparto dispone que "habiendo en el pueblo de Purificación
Saca y media de agua con su correspondiente tierra cultivable . . . se distribuya
la Saca entera entre los indígenas y tla."caltecas cabezas de familia... en iguales suertes de tierra". . . y "que la media Saca. . . con su tierra correspondiente. .. quede a beneficio del Distrito". En cuanto a la tierra de agostadero
ordena que "se aplique y reserve la parte más inmediata... para ejidos . . ."
El vecindario de San Mateo resultó beneficiado con una superficie territorial equivalente a dos mil ciento sesenta y cinco hectáreas y con una abundante Saca de agua, la Toma de la Ciudad.

La Ley del Reparto

tierras a los indios.

La Comisión de Justicia y Peticiones al formular la llamada Ley del Reparto, inspirada por el Diputado Parás, se propone dos objetivos: la desaparición del sistema comunal de tenencia de la tierra y la datación de ejidos
al vecindario de San Mateo.

LA

CIUDAD DE

MoNT.E-MoRBLos

A iniciativa del Diputado Parás el H. Congreso expide con fecha 28 de
mayo de 1825 el Decreto No. 39 que convierte al Valle del Pilón o de San
Mateo en la ciudad de Monte-Morelos.
Texto de los Artículos que contiene el Decreto: "Artículo lo. Se concede el titulo de ciudad al lugar conocido en este Estado con el nombre
de Valle del Pilón". "Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominación de Monte-Morelos".
El Diputado Parás sacó del anonimato a su pueblo y le dio categoría política definida.

• Para los liberales de aquella época, la Constitución de Cádiz era fuente de inspiración en sus problemas político-sociale.1. En el archivo del H. Congreso local hay
un pequeño volumen con el texto de dicha Constituci6n escrito de puño y letra del
Sr. Parás. (Dato del historiador Apolinar Núñez de León).

29

�Piu:MER GoBERNADOR CONSTITUCIONAL DE NUEVO LEÓN

Celebrá.ronse en aquel año de 1825 las primeras elecciones constitucionales
en el Estado, resultando electo Gobernador don José Ma. Parás Ballesteros.10
El 15 de junio del año citado tomó posesión de su elevado cargo. Contaba con treinta y un años de edad.
"Llama la atención -( escribe el notable historiador Israel Cavazos Garza)- el hecho de que figurando en el número de Diputados hombres de la
talla de Cosme Aramberri, José Ma. Gutiérrez de Lara, Rafael de Llano y
otros de reconocido prestigio y de mayor edad, Parás, con su juventud obtuviera tan delicado encargo".
¿ Por qué se eligió a Parás entre aquel grupo de ciudadanos tan distinguidos por sus virtudes y su saber?
Seguramente se reconoció que poseía, en muy alto grado, las dos condiciones principales que marcaba la flamante Constitución del Estado: "Hombría de bien y aptitud para gobernar".
Comienza la vida constitucional de uevo León con un joven y culto Estadista.
La tarea encauzadora y organizadora que emprendió la consignan historiadores, publicistas y funcionarios de entonces y de hoy. Me limitaré, pues:
a recopilar hechos y juicios que destacan su personalidad en un plano de
mayores responsabilidades.
Realizaciones del Gobernador Constitucional:
Toca a Parás Ballesteros ser el realizador de los ideales de una notable
generación de nuevoleoneses, de aquella generación de constructores que sentaron las bases políticas y sociales, culturales y económicas de nuestra progresista y batalladora entidad.
Cada decreto que firma genera una institución o corrige un vicio administrativo supervivencia de la Colonia.
De la obra histórica del Sr. David Alberto Cossío transcribo lo que sigue
añadiendo breves observaciones:
"El segundo decreto del Congreso. . . firmado por Parás, disponía la erección en Monterrey, o en paraje no lejano, de una casa de corrección, educación y beneficencia".
Su reglamentación es ejemplo de prudencia.
"En 1826 fué expedido el famoso Plan de Instrucción Pública... "
Páginas adelante Jo comentaré en la forma má breve posible. Lo merece.
11 Relata el historiador David Alberto Como que en la votación resultaron con igual
número de sufragios el Gobernador Interino y el Diputado Parás, y que fue la suerte
la que decidió en favor del segundo.

296

Convencido liberal, auspició la formaci6n de 'lo que se llamó Junta Protectora ~e la Libertad ?e Imprenta del Estado ... El lugar designado para
las reuruones fue una pieza de la casa del mismo Sr. Gobernador Parás, en
la misma donde efectuaba sus reuniones la Junta Consultiva de Gobierno ... "
"La división territorial del Estado" (en cinco Partidos), y la reglamentaci6n del "gobierno interior de los municipios" fueron motivo de otro decreto.
Los Ayuntamientos debían informar "de manera circunstanciada de lo
movimientos habidos en los diversos ramos a su cuidado".
' Quedó habilitado el Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los
grados mayores".
Para la defensa del Estado "se di puso que las dos Compañías de soldados
de la milicia activa se reclutaran en Linares, Montemorelos y otros pueblos..."
.
Entre las más importantes disposiciones figura ~a relativa al levantamiento
de "un censo general del Estado".
Subraya el Sr. Cossío que la "labor del Gobierno y la Legislatura" se desarrolló "en completa armonía".
No sólo con la Legislatura, sino con el Poder Judicial y las diversas Juntas fueron cordiales las relaciones.
o es aventurado asegurar que tal armonía era resultado del tacto político
de aquel gran Estadista. Hombres nuevos, llevados de su entusiasmo y de
sus sueños se excedían en sus atribuciones; pero el espíritu conciliador del
gobernante establecía el equilibrio.
El eminente historiador, Lic. Santiago Roel escribe:
"Se mandaron establecer socicdade patriótica en todas las cabeceras de
los Distritos, con el objeto de fomentar la agricultura, la minería, el comercio y, en general, todas las artes y oficios útiles a la sociedad y al individuo".
"Comenz6 a publicarse el 3 de agosto de 1826. . . el primer periódico del
Estado" con el título de La Gazeta Constitucional. Su norma, que era la
"de aquella administración", expresa: "El Gobierno que menos lastima y
menos deja de lastimar al individuo es sin duda, el más perfecto gobierno.
Harto es que un gobierno ~pa y logre no hacer el mal".
Pidióse "a los Estados Unidos una buena imprenta".
"Pero lo que más revela el espíritu progresista de aquel gobernante ... fue
el establecimiento de la instrucción obligatoria y gratuita".
"Su ley de instrucción haría honor al mejor gobernante de nuestros tiempos".
El más destacado de nue tros investigadores contemporáneos, Israel Cavazos Garza, agrega:

297

�"Autorizó la fundación de la Escuela de Medicina, aunque este decreto
sólo tuvo fuerza de ley bajo el gobierno del Sr. Joaquín García" (1829) .
''Durante su gobierno se erigieron las municipalidades de Los Aldamas,
Salinas Victoria y la de Villaldama".
"Dispuso que en las escuelas del Estado leyeran los niños por la Constitución y que los curas la explicasen en sus doctrinas" .
El Sr. Cossío encuentra documentos sobre hechos pintorescos como el de
un Alcalde pueblerino que pide la intetvención del Gobernador para que
regresen al lugar "unos cívicos" que andaban "con unos maromeros", pues
"saben tocar música de viento". Era necesaiia la participación de los cívicos aludidos en la recepción que se preparaba a1 General Bustamante.
Ciudadano "lleno de luces y de virtudes" lo llamaron sus contemporáneos.
¡ Con qué claro sentido de la realidad y del momento histórico que vivió
realizó su encargo el novel gobernante 1

EL PLAN DE INSTRUCCIÓN PÚBUOA

11

Obedece su elaboración a un mandato constitucional. El Art. 259 de la
Constitución Politica del Estado dispone: "El Congreso formará el plan general, puramente directivo, de enseñanza e instrucción públi~ para tod~
Estado, bajo un método sencillo, asequible y acomodado a las circunstancias .
Este admirable documento abarca todos los niveles y campos de la enseñanza: primeras letras, enseñanza superior, preparación de la mujer; educaci6n para el trabajo ( como diríamos hoy), reeducaci6~, etc.
.
Contiene importantes lineamientos de programas destmados a la mstr~cci6n intelectual, cívica, moral, y a las actividades físicas y agro-pecuarias.
Recomiéndase el empleo de material didáctico.
Pero lo más asombroso en aquella época, de marcadas influencias escolásticas y de enseñanza libresca, es la persistente recomendación del juego como
medio de enseñanza.
Los artículos que se reproducen (en todo o en parte) son el mejor testimonio de la avanzada doctrina pedagógica que inspira a Diputados Y Gobernador.
Art. 60. "Será muy loable y se tendrá como una prueba de realzada virtud y patriotismo, aun en la gente de facu~ta~es, dedi~ar a sus hij~~ a las
tareas mecánicas de la labranza o al aprendizaJe de algun arte u ofic10 mecánico, y se tendrá de tales padres e hijos la consideración y aprecio debidos

:1

u "Plan de Ynstrucción Púhli.ca. Prevenciones Generales". Ejemplar "Ympreso en Monterrey. Año de !fi26". Archivo de los P1·oi.rs. Carlos Trcvili.o y Nicea T. de Treviño.

298

a una taJ prueba de honradez, de amor al trabajo útil y de aversión a la
inmoral ociosidad".
El Sr. Parás dio ejemplo en este punto: todos sus hijos fueron "labradores y criadores".
La importancia que reconocen al civismo y la moral en la instrucción de
niños y adultos es patente: señálase a maestros y a curas la obligación de
leer en la Constitución Política del Estado, en clase y doctrinas. En el artículo 200. se prescribe que el material que ilustra los temas de moral ha
de figurar en "las mismas cárceles, pues que la moral debe presidir en todas
partes".
Recomiéndase en el artículo 230. la adquisición de globos terrestres y
esferas armilares con objeto de "que los niños jugando adquieran estos conocimientos elementales astronómicos y geográficos".
En el 24o. se aconseja que en Geografía Política se empleen mapas a
manera de rompecabezas, "a fin de que los niños acomodando, desacomodando y volviendo a acomodar las partes del mapa aprendan, por menor:
la geografía del país por modo de juego".
El "uso del termómetro, del barómetro y la aguja magnética" e11 las lecciones de Física corresponde a la aplicación de principios didácticos que
están vigentes.
El juego y el material didáctico se citan repetidamente, como se hace
en los tratados actuales de educación.
En el artículo 26o. se trata de encauzar las actividades del adolescente,
mediante ejercicios que "se impongan al incivil retozo": equitación, formaciones militares, esgrima, natación. . . Inclúyense otros de carácter práctico
de acuerdo con las exigencias del medio: siembra, ordeña, etc. El dibujo
lineal se consigna ''por lo mucho que sirve a las artes mecánicas".
Los propósitos acerca de la instrucción de la mujer son muy significativos.
Teóricamente, el hombre y la mujer tienen el mismo derecho a la cultura; pero tomando en cuenta la diferencia de sexo.
"Lo mismo se entiende respecto de la instrucción de las hijas, pobres o
ricas (expresa el citado Plan), en Jeer, escribir, contar y en industrias proporcionadas a su sexo, capaces de proporcionarles ahorros de gastos en su
casa y también su honesta subsistencia en caso necesario"; pero atendiendo
a sus "fuerzas, proHjidad, paciencia, curiosidad y delicadeza".
Para la "buena crianza" de las niñas se recomienda el "gran tratadito del
gran Fenel6n", la Educación de las Jóvenes.
En lo que respecta al tratamiento pedagógico de los llamados "correccionales" destacan dos ideas fundamentales, cuya eficacia está probada: instrucción y trabajo. "La corrección (se especifica en la parte relativa del docu299

�mento) empezará siempre por la instrucci6n del individuo en las obligaciones cristianas y civiles, y en a1gún oficio o ejercicio de industria útil (si no
tiene para pasar honestamente la vida) sea que la correcci6n se haga en
la cárcel o que se haga en la casa de beneficencia o bien en la casa de
algún empresario o labrador, o maestro de algún arte u o~cio ~ cuyo ~uida~o
se ponga el individuo y el cual quedará responsable de dicha ~strucc1?º• _sin
la cual nadie pueda sa1ir de la correcci6n, aunque haya cumplido el término
prefijado".
Sustituir el 'empirismo" por una preparaci6n científica, aunque muy rudimentaria, fue uno de los objetivos de aquel gobierno: en el Hospital habría "un profesor médico-cirujano" para enseñar "media hora medicina y
otra media hora cirugía"; los jueves: ''media hora Anatomía, Química o
Botánica"; los domingos "media hora algún tratadito d~ partos o enfermedades de mujeres y niños, a matronas de conducta y apbtudes". .
Concluyo el breve y superficial examen de documento tan 1IDportante,
que merece un estudio mejor, con la cita de los honores que el Estado ofrecía a los particulares que fomentaran la instrucci6n.
El ciudadano que fundase cátedras de agricultura, química y otras semejantes, "será declarado benemérito del Estado y se colocará su nombre o su
retrato en el lugar de su establecimiento".
Aquella generaci6n, de la que er~ cabeza visibl~ el ~r. ~arás, fonnada, por
hombres apasionados de la ilustración y de la filosof 1a hbera1, nos lego un
Plan de Instrucción con una doctrina pedag6gica que se anticipa a su época.
Sesenta años habían de pasar para que en las escuelas primarias del Estado
se llevaran a la práctica principios educativos semejantes.

EL

GOBERNADOR Y SU SOLAR NATIVO

La presencia del pueblo natal continuaba viva en la mente del Sr. Gobernador.
" . . í.d ,,
La queja de un modesto vecino, cuyo solar result6 dismmu o ~r una
disposici6n del Ayuntamiento da motivo para que el Gobernador reitere las
normas establecidas para la venta de solares:
..
"El objeto no es asignar labores -expone en su decreto a la mumc1palidad- sino terrenos proporcionados para repueble del lugar, en el conce~to
de que a nadie e le negará solar, aun cuando n~ dé a1 pronto 1~ pens16n
de estilo ... y mientras lo verifican satisfarán los interesados, por v1a de :e•
conocimiento al Fondo de Propios, la cantidad de cuatro reales cada ano,
conciliándose de este modo el repueble de esa ciudad y el aumento de fondos
en el tesoro de ese Distrito". Más adelante indica:

1
'A ninguno que sea pobre, pero hombre de bien, se le negará solar...
A nadie se le mercenarán dos solares, sa1vo en el caso que haya esperanza
que de pronto se pueblen con fábrica ~a que sea ornato o con algún establecimiento de industria».
Pero los terrenos comprendidos entre "las calles situadas de la calle nueva
al río no pueden ser mercenados en solares. . . Si hubiere alguno con solar
se saldrá al punto más alto, por no ser de suyo dichas cuadras nada favorables a la sa1ubridad y sí propias para hortaliza".
Será responsable el Ayuntamiento "si no lleva a efecto el sentido natural
que arroja de sí dicho decreto, qu no tiene otro que hacer er la igualdad
de derechos del presentante (el vecino quejoso) con los colindant s. . . de
que se sigue que componiéndose de cien varas la cuadra en que éstos se ha11an, deben demarcarle a cada uno un solar de treinta y tres varas y una
tercia de frente con el fondo que hasta ahora han reconocido, según previene la Ordenanza de Intendentes que para la formación de los pueblos se
halla vigente,,.
¡ Cuánto hubiera ganado Montemorelos, en relaci6n con el problema de la
vivienda, si sus autoridades hubieran seguido tan sabia política de población!
Años después, desaparecido el Estadista, se vendieron solares y quintas por
docenas a determinadas familias o asociaciones.

La anexi6n del "Barrial"

El año de 1826 el Procurador Síndico de la ciudad promueve la desocupación del terreno llamado "El Barrial", contiguo, por el Oriente, al caserío.
El Capitán Domingo Ballesteros y socios lo habían adquirido como parte
de la Labor de la Capellanía de Santos Coy, vendida en subasta pública en
el año de 1814.
En páginas anteriores se di jo que el padre del Sr. Paras se había presentado como postor en la subasta, ofreciendo ceder la tierra si le vendían el
agua de riego de la finca.
Para el Síndico promovente el Capitán Ballesteros, preferido en el remate,
se habia hecho solidario de la oferta de Parás Pereda. En consecuencia debía
entregar la tierra.
Origin6se un litigio entre vecinos y pr_opietarios. Se pidió la intervenci6n
del Sr. Gobernador. Un Letrado, comisionado por el funcionario aludido,
concilió los intereses de las partes: Ballesteros y socios conseivarían la tierra
laborable; los vecinos entrarían en posesión de la tierra eriaza ("El Barrial").
La cláusula principal del Convenio celebrado con tal fin, especifica:
_.. El término fábrica equivale a can, vivienda.

301

300

�t'Queda cedido a los propios de aquel Distrito todo el terreno y solam
que consideraba ser su propiedad particular el C. José Domingo Ballesteros".
Al calce del Convenio anota el Sr. Gobernador Pará :
"El que siendo del agrado de este Gobierno pásese con esta recomendación al Alcalde de Instancia. . . para que lo agregue original a los autos de
la materia para la debida constancia".
El espíritu conciliador del Sr. Parás le permite cumplir la oferta de su
padre, con el menor sacrificio posible de parte de los dueños de la tierra.
Prueba una vez más, "su singularizado amor'' al pueblo natal
En l~s primeros días de 1827 el Ayuntamiento de Montemorelos solicita
del Congreso, por conducto del Gobernador, la aprobación del presupuesto
destinado a la construcción de la Casa Consistorial y la nueva cárcel.
El Gobernador Parás, cuyo mandato estaba para concluír, acelera el trámite y contesta: "Puede desde luego la Corporación dar principio a la nueva
fábrica".
Días antes de entregar el Gobierno envía a los niños de su tierra "tablas
de contar y alfabetos".

CÓMO ENTENDIÓ LA POIJTJCA DON

JosÉ MARÍA PARÁs

"El 17 de febrero de 1827 entregó el Gobierno a su sucesor, C. D. Manuel
Gómez de Castro" (Cossío, ob. cit.).
Para la mayoría de los políticos provincianos la gubernatura de un Estado ha sido la culminación de una carrera brillante. Pocos aceptan, después, cargos públicos de segundo orden.
La po1ítica no es para nuestro personaje "el arte de gobernar'' de ~cuerdo
con el sentido tradicional que s-e da a la !!A1JreSión, tampoco es el medw para
satisfacer la ambición de poder.
La actividad política tiene para el Sr. Parás un si~i~~do más noble,
más humano: es la misión de servir a la comunidad, Muruc1p10, Estado, Nación. Durante treinta años vive entregado a esta misi6n; en ella encuentra
su "sentido del designio".
El Sr. Parás cumple, pues, su período gubernativo pero sigue formando
parte del gobierno con el cargo de Vice-Gobernador.
En el año de 1828 funge, en calidad de árbitro, en el arreglo de aguas del
Río de Pilón que beneficia a los municipios de Montemorelos Y General ~erán. Ya dejamos constancia, en páginas anteriores, de la forma tan eqwtativa con que procedió en asunto de vital importancia para la comarca.
En 1829 es Inspector de la Milicia Cívica del Estado. La Historia de

302

México registra, en aquel año, el intento de reconquista que encabezó el
General español Isidro Barradas.
Nuevo León contribuyó oportuna y eficazmente a la defensa de la Patria.
Corresponde al Sr. Pru-ás como Jefe de la Milicia Civica el mérito de haber
organizado los contingentes de nuestro Estado.
Del archivo de Montemorelos, donde se conserva el els.-pediente formado
con la correspondencia del Sr. Inspector, transcribo algunas notas:
Circular del Gobernador del Estado. "Ahora que es la una de la tarde
acabo de recibir por cordillera violenta un oficio del Sr. Comandante de los
Estados Internos de Oriente, cuyo tenor es como sigue: 'Exmo. Sr. Es llegado
el momento de que Ja Milicia Cívica que esté armada, del digno mando
de V.E. marche a batir a los enemigos de la Patria que han invadido el
territorio mejicano (sic) . Se servirá V.E. disponer que dicha Milicia Cívica de lnfantería y Caballería, con su jefe y oficiales respectivos se ponga
en marcha, inmediatamente, con dirección a Tarnpico'."
El Sr. Inspector de la Milicia, que estaba en fontemorelos, enterado con
anticipación, por carta personal (que mostr6 a los munícipes), había comenzado a organizar los cien cívicos locales, cincuenta de caballería y cincuenta de infantería, y encabezó la lista de contribuyentes en numerario.
El Cuerpo de ejército que marchaba a Tampico pasó por Montemorelos.
El Alcalde solicita alojamiento para los oficiales, estimulando el espíritu patriótico y hospitalario de los vecinos con el ejemplo del Sr. Parás: "En el
concepto de que el C. Inspector --expresa en su petición- ha dado alojamiento a los oficiales de la Plana Mayor".
El Inspector de la Milicia del Estado establece su Cuartel en Linares.
Desde esta ciudad manejó hombres, armas, dinero, víveres, todos los elementos que Nuevo León reunió para defensa de la Patria.
Auxilio de los vecinos. "Se remitieron al Sr. Inspector, C. José Ma. Parás
ciento ochenta y tres pesos para facilitar la marcha de los cívicos de esta
ciudad que se dirigen a Tampico para que S. Sa. les dé el mejor destino
que convenga: siempre en beneficio de la Milicia Cívica de esta ciudad, que
con tal objeto fue dada la cooperación por los vecinos". (Oficio del Alcalde
de Montemorelos) .
Sentido de responsabilidad. Su preocupación por el cumplimiento de las
disposiciones superiores, y por la comodidad de los cívicos, está patente en
comunkados como los siguientes que dirige al Alcalde de Montemorelos:
"Según se ve de la lista que me ha presentado el Teniente C. Lorenzo
Zepeda, faltan catorce caballos para que la tropa de ese Distrito que acaba
de marchar a su mando vaya montada de a dos caballos como lo pre,·é
el Superior Gobierno. Suplico a V. se sirva tomar cuantas diligencias estén
a su alcance a fin de que se llene este déficit .. sirviéndole a V. de gobierno

303

�que dentro de cuatro días ha de marchar dicha tropa de Linares a Tampíco... Dios y Libertad". (Agosto 13 de 1829).
Aunque su Cuartel estaba en Linares, el depósito de armas y pertrechos
lo tenía en Montemorelos.
"Con el arriero Agabo García --comunica a la autoridad de este Municipio-- remito a V. 333 cartucheras, 293 portafusiles, 327 tahalíes y 369
cubiertas de bayonetas que se servirá V. recibirlas y tenerlas en su poder
a mi disposición". (Agosto 19 de 1829).
En otro oficio expresa: "Con el arriero Isidoro Mercado remito a V. 6
cajas de fusiles y mechas, 95 mochilas y 1O cajas de sables... ~u~ en.~¡~~
de las de.más armas que dejé en esa conservará en su poder a nu disposición •
(Ag. 20/829).
.
.
Nuevo oficio en que ordena: "Entregará V. al soldado Gabmo Dávila 52
portafusiles, 2 cajones de fusiles y uno más o dos de mechas".
.
Con los desertores procedió con energía pero limitando su acción a remcorporarlos para que cumplieran con su deber. Demuéstralo así la nota que se
transcribe:
"Habiéndose desertado de la ciudad de Linares los soldados cívicos de infantería de esa ciudad (Montemorelos), Luis Bermúdez y Celso X; de caballería Antonio Rodríguez que residía en Los Arroyos, y Froylán Peña vecino de la Mota . .. servirá V. dictar cuantas providencias crea convenientes
hasta lograr su aprehensión y unirse a la Compañía de que desertaron".
(Agosto 24 de 1829).
.
. .,
Todos los funcionarios municipales eran por disposiaon del Gobernador,
sus colaboradores.
El Alcalde de Linares informa. "El arriero Miguel Hemández entregó 36
bultos de mruz labrado, los cuales están en guarda hasta que el Sr. Inspector
disponga de ellos".
.
.
"Del Juzgado lo. de Cerralvo (al de Montemorelos) . RCilllto a V. cinco
caballos de la 2a. Compañía. . . del Estado que conduce el soldado Juan
Nepomuceno López pues así me lo previene el Ex.roo. Sr. Gobernador, para
que V. disponga se '1e entreguen al Sr. Inspector. Dios y Libertad. Cerralvo
11 de octubre de 1829.-José Antonio Montemayor".
El Gobernador del Estado deja a su juicio la evaluación de los "cuaren_ta
y cuatro caballos embargados en el Valle de Conce?&lt;:i?n que según ~ afirma ( dice el comunicado) venían destinados para auxiliar a los enemigos de
nuestra independencia".
El pueblo y el gobierno de Nuevo León cumplieron con la Patri~. El
Inspector General de la Milicia Cívica fue el encargado de tan delicada
misión.
Una lección a sus coterráneos. Poco tiempo después, el Capitán Castill6n

de tránsito para Ciudad Victoria pide alojamiento para su tropa. Uno de
los regidores propone se utilicen "los cuartos nuevos desocupados de que es
dueño el Sr. Inspector' .
El Secretario del Ayuntamiento, vocero del Sr. In pectar, expone que
" uando la invasión de Jos desidentes de Villagrán" se facilitó el edificio para cuartel de la tropa del Gobierno, hecho que ocasionó "críticas en punto
a que esa facilitación fue por resguardarse el Sr. Inspector dejando en descubierto a los comerciantes".
En consecuencia "era de parecer (el Sr. Parás) que se buscara otro local".

PoR EL F.MBELLECIMlENTO DEL LUGAR

En el año de 1831 vuelve a figurar como Vice-Gobernador.
La pequeña ciudad nativa seguía siendo un pueblo incoloro. Pero en ese
año comienza su embellecimiento. El Vice-Gobernador presenta una trascendental iniciativa que al realizarse cambió la opaca fisonomía del pueblo.
"A nombre del Exmo. Sr. Vice-Gobernador hizo iniciativa el Secretario
José Ma. Barbosa (se lee en acta de aquel año) de que dicho Sr. se compromete por bien y ornato del lugar, y en consorcio con otros ciudadanos a
plantar de su cuenta una arboleda de cuatro hileras de árboles que saldrían
por una calle recta. desde la plazuela de Matamoros al barrio de Purifica~
ción, con tal que se le facilite por la Corporación el terreno necesario".
Con el trazo de la amplia avenida re ultaron afectados influyentes propietarios.
El municipio los indemnizó con terrenos de los "Propios" y el proyecto no
sufrió demora.
Tres años después entregó al Ayuntamiento "la calle con sus árboles prendidos".
Tal es el origen de la hermosa arboleda, de kilómetro y medio, aproximadamente, que cierra por el lado sur el gran "Paseo José Ma. Parás Ballesteros", único en el Estado por su belleza y grandiosidad.

POR LA INTEORIDAD TERRlTOR.lAL DEL

Mu

ICIPIO

En aquel mismo año el Ayuntamiento de Linares suscita problema de
límites con Montemorelos. Reclama como parte de su jurisdicci6n la Hacienda de Santa Ana y eJ Rancho del Naranjo.
El Vice-Gobernador, que formó parte de la Comisión de Límites en re-

305

304

H20

�demostr6 con antiguos documentos que desb ados) pertenecien. 1
ocian (los lugares nom r
de tiempo "inmemona se recon
del Río Potosí".
encontrarse sobre la margen norte
1 P.16
I
tes al Valle de
n, por .
_ d
37 Funda los supuestos de.
eclamaci6n en e1 ano e 18 .
Linares reLtera su r . administración eclesiástica ejercida por el Cw-a de
rechos "en una precana

l
presentación de Montemore os,

aquella ciudad".
d l Partido de Montemorelos, vuelve
El Sr. Parás, Sub-Prefecto entoncdes e pueblo. La solución fue definitiva
a defender con éxito los intereses e su

tucional", lo que trajo como consecuencia la restauraci6n de "las autoridades
suspensas en sus funciones por haberse negado a jurar el tirano decreto de
29 de noviembre úJtimo".u
Entre los vecinos que restablecieron al Ayuntamiento en sus funciones figura don José Ma, Parás Ballesteros.

FRENTE A LOS YANQUIS

en esta vez.

PoR LA ESCUELA

n: :~a

.
b d 1 Ayuntamiento la adquiEn 1836, electo Alcal~e, gestion\ ~
~asa Consistorial. En estos
sici6n de dos solares contiguos por e o el Difi' ltades de orden 1· urídico
, l dif · de la escue a.
cu
solares se levantana e e i:o . . . l
trara en posesi6n de ellos de iruneimpidieron que el Cuerpo
umctª· en
.6n del propio Sr. Parás, se lediato. Diez años más tarde, con a mtervenc1
•
1
galiz , la adquisición.u
o
.
. .tar la escuela de pnmeras etras.
Periódicamente solicitaba penmso para v1s1

EL

LEGISLADOR

•
l primer Congreso
La vida del Sr. Parás, como legislador, comienza ,con e sabe .
d
. ' en diversos penados, a
r.
Constituyente del Esta o y continua
.
h
el 23 de octubre de
.
" tu O en functones asta
En la VI Legislatura que es v
d'
. •ón del e Presidente de
en la cual quedó disuelta por ispos1c1
.
1835, fecha
.
C
b' -Gobernantes de Nuevo León).
la República". (Ricardo ovarru ias.
tal de uevo León" que "iniMiembro de "la Sedgunda J~ta l~;J,:"1t::nt6 su renuncia por dos veces.
ció sus labores el 1o. e enero e
.
(Covarrubias, ob. cit.).

Retorno a la PoUtica activa
.
~ des ués el 22 de diciembre de 1844, los veci~o~ de MonteCmco anos . p ,
t' . de ''haberse establecido el regimen constimorelos se reunieron con roo I\ o
.
ant6 el edilicio de la escuela lancasteriana. ReEn el terreno de referencia se lev
N rma.l "Serafín Peña".
formado varias veces sirve hoy a la Escuela o
11

306

Corría el año de 1846. El imperialismo yanqui amenazaba la e.xistencia
nacional. Monterrey había capitulado el 24 de septiembre. Dos meses después Montemorelos sufría el impacto de la invasión.
La reclamación de un vecino, caya casa fue destruida por los yanquis para levantar un fortín, nos entera de que "la partida de fuerza americana"
estuvo acantonada "en esta plaza desde el 27 de noviembre hasta fines de
diciembre de 1846".
La organización político-administrativa de la ciudad se desarticuló. Pero
el día lo. de enero de 1847 los vecinos se reunieron para reorganizar el Ayuntamiento. Don José Ma. Parás fue electo Presidente Municipal.
Y en aquellos momentos en que el país vivía la tragedia más dolorosa de
su historia, el Sr. Parás realizó una obra de gran trascendencia para el municipio y para el Estado, obra de estadista y de patriota, desconocida aún
por la mayoría de sus coterráneos. Para neutralizar la desorganización político-administrativa, consecuencia de la guerra, y salvaguardar el decoro de
las autoridades estatales, sostuvo contra todo y contra todos la necesidad de
apoyarse en la autonomía municipal como el medio de defeosa más eficaz
en aquellas aciagas circunstancias.

En el archivo municipal se conservan valiosos documentos, reveladores
de las dificilísimas circunstancias en que desarrolló su patriótica tarea el Sr.
Parás.

ANTES OE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

En las actas del Ayuntamiento de Montemorelos se refleja la situación imperante en aquellos días. En ellas se escribe parte de nuestra historia.
En las primeras sesiones se autoriza al Alcalde, Sr. Parás, a "preparar lo,. Decreto que suspendió las atribuciones de las Cámarru1 de la Uni6n y con~irti6
m dictador al Presidente de la República.

307

�cales para depbsito de tos pastos, lena, etc., que demanden las circunstancias
de la guerra en que nos hallamos". Se le conceden facultades para exigir
la entrega de documentos y armas de propiedad municipal que estuvieran en
manos de particulares y ex-funcionarios.
En una de las sesiones el índico informa que "el señor su ante esor no
le había entregado cuentas ni papeles porque, dice, que se le e:-..-traviaron en
la entrada de los americanos '.
Por lo anormal de Ja situación no habría "sesiones ordinarias más que
cada quince días".
No obstante la ocupación de Monterrey, los pueblos del Estado continuaban proveyendo de hombres y elementos de guerra al ejército mexicano. No
se consideraban vencidos.
Mediante frecuentes oficios, el Gobern~dor don Francisco de Paula Morales alentaba a los pueblos a seguir luchando.
El Alcalde Parás da a conocer las "comunicaciones del Exmo. Sr. Gobernador, de fechas 19 y 21 del presente, relativas, la primera a que se dicten,
de acuerdo con el Comandante de Escuadrón, las medidas más eficaces para que los auxiliares estuviesen listos para marchar a primera orden, proveyéndolos de víveres, caballos, monturas, armas y lo más necesario, tomándolo de donde lo hubiere y, la otra, que se dén al Sr. rrea todos los auxilios de maíz, carnes y forrajes que pidiere, autorizando al Juzgado, tanto para aquello como para esto, competentemente".
Pero como los ejércitos mexicanos se alejaban del Estado, el Ayuntamiento
determinó "que durante la guerra sean las sesiones ordinarias cada cuatro
sábados, sin perjuicio de las extraordinarias que ocurran cuando el caso lo
exija".
El patriotismo del Alcalde y de los munícipes, que se mantuvieron en su
puesto, fue garantía de personas e intereses, por una parte, y por otra de seguridad en el auxilio a las tropas mexicanas.

DESPUÉS DE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

El Ayuntamiento de fontemorelos (como las demás Corporaciones Municipales del Estado) recibe oficio-circular del Gobernador Morales. El documento, de indiscutible trascendencia, contiene un juicio y una decisión.
El Juicio. ''Después de los sucesos del veintidós y veintitrés del pasado
febrero en que nue tro Ejército supo conservar el honor de las Armas Nacionales desalojando al enemigo de cinco posiciones, apoderándose de tres
piezas de artillería y algunas banderas; causas en que el invasor no tuvo
parte, circunstancias de ninguna manera originadas de sus operaciones pu-

sieron a nuestras tropas en la estrecha necesidad de replegarse a la posición
Y puntos en que se hallaban antes de emprender la campaña. Este hecho
de que tal ~e:7. responderá el General que lo mandó, ha llevado a los E~
tados de .~?ent~ a una posición peor mil veces que la primera".
La d:cmon. 'Los ramos todos de la administración interior del Estado
~ casi muerto, sus exigencias no pueden remediarse por el Ejecutivo: su
bienestar no puede proveerse por él, '.Y en tal estado de cosas ha resuelto suspender el ejercicio de sus tareas gubernativas. En consecuencia las p ·
A
'dad p l' .
d
,
nmeras
uton
es .o 1bcas e los pueblos y sus Iltres. Corporaciones Municipales
qu.~dan auto~~das para conocer y determinar prudentemente y según lo
exiJa su posioón de todos los negocios que les ocurran, siendo de su más
estrecho deber dejar siempre bien puesto el honor de la Nación en su comportamiento: cuidar de la seguridad y tranquilidad de los pueblos perseguir
a los malhechores y evitar a toda costa que los males de la guer:a sean un
pretexto para que se cometan desórdenes en las poblaciones. Las mismas
~utoridadcs Primeras se encargarán de guardar los archivos de aquellas oficinas cuyos ~pleados hayan e?trado en receso para que no falten los impor~ant~s ne~OCtos que ellos contienen. Todo lo que comunico a V. para su
mteligencia y exacto cumplimiento, y para que dé cuenta con esta comunicación al Iltre. Ayuntamien_to de ese pueblo. Dios y Libertad. Concepción,
marzo 9 de 1847. Franc1SC0 de Paula Morales. antiago Vidaurri, Secretario".

PElssAM.I.ENTO POLÍTICO Y CONVICCIÓN DEMOCRÁ.TlCA
DEL SEÑOR

PAR.Ás

La C ircular, de gran valor histórico, está vinculada a la vida política del
Sr. Paras. Los sucesos que forman la secuela histórica de la época descubren
el alcance de este documento.
En su parte relativa a la desapari ión del Ejecutivo, el Alcalde Parás la
con~ó. en el ~ás eficaz instrumento de defensa de los intereses populares.
Su dead1da actitud, cuantas veces se trató de abolirla, precisa el sentido que
daba a la democracia.
El Go~mador Morales, al delegar sus atribuciones en los AJcaJdcs y sus
A~n~entos, ~rocede como un verdadero táctico: al dispersar el poder
(s1 as1 puede deoi:se) puso,ª salvo la dignidad del Ejecutivo. No sería, pues,
el Gobernador qwen tendría que extorsionar a us compatriotas en beneficio
de los, ~ranjero_s, ~1:sio~~o por éstos. Da la impresión de que aplica, en
lo político, el pnnop10 táctico de las guerrillas.
A juzgar por los acontecimientos registrados en Montemorelos, la estra1

309

308

�tegia empleada no sólo consiguió los fines que s~ala la ~ular, sino q~e
permitió a los pueblos obrar de acuerdo con las crrcunstancias ante las exigencias de los yanquis.
,
.
Pero no todos supieron apreciar tal medida. Apenas hab1a transcumdo
un mes cuando el Ayuntamiento de Monterrey manifestó la pretensión de
que su Presidente asumiera las funciones de Gobernador.

"Lo

,,
QUE A TODOS TOCA POR TODOS DEBE RESOLVERSE

En virtud de los oficios girados por la Corporación de Monterrey, el Alcalde Parás convoca al Ayuntamiento y a los vecinos a fin de decidir lo más
conveniente sobre el punto.
A iniciativa del Alcalde los asambleístas declaran: "Sabiéndose que se halla en el Estado el Exmo. Sr. Gobernador, D. Francisco de Paula Morales,
se acordó que se le remitieran originales ambas piezas y, en su vista, si es
de adoptarse esa medida para reconocerla del modo que se apruebe por este
Ayuntamiento y Junta General de vecindario, porque lo que a todos toca
por todos debe resolverse; y que interin siga este pueblo gobernándose con
su independencia municipal, según lo dispuso el mismo Exmo. Sr. Gobernador en su orden de fecha 9 de marzo último.-José Ma. Parás.-Rúbrica".
Ratificación. El Gobernador Morales ratificó la Circular en los siguientes términos :
"En contestación he creído deber decir a V. para que lo haga presente
a esa municipalidad que habiendo el Gobe~nador j~ado convenient~ Y
hasta cierto punto necesario en las actuales crrcunstanc1as, que desapareo.era
aquella autoridad, ya para que el enemigo no tuviera jamás ocasión de ultrajar]a y vilipendiarla, ya para que los pueblos. n~ se acostumbr_aran a tenerla y no acatarla como es debido a su alta dignidad y convem~nte salud
del Estado; permaneciendo la misma situación que entonces, en~ concepto
00 es tiempo de restablecerla de ningún modo; los pueblo,s, Slil ~bargo,
dueños de su actual posición y siendo como son los que estan sufnendo los
males de la época, autorizados para resolver los casos q:1e ocurran ~ns~tando su honor, su patriotismo, su sagrada independenc1a y su preciosa libertad obrarán y resolverán lo mejor en el presente caso. Dios y Libertad.
Linares, junio 26 de 1847.-Francisco de Paula Morales.-Sr. Alcalde lo. Presidente del Ayuntamiento de Montemorelos" .1 $
El Alcalde Parás y la Corporación Edilicia, con el respaldo absoluto del
El valioso escrito del Gobernador Morales, como contestación al Alcalde Parás,
quizás sea único.
11

310

vecindario, mantienen en aquellas circunstancias la única posición donde armonizan el decoro nacional, la autonomía municipal y los intereses políticos
del Estado.
El resultado de la consulta da origen a dos importantes acuerdos de los
munícipes:
Primero. "Están conformes con el sentir de dicho señor sobre que no es
tiempo, de ningún modo, de restablecer el Ejecutivo del Estado".
Segundo. "Que, sin embargo, usando del derecho que le da su actual posición, cuando por alguna autoridad o municipalidad se juzgue llegada la
vez y se le invite para el nombramiento de un comisionado, lo mandaría a
Cadereyta Jiménez al avisársele por la invitante el día de la cita y conformidad de los otros Ayuntamientos para que, en unión de los comisionados
que envíen, ampliamente autorizados, uno por cada uno de ellos, se resuelva alli, con toda libertad y de común acuerdo la resurrección política del
Ejecutivo Constitucional, o cualesquiera otros puntos concernientes a los
pueblos".
El Sr. Parás había hecho de un aforismo jurídico un principio de acción
democrática: "Lo que a todos toca por todos debe resolverse".
Tenían pues, que ser los pueblos, sus Ayuntamientos reunidos en democrática asamblea quienes, previo estudio de "las circunstancias", debían decidir si era o no tiempo de volver las atribuciones que se les confiaron.
Acontecimientos subsecuentes ponen a prueba la firmeza de la convicción
democrática del Sr. Parás.
El 8 de septiembre de 1847 la ciudad de México era amagada por los
yanquis, Las circunstancias no podían ser peores. Sin embargo el Gobernador Morales "participa haber vuelto a las tareas gubernativas".
El Alcalde Parás cita de nuevo a munfcipes y vecinos para enterarlos del
comunicado del Gobernador y determinar "lo que debe contestarse a dicha
circular".
Considerando inconciliable la determinación del Gobernador con sus disposiciones anteriores, Ayuntamiento y vecinos declaran:
"En la ciudad de Montemorelos, a los diecinueve días del mes de septiembre de mil ochocientos cuarenta y siete: Remúdo el litre. Ayuntamiento y vecindario de esta ciudad. . . para resolver lo conveniente acerca del
contenido de la Circular... se procedió a darle lectura y, después de algunas discusiones, por unanimidad se resolvió lo siguiente: Que existiendo hoy,
si no peores, las mismas circunstancias que obligaron al Exmo. Sr. Gobernador D. Francisco de P. Morales a dejar a su suerte, e1t nueve de marzo último, solos a los pueblos del Estado, y en veintiséis de junio para aprobar
o reprobar el Ejecutivo en otro, demostrando con esto desprendimiento o
sea desconocido el Supremo y, no pudiéndose restablecer cual conviene, ni
311

�llevarse después al modo mexicano el orden constitucional existiendo el ejército invasor sobre nosotros, hasta que desaparezcan dichas circunstancias y
tengamos una fuerza me:x.icana capaz de defendernos, puede aparecer en
ejercicio si es de su beneplácito. . . previa voluntad y conformidad que se
recabe de los pueblos del Estado, puesto que en ellos e:x.iste la Soberanía
del mismo, sin cuyo paso se desconoce cualquier gobierno a no ser que se
nos imponga por la fuerza. Con lo que concluyó la junta, firmando con el
Ayuntamiento todos los vecinos que concurrieron.-José Ma. Pa~~s.-Rúbrica" .
Consecuente con su convicci6n democrática, de la que part1c1pan sus coterráneos, el Ayuntamiento determina suspender la ejecución "de dichos decretos hasta saber si la mayoría de los Ayuntamientos, según votos que representan, están anuentes que el Sr. Morales sea reconocido . .. en cuyo caso
Montemorelos sacrificará su opini6n manifestada en su acta del diecinueve
del que fina".
Y Montemorclos sacríficó su opinión. La unidad de los nuevoleoneses lo
demandaba. Pero la personalidad del Alcalde Parás, su patrioti mo, su capacidad de Estadista y sus convicciones democráticas fueron reconocidos por
todos los pueblos del Estado. Los hechos cotidianos demostraban que Parás
tenía razón. Más adelante se citan algunos.
Antes, un paréntesis para consignar lo más saliente que por su puebl~ hizo
en aquellos días aciagos, durante su última actuación de Alcalde Primero.
Autorizado por la Corporación abrió "un Cuaderno de Asiento de los menores huérfanos, que tengan algunos vecinos de la jurisdicción sin nombramiento, expreso, de tutores por sus padres finados con expresi6n de lo poco
que les hayan dejado éstos".
En la Memoria o Informe que presenta en octubre de 1847 hay dos notas muy significativas: la primera se refiere a que había concluído "el empedrado de las calles del Conejo y de las Chatas"; 16 la segunda alude a la
Hacienda Municipal, y a la letra dice: "Resultó una existencia actual a
favor del Fondo de quinientos cincuenta y dos pesos, seis reales y once granos".
Ni en las críticas condiciones originadas por la invasión descuidó el Alcalde Parás su programa de mejoramiento material del pueblo, tampoco descuidó el tesoro municipal.
Y aquí cabe una observación: para este gran ciudadano una hacienda pública saneada era condición fundamental de un buen gobierno; organizar
el tesoro del Estado o del municipio fue siempre objetivo primordial de su
gobierno.
Volviendo al tema relacionado con la autorización que se concedi6 a las
•• Hoy se llaman Cuauhtémoc y JuCu-cz, respectivamente:

mun.ic~p~,lidades "para conocer y determinar prudentemente y según lo exija
su postc1on de t~os los negocios que les ocurran" durante la invasión, citaré
dos casos que registra el Libro de Actas de 1848. Estos hechos dan la razón
al Sr. Parás en su perseverante actitud de sostener este acuerdo del Gobernador Morales, aún contra el mismo Mandatario.
. Enero lo. de 1848: ' Comunicaci6n del General en jefe del ejército amert~no Y de ocupaci6n en Monterrey, fecha treinta de diciembre ppdo., referid~ a _otras_ ~os que con fecha anterior había dirigido un agente del mism? _eJérc1to pidiendo a este pueblo cien mulas grandes y gordas, y que se rerruneran a aquella plaza, nombrando un comisionado para que recibiese el
pago.
. l. con la amenaza.
de que en caso contrario mandar'a una fu erza. . . a
ll
1 .
e~~ as mu as sin_ ~agarlas e impondría una contribuci6n a este pueblo,,.
Ex1gian además qwmentas fanegas de maíz.
Por la lectura del comunicado nos damos cuenta de que el A
t ·
l h b'
d "d d
yun an:uento
e a _1a esta o
an o largas" a la petición, con ánimo de disminuirla en
lo posible .. A1 tener que cumplirla dejan constancia respecto al maíz: "que
su e:&lt;tracc16n no fuera excesiva a efecto de cumplir el envío y que la clase
menesterosa no quede sin ese recurso".
A últimos _de enero del mismo año el Ayuntamiento recibe "orden del Sr.
General en Jefe _de las fuerzas americanas en Monterrey, expedida en once
del presente, baJo el número 36 en que se manda que desde y después de
~-quell~ fecha todas las rentas autorizadas e impuestas por las leyes de MéJtCo (sic) ~ ~e este Estado o municipalidades comprendidas en él, se colecten
para benef1ao de los Estados Unidos".
_E~ v~~trés de marzo E. S. Sibley, norteamericano encargado de la Admm1strac10~ de Rentas del Estado exige la suma de $ 499.30, recaudación
correspondiente a los meses de enero y febrero.
El Alcalde (que sucedió al Sr. Parás) opina que no es de accederse a Ja
d~manda .Yorque "el Periódico Oficial del Superior Gobierno de la República ~e!1cana, en
número 72 se halla inserto el armisticio celebrado por
los _co!OlSlonados ?e este Y_ los Estados Unidos de Norte-América y ratificado,
se~n se ~ de dicho Per16dico y número referido',. Por tanto "creía co~
v~~ruente, s1 S. ~ª· lo disponía, que se le dirigiera al General en jefe del ejército de ocupación en Monterrey una comunicación por este respecto incluyéndole el referido número del Perióclico".1 7
'

e!

El comisionado no logró entrevistar al jefe yanqui y como el Adminí tr _
dor Sibley insistiese en el envío de los fondos, el Ayun~ento otorga ;d:r
a don Manuel M. de Llano "residente en Monterrey para que representando a
" El año anterior, el Alcalde Parás había dispuesto que "los rendimiento 9 mensuales de las rentas d l Estado se cobrasen como municipales y se ingresasen en 'la
planilla' con expresión de su monto".

313
312

�este municipio se acercara al General Wood y le manifestara las razones que
motivaron la suspensión de la remisión de los caudales colectados. . . recomendándole, particularmente al Sr. Llano el asunto y que s6lo en el últimc,

caso de que se le pudiera originar a esta ciudad un grave perjtticio entregue
el dinero . .."
Los pueblos segu1an defendiéndose meses después de restaurado el gobierno
de Morales.
La estrategia recomendada por él seguía siendo eficaz y continuaría siéndolo mientras los yanqujs ocuparan el territorio nacional.
Se justificaba así la actitud del Sr. Parás al convertirse en decidido defensor de la autodesaparición del Ejecutivo del Estado durante la permanencia
de los invasores.

PARÁS BALLESTEROS, ELECTO

Me atrevo a agregar que el prestigio del Sr. Parás como patriota y Estadista había crecido singularmente.
Lo primero que intentó el Gobernador Parás fue recuperar la Hacienda
Pública. ''Dirigió (oficio) al Sr. General en jefe de las fuerzas americanas
en Monterrey, relativo a que se le desocupasen y dejaran libres las rentas
del Estado que e hallan, actualmente, intervenidas y recaudándose por orden del mismo General para beneficio de los Estados Unidos del orte".
La gestión no tuvo éxito. El Gobernador se retiró a su pueblo temporalmente. Un incidente de escasa importancia revela su estancia en Montemorelos y las causas que lo motivan. En el acta correspondiente se lee: "Con
vis~ de todo esto y de que el Sr. Gobernador del Estado no ejercía su gobernación por las actuales circunstancias, dispuso S. Sa. que los señores Procuradores pasasen a casa del mfamo Sr. Gobernador... y le consultasen ..."

GOBERNADOR

LA
No obstante que el ejército de ocupación permanecía en Monterrey, el
nuevo Congreso se instaló en la ciudad de Linares. En "su segunda sesión
procedió a revisar las listas de candidatos a Gobernador y a Vice-Gobernador' .JS
La historia de Nuevo León registra los resultados; pero no los tomo de
ella, sino del archivo de Montemorelos, que también es historia.
"Se dió cuenta ( asienta el Secretario del Ayuntamiento) con dos decretos
del Congreso del Estado fecha 22 del actual, relativo el primero a la elección de Gobernador y Vice-Gobernador que recayó en los ciudadanos José
Ma. Parás y José de Jesús Dávila y Prieto".
El Ayuntamiento acordó que se le enviara "al Exmo. Sr. Gobernador Parás una comunicación. . . felicitándolo muy cordialmente. . . por el empleo
que dignamente se le ha conferido. . . manifestándole, igual.mente, la suma
confianza que le asiste a este Cuerpo de que. . . hará la felicidad del Estado,
porque mil veces ha dado las mejores pruebas para ello con sus luces y virtudes..."
Así reconocían los pueblos del Estado su calidad de patriota y su capacidad
de Estadista. Le encomendaban una inmensa tarea: la reconstrucción del
Estado.
"Parás continuaba siendo un eminente y patriota ciudadano" escribe el
historiador, licenciado Santiago Roel.
'" En la lista enviada por Montemorelos figuraron: el Lic. don Pedro Agustin Ballesteros, el Lic. don Juan Mateo Carda, don Rafael de la Garza, don Juan José de
la Garza Trcviño y don Agapito Garcí.a. Firma la lista el C. don José Ma. Po.rá.s.

314

RECONSTRUCCIÓN

Los yanquis se retiran al fin. El Gobernador pudo m1C1ar su gran tarea
reconstructora que se prolonga por otro periodo. Nuevo Le6n le reitera su
confianza: en febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve fue reelecto.
El mejor balance de su obra, en este lapso como en el primero, lo constituyen los juicios de reconocidos historiadores y el testimonio de sus contemporáneos. Consignémoslos:
1'Se dedicó, desde luego a una intensa labor administrativa de reconstrucción, como lo exigían las circunstancias después de tantos años de perturbaciones políticas y tras de la cruenta guerra por la que se acababa de pasar".
"A iniciativa del Sr. Parás, el Sr. Santiago Nigra de San Martín, Coronel de Ingenieros, escribió en 1849 una Memoria histórico geográfica y estadística del Estado, la que se ha perdido". (Lic. Santiago Roel).
"Promovió la reforma de la Constitución de 24 a fin de adaptarla a las
nuevas exigencias locales".
''Dictó sabias providencias para contrarrestar los estragos del cólera".
'Aplicó los medios oportunos para evitar las incursiones y depredaciones
de los indios".
"Creó la municipalidad de Mier y Noriega".
. '~u~, con ánimo .sereno, calmar los actos violentos que por cuestiones jurisd1caonales se suscitaron por parte del gobierno de Tamaulipas '.
"Propuso la creación de una oficina directora de la enseñanza... Ordenó
el establecimiento de por lo menos dos escuelas en cada uno de los pueblos... Promovió, por considerarla fundamental, la educación de la mujer".
(Israel Cavazos Garza).
315

�Uno de sus contemporáneos, el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, expresó, en solemne ocasión: "El virtuoso José Ma1á. ~arás
fue el genio destinado por la Providencia Divina para enjugar sus -~as
después de la devastación que la guerra, mil veces funesta cuanto tnJUsta:
hizo pesar sobre su territorio. Parás reconstruyó el Estado. . . Parás afrontó
todas las exigencias de la época más difícil en nuestro lacerado Estado; Parás creó la Hacienda Pública: economizó sus rentas. Parás coadyuvó de una
manera eficaz a la Reforma de su Código Fundamental en el que también
arrimó en su creación un grano de arena. . . Parás, en fin, animó el comercio protegió la agricultura; di6 garantías públicas a los hombres de todas
las' creencias políticas". (Catecismo Geográfico, Histórico y Político del Lic.
Hermenegildo Dávila).
Estos juicios constituyen la mejor síntesis de su ímproba tarea después de
la invasión yanqui.
.
Analizada su personalidad desde el punto de vista ideológico puede afirmarse que había llegado a la madurez su pensamiento liberal.
.
Para confirmar lo dicho basta con transcribir algunos pasaJes de la Memoria que en el año de 1849 presentó al H. Co~greso: .
. , ,,
.
"Uno de los atributos esenciales de la Soberama es la ilustrac1on , afuma
en la parte relativa a educación, y agrega:
.
"La oscura y mezquina educación que nos dieron nuestros domtnadores...
y el descuido que hemos tenido . en ilustrar a las ~a~as populares ~n las
causas más radicales de los contmuos trastornos pohbcos, de que estos se
hayan ejecutado con facilidad y por hombres que . nada ti~en de extraordinario; y de que sólo hayan figurado. en ellos miserables m~reses per~nales, la falacia y la inmoralidad que casi han consumado la ruma ~el país .
La estructura moral del Estadi ta queda definida en otro pasaje de su

Memoria:
"La frugalidad que el Estado ha observado hasta ahora_ en sus ~stos puede presentarse como modelo digno de imitación. S~s eM~ores, le1os ~e poder medrar apenas tienen asegurada una subsistencia mediana; su hacienda,
que no es otra cosa que el sudor y afanes del ~ueblo, se _recauda y distribuye
con pureza según nuestras sabias leyes. ¡ Jamas se ha visto en el Estado ese
'di d la
.. !" n
manejo inmoral que ha arruinado el tesoro y e l ere to
nac100
Sus contemporáneos lo calificaron de "económico, virtuoso, sobrio".
"Fue uno de los gobernantes que ha dicho Gonzalitos dieron a la administración pública el aspecto patriarcal y benigno, caracterizándola de recta y morigerada". (Lic. Dávila, ob. cit.).
Es, repetimos, el representativo de aquella notable generación de nuevon Paaajes tomados de la Biograüa escrita por e1 historiador Israel Cavazos Gana.

leoneses que inician, a raíz de la Independencia, u desinteresada y patri6tica obra y la prolongan hasta los albores de la Reforma.
La reconstrucción lo absorbe; pero no olvida las particulares necesidades
del solar nativo.
Desde años atrás los vecinos habían venido contribuyendo para el llamado
"Fondo de la Vela". El Sr. Parás era el depositario, con atribuciones amplias para su manejo. En uso de ellas autoriza que se "inviertan cuatrocientos pesos en la obra del Cuartel de la Guardia Nacional 20 y los ciento ochenta Y_ uno y cuatro real s restante en auxiliar a los pobres en la actual epidemia del cólera. . . Los cuatrocientos dieciocho peso cuatro reales resto
de un mil pesos del citado Fondo de la Vela... se pondrán también' a disposición para que se inviertan en la obra del cuartel u otro objeto de beneficencia pública ' .
Al recoger, pacientemente, los dispersos testimonios de su vida y de su
obra pretendo ofrecer una visión, íntegra, de la personalidad de un mexicano
que no se limitó a pronunciarse por la Independencia, sino que luchó durante toda su existencia por consolidarla.
Prototipo de los hombres de su generación, jamás perdió la fe en el futuro
de la Patria.
Parás, como los hombres de su grupo, tenía conciencia de su misión como
forjador de una Patria.
Con Ja invasión yanqui remata aquella serie de acontecimientos suicidas
que caracterizan los primeros treinta años de vida independiente. La nacionalidad parecía zozobrar.
. Don Juan Bautista Alberdi, pensador argentino, en su célebre libro Bases
~~uye un b~~e estudio titulado "De la Constitución Mexicana y de los
vtCJos que ongman su atraso". Al analizar la ley de inmigración expresa:
"Ese sist~~ ha conducido a México a perder a Te.xas y California, y le
llevará qwzas a desaparecer como nación".
Sin embargo, la vitalidad de México no estaba en los programas políticos,
más o menos avanzados, sino en la convicción y la fe de sus auténticos forjadores, de los hombres que como el Sr. Parás a cada quebranto contestaban
con un nuevo y más vigoroso esfuerzo reconstructor.
Pero ¿ dónde está la raíz de la fe, de la filosofía del Sr. Parás?
En parle, en la influencia telúrica del medio natal, en parte en su amplia
cultura, origen de sus convicciones liberales.
M~rad~r de una tierra fecunda, pero con un clima extremoso sabe por
expenenc1a. que las sequías periódicas menguan o nulifi an el rendimiento
,. Construcción que él habla comenzado, haéia úempo, en cl lugar que ocupa el ala
sur del Palacio Municipal.

317
316

�la i robra, qu las "h ladas tempranas" arr batan una prom' ria osecha. Mas ha aprendido también que tale f n6men son contin nt
on la mi
ncilla fil fia soporta, como soportan todo 1 hombres
d su generaci6n, l s motines los cuart lazos. las dictaduras, las invasion ,
n fen6meno pasajero como I
uía y lo hi l s. Y después a culti ar

d

nu vo, a
nstruir otra ez.
E ta actitud fortal id por u 1
experien · a y por su lectu
bre
filosoíia política y cial d la época C.'&lt;pli a su éxito en In e,-1.raordinaria
tarea qu sus conciudadanos L cncomi ndan d pués d la invasi6n nort -

d

americana.

MO

UIUÓ EL C08ER AOOR

p

'

Sus bi6grafo tin acordes en qu la entrega a u mpre a políti ersocial
fue ab luta, y qu le trajo como consecu ncia "la ac ntuaci6n cada v •z
más notabl d su achaques" y " 1 delicado giro d su nerrocio pe nale ".
A principios de 1850 licit6 !icen ia para retirarse temporalment . El H.
. n eso se la otorgó por seis mese a contar 'd de qu entregu 1 pod
1 Emo. Sor. ice-Gobernador".
¡ Ya era demasiado tarde! "Dcsd el 1o. d febrero" su dol •ocia comenz6
"a ten r carácter grave y d onsolador".
ías despu ~ dicta su te tam nto qu comienza así:
"En 1 n mbrc de Di todo Poderoso.
mén.
otorio y manifie to sea
a todos los que la presente vieren, cómo yo, el C. Jo ~ Ma. Parás Ball :ster s, natural y v ino de la ciudad d Montero relos, comprensión de te
tado de • r u vo L 6n. . . hallándome enfermo en cama... y estando en mi
ntero juicio poten ias naturales ord no este mi t tamento... '
Por ocho días
prolong6 aún u e.·istcncia. Perduran n él hasta el último instante la claridad de juicio y la ent reza que lo caracterizaron.
De u serena agonía queda un valio t stimonio que recojo en 'tas páginas. Es una carta que el Diputado don Aten6g nes Ballest r dirige a su
h rmano, el lcalde de Montemorelo .
La epi tola conti ne dos part . En la primera relata el Diputado Ball tero, on profundo ntim.iento de admira i6n, in tant por in tante, el pílogo de la vida del pr6cer. Leimosla.
"Monterrey&gt; febrero 22 de 1850.
"Querido hermano: no pu des figurarte 1 contrast qu
ha formado
en mi imaginaci6n al tener que pasar por los actos más nsitivo qu te
ferir', aunque no tan minuciosam nte como d ara; pero al meno de

modo que form idea de lo ocurrido en la mu rtc de nuestro nunca bien
pond rado p isano y pariente D. Jo ' Ma. Parás;

' P~ .por la oruideraci6n de ver a t hombre p dien siempre del
cumplimiento de~ u deber al, m~smo tiempo que ufría una nf rm ~dad y un
tcmol
de upon rse,
d desen
d. ano de la perdida d su xisten i como
cuan o
1spu a ~ glar su serví io y lo ne ocio d su casa para dejar
al mundo la P.~ ba fiel de
sentimient como bu n cristiano; pu aun
d pué d re 1b1do el grado iático todavía tenía n su imaginación muy
P
t , _la, • {
ria que d bía p
ntar al
ngreso cosa qu tod~ los
que lo as, lían pre _ncia n y admiraron y darán t timonio de u entereza
·n punto ubemauvos. Tú habrás vi
l
remonial a ordado para 1
acto_ d acrarnentarlo, y por lo mismo, sobre e t s6lo te cfü' que
f tuó
al P1 de la l tra acompañado de una muy num rosa concun ncia que hizo
e~ acto so~ nd nt por u magnifi ncia y por la ent reza n qu el pa, nt rec1b16 a u ~•~i:.,;:,,..,.d acto qu hizo derramar lá irnas a muchas p _
~nas de cat oría que las í y pud
onvenc rme d la c rtidumbre· ta
" .ta~ 1~
rporacion en c mi '6n, los anóni
la omunidad del _
m~nano, cm~s . n. mano d hombres de alguna edad y velas en mano de
:ºº':' de d1 tmCJ6n, la música, la tropa y demás comiti a d oficiales d 1
eJ rc1to y emplead d oficina hici ron aparee r e t a to d l modo que
te dejo indicado.

_e

"El. paciente 'gui6 d pu' tranquilo, como h di o, pendient de los
n . ocio~ del Gobierno, que no quiso cntr ar a otro que al Vice ( ic) por
quien tanto preguntab~ con frecuencia, hasta que por fin, consultando con
fre ura a lo Fac~tabv 1 ~ que, l? a istían i le produciría buen fe to para
su nfermedad el s tema hidr patl o, en un uspiro o suspensi6n que le di6
al e tar oyendo lo que le cont taban, qu d6 el cuerpo abandonado d ~
alma que compareció en aqu •lla hora ante el temo. ¡ Qué pérdida!"

í terminó sus días aquel ilustr Gobernante.

HONORE

PÓ T

fO

El inv tigador l rael C vaz s Gal7.a opina sobr

1 parti .ular:

"Las honras fún bres que el pu blo de Monterrey le tributó sólo n comparable . en nue tra hí toria con las que se hicieron treinta y ocho años más
tarde al morir el benem rito Dr. J
El uterio Gonzále:z '.
D jemo , de nuevo, la palabra al Diputado Ball teros que n la segunda
u Los médi os de cabecera: don

José

El 1.1terio González y don Bernardo Feugat.

319
318

�parte de su carta nos ofrece, con su peculiar estilo, la más acabada descripción del acontecimiento luctuoso.
Es la visión de un hombre de pueblo que sorprende por la habilidad para
destacar pormenores, aunque carece de recursos literario .
Es tan viva, tan intensa su evocación de personas y escenas que, al leer esta
parte de la epístola, asistimos con el autor a todos lo actos qu~ relata, y con
él nos asomarnos, reverentes, al féretro que guuda el cuerpo inerte del Gobernador.
"Luego (continúa el autor de la carta) extendieron los Facultati~o la
certificación de su fallecimiento q-ue sucedió a las cinco y cuarenta mmutos
de la tarde del día dieciocho del corriente; tuvo lugar a las cuatro de la
mañana del diecinueve d anuncio de su muerte por cuatro cañonazos y uno
que se disparó cada cuarto de hora hasta en la noche de ese día, las sese~ta
campanadas que se tocaron a estilo de Vacante, once dobles en las IgleStas
Catedral y Convento de San Francisco, las misas cantadas y rezadas en la
saJa de su fallecimiento. A las cuatro de la tarde la Ilustre Corporación
Municipal abri6 sus mazas para los empleados del Estado; personas de distinción y amigos del finado se dirigieron al Salón de Sesi~es del Con~
a donde, incorporados a la Comitiva, la Comisión del Tribunal de Just1c1a
y la del Congreso, presidiendo ésta, se dirigieron a las cuatro y tres cuartos
a la casa 22 donde se hallaba el cadáver con el fin de aguardar allí al Párroco
que acompañado del Cabildo Ecco., el Venerable Clero, Comunidad del Seminario, Padres Franciscanos y Cofradía de Terceros, llegó cuando
. apenas
pudo abrirse campo entre la concurrencia de ambos se..xos, que sin separación de lugares cerraba la calle por el espacio de más de media cuadra.
"Pasada la ceremonia solemne que precede a la extracción del cadáver
se ordenó la Comitiva, previo reparto de cera que se hizo a la mayor par~e
de la concurrencia, para conducir a éste a donde debía depositarse, no onutiendo decirte que se hallaba el cuerpo magnllicamente puesto para darle
vista por cuantos ocurrieron: estaba rasurado, vestido de negro, el sombrero
a los pies, el bastón tirado al pecho, los brazos tirantes en ademán de andar,
acercado el derecho abajo del puño del bastón, las manos con guantes blancos el pelo bien hecho y con una cadenilla que le guarnecía el pecho.
,!Salió de la casa en hombros de cuatro Sargentos de la Guardia acional
que se relevaban de tiempo en tiempo, yendo delante los cargadores de la
mesa que servía para las posas: a los lados los cen~e~s _que custodiaban el
cadáver en la Sala, y a retaguardia una escolta de dieCisé1s hombres al mando de un oficial, y así fue que la Comitiva ordenada se puso en marcha

"La concurrencia del pueblo era tan numerosa que no comenzó a moverse
hasta la segunda posa en adelante que se verificó en la siguiente cuadra,
110 expeditándo e del todo hasta la tercera que es la del Colegio, precedida
de una Compañía de infantería que con música a la sordina marchaba tras
1a Comitiva ordenada.
"Siguieron las posas hasta el cementerio donde con motivo de la concurrencia no se podía entrar, pues a más de la que acompañaba a la procesión
se hallaba dentro de la Plaza otra tanto o más numerosa, quedando sin concurrir la que en considerable número contenían las puertas, ventanas, zaguanes y balcones que hay desde la casa del finado hasta la Plaza, encontrándose, además, otra que ocupaba el interior de la Catedral en espera del
cadáver en cuyo local no pudo introducirse lo más de la Comitiva, que quedó fuera, entre eHa, la Hermandad de la Tercera Orden.
"Se hicieron las exequias que no presencié por ser uno de tantos que
quedaron fuera, desde donde después de apagada la cera que quedó fuera, porque toda la que se repartió iba encendida, me dirigí al Salón de Sesiones en
donde se hallaba el Vice-Gobernador, D. Pedro José García, en aguarda
de la Comitiva que debía regresar a darle el pésame como doliente principal
del Estado.
"Efectivamente, vuelta aquélla dijo su discurso de pésame la Comisión del
Congreso, en el cual se encomiaban las virtudes del Gobernante que había
fallecido, y merecido como cada una de los demás la contestación del Gobierno; dijo el suyo la Comisión del Supremo Tribunal de Justicia, después
el Presidente del Ayuntamiento, le siguió el del Rector del Colegio, siguió
el del Comandante de la Guardia Nacional, que concurrieron a un mismo
tiempo: a poco llegó el Sr. Vicario Capitular acompañado de los Canónigos
y de parte del clero manifestó su pésame en el cual hizo brillar a Nuevo
Le6n, en medio de los dos Estados limítrofes, concediéndole la mayor parte
de sus goces a la prudencia y tino con que se condujera el Gobernador, cuya pérdida lamentaba: dió conclusión el que de consuno hicieron el Cura
y el Padre Guardián del Convento, y se disolvió el duelo.
"El cadáver permaneció en la Sala Capitular con su ,escolta y centinelas
de honor, a donde concurrían a verlo muchas personas de distinción y familias principales, hasta la conclusión de la bóveda en que debia depositarse,
lo que se verificó a las once de la noche y en el mismo lugar en que se
encuentran las ceni2as de los dos primeros Obispos.

hasta la pximera posa.

"En la mañana del día siguiente se celebraron las honras con asistencia
de las mismas autoridades del día anterior, hallándose una pira de tres
cuerpos en que se colocó el sombrero y el bastón del finado.

,. La casa "conocida por de el Lic. Ballesteros, que es la número 30 de la calle
de Morelos" .. .la "Casa de las Agui!as" (Cossío, ob. cit.)•

"Por la (sucinta) relación que dejo hecha calcularás el contraste de que
estuve poseído, por el entimiento y por la satisfacción que tenía al ver ve-

320

321
D21

�rificadas tales operaciones, por parte de todo el Estado, por una persona que
esti.né en todo aquel período, como digno gobernante como amigo particular, como pariente, y sobre todo como hijo del pueblo en que yo y toda
mi familia vimos la luz primera". 28
El historiador Israel Cavazos Garza al escuchar en sesión de la Sociedad
uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística la lectura de la carta, copiada integramente,u formuló dos importantes comentarios:
"Ahora, ya sabemos dónde está sepultado el Sr. Parás.
"Los honores póstumos que se tributaron al Gobernador corresponden a
los de Obispo y Capitán General".
Nuevo León rendía el más singular y merecido tributo a su primer Gobernador Constitucional, uno de sus creadores en el lapso de 1824 a 1827, a su
reconstructor en 1848 y 1850.

EN

Gobernador, finado D. José María Parás, dispensó a esta ciudad en justa
gratitud y reconocimiento se acordó que se mande retratar su ~rsona en
cuadro de medio cuerpo, y bajo vidriera y con la decencia posible se conserve
en la Tribuna o Consistorio de esta municipalidad para perpetua memoria
de los beneficios hechos a este pueblo por aquel Mandatario, nuestro conciudadano".
Perdurable y justo homenaje, pues nadie, antes ni después de él, ha honrado en forma parecida a Montemorelos, nadie ha hecho tánto por su bien
y ornato, aún a riesgo, en algunas ocasiones, de provocar un juicio histórico
adverso.

LA TIERRA NATAL

La noticia oficial del fallecimiento del Gobernador llegó a Montemorelos
con la Circular que sobre el suceso envió el Vice-Gobernador, juntamente
con un decreto del Congreso.
En breves y cortadas cláusulas se consignan en el Libro de Actas y así )as
transcribo :
"Que a las cinco horas y cuarenta y cinco minutos 25 de la tarde había
fallecido el E,crno. Gobernador Parás. . . cuya pérdida es enteramente lamentable para Nuevo León".
El Sr. Alcalde Primero "manifestó haber tomado las providencias correspondientes para la más exacta ejecución del decreto expedido por el H. Congreso, que determina los honores fúnebres que deben hacerse en este pueblo al finado" ...
Consistirían en "las exequias y Misa de Requiem el domingo siguiente, con
la asistencia en cuerpo del Ayuntamiento, el Tribunal Municipal y demás
empleados".
Y como tributo especial por "los innumerables servicios que el Exmo. Sr.
21 A don Guillermo García W elsh, distinguido coterráneo, gran admirador del prócer, debo el conocimiento de tan valioso cuanto ignorado documento. Formaba parte
de su archivo. Por encargo del Sr. García Welsh y de su esposa, la Sra. doña Consuelo
Jiménez de García Welsh descendiente del Sr. Parás, entregué la interesante carta
al Museo de Historia de Nuevo Le6n.
.. Salvo en lo relativo a puntuación.
:o Hay diferencia de cinco minutos entre la hora que fija el autor de la carta y la
que se asienta en el comunicado oficial.

322

323

�MONTEMORELOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX

Ismao

VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico de Monterrey

o distritos, como se les llamaba entonces, en que
se encontraba dividido el estado de Nuevo León a la consumaci6n de la Independencia, era Montemorelos el segundo en importancia. En los informes estadísticos del año de 1824, se le asignaban al distrito de Monterrey
12,282 habitantes y al de Montemorelos 8,638. Los dos municipios que seguían en orden descendente, Cadereyta y Linares, tenían respectivamente,
8,334 y 8,202 habitantes.
Pero, no sólo seguía Montemorelos a Monterrey en poblaci6n, sino que
era también mucho más rico que otros municipios. A fines del año de 1826,
el valor de los animales domésticos y producci6n agrícola del distrito de Montcmorelos, se calculaba en $ 279,965.00 mientras que el de Cadereyta era
solamente de $ 188,837.00 y el de Linares sumaba $ 171,477.OO.
Una cosa que sorprende, sin embargo, es que siendo entonces la regi6n
de Montemorelos una de las más pobladas del estado, y que se había empezado a poblar hacia más de un siglo, tuviera todavía zonas inexploradas.
El año de 1826, al Ayuntamiento informaba que uno de los pobladores de
la ciudad, había descubierto un potrero en la sierra. ''El presidente de esta
corporación -decía el relato- palpó todo en abril último, que por disposición del Supremo Gobierno, pasó a reconocer dicho potrero, y para llegar a
él se atravesaron cuatro altas sierras, sin otras menores. y entre dos, que la
una es la llamada de la Imagen, al poniente, y la otra al oriente, y a la alta
subida de un cuarto de legua, se encuentra el citado potrero, que contiene
en su centro muchos millares de grandisimos pinos y pinabetes, árboles de
otras especies, como tejocotes y aun duraznos, muchos pedazos o ancones de
un arroyo seco sembrados de maíz, chilares, chilacayotes, huertas de sandía,
mel6n, calabazas, etc. que se dan muy viciosas o grandes sin agua, tal es

DE LOS VEINTE MUNICIPIOS

325

�la feracidad de la tierra. Se encontraron también indios pames, que muchos
no atienden (sic), ni saben el idioma nuestro, aunque según se vido (sic),
siembran la tierra de primer fierro y abandonándola se suben a la. sierra, y
a su tiempo (esto es, en el de elotes, calabazas, etc.) bajan a cosechar, sin
dar otro beneficio. El arroyo seco desemboca en una gran cueva, que atraviesa por debajo de tierra un buen pedazo de la cabecera del potrero, en
la que, pocos pasos de andar Eºr dentro,
halla, vierte agua por todas partes, y más mucho, adentro, hasta impedir el paso, y por último, sale a despeñarse a un arroyo, que llaman de la Bufa, con un río de agua, que al caer
se resume por debajo de la tierra y va a salir al río de Ramos en el arroyo de
la Cebolla" .1

Además de estos tres cultivos, mencionan los informes la existencia de huertas, ~ especificar si se r fieren a frutales u hortalizas. Sin embargo, la producc16n de éstas debe haber sido muy limitada, pues en el año de 1826 se
le daba un valor de 97,200.00 a la cosecha de maíz y únicamente de $ 450.00
a la de las hu rtas. El valor total de la producción agrícola ese mismo año,
fue de $ 138,330.00.
A pesar de la importancia relativa que tenia la agricuJtura en Montemorelos, había personas que estaban conscientes de que se podía mejorar
notablemente, pues en la noticias estadísticas del año de 1825 se especifica
que la producci6n se debía a "la feracidad del terreno y no por una industria activa y vigoro a emanada de la poca instrucción, peores servicios, que
todo necesita de remedio" .11

Agricultura
Ganadería
La agricultura era, como ahora, la principal actividad económica de Montemorelos, superando en ésta por un gran margen a todos los otros :municipios del estado. En el año de 1826, contaba para sus labores agrícolas con
727 yuntas de bueyes, mientras Linares, que le seguía, tenía solamente 582
y Monterrey, cuyo municipio era entonces inmenso, pues comprendía lo que
ahora son San Nicolás de los Garza, Guadalupe, Garza García, Apodaca y
Pesquería Chica, apenas disponía de unas 400 yuntas.
El número de agricultores era, en este mismo año, de 359 y éstos ten'tan
a su servicio cerca de 1,000 personas. Se cultivaban tanto tierras de temporal como de riego, y para el beneficio de estas últimas, se obtenía el agua
de los ríos Pil6n o Montemorelos, Ramos, Potosí y el arroyo del Pilón Viejo
a través de diecisiete sacas.
El principal cultivo era el de maíz y parece que su producción era mu)
variable, probablemente porque una gran proporción de éste se cultivaba en
tierras de temporal. En el año de 1825 se informaba de una producci6n de
s6lo 8 000 fanegas (500 toneladas aproximadamente), pues hubo una helada temprana que destruyó una gran cantidad de los sembradíos, pero al
año siguiente la producción fue de 32,400 fanegas (unas 2,025 toneladas).
En cambio, no parece haber habido grandes variaciones en la producción
de los otros cultivos importantes. En el año de 1825, la producción de caña
dio 3,500 cargas (540 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar (2,268
kilos) y al año siguiente 3,900 cargas (625 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar. De frijol, las cifras dadas para los dos años son de 350 y
360 fanegas (unas 24 toneladas).
~ MS. C,nso y Ramo d, Estadlstica d, la Ciudad de Montr.morelos ... 19 de diciembre de 1826, Archivo General del Estado de Nuevo León (en Jo sucesivo se citará:
AGENL), Estadí1tica, 1826-1827.

326

La actividad económica que seguía en importancia a la agricultura em la
cría de ganado. Existían entonces en el municipio de Montemorelos, 58 ranchos y 4 estancias y había 119 individuos dedicados a la cría de ganado los
cuales eran auxiliados por unos doscientos sirvientes o vaqueros. Sin 1em.
bargo, no ocupaba Montemorelos un lugar preeminente en este ramo, pues
era superado por otros municipios. A fines de 1826, se e timaba que tenía
9.035 cabezas de ganado vacuno, mientras que Cadereyta contaba con 10 684
y Linare con 12,729 cabeza . También superaban estos dos munici.pi~s a
Montemorelos en ganado caballar y mular, del cual éste tenía 5,111 cabezas;
Linares 5,818 y Cadereyta 5,844. Pero en el ramo que sí quedaba Montemorelos muy atrás, era en el de ganado menor, pues incluyendo ganado caprino y lanar, contaba con 7,571 cabezas solamente, mientras que Aramberri,
que entonces era un municipio muy extenso pues comprendía además de su
ju~dicción actual, lo que son los municipios de Doctor Arroyo, Zaragoza y
Mier y oriega, informaba a principios del año de 1825, tener 118,495 cabezas de ganado menor 88,168 cabras y 30,327 ovejas. El valor total del
ganado existente en Montemorelos en el aíio de 1826 se estimaba en$ 97,839.00.
Esta cifra poco impresionante se debe al valor tan bajo que el ganado tenía
en esa época, pues una vaca en producción se cotizaba en $ 6.00, una oveja
en $ 2.00, una cabra en $ 1.00 y un cabrito en $ 0.50. Los animales de mayor
costo eran las mula mansas de carga que se estimaban en $ 35.00.

• MS. Censo 'Y Ramo de Esladistica de fa Ciudad de Montcmorelos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

327

�Artesanias

Educación

En una época en que el transporte era muy difícil, los pueblos tenían
que ser en gran proporción, autosuficicntes. Montemorelos contaba con un
número apreciable de artesanos que producían muchos de los artículos que
ahora produce la industria. A principios de 1826, se informaba que en el
municipio había 22 obrajeros, esto es, fabricantes de frazadas y otros productos textiles, 12 curtidores, 9 coheteros, 10 sombrereros, 30 zapateros, 17 carpinteros, 3 bordadores, 12 sastres, 12 herreros, 9 alfareros, 6 jaboneros, 2 pintores, 10 panaderos, 7 plateros, 10 albañiles y 6 fabricantes de velas de cera
y cebo.

En el ~o de 1826, había en Montemorelos tres escuelas, dos de paga y
una gratuita. De las de paga una era para hombres y la otra para mujeres.
La de hombres tenía 65 alumnos y la de mujeres 51 alumnas. La escuela
gratuita tenía 45 alumnos, pero el encargado de ésta incluye en su informe
una nota que dice: "La suma de 45 niños no es el total de que debe componerse esta escuela, porque todavía hay muchos que pueden e$ar a ella,
pues no se ha verificado en su totalidad, porque acaba de separarse de la de
los pagos '. 3

Epidemias y movimiento de población
Comercio
El comercio local se consideraba de poco volumen. En el año de 1826 había en Montemorelos tres tiendas y 21 tendajos, que según informes, manejaban mercancía del país y algunos artículos europeos y de los Estados Unidos, lo mismo que una serie de objetos que se producían localmente, como
sombreros, frazadas, zapatos, cordobanes baquetas, untos y jabón.
Para el tran porte interno, existían en ese mismo año, 25 carretas y para
el tráfico con otros lugares había 166 arrieros que manejaban 795 mulas. Los
productos que principalmente mandaba Montemorelos a otras regiones eran,
piloncillo y maíz. Existe en el Archivo Municipal de Montemorelos, un registro de toda la carga que salió el año de 1846. En él aparecen, nada más
en el mes de enero, envíos de piloncillo a diversas poblaciones del e tado de
Zacatecas como Río Grande, 1 ieves Fresnillo y la misma capital. También
aparecen remesas de ese mismo producto a Reynosa, Matamoros, Montcn·ey,
Sallillo, Parras y hasta Durango y Chihuahua. Hay igualmente envíos de
maíz a Jugares muy diversos, sobre todo a poblaciones del estado de Tamaulipas y remesas menores de otros productos como frijol, naranja, chile sal y
plátano . Sólo el día 4 de enero se tiene registrada una salida de 58 ~gas,
que si éstas fueron completas son poco más de 9 toneladas. Una cantidad
apreciable, considerando sobre todo que era transportada a lomo de .mula.
Es conveniente destacar, que en el Montemorelos de entonces, la nqueza
parece haber estado bastante repartida, pues en c1 año de 1826, solamente
1 224 personas eran clasificadas como sirvientes y jornaleros, en cambio había 875 personas que podían considerarse económicamente por encima de
las anteriores. Estos últimos, incluían a empleados de gobierno, maestros,
agricultores, criadores de ganado y artesanos. El censo de 1824 también registra 4 médicos, pero dice curiosamente "cirujanos de afición". Igualmente
incluye a 3 barberos y sangradores.
328

La ventaja, que sobre otros municipios, tenía Montemorelos al consumarse
la Independencia, la había perdido para mediados del siglo, pues no conservó un ritmo progresivo de crecimiento. En esa época debido a lo deficie~t_e, de la salubridad y la medicina, la mortalidad era muy alta, y una
revlSlon de los cómputos de nacimientos y muertes, parece indicar que era
mucho mayor en las regiones más húmedas del estado, entre las cuales queda
incluido Montemorelos, pues son comunes los años en que el número de muertes supera por w1 amplio margen al de nacimientos. El año de 1820 hubo
338 nacimientos y 4·19 muertes; en 1825 se registraron 402 nacimientos y
848 muertes, y en 1826, se contaron 251 nacimientos y 321 muertes. En el
informe estadístico correspondiente al año de 1825, se hace esta indicación:
"En el censo de 1824 se halla que existían para entonces en este distrito,
8,638 personas y por el actual se nota que faltan 1,637. El estado número 1,
manifiesta el de muertos en todo el año pasado de 1825, en que reinó en
ocho meses desde mayo, la enfermedad epidémica que llaman chanza, sarampión y fiebres (probablemente paludismo) y faltando aún 789 personas para
completo de aquel censo, no queda duda que, después de atraídas a esta ciudad con motivo de la vigorosa seca de los años anteriores a1 de 24 y cesado
ésta en el de 25, se retiraron a sus lugares" .1
En cambio en el año de 1826, vuelve Montemorelos a experimentar un
aumento de población, pues aparece con 7,330 habitantes. El Ayuntamiento
explica este aumento en la siguiente forma: "Siendo el aumento de 365 es
'
atribuible a que como quiera que se ha experimentado necesidad de maíz des• MS. Ctnso y Ramo d, Estad!Jlica de la Ciudad de Monlemorelos ... 19 de diciemb1e de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827 .
• MS. Censo y Ramo d, Estadística de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de mano
de 1826, AGE L, Estadística, 1826-1827.

329

�de junio hasta la fecha, se han introducido en este suelo varias familias, no
habiendo excedido el número de nacimientos al de muertos en este distrito". 5
Por lo tanto, Montemorelos conserva su población no por un crecimiento
natural, sino más bien por una constante inmigración de nuevas gentes. Un
cuarto de siglo después, en el año de 1848, tiene únicamente 8,410 habitantes, poco menos que los que tenía en 1824. Para estas fechas, ocupaba
ya el quinto lugar entre los treinta municipios del estado. Este año de 1848.
Monterrey ienía 13,534 habitantes; Cadereyta 11,697 · Doctor Arroyo (separado del municipio de Aramberri en el año de 1827) tenía 11,116 y Galeana 10,457.
Respecto al carácter de las gentes de Montemorelos, el Ayun~ento decía en su informe del año de 1825: "Todos los más de estos hab1tantes de
este distrito son de genio d6cil, obedientes, aplicados a la agricultura y al
campo, pocos al comercio, y muy poco número se encontrará de ociosos, vagos y mal entretenidos, porque es notorio que ~os que dan ?3ás quehacer a
las autoridades son los forasteros, que con mobvo de la pnmera época de
la revoluci6n (Guerra de Independencia) se refugiaron aquí, huyendo de
la furia realista de tierra fuera, los que, aunque de genio belicoso y fogoso
se van habituando al de los nativos de esta ciudad" .6

LOS SUCESOS DEL 2 DE ABRIL DE 1903,
EN MONTERREY*

Da. CARLos R.

CA.NTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística
·

No

ES FÁCIL PARA MÍ desarrollar felizmente el tema que se me ha encomendado. Es mucho_ para hacer mis primeras armas. Sin embargo no quise reusarlo .. Es muy mteresante Sucesos del 2 de abril de 1903, en Monterrey.
Apasmna por la época en que se efectuó. Fue el síntoma más claro del inconf~smo po~í~co que comenzaba a incubarse en la República en el larpeno~o porfmano y por su personaje central, Bernardo Reyes, marc6 un
Ja16n ro30 en nuestras luchas por la libertad política, que desgraciadamente
no tuvo eco nacional.
Se adujo
,
. para, que aceptara. este trabajo que yo había vivido este hecho•,
s1, es cierto, tema entonces diez años, y ese día, 2 de abril, uno de mis hermanos mayores estaba en la Plaza de Zaragoza esperando a ver qué pasaba;
pero Y~ apenas había c~menzado mi instrucci6n primaria el año anterior y
el ambiente en que habia actuado era muy humilde, difícil para captar ideas
~ hechos; lo que más se me grab6 fue la angustia de mi madre por los peligros a que estuvo ex-puesto su hijo.
Pero este ensayo es tentador, es como poner una pica en Flandes; sin embargo, re~it~, es mucho para mis capacidades, y por lo mismo, muy devotamente solicito de ustedes toda la benevolencia posible para oírme y sobre
todo para juzgarme.

?º

• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemordos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadistica, 1826-1827.
• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de marzo
de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

Pues bien. Hace siete décadas, azotaba esta región una terrible epidemia
de ~ebre amarilla, que el gobierno se esforzaba afanosamente en contener.
P~c1samente ?ebido . a la intensidad de esa epidemia, se había pospuesto la
visita a esta cmdad del C. general de División don Porfirio Díaz, Presidente
de la República, que había sido invitado por el Gral. Bernardo Reyes, que1

*

Trabajo de ingreso leído por su autor en la Sociedad Nucvoleonesa de Hutoria

331

330

�con un int rvalo de dos años,

taba al frente &lt;lcl Gobierno deJ E tado d -

de 1885.
Se acepta n e ta r gión, ca i sin discu ión, qu el Gral Reye había llegado a esta Front ra del ort a d truir la h emonía que por acá jerclan nuestros caudillos de la Guerra de Rcform ' de la Intervención Franc ; al decir nu r caudillos m 1efiero, claro tá a lo en rales Lic.
Lázaro Garza Ayala, Ger6nimo Tr viño y Francisco Taranjo.
o tros lo habitant de ta frontera ten 'mo la pr unción de haber
' muy alta contribu ión d sanfTr n la·
pa ado una
ras de R forma y
del Imperio. Tropas comandada,; por • antia o Vidaurri, ant s de u penosa
di id ncia, Igna io Zaragoza, Juan Zuazua, Juli5.n Quiroga "El L 6n d la
ierra", Mariano Escobcdo · los ant s nombrados Garza
·ala, Treviñ y
aranjo, para no citar nada más que a los que marcaron profunda huella,
cntr garon us vidas en los campos de batalla en un generoso holocausto.
abemos que, por lo menos, el Gral. Tre\-iño, que fue gobernador hasta
tres veces ant
de venir a e tas tierr::is el Gral Rey s ejerció su magistratura sin ninguna ingerencia d 1 gobi rno cntral. (Teníamos una República
Fed ral). abemos también que el Lk. Gcnaro Gara García, con más iión, o con m nos compromiso, upo a tirmpo romper sus ligas con el GraJ.
Díaz y todos recordamos con sati farción y con orgull que las carta que
le fu n dirigidas por el Pr idente, eran devueltas in abrir a su remitente.
(GaI7.a García no quería tener amistad con l general Porfirio Díaz) Y nosotros crccmo, vo.Y populi, sin haber llegado a sclarecer csle asunto, qu de·de ntonccs, aun a travc: d todos los gobierno , hay cierta inquina del gobierno central en contra de ta re ión, brc tocio en contra de fontcrrey.
Sabemos, en fin. que nuestros audillos, que gozaban jugando a la democracia )' a la fcdci ación, se di on cuenta tic la a1 tera maniobra d don Porfirio cuando ya era tard .
Bien.
n 18 8 Bcrnnrdo R ,e · izobcrnaba el e tado de

ue\'o León con

mano de hierro.
En 1885, cuando se npod ró di'! obicmo, ch6 mano de nuestros hombres: Lic. y Gen 1al Lázaro Garza yal., Lic· P dro J. Morales, José ngel
Garza Trc iño,
cundino Rocl, J ús Tr viño, Francisco E. Rey , etc. para apr nder a gobernar.
Pero ¿ quién era 1 General Bernardo R y ?
He aquí su historia militar en r um 'n:
Enlr6 al ejército a lo 16 años, combatió en Calvillo y Villa ueva, ascendió de alférez a tenie11tc en Zamora; a isti6 al itio de Querétaro y fue
herido· formó parte d la columna que · envió en ob rvaci6n de Márquez
a Mé.~co y en San Lor nzo r cibi6 una herida de bayoneta. Asi ti6 al itio
de México y vol ·i6 a Querét ro. En 1868 )' 69, combatió en inaloa; en

332

1870 n Tamaulipa (e capitán); ,·a a Zacat as y
herido (por ter era
vez) Y salva un ca am •nto d pertrc ho de Gu rra. En 1873 combate contra Lozada ( comandante). En Tepic llega a teni nt coronel. Recibe un
balazo en $antia o Ixcuintla. Derrota al
neral Donato Guerra y n 1876
estando en TamauUpas, cae el gobierno d Lerdo )' el general Díaz }e re~
con? el grado de coronel. Guerrea por el norte y las Hua ·tecas y vuelve
a ~maloa y en Villa nión derrota al general Ramír z T rrón r cibe. d
hendas, ~ matan tres &lt;:3:ballo y
ase ndido a
neral de brigada. E jet
de la Pnm ra Zona Militar y hace una feliz campaña en onora contra lo
yaquis. Es nombra_do jefe de
·ta Zona en an Luis Potosí y en Mont rrey,
_n la ca a del. Lic. f, uro
púlv ·da. obernador interino del tado {el
lit~ era el Lic. ?enaro ~ai~ García, por entonce en viaje por asuntos
poüt1cos en la_ capital), reobc una descarga a qu marr pa, n qu fu ron
~uertos o h ndo ha ta trec soldado · su. ropas pr ntaban tres perforac1one
de balas; es el 10 de diciembre d 188r
estab e I tad o d e
..
1t10, y entra como gobernador interino de
uevo León.
Decíamos que había empleado a nuestros h mbres para apr nd
a gobernar Y cuando aprendió los fue eliminando poco a poco con habilidad
a _uno con saña y mala f a otros· d truy6 las div~ facci~nes d I Partido
L ~ }' se formó un~ uya propia (Bemardista), El Club Urii6n y Progre o.
Pacificó al tado )' sm problemas onómicos, pue ' tos ·a e taban re u J.
tos ~r los an~riores ~ biem
impulsó la in t.rucci6n primaria y normal,
no as1 la pr fesional; d1 rna&gt;·or amplitud a la Leyes d Pr tecci6n a la In~
dustria promulgadas por los anterior
obemadores principalmente por Garza_ A~ala dio facilidad al om rci y a la banc;
comenzó a urgir la
mmena.
Sus jefes de cordada ( la cordada era un grupo de hombr s armados.
a caballo, al mando d un militar o civil) entre los qu
taban el mayo;
Regino Guti'rrez, Platón Treviño, J corone] Ram6n T rán, Pedro Hernández, Bonifa io Martínez (El oyot ) , t ., r corría lo caminos del tado
rec~giendo_ · matando in cl1esc:an:so a bandido activo y a bandido que
hab1an deJado de serlo (contrabancli tas o anti u militar •s !icen iad d
nuestras luchas int tina ) o a hombr s br ado qu t nían en t mión a
nue tro alcald s, aunque no hubi n h ho nada, por t m r por inquina,
a veces a personas inocentes. El radio de acción d la cordada se extendió, en ocasiones, a Coahuila y Tamaulipas; en ucvo Le6n las ciudades
más ca tigadas fu ron Lampazos y C rralvo y en m nor intensidad Mont.err y.
Hacia el año d 1898, fecha de la visita d 1 P idente Díaz, Bernardo Reyes ejercía como h mos dicho, un poder omnímodo n todo
u vo Le6n.
Emulando aJ Presidente- Díaz c¡ue había liminado un.c1. cloc na d cabe-au
principaJ s (
inato el Vera rw 1 25 de junio d • 1876 - " fát.alos en

333

�Caliente"- Trinidad García de la Cadena, en Zacatecas, etc.), mantenía
una paz fonada en todo el estado· en Monterrey ejercía un poder absoluto
oficial y hasta social y por medio de su partido político "Unión y Progreso"
que tenía enlistados a todos los ciudadanos del e tado, hacía las elecciones
a su gusto en un ambiente absolutamente tranquilo y a muy poco costo.
Po,r stas fechas de la visita antes dicha, en una reunión muy discreta de
ciudadanos desafectos al general Re}-es, a la que concurrieron algunos miembros de los más caracterizados de la banca, del comercio y la industria, que
habían contribuido con respetables sumas de dinero para solventar el gasto
de los festejos que se preparaban, se trató en firme la idea de proponer
o pedir al general Porfirio Díaz que cambiara en la gubematura al general
Reyes por alguna otra persona originaria del estado· se desechó la idea por
no dar motivo de pena o mortificación a ninguno de los di tinguidos visitan tes que tendríamos por tal motivo, particularmente al meritísimo General
Mariano Escobedo que venía en el grupo y que hacia mucho tiempo que
no visitaba esta ciudad. Fue campeón de esta idea el Lic. Francisco E. Reyes, que había de ser tratado, al correr de los años con mucha crueldad
por el general Reyes y sus partidarios.
Y se efectuó la visita; la recepción fue en la hermosa estación del Golfo,
hoy abandonada; hubo fiestas, desfile con arcos triwifales en que participaron con asombro del general Díaz todas las clases sociales; días de campo
y visitas a las industrias; banquete con todo lo más granado de la sociedad
y la frase gráfica, lapidaria, de halago al gobernante provinciano, pronunciada por e] ilustre Jefe del Estado, paladín de nuestras luchas internacionales: "General Reyes... así se gobierna"; frase que a mí me parece fue un
latigazo al rostro de nuestros próceres allí presentes y una afrenta sangrienta
a la memoria de nuestras gloriosas huestes que dieron la batalla final en los
lamerlos de Querétaro.
Y e volvi6 el presidente a su capital. aquel presidente arquetipo de la paz,
que el pueblo mexicano admiraba, qu admira todavía a pesar de todo y
que, aunque parezca mentira, a más de 50 años de su sueño eterno, hay
muchos que tiemblan con su sombra ... Se fue y se perdió la suprema oportunidad de pedirle aquella gracia también suprema.
El Gral. Reye se afianzó en e] poder, se plasmó su obra.
Nuestros maestros primarios, en Jegión iluminaron el estado, los estado
vecinos y aun los lejanos. Mae tro mío hubo, don Catarino Galván, que llevó
sus luces y su vida hasta California y allá fincó su hogar. Los principales,
verdaderos y grandes maestros Miguel F. Martínez Serafín Peña, Abel Ayala,
Emilio Rodríguez, Pablo Livas, Eulogio Flores, Celso Flores Zamora, Macario Pércz, María W. Benavides, Maria Valdés, etc., etc., sembraron nuestras
campiñas con tal devoción que están dando sus fruto todavía. Revitaliz6

334

la Ley de Protección a la Indu tria, promulgada el 21 de diciembre de 1888
por el Lic. y General Lázaro Garza Ayala; se hizo pública la fama de uevo
L~n por toda la República y por el C.."-tranjero; nuestros hombres de negoaos prosperaron: nuestros obreros y campesinos tenían trabajo en todas
partes ~:cm s6lo decir: "~oy de Nuevo León". Y el Gral Reyes se atribuyó
a sí mismo todo el mérito de esa obra; pero esto no era cierto más que
en parte. "En Nuevo León, dice el Lic. Santiago Roel en sus Apu11tes Históricos, la iniciativa privada ha sido siempre el primer factor de prosperid_ad".
uestra gente era activa y emprendedora desde antes que Reyes naciera.
uestro material humano, como dijo uno de los más notables jefes
de la Revolución Mexicana, fue siempre de primera calidad. Ya antes de
que apareciera a la vista de nuestro vigilante cerro de la Silla el Gral. José
V alJe con su Quinto Batallón ( que fue la cabeza de playa tu.xtepecana en
~~evo León) se habían verificado aquí exposiciones industriales con pleno
e,ato; pero el Gral. Reyes e atribuyó, como dije antes, todo el honor de
este florecimient? y la República se lo reconoda y el Gral. Díaz, aceptando
aquel !allo, confirmado P?~ ~us propios ojos, se lo premió: Bernardo Reyes,
ascend1do a general de división, fue llamado a México a ocupar la cartera
de Guerra Y Marina, donde ya había sido oficial mayor, vacante por la muerte del general Felipe B. Berriozábal, hermano de guerra del presidente en la
gloriosa batalla del Cinco de Mayo de 1862, n Puebla, desde ento;ces no
de los Angeles sino de Zaragoza.
Y en e] corazón de todo Nuevo León nació una honda esperanza• quizá
la distancia Y el tiempo, los entorchados de oro y las nuevas actividades del
Sr. Ministro, lo alejaran para siempre de estos lugaTes, de nosotros tan queridos.
Nuevo Le6n respiraba amplio y pausado, descansaba, tomaba tiempo.
¡ Vana ilusión! ¡ Inútil esperanza!
Quedó al frente del gobierno en fonterrey, el Lic. Pedro Benítez Leal:
hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo había dicho
y está. entendido, en su nombre; a él tenía que darle cuenta de todo, pormenonzada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia o por su orden.
Coincidiendo con las primeras actividades del Lic. Benítez, se establecieron en la República clubes liberales a iniciativa del Ing. Camilo Arriaga, clubes que tenían por objeto el restablecimiento de hecho de la Constitución de
1857 y de las Leyes de Reforma. En Nuevo León se estableció uno en Lampazos J&gt;&lt;?r los Sres. In_- Francisco , aranj~ Jr., Ores. Carlos Garza y Juan
C. Fernande-l y Sres. Vida! Garza Perez, Lws G. Avila, Elpidio Canales Adolfo R~:~guez, Ernesto Bravo y otros más, que bien pronto fueron ~uestos
en pnSion (Cuartel del 9o. Batall6n), donde tuvieron recluídos más de

335

�cuatro meses y de donde salieron gracias a un amparo interpuesto ante la
Suprema Corte. Más felices los arriaguistas de Villaldama entre los cuales
se encontraba Antonio I. Villarreal, sólo fueron conminados a disolverse. A
consecuencia de estos hechos se extremaron las medidas de rigor; el Lic.
Benítez consintió que se perpetraran atentados contra la vida; tal fue el
caso de Juan Briones que en la penitenciaría fue martirizado s6lo porque
era muy hombre y que murió a consecuencia del tormento. El Sr. F. Hernández, de Montemorelos, una buena persona, fue sacado de la penitenciaria
y asesinado por órdenes &lt;le\ teniente de. gendarmes José M. _Correa. Igual
suerte corrió un criminal de apellido RoJas, que pudo haber sido condenado
por los jueces, pero al cual se le aplicó la Ley Fuga por el jefe de Acordada Platón Treviño, en el camino de villa de Santiago y sobre cuyo cadáver, suspendido de un árbol, hicieron ejercicios de tiro al blanco todos los
"acordados" ante las miradas perplejas de mujeres y de niños de ese pueblo.
Durante el interinato de Benítez y desde Mé.xico el Sr. Gral. Reyes consiguió que el Congreso Local reformara el Artículo 81 de la Constitución del
Estado que quedó en los siguientes términos:
"ArtícuJo 81. Para ser Gobernador se requiere haber cumplido 30 años
de edad y reunir las demás condiciones que para ser Diputado exige el artículo 49.
"No podrán ser electos para e1 cargo de Gobernador los empleados federales, los de Hacienda del Estado, los militares en ejercicio que_ residan en
el mismo y los que hayan tenido cualquiera de esos caracteres, smo 6 meses
después de haberse separado absolutamente de sus destinos '.
El mismo Gral. Reyes consiguió en la reorganización del ejército que se
especificara en la ley respectiva, que los brigadieres, generales de brigada
y de división pertenecientes a la plana mayor del ejército, se considerarían
siempre en servicio activo.
Con estos dos mandatos legales el Gral. Reyes consideraba seguro en su
beneficio, el gobierno del estado de Nuevo León, para el caso remoto, pero
no imposible, de que saliera del Ministerio de la Guerra.
M.ientras Nuevo León segufa su marcha, Reyes desple 0 -aba una actividad
asombrosa; el hombre era inteligente y activo, aparte de ser ambicioso. Proyectó y consiguió que en la nueva ley de reorganización del ejército antes
mencionada, el primero de diciembre de 1900, se incluyeran la creación de
la primera y 1a segunda reservas del ejército y se dio tal habilidad que muy
pronto toda la República se llenó de pequeñas escuelas militares, en las cuales en horas no hábiles para el trabajo, se preparaban por el estudio para
el servicio de las armas, multitud de jóvenes de las clases acomodadas, que
orgullosos lucían sus uniformes y sus sables, llegando a contarse en unos

cu~,tos meses hasta 30,000 reservistas ante el asombro de todo México y
qwzas ante
preocupación no manifiesta de algunas naciones extranjeras.
. Los r:servista~ comenzaron a crear conflictos. El Ministro de Hacienda,
Lic. Jose Ives Llmantour, protestaba por el desorden en los gastos en el presupuesto de guerra. La Secretaría de Justicia tuvo que intervenir para fre.
nar ~ pretensio~~ de los reservistas que quer1an gozar de los privilegios
propios de los militares. En los cuarteles de los reservistas se hacía política
su~urrándose que Reyes se~í~ el sucesor del Presídente D.íaz; y que éste sal~
dna pronto a Europa en vtaJe de descanso. En fin, que el Ministro de Guerr~ es~a tan crecido que se atrevió a preparar, sin consultar con los demas miembros del gabinete presidencial, unas maniobras militares en honor
de los del~gados de un Congreso Panamericano que se celebraba en esos días
en la capital y a extender en su nombre las invitaciones para tal acto. Este
paso en _falso del_ Minis~o de Guerra y Marina fue corregido de inmediato
P?r el Lic. Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores y jefe del gabinete. Por último la violenta pugna que se entabló entre Reyes y Limantour so~re_ las prete11siones de ambos a suceder en el mando al Presidente de
l~ R~publ'.ca, pugna exacerbada por el poco tino de los dos grupos de partid~os, d10.~or resultado, a petición del ministro de Hacienda al Gral. Díaz,
que este solicitara al Gral. Reyes la renuncia del cargo de ministro de Guerra y Marina que venía desempeñando.
Y Reyes, muy a su pesar, renunció el 22 de diciembre de 1902 lo que le
fue aceptado dos días después.
'
Este mismo día (24 de clic. Nochebuena), llegó esta infausta noticia a
Monterrey, primero en calidad de rumor, después como hecho consumado.
Se supuso (una nueva y sutil esperanza) que el Gral. Reyes saldría como
rrumstro a algún país extranjero, pero. . . ¡ oh desesperación! . . . venia otra
vez corno gobemador a Nuevo León. Su presencia aquí no inspiraba ningún
temor al Sr. Presidente.
Y en esta ciudad para unos era una ofensa para Nuevo León que una
persona separada d:l gabinete presidencial, en las condiciones en que sali6
el Gral. Reyes, volviera a hacerse cargo del gobierno del estado; para otros
era una prueba m~ de la inq~a que el presidente Diaz tuvo siempre a esta
frontera que lo vio llorar de unpotencia en Icarnole; para muchos era sin
embargo, una positiva esperanza. Reyes había dejado de ser persona ;rata
al presidente de la República.
Y aunque nadie extemó nada, el rumor creció. ¡ H,abía que esperar!

!ª

. L~. llegada a Monterrey del Gral. Reyes en esta ocasión, después de su
dimisión de la cartera de Guerra y Marina, fue sin pena ni gloria. Venía
confuso (según confesión propia), temía positivamente haber perdido la amistad y el apoyo del presidente, de lo que siempre disfrut6. En esta vez sólo

337
336

H2'l

�l s servidores del gobierno y us amigos íntimos fueron a perarlo a la ünea
divisoria on oahuila. in embargo no perdió tiempo: tomó el mando el
28 d diciembre y el día primero d en ro d 1903 envió una circular a
todos lo Ayuntami nto comunicándol que
había hecho cargo nuevamente d 1 gobi mo e invitándolos a colaborar con entu iasmo en el engrand imi nto del tado.
Y la adhesión no se hizo esperar; los alcald vinieron a pre ntarle su
respetos y él mo para demostrar qu era el mismo, de cuerpo entero, movilizó un destacamento de 30 hombres del 9o. Batall6n a Lampazos, que era
Lampazo de aranjo desde hacía 25 año para vigilar al Gral. aranjo,
que de antemano tenía bien recomendado y que no gozaba precisam nte d
us simpatías.
1903 ra año d leccion y como i mpre lo había h ho aunque n esta
vez con el temor y la prco upa ióo por los últimos acontecimientos d fines
de diciembre n la capital, pidió al Gral. Díaz u penniso y autorizaci6n para presentar u candidatura para un nuevo período gubernativo en el estado.
o lleg6 la
pu ta de inmediato, como otras ve es· Díaz le advertía qu
antes de autorizar! tendría qu inv ligar 1 condiciones políticas del estado, y d pués de la angustiosa pera de una semana, llegó la tan deseada
autoriza ión. (Convenía a la alta política del Gral Díaz hac r sentir a don
Bernardo que 'I era el amo indiscutible).
ués d agrad e r este ñaladísimo favor, don Bernardo comenz6 su
ampaña. iientras tanto nuevoleone
important radi ados en la capital
de la República, que crey ron que Reyes había perdido su iníluencia en el
centro, se pu ieron de acu rdo con nu stros hombr s y de una manera muy
di reta comenzaron a hac r trabajo qu
ndrían por obj to conseguir un
cambio en la dir cci6n política d 1 stado.
Las primeras reunion fu ron en el d pacho del Lic. Francisco E. Reyes,
con la p encia de los también abo ados Eulalio anmiguel y Julio Galindo
y un grupo de profesional , periodistas y hombres de negocios, iniciándose
un movimiento que muy pronto se extendió a todo el estado.
Re on í . sin embargo la capacidad y actividad extraordinarias d 1 Gral.
R yes. o se podta negar que a su impulso, direcci6n y vigilancia (aún d sd México), u vo León había logrado un amplio desarrollo general: se fundaron nue\'as industrias por í solas buscando mano
pecializadas y mercados amplio o establ cidas bajo la amplísima protecci6n d las leyes. El
com rcio la anca, la instruc ·ón. . . todo marchaba a compás, rítmicamente. • . sólo las marchas continuas ' silen io
de la Acordada, mantenian
vi" la inqui tud. El m nor a 1 s daño era recoger de 1 pueblos a los
muchachos de espíritu 1 •antado, en edad militar, para meterlos de soldados
(sorteados decla el Gobierno) qu ran enviado a Yucatán a la guerra de
338

castas Y qu al correr de vario año , i salían de fil
blos, si qu daban con vida, eran ya mansos cordero

y volvían a sus pue-

Qu ríamo un cambio, un gobernador nuevoleoné .
. Desgraci ~ament~ 1 éxito d la opo ición tenía por bases: primero, la pérdida d~ ~~ influencia ~;1 Gral. Re es en la capital y, segundo, obt ner para
la opo 1c1on la pro e on y apoyo del Presidente. Los nu vol neses radicad en México hacían ge tion intensas para lograr esto último.
, ~eniend esto bu ~~ ~eseos como v rdades confümadas, muy pronto aparec1:ron grupos opo 1ciomstas. En Linares I s dirigían Juan de Dios Garza
Bemtez1 W ne lao egovia, el Lic. Francisco Buentello y el Dr. Macedonio
~arcía/ér~; en Lamp~ s idal Gana Pérez, Luis G. Vázquez, Ing. Francisco aranJo Jr.; en 1llaldama lo Ll . Arquieta y )varado· en Bustamant~ dirigía u~ grupo el Sr. Guadalupe Rob) ; otro José D. Cárdenas en Salmas 1cton~; otro más el Lic. Ramón Hinojosa en Montemorelo ; el Dr.
Raf~cl Cantu fundó un club en T rán; Ignacio Azcárate tenía un numeroso
contingente en Dr. rroyo asi como había otro formado por Andr Amaya
Y E tan.islao Martínez en Gal ana etc. . . y n Mont rrcy la casi totalidad
de los alumno de la Escu la de Jurispruden ia,
p
ntaron en el úm. 22
de la cal! de E obedo en donde estaba la Dirección d la Oposición, en
la cual
taban r ibi ndo adh ion d pueblo y ciudad de todo el
estado. ¡ Hasta dinero 11 gaba de
ahuila y Tamaulipas para los gastos de
la campaña!
. Entusiasmados los oposicionistas, publicaron un amplio programa de go~1 _rno con on . . propo i_cion : ind penden ia de la admini traci6n de jusb~1a, ~ongr so libre gobierno fu rte pero no en perpetua dictadura, municipios hb
honradez admini trativa, 1 yes protectoras general , difusión de
la instrucción, garantías individual s, abolición de las práctica dictatoriales,
r pon abilldad de 1 funcionarios, etc.
Llamó pod sam nte la atención d 1 diri entes antibernardista el hecho (1 mentable por todo concepto ) de la cb ti.i::iada y total abstención y
~un la ~egaci~n de tod~ la uieja guardia liberal a olaborar en ta campana d h~a 1ón y anbbemadista reconocido hubo que temieron comprom t r us mt re
y
n garon a p tar cualquier ayuda. Lázaro Garza
Ayala, qu tenía motivos person 1 de
ntimi oto con Reye no dijo una
palabra. El Gral. Francisco aranjo que había sido tenazmente hostilizado
por R yes, envió una carta a uno d us amigos n que declaraba que no
a ptaría u po tulaci6n para gobernador del estado a pre to de tener que
atend r sus negoci y auguraba que el Gral. R yes sería nefasto para el
tado y para la naci6n si s guía en el prim r plano d actividad políticas
en que actuaba Por último, 1 Gral. G r6nimo Treviño, preocupado quizás
339

�por ]a salud de su hijo, prefirió irse a su hacienda La Bahía, en Coahuila,
para alejarse del escenario político del estado.
¡ En todo esto parece que estaba oculta la mano del presidente Díaz! Y la
promesa, la adhesión y el respeto de nuestros próceres.
Reunidos por su propia inspiración la totalidad de ~umnos.
la Escuela
de Jurisprudencia invitaron al pueblo a una celebrac1on Pª°:otica el 5 ~e
febrero en los panteones municipales en honor del gran constituyente nacional Lic. León Guzmán, que siendo originario de Tenango del Valle, Estado
de México, se había avecinado con nosotros y había vivido en el rancho de
San Isidro, de Ramones, Nuevo León, y dejado en el Estado fama de su
magnífico don de gentes; y de los constituyentes locales Líes. Manuel P. de
Llano y Simón de la Gana y Melo; tal celebración tuvo un éxito notable, en
ella comenzaron a oírse los primeros mueras para el Gral. Reyes que no
muy tarde traerían consecuencias.
_
Seguro ya el Gral. Reyes del apoyo oficial, entró de lleno a la campana
política. Su maquinaria electoral, el "Club Unión y Progreso", dirigido por
José G. Villarreal, reorganizó sus filas y en Lampazos e~ último de enero de
1903, el Lic. Manuel Jiménez en el teatro Juan Ignacio Ramón, ante una
concurrencia convocada para tal propósito lanzó la candidatura de Reyes
para el siguiente período gubernativo. Pronto le _l;icieron coro basta 11 ~~­
nicipios del estado y en esta ciudad en una reumon general del Club 'l!mon
y Progreso se acordó ofrecerle la candidatura oficialmente. En tal virtud,
reunidos en numerosa manifestación unas 2,500 personas, el 22 de febrero,
se dirigieron a su casa por la calle de Hidalgo, y el Sr. Aurelio ~a~gue,
director del periódico La Voz de Nuevo León, de] cual era prop1etano el
mismo Gral. Reyes, tomó la palabra y dijo entre otras cos~:
. .
..."Señor: el pueblo no olvida, no puede olvidar, los eminentes servie1os
que le habéis prestado, impulsándolo con westra inteligente iniciativa Y dirigiéndolo con westra experta mano.
"Nuestra democracia reconoce como base la soberanía del pueblo, la voluntad del pueblo es la ley del país.
"Vos, señor, que en guerra y en paz habéis sido constante y firmisimo sostén de las leyes, someteos ahora de buen grado a la voluntad de este pueblo
que os aclama par su jefe y correspondiendo al anh~lo del bien proco~unaJ,
aceptad con la enérgica franqueza que os caractenza, vu~tra cand1dat~
al gobierno de Nuevo León, que haremos triunfar a su tiempo con la incontrastable mayoría de nuestros sufragios.
"Aguardamos esa vuestra aceptación que taDlbién hemos venido a buscar
aquí, servíos dárnosla, señor, categórica, inmediata, como la merecemos".
Con voz fuerte y acento conmovido -dice su periódico-- el Gral. Reyes

?:

contestó:

340

"La manifestación que acaba de hacerme el presidente de la importante
asociación política formada por los clubes de todos los municipios del estado
que tiene por lema, por nombre, las dos palabras que encierran su hermoso
programa "Unión y Progresoº, en manifestación en que me pide aceptar
la candidatura para el gobierno en el próximo período constitucional me
deja ver cuánta es la gratitud del pueblo que estos clubes representan, ; por
esa manifestación semejante, abrazándome en su flama de entusiasmo aviva
en mi espíritu las energías y exalta mis emociones de simpatía h;cia los
hijos de _este estado, en donde siempre conté con la ayuda de los buenos para trabaJar con todo el esfuerzo de mi cerebro, con todo el ardor de mi
sangre, con todo el afecto de úlÍ corazón, por su grandeza y por su prosperidad.
"Siguiendo aquí en proporcional escala el ejemplo del ilustre Gral. Porfirio Díaz, por lo que hace a su gobierno en el conjunto nacional, pude lograr éxitos felices; y Nuevo León, que estaba en estado de anémico sosiego
se _levantó poderoso y Jlamó de todas partes falanges de obreros y el jubilo~
rwdo de talleres y de máquinas, acompañado por los tonantes ecos de la
fama, cantó orgulloso el himno de su prosperidad.
"Así pues, los éxitos alcanzados por mi gestión gubernativa han sido obra
de todos los h.ijos de Nuevo León; y al aceptar reconocido, como cumple a
mi gratitud para vosotros, la candidatura que se me ofrece, que significa
vuestro anticipado voto en el sufragio, al aceptarla, porque no debo excusar
el poner mi esfuerzo al servicio de vuestra grandeza, que merece el holocausto de todos mis sacrificios, os recomiendo, que, para los disgregados hoy de
vuestra inmensa mayoría tengáis en todo tiempo dispuesto el generoso ánimo
a la conciliación como yo lo tuve siempre para los mal contentos que en 1885
surgieron a mi llegada a este territorio; y solamente os digo, en cuanto a mi
programa de mañana, que mi pasado como gobernante responde a mi posible administración futura; y si cuento con vuestra ayuda, mi gobierno sostenido por vue tros robustos brazos, estará siempre a la altura que corresponde
a este glorioso estado que marcha a la vanguardia entre los primeros de la
República.
"¡ Gloria al Primer Magistrado de la misma, General Porfirio Díaz, que
ha sabido hacerla grande y respetada! Gloria a vosotros que a la hora de
Ja lucha en la labor del progreso, habéis sabido entre todos distinguiros.
"¡ Viva el Gral. Díaz!
"¡ Viva el estado de Nuevo León!"

Entretanto la oposición se organizaba: aparecieron pequeños periódicos:
Redención y Constitución, en los que se atacaba al Gral. Reyes sin descanso.
Muchos de los artículos que se publicaban eran los discursos pronunciados
por los estudiantes de jurisprudencia en sus reuniones y clubes, y resultó. ..

341

�lo que tenía que resultar. .. comenzaron a circular rumores de que un grupo
de alumnos serían e.x-pulsado de la escuela. En efecto. el miércoles 4 de
marzo al terminar las clases, los alumnos fueron citados para e1 día siguiente
en asamblea general.
El jueves se presentaron a clases 19 alumnos. (Todos eran 27).

bres_ Y de ciudadanos retirarno de la escuela n que prácticamente se contradicen las teorías constitucionales.
Lo hacemos saber al uerpo de Profesores de esa E cuela por el conducto
de usted señor Secretario.
Monterrey, 5 de marzo de 1903.

El Lic. Francisco Valdés G6mez, director de la escuela, acompañado de
todo el personal docente, les leyó un Acuerdo del tenor siguiente:

José F. ~uajardo, figuel Treviño, Alberto Villarreal, Pedro González,
Arturo GuaJardo, Armando fendiola, Gabino P. Quintanilla, A. de la Paz
Guerra, Lor nzo M. de la Garza, Rodolfo L. Hinojosa, antiago Roe!, C.
Garza González, Manuel Gana Gonzále-z, Ramón Gám z, Felipe Guerra Castro,
F. González y Gonzálcz, Octavio Barocio.

CUERDO DE

u.

JuNTA

DIRECTIVA

DE

u. EscueLA

DE

LEYEs:

Por acuerdo de la Junta Directiva han sido usted convocado para manifestarles: que en virtud de que algunos alumnos de esta Escuela han estado
colaborando en los periódicos Redención y Constitución, con diverso .artículo
en que se falta al respeto y consideración que se debe al actual Gobernador
del Estado ofendiéndolo en su persona de una manera más o menos explícita, cuando este plantel está bajo su inmediata inspección, siendo por tanto
su jefe prin ipal acordó dicha junta que se amone tara a los enunciados
alumnos, que lo son: Cecilio Garza González, Antonio de la Paz Guerra,
Octavio Barocio y Ramón Gaéz, conminándolos con la expulsión si reincid n
y con la advertencia de que se aplicará la mimia expulsión a cualquier otro
alumno que incurriere en iguales faltas. A los que están presentes se les pide
de un modo especial que hagan aber este Acuerdo a los demá alumnos que
no hayan asistido.
Se sacó copia de dicho acuerdo que no quiso firmar ninguno de los profesores.
El Lic. Francisco L. Pérez se negó a protocolizarlo por ninguna paga en su
calidad de otario Público, y entonces la casi totalidad de lo alumno entregó a la dirección de la escuela una Comunicación que decia:

Señor Secretario de la Escuela de Jurisprudencia:
Notificados de la conminación que la Junta Directiva de esa Escuela ha
tenido a bien hacemo para qu no abstengamos de escribir atacando la
reelección del actual Gobernador del Estado, bajo la pena de expulsión de
cualquier alumno que s.iga manilestando libremente sus ideas, y encontrando que esa conminación es atentatoria a los derechos del hombre que consigna el Art. 7o. de la Con tituci6n de la República que dice:
"Ninguna autoridad puede establecer la previa cen ura", etc. l s su ritos
studiantes hemos acordado antes que abdicar de nuestros derechos de hom-

342

Un día antes habían enviado
denunciando los b chos.

w1

telegrama a la ecretaría de Gobernación

El Gobierno acusó a estos j6ven 5, en su mayoría menores de edad (pues
de los 17 sólo 9 eran mayores de 21 año ) , de que eran incitados por gentes
P rversas, tanto de aquí como de la ciudad de MéJ.'Íco, que eran malquerientes del Gral. Reyes.
A estas alturas la campaña políti a había entrado en plena efervescencia
por ambas partes.

La Voz de Nuevo úón reprodujo eJ siguiente artículo en apoyo de su
candidato:

Este artículo se publk6 en ingl's en I Monterrey News. Este peri6clico
estaba en e.l cruzamiento de las calles de Zuazua y Padre Mier, fue el primero
que us6 linotipos en esta ciudad y quizá en la República. Su propietario fue
el Coronel José A. Roberston, hombre al cual Nuevo León debe mucho de
su adelanto y con el cual está en d uda. Dice así:

TENOAMOS PAZ;

"Los hombr distinguidos y ]os altos funcionario. n todo el mundo han
sido y son víctimas &lt;le vituperio en u conducta oficial y privada. M~chos
de estos inmoderado y no poco fr cuentes des) ales ataques, son consecuencia ~e jóven e inexpertos ciudadano . La I y y el orden prevalecen en
México en ma or extensión y a un grado más el vado que nunca en su carrera como acción indepcndien y u prosperidad nunca ha sido tan grande
como ahora. En nin una parte del país
han hecho mayores progr s,
han acumulado mayores riquezas, ni
ha btenido un grado más elevado de civismo y d moralidad que en Monterrey. Esta ciudad ha venido
a ser el centro manufocturero y comercial más i.mportant entre an Luis
y México; ca o maravill so qu se ha realizado en cosa d 15 años y nadie

343

�puede calcular el limite de su futura grandeza. Con cerca de 100,000 babi.
tantes y con las facilidades de transportar sin igual, todo el mundo tiene puestos los ojos en esta ciudad y su porvenir e tá ciertamente bien asegurado. La
alta posición que Monterrey ha alcanzado entre las ciudades de América no
es una cosa debida al acaso, ha sido el resultado del civismo y del buen
gobierno, y sería lamentable que ahora ocurriera algo que viniera a echar
por tierra la limpia celebridad de la ciudad, por puras contiendas políticas
o aquellos que han sido los factores para determinar esta condición, sean
imprudentemente atacados.
Tengamos paz y que en lo futuro, continúen la dignidad y el decoro que
han caracterizado a la administraci6n de los negocios públicos. Ninguna ciudad en el mundo puede jactarse de tener mejores, más inteligentes y más
leales ciudadanos que Monterrey. Nada podrá menguar su elevada reputación.
Al partido bemardista le llegaban muestras de adhesión de todos los pueblos
del estado que se sumaban a las que ya tenían en esta ciudad; sólo de esta
capital e presentó una lista de 7,000 ciudadanos; al "Club Unión y Progreso" que era su centro de actividade6 se sumó bien pronto el Club Victoria
con 472 formas, fonnado por obreros y cuyos directores eran el Lic. Enrique
Ballesteros y los Sres. Alfonso Rodríguez Belaunzarán y Antonio L6pe-¿ y otro
club político formado por los trabajadores del rastro de la ciudad.
La prensa bernadista: La Voz de Nuevo León, que dirigía Aurelio Lartigue, que se imprimta en la imprenta de obiemo; El Espectador del Dr.
Ramón E. Treviño; El Espíritu Público, de abinas Hidalgo; algunos de México como Siglo XX, El Imparcial de Guaymas, Sonora y hasta d I extranjero, enaltecían la personalidad del Gral. Bernardo Reyes constantem.ente.
Por el bando oposicionista se había distinguido el año anterior La Democracia Latina de Adolfo Duclós Salinas; pero había sido acallado por prisión del propietario y amenaza de repetírsela si persistía en publicarlo; y los
pequeño periódicos de combate ya nombrados y además La Defensa &lt;iel Lic.
Antonio de P. Morales; El Trueno de Linares, publicado por el Sr. Martín
J. Stecker y Justicia del Sr. Gregario Ortiz, del cual se publicó un solo número y emigr6 a México en busca de garantías. Estos periódicos con excepción de La Democracia Latina fueron pequeñas hojas periodísticas, de vida
precaria y escasa circulación.
El periodista Benito González fue preso en la Penitenciaría por sus actividades politicas. Al estudiante Octavio Barocio le pasó lo mismo porque
elogi6 el discurso que el pasante de leyes José F. Guajardo pronunci6 el 5 de
febrero en los panteones municipales; este mismo pasante de leyes fue asaltado y se pretencli6 asesinarlo en las inmediaciones de su casa y perseguido
fue apresado en un tranvía de mulitas y salvado de una muerte casi segura

344

por el capitán Ramón Treviño, ayudante de nuestro general don Gerónimo,
casualmente pasajero del mimo; no se salvó sin embargo de la cárcel a
donde fue acompañado por el referido capitán y de donde salió para ser
expulsado de la ciudad, advertido de que si no lo hacía seria nuevamente
reducido a prisión. Por esos mismos días en que fue encarcelado el Sr. Guajardo, el 3 de mano de 1903, se atacó violentamente al Gral. Re}·es en un
mitin político en Dr. Arroyo que term.in6 en que todos los oradores fueron
a dar con sus huesos a la cárcel; cosa parecida les aconteció en Linares a
un grupo d ciudadanos asesorado por estudiantes de Leyes.

El entusiasmo popular había llegado a tal grado en la campaña de oposición que el Gral. Reyes, muy seguro al principio, perdió su serenidad y
para calmar un tanto el ardor ciudadano, hizo publicar en la prensa oficiosa
y en el Periódico Oficial una tremenda requisitoria en la cual ordenaba a
sus jueces que "sin más miramiento que los que la Ley otorga, se proceda
en lo sucesivo contra todos los que de alguna manera se hicieren acreedores
a castigo, sin atender a que delincan o no a pretexto de actividades políticas".
Entre tanto el grupo oposicionista se organizó en mejores bases, se constituyó en Gran Convención Electoral Nuevoleonesa. En su mesa directiva figuraron 12 abogados, 4 médicos y muchos vecinos distinguidos. Tarea de
romanos fue designar candidato al gobierno del estado; aceptó esta dificilísima designación el Lic. Francisco E. Reyes, cuña que, desgraciadamente, no
era del mismo palo, por entonces en viaje de negocios en la ciudad de México, antiguo partidario del Lic. y Gral. Lázaro Gana Ayala y que había
colaborado con el Gral. Reyes en los primeros años de su gobierno; el mismo
que logró posponer, desclichadament , para mejor ocasi6n, la solicitud que
se pensó hacer al Gral Díaz, durante su visita a esta ciudad, en 1898, para
que cambiara de la gubernatura al Gral. Reyes.
Esta designación de la Gran Convención Electoral Nuevolconesa elevó al
máximo el encono de los partidarios de don Bernardo. Se acusaba al Lic.
Francisco E. Reyes de ser un insignificante personaje que ni siquiera había
sido aceptado entre la buena sociedad regiomontana; de ser mal abogado,
"que si alguna fama tiene, es por la conducta torcida que sigue en todos los
asuntos que se le encomiendan (era apoderado general de los Ferrocarriles
Nacionales sin ninguna otra actividad profesional) y aseguran que el mismo
Lic. Reyes dice (y esto lo pregonan mucho los bernardistas) que si acept6
su candidatura es porque no tiene padre ni madre ni hermanos ni hijos, ni
nada en fin que perder; que por eso se prestó de buen grado a hacer el
papel de fantoche, librando de paso a nuestros pr6ceres ( ya dijimos que ninguno quiso aceptar esa designación) de la ignominia de ser vencidos en una
lid democrática, en la cual sería un suicidio político irremediable para cualquiera, por poca estimación que de sí mismo se tuviese. Los bernardistas lle-

M5

�garon en su pasión partidarista a llamar blasfemia, impudicia y grotesca a
la candidatura del Lic. Francisco E. Reyes, que tenía en su abono una vida
ejemplar como ciudadano y como profesional; y como para atenuar un tanto los desagradables comentarios de esos innobles desahogos, La Voz de Nuevo
Le6n reproducía un elogioso artículo del Gral. Reyes aparecido en El Jm,.
parcial de Guaymas, Sonora, en el que se repetía por enésima vez la evolución maravillosa de Nuevo León, bajo Ja atinada gestión del Gral. Bernardo Reyes. Sin embargo, lo más grave, Jo más extraño, lo más desconcertante, era que el Gral. Díaz se había tardado un mes en recibir al candidato
de la oposición; que éste no recibió ninguna promesa de apoyo ni siquiera
de imparcialidad y que para llegar a esta ciudad y ponerse al frente de sus
partidarios, tuvo que eludir sagazmente una vergonzosa maniobra de los Dres.
Melesio Martínez y Ramón E. Treviño, médico de Sanidad el primero y diputado al Congreso del estado y director del Espectador el segundo, que habían contratado a un numeroso grupo de meretrices para recibirlo en la estación del ferrocarril.
El tiempo seguía su marcha.
Los dos grupos se disponen a halagar al gran dictador; se aproxima el 2
de abril; ambos partidos postulan para presidente de la República al Gral.
Díaz: uno, el de los bernardistas, para demostrarle su agradecimiento por el
apoyo que el gobierno del centro da en sus pretensiones al Gral. Reyes¡ el
de los oposicionistas, por el deseo angustioso de lograr sus favores. ¡ Penoso
modo de obrar en estas seudo-democracias nuestras! Los dos partidos preparan suntuosos festejos en honor del Presidente por el aniversario de la gloriosa batalla de esta fecha en Puebla en 1867. La ciudad y el estado hierven de fervor político y patriótico. El gobierno hará traer de los pueblos vecinos grupos a caballo que marcharán en columna cerrada con los miembros
del Club Unión y Progreso, con los del Club Victoria y con el pueblo a saludar en su casa, eo la mañana, al C. Gobernador; por la tarde e reunirán
en las calles inmediatas al palacio de gobierno, por Zuazua y Cinco de Mayo,
los mismos clubes políticos, las escuelas oficiales y el pueblo, que, presidido
por las autoridades, harán un desfile pau·iótico. Por la noche habrá serenata
extraordinaria en la Plaza de Zaragoza por las bandas militares de la guarnición.
Los oposicioni tas por su parte se reunirán en la 111añana a las 10, en la
Alameda, que entonces se llamaba de "Porfirio Díaz" y en manifestación se
trasladarán a la Plaza de Zaragoza en la cual se desarrollará la parte final
de su grandiosa manifestación.
Las autoridades advierten al pueblo que tenga cuidado; que ese día habrá
dos manifestaciones: que la buena será la organizada por las autoridades en
honor del Presidente Díaz que dio tantas fechas gloriosas a la patria; la otra

346

está dirigida por hombres enfermos, degenerados, ambiciosos de poder, que
se valen de jóvenes inexpertos y de gentes incautas, con fines aviesos.
Y sucedió que en la mañana, muy temprano, como para acabar pronto,
antes de que calentara el sol, una manifestación se desprendió de la Plaza
Hidalgo y marchó al poniente por la calle de este nombre hacia el domicilio
del Gral. Reyes. Sumaban como 2,500 personas: formábanla escuadrones de
caballería de los pueblos vecinos, miembros de los clubes políticos bemardistas y gentes del pueblo; frente a su casa tomaron la palabra los oradores
elegidos y proclamaron al Gral. Reyes, como personificación viviente de la
esperanza de prosperidad por todos encarnada en la grandeza de Nuevo
León.
El Gral. Reyes, dice uno de sus partidarios, "se conmueve, se estremece,
tiembla, palpita agitado por la emoción que le causa este acto solemne, y en
la elocuencia de un sentimiento exaltado y profundo, prorrumpe en un apasionado discurso que termina con esta frase conmovedora: ¡ hijos de Nuevo
León, os pertenezco!
Por el otro bando, a las 10 de la mañana, se reúnen en la Alameda numerosos grupos de gentes, muchos a caballo, también de los pueblos vecinos, que venían a manifestar sus simpatías al héroe máximo de la patria,
arquetipo del engrandecimiento de México, pacificador de la República, general de División Porfirio Díaz. Los directores de la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa, Lics. Eulalia San.migue} y Nicolás M. Bera.zaluce, habían
pedido a todos los organizadores de esta manifestación, y así lo decían en
unos Volantes que se repartieron profusamente, que se limitaran a lanzar
vivas al Gral. Díaz, al candidato Lic. Francisco E. Reyes y a los líderes de
lo antiguos partidos garza-ayalistas y genaristas y que se abstuvieran de todo acto político militante, esto último, por supuesto, muy difí.cil.
La fiesta comenzó en perfecto orden; los oradores Lic. Nicolás M. Berazaluce, Lic. Francisco de P. Morales, un joven obrero1 el estudiante de leyes
Galdino P. Quintanilla y otros más, pronunciaron brillantes alocuciones alusivas que les fueron muy aplaudidas por un público de 15,000 personas:
hombres, mujeres y niños. A un momento dado esta inmensa muchedumbre
comenzó a moverse en prolongada colwnna, como una enorme serpiente;
iban a la Plaza de Zaragoza a terminar su programa; marcharon por Washington al oriente hasta la calle del Roble, hoy de Juárez; por ésta al sur hasta
Matamoros, por Matamoros otra vez al oriente hasta Zaragoza que flanquearon al sur. Era un impetuoso río de cabezas humanas que se extendía por
muchas cuadras, pues ya caminando por Zaragoza formaban una Z gigantesca en la calle de Juárez. Al entrar a la Pl:ua de Zaragoza, entonces umbrosa y bella, romántica, rumorosa, eJ Sr. Tte. Corone] Ignacio Morelos y
Zaragoza, lnspector General de Policía, vestido elegantemente de militar, ca-

347

�balgando un brioso corcel, blandiendo su espada, que encabezaba la manifestaci6n desde dos cuadras antes, recibi6, de manos de un gendarme, un
sobre cerrado.
Ya en la Plaza la descubierta de la manifestaci6n, a caballo, se coloc6 en
desorden, enfrente del Casino de Monterrey, bajo sus balcones, por Zuazua;
los jardines de la pla7.a se fueron llenando de manifestantes y cuando se iban
a reanudar los discursos sonó un disparo hecho desde la azotea del PaJacio
Municipal ( era la señaJ, según se di jo) . Luego se oyeron otros tres frente a
la casa de los Sres. Máiz ( esquina noreste del palacio) , donde está hoy el hotel San Antonio y otros tres disparos enfrente en lo que era "La Sonora
News'', y luego otros más; y en instantes varias descargas cerradas, de tal manera que el primer orador de esta segunda parte de la manifestaci6n ( y nunca segundas partes fueron buenas), el Lic. Vicente B. Treviño, sólo pudo
decir: .. .señores... siguieron nutridas descargas; frente a la casa de los
Sres. Máiz estaba un cadáver y un hombre moribundo; en la acera sur de
la "Sonora News" qucd6 muerto Ernesto Galván, hermano del que después
fue jefe del Archivo MunicipaJ, don Alberto. Muy pronto (en cinco minutos), lo que indica que estaban listos esperando órdenes, llegaron los del
100. Regimiento de Rurales, que tenían su cuartel por la calle Guillermo
Prieto entre Dr. Cos y la Presa (hoy Diego de Montemayor) y descargaron
sus armas sobre el pueblo y detrás de ellos llegó un piquete del 5o. Batallón,
que también tenía su cuartel cerca por la calle Abasolo, cuyo jefe, un capitán,
Increpó con energía a los rurales que disparaban sobre la multitud que huía
en desorden por todos rumbos. Más lejos, en el río, estaban cincuenta hombres a cabaJlo, a las órdenes de Bonilacio Martíncz (El Coyote), listos, que no
entraron en acción. Tan pronto como se suspendió el fuego, los gendarmes
y los rurales se dedicaron a practicar aprehensiones siguiendo la lista ya hecha, en el pliego que el inspector general de policía había recibido al llegar
a la plaza.
Fue indudable, asegura Duclós Salinas ( autor de una magnífica obra que relata estos sucesos y co-parlÍcipe de la campaña antibernardista, preso muchos
meses en la Penitenciaría) que la mayoría de los disp8Ios no fueron dirigidos
sobre la muchedumbre, y que para un observador tranquilo e imparcial, fue
evidente, minutos después de la balacera que no se había procurado un
sacrificio ilimitado de idas.
Al levantarse el campo se encontró: muertos a Ernesto Galván, ya mencionado, a Antonio Partida y Camilo Villanueva (gendarmes) a José Zertuche, herido que murió unas horas después; a GuadaJupe Esqueda, de 15
años, también herido, que mu.rió a las cinco de la taroe; y heridos a los endarmes Gregorio oceda. Dionisio Díaz, José Maldonado y Esteban Hernández, asi como a lo paisanos Eustaquio Esqueda, GuadaJupe Gallegos y Ray-

348

mundo Reina. Este último murió al correr de unos meses a consecuencia de
sus he~idas, . en el rancho de San Mateo, del municipio de J uárez, a donde
se babia retirado en busca de saJud, después de que salió de Ja Perútenciaria
del Estado, como diremos dentro de un momento.
A la hora de est.os graves sucesos de la Plaza de Zaragoza, estaba funcionando apresuradamente eJ telégrafo:
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República

México.

"En nombre del Estado de Nuevo León, que celebra hoy solemnemente
en esta Capital y en varios Municipios eJ triunfo que en Puebla coronó vuestro heroísmo y el vaJor de vuestras tropas hace treinta y seis años, tengo la
honra de elevaros, con la gratitud y la admiraci6n de este pueblo mis calurosas felicitaciones.
'

B. llEYEsº.
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República.

México.

Agrupaciones de vecinos de los Municipios inmediatos a esta Capital y
otras de _la ciudad, unidas, ocurren frente a mi casa en procesi6n cívica y
por medio de sus oradores me piden lleve a usted sus entusiastas felicitaciones por el XXXVI Aniversario de la fecha gloriosa del 2 de abril de 1867.
AJ dirigir el presente mensaje, cumplo para mi esa tan satisfactoria comisión.

B. REYES".
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Ministro de Gobernación.

México.

Una manifestación que se hizo frente mi casa por algunos 2,500 hombres, ordenada y correcta, concluy6 sin el menor incidente. Les hacía, en
contestación que di a sus oradores, recomendaciones de respeto a )os derechos de enemigos políticos y se dirigían manifestantes al rumbo occidente de
la Capital, cuando se supo que en el lado oriente, en la Plaza de Zaragoza,
los manifestantes de la oposición, muchos ebrios y con pistola en mano, ha-

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�bían insultado a la policía y concluirse por hacerse disparo que ocasionaron
la muerte de dos gendarmes. Rubo dos paisanos muertos y dos heridos. La
Autoridad Judicial conoce del asunto. Como la policía se impuso en dos o
tres minutos sólo un redu ido grupo de de ordenados hubo que reprimir, aprehendiéndose a algunos cabecillas; se djso1vi6 instantáneamente el resto del
concurso que lo formaban 600 a 700 personas y la población ha quedado tranquila. He recomendado que se proceda con vigor legal contra qwen quiera
que aparezca culpable por ser de justicia y por tar en ello interesado el
dec.oro del Gobierno que tengo el honor de representar.

"México, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Don Bernardo Reyes.
Gobernador del Estado.

fonterrey.

Enterado por su mensaje de los acontecimientos que tuvieron lugar en esa
ciudad, le recomiendo, por acuerdo del Sr. Presidente, que prncure que las
Autoridades Judiciales que conocen del asunto procedan con la mayor justificación al investigar los hechos y castigar los culpables.
RAMÓN

CORRAL".

En el interin en que se cruzaban e tos mensajes, el inspector general de
policía, Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zaragoza, consultaba con frecuencia el pliego que había recibido al entrar a la Plaza de Zaragoza al frente
de la manifestación de los oposicionistas y ordenaba arrestos tras arrestos.
De acuerdo con eJ programa oficial, en la tarde, a las 5½, se hizo el
desfile conmemorativo por las autoridades, tropas de la guarnición, escuela
oficiales, clubes políticos y gremios de trabajadores: según La uoz de Nueuo
León, Periódico Oficial del Gobierno del Estado, unas 6,000 personas.
Y. como fin de fiesta, en la noche, sobre Jas banquetas aún ensangrentadas,
el Gral. Reyes y algunos de sus más allegados colaboradores, dieron unas
cuantas vueltas en la plaza oyendo, bajo quién sabe qué íntimos pensamientos, la música de la banda militar que amenizaba la serenata.
212 personas fueron llamadas a declarar. El Juzgado Primero de lo Criminal a cargo del Lic. Antonio Sepúlveda, eludió hábilmente su intervención,
quedando todas las actuacione bajo la responsabilidad del Lic. Macedonio
E. Tamez: "Dócil, trabajador, apegado a la consigna, inteligente, enérgico
si la ocasión lo demandaba el Lic. Tamez llenaba todo los requisitos que
el Gral. Reyes hubiera podido desear para sus propósitos. Además se tra-

350

ta~ de un joven distinguido, de limpios antecedentes, buena po ición social
Y bien quendo de cuantos lo conocían por su carácter cortés y afable, y el
cual, por todo lo expuesto, no podía menos que dar a todos sus actos, aun
a lo más aviesos, cierto tinte de sinceridad, de rectitud, de justicia aparente"
AnoL.Fo Ducr.;ós SAUNAS. Este dice que Tamez se prestó maravillosamente a
todo. (Había ejercido hasta de policía al hacerse cargo, incidentalmente, de
un borrachín que le fue ent ado personalmente por el gobernador, quien
ya lo había castigado con su látigo, por un "muera", que, en la inconsciencia
de su estado de ebriedad, le había gritado en su propia cara). En la lista de
detenidos voy a nombrar a unos cuantos, a vuela pluma; quizá deje de nombrar a personas para quienes esta cita podría ser un mínimo y lejano desagraio, ?ido perdón por ello: figura en primer lugar el Lle. Vicente Garza Cantú,
magistrado 6o. supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; el Lic. Nicolás M. Berazalucc, los Dres. Eulogio Mal donado y Gregario
D. Martínez, el Lic. Secundino Roe!; los periodistas Adolfo Duclós Salinas
Beruto Gonzálcz, Aur liano Ramos, y los Lics. Crescencio Alvarado y J ~
Garza Guajardo; los estudiantes Santiago Roel Jesús M. del Bosque, Armando ~endiola) Alberto Villarreal y Galdino l?. Qwntanilla; el Dr. José
L. GuaJardo; los abogados Andrés Canales Cadena, Policarpo Morales y
Rafa l G~rza Martlnez; el Sr. Enrique H. Herrera (Mecánico), los profesores M-anano de la Garza, Jonás García y Tobías Treviño· el coronel Lino
Guajardo, veterano de las guerras de Reforma y de la Inte~ención Francesa
José L. Garza, Oswaldo Sánchez, también periodista, etc., etc. Fueron ex~
hartados a varias ciudades de la República el Lic. Andrés Viteri y el Profr.
José Ma. Sosa García ( orador en la Alameda el último). Emigraron a la
ciu~ad de México, en busca de garantías, los Lics. Vicente B. Treviño, Apoloruo S. Santos y Francisco de P. Morales (este último director de La Dtfensa
Y exqwsíto poeta) ; el Sr. Rafael Melo, regidor del Ayuntamiento; el Sr. José
Ma. VíUaseñor, propietario de Redención; el mayor Estanislao Martínez, el
estudiante de Leyes y poeta máximo, Felipe Guerra Castro. AJgunos emigraron a los Estados Unidos. De tal modo cundj6 el pánico entre los oposicionistas, que un periódico de la capital el Diario del Hogar, dijo que hlSta
4,000 personas salieron del e tado por temor a las persecuciones.
Para resolver el caso del Lic. Vicente Garza Cantú, que fue reducido a
¡,risión sin re petar su I uero se convoc6 a sesiones extraordinarias al Congreso del Estado y éste, en sesiones relámpago verificada el 6 de abril, nombró una comisión que se encargaría de instruir el proceso de consignación
al gran jurado, recayendo esta penosa designación en Jo diputados Madrigal, Lartigue y Garza que, en menos de que canta un gallo, presentaron un
dictamen en que se acusaba al Lic. Gana Cantú de haber asistido a la ma-

351

�nifestación política organizada por la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa y que dio por resultado que el Congreso en pleno declar6:
Primero: Hay lugar de proceder en contra del Magistrado 6o. Supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia, por el delito o delitos perpetrados el 2 de abril durante la manifestación organizada por la organización denominada "Convención Electoral Neoleonesa".
Segundo: Póngase al presunto reo a la disposición de la autoridad que
conoce del caso.

De todos los detenidos e interrogados por los san~entos sucesos del 2 de
abril muchos fueron puestos en libertad muy pronto por falta de méritos;
unos pocos fueron liberados bajo ftan7.as c1evadas; otros salieron gracias a
gestiones de enviados oficiales exprofeso y otros porque sus amistades solicitaron clemencia. Entre los que se negaron a aceptar clemencia por gestores
oficiales exprofeso estuvo el pasante de leyes José F. Guajardo. Los Sres. Julio Morales, Hip6lito Díaz, Guadalupe Herrera y Severo Morelos, prefirieron seguir presos a firmar• un documento infamante que les fue presentado,
y el último, Severo Morelos, que protestó enérgicamente por la presión que
se le hada para que firmara el tal documento, fue confinado en inmundo
calabozo durante ocho días por irrespetuoso. {Ya dijimos antes que el pasante Guajardo fue expulsado del Estado al salir de la cárcel; él no asistió
a la manifestación del 2 abril, había sido apresado por un discurso que pronunció en los panteones municipales el 5 de febrero).
Entre los presos están Amador Bocanegra y Federico Arreola, a quienes
dieron libres anticipadamente en premio a que consiguieron el "documento
infamante'' mencionado, que firmaron 26 personas, y en el cual se aseguraba, entre otras cosas denigrantes para los manifestantes, "que no se ha•
bían disparado tiros desde el Palacio Municipal ni del Casino y que había
muchos ebrios entre ellos".

Entre los mismos presos estuvo conviviendo un tal Godofredo Obregón
de quien se afirmaba que era policía secreto, que se prestó a estar allí con
la ingrata tarea de sorprender frases de descontento entre los oposicionistas
presos para comunicarlas a sus superiores. Este infeliz salió casi al último.
Entre tanto la prensa de la capital comentaba los sucesos del 2 de abril
en Monterrey: La Patria decía que éstos eran obra de las pasiones políticas
exaltadas y que por lo mismo no tcnlan mayor importancia; otro periódico
35'gura que Nuevo León chorrea sangre y que de ~petirse las tremendas
luchas y los monstruosos atentados contra la vida y la libertad nos traerían
desprestigio entre las naciones extranjeras; Siglo Nutvo (Bemardista) dice:
"es estúpido e inconcebible hacerle este cargo al gobierno del estado, que
352

está encabt"Zado por un hombre ilustre, el Gral. Reyes, de \'alor bien probado, de sentimientos elevado~ y altas miras y que si se hiciera caso a los
oposicionistas de aqui, seguirían bien pronto los de Tamaulipas, Coahuila,
San Luis Potosí, etc., y sería un buen antecedente para preparar la re•
\'olución \'CI'lidera que daría al traste con los adelantos alcanzados y con nuestro prestigio en el exterior".
Entre tanto aquí el gobierno del estado, para estimular a sus partidarios
y colaboradores, concedió pensiones a los familiares de los gendarmes caídos
en las luchas populares.

El Paf.s, de la Capital, por su parte, hace responsable al gobernador del
asesinato de los gendarmes e insinúa que se está tratando de presentar una
acusación contra el Gral. Reyc, en la, Cámaras de la Uni6n por los sucesos
del 2 de abril en Monterrey.
El Heraldo de México, que se publica en inglés en la ciudad de los Palacios, informa que el Lic. Francisco E. Reyes y los miembros de una delegación de Monterrey, han sido recibidos por el Presidente de la República,
del que han demandado justicia por el proditorio C'rimen de la Plaza de
~ragoza y afirma, con la mayor davergüema, que el tal crimen fue perpetrado por el escandaloso partido que postula para gobernador del estado
al mismo Lic. Reyes. Asegura el mismo periódico que el Presidente expres6
a los demandantes que se está trabajando activamente para dtscubrir quié.
nes habían sido los causantes del delito de que se hace re{erencia, para hacer
cumplida justicia. Y oigan ustedes lo que agrega el bien informado Heraldo
di' México: "Habría mucho que e,,l'resar sobre la conducta de los individuos
que se han presentado ante el Sr. Presidente, pero callamos por ahora, porque
no queremos que se mezcle en un asunto tan deshonroso el inmaculado nom.
bre del Sr. Primer Magistrado de fa República".
Mientras tanto el proceso incoado a los anti-bernardistas seguía adelante.
El plan general que el gobierno se había trazado y que el Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zarago1.a (director de este juicio) exigía del manejable C.
Jue¡ de la causa1 Lic. Tamez, era:
Primero: conseguir que en las declaraciones de todos los testigos, no se
hiciera aparecer que fueron los gendarmes los que primero habían disparado
sobre el pueblo y mucho menos desde los balcones del Palacio Municipal.
Segundo: conseguir por la amenaza. el terror o el tormento que tales declaraciones comprometieran a alguno o varios de los oposicionistas.
Los opasicionistas, en lo general, estaban acusados de tumulto.
De repente, en sesi6n extraordinaria del Congreso del Estado, convocada
por la H. Diputación Permanente, el 23 de abrilJ a proposición del Diputado
Enrique Ballesteros, se aprobó por unanimidad el siguiente Acuerdo:

353
U:?3

�Primero: El XXXI Congreso Consútucional del Estado de rucvo León
da un voto de confianza al C. Gobernador del mismo, General Bernardo
R yes estimando como estrictamente ap gada a las Le ·es vi entes su

g tión admini trativa.
Se ndo: Tran n'ba
ta resolución a las Cámaras Federal . al C. Preident de la República y al C. Gobernador para su conocimiento.
Hay que hacer con tar, para ac ditárselo en su cuenta de rvidor efici ntel que fue en el domicilio del Lic. Pedro Benítez Leal donde e r cibicron 1 s prim ro informes, que desde iéxico fu ron causa y motivo de
e te precipitado voto d confianza.
¡ Eh aquí lo que suc dió!:
Lo clubes liberal 'Ponciano Amaga", de M' ·co. D. F.;' Me! bor Ocampo", de Puebla, Pue. y "Benito Juárez", de Escalón Chih. y 24 protestas
de regioroontanos a ladas por la firmas d I lng. Camilo Arriaga y del Lic.
ntonio Díaz
to y Gama a usaban al gobernador d 1 E tado de uem
León, d a sinatos políti os, ataques a las garantías individual y a la libertad d 1 sufragio y pedían fuera consimado al gran jurado.
Al berse ta noticia en Monterrey, " 1 Club i toria dijo un periódico
local ( · cosa rara, no dijo nada del Club ni6n y Pro so),
reunió a las
9 de la noche n el T atro Juárez y "l vantó una elocuente y \"Íril prot ta
rechazando por inaudita una acu ación cu ·o solo enunciado manchaba 1
decoro neoleoné y cubría d oprobio y de vcrgü nza a los que
atrevieron
a presentarla por el odio al gran hombre que hoy ri e lo de tino del tado
y que
I mismo cuya candidatura aclama el personal de este lub".
En
uida
acordó nvi.ar 1 si ·ent Telegrama:
Primero: El Club Victoria p t ta contra las falsedad s que se asientan
n la a u ción pr ntada ante la1, Cámara de Diputado d 1 Con
o de
la nión por el lub Pon ·ano rria a contra el Gral. Bernardo
Gob mador del E tado de 'uevo León.
gundo: El tven e tas dilig ncias originales a la expresada Cámara de
Diputados para u conocimiento y para que i a bi o lo tiene
sirva mandar
ag u al E. pedientc de Acu a ión.
Terc ro: Trasmíta5e por telégrafo esta prote ta al C. Presid nte de la
R pública para u conocimiento.
Monterrey, abril 25 de 1903. {el ·o • fartínez, Flor ntino anlú, Ricardo
B. Pan1a, arm n . Mont mayor. arlo F. Cuéllar, Alfon Rodríguez Belaull7.arán y ·guen más de 400 ürmas.
Con I mismo objeto la Diputación d
· uevo León al Congreso acional p
t6 ta Prot sta:

•· ro s el ánimo de la Diputación de u vo L ón prevenir la opinión
de la Cámara acerca de
ne ocio pu sabe que JÚ tendría de ho para ello, ni sería u rdo d • u parte m zclar en el proc dimien que acab
de instaurarse lo único que pr nde, para impedir comentarios e interpretacion s que pudieran serle poco favorabl , e defender su buen nombre
y ju tificar la actitud qu hasta hoy ha asumido. E incoo uso que si fueran
cierto l s hecho relatad por los acusadores a nadie mejor que a ta Dipuación representante d 1 pueblo neoleonés n ta H norabl Cámara debiera
competir la obligación de acu
al Gobernador de aqu l E do por Jo
atentado que se le imputan, porque ese pueblo le ha conferido su mandato
y al aceptarlo ella, ha contraído la obligación de man ner incólume Jo- derech d su mandante.
Amparo era un scollo infranque bl n
relución. Ante
ta impugnable barr ra, el Gral. Reyes, n una audaz y
cínica triquiñuela política mandó llevar a su domicilio al Lic. Vicente Garza antú que taba libre bajo fianza. y logró con, ncerlo d qu , d istiéndo tanto él, como el Li . icolás f. Berazaluce, que en Jo personal
también tenían interpuesto otro amparo, y los pre os políticos, del amparo
que habían pre ntado, al fallarre la acu ación que sobre él
ba
el
Congreso de la ni6n, todo
arreglaria pronto y satisfactoriamente. Y el
buen hombre cayó ante la in inuación artera; y él a su vez convenció a lo
p
s político y 'sros y los abo ado patrocinadores y todo se de i tieron de
us ampar ; d pu' . . . de pu' , si los conocí no me acu rdo . • . "
Al cabo de algunos días, en la prensa local e publicó el siguiente

"Telegrama:
De {éYico a ¡ fonterrey, 28 de mayo de 1903.
r. Dr. Ramón E. Treviño.
Director de El Espectador.
Gran Jurado compuesto d
no ha • lugar a proceder.

190 Diputados, re lvi6 por unanimidad:

ámara concurridísima. cusadorc del Gral. RC)
no asi tieron. Hablaron defensores Emilio V •lazr.o y Jo • L6pez Portillo y Rojas.

El corresponsal".
fe voy a permitir mol tar a u tecles 1 ndo la part medular del di tam n pr sentado por la Prim ra
cción I tructora d 1 Gran Jurodo.
Despu • de muchas y capcio as con ideracion dice: "Con I mismo obj to,
también de llamar la a n ·ón que, siendo 1 s habitantes d Monterrey lo m' afectado sin duda alguna, por lo
sibl
uce
d que se

355
354

�trata, y los que estaban en mejor aptitud para querellarse por constarles personalmente los hechos; no son ellos, ni ciudadanos del Estado de uevo
León, no obstante existir en él numeroso clubes políticos; no son tampoco
parientes de las víctimas, ni aun los principales afectados según lo pretenden
o sea la Gran Convención Electoral uevoleone a, los que vienen a intentar
la acción popular, sino un club de esta Capital y otros de Puebla y Chihuahua.
Contrasta esta actitud notablemente con la de los vecinos más conocidos
de Monterrey, con la de una gran parte de los Ayuntamientos del Estado, y
sobre todo con la de la mayoría de la diputación de Nuevo León en esta
cámara, todos los más directamente interesados en el castigo de los culpables
y con mejor conocimiento de los hechos.

En efecto, resulta de los informes de los ciudadanos alcalde primero y jefe
de la Policía de Monterrey, Pedro C. Martínez e Ignacio Morelos y Zaragoza, y de la averiguación practicada por el C. Juez 2o. de lo Criminal Lic.
Macedonio E. Tamez, que pueden darse por plenamente comprobados los
siguientes hechos:
Primero: La manifestación política organizada por la Convención Electoral Nuevoleonesa, hostil políticamente hablando al acusado, tuvo verificativo el 2 de abril del presente año, con permiso de la autoridad local,
llegando casi hasta su terminación según el programa publicado previamente.
Segundo: Casi al final de la referida manifestación, pues no faltaba más
que uno de los discursos anunciados, prodújose entre la multitud un desorden que obligó a la policía, en el cumplimiento del más elemental de sus
deberes, a disolver la manife tación.
Tercero: Como consecuencia del desorden promovido resultaron muertos
los agentes de la policía Camilo Villanueva y Apolonio Partida y el paisano
Ernesto Galván y heridos los gendarmes Gregorio Noceda, Dionisio Díaz,
José Ma. Maldonado y Esteban Hernández y los paisanos Eustaquio Esqueda,
José Zertuche y Guadalupe Gallegos.
Cuarto: En cumplimiento de sus atribuciones el jefe de la Policía procedió a la aprehensión de las personas que en su concepto tenían participación en el desorden consignándolas desde Juego a las autoridades competentes o sea al Juez de lo Criminal a quien desde luego mandé citar para ese
efecto y para el esclarecimiento de los hechos.

tanto más digno de tomarse en consideración si se atiende a que el protector
y soberano recurso de Amparo se habría hecho ya valer por las mismas víctimas o por sus allegados si tales violaciones se hubiesen cometido o estuvieran cometiéndose.
Resulta ele lo expuesto que, aun suponiendo que las autoridades locales
de Monterrey hubiesen transgredido la ley, y todo lo contrario consta en
autos, a propósito de las actas con los hechos de cuya averiguación se trata,
éstos nunca serían imputables al gobernador de Nuevo León, ni mucho menos podría llegarse a probar que hubiesen sido ejecutados con su intervención, por su orden o con su aquiescencia.
Por las consideraciones y fundamentos legales expuestos, la Primera Sección Instructora que dictamina tiene la honra de proponer a la cq,nsideración y aprobación del Gran Jurado acional la siguiente proposición:
Unica: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León, General Bernardo Reyes, de los delitos oficiales y violación de t?arantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los C.C. Camilo

Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y socios.
Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados.
Mayo 27 de mil novecientos tres.
Luis Pambo, Juan Dublán, M . L. Herrera, A. de la Peña y Reyes, Secretario. Rúbricas".
Esta proposición fue aprobada íntegra por el Congreso de la Unión. Poco
después el C. Gobernador recibía el siguiente documento:
'Secretaría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
México.
Sección de Archivo. Número 347.
Al C. Gral. Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo León.
Monterrey.

Quinto: Las demás aprehensiones que se han practicado con motivo de
los acontecimientos del 2 de abril, lo han sido por la autoridad competente
en el caso,, como lo es el C. Juez 2o. de lo Criminal en la ciudad de Monterrey, que se avocó desde los primeros momentos al conocimiento del asunto.

La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos
en ejercicio de la facultad que le conceden los Artículos 72 Letra 'A' inciso
'V' y 105 Constitucionales reformados en 13 de septiembre de 1874 :
Declara: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León,
General Bernardo Reyes de los delitos oficiales de violación de garantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los ciudadano
Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y Socios.

Sexto: De los maltratamientos y crueldades de que se pretende han sido
objeto en su prisión los detenidos no hay constancia alguna en autos hecho

México, Mayo 29 de 1903.
Francisco P. Gochicoa, D.P. Lorenzo Elízaga, D.S.M.R. Martínez, D.S."

356

357

�Hubo en esta memorable sesión de la Cámara de Diputados una porra de
15 ó 16 estudiantes de Nuevo León, que vivían en México (entre ellos Nemesio García aranjo, sobrino del general don Francisco) y 40 a 50 miembros del Club "Ponciano Arriaga", que no se presentaron en la sesión de
la tarde. Era inútil.
Con este motivo el Gral. Reyes recibió felicitaciones de muchas partes.
El Club Victoria hizo una manifestación en su honor y, aunque llovía, se
asegura que reunió unas 2,000 personas que fueron de de la Plaza Hidalgo
hasta su domicilio a saludarlo. "Para la explosión sincera de vuestro entusiasmo ( dijo el Gral. Reyes a los manifestantes) que significa vuestra adhesión, la explosión incera de mi gratitud para vosotros".
Llama poderosamente la atención el hecho de que aún unos días después
de esta fecha, el Lic. Eulalio Sanmiguel, en carta escrita al Sr. Enrique Leal
de México decía: " o está lejano el triunfo de nuestros ideales".
Mientras esto sucedía los clubes "Unión y Progreso" y ''Victoria", recordaban a sus miembros la necesidad de concurrir a votar en las próximas elecciones que se celebrarían en domingos 7, 14 y 21 del siguiente junio para
renovar los Poderes Supremos del Estado.
Como resultado de este arbitrario triunfo político conseguido en las Cámaras Federales por el Gral. Reyes, desentendiéndose éste de las elementales
reglas de prudencia, se recrudecieron las persecuciones. El gobierno hizo circular rumores persistentes en los que se aseguraba que serían llamadas a declarar las 800 personas que habían firmado los pliegos que en número de 24
se agregaron a la petición de consignación al Gran Jurado; y una vez más
cundió el pánico entre los familiares de los oposicionistas, y con la publicación, en La Voz de Nueuo León, de la carta de don Benito Juárez Maza,
Senador de la República, en que e,q&gt;lica que él no concurrió a la sesi6n de
la Cámara cuando se erigió en Gran Jurado, porque estaba delicado de salud, pero que lo autorizó a faltar el Presidente del Congreso Sr. Francisco
de P. Gochicoa, pero que "al haber estado presente en la sesión de referencia, hubiera unido mi voto al del Gran Jurado, que absolvió al Sr. Gobernador de Nuevo León"; y otra del Dr. don Porfirio Parra y del Ing. Agustín
Aragón, personas de mucho valimiento, en la cual explican que no asistieron
a la sesión del Gran Jurado porque fueron en comisión a Puebla con motivo del descubrimiento de una estatua del sabio filósofo mexicano Dr. Gabino Barreda, hicieron crecer enormemente en la conciencia popular el poder de que gozaba el Gral. Reyes y se aumentó el miedo a tal grado que
los directores de la oposición hicieron correr la voz, también en calidad de
rumor, recomendando a todos que, llegado el caso, desconocieran sus firmas
si eran llamados a declarar; y más de la mitad se desistieron, según los peri6dicos oficiales. Hicieron más los jefes de la Gran Convención Electoral

Nuevoleonesa: pidieron a todos sus miembros que, en vista de aquellas Cll'cunstancias, se abstuvieran de votar en las próximas elecciones.
Y se efectuaron las elecciones sin pena ni gloria.
El 24 de junio de 1903 la Comisión Permanente del Congreso declaró ~iputados electos en los 10 distritos electorales a las siguientes personas: Lic.
Pedro Benítez Leal Dr. Ramón E. Treviño, Lic. Virgilio Garza, Rafael García Femández, Lic~ Enrique Ballesteros, Ing. Andrés oriega, Aurelio Lartigue, Amulfo Beclanga, Dr. Pedro C. Martínez y Armtlfo Botella.
En el Informe que el Sr. Gobernador del Estado leyó ante el XXXI Congreso del Estado en la apertura del último período de sesio~es, entre otras
cosas dijo: "Excepción de dos desórdenes insignificantes mouva~os por reuniones de índole política, que tuvieron efecto en marzo, respe~uvamente. en
Linares y Dr. Arroyo y otro, semejante por su origen de brevís.1ma duractón,
que reuistió carácter tumultuario 'Y que se uerificó en ~st.a ciudad el 2 de
abril, Ja tranquilidad no ha sido alterada en lo mas nurumo n ~l estado.
Personas e&gt;.-trañas al mismo, con motivo de ese suceso del 2 de abril, formularon una acusación contra el representante del Ejecutivo y la elevaron a
la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la cual, erigida en G~an
Jurado, el 28 de mayo último, dictó ~~r un~~idad su fallo absolutono".
Días después el nuevo Congreso enubÓ el sigwente Decreto:
"Núm. 2. El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando
1

el pueblo de Nuevo León, Decreta:
Artículo Unico: Es Gobernador del Estado de Nuevo Le6n para el período que comenzará el 4 de octubre próximo y termina el 3 de octubre de
1907, el C. Gral. de Divi i6n Bernardo Reyes, por haber obtenido la mayoría absoluta de cuarenta y siete mil ciento quince votos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir,
publicar y circular a quien corresponda.
Dado en Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey a los 18 días
del mes de septiembre de 1903.
'
D.S."
Virgilio Gana, D.P.; P. Eenítez Leal, D. S. ; P.C . Mar tinez
Lo hicieron. Lo habían hecho siempre. Lo han seguido haciendo. ¿ Cuándo se terminarán estas prácticas extralegales de nuestros congresos?
Bien. No era cierto que el Gral. Reyes había caído de la gracia del gr3:11
dictador; quizá ya no tendría la estimac~6n. completa de ~ue an_tes babia
gozado; pero no convenía a los altos des1gruos del Gral. D1az satisfacer ya
las aspiraciones de los nuevoleoneses.
El mismo día 18 de septiembre se dio un suntuoso banquete al Gral: Reyes en el edificio de las Escuelas ormales, de la calle de Juárez, reciente-

359
358

�mente inauguradas, en el cual estu\'ieron presentes todos los presidentes de
los clubes "Uni6n y Progreso" del estado.
El 4 de octubre tom6 posesión de su nuevo período de gobierno y hasta
entonces, cuatro meses después de aquella crudelísima burla al Lic. Garza
Cantú, propuso una Ley de Amnistía para todos los que no hubieran intervenido en los delitos de homicidio y lesiones; al día siguiente la hizo extensiva a los que suscribieron un pliego insultante el 29 de abril.
El Club Victoria hizo una nueva manifestación de regocijo en su honor
que agradeció en su nombre e1 diputado Enrique Ballesteros.
'
E~ 12 de octubre aprobó el Congreso la Ley de Amnistía y recobraron
su libertad, a los 7 meses, los Líes. Vicente Garza Cantú y Nicolás M. Berazaluce, los Sres. Juan García Guajardo, Lorenzo Guerra, Jesús M. del
~osque, Galdino P. Quintanilla, Nicolás Martínez Zepeda (que tuvo una
tJenda por la caJJe de Morelos y que había atravesado, despavorido, a caballo, la Plaza de Zaragoza, que fue a refugiarse con ru compadre, el Coyote,
cerca de la Cuesta Blanca, en el río) , el Cap. Guadalupe Herrera, el coronel Lino Guajardo, José Manuel Meléndez, Adolfo Ducl6s Salinas, Severo
Morelos, Alberto Villarreal y Eugenio del Bosque Rodríguez.
El 3 de noviembre siguiente un nuevo decreto de amnistía del Congreso
del estado favoreció a los difamadores de Dr. Arroyo que el 3 de marzo anterior lanzaron ataques al Sr. Gobernador.
¡ Ah! ... perdón. . . Se me pasaba consignar en estas mal pergeñadas cuarti_llas, que, entre los miembros del Poder Judicial de aqueJJas sangrientas elecciones del pasado mes de junio, resultó electo Juez 2o. de lo Criminal, el Lic.
Macedonio E. Tamez ... ¡ Se lo tenía bien ganado! ¡ o faltaba más!
Para el 4 de marzo de 1904 todavía estaban detenidos 4 oposicionistas y
aún dos años después una persona permanecía en prisión. Desgraciadame~te
no pude averiguar sus nombres, pues el expediente Vidal Garza Pérez y socios,
~uyo era el nombre de un distinguido político de Lampazos, y que le fuera
llllpuesto para que se apenara el Gral. Francisco, está perdido. Allí debe estar ese importante documento en una enorme trinchera de paquetes y e casi
seguro que nuestro dilecto amigo el Profr. Israel Cavazos Garza, Director del
Archivo General del Estado, nos dará la grata sorpresa encontrándolo.

El fin de esta historia en lo que se refiere a su personaje central, el Gral.
Bernardo Reyes y a su eficiente servidor, el Lic. don Macedonio E. Tamez;
no viene al caso. ¡ Es tan extraña y veleidosa la fortuna!
Sin embargo, pcrmítaseme decir, sinceramente. El Gral. Reyes fue un producto de su tiempo, de su época; un perfecto padre de familia; un hombre
simpático, insinuante, con un gran don de gentes, activo, inteligente, culto,
valiente, honrado-honrado ( como decimos aquí) en el manejo de los centavos; un tanto ególatra y otro tanto sanguinario (émulo apasionado de don
Porfirio). Ya quisiéramos uno como él ahora. Hizo mucho por Nuevo León,
por Monterrey, no hay ya quien lo discuta. Dispuso, para su mejor éxito,
como todos los gobernadores posteriores, del mejor material humano, pues
es fama que Nuevo Le6n progresa a pesar de los malos gobiernos; pero, y
esto le quita gran parte del mérito que le pertenece, le toc6 gobernar bajo
la égida soberana del Gral. Porfirio Díaz.

BrnuooRAFÍA

Mbcico Pacificado, por Adolfo Ducl6s Salinas.
La Voz de Nuevo L,6n, Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo Le6n.
El Gral. Bernardo Reyes, por el Dr. E. V. Niemeyer Jr.
Nuevo Le6n . .A.puntes Hist6Ticos, por el Lic. Santiago Roel (Sr.).
Archivo General del Estado.
Entrevistas. Recuerdos.

Para terminar sólo falta agregar unas cuantas palabras:
El Lic. Francisco E. Reyes se qued6 en México, por temor, y allá muri6
en 1906.
Después de esta fecha transcurrió lo que faltaba para terminar aquel período de gobierno y comenzó otro sin la más leve oposición política, y casi casi
como en Varsovia, toda proporción guardada, por supuesto, "La paz reinaba
en Monterre-y''.
360

361

�LA U IVERSIDAD DE UEVO LEÓN*
(1933-1943)

TOMÁS

MENDIRICHAGA V CUEVA

Sociedad uevoleonesa de !listona,
Geografía y Estadistica

I. LA

PRIMERA UNIVERSIDAD

LA PRIM.ERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN fue creada mediante decreto del
Congreso local, expedido el 31 de mayo de 1933, siendo Gobernador del
Estado don Francisco A. Cárdenas. Intervino como principal organizador
el doctor Pedro de Alba, quien fue comisionado por la Secretaría de Educación Pública para ese fin.

La Universidad se integró con cinco Facultades y tre Escuelas. Las Facultades eran: Filosofía, Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, In eniería
y Química y Farmacia. Las Escuelas: Normal, Bachilleres e Industrial "Alvaro Obregón", algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época.
Además tres Escuelas anexas: Enfermería, Obstetricia e Industrial Femenil
"Pablo Livas".
Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a
la categoría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que fue incorporada a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" fue ampliada con una
Preparatoria Técnica. Se anexaron a la Universidad las tres Escuelas ya
citadas, quedando las de Enfermería y de Obstetricia como dependencias de
la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las Facultades de Filosofia (que no se organizó), Ingeniería, Química y Farmacia y, por último,
• Síntesis de los trabajos sobre "La Primera Universidad de nevo León", "La
Universidad Socialista" y "El Consejo de Cultura Superior", que aparecieron en lw
números 8, 9 y 11 de Humanitas.

363

�el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y sostuvo
dos escuelas secundarias nocturnas.
La inauguración de cursos se efectuó el domingo 24 de septiembre de 1933
en una solemne ceremonia llevada a cabo en el antiguo Teatro Independen:
cia (hoy Rex). Se iniciaron ]as clases al día siguiente.
El Gobernador Cárdenas designó al doctor Pedro de Alba como Secretario General de la Universidad, en funciones de Rector, quien debía instalar
el Consejo Universitario.
El 4 ~e octubre de 1933 tomó posesión e1 primer Consejo Universitario,
en el salon de actos de la Escuela Normal. Pero fue hasta el 17 de diciembre
cuando el citado Consejo eligió primer Rector al licenciado Héctor González,
director de la Facultad de Derecho. El día 20 del mismo mes, se inauguró
el Aula Magna y se declaró instalado e1 Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Bassols. Por fin.
en solemne sesión del Consejo, celebrada en la noche del 21 de diciembr;
de 1933, tomó posesión del cargo de Rector el licenciado Héctor González.
Una semana después, don Francisco A. Cárdenas renunció al Gobierno
de Nuevo León. Su ejercicio constitucional, iniciado el 4 de octubre de 1931
debía expirar el 3 de octubre de 1935, pero el Congreso local, en sesión extra~
ordinaria, le aceptó su di.misión el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del
Estado, erigiéndose en Colegio Electoral, designó el mismo día Gobernador
Sustituto al Secretario GeneraJ de Gobierno, licenciado Pablo Quiroga.
En la Segunda Convención Nacional Ordinaria del partido oficial P.N.R.,
celebrada en la ciudad de Querétaro en diciembre de 1933, se aprobó la
candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia de México y
surgió, públicamente, la idea de implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a trasmitir la consigna callista, pero el Gobernador Cárdenas no anduvo muy decidido, lo que precipitó su calda. Lo cierto
es que este gobernante bondadoSó y progresista prefirió abandonar el cargo
antes que servir de cómplice o instrumento a la "mafia" del callismo en
Nuevo León.
En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto, licenciado Pablo
Qui.raga, siguiendo las directrices oficiales, hizo los nuevos nombramientos,
que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores
de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el doctor Angel Martínez Villarreal, catedrático en la Facultad de Medicina y miembro activísimo del Partido Comunista, quien recibió el nombramiento de director del
antiguo Hospital Civil.

364

El movimiento estudiantil

En la noche del 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal fue
electo Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León.
Una extraña calma, precursora de la toxmenta, se percibía en los primeros meses del año 1934. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el día 31
de enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres
y, el 2 de febrero siguiente, hicieron lo mismo el director y el secretario de
la Facultad de Medicina, quienes fueron reemplazados por elementos marxistas. Fue entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva Dirección de la
Facultad de Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario, en representaci6n de los profesores de dicha Facultad, ante
el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entr6 el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa a formar parte del Claustro Universitario.
El 15 de agosto de 1934, el Consejo Universitario "eligió por votacién
unánime" al doctor Angel Martínez Villarreal como segundo Rector de la
Unive.rsidacl El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, pues
e1 nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además, ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey (artículos 14, fracción 11, y 53).
El segundo año lectivo se inició el lunes 3 de septiembre. Unos días después, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres acordaron discutir la reforma educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.
En la inauguración de cursos, efectuada en el Teatro Independencia (hoy
Rex) el día 13 de septiembre, estalló la rebelión estudiantil. Esa noche el
Consejo Universitario acordó la expulsión de doce estudiantes. La Escuela
de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El mismo día lo
secundó la Escuela Normal. Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre".
La huelga general universitaria contra la enseñanza socialista se decretó
el 17 de septiembre. El pliego de peticiones estudiantil constaba de ocho puntos, siendo tres los fundamentales: la renuncia del Rector, el reingreso de
los estudiantes expulsados y la implantación de la cátedra libre. La Facultad de Medicina se lanzó al movimiento. Ingeniería y Química y Fannacia
no lo declararon, "pero de hecho" estaban con él. En las demás Escuelas
y Facultades los universitarios dejaron de ir a clases.
En la noche del 26 de septiembre, los estudiantes se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio
Civil.

365

��Cultura
nueva Universidad
nombrara Instituto Politécnico Socialista. La idea cundi6, atizada por los líderes de la F .E. , pero al fin no tuvo éxito.
La Comisión O anizadora de la niversidad Socialista de Nuevo León
cr ó y
tuvo d
"centros ultural s" marxistas, que f uocionaron en las
Es uelas "Revolución" y ' belardo L. odríguez" convirtiendo además l
escuelas cundarias noctúmas, fundadas un año antes bajo la é 'da de la
primera U oivcrsidad, en centros de agitación.
El XII Congreso acional de Estudiantes se celebró en Monterrev del 15
al 20 de julio de 1935, asistiendo do ieotos cincu nta delegados
grant s
de ,·eint F deraciones. La consigna oficial era impedir la celebración del
Congr . Antes de iniciarse los trabajos al no delegados estudiantiles sufrieron atropell . L am rul7.as y a esiones fu ron ¡,reparando el ambiente
propicio para el crimen. Al terminar la asamblea inaugural, la noche del 15
de julio, cayeron asesinados lo estudiantes Víctor {anuel González, delegado
poblano: y Franci o G. González, alumno de la E cuela de Bachilleres regiomontana. in embargo, días de pués, la asambl a e tudiantil clausuraba

in;

en forma brillante sus sesione .
El XII Congreso acional de Estudiantes
heló contra la llamada "educación socialista" y rechazó el monopolio e tatal de la en eñanza. Además
reafirmó la autonomía uni\'ersitaria y el principio de libertad de cátedra. Por
último, precisó la participación de la
niversidade en la ~lítica y los deberes de los univ rsitarios. La Confederación acional de Estudiantes proclamó vigorosamente la bandera de principios que stenía en todo el país.
La Comisión Organizadora de la niversidad Socialista e tuvo pr ·dida
por un evidente e píritu sectario. Durante varios me s elaboró en secreto un
proyecto de Ley Orgánica marxista, que nunca se expidió. Posteriormente
fue publicado en la Gaceta Uniuersitaria, números 6, 7 y 8, correspondientes
a junio, julio y agosto d 1936. Pero fue el mismo Gobi rno de ue ·o León
quien rechazó el mencionado proyecto de Ley Orgánica, debido a su rndicalismo.
fines de agosto de 1935 renunciaron algunos miembros de la Comisión
Organizadora, inici:índo la d bandada. Dicha Comisión actu6 por e pacio
de on e meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4 de ptiembre de
1935, en qu el Gobern dor Quiroga mediante un d creto la disolvió y creó
el Con· jo d Cultura Sup rior, que asumió Las funciones del Con jo niver itario.

m.

EL Co

EJO D

LTURA

UPEJUOR

1 4 de septiembre d 1935,
bemador us 'tuto li enciado Pablo Quiroga :x-pidió las 'B es para l Funcionami nto y Gobierno del ervicio de

368

upcrio,". Di ho ''servicio público" tenía la mi ión cl · r alizar ''los

propó5Íto.1 e.stabl cid os en l párrafo prim ro d l .Art. 3o. Constitucional".
El artículo 4o. de tas ''Bases" e tablecía: • El seruicio d cultura superior

será ,atuito".

El Con jo d Cultura . upcrior staba con lituido por los dir ctor de
lo In tituto , Fac.ultad
E u fas 'bajo la jefatur. '' de un Pre idente. "La
drsignación di lodos, corre pondrrá al Ejecttti· o d l E.stado''. (Artículo 6o.).
.í pr1dicron su relativa autonomía las instituci n uni\' rsitaria . Ef ctivam nt ', la L y Or ánica d la prirn ra oivcrsidad di ponía qu era atribución d l C n. jo Univ itario elegir al R tor d la terna pr ntada por
el Ejcrutivo del E tado. (Art. !)o., frac. , y Art. 15). También e tahleci6
que lo Dir ·rtor d Fa ult.ade y E u la
rían nombrados por d onjo niv rsitario, "o Jiropuesto en tr.rna de lo J1t11ta Directiva de rada Escuela o Facultad". ( rt. 25). P ro 1 decreto qu creó el onsej d Cultura uperior clccidi6 qu • todo lo nombramieot · debían
rr pondcr al
Gobernador d l E tado.
A la Uni\' •rsidad
l dio una e tructura · ialista.
uprimió la Facultad d Filo fía y
agr · aron la Escuela de ooperativi roo y el In tituto
d
rienta i6n
ial, ambos d filiación marxi ta.
La rcpr · ·ntari6n e tudiantil prácticam nte qucd6 anulada, pu
tipuló qu era atribución d l on jo: "Conc der al e tudia11tado la intnvrnción que juzf!tl prudente". ( rt. 7, inciso b).
El Gobirmo d
ue,·o L ón no c día ·n su intento de implantar ,1 mar"ismo n la ni\' rsidad. En el mencionado d ·r to d 4 d septiembre de
1935. ·e afirma qu la fundación d
t " rvicio público"
hac "tn tanto

se provee Jior ti H. Congreso del Estado a la re forma durativa u11iuersitnria
socialista".
cierto
que la omisión Or ani7.3dora d la niv rsidad
iali ta ·a había n
ado al Gobernador Quiroga un pro ·celo ele Ley
Or •ánica, pero é ta nunca
xpidió. Lo· a onl cimiento político charon
abajo

I plan gub mativo.

El 10 de !.Cpti mbr de 19'.35 1
la logia , iali ·ta "Independencia" núm ro 26, d si n6 P · id ntc d 1 on. jo d Cultura upeñor al d tor Ang 1 - fartínez illarrcal, Gran iaestro
r· lect de la mason ría ou \'Ol n
qui n hizo alguno nombramiento .
El domingo 28 de julio de e año · habtan el ·brado la lcccion s para
la renovación d lo
upremo Poderes n 1 Estado. Los partidos conlendi &gt;nt postulaban para G bcmad r d
uevo Lt ón, n I período 19351939, al iug •niero Piular o Elias ali · hijo, apoyado por I partido ofi ial,
y 1 Gen ·ral d Bt-irrad Fortunato Zuaz 1a,
t nielo por 1 Partido Liberal
,. •uevoleonés. El pu bl di a Zuazua. un triw1fo aplastam en la uma .
in embargo, la ecr taría el G bcmación d lar6 la nulidad d la el cio11 .

369
ll24

�El Congreso del Estado, a quien corre pondla erigirse en Colegio Electoral
y hacer el recuento de votos, coocluy6 su ejercicio le2:al el 15 d septiembre
in haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció eJ
Poder Legislativo. El Tribunal Superior de Justicia del Estado, con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política de Nuevo León, nombró
el 26 de septiembre como Gobernador Provisional del E tado al Profesor
y General Gregorio Morales ánchcz, quien ocupó el cargo desde el 4 de
octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nuevo Gobernador debía
convocar a elecciones extraordinaria en un plazo de seis meses.

Cardenismo contra callismo
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarrcal y los demás miembros del
Consejo de Cultura uperior presentaron u renuncia, dejando en libertad
al Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.

A principios de octubre, los estudiantes universitarios solicitaron al General
Morales Sánchez la d stituci6n de los miembros que integraban el Consejo
de Cultura Superior y el d onocimíento de la Federación de Estudiantes
ocialistas.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores constituyeron un
Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que present6 un pliego
de peticiones al Gobernador solicitando: la remoción del Consejo de Cultura
uperior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
El Bloque Mayoritario, creado bajo lo au picios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con
el fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la E cuela de Bachilleres y afiliado a la lo"ia
"Tolerancia Masónica' número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Marünez VillarreaJ. El objeto era que el doctor Santos ocupara la
presidencia del Con jo.
El Bloque Mayoritario acordó con lituir un Cons jo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara como portavoz del gremio universitario
ante el Gobernador. El objetivo primordial ra la disolución de la Federación
d Estudiantes Socialistas, dominada por los partidario del doctor Martínez
Villarreal, y la creación d una nueva Federación estudiantil.

El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales ánchez se hizo cargo d~ la Pr~sidencia del Consejo de Cultura Superior, sustituyendo al doctor
Martmez Villarreal. Entre los acuerdos más importantes tomados durante
su gestión se encuentran la creaci6n del Departamento de Educación Física
Y1~ ~eorganización del Instituto de Orientación Social y la Escuela de Coopcrabvismo, creados para difundir el ma.n;smo en la Universidad. El Gobernador ratificó los nombramientos de directores del Instituto y la Escuela a
los doctores Eduardo ~guirre Pequeño y Mateo A. Sáenz respectivamente.
Además se acordó continuar el oprobioso istema, impuesto un año antes por
~l ~actor M~;tínez -ymarreal, de exigir a los universitarios, como "requisito
indisfnisable . para ingresar a las Facultades y E uelas Superiores, la credencial de miembro de la F deración de Estudiantes Socialistas, « con el fin
de obtener la agremiación obligatoria a la uez que un control absoluto de fa

organización estudiantil con respecto a sus miembros''. (Gaceta Universitaria
número 4, página 1).
'
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935. se concedí6
un representante estudiantil en las Juntas Directivas de cada Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía do ) . Asimismo se aprobó la intervención de un _representante "del estudiantado en general" en el Consejo
de Cultura Superior. Pero fue hasta septiembre de 1936 cuando e!ectivamente se le permitió a la Federación de E tudiantes Socialistas nombrar un
delegado an~c _el Consejo, _En este aspecto también hubo un retroceso, pues
la Ley Orgamca de la prunera Universidad concedió a la Federación de
~stu?iantes Universitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universt~~mo _como Consej~ro ~lecto y el otro como miembro del Consejo de Admj~
nistraci6n de la Univemdad. Aquella Ley Orgánica admitió, ademá , dos representantes estudiantiles por cada Facultad o Escuela, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario.
. El Instituto ?e Ori ntación Social, ya reorganizado, enfocó su labor, excluSJvamente, hacia 1 maestros de las escuelas primarias oficial
por medio
de conferencias sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros fuero~ adiestrado en la lucha social y en la té nica y los procedimientos de los
agitadores. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
por el Gobierno de Nuevo León para realizar estudios en la ciudad d México. El Instituto de Orientación Social e disolvió poco después.

La Escuela Normal Socialista fue 1a única institución univer itaria que
aceptó los planes de enseñanza marxista d l In tituto de Orientación
ial.
Es decir, a los estudios del magisterio se agregaron las a ignaturas del men-

370
371

�clonado Instituto. El pro[esor Plinio D. Ordóñez. director de la ormal en
esa época, admite que dichos planes educativos -en los que él intervino en
forma destacada- fueron "formulados co,1 precipitación y con un criterio
impreciso e iriconsistente sobre lo que era y se proponía la educación socialista prescrita por las leyes federales relativas''. ( Pág. 1384).
La creación de la Escuela ormal Superior ya se había intentado en el
año 1933, al fundarse la primera Uni,·enidad.
o obstante, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura uperior, cuando el profesor Ordóii.ez formuló
el programa de estudio . Pero no se llegó a designar la primera planta de
ma tros. iendo imposible iniciar los cursos. La Escuela onnal Superior
siguiendo el mismo programa educativo - modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-, inició sus labores el 13 de octubre de 19-H. Esta fue
la segunda Escuela ormal Superior que funcionó en el pais y la pri.m ra
en provmc1a. in embargo, habiéndo inscrito 45 alumno , terminaron el
primer año lectivo 16 y de ésto únicamente 3 concluyeron los estudios, "después de wi penoso e irregular proceso escolar', afirma Ordóñez.

Representación estudiantil ante l'l Consejo
La participación de lo estudiante en el onsejo de Cultura Superior era
prácticamente nula, pues durante ocho años solamenle se admitió un r presentante de la Federación de Esrudiantes ocialistas. En I último año lectivo 1942-1943, dicho delegado representaba a dos mil s i cientos lllll\"Crsitario . Es decir, la representaci6n estudiantil no e concedió por Facultades
y Escuelas, orno lo establecía la Ley Orgánica de 1933, ino m díante una
Federaci6n. Bajo la primera niver idad, el gremio estudiantil ru,·o representado en el Cons jo Univers.itario por dos Consejeros uno propietario
y otro suplente, como delegados de los alumnos de cada E cuela y Facultad.
Pero después ya no existió una representación auténtica del estudiantado.
En efecto, el único delegado esludiantil admitido en el Consejo, no era electo por los universitarios, pues su nombramiento lo ex-pedía la F.E. . con Ja
aprobación e;,,..-presa del Consejo.
La Federaci6n ele Estudiante Socialistas, auspiciada por el Consejo de Cultura uperior, fue el único organismo e tudiantil reconocido. Con ese poder jerci6 un control casi absoluto sobre los estudi3.ntes. La F.E.S. dirigida durante cerca de una década por un !!I1.1po de jóvene audace , pudo imponerpor el fraude en las eleccion s y, más d una vez, por el terror. Por otra
parte, los universitario , en porádicos brot d rebeldía, afrontaron valerosamente esa situación.

372

El General Anacleto Guerrero, Gobernador
El lo. de mayo de 1936 tomó posesión como Gobernador del Estado el
General de Brigada Anacleto Guerrero. Una semana d pués el día 9 designó Secretario del Consejo de Cultura Superior, en funciones' de Presid~te,
al doctor Enrique C. Livas joven profesionista afiliado a la logia "Simón
Bolívar'' número 20 de Monterrey, en la que figuró con el cargo de Orador
un año después.
Al iniciarse la administración del General Guerrero d apareció el Departamen~ de Extensión Universitaria, cuando entró en vigor la nueva Ley
de Hacienda que le retir6 el subsidio. También fueron clausurados los dos
"centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento. La F.E.S. solicit6 repetidas veces al Gobernador la reapertura
de esos centro de agitación, pero nada se resolvió.
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su criterio radical en un artículo
intitulado "La Escuela Socialista y 1a Universidad", que apareció en el número 6 de la Gaceta Universitaria, correspondiente a junio de 1936.
A fines de abril de 1936, los ''bloques" (sociedades de alumnos) d algu-

nas Facultades y Escuelas habían desconocido a La directiva de la F.E.S.,
presidida por Marcos Flores. Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo, estudiante de Medicina, miembro del Comité
Ejecutivo del Frente Popular Mexicano. El Gobernador Morales Sánchez
en su carácter de Presidente del Consejo de Cultura, reconoció al día si-'
guiente a la nueva directiva de la F.E.S., siendo éste el último acuerdo que
dictó. Pero los delegados estudiantiles de los otros planteles universitarios
siguieron considerando legítima a la directiva anterior. La división en e]
gremio estudiantil era evidente.

El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos de uevo León
más de una década. El General Guerrero toleró al principio la agitación que
desarrollaban. Pero el 4 de agosto de 1936 ordenó la suspensión, por quince
días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor. El mismo día 4
fueron cesado , por orden del Gobernador, los doctores Angel Martínez Vi11arreal, director del antiguo Hospital Civil y Mateo A. Sáe.nz, director de
la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue dado de baja como
profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la Escul':la de Bachilleres.
373

�La situación política hizo crisis cuando el doctor Martínez Villarreal fue
víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936, varios individuos armados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirió con su pistola en la frente. El
senador nuevoleonés doctor Julián Garza Tijerina acusó públicamente, en
la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como autor intelectual del
asalto. El Gobierno de Nuevo León negó el cargo.
A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracción
callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés
era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la Revolución,
ordenada por el Presidente Cárdenas la oligarquía callista, antes poderosa
y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal y algunos dirigentes sindicales esgrimieron
contra el Gobierno del Estado una arma poderosa: la agitación obrera. El
ex Rector, atrincherado en la directiva de la Federación de Trabajadores de
Nuevo León, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del
General Guerrero. La táctica era lanzar a los trabajadores contra el Gobernador de uevo León, pero esa actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicional.mente al Gobierno. Esta labor demagógica dio
por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario nuevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de varias
Escuelas universitarias a la Dirección de Educación Primaria y Secundaria,
segregándolas del Consejo de Cultura Superior. La asamblea lanzó violentos
ataques al Gobierno -de Nuevo León.
Un mes después, el lunes 15 de febrero de 1937, se inició una huelga en
la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes pedían la remoción del director
del plantel, el prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores''
a quienes calificaban de "déspotas". Esa misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil, cuando cierto
profesor de la mencionada Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no
de gravedad, a tres alumnos. El aaresor afirmó ante el juez que había dis-

374

parado al suelo por temor a ser agredido, pues un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que Jo acompañaba. El incidente no
llegó a más y los bachilleres volvieron a clases el día 26, cuando el Gobernador ofreció resolver favorablemente las peticiones que fueran justas.

Prosigue la agitación estudiantil

La directiva de la Federación de Estudiantes Socialistas dio un paso en
falso cuando acordó, a espaldas del estudiantado, adherirse a una organización nombrada Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León, en cuyas
filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "blo.
ques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habran sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los alumnos de 1a Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de
la sociedad de alumnos y eligieron una nueva. Además decidieron por unanimidad segregarse de la F .E.S. e integrar una nueva Federación. Casi todas las Escuelas y Facultades secundaron este movimiento. En un "manifiesto'', el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y castigo del senador
Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del doctor Angel Martínez
Villarreal por su labor de agitación y, por último, "acabar con la demagogia"
de las Juventudes Socialistas, "aliadas al programa de la Tercera Internacional Rusa'1•
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte
de ]as sociedades de alumnos o "bloques de estudiantes socialistas", habían
repudiado a sus directivas. Al terminar e e año lectivo, los universitarios
pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero
el Consejo de Cultura Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juveru1 Comunista
y las juventudes Socialistas Unificadas, que hacían Wla intensa labor de
proselitismo.
A principios de septiembre de 1937 se inició una nueva campaña de agitación para que el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo
de Cultura Superior al doctor .Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente. En al-

375

�gunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte oposición,
pues en un año y medio el doctor Llvas había desarrollado una meritoria
labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba que la
actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios.
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución universitaria: la Escuela octurna de Bachilleres. El organizador del plantel fue el licenciado
José María de los Reyes, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad Nacional de México.
La ceremonia de inauguración se efectuó el día 8 de diciembre, en el salón
de actos de la Escuela Normal Socialista. La Universidad de México se obligó a cubrir el presupuesto del plantel y el Gobierno de uevo León a proporcionar el edificio, material escolar, etc. Sin embargo, la Universidad
Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo cargo de la
Escuela.
A fines de diciembre de 1937 fue suprimida la Escuela de Cooperativismo.
Este plantel universitario tenía alumnos internos y externos, siendo exclusivamente para hijos de obreros y campesinos. En el año lectivo 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos y en el siguiente curso escolar se graduaron otros siete. Al suprimirse la Escuela el alumnado se dispersó.
En el mes de enero de 1938, la Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines para discutir las medidas dictadas por el Gobernador, en relación con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo
del poder. La F.E.S. demandó la abolición de las cuotas mensuales, la reapertura de la Escuela de Cooperativismo y la expedición de la nueva Ley
Orgánica. A fines de ese mes, en una importante asamblea celebrada en el
Aula Magna, abundaron los cargos contra el Gobernador Guerrero. Sin embargo, los delegados estudiantiles de las Facultades de Medicina y Derecho
no estuvieron dispuestos a secundar el movimiento de la F.E.S. contra el
Gobernador. Afirmaron que el fondo de esta agitaci6n era la pérdida de
ciertas canongías que detentaban los directivos de la F.E.S., al suprimirse
la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E..,i:ensión Universitaria
y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste.
Las huelgas de Bachilleres y magisterial

El 30 de septiembre de 1938, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- se declararon en huelga. En un pliego de
peticiones que contenía ocho puntos, los estudiantes solicitaban mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. El Consejo
376

de Cultura no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre los
bachilleres decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo
dictó algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares.
Unos meses después, a mediados de enero de 1939, se inici6 un paro de
los maestros de las escuelas oficiales, debido a que el Gobierno de Nuevo
Le6n no les había pagado los sueldos de varias quincenas. La Federaci6n
de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros, afirmando que
también al cuerpo docente universitario se le adeudaban tres quincenas de
salarios. Sin embargo, los catedráticos de las Facultades y Escuelas Superiores se negaron a secundar la huelga magisterial. El Comité Ejecutivo de
la F.E.S. pretendi6 involucrar al estudiantado en el conflicto, in lograrlo.
A consecuencia de las fuertes presiones ejercidas por el Secretario General
de la F.E.S. -incluyendo un intento de secuestro-, en asamblea celebrada
el 27 de enero, la mayor parte de los "bloques" estudiantiles acordaron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jesús Piedra, estudiante de Medicina. Se constituyó un Comité Ejecutivo Provisional que
presidió Martín Torres, alumno de la misma Facultad. El magisterio oficial
reanudó las labores el 10 de febrero, obteniendo que el Congreso del Estado
expidiera, el 29 de mayo siguiente, la nueva ''Ley General de Educación Pública", que garantizaba a los maestros la seguridad en sus puestos y el ascenso mediante la Inamovilidad y el Escalaf6n. No obstante, las conquistas
sindicales del magisterio oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.
El 12 de mayo de 1939, el Gobernador Guerrero nombró Presidente del
Consejo de Cultura Superior al doctor Llvas, "cargo que venía desempeñando
interinamente con el carácter de Secretario . ..", desde mayo de 1936.
La autonomía universitaria

A fines de mayo de 1939, con motivo de la visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva, Secretario de la Universidad Nacional de México, se inició en los planteles universitarios un movimiento a favor de la
Autonomía. El licenciado De la Cueva sugirió, en unas declaraciones a la
prensa, la creación en Monterrey de una Universidad Autónoma. La idea
tuvo eco y cobró mayor impulso cuando el licenciado Héctor González, ex
Rector de la primera Universidad, abordó el tema en la sesi6n del Ateneo
acional de Ciencias y Artes, delegaci6n de Monterrey, celebrada el 31 de
ese mes, considerando urgente la creación de dicha Universidad Autónoma.
En junio de 1939 se cre6 un Frente Estudiantil Pro-Universidad Aut6-

377

�noma del orte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos sustraídos al influjo de la F.E.S. Este fue el resultado positivo de las gestiones
llevadas a cabo, durante varios meses, por la Confederación Nacional de Estudiantes, que promovió una intensa campaña a favor de la autonomía.
La Federación de Estudiantes Socialistas se opuso al mencionado proyecto y en un boletín que apareció en El Porvenir el 9 de junio, afirmaba tu
de~ión de seguir luchando por "la implantación de una Universidad Socialista que sustente como base fundamental de su enseñanza la Tesis Filosófica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo con el Art. 3o. Constitucional . .." También el doctor Enrique O. Livas, Presidente del Consejo de Cultura se opuso abiertamente a la autonomía, en un artículo publicado en El
Por;enir el 2 de octubre, bajo el título de "El problema universitario". El
movimiento autonomista fue sofocado en esa época, pero había de surgir más
potente dos años después, a fines de 1941, cuando se creó la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura: la Facultad de Odontología y la Escuela de Contadores
Privados.

El General Salinas Leal, Gobernador
Al tomar posesión como Gobernador el General Bonifacio Salinas Leal,
el 4 de octubre de 1939, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo
de Cultura al doctor Enrique C. Livas. Poco después, el Consejo revocaba,
a solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universitarios la credencial de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas,
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Superiores.
El acontecimiento cultural de esa época fue la organización de una serie
de conferencias, patrocinadas por el Ayuntamiento de Monterrey y el Consejo de Cultura. Se iniciaron con la que fue dictada en el Aula Magna por
el doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid, sobre "Técnica y Vida", la noche del 13 de noviembre de 1939. Al día siguiente, invitado por los estudiantes, pronunció otra sobre el tema "Universidad". Un
ciclo fue desarrollado, a partir del 20 de diciembre, por el doctor Luis Recaséns Siches bajo el título de "La vida humana individual y la vida humana
social". El Consejo de Cultura auspició otro curso que estuvo a cargo del
doctor Aurelio Romeo Lozano, destacado pediatra español, y una conferencia que dictó el sociólogo y economista francés profesor René Marchand.
Varios delos patrocinó en febrero y marzo de 1940 el Ayuntamiento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuvieron a car-

378

go del mismo doctor Gaos, el doctor Recaséns Siches, el ex Rector de la
Universidad de México doctor Alfonso Pruneda y el histopatólogo doctor
Isaac Costero. El Consejo de Cultura, por último, patrocinó en mayo de ese
año un ciclo de diez conferencias del doctor Jaime Pi y Suñer.
En el año lectivo 1940-1941 el Departamento de Extensi6n Universitaria
auspició unos cursos de Fisiología~ a cargo del mismo doctor Pi y Suñer,
catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, y de Dermatología, bajo la dirección del doctor Antonio Peyrí, catedrático de la Universidad de Barcelona.

La F.E.S. cambia de táctica
La agitación política decreci6 notablemente cuando el Presidente Cárdenas
dejó el poder, el lo. de diciembre de 1940, en manos del General Manuel Avila
Camacho. El día 5 de diciembre siguiente, la directiva de la Federación de
Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo, suprimiendo la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario, pues los estudiantes más radicales decidieron que, en caso de no restituir el antiguo nombre a. la Federación, se separarían definitivamente de
ella.
Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a
efectuarse las elecciones de nueva directiva de la Federación de Estudiantes.
En la noche del 9 de diciembre, después de una tormentosa asamblea, tuvieron que suspenderse los comicios. Al día siguiente el grupo izquierdista
celebró las elecciones en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en
aquella época se encontraba en las afueras de la ciudad, y dio posesión a la
planilla encabezada por Edmundo Alvarado Santos, estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes
Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre. La planilla independiente pidió la nulidad de la votación, pues no habían sido citados oficialmente todos los representantes de las sociedades de alumnos; sólo habían asistido
catorce de los treinta delegados estudiantiles y, por último, de esos catorce
delegados tres de ellos no llevaban la representación oficial de la Escuela
o Facultad a la que pertenecían. A pesar de todo, el Consejo de Cultw-a
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.

Las fornadas Universitarias
En el aspecto cultural, el evento más notable de esos años fue, indudablemente, la organización de las Jornadas Universitarias} que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posible debido a
379

�las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo,
y con la valiosa cooperaci6n del humani ta regiomontano don Alionso Reyes.

Las Jornadas Universitarias fueron una serie de conferencias cientüicas sustentadas por eminentes intelectuales y profesionistas, españoles y mexicanos,
bajo los auspicios de la Casa de España en México (después Colegio de
México).
El Primer Ciclo se maugur6 en la noche del 25 de marzo de 1941, con
dos conferencias dictadas por el licenciado Raúl Rangel Frias y el profesor
Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobre ''La Universidad y la Filosofía" y "La Universidad y la Revolución", respectivamente. En el mes de
ma)'o, el fisiólogo doctor Pi y Suñer dictó un curso de diez días en la Facultad de Medicina. Hubo un receso en julio y ago to, debido a las vacaciones. La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual de]
Roncal, quien dictó dos conferencias sobre la Personalidad los días 5 y 8 de
septiembre. En la Cuarta J ornada el doctor Julio Bejarano trató sobre la
lepra y la sífilis, el 24 y 25 del mismo mes, La Quinta Jornada estuvo a
cargo del insigne don Alfonso Reyes, quien sustentó dos conferencias los días
6 y 8 de octubre sobre el "Concepto de la Literatura" y el ''Concepto de la
Crítica". La Sexta Jornada se inició el 15 de noviembre y la cubrió el doctor
J o é GiraJ, quien dictó dos conferencias sobre Química; en la segunda parte
el critico de arte Juan de la Encina sustentó dos conferencias y con ello
cerr6 el ciclo del año 1941.
En junio de 1942 se reanudaron con una modalidad: la transmisión por
radio de la 'Hora Universitaria", que se celebraba dos veces al mes, con
la participación de catedrático de las Facultades y Escuelas Superiores.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 19 de septiembre de 1941 se celebr6 en el Aula Magna una
velada, que organizaron la Federación de Estudiantes Socialistas y la Federación de Juventudes de Nuevo León, adherida al partido oficial P.R.M.
El doctor Livas y varios estudiantes fueron los oradores, quienes insistieron
en la urgente necesidad de unificar a la juventud. Este evento era una respuesta a la versión propalada sobre la inminente creación de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directivas de los "bloques" en las Facultades de Derecho,
Medicina y Química, celebradas a principios de octubre, constituyeron un serio descalabro para la Federación de Estudiantes Socialistas, pues las planillas
triunfantes no contaban con su apoyo. A mediados de ese mes, se discutia
abiertamente en todas las Facultades y Escuelas universitarias sobre la crea-

380

ción del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la F.E.S.
El 16 de octubre. en la noche, los lideres de la F.E .. y cuatro delega,.
don
tudiantiles celebraron una misterio ·a junta en la Escucla Industrial
'Alvaro Obregón'. Se dijo que s había pretendido llevar a cabo la ele ciones del Comité Ejecuti\'O y dar posesión a la nueva directi\'a, con la asistencia de las representaciones estudiantiles totalmente adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que suspenderse la cremonia. La
F.E . . negó en parte esta versión p ro admitió que se había celebrado una
asamblea aunque "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".

La Ciudad Universítan'a
El 17 de octubre de 1911, en una importante junta celebrada en el Palacio de Gobierno, e decidió la construcción de la Ciudad Universitaria. Se
nombró una Comisión integrada por el industrial don Jocl Rocha, el profesor
Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque Yáñez. Se
tuvo la idea de e1igir la Ciudad Universitaria en los terrenos cercanos al
nuevo Hospital Civil, al poniente d la ciudad. El Gobierno de uevo León
ofreció aportar un millón de peso la industria regiomontana aportaría una
cantidad igual y el Gobernador Salinas Leal se comprometía a obtener del
Gobierno Federal otro millón de pesos. Se pens6 en dotar a la nueva U niversidad de un patrimonio eCQnómico, que le diera "la total }' absoluto autonomía en este sentido"·. Para ese fin e debían adquirir graneles extensiones
de terreno, que formarían el patrimonio universitario. Posteriormente serían
negociadas por un Con ejo de Administración, uyas utilidades ayudarían al
sostenimiento de la Uni ·ersidad. La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyc to fue aplazado mese:
después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942 volvieron a onde.ar las bandera de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la utonomia Universitaria y la Libertad de Cátedra.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviíio Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Química, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de ]941, publicado en El Porvenir el día 25. Declaraban haber acor381

�dado constituir la Federación Estudiantil Universitaria eoleonesa. La nueva agrupación tenía un propó ito fundamental: pugnar por la creación de
la Universidad Autónoma del orte, siendo una de sus principales finalidades la edüicación de la Ciudad Universitaria. En el citado ''manifiesto" la
F.E.U. . condenó el monopolio estatal de la enseñan.za y, además, puntualizó que las relaciones entre el estado y la Universidad debían r feórse, e.xclu ivamente, a dos órdenes: el económico, uque se traduce en la obligaai611

ineludible del Estado de aportar lo necesario para el funcionamiento propio
de la U11iversidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) por que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los intereses de los estudúmtes, de la Sociedad y del Estado".
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a la F.E.U. .
1 día siguiente apareció en el ve pertino El Tiempo un virulento :itaque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Socialistas contra la
F.E.U . . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes So-

cialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta farma todo el
estudiantado conozca a los que engaíian a la sociedad y a los universitarios,
co11 miras que hasta ahora no lum reuelado, y que se escudan bajo los principios demag6gicos de 'libertad de cátedra' y 'autonomía u,iivcrsitaria'.. ."
La Uniuersidad Autónoma de Nuevo León
El 18 de abril de 19-1-2 arribó a e ta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública comisionado por el Presidente Avila
Camacho para gestionar l establecimiento de la Universidad de Nuevo Le6n.
E e día el periódico El Porvenir publicó una entrevista aJ licenciado Antonio Anncndáriz, Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría
de Educación, cuyas declaraciones fueron interpretadas como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. A su arribo, el Ministro de Educación declaró que dicho plan tenía como base una aportación tripartita en la que tomarlan parte
el Gobierno Federal, las autoridades de uevo Le6n y la iniciativa privada.
El lle nciado José Vasconcelos, quien venía acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna la noche del 21 de abril, sobre la
historia y el sentido de la Universidad, en la que hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria y pugnó por que la nueva Universidad
de uevo León fuera "ajena a toda influencia sectaria y a toda preponde-

En la importante junta celebrada el día 22 de dicho mes, a la que asi .
ticron industriale y hombres de negocios como repr entante del sector
privado, el doctor Livas, Presidente del Con jo de Cultura Superior. afirmó que la Uni,·ersidad nunca había solicitado al Gobierno la autononú,
"porque de hecho siempre la ha tenido", añadiendo que el Gobierno ·• para

nada tiene intervención en la desimtació11 de catedráticos, ni en la modificación o implantaci6n de plan.es de estudios o sistemas".
ó, por último, que el Gobierno del Estado olamente intervenía aportando "d t rminada suma de dinero para el sostenimiento de la misma". {Ya hemos visto
que el Gobernador hacía los nombramiento de Pre idente del Consejo de
ultura y de todos los Directore de Facultades y Escuelas universitarias).
Indicó, por último, que hasta entonce 1 Gobierno Federal no había contribuido con un solo centavo para I sostenimiento de la Uní rsidad de uevo León. Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Uni.
versidad y Autonomía" aparecido en septiembre de e año n cl núm ro l
del anuario Universidad, o tiene la dependencia a Juta d la Unh rsidad
al E tado: "creemos que urta Universidad creada por el Estado sostenida con

fondos del Estado, .. .no puede ni debe apartarse del Estado que la creó.. ."
e designó una Comisión n la que

tuvieron rep

ntadas las tres parte :

Federación Estado e iniciativa privada. D bía elaborar en un plazo d treinta
días un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo.
El Ministro encomendó al licenciado Eduardo García Máynez formular I pro•

&gt; to final. eis me s después, el 30 de octubre, el Ministro de Educación
volvió a Monterrey, de paso a la ciudad de altilJo, y declaró que aún no ba1 !icen.
dado Raúl Rangcl Frias ha afirmado en El Porvenir del lo. d febrero d 1969,
cción especial, página 1, que el Gobernador Salinas Leal "rechazó d proJ'l'Cto si,1 que se hubiese dado una e.iplicación oficial de los motivos''.
En e to año la enseñanza unive itaria atravesaba por una aguda crisi
en uevo León, pu el Gobierno del E lado destinaba una pal'ticla insuíici nte para la n cesidad de la enseñanza superior. Algunas Facultad
y Escuela se encontraban en situa ión muy precaria e instaladas n local
impropios. En otras se carecía de laboratorios modernos, en lo que faltaba
ha ta lo más indi pensable. El personal docente de var.ia in titucion s universitarias carecía de sueldo y, en la mayor parte de llas, e ·taba mal rl!tribuido. e pensó en qu el E tado debia crear un impu to adicional para
la enseñam;a superior e integrar un Patronato que
encargara de administrar el dinero.
bia recibido los estudios de la mencionada Comisión. Recientemente

rancia gubernamental".

383
382

�El Centro Cultural "Carlos Per ')?"a"
Un acontecimiento que d jó honda huella n la vida estudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra" obra destacada
d un grupo de profesioni tas cat6licos, que organizó los primeros Cursos
&lt;le Invierno en el Aula Magna del 18 de encr al lo. de marzo de 1943. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de M ( ico.
En la noche d ·l 18 de enero, el licenciado Jo é Vasconcclo inau uró Jo ·
curso , teniendo a su cargo el iclo sobre ··Reflexiones de Historia Mexicana"
que concluyó el 22 de enero. (En la mi roa noch inaugural, la F deració~
de Estudiantes ocialistas y algunos sindicato obr ros pretendieron ''boicotear" lo Cursos celebrando un mitin frente al Aula fagna, en la Plaza
del Colegio Civil). El segundo ciclo lo cubrió eJ doctor Oswaldo Robles
quien di rtó sobre la Filosofía Tomista, d l 29 de enero al 3 de f brero'.
El licenciado 1:anuel Herrera y Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia
Constitucional de México" desde el 8 hasta el 17 de febrero. Por último
1 licenciado Rafael Preciado Hernández trat6 acerca de lo ' Principio Ge~
nerales de Derecho Público", del 19 ele febrero al lo. de marto. La se ión
de clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante programa en el qur
participaron los intelectualc doctores Carlos H. Ste\'ens y Julio Jiménez
Rueda.

tuvos edificios universitarios
Mediante decreto expedido en s ptiembrc de 191-2 por el ongreso local
la Facultad de Química y Farmac.ia e habí,a transformado en Facultad de
Ciencias Químicas "dándole mayor amj1lit1td a sus planes de enseñanza".
El 4 de junio d 1943
inició la con trucción d I edific-io propio de la
FacuJtad, en un terreno cedido pol' la American m lting and Refining Co.,
situado en las calles de Guerrero y Progreso. El Gobierno del Estado • portó
do ciento cincuenta mil peso . El 3 de octubre siguiente fueron inaugurados
los principaJes saione de clase y laboratorios.
Bajo el gobierno del General Salinas cal también se construyó, con un
co to de casi medio millón de pe s, el nuevo ediíici de la E cuela onnaJ,
en el mismo predio que el anterior pero de tres piso . D de entonces se
nombró oficialmente Escuela Nonnal "Miguel F. Martínez". A principio
del pre nte iglo, 1 Gobierno de uevo León había comprado en diez mil
pesos el terreno, situado en 1 paraje nombrado entonces Repueblo del orte.
El antiguo tdificio fue inaugurado el 22 ele mayo ele 1903, irúciándo e su
demolición a principios de octubre de 1941. EJ nuevo edificio se eri ió en

384

1942, siendo inaugurados el primero y segundo pisos el 4 de octubre de dicho
año y el tercero el 14 de septiembre de 1943. La Escuela ormal ocup6
ha ta hace poco la manzana comprendida entre las calles de Tapia al norte,
M. M. de Llano al sur, Colegio Civil al poniente y Juárez al oriente con
frente a esta última.
'
Durante la administración del General Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943),
el presupuesto a la enseñanza universitaria se aumen 6 en doscientos mil
pesos.

•
Durante ocho años, 13 enseñanza superior en uevo León fue impartida
de acuerdo con el decreto de 4 de septiembre de 1935, e.,-pedido por el Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga. Las Facultades y Escuelas uní" ~tarias est~:ieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior, con
caracter prov1S1onal, desde septiembr de L935 hasta octubre de 1943, mientras se decretaba la nueva Ley Orgánica.
El profesor Plinio D. Ord6ñcz dice que el Consejo de Cultura fue un ''Cuerpo Técnico-Consultivo y Autoridad .m.rtituta del extinto Cousejo Universitario, mientlas se e:cpedia la Ley que diera nueva constituci6n a /o.s Escuelas
Profesionales y de Enseñanza Superior". D spués lo caJifica, con cierto desdén, como un "Jnstituto provisional, creado por un simple Decreto del Ejecutivo del Estado". El mismo autor afirma que era una "dependencia técnicoadministrativa" y, bajo dicho Con jo, se elaboraron, &lt;'con carácter transitorio", los reglamentos generales y particulares de todas las instituciones universitarias.
Ciertamente, el onsejo de Cultura Superior no fue un v rdadero Claustro Universitario, pues el decreto que lo creó lo había privado de su funci6n más importante, como es la d elegir Rector y Directores de las Facultad s y Escuelas Universitarias.
El Consejo de Cultura Superior inició su labores, n septiembre de 1935,
con uatro Facultades y cinco Escu las. Las FacuJtades eran: Medicina, Derecho y iencias Sociales, Ingeniería y Química y Farmacia. Las Escuelas:
Nonnal, Bachilleres Cooperativismo, Industrial "Alvaro Obregón" e Industrial Femenil "Pablo Livas''. Además tenía otras do dependencias: el Instituto
de Orientaci6n Social y el Departamento d Extensión Universitaria. En
los ocho años de g tión del Consejo s crearon: la Escuela rocturna de Bachilleres (diciembre de 1937)¡ la Facultad de Odontología, anexa a la de
Medicina ( eptiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni\'ersitaria (principio de 1941), la E cuela ormal Superior (octubre de 1941)
y el Departamento Deportivo U ni\'ersitario ( mediados de 194 2), todos hajo

385
H25

�• la presid ncia del doctor Enrique C. Livas. Tambi'n se consider6 como dependencia univenitaria, a partir de septiembre de 1939, la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en
ese lapso el Instituto de Orientación Social (mediados de 1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
El Consejo de ultura Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por
la Comisión Organiza.dora de la Universidad Sociali ta. de ucvo Le6n.
La segunda Universidad de u vo León fue creada mediante decreto expedido por el Congreso Local, con fecha 18 de agosto de 1943, que promulgó el Gobernador del Estado, General Bonifacio Salinas Leal, el 13 de septiembre siguiente y fue publicado en el Periódico Oficial el día 29 del mismo
mes. Al entrar en vigor dicha ley, el 29 de octubre, el Consejo de Cultura
Superior cesó en rus funciones.

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Btnt.lOCRAPÍA SUP.CTA

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29 de septiembre de 1934. Tomo LXXI, úmero 78.
Go 1.ÁLF.z, IlÉcTOR, Siglo y medio do cultura nuevolcoiiesa. Ediciones Botas. México,
1946.
Gra,i Logia de libres, antiguos ,, aceptados maso11111 dlll Estado d11 Nuevo Le6n. Breve
reuña histórica di la masonería ,m el Ertodo y Memoria de los trabajos realizados
1111 los años de 1936 r 1937. Monterrey, 1938.
Informes administraúvo! de los Gobernadores de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas, licenciado Pablo Quiroga y Generales Gregario Morales Sánchcz, l'\ruacleto
Guerrero y Bonüacio Salinas Leal.
ños 1933 a 1913.
Los mÓJ im/)ortanills leyes y dtcrelos di! las Lllgíslaturo.s Constitucionales del Esta.do
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Instituto d11 Orientact6n Social. Crmctptin gen111ales, materias )' programas d, clases.
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Le6n, número 2. Monterrey, ucvo Le6n. Diciembre de MCMXXXIV.
Lt)'ts. Universidad de Nuevo Le6n y General de Educaci6ii Pública del estado con
Exporici6n de Motivos. Edici6n Oficial. Talleres Linotipográficos del Gobierno
del Estado. (Sin fecha). (Leyes promulgadaii en mayo de 1933).
Partido Nacional Reuolucioiiario, Nuevo León. Com,,nci6n Estatal, 19 y 20 de Mayo
dt 1935. Talleres Linotipográíicos J. Cantú Leal. Monterrey, 1935.
Programa de teremonias, jornadas cuJturales y r tejos para ta inauguración de la
Universidad de Nuevo Le6n, fechado el 4 de diciembre de 1933. Tip. Lozano.
Monterrey. (Sin título).
Proy,cto de d11crlllo del Ejecutivo del Estado para la derogaci6n de la Ley Universitaria, con el dictamen d, la Comisión d, Ltgislocióii y Puiilos Constitucionales
d11 la H. XLV Legi.rlaturo y texto fnt11gro dt la designación oficial dt los miembtos
compon,ntes de la Comirióii Organizadora d, la Unive-rsidad Socialista de Nu,vo
León 'Y tl adjunto Instituto de Ori,ntaei6n Social. Publico.cione5 de la Comisi6n
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo Le6n, número J. Monterrey,
Nuevo Le6n. Octubre MCMXXXIV.
SAsTOs, JosÉ E., Nu11vo León en 1935. (Sin pie de imprenta ni fecha).
GoNzÁLP.z

REVISTAS

Ar,il, 6rgano de la logia Rafael
ájera número 33 de Monterrey. Número 339.
febrero 15 de 1945. ( úmero dedicado a la memoria del doctor Angel MartínCJi

illam:al ) .

387

�Armas 'Y Letras, boledn mensual de la Universidad de uevo León. Año 11, número l,
enero 30 de 1945. ( Articulos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal.
CienciaJ, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres de la Universidad de Nuevo Lc6n. Año I, números 1, 2 y 3; abril, mayojunio y julio de 1934.
El Estudiant,, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado.
ño 1, número
5, 8, 9 y 1O: mano, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, números 17 y
19-20: mayo y julio-agosto de 1934.
Gaceta Universüaria, 6rgano de la Univenidad de Nuevo Le6n. Año l, número l,
agosto de 1934. (Sólo se publicó este número bajo la primera Universidad).
Gaceta Universitaria, 6rgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad
Socialista de uevo León. Año I, números 2 y 3: abril 15 y mayo 15 de 1935.
Gaceta Universitaria, órgano mensual del Coruejo de Cultura Superior.
úmeros 4,
5, 6, 7, 8 y 9: febrero, marzo, junio, julio, agosto y septiembre de 1936, respectivamente.
Germen, revista estudiantil. Año I, número l, diciembre de 1933.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. 'úmeros 1 y 2, marzo
y abril de 1934.
Uniutrsidad, órgano de divulgaci6n universitaria. Número 1 abril de 1933.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Superior.
úmeros 1 y 2, septiembre de
1942 y septiembre de 1943, respectivam nte.

PERIÓDICOS

Diarios El Norte, El Porvenir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1933 a 1943

LA CIUDAD DE MtXICO, EN VARIOS TESTIMO

ros

ERNESTO DE LA TORRE V1L1.AR.

Antecedentes

VARIOS smLos DE E..'&lt;lSTENCIA de la ciudad de México, han dejado largo
e.'\.l)ediente, una enorme traza de su desarrollo, amplia hoja de servicios en
los que se puede advertir la variedad inmensa de facetas que ella presenta.
Desde las primeras representaciones jeroglíficas que muestran el lugar rodeado de tules y en el cual sobre un nopal, un águila que aprisiona una serpiente
se apresta a devorarla, hasta las más recientes representaciones tanto pictóricas como cartográficas! los testimonios de la Ciudad de México son abundanúsimos.
El mundo antiguo, el de los indígenas anteriores a la venida de los europeos, ya admiró y describió la grandeza de su ciudad, aquella que les había
sido prometida durante varios siglos, y los poetas indios dejaron bellísimas
relaciones de la admirable Tenochtitlan, de la cual dijeron:
Sitio de blancos sauces, sitio de blandas juncias
es México aqui.
Tú, garza azul, vienes volando,
aquí abres tus alas, hermoseas tu cola y tus alas:
posesi6n tuya es todo el mundo,
pero imperas solamente
aquí en México.
Y en una descripción más amplia:

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad&gt;
irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México:
junto a ella son llevados en barcas los príncipes:

388

389

�sobre ellos se extiende una florida niebla.
¿Es tu casa, Dador d.e la vida, reinas tú aquí;
en Anahuac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden:
Aquí están en México los sauces blancos,
aquí las blancas espadañas:
tú cual garza azul extiendes tus alas volando,
tú las abres y embelleces a tus siervos.
De esa hermosura natural apreciable en alto grado por el indígena nos
quedaron innúmeras muestras. Los propios, los mexicas crearon la mayor parte, mas los extraños, los indios moradores de los valles vecinos, aliados o
rivales de los tenochcas, como tlaxcaltecas y huexotzincas, también supieron
captar, como los extranjeros de siglos postreros, la innegable y extraña belleza de la ciudad, tal cual lo podemos ver por esta descripción:

he venido, he llegado a donde se tiende el largo verdeazul:
se agita, espumea, hierve, resuena estrepitoso:
Yo me convierto en pájaro quetzal~ en ave color de turquesa:
de Huexotzinco vengo a la medianía de las aguas.
En medio del agua floreciente, donde se confunden
el agua de oro y el agua de esmeralda,
grazna el luciente ánade y al ondular hace lucir su cola.
Y de la magnificencia de la ciudad, múltiples son las menciones, repetidas
las referencias a sus suntuosos templos en los que abundantes y complejas
deidades recibían culto, y también son continuas las que se dirigían ensalzándolas, a las casas de sus señores y guerreros:

Donde están las casas de esmeralda,
d6nde están las casas de pluma de quetzal,
es donde imperas tú, Moctezuma .
De ello fuiste digno y queda tu fama extendida aquí ...
Con dardos se va a escribir, con escudos se escribe
Tenochtitlan, donde están las flores fragantes,
las flores del coraz6n:
allí brotan las flores del que da la vida:
por todo el país son chupadas por los príncipes.
Dentro el agua estás de variadas flores
sientes glorioso.

te

390

Estas, unas cuantas muestras de la admiración que propios y extraños sintieron por la sin igual ni sin rival Tenochtitlan, son reveladoras del impacto
que la ciudad prehispánica y su ambiente produjeron en el mundo indígena,
el cual no tan sólo cantó su grandeza, sino que también lo organizó en todas
sus formas, y representándolo o refiriéndose abundantemente a todas las facetas de esa organización. Así, desde los viejos tiempos del mundo nahua,
la ciudad comenzó a formar amplio e&gt;..'Pediente, del cual desgraciadamente
perdimo buena parte relativa a las épocas más remotas. Sin embargo algo
se conserva aquí y en el exterior. De mucho de ello ya se ha hablado por
personas más conocedoras; por ello vamos a referimos a otros aspectos de
ese expediente, a otras fuentes concernientes a la ciudad de México.

Los testimonios documentales

La conquista rápida y la colonización dilatada, lenta y decididamente transformaron la visión, sentido y forma de la ciudad dejando amplísimos testimonios de su acción sobre la capital de Nueva España. Esos testimonios van
a referil'se a su organización, a la distribución de su población, sus aprovisionamientos, sus obras públicas, sus instituciones, sus hombres, etc., testimonios que como los de] mundo prehispánico acerca de estas mismas cuestiones serán inmensos, pero con la diferencia de que éstos sí habrán de llegar
casi en su integridad a nosotros.
De esta suerte, en los archivos de las múltiples dependencias virreinales
concentráronse multitud de expedientes refernotes a la ciudad.
Tanto en la Secretaría del Virreinato, órgano centralizador de buena parte
de la acción gubernativa, como en el archivo del Cabildo Municipal, del Ayuntamiento; y también en los variados archivos eclesiásticos, la documentación
que hace referencia a la Metrópoli mexicana es inmensa. Pero no sólo aquí,
sino que también en el exterior, en España principalmente, en muy diferentes repositorios público y privados, guárdanse ricas fuentes sobre nuestra
ciudad y lo mismo ocurre en París, en Florencia, en Roma, en Viena, en
Bruselas, en Upsala, en Londres, en Praga y en muchas otras ciudades del
Viejo Mundo, a donde por mil diversas causas y en diferentes tiempos fueron
a parar los testimonios relativos a México. En múltiples guías documentales,
cuya enumeración, a más de cansada sería inútil, puesto que sólo podrá dar
una vaga idea de los muy preciados tesoros que hemos perdido y que tanto
importa conocer, descríbense con minucioso cuidado, erudita técnica y la amplitud que el caso requiere, esos testimonios, los cuales valdria la pena se
recopilaran, pues proporcionarían muchas luces respecto a la ciudad y las
bases esenciales para edificar un sólido y amplio trabajo. Algunos de esos tes391

�timonios ya han dado lugar a la rcalizaci6n de importantes estudios y su
edición ha enriquecido sobremanera nu stras fuente históricas; díganlo si
no el Mapa de Upsala, la Crónica de Vázquez de Espinoza, los escritos de
Cervantes de Salazar, los de Ajofrin y muchos otro lo cuales no han agotado Jos veneros, sino tan s61o mostrado la rica variedad que contienen.

bierno, educación, obras material s, diversiones' sanidad , serv1 10s públicos
etc., etc. En ella, qu se encuentra afortunadament muy bi n pre rvada,
pese al de uído que en ciertas •pocas se le ha t nido,
po ible seguir día
tras día los pasos d la ciudad, de sus autoridadc y sus habitantes desde el
momento de su fundación.

Respecto a Jos repositorio nacionales, podríamos citar en primer término
al Archivo General de la ación, en cuyos numerosos ramos las referencias a la
ciudad de México aparecen a cada instante. Fuera de los ramos relativos
directamente a ella, como: desagü , padrón Universidad y otros casi todos
los ramos del Archivo en una u otra forma hacm relación con la vida de
nuestra metrópoli y la de los metropolitano , como se pu de advertir en los
ramos de inquisición, criminal, civil, gallo , tabaco, bi toria, ti rras, lotería
y chinguirito entre muchos, en los cuales podemos conocer la actividad cultural, espiritual, ideológica, religiosa, sexual, criminal, lúdica económica y
política de nu tros antecesores. ¡ Qué panoramas tan importantes se dan
en esas secciones, a través de las cuales el pasado se esclarece en todo sus
detalles? Nada queda ahí oculto al ojo avizor, curioso, penetrante y también
maléfico o ingenuo de lo investigadores. Consultando esos ramos ocurre
como en la famosa novela de Quevedo, que los tejados de todas las casas
de nuestros nobles, piadosos y honorables antepasados se abren y ya sin ellos
podemos advertir que u piedad, nobleza y honorabilidad no era tanta; sino
que hechos de la misma frágil carne y e píritu que hoy tenemos, pecaban
ozaban, sufrían y hacían las mismas truhanerías que en los tiempos presentes.
ada nuevo re plandecerá, sino los mismos vicios y virtudes que hoy
existen, lo cual nos comprueba la semejant condición humana de todos los
tiempos.
Sí veremos naturalment , señalados los e fuerzos de algunos para organizar a lo más, para hacer m nos gra\'o~ la miseria moderar la opulencia y la
maldad, refr nar las malas inclinaciones, dotar d mejores medios de vida
a numerosos grupo , todo ello a travé de documentos que describen el desarrollo de numerosas instituciones de educación, bcnl"Ücencia, corrección, aprovisionamiento, policía, gobierno etc., etc.
Fuera del Archivo General de la ación, es el Archivo Histórico del Ayuntamiento de México, el que mayores referencias proporciona. A más de que
en él e conservan las famosas Actas de w Cabildo, es decir las obligadas y
continuas menciones a su múltiple ac 'vidad las cuate arrancan del siglo XVI
y se cierran en los primeros años del siglo XIX n los que Ja ciudad se regía no por la voluntad omnímoda de un solo hombre sino por el acu rdo
múltiple de "claros y discr tos varones" que la obernaban, interc a enormemente la documentación toda, conc miente a I muy variados aspectos que
Ja vida de una comunidad presenta como son los de su abastecimiento go-

Podremos en ella advertir también, cuáles han sido los gobernante que
ha tenido y a qué intere
han obcdecid . La presen ia de funcionario ligados a la oHgarqula dominante fue desd el siglo XVI un hecho r al y
si a fin d I si lo 'VIII y principio d ·I XIX vemos a muy dislin idos
criollos promover la independencia política del país, e to se d bió a qu
grupo se había conv rtido en el rupo r tor d buena parte d la pobla ión
y se nfrentaba con Jara c ncien ia a otro grupo rival, al de los peninsulares al que habrán de aniquilar consumando su obra en el año de 1827.
También ahí podrán advertir I csfuerz s por abastecer a la ciudad d
las provisiones que su siempre reci nle p blaci6n ~'&lt;igía, y percioir los csf uerzos por qu los precio d los artículos de primera necesidad no subieran
por los cielo manteniendo una política de aba tos que nuestro gobierno
tan revolucionarios han imitado. También percibiremos cómo los servicios
público preocupaban a nu tras viejas autoridades; 6mo 1 a a, el alumbrado y el pavimento, ya mortificaban a responsables funcionarios, quienc
echaban mano de acueduct , pipas, adoquines, hac.hones o mecheros para
dar a la ciudad un aspecto más floreciente. La introdu ción del agua potable la instalación de la red d desagüe, el tendido de las primeras vía ,
al principio de madera, posteriormente de fierro para que lo trenes de mulitas primero luego de vapor y finalmente eléctricos pudieran conducir a
cada día m."15 apresurado ciudadan s, se patentiza en la documenta ión que
ahí se conserva, como también, los esfuenos por dotar a la metrópoli de honestas y módicas diversiones en la que lo mexicanos encontraran un poco
de esparcimi nto para disipar su preocupaciones que on el tiempo han logrado convertirse en públicas neuro is. También en sus polvosos libros nos
daremos cu nta de los anhelos de cmbcll cimiento de la ciudad, traducido
en la construcción d obras pública que llevan impreso el signo de los tiempos. i en la época de los ilustrado y d pótic s borbones el lema que justificaba la realización de esas obras era "Para ornato y utilidad de la ciudad''.
hoy día, en medio d la conmovedora democracia urgida de la re\·olu ión.
el lema ha di minuido de e tensión, habiendo p rdido la primera parte y n
quedándol sino aquella que mira 'a la utilidad'' y ya no al mato, y si no
que lo digan nuestros periféricos y viaductos y otros duetos que semejan corrales de enchiqueramiento de anado, por los qu corren lo mexicano como si se los llevaran lo demonio . La actividad cultural también ncu ntra
sus antecedentes en I s documentos del Archh:o Municipal, en los uales

392

.

)

393

�advierte la atención prestada por la autoridades de la ciudad, antes de que
existiera ninguna Secretaría de Educación, a la enseñanza de la niñez de
otrora. Los reglamentos de las escuelas, las ordenanzas del noble gremio de
escnbir, leer y contar, las visitas a los diversos planteles de instrucción y también de beneficencia están minuciosamente preservados para los inYestigadores.
Cualquier aspecto de la vida ciudadana, encuentra en el Archivo del Ayuntamiento sus antecedentes. Ahí es posible precisar no ya la vida particular
de alguno de sus vecinos, sino la vida más compleja, pero más interesante
de ese gran personaje, el principal, el fundamental de toda la mstoria, que es
el pueblo. Rico, bien conservado y de inmensa utilidad, el Archivo del Ayuntamiento formado en el correr de los años, presta a través de la organización
que buenos archiveros le dieron, entre otros don Francisco Gamoneda un ser' Guía
vicio eminente a los investigadores. A Gamoneda debemos la p1imitiva
de us fondos, la cual no ha sido hasta ahora modificada ni alterada.
Lo archivos eclesiásticos, como decíamos, rese1Yan a lo estudiosos a adables sorpresas. El archivo del Cabildo Catedral, aunque saqueado un tanto por manos poco piadosas, muestra no tan sólo el fervor religioso ino la
actividad entera de la Iglesia en torno de México, desde las épocas más remotas aquellas en las que la influencia eclesiástica fue decisiva, basta las
actuales posiciones laicistas pero tolerantes, pasando por los álgido dias de
lucha entre los representantes del Estado y los de la Religión. Sus Actas,
de las que desgraciadamente faltan alrrunos volúmenes, dan clara idea de la
acción de la Iglesia y de sus miembro en torno de la historia mexicana.
La creación de planteles de ensefranza, de institutos de beneficencia, de obras
pías, de fábrica de capillas y monasterios, de dotaci6n de beneficios y canonjías a los miembros más conspicuos del clero; de pleitos y dificultades entre
ellos. También encontraremos ocursos de los particulares respecto a su estado
civil, a sus dificultades conyugales, a sus escrúpulos. Papeles que hacen mención de las donaciones a la iglesia, a sus clie'LIIlos, a sus prerrogativas, son
también nutridos.
El Archivo de Cabildo de la Basílica de Guadalupe, en el e tremo de la
ciudad, historia principalmente la actividad realizada en tomo de ese centro
de devoción y peregrinaje. Los archivos parroquiales de ya más de un centenar de parroquias que existen en la ciudad hacen mención a los nacimientos, matrimonios y defunciones ocurridos en esta ciudad desde el siglo
XVI. Las cuatro parroquias más antiguas, esto es las erigidas en la decimosexta centuria, guardan celosamente protegidos los registros de buena parte
de los mexicanos más distinguidos de varios siglos. El del agrario encierra la flor y nata de los mexicanos, los descendientes de lo.s primeros conquistadores y pobladores, como también el de Santa Veracruz, en cuyas cerca-

39-t-

nías vivian familias de rancia prosapia como los Mariscales de Castilla, aunque también guarda las actas de defunción de los ajusticiados por el Tribunal de la Acordada que se hallaba dentro de sus límites. El de Santa Catarina y el de San Miguel revelan también aspectos sobresalientes de la vida
mexicana durante más de trescientos años.
Separados de estos piadosos fondo , otras instituciones guardan los testimonios surgidos de la voluntad de las personas para ceder, vender y traspasar sus propiedades. El Archivo de Notarías o Protocolos, uno de lo más
ricos con que cuenta México, no ha sido e&gt;..-plorado del todo. Los beneméritos
Agustín Millares e Ignacio Mantecón, patrocinados por El Colegio de México comenzaron a elaborar una guía o catálogo de ese archivo, pero tuvieron que detenerse en los protocolos de unos de los primeros notarios del
siglo XVI sin poder continuar su labor. Un examen detenido de sus fondos
permitirá la elaboración de excelentes trabajos en torno de la procedencia
de nuestra población, del origen de la propiedad en México, de las actividade artísticas, académicas, políticas y económicas de importantes núcleos
sociales no sólo de la Metrópoli, sino de todo el país. El Archivo Público
de la Propiedad, más moderno y reciente que el anterior, hace fe de los bienes
que cada mexicano posee. Otros archivo existentes en otras tantas dependencias oficiales informan de los turistas de antaño y hogaño que aquí actuaron.
Mas como no es nuestro propósito el referirnos solamente a los documentos que pueden servir para ha.cer su historia, sino ocuparnos también de
algunos testimonios historiográficos referentes a la ciudad, debemos pasar
en seguida a ese tema.
Los t timonios acerca de la ciudad de México, como hemos visto se encuentran desde las épocas más remotas. Para nuestro intento conviene tratemos tan sólo de algunos procedentes de la etapa colonial, aquellos que se
producen a partir del descubrimiento del Anahuac y del ingreso de los primeros hombres blancos en la opulenta ciudad azteca, en la Gran Tenochtitlan.
Eso explicará el que no mencionemos a todos, sino únicamente a algunos
de eUos.

Los testimonios historiográficos
El interés por la geograffa y la historia, esto es, por la naturaleza y el
hombre viene -como en los viejos tiempos en que Herodoto se maravillaba
de las tierras recorridas y de los hombres que en ellas moraban del ilo y
de la civilización de Egipto- íntimamente unido en los primeros europeos
que contemplaron el uevo Mundo. Sin embargo, a éstos como a aquél_.

395

�import6les más el hombre que la simple naturaleza, pues al fin y al cabo
es él quien subyuga a aquélla, la domina y conforma, aun cuando ella intervenga en la aparición de ciertos caracteres e pirituales, de peculiares hábitos
y costumbres. No deja por eso la naturaleza americana de sorprender a sus
primeros descriptores, empezando por Colón, quien -"cruzando los hilos de
la realidad con los del ensueño"- como admirado por sus caudalosos ríos,
su salvaje flor sta, su colorida y extraña zoología, creyó encontrar en ella
el asiento del Paraíso. A partir de él, Vespucio, Oviedo --que otros no lo
gozaron con los ojos del cuerpo sino lo intuyeron intelectualmente con su
despierta inteligencia-, y posteriormente los conquistadores, Cor~és. Bemal
D.íaz; los religiosos, Sahagún Motolinía y los subsecuentes, el paisaje americano en general y el mexicano en particular, fue descrito con sobriedad,
aun cuando en ocasiones lo haya sido con entusiasmo y delcitante minucia como lo hace Oviedo con el de las Indias.
Los hombres, en cambio, dentro de su comunidad o aislamiento son vistos con mayor interés. Se les pinta con asombrada certitud de que son seres
humanos, disipando las monstruosas y fantasiosas imágenes q~e de los de lejanos horizontes se habían creado y se seguirán ~orjando con mteresada dolosa intención. El indígena aparece ante los OJOS de los europeos, Colon el
primero, en toda su espléndida y bella desnudez, y sus cos~bres, habitaciones, sustentos, sus creaciones enteras, van siendo recogidas en sabrosas
descripciones, y poco a poco valoradas incorporando muchas de ellas no
sólo al patrimonio de los propios conquistadores, sino al de toe!~ la europea
civilización.
La contemplación de una extraña y fastuosa naturaleza amplificó la realidad en su asombrada descripción. La hazaña descubridora fue de tal magnitud aun cuando los términos estuvieran equivocados en un principio, que
había que engrandecerla, exagerarla, multiplicando su real valor.. De ah!
nacieron en las letras americanas, como tan certeramente lo ha dicho Jose
Juan Arrom, "dos temas y una actitud que Juego se han hecho constantes:
el paisaje, el hombre y la hipérbole".
De ]as descripciones europeas que nos quedan de la ciudad indíg~na pocas son Jas auténticas, las directas, las provocadas por su. personal un~acto
en )os españoles. Pese a que el número de soldados y capitanes ~mpaneros
de Cortés no fue tan corto, según los cálculos hechos por el sabio. &lt;;&gt;rozco
y Berra, sin embargo no todos ellos tuvieron la posibilidad de descnbll'l?s Y
de que sus descripciones hayan pasa.do hasta nosotros. Dos son los testimonios más vivos hermosos y palpitantes de la ciudad indígena, el de su conquistador, don 'Hernando Cortés, y el de uno de sus soldados Bernal Díaz del
Ca tillo. Ambos disfrutaron del grandioso privilegio de contemplar Y gozar
a sus anchas a ]a ciudad mexicana, en uno de los momentos más extraordi-

!

396

~~os de su pujanza. y soberbia belleza. En lla vivieron el tiempo suficie~te para grabarla indeleblemente en su memoria y en sus escritos y ellos
la vieron desmoronarse como un castillo que la fantasía hubiera elaborado.
Por su acción dominadora la ciudad indígena que había sido para ellos como una visión de sueño, quedó destruída y su recuerdo, recogido en sus
maravilladas páginas, es como una Iantasía auténtica, algo que sólo los continuos hallazgos arqueológicos nos indican fue auténtica realidad.
Estos hombres, de no muy vasta ilustración dejaron a la posteridad el viviente testimonio de su epopeya. Si Cortés el caudmo hace a través de todas
sus cartas una relación interesada de la conquista y de todo cuanto vio su
rico detalle lo envuelve en una prosa y un sentido comparable al de la Gu~rra
de las Galias; y Berna! Díaz en un estilo difícilmente superable en fuerza descriptiva y en gracia narrativa tiene el sentido del detalle preciso, para lo
cual. le ayuda una memoria sorprendente. Son estos soldados croni tas que
escriben la gesta de la conquista, sin erudición libresca, no obstante que exhiben ingenua y repetidamente la poca que poseen, los que afirmarán que
"no sirven de nada la elegancia del estilo y la erudición si no se ha vivido
lo q~e ~ qui~re relatar". Es s':1 v~rsión ingenua la que da realce y valor a
la hi~tonografia de la epopeya indiana y a sus descripciones, pero su versión
P?r m?enua no es menos bella. Tal vez y sin desearlo, impelidos por ]a
v10lenc1a
de su gesta,
, .
. lograrán que la belleza se interesara en sus hazañas,
y en paginas maravilladas nos legaran en su varonil y fuerte idioma, la muestra más perfecta de la voz popular, la misma que tuvieron el manco de Lepanto y la monja de Avila. Es la voz del pueblo separada de la tendencia
culta, patrimonio de Jos palaciego y oficiales cronistas, la que se dejará
sentir y creará la historiograffa popu1arista, "produciendo la flora e pléndida de las Crónicas de Indias, que culmina en la obra de Berna!'.
Cortés, primero en el tiempo, escribe en su Segunda Carta de Relación
del 30 de octubre de 1520 la primera descripción de la Ciudad de México,
la cual no habrá parecido a Carlos Quinto exagerada, sino apegada a la realidad. Los extraordinarios regalos que Cortés le remitió y que para ese momento ya paraban en poder del César, no eran sino un anticipo de esa descripción. ¿De qué otra parte dcl Universo podrían haber llegado hasta Europa joyas y objetos tan pléndidos sino de esa ciudad maravillosa que un
hasta entonces desconocido personaje conquistara para el invictísimo Emperador? La suntuosidad de la ciudad, sus joyas, los extraños objetos que se
vendían en sus mercados, todo estaba expuesto ante su vista. Podía el propio Monarca palpar la suavidad de las telas cubiertas de piele de conejo,
los mantos recamados de plumas de vistosas aves y más aún gozar de las
riquísimas joyas de oro y plata que acrecentaban sus menguados caudales.

397

�Por ello, s6Io de esas ciudades descritas por su leal súbdito podían proceder
tan fabulosos presentes.
Unos cuanto trozos de esta primera descripción nos servirán, más que
para penetrai en el alma sensible del conquistador, para advertir cómo se
repiten en la historiografía subsecuente, esto es, cómo se aprovechan por
buena parte de los historiadores posteriores, quienes varían algunos de los
términos y engalanan la d scripci6n haciéndola más suntuosa. A ellos que
perfeccionan formalmente esa descripción habría que aplicarles la frase de
Oviedo, ya seña1ada que dice: " o sirven de nada la elegancia del estiJo v
la erudición si no se ha vivido lo que se quiere relatar". Esta verdad es la
que distancia a las primeras y verdaderas relaciones de todas Jas posteriores.
La esplendorosa Anahuac tuvo la fortuna de contar con dos hombres excepcionales que recogieron su grandeza y la trasmitieron a la historia. Oigamos
pue brevemente la voz del Conquistador:
"Esta gran ciudad de Temixtitlan está fundada en ta laguna salada, y
d sde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte
que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de
calzada hecha a mano, tan ancha como do lanza jinetas. Es tan grande la
ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo la principale ,
muy anchas y muy derechas y algunas de éstas y todas las demás son la
mitad de tierra y por la otra mitad e agua, por la cual andan en us canoas,
y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do an·aviesa el agua
de las unas a las otras y en todas estas avcrturas, que algunas son muy anchas hay su puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias
bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la dicha ciudad edificada de Ja manera que digo, y quitadas las puentes de las
entradas y salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos
salir a la tierra. Luego que entré en la dicha ciudad di mucha prisa n hacer cuatro bergantines y los hice en muy breve tiempo, tales que podían
char trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos ada vez qu
quisiésemos.
"Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato
de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad
de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de se nta mil ánimas comprando y veodi ndo; donde hay todos los g'neros de mercadurías que en toda las tierras
hallan, así de manteninuentos como de vitualJas, joyas de oro y de plata, de plomo, d lat6n,
de cobre, de taño, de pi dras, de huesos, de conchas, d caracoles y de plumas. Véndese al, piedra labrada y por labrar, adob s, ladrillos, madera la-

398

brad:i y por labrar de diversas maneras. Hay ca1Je de caza donde ,•enden
todo l~s linaj de aves que hay en la tierra, así como allinas, p rdices,
codornices, lavancos, dorales zarceta¡¡ tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela.
papagayos, bí,haros, águilas halcone gavilanes y cernícalos; y de. alguna ·
de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabeza y pico y
uñas . ..
''Hay en esta gran plaza una gran casa rnmo d audiencia, dond están siempre sentadas diez .o doce personas, que son jueces y libran todos los casos y
cosas que en el dicho mercado aca en, y mandan casti ar los delincuent .
H~y en la dicha plaza otras personas qu andan continuo entre la gente;
mu·ando lo que se vende y las medidas con que miden Jo que \'CDden • y se
ha vi lo quebrar al una qu
taba falsa.
'
"Hay en ~s~a- gran ciudad mu~as me1.quitas o casas de sus ídolos de muy
hermoso ed1f1ct0s, por las colac1one y barrios de ella, y en las principales
de ella hay P rsonas religiosas d • su secta que residen continuamente en
elJa para los cual , demás de las casa donde tienen lo ídolos hay buenos
aposentos. Todos esto religiosos visten d negro y nunca cortan el cabello
~i lo p inan d de que entran en la religión hasta que salen, y todos los hi~
Jos de las per · nas principale , así ·eñores como ciudadanos honrados stán
en aqu Has rcligionrs y hábito desde edad de si te u o ho años has~a que
los sacan para los e.asar; y esto más acaece en los primogénitos que han de
heredar las casas, que en los otros. No ti nen acceso a mujer ni entra ninguna en la dichas casas de religión. Tienen abstinencia en no com r ciertos manjares, y más en algunos tiempos del año que no en lo otros; y cntr
estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que
sepa explicar la grandeza y parti ularidades de ella, porque es tan grande,
q~ dentro _del circuito de ella que s todo cercado de muro muy alto, se po.
dia muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este
circuito, todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay muy grandes
salas }' corredore donde se aposentan los religiosos qu allí están. Hay bien
cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre; la más principal es más alta que
la torre de la iglesia mayor de evilla Son tan bien labradas. así de cantería como de madera, que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canterla de dentro d las capilla dond tienen
los ídolos, es de imaginería y zaquizamíes, y el maderamiento es todo de
masonería y muy pintado de cosas de monstruos y otras figuras y labore .
Toda estas torres son enterramiento de señore i y las capilla que n ella
tienen son declicada ca.da una a su ídolo, a que tienen devoción ... "
"Hay en e ta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy andes, y la
causa de haber tantas casas principales es que todos I s eñores de la tierra,

399

�vasallos del dicho Mut zuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen
en ella cie1to tiempo del año, y demás de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen asimismo muy buenas casas. Todos ellos, demás de
tener muy grandes y buenos aposentamiento , tienen muy gentiles vergeles
de flores de diversas maneras, a i en los aposentamientos altos como bajos.
Por la una calzada que a esta gran ciudad entra, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos como un e tado,
y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor
de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se
sirven y beben todos. El otro, que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y
porque el agua ha de pasar por los puentes a causa de las quebradas por do
atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales tan gruesas como
un buey, que son de la longura de las dicha puentes, y así se sirve toda la
ciudad..."
Berna! Diaz por su parte nos deja una relación más sencilla y tersa pero
igualmente agradable y realista. Sobresale en Berna! su admiración por 1
mundo indígena el cual le produce extraña fascinación y entusiasmo.
o
admite, de todo ese conjunto de naturaleza, hombres y objetos extraños que
acabó por conquistarlo al igual que a buena parte de sus compañeros, algunas de sus costumbres, que a otra se adecuarán bien pronto, ni menos
su paganismo. Resultaba difícil que su espíritu impregnado aún del espíritu
de cruzada, pudiera aceptar una religión idolátrica y con ciertos aspectos de
crueldad.
La opinión de Bernal en torno de la ciudad y sus hombres es de enorme
importancia. Puede fiársele en su descripción porque no se da en ella una
exageración interesada como podría pensarse de la de Cortés. Algunos aspectos de la misma se han tornado ya clásicos en nue tra historia y de ellos
deriva toda reconstrucción posterior.
Veamos tan sólo algunas referencias:
"Y así dejamos la gran plaza sin más verla y llegamos a los granues patios
y cercas donde está el gran CU. Tenía antes de llegar a él un gran circuito
d patios, que me parece que eran más que la plaza que hay en Salamanca,
y todo cercado alrededor, de calicanto, y el mismo patio y sitio todo empedrado de piedras grandes, de losas blancas y muy lisas, y adonde no había
d aquellas piedras estaba encalado y bruñido y todo muy limpio, que no
hallaran una paja ni polvo en todo él. Y desde que llegamos cerca del gran
CU, antes que subiésemos ninguna grada de él envió el gran Montezuma
desde arriba, donde estaba haciendo sacrificios, seis PAPAS y dos principales
para que acompañasen a nuestro capitán y al subir de las gradas, que eran
ciento y catorce, le iban a tomar de los brazo para ayudarle a subir, ere-

400

y~do que se cansaría, como ayudaban a su señor Montezuma, y Cortés no
qulSO que llegasen a él. Y después que subimos a lo alto del gran CU en
una pl~eta que arriba se hacía, adonde tenían un espacio a maner; de
~n~amio Y en ~~o puestas unas grandes piedras adonde ponían los tristes
md10s ~ara sacrificar, y allí había un gran bulto como de dra ón y otras
malas figuras, y mucha angre derramada de aquel día.
''Y así como llegamos, salió Montezuma de un adoratorio adonde estaban
sus maldito ídolos, que era en lo alto del gran CU, y vinieron con él dos
PAPAS, y con ~uch_o acato _que hicieron a Cortés y a todos nosotros, le dijo:
Cans~do es~, scnor Malinche, de subir a este nuestro gran templo. y
Cortes le d1Jo Con nuestras lengua , que iban con nosotros, que él ni nosotros ~~ nos c~sábamos en cosa ninguna. Y luego le tomó por la mano
Y le d110 que rrurase su gran ciudad y todas las ciudades que había dentro
en el agua, Y otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna en ti rra •
Y que si ~o había ,visto muy. bien u gran plaza, que desde allí la' podría ve;
muy me1or y as1 lo estuvtmos mirando, porqu aquél grande y maldito
templo e taba tan alto que todo lo señoreaba muy bien; y de allí vimos las
tres calzadas que entran en México, que es la de Ixtapalapa que fue por la
que entramos cuatro días había y la de Tacuba, que fue por donde después
salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate cuando Cuitlahuac
'
,
nu~vo scnor,, nos echó de la ciudad, como adelante diremos, y la de Tepeaqu.1lla. Y_ ve1amos, el agua dulce que venía de Chapultepec, de que se prove1a la ciudad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenía hechas de
trecho a tre?11o, por donde entraba y salÍ¡a el agua de la laguna de una parte
a ot~; Y ve1amos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas que
v~lv1an con cargas y mercad rías; y veíamos que cada casa de aquella gran
cmdad, y de todas las 1:°ás ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa
a casa no se pasaba smo por unas puentes levadizas que tenían hechas de
madera, o en canoas; y veíamos en aquellas ciudades CUES y adoratorios
a ~era de torres y fortalezas, y todas blanqueando, que era cosa de admiracmn, Y las casas de azoteas y en las calzadas otras torrecillas y adoratorios
que eran como fortalezas. Y después de bien mirado y considerado todo lo
que habíam?s isto tornamos a ver la gran plaza y la multitud de gente que
en ella hab1a, unos comprando y otros vendiendo que solamente el rumor
Y zumbido de las voces y palabras que allí había sonaba más que de una
legua, y entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes
del m~ndo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma, y dijeron que plaza
tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente
no la habían visto.
''Dejemos esto y volvamos a nue tro capitán que dijo a fray Bartolomé de
Olmedo, ya otras veces por mí memorado, que allí se halló: Paréceme, señor

4-01
H26

�padre, que será bien que demos un tiento a Montezuma sobre que nos deje
hacer aqtú nuestra iglesia. Y el padre dijo que será bien, si aprovechase;
mas que le parecía que no era cosa convenible hablar en tal tiempo; que
no veía a Montezuma de arte que en tal cosa concediese. Y luego nuestro
Cortés dijo a Montezurna con doña Marina, la lengua: Muy gran señor es
vuestra merced, y de mucho más es merecedor; hemos holgado de ver vuestras ciudades; lo que os pido por merced, que pues que estamos aquí, en
vuestro templo que nos mostreis vue tras dioses y teules". Y Montezuma
dijo que primero hablaría con sus grandes papas. Y luego que con ellos hubo
hablado dijo que entrásemos en una torrecilla y apartamiento a manera de
sala donde estaban do como altare con muy ricas tablazones encima del
techo, y en cada altar estaban dos bultos, como de gi antes de muy altos
cuerpos y muy gordos, y el primero, que estaba a mano derecha, decía que
era el de Uichilobos, su dios de la guerra, y tenía la cara y rostro muy ancho
y los ojos disformes y espantables · en todo el cuerpo tanta de la pedrería y
oro y perlas y aljófar pegado con engrudo, que hacen en esta tierra de unas
como raíces, que todo el cuerpo y cabe1.a estaba lleno de ello, y ceñido el
cuerpo unas a manera de grandes culebras hechas de oro y pedrería y en
una mano tenía un arco y en otra unas flechas. Y otro idolo pequeño que
allí junto a él estaba que decían que era un paje, le tenía una lanza no
larga y una rodela muy rica de oro y pedrería; y tenía pue to al cuello el
Uichilobos unas caras de indios y otros como corazones de los mismos indios, y éstos de oro y de ellos de plata con mucha pedrería azules; y estaban
allí unos braseros con incienso que es su copal, y con tres corazones de indios que aquél día habían acrilicado y e quemaban, y con el humo y copa!
le habían hecho aquél sacrificio. Y estaban todas las paredes de aquél adoratorio tan bañado y negro de costras de sangre, y asi mismo el suelo, que
todo hedía muy malamente. Luego vimos a otra parte, de la mano izquierda,
estar al otro gran bulto del altar de ichilobo y tenía un rostro como de
oso y unos ojos que I relumbraban, hechos de sus espejos, que se dice Tezcal, y el cuerpo con ricas piedras pegadas según y de la manera del otro su
Uichilobos porque, según decían, entrambos eran hermano , y este Tezcatepuca era el dios de los infiernos, y tenia cargo d las ánimas de lo mexicanos, y tenía ceñido el cuerpo con unas figuras como diablillos chicos y las
colas de ellos como sierpes y tenía en las paredes tantas costras de sangre y
el suelo todo bañado de ello, como en los mataderos de Castilla no había tanto
hedor. y alli le tenían presentado cinco corazones de aquél día sacrificados,
y en lo alto de todo el CU estaba otra concavidad muy ricamente labrada
la madera de ella y estaba otro bulto como de medio hombre y medio lagarto, todo lleno de piedras ricas y 1a mitad de él enmantado. Este decí~ que
el cuerpo de él estaba lleno de todas las semillas qu había en toda la berra,

402

y decían que era el dios de las sementera y frutas; no se me acue1·da el nombre, y todo estaba lleno de sangre, así paredes como altar, y era tanto el hedor, que no veíamos la hora de salirnos afuera. Y allí tenían un alambor
muy grande en demasía, que cuando le tañían el sonido de él era tan triste
y de tal manera como dicen estrumento de los infierno , y más de dos leguas
de allí se oía; decían que los cueros de aquél atambor eran de sierpes muy
grandes.
Y en aquella placeta tenían tantas cosa muy diabólicas de ver, de bocinas
y trompetillas y na ajones, y muchos corazones de indios qu habían quemado, con que sahumaban a aquellos sus ídolo , y todo cuajado de sangre. Tenían tanto, que los doy maldición; y como todo hedía a carnicería, no veíamos la hora de quitarnos de tal hedor y peor vista. Y nuestro capitán dijo
a Montezuma, con nuestra lengua, como medio riendo: Señor Montezuma:
no sé yo cómo tan gran señor y sabio varón como vu stra merced es, no haya colegido en su pensamiento cómo no son estos vuestros ídolo dio es , sino
cosas malas, que se llaman diablos, y para que vuestra merced lo conozca y
todos sus papas lo vean claro, hacedme una merced: que hayais por bien
que en lo alto de esta torre pongamos una cruz y en una parte de estos adoratorios, donde están vuestros Uichilobos y Tezcatepuca, haremos un aparato
donde pongamos una imagen de Nuestra Señora (la cual imagen ya Montezuma la había visto), y vereis el temor que de ello tienen esos ídolos que
os tienen engañados". Y Montezuma respondió medio enojado, y dos papas
que con él estaban mostraron malas señales, y dijo: "Señor Malinche: si
tal deshonor como has dicho creyera que habías de decir, no te mostrara mis
dioses. Estos tenemos por muy buenos, y ellos nos dan salud y aguas y buenas sementeras y temporales y victorias cuantas queremos; y tenérnoslos de
adorar y sacrificar; lo que os ruego es que no se diga otras palabras en su
deshonor''. Y desde que aquello le oyó nuestro capitán y tan alterado no le
replicó más en ello, y con cara alegre le dijo: "Hora és que vuestra merced
y nosotros nos vamo ". Y Montezuma respondió que era bien; y que porque
él tenía que rezar y hacer cierto sacrificio en recompensa del gran Tatacul,
que quiere decir pecado, que había hecho en dejarnos subir en su gran CU,
y ser causa de que nos dejase ver a sus dioses, y del deshonor que les hicimos
en decir mal de ellos, que antes que se fuese lo había d rezar y adorar. Y
Cortés le dijo: "Pues que así es, perdone, señor" ...
Fuera de estas dos notables fuentes relativas a Tenochtitlan, y las cuales
como indicábamos son las más valiosas, sólo tenemos acerca de ella otra
cuya importancia es menor, la procedente del que Clavijero llama El Conquistador nónlmo, el cual unos identifican con Francisco de Terrazas y otros
con Alonso de Ulloa. Su relación publicada por vez primera por Gianbattista
Ramusio en 1556 es bastante escueta, aun en el trozo que dedica a la ciudad.

403

�En él se percibe un conjunto de ideas europeas que atajan su entusiasmo. No
es la suya una impresi6n libr , espontánea provocada por la extraña ciudad
que le moviera a descubrir su grandeza y sus peculiaridades tanto materiales como humana . Algunas menciones recuerdan ciertos trozos de Cortés y
de Bernal, pero sin superarlos, sin aportar nada nuevo. Los valores tradicionales europeos, su apego a las cosas a las que estaba acostumbrado pesan
exageradamente en su narración, así su visión de la ciudad resulta una visión
incompleta, frustrada. Creo que podríamos decir también que su visj6n es
una visión mestiza, por cuanto mezcla elementos, en una forma más patente
y exagerada que los autores antes citados, del mundo europeo y del indígena.
E to nos lleva a pensar que él tal vez no conoció a fondo la ciudad indígena, y por tanto no pudo apreciarla suficientemente, quedándose tan s61o
con algunos aspectos circunstanciales poco valiosos. Puede ser que él haya
llegado cuando la toma de la ciudad se consumaba o cuando ya había caído.
Por otra parte, la suya es la primera descripción de la ciudad colonial que
comenzaba a edificarse y antecede a la hecha por Francisco Cervantes de
Salazar.
presenta así el testimonio del Conquistador Anónimo, la última
descripción de la ciudad indígena y la primera de la ciudad española. Un
trozo de ella puede convencernos de esto, veámoslo:
"Había y hay todavía en esta ciudad muy hermosas y muy buenas casas de
señores, tan grandes y con tantas estancias, aposentos y jardines arriba y
abajo que era cosa maravillosa de ver. Yo entré más de cuatro veces en una
casa del señor principal, sin más fin que el de verla, y siempre andaba yo
tanto que me cansaba, de modo que nunca llegué a verla toda. Era costumbre que a la entrada de todas la casas de los señores hubiese grandísimas
sala y estancias alrededor de un gran patio; pero allí habla una sala tan
grande, que cabían en ella con toda comodidad más de tres mil personas. Y
era tanta su extensión, que en el piso de arriba había un terrado donde treinta
hombres a caballo pudieran correr cañas como en una plaza.
'Esta gran ciudad de Temistitán es algo más larga que ancha, y en el
medio de e11a, donde estaban la mezquita mayor y las casas del señor (Montezuma) , se edificó el barrio y fortaleza de los Españoles también ordenado
y de tan hermosas plazas y calles como cualquiera otra ciudad del mundo.
Las calles son anchas y extensas, formadas con hermosas y magnificas casas
de mezcla y ladrillo, todas de la misma altura, salvo algunas que tienen torres; y por esta igualdad parecen mucho mejor que las demás. Se cuentan
en este barrio o ciudadela de los españoles más de cuatrocientas casas principales, que mnguna ciudad de E paña las tiene por tan gran trecho mejores
ni más grandes; y todas son casas fuertes, por ser labradas de cal y canto
Hay dos grandes plazas, y la principal tiene muy lindos portales todos alrt&gt;dedor; se ha hecho una iglesia mayor en la plaza grande y e muy buena. Hay

404

convento
de San Francisco, que es edificio ba tante herrnoso, y o t ro d e santo
.
Dommg~ una de las má grandes, sólidas y buenas fábricas que pueda haber
en Espana. ~n estos monasterios viven frailes de ajustada vida, grandes letrad_os _Y predicadores; hay un buen hospital y otras ermitas. Las casas de
los_ md10s quedan alrededor de este castillo, cuartel o ciudadda de los Es~ru~oles, de modo que están cercados por todas partes. En el barrio de los
md1os hay más de treinta iglesias donde los naturales vecinos de la ciudad
º!en misa Y son instruidos en las cosas de nuestra santa fe. La gente de esta
cm~ad ~ su comarca es muy hábil para cualquiera cosa, y la de más ingema e mdu_st~ia que existe en el mundo. Hay entre ellos maestros de toda
suerte de oÍlClos, y para hacer cualquiera cosa no necesitan más que verla
hacer
· una
¡ vez •a otra. No hay gente entre todas las del mundo, que menos
estun~ as muJeres, pues no les comunicarían nunca lo que hacen, aunque
conocieran que de ello les había de resultar ventaja. Tienen muchas mujeres
como los Moros; pero una es la principal y la amaj y 1os hijos que tienen de
ésta heredan lo que ellos poseen ... "
~atur~lmente que después de haber citado a Cervantes de Sala.zar resul .
tana .obligado
que hablásemos de él mas el hecho de que el mayor y meJor
·
.
esp ciahs~a acerca de este autor, don Edmundo O'Gorman haya dedicado
un t_rabaJo entero a ese cronista, nos exime de hacerlo. Por ello ¡0 dejamos
consignado en este punto y pasamos delante.
Hombre a quien la Ciudad de México debe mucho fue Enrico Martínez
ilamenco a cuya m~oria se _dedicó una calle y se erigió un monumento jun:
to a _Cate~ral. ~ru:1c~ Martinez quien ademá de ser cosmógrafo, agrimcnso~ mgemero h1drauhco, fue también historiador, en su Reportorio de los
Tiempos que es una especie de efemérides llena de erudición en la cual
la a trología, la geografía y aun los embriones de la g opolíti~a se dan la
mano, va a ocuparse ya no en describir la ciudad a cuyos problemas tuvo que
cnfre~tarsc con gran ingenio y sapiencia, sino de los hombres que habitaban
esa &lt;:udad. H:arto debió haber estado don Enrique de inundaciones, excavaoones, túneles de desagüe y trabajos continuos de miles de indios que
trataban de hacer más tolerable esta ciudad, para todavía hablar de' ella
~or ello p:efirió ~ferirse ~ejor a los ingenios de sus habitantes cuyas ncce~
sidades ma materiales terua que satisfacer haciendo el desagüe.

Así en el cap~tulo ~III de su Reporlorio escrito hacia 1560, va a ocuparse de la capacidad mtelectual de los mexicanos. Enrico Martínez retoma
la ~e~en a de los americanos, en oncreto del índí ena, hecha por los teólogos
Y Ju~istas, para exaltar las cualidades y virtudes del mestizo y del criollo.
Adelantase así a igüenza y Góngora y más oncretamente a Bennúdez de
Castro Y a Eguiara y Eguren, al dejar bien sentadas las cualidades de los
405

�mexicanos.
u argumentaci6n apoyada en la clá kas aut ridades, va a
contribuir a formar un sentimirnto d seguridad y aun de superioridad en
lo criollos, frente a la arro ancia de los peninsulares. 10 cabe duda por
otra parte qu la obra &lt;le Marth1ez o Martin como era su apellido en lengua flamenca. contiene algunas aprecia iones no muy po itivas respecto a
M'xic . Algunas i&lt;leas hay muy europeas que olapan la superioridad europea frente a una supuesta inf rioridad de América.
Veamos en guida un fragm nlo d u obra para conocer su procedimiento
e ideas:
' Parecer es de algunos filósofos que de las persona de una nación sem •
jante en edad y complexión sean generalmente más sabios, aquellos que son
criados o habitan en regiones y tierras más calientes que fría , porque así
como la frialdad entorpec y amortigua las potencia sensitiva del cerebro,
así el calor las activa y de pi rta. Y to paree qu confirma ristóteles en
la entencia quince del libro catorce de us Problemas donde di e que lo que
viven en tierras frías, por razón de la frialdad del lugar, se hacen de int nso
calor interior, mayor que el que por naturaleza tienen el cual, encerrado en
las partes interiores del cuerpo, echa al cerebro humo y apores gru s que
le ofuscan e impiden las acciones del entendimiento, por disponer mal lo
órganos de que
aprovecha para su operaciones; y así esos tales generalmente se crían robustos y fuertes en la virtudes corporales porque comen
y digieren bien y es cosa cierta que mientras hubiere mucho calor en el estómago. J falta al cerebro el temperamento necesario al bueno claro entendimiento, y así se ve por o.-periencia que má prudencia se halla generalmente en 1 viejo que en Jo mozos· porque como tienen poco calor en el
estómago, uben también pocos vapores al cerebro a humed crle y perturbar el entendimiento. Y et mismo ucede, según el filósofo, a los qu se
rían y habitan en tierras moderadamente calientes, pues como el temperamento de ·ta 'u
España sea más caliente que frío, ígu
r acomodado para producir buenos ingenio . Y esto es cuanto al temperamento de
la regi6n, a lo cual se junta r el signo del ascen&lt;lente d
te rein
altación del planeta farte, que tiene , neral dominio sobre la ente d E ·

"ª

paña'.
"También los alimentos en e ta u
España son de m nor su tcnto y
más fáciles de digerir que en Europa, que como ahondan poco las raic de
la plantas y mieses n esta tierra! participan los fruto y bastim ntos menos
de la sustancia ter tre, según se dijo en el capítulo décimo de este tratado.
n pues ( sc(Tún parecer m ~dico) 1 alim ntos leves y de poca gra muy

"ª

acomodados al bu n ingenio y lo que menos perturban el entendimiento,
pero por la misma razón a ,udan poco a las fu rzas corporal s.
"De aquí vi ne qu lo que vi nen de España y de otros reinos de Europa

406

a stas partes reciban algunas mudanzas
'n el t mperamcnto e influen ia
celest &lt;le este lima y e ún la calidad de los nuevo alimentos crían nueva
sangre, y la nueva sangre produce nuevo humor, y el nuevo humor nueva
h_abilidad y condi i6n .. Y iendo la causas de todo sto según quedó refe.
ndo, favorable y apropiado para producir bueno entendimi nto e tá claro
que se a ~\'ar~ 1 ingenio a la ~rsona que g07,aren de llas, ~ í se ve
por ex11encnC1a qu en est reino la buena habilid d fora tera se mejoran y la no tale se reparan.
. "Ayuda _tambi~n a esto la rique?.a abundancia y f rtiliclad de e te reino.
Bien notorio es a todos lo que han estado en España , en otras provinias de Europa, ]a cstrecheza que en algunas part de ellas hay y cuánto
trabaja la
nte, en especial lo pobres, sólo para poder su tentarse; en lo
cual pon n u principal uidado, como en cosa forzo a y necesaria. También
es cosa sabida que la nec idad y pobreza no sólo desanima a lo hombres
Y animal , mas también las plantas se marchitan y entristecen faltándoles
lo nec_e ari~. Di o pues, que aunqu la gente común en otras partes tenga
buen ingenio )' natw·al, no todos pueden cultivarlo, ni aplicarse a cosas curio as y d entendimiento porque la nece idad de las forzosas se lo impide;
por lo cual al hombre qu s hábil y pobre le pintan la una mano con alas
l~van~das _Y en la otra una grave pesa significando con esto que aunque
tiene mgento para poder ubir, el peso de la pobreza se Jo impide. ucede,
pu~s, que la mayor parte de la gent que viene a estas part s los trae la nee idad Y pobreza, Y como te reino ha ido, y por la merced de Dios es
todavía al prcsent , rico, {'rtil y abundante, lo que vienen a él y se quieren
recoger y aplicar a virtud se sustentan honestamente con moderada solicitud
de suerte que aliviado del peso de la pobreza, cobran brío y levantan el en~
tendimieuto, reparando en muchas cosas que de ante no solían, y no s6lo
se acomodan al ~enguaje político que en este reino se usa, mas también
mues~':111 ~ ab10 y prud ntes en las co s de importancia, en pecial en
adqwnr hacienda, y alguno con la abundan ia y 1iqueza, demás de hacerse
ro;t sano elocuente , r nu van olvidadas honras y preeminencias; porque
a ~ como la sangre alimenta el cu rpo y ale a los sentidos, a í la hacienda
alimenta la honra y hace levantar 1 pensamient a quien la posee" ...
Y más adelante observando inteligentemente la situaci6n de la ciudad describe sus peligros futuro :
'
"Bien sabido es de todos que antes que los pañol s vi.ni •n a e ta tierra
los naturales de lla no t nlan aballos ni ganado; tampoco se araba la
ti~rra )' la cuest
lad ras eran poco cultivadas; porque lo indio , según
dicen, labraban sus em nt ra r milpas en tierra llana y junto a us casas,
con lo cual el a a que llovía ; la vcrtient de la sierras, como taba la
tierra dura y apretada d endían menos turbias que ahora en estos tiem-

407

�pos. Mas después que este reino está poblado de cristianos, como la tierra se
ara por muchas partes y la huella de continuo el ganado y los caballos, es
causa de estar movida y de que los aguaceros que vienen a parar a los llanos
vengan envueltos con mucha lama y tierra la cual se asienta en las partes
más bajas, las cuales con esto van creciendo y subiendo poco a poco hasta
que vienen a emparejar con las demás tierras circundantes. Refieren las historia· que cuando los cristianos vinieron a México llegaba la laguna de ella
por la parte norte, hasta el cerro de Tenayuca, y por la banda del sur hasta
el pueblo de San Mateo, y aJ occidente se extendía por todos los llanos entre
Chapultepec y Tlalnepantla. Al presente vemos en algunas de la referidas
partes (que conocidamente fue laguna) buenas heredades y labores, de donde se puede conjeturar que si en los pocos años que han pasado desde que
los altos y contornos de la laguna se aran y labran, han los aguaceros traído
tanta tierra a los llanos como queda referido y vemos, y han descamado algunas tierras de los altos, de modo que está ahora en ella descubierto el
tepetate, se puede presumir que por discurso de tiempo se alzará el suelo de
la laguna y la tierra en el contorno de la ciudad de México de tal manera
que venga a emparejar con la ciudad, y aún sobrepujarla; respecto de que
también el sitio de la ciudad ( como lo más de ello es tierra movediza y salitrosa) se consume y baja con La humedad y peso de los edilicios. Digo pues,.
fundando mi parecer sobre las referidas razones, que la laguna de México
y Tex:coco no menguan, pues siempre entran en ella las aguas que solían entrar, sino que el suelo y la tierra a la redonda de ella crece haciendo que
se estreche y levante el vaso de ella, y podría set por dis ursa de tiempo
llegar a tanto, que la ciudad recibiese detrimento de ello" ...
Magnífica y casi podríamos decir grandiosa descripción de la Ciudad de
México, de la antigua, de la azteca, 'S la d Francisco López de Gómara, el
Capellán de don Hcrnando Cortés.
o es la suya una visión de la realidad
que nunca vio, ni pudo gozar ni sufrir, sino una descripción hecha sin el contacto auténtico. Si Corté$ le proporcionó, a más de la descripción escrita por
él mismo, una información más amplia que complementó con informes llevados por testigos de su hallazgo y conquista. esto no borra de la narración
de López de Gómara su pecado de inautenticidad. Cierto es que es bellísima
y muy completa, que algunos datos olvidados por el Conquistador en su original descripción aparecen aquí, mas en ella pese a su forma perfecta no se
dan ni la frescura, ni la sinceridad que encontramos en las de Cortés y Bcrnal

Díaz.
Aún cuando es posterior pues corresponde )'a al siglo XVII, podríamos
citar aquí a Antonio de Salís, el Cronista Palaciego quien a base de las relaciones anteriores nos deja fascinante pintura de la ciudad. En una prosa
nea, esculpida a perfección, Sofu escribió una de las descripciones más per-

408

íectas de la metrópoli azteca. Un pequeño trozo, aquél que se refiere a la
plaza mayor y más en concreto al tenebroso zompantli, bastará para comprobar lo dicho:
"Su primera mansión era una gran plaza en cuadro con su muralla de sillería, labrada por la parte de afuera con relieves de culebras encadenadas
que daban horror al pórtico, y estaban allí con alguna propiedad. Poco antes de llegar a la puerta principal estaba un humilladero no menos horr-0roso: era de piedra, con treinta gradas de lo mismo que subían a lo alto, donde
había un género de azotea prolongada y fijos en ella muchos troncos de
crecidos árboles puestos c.n hilera: tenían estos sus taladros iguales a poca
distancia, y por ellos pasaban de un árbol a otro, diferentes varas ensartando cada una por las sienes algunas calaveras de hombres sacrificados, cuyo
número ( que no se puede referir sin escándalo) tenían siempre cabal los
ministros del templo, renovando las que padedan algún destrozo con el tiempo: lastimoso trofeo en que manifestaba su rencor el enemigo del hombre, y
aquellos bárbaros le tenían a la vista sin aJgún remordimiento de la naturaleza, hecha devoción la inhumanidad, y desaprovechada en la costumbre de
lo ojos, la memoria de la muerte" ...

A fines del siglo XVI y principios del XVU encontramos otras interesantes descripciones. La. primera es la que nos dejó en su lírica barroca, la cual
inicia un gran ciclo en nuestras letras, Bernardo de Balbuena. Su Grandeza
Mexicana por todos conocida y uno de cuyos especialistas y eguidor más
distinguido es don Salvador Novo, es el canto primero y más insigne a la
ciudad.
Contemporáneo a Balbucna quien alaba el esplendor novohispano y quien
encuentra en los aportes europeos transformados en estas tierras los elementos de valor que posibilitan la grandeza que elogia, tenemos a un descendiente de los antiguos señores de Chalco Amaquemecan, don Domingo Anton Muñan himalpahin Cuauhtlehuanitzin. Más conocido por uno de sus
apellidos, por Chimalpahin este indígena que &amp;e refugia cabe la furnita de
San Antón, en las orillas de la calzada de Ixtapalapa -hoy infame y peligrosísimo viaducto- contempla callada y resignadamente la destrucción de la
indiana ciudad y suíre en su espíritu sensible, la dura servidumbre por la
que tienen que pasar sus hermanos de sangre para edificar la nueva capital
con templos suntuosos. palacios magnüicos y gigantescas obras públicas que
caen como siempre, sobre los hombros de los más débiles. La visión de Ch.imalpahin, ya lo he dicho en otras ocasiones, continúa la visión del vencido,
mas no por la guerra que fue rápida sino de la colonización, de un cambio
de valores, de instituciones, de maneras de ser, lo cual realizase lenta y penosamente.
En pleno siglo XVII, cuatro testimonios nos hablan del crecimiento de Ja

409

�ciudad. Los cuatro son obra de extranjeros: un inglé o mejor dicho dos,
un español y un italiano. En sus escritos revélase claramente su formación,
mentaJidad e intereses. La circunstancia que hizo posible su obra se muestra en toda ella, y así la pintura de la met.r6poli novohispana resulta condicionada por sus muy variados intereses.
La primera es la del religioso renegado Tomás Gage quien destinado a
las misiones ele Filipinas quedase en América varios años, habiendo podido
conocer a perfección México y GuatemaJa. Gage, lleno de ingenio e ironía,
retrata cuanto ve. Desconsidera a América, a la cua1 siente en todo inferior
a Europa. Sus opiniones respecto a la naturaleza de estas tierras y sus productos son reveladoras de esa tendencia, si no veámo lo en el siguiente párrafo en el que narra su permanencia en el Convento de San Joaquín y las
comodidades que en él gozaba:
"Gozábamos de estas delicia fuera de la casa, mientras en lo interior nos
regalaban con toda clase de pescados y iandas, causándonos maravilla la
abundancia de los dulces, y sobre todo de conservas de que habían hecho
acopio para nosotros. Durante el tiempo de nuestra permanencia, nos llevaban a cada uno todos los lunes por la ma!Íana, media docena de cajas
de cadoñate o carne de membrillo, mermelada, jalea y frutas en almíbar por
no hacer mención de los bizcochos, para que fortaleciéramos nuestros estómagos tomando un tente en pie por la mañana, y lo restante del dia. Y a
decir verdadJ bien lo habíamos menester, porque sentíamos que nuestros uerpos desfallecían, si pasábamos mucho rato sin comer alguna friolera.
"En España y en las demás partes de Europa basta hacer el almuerz:o, la
comida y la cena toda las veinticuatro horas; pero en México y otros muchos parajes de América, observamos que dos o tres horas después de haber
hecho una comida, en la cual nos habían servido tres o cuatro platos de carnero, vaca, ternera, cabrito, pavos y otras aves y animales de caza, no podíamos estar de debilidad de estómago y casi nos caíamos de desmayo, de
modo que nos veíamos precisados a confortarnos y reponemos con una jícara de chocolat , un poco de conserva o algunos bizcochos, para lo cual nos
daban tanta cantidad.
"Parecíame todo muy extraño, y con tanto más motivo cuanto que, excepto la vaca, las demás viandas tenían trazas de ser gordas y suculentas como
las de Europa. Consulté mis dudas con un médico, el cual me respondió:
Que, si bien las carnes que comíamos ofrecían a la vi ta el hermoso color y
gordura de las de España, no obstante estaban muy lejos de ser tan propias
para el nutrimiento como las de allende la mar, a causa de la sequedad
de los pastos y de la falta de cambio de temperatura de las estacione , no
medrando la yerba como en Europa, y marchitándose muy pronto. Añadió
a esas razones: que el clima de aquella región tenía la calidad de producir

410

cosas buenas en la apariencia, pero de poca substancia para alimentar; que
lo mismo que con las viandas que comíamos, sucedía con todas las frutas,
que son tan hermosas a la vista y tan gratas al paladar, pero de ninguna virtud nutritiva por dentro; y que no hay ninguna de cuantas veíamos, por
gruesa que Íllera, la cual pudiese dar la mitad de la sustancia que contiene
una camuesa de España o una manzana de las más pequefias de Inglaterra.
"Como hay engaño en la apariencia exterior de las carn y de las frutas,
así se halla entre las gentes nacidas y criadas en aquel paí , las cuales muestran un exterior hermoso por fuera, mas por dentro están llenas de disimulo
y falsedad.
"Muchas veces he oído a los españoles que la reina Isabel de Inglaterra respondió a unos que le presentaron varias frutas de América: 'Menester es que en
el país donde se crían estas frutas, las mujeres sean mudables y los hombres
embusteros" ...
Si bien su descripción de las ciudades, particularmente de la de México
es importante, lo más valioso en Gage es la pintura de sus habitantes, sus
costumbres, sus formas de ser que critica y zahiere. Religioso pero no demasiado ortodoxo, censura costumbres ajenas a la bruma y a la hipocresía
sajonas. Asombrado por un mundo de color, de mezclas, de contrastes, buena parte de lo que ve le parece malo, negativo. Acierta en sus ataques, es
\'Crdad, mas e:n ocasiones es lo e..'Ctraño que no entiende lo que provoca su
punzante comentario.
Pequeños e1emplos harán patente su espíritu observador. Uno de ellos se
refiere al sentido de la honra de los conqui tadores el cual coloca en estas
tierras los comentarios a idénticos sentimientos de los peninsulares. Dice
así:
' 1Como se reediíic6 la ciudad, había ya gran diferencia entre un conquistador y un simple habitante de México. La calidad de conquistador era un
título honorífico que no pertenecía sino a los que habían subyugado el país,
y el rey de España les daba tierras y rentas para ellos y sus herederos; mientras los simples habitantes pagaban todos los años su pecho y contribución
por la casa en que moraban en la ciudad.
"Por ese punto de vanagloria se encuentran a cada paso en toda la América gentes que se dan por hidalgos entre los españoles, pretendiendo todos
en el día qu~ vienen por línea recta de alguno de los conquistadores, aunque sean más pobres que Job. '¿ D6nde está la hacienda de vuestra merced?'
preguntaron a. uno de esos caballeros andantes que iniectan el país. 'La fortuna se la ha llevado; pero toda la adversidad del mundo no podrá llevarte
una brizna de mi honra ni de mi nobleza'. Tal es la respue ta de todos ellos,
cuando la vista del extranjero se queda clavada en los andrajos que tan mal
cuadran a tanta soberbia'.

411

�"Se ven remendones y hasta trajineros que van a ganar su vida con media docena de mulas por los caminos, los cuales se dan por descendientes
de Mendoza o de Guzmán y basta para que juren que on de la familia
de lo duques de Medinasidonia o los marqueses de Astorga. Sus abuelo
pasaron los mares para conquistar la América, y han dado provincias enteras
y reinos dilatados a la corona de España; pero la mudable fortuna les ha
vuelto la espalda, y ahora se en obligados a esconder, por modestia y respeto a su ilustre sangre, algunos deslices de los gregüescos con una capa harto
lampiña" ...
El otro se refiere a las mujeres, tema que es una constante en toda la
obra de Gage.
o sabemos si de estas mujeres am ricanas: españolas, mestizas o mulatas tenía particular ap tencia el fraile, la cual no pudo satisfacer y por eso se refiere casi siempre mal de ellas. Hay en sus ataques cierto
tufillo de predicador ejemplificante mezclado con un inconterúdo deseo de
gozarla . Así, después de haber afirmado que en México hay cuatro cosas
hermosas que son : "las mujeres, los vestidos, los caballos y las calles", pasa
a hablar de las damas.
"A lo que se dice de la linde-¿a de las mujeres, puede añadirse que gozan
de tanta libertad y gustan del juego con tanta pasión, que hay entre ellas
quien no tiene bastante con todo un día y su noche para acabar una manecilla de primera cuando la ha comenzado. Y llega su afición hasta el pu~to
de convidar a los hombres públicamente a que entren a sus casas para JUgar. Un día que me paseaba yo por una calle, con o~o _religioso que habí_a
ido conmigo a la América, e taba a la ventana una scnonta de grande nacimiento, la cual, conociendo que éramos chapetones (nombre que dan a los
recién llegados de España el primer año), nos llamó y entabló con~rsación con nosotros. Después de habernos hecho algunas preguntas muy ligeras
sobre España nos dijo ·i no queríamos entrar, y jugaríamos una manecilla
de primera".
"Los hombres y las mujeres ga tan extraordinariamente en vestir y su ·
ropas son por lo común de seda, no sirviéndose de paño, ni de camelote ni
de telas semejantes''.
"Las piedras pr~ciosas y las perlas están allí tan en uso y tienen _en eso
tanta vanidad, que nada hay más de sobra que ver c01·dones y heb11las de
diamantes en los sombreros de las señoras, y cintillos de perlas en los de los
menestrales y gente de oficio".
"Hasta las negras y las esclavas tienen sus joyas, y no hay una que salga
sin su collar y brazaletes o pulseras de perlas, y sus pendientes con alguna
piedra preciosa".
"El vestido y atavío de las negras y mulatas es tan lascivo, y sus ademanes

412

y donaire tan embelesadores, que hay muchos españoles, a(m entre los de la
primera clase., que por ellas dejan a sus mujeres'.
"Llevan de ordinario una saya de seda o de indiana finísima recamada
de randas de oro y plata, con un moño de cinta de color subido con sus
flecos de oro, y con caídas que les bajan por detrás y por delante hasta el
ribete de la basquiña.

"Sus camisolas son como justillos, tienen sus faldetas, pero no mangas,
y se les atan con lazos de oro y plata".
"Las de mayor nombra.día usan ceñidores de oro, bordados de perlas y
piedras preciosas".
"Las mangas son de rico lienzo de Holanda o de la China, muy anchas&gt;
abiertas por la extremidad, con bordados; unas de seda de colores y otras
de seda, oro y plata, largas hasta el uelo' .
"El tocado de sus cabellos, o más bien de sus guedejas, es una escofieta
de infinitas labores, y sobre la escofieta se ponen una redecilla de seda; atada
con una hermosa cinta de oro, de plata o de seda; más en la frente, y en
la cual se leen algunas letras bordadas que dicen versos o cualquiera pen~
samiento de amor'.
"Cúbrense el pecho con una pañoleta muy fina que se prenden en lo alto
del cuello a guisa de rebocillo, y cuando salen de casa añaden a su atavío
una mantilla de linón o cambrai, orlada de una randa muy ancha o de encajes; algunas llevan en los hombros, otras en la cabeza· pero todas cuidan
de que no les pase de la cintura y les impida lucir el talle y la cadera.
"Hay varias majas que se echan la mantilla al hombro, pasándose una
punta por el brazo derecho y tirándose la otra al hombro izquierdo, para
tener libres las mangas y andar con mejor garbo; pero se encuentran otras
en la calle, que en Jugar de mantilla, se sirven de una rica saya de seda
de la cual se echan parte al hombro izquierdo, y parte sostienen con la mano derecha, teniendo más trazas de jayanes atolondrados que de muchachas
honradas".
"Sus zapatos son muy altos, y con mu has suelas guarnecidas por fuera
de un borde de plata, clavado con tachuelitas del mismo metal que tienen
la cabeza muy ancha',.
"La mayor parte de esas mozas son esclavas, o lo han sido ante , y el
amor les ha dado la libertad para encadenar las almas y sujetarlas al yugo
del pecado y del demonio" ...
Antonio Vázquez de Espinosa, nacido en Jerez de la Frontera en el siglo
XVI, carmelita de profesión y muerto en Sevilla en 1630, fue eminente teólogo y predicador. Vázquez de Espinosa no creyó que el cultivo de la mística fuera incompatible con los viajes y así, como misionero pasó a México
Y al Perú· recorrió buena parte de sus tierras y reunió rica información, la
413

�cual rubricó con el título de Compendio )' Descripci6n . de __las Indias . Occidentales. En tal Compendio nos dej6 una valiosa descnpoon de la ciudad,
bien organizada, sobria en sus aspectos generales, pero abundo~a ~uand~ describe, como buen religioso, las iglesias y conventos de esta ms1gne ciudad
que eran innumerables.
. .
.
Sus cualidades de teólogo especializado en problemas de conc1e_nc1a umdas
a su fina curiosidad, le hacen perciba con gran niti~ez y dehca~eza, aspectos muy peculiares de la por entonces mejor y más importante cmdad de
las Indias.
.
Una pequeña parte de su pintura en la que se trasluce su capacidad narrativa es la siguiente:
"La ciudad es de las mejores y mayores del mundo, de_ excelente temple,
donde no hace frio ni calor, de maravilloso cielo y sanos rures. que con estar
fundada sobre la laguna es muy sana. Por las causas refend~s y serlo ~a
región coge sitio de una muy populosa ciudad; tendrá de c1rcunf renc1a
más
dos leguas, todas ]as casas de muy buena fábrica, labrada~ d: _una
piedra finísima colorada, y peregrina en el mundo, de _q~e hay nqms1mns
minas junto a ta laguna, la cual es dócil de labrar y tan l_1viana q~e una l~sa
grande O pequeña nada sobre el agua sin hundirse, como vide por vtSta de OJOS
cuando estuve en aquella ciudad el año de 612".
"Las calles son muy derechas, anchas y desenfadadas, que juntamente con la
buena casería parecen bien; es muy abastecida, abundante, barata y regalada.
Por tas calles hay anchas y hondas acequias de agua de la laguna Y puentes
por donde pasan de una parte a otra.
"Para el abasto de la ciudad entran de toda la tierra cada día por la lagu~
más de mil canoas cargadas de bastimentas, de pan, carne, pescado, caza, lena,
yerba que llaman zacate )' lo demás ~ecesa;io, y por tierra todos los ~tas _má~
de 3,000 mulas cargadas de trigo, maiz, azucar y otras cosas a las alhond1gas/
con que viene a ser uno de los lugares más abundantes y regalados del mu~d~ .
"La ciudad tendrá más de 15,000 vecinos españoles y más de 80,000 m~10s
vecinos que viven dentro de la ciudad y en el barrio o ciudad de Santiago
Tlaltelul O y en los demás arrabales o chinam~as. Sin_ los cuales hay más
de 50,000 negros y mulatos esclavos de los espa~oles y libres con que la habitación de ta ciudad es muy grande y extendida. Es de m~cha contrata.• as1• por Ja grosedad de la tierra y ser Corte de aquellos. remos
como por
c1on
• •
l
la grande correspondencia que tiene con España, Pirú Ph.tbpmas y con as
provincias de Guatemala y su tierra Yucatán, Tabasco y todo el remo de la

de

Nueva Galicia y Vizcaya.
.
"Hay de ordinario en ella cuatro ferias (mercados) con grande canbdad
de mercadería de sedas, paños y todo cuanto se puede hallar en las más
abastecidas a:1 mundo, que son en S. Juan, domingo, lunes y martes; en

414

Santiago las hay todos los días; en ta. Mana la Redonda, en la plaza mayor,
en la ~e la Modorra y en S. ~ipólito miércoles y jueves y en Tomatlán que
es haoa la albarrada, hay fena de comida todos lo días.
"Sin lo cual hay muchas y gruesas tiendas de mercaderes, oficiales de t0dos oficios, españoles e indios que con primor los usan y ejercitan; de suert
que. con la abundancia que hay de todo, no se carece de cosa en esta famosa
ciudad. Tiene muy buena iglesia Catedral, que hizo el cristianísimo Marqués
del Valle D. Femando Cortés luego que conquistó aquel reino y gan6 la ciudad. Puso por bases de los pilares unos ídolos de piedra de los gentiles.
• Como la ciudad de México ha ido en tan grande aumento y opulencia.
se ha fabricado otra iglesia catedral, que aún no está acabada, que puede
competir en grandeza y riqueza con las mejores de toda la cristiandad· tiene
otras iglesias parroquiales como son Sta. Catarina mártir, la Veracruz
Antón Y otras iglesias donde se administran los santos sacramento a los fieles" ...
~I añ~rado Cronista de sta ciudad Arternio de Valle Arizp , entre los
testunomos que recogió para su libro La ciudad de México a través de sus
cronistas, figura el de Waffer quien visitó esta ciudad en el siglo XVII hacia 1678. Este saj6n no taba dotado del espíritu analítico y punz6n de
Gage. ni tampoco hizo crítica social. Minuciosa es su d ripción, que nos
deja detalles de la ciudad que no encontramos con ignados en ninguna otra
fuente, y los cuales posibilitan una mejor reconstrucción. Por otra parte sus
inclinaciones oscilan del lado de la oligarquía que le abri6 sus puertas y a la
que menciona con entusiasmo.

S.

Y ya para terminar, pues estoy seguro ha fatigado este largo viaje de dos
siglos por esta ciudad, más largo que los que suelen organizar diversos institutos culturales para los turistas nacionales, mencionaré el famoso Gemelli
Carreri, autor d 11 Giro del Mondo en 1 que narra sus excursiones por Persia, Turquía y también México. Gemelli estuvo en esta ciudad en el siglo
XVII cuando vivía en ella el insigne Carlos de Sigüenza y G6ngora, quien
conversó con él habiéndole proporcionado sesuda información y obsequiándole algunos mapas y estampas.

Gemelli nos regaló con una especie de diario en el que anota cuanto el
importante advierte. MuC'hos de los días consagrados a Mé.xico como se revela en su diario, los pas6 visitando iglesias, conventos y ob ervando c6mo
se desarrollaban determinadas solemnidades religiosas, las cuales narra con
cierto donaire. Adviértese en sus textos una afición popularista y una delectación por lo pintoresco y colorido. A Gemelli le impresionan como a todos
los viajeros, los abundantes templos y monasterios y la forma de vida que
en ellos imperaba, principalmente el hecho de que las religio as fuesen tantas Y que las reglas a que estaban sujeta les permitiesen vivir mundanamente rod atlas de una servidumbre numerosa y co tosa. Sus impresiones
415

�las ofrece desnuda , casi sin comentarios y sólo de vez en vez
temar su opinión cáustica.

atreve a ex-

Uno de los relatos mejores es el que describe el descuartizamiento de unos
criminales, las procesion de la Semana Santa y el paseo del Canal de la
Viga, al cual llama el Posilipo de México. aboreémo lo para terminar esta
exposición :
"El )une, día 25 por ser fiesta de la Anunciación de la 1rgen, fui a
oír la misa cantada y el sermón al convento de la Encamación, y oí cantar
a las monjas bastante bien. Son éstas cerca de cien y tienen más de trescientas criadas. En la iglesia hay s.iet altares pequeiios: el convento es muy
amplio. Después de comer, pasando por San Francisco el ande encontré
reunida allí. casi la mitad de la plebe, a fin de ver las exequias de tres ajusticiados que un . mes antes por enormes delitos, habían sido hechos cuarto
y estaban e&gt;..-puestos en lugares públicos para terror de otros delincuentes.
Los religiosos de San Juan de Dios pi.dieron esos cuartos a la audiencia del
crimen, la cual los concedió, como ordinariamente lo hace. Puesto luego
en la camilla de los Desamparado , que está en un convento, solicitaron limosna dichos religiosos para elcbrar misa y sepultarlos. Los ll varon después, según costumbre, al monasterio de San Francisco, en donde sus frailes
hicieron las exequias y predicaron un buen sermón, y finalmente, volviéndolos por las calles públicas de la ciudad a dicha capilla de los Desamparados,
los sepultaron en ella ...
"El jueves santo, día 4, salieron tres procesiones sucesivamente: la primera fue la de los cofrades de la Trinidad que jban vestidos de color rojo:
son lo mismo que los de la nobilísima archicofradía de igual titulo en ápoles, los cuales, ilustres casi todos por su nacimiento y por su virtud, reciben en su famoso hospital, celebérrimo en toda la Europa, a los peregrinos,
de cualquiera nación qu sean, y a los convalecientes; se ej rcitan n otras
obras de piedad y caridad cristiana, y muchos años atrás hacían igual procesión, con que edificaban grandemente al pueblo. La segunda procesión
fue la de los cofrades de la iglesia de San Gregario de los padres de la Compañía, y la tercera de los cofrades de San Francisco, a la cual llaman procesión de los chinos, porque la sacan los indiano de las Filipinas. Cada
una lleva sus imágenes, gran cantidad de luces y una compañía de hombres
armados, del modo referido antes; iban también algunos a caballo, precedidos de trompetas que tocaban sonatas fúnebres. Llegada la última procesión al palacio real, tuvieron contienda sobre precedencia los chinos con los
cofrades de la Santí una Trinidad, de que resultó que se dieron golpes con
las mazas y cruces, y muchos quedaron heridos.
"Los sepulcros o monumentos que se ponen en México son bonitos y vistosos, pero pobres de luces; todos igi!ales, y cada año se P9nen de un mismo

416

modo. Lo tabernáculos son altos. con columnas, y con labore de estuco dorado, los cuales sir\'en mientras está buena la madera. Fui a verlos en la
noche, . gún se acostumbra allí. En la mañana del viern ,_....,a
d'"' 5
b nena
h
f
ora ui a la casa de D. Felipe de Rivas, pues me había invitado éste a ver
n ella la proce ión del Calvario o de Jerusalén, que ale de San Francisco
el grande, con la insienia del Santo Sepulcro. Cuatro horas antes del medio
día se oyeron tres trompeta de triste sonido. y después se vieron muchos cofrades c?n luces en las manos, entr los cuales iban varios disciplinantes. Pasó
n seguida una compañía de hombres armados algunos d estos a caballo
11
la sentencia, el título de la cruz, las vestiduras y otros símbolos de
la Pas1on; luego otros hombres repre entando al buen ladrón y al malo a
uestro ñor a u Madre Sanú ima, a an Juan y a anta Verónica• después,_ en mulas dos ~ue fingían ser sacerdotes hebreos, y por último, 'otras
~eJantes represen~aoones bastante bien dispuestas. Habiendo vuelto la procestón a an Francisco, se predicó n medio del atrio a la multitud reunida
en él para ver las tres caídas de uestro eñor y los hechos de la Verónica
e.le la Madre Sant!sima y de an Juan que se habían de representar allí, a fin
de moverla a compasión".

van~?

"En la tarde salió la proce ión de los negros e indios, hermanos d la 00 _
f~adía de an~ D?mingo, con muchas personas que se disciplinaban y ha.
caan otras pellltencias. Iban en llas algunas devotas imág nes, una compa~ta -~e hombres armados y el sepulcro de uestro eñor.
esta procesión
s1~10 la. de l~s españoles, llamada del entierro de Cristo: la acompañaban
diez_ Y sei regidore , _qm~ ~n lo e~e&lt;:to por la ciudad, dos alcald y el co":egidor, que hacen 1usllc1a en Mc.XIco en primera instancia, y eran prececlidos por_ s~ 3!guaciles.
~an muchos cabaJJeros de hábito y cofrades, y
tod~ las umgn1as de la Pastón U vadas eo pequeñas ,mas por áng les bien
vestidos de color, ~egro y adornados de joyas. Iban luego diez penitentes,
arrastrando largu1 llllas caudas; la compañía de hombres armados d arma
~lanca )' mu bien vestidos, como en las otras procesiones; y al último la
unagen de u~stro eñor en ~a rica urna de plata, cerrada por cristales,
de la cual habaa heclio donación I obispo de Campeche al monasterio de
anto Domingo. Cerca de la uma iban la Madre antísima y San Juan. y
~etrás_ una infinidad de d votos. En suma, e ta proc ión no cede en magnihcencta a las nuestras europeas" ...
Y aquel párrafo en que nos habla d 1 d saparecido Canal de la Viga dice:

"De,~ués de comer fui a divertirm al canal de Jamaica, que es el Posilipo
~e MeXIco. e pas a allí en canoas o sea barcas, y i se quiere también por
~erra. Va en aquéllas gran número de mú icos y cantores hombres y mujeres, que compiten entre í en manife tar la perfección de su canto. En las
orillas del canal hay algunas pobres casas d indios, y ho terías para tomar

417
l:r.!7

�1
tantales.. ti principalr ingrediente
refrigerantes, esto es: chocolate, ato e y
arado del
de estos dos últiro s manjares e el grano de Indias , (maíz)' p p
modo ue sigue: Hierven el maíz con cal, y despues que ha reposado lo
hace con el cacao. pasan luego la pasta, mezclada con agua,
1 q
mue en como se
'
· t al que
a través de un cedazo, y sale un licor blanco y es~eso seme1an e 11
d 1 almendra. ese licor así que ha hervido un poco, se ama
h
acemos e a
•
'
D
te segundo modo
atole
se bebe mezclado con el chocolate, o so1o. e es
..
' y , car lo beben los golosos Pero sea como fuere, es muy nutntivo y
yd con azu , en las Indias La ~asa que queda, se lava, y de ella se hacen
e uso comun
·
.
d, d l
t ' colos tamales, poniéndoles carne picada, dulce y especies, Y. an ~ es:J.':bor
.
T to éstos como el atole no me pareoeron e
'
lor por enclllla.
an
1 b
que a lo masi bien mi paladar está acostumbrado igualmente a o ueno

TECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL MESTIZAJE
E LA FAJA FRONTERIZA
MEXICANA

Y LA TRAN CULTURACIO

W10BERTO JrMÉNEZ MORENO

lo". . .
,
1
1
Estos testimonios a los que habría que agregar otros mas,_ reve an ª. a
.
· ·ento por propios y e&gt;,.1.ranos.
ciudad colonial, tal ' como fue vista
en su crecmu

Seminario de Cultura Mexicana

1. El mestizaje en México
Es CONVENIENTE MENCIONAR rápidamente unos antecedentes pre-hispánicos
para entender cuál era la actitud de los indígenas frente a la mezcla de
grupos antes de la llegada de Jos españoles. En México hay una zona en
la que constantemente se mezclaron los pueblos, mientras que otras regiones
no fueron propicias a esa mezc.la.
Hay que tener presente, además, la existencia de dos Méxicos: el México
de los sedentarios, o sea Mesoamérica -área cultural establecida por el Doctor Paul Kirchhofí-, y el México de los nómadas que llamamos Aridamérica (si bien hay que advertir que la zona del oroeste de México donde están, por ejemplo, Sinaloa y Sonora, no estaba habitada por nómadas, sino
por sedentarios -aunque menos expertos en la técnica agrícola y en otrasy gran parte de éstos correspondería a otra demarcación cultural denominada
por Kirchhoff ' Oasis-América".
La distinción entre sedentarios y nómadas es fundamental para entender
los proceso de mestizaje y transculturación en la época colonial: en el Norte,
los nómadas no tenían nada valioso qué ofrecer desde el punto de vista
cultural, y, al extinguirse, apenas si dejaron alguna huella. Habían de aparecido casi totalmente ya para fines del ViITeinato y entonces quedó prevaleciendo el grupo de ascendencia hispánica, de tal modo que la población
del orte de México es fundamentalmente de ese origen. En cambio, en las
zonas del Centro y del Sur había culturas indígenas muy fuertemente arraigadas, que en parte sobrevivieron, y aun la española se vio profundamente
afectada por la cultura indígena preexistente, y, en consecuencia, las insti-

418

419

�tuciones españolas no fueron m ramente trasplantada a México, smo que
sufri ron la fuerte influencia de estas civilizaciones indígenas.
Debido a esto, las regiones Central y del ur han ~ermanecido. más indígenas que la del Norte de México. Allí donde ~lo~c1eron las antl~as ~lt~s
culturas se siente aún su fuerza y la de la raza md1gena. En c~b10 disminuye la trascendencia racial y cultural de este compo~ente abonge~,
acercarse hacia el orte y ya en el extremo más septentrional del temtono _que
era mexicano hasta 1848 hasta se da el caso de que muchas gentes de origen
hispánico en anta Fe de uevo México -m~y orgullos~s. de s~ ascendencia ibérica- no conciban que hubiesen pro edido de Mex1co, ~o que parezca como si pensaran que sus antepasados hubiesen ll:gado direct~ente
de España caídos del cielo. En realidad, esto se explica por la circunstancia de ~ue uevo México estaba prácticamente ais~ado del resto de ~~ev~
España en la Epoca Colonial, excepto por una especie ~e cordón umbilical•
el camino famoso que iba de 1éxico, a través de Quere~, Zacateca~; Durango y Chihuahua hacia Santa Fe: el ''camino real de Tierra ~dentro . o
había realmente un territorio continuo, ocupado por los espanoles, dur~te
mucho tiempo, sino s6lo hasta más tarde, cu3:°d? _las
de San Felipe
el Real de Chihuahua cobraron importancia a pnnciptos ?el S1glo,XV:III, Y ~sa
comunicación, por lo mismo, ante de esto sólo e porádica,. o mas b1e~, periódica. Así, no es de extrañar que se sintieran como llovidos del cielo. (El

ª!

min:t5

cielo en este caso, era España).
V;y a referirme ahora a ciertos aspectos _del Mestizaj~ en México
a
señalar, primeramente, algo relativo a la actitud que tuvie:o~ ~os coloruzadores frente a los indígenas. Me parece que no se ha i~s1st.1do bast~te
en eÍ condicionamiento religioso de esta actitud. Lo coloruzadores espanoles son gentes de filiación católica y actúan, en lo esencial, como tales. on
t'·t des diferentes la de los colonos ingle es que van a la ueva Inglaterra,
ac1u
E trs arte
y la de los colonos españoles que pueblan la ueva spana Y .~ ª P
de Hispanoamérica. Desde luego, todos sabemos que la actuaaon _de _unos
y otros fue distinta pero no se ha insi tido bastante sobre las n;o~1vac1ones
·
Para ...
religiosas.
uu,~ el colono de ueva Inglaterra era, caractensacamcnte,
b
el puritano, lector asiduo del Viejo Testamento, que actua a ~omo un
israelita conquistando la Tierra de Canaán, y1 tal co~o ~ recomienda _en
el Viejo Testamento, no se debía mezclar el, nuevo israelita, _con eSós mdígenas vistos como canaaneos, a los que era preferible C.'Xtermu;ar. Es~ ~s
ctitud aJ'ena a la del católico que, generalmente, no le1a la Biblia
una a
di .,
1
te sólo oía acetca de ella por la pre caoon, a que se
y que nOrmalmen '
.
r
confinaba, como regla general a la explicación de pasaJeS del Evange 10,
· 'cales • Ahora bien • en el uevo Testamento no dse
en los sermones d omiru
· que separan a unas razas e
enfatizan, en ninguna manera, las diferenoas

!

420

otras, sino que se insiste en que todos los hombres son hermanos, al ser hijos
de Dios. Para mi, esta es una actitud básicamente distinta a la del puritano,
Este colonizador de la Nueva Inglaterra, es lector de la Biblia y conoce muy
bien el Viejo Testamento2 y actúa como un nuevo israelita que no quiere
mezclarse con los demás pueblos. De hecho los judíos asumieron desde
temprano una actitud discriminatoria hacia otros pueblos, de la que luego
fueron víctimas ellos mismos; en cambio, el colonizador de Iberoamérica
es, más bien, un conocedor del Nuevo Testamento y no tiene ese prejuicio
racial, o, por lo menos, no lo tiene tan arraigado ( pues no podemos negar
que existió discriminación racial durante la Epoca Colonial) ; siendo, o
más débil, o, en algunos casos, inexistente e a actitud discriminatoria, se explica que los españoles y portugueses se mezclaran ampliamente con indios
y negros.
Los virreyes, a partir de Don Luis de Velasco el primero pronto empezaron a preocuparse por el uu vo elemento étnico que estaba apareciendo
en México -el mestizo- y las primeras impre iones que acerca de su comportamiento C..'Xternan, no son nada halagadoras. Lo mestizos aparecen como gente tumultuosa, inquieta y los virreyes, sobre todo Don Martín Enciquez, hacia 1570, se preocupan mucho, como ahora, en diversos paises,
por los "rebeldes sin causa". Para este tiempo, también bahía venido ya un
abundante contingente de negros y comenzaba a haber bastantes mulatos que
eran otro motivo de consternación para la autoridad virreinal.
Veamos también algo de lo que sucedía con los me tizos, descendientes
de españoles e india : Se ha in istido en cómo los hijos de estos matrimonios
considerados como ilegítimo eran muchas veces abandonados. Por ello, estos mestizos naturalmente gravitaron más hacia el lado de la madre, que
hacia el lado del padre, puesto que eran educados por aquélla y aun
asumían hacia el padre e pañol -muchas veces desconocido- una actitud
de resentimiento, la misma que -según Octavio Paz- late aún en el máximo
vituperio que emplea el mexicano, cuando e recuerda a alguien que su
madre fue violada. Sin embargo, lo me tizos hacían todo lo posible por
parecerse a lo e pañol y se vestían como ellos procediendo en esto como
los "pochos" de hoy.
La gran disminución de la población indígena que tiene lugar a fines del siglo
XVI se volvió verdaderamente aguda en el XVII - egún el Dr. Borahy produjo la gran depresión demográfica de sa última centllria conforme
al mismo autor. Esa serie de epidemias que hubo en el iglo XVI, qu
acabaron con millones de indios dando como resultado que la cifra de la
población indígena se redujera considerablement , fue la que hizo que el
habitante de origen hispánico, el crioUo, se encontrara en una proporción
menos desventajosa frente al nativo. Quiero decir con e to que, uando lle-

421

�gan los españoles y conquistan a México, son solamente un puñado frente
a millones de indígenas pero, a medida que la pobla i6n indígena es mennada por las pavorosas epidemias de 1545, de 15 76, y tantas otras, entonce
queda tan reducida la poblaci6n aborigen, que ya la proporción de las gentes
de origen español frente a los indígenas, no es tan desventajosa como era
en el principio: los criollos -españoles nacido en Indias- logran entonces
su oportunidad.
Es en el Siglo XVII cuando éstos logran su oportunidad e inician ciertos
movimientos de carácter incipientemente nacionalista, apoyándose, sobre todo,
en el Guadalupanismo, como ha mostrado el Dr. Francisco de la Maza,
y hay, por eso, una corriente nacionalista que tenía como polo catalizador de
este movimiento de reivindkación un tanto indigenista al Guadalupanismo,
en el que se apoya el criollo para enfrentarse al español peninsular. Es
tan fuerte este movimiento que si hay una especie de imperialismo mcxicanista hoy, ese imperialismo asume un cariz ruadalupanista. La imagen
guadalupana fue la primera bandera en manos de Hidalgo y hoy se le proclama "Emperatriz de América".
El mestizo no entra en escena perceptiblemente sino hasta la Guerra de
Independencia, y es entonces cuando, como todos sabemos, aparecen caudillos muy notables como Morelos, o como Guerrero. A gran parte de la
población de origen hispánico le horroriza el comportamiento de mestizos e
indígenas como los que militaban en las huestes de Hidalgo, y por eso predominan los criollos en el ejército realista. Apenas lograda la emancipación,
esos mismos criollos tiemblan ante las huestes surianas de Guerrero y Lobato en 1828, cuando llegan esas insospechadas multitudes de indígenas
-de reacciones imprevisibles- a la ciudad de México. Así vuelve a ocurrirles a los criollos cuando ven a las huestes de Don Juan Alvarez, procedentes del Sur, de ese epicentro de conmociones telúricas en la Historia de México de donde antes brotaron los ejércitos de Morelos y Guerrero, y finalmente así les sucede otra vez a los criollos en los momentos de la Revolución cuando ven aparecer a las huestes surianas de Zapata. Pero la Revolución Mexicana --como todos sabemos- ha cambiado profundarnente la actitud de gran parte de la población con respecto al indígena, al que no se considera ya como lastre. :El mexicano de hoy siente que el indígena es uno de
los factores que han dado a México una fisonomía inconfundible, y México
es precisamente uno de los países más equilibradamente mestizos en el Continente. Los resultados del proceso de Mestizaje y Transculturación están
visibles en la trayectoria de México.

2. La Transculturación en México
Entende~os como Transculturación el proceso del contacto intercultural
y del cambio resultante para cada una de las culturas en confrontación.

_Nos interesan l~s contactos culturales hispanoindígenas y sus resultados lo
mismo que el coteJo cultural mexicano-estadunidense y los suyos.
En otro estudio hemos caracterizado así el encuentro de las culturas bo ·
gen" e hispánica en. el momento en que lucharon Cortés y Cuauht'emoc..ª nCua~?º sobrevmo la Conquista, verdadero choque y fusión de dos mundos -d1J~O~ dos ~ueblos de invencibles guerreros se hallaron frente a frente.
~os mexicas, unpelidos por su fiero espíritu militarista tenían detrás de
~• la cauda de sus constantes victorias. Los españoles traían consigo todo el
1mpetu de la cruzada en que vencieron a los moros y los =-n---b J
b" .ó f á .
.
u u = a a am1C1 n
usuca, msaciable, de los hombres del Renacimiento".
' Mas no se trataba sólo de dos pueblos que, por sí mismos simbolizaban
cada uno _el may~r poderío que entonces se hallaba n América y en Europa.
El l_mpeno Mexica y el Imperio Español eran también los heraldos y los
adalides de _dos culturas y de dos mundos: de un mundo oriental y de un
mundo occ1d:11tal que se cruzaron y fundieron en nuestro México. Las
cul_turas am~ncanas tuvier~n en este continente su desarrollo y aquí se produjo la ma!estad. de Teotihuacán y_
refinamiento barroco de los mayas,
pero. los mas ~tiguos pobladores vm1eron del Asia, del Extremo Oriente,
Y_ existen analog1as suge tivas entre elementos culturales de esas tierras asiátJcas Y otros ~e acá, de este Nuevo Mundo. España y su cultura por otra
parte, se nutrieron antaño de la vieja cultura mediterránea, cuy~s orígenes
remotos ~ _hallan _en Creta y en la Grecia clásica y que con Roma alcanzó
su expansion máxima; pero también arraigó en la _península ibérica la musulmana que se extendía entre capitales tan distantes como Córdoba y Samarcanda, y que tuvo en Damasco y en Bagdad -la de las Mil y Una oches- el ~unto de arranque de su ascenso cultural. E paña misma era ya
com~ MéX1co, una encrucijada: allí se encontraron el Oriente islámico y eÍ
Occidente cristiano".
• "Dos mundos, pues, se hallaron frente a frente. Eran dos mundos extran~ que provenían d orígenes diversos. Entre ambos se abrían profundos
ten an al og1as
tan numerosas que sirvieron como
abismo , pero hab'1a tam bº'
'
otros tantos puentes para salvar esos abismo . Hubo, al entrar en contacto
una pelea continua, pera también un constante abrazo. Y de ese forcejeo'
entre amoroso y ho til, ha surgido México. A la dureza del mexica se sobre~
puso la del castellano, pero el paisaje semiárido de la Altiplanicie de Anáhuac conquistó definitivamente a lo conquistadores, venidos de las arideces

:1

423
422

�de Extremadura o de Castilla. De allí, de la uruon indisoluble de lo indígena y lo hispánico, ha surgido la rica cultura mexicana. En el iglo VI
se produjeron los primeros contactos y comenzó la integración de esta cultura
hispano-india' .
Además de innecesario, sería imposible estudiar aquí los diversos aspectos
de la tran culturación en el México Virreinal. Pero pueden apuntarse algunas observaciones que permiten vislumbrar cómo ocurrió e te proceso. En
primer término, tenemos que vol r a la distinción fundamental entre el
México de los sedentarios -Mesoamérica- y el de los nómadas: ridamérica. En este último caso no puede hablarse de transculturación ya que esto
implica influencias recíprocas y la cultura de lo bárbaros norteño era tan
precaria que había en ella pocos elementos valiosos y deseables que pudiesen ser adoptados por la cultura hispánica, la victoriosa. En tales condicion s,
esta última quedó prácticamente única. En la región habitada por los sedentarios no fue así.
lli -como hemo dicbo en otro trabajo- "lo indígena
conserva mucha fuerza, y puede decirse que el Centro de México e todavía
una zona básicamente india desde el punto de vista racial, y que, en mucho
menor grado, elementos culturales de ese origen con ervan gran impor_tancia. Hay, sin embargo, unos centros acti\·o de mestizaci6n como, por eJemplo las ciudades de México y Puebla, Toluca Pachuca y Cuemavaca, Jalapa
Ve;acruz, Orizaba y Oaxaca, verdaderas i las dentro de un mar indígena".
Repetiremos que, en Mesoamérica, la instituciones hispánicas no fueron
simplemente transplantadas, sino que uf rieron un proceso de adaptación
condicionado por el mayor o menor vigor de las culturas indígenas Y la
densidad re pectiva d la población aborigen.
En el idioma, en el arte y en la religión -sobre todo en sta 6ltima- e
donde mejor se puede estudiar la transculturaci6n indo-hispánica.
Como hemos ñalado en otro trabajo a pesar de existir rotundas discrepancias entre las religiones prehispánicas y el Cristianismo, habí~ ta~bién
entre ellas, analogías profundas: "castellanos y me.xicas se han visto 1IDpelidos por un hondo sentido misional y el culto de Huitzilopo~htli, ~omo el
de Cristo tiene un aspecto mesiánico. Existen, para el mexica, ntos que
-aunque' sólo aparentemente- se acercan a los d la Religión ristiana:
hay un bautismo, una confesión de pecados, y hasta una especie de comunión. Lo sacerdotes llevan una vida abstinentí y los rodea un respeto comparable al que en la Nueva España del iglo XVI in pir~o~ l~s frail ,·
Hay hasta insignias sac rdotales que se parecen a las del cnst1arusmo: asi,
l chicoácolli es comparado al bátulo d los obispos, aunque más pequeño.
Existen, entre los cristiano fiestas como la de odo anto , qu
celebra
uando tienen los indios la de Todos los Dio , es decir, la de la IJe da
. de é to . Por otra parte, las normas éticas de los mexicas y las del cristia-

424

nísmo, coinciden en mucho punto y ambas propenden hacia un ideal ascético, o, por
_menos e toico. Pero, además, un mismo clima de angu tia
envuelve al cnsliano que teme perder su salvación por el pecado, y al indígena prehispánico que vive permanentemente en zozobra por la diaria posibilidad de que los poderes de la noche venzan al sol y la de que cada 52
años, sea destruido el mundo".
'

!º

Esas analogías facilitaron la adopción del Cri tianismo, a tuando como
podero imán el guadalupanismo -surgido por 1555/56 bajo el Anobispo
Montúfar-. En efecto -asentábamos en ese estudio- "en I sitio mismo
donde por más de cuatro siglos
ha venido rindiendo culto al maravilloso
lienzo que México tima como su mayor tesoro - y que tuvo la virtud de
conyertirse sobre todo desde mediado del siglo XVII, en el polo d cristali7.aci6n de su conciencia nacional- e ad raba, antes de que los frailes
emprendiesen su conquista espiritual, a la madre de los diose , Tona11tzi11,
y este mismo nombre se da, por mucho indio aun en nuestros día, a la
venerada imagen cristiana". Sin embargo "t ndrá qu reconocerse que e~
imagen bellísima de ninguna manera repre nta a la "icja deidad pagana
Tonantzin o Cihuacóatl, y que el indígena no sigue invocando a ésta, po;
más que empl ese primer nombre ( uestra Madrecita') para hacerse oír
por la Madre de Cristo. El santuario stá en el mismo itio que el de la
antigua diosa, pero la imagen que México pone, en su predilección reUgiosonacionali ta, por encima de todas las demás representaciones marianas, es
claramente la de la Virgen Maria, como !a ha concebido y la sigue concibiendo un indígena cristianizado, de de m diados del Siglo 'VI". ' o
hay, de s guro, un caso más repre ntath·o e indiscutibl del éxito que tu o
en México el mestizaje cultural hispano-indíg na, y es justamente este éxito
el que depara a México una posición señera dentro de la América Latina.
"Una nseñanza se desprende del auge progre ivo que el guadalupanismo
alcaJl7.a'': -decíamo en aquel e tudio-. "En Mé.xico donde lo nu vo y
extraño suplanta constantemente a lo antiguo y autóctono, aunqu a veces sólo
para continuarlo, una innovacj6n tiene éxito en la medida en que se adapte
a las pautas preexistentes. Las nuevas sencia no se modifican, pero circulan
mejor por 1os cauce ya abierto . El catolicismo, sin deformar us principio ,
acoge y a imila todo cuanto no es incompatible con ello . Hay un folkJore
católico de clara estirpe indígena como cuando se celebra hoy la "fiesta"
d_e los muertos con ciertas ceremonias en que p •r.;isteo formas de lo antiguo
nto . Pero el sacerdote católico, que retiene aún hoy en sus ve tiduras sagradas, elemento de indum ntaria qu se r montan a la vi jas religiones
del Cercano Oriente y del antiguo Mundo Mediterráneo, tal vez no encuentra en esta supervivencias gentílicas, que se refieren sólo a lo accesorio y que
no entran en conflicto con el do~a, nada que sea verdaderamente censu-

425

�rable. Hasta dónde ha podido llegar el catolicismo en el terreno de concesiones que no alteren ni el dogma ni la moral cristianos, lo mu:5tran las
interesantes experiencias de los jesuitas-mandarines y la contro':e:rs~a acerca
de los ritos malabares. Ciertas condescendencias, que escandalizanan a un
luterano O a un calvini ta, han existido, pues, dentro del Catol~ci~?".
"Es muy interesante estudiar bajo qué condiciones la s1:15~tuc1on de .un
. · dígena por la Virgen María o por un santo del catoliclSillo ha terudo
d ios
m
. .
h li I
.
éxito: Por ejemplo a Tonantzin-Coatlicue madre de HULtzilol'.'.°c. t , a s~stituyó la Madre de Cristo; al joven dios del maíz y del Sol, P1l~tecuh~ el
Cristo-Sol; a Tláloc, San Juan Bautista y a Mixcóatl-Ca:mach~ San ~ 1~el
Arcángel. Y no basta saber que tal deida~ pre~ispánica ha sid? sustituida,
sino que hay que saber, además, cómo ha sido remterp~tada. As1, San Juan,
en Chamula, Chiapas, no representa exactamente lo rrusmo que en el Catolicismo originar'.
"Los indígenas no sólo han adoptado el culto de C~to Y de la Virg~
y los Santos, sino que han confundido_ a estos per~naJ~S sagrados enn:e s1
o con 'héroes' nacionales o de su prop10 grupo. As1, segun Bennett Y Zingg
los tarahumar:s veneran a 'San José su Cristo' (fusión de an José con Jesucristo), quien opera todos sus milagros a través de Benito Juárez .. De man~ra
semejante --de acuerdo con Zingg- los huicholes -~ confunc3fdo a Cns.to
con Manuel Lozada (cabecilla rebelde que combaba contra Juarez) "! afirman del Salvador que los judíos lo persiguieron mucho, p~ que siempre
lograba escapárseles emborrachándoles, hasta que lo ~pr:;iendio el Gral. Ramón Corona y lo fusiló en la Plaza de Armas de México •
.
"Tenemos toda una gama de situaciones: desde aquellas en que las maru·
·
en un sentido pagano , hasta aquellas
f estaciones
re1·1g1osas
es tán' on·,mtadas
.....~
.
otras en que la orientación cristiana es la que prevalece.. ~s1. por ~Jem:lo,
entre los mayas de Quintana Roo -que en la época preh1spa.mca teman idolos a los que se uponía capaces de dar oráculos--- ~y un cul~o de "las
cruces que h a bla:n" , extendido entre ello desde mediados del Siglo XIX,
y que claramente deriva de su religión anti~a. En o~os casos --com~ ~~
Michoacán- puede afirmarse que el Cristiarusmo logro verdadero. ~ai.go •
"La fusión de elementos religiosos prehispánicos con otros del_ cnstiamsmo
ha sido ampliamente estudiada por autores como Madsen. y Sp_1cer qu: ~an
logrado pen trar en el conocimiento de casos notables de smcre~~ religioso
a los que el primer autor califica de "Cristo-paganismo". Es~ fusion de el:mentos derivados de religiones indígenas y del cristia~o, benen. en el Siglo XVI una expresión artística de primera importancia en las pinturas de
ltzmiquilpan".
el linviiísOtros aspectos de la transculturación hispano-indígena --como
otico- hemos abordado ya en trabajo especial. Pero lo expuesto en cuanto
426

a la Religión permite entender mejor el proceso de sincretismo -que opera
de modo análogo en el Lenguaje y en el Arte-. Si no aludimos a tópicos
socioeconómicos, no es porque desconozcamos su importancia, sino por lo
escaso del tiempo disponible.
Sabemos, en fin, cómo España impidió, on éxito, que sus colonias entraran
en contacto con mundos e&gt;."traños al hispánico y la Inquisición estableció una
especie de cuarentena permanente para evitarlo.
Pero --como explicamos en otro estudio -"entre 1753 y 1793 aproximadamente, fue agrietándose la especie de muralla china que en lo intelectual,
cercaba a la Nueva España y a otras colonias ibéricas, al relajarse la estrecha
vigilancia con que la Inquisición pretendía impedir la entrada de libros y
doctrinas, heterodoxos en lo religioso, o sediciosos en lo político y ya al
final del siglo esa barrera se había. en gran parte, derrumbado, e irrwnpía,
arrolladora, la Modernidad. En efecto, a raíz de que los ingle es se apoderaron de La Habana en 1762, no s6lo se quebrantó el monopolio comercial
de España con sus colonias, introduciéndose el contrabando de mercancías
británicas, sino que también penetraron clandestinamente, ideas innovadoras
procedentes de Inglaterra o Francia que al principio dejaron sentir su inIlujo en círculos pequeño , pero que al final conquistaron a un público numeroso. Primero prelados prominentes e inquisidores a cuyo cargo estaba
el impedir la entrada de las ideas extrañas se aficionaron a ellas y fueron
asiduos lectores de libros prohibidos, y después ese gusto por las obras que
transmitían 'ideas peligrosas' trascendió a eclesiásticos inquietos y de gran
avidez intel ctual, como el Cura Hidalgo cuya casa en la Villa de an Felipe, fue conocida como 'La Francia Chiquita'.
í, al terminar la atinada
gestión del segundo Conde de Revillagi eclo, las ideas heterodo.·as o sediciosas habían alcanzado tal difusi6n que eran ahora los peluqueros o los artesanos los que las propagaban y se tenía la impresión de que en España y sus
colonias, pervivían instituciones y patrones de cultura que se consideraban
anticuados, mientras Francia y los Estados Unidos, con sus gobiernos y sus
normas democráticos eran vistos como los paíse ejemplares que señalaban
los rumbos futuros". Por fin, "desde la primera década del siglo XIX, se
fue sintiendo. cada vez más fuerte, la influencia de las ideas democráticas
que provenían de los Estados Unidos, y. en plena guerra de Independencia,
empezó a difundirse el conocimiento de su Constitución, que más tarde inspiraría la nuestra de 1824".
"Una generación, la que llamamos 'epi-insurgente', comprendiendo los nacidos entre 1785 y 1797 -conforme a un esquema presentado en otra parte-,
fue la primera que respiró sin temor los vientos de lo moderno. Hombres
como Alamán y el Dr. Mora, Antuñano y varios otros acogieron con entusiasmo Jas doctrinas sobre Economía Política que procedían de Smith, Ri-

427

�cardo O Bentham, asumiendo una actitud que podríamos caracterizar como
'pre-positivista'. Con un sentido moderno contemplaron est~s hombres los
problemas del México ya Independiente, como puede ~dvertirse no sólo ~
Alamán y Mora, sino también en Zavala, en Tadeo Orbz, y en ~l~os mas.
Les preocupaba dotar a México de una sólida estructura ec~om1ca -&lt;:Iu_e
antes descansaba fundamentalmente en la minería y en la agricultura- iniciando un proceso de industrialización. Veían la necesidad de que amplias
zonas fuesen colonizadas, abriendo las puertas a la inmigración de extranjeros que por proceder, muchos de ellos, de países no católico , sólo podrían venir si se implantaba aquí la tolerancia de otros cultos. Fue así como
se inició el acerbo diálogo entre liberales y conservadores en torno a problemas como el de la libertad religiosa o el de la desamortización de los bienes del clero. Pero sobre todo, una vez conseguida la Independencia, era
preciso decidir si el gobierno deberí~ ser monár~uico o repub~ca~~' Y en
este último caso, si la estructura deb1a ser centrali7,ada o federalista .
"En países como Bélgica desde 1830, el Esta~o y la lgles~a. convivieron
dentro de una fórmula política de atinado liberahsmo. En Me~co, los conflictos entre uno y otra, a lo largo de poco .más_ de un_a ce~tlm~ -que va
de 1833 a 1938- llegaron a ser graves por la mtrans1genc1a e mcomp~n.' mutua d clericales v, anticlericales. , En tomo
a problemas
como, este
SIOD
, .
. ,
y el de la forma de gobierno -monarqu1a o republica (y s1 esta d~b1a ser
federal O central)- contendieron enconadamente conservadores y liberales
alcanzando éstos el triunfo y modelándose --con más o menos apego a su
doctrina- nuestras in tituciones políticas de tendencia democrática".
"Desde que la Reforma triunfa, hace poco ~ás de ~n siglo, _con las batallas libradas en 1860 México asume una actitud abierta hacia todos l~s
cambios: ha roto definitivamente con los patron que heredó de E pana
mira ahora más bien hacia Francia y los Estado Unidos.
uevas coy
'd'
tan
rrientes como la del ocialismo -que décadas antes carccia e ~por cia- :ntran a la palestra desde 1861.
uevas filosofías de la vid~ . como
la que alienta en el Espiritismo se presentan acaso al arribar a Mext~ las
huestes numero as de la Intervención Francesa. La voluntad de cambio s
tal que el gobiérno que apoyan los conservadores -el d Maximiliano-- ni intenta siquiera desandar lo andado. Y c~ando éste suc~~ y re ~ura la República, se convierte en doctrina oficial la _d~l. posit1v1smo . y el 1?~al suyo,
de 'orden y progreso', queda entronizado defunuvamente baJO el regunen de
Porfirio Díaz".
"Pero en el afán de realizar ese gigantesco pro reso material que fascina
a la gente bajo el Porfiriato se olvidan o se conculcan los valores ~orales,
tregan a compañías extranjeras muchas de nue tras fuentes de nqueza¡
seen
· ·
L os lb'
y se les dan también vastas extensiones de nuestro terotono.
a n os

los mineros y los obreros textiles, sufren pena y miserias sin ser escuchados,
porque priva la doctrina cruel y anticristiana de la selección natural y de
la supervivencia del más apto. Detrás de una fachada de progre o perviven
lacras milenarias. Y a íuena de tratar de parecernos a Europa o a los Estados Unidos, se desprecian los valores propios. Contra todo esto, airada
levantará desde 1910, la Revolución Mexicana, en cuyo ideario han influido,
además de la na ionalista, tres corrientes tenidas a veces como incompatibles y que han podido, sin embargo armonizarse dentro de él: la liberal,
nutrida en las ideas d la Reforma qu propugnaba por una especie de
vuelta a Juárez y a una auténtica democracia; la ciali ta, que no llegaba
aún hasta el marxismo; y la cristiana ( o del catolicismo social) , inspirada
en la encíclica Rerum Nov-arum que, a travé de congresos realizados entre
1903 y 1913, propugnó por una serie de mejoras sociales en favor del campesino, el obrero y el indígena. Brotada nuestra Revolución de manera generalmente spontánea, más bien que por obra de agitadores profesionales,
sus ideal
on justos y compatibles con la trayectoria seguida por la Civilización Occidental. Como ste cambio profundo se produjo a tiempo resulta,
en la perspectiva actual, más pond rada que otras revoluciones recientes, ya
que la reacciones se vuelven más violentas, por desesperadas, mientras más
se aplaza la olución de los problemas que apremian. Y aunque fue mucha
la sangr derramada en nue tra última sacudida social y son todavía muchísimos lo problemas no resueltos y aún quedan mucha lacras y todavia no
alcanza el pa1s plena madurez política, puede, sin embargo afirmarse que,
gracias a su revolución México ha realizado progre os efectivos en el aspecto social, económico y político. i la R voluci6n Mexicana e la primera
gran convulsión social del present jalo pued , en cierto modo, as verarse
que con ella, México -a pesar de su atraso en muchos aspectos-- ha sido
el primer país del mundo que ingresó al siglo }G{, una centuria que comenzó aquí en 1910".
De propósito no hemo hecho hincapié -por e perar a hacerlo ahoraen el hecho más trascendental de la historia mexicana del Si lo XIX: el
contacto con la cultura estadunidense, que ejerció una fasciiiación casi idílica entre lo hoerales hasta mediados de esa centuria y fue, por los conservadores, vista con recelo. Por identificarse con ella, algunos de aquéllos llegaron a ac ptar gregacione del territorio nacional -como en el caso de
Zavala respecto a Texas-- mientras que los últimos admitieron la intervención francesa para contrabalancear el poder del Coloso del orte.
Fue una honda decepción para los numerosos mexicanos que tanto habían
admirado a su vecino septentrional y habían tratado de imitarlo hasta romper con 1a tradición propia contemplar a la patria invadida en el año aciago de 1847. La derrota dejó un trauma del que México sólo pudo curarse

429
428

�con la victoria contra los franceses el 5 de mayo de 1862, con la que recuperó el mexicano su orgullo nacional.
La dolorosa pérdida de la mitad de su territorio iniciada ~ 183~. Y con~
sumada en 1848 y 1853, tuvo, sin embargo, un resultado 1mprevmble: ~1
hasta entonces México parecía hallarse como en estado gaseoso por la baJa
densidad de su población esparcida en un ámbito inmenso, de aquí en . adelante, restringido a un territorio más pequeño, vino a sufrir ~a especie de
condensación como de estado líquido, logrando mayor cohes10n y robusteciendo su conciencia na ional por obra y gracia del grave peligro que había
corrido su existencia misma frente al vecino del norte en 1847 y contra la
Francia de apoleón III entre 1861 y 1867. Para esta última fecha los
Estados Unidos -apenas superada su guerra de Secesión- consideraron que
un nuevo ensanchamiento de su territorio a costa de México podría resultar
contraproducente al producir una temida vigorización de los estados del
Sur, y paulatinamente se fue creando una amistad entre aqu.el p~s y el nuestro que, aunque sometida a duras pruebas, ha acabado, ~fianzandose, sobre
todo a partir de 1947. Es particularmente d:sd~ e_sta ul~~ fecha cuando
el contacto entre ambas culturas vino a ser mas intuno, smhendose la fuerte
influencia de la "American Way oí Life'. Esto último ha producido en la
cultura mexicana cambios notables de valores y normas y se le plantea frente a esto la necesidad de defender su filosofía de la vida y su estilo de vida
propio -ya que como decíamos en un artículo-- "debe cada puebl.o mantener su propio carácter --especie d columna vertebral que lo sosll~ne erguido-- y debe propender, por tanto, hacia la integ~ación de su propia. personalidad, defendiendo su patrimonio cultural genumo contra des~ca~n:s
0 deformaciones y contra la invasión de elementos ?~~bad~s por masmnlables • debe en suma ser fiel a sus raíces y a su 1diosmcras1a y expresarse
de m~o au'téntico, dentro del lenguaje de sus propios símbolos Y d~ acuerdo
con su propia jerarquía de valores". Sin ello, "no puede una na~ón tener
una fisonomía bien definida, ni puede tampoco crear obras de calidad e~ce)ente y de valor universal, que sólo se realizan cuando las ide_as, las aspiraciones y los sentimientos potencialmente comunes a todo el genero humano
se expresan y plasman dentro del propio molde nacional".

3. La Transculturación en la Faja Fronteriza Mexica11a
De un modo que admitiremos pueda ser consider~do como ~bitrario, entendemos como Faja Fronteriza el conjunto de entidades poht1cas. qu~ colindan con una línea divisoria con los Estados Unidos: e tado Y temtono de
Baja California y estados de Sonora, Chihuahua Coahuila
uevo León Y
Tamaulipas. Además, incluimos los de Sinaloa y Ourango. Aquella frontera

méxico-estadunidense e el límite septentrional de la Faja de que se trata
siendo el meridional, de modo aproximado, el ferrocarril Tampico-Ciudad
Victoria-Monterrey-Torreón-Durango y su continuación proyectada hasta
Mazatlán.
El área así delimitada corresponde, grosso modo, a las Provincias Internas
-establecidas y organizadas a partir de 1776 por don Teodoro de Crobc-,
salvo eJ Alta California La Mesilla, uevo México, Texas y porciones más
allá del Río Bravo que pertenecían a CoahuiJa y Tamaulipas o Nuevo Santander. La demarcación de las Provincias Internas ( divididas después en "de
Oriente'' y '·de O cidente"), puede v rse en el mapa "The Northem Frontier
of New pain- cerca de 1780" de la obra Lancers for the Kin de Brinckerhoff y F~~- En dicha carta se marca el cord6n presidia! ( es decir, la línea
de guarniciones) que corría del oeste al este por Altar, Tucson, Terrenate y
Fronteras de la Antigua Sonora; Janos Gordo del actual estado de Chihuahua San Sabá, Santa Ro a Monclova y San Juan Bautista del Coahuila y
Bahía del Espíritu anto en Texas. Esta línea de guarniciones para detener
las peligrosas irrupciones de los apaches y comanches corría casi por el mismo
trozo de la presente frontera con los E tados Unidos prefigurándola.
Una gran parte del orte &lt;le México -así demar ado- es desértica: desiertos de Baja California y Sonora Occidental y desierto de Chihuahua (que
abarca el Bolsón de Mapimí y el Valle de alado) . Otra porción considerable es semiárida, con mezquitales: Sonora Central, Chihuahua Occidental,
y la mayor parte de Coahuila, uevo León y Tamaulipas. A esto e agrega
el monte de pinos y encinos en la Sierra Madre Occidental. Las zonas de 'rticas estuvieron en poder de los nómadas, y en las altas montañas se refugiaron, como trogloditas, grupos de tarahumares.
El Dr. Claude-Bataillon reconoce tres regiones dentro del orte de México: 1) el oroe te; 2) la Meseta del Norte; 3) el Noreste. Los Dres.
West y Arigelli distinguen cuatro, pues separan como comarca aparte la península de Baja California, que no incluyen en el oroeste. osotro eguimo
esta última opinión, pero advertimos que, desde el punto de vista de estos
últimos autores lo que llaman el área " orcentral" -r que nosotros denominamos "Meseta orte"- se extiende por el sur hasta incluir la mayor parte de los E tados de Zacatecas y San Luis, quedando las capitales de ambas
entidades precisamente en los límites del centro con el Norte de México. Para el Noroeste es conveniente tener presente un mapa sobre el desierto sonorense que en la obra consagrada a éste publica Roger Dunbier.
En un mapa -basado en parte en otro deJ Dr. Car! Sauer- el Dr. Edward
H. Spicer nos muestra lo grupos indígenas de la mayor parte de Baja California el Sureste de los Estados Unido el Noreste de México y parte de la
Meseta del orte, hacia 1600. Esta carta se completa con otra del autor de

431

430

�Fin lm nte, el mapa sobre la frontera norteña d
ueva España hacia
1780, incluida en la obra de Brincherhoff y Faulk a qu ant aludimos
no mue tra la consolidación de lo e fuerzas de colonización y evangeliza.
ci6n al tablecerse en 1776 la comandan ia de las Pro 'ocias Internas y
completar e, poco después el cordón presidia! que guaro cía l orte de
1éxico frente a la amenaz de apaches y comanch s. Con miras también a
afianzar la defensa de las comarcas norteñas existí n numerosas misiones
Ia época del gundo Conde de Revillagigedo, de la qu é t da cuenta en
su informe sobre llas de 1793. Por cerca de cincu nta año --entr 1781 y
1831logro la convivencia en paz con los v cino bárbaro al orte del
cordón presidia!, salvo menores incident . fas e ta ituaci6n cambió con
la serie de di turbios ocurridos durante Ja prim ra década de vida del México Independiente, pero no hay tiempo ya para aludir siquiera brcvcment
a estos sucesos. La pérdida de Texas en 1836, y después la de Jo territorios
que en 1848 pasaron a formar parte de los Estados Unido , hizo qu el peligro de las invasiones bárbaras aumentaran a un alto grado.
o siendo posible tudiar las vicisitud y el d ITOUo cultural de toda
la Faja Fronteriza mexicana, permítasenos que al meno , como muestra, aludamo para esto a lo que ocurría en la Me ta orle y n el or t .
"A quienes vivimos en el Centro de Mé.'Cico, y h mo e udiado textos d
Historia Patria tan deficien
-porque dan una idea incompleta de nuestra
trayectoria, y no hablan sólo de lo que pasó en la ciudad de México, en
Puebla, en eracruz, en Guadalajara, y, por excepción, n Oaxaca o en
otro Iu l'eS-' no causa ttrañeza enteramos más tarde uando ya no d •
pcndemo de esos libros, de la tragedia que vivió el ore te de iéxico y,
en general el orte, desd mediado del iglo XI
basta fechas muy tardlas · decir, h ta que
terminaron las grande ,·fas íérre • las del Central y el adonal, entre 1884 y 1886. Ante de eso en fechas todavía no
tan lejan , como la de 1842, los bárbaro llegaban en sus incur ione h ta
Durango pero e ta situa i6n
hizo más grave cuando perdim la mitad de
nuestro t rritorio a raíz de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en 1848, porque entonce nue tr s gobi rnos fu ron verdaderamente incapaces d con ner la inva ·on de I indio e manch , aparh . y much otro . Por
el año de 1850, las irrup iones d los bárbaro 11 aban ha ta las .iudades
de an Lui Po í y Zacatecas, y las autoridades d 1 centro nada podían
hac r para deten r esa a\'alancha · enton
lo nnr1""'"'"" -que t ían un
carácter re.cío, como el de lo pionero de la ueva Inglat rra-, y qu ,
-inclusive también como ellos- pensaban que el mejor indio era el indio
muerto;
fuert colono del •orte -&gt;· d I oreste, sobre todo- decidieron defenderse por sí mismos y organizaron u propia defensa.
iJ generales que más tarde brillaron en la luchas de yutla, la Reforma y 1
1

432

433
H2ll

�Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el oreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que ra muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del oreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí e estucüa. Puede decirse que el oreste de México entra en escena y
empie-La a jugar un papel importante s6lo de de las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa, De alli en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
alli que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coabuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"D de mediados del siglo XIX, el ore te de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, bre todo d de
que se terminó la construcción de lo ferrocarrile
acional y Central y con
ello cesó el peligro de los apache , contra lo cuales todavía s luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por e.·cepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Rey , que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese si tema patemalista que priva en dicha ciudad hasta nu tros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden poütico, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del hi toriador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reye , son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo abe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma,
volvió a elerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos pre.hispánico era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo econ6mico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inf rirse del recimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el de arrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 1971, No 12, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

BIBLIOGRAFÍA

CHARLES MoELLER,

Literatura del Siglo XX y Cristianismo, t. IV.

JuuÁN MA!lÍAs, La Filoso/la en sus Textos, t. III.
M1cHELE FEDERICO ScIACCA, La Filoso/la Hoy, t. l.
NicoLÁs ABBA0NAN0, Historia de la Filosofía, t. III.

Filoso/la Contemporánea.
Existencialismo.
DR. AousTÍN BASAVE, Existencialistas y Existencialismo.
JuLIÁN MARÍAS, Historia de la Filoso/la.
DR. OsWALDO RoBLES, Introducción a la Psicología Científica.
FuLT0N J. SHEEN, Paz en el Alma.
RAFAEL PUENTE, "El Teatro de Gabriel Marcel", revista Reseña, Oct., 1967.

FREDElllCK CoPLEST0N,
LUIOI SEVERINI,

94

Sección Segunda
LETR A S

�LA MUJER, MOTIVO CENTRAL EN EL "ROMANCEIRO POPULAR
GALEGO DE TRADIZON ORAL" 1
Lrc. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad de Nuevo León. Escuela
de Letras del I.T.E.S.M.

LA MAGNA LABOR de compilación, llevada a cabo por Lois Garré Alvarellos
en su "Romanceiro Popular Galega de Tradizon Oral", nos invita de nueva cuenta 2 a la reflexión.
Es de llamar la atención que de los 147 romances allí consignados, un
gran porcentaje de éstos tengan a la mujer como tema central.
La descripción de su belleza física, sus vestidos, su actividad, su sentimiento estremecido. Todo, pues, girando alrededor de lo femenino, acaso,
como ya habíamos apuntado en otro trabajo,3 porque en Galicia imperó
un sentimiento matriarcal que ahora se nos muestra con gran claridad, aunque ya no con sorpresa.
Para nuestro trabajo, hemos dividido el material presentado por Garré
Alvarellos en 12 apartados. Cada uno de ellos enfoca a la mujer de diversa
manera. Tal vez cada uno de estos apartados podría servir para un estudio de
suyo medular en la poesía tradicional gallega. Sin embargo nuestro propósito, más humilde si se quiere, sólo se contenta en ordenar y comentar muy
brevemente cada uno de estos estadios de lo femenino.

' GARRÉ ALVARELLos, Lo1s, Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral. Junta
de Provincia do Douro Litoral. Comissao de Etnografía e História. Vol. XVII, Porto, 1959. Se citará de ahora en adelante R.P.G.
página.
• Vid., GuERRA C., EDUARDO, "Algunas variantes textuales en el Romance 'A
filia do Rei de Francia' del Romanceiro popular Gallego". Humanitas. Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1969, pp. 291305.
' lbid., p. 292.

+

97
H7

�A).

LA

DESCRIPCIÓN DE LA MUJER:

De los ciento cuarenta y siete romances sólo unos pocos ( "Marg~ridase detienen
R osa" , "Rosalinda", "A Filia do Rei Ferino", y ."Guerineldo")
.
h
·d 1
a retratar el físico de la mujer. Este retrato ev1denc1a en mue o e1 1 ea
de belleza femenina.
Dice el primero de ellos:

Ojos negros, cabellos dorados y largos, dientes pequeños, cara color de
rosa y piés menuditos. Instancias todas que de suyo retratan, en la visión
poética, la belleza.
Indiscutiblemente que cada cultura y cada época ven la imagen femenina de diversa manera. Pero curiosamente toda descripción física enfoca
-no importa la fecha o lugar- como elementos de primer término aquellos
que en la tradición popular gallega se nos enmarcan aquí.
Por otra parte a los poetas del Romanceiro no se les olvida trascender
la belleza hacia el vestido y adorno :

Ahí ven Margarida,
bonita e garrida
ten os olios negros
dourados cabelos
e pés miudiños
que non f oron feitos
para andar camiños 4

Levaba colar de pérolas
almendrillas de coral,
calzaba zapato fino
con cordós para os atar;
vestido bordado d' ouro
que ben a cara ll'está . . .8

Ojos negros y dorados cabellos que vuelven a aparecer en "Guerineldo":

B).
certamente que a princesa
todo eso merecía
pois era doce, bondadosa,
e mais que todo moi linda;
tiña cabelos dourados,
cara da color da rosa,
dentes pequenos e brancos,
ollos negros coma doas 5

VARONÍA DE LA MUJER:

Entre la múltiple y heterogénea actitud femenina destaca en el Romanceiro la del romance llamado de "Don Martiños". No hay ciertamente secretas intenciones. No se desprende en evidencia ninguna problemática psicofreudiana ni mucho menos. Sólo un hecho que, en la ingenuidad de la
canción popular, salta todas las barreras de la complicación para presentarnos a la mujer en una de sus actitudes vitales: la varonía.
Pregoadas son as guerras
de Francia con Aragon-e.
-Probe de min, que vou vello
guerras para min non son-e!
-Malia seias tí, muller,
que non me deche varon-e!

Pero además los cabellos:
nena de longos cabelos
ollos negros com'a noite 6

o bien:
co aqueles cabelos longos
recollidos para atrás 1
• R.P.G., p. 92.
• R.P.G., p. 153.
• R.P.G., p. 205.
R.P.G., p. 229.

98

Y ante el lamento de tan atribulado padre por falta de la descendencia
masculina:
-Falou dona Birolana
con arrogante razon-e:
• R.P.G., p. 229.

99

�-Non a maldiga, mi padre
non lle bote a maldicion-e
Deme as armas y--0 cabalo,
serei seu fillo varan~.
-Tendel-os cabelos longos,
non os encubrirás non~.
-Metereinos na armadura
atados por un cordon-e.
-Tendel-os ollas mimosos
non os encubrirás, non~.
-Eu os baixarei a terra
cando pase algún varan-e.
-Tendel-os peitos crecidos
non os encubrirás, non~.
-Deme un colete de ferro,
servirame de xubon-e.
-Tendel-as maos moi branquiñas
non as encubrirás, non~.
-Deme seus guantes de ferro,
terei as más d'inf anzon-e.
-Tendel-os pés miudiños
non os encubrirás, non~.
-Deme suas botas de ferro,
enchereinas de algodon-e 0

Estamos ante el ser tutelar, que por necesidad se convierte en cabeza
de familia para salir -como lo haría el varón si lo hubiera- a la guerra.

C). LA

Abre as portas Ana,
abreme o posigo,
dame do teu lenzo
que veño ferido.
Pois si ves ferido
ves a mala hora,
que as miñas portiñas
non se abren agora 10

A esta negativa, la insistencia ahora llena de requiebro amoroso:
Si a ninguen as abres
ábremas a min,
que quedei f erido
dendcs que te vin 11

Pero la negativa sigue, aunque ya se ha despertado el interés:
Quen é o galan
que a estas horas chama,
estou en faldiñas
voume para a cama
Si non sei qum chama
non podo salir 12

Sigue a esto el descubrimiento del ciego. La mujer le pide a su madre
que le atienda con pan y vino, pero:
nin lle quera pan,
nin lle quera viña,
quera que a rapaza
me insiñe o camiño 13

MUJER ENTREGADA COMO LAZARILLO:

En la colección de Carré Alvarellos existen cinco romances que tienen
por personaje a un ciego ("O Duque cego", "A Leonesa", "O Cego, andante", "0 Duque cego", y "O Duque"). En todos ellos la mujer tiene
que abandonar todo para acompañar al ciego. Hay en todos una resistencia
leve por parte de la mujer que se desprende de la negativa de ésta para

La madre ante esto, entrega a la hija:
,. R.P.G., p. 97.
11

abrir ante el llamado del ciego. Así:
• R.P.G., p. 139.

lbidem.
lbid., p. 98.
" Ibídem.

u

101
100

�,

Anda, vai meniña,
colle roca e liño
vai co probe cego
mostrarlle o camiño 14

Y la hija tiene que abandonar todo:

E) .

PÉRDIDA DE LA HONRA:

No siempre la mujer sale bien librada. La ilusión, el amor y en este caso
el engaño traen graves consecuencias. En el romance llamado de "Margarida-Rosa" se presenta esta problemática. Cuando todo es felicidad para
Margarida, en la puerta del palacio "un merlo ... / cantando dicía:

Adios, miña casa,
adios, miña terra,
adios, miña nai,
xa non volvo a vela 15

-Coitadiña nena,
pobre M argarida,
ai, triste da nena
que en nobres se fía" 2 0

Y ese canto de mirlo se convierte en profecía:

0 ).

LA MUJER EN BUSCA DE MARIDO:

D'alí a pouco tempo
voltou Margarida,
non alegre e linda
cal d'antes soía.
Cal sempre f ermosa
viña, coitadiña,
mais viña chorosa
e descolorida

Hay en el Romanceiro tres romances cuyo tema es ~a elección de marido. En ellos se miden algunos oficios (zapatero, arriero, barbero, estu..
&lt;liante, sembrador, herrero, etc.) . Todos ellos tienen defectos:
Zapatero, non
porque malla a sola 16
Arrieiro, non,
porque vai e ven 17

Fora do castelo
o conde a botou
e nel a sua honra
a nena deixou. 21

Estudante, non,
qu'é moi cumiñan 18

Pero el defecto no es real, porque en el pensamiento y en el corazón de
la mujer ya impera alguien:

La desgracia de Margarida sirve de lección en el romance para otras
"rapazas".

N on quero a ninguén
quérote a tí solo
meniño, meu ben 19

M argarida-Rosa,
probe Margarida,
foí gran desengano
para tí, meniña,
pois ben din os vellos,
xa sabés, meniñas:

" R.P.G., p. 98.
" !bid., p. 99.
1
• R.P.G., p. 267.

" Ibidem.
" R.P.G., p. 268.
" R.P.G., p. 271.

102

I

,. R.P.G., p. 94.

" lbidem.

103

�-Pois, adios, ingrata
e linda pastora,
quédate i-eu voume
pol-a serra /ora 26

Ai! Triste da nena
que en nobres se fía

F).

22

EL REQUIEBRO QUE VENCE A LA PASTORA:

La pastora ante la actitud "decidida" del caballero y ya enamorada, cede:

Cuatro ejemplos ("Pastoriña linda", "A Rufina", "Mariquiña hermosa",
"Rufiniña hermosa") encontramos en la compilación de Garré Alvarellos
donde la pastora es requerida y vencida en amores. To~a ~a ingen,.¡dad
del diálogo y de la actitud nos hacen sentir la frescura del incidente:
El hombre ante la pastora trata de convencerla de sus amores

-Veña acó, señor,
torne atrás correndo
que o amor é cego,
xa me está rendendo 27

:n

-Por estas montanas
en tan gran peligro,
dígame a meniña
si quer vir conmigo 23

El requiebro y la treta han vencido. Los versos que siguen, en su popularidad, tienen un gran sentido plástico. El refrán del remate cierra con
su casera ciencia el romance.
--Sentáronse a sombra
todo estaba ardendo.
Si din que non queren
elas van querendo.28

La pastora guarda h compostura y se defiende con su deber :
-Un señor tan guapo
dar tan mal consello
quer que se perda
o ganado alleo! 24

Continúa el diálogo-requiebro y de pronto el hombre escucha balar al
ganado. La pastora dice que es el que se le ha perdido. El hombre se ofrece
para buscarle:

G).

LA PRINCESA SEDUCE AL PAJE:

Una situación contraria a la arriba mencionada se nos presenta ahora.
No sólo el hombre posee armas de seducción en el amor. El fenómeno
aquí se explica desde el punto de vista social: un paje no puede requerir
de amores a una princesa. El recurso entonces será que ella tome la iniciativa.

-Medias e zapatos
todo romperei
soo por lle dar gosto,
miña alma, meu ben 25

La pastora a pesar de ello todavía se defiende. El hombre recurre a la
treta de declararse vencido:
"
"
,.
,.

R.P.G., pp. 95-96.
R.P.G., p. 112.
Jbidem.
Jbidem.

Xirineldo, Xirin,ldo,
paxe do reí mais querido,
quen me dera Xirineldo,
pasar a noite contigo! 29

El paje, naturalmente, piensa que todo se trata de una burla. La señorita
quiere divertirse a costa suya, pero la princesa insiste:
n lbidem.
"' lbidem.
'" lbidem.
" R.P.G., p. 151.

105

104

�Non me burlo, Xirineldo,
porque de veras cho digo so

Se concierta entonces la cita. Todo parece bien. Sin embargo, el rey
-padre de la princesa- despierta de su sueño y preocupado, empieza a
rondar por el palacio. Al entrar, a la habitación de la princesa "i ambos
a dous viu durmindo".51 El rey se lamenta, pues no puede matar al paje
por serle querido y tampoco a la princesa porque se le perderá su reino.
Decide colocar su espada en medio para que le sirva de testigo. A la mañana siguiente, el paje despierta despavorido, y mal arreglado va a darle
los buenos días al rey. El rey pregunta, con doble intención, por su tristeza.
El paje quiere mentir, pero su congoja le descubre:

H ) · EL

PADRE PRETENDE DE AMORES A LA HIJA:

Cinco romances nos muestran -con sus diversas versiones-- la tragedia
de Doña Silvana.
Estaba a tarde Si/vana,
tarde era do mes de abril,
vestida de branca liño,
no seu frorido xardín as

El padre la ve sola. Ella -aún en su inocencia- nota algo extraño en
el comportamiento de su padre ...
mais dígame meu paiciño,
por qué me mirás así? 31

Máteme, máteme agora,
que llo teño merecido 32

El rey responde:
-Si che quixera matar
muito tempo teño tido;
casaraste coa infanta;
gobernarás o castillo 88

El padre confiesa sus intenciones: "Eu mírote, miña filla,/ que de amor
morro por ti 87
La niña se niega al desaguisado y el padre la manda encerrar en la
torre del castillo. Al pasar siete años la niña se asoma por la ventana y
ve a sus hermanas. Les ruega que le den agua, pero la respuesta no se
hace esperar:

En otro de los romances consignados en la colección de Carré Alvarellos,
el llamado "Guerineldo", la infanta interviene para salvar al paje. El pa-

Silva na, Rosa María,
tírate d' esa ventana,
sabe que por causa tua
a reina está mal casada 38

saje es interesante:
-Se son vilanos ou nobres,
d' eso non sabe o amor;
meu pai tan solo conoce
o que val o coraz6n,
e do paxe Guerineldo
nemoreime, meu señor,
con él teño de casarme,
st
meu pai, cal queiras, cal non

La niña insiste y el agua le es, de nueva cuenta, negada. Su padre no
la perdona.
Pai e señor, vos, mett pai
non me terás perdoada,
vede que morro de sede,
dádeme unha pouca d'auga.

• Ibídem.

11

" Ibídem.
ª R.P.G., p. 152.

" lbidem.
n Ibidem .
.. R.P.G., p. 208.

11
Ibídem.
" R.P.G., p. 154.

R.P.G., p. 207.

107
106

�-Dereicha, Siluana Rosa,
s'eres miña namorada 39

1).

LA DAMA ATIENDE AL CABALLERO:

Es interesante notar la cortesía retratada en los tres romances (llena, Sta.
Irene y Santa Irene) , consignados en el Romanceiro Popular. Cortesía refinada de la dama ante el caballero que se acerca a pedir posada. La escena de estos romances se nos presenta en el momento en que la dama,
bordando en una ventana, es requerida por el caballero que pide posada:

Irene adourada
y-agora na tua
serei disgraciada. 42

Ante la,, respuesta de la doncella, el caballero "con coue
•= Jo d'ouro¡ a 1'1
a mataba.
Sin embargo, en el Romanceiro se nos presenta una situación distinta
E~ el romance "Rosalinda", la mujer después de invitar al caballero a dor~
rm~ con ella'. cuando él ~o hace pretende matarlo. Sin embargo, el caballe10, prevenido, le ha quitado el puñal y con él la mata.
-¿Qué buscades, linda Rosa?
¿ qué busca sua señoría?
-Busco a miña daga d'ouro
para che tiral-a vida.
-Esa daga d'ouro, Rosa,
xa na mi1ia man cha tiña.
Dita esto, no corazón
fíxolle grande f erida.
Rosas que antes eran brancas
cor de sangre se volvían 43

Pase, cabaleiro,
suba á nasa sala.10

Ya estando el caballero adentro, toda la atención de la dama y de sus
hermanas se centra en presentar lo mejor del servicio para el señor.
puxéronlle a mesa
no medio da sala
con coitelo d'ouro
cuberto e cuchara.
Puxéronlle a cama
n'un canto da sala
con colchan de seda
sábanas d' Holanda 41

J).

K). LA

MUJER MATA AL CABALLERO:

Una r~mera, viéndose atacada y a punto de perder su honra, aprovecha
un descuido de su atacante para matarle con sus propias manos.
Por aqueles campos verdes
linda romeira camiña 44

LA DAMA ES RAPTADA Y MUERTA:

La misma serie de romances del apartado anterior nos sirve de ejemplificación en este caso.
Todo el lujo en el servicio para el caballero, toda la cortesía de nada
sirve. Cuando están durmiendo, el caballero rapta a Irene:

Un caballero pretende alcanzarla:
De lonxe dícelle: agarda,
agarda, agarda, la niña.
-Dame tu cuerpo, romera,
sinó te quito la vida 45

-¿Cómo te llamabas?
-En cas de mi padre
• lbidem.
" R.P.G., p. 107.
" lbidem.

108

"
.,
..
"

R.P.G.,
R.P.G.,
R.P.G.,
R.P.G.,

p.
p.
p.
p.

108.
206.
231.
232.

109

�La dama suplica, pero nada consigue sino apoderarse de las armas del
caballero y:
meteullo pol-as espaldras
i o coraz6n lle partía 46

El caballero suplica que nadie sepa que la romera lo mató con sus
propias annas. La romera dice :
Non o direi, cabaleiro,
hasta na primeira vila,
que che ha de ser secreto
•
' 47
como gaita
en romena

L). LA

MUJER

MATA

situación.
Xuliana, enamorada de don Xorge, ve que éste se . casa con otr~.. Don
Xorge, acaso ignorante de la tragedia amorosa de Xuliana, pasa a v1S1tarla
a su casa con el propósito de invitarla a su boda:
- Bon día o seu, don X orge
ben montado en seu cabalo.
-Bon día, o, Xuliana
co teu corpiño apretado.48

Xuliana interroga a don Xorge si es cierto que se casará con otra, y él
responde afirmativamente. Xuliana le invita a beber una copa para celebrar el acontecimiento y:
-Qué me diste X uliana
n'este copiño con viño?
estou coa vista escura
non enxergo o meu luciño 49

110

FIOEL CHÁVEZ

P. M. L. E.

Escuela de Letras.
I.T.E.S.M.

POR CELOS:

No sólo para defender su honra, la mujer toma la _determinación de matar. Los celos la impulsan ahora a cometer un asesmato: en el romance
titulado "Xuliana", consignado por Garré Alvarellos, se nos presenta tal

.. Ibidem.
., Ibídem.
u R.P.G., p. 133.
'" Ibídem.

EL NUEVO ANTROPOCENTRISMO : ACTITUD DE BORGES
FRENTE A LA LITERATURA

CoN EL NOMBRE de antropocentrismo se conoce la doctrina filosófica que
ve al hombre como centro de todas las cosas. Durante el período renacentista dicha doctrina operó como una de las características fundamentales.
En el Renacimiento todo se movía en función del hombre en contraposición con la Edad Media, que fue teocéntrica por excelencia.
En la Hispanoamérica de nuestros días encontramos un fenómeno muy
parecido. Este se ha manifestado más cabalmente en la literatura.
La crisis que tanto preocupa a la humanidad está motivada por una pérdida total de los valores. El hombre en la actualidad básicamente se preocupa por él, busca incansablemente su definición. Y en esta búsqueda ha
caído de nuevo en el antropocentrismo. En un Nuevo Antropocentrismu
porque en el renacentista, el hombre -centro de todo- se sintió seguro.
Hoy, por el contrario, la inseguridad, la angustia, es lo que lo caracteriza.
El hecho de centrarse en el hombre, de tomarlo como preocupación fundamental, es lo que para nuestros fines importa.
Esta actitud la hallamos de manera preponderante en los narradores contemporáneos de Hispanoamérica, entre algunos: Onetti, en un impulso desesperado por llegar a la realización, a lo metafísico; Arlt, asumiendo una
actitud similar a la de Onetti, sintiéndose en éste con mayor fuerza y complejidad el problema ontológico; Marechal, buscando un destino superior
a él; Cortázar con su interesante juego literario -Rayuela- , trata de encontrar también una solución en lo metafísico.
Son todavía numerosos los escritores que se pueden mencionar dentro de
esta tendencia (Macedonio Fernández, Sábato, Fuentes), pero nos interesa
sobremanera centramos en la figura de uno de los más importantes: Jorge

111

�Luis Borges, con quien trataremos de acercarnos a esa renovada preocupaci6n por el hombre.
Ante este problema, los escritores contemporáneos buscan la manera de
expresar la crisis que los acosa. Por ello, ha surgido la corriente f antástic~.
La literatura fantástica en principio podemos considerarla como una literatura de escape ( un escape con el mismo sentido de los modernistas pero
en una época con necesidades diferentes) . El hombre considera el escape
como una cosa normal. Parece que su existencia estuviera ligada a la huída,
al escape. Huye porque necesita algo que lo libere, por lo cual llega a lo
fantástico, a Jo irreal, sin desvincularse por completo del mundo real.
En el mundo fantástico hay una fusión de realidad e irrealidad creando
una atm6sfera donde las cosas están deformadas, destruídas. Por medio
de ]a ficci6n se busca el escape, la irrealidad. Al hombre le angustia la
existencia, por eso crea este mundo de ficción. Hay que aclarar que en
esencia, 'lo fantástico' siempre ha existido en literatura, desde sus orígenes
hasta nuestros días. Lo que varía es la actitud, el concepto.
Entre algunos elementos de la Literatura Fantástica encontramos:
a)
b)
c)
d)
e)
f)
g)
h)
i)
j)

Los presentimientos
La locura
Las alucinaciones
Los efectos de los narc6ticos sobre la inteligencia
Las supuestas relaciones entre los hombres y los muertos
Las supersticiones
Las coincidencias inexplicables
Las influencias misteriosas
La doble vida de los seres
Los ensueños portentosos.

hombre _en su totalidad; en el segundo paso se individualiza, y finalmente,
lo que unporta es la realizaci6n; el encontrarse a sí mismo sin importar
el medio, s6lo el fin. Se trata de llegar a lo metafísico por medio del ascenso -llegar a Dios-; o del descenso -degradaci6n-. Teniendo ambos
caminos un grado igual de validez, puesto que lo que importa es la realizaci6n.
Con Borges nos vamos a situar en un mundo en donde casi todo contacto
con la realidad se ha perdido, donde no se distingue qué es lo imaginado
y qué es lo verdadero. Es el mundo fantástico, el universo que es creaci6n
del propio Borges en su literatura fantástica. En él encontramos la creaci6n de un universo lleno de fantasmas donde conviven: "el patetismo y
la lucidez", "la precisi6n y el misterio".
Borges tiene una inmensa preocupaci6n metafísica. Constantemente está
latente en su obra ese preocuparse por el ser, por el mundo que habita y
su destino. Entremezclando esa problemática Borgiana con la creaci6n literaria aparece: lo fantástico, lo irreal, el mundo de los sueños, el sentido angustioso de vivir, en suma: la presencia del ser en el universo.
Su creaci6n literaria debemos considerarla intelectualizada a su máximo.
Tanto sus cuentos fantásticos como su poesía presentan este sentido íntelectualista. El fundamento de la literatura fantástica de Borges radica en la
preocupaci6n del hombre, de la existencia y del universo. "Borges prefiere
razonar sus sospechas, su sospecha mayor es que el mundo es caos; y que
dentro del caos el hombre está perdido como en un laberinto. S6lo que el
hombre a su vez, es capaz de construir laberintos propios".~
El laberinto para Borges es un tema obsesivo. Todo lo que lleve al hombre a un ambiente de irrealidad; toda manifestaci6n de angustia, de inferioridad, de desesperaci6n, será laberinto. El universo mismo, en su desorden, es laberinto.

El 'hacedor literario', en el Nuevo Antropocentrismo presenta tres pun-

Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías

tos básicos:
a) Preocupaci6n ontol6gica (El hombre se preocupa por sí mismo Y
por los demás) .
b) Búsqueda del yo (El hombre trata de definirse; de descubrir su
interioridad: busca su identidad).
c) Salto metafísico (El hombre quiere realizarse sin importarle los medios de que se valdrá para lograrlo).
Los tres puntos anteriores en principio pueden ser los mismos, pero en
el escritor hispanoamericano operan gradualmente. Se parte primero del

112

que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
1

JuRADO, ALICIA,

Genio y Figura de Jorge Luis Borges. Ed. Universitaria de Buenos

Aires, B. A., 1964, p. 60.

113
H8

�rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
0 el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades .
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.2

El hombre, perdido en el caos, fabrica sus propios laberintos pa~a tratar
de entender éste en el que está inmerso -el mundo-. Los laberintos son
como círculos que se van entrelazando hasta formar uno solo, del que ya
no hay salida (el laberinto del universo)•
No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en o~ro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
.
como tu juez. N O aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
f arma plural da horror a esta maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes, ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.3

En estrecha relación con esto encontramos la preocupación ~etafísica. .La
. . ' del ser en el universo es el problema vital, una idea obsesiva.
pos1c10n
e
Nuestro autor reconoce el desorden del universo, esto le preocupa porq~e- s
da cuenta de que él también forma parte de este caos.. Con lo ontolog1co
va a crear un auténtico juego metafísico literario. "Borges 1uega, pero sabe que
·
(
) ·uega con la eternidad pero no ignora que para nosotros solaJuega . . . 1
h , d
·
mente es válido ese 'tiempo irreversible que nos vulnera y uye e su poema,
Luis, Nueva Antología Personal. Ed. Siglo veintiuno editores,
A., México, 1968, p. 18.

• BoaoEs, JoRGE

s.

• lbid., p. 19.

114

juega con las intercambiables personalidades, pero admite, no sin melancolía, en su famoso ensayo, que 'el mundo, desgraciadamente, es real; yo,
desgraciadamente, soy Borges'.""
En esta convicción Borges basa su juego metafísico. Al darse cuenta de
la realidad del universo, al verse en él, va a convertir su realidad en una
absoluta realidad ontológica. En una realidad angustiante.
El problema tiene como base tres puntos de partida: el universo, el tiempo y el infinito, con un punto común: Dios.

Universo para Borges es un desorden en donde existe la irracionalidad,
la locura, el azar y el desamparo. Relaciona el universo con la divinidad.
Para él ese caos en desorden, necesita de lo divino y ya que sólo tiene la
conciencia del hombre, lo que trata de hacer es encontrar solucwnes litera~
rias y filosóficas para desprender de ellas las leyes del destino humano.

El tiempo es también un factor decisivo. En todo aquello que queremos
penetrar -llegar a lo íntimo-- nos vamos a encontrar que tiende hacia lo
temporal y hacia lo eterno.
Tiempo supone eternidad, presente, pasado, futuro. Borges juega con el
tiempo, le interesa sobremanera situar al hombre en éste como un ser perdido, como un ser con duda, como un ser angustiado ante la eternidad.
Ligado al tiempo tenemos el infinito. Lo infinito es lo interminable, lo
de mil posibilidades, lo multiplicable. Borges tiene conciencia de que en toda realidad hay infinitud y esta infinitud de la realidad pasa a ser también
una obsesión constante.
Borges coloca al ser y al universo en lo infinito. Esta relación del infinito con el tiempo es a causa de que éste y el espacio suponen eternidad
y por lo tanto infinitud.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan. 5

Partiendo de lo expuesto, trataremos de ver este elemento fantástico (referido fundamentalmente a la preocupación metafísica angustiante de Borges) en algunos de sus cuentos.

• RooRÍGUEZ, ALMA S., Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica. Tesis U.N.L.

Monterrey, 1967, p. 85.
' BoaoEs, op. cit., p.

30.

115

�Tlon, Uqbar, Orbis Tertius.
Tlon, Uqbar, Orbis Tertius es uno de los primeros cuentos fantásticos de
Borges. En él vamos a encontrar una contraposición de lo real y lo imaginario. Borges parte de hechos conocidos, de hechos reales para llegar posteriormente a la invención fantástica. Tlon, Uqbar, Orbis Tertius presenta
un universo imaginado por los humanos, que asciende al plano real llevando
un segundo plano de irrealidad. Partimos del hecho real por lo referente
al volumen de la Enciclopedia, mismo punto que nos dará la aparición de
lo fantástico --el artículo referente a Tlon, existente en un solo volumen
de la Enciclopedia.
Harss nos dice acerca de Tlon: "Aprendemos que las referencias a Tlon
se encuentran solamente en las fuentes más esotéricas, un tratado olvidado,
una edición insólita de la Anglo-American Ciclopaedia. Tlon es el invento
de un conciliábulo de técnicos, moralistas, hombres de ciencia, artistas Y
filósofos que han trazado sus coordenadas astronómicas y planetarias, dándole así existencia mental -y, por extensión, real si no física-, bajo la dirección de algún genio desconocido. Indispensable para la verosimilitud del
cuento es el hecho de que Tlon es un mundo idealista cuyos habitantes
ignoran la noción del espacio; para ellos la realidad es una galaxia de actos o intelecciones aislados e independientes que uno de sus idiomas refle¡a
en la forma de 'objetos poéticos'. En Tlon se invalidan la causa y el efecto,
consideradas allí meras asociaciones de ideas. No existe la verdad, sino solamente la sorpresa".
Tenemos también el símbolo, un símbolo que opera fantásticamente, por
lo tanto diremos que el símbolo fantástico está desde un principio. "Debo
a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de
Uqbar".
El espejo simboliza para Borges un temor infantil hacia los espejos, quizá
el usarlo en forma reiterada sea un intento de superación del propio símbolo.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
6
y la vigilia, cuadri/ronte, Jano.
Encontramos además como símbolo, el juego de las monedas -9-, número simbólico dentro de la Literatura Medieval, símbolo que aparece taro' Ibid., p . 31.

116

bién en uno de nuestros contemporáneos, Salvador Elizondo en "Farabeur•
donde se plantea fundamentalmente la búsqueda de la identidad.
,
Otro ~pecto i~teresante es el manejo que de las filosofías orientales hace
Bo~ges, ~1 e~ realidad, Tlon es un país inventado, en lo referente a religión
y f1losof1a nene mucha concordancia con las filosofías orientales.
De la rni~a manera que Joyce en su Ulises intenta hacer o crear un
nuevo lenguaJe, Borges fantasea su país ideal: Tlon Uqbar Orbis Tert·
"En tonces desapareceran
, del planeta el inglés y el francés
'
' mero español
lUS.
y el
El mundo será Tlon".
·

Las Ruinas Circulares.
Las R~i~as Circu_lares es considerado como la máxima creación del realis":1? fantás~~o Borgiano. En este cuento Borges va a volcar su preocupacio~ metafJSJca, presenta un hombre que quiere soñar otro hombre, sueño y
realidad en~mezclados fantásticamente. El proceso del soñante va a partir
desde el sueno en que no se sueña, hasta llegar a soñar su ideal -otro
hombre·' d e1 sueno
~ como de un ' desierto
.
·. ,"El hombre, un día, emerg10
viscoso, m~ ,la vana luz de la tarde que al pronto confundió con la aurora
y comprendio que no había soñado".
El s~eño del ~ñante llega a tal grado que el hombre soñado se va a
convertir en realidad
. .
. para el soñante. "El hiJO
· que he engend rad o me
espera y no eX1Stirá s1 no voy".
El juego de lo ~eal al sueño y del sueño a lo real, forman un círculo
que llega a convertirse en fantástico y viene a darnos una combinación perfecta entre lo real y lo fantástico.
La angus~ sobreviene en el soñante y alcanza en él un estado de duda
Y desesperación al no saber si es soñado por otro hombre. "Con ar ·
con humillación, con terror, comprend"16 que él también era una aparienivm,
cia, que otro estaba soñándolo".

La Lotería de Babilonia.
l~al que lo hizo en su primer cuento fantástico Tlon, Uqbar, Orbis
~ertms, de contrastarnos lo real con lo fantástico, pero refiriéndose en esencia
del ser en el universo'· en este cuento presenta Borges una
. . a la posici6n
.
V1S1Ón caótica del Mundo, sin ningún sentido de ordenación en el cual
-el ~zar -elemento fantástico-, interviene en la vida de los h~mbres, aunque estos, algunas veces no lo comprendan. Pensemos en un Borges pro-

117

�feta que está externand o ese Caos de la humanidad, esa separación entre
Dios y sus creaturas.

La Biblioteca de Babel.
· boliz'a IR HACIA Dios • Igual que en el cuento
anterior,
.
.
E ste cuent o sun
el Ser, Dios y el Universo siguen preocupando a Borges. Consider~ ~l uru.bli'oteca • "El Universo (que otros llaman la Biblioteca)
verso como una Bi
·•
.
, h
se compone d e u n número indefinido, y tal vez infimto de galenas exagonales".
Harss nos dice: "Borges, el bibliotecario ciego, razona que si la biblioteca existe ab aetemo, debe ser también total y no debe haber en ella d~s
lib s idénticos Podría sin embargo haber un solo 'libro cíclico' que sena
r\ a y el c~mpendio perfecto de todos los demás". Tendría que haber
la ci r
.. ,
b luta
sido escrito por el autor de los autores cuya vis1on es a so
•

El Aleph.
En este cuento encontramos conjugados esos dos planos que ~orman 1,0
fantástico: por una parte, Beatriz Viterbo, su casa (su presencia d~pu~
de muerta) . por otra, Carlos Argentino -lo real-. Seres que seran e
amino ue, conducirá a Borges a la visión del Aleph, "uno ~e los puntos
~el espa~io que contiene todos los puntos"' esta visión co~sttu? :l l otro
!ano. el de la evasión hacia la irrealidad. "En la parte m enor. _e esp l' , h . la derecha vi una pequeña esfera tornasolada, de .c~si malteca on, acia
'
h' ( )
'nfirutas cosas
rable fulgor (... ) ' el espacio cósmico estaba a i . . . ' eran i .
,
claramente las veía desde todos los puntos del Umverso ( ... )
porque yo
( ) • el Ale h desde todos los
vi un laberinto roto ( era Londres) ' . . . ' V1
p ,
.
puntos de la tierra, y en la tierra otra vez el Alep~, en el A~eph la tierr~,
. . cara y mis vísceras vi tu cara, y sentí vertigo y llore, porque mis
v1 mi
'
.
b e usurparon
ojos habían visto ese objeto secreto y conJetura1, c~yo no~ r
.
"
. , hombre ha mirado: el mconceb1ble Umverso .
los hombres, pero que nmgun

"!

El Sur.
El sueño y la alucinación forman lo fantástico
. estaran' presentes las dimensiones del
consecuencia
y futuro, y algo más, que creemos que es de suma

~n este cuento, y como
tiempo; presente, pasado
.
·
l l
t
importancia, e e emen o

Nos plantea una dualidad en 1a muerte. Juan Dahlmann moribundo en
un sanatorio, sueña una muerte que no es la que le acontecerá. Las alucinaciones provocan en Dahlmann, antes de su muerte verdadera, un momento
de lucidez, mediante el cual verá la muerte que le hubiera gustado tener;
Dahlmann muere -pero simbólicamente- en una riña de cuchillo, "a cielo
abierto y acometido, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y
una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.
Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir y soñar su muerte, ésta
es la muerte que hubiera elegido o soñado".
Borges al sufrir un accidente ( un tremendo golpe en la cabeza) tuvo
que ser sometido a una intervención quirúrgica en la cual se sintió muy
cerca de la muerte, esta tremenda impresión lo llevará más tarde a tomar
el suceso como tema de este cuento.

Funes el Memorioso.
En Funes el Memorioso, también encontramos que la nota biográfica es
de gran importancia. Funes, hombre de campo dotado de la extraordinaria habilidad de dar con precisión la hora en el momento en que se le
preguntara. Funes sufre un accidente que lo deja inválido, pero en cambio,
recibe una superdotada memoria. "En efecto, Funes no sólo recordaba cada
hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que había
percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras ( ... ) .
Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar
todos los recuerdos de la niñez ( ... ) . Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era
muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.
En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos".
Vemos en Funes ese' ser con la capacidad de percibir "la verdadera dimensión que es reflejo de algo desconocido". El laberinto, el universo mismo, todo un mundo de contrastes fantásticos está presente en Funes. "La
realidad es atroz, fantástica. El caos es un símbolo ( ... ) , las ficciones borgianas son alegorías de un mundo casi imposible".
Jorge Luis Borges plantea con su Literatura Fantástica, un nuevo antropocentrismo que se fundamenta principalmente en la preocupación por el
hombre. El ser en el universo (Borges mismo) va a ser su eterno prob1ema.
Escapa hacia el mundo de la irrealidad, evade el presente y va en busca del
mundo fantástico para poder revelar su problemática. "En el análisis de
los temas borgeanos -en su exposición sintética-, es posible advertir su

autobiográfico.

119
118

�humanismo. Nada más lejano ( ... ) de temas y preocupaciones que olviden
al hombre en su condición de tal. La certificación de su profundo latir
humano nos lleva a pensar que quienes pretenden agobiar su renombre con
la acusación de una herética inhumanidad, sólo consiguen ratificar su personal imposibilidad de comprenderlo. Tal valdría negar un teorema por no
entender matemáticas".7
El Nuevo Antropocentrismo marca un punto de unión y una nueva forma literaria de manifestarse en los escritores hispanoamericanos de nuestros
días. Puede verse como punto central al hombre angustiado, perdido en el
universo, tratando de salir de un estrecho callejón que se convierte en círculo sin salida, en problemática, en interrogante. Es la actitud obsesiva del
hombre actual en busca de su identidad, de su definición.

BIBLIOGRAFIA
BARRENECHEA, ANA MA., La Expresi6n de la Irrealidad en la obra de Jorge Luis
Borges, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1967.
BARRENECHEA, ANA MA., SPERATTI PrÑERO y EMMA SusANA, La Literatura Fantástica en Argentina, Imprenta Universitaria, México, 1957.
BoRoEs, J. L., Antologla Personal, Ed. Sur, Buenos Aires, 1967.
- - - - - - Nueva Antologia Personal, Siglo Veintiuno editores, México, 1968.
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1

Ríos PATRÓN,

J.

L., Jorge Luis Borges. Ed. La Mandrágora, Buenos Aires, 1945,

I
JULIO CORTAZAR A TRAVÉS DE SUS CUENTOS
-Visión general de su mundo fantásticoPROFA. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ

EN Juuo CoRTÁZAR, el hombre y el mundo sufren un giro especial que
nos arrastra a los lectores-hombres cuando descubrimos como él al ser sencillo e infantil que prevalece en nosotros.
'
'
~ Cortázar en sus cuentos es el candor y las especulaciones profundas del nino envuelto en el mundo de las interrogantes. Y es el adulto de mirada
introspectiva que conoce al Hombre y no puede evitar el pesimismo.
Quiere sacar al lector de sí mismo, y sus cuentos -"ingresos a posibilidades"- establecen recursos extremos como la hilaridad de sus situaciones
cómicas o absurdas que aumentan la tensión interna del libro y "constituyen
un medio de extrañar al lector, de colocarlo poco a poco fuera de sí mismo,
de extrapolarlo".
Pone en crisis los principios lógicos precisamente porque las situaciones
tensas son ocasiones perfectas para "una iluminación".
En su humorismo por el simple humorismo crea a los simpáticos Cronopios
en un mundo mágico y realmente fascinador donde también se destila el
humor que nos lleva al juego constante, al juego significativo que puede
derrumbar las apariencias y desencajar la médula de lo real.
Cortázar se ríe del mundo -y de sí mismo como integrante de la humanidad- en su propia cara, se ríe de la inercia por la cual seguimos cobardemente sentados en el sitio que nos prepararon y nos dieron.
Retrata nuestros manidos sistemas, ideologías y rutinas de todo orden,
hasta del lenguaje, con una ironía que sacude en su afán de destruir la
falsedad.
Apoyado en caracteres y situaciones cotidianas crea su mundo fantástico
y nos hace compartir con él un chispazo de vida, adivinado a través de esa
o_tr~ realidad d: absurdos, de incógnitas, de sutilezas, de laberintos, de afectividades. En fm, no se puede precisar completamente por qué ésa es otra

pp. 45-46.

120

121

�realidad. Es el conjunto de sucesos; es la experiencia independiente de
nuestro mundo diario, que se nos comunica sobre un trasfondo de todos los
días· es un nuevo viso en la relación del hombre con los objetos.
' sus cuentos existe la realidad de sucesos, comportamientos y actitudes
En
comunes y corrientes, aún triviales como las de "Final del juego" (Final del
juego) , (las tres niñas que juegan a las estatuas y las actitudes) . En el cual
la "realidad" se palpa a través de las conexiones afectivas más íntimas de los
personajes. Se debe a una fuerza que motiva misteriosamente los mismo~ actos
de toda la vida, dándoles un nuevo significado sobrecogedor y fascinante.
En este caso se trata precisamente de juegos, que son para Cortázar una
entrada al mundo de las significaciones.
Hemos aceptado la conclusión de que lo fantástico es una agresión al
mundo real y cotidiano, es lo que nos pasma porque irrumpe insólitamente
e invade nuestro mundo de una manera imperiosa e irrefutable. Nos espanta
porque es contrario a toda verosimilitud. Crea otra realidad, la "realidad"•
Lo fantástico invade imperiosamente nuestro ámbito vital, pero no por
eso nuestra reacción es la del escándalo; por lo general lo fantástico causa
angustia, pero se llega a ella a través del espanto y del t:rror.
.
.
Situándonos en nuestra materia -los cuentos de Cortázar- y sm deJar
el tema reacción observamos que se llega a la angustia existencial, pues es
el hombre la pr:ocupación del autor. La reacción frente a lo insólito o absurdo ese camino hacia la angustia final, es en ocasiones un temor serenament; pasivo, en otras es ya una angustia (porque se enca~a a lo ~esconocid?)
silenciosa y paralizada. En el mundo cortazariano cas~, no eXJste el gnto
desgarrador ante "lo otro" ; la angustia y la desesperac10~, pueden s~r aterradoras, y la sorpresa puede ser anestésica pero la reacc1on no es s1em~;e
precipitada ("Casa Tomada" - Bestiario) . Es más, a veces no hay reacc1on
porque la "realidad" se torna como esperada y el espasmo se borra ("Axolotl"
• Final del juego) .
Lo que sucede también es que a veces "lo otro" surge apenas gradualmente se sitúa inocentemente y va enredando hasta causar el clímax del
perso;aje, cuya reacción ha ido también modificándose poco a poco. En
"No se culpe a nadie" (Final del juego) "lo otro" es ~l ~rado hasta el _cual
se lleva el acto automático de ponerse un pulóver en my¡erno. Es el rmsmo
incidente que ya nos ha ocurrido alguna vez pero... ciertamente no siempre
se resuelve.
La minuciosidad pedeccionista con que Cortázar hace el relato, y la extensión que por eso resulta en el mismo, nos hace pensar en algún momento
que es inconcebible la razón de que ponerse un p~lóver resultara tan problemático que terminara causando la muerte del suJeto.
Pero una segunda lectura O una reflexión en el acto y su tiempo normal,

122

nos hace creer posible un final así. Quizás la desesperación o el no ponerse
a pensar paso por paso y con visión objetiva, sean las causas de un final
trágico. Pero en este cuento no sucedió ninguna de las dos cosas --quizás
sí la desesperación, ya casi al final- y sin embargo, el sujeto murió al caer
por la ventana, cegado y manatiado por el pulóver que al parecer obedecía
a una inercia misteriosa.
La lectura de los cuentos de Cortázar nos coloca en una prolongación,
en una nueva comprensión de la literatura fantástica. Muchas veces su "realidad" o "mundo" es lo absurdo o lo excepcional de la realidad cotidiana.
Pero en el fondo crea su universo impulsado por una búsqueda amorosa
del hombre. Modestamente habla el escritor de su estilo en prosa narrativa,
y considera que "se apoya en el humor para ir en busca del amor, entendiendo por este último la más extrema sed antropológica".1
Por esto en sus narraciones no existe la "acción", no le interesa que haya un argumento, es decir, que pase algo. Abandona a lo mínimo este
elemento; a veces está reducido a una simple conversación o no tiene mayor
importancia que la de ser un soporte o pretexto de las especulaciones de
algún sujeto, de las redes afectivas o intelectuales de dos o varias personas.
de un mundo interior que se expresa y que es visto bajo distintos modos
de pensar. Sin embargo no se limita, y alguna vez aprovecha la acción para ~omunica~ lo que le ~teresa. Así sucede en "Las armas secretas" perteneciente al libro de su nusmo nombre; es un relato de regular cantidad de
a~ción. El asunto es éste: Un estudiante parisino (Pierre) , bohemio y con
dmero de sus padres, intenta obsesivamente conseguir el amor de Michele,
~ica indiferente -también estudiante- que al final acepta las proposicmnes, para encontrar una inesperada realidad. Se sitúan los hechos principalmente en un suburbio de París.
Cabe sentar que el elemento fantástico es la transposición (más que descomposición, pues el físico sigue siendo el mismo) de una persona, Pierre,
en otra que existió en otro tiempo y en otro lugar, el quizás soldado alemán
que durante la guerra violó a Michele en su casa de Enghien.
11 nunca supo nada sobre ese soldado ni lo de Enghien; sin embargo es
repentinamente el violador, vive angustiado los actos brutales y las últimas
sensaciones del otro, a los cuales ya no puede escapar.
Una parte de la acción interesa en el cuento porque va a modificar la
realidad deseada por el protagonista.
La llegada a la casa sola de Michele, la casa misma y los hechos que
Y~ _habían sido pensados como ritos a partir de la bola de cristal al princ1p10 del pasamanos, la cual no existe y provoca el sacudimiento de la "realidad" de Pierre (el protagonista) ; esa bola de cristal era el punto clave
Y punto de partida de los deseos de él, y su no existencia hace que no se

123

�cumplan. También participa en esa falla la reacción de Michel~, ?erivada
de sus recuerdos que la hacen ver en Pierre al hombre que la violo alguna

do hable de su inesperada creciente popularidad en "asaltos a las librerías",
sus palabras permiten ver una sencillez y un humorismo innatos:

vez.
h 1·
La "realidad" es la que existe en la mente del muchac o, a tmagen
que se formó -inexplicablemente- de su encuentro definitivo '! total con
Michele pero que no puede ser porque ella ha dicho que no existe la bola
de cristal al pie de la escalera.
. ,
Cuando sabe que ella estará sola en su casa, se sitúa en ese lugar que
casi tiene que ser como ya tantas veces lo ha imaginado:

Las armas secretas, despeinó bruscamente a sus lectores con un relato
llamado "El perseguidor"; el resto ocurrió como en esas noticias policiales en las que un señor que vuelve a su casa se la encuentra patas
arriba, la mesa de luz en el lugar de la bañadera y todas las camisas
tiradas entre los malvones del patio.'

entra con Michele en un saloncito agobiado de muebles ve_tus_tos, sube
una escalera después de rozar con los dedos la bola de vidrio_ donde
nace el pasamanos ( ... ) . Se desprende co~ ~sf~erzo de la im~gen,
descubre que es feliz ( . .. ) , que la casa sera distinta de eso que imagina y que lo ahoga un poco con sus muebles y sus alfombras desvaídas.2

Momentos después pregunta a Michele si hay_ una ~ola a~í en su cas~:
y la respuesta negativa sale casi sin atención, olvidada mmediat~mente. S~n
embargo, la imagen persiste en la mente de Pierre _Y toma una tmportancia
que casi lo hace presentir el fin. Sus eternas reflexiones machacan ese punto clave:
Hasta a la extrañeza es posible acostumbrarse, creer que el misterio
se explica por sí mismo y que uno acaba por vivir dentro, ~ceptando
lo inaceptable, despidiéndose en las esquinas o en l~s ~afes cuando
todo sería tan simple, una escalera con una bola de vidno en el nací. · t del pasamanos que lleva al encuentro, al verdadero. Pero
cimien o
.
'd • 3
Michele ha dicho que no hay ninguna bola de vi no.

La anormalidad no reside en la acción sino en la relación de cier~a ~elodía y cierta frase de una canción alemana, que Pier~e hac~ con M1che e;
y lo anormal está también en el insistente equívoco sm motivo. respecto
nombre de la ciudad donde ella vive y el de otro lugar: Enghien. Prese ciamos el hecho anormal de la confusión de dos personas.
.
En los cuentos de Cortázar palpamos la realidad coti?iana y/ l J_I11S~?
.
,
ésta se deforma y llega a ser una variante o realidad .
tiempo vemos como

:l

uede pasar a la atención de los lectores del arUn aspecto que no se P
gentino es el humor.
Cor~zar ha declarado que su estilo es la vía del humor al amor, y cuan-

El autor manifiesta explícitamente, y feliz llega al maxuno de su humorismo y de su invención en Historias de cronopios y de famas. Apoyado en
datos de nuestro mundo, crea historias desconcertantes, de personas especiales o de seres imaginados. Transforma actos rutinarios, como subir una
escalera u observar un cuadro, en profundas especulaciones ridículas.
Nuestra seguridad vacila desde el principio del libro con las instrucciones
para llevar a cabo cosas de las más repetidas en nuestro vivir; al ver las
ocupaciones raras en las cuales los personajes encuentran la verdadera razón de su existencia realizando lo que su vida les pide para ello; al comprender el triste destino de las repudiadas bicicletas, y el último fin de los
periódicos; vacilamos con el mundo construido de libros que llevan al mar
y con los barcos que convierten en islas y casinos. También con las divertidas o tiernas historias de los cronopios, los famas y las esperanzas,
seres imaginarios que no obstante ello se mueven en nuestro mundo, con
detalles de nuestro actuar y de su propia naturaleza.
La misma premisa, búsqueda del hombre, es la que rige el contenido del
libro. Cortázar especula sobre la existencia del hombre, la siempre trivialidad con que éste se rodea, el verdadero fondo de la realidad en sus actos
más insignificantes. Descubre nuevas aristas, plantea las razones últimas,
abre nuevas posibilidades.
Lo que hace el escritor es remover la conciencia del hombre para que
se percate de que está en el mundo, que existe, rodeado de personas y cosas
y destinado a las relaciones y transformaciones.
En esta remoción interviene igualmente el absurdo; pero en una expresión de humor y fantasía, que produce un choque divertido en lo otro,
olvidando el terror y la angustia a las que impulsa siempre al hombre.
Con ligereza y humor desentierra la verdadera dimensión de la realidad.
Ve con llaneza esos grandes problemas del hombre, y logra su cometido
sin tener que revestirse con el rutinario traje de la seriedad.
Cortázar es en su interior un cronopio, que igual que esos seres desordenados y tibios siente "en cada segundo de su vida el descubrimiento
125

124

�/

de cualquier cosa sin importar su significancia, y festejan tal evento con la
5
alegría más festiva y abriendo un corazón que se inunda en temura".
Aspecto más interesante es el tiempo, también juguete del autor, que en
ciertos relatos trabaja con diferentes niveles temporales cruzándolos, colocándolos en paralela o haciendo continuación uno de otro.
Dentro del plano de la metafísica es intrascendente el transcurso del tiempo. No se considera al tiempo encerrado en el reloj, que algún día termina
y es la muerte.
El autor de Rayuela sobrepasa nuestras miradas introspectivas y crea literatura existencialista.
Sí, el tiempo que termina es la muerte, es el tiempo fragmentado para
cada existente. Pero la "cachetada metafísica" de Cortázar nos sumerge
-o nos estrecha para que por fin lo sintamos- en el tiempo eternidad,
en el del origen de la vida, tiempo de las conversiones y de las infinitas
aberturas.
Es el tiempo en el cual aparecimos insertados de repente, como burbujas
en el mar, y cuyo principio desconocemos. Es quizás invención pero tenemos la certeza de que permanece y trascenderá a nuestras fugaces existencias.
Así lo patentiza este escritor en un fascinante relato: "El ídolo de las
cícladas" ( Final del Juego) , cuyo asunto es éste: una pareja parisina y un
argentino arqueólogos, hacen exploraciones obedeciendo a la insistencia de
uno de ellos que durante meses ha tratado de llegar al misterio -y unirse
a él mediante la perfección en las réplicas- de una estatuilla femenina que
lo subyuga en una relación íntima establecida casi de inmediato entre ellos
dos (el explorador argentino y la estatua), y que luego se apodera del otro
hombre que a su vez va en busca de esa unión última y necesaria.
Somoza se sale del tiempo y logra "tocar fondo". Razón incomprensible
porque su sumersión no se notó, sólo se ha ido efectuando.
Morand analiza la obsesión de Somoza:
todo arqueólogo se identifica en algún sentido con el pasado que explora y saca a luz. De ahí a creer que la intimidad con una de esas
huellas podía enajenar, alterar el tiempo y el espacio, por donde acceder a ...

Y sus pensamientos quedan suspendidos en la incertidumbre, igual que

conociendo.y Quiero
que . . . Ah, necesztarza
. , explicarte
.
enteros
l
b decir
d
durante días
...
o a sur o es que allí todo entra en
es esto . . .
un • • . Pero cuando

Poco a poco, mientras seguía tallando réplicas de
a l centro de atracción.
la estatuilla, se acercaba
-Es tan sencillo -dijo Somoza
s·
todavía en contacto con lo t
i~m~re sentí que la piel estaba
años de caminos equivocadosº
ero d a~za que desandar cinco mil
. . . na a importa ahora. Mira, es así.

-¡;·

¡º· )

Hasta que un día se declara ya definitivamente en el otro mundo :
Yo no beberé, tengo que ayunar antes del sacrificio.

- ( ... ) -

.;s

-El de la unión, para hablar con t
l b
flauta doble( . . . ). El sonido d
paa ~as. . ¿No lo oyes? La
1
cordia a la derecha
e a vi a a la izquierda, el de la dististas
s 'l
( .h. . ), cuan_do se cumpla el sacrificio de los flau. . . o o se escuc ara el silbido de la 'd
sangre derramada ( ) l
pl ,
vi
nueva que bebe la
. . . . a so aran por la caña de la . . d
yo untaré de sangre su cara ves as'
l
,
. izquier a, y
bajo la sangre.
'
, i, y e asomaran los OJOS y la boca

ª

. Se encuentra remontado "a miles de años
,
. ,
gmosa de grito animal de salt " l
l
atras, en una le1ama vertí0
'
a a cua pertenecía
"'d l d
•
t~rror bajo los ritos del tiempo sagrado, de hacha d e~d 1 o o el. pnmer
c1ones en los altares de las c li ,, U h
e pie ra de las mmolaatacó a Morand
b .
o nas .
n acha como la que tenía cuando
amigo al acech dy l ªJº cuyo golpe ~urió después él mismo dejando al
0
e a sangre que necesitaban
Así
Cortázar
destru
: temporales, si se permite la
redund .
. ye e1 fiempo y el espacio
Somos;:~:; ;ef~;~i::t;::~~;a~~: !~::a!::0 :::n;iaa~:reca~::
nuestra capacidad alcanza en su hab1"tual e1erc1c10.
. . .

!~:

~:teforías.
o que

Crea también nuestro autor el tiempo rectilíne
.
ver con la secuencia
lógica
de
minutos
de
d'
.
od
que
n~
tiene
nada
.
,
ias m e estaciones Un
tie que
ue
se
posesiona
de
los
personajes
de
"A
t
.
t
d
1
"
.
mpo
qgos el fu )
l h
.
u opis ª e sur (Todos los fueego y os ace olvidar sus relojes Es el tiem bl
1
que los limita a un mund
. ·
po- oqueap astante
mente están instalados.
o muy especial fuera del tiempo en que real-

las palabras de Somoza al principio.
-No podía ser que no ocurriera -dijo casi puerilmente Somoza-:
a cada nueva réplica me acercaba un poco más. Las formas me iban

barbas del diablo"
(L_as armas secretas) una acción transcurriendo
enEn
la "Las
realidad
.
' se ve mterrump1da por el narrador que la plasma en una

127
126

�fotografía. Los hechos que estaban sucediendo en el tiempo ya no _sucederán, pero la fotografía los encierra en forma laten:e, y en determmado
momento 4ue el fotógrafo sentía- se liberan el tiempo y los actos, y
siguen sucediendo en el mismo proceso que llevaban.
'
íntimamente al tiempo es el espacio. En
Otra categona que se une
"Casa tomada" (Bestiario) tenemos un solo espacio, pero él es el que sufre
directamente la implantación de lo anormal que con su presencia va prácticamente corroyéndolo.
.
.
"
El manejo más libre y confiado del espacio y del tiempo e~ste e~ El
otro cielo" y en "Todos los fuegos el fuego"' del libro de este rmsmo titulo.
En el primero de ellos un joven argentino del mundo de hoy pasa de su
casa en verano al ap:rtamiento de su amante en el invierno ?e 1870 en
París. Las fuentes que lo deslizan insensiblemente son dos ga~enas.. cerradas
( que él siempre sintió como su verdadero mundo) ' la . Galena Gue~es de
Buenos Aires y la Galerie Vivienne de París. La realidad se combma en
la segunda "bajo las figuras de yeso que el pico de gas llenaba de _temblores
(las guirnaldas iban y venían entre los dedos de las musas polvonentas. . )
"en ese mundo diferente donde no había que pensar en Irma Y se podia
6
vivir sin horarios fijos, al azar de los encuentros y de la suerte'',
•
,
Cortázar se burla del tiempo y del espacio, no le interesa romperlos ~1 as1
logra con-mover al lector; les comete irreverenc\~ y ~ ve~es basta se n~ de
ellos como en "Pérdida y recuperación del pelo (Historias de cronopios Y

'
de famas):
todo ello ( el buscar un pelo anudado en su _mit~d y tirado fºr el
agujero del lavabo) con la desventaja extraordinaria ~e qu~ mientras
se trabaja durante esos ocho o diez años no se !º~na evitar ,la penosa sensaci6n de que el pelo ya no está en la canena, Y que. solo por
una remota casualidad permanece enganchado en alguna saliente herrumbrada del caño.

7

Los cuentos del argentino son los del hombre niño_ todavía. Del ~ño
que no se limita en sus reflexiones, ni discrimina ob3eto de observ~c1on;
del hombre dueño de una concepción dramática de las cosas. ~us ac~1tudes
están determinadas por los sentimientos claros y sinceros de la infancia: _un
gran amor hacia el hombre y una ternura que simplifica su visión extendida
sobre todos los seres vivientes.
Nuestro autor es en sus cuentos el hombre que vive inte~s~ente su lucha
. 'd d del hombre individuo que se debe a si mismo. Su compor l a autentlci a
promiso es con la revolución, que él lleva a cabo desde su campo, y por

amor a las palabras, desentrañando su "significado literal, primario y enloquecedoramente verdadero" para llegar a la esencia del universo que crea
en cada relato.
Los personajes que habitan su mundo son el argentino medio o el francés
medio también; personas del grupo estándar y de una vida más estándar
todavía.
En muchas ocasiones, seres ambiguos en uno u otro aspecto: el argentino
en \arís, el que _s~re transforrnac~ones insólit~s en su personalidad, y sobre
todo el que participa de dos realidades del tiempo o del espacio, o de los
dos aspectos a la vez.
No tienen importancia vital el sexo o edad o condición social de sus
personajes. Y las que él diseña son apenas pretextos necesarios; no tienen
psicología porque no es el camino hacia la comprensión de la vida del personaje lo que le interesa, sino del problema existencial que por medio de
él nos expone Cortázar.
La prueba está en que no nos desilusionamos ni sentimos fallar este recurso
cuando vivimos en ese mundo fantástico, pero tan parecido al nuestro, de
los cronopios, los famas y las esperanzas. Ni maldecimos al autor porque
quiere burlarnos con esos "microbios relucientes" o con "esos objetos verdes
erizados y húmedos" o con los otros seres ceremoniosos y preventivos que
bailan "tregua, catala, espera".
Hijos de la imaginación de Cortázar, estos seres sin existencia material,
igual que su mundo, nos encantan con su carga de humanidad, con su ingenua alegría y su infinita ternura. Desde el exterior, nos introducen en
nuestro propio mundo. Son los únicos personajes especiales de Cortázar;
los otros son personajes humanos que sirven apenas como pautas para la
estructuración del cuento. Hace personajes también a los animales, y realiza "Axolotl" (Final del juego), "Cefalea" (Bestiario) en el que inventa
a las mancuspias, seres animales. Un objeto es personaje en "El ídolo de las
cícladas" (Final del juego), y en "La isla a medio día" (Fue gos . . . ) .
Da categoría de personaje a presencias, como el tigre de "Bestiario"
(idem); el tiempo en "Autopista del sur" (Fuegos . . . ); algo misterioso en
"Casa tomada" (Bestiario).
Y si estos otros seres o cualidades se pueden considerar personajes es porque aparecen en relación con el mundo real, representado por personas.
Constituyen el elemento portador de lo fantástico; rompen las ligas de la
mente humana y abren nuevos caminos desconocidos; conforman, junto al
elemento real, cotidiano, una nueva visión del hombre y sus conflictos, una
visión mítica.
Sus personajes están siempre en situaciones especiales que a veces son
extremas: al borde de la muerte, rayando en la locura, rodeados de gran
129
H9

128

�soledad, acosados por deseos y características de otra persona, atraídos por
las fuerzas más remotas y poderosas del origen del hombre o de la conciencia creadora del artista, ...
La atmósfera de estos personajes diversos, en un mundo dual y sobre
un tiempo y un espacio que rompen sus propias barreras, se ve irrumpida
por lo ins6lito. Esto es lo que rompe la continuidad de la vida. Lo que
causa un extrañamiento, lo que interrumpe al pensamiento y después lo lanza hacia huecos desconocidos antes. Lo insólito nos deja estupefac~s y
vacilantes.
Por lo general, lo insólito en la literatura fantástica participa de dos naturalezas o se encuentra en el punto preciso de su confusión.
Cortázar maneja constantemente la dualidad y así presenta en "El móvil"
(Armas) el sueño recordado con tal exceso de detalles que es casi realidad.
Es insólito el desborde de los instintos primitivos que sufre el público
entero en "Las ménades" (Final). Empieza a explotar la historia hasta
que los aplausos no pueden contenerse, el llanto sale de los ojos, las gargantas enmudecen o se desgarran en gritos agudísimos, y se llega al ataque
personal tendido hacia el Maestro desde todos los lugares. El entusiasmo
delirante se posesiona de todas las personas (menos del narrador) por un
gran espacio de tiempo hasta que logran "devorar'' en un remolino al
Maestro y a sus músicos.
Poco a poco decrece la locura y la gente empieza a salir confusa y murmurante; van componiéndose el traje, los cabellos, unos se desplazan como
borrachos, pero la mayoría va con la actitud del espectante que abandonó
cualquier sitio de diversión.
Presenciamos lo insólito en la continuación de la vida dentro de una
fotografía. En el llanto inexistente de un niño, tras la puerta condenada.
En la posibilidad de que el ahogado del sueño misterioso reclame la cara
del propio soñador la noche que se levante "cubierto de basura y mordiscos de peces". En la conversión de un hombre en ajolote. En la manera
con que los pasajeros del "Omnibus" acorralan y repelen a los dos pasajeros ignorantes que mancillan, con sólo estar presentes, su mundo de flores y miradas.
El mundo insólito de los cronopios que viven su felicidad vendiendo
globos y dulces junto con las estampillas postales, nos sitúa también en el
mundo inusual de la alegría por sí misma que despierta actos tales como
tirar pegostes de dentífrico por los balcones, o bailar tregua y catala frente
a los almacenes comerciales.
Cortázar vive en lo insólito porque la realidad -apenas se ve bienes una cadena de absurdos y de relaciones increíbles que la rutina baña de
lógica y acepta sin indagar.

Nad~ más i_ns?lito.. : , . pero tan indiferente para Javier y Nora, que la
presencia de Silvia y Silvia misma (Ultimo Round) ese "invento" con que
1os nmos
·~ " aturd en" a los mayores, y con el que Cortázar
'
nos envuelve en un
mundo sutil y apenas vislumbrante de la belleza encarnada en esa adolescente "álamo de bronce y de sueño".
La .~onía y la mujer una sola cosa, en ese universo extraordinario que
se a~vma. en. las fantasías infantiles y en las llamas de una hoguera que es
la IDJsma mc1tadora del amor cortazariano.
El erotismo se filtra suave y poéticamente en este cuento que no es sino
absurdo para el habitante del casillero terrestre.
Y t~nemos ahora el eslabón por el que continuaremos internándonos en
e! _hábitat del cuentista argentino. No necesitamos extendemos con exclusividad en él, pues hemos venido observando que el absurdo es una coordenada! una ~nsecuencia necesaria, irreprimible de la naturaleza del propio
Cortázar, quien declara en "La vuelta al día en ochenta mundos":
Viuo y escribo amena~ado por esa lateralidad, por ese paralaje verdadero, por ese estar siempre un poco más a la izquierda O más al
fondo. del lugar en que se debería estar para que todo cuajara satisf act~namente en un ~ía más de uida sin conflictos. 'Escribo por fal~ncia, p~r . descolocaci6n; y como escribo desde un intersticio, estoy
5:emf'e mu1tando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el
¡ard,_n donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras
preciosas'.
La anécdota de cada relato (sus cuentos) es también un testimonio
de extrañamiento, cuando no una prouocaci6n tendiente a suscitarlo
en el lector.

Y la entrevisión de una realidad otra es causada por cualquier fractura instantánea del continuo, como un "sueño, un acto fallido, una asociación verbal o causal fuera de lo común, una coincidencia turbadora".
Los c~entos de Julio Cortázar nos internan en el absurdo por muy diversos caIDJDos. Entramos en él a través de los simples argumentos como los
de "Los venenos", "Los buenos servicios", "Final del juego", "Casa tomada",
que son mero pretexto para el ejercicio fantástico o lingüístico del escritor.
Es absurdo su lenguaje porque se crea en la ruptura de las pautas que le
ha dado la tradición; se vicia en lo más vergonzoso de su ser haciéndonos
~a ,guen: de lugares comunes, o bien se diluye en la atmósfera poética, y
m aun allí -a veces- deja su ser absurdo quizás porque la poesía nunca
ha sido sensata. Forja Cortázar las palabras de acuerdo al molde de su ins-

131
130

�.
del lenguaje y muy diversas profundipiración. Explora diferentes matices
dades del pensamiento.
l
infantil-adulta, tan
.
'
es
absurdo
él
mismo
por
su
doble
natur~
eza
flil
En
1 con las que juega
ambigua como las dimensiones tempor~es y espacia es
en sus estructuras cuentís~icas más comp~:~~:~ lo horroroso como cualidad
En otras de sus narraciones aparece
1
, 1 d " "Circe"
"C falea" ''El ídolo de as cic a as '
.
o como elemento concreto:
e
' .
l muy importante la
En ellos predomina el clima ob~si~o, y J~egae:nesfeap:undo pequeño de la
interrogación del lector que se a interna o
inspiración de Julio Cortázar.
1 que es amable por sí mismo
Un mundo -el de sus cuentos en genera literaria, es una puerta
y que sin dejar de desligarse del resto. de su o~ra
suficiente para entrar al autor y simpatizar con el.

EL AGUA EN LA OBRA POtTICA DE CARLOS PELLICER
LETICIA PÉREZ GunÉRREz M.L.E.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

LA NATURALEZA es la gran animadora de la poesía de Pellicer. Es el poeta
de la alegría, del optimismo. La vitalidad de su existencia se transparenta
en toda su obra. Todos los elementos de la naturaleza tienen alojo en sus
versos y se encuentran en íntima vinculación con él: el agua, el sol, el paisaje, el mar. En su poesía, Pellicer nos da a conocer la realidad tal como
él la percibió. Pero no sólo nos lega la representación objetiva de la realidad sino también el estado de ánimo en que se encontraba en el momento
de apreciar esa realidad, y en algunos casos llega hasta la identificación
entre su realidad anímica y el paisaje.
Nuestro análisis se circunscribirá a los siguientes puntos: a) observación
del elemento "agua" como motivo estético del paisaje y su estrecha relación con el poeta; b) el recurso estilístico de la personificación aplicado
al elemento acuoso; c) el sonido del agua en su relación con la música;
d) la policromía del agua en el paisaje; e) la mujer y su relación con el
agua; f) la identificación del poeta con el agua y sus sentimientos con respecto al mar.
A) El paisaje que Pellicer nos presenta, está pletórico de elementos dinámicos. Uno de éstos es el agua, ya en forma de delicadas gotas de rocío
o ya en su forma más bravía como la de un mar encrespado con ráfagas
de tormenta. El agua es considerada uno de los cuatro elementos primarios
de donde procede la vida. En Poema Elemental Pellicer se refiere al agua
llamándola "espacio palpitante", y "engendradora de vida" ya que en su seno
las "medusas arcangélicas/ mudan ojos y manos en huertos coralinos". A
los mares les llama "aguas reales" en cuyo seno se realizan "viajes fabulosos". El agua también es alimento de la tierra ya que "una gota de agua/
salvó la última espiga del sembrado", y también se encierra "en las grandes

132

133

�tinajas familiares" en donde "el agua se hace negra." "de silencio y frescor".
El agua ya en lagos, ya en lluvia, o en ríos impregna toda la poesía de
Pellicer. "Aguas verticales, horizontales, cerámica y primera" las llama el
poeta.
La lluvia es una de las manifestaciones del agua en la naturaleza. Además de ser benéfica es también motivo estético. Con su ruido alegra la

noche más negra/ que nunca hubo ,d
queda en la retina asombrada del ca1 o sobre los Andes". De esa noche
poeta un recuerdo amargo
Como un contraste al dinamismo de este
,
.. .
tro cantos en mi tierra En 'l
poema está otro mbtulado Guade los lagos de su tie;ra na:atntre otras cosas Pellicer describe la placidez

Una laguna que viene
Y una laguna que va

naturaleza:

(

Llueve lejos por la sierra
llueve a tambor y clarín
Toro de agua, festín
corre por toda la tierra.

.. .)

Hay más laguna que luna
en la noche que está clara.

(M. P., p. 468)

(M. P., p. 469)

El agua es bienhechora pero también puede llegar a destruir y es en

No sólo en la noche las lagunas dan lacer 1
.
retratan la serenidad del paisaje p •p
ª. os sentidos. En el día ellas
Así exclama el poeta:
. arecen espejos que esmaltan los campos.

La Tempestad en los Andes donde retrata con gran sensibilidad una tem-

pestad andina:

Y la lluvia larga
era tal vez agua negra del pozo de los males.
Los rayos
apuñalearon el paisaje.

( ... )
(M. P., p. 51)

Una serie de imágenes visuales da a este poema un dinamismo singular.
Al estallar la tempestad todo el campo se angustia. Ante el embate de la
lluvia, los toros, las vacas, los perros y el pastor corren a refugiarse. Y el
viento que se agita entre los árboles llora y gime. Así se llena el espacio
de voces:
en campo y en espíritu, esas voces
bajo la tempestad, resucitan entierros.

(M. P., p. 50)
En este poema además de esa serie de
también recalcan el movimiento. Así son
áureos la tempestad lejana"; "un viento
cielo"; "latigazo de esplendor"; "los rayos

El agua es laguna O río.
Un espejo se quebr6.
Por todos lados mir6
la desnudez del estío~

sensaciones visuales, las auditivas
las siguientes: "restalla en sesgos
negro de nubes"; "el agrietado
que apuñalearon el paisaje"; "la

Brillan los laguneríos
en la tarde tropical
actitud de garza real
toma el aire de los ríos.

(M. P., p. 470)
Este
¡ es el Pellicer enamorado del paisaJ·e· El sublime cantor de la natura eza. A ~u con:a~to su lira poética se templa en tonos de alegría.
Otro
del paisaje lo constituye el no.
,
E se su moverse
d ¡ mobvo estetlco
,
on u ante a traves del campo mostrando su desnudez al aire y al sol E
T ~l~e y Sabor Pellicer presenta así al río, quieto, silencioso. Las metáfora~ u:
utiliza son de una belleza incomparable:
q
El río escurre
su vidrio tibio
Y en sus orillas de vidriería

135
134

�var6 el jacinto su balsa verde
jardín de ojeras.

(M. P., p . 418)

En El Canto del Usumacinta vuelca toda su alma enamorada del paisaje y nos lleva a contemplar el gran río que surge, como dice el poeta, "arrancándose harapos de los gritos de nadie". Y el río va salpicando los helechos del campo y canta y al hacerlo va contando su historia.
El agua también puede tomar otras figuras; y por un agente extraño a
ella como es el frío adquirir formas sólidas. La nieve es una de ellas. Tal
es como la presenta en el poema Piedra de Sacrificios donde el paisaje se
pone a jugar con los colores sobre la nieve:
suspendida la tarde
sobre los triángulos de la cordillera,
dobla mi corazón campanas de oro,
y la nieve derrite sus vidrieras.

(M. P., p. 69)

Ante este espectáculo agreste, un silencio apto para la meditación propicia los pensamientos del poeta y así dice:
Esta es la paz gigante
que desencoge mis cansancios.
Junto a estos bultos de tonelaje
siento el desatino de mis pasos.

~~s olas que caen rebotando en la orilla, son motivos que suscitan admirac1on en el poeta. En Scherzo dice: "y el encanto siempre desconocido/
de l~s olas nuevas". En lnvitaci6n al paisaje juega con las olas, con gran
alegria, ya que exclama:
Tengo a la ola de la mano y subo
a mi país de imágenes do el piso
es de espejo y caoba el cortinaje
del teatro de la aurora.

(M. P., p. 121)

El. ~ar sie~pre ha tenido para Pellicer un encanto especial. En la intro~ucc10n as~ libro Colores en el mar y otros poemas consigna: "El mar ( ... )
tiene en rm corazón los elementos principales para subordinarme a él. Por
el afán dinámico que predomina en mí, el gran luo-ar donde se mueve el
agua roe atrajo soberanamente. Y me atraerá por ~ucho tiempo todavía".

(M. P., p. 11).
En su obra poética son muchos los poemas que tienen como temática
central, e~ mar. En Mar en quietud, Noche sin sombra sobre el mar y El
Mar Jomco nos presenta Pellicer tres aspectos del mar.
En Mar en quietud destaca sobre todo la plasticidad: "y la quietud del
océano/ que no emerge ni una ola" (M. P., p. 33). En El Mar Jónico el
mar guarda en su seno recuerdos de pretéritos tiempos. Mar en el cual
dice Pellicer "se entrecerraron los ojos de Píndaro/ y se entreabrieron los
labios de Teócrito" (M. P., p. 231). Mar insondable, "Mar de mármol
tirón de agua infinito".
'
En Noche sin sombra sobre el mar es la quietud del mar alumbrado por la luz
de la luna lo que impresiona la retina del poeta que exclama:

(M. P., p. 70)
Una de las más hermosas manifestaciones del agua en la naturaleza es
el mar. Allí se conjuntan todos los colores, toda la belleza del paisaje. Al
mar ha dedicado muchos de sus poemas:

--..

Y el poema que nunca se canta
pero que siempre se adivina
porque está en mi cabeza y en mi garganta
el elogio habitual de las marinas.

(M. P., p. 122)
136

Un tropel de reflejos va excitando la quilla,
nervios áureos y locos de instantánea visión;
como rayos de luna que se hiciesen astillas
al caer a las olas enjoyando su son.
( ... )
Solos, en el misterio cristalino del mar.

(M. P., p. 24)

Otra manifestación del agua, pero en íntima relación con el hombre y
su subjetividad, ya que ésta es la causa directa de tal manifestación, son las
137

�lágrimas. Pellicer como todo poeta susceptible de impresionarse también ha
vertido lágrimas en su vida. El agua del mar y sus lágrimas tienen un
parentesco innegable, el sabor a sal. Por eso exclama:

Buenas son vacaciones, de lágrimas
se lava la sombra, se comprende el mar.
(M. P., p. 244)
Y ante el recuerdo de una traición amorosa, su alma se siente lacerada
por el recuerdo y afluyen a sus ojos las lágrimas que le hacen musitar en

así las olas
eran infantiles y claras de gritar.
(M. P., p. 1)

Pero las olas también crecen y se convi'erten en Jóvenes
.
ninfas:

Estas olas desnudas
de diecisiete años
con sus cabellos de brisa de luna
Y que juegan un juego extraño.
(M . P., p. 110)

Nocturno del Mar Amor:
Llorar era una llanura
desde una tarde infinita.
Así un año, y el puñal
intocable y solitario
gotea el aniversario
con silencioso caudal.
(M. P., p. 428)

El agua en todas sus manifestaciones, ya lluvia, laguna, río, nieve, mar o
lágrimas, salpica con su gran belleza toda la lira poética de Pellicer.
b) El recurso estilístico de la personificación aplicado al elemento acuoso.
Uno de los recursos de estilo más utilizados por Pellicer es el de la personificación aplicado al agua. A través de sus poemas nos encontramos infinidad de veces con este recurso. Utilizado con gran sentido poético y con
gran delicadeza. Nos presenta así al agua que "a cualquier precio se dejaba
acariciar" (M. P., p. 212).
Las olas del mar imprimen en la playa sus huellas, como las que el hombre deja también en la arena:

La postrer ola en la arena
como una larga pisada.
(M. P., p. 31)

En la poesía de Pellícer las olas se comportan como los niños cuando

Y aun llegan a la plenitud de la vida:

nadé tras de la ola
qu~ distendió sus líneas como hembra jadeante
de¡ando en mi lascivia tres algas por melena
y una gran carcajada de espumas de cristal.
(M. P., p. 180)

Donde el rec~rso de la personificación es total es en Dúos Marinos. En
este poema, Pe~~1cer hace la distinción entre el mar diurno y el nocturno.
El mar noche _sabe su edad en pleno día"; y como un hombre "se busca
Y. s: halla "f grita Y huye"; y puede también emprender un paseo "c~yo
ViaJe_ aplaz,~ porque es de noche". Y en contraste con el mar nocturno
~l dmmo ,co~e las perlas y se ríe" y como una persona llora y su vo;
tiene una lagrima:

Mar de día y de noche
abierto de noche y de día,
de perfil y de frente,
sangre al costo, poema y poesía.
(M. P., p. 266)

En esta p~rsonificación del mar llega Pellicer a dotar al mar de una voz,
qu~, se convierte en murmullo. Este murmullo es ahondado por la aliterac1on:

retozan en la playa, así las llama:
139
138

�que puede el hombre efectuar: pensar, hablar, querer, adorar. Pellicer le
ha dado al mar también esta capacidad. Así el mar puede rendir adoración
a los cantiles:

El mar marino marea
la voz que en palabras vive.

(M. P., p. 290)
Pero además de hablar puede también gritar como cualquier hijo de

El mar de bruces
adoró los cantiles como altares.
(M. P., p. 262)

vecino:

al mar le dió por decir a gritos que yo no
tenía allí nada que buscar.
(M. P., p. 180)
El mar para Pellicer puede adoptar todos los movimientos del hombre,
y así:

el mar corría
sobre los grises de unas soledades
playeras.
(M. P., p. 25)

y llega hasta asumir la forma del hombre, así como había tomado su voz.
El mar es como un tirano:

mar cacique
cuyas orejas de coral escuchan
la trácala en sordina de los buzos
y la salida limpia de Jonás.

(M. P., p. 263)
y también puede ser torero y como éste asumir actitudes toreriles, ya que:

el mar (que) parte plaza en las arenas.
(M. P., p. 26)
Como cualquier hombre, el mar también puede contraer nupcias. Las nupcias del mar están llenas de luz y color, de alegría: "Vastos esponsales: la
brisa y el viento/ el cielo y el mar". (M. P., p. 227).
.
Uno de los atributos propios de la raza humana son los actos racionales

140

Al asumir todas las actitudes humanas, el mar puede sentir, llorar, estar
callado.

Yo no sé qué tiene el mar,
que se ha vuelto tan callado
desde el último crepúsculo
lunar.
(M. P., p. 33 )
Como el hombre puede esconder un secreto: "está el mar semejante a
un tranquilo secreto/ profundo en el silencio que siempre esconderá".
Por último, Pellicer nos demuestra cómo el silencio y la soledad del mar
pueden llegar hasta el clímax de la tristeza y la desolación:

V es la primera estrella. Asúmela si puedes
comprender la infinita desolación del mar.
(M. P., p. 27)
c) El sonido del agua y su relación con la Música.
En íntima vinculación con el mar está el ruido que produce al moverse.
También estas sensaciones auditivas las ha escuchado Pellicer y las ha puesto
como adornos en su poesía. "El oleaje finge rumores de gacela/ perseguida"
exclama el poeta. La estrecha relación que existe entre el ruido del mar
y la música ha sido siempre objeto de comparación para muchos escritores.
Para el poeta tabasqueño las olas de Copacabana se desgranan en "estudios
de escalas"; el mar es "marimba del agua"; la bahía es dirigida como una
orquesta; o las aguas llevan el trueno por mensaje.
En dos poemas sobresale esta comparación con la música: en Del sur
llegó el andante del mar (M. P., p. 14) y en el poema A Juventino Rosas
(M. P., p. 423).
141

�En el primero expresa: ''Del sur llegó el andante del mar, vuelto andantino". Las olas que se mueven atropelladamente al llegar a la playa se
desgranan en "escalas" rápidas y brillantes. La inmensa sonata del mar alterna su andante y andantino y las notas que no surgen se cuajan en "perlas". Las olas dejan en la playa sus cristalillos. La aliteración del verso
ahonda el rumor de las olas: "Allá tumban a tumbos tantas notas que tratan". Y concluye el poema con una genial comparación:

y el mar se desmelena tocando su divino
concierto matinal en sus gloriosos pianos.
El poema A Juventino Rosas es de carácter narrativo. En él se cuenta la
historia de un vals, del célebre Vals sobre las Olas. Dos metáforas llaman
poderosamente la atención. La primera de ellas cuando nace el vals y el
poeta con exquisita sencillez explica:

Mirad las invisibles abejas que al panal
confluyen: Son las notas, son las notas del vals
que sobre el pentagrama el músico puntea.
¡Todas, todas se quedan!
¡ Oíd nacer el vals!
y la segunda cuando compara a la música con el agua:

Agua de la desnudez
cuyo compás lento o vivo
siempre será persuasivo
de su acuática fluidez
de música redondez
y de sus pausas, cautivo.
La música maravillosa que produce el mar se desgrana así en amplios
acordes musicales ante la actitud contemplativa del poeta que se ve así
mismo identificado también como una nota en ese concierto sinfónico del
mar.

d) La policromía del agua en el paisaje.
La policromía de una paleta de pintor se encuentra dispersa en los poemas de Carlos Pellicer. Supo manejar con mano maestra el color en los

p~a~es. Aquí sólo destacaremos los colores
.
paisaJes marinos.
que se vmculan al agua o a los
.
ElLos1 colores afectan al ser h umano Y le unpresion
d di
co or crea en el espectador u
d d
.
an e versa manera.
d e emociones
.
n
esta
o
e
ánimo
.
y sensaciones parti l
.
especia1. Es el generador
fluencia favorable. y eso
'l cu ares. ~Jerce sobre el individuo una inM ch
'
no so o en la pmtura .
tamb'é
u as veces una combinación de colo
, . smo
i n en la poesía.
una de tonalidades frías n
d
res cálidos nos atrae y en cambio
todos los campos y en la li?t esture nuestro agrado. El color ha invadido
'
. era a penetró
d 1
la usaron con profusión en sus
en pos e os Modernistas que
Ch d'
·
poemas.
. ar m, pmtor francés del siglo XVIII ar· ,
pmtor se sirve de colores pinta
1
. ' mno una vez que aunque el
con e sentimiento Tal
1
e
cer,
que
supo
pintar
co
•
.
, ·
es e caso de Carlos
lli azul q
P El
n srn igua1 maestna en sus poemas
' ue es un color frío, es el color ue
1
.
.
a lo maravilloso Está . 1 d
q se e atnbuye a los sueños
.
vrncu a o con las emoc·
f
'
pica su poesía con este color:
10nes pro undas. Pellicer sal¡ ay de mí, ay de la mar

que sali6 en el horizont:
la esperanza de algún monte
donde lo azul encontrar!
Porque lo azul de la mar
es la distancia del cielo
la entonación de un p~ñuelo
que se ha dejado llorar
Y lo azul en lejanía
monte, montaña, será
soledad de poesía
donde la noche vendría
sin sombra de lo que está.
(M. P., pp. 429-430)
tarde también se ha pintado de azul. Al contemplar el mar murmura
el La
poeta:

Pintado el cielo en azul.
El mar pintado en azul.
El alma suelta en azul
'
azul,
azul.
(M. P., p. 16)
143

142

�El color puede llegar a ser tan intenso

que ahogue en sus tonalidades

otro color:

El día jugó su as de oro
y lo perdió en tanto azul.

La noche en lluvia y batracio
retiñe el nocturno verde
y el otro día se muerde
verde el verde del espacio.

(M. P., p. 470)

(M. P., p. 16)

La combinación de verde y azul matiza profusamente los poemas:

. arse con otros co1ores. Así destacan estas
El azul también puede corobm
combinaciones:
Blanco-Azul:

Aguas azules y verdes,
espacio palpitante,
atmósfera del paraíso submarino
(M. P., p. 207)

Cielo blanco y nube azul.
En una de las estrofas de "Pausa Naval" se lee:

(M. P., p. 70)

Y llegaba de azules y de verdes
sombríos y de azules fierentes
y de verdes sin riego y sin mercado
y de azules de vuelos colibríes
en el manto y de verdes panorámicos y de azules
sacados de los senos
de las brisas
y de verdes azules y de verdes

Oro-Azul:
y el puerto suntuoso,
liberal y tropical
entre grises y palmeras en repo:o

hunde en oros azules todo su litoral.
(M. P., p. 81)

l a a con el mar. Está compuesto
El verde está también vinculado con e gu y
1 (frío) . Sugiere hu. arios el amarillo (cálido) y el azu
de dos colores prun
'
tonalidades claras.
medad y frescura sobre todo en sus

El mar verde, fijó el verde
de la mejor esperanza;
mil palmas verdes también.
El mar mereció esas palmas
por su vieja intrepidez
que hizo eterna la esperanza
y el verde dijo: i Después!
(M. P., p. 21)

cantos de mi tierra destacan los verdes
' d vivir
En los poemas . uatro .t lid d dinamismo y a1egna
e
.
y los poemas adquieren v1 a a '

e

intensos

(M. P., p. 263)

Destacan en esta estrofa las diversas tonalidades del azul y el verde. La
adjetivación que utiliza Pellicer es altamente significativa: "verdes sombríos'';
"verdes sin riego y sin mercado"; "verdes panorámicos"; "azules diferentes"; "azules de vuelos colibríes"; "azul manto"; "azules sacados de los senos
de las brisas". Cuando no encuentra un color adecuado al que quiere se
convierte en un creador de nuevos colores. Para esto utiliza una adjetivación
muy singular, tal es por ejemplo el "verde sin riego", el "verde sin mercado",
o el "azul de vuelos colibríes".
La policromía toma asiento también en los poemas. Es su mano maestra
la que nos dice :

En la tela del cielo, dos o tres pinceladas
maravillosamente rítmicas de color.
(M. P., p. 27)

145

144

HIO

�La aurora cuando el sol matiza las aguas del mar con sus luces policromas
es uno de sus paisajes preferidos. Pellicer exclama con alegría:
La bandera de la Aurora desigual
todo color de aquel día
que fue un año matinal.

(M. P., p. 23)

En "Estrofas del Mar Marino" una sutil policromía destaca con gran claridad y nitidez. Y es Pellicer, el poeta, el enamorado del mar, el que exclama impresionado por el espectáculo:
El arcoiris en el mar
-puente a paso de colorescerró el círculo en el agua,
puso a flote el horizonte
y en la cumbre de un instante
las siete tintas esconde.

(M. P., p. 290)

En el uso de los colores es Pellicer un pintor de la palabra, pero lo valioso
en estos poemas, como ya apuntábamos en párrafos anteriores, es la adjetivación que utiliza. Así se convierte Pellicer en un inventor de colores y de
términos nuevos. Con ellos adorna su poesía y la llena de vida, luz y esperanza.

veo mi corbata y te recuerdo
dulce mujer de cielo y de mar.

(M. P., p. 70)

Para Pellicer, la mujer y el mar están íntimamente relacionados. La mujer y el mar engendradores de vida. Vitalidad y alegría.
En el poema "La Aurora" el poeta se encuentra frente al mar y de pronto
ve a la mujer que aparece ante él. La frescura del mar y la belleza de la
mujer le llevan a exclamar:
Y a estás desnuda como un poco de agua
como un poco de agua que cayera
sobre las tímidas rodillas
desnudas de la primavera.

(M. P., p. 106)

Y el sentimiento amoroso se vuelve incontenible en el poema "Al dejar
un alma" cuando dice:
De nuestros dos silencios ha de brotar un día
el agua luminosa que dé un azul divino
al fonda de los cipreses de tu alma y de la mía.

(M. P., p. 113)

f) La identificación del poeta con el agua y sus
Baja el verde hasta el mar, y el mar y el cielo
aliándose, se cambian una ola
por una estrella: un faro y una nube.

(M. P., p. 89)

e) La mujer y su relación con el agua.
Para Pellicer la contemplación de la naturaleza le lleva a recordar a la
amada. Así lo expresa en "Colores en el Mar": "Tu belleza y el mar buscan mi estrella" (M. P., p. 38).
En "Piedra de Sacrificios" mientras contempla el movimiento de la Ciudad de Buenos Aires de pronto dice con voz de añoranza:

146

sentimientos con respecto al mar.

Tabasco es el estado nativo de Pellicer. Tabasco es tierra de agua, llueve
frecuentemente. Esto tal vez influyó para que naciera en el poeta ese su
amor hacia el líquido elemento con el cual llega hasta identificarse:
Agua de Tabasco vengo
y agua de Tabasco voy.
De agua hermosa es mi
abolengo;
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo.

(M. P., p. 470)

147

�En "Flora Solar" este su abolengo fluvial le hace exclamar:
El lodo fulgurante de mis músculos
chorrea vida fluvial.
Yo soy el viejo río de juventud eterna
que aplaza diariamente su llegada al mar.

(M. P., p. 647)
Es este uno de los poemas más interesantes en este aspecto. En él nos
muestra también una "laguna (que) se baña sentada"; un "río (que) se
baña. pasando" y el pozo del patio que se convierte en "telescopio del sol''.
Como hemos afirmado en párrafos anteriores, Pellicer siempre ha sido un
enamorado del mar. Las playas de Cuba, las del Atlántico, las del Pacífico,
siempre le emocionaron. Allí dice "La sal y el viento de sus panoramas han
invadido mi sangre tomasolándola con todos sus recuerdos" (M. P., p. 11).
Su amor por el mar le lleva a decir:

La tristeza asal~ el ~a del poeta en el poema "Suite Brasilera" poema
No. 24 _cuando al influJo de sus recuerdos siente hundirse en el agua y en
füS lágrimas. El amargor le llena el alma:
Agua sentimental, noble agua hundida
que vio pasar mis trenes, sonoros de ilusión.
Aguas del corazón, aguas vencidas.
Agua del corazón.
( .. .)
i no sé!. . . ¡ Pero este vasto silencio de mi vida
anuncia un grito largo, un gran grito de mar!

(M. P., pp. 92-93)
El mar es el sublime motivador de la poesía de Pellicer. En el poema "La
tarde de Copacabana" prorrumpe:
Y fío la noche que me borra
como a un estorbo en el paisaje,
la ansiedad que en mi vida
suscita una ola y enciende un celaje:

Vivo en la casa del Viento,
pero mi corazón está en el mar.

(M. P., p. 643)
Ante la contemplación de ese su mar tan amado, el alma se siente vibrar
de emoción:
Hermoso mar que viene de tan cerca
y nunca acaba de llegar

(M. P., p. 642)
El poeta se siente arrobado ante los reclamos estéticos del mar y así recibe
en cada músculo "la bofetada saludable" a la orilla del mar.
El mar con su calma y su quietud es también el incentivo que llena a
Pellicer de suave melancolía:

y en el mar y en el cielo y en la sombra del alma
y en la brisa que cambia la quietud de una palma!
va esa adorable y leve, suave melancolía
(M. P., p. 17)

(M. P., p. 80)
Como ~a nota de _vitalidad y colorido en ese concierto agradable del mar
el humorismo de Pellicer también salpica su poesía:
Si es de un jalón
que venga el mar

(M. P., p. 544)
exclama con gran alegría.
Con un juego de aliteraciones y de reiteraciones en "Estrofas de Mar Marino" semeja el murmullo del mar tan querido para él:
El mar marino, y el mar
marino y el mar marino
se van al mar a bañar
y mientras quedan conmigo

(M. P., p. 291)

149
148

�Su alegría de vivir se vuelca en estos P?emas de~ bardo tab~ueño; Su
1
a. e florido y popular le da un colorido peculiar a su poesia. As1 exengu J
,
,
,,,
presa en el poema: "No se por que paso :
Qué alegría la de las olas en la playa con las
que hemos venido a jugar,
y salir desembuchado de un gran bulto de es~uma

y redoblar,
es meterse en camisa de once varas
cosida y descosida por el mar.
La contra ola de regreso
nos da el jalón con la arena
'.Y con los ojos en agua de sal
.
nos cuesta erguirnos ante el horizonte
medio atarantado de tanto reventar.

Su ardor religioso resalta en su poesía con tintes y tonalidades especiales.
En "Estudio y poema" el poeta siente que su alma está anegada en úios.
Esto le hace expresarse con gran emoción:
Y el alma está sobre los cielos. Brilla
y sabe por qué brilla y por qué puede

en las aguas de Dios filar su quilla.

(M. P., p. 200)

En "Canto del Amor Perfecto" le lleva al Señor una ofrenda con gran sencillez cuando exclama:
T e traigo una ola
que salvó toda una noche de pesca.

(M. P., p. 114)

(M. P., p. 644)

En el mismo poema aún llega a identificar a Dios con el agua:

Para Pellicer, la naturaleza toda como lo fuera Pª:~ el se:áf~co Francisco
,
hermana, y así en alas de un fervor religioso dice.
de Asis, es su
-Mis hermanos los ríos, mis hermanos los }rboles,
los pájaros- el Sol, mis hermanos los suenos
lo digan por la boca de los cántaros.

(M. P., p. 649)

. .
. ioso se vuelca también en su lira poética y muchas veces
El sentlmlento relig
1 .
del Niño Jesús recién nacido
en íntima relación con el agua. Ante a unagen
canta este villancico:
Por el agua y la tierra
noche en el aire,
por el agua del día
vienen los ángeles.

( .. .)
Se sabía del Niño
se sabía del aire
de la noche en el agua
cítara y ángeles.

(M. P., p. 627)

Tus manos son un poco de agua de luna

(M. P., p. 114)
y la suprema imploración aflora:

Y o puedo ser, si Tú así lo quisieras
un poco de agua dejada al descuido
donde beben las aves y las fieras.

(M. P., p. 534}

Por todo lo que hemos expuesto en este ensayo podemos concluir que el
agua es uno de los motivos estéticos del paisaje en los poemas de Pe.llicer.
La estrecha vinculación que presenta el agua con el poeta, le hace llegar
a identificarse plenamente con ella. El lenguaje que utiliza, las metáforas
tan acertadas, las aliteraciones, reiteraciones y recursos de estilo aunado a
la policromía en el paisaje, el sonido sinfónico del mar y los sentimientos
del poeta respecto al mar hacen de la poesía de Pellicer una de las mejores
y más sentidas. Tiene un estilo muy particular. Las imágenes visuales y auditivas de sus poemas han captado con gran veracidad el espectáculo sublime
de la naturaleza. Ingenuo, sencillo y muchas veces imperfecto llena su poe-

151
150

�sía con ritmos y mus1ca. Asimiló el paisaje en sus experiencias vitales y lo
ha sabido transmitir en sus poemas. No obstante haber llenado sus poemas
con imágenes y metáforas, su poesía es límpida y clara como el agua. De
ella bebió la claridad, la nitidez y la sencillez. Es un poeta impulsivo, ardoroso y agreste como la naturaleza, y también como ella temperamental,
porque como él mismo lo dijera:
De agua hermosa es mi abolengo
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo.

ALGUNOS ELEMENTOS ORIENTALES Y OCCIDENTALES
EN LA "MUERTE SIN FIN" DE JOSÉ GOROSTIZA
Lrc.

0RALIA

RooRÍGUEZ

Escuela de Letras
I .T.E.S.M.

SIN TOMAR EN CUENTA que algunas de las teorías cristianas vienen de Oriente
o fueron elaboradas por orientales, ni que el Gnosticismo es una mezcla de
elementos orientales y occidentales, para el presente trabajo se consideran
como elementos occidentales los conceptos cristianos, evolucionistas y gnosticistas; y se consideran orientales los hinduístas y los taoístas.
Es conveniente señalar también que se sigue el orden original del poema
y se incluye la interpretación personal que se ha hecho de las diferentes
secciones para hacer más clara la forma como se considera que funcionan
los diversos elementos ya mencionados.
Al iniciar el poema, el poeta, hastiado de sí, ahogándose dentro de su
epidermis, se dedica a buscarse a sí mismo, y se encuentra en la imagen del
agua. Esta imagen expresa en forma metafórica la sustancia o el elemento
de que está hecho como hombre, y se encuentra tanto en el cielo como en
la tierra y en el mar:
lleno de mí -ahito- me descubro
en la imagen atónita del agua
( . . .)
que nada tiene
sino la cara en blanco
humillada a medias ya, como una risa agónica,
en las tenues holandas de la nube
y en los funestos cánticos del mar
Nota: Las citas fueron tomadas del Material Poético de Carlos Pellicer, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1962.

Esa sustancia inicial, para manifestarse, tiene que tomar forma en un cuerpo, el cual se convierte en un recipiente, en un vaso. Ya en él, el agua se

153
152

�encuentra realizada, se han unido la sustancia y la forma; el agua se reconoce en el reflejo de cristal del vaso, y la sustancia de éste se pierde en la
transparencia del agua. Ambos son ya una sola cosa. Empieza la vida.
Pero esa vida apenas nacida, avanza ya hacia su muerte:
No obstante -oh paradoja- constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,

En seguida el poeta se pregunta si cada uno de nosotros, "islas de monólogos y ecos", no estaremos rodeados de un inmenso vaso que nos amolda el
alma, y que no vemos sino a través de las paredes transparentes que nos dan
la sensación de azul, como el aire que nos rodea. Este azul, dice el poeta, tal
vez sea la sustancia (y el color) de Dios, a quien no vemos, pero captamos
por medio de la intuición.
En cualquier momento puede ocurrir que nuestro cuerpo-vaso sea llenado
por el agua-vida y empiece a vivir una existencia que, en el tiempo eterno
de Dios, parece solamente como un minuto efímero, pero eterno, ya que en
el momento en que vive, empieza a morir; pero al morir, empieza otra vida.
Todo este proceso ocurre sin que nosotros podamos darnos cuenta conscientemente. Con el "saber" de los sentidos no podemos captar nada; únicamente la intuición nos permite "mirar", pero no a Dios directamente, sino las
cosas que son manifestaciones de ti, en el momento en que cada una de ellas
cumple su papel en el universo:
Pero en las zonas ínfimas del ojo
en su nimio saber,
no ocurre nada, no, sólo esta luz,
esta febril diafanidad tirante,
hecha toda de pura exaltación,
que a través de su nítida substancia
nos permite mirar,
sin verlo a Él, a Dios,
lo que detrás de él anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
-¡Todo a voces azules el secreto
de su infanti[ mecánica/en el instante mismo en que se empeñan
en el tortuoso afán del universo.

154

Y repite: en el fondo de nuestros sentidos conscientes no ocurre nada. Es
en ese estado de meditación, de "febril diafanidad tirante, hecha toda de
pura exaltación", o sea la actividad pura de la inteligencia, en el que ocurren
las ideas, los conceptos; y el poeta tal vez se remonta a sus años infantiles
en los que muy probablemente conoció las teorías cristianas, las cuales introduce en el poema con un sentido ingenuamente franciscano, que solamente
puede convencer a un niño.
El poeta se sitúa en ese inocente mundo en el que todos los seres eran
hermanos, en el que todavía no había distinciones ni egoísmos, sino "un disfrutar en corro de presencias de todos los pronombres . : . "
Y con "un buen candor que todo ignora", empieza a recordar la Creación, pero no con ese tono solemne que encontramos en la Biblia, sino con
un sentido de juego de niños, de juego de magia en el cual, el mago, con sólo
un movimiento de la mano o con una palabra, hace salir de su sombrero cosas inesperadas:
Mirad con qué pueril austeridad graciosa
distribuye los mundos en el caos,
los echa a andar acordes como autómatas;
al impulso didáctico del índice
oscuramente
¡hop
los apostrofa
y saca de ellos cintas de sorpresas . . .

Dice la Biblia: "Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba
que dé semilla; árbol que dé fruto según su género, que su semilla esté en
él sobre la tierra. Y así fue" .1
Y Gorostiza :
. .. en un juego sinfónico articula
mezclando en la insistencia de los ritmos
¡ planta - semilla - planta!
¡ planta - semilla - planta!
su tierna brisa, sus follajes tiernos,
su luna azul, d escalza, entre la nieve,
sus mares plácidos de cobre
0

(y nuevamente el alegre juego sin importancia):
1

Gen. 1: 11.

155

�y mil y un encantadores gorgoritos,

para no tener que enumerar ni mencionar específicamente todos los demás
recovecos que el dedo de Dios creó en el mundo.
Luego viene la creación de la vida:
"Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre
la tierra en la abierta expansión de los cielos". 2
Este ;asaje de Gorostiza puede tomarse en el orden literal de la ~iblia en
el sentido de haber creado primero la vida en el mar y luego en el arre:
Después, en un crescendo insostenible
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar,
el tiro prodigioso de la carne

pero también puede interpretarse como una evolución de los seres vivos, los
3
cuales, según las teorías evolucionistas, empiezan en el agua.
Otro elemento que nos induce a pensar en esta teoría, es que Gorostiza
emplea la frase "en un crescendo insostenible" y la creación bíbli~ no se
hizo "in crescendo", sino que cada especie fue creada en un acto aislado de
los demás.
y llegamos a la creación del hombre: "Entonces dijo Dios: Hagamos al
hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los
peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en
todo animal que se arrastra sobre la tierra".4
Gorostiza no habla claramente de la creación del hombre, pero la sugiere
con la mención de la palabra, la cual, según se dice, es privilegio exclusivo
del hombre entre los seres vivos:
Concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre de esbeltez a la mirada
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas.

' Gen. 1 :20.
• Cfr.

J.

FERRETER

MoRA, Diccionario de la Filosofía. B. Aires, 1965, t. I, p. 401.

En seguida el poeta sigue hablando del Dios creador, pero creador también de los males del mundo, el cual es tan perfecto aun en su crueldad, que
inventa las torturas más perfectas: el dolor, el llanto, el odio del hombre. Este
conceRto nos hace pensar en el dios del Gnosticismo, teoría que "presupone
la impotencia del Dios creador para ser plenamente bueno -de ahí su fracaso en la creación-; además coloca frente a él como algo pre-existente, al
Dios de la materia, al Dios malo, el de los judíos, Dios inferior, vengativo y
justiciero".5
Hay que recordar que según esta corriente del Gnosticismo, el dios que
!legó al mundo es la última emanación del Dios bueno, y por lo tanto, la
más imperfecta, la menos buena, tanto, que puede entrar en contacto con lo
malo del mundo y se contamina. Entonces, el Dios bueno del cristianismo es
el malo del Gnosticismo.
O puede pensarse también en el Hinduísmo con sus dioses creadores-destructores :
Jamás otro pueblo ha osado encarar la inestabilidad de las formas y
la imparcialidad de la Naturaleza tan francamente, ni reconocer con tanta claridad que el mal contrapesa el bien, que la destrucción representa
también, para el espíritu hindú, la pasión y el torrente de reproducción
que supera a la muerte del individuo con la continuación de la raza.
"Para el hindú hay tres procesos principales en la vida y en el universo: creación, preservación y destrucción. De ahí que la divinidad tome
tres formas principales: Brahma, el creador, Visnú, el preservador y Siva,
el destructor. Pero en algunas regiones de la India, esa energía creadoradestructora es personificada en la esposa de Siva, Kali, diosa de la maternidad a la vez que desposada de la destrucción y de la muerte. Puede
ser tan tierna como cruel; puede sonreír como matar.6

Pero este Dios también puede ser el del Apocalipsis, el Dios de las amenazas
y de los castigos :

... derramó su copa sobre el sol, al cual le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios . .. 1

• Cfr. FERRETER MoRA, op. cit., p. 760.
• Cfr. WILL DuRANT, La Civilización de la India, B. Aires, 1952, p. 62.
'Ap. 16:8.

• Gen. 1 :26.

156

157

�Este Dios creador, aun ya cansado de su creaci6n, sigue creando:
Dice Gorostiza:

somete sus imágenes al fuego
de espaciosas torturas que imagina
-las in/la de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,
las ciega con el lustre de un barniz,
las satura de odios purulentos,
rencores zánganos
como una mala costra
( .. .)
pero aún más -porque inmune a la mácula
tan perfecta crueldad no cede a límites-periora la substancia de su gozo
con rudos alfileres;
piensa el tumor, la úlcera y el chancro
que habrán de festonar la tez pulida . ..

y el Apocalipsis: " ... y derram6 su copa sobre la tierra, y vino una úlcera
8
maligna y pestilente sobre los hombres ... "
Luego nos presenta la finalidad que, para esta teoría, tiene el hombre, Y
que es la uni6n con Dios. Aunque parezca ir6nico, después de haberlo hecho
sufrir, se conmueve y lo estrecha en sus brazos:
toma en su mano etérea a la criatura
y la enjuta, la hincha o la demacra
como a un copo de cera sudorosa,
y en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre.
"Mas nada ocurre, no, s6lo este sueño desorbitado ... ", dice Gorostiza,
para referirse al sueño de la teoría cristiana al cual presiente su final y procura soñar con un futuro agradable, "su domingo de gracia allá en el campo".
Pero el poeta piensa que ese final que alcanza el hombre en su abrazo con
la divinidad cristiana no es propiamente un final, porque dice:

Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculos, sin ojos;
• Ap. 16:2.

158

así, aun de su cansancio, extrae
¡hop!
largas cintas de sorpresas
El Dios

sueña que su sueño se repite
irresponsable, eterno
muerte sin fin de una obstinada muerte,
porque la vida cambia de formas, y cada forma significa la muerte de lo
anterior; pero la esencia vital sigue viviendo, y la consiguiente muerte no tiene fin:

sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño
que cambia sí la imagen
mas no la doncellez de su osadía . ..
Y termina esta primera parte del poema con una invocación a la inteligencia que es capaz de imaginar todo, incluso de imaginarse a sí misma na-

cer, crecer y fructificar, sin salirse de sus propios límites. El poeta se muestra
~sombrado ante la inteligencia humana que es capaz de concebirlo todo, pero
mcapaz de crear nada; y tiene que permanecer aislada, como un pequeño dios,
centrado en sí mismo, pero estéril;
- ¡ Oh inteligencia, páramo de espejos

( .. .)

que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre.
En el trozo que separa (o que une) las dos partes principales del poema, se
encuentra de nuevo la presencia del agua unida al vaso como un símbolo de
la realiza~ón . de la vida (y del principio de la muerte). Cuando el agua, o
la sustancia vital, toma forma en un vaso, empieza a morir, se ahoga:

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada
ay, amor que se ahoga
ay, en un vaso de agua.

159

�Pasando a la segunda parte del poema, empieza a notarse un cambio de
conceptos, principalmente el del universo y el de Dios, el cual ya no está ~resentado como un ser personificado que tiene dedos, y habla, y ama Y castiga,
sino como una fuerza o una sustancia absolutamente impersonal que lo mismo puede repartir beneficios que maleficios a todos,. pero sin te~er una ~ondad o una maldad conscientes; es decir, no en el sentido de prennos y castigos.
Esta fuerza, diseminada en el universo, pero que a la vez lo constituye, algo
semejante al agua de Gorostiza, es el "tao" en la teoría oriental del Taoísmo.
Incluso algunos filósofos taoístas utilizan la metáfora del agua como la sustancia vital que busca una forma para manifestarse. Esa forma adquirida en
un momento dado, es transitoria, es cambiante; pero sólo la forma, porque
la sustancia esencial sigue siendo la misma: agua, vapor, nube, hielo, agua
de nuevo.
El Gran Tao fluye por doquier
.
. .
(Como una inundación) puede ir hacia la derecha o hacia la izquierda.
Las innumerables cosas extraen su vida de él
y él no la niega.
Cuando su tarea se ha cumplido,
no se apodera.
Viste y alimenta a las innúmeras cosas
pero no las reclama como propias.
.,
A menudo (considerado) como carente de mente o pasion
puede ser considerado pequeño.
Siendo considerado el hogar de todas las cosas,
pero sin exigir,
puede ser considerado grande.
Y, porque hasta el fin no pretende que se le reconozca grande,
su grandeza es alcanzada por él. 9

Como Gorostiza, el Taoísmo considera que el Tao es como el agua, pero
es también el vaso :
Tao es un recipiente hueco,
¡y su utilización es inagotable!
¡ Insondable
como el manantial de todas las cosas!
Con sus bordes agudos redondeados,
sus marañas desenredadas,

sus luces suavizadas,
su estruendo sumergido,
y, sin embargo, oscuro como las aguas profundas,
parece seguir siendo.10

También como Gorostiza, el Taoísmo considera que el vaso-cuerpo es solamente un recipiente transitorio del agua-vida.
"Tu yo es un cuerpo que te ha sido prestado por el universo. Tu vida no
es poseída por ti; es una armonía que te ha sido prestada por el universo. Tu
naturaleza no es poseída por ti; es una evolución natural que te ha sido prestada por el universo. Tus hijos y tus nietos no son poseídos por ti; son pieles
desechadas ( como de serpientes o cigarras) , que te han sido prestadas por
el universo".11
Dice Gorostiza que el vaso sin el agua es como un cadáver que esconde
dentro de sí so.lamente un desierto deshabitado:
Pero el vaso en sí mismo no se cumple.
Imagen de una deserción nefasta
¿qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tentaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado
incisivo clamor que la sordera
tenaz de los objetos amordaza.

El Tao se manifiesta en la forma y desaparece en la carencia de forma. Es
l~ inagotable fuente de la vida, estrictamente impersonal, que opera por "una
silenciosa procesión de cambios que se producen permanentemente, en un
eterno ciclo de actividad y quietud, de cosas transformándose en sus opuestos y de formas que aparecen y desaparecen en el infinito".12
De todo esto se deriva la metáfora taoísta de la rueda cósmica cuyos movimientos debe seguir el sabio para ser uno con el Todo. "El sabio -dice Chuang
tsé- debe situarse frente a la realidad como si ocupara el centro de una
circunferencia, con el fin de abarcar la totalidad de lo real, y desde el cual,
los opuestos desaparecen:
1

º !bid., p. 60.
!bid., p. 85.
11
!bid., p. 89.
u

• Lrn

160

YuTANG,

La Sabiduría de Laotsé, B. Aires, 1951, p. 160.

161
Hll

�hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas
en el acre silencio de sus fuentes . ..

Pero lo que se agrega y no aumenta,
lo que se quita y no disminuye . ..
. se muestra ansioso
·
de conservar.1s
eso es lo que el sa b,o

Y Lao-tsé dice: "Tao carece de comienzo, carece de fin. Las cosas materiales nacen y mueren y no se conquista mérito alguno por su desarrollo.
El vacío y la plenitud se alternan y sus relaciones no son fijas. Los ~ños transcurridos no pueden ser recuperados; el tiempo no puede ser detenido. La sucesión de crecimiento y decadencia, de aumento y disminución, gira en un
14
ciclo y cada final se convierte en un nuevo comie~o".
,
•
Estas ideas de la reversión, de la vuelta al ongen, de la perdida de los
contrastes día-noche, vida-muerte, etc. las expresa Gorostiza a través de la
mayor parte de la segunda sección del poema. En el momento en que la sustancia vital toma forma, empieza a morir para luego nacer en otras formas:
ay, desde ahí, presume la materia
que apenas cuaja su dibujo estricto
y ya es un jardín de huellas fósiles,
estruendoso fanal,
rojo timbre de alarma en los cruceros
que gobierna la ruta hacía otras formas.

Y en otro lugar:
El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe.

Todos los seres participan de este continuo cambio, todos regresan a su
punto de origen:
Mientras unos a otros se devoran:
al animal, la planta;
a la planta, la piedra;
a la piedra, el fuego;
al fuego, el mar;
al mar, la nube;
a la nube, el sol
!bid., p. 62.
"!bid., p. 178.

11

162

. ~n este momento en que todo vuelve a su origen, Gorostiza vuelve tam~1en _al su~o, vuelv~ a la teoría bíblica de la creación, pero no ya con el sentido mfantil del prmcipio del poema, sino que, con esa solemne gravedad que
da al hombre la reflexión hecha durante muchos años de su vida sobre estos problemas que para algunos alcanzan una importancia vital, el poeta
expresa el regreso al origen; sólo que en un sentido totalmente distinto, porque no es esa nada inicial de la que surgió el mundo, sino esa nada absoluta
que queda después de la desaparición de todo lo creado; es decir, no una
nada de principio, sino una nada de final:
Dice la Biblia: "Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de
las aguas" .13

Y dice Gorostiza:

-

hasta que todo este fecundo río
de enamorado semen . . .
(
)
no desemboca en sus entrañas mismas
( ... )
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie, nunca, está muriendo
y solo '.)'a, sobre las grandes aguas
/lota el espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto
como si herido - ; ay, tl también- por un cabello,
por el ojo en almendra de esa muerte
que emana de su boca,
hubiese al fin ahogado su palabra sangrienta.

...

En la parte final del poema, la sección "Tan-tan", se encuentra otro elemento cristiano, el Diablo, sólo que en una concepción diferente: el Diablo
,. Gen. 1: 2.

163

�de Gorostiza es la muerte, y a la vez, el ansia de vivir, ya que como se ha
visto, el vivir es empezar a morir:
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
es una esposa fatiga
un ansia de trasponer
estas lindes enemigas,
este morir incesante,
tenaz, esta muerte viva.
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
( ... )
ay, esta muerte insultante,
procaz, que nos asesina
a distancia, desde el gusto
que tomamos en morirla,

La muerte se va apoderando de la vida, llega hasta el origen de este que
es Dios, el cual, también es una posible víctima de la muerte. Esta idea también es gnosticista: "si el espíritu humano procede de un ser divino que ha
caído de la luz a las tinieblas, su rehabilitación implica el voluntario auxilio
16
de otro ser divino igual o de rango superior al primero".
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo
es una muerte de hormigas
incansables, que pululan
¡ oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá,
siglos de edades arriba,

como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita.

G?rostiza ~ ~ido sincero y nos ha llevado consigo hasta el final de su pensamiento: lo uruco seguro que tiene el hombre en el mundo es su muerte
, va1e tomarla como una compañera que será la ' única que nos'
as1, que mas
acompañe en el final.
Y si no se le da tanta importancia, y se la toma con un rasgo de humorismo, tanto mejor:
Desde mis ojos insomnes
mi muerte me está acechandoJ
me acecha, sí, me enamora
con su ojo lánguido.
¡ Anda, putilla del rubor helado,
anda, vámonos al diablo!

BIBLIOGRAFÍA

DullANT, WILL, La Civilización de la India, B. Aires, 1952.
Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, 1925, t. 25.

Para terminar, el poeta muestra su posición ante Dios, la cual es fundamentalmente una posición de duda, de no saber; y por lo tanto, más
angustiosa que si tuviera una seguridad aunque fuera negativa. No tiene
la seguridad nietzscheana de que Dios haya muerto, porque dice: "que
acaso te han muerto allá. .." pero tampoco está seguro de que aún exista
porque dice: "sigues presente", pero tal vez como la luz de una estrella que
se ha apagado desde hace mucho tiempo, y de la cual todavía nos siguen
llegando los últimos rayos de luz:
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
,. Cfr. Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, 1925, t. 25.

165
164

�EL FACTOR PARENTAL EN EL DESTINO TRAGICO DE
JULIETA, OFELIA, CORDELIA Y DESDEMONA *
EUSABETH K. DE HINOJOSA, M,LI.

LA GRANDEZA DE SHAKESPEARE radica en gran parte, en su habilidad para
atraer al lector y al espectador y esto se debe a su aguda percepción de los
rasgos humanos en todos sus aspectos. En sus tragedias trata de la ira, el odio,
el pecado, la ambición, la traición, los celos, y sus consecuencias.
El factor parental ha alcanzado en nuestra época gran importancia, debido a los avances de la psicología y la psiquiatría. Se habla mucho de la brecha de las generaciones, de la falta de comprensión y comunicación. Pero como
podremos observar en algunas de las obras de Shakespeare, éste no es un problema nuevo; siempre ha existido, pero entonces ni se tomaba en consideración ni se discutía.
Desde la época de Shakespeare y hasta últimas fechas, los padres daban
órdenes y los hijos obedecían y era inconcebible e imperdonable el que los
hijos desobedecieran y actuaran en contra de los deseos de los padres.
Como veremos en las obras base de este ensayo, el padre, más que la madre, es responsable hasta cierto punto de lo que les ocurre a sus hijos. En
Hamlet es el padre quien aparece aconsejándolos. Tenemos otra vez solamente al padre en· El Rey Lear y en Otelo. En Romeo y Julieta aparecen
ambos padres, pero no cabe duda que tanto la madre como los hijos tienen
que doblegarse ante los deseos y órdenes del esposo y padre. Así que más que
de un factor parental podemos hablar en estos cuatro casos de un factor
paternal.
No dudo que este tema haya sido tratado ya por uno o varios críticos en
alguna ocasión. Por lo tanto lo siguiente es mi opinión personal al respecto.
El factor parental tiene mucha influencia en el destino de las cuatro jóvenes,
• Las obras en cuestión aparecen en Obriu Completiu de William Sbakespeare,
Aguilar, S. A. de Ediciones; Madrid, 1951.

167

�en algunas más que en otras y lo considero tan importante como los elementos del amor y del odio.
julieta
(Romeo y Julieta)

La tragedia, como lo indica el prólogo, se debe a las estrellas y a la saña
y rencores de los padres, y termina con la muerte de sus hijos. Los padres
de Romeo, los Montesco, parecen amar mucho a su hijo y están preocupados
por él después de la refriega en las calles. Dice Lady Montesco:
¡Oh! ¿Dónde está Romeo? ¿Le habéis visto hoy?
Celebro infinito que no se hallara en esta refriega.
A. I, e. i, p. 264.

También su padre está preocupado, pero lo considera ya bastante grande
para ser "consejero de sus 2ropias afecciones". Quisiera poder ayudarle, si
sólo conociera la causa de su pesar. Pero como sucede con la mayoría de los
jóvenes, no hay comunicación entre padre e hijo, más cuando se trata de problemas amorosos, así que prefieren dejarlo en manos de Benvolio.
Capuleto ha prometido su hija al Conde Paris, por de pronto si ella está de
acuerdo. Su madre le habla a Julieta acerca de la propuesta del Conde, lo
presenta bajo los mejores aspectos y le pregunta si le sería posible amarlo. La
respuesta de Julieta nos da la situación exacta de una hija respecto a sus pa-

. En _e~,Acto III, escena iv, oímos a Capuleto dirigirse a su esposa y a Pans refmendose al matrimonio de Julieta:
Conde de Par~, me atrevo a responderos del amor de mi hija. Creo que
en todo se de¡ará gobernar por mí. Más diré: no lo dudo. Esposa id a
verla antes de recogeros.. Dadle cuenta del amor de mi hijo Pa~is, y
hacedle saber, notadlo bien, que el próximo miércoles. . . Pero ¡ calla 1
¿Qué día es hoy?
·
A. III, e. iv, 294.

pero creyendo que es demasiado pronto, ya que es lunes, agrega:
. i Lunes! [ Ya, ya! Bien. El miércoles es demasiado pronto; sea el
¡ueves. Decidle que el jueves se desposará con este noble conde.

A. III, e. iv, 294.

Lady Capuleto es la encargada de preparar a su hija. Capuleto ni siquier~ se espera a saber si Julieta está dispuesta o no a casarse con su pretenchente. Para el padre es muy natural dar órdenes aun en este asunto tan
serio ~ personal. Tenemos además que recordar que Julieta apenas va a
cumplir catorce años; es una niña y como tal le debe obediencia. Podemos
notar que Lady Capuleto no hace ningún comentario en cuanto a la conveniencia o inconveniencia de tal matrimonio.
Cuando su mad1; entra_ a verla, Julieta se extraña por la visita, ya que
aparentemente, segun el diálogo, Lady Capuleto no acostumbra visitar a su
hija en su alcoba:

dres en esa época:
Orgullosa, no; al contrario, estoy muy agradecida. Nunca puedo estar
orgullosa de lo que aborrezco; pero sí agradecida, hasta por lo que odio,
cuando se lleva a cabo con amorosa intención.
A. tII, e. v, 296-297.

Cuando Julieta decide rasarse secretamente con Romeo, ni siquiera piensa
en decírselo a su madre. Quizás teme no ser comprendida o sabe perfectamente
bien que no lo conseguirá. Nos damos cuenta de los sentimientos de los Capuleto hacia Romeo, cuando Lady Capuleto se entera de la muerte de Teobaldo en el duelo con aquél. Quiere la venganza inmediata y no cree que
Romeo no deseaba la lucha. Dice que Romeo finge:
¡ El cariño le ha inducido a mentir! ¡No dice verdad!
A. III, e. i, 288.

¿ Qué inusitada causa la trae aquí?

A. III, e. v, 295.
En su conversación, Julieta engaña fácilmente a su madre respecto a la
causa de su dolor. Finalmente, cuando Lady Capuleto le da la noticia de su
casamiento, Julieta se enoja y afirma que no se casará con el Conde. Al saberlo su padre pasa inmediatamente de la condescendencia a la ira. No quiere escuchar razones, ella deberá casarse con el Conde aunque sea contra su
voluntad y si _es preciso~ será llevada a rastras al templo. Vemos cómo su ego
paternal ha sido ofendido y hasta la amenaza con repudiarla si no cumple
con sus deseos. También la madre lo apoya diciendo que todo ha terminado
tntre las dos. Capuleto se desata en lenguaje abusivo. Llama a Julieta "encarroñada clorótica", "libertina", "cara de sebo", "miserable y estúpida llorona", "muñeca quejicosa", considerándola una maldición en lugar de ben169

168

�ofelia

dición. tl está convencido de que sólo ha cumplido con su deber, buscándole un marido bueno y rico. Julieta recurre a la piedad y amor de su madre,
pidiéndole ayuda, pero Lady Capuleto apoyando al padre, adopta una cruel
actitud hacia su hija:
Nada me digas, pues no hablaré una palabra. Obra como quieras,
porque todo ha terminado entre las dos.
A. III, e. v, 297.

Quizás si se le hubiera ocurrido ayudar a Julieta, no hubiera l_o~~ado n~da,
ya que la mujer estaba completamente sujeta al marido y su opiruo~ hubiera
sido de escaso O ningún valor. Por supuesto ~ue los _Padres de Julieta tampoco tenían la más remota idea de lo que habia ocurrido: d~ otra manera es
posible que al menos la madre, hubiera actuado de modo diferente.
Cuando Julieta regresa de la celda de Fray Lorenzo con el pomo d; veneno
para su muerte aparente, encuentra a su p~dr_e y de nuevo lo engana al comunicarle el objeto de su visita, su arrepent1m1ento y cuando le prom_ete obedecerle de ahí en adelante. Ambos padres se alegran al ver el cambio en su
"hija descarriada" y emprenden los preparativos para la boda.
.
Al encontrar los padres a su hija "muerta", observamos un _gran. cambio
en su lenguaje. La madre llama a Julieta "niña mía", "mi úruca vida"; el
padre "alma mía y no hija mía" y ambos ceden a su dolor en el Acto IV,
escena v.
Después del trágico desenlace, sólo sabemos que la mad~: ~~ Romeo ha
muerto a raíz del exilio del hijo. Al final tenemos la reconc1hacion de ~apuleto y Montesco, producida por la muerte de sus hijos. Capuleto admite ~u
culpa en la tragedia. No los culpo completamente, y~ que actu~ban segun
sus convicciones y las costumbres de su tiempo. Considero a Julieta demasiado precoz, pero como la obra nos dice, much~s jó~enes como ella ya eran
madres y no había nada de irregular en un matmno~io a esa temprana edad,
pero por otro lado ella ni siquiera trata de persuadir a su madre o de confesarle la verdad.
Otro factor interesante en esta obra, es la presencia de la nodriza en fa.
rnilias de buena posición. De hecho, ésta conoce a las jóvenes a su cargo
mucho mejor que los mismos padres; es su confidente, sabe d_e sus des~os Y
actos, en los cuales muchas veces los apoya. En el caso de Juheta contribuye
involuntariamente a su trágico fin.

(Hamlet)

Ofelia en Hamlet, es otra joven que sufre debido a malentendidos o a
causa de conveniencias de la corte en la que su padre es un hombre importante. En esta obra, como supongo, tenemos a una joven huérfana de madre; nunca se hace referencia a Lady Polonio. Ofelia es una joven dulce y
dócil, obedece sin objeción las sugestiones de su padre. Ha de haber estado
enamorada de Hamlet y el grave conflicto en su alma, después de que éste
mató a su padre, fue devastador al grado de causar su locura (en alguna
parte he leído que Shakespeare presenta un caso de esquizofrenia mucho antes de que existiera la psiquiatría) . Ofelia escucha pacientemente a su hermano cuando éste la aconseja respecto al amor de Hamlet por ella, pero
es bastante lista para contestarle que siga su propio consejo :
Pero, mi buen hermano, no hagas como algunos predicadores inexorables, que enseñan el áspero y espinoso camino del cielo, mientras ellos,
como jactanciosos y procaces libertinos, pisan la senda florida de los
placeres y no se preocupan de su propia doctrina.

Acto I, e. iii, 1345.
En esta obra sí hay comunicación entre padre e hija, por ejemplo cuando
Polonio le pide a Ofelia que le &lt;liga lo que ocurre entre ella y Hamlet. Ofelia
le da cuenta sincera de su afecto por ella.
Al igual que Laertes, Polonio, en cierto modo, se mofa de ella diciéndole
que es demasiado inocente o tonta si cree que tal afecto sea verdadero. Lo
que sucede en la mente de Ofelia al hablar Polonio tan mal de Hamlet, sólo
lo podemos imaginar. Cede al consejo de su padre, sin protestar, cuando
contesta:
Os obedeceré, senor.
A. I, e. iü, 1346.

Ella nunca se hubiera atrevido a desobedecer, su carácter es muy distinto
del de Julieta. Aparentemente es menos precoz y Hamlet más tarde tampoco
le da ninguna esperanza. También está asustada por su comportamiento y
acude a su padre en busca de ayuda. Polonio está ahora seguro de que
Hamlet ama a Ofelia, pero teme que el rey y la reina no aprueben este amor:
171

170

�Ven, vamos a ver al Rey. Es preciso que lo sepa, pues ese amor puede
acarrear más pesares ocultándolo que rencores descubriéndolo. Vamos.
A. II, e. i, 1352.

. Ofelia parece ser una joven inocente, sencilla, ni de inteligencia profunda
m astuta. Además de Polonio, también Hamlet y Laertes son responsables de
su locura y muerte. Es la víctima cándida e inocente de la perversidad de
los que la rodean.

El sentido de obediencia está fuertemente presente en la obra; dice Polonio:
Yo tengo una hija (y la tengo mientras fuere mía), la cual cumpliendo
con sus deberes de obediencia ( poned atención), me ha entregado esto.
Tornad ahora nota y recapacitad.
A. II, e. ii, 1354.

Polonio es un hombre ambicioso y le importa más su posición en la corte
que la felicidad de su hija, o quizás también está completamente conve~.cido de que está obrando correctamente. Hamlet en el Acto II, escena 1!,
le dice a Polonio que está sacrificando a su hija y lo compara con _Jefte.
Polonio está dispuesto a utilizar a su hija para probarles al rey y la rema la
locura de Hamlet. Ofelia conviene en ayudarle ya que está ansiosa de que
Hamlet se recupere pronto, no desconfía ni de su padre ni de la reina. _La
han lastimado las palabras de Hamlet en el Acto III, escena i. La entrevista
observada por el rey y Polonio es decisiva en la locura de Ofelia:

y yo, la más desventurada e infeliz de las mujeres que gusté la miel
de sus dulces promesas,
¡Oh desdichada de mí! ¡Haber visto lo que vi y ver ahora lo que veo!
A. III, e. i, 1365.

Su docilidad y su carácter débil se reflejan en la aceptación de esta entrevista premeditada; otro tipo de muchacha hubiera opuesto resistencia a esta
falta de reserva.
Ofelia enloquece después del asesinato de su padre por Hamlet: su lealtad
está dividida entre su amor hacia él y su amor filial. Encuentra un escape
en la locura y finalmente en la muerte. En el funeral de Ofelia, Acto V,
escena i nos enteramos de que la Reina gustosamente la hubiera aceptado
como hija y también en esta escena tenemos la sincera confesión del mismo

( El Rey Lear)

. _Mucho s~ ha dicho y escrito acerca del conflicto entre el Rey Lear y sus
hijas, esp~c1alrnente Cordelia. La cuestión de su honor personal, su lealtad
a _un conjunto de valores, también juegan un papel importante en este confhct?. Pero sólo tomaré en consideración el factor parental al tratar de su
destino .U:ágico. También existe, como dicen algunos críticos, el fondo de una
doble v1S1ón de la vida: "una visión imaginativa de la vida, que percibe los
valores de acuerdo con sus símbolos" y "una visión calculadora de la 'd
1
1
.
Vl a,
en a cua. el valor se iguala a la ventaja". También tenemos un choque entre
el complejo de deber~s y lealta~es antiguo y el moderno en el que sólo prevalece 1~ lealtad hacia las propias espectativas y beneficios. Cordelia encaja
en el primero de los dos.
Lo primero que notamos de nuevo, es la ausencia de una reina o madre de
Corde!ia. Inmediatamente en el primer Acto, escena i, encontramos a Lear
anunc1an~o que va a dividir su reino en tres partes, ofreciendo la mayor parte a la hija que exprese más amor o cariño hacia él. Cordelia, al oír las protestas de amor de sus hermanas, percibe su hipocresía y está convencida de
que su amor es mayor, pero se considera incapaz de expresarlo:
Entonces ¡ pobre Cordelia! Pero no, nada de eso, puesto que estoy segura de que mi amor es más rico que mi lengua.
A. I, e. i, 1634.

Su firme respuesta a la pregunta de su padre es:
Amo a Vuestra Majestad conforme a mi deber; ni más ni menos.
A. I, e. i, 1635.

Hamlet:
Yo amaba a Ofelia; cuarenta mil hermanos que tuviera no podrfan,
con todo su amor junto, sobrepujar el mío

A. V, e.

172

cordelia

1,

1392.

Lear se muestra inconforme, pero ella aduce que si sus hermanas lo aman
tanto, no deberían haberse casado y de esa manera dividir ese amor. Observamos la interpretación equivocada del padre cuando dice:
173

�i Tan joven y tan falta de ternura!

A. I, e. i, 1635.

Si Lear hubiera conocido mejor a sus hijas, no hubiera dudado de~ amor de
Cordelia. Creo que actuó con crueldad al alejarl_a de su lado, 1;:1 :::tr:
Kent ue habló en su favor. Lear toma su sencillez ?ºr orgu .
q
.
C d 1·
no ha respondido a sus esperanzas.
instantáneo disgusto por or e ia, que
Cuando Cordelia trata de explicar su respuesta:
Suplico todavía a Vuestra Majestad, si la razón de mi ofensa es la f;!ta
de este arte flúido y untuoso de hablar sin razon~r (ya que lo que i~n
e propongo lo cumplo antes de decirlo), declarets que no es la mane a
;e un vacío ni otra infamia, ni acción impura o paso deshonroso lo q~e
me ha rivado de vuestra gracia y favor; sino precisamente la car~ncia
de a u!llo por lo cual soy rica: un mirar constantemente persuasivo y
una iengua que me siento dichosa de no p~seer:, aunque el no poseerla
me haya costado la pérdida de vuestra estimacion.
A. I, e. i, 1637.

Lear le dice:

i Más te valiera no haber naci'd o antes que no saber agradarme más!
A. I, e. i, 1637.
El rey de Francia toma a Cordelia por esposa a pesar de la conducta de su
padre hacia ella. Lear no quiere retractarse:
ámala re de Francia; tuya es, pues nosotros no tenemos tal_ hij~,
~i jam&amp;s v:lveremos a ver su r~st_r,o. Idos, pues, sin nuestra gracia, sin
nuestro amor y sin nuestra bendicion.

A. I e. i, 1637.

.
.d
hermanas que se porten bien con
Al despedirse, Cordelia ~;soP~/ét lu;os ojos de ellas, como a los de Le~r,
su padre y que se hagan c g
. . d I diálogo de Regania y Gonenla
ella ha sido desobediente pero s1gu1en
e ellas saben perfectamente cuán

a°

en la mism~ esce:ra,d:º;!:~: ~u:;:: pea¿:e y consideran la acció~ .d: éste,
grande es e ~:rinfl
. . to de su razón" y sus "chocheces de v1e30 .
resultado del e aquecmuen
locura Cordelia al
La ingratitud de las hijas mayores lleva a Lear a la
.

¡ Dioses clementes, reparad la inmensa brecha que ha recibido su naturaleza ultrajada! ¡ Oh, restableced la armonía en los sentidos desordenados y delirantes de este padre convertido en niño!

A. IV, e. vii, 1680.
En el Acto IV encontramos ya a un Lear arrepentido, quien en sus momentos de lucidez recuerda lo que le hizo a Cordelia y se da cuenta de que
obró injustamente. Cordelia está ansiosa de ayudarle y le ruega al médico
que haga todo lo que sea posible por su padre. Ella y su esposo han acudido en su ayuda, su amor es constante a pesar de su sufrimiento:
No es la orgullosa ambición la que pone las armas en mis manos, sino
mi cariño, el gran cariño y el derecho de mi anciano padre. ¡ Que pueda
pronto verle y oírle!

A. VI, e. iv, 1674.

Reunidos de nuevo, Cordelia amorosamente le pide a su padre su bendición, él no la reconoce todavía aunque se imagina que es su hija. Lear le
pide a Cordelia que "olvide y perdone" ya que es viejo y está loco. Más
tarde, en el Acto V, escena iii, está dispuesto a bendecirla y a ponerse de
rodillas al mismo tiempo para pedirle perdón. Al mismo tiempo que la obra
termina con la trágica muerte de Cordelia, ésta recupera el amor de su padre, aunque demasiado tarde para ambos. El error de Lear se debió a su
espíritu calculador y a su concepto de medir el amor en palabras y tierra.
desdémona
(Otelo)

A través de la naturaleza envidiosa de Yago, nos enteramos de que Desdémona se ha casado secretamente con el moro Otelo; cuando le dice a
Brabancio:
En el momento en que hablo, en este instante mismo, un viejo morueco
negro está topetando a vuestra oveja blanca. ¡ Levantaos, levantaos! . ..
¡ Despertad al son de la campana a todos los ciudadanos que roncan;
o si no, el diablo va a hacer de vos un abuelo! ¡ Alzad, os digo!

A. I, e. i, 1467.
envenenando al mismo tiempo su mente respecto a su hija. Cuando Braban-

saber esto, exclama:

175
174

�cio se da cuenta de que Desdémona se ha ido, se toma iracundo y aconseja
a los padres que no se fíen de sus hijas:

Padres, no os fiéis desde hoy de las almas de vuestras hijas por lo que
las veis obrar.
A. I, e. i, 1468.
Después de lo que Desdémona ha hecho, la considera como muerta.
Al encontrarse con Otelo, Brabancio le pregunta por medio de qué hechizos ha cautivado a su hija, ya que de otra manera no puede comprender
su comportamiento. Según su opinión, este matrimonio con un moro va contra la naturaleza. Cuando Desdémona es conducida ante su padre, para confesar la verdad, ella le explica sus deberes divididos hacia él, a quien está
obligada por vida y educación, y hacia su esposo. Brabancio cede ante estas
razones pero al mismo tiempo se considera feliz de no tener más hijos con
los cuales sería más tirano debido a la acción de Desdémona. (Creo que este
comportamiento de venganza o precaución es una reacción común en los
padres de todas las épocas) . Acepta el matrimonio aunque siempre percibimos
una nota de rencor cuando al despedirse le dice a Otelo:

Vela por ella, moro, si tienes ojos para ver. Ha engañado a su padre
y puede engañarte a ti.
A. I, e. iii, 1475.
Es posible que en este momento Brabancio haya sembrado la semilla de la
desconfianza en Otelo, la que al final llevará a la destrucción de Desdémona.
Yago, tratando de despertar los celos en Otelo, echa leña al fuego al recordarle el enaaño
de Desdémona en el Acto 111, escena iii. En el Acto IV, escena
o
ii cuando Otelo acusa a Desdémona, ella cree que él quizás piensa que su
padre fue instrumento en la orden de regreso, y vanamente trata de probarle su amor al asegurarle que no sólo él ha perdido el afecto de su padre,
sino que ella también, debido a su matrimonio.
En esta obra falta de nuevo la madre. Desdémona la menciona en el Acto
IV, escena iii, cuando se acuerda de la pobre de Bárbara y su muerte, pero
nunca la vemos ni oímos, ni siquiera al principio cuando Desdémona ha escapado con Otelo. Su padre, como vemos en el Acto V, escena ii, no pudo
soportar su matrimonio con el moro y murió de pena. No sabemos cómo hubiera reaccionado frente al asesinato de su hija a manos de Otelo. tste probablemente hubiera asesinado a Desdémona de todas maneras, pero la semilla
de la duda ya había sido plantada, primero por el propio padre de ella Y

Tenemos aquí otro ejemplo de la hija que actúa en contra de los deseo~ de_ su padre o a es~ald~s de ~1, creo que principalmente debido a que
sabia bien que su padre Jamas hubiera dado su consentimiento para su boda
con Otelo debido a la diferencia de color o raza, también hoy un factor muy
común. Desdémona nunca discute sus sentimientos o su amor por el moro
c?~ su padr~, porque quizás está segura de su reacción o porque no hay sufi~e~te conf~nza _entre padre e hija. Desdémona es bastante joven, dulce y
qmzas demasiado mocente en su deseo de ayudar a Casio y en su expresión
de amor al prójimo.
·
Hemos visto cómo el factor parental juega un papel importante en estas
cuatro obras. Creo que el más culpable de los cuatro padres -sin tomar en
consideración el aspecto moral y los diferentes puntos de vista del padre o
la hija- es el rey Lear. Es un padre cruel que no es capaz de penetrar en
el corazón de su hija y que toma venganza de una criatura inocente. Al mismo
tiempo, en cierto modo, es el que más reacciona al final, cuando vuelve a
encontrar a Cordelia y le pide perdón; pero el daño ya ha sido hecho.
El segundo en culpabilidad es Polonio cuando al obrar de acuerdo con sus
convicciones de cortesano, desilusiona a su hija en lo que se refiere al amor
de Hamlet por ella, aunque posiWemente sólo quiere obrar en bien de su
hija. La semilla de la locura quizás ya estaba latente en su mente, pero todas
las opiniones contradictorias y circunstancias contribuyeron a su desarrollo.
Los padres de Julieta son culpables en cuanto a que no supieron, o se supone que no juzgaban necesario -de acuerdo con las costumbres de la
época- ganarse la confianza de su hija. De otra manera quizás hubieran
accedido a los deseos de Julieta al escoger a Romeo. Su culpa indirecta se
encuentra en el duelo con la casa de los Montesco.
Tomé a Otelo para demostrar cómo una frase pronunciada en un preciso
momento, influirá más tarde causando gran daño. Brabancio no tiene culpa
demostrable en el destino de su hija, aparte quizás de su probable despreocupación o exceso de confianza.
En los cuatro casos hay una falta evidente de comunicación. En tres de
ellos falta la madre, elemento importante en la vida de cualquier joven y especialmente aquí en los casos de Ofelia y Desdémona. Tres de los padres mueren, el padre de Desdémona y el Rey Lear de pesar (igual que Lady Montesco) , Polonio a manos de Hamlet.

después por Yago.
176

177
H12

�HONDURE:iqISMOS
Lic. ANGÉLICA H. DE RIVERA
Univ. de San Pedro Sula, Honduras
"El maestro, la escuela, son algo exótico en nuestras aldeas, pese a la fama
que tenemos de ser el pueblo menos
analfabeta de Centro América".
MARCOS CARÍAS REYES

"La Heredad"

J. BREVE RESEÑA HISTÓRICA

FUE EL 30 DE JULIO DE 1502 que Cristóbal Colón, en su cuarto v1aJe a la
América, llegó a las playas de la isla de nombre Guanaxa (actualmente Guanaja), y a la cual él dio el nombre de Isla de los Pinos.
El 14 de agosto del mismo año tocaron los españoles por vez primera
tierra firme en Centro América, en la punta que Colón llamó Caxinas (hoy
Puerto Castilla), situada en territorio hondureño. Mucho hubieron de luchar
contra los elementos naturales en esa temporada, pudiendo alcanzar el 14
de septiembre otro cabo donde Colón expresó su famosa frase "Gracias a
Dios que hemos salido de estas honduras". Esta frase dio nombre al país y
al Cabo Gracias a Dios.
Fueron varios los núcleos indígenas que habitaron Honduras antes de la
llegada de los españoles. Por un lado estaban los Lencas, tribu belicosa cuyos
dominios comprendían los actuales departamentos de Gracias, Intibucá, La
Paz, Comayagua, y pueblos vecinos. Esta tribu estaba al mando del cacique
Lempira (a la llegada de Colón) quien muriera valientemente defendiendo
la libertad de los suyos. Para honrarlo se le ha dado su nombre a uno de
los departamentos del país, así como a la moneda que se utiliza. Los Chorotegas formaban el grupo que habitaba el departamento de Choluteca, y provenían del grupo maya-quiché. Además estaban los Payas en la Mosquitia,

179

�y los Xicaques en el departamento de Yoro. En la zona del Ulúa estuvieron
los Chontales (Mayas) y los Pipiles.
A ciencia cierta sabemos que los Mayas habitaron Honduras, ya que nos
legaron su grandiosa herencia en las Ruinas de Copán. Se supone, según las
leyendas, que este grupo vino bajo el mando de un gran señor de Yucatán.
Erigieron la ciudad, y tiempo después, regresaron a su lugar de origen sin
saberse el motivo de su determinación. Al llegar los españoles, Copán era una
ciudad ya abandonada.
Durante la época de la Colonia en Honduras, al igual que en todos los
países conquistados en esa época, se subyugó al indígena, rebajándole al último peldaño en la escala social, y lógicamente, con la imposición de los españoles en sus vidas, las lenguas de los indígenas fueron desapareciendo del
cuadro cultural, al igual que sus cultos religiosos, los cuales fueron suplantados por el catolicismo. Sin embargo, siempre quedaron huellas de dichas
lenguas, como se puede observar en muchos vocablos aún utilizados por el
pueblo, mismos que contribuyeron al enriquecimiento de la lengua.
Pasa el tiempo y se suceden las intrigas del gobierno colonial. Después de
vivir 300 años bajo el yugo español, e influenciados por las declaraciones de
independencia de Estados Unidos y México, sobre todo la de este último
país, vienen las ansias de libertad de los pueblos de Centro América. La
labor de redacción del acta de independencia corresponde al sabio José Cecilio del Valle. Sale el documento a la luz el 15 de septiembre de 1821 en
Guatemala, sede de la Diputación Provincial. Los pliegos del acta de Independencia llegaron a Cornayagua, entonces capital de la Provincia de Honduras, el 28 del mismo mes, para gozo de todos sus habitantes.
Así pasan los años, y pronto son otros países los que ven las posibilidades
de explotar tierras tan generosas como lo son las Centroamericanas. Viene
el furor del oro verde con su alborada en la década de 1910-1920, siendo
promovida su producción y exportación por los grandes consorcios norteamericanos, tales como la United Fruit Company, la Standard Fruit Company,
y la Tela Railroa&lt;l Company. Estas tres compañías son las que aún operan
en la zona norte del país, ya que están todavía en vigencia las concesiones
que el Gobierno Hondureño les hiciera a principios de este siglo por 99 años.

II.

INFLUENCIA DE LAS INMIGRACIONES

Estando compuestas estas compañías en sus secciones administrativas por
ciudadanos de origen nortemericano, es natural que el idioma inglés así
como las costumbres norteamericanas tengan bastante influencia en las del

180

p~, Pero esto no viene a ser la suma total de las influencias de los Estados
Urudos en el español de Honduras. Muchas son las transacciones en los campos de la expor~ción y la importación comerciales y agrícolas que se llevan
a cabo con el ~~s del _N?rte, así como con países europeos, transacciones en
l~ cuale~, se utiliza el 1d1oma inglés. Por otro lado, tenemos la constante salida de Jovenes que van a continuar sus estudios en los Estados Unidos
otros que van con propósito de desarrollar mejores técnicas de trabajo ' y
P~emos decir que, tanto Honduras, como los otros países de la A~érica
Latina, sobre todo los considerados en el grupo de "subdesarrollados", sufren, a la. vez que gozan, con toda inmigración proveniente de los países solventes. Digo que sufren ya que es grande la salida de divisas del p , en
.
~
~
mtereses de idos a los grandes préstamos, así como por los productos que
se exportan a precios altí~imo_s, p~ro que al productor se Je pagan pobrem,en~e. Gozan, ya que las mmigrac1ones provenientes de países solventes econormcamente (y por ta~to, con campo propicio para la cultura) tienden por
lo general a elevar el ruvel cultural, educacional, económico e industrial. En
una palabra, ayudan a sacar a estos países del subdesarrollo y letargo en que
~e encuentran.
. La m~zcl~ de _razas en un país lleva a la mezcla de las lenguas. Las principales mmtgraciones a Honduras vienen de Palestina y de Ja China. Estos
gruP.os se dedican principalmente al comercio, pero sus costumbres e idiomas
permanecen fuera del alcance de los hondureños, ya que se trata de grupos
c~rrados que no se mezcl~ mucho socialmente debido a la falta de aceptación por parte de los nativos. Hay también mucho israelí y norteamericano
como dueños de las principales empresas del país.
'
Después ~enemos a los hermanos de Centroamérica. En este grupo sobresalen notoriamente los salvadoreños, quienes vienen a laborar como "mano
de obra". Este fenómeno socio-económico se debe a que El Salvador siendo
un país pequeñísimo (34,126 km2 ) tiene una población excesiva: 'aproxi~a,damente 3 millones de habitantes, lo que da un total de 87 habitantes por
kilometro cuadrado. Esta población es demasiada para cubrir sus necesidades
ocupacionales, dejando a muchos sin oportunidad de trabajo.
Otro grupo fuerte es el de la raza negra, llamados "morenos". tstos como
es sabido, vinieron c~mo esclavos durante la conquista. Muchos son J~s que
han ~ega~o de Jamaica, y se llaman a sí mismos "ingleses". Ellos tienen sus
propios dialectos, los cuales varían de caserío en caserío. Los "morenos" mezclan en sus dialectos palabras de origen inglés, español y francés. El "mor~no" por lo g_eneral es muy pobre. Su habla no considero que tenga influencia en el espanol de Honduras, ya que s6lo ellos la practican.
. En menor escala tenemos a los mexicanos y europeos, así como a los sudamericanos. Los primeros, podríamos decir que en su mayoría vienen debido al

181

�matrimonio, en ambos sexos, con hondureños que realizan sus estudios en
México. Los europeos y sudamericanos llegan a Honduras como repre:~ntantes de Compañías de sus respectivos países, o empleados por compamas
locales, quedándose por lo general a residir en el país.

III. EL

Microbiología ............... .
Enfermería ................ .
Odontología ............. . . .
I ngemena
. ' Quimzca
, . ......... .
Pedagogía ......... . .... . .. .
Ingeniería Eléctrica ......... .
Licenciado en Ciencias M atemá-

SISTEMA DE ENSEÑANZA

Los sistemas de enseñanza en estos países son aún anticuados. Para empezar, los maestros forman el grupo peor pagado por el gobierno. Tod~s los
nombramientos son hechos por las autoridades facultadas por el gobierno,
aún en los colegios privados.
La educación aquí se divide en Primaria, que va de primero a sexto gr~do, y Plan Básico, que viene a ser el equivale_nte en México ,ª la Secundaria
y Preparatoria. Digo que viene a ser el eqmvale_nte, pero, s~lo en lo que_ a
la nomenclatura se refiere, ya que en el contenido acadermco las materias
impartidas son sumamente básicas, y el alu_~o, en esto_s ~ltimos cinco años
de enseñanza preparatoria, no llega a adqumr los conocimientos que se ofrecen en otros países.
Reducido, relativamente, es el grupo de alumnos pertenecientes a f~milias
económicamente pudientes que salen al extranjero a continuar estudios s~periores, y ellos, al llegar a su destin_o, . inmediatamente n~tan la ~norme diferencia entre el alcance de sus conocumentos y lo que segun los metodos educativos de otros países debieran saber.
Los estudiantes que no están en posibilidades de salir del país siguen en
su gran mayoría las carreras de Leyes, Farmacobiología, o asisten a las es:uelas para Peritos Mercantiles y Secretariado. Los egresados de estos dos tipos
de escuelas abundan tanto que sus trabajos no pueden ser bien remunerados,
~alvo en casos especiales. Además, como exceden en número a las plazas disponibles, tienen que dedicarse a otras ocupaciones ya no ligadas a sus conocimientos específicos.
La Universidad Autónoma de Honduras, única en el país, se encuentra
en Tegucigalpa, y ofrece las carreras que a continuación indico con su correspondiente número de alumnos:
Ciencias Jurídicas y Sociales . . 652
Economía . . . . . . . . . . . . . . . . . . 604
Medicina . . . . . . . . . . . . .
527
Administración de Empresas . . 478
Ingeniería Civil . . . . . . . . . . . . . 429

Ingeniería Agronómica e Ingeniería Forestal . . . . . . . . . . . .
Auditoría . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Psicología . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Química y Farmacia . . . . . . . . .

211
201
83
74

55
48

45

37

31
23

tic as ( física, química, biología) . .................. . .
Técnico Laboratorista . ...... .
Profe sor en Educación Media
( física, química, biología, matemáticas) ............... .
Administración Pública ..... .
Topógrafo ........ . ........ .
Técnico en Dibujo .. . ..... .

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3
1

(Datos proporcionados por la UNAH - Alumnos en el ciclo Febrero, 1969Noviembre, 1969).
Después de haber residido en Honduras, en su zona norte, por algunos años,
he podido reunir una serie considerable de modismos utilizados por el pueblo,
la prensa, radio y televisión. Hubiera sido mi mejor intención recopilar una
lista completa de todos los vocablos que he encontrado diferentes en significado y forma a los usados en México. Sin embargo, tal cosa me ha sido impoóble, pues sólo he vivido en San Pedro Sula, y la lista que a continuación brindo ha surgido de mis lecturas de cuentos de autores hondureños y del habla
de la ciudad.
Algunos de los modismos difieren solamente en significado de los usados en
México. Los hay tomados de palabras inglesas. Otros provienen del español
antiguo, y otros tantos son de origen indígena. Entre todos forman un mosaico
de colorido lingüístico. Por esto, aunque no es completo, considero este ensayo
interesante.
Habiendo dado, aunque en muy pocas palabras ( ya que es muchísimo más
lo que puede decirse de un país por pequeño que éste sea) una descripción de
la actual situación cultural del P.aís, y teniendo una idea general del conglomerado que lo habita, podemos continuar a elaborar la lista de lo que llamaremos "Hondureñismos", tema principal de estas páginas.
A
achín - (m. sust.) buhonero
achinería - (f. sust.) la ocupación del achín.-También el conjunto de mercaderías que
venden los achines
achiote - (m. sust. bot.) colorante rojo que se utiliza en la preparación de las comidas,
y que se extrae del árbol del mismo nombre
achompipado(a) - (adj.) tímido
achucuyarse - (v.) abatirse

183

!82

�aiguaste - (m. sust.) salsa hecha a base de semillas de ayate, achiote, chile, manteca y
otros ingredientes, y que sirve para condimentar los nacatamales
¡ a la púchica! - expresión similar a ¡ ay Chihuahua!
Alcalde de la Vara Alta - La Vara Alta es el símbolo de mando que proviene de la
ideología antigua indígena. En ciertos pueblos este Alcalde existe a la par del Alcalde
Municipal. Su decisión es siempre justa y equitativa
allí nomacito - expresión que significa allí cerca
amachinarse - (v.) tener relaciones hombre y mujer sin estar casados
ambolias - (f. sust. bot.) zinias, cartulinas
amígdolas - (f. sust.) por amígdalas
andar - (v.) traer puesto
andar a pichinga - expresión que significa andar borracho
andar a reata - expresión que significa andar bebido
andar bolo - expresión que significa andar bebido
andar candela - expresión que significa andar ebrio
andar chuña - expresión que significa andar descalzo(a)
andar de goma - expresión que significa sentir los efectos de la borrachera
andar de jetas abiertas - expresión que significa andar o estar preocupado
andar de tumbos - expresión que significa estar enamorado
andar en el bochinche - significa andar en el borlote
andar en pinga - expresión de mala educación que significa andar desnudo(a)
andar puesto - por traer puesto
aPazote - (m. sust. bot.) por epazote
apearse - (v.) hospedarse. Esta palabra y su uso viene del modo de viajar en mula.
Uno se apea para que las mulas descansen
aplanchar - (v.) por planchar
aPuñuscarse - (v.) apiñarse, amontonarse
aritos - (m. sust.) por aretes
aruñar - (v.) por arañar
arrechar(se) - (v.) enojar(se)
arrecho - (adj.) duro, dificil
arrecho(a) - (adj.) enojado(a)
arrojar - (v.) vomitar
arroz de leche - por arroz con leche: plato hecho a base de arroz, leche, canela y
azúcar
atipujarse - (v.) atiborrarse
a tucún - expresión que se usa con el verbo beber: beber a tucún, de prisa
ayote - (m. sust. bot.) calabacita
B

balear - (v.) herir con arma de fuego
banano - (m. sust. bot.) plátano
barba amarilla - (f. sust. zoo.) culebra venenosísima que habita en los cafetales y
cañaverales
barbitas - (f. sust. bot.) jilotes muy tiernos
barz6n(a) - (adj.) haragán
benque - (m. sust.) sitio donde se establecen los cortes de madera, generalmente a

la orilla de un río

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boca, boquita - (f. sust.) botana, antojito que se sirve con la bebida
bocarada - corrupción de bocanada
bolencia - ( f. sust.) mareo
bolo - (m. sust.) borrachín, ebrio
bombearse - (v.) robarse
bombera - (f. sust.) carro de los bomberos
bonzo - (m. sust.) embarcación menor hecha de tronco de árbol
botado - (adj.) significa barato: precios botados
botija - (f. sust.) tesoro oculto
bragador - (adj.) adjetivo que se usa para indicar que una persona es enérgica
brizar - (v.) lloviznar
bullaranga - (f. sust.) por bullanga
butaque - (m. sust.) especie de butaca
butuco - (adj.) especie pequeña y gruesa de plátano. También se aplica a una persona
obesa y de baja estatura

e
caballada - (f. sust.) palabra soez, también, un desatino
cabuya - (f. sust.) cuerda hecha de fibra de pita; mecate
cacaste - (m. sust.) del azteca "cacaxtli", esqueleto
cachaza - (f. sust.) bagazo de caña
cachicha - (f. sust.) berrinche, enojo
cachinflín - (m. sust.) cohete buscapiés
cacho - (m. sust.) cuerno
cachureco - (sust.) nombre que se da a los pertenecientes al partido Nacional, o conservadores
cada quien a su percha - expresión que significa cada quien a su cama
Cadejo - (m. sust.) personaje creado por la superstición. Es un cuadrúpedo fantástico con forma de bestia y ojos colorados que ronda por las noches.
caite - (m. sust.) huarache, o sandalia burda
caitulfo(a) - (adj.) huarachudo. Forma despectiva para nombrar a un indio
calpul - (m. sust.) montículos donde existieron poblaciones aborígenes
camándula - (f. sust.) hipocresía
camera - (f. sust.) cubrecama
campeño - (m. sust.) trabajador de fos campos de banano
campista - (m. sust.) vaquero
camulián(o, a) - se dice de la fruta que empieza a madurar
candela - (f. sust.) lámpara fluorescente
candelilla - (f. sust. zoo.) luciérnagas
canillera - (f. sust.) miedo, terror
canillita - (m. sust.) voceador de periódicos
cañal - (m. sust.) por cañaveral
cara de gallo - (m. sust.) tipo de machete
cara de pisote - expresión que significa narizón
caranga - (f. sust.) instrumento musical hecho de una lata con cuerda y arco
carao - (m. sust. bot.) árbol especie de casia, produce vainas cuya miel es muy sabrosa
careto(a) - (adj.) chorreado, cara sucia
cargar a tuto - expresión que significa llevar a un niño "a caballito"

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�carioca - (f. sust.) un centavo de Lempira
cativf - (m. sust.) enfermedad parecida al mal de herpes, que produce manchas mo-

radas; mal del pinto
catracho(a) - (Adj. sust.) nativo de Honduras
catrln - (m. sust.) un vestido de salir
ciguata - (f. sust.) término con que se designa a la mujer en los pueblos
cipote(a) - (sust.) muchacho(a). En femenino también novia
cocora - (f. sust.) personaje fantástico para asustar a~ los niños
colocho - (m. sust.) rizo. Como adjetivo se usa en masculino y femenino para designar
a una persona de pelo rizado
coloradilla - (f. sust. zoo.) garrapata pequeña de color rojo
colorado ( a) - ( adj. sust.) perteneciente al partido Liberal
comisariato - (m. sust.) tienda de la Compañía (Standard o United Fruit) donde se
consiguen productos alimenticios americanos a bajo precio. Se daba al comisario
de los campos para su manejo, y de allí el nombre
concha - (f. sust.) cáscara de las frutas. También la costra de una herida
copar - (v.) topar, pescar a uno la policía
coq uimbo - (sust.) perteneciente al partido Liberal
corneto(a) - (adj. sust.) patizambo(a)
corre que te alcanzo - expresión que significa tener diarrea
corvo - (m. sust.) machete en forma de guadaña
costurar - (v.) por coser
cualquier bagazo - expresión que significa hombre sin valía, ej.: es cualquier bagazo
cuculmeca - (f. sust. bot.) raíz medicinal
cucumbé - juego de rimas cantadas en que esta palabra se repite
cucuruca - ( f. sust.) borrachera
cuerazo - (m. sust.) golpe que da la culebra llamada mica con la cola. También mujer
de buen cuerpo
culumpio - (m. sust.) corrupción de columpio
cumpleañero(a) - (sust.) persona que está de cumpleaños
curarén - (m. sust.) indio de la región (municipio de Curarén)
currutaca - (f. sust.) diarrea
cursería - (f. sust.) mal de estómago
cususa - (f. sust.) aguardiente fabricado clandestinamente
cususera - (f. sust.) fábrica de cususa
cutacha - (f. sust.) cuchillo largo y recto
cutarra - (f. sust.) zapato de correas que llega hasta la pierna
cutorres - (m. sust.) especie de zapato
cute - (m. sust.) zopilote
cuyamel - (m. sust. zoo.) pez de río. También es el nombre de un río
cuzco(a) - (adj.) jorobado(a)

CH
chacalín - (m. sust. zoo.) especie de camarón de río. También se usa para designar

a una persona rubia de tez colorada
chacha - ( f. sust.) tipo de escopeta
chachaguatos - (sust.) gemelos, mellizos

chachos - (m. adj. sust.) gemelos o mellizos. Se usa también para decir de dos plátanos que vienen en una sola cáscara
chafa - (m. sust.) soldado
cha/arote - ( m. sust.) soldado o policía
chagiiite - (m. sust.) pantano, charco
c1ambergua - (f. sust. bot.) planta trepadora de fruta sabrosa en forma de corazón
c ampa - (f. sust.) plato de chayote horneado con queso y crema
chancletudo(a) - (f. m . a dJ.
· ) pa1ab ra d espectiva
·
con que la plebe de .
qwºenes
usan calzado
signa a
chap~ - (f. sust.) ficha, tapa de envase de gaseosa
chapin(a) - (sust. adj.) originario de Guatemala
chapudo(a) - (adj.) por chapeado, rosado de las mejillas
charolas - (f. sust.) ojos
&lt;haroludo(a) - (adj.) o judo, de ojos grandes y feos
chayote - (m. sust.) persona cobarde
chele-:- (f. ~- sust. adj.) rubio(a). También se usa para designar
partido Liberal
a una persona del
chepe - (m. sust.) acordeón (para copiar
· en exámenes). También cualquier libro de
consulta. Diminutivo de José
chero - (m. sust.) cuate, amigo
chiberro - (m. sust. bot. ) planta de la f ºli d l
~alabra al conocedor de caminos, o gw~ a e as ayoteras. También designa esta
ch,bola
· 1 T ambºién cualquier grano (como el cafe') c
, - (f· sust· ) grano en 1a pie.
d
esta malo
uan o
chica
- (series
f. sust.) lotería menor que se Juega
·
¡os d orningos. Va del 00 al 99, y tiene
varias
chichí - (f. m. sust.) nene(a)
ch~chicaste - (m. sust. bot.) tipo de ortiga
chichote - (m. sust.) chipote, protuberanci·a prod uci d a por un golpe
ehichunte - (m. sust.) L.O.05
ch~giiín(a) - (sust.) niño(a) malo pequeño
ch,latada - (f. sust.) comida de chilate
chilate
' tierno molido. Es típico de Semana
Santa- (m. sust.) plato hecho a base de maiz
ch~l(o - (m. sust.) especie de látigo
ch1l1llo - (m. sust.) ver chilío
chilmol
- (m. sust.) salsa a base de chºl
la carne
i tepe, naranja agria y cebolla para preparar
ch~ltepe
- ((m.
h
) sust_. bot.) chile pequeño y muy picante, pareciºdo al chile piquín
' 1_ma~ -:v. lastimar, rozar. Ej.: me chima el zapato
ch~mpm1lla - (f. sust.) espinilla, o parte anterior de la pierna
china - (f. sust.) nana, aya
ch~namos - (m. sust.) puestos de juegos de azar
ch~naste - (m. sust.) germen prolífico
chinasteada - ( f. adj.) preñada
chin-chín - (m. sust.) sonaja
chinchinear - (v.) acariciar consentir
chinear - (v.) llevar en br;zos
chinelas - (f. sust.) zapato de mujer de tacón bajo, y no zapatillas o chancletas como
en México

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�chinero _ (m. sust.) aparador para guardar loza de china o c~stal
chinga _ (f. adj .) corta. Ej. : te ching_a la falda, o t~ queda chinga
chingaste - (m. sust.) residuos, por eJemplo, de cafe
chingo-lingo - juego infantil de rimas
chiquero - (m. sust.) corralito para niño
chirgües - (m. sust.) pellejos de la carne
chirizo - ( m. sust.) soldado
.
chiveada - (f. sust.) jugada de cartas (por dinero)
chivo - (m. sust.) juego de cartas
choco(a) _ (adj. sust.) tuerto, también persona qu~. usa lentes
chocoyo _ (m. sust.) hoyuelo que aparece en las me]lllas al reírse
chompipe - (m. sust. zoo.) guajolote
chongo - (m. sust.) adorno, moño para regalo
chotear - (v.) robar
chucano - (m. adj.) gracioso
chúcaro - (m. adj.) cerril, arisco
chueca - (f. adj.) vieja
chulampln - (m. sust.) perfume barato
chuco(a) - (adj.) sucio(a)
chumPa - (f. sust.) chamarra
d li
·
los ríos y en el mar, en zonas donde pue e a chunte - (m. sust.) pez que vive en
mentarse de desperdicios
chupa _ (f. sust.) festejo en el que se sirve bastante bebida alcohólica
chupar - (v.) embriagarse
churros - (m. sust.) fritos (botanas)

D
damo - ( m. sust.) marido ( no casado)
dan to - (m. sust. zoo.) tapir
.
dar candela - expresión que significa dar fuego (para un cigarro)
dar chascada _ expresión que significa dar extra el vendedor al comprador
dar de un solo vejigazo - de un solo golpe
dar viaje a algo - significa proceder con algo
darse viaje - expresión que significa suicidarse
.
bl
darse vida de catr!n de ciudad - expresión que se usa despect:J.vamente en los pue os,

y que significa darse la gran vida
de balde - por en balde
de b6bilis - sin trabajo, sin costarle a uno trabajo
de choris - gratis
de chotis - gratis
d ¡
·
a decorar,
decorar _ (v.) después de que el alumno ha aprendido a e etrear, empieza
0 sea a leer las palabras enteras
de gua;ua - expresión que significa en balde
dentister!a - (f. sust.) odontología
desbalagar - (v.) malbaratar
descacharrado - (adj.) desaseado
descompuesto - (adj.) ebrio
desecho - (m. sust.) sendero, atajo

desguazar - (v.) despedazar, descuartizar
despotismo - (m. sust.) desorden
diábetis - (f. sust.) por diabetis
doña - (f. sust.) señora. Ej.: Doña, venga para acá
dulce de raspadura - (m. sust.) piloncillo
dundo(a) - (sust. adj.) tonto, torpe

E
echarse algo - expresión que significa arruinar algo
echarse las tristes - expresión que significa hacer el amor (se usa entre personas de
baja clase social)
el coludo - (m. sust.) el diablo
el especial - (sust.) revólver
el Hitacay - personaje legendario mitad hombre y mitad mono, de piel velluda, quien
recorre los montes. Si encuentra a una mujer sola, se la lleva y no se la vuelve a
ver jamás. Este es el nombre que se le da a este personaje en Occidente
el uñudo - (sust.) el diablo
electrizado(a) - (adj.) ebrio(a)
embrocar - (v.) poner a un niño boca abajo. También un trasto
empeñar algo al chifle - expersión que significa dar al usurero el derecho de quedarse
con el objeto empeñado si no se puede pagar
emperendengado(a) - (adj.) emperifollado, arreglado
emperendengarse - (v.) ponerse las mujeres perendengues, arreglarse
empurrado(a) - (adj.) enojado(a)
enamoriscamiento - (m. sust.) amoríos, tener amoríos
encachimbarse - (v.) enojarse
enchiladas - (f. sust.) platillo al que en México se le da el nombre de tostadas
enchufle - (m. sust.) por enchufe (eléctrico)
enchutar - (v.) meter o introducir a la fuena
endamarse - (v.) ir a vivir una mujer con un hombre sin estar casados
enfermoso(a) - por enfermizo(a)
enjaguar - (v.) por enjuagar - también embaucar
enjague - (m. sust.) por enjuague
enjaranado - (adj. ) endeudado
entilado - (adj.) tiznado, de vestidos sucios
entre camagua y elote - expresión que significa que el maíz empieza a secarse.
¡ es una vaina! - expresión que significa ¡ es una lata!
escogencia - (f. sust.) selección
espumilla - (f. sust.) merengue de clara de huevo, tostado en el horno
estanco - (m. sust.) expendio de bebidas alcohólicas
estar empautado con el diablo - estar en pacto con el diablo
estar en Baracoa - expresión que significa que una mujer está embarazada. Baracoa
es un pueblito donde hace parada el FF.CC.
estar enlunada - expresión que se usa en varios pueblos y que significa que una muchacha soltera ya es apta para procrear. Cuando hay luna, sale desnuda gritando como
loca, hasta que el novio se la lleva a su casa. Nadie del pueblo pone atención a
esto. Ya cuando el novio se la lleva, se la considera casada. No hay ceremonia
estar tiz6n (a) - negro, lleno de tizne
este asunto no es chiches - expresión que significa que el asunto no es fácil

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188

�H
F
faja - (f. sust.) cintur6n
fajar, faje ar - (v.) dar golpes con la faja
farolazo - (m. sust.) trago de aguardiente, o cualquier otra bebida embriagante
ferrobús - (m. sust.) carro de ferrocarril similar a un autobús
ficha - (f. sust.) L.0.02 Antes también se designaban así las monedas de plata de

L.0.05 y L.0.10
fondear - (v.) dormirse
forrarse - (v.) comer y beber bien y bastante
frescos - (m. sus t.) refresco embotellado o natural
fridera - (f. sus t.) sartén
frijoles acostados - frijoles molidos fritos
frijoles parados - frijoles enteros cocidos
fustán - (m. sust.) prenda interior femenina: fondo, enaguas

G

galán(a) - (adj.) hermoso(a), grande
gancho - (m. sust.) horquilla para el pelo; seguro para pañales
garrobo - (m. sust. zoo.) saurio de piel escamosa y aspecto repulsivo. Es comestible Y

su carne es muy sabrosa
garúa - (f. sust.) llovizna
gazpacho - (m. sust.) ver chingaste
glaso - (m. sust.) esmalte para las uñas
gobiernista - (m. sust.) gubernamental
goma - (f. sust.) efecto de una borrachera
gorguera - (m. sus t.) diputado
granadilla - (f. sust.) granada china
gren chas - (f. sust.) greñas; también gringas
grenchudo(a) - (adj.) despeinado(a)
guacaleo - (m. sust.) pelea
guamazo - (m. sust.) escopetazo
guamil - (m. sust.) monte, lugar enmontado
guanacaste - (m. sust. bot.) árbol gigantesco, de la familia de las leguminosas
guanaco - (m. sust. zoo.) saurio de piel escamosa, similar al garrobo
guanaco(a) - (adj. sust.) originario de El Salvador
guanacasco - (m. sust.) baile de enmascarados que se lleva a cabo durante las visitas

habichuela - (f. sust. bot.) ejote
hablar ~n pasta - expresión que significa hablar verdades
hablar Jerga - expresión que signüica hablar sin sentido
hacerse el zunte - hacerse el tonto
hi~uera - (f. sust. bot.) especie de calabaza tropical
H1b~eras
hibuera - uno de los nombres que ha tenido Honduras Y que viene de la palabra
hornar - por hornear
huevos picados - por huevos revueltos

1
!mPautamiento - (m. sust.) pacto
impautarse - (v.) hacer pacto ( con el diablo)
~ngrimo(a) - (adj.) solo(a)
ispear - (v.) por espiar

J
jacha - (f. sust.) encía desdentada. También diente grande y feo
jalado - (adj. ) ebrio
jambar - (v.) comer
~apapa - (f. sust. zoo.) especie de pez
~araguá - (m. sust. bot.) tipo de zacate para alimentar el ganado
~arana - (f. sust.) trampa; deuda
¡aranero(a) - (adj.) embaucador
~ate - (m. sust. zoo.) especie de cucaracha pequeña
Jeruza - (f. sust.) cárcel
jiote - ( m. sust. bot.) especie de ár bol grand e que produce unas bolitas que sueltan

hebras como algodón
~olote - (m. sust. zoo.) guajolote
Juanetes - (m. sust.) cadera
~uco(a) - (adj.) se aplica a la comida que está pasada arruinada Eº.
Juma - (f. sust.) borrachera
'
, J.· con olor a juco
jute - (m. sust. zoo.) pez arisco que cuesta mucho pescar

de los santos patronos a los pueblos. Participa toda la población indígena llevando
al santo patrón en hombros
guapote - (m. sust. zoo.) variedad de arenque
guardarraya - (f. sust.) línea de divisi6n en una propiedad
guarera - (f. sust.) fábrica de guaro
guarizama - (m. sust.) tipo de machete
guaro - (m. sust.) aguardiente de caña
guayaba - (f. sust.) puesto en el gobierno; la presidencia del país
¡ güechos! - expresión que significa ¡ qué dijiste, ya!
guinea - (f. sust. bot.) especie de zacate para alimentar ganado
guineo - (m. sus t. bot.) plátano
. en las m1ºnas, o vecino de un pu~blo minero
guir!es - ( m. sust. ) persona que t r aba] a

L
labioso(a)
la Culta lana -. (f.
la Sucia -

- (adj.) que tiene labia

Tegucigalpa
sust. ) pe_rsona de la más baja clase social. Ej.: lana de los barrios
pers_onaJe de leyenda: una princesa por razones de amor se ahogó en la
laguna de T1camaya. Ya de noche, se aparece en los alrededores y atrae a los
hombres co~ can:os, diciendo "tené tu teta" a la vez que les muestra sus senos
desnudos. S1 consigue atraerlos nunca vuelven de la laguna
latir - (v.) ladrar
·

191
190

�montuca
- (f.
sustierno
t.) especie de tamal relleno d e puerco, arroz, chícharos y pasas,
hecho de
maíz
laurel - (m. sust. bot.) croto
lavador - (m. sust.) fregadero, lugar donde se lava la loza
Lempíra - (m. sust.) nombre de la moneda hondureña, en honor del famoso indio

Lempira
lenco(a) - (adj.) tartamudo
los Estados - Estados Unidos

M
machaca - (f. sust. zoo.) especie de pez
machete de taco - especie de machete
macholoas - (m. sust.) grupo indígena que habita en el país
magalla - ( f. sust.) mujer de la calle, prostituta
mal nombre - apodo
mal portado(a) - que se porta mal. También se usa: bien portado
mallugar - por magullar
manaca - (f. sust. bot.) tipo de palmera de cuyas hojas se hacen los jacales
manganzón( a) - (adj.) por maganzón: haragán
manito - (f. sust.) en vez del diminutivo de mano: manita
mano de algo - expresión que significa cinco. ej.: una mano &lt;le elotes
mano de piedra - el corte de res llamado cuete. También la mano del metate
mantequilla blanca - por crema de leche
mar pacífico - (m. sust. bot.) tulipán
marido - (m. sust.) al usar esta palabra se implica que no es el esposo legítimo
maritates - (m. sust.) pertenencias de poco valor
matapalo - (m. sust. bot.) enredadera parásita, de flor roja que seca los palos a

los que se adhiere
matasanos - (m. sust. bot.) especie de árbol de fruta comestible, parecida a la anona
matate - (m. sust.) bolsón que usan los indígenas para llevar sus víveres por el camino
matonear - (v.) asesinar
mazacuate - (m. sust. zoo.) especie de boa gigantesca
mazapán - (m. sust. bot.) árbol grande que produce la fruta del mismo nombre, que

frita tiene un sabor similar al de la papa
me debe un freno - expresión que significa que alguien ha hecho algo que amerita
venganza
mesino(a) - (sust.) por sietemesino; prematuro
meter cocora - expresión que significa meter miedo, asustar
mica - (f. sust. zoo.) culebra venenosa que entierra la cabeza para dar colazos
miel de palo - miel de abeja, extraída de panales en los árboles
¡mira qué cacha! - expresión que significa ¡ qué desvergüenza!
misules - se usa cuando se hace mención a una persona que está presente y no se
quiere mencionar el nombre
mojiganga - (f. sust.) bailes de disfraces para los días de fiesta, ej.: las Mojigangas
del día de las Mercedes
molestar - (v.) hacer el amor
molote - (m. sust.) desorden
molotera - (f. sust.) igual a molote: gentío en desorden
mondongo - ( m. sust.) plato típico hecho a base de panza de res y verduras

moño - (m. sust.) peinado alto
morena! - (m · sust · ) caseno
, d e negros
moreno(a) - (sust.) individuo de raza negra
moto - (adj. ) solo, también huérfan0 · .
,
muco(a) _ ( d'
)
. . .
, eJ .. un calcetm moto
.
a ¡. sust. ongmano de Nicaragua
muJer - ( f. sust. ) al usar este término se . li
mujerero - (sust ) por mu · .
unp ca que no es la esposa legítima
. . .
·
¡enego
municipalidad - (f. sust.) por palacio municipal
musuco(a)
(adj.) de pelo muy ensortiJ'ado, como el de los negros

N
nacido(a) - (adj. ) se usa para decir ue al
nana-yaca - juego infantil
q
go de ropa

O

.
comida ha cogido moho

noórdenes
deja sentársele mosca encima - expresion
.,
• • •
que sigrufica
que no deja que le den

fv

(f. adj.) por niña, o señorita. Lo
nata - (f. sust. ) nariz
usa la gente inculta

~a -

ñato(a) - (adj.) de nariz corta chato
ñusco - (m. sust. ) el demonio '

o
olingo - ( m. sust. zoo. ) especie de mono
oscurana - ( f. sust.) oscuridad
que chilla mucho

p
pacaya - (f. sust. bot.) arbusto cuyas hojas se usan co
pachulín - (m. sust.) perfume barato
mo adorno, y cuyo fruto se come
padr6n - ' (m. sust.) toro semental
palo.- (m. sust.) se usa en vez de la palabra árbol
pancito - (m· sust · ) en vez de panecito
papelote - (m. sust.) por papalote· cometa d .
papit
(
)
·
e Juguete
m. sust. expresión de carino para 11amar a un niño varón: ej.: venga
acá, papita

ª-

pará - (m. sust. bot.) especie de zacate para el ganado
parcho - (m. sust.) parche medicinal
parecer
guineo asoleado - expresión que s1g
. nif'1ca estar pálido
,.
,,asar en ca11dela - expresión q ue sign
• jf'ica pasar la vida bebiendo
pasc6n - (m. sust.) colador, utensilio de cocina
paste - (m. sust. bot.) estropajo

montarle verga a alguien - pegarle a alguien

193

192

H13

�pata de ¡,luma - or1ginano del Departamento de Santa Bárbara
¡,atac6n - (m. sust. zoo.) especie de garrapata
¡,ataste - (m. sust. bot.) chayote
¡,atastlo - (m. sust. bot.) chayote
Jloyulo( a) - (adj.) descolorido, pálido
¡,elársele los cables, 0 alambres, a alguien - expresión que significa estar fuera de sí
¡,,neo - ( sust.) indio; hombre inculto y humilde
Jle¡,, - (m. sust.) biberón
¡,erulera - (adj.) de monte; ej.: guayabas peruleras
/lesa - (f. sust.) carnicería
picada - (f. sust.) roncha por picadura de insecto
¡,ichete - ( m. sust. zoo.) especie de lagartija
¡,ichingo - (f. sust.) monigote; muñeco de juguete
¡,ich6n(a) - (adj.) joven, inexperto
piedra - (f. sust.) molleja
¡,isote _ (m. sust. zoo.) mamilero dentado que casi siempre anda solo. Tambifo se le

llama pisote solo
¡,isto - (m. sust.) dinero
¡,istudo(a) - (adj.) rico, adinerado
¡,izi-¡,izi-gaña - juego infantil de rimas, parecido al mexicano "la mano cortada"
plátano - (m. sust. bot.) plátano macho
plátano majoncho - variedad de plátano
¡,or nainitas - expresión que significa casi, por poco
¡,restar - (v.) en vez de pedir prestado. ej.: Juan me prestó un libro, en vez de:

Juan me pidió prestado un libro
pringa pie - (m. sust.) diarrea
puchito - (m. sust.) poquito; también pucherito
pulir - (v.) cnjarrar una pared
Jlulperfa - (f. sust.) tendajo, estanquillo
pumpunero - (m. sust.) perteneciente al partido Nacional
¡,u¡,usa - (f. sust.) quesadilla, tortilla rellena de queso, o chicharrón molido, etc.

rtumatfs - por reumatismo
riegas de ¡,isto - expresión con que se indicaba anteriormente el pago que ae daba a

los campesinos en monedas de plata, las cuales pescaban con sus sombreros
rijiles - (m. sust.) cachivaches
ripiar - (v.) taparse la cañería, la nariz
rival - (m. sust.) instrumento en que se talla la ropa para lavarla
rompo/lo - (m. sust.) por rompope: bebida hecha de leche, aguardiente, huevos, azú-

car y canela
ronca - (f. sust.) amenaza, engaño

s
sacabuches - (m. sust.) especie de pito
sacadera - (f. sust.) fábrica de cususa
salar - (v.) desgraciar, deshonrar
salir de guasa - salir de casualidad
sanguasa - ( f. sust.) sangre y agua
santul6n - (adj.) por santurrón
sa/layolo - (m. sust. bot.) planta medicinal
.&lt;astra - ( f. sust.) costurera
sentirse el ¡,ato de la fiesta - sentirse el agasajado
ser botarate - ser derrochador
ser matrero - expresión que se aplica a un toro: astuto, que acomete a golpe seguro.

También se aplica al hombre
ser papo - ser tonto
ser ¡,ata dt chucho - expresión que significa ser callejero(a)
ser ¡,isote - ser malicioso
ser pura fal/az6n - ser muy alocado(a)
ser un bagre - se usa cuando una persona es muy lista y no se deja engañar, ni

atrapar
ser un chane - ser conocedor de caminos
sique - (m. sust.) es el baile típico de Honduras, en medio del cual se dicen "bombas"

Q

Sisimike - ver el Hitacay. Nombre que se le da al mismo personaje en el sur y en

¡ qué vaina! - ¡ qué lata!
quebrada - (f. sust.) arroyo
quedar O estar achom¡,i¡,ado - expresión que significa estar apenado, o ser timido

Sisimite - igual que el anterior, sólo que es el nombre que se le da en el norte y

el oriente del país

quedar chinga la ro/la - quedar corta
quemar la canilla - ser infiel a su cónyuge

R
rabiada - (f. sust.) enfado
rancho - (m. sust.) casa de pobre aspecto
rascarrabias - en vez de cascarrabias
real - (m. sust.) L.O. 12

dos reales - L.O. 25; cuatro reales - L.O. 50, etc.
recado - (m. sust.) colorante parte achiote, sólo que no es puro

194

centro del país.
soca - ( f. sust.) borrachera
socar - (v.) apretar: también en cuanto a dinero, hacer falta
saber tocar un instrumento por solfa - leyendo la música
son papadas - expresión que significa son bobadas
sorbitorio - (m. sust.) medicina que debe tomarse a sorbos
sorontoco - (m. sust. zoo.) especie de gusano
sor/lresivo - (m. sust.) programa mensual en los cines para el que no anuncian el
nombre de la película a exhibirse
sudar calentura ajena - expresión que significa preocuparse por los problemas de otro.
sompopo - (ro. sust. zoo.) especie de hormiga amarilla que busca el azúcar

195

�V

T
taba - (f. aust.) juego de naipes
tacuacln - (m. sust. zoo.) zarigüeya
.
tajaditas _ (f. aust.) tajadas de plátano macho o banano verde, fritas
talanquera - (f. sust.) cerco que se hace para resguardar el ganado
talludo(a) - (adj.) hebrudo, que parece cuero. Se aplica a las verduras
tamag4s - (m. sust. zoo.) culebra muy venenosa
tamal - (m. sust.) tamal grande de maiz, sin relleno
tapesco _ (m. sust.) cama en la cual el marco es de madera. Entre el marco se teje
mecate y sobre este tejido se extiende el petate
tecomate '_ (m. sust.) especie de calabaza de cuello estrecho, de la cual se hacen

cazuelas
templarse - (v.) morirse
,
tenamaste _ (m. sust.) cada una de las tres piedras de los fogones aztecas; aun se usa
el término.
tener damo - expresión que significa tener marido
te"imechin _ (m. sust. zoo.) pez de río_ de_ carne muy sabrosa
r
)
t mamífero roedor, de carne muy pretepezcuinte - (m. sust. zoo. por tepe1zcwn e:
ciada
tercios - (m. sust.) grandes cantidades
,
texiguats _ (ro. sust.) indios del municipio ?e Texigual, El Para1so
tico( a) - (adj. sust.) originario de Costa Rica
tierno( a) - (sus t. ) recién nacido
timba - (f. sust.) barriga, vientre
timbuco(a) - (adj. sust.) perteneciente al partido Liberal
toma - (f. sust.) brebaje con atribuciones maléficas
toro fuego - cierto tipo de luces o fuegos artificiales
totoposte _ (m. sust.) galleta de manteca, maíz y piloncillo, muy tostada y dura, Y
que se toma con café
troco - (m. sust.) carreta para vender frutas

uaca - (f. sust.) helado con coca cola: vaca negra - de fresa, vaca blanca - de
vainilla
uender al top6n - expresión que significa vender al contado
uerga - (f. sust.) palo, golpe
uijiar - (v.) por vigilar
uincha - (f. sust.) diadema, cinta para el pelo
uioUn - (m. sust.) mesa para planchar de forma alargada
uisguls - (m. sust.) carrizo delgado que se usa para hacer cometas

y
yaguaza - (f. sust. zoo.) especie de pato silvestre pequeño
yancuni - (m. sust.) danza afro-hondureña
yantar - (m. sust.) la comida ( cualquiera de los tiempos)
yeso - ( m. sust.) gis
yuca - (f. sust.) raíz comestible
yuyuga - (f. sust.) fruta de carne amarilla, muy dulce

z
zamarro(a) - (adj.) picaro, bribón
zampar - (v.) dar a la fuerza, meter a la fuerza; zampar un golpe: dar un golpe
zanate - (m. sust. zoo.) cuervo
zángano - (adj.) pícaro
zapote - {m. sust. bot.) por mamey
zoPe - (m. sust. zoo.) zopilote
zumbadora - (f. sust. zoo.) culebra que chicotea con la cola
zunteco - ( m. sust. zoo.) cierta avispa
zarate - (m. sus t.) sarna

tromp,zar - (v.) por tropezar
¡ tronco de película! - por magnifica
trucha - (f. sust.) tendajo
tufoso (a) - (adj.) que se da importancia sin tenerla

Anglicismos

tuna - (f. sust. bot.) nopal (a\lá no da fruta)
tunco(a) - (adj.) manco o cojo: que le hace falta un miembro
turco(a) _ (adj. sust.) forma despectiva de \lamar a los árabes

A continuación tenemos una lista de las palabras de origen norteamericano más utilizadas en esta zona, que, como ya se sabe, es la que recibe
mayor influencia de la lengua inglesa. Se anota la ortografía, a continuación
la pronunciación (en caso de que ésta sea diferente), el equivalente norteamericano, y por fin, su significado.

u
una hormiguita de algo - expresión que significa un poquito de algo

un cachimbazo de. . . - gran cantidad de .. •
L
al b pencazo se acompaña de otras aparun pencazo de años - muchos anos. a p a ra
te de años.
un terreno que es pelaz6n - un terreno desértico

196

aplicación
barténder
baby
beicon
banano

application
bar tender
baby
bacon
banana

=
=
=
=

solicitud
cantinero
nene, recién nacido
tocino
plátano guineo

197

�B.V.D.

bi-vi-di
bluf
brequear

blof

breques
búfalo
bus
busito
cacharse

cash
cocacolada
congratular
congratulaciones
chapeada
chapear
chequear
chequearse
chequeo
chosborga
daime
dar un shaine
diapers
dóctor
dron
emanés

enrolar
enrular
escore

file

(daipers)

(fail)

198

file
folder
frr.ezer
to freeze

marca de ropa
interior masculina
pretensión

,

frenar
frenos de un vehículo
L. 0.10
camión de pasajeros
= camión de pasajeros pequeño
= robarse
= efectivo
fiesta con coca colas
= felicitar
= felicitaciones
= cortada al zacate
= cortar zacate
= revisar
= ir a examen médico
examen médico
= hamburguesa con queso
= moneda de L. 0.20
= dar lustre
= pañales
= médico (familiarmente)
bote, barril
= taller de reparaciones de la
Compañía: Machinery &amp;
Supplies
inscribir
enrollar el pelo en rizadores
marcador deportivo
archivo
archivador
congelador
congelar ( usado también en

=

=

=
=

=

"canasta"}

friziarse
Güevarich

market
marqueta

bluff
to put the
brakes on
brakes
us $0.05
bus
bus
to catch
cash
Coca Cola
to congratulate
congratulations
to chop
to chop
to check
to check
to check
cheeseburger
dime
to shine
diapers
doctor
drum
M &amp; S

enrol
to roll
score

folder
frizer
friziar

icecrean
jamborga
lipstíc
loyer
mables
machangai
marionero

=

(aiscrin)

to freeze
Guava Ridge

=
=

ice cream
hamburger
lipstick
lawyer
marbles
merchandise
Marion

=
=
=
=
=
=

market
market

=

=

congelarse, helarse
El Guayabal, barrio del
puerto de Tela
helado a base de leche
hamburguesa
lápiz labial
abogado
canicas
tren que trae mercaderías
operador de la pala mecánica de este nombre
super mercado
carnicería

maules
mesjol
monis
osmil
papermate

marbles
messhall
money
oatmeal
papermate

parquear
parquearse
parquearse a alguien
parqueo
penalti
pichel
popsícle
punches
queque
representativa
rul
rulo
( saildlain)
sideline
sándwiche
shainear
shores
(shauer)
shower
sirope
swing
taimkíper

to park
to park
to park
to park
penalty
pitcher
popsicle
punch
cake
representative
ruler
roller
side line
sandwich
to shine
shorts
shower
syrope
swing
time keepe

=

=
=
=
=

canicas
club-restaurante
dinero
avena

nombre de marca de bolígrafo

taipear
tipiar
tiquet( e)
lisiar
trust
ushero
wachimán
Watatán

to type
to type
ticket
to tease
trust
usher
watchman
water tank

yarda
rardero
yonson

yard
yard
junction

=

=
=

=

=
=
=
=

=
=

=
=
=
=
=

=
=
=

=
=

estacionar un vehículo
dormirse; morirse
matar
estacionamiento
falta, en football
jarra para agua
helado, paleta
ponche; bebidas
pastel
representante
metro
rizador
línea de desvío del FF. CC.
emparedado
lustrar zapatos
pantalón corto
fiesta de despedida
miel
columpio
persona encargada de estar
pendiente de las horas de
trabajo
escribir a máquina
clasificar el tipo de sangre
boleto
hacer "crepé" en el pelo
empréstito
acomodador
velador
tanque de agua, nombre de
un barrio en Tela
patio, jardín
jardinero
unión de dos vías ferroviarias

Nombres Propios
Debido a la misma influencia de los varios inmigrantes, el pueblo ha
adoptado la mala costumbre de utilizar nombres propios extranjeros "hondureñizándolos". Y digo mala costumbre, ya que a mi parecer hay muchísimos

199

�nombres en nuestro idioma que van de acuerdo, armónicamente, con nues•
tros apellidos. Estas combinaciones lastiman tanto el oído como la vista. Por
otro lado, los "morenos" son fanáticos del uso de nombres completos de personajes célebres, acompañados luego de su apellido.

Terminados en IR
todos cambian

CASOS EN QUE CAMBIA LA FORMA DEL VERBO:

Gramática

Presente de Indicativo

Las regiones Norte y Occidental de Honduras se caracterizan por su manera de hablar, la cual consiste en el "voseo", uso del "vos" en vez del "tú",
y de la acentuación de los verbos en su última sílaba (en el imperativo y pre•
sente de indicativo), lo que en muchos casos implica la distorsión de su

Terminados en AR

forma.*
Cuando el verbo va unido al dativo, el acento se usa en la penúltima
sílaba.
Se ha notado que en el resto del país, y sobre todo en Tegucigalpa, se
habla un castellano más puro que el utilizado en la zona norte, aunque sí
se usa el "vos". Ello se debe a que en la capital hay más cultura, y se lucha
por ella. Oímos decir: "los de la Culta", o sea, los de Tegucigalpa. Y, triste•
mente, ¡ se dice en forma despectiva!
A continuación se dan algunos ejemplos de la acentuación en casos en
que no cambia la forma escrita del verbo:

Terminados en AR
Presente de Indicativo

Imperativo

vos amás
vos te peinás
vos te largás
vos llegás
vos pecás
vos andás

:uná
peináte **
largáte **
llegá
pecá
;mdá

vos
vos
vos
vos

almorzás
te calen tás
me tentás
apretás

I mperativo

Formas Correctas

almorzá
calentáte **
tentáme **
apreti

(almuerzas, almuerza)
( te calientas, caliéntate)
( me tientas, tiéntame)
(aprietas, aprieta)

tené
volvé
hacé
poné
queré

sabé

( tienes, ten)
( vuelves, vuelve)
(haces, haz)
(pones, pon)
( quieres, quiere)
( sabes, sabe)

andáte **
partí
salí
abrí
imprimi
destruí
ded
freí
dormí
sentí
reí

(vas, vete)
( partes, parte)
( sales, sal)
( abres, abre)
( imprimes, imprime)
( destruyes, destruye)
(dices, di)
( fries, frie)
(duermes, duerme)
( sientes, siente)
( ries, rie)

Terminados en ER
vos
vos
vos
vos
vos
vos

tenés
volvés
hacés
ponés
querés
sabés

Terminados en IR
vos vas
vos partís
vos salís
vos abrís
vos imprimís
vos destruís
vos decís
vos freis
vos dormís
vos sentís
vos reís

Terminados en ER

vos leés
vos comés
vos recorrés
vos rompés
vos me mecés
vos nos protegés

* Cfr.

leé
comé
recorré
rompé
mecéme**
protegénos **

AMADO ALONSO, Estudios Lingülsticos, Temas Hispano-Americanos.
** El acento ha sido puesto sólo para indicarlo.

Para el verbo "ser" se usa la forma vos s6s por tú eres.
Para los verbos que en el imperativo tienen una sola sílaba, no hay cambio:
da, ve.
Todos estos datos son muy generales, pero considero que por medio de
ellos puede el lector llegar a formarse una idea del panorama cultural y lin** El acento ha sido puesto sólo para indicarlo.

201

200

�güístico que actualmente impera en Honduras. También puede tomarse como
un ejemplo de las variantes que un lenguaje puede sufrir debido a la influencia del medio ambiente y de los antecedentes del conglomerado que
lo habla.

ERZIEHUNG ZUM KOLLEKTIV.
EIN ASPEKT IM WERK FRANZ KAFKAS
RALF R. NrcoLAI
Dept. of Germanic and Slavic Languages
The Univcrsity of Georgia
Athens, Ga. 30601, USA

lN

ElNER ANMERKUNG zu Kafkas Tagebuchaufzeichnung vom 23. Dezember
1921, in der jener erwiihnt, er habe wieder über "Nás Skautík", der Zeitschrift
der tschechischen Skout-Bewegung gesessen, berichtet Max Brod von Kafkas
Interesse für alle Erziehungsprobleme.1 Dieses Interesse zeigt sich wiederholt
in Kafkas Schriften, allerdings im Zusarnmenhang mit Dimensionen, die über
den engen Rahmen des rein Erzieherischen in seiner alltiiglichen (piidagogischen) Bedeutung weit hinaus weisen und in der Frage nach dem Wert und
der Erfüllung des Einzelnen in der modernen Welt kulminieren: Kann sich
der Mensch gegenüber der unmapigcn Apparatur der Gesellschaft, deren
Teil er ist, behaupten und seine Individualitat bewahren? Oder wird nicht
vielmehr jegliches naturhaft-individuelle Moment zugunsten eines durchweg
verdinglichten Bewuptseins ausgeschaltet, cine freie Entfaltung des Geistes
hintertrieben und das Denken in einen Rahmen gezwangt, der den Anforderungen der Zeit willfahrig zu sein hat?
Wie kein zweiter Autor seiner Epoche hat Franz Kafka dargestellt, wie die
dem Menschen von der verwalteten Umwelt aufgezwungenen Denkschemata
denselben allmahlich und unmerklich in eine durch restlose Funktionalisierung
aller gepragte Massenkultur eingliedern und gleichzeitig eine jede individuelle "Eigentümlichkeit" eliminieren. In seinen Fragmenten Jiest man:
1 FRANZ KAPKA, Tagebiichtr (New York, 1949), S. 715. Alle Zitate aus Kafkas
Werk sind der von Max Brod herausgegebenen, bei Schocken erschienenen Gesamtausgabe
entnommen. Hiemach werden die üblichen Abkürzungen verwendet:

B - Beschreibung eines Kampfes; E - Erzáhlung,11 und Kleine Prosa; H - Hochzeitsvorbereilungen auf dem Lande; P - Der Prou{J; T - Tagebiicher.

203
202

�Jeder Mensch ist eigentümlich und kraft seiner Eigentümlichkeit
berufen zu wirken ... Soweit ich es erfahren habe, arbeitete man sowohl
in der Se hule als auch zu H ause darauf hin, die Eigentümlichkeit zu
verwischen. (H 227 f.).

Schon seit frühestem Kindesalter unterliegt der Mensch ciner "Erziehung
als Verschworung der Gro/3en", durch welche "die frei Umhertobenden"
schnell in ihrer Bewegungsfreiheit eingeengt werden (T 512). Diese Enge
-und Kafka konstatiert dies mit aller Klarheit- wird nicht bedingt etwa
durch psychologisch fehlerhafte Methodik oder unrichtige Behandlung und
Unterrichtung durch bestimmte Personen, denen die Erziehung des Kindes
obliegen mag, sondern durch die Gesamtgesellschaft schlechthin :
Oft überlege ich es und immer mu/3 ich dann sagen, da/3 mir meine
Erziehung in manchem sehr geschadet hat. Dieser Vorwurf geht gegen
ein Menge Leute ... Es sind da meine Eltern, einige Verwandte, einige
Lehrer, eine ganz bestimmte Kochin, einige Miidchen aus Tanzstunden,
einige Besucher unseres Hauses aus früherer Zeit, einige Schriftsteller, ein
Schwimmeister, ein Billeteur, ein Schulinspektor, dann einige, denen ich
nur einmal auf der Gasse begegnet bin, und andere, an die ich mich
gerade nicht erinnern kann, und solche, an die ich mich niemals mehr
erinnern werde, und solche endlich, deren Unterricht ich, irgendwie
damals abgelenkt, überhaupt nicht bemerkt habe, kurz es sind so viele,
da{J man achtgeben mu/3, einen nicht zweimal zu nennen. Und ihnen
alltn gegenüber spreche ich meinen Vorwurf aus. . . Erwartet man
vielleicht, da/3 ich irgendwo abseits erzogen worden bin? Nein, mitten in
der Stadt bin ich erzogen worden, mitten in der Stadt. (T 15 f.).
An der Formung der Personlichkeit sind, wie Kafka hier andeutet, samtliche

Lebens- und Erfahrungsbereiche beteiligt, wobei alle Krafte darauf ausgerichtet sind, eine unbehinderte und natürliche Entfaltung des Ich erbarmungslos zu ersticken. Ein jegliches Bewuf3tsein, welches über den ausschlie/3lich
von der modernen gesellschaftlichen Struktur her bestimmten Rahrnen
hinausgeht, wird eliminiert und damit gleichzeitig das Fundament für eine
kontinuierliche Befangenheit in der taglichen Routine des Nutzhaften gelegt.
Die dem Menschen seit frühester Jugend aufgezwungenen Denkformen, die
auf ein Bestehen in einer nach pragmatischen Grundsatzen durchorganisierten
Welt ausgerichtet sind, versperren somit den Ausblick und engen den
Denkhorizont ein, ahnlich wie eine Mauer, die künstlich die Grenzen der
menschlichen Existenz und des dazugehorigen Alltagswissens definiert. Es
überrascht deshalb nicht, da/3 Kafka auf das Bild der Mauer zurückgreift,

Um diesen Vorgang in seiner ganzen F.ntschiedenheit zu beschreiben. In der
Erzahlung Beim Bau der Chinesischen Mauer wird "die Baukunst, insbesondere
das Maurerhandwerk, zur wichtigsten Wissenschaft erklart und alles andere
n~ anerkannt, sow~it es damit in Beziehung stand." Die Ausschlief31ichkeit
dieses Vorgangs w1~d unterstrichen durch die Art der schon frühzeitig
erfolgenden U nterwe1sung der Kinder in dieser Wissenschaft:
lch erinnere mich noch sehr wohl, wie wir als kleine Kinder kaum
unserer Beine sicher, im Giirtchen unseres Lehrers standen ous 'Kieselsteinen eine M auer bauen muPten, wie der Lehrer den R~ck schürzte
gegen die _Mauer rannte, notürlich al/es zusammenwarf, und uns wege~
der Schwache unseres Baues solche Vorwürfe machte, da/3 wir heulend
uns nach _a/len Seiten zu unseren Eltern verliefen. Ein winziger Vorfall,
aber bezeichnend für den Geist der Zeit. (B 68 f.) .2

~o ~~ ein jed~r, ~geachtet ~rsonlicher Neigungen oder "Eigentümlichke1ten .' m 1!bere1~st1mmung m1t dem "Geist der Zeit" vorgebildet zu
kollektiver M1tarbe1t an der Mauer, und die Überlegenheit dieses modernen
Ze~talters ~rü:kt" sich gerade darin aus, da/3 "fast ein jeder gebildete
Ze1t~_en?~, _em Maurer v?m Fach und in der Frage der Fundamentierung
untruglich 1st (B 71). Die Mauer gewahrt Schutz und so11 ebenfalls als
B:15is für einen neuen Turmbau zu Babel dienen, steht also stellvertretend für
Sicherheit durch gesellschaftliche Gebundenheit und Fortschritt in einem
kann jedoch gleichzeitig aufgrund der Eigenart des Fundaments und tro~
d~ tatsachlichen Bestehens der Mauer "nur in geistiger Hinsicht gemeint
sem" (B 72), d.h. sie kennzeichnet primar die dem modemen Bewuf3tsein
gesetzten Schranken.3
' Nicht von ungefahr sind gerade diese "winzigen Vorfalle" zugleich die wirksamsten:
zu geringfügig namlich, um Klarheit über die Art des Erziehungsprozesses zu venchaffen
und doch wieder nicht geringfügig genug, um nicht - wie bei dem vom Lesen ergriffene~
K_ind, dem mit der B_emerkung "Alle schlafen, also muPt auch du schlafen gehn" das
L1cht ausgeschaltet w1rd - trotz aller "Berufung auf die Allgemeinheit" einen Stachel
zurückzulassen. Auch das "Verbot des Lesens ist zwar nur ein Beispiel, aber ein bezeichnendes, denn dieses Gebot wirkte úef. Man erkannte meine Eigentümlicbkeit nicht
an ... " (H 288 f.).
1 Diese Vieldeutigkeit des Textes laPt sicb durch zahlreiche Textbeispiele belegen.
Auf folgende drei sei hingewiesen: ( 1) Die die moderne gesellschaftliche Struktur
schützende und zugleich für ein noch waches BewuPtsein lebensfeindliche Monotonitat
bedeutende Mauer wird behandelt in folgendem Dialog:
"Es i.st keine ode Mauer, es ist zur Mauer zusammengeprePtes süPestes Leben
Rosinentrauben an Rosinentrauben." - "Ich glaube es nicht." - "Koste davon.';
- "Ich kann vor Nichtglauben die Hand nicht heben.'' - "Ich werde dir die

20j
204

�Die pragnanteste Beschreibung kontinuierlicher Pcrsonlichkeitspragung entlang den von der Allgemeinheit sanktionierten Bahnen erfolgt in der Erzahlung
Ein Bericht für eine Akademie, in der die Menschwerdung eines Affen deutlich
den Werdegang des Menschen vom ersten "Handschlag" bis zur Aneignung
der "Durchschnittsbildung eines Europaers" nachvollzieht. Auch hier wird
Wissensgut teuer erkauft, indem sich der Geist zunachst eine Zwangsjacke
anpassen und alsdann nach dem Schema der Massenproduktion modellieren
laPt, stereotype Denk -und Verhaltungsweisen akquiriert und. schlieplich
eine seinswidrige Existenz vergotzt. So wird Unnatur zur Natur- mcht auf der
Grundlage freier Entscheidung, sondern weil ein anderer als in schablonenhafter
Konformitat endender Ausweg nicht existiert: "Ich hatte kcinen Ausweg,
muPte mir ihn aber verschaffen, denn ohne ihn konnte ich nicht I_eben"
(E 17). Der Ausweg liegt in der Nachahrnung der Menschen, welche mit den
imroer gleichen Gesichtern und den gleichen Bewegungen auf und ab gehen
(E 172 f.). Die dem Affen abgetrotzte Gewohnung an die Schnapsf~asche
(E 173 ff.) und die korperliche Züchtigung durch den Lehrer, der die Affennatur mit der brennenden Pfeife zu bekampfen weip (E 174 f.), machen
auf die Naturwidrigkeit und Grausamkeit bei dem beschriebenen Erziehungsvorgang aufmerksaro.
.
Ist man in der Lage, die erste kritische Zcit zu überleben, erkennt man s1ch
bald als auperst dressurfahig (E 170), ja man braucht sich gar nicht mehr
antreiben zu lassen, sondern roan schwingt die Peitsche selbst:
Ach, man lernt, wenn man muP; man lernt, wenn man einen Ausweg
will; man lernt rücksichtslos. Man beaufsichtigt sich selbst mit der Peitsche; man zerfleischt sich beim geringsten Widerstand. (E 175 f.).
Traube zum Munde reichen." - "]ch kann sie vor Nichtglauben nicht schmecken."
- "Dann versinke!" - "Sagte ich nicht, daP man vor der Ode dieser Mauer
versinken muP?" (H 331 f.).

(2) In einem Die Mühseligkeit betitelten Para~raphen werd~~ zu unterrich~~nde_Kinder in einem kleinen, übervollen Zimmer "so an die Wand gedruckt, daP es bea~gstigend
aussah" (Mauer und Wand entsprechen sich), wehren sich jed~ch _und halten _die Masse
hierdurch immer in Bewegung. "Nur einige groPere Kinder, die die ande_ren uberragt~~
d nichts von ihnen zu fürchten hatten, standen ruhig an der Hmterwand. • . ,
:;ensichtlich deshalb, weil sie durch die Grundbegriffe des gesellschaftlichen Bildungsguts bereits infiziert worden sind. (H 352 f.).
.
(3) Die tatsachliche und doch geistige, das BewuPtsein begrenzenden Mauer beze1ch-

In immer starkerem Ma/Je wird eine Beschaftigung roit eventuell noch
lúer und da aufblitzenden, sich an individueller Eigentümlichkeit orientierenden
BewuPtseinssplittem als steriler Luxus abgetan, so dap sich dem Betroffenen
endlich die Fahigkeit des Durchschauens der eigenen Situation entziehen muP.
Der Mensch -und hierin liegt die Tragik des Vorgangs- forciert nun von
sich aus die Entwicklung, die ihm eingangs aufgeZ\vungen wurde. Der
anfanglichen Unterdrückung individueller Eigentümlichkeit durch die Umwelt
folgen Selbstbewachung und Selbstbestrafung, man "zieht die einzelnen Rutenspitzen in sich und beginnt nach eigenem Plan sein Inneres zu stechen und
zu kratzen," bis die Eigentümlichkeit "als nicht vorhanden erkannt" wird
(H 230); man "beaufsichtigt sich selbst mit der Peitsche" und verbraucht
2uletzt "einige Lehrer gleichzeitig":
Als ich meiner Fiihigkeiten schon sicherer geworden war, die Offentlichkeit meinen Fortschritten folgte, meine Zukunft zu leuchten begann,
nahm ich selbst Lehrer auf, lieP sie in fünf aufeinanderfolgenden Zimmem niedersetzen und lernte bei allen zugleich, indem ich ununterbrochen
aus einem Zimmer ins andere sprang. (E 176).

Die Analogie mit dem modernen Universitatsbetrieb und seinem Hasten
von Horsaal zu Horsaal ist offensichtlich. Hier wie zuvor kommt dem
BewuPtsein aufgrund des "Eindringens der Wissensstrahlen von allen Seiten
ins erwachende Hirn" und der Vorformung aller Denkbahnen die Moglichkeit
einer Reflexion über den eigenen Zustand abhanden. Das Wissen um diese
Entwicklung liep Kafka die Worte notieren:
Das Leben ist eine f ortwiihrende Ablenkung, die nicht einmal zur
Besinnung darüber kommen liiPt, wovon sie ablenkt. (H 334).

Kafka selbst, von dem Gustav Janouch einmal sagte, er sei ein Seher
gewesen, der im Absolutorium lebte,4 fühlte sich trotz seiner Hellsichtigkeit
gegenüber dem beschriebenen Nivellierungsphanomen als Opfer desselben. Auf
eine Frage Max Brods, seinen traurigen Zustand betreffend, bemerkte er
einmal, er habe "hunderttausend falsche Gefühle, schreckliche -die richtigen
kommen nicht heraus-- oder nur so in Fetzen, ganz schwach." G
Indem Kafka als Individuuro dem Kollektiv in antithetischem GegenstoP
zu begegnen ansetzt, sieht er sich vor ein grundlegendes Problem gestellt.

nen die Worte:
]ch bin gewohnt, in allem meinem Kutscher zu vertrauen. Als ~ir an ei~e hohe
weiPe seitwéirts und o ben sich langsam wiilbende M auer kamen, d'.e ~orwartsfahrt
einstellten, die Mauer enllang fahrend, sie betasteten, sagte schliePlich der Kutscher: "Es ist eine Stirn." (H 153).

206

' GusTAV JANOUCH, Gespréiche mit Kafka (Frankfurt/Main, 1968), S. 21. Hiemach:
Janouch.
' MAx BROD, Franz Kafka. Eine Biographie (Fran.kfurt/Main, 1962), S. 94. Hiernach:
Brod.

207

�Einmal scheint man eine Nivellierung nicht rechtfertigen zu konnen: ''Streben
nach Nivellierung; ich sagte: 'es ist nicht so arg, alle sind so,' machte es aber
arger dadurch." Kafka bemerkt hierzu, eine so weit gehende Objektivierung
bebe alle Lebensmoglichkeit auf. lm gleichen Atemzug erfolgt dagegen der
Hinweis auf die "Notwendigkeit" dieses Vorgangs: "Notwendigkeit der Fehler
meiner Erziehung, ich wü/Jte es nicht anders zu machen" (H 233). La/Jt man
sich namlich von dem Nive11ierungsvorgang nicht erfassen odcr stellt man sich
demselben bewu/Jt entgegen, nimmt man sich ebenfa11s jegliche Lebensmoglichkeit, denn die Masse entscheidet a priori, da/J die Ko11cktivmeinung die
richtige zu sein habe, wahrenddessen der von der Norm Abweichende einc
Ansicht vertritt, die · als abnorm und deshalb als falsch verpont ist. Die
Allgemeinheit sieht sich nicht genotigt, durch logische Bewcisführung dieses
Denken vor sich selbst zu fundieren. Wie eine Lüge, die --oft genug wiederholt- den Schein der Wahrheit annimmt, so konstituiert sich die aus der
restlosen Vergesellschaftung des Menschen resultierende Auffassung als das
Kriterium ihrer eigenen Wahrheit, die gendankenlos akzeptiert wird -"alle
sind so"-, zumal eine Opposition einer Negierung der den Einzelnen erhaltenden Gese11schaft entsprache, eine gesellschaftliche A.chtung herbeiführen
mü/Jte und notwendigerweise die Vernichtung der Existenzgrundlage des Individuums nach sich zoge.
Kafka hat diese Gefahr kJar erkannt und auch oft genug formuliert. In
seinem Tagebuch findet man die Worte:
Das Gefühl haben, gebunden zu sein, und gleichzeitig das andere, da{J,
wenn man losgebunden würde, es noch iirger wiire. (T 32).

Gese11schaftliche Gebundenheit (und ein gewisses Ma/J an Sicherheit) und
Freiheit von dieser Bindung stehen sich diametral gegenüber. Eine Aussohnung
oder Verbindung der Positionen ist nicht moglich. Auch dichterisch fand dieser
Gedanke Ausdruck. In den Schlu/Jzeilen der Erzahlung Beim Bau der
Chinesischen Mauer erlautert Kafka die fehlende Verbundenheit des Volkes
mit dem wahrhaft verbindlichen Gesetz. Man richtet sich daher nach Regelungen, die ihrerseits auf der von der Gesellschaft vermittelten Tradition
fu/Jen. 6 Dies ist zum Teil der "Schwache der Vorstellungs- oder Glaubenskraft
beim Volke" zuzuschreiben, welches nicht dazu gelangt, sich das für den Einzelmenschen verbindliche Gesetz (Kaisertum) lebendig zu erhalten. Doch
gerade diese Untugend ermoglicht den gesellschaftlichen Zusammenhang:
• Vgl. hierzu W1LHELM EMRICH, Franz Ka/ka (Frankfurt/ Main, Bonn, 1965), S.
201; und W. E., "Franz Kafka: Portrat", in: Geist und Widergeist (Frankfurt/Main,
1965), s. 292 f.

208

Um so auffiilliger ist es, da{J gerade diese Schwiiche eines der wichtigsten Einigungsmittel unseres Volkes zu sein scheint; ja, wenn man
sich im Ausdruck soweit vorwagen dar/, geradezu der Boden, auf dem
wir Ieben.
Hier einen Tadel ausführlich begründen, hei{Jt nicht an unserem
Gewissen, sondern, was viel iirger ist, an unseren Beinen rütteln. Und
darum will ich in der Untersuchung diese, Frage vorderhand nicht
weiter gehen. (B 82).

Der "Boden, auf dem wir leben,'' also die Grundlage der menschlichen
Existenz, ist die Gesellschaft, die ihrerseits ihr "Einigungsmittel" aus einer
"Schwache" bezieht. Das hei/Jt: Der Gesellschaft kommt zugute, da/J die
Einseitigkeit ihres ausschlie/Jlich auf pragmatische Ziele gerichteten Denkens
gerade kraft dieser Einseitigkeit au/Jerhalb ihres Erkenntnisbereichs liegt. Ein
jeder Tadel mu/J sich mit dieser Schwache und derart mit der Gesellschaft
selbst befassen und eine ausführliche Begründung desselben den Einzelnen
mit de, Gesellschaft zu Fall bringen.
Ahnlich wie der Sprecher im Schlu/Jsatz des obigen Zitats "in der Untersuchung dieser Frage vorderhand nicht weiter gehen" will, versucht in einem
von Kafka am 24. November 1913 niedergeschriebenen Fragment auch der
Kaufmann Me/Jner, einen sich ihrn in Form einer Nachricht aufdrangenden
Sachverhalt zu ignorieren: "Jede Nachricht, die mir erspart wird, ist ein
Gewinn," au/Jert er und zogert nur noch kurz, um zu fragen, ob es sich vielleicht
uro eine "geschaftliche Nachricht" handle, bevor er sich in sein Zimmer einschlie/Jt und sich dem in einem Wandschrank verborgenen Likor zuwendet
(T 334) .7 Wo die Erkenntnis dieses der menschlichen Natur wesensfremden
Zustandes und die Ahnung au,8erhalb der modernen Gesellschaft liegender
Werte aufzukeimen drohen, müssen diese sogleich unterdrückt werden, denn
Niemand kann sich mit der Erkenntnis allein begnügen, sondern mu,8
sich bestreben, ihr gemii,8 zu handeln. Dazu abe, ist ihm die Kraft nicht
mitgegeben, er mu{J daher sich zerstoren, selbst auf die Ge/ahr hin, soga,
dadurch die notwendige Kraft nicht zu erhalten, abe, es bleibt ihm nichts
anderes übrig, als d}eser letzte Versuch. . . Vor diesem Versuch nun
' Offensichtlich handelt es sich hierbei um den Venuch einer Betiubung des erwachenden Bewu,Btseins, ebenso wie Josef K. im ersten Kapitel des Romans Der Proz,,8
nach dem Ausbleiben des Frühstücks "zu einem Wandschrinkchen ging, in dem er
einen guten Schnaps aufbewahrte, wie er ein Glaschen zuent zum Ersatz des Frühstücks leerte und wie er ein zweites Glaschen dazu bestimmte, sich Mut zu machen,
das letztere nur aus Vorsicht für den unwahrscheinlichen Fall, da,8 es notig sein solltc."
(P 18).

209
Hl4

�fürchtet er sich; lieber will er die Erkenntnis des Guten und Bosen
rückgiingig machen. . . aber das Geschehene kann nicht rückgi.ingig
gemacht, sondern nur getrübt werden. (H 49 f.)

Der Umstand, dap sich der Mensch vor der Enthüllung emer ihn als
lndividuum betreffenden Erkenntnis fürchtet, welche das MiPverhaltnis
zwischen dem menschlichen Geist und der verwalteten Welt beleuchten konnte,
weist auf die Earadoxe Situation hin, dap der Fortbestand individueller Existenz
nur noch auf der Basis der Lüge moglich ist. Die Folge einer derartigen Erkenntnis behandelt die Erzahlung Die V erwandlung, in welcher Gregor Sarnsa
durch sein in eine absolute Metapher gekleidetes horrendes Anderssein seine
Isolierung von der Umwelt bewirkt und hierdurch sein Todesurteil heraufbeschwort. Die Gefahr eines ahnlichen Schicksals empfindet in einer unvollendet gebliebenen Geschichte Kafkas ein gegen seinen Willen streunender Hund,
der von einer unerklarlichen Kraft getrieben herumlauft, ohne zu wissen, was
er sucht, und verzweifelt ist, ohne sich des Grundes der Verzweiflung bewupt
zu sein:
"Sonderbar!" sagte der Hund und strich sich mit der Hand über die
Stirn. "W o bin ich denn herumgelaufen, zuerst über den Marktplatz, dann
durch den Hohlweg den Hügel hinauf, dann vielemal über die grope
Hochebene kreuz und quer, dann den Absturz hinunter, dann ein Stück
auf der Landstrape, dann links zum Bach, dann die Pappelreihe entlang,
dann an der Kirche vorbei, und jetzt bin ich hier. W arum denn das? Und
ich war dabei verzweifelt. Ein Glück, dap ich wieder zurück bin. ]ch
fürchte mich vor diesem zwecklosen Herumlaufen, vor diesen gropen oden
Riiumen, was für ein armer, hilfloser, kleiner, gar nicht mehr aufzufindender Hund bin ich dort . . . ]ch würde auch niemals aus eigenem Willen
von hier weglaufen. . . ¡s kann mich ganz gewip einmal meine überragende Stellung kosten ... (H 391 f.)

Der Hund selbst quittiert seine Rückkehr und die neuerliche, rettende
Verankerung im Üblichen mit einem befreiten Aufatmen. Die im "zwecklosen Herumlaufen" latente Suche nach einer jenseits des gesellschaftlichen
Verhaftetseins bestehenden Wahrheit mup dagegen Furcht einfloPen, zumal
neben die Gefahrdung durch Selbstverlorenheit das sehr reale Risiko des
Stellungsverlusts tritt.
Die Erziehung zum Kollektiv erweist sich in den meisten Fallen als wirksam
genug, die das gesellschaftliche Sein sabotierende Erkenntnis zu inhibieren.
So geschieht es, da/J ein nicht aus unmittelbarer, allen zugiinglicher Empirie
erwachsendes tieferes Bewu/Jtsein sich nicht an die Oberflache kiimpfen kann,

210

sondern sich bestenfalls als Ahnung manifestiert, oftmals zur Zeit momentanen
Nichtengagiertseins, im Ruhezustand oder wahrend des Schlafens.8 Diese
Ahnung der Unnatürlichkeit des gegenwiirtigen Zustander aupert sich in dem
Verhalten des Galeriebesuchers, der angesichts des von der Menge als wirklich
akzeptierten Treibens in dem "Zirkus" sein Gesicht auf die Brüstung legt
und weint, "ohne es zu wissen." 9 Eine groteske und dadurch besonders grausame
Beschreibung der Despotie des Massendenkens bietet Kafka in der Not des
Trapezkünstlers, der darauf besteht, zukünftig auf zwei Trapezen zu turnen
statt wie bisher auf einem und dieses Verhalten schluchzend begründet mit
den Worten: "Nur diese eine Stange in den Handen - wie kann i&lt;;h denn
leben!" 10 Instinktiv erfaPt der Trapezkünstler die seinem innersten Wesenskern widerstrebende Enge einer reglementierten und in taglicher Wiederholung sich erschopfenden Existenz -eine einzige Trapezstange ist ihm nicht
mehr genug- und trotzdem vermag er seine Lage nicht zu durchschauen.
Die blitzartig aufleuchtende Ahnung der Unzulanglichkeit des Daseins wird
sofort verstümmelt und entlang den von der Routine vorgeformten Denkbahnen abgebogen. Das Blickfeld erstreckt sich nicht weiter als bis zur zweiten
Trapezstange.
Kafka gibt Aufschlup darüber, da/J er die in seinem Werk behandelte Kluft
zwischen individuellem BewuPtsein und gelenktem Denken als ein Grundproblem seiner eigenen Existenz empfand. In seinem Tagebuch notierte er:
... klare Nacht, deutliches BewuPtsein des blop Dum/1/en in mir, dap
so weit von groper, ohne Hindernisse ganz sich ausbreitender Klarheit
ist. (Januar 1914, T 351).

Hier wie in vielen seiner Erzahlungen offenbart sich die Tragik des Nichtbewuptseins einer autonomen Wahrheit sogar im Moment des BewuPtseins
ihres Gegenteils und somit der Beweis dessen, dap die Demaskierung der
Unwahrheit nicht gleichbedeutend ist mit der Erkenntnis der Wahrheit. Nur
• Deshalb die haufigen Beispiele des "Erwachens" in Kafkas Werk, welches allerdings
keine wirkliche Klarheit über den Zustand des Betroffenen verleiht. Vgl. das Erwachen
Gregor Samsas und Josef K.s und die sich wahrend des Ruhezustands ergebenden
Veranderungen in Schakale und Araber (E 146), in der Ritterschwert-Geschichte (T
45 7), u. a. m. Auf einen moglichen BewuPtseinseinbruch im Zustand des Erschlaffens
(der auPerdem auch auf Gregor Samsas Aussehen bezogen werden kann) weisen
Kafkas Worte hin, Erlosung konne ihm kommen, "wcnn ich im Bett hin, und [die
Erlosung] wird mich auf den Rücken legen, so daP ich schon und leicht und blaulichwei,8 liege, eine andere Erlosung wird nicht kommen." (T 452).
• Auf der Galerie (E 141).
'º Erstes Leid (E 219) .

211

�das Dasein des Dumpfen, die Gegenwartigkeit der Ahnung, wird erkannt,
wogegen das Dumpfe selbst, welches in sich klar ist, sich d:m Zugr~f entzieht.
In den unter dem Titel Er erschienenen Selbstbekenntrussen varuert Kafka
diesen Gedanken wie folgt:
Er hat Durst und ist von der Quelle nur durch ein Gebüsch getrennt.
Er ist aber zweigeteilt, ein Teil übersieht das Ganze, sieht, dap er hie1
steht und die Quelle daneben ist, ein zweiter Teil aber merkt nichts, hat
hochstens eine Ahnung dessen, dap der erste Teil alles sieht. Da er aber
nichts merkt, kann er nicht trinken. (B 286).

Dieser Zweiteilung des Menschen in unterdrücktes BewuPtsein einerseits
und anerzogene Befangenheit im Alltagsdenken andererseits geht eine Zweiteilung der Wahrheit selbst parallel. Der "Tatige," der mi~ beiden Füpen fest
im Leben steht, unterscheidet innerhalb des ihm zuganghchen, dem Augenblick und der irdischen Zeit verpflichteten Wahrheitsbereichs zwischen Gut
und Bose, wobei zu beachten ist, dap diese seine Wahrheit nur für das vom
Bosen sich trennende Gute, also für das Positivere innerhalb einer Welt der
Lüge steht. Die "Wahrheit des Ruhenden" hingegen ist das Gute selbst, kann
die Wahrheit des Tatigen ausloschen, ist dem Menschen aber nur ahnungsweise gegeben :
Es gibt für uns zweierlei Wahrheit ... Die Wahrheit des Tiitigen und
die W ahrheit des Ruhenden. In der ersten teilt sich das Gute vom Basen,
die zweite ist nichts anderes als das Gute selbst, sie weip weder vom Guten
noch vom Basen. Die erste W ahrheit ist uns wirklich ge ge ben, die zweite
ahnungsweise. Das ist der traurige Anblick. Der frohliche ist, daP die
erste W ahrheit dem Augenblick, die zweite der Ewigkeit gehart, deshalb
verloscht auch die erste Wahrheit im Licht der zweiten. (5 Februar 1918,

H 109).
Dieser üherlegung setzt Kafka die Bemerkung voraus: "In einer Welt der
Lüge wird die Lüge nicht einmal durch ihren Gegensatz aus der Welt geschafft,
sondern nur durch eine Welt der Wahrheit" (H 108). Da diese Welt der
wahrheit l. von dem Menschen durch sein vom Kollektiv usurpiertes Denken
nicht ergründet werden kann und 2. ein volliges Bewuptsein dieser Wahrheit
einen Abgrund zwischen dem Individuum in seiner naturbedingten, ursprünglichen Eigentümlichkeit und der diese Eigentümlichkeit austilgenden Gesellschaft aufreipen müPte, ergibt sich für Kafka der an Stringenz nicht ~berbietbare SchluP, daP der moderne Mensch in der vom gesellschafthchen
212

Denken gepragten Massenkultur nur leben kann, wenn er sich zur Lüge
bekennt und zur Marionette der sozialen Maschinerie reduzieren laPt.
Einem derartigen Leben konnte Kafka nur einen geringen Wert zuerkennen,
und er mochte dem Menschen, der sich in seiner geistigen Entstelltheit dem
Strom der Zeit besinnungslos anpapt, die Worte zugedacht haben:
Der Tod muPte ihn aus dem Leben herausheben, so wie man einen
Krüppel aus dem Rollwagen hebt. Er sap so schwer in seinem Leben wie
der Krüppel im Rollwagen. (H 387).

Schon um die bloPe Ahnung eines unter dem verdinglichten Gedankengut
verschütteten Bewuptseins von auperhalb der tradierten Lebensformen verankerten Seinslagen wachzuhalten, ist eine auPerordentliche Leistung und vollster
Einsatz der Person erforderlich, zumal der trügerische Schein der Welt kontinuierlich eine Selbstbesinnung zu verhindern sucht:
Es ist nicht so, dap du im Bergwerk verschüttet bist und die Massen
des Gesteins dich schwachen Einzelnen von der W elt und ihrem Licht
trennen, sondern du bist draupen und willst zu dem Verschütteten dringen
und bist ohnmiichtig gegenüber den Steinen, und die W elt und ihr Licht
macht dich noch ohnmiichtiger. Und jeden Augenblick erstickt der, den
du retten willst, so dap du wie ein Toller arbeiten muPt, und niemals
wird er ersticken, so dap du niemals mit der Arbeit wirst aufharen dürfen.

(H 347).
So laPt eine Auseinandersetzung mit Kafkas Werk immer wieder erkennen,
dap sich der Dichter bemüht, das moderne Leben als seinswidrig zu enthüllen.
Der dem Menschen durch die Gesellschaft aufgezwungene ErziehungsprozeP
eliminiert zwangslaufig die im Einzelnen naturhaft angelegten Eigentümlichkeiten und laPt denselben zugleich unmerklich und unaufhorlich das von der
Gesellschaft als wissenswert erachtete Kulturgut absorbieren. Die Erziehung
zum Kollektiv wird vervollkommnet, indem dem Menschen die Moglichkeit des
Bewuptwerdens des eigenen Zustands genommen und das "ich" durch das
"man" ersetzt, zu einem "Gegenstand der Neugierde" gemacht und dadurch
objektiviert wird.11
So entlarvt Kafka die mechanisierte und nach rein pragmatischen Grundi.atzen eingerichtete Lebensführung als pervertiertes Sein. Doch damit nicht
" V gl. Rabans überlegungen in H ochzeitsvorbereitungen auf dem Lande ( H 8).

213

�genug, erweist sich das Genie Kafkas besonders darin, den Leser an der
Komplexitat des Bewu/hseinsproblems unmittelbar teilhaben zu lassen. So
namlich, wie Kafkas Gestalten au/Jer Lage sind, ihr wahres Selbst und ihre
Stellung in der Welt zu durchschauen, steht auch der Leser, dessen Perspektive
die der kafkaschen Gestalten ist, dem Werk des Dichters oftmals mit einer
nur von dem Anflug einer vagen Ahnung schattierten Ratlosigkeit gegenüber.
Die Vielzahl der verschiedenartigsten Deutungsversuche, mittcls derer man
Kafkas Erzahlungen und Romane auszuloten versuchte, sind hierfür das beste
Zeugnis. Erst das differenzierende, vom Ballast des kollektiven Denkens befreite
Bewu/Jtsein des "erwachten" Lesers sieht das Werk Kafkas plotzlich in ali
seiner Eindeutigkeit und Kompaktheit. Diese Erkenntnis mu/J einer Schockwirkung gleicbkommen, da die Blo/Jstellung des modernen Denkens den Leser
selbst in seiner ureigensten Existenz trifft, ihm gleichsam einen Spiegel vor
die Augen halt und den Grad der Vergesellschaftung an seiner cigenen Person
statuiert. Die Erziehung zum Kollektiv, anfangs durch den Buchstaben in
ertragliche Distanz verlegt, wird nun unvermitte.lt in schmerzhafter Nahe
erfahren. Durch die wesenhaften Beziehungen, die Kafka auf diese Art
zwischen seinen Gestalten und dem Leser aufdeckt, offenbaren sich die so
oft willkürlich getrennten Begriffe von Form und Inhalt in bisher unbekannter
Vollkommenheit als ein Ganzes.
Nie wollte Kafka etwas anderes darstellen als die Wahrheit. Er charakterisierte sein eigenes Schaffen als auch die Blindheit der Masse in den an Gustav
Janouch gerichteten Worten:

wehrt er sich
1st es den
- r h d fJ .
was nicht richti~ wiire? Er :e;º!;: de/ w:zieser Mensch etwas fühlte,
a/le Menschen der Welt. (Brod, 287).
t zehntausendmal mehr als

Diesen Worten la/Jt sich nichts hinzufügen.

Edschmid spricht van mir so, als ob ich ein Konstrukteur wiire. Dabei
bin ich nur ein sehr mittelmii{Jiger, stümperhafter Abzeichner. Edschmid
behauptet, da{J ich Wunder in gewohnliche Vorgiinge hineinpraktiziere.
Das ist natürlich ein schwerer lrrtum van seiner Seite. Das Gewohnliche
selbst ist ja schon ein Wunder! ]ch zeichne es nur auf. Moglich, da{J ich
die Dinge auch ein wenig beleuchte, wie der Beleuchter auf einer halbverdunkelten Bühne. Das ist aber nicht richtig! In Wirklichkeit ist die
Bühne gar nicht verdunkelt. Sie ist voller Tageslicht. Darum schlie{Jen
die Menschen die Augen und sehen so wenig. (Janouch, 108).

Und Milena Jesenska-Polak schrieb in einem ihrer Briefe an Max Brod, sie
... glaube eher, da{J wir alle, die ganze W elt und alle M enschen krank
sind und er [Kafka] der einzige Gesunde und richtig Auffassende und
richtig Fühlende und der einzige reine Mensch. ]ch wei{J, da{J er sich
nicht gegen das Leben wehrt, sondern nur gegen diese Art von Leben da

214

215

�UNA INTERPRETACIÓN Y COMENTARIOS SOBRE LA TtCNICA
NARRATIVA DEL ALEPH DE JORGE LUIS BORGES
Lic. AulA

SILVIA

RoDRÍGUEZ

Facultad de Filosofía y Letras. U.A.N.L.
Escuela de Letras. I.T.E.S.M.

ESTUDIAR una obra literaria es anhelar la comprensión de la expres1on. Es
desear encontrar el reflejo de una existencia y las complejas experiencias
interpersonales que estimularon al autor para su creación. O sea, querer
tocar el fondo metafísico y humano de la obra creativa, porque la expresividad de toda obra está en función del misterio viviente en su finitud.
De aquí que introducirnos en El Aleph es lanzarnos a la aventura estremecedora de desempeñar el pensamiento de un hombre, el de Jorge Luis
Borges. Una aventura a través de una serie de cuentos donde se da primacía a la trama elaborada sobre presupuestos fantásticos.
La Literatura Fantástica nos relaciona, desde el primer momento, con
una realidad tan obsesionante, como la realidad en que están contenidas
nuestras vidas. Borges crea vida por encima y fuera de la vida. A partir
del universo y su relación con el mismo, es decir, a partir del cosmos en
el que el hombre es finitud consciente, en el que el yo se revela como la
decisión absoluta y suprema, Borges configura una nueva dimensión de la
realidad fuera del tiempo y del espacio. Un mundo que ya no es el de
la geometría clásica. Hay un desplazamiento en el espacio que implica ruptura, contraste, yuxtaposición, discontinuidad. El espacio es sólido e inestable, presente y soñado. El tiempo va inventándose sin cesar, se repite, se
desdobla, se confunde. Así es como esta literatura, donde la infinidad de
posibles, en lugar de excluirse empiezan a existir simultáneamente, recrea
la imaginación en el anhelo de descifrar la condición del hombre perdido
en el universo por el fluir temporal.
En El Aleph se circunscribe una parte del enigma expresivo de Borges.
Tratemos de descifrarlo a partir de la colección de cuentos que integran la

217

�edición (hay varias ediciones y diferentes unas de otras) que consta de dieciocho relatos con su correspondiente epílogo.1
Lo primero que surge en nuestra búsqueda es ¿ qué significa Aleph? Borges mismo da su significación: " .. .es la primera letra del alfabeto de la
lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual.
Para la Cábala, esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad;
también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la
tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del
superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos,
en los que el todo no es mayor que algunas de sus partes".2
La definición nos indica que el título de la obra, como el propio autor
lo dice, "no parece casual". Por otro lado, si se observa cada una de las
creaciones de El Aleph a través de los objetos estéticos en su raíz y sentido
metafísico más profundos, ésto se corrobora. Las diversas formas expresivas
poseen una significación semejante a la del Aleph. Veámoslo en la clasificación siguiente:
1) Visión del universo:

El inmortal.
La casa de Asterión.
El Zahir.
La Escritura del Dios.
Los dos reyes y los dos laberintos.
El Aleph.

2) Identidad de destinos:
Los teólogos.
Historia del guerrero y de la cautiv~.
Biografía de Tadeo Isidoro Cruz ( 1829-1874).
La otra muerte.
La busca de Averroes.
Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto.
El hombre en el umbral.
3) Variantes del azar como leyes de un destino irreductible:

El muerto.

Deutsches Requiem.
La espera.
La intrusa.
La primera impresión que nos produce esta clasificación es la de que la
obra de Borges al estar elaborada principalmente sobre los temas relativos
a la visión caótica del universo, el sentido de la vida y el destino del hombre, inserta la existencia humana dentro del fatalismo universal.
Borges pues, nos hace sentir la disolución del espacio en reflejos y sueños
y en la presencia de infinitos. "Fuera de Emma Zunz . . . y de la Historia
del guerrero y de la cautiva que se propone interpretar dos hechos fidedignos, las piezas de este libro corresponden al género fantástico". 3 Consecuentemente en todos los cuentos el juego angustioso de tiempo y espacio
fluye, determina y encadena una serie de hechos que se realizan en un universo caótico.
El problema de Borges es el devenir de la realidad que forma el caos de
los días inmerso en un espacio comprensible por la temporalidad. Pero
Borges no nos aclara precisamente esta angustiosa situación límite del hombre. Sino que tomando el tiempo como fuerza desintegradora, anula la vida.
Sólo que en este caso, anular no es rechazar la vida, "sino una aceptación de la literatura y el pensamiento como formas de vida".4 Esta situación la refleja cada tema. Pasemos a observarla en algunos de dichos cuentos.
En El inmortal, por ejemplo, tenemos el problema del hombre que se
ha enfrentado a la inmortalidad que lo saca de su condición humana. Aquí
la serie temporal se disipa en cuanto el tiempo pasado, presente y futuro
no es en verdad más que uno solo, siempre el mismo, como no son más
que una sola, siempre la misma, la muerte que lleva a ser todos los hombres.
Estas ideas van formulándose con el relato y son, literalmente, el relato mismo.
Con ellas Borges se sitúa en el límite de lo real y de lo irreal, en el mundo
de la ambigüedad, que es el mismo de la multiplicidad. Sin embargo aún
cuando se han borrado los linderos de la realidad y la visión se ha referido
sólo al plano de las apariencias, el tema alcanza su más alta expre~ión desde el momento en que está movido por auténticas vivencias e intuiciones
del autor.
Para Borges sus relatos son su realidad, lo ficticio alterna con lo verídico
no por mero juego, sino con derecho. El procedimiento de insertar lo real
en lo ficticio tiene la función de resaltar e intensificar la imagen del cuento

Emma Zunz.
1

BoRGEs, JoaGE Luis, El Aleph, Primera Edición, Emecé Editores, Buenos Aires,

1957.
• !bid., pp. 167-168.

• lbid., p. 177.
• GARCÍA PoNCE, JUAN, " ¿ Quién es Borges ?", Revista Mexicana de la Literatura,
Nos. 5-6, Ed. Libros d e México, Mayo/ Junio 1964, p. 25.

219
218

�presentada en el tiempo y en el espacio a través de un enigma descubierto:
la revelación de Homero.
De la misma manera en la Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874),
la relatividad de la simultaneidad del tiempo está dada en un solo momento:
"el momento en que el hombre sabe para siempre quién es... Tadeo Isidoro Cruz tuvo la impresión de haber vivido ya ese momento. . . comprendió que el otro era él".5
Lo interesante también de este cuento, es que la historia de Tadeo, no
es su historia. Es un modelo arquetípico que se resuelve dentro de la concepción platónica que refiere toda realidad a una única forma. La yuxtaposición de sucesos que se mezclan en este cuento y que hacen que parezca
en cierta forma irreal, responde a las exigencias más estrictas de esta literatura, que trata precisamente de no querer otra cosa que el dar a conocer
y vivir una realidad imaginada.
Pero el asombro con que nuestro autor asiste a su vivir y al mundo podemos descubrirlo principalmente en El Aleph y en El Zahir. En los dos
cuentos tenemos la búsqueda, la desesperación, el ansia de encontrar la verdad absoluta, el sentido del universo. El problema es que cuando el hombre llega a descifrarlo se olvida de su yo, se transforma en nada, se despersonaliza, se destemporaliza.
Otro dato de interés en estos cuentos, es que dentro de ellos, aparece co-mo personaje, Borges. Quizá con el propósito de referir todo lo que él es;
expresar el sentido último de su realidad que está en conflicto de ser o no
ser. El absurdo existencial de Borges es que consciente de que existe se proyecta como una irrealidad. Su obra así no tiene otro mensaje que es~
voluntad serena y memoriosa de crear. Ese inflexible poder mental que finalmente necesita de un absoluto para explicar la finalidad de la existencia y del universo. Pero el absoluto en esta literatura, se queda, como la
vida, en una ficción. Una ficción que tampoco permite alcanzar ese absoluto situado en tiempo y en un espacio infinitos; que es imposible expresar
por la palabra: "¿ cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que m~ temerosa memoria apenas abarca? Los místicos en análogo trance, prodigan
emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que
de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo
centro está en todas partes y la circunstancia en ninguna: Ezequiel, de un
ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente, y al Occidente,
al Norte y al Sur".6
Indudablemente que estos dos aspectos de interpretación de El Aleph, no
Luis, op. cit., pp. 55-57.
' Ibid., pp. 163-164.

agotan todas las posibilidades. Simplemente subrayan la desesperaci6n del
ser temporal de Borges que se desenvuelve en una realidad que lo condena
a ser hombre. Aquí radica la angustia de su libertad y el fundamento de
la ficción. Prisionero del tiempo, el hombre se ve tentado a escapar de ese
acorralamiento que siente creando ficciones que proliferan en infinitos caminos, en infinitas posibilidades. Ya sea permaneciendo en el ser personal,
como en El Aleph o perdiéndose en el absoluto a costa de la desintegración
como persona, como en El Zahir. 7
Ahora bien ¿ cómo se logra toda est~ trama? Intentaremos señalar algunos aspectos que intervienen en la técnica narrativa de la literatura de Borges.
1) El relato verosímil dentro de otro, fantástico. Esta es la forma en que
lo fantástico se contamina de realidad y la realidad, a su vez, adquiere un
carácter fantástico. En esta manera estamos predispuestos a aceptar inconscientemente como valedero, un mundo puramente imaginario. Así
una imagen cualquiera del mundo nos justifica de pronto la negación del
tiempo, la negación del espacio y la negación del yo. Por ejemplo, en
El inmortal tenemos que la historia de Cartaphilus es la del tribuno, pero también, de algún modo, la de Homero. Desde el primer momento,
la mezcla de elementos reales e irreales está dada en una confusión de
tiempo y espacio. Por otro lado tenemos, que la búsqueda de la inmortalidad debe efectuarse en laberintos angustiantes que deparan el espacio
y el tiempo. Además, ya en la Ciudad de los Inmortales, cada cosa refleja el caos de este mundo. A la vez, ese mundo es reflejo de los arquetipos que existen más allá de nuestra percepción. Nuestro sentimiento
de temporalidad se impone finalmente, en la muerte que es necesaria
para que se cumpla el total destino del laberinto: cumplir un ciclo que
se agota en sí mismo.
2) Los personajes, son otro elemento de lo fantástico. Generalmente aparecen como condenados a una repetición de cada uno de los actos de los
otros. No tienen, pues, verdadera existencia. Son más bien signos reducidos todos a sueños míticos. Sin embargo, los mitos, en último término,
responden a reales necesidades humanas. La espera puede ejemplificar
lo dicho. El protagonista aquí, no es más que un mero pretexto dentro
de un espacio próximo que se convierte luego en un sueño. El hombre
es un ser para la muerte y nada puede parecer más lógico que todas
las formas de la vida se contengan en una sola. En Los dos reyes y los
dos laberintos, encontramos otro personaje arquetipo. Un personaje que,
como cualquiera de nosotros, no logra develar la infinitud de tiempo y
de espacio en forma de laberinto.

• BoROES, JORGE

220

' GARCÍA PoNCE, JUAN,

op. cit., pp. 39-40.

221

�3) La alusión de citas auténticas o ficticias, de autores verdaderos o apócrifos y de obras inventadas o ciertas. Esto podría parecer que se refiere a lo que se señala en el primer apartado, pero no es así. Pues
aunque el propósito de aquello y esto es hacernos caer en la trampa de
aceptar como real lo irreal, el apartado uno se refiere a una inserción
de tipo más bien histórico, en tanto que ésta es como mero enunciado.
Por ejemplo: Abenjacán el Bojarí muerto en su laberinto empieza con
una cita del Alcorán. La mención del libro es el yo en la permanencia
del ser; del yo en búsqueda metafísica del infinito a través de un laberinto cuya clave reside en el tiempo. Otra vez volvemos a encontrar el
tiempo, contra el cual el hombre lucha creando un laberinto. El laberinto implica así un anhelo de infinito. Es decir, un anhelo de romper
el inevitable desplazamiento unitemporal del hombre que lo obliga a seleccionar un solo destino. Este es el trasfondo del laberinto en cuyo centro se encuentra la muerte. Mas como por encima de la muerte, Borges
quiere vivir de nuevo, entonces la muerte es un sueño. Un sueño que
permite otro sueño, otra posibilidad, otra ficción dentro de otra y así
hasta el infinito.
4) Borges utiliza también la ironía. La cual se nos presenta cuando el
hombre se enfrenta con su: a) ser finito y su deseo de infinidad; b) su
ser mortal y su deseo de inmortalidad; c) su conocimiento limitado y
su deseo de omnisciencia.
5) Otro elemento que Borges maneja muchísimo son los números y las
fechas. Tanto unos como otros indican la disolución del cosmos y dentro de él, la continuidad del yo. "Zahir es la sombra de la Rosa y la
rasgadura del Velo... los sufíes repiten su propio nombre a los noventa
y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acaba por gastar el Zahir a fuerza
de pensarlo y repensarlo; quizá detrás de la moneda esté Dios".8 El Zahir
es un símbolo de la temporalidad en relación con el absoluto. Cuando
el hombre se enfrenta con ese absoluto, se desintegra por la desaparición
de la realidad en que se desenvuelve su ser.
6) El crimen es también otro recurso. El juego angustioso de tiempo y espacio de la Literatura Fantástica, está presente bajo una técnica no extraña a la literatura policial. O sea, ocultar o desfigurar los datos que
debemos organizar racionalmente para comprender una verdad. En Emma
Zunz la aventura intelectual de Borges encuentra un pretexto: la protagonista da muerte a un hombre vengando otra muerte, la de su padre.
La peculiar variante del tiempo es desarrollada en forma simétrica bajo
un enigma propuesto por Emma Zunz en cuya solución está comprome-

tida su existencia. El problema de ejemplificar la Literatura Fantástica
con este cuento, es que puede considerarse como un cuento realista. Sin
embargo, lo fantástico está dado precisamente en una afrenta que compromete en una mujer a todos los hombres, a todos los que en ese instante y por esa condición, son Ernma Zunz.
7) Por último, lo fundamental de la técnica narrativa, son los símbolos.
Borges para la invención de la irrealidad crea Símbolos. Unos, materiales, referidos a animales, a objetos y a la naturaleza. Otros, inmateriales.
De los primeros, los animales pueden ser reales o fantásticos; los objetos
son espejos, laberintos, máscaras y cuchillos y los símbolos de la naturaleza son ocasos, colores irrecuperables y obscuridad.
De los símbolos inmateriales podemos mencionar sueños, círculo ( movimiento rotativo constante), azar ( no unicidad) y absoluto creador.º
Pero lo fantástico reside y culmina en el lenguaje. Su característica puede centrarse en que todas las palabras tienen un origen temporal referidas
a un espacio que pasa a ser recreador. "El lenguaje es entonces imaginativo
con un marco: a) casi totalmente metafórico; b) donde las palabras las
más de las veces son metafísicas; c) los términos en su mayoría son negativos; d) los sujetos (absolutos, Dios, principio) son metaempíricos; e) los
adjetivos son caracteres tomados de distintos dominios fenoménicos que dan
un carácter peculiar y ofrecen la posibilidad de ser verdaderos o falsos y
f) las construcciones parénticas y las e"'Presiones de duda y conjetura abundan por doquier".1 º
Borges no utiliza el lenguaje en cuanto éste concentra las variables cualidades de los objetos. Hace nacer otro lenguaje partiendo del común, pero
apartándose infinitamente. Borges deriva hacia la adjetivación buscando
anular el valor concreto de los sustantivos, para mostrar que éstos, como el
mundo, sólo tienen un valor metafórico. La metáfora es en este lenguaje,
uno de los principales recursos expresivos. Lo esencial en ella es la representación reproducida, lo que va más allá de lo verbal, de lo específicamente idiomático. La derivación entonces de adjetivos, verbos y adverbios
de todo nombre sustantivos; la traslación de verbos neutros en transitivos·
'
el empleo en su rigor de la etimología de la palabra. Todo esto es pues la
base de comunicación de la literatura Fantástica. Una Literatura donde las
palabras no nombran nociones como las nuestras, sino concentran la variedad y el fluír perpetuo de lo real.
• GARCÍAOÓMEZ,

JUAN

JosÉ, Apuntes de clase sobre Literatura Hispanoamericana.

I.T.E.S.M. Febrero/Junio 1969.
10
RODRÍGUEZ P., ALMA S1LVIA, Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica. Tesis
de Literatura. Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L., Monterrey, N. L., 1967, p. 103.

• BoRoEs, JoROE Luis, op. cit., p. 114.

223
222

�Innumerables son los caminos de Borges y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando líneas que se repiten. Borges nos fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha insistido ya en esa realidad que Borges crea dentro de la que
todos integrarnos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace estremecer al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tres visiones. El Borges cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta es su forma por la que el
yo se rebela. Esta es una actitud ante el ser. Pues aunque por lo fantástico
la imagen de la realidad está sólo cerca de lo posible; lo fantástico centra
al hombre ante sí mismo, al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día se despeja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por ello muy hondas y metafísicas raíces,
aunque sucumba en su fase más alta: el entrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, que aunque la Literatura Fantástica
es un signo de inversión de los órdenes del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada hombre es diferente, nos revela pensamientos
de incomparable profundidad.
La Literatura Fantástica es un sistema de imágenes, de mitos, que si bien
ocultan la parte real de la existencia, al mismo tiempo, la revelan. Su trama
expresa maravillosamente el desgarramiento metafísico del hombre que se
desintegra existencialmente y busca en interminables sueños cuál es la ocasión de la otra existencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borges que a través de angustiosos laberintos y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como en un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más difícil
de vivir: la tragedia de su angustia, el mundo próximo e inaccesible que
luego será transmitido y dominado por su prodigiosa memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obra de Borges no acaba aquí. La obra de Borges es algo así
como un mundo cuyas múltiples significaciones no pueden ser agotadas todavía. De aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo símbolo de la estructura del ser, la suprema metáfora del ser que se inspira en un pensamiento, el de Borges, que no puede
resignarse a la mudez de la vida infraespiritual, y que al carecer del puente
para llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

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                    <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ
( UNA TEORÍA PARA LA PAz )

Por el Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León

EN EL AÑO DE 1962, el autor publicó en el Anuario Humanitas 1 un ensayo
que llevó por título: "La Universidad del Porvenir''. Se afirmaba en él que
no era necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento de
que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición moral
y social, lo que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones y de
los hombres y cuya perspectiva está más allá de cualquier pesimismo u optimismo, ofreciendo perspectivas a un trágico y decisivo final bélico, que sería
el gran final.
Frente al desprecio y rechazo del hombre moderno hacia las "cosas" del
espíritu, el autor, señalaba la producción de un clima propicio para el florecimiento de pasiones incontrolables en el que la inquietud y la angustia han
determinado la tónica dominante y sometido al hombre a peligrosas tensiones.
Señalaba también el autor, que en el gran escenario internacional en donde
ahora se ventilan ya los grandes acontecimientos de nuestra era, son de advertirse los generosos esfuerzos desarrollados por la Organización de las Naciones
Unidas en su lucha por el mantenimiento de la paz y de la seguridad en el
mundo, en un mundo que puede desaparecer ante el siniestro peligro del
empleo de las formas de destrucción que la ciencia moderna de nuestro tiempo
ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite, no solamente la destrucción
masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética
1

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "La Universidad del Porvenir", Hu.manitas. Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Vol. III, 1962, p. 579.

457

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del hombre; la destrucción quuruca, que incluye los gases nerviosos, que
nulifican la personalidad humana, y la guer•ra biológica.

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También se dijo que en este precario momento histórico, trascendental como
nunca, y jamás tomado con la seriedad que exige dicha trascendencia, la síntesis que de carácter inmediato sería posible establecer respecto del tema a
estudio (La Universidad del Porvenir), podría quedar circunscrita con la
formulación de la siguiente pregunta: ¿Es la Universidad -entre otras instituciones-, una posible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí
el hombre en el presente y en lo porvenir y en los que está en juego su propia

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existencia?

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Esta reflexión que pudiera parecer utópica -se agregó-, dado lo real y
complejo de los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no
obstante, encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso
de otros tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos

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En otra parte, se expuso que la radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral y social decadente en que la humanidad se halla,
el que señala el fin de una época y en el de la de una total transformación,
especialmente en el orden de la cultura, considerando su alto valor educacional,
para aplicarla de acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva era que
ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo orden social internacional.
Los intentos de aplicación de la cultura -señaló el autor- como medio
para la solución de los problemas que siempre han aquejado a la Humanidad,
rio han pasado de eso. Tal vez en el fondo del corazón y de la mente humana
haya un anhelo de utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si
bien tales deseos, que no fueron concretas ideas o sistemas, fueron tildados de
irreales, como así aconteció con el propio pensamiento de Renán al -creer en
las propiedades pacificadoras de la cultura -que él llamó ciencia- en algunos
párrafos de sus obras que trataban también otros tópicos.
Por su parte, las Naciones Unidas a través de la UNESCO, advirtieron
-en principio-, la factibilidad del empleo de la cultura como un medio que
posibilita la uni6n entre los hombres, como entre los pueblos, como así quedó
de manifiesto en la Conferencia de Londres de noviembre de 1945, en donde

de aquell?~ intentos que gra~~lmente han ido acercándose ya a una ~ayor
comprension de la problematica de la paz, a continuación trataremos los
temas que a nuestro juicio puedan llegar a constituir medios eficaces en la
prevención de 1~ ~isma a través de la educación, no sin antes consignar algunos
hechos en relacion con el tema, así como los antecedentes.
Siete años después de la publicación del estudio sobre La Universidad
del Porvenir, o. sea en el año de 1969, el señor U-Thant, en su car~
á
ter. de Secretario General de las Naciones Unidas, al tener lugar la XXIV
Sesión de la -~samblea ~neral de tal Organismo, puso a discusión, por primera
vez, el proposito concerniente al establecimiento de una Universidad Internacional, declarando: "Siento que ha llegado el tiempo en que se piense seriamente
acerca del establecimiento de una Universidad de las Naciones Unidas verdaderamente internacional en su carácter y dedicada a los objetivos de
Carta
acerca de la paz 'Y del progreso".

z:

En respuesta a la resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, la Conferencia General de la UNESC0 en su XVI Sesión adoptó
una Resolución ( 1.242) e invitó al Director General de la misma ; hacerse
~rgo de ver la _posibilidad de un estudio conjunto con las organizaciones del
sistema concerniente de las Naciones Unidas y la comunidad universitaria a
través del mundo.
Este estudio, a su vez, sería pasado al Consejo Ejecutivo de la UNEsco
para su discusión en la Sesión de Otoño ( 1971), con los comentarios del Di~
rector General. Esta resolución fue aprobada y confirmada por la Resolución
2691 /XXV de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La prensa inform6 2 que expertos de 23 países reunidos durante el mes de
agosto en la Casa Central de la UNEsco, recomendaron la creación de un
centro experimental para la investigación y la educación, con el que se ensayaría una eventual universidad internacional.
Como es de advertirse, la idea de que la cultura pueda llevar a la paz y
de que la Universidad pueda ser su principal instrumento -desde luego un
nuevo y adecuado tipo de universidad para tal prop6sito-, han hecho felizmente posible el intento que empieza ya a tener viabilidad.
Ahora bien, la concepción de la idea acerca de establecer una universidad
para la paz, lógicamente, puede variar en contenido y proyección. Cuando
nosotros concebimos su creación a través de nuestro estudio La Universi-

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nació esa institución.
Con el paso del tiempo y tomando en cuenta la perspectiva de realización

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• Octubre de 1971.

459

1

458

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�dad del Porvenir en 1962, no esperábamos del todo que tal idea pudiera

germinar en medio de un mundo convulsionado, pleno de materialismo Y con
la expectante amenaza de la guerra nuclear; en donde la soberbia e incomprensión y las pasiones humanas desatadas, han hecho confuso el pensamiento
del hombre; temíamos que la tentativa fracasara por la inmadurez de los tiempos, si bien alentábamos siempre una esperanza. Cuando el autor visitó en
París a la uNESCO (julio de 1971) , casi no se le prestó atención. Se ignoraba
su estudio -pese a que lo envió-, no obstante haber sido consultado previamente sobre el tema a través de un cuestionario de diecinueve preguntas.
Es posible entender el pensamiento de la Conferencia General de la UNESCO
atendiendo a lo manifestado por su presidente, Atilio Dell'Oro Miani, de Argentina, al abrir la solemne ceremonia inaugural de los actos conmemorati~os
del XX.V aniversario de tal Institución, ante el Presidente de la República
Francesa, Georges Pompidou: "No trata la UNESCO de alimentar con det~rminadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma".

Añadió como finalidad: "Descubrir al hombre el significado de su derecho
a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo, pueda dar de sí el
inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser social a las
altas exigencias de su tiempo.

Se refería Dell'Oro Miani a la misión de la uNESCO y su consigna, síntesis
de su programa en el que la educación, la ciencia y la cultura, aparecen como
medios de estrechar entre sus naciones su colaboración, a fin de asegurar el
respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.
La ejecución de este pensamiento -añade-, mantiene la experiencia de
estos veinticinco años, nos revela la índole entrañable de la relación que vincula
a esas naciones''.

Ahora, para fortuna de la humanidad, tal esperanza renace, hay una nueva
Juz la que confiamos pueda iluminar los esfuerzos de todos los hombres de
bu~na voluntad en el camino por la búsqueda y obtención de la paz, de esa
paz que permita al hombre nuevo la realización de su misión terrena en la
confraternidad de los demás hombres.
J. Antecedentes histórico-filosóficos acerca de la cultura como medio para

envolvimiento y desarrollo de tales agrupaciones, tal hecho ha ido adquiriendo
cada vez mayo~ intensidad, al grado de que es aterrador el número de guerras
que han ocurrido en el mundo desde la aparición de ellas hasta el presente.
A tal grado llegó a desarrollarse este fenómeno, que -entre otras manifest~c~o~es- en el campo jusinternacionalista del siglo pasado, determinó la
d1vmon del Derecho Internacional en Derecho Internacional de la Paz y Derecho Internacional de la Guerra.
Conforme el agrupamiento humano produjo instituciones ya más acabadas
se alza el pensamiento del hombre. La Biblia, libro por excelencia, habla d;
que los hombres mansos y pacíficos están cerca de Dios; los filósofos griegos
en sus obras, no dejan de señalar, en medio de las luchas, que la paz es cosa
buena.
. En Ro~~• pueblo que se caracterizó no solamente por su vocación jurídica,
sino tamb1en por su espíritu guerrero, hubo de dejar constancia de su compre2sión acerca ~e ~ue la guerra no p_o~ía constituir un status permanente y
la pax romana as1 lo pone de marufiesto, sin dejar de reconocer el valor
Y la bondad de la cultura, cuando por boca de uno de sus grandes tribunos
expresó: "Hominis ex cultura amici", citado por Renán.
'
Es de hacerse notar también el hecho trascendental de la escisión que se
produjo a través del tiempo entre el "saber" y el "deber" humanos• diveraencia
.
"' va
en que el s~ber sigue,
atropellado, un camino, y por otro, más que ' rezagado,
menosp_r~c1ado el ~eber. Y como el Renacimiento tomó como ciencia tipo la
matematica -segun nos lo dice Fernando de los Ríos-3 se produjo desde
aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática
a la física, de la física a la mecánica, de la mecánica a sus instrumentos y los
hombres terminaron sujetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en Íos instrumentos que en sí mismos.
Este divorcio entre el espíritu relegado y la materia sobrepujante, habría
de producir la creencia errónea de que no pocos pensadores consideran a esa
última como la más alta expresión del progreso humano. También, en el
otro lado de la moneda, cuando se llegó al equívoco de haber llevado a la bancarrota los valores morales que hoy sufre la Humanidad y de que cuando en
el decurso histórico grandes pensadores hayan aplicado sus talentos a la idea
de que la cultura no solamente puede acercar al hombre, sino hacer que
mediante tal acercamiento sea factible la prevención de las guerras, se les
considerara como ilusos o bien utópicos.

la obtención de la paz.

Una de las principales características sociológicas de las primeras agrupaciones humanas, ha sido el hecho de la bipolaridad paz-guerra. Con el des-

• La Universidad del Porvenir, op. cit., p. 581.

461
460

�En realidad, es necesario distinguir la noción percibida en lo pasado del
empleo de la cultura para la obtención de la paz, de la concepción del autor,
al tomarse en cuenta la diferencia temporal y circunstancial, principalmente
por las nuevas condiciones de la "Era Atómica", lo que ha determinado en
este último aspecto, un estudio a fondo. Tal lo demanda también el Secretario
General de las Naciones Unidas, al decir: " ... ha llegado el tiempo en que
seriamente pueda pensarse en el establecimiento de una Universidad de las
Naciones Unidas", que ya hemos citado, para penetrar en lo esencial: la cultura al servicio de la paz, vía universidad.

medios de asegurar la paz internacional~ teniendo como título original El Proyect~ para Obtener la P~z Perpetua en Europa. Por lo demás, el punto de
parb~a de su argumentación es una observación de simple sentido común que
po~r_1a haberse encontrado en más de un escritor anterior, pero que sería lo
suficiente capaz de notarlo él mismo. Dentro de un Estado, los súbditos viven
en ?ªz, ya_ q_ue sus pasiones están limitadas por buenas leyes. Dentro de una
sociedad ClVll, no depende sino del juez "comisionado por la autoridad del
Estado", el fijar los derechos de los súbditos y de castigar a los violadores
de la ley.

Como es natural suponerlo, esta última proyección es nueva, sin que por
ello podamos, no obstante, desconocer la existencia de otros diversos Intentos
cercanos a la concepción culturalista, los que han tenido importantes manifestaciones en varios campos del intelecto, ya que varios publicistas y tratadistas
se han ocupado del problema hasta forrnari toda una literatura de carácter
pacifista, observándose en la mayoría de sus obras un sello romántico e idealista, y en otras, un tinte de política internacional.

"Desafortunadamente para los soberanos ... , no han aún convenido en
formar entre ellos una sociedad permanente para su conservación y para su
garantía recíproca, o de erigir entre ellos mismos un tribunal permanente tanto
para haceri _ejecutar las convenciones pasadas, como para arreglar, sin ~erras,
sus pretens1o~es futuras. Ellos ni tienen hasta ahora ninguna seguridad verdadera, de s1 sus tratados serán ejecutados, ni de que si sus diferencias se
arreglarán por mediación o por juicio; y lo que es más importante no tienen
ninguna seguridad de que sus diferencias sean arregladas y termin~das sin ser
expuestas a las funestas desgracias de la guerra.

Sin embargo, no hemos encontrado estudios que en realidad hayan analizado metodológica y concretamente la posibilidad del empleo de la cultura como
medio para obtener la paz, con la salvedad del difuso pensamiento de Ernesto
Renán. Resulta, pues, ilustrativo conocer algunos antecedentes de tal índole,
los cuales si bien no tuvieron el enfoque cultura-paz, no obstante, resultan
significati~os esfuerzos intelectuales, pese a las características señaladas. En
tales atisbos, es indudable que su enfoque está preñado de utopismo y, desde
luego, no precisan la adecuación de la cultura para la p~, como _a~í _sucede
con el propio Renán, el único que verdaderamente entrevio tal pos1b1hdad.
De esa literatura filosófico-político-pacifista, sobresale el así conocido en
las letras francesas, abate de Saint-Pierre, quien fiel al espíritu predominante
del siglo XVIII, mostró gran apasionamiento para el_ b_ien público y una ,i~aginación reformadora que se extendía a todos los domm10s, tanto de la poht1ca,
como de la economía, la educación, la literatura, etc.4

EL ABATE DE SAINT-PIERRE.
En 1712, el abate de Saint-Pierre escribe su primer trabajo acerca de los

• THEODORE RuYSEEN, Les Sources Doctrinales de l'Internacionalisme, t. 11. Presses
Universitaries de France, p. 572.

462

Es pues, la constitución de esta sociedad permanente la que se trata de
proponer a los soberanos; aquellos que tienen interés en su seguridad y en el
bienestar de sus súbditos, no dejarán de suscribirse a ésta; otros, sin duda, se
librarán, pero su negativa misma, los pondrá en postura de adversarios del bien
público, mientras que la adhesión al Proyecto será "la verdadera piedra de
toque del espíritu pacifista y del espíritu ambicioso".

El abate de Saint-Pierre no se atiene a esas observaciones generales; su originalidad está en presentar su Proyecto bajo la forma de un verdadero tratado
que los soberanos pacifistas no tendrán nada más que firmari. El tratado comprende cinco artículos de una precisión tal, que merecen ser reproducidos por
completo, pues constituyen la fuente principal de la literatura pacifista ulteriori.

I. Habrá, en adelante, entre los soberanos de Europa que hayan firmado los
artículos siguientes, una alianza general y perpetua. Esta tendrá como fin el
formar un cuerpo de arbitraje europeo, de poner a los Estados al abrigo de
guerras civiles extranjeras, de garantizar la conservación personal de los Monarcas, la conservación perpetua de sus Estados y de sus derechos dentro del
Estado, según la constitución política presente y el orden establecido dentro
de la nación. Esta tendrá también como fin el disminuir los gastos de guerra,
para que éstos puedan emplearse más útilmente en aumentar, las riquezas y el
bienestar de sus súbditos; de facilitar la expansión del comercio haciéndolo
463

�.
d E fin esta alianza vigilará la perfecta
gozar de la más completa liberta_ . n d' como de los futuros, así como
ejecución, tanto de los comprorrus?s pasa _os .
erra.
que todas las diferencias sean termmadas sm mnguna gu
.
Los aliados estarán obligados
a tomar como punto fundamental la posesión
actual y la ejecución de los últimos tratados.
.
invitados a firmar
estos
II Los 19 poderes soberanos d e E uroPa, serán
.
p
Ellos
.
l p
la formación del cuerpo euro eo.
cinco artículos fundamenta es ar~ '
. nalmente a las rentas de sus

tendrán todos los votos y con~r_ibuuan prc;r:r:i~ste efecto poi' la deliberación
súbditos, y conforme a las dec1s10nes toma a para el mantenimiento de las
de los plenipotenciarios, a los gastos comunes
tropas de la Alianza en las fronteras de Europa.
•

p

• d z D ta quienes se opongan

IV. Los soberanos que se nliehgue,n adlearn~r:J!:,u:a; la;ed:cisiones de la Dieta,

a sea por e ec io
,
·
t
a este proyec o, Y
d' 'd'
los aliados seran consi.
· · es secretas para ivi ir ª
'
o por recurrir a negoczacwn
b d
d la paz de Europa ,1formal
lianza como pertur a ores e
derados por a gran a
.
l . . .
de reparar los perjuicios que
dos a aceptar el arbitraje, de e¡ecutar e ¡uicio ,,
ha,•an causado a los aliados.

,
sea para procurar más la
V. Si se juzgan necesarios nuevos arhcu1os, umyaentar la seguridad de cada
l
rpo europeo o para a
.
lid
unión y la so ez a cue 1
' f turos estos artículos serán suspendidos
uno de sus ~iembr~s ~ontra os :~;:~ ;e vot~s por la provisión, y tres cuartas
Por los plempotencianos a la to
~
.
da pueda ser cambiado en
' d ·neo anos sm que na
partes de los votos d espues e Cl
'
l
t'miento unánime de todos
esos cinco artículos fundamentales, salvo e consen i
los miembros".5

grandes intereses. Prefieren la agitación de la guerra al amor de la paz.

En medio de las tormentas de la guerra, las ideas del abate Saint-Pierre
fueron difundida~ nada menos que por el mismo Rousseau, y no faltó autor
que les llamara "las peregrinas ideas del abate", pero, como es de observarse,
tales ideas no implicaban el uso de la cultura para la paz, sino que tienen un
carácter filosófico-político, que en lo futuro habrían de influir en el pensamiento
de otros preclaros pensadores.

EMMANUEL KANT.

' y por sus sucesores

III. Los miembros del cuerpo europeo renuncian _or si la mínima ocasión
d l
a Se comprometen a recurra, en
'
a la vía funesta e ~- ar:'; s.
D.
E
pea es decir a la mediación de
a la vía de la conciliacwn de la teta uro
,
1: que en caso de fra. .
· mbros del cuerpo europeo,
algunos plenipotenciarios, ~i~ . d
d 1 miembros quienes decidirán en
'
, d
d b , portarse al 1mcio e to os os
caso, e era re
.. '
ta partes de los votos, despues e
total de votos por la prov1S1on, y tres cuar s
cinco años, por el juicio decisivo.
.
.
b.

teórica, sino que el cambio radical deberá ser hecho por la naturaleza misma.
Los hombres, dicen tales críticos, raramente se conducen con vista a sus más

• ,

h' . n en contra de estos cinco puntos, quizas
Varias críticas y reproches se lClero .
.
las que descansaban en que
•·
de sus propios amigos,
los m~ graves provm1eron , . o diferente de la anarquía internacional que ha
para instaurar un orden polític d 1 historia no podrá hacerse de manera
reinado después de las aperturas e a
'

Así, Emmanuel Kant, el filósofo de Konisberg, indudablemente atraído por
el gran tema de la paz, sigue, no obstante, los lineamientos políticos agregando
los filosóficos, resultando importante el hacer un breve análisis de sus ideas,
las que toman actualización en esta llamada obra maestra del gran filósofo,
cuando busca nuevamente la fórmula de apaciguar los pueblos llevando --como
dice el autor-,6 a la conciencia y a la ética de los directores de ellos, principios
humanitarios equitativos y jurídicos que sirvan los intereses profundos y universales de una concordia necesaria e inaplazable ante el cansancio de tanta
lucha estéril.
No escapaba a la penetrante inteligencia de Kant la naturaleza de los hombres, cuando escribe: "Esta leyenda satírica, que un hostelero holandés había
puesto en la muestra de su casa, debajo de un cuadro que representaba un camposanto, ¿ estaba dedicada a todos los 'hombres' en general, o especialmente
a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien sólo a los filósofos, entretenidos
en soñar el dulce sueño de la paz? Quédese la pregunta sin respuesta. Pero
el autor de estas líneas hace constar que, puesto que el político pr•áctico acostumbra a desdeñar, con orgullo, al teórico, considerándole como un pedante
inofensivo, cuyas- ideas, carentes de toda realidad, no pueden ser peligrosas
para el Estado, que debe regirse por principios fundados en la experiencia;
puesto que el gobernante, 'hombre experimentado', deja al teórico hacer su
juego, sin preocuparse de él, cuando se produzca entre ambos un disentimiento,
el gobernante deberá ser consecuente y no temer que sean peligrosas para el

La Paz Perpetua, Tratado político filosófico. Traducción de
Buenos Aires. Editorial Araujo. Rivadavi:l, 1765. Argentina, p. 3.

• EMMANUEL KANT,

• THEODORE RuYSEEN,

464

op. cit., p. 584.

R. I.

SuHR.

465
H30

�Estado unas opiniones que el teórico se ha atrevido a concebir, valgan lo que
valieren. Constituya, pues, esta 'cláusula salvatoria' la precaución que el autor
de estas líneas toma exprofeso, en la mejor forma, contra toda interpretación
malevolente . . . "
También Kant, como el abate de Saint Pierre, intitula en términos análogos
su obra: Tratado Sobre la Paz Perpetua, publicada en el año de 1795, en su
ciudad natal, obra que habría de ser ampliada sucesivamente con nuevas aportaciones (suplementos y apéndices) sobre el tema.
No viene al caso el reproducir tan meritoria obra, puesto que su enfoque es
también filosófico y político, y aún también de Derecho Internacional. El rapidísimo y magnífico éxito -nos dice el traductor-7 que alcanzó esta obI'a, en
la que Emmanuel Kant vierte sus atrevidas y profundas concepciones filosóficas
y políticas, demostrando poseer ya un concepto moderno y acabado de su
célebre método "apriorístico", no es difícil de explicar.
Las consecuencias -agrega- dejadas por el experimento social más grande
de la época, que cristali7.ó en Francia con la Gran Revolución, había conmovido
no sólo las actividades generales del mundo entero, sino también las conciencias y especulaciones de los más destacados y esclarecidos pensadores.
La obra de Kant presenta indudables e interesantes innovaciones con respecto
a la de su antecesor, el abate de Saint-Pierre, si bien la reseñamos -como hemos dicho- con carácter ilustrativo del tema a estudio en sus puntos básicos,
tomando en cuenta su valimiento como uno de los más notables esfuerzos de
su tiempo. Ciertamente hoy, en nuestros días, sus ideas resultan un tanto ilusorias y obsoletas, pero es innegable el mérito de tal obra. Muchos pueden
estar en desacuerdo al juzgarlas, pero ello no quita, repetimos, su valimiento
al enfoque de paz dado por el autor al problema de la guerra.

4. El Estado no debe contraer deudas que tiendan a sostener- su política
externa.
5,, Ningún Estado debe inmiscuirse por medio de I f
Y el gobierno por otro Estado.
ª uerza en la constitución

6. Un Estado que esté en guerra con otr
d
..
hostilidades que impidan la m tu
nf'
o, no ebe permitirse el uso de
.
u a co ianza en la paz f tu
1
eJemplo, el empleo en el Estado adversario de
.
u ra; ta es son, poi'
uadores (venefici), el quebr-ant .
d
~esm_os (percussores), envenetraición, etc.
amiento e capitulaciones, la instigación a la
En la sección segund
l f'l, f
Perpetua entre los Est:d; i os~ 1º estEablece los artículos definitivos de la Paz

Y sena a: ntre hombr
·
·
no es un estado natural -status t 1·
es que viven Juntos la paz
na ura i s - el estado
tu 1
, .
guerra, vale decir un estado en I
na ra es mas bien la
quebradas existe
constante pe!~ qued, aunque las hostilidades no hayan sido
igro e romperlas Por tant 1
que debe ser "instaurado"., pues a bst enerse de romper
· 1 h o,
ili'da dpaz es algo
para asegurav la paz y si los q
.
.
as ost a es no basta
'
ue viven umdos no s h d d
dades -cosa que solamente en el estado "c' '!" e an a o mutuas seguricada uno de ellos habiendo ant' . d
1v1 puede acaecer-, cabrá que
icipa amente requ .d
1
•
trate, en caso de neo-arse como
.
en o a otro, lo Juzgue y
o
,
a un enemigo.

:1

En la primera parte del Tratado sobre la Paz Perpetua, Kant establece seis
artículos previos de una paz perpetua entre los Estados, a saber:

He aquí el primer artículo definitivo de la
pensamiento Kantiano · La con t't . ,
paz perpetua, de acuerdo con el
·
s z uc1on política d b
•
Estado. Al efecto el fil, f
d'
e e ser republicana en todo
'
oso o nos ice que la con~titución cu
f d
. . . d
.
yos un amentos
deban ser los tres siguientes.. 1. prmc1JJZ0
e la "l1b t d" d 1
de una sociedad -como hombres-·
. . .
era" e os componentes
todos se hallan de una legislación cor:iz~ r~~c1p10 de la , de~endencia" en que
de la "igualdad" de todos -e
. d d ca -como subd1tos-; 3. principio
orno cm a anos- es 1 , ·
. .,
se crea de la idea del contrato o . . .
b '
a umca constituc10n que
.
ngmano, so re el cual h d f d
legislación de un pueblo. Seme7'ante const I't ucton
.,
a e un arse toda la
es "republicana".'

l. No debe considerarse la validez de un tratado de paz que se haya acordado
con la reserva mental de ciertos objetivos capaces de provocar en el futuro otra

El segundo artículo definitivo d l p
de gentes
d b f d
e a az perpetua, establece que: "El derecho
se e e un ar en una federación de Estados dependientes''.

guerra.
2. Ningún Estado independiente - pequeño o grande, es igual- podrá ser
adquirido por otro Estado por medio de herencia, cambio, compra o donación.

El tercer artículo definitivo de la paz per
. "
danía mundial debe limitarse a las
d' . petuda, dice: El derecho de ciudacon iciones e una hospitalidad universal"

3. Los ejércitos permanentes -miles perpetus-, deben desaparecer por com-

A los anteriores artírulos K t o·
la garantía de la paz ~erp~tu:n E:º::r, e~ el supleKmento primero, uno sobre
·
sup emento, ant establece que la ga-

pleto.
1

EMMANUEL KANT,

466

op. cit., p. 2.

• Op. cit., p. 15.

467

�rantla de la paz perpetua la encontramos nada menos que en ese gran artista
llamado naturaleza "natura doedala rerum". En su curso mecánico se percibe
nítidamente una finalidad que introduce en las disensiones humanas, aun contra
la voluntad del hombre, armonías y concordia. A los componentes de estas
fuerzas los denominamos unas veces "azar", si la consideramos como el resultado
de causas cuyas leyes de acción nos son desconocidas; otras veces "providencia",
si advertimos la finalidad que ostenta en el curso del mundo, como profunda
sabiduría de una causa suprema dirigida a efectuar el último objetivo de la
Humanidad, determinando previamente la marcha del universo. No podemos
ciertamente conocerla, en puridad, por esos artificios de la natuvaleza, ni siquiera deducirla de ellos; pero podemos y debemos pensarla en ellos; -como
en toda referencia de la forma de las cosas afines en general-, para formar
concepto de su posibilidad, por analogía con las acciones del arte humano. ~a
representación de su relación y concordancia con el _fin que nos prescr~be
inmediatamente la razón -con el fin moml- es una idea que, en el sentido
teórico, es trascendente; pero en el sentido práctico -por ejemplo, con respecto al criterio del deber de la paz perpetua, para usar en su favor ~l mecanismo de la Naturaleza- es dogmática y bien cimentada en su realidad. El
uso de la palabra "naturaleza", tratándose, como aquí se trata, de teoría Y no
de religión, es más propio de la limitación de la razón humana -que ha_ de
mantenerse dentro de los límites de la experiencia posible, en lo que se refiere
a la relación de los efectos con las causas. Es, asimismo, más modesto Y
humilde que el otro término de "providencia". Como si pudiéramos nosotros
conocerla y sondearla, y orgullosos acercarnos en raudo vuelo al arcano de sus

designios impenetrables.
En el Suplemento Segundo, Kant se refiere a un artículo secreto de la Paz
Perpetua.

En los Apéndices, en el primero, el autor se refiere "Acerca del desacuerdo
que existe entre la moral y la política con respecto a la Paz Perpetua".
Por último, en el segundo Apéndice, habla "De la armonía entre la política
y la moral, con/arme con el concepto trascendental del derecho piíblico".

ERNESTO RENAN.

La cultura es un tema que ha apasionado a diver5os tratadistas, como así es
de observarse en los valiosos estudios y monografías que existen al respecto,
como sucede así también con Ortega y Gasset - para no citar sino a uno de los

468

más relevantes-, si bien, como lo asienta Fernando Salmerón, detrás del
ensayo de Ortega se encuentra Renán, especialmente cuando a la cultura se le
atr~b~~·en ciert:s virtu~e_s, místic:s y utópicas, que hacen esperar de ella la paz
defmitt~a. Renan p:rcibio -segun Ortega-, la lenta germinación de la paz sobre la ~err~, la umdad humana que pausadamente se organiza en el proceso
de la histona Y pudo ver la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones
en, donde todas las cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura'.
Asilo ha expresado el autor, quien también cita muchas frases del propio Renán
sobre estos asuntos que pueden hallarse en El Porvenir de la Ciencia y principalmente en los Diálogos y Fragmentos Filosóficos. 9
Ante esta inte_resante cuestión que tmta Renán, aparecen determinadas ideas,
ya que. no un sistema ordenado o doctrinal respecto de la cultura, las que es
necesano, con_ocer. El ~ropio Renán afirmaba: "además, yo nunca he sentido
la comezon rula audacia de hablar doctrinalmente sobre estas materias".10
Las i?~s de Re~án, quien pese a las críticas que en el transcur-so del tiempo
han re~1b1d?, especialmente en el terreno filosófico, acusan, no obstante, pese a
su raci~n~lism~ exacerbado -por otra parte tan de acuerdo a su tiempo--,
un v~llIDlento indudable y a quien se puede aplicar su propio pensamiento al
referirse a Teoctisto: "quien alguna vez entre las nubes de su pensamiento lucen
también rayos de luz".11
D~sde l~ego, no viene al caso analizar la totalidad de su filosofía, la que a
la distancia temporal pudiera parecer extraña no sólo por su racionalismo
. porque se muestra además muy apasionado' en determinadas ideas refleja-'
smo
das en algunos pasajes de sus obras, en las que puede adver,tirse cierta tristeza
cierta nostalgia, tal vez por no haber podido pensar de otra manera. Recorde~
mos el revelador final de su obra El Porvenir de la Ciencia, cuando exclama:
¡ Adiós, pues, oh Dios de mi juventud! Acaso seas el de mi lecho de muerte.
i Adiós! i Aunque me hayas engañado, te amo todavía! 12 Pero es indudable
que_ la obra de Renán tiene su mérito al ''percibir", al entrever, a la distancia,
~en~almente, el poder de la cultura que él llama "filosofía científica" 13 y que
s1 bien pudo parecer utópica para su tiempo, o aun para el tiempo posterior,

' FERNANDO SALMERÓN, Las Mocedades de Ortega y Gasset., p. 87.
Diálogos Filos6ficos. Prefacio, p. VII.
11
lbid., p. 76.
11
ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, F. Sempere y Cía. Editores. Valencia
t. 11, p. 238.
,

'º ERNESTO RENÁN,

11

"Por algo doy el nombre de ciencia a lo que suele llamarse filoso/la. Filosofar es la
palabra que me gustaría más como resumen de mi vida, pero como esta palabra no

469

�adquiere, no obstante, nueva vida para nuestro tiempo; aunque, como es lógico
suponerlo, necesítase distinguir la dirección y la intensidad de la proyección
de tal pensamiento acerca del empleo de la cultura para la paz que no pudo
comprender totalmente Renán, ya que otra es la finalidad de su pensamiento.
Resultaría, pues, prolijo hacer un examen exhaustivo del pensamiento de
Renán dentro del marco reducido del presente estudio, sin olvidar lo que el
propio autor expresara: "la más conveniente actitud para juzgar este libro,
El Porvenir de la Ciencia, será el hacerlo no por una página aislada, sino
por su espíritu general". Además, como se ha expresado con anterioridad, su
pensamiento no parece ser el fruto de una serena reflexión, sino más bien
una vehemente defensa de algo que, según él, requiere de tal defensa: la defensa de su propio pensamiento, como resultado de una intensa lucha interior.
Dejando para una mejor ocasión un estudio más completo de este pensamiento,
nos limitamos a señalar, pues -pese a la advertencia de Renán-, lo que a
nuestro juicio aparecen como las ideas básicas que tienen relación con la posibilidad del empleo de la cultura -vía razón- (filosofía científica), para
llegar a una cima de paz.

EL PORVENIR DE LA CIENCIA.

El pensamiento de Renán está dirigido hacia la ciencia, como es de advertirse en algunos de los siguientes párrafos de la obra que se cita. Veamos algunas de sus ideas al respecto.
"El fin del hombre no es saber, sentir o imaginar, sino ser perfecto, ser
hombre en toda la extensión de la palabra; ofrecer en un tipo individual el
cuadro abreviado de la humanidad completa; reunir en una poderosa unidad
todas las fases de la vida por la humanidad en tiempos y lugares diversos.
La vida más perfecta es la que mejor representa a toda la humanidad: a
la humanidad sabia, curiosa, moral, poética y apasionada.

expresa en el sentido vulgar más que una forma aún parcial de la vida interior, y
no implica más que el hecho subjetivo del pensador solitario, es preciso emplear la voz
más objetiva de saber al transportarse al punto de vista de la humanidad. Llegará un d!a
en que la humanidad no crea pero sabrá; conocerá el mundo meta/!sico y moral, como
conoce ya el f!sico. Día en que el gobierno de la humanidad no esté entregado al acaso
y a la intriga, sino a la discwión racional de lo mejor y de los medios más eficaces
para alcanzarlo". ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, t. I, p. 71.

470

Llevaríamos nuestras esperan
b
1
•
de los límites respetados po I zas ~ re e _rorvemr ele la humanidad más allá
¡
r os mas atrevidos utopistas ·
·,
zombre intelectual llegue
d'
b
' s1 sup1cramos que el
intelectual ... " u
un ia a a arcar toda la extensión de la cultura
En otro pasaje, Renán escribió "lo indiscutibl
sin cesar, a través de sus o ·¡ .
e es que la humanidad tiende
.
sc1 ac1oncs, a un estado ,
f
,
domme cada vez más en el b'
d
mas per ecto; hara que pre.
go ierno e las cosas 1
,
b
Y el mstinto ... " u
' ª razon so re el capricho
, En otr~: "únicamente la ciencia puede devolver
esta necesita para vivir un s'1mbol
I
a la humanidad lo que
,
o y una ey ... " 1a

"Hay que sostener a todo trance n d'
que la razón ha de reformar 1
-:-d ods ice en otro párrafo-- el dogma de
,
a soc1e a según sus . . .
El
sena un error si el homb
d'
prmc1p1os.
optimismo
'
re no pu 1era pe f ·
.
mejorar con la ciencia el orden establecidor ecc1onarse: si_ no
fuera dable
el hombre, realizada su obra legítima ha
. Todo .sena inmeJo~ble cuando
do moral y haya dominado el m d' f' ~a restablecido la armoma en el munun O ISlCO ••• " 17

!e

Renán muestra su fe, cuando dice. "nu
,
de la humanidad que no pod
d ..
nea sera tan desesperado el estado
.
amos ec1r: muchas veces se I h
'd
ta;. 1a piedra del sepulcro parecía sellad
.
a a cre1 o muersuc1tó ... "
ª para siempre, Y al tercer día reLa ciencia es, pues, una reli ión. , I 1 • •
• ,
bolos: "únicamente la cien e;
g d ' solo a c1enc1a forJara en adelante sím.a pue e reso ver para el /¡ b l
mas cuya soluci6n exige impe .
om re os eternos problenosamente su naturaleza " 1s
"La ~[tima palabra de la ciencia moderna es organ·1:z.ar
humamd d T I
científicamente la
a . a es su pretensión, audaz, pero legítima".

Si tal es el objeto de la ciencia si tiene
finalidad y su ley y hacerle a
'.
1
por norma ensenar al hombre su
'
preciar e verdadero
fd d 1 .
poner con el arte, la poesía y la virtud del div' ~; 1
e_ a vida, y coma la existencia humana . puede te
d
mo i _ea' uruco que da valor
' e!
ner etractorcs senos?

i°,

Renán se pregunta en "El p orvenir de la Ciencia" io acerca de si ha dado
" El Porvenir de la Ciencia t. II
9
,. lb 1"d., p. 17.
'
' p. .
,. !bid., p. 22.
" !bid., p. 22.
,. !bid., p. 87.
" !bid., t. 11, p. 49.

471

�a comprender bien la posibilidad de una filosofía científica, de una filosofía
que no sea vana y hueca especulación sin objeto real, de una ciencia que no
sea árida, seca, exclusiva, y que al completarse, sea religiosa y poética. Faltan
palabras -se contesta el autor citado- para expresar ese estado intelectual
en que todos los elementos de la naturaleza humana se reúnen en armonía
superior, y que realizado en un ser humano, constituye el hombre perfecto.
Se llamará síntesis en el sentido especial que voy a explicar.
Así como el hecho más sencillo del conocimiento humano --dice Renánque se aplique a un objeto complejo se compone de tres actos: lo. Visión general y confusa del todo; 2o. Visión distinta )l analítica de las partes; 3o. Recomposición sintética del todo con el conocimiento de las partes; así también
el espíritu humano, al progresar, atraviesa tres estados que se pueden designar
con los nombres de sincretismo, análisis y síntesis, y corresponden a las tres
fases del conocimiento.2º
Una vez que hemos presentado la parte de donde arranca el pensamiento
filosófico de Renán, en torno a su filosofía científica, veamos lo que nos dice
acerca del análisis. Para Renán, éste es la guerra. En la síntesis primitiva,
como apenas diferían los espíritus, era fácil la armonía, pero en el estado de
individualismo la libertad se hace recelosa; cada cual se empeña en decil' lo
que quiere y no ve razón para someter su voluntad y su pensamiento a los
demás. El análisis es la revolución, la negación de la ley única y absoluta.
Los que sueñan con la paz en ese estado sueñan con la muerte. La revolución
le es necesaria y hágase lo que se quiera, sigue su camino. La paz no es patrimonio del estado de análisis, y ese estado es necesario para el progreso del
espíritu humano. La paz reaparecerá con la gran síntesis, el día en que nuevamente se abracen los hombres en la razón y en la naturaleza humana debidamente cultivada. Durante esta transición fatal, la gran asociación es imposible. Existe cada cual con demasiado vigor; individualidades tan caracterizadas
no se dejan atar en haz. Crear hoy aquellas grandes unidades religiosas, aquellas
grandes aglomeraciones de almas en una misma doctrina que se llamaban
religiones, aquellas órdenes militares de la Edad Media, donde tantas individualidades nulas por sí mismas, se fundían para llevar a cabo una gran obra,
sería imposible. . . El estado primitivo era la edad de la solidaridad. Ni el
crimen se concebía como individual; la substitución del culpable por el inocente parecía natural; la falta se transmitía y era hereditaria. En cambio, en
la edad reflexiva parecen absurdos semejantes dogmas, cada cual paga por
sí; cada cual es hijo de sus obras. Entre nosotros, todo conocimiento es anti-

tético; frente al bien vemos el mal; frente a lo bel
.
mos; vemos la objeción argumentamos E 1 d lo, lo _fe~~ al afirmar, negaera sencilla y definitiva_;1
. n a e ad pnm1hva, la afirmación

t°

La humanidad -dice en t
, f
lo haya explotado todo hastaº parra o-, ~o se~á sabia hasta que la ciencia
ser vivo después de hab I dia mdenor parllculandad, y haya reconstruído el
er o seca o
Pero todo
bl
d
•
la gran ciencia def · ·
···
es no e cuan o tiende a
vuelven a armoniza::t:vnalaenrefqlue_ poesía!, la religión, la ciencia y la mor-al
ex1on comp eta La d d · · •
pero no científica 1 'd .
d'
. . e a pruruhva era religiosa
la edad ulten'or s ', a I e~ mterme_ ia habrá sido científica, pero irreligiosa'.
era a un tiempo re! ·
· 'f
,
O'rfeos y Trismegistos
igiosa y c1ent1 ica. Habrá entonces de nuevo
para enseñar a la hu;a::~d:;::~:nl:r a pueil~llos dniños sue_iios ingeniosos, sino
marav as e la realidad ... 22

!ª

· •, mtima
,
el Prosigue
uro hu Renán
. •. "M'i convicc1on
es que la religión del porvenir será
eniera sant~::~:~ : :~:~:,aelu~ul~:/e cuanlto perte~ece al hombre, la vida
1
nidad equ. Id ,
or mora . . . Cuidar la hermosa huma1va na entonces a la Ley y a I0 s p f t
.
ticular sin nin , , ·
'
ro e as, sm ninguna forma par'
gun ltrmte que recuerde la secta y la confraternidad exclusiva".23
La ciencia
-insiste
Ren
,
divina
Si
, .
, ane~ tamb.,
ien el gran agente de la conciencia
vina ~edi;:
e~~a e;t universo; si es aplicada, ofrece a la fuerza dimás que por I fu a es.d lasta el progreso de la conciencia no se marca
as uerzas e a naturaleza
· ·
que, preside ~I nac~ent~ y d~sarrollo del
L:s!~~xi¿:c~o!!::::\:~
~a:~ ;.n su a. La c1enc1a sera la encargada de operar la reforma del mundo
ms m,1vo; ulna multit~d de cosas que hoy pertenecen a la categoría del instinto
pasaran a a categona de reflexión. 24

~:C:~ª'1

'a~~~a~~

Es bposible
. en otra de
D. 'ladvertir su pensamiento tamb',
ien sobre esta materia
0
~~~ r~j ia ~g~s Fi!osóficos, en la que al referirse a la solució~ oligárquica
pr~ ema e universo, Renán escribió: "Esta solución es más fácil d
concebir y comprender que la solución democrática Ella entr
t
e
los plan
d
·
a por en ero en
1a naturaleza. Lo más escomdo entr 1
es
aparentes
e
, .
Jigent
d
o·
e os seres mas mted . es, ~o~ce ores y rectores de los más importantes secretos de la realidad
o;m~ra~
mu?do por los poderosos medios de acción que tend11á en s~
po er ac1endo remar la mayor razón posible.

., ERNESTO RENÁN,

., lb 'd

El Porvenir de la Ciencia t
' . 11, p. 55.

t. II, p. 56.
,. lbid., t. I, p. 81.
1 .,

20

472

ERNESTO RENÁN,

lbid., t. II, p. 49.

,. ERNESTO

RENÁN,

Diálogos Filos6ficos, ]bid., p. 73.

473

�::z

Se llega a semejantes ideas por todos lados. Por la aplicación, c~da
, s extendida de la ciencia del armamento llegará a ser posible la donunacion
ma
universal que ' estará asegurada en las manos de los que d'1s~ongan d. e este
armamento. El perfeccionamiento de las armas, en efec~o, oca.s10na lo mverso
de la democracia, porque tiende a fortificar no ~a mu!t1tud, smo el p~der, en
virtud de que )as armas científicas pueden servir y mven a los gobiernos Y
no a los pueblos".25
En otra parte de esta última obra,
fuerte en realidad sino cuando atesore
dios para contener a los enemigos de
los contenía de un modo imaginativo

leemos: "Un po~er espiritual no será
una fuerza mater~al con poderosos m,euna manera efecbva, como el bracman
por el temor".20

p0 último Renán reafirma su fe racionalista, cuando expresa: "No digáis
que ;a inferi~ridad de la filosofía consiste en ser accesible para pocos porque
ese es su título glorioso. La única conclusión prácti~~ que pue~e ser ca~sa de esa
triste verdad es que hay que trabajar para anticipar el dichoso d1a en que
todos los hombres se calienten al sol de la inteligencia y sean llamados a la
verdadera luz de los hijos de Dios".21
Llegamos, pues, por todos los caminos, a proclamar el derec~o ~ue la r~~ón
tiene a reformar la sociedad por la ciencia r-acional y el conocimi~nto. teon~o
de lo que existe. Por consiguiente, no exagera quien diga que la ciencia e~cierra el porvenir de la humanidad. Hasta ahora no es la razón la que ~a ~wad?
al mundo, sino el capricho y la pasión. Llegar~ un df~ en que,!~ razon, iluminada por, Ja experiencia, recuperará su imperio legitimo, el umco q~~, es de
derecho divino y guiará al mundo, no al acaso, sino con la clara vision del
objeto que ha de alcanzar.

LA CULTURA Y LA PAZ.

De cuanto llevamos expuesto, es posible resumir los siguientes resultados:
lo. Ideas generalizantes acerca de la obtención de la paz, predominando
las de tinte romántico e idealista.

2o. Enfoque racionalista idealista hecho por Renán, mediante su filosofía

"" lbid., p. 90.
" lbid., p. 92.
"' lbid., p. 98.

474

científica, que, de acuerdo con él, es de esperar, que la humanidad llegue en

lo futuro, para disfrutar las bondades de la razón, al llegar a su perfeccionamiento por la ciencia.
3o. Las ideas y propósitos que animan a la UNEsco, esto es, el empleo
de la cultura como un medio que posibilita la unión entre los hombres, como
entre los pueblos. Esta idea fundamental se amplía a través de la declaración
ya citada, hecha por el Presidente de la Conferencia General de dicha Institución, cuando afirmó que: "No trata la UNEsco de alimentar con determinadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma. "Descubrir al hombre el significado de su
derecho a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo pueda dar
de sí el inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser
social a las altas exigencias de su tiempo. Y, por último, que "la misión de
la UNEsco y su consigna, síntesis de su programa en el que la educación, la
ciencia y la culturo, aparecen como medios de estrechar entre sus naciones
su colaboración, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley,
a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza,
sexo, idioma o religión".

4o. Por, nuestra parte, consideramos que las ideas procedentes, contenidas en
los puntos segundo y tercero, constituyen valiosos antecedentes acerca de la
teoría de la Paz, las que, a la luz de un severo análisis filosófico-sociológico
internacionalista, ciertamente no responden a la realidad de nuestro tiempo.
En efecto, es necesario detenerse, en primer término, para reflexionar, y
partir del estudio de los siguientes hechos:
a). La humanidad se encuentra en una etapa histórica denominada Era
Atómica. Como afirmábamos en nuestro anterior estudio,28 ésto constituye una
nueva realidad sociológica internacional, considerando fundamentalmente, además, el desvío del empleo del átomo, no para fines pacifistas, sino bélicos,
con la natural repercusión científica de tal descubrimiento en otras áreas que
se reflejan en una nueva tecnología. Hay, pues, un cambio fundamental.
b) . Hay otro hecho muy importante, si no es que el determinante de la
gravedad de la situación actual del mundo. Cinco países tienen ya, a escala
ascendente, la capacidad de producir armas nucleares. Este hecho significativo
hizo pensar a no pocos analistas de esta situación que, lejos de constituir un
peligro, es al contrario; esto es, que ante el temor del empleo de estas armas

"' Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

La U11iversidad del Porvenir, lbid., p. 580.

475

�y de sus terroríficas consecuencias, los detentadores de las mismas se abstendrán
de su empleo, ya que el equilibrio de las potencias nucleares ha actuado como
factor de contención en las crisis mundiales.
Tal se afirma en un estudio debido al profesor Louis J. Halle,20 del Instituto
para Graduados de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza, en el que se
advierte que pese a no pocas predicciones de las catastróficas consecuencias
de las armas nucleares, tales predicciones han resultado falsas, afortunadamente. En tal estudio se habla, en suma, de las cinco principales lecciones que
nos puede dar la experiencia de convivir con las armas nucleares, las que son:
l. Que es prácticamente imposible el uso en combate de las armas nucleares;
2. Que, en un mundo de armas nucleares, las guerras deben ser limitadas;
3. Que, en la diplomacia, la utilidad de las armas nucleares queda limitada
a la discusión y a la defensa del status quo;
4. Que, por lo tanto, las armas nucleares han servido para fortalecer el
status quo; y
5. Que la existencia de armamentos nucleares hace posible que un equilibrio bipolar del poder tenga una estabilidad mayor que los equilibrios clásicos
de la era prenuclear.
Pese a tales conclusiones, la verdad es otra, porque si los primeros países
que fabricaron armas nucleares, las destinaron con fines bélicos, es lógico pensar -y la realidad así lo ha demostrado, como así lo veremos adelanteque los segundos están animados de los mismos propósitos, hasta llegar a una
carrera armamentista, la que tiene como meta fundamental el obtener la
mayor fuerza nuclear para ser empleada con tan siniestros propósitos.
Se dijo en las Naciones Unidas 30 que el desarme, en particular el desarme
nuclear, es el problema más importante que enfrenta el mundo, puesto que
la acumulación de armas ha alcanzado un nivel más que suficiente para destmir totalmente la vida en la tierra. No obstante, parece que la solución del
problema está lejos; la carrera de armamentos continúa, se han perfeccionado
y almacenado armas de destrucción en masa cada vez más complejas. En 1961,
el mundo gastaba 120,000 millones de dólares al año con fines militares. En
1970, estos gastos pasaron de 200,000 millones; y los expertos han calculado
que si los gastos de producción de armamentos siguieran con el mismo ritmo,
para 1980 podrían llegar muy bien al nivel de los 300,000 a 350,000 millones
de dólares.
'" Lours J. HALLE, Lecciones de la Edad Nuclear. Facetas, p. 14.
• 18 de noviembre de 1971.

476

l!n _infor~e del Secretario General U-Thant, contiene estos datos. El Secretano _rnformo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, entregando qn
estudio sobre las consecuencias económicas y sociales de la carrera de armamentos por ~ 4 expertos que celebraron tres períodos de sesiones, en Nueva
York y en Gmebra, en el año de 1971.
"Las :ifras cuidadosamente compiladas por los expertos permiten apreciar
la ma~tud de la carga que implica la carrera de armamentos", expresa el
Secretano General.
Los .expertos comprobaron que la carrera de armamentos de las grandes
poten~1as_ es ~ctualmente "una competencia para lograr una ventaja no ya
cuantitativa, srno sobre todo cualitativa, ventaja en la velocidad de los aviones
e~ el alcance y exactitud de los proyectiles balísticos, en la facilidad de roa~
mobra de los tanques, en la eficiencia de los sistemas de radar, etc. "En realidad, la carrera de armamentos se ha convertido esencialmente en una carrera
tecnológica._~simismo, _los expertos manifestaron que la mayor parte del total
d_e, gastos m1htares dedicados a equipo se consume en el desarrollo y produccion de a~amentos de "tipo corriente", como aviones, tanques y cañones, las
armas utilizadas en las últimas guerras.
Durante el decenio pasado, aumentaron la variedad y el costo de los vectores de a~as nucleares estratégicas; además, Francia y China (República
Popular) mgresaron en el "Club Atómico". Problemas de la tecnología militar
fueron: el la~zamiento de cargas nucleares a grandes distancias y la solución
de dete:ta~ e 1~terceptar los proyectiles balísticos. También se registraron progresos tecmcos mnumerables en los armamentos y sistemas de armamentos para
~ ~erra aérea, terrestre_ y marítima. Estamos en la era de los aviones supersomcos, y de los submarinos nucleares. Su construcción absorbe una cantidad
considerable de la producción mundial.
La primera conclusión que hay que sacar sobre las consecuencias de la
carrera armamentista, dicen los expertos, es "la amenaza de catástrofe total
el peligro más grave que la pobreza o la enfermedad o que la explosión de~
mográfica ~ la contaminación", ya que "la prudencia política que hasta
ahora ha evitado el desastre definitivo, no puede servir de garantía contra un
error de cálculo militar o un error humano o técnico".s1
Entonces cabe preguntarse: ¿ qué medios le quedan al hombre que vive en

•• La Carrera de Armamentos. Una Carrera Tecnológica. El Porvenir, Monterrey,
N. L., 19 de noviembre de 1971.

477

�una proyecc1on eminentemente intC'rnacionalista para prevenir la catástrofe
nuclear? Nunca como ahora se ha hecho tan apremiante el dilema espíritu y
materia, porque en la gran síntesis, nunca como ahora el hombre había llegado
a encontrarse ante una realidad -que algunos denominan el choque con el
futuro-, que constituye un cambio fundamental a una nueva y definitiva
situación.
c). Hay otro hecho, que aunque está en la mente del hombre, no se le
ha dado la debida importancia a pesar de tenerla en forma trascendente. Nos
referimos a que la responsabilidad de las decisiones políticas de todos y cada
uno de los Estados del mundo recae en sus dirigentes y no obstante, los pueblos
de esos Estados que ciertamente no comparten tal responsabilidad, sufren las
consecuencias de tales determinaciones. En este caso, toda la humanidad.
El hombre de nuestro tiempo desconoce la gravedad del momento histórico
que vive, bien por voluntaria ignorancia, o bien porque no ha tenido tiempo de
percatarse debidamente a través de una detallada relación de lo que significa
el poder destructivo de la fuerza nuclear. En última instancia, son los Grandes de la tierra los que hacen las decisiones, las grandes decisiones.
Advertimos, entonces, que el razonamiento que puede hacerse, dadas las
condiciones apuntadas es en el sentido de que si el hombre desea salvarse
debe usar precisamente el único medio que lo distingue y lo eleva, esto es,
su inteligencia, cuya función primigenia es el raciocinio. Pero no a la manera
propuesta por Renán, la razón por la razón, quien suponía que todos los hombres participarían de la ciencia y que la razón humana llegaría a un nivel en
que toda la humanidad alcanzaría la felicidad.
Ahora, la situación es distinta, la necesidad inmediata es que el hombre debe
usar su razón para salvarse de ese trágico final, para comprender que ésta es
o puede ser su última oportunidad. Frente a la constatación reflexiva de este
pensamiento, vemos la pobreza de determinadas filosofías o ideologías políticas, puesto que se han agotado los ideales y se ha precipitado el aceleramiento
del ritmo natural de la vida humana. La explosión demográfica y el acortamiento de la distancia, son entre otros factores, los que han propiciado tal
aceleramiento, habida cuenta de lo que los siquiatras señalan, esto es, que el
hombre, agobiado por el materialismo, el abuso del poder, la restricción de sus
más elementales actividades y motivaciones, bajo una rígida estructura social,
supuestamente placentera y en realidad hostil y deshumanizada, lo están llevando hasta el hastío y a la posible explosión de su reprimida ai?;resiviclad,
con todas sus consecuencias inherentes.32
11

478

Congreso de Siquiatría. México, Dic. de 1971.

, .•
h Siendo
t 1 el hombre un "animal racional"' esto resu1ta parado11co
porque
~s a. e presente y lanzando una mirada retrospectiva a las pági;as de la
h1stona, los hechos demuestran que no siempre ha usado 1
,
que tampoco la usará ante la tremenda realidad de nuestro ~e:azon iarece

i

es n;ce;rio educlar al hombre, educarlo para la paz, porque es
en on e nacen os fermentos de los pueblos.

e:'ei in:i::;:~

LA CULTURA.
El concepto de cultura es sumamente amplio tan am r10
d
y de hech ti
dº
'
P que pue e tener
.
o ene iversas acepciones. Por de pronto distin imos la cultur~
oriental
de
guuna sola urndad
.
d l
• la cultura occidental' pero no hay que olviºdar que es
e a sociedad humana. Lo mismo acontece con las ideolo 'as
)'ti
~ue h_~n ~uedado rezagadas, al tomar en cuenta que en la ma~ría: \::~~:s
an s1 o impuestas, y no son vividas en forma espontánea Tom
,
la libertad
.
·
emos, por caso,
. ' un concepto que sirve de juego pirotécnico a los artífices de la
d emagogta.
Al. hablar de la cultura
· entonces tener un concepto previo de·
.
, es necesario
1a _nusma, ya que e~ste una gran posibilidad de que un análisis de las culturas
existentes, nos permita encontrar en ellas ideas substantivas símil
el aspect
r . fºl s6fº
ares, ya sea en
o re 1g10so, i o ico, científico, o cultural en sus térmm·
1
· d d
'
os genera es·
porque
es
m
u
able
que
tocia
cultura
tiene
ideas
principios
f1ºlos6fº
d
.
,
.
.
,
1cos, octnnas,
o
aun
sistemas
semeJantes,
tomando
en
cuenta
además
1
. .
dam
••
,
, e asent:1m1ento
que
. d os a proposiciones ~o ri~rosamente demostradas, que son un acto dema~ia ~ aceptado pa~a ser irra~onal a no ser que la naturaleza humana se vuelva
irracional; demasiado cornente en los prudentes y diºsc t
d bilºd d
re os para ser una
e 1 a o una extravagancia. Ninguno de nosotros -decía N
sa
puede pensa
b
· 1
ewmanr u o rar s~~ a admisión de ciertas supremas, y ello no intuitivamente o por demostrac1on. Si nuestra naturaleza tiene alguna manera de ser
alguna. ley,
. una de ellas es la absoluta necesidad de admi·.:.
.... como verd ad eras'
propo~1ciones que ca:n fuera del estrecho campo de las conclusiones a las cuales
la lógica ~ormal o virtual está vinculada; ni tiene ninguna teoría filosófica el
poder de Imponemos una regla contraria, inaplicable.
,
Múltiples son, pues, los conceptos de cultura, ya sea en su aspecto particular
o general, de acuerdo con el enfoque dado por los pensadores que se han ocu-

.. JoHN

HENRY NEWMAN,

Ensayo sobre el Auntimiento, pp. 178-179.

479

�pado de ella. Recaséns Siches,34 par ejemplo, estima que la cultura es lo que
los miembros de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican, o bien,
que es la herencia social utilizada, revivida y modificada.
Por su parte, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, en su interesante
obra Ser y Quehacer de la Universidad,ª~ al referirse a la cultura nos dice
que: "La unidad del espíritu hwnano funda la unidad orgánica de la cultura.
Y la unidad orgánica de la cultura es el fundamento de la Universidad. Fundamento en el sentido de apoyo, de raíz. Examinemos, pues, el concepto de
cultura.
Necesitamos orientamos, saber a qué atenemos respecto de los seres que
integran la realidad en la que nos encontramos viviendo. En conseguir esa
orientación nos va nuestra pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad
para salvamos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es
un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que se sienta habitado por
ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro
ser y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros por el
contrario penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos,
voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir
que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu . ..
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales" sino que son verdaderamente conocimientos "reales" --como diría
Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se toman, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros
mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y
de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento
peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotros mismos, y no las
comunicaremos al exterior sino comunicándonos a nosotros mismos. El hombre,
al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y confronta estas últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término "cultura" tiene un origen agrario y
5ignifica cultivo. Pero el cultivo supone la simiente, la sementera, la plantación,

•• Luis RECASÉNS S1cHES, Sociologla., pp. 154 y 155.
• DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ser y

la labor del sembrador. Sin este afán human
.
perseguida y adquisición lograda nunca podr' o ~brde la hierra en cuanto meta
,
a en en erse a cultura personal
La :ida humana, desarrollándose según sus eculiar
&lt; •••
prendiendo la producción y utilizaci, d b. ~ . es modos de ser y comy de manera eminente cultura No: e o 1et1v~c1ones culturales, es también
fluencia de la vida se f;aguan .
ay_ que olvidar que en el dinamismo y
la catedral y la herramienta Gen e. mtenor de un sujeto, el libro y la sinfonía,
so de creación cultural ra·d. odnsc1entle o parcialmente inconsciente, el proceica o en a capac·d d b. ·
va desde la primera incitac·,
. .,
i a o Jebvante del hombre.d .
ion o gerrnmac1on hasta que el b. t .
v1 a mdependiente y propia en el mundo de l
.º Je o ingresa con
hombre crea la cultura por otra la lt
I a cultura. Si por una parte el
en lo que significa en 1~ vida d
d cu ulra o va configurando a él. Piénsese
'
e ca a cua el lengua· 1 li -6
el arte, la técnica. . .
'
Je, ª re gi n, el derecho,

¡°.

Un sistema de valores, preferencias y estimaciones . .
culturas nacionales. Pero estas d. ti .
.
. ' distinguen a las diversas
"d d
is nc10nes ax10!6gicas no impiden hablar de
Ja un1 a de la cultura" H
Ahora bien, en las condiciones
t 1
no sólo ha venido acercand l h ac bua es. en las que el Internacionalismo s1
o a om re smo que tamb'' h
.
aglutinamiento cultural cab ,
'
ien a estunulado el
y útil para el hombre d~ nu::~:~:npo~O: ¿bl~ cultura act~al es satisfactoria
.
· t
1en es necesano rehace 1
•
te ne,
. .6 d
r a cxist s6lo que haciendo una tr
primordial, o sea el de la paz? aspos1c1 n e valores y ordenarla partiendo del
Decíamos que era necesario educar al hombre a
.
necesario ir a la conciencia d
h b
p ra la paz, siendo también
.
e ese om re para producir
'l
interior. Esta idea puede parecer si no utó .
.
.
en e un cambio
naturaleza humana tan comple1·a fal"bl p1cab, imposible. Imposible, dada la
. .
'
Y 1 e, so re todo en un
s~s conv1cc1ones y su fe con las que ha vivido fla
.
presente en que
d1do casi su si!!llificaci6n N h
. ' quean, s1 no es que han percontenido del hombre es pe.rv: ay que¡ odlVldar, sin embargo, que no todo el
.
rso Y ma va o. Es un hecho
·d
un pehgro grave mortal el ho b
reconoc1 o que ante
,
'
m re se agrupa y en ta
'6
cario para lograr la paz tomand
'
, es ocas1 n, hay que edude supervivencia.
,
o en cuenta que esta es su última posibilidad
. Existe pues, la posibilidad de que admita deterrnin d . d d
vitales para él, ya sea voluntariamente vía Educac:ó::p' er ª1 cspque resulta~
'
ara a az o coactr.. !bid., p. 64.

Quehacer de la Ut1iversidad.

n Lic. ALBERTO GARCÍA CÓMEZ

Vol. 5, 1964, p. 533.

, '

"Int
. r
ernac1on1 ismo y Univenalismo", l-/tlmanitas,

Centro de Estudios Humanísticos. 1971. Editorial Jus. p. 63.

480

481
Jl31

�vamente vía Derecho Internacional de la Paz, entre otras, la siempre, pero
profund~, de que el camino para salvarse, el único, es el de la paz. Recordemos lo dicho por Franz Friedrich von Unruh: "La Paz es una fuerza, por
Jo tanto hemos de ser soldados de la Paz y 110 soñadores de la Paz ... "

La Educación para la Paz requiere de una _fu~d~ent_ació~, esto es, de
una Filosofía de la Paz, 0 sea un conjunto de pnnc1p1os ax1ológ1cos'. qu~ fundados en ]a paz, se nutran, además, del resultado de la_ confrontación, mvestigación y análisis comparativo de todas las cultu~ ex_1stentes, P?r lo menos
de las ideas nutricias de las mismas, lo que, en smtes1s, revelara resultados
asombrosos en todos los terrenos en que la mente humana se ocupa. Es ?ccesario acortar también la distancia espiritual y destruir las barreras de la ignorancia y de la incomprensión entre los hombres.
Cabrá ordenar tales valores en lo que respecta a los campos antropológico:
sicológico, histórico, tradicional, idiomático, etc., y al llegar a este punto, sera
posible también hablar de la integración de una cultura, de una nu~~a ettl:
tura, para el hombre nuevo. Además, la Educación para la P~, tam~1en sera
el producto de toda la elaboración he&lt;:11a a ~s~ala internac10nal, mtegra:a
de acuerdo con la fundamentación filosófica pac1f1sta propuesta, y desde, lue0 0,
con la aplicación de las técnicas pedagógicas más avanzadas. La razo~ humana será enseñada, mediante la Educación para la Paz, desde los ruveles
escolares elementales hasta la Universidad; o sea, que todas las actuales fuentes
de cultura conocidas, se convertirán en fuentes de cultura para la paz.
De lo expuesto, se deduce, como es lógico suponerlo, que la imp~antación
de tal educación requiera de un esfuerzo llevado a cabo a escala umv~rsal.', a
través de organismos altamente tecnificado~ como la ~NEsco,_ Inst1tuc1on
que principia a tomar conciencia de la magnitud de tales 1d:a.s, sm tener, por
desgracia, todavía la noción clara que encierra la_ problematica de 1~ paz a
través de la educación, porque si como la propia UNESCO lo ~anüestara
en su Preámbulo de Constitución, "que desde que las guerras empiezan en la
mente de los hombres, es en el pensamiento de los hombres en ~I ~~e las defensas de la paz deben constituirse", ha llegado el tiempo de m1e1ar, pues, la
gran tarea.
Si en el decurso histórico naciones enteras se han levant_ado con todo su
poderío espiritual y material a empresas, algunas de ellas evidentemente ~alsanas . cómo no es posible que todos los pueblos de la Tierra ante el peligro
de su' Jesaparieión no se levanten con toda la fuerza de que son capaces para
lograr su propia salvación?
Cuando Hitler desató Ja hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, cierta-

482

mente su desequilibrado cerebro pensaba en el dominio mundial, en el caso
de que Hitler pudiera concebir en toda su magnitud tal designio. Para ello
contaba con su pueblo. Hitler lo sabía y aglutinó diabólicamente todos los factores, incluyendo los supuestamente raciales, que son inexistentes; los filosóficos, doctrinales, históricos y políticos, para lanzar a su pueblo a la guerra.
Ciertamente los científicos, "sus científicos", estaban en primera línea para
brindarle los frutos de su avanzada ciencia tecnológica y así poder armar el
brazo que manejaría la espada mecánica segadora de miles y miles de víctimas
humanas. En este proceso, que constituye la mayor maquinación criminal de
que se tenga memoria, se atropelló arteramente todo el contenido espiritual y
material del Pueblo Alemán para arrojarlo a la hoguera, y fue necesaria
la derrota para que este pueblo, ciertamente inteligente y provisto de magníficas cualidades humanas, se diera cuenta del funesto error, de la mortal
trampa en que había caído.
También es necesario reflexionar en la relación existente entre la ciencia
y la vida del hombre, la que no ha sido tomada debidamente en cuenta. La
vida humana, como tal, necesita de la ciencia, sólo en la medida en que
la ciencia le proporciona lo necesario para que esa vida tenga su natural realización; pero ciertamente la ciencia no puede ni debe esclavizar al hombre.
La vida humana tiene no solamente su realización material, sino la conjugación de ésta con el espíritu, su rector, dentro de un término temporal que
puede extenderse si las condiciones exteriores lo penniten para alcanzar su
plenitud en todos los órdenes. Pero no puede el hombre sobrepasar los límites
naturales de la vida humana, pues de lo contrario se alteraría la propia naturaleza humana y de esa alteración se deriva su destrucción. El hombre no
puede escapar a su condición de hombre.
El hombre se lanza soberbio a la conquista de nuevos mundos siderales pero
aquí, abajo, deja su miseria y su egoísmo, deja a millares de seres que se debaten
en la falta de pan, tanto material como espiritual, dejando también el germen
de guerras fratricidas, que en cualquier momento pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera, la hoguera final.
Urgencias de limitación nos obligan a hacer una breve sinopsis acerca de
nuestra teoría de la paz, la que quedaría dividida en dos partes:
Primera parte: En la proyección de educar al hombre para la paz,
reiterarnos nuestro propósito acerca de la creación de la Universidad Internacional de la Paz como institución rectora y coordinadora de esta magna tarea
cultural y educacional, o sea una institución que inicialmente funcionaría a nivel
experimental, con la participación y colaboración de elementos profesionales,

483

�en el campo del derecho internacional, de técnicos de la educación, de filósofos,
escritores e intelectuales de todo el mundo, para el logro de los siguientes objetivos inmediatos:
a) Período de Integración, dentro de un plazo temporal prudente, con objeto de verificar la selección del personal internacional para iniciar la elaboración
y estudio de los planes de trabajo y de organización, así como administr,ativos.
La fijación de metas concretas de trabajo, tales como la elaboración del primer
programa de estudio y de investigación, elaboración comparativa de culturas,
análisis, etc.
b) Elaboración de la cultura y de la educación para la Paz, a nivel internacional. Esto es, para la aplicación de ambas en las escuelas del mundo, sin perjuicio de la obra universitaria, la que reuniría a todas las universidades para
aportar y tomar de la central, o sea de la Internacional de la Paz, el material
y planes de estudio, par-a lograr una mejor elaboración de tal cultura y tal

LA CUESTIÓN RACIAL EN AMtRICA
Por Lucm

MENDIBTA

v NúÑEz

Doctor en Derecho

I

educación.
Segunda parte: Decíamos que para alcanzar la paz, no es suficiente
el educar al hombre para alcanzar tal objetivo, es necesario también emplear
la coacción y sobre esto, cabe la elaboración jurídica del Derecho Internacional de la Paz, y como su complemento indispensable, el establecimiento del
Tribunal Internacional de la Paz, par-a así, con fundamento legal, sea posible
el someter a los que violen las normas de tal derecho.

He aquí, pues, en sus aspectos generales, el objeto de nuestro estudio. Detallarlo, nos hubiera tomado un espacio del que carecemos, pero estudios posteriores nos permitirán acercamos más a ese grandioso escenario que tal vez contemple la posibilidad de que el hombre crea en la paz y luche por ella.

LA GRAN DISPERSIÓN RACIAL

l. !mportancia de la cuestión racial en América. 2. El origen del hombre
am~r zcano. Teorías precientíficas y teorías científicas. 3. La gran dispersión
racia.1
l. lm~ortan_cia de la. cuestión racial en América. Si en alguna parte del
mun_do tiene unportanc1a la cuestión racial, es en América porque en este
continente,la población de muchos de sus países, desde el pun;o de vista étnico,
es heterogenea, pue~ en ellos conviven blancos, negros, indios, mestizos y en algunos la heterogeneidad es tan grande que constituye un verdadero problema.
. El ~undo americano es teatro desde hace siglos, de una guerra demogr,áfica,
silenciosa, tenaz, en la que el alto coeficiente de natalidad de las razas de color
atemperado por el no menos elevado de la mortalidad infantil principalment:
d~ ~~ ahor~ la ventaja a la :raza blanca; pero cuando la civilización y la orga~
mzacion social alcancen con sus beneficios al proletariado, formado casi todo
por gente de color, es evidente que si los blancos no modifican su actitud actua~ que tiende a re_ducir su reproducción, la victoria demográfica correspondera a los grupos raciales que hoy se encuentran prácticamente bajo su dominio.
Aun cu~n~o _estas consider-aciones se refieren a lo que puede ser, se basan en
~echos soc10Iogi~o.s actuales in?iscutibles y ponen de relieve Ja importancia que
tiene, pa_ra ~enea, el estudio de las razas que habitan en su territorio. De
ese estudio tienen que derivarse las mejores formas de convivencia de sus diver-

484

485

�sos grupos raciales, los métodos adecuados de aculturación y las soluciones más
eficaces para los problemas del mestizaje.
2. El origen del hombre americano. ¿De dónde provino el hombre en América? Esta cuestión ha sido ya muy explorada, si bien aún no se han alcanzado
resultados definitivos. Nosotros nos concretaremos a exponer una síntesis de las
principales hipótesis y teorías que se han escrito a propósito del origen del
hombre americano, siguiendo la obra insuperable en el punto a que me refiero
a Arthur Ramos. Según este autor, tales teorías se pueden dividir en tres grupos: 1) Teorías pre y paracientíficas. 2) Teor-ías antropológicas y paleontológicas
del siglo XIX, y 3) Teorías modernas.

Al primer grupo corresponden las teorías que señalan un origen bíblico al
hombre de América. Estas hipótesis datan de los siglos XVI y XVII. Como
ejemplo puede citarse la de Arias Montaño ( 1593) "para quien los indios
americanos, en general, provienen de los hijos y nietos de Noé".1
Otros autores piensan que los indios americanos descienden de las tribus de
Israel (Las Casas; Durán). En el siglo XX esto ha sido afirmado por Horowitz.
Se consideran también como teorías precientíficas, las que sostienen que el
hombre llegó a América a través de continentes desaparecidos como la Atlántida o del "Continente Pacífico" o bien de "Lemuria" situado entre India y
Africa, según Haeckel, o bien "Antártida", continente austral.

Según este aut_~r, el hombre americano es originario de América y el resultado
de una evoluc10n de grandes monos existentes en Patagonia. Sin embargo se
d emost:o, qu_e esos restos no pertenecen a las eras geológicas señaladas 'por
Ame~lúno ~1 a _los antropoides, sino que son de homo-sapiens recientes O de
mam1feros mfenores. En cuanto a las huellas de industrias líticas, se probó que
pertenecen a las culturas neolíticas o mesolíticas. Así quedan completamente
desacreditadas estas teorías.
S~ embargo, no fueron estériles porque provocaron una reacción saludable
y es_urnularon la investigación que culminó en las modernas teorías de carácter
estr,1ctamente científico.
Alee Hcrdlicka, en la Sección de Antropología del Museo Nacional de
Washington, hizo una revisión cuidadosa de todos los fósiles americanos los
sometió a análisis químicos, espcctrográficos, "hizo millares de medidas a~tropométricas, examinó la edad geológica del terreno".
P;~~ este sa~io no se _concretó al_estudio de los restos fósiles, sino que comparo los especunenes vivos de los mdios de todas las Américas a través de sus
características _físicas:. forma y color de los cabellos, color de la piel, forma y
~olor de los ?JºS; nanz, ~te. y llegó a la conclusión de que corresponden a un
tipo mongolmde con variantes regionales'".
C?n base en sus investigaciones, Herdlicka formó el siguiente esquema que
ha sido aceptado por la mayoría de les antropólogos norteamericanos (Holmes
Clark Wissler, Franz Boas, Kroeber, etc.). a
'

Estas teorías, dice Ramos, carecen de consistencia científica.
También han supuesto que el hombre americano proviene de Asia, de Europa, de Africa, autores renombrados de otros tiempos y aun autores modernos;
pero los libros en que tal cosa se afirma, pertenecen, "a ese grupo de obras
que pasan a constituir el anecdotario de la ciencia".2
Finalmente, E. Bailli D'Engcl y Samuel G. Norton, expusieron la teor-ía de
que a excepción de los esquimales, el hombre americano es producto del suelo
americano, que existía antes que Noé.
r,r-Más serias parecen las teorías del siglo XIX, de carácter antropológico y
paleontológico pues algunas de ellas como la de Ameghino, se basan en el estudio de restos fósiles hallados y huellas de industrias líticas en Argentina.

1

A) . Desde los, i~dios norteamer~~nos hasta los de la Tierra del Fuego,
fo~an una raza umca. Sus caractensticas son la expresión de un tipo americano
medio, no obstante las variantes que puedan hallarse.
. B)_., El origen de los indios de América es mongoloide. Constituyen la modificacion operada en el fenotipo de una raza mongoloide por el medio. El indio
no es autóctono.
C) . El hombre americano vmo de las regiones septentrionales del Asia
Oriental.
D) . El paso de las migraciones de la raza mongoloide que pobló América
se realizó por el estrecho de Behring, siguiendo las migraciones del reno. Ese
estrecho era un istmo que en tiempos remotos unía el noroeste de América
con el nordeste de Asia.

AR.THUR RAMos, "Introdu~o a Antropologia Brasileira". Cole¡;ao Estudos Brasileiros.

Río de Janeiro, 1943, p. 28.
• ARTHUR RAMos, op. cit., p. 31.

486

1

ARTHUR

RAMOS,

op. cit, p. 37.

487

�E). El arribo del hombre a tierras de América, es relativamente reciente,
data de diez a quince mil años.
F). Herdlicka afinna que, cuando menos, llegaron cuatro hordas migratorias
de.....la raza mongoloide a tierras de América en distintas épocas: la. Formada
por dolicocéfalos, "la más antigua de todas y de ella descienden los dolicocéfalos americanos: algonquinos, iroqueses, sioux, shoshone y pima azteca del
continente septentrional y los habitantes de la Laguna Santa del continente
meridional. 2a. Braquicéfalos del tipo Tolteca que se esparcieron por todas
partes. 3a. Braquicéfalos más recientes del tipo atapasco, tales los apaches del
4
norte de México, y 4a. Los esquimales "que constituyen el grupo más reciente" .
Para la tesis que desarrollamos en este ensayo, tienen particular interés las
siguientes ideas de Herdlicka glosadas por Arthur Ramos: "No obstante de que
el hombre americano no es autóctono y de que ha provenido de troncos mongoloides, sus culturas ofrecen características tan alejadas de las culturas asiáticas
que se pueden considerar, en la realidad, como autóctonas. Sus lenguas, su
cultura material, sus instituciones, fueron experiencias acumuladas en el suelo
del Nuevo Mundo".
Frente a las teorías de Herdlicka y de los otros autores citados que las prohijaron se levantó la crítica de varios sabios europeos hasta con cierta intención
irónica, pues Hernán Tenkate las llamó con el nombre genérico de "Monroísmo
antropológico" y expusieron un punto de vista diverso, basado en la escuela
histórico-cultural.
Paul Rivet sostuvo, del propio modo que otros autores, Quatrefagcs entre
ellos, que la América recibió la inmigración no sólo del hombre mongoloide,
sino de habitantes de Oceanía y adujo pruebas antropológicas, etnológicas y
lingüísticas.5
Las pruebas antropológicas consisten en las semejanzas halladas por Quatrefages, Tenkate y Rivet, entre un cráneo del hombre de Laguna Santa y los
cráneos de Nueva Guinea, entre las razas de Laguna Santa y las de Melanesia

aspectos culturales: danzas rituales de ,
.
.
tilaciones dentar· .
.,
mascaras, ciertos Juegos de azar; mutadas por la
,ias, ~:rudstac1on de los incisivos, fabricación de bebidas fermenmacerac1on e frutos o ºranos,
ª
. f unerarios, etc. o
1os ntos
Por último, las pruebas lingüísticas se derivan d 1
.,
lengua malayo-polinésica y el 'd'
d l
e a comparac1on entre la
tesco hallado entre el grupo~ 10;a pe gru~ hoka de California; del parenon e atagorua y las lenguas de Australia.
Con fundamento en las pruebas mencionadas R'
.
Americano fue poblado
.
' ivet afirma que el Continente
por cuatro comentes migrat ·
) M'
.
traliana. b) . Migraciones
. , .
onas : a . 1grac1ón aus1
1
Migración esquirnal.7
ma ayo-po mes1cas. e). Migración mongoloide. d).
3. La gran dispersión racial. Nosotros
.
cultura material pueden ser el resultadopc;sam;s que I_as scmeJ~nzas en la
resolver iguales roblemas
e . es uerzos mdepend1entes para
demostraciones Íingüísf ' en pueblos de ~a:ec1das_ condiciones evolutivas. Las
1
0
~anera decisivas. Nos ~;;~~:sc~:ci:~ ;r;~;~o:an~s; tero de nin~a
dice: "en conclusión no se ueden o
e rt ur Ramos, qmen
los indios del Nuevo' Mund p
p ner en du~a los oríge~es mongoloides de
procedencias, la cuestión q:e~ae:b~~r::~~s se refiere a las migraciones de otras
Lo cierto es que, procedentes de Asia ¡Jenetraron en t1'erra
.
d' f
'
•
'
amencana en
E~s ~:~s e~as, var:as ~randes ~orrientes migratorias de razas mongoloides.
cir, no e _uno solo smo de diversos troncos raciales de origen mon oloide
En
consecuencia,
. g fue.
ht
,
. b' desde un principio la poblac·,
ion d eI Nuevo Contmente
e erogenea, s1 ien reconociendo un fondo racial com,un.

A_ medida que penetraron en las nuevas tierras los diferentes ru s
golo1des, se produjo una constante y extensa di~ersión racial ~ar mon~~s~ba los lugares más propicios para establecerse y llevado por. esa n:c!:~~
s: aven~?~ en frecuentes peregrinaciones. Fue así como se estableció
. ?m re en
enea desde Alaska y el Canadá hasta la Pat
.
d
d1stmtas unidades por•=
'
crean
iucas y d esarrollando diversas
culturas agorua,
y c1·v1·1·1zac1ones.
• o

:t: '

y Australia.
Las pruebas etnológicas se basan en las semejanzas culturales entre los habitantes de América y los malayo-polinesios. Esas semejanzas se refieren a la
cultura material: parecido de las redes, la cerbatana, la flauta, el tambor de
madera, el tambor cilíndrico de membrana de piel, etc., etc., o bien a otros
• ARTHUR RAMOS,
• ARTHUR RAMos,
• ARTHUR RAMOS,

488

op. cit., pp. 38
op. cit., p. 40.

y 39.

: ARTHUR RAMOS,
ARTHUR RAMos,

op. cit., p. 4l
op, cit., p. 42:
op. cit., p. 43 _

489

�II
COMPOSICIÓN RACIAL DE LA POBLACIÓN MEXICANA

l. La población de México en la época precolonial. 2. La conquista de México. Sus efectos políticos y demográficos. 3. Origen del /1roblema racial de
México. 4. Insuficiente mestizaje. 5. Deficiente aculturación. 6. La población
de la Nueva España a fines de la época colonial.
l. La población de México en la época precolonial. En la gran dispersión
racial de que hablamos en el capítulo anterior, México fue paso obligado de
muchas corrientes migratorias. Fuertes grupos de éstas se asentaron o pretendieron asentarse definitivamente en el altiplano y en las costas, buscando siempre lugares propicios, es decir, las tierras más fácilmente explotables por medio
de técnicas agrícolas primitivas: las cercanas a los ríos, lagos, lagunas, o en
regiones tropicales feraces.

No se sabe a punto fijo, quiénes fueron los primeros pobladores de lo que
hoy es la República Mexicana. Este es un punto obscuro de su historia en
torno del cual se han expuesto diferentes teorías, desde la que se forjó sobre
restos fósiles de gran tamaño para afirmar que los primitivos habitantes de
México pertenecían a una raza de gigantes, hasta la que partiendo de hallazgos
arqueológicos tales como la cabeza de Hueyapan y numerosas piezas de cerámica, en las que se creyó advertir rasgos y características negroides, aseguró
que México fue poblado, en un principio, por una raza negra.º
Estas dos hipótesis han sido definitivamente rechazadas para sustituirlas por
otras que tampoco arrojan luz definitiva. Para algunos autores, el territorio
mexicano fue habitado, en un principio, por una raza a la que se da el vago
nombre de arcaica. De ella se han encontrado restos humanos, sepulturas, cerámica, debajo de grandes capas volcánicas, y no habiendo vestigios anteriores
de otra raza se la considera la más antigua; pero mientras arqueólogos tan
eminentes c;mo el Dr. Manuel Gamio que identifica a la raza arcaica con los
otomíes, hay quien rebate esa opinión.10
• ALFREDO CHAVERO México a Través de los Siglos, t. I, p. 57.
MANUEL GAMIO
Excavaciones del Pedregal de San Angel Y la Cultura Arcaica
del Valle de México: Tercera Edición, Secretaría de Educación Pública, México, D. F.,
)932. MmuEL O. DE MENDlzÁBAL. Los Otom!es no fueron los primeros pobladores d~l
y alle de México. Su identificación con los arcaicos es errónea e infundada. TrabaJo
presentado al Primer Congreso de Historia, en Oaxaca.
11

490

Las

Historiadores como Chavero, Alfonso Toro y otros, fundándose en datos
aportados por los cronistas de los primeros tiempos de la Colonia -Sahagún,
Motolinia, Mendieta-, consideran que los otomíes fueron los primeros pobladores de México.
Otros habitantes de nuestro país que son considerados como muy antiguos,
son los olmecas, de cuya cultura se han hallado numerosos vestigios arqueológicos que sirven de base a diversas hipótesis y teorías en las que menudean los
interrogantes y las conjeturas.U
No son más claras las noticias que se tienen sobre muchos de los grupos
raciales que pobluon el territorio de México; los tarascos, los huastecos, etc.
Inclusive de pueblos tan grandes y de civilizaciones tan desarrolladas como el
de los maya-quichés, nada hay concretamente cierto respecto de su origen,
pues los historiadores les atribuyen diversa procedencia: del oriente, del norte,
de las Antillas, o bien se afirma que varios grupos migratorios de estas tres
direcciones poblaron la Península de Yucatán.
El problema de la primitiva distribución de las razas que habitaron el suelo
mexicano, se agrava por el hecho de que arqueólogos e historiadores enfocan
sus esfuerzos a la delimitación de las culturas y civilizaciones que son conceptos
diversos del concepto de raza que es el que a nosotros nos interesa en este
ensayo. Se advierte, con toda claridad, que dentro de una cultura o de una
civilización, pueden comprenderse grupos raciales diferentes, porque cultura
y civilización se propagan por la necesidad, por la imitación, por los contactos
entre los pueblos, por la dominación y en consecuencia, una misma civilización
no corresponde siempre a una misma raza.
Sin desconocer que la historia podría arrojar mucha luz en las cuestiones
sociológicas derivadas del origen y distribución geográfica de las razas que poblaron el territorio de México, en la época precolonial, ante la imposibilidad
de obtener de esa disciplina datos fehacientes, nos concretaremos a trazar un
esquema que nos parece fundamentalmente cierto y desde luego, suficiente
para nuestros propósitos:
A). El territorio de la hoy República Mexicana fue teatro, en épocas remotas, de una serie de migraciones de pueblos de raza mongólica, procedentes
de Asia.
B). Aun cuando de un origen mongoloide común, esos pueblos eran dife-

11
W10BERT0 J111ÉNEZ ?v{oRENo, El Enigma de los Olmecas, sobretiro de Cuadernos
Americanos, No. 5, México, D. F., 1942.

491

�rentes desde el punto de vista somático y cultural, porque no descendían de
uno sólo sino de varios troncos de la raza mongólica.
C) . No puede desecharse la posibilidad de que el actual territorio de Mé_xico
haya sido poblado, también, por grupos étnicos .q~e llegaron de las AntJ.llas,
pertenecientes a raza o razas diversas de la mongol01de.
D) . Los pueblos que invadieron el territorio de México estaban _organizados
habían desarrollado una cultura, si bien no todos se hallaban en igual estado
:volutivo, sino que unos habían alcanzado más alto grado de desarrollo que
otros.
E) Las migraciones de grupos mongoloides y los pueblos de otra~ ~azas,
·
' ca' m s1mulhacia· el territorio de Mfaico, no se realizaron en una nusma
epo
táneamente, sino en diferentes épocas y en diversas oleadas.
F Los primeros grupos étnicos que llegaron al territorio ~e ~é~i&lt;:°, se
estalÍecieron en las regiones agrícolamente propicias a sus. técmcas mc1p:;ntes
o a su economía de recolectores y con el transcurso del tiempo d~sarro aron
culturas y civilizaciones semejantes; pero con variaciones substanciales.

t

1

G). En estos pueblos se presentó el fenómeno señalado por el sociólogo á~a~
lbn Kaldum, para las tribus del desierto africano. En c~anto los pueblos :nd1genas se hicieron sedentarios y se organizaron en pequ~nos Esta~os, pe:d1eron
las cualidades de frugalidad, valor, sacrificio, de sus tiempos m1grator1os. En
cambio, otros grupos raciales que habían templado su carácter y. sus fuerzas
en largas peregrinaciones, al llegar al territorio ocupado por los primeramente
12
establecidos, los vencieron Y, en algunos casos, 1os expulsaron.
H) Unas veces los vencidos siguieron hacia el sur en nuev~ peregrinación
·
'
buscando
tierras propicias
para vo1ver a establecerse y otras' de1aron
. las zonas
,

disputadas remontándose a las montañ~s- o rec~uyéndose en regiones mas o
menos cercanas; pero de inferiores cond1c1ones vitales.
I) Durante centurias el territorio mexicano fue teatro de corrientes ~~at .· . luchas entre los grupos raciales mongoloides que pugnaban por
~r
orias_y
d
f'
·u·
Como
resultado
de
esas
migraciones
y
luchas,
se
fue
d1sun asiento e m1 vo.
. 1
tribuyendo la población en forma irregular. Algunos grupos racia es c~nserv;ron
su unidad étnica dentro de un habitat determinado; pero otros, se vieron rag-

ÚÑEZ Breve Historia y Definici6n de la Sociologla,
u Véase Lucio MENDIETA Y N
'
· ·
Sociales UNAM
La Sociol;gía y la Investigación Social. Instituto de Invesbgaoones
'
'
1971, pp. 50 y siguientes.

492

mentados y con el transcurso de los siglos, cada porción segregada del continente
primitivo, perdió sus características originales y adquirió otms y su idioma se
transformó hasta constituir una lengua propia.
Cuando llegaron los españoles al nuevo Continente, habían cesado las grandes corrientes migrator-ias y por lo que respecta a la antigua Anáhuac, su territorio estaba dividido entre numerosos grupos raciales organizados en pequeños
cacicazgos y reinos con fronteras más o menos definidas. Solamente en el norte
del país aún eran frecuentes las incursiones de tribus nómadas.
Los pueblos sedentarios, después de la titánica lucha por la posesión de las
mejores tierras, parecían haber llegado a una situación política de coexistencia
más o menos pacífica. Los derrotados en las guerras que a menudo emprendían
unos reinos y cacicazgos contra otros, ya no er•a n desalojados de los territorios
que ocupaban por los vencedores ni emigraban en busca de nuevo acomodo,
sino que se convertían simplemente en aliados y tributarios de aquéllos.
2. La conquista de México. Sus efectos demográficos. Al iniciarse la conquista de México por los españoles, éstos se enfrentaron con un país extremadamente dividido. No es posible señalar de manera precisa el número de pueblos
que habitaban el territorio de Anáhuac en esa época; pero si nos guiamos por
el de sus idiomas resulta que, según Orozco y Berra, ascendían a 719 y según
Mendizábal y Jiménez Moreno, "el total de las lenguas precortesianas era
de ciento veinticinco". 18
Cierto que la lengua no es base suficiente para distinguir a los pueblos ni a las
razas; pero significa una barrera tras de la cual se agrupan, generalmente, individuos entre los que existen semejanzas antropológicas y culturales, formando,
así, unidades étnicas bien definidas. En la época precolonial, inmediatamente
anterior a la conquista, esas unidades eran, además, políticas, porque cada
grupo que pudiéramos llamar lingüístico, estaba organizado de manera más o
menos parecida, en reinos o cacicazgos.
Desde el punto de vista sociológico, no pierden validez estas observaciones
por el hecho de que las lenguas indígenas precoloniales no fuesen autónomas o
independientes, sino modificaciones o derivaciones de un reducido número de
lenguas matrices, porque si esto tiene importancia científicamente considerado,
en la realidad de la vida social el hecho es que los pueblos o grupos étnicos que
hablaban idiomas lingüísticamente emparentados, no se entendían entre sí.
u JoaoE A. Vivó, Razas y Lenguas Indígenas de México. Su distribución geográfica.
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, MCMXXX. Publicación número 52.
México, D. F. 1941, pp. 28 y 41.

493

�En la época de la conquista, había, en consecuencia, muchos pueblos indígenas,
sin que pueda precisarse su número, entre los cuales eran evidentes ciertas
semejanzas antropológicas fundamentales porque todos pertenecían a diversos
troncos de una misma raza: la mongoloide; también se advertían, en esos
pueblos, semejanzas de organización política y social y de esenciales rasgos de
cultura. Pero al lado de estos caracteres relativamente coincidentes, que parecían unirlos, tenían otros que los separaban: el idioma, desde luego y ciertas
diferencias somáticas, tradiciones y costumbres que daban a cada grupo conciencia de su propio ser frente a los otros, conciencia de raza que se cultivaba
mediante estricta endogamia y recio espíritu religioso.

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Sin embargo, a pesar de las diferencias, anotadas esquemáticamente, creemos que, con el transcurso del tiempo la unidad fundamental de raza y cultura
habría acabado por imponerse bajo la presión política y militar de los pueblos
más fuertes. El azteca y sus aliados los acolhuas y texcocanos, parecían, al
arribar Hernán Cortés a playas mexicanas, los indicados para lograr la unificación, si no de todos, de gran parte de los grupos raciales indígenas que habitaban en el territorio de Anáhuac, pues los habían sometido a su dominio;
pero sin consolidarlo de manera definitiva por medio de la transculturación y
el mestizaje. Esa circunstancia favoreció a los conquistadores que tuvieron, en
aquellos grupos vencidos por los aztecas, sus mejores aliados para realizar la

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En el aspecto racial, la conquista vino a crear un problema que antes no
existía, pues dentro de cada cacicazgo y reino de la época anterior, su población
era homogénea racial y culturalmente. Cada una de estas unidades políticas
constituía una verdadera nación porque su pueblo estaba unido por una misma
religión, una misma lengua, una misma raza y una misma cultura. Pero en
cuanto los españoles sometieron a su dominio a todos esos reinos y cacicazgos y
crearon la entidad política de "La Nueva España", surgió el problema racial de
México porque, al incorporarlos en su seno, la población total de la colonia
resultó necesariamente heterogénea en sus contingentes indígenas y esa heterogeneidad se agravó con dos nuevos elementos: los blancos y los mestizos,
resultado, estos últimos, de la unión de aquellos con las mujeres indias.
En el aspecto demográfico, los efectos de la conquista fueron muy irre-

.i
'

A la heterogeneidad racial se agregó la cultural, pues la conquista uso en
contacto dos culturas: la española y la . d'
p .
en una sola.
m igena, que no lograron fundirse

~ •
d Todote es_to se_
f d_ebió a las siguientes causas que es necesar1'0 tratar separaamen : msu iaente mestizaje e insuficiente aculturación.
4. Insuficiente mestizaje. La insuficiencia del mestizaJ·e se explica po
t
causas:
r es as
A) El n_úrnero de españoles que llegaron a las tierras conquistadas ' f
ue
dmuy reducido
. , s·i se compara con Ia población indígena que la habitaba La
espr?porc1on enorme entre las dos razas en contacto durante tod l é.
colomal, determinó la lentitud y la insu f1c1enc1a
. . del mestJzaJe.
' . .
a a poca

B) L~ mezcl_a de razas se realizó en un solo sentido : de españoles a indias
porque as mujeres españolas que llegaron a México se unían cas· .
'
con los espa - 1
,
,
1 siempre
1
.
.
no es y no con os indios de quienes se hallaban alejadas r la:
diíerenaas de raza, de cultura y de status social.
po
C) Las crueldades de la conquista hicieron que grandes masas d . d'
se remontaran a regiones inaccesibles o insalubres y que se ma t _e m ios
completo aislamiento.
n uv1eran en

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D) Las leyes españolas, para impedir que los indígenas fuesen explotados
y maltrata~~s por los colonos, prohibieron a éstos habitar en los pueblos de
aquéllos, d1f1cultando, así, el contacto racial. u
Como
d resultado de estas circunstancias' la poblacio'n de la N ueva Espana
ue, . uran~e toda_ la época colonial, heterogénea en extremo, pues a las diferencias raaales CXIstentes entre la población de la Nueva España f
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toda
la
época
colonial,
heterogénea
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pues
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existentes
entre
la
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indígena
que
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1 o, provema e
d1vel'60s troncos mongoloides, se sumaron los mestizos resultado d l
·ó
de
españoles
e
indias,
los
blancos
o
sea
los
colonos
y
bue
,
ed
a
um
n
.
n numero e negros
importados por esto¡¡ para el trabajo de las minas.
f

La mezcla entre indios, blancos y negros; entre los mestizos y los indígenas

" Lucio MENDIETA Y NÚÑEz, "El Problema Indígena de México" Rev,·sta ¡ t
·
1d S · ¡ ¡ M d ·
·
n ernaciona e ocio og a. a nd. No. 28. Octubre-diciembre de 1949.

1i•
1.

494

1

'

Los efectos políticos de la conquista se dejaron sentir bien pronto porque
transformó a aquel mosaico de unidades políticas, de pueblos y de razas, que
era el México antiguo, en una sola entidad sujeta al dominio de los reyes
españoles: "La Nueva España", sentando, así, las bases de un nuevo Estado
y de una nueva nacionalidad.

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1

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1:1

conquista de México.

gulare~ puesto que no logró, ni al cabo de tres siglos, la completa mezcla de
conquJStadores y conquistados.

495

1

�y blancos; entre mestizos y negros y entre los productos de estos me~tizajes,
dio por resultado la procreación de diversos tipos étnicos que fueron designados
en la época colonial con las siguientes denominaciones:
Español con india: mestizo.
Mestizo con española: castizo
Castizo con española: español.
Español con negra: mulato.
Mulato con española: morisco.
Morisco con española: salta atrás.
Salta atrás con india: chino.
Chino con mulata: lobo.
Lobo con mulata: jíbaro.
Jíbaro con india: albarazado.
Albarazado con negra: cambujo.
Cambujo con india: sambayo.
Sambayo con mulata: calpan mulata.
Calpan mulata con sambayo: tente en el aire.
Tente en el aire con mulata: no te entiendo.
No te entiendo con india: allí te estás.
Todos estos tipos y nombres, se hicieron ostensibles y usuales durante gran
parte de la época colonial; pero a fines de ésta, la clasificación racial ~e la
población de la Nueva España comprendía únicamente blancos, mestizos e
indios, pues ni los negros ni las llamadas "castas", denominación ge~eral que
se daba a la mayoría de los mestizajes antes enumerados, con excepc1on de los
mestizos de español e india, constituyeron grupos importantes.
5. Deficiente aculturación. A la heterogeneidad racial de la Nueva España,
se agregó, bien pronto, la heterogeneidad cultural. Los reinos y cacicazgos que
había cuando llegaron los españoles a conquistarlos, poseían, no obstante la
diversidad de idiomas y otras peculiaridades, una cultura común, pues su organización social, sus costumbres, su religión, su economía, sus conocirni~ntos,
y sus actitudes ante el mundo y la vida eran semejantes. En cuanto perdieron
su autonomía y pasaron a formar parte de la nueva entidad política creada
por los conquistadores, se pusieron en contacto, en la Nueva_ España, d~s
culturas: la indígena y la europea española. A lo largo de tres siglos de dominación, los españoles no lograron incorporar a los indios a su cultura por las
siguientes causas:
496

A) Desestimaron la cultura indígena en virtud de que se hallaba fuertemente ligada a sus concepciones religiosas.
B) La cultura indígena era, en esencia, tan distinta de la española que no
fue posible hallar puntos fundamentales de contacto entre ambas, que favorecieran la transculturación.
C) La mayor parte de los españoles vinieron a la Nueva España para
explotar sus riquezas y no en plan de conquista espiritual. No se preocuparon
de difundir su cultura.
D) Es más, muchos colonos españoles se opusieron a la elevación cultural
del indio, para mantenerlo en estado de sujeción y explotarlo más fácilmente.
E) Los únicos que se ocuparon de difundir entre los indígenas la cultura
española, fueron los misioneros y en general los sacerdotes; pero aun cuando su
obra educativa resultó admirable, especialmente en los primeros años de la
colonia, no pudieron implantar en todos los órdenes de la vida social e individual aquella cultura. La tarea era enorme y el número y los recursos de quienes
la emprendían, muy limitados. Es cierto que muchos indios adoptaron la religión católica, aprendieron el idioma castellano, a leerlo y a escribirlo y otros
conocimientos elementales. También adquirieron ciertas técnicas agrícolas e
industriales de los españoles y algunas costumbres; pero a pesar de todo ello,
siguieron viviendo dentro de su cultura ancestral. No se realizó, en consecuencia, una fusión, sino más bien una superposición de culturas en la cual
la indígena, en sus aspectos fundamentales, permaneció fuertemente arraigada
en la vida material y espiritual del indio.15
6. La población de la Nueva España a fines de la época colonial. Como resultado de los factores negativos creados por la conquista a fines de la época
colonial, la población de la Nueva España, desde el punto de vista étnico, estaba
dividida en tres grandes grupos: blancos, mestizos e indígenas. Blancos eran
los españoles peninsulares y criollos sus hijos y demás descendientes, mestizos los
hijos de españoles e indias y las castas y los indios, la gran masa de aborígenes
dividida en diversas ramas étnicas y lingüísticas.
Abad y Queipo, estimó, a fines de la época colonial, que los blancos europeos constituían el diez por ciento de la población total. Don Francisco Navar-ro
y Noriega hizo cálculos muy aproximados y llegó a la conclusión de que el
número de habitantes de la Nueva España ascendía, en 1810, a 6.112,915, de
" Luc,o

MENDIETA Y

NÚÑEz, op. cit.

497
H32

�los cuales 3.676,281 eran indios; 1.338,796, individuos de raza mezclada (mestizos y castas) y 1.097,928, europeos o españoles americanos (criollos) .

Je México en el Viejo Continente para promover la inmigración de europeos
ofreciéndoles tierras y otras franquicias.

De acuerdo con estas cifras, resulta que la población indígena alcanzaba al
iniciarse el movimiento de independencia de México, más del cincuenta por
ciento de la población total.

Si desde el punto de vista agrario y agrícola, puede decirse que las leyes de
colonización dictadas durante el siglo XIX no tuvieron éxito, en cambio sí
atrajeron a la República Mexicana a buen número de extranjeros de distintas
nacionalidades, quienes no se dedicaron, en su mayoría, a la explotación de la
tierra según eran las finalidades de la legislación citada sino a la industria a
'
'
la minería, al comercio y se avecindaron en las villas y ciudades
de importancia.
De este modo aumentó el criollismo, puesto que éste ya no dependió, desde
entonces, únicamente de los españoles que venían a establecerse a México.

Culturalmente, los blancos pertenecían, desde luego, a la cultura española.
En cuanto a los mestizos, un buen número de ellos, los reconocidos por sus
padres españoles o los que lograban vivir en las villas y ciudades de importancia,
se hallaban prácticamente incorporados a la misma cultura; los que permanecían en los medios rurales, a la cultura indígena. De los indios, sólo unos cuantos, por circunstancias especiales, lograron asimilarse completamente la cultura
de los conquistadores y muchos parte de ella. La gran masa permanecía, a
fines de la época colonial, fiel a sus lenguas nativas y a sus costumbres precoloniales.

III
LA POBLACIÓN DE MÉXICO INDEPENDIENTE

l. La población de México en el siglo XIX. 2. La población de México en
el siglo XX. 3. La población indígena actual. 4. { Raza o razas indígenas?
l. La población de México en el siglo XIX. Durante el siglo XIX no hubo
en realidad cambios substanciales en la composición demográfica de México.
A pesar de las frecuentes asonadas y de las revoluciones que conmovieron al
país durante esa centuria, la población siguió aumentando alimentada por dos
corrientes: la inmigratoria y la de su propia multiplicación.
A partir de la independencia de México, desaparecieron las restncc1ones
impuestas en la época colonial a la aceptación de extranjeros en la Nueva España. Contrariamente a la política adoptada en esa época, los primeros gobiernos independientes de México se preocuparon por estimular la colonización
del territorio nacional especialmente con europeos. Desde 1823 se sucedieron
los decretos y las leyes de colonización hasta la de 1875 que fue la última
dictada en el siglo antes mencionado. 10 Se llegó, inclusive, a nombrar• agentes

10 Lucto MENDIETA y NÚÑEZ, El Problema Agrario de México, y la Ley Federal de
Reforma Agraria. lla. Editorial Porrúa, 1971., pp. 101 y 133.

498

También aumentó el número de mestizos a lo largo del siglo XIX, porque
los constantes movimientos de tropas compuestas en su mayoría por indígenas
y oficiales blancos o mestizos, las acciones militares sobre villas y ciudades, etc.,
pusieron en contacto a gentes de diversas regiones del país en condiciones
anormales, favoreciendo las uniones sexuales entre aquellas en forma pacífica
o por el abuso y la violencia de los vencedores a raíz de los hechos de armas
sobre las poblaciones atacadas.
El crecimiento numérico de la población e:,,,tranjera, fue otro factor que
acrecentó el mestizaje porque éste no dependió ya solamente de las uniones
de españoles y criollos con indias, sino también de las uniones con éstas de
'
otros extranjeros y de sus descendientes.
Los zonas de mestizaje, durante el siglo XIX, siguieron siendo las villas y
ciudades y los medios rurales, agrícolas y mineros, que frecuentaban los blancos
por razones de trabajo.
El mestizaje, sin embargo, en la época mencionada, no obstante su progreso,
no logró modificar la proporción en que se hallaban a fines de la época colonial, los tres elementos de la población mexicana. Para ello habría sido indispensable que uno de esos elementos, el indígena, hubiese permanecido estacionario; pero si bien es cierto que muchos grupos aborígenes desaparecieron
o vieron diezmada su población por la miseria, las guerras civiles y las enfermedades, otros, en cambio, aumentaron notablemente.
Desde el punto de vista cultural el ~iglo XIX tampoco ofrece cambios de
importancia sobre la población indígena. El constante estado de agitación
del país y la sempiterna penuria del erario, bajo sus diferentes gobiernos a
partir de la independencia, impidieron que desarrollaran una acción educativa
eficiente en los medios rurales.
2. La población de México en el siglo XX. Los primeros años del siglo XX

499

�se caracterizaron por una intensificación de la inmigración extranjera europea
principalmente y por el aumento de empresas e industrias en las ciudades más
importantes y en las regiones de mejores recursos económicos del país, con lo
cual aumentaron las áreas de mestizaje. También en esos años se llegaron a
coronar los esfuerzos que se venían haciendo por parte del gobierno del general
Porfirio Díaz en materia educativa y recibió cierto impulso la educación destinada a las masas; pero en cambio, en el aspecto económico hizo crisis la excesiva concentración agraria, el sistema de peonaje de las haciendas, los abusos
de los jefes políticos y de otras autoridades, la miseria del campesinado y el
continuismo de una administración que se había apoderado de México desde
hacía treinta años. Todo esto provocó la revolución de 1910 y los movimientos
armados subsecuentes que no fueron sino continuación, en cierto modo, del
iniciado en ese año por don Francisco l. Madero. Fuertes núcleos de población
indígena tomaron parte en la revolución, pues sus filas se nutrieron principalmente con gentes del campo y en el campo de México la inmensa mayoría
de sus habitantes son indios.
Los efectos de la revolución, desde el punto de vista demográfico, económico
y cultural, fueron los siguientes:
A) Como en todos los casos de guerras civiles, se pusieron en contacto
grandes contingentes étnicos de diversas regiones de la República, favoreciéndose así el mestizaje.
B) Buen número de indígenas y de mestizos alcanzaron grados de dirigentes,
desde oficiales hasta generales en los ejércitos revolucionarios y ascendieron, de
ese modo, en la escala social, incorpor•ándose a la vida nacional y a la cultura
moderna.
C) La revolución concretó sus tendencias en una serie de doctrinas sociales,
entre ellas, la Reforma Agraria, que favoreció, aun cuando defectuosa, irregularmente, con repartos de tierras, a la población campesina.

pleta del indio, su incorporación a la vida moderna, a la civilización occidental.
Desd: principios del siglo XI~, muchos grupos indígenas, especialmente de
los avecmdados en el norte del pa1s, empezaron a decaer y desaparecieron hacia
fines de esa centuria, por emigración hacia los Estados Unidos, por extinción
por fusión con otros pueblos de indios o por el mestizaje con los blancos. Per~
al propio tiempo las razas indígenas que subsistieron, dado su alto índice de
natalidad y no obstante la tremenda mortalidad infantil que las azota, aumentaron el número de sus miembros manteniendo, a través de los años, una alta
proporción en la población total del país.
La población indígena actual se compone de aproximadamente cuarenta y
siete grupos que son los siguientes, distribuidos en diversas regiones del territorio nacional :
Nombre de los grupos
étnicos

Amuzgos

Estado de Oaxaca, Estado de Guerrero· en
' e
Oaxaca, Municipios de San Pedro Amuzgo
Ipalapa; en Guerrero, Municipios de Ometepec,
Tlacoachixtlahuaca y Xochistlahuaca.

Chochimí-Quilihuas

Baja California: Sureste del Municipio de Ensenada.

Coras

Estado de Nayarit: Municipios de Acaponeta y
Rosamorada. Sierra del Nayar.

Cucapas

Estado de Sonora. San Luis Río Colorado,

Cuicatecos

Estado de Oaxaca: Distritos de Cuicatlán No'
chistlán, en los Municipios de Concepción Papalo, San Juan Tepeuxtla, Santa María Papalo,
San Andrés Teotelapan, Santos Reyes Papalo,
Santa María Tlalixteco, San Pedro Teutila, San
Francisco Chilapa, Santiago Huachilla, San
Juan Bautista y Santiago Nacaltepec.

Chatinos

Estado de Oaxaca: Juquila, Sola, Jamiltepec,
San Juan Qulhuije, Santa Catarina, Juquila,
Santa Cruz, Zozontepec, Santa María Alotepec, Asunción, Totoltepec.

D) También desarrollaron los gobiernos revolucionar,ios una política educativa y de comunicaciones cada vez más intensa, en beneficio de los medios
rurales.
E) En el aspecto demográfico, las administraciones que pudiéramos llamar
posrevolucionarias o emanadas de la Revolución, limitaron los movimientos
migratorios de extranjeros hacia el país, mediante las Leyes de Población.
3. La población indígena actual. Sin embargo, la cuestión racial sigue en
pie porque las transformaciones a que hemos aludido no han logrado ni la fusión de la población mexicana en un mestizaje total, ni la aculturación com-

Regiones de la R epública Mexicana
en que habitan

500
501

�Chichimecas-Jonás

nir, Remate, Siltepec, Tapachula, Tuxtla Chico, Tuzatán, Urión y Juárez.

Estado de Guanajuato: La Misión, San Luis de
la Paz.
Matlazincas (pirindas)

Estado de México: Valle de Toluca Pueblo de
Mexicatzingo, Municipios de Ocuil: y Temascaltepec.

Mayas

Estado de Yucatán. Territorio de Quintana Roo
Y parte de Campeche.

Chinantecos

Norte del Estado de Oaxaca: Ixtlán, Choapa,
Tuxtepec, Cuicatlán.

Chochos o Chuchones

Estado de Oaxaca: Distrito de Coixtlahuaca.

Choles

Estado de Chiapas: Municipios de Huitupan,
Salto de Agua, Sabanilla, Tila, Yajalón.

Chontales de Oaxaca

Estado de Oaxaca: Distritos de Yautepec y Tehuantepec, pueblos de Tequixistlán y Ecatepec.

Chontales de Tabasco

Estado de Tabasco: Región Central. Municipios de Nacajuca, Centro, Centla, Macuspana,
Jalpa y Tacotalpa.

Mazahuas

Est~do de México: Toluca. Municipios de San
Felipe del Progreso, Jocotitlán, Timilpan y Atlaromulco.

Estado de Oaxaca: poblados de Santa María del
Mar, San Mateo del Mar, San Dionisio del
Mar, San Francisco del Mar. Cerca del Golfo
de Tehuantepec.

Mazatecos

Estado de Orumca: Distritos de Teotitlán Tuxtepec y Cuicatlán. Estado de Puebla: Municipio de San Sebastián Tlacotepec.

Mixes

Estado de Oaxaca: Pueblos de Guechicovi Tototepec, Ayutla, Mazatlán, Tlahuilotepec,' Zacatepec.

Mixtecos

Est;1do de_ Oaxaca: Distritos de Huajuapan de
Leo~, Cou.tlahuaca, Nochistlán, Teposcolula,
Tlax1aco, Jamiltepec, Juquila. Estados de Guer-rero, Puebla, Veracruz (en menor cantidad}.

Náhuatl (mexicanos)

Estado de San Luis Potosí: Tamazunchale; Estado de Veracruz, Estado de Hidalgo Estado
de Puebla (Zacapoaxtla). Estado de Guerrero
En el Distrito Federal (Milpa Alta)_ Estado d~
Morelos, Estado de México, Estado de Tiaxcala
Estado de Michoacán.
'

Ojitecos

Tuxpan, Jalisco. Teotitlán del Camino, Oaxaca.
Estados de México, de Michoacán de Morelos
d
,
'
e Puebla, de San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz y Distrito Federal.

Otomíes

Estados de Guanajuato, Querétaro, Hidalgo.

Pames

Estado de San Luis Potosí: Sierra Gorda, Mu-

Huaves

Huastecos

Huicholes

Estado de San Luis Potosí, parte oriental del
Estado de Veracruz y Municipio de Mextitlán
en el Estado de Hidalgo. Algunos en el Estado
de Tamaulipas.
Estado de Jalisco: Municipios de Mexquitic y
Bolaños. Estado de Nayarit: Municipio de la
Yesca. Sierra de Berbería. Estado de Durango:
Municipio de Huazamota.

Kikapoos

Estado de Coahuila: Ranchería de El Nacimiento.

Lacandones

La Selva al noroeste del Estado de Chiapas. Municipio de Ococingo en once "caribales": Santo Domingo, La Ilusión, Arenas, Peljichico y
Pelja Grande, Ocotal, La Canja, Chan, Cedro,
Puná, Metzaboc.
Estado de Chiapas: Municipios de Amatenango,
Acacoyahua, Bejucal de Ocampo, Cacahuatán,
Comalapa, Chicomusclo, Frontera, Hidalgo,
Grandeza, Ixtapa, Mazapan, Matozintla, Porve-

Mames

502

Mayos

Estado de Sonora: orillas del Río Mayo Alamos
,
'
aroyeca. Estado de Sinaloa: Municipio de
Choix el Fuerte, Los Mochis.

B

503

�nicipios de Santa Catarina, Lagunillas, Tamazopo.
Pápagos

Estado de Sonora: Municipios de Caborca Y

Estado de Veracruz: Municipios de fahuatlán e.le
Madero, Tlachicilco y Santecomatlán.
Tlapanccos

Estado de Guerrero: Municipios de Atlixco y
Zapotlán, Tlapa, Tlacopa, Malinaltepec, Atlamacingo, Costa Chica, Ayutla, San Luis y Azoyú.

Tojolabales (Chañabales)

Estado de Chiapas: Municipios de Comitán,
La Independencia, las Margaritas y Altamirano.

Totonacos

Estado de Puebla: Municipios de Olitla, Huehuetla, Hueytlalpan. Estado de Veracruz: Municipios de Papantla, Coxquihui, Coyutla y Zozolco.

Estado de Veracruz: Municipios de Catemaco Y
Hueyapan de Orampo, Soteapan, Mayacopan
Sayula, Oluta, Acayucan y Texitepec.

Tr-iquis

Estado de Oaxaca: Municipios de San Andrés y
Santo Domingo, San José, Agencia Municipal
de San Miguel y San Martín Intuyoso y Copala.

Estado de Sonora: Isla del Tiburón, Bahía de

Tzeltales

Estado de Chiapas: Cordillera de Huitepec y
Valle Ococingo.

Tzotzilcs

Estado de Chiapas: poblaciones de Zinacontán,
Chamula, Simojovel, Mitontic y Pantalho.

Yaquis

Estado de Sonora: municipios Guayrnas, Bacum, Cajeme, Rosario, Quiriego, Navojoa, Etchojoa, Onavas, Yécora.

Zapotecos

Estado de Oaxaca: Ixtlán, Villa Alta, Choapan,
Etla, Zimatlán, Ejutla, Tlacolula, Ocotlán,
Miahuatlán, Sola de Vega, Pochutla, Juquila,
Yautepec, Tehuantepec, Juchitán.

Zoques

Estado de Chiapas: Tuxtla Gutiérrez, Mezcapala, Chiapa, Pichucalco. Estado de Oaxaca:
Municipios de San Miguel Chimalapa, San
Martín Chimalapa y Niltepec. Estado de Tabasco: pueblos de Teapa, Topipilapa, Ayopa.

Saric.
Pimas

Popolocas de Puebla

Estado de Sonora: Rancherías de Maicoba, Quipurito, San Antonio de las Huertas, Municipios
de Onavas, U res, Soyopa, Batuc.
Estado ele Puebla: Municipio de San Gabriel
Chilac, Zapotitlán, Tlacotepec, Coyotepec, ~epeji de Rodríguez, Tenango de López, Ixcaqmxtlán, Santa Inés, Ahuatempan, Coyuca y Zacapela.

Popolocas de Veracruz

Seris
Tarahumaras

Tarascos

Tepehuanos

Tepehuas

504

Quino.
Estado de Chihuahua: Municipios de Balleza,
Batopilas, Bocoyna, Carichic. Estado de Durango: Tamazula, Guanaceví.
Noroeste del Estado de Michoacán, Pátzcuaro,
Santa Ana Chapitiro, Tzintzuntzan, Iratzio, Quiroga, Santa Fe de la Laguna, Ero,ngarícuar~,
Centro del Lago de Pátzcuaro, Ycgucn, Teruan,
Jurácuaro, Pacanda, Sierra Tupátaro, Lagunill~,
Zicalari Santa Catarina, San Lorenzo, Capacuaro, Cherán, Nahuatzen, Teremendo, Huaniqueo, Paracho, Zacapu, Cañada de Chilchota,
Carap Tacuro, Ichán, Santo Tomás, Huancito,
Zopoc~, San Pedro, Acahuén, Tenaquillo, San
Miguel, Urán.
Estado de Durango: Municipios de Mezquital Y
Pueblo Nuevo. Estado de Nayarit: en la región
Huajicori. Estado de Chihuahua: Municipio de
Guadalupe y Calvo.
Estado de Hidalgo: Municipio de Huehuetla.

4. ¿ R.aza o razas indígenas? Ante el crecido número de grupos indígenas
que actualmente habitan en la República Mexicana, cabe preguntar si cada
uno es una raza o si todos en conjunto forman una sola. Es este, a nuestro
parecer&gt; un problema de difícil solución.

505

�La antropología y la historia, según hemos visto, demuestran, sin lugar a
duda, que los mencionados grupos indígenas provienen de diversas ramas mongoloides; en consecuencia, no se puede hablar de raza indígena sino en plural:
de razas indígenas. ¿Pero cuántas son ellas? ¿De qué número de ramas mongoloides provienen? Esta cuestión permanece aún sin respuesta satisfactoria. En
algunos casos, como el de los tarascos, por ejemplo, se ignora la procedencia;
en otros parece indudable que ciertos grupos indígenas conocidos con nombres
diferentes, por los datos históricos que se tienen sobre ellos, pertenecen a un
mismo grupo racial: los otomíes; pero en la actualidad esos grupos se diferencian mucho unos de otros por sus características somáticas, su idioma y su
cultura.
Cada uno de los grupos indígenas que hemos enumerado tiene su propio
idioma; pero los estudios realizados en el campo de la lingüística han clasificado
esos idiomas en grupos, subgrupos, ramas, subramas y familias hasta reducirlos, como hace Jorge A. Vivó, a cinco grupos.17
Esto parecería indicar que emigraron a México cinco ramas mongoloides y
que una vez establecidas, por vicisitudes históricas, luchas intestinas, por desmembramientos, guerras civiles, migraciones, se dividieron en varios grupos que
permanecieron en relativo aislamiento y por ello los cinco idiomas primitivos,
de cinco razas originales, se transformaron en numerosas lenguas con el transcurso del tiempo.
O bien que los varios grupos migratorios que en distintas épocas invadieron
el territorio de la hoy República Mexicana, ya venían con idiomas distintos;
pero descendientes, por decir así, de cinco matrices correspondientes a otras
tantas ramas de la raza mongólica.
La lingüística, sin embargo, no resuelve el problema, porque aparte de que
la identidad de lengua no siempre es identidad de raza, puesto que los idiomas
pueden trasmitirse por la conquista, la dominación o las relaciones culturales,
a pueblos diversos, lo cierto es que entre los grupos indígenas de México clasificados dentro del mismo grupo y hasta dentro de la misma familia lingüística,
las diferencias antropológicas son muy notables.
Basta, en efecto, comparar a la simple vista los tipos seri, pápago, tarahumara, mexicano -que según la clasificación lingüística Mendizábal-Jiménez
Moreno pertenecen al grupo lingüístico taño-azteca- para constatar que se
trata de grupos étnicos completamente diferentes. Esta diferencia se advierte,
sobre todo, en los rasgos fisiognómicos.

" JORGE

506

Si aceptamos la definición que hemos dado de raza humana como complejo
biopsicosocial, entonces se llega a la conclusión de que cada uno de los cuarenta y siete grupos indígenas enumerados, constituye, actualmente, un grupo
étnico distinto.
Es posible que, en un pasado remotísimo, los mencionados grupos indígenas
se hayan originado de desmembramientos de una sola o de reducido número
de razas mongoloides; pero al fraccionarse a su vez esos desmembramientos y
al establecerse sus fracciones en diversas regiones de México, cada una de ellas
formó una nueva raza por la influencia del medio físico y social sobre los
individuos, que a lo largo de siglos determinó su tipo físico actual y el hecho
de que el aislamiento de cada grupo y sus prácticas endogámicas, creó 11n fenotipo especial. Si agregamos la diferenciación de lenguas, de algunos rasgos
culturales y de una psicología derivada de la herencia y de las circ11nstanrias
del medio social y de las vicisitudes históricas, tendremos explicado el complejo
biopsicosocial.
Los hechos apoyan esta tesis, porque inclusive podría establecerse en el territorio de la República Mexicana una circunscripción geográfica precisa de cada
uno de los grupos indígenas.
El análisis, por ejemplo, del carácter del yaqui: valiente, audaz, emprendedor; de su tipo físico varonil: adusto, resuelto; de su alimentación, su organización, sus costumbres, lo distinguen radicalmente del otomí: humilde, pacífico,
físicamente endeble, subalimentado y vencido. El mismo análisi~ descubre en
todos los grupos indígenas de México, diferencias fundamentales ele carárler
físico, psicológico y social que bastan para distinguirlos a pesar de los rasgos
comunes que parecen identificarlos.
Digamos, finalmente, que cada individuo de cada grupo indígena Lienc ronciencia racial, se sabe distinto de los vecinos y a su vez, todos se distinguen entre
sí con el nombre del grupo total: mayos, pimas, huicholes, etc.
Sociológicamente, a pesar de los parentescos lingüísticos y de los étnicos
señalados por la historia y la antropología, cada grupo indígena de los que
hemos enumel'ado es, actualmente, una realidad social, es una raza, puesto
que tiene un fenotipo especial, una lengua, psicología y rasgos culturales diferenciales.

A. V1vó, op. cit., p. 46.

507

�LA REFORMA LIBERAL EN MÉXICO
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacion:il de Antropología
e Historia

I
CLIMA

El mexicano ha pasado ya el primer centenario de iniciación en un sistema
liberal.

,,

La etapa iniciada en Anáhuac por Hernán Cortes, prolongada por el Virreinato, en lucha durante la primera mitad del Siglo XIX, entró a liquidación
como sistema político de México al abrirse la etapa de la Reforma liberal, que
apunta en el movimiento de Ayutla.
El mexicano, con una conciencia de mayoría de edad, se lanzó a nuevos
cauces más autónomos, hacia una postura de soberanía, de libertad y de independencia, no sólo dentro de un concepto económico, ni político, sino ideológico,
dentro de la corriente cuyo movimiento recibe tónica del liberalismo europeo,
y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en nuestro Siglo XVIII de modo
manifiesto en la corriente de la modernidad, y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal como algo destinado a reestructurarle en un mundo nuevo, en actitud de superación.
¿ Y poi' qué hablábamos de un mundo nuevo? -nos dice H. J. Laski en
El liberalismo europeo-, porque lo han hecho los descubrimientos geográficos;
la ruina de la economía feudal; el establecimiento de nuevas iglesias que no
reconocen ya la supremacía de Roma; la revolución científica que trastorna
las perspectivas mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es

509

�causa de nuevas riquezas, y aumento de la población; la invención de la imprenta tipográfica, con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la
cultura, de lo cual nace una teoría política que, como en Maquiavelo y en
Bodin, funda la investigación del problema social en la relación del hombre
con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios.

Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del Siglo XVIII empezaron a
perfilar con categoría, par-a México, tomó una fisonomía más propia al abrir
el movimiento de Ayutla la etapa de la Reforma.
En verdad, la importancia del Plan de Ayuda no está en su propio origen,
sino en tanto da entrada a una etapa dinámica ele México, cuyo ciclo fina al
consolidar la Constitución de 1857.
La trayectoria de la gestación del Plan de Ayuda, en uno de los lapsos más
turbulentos de México en su primera etapa de país independiente, no tiene
mucho de extraordinario aun con su modificación del día once de marzo en
la fortaleza de San Diego, en Acapulco, sino en cuanto da principio a un
intento de transformación de México en nación efectiva.
Su importancia, de hecho, está en que da principio a una era de consolidación de valores dentro de una orientación liberal, como fruto de una reacción contra un sentido medievalista hacia un avance con enfoque a la soberanía
nacional, después de un tr•ayecto de lucha, confusiones y angustias con mutilaciones del solar patrio.
El Plan de Ayutla se convierte, pues, en un grito desesperado, en una clarinada que reunió a la Nación, no contra Santa Anna propiamente, sino contra
un sistema medievalista, en un anhelo de libertad e independencia no logrado
con plenitud en el movimiento de 1810.
El clima en que nace el movimiento de Ayutla, es propicio. México afronta
tremendas crisis internas y externas, Antonio López de Santa Anna, el hombre de vida rara y emocionante, héroe y traidor, presumido y capaz, de grandes responsabilidades, dirige los destinos de México, pero sin Lucas Alamán y
sin el general Tornel que han muerto, y sin Raro y Tamariz que ha renunciado. El partido esclavista norteamericano y la política de este gobierno, quería
un pretexto para adquirir Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila
y Baja California, y por ello aparece el asunto de la Mesilla. La pérdida de esta
porción de México evitó la mutilación de los cinco estados norteños y la faja
enorme de la Baja California mexicana.
En este clima de inquietudes y desesperanzas aparecen los reformistas mexicanos a reivindicar para el Estado de soberanía a que tenía derecho, para

sentar
las bases de libertad y d e igua
.
Idad dentro d
)1
·
.
evara a un concepto más def .d d .
. , e un sentido Jurídico que
mi o e mtegrac1on social
E~tre ~anto, acechaba el coloso del norte el Pla
.
el d1a pnmero de marzo de 1854
FI 'y .
_n de Ayutla era promulgado
por orenc10 V1llarreal.

II
PROYECCIÓN

Don Ignacio Comonfort, coronel retir d
. .
Aduana de Acapulco desde el - d ~ o del serv1c10 activo, contador en la
signación que le otorgó d A an~ e, 847 y administrador de ella por deon ntomo Lopez de Sa t A
a Plan de Ayutla el día 11 d
na nna en 1853, se adhirió
e marzo de 1854
· • .,
l ,
o is, coronel y comandant
. .
' a mv1tac1on de don Rafael
e prmc1pal de Acapulco.
S 1
Conv~rtido Comonfort en el verdadero
.
. .
por designación unánime de 1
1 . cau~lo del movirmento de Ayutla
.
os revo uc10nanos la ,
gu1ente proclama: . Compa d
' nzo a sus soldados la si11 , .
1
neros e Arn1as' En m
~rus, y estoy ya a vuestro lado Próxima
.omentos tan solemnes me
aciertos de una administr.ac·, . . h
a patna a sucumbir por los des• 10n capnc osa
b'
.
l'Standarte de la libertad
I
y ar itrana, habéis levantado el
' resue tos a defe d 1 d
rano. Para tan patriótica empresa h b'' ~ er os erechos del pueblo sobe . .
a e1s 3uzrrado d 1 ,
serv1c10s, y me tenéis dispuesto a d
"
e a gun valor mis débiles
.
erramal' mi sangre con vosotros

i

BaJo el pretexto de una invasión iráti
.
.
dar de tropas el Sur porque d p
ca, el gobierno ha pretendido inun.
,
e este modo a
d
e3ercer en él su despotism .
' poya o en la fuerza podrá
o, pero sus espe
'
tropas no llenarán la misión d I t'
. ranzas quedarán burladas . esas
.
e irano· y s1 algún
.
'
mente mvade nuestro territorio elea/
cnem1~0 exterior, efectivanuestros cadáveres.
' p
emos hasta rechazarlo, o pasará sobre
Surianos .· Los E x·cmos. senores
generales don N' col' B

y don Tomás Moreno han s'd . . d
i as ravo, don Juan Alvarez
de 1as fuerzas libertadoras.
'
i o mv1ta
Ellos
n Ios dpor ,~osotros para ponerse al frente

mente al voto de conf
' o o ude1s, corresponderán muy digna1anza que les hemos otorgad . b
,
porque es santa y justa. y nosot
. d
o' a razaran nuestra causa
llenos de fe a buscar la' . t . ros, gma os por tan ilustres caudillos iremos
v1c ona con que 1 p •d .
,
que luchan por su libertad.
a rov1 encia premia a los pueblos
i Soldados de la Patria! N obles son vuestros esfuerzos; pero para que causa

511
510

�los pueblo,,, y a los compromisos solemnes que contrajo al pisar el suelo patrio,
se entregó en brazos del partido parricida; del partido que compró infamemente la cabeza del ilustre general Guerrero, y cuya tendencia al despotismo
son instintivas. Persuadido como lo está, de que el Sur ha sido constantemente
y será siempre el baluarte de la libertad, así como de su impotencia para subyugarlo, pone en juego todos sus recursos sacrificando el tesoro público, y
adopta para conseguir sus miras, la traición y la perfidia.

. t' fuerza es que seáis subordinados. Ayudadme a
b
1
tan sag rada no se d csvir ue, 1
'd d de los ciudadanos y a pro ar a
a
proteger
a
segun
a
'
d
conservar e1 or en,
· ·¡·izados• De este modo
,
d los pueblos c1v1
mundo que pertenecemos a1 nume~o e
eli os en medio de los
,.
n la conciencia tranquila afrontar los p gr '
.
f
pod re1s co
_
i _ Ignacio Comon ort.
cuales hallaréis siempre a vuestro campanero y am gO .

Soldados: Se supone que una invasión extranjera amagaba nuestras costas,
y no se os creyó capaces de combatirla y repelerla. ¡ Camaradas, o se ha desconfiado de vuestro valor y patriotismo, o se os ha querido sorprender villanamente! En una palabra, sabedlo todo: esa invasión es una mentira, es una
superchería inicua, es un pretexto embustero para llenar de tropas nuestros
pueblos, desarmarlos sucesivamente, y después dominarnos por la fuerza y el
terror. ¿ Cómo no repeler semejante agresión? ¿ Cómo dejamos pacientemente
oprimir? No, valientes surianos; que sepa el mundo que los indómitos hijos
de las montañas no han degenel'ado: que como han sabido siempre sostener
su libertad y sus derechos, sabrán también pelear y morir por rechazar cualquiera agresión extranjera en defensa del territorio nacional.

Acapulco, mal'7o 11 de 1854·.
.,
uan Alvarez, quien por sus mocedades militó co~ las
Tamb'.en fue don J
osé María Morclos, y después contra los mvafucrzas insurgentes de don J
.
'gnificación particular en este
sores norteamericanos en 1847, quien tuvo una s1d 'l d d Lucas Atamán
. .
. d Santa Anna y más que e e ' e on
'
movmuento; eneIDig~ . e . , de éste eo. la muerte de don Vicente Guerrero,
.
.
Al ,
por la supuesta partic1pac1on
.
,
.
f
.dad al saber que había sido designado
aman
mamfesto franca mcon ormi
. . .
, •
nista al grado
. . tr de Relaciones Exteriores, al m1c1arsc el regimen santa
. . .
mm1S o
e "si Alamán continúa en el M1n1Steno,
de manifestar Alvarez a Santa Anna qu l
1 .
Santa Anna consigna en
el Sur se pondrá en armas"' frase textua que e mismo

Mi historia Política Y Militar.

¡ Soldados, a la campaña! En esta lucha están empeñados el bien de la patria
y vuestra misma reputación: llevemos la giierra hasta la silla del déspota; y
que la refulgente estrella de la libertad que comenzaba a eclipsarse para nuestro
infortunado suelo, recobre su brillo y vuelva a derramar sobre nosotros sus
puros resplandores. Jurad no dejar las armas de la mano hasta que en la Nación se consoliden los bienes inestimables que se le quieren arrebatar, y decid
con vuestro antiguo jefe: ¡ Viva la República! ¡ Viva la libertad! ¡ Viva el Sur!
- Juan Alvarez.-Peregrino, marzo 14 de 1854.

,
f d
·ugaban en el destino de la
Incuestionablemente motivos mas pro un os ;e J L s Alamán el día 2 de
atria pues bien claro se ve que aun muerto on uca
,
rmas
P
'
d 1 . . t ño el Sur se poma en a
.
. . d 1853 el día lo. de marzo e s1gu1en e a '
1umo e
,
'd
. d de Comonfort de Jo acontec1 o
EAnterado d~n}~ª;l
e~o;::;;:i~ª a:tivo de las fue~s a sus órdenes,
1
en capu1co e
'
L'be t d" y quien como lo
1 t'tulo
de "Ejército Restaurador de 1a I r a
'
1
h
a ora con e
, 1
la
siguiente·
hizo Comonfort con los suyos, les entrego a proc ma
.

A~::~::r

C
d Armas· Un suceso importante y que podré llamar feliz, me
. ompad~1~r~s el palab;a La guarnición y vecindario del puerto de Acapulco
obliga a mgiros ª
·
· · · ¡ 1· t coronel
l plan político que en Ayutla m1c1ara e va ien e
acaban de secundar e
l f
d
sotros
don Florencia Villarreal: he sido invitado para ponerme a rente e
ronto porque los santos y justificados principios que en él se invocan,
Y estoy P
'
• •
l
te dré gustoso hasta
están identificados con mis propias conv1cc1~nes, y o sos n
anda
o
ver
logrado
su
triunfo
completo
no
obstante
el
pe
¡X'recer en l a dem
d
· · d 1 I de
. quebrantada salud: porque un solda o v1e10 e a n noso est ado de ml
·
· d · d
d cía no puede ser indiferente al peligro de la Patna, m e1_ar e empe~ en¡ ' rmas para protcaer los derechos individuales de los mexicanos, ho0
punar as a ·
od
b'
·
liados cruelmente por el abuso escandaloso de un p er ar itrano.

;º

'

El general Santa Anna, faltando de una manera indigna a la confianza de
512

Así se expresaron los caudillos más significados de la Revolución de Ayutla,
a quienes fueron sumándose elementos de muy variada postura ideológica y
política: el general don Tomás Moreno, que fuera nombrado segundo en jefe;
don Santos Degollado, don Gordiano Guzmán, don Manuel García Pueblita
y don Epitacio Huerta, de Michoacán; el licenciado don Juan José de la Garza,
de Tamaulipas; don Santiago Vidaurri, de Nuevo León; don Luis Ghilardi,
en el Centro. El elemento conservador, doctrinario e institucionalista, estuvo
representado -nos dice don Francisco Bulnes--, por don Antonio Haro; la
oposición del clero por el obispo don Clemente de Jesús Munguía y el presbítero
don Mucio Valdovinos; y la más franca simpatía de las órdenes monásticas; por
la de los religiosos agustinos, quienes ayudando a la revolución de Ayutla,
trabajan por impedir se llevase a cabo una pretendida reforma a los conventos
en México. Sólo don Nicolás Bravo manifestó que sus deseos eran se conservara
513
1133

�inalterable la tranquilidad pública, y que el Sur gozara de una ~az dur,ade~a,
pues los pueblos que quieren prosperar --dijo- es preciso que ~1van en quietud, obedeciendo las leyes, al supremo gobierno y no desmoralizando las costumbres.
Don Nicolás Bravo per,tenecía a la generación de los viejos y moderados
insurgentes.
En la revolución de Ayutla se ve una coalición de todos los elementos de la
nación sensible, contra un sistema que creía en los poderes absolutos, aun
transitoriamente.
Entretanto, en Nueva Orleáns,* y en Brownsville ** se consolid~b~n juntas
revolucionarias en que se congregaban los ideólogos de un mo~~rruento de
· , mayov, la Reforma, cuyo prolegómeno fue la Revoluc1on de Ayuproyecc1on
tla.

III
AVENTURA

En pocas semanas tomó importancia la revolución del Sur, y marcado fue el
progreso del movimiento.
La aventura del general Santa Anna en el desarrollo de su proyect~ p~ra
oner fin a la protesta armada que originó el Plan de Ayutla, fue una excitativa
:ue multiplicó las guerrillas, pues la malhadada expedición del ~eneral Santa
Anna al frente de cinco mil hombres de todas las armas,, ~aJo el, mando
de ameritados generales de academia, salida de la ciudad de Mex1co el d1a 16_de
marzo de 1854 con rumbo al Sur, con todas sus peripeci~s y co~secuenc1as,
hasta su penosa retirada de las goteras de Acapulco, ~e~pues de d1v~rs:15 1:1~niobras políticas y militares bajo el signo del fracaso, hicieron la mu.l~1phcac1on
de partidas rebeldes que ponían al país en pleno estado de revoluc1on,'
.
Los capitanes Juan Antonio y Juan de Nava, el co1:1andante Martm _OJend.
1 pitán José María González, Pascual Ascens10 Torres y particularm:~t: :austo Villalva apoyaron con auge al movimiento en el departamento
de Guerrero.

* Cfr. Apéndice l.
** Cfr. Apéndice 2.
514

Jesús Villalva se pronuncia en Tasco, y se multiplican las acciones militares
en 11acotepec, Tetela del Río, Quechultenango, etc. Entretanto revolucionaban Juan José de la Garza, García Pueblita, Vidaurri, Huerta y algunos
otros.
Dieciocho meses duró esta lucha, que al dal' fin al régimen santanista, lo
dio a la etapa con sentido medievalista que por más de trescientos años fue
política activa en la Nueva España.
En este lapso es cuando el conde Gastón Raousset de Boulbon -aquel que
sirvió de pretexto al régimen santanista en 1854 para invadir con sus fuerzas
militares el Sur y violentó por ello el movimiento de Ayutla- desembarcó
en Guaymas; esto aconteció en el mes de julio de 1854. Al frente de trescientos franceses que había reclutado y organizado en California, Raousset de
Boulbon hace incursión en Guaymas, plaza que defendía el general don José
María Y áñez, quien batió derrotando a la columna expedicionaria, quedando
prisionero Raousset de Boulbon, a quien después de habev comparecido en
juicio que le fue condenatorio en sentencia, se le fusiló el día 12 de agosto
de 1854.
Así concluyó sus aventuras en territorio mexicano este joven filibustero francés, pintoresco y dramático, quien por 1852 acaudillando otra partida de
filibusteros franceses, so pretexto de explotar unas minas en Arizona, había
traído tanta intranquilidad al general Miguel Blanco, en Hermosillo, y sido
pretexto en 1854 para que el régimen santanista creara el clima en que se
manifestó el Plan de Ayutla, por la supuesta posible incursión de Raousset de
Boulbon en Acapulco.
La revolución del Sur, si bien contaba con hombres decididos pasaba poi'
una grande cvisis económica; ello hizo a su caudillo de mayor dinámica, don
Ignacio Comonfort, convencer al jefe del movimiento, don Juan Alvarez, de
la necesidad imperiosa de adquirir fuera del país, los elementos que tanto
les urgían.
Asiente Alvarez en la salida de Comonfort a los Estados Unidos, diciendo
en 7 de mayo: "Procederá V.S. a enganchar 80 artilleros inteligentes, sean
de la nación que fueren, haciendo su ajuste en los términos que mejor le parezca y procurará cuanto antes vengan a prestar sus sewicios a la plaza de
Acapulco".
Entretanto el regunen santanista se dedicaba por diferentes medios de
publicidad a restar importancia al movimiento militar del Sur, logrando, hasta
en los adversarios al régimen, la duda, si no la incredulidad en él; así lo revela

515

�una carta de Haro y Tamariz, ya adversario de Santa Anna, que, refiriéndose
al movimiento de Ayutla en fonna despectiva, nos pinta un bosquejo bastante
real de la época cuando nos dice: "Aquí no hay revolución, pero sí una insurrección sangrienta, sin jefe y sin plan político. No se puede sin embargo negar
que si no hay revolución, ella nada dilatará en estallar, pues está en la cabeza
y en el corazón de todos; nacionales y forasteros . . . las causas son: el abandono de las fronteras a las depredaciones de los indios bravos; los destierros y las
ejecuciones; la parte que han tomado en el actual estado de cosas, tanto el
clero como los españoles; el insulto hecho al ejército haciendo entrar en él
oficiales españoles; los continuos insultos hechos a la dignidad de la Nación
y de los mismos parüculares por el círculo de gente perdida que rodea al
Presidente; la venalidad de todo su Gobierno; el despilfarro increíble de su
Administración y, en fin, la paralización completa de todos los negocios". Así
veía, y con bastante claridad, la situación de México, Haro y Tamariz, en
carta que enviara a don Manuel Robles Pezuela.

do~de le recibieron sus soldados con las más vivas muestras del más puro en~s1~mo. Comonfort, con la dignidad de un soldado se dirigió a ellos al día
s1gu1ente de esta manera.
Surianos: ya me tenéis de nuevo a vuestro lado. Desde el extranjero donde
velaba p~r los valientes hijos del Sur, medía también con exactitud los pasos
~el enemigo, Y ~e presento entre vosotros precisamente cuando las huestes del
tirano se aproxrman, cuando el peligro renace y cuando hay que batirse.
,Soldados: recordad los hermosos días de abril, y nada tem~;s.
.... . e} enemigo,
·
mas fuer~e_entonces que ahora, huyó medroso de nuestras murallas: nosotros,
menos deb1les ahora que entonces, por todos los elementos y recursos con que
contamos, no seremos menos afortunados.
Surianos : los hijos de un pueblo libre nunca deben ser vencidos: contad con
:sto, con ~l amparo _de la Divina Providencia, y la lealtad de nuestro campanero y amigo, Ignacio Comonfort.

Entretanto don Ignacio Comonfort emprendía el viaje de Acapulco a San
Francisco, California, el día 7 de mayo de 1854. En esta última población solicitó ayuda para el movimiento en el que tenía fe salvaría a las instituciones,
mas los requisitos exigidos no eran aceptados por él, debido a ser lesivos al decoro nacional; por ello pasó Comonfort a Nueva York en busca de mejores
auspicios, donde tras redobladas decepciones, encontró generosa ayuda de don
Gregario de Ajuria, y de la casa Hitchock para la compra de los deseados
materiales de guerr-a, en lo que le ayudó John Temple.

Y mientras se jugaba, el destino en dos etapas de México hacían a t d
· 1 'd 'I
,
co e
presencia os 1 eo ogos que dar-ían la tónica a la etapa por venir, la Reforma.

Así, el día 10 de septiembre adquirió dos mil fusiles, ochenta quintales de
pólvora, cincuenta mil cartuchos, un obús de montaña, así como piedras de

El ré~~en santanista intentaba en vano conjurar la situación creada por la
Revoluc'.on que se hab_ía iniciado en Ayutla, la que recibió "grande impulso
-nos dice _Manuel Rivera-, al regreso de don Ignacio Comonfort de los
Estados Umdos de Norteamérica"; ello hizo que López de Santa Ann
_
ª coro
prend'iera 1o dT
1 JCJ·1 de sostener su régimen, tanto más cuanto que elementos
co,nservadores conspiraban contra él, "los que por deb:r y conveniencia -dice
~opez d_e Santa Anna en sus Memorias- debían haberme apoyado con su
influencia moral y material, llegaron al extremo de situar una imprenta en el
Convento de San Agustín ( de la ciudad de México) para hostilizar la constante
labor de sostener de sus derechos y de los de la Iglesia".

chispa y piezas para fábrica de artillería.
Miguel Arrioja, de la Junta Revolucionaria con sede en Nueva Orleáns,
infonna a don Melchor Ocampo, en 20 de enero de 1855, de la compra hecha
por Comonfort, de la siguiente manera: "En 20 de noviembre último salió
Nacho Comonfort de Nueva York llevando más de cinco mil fusiles, algunos
cañones y obuses de montaña, 100 quintales de pólvora, veinte mil tiros de
fusil, muchos de cañón, bombas, granadas, cohetes de diversas clases, plomo y,
en suma, un surtido regular de las municiones de guerra que necesitaba para la
fortaleza de Acapulco y para sostener con éxito la revolución del Sur. Tengo
ya carta suya en que me participa que llegó sin novedad a Acapulco el día 7
de diciembre y que las cosas relativas a la revolución iban perfectamente por
allá".
Efectivamente, Comonfort volvía a Acapulco el día 7 ele diciembre de 1854,

/

IV
DocTRINA

A Para mejor
·d·, entender
. la situación comprometida del país, Lo'pez de Sant a
nna exp1 10 una circular por conducto del Ministro de Gobernación en l
que se decía
·, con sus
' proa
, substancialmente que, supuesto que la Revo¡uc1on
gresos ha~1a pues~o algo en duda si los mexicanos tenían O no plena confianza
en el Presidente, este, que quería obsequiar siempre la voluntad nacional dis-

'

517
516

�ponía que el día lo. de diciembre (1854) se reunieran juntas populares
en todas las ciudades y pueblos de la República, bajo la presidencia de los
gobernadores, comandantes generales y demás autoridades respectivas de cada
punto, para que allí los ciudadanos expresaran con absoluta libertad su opinión, su voluntad y parecer sobre las dos preguntas siguientes:
"la. Si el actual Presidente de la República ha de continuar en el mando
supremo de ella con las mismas amplias facultades que hoy ejerce".
"2a. En caso de que no continúe con las mismas amplias facultades con que
en la actualidad se halla investido, a quién entrega inmediatamente el mando".
En la misma circular se indicaba que el general López de Santa Anna no
continuaría en la Presidencia, si no le favorecía el asentimiento de los mexicanos
en cuanto al otorgamiento, en pleniutd, de amplias facultades.
Entretanto las tropas del régimen santanista iban sufriendo derrotas como la
infligida a las del coronel don Francisco Cosío Bahamonde en Huetamo, donde
fue prisionero, juzgado sumariamente y ejecutado; el general de brigada don
Manuel García Pueblita se apodera de Acámbaro, y don Ignacio Comonfort, de
Zapotlán, luego de Colima y después de Guadalajara.
Al empuje de la Revolución, el propuesto pleibiscito resultó tardío, y convencido el general López de Santa Anna de la insostenible situación, el día 9 de
agosto de 1855, a las tres de la mañana, salió de la ciudad de México acompañado de su Estado Mayor y una escolta de lanceros; tomó el camino de
Veracruz en cuyo puerto se embarcó, expatriándose.
El mismo día 9 se publicó en la capital de la República un Decreto, expedido
el día anterior, en que se daba a conoceI' que el Poder Ejecutivo quedaba depositado en un triunvirato integrado poI' el licenciado Ignacio Pavón, Presidente
del Supremo Tribunal de Justicia y de los generales don Mariano Salas y don
Martín Carrera, y en caso de fallecimiento de éstos, de los generales don Rómulo Díaz de la Vega y don Ignacio de Mora y Villamil.
Con la salida del general López de Santa Anna quedaba satisfecho uno de
los objetivos de la Revolución del Sur, expresado en el Plan Militar de Ayuda
redactado por Eligio Romero, proclamado por Florencio Villarreal y reformado
en Acapulco por Ignacio Comonfort.
Sólo quedaba el de convocar a los mexicanos para que, conforme a su voluntad, expidiesen su código fundamental.
Entretanto, el día 13 de agosto del mismo 1855, la guarnición militaI' de la
ciudad de México se adhería al Plan de Ayutla, nombrando al general don
518

Rómulo Díaz de la Vega, Gobernador y Comandante General del Distrito, encomendándole el nombramiento de dos personas por cada Departamento, para
elegiI' Presidente de la República. El general Díaz de la Vega nombró a los
representantes y éstos el día 14 eligieron al general don Martín Carrera, lo que
trajo diversos incidentes y complicaciones, dado que no se ajustaba el procedimiento a los postulados por los hombres de la Revolución de Ayuda.
Después les siguieron días agitados: el geneI'al Antonio de Haro y Tamariz
proclama un nuevo plan en San Luis Potosí, con tendencia conservadora, haciendo lo propio el licenciado y general don Manuel Doblado en Guanajuato;
don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo León se declara independiente
y la situación se sigue complicando.
Es la época que hizo concebir, a no pocos extranjeros, sueños de I'iqueza
y de conquista, nos dice Jorge Flores D. en el tomo 2 de Papeles Históricos
Mexicanos. Desde que Aarón Burr trató de crear un imperio en México, D'Alvimar, Lallemand, Aury, Laffite, Cochrane, Long, Sutter, Walker y Raousset
de Boulbon se convirtieron en plaga para los países de América.
De esta laya fue Juan Napoleón Zerman, veneciano de origen, quien por un
sobrino de don Juan Alvarez, José Parra y Alvarez, se ponen en contacto con el
jefe triunfante de la Revolución de Ayuda, quien entabla relaciones con él y le
pone en contacto con Roak Matheson; ambos se entienden y en unión de Mr.
Robert, Mr. Noah y Mr. La Chapelle forman un "gobierno provisorio" que preside Zerman a quien se designó también "Almirante de la Flota Mexicana"
con cuya "autoridad" se ¡decidió en los barcos Archivald Gracie y el
Rebeca Adams a bloquear los puertos mexicanos. La emprendió con la Paz,
en Baja California, donde fue aprehendido y enviado a México. Ya ante don
Ignacio Comonfort, Presidente de la República que substituyó a don Juan
Alvarez, se le perdonó la vida en actitud magnánima, y se le dio libre, aun
cuando Zerman siguió alegando no ser delincuente.
Así pasó en nuestro agitado devenÍI' otro filibustero más de los que acechaban los azares de nuestra política, en los días de la Revolución de Ayutla.
El día lo. de octubre don Juan Alvarez llegó a Cuernavaca y nombró en seguida las juntas de representantes que habían de elegir Presidente de la República, y el día 4 la junta designó al propio don Juan Alvarez conforme al
artículo 2o. del Plan de Ayutla reformado en Acapulco y ratificado por los
convenios celebrados en Lagos entre don Ignacio Comonfort, jefe de la división
del interior perteneciente al Ejército Restaurador de la Libertad; don Antonio
de Haro y Tamariz, jefe del movimiento político de San Luis Potosí y el
licenciado don Manuel Doblado, Gobernado!' del Departamento de Guanajua519

�to. De esta manera, electo don Juan Alvarez, formó su gabinete con don Melchor Ocampo en Relaciones, don Guillermo Prieto en Hacienda, don Benito
Juárez en Justicia y Negocios Eclesiásticos, y don Ignacio Comonfort en Guerra.

mente los de la Reforma, y es una fiel transposición ideológica del pensamiento
del doctor don José María Luis Mora; su texto íntegro y fiel, lo estudiaremos
adelante.

Don Juan Alvarez, de Cuernavaca pasó a Tlalpan y de allí a la ciudad de
México tomando posesión de la sede capital del gobierno de la República.

V
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, y ya hecha ésta gobier-no, se expidieron tres leyes reformistas de significada trascendencia que manifestaron la tónica
ideológica de los intelectuales de Ayutla, muchos de ellos de la Junta Revolucionaria que operó en Nueva Orleáns, ligada al Partido Republicano, Puro o
Democrático.
La primera, que se denominó "Ley Juárez", por don Benito Juárez, expedida
el día 22 de noviembre de 1855, que suprimió los fueros eclesiásticos y militares.
La segunda, llamada "Ley Lerdo", por don Miguel Lerdo de Tejada, expedida el día 25 de junio de 1856, que desamortizaba los bienes de manos muertas,
y la tercera, llamada "Ley Iglesias", por don José María Iglesias, expedida el
día 11 de abril de 1857, que secularizaba los cementerios.
El espíritu de estas tres leyes indica, de modo franco y manifiesto, el pensamiento liberal que sus directores intelectuales le dieron por tónica.
Los principios que sustentaron los hombres intelectuales de Ayutla, son los
que ya habían sido planteados con anterioridad por el doctor José María Luis
Mora -en ese trayecto de nuestro liberalismo tan influido por el europeo--, por
Pedro Rodríguez Campomanes y Melchor Gaspar de Jovellanos, y que en México
tenemos bien perfilado en nuestros "Ilustrados" del siglo XVIII.
Las raíces de nuestro liberalismo que enérgico se inició en el movimiento
de Ayutla, dando fin en México a la etapa virreinal con sentido medievalista,
están en esas dos corrientes que hemos mencionado: el liberalismo europeo,
bien explicado por Harold J. Laski y la "ilustr-ación" mexicana, que con sus
peculiaridades nos lleva a esa interesante etapa de nuestro siglo XIX.
Ello se justifica históricamente con el plan doctrinario-político del Partido
Republicano Puro o Democrático que se recogió a los aprehendidos por el delito de conspiración, a quienes se envió a Chilpancingo para su proceso, a raíz
de la proclamación del Plan de Ayutla, es decir, en marzo y abril de 1854,
cuando el general López de Santa Anna permanecía en la campaña militar en
el Departamento de Guerrero.
El importante documento a que he hecho mención, fechado en México en
1850, contiene los postulados que aceptaron los hombres de Ayutla y posterior520

POSTURA foEOLÓGICA

El programa del Partido Republicano, Puro o Democr-ático a que hice referencia, es una fiel transposición ideológica del pensamiento del doctor José
María Luis Mora, como se puede advertir particularmente en lo expuesto en
el "Programa de los principios políticos que en México ha profesado el partido
del progreso, y de la manera con que una sección de este partido pretendió
hacerlos valer en la administración de 1833 a 1834", que aparece en su "Revista Política" incluida en el volumen primero de sus Obras Sueltas, editadas
en París el año de 1837.
Es la manifestación en México de "la gran revolución filosófica, preparada
por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI -nos dice Menéndez
Pelayo-- que estalló en el siglo XVII, con inusitado brío", llevando su influencia a todos los órdenes del conocimiento humano.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida la
afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que las soluciones. He ahí la raíz y la razón de la
nueva doctrina reflejada en América, en México, con bastante retardo en su
énfasis; pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó en prolegómenos, hasta el siglo XIX, en su segunda mitad aparece con la franqueza
enérgica en el Partido Rojo, que nos dice Francisco Bulnes, era sólo un grupo
marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso don Ignacio Ramítez -nos dice Ignacio Manuel Altamirano en su biografía- estaba solo e
iba a luchar contra aquellos que podía suponerse eran sus correligionarios. Los
avanzados iban a creez,lo un soñador; los moderados iban a ser tan enemigos
suyos como los mismos clericales". Es que el liberalismo radical aún no tenía
carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se
advierte en los mismos postulados del Partido Republicano, Puro o 'Democrático, el más avanzado de la época, cuya parte secreta del programa, empezada
521

�a divulgar en el año 1850, aceptan los hombres de Ayutla y propagan desde el

pitales y hospicios donde asistir y
.
extinguir la mendicidad en la R P:ºbPl_orcionar trab,ljo a los pobres, a fin de
epu ica.

mismo marzo de 1854.
El importante documento está concebido en siete artículos, de los que seis,
los primeros, tienen su doctrina en el ideario político del doctor José María Luis
Mora, y el séptimo o último es precursor de la filosofía que inspiró al artículo

7o. El partido desea una ley agraria u
dé por resultado la cómod d' .. ,
q e arregle la propiedad tel'ritorial y
México, 1850.
a iv1s1on y adquisición de ésta.
'

27 de nuestros constituyentes de 1917.
Veamos, pues, el documento que, adjunto a otras piezas, obra en la causa
de los individuos que por el delito de conspiración contra el Estado, fueron
aprehendidos y juzgados en Chilpancingo a raíz del pronunciamiento de Ayutla.
Parte secreta del Programa del Partido Republicano, Puro o Democrático,
lo. La libertad civil en toda su plenitud y, por consiguiente, la de conciencia.
2o. La ampliación del fuero común, y la limitación estricta de los fueros
privilegiados a sólo los casos facultativos y privativos de las clases aforadas.
So. El partido reconoce la necesidad del culto católico y sostiene que debe
ser éste el culto nacional en nuestro país; pero al mismo tiempo desea el desarme
del clero como potencia civil, y espera establecer al fin, que los clérigos, a imitación de su Divino Maestro y de los apóstoles, no podrán tomar ningún participio
en los negocios políticos.
4o. La intervención de la autoridad civil en los matrimonios, divorcios, bautismos y entierros, y prohibición de que la autoridad eclesiástica proceda a estos
actos sin el "visto bueno" de la civil.
5o. El partido reconoce, como una de las cargas del Estado, el sostenimiento
del culto y de sus ministros, a quienes designará una congrua proporcional, decente y con toda puntualidad satisfecha. El clero, en consecuencia, no puede
contar con más rentas propias que las susodichas congruas, y los presupuestos
del culto, religiosamente pagados; y todos los bienes que vienen al clero, ora sea
de fincas rústicas o urbanas, ora de capellanías, fundaciones piadosas o cualesquiera otros títulos, o ya, finalmente, de diezmos, mandas, limosnas, derechos
parroquiales y obvenciones de todo género, pertenecerán al Estado, el cual será
dueño de bajar la cuota de estas últimas, o de suprimirlas del todo, según lo
juzgue conveniente.
6o. Se procurará establecer gratuita la asistencia del párroco a los casamientos, bautismos y entierros ; y si bajo el nombre de limosna u ofrenda (la
cual sólo se recordará a los pudientes) quedare establecida alguna oblación
módica y voluntaria, el rendimiento de ella no podrá tener otro destino que
el de ayudar al gobieroo a cubrir el presupuesto del culto y el de fundar hos-

Es incuestionable que esta parte
blicano, Puro o Democrático fue nor:c~ta, ~el Programa del Partido Repula Ley Juárez, la Ley Lerdo y la Le Ia~e;~nd1ca par~ los ~ombres de Ayutla;
en esa etapa inicial de nuestro lib:ralism as nos lo evidencian en este trayecto,
febrero de 1857 Icr . R ,
o, que concluye cuando, el día 5 de
,
' º nac10 amirez F-rancisc z
p .
Mana Mata León Guzm' G ill'
. o arco, onc1ano Arriaga José
•
'
an, u ermo Pneto y tr d
'
x1cana la Constitución políti
I
. . ~ os, an a la Nación Me.
ca para a consohdac1on de un régimen liberal.

VI
DESPUÉS DE AYUTLA

Concluido el régimen santanista con él
de México, los hombres del Pla d Ay 1
una prolongada etapa histórica
n e yut a empezaron ad f
etapa del País la de la Ref
,
ar orma a una nueva
'
orma; as1 ocupó 1
'd ·
.
renovación en forma plenamente d f' 'd d a pres1 enc1a el pnmero en esta
. .
e im a on Ignac· C
f
partidanos moderados de los homb res d e' Ayutla 10 omon dort, uno de
. los
ue provisional sentó l
.
' y aun cuan o su gobierno
f
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as pnmeras bases de una
., d .
que tomó parte como miembr d
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renovacion e sistemas en
L
. .,
o e su ga mete el licenciado don Benito Juárez
a aspiracion de este grupo de homb
.
.
don Juan Alvarez, tuvo como
ta ;es ~alido de la revoluc'.ón que presidiera
México; a este gl'upo correspond~:
un ~enta_I la Constitución liberal de
10 una sene de m
·
cos
que
dieron
como
remate
el
C
.
novac10nes y ensayos jurídi
onstituyente de 1856-1857.
Como era natural, el nuevo cuer o
. .
renovación de sistemas prom ·a p lconstit~cional mexicano, fruto de una
ovi o por a cornente l'b l
,
gur-pos significados d 1 f il'
. 1 era' provoco la protesta
d e algunos
•
e ª am 1a mexicana
· 1
conservadora
•.
, muy parbcu armente
d e onentación
•
Y a 1gunos ID11itares qu·
,
por la pnvación de algunos . ·1 .
'
ienes se ve1an afectados
tumbre; además, muchos d/:i~:1sesge1os ,que le~ e1d·an habituales por ley y por cos.
ve1an pnva os o más b. di h
.
d e la. vida activa en la política Y d e1 d'1sf rute de ' puest ien
'bli c o exclwdos,
I g1es1a católica por medio de sus ob'ispos prom ¡ , d •os pu cos. La misma
fuera de la Iglesia, es decir excomul d '
~ go. e ictos en que declaraba
ga o, a qwen Jurara obedecer la nueva
523

522

�Constitución promulgada en 1857; a pesar de todo ello, el General don Ignacio
Comonfort fue electo Presidente Constitucional y tomó posesión el día lo.
de diciembre de 185 7.
El ambiente de la época día a día se agitaba, y así el General Félix Zuloaga
publicó un manifiesto contra el nuevo régimen con fecha 17 de diciembre de
1857. Este documento que fue expedido en Tacubaya, daba autoridad suprema
a Comonfort, impugnando la Constitución promulgada en febrero del mismo
año 1857· y en él pedía la disolución del Congreso y sugería se convocara a una
asamblea extraordinaria para redactar una nueva Constitución. Tras alguna indecisión de Comonfort, optó por declararse acorde con el Plan de Tacubaya, o sea
el documento expedido por Zuloaga, y desde luego mandó encarcelar a algunos
de los jefes liberales. Cuando Comonfort fracasó en la tarea de dirigir con
éxito favorable el movimiento de la rebelión cuya iniciativa tomó, presentó
su renuncia como Presidente de la República y se ausentó del País.
El día 19 de enero siguiente, 1856, el licenciado don Benito Juárez, Vicepresidente de la República según la Constitución del año anterior, fue proclamado Presidente provisional de la República, quien formó su Gabinete
con los hombres más distinguidos del grupo liberal, y así tomaron parte en la
nueva orientación que se daba a la Nación mexicana, don Melchor Ocampo, don
Santos Degollado, don Manuel Ruiz, don Guillermo Prieto y don León Guzmán.
Después de haber abandonado la capital de la República, estableció su
gobierno en Guanajuato, bajo el apoyo del Lic. D . Manuel Doblado, Gobernador de ese importante estado, además del que le ofrecía la coalición de los
gobernadores de los estados de Jalisco, Querétaro, Michoacán y Zacatecas.
Al mismo tiempo prestaba juramento como Presidente de la República en
la madrugada del día 23 de enero de 1858 y para el grupo conservador, el
General don Félix Zuloaga. Este acontecimiento hizo que el país se viera envuelto en una sangrienta guerra civil que duró tres años, pues México contaba
con dos Presidentes de la República, según el partido a que se pertenecía;
sangrienta guerra civil en que se luchaba por las reformas político-religiosa
y social que sustentaban los liberales, y la franca oposición de los conservadores.
No faltaron algunas representaciones diplomáticas acreditadas ante la Nación
mexicana que reconocieran al Gobierno del General Zuloaga radicado en la ciudad de México, más el Presidente Juárez declaró en una circular dirigida a
los Gobernadores de los Estados, que estaba firmemente resuelto a arrostrar
todas las dificultades y aceptar cualquier sacrificio para salvar la integridad
de las leyes y los derechos de los ciudadanos.
El licenciado Juárez decidió establecer transitoriamente la capital de la
524

Re~úbli:a en Veracru~, pues el Gobernador Gutiérrez Zamora había permanecido fiel ~ la causa liberal y el día 11 de abr-il de 1858 don Benito Juárez y
sus acompanantes se embarcaron en el puerto de Manzanillo, en el vapor norteamericano "John L. Stephens" de la línea del Pacífico, para después de un
prolongado viaje desembarcar en Veracruz el día 4 de mayo del mismo 1858.
Quejas de algunos ciudadanos de los Estados Unidos ante su gobierno de
n:ialos tratamientos_ y ultrajes cometidos por hombres del grupo de Zuloaga: hicieron que el gobierno de la Unión Americana interrumpiera sus relaciones
con_ el gobie~~ conservador, y esto provocó la determinación para que se
e_nv1a~~ a ~~x1co un ~epresentante especial con poderes para investigar la
s1tuac1on pohtlca del pa1s, este representante fue el señor Wm. M. Churchwell.
A la ~ez se le había ~echo indicación a este representante de la simpatía que
el gobierno norteamencano tenía para el gobierno presidido por el Presidente
Juárez. Después de estar en México algunos meses y visitar muchas ciudades
el señ?r.Wm. M. Churchwell llegó a la conclusión de que gran parte del puebl~
de ~ex1co estaba en favor del Gobierno de los liberales y que era propio que el
gob_1erno_ de los, Estados Unidos reconociera a dicho régimen presidido por
el licenciado Juarez, y de esta manera se inició un intercambio de relaciones
diplomáticas, recayendo la representación de los Estados Unidos en el señor
Robert M. McLane como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno del
Presidente Juárez, lo que confirmó el Senado de la Unión Norteamericana el
día~ de abril de 1859, poco después el Presidente Juárez enviaba a don José
Mana Mata como representante de su gobierno ante el de los Estados Unidos.
La posición del gobierno liberal se fortalecía día a día, y se consolidaba en
gobierno, definitivamente, en aquellos días, los postulados liberales proclamados enfáticamente en el movimiento de Ayuda.

VII
Dos INcmENTEs

Difícil es expresar en términos sintéticos y precisos un tema que ha apasionado por muchos años a los mexicanos, el tema relativo a los puntos que discutieron y trataron los representantes del gobierno mexicano y norteamericano
bajo el conocido nombre de: Tratado McLane-Ocampo.
'
Este Tratado ha sido tema de acusaciones continuas en contra del partido liberal, y mucho ha sido analizado y comentado por historiadores de diversa
525

�orientaci6n; no cabe en esta referencia, análisis de su articulado ni exégesis del
documento en general, s6lo cabe afirmar que en un momento de lucha con
circunstancias muy peculiares, no se procedi6 con el tino adecuado ni se hizo
un análisis de gravísirnos inconvenientes para el país, en la repercusión que
en lo posterior podría tener en la vida de México. Este tratado suscrito por el
representante mexicano, no lo fue por las cámaras de la representaci6n nacional, debido a que era imposible convocar a éstas en las condiciones que prevalecían en el país. Este tratado, indiscutiblemente muy ventajoso para los
Estados Unidos, seguramente por la presión del representante McLane obtuvo
extraordinarias concesiones que es lo que ha provocado las severas críticas de
historiadores posteriores. La misma representaci6n americana, dándose cuenta
del Tratado que se intentaba imponer a México, por medio del Senado de los
Estados Unidos negó su aprobaci6n, y en consecuencia éste tan traído y llevado
documento no tuvo vigencia, afortunadamente, para el país.
Es indiscutible que las concesiones que se estipulaban en el Tratado eran
onerosas, esto &amp;in duda alguna, y s6lo lo explica el momento y las circunstancias particulares en que se hallaban los grupos contendientes y la política
de un país fuerte con una vecindad tan próxima como los Estados Unidos de
N ol'teamérica.
La vigencia de este Tratado en la discusi6n activa, se ha conservado hasta
nuestros días, sin que se haya hecho una desapasionada exégesis dentro de un
análisis sereno, de este documento histórico que pinta a una época de crísis en
un ambiente agitado y confuso. Cuánto ganaría la historia mexicana con un
estudio mesurado y tranquilo aquilatando hombres y circunstancias.
Otro incidente también discutido y discutible fue y sigue siendo para la
controversia, el de la aprehensión de las naves comandadas por don Tomás
Marín para el bloqueo de Veracruz.
El grupo emanado del movimiento que se origin6 en Tacubaya, trataba a
toda costa de controlar la boca y gal'ganta de México que es Veracruz, y que
permanecía bajo el control de los leales al Presidente Juárez. Para obtener
este control puso todo su esfuerzo y no escatimó mínimo empeño.
Coincidiendo con este propósito el general Miguel Miramón se aproximó por
tierra a la ciudad y puerto, en movimiento combinado don Tomás Marín
-quien previamente había ido a La Habana-, se aproximó con dos buques
al puerto de Veracruz con el fin de intentar un bloqueo. Las naves que bloquearían Veracruz tenían por nombre "Marqués de La Habana" y "General
Miramón", las que conducían además pertrechos de guerra.
Al saber el gobierno del Presidente Juárez de la aproximación de las naves,
526

lo comunicó al Ministro de los Estados Unidos y éste lo hizo saber a su gobierno, manifestando que el gobierno del Presidente Juárez por circular suscrita
en Veracruz por Partearroyo, declaraba piratas a Marín y acompañantes.
El día 27 de febrero salieron de La Habana las naves referidas y el día 6
de marzo estaban a la vista de Veracruz, pasando de norte a sur con direcci6n a la Punta llamada de Antón Lizardo,* aquel marino que desde el siglo
XVI dio nombre a dicha Punta; en ese lugar fondearon las naves la tarde del
mismo 6 de marzo.
Aparentemente los buques comandados por Marín cumplían con los propósitos para el próximo bloqueo, pero he aquí que habiendo surtos en Sacrificios
barcos españoles, ingleses y franceses, observaron éstos que por la noche salían
de Veracruz la Corbeta de guerra americana "Saratoga" remolcada por el
vapor "Wave", y llevando a su lado el "Indianola", los dos últimos adquiridos
por el gobierno del Presidente Juárez en los Estados Unidos.
Las tres naves referidas navegaron a la punta de Antón Lizardo, donde llegaron aproximadas las 11 de la noche y tras una ligera resistencia de la
"General Mir-amón", ces6 el fuego y fueron aprehendidos los barcos capitaneados por Marín, conduciéndose a los prisioneros a lugar de seguridad, desbaratándose, de esta manera, los planes para la captura de la ciudad y puerto de
Veracruz.
Este incidente, como el anterior a que nos hemos referido, es digno de un
estudio desapasionado que analice las circunstancias que hicieron el desenlace
funesto para el grupo emanado del movimiento que se originó en Tacubaya. Es
indiscutible que se jugaban intereses de índole muy diversa en esta disputa entre
mexicanos, intervenían conveniencias de potencias extranjeras, muy particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Un estudio analítico y justo de estos incidentes, nos dará la realidad de unas
de las páginas más discutidas de la historia nacional.

VIII
S1sMo DE M.Éx.Ico

México vivía en la década posterior a la explosión de Ayutla, una etapa de

*

Antón Nizardo, o Antón de Niza, que por corrupción quedó en Lizardo.

527

�violentísimos sacudimientos en su sociedad, originados por la guerra interna,
que cualquier descripción es sólo un bosquejo.

absoluta si México no dejaba satisfecho el convenio o tratado, al sexto año de
vigencia.

Por ello se comprenderá bien el carácter aparentemente de exageración en
los informes que conocía el mundo exterior, y el juego de potencias extranjeras
en la vida interna de México. Las informaciones que circulaban en Europa Y
en los Estados Unidos, estaban bajo la tónica impregnada que le imprimían
los partidarios de los grupos que contendían, lo que daba inquietud .ª los extranjeros residentes en el país y excitaba a algunos agentes y negOC1antes de
potencias del exterior, a provocar una intervención que hasta se llegó a tener por
humana dentro del rigor&gt; de esta contienda.

El Presidente Juárez, enterado de esta voraz proposición, la desechó rotundamente.

Como la situación del país había hecho la suspensión del pago de la deuda
exterior la vida normal de México se hizo más complicada y se dio margen
en el ex~erior a la formación de una alianza tripartita entre los gobiernos francés, inglés y español, pam intervenir directamente en los negocios de México,
tendiendo a que se respetase la vida y tranquilidad de sus nacionales y se
hiciera el pago de la deuda exterior.
Esta deuda contraída por México, según las potencias reclamantes, era de

$ 82.316,290.86, que se descomponía en $ 69.994,542.54 como deuda a Inglaterra; $ 9.460,986.29 a España y$ 2.860,762.03 a Francia.
Si se hace un análisis del proceso de formación de la deuda extranjera, se
llega a colegir que muy otra fue la causa de la 'expedición tripartita, pues particularmente los casos de Francia y España, no justificaban una movilización
bien costosa de escuadras navales; por otra parte, el régimen del Presidente
Juárez, sin negarse al reconocimiento y pago de la deuda, hizo moción para un
aplazamiento, dado que las circunstancias de la lucha interna y el caos imperante, impedían un equilibrio en la economía, que pudiera satisfacel' tamañas
exigencias. Así lo hizo saber don Antonio de la Fuente, enviado ante las cortes
de Francia e Inglaterra
En esta situación de crisis económica perfectamente manifiesta, el gobierno
de los Estados Unidos, al enterarse del rompimiento de las relaciones con
Francia e Inglaterra, ofreció al gobierno del Presidente Juárez la negociación
de un tratado, por el que el gobierno de los Estados Unidos asumiría el pago
del interés al tres por ciento de la deuda consolidada que aquel país tenía con
los tenedores de bonos mexicanos, cuyo capital se calculaba en sesenta y dos
millones de pesos, a cambio de diversas estipulaciones e intereses, así como del
derecho de retención específico sobre las tierras públicas y derechos de minas
en Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, con promesa de propiedad
528

Es que los intereses económicos y políticos de la vieja Europa y de la joven
república norteamericana jugaban un porvenir asaz venturoso en el campo
experimental de México.
Este era -dice un autor, en efecto, el lado trascendental de la cuestión;
México no venía a ser más que el punto de partida escogido pava el desarrollo
de un gran plan que acabaría por establecer en América influencias o hegemonías europeas o norteamericanas, tanto en el orden político como en el económico, y hasta en el cultural.
Lucha secular de dos expresiones cultur&gt;ales y de convivencia que tanto han
afectado al discurrir del mexicano.
México en el proceso lógico de su desarrollo hacia el advenimiento de un
nuevo orden, pagaba el tributo de innúmeros padecimientos al disloque de su
estructura medievalista que dejaba atrás, y recibía a la vez el impacto de una
lucha universal entre viejo y nuevo mundo, que hacía del territorio teatro de
sus hazañas, dando origen a una nueva estructura económica mundial y al concepto consolidado a integral de la Patria.
Preciso es meditar, para entender, la estructuración y consolidación de México, medieval y renacentista, perennemente dinámica e imponderable, con
sus altibajos en trayecto ascendente.
Entretanto los mexicanos se debatían en activa disputa y cruzaban sus armas
en los campos de lucha, la triple alianza formada por Inglaterra, Francia y
España se disolvía, después de múltiples disputas. En la última acta de la discusión tripartita, aparece la justicia que asistía a México para librarse de una
lucha internacional y a la vez ponía al país únicamente frente a la heróica
Francia, para entablar un descomunal combate; sería una lucha por demás
desigual, entre un país militarmente poderoso y uno pobre y débil con una
profunda división entre sus hijos.
Se daba principio a una etapa en que se jugaban en los destinos de un
pueblo, los de dos expresiones humanas. México tendría la última palabra.
El ciclo abierto por el movimiento activo de Ayuda, se consolidaría en
definitiva.
529
H34

�.
. . al hacia la Reforma tomaría franqueza y abriría
La proyecaón consutuc1on
d 1 Re,pública liberal hasta los al. ..
l ta a permanente e a
'
.
defrmtivamente a e p ' .
d ' .
1 de la Revolución mexicana,
d
,
a estruJante y e sismo, a
bores e otra epoc ,
. . , 1 d 1917 con marcada orientación soque dio al país otra Const1tuc1on a e
'
cialista.

que han impedido y están impidiendo a nuestra patria desenvolver los elementos
en que abunda para ser dichosa.
Yo no sé todavía si me iré con Mejía o marcharé para Texas, donde puedo
ser más útil, porque Austin es poco expedito y se ahoga en poca agua; pero
de todos modos tú procura estar en San Luis en todo Diciembre, donde espero
darte estreclío abrazo.
Dáselos entre tanto a Pepa y Ramona, con un cariño a los muchachos y disp6n de la buena voluntad de tu h.·. y amigo. Tomás.
Documento No. 2

APÉNDICE

Extracto de la discusi6n y acuerdo de la Junta Anphictiónica de Nueva
Orleans, en su sesión secreta, tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835,
en la calle de Ursulinas No. 103.

1

Documentos de la Junta Anphictiónica
de New Orleans, 1835

Lo liberales más rustinguidos se hallaban en los Estados Unidos, Y en la
ciud:d de Nueva Orleans se habían dado cita para constituir una Junta
Anphictiónica, de donde proceden estos documentos:

Documento No. 1
. b 7 d 1835 Mi querido Pancho: Consuélate y
Nueva Orleans, Sepbem re
e sal' del dominio feroz de los aristócratas:
llénate de gusto al saber que vas a A1r
r' fusilado muy pronto y que los
,
tr 'd r y tirano Santa nna se a
..
l
que e p1caro a1 o
.
lo ue les hizo perder la perfidia de
liberales Federalistas resar~~ con u~u~
l'to Quintana y demás reun malvado y de sus aux1hares y f1Tap1es, ora 1 '

1

fractarios.
,
ch especialmente de todo profano,
El adjunto extracto que reservaras mu . o,
.
d , de lo que hemos
.
sean de llana confianza, te impon ra
y aún de los hh ... que no
de la Junta Anphictiónica de esta ciudad y de
acordado en sesiones secretas
, dos meses sin que el
lan
halla tan avanzado, que no pasaran
que nuestro P
se
. d Tamaulipas y acaso avanzado hasta
. .
M ., haya tomado a Tamp1co e
'
R
insigne e11a
,
diados del año que entra, nuestra eSan Luis Potosí, y cuando mas para me
h b , un aristócrata ni un
ública
será
verdaderamente
libre,
porqu~
no
.
a r~ f , t'co alguno de los
P
1
relumbr6n, así como m• ob'ispo, m· fraile • ru monJa' ru ana

530

Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos
como norte-americanos, dijo el señor Mejía, que el objeto con que había
promovido esta reuni6n, era el de dar cuenta a algunos miembros de la Junta
del estado en que se hallaba su plan, lo mucho que tiene avanzado y principalmente de las condiciones que se le han puesto y a que se ha visto en la
necesidad de condescender para proporcionar dinero y toda clase de auxilios para la expedición acordada sobre el Puerto de Santa Anna, de Tamaulipas; que varios capitalistas interesados en la libertad del Género Humano,
y en el bien del Estado de la Louisiana estaban prontos a ministrar el dinero
y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado con tal que el mismo
general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del Gobierno español.
Provincia de Texas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea
vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos, del
señor Zavala, y demás que tienen allí tierras, al Estado de la Louisiana o a
sus vecinos pudientes y se erija en Estado libre, soberano e independiente;
que por ahora reconozca por Centro al Gobierno de la Unión de los Estados
Unidos del Norte, mientras que se pueda realizar el gran proyecto de la nueva
República del Sur, de que se hará parte el mismo Estado de la Louisiana.
El señor Gómez Farías dijo: que como Vicepresidente que es de los Estados
Unidos Mexicanos, y por conocimientos que le asisten de las preocupaciones de
sus paisanos, del dominio e influjo que tienen allí los clérigos, frailes y grandes
propietarios, considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa
a que se trata de comprometer el señor Mejía; pues aunque en realidad,
531

�ningún perjuicio se sigue a la nación Mexicana de perder un terreno que si
no puede poblar; siempre le ha de doler esa desmembración, y no es fácil,
principalmente ahora, hacer entender a la gran mayoría, que esa misma
desmembración es aparente y temporal, pues al fin, los Estados del Sur han de
venir a formar una sola nación federada.
Que como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de
conciencia, el clero ha de oponer una fuerte resistencia, y por todo ello sería
lo mejor, o que se reservase la expedición para mejor oportunidad, o que el
señor Mejía allanase a los prestamistas a que la obligación principal se redujese
sólo a pagarles los fondos que presten con un premio de cinco por ciento al
mes, luego que se triunfe y el mismo señor Gómcz Farías vuelva a ponerse a la
cabeza de la República.
El señor Mejía y otros señores le cx'J)licaron, que el plan, estaba no sólo en
los intereses de los prestamistas, sino en el de todos los Liberales, y si bien era
cierto que el influjo del clero y de la aristocracia es poderoso, hay también en
la clase media mucha gente ilustrada y aspirante: que la multitud a quien se
ha de armar, es bárbara y sigue al que le pague bien, y que si el señor Farías
estaba acobardado por el triunfo efímero de Santa Anna en Zacatecas, debía
alentarse con las noticias que comunican nuestros corresponsales de que Santa
Anna ya está disgustado con el nuevo orden de cosas, porque vé que el Congreso no piensa hacerlo emperador, que es a lo que aspira, y sobre todo que
estaba ya comprometido; que urge su marcha para Tampico, y era necesario
que en la noche quedase resuelto lo que había de hacer, y que si se andaba
con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el Diablo.
En vista de esta decisión, el mismo señor Gómez Farías se convenció y quedó
resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía
con los prestamistas, autorizándolo competentemente para que celebre los
contratos, y se obligue a todas las condiciones que le parezcan, y ofreciendo
que si se juzg&lt;". necesario el señor Gómez Farías firmará como Vicepresidente
de los Estados Unidos Mexicanos, y supuesto que urge ya muchísimo el que se
comience a obrar, se reúna mañana esta junta en sesión secreta para examinar
los trabajos que la comisión tiene ya concluídos acerca del plan de la revolución, que ha de regenerar políticamente a la nación mexicana, fijando para
siempre su libertad.
Documento No. 3
Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva_Orleans, la noche del 4

532

de S_eptiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos
Mextcanos.
Desp~és de una larga Y_ detenida discusión, que comenzó a las 8 de la noche y
concl~yo a la una Y. media de la mañana, fueron acordados por una mayoría
de mas de dos tercios de votos, los siguientes artículos que forman el plan
reservado:
lo. Los jefes Y supre~~s directores de la empresa por la reconquista del sist~ma ~ed:ral, Y es:1bleclmlento de un gobierno eminentemente Liberal, en México, seran los senores Don Valentín Gómez Farías, Don José Antonio Me·ía
y Don Lorenzo de Zavala.
J
2o: El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la Rep'br
' denes Y d.1spos1c1ones
•.
u ica
dMexicana, dará 1ªs or
convenientes, oyendo el dictamen
~ 1os -~tros dos cuando se puedan reunir y cuando éstos hayan marchado a la
:Jecuci~n, se arreglarán en lo posible a las instrucciones del primero, y sólo
,e podran separar de ellas en casos urgentes, exigiéndolo las circunstancias.
ah3o. El señor Mejía será general en jefe del Ejército Federal compuesto por
~ra de todo~. l~s q~e _puedan reclutarse en el Estado de la Louisiana, y despues de las m1hc1as c1v1cas que ha de ir levantando en todos los Estados or
donde pase hasta llegar a México.
' P

4o: ~l señor Zavala será el director y jefe de los colonos de Texas a q ·
sellm1mstrarán
. . necesiten para 'defenderse
menes
, armas;,d.mero, gente, Ycuantos auxilios
y amar allt la atenc10n del Gobierno de México mientras el seño M .,
el
t d T
•
r eJia ocupa
puer o e amp1co de Tamaulipas.

5°:

Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible, bajo las bases
del sistema federal y procurando dar a entender, de una manera que alucine
que a excepción de Santa Anna y de los ministros que'
1pero que •no comprometa,
..
0 a~onse3an Y ama 1
1aban en el llamado Plan de Cuernavaca los cuales h d
sufnr I
. I (
.
'
an e
, ª pen,a capita_
cualquiera que haya sido su conducta posterior). En los
dem_as h~bra un olvido general y amnistía completa, por lo pasado, así como
un ngor mexorable para lo futuro.
6~. Se irán reinstalando las Legislaturas y Gobernadores de los Estados que
babia en Marzo de 1834, a excepción de las personas que no inspiren confianza
y lu_ego que se tome a México, se repondrán las cosas al estado que tenían en
el ci~do mes, Pª~ª. lo c_~al el señor Gómez Farías se pondrá en camino y se llamaran con la antic1pac1on conveniente a los Diputados y Senadores.
7o. Instalado que sea el Congreso, desarmad o y d'isperso el que se llama

533

�ejército permanente, el señor Mejía, a nombre y como General en Jefe del
Ejército Federal, hará al Congreso las peticiones siguientes: protestando la
más sumisa obediencia y sin amenaza alguna, pero sí ofreciendo que no dejará
las armas de la mano hasta que tengan efecto las determinaciones que re-

d~ que no se ~ntroduzcan a la República un número considerable de ingleses,
ruque su gabmete tenga influjo alguno en el mexicano.
Junta Anphictiónica de Nueva Orleáns, Septiembre 6 de 1835.-V. Gómez
Farías.-J. A. Mejía.

caigan.
Las siete peticiones al Congreso son las siguientes:
Primera: Que el mismo Congreso General, por lo extraordinario y urgente
de las circunstancias, legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes a la Constitución del año de 1824, sin poder tocal' la
forma de gobierno, independencia de la nación y libertad absoluta de imprenta.
Segunda: Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y
personas así eclesiásticas como seculares de quienes se sospeche con fundamento
que han de contrariar la reforma.
Tercera: Que cesen todos los cabildos eclesiásticos dejando nombrado un
gobernador de la Mitra y entregando al Gobierno toda la plata y alhajas preciosas.
Cuarta: Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y
monjas, y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del
Gobierno, a excepción de los ornamentos y vasos sagrados, que se repartirán
entre las iglesias pobr&lt;:s: los edificios e iglesias de los conventos servirán para
hospicios, casas de beneficencia, hospitales, cuarteles, talleres o se venderán
algunas para sinagogas o templos de los otros cultos.
Quinta: Que se declare que todos los mexicanos son libres para adoptar
a Dios como quieran, que se corte toda comunicación del Gobierno con Roma,
aunque podrá permitirse a los particulares que quieran seguil' el catolicismo
con tal que no perturben el orden público ni hagan prosélitos.
Sexta: Que se repartan con igualdad todas las fincas rústicas y urbanas, sea
cualquiel" el título con que se posean y con tal de que a los propietarios les
quede cuando menos una tercera parte, y todo el resto se dará a los habitantes
pobres, prefiriéndose al Ejército Federal, a cuyos individuos se les destinará
una porción de tierras y casas en premio de sus servicios.
Séptima: Que ha de haber una unión y alianza estrecha con los Estados
Unidos del Norte, y sus ciudadanos, especialmente los de la Louisiana, que
han de ser reputados como hermanos, se han de introducir libremente sin
necesidad de pasaporte, se les ha de hacer gl"acia de la tercera parte de los
derechos que se cobren a los efectos de otras naciones, y se ha de cuidar mucho

APÉNDICE

2

Actas de las Sesiones de la Junta Revolucionaria
Mexicana en Brownsville, Texas, 1855

ACTAS DE LAS SESIONES DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA
MEXICANA, EN BROWNSVILLE, TEXAS, 1855
Sesión del día 22 de mayo de 1855
En la ciudad de Brownsville, a 22 de mayo de 1855, reunidos los ciudadanos
Melchor Ocampo, Juan José de la Garza, Ponciano Arriaga, Manuel Gómez
YJ~~ M~~• el ciudadano Garza manifestó que acaba de recibir una comunicac10n oficial del ciudadano Santiago Vidaurri, fecha 17• del actual, en Villa
Aldama (Estado de Nuevo León), en la que le participa haberse pronunciado
a la cabeza de la Milicia Nacional del Estado, contra la ominosa tiranía del
~l'al. Santa Anna, que el 19 del mismo mes emprendería su marcha sobre la
c'.udad de Monterrey donde lo esperaban con los brazos abiertos y conjura al
cmdadano Garza. y a. las demás personas amigas de la libertad que se encuentran de este lado izquierdo del Bravo, de que, sin pe'rdida de •:e
..
.., mpo, se d'IT!Jan
a ~ontel'rey las fuerzas que haya disponibles a fin de que uniformándose todos
en ideas, se acuerde un plan digno de la causa, añadiendo el ciudadano Garza
que, al h_acer presente la referida comunicación, su objeto era que se acordasen
las med1~as conducentes a favorecer la causa pública y obsequiar los deseos
· conoc1·
. del cmdadano Vidaurri.
. . El ciudadano Ocampo manifest'o que, sm
ffilento alguno del movlilllento preparado por el ciudadano Vidaurri, se había
535

534

�ocupado por su parte en hacer reunir y organizar algun?s elementos bajo la
inmediata dirección del ciudadano José María J. Carva1al Y que deseoso de
apoyar al ciudadano Vidaurri, har-ía cuanto est~vi.ese de s~ parte para _que el
referido Carvajal se pusiese en marcha, sin perdida de tiempo'. a un~~se en
Monterrey con las demás fuerzas libertadoras. El ciudadano Amaga diJo que
convendría que los individuos presentes se ocupasen en reda~tar el plan que
debería proclamarse en Mpnterrey y que para que los ~ctos e1ec~tados por, los
mismos tuviesen el carácter de formalidad que las cucunstanaas requenan,
proponía que se constituyesen en Junta Revol~~onaria en.cargada de los tra:
bajos relativos a la parte política de la revoluc1on, de arbitrar rec~rsos, orga
nizar fuerzas y, en fin, de todo aquello que fuese conducente al tnunfo de la
causa de la libertad.
Discutida la proposición, fue aprobada y se declaró desde !uego instalada
la Junta Acto continuo se procedió al nombramiento de Presidente y lo fue
·
· 'n el ciudadano Ocampo. Para Secretario fue nombrado del
por ac1amaao
, l · d
mismo modo el ciudadano Mata. El ciudadano Presidente nombro a cm adano Arriaga en comisión para presentar al día siguiente el proyecto del plan
que convendría remitir a Monterrey.
Habiéndose hecho presente que el ciudadano Carvajal necesitaba urgente. · para comprar las armas que le faltaban
mente algunos recursos pecumanos
.
y para auxiliar a la fuerza que estaba a sus órdenes, quedó encarg~~o el ciudadano Mata de procurar un préstamo de $ 1 000 con las condic1?nes que
juzgase prudentes, atendidas las circunstancias y de cuyo resultado dana cuenta
al siguiente día.
Juan J. de la Garza.
Manuel Gómez.

· Melchor Ocampo.
Ponciano Arriaga.
José Mata.

Sesión del día 23 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, el ciudadano Mata ma~~estó
que había obtenido los $ 1 000 que la junta le había encargado solicitase
bajo las condiciones siguientes:
lo. La Junta otorgaría una orden de pago al portador admisi~le por la
tid d de $ 1 250 de derechos de importación causados en cualqmera de los
can ª
., d S t A
puntos que se pronunciasen contra la administrac1on e an a nna.
536

2o. Los ciudadanos Garza, Gómez y Mata darían su garantía personal al
prestamista para que si a los tres meses de expedida la orden no había tenido
verificativo el pago, se considerasen responsables a la devolución de los citados
$1000.
Aprobados por la Junta los términos del préstamo, se acordó expedir los
documentos en los términos expresados.
El ciudadano Arriaga dio lectura al proyecto del Plan que convendría mandar a Monterrey, después de una prolongada discusión, quedó adoptado en
los términos siguientes:
Artículo lo. El pueblo mexicano, en uso de su legítima soberanía, desconoce
al llamado Gobierno del Gral. don Antonio López de Santa Anna, las leyes
que han emanado de su bastardo poder y todos los actos de su administración que no han tenido más derechos que la fuerza.
Artículo 2o. Como es una necesidad imperiosa, preeminente, superior a
todos los debates políticos, sacudir el afrentoso yugo de la dominación dictatorial, el pueblo de Nuevo León y todos los que toman parte en tan patriótica
empresa, se abstienen de formular desde luego un programa político que depende más bien de la observación y de la experiencia de los sucesos revolucionarios y que se engendr-arán sin duda en ellos mismos; limitándose por ahora
a combatir vigorosamente hasta destruir la tiranía. La Junta Revolucionaria
que está ya constituida y a la que se unirán personas que merezcan la confianza
pública por sus antecedentes de probidad, ilustración y patriotismo se encargará de proponer a la Nación, oportunamente, el programa político que juzgue
adecuado a satisfacer las necesidades del país.
Artículo 3o. Esto no impide que independientemente del orden político
general de la República, los pueblos que se pronuncien adopten desde luego
y pongan en práctica todas las medidas sociales y de conveniencia pública que
demanden sus necesidades locales.
Artículo 4o. La revolución protesta sostener a todo trance la independencia
nacional, oponerse a toda enajenación del territorio mexicano y no aceptar
auxilio de fuerzas extranjer-as. La contravención a este artículo se considerará
como delito de alta traición.
Artículo So. Se declara vigente el arancel llamado de Caballos.
El ciudadano Presidente propuso que se escribiese una carta oficial al ciudadano Carvajal firmada por todos los miembros de la Junta, en la cual al
darle aviso de los $ 1 000 que se le remiten, se le diga ha de marchar tan pronto

587

�erse a las órdenes del ciudadano
como le sea posible a Monterrey, p~a pon d o no cree conveniente obrar
.
•
1 ·er motivo no pue e
Vidaum y que, s1 por cua qui d 1 J t no disponga del dinero sino que lo
de conformidad con los deseos e a un a,
conserve a la disposición de ésta.
.
. , l
ión quedando citada la mmeAprobada esta proposición, se termino a ses '
diata para el día siguiente.

José Mata,
Secretario.

Melchor Ocampo.

Sesión del día 24 de mayo de 1855

Nuevo León.
. la propos1c1on,
· ·, quedó aprobada.
Suficientemente discutida
d
1
ta se levantó la sesión acordán ose que e
No habiendo otro asunto que tra r
l
ando considerase conveniente
ciudadano Presidente citaría a los voca es cu
la reunión de la Junta.

José María Mata,
Secretario.

Sesión del día 27 de mayo de 1855
.
l Secretaría dio cuenta con una
Leída y aprobada el acta ~e la ~ntenir~:-a1 en que al acusar recibo de la
carta oficial del ciudadano Jose Mana J. a lJ '$ 1 000 que se le remitieron,
. . .,
f ch 23 del actual con os
.
.
que se le clirigto con e a
. t que el ciudadano V1daurn
entiende que no es c1er o
manifiesta que, aunque
.
, d s ni se mostraba necesitado
. . . de que se pusiese a sus or ene '
exija de él sacr1fic10

538

El ciudadano Presidente llamó la atención de la Junta sobre la aserción del
ciudadano Carvajal de no ser cierto que el ciudadano Vidaurri se mostrase
necesitado de auxilio en su rumbo, siendo así que terminantemente pidió que
marchen a Monterrey las fuerzas liberales que hubiese disponibles, y propuso
que cuando la Junta tenga que dirigir alguna nota al ciudadano Carvajal se le
haga conocer que la equivocación ha sido suya, insertándole el párrafo relativo
de la comunicación del ciudadano Vidaurri.
Discutida suficiente la anterior proposición quedó aprobada.

,
. el ciudadano Presidente propuso
Leída y aprobada el acta del d1a anterior, 1 f'n de que se sirviese manifestar
1 · d d O Garza con e 1
se dirigiese una nota a cm a an
.
te . hombres armas, etc., pertenea la Junta cuáles son los elementobesex1sdten ds .1 Estado de Tamaulipas, estuvo
.,
como Go ma or e
cientes a la secc1on que,
f d d
ta proposición en la conve,
:
pasado un an o es
a sus órdenes e1 ano proxim0
'
irniento de los diferentes
.d d d
e la Junta tenga conoc
niencia y aun neces1 a e qu
1
favorecer el movimiento de
elementos que existan y que puedan emp earse en

Melchor Ocampo.

de auxilio por su rumbo, omitía toda observación que sería tal vez infructuosa
y se sometía a las órdenes de la Junta; que las fuerzas que forman el ala derecha de la sección que debe operar a sus órdenes había avanzado de Guerrero
hacia Mier y que él, Carvajal, se hallaría sobre el río San Juan, el 26 ó 27
del presente.

Se dio lectura al acta del pronunciamiento de la Villa de Guerrero, que por
conducto de la Junta se dirige al Gral. Álvarez.
Habiéndose notado que la referida acta no venía acompañada del oficio de
remisión correspondiente, quedó acordado que la Junta cubra esa falta y participe al Gral. Álvarez su instalación, los trabajos que hasta aquí ha ejecutado
y el estado que guarda la revolución en el norte de la República.
El ciudadano Gómez manifestó a la Junta que: estando comprometido con
el ciudadano Vidaurri y otras personas de Nuevo León a unírseles luego que
levantasen la voz contra la tiránica administración de Santa Anna, creía de su
deber ponerse en marcha hacia el referido Estado y a ese fin solicitaba el pe11miso correspondiente.
El ciudadano Mata dijo que comprendía la naturaleza de los compromisos
que el ciudadano Gómez había contraído y deseaba que los cumpliese; pero que
creía conveniente a la causa pública que en vez de dirigirse el ciudadano Gómez
a Nuevo León con el carácter de un simple particular, debía hacérsele comisionado por la Junta para ir a trabajar allí en favor del bien público y del triunfo
ele los principios democráticos.
Discutida esta proposición quedó aprobada.
A moción del ciudadano Gómez quedó nombrado el ciudadano Arriaga para
redactar un manifiesto al pueblo mexicano.

El ciudadano Mata hizo proposición para que se estableciese un boletín de
noticias por medio del cual la Junta pudiese circular todas aquellas que sean de
interés público, así como algunos artículos en favor de los principios democráticos. Fue aprobada y nombrado redactor el ciudadano Presidente.

539

�Con Jo que terminó la sc:;ión a que asistieron los vocales de la Junta.

José María Mata V.,

Melchor OcamJJo.

Secretario

Sesión del 29 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, el ciudadano Gómez hizo presente
que debía ponerse en marcha en la tarde de este día y deseaba recibir algunas
instrucciones acerca de la misión que iba a desempeñar al Estado de Nuevo
León.
El ciudadano Presidente propuso como puntos de recomendación al ciudadano
Gómez:
lo. Que se diese a los prisioneros un trato humano y decoroso y que se canjeasen siempre que hubiese oportunidad de hacerlo, procurando, entretanto,
alejarlos de los lugares en que su presencia pudiera ser peligrosa.
2o. Que se procure guardar la mejor armonía con el clero y respetar los
intereses de esa clase que la sociedad tiene aceptados como legítimos; pero que
si por desgracia tratase de abusar de los objetos de su institución y de ejercer
una influencia ilegítima en la cosa pública, que sugiera se dicten las medidas
que sean suficientes a impedir semejantes abusos.
Puestas a discusión por su orden estas dos proposiciones anteriores, quedaron
aprobadas.

-, - ;

El ciudadano Mata propuso se encargase al ciudadano Gómez, en su tránsito
de esta ciudad a Roma, de organizar un servicio postal a fin de que la Junta
pueda m:ibir con prontitud las comunicaciones que le sean dirigidas de Mon-

Junta de fecha 25 del actual la había transe .
.
Valdemar que fue quien inm'ediata
nto al ciudadano Eulogio Gautier
próximo pasado· que Jo hab' . mdente ~ancló la sección pronunciada el año
. .
'
ia msta o vanas ve
ofic1al y que no había pod. d
.
ces a que le diese la respuesta
tab
1
, o conseguir más que la cart
.
a, en a cual se ve que Gautier Vald
.
a particular que presenque se piden.
emar se mega a dar las explicaciones
d Los ciudadanos Garza y Go'mez d'.
11eron que
¡
e parte del ciudadano Gautier V Id
no es sorprende esta conducta
hace pocos días para que facilitar: ;mar,:rque habiendo ocurrido al mismo
que se hallaban a cierta dista . d os ~ es, que eran de urgente necesidad
. d
nc1a e aqu1 prometí, d 1
'
c1u ad inmediatamente que los ·¿·
'
en o e entregárseles en esta
,
p1 iese, se negó a ha I
, b
que carec1an de todo fundamento
cero as1 ajo pretexto de
El ciudadano Presidente dijo ue I
supiese que no debía esperar ni a q . o e~pu~to bastaba para que la Junta
d
G .
qwescenc1a m coope .6 d
ano autter Valdemar en los tr b .
rac1 n e parte del ciudad l
a1os que la mi
h
e a revolución y que para q
d
sma a emprendido en favor
l
ue cuan o llegu l
ugar que le corresponda, proponía se hi .
e e caso, cada uno obtenga el
c1ese constar en el acta 1
Tomado en consideración lo manif t d
o expuesto.
y lo propuesto por el ciudadano p .: a o por los ciudadanos Garza y Gómez
.
res1 ente, fue esto último aprobado
El ciudadano Mata h.IZO presente que debiendo
.
mez, quedaba incompleta la co . º6 d
ausentarse el ciudadano Góm1s1 n e recursos d
f
y proponía en consecuencia se nomb
I
e que orma parte el segundo
El ciudadano Presidente nombró en :se a person~ que haya de remplazarlo.
dano Garza.
mplazo del ciudadano Gómez al ciuda-

ª

Con lo que terminó la sesión a que asistieron todos los vocales de la J unta.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

terrey. Fue aprobada esta proposición.
El ciudadano Gómez manifestó que era muy probable encontrarse en el camino algún pliego dirigido a la Junta y como era aún más que bajo la misma
cubierta le viniesen comunicaciones dirigidas a él directamente, pedía se le
autorizase para abrir cualquier pliego que, dirigido a la Junta, encontrase en
su tránsito.
Sin discusión quedó aprobada esta petición.
El ciudadano Garza hizo presente que luego que recibió la nota de esta
540

Sesión del día 30 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el .
consideraba conveniente se
..
1 .' ciudadano Mata manifestó que
.
d .
rermttese a ciudadano Gó
d .
Pliego e mstrucciones que se 1
t
,
mcz un uplicado del
o en rego en esta ciudad t d
acto aunque era puramente ceo ó .
,
an es e marchar, cuyo
n rmco, quena proponerlo a la Junta para que
541

�hubiese de él la constancia respectiva en el libro de actas de las sesiones de la
Junta.
Después de una ligera discusión quedó acordado se remita el duplicado de
que se trata al ciudadano Gómez y se le diga en el oficio de remisión que acuse
el recibo correspondiente.
El ciudadano Mata hizo presente que el Sr. Juan Julio Merner, que ha servido durante varios años como oficial de infantería y de ingeniero en Suecia
y en Dinamarca, y que últimamente estuvo al servicio del Gobierno de México,
había ofrecido cooperar a sostener la causa de la libertad, si por la Junta se le
daba un grado competente y se le revalidaba, después del triunfo de la revolución, el despacho que obtuviese ahora, por el Gobierno que suceda a la administración actual; presentó al mismo tiempo los documentos que comprobaban
los servicios que había prestado y manifestó que, en su opinión, era muy conveniente aceptar los servicios del Sr. Merner por considerarlos muy útiles en
Monterrey, cuya plaza debe ser atacada por las fuerzas que el Gral. Well ha
hecho marchar en esa dirección.

El ciudadano Presidente dijo: que consideraba muy conveniente aceptar los
servicios del Sr. Merner; que era de opinión que en vez de acordar desde ahora
el arma en que había de servir y el grado en que se le había de considerar era
más prudente y propio del carácter de la Junta limitarse a hacer una recomendación del citado Merner al ciudadano VidaUI'ri, para que éste determine sobre
esos particulares lo que juzque más útil a la causa pública, comprometiéndose
la Junta, además, a esforzarse en hacer reconocer por el Gobierno que suceda
a la despótica administración actual, el grado que el Sr. Memer obtenga en
las filas de los que pelean por la causa de la libertad.
Discutida la proposición en los términos presentados por el ciudadano Presidente quedó así aprobada.
El ciudadano Mata dijo que sabía que el Sr. Memer necesitaba recun;os
para trasladarse desde esta ciudad hasta Monterrey y proponía, en consecuencia,
se le auxiliase con la suma de 60 pesos.
Sin discusión fue aprobada y que se dé conocimiento de ello al ciudadano
Vidaurri en la nota que se le diri.ja recomendándolo al Sr. Memer.
El ciudadano Presidente manifestó, que tanto para el gasto que acaba de
aprobarse, como para el pago de impresiones y otras varias cosas, se necesitaba
que la Junta tuviese un fondo con qué poder hacer frente a esos desembolsos que, con ese fin excitaba a la comisión nombrada para obtener recursos, activase sus trabajos respecto del préstamo que está solicitando.

542

El ci~dadano ,M~ta contestó, a nombre de la comisión, que activará cuanto
sea posible el termmo del asunto que se le ha confiado y, entre tanto, para
que la falta
1 de
J fondos no sea un obstáculo para Ja marcha del Sr. M erner,
asegura ~ a unta que en el mismo día le entregará los 60 pesos acordados y
pr&lt;&gt;_&lt;:urara alguna otra suma para el día siguiente, sea por cuenta de la revoluc1on, sea por su cuenta propia, si de otro modo no se puede conseguir.
otro asunto de qué tratar, se levan•/..
·' a la que no
.No. habiendo
.
"" la ses10n,
as1sbó el cmdadano Gómez por estar ausente en comisión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día lo. de junio de 1855
Leí_d a Y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una nota oficial
del
d"ing1
· ·da a1
· dciudadano Santiago Vidaurri' de fecha 23 del u'1•:~
w..i.u0 mayo,
cm adano Garza, en que manifiesta haberse apoderado a viva fuerza de la plaza
de Monterrey, hecho prisionero al Gral. Cardona, al coronel Morett y a la mayor
' parque y armas •
d parte de la oficialidad quedando dueño de la artillena,
emuestra la necesidad de que todas las personas que combaten por la libertad'
se pong~n d~, acuerdo para que haya la unidad de acción que debe presidir ~
la o~gamzacion ~e los ramos de guerra, hacienda y política y que aseaurarán
el triunfo de la libertad contra el despótico Gobierno de México.
'"'
El ciudadano Presidente dijo: que debía ser, muy satisfactorio para la Junta
que to~os sus actos coincid~~sen con los deseos del ciudadano Vidaurri, a quien
propoma se contestase _hac1~~dole una reseña de todos )os trabajos ejecutados
pov_!ª Junta;_ de sus d1spos1ciones encaminadas todas a obtener la unidad de
acc1on apetecida y de la resolución adoptada de antemano de conso·tw· 1 ·
dd
Vd
·
r a cma ,ano i aurn en el centro de las operaciones militares, cuya autoridad deberran rec~nocer t?das las fuerzas que se habían movido o se moviesen por los
recursos o influencia de la misma Junta.
Discu~da la pro?osición anterior fue aprobada, acordándose que a la nota se
acompane un duplicado del plan que la Junta remitió al ciudadano Vidaurri con
fecha 23 del pr~ximo pasado y se le suplique tome las medidas convenientes
para que los phegos que dirija vengan con celeridad (y) seguridad, pues el
que ahor,a se contesta, se ha recibido después de ocho días de su fecha y abierto.
El ciudadano Mata hizo presente a nombre de la Comisión de Hacienda

'

543

�que había parcticado cuantas diligencias había creído oportunas para realizar
el préstamo que se ocupaba hacía algunos días y que la única propuesta que
había obtenido, consistía en que el prestamista pagaría al 23o/o una orden por
valor de $ 8 500, que debería ser compensada con derechos de importación
causados por el portador en cualquier punto de los que estuviesen pronunciados
contra la administración de Santa Anna; añadiendo que a pesar de las facultades que respecto de este asunto había recibido la comisión, ésta no había
querido proceder a terminar el contrato hasta consultar la opinión ele la Junta.
En la discusión se tuvieron presentes las circunstancias actuales de la revolución, que exigen se hagan grandes sacrificios para obtener el triunfo; la utilidad
que con la adquisición de la suma propuesta resulta facilitando las operaciones
de la Junta paralizadas por falta de recursos y, por último, que ese sacrificio
insignificante para la Nación y otros mucho mayores deben hacerse, no sólo
porque llevan por objeto restaurar la libertad y garantía de los mexicanos, conculcadas de un modo infame por Santa Anna y sus satélites, sino porque los
robos y actos de inmoralidad de la adminitsración actual causan tal perjuicio
y ruina a la Patria, que no hay sacrificio que no deba hacerse para evitar tan
funestos actos.
Conformes todos los individuos presentes en lo expuesto, se acordó aceptar
el préstamo en los términos propuestos y que se expida la orden por valor de los
$ 8 500 referidos.
·
El ciudadano Mata propuso que se nombrase un tesorero que se encargase
de recibir la suma que iba a quedar a disposición de la Junta, para que la
tuviese en su poder y distribuyese con arreglo a las órdenes de la misma.

Después de una ligera discusión fue aceptada la proposición y nombrado
tesorero el ciudadano Mata.
El ciudadano Garza hizo presente que la falta de recursos, con que hasta
aquí ha tropezado, le había impedido alistar activamente alguna fuerza que
marche cuanto antes a auxiliar a las que ya operan sobre el enemigo; que con
los recursos adquiridos podrá hacer salil' muy pronto 100 infantes y 50 dragones,
armados y municionados.
El ciudadano Presidente propuso que de la suma que iba a obtenerse, se
pusiesen a disposición del ciudadano Garza $ 1 700 y el resto quedase destinado
para los gastos de la Junta. Sin discusión quedó aprobada la proposición.
Quedó acordado igualmente el pago de las siguientes cantidades:
La de $ 60 facilitada al Sr. Merner por el ciudadano Mata, según el acuerdo

La de $ 10 por gasto de impresión del Noticiero ~el Bravo.
La de $ 20 para auxiliar al correo que marcha a Monterrey.
El ciudadano Arriaga dio lectura I
l
hiciera a nombre de la Junta R 1ª .ª pr~ ama que se le tenía encomendada
evo uc10nana la cual f
, •
bada acordándose se im •
. '
ue unammemente apro'
pruna en esta cmdad
·
dadano Manuel Gómez.
Y se rerruta una copia al ciuCon lo que terminó la sesión, a la que no .
hallarse ausente, en misión.
asistió el ciudadano Gómez por
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del 3 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior 1 . d d
.
que habían llegado a esta ciudad los ciuda~;m ~ ano Arr1aga ~zo presente
con el objeto de prestar a la revolución lo
~s. epeda, C~lderon, Fagoaga,
dadano J uárez le había escrito
d ~ s:rv1c10s que pudiesen, que el ciula falta de recursos no había pod'~comen an oselos y manifestándole que por
de él dependiese.
1 o moverse para ser útil a la causa en cuanto
Después de una ligera discusión
uedó acor&lt;l
servicios de los referidos ciud d
' q
ado que se aceptarían los
logo a la capacidad de cada a anos y que se les emplearía del modo más anáuno.
El ciudadano Presidente manifestó que 1
,
Junta tuviese en su seno al ciudad
, e sena muy satisfactorio que la
ano Juarez pero que
,
en Acapulco debía ser de más u t·1·d
d
1
'
cre1a
que suh presencia
1 1 a a a causa públ'c
1,
ya en revolución una parte del Estado de Oaxa
i ~' porque .a lan_dose
hacer que la revolución se e t d"
ca, podna con su influencia
.
,
x en iese a todo el Estad0
1
rmpedia que el ciudadano Juar'ez se pusiese
.
a1causa que
en mov· .Y como
t
recursos, proponía que se hiciese un f
":11_1en o era a falta de
para que pudiese realizar su rnarch:s u:~o p~~a rernit1rle _la suma de $ 250
Acapulco, venir a esta ciudad o p
'd p o dleJand~lo en libertad para ir ª·
.
roce er en e sentido q
• •.
.
tlsrno le dicten como más , til 1
, .
ue su JUICIO y patnou a a causa pubhca.
. Suficientemente discutida esta proposición, fue aprobada
d1~~ llevarse a cabo quedó nombrado en comisión el ciu y para que pusohc1tar un préstamo de $ 500' de 1os cua1es la rrutad
.
dadano por
Mata
para
se remitirá
el vapor

de la sesión anterior.
545
544

H35

�que debe salir el día 5 del actual para Nueva Orleáns al ciudadano Juárez y
la otra mitad se destinaría para auxiliar a los ciudadanos Zepeda, Fagoaga y
Calderón, cuando hayan de moverse para Monterrey o para el punto a donde
deben ir a prestar sus servicios.
El ciudadano Garza manifestó que activaba cuanto podía el alistamiento de
los 150 hombres que debían marchar sobre la línea del Bravo y que podía
asegurar que para el día 6 a más tardar se pondrían en movimiento. No habiendo otro asunto de qué tratar, se levantó la sesión a la que no asistió el ciudadano Gómez, por hallarse ausente en comisión.

José María Mata V.,
Secretario.

Melchor Ocampo.

y otro
. da dano Carvajal.
.
. de $ 4 para socorro del correo remitido por el cm
El ciudadano Garza hizo presente
actividad a la organización d l f ' que aunque había precedido con toda
.,
e a uerza que debe march
l
luoon, no había sido posible h
l
1i
ar a sostener a revo.
acer a sa r para el día q
.,
sesión; pero que se verificar,
ue anuncio en la última
a muy pronto pues estaba
.
d
municiones y otros objetos necesarios.
'
ya provisto e armas,
No habiendo otro asunto de
asistió el ciudadano Góm
quhealtlratar, se levantó la sesión, a la que no
ez, por
arse ausente en comisión.

Melchor Ocampo.

pliegos interceptados al enemigo.

v.,

Sesión del día 8 de junio de 1855

Sesión del día 6 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una carta del
ciudadano José María J. Carvajal, de fecha 2 del actual, acompañando varios

José María Mata
Secretario.

Leída y aprobada el acta de l
.
.
dano Gómez dirigida desde R a antenofr,chse dio lectura a la nota del ciuda'
orna con e a 5 d l
al
su llegada a aquel punto, el arreglo qu
l
~ .actu ' en que participa
en el tránsito y manifiesta que el si e_ para e serv1c~o de co~eos había hecho
terrey.
gwente marchana con dirección a Mon-

Que se conteste de enterado con aprecio.
Otra nota del mismo ciudadano Carvajal de fecha 6, en que participa que
habiéndose movido el enemigo de Camargo en número de 500 hombres, se
movió inmediatamente para hostilizar el flanco derecho de aquél, pero que en
la madrugada del mismo día 5 había retrocedido a marchas dobles a Camargo.
Que se conteste de enterado.
El ciudadano Mata manifestó que aunque no había podido arreglar todavía
el préstamo de $ 500 para que fue comisionado en la sesión anterior, tenía la
satisfacción de informar a la Junta que había sido enviada al ciudadano Juárez
a Nueva Orleans la suma de$ 250 según el acuerdo de la Junta. Que esperaba
para la próxima sesión poder dar cuenta de los términos en que hubiese negociado el préstamo.
A moción del ciudadano Presidente quedó acordado que la Tesorería haga
los pagos siguientes: uno de $ 10 por la impresión del número dos del Noti-

ciero del Bravo.
Otro de$ 15 por la del Manifiesto de la Junta a sus compatriotas.
Otro de $ 4 por francatura de correspondencia.

546

Que se conteste de enterado con aprerruo.
.
A moción del ciudadano
Mata se aprobó e1 gasto de $ 4 para socorro del
.
correo que condujo la comunicación del ciudadano G'omez.
No habiendo otro asunto de que tratar se levantó la sesión.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 11 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el ciud
nota que había recibido del G bº
.
.'
adano Garza presentó una
o ierno mtenno de Nuevo L ,
l
.
para que -cuanto antes se traslade
l d ,
eon, en que o e.xc1ta
' con as emas personas
d fº d
causa de la libertad' a la ciudad de M onterrey a fin de q
que ed 1en en la
sobre los puntos más import t
.
ue puestos e acuerdo
an es re1ahvos a la revolución en general y a los

547

�Estados de oriente en particular, dicten las medidas que juzguen indispensables
para llevar a cabo el objeto.
Presentó asimismo un ejemplar del Restaurador de la Libertad, periódico
político que ha comenzado a publicarse en Monterrey, y una carta confidencial.
El ciudadano Presidente, presentó una carta recibida de Roma en que
anuncian la salida de una sección de tropas enemigas de Camargo con destino
al Estado de Nuevo León y que se había recibido en aquel día, ocho del actual,
un correo de Monterrey excitando a los ciudadanos Carvajal, Garza y Capistrán
para que sin pérdida de tiempo se moviesen con sus fuerzas a incorporarse a
las de Nuevo León que debían atacar al enemigo. Presentó también otra carta
del ciudadano Carvajal en que éste dice que se ha puesto ya en marcha con la
fuerza que está a sus órdenes, rumbo a Agualeguas, que es el lugar de concentración de las fuerzas de Nuevo León.
El ciudadano Garza manifestó que había comenzado a mover parte de la
fuerza que va a sus órdenes y que él mismo, con el resto, se pondría en marcha
durante la noche para acudir cuanto antes al llamado que se le hacía.
A moción del ciudadano Mata se aprobó el gasto de $ 20 para pagar al
correo que vino de Roma, quien fue ajustado allí por el Sr. Moisés.
Habiéndose hecho presente que los ciudadanos Fagoaga, Zepeda y Calderón,
que debían marchar con el Sr. Garza, carecían aún de varios objetos indispensables para su equipo y de los recursos necesarios para obtenerlos, se acordó
que del fondo de gastos de la Junta se entreguen $ 50 al ciudadano Zepeda
para que se provean de lo que les falta.
El ciudadano Presidente manifestó que establecido ya un Gobierno en el
Estado de Nuevo León, como se deducía de la nota que ha recibido el ciudadano Garza y debiendo ausentarre el mismo ciudadano Garza para ponerse al
frente de las fuerzas que van a marchar en auxilio de la revolución, creía que
la Junta se hallaba en el caso de disolverse, puesto que no tenía ya objetos inmediatos de que ocuparse.
El ciudadano Garza dijo que no era de opinión que la Junta se disolviese
porque, si bien era cierto que con la salida de la fuerza que está a sus órdenes,
aquélla no tenía aquí obje. inmediatos de que ocuparse, había uno y muy
importante que en su concepto no debía desatender. La revolución, aunque
haciendo progresos por distintas partes de la República, dista mucho de pre~entar la unidad que es tan necesaria para el triunfo y la Junta, encargándose
de procurar esa unidad, podría hacer un bien inmenso a la causa pública, no
sólo con sus trabajos en favor de los principios, sino por el prestigio de que
548

gozan en todo el país algunas de las
prestigio que contribuir'1a m h
pdersonas que componen la misma Junta
uc o a ar respetab'lid
'
1 d
favorecer su triunfo.
a a la revolución y a
El ciudadano Mata manifestó.
..
tad · que opm~ba por la disolución de la Junta
es O porque cons1de
·
'
ocuparse. Los fines que se prop
l .
1
ra que no tiene objetos de qué
el plan de la Revolución q
uso a msta arse fueron dos: el primero, formar
ue en su concepto tropeza
que demostrase a los ciudada
1
.
se con menos resistencias
,
nos que a primera d tod I
'
pa1s era la destrucción del 0 ,....:
G b'
e
as as necesidades del
.
.. ...noso o 1emo que
b I
de1ase en aptitud de hacer vale I dif
~~a so re osb mexicanos y
1os ·,
, •
l' as
erentes opmiones
1
zac1on pohuca de la Rep,u bl'ica pud'1esen tener p
que
d so re a organie1 segundo fue dar unid d I
.,
ara cuan o llegase el caso.
, .
a a a revoluc1on en esta p rt d 1
. .
'
R epubhca, haciendo qne todas Ias fuerzas que por su a. fle e .temtono de la
cursos se pronunciaran reco .
m uenc1a o por sus re.
'
noc1eran un centro común q ah
l
ue ogase as diferentes aspiraciones personales y ri r d d d
hubieran tenido lugar Q
va i a es e localismo que de otro modo
.
· ue en cuanto al p ·
b'
nada había que hacer supuesto que N
L~er o Jeto de la Junta, creía que
ha 'd
'
uevo eon ha procla d
que
s1 o aceptado por todo el E tad
ma o ya un político
fuerzas del ciudadano Carvajal ~- o Y, en cuanto al segundo, movidas ya las
ciudadano Garza, no queda a Ju::~s a hacerlo inmediata?1ente las del
~te respecto.
guna otra cosa de que ocuparse en
tal como hasta aquí ha

1f

P_or último dijo que considerando de bastante
el ciudadano Garza era de . '6
.
peso las razones emitidas por
·'
opim n que s1 Ilegab ¡
d
que se hallaban presentes pudiese
. d
a e caso e que los individuos
n servir e algún modo
b
se reunieran ·d
. para o tener la unidad
de Ia revolución,
.
e nuevo para aquel fm co
h b'
para eJecutal' lo que antes ha dicho.
. . mo se a ian reunido
El ciudadano Arriaga hizo presente ue
que quedase acordada la disolu . , d I qJ ' en su concepto, aun en el caso de
c1on e a unta n d b'.
'f
porque dentro de pocos días podrían recibirs ' o ~ .ia ~en icarse desde luego,
dadano Gómez o del ciudad
V'da . e comun1caaones oficiales del ciuano i urr1 que d b ,
ción y no hallaba razón que le
d'
e enan tomarse en considera.
persua iese de la neces. d d
.
d'1atamente
.
que pueda haber
de que la Junta se disuelva mme
• que c , i a b',
lución de la Junta trae , l .
.
,
re1a tam ien que la cliso,
na e mconvemente de q
h b'
a las personas a quienes
h
. .
ue no u iese quien exigiera
.
se an summ1strado fondos 1
.
qwen procurase que las órdenes d
' as cuentas respectivas¡
de los prestarni~tas fuesen satisfec: pago q_ue la Junta ha expedido a favor
tod I
as y quien quedase encarg d d
'b'
as .as comunicaciones qu e a Ia Junta puedan venir dirigidas.a o e reCI ir
El cmdadano Presidente expuso que la Junta se formo, para enviar
. un pro-

549

�vaha, para las atenciones de la fuerza que en la noche últim
,
a sus órdenes más suma que la d $ 64
a babia marchado
ciente para :ubrir ni los m'
e . ' suma que, estaba seguro, no era sufias preasos gastos y q
.
1
suplicado lo hiciese presente 1 J
ue por o mISmo le había
a a unta para que .
'bl
algún fondo que libertase al ciud d ' G
s1 era ~s1 e, se le remitiese
que indudablemente se encontrar: ano f arzald de los ternbles compromisos en
por a ta e recursos.

yecto de plan y los recursos de hombres armados que pudiera, al ciudadano
Vidaurri, por haberlos éste pedido en la primera comunicación que dirigió al
ciudadano Garza; que ambos objetos están cumplidos y que ni sabía, el que
habla cuáles serían las atenciones subsecuentes de la misma Junta. Que en
cuanto a recibir contestaciones de enterado, a dar avisos de simple trámite,
cualquiera de sus miembros estaba autorizado por la misma naturaleza de
las cosas; que sobre exigir cuentas creía que no era incumbencia de la Junta, pues
correspondía más a los que recibieron las sumas que ella distribuyó, publicar
cuando fuera oportuno la inversión de ellas; que el pago de las órdenes dadas
por la Junta tenía mejores garantías en dos ciudadanos tan influyentes como
el ciudadano Garza en Tamaulipas y Gómez en Nuevo León, que no en las
gestiones que pudieran hacer o el resto de la Junta unido o cualquier-a de sus
miembros y que este pago siempre dependería más del carácter de aquellos en
cuyas manos llegaran a caer los fondos suficientes, que no de lo que la Junta
hiciese; que hasta ridícula y perjudicial le parecía la subsistencia de la referida
Junta, ridícula si no hacía nada o sólo hacía lo que le mandase el Gobierno
de Nuevo León; perjudicial si se ponía a contradecir o entrabar la acción de

El ciudadano Arriaga di'o
, ,
hubiese adoptado las mediÍas que no.comprend1a como el ciudadano Garza no
convementes respecto d l
.,
que por su parte estaba dispuesto a que la Junta
asunto en cuestion; pero
en marcha, con todos los recursos posibles.
awu ase a la fuel"La que estaba

ésta.
Ampliada la discusión con nuevas razones expuestas por los ciudadanos vocales, quedó acordado que la Junta suspendería sus sesiones sine día (sic) .

El ciudadano Presidente manifestó
.
.
remitiesen sin pérdida de tiempo l '. qdueds1 era posible conseguir los $ 200, se
cm a ano Garza.

El ciudadano Mata manifestó que no habría conseguido más dinero que el
remitido a Nueva Orleáns al ciudadano Juárez, y que como la Junta hubiese
acordado ya que del fondo de gastos menores se entregasen a los ciudadanos
Zepeda, Fagoaga y Calderón, $ 50 para completar su equipo, creía que ya no
era necesario negociar los $ 200, que debían destinarse a ese objeto y que por
lo mismo proponía se expidiese el crédito por valor de $ 1 086, que correspondía
a la suma situada en Nueva Orleáns.

El mismo ciudadano Mata añad·,
del ciudadano Zepeda l
io, q~e el hecho que ha referido por súplica
' e consta ser cierto por habé 1O f .
ciudadano Garza la noche últim
'
rse re endo el mismo
.
a, en 1os momentos de march
l
bse
vac1ones del ciudadano Zeped a 1e parec1an
, m
ar; que as o r· · ·
referido ciudadano Garza de
. uy JWciosas Y que para salvar al
1os compromisos a que se hallab
,
poma que se solicitasen en el acto $ 200 ue l
.. ,
a expuesto proZepeda que está para march
.
' q, se e remtbnan con el ciudadano
ar a mcorporarsele.

.i

ª

Aprobada la proposición del ciudadano Mata
, ,
citar el dinero y acordada 1
.. , d
' quedo este encargado de soli'
a emmon e una orden d
1
para entregarla al prestamista q f 'li
e pago por va or de $ 840,
ue ac1 tase los $ 200 que iban a procurarse
Con lo cual se levantó la sesión.
·
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Aprobada esta proposición, se acordó expedir el crédito por valor de la suma
referida y se levantó la sesión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 12 de junio de 1855
Abierta la sesión, el ciudadano Mata hizo presente que el ciudadano Zepeda
había ido a verlo para manifestarle que sabía que el ciudadano Garza no lle550

Sesión del día 21 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anteri
1 S
,
.
nota del ciudadano Benito Juáre
or, a e~retaría dio cuenta con una
$ 250 que por acuerdo de la Jz etan quelacusa recibo de la letra por valor de
un se e remitió dando l
·
auxilio y manifestando que rnarch , A
1 .'
. as graoas por ese
estuvieren expeditos y si no marchara, a l lcapu co s1 los medios de comunicación
ara a ugar en que se crea
.
pued e ser de alguna utilidad a la causa 'bli
que s~ prese.nc1a
.
.,
pu ca, cuya nota se mando archivar
Se dio tamb1en lectura a una nota del ciudadano Juan José de la Garza d~

551

�f cha 17 del actual dirigida des~ Roma, en que participa haber llegado a esa
;blación en Ja noche del día anterior; acusa recibo de lo~$ 200 (u~a:e le r\
mitieron y traslada a la Junta la autorización qu: le ha SI?º con: $
Gobierno del Estado de Nuevo León para negociar un prestamo
y comprar las armas que pide.

ro~

Después de discutir este último punto, se acordó que se conteste al ci~adano
Garza ue la Junta se ha enterado con satisfacción de su_ llegada a om~ y
q
d admitir la sustitución del poder que le confiere, para negociar
que no pue e
. f' .
ue la Junta está
1 , tamo porque considera que aquél es msu ic1ente y porq
.
e preds. 1 .'
Se acord6 también se diga al ciudadano Garza que no h~n sido
para lSO \ erse.
. d d
e al que
recibidos los periódicos, ni las comunicaciones del cm a ano arvaJ
dice en su nota, que remitía.
Se dio cuenta con una nota del Gobierno provisional político y ;~:~r ~;~
Estado de Nuevo León, contestación a la nota de la Junta de fec~a
p
.
asado en que manifiesta que ha colocado al Sr. Juan Julio Memer con
xuno p
,
hi
el carácter de ayudante, cuya nota se mandó are var.
Otra del mismo contestando la que se le dirigió con fecha del lo. del ~ct~l
en que manifiesta ~ue agradece extraordinariamente el honor que le ha ;c
por la Junta considerándolo como jefe de todas las fuerzas ~e ensorlas 'deeaªs
timiento convenir con as 1
~~:s::dJu~::ºsot: :t::~;•i oª::~u;a:;es:~n de constituirse en el ~entro de la
.,
e dé im ulso a los actos revolucionarios, por hallarse obligado a resaccion, qu 1
p 1 ha trazado en el plan político proclamado en ~fonterrey
petar la reg a que se e
•
d'
· de las ideas
1 23 de mayo último. que esta razón y no otra Jo obliga a JSentir
e
'
lica en lo particular a los miembros que la componen,

;e

¡°

d::al~:~::\¿~:t:~;ey, donde individualmente podrán c~o~rar ~on ¡~s
~ces a la ardua tarea que ha emprendido para que pueda sahr -~iroso e e j
. en' n modo su marcha a aquella ciudad la verifiquen
pero que d e mnt:&gt;.1
d
dcon e
,
d e ac;amblea, por pugnar esto abiertamente con las bases a opta as por
caracter
el Estado.
El . d dano Presidente dijo que si se hubiese adoptado la proposici_ón_ que
cm a
d' 1 ·
1 conoc1m1ento
desde el día 11 del actual hizo para que la Junta se iso viese'. e
al Gode este hecho habría sido la respuesta más elocuente que pud1_era d~~se
bierno de Nuevo León y que mejor podría demostrarle la -~qmvocac10~ ~n que
. supomen
. do que la Junta ha tenido la pretens1on de constituirse den
ha incumdo
entro administrativo o gubernativo de la revolución; pe~o ya que esto no pu o
c 'f'
proponía se contestase la referida nota haciendo presente que la
ven icarse,
.
r la historia de sus
Junta no ha tenido pretensión que se le supone, smo que po
552

actos se verá que su objeto ha sido procurar la unidad de la revolución para
impedir que la anarquía fuese a estallar entre los que sólo debían dirigir sus
esfuerzos a un solo objeto, el de derrocar la tiranía que, guiada de esta idea,
había procurado hacerse un lazo de unión, un centro moral, un punto de contacto que sirviese a dar un impulso uniforme a los elementos heterogéneos y
aun contrarios que existían en esta parte de la República; que, por último, creyendo llegado el caso de que la Junta se disuelva definitivamente, insistía en la
proposición que había hecho desde el día 11 del actual.
El ciudadano Mata, manifestó que abundaba en las mismas ideas que había
manifestado el ciudadano Presidente, tanto respecto de la contestación que haya
de darse al Gobierno de Nuevo León, como sobre la disolución de la Junta y
que para hacer más palpable cuáles han sido las intenciones de ésta, se acompañe a la contestación de que se trata, copia del acta de la sesión del día 11
en que constan' expresadas aquélla extensamente; que se le hagan conocer cuáles
son los compromisos pecuniarios que la Junta contrajo, manifestándole que se
espera que hará cuanto esté de su parte para que sean satisfechos y, por último,
que respecto de la invitación particular que hace a los individuos presentes de
la Junta, para que se trasladen a Monterrey, se le diga que éstos agradecen
en todo su valor ese ofrecimiento sobre el cual no se adopta resolución alguna
por per-tenecer ésta, en lo particular, a cada uno de los individuos a quienes
se hace.
El ciudadano Arriaga manifestó que si bien, en su concepto, la continuación
de la Junta podría ser útil a la revolución porque aún no se han salvado todos
los grandísimos obstáculos que al organizarse se propuso allanar, las circunstancias que ahora se presentan lo obligan con sentimiento a adherirse a la opinión de los ciudadanos que le han precedido en el uso de la palabra en cuanto
a la disolución de la Junta; que respecto de la contestación que haya de darse al
Gobierno del Estado de Nuevo León, como lo propuesto se funda en los hechos
que han tenido lugar, se halla del todo conforme.
Después de ampliar la discusión sobre estos puntos, se acordó que se conte~te
al Gobierno de Nuevo León en los términos propuestos por el ciudadano Presidente, con las adiciones presentadas por el ciudadano Mata.
Quedó igualmente acordado que la Junta se consideraba disuelta, siendo ésta
su última sesión.
El ciudadano Presidente manifestó que en la mañana de ese mismo día había
estado a verlo el ciudadano Manuel María Arrioja, quien había llegado la última noche de Nueva Orleáns, con el objeto de hacerle presente que estaba
dispuesto a servir en lo que pudiera ser útil y que si bien, por el acuerdo de
553

�disoluci6n que la Junta acaba de adoptar, nada queda que decir al ciu~dan~
Arrioja, ha querido manifesta11 lo ocurrido para hacerlo constar en e ac
que se levante de esta última sesi6n.
. t es de pago varias cantidades
El ciudadano Mata manifest6 que hay pend_1en
. .
l d $ 46 75 costo de la reimpresi6n del folleto de Arrango1z, la
como son a e
· ,
.
la de $ 8 al ciudadano
de $ 24 al correo enviado por el ciudadano Garza,
d
. ,
. astos hechos por los correos que han tomado en sus rem~ _as
Sunon Ga;a po~og ue cueste el número 3 del Noticioso del Bravo; que sohc1ta
en su ran o Y q
• d correos que vendrán,
la aprobaci6n de esos gastos y los que puedan ocurrir ~
.
•
al
G
G6mez
mientras
no
tengan
aviso
dirigidos por los ciudadanos CarvaJ ' arza o
'
de la disoluci6n de la Junta.
De conformidad con lo propuesto por el ciudadano Mata, fue aprob~do el
pago de las cantidades referidas y qued6 ~utorizado_ ~ara hacer las &lt;lemas que
fuesen indispensables, terminando en seguida la ses1on.

Ponciano Arriaga.

Melchor Ocampo.
José María Mata V.,
Secretario.

APtNDICE 3
ARTICULOS DEL TRATADO McLANE-OCAMPO

"Artículo primero. Por vía de ampliaci6n del ~rtículo 8o. del tª~d~ dde
1
30 de Diciembre de 185~, cede la Repú!~i:dM:ixi:;e:: ~: ~~s~t: ;
:
0
y sus conciudadanos y bienes, en perpe
'
1 .
amino que actualde uno á otro mar, poi' cua quier c
istmo de Tehuantepec: .
•
• iéndose de él ambas repúblicas
. ta 0, que existiese en 1O sucesivo, sirv
mene
t ex1s
y sus ciudadanos.
"Art. 2o. Convienen ambas repu, blicas en proteger todas las rutas existentes
554

hoy 6 que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo, y en garantizar la
neutralidad del mismo.
"Art. 3o. Al usarse por primera vez bona fide, cualquiera ruta al través de
dicho istmo, para transitar por ella, establecerá la República Mexicana dos
puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo. El gobierno de México no impondrá derechos á los efectos 6 mercancías que pasen bona fide por
dicho istmo, y que no estén destinados al consumo de la República Mexicana.
No se impondrán á los extranjeros y sus propiedades que pasen por ese camino
contribuciones ni derechos mayores que los que se impongan á las personas y
los bienes de los mexicanos. La República de México continuará permitiendo
el tránsito libre y desembarazado de las malas de los Estados Unidos, con tal
que pasen en balijas cerradas y que no hayan de distribuirse en el camino.
En ningún caso podrán sel' aplicables á dichas malas ninguna de las cargas
impuestas ó que en lo sucesivo se impusieren.
"Art. 4o. Conviene la República Mexicana en establecer por cada uno de
los puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo, reglamentos que
permitan que los efectos y mercancías pertenecientes á los ciudadanos y súbditos de los Estados Unidos 6 de cualquiera país extranjero, se depositen en
almacenes que al efecto se construirán, libres de derecho de tonelaje y de toda
otra clase, excepto los gastos necesarios de corretaje y almacenaje, cuyos efectos
y mercancías podrán ser retirados subsecuentemente para transitar al través de
dicho istmo y para ser embarcados en cualquiera de dichos puertos de depósito
para cualquiera puerto extranjero, libres de todo derecho de tonelaje y otras
clases; y se les podrá sacar también de dichos almacenes para la venta y el
consumo dentro del territorio de la República Mexicana, mediante el pago
de los derechos hoy puestos ó que dicho gobierno mexicano tuviese á bien cobrar.
"Art. 5o. Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se
hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protecci6n de las
personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará
la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquiera causa dejase de hacerlo, el
gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, 6 á petición del gobierno
de México 6 de su ministro en Washington, ó de las competentes y legales autoridades locales, civiles ó militares, podrá emplear tal fuerza con este y no con
otro objeto; y cuando, en la opinión del gobierno de México, cese la necesidad,
inmediatamente se retirará dicha fuerza.
"Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto 6 inminente para
la vida ó las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protecci6n de aquéllos,
555

�sin haber obtenido previo consentimiento, y se retirarán dichas fuerzas cuando
cese la necesidad de emplearlas.
"Art. 6o. La República de México concede á los Estados Unidos el simple
tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra por el istmo de
Tehuantepec, y por el tránsito ó ruta de comunicación á que se alude en este
convenio desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho
de Nogales, ó algún otro punto conveniente de la línea fronteriza entre la República de México y los Estados U nidos cerca del 111° grado Oeste de longitud
de Greenwich, dándose inmediato aviso de ello á las autoridades locales de la
República de México. Y asimismo convienen las dos repúblicas en que se estipulará expresamente con las compañías ó empresas á quienes se conceda en lo
sucesivo el acarreo ó transporte, por cualesquiera ferrocarril ú otras vías de
comunicación en los precitados tránsitos, que el precio de transporte de las tropas, efectos militares y pertrechos de guerra de las dos repúblicas, será á lo
sumo la mitad del precio ordinario que paguen los pasajeros ó las mercancías
que pasen por dichos caminos de tránsito; quedando entendido que si los concesionarios de privilegios concedidos ya, ó que en lo sucesivo se concedieren
sobre ferrocarriles ú otras vías de comunicación por dichos tránsitos, rehusaren
recibir por la mitad del precio de transporte las tropas, armas, abastos militares
y municiones de los Estados Unidos, el gobierno de éstos no les dispensará la
protección de que hablan los artículos 2o. y So., ni ninguna otra protección.
"Art. 7o. La República Mexicana cede por el presente á los Estados Unidos,
á perpetuidad, y á sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía 6 tránsito al
través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo
y Matamoros, ó cualquiera punto com·eniente del Río Grande, en el Estado
de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, á la
entrada del golio de California, en el Estado de Sinaloa; y desde el rancho de
Nogales ó cualquier punto conveniente de la línea fronteriza entre la República
de México y los Estados Unidos cerca del 111 ° grado de longitud Oeste de
Greenwich, por la vía de Magdalena y Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas
en el golfo de California, en el Estado de Sonora, por cualquier ferrocarril ó
ruta de comunicación, natural 6 artificial, que exista actualmente ó existiere
ó fuere construído en lo sucesivo, del cual usarán y se servirán en la misma
manera y con iguales condiciones ambas repúblicas y sus respectivos ciudadanos,
reservándose siempre para sí la República Mexicana el derecho de soberanía
que al presente tiene sobre todos los tránsitos mencio~ados en este tratado.
Todas las estipulaciones y reglamentos de todas clases aplicables al derecho de
vía ó tránsito al través del istmo de Tehuantepec y en que han convenido ambas
repúblicas, se hacen por el presente extensivos y aplicables á los precitados trán-

556

sitos ó derechos de vía, exceptuando el derecho de
pertrechos de guerra desde el Rí G d
pasar tropas, provisiones ó
o ran e hasta el golfo de Calif .
"Art
orma
. 80. Conviene asimismo las dos re , .
.
de mercancías, elija el Congreso d l
publicas en que, de la adjunta lista
ducciones naturales, industriales 6 fa~ _os :stados Unidos las que, siendo prodan admitirse para la venta
l
nea as de una de las dos repúblicas pue.
y e consumo en un d l d
'
c1ones de perfecta reciprocidad bien se l
. o . e os os países, bajo condiderecho que fije el Congreso de' l E das rec1_ba libres de derecho, bien con el
M .
os sta os Unidos · p
., d '
exicana adrnitit, los artículos d
' roporuen ose la República
h
e que se trata al más 6di
.
y asta completamente exentos del .
.
m co tipo de derecho
conviene en ello. Su introduc .ómis
dmo, s1 el Congreso de los Estados Unidos
f
c1 n e una á otra d I d
e ecto por los puntos que los b.
d
e as os repúblicas tendrá
f
go 1emos e amb d .
ronteras de las mismas cedidos y co d.d
as es1gnen, en los límites ó
'
nce 1 os para J t , •
por este convenio al través d 1 . tm d
os rans1tos y á perpetuidad
. hasta la' frontera interior
e IS o e Teh
t
'
entre , . uan epec ó desde el golfo de
e.ªl1·rom1a
x1co concediere privilegios semejant á Mtxi~o y los Estados Unidos. Si Méde los precitados tránsitos sobre I es l;ua quiera ~tra nación en los extremos
mar Pacífico, lo hará teniend
os go os de MéXIco y California y sobre el
·
d
.
o en cuenta las mi
d. .
c1ones e reciprocidad que se .
,
smas con 1c1ones y estipulaimponen a los Estad U .
os rudos por los términos
d e este convenio.

Lista de mercanczas,
,
a¿·¡unta al artículo 80.

"Animales de todas clases A d
.
Cacería.-y huevos frescos _:_A ra os y barrotes de hierro, sueltos.-Arroz.1d
.
zogue -Carb6 d
. dr
a as y ahumadas -Casas de
d .
n e pie a.-Cames frescas sa
.
·
ma era d hi
, Chile ó pimiento colorado n·b . y e erro.-Cueros al pelo.-Cuernos . - 1 UJOs y model d
, ·
·
monumentos y botes.- Botes d t d
las os e maquinas grandes edificios
1,
e oasc esyta '
,
os nos de la frontera -Es b
.
manos para la navegación de
b 11 ( •
.
co as y materiales para ha 1
ca a os Bndle Bits).-Fruta f
cer as.-Bocados para
1 ha
.
s rescas, secas y azu
d
.
p anc s para imprimir ó graba
las ·cara as.-T1pos, espacios
·
r, reg
vmetas y f ta d ·
•
'
impresos de todas clases á la rústi
A '
m
e rmpnmir.-Libros
teca y queso.-Mapas geográfic;t- , rc:5.-Madera en bruto y leña.- Manen bruto y labrado.-Máqui
, . y nau cos y planos topográficos.- Márrnol
d
•
nas e mstrumentos de
· ¡
'
e mmas, y para el desarrollo de las artes 1 ~gn~u tura, y para el laboreo
sueltas ó para ser compuestas - P I d . y as ciencias, con todas sus piezas
.
.
a os e tinte -P
d 1 . ,
y cemza.-Plantas árboles y a b t
. .
esca o, a qu1tran, trementina
Sillas de montar-S'omb
dr us os.-P1zarras para techos.- Sal comu'n
·
reros e palma - Es
.les de camero.-Toda clase d
.
tuco (gypsum).-Vegetales.- Piee granos para hacer pan·-Har·ma.- L ana.-

557

�Tocino.-Sebo.-Cuero y efectos de cuero.-Toda clase de tejidos de algodón,

ARTÍCULOS CONVENCIONALES

excepto la llamada manta trigueña.
"Art. 9o. En aplicación de los artículos 14 y 15 del tratado de 5 de Abril de
1831, en el cual se estipuló lo relativo al ejercicio de su religión para los ciudadanos de México, se permitirá á los ciudadanos de los Estados Unidos el
ejercer libremente su religión en México, en público ó en privado, en sus casas
ó en las iglesias y sitios (places) que se destinen al culto, como consecuencia
de la perfecta igualdad y reciprocidad que según dice el segundo artículo de
dicho tratado, sirvió de base al mismo. Podrán comprarse las capillas ó sitios
para el culto público, serán considerados como propiedad de los que las compren, como se compra y se conserva cualquiera otra propiedad, exceptuando de
ello, sin embargo á las comunidades y corporaciones religiosas, á las cuales las
actuales leyes de México han prohibido para siempre el obtener y conservar
toda clase de propiedades. En ningún caso estarán sujetos los ciudadanos de los
Estados Unidos, residentes en México, al pago de empréstitos forzosos.

"Art. 10. En consideración á las precedentes estipulaciones y por vía de compensación á las rentas á que renuncia México permitiendo el transporte de
mercancías libre de derecho por el territorio de la República, conviene el
gobierno de los Estados Unidos en pagar al gobierno de México la suma
de 4.000,000 de duros, dos de los cuales se pagarán inmediatamente después de
canjeadas las ratificaciones de este tratado, y los otros dos millones quedarán en
poder del gobierno de los Estados Unidos, para pagar las reclamaciones de
ciudadanos de los Estados Unidos contra el gobierno de la República Mexicana,
por daños y perjuicios sufridos ya, después de probada la justicia de esas reclamaciones según la ley y el uso de las naciones y los principios de equidad, y se
pagarán las mismas á prorrata, hasta donde lo permita la citada suma de dos
millones, en cumplimiento de una ley que expedirá el Congreso de los Estados
Unidos, para la adjudicación de la misma, y lo restante de esta suma se devolverá á México por los Estados Unidos, en caso de que sobrase algo después del
pago de las reclamaciones reconocidas como justas.
"Art. 11. Este tratado será ratificado por el presidente de los Estados Unidos,
con el consentimiento y consejo del Senado de los Estados Unidos, y por el
presidente de México, en virtud de sus facultades extraordinarias y ejecutivas,
y las respectivas ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington,
dentro del preciso término de seis meses, á contar desde la fecha de su firma, ó
antes si fuese posible, ó en el asiento del gobierno constitucional, si el presidente y el Senado de los Estados Unidos hicieren algunas alteraciones ó enmiendas que fuesen aceptadas por el presidente de la República de México.

558

"Por .cuanto, a' causa de la actual guerra civil d
, .
en consideración al estado de d
d
e Mexico, y particularmente
México y los Estados Unidos p esodr en en que se halla la frontera interior de
1
' ue en presentarse oca .
para as fuerzas de las dos Repúblicas obrar
. s10nes en que sea necesario
hacer cumplir estipulaciones de tr t d
de concierto y en cooperación para
en el territorio de una de I d a a ,ºs. y conservar el orden y la seguridad
•
as os repub!Jcas • po ta
h
gu1ente convenio:
'
r nto se a celebrado el si-

"Articu
' lo primero. Si se vi l
al
dos existentes entre Méxºc o larenE gunas de las estipulaciones de los trata
d 1 .
I o y os
stados Unidos ó . li
•
e os cmdadanos de una de las d
, .
' s1 pe grara la seguridad
y el gobierno legítimo y reco ·aºs drepubh:as dentro del territorio de la otra
·
noc1 o e aquella
a·
tivo, hacer cumplir dichas estip 1 .
ó
no pu iere, por cualquier mo.
u ac1ones proveer á
"d
gatono para ese gobierno el recurril' 1
esa segun ad, será oblilo pactado y á conservar el ord
al otro p~ra que le ayude á hacer ejecutar
república donde ocurra tal d edn y a _segu~dad en el territorio de la dicha
,
esor en Y d1scord1a y en
·
es pagara los gastos la na . , d
'
semeJantes casos especia1
.
c1on entro de cuy t . .
mtervención; y si ocurriere al , d
o emtono se haga necesaria tal
las autoridades de ambas ~ esod~den en la frontera de las dos repúblicas
mas mme iatas al punto d d
.
'
ºó
on e existe el desorden
0 b rará n de concierto y en coo
peraa n para arrestar
·
,
que hayan perturbado el orden 'bl"
1
y castigar a los criminales
blicas, y con este objeto pod á pu ico y a seguridad de una de las dos repú,
r arrestarse á los culpabl
"d
es en cualquiera de las
dos republicas y entregárselos á 1
t .
h
as auton acles de la
, bli
ono se aya cometido el crimen. l
I
repu ca en cuyo terrilo relativo á los gastos que
. . a natura eza y carácter de esa intervención
. .
ocasione y á la manera d
,
cnrnmales, serán determinados y regl
d
e arrestar y castigar á dichos
.
amenta os por un
·
partamento eJecutivo de los dos gob'1ernos.
convenio entre el De"Art.
'd 2o. Este convenio será ra ti'f'icado por el p 'd
d
.
res1 ente e los Estados
U m os Y por el presidente d Mé .
.
.
e
x1co en virtud de su f
I d
nanas y eJecutivas, y las respectivas tifº .
s acu ta es extraordide Washington, dentro del preciso: i~c1odnes ~rán canjeadas en la ciudad
f ch d
f'
rmmo e SCIS meses á
ta d
e . a e su irma, 6 antes si fuere osible 6
.
'
con. r esde la
tuc1onal, si el presidente y el Se ~ d Í en el asiento del gobierno constialteraciones ó enmiendas q f na o e os Estados Unidos hicieren algunas
ue uesen aceptadas pore1 pres1'dente de la República
de México".

559

�LAS GENERACIONES ADULTAS BAJO EL ESTUPOR
( Investigación Tentativa)

ANGELES MENOIETA ALATORRE

Academia Mexicana de Sociologia

Prólogo
LAs GENERACIONES CARECEN de perspectivas para juzgar con acierto su problemática inmediata; guiadas por su intuición, eligen caminos dentro de las alternativas que las circunstancias les prestan, pero sufren siempre, bajo la duda,
el temor de no saber cuáles serán los resultados de su elección.

"

En épocas de conflicto o de cambio social, esta preocupación se acentúa ante
las múltiples respuestas a una situación dada. Frente a los hechos más espectaculares suelen haber visionarias de pronóstico reservado, en tanto que otros
estudian los diversos elementos de juicio para revisar los hechos, concatenar
relaciones, explicar las incidencias dentro de la movilidad social, con el objeto
de llegar al conocimiento del fenómeno estudiado. Dentro de este segundo menester, se circunscribe esta tentativa de investigación.
La rebelión de los jóvenes es fenómeno social que parece haber alcanzado
-de pronto..- los primeros planos en la historia, a partir de la segunda mitad
del siglo XX. El movimiento ha provocado reacciones y alteraciones: 1) en la
tabla axiológica de valores y por lo tanto en la conducta; 2) en la formación
de la conciencia crítica de las nuevas generaciones y por lo tanto en la tradición;
3) en la estructura de las instituciones y los gobiernos o sea en las sociedades
establecidas, y 4) en las relaciones familiares, creando una situación de confücto.
El fenómeno de la rebeldía estudiantil ha sido sometido a estudios, para
defenderse, atacarse, calumniarse y puesto a examen público, en cambio,

561
H36

�acaece que la respuesta de los adultos no ha sido tema de reflexión. Existen,
claro, consideraciones aisladas que han expuesto sus opiniones como dueñas
de la verdad, pero no se ha sometido la respuesta adulta a un análisis comparativo o por lo menos a un intento de presentar las diversas actitudes dentro
de una panorámica general.
A priori, se advierte un denominador común de la respuesta adulta frente a
la rebelión de los jóvenes: la del estupor.
Más allá de los límites del patemalismo, la conmiseración o el perdón, incluida la iracundia o la aparente indiferencia que funciona so capa de disfraz, los
adultos han sido sobrecogidos de miedo pánico, han sufrido el trastorno de
sus conciencias y devienen en la preocupación angustiosa.
Zarandeados, vituperados, agobiados bajo el peso de las acusaciones, que
han aceptado bajo un increíble sentimiento de culpabilidad, la generación
adulta parece haber quedado sin palabras.
Esta es una breve revisión -con apoyo documental- de las dinrsas reacciones y actitudes de la generación adulta frente a la rebelión de la juventud.

l. La rebeldía de la juventud

,,

A partir de la segunda mitad del siglo XX, como consecuencia de la acción
desmoralizador~ de dos grandes guerras mundiales, del desarrollo técnicoindustrial y el principio de la era atómica que se inicia en forma violenta Y
destructiva, amén de los problemas pal'ticulares de los pueblos como la descolonización, la "puesta en duda" de los valores de la tradición y de la corrosiva desacralización, se origina una protesta juvenil que asume las formas
más diversas, desde la agresión, la violencia o la evasión, hasta las formas más
sutiles par-a lograr adeptas que toman nombres extraños: politización, aggiornamiento, concientización.
Este fenómeno que se levanta fundamentalmente contra el orden constituido,
el establishment, alcanza los primeros planos en la conciencia pública de los
pueblos y parece dejar atrás otras protestas de injusticia como la situación de
fa mujer, el conflicto racial y la colonización. Digo que solamente parece,
habida cuenta de que basta reflexionar un poco para advertir que los problemas de un período transitorio, como es la juventud, no podrán ser más importantes que la protesta contra injusticias permanentes y seculares.1
1

Por ejemplo, el "poder Negro" tiene en jaque a la sociedad norteamericana. La

562

La rebelión juvenil comenzó a manifestarse por medio de una serie de actitudes Y costumbres estrafalarias meramente superficiales como: apasionamiento
por la música estridente, símbolos "sicodélicos", modas extravagantes y mística oriental, para asumir caracteres graves como ruptura contra las normas
morales de los pueblos y llegar a la violencia contra las instituciones y la autodestrucción evadiendo la realidad por medio de la drogación.
En un mundo de odio, de agresividad comercial, la bandera del amor sin
discriminación de religión, sexo, categoría social, obtuvo simpatizadores y adeptos. To~o lo que _n:,cesitas es amor "Ali you need is love", decían los Beatles y
la canc1on se rep1tio en boca de todos los jóvenes y fue traducida a todos los
idiomas.
Aparte de los motivos sociales apuntados, ¿ a qué se debió esa corriente
gigantesca que encontró prosélitas en todas las capitales del mundo? Podría
responderse que a los efectos de los medios de información y a la publicidad
pero yo considero que hubo algo más: una campaña muy inteligente sobre eÍ
núcleo básico de la sociedad occidental.
Fue en la familia donde la rebeldía juvenil asumió los caracteres más de~oledores; se puso en entredicho la autoridad moral, se rompieron los tabúes
unpuestos por las costumbres adoptando una actitud previsor-a y crítica. No
hubo perdón, ni compasión, ni generosidad para juzgar a la sociedad adulta
de la que formaban parte los padres. Así es fácil entender que este movimiento
se expandiera con virulencia explosiva a todos los otros aspectos de la comunidad, como las escuelas y universidades, el enfrentamiento al orden institucional y la autoridad pública.
Inmediatamente apareció una gigantesca bibliografía, elaborada por los autores, generalmente sobre este fenómeno social.2

"Revolución Africana" ha emancipado a cerca de 200 millones de seres humanos entre
1946 Y 1963 y ha dado lugar a 28 Estados nuevos.
(Ver: Ziégler: Sicología de la nueva Africa).
En cuanto a la situación de la mujer, que ya soñaba A. Caso, véase el Boletín documental sobre la mujer publicado por la C.I.D.A.L., de Cuernavaca y las conclusiones
del Seminario sobre la educación cívica y política de la mujer" celebrado en Helsinki.
( agosto 1967).
• Bell and Kristol Confrontation: Basic Books, Inc. Hopkins, Jerry: El libro hippie.
Ed. Brújula. Medicine de France: Juventud drogadicta. Sabater, Tomas. Los delincuentes jóvenes. Editorial Hispano Europea. Juventud inadaptada, una acusación. Editorial Nova Herrando. Gamoneda. Los jóvenes. Ed. Everest. Fullat. La juventud actual,
nuestro futuro. Ed. Nova Terra. López lbor. Rebeldes. Ed. Rialp. Paloczi-Harvath.
La juventud, esperanza del Mundo. Ed. Plaza &amp; Janés. Zcinden. Problemas de la
juventud de hoy. Folia Humanistica. Sierra Partida, A.: Raíz y razón de los problemas
juveniles. Ed. Memphis. Problemas de la juventud contemporánea. Frente Renovador

563

�El joven, huérfano del mundo, desecho de la sociedad de consumo
• repetl· d as h asta .el . cansancio para lograr
Las frases de la protesta juvenil,
verosimilitud, fijan las antenas para orientar el movmuento.
.
"Salud, hijo de papito y del Seguro Social. S~lu:,f de:ec:e~ ~~:;:.~ie!:! de~
consumo. Permítame presentarme: Jacquot, u r an
las aulas
letrero francés ( Gaourion. Los padres) En pancartas y ~~~.os, en
y
. ·¡es mexica
· nos·· "·1 Muera la momiza ..
los volantes estud1anti
,
.
·
· ·6 C el tabu
Naturalmente "lo sagrado" del matrimoruo se su1eta a rdev1S1 n.l ;pecetáculo
.,
d
tropel a ver el acto sagra O en e
sexual y los Jovenes acu en en
1
.
. . "la pareja:
.
"Cal ta" No hay tal amor en e matnmoruo.
representativo
. ~u ·
as" (Régine Gabbey). La püdora anticonflorecimiento o asfoua de dos person
.
.
ogánuco es sustituido en
. unidad y el matnmoruo mon
1
ceptiva provoca ª mm
.
M, •
por las "collectifs" o
, ·ca -hay también en ex.1coEuropa y en Norteamen
.
"Kibbouts ni centros de
"comunas". Habían aparecido en Dmamarca, n~ son
ara formar nue-

~::\=::

amor libre, sino familias células qu: b~~~
iuerz.a para vivir"
vas unidades de las que esperan mas I r '
l Ob
teur) "Son 1·6venes
.
"M .
. de quince" Le Nouve
serva
.
'
(Guy S1tbon.:
atnmo~o. ·es ni dro adictos ni pervertidos, pero quieren
1
tienen trabaJo, no son m hipp. ' .
gd' .
¡' (!bid. Sitbon) . En México,
ue no sea el matrunoruo tra ic1ona
otra cosa q
.
E 'lsi ( 1971) la presencia de una comuna
una reportera mforma en xce or en
din . ( y patética)
en la cual uno de sus miembros expresa su más extraor ana
la a eaven tura, cuando desnudo frente a su pareja siente que ha superado
gr
sión sexual.

. .

.
•d d
Cunde el desasosiego en las escuelas y uruvers1 ;
siguen éxito en Aleman_ia, F~ncia, Ja~n, Esta os
Bretaña, Argentina, Brasil, Chile y MéXICO.

Los moV1ID1entos con-

esU .d

ru os,
,

Holanda Gran
,

"Continúa el combate en la Universidad" (Be~not: L Express) co~t=
.
"
och
los estudiantes de Soc10\og1a que sean revo
,
cita curiosa: No repr . o a tán
1 d tados Disciplina joven, desmemus estudios es
ma
ap
·
lo son, porque s
S . 1 , no ha conseguido encontrar su
brada entre varias tendencias, la ocio og1a
una disciplina aguafundamento teórico, nadie quiere acogerla en su seno, es

.

ª

fiestas".

La.";:

ión d, una contracultura. W. Sawin, Thompson.
Estudiantil. Rosza~, ~eodore.
ía del movimiento estudiantil, véase obras de:
.Al borde de la Hutona. Para la td
g
•
C hn Bendit Encuesta Gallup y
p 1 Sartre ent:rev1s tas con o
,
Herbert Marcuse, Jean au
. '
. 1 d la 1·uventud El papel d, la juventud
· d J ¡ Foro mternaciona e
·
C
sobre todo la Memona e
nizado por Arte y Cultura, A. •
,n la sociedad contemporánea. Ed. Coparmex., orga
México, 1969.

· 564

En cada pueblo, se enlaza con los acontecimientos que más duelen. En Estados Unidos, es la oposición a la guerra de Vietnam y el deseo de suavizar la
pugna racial ("Crisis en Columbia", Public Opinion Quarterly). "Los profesores han asumido un rol principal en el proyecto de llevar a los estudiantes
negros al interior del campus" ("La generación 69 y los años violentos", Newsweek). Se insiste en llegar a la Universidad crítica (Nacimiento de la universidad crítica. Gausseen) .
Viene después el enfrentamiento al poder constituido. Comienza el verano
sangriento en París, Francia. El presidente Charles de Gaulle dice sí a las reformas universitarias y no a la ola de desórdenes mientras cuatro millones de
obreros en huelga miran cómo el Parlamento da un voto de censura al gobierno .
En México acaece otro hecho penoso, en Tlatelolco, el 2 de octubre un poco
antes de las Olimpiadas, acontecimiento estudiado hasta el momento en forma
parcial, por silencio de la parte acusada [Sombras de Berlín ('36) en México
('68), Spitzer y Cohen], (La noche de Tlatelolco. E. Poniatowska. Ed. Era).
La participación de miles de jóvenes inocentes o engañados que fue disuelta
con las armas provocó una profunda herida en la conciencia pública, la cual
se mantiene a flor de piel por no haberse esclarecido los hechos.
En las IX Jornadas Pro Juventud --0rientaci6n vocacional y capacita~ión
profesional- realizadas en Querétaro, en mayo de 1971, se publicó uno de los
mejores artículos sobre las características de la juventud, para intentar un esbozo de marcos conceptuales del fenómeno juvenil que agrupen, interrelacionen y jerarquicen tantos y tan valiosos datos y manifestaciones aparentemente
aislados emanados de estudios sociales, económicos y culturales. Ahí se intenta
un perfil de la cultura juvenil con estos rasgos:
a) optimismo, los jóvenes se mueven por ideales y conceptos capaces de
suscitar su emotividad; b) apasionamiento; c) osadía; d) generosidad; e) mnovación y f) afán de justicia.
Sus características negativas son: a) radicalismo; b) irreflexión; c) sugestibilidad; d) personalismo; e) desorientación; f) criticismo; g) rebeldía; h) condenación -el gran avance técnico acentuó las injusticias sociales y el desorden
moral, lo cual parece haber fructificado en una filosofía de la destrucción,
resultado quizá de la filosofía existencialista-; i) estridentismo, y j) antiautoritarismo.

Y concluye el autor, Alejandro Phelts Rodríguez "nosotros pudimos llegar
a pensar, que la juventud estaría más bien orgullosa de una civilización que
ha llegado a lo más profundo del océano, haciéndolo habitable por largo tiempo, que ha permitido al hombre poner su pie en la Luna y ha descubierto los

565

�secretos del átomo. Sin embargo, nuestra juventu?, ~uizá con más fina apreciación de las situaciones, siente la tremenda. des1lus1ón de encontrarse presa
en las redes de esa civilización"·ª

Las di/erentes reacciones psíquicas y actitudes soc~ales de la generaci6n
adulta frente a la rebeldía de la Jttventud

El ob1'eto de este estudio -y como tal de carácter imparcial- es llegar a sugelanteo formal del problema que nos
rir lineamientos par~. la esftruc~urahiop6~ is tesis de interpretación sobre la
ocupa el cual perrmtrrá orrnu ar
es o
investigación documentada -testimonial- de los hechos.
, .
.
. el perfil psicosocial recurrimos a la forma esquemattca.
.Para preasar
meJor
ASPECTOS DEL PERFIL PSICOSOCIAL DE LA GENERACIÓN
ADULTA FRENTE A LA REBELD1A DE LOS JOVENES
Hecho

Reacci6n emocional

Extrañeza
Asombro
Turbación
Sorpresa
Desconcierto o confusión
Inquietud
Aturdimiento
Pesadumbre
Espanto
Fascinación
Conmoción
Rechazo
Estupefacción
Ira

Actitud social

Denominador
común

tolerancia
escepticismo
falsa indiferencia
actitud nervisora
llamamiento al diálogo
preocupación
asombro
actitud abrumada
autocondenáción
romanticismo a ultranza

(alabanza)
sentimiento
de culpabilidad
toma de conciencia
protesta
represión

(Más dos formas bipolares, por Condiciones sociales específicas) ·
,
M
de 1971 "La ju• IX Jornadas ProJuventud. Memoria. Estado de Que~etaro;, ayo
,
.
.
a
la
organización
de
nuestro
tlempo
•
ventud, d esaf10 crea0 vo

566

l. Tolerancia (reacción atenuada de extrañeza)
La actitud tolerante y asaz compasiva, ha sido la menos violenta de las
reacciones de los adultos. Se apoya en la creencia de que subsiste la lucha
generacional, la cual debido a la rapidez del cambio social provoca un enfrentamiento más drástico con la tabla axiológica de la tradición. Como en la tolerancia, hay implícita una conciencia de superioridad que magnifica a la
generación adulta; esta actitud es una de las que más hiere a la juventud
violenta por el paternalismo que encierra.

2. Escepticismo (asombro)
Es una respuesta típicamente adulta, del que se considera inmune y ya está
en la otra orilla. La experiencia parece dar una confianza de inmunidad. Se
duda de la posibilidad de un cambio radical. No se niegan los hechos, sino su
eficacia. Dice Duverger: "Salvo en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial,
no se habían levantado barricadas en París desde 1871" y adelante "hay un
doble error que cometen por un lado los discípulos de Herbert Marcuse y por
el otro los marxistas ortodoxos. Los primeros creen que el fermento constituido por los estudiantes o los grupos marginales, modificarán las instituciones
superdesarrolladas: los segundos se equivocan al creer que basta la actividad de
estas organizaciones. Son los jóvenes un detonador eficaz pero sin explosivo
suficiente" ( La revuelta de la juventud).

3. Falsa indiferencia (turbación)
Aparenta desdén, pero es una actitud tensa, de visible turbaci6n. Los cantos
de los jóvenes -según Platón una forma peligrosa de enajenación mental, hoy
comprobada-y su música, tienen letrillas repetidas (slogans) una de las cuales dice "déjalos ser" ( Let it be); pues bien, los adultos parecen acatar esa
súplica, pero es aparente: hay encono, rabia contenida o egoísmo contumaz; la
prueba de ello es que mantienen esa actitud solamente mientras no atañe a sus
vidas particulares o a sus propiedades.

4. Actitud nervisora (sorpresa)
Es una respuesta serena, científica, típicamente intelectual. Se inclina a
estudiar el problema como reacción a la sorpresa de una situación de cambio.
En México baste mencionar los estudios del Primer Foro Internacional de la Juventud organizado p&lt;;&gt;r Arte y Cultura, A. C. (en mayo de 1969) ; del Seminario

567

�Interamericano de Educación y Comunicaciones sociales (efectuado en mayo
de 1971 y en el cual se estudia la educación liberadora contra la comunicación
enajenante) , y las Jornadas Pro Juventud; realizadas en varias ciudades del
país. Material de estudio riquísimo lo constituyen los artículos de fondo de
las publicaciones diarias.

5. Llamamiento a la cordura y al diálogo (desconcierto)
Generalmente las asociaciones culturales, los funcionar-ios públicos, los rectores de las universidades y los escritores han hecho llamamientos sensatos
cuando los movimientos juveniles han llegado a situaciones graves. Recordamos el dramático llamado del lunes 9 de septiembre de 1968, del Rector e
ingeniero Javier Barros Sierra, un poco antes de la ocupación militar de la
Ciudad Universitaria en la ciudad de México.
6. Preocupación (inquietud)
En septiembre de 1971 se realizó por primera vez en la República Mexicana
un festival de música moderna ( Avándaro, Estado de México), que concentró
a una multitud calculada en 150,000 jóvenes en 50,000 metros cuadrados.
Una ola de protestas se levantó por este hecho, algunos precisando que esa
protesta hueca no tenía relación alguna con los sucesos del 68; otros, enlazando este asunto con la "norteamericanización" de la sociedad mexicana.
Independientemente de los comentarios, la realidad fue que en una noche de
música hubo consumo de drogas y nudismo.
"Nos preocupa profundamente lo que ocurrió esta semana en Avándaro.
Los jóvenes de hoy configuran su vida con elementos diversos a los que correspondieron a la generación adulta. Ello quizá produce una falta de entendimiento, pero no ha de causar la condena de sus hábitos y sus costumbres sólo
porque son ininteligibles.
"En este caso se advierte una "Imitación" irracional, extralógica, de reuniones
musicales semejantes, originadas en Inglaterra y los Estados Unidos. Se la
repite aquí mecánicamente. Priva el mercantilismo en la organización. Es tiempo de que piensen los jóvenes en el grave daño, el perjuicio acaso irreparable.
Es hora de que se den cuenta de que se les maquiniza en actos que quieren
ser simbólicos de antimaquinización" (Excélsior, 13 de agosto de 1971) .
7. Aturdimiento (asombro)
"En algunos profesores y estudiantes, se produjo una reacción de azoramiento total" (Dra. Paula Gómez Alonso Tlatelolco 68, p. 266).
568

8. Actitud abrumada (pesadumbre)
A menudo, la rebelión o la protesta de los jóvenes, sobre todo de los adolescentes, asume una actitud extrema: el suicidio. Se ha interpretado como un
acto para llamar la atención, pero hay algo más: el adolescente toma conciencia de sí mismo oponiéndose al pobre ( El suicidio de los adolescentes) ;
pero adult~ ante ese _hecho se encuentra "inmerso en una contradicción que
se qwere olvidar: la vida desemboca en la muerte".

:1

. ~'Los psicólogos han demostrado la importancia del despliegue de la agresividad del padre ante sus hijos -teoría en la que no estamos de acuerdopues si ~I padre nunca es agresivo el niño nunca se siente protegido. . No serí~
necesario que esta agresividad se pudiera manifestar de otra manera,&lt;: y mejor,
que sobre el volante de un auto? (los niños adornan esto: 'Más rápido papá.
oh, sí, más rápido, pásalo') . Después de la rebelión contra los padres .;eremo:
la de los padres? Después de la hora del padre abrumado debería ve~ir la del
p~dre rebelado":, Un juicio excesivo: la dimisión del padre pero la preocupac1on toma tamb1en el lugar de los jóvenes.
Los escritores advierten y denuncian el "Riesgo actual de la sociedad: Suicidio e~stencial", para los que se niegan a aceptar el cambio: "una sociedad,
cualquiera, que pror,rogue agónicamente el mito de la conciencia objetiva
para degradar la experiencia visionaria, de hecho cometería un suicidio
existencial".4
9. Autocondenación (espanto)
Una perturbación grave, crítica, ha aceptado la incriminación que ha hecho
la juventud a la generación adulta. Estos, han rasgado sus vestiduras.
Dice la lógica que uno de los sofismas consiste en presentar como verdadero
lo que es falso. La experiencia conmovedora de los adultos, condenándose a
sí mismo, ha sido una de las dimisiones más arrasadoras. Los adultos han admitido que ellos son los culpables de las guer-ras -aunque por supuesto han sido
en su mayoría víctimas inocentes de la maquinación de los trust de los
mercaderes de la sangre y de los grupos bélicos de los pueblos-; han admitido
ser autores de la sociedad de consumo y de la agresividad económica. Aceptan
su culpabilidad en los asuntos de las cámaras de gas, de Hiroshima y de
Vietnam y hasta de Biafra o Pakistán. Se sienten copartícipes de estos actos,

• PIAZZA, Lurs GUILLERMO, "Suicidio existencial" Excélsior. 21 de septiembre de
1971 (a propósito del happening de Avándaro) .

569

�sin advertir que son víctimas, como los pueblos del mundo, de los complots
esclavistas.
Conscientes de un sentimiento de culpabilidad -que no sé por qué llevamos
los seres humanos como una carga maldita-, se acumula el proceso de minusvalía que termina en la confesión.
Confeso el adulto, el joven se siente con causa justa y santa. Así se ha
llegado a un mundo sin perdón.
Esta aceptación claudicante, en la cual los hijos son rebeldes "con causa",
provoca la liberación del remordimiento del adulto, pero daña cruelmente la
conciencia juvenil al justificar implícitamente su conducta.
Como me he referido a la película Rebeldes sin causa que dio comienzo,
en gran parte, a la revisión sicológica entre las relaciones de padres e hijos,
conviene referirnos a cierta conjura deliberada para transformar la realidad
social. Baste citar, por ejemplo, los crímenes cometidos por los hippies de la
comuna de Mason, en California, E. U., que horrorizaron al mundo y posteriormente la filmación de una película -Joe- en la cual se cambian
todos los papeles y son los adultos los que hacen una cacería sangrienta para

que ,llegó
al sacrificio
JI
.
ose de 1a Colma)
. Y que eva con gracia el terrible peso de tener razón"

(J

Se refiere a los jóvenes que estuvieron can
arrebatados de pasión Pero e t
11
tando en Tiatelolco, ingenuos
.
·
n re e os estaban ta b'' 1
'
cend1ado camiones hecho "e
. .
m ien os que habían in'
xprop1ac1ones" rob d
1
~
a muchos; también los que hab' 11 d '
a o a os companeros, golpeado
ian ena o a la ciudad d . 1
as
compañeras
que
les
dieran
"
.
.
e msu tos y exigido a
1
servicio sexual" cuando tab
en 1os recintos universitarios J t
,
.
es an acantonados
,
· un a 1os lideres hm ·
1
ab1an
adoctrinado
en
diversas
f
.
p1os
y
os adultos que los
h h
causas, unaonaba un "
d f
se . a puesto en claro entre la conciencia (iblica
~,ar e ondo" que no
el Juego aquella multitud insens ta?
p
. ¿A qwen le estaba haciendo

°

a .

Pero lo cierto es que nadie esca , a la f . . ,
juvenil, convencida ingenuamente :
ue ascma~io~ de aquella concentración
iba a modificar mácicam
. . q. . su movlffilento -hecho de cantostrallada -inclusive ºpor seunste l~s InJufstmas sociales. y ante la juventud amemismos rancot' d
.
1
yo misma, dejó de levantar los ~
#ira ores en oquec1dos- nadie, ni
punos en sena! de protesta C
1 .
gunos h echos empiezan a aclararse 1 .
.
. on e tiempo, alpiar la dimisión de sus ideó) .
a misma Juventud ha tenido que contemaceptación de sus propias liJ~~io::ugna entre los líderes y la conmovedora

t

presentar a los jóvenes como víctimas.ª
11. Sentimiento de culpabilidad (conmoción)

10. Romanticismo a ultranza (fascinación)
No es difícil entender la más conmovedora de las reacciones del adulto: su
entrega a las causas de la juventud para rescatar el naufragio de la propia.
Patéticamente es la actitud que causa mayor burla entre los jóvenes. El adulto
asume, desde la melancólica añoranza de su propia juventud, una franca renunciación a la reflexión. Una época de la vida. sobrevalorada por su filosofía insensata, provoca la franca claudicación del adulto que pasa emocionado a la
otra orilla.
Justifica el adulto su actitud, con la presencia de la juventud honesta. Deja
el temor ("A los 40 años siempre nos parecemos a nuestro padre" André Malraux) y dedica alabanzas: "La más hermosa generación que ha dado México

¿ Quiénes son los culpables de la rebelión de 1 •
?
los depredadores sino los ideó)
L .
a Juventud . : los adultos. Pero no
,
ogos. a Juventud a pesar d
'd 1·
Han sido siempre I
d
'
e su i ea ismo, carece
de reflexión.
E.
1
os pensa ores los que levanta I b d
Jemp os: la juventud francesa de 1789 t , ·1 .
1
n as an eras.
adultos; los jóvenes comunistas de 1917 1 ema e ~pu so de los enciclopedistas
los muchachos que logran la autonomí~ ~: ~:nsa~1ent?s de Ma~ y de En_gels;
que los adultos les regalaron la 'd . 1
• 1:1mvers1dad Nacional confiesan
.
I ea, e monmiento actual f
b
e1 existencialismo filosófico y' postenormente,
.
sus Ma
ases en
en las ideas deiene
Sartre
y otros.
•
reuse

Luego es lógico pensar en ese sentimiento de culpabilidad intelectual.

12. Toma de conciencia (rechazo)
• Conviene precisar que, dentro de la imparcialidad de este ensayo, se presentan
indistintamente las diversas formas de la rebeldía juvenil, desde los movimientos violentos, los hippies, las protestas estudiantiles y las convencidas de buena fe, hasta los
aspectos más censurables.
Asimismo, para prestar met6dicamcnte las diversas actitudes sociales de los grupos
adultos, se incluyen acontecimientos que no están citados cronológicamente.

570

Podría
llamarse a esta actitu
• d bp1ca
, . "concientizaci6n" de los adult F
1
ma e grupo de los que no están de acuerd
h
os. ordose al riesgo de ser ·uz ados co
~ a rec azar los ataques, enfrentánlos que se deciden a ~n!r los pu::sd::r;;ilt::•í::rrados o conservadores. Son

571

�Ross Toole, profesor de Historia en la Universidad de Montana, dice que está
fastidiado de los niños consentidos: "Tengo 49 años. Tendré todos esos años
y me costó mucho trabajo llegar adonde he llegado (no muy lejos que digamos) . Me crié en la depresión; perdí cuatro años en la guerra; sé lo que es
el sudor; soy un hombre liberal, normal y estoy harto de los hippies, cansado
de buscar entendimientos. El mayor error de los adultos es la abdicación de
su deber, su pusilánime capitulación ante los jóvenes" (Billings Gazette. Broad-

de 1971" R
d 11 ·
lai.ar. Juni:vde e197~~ti~::; ~:7:c~i; y Servicio: de Alfonso Pérez de Sajunio? Programa 24 horas d l 18 d . ~as ,Que hubo detrás del 10 d,
• e
e JUDlo de 1971.

Dos formas bipolares:
La actitud del padre y la reacción de la madre

way, 1970).

13. Estupefacción (protesta y dimisión)
Se ha admitido como un hecho, que los estudiantes han encontrado apoyo
irrestricto en sus maestros. Esto no es del todo cierto. Ha habido dimisiones,
protestas y sufrimiento. Me consta, por ejemplo, la amarga decepción de muchos maestros que han sido sorprendidos ante la acusación de sus alumnos,
los cuales han puesto en tela de juicio su labor docente. Otros han sentido
como una porfanación, los hechos impublicables que han ocurrido en el recinto sagrado de las aulas, como otra desacralización. Algunos han apresurado
sus jubilaciones o han renunciado a sus puestos, frente a los insultos que
proliferan en los muros y pizarrones. Me consta también de los que han sufrido daños irreparables en su salud y han sido perturbados en su vida emocional. Algunos han padecido infartos ante las armas empuñadas o el asesinato
de las jóvenes dentro de los planteles. A los que han sido amenazados o
coaccionados, se les ha presentado un grave problema moral. Los rectores
han sido soezmente injuriados y uno murió a temprana edad. Un procurador
de la República dimitió y el gobernador del Estado de Nuevo León presentó
su renuncia antes de firmar una ley que estaba contra sus convicciones.
14. Ira (represión)

Los que tienen autoridad frente a los jóvenes han asumido tres actitudes
subsecuentes: buscar el entendimiento, adoptar una actitud firme y, finalmente,
asumir una energía total. Esto ha sucedido en muchos hogares y también en
la autoridad civil.
Respecto a la represión oficial de 1968, remito al lector a los informes do-

Muchos padres, que naturalmente a no so .
.
manera violenta acentuand
.
y
n Jóvenes, han reaccionado de
más que t,
o _precisamente aquello que irrita a los hijos: "Valgo
u, aunque no sea Joven" arec d .
.
en un mundo de poderoso . t p
e ec": con su actitud de triunfadores
s m ereses económicos. es 1 •
, •
padre depredador y del macho abUSiVO.
.
·
a unagen t1pica del
En cambio, aunque en forro
r bl
la madre ha sido complacienteª exp ica ef por su situación en el mundo social,
y a veces rancamente co
'd "Ell
de ellos" Se ha ¡·
nvenci a.
as están
de parte
1
.
.
.
n a iac o con 1os muchachos
be .
ha sido la mjusticia En el mo . .
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porque sa n bien lo que
.
vim1ento e 8 ellas die
d.
l
tas, arrojaron cántaros de a
l
'
ron mero en as colecmuchachos.
gua a os granaderos en Tlatelolco y ocultaron a los
Esta es u na s1·tuac1on
., parecida a las de otros pueblos "El pad
ás
m ese patriarca solemne y autoritario
. .
.
. re ya no es
plina de sus hijos. La función
~ue Vlgl~a con mano firme la discidel mandato a la del testim . pa~rna está ~voluc1onando para pasar de la era
ya no es el , .
ay una evidente revolución discreta el padre
del padre). umco maestro (Torroguy de Quéretain: Un juicio, excesivo

º1::º·

Una aguda
· ' apasiona
· da explicación sociológica pod , d
. . y q mza
.
estos moVlffiientos, el regreso a la " d
.
,,
na a vertir en
muchos jóvenes y la vuelto a un ''ma:r:~;:~sc:iatri:;10 ide~l d~ vida de
de la mujer en algunos pueblos.
o agresivo e la vida

La situación en los centros educativos

cumentales:

La juventud ha contado también con la alianza casi total d
y de los psicólogos.
e sus maestros

"Relación de los hechos de julio a octubre de 1968", Revista de la U niversidad Vol. XXIII No. l. Revista ,Por qué?, Octubre 4 de 1968, "El 10 junio

"El combate continúa en la Universidad" (Be
porque la reforma a la universidad francesa
hnnlolt Gerard, L'Express) ;
no se a evado a cabo; "Arden

572

573

�los liceos" (René Backman, L'Express) y los críticos francesse, estudian el
problema de Estados Unidos de América: "Norteamérica, país de pioneros
que han triunfado, se pregunta sobre el sentido de la aventura moderna y descubre que la prosperidad no asegura la felicidad" ("¿Por qué los j6venes rechazan el 'sistema'?"; Michel Drancourt. Rev. Réalités) y una advertencia
temible: "seguramente una cosa es cierta: el 'orden' no será restaurado
completamente en la Universidad". ( El nacimiento de la Universidad crítica
F. Gausseen. Le Monde) Este pron6stico encuentra en Latinoamérica otra
situaci6n gravísima, según estadísticas de la ONU y el severo estudio de los
investigadores Gurrieri, Torres-Rivas, Janette González y Elio de la Vega.
Estudios sobre la juventud marginal l; tinoamericana: de cada cien estudiantes que ingresan a las Universidades, solamente cinco salen con útulo, o
sea que hay una deserci6n de 95%.
La sociolog!a como escuela de revoluci6n

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Oficina de Análisis de la Informa . , d
.
.,
UNAM ( textos de problemas a::ém:!: Drre:c~on General de I~,forrnaci6n,
en el mundo).
Y políticos de la educac1on superior
GAOURIAN, COLETIE. "Los pad res" ' L'Express, diciembre, 1968.

Como comentario marginal, pero relacionado con el problema de la juventud
visto desde el ángulo sociol6gico, hay que advertir que el estudio de la so¡
ciología ha sido acusado como fuente de revoluci6n.

BARTON) Au.EN. "Cns1s
.. en Columbia" p br
1968.
' u ic

Una circular ministerial en Francia a raíz de los acontecimientos del llamado
verano sangriento, suprimi6 la sociología como disciplina aut6noma de la enseñanza superior, con intenciones francamente represivas, pues los hombres
del orden la consideran como escuela de revoluci6n, ya que fue el origen del
movimiento de mayo de 1968. (Bennot: El combate continúa en la Universidad) . Alfred Suavy en su libro La rebeli6n de los j6venes ataca a los soci6logos
por haber sido los más sorprendidos de la explosi6n juvenil.

BENNOT' GERARO. "El combate continua
. , en la Univer.:idad" L'E p
.
~
,
x ress, mayo,

Conclusi6n

El breve análisis sobre las reacciones psíquicas y las actitudes sociales de la
generación adulta frente a la rebeldía de la juventud, han permitido observar
las diferentes formas de perturbaci6n mental que los adultos han sufrido. Ante
los aspectos de la protesta de los j6venes, generalmente ininteligibles, ha funcionado un común denominador: el estupor.
Esta investigaci6n documental se ha reducido a dar testimonio de un movimiento que modificará -para bien o para mal- las estructuras sociales del

o pinion

Quarterly, otoño de

1969

GAUSSEEN
FREOENUC. "El nacimiento
. .
. . 19,68
de la Universidad crítica", L e M ond e,
Jumo,
.
"La generaci6n 69 y los años violentos"' Newsweek, 23 JUOlO
. . de 1969.
SPITZER,
'68) " JoHN
R , v CoHF.N, HARVEY. " Sombras de Berlín ('36) en México
(
, amparts, EVA.
DuvEROER
,
, MAuRJcE, "La revuelta de la juventud". Le Nouuel Observateur.
Pans, mayo, 1968.
BACKMAN, RENÉ. "Arden los liceos". L'Express, Pans,
, 1969.

Instituto de Promoci6n y Servicio, A. C.

mundo contemporáneo.
( textos traducidos)
San Angel, México, D. F., septiembre de 1971.

574

575

�GUY SrrBON, encuesta de Suzanne Brogger "Matrimonio de quince" ( traducido
por Ma. Luisa !caza), Le Nouvel Observateur, septiembre, 1969.
MrcHEL DRANcOURT. "¿Por qué los jóvenes rechazan el 'sistema'?" Réalités
Revue de París, julio, 1970.
GABBEY RÉGINE. "La pareja: Florecimiento y asfixia de dos personas", Réalités
Revue de París, enero, 1971.
TARGOWLA OuvraR. "El suicidio de los adolescentes. El grito de una juventud
desorientada" Hebdo. T. C. Témoignage Chrétien, no. 1384, trad., Ma. Luisa

!caza.

UN NUEVO ASPECTO DE LA REFORMA EN Mf.XICO

DR. RICHARD A. JOHNSON,
Ex Cónsul de los EU en Monterrey.
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez).

ToRROGUY DE QuÉRETAIN. "Un juicio excesivo: la dimisión del padre", Réalités Revue de París, noviembre, 1970.
Comentario de Edmé Domínguez a "la rebelión de los jóvenes" de
SuAVY, Ed. Calmann-Levy, 1970.

Al.FREO

Estudios de las Universidades Latinoamericanas para el Primer Congreso Latinoamericano de Orientación. UNAM, México, 1970.

Nota: La bibliografía sobre la realidad mexicana está incluida dentro del
texto.

HACE YA CERCA de treinta años que Richard Patee hizo un comentario de mi
libro acerca de la Revolución Mexicana de Ayutla en la Revista Hispanoamericana de Historia (Hispanic American Historical Review). Se lamentaba
de que yo "había sido seducido por el liberalismo". Para entonces, esta crítica
me pareció regocijante, debido a mi convicción de que la tolerancia y la
validez filosófica del liberalismo podrían proteger la objetividad del trabajo
de un historiador.
Hoy, acepto la validez básica del cargo, pero seguiría negando aún el que
la mayoría de mis contemporáneos y yo fuimos seducidos. Más bien, fuimos
condicionados a una incuestionable aceptación de las verdades del liberalismo
y de la posibilidad de escribir una historia aceptable; si bien, así condicionada. Todos nosotros, desde luego, vimos claramente que los historiadores
marxistas y clericales, no podrían alcanzar objetividad a expensas de sus
convicciones. Yo -y sospecho que la mayoría de mis contemporáneos también-, fracasé en ver la viga en mis propios ojos.
Aun entonces nadie soñó con alcanzar una absoluta objetividad. Lo que
sucedió y sigue sucediendo fue el grado conseguido: la relatividad del éxito
en los esfuerzos para divorciar preconcepciones, ideologías y creencias propias
de un día, de las valoraciones históricas. El propósito de este ensayo es el de
sugerir que las evaluaciones de la más grande época de la Reforma en México, de 1855 a 1867, requieren especiales, sin duda, esfuerzos heroicos de los
historiadores, para apartarse ellos mismos del tema de su materia.
Esto es así por dos razones; primero muchos de sus problemas exponen una

576

577
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�o ara atraer a los modernos escritores
contemporaneidad muy seductora c~m pl
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rrera ilustrarán mi tesis.

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como lo hizo la destrucción o ineficacia de la documentación relativa a prominentes conser-vadores y moderados y sus actividades.
La absorción de mucho del dogma del puro en la elaboración del nacionalismo mexicano, acompañó una importante intensificación y ampliación de la
influencia nacionalista. Ambas consecuencias resultaron de la politización
de muchos mestizos y algunos indios durante el largo conflicto. La semideificación de Juárez, Zaragoza y Díaz, ocurrió como parte del contenido de la
Reforma y el antintervencionismo al nacionalismo mexicano. Esto, desde
luego, suministró al revisionismo lo más difícil, por no decir arriesgado, especialmente para los escritores mexicanos, aunque la revolución de Madero destruyó la santidad de Díaz.
Durante nuestro siglo unos pocos conservadores, tales como el Padre Cuevas,
un conspicuo oposito!' como Francisco Bulnes, y un puñado de biógrafos filopietistas, a quienes los lazos familiares les dieron incentivos y sanción, han
intentado acercamientos revisionistas al período o a los aspectos o a los guías
de aquéllos. Ninguno de esos escritores ha ejercido influencia destacada,
excepto Bulnes quien provocó un diluvio de piadosos elogios a Juárez.
Desde luego, magrúficas contribuciones a la historiografía mexicana han
sido hechas durante este siglo por Cosío Villegas, Arnáiz y Freg, Toro, Teja
Zabre y otros estudiosos mexicanos y extranjeros. Pero relativamente poco
trabajo ha sido hecho sobre las interpretaciones fundamentales del conflicto
de 1854-1867, o sobre el papel de los conservadores y moderados en él. Sin
embargo, estudiosos del siglo XX han editado y publicado mucho de la documentación básica sobre la cual cualquier intento mayor a examinar la tesis
de lo puro y sus evaluaciones, debe descansar. Unas pocas dispersas y no sistemáticas correcciones de las distorsiones y omisiones de lo puro, también han
sido intentadas.
Si los historiadores mexicanos generalmente no se han atrevido a hacer las
interpretaciones y evaluaciones de lo puro, los historiadores de los Estados
Unidos, incluyendo al autor, tienden a ver el período de la Reforma a través
de lentes terrenales para la determinación de un liberal, republicano, federal,
más o menos igualital'ios en una sociedad secular. Pocos estudiosos tales como
Pattee y Castañeda, intentaron alguna rectificación, si bien con prejuicio
clerical.
Probablemente, los conservadores mexicanos y los jefes moderados, cuyas
reputaciones han sufrido la mayoría severamente de negligencia y distorsión,
nunca puedan ser rehabilitados dentro del contexto del nacionalismo mexi579

578

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res de Maximiliano, y su prejuicio antifrancés fue notono.

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Algunos de los análisis precedentes obviamente aparecen como tentativos y
aun de conjetura. En tanto que una gran mayoría de monografías explore más
objetivamente los programas y actividades de las tres principales facciones y
de sus jefes, un tratamiento razonablemente balanceado de la época y de sus
personajes, permanecerá imposible. Necesitamos saber, por ejemplo, mucho más

se!~n;ti:teris nacional, todos ellos lo interpretabaln en_ t~:i:::ep:;/:::~
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Un ulterior hecho sobresaliente que debe subrayarse, a la luz del triunfante
esfuerzo del puro para marcar a todos los partidarios del imperio como traidores, es que todas las facciones llamaron a las naciones extranjeras y a voluntarios para auxiliarlos en contra de los enemigos domésticos. Si los conservadores
dieron la bienvenida a la asistencia francesa y los moderados aceptaron a Maximiliano, el gobierno de Juárez, a su vez, llev6 a cabo el Tratado McLaneOcampo, obteniendo la ayuda naval de los Estados Unidos para romper el
bloqueo de Miram6n sobre Veracruz y deportar a Santa Anna, mostrando no
poco malestar en sus esfuerzos para obtener el auxilio de &amp;tados Unidos durante la Intervenci6n y el Imperio. El hecho brutal que aparece es que todos
los contendientes estaban preparados a sacrifical' el interés nacional para derrotar a sus enemigos domésticos. Esta revelaci6n no muestra ni siquiera cuestiones de sinceridad y dedicaci6n de todos los jefes de todas las facciones
mayores. Esto sencillamente afirma la veracidad de que el inflexible sostén de
cualquier principio, incluyendo el relativismo o la moderaci6n, induce a una
estrechez de visi6n y a una clistorsi6n de percepci6n capaz de rendir resultados
contraproducentes.

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a : ;m7fe:ados. La insistencia de los moderados en la evoluocd16arrun,_menatso qp~~:
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el cambio revolucionario y sus conV1cc10nes
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. nes arecían haber sido mas que un
intensificaron este od1~. Los puros, qwe , h~brientos de trabajo y de tierra
grupo aspirante, parec1an hab;:r::::o t:;:ndo un poco más que perder, se
que los moderados. Los mo
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d . t Deb1"do a que los mode. 1
· ' 1 y el aromo am1en o.
inclinaron hacia a p~cauc101
conservadores tendieron a conceder
rados fueron pragmatistas y los pur~sd y · 1"deolo'gicas ambas facciones
.
· a las cons1 erac1ones
,
una mayor '.111P?rtancia
oderados tanto como ellos lo hicieron uno del
extremas antipatizaron a l~s m
1 'd ti , los moderados a la extinci6n
otro. La resultante lucha sm cuarte ' pre es no a
como facci6n política.

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dían de la Iglesia para su asistencia. Los moderados prometieron beneficiar a
todos a través del desarrollo econ6mico, estimulándolo, por el respeto a la
propiedad y la tranquilidad doméstica. Los puros pregonaron el programa de
la Reforma como una solución para las enfermedades fiscales y sociales de la
naci6n. Pero en todos los casos, los intereses de clase, los de corporaci6n y el
mejoramiento o beneficio personal, parecían impedir las esperanzas de los espíritus más puros. En concreto: todos los protagonistas del gran drama representaron facciones del "establecimiento", y se mostraban ellos mismos, como uno
puede esperar, ser hombres de su clase, de su tiempo y lugar. Parad6jicamente,
s61o Maximiliano y su consol'te mostraron algún interés real con la masa de
los peones. Sus esfuerzos débiles para mitigar los abusos del sistema hacendario,
trajeron respuestas negativas de todos los sectores políticos. El público, en general, gan6 poco de las Leyes de Reforma, sino hasta después del régimen de
Díaz, porque la Iglesia no podía por más tiempo financiar los limitados servicios sociales que había otorgado previamente, y porque la distribuci6n de la
tierra lleg6 a estar muy mal repartida después de la venta de las tierras ejidales
bajo el gobierno de Díaz.

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�acerca de la composición racial y socio-económica de las fac~ones, los papeles
de los caudillos regionales y locales, las actividades de los .Jefes m~derados y
conservadores, el rango preciso y el valor de los ser-vici~s sociales r~hzados ~:
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la Iglesia antes de la Reforma, las afiliaciones part1d~stas Ylos ?ng:n:~ ::~ :
les de los compradores de las propiedades desamortizadas y as1 po
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traves
cuidadosos estudios de los dos últimos fenómenos.
· · ·d ad~ y errores
Aun sin tales estudios, algunas deslumbrantes 1IDqw
. . . permane. errores pnnc1pa
. . lmente de omisión. Su!rieren
!meas imc1ales,
procen en pie
º
á
li
vcchosas ;ara la investigación, que pueden abrir las puertas a m s amp os

PORTUGAL EN EL MUNDO ACTUAL
Da. CARLos AucusTo FERNANDEs
Embajador de Portugal en México

reavalúos.
Sin disminuir la estatura de figuras tales como las ~e Juárez Y_ ~aragoza, necesítanse resultados de acuerdo con una más apropiada atenc1on dy un ~ás
án
especialmente de sus a versar1os.
claro tratamiento de sus contempor eos y
,
medida
Ciertamente la verdadera estatura de un gran hombre solo puede ser
l
en términos' de las dimensiones exactas de sus colegas y ~ponentes, porq~e :
despreciarlos o ignorarlos, se le priva de un elemento esencial de su humamda .
· h ' en los
.A
n es tiempo ya de romper los moldes de Parson ~eemis
, caso . O d los puros de esta época de la hºIStona
· mexicana permanece
cuales la f1gura e
Jeto elenco de los
todavía impoluta? ¿No es tiempo ya de presentar un comp
hit .
protagonistas en ;amaño natural de éste, el más grande drama de la s ona
de México?

No

HAY MOTIVO

más válido, noble y oportuno para un encuentro que la amistad.

Agradezco por eso al Club Sembradores de Amistad el honor y la oportunidad que me dio para poder ofrecerles también, en toda su pureza y sinceridad, mi propia amistad -la amistad de portugués a mexicano y de
Portugal a México.

Y, como embajador de los portugueses ante los mexicanos, no creo nada
más apropiado en esta ocasión que dar a conocer a los Sembradores de Amistad lo que es Portugal, tomando en cuenta su rica herencia del pasado, los
importantes intereses del presente y las promisorias esperanzas del futuro.
La , amistad tiene por base el conocimiento. Sólo existe cuando se practica,
cimentándose con la práctica. Para que los mexicanos nos conozcan mejor voy
a hacerles un resumen tan claro cuanto posible de lo que significa Portugal
en el momento presente, a fin de que mexicanos y portugueses se tornen más
amigos, libres de prejuicios de cualquier naturaleza.
Portugal, que es hoy más bien una pequeña potencia, tiene, sin embargo,
problemas que sólo afectan a las grandes potencias. La importancia internacional de un Estado y sus problemas correspondientes, no dependen solamente
de su fuerza militar, económica y cultural, sino también de sus posiciones estratégicas. Portugal es directamente afectado por la lucha Este-Oeste.
La nación portuguesa constituye un Estado independiente cuya soberanía
sólo reconoce como límites, en el orden interno, la moral y el derecho, y, en
el internacional, los que resulten de las convenciones o tratados libremente
celebrados o del derecho consuetudinario libremente aceptado, competiéndole
cooperar con otros Estados en la preparación y adopción de soluciones que
interesen a la paz entre los pueblos y al progreso de la humanidad. Portugal

582

583

�preconiza el arbitraje como medio de dirimir los litigios internacionales (artículo 4o. de la Constituci6n) .

b) mejoría de las condiciones económico-sociales de los port
• · ti ·
·
ugueses con
mayor JUS cia social, en Europa y en ultramar·

Esta disposici6n constitucional es fuente de consecuencias muy importantes,
como veremos más adelante.

c) :efensa de ultramar contra los movimientos subversivos izquierdistas
a~ya os, armados, financiados y dirigidos del exterior (F
'
msta ah r d bed. .
RELIMO, comu' . o a e o iencia moscovita, en Mozambique con apoyo 1 , t·
Tanzania .
.
og1s 1co en
. ' UPA, no comunista, y MPLA, comunista, también de obediencia
moscovita, en_Angola, con. apo_yos logísticos en los dos Congos y en Zambia.

Portugal es miembro de todas las organizaciones internacionales de carácter
general, a las cuales presta la más honesta colaboraci6n, incluyendo la ONU,
a pesar de ser allí particularmente atacado después que aquella organizaci6n
pasó a ser dominada por los bloques socialista y afroasiático.
Portugal forma también parte de importantes organizaciones regionales o
no generales, como la EFTA, el Pacto del Atlántico Norte (OTAN) y la OCOE.
Mantenemos con el gran Brasil y con la vecina España, relaciones de cordialidad muy especial, fraternales.
Continúa vigente la alianza luso-inglesa, formalizada inicialmente por el
Tratado de Windsor de 1385, siendo la alianza más antigua de la historia,
habiendo resistido a los vientos de ésta.
Con los Estados Unidos de América, Portugal ha estado ligado solamente
por intereses comunes y, desde 1949, por la Alianza Regional del Atlántico
Norte (OTAN), lo que no impidi6 que Portugal cediese a los Estados Unidos,
gratuitamente, las importantes bases de las Azores durante la última guerra.
Esto permiti6 destruir o ahuyentar a la flota submarina alemana del Atlántico
Norte y realizar después con seguridad el ingente transporte de tropas americanas de los Estados Unidos a Europa, necesario para iniciar allí la contraofensiva aliada que llev6 a la completa derrota de Hitler y de su terrible
filosofía. Actualmente, aunque sin ninguna subvenci6n ni tratado, las estratégicas y por ahora insustituibles bases de las Azores, continúan a ser utilizadas
por los Estados Unidos fuera del cuadro de la OTAN, constituyendo un
caso único de colaboraci6n desinteresada y valiosa en la historia político-militar
de los tiempos modernos, incluso porque las relaciones luso-americanas no
siempre han estado exentas de dificultades.
Con México, Portugal mantiene relaciones inmejorables, pudiendo, sin embargo, ser mucho más intensos los intercambios culturales y comerciales entre
portugueses y mexicanos.
Los grandes problemas que se presentan a Portugal en la época actual son
sobre todo, estos:
a) necesidad de una industrializaci6n tan rápida cuanto posible, que no
depende s6lo de nosotros, pues no puede haber industrializaci6n sin mercados;

584

'

::~:,R:op~bul~1stad, dGe ~bed1enc1a moscovita, en Guinea, con apoyo logístic~
u ica e umea y en Senegal).
Las ~errillas en Angola, Guinea y Mozambique, que no ocupan efectivam~nte mn~na parcela de aquellos territorios, atacan por sorpresa desde los
paISes vecmos donde se refugian luego que son detectadas y perseguidas por
las tropas y poblaciones portuguesas. Nos obligan a grand
.
'f1
mil.
es, Y en parte, mu I es gastos
itares, impidiéndonos dedicar al fomento económico-socia)
cultural_ s~as mucho más importantes de las ahora utilizadas para tal
con perJUICIO del desarrollo de todo el territorio portugués sobre todo el n~
europeo.
'

f:

Est0 es tanto más grave cuanto es cierto que Portugal es un país no completamente desarrollado en Europa y subdesarrollado en ultramar.
Sin emba~go, Portugal ha soportado sin mayores dificultades ]a lucha estéril
que nos es impuesta, no previéndose ni el colapso militar ni el económicofinanciero.
En este momento, Portugal dedica a la defensa 40.7% de los gastos totales
del Estado.
Antes de las guerrillas, en 1960, los gastos militares eran, en por.
centaJe,, s61o 25.2% de los gastos totales, mas, en valor absoluto, mucho menores aun (2,860.000,000.00 de d61ares en 1961 para 11,290.000,000.00 actuales). No obstante, los gastos militares han sido cubi·ertos con los ingresos
ordinarios y el presupuesto continúa equilibrado.
Portugal mantiene un nivel de reservas en oro y divisas de los más
altos en porcentajes y bastante importante en valor absoluto, con más de
1,450.000,000.00 de d6lares.
El producto nacional bruto metropolitano fue, en 1970, de cerca de
200,000.000,000.00. El rendimiento per cápita fue de cerca de 22,000.00, esto
es, un poco más de 750 dólares por persona.
La balanza de pagos continuó presentando saldo positivo, aunque continuó

585

�a ser negativo el saldo de la balanza comercial. Continuaron a ser significativas las entradas por remesas de emigrantes y por el turismo.
Comenzamos a tenel" falta de mano de obra, particularmente en la agricultura, pues los altos salarios de los países del Mercado Común atraen toda la
mano de obra disponible en la región, sobre todo la no especializada oriunda
del sector agrícola, que en Portugal, como en muchos otros países, fue demasiado sacrificado durante décadas en beneficio de la industria.

los Ministros, sien?º el Presidente del Consejo nombrado y exonerado libremente_ por el Presidente de la República. Los Ministros, Secretarios y Subsecre~nos de Estado son nombrados por el Presidente de la República, mas
medi~nte pr?puesta del Presidente del Consejo, y sus nombl"amientos y exoneraciones nene~ que ser refrendados por éste, que responde por la política
general del Gobierno Y coordina y dirige la actividad de todos los Ministros
que ante él responden políticamente por sus actos (artículos 107 y 108).
'

Portugal es, en términos constitucionales, una República unitaria y corporativa, basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, en el libre acceso
de todas las clases a los beneficios de la civilización y en la interferencia de
todos los elementos estructurales de la Nación en la vida administrativa y
en la hechura de las leyes (artículo 5o. de la Constitución) .

Por t~to, quien gobierna es el Presidente del Consejo con su Ministerio
Y_ no pro?iamente el Presidente de la República, cuyos actos, salvo tres excepc~ones, tien~n- que ser refrendados por el Presidente del Consejo y por el Mirustro o Mm1stros competentes, bajo pena de inexistencia. Sólo no carecen
de refrendo los siguientes actos, que son, además, muy importantes:

No hay, por tanto, discriminación, tanto racial, como social, económica o
religiosa.

a) el nombramiento y dimisión del Presidente del Consejo de Ministros;
b) los mensajes que dirija a la Asamblea Nacional•
c) la renuncia del cargo (artículo 82) .
'

A su vez, el ter-ritorio de Portugal comprende:
a) en Europa, el Continente y archipiélagos de Madeira y de las Azores;
b) en Africa occidental, el archipiélago de Cabo Verde, Guinea, S. Tomé
y Príncipe y sus dependencias, S. Joao Baptista de Ajudá, Cabinda y
Angola;
c) en Africa oriental, Mozambique;
d) en Asia, el Estado de la India ( ahora ocupado por la Unión Indiana),
Macao y sus dependencias;
e) en Oceanía, Timor y sus dependencias (artículo lo.).
El territorio total que integra el Estado portugués abarca la superficie de
91,161 Km 2 en la Metrópoli y 2.081,936 Km2 en el ultramal". La población
total alcanza aproximadamente 9.500,000 en Europa y 13 a 14 millones en
Africa y en Asia.
Portugal es así un Estado pluricontinental y multil'racial, organizado políticamente en República, teniendo por órganos de soberanía el jefe de Estado,
la Asamblea Nacional, el Gobierno y los Tribunales (artículo 71) .
El jefe de Estado es el Presidente de la República, electo por 7 años.
La Asamblea Nacional se compone de 130 diputados electos en todo el
territorio pol'tugués, metropolitano y ultramarino, por sufragio directo, para
un período de cuatro años.
El Gobierno es constituido por el Presidente del Consejo de Ministros y por

586

Para asesorar al Presidente de la República, existe un Consejo de Estado,
compuesto de los siguientes miembros:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

el Presidente del Consejo de Ministros;
el Presidente de la Asamblea Nacional·
'
el Presidente de la Cámara Corporativa;
el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia;
el Procurador General de la República;
Y diez hombres públicos de superior competencia nombrados vitaliciamente poi' el jefe de Estado (artículo 83).

Para coadyuvar a la Asamblea Nacional (y al Gobierno, cuando éste lo
desee) en la hechura de las leyes, hay una Cámam Corporativa, de funciones
consultivas más obligatorias, compuesta de representantes de las autai,quías
locales y de los intereses sociales, considerados éstos en sus ramas fundamentales
de orden administrativo, moral, cultural y económico ( artículo 102) .
El ultr:amar está representado en el Parlamento, además de cada provincia
ultramarina tener su Consejo Legislativo y su Gobernador. Existe un Ministerio
de Ultramar.
. Los Tribunales ejercen, como órganos de soberanía, la función judicial con
Jueces de carrera, vitalicios e inamovibles, y en los hechos sometidos a juicio
no pueden los Tribunales aplicar leyes, decretos o cualesquiera otros diplomas

587

�. . n lo dispuesto en la Constitución u ofendan los principios en ella
que .mf rmJa
consignados ( artículo 123) •

Compete a la Asamblea Nacional:
.
1 suspenderlas y revocarlas;
a) hacer leyes, mterpre~ as,
1 C titución y de las leyes y apreciar
b) vigilar por el cumplimiento de a ~~s
.
los actos del Gobierno y de la Administración;
c) etc., etc. ( artículo 93) .
.
nfanza del Presidente de la República y su
El Gobierno es de la exclusiva co d i d 1 destino que tuvieran sus propuestas
conservación en el ~oder no ~epen; / Asamblea Nacional (artículo 112).
de ley o de cualesquiera votaciones e a
Compete al Gobierno:
refrendar los actos del Presidente de la R~pública;b las convenciones
a)
b) hacer decretos-leyes Y, en casos de urgencia' aproar
la b
e1·ecución
Y tratados internacionales;
uena
c) elaborar decretos, reglamentos e instrucciones para
de las leyes;
.
de la administración pública
d) ejercer la superintendencia en el conjunto
(artículo 109) •
,
transformó en Estado pluricontinental y
Para entender como Portugal se d
af .cano en el mundo actual,
.
b tOdo como Esta o euro n
.
multirracial, Y so re
,
.ó a partir de la Reconquista
1
tenemos que observar sus ongenes y evo ua n,
cristiana en la Península Ibérica.
,
,
lbé .
or los moros en 711, se destruyo
Con la invasión de la Penmsula
•nea pi)' ex·1stente y fue tal el impulso
· · 'ti entonces a 1
,
•
la precaria estructura vis1go ca
. d 1
, sula cayó bajo el imperio
t' po casi to a a pemn
musulmán que, en poco iem ~'
d 1 N oeste escapo' a la pousée del
'l
pequena
zona e or
.
S
mahometano. o o una
.f
f .
su penetración hasta Francia,
Islam habiendo continuado los Je es ª1 ncpan~s 1 Ibe'ri'ca caería fácilmente.
'
· ·
de a enmsu a
pensando que el re~uct? c~su~: fue de allí donde nació la Reconquista, al
No sólo no aconte~10 as1, sino q s" Con altas y bajas, la reconquista era ya
grito d~ "por Santiago, a los ~o;d .lle ando hasta Toledo a fines del siglo XI.
irreversible con Alfonso VI y e i ' g
d
,.
, . debido a las peculiaridades de la gente y e
En la orilla manuma atl:m~ca,
. d
d ncia facilitado por la concep,
movumento de m epen e
'
d
·
la geografia, surge
un
.
.
.
d
1 si'glo XII, un nuevo Esta o cns. d 1 ,
y a prmc1p1os e
ción monárquica e ~ epoca, ' . le Condado portucalense nace un verdatiano da señales de vida. De un SJmp
588

dero Estado con D. Alfonso Henriques, primer Rey portugués, que demarcó
Portugal con su espada y lo consolidó por su hábil diplomacia.
En efecto, ni la Santa Sede ni el Rey de León y Castilla, veían con agrado
la división del Imperio cristiano peninsular en plena reconquista. De aquí las
tremendas dificultades que el primer Rey de Portugal encontró, ora en Roma
ora del lado de su primo Alionso VII, no obstante Portugal ser un Estado de
territorio casi totalmente conquistado a los moros. Las dificultades con el Emperador peninsular, D. Alfonso Henriques resolviólas con la espada, imponiendo
por la fuerza el reconocimiento de su independencia. Con Roma, tuvo que
recurrir a la negociación, lo que llevó tiempo.
A pesar de estas tremendas dificultades, el primer Rey portugués, con base
en Coimbra, va rápidamente conquistando casi todo el territorio que hoy forma
el Portugal europeo. Sus sucesores inmediatos no sólo conquistan todo el territorio moro hasta el mar en el sur de Portugal, avistando ya Marruecos, sino
que pueden prestar aun ayuda a los Reyes Castellanos en sus guerras de
conquista contra los moros {batallas de Navas de Tolosa y de Salado).
No obstante la fuerza vital demostrada por el núcleo portugués, los Reyes
Castellanos no se conformaban con la independencia de Portugal y por eso,
con pretexto de herencia dinástica, se originó la invasión castellana que llevó
a la gran victoria portuguesa de Aljubarrota, en el corazón de Portugal, el 14
de agosto de 1385.
Consolidada la soberanía portuguesa sobre el territorio portugués actual
en la Península Ibérica y hechas las paces de 1411 con Castilla, el pueblo
lusitano, lleno de vitalidad e iniciati\·a y animado del espíritu de reconquista
y de cruzada, va a atacar la más importante plaza mora en el norte de
Africa -Ceuta-, que toma en 1415, debilitando así el poder moro, que quedó en Granada ya en situación precaria (conquistada en 1492, año en que
Colón descubre las Antillas).
La conquista de Ceuta permitió a los portugueses iniciar la fantástica
obra de los descubrimientos, navegando hasta el final de Africa, de Asia, de
Oceanía, de la América del Norte y del Sur.
En el siglo xv aun imperaba la vieja leyenda del mar tenebroso, concerniente a la penetración del Atlántico para el sur: los blancos se tornarían
negros y los barcos serían devorados por el mar enfurecido. No sólo por las
dificultades de navegación como, sobre todo, por el miedo de ese sorbedor
humano, nadie se atrevía a navegar lejos de la costa o a navegar para el corazón del Africa. Sólo la ciencia que la Escuela Náutica de Sagres, debida
589

�al extraordinario Infante D. Henrique, proporcionó a los navegantes portugueses (y extranjeros) y de la fe, sincera y fuerte de los portugueses en el
catolicismo, pudieron mover a los hombres contra los t~rribles peligros del mar
tenebroso, que Camoes tan genialmente supo interpretar en la figura del
Gigante Adamastor, en Os Lusíadas.
Por la ciencia, los portugueses supieron vencer el mar y orientarse en él.
Por la fe, pudieron vencer el miedo resultante del imperio de los mitos durante muchos siglos.
Es por eso que los descubrimientos portugueses están ligados a la cruz,
haciendo parte de la política lusitana de los siglos xv y xv1 la expansión de
la fe y del imperio. Es por eso también que los contactos de los portugueses
con los pueblos descubiertos se revisten de un espíritu humanista, que otros
pueblos gescubridores o conquistadores sólo ahora comienzan a entender.
Aliado al deseo de contornar el poderío musulmán en Africa, atacándolo por
la espalda en el Indico y Mar Rojo, debilitándolo para aliviar a Europa, está
también el deseo de descubrir nuevos mundos y nuevos pueblos. Los portugueses van reconociendo toda la costa africana, suben el Indico, llegan a la
India legendaria y fíjanse en Goa, entonces dominada por los musulmanes
( imperio mogol) ; derrotan armadas turcas y persas y ayudan a la cristiana
Etiopía (Reino del Preste Juan) contra la penetración islámica; dominan
los mares de la Malasia y llegan a la China y al Japón, llevando a todos estos
pueblos el contacto efectivo con el Occidente, empezando de esta forma un
movimiento de mercaderías y de ideas que nunca más cesó entre Occidente y
Oriente.
Demostraron así los portugueses que el nacumento de un Estado cristiano
más en la península ibérica, en plena Edad Media, en el tiempo del gran
maestro Abelardo y de San Bernardo, no sólo no debilitaría la lucha contra
el Islam sino que por el contrario, se transformaría en el factor más importante de la decadencia morisca y de la evangelización católica en el mundo
no europeo.
Lanzados a los descubrimientos y al comercio con pueblos desconocidos o
escasamente comunicados hasta entonces, que procuraron traer a los beneficios de la civilización cristiana, no tuvieron los portugueses la preocupación o
el propósito de conquistar sus posiciones en Africa, donde, además, no había
Gobiernos constituidos, y, en Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, ni siquiera
habitantes, lo que, aliado a la concepción cristiana de la vida permitió, desde
el inicio, un buen entendimiento entre portugueses y nativos, que se fueron
590

as~ciando. a nosotros. Ya en el siglo xv1, poi' nuestra mediación se consagró el
pruner ob1spo negro.
'
Pero, ante los triunfos de los portugueses en el campo de lo d
b · ·
d ¡
• .
s escu nnuentos
Y, ~ co~erc1~ 1~tercontinental, otros pueblos europeos, de mentalidad
ropos1tos b1en d1stmtos, disputaron a Portugal tanto los mare
¡ y p •
. .
s como e comercio
; .aun .terntonos, apareciendo así nuevas potencias marítimas mundiales de
ehca
diferente
· encomendado al hábil ·u.
.
, las cuales, con base en un traba30
nst~ _Grotms, :º~aron la navegación y el comercio portugúeses y, con auténJco
espmtu colomahsta, ocuparon territorios antes bajo la influencia lusitan

ª·

Nac:,, de eSt a fo~a una política colonial, apoyada en aquellos países en las
compan1as
de Indias.. Portugal
tuvo que defenderse de las amb·1c10nes
·
d e otros
Est d
. ,
_ a os~ mas_ no participo en esta política colonialista, pues desde el comienzo
dio nac~o~~lid~,d po~~guesa a los nativos de ultramar capaces de integrarse
e~ la c1:7,ilizacion. cnstiana. Nunca vio el problema ultramarino como una
explo~cion col?n~al. _Poi'_ el contrario, Portugal, aun durante los Gobiernos
republic~os mas IZqmerd1stas, se esforzó siempre por integrar a las poblaciones
ultra_ma~as en la nación portuguesa, que desde hace mucho se presenta como
mult~rrac1a] y _multicontinental, de cuya política Brasil fue el mejor fruto es
el mas claro e3emplo.
y
Nosotros distinguimos "colonialismo" y "colonización".
Hacemos y pensamos continuar y hacer "colonización" esto es p
tr
l
l
.
,
, rocurar
ael' a ª. c~ _tura occidental, la más alta que se conoce, poblaciones aún en
estado pnm1tivo, verdaderamente ajenas a cualquier concepto serio de cultura. Mas no_ ~acemos, ~ pensamos hacer "colonialismo" concepto éste ligado
a la _explotaci~n comeraal Y humana por ciertos Estados sobre todo durante
los fmes del siglo XIX y principios del actual.
_Realmente, en vez de explotar poblaciones atrasadas en beneficio de una
~moría o de intereses _ajenos a aquellas poblaciones, Portugal ha procurado
~tegrarlas en la co_murudad legal y social portuguesa, en completa igualdad rae~~] u o~a, pero sm destruir su identidad propia. A un concepto de segregac1on racial o de explotación de ciertos hombres por otros más desarrollados
Portugal opone una ideología y una práctica de completa igualdad entre lo~
hombres, diferenciados solamente poi' sus aptitudes y legítimos intereses personales. No creemos en razas superiores o inferiores como tales, antes juzgamos a _to~os los seres hu~anos, por el hecho de serlo, igualmente partícipes
de la cligrudad que les adVIene de ser todos hijos de Dios y poi' tanto hermanos
en el mejor sentido de la palabra.

591

•

�Por otro lado, no creemos en la validez indiscutible sin excepciones, para todos los hombres, en todos los lugares y tiempos, del principio de "un hombre,
un voto" -este principio es obviamente el correcto en un medio homogeneizado y ya de cierta elevación cultural, mas se falsifica si es aplicado por un
grupo más elevado a una población básicamente primaria, ajena a los altos
conceptos e intereses que tal principio representa o debe representar-. Para
escoger es necesario saber lo que se quiere y lo que se va a escoger. Elegir
por presión o por sugestión de otros, no es elegir, es mentirse a sí mismo:
es contrario a la dignidad humana y a los intereses legítimos de los que, por
ignorancia, no son capaces de autodeterminarse en el campo de la política o
de la economía modernas.
·
Por eso, en vez de la primacía política, y de la independencia como normas
iniciales indiscutibles, pensamos que importa sobre todo proporcionar antes
a las poblaciones que aún no benefician, o poco benefician, de la civilización,
un desarrollo sociológico y económico, por medio de la salud, higiene, educación, de la destribalización y del trabajo justamente remunerado.
Después, cuando ya hayan llegado a cierto estado de madurez y consecuente armonía social y adquirido nociones políticas y económicas que les
permitan decidir po11 sí mismas el camino que les conviene seguir, entonces
las poblaciones escogerán libremente, no necesitando de presiones o su~estiones
exteriores. Así, la solución final tanto puede ser la independencia como la
continuación de la integración o asociación, mas la solución inicial no puede
ser otra que la de la honesta integración como principio.

•

Si los Estados poderosos, en vez de hacer todo para dividirse al Africa.
política y económicamente, lanzando allí la confusión y la miseria, a fin de
gobernar por interp6sita persona, con apariencias de ayuda técnica, política,
económica y cultural, ayudasen honestamente a los pueblos africanos a superarse, otras y más brillantes serían las perspectivas africanas en un futuro
relativamente próximo. Como van las cosas, con influencias rusas, chinas y
de otros pueblos, incluyendo las cubanas, tenemos que reconocer que los pseudobeneméritos de los pueblos africanos sólo les están causando perjuicios
irreparables. Véase el Congo ex belga, por ejemplo, donde la intervención
exterior, capitalista y socialista, llevó al caos a un territorio inmenso que antes
era modelo de orden y de riqueza. Si realmente se está por el principio de
autodeterminación, por favo11, no se intervenga en los problemas de los otros
pueblos; dejemos que cada uno se autodetermine efectivamente; respetémoslos para que ellos, a su vez, nos respeten. De lo contrario, pasaremos lo mejor
de nuestra vida pretendiendo resolver los problemas de los otros, aunque no
sepamos o no queramos resolver los nuestros.

sn

La tesis portuguesa es as1,, a nuestro ver da
.
fendible en el contexto af .
F
'
ra, racional y moralmente dencano. ue pena qu 1 E d
pretender ayudar a los pueblos af .
e ~ sta os que hoy parecen
Africa y en América la "d 1 , ncanos no hubiesen aplicado siempre en
'
I eo ogia que ho di
d
'
razas, de credos y de . t
y cen efender: la igualdad de
m ereses.
En términos constitucionales y reales las
.
guesas gozan de completa iguald d '
~blaciones ultramarinas portusiendo ciudadanos de la m·
1ª en relación a las de Portugal europeo
1sma c ase La , · dif
.
,
de ser allí en mavor núme 1
.
umca erenc1a reside en el hecho
'
ro os que apenas com·e
· ·
nos seres humanos De aq , 1 f
I nzan a vivir como moder.
u1 e es uel"ZO extraordinario
p
.
que ortugal, a través
de sus planes de fomento está h . d
, á "d
'
aaen o en Afnca en el
.d d
mas r pi amente posible el nivel d "d d l
'
sena o e elevar lo
e vi a e os portugueses africanos.
~uego que los recursos técnicos científic
, .
acción de desarrollo ec , . '
.
os y econom1cos lo permitieron la
, .
onom1co social y cultural d 1 1
rapidamente cimcntánd
d '
e u tramar acentuóse
'
ose ca a vez más la unidad nacional
Hoy, . tenemos el orgullo de los resultados a a
.
con recientes pareceres elogioso
I d . . y lcanzados y nos honramos
s, en os om1mos de ]as
·
tanto de la OIT como de la o
Es
. . .
respecbvas actividades,
d l ·
MS.
tamos mv1rtiend
Af ·
e financiamiento de los plane d f
o en
nea buena parte
s e omento y esperamo
d
anos, sea posible dar a las pobl .
d
. s que, entro de algunos
africanos no sólo paz y
~cione_s e los respectivos territorios portugueses
'
armoma racial sino tamb·,
.
en todos los sentidos.
'
ien una s1tuaci6n envidiable
Entre los proyectos cuya realización
. . .
fomento tiene particular imp rtan . 1 -~ _mi_ció durante el actual plan de
O
cia a m1c1ación del
1 · h"
comp eJo idro-eléctrico
d e eahora Bassa sobre el río z be .
'
am si en Mozambiq
e
bo
ue. a ra Bassa será el
f actor central de toda la pol'ti d d
t b',
i ca e esarrollo de Moz b"
.
am ien a los Estados vecinos E I f
f
am ique, mteresando
producirá anualmente 18 b"II . nd \ ase mal de producción, Cabora Bassa
bajos del mundo Este volu J oneds e dws/hora a precios considerados los más
·
men e pro ucción de
,
.
energ1a corresponde al 30%
de la producción de toda el Afnea
en 1966.
1•
·Y por q ue, es que el progreso en Africa
• é_
rt
hrmtado? Por varias razon
.
po uguesa en el 500 es aún
es muy simples, en que generalmente no se piensa:
a) no había sociedades organizadas en Af .
nocemos en Europa desd
·1 .
nea, tales como nosotros las coe m1 eruos --que ya exist'
M, .
Perú precolombinoE
ian en ex1co y en el
y por tanto stados ni oh .
I
que un Estado debe g
f
.
. '.
VIamente, os servicios
aran 12ar. comumcac1ones
r, d
lu&lt;l, etc.; la penetración para 1 . t .
. ' po ic1a, e ucación, sae m enor era imposibilitada por falta de
593
H38

�vías de comunicación, por la naturaleza casi impenetrable de los territorios (florestas, ríos, pantanos, animales salvajes), por las enfermedades
tropicales que diezmaban al hombre blanco que intentase penetrar al
interior del Africa, por falta de resistencias naturales contra aquellas
enfermedades, que fueron también la causa principal de la decadencia
en que se encontraban las poblaciones africanas cuando los portugueses

de la existencia de nuevos e impreparados Estados africanos d
d .
muy primitivas en el Derecho y en la Moral
. ta
' . e ten encias
convivencia human
' Y raciS s antiblancos en la

llegaron allí;
b) la falta de medicinas apropiadas, sobre todo contra las terribles enfermedades del sueño, la malaria y enfermedades intestinales, impedía la
penetración real para el interior, caminando para una muerte segura
quien osase intentarlo (los primeros portugueses que atravesaron el Africa
fallecieron); Africa se presentaba como un continente misterioso, donde
las primitivas y decadentes poblaciones tampoco sentían necesidad de
salir de su aislamiento para entrar en contacto con civilizaciones más
desarrolladas; por eso, los contactos se limitaron durante mucho tiempo
a las poblaciones de la costa; sin embargo, poco a poco, el contacto de
los africanos con los portugueses se fue intensificando, cimentándose con
el tiempo y con la comunión de intereses;
c) la concepción económica de hace siglos, básicamente comercial y agrícola, todavía no daba valor a los territorios africanos, que comenzaron a
ser más intensamente disputados cuando apareció la economía minera;
d) solamente desde hace pocas décadas, por el dominio de la técnica y por
la concepción económica, aliada a un mundo ya rico de capitales
acumulados a lo largo de varios siglos, fue posible aprovechar económicamente el continente africano y traer a los pueblos del interior al
contacto con la civilización y sus beneficios.

Cabo Verde, a pesar de estar situado en el A I' .
.
.
llave del control del Atlántico Sur I
t antlco Norte, _constituye la
Atlántico Norte e
b6 , ta como las Azores constltuyen la del
.
, orno se pro durante la última Guerra Mundial.

Los viajes de Livingston, de Stanley, de Capelo y de Ivens, hace apenas
un siglo, constituyeron acontecimientos extraordinarios, sobre todo porque vencieron la enfermedad y el misterio que cerraba el interior del Africa.
Se discute hoy mucho la presencia portuguesa en Africa, en forma poco
feliz, y no siempre con la información o la imparcialidad que sería de desear.
Muchas veces parece ignorarse que la presencia de Portugal en Africa es,
actualmente y antes que nada, un extraordinario factor de estabilidad en
el Africa austral, sin duda la parte más importante del continente africano. Sin
la presencia de Portugal en puntos clave como Angola, Mozambique y Cabo
Verde, el Occidente tendría graves dificultades en aquellas regiones, debido a
las presiones políticas, económicas, y aun militares, de la URSS y la China
continental en los países limítrofes, y a la confusión inevitable que sajría

594

ª·
Los territorios africanos portugueses constitu en
, .
mayor importancia que Portugal sól
yd ~~tos estrategicos de la
tener después de 1~ presiones inglesa~ yc:;e!::ased:::::::dd;;::~roi:a::-

. flSi Ca_bo Verde cayese, directa o indirectamente en el dominio o zona d
m uencia de la URSS O de ch·
d ,
'
e
navegación marítima y aérea en :~a.At~•=canaS en siCtuación precaria toda la
,
.
"' o ur y entra! y po ta t
tanan senarnente amenazad 1 .
, ,
r n o, esAfrica al sur del Sabara. os os mtereses de toda la América Latina y del
Por otro ~ado, si las referidas potencias socialistas pudiesen controlar
gola, quedanan también a su merced los intereses del C
b 1 AnZambia, pues por el ferrocarril de Benguela y po I ongo dex e g~ y de
Angola son tr
d
r e puerto e Lobi to en
'
ansporta os los productos provenientes o destinado 1 K '
en el Congo y a Zambia.
s a atanga

Y finalmente
·
zambi
.
' si· ¡as rrusmas
potencias antioccidentales dominasen Mor ¡que, direc~cnte o por gobiernos a ellas enfeudados quedarían en peigro a navegacion en el Canal de Mozambiqu
1 .
'
.
lawi de z b" d
e Y os mtereses vitales de Ma,
am ia, e R~desia del Sur y de la República del Africa del Sur
pues es por el ferrocarnl y por el puerto de Beira o d N al
. '
Malawi y Rodesia exportan e importan todo
e ac a, que Zambia,
comercio internacional Por los fe
·¡ s o parte de los productos de su
Ma
..
rrocarn es y por el puerto de Louren90
rqulcs, _en M~zarnb1que, Rodesia del Sur, la República del Africa del S
(
para
a nea región
- Estados negros africanos reali
ur
zan
. d del Rand) y d os pequenos
su comercio e exportación-importación.
AfC?uien controle Angola y Mozambique, controla el Africa rica que es el
. nea austral, del Congo y Rodesias para el sur De
'. .
.
c1ón estratégica resulta el interés internacional ~r
~;ra~rdmana pos1ridos además de
.
m onos antes refeB ~
.
que e11os rrusmos tienen un valor económico considerable
as¡ m~nc10nar que Angola es el tercer exportador mundial de café (d
,.
·
espues
de Brasil y Colomb·ia ) , Y produce minerales
ricos y petróleo.

1:~e

¿ Mas, por qué es que Portugal insiste en mantenerse en Africa?

Por varias y buenas razones, de las que mencionaremos algunas:

595

�11' porque llegrunos antes que nadie al Africa, por iniciativa
lo. estrunos a 1
d
hab' do integrado
de nuestros valerosos descubridores y coloniza ores,
ien .
l
.urídicamente a las poblaciones de los territorios_ ul~an_iai:mos_ ,en e
JEstado portugues,
, en regune
, . n de igualdad legal y sm d1scnrrunac1on racial u otra; no podemos ni debemos abandonar. a tantos portugueses que
aún no han mostrado deseo de no querer serlo,.
.
'l'd
m
l
r de las hipótesis tan va I a co o
2o. porque la tesis portuguesa es, en a peo .
t mas po'líticas o econ6.
efecto ceder a presiones ex e
,
cu_alqu1er otra: en
de interés ajeno a las poblaciones de los territom1cas, que, por razones .
l
a independencia que no pidieron
.
rt gueses desean imponer es un
G
nos
ponou sienten,
.
' no parece una actitud responsable de cualquier oy aún
bicmo sea cual fuere la ideología de éste;
.
. para
:
. t
un poder unificador ya existente, necesano .
3o. dcspues, desm egrar .
d. f
tes y de tradicionales relaciones
la paz entre grupos étrucos muy 1 eren
, •
r razones
guerreras entre sí, haciendo caer estos grupos ctmc?s en el caos po r razo.
. no parece ser la actitud que, aun po
e intereses a1enos Y espunos,
bl · es todavía débiles.
nes humanitarias, se debe tomar para con po ac1on

t

bl
q iso serlo y s6lo se crearon
Nunca dejó de ser independiente un_ pue :aend~ inter~s ajenos preponproblemas (y algunos parec:n etemdiza~e
f nteras que no habrían sido
d'
·
er mdepen enc1as o ro
,
derantes pu 1eron impon
,.
. . to de las poblaciones direclas mismas si resultasen de un legitimo movuruen
tamente interesadas.

,.
p tu al por causa de ::;u pohtica
En el movimiento internacional contr~ or g
lado se pretent d'cci6n muy importante: por un
'
ultramarina, hay una con ra I
d l "
lonialista" de la influencia o
de "libertar" poblaciones atrasadas ,e yugo c:tes de la hegemonía europea,
tutela del hombre blanco (hoy es as1, porque? a
l
el Medio Oriente
l '
en Afnca. mogo en
el colonialismo era musu man: m~ro,
O . ' t ) Mas por otro lado, los
be ti
t hindú. chmo en nen e .
'
y en el su on nen e
'
' ·n
actuando desde fuera apoyados
mismos ~stados_ blanco~, negros o ~anti
retenden imponer a aquellas
en organismos internacionales de . to o dp ' p . das fronteras y un deter.
tenderían libertar etermma
poblaciones que se ~~
, .
ial sin dejar siquiera a las poblaminado régimen poh~1co, econo~;of:c~d 'de modificarlo. Si no, véase lo
ciones directamente mteresadda~
del Sur en mayoría cristianos, están
que pasa en el Sudán ( don e os negros u1m ' del Norte) . lo que pas6 en
. d
1 árabes y mus
anes
,
siendo exterrruna os por os
.
h' la guerra para mantener el
belga (donde la propia ONU izo
C
el ongo ex 1 Kasai bajo el contro1 de Lcopoldville -hoy Kinshasa-, que
.
Ka tanga y e
.
l ción) . o lo que acaba de pasar en Nigena,
nada les puede dar, smo exp ota
,
. E . t etc armaron
. f ra (donde la URSS, Inglaterra' Checoslovaquia, gip o,
.,
Bia

o:;

596

a las tropas de Lagos para dominar y exterminar millones de biafrenses que,
evidentemente, lucharon hasta la muerte JX&gt;r su sobrevivencia); ahora, en Pakistán, por el contrario, la izquierda internacional parece favorable a la independencia de la provincia oriental, apoyada entusiásticamente JX&gt;r la Uni6n
Indiana, con vistas a debilitar al &amp;tado pakistano que, no obstante, no poder
ser acusado de derechista, no parece suficientemente izquierdista y débil para
sus enemigos.
El problema de la llamada autodeterminación que, en teoría, mueve las
acciones de la ONU contra Portugal, está superado, visto que las JX&gt;blaciones
ultramarinas portuguesas, gozando de completa nacionalidad portuguesa y de
igualdad legal, sin distinción de credos, razas o colores, están perfectamente
autodeterminadas, tal como lo está la población de cualquier distrito en el
Portugal europeo. Plantear de nuevo, por influencias, presiones e intereses de
terceros, el problema de la autodeterminación en el ultramar portugués sería,
además de discriminatorio, volver muchos siglos atrás, desmembrando al Estado portugués, que se form6 como es a lo largo de los siglos, con el agravante de obedecer el movimiento a intereses internacionales bastardos, ajenos
a las poblaciones de los territorios portugueses.
Cualquier aspiraci6n de las poblaciones portuguesas de cualquier territorio
es un problema exclusivamente interno y, por tanto, sólo a los portugueses
compete estudiarlo y resolverlo, habiendo en la Carta de la ONU, que nadie
respeta, el párrafo 7o. del artículo 2o. que garantiza a los Estados miembros
contra la interesada o precipitada interferencia de otros Estados en sus negocios internos.
Portugal entr6 a la ONU con la organización y Constitución actuales, y
nunca, por eso, aceptó la aplicación del Capítulo XI de la Carta a sus territorios de ultramar. Discutir, y poner en tela de juicio la Constitución portuguesa por la ONU, además de ilegítimo, sería absurdo, pues tal actitud daría
a Portugal ( y a todos los Estados) el derecho de poner también en tela de
juicio la organización y las Constituciones de los otros Estados, lo que sería
el colmo de la intervención y llevaría al caos internacional.
El valor estratégico y económico de Angola, Cabo Verde y Mozambique,
la importancia extraordinaria de los puertos y vías de comunicación de
Angola y Mozambique en relación a los Estados africanos sin orla marítima,
son el verdadero motivo de las ambiciones internacionales que, tanto ahora
como siempre, intentan ocultarse bajo la capa de bellos principios.
Es en este contexto que tiene que verse la JX&gt;lítica de la ONU contra Portugal y, en especial, la resoluci6n del Consejo de Seguridad del 23 de no-

597

�1
. la la libertad de los mares en el Canal de
,iembre de 1965, por la cua se vio d Be'
lo que concierne al comercio
bl
do el puerto e
ira en
Mozambique oquean
.
VII la defensa de la libertad de los mares
con Rodesia del Sur. En el siglo x ,
tencias marítimas mundiales
fue el pretexto para los atropellos que otras po 1
t .o
cometieron contra Portugal Y España.' ahora es a con ran .
•
. .
convencidos de la vitalidad y sentido
Encaramos el futuro con optimismo{,
6
l lucha contra la adversidad
' que se orm en a
práctico del pueb1O portugues,
breve plazo los Estados que
• 1 esperanzados en que, a
'
,
a lo largo de 1os s1g os,
l
l'tica portuguesa llegaran
.
.
d' ta indirectamente en a po 1
.
ahora intervienen irec o
,
de que aquella inteI'Venc16n,
'6 d
al fin tenemos razon y
d'
a la conclus1 n e que,
'. .
• , tiles no aprovecha a na ie
t
l sufrimiento y gastos mu
'
que provoca la muer e, e
.
af .
cesitadas de ayuda y de paz
l poblac10nes ncanas, ne
y mucho menos a as
d' . . 'lización de que formamos
ara acceder a los beneficios de la extr~or mana c1vl1
Pparte, en los campos econ6 mico,
·
social y cultura.
,
.
umentar la lucha. No contra los hombres y s1
Debemos continuar y aun a
. . .
el tribalismo el racismo y
d
d
la
miseria
los pre1mc1os,
. '
.
contra la enferme a ,
'
b todo contra la ignorancia.
0tras discriminaciones entre los hombres, y so re
. trab'
ha 10
. gente es necesario
a1ar en paz y con la
Para vencer esta l uc
ntad
esto es con espíritu
. 'n de todos los hombres de buena vo1u
'
'
coa
l borac10
de amistad y no de odio.

SOBRE EL VALOR DE LA MONEDA EN LA tPOCA
DE CERVANTES
Comentario numismático
loLESIAS

GREGORIO PALACÍN

Catedrático Emérito de la Universidad de Miami

SoN FRECUENTES, en la biografía de CeI'Vantes, los casos en que, para com.
prender mejor los hechos, se hace necesario el cabal entendimiento del factor
moneda. Tal sucede, por ejemplo, al interpretar el acta de rescate, donde
consta un verdadero complejo de monedas, en las operaciones como comisario
en Andalucía, en el momento de salarios, o en el pago de dotes, etc.
En la interpretación del Quijote es preciso, en no pocos casos, valorar el
dato referente a ciertas monedas. Así, por ejemplo, Teresa Panza en carta
a la Duquesa dice: " ... en la Corte los gastos son grandes: que el pan vale
a real, y la carne, la libra, a treinta maravedís, que es un juicio .. . " (II, 52).
E incluso en bastantes casos en la valoración de ciertas interpretaciones o
anotaciones de la crítica conviene entender el dato numismático. He aquí dos
ejemplos ilustrativos:
Sobre el pasaje del capítulo 39 de la primera parte del Quijote, en el que
se lee; " ... y dando ( el padre del Cautivo) cada uno (de sus hiJos) su
parte, que a lo que se me acuerda, fueron cada (uno) tres mil ducados en
dinero", el profesor Martín de Riquer ha escrito: "O sea, 33,000 reales, lo
que antes de 1936 hubiéramos dicho 4,000 duros (véase F. Mateu y Llopis, Un
comentario numismático sobre el Don Quijote de la Mancha". Barcelona,

1949).1
Y comentando sobre el precio de venta de un ejemplar de la primera parte

' MARTÍN DE RIQUER,

598

Edic. del Quijote, Edit. Juventud, Barcelona, 1958, p. 397, n.

599

�del gran libro, que la Tasa fija en "doscientos y noventa maravedís y medio",
el mismo escrito ha anotado: "O sea, que el precio de un ejemplar de la
primera parte del Quijote, en rústica, era ocho reales y dieciocho maravedís.
El real a ocho venía a pesar unos 27 gramos y medio de plata; por lo tanto,
con un duro y una peseta sobraría un gramo de plata para adquirir el libro
(véase F. Mateu y Llopis, op. cit.).2
Hay un error importante en el primer caso, pues entre el peso de 33,000
reales, el peso de la plata, y el de los 4,000 duros hay una diferencia nada menos que de 23 toneladas a favor de los reales; en el segundo caso hay también
error, ya que la plata de un duro y una peseta ( dos monedas) pesaba exactamente 26.675 gramos, por lo que no sobr,aba un gramo después de cobrar
el ejemplar, sino 0.78768. Además el real de a ocho de plata valía más por el
premio.
El sistema monetario español, que tanta confusión ofreció en los reinos
cristianos de la Edad Media, no comenzó a ordenarse hasta el tiempo de los
Reyes Católicos. Y aunque estos monarcas pusieron remedio, en parte, al
desorden anterior mediante una mejora de la ley o relación entre el metal
fino y el peso total de la moneda, y con diversas disposiciones que regularizaban las equivalencias, es lo cierto que España no tuvo un sistema monetario
verdaderamente racional hasta que comenzó a regir en ella el de la Unión
Monetaria Latina.3
Al subir al trono de Castilla Isabel I se usaban monedas de oro: el escudo,
que valía 375 maravedís; el ducado, de 23 quilates y ¾ largos de ley y 65
piezas y 1/3 por marco, con valor de 375 mrs., que hacían 11 rs. y un maravedí;
el castellano, que en el reinado de los Reyes Católicos valía 490 mrs. de plata,
que hacían 14 rs. y 14 mrs., aunque en los reinados siguientes varió ese valor;
el burgalés o dinero burgalés, que Alfonso el Sabio había mandado labrar en
Burgos para sustituir los pepiones y que, como éstos, era moneda de oro,
aunque de ley más baja por la mezcla o liga de otros metales. Sin embargo,
al burgalés se le dio el mismo valor que tenía el pepión, o sea, el del escudo

• lbid., p. 13, n.
ª La Unión Monetaria Latina se estableció el 23 de diciembre de 1865, mediante convenio suscrito por Francia, iniciadora del mismo, Bélgica, Italia y Sui2a. Después se
adhirieron Grecia, España, Rumania, Servia, Bulg.aria y Finlandia. Por la firma de aquella
convención las referidas naciones se comprometían a dar a sus monedas de oro y plata la
misma ley y los mismos pesos y diámetros. Se estableció así, como unidad monetaria el
franco en Fr.ancia, Bélgica y Suiza, la lira en Italia, la dracma en Grecia, el markka en
Finlandia, la ley en Rumania, etc.

600

de oro, Y la dobla, que en tiempos de Juan I valía 12 rs. y en el de ¡ R
os eyes
Ca to,1·lCOS, 490 mrs.
Los Reyes C~tólicos hicieron labra!' nuevas monedas de oro: el excelente
mayor, que tema el peso de dos castellanos y el valor de 980 mrs. de plata,
mo~:da a la que el vulgo llamó doblón; el excelente menor de la granada que
deb10 el nombre a tener acuñada, entre otras cosas, una granada, cuya Íey y
cuyo peso eran los del ducado antiguo, y su valol' el de 11 rs . y un maraved'1,
o sea, 375 mrs.
En mayo d~ 1535 Carlos I mandó fabricar escudos de oro de 22 quilates
de ley Y 68 piezas por marco, cuyo valor era el mismo del ducado antiguo
Y_ del exce~ente menor. Y en 1566, Felipe II, por su pragmática de 23 de noviembre dispuso fabricar escudos de oro como los que había mandado hacer
su padre y aumentó, ~l valor de estos últimos a 400 mrs., al tiempo que elevó
el de los Reyes Catohcos, de 23 quilates y 65 piezas y un tercio por marco, a
429 mrs.
Más tarde se usaron los doblones de a cuatro, y de a ocho.
El doblón .º doblón de a dos era el excelente mayor de los Reyes Católicos,
Y luego
pieza ~e dos escudos. El escudo de oro era, pues, ]a base de los
doblones. El' doblon de a cuatro tenía peso y valor de 4 escudos y el de a ocho
pesaba y vaha lo que 8 escudos.

1:

H~bo tambié~ un doblón de a ciento, que tenía el peso de 50 doblones
y vaha lo que cien escudos; pero era moneda poco usada.
En _el reinado de Felipe V comenzó a acuñarse una moneda de oro llamada
escudito, que primero valió 20 rs. de vellón y más tarde aumentó a 21 rs.
un cuarto de vellón.
y
U~a pragmática de 1686 dio el nombre de escudos a los reales de a ocho
anter10,r~s a ella, a los que concedió premio de 50% en su valor. La misma
pragm~nca ele:? a 38 rs. de plata, los doblones que hasta entonces valían 30,
y les dio tamb1en premio de 50%,6

: Por dobl6~ ~encil!o se..entendía_ en el uso corriente la cantidad de sesenta reales.
La pr.agma_aca
Pragmábca en que Su Magestad manda Que los reales de a
ocho de la fábnca, Y cuno que al presente corren, valgan diez reales de plata, con el nombre de escudos, Y los que nuevamente se fabrican con nuevo cuño, valgan ocho reales
de plata. Y !ºs doblones de a dos, que al presente por pragmáticas destos Reynos tienen
por valor treinta reales de plata, la teng.an de treinta y ocho reales de plata. y que todas
es~ monedas corran con el premio y reducción de a cincuenta por ciento" (Madrid
Julián de Paredes, 1686. Port. con escudo, vta. bl., 6 h, 29 x 20).
·
'

di&lt;::

601

�·
tados por el
Al finalizar el siglo xvm y conforme a los aumentos expenmen
oro hasta entonces, los escudos de Felipe II valían 1360 mrs. y los ducados
de oro 1458 mrs. y tres quintos de otro.ª
1 d cado el castellano y el excelente menor se consumieron, el
Aunque e u
'
.
. .
eó ·
1 valor de 11 rs. Y
ducado quedó como moneda imagmana o t nea, con e
un maraved,1, para servir en todo género de contratos, en cuyo caso los pagos
se hacían en reales o moneda superior.
En 1594 el escudo de oro valía 13 rs.l O sea, 442 mrs., y el ducado 11 rs.
o 374 mrs. 1
De plata era el real aunque también lo era de vellón (plata y c~bre) i1~l
real era pieza básica
el sistema monetario y se usaba mucho. El e ve on

:n

valía 34 mrs.
Los Reyes Católicos fijaron el real de plata en la 67a. parte del marco de
este metal. Siendo el peso del marco 230 gramos, el ~el real de plata lerad'
· · · e1 m1smo valor, que e c:t.e
ues 3.432835 gramos. Este real tuvo al prm~p10
~ ll'' . ero luego al darse a la plata el premio de 25o/o, y des~ues de 50 70,
\:e on, p
'
d
11'
1 medio Al real de
b', respectivamente a real y cuarto e ve on y rea y
.
s~:• con valor de re:l y medio de vellón se le llamó finalmente real ~e plata
~orriente. Circuló hasta el siglo XIX inclusi~e y su valor llegó a subir al de
16 cuartos en el siglo XVII y al de 17 despues.
'l
El real de a ocho contenía el peso y valor de ocho reales. de plat;.1 ~1e
,
. os· el ue contenía 8 rs. de plata comente o e ..a or
llego a haber tres bp .
ql
l l' 12 rs de vellón. el que contenía 8
d· d
llón e cua va 1a
•
,
de real y me io e vel' 15'
2 mrs de vellón el cual subió al valor 18 rs.
rs. de plata doble y va 1a
rs. Y
·
'
.
lente menor de h. granada con respecto
• "Ducado de oro. El ducado anuguo, 0 exce.
1 •
'cienes de censos
h
·d 0
se le considera hoy para as =P051
al aumento de valer que ª teru , Y _ R D F li II quanto por su pragmática
. •
· porque el senor ey • e pe •
.
que se hioeron en especie,
f b.
do• de oro de la misma calidad, que
. b d l566 mandó a ncar escu •
.
de 23 de novtem re e
- '
d C 1 V de ley de 22 quilates y de 68 piezas
los había fabricado ya el senor emp~ra
dar~~ ~aravedís aumentó al mismo tiempo
por marco, aumentándolos h~t~ e va
e bre de ducad:s los quales eran de 23 quia! de 429 los de los Reyes Catohcos c~n e nom
.
r marco. y en esta proporción
d 65 piezas y un tcroo po
,
1
lates y tres cuartos argos y e
'd 1
d sde entonces respecto de valer hoy según

;r

º\

conforme a los aumentos que ha teni o e ordo ed 1 - Don' Felipe 11 1360 maravedís,
.
. d R N s los escu os e senor
·
.
la úluma pragmáuca e ey . .
458 maravedís y tres quintos de otro". (Diccionano
corresponderán a cada ducado de oro 1
de la Real Academia, 1803, pág. 3261. 248
1 e · "El escudo de oro vale tre1.e reales;
T En el Diario de Borghese, 1594, P g, .
, se e . M .
Vida ejemplar y heroica
el ducado, onze reales". ( Citado por Luis Astrana ann en
de Miguel de Cervantes Saavedra, 111, 21, n.).

602

y 28 mrs. de la misma moneda, que correspondía a 10 rs. de plata doble; y el
real de a ocho de María, moneda de plata acuñada en 1686, de menor peso

que el real de a ocho común y que correspondía al valor de 12 rs. de vellón. 8
Había reales de plata de a cuatro y de a dos. El de a cuatro tenía el valor
de la mitad del de a ocho; y el de a dos, la mitad del de a cuatro.9
El realillo o medio real era de plata y valía ocho cuartos y medio de vellón.
De vellón eran también la tarja y la blanca.
De la tarja había más de un tipo y valor. El historiador Luis Cabrera de
Córdoba se refiere a una de plata que al subir al trono Felipe II valía veinte
mrs. Existía otra, de cobre y poca liga de plata, que valía la cuarta parte
de un real de vellón y circulaba aún, aunque poco, al comienzo del siglo XIX.
La blanca valía medio maravedí, aunque en lo antiguo tuvo distintos valores, según las épocas.
De cobre eran: el cuarto, que valía 4 mrs., el ochavo, o medio cuarto, de
valor de 2 mrs. y el maravedí.
El maravedí era fundamental en el sistema monetario. Unas veces se consideraba moneda teórica o imaginaria, entendida como determinada cantidad
de dinero, y otras veces era moneda real y efectiva. Su metal era de vellón
• Véase la pragmática de la nota núm. 5.
Los escudos de oro y los reales de plata de España eran muy estimados en otros países. Don Diego de Haedo, arzobispo de Palenno, refiriéndose a los escudos escribió
en su Historia y Topographia de Argel que "cuando los turcos cuidaban de expresar
--en cuanto al rescate de Cervantes y de otros cautivos- que la moneda fuese de
España manifestaban en esto el mayor valor que le daban sobre la del pais (Argel) y
la de otros reinos". (1672, c. 29, f. 24. Citado por Martin Fernandez Navarrete en Vida
de Cervantes, Madrid, 1819, pág. 371). Y refiriéndose a los reales de plata agregó:
que "la moneda forastera que más precian, y con que más huelgan, y de la que sacan
más provecho son los reales de España da a cuatro y de a ocho, porque los envían y
llevan hasta Turquía y el gran Cairo, y de allí pasan adelante a la gran India oriental,
y aun hasta el Catayo, China y Tartaria, siempre ganando en ellos el que los lleva: y
ansi ninguna mercaderia ni más preciosa ni de más valor se puede llevar a Argel,
Barbaria o Turquía, que los reales de España". (]bid., c. 28, f. 23. Citado por el mismo
en ]bid., pág. 372).
• Hubo además un real de a cincuenta, moneda de plata del peso y valor de 50 n.
de plata doble, que ya no circulaba a fines del siglo XVIII. También hubo un ducado de
plata que aún en 1803 tenia el valor de 375 mn., más el 50% que le había dado
la pragmática de 10 de febrero de 1680, con el que se regulaba aquella pieza de plata
de 562 mn. y medio de vellón.

603

�o de cobre y su valor en tiempos de Cervantes, y después, era la treinta y
cuatroava parte del real de vellón.10
El historiador Luis Cabrera de Córdoba nos ha dejado en su obra Felipe
Segundo, Rey de España este interesante recuento de las monedas en uso
en el tiempo en que Carlos I abdicaba la corona de España en su hijo: "En
este tiempo tenía la moneda su justo valor intrínseco, desde el comado, blanca, uno, dos y cuatro maravedís, que valían ocho blancas con que se compraban ocho cosas, tarjas de plata de a 20 maravedís, real de a 34, y los de
11
a dos, de a cuatro y de a ocho, hasta el escudo de cuatrocientos maravedís.
La moneda de menor valor en aquellos días era el cornado, pieza de cobre
ligada con plata, aunque de baja ley. Su valor era de media blanca. Pero había
existido en Castilla desde los tiempos de Sancho IV y su valor había variado
según la época: con Alfonso XI tres cornados hacían una blanca y 204 un
12
real; pero con Enrique 111 comado y blanca tenían igual valor.
Es importante resaltar que la primera característica del sistema monetario
al comenzar a reinar Felipe II era la de que cada moneda tenía su justo
valor intrínseco. Pronto, desde aquel monarca, comenzó la política de elevar

1• El maravedí se usaba desde época antigua y su valor varió según los tiempos, no
sólo de acuerdo con la estimación del marco de plata, sino también conforme a la
diferente calidad y metal de la propia moneda. El marco era el peso de ocho onzas
que se usaba para el oro y la plata. Los plateros dividían el marco de oro en cincuenta
castellanos y el de la plata en ocho onzas. A su vez dividían el castellano en ocho
tomines y el tomín en doce granos; en tanto que la onza tenía ocho ochavas y la ochava
75 granos. Y tanto el marco de oro como el de la pb.ta pesaban doscientos treinta gramos,
o cuatro mil ochocientos granos
En el Fuero, en el Ordenamiento, en las Partidas y en otros textos se hace referencia
a maravedís de oro, buenos o buena moneda, viejos, prietos, blancos, cobreños y otros
tipos o clases. El maravedí de cobre que tenía más liga de plata se llamaba de la buena
moneda, o maravedl de los buenos. Antes de Alfonso el Sabio circularon maravedís
de oro. Este rey hizo labrar en Castilla una moneda de cobre ligada con la cuaru
parte de plata, a la que se llamó maravedl burgalés y también maravedí alfonsino o
blanco. Así mismo hubo maravedís de plata, moneda antigua cuyo valor parece haber
sido de un tercio de un real de plata, conforme al valor de este metal. El maraved{
joven o maraved! viejo se usó, según se cree, desde Femando IV hasta los Reyes Católicos. Y el maraved{ prieto era pieza antigua de valor inferior a la blanca.
n Luis Cabrera de Córdoba, Felipe Segundo, Rey de España. Lib. I, capítulo IX.
" Aún hubo otra moneda antigua de menor valor que el cornado: la meaja. Monedas
antiguas fueron también el florln y el dinero. El florln, usado principalmente en Argón,
valia aproximadamente lo que un real de a ocho. El dinero de cobre, usado en Castilla
en el siglo XIV, valía dos blancas. Esta moneda representaba las mayores variaciones en
las equivalencias entre regiones, pues mientras en Valencia, por ejemplo, 36 dineros

604

el valor de ciertas monedas dando al oro y a la plata premios de 25%

0

de

50%,
. La_ confusión entre el escudo y el ducado, como monedas teóricas O imaginarias, fue frecuente y de ella nos ha quedado buena muestra en un importante document? cervantino: el cargo que el Consejo de Cruzada hizo a doña
Leonor de ~ortinas el 28 de febrero de 1579. Por real cédula de 5 de diciembre
de 1576 Felipe II había concedido a la madre de Cervantes sesenta escudos de
oro para ayudar al rescate de sus hijos Miguel y Rodrigo, entonces cautivos
en Argel. La buen~ madre entregó aquella suma al comendador de la Orden
de_ la Merced. Tremta escudos se aplicaron al rescate de Rodrigo y los otros
tr~mta quedaron en depósito en aquella benemérita Orden para el rescate de
M1~el, el cual se demoraba mucho por exigir por él quinientos escudos en oro
DeJa_ron de hacer la redención los PP. Mercedarios y fueron encamados d~
contmuarla los ~P. Trinitarios. Entre tanto, doña Leonor de Cortinas\ su fiador Alfon~o- Getino de Guzmán habían dejado incumplida la obligación contraída al rec1b1r los 60 escudos de presentar al Conse1·0 de Cruzada t .:
·
' · d 1
esumorno
a~te~tico e rescate en plazo de un año o devolver el dinero. Era un incumplimiento q~e ~ n?5?tros, a estas fechas y tan inclinados a la familia Cervantes,
n~s parece ms1g~f1cante ; pero que en aquel tiempo no podía parecerles lo
m1smo a los funoonarios que tenían a su cargo el fondo del que habían salido
los 60 escudos. Por eso el comisario general de Cruzada, licenciado don Pedro
Velarde, el 28 de f:brero de 1579 mandó que se devolviese al Consejo aquella
suma. ~?tonces dona Leonor se apresuró a justificar el rescate de Rodrigo y
el deposito de los 30 escudos para el de Miguel.
Don Luis Astrana Marín, con la sincera admiración y simpatía para Cerv~ntes Y los_ suyos que tenemos cuantos hemos dedicado muchas horas al estudw de la vida Y la ?bra del Príncipe de los ingenios españoles, comentando
el acuerdo del ConseJo de Cruzada en la petición hecha al mismo por doña
Leonor el 16 de marzo de 1579, escribió: "Y el decreto inflexible ordenaba
'
que en 1o ref erente 'a los 30 ducados' no se hiciera la ejecución
( de' los bienes

equi2"1lían a un, real ca~~ellano, en. Argón tenían el mismo valor 24 dineros, y en Cataluna, 38. Hab1a tamb1en en Casulla un dinero que valía 7
· e1 á spero
1End Argel
bla se usaba. la moneda española junto a la local, O msersa,· el zoltam,
Y
a
o
.
El
zoltam
era
de
oro
fino.
Antes
de
1580
valía
125
ásp
t
J
f
d A I bº'
eos. aer BaJ"á rey
e rge, su 1 e1 zoltani en 1580 a 130 ásperos. El áspero era de plata y en tiemp~s de
Cervantes vaha la octava parte de un real, o sea, 4 mrs. y med"1a blanca. La dobla
de Argel 6 mrs. Y. un cuarto de España. Se usaba tambie'n la dob .a
' za hen o marroq111•
que era de oro fmo y tenía peso y valor algo mayores que los del castellano. Según eÍ
acta de rescate de Cervantes, 50 escudos españoles valían en Argel 134 doblas.

?

605

�de Getino de Guzmán) ; pero que en lo demás, se llevara adelante; es decir, el embargo de los bienes del fiador: disparate y monstruosidad jurídica
de un decreto que ya principiaba (y también el informe) por confundir los
ducados con los escudos de oro. 13
Siento discrepar del comentario del señor Astrana Marín; pero hay que
discrepar para restablecer la justicia en la apreciación del caso, el cual envuelve dos particulares: el supuesto disparate y monstruosidad jurídica que significaba el embargo de los bienes del fiador, y el supuesto disparate de confundir
los ducados con los escudos.
Considerando con atención el cargo hecho a doña Leonor de Cortinas como
principal, y a Alonso Getino de Guzmán como fiador, de los 60 escudos de
oro librados a la primera para ayuda del rescate de sus hijos, se convendrá
en que la actuación del Consejo de Cruzada y de su comisario general licenciado Velaroe estuvieron de acuerdo con la más correcta práctica administrativa. En efecto, doña Leonor y su fiador no había aportado prueba del
empleo dado al dinero, conforme al fin para el que se había concedido, y
nada más razonable que requerir y exigir su devolución, a lo que, por otra
parte, se habían obligado perceptora y fiador, y, en defecto del reintegro, la
acción inmediata tenía que ser el embargo de los bienes. Pero cuando el Consejo conoció las explicaciones de doña Leonor estuvo de su parte, en su favor,
hasta el punto de que los 30 escudos se aplicaron finalmente al rescate de
Miguel, y no en el plazo de cuatro meses que se le concedió al resolver la petición de 24 de marzo, sino después de dieciocho, sin que se llevase a cabo
ejecución de los bienes. ¿Dónde está, pues, el disparate y monstruosidad
jurídica?
En cuanto a la confusión de los escudos y los ducados, es claro que la hubo
en este caso; pero sin trascendencia alguna si se considera todo con atención
e imparcialidad. En el cargo a doña Leonor y su fiador se lee: "Házese cargo a ... de sesenta escudos de oro que valen 24,000 maravedís", y luego se
alude a ... "los dichos sesenta ducados". En su petición al Consejo de 24 de
marzo de 1579 doña Leonor decía primero: "debo haber lugar por mi pedido
acerca de los treinta escudos de oro que se me dieron ... ", y luego agregaba
en el mismo documento: "para que con los dichos treinta ducados ... " Y en
el decreto del Consejo de Cruzada se escribió: "en lo referente a los treinta
ducados ... " Sin embargo, de estos tres documentos el fundamental, porque
de él derivan los otros, es el cargo de 60 escudos, en el que se expresó: "que

11

valen 24,_000 maravedís". La aparente confusión si se quiere, queda clara con
sólo~considerar que escudo y ducado son' en este caso,~~das rm~~~
·
· ·
0 • t neas, cuyo valor total va expresado en maravedís. Así, si en el cargo se
hizo por 24,000 maravedís y entendemos los 30 ducados, 0 los dichos ducados
como _12,000 maravedís, en la petición de doña Leonor y en el decreto del
ConseJo de Cruzada, todo está perfectamente claro. ¿Dónde está pues el dispar_a~e? El error de escribir ducados por escudos se produce ~rirner~ en la
petición de doña Leonor. En el decreto del Consejo se repite• pero creo yo
que por referencia literal a la petición.u
'
Ahora bien; si en la· real cédula que concedió la ayuda a doña Leonor
en_ el_ cargo no se hubiese expresado el valor en maravedís de los escudos habí:
existi~o la ~onfusi6n, y el disparate, porque el escudo de oro, como moneda
efectiva, val1a 442 mrs. y el ducado, también como moneda real 375 0 374 resultando
una diferencia a favor del escudo de 67 0 66 mrs., 1o' cua1 no suce'
d'
1a cuando escudo y ducado se consideraban monedas imaginarias O teóricas.is
.Y aun había confusión en el uso del ducado como moneda teó' n·ca, pues
mientras unas veces se le daba el valor de 375 mrs., otras se le reconocía
sólo de 374.
He aquí dos casos ilustrativos.
Las dos reales cédulas dadas por Felipe II a Cervantes en Tom:u (Portuga;) ~l 21 de mayo de 1581, las cuales, en la parte que aquí interesa, dicen
asi: El Rey.-Juan Fernándex de Espinosa, del nuestro consejo de azienda
Y nuestro thesorero g~neral, yo vos mando que de los mrs. que os mandamos
entregar de lo procedido de las mulas que sirvieron en el artillería de nuestro
exto., Y las mandamos vender, deis y pagueis a Miguel de Cervante cincuenta
d~cados, qu_e montan diez y ocho mil setecientos cincuenta mrs. a cumplimiento de c1e~ ducados, de que le azemos merced de ayudar de costa, atento
a que va a ciertas cosas de nuestro servicio; y los otros cincuenta le manda-

14
An:~vo _General de Simancas. Contaduría de Cruzada, 221; marcas L.L.L. Documento méd1to hasta que Astrana 'Marín lo reprodujo en ibid. pág. 20
u El. entusiasmo
·
Y admira~ón por Cervantes puede hacernos' pensar . que Felipe II y
su ~obi~mo no se porta~on bien con él, ni hicieron gran cosa por rescatarle del cautiveno. Sm embargo, se hizo algo extraordinario, pues además de aportar 30 escudos de
oro para su res~te, se le concedió a la madre un privilegio, que pudo vender, para
llevar de Valencia a Argel mercaderías no prohibidas por valor de dos mil ducados. y
debemos 1:cordar qu~ Cervantes no era entonces el autor del Quijote, sino uno de los
muchos m1les de caullvos. Quede esto como justa reivindicación al Consejo de Cruzad
a Felipe II y a su gobierno.
as,

Luis Astrana Marín, op. cit., pág. 21.

607
606

�mos librar en el pagador de nuestras armadas de Cartagena ... " y: "El Rey.
-Lopc Giner, pagador de nuestras harmadas en Cai:tagena,_ yo vos mando que
de cualesquier mrs. de vuestro cargo, deis y pague~s a M~guel de Cerba~::
cincuenta ducados, que montan diez y ocho mil setecientos cmcuenta mrs ...
En estas dos reales cédulas al ducado se le da como valor 375 mrs.

plata. Lo inició Inglaterra, a quien siguieron las principales naciones. Tal
adopción fue precedida de un alza sensible del precio del precioso metal y
de un brusco descenso en el de la plata, de suerte que el bimetalismo no continuó rigiendo en el mercado.

En cambio en la carta de pago y recibo de dote que Alonso Rodríguez
firmó el 11 d; agosto de 1580 se le da al ducado el valor de 374 mrs. En a~uel
documento, en efecto, se lee: "!ten. cient ducados en reales, q~e valen ~remta
e siete mill e cuatrocientos maravedís, que fueron los que la dicha ~anna de
Alfaro, mujer de dicho alguacil Martín de Muxica, mandó a la dicha Ana
de Fillafranca ... " 17

Un real decreto de 18 de noviembre de 1887 fijó la par del cambio de la
peseta con la unidad monetaria de diversas naciones. Para el dólar estableció
co~o par del cambio o equivalencia int~ca 5.18 pesetas; para la libra esterlma 25.20; para el marco alemán, l.2S; para el florín austro-húngaro, 1.47;
para el florín holandés, 2.10; para el rublo, 4.00; para el peso de Colombia,
Chile, Argentina, y Uruguay, el sol del Perú y el bolívar de Venezuela, 5
pesetas cada uno, etc.

1? ~:

Al adherirse España a la Unión Monetaria Latina (real decreto de
de 1868) al compleJ·o sistema anterior de maravedí, real, etc., s1gwo
t
oc ub re
,
1 d 5
d
eJ que tomó como unidad monetaria la peseta de p~ata, 8 e g,:ª~?s e
peso y ley de 835 milésimas, subdividida e~ l~O céntimos. La_ acunac1on de
·
1a h.izo en 1869 el gobierno que s1gwó al destronamiento de Isabel
esta pieza
II La moneda representaba en el anverso una mujer con corona Y un ~mo,
s~bolizando a España, y la leyenda: "España - 1869". En el reve~? tema el
escudo nacional y se leía: "200, piezas en kilogramos - Una peseta •
El sistema monetario se fijó entonces de este modo: Monedas de oro de
lOO 50, 25, 20, 10 y 5 pesetas, con ley de 900 milésimas (oro .900, co_bre
100) y peso de 32.258, 16.129, 8.64, 6.452, 3.226 Y 1.63 gramos res~c~iva.mente;
' monedas de plata de 5, 2, O·50 y 0.20 pesetas, con ley de 835 m1lesimas
f
(plata .835 y cobre .165) y peso de 25, 10, 5, 2.5 y 1 gramos, respec 1v~mente· piezas de bronce de 0.10, 0.5, 0.02 y 0.01 céntimos (cobre .950, estano
40 y ~inc .10) y pesos de 10, 5, 2 y 1 gramos. El cuproníquel, moneda ~e
0.25 (750 milésimas de cobre, 250 de níquel) y 7 gramos de peso se estableció
ya bien entrado este siglo. Las monedas de oro y las de plata de 0.20 no

Mas aquel cambio nunca fue permanente. Al alterarlo contribuyeron y contribuyen constantemente diversos factores, causas o circunstancias, como la
influencia de la ley de la oferta y la demanda en relación con la balanza comercial de importación y exportación, los problemas políticos y sociales, y
las especulaciones.
Después de la Segunda Guerra Mundial el valor a la par de la unidad monetaria de muchas naciones fue determinado por acuerdo entre los respectivos
gobiernos y el Fondo Monetario Internacional, agencia de las Naciones Unidas. La paridad de la peseta oro fue fijada en $0.0913. 18
En cuanto al sistema monetario español después de la guerra de 1936, todo
él ha sufrido transformación. Su unidad monetaria sigue siendo la peseta;
pero ya no es pieza de plata, sino de bronce. De ella se han hecho tres acuñaciones: una en 1944, otra en 1947 y la tercera en 1966. El peso de la pieza
en esta última es de tres gramos y medio y su composición de 92% de cobre,
6% de aluminio y 2% de níquel.

circulaban.
En los años 1872-1873 se adoptó el patrón oro, quedando desechada la

,. erónimo Morán, Vida de Cervantes, Madrid, 1863, págs. 339-341. As_tra~,ª Marín

·• p ágs . 143-146) publicó las dos cédulas en fotograbado y en transcnpoon.
( oP. JCh.
.
M ,
n La carta puede verse, en fotograbado y en transcripción, en Lws Astrana ann,
Jbid., págs. 350-356. La cita en la pág. 353.
.
· ,
1803• En el Diccionario de la Real Acadenua de •aquel
11 La peseta existia ya en
· ¡
año se lee: "Peseta. La pieza que vale dos reales de plata de moneda provmoa,
formada en figura redonda".

608

,.. Por ley de 31 de enero de 1934 el oro contenido en U. S. Dólar fue fijado en
15.238 granos, o '35.00 dólares la onza de oro puro. La onza troy pesa 31.1035 gramos; un
grano es igual a 0.64 de gramo, y un gramo tiene 20.8695 granos. Conviene recordar
que la unidad monetaria de los Estados Unidos es el U. S. Standard dallar. Antes de
1934 era un dólar de 25.8 granos de oro, con ley de 900 milésimas. Desde 1934 es un
dólar de 15.238 granos de oro, con ley 900 milésimas. El si/ver do/lar, acuñado primero
en 1794 y con peso desde 1837 de 412.5 granos de plata y ley de 900 milésimas. Antes
de 1873 fue la unidad monetaria de los Estados Unidos. Hubo también un trade dallar,
no acuñado desde 1885, de plata, que pesaba 420 granos. El golden do/lar, de 25.8
granos, fue acuñado en 1849-1890. La pieza de oro de diez dólares, acuñada en el
pasado, se llamaba el águila. Monedas divisionarias son: half dallar (O.SO), quarter
(0.25), dime (0.10), nickle (O.OS) y centavo (0.01).

609
H39

�Hay monedas de plata de 100, 50, 25 y 5 pesetas. La de 100 pesetas fue
acuñada en 1966, pesa 19 gramos y su ley es de 900 milésimas.
No sólo· resulta curioso, sino también útil, comparar- el valor de las monedas
de la época de Cervantes y las de hoy. Al hacerlo se valoran en términos
actuales y se comprende mejor el sentido y la significación de los p~~jes cervantinos en que se mencionan aquellas piezas. Sin embargo, las dtficultades
para hacer tal comparación no son pocas. En primer lugar, nos fal~:i conocer
el valor de los metales en cada caso. Claro que podemos llegar a cierta aproximación al comparar los pesos y leyes, aunque sea sin tener en cuenta los
diversos factores que condicionaban y condicionan el valor de la moneda.
Podemos también ayudarnos para una aproximación más completa a aquella
comparación con el conocimiento del poder adquisitivo, entonces, y ahora, de
ciertas monedas.
No obstante las comparaciones que se han hecho de monedas del siglo XVI
y modernas, ~or lo general han resultado poco afortunadas. Así, ,por ejemplo,
Rudolph Schevill escribió en 1919 que el dólar de entonces vaha_ lo que dos
reales y medio de los días del autor del Quijote."' "He -ha escrito a su vez
Gary MacEóin- does not go into detail as to the basis of his calculations, and
I feel that in terms of 1950 prices in the United States, the exchange rate
given in the text is approximately correct." 21
Mas es evidente que si un dólar de 1950 valía lo que dos reales y medio
de la época de Cervantes ( idea de MacE6in), el cambio no_ ~s. aplicable ~1
dólar de 1919, sencillamente porque el valor y el poder adqu1S1ttvo de aquél
no eran lo mismo en los dos años. Pero, además, tampoco me parece correcto
el cambio dado por Schevill en 1919. Veamos. El peso de la plata de un dólar
era desde 1873, 412.5 gramos, o sea 19.765 gramos (a razón de 20.8695 granos' por gramo). El real de plata pesaba en metal fino 3.~3283~ gramos
(67a. parte de los 230 gramos del marco) . Dos reales y medio teman pues,
un total de 8.582087 gramos de plata, esto es, menos de la mitad que el
dólar. Además, la par del cambio o equivalencia intrínseca del dólar con
22
la peseta era de 5.18 pesetas. El peso de la plata de un duro de 1936 era de

22.5 gramos (25 X .900), y el que correspondía al 18 céntimos en aquella
moneda era de 0.81 gramos. En total 23.31 gramos. Valorando el dólar por
la paridad de 5.18 pesetas, y comparando el peso de la plata correspondiente
a este valor y el de los dos reales y medio, también es obvia la desproporción,
resultando cerca de tres veces (exactamente 2. 71) superior el peso de 5.18
pesetas que el de los dos reales y medio. Así, pues, por el correspondiente peso
de plata, el dólar valía, y vale, cinco reales y tres cuartos de otro real, y no
dos y medio. Y el centavo resultaba igual a un maravedí y 96 centésimas
de maravedí.
Del peso en plata de un real (3.432835 g.) correspondía a un maravedí
la 34a. parte, o sea, 0.100965 g. En el peso del duro de 1936 (22.5 g. ) correspondía a una peseta la 5a. parte, o bien, 4.5 g. Por tanto, una peseta de 1936,
siempre conforme al peso de la plata y dejando de lado los factores que condicionan su valor, valdría 4 mrs. y 45 centésimas de maravedí.
La peseta de hoy puedo compararla sin dificultad con la de 1936 tomando
como base el peso de la plata del duro de entonces y el de la pieza de 100
pesetas que hoy circula. He dicho que de los 22.5 g. de plata del duro correspondían a la peseta 4.5 g. La moneda de 100 pesetas tiene 17.1 g. de plata
y la parte de este metal que en ella corresponde a una peseta es de 0.1 71 g.
Ahora bien, como 4.5 g. contienen 26 veces y un tercio más plata que la que
tiene la pe~eta en la mejor moneda hoy en circulación, la de 100 pesetas, acuñada en 1966 la peseta de hoy valdrá 0.038 de la de 1936, esto es, 26 veces
y un tercio menos.

En cuanto al poder adquisitivo, un cálculo bastante conservador lleva la
superioridad de la peseta de 1936 por lo menos a 30 veces la de hoy, con
la reserva, claro está, de las notables variaciones que se dan según artículo y
servicio, llegando hasta cuarenta veces en el caso concreto del precio de los
periódicos diarios, que en 1935 era de diez céntimos y hoy es de cuatro pesetas.
Por su peso de plata, insisto, una peseta de 1936 equivaldría a un real y
diez maravedís y medio, en esta forma:
1 pta. (4.5 g.)

,. Rudolph Schevill, Cervantes, 1919, pág. 155.
., Gary MacEóin Cervantes. A Bruce Fellowship Biography, Milwaukee, 1950, pág. 205.
n "Duro. El pe:o de plata de una onza, que vale ( en 1803) diez reales de plata"
( diccionario de 1803) .
"Peso. Moneda castellana de plata del peso de una onza. Su valor es (en 1803) 8 rs.
de plata; y los que por pragmática valen 10, los llaman para distinguirlos pesos gruesos".
( Diccionario de 1803) .

610

1 real (3.4328358 g.) O34
10 mrs. ( 1.00965 g.) O 10
y medio (0.0505482 g.) O½
4.4929678 g. O44

mrs.
mrs.
4.5 g.
maravedí.
mrs. y medio

Un real (3.4328358 g.) es, respecto de 4.5 g. de plata de 1936, 0.7628 pesetas, y respecto de 0.171 de la peseta de 1971, 20.07 pesetas. Y un maravedí
resulta 0.02247 de la peseta de 1936 y 0.59 de la de 1971.
611

�Un análisis de precios en busca de poder adquisitivo de la moneda, y su
correspondiente comparación, puede llevamos a resultados muy diferentes de
los anteriores. Pero habría que afinar mucho y no limitarse a unos pocos artículos. Habría que tomar en cuenta también diversas condiciones económicas
y sociales. Y siempre resultaría tarea difícil. En las obras de Cervantes y de
contemporáneos suyos encontramos referencias a precios de diversos artículos
representativos. Veamos, por vía de ejemplo, algunos. En el pasaje del Quijote
mencionado al principio de este trabajo, Teresa Panza da como precio de la
carne el de 30 mrs. la libra. No dice de qué carne se trata; pero teniendo en
cuenta que don Alonso Quijano (o Quijada), según se lee al comienzo del gran
libro comía de "una olla de algo más vaca que carnero ... ", lo que sin duda
se debía a que ésta era más cara que aquélla, y que la carne de cordero se
vende hoy en Madrid a 110 pesetas el kilo, podemos establecer que 30 mrs.
eran 55 pesetas, y que un maravedí equivaldría a 1.83 pesetas.
En La Gitanilla la vecina pregunta al escudero: ''Vos señor Contreras ¿ tendréis a mano algún real de a cuatro?" Y le dice: "Dádmelo; que en viniendo
el doctor mi marido os lo volverá." A lo que Contreras responde: "Sí, tengo;
pero téngalo empeñado en veinte y dos maravedís: que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en volandas". Contreras pagó por la cena veintidós
maravedís. Hoy no habría podido cenar en Madrid por menos de noventa
pesetas. Entonces, si 22 mrs. equivalen a 90 pesetas, un maravedí equivale a
4.09 pesetas.
Por último en El Lazarillo de Tormes se lee: "Estábamos en Escalona y
'
me dio un pedazo
de longaniza para que la asase", y "luego sacó un maravedí
de la bolsa y me mandó por vino a la taberna". No dice Lázaro qué cantidad
de vino recibió por el maravedí; pero nunca sería menos de un cuartillo.
Hoy el precio medio del vino cor•riente es aquí de 9 pesetas. El cuartillo, un
maravedí, valdría, pues, 2.25 pesetas.
En los tres casos el poder adquisitivo del maravedí es muy desigual y siempre resuita su valor muy por encima del que le corresponde según el valor
y peso de la plata. Pero, a pesar de todo, el peso de la plata de cada moneda
resulta buena base para establecer equivalencias.
Podemos, pues, aceptar los resultados de comprar los pesos de plata como
medio de comparar las monedas de la época de Cervantes con las de la época
posterior, incluso las de hoy.
Estas notas pueden, sin duda, ser útil ayuda para entender el problema del
confuso complejo monetario de la época del autor del Quijote.

LA TRIPLICIDAD DE FUNCIONES DEL PODER ESTATAL
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo Le6n

Sumario: 1.-Las funciones del poder. 2.-Funciones formales y materiales. 3.-La
función legislativa. 4.-Consideraciones sobre la función ejecutiva. 5.-La función
jurisdiccional.

1. LAS FUNCIONES DEL PODER

FUNCIONES DEL PODER son ejercicios de expresión potestativa que el Estado
lleva a cabo en cumplimiento de su tarea. Para la exteriorización de esas
manifestaciones, la potestad pública se vale de medios orgánicos específicamente
constituidos. Sus atributos y competencias están precisados expresamente en
la ley. Las funciones del poder, al surgir por medio de diversos órganos, evitan
que su ejercicio pueda concentrarse en perjuicio de la integridad política y
social del pueblo. Aunque un solo órgano podría ser el encargado de la expresión potestativa, esto no es conveniente en vista de que todo concentramiento de poder inclina hacia el despotismo y la arbitrariedad. El uso del
poder estaría supeditado más a la voluntad de un hombre que a los imperativos de una ley justa y estable.
Son tres las funciones del poder: La legislativa, la gubernativo-administrativa y la judicial. Por medio de estas tres funciones, el poder del Estado se
transmite y obra en el pueblo. Todo acto de poder se identifica con esta
clasificación tripartita de funciones. El funcionamiento de la legislación asegura al ciudadano la presencia de leyes generales y obligatorias que norman
y encauzan los comportamientos sociales. Un poder ejecutivo que promueva y
proyecte la tarea de admini"stración y gobierno, permite una mayor confianza
en el diario convivir del hombre en sociedad política. Los problemas del hombre con el hombre o de éste con el Estado, no deben de perturbar la paz
613

612

�pública; es por ello necesario depositar en una función judicial el atributo
de juzgar y sentenciar. Cada función, con su respectivo campo de competencias, participa del poder contenido en el Estado. No se trata, como se ve,
de que cada "función" sea un "poder" distinto e independiente. El poder es
indivisible en su naturaleza; por tanto es imposible pensar en la existencia de
diversos poderes en la actividad autoritaria del Estado.

2.

FUNCIONES FORMALES Y MATERIALES

En su ejercicio, las funciones del poder tienen dos aspectos, el uno formal,
el otro material. En virtud del primero las funciones son calificadas de acuerdo no a su naturaleza, sino en atención al órgano que las realiza. El segundo
aspecto -sentido material- se toma en cuenta analizando el contenido mismo
de la acción potestativa expresada. Las manifestaciones del poder, reúnen
en su objetividad los aspectos material y formal. Existen algunos casos en
donde el sentido formal y material no concuerdan en el ejercicio de una
función determinada. Cuando, por ejemplo, el ejecutivo desarrolla, en
cumplimiento de la ley, una función que por su contenido material es típicamente judicial, se dice: "Es un acto formalmente ejecutivo, materialmente
judicial". Este caso no sólo se presenta en la tarea ejecutiva. Las tres funciones
del poder, en cumplimiento del orden jurídico, pueden desarrollar en algunos
casos, funciones que materialmente no concuerden con su asper.to formal.
Ello, sin embargo, no perturba el sentido y marcha del poder. El aspecto formal se funda en un dispositivo legal. Está surgido de la realidad preceptiva
del derecho. Se apega a lo que las normas señalan. Brota de las disposiciones
jurídicas que otorgan al órgano de poder su competencia o atribución. El
aspecto material es juicio, consideración o estudio de contenidos concretos.
Estas situaciones que se observan en el ejercicio del poder, no representan, en
ningún momento, intromisión de las funciones entre sí. Se tr•ata de expresiones de autoridad fundadas en facultades jurídicas que la ley concede a los
órganos potestativos del Estado. Presentes las condiciones que la ley señala
para que el órgano intervenga, éste estará en aptitud legal de hacerlo. La
expresión de las funciones descansa, fundamental y esencialmente, en el respeto y obediencia de la ley.

3.

Si la norma jurídica aparece ante nosotros con visos de especial y trascendente importancia, es necesario que el encargo de la función legislativa se dé
a un órgano estructurado adecuadamente para tal fin. La función legislativa
se deposita en un cuerpo colegiado llamado co~greso, el cual suele estar formado por dos partes denominadas cámaras. Cada una de ellas posee un ámbito
propio de competencias. En algunos asuntos pueden conocer indistintamente
cualquiera de las dos. En otros, es necesario que resuelvan conjuntamente. En
un sistema presidencial, las cámaras son: la de senadores y la de diputados.
En un sistema parlamentario: cámara alta y cámara baja. Las representaciones
legislativas son puestos de elección popular. Los miembros de cada una de las
cámaras son elegidos pov el pueblo, para que ejerzan su cargo durante el
tiempo que señala la ley. Las sesiones que realiza el congreso pueden ser: ordinarias y extraordinarias. Los dos períodos de sesiones son indicados por la
ley. Los períodos ordinarios están prefijados concretamente en la norma legal.
Los períodos extraordinarios existen condicionados a la presencia de ciertas
circunstancias que la misma ley señala. En estas reuniones las cámaras conocen
--entre otros asuntos-- de los proyectos de ley que les han sido presentados.
Realizado el estudio y discusión de los mismos, el órgano legislador puede
reformarlos, aprobarlos o rechazarlos. El jefe del ejecutivo y los legisladores
suelen tener la facultad de proponer proyectos de ley.

LA FUNCIÓN LEGISLATIVA

La vida del Estado, en donde los sucesos políticos y sociales se originan
continua e intermitentemente, requiere de un conjunto de normas legales

614

-justas y apropiadas- que encaucen eficazmente su existencia y trayectoria.
El orden de las leyes es necesario, pues estando establecidas, los miembros
de la comunidad conocen expresamente sus derechos y obligaciones. La legalidad se constituye en principio directriz de la expresión político-social. Todo
acto, sea del Estado o del particular, debe de apegarse a los lineamientos
preceptivos del derecho. La norma jurídica, como regla de conducta y obse:rvancia obligatoria, nunca ha sido ajena a ninguna forma de organización
política. El Estado, como principal gestor del bien público, debe de enmarcar
su acción y la de los ciudadanos en un cuadro de firme legalidad. Los principios de la ley llevan ese propósito y emergen de la misma sociedad política
que los desea e instaura. De aquí que los contenidos de las normas -sean
permisivas, imperativas, sancionadoras o prohibiti~as- deban de estar apegadas a la realidad social de donde afloran. La ley, en cuanto protectora del
orden y la seguridad socio-política, no debe hacer concesiones en menoscabo de
su tarea. Su función es específica.

Iniciación, discusión, aprobación, sanción, promulgación, publicación e iniciación de la vigencia son pasos sucesivos que se presentan en la creación de la
norma. Constituyen el proceso elaborativo de la ley. Las funciones ejecutiva

615

�y legislativa intervienen en el desarrollo de este proceso. La iniciación se presenta cuando las autol'idades competentes proponen al Congreso un proyecto
de ley para su estudio y resolución. Las cámaras que reciben el proyecto deliberan y discuten sobre si es de aprobarse o no. Aceptado el proyecto de ley, se
configura el tercer aspecto del proceso legislativo: la aprobación. Esta aprobación, por parte de las cámaras, debe de ser sancionada por el ejecutivo. Aprobada y sancionada, la ley se promulga y se da a conocer a todos aquellos que
deban acatarla. La publicación de la norma es requisito indispensable para que la
misma pueda ser conocida por todos los ciudadanos. Al expedirse la ley se
indica, en su texto, la fecha en que habrá de empezar a surtir sus efectos. Ese
momento marca la iniciación de su vigencia.
Realizado totalmente el ciclo formativo de la ley, ésta surge con ciertos
rasgos o características que le proporcionan su auténtico sentido. Esas características son las siguientes: La generalidad, la abstracción, la impersonalidad
y la permanencia. Toda ley carente de estas notas distintivas, debe ser negada
como tal. Los medios de impugnación establecidos para esos casos nos confirman lo anterior. La ley es general, pues se aplica a todos aquellos que se
encuentren en las condiciones previstas por la misma. Es abstracta e impersonal porque su existencia se perfila a orientar, ordenar y encauzar acontecimientos naturales o humanos de interés para el derecho y no a imponerse indebidamente a alguien en particular. Los efectos de las disposiciones legales se
producen al realizarse sus supuestos normativos. La norma general -por otra
parte- no se agota o termina en su ejercicio, es permanente. A diferencia
de esto último, la ley privativa se extingue con su ilegal aplicación. Este tipo de
leyes, al tiempo que socavan la seguridad política y jurídica del gobernado,
desvirtúan la esencia misma de la ley. Arremeter y atentar contra la libertad,
la seguridad, la igualdad jurídica, no es tarea que competa a la norma de
derecho. El principio de legalidad encuentra un fuerte apoyo en la justicia y
generalidad de la ley.
Los sistemas para originar las leyes pueden diferir en uno o en varios de
sus aspectos. Esto no obsta para que la función legislativa lleve a cabo su
misión. La norma plasma las condiciones bajo las cuales la persona habrá
de adquirir y ejercitar sus derechos y cumplir sus obligaciones. Lo jurídico circunscribe -asimismo-- la acción potestativa del Estado en el ámbito del derecho. Se dan en esta forma situaciones jurídicas precisas de consecuencias
altamente provechosas para todo el conglomerado. Los vaivenes e inquietudes
sociales originados en la ausencia de un derecho escrito, ceden al paso de un
orden legal, firme y cierto. Las relaciones entre los particulares se normatizan
y estructuran por medio de un derecho privado. El funcionamiento de la activi-

616

dad del Estado y sus vinculaciones con los ciudadanos se formulan en un derecho público. "Ligada a un ordenamiento preciso, la acción de la autoridad,
ora en materia civil, ora en materia pública, se salva de los escollos de la
incertidumbre, la incoherencia y la arbitrariedad partidarista. Todos los que,
con cualquier calidad, están constreñidos al deber de la obediencia súbditos
'
o funcionarios, saben cómo deben conducirse. Por su parte, los gobernantes
están dispensados de improvisar cada vez las soluciones necesarias. El método
y la continuidad rigen el gobierno del Estado; la seguridad y la confianza
reinan entre los administrados".1
Los aspectos material y formal de la ley se hacen presentes en su configuración. En la normatividad legal se conjugan esencialmente y se nos ofrecen
en la realidad preceptiva del derecho. No es posible, jurídicamente, pensar
el uno sin el otro. La ley, en su contenido, deberá estar orientada al logro de
los objetivos axiológico-jurídicos. El car•ácter formal de los preceptos del derecho emergerá del proceso de creación jurídica que realiza el órgano de poder
competente para ello. El precepto jurídico ideal es aquel en donde a lo formalmente válido se vincula un contenido intrínsecamente valioso. Adoptar
un criterio formalista y fijar la atención en un formulismo independiente o
ajeno a los contenidos normados, es una actitud errónea y peligrosa. Las
disposiciones más descabelladas e injustas serían leyes con sólo haber cubierto
las etapas gestativas de la norma. Ignorándose el contenido de las normas,
éstas pierden en su proyección y trascendencia. Las prescripciones generales
que la ley señala deben ser medios apropiados al mejoramiento y desarrollo
social. Es poi' ello necesario que sus contenidos sean correlativos a tales fines.
El insigne jurista español Francisco Suárez, al hablarnos de la ley nos dice
que es: "Un precepto común, justo y estable, suficientemente promulgado".
En esta breve definición se encuentran puntualizados -clara y objetivamente- los aspectos material y formal de la normatividad jurídica.
La acción y ejercicio de la función legislativa es siempre constante. Lo es
porque las realidades políticas y sociales que normatiza son variables y fluyentes. El desarrollo social en todos los aspectos, provoca el surgimiento de
nuevas y diversas situaciones comunitarias que el Estado debe de normar a
fin de fortalecer el bien y la seguridad general. Las leyes del pasado, óptimas
y eficaces en su tiempo, dejan de serlo cuando sus contenidos normativos se
desvinculan de las nuevas realidades que laten en el pueblo. La ley, como
obra humana, no puede prever todos los casos futuros, ni tampoco los con-

1

DABÍN, JEAN, Doctrina general del Estado,

Ed.

Jus, México, 1955, p. 247.
617

�tinuos cambios que se presentan en el panorama estatal. Es por ello necesario que el legislador esté siempre atento al desenvolvimiento colectivo.

4.

CONSIDERACIONES SOBRE LA FUNCIÓN EJECUTIVA

Es común oír llamar función ejecutiva a aquella expresión potestativa que
se realiza a través del órgano ejecutivo. No obstante, el término suscita diversas controversias. Se dice que esta función es mal llamada ejecutiva, debido
a que la misma no sólo se concreta a ejecutar sino que tiene su propia facultad de iniciativa. Algunos la consideran como una función administrativa,
tomando en cuenta la labor que desarrolla en la previsión y resolución de
las necesidades sociales. Otros piensan que se trata de una función gubernativa debido a la amplitud de su tarea. Como se ve, existen los más variados
criterios para calificar la mencionada función. Es tan general el horizonte
y tan particular la terminología, que incluso se han hecho uniones o combinaciones, tales como: función político-administrativa; función gubernativoadministrativa. Nosotros preferimos esta última, considerando lo siguiente:
A) Función ejecutiva. Designación imprecisa y confusa.-B) Función administrativa. Aunque en cierta forma administrar es gobernar, el calificativo
sólo refiere un aspecto parcial y secundario.-C) Función gubernativa. Mención que denota al máximo la manifestación suprema del imperium estatal.D ) Función gubernativo-administrativa. La unión de conceptos -gobernación y administración- en vocablo compuesto, permite objetivar el significado propio de la función en forma precisa y fiel. Siendo tan distintos los
argumentos y tan variadas las conclusiones que se pueden obtener, trataremos
de precisar un sentido veraz de la función gubernativo-administrativa.
El sentido y concepto de esta función ha sido esbozado y tratado poi' diversas teorías. Las definiciones sobre la misma son por tanto múltiples y
diferentes. Las teorías más nombradas son las siguientes:
la. Teoría de los fines. De acuerdo con esta concepción, las funciones del
Estado se distinguen tomando en cuenta los fines que persigue la acción
estatal. Así, la función legislativa crea el derecho y la función judicial lo ampara. La función ejecutiva o administrativa resguarda los intereses del Estado.
M. Hauriou, define -desde un punto de vista finalista- la función administrativa como: "La actividad del Estado, en cuanto se emplea en crear Y
hacer vivir la institución del Estado".2 Otro de los exponentes de esta teoría,
• Citado por R. CARitE DE MALBERG, Teoría general del Estado, Ed. Fondo de
Cultura Econ6mica, México, 1948, p. 428.

618

Arthur, expresa: "Administrar consiste en proveer por actos inmediatos e inc~n_t~s a la organización y el funcionamiento de los servicios públicos".3 Las
defm1c1ones expuestas no aciertan a precisar el sentido de la función administrativa. Se confunde el carácter de las funciones. Es oportuno indicar la
diferen~ia que existe entre las funciones del Estado y las funciones del poder.
Las primeras nos muestran los atributos del Estado orientados a la realización de los fines político-sociales: La paz, la seguridad, el bien público. Las
segundas son actividades propias y determinadas que los órganos del Estado
expresan en cumplimiento de su potestad.
2a. Teoría de la actitud especial del Estado en la función administrativa.
El teórico alemán Paul Laband es su principal defensor. Según esta doctrina
"La acción del Estado'' se halla contenida en la expresión y ejercicio de la
administración pública. La legislación y la jurisdicción representan la voluntad y el pensamiento del Estado respectivamente. El Estado administra "En
cuanto que aparece actuando".' El tratadista alemán nos dice: "Un Estado que
se contentara con hacer leyes y dictar sentencias se dislocaría bien pronto; es
qu~ no puede cumplir la misión que le está impuesta por su fin, sino por
acciones, de la misma manera que el individuo no realiza solamente la misión de su vida propia por su voluntad y su pensamiento, sino que también
por su actividad. Es preciso que las leyes sean aplicadas; que las sentencias
sean ejecutadas. Así, se opone a la legislación y a la justicia, la ejecución;
a la voluntad y al pensamiento del Estado, la actividad del propio Estado".5
Consideramos que ninguna forma de organización estatal -por más rudimentaria que sea- es concebible sin que proyecte y ejercite las típicas funciones del poder. Las funciones potestativas del Estado no se cierran en sí
mismas: todo lo contrario, en íntima y estrecha colaboración participan en la
consecución de su significativo fin. La situación que plantea Laband nos
conduce a formular las siguientes preguntas: ¿ Puede haber ejecución sin legislación y justicia? ¿Acaso la actividad o acción no presupone pensamiento
y voluntad? Si la administración es acción y la legislación juicio abstracto ¿ cómo se puede explicar la interrogante anterior?
3a. Teoría que ve en la administración una función de ejecución de las leyes.
Esta tendencia de ver en la administración una función de ejecución legal, se

' lbidem.
' Ibidem.

' Citado por FRAGA, GADINO, Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960,
t. r, c. v, No. 45.

619

�reviste también de una idea finalista. Berthélemy nos dice que la administración es la actividad que desarrolla el poder ejecutivo para ejecutar la ley.
Gabino Fraga jurista mexicano, comentando esta teoría en su obra Derecho
.
., de la ley.?
Administrativo' se pregunta ¿ qué debe de entenderse por e1ecuc1on
Para responder a esta pregunta analiza dos posibles criterios de apreciación:

ejercicio de la función administrativa se hace presente en todas aquellas situaciones imprevisibles en donde el interés o la seguridad pública están en riesgo
o juego.

lo. Se hablará de ejecución de la ley cuando la actividad que despliega
está autorizada por una disposición legal. Se puntualiza el apego de la acción
al derecho.
2o. La ejecución se formulará en las tareas de la administración para dar
efectividad a las· normas legislativas.
Analizando el primer criterio, es de deducirse su imposibilidad para originar
un auténtico sentido de la administración. Establece una igualdad finalista
entre las diversas funciones. Si todas se hallan autorizadas por las normas del
derecho, tendrán que ser absolutamente ejecutivas -según este criterio doctrinal- lo cual no es posible dado el carácter específico de cada una de las
' del poder estatal. Otro
' de los aspectos enjuiciables es el de :ºnf und'll'
funciones
la autorización con la ejecución misma. No debe entenderse por e1ecutar la
ley, usar de una autorización que ésta concede. Si así se hiciere se tendría
que afirmar que los particulares también ejecutan la ley cuando celebran un
contrato determinado.
Considerando el segundo criterio, el maestro mexicano concluye que muchos
actos que no se concretan meramente a ejecutar la ley, quedarían fue~a de
la función administrativa. Tomando en cuenta los resultados que se obtienen
de esta teoría -o muy amplios o muy estrechos--, Gabino Fraga, co~sid_e~a
que la misma no es de utilidad para dar un concepto acertado del e1erc1c10
administrativo. 6
Por su endeble y errónea fundamentación, esta teoría es hoy re~aza~ universalmente. La administración no se puede concretar a la sola e1ecuC1on de
la ley. Muchas de las acciones que desarrolla en su manifestación no concuel'dan con tal sentido. Pensar al modo de Berthélemy es suponer -falsamente-:
que las leyes poseen especial y precisa contextura para prever sobre aconte~1mientos futuros e inciertos. La vida multifacética del Estado nos muestra diariamente la diversidad de nuevos hechos sociales que sin estar normados por
las leyes, deben de ser regulados o vigilados por parte de la autoridad. El

• FRAGA, GABINO,

No. 43.

620

Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960, t.

I,

c.

VI,

4a. Teoría de Duguit. Según León Duguit el acto subjetivo y el acto condición forman el contenido de la función administrativa. El acto-regla emana
de la legislación. Por razón del efecto que producen los actos jurídicos pueden
clasificarse en: Actos reglas, actos subjetivos y actos condición. En virtud de
los primeros se crea, modifica o extingue una situación jurídica general. El
acto subjetivo crea, modifica o extingue una situación jurídica individual.
El tercer acto condiciona la aplicación de una situación jurídica general a un
caso particular. Nos dice pues el jurista francés que la expresión administrativa
se efectúa por medio de actos subjetivos y actos condición. Como es ve, el
maestro de Burdeos aprecia el funcionamiento administrativo desde un punto
de vista plenamente jurídico. Reconoce, sin embargo, la influencia e importancia de los actos materiales que la administración lleva al cabo.
5a. Teoría que distingue entre las funciones formales y las funciones materiales. De acuerdo con un criterio formal, la función se determina observando
al órgano legalmente competente que la produce. La función material se deduce del fondo mismo de la acción ejercitada.
Con el fin de captar el sentido intrínseco de la función administrativa, un
grupo de juristas ha analizado los principios y fundamentos de la misma y
expresado luego sus juicios personales al respecto. Tratando de mostrar las
diversas apreciaciones que sobre el tema se han hecho, anotamos algunas de
las planteadas. G. Meyer, nos dice que la administración comprende todas las
decisiones que regulan un asunto particular o un caso individual. Seligmann,
declara que se hace imposible la delimitación entre la legislación y la administración, si se aparta uno de la idea de que la ley estatuye a título general
y el acto administrativo a título particular. Esmein, define el acto administrativo como un "acto particular". Duguit, afirma que "El acto administrativo
es siempre un acto individual y concreto". Jéze, sostiene que el acto administrativo tiene por carácter distintivo "referirse a un caso particular''. La administración, para León Duguit, es una función que crea "situaciones jurídicas
específicas". La ley representa un derecho objetivo: norma general y abstracta.
La administración, apegada y de conformidad con la ley, expresará su tarea
competencial. El acto administrativo es necesariamente una decisión particular
y concreta.7
' GARRE DE MALB.ERO, R. Teorla general del Estado, Ed. Fondo de Cultura Económica, 'México, 1948, pp. 433, 434.

621

�Algunos autores -Paul Laband, George Jellinek, Maurice Hauriou- creen
que el acto legislativo y el acto administrativo, pueden tener indistintamente
un alcance general e individual, pero que no tienen la misma materia. Para
ellos "El conjunto de prescripciones que fijan los derechos y las obligaciones
de los individuos forman el orden jurídico y legal del Estado. Toda decisión
tomada dentro de los limites de este orden jurídico es una manifestación de
la actividad administrativa del Estado".8 Los contenidos de la acción administrativa, sean de cal'ácter general o particular, se harán presentes dentro de un
régimen jurídico existente. Estos autores ven en la administración un medio
para cumplimentar las leyes. Observan también el apego que profesa a las
mismas. Destacan y reconocen el poder amplísimo que tiene para tratar y resolver -dentro de la ley y en su ámbito de competencias-- los asuntos de
más urgencia y necesidad en el Estado. George Jellinek, en su obra Teoría
general del Estado, nos dice: "Dentro del círculo de actividad administrativa
cuyo contenido está determinado por la ley, existe un elemento de actividad
libre junto a la actividad jurídicamente reglada. Las acciones, en el primel' caso,
no tienen otra norma que el deber que corresponde a los órganos del Estado,
pero no puede ser constreñida por ninguna clase de principios jurídicos especiales. La administración jamás es mera ejecución o aplicación mecánica de
reglas generales a casos particulares, precisamente porque no es exclusivamente
actividad autoritaria, sino que lleva en sí actividad social. La administración
posee, por tanto, un campo de libre iniciativa, que puede ser limitado por
reglas jurídicas, pero cuyo contenido no es determinable por esas reglas. La
administración, en sentido material, contiene ... dos elementos: el de gobierno
y el de ejecución. Aquél contiene la iniciativa y reglamentación; éste la aplicación de lo ordenado".º
La teor-ía que distingue las funciones en su materia y en su forma se inicia
en Alemania, transmitiéndose inmediatamente a todos los Estados. El amplio
concepto que en el caso concreto de la administración establece, _revela su propiedad y certeza. Con suma claridad analiza los más diversos aspectos del ejercicio administrativo. Por sus méritos es hoy la teoría más reconocida y aceptada.
Una vez descritas las principales teorías que sobre la función administrativa
se han e&gt;..'}Juesto, es necesario adoptar una posición respecto a su naturaleza y
precisar sus principales aspectos y características. El panorama que nos muestran las diversas concepciones puede parecemos desarmonizado. Sin embargo,

no impide que nuestra atención fije, en forma concreta y fiel, los puntos más
sobresalientes y aceptables de las mismas. Puede decirse, por tanto, de la función gubernativo-administrativa lo siguiente:
lo. Se expresa por medio del órgano ejecutivo. Su tarea es "Obrar doquiera
que la necesidad de intervención se manifieste; proveer, prever, preparar: en
lo ordinar-io y en lo extraordinario, en el interior y en el exterior, todos los días
sin discontinuidad" .10
2o. La actividad de la función gubernativo-administrativa está subordinada
al orden preceptivo del derecho. Comúnmente, en su expresión, produce efectos legales de creación, modificación o extinción de situaciones jurídicas particulares.
3o. Su tarea puede ser considerada desde los puntos de vista formal y
material. El primero nos remite a la competencia legal del órgano de poder.
4o. La actividad de la función gubernativo-administrativa comprende tanto
la ejecución de leyes, como la expresión de la más amplia facultad para reglamentar y organizar su servicio. En el campo del ejercicio administrativo
es posible detectar dos tipos de actos: el meramente material y el estrictamente
jurídico.

5.

LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

La vida diaria de la comunidad se orienta en sus más diversas expresiones
por un orden jurídico legalmente establecido. El respeto al mismo propicia la
paz y tranquilidad del todo social. Cuando la seguridad y el orden de la comunidad es perturbado gravemente o se está ante la posibilidad de que lo sea,
el Estado debe de intervenir a fin de proteger el bienestar colectivo. La existencia y fomento de un adecuado y dinámico régimen de justicia es tarea
fundamental en la constante acción del Estado. El derecho norma la convivencia humana. La ley establece preceptos generales frente a los cuales estarnos
comprometidos. Hacemos mención de esto tomando en cuenta el carácter tutelar que la función jurisdiccional tiene para con el derecho.
El Estado, por medio de la función jlll'isdiccional, se avoca al conocimiento
y resolución de todos aquellos casos en donde el derecho ha sido ofendido o
está en vías de serlo. Interviene también para esclarecer situaciones dudosas

' lbid, p. 435.
' ]ELLINEK, GEORGE, Teoría general del Estado, Compañía Editorial Continental,
S. A., México, 1958, pp. 503-504.

622

10

DABÍN, JEAN,

op. cit., p. 245.

623

�de derecho o para declarar condiciones de obligatoriedad. Un requisito indispensable debe ser cubierto para que el órgano judicial pueda conocer e intervenir en asuntos de su competencia: debe solicitarse -por parte de interesad~
expresamente su ejercicio. La petición de parte es condición previa a la actuación judicial. Este derecho que se tiene de poner en movimiento la maquinaria
judicial es llamado: Derecho de acción. Por medio de él, el accionante ejercita
la facultad de pedir a los órganos jurisdiccionales la aplicación de las normas
jurídicas al caso concreto, con el propósito de decidir y resolver sobre el hecho
y derecho cuestionados. "El derecho de acción es -según Roce~ un derecho
subjetivo público, del individuo para con el Estado, que tiene como contenido
substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación
de los obstáculos, que la incertidumbre o la inobservancia de la norma aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses protegidos. Objeto de este derecho es la prestación, por parte del Estado, de su
actividad jurisdiccional para la realización forzosa de los intereses de tutela
cierta".11 Siendo la función jurisdiccional la encargada de juzgar y decidir en
derecho, la autodefensa o venganza privada al mismo tiempo que prohibida
se hace innecesaria.
La actividad jurisdiccional se manifiesta -fundament~ y esencialmente-

ª través de un proceso normado por la ley. Se asegura, jurídicamente, el cono-

cimiento que debe tener el juzgador sobre los hechos o actos cuestionados. Se
protege, así mismo, la igualdad que ante la ley tienen las partes para comparecer en juicio y hacer defensa de sus pretensiones. El juez tomando en consideración los elementos de convicción surgidos durante el proceso, dictará su
resolución final. La sentencia judicial se confirma como verdad legal al no
impugnársele en el término que la ley establezca o al no existir medio para
ello. La sentencia es el acto característico de la función jurisdiccional. El proceso sirve de medio a la consecución de aquélla. La sentencia y sus efectos
crean una situación jurídica determinada.
"El Estado, por medio de las funciones legislativa y administrativa, crea
situaciones jurídicas que deben, dentro de la normalidad de la vida social, ser
voluntariamente respetadas. Cuando ese respeto voluntario no existe, cuando
esas situaciones o los actos que las engendran son motivo de duda, de controversia o de violación, el Estado debe de intervenir para evitar que los particulares lleguen a imponer por la fuerza su derecho, a hacerse justicia por su

12

propia mano". En estricto apego a la ley, la función jurisdiccional desarrolla
su ejercicio a fin de conservar el orden del derecho. Como se ve, la presencia
de la función jurisdiccional es imprescindible en la vida del Estado. El desarrollo social sólo puede propiciarse en un ambiente de confianza, paz y seguridad. La función jurisdiccional de la potestad estatal contribuye de manera
significativa a ello.
La misión de juzgar es reconocida como una de las tres funciones por las
que el Estado expresa su poder. No obstante, algunos tratadistas del Estado
han discutido sobre ella en sentido muy singular. El profesor belga Jean Dabín,
en la parte especial de su obra: "Doctrine Générale de l'Etat. Eléments de
Philosophie Politique". (C. I, Secc. II, No. 158) expone tres planteamientos
en donde los autores: Maurice Hauriou, R. Garré de Malberg y Eismen, discurren sobre la función jurisdiccional en forma equívoca y poco feliz.
Maurice Hauriou, le niega el carácter de función política tan sólo porque
se circunscribe al campo de lo contencioso. Ignorando que zanjar conflictos,
por medio del proceso, es también función necesaria a la realización de los
fines políticos.
R. Garré de Malberg, manifiesta que la función jurisdiccional no constituye,
en el Estado, una función distinta. Su principal argumento: La solución de
los conflictos no es monopolio de los jueces. Señala que existen algunas otras
autoridades que se encargan de decidir sobre cuestiones de derecho y, en consecuencia, de desempeñar un papel jurisdiccional. Malberg, confunde las funciones con los órganos. Las funciones en su aspecto formal y material pueden no
coincidir sin que por ello dejen de ser expresadas por los órganos de poder
competentes legalmente para hacerlo.
Eismen, por último, pretende reducir la función jurisdiccional a una supuesta
función ejecutiva, de la que aquélla fuera una rama. El juzgador obra en ejecución de lo que la ley señala. Eismen, incurre en el engaño de no apreciar el
proceso como medio y la sentencia como resultado. La labor del juez durante
el juicio y al dictar sentencia, no es tan sólo la de aplicar fríamente las disposiciones de la ley. Toma en consideración todos y cada uno de los aspectos
presentados durante el proceso para conformar su criterio decisional. Ni el
proceso es un incidente de ejecución, ni el juez un mero ejecutor de la ley.
Juzgar es cosa distinta que aplicar la ley.
La función jurisdiccional está plenamente caracterizada. Es por ello impug-

u DE PINA, RAFAEL y CASTILLO
Porrúa, México, 1958, p. 132.

624

LARRAÑAOA,

JosÉ, Derecho Procesal Civil, Ed.
u FRAGA, GABI NO,

op, cit., pp. 49-50.

625
II40

�nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Universidad Internacional de la Paz</name>
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                    <text>nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

�UNA NUEVA Y SOBRESALIENTE OBRA DE
FRITZ-JOACHIM VON RINTELEN

-"Contemporary German Philosophy and its background"Editorial H. Bouvier U. Co. Verlag. Bonn, 1970.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

CoN UN BRE\.E prólogo del Prof. Herbert Schneider, catedrático de la Universidad de
C!aremont, en California (Estados Unidos), salió a la luz pública, en Alemania, una
nueva obra del egregio filósofo alemán, Profr. Dr. Fritz-Joachim von Rintelen, catedrático emérito de la Universidad de Mainz. El hecho de que la obra de von Rintelen
haya aparecido vertida al inglés, posibilita la lectura a un enorme número de lectores.
Para nadie es un secreto que el idioma inglés se ha constituido, en la actualidad, en
lenguaje prácticamente universal. El alemán sigue siendo el idioma por antonomasia
de la filosofia moderna y contemporánea. Pero cuando se pretende universalizar y
difundir al máximo una obra en nuestros días, tendrá que ser presentada en inglés.
He aquí el primer acierto de Fritz J. von Rintelen.
El libro de von Rintelen consta de una introducción, cinco capítulos y una conclusión. En la introducción, el lector penetra paulatinamente en la posición de la
filosofía, en la filosofía alemana y en la estructura del libro. Los cinco capítulos
seleccionados por von Rintelen para presentar la Filosofía Germana Contemporánea,
son los siguientes: 1.-La Filosofía del Logos (Neo-Kantismo en general; la escuela
de Marburgo: Hermann Cohen y Paul Natorp; la escuela de Heidelberg: Wilhelm
Windelband y Heinrich Ricket; Neo-Positivismo y su relación con la ciencia de la
naturaleza). II.-Filosofía de la Vida (el Vitalismo de Ludwig Klages; Oswald
Spengler; Psicología de la "Gestalt" y pensamiento organológico). 111.-La intuición
de la esencia o la Fenomenología (Los inicios en Franz Brentano; la Fenomenología
Trascendental de Edmundo Husserl ; la escuela de Husserl: Pfander, Geiger, Funke;
la Fenomenología de la Esencia de Max Scheler). IV.~La Filosofía de la Existencia
(Martín Heidegger; Karl Jaspers; Evaluación de la Filosofía de la Existencia; más
allá del Existencialismo; Friederich Otto Bollnow). V.-La Filosofía del Espíritu Viviente (caracterización del Movimiento; Historia y Filosofía de la Cultura; vida, espíritu y significación; moderno Realismo Crítico; Neo-Tomismo; Nicolai Hartmann.

629

�La obra -que tiene 177 páginas- termina apuntando, en la conclusión, la situación
filosófica contemporánea. Es preciso advertir que el Profr. von Rintelen ha tenido
la oportunidad de conocer personalmente a la mayoría de los grandes filósofos alemanes contemporáneos.

Quiero destacar, en primer término, la objetividad serena, la sorprendente concisión, el don de síntesis a lo largo de toda la obra de Fritz J. von Rintelen. Aunque
el libro tiene apenas unos meses de haber salido a la luz pública, ha sido ya encomiado en las más diversas partes del planeta: Estados Unidos, Japón, India, Argentina... El Profr. von Rintelen apunta 7 tendencias típicas de la filosofía alemana:
lo.-La búsqueda del significado; 2o.-El afán dé fundamento y perfección última
{Grundlichkeit); 3o.~Preferencia por lo activo, lo vital y lo dinámico; 4o.-lnclinación a empezar desde el principio ( ab ovo), a examinar lo nuevo en el momento;
So.--Condescendencia hacia lo auto-crítico; 60.-Alta valoración de la individualidad
de la subjetividad; ?o.-Utilización y estima de factores meta-racionales en el cono~
cimiento: emoción, experiencia interior, sentimiento intencional como órgano para
captar los valores.
Carecemos de espacio para analizar, en detalle, la presentación y la crítica de los
filósofos contemporáneos. Básteme decir que Fritz J. von Rintelen no se conforma con
describir escuetamente las diversas escuelas filosóficas y los diferentes estilos de filosofar, sino que los expone filosofando desde el núcleo mismo de la Filosofía alemana.
Filósofo él mismo, su nueva obra es el resultado de un ingente esfuerzo de investigación y de síntesis. La riqueza y la abundancia de la producción filosófica alemana
contemporánea requería, desde hace tiempo, una exposición crítica de doctrinas. Para
Hispanoamérica, en particular, cada vez más interesada y formada en la filosofía alemana -nuestra generación ha superado el afrancesamiento-, el libro Contemporary
German Philosophy and its background constituye una inapreciable fuente de inspiración y de meditación. Me parece que en el libro de von Rintelen sobresalen las
magistrales presentaciones de la filosofía de Martín Heidegger y de Nicolai Hartmann.
Personalmente me hubiese gustado ver en la obra una exposición más amplia y completa de la original y fecunda filosofía de Peter Wust, tan valiosa y tan poco conocida en el mundo. Al terminar la lectura de la obra de Fritz J. von Rintelen, quedamos con la impresión --viva, imborrable- de la riqueza y de la diversidad que
)la mostrado la vida cultural alemana. Ante todo, destaca el profundo interés en el
problema del hombre, el significado de su ser y su fundamento ontológico y ético.
Vale la pena hacer notar que en Alemania se considera actualmente el positivismo
como un punto de vista demasiado estrecho y de poco calado filosófico. Lo digo
porque en América Latina apenas si estamos superando el sarampión neo-positivista.
La filosofía no puede ser valorizada sólo por sus pruebas formales, y por sus verificaciones empiricas, ignorando todos los otros caminos metodológicos y la reflexión
metafísica.
Las ciencias culturales contemporáneas han tenido especial éxito al abrirnos nuevos
horizontes. Podemos hablar de un encuentro de las ciencias culturales con las ciencias
naturales. Los límites rígidos e infranqueables se han perdido. Los métodos de muchos
filósofos alemanes contemporáneos son perfectamente racionales. Los de otros, en
cambio, son meta-racionales. El materialismo dialéctico no ha encontrado en Alemania
Occidental resonancia considerable en su aspecto teórico, aunque se aprecien algunas
consecuencias del materialismo práctico.

630

Los p~nsadores alemanes han vuelto a interesarse en las esenciales y valederas virtudes que corresponden a la gran tradición europea. Por supuesto que sin abandonar
su preferencia por la categoría del devenir (Werdcn), en relación con la creatividad
y la emergencia de las fuerzas vitales. A la filosofía formalista del Logos se opuso la
filosofía de la vida. A la intuición irracional de la esencia que postula Max Scheler
con su método fenomenológico, se opuso la filosofía de la existencia que se volcó
hacia la individualidad única, hacia el dinámico proyecto de existencia humana desarrollándose desde la mismidad. En este sentido, el existencialismo representa un
honesto esfuerzo para comprender el problema ontológico del ser que se ofrece en
nosotros. No desconoce el Profr. von Rintelen que muchas personas, en Alemania,
fueron y siguen siendo susceptibles a las ideologías románticas que conducen a un
celoso activismo. Sólo una filosofía responsable puede mantener en orden a este tipo
de extralimitaciones. La filosofía puede conducir al espíritu del hombre, ayudándole a
comprender su naturaleza como totalidad, dentro de la realidad. Y aquí no se trata
de meras aclamaciones de formas racionales, ni de conocimientos senso-empíricos,
tampoco de formas espirituales idealisticas, ni siquiera de potencialidades vitalísticovolicionales. Todas estas capacidades convergen y cooperan para integrar la persona
completa. He aquí la conclusión del profesor emérito de la Universidad de Mainz.
Asi como la exagerada evaluación de la vitalidad contiene el peligro de negar las
normas éticas y de emplear una actitud relativizadora, del mismo modo un punto
de vista demasiado formal causa la esfera de las fuerzas dinámicas que se desplazan
para explotar en reacción contra un mundo vacío de normas y de valores. Aún hay
ecos de aquel heroico, extremo voluntarismo del genio relampagueante de Federico
Nietzsche. Fritz J. von Rintelen pone sus mejores esperanzas en la síntesis que él
denomina "Filosofía del Espiritu Viviente". Esta filosofía trasciende los confines del
existencialismo y acepta los problemas de la filosofía en su integridad para contestar
a ellos. Nos conduce a superar la angustia de la humana existencia, estableciendo la
afirmación de la vida basada en la idea del signüicado y su cumplimiento en relación
con la totalidad del ser y las cosas. La cuestión fundamental de la filosofía de nuestros
días es la cuestión del significado y del ser ( Sinn und Sein). Detrás de este problema
está el problema de los valores. Si los hombres no pueden realizar un significado, nuestra vida en su integridad resulta incomprensible y la vida humana se torna intolerable.
En palabras de Fritz J. von Rintelen: "the philosophy of Living Spirit offers us a new
synthesis because it seeks to relate the supratemporal order of the spirit and of axiomatic value with the individually concret and historically unique temporal world. The
validated facts of the world sciences should be accepted, with the task of searching
for meaning, which goes beyond the description and investigation of natural sciences.
The practica! synthesis to be sought is the concord of person and society in an inner
relation of intrinsic value and reciproca! contribution. The preeminent philosophic
task of the present is to unite a high estimation for the actual, inner human values
with a mastery of modero technology and its possibilities. (Opus cit., pág. 171). Estamos en absoluto acuerdo con Fritz J. von Rintelen cuando afirma la necesidad actual de encontrar un significado para la vida en la libertad, a despecho de la orient:lción mecanicista de nuestros tiempos. S6lo así las nuevas generaciones superan la
interna vacuidad de la vida moderna.

63L

�La bibliografía filosófica universal se enriquece extraordinariamente con la nueva
obra de Fritz J. von Rintelen. El profesor emérito de la Universidad de Mainz, verdadero "uomo universa/e", ha prestado un gran beneficio a la cultura de su nativa
Alemania y ha abierto, una vez más, el horizonte de la comprensión universal.

LE TEMPS ET LA MORT DANS LA PHILOSOPHIE
CONTEMPORAINE D'AMERIQUE LATINE

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EL MISMO EQUIPO de investigación asociado al Centro de Investigación Científica, en
Francia, que preparó el volumen Le temps et la mort dans la philosophie espagnole
contemporaine, acaba de sacar a la luz pública un nuevo volumen intitulado Le temps
et la mort dans la philosophie contemporaine d'Amérique latine. La colección está
dirigida por Georges Hahn. El nuevo libro lleva un prefacio del propio director de
la colección y está editado por la Association des Publications de l'Université de Tolouse - Le Mirail ( 19 71). Se trata de una obra colectiva del equipo de investigación
asociado al C. N. R. S. No. 80, (sobre la filosofía de lenguas españolas y portuguesas).
Colaboran en la nueva obra colectiva los profesores y doctores: Jean Cobos, Albert
Fenet-Garde, André Gallego, Alain Guy, Georges Hahn, Zdenek Kourim, Sylvie Kourim, Marie Laffranque, Paulette Patout, Mare Vitse. Los autores latinoamericanos
presentados y traducidos en la antología Le temps et la mort dans la philosophie
contemporaine d'Amérique latine, son los siguientes: María Do Carmo Tavares De
Miranda, Miguel León-Portilla, Luis Abad Carretero, Francisco Romero, Vicente Ferreira Da Silva, Luis Farré, Juan Enrique Bolzán, Agustín Basave y Francisco Botey.
El tiempo y la muerte, tema de intuición y de reflexión que ha ocupado y preocupado tradicionalmente a los filósofos iberoamericanos, no puede ser indiferente a
cualquier ser consciente cuya condición sea temporal y mortal. El decano Georges Hahn
apunta en su prefacio: "Question désespérément 'classique', done, que celle du temps
et de la mort et dont, cependant, l'approche philosophique témoigne d'une infinie
diversité des cultures, des époques et des personnes. Par lá s'explique la prodigieuse
charge d'étonnement contenue dans les travaux entrepris par un groupe de jeunes
philosophes et hispanisants sous la direction d'Alain Guy". (Opus cit., pág. 8). La
virtualidad de renovación en un tema eterno -«&gt;mo el del tiempo y la muerte- se
descubre en profundidad, en un mismo campo de interrogación o a partir de un mismo
contexto cultural. El prologuista señala, con razón, el doble denominador común de un
tema, y de una afinidad lingüística que sirve de lazo a una gavilla de intuiciones y de
reflexiones cuya riqueza no se acaba de inventariar. Naturalmente que los filósofos
iberoamericanos no ocultan sus sólidos vínculos con la filosofía alemana, francesa y,
por supuesto, española. Sorprende la sólida y fascinante información de los autores
que presentan a los filósofos latinoamericanos. Las traducciones están realizadas, las

632

633

�más de las veces, con una escrupulosa exactitud en la correspondencia idiomática. Los
autores presentados tienen formación tomista o científica, logística o bíblica, antropológica o educativa. Georges Hahn admira la apertura de espíritu y la diversidad de
informaciones intelectuales y culturales de los autores latinoamericanos. En la analogía
sobre el tiempo y la muerte en la filosofía contemporánea de América Latina, hay
resonancias del pensamiento orteguiano y del personalismo, del romanticismo alemán
y de la interrogación heideggeriana, del universo bíblico y de la cultura maya, del
pensamiento marxista y de la existencia gitana...
No resulta común, entre latinos, una obra colectiva, un esfuerzo colect.ivo de equipo,
aplicado a destacar valores en un mismo campo de investigación. Nos congratulamos
de que en Europa -Y precisamente en Ftancia- 1se haya íniciado un diálogo de
culturas auspiciado por una fraternal comunidad de investigadores.
Las presentaciones que hacen los diversos autores de la obra colectiva son breves,
concisas y esenciales. Presentan a los europeos sobre todo, filósofos latinoamericanos
--'l'asgos biográficos, obras- y filosofías sobre el "Tiempo y la Muerte". Seleccionan
y traducen capítulos representativos del pensamiento de los autores escogidos. Por
último, los traductores ofrecen una serie de notas que son advertencias, comentarios e
informaciones bibliográficas.
He aquí los temas seleccionados en las obras comentadas: de María Do Carmo
Távares De Miranda; Pedagogía del Tiempo y de la Historia -Educar y Conducir;
de Miguel León-Portilla: El Hombre Maya ·en el Universo de Kinh (Dios del Tiempo);
de Luis Abad Carretero: Los Ritmos Temporales; de Francisco Romero: El Presente
Inviolable; de Vicente Ferreira Da Silva: Meditaci6n sobre la Muerte; de Luis Forre:
La Muerte y su Signi/icaci6n Para el Hombre; de Juan Enrique Bolzán: El Tiempo
de las Cosas y el Hombre; de Agustín Basave Fernández del Valle: La Muerte Situaci6n-Límite y la Salvaci6n; de Francisco Botey: A las Fuentes del Tiempo Hist6rico.
Por elementales imperativos de justicia, quiero destacar la inteligencia y entusiasta
dirección del Profr. Dr. Alain Guy, jefe del Departamento de Filosofía de la Universidad
de Tolouse, cuya notable influencia en la obra colectiva, del equipo de investigación
asociado al Centro Nacional de Investigación Científica, se muestra patente y operante.

)

I'

...
JOSÉ FUENTES MARES:
"LA REVOLUCIÓN 'MEXICANA - MEMORIAS DE UN ESPECTADOR"

Editorial Joaquín Mortiz, S. A. México 1971.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

DESDE UNA NORTEÑA y mexican1s1ma provincia -más mexicana que la cosmopolita Y.
deslavada capital-, José Fuentes Mares piensa, escribe y vive. El desierto chihuahuense, propicio para la meditación, ha sido su Heimat. Desde ahí manda artículos y
libros que el Distrito Federal publica. Y aunque los capitalinos no han producido obra
semejante, tampoco han sido capaces de confesarlo. El género de las obras históricas
de José Fuentes Mares es único. Más que de novelas históricas cabe hablar de historia
novelada. Sirvan como ejemplo: Poinsett: historia de una gran intriga, Santa Anna:
aurora y ocaso de un comediante, Y México se re/ugi6 en el desierto ... , Memorias
de Blas Pav6n. Inquieto, talentoso, versátil, José Fuentes Mares ha terminado por
comprender cuál es el estilo de libros que le sale mejor. Empezó por la Filosofía
jurídica y socio-política; continuó con biografías históricas; siguió- con novelas; vinieron
a continuación algunas obras de teatro y terminó -¿pero habrá realmente terminado?~
con las sabrosas memorias de un imaginario espectador. El artificio del espectador imaginario le permite desenvolverse con una extraordinaria libertad e independencia de
criterio. El propósito primordial implícito es netamente axiológico. Trátase de valorizar los hechos históricos. A José Fuentes Mares no le ha bastado con investigar,
narrar, describir hechos en el tiempo mexicano. Su intención va más allá de la nuda
presentación del suceso histórico. Busca desentrañar la significación y el sentido de
acciones humanas y de personajes históricos. Para derribar mitos se vale de una arma
que maneja con extraordinaria destreza: la ironía. Pero su ironía no es un intrascendente y frívolo jugueteo - al estilo francés- sino un hispánico furor cáustico al
servicio de la verdad. Siempre he pensado que el humor mexicano está más cercano
al humor inglés, que a la ironía francesa.
Habría que destacar, en primer término, la poderosa facultad artística de reconstruir escenas y personajes históricos. Esa Einfühlung que tuvieron los grandes
historiadores alemanes -un Mommsen o un Ranke, para no citar sino dos ejemplos
egregios~ ha acompañado siempre -para su buena fortuna- al Dr. Fuentes Mares.

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�Bastaría leer las Memorias de Blas Pav6n o la Revoluci6n Mexicana -Memorias de
un espectador- para percatarnos del vigor intuitivo y de la aptitud de síntesis que
tiene el autor. Tres o cuatro pinceladas maestras le bastan para pintar un personaje.
Y no pinta con pincel impresionista. Si se nos permite el símil, su pintura de personajes
se aproxima muchísimo más a los retratos de Alberto Durero que a los impresionistas
franceses.

El espectador de la Revolución Mexicana cumple 20 años en 1910 y termina sus
Memorias con la muerte de Lázaro Cárdenas. Empieza por decirnos quién es, antes
de juzgar personajes y acciones. Tuvo una formación clerical -por poco llega a
cura-, pero abandona el seminario porque le interesan más las mujeres, la política
y la vida libre de espectador. Es hombre de frases lapidarias. Al debilitarse la imagen
del dictador Porfirio Díaz, escribe en sus memorias:
"Cuando a los césares se les pierde el miedo principian a verse ridículos, ya que
el miedo es su pedestal natural, aunque muchas veces los doren con una mano de
respeto. Pero la verdad es que sólo se respeta a quien no tiene poder político o económico o a quien lo tuvo y lo perdió. No sé hasta dónde podrán entender los fuertes
que el respeto que los demás les guardan se reduce, en el fondo de sus almas resentidas, a pura cobardía" (pág. 24).
Además de la innegable agudeza en los juicios, campea a lo largo del libro una
admirable valentía y un limpio deseo de hacer justicia. Por supuesto que no siempre
coincido con las opiniones del autor. Vasconcelos nunca anduvo "endiosado con el
guerrillero (Francisco Villa) porque primero ganaba batallas, y después escaramuzas
de forajido". Esta afirmación no tiene base en los textos de las Obras Completas de
José Vasconcelos ni mucho menos en los juicios que nuestro Ulises Criollo solía emitir, en sus conversaciones sobre el Centauro del Norte. Respeto las preferencias subjetivas de José Fuentes Mares, pero me parece que José Vasconcelos como filósofo de
poderosa originalidad y alto vuelo especulativo, como Ministro de Educación Nacional
-el más ilustre de los que ha tenido México-- y como revolucionarlo auténtico, tiene,
para nuestra historia, una significación muchísimo más importante y perdurable que la
que puede tener Antonio Caso: un magnífico preceptor e impulsor de las vocaciones
que no trasciende el ámbito de las aulas universitarias. Por lo demás, José Fuentes
Mares tiene bastante talento como para no reconocer la genialidad de Vasconcelos:
"rara creatura en la que coincidieron las excelencias de la vida contemplativa y de la
vida activa ... En fin, querido Vasconcelos, que no era tu tiempo,, como no lo es
todavía, pero tu árbol rindió frutos y tus sueños siguen en pie" ( pág. 164).
Aunque la figura de don Francisco I. Madero tiene su sitio definitivo en la historia
de México, nuestro autor no deja de advertir las ilusiones de Madero -"andaba por
los cerros de úbeda"-, la ausencia de reformas sociales por centrarse en puras reform3s
políticas. Tenía temperamento de profesor de Derecho Público y una rousseauniana
ingenuidad que le llevaba a creer en la bondad de la naturaleza humana. Don Francisco
se negaba a admitir que el triunfo de la Revolución llevaba aparejadas una serie de
reivindicaciones inevitables. De ahí su divergencia con Zapata.
La semblanza del Var6n de Cuatro Ciénegas que nos presenta Fuentes Mares es
magn'úica: "Hombre de aristas bien cortadas y obcecado como él solo, muy interesado
en la historia por añadidura" (pág. 63). Supo imitar a sus grandes maestros del

pasado, a Juárez sobre todo, sin vacilación alguna. "Saber historia sirve para fomentar sueños y ambiciones, para perseguir alguna estrella; saber historia es como
quiera un modo de vivir entre los héroes, de respirar su propio aliento" (pág. 64}.
Carranza levantó la bandera constitucionalista, concilió intereses, fincó una jefatura
sobre las ambiciones y orgullos diversos; "se impuso por su puro empaque de viejo
venerable, por el poder de sus barbas, por su personalidad indiscutible" (págs. 71-72).
Porfirista cuando joven y adulto, revolucionario en su vejez, Carranza fue sobre todo
un ejecutivo, un hombre que sabía lo que quería.
En las memorias del espectador de la Revolución Mexicana se nos habla del drama
de figurar a cualquier precio. ¿ Por qué el chacal Victoriano Huerta tuvo ministros tan
brillantes? He aquí la respuesta:
"Tal vez la explicación se encuentre en la peculiar sicología del intelectual hispanoamericano; fraguada en el desprecio que le guardan los poderosos del dinero, del
saber y de la política. El tipo del intelectual nuestro es el de las mujeres feas que
se entregan al primero que les guiña un ojo. Han esperado tanto que luego, cuando
alguien los toma en cuenta, corren a dorar el pedestal de un chacal cualquiera sólo
porque el chacal, llamándolos, compensa en un instante toda una vida de desaires y
frustraciones. Lo peor de todo lo que ocurre a nuestros intelectuales es que allá,
en el último rincón de su alma, reclaman una compensación política, y cuando llega
la oportunidad sirven a Huerta, sirven a Villa, sirven a Calles o a otro sátrapa cualquiera, sin importarles que lleve sangre hasta en los zapatos" (págs. 73-74).
Tras de hablamos del "chacal" en su apogeo y de "los vencedores a la greña",
viene el jaleo de Aguascalientes, el surgimiento de Obregón y el Plan de A.gua
Prieta. Más que de anécdotas -muy sabrosas por cierto- quiero hablar de categorías. Nuestro autor sabe destacar aspectos valiosos de los personajes históricos, pero
sabe también apuntar nuestras tremendas lacras. He aquí un caso que vale la pena
consignar:
"En varios discursos de Carranza se advierte el despertar de una conciencia en el
destino común de los pueblos jberoamericanos. El solo hecho de hablar de la América
Española y no de la América Latina, concepto fraguado en París o peor todavía, de
Indoamérica, aberración que avalan los agentes yanquis, coloca a Carranza al nivel
de los hombres capaces de intuir que existe un mundo hispanoamericano con problemas económicos semejantes, con identidad de destino cultural, y, dicho sea sin rodeo,
con el perfil de una gran nacionalidad. Dentro de esa nacionalidad cabe por supuesto
España, que sólo cobra plena significación como provincia hispanoamericana, al nivel
de México, de Chile y del Perú. Ser naciones hispánicas y ser hombres hispánicos,
es algo de lo más importante que se pueda ser hoy. Todo lo demás es provincianismo,
como ser guatemalteco, ser mexicano o ser español. Nuestro mundo es más amplio, un
mundo hispánico que dejó de ser español para ser nuestro. Nuestro: el de una veintena
de países, España incluida. Carranza tuvo esa intuición porque fue un mexicano
fronterizo. En el sur privan demasiados complejos aztequistas, que no tienen sentido
para los hombres del norte" ( págs. 12 7-128) .
Como el presente espectador de los últimos años de este siglo "no tiene pelos en la
lengua", escribe sin cortapisas: "En México, país de larga tradición abstencionista en
materia electoral, se ha convertido en un axioma político que el gobierno sea orga-

637
636

�nizador, votante, beneficiario y responsable de las elecciones" (pág. 140). En nuestro
México se ha solido ventilar los problemas de la sucesión presidencial a punta de
balas asesinas. "Parece pues fuera de duda que Carranza fue el autor de la muerte
de Zapata; que Obregón fue de la de Carranza; que Calles y Obregón fueron de
la de Villa, y que Calles .. . bueno, mejor no sigo, no vaya a ser que alguien me pegue
cuatro tiros para confirmar la exactitud del razonamiento (pág. 154). Nuestro sufrido
pueblo ha padecido las inciviles barbaridades de un tipo "arbitrario, despótico, brutal"
como Garrido Ganaba!, las persecuciones ~jacobinas, trasnochadas- de Plutarco
Ellas Calles; las declaraciones de un "Joven Macabeo Radical" de que "al pueblo
mexicano ya no le sugestionan las frases huecas de 'libertad de conciencia' y de
'libertad económica' "; los fraudes electorales y la creación de una maquinaria oficial
cobijada bajo el amparo de un partido revolucionario que es, en el fondo, un PartidoGobierno.

página 68 ei siguiente texto: "Nadie ha puesto en tela de juicio que México fue
una ciudad huertista, ya que la concentración de gente adinerada y de burocracia
le dio ese perfil". Alguna vez tuve el gusto de escribir un artículo, publicado en el
periódico Excélsior de la propia ciudad de México, bajo el siguiente rubro: "Fuera
de Cuautitlán no hay verdadero México". Era una réplica, qwe nadie me contestó,
al injusto y petulante dicho, "lesivo de la mexicanidad", fraguado en la capital:
"Fuera de 'México todo es Cuautitlán". La verdad de las cosas es que México, D. F.,
nada sería sin el dinero y la savia de las provincias. Pero este tema nos llevaría por
otros rumbos...
La nueva obra de José Fuentes Mares constituye un aporte sustancial a la historiografía novelada de México. Obra de síntesis y obra de valorización. Páginas de testimonio escritas por una pluma insobornable que cobrará mayor valor en un próximo
futuro.

Al lado de insensateces como la creación de un "Estatuto jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado", que colocaba a la Nación al arbitrio de su propia burocracia, Lázaro Cárdenas tuvo actos políticos de extraordinaria importancia para México, como la expropiación de tierras en La Laguna y en Yucatán, y sobre todo la
expropiación de los bienes de las Compañías petroleras.
Hemos sabido fincar nuestro sistema político en un sistema de pesos y contrapesos, en un equilibrio de los factores reales _del poder.
"Cárdenas, al entregar el poder a Avila Camacho, y no a Almazán o a Múgica, fue
el primer artífice de esa política que abreva en la experiencia. Si además se piensa
en los regímenes que siguieron: el de Alemán frente al de Avila Camacho; el de Ruiz
Cortines frente al de Alemán, el de López Mateos frente al de Ruiz Cortines, y el de
Díaz Ordaz frente al de López Mateos, nos veremos en la necesidad de confirmar la
actuación de una sana dialéctica en virtud de la cual cada gobierno busca corregir
el fiel de la balanza en la que gravitan, con su peso variable, los factores reales del
poder. Y que no se diga que un gobierno así es un gobierno sin ideales, porque el ideal
supremo de un gobierno se reduce a la satisfacción del anhelo primario de los gobernados,
que luchan todos los días por una vida mejor. Cárdenas, el autor de esa nueva política,
fue ya como ex presidente su representante más genuino. Puso toda su voluntad al servicio
de la paz del pueblo mexicano, e intervino positivamente cuantas veces esa paz se halló
en peligro, la última en 1968, cuando los disturbios estudiantiles arriesgaron la estabilidad del gobierno del Presidente Díaz Ordaz. Digámoslo sin rodeos: con su muerte perdió
el país a un hombre irreemplazable, a la más eficaz de sus personalidades al servicio del
equilibrio de los factores reales del poder" (págs. 238-239).
La capital, vista desde diversas partes de la República Mexicana, aparece como
una bella ciudad-pulpo que vive nutriéndose de las esencias mexicanas que se gestan
en provincias. Porque el estilo colectivo de vida de la mexicanidad, las revoluciones,
las producciones agrícolas e industriales --en su gran tonelaje- se hacen en provincia.
El espectador de la Revolución Mexicana que nos ofrece Fuentes Mares, no vacila
en decir: "Pero mi destino era México, la capital, donde no se ha hecho una sola
Revolución, pero donde se han cobrado las recompensas de todas ellas" (pág. 31). Y
páginas adelante, el espectador nos relata que la curiosidad, en la capital, mataba más
que las balas. "Nadie corría mayor riesgo que un curioso, y la ciudad de México es una
urbe de curiosos". Para seguir con las citas sobre el Distrito Federal, encontramos en la

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�COMENTARIO EN TORNO AL "MEMORÁNDUM DE WORMS"

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ l)EL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

EN LA REVISTA Folia Humanística (tomo IX-Núms. 103-104), correspondiente a los
meses de julio y agosto del presente año, el Profr. Dr. Richard Wisser publica un
ágil e interesante artículo sobre hs intenciones y el efecto del "Memorándum de
Worms".
Quiero recordar que vivimos bajo el signo del ecumenismo. El Concilio Vaticano 11
asentó, en un decreto ecuménico, que la Iglesia necesita de una reforma continua.
El Instituto "Johan Adam Mohler", fundado en Paderbom (año de 1957) está
destinado al diálogo científico con los protestantes. Y en Gótinga se formuló -año
1965- una exigencia que aún resuena en nuestros oídos: "Los cristianos separados
debieron .hacer todo en común, prescindiendo de las separaciones impuestas por la
conciencia". En Ginebra se ha formado un grupo mixto de trabajo de la Iglesia
Católica y del Consejo Mundial de Iglesias. Y en Alemania se reunieron en Fulda
-Doiningo de Cuasimodo de 1966~ una Coinisión de Obispos Alemanes Católicos y
la Iglesia Protestante hermana. Podemos afirmar, consecuentemente, que la Iglesia
ha entrado, después del Concilio, en una nueva e importante fase de diálogo con los
cristianos protestantes. Si empezamos por confesar nuestras propias faltas y nuestros
propios errores, podemos esperar que los cristianos protestantes confiesen, también,
sus culpas y sus equívocos.
Richard Wisser nos relata las gestiones del Dr. Michaelis para lograr la anulación
de la excomunión pronunciada contra Lutero, las declaraciones favorables del Arzobispo
Rohrocher, de Salzburg, del padre Pedro Arrupe, general de los Jesuitas. La comunidad de Worms - religiosos y laicos- logró expresarse en el famoso "Memorándum
de Worms", dirigido al Papa, pidiendo la expresada anulación. En Worms, dicho sea
de paso, abundan los matrimonios mixtos entre católicos y protestantes y conviven
armoniosamente sacerdotes y pastores. En este año ( 1970) están llegando al término
los actos conmemorativos del 450 aniversario de la Dieta luterana. Hasta ahora, el
Papa no ha contestado el Memorándum. Y este hecho parece preocuparle mucho al
Dr. Richard Wisser.
Independientemente de que el Papa conteste tarde o no llegue a contestar -porque
así lo juzgue prudente--, lo fundamental radica, a mi juicio, en el nuevo clima

641
H4!

�11 El propio Pontífice Paulo VI, al comienzo de _la
creado por el Concilio Vaticano •
.
.
• p t t ia·
. , d l Concilio Vaticano II, pronunció su famosa oraci6n im e ra or .
segund a secc1on e
.
D·os
humildemente
culpa en esa separación, rogamos a 1
"Si rige sobre nosotros al guna
h
" Esta conmovedora acd.
b.é perdón a nuestros ermanos .
nos perdone y pe imos
n I
d, n conjuntamente con todos los cristianos, contitud del Santo_ P~dre, rogan o ~ ,~r ºnuestro anhelo el unirnos en la sinceridad y el
cluye con las s1gwentes palabras.
ea h' .
, que cualquier contestación formal
,, y t
labras valen más mue mmo mas
amor .
es as pa
,, p ' lo demás la pretendida anulación de la excomual "Memorándum de Worms . d~r tid
di~cutible El Presidente de la Iglesia Evan.,
e recayó sobre Lutero es 1scu a Y
•
mon qu
1
ffld (Darmstadt) agradeció sinceramente a 1os cagélica de Hassen Nassaw, He mudt I b bl' d un "testimonio de una comunión cada
tólicos de Worms en su Memorán um y a o e
vez más fuerte".
·
y distorsiones que hay
También los protestantes han reconocido las exageraciones
en las afirmaciones polémicas de Lutero y otros reformadores.
, 1 "M morándum de Worms" es la
La conclusión de Richard Wisser ~: su r:cu o que ~é un signo -deseado por el
siguiente: "Los católicos de Worms p1 e~ a aHpa ·endo esta petición se dan cuenta
. .
aciguaría las tensiones. ac1
'
lado cristiano-- que ap
ó .
rehúse reconocer los signos del tiempo, no
a
vuelta
atrás
anacr
ruca
que
., .
d e que un
.
f
puede triunfar una reparac1on ingenua que
d triunfar de la ID!Sma orma que no
b
1
pue e d h
, . xistente lo que efectivamente ha tenido lugar, pero sa en que a
preten e acer m~ .
. ti .
de un amor cristiano proviniendo de una
manifestación histonca de una JUS cia Y
situación concreta, se impone"•

tam;

TEMATICA DE LA OBRA "SER Y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD"
DEL DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo León.

"SER y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD", Estructura y m1s10n de la universidad vocacional, es el nuevo libro del distinguido catedrático universitario Dr. Agustín Basave
Fernández del Valle, quien con esta obra acrecienta su aportación intelectual al patrimonio cultural mexicano y en particular el de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, de la cual es ameritado maestro.
La obra es publicada bajo los auspicios del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, y es prologada por el Sr. Dr. Fritz J. Von
Rintelen, reconocido maestro alemán de la Universidad de Maguncia. En veinte sugerentes y bien estructurados capítulos, el Dr. Basave va desarrollando su temática
universitaria con la propiedad de estilo que le es característica.
La Universidad en la historia; Universidad y educaci6n; La Universidad frente a la
pluriversidad; Universidad vocacional y carreras universitarias; lnvestigaci6n y docencia; son títulos de los primeros cinco capítulos de la obra que se reseña. En ellos
se ofrece una temática atractiva y fundamental. Se describe la génesis de la Universidad y la evolución que ha tenido en los diferentes Estados. La proliferación de las
universidades y su crecimiento progresivo se explican por el interés de toda sociedad
de conformarse adecuadamente en la educación y la cultura. La estructura y fines de
la educación constituyen una de las preocupaciones primarias y esenciales de la actividad universitaria. Para el Dr. Basave, en la Universidad, estudiantes y profesores, por
medio de la investigación y la docencia, deben orientarse a la contemplación de la
verdad, a la búsqueda de la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento de
las vocaciones personales y a la adecuada preparación profesional, para servir y realizar el bien común. El desarrollo de cualidades y posibilidades personales es el sentido
y fin de la Universidad. Es conveniente armonizar la enseñanza profesional con la
inclinación vocacional. Frente a la Universidad disgregada en escuelas especializadas,
propone la realización de un auténtico sentido de la "Universitas" que signjfica universalidad. La Universidad debe formar hombres, manifiesta el autor- y el hombre
debe cumplir su trayectoria vocacional. La carrera universitaria debe concluir en la
formación de un auténtico universitario en el más amplio sentido de la expresión.

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�Reiterando su concepto sobre la Universidad vocacional, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, expresa: "Decíamos que es preciso poner el énfasis en el hombre.
Pero como el hombre es su vocación, la Universidad debe tener una estructura vocacional. Sé de sobra que hasta ahora vivimos bajo el imperio de una Universidad profesional. Pero me parece que en el próximo futuro - si las cosas marchan bien- el
centro de gravedad de la enseñanza universitaria se desplazará de la formación de
profesionales y especialistas a la formación superior de hombres, a la clarificación e
impulso de las vocaciones. No quiero decir que la tarea profesional de la Universidad
tenga que desaparecer. En buena hora que se enseñen profesiones y que se enseñen
de la mejor m3.nera. Pero estas profesiones deben adecuarse a las vocaciones personales.
Y una vocación personal es más, muchísimo más que una profesión". La investigación
y la docencia universitarias son inescindibles. Mediante la investigación, la Universidad,
se mantiene viva y creadora, evita el peligro de anquilosarse en una docencia rutinaria,
carente de fuerza y dinamismo. El verdadero maestro --'expresa Basave-- es el forjador de libertades y plasmador de vocaciones. Para el autor, h investigación básica
y la investigación aplicada, constituyen tareas vitales en la actividad cotidiana de
la Universidad.
Como creación del esfuerzo popular la Universidad realiza su tarea en busca de sus
objetivos primordiales. La Universidad no puede ser ajena a una serie de realidades
políticas y sociales que en el seno de la comunidad se hacen presentes. El Dr. Basave,
atento a esta realidad, analiza en el capítulo sexto de su obra las relaciones de la
Universidad con el Estado, con la política, con otras instituciones de cultura superior y
destaca la importancia de su proyección social, a través de los programas de extensión.
Universidad abierta al pueblo, así califica Basave las labores de extensión universitaria.
Mediante dichos programas se prolonga la vida universitaria más allá del recinto académico. El Estado debe servir a la Universidad. El respeto a su autonomía académica,
administrativa, legislativa y económica -subraya el Dr. Basave Fernández- permite
a la Universidad, enseñar, investigar, difundir la cultura, darse sus propios reglamentos,
organizarse, funcionar y aplicar sus recursos económicos en plan adecuado y libre. La
autonomía --advierte el autor- puede ser socavada no sólo desde fuera sino también
desde dentro. Es necesario estar atentos a la marcha armónica de la institución universitaria. Por lo que respecta a la política, a la Universidad le compete la enseñanza
de la ciencia política más no la actividad política.
En los capítulos séptimo, octavo, noveno, décimo y decimoprimero, el Dr. Agustín
Basave ofrece un juicioso estudio sobre: La idea de la Universidad moderna en
Alemania; Las nuevas modalidades e inquietudes de la Universidad norteamericana;
La reforma universitaria en las Universidades latinoamericanas; Las Universidades
soviéticas; Las Universidades francesas. En este amplio panorama se destacan las ideas
de teóricos, filósofos y acreditados maestros de la educación superior. Se señalan, valoran y critican teorías, sistemas y estructuras de enseñanza y de política educativa.
Se resaltan las inquietudes y nuevas modalidades en las universidades más avanzadas
de nuestro tiempo, sobresaliendo entre ellas las alemanas y norteamericanas. La integración, los problemas, las necesidades y las aspiraciones de las universidades latinoamericanas son motivo de sereno análisis en el texto que se comenta. Destaca el autor
la enseñanza superior en Rusia, indicando su estructura, funcionamiento, modalidades
y métodos ; lamentando el carácter monolítico de hs universidades soviéticas. Las universidades francesas son objeto de un estudio crítico que revela sus insuficiencias,

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defectos y carencias. Las ideas contenidas en la nueva estructura de la enseñanza superior en Francia, indican un sendero a la superación de algunos de los problemas
tradicionales de las universidades francesas.
En los capítulos decimosegundo, decimotercero y decimocuarto, el autor de Ser y
quehacer de la Universidad nos ofrece una temática sumamente interesante en la que
plantea: Crisis y 'lisis' de la Universidad; Etiolog!a y valoraci6n de la rebeli6n estudiantil; Reforma universitaria. Exponiendo en su texto el sentido de la crisis, el Dr.
Agustín Basave Femández del Valle cita al profesor español José Orlandis, que ha
expresado: "Decir que la Universidad está en crisis no significa lanzar a los cuatro
vientos una opinión aventurada o alarmista, porque la palabra crisis se emplea aquí
en un sentido muy diverso de su acepción peyorativa, que suena a descomposición o
decadencia. Crisis quiere decir simplemente transformación, cambio profundo, revisión a fondo de viejos moldes y estructuras, y bajo este concepto es perfectamente
lícito hablar de crisis; más aún, lo alarmante sería que esa crisis no existiera, porque
significaría que la Universidad había perdido el pulso y no marchaba ya al ritmo de
la sociedad contemporánea". La Universidad -apunta Basave- se encuentra en
transición y por lo tanto en un momento crucial de su existencia. Las Universidades
gigantescas, el efecto de las ideologías en el medio universitario, la crítica de los teóricos
en torno de la Universidad, llevan al autor a proponer una búsqueda de la estructura
permanente de la Universidad, indicando de nuevo el significado e importancia de
la Universidad vocacional. La rebelión estudiantil es considerada en sus causas, ideas,
propósitos y aspectos positivos y negativos. Una reforma universitaria integral que
cubra los renglones administrativos, académicos y vocacionales, se hace patente desde
hace décadas en el panorama universitario mundial. La reforma integral de la Universidad --expresa textualmente el autor- abarca el aspecto estructural -Organización de la Universidad entera, unidades universitarias y redistribución de actividades-,
aspecto administrativo -unidad normativa y flexibilidad ejecutiva, presupuesto, mantenimiento, planeamiento y desarrollo- aspecto académico -asignaturas, carreras,
pedagogía, investigación- y aspecto vocacional ---personalización del estudiante universitari0-. Sobre bases adecuadas de renovación universitaria, la Universidad -señala
Agustín Basave-- debe ir en búsqueda de su auténtico sentido y fin. Expresa el autor que
para no caer en una destotalización de la realidad, hay que repetir, machaconamente,
que lo primordial en la Universidad, es la formación humana universal. Una reforma integral de la Universidad -afirma- no puede emprenderse sin que se adopten, ante la crisis universitaria, los siguientes medios: lo. Reforma de la primera y
segunda enseñanza -organización, programa, métodoS--, para que el alumno llegue
a la Universidad con una base decorosamente sólida de cultura general. 2o. Estudios
electivos, al lado de los cursos básicos, para que germine la personalidad, para que
florezca la vocación incanjeable, sacrificada hoy en día a la vulgaridad y la rutina
del estudiante despersonalizado. 3o. Bibliotecas ágiles que permitan seguir a los alumnos el movimiento actual de las ideas en las diversas disciplinas científicas. Laboratorios, aparatos clínicos, observatorios y colecciones científicas debidamente organizadas
y suficientes. 4a. Otorgamiento de becas y pensiones para estudiar dentro del país y
en el extranjero. So. Desarrollo de los estudios pedagógicos para preparar debidamente
al profesorado universitario. 60. Los salarios de los profesores deben bastar para que
éstos no se vean precisados a buscar un suplemento fuera de la cátedra. 7o. Disciplinar
la conducta y acción universitaria. 80. Educación integral y armónica de los discípulos.
9o. Despertar, en el educando, el sentido del ideal que nos libera de la vulgaridad y

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�confiere gusto y sabor humano a la existencia. Habría que apuntar, además -manifiesta
el Dr. Basave-, las siguientes bases para la reforma universitaria: a) La Universidad
debe buscar la unidad orgánica del saber, la implantación de materias comunes verdaderamente universales -Antropología Filosófica, Teoría de la Política, Historia de
la Cultura- y abertura a los fundamentos filosóficos; b) Diálogo interdisciplinario; c)
Departamentalización sin abolir las Facultades; d) Simbiosis de investigación y docencia; e) Actividad original y creadora en una integración metodológica con el seminario
científico y el practicum, el taller y el laboratorio.
La estructura orgánica de una armónica universidad, debe mostrarnos una disposición apropiada de "Facultades, deplrtamentos e institutos interdisciplinarios" que
sean la base operativa desde la que se fomenten y realicen los "Tipos y métodos de
la investigación científica en la Universidad contemporánea". Las dos temáticas apuntadas son desarrolladas, con especial habilidad y propiedad intelectual, por el Dr.
Agustín Basave Fernández del Valle, en los capítulos decimoquinto y decimosexto de
su obra. Resaltan en ellas las consideraciones que hace de la filosofía como eje espiritual
de la Universidad, y de las exigencias de una actividad interdisciplinaria en el seno
de las Universidades. Las tareas de investigación científica son motivo de especial atención y grave preocupación en las universidades contemporáneas. El profesor universitario
debe ser un auténtico y entusiasta investigador. La Universidad, consciente de la importancia de la investigación y utilizando los dispositivos metodológicos adecuados,
propiciará la formación de profesores-investigadores. En un mundo que cambia aceleradamente -expresa Basave- la investigación requiere de inteligencia, observación,
previsión, orden y, sobre todo, voluntad.

Universidad. Los aspectos esenciales de un nuevo humanismo universitario. La Universidad -afirma Basave- debe liberarse de la técnica alineadora, avocarse a la
superación de su crisis y a jugar el papel de rectora espiritual en el seno de lo social.
Todo ello descansa en el compromiso y responsabilidad de los universitarios.
Nuestro estudio sobre el Ser y quehacer de la Universidad -indica su autor- concluye en la tarea y autenticidad de los universitarios. Es tiempo --expone finalmentede que las vocaciones universitarias formen una clase social bien definida, con una
posición particular y consciente de obligaciones sociales bien delimitadas. Si se nos
permite un término, tomado del ruso, pero quitándole todo sentido peyorativo que
históricamente pudiese tener, nos atreveríamos a decir que los universitarios genuinos
constituyen la intelligentsia de las naciones y de la comunidad internacional. Fraternidad de los espíritus que ponen la inteligencia al servicio de los valores que son patrimonio de la cultura universal.
Ser y quehacer de la Universidad, Estructura y misión de la Universidad Vocacional,
publicada el año próximo pasado, por el Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y con extensión de 496 páginas, constituye una
magnífica obra de información y formación universitaria, hecha por el Sr. Dr. Agustín
Basave Fernández del Valle, que contribuirá a ofrecer una adecuada semblanza de
la realidad universitaria que frecuentemnte se distorsiona por error o mala fe. Su texto
servirá para iluminar obscuridades, disip:1r dudas, generar inquietudes, incitar responsabilidades, proyectar acciones, en el amplio y generoso ámbito universitario.

Antropología pedagógica y personología universitaria; Democratización de la Universidad contemporánea. Son los temas que se abordan en los capítulos decimoséptimo
y decimooctavo, de la obra que orienta hacia la estructura y fines de la Universidad
vocacional. El autor precisa el sentido de la persona como centro de atención en la
actividad universitaria. Al estudiante hay que formarlo en la medida e intensidad de
sus posibilidades existenciales. La pedagogía universitaria se orientará hacia esos objetivos. La Universidad planeará los medios y actividades apropiadas a la consecución
de este fin. Transmitir y desarrollar -'llOS dice el autor- la alta cultura, brindar una
formación profesional y contribuir al descubrimiento y desarrollo de la vocación, sólo
puede hacerse en la Universidad. El libre acceso a la Universidad forma parte esencial
del sistema democrático. Existe una igualdad esencial de oportunidades y todo aquel
que sea apto para el estudio debe ocupar su lugar en el campo universitario. La Universidad -indica Agustín Basave- no puede originarse en un privilegio. Un proceso
de democratización se hace evidente en las universidades contemporáneas, en donde
los índices de inscripción y de egreso de profesionistas es impresionante. El fenómeno
de la masificación de las universidades, ha planteado el problema relativo a la presencia de masas y élites en la Universidad. Que la instrucción universitaria sea accesible para todos -&lt;:omenta el Dr. Basave-- sin descuidar la formación y preparación
de élites democráticas. La Universidad no es un lujo ni una utopía. Es actividad
incesantemente renovada de esfuerzos por alcanzar la verdad.
Nuevo humanismo universitario y Tarea y responsabilidad de los universitarios, son
los enunciados temáticos de los capítulos finales, decimonoveno y vigésimo, de la obra
que se reseña. En ellos se expone el carácter consubstancial del humanismo con la

647
646

�¿CIENCIA CONTRA/CON FILOSOFfA?

ZDENEK

KouRÍM

Gidy, Francia.

UN FENÓMENO CURIOSO pero sociológicamente explicable, el que un libro, arduo por
su lenguaje y difícil por los conocimientos previos que supone, obtenga un considerable
éxito editorial y llegue a interesar y hasta a apasionar un gran público, se produjo
hace menos de un año en Francia y está repitiéndose actualmente en España.

¿Por qué el trabajo de Jacques Monod El azar y la necesidad 1 provoca tantas reacciones ~ o positivas o negativas? La respuesta es bastante sencilla:
l. El origen de la vida fue desde siempre y será, sin duda mucho tiempo aún, una
de las cuestiones más inquietantes que surge ante la humanidad.

2. Al hombre de este siglo le asaltan las ideologías en lucha perpetua; le tienen aprisionado sin que pueda apoyarse en ellas con seguridad; se da cuenta de que Jo que
buscan no es la verdad sino una predominancia más eficaz: Pero el hombre no
puede no creer: aspira a una depuración a la vez que teme la inseguridad radical.
3. La ciencia está de moda. Además de la garantía de eficacia, parece ofrecemos
--después de haber sobrepasado mal que bien su crisis del crecimiento (particularmente en la microfísica)- la del conocimiento imparcial, la aurora de un nuevo
racionalismo.
El Profesor Monod presenta su trabajo con el subtítulo explícito -La filosofía na•
tural de la biología moderna- como un deber: el papel de un científico de hoy
consiste no sólo en la contribución a los "conocimientos técnicamente importantes"
en el caudal de la cultura actual, sino también en el aporte de las ideas de su ciencia
que puedan considerarse como "humanamente significantes".
Es decir que el biólogo francés cree en la misión de la ciencia que es, ante todo,
misión purificadora. Porque la ciencia sola -constituyéndose como ciencia- detiene

1 Le hasard et la nécessité, París 1970; trad. española:
Editorial Barral, 1971.
Nuestras citas se refieren a la edición original.

649

�el "postulado de objetividad de la Natur:tleza" y es capaz de aplicarlo con toda
rigurosidad, siendo la definición de éste "el rechazo sistemático de considerar como
susceptible de conducir a un conocimiento "verdadero" toda interpretación de los
fenómenos dada en términos de causa final, es decir de "proyecto". 2

Fuerte de las adquisiciones de la biología, Jacques Monod combate todos los "animismos y vitalismos" filosóficos e ideológicos que pecan por la "ilusión antropocentrista",
por deduccionismo que no dará nunca cuenta del fenómeno vital,8 y esboza sus propias
soluciones para reemplazar las filosofías defect uosas.

Esta noción justamente pone en interrogación las condiciones de la investigación
biológica. En efecto, dentro de "propiedades más generales que caracterizan los seres
vivos y los diferencian del resto del universo", a saber "teleonomía, morfogénesis
autónoma e invariancia reproductiva", la primen, realizándose sobre todo en el
cumplimiento "del proyecto fundamental" que es la "reproducción invariante", nos
conduce a reconocer "una flagrante contradicción epistemológica". Según Jacques
Monod "el problema central de la biología es esta misma contradicción, que se trata
de resolver si sólo es aparente, o de probar radicalmente insoluble si es así de veras".ª

Desdichadamente, esta parte que debería ser filosóficamente positiva, no lo es. Particularmente desde el punto de vista gnoseológico, el biólogo francés, prisionero de su
9
óptica científica, no traspasa el nivel del pensamiento de la L6gica de Port-Royal,
a una
Y' consecutivamente' da en la creencia que es suficiente aceptar ~ecurriendo
.
ética
de conocimient0- que "la naturaleza es objetiva, (que) la verdad del conocimiento no puede tener otra fuente que la confrontación sistemática de la lógica Y de la

El autor nos demuestra que en realidad la teleonomía es necesariamente precedida
por invariancia, que la "última ratio de todas las estructuras y alcances teleonómicos
de los seres vivos queda pues encerrada en las secuencias de radicales de fibras polipeptídicas", y que "a este nivel de organización química es donde yace, si lo hay,
el secreto de la vida". 4
Secreto al que podemos aproximarnos con el Profesor Monod por dos lados: por
una parte vemos la tendencia conservadora a ultranza que se manifiesta en los
"mecanismos de la traducción , ... estrictamente irreversible", referente al traslado de
información desde el A.D.N. hast:il la proteína; sentido delimitado y único que excluye toda explicación dialéctica, la célula apareciendo más bien como una máquina
cartesiana; por otra parte, una perturbación --que entra en seguida en el ciclo rígido
de transmisión- no puede ser explicada sino por el azar. "De donde resulta necesariamente que s6lo el azar está en la fuente de toda novedad, de toda creación en la
bioesfera". Y el autor añade: "esta noción central de la biología moderna ya no es
hoy día una hipótesis, entre otras posibles o por lo menos concebibles. Es la única
concebible, porque es la única compatible con los hechos de observación y de experiencia.
Y nada permite suponer (o esperar) que nuestras concepciones en este punto deberán
o incluso podrán ser revisadas.•
De esta manera la evolución no es inherente a los seres vivos sino que procede de
"las mismas imperfecciones" de su "mecanismo conservador". La selección o la evolución
que progresa (siendo aceptada en el organismo dado una nueva mutación) por la interacción entre "medio exterior y el conjunto de las estructuras y alcances del aparato
teleonómico" 6 está garantizada esencialmente por éste, por su orientación. 1

• !bid., p. 32.
• !bid., p. 33.
• !bid., p. 110.
' !bid., p. 127.
' !bid., p. 141.
' "Las únicas mutaciones aceptables son las que, en todo caso, no reducen la coherencia del aparato teleonómico, pero más bien Jo refuerzan aún en la orientación ya
adoptada o, y sin duda mucho más raramente, el enriquecimiento de posibilidades
nuevas". ]bid., p. 136.

650

experiencia". 10
En práctica, el propio Jacques Monod ilustra su fracaso filosófico cuando escribe que
"la definici6n misma del conocimiento 'verdadero' descansa en último análisis sobre un
postulado de orden ético" 11 a pesar de que, teóricamente, quiere salvar su concepción,
apoyando la "ética del conocimiento" sobre el "conocimiento de la ética" Y la "búsqueda de la autenticidad" sobre la "coherencia lógica".
El autor de El azar y la necesidad nos ha facilit!l.do la prueba de que en la bioesfera,
la dialéctica, tal corno la imaginaron Engels y la escuela del marxismo ortodoxo, queda
difícilmente sostenible. Pero nada más. Al contrario, su insistencia incondicional sobre
el "postulado de la objetividad" que desemboca en la constatación implícita de cortadura
entre el mundo de la ciencia y un "anti-mundo", su ceguera científica que olvida que
no hay "la lógica" sino las lógicas, que una experiencia no es un hecho simple sino
cargado ya por una interpretación, que el pensamiento humano no se agota como reflejo
y comportamiento de la realidad sino que tiene la capacidad de crearla pensándose a sí
mismo, -todo eso nos indica que lo dialéctico, propio al hombre, tiene un papel importante en nuestra existencia.
De cierta manera podría decirse que el Profesor Monod, queriendo combatir a fuerza
de argumentos científicos las ideologías que pretenden fundarse en las bases de la ciencia, deslizó - por ausencia de una estructuración efectiva y continua de las esferas
• "Creo que podemos afirmar hoy que una teoría universal, por cabales que sean sus
éxitos de otra parte, no podrá jamás contener la bioesfera, su estructura, su evolución en
tanto que fenómenos deductibles de los primeros principios". !bid., p. 54.
• Cf. los siguientes pasajes: "Es el análi~is de la lógica de. ~u,funcionamient~ _subjetivo
(del 'simulador', 'instrumento de la descubierta y ~e la creac1on )_ lo ~~e permitió formular las reglas de la lógica objetiva y crear nuevos mstrumentos s1mbólicos, como las matemáticas". ]bid., p. 172.
"Como no podemos tener conocimiento alguno de lo que está fuera de nosotros sino
por la mediación de las ideas que están en nosotros, las ~e~exiones que se pueden hacer
sobre nuestras ideas, quizás sean lo más importante en la log1ca, porque son el fundamento
de todo el resto". (A. ARNAUD ET P. NxcoLE: La logique ou l'art de penser, París, 1970,
p. 63).
•• Le hasard et la nécesité, p. 181.
11
!bid., p. 188.

651

�ciencia-filosofía, ausencia no sólo suya sino omnipresente en dichas ideologíaS-- hacia un
cientismo ideológico.
Falta que aprovecharon inmediatamente los primeros apuntados por sus críticas (los
marxistas ortodoxos) para transformar su defensa en un contra-ataque. Una de las primeras reacciones apareció en L'Humanite del 11 de diciembre de 1970 por Marcelle
Huraux, seguida después del frente organizado --de una serie de artículos publicados en
las principales revistas teóricas del P.C. francés.
Por ejemplo, Pierre Boiteau, después de otorgar la aprobación al Profesor Monod porque éste "en el plano filosófico, da golpes decisivos al vitalismo cuya vanidad demuestra
definitivamente, sobre bases experimentales irrefutables", indica que a El azar y la necesidad hay que aplicar una "doble lectura o incluso una triple lectura porque el discurso
científico no coincide con el discurso filosófico, discordando este mismo de la práctica
filosófica que subtiende la obra". 12

..

Por su parte, Jacques Ninio 1• y Jacques Milhau" se limitan a destacar la ruptura
entre la rigurosidad del discurso científico de Jacques Monod y la arbitrariedad de su
cerradura (justificación de ésta) filosófica más aparente en sus extrapolaciones éticas,
ruptura que también pone en tela de juicio un polemista del otro borde en la revista
Esprit.
Para él las tesis generales que Jacques Monod presenta como una opción del científico
en su propio terreno de objetividad relevan, en el mejor de los casos, de una "esquizofrenia
auténtica" o son simplemente inauténticas, llegando hasta "la confusión mental", dado
que "de la práctica científica no procede automáticamente ningún valor comportamen-

tal",,.
En consecuencia, El azar y la necesidad plantea el problema de las limitaciones del
conocimiento científico más en la forma negativa que positiva, mostrándonos su traspaso
ilícito.

Y gracias a esta pirueta hecha posible por la ingenuidad filosófica del biólogo francés
-subrayémoslo de nuevo- su oponente puede concluir, sin parecer perder la seriedad:
"A mi ver, los hechos objetivos que destaca Monod en su propia disciplina, no sólo no
contradicen el materialismo dialéctico sino que al contrario constituyen un notable enriquecimiento de dicha dialéctica. Tal es por otra parte, el caso de todo cuanto permite
una mejor adecuación del pensamiento científico a la realidad objetiva". "

El conocido escritor francés, el Padre Marc Oraison, trató en su último libro, con
título muy sintomático -El azar y la vida- de ofrecer, si no una respuesta a la interrogación que origina la actitud de Jacques Monod, al menos una réplica a sus afirmaciones. Invocando frecuentemente a Freud, opone al cientismo invasor del biólogo la
barrera de la vivencia, de lo existencial que tiene -SÍ las hay- sus propias leyes no
reductibles a lo inmediatamente racional.

¡ Como si fuera posible saltar de los hechos a la teoría sin preocuparse del eslabón
intermediario y constitutivo: de la metodología que, a pesar de todos los esfuerzos de
ocultación por parte de los marxistas ortodoxos, aparece en el materialismo dialéctico
como tomada de otra realidad, la social, con criterio científico mucho menos evidente e
impuesto ideológicamente!

En efecto, la generalización del conocimiento de una disciplina, si bien fundamental, no
implica forzosamente la regla del saber sobre la personalidad humana. Al contrario, la
objetividad del primero queda anclada en la exigencia "de ascetismo elemental y rigoroso" de esta última. El hombre, su "conciencia interrogativa", "plantea una cuestión
que está más allá de la biología".''

Esta misma línea --deducir unas conclusiones contrarias a partir de lo factual expuesto
por J. Monod, aprovechando su punto flojo, su coherencia insuficiente entre lo puramente
científico y su interpretación filosófica (y empleando el mismo procedimiento, pero en
sentido opuesto)-, la continúan también otros críticos comunistas.

No obstante, no debe hablarse de una incompatibilidad de perspectivas; el mundo
sólo posee una dimensión suplementaria: la intencionalidad que dimana como esfuerzo
para sobrepasar la incertidumbre constitutiva, como esfuerzo hacia los otros; la especificidad humana se define en un complejo de relaciones.

Pierre Jaegle cita un pasaje de El azar y la necesidad y se exclama: "¿ Qué mejor
ilustración de la idea dialéctica del movimiento y de la evolución como solución de la
contradicción (aquí contradicción entre irreversibilidad y reversibilidad, entre acrecentamiento de entropía y disminución de entropía, entre el pasar del tiempo y el remontarse
en el tiempo) puede darse?" "

El azar cobra aquí una significación diferente, únicamente intra e inter-personal; del
mismo modo, el análisis terapéutico cambia: en lugar de sujeto y objeto hay dos su-

De manera semejante, Philippe Cazelle opina que "desde luego hay, en el "antidialectismo" del señor Monod, cierta equivocación". ,.

" "Une éthique délibérément idéaliste'': celle de
brero de 1971, núm. 155, p. 61.
11

J.

En la tercera parte de su libro, la crítica filosófico-teológica de Marc Oraison se hace
más incisiva. Después de notar el carácter enigmático del ¿ por qué? del proyecto, del
misterio que envuelve la ultima ratio del surgimiento de la vida, dirige al Profesor Monod
el reproche de antropoformismo, es decir de extender el juicio científico fuera de constatación hasta la calificación. Un racionalismo, a pesar de su modernidad, podría des-

Monod, in La Pensee, París, fe.

lbid., p. 63.
" Entropie, information, invariance, in La Nouvelle Critique, París, marzo 1971, núm.
42, p. 49.
15
Le concept de hasard et l'l:i catégorie de contingence, in Jbid, p. 44.

652

jetos...

" Réflexion d'un biologiste, in lbid., pp. 51-9.
' 1 Une éthique de la science, in Jbid., pp. 41-4.
11 MAX DE CECCATY: Les protéines et le chapelet, in Esprit, París, marzo 1971, núm.
3, p. 576.
" Le hasard et la vie, París, Seuil, 1971, p. 66.

653

�embocar en una "dictadura científica", peligrosa como toda "dictadura doctrinal", si no
añade otro criterio al suyo.
El Padre Oraison propugna la humildad en la aceptaci6n de la frontera de nuestro
conocimiento, del no-saber, y formular de la manera siguiente "un principio de reflexi6n
que no desconozca lo adquirido por todas las ciencias: en la inmanencia de su ser al
mundo a la vez singular y colectivo, de la percepci6n dramática de su carencia y de su
deseo, percibe el hombre la interrogaci6n de una trascendencia que ya no tiene nada mitol6gico" .•
El camino que la reflexi6n ha recorrido desde el "postulado de objetividad de la Naturaleza" hasta el llamamiento trascendente de Dios-Amor es circular. El discurso sobre
la ciencia, a partir de ella, no la alcanza: se mueve en h esfera de creencias oculta o
deliberadamente pero no sale nunca de ella porque continúa ignorando su verdadero
estatuto. ¿ C6mo romper este encanto que persiste sin tener cuenta de todos los decretos
de la "única filosofía científica"? ¿Hay que renunciar y juntar el filosofar con otro
hecho de la existencia humana no menos importante, con la fe?

LA DIMENSIÓN DE PROFUNDIDAD A TRAVts DE UN SIMBOLO
INTIMO EN UN POEMA DE JUAi"I RAMÓN JIMtNEZ

Puede ser que no sería completamente inútil buscar una salida en el lugar original
del fracaso. Sin embargo, si se quiere efectuar una tentativa sería por b:ülar un punto de
cruce p:ua facilitar una interpretaci6n válida en ambas disciplinas; en la ciencia y en la
filosofía, es necesario cumplir con un postuhdo imprescindible: descubrir, mantener y
desarrollar, a pesar de todos los obstáculos, el principio metodol6gico común, es decir
asumir el riesgo intelectual de apertura recíproca incondicional. En otras palabras: dia-

AL REFERIRNO,s A LA profundidad como un:i dimensi6n, estamos pensando en una
de ~as categonas de valores que se manejan en relaci6n con el llamado espacio existencial. Concep~o que se refiere a la totalidad de todos aquellos ámbitos y relaciones
en los cuales nene lugar nuestra vida, la vida que en cada momento se manifiesta
como pensamiento y expresi6n.

lectizar el mismo pensamiento.

Luis MuÑoz GoNzÁLEZ
Universidad de Concepción, Chile.

La profu~~ida~ podemos entenderla como la señala Guardini. Para él, "significa un
carácter 0~1gmano, de acuerdo con el cual el proceso vital tiende hacia lo interior, y
tanto más '.ntensamente, cuanto más desarrollado se encuentra tal carácter. La profundidad se entJende aquí no como direcci6n hacia dentro".'
N'.'5 inter~sa hablar de la profundidad espiritual en cuanto que ella existe en un
senado propio._ Así podemos seguir diciendo con Guardini que el carácter espiritual de
u~ comportanu:mto s~ encuentra en su sentido. Y que, como en otros tipos de profundidad, hay aqu1 t_amb1én grados dentro de la determinabilidad espiritual. Según el rango
del valor determinante o según la graduaci6n del acto de acuerdo con el carácter de
profundidad que le es propio.
Podríamos decir entonces que la existencia del hombre está construida desde el interior, o bien, hacia el interior.
~ues bien, si ponemos en relaci6n esta detenninaci6n de la existencia humana con las
actttudes que asume el poeta a través del lenguaje y expresi6n en su búsqueda del sentido
Y de la. forma ~tica,_ no nos puede sorprender la tendencia de muchos poetas a hacer
referencia a esa dunens16n de profundidad espiritual, valoradora del decir poético incluso
en la configuración simbólica de estados y situaciones anímicas.
'
A veces ocurre que en esas referencias a la profundidad se da el encuentro con "lo
alto", también como dimensi6n valorativa del espacio existencial en un sentido equivalente.

1

• !bid., p. 153.

654

GuARD1N1,

ROMANO,

Mundo y persona, Madrid, 1963.

655

�En nuestro propósito de mostrar esta búsqueda de la profundidad en el hacer poético,
partimos de la concepción de que el poeta objetiva su espíritu interno de hombre. De
donde su poesía viene a ser una revelación especial de la realidad en cuanto determinada
por valores.
A modo de muestra, para la comprobación de nuestras propos1c1ones, analizaremos
el poema en prosa El pozo, de Juan Ramón Jiménez, de su libro Platero y yo.• Dejamos
clara constancia de que sólo para la claridad de la exposición hemos procedido a formular teóricamente nuestra proposición, pues hemos derivado a ella a través del análisis
mismo.

EL POZO
"¡ El pozo! Platero, ¡ qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan
sonora! Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta
llegar al agua.

Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano,
ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una
golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra fría, hay
un palacio de esmeralda, y un lago, que al arrojarle una piedra a su quietud, se
enfada y gruñe. Y el cielo, al fin.
(La noche entera, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles
estrellas. ¡ Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se
escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y parece
que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos. ¡ Oh laberinto
quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!).
Oye, Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, créelo,
sino por coger más pronto las estrellas.
Platero rebuzna, sediendo y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina".

Este poema en prosa se abre con dos exclamaciones, separadas por un vocativo:
"¡ El pozo! Platero, ¡ qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan
sonora!"

La primera exclamación está constituida por una frase "¡ El pozo!", que tiene casi el
valor de una interjección que, seguida del vocativo "Platero", deja en suspenso su sentido referencial. El vocativo introduce un momento de reflexión, desde el cual esa interjección se desarrolla enumerativamente en la segunda. Y ya sabemos cuál es la referencia.
Es la impresión que la palabra misma deja en la interioridad del poeta. Esta segunda
exclamación está constituida por una serie de adjetivos precedidos por el ponderativo

• JUAN RAMÓN

656

JrnÉNEZ, Platero y yo, Editorial Losada, 1952, pp. 63-64.

·'tan", en función anafórica. Los adjetivos, 'honda', 'verdinegra', 'fresca', 'sonora', hacen
referencia al modo de la impresión causada en los sentidos abiertos del poeta a esa realidad que es la palabra misma, su materialidad. Es así como el poeta insiste en una
explicación del sentido que guarda para él esa palabra: •
"Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar
al agua".
Sin embargo, aquí ya el poeta no puede menos que aludir a la función designadora de
la palabra, incluso en su materialidad misma. Es por ello que recurre a procedimientos
como la aliteración imitativa para hacer más evidente y armoniosa la referencia designadora: " ...es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua".
Desde la palabra, desde la impresión de la palabra en los sentidos, desde la referencia
significativa de ella, el poeta crea el objeto en el decir poético. Y desde aquí queda
señalado el tránsito a la descripción siguiente del objeto mismo, en una gradación de
estancias que llevan a la profundidad y al encuentro con "lo alto".
"Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano,
ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una
golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra fría, hay
un palacio de esmeralda, y un lago, que, al arrojarle una piedra a su quietud, se
enfada y gruñe. Y el cielo, al fin".
Nuevamente el poeta, a partir de la necesidad estructural unitaria del libro, construido
sobre la base del diálogo imaginario con Platero, diálogo que más bien es un monodiálogo, como diría Unamuno, inicia la presentación del objeto con un vocativo. Este
tiene el carácter de un vocativo verbal, "Mira". Su función tiene una extraordinaria
importancia, pues este vocativo determina el cuadro, el ángulo visual, casi objetivo, de las
imágenes descriptivas.
La gradación va desde la boca del pozo, oculta casi por la higuera, hacia adentro.
Allí, al alcance de la mano "una flor azul de olor penetrante". Más abajo, el nido de una
golondrina. Luego, descendiendo más, "tras un pórtico de sombra fria", "un palacio de
esmeralda", y un lago, "que, al arrojarle una piedra a su quietud, se enfada y gruñe".
Y, al fondo, lo sorprendente: "Y el cielo al fin".
La convención nos hace pensar, en relación con el término cielo, en la dimensión de
la altura externa. Aquí podíamos pensar, tal vez, que el cielo se refleja allá en el fondo
del pozo. Sin embargo nos queda la duda, y pensamos más bien que la altura es en
este caso equivalente a lo interior. ¿No podrías decir, acaso, que el cielo del pozo, no
habría de estar allá en el fondo?
Después de esta descripción gradual descendente en el sentido de lo interior físico,
viene un paréntesis largo:
"(La noche entra, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles
estrellas. ¡ Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se
escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y

657
H42

�parece que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos. ¡ Oh
laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!)".
Lo dicho en el paréntesis retoma la línea descriptiva en el efecto de la noche y la
luna y las estrellas, "allá en el fondo". El movimiento de la noche en su entrada allá, es
seguido por una exclamación o interjección: "¡ Silencio!" El silencio es una determinación valorativa que surge entre las relaciones del ser humano y las cosas u otros seres,
como actitud asumida ante las cosas. Las cosas quedan ahí afuera en su simple estar,
pero dentro del poeta, cortadas las comunicaciones, el silencio es actitud contemplativa
desde donde surge el pensamiento. Tal es el sentido de los dos períodos que siguen a
esa exclamación:
"Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se escapa el alma a
lo hondo".
Estos dos períodos entrañan una actitud que implica a su vez un doble movimiento.
El primero implica una desvalorización de la vida en cuanto exterioridad, una desvalorización del tiempo horizontal, que es tiempo vida del poeta en relación con las cosas y
los demás. Y el segundo implica un vuelco sobre sí mismo, un concentrarse sobre su
propio tiempo íntimo, vertical. En este movimiento hacia dentro, y que no es tal movimiento, sino más bien un uer a o en, el objeto creado, el pozo, se vuelca y se ve ahí en la
profundidad del espacio vital del poeta.

como el pozo lo guarda en su profundidad; y que, según Unamuno, es el secreto de la
vida, y para quien, mientras más grande y oculto, más hombre, mayor humanidad. Secreto que aquí es "laberinto quieto y mágico", es "parque umbrío y fragante", es "magnético salón encantado". Tres imágenes sucesivas con duplicación de adjetivos que remansan la expresión y constituyen el estado contemplativo. Es también el momento cli•
má tico del cierre del paréntesis.
¿ Por qué el paréntesis? Este procedimiento aquí tiene para nosotros el valor de un
hipérbaton, ya que en la impresión y creación del objeto poético, todo lo dicho entre
paréntesis, viene a ser una transposición, un vuelco de ese objeto, el pozo, hacia la
interioridad del poeta, hacia su profundidad. El pozo, el fondo del pozo se le ha metido
dentro, en su propio fondo quieto, mágico, parque umbrío y fragante, espacio magnético
y encantado. Y la atracción ineludible que experimenta, constituye su posibilidad de
crecimiento.
Lo dicho entre paréntesis, considerado como hipérbaton, es antecedente de la cuarta
estancia del poema:
"Oye, Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, sino por
coger más pronto las estrellas".
Tal es la atracción de lo misterioso que sólo tiene analogía con la actitud del suicida
ante la muerte, pero es solamente análoga en la fuerza de la atracción, pues el poeta dice:
"no será p1ra m:i.tarme, créelo, sino por coger más pronto las estrellas".

Bien dice el poeta a continuación: "Se ve por él como el otro lado del crepúsculo".
Es decir, el poeta intuye a través de lo sensible algo que no puede expresar directamente,
puesto que no se trata de una cosa más. Lo que intuye es un ámbito borroso, indeterminado. En lo hondo, hacia donde se ha escapado el alma "se ve por él como el otro
lado del crepúsculo". Esta visión del poeta está determinada por el movimiento descriptivo de la noche, la luna y las estrellas, pero sólo como transposiciones del lenguaje. ¿ Cuál
es el otro lado del crepúsculo? ¿La noche, tal vez? ¿Lo oscuro, lo velado y por eso mismo
no nombrado directamente?

Y he aquí que otra vez surge la dimensión de "lo alto" en equivalencia a "lo interior". La segunda estancia del poema terminaba: "Y el cielo, al fin", es decir el fondo
del pozo. En la construcción total del poema es evidente la transposición que implica el
paréntesis.

En todo caso se nos hace evidente que aquí se da un asomo intuitivo de esa dimensión de profundidad y la creación del misterio:

"Platero rebuzna, sediento y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina".

"Y parece que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos".

El doble movimiento del dentro y fuera, del encuentro con la cosa a su propio encuentro consigo mismo.

Ya en este período se enuncia el juego ambivalente de los misterios; la atracción que
significa lo velado, lo oculto, el secreto; el temor ante la posibilidad de su conocimiento, a
través de la imagen posible de un gigante. Pero tal situación es sólo un atisbo imaginativo, desde donde el poeta únicamente puede exclamar admirativamente el misterio:
"¡ Oh laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón
encantado!"

Esta exclamación tiene para nosotros un valor epifonémico, pues el poeta condensa
aquí su intuición del misterio, del secreto que, como todo hombre, guarda en su fondo,

658

Se cierra el poema con la presencia sonora del animal. Y ocurre también que el borriquillo tiene sed y está anhelante como el poeta. La golondrina sale asustada, revuelta
y silenciosa, como el poeta sale de su inmersión en la profundidad de su espíritu:

Indudablemente el poeta ha logrado configurar un "símbolo íntimo", según la clasificación de Marshall Urban.' Símbolo que tiene como carácter peculiar el llevar a, el
ser medio o vehículo de la intuición de un mundo espiritual dado a través de lo sensible,
el pozo en el caso que acabamos de analizar.
El símbolo, como bien se sabe, lleva el doble plano de lo real y de lo imaginado. Y lo
real es aquí ese atisbo de un mundo espiritual profundo, indeterminado, que tiene el

' MARSHALL URBAN, WILBUR,

Lenguaje y realidad,

México,

1952.

659

�valor, en la gradación de la dimensión existencial del poeta, del misterio con todo el
atractivo del asombro y encanto que implica; y, de otra parte, el temblor y temor de la
revelación total.
Es también evidente que el poeta, en este caso, como en muchos otros, construye o
intenta construir su existencia hacia dentro, hacia su interioridad. Así también es evidente que su referencia a la profundidad y desde allí a "lo alto", se da como equivalencia
en el encuentro de una dimensión valorativa en la búsqueda del sentido de su espacio
existencial por medio de la poesía.
TENTACIÓN Y PENITENCIA EN "AL FILO DEL AGUA"
DE AGUSTIN YA~EZ
R.AMONA LAGOS BUSTOS
Departamento de Español
Universidad de Concepción, Chile.

SE HA DESTACADO A MENUDO el singular valor que le cabe a la provincia como venero
de los temas, motivos y lenguajes de la producción literaria de Agustín Yáñez. En las
novelas y cuentos del escritor mexicano observamos, efectivamente, que la gente de la
provincia, en especial la gente y la tierra de Jalisco, es la materia de su quehacer creador. Sin embargo, no es sólo la provincia la abastecedora literaria de Agustín Yáñez,
sino que su propio hogar de infancia suele encontrarse cosmizado y elevado a categoría
de universal símbolo del mundo y de la vida. Tal acontece con la novela más novela que
definitivamente ha proyectado el nombre de su creador fuera de las fronteras nacionales y
americanas. Nos referimos Al filo del agua, donde provincia y hogar, exterioridad e
intimidad entremezcladas, constituyen una sola e indisoluble realidad.
La novela comienza con un extenso fragmento introductorio que constituye una unidad
en sí mismo y en el que se nos presenta y describe una comunidad humana con características singulares. Será la intensidad de vida de esta colectividad el tema en torno del
cu11 se arquitectan los diversos elementos del mundo narrativo. Este Acto Preparatorio,
según denominación del mismo a utor, se caracteriza por una perspectiva narrativa omnisciente y está construido en dos momentos perfectamente delimitables. Esta división
surge de un cambio en el modo narrativo que determina una doble captación de la
realidad. El narrador comienza entregándonos el vivir de la comarca situado fuera de
ella. Tiene sólo una visión panorámica y nos la va dando en descripciones que destacan
únicamente la superficie, la exterioridad de las cosas. De este modo, siguiendo el desplazamiento de su mirada, vamos conociendo la especial arquitectura del pueblo, el
color de sus paredes y calles, la fachada de las casas, la siluet:i. de sus moradores silenciosos y la especial atmósfera que, desprendiéndose de las casas y de las gentes, impregna
a la totalidad.
Podemos decir que el deslizamiento de esta mirada sobre las cosas y los seres es semejante a la visión cinematográfica; con un desplazamiento lento y moroso de la cámara
que enfoca la realidad, serán de gran significación dentro del posterior desarrollo de la
fábula novelesca. El Acto Preparatorio constituye, en este sentido, un pórtico desde el
cual contemplamos una comunidad humana. La visión es panorámica y totalizadora en
el comienzo, pero después la mir:i.da del narrador irá penetrando insensiblemente en la

660

661

�intimidad de los habitantes. Ya no se destacan sólo las textu~as. Lo que ahora se reve~a
es una realidad oculta a la mirada, perceptible sólo pan quien. conoce los secretos
íntimos de las mujeres con luto y de los hombres graves que eX!sten en esta com~ru a
silenciosa. El tono que el narrador asume para reve¡amos 1a intimidad de los habitantes
.
deja de ser impersonal para hacerse confidencial y susurran~e. El mundo por él descnto
adquiere un carácter cada vez más inquietante y problemático:

.:ªl

"El deseo, los deseos disimulan su respinción y hay que pararse un p~co para
oírla, para entenderla tras de las puertas atrancadas, en el rostro de las mu¡eres con
1
luto, de los hombres graves..." , P ág. 5 •
· nif1cat:1va~
·
A través de este Acto Preparatorio se encuentran frases s1g
que_ resumen. el
ser de la totalidad comunitaria abarcándolo en múltiples aspectos y matices singulares .
"Pueblo de mujeres enlutadas. . . Pueblo cerrado... Pu~b~o sole~e. · • Pueblo
conventual... Pueblo de perpetua cuaresma... Pueblo de aromas. • • , pág · 10 ·
·
· d o d e lo que. el narrador
enEstos leitmotius constituyen el sentl'do qumtaesenc1a
.
.
D
'odos
de
frases
cortas
Resumen
y
definen
a
la
comumdad
s1lenc1osa.
trega en 1argos pen
·
.
•
d
· e
a uí su carácter de letanía lenta y monocorde semejante al sonido re1te~ado e una mm~a
n~ta esada oscura, marcada sobre el resto de los acordes, dete~nándoles su se~tld ' XnándJes su ritmo y dominando la sinfonía. El Acto Preparatorio es, en este sentido,
1o, o~ ed
·of ndidad a un mundo en constante tensión. En él está condensado, en
af mira a e~ ~I ut1'd' no agónico revelado a través de diversas polaridades susceptibles
e ecto un v1v1t co 1a
,
'ó
1
de ser 'reducidas a un principio único y abarcador de todas: la lucha entre tentac1 n Y a
penitencia.
La pugna entre la tentación y la penitencia es la ley que estruc~ 1~ totalidad ~ 0 velesca. Su función es la de regir la organización de los diversos aconteclIIllentos Y motivos
poéticos que, encontrándose sugeridos sólo de un modo muy general en el Acto Preparatorio, lograrán después un pleno desarrollo.
La tentación es, en su significación más profunda dentro del texto, la en~dad que se
yergue d uran te 1a noche y la vigilia obsesiva· Es trasunto concreto y consciente de los
deseos y de la intimidad frustrada:
"En las noches de luna, cantan en las cantinas vergonzmtes una canción profana, canción de los terrores, jinetes de los deseos", pág. 8.
La tentación, según podemos observar en la novela, no ~ólo se ge~era en intimidad
de los sujetos, sino que también puede provenir de la reali~ad e~tenor a ellos. Es el
caso, por ejemplo, de Mercedes Toledo, a qu.ien intenta seducu Julián.
La tentación que se sitúa en la intimidad de los personajes se resuelve de dos maneras extremas:

• AousTÍN YÁÑEZ: Al filo del agua. México, Editorial Porrúa. 1952. Citaremos por
esta edición.

662

a) La más dramática es aquella en la cual los deseos no logran hacerse realidad. En
este caso permanecen impotentes dentro de la interioridad, retorciéndose inútilmente,
destruyendo psíquicamente a sus portadores.
b) La tentación no es, sin embargo, siempre reprimida. También puede dominar a
los personajes. En este caso se objetiva a través de una rebeldía de los individuos contra
las normas que restringen su liberación. Tal es la situación, por ejemplo, de Micaela
Rodríguez, de Damián Limón y de Luis Gonzaga Pérez, quienes, hechizados por la
gran ciudad, el país del Norte y la vanidad, respectivamente, hacen pública demostración de su nueva perspectiva vital.
La tentación puede también provenir de la realidad exterior. Una serie de personajes
de la novela ejercen la función de tentadores, de incitadores, de provocadores de ansias y deseos "prohibidos". Es lo que hacen, por ejemplo, Damián con Micaela, Julián
con Mercedes Toledo, Victoria con Gabriel Martínez, los revolucionarios con María.
La penitencia, a diferencia del carácter nocturno de la tentación, es eminentemente
diurna y se objetiva en el remordimiento del pecador o el desprecio de la comunidad.
Esta entidad es la creadora de los miedos, la vergüenza y el mutismo diurnos. Los abarca
a todos ellos en su calidad de fuerza opresiva y frustrante. En todas las circunstancias
en que la tentación logra manifestarse, hay expiación de la culpa. La penitencia, en las
múltiples formas que puede asumir, destruye y aniquila. Este es el poder que la define.
En principio bipolar tentación-penitencia se hace presente de diversas maneras, delatando siempre un modo de existir dual, ambivalente y desgarrado. Las concreciones
más significativas pueden enunciarse a través de diversas parejas de vocablos antitéticos:
deseos-miedos, obsesión-vergüenza, avidez-abstinencia, instintos-muerte, noche-día, canción-silencio, negro-rojo, estanque-río, etc.
Examinaremos las más importantes polaridades:
Noche-Día: La vida, en su doble faz, transcurre dentro de cada uno de estos ámbitos
temporales. La noche está regida por la presencia de los deseos, de las ansias, de la
tentación. El día es el imperio del silencio, de la uniformidad psíquica y de la tradición
hecha ley:
" ... pero entre sombras, con vieja discreción, como lo exige -y lo permite- la
costumbre del pueblo", pág. 9.
Negro-Rojo: Estos son los colores que matizan la realidad pueblerina. El negro está
adherido a las gentes y las cosas, adoptado- ritualmente por la comunidad inmóvil. El
rojo es el color del mundo que tienta y seduce. El negro, color de la muerte, de la
renuncia. El rojo, color del dinamismo vital:
"Pueblo de templadas voces. Pueblo sin estridencias. Excepto los domingos en la
mañana, sólo hasta mediodía, un río de sangre, río de voces inunda los caminos, las
calles ... río colorado cuyas aguas no se confunden o impregnan el estanque gris",
pág. 11.
Avidez-Abstinencia. La avidez, forma de la tentación, se da a través de la permanencia,
siempre vigente, de los deseos obsesionados. A ella se opone el disimulo, el temor y la

663

�vergüenza. Y la avidez nocturna es captable en la máscara diurna, en las huellas del
insomnio:

"De profundis para lenguas y gargantas. Y en los lagrimales la cuenca de vigilia
tenaz, con dárselas en las frentes y en las mejillas", pág. 9.
Esta dualidad es signo de la distorsión emocional de los seres, para los cuales el disimulo
obligado y la renuncia son una forma de penitencia, ya que se niega a sí misma, pues no
hace sino exacerbar los deseos obsesivos:
"Tertulias, nunca. Horror sagrado al baile: ni por pensamiento: nunca ...
rechinan los huesos, las lenguas enjutas y sedientas", pág. 4.
Instintos-Muerte. Los instintos luchan contra la muerte en desgarrado afán por perdurar. Es una agonía dolorosa entre los límites de la existencia. La paz definitiva nunca
se logra. La agonía sólo se interrumpe momentáneamente con el triunfo alternado de
las dos instancias: la vida, en la noche; la muerte, en el día.
La consecuencia más inmediata de la desolación existencial que experimentan los
personajes de Al filo del agua está explicitada por el narrador omnisciente en el Acto

Preparatorio:
"En las noches de luna hay dulce tristeza en los pilones exangües de la plaza ...
Nunca estas pilas, ni en las noches de luna, quién sabe si ni en las más negras
noches, han oído un diálogo de amor; nunca vienen a sentarse más que deseos
en soledad", pág. 8.
Advertimos en estas palabras un rasgo especialmente significativo: la soledad de las
almas. Cada personaje existe torturadamente en soledad construyendo un claustro cerrado coercitivamente por una fuerza que en un comienzo no se define en sus móviles.
No sólo existe la soledad de las almas, sino también la soledad de las casas. Cada hogar
es un claustro como cada persona también lo es:
"Muy más adentro la cocina, donde también se come y es el centro del claustro
familiar" , pág. 4.
Pero no existe solamente el claustro individual y el claustro familiar. También está
encerrada en sí misma toda la comunidad, no sólo por su distanciamiento físico del
mundo exterior, sino por la voluntad consciente de sus habitantes:
"Fondas y mesones vacíos y ordinarios. El pueblo no está en rutas frecuentadas" ,
pág. 11.
Estos tres claustros ---almas, casas y pueblo-- están concentrados en si mismos, viviendo
de acuerdo a un código moral rígido. Se relacionan sin comunicarse, se yuxtaponen sin
unirse. De este modo, el único nexo que relaciona a los personajes será la presencia de la
tentación, de las obsesiones y las huellas del insomnio. Todo tiende hacia una realidad

664

profundament~ oculta.ª. la mirada. Los seres miran hacia su propio centro dando por
resul_tado un vmculo vicioso que no opera, que no funda, sino que destruye y aniquila.
El_ s1IDbolo de este carácter claustral de la comunidad es el brocal, siempre oculto a las
miradas forasteras:
"En cada casa un brocal, oculto a las miradas forasteras, como las yerbas florecidas
en macetas que pueblan los secretos patios, los adentrados corredores.. .", pág. 4.
Ca_da ser Y cada cosa habla y se expresa desde su particular rincón, desde su íntimo
l~bennto, desde l~s profundidades obsesivas que los someten. El pueblo no sufre solo,
sm emb_ar~o: Algwen con el carácter de una superconciencia vela por él. Es el sacerdote_ D1oms10 María Martínez. La enumeración introductoria del capítulo Ejercicios d
Encierro nos lo dice explícitamente:
e
"los caídos, los insomnes, los pecadores, los concupiscentes, los fieles tibios.
temprano asaltan la vigilia del señor cura don Dionisio María Martínez".

.. '

Hay una frase que ubica definitivamente a este personaJ·e en eJ centro de la novela,
detenninando su carácter protagónico:
"Reo él mismo y reo por su pueblo".
Dionisio ~aría Martínez, . víctima propiciatoria de las mismas convicciones que sustenta Y consciente de su calidad de pecador, se sabe, a un mismo tiempo, instrumento
del Verbo Eterno, responsable de la salvación de cada uno de sus fieles. Su dogmática
concepción religiosa y su frígida visión del mundo amenazan y asfixian a Ja comunidad
enconchándola cada vez más. De aquí la distinción que él establece rígidamente entr~
"pueblo" y "universo":
" ...el desenfreno de las costumbres, la descristianización del Universo )a total
amenaza cernida sobre este pobre, inerme rebaño que se le ha encom~ndado"
pág. 40.
'
Los medios que le confieren un poder especial a Dionisio María Martínez son básicamente tres: el confesonario, la casa de ejercicios espirituales y el campanario.
El . confesonario es el ámbito espacial, "el punto" desde donde el sacerdote dirige
las vidas de la comarca. La confesión matutina representa siempre el momento liberador
~e la obsesión de los deseos, enunciado por las campanas de la iglesia. El alba es el
mstante en que los individuos logran liberarse de su conciencia nocturna. La relación
entre el alba y la confesión se hace evidente, pues es esta última la que verdaderamente
libra la carne y el alma de la conciencia del pecado. Los insomnios de la novela nos
penniten comprender y comprobar este carácter liberador de la confesión. Timoteo Limón, en la desesperación que le produce la vigilia, piensa lo siguiente:
"Apenas hoy tocaran a misa se levantaría para confesarse. Su pobre alma
estaba en pecado, con el más feo de los pecados", pág. 21.

665

�"Pero desde mañana, o mejor dicho desde hoy mismo -cuán poco faltará
para que amanezca- renunciaré al mundo...", pág. 32.

La prédica del sacerdote durante estos ejerc1c101 adquiere niveles de inaudita elocuencia. La propia transformación física que se opera en el sacerdote, trasuntando el
terror ante la probable cólera y furor divino, provoca indescriptible pánico entre los
fieles. Sus palabras operan básicamente sobre el nivel irracional de los individuos logrando producirles el espanto cósmico por el misterio tremendo de lo sagrado ~ la
venganza de un Dios terrible:

. En el fragmento final del cuarto insomnio tenemos un epifonema que explicita de
modo definitivo el significado catártico del amanecer:

" ... entonces ruge su voz, crispándosele las manos, los ojos van a salírsele por
el espanto y todo el cuerpo vibra comunicando terror...", pág. 42.

"Inexorable tañe la campana del alba... Inexorable vuelve la rutina del día

Confesión y prédica son manifestaciones concretas de la voluntad de dominio espiritual del sacerdote sobre los fieles. Sus efectos, sin embargo, no son permanentes. Una
vez de regreso en sus hogares los personajes se enfrentan nuevamente a sus deseos
reprimidos.

Mercedes Toledo, atenazada por el horror de lo que ella cree su pecado, se aferra
a la inminencia del alba:

sobre el pueblo", pág. 38.
"Severo y solemne" es la expresión más justa para definir el modo de ser del párroco. Son estos dos rasgos de su personalidad los que impresionan la sensibilidad de
sus fieles y los que le otorgan dominio sobre toda la comunidad. Estas características
las observarnos más explícitamente durante los ejercicios de encierro que anualmente
dirige el sacerdote en la Casa de Ejercicios Espirituales. Esta casa es un edificio amplio, recio, de cantera. Construido aceleradamente por el fanatismo popular, es uno
de los centros de la vida religiosa del pueblo. Es el claustro mayor. Aislado absolutamente del mundo exterior tiene la función de unir el cielo y h tierra a través de
los ejercicios espirituales realizados en Cuaresma. El enfrentamirnto del sacerdote con
los fieles no se realiza individualmente. El sacerdote ejerce presión sobre todo el grupo
sometiéndolo a una penitencia implacable durante seis días. El edificio, sin ventanas,
de sombrías estancias con leyendas que recuerdan las "postrimerías del hombre", de
dormitorios con cruces sobre las que duermen los penitentes, se define por el silencio
riguroso que lo sitúa fuera del tiempo, en una atmósfera sin palabras ni sonidos que
conmueve hasta hacer sentir la presencia de Dios. El silencio se conforma como un
ser más adentro de la casa, impregnando y espiritualizando la materia.
" ...Casa sorda ~ n sorda que no pueden oírse siquiera los ladridos de los
perros, acaso ni el tañer de las campanas, menos el rumor de la villa. . . Casa
llena de ecos, donde se tiene la impresión de haber sido transportados a otro
mundo remotísimo del que nunca se saldrá y en el que no hay tiempo ni espacio", pág. 54.
Los cuatro cirios, la cruz negra y la calavera amarillenta son los signos que anuncian
al penitente su ser de criatura de "ceniza y polvo". Estos simbolos sólo se ven una vez
durante el año, pues la puerta de la casa permanece siempre cerrada.
El protagonista afirma y aumenta, durante los ejercicios espirituales o ejercicios de
encierro, su influencia sobre la grey. Todo lo que hace y dice tiene un solo objetivo,
un único propósito: la lucha contra la concupiscencia, el deseo y las obsesiones.
"Los ojos, el alma sobrecogida, pasan de las terribles inscripciones hechas con
grandes caracteres, a los terribles cuadros, viniendo de las terribles palabras que
resonaron en la capilla: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, sin hallar punto de
reposo en la batida contra la concupiscencia y el pecado, ni en sueños, porque
aun allí las impresiones de la vigilia bullen dislocadas", pág. 59.

666

El tercer poder espiritual, constituido por el campanario, gravita fundamentalmente
sobre ~l estrato afectivo de la comunidad. La función de la música de las campanas es
anunciar los momentos en que toda la comunidad comparte experiencias religiosas fundamentales:
"Cuando las campanas anuncian la elevación y la bendición, el pueblo se postra, en las calles y en la plaza. Cuando a campanadas lentas, lentísim3S, tocan
las doce, las tres y la oración, se quitan el sombrero los hombres, en la calle
y en la plaza", págs. 5-6.
Este elemento es el único medio realmente eficaz para mantener viva la conciencia
religiosa de la comunidad, para concentrarla ascéticamente, para instarla en el tiem¡&gt;&lt;&gt;
sagrado de la elevación y la bendición. El sentido religioso de la música que desciende
desd~ _el campanario es advertido por Victoria durante el breve tiempo que permanece
de vmta en el pueblo.
"Nadie, sino el Arcángel de la Muerte pulsara los bronces transformando en
música el sonido, elevando a la eternidad lo transitorio, a Ía univenalidad ¡0
comarcano y mudando el horror en deleite: Catártico", pág. 184.
La música existe en una relación íntima y esencial con su creador. Nos referimos a
Gab~el, el "cautivo de la torre", el personaje más extraño y misterioso de todos, expres1on sonora de la comarca a la cual ha logrado captar en toda su hond:i tristeza
Hay en él una búsqueda desesperada de la esencia de la música, el intento por comu~
nicarse a través de ella con el infinito:
".•.y este anhelo-~speranza lo hace sentirse arcángel, patrono de los aires, arcángel patrono, cautivo en la torre, sin alas para seguir el rumbo de la melodía
Y aprehenderla; burlado por la resistencia, por la obstinada rebeldía del bronce
de los bronces, del sordo son que no traspasa el aire todo hasta llegar a la má:
alta esfera, Y oye allí otro modo de no perecedera música, que es de todas ta
primera. (¿ Cuándo será que pueda, libre de esta prisión, volar al cielo?)", pág. 180.

La utilización directa de loa versos de fray Luis nos permite comprender mejor el

667

�valor ascensional de la música de las campanas. H1y, sin embargo, una diferencia fundamental entre las dos músicas, pues la de Gabriel no logra traspasar el aire hasta
llegar a la Divinidad. No lo logra porque se nutre de dos realidades opuestas: el
ansia mística del campanero y las humanas apetencias de la comunidad. El cotidiano
esfuerzo por doblegar los bronces s6lo logra despertar las almas, mas no reincorporarlas definitivamente a la armonía universal de donde proceden.
El pueblo se siente reflejado en la música de Gabriel. Es en esta identificación donde
reside la fuerza de las campanas. A los personajes les es imposible desoír la voz que les
habla desde lo hondo de su conflicto, comunicada por el campanero que, dotado de
caracteres de arcángel, se mantiene siempre en las alturas, alejado del mundo de la
"concupiscencia y del pecado".
El ángel conlleva, en el pensamiento cristiano, el significado de emisario, mensajero
e instrumento de Dios. Su misión es salvar a los humanos, promover el bien en el
mundo:
"La esfera de ángel es toda la altura, toda la profundidad, toda la anchura
de lo sensible y de lo esencial ... El ángel se eleva, penetra, lo recorre todo; esto
se expresa en las alas: el ángel es una criatura alada ... '' •
Estas palabras permiten comprender el conocimiento que Gabriel, "el enviado de
Dios", tiene de su pueblo. Aunque carece de las alas, la música le sirve de eficaz instrumento de conocimiento, comunicación y ascención. Desde lo alto del campanario bajan las órdenes del vivir cotidiano de la comarca. Las campanas no sólo determinan el
comportamiento religioso, sino también el profano, manteniendo un ritmo acorde con
el peculiar modo de ser de la comunidad. Gabriel sabe esto y el narrador omnisciente lo
destaca en el relato del pavor provocado por el campanero cuando una vez tocó las
campanas de otra ciudad:

'

"Gabriel tiene la experiencia de esto que siente: hace dos años lo mandó el
Seminario de San Juan de los Lagos ... la primera vez que le permitieron
tocar las campanas ... sembró consternación en el Cabildo y el vecindario (¿por
qué llamaban a muerto?), porque no supo tañer de otro modo que a las de rn
pueblo y respondía su mano a un secreto impulso ... era como si él hablase, como
si en él su pueblo hablase...", pág. 181.
Gabriel será la "Providencia de aquellos a los que se les ha ido el sueño", el "protagonista del vivir lugareño", la "lengua común que ha sabido arrancar a los timbres
de las campanas el acento, los acentos con que habla el pueblo de mujeres enlutadas".
Pero, por sobre todo, la función de Gabriel se define a través de la siguiente expresión
del narrador:

Nuncio o anunciador, Significator en latín es el que tiene la función sagrada de
recordar a los hombres su origen divino y su m.turalcza mortal, regulándoles el tiempo
efímero e integrándolos a la armonía del universo. Por su posición de intermediario
entre el hombre y Dios, el campanero es quien más próximo está de la Divinidad, siendo su función la de "despertar las almas" y liberarlas del "destierro de la serenidad y
b armonía cósmica":
"Melodía cuyos registros quisiera reproducir en la conjugacion de tañidos
--&lt;lespertadores de las almas- a sus manos confiados...", pág. 180.
La importancia de esta misión exige que Gabriel evite el contacto con el mundo y
las experiencias mundanas. Fier Damiani destaca esta exigencia fundamental en el
oficio de campanero:
"Sepa quien da señal de las campanas que nadie más que él debe evitar las
distracciones. Pues, si, en efecto, alguna hora sagrada -por premura o por retardo- no está en su puesto, sin duda será turbado el orden de todas las sucesivas. Por esto, no se ponga a confabular ... ni desespere qué hacen los seculares.
Medite, quien está encargado de dar las horas, en el sabio aviso de cuánto debe
estar atento y vigilante en todo momento de la tarea que le ha sido asignada, de
modo que una empres'.!. de tal importancia -acordar lo efímero y lo etern&lt;&gt;--' no
venga a turbar el orden en que esto está establecido". •
La ruptura del equilibrio entre tentación y penitencia empieza a hacerse presente,
de un modo germinal, en los dos últimos días de los ejercicios espirituales. La expresión
más exacta para describir este proceso la proporciona el narrador omnisciente cuando
habla de un existir "subterráneo" que, en medio del fervor ritual de la plegaria, bulle
desordenadamente, dominado aún por los miedos, el temor y el arrepentimiento:
"Allá un pueblo subterráneo de pensamientos consentidos, deseos, actos ocultos,
vergüenzas solitarias, conversaciones y palabras, fue tendiendo sus redes invisibles; sin los colores del deleite...", pág. 65.
•
El temor a Dios lanza fuera toda la existencia subterránea y la desborda penitencialmente en la confesión. Es este comportamiento de grey el que hace tomar conciencia a
Dionisia María Martínez del poder que han logrado las tentaciones. La lúcida comprensión de este poder expresado en dudas religiosas, periódicos escandalosos, novelas
eróticas, fotografías inmorales, gérmenes revolucionarios y sesiones de espiritismo produce en el sacerdote el surgimiento de la duda. Por primera vez intuye el error del
inflexible dogmatismo adaptado para proteger a la comunidad del "Mundo", del ''Demonio" y de la "Carne". La duda lo domina hasta enfermarlo:

"Gabriel, Nuncio y Péndulo", pág. 178.
Esta afirmación sitúa a Gabriel en sus dos dimensiones: la metafísica y la secular.

' RoMANó GuARDINI: El ángel en La Divina -Comedia de Dante. Bs: As., 1961, p. 32.

668

"Nos esperan días tristes, días de calamidad, y nada puede regocijarnos,
explicaba", pág. 67.

' S. PER DAMIANI: De Divina Omnipotencia. Cap. XVII.

669

�.
1 carácter de profética visión. Sin embargo,
Esta afirmación del sacerdote tiene e
b" de comportamiento. Es durante
ofuscado por la duda y el temor del fracalsod,' nodecamla c1aonvi·vencia cuando se verüica la
· bólicamente e 1a
'
el dia de Jueves Santo, s1m
.
ándose en, la libertad que en esta ocadecidida exteriorización de las pasiones, ampar
b
an¡·ares y gozar de la fiesta
,
.
·d d para estrenar colores, pro ar m
, . . .
d
sion nene la co~~m a
'
.
forma de rechazo colectivo, aun incipiente, e
callejera. Se mamf1esta aqu1 la pnmera
f
conciencia de la verdadera
1
. to fundada en una ugaz
. ..
la situación de ene austra':men '
f de los tiempos del cristianismo prUilltlVO:
religiosidad basada en la libertad y en la e
, .
de la liturgia rota y del pasado: un pretérito
"católica voz, ecumemca voz
,.
.
f d'bl
(· Nunca so. .
f or. magnifica voz mcon un I e. . . 1
perfecto de trad1c1ones y erv ' .
,
nserváramos en el hechizo del
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'
, 1)" : s 96-97.
l
presente
de
los solemnes d1as. ' pag .
pasaoyene
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.
.
destruirse perceptiblemente desde lo sucedi_d~ a
El universo narrattv~ comienza a
Macías el sentido popular de lo r:lig1oso
Luis Pérez el día de Viernes Santo. . Luc~s
d b: hacer la comunidad -dedicada y
·
de la penitencia
1ven en este hecho e1 signo
d . .que .e •'n de "gente extraña". L a 1"nf"l
D"
or a 1mt1r 1a mvas10
destinada al serv1c10 d e ios- p d
.'
manifiesta desde la llegada de Daul .
d stos agentes e tentac1on se
.
d
tración pa attna e e
d V'
.
uicn impresionada por la música e 1:is
mián Limón desde el norte, y e ic;r~a.
Es~e encuentro es el motivo desencadecampanas, planea un encuentro con a ne . .
z tiene una noche de insomnio.
ero quien por pnmera ve
d 1
nante de la caída d el campan '
y por consiguiente, de to a a
d
Tbrio
de
as
campanas
,
1
1
Su conflicto produce e1 eseqw
,
,
·ca y del significado sagrado del · paso
C
t a de la armoma cosm1
,
comunidad. on 1a ru~ ur
d .
a la penitencia, haciéndose presente a, traves
de las horas, la tentac1on puede orrunard D
.
Carne La huida de Mana con
de sus tres manifestaciones bíblicas: M~, o, d elmfomo y del sa~erdote en su intento de
.
l
'xima expres1on e racaso
l d
los revolucionanos es a roa
• 05 de la "pureza" que é esea
comunidad
de
esos
tres
enemig
la
d
mantener separa as a
imponerle.
.
d b"d forma ha aprendido lo mis alto que
"d a angusttarse en e I a
•
"Quien ha aprend1
d D" . • María Martínez reconoce, en
d " h dicho Soren K1erkegaar . ioms10
.
cabe apren er ' a .
d
al religiosa rígida e inflexible:
el estado de la angustia, el eff'Or e su mor

i

°

.

"Introibo ad altare Dei. · ·"
Queda la posibilidad de un cambio hacia un comportamiento más vital y legítimo.

"RESPONSABILIDAD Y CAMBIO HISTÓRICO":
UNA NUEVA OBRA DE RICHARD WISSER

DR. JosÉ ALBERTO Soro B.
Universidad de Costa Ric:t.

NUESTRA ÉPOCA, resultado de la constante transformación de la cultura, motivada
principalmente por la aceleración misma del desarrollo, la eficacia y la expansión de la
ciencia y con ella de la técnica, ha llegado a un conocitniento y mejor dominio de
ciertas fuerzas de la naturaleza, las cuales pueden emplear tanto para su plena realización como para su propia esclavitud. No se deben dejar nunca de lado las consecuencias
de este fenómeno en los valores mismos del hombre: en sus estructuras políticas, económicas y espirituales que condicionan, dan su peculiaridad al cambio histórico actual,
donde el papel del hombre asume una actitud muchas veces trágica, en la medida en
que no logra controlar las fuerzas de la naturaleza que él ha hecho suyas para su propio
servicio y que más bien se pueden constituir en un medio de su alienación o quizás
de su destrucción.
Estamos aquí ante el grave problema de tomar una uruca decisión: la de asumir la
"responsabilidad en una época cambiante". Con ella se trata de "desprenderse de instancbs trasmitidas o consideradas como preceptos y ley obligatorios, con el objeto de
no matar de antemano mediante regulaciones probablemente insuficientes y en cambio
sí de apreciar en Jo justo, la vida interior de las situaciones nuevas".
Responsabilidad que significa, por tanto, colocarse en el cambio; esto es ya un asu- '
mir la responsabilidad, que jamás es algo abstracto sino "siempre el compromiso del
hombre real" dentro del acontecer. Colocarse en el cambio presente pues "en vista del
presente sólo la marcha en la esfera de la responsabilidad permanece al corriente, pues
únicamente tal marcha no se limita a seguir en pos de las huellas del cambio histórico,
sino que simultáneamente produce el cambio" (Cfr., p. 15). La responsabilidad, por
consiguiente, en cuanto "condici6n y forma fundamental de nuestra realidad" es precisamente la "referencia fundamental de lo real". "No excluye, sino que, por el contrario,
incluye a) otro, al Tú; pero no es en cuanto inexpugnable instancia judicial, sino
como aquél que contradice allí donde no existe nada abstracto y universalmente obligatorio ni nada que se mantenga firme". Responsabilidad, pues, como el aceptar nuestra propia realidad histórica y considerar en una dimensión mis positiva lo que el
hombre puede obtener de ese cambio en su propio bien y en el de su destino.

671
670

�Richard Wisser, actualmente Priuatdozent en la Universidad Johannes Gutemberg de
Maguncia y autor de numerosos escritos sobre filosofía y antropología contemporánea,
con su libro Responsabilidad y cambio histórico, nos coloca ante la temática de la
responsabilidad dentro de la orientación del pensamiento alemán, del cual se pueden
extraer las líneas de un nuevo mensaje filosófico. Ha querido Wisser en su libro dejamos ver a través de cinco modelos de la filosofía alemana (Jaspers, Buber, von
Weizsacker, Guardini, Heidegger), cómo se percibe la "responsabilidad en una época
cambiante" (p. 7) sin querer por ello y por razón de método, dar las disposiciones
necesarias para determinar el "concepto" de responsabilidad o para preguntarse por su
"esencia".

La primera parte, dedicada al pensamiento político de Karl Jaspers, tiene una unidad que ·está regida justamente por una responsabilidad basada ante todo en la libertad del pensar y por el pensar. Entre la variedad de los puntos tratados, se estudia
aquí la linea general de las críticas jasperianas a los políticos de la República Federal
de Alemania por sus pretensiones, ahora históricas, de la Reunificación política alemana
después de la Segunda Guerra Mundial. Es ciertamente inútil continuar soñando en
ese ideal de la "unidad política de todos los alemanes", oportunidad echada a perder
por Hitler. Frente a la tesis de la reunificación opone Jaspers la tesis sobre la primacía
de la libertad, según la escala de valores a que reduce su pensamiento político conforme a la fórmula: verdad, libertad, paz (Cfr., pp. 81 ss.). O sea, "en primer lugar:
no se puede mantener la paz exterior sin la paz interior del hombre. Segundo: la paz
existe únicamente por la libertad. Tercero: la libertad sólo es gracias a la verdad", es
decir, la verdad es el presupuesto de la libertad y la libertad, a su vez, es el presupuesto de la paz.
Wisser estudia ampliamente la polémica en torno a los escritos, entrevistas, cartas
públicas de Jaspers sobre la política alemana; asimismo, analiza las fuertes críticas a
que se vio sometido por parte de los hombres políticos. Todos los escritos jasperianos
sobre política -según Wisser~ se caracterizan por no ofrecer doctrinas sino un modo
de pensar de ellas, conforme a las reflexiones del mismo Jaspers en donde "filosofía y
política deben coincidir" ( Cfr., pp. 132 ss.). Para J aspen cualquier construcción
filosófica-conceptual no se corresponde mutuamente con alguna manifestación política
cualquiera, más bien "el modo de pensar propio del filosofar y el modo de pensar
en pol1tica coinciden o bien provienen de la misma fuente" (p. 133). No se puede
simplemente hacer derivar una política de determinada filosofía; inversamente, una
filosofía de una política. Pero la coincidencia de los dos modos de pensar trae nuevamente a la vista y a la conciencia el hecho de que filosofía y política se pertenecen
la una a la otra, y esto significa que "si una falta, tampoco existe la otra". Un mejor
filosofar permite que se llegue a ser mejor en política: un mejor comportamiento político permite inferir una política menos confusa. De aquí que sea difícil -asegura
Wisser- que pueda comprender bien a Jaspers, quien no haya problematizado la fundamental cuestión de la interdependencia de filoso/la y polltica.
Esta "coincidencia" de los dos modos de pensar político y filosófico que sostiene
Jaspers es más importante que considerar como dogmas o dictados sus singulares impulsos intelectuales y sus ensayos de aclaración, no siempre comprendidos y la mayor
parte de las veces desnaturalizados, por añadidura, en posiciones abstractas y contradictorias, por aquellos críticos políticos y periodistas que no se encuentran con Jaspers

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••~ncuentro_ significa ir junto a un hombre, sin seguirlo en todo" (p. 163 )~, pues
as~ como. su filosofar compele a cada uno a la decisión dentro de la situación concreta
as_1 también un pe~samiento político encierra la invocación a abandonar la rutina, Jo~
chsés_ Y las d~clarac1ones para abocarse a la seriedad de cuestiones que sólo la estrechez
de mu~ considera como ya decididas. Pero para Jaspers, las respuestas no únicamente
son posibles cuando se ju~ga política contra la moral y la teoria contra la praxis, sino
cuando en lugar ~e la_ exotaoon de la voluntad propia (entendida como obstinación) se
hace presente ~ mqu1etud_ de I_a razón que, a partir de la "coincidencia" de los modos
d_e pensar prop'.os de la f1losof1a y la política, renovadamente pregunta en cada situación concreta s1 las respuestas pu~den o no ser respondidas con responsabilidad ( pp.
163~4) • _De modo que estas cuestiones concretas y su propio comportamiento frente
a situaciones concretas, es la intelección de la recíproca interdependenci'a d f'I f'
r·
·
e 1oso1a
Y ~- 1tica ~n ;uta de la l!~ertad del hombre. De aquí que el filósofo Jaspers sea más
pohtico, e mvita a los pohti':°s a que sean más filósofos que hasta ahora ... , pue~ "las
c_osas van mal en una comumdad cuando los políticos permanecen entre sí y ¡05 filósofos
sigue?, e~ce_rrad~s ,~n su torre de marfil". Por lo menos esta cuestión queda clara y es
esta c_omc1~enc'.a la que permite pensar y juzgar con responsabilidad sobre ¡0 que
se ha Sido hutóncamente y sobre lo que hoy se es.

!~

•
_El hilo conductor sobre la responsabilidad lo continúa Wisser a través del pensam1en:o de Martín Buber. Este pensador no pretende tampoco dar doctrinas a seguir;
~1 ~were que se ~stablezca el diálogo entre los hombres, por ello habla del "encuentro,
umcamente accesible entre personas, en el cual está en juego algo común ya sea en la
co~a o ~n lo personal". Para Buber "encuentro" es un acontecimiento importante y
pnmord1al. Este
11 se funda
, • en la idea metafísica de que "la esencia del ser-hombre,osea,
un ser que ega a s1 l'llJsmo en el encuentro con el otro, en cuanto referencia por la
cual el uno hace frente y al. mismo tiempo confirma al otro" (p. 173). Las ideas que
mueven este argumento provienen de efectivas experiencias y de una real "conversión"
de una "transformación del ser". La verdadera existencia humana consiste en un "nos:
otros", en una relación interpersonal inmediata. Para Buber la responsabilidad reside
por tal motivo, en 1~ ~ecesidad de recu~rar, de fomentar y de mantener esa relación'.
esto es, la responsab1l1dad como expresión de nosotros-existencia (p. 174).

•
Carl-Friedrich von Weizsacker: físico de profesión, filósofo por pasión, político cont~ su voluntad y _religioso por convicción, es el siguiente pensador alemán que incluye
W1SSer en su estudio. Von Weizsacker es el pensador que partiendo de la escrita ciencia
física no se encierra en ella, más bien, se proyecta en una reflexión sobre las consecuencias de esta ciencia en su sentido moderno de física atómica y su consecuente
repercusión en la humanidad. De aquí su concepción de la filosofía como "polo complementario" de la física, ciencia hoy dominante, sus concepciones políticas abiertas
al futuro ( Y que abren en general al porvenir) basados en el trasfondo de los resultados y cono~i~ientos de la física actual: física atómica y su conjetura de que ciencia
natural y rehg1ón representan dos aspectos diversos de una misma cosa (p. 279).
Para Von Weizsacker el hombre es el que importa, en cuanto se refiere a las conse-

673

H43

�cuendas y efectos del quehacer cientilico; por esto, en virtud del problema de la
bomba atómica, reclama particularmente una apremiante revisión de lo denominado
por él como la responsabilidad de la ciencia en la era atómica. En los hombres coinciden todos los rasgos de su más tenso interés; por este motivo, también la política es
un tema importante en Von Weizsacker (aunque sea político contra su voluntad), ya
que por ella y por medio de las técnicas modernas en materia de armamentos se es
capaz de llegar a un contacto muy inmediato con el núcleo de la vida humana, en
cuanto nos coloca ante la alternativa del "uso pacífico" o "aniquilamiento total".
Von Weizsacker da también su respuesta a los problemas objetivos de la ciencia natural y de la filosofía; tal respuesta (difícil pero necesaria cuando se le lleva a cabo)
es la de la transformación consciente de la responsabilidad.

•
El cuarto estudio es dedicado a Romano Guardini, filósofo de la persona. Considera
Guardini a la persona como lo irreemplazable y subsistente por amor a la alteridad del
otro, pues ella, en verdad, se "actúa" dentro de la relación Yo-Tú, si bien no surge
de la misma. La libertad la ha definido como "procreadora" y al mismo tiempo al
mundo como poderío cuya sujeción sólo se logra en la conciencia de que "no está
contenido, atravesado ni modificado por nada". Se plantea además la cuestionabilidad
del poder, el cual no puede ser respondido, pero jamás "no responsabilizado", puesto
que el hombre puede no querer la responsabilidad pero incluso la energía natural, en
última instancia, es "respondida" y por cierto, de manera creadora mediante Dios
(p. 289), y esto, porque en Guardini la valoración de lo finito tiene lugar, precisamente, en virtud de que toma en serio un llamado dirigido al hombre desde lo infinito. Como personas, lo finito se posee de tal modo "que ya no puede perderse por
toda la eternidad sino que tan sólo malograrse".
El mensaje de Guardini es concreto, en la medida en que despierte en el hombre
mismo, conocimiento de que, a pesar de todos los automatismos y determinaciones, lo
peculiar de la existencia humana, esto es, la responsabilidad, en cada caso debe ser
asumida por el hombre (pp. 324 ss.). A la pregunta: ¿ Qué llegará a ser de nosotros?,
corresponde también el conocimiento de que en nosotros mismos reside la respuesta y
la responsabilidad del futuro. Y esto se logra bajo una condición: cuando el hombre,
aunque en su interior siga siendo enigmático para sí mismo, no se enajene a causa
de sí mismo.

•

"El preguntar como camino de pensar", conforme enseña Martín Heidegger, ocupa
la quinta y última parte de este estudio sobre la Responsabilidad y el cambio histórico.
Con esta parte se completa, como veremos, la estructura del argumento, y el desarrollo
de la temática queda abierta; esto es lo que el autor precisamente ha querido suscitar.
A la compleja ontológica heideggeriana y su última concepción sobre "la esencia
de la técnica" entendida como un destino del ser, se le dedica en este estudio un
importante análisis. Wisser analiza detenidamente las concepciones heideggerianas sobre
la responsabilidad de la técnica, la ciencia y el humanismo con respecto al hombre
entendido como el ser "ahí" del ser. El "pensar interrogante" de Heidegger se ofrece
como un camino que no se detiene ante respuestas "naturales", sino que prosigue,
constantemente, abriendo nuevas posibilidades.

674

Ante la pregunta por la técnica no busca Heidegger cualquier respuesta, sino antes
bien la responsabilidad "de" la técnica a partir de la experiencia de su esencia. En
este caso no debe entenderse la responsabilidad en el limitado sentido de asumir éticamente las circunstancias de la técnica. La responsabilidad cuestionante ( en lugar de
buscar respuestas a cuestiones relativas a la suma de todo lo técnico) alude al hecho
de que la existencia del hombre debe alcanzar, por de pronto, la incerteza acerca
de las enunciaciones corrientes y la duda con respecto a las respuestas sobre la técnica;
tan sólo entonces llegará a las estructuras de un auténtico preguntar. En tal sentido
puede ser planteada la siguiente pregunta: ¿ Puede el hombre responsabilizarse de las
preguntas que ha dado hasta el momento? (p. 331). No se trata tampoco, simplemente,
de dar respuestas sobre lo que la técnica no es. A pesar de todo, esto es más que las
respuestas todas dadas hasta ahora y que tratan de decir lo que la técnica es, sin ser
capaces empero de hacer justicia a la responsabilidad que tal pregunta exige en cuanto
auténtica pregunta. A Heidegger no le importa una respuesta netamente correcta, ni
una respuesta respondida ya entre signos de pregunta. "A él le interesa la responsabilidad. Por esto, no se debe esperar una respuest:i, no la habrá, pues le será planteada
una pregunta que por primera vez y en general debe hacer visible la originaria responsabilidad, y no una responsabilidad referida en este caso a un determinado sistema
ético" ( Cfr. p. 339).
El hombre heideggeriano en cuanto "el ahí en sí mismo patente" (p. 37) permite
que el ente esté y llegue a ser obra dentro de tal "ahí". El ser del hombre es, en el
estricto sentido de la palabra, el "ser-ahí"; en él únicamente se funda la perspectiva
de la patencia del ser y en el que el ser mismo puede acaecer. Heidegger, termina
afirmando Wisser, saca a luz los supuestos bajo los cuales tal cosa puede acontecer.
Jaspers apela al hombre para que éste haga lo que está en su poder para que acontezca. Ambos saben que eso no se puede conseguir por la fuerza. Pero mientras que
Jaspers invita al hombre a mostrar quién es él, intenta Heidegger pensar quién es el
hombre. Ya es, en vista del ser, su "respuesta" a la responsabilidad en el cambio de la
época ( pp. 369-70).

•

El sugestivo estudio de Richard Wisser nos coloca ante la responsabilidad entendida no como contenido de alguna concepción prefabricada, no como manifestación
de una ideología histórico-cultural, más bien responsabilidad entendida como ese preguntarse el hombre por sí mismo, como aquel tal que es en función a su desarrollo
actual, un preguntarse individualmente, no en simple busca de respuestas, que no se
trata de dar patrones a seguir, sino que en la pregunta misma sobre la responsabilidad
deben ser comprendidas todas las dimensiones culturales de los hombres; por eso no
vale una respuesta; lo que interesa es el comportamiento, más aún el comportamiento
auténtico del hombre con respecto a la pregunta que se pregunta por la responsabilidad,
la que según Wisser constituye la esencia misma del hombre.
Los filósofos que estudia Wisser en su libro, no son patrones de respuestas a seguir
a gusto del mejor postor; más bien, son ejemplos dentro del discurso que muestran
no el contenido de las respuestas dadas a la pregunta, sino el cómo estos filósofos se
han planteado y han hecho suya la pregunta que se pregunta por la responsabilidad del
hombre en una época cambiante. Es esta la actitud filosófica y auténtica que debe ha-

675

�cer suya el hombre de hoy, ante la propia cris1s y cambio histórico, en función de su
propio futuro y su destino.
Pero aun la inquietud nos asedia en cuanto a la responsabilidad nos referimos -por
eso el discurso continúa abierto-. Todos somos responsables; cada uno tiene su responsabilidad ante el momento histórico en que vive, pero ¿son todos los hombres
responsables?; ¿ se siente así la gran masa ante la aut~ridad "~esponsable" d~ su~. gobernantes?. 0 ¿ la responsabilidad pertenece a una "élite" de mtelectuales, c1ent1ficos
y políticos' que son "conscientes" de su papel histórico a seguir? ¿ Será sólo la de
sobrevivir a la destrucción parcial o total. .. ?
A mi modo de entender y sin querer dar contenidos a las preguntas por hacer -para
continuar la lógica del discurso aquí seguida~, la responsabilidad sólo se puede. ~edimensionar al nivel de las relaciones interpersonales; en otras palabras, la responsabilidad
nos responsabiliza a sobrevivir en las relaciones interpersonales, las cuales en nuestro
tiempo, particularmente, se ven precipitar debido a
des~erso~alizac~ón ~. ~ue el ~om1
b e también de nuestros días se ve llevado por medio de manipulaciones 1deológ1cas:
p:líticas militares, económicas, sociológicas... , que lo reducen a ser "objeto" de
estudio 'de otros hombres. Responsabilidad, pues, para vivir como personas Y "promover" a los otros como personas en la sociedad. ¿ Qué significado tiene el vivir corporalmente... si en cuanto persona se es un cadáver? La r~sponsabilidad no s~r~ ~lo
para sobrevivir materialmente a, pues nuestra pregunta serta ¿ a qué?; sob_revtvi~ s~gnifica "a algo" y en este "algo" un "mucho" permanece; nuestra propia Y umca
condición de persona debe conservarse a través de cualquier cambio histórico, si
queremos ser hombres y ser considerados tales por los otros que también lo son. ¿Habrá para el hombre otro modo de no llegar a ser un histórico-aborto de la Historia?

!ª

CHOMSKY, NoAM. El lenguaje y el entendimiento. (Col. Ciencias Humanas de Biblioteca Breve). Ed. Seuc Barral, Barcelona. 1971. 19½ x 13 eros. 163 pp.

Aparece por vez primera en lengua castellana el extraordinario tratado del lingüista
norteamericano Noam Chomsky. Esta vez, curiosamente, mucho más cercano a la fecha
de edición en su lengua original ( Language and Mind. Harcourt, Brace and World,
Inc. 1968). Decimos "curiosamente" ya que estábamos acostumbrados a leer las traducciones de originales en otras lenguas con 1O ó 15 años de retraso. Enhorabuena
para el traductor Juan Ferraté y la editorial barcelonense Seix Barral.
El prefacio del texto El lenguaje y el entendimiento nos indica que el libro ha
sido elaborado con base a tres conferencias dictadas por Chomsky en la Universidad
de California (Berkeley) en enero de 1967. Las conferencias tenían por objeto valorar,
exponer y discutir desde el pasado hasta nuestro presente las direcciones que el estudio
del lenguaje en conexión con el entendimiento han tenido y tendrán. El texto que
ahora nos ocupa está constituido, de esta manera en 3 capítulos presididos cada uno
de ellos por: Pasado, Presente y Futuro, respectivamente.
Nos dice Chomsky: "Dado el estado en que se encuentra la investigación de la
Historia de la Lingüística, el mero intento de valorar las contribuciones del pasado no
puede tener sino un carácter provisional. La lingüística moderna participa en la ilusión
-ese es el término adecuado, en mi opinión- de que las ciencias modernas fundadas
en el estudio del comportamiento han logrado en un sentido esencial dar el paso decisivo desde la 'especulación' a la 'ciencia', con lo que se puede con toda tranquilidad dejar al cuidado de los eruditos el estudio de la labor de nuestros predecesores"
( p. 7) . Sin embargo, en el pensamiento de Chomsky, se hace necesario analizar las
contribuciones del pensamiento y la especulación de épocas anteriores ya que, de
desdeñarse, se podría correr un enorme riesgo. De hecho, Chomsky analiza el pasado en
función de los puntos de vista que servirán de fundamento a sus siguientes exposiciones:
presente y futuro.
El primer capítulo, titulado Contribuciones de la Lingüística al Estudio del Entendimiento, analiza, partiendo desde filósofos cartesianos tal como Cordemoy, pasando por
la escuela lingüística de Port-Royal, Humboldt, Saussure, Whitney, etc., el desarrollo
de determinadas direcciones en materia lingüística que llevan evidentemente hacia los
conceptos más modernos en el campo de la ciencia del lenguaje. Es muy importante la
observación que sobre el cartesio realiza nuestro autor (hay que recordar su texto Meditaciones Cartesianas que tanta validez tendrá para el desarrollo de su método explicado posteriormente en Aspects of the Theory of Syntax o en Syntactic S tructures et al.) .

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677

�También es muy importante la observación que se deriva del conocimiento de estructura
profunda y superficial propugnados por la escuela de Port-Royal. El hecho claro se
abre ante una relación de la teoría de la antes mencionada escuela con la lingüística
estructural y descriptiva modernas.
Al terminar el capítulo deja Chomsky una enseñanza muy particular que se sintetiza
en la siguiente frase: "la moraleja no consiste en abandonar herramientas de indiscutible utilidad; sino, más bien, en primer lugar, en reconocer que debe mantenerse suficiente perspectiva para ser capaz de anticipar la llegada inevitable del día en que
la investigación llevada a cabo con dichas herramientas habrá dejado de ser importante; y, en segundo lugar, en aceptar la necesidad de conceder valor a ideas y atisbos •
de evidente relevancia, por más que tal vez también resulten prematuros, y vagos e
infructíferos desde el punto de vista de la investigación en determinado estadio de
desarrollo de la técnica y los conocimientos" (p. 41).

capítulo dedicado al futuro un importante mensaje que alienta a continuar la investigación puesto que, de una manera o de otra a través de la misma, se podrán "interpretar
los fe~ómenos que están, en una medida considerable, más allá de nuestra conciencia
Y gobierno Y que puede muy bien ser que pertenezcan al hombre y sólo al hombre"
(p. 158).
BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA GARZA

El capítulo segundo, dedicado al presente en el estudio de la lingüística, parte de la
afirmación de que existe un defecto que desfigura el estudio del lenguaje y el entendimiento en la época moderna. Este defecto se debe a la influencia del racionalismo
cartesiano radicando en el hecho de que desde entonces no se ha concedido un suficiente margen ni a la abstracción de las estructuras que se hacen presentes al entendimiento cuando se produce o percibe un enunciado, ni tampoco a la longitud y
complejidad de la cadena de operaciones que establecen la operación entre las estruc•
turas mentales que expresan el contenido semántico del enunciado y la realización
física del mismo. (Cfr., p. 47).
Se subraya en este capítulo que la gramática propuesta por el lingüista es una teoría
explicativa, "ofrece una explicación del hecho de que ( ... ) el hablante de la lengua en
cuestión percibirá, interpretará, formará y usará los enunciados de cierta determinada
manera, y no lo hará de muchas otras maneras" (p. 49), y es que el hablante adquiere
su gramática sobre la base de elementos muy reducidos y degradados. En este mismo
capítulo, Chomsky ejemplifica su concepción de estructura superficial y estructura profunda, dando una serie de representaciones y rotaciones que ya son propias de su
método de investigación lingüística. Prueba la relación que existe entre ambas estructuras y establece que el lingüista trabaja en dos niveles de una gramática: el particular
y el universal. Dice "por otra parte, ciertos supuestos, altamente específicos, acerca
de la gramática particular y universal, nos ofrecen hasta cierto punto la esperanza de
que se llegue a explicar los fenómenos con los que tenemos que enfrentamos cuando
consideramos el conocimiento y el uso del lenguaje" (p. 103).
En el capítulo tercero y último del texto afirma Chomsky: "es muy n:itural esperar que la preocupación con el lenguaje seguirá siendo central en el estudio de la
naturaleza humana, como lo ha sido en el pasado. Todo el que se interese en el estudio
de la naturaleza humana y de las capacidades del hombre tiene que enfrentarse de
algún modo con el hecho de que todos los seres humanos normales adquieren una
lengua ( ... ) hecho que fue subrayado, con toda razón, por la filosofía cartesiana" (p.
113). Este capítulo final propone como una línea a seguir para el futuro la ampliación del conocimiento y la investigación en el campo de la gramática generativa ya
que en la medida en que "disponemos de una primera aproximación provisional a la
gramática generativa de una lengua cualquiera, podemos formular por vez primera de
un modo provechoso el problema del origen del conocimiento" ( p. 129). Hay en el

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678

�SAPJR, EowARD y HARRv HoIJER. The Phonology and Morphology of The Navaho
Language. University of California Press. Berkeley and Los Angeles, 26 x 17 cms.
X-124 pp.

En el prólogo de este libro de la importante colección lingüística de la Universidad
de California, se afirma que la mayor parte del material documental que ha servido para
su elaboración fue recogido por Edward Sapir entre los años de 1927 hasta 1939, fecha
de su muerte. Los textos reunidos por el eminente lingüista norteamericano fueron
publicados en 1942, pero no es sino hasta estos últimos años que se intenta realizar el
estudio gramatical de la lengua navaho.
El texto que ahora reseñamos está dedicado a estudiar la fonología y la morfología
de la lengua. El estudio fonológico está dividido en dos grandes partes, siguiendo en
mucho el camino de análisis de la escuela lingüística norteamericana: Los fonemas y la
morfofonémica. El estudio propiamente morfológico se inicia con el nombre, siguiendo
las postposiciones, el verbo y las partículas. Con respecto a los fonemas los autores inician
su investigación clasificando los tipos silábicos del Navaho. La sílaba navaho puede ser
descrita en general de la siguiente manera:
a ) .- La sílaba usualmente empieza con consonante o n silábica; las excepciones son
sílabas consistentes en vocales.
b) .- Los elementos silábicos pueden ser v, vv, n, n, s, s, z y l.
c) .- La sílaba termina con vocal, consonante o consonante silábica.
d) .-Con excepción de sílabas que contienen consonantes silábicas sordas, toda sílaba
contiene un fonema tonal si el elemento silábico es v o n, y dos fonemas tonales si el elemento silábico es vv.
Después de analizar la sílaba los autores incluyen una tabla de clasificación de consonantes. La tabla está dividida en punto y modo de articulación. Los modos de articulación considerados son: oclusivas, espirantes, resonantes, africadas y sibilantes. Aparte
se consideran las consonantes en sordas, inaspiradas, aspiradas y glotarizadas y sonoras
(espiradas, sibilantes y resonantes). Los puntos de articulación incluidos en la tabla son:
bilabial, alveolar, prepalatal, velar, laveovelar, faucal, laveofaucal, alveolar, alveopalatal
y lateral. De acuerdo con el punto y modo de articulación se analiza y se ejemplifica toda
la gama fonológica del navaho.
En el apartado de morfofonémica se 1mc1a la investigación con una clasificación de
clases de morfema: prefijos, raíces y enclíticos. Afirman los autores: "A word, or a

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�minimum free forro, may consist of a single free stem or it may be polymorphemic, having
as few as two morphemes or as many as ten. Polymorphemic words contain at least one
stem, one or more prefixes, and zero, one, or more enclitics" (p. 13).

tivales, partículas adverbiales, partículas interrogativas, enclíticos (relativos Y direccionales, colectivos, modales, nominales), locativos, y partículas interjeccionales conectivas o introductorias.

Los prefijos en navaho pueden ser de dos clases: prefijos derivacionales (DPr) y
prefijos paradigmáticos ( PPr).

Se cierra este espléndido estudio con una muy completa bibliografía ordenada tanto
por autores como por fecha de aparición de sus diversos trabajos. Interesa hacer notar,
con respecto a esta bibliografía, que los estudios más antiguos datan de 1923 Y es
Sapir quien los inicia.

En los nombres, los DPr aparecen directamente antes de la raíz. Los PPr preceden a
la base nominal aunque ésta consista de una raíz sola o de una forma polimorfémica.
Los verbos en navaho son muy complejos ya que tienen diez posiciones de morfema.
La décima posición se ocupa con la raíz, la posición 1 y 6 por los DPr y las posiciones
2 a 5 y 7 a 9 por los PPr. Un aspecto muy importante, considerado por los autores,
dentro del campo de la morfofonémica es la asimilación, dando innumerables ejemplos
en lengua navaho.

El texto The Phonology and Morphology of the Navaho Language de Sapir Y Hoijer,
aparte de ser un estudio fundamental para el conocimiento de esta lengua indígena de
Norteamérica, se puede considerar como una metodología lingüística de investigación.
RICARDO ALANÍS GUAJ ARDO

Con respecto a los tonos prefijales, los prefijos pueden ser de tres clases: a) Prefijos
sin tono. b) Prefijos con tono fijo o invariable. c) Prefijos en los cuales el tono varía
conforme a las relaciones en que los prefijos aparecen.
La parte morfológica, previamente dicha, se inicia con el estudio del nombre. Se afirma
que la palabra en navaho, con contadas excepciones, consiste en un simple morfema
libre o en una secuencia de dos o más morfemas. Las excepciones a la generalidad establecida incluyen algunos nombres compuestos y frases nominalizadas que tienen dos
formas libres como constituyentes inmediatos. En estos casos se dice que dichas palabras
están sujetas, como otros nombres, a la inflexión.

Siguiendo el criterio inflexional, las palabras pueden ser de tres grandes clases: Nombres y posposiciones forman la primera clase. Todos los elementos de esta primera clase
son inflexionados solamente en un pa.radigma.
Los verbos conforman la segunda gran clase de palabras. Los verbos neutros ( estáticos) se conjugan en un simple paradigma; los verbos activos y pasivos se conjugan en
7 paradigmas.
La tercera clase de palabras está conformada por las llamadas partículas: Son palabras que no se inflexionan tales como pronombres independientes, demostrativos, interrogativos, indefinidos, colectivos, numerales, modificadores e interjecciones.
Las postposiciones se conforman, por otra parte, con base en un prefijo pronominal
y una raíz postposicional. Se dan ejemplos innumerables en lengua navaho de estos
elementos morfológicos.
El verbo ocupa un Jugar muy importante en el estudio de Sapir y Hoijer. Los autores indican que el verbo navaho se compone de 3 o más prefijos aparte de la raíz.
Los tres prefijos requeridos son PPr; una forma verbal puede tener en adición a éste,
cero, uno o más DPr, y PPr adicionales.
La última parte del estudio morfológico se destina a las llamadas partículas, siendo
éstas, pronombres personales clasificados en una tabla (Número 19), pronombres demostrativos (se da una lista ejemplificadora), otros sustitutos del nombre como el
pronombre indefinido o algunos numerales con función pronominal, numerales ( ordinales y cardinales, haciendo estos últimos elementos polifuncionales), partículas adje-

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�Quius, ANTONIO. Fonética española en imágenes. Ed. La Muralla. Madrid. 1970. 19
x 23 cms. 32 pp. más 5 cartuchos con 12 transparencias cada uno.

Con gran aplauso por parte de las universidades que, desgraciadamente, en la actualidad no cuentan con un apropiado laboratorio de fonética ni con los medios
suficientes para costearse uno, aparece este maravilloso libro del eminente investigador
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, don Antonio Quilis, el cual viene
a resolver, en cierta medida, la carencia a que hacemos mención.
Dice el Dr. Quilis en la introducción a su texto Fonética española en imágenes:
"En nuestros dias es cada vez más imperiosa la necesidad de dotar con material didáctico las materias que constituyen los distintos ciclos de enseñanza. Para cubrir una
parcela de la asignatura de Lei;igua Española ha surgido este trabajo".
Afirma el Dr. Quilis que la fonología y la fonética por mucho tiempo fueron olvidadas pero que en la enseñanza moderna se integraron al estudio de la lengua. Sin
embargo, la didáctica de estas materias era muy complicada para el profesor y para
el alumno. "Con esta Fonética española en imágenes no pretendemos resolver todas
las dificultades pero si creemos que ayudará eficazmente en la enseñanza al materializar
y hacer patente algo que siempre resultaba una abstracción para el alumno".
Todos los esquemas, presentados en una forma muy agradable en las diapositivas que
ilustran el trabajo, son de índole articulatorio. Están tomados de la realidad: "Proceden
de las películas radiológicas que posee el Departamento de Fonética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, realizadas con la colaboración del Instituto de
Fonética de Estrasburgo, en el Hospital Civil de la mencionada ciudad". El texto del
Dr. Quilis incluye una serie de páginas explicativas que tiene por objeto el dar a
conocer mejor la imagen proyectada por la diapositiva al tiempo de que se adquiere
una visión general de la fonética articulatoria.
La primera diapositiva nos da un esquema simplificado del proceso de la comunicación. Se sigue muy de cerca la concepción de Ferdinand de Saussure sobre el proceso del habla. Se dice que en el proceso de la comunicación intervienen 5 fases: 2
fases psíquicas, 2 fases fisiológicas y 1 fase acústica.
Las diapositivas dos, tres, cuatro, cinco y seis nos muestran los diversos órganos que
intervienen en la fonación: laringe ( corte frontal ) , laringe durante la fonación, cuerdas vocales en diversas posiciones, corte vertical de los órganos fonadores y zonas bucales. Se incluye en las transparencias la clasificación por modo y lugar de articulación
de los diversos sonidos del lenguaje.

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�Otro grupo de diapositivas (de la 7 a la 28) estudia los sonidos vocálicos abarcando
en ellos realizaciones orales y oronasales de los 5 fonemas vocálicos el triángulo articulatorio, diptongos crecientes y diptongos decrecientes.
'
Las diapositivas 29 a 36 estudian las consonantes oclusivas. En las notas aclaratorias
se hace notar las diversas realizaciones o alófonos de dichas consonantes.
Las transparencias que van de la 37 a la 44 estudian las consonantes fricativas.
Aquí también se dan las diversas realizaciones de dichas consonantes.
Dos diapositivas, la 45 y la 46, estudian las consonantes africadas.
Las consonantes nasales y sus diversas realizaciones se ejemplifican en las transparencias 47 a 54.
Las diapositivas 55 a 58 estudian las consonantes laterales y las últimas dos transparencias se dedican a las consonantes vibrantes.
Creemos importante subrayar la presentación en color de las imágenes, medio por
el cual se pueden distinguir con mayor facilidad las diversas posiciones articulatorias
de los sonidos del lenguaje.
BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA GARZA

CERDÁ MAssó, RAMÓN. Lingülstica, Hoy. (Col. Hay que Saber No. 4). Ed. Tcide.
Barcelona. l 8 ½ x 13 ½ cms. 158 pp.

Ha llegado hasta nosotros este extraordinario librito del profesor Ramón Cerdá 'Mass6,
catedrático de lingüística general en la Universidad de Barcelona. El libro del profesor
Cerdá viene presidido por un elocuente prólogo de Badía Margarit en donde se nos
hace ver de una manera muy p:i.tente la base académica de donde parte el prologado.
El libro de Cerdá responde a una corriente que desde apenas muy poco tiempo empieza
a cobrar impulso en lengua española: Aportaciones de lingüística en relación original
en castellano. Dice Badía Margarit "un libro como el presente ( ... ) ve la luz en una
época crucial de la historia de la lingüística. La ciencia no iba a ser una excepción
dentro de este mundo de la segunda mitad del siglo, que bulle de inquietudes, ensaya
caminos, y ahora rechaza algo que antes parecía interesarle" (p. 7).
En la introducción el profesor Cerdá deja notar su intención última al redactar su
libro. Afirma que se pretende ofrecer un ''breve y elemental balance sobre la lingülstica
actual, indicando los problemas que ni la tradición ni los estudios modernos han resucito..." (p. 13). Hay que subrayar que el libro no está dirigido a especialistas sino
fundamentalmente a personas cultas no especializadas que podrán encontrar en él algo
nuevo.
Se abre el libro con un capítulo cuyo título es la interrogante medular de la ciencia:
¿ qué es la lingüística? La respuesta no se hace esperar pero, desde un punto de vista
muy general, nos dice: "estudia una concreción específica de la capacidad expresiva del
hombre" (p. 15).
Al estudiar la expresión del hombre, el profesor Cerdá empieza por limitar el objeto
de la lingüística. Nos hace ver que el objeto lingüístico gira en tomo sólo de los
signos verbales utilizados. La comunicación lingüística se convierte en "un proceso
alternativo de interiorización recíproca entre dos sujetos voluntariamente sometidos a
un sistema común, que les sirve de nexo" (p. 18). Señala Cerdá que se requieren tres
dimensiones esenciales para la vida del lenguaje: espacio, tiempo y hombre.
Dentro del capítulo primero se hace mención a la relación que tiene la lingülstica
con una serie de ciencias humanísticas tales como podrían ser la filosofía, la historia,
la sicología, la sociología, la biología y la lógica matemática entre otras.
Al terminar el capitulo el autor nos explica las diversas ramas en que la lingüística
se especializa con arreglo a sus fines y asi surgen: la general o teórica, la comparativa
y dialectológica, la diacrónica o histórica, la sincrónica o descriptiva y la aplicada. Ade-

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�m~ de ello, establece los diversos planos en que la lingüística es estudiada: fonología.
morfosintaxis y semántica.
El capítulo segundo, llamado Breve Ojeada a la Lingüística Actual, parte de lo
que el autor llama orígenes inmediatos. Hacen nacer la preocupación moderna con
todas las perspectivas nuevas del año de 1915. Sin embargo, para llegar al establecimiento de esta fecha revisa lo más esencial de las investigaciones lingüísticas desde los
más remotos antecedentes en la cultura occidental.
Lo que caracteriza la etapa contemporánea es una serie de conceptos que abren las
diversas tendencias lingüísticas de hoy. Merece considerarse como elemento aglutinador
de la lingüística de hoy al estructuralismo ( Cfr., p. 43). Entre los rasgos más sobresalientes del estructuralismo señala cuatro principios: funcionalidad, oposición, sistematicidad y neutralización. Ejemplifica, por motivos de claridad, con elementos exclusivamente fonológicos. Hace el profesor Cerdá una diferencia entre el estructuralismo
europeo y el norteamericano.
Otra corriente que se analiza de una manera muy general es el transformacionalismo
y la gramática generativa de Noam Chomsky. Y para completar el panorama de la
lingüística actual menciona otras corrientes de último momento: idealismo, neohumboldtismo, neolingüística, crítica semántica y teoría de la información.
El tercer capítulo, titulado Cosa, Idea y Palabra, parte de lo que Cerdá llama un
círculo vicioso y para aclararlo nos abre dos caminos: el "estrecho camino del estructuralismo" o "el examen abierto de las posibles fuerzas causales o determinantes"
(Cfr., p. 60). El capítulo se aprovecha para precisar la distinción entre palabra y
signo. La diferencia la basa nuestro autor en la concepción saussuriana del signo.
La semántica es estudiada en el capítulo IV. Se hace notar la dificultad y la complejidad que encierra la sistematización de las significaciones (Cfr., p. 92). El profesor
Cerdá llama la atención como posible solución a la problemática de la semántica sobre
el trapecio de Heger. El estudio de la morfosintaxis ocupa el espacio del quinto capítulo
y parte de una distinción propuesta por Hjelmslev entre sintagmática y paradigmática.
Utiliza también la división del signo (él lo llama monema) en expresión y contenido.
La ejemplificación de los conceptos está buscada con gran esmero por parte del autor.
El capítulo sexto se dedica a la revisión de la f onologia partiendo de su elemento
fundamental que es el fonema. Diferencia la fonética de la fonología mencionando que
esta última basa sus intereses en elementos estrictamente funcionales. Afirma nuestro
autor: "podríamos decir que la fonología ha suscitado la creación de un tipo especial
de investigación fonética. Hablar de fonética fonológica supone, por lo menos, partir
conscientemente de los fonemas, es decir de los sonidos que tienen autonomía funcional"
(p. 140).
En las conclusiones se cierra el texto reseñado con una inferencia de lo anteriormente
expuesto y se afirma que "cada vez más, el lenguaje solicita interpretaciones que superen los criterios actuales y, aun desbordando la angostura de todo aquello que sólo
es explícito en la expresión, por este sendero, la lingüística fundamentada en el comportamiento valorativo del hombre, se enfrenta con un horizonte todavía sin límites a
la vista" (p. 152).

A. Koya: An butline Grammar (Gommu Dialect). University of
California Press. Berkeley and Los Angeles. 26 x 17 eros. Vlll-135 pp.

TYLER STEPHEN

La gramática que se establece del dialecto Koya por nuestro autor Stephen A. Tyler
data de una serie de documentos recogjdos entre los años de 1962 y 1963 durante un
trabajo etnográfico que se realizó acerca de la tribu Koya que habita en la parte central
de la India sobre el río Godavari. La mayor parte de los textos se refieren a la organización social de los koyas, es decir, modos de vida, divorcios, sacrificios, festivales,
dioses, orígenes, etcétera. Es notable que con base a textos de esta naturaleza se establezcan los elementos lingüísticos para estructurar una gramática que abarca un aspecto
fonológico, un aspecto morfológico y un aspecto sintáctico. Los textos pues, de esta
manera, han servido a un doble propósito: proveer un cuerpo de datos para el análisis
lingüístico y constituirse, al mismo tiempo, en elementos de referencia para construir
fundamentos culturales relevantes de esta población indígena.
En la introducción del texto que nos ocupa, el autor nos menciona una serie de datos
acerca de la distribución por estados y distritos de los koyas dentro de la geografía de
la India. La población Koya, conforme al censo levantado en 1931 abarcaba, en los
3 distritos más importantes de su distribución geográfica, un número aproximado de
79,209 habitantes. Para el año de 1941 habían crecido hasta llegar a cerca de 93,000
habitantes. Para el año de 1961 ya eran prácticamente 140,000 koyas. Es importante la
aculturación que se ha venido dando con la casta Telugu, la cual habita en las cercanías
de la región Koya; sin embargo, es importante hacer notar que poco ha influido la mencionada aculturaci6n en el aspecto lingüístico. La mayor parte de los hombres de la
casta Koya son bilingües ya que están en contacto contiguo con tribus de habla Gondi
o con otras castas Hindú. Hay que subrayar que entre las castas geográficamente adjuntas se tiene una diversidad dialectal que no impide, sin embargo, se entiendan
unos con otros ya que dichos dialectos --como es el caso de los koyas, telugus, y otros~,
pertenecen a un mismo tronco común.
En el análisis fonológico del dialecto Koya nuestro autor destaca los siguientes elementos: el dialecto tiene 29 fonemas segmentales y 8 fonemas suprasegmentales.
Los fonemas segmentales comprenden 10 vocales y 19 consonantes. Las vocales por
su punto de articulación pueden ser frontales, centrales o traseras y por su modo de
articulaci6n altas, medias y bajas.
Las consonantes por su punto de articulación pueden ser: bilabiales, dentales, dentoalveolares, alveolares, alveopalatales, prcpalatal-cacuminal, palatal, vehr y postvelares.

RICARDO ALANÍS GUAJ ARDO

688

689
H44

�Por su modo de articulación pueden ser: oclusivas, espirantes, aspiradas, africadas, laterales, nasales, fricativas, etc.
Las vocales tienen una distribución silábica en: inicial, medial y final. Algunas de
las vocales son raras en posición final. Otras vocales, en distribución final son raras
con excepción de funcionar como sufijos que expresan duda. Algunas vocales del dialecto Koya presentan alófonos como en el caso de la /o/, etc.
Las consonantes generalmente se distribuyen silábicamente en iniciales y mediales,
con excepción de algunas que tienen distribución final. Ciertas consonantes no ocurren
en un contexto intervocálico con excepción de estar ante vocal larga. Algunas consonantes del dialecto Koya no ocurren como geminadas, otras ocurren como tales pero
con cierta aspiración en el primer elemento de la geminación.
Los fonemas suprasegmentales en número de 8 consisten en 5 fonemas de juntura y
3 fonemas tonales. Los fonemas de junturas son uno interno y los otros 4 terminales.
Los fonemas tonales se dividen en bajo, mediano y alto. Se ha observado un tono
extra alto como variación libre del tono alto y que no es fonológicamente relevante,
es decir, no denota cambio de sentido.
Se observan en el dialecto Koya dos tipos de acento: el fuerte y el débil. El acento es
predecible en este dialecto sobre la base de la juntura, cantidad silábica y tono. Consecuentemente el acento no es fonológicamente relevante. En la frase el acento fuerte
regularmente recae sobre la primera sílaba. El acento débil recae en sílabas cortas. El
acento fuerte puede recaer en ocasiones en sílaba final de una secuencia antes de
una juntura terminal pero en relación con la entonación del patrón tonal.
El autor del texto por nosotros comentado abunda en cada uno de los elementos
fonológicos con innumerables ejemplos del dialecto.
El capítulo dedicado a la parte morfológica abarca: Nombres, cualificadores y formas menores. El nombre, nos dice el autor, está compuesto por un núcleo más una
serie mayor o menor de sufijos. El núcleo no es otra cosa que un morfema inanalizable
o bien una raíz morfémica más una serie de sufijos derivacionales. El núcleo del
nombre puede ser, de esta manera, monosilábico o polisilábico. Los núcleos monosilábicos son monomorfémicos. Los núcleos polisilábicos son analizables en 2 o más morfemas ( una raíz y varios sufijos formativos).

monomorfémicos y a los complejos. Los cualificadores en pos1c1on atributiva al nombre
son adjetivos y los de posición atributiva al verbo son adverbios. Se dan innumerables
ejemplos de estos elementos.
Las formas menores se dividen en clíticos, interjecciones, conexiones y complementos.
El capítulo cuarto se dedica exclusivamente al análisis de los verbos. Los verbos al
igual que los nombres, se componen de un núcleo o base y 11na serie mayor o menor
de sufijos. La base puede ser monomorfémica o analizable en una raíz más uno o
varios sufijos derivacionales. Los sufijos incluyen tiempo, modo y terminación personal.
Con base a la distribución sufija! y a la posición sintáctica, los verbos pueden ser
finitos y no finitos. Los verbos finitos consisten de una base verbal más sufijos de
tiempo y modo y una terminación más o menos personal. Esta clase de verbos se da
sólo antes de juntura final. Los verbos no finitos se dan antes de junturas no finales
y no ocurren en contextos con finales personales.
Los sufijos derivativos se dividen en transitivos, intransitivos y causativos. Todos los
aspectos verbales son considerados ampliamente por nuestro autor.
El capítulo dedicado a la sintaxis nos muestra 7 clases externas de distribución, las
cuales son: Sujeto, objeto, asociación, locación, habla tivos, verbos finitos y verbos no
finitos. Aparte existen 7 clases de distribución menor externa, las cuales son: Clíticos,
palabras eco, postposiciones, interjecciones, conectivos, complementos y palabras temporales. Se analizan, conforme a estos estamentos, diversos tipos de frases del dialecto
Koya.
Para finalizar el texto se incluyen varios apéndices, el más importante de los cuales
es el llamado análisis textual. Es interesante el método utilizado para este análisis
que sigue muy de cerca al análisis de la gramática transformacional en su primer acercamiento (l. C.).
Es encomiable la labor del autor del texto que ahora reseñamos ya que no solamente
nos deja penetrar en la compleja gramática de uno de los dialectos Hindis, sino que
también nos ejemplifica un método de análisis lingüístico.
RICA!IDO ALANÍS GUAJARDO

Los nombres los divide nuestro autor conforme a sus terminaciones. Una clase muy
importante de nombres es la de los terminados en -a. Los plurales de esta serie se
hacen en /-Ku/ o /-M/. Otro grupo importante es la de los nombres terminados en
-u. Estos forman su plural con /-Ku/ o /-K/. Afirma el autor que una serie de
nombres terminados en -m provienen del dialecto de la casta Telugu ya que las palabras
nativas del Koya tienen formas alternadas en un número mínimo en -m.
En otro apartado del capítulo nuestro autor analiza una serie de sufijos en virtud
a su función dentro del esquema lingüístico del Koya y a su significado semántico.
Se afirma que existen alrededor de 29 sufijos con funciones y significado diferente. Los
sufijos pueden ser de 4 clases: Plural, oblicuo, casual y posposicional.
En otras secciones del capítulo analiza los cualificadores distinguiendo en ellos a los

690

691

�MYDANs, SHELLEY. Thomas. Ediciones Grijalbo, S. A. Barcelona. México. 197 l.

En su primera edición en español y traducida por A. Saumell Bernáus, llega hasta
nosotros esta novela de Shellcy Mydans. Tomando como personaje central a Thomas
Becket, la novelista recrea la vida, pasión y milagros del santo en esa época oscura
de la corte del rey Enrique II de Inglaterra.
Con gran habilidad Shelley Mydans desarrolla su novela. Está dividida en cinco
partes y un epilogo. El punto de partida es el asesinato y los milagros del santo. Después se retrocede en el tiempo para presentar a Thomas el estudiante, el Canciller y el
Arzobispo. Para terminar, el exilio, signo por demás elocuente de la caída en desgracia
ante los ojos del rey.
El asunto es interesante aun cuando ya ha sido tomado por otros autores como T.
S. Eliot y Jean Anouilh.
Thomas de Londres, el hombre mundano, hijo de un comerciante londinense, por
azar fue a quedar bajo la protección de un noble barón de la corte de Enrique I, quien
encantado con la personalidad del joven lo lleva a prepararse para una oscura carrera
eclesiástica. Pero el destino le reservaba a Thomas un destino superior.
Llega por sus dotes políticas a la Cancillería del joven rey Enrique II y pasa a ser
el segundo personaje más poderoso de toda Inglaterra. Sagaz diplomático y soldado
esclarecido. El rey esperando dominar a la Iglesia lo eleva a la silla episcopal de Canterbury, y allí es donde surge el hondo drama.
Con gran conocimiento de los hechos, fruto de una intensa investigación, Shelley
Mydans presenta la dura elección del Arzobispo entre la Iglesia y el Estado. Su decisión
por la primera acarrea a Thomas el destierro y más tarde la muerte.
La novelista recopiló datos pertinentes al santo, durante 10 años. Visitó todos los
lugares en los que sucedieron los hechos tratando de encontrar las originales fuentes
medievales.
Es una novela agradable de leer aun cuando un poco cansada en cuanto a la gran
cantidad de personajes ambientales. Acertada en Jo tocante a la descripción y recreación
de esa época pretérita y a la presentación de los personajes buscando sobre todo hacer
resaltar la figura de Thomas y la del Rey.
LETICIA PÉREZ GuTIÉRREZ

M.L.E.

693

�\

FRANCISCO VELA GoNzÁLEZ. Diario de la Revolución. Primer Tomo. Año de 1913.
Edición auspiciada por el Patronato Universitario de Nuevo León, MCMLXXI.
Editorial Alfonso Reyes, Monterrey, N. L., 2,000 ejemplares.

Siempre he sentido una mezcla de admiración y gratitud hacia los hombres que en
diversas etapas del desarrollo de México apresuraron el parto de la Independencia con
un trueque de vidas, la consolidaron después al mismo precio y finalmente la rescataron de su celda de bayonetas, volviendo a cubrir un rédito de sangre que nunca termina.
A la Independencia, la Reforma y la Revolución, ha concurrido a platea de tres
muertes únicamente el pueblo ingenuo. Parece que otro tipo de público que no sea
ése, rehúye la asístencia a pesar de que después de la función resulta accionista mayoritario de la obra.
La Revolución de 1910 devoró enormes cifras de campesinos huérfanos de tierra, de
obreros vomitando acero para apuntalar la economía feudal, de oficinistas con ligas
sujetándoles las mangas de la camisa y el derecho de opinar, de estudiantes que aprendieron en el texto del fusil, de miles de hombres con la mochila vacía de justicia.
Uno de ellos, el teniente coronel y doctor Francisco Vela González, me hizo entrega el pasado 30 de agosto del primer tomo de su obra: Diario de la Revolución,
559 páginas redactadas con letra de protagonista real, en estilo sencillo como acostumbra serlo en todos sus actos. No trata de repicar campanas de historiador sino de
sumar a Jo mucho que se ha escrito, un guijarrito de experiencias propias, y lo hace
con fortuna, porque leyéndolo parece que estarnos sentados encarcelando una hoguera,
mientras oímos con huelga de respiración episodios guerreros que salen de una boca
que mordió angustia y miedo.
El Dr. Vela González arranca su trabajo de la Decena Trágica, para finalizarlo el
31 de diciembre de 1913. Reproduce día por día los acontecimientos políticos y 'militares registrados en la fecha, citando al final de cada uno el nombre de la obra o del
autor de quien tomó los datos.
Esto confirma que el Dr. Vela González se documentó a conciencia en la vasta bibliografía que produjo el hecho histórico. Comprueba también la paciencia y tes6n de que
se armó para ordenar los sucesos y comentarlos después, analizando la veracidad de
los informes expuestos sobre un mismo acto por vencidos y vencedores.
Lo más valioso de la obra son, para mi, los episodios en los que el autor fue prota-

695

�gonista, intercalados en el texto de acuerdo con el orden cronol6gico, a los que llama
con modestia: "testimonio personal" o "apuntes inéditos"; descripciones vivas narradas
con la calma que sobreviene después del paso de un tif6n. Estuve anotando en una
de las hojas iniciales en blanco el número de páginas y el tema que en ellas recuerda
el Dr. Vela González: pág. 26: "decena trágica"; pág. 33: "conoce a Huerta"; pág.
52 : "muerte de Marcos Hemández"; pág. 159: "resuelve escapar de México", etc.
Al final de la obra se leen ocho apéndices reproduciendo otros tantos documentos,
desde el programa del Partido Liberal redactado por los hermanos Flores Mag6n, hasta
el discurso que pronunci6 don Venustiano Carranza el 24 de septiembre de 1913 en
el sal6n de cabildos del municipio de Hermosillo; un índice bibliográfico de las 84
obras consultadas y el índice general y temático.
En 1913 Francisco Vela González era un joven estudiante inscrito en el segundo año
de la escuela de Medicina de la ciudad de México, profesi6n que su padre, Lázaro Vela
Hinojosa, confiaba que terminara sin contratiempos. Don Venustiano Carranza le había
asignado una modesta suma mensual para gastos personales.
El 9 de febrero, desde el interior del Palacio Nacional, contempla el descabellado
sacrificio del Gral. Bernardo Reyes y el primer arroyo de sangre que fluye titubeante
para convertirse más tarde en río caudaloso. La figura de Victoriano Huerta unida a
sus anteojos oscuros le produce .antipatía. El personal del Hospital Militar, donde labora como practicante, lo hostiliza por ser maderista. Allí pudo ver los estragos que
caus6 en el vientre de Marcos Hernández la bala pretoriana destinada al Presidente de
la República el día de la traici6n: martes 18.
Para el 24 de abril, Vela González había planeado ya unirse a las fuerzas de don
Venustiano Carranza. Su padre, don Lázaro, de 62 años, militaba en el comtitucionalismo pero recomendaba a su hijo que por ningún motivo abandonara los estudios.
Aar6n Sáenz y Manuel Pérez Treviño, compañeros en el Ateneo Fuente de Saltillo, y
ahora en México, con quienes compartía la fraternidad de norteño, escaparon antes
de que se cerraran las pinzas de la dictadura.
El 3 de mayo, argumentando ante los superiores una supuesta enfermedad de su
padre, obtiene permiso para dirigirse al norte que arde ya en combates. Se provee de
un estuche de cirugía y una pistola 38 en estado agónico. Obtiene a crédito un formulario francés de consultas médicas y quirúrgicas, a sabiendas de que nunca pagará
el primer abono. Cinco pesos que le obsequia un riquillo colega estudiante de leyes
tendrán que alargarse a cincuenta para llegar sin hambre a Monterrey. La despedida
de su madre y su hermana reviste la clásica escena de drama.
Llega sin contratiempo a Monterrey, donde las autoridades militares ante quienes se
presenta le recomiendan que espere hasta que Piedras Negras sea recuperada "en unos
cuantos días"; sigue a Matamoros, cruza la frontera por Brownsville y en rodeo por
tierra indiferente penetra de nuevo a México.
Narra después todas sus experiencias en el campo de resistencia armada al huertismo.
En Piedras Negras recibe el despacho de teniente aspirante al Cuerpo Médico de la
Revoluci6n con sueldo de tres pesos diarios. Un vago tufo de superstición lo cimbra
un instante al comprobar que la fecha del documento marca: martes 13. Vienen después la caída de un caballo con la imprescindible fractura de clavícula; las propie-

696

dades terapéuticas del mezcal de candela; la expropiac1on, por razones de guerra, de
libros de medicina alojados en mansiones huertistas; la observancia británica del "five
o'clock quebradora tea"; las primeras lágrimas vertidas ante el cadáver del amigo que
no pudo tomar Abasolo Viejo; la pobreza del arsenal médico, carente de lo más elemental para atender a los heridos, pero millonaria de tintura de yodo y agua oxigenada.
Dos mil quinientos hombres candidatos a la muerte veían en el estudiante Vela González la probabilidad de escapar de ella.
Padre e hijo se habían abrazado en Piedras Negras y seguían viéndose después de
cada acci6n de guerra sin atreverse a preguntar quién sobreviviría a quién. El 22 de
octubre a la vista de un Monterrey fortificado de uniformes caqui, conversan los
dos mi;ntras engullen una lata de sardinas. Ignoran que la muerte ha citado al teniente Lázaro Vela Hinojosa para encontrarse el día 23, sin excusa, en la plazuela
del Golfo.
PROFR. HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

�WoMACK JR., JoHN. Zapata y la Revolución Mexicana. Traducci6n de FRANCISCO GoNZÁLEZ ARAMBURU. Siglo XXI Editores, S. A. Tercera Edición, México, 1971.

Por su objetividad en el juicio, la obra de John Womack Jr., recuerda La Conquista Espiritual de México, de Robert Ricard; el Juárez y su México, de Ralph Roeder ;
Los Conquistadores Españoles, de Hammond Innes, y Huerta y la Revolución, de Edith
O'Shaunnessy. Martín Luis Guzmán afirma que los extranjeros "no penetran en el
misterio" del mexicano. (¿Realmente existe?).
La obra se divide en prefacio, prólogo, once capítulos, epílogo, tres apéndices y nota
bibliográfica. Incluye 28 fotografías muy interesantes. El estilo de Womack a pesar de
ser sencillo, es metódico y profundo. (El libro comienza como un cuento: "Este es un
libro acerca de unos campesinos que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron
una revolución"). Se podría decir que el autor, como Martín Lutero, carga con la
profundidad como con una cruz, pues la de su parroquia -Womack es Doctor en
Historia por la Universidad de Harvard y Profesor de Historia Latinoamericana en
dicha Universidad- no puede negarla. Es rara la hoja del libro que tenga una sola
cita, casi todas tienen varias. El prólogo, los once capítulos y el epílogo tienen un
epígrafe, en el que el autor, haciendo gala de academicismo, resume lo que trata en
cada uno de ellos.
Al final de la obra utiliza de nuevo arabescos académicos al plantear preguntas de
tipo: ¿ Qué hubiera sucedido si. .. ? o proceder a indagaciones en forma parentética.
Womack trata de mantenerse lejano, objetivo. Si usa calificativos, los entrecomilla.
Sólo al final resume su opini6n -casi un epitafio-, sobre el líder agrarista cuya figura empieza a revalorarse: "El pueblo le pidió más de lo que podía dar".
Termina la obra con un análisis muy preciso sobre la incompletud de la reforma
agraria. Para ello toma el Ejido de Anenecuilco, lo sigue a través de sus vicisitudes y
lo sitúa en su realidad actual.
Se puede afirmar que la obra es documentadísima, pesada y objetiva y sin lugar a
dudas uno de los mejores estudios de Emiliano Zapata, del zapatismo y de sus relaciones con la Revolución Mexicana.
En la nota bibliográfica Womack comenta con amplitud y señorío académico el
material de que actualmente se dispone sobre el líder agrario y su obra. Con verdadera
minuciosidad harvardiana analiza hasta los filmes existentes sobre el Caudillo del Sur.

699

�El último párrafo de la obra de Womack dº . "
.
materiales útiles si hubiese proseguido mi bús ~e. Tal vez hubiese en~ontrado más
vados. Pero hacia la primavera de 1967
q cda_ de documentos pubhcados o prisólo la búsqueda de más detalles se h b'' me !pareció que el cuadro estaba claro. No
a 1 vue to menos fructíf
·
.
era, sino que los nuevos
d etalles que encontré obscureda 1 •
6
amor de la 'belleza indispcnsabl/ d: ;~res!i n ~ude según yo era la verdadera. Por
ar y e cons1 eré terminada mi búsqueda".

ª

~IC. FERNANDO GARZA QUIRÓS

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

SEYMOUR B. The Jews in New Spain. University of Miami Press, Coral Gables, Florida, 1970.

L1EBMAN,

"Alteram audiamus partem" podría ser el comentario que despierta Liebman, pues
representa una visión hebrea de los acontecimientos históricos de la Nueva España, en
relación con la persecución de que eran objeto los judíos por sus creencias religiosas.
Liebman trata de colocarse en una posición objetiva. Al referirse a las consideraciones racistas de los españoles, menciona que tampoco entre los judíos "hay documentos que comprueben el matrimonio con indios".
Señala que las principales corrientes de judíos que llegaron a la Nueva España "eran
básicamente de origen español o portugués" y que aunque hubo otros grupos de judíos
europeos, éstos representaban U)lll minoría en el Nuevo Mundo. Por sus páginas pasan
narraciones de procesos, señala la abundancia de judios provenientes de Portugal ( tanto
que, durante la Colonia, portugués se convirtió en sinónimo de judío) y plantea preguntas de gran interés, como: ¿ Por qué los judíos -de origen español- residentes en
Holanda, Turquía, los Estados Pontificios, Norte de Africa, etc., donde gozaban de
libertad absoluta, venían a la Nueva España a sabiendas que iban a ser perseguidos?
Sostiene que éste es "uno de los grandes enigmas de la Historia Judía". En otros capítulos afirma que "los judíos en el México colonial llevaban una existencia casi
esquizofrénica", al referirse a las prácticas que utilizaban para "desbautizar" a sus
hijos, ocultar sus ayunos, encender velas las noches de los viernes, proceder a hacer las
oraciones que prescribe su religión, etc., etc. Subraya la socorrida costumbre de las
familias hebreas de tener a alguno de sus hijos en una orden moná~tica, para mostrar
una profunda religiosidad dentro de la fe católica y hace hincapié en que la "teología
de la judería mexicana no era profunda" (¿lo es ahora?).
En muchas ocasiones cae en vaguedades, como señalar que hubo varias sinagogas
en la ~ucva España, una en México, otra en Guadalajara y casi seguro una en Yucatán y otra en Monterrey, sin fundamentar estas aseveraciones, ni precisar fechas ni
lugares.
Señala y ejemplifica la dificultad de rastrear las genealogías de los judíos, no sólo
por el hecho de que los hijos podían llevar el apellido de un abuelo o un trasabuelo,
sino porque los hermanos del mismo padre y madre con frecuencia llevaban apellidos
diferentes, además de que "muchos judíos tenían un nombre secreto entre sus correligionarios" o "utilizaban apodos".
"Qué tantos miles de personas hubo cuya identidad religiosa permanece exitosamente

iOO

701

�oculta hasta la fecha, debe permanecer en el plan de conjeturas". Esto lo actualiza con
datos del FBI, organismo que sostiene que sólo puede detener al 20% de los delincuentes en un momento determinado, y acto seguido hace referencia a los 1553 volúmenes existentes en los archivos mexicanos, además de documentos en otros países
y documentos particulares o destruidos.
Al tratar de presentar la "versión de la otra parte", cita a rabinos que llaman a los
primeros judíos que llegaron a México "Príncipes de Israel". Desgraciadamente el libro
adolece de profundos defectos, faltas de juicio acertado y omisiones garrafales. Citaremos algunos de los más sobresalientes.
El autor no penetra en la ideología del siglo XVII, con la precisión necesaria para
poder situar los acontecimientos que menciona dentro del clima espiritual de la época,
sobre todo al hablar de la corrupción del Tribunal del Santo Oficio en el siglo citado,
menciona muy a vuela pluma que "los inquisidores mexicanos eran más severos que
los de España" (p. 93) y anteriormente (p. 60) había afirmado que los españoles no
entraban jamás en tratos con los que pisaban el Tribunal del Santo Oficio, mientras
que los criollos y mestizos sí lo hacían. En los últimos capítulos habla del enriquecimiento ilegítimo que encontró en 1659 el Visitador Don Pedro de Medina Rico en
los miembros -mexicanos todos ellos~ del Tribunal del Santo Oficio. Estos datos hubieran bastado a un observador más agudo, para cuando menos mencionar algunas
características de la naciente nacionalidad mexicana. En el caso de S. B. Liebman quedan en el tintero.
Habla de la Catedral de México (p. 117) situándola en Santiago de Tlatelolco, y en
la página 123 menciona al "académico franciscano" Angel Ma. Garibay K.
En la página 292 dice: "Uno de los más ilustres miembros de la familia Garza de
Monterrey hizo un donativo generoso al Centro de la Comunidad Judía, cuando se
construyó en este siglo, debido a que sus antepasados fueron judíos practicantes en
Monterrey". ¿ Ignora el autor que los que llevarnos ese apellido somos varios miles? Y
aún más ¿ que ese apellido casi es el gentilicio regiomontano? En esa misma página
habla de que "el pueblo de Jojutla en Nuevo León"; si alguien conoce la ubicación de
ese pueblo, agradeceríamos nos informasen al respecto, pues no nos ha sido posible
localizarlo en ningún mapa del Estado de Nuevo León. Los neurólogos afirman que
"la corteza cerebral es un mapa"; ¿ estará Jojutia en la masa encefálica de S. B.
Liebman?
Por último, en la página 296, con un paralelismo digno de mejor causa, habla del
"George \Vashington of Mexico" ... "Padre Jose Maria Hidalgo y Costilla" . . .
Si ante "el problema judío" de la época colonial el Tribunal de la Historia va a escuchar a la otra parte, tendrá que esperar.

Lic. FERNANDO GARZA Qu1aós
Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

702

SERGIO F. DE LA GARZA. Derecho Financiero Mexicano, Editorial Porrúa, S. A. Tercera
edición. México, 1969.
Debido a la gentileza de su autor, el sc;.ñor licenciado Sergio Francisco de la Garza,
ha llegado a nuestro poder su libro titulado: El Derecho Financiero .Mexicano, ~¡ que
viene a constituir una meritoria contribución y un serio tratado sobre la matena que
cada día adquiere mayor importancia en México y en el mundo, esto es, la de las
finanzas.
El Lic. Sergio Francisco de la Garza, cuya brillante ejecutoria como tratadista Y catedrático por muchos años del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey,
ex catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Univer;idad Autónoma de Nuevo León, y autor también de importantes estudios, tales como El Municipio, Historia, Naturaleza y Gobierno, publicado en 1947, por la Editorial Jus; El
Régimen Jurldico de la Empresa Bancaria en México, dos ediciones, publicado por la
Editorial del ITESM, 1965-1970; Programa para el Curso de Derecho Financiero, E~itorial ITESM, 1970; Programa y Materiales para el Curso de Derecho Bancario,
Editorial ITESM, 3 ediciones, de 1963 a 1971; nos brinda el autor en esta su obra,
El Derecho Financiero Mexicano, que va ya en su tercera edición, una guía inapreciable de contenido, en el que se observa un criterio jurídico profundo en el difícil
campo del Derecho Financiero, en general, y en particular, en lo que respecta fundamentalmente a la teoría y al Derecho Mexicano.
La obra que comentamos, Derecho Financiero Mexicano, consta de 679 páginas Y
fue publicada por la Editorial Porrúa, S. A., misma que está dividida en la forma
siguiente:
Parte Primera.-Principios Generales. Capítulo l. La Actividad Financiera del Estado.
Capítulo II. Nociones Generales del Derecho Financiero; Capítulo 111. El Organo de
la Actividad Financiera Estatal.
Parte segunda.-E1 Derecho Patrimonial del Estado. Capítulo l. Concepto Y Divi~i6_n
de los Bienes del Estado; Capítulo 11. El Dominio Público; Capítulo 111. El Dominio
Privado; Capítulo IV. Los Bienes de los Estados; Capítulo V. Los Bienes de los Municipios.

Parte Tercera.-El Derecho Presupuestario. Capítulo l. Concepto del Presupuesto; Capítulo II. El Presupuesto de Ingresos; Capítulo 111. El Presupuesto de Egresos; Capítulo
IV. Contenido del Presupuesto; Capítulo V. Preparaci6n y Aprobaci6n del Presupuesto;
Capítulo VI. La ejecuci6n del Presupuesto; Capítulo VII. El Control Administrativo del
Presupuesto; Capítulo VIII. El Control Legislativo del Presupuesto.

703

�P~rte Cuarta.-~/ Derec~o !ributario. Capítulo I. El Poder Tributario del Estado;
Capitulo
II. Límites
del Poder Tributario·, Capitulo 111• L OS T TI"b u t OS;
C
,
. . Constitucionales
.
ap1tulo IV. Clasif1cac16n de los Impuestos; Capítulo V. El Hecho Imponible O Presupuesto del Hecho ~el Tributo; Capítulo VI. La Relaci6n Jurídica Tributaria, Naturaleza
Y Categorías; ~a~1tulo VII. Los _Ele':'entos Subje!ivos de la Relaci6n Tributaria; Capítulo ~111: Nacimiento y Determinaci6n del Crédito Fiscal; Capítulo JX. Garantías del
Créd'.to Fiscal; Capítulo X. La Extinci6n de la Obligaci6n Tributaria; Capítulo XI. Alterac1iones de los Plazos de Cumplimiento de la Obligaci6n Tributaria. Bibliografía Genera.
Lic. ALBERTO GARcÍA GówEz

ANTONIO POMPA Y POMPA CON LOS
ORIGENES DE LA INDEPENDENCIA MEXICANA
DR. J. M. MuRIÁ I RouuT,
de la Universidad de Puerto Rico.

DENTRO DE su FIDELIDAD y dedicaci6n a una constante búsqueda de lo histórico, Don
Antonio Pompa y Pompa sorprende a veces por su versatilidad.
Casi semanalmente lo vemos preocupado por los más diversos asuntos caseros que
afectan o se relacionan con la no muy bien avenida familia de historiadores mexicanos.
En su columna de Novedades, donde no da a conocer su identidad (secreto a voces)
Jo encontramos ya fustigando, ya estimulando y, sobre todo, extrayendo de toda situaci6n, por áspera que ésta sea, una buena dosis de buen humor; cualidad indiscutible
de quien se resiste a ser arrastrado por lo trágico de la vida contemporánea. Si en él
estuviera, con seguridad que nos convertirla al mundo de hoy en una deliciosa y constructiva comedia.
Pero no todo es ligereza y frivolidad superficial; también hay una faceta austera y
rigurosa con el trabajo. Recientemente lo hemos visto abordar seriamente el tema de
los calendarios que han operado en México en una edición de la U.N.A.M. y de ahí
ha brincado a tratar los Orígenes de la Independencia Mexicana (Banco Industrial de
Jalisco. Guadalajara. 1970) que ha motivado la redacción de estas lineas.
Consecuente con su función incitadora, que debe acompañar a todo director de
biblioteca, de sugerir y estimular nuevos estudios y de abrir caminos diferentes, Pompa
y Pompa nos dispara en 133 páginas de texto, XXVII minicapítulos que sugieren y
esbozan brevemente un mismo número de cuestiones que, sin ser las únicas, deben manejarse para llegar a una buena explicación del porqué de nuestro movimiento de
independencia, respecto a las cuales no pretende ser definitivo ni considerar, en ningún momento, haber llegado a una conclusión final, aunque sí plantea diversas posiciones y puntos de vista y un intento de explicación de índole global, fundamental o
básica.
No se trata pues, de una presentación de hechos sino de ideas, muchas de las cuales
pueden ser discutibles y, tal vez, rebatibles, siendo esta confrontación precisamente lo
que el autor busca con la firme creencia de que ei resultado de un debate sólo puede
llevar a una mayor luz sobre tan importante asunto que, para "servir a nuestra patria

704

705

�conociéndola mejor" (como el propio libro clama en su "Umbral"), debe tratarse "sin
tapujos" y sin caer en una "apología patriotera". Todo lo cual hace que la Historia
pierda su finalidad principal de explicación para la comprensión y se utilice como
arma o instrumento en favor de actitudes que, la mayoría de las veces, nada tienen
que ver con el fenómeno histórico mismo.

tiempo, en relación a las ideas reinantes en el siglo XVIII, sobre todo en términos
tan primarios: " ...y tras ese renacimiento que transformaría los pensamientos y las
acciones de los hombres se agitarían las conciencias con una nueva filosofía [el racionalismo] dirigiendo a las inteligencias por distintos aunque no rectos [!] derroteros" (p.
42) o bien : "No negamos que haya habido muchos abusos en el antiguo régimen, pero
ellos podían haberse corregido haciendo volver a la Humanidad hacia la enseñanza
humanística y no echarla en brazos de una revolución que se tradujo en el imperio y
culto a la razón limitada del hombre" (p. 43).

Por otro lado, es encomiable que Orígenes de la Independencia Mexicana insista
en la imperiosa necesidad de dejar de presentar nuestro pasado exclusivamente como una
secuencia de hechos políticos y militares, incitando así al estudio de otros aspectos
(sociedad, economía, educación, etc.) cuyo papel es también preponderante en la vida
de los pueblos. Al abrir el ángulo de acción sobre un determinado hecho, en este
caso la Independencia de México, a 360 grados, Pompa entra de lleno en uno de los
principales requerimientos de la Historiografía Moderna: explicar los fenómenos de
acuerdo con todo lo que sucede a su alrededor, y no buscando, como se ha hecho
muchísimo, la existencia de unos pocos acontecimientos determinantes. Además, es
notable también el esfuerzo por plantear los acontecimientos de esa gesta en conexión
con el mundo hispanoamericano, del que nuestro país forma parte integral de una
manera ineludible.

Es decir, que en su afán de defensa del Estado Español en Indias, comete Pompa
lo que puede ser su mayor desliz, el de hacer lo que en un tiempo fue la Filosofía de la
Historia y que en términos corrientes podría subtitularse como lo que pudo haber sido
y no fue y ponerle acompañamiento de canción; es decir, lo que hubiera podido hacerse
con el Estado Español en vez de lanzarse a buscar la independencia, como si todavía no
se tratara de algo que ya sucedió.

El estilo de Pompa en Orígenes. .. es sumamento didáctico, puesto que pretende
poner su libro también al alcance de los profanos y recién iniciados en la materia. Tal
vez por eso se haya tomado la libertad, lícita en un ensayo de este tipo, de omitir todo
el aparato erudito de notas al calce que fundamenten y, dado el caso, demuestren sus
opiniones y conclusiones, algunas veces quizá demasiado arriesgadas y otras un tanto
ahistóricas :

El primero de ellos, quizá planteado como de una importancia menor que el segundo, lo constituyó el "anhelo por la libertad" del pueblo mexicano. Una "lícita"
necesidad de autonomía producto de una especie de "mística laica" (p. 17).

Un buen ejemplo puede tornarse del ya recurrido Umbral, en donde asegura que "México no ha sido ni es un país independiente . .. " con lo cual, en el sentido en que
él lo dice puede estarse de acuerdo; pero sí sorprende más la afirmación que prosigue,•
pretenciosa de determinar hasta el futuro remoto: " ...y posiblemente no lo podrá ser
en un sentido lato, puesto que sigue respondiendo a su estructura de país colonial" (p.
8). Lo único que se pretende señalar aquí es que el hecho de que el México sea hoy
una colonia, no asegura su status por los siglos de los siglos.
En otras ocasiones, Pompa, muy a su pesar, pues en varias ocasiones se manifiesta
en contra de ello, cae en el común anacronismo de emitir, desde su posición de hombre
del siglo XX, opiniones y juicios de valor muy simplistas sobre actitudes del pasado.
En su admiración por el mundo colonial pretende justificarlo ahora llamándolo "régimen si se quiere con multitud de lacras, pero legal y responsable" añadiendo que la
Independencia nos llevó a otro "ilegal e irresponsable dentro de nuestra estructura jurídica" (p. 8 y repetido en p. 35). Más bien opinamos que lo legal y lo responsable
son cosas tan relativas de acuerdo con el tiempo, el espacio y el punto de vista de
cada quien que, en su calidad de adjetivos en que los usa Pompa, tal parece que debieran desaparecer del léxico historiográfico.
El autor, si no se muestra contrario a la acción independizadora, sí muestra su insatisfacción en la forma como se hizo, entre otras cosas, por romper los lazos con España
(p. 13) y por haber emprendido una guerra contra ella (p. 35) al servicio de un
racionalismo o un culto a la razón del que seguramente no participa hoy, lo cual es
lícito y perfectamente explicable, pero al que no debería oponerse desde su propio

706

Según Pompa, y eso se convierte en la tesis, o tal vez la hipótesis, fundamental y
constantemente repetida en su trabajo, la Independencia de México, en tanto que
enfrentamiento con el sistema medieval español, fue de inspiración francesa y propulsada
por dos factores fundamentales:

Y el segundo, tal vez inspirado, aunque sea de lejos, en el poinsetismo a que Don
José Vasconcelos atribuye casi todos los males de México, cuya obra Pompa se insinúa
como buen conocedor: En Orígenes... se concibe una entidad o institución abstracta
a la que denomina "super-estado-liberal-revolucionario" que fue el que "defraudó el
caro don de la autonomía de un pueblo" (p. 9) . Este superestado que decididamente
no goza de las simpatías del autor, está constituido por los gobiernos de Estados Unidos,
Inglaterra y Francia, siendo sus principales agentes Jefferson, Pitt y Napoleón, es el
responsable de que México y el resto de Hispanoamérica conserven hoy esa estructura
colonial que la hace depender culturalmente de Europa y económica y políticamente
de los Estados Unidos.
El mejor ámbito que encontró el Superestado para manipular y dirigir la Independencia de los países hispanoamericanos, fue el mar; de ahí su tesis un tanto sorprendente y original que enuncia como título del capítulo XV "La Independencia se originó
en el mar", antecedido de otro dedicado a explicar la enorme importancia que tuvo la
piratería, en sus diversas facetas, en el asunto en cuestión.
Por último, en el capítulo XXIV hay algo que puede sorprender o parecer una
veleidad curiosa: Pompa habla de él mismo como si se tratara de una tercera persona:
" ...nos ha presentado en síntesis el historiador Antonio Pompa y Pompa". Lo que
sucede es que el trabajo se redactó para concursar en la Rama de Historia de los 111
Juegos Florales Septembrinos de la Ciudad de Guadalajara, por lo que tuvo que presentarse con seudónimo y no podía revelar el verdadero nombre del autor, y tal parece
que una vez premiado pasó a las máquinas sin ninguna modificación, habiéndosele,
eso sí, agregado unas elegantes y discretas ilustraciones de Zita Basich, unas fotografías
de papeles y grabados de la época y dos documentos muy importantes para el estudio

707

�de la historia de América: Una carta de Esteban Morín desde el "Supremo Consejo
de Charleston ( Esta~os rudos de_ 1~. América del Norte)" al Conde de Grasse-Tilly;
Y la _mu! famosa e ir6rucamente dificil de conseguir Carta a los Españoles americanos
de~ _Jesuita Juan Pablo Viscardo Y Guzmán, que por sí sola justificaría una costosa
edici_6n. Es de alabarse el criterio del profesor Pompa y Pompa al decidir incluirla en
su libro.

_u

Río Piedras, P. Rico. Febrero de 1971.
CANJE
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Mundus. A Quarterly review of german research contributions on Asia, Africa and

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di Filosofía, Facolta di Magistero dell'Universita di Genova, 1971.
La "Possibilita" in Nicola Abbagnano. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia, Facolta
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Sin Nombre: Revista trimestral Literaria, publicada por Editorial sin Nombre Inc.,
Año 11, Vol. 11, No. 1, 1971.

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Jl Pensiero di Charles Secretan. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia, Facolta di Magistero Dell'Universita di Genova, 1971.
lmpegno Pedag6gico e Riflessione Filosofica. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia Facoita di Magistero dell'Universita di Genova, 1970.
'

711

710

r

�Acab6se de imprimir el d!a 7 de octubre de 1972, en los Talleres de la
Editorial Jus, S. A., Plaza de Abasolo
14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ejemplares.

0026

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1972, No 13, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

13

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 7 2

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L, ,tVE. iS, ·,:.,f A
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�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

13

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 7 2

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
PRIMERA EDICION

Jefe de la Sección de Historia:

Octubre de 1972.- 1,000 ejemplares.

PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA G6MEZ

13
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

1972

�INDICE
SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFIA

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:
Profr. MARIO A. AGUILERA MEJÍA:

Filosofía de la Religión . .

13

Un Filósofo en el Olvido.-Jules

Lequier . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

29

Hombre y SoGiedad . . . . . . . . . . . . . . . .

47

Una !nGursión Psicofilológica en Derecho . .

131

Dr. HÉCTOR GoNzÁLEZ URIBE:
Dr. F . RuBÉN DELGADO:

(B) CoLABORADORES FORÁNEOS
Profr. Dr. MICHELE

F.

SCIAccA:

La Pérdida de la Verdad

65

J. voN R1NTELEN: Incrementos y Mermas de la Realidad en las Ciencias y la Filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

77

S. URBANSKI: Hispanoamérica ,,, Angloamérica: Disparidades en la Conducta Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

93

Meditación en Torno a la Soledad . . . . .

111

Profr. Dr. FRITz

Dr. EDMUND

Dr. JosÉ RunÉN SANABRIA:

7

�SECCIÓN SEGUNDA

Profr. SILVIO ZAvALA: Primeros Títulos de Encomienda en la Nueva

LETRAS
(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: Los Sintetizadores y la Síntesis

del Lenguaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Influencia Musical en la Poesía
de Federico García Lorca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ELISABETH K. DE HINOJOSA: La Cobardía de Falstaff . . . . . . . . . . . . . .

143

LETICIA PÉREz GuTIÉRREz M .L.E.:

179
189

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
Lic. Cmo R. DE LA GARZA: La Obra Literaria del Primer Obispo de

Tamaulipas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
Profr. BENJAMÍN MORQUECHO: Dialéctica de la Interioridad y la Exterioridad en un Poema de Ramón López Velarde . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Dr. SALVATORE BizzARRo: El Enigma del Tiempo en la Obra de Jorge
Luis Borges . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Lic. JORGE DÍAz VÉLEZ: La Obra Semántica de Juan Bautista Selva . . 233
Profra. RAMONA LAGOS B.: Tres Aspectos Significativos en 'Ternura', de
Gabriela Mistral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243

España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. RAFAEL MoNTEJANO v AGUIÑAGA: Métodos de Investigación de la
Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ANTHONY BRYAN: El Papel del General Bernardo Reyes en la Política
Nacional y Regional de México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. PETER Bovo-BowMAN: La Emigración Peninsular a la Nueva España
Hasta 1580 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JoE B. FRANTZ: Estado de la Historia Oral en los Estados Unidos,
con Algunas Implicaciones para México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. EDWARD H. MosELEY: Los Planes de Ayutla y Monterrey . . . . . . . .
Dr. CHARLES HARR!s: Un Imperio Mexicano: El Latifundio de los Sánchez Navarro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. DAVID M. VIGNEss: La República del Río Bravo . . . . . . . . . . . . .
Dr. LINo ÜÓMEZ CANEDO: Misiones del Colegio de Pachuca en el Obispado del Nuevo Reino de León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

327
331
341
353
365
383
395
409

SECCIÓN CUARTA
CIENCIAS

SOCIALES

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic. ALBERTO GARCÍA ÜÓMEZ: La Universidad Internacional de la Paz

SECCIÓN TERCERA

315

457

Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR: La Triplicidad de Funciones del

Poder Estatal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

HISTORIA

613

(A) INVESTIGADORES LOCALES
(B) COLABORADORES FORÁNEOS
Profr. lsRAEL CAvAzos GARzA: El Municipio de General Escobedo

263

en su Tiempo y en el Nuestro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

485
La Reforma Liberal en México . . . . . . . . . 509

Dr. LuCio MENDIETA Y NÚÑEZ: La Cuestión Racial en América

Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Don V asco de Quiroga

273

Profr. ISIDRO VIZCAYA CANALES: Factores Adversos para el Desarrollo de

ANTONIO POMPA Y POMPA:

Dra. ANGELES MENDIETA ALATORRE: Las Generaciones Adultas Bajo

las Provincias Internas en los últimos años de la Dominación Española 293

561
!'177
Dr. CARLOS AUGUSTO FERNÁNDES: Portugal en el Mundo Actual . . 583
Profo. GREGORIO l. PALACÍN: Sobre el Valor de la Moneda en la Epoca
de Cervantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 599
el Estupor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dr. RICHARD A. JoHNSON: Un Nuevo Aspecto de la Reforma en México
(B) COLABORADORES FoRÁNEOS
Profr. Luis GoNzÁLEz: Linaje, Miseria y Porvenir de la Historia Local

8

301

9

�SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESE~AS
BIBLIOGRAFICAS

Una Nueva y Sobresaliente Obra de Fritz-Joachim von Rintelen, DR. AGUSTÍN
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 629.-Le Temps et la Mort Dans la Philosophie Contemporaine D'Amerique Latine,DR. AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ
DEL VALLE, 633.-José Fuentes Mares: La Revolución Mexicana -Memorias de un Espectador-, DR. AGusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,
635.-Comentario en Torno al 'Memorandum de Worms', DR. AGusriN
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 641.-Temática de la Obra "Ser y Quehacer
de la Universidad" del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, Lic. JORGE
MoNTEMAYOR SALAZAR, 643.-¿Ciencia contra/con Filosofía?, ZDENEK
Kommr, 649.-La Dimensión de Profundidad a Través de un Símbolo
íntimo en un Poema de Juan Ramón Jiménez, Luis MuÑoz GoNZÁLEZ,
655.-Tentación y Penitencia en Al Filo del Agua de Agustín Yáñez, RAMÓN
LAGOS BusTOs, 661.-Responsabilidad y Cambio Histórico: Una Nueva
Obra de Richard Wisser. DR. JosÉ ALBERTO SoTO B., 671.-Chomsky,
Noam: El Lenguaje y el Entendimiento, BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA
GARZA, 677.-Sapir, Edward, y Harry Hoijer: The Phonology and Morphology of The Navaho Language, RICARDO ALANÍS GuAJARDO, 681.-Quilis,
Antonio: Fonética Española en Imágenes, BERTHA A. SÁNCHEZ DE LA GARZA,
685.-Cerdá Massó, Ramón: Lingüística, Hoy, RICARDO ALANÍS GUAJARDO,
687.-Tyler Stephen A.: Koya: An Outline Grammar (Gommu Dialect),
RICARDO ALANÍs GuAJARDO, 689.-Mydans, Shelley: Thomas, LETICIA
PÉREZ GuTIÉRREz M.L.E., 693.-Francisco Vela González, Diario de la
Revolución, PROFR. HuMBERTO BuENTELLO CHAPA, 695.-Womack Jr.,
John, Zapata y la Revolución Mexicana, FERNANDO GARZA Qumós,
699.-Liebman, Seymour B. The Jews in New Spain, FERNANDO GARZA
Qumós, 701.-Sergio F. de la Garza: Derecho Financiero M exicano, Lic.
ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 703.-Antonio Pompa y Pompa con los Orígenes
de la Independencia Mexicana, DR. J. M. MURIA I RouRET, 705.

10

Sección Primera

FILOSOFIA

�FILOSOFtA DE LA RELIGIÓN
- Estructura y Sentido -

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios
Humanísticos de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-El hecho religioso -Descripción Fenomenológica-. 2.-Esencia de lo Religioso. 3.-El valor de lo Santo. 4.-Estructura de la fe. 5.-Tipos humanos de religiosidad. 6.-Examen de la religiosidad interior. 7.-Dios Vive.

1. EL

HECHO RELIGIOSO

DE UNA MANERA o DE OTRA, los hombres han intentado y siguen intentando
relacionarse con un ser trascendente, con un ser distinto, en sus condiciones
de vida, de todos los seres humanos. Este es un hecho, no una teoría. Hecho
que en su descrieción esencial debe servir de punto de partida a toda Filosofía
de la Religión. Antes de las demostraciones están las mostraciones. Mostremos,
pues, fenomenológicamente, el hecho religioso.
Hay una actitud vital humana particular, específica, irreductible que es la
actitud del hombre que implora, que clama, que invoca ... No se trata de
una simple actitud teorética sino de una invocación a un Ser que en un
sentido se teme y en otro se desea. Todo rito exterior -signo, al final de
cuentas- expresa, o intenta expresar, un contenido. Cuando un hombre
hace un sacrificio, tiene la presencia, a lo menos intencional, de un Ser personal trascendente, profundamente admirado y temido. Se busca propiciar a
ese Ser superior y misterioso, sometiéndosele. Las deficiencias que el hombre
encuentra dentro de sí le impelen, razonablemente, a buscar ayuda y dirección en Alguien que está por encima de él. La misma ley natural escrita en
el corazón de los hombres es un testimonio de acatamiento. La conciencia
nos dice que debemos hacer el bien y evitar el mal. De aquí surge la atracción a ese Ser que por su bondad es amable y que por su poder es temible
para los transgresores de su Ley.
El ser humano tiene una inescindible dimensión religiosa. Por ello se le
ha llamado animal religioso. ¿ Cómo explicar esta esencial dimensión? Nuestra
13

�insuficiencia radical, nuestra evidente finitud, nuestras insoslayables limitaciones en el orden del ser, del conocer y del poder son patentes. Pero al lado
de esta conciencia de límites y de insuficiencia es también patente nuestra tendencia a superar, de algún modo, la contingencia. Porque experimentamos
de algún modo nuestra dependencia de lo absoluto, Schleiermacher quiso
hacer del sentimiento de dependencia la esencia del fenómeno religioso. Es menester, sin embargo, no dejarse llevar por caracterizaciones incompletas del
acto religioso. Distinto de todo lo que encontramos en las cosas y en los hombres, ultramundano en consecuencia, el objeto en que termina la religión
se presenta como realidad viva y santa. "Todos los esfuerzos de la metafísica
atea tropiezan también con esa necesidad que el espíritu siente de la realidad
de un ser, que justifique la existencia de los seres, no sólo por la vía del
conocimiento y de la lógica -expresa José Todolí O.P.-, sino por las mismas exigencias del ser humano. Ni las leyes lógicas, por las cuales se gobierna
nuestro pensamiento, ni las exigencias de perfectividad que se manifiestan
en el ser humano, se sienten satisfechas con una realidad supuesta, con un
obrar 'como si' Dios realmente existiera. Si las leyes lógicas nos demuestran
en los otros tipos de valores, ciencia, arte, moral, la realidad de aquello que
demuestran, ¿ por qué no han de ser válidas cuando nos llevan a la realidad
de lo trascendente?" 1 Dios se nos presenta en la vivencia religiosa como Jo
incontaminado, como lo absoluto, como guardián de la ley y juez de toda
culpa. Precisamente por eso encomendamos a Dios nuestro problema de salvación. Sólo un poder sin límites nos puede dar nuestra salvación eterna, librándonos de nuestros males terrenos. Descubrimos lo divino como santo -no
puede tolerar en sí falta alguna-, como misterioso -incomprensible majestad- y como fascinante.
La fenomenología del hecho religioso nos muestra un sentimiento de dependencia con acento de esperanza. De no tener esperanza sería vano todo
sacrificio y no habría oraciones. Vaciamos nuestra alma y nos manifestamos
ante un Ser capaz de oímos y entendernos. Un Ser superi9r a todo lo demás
que nos arranca sentimientos de sumisión o de alabanza. Ante los dictámenes
de la propia conciencia que sigue la ley natural, nos acucia el sentido de la
propia responsabilidad. Este sentido nos insta a entregarnos a la divinidad y
a ver todas las cosas desde este ángulo fascinante. Cada vez que traicionamos
esta instancia perdemos la paz y la alegría, pero no la esperanza. La conciencia de la culpa mantiene viva la idea de un Dios-Justiciero. Más allá de
los objetos diversos y del mundo todo, nuestra conciencia religiosa apunta
' JosÉ ToooLf O. P., página 189, Filoso/la de la Religi6n, Editorial Gredos, Madrid, 1954.

14

a un "cumplimiento" adecuado en lo divino. Ningún bien finito y contingente puede liberamos de la angustia surgida de nuestra indigencia de creaturas.
Hay en cada uno de los hombres un fondo religioso recibido por Dios -no
sé si llamarle órgano religioso- susceptible de afinamiento y desarrollo. Se
trata de llevar a su cabal cumplimiento, desplegándolas, aquellas disposiciones recibidas. Al reconocer que no somos nuestra existencia, sino que pendemos en todo nuestro existir de la causa fundamental, que es Dios, nos sentimos
ligados, unidos ontológicamente y volvemos nuestro ser a la causa frontal.
Tras la descripción fenomenológica del hecho religioso, es preciso desentrañar su esencia y apuntar su sentido.

2.

ESENCIA DE LO RELIGIOSO

Si el hombre -como hemos apuntado- tiene una dimensión religiosa y
esta dimensión es plenamente ontológica, resulta conveniente dilucidar el significado del término religión. Etimológicamente, la palabra religión ha sido
interpretada en muy diversos modos. Cicerón observa: "Los que diligentemente cuidan y meditan lo que pertenece al culto de los dioses, han sido llamados religiosos de relegere".2 Según el ilustre tribuno romano, r~ligión -de
"relegere"- significa releer, repasar, meditar cuidadosamente. Prefiero la opinión de Lactancia que hace derivar el vocablo religión de religare: unir,
atár, ligar; porque en efecto se da un vínculo piadoso, reverencial en todo
fenómeno religioso. Con base en Lactancio, San Agustín propuso el verbo
reeligere (reelegir) como etimología de religión. Para el Santo Doctor la palabra en cuestión reviste un sentido de reelección o recuperación de Dios por
el hombre. Santo Tomás recuerda las anteriores definiciones etimológicas, sin
pronunciarse por ninguna, limitándose a señalar el elemento de relación con
Dios (ordo ad Deum) que se ofrece en todas ellas. La discusión etimológica
permanece en pie, sin que la lingüística moderna haya logrado arribar a
condiciones definitivas. En todo caso, la etimología de un término no puede
brindamos nunca la definición decisiva de la cosa indicada.
Abierto a lo real, enlazado con objetos y valores, nuestro espíritu tiene con
Dios una religación originaria y primordial. Por la religión la criatura, antes
distanciada de Dios, se liga voluntaria y libremente a su Creador, reconociéndole como sumo principio y último fin. Valor de los valores, cúmulo y
raíz de todas las perfecciones, Dios ("Jo santo") suscita en nosotros un acatamiento reverencial. Y esta actitud de reverencia es algo más que una referencia inmediata a una ley que aparece en nuestra conciencia de hombre.
• CICERÓN,

De Natura Deorum, II, 28.

15

�Se trata del reconocimiento de un poder trascendente, independiente de nosotros, con el cual entramos en una relación de dependencia. De ahí cierta
organización y cierta reglamentación de vida, que tienen su raíz en esos nexos
metafísicos de carácter religioso. Resulta grotesco, en consecuencia, el intento
de suplantar o destruir a la religión por medio de la ciencia. El conocimiento
y el amor de las realidades espirituales y el orden vital religioso están más
allá de las realidades visibles y tangibles que estudia la ciencia. A principios
de siglo, Adolfo von Harnack, profesor de Historia Eclesiástica en la Universidad de Berlín, cerraba brillantemente un curso sobre "La esencia del Cristianismo", en términos que hacemos nuestros: "Sólo la Religión, el amor a
Dios y al prójimo dan un sentido a la vida. La ciencia no puede darlo. Yo
hablo aquí de mi propia experiencia, como un hombre que, durante 30 años
ha aplicado el espíritu tanto a la una como a la otra. La ciencia pura es una
cosa maravillosa, y desgraciado de aquel que la vilipendia o en quien se debilitan las facultades del conocimiento científico. Pero a estas preguntas: ¿ de
dónde vienes? ¿para qué estás aquí?, la ciencia de hoy no da mejor respuesta
que la que daba hace dos o tres mil años. Ella nos instruye cuando se trata
de hechos, nos explica lo que parecía ser contradicción, coordina los fenómenos y rectifica las ilusiones de nuestra imaginación. Pero no nos enseña dónde
comienza la curva del mundo, ni la de nuestra vida, ni tampoco a dónde
lleva esta curva".3

órgano anímico para la aprehensión sentimental del "myterium tremendum et
fascinosum", para la percepción de lo supraterreno. Esta experiencia original,
irreductible, única, apunta hacia valores y realidades que están más allá de
la esfera natural, con una estructura totalmente diversa. Las prácticas religiosas sólo tienen sentido como posturas convenientes ante otro mundo dotado
de cualidades superiores, que trasciende la experiencia sensible y mecánica de
este mundo. "Pertenece a la religión -nos dice Santo Tomás-- hacer actos
de reverencia a Dios, considerado bajo un único aspecto: es decir en cuanto
es primer principio de la creación y del gobierno de las cosas. Compete a
Dios una excelencia singular, en cuanto trasciende infinitamente todas las cosas desde todo aspecto. . . de aquí que la religión es una virtud especial" .4
Sobre la dependencia absoluta de la criatura respecto a su Creador, se erige
el vínculo religioso: confesión de nuestra dependencia y reconocimiento de
la excelencia divina. Este elemento racional, ético, es el que convierte el amoral -y por tanto insuficiente- "estupor" señalado por Rudolf Otto, en inteligente temor admirativo y reverencial. Vale la pena examinar, cuidadosamente, el valor de lo santo.

Ante el mundo espiritual y divino, los hombres de los más diversos pueblos y tiempos han sentido siempre una primera impresión de maravilla y
estupor. Todo ser humano posee disposición para la experiencia de lo santo.
R. Orto, en su célebre obra Das Heilige, expresa que lo santo es, ante todo,
un "mysterium", algo que trasciende por completo la esfera de lo empírico,
lo "absolutamente otro". Ningún valor intramundano nos produce ese peculiar sentimiento de extrañeza, de misterio, de ultramundanismo. Lo "numinoso está, por esencia, oculto, escondido más allá de lo mundano, en otra
esfera del ser". Por eso obra sobre nosotros como un "mysterium tremendum''
que nos suscita un extraño temor y una peculiar reverencia. Más que de miedo,
debe hablarse de estupor ante lo inefable. Misterio fascinante que nos repele
por lo que tiene de "absolutamente otro", pero que a la vez nos atrae hacia
sí por su oculta amabilidad, belleza y sublimidad. En la polaridad de estas
dos operaciones, en esta contratensión, un suave estremecimiento de santo
terror nos ata ante lo santo.

En los límites de nuestra dependencia absoluta, de nuestra impotencia, como
creaturas, para toda cuestión de salvación, surge una irrefrenable tendencia
a lo absoluto. No se trata de una cuestión puramente científica, objetiva, impersonal. Trátase de una cuestión personalísima, esencialmente vital, que interesa nuestro ser íntimo. Nuestra vida entera se va a ver afectada por la solución que adoptemos ante este problema medular.
Si nuestro conocimiento tiene una dependencia íntima como relación a su
objeto, es preciso colocarnos en una actitud particular ante lo santo que le
sea adaptada. La única actitud espiritual que nos va a permitir ver la posibilidad de lo sobrenatural y de lo santo es la humildad. Humildad que estriba, ni más ni menos, en juzgarnos por lo que somos. Santa Teresa de Avila
advertía que la humildad está en la verdad. Perdemos la humildad siempre
que nos rebajemos o nos exaltamos más de la cuenta.
Lo santo es un valor primario, fundamental, que vale per se. En las vivencias religiosas aprehendemos lo santo con las determinaciones ónticas específicas que ha puesto de relieve la filosofía axiológica del siglo XX:
1) Lo santo es absoluto. En su "presencia" no hay ninguna duda, nada a
medias, nada relativo, ninguna contradicción, ningún subterfugio.

Nos importa destacar esta organización del alma humana para la experiencia íntima de un valor ultraterreno: lo santo. Estamos dotados de un
• AooLFo

1902.

16

VON HARNACK,

3.

página 317, L'ssence du Christianisme, París, Fisbacher
• SANTO

TOMÁS,

EL VALOR DE LO SANTO

Theol., Ila. Ilae., 81, 4.

17
H2

�2) Lo santo es perfecto. En ello no hay nada sin plenitud. No es nada a
medias, nada inacabado, nada imperfecto. No le falta nada.
3) Lo santo es misterio. Reside más allá de todo lo que nosotros podemos
comprender. Es totalmente distinto de todo lo demás que conocemos. Es lo
totalmente otro.
4) Lo santo es inaccesible. Está sideralmente alejado del hombre. No hay
camino natural que lleve hasta ello. Rechaza francamente. Erige delante de
sí un límite infranqueable.
5) Lo santo es majestad. Es todopoderoso. Ante ello es nada cualquier otro
poder. Es el poder.
6) Lo santo es enérgico. Demanda, exige. Es mandato imperativo o prohibitivo.
7) Lo santo es sublime. Es supraterrenal. Está en rango por encima de todo
lo terrenal.
8) Lo santo es fascinante. Atrae, seduce, embelesa, beatifica.5
Esta sistematizaci6n en Rudolf Otto, como lo hemos visto, no distingue
aún lo 6ntico de la forma :eropia de las vivencias. Aloys Müller en cambio,
destaca ya las determinaciones 6nticas de lo santo inmediatas y mediatas
'
pero sin fundarlo suficientemente en algo metafísico.'
Todas las cosas están religadas a Dios en cuanto a su ser, a su valer y a
su operar. El hombre no constituye ninguna excepción al principio general
antes expresado, aunque su religaci6n revista modalidades peculiares, exclusivas. Yo tengo el ser, pero no soy el ser. Mi ser proviene, por donaci6n de una
causa frontal y suprema que es un "Ipsum esse". Este Ser necesario, absolutamente uno e indivisible, no puede degradarse por emanaci6n, ni puede concebirse como una "Evolución creatriz" que sin ser "el ser", puesto que aún
no lo es, ha recibido la existencia que antes no tenía. Esto quiere decir que
no encontramos la raz6n última de su existencia sino en el Ser necesario, creador, que hace libremente de la nada todas las cosas existentes. En consecuencia, la creaci6n afecta a mi ser, que no es más que una participaci6n de aquel
Ser Supremo que me implantó en el ser. Dependo de mi Creador no tan
sólo en mi ser, sino también en mi permanencia en el ser. Por el peso de
mi nihilidad volvería a la nada, si Dios no mantuviese sobre mí su influencia
ontol6gica. No vivo por que quiero -aunque pueda querer vivir-, sino porque me han puesto en la vida. Vivo en cuanto participo, en cuanto recibo.
Sosteniéndome en el ser que tengo, fundamentándome, Dios es omnipresente
o ubicuo por esencia y potencia.
• ALOYS MÜLLER. Capítulo V "Los problemas del valor religioso", del libro Introducci6n a la filoso/la, págs. 195 a 210, Editorial Espasa Calpe Argentina, S. A.

18

Verdad, bondad, belleza, nobleza y todos los demás valores comunes a todo
ser, exigen a Dios como causa. Pero en el hombre se da, además, una religiosidad que conoce y ama. Esta religiosidad se nos presenta como un verdadero valor. Y en ese valor se contiene la realidad de lo santo, de lo divino.
La vida humana está totalmente ordenada por el valor sumo de lo santo,
que es Dios. En el más sencillo y más humilde acto de nuestra vida podemos obrar, si queremos, en vista de Dios. Nuestra vida puede armonizarse,
unificarse por la aspiraci6n a Dios. Vida como homenaje al sumo Valor, que
nos instiga y nos salva. Pero el homenaje es amor. Amor que es, como observa Sheler, esencialmente teísta porque es siempre dualidad y trascendencia
de personas, unidad dualizada, direcci6n al valor de lo divino que se nos
revela. Amor que se alegra con la existencia regalada y que se adhiere a Aquel
que le ha hecho el regalo existencial.
Nuestro ser no es para la muerte, ni para el naufragio, sino para el valor
supremo que es un Dios Personal. Ante mi vida que es límite y fractura, esfuerzo y contradicción, debo decirme siempre a la recomposici6n vital y a la
remoción del obstáculo. Mi existencia y mi libertad tienen en Dios su sostén
y su garantía. La vida es una prueba y una oportunidad. Una prueba de
vencer los obstáculos que nos impiden acercarnos al valor de lo santo. Una
oportunidad en el tiempo para salvarnos en lo eterno.
En el ámbito mismo de la religiosidad, en donde hemos descubierto el valor de lo santo, encontramos una actitud peculiar: la actitud del creyente.
¿ Qué es la fe? ¿ Cuál es su estructura y cuál es su sentido?

4.

ESTRUCTURA DE LA FE

El incrédulo está incapacitado para negar el testimonio del creyente. Así
como el ciego de nacimiento no puede ver lo que el vidente ve, porque carece de los 6rganos adecuados, así también el incrédulo no puede creer lo
que cree el creyente, porque le falta fe.
La fe es algo real, motivado, coherente. Como acto psíquico no escapa a
la intencionalidad. El acto de fe consiste en asentir, un sujeto, a un objeto
que se presenta como no evidente. ¿Por qué asentimos entonces? Porque una
causa extrínseca a dicho objeto, la autoridad, nos mueve a ello. Hay motivos y razones extrínsecas y generales que me impulsan a creer lo que declara una persona dotada de autoridad, aunque ello no me sea evidente. Yo
confío en su declaración, en su "revelaci6n". ¿ En qué se basa el poder persuasivo de la revelaci6n? Tres factores intervienen: 1) La persona declarante; 2) la declaraci6n misma; y 3) la relaci6n entre la declaración y la
19

�persona. Las personas poseen diversos grados de dignidad para ser creídas.
Las declaraciones no son igualme~te precisas, minuciosas, de líneas bien definidas. La llamada crítica histórica se ocupa en dilucidar esas relaciones estructurales -fenomenológicas--- entre la fuerza persuasiva de la declaración
y sus circunstancias personales intrínsecas.
Todo acto de fe humana puede convertirse en seguida en juicio evidente
de razón, porque es susceptible de comprobarse o demostrarse. El único acto
de fe perfecto, auténtico, incanjeable, es el acto de fe religiosa. Reposa en
una autoridad absoluta. Decimos que es autoridad absoluta porque no puede
concebirse otra mayor (es máxima) y porque es inmutable (no aumenta, ni
disminuye, ni se altera}. Ya se habrá advertido que declarante de autoridad
absoluta sólo puede serlo Dios. Y Dios no puede declarar nada que sea en
sí contradictorio. Luego a las revelaciones de su autoridad absoluta -en caso
de que se hayan dado históricamente- no podemos asentir con menos que
con un crédito o fe absolutos. ¿ se violan acaso los derechos de la razón, porque recurrimos a Dios para recibir de El alguna Luz? Si nuestra vida está
entretejida de actos de fe en el hombre, ¿ con qué derecho nos resistiremos
a hacer un acto de fe en Dios? Si se juzga razonable tener confianza en el
hombre que nos comunica una verdad, ¿ no será más razonable aún aceptar
una verdad, apoyándose en el testimonio divino?
Quien ha fijado las leyes del universo y regulado -valga el ejemplo- el
magnífico mecanismo del cuerpo humano, ¿ sería acaso incapaz de comunicarnos ciertas verdades que no están a nuestro alcance, de manera que nos
sean comprensibles?
Como resultado de nuestra propia investigación filosófica hemos admitido
la existencia de un Ser superior, perfecto en todos los aspectos: intelectual,
moral y activo. De ese Ser supremo dependemos como de nuestro autor o
señor. Por eso le prestamos nuestra obediencia incondicionada. Nos basta
reconocer nuestro origen para prestar ese vasallaje. Supongamos, por un momento, que Dios hubiese manifestado al hombre su voluntad acerca de la
forma concreta de culto o de religión particular. Pues bien, en ese supuesto,
el hombre, por la obediencia que lo une a Dios, debería rendir el homenaje
debido. Las relaciones esenciales entre Dios y el hombre estarían concretadas.
Una vez demostrado el hecho concreto de que Dios se ha revelado a los
hombres, éstos tendrían que aceptar como verdadero lo que Aquel se hubiese
dignado comunicar. Ni más ni menos. En la hipótesis de un conflicto entre
lo que nosotros tenemos por ciencia y la Revelación divina o ciencia de Dios,
debemos elegir -si queremos ser razonables- el extremo que no ofrezca posibilidades de error o, en último caso, que sus posibilidades de error sean me• ISMAEL QurLEs,

20

pág. 88, Filosofla del Cristianismo, Editora Cultural.

nores. En Dios -infalibilidad ¡:mra y verdad absoluta- las posibilidades de
error son nulas; en los hombres, en cambio, son patentes.
La limitación de la razón humana, si tomamos como muestra la historia
de la filosofía y la historia de las ciencias en general es notoria. Muchos objetos, asequibles sólo a la mirada infinita de Dios nos pueden ser ofrecidos
como verdades sobrenaturales. La ciencia de Dios nos ayudaría a elevar y
dirigir nuestro conocimiento. Es claro que la legitimidad de la revelación no
se demuestra por ella misma. Corresponde a la razón natural del hombre
comprobar la existencia y autenticidad de la revelación. "Es notable --observa
Ismael Quiles- el respeto con que la divinidad se acerca al hombre: le presenta sus credenciales (su dignidad y las pruebas que autenticamente la justifican), y sólo después de reconocidas libremente por el hombre, actúan en
su nuevo plano sobrenatural. Está en Ja naturaleza, en la razón misma del
hombre, el punto de inserción de un orden sobrenatural, revelado". Tenemos
el derecho -y hasta el deber- de investigar los motivos de credibilidad.
Entre la razón y la fe no puede haber contradicción, puesto que Dios -autor
de los misterios e infusor de la fe, por una parte; y por la otra depositante
de la luz de la razón en el entendimiento humano- no puede negarse a
sí mismo, ni cabe divorcio de la verdad. La recta razón colabora demostrando
los fundamentos de la fe y llevando a su cabal desarrollo las verdades implícitas en el cuerpo de la Revelación. La fe, a su vez, ilustra con muchos
conocimientos a la razón, librándola y previniéndola de muchos errores.
¿ Significa, dado lo expuesto, que puede hablarse de una "filosofía cristiana"? He aquí, pues -responde Ismael Quiles a nuestra pregunta-, un
recto sentido en que puede hablarse de una "filosofía cristiana'' que se apoya
en una auténtica Filosofía del Cristianismo: en el orden de las esencias la
filosofía es cristiana potencialmente, en cuanto debe capacitar al hombre para
recibir al cristianismo; en el orden histórico, lo es actualmente, en cuanto
recibe las ayudas negativas y positivas de la revelación cristiana".7 La afirmación de Quiles, un tanto esquemática y tajante, merece matizarse. La
importancia de la filosofía antigua, la insuficiencia de filosofías abiertas, ávidas de lo absoluto, como el estoicismo y el platonismo, testimonian una indigencia de lo sobrenatural que autorizan a hablar en el orden de las esencias, de una potencialidad de la filosofía, de toda filosofía a secas, para
llevar, por una filosofía del cristianismo, a una filosofía cristiana. En el orden histórico hay varios sistemas elaborados al calor del Cristianismo -como
los hay también paganos o neo-paganos- , que ostentan un sello peculiar,
privático, intransferible. Sello que justifica históricamente, por lo pronto, la
denominación de "filosofía cristiana".
' lsMAEL QUILES,

pág. 91., opus cit.

21

�El estudio filosófico de la religión tiene que hacerse cargo de los diversos
temperamentos religiosos, de los diferentes tipos humanos de religiosidad.

5.

TIPO$ HUMANOS DE RELIGIOSIDAD

En la mayoría de los hombres el discurso o la razón está mezclada con las
facultades emotivas e intuitivas. Al Ser supremo nos lleva no sólo el discurso,
la vía racional· sino también la afectividad, la vía cordial. Esta corriente
'
vital que nos impele
misteriosamente hacia Dios, nos muestra una disposición religiosa específicamente humana. Al deseo de explicación del macrocosmos y del microcosmos se une el sentimiento de nuestra insuficiencia radical para dar satisfacción a nuestro anhelo de salvación. Algo nos lleva siempre hacia lo Absoluto. Algo que no es sólo dialéctica ascendente o sentido
de responsabilidad moral, sino presencia incitadora e iluminante de Dios en
nuestro espíritu. Y el espíritu -criatura al fin y al cabo- es un ser limitado
o negado, pero con virtud, fuerza e inclinación para llegar a Dios.
Hace algunos años, en nuestra Filosofía del Hombre 8 proponíamos una
tipología humana en el camino concreto del hombre hacia Dios. He aquí
nuestra clasificación :
l. El temperamento lógico preocupado siempre por la corrección formal
de los raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.
2. El temperamento fisicomatemático que busca en la religión la misma certeza de la ciencia del ser móvil o sensible.
3. El temperamento metafísico que estudia el ser de la divinidad con el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.
4. El temperamento ético que se inclina preponderantemente a la consideración del hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un
fin que su razón descubre.
5. El temperamento estético que llega hacia Dios movido por la universalidad e inmaterialidad de la belleza.
Y así como en Aristóteles la sustancia es una categoría que se encuentra
presente en todas las restantes, así en nuestra tipología el temperamento religioso se encuentra presidiendo todos los otros temperamentos, dándoles la
unidad analógica. Dentro de un mismo cauce hacia Dios, caben muchos itinerarios y muchas maneras de hacer el viaje. La peregrinación es, en el
fondo, una gran cuestión única que se ramifica en cuestiones particulares, las
cuales siempre remiten, a la postre, el gran punto de llegada. Nuestra clasi• AousTÍN BAsAVE FDEZ. DEL VALLE, Filosofia del Hombre, 2a. Edición, Colección
Austral. Espasa Calpe Mexicana, S. A.

22

ficación tiene sólo valor si se la emplea como un esquema auxiliar de estructuras o tipos teleológicos. Pero entiéndase bien que no existe en su pureza
el "temperamento metafísico", sino que existe el hombre en la integridad
de sus estructuras espirituales, con el predominio de algún tipo.
Cada tipo humano de religiosidad tiene un temple de ánimo básico -lógico, físico-matemático, metafísico, ético, estético- una tonalidad sentida de
la existencia, que actúa como matriz generadora de sentimientos y emociones.
En todos ellos se da un sentimiento de finitud ---existencia que no es absolutamente subsistente- que desemboca en la participación. Soy una existencia personal participada, un espíritu encarnado que "tiene que" adoptar
decisiones. Si no tuviera esta naturaleza, no podría tener una historia. Las
decisiones me pueden integrar o me pueden desintegrar. Del hecho de polarizarme en uno o en otro sentido dependerá mi integración o mi desintegración como persona. Pero, aunque decida polarizarme hacia mi afán de plenitud subsistencia!, es preciso no olvidar la existencia del polo contrario. El
bien y la felicidad, polo positivo de mi ser, y el mal y el sufrimiento, polo
negativo de mi ser, me mantienen en tensión constante. Así presentábamos
ya, desde 1957, nuestra concepción de la dramática interna del hombre, que
es fundamental en nuestra antropología filosófica. Nuestra vida es en sí esfuerzo, lucha, drama, decisión.
Hasta en lo más íntimo de nuestra voluntad libre y de nuestro entendimiento creado estamos religados a Dios. La causalidad de la causa primera se
extiende por todos los ámbitos del ser. Dios no violenta nuestra libertad; la
perfecciona. Lo que excluye la razón de libertad no es la razón de causa primera, sino la razón de coacción.
El choque con nuestro ser contingente no hace tomar conciencia de nuestra religación con Dios. Nos encontrarnos implantados en la existencia, "siendo"
con otras personas y cosas. Nuestro ser es ajeno a nuestra propia causalidad.
Si no hemos podido damos la realidad que tenemos, podemos deducir metafísicamente del efecto de la existencia real de la Causa primera. También la
consideración de los seres externos contribuyen a hacernos conscientes de la
presencia de Dios. Este sentimiento de presencia de lo divino surge lo mismo
ante una gran tempestad que ante la muerte de un mártir. La religión es,
precisamente, fruto del ."reconocimiento" de nuestra universal religación.
La aspiración insaciada de la verdad que tiene su correlato en Dios; la
tendencia a lo Absoluto como sumo Bien; la idea fundamental del deber; la
vivencia de Dios como Supremo Poder, como Supremo Legislador y como
Supremo Remunerador; forman la conciencia de nuestra religación con Dios.
La exposición de los tipos humanos de religiosidad que antecede, nos conduce a una profundización en el estudio de la religiosidad interior.

23

�6.

ExAMEN DE LA RELIGIOSIDAD INTERIOR

La religión no es solamente un débito de justicia que la criatura paga al
Creador ( exhibere reverentiam), sino también una iluminada y amorosa admiración de la grandeza trascendente del Ser Absoluto. Esta grandeza y majestad de Dios inmenso, numinoso y omnipotente, conduce lógicamente a la
consideración de nuestra esencial contingencia y pequeñez. Casi todo lo creado
se resuelve en tierra y ceniza. Pavor de lo deleznable ante lo necesario, que
no puede crear una religión, pero que sí puede avivar una fe dormida.
Dios, en cuanto "primum principium", es primera fuente de todo ser y
ordenamiento. Dios creador, Dios dominador y Dios gobernador. Infinita superioridad poseedora, sin ningún límite, de todas las perfecciones que en ella
tienen su fuente. Sintetizando en una fórmula todos los elementos expuestos:
dependencia absoluta y trascendencia, reverencia y estricto deber de sujeción,
José Graneris nos ofrece una definición esencial de religión: "el reconocimiento de la trascendencia absoluta del Creador y de la consiguiente dependencia absoluta de la criatura".9 Un acto libre de la voluntad que acepta y
reconoce la trascendencia absoluta del Creador, está en la base de lo religioso. Pero este acto libre de la voluntad presupone la inteligencia, la razón
especulativa que nos conduce de la mano hasta Dios. "La facultad intelectiva toma el ser en todas sus direcciones, lo embiste, lo ilumina de todos los
lados --expresa J. Graneris- y lo presenta a las otras facultades, para que
sobre él realice su acto". De aquí que el Dios hallado por la inteligencia es
también el Dios de la voluntad y del sentimiento, puede volverse el término
de actos volitivos y el legislador moral; puede conmover la sensibilidad y
ser amado con ternura; puede dominar todas las formas de la vida y sojuzgar
las fuerzas que se agitan en la conciencia humana. Tal es el Dios de la
filosofía cristiana: afirmado por la inteligencia sobre argumentaciones metafísicas orienta hacia sí cada una de nuestras facultades, atrayéndolo a sí todo
como ' el primer motor de Aristóteles "sicut appetibile et intelligibile".10 La
escuela sentimentalista no puede dar razón del propio sentimiento de dependencia. Sólo la inteligencia conoce lo absoluto y lo muestra a la voluntad
para que lo reconozca. No dependemos de un punto interrogativo cualquiera
que el sentimentalista siente, sino que estamos subordinados, con dependencia
de creatura, a Dios Creador.
U na investigación filosófica acerca de la esencia y valor de la religión, no
se puede quedar confinada en una pura descripción fenomenológica o en una
• JosÉ GRANERIS, pág. 80, La Religi6n en la Historia de las Religiones, Editorial

mera relación histórica. Partir del examen de la religiosidad interior no significa que pretendamos hacer simplemente psicología. Se trata de comprobar
valores, de hacer un análisis trascendental. Un abismo nos separa del Ser
Trascendente y Creador. Pero un abismo surcado de corrientes vitales, que
en cierto modo desaparece por el perenne acto creativo de Dios, el cual penetra íntimamente todo nuestro ser y todo nuestro obrar. Hay quienes levantan su voz a distancia, escudriñando los velos, sin pensar que a Dios le gusta
encerrarse en lo íntimo de la conciencia humana. Gracias a esta presencia
íntima del Creador queda suavizado el temor infundido por "lo absolutamente
otro". Mientras el misterio -tremendo pero fascinante- nos mantiene encadenados a distancia, invitándonos a mirar, aunque nos deslumbre; la presencia de Dios en nosotros, reflejadamente pensada, nos hace "gustar benéficos efectos de la misteriosa acción divina, en la esperanza de que Dios haga
sentir el palpitar de su vida" (Graneris), adquiriendo nuestra experiencia
religiosa una íntima tonalidad. Sabemos entonces que no debemos ni podemos separamos de El, porque caeríamos en la nada. Su poder ya no nos
aterra porque tenemos la certeza de que no lo ejercita en nuestro daño. Dios
no nos es extraño, aunque su luz sea inaccesible. Las relaciones religiosas
revestidas de carácter exterior pueden caer en la falsificación del formalismo.
El politeísmo es el otro peligro de la tendencia a la exterioridad, abandonada a sí misma, puesto que la naturaleza es múltiple y caótica a primera vista.
Dentro de nuestra filosofía como propedéutica de salvación, surge un problema de capital importancia: ¿Debo salvarme yo o debo abandonarme a la
acción de Dios para que me salve? ¿No convendrá más bien trabajar por la
salvación como si sólo de nosotros dependiese, aunque estemos convencidos
que está más allá de lo natural? Es preciso empezar por percatamos de que
Dios no puede tratamos como instrumentos ciegos, inanimados, inertes; esto
sería contradictorio, absurdo. En la salvación entran en juego todas nuestras
facultades. Los grandes prodigios de la gracia - un Saulo derribado y enceguecido en el camino de Damasco- operan sobre sujetos activos. Y cuando
Dios habla -iniciativa solemne y manifiesta- exige que se le responda. En
rigor, es El quien nos salva, pero nos salva por medio de los actos de nuestra
libertad. En ese sentido cabe decir, también, que somos nosotros quienes nos
salvamos. Dios está al principio y al fin. Al principio con su revelación en el
trecho intermedio ~ara esperar, ejecutar y merecer. Ni activismo ni quietismo.
No podemos esperar de nuestra actividad, lo que sólo Dios nos puede dar.
Pero tampoco podemos yacer como un cadáver, suprimiendo todo acto religioso y dejando que Dios lo haga todo. Toda nuestra tarea humana reside en
implorar, trabajar y e,perar la salvación.

Excelsa.
,. JosÉ GRANERis, opus cit., pág. 84.

24

25

�7. D10s

VIVE

El fenómeno religioso, en lo que tiene de más indeterminado y universal, nos
ha mostrado como elemento básico esa disposición o sentido para lo Absoluto que tiene el hombre. El claro que en todo hecho religioso se comprenden
actos intelectuales, voluntarios, afectivos, individuales y colectivos. Pero toda
búsqueda ulterior debe partir de ~n hecho incontrovertible, admitido por todos los filósofos. Una definición de síntesis histórica, por comprensiva y amplia que se la suponga, no indica jamás -&lt;:orno acertadamente observa Paul
Ortegat- sino lo que las religiones han sido, pero nada nos dice de lo que
deban ser. Una referencia al todo, a la última Realidad, la reconocen unánimemente los tratadistas de la materia. Todo que juzga y que no es juzgado. Realidad que se funda por ella misma y en ella misma. Las divergencias provendrán de atribuir al pensamiento, al sentimiento, a la sociedad o a
la vida un carácter de valor incondicionado.
El análisis empírico del objeto religioso deja siempre un residuo inexplicable. Las teorías empiristas, inspiradas en un postulado especulativo, dinámico o sociológico, se traducen en representaciones imaginativas, leyendas y
mitos. Nos hablan del papel que juegan los instintos de conservación, sexual
y social, pero omiten el elemento de comunicación con una Realidad espiritual. ¿ Cómo entender el hecho religioso, haciendo caso omiso de esa fe misteriosa que mueve al hombre a adherirse a la suprema Verdad? Esa suprema
Verdad, que no puede profanarse sin blasfemia, impregna al sentimiento de
plenitud, de temor y de confianza, de humildad y de orgullo, de respeto y
de amor. Ante el Todopoderoso, el alma del creyente se sabe indigna e impura, palpa su nada y se ofrece, se sacrifica, implora la gracia y se convierte.
La naturaleza sirve tan sólo de punto de partida a la experiencia religiosa.
Más allá de ella, el hombre se proyecta hacia un Ser trascendente de quien
dependen los valores de la existencia. Corresponde al análisis metafísico, y
no al análisis empírico, decidir sobre la naturaleza de esa Realidad misteriosa
con la cual el hombre religioso cree comunicarse. En efecto, en la inmanencia de la vida espiritual se descubre un misterioso coeficiente de trascendencia.
"Cuando yo desciendo al fondo de mí mismo, al principio de mi actividad
y de mi conocimiento -traduzco de la obra Philosophie de la Religion de
Paul Ortegat S. J., que nos ha servido, en esta materia, como valiosa pauta
en muchos puntos-- constato alguna cosa que no quiero y que es por tanto
llamada a la vida, alguna cosa que no pienso y que es por tanto luz; encuentro un ser que anima intensamente mi acción y que determina soberanamente mi pensamiento; encuentro un destino personal que trasciende los sentimientos y las representaciones y todo lo dado psicológicamente en la con-

26

•
• " .11 Ohserva agudamente Paul Ortegat S. J., profesor en las facultac1enc1a
des universitarias de Namur, que cuando imperiosamente mi conciencia me
c?~promete a inquirir el problema religioso, no me deja lugar para la opc10n, puesto que el Absoluto es el ser fuera del cual nada subsiste. No se trata
de uno de los objetos del pensamiento, sino de la fuente de su brotar. Aquí
los términos en presencia son contradictorios: de una parte la nada, de la
otra. el ser; de una parte el pensamiento, de la otra el silencio; de una parte
la vida, de la otra la muerte. Porque la relación del hombre con el Absoluto
no es ab_stracta, si~o viviente, se ha podido hablar de una participación, de
un lazo mdestructible que une su ser a un Absoluto bueno y necesario. Este
conocimiento de la religación nos otorga un sentido sintético de la vida que
es una sabiduría absolutamente necesaria. "La religion est l'union sociale
vitale, spéculative de la personne a Dieu, ttre Personnel et Créateur. Elle n'es;
pas constituée exclusivement par une morale ou une métaphysique, par des
actes ou des sentiments. Elle exige une union non seulement extérieure et
psychologique, individuelle et collective, spéculative et dynamique, mais substantielle et ontologique. Dieu est présent dans notre vouloir-etre et dans notre
assimilation de l'etre, dans nos gestes extérieurs et dans l'emotion du coeur
'
parce que nous sommes des etres qui participons a son ttre".1 2
No podemos sacrificar lo Absoluto a lo relativo, como lo hacen los empiristas, porque lo relativo mismo carecería de objetividad y de valor. Tampoco
debemos absorber lo concreto en lo abstracto, lo relativo en lo Absoluto, como
lo quieren los idealistas, porque ese Absoluto mismo sería irreal. Ni cabe sacrificar el acto a la vida, u oponer la inteligencia y el ser, el pensamiento y
la voluntad. La persona -inteligencia y voluntad- es el fundamento último
del acto religioso, la fuente de acciones que le comunican incesantemente
con Dios. En cualquier instante puede la persona comunicarse con su Dios
personal. Basta pensar, o querer, o inquietarse por la subsistencia o abrir
simplemente los ojos para contemplar la naturaleza. Dios tiene múltiples vías
de acceso a sus creaturas; podríamos decir que su contacto es universal. A
El estamos unidos no sólo por actos efímeros, sino por nuestra realidad que
subsiste. Toda la doctrina de Ortegat -y en general la de todos, los filósofos
cristíanos de la religión- que estamos glosando, nos viene a decir: ¡ Buena
noticia! ¡ Dios está próximo, infinitamente próximo! El es lo inmediato. ¡ Dios
vive! Y nosotros debemos ser los testigos de su grandeza y de su trascendencia. Sin El, ¿seríamos todavía algo a un título cualquiera? Precisamente
porque hay un Dios vivo, se tornan vivas todas las cosas. "Por eso, tener el

u PAUL ÜRTEGAT S. J., Philosophie de la Religion, Editions
Louvan 1948, pág. 158, Tomo l.
u Opus cit., págs. 684-685.

J.

Duculot, Gembloux,

27

�sentido de Dios -expresa Stanislas Fumet- es tener la in~ción misma de
. que D"ios vive
. " . y este Dios vivo es el Amor vivo que nos coroser y sentir
•
. ·r amorosamente. es el Dios presente que hace, por su presencia
t
prome e a VlVl
'
•
•
d
de
d inh bºlitación vivir al alma de los contemplativos; es el Dio~ e amor y .
c:nsol:ci~n que' colma a quienes posee; es el Di~s ~ue ?aciéndono~ sentir
interiormente nuestra miseria nos regala con su mi~ncord1a; es el Dios que
nos llena de humildad y de gozo, de amor y de confianza ...

UN FILÓSOFO EN EL OLVIDO.-JULES LEQUIER
PRoFR.

MARio

A. AGUILERA

M.

Universidad Autónoma de Nuevo Le6n

EL PRESENTE TRABAJO se propone un doble objeto, primero dar a conocer a
los estudiosos de la Filosofía un gran pensador francés, casi totalmente desconocido; Jules Lequier; y acercarnos a su problemática a través de un bello
pasaje intitulado "La feuille de charmille" fragmento donde se podrá ver el
inicio de la obra de este gran pensador y único considerado por su autor,
como digno de difundirse entre sus amigos.
Jules Lequier, filósofo bretón nacido en 1814 ha manejado durante su
corta existencia una sola idea, un solo problema central: la Libertad. Extraño
caso, un pensador que vivió 48 años con el tormento de un mismo ·problema
y no publicó nada.
J ean Wahl y J ean Grenier se han preocupado en los últimos años por restituir su memoria, pero su escasa celebridad se la debe a Charles Renouvier.
Fue gracias a la fiel amistad de Renouvier que el nombre de Lequier no se
perdió totalmente en el olvido, gracias a él se conservaron sus escritos.
Pero también Renouvier, es el causante involuntario, de que el nombre
de Lequier permaneciera en las sombras, ya que sólo comentó en sus obras
los fragmentos, de quien llamó su maestro, y Lequier pasó a la Historia de
la Filosofía Francesa como génesis de la filosofía de Renouvier. Inclusive Jean
Grenier hace resaltar cómo Renouvier hace una interpretación tendenciosa
de la filosofía de Lequier pues sólo escoge los pasajes que más le cautivan y
concuerdan con su pensamiento.
Jean Grenier distingue tres importantes influencias en el pensamiento de
Lequier: Su fe católica; arraigada por sus padres y su primera educación; su
país, Bretaña, donde pasó casi toda su vida, la Bretaña favorece ese gusto
por una independencia absoluta, ese anarquismo latente en las gentes incultas, ese ensueño que caracteriza el país celta que hace que el romanticismo
tenga una existencia profunda. Lequier respira esa atmósfera desde su niñez.

29

28

�Estas características: su fe católica, su país celta, su época romántica, son las
tres llaves que nos aproximan al pensador fogoso y exaltado.
Lequier no publicó nada, pues exigía la claridad del estilo para co~unicar
el rigor de los conceptos, como muestra en el hermoso pasaje, preludio de su
obra La Feuille de Charmille.
Filósofo y poeta, siguiendo la expresión que le había aplicado L. Dugas
combina en el horizonte de su espíritu, la profundidad del concepto con la
elevación de la palabra en sus páginas, "esas páginas que la fiebre arranca_ a la
..:
,, se manifiesta ese ardor y esa pasión que exaltaba su pensamiento
fa,1ga...
1
y a menudo como expresa Le Gal La Salle: el artista ~etenía, la pluma en a
mano del pensador. Numerosos pensadores se reconoceran en el: Dostoyevsky,
Bergson Blondel Chestov, Berdiaeff, Heidegger, Sartre; a menudo se le
identifi:a como :xistencialista, como un "heros d~ négatif", !ean Wahl ?~s
dice que puede considerarse como uno de los primeros _Y mas ~andes filosofos de la existencia. El "Kierkegaard francés" el escritor apasionado que
surge muy temprano en un mundo muy viejo.
.
.
Cuando el idealismo alemán se imponía en todas las umver~idades eu~opeas,
cuando predominaba la filosofía hegeliana, ~o~ s~ profun_didad, ~u rigor, Y
su poder dialéctico, un joven alumno ~el Pohtec~co a quien nadie conoc1a,
un joven de carácter taciturno y sombno; bosquejaba en su apartada soledad
ideas sobre la libertad y la necesidad, la eternidad y el tiempo, el hombre Y
Dios, presciencia divina y libertad humana; ideas que. orie?tarían el, pensamiento francés por vías totalmente diferentes a las del idealismo aleman. ,
Lequier presenta un problema nuevo, diferente, y _lo l_ª?~ª como un desaf~o
a su siglo, en plena alba de la era positivi~ta ~ cien~fic1sta, y lo hace ~m
pretender ser el heraldo de una libertad anarqu~c~ y ciega. Cuando Leqwer
trata sobre la libertad, supone e implica un arb1tno absoluto, ~?ma e~ escabroso problema de la libertad y presciencia divina y. su soluc1on es~ muy
lejos de establecer una conciliación dialéctica entre libertad y necesidad al
estilo del idealismo alemán.

•
Lequier afanoso de saber, busca la verdad, se siente hecho para conocerl~
y amarla "Je me suis fais pour posséder la verité, puisqu~ je me sens ~ait
pour l'aimer" no es sólo la vocación, el llamado natural ~acia la _v~rdad, smo
el amor hacia ella. Busca febrilmente esa verdad, empujado, qmza, por una
experiencia de su infancia, y toma el arduo camino utilizado anteri~rmente
por Descartes, Pascal, Leibnitz, Kant, busca la verdad con la segundad espontánea de que existe ( suponer lo contrario sería poner fin a la búsqueda)•

30

Junto al problema de la verdad toma el de la libertad. Para Lequier la
libertad es la condición positiva del conocer, es el medio para llegar al conocimiento, y al mismo tiempo es, como para Kant, la condición de la moral.
Se trata pues, de una búsqueda y de una primera verdad, su punto de
partida es heurístico, no dogmático. Antes de comenzar a filosofar es preciso
querer filosofar, y nos invita a iniciar con él la búsqueda.
"le vrai philosophe, celui qui a senti l' angoisse métaphysique, entre en
Philosophie comme on entre en religion".
E. CAILLOT

Cuando un autor invita a seguirlo en su búsqueda, él ya la ha hecho y ha
dejado preordenado el resultado. En Lequier parece que escribe a medida
que va avanzando en sus reflexiones, su obra muestra su temperamento filosófico, especie de confesión intelectual, que lo muestra lleno de desconfianza
hacia sí mismo, exigiéndose un rigor minucioso, un deseo de perfección.
Lequier, pensador solitario y exigente, nos invita a la búsqueda de la verdad
sin facilitarnos el camino.
Se trata de poseer con certeza una primera verdad, sólida inquebrantable,
que sirva de guía a las acciones futuras, una verdad que sea imposible de
dudar; la duda es un medio de conocer, de acceder a la verdad, de filosofar.
La duda, como instrumento de filosofar, se detendrá cuando ya sea imposible dudar. Lequier quiere que la duda sea sincera y total, que pueda detenerse libremente y no por una necesidad externa. Para Lequier filosofar es
liberarse de todo lo que no es Filosofía, es la sublevación del espíritu, es
cometer el primer acto libre, que encadenará toda su filosofía.
Su método es la búsqueda, no la duda. Lequier desea desde el principio
ponernos en el clima mismo de esa libertad que va a salir de una toma de
conciencia, y del análisis que es la búsqueda; es preciso buscar, es decir, ejercer una libre encuesta de lo que muy vagamente está percibiendo por la luz
interior.
Aparentemente la tarea que se propone es la misma que la de Descartes:
buscar una primera verdad, y parece que también toma la duda metódica.
Para Descartes gracias a esa duda metódica elimina todas las dudas y encuentra una primera verdad, una evidencia y, sobre ella, edifica todo un
sistema. Pero, para Lequier esa evidencia puede ser engañosa, además que
para él, la verdad no es una constatación pasiva.
Lequier no podía aceptar la evidencia cartesiana, ya que tras lo evidente,
lo claro y distinto, aparece la necesidad: como que se está afirmando algo
que es necesario afirmar, Lequier transforma la acción de dudar por la de
buscar, rechaza la duda como método y la sustituye por la búsqueda. Des-

31

�carta la evidencia para sustituirla por la certeza y la creencia, como afirma
Grenier "Le príncipe premier de Lequier n'est pas le cogito mais le fiat en
quoi il s'ecarte de Descartes pour se rapprocher de Fichte".
Lequier no acepta la duda cartesiana como método pues la duda se destruye por su exceso mismo ( no dudaría si no supiese que dudaba, es decir
comienza a dudar pero no duda de comenzar) no quiere ser P.risionero de
esa duda, comienza, es libre de comenzar, comenzar "ce grand mot", importante para Lequier como para Hegel, pero en éste sólo da lugar a una dialéctica infinita, en Lequier es una palabra fecunda, ese comienzo será la libertad. Cada acto es un primer acto, un acto que no era, es, se hace de la
nada; cada acto libre es un "milagro" es un hecho fuera de toda norma, de
toda necesidad. Esta afirmación de la libertad es el acto más libre y también
el más arriesgado, el más peligroso.
Lequier no se interroga si la libertad es una certeza sino que toma conciencia de que la certeza tiene como condición la libertad. La búsqueda prueba la libertad, pues la implica, sin la necesidad no hay conocimiento, pero
sin la libertad no hay búsqueda.
El hombre está frente a la alternativa: o hay actos libres o todos los actos
son necesarios, como en Parménides, la vía de la verdad y la vía del error,
Lequier muestra la vía de la necesidad y la de la verdad. La libertad es
pues, la condición del conocimiento, el principio de la ciencia y de la moral,
verdad sobre la que se puede regir la ciencia y la conducta, eficaz para el
conocimiento y para la acción.
El acto libre es el acto que afirma la libertad, con esa afirmación crea la
libertad. No hay punto medio entre necesidades y libertad, la libertad no es
fragmentaria, es o no es, la clave es hacer, faire (Lequier cita al principio
de su obra un pasaje bíblico: San Juan VII, 17 cambiando el término voluntatem por veritatem y dice: Faire: Qui Facit veritatem . . . cognoscet de
doctrina utrum ex Deo sit an ego a me ipso loquar) .*
Lequier, católico ortodoxo, quiso reforzar el catolicismo, renovarlo desde
el punto de vista teológico y político, tratando de conciliar preciencia divina
y libertad humana. La intención final sería una filosofía cristiana, pero para
esto no se limita a separar la Filosofía de la Moral, como Kant, ni a fundar
la Moral sobre la ciencia como los positivistas, o a fundar la ciencia sobre la
acción como los pragmatistas. Sino que fundamenta dos diferencias importantísimas, el hacer humano y el hacer -hacer de Dios; al igual que Kierkegaard, con quien guarda un gran paralelismo, se remite a la Biblia y analiza
algunos pasajes, pero Lequier va más lejos. También considera al hombre
'lt El que quiere hacer la voluntad (verdad ) de Dios, conocerá si la doctrina es de
Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. San Juan VII-17.

32

como dependiente de Dios, mejor aún, como independencia. Mientras Kierk~gaard ponía al_ hombre ante Dios, Lequier lo pone ''responsable á DIEu". Si
bien el ~~~bre tiene su fe que todo lo justifica, como lo presenta en el pasaje
del ~crif1c10 de Abra~am- 1~ que. Kierkegaard llama temor y temblor;
Lequi~r por su fe católica, a diferencia de Kierkegaard, cree firmemente en
1~ v~lidez de la razón y, aunque es cierto que las soluciones que da el crist1arusmo son de otro orden, las soluciones que él da a problemas como la
~resencia ~vina, tratan de no separarse de las Escrituras. Lequier da gran
nnportancia al acto libre tanto de Dios como del hombre • Dios: Ser libre
creador de seres libres, vive en una eternidad que es sucesió~ imprevisible no
simultánea, como diría Santo Tomás o San Agustín. Lequier solucion: de
esta manera este escabroso problema.
. Su solución, excesivamente audaz lo lleva a multitud de problemas diñciles de entender: "Prodige effroyable: l'homme delibére et Dieu attend"
"C'est l'homrne qui. f oum1t
· a' D'1eu l'occasion de mériter" nos afirma Lequier'
pero los grandes pensamientos arrastran y a veces sobrepasan al pensador
como acertadamente afirma Jean Grenier.

•
Lequ!er se nos manifiesta como el heraldo de la libertad, como el pensador
combatiente que se enfrenta al problema y a todos los riesgos y hace de esto
la razón de su vida y consciente de esto exclama: "Cette croyance á la liberté
je voudrais la ressaisir a un prix du sacrifice de ma raison meme".
'
Las circunstancias de su vida trágica y agitada lo llevaron varias veces a
las puertas_ ~e la loc~ra pero, nos preguntaremos con Grenier. ¿ Fue Lequier
~ desequilibrado? cierto que se nos presentan algunas evidencias: sus capnchos, sus extravagancias, su orgullo, su rebeldía, su exaltación con la amistad, su constante insatisfacción, sus alardes místicos, pero estas son también
las ~anifesta~iones de un hombre que se sale de lo común, que se eleva por
encima del mvel normal y no las de un enfermo mental. Su vida se vio atormentada por cuatro dramas: en su dimensión material, la pobreza excesiva
en su_ ,d~ensión social, su carácter sombrío independiente, orgulloso, en su di~
mension mtelectual, la obsesiva búsqueda de la verdad y en su dimensión
afectiva su fracaso o más bien rechazo amoroso. Para muchos de sus amigos
este último acontecimiento dio lugar a su locura y a su trágico fin.
Pero él también como Kierkegaard, conserva hasta el último momento la
es~eranza; Lequier nos dice "je crois aux retours inoüis, aux compensations
mrraculeuses. Aerés tout il y a les coups de Dieu, fattends les coups de Dieu".
Cabe señalar que en el caso de Kierkegaard fue él quien no quiso casar con

33
H3

�Regina Olsen, mientras que en Lequier fue Nanine Deszille quien lo rechazó,
quizás este fragmento nos ilustra también sobre su extraña muerte.
Poco después del rechazo de Mlle. Deszille, queda en un estado de delirio
mezclado con un exagerado misticismo, en uno de sus manuscritos póstumos
nos dice "Je me suis tué afín de ne pas vivre seul" su drama íntimo culmina
en la tarde del 10 de febrero en que él, como todas las tardes, se adentra en
el mar y allí, no se sabe si voluntariamente o no, se pierde entre las olas.
Jamás se podrá decir si fue suicidio o muerte accidental, desde la mañana en
que se encontró su cadáver se han entablado numerosas discusiones. Su muerte, como expresa Saint-Exupéry en Le petit prince, es el enigma que resuelve
todos los enigmas, ¿accidente o suicidio?, renunció a la lucha o fue una
decisión voluntaria, un acto de libertad que lo liberó, o un desafío, "tenter
Dieu" como o_eina Louis Prat, Lequier dará a Dios la ocasión de manifestar
su poder, nadará hasta quedarse sin fuerzas y Dios lo salvará si así lo quiere.
"La muerte corona con un enigma esta vida solitaria" ¿ fue un acto de
orgullo o de fe sobrehumana? o tal vez la desesperación de un alucinado.

CRONOLOGÍA DE JuLEs LEQUIER

1814.-29 de enero nace en Quintín, Costas del Norte, Bretaña, antigua provincia francesa, de un padre de 34 años, médico cirujano de la marina; su madre, 42 años, mujer piadosa y modesta dedicada a su único
hijo. Su niñez transcurre en un medio totalmente católico, sus primeros
estudios los hizo en el Colegio Comunal de Saint Brieuc, especie de
pequeño seminario donde tanto los maestros como el director eran
eclesiásticos. Pasa luego al colegio católico de Pontlevoy y después al
Colegio Stanislas de París. Su formación escolar y familiar es religiosa.

1846.-Tiene su primera crisis mística.
1848.-Regresa a Bretaña. En Plerin se propone como candidato a diputado
~e 1~ Asamblea Constituye~te, proclamándose católico republicano part1dar10 de las reformas sociales. En su proclamación nos dice: "La li~rtad es la raíz común del derecho y del deber. Si el ejercicio de la
libertad es para cada uno el primero de sus derechos, respetar la libertad de los otros es para cada uno el primero de sus deberes; y aquél
que no cumpla su deber que abdique a su derecho". No resultó electo
se retira melancólico, encerrándose en su soledad. Esa soledad deses~
pera su imaginación.
1850.-A~ ~gravarse la escasez de sus recursos económicos, vende la casa fanuliar.
1851.-Ap~re~e un acceso de locura. Es internado en Dinán. Crisis que no
pe_qud1ca su pensamiento. Al salir del internado continúa los manuscnto_s que ~abía dejado iniciados. Posteriormente pide la mano de
Nanme Desz1lle. Respuesta negativa.
Los siguientes tres años lleva una vida vagabunda, trabaja como
preceptor y profesor en varios colegios, su situación económica es cada
vez más apremiante.
1855.-Regresa a Plerin, tiene una vida completamente miserable muestra
una gran devoción religiosa y una inmensa bondad para con 'los niños
los vagabundos y los animales.
'
1861.-Nuevamente hace la petición de matrimonio a Mlle. Deszille. Al volver a ser rechazado es presa de una especie de delirio.
1862.-11 de febrero, se encuentra su cadáver en las costas de Plerin.

1834.-A los 20 años entra a la escuela Politécnica, donde recibirá una educación científica. Por primera vez su pensamiento se encuentra en una
situación conflictiva. La ciencia descansa sobre el determinismo, la religión le impone la fe en la libertad, cree en la libertad pero la reflexión debilita su creencia. ¿ Cómo concordar razón y fe? Se manifiesta ya su inclinación filosófica. En el Politécnico conoce a Charles
Renouvier.
1837.-Muere su padre. Se ve obligado a dejar sus estudios para cubrir las
deudas familiares. Se retira a Saint Brieuc.
1843.-Se ve obligado a transladarse a París como modesto profesor de la
Ecole Egyptienne.
1844.-Muere la madre de Lequier.
34

35

�Veamos ahora cómo nació en Lequier esta empresa, adentrándose en La
Feuille de Charmille, obertura grandiosa de su sistema, Lequi~r que nunca
estuvo satisfecho de sus esbozos hizo circular entre algunos amigos este bello
fragmento, en 1850. Fragmento calificado P?r L. ~ugas co,m? modelo de
· ·, literari·a, viendo en él una especie .de mito platoruco.
compos1c1on
. .
.
Se trata aquí de definir la libertad o mejor dicho del surglffilento o apan., d la li'bertad un recuerdo de su infancia, posteriormente reelaborado
c1on e
,
. f' fil f
·d
.a
do, devendrá en tema fundamental de su .filoso 1a, oso r1a naci a
yestiliz
del sufrimiento precoz de su alma. Fragmento particul~ente va 10~0 pues
contiene en germen los elementos esenciales de su filosofi~ de la L1ber~d.
En sus páginas se nos brinda la experiencia interna de
libertad en _acc1on,
son por sí solas toda la filosofía de la libertad .La Feuil_le de Charmille nos
muestra la pasión con que Lequier define y afirma. la libertad pura. Pre~arémonos a presenciar esta experiencia pues como ~1~a E. Callot, el autentico filósofo entra en filosofía como se entra en rehgion.

!ª

LA

FEUILLE DE CHARMILLE

Jules

Lequier

Est le seul chapitre de son oevre
que Lequier ait jugé au point et
dont il ait fait circuler des copies
parmi ses amis.
Jean Grenier

LA

FEUILLE DE CHARMILLE

En matiere de métaphysique, j'oserais mettre un enfant au dessus meme
d'un bon et sage laboureur qui n'a rien lu. Quelles étonnantes questions!
Que d'audace et de rectitude, que de simplicité et de profondeur dans sa
maniere de poser les problemes! Quel empressement, qu_!!lle patience a écouter
les réponses qu'on lui fait! Et souvent quel regret naif de ne les pas comprendre!
Par malheur, en devenant homme, il perd sa modestie avec ses avantages.
Ce n'est pas tout a fait sa faute: la langue le trompe, l'exemple l'entraine,
l'autorité le tyrannise. On le prend par ses vertus pour le séduire, et il s'attache

-LA HOJA

DE CARPE -

En materia de Metafísica, yo osaría poner un runo por encima de un
sabio y buen trabajador que nada ha leído. ¡ Qué sorprendentes preguntas!
¡ Cuánta audacia y rectitud, cuánta ingenuidad y profundidad en su manera de proponer los problemas! ¡ Qué afán, qué paciencia para escuchar
las respuestas que le dan! ¡ Y, a menudo, qué pesar ingenuo por no comprenderlas!
Por desgracia, al convertirse en hombre, pierde modestia y ventajas. Mas
eso no es todo lo que hace su imperfección: la lengua lo engaña, el ejemplo
lo encadena, la autoridad lo tiraniza. Se le toma por sus virtudes para se-

36

37

�aux erreurs qu'on lui enseigne, de toute l'affection qu'il porte a ceux qui lui
promettaient la vérité. J'ai subi la loi commune et j'aurais beaucoup a
désapprendre; mais a l'egard de ces grandes questions du libre arbitre et
de la Providence, les raisonnements des doctes n'ont jamais rien pu sur moi.
On me donnait en abondance de longues et diverses explications; j'ai fait
comme l'enfant, j'ai écouté et je n'ai point compris. Enfin, comparant ce
luxe d'arguments et de lumieres, ou s'anéantissaient l'une apres l'autre les
deux vérités dont on voulait montrer l'accord, a ma fiere indigence qui, du
moins, me les conservait daos leur intégrité, j'en suis venu a reconnattre que
l'un de mes plus anciens souvenirs était aussi pour moi l'un des plus instructifs.
11 est une heure de l'enfance qu'on n'ouhlie jamais: celle ou l'attention
venant a se concentrer avec force sur une idée, sur un mouvement de l'ame,
sur une circonstance quelquefois vulgaire, nous ouvrit, par une échappée
inattendue, les riches perspectives du monde intérieur: la réflexion interrompit
les jeux, et, sans l'aide d'autrui, l'on s'essaya pour la premiere fois a la pensée.
Un jour, dans le jardín paternel, au moment de prendre une feuille de
charmille, je m'emerveillai tout a coup de me sentir le mrutre absolu de cette
action, tout insignifiante qu'elle était. Faire, ou ne pas faire! Tous les deux
si également en mon pouvoir! Une meme cause, moi, capable au meme
&lt;lucirlo, y él se aferra a los errores que se le han enseñado, con todo el dolor
que causan, quienes prometieron la verdad. Y o sufrí la ley común y tuviera
mucho que desaprender, pero con respecto a esas grandes cuestiones del libre
arbitrio y de la Providencia los razonamientos de los doctos no han podido
actuar sobre mí. Se me han dado en abundancia largas y diversas explicaciones; y yo como el niño, escuché y no comprepdí nada. En fin, comparando ese lujo de argumentos y de luces, donde se aniquilan una después de
otra las dos verdades cuyo acuerdo se quería mostrar a mi altiva indigencia
que, al menos me las conserva en su integridad, he llegado a reconocer que
uno de mis más antiguos recuerdos, era también, para mí, uno de los más
instructivos.
Es una hora de la infancia que no se olvida jamás: aquella donde la atenci6n se viene a concentrar con fuerza sobre una idea, sobre un movimiento
del alma, sobre una circunstancia a veces vulgar, nos abre, por un escape
inesperado, las ricas perspectivas de nuestro mundo interior: la reflexión
interrumpe los juegos, y sin la ayuda de los demás se inicia por primera vez,
en el pensamiento.
Un día, en el jardín paterno, en el momento de tomar una hoja de carpe,
me maravillaba de golpe, al sentirme el amo absoluto de esta acci6n, tan insignificante que era: ¡ Hacer o no hacer! ¡las dos alternativas en mi poder:
Una misma causa, yo, capaz al mismo instante, como si fuera doble, de dos

38

~stant, com~e si j'ettais double, de deux effets tout a fait opposés! et, par
1 un, ou par 1autre, auteur de quelque chose d'eternel, car quel que fut mon
choix, il serait désormais éternellement vrai qu'en ce point de la durée aurait
eu lieu ce qu'il m'aurait plu de décider. Je ne suffisais pas a mon étonnement·
je m'éloignais, je revenais, mon coeur battait a coups précipités.
'
J'allais mettre la main sur la branche, et créer de bonne foi, sans savoir,
un monde de l'etre, quand je levai les yeux et m'arretai a un léger bruit
sorti du feuillage.
oi~au eff~~uché ª::Ut pris la fuite. S'envoler, c'était périr: un épervier
qu1 passa1t le salSlt au miheu des airs.
C'est moi qui l'ai livré, me disais-je avec tristesse: le caprice qui m'a fait
toucher cette branche, et non pas cette autre, a causé sa mort. Ensuite, daos
langue _de. mon age (la langue ingénue que ma mémoire ne retrouve pas),
Je poursw:411~: _Tel est done l'enchamement des choses. L'action que tous
appellent mdifferente_ est celle dont la portée n'est aper~ue par personne, et
ce n'est qu'a force d'1gnorance que l'on arrive a etre insouciant. Qui sait ce
que le premier mouvement que je vais faire décidera dans mon existence
future? Peut-etre que de circonstance en circonstance toute ma vie sera différente, et que, plus tard, en vertu de la liaison secrete qui par une multitude
d'intermédiaires rattache aux moindres choses les événements les plus considérables, je deviendrai l'émule de ces hommes dont mon pére ne prononce

°?º

!ª

~~ctos ºfuestos ! y por. uno o por otro, autor de algo eterno, pues, mi elecCion, sena en lo sucesivo eternamente verdadero lo que en ese momento
hubie~a tenido lugar; aquello que me hubiera gustado decidir, yo no salía
de mi asombro; me alejaba, regresaba, mi corazón latía precipitadamente.
Iba a poner la mano sobre la rama, y a creer de buena fe, sin saber, un
mundo del ser, cuando levanté los ojos y me detuve por un ligero ruido que
salía del follaje.
l!n pájaro asustado había emprendido la huída. Volar era perecer: un
gavilán que pasaba lo agarró en medio de los aires.
. He sido yo quien lo ha liberado, me decía con tristeza: el capricho que me
hizo ~ocar esta rama y ~o otra, ha causado su muerte. Enseguida, en la lengua
de mi edad (la lengua ingenua que mi memoria no retiene) proseguía: tal es
entonces el encadenamiento de las cosas. La acción que todos llaman indiferente es ~quella c_uya trascendencia no es percibida por nadie, y es que a
fu~ de_ 1gno~ancia se llega a ser despreocupado. ¿ Quién sabe Jo que decidirá
en m1 existenCia futura a hacer? Quizá de circunstancia en circunstancia toda
mi ~da será _diferent~, ~ más tarde, en virtud de la uni6n secreta que por una
multitud d~ ~termed1a,nos vu~lve a enlazar a las menores cosas (motivos) con
los aconteclilllentos mas considerables, yo puedo ser émulo de esos hombres

39

�le nom qu'avec respect, le soir, pres du foyer, pendant qu'on l'écoute en
silence.
O charme des souvenirs! La terre s'embrasait aux feux du printemps et
la mouche vagabonde bourdonnait le long des allées. Devant ces fleurs
entr'ouvertes qui semblaient respirer, devant cette verdure naissante, ces
gazons, ces mousses remlis d'un nombre innombrable d'hotes divers; a ces
chants, a ces cris qui tranchaient par intervalles sur la sourde rurneur de la
terre en travail, si continue, si intense, et si douce qu'on eut cru entendre
circuler la seve de rameau en rameau et boullonner dans le lointain les sources
de la vie, je ne sais pourquoi j'imaginai que depuis ma pensée jusqu'au
frémissement le plus léger du plus chétif des etres, tout allait retenir au sein
de la nature, en un centre profond, coeur du monde, conscience des consciences,
formant de l'assemblage des faibles et obscurs sentirnents isolés dans chacune
d'elles un puissant et lumineux faisceau. Et il me parut que cette nature,
sensible a mon angoisse, cherchait en mille fa1,ons a m'avertir: tous les bruits
étaient des paroles, tous les mouvements étaient des signes. Debout au pied
d'un vieil arbre, je le regardais avec inquiétude et avec une sorte de déference,
quand, la brise passant, il inclinait ou secouait lentement sa tete chenue. Quel
est cet oiseau de proie dont j'affronte les serres, disais-je en moi meme, ou quel
est ce sort glorieux que je me prépare? Toutefois, j'avan(,ai la main, je saisis
la feuille fatale.
cuyos nombres mi padre pronunciaba con respeto, en la noche cerca del fuego, mientras se le escuchaba en silencio.
¡ Oh encanto de los recuerdos! La tierra se abrasa con los fuegos de la
primavera y a lo largo de los paseos, zumba la mosca vagabunda. Ante esas
flores entreabiertas que parecen respirar, ante ese verdor naciente, de céspedes
y musgos llenos de innumerables huéspedes diversos; con cantos, y gritos que
cortan por intervalos el sordo rumor de la tierra en trabajo, tan continuo, tan
intenso, y tan dulce que se hubiera creído oír circular la savia de rama en
rama y el lejano borbotear en las fuentes de la vida. Yo no sé por qué imaginaba en mi pensamiento hasta el más ligero estremecer del más débil de
los seres·, todo iba a resonar en el seno de la naturaleza, como centro y razón
del mundo, conciencia de las conciencias y forma un poderoso y luminoso haz
con el ensamblaje de los débiles y oscuros sentimientos. Me parece que esta
naturaleza, sensible a mi angustia, busca de mil maneras advertirme: todos
los ruidos son palabras, todos los movimientos son señales. Y yo parado al pie
de un viejo árbol, miro con inquietud y cierta diferencia, cuando, la brisa
pasa inclinando o sacudiendo lentamente su cabeza cana. ¿Cuál es ese pájaro
de presa que afront6 las garras, decía para mis adentros, o cuál es la salida
gloriosa que me prepar6? S6lo sé que mi mano avanzaba tocando la hoja fatal.

40

Mais si cette détermination présente, au Jieu de commencer une suite
d'événements, continuait la suite des événements passés par un autre des
longtemps certain pour quelque etre supérieur a moi, et arrivant a son heure
dans cet ordre général que je n'avais point fait? Si me sentir souverain dans
mon for intérieur, c'était, au fond, ne sentir pas ma dépendance? Si chacune
de mes volontés était un effet avant d'etre une cause, en sorte que ce choix
ce libre choix, cecchoix en apparence aussi libre que le hasard, eut été réel~
lement ( n'y ayant point de hasard) la conséquence inévitable d'un choix
antérieur, et celui-ci la conséquence d'un autre, et toujours de meme, a remonter jusqu'a ces temps dont je n'avais nulle mémoire? Ce fut dans mon
esprit comme l'aube pleine de tristesse d'un jour révélateur. Une idée ... Ah!
quelle idée! Quelle vision! J'en suis ébloui. L'homme aujourd'hui en rassemblant les réminiscences de ce trouhle extraordinaire qu'eprouve l'enfant
l'épr?uve derechef; je ne peux plus distinguer les angoisses de l'un d~
ango1sses de l'autre; la meme idée, terrible, irrésistible, inonde encore de sa
clarté mon intelligence, occupant a la fois toute la région et toutes les issues
de la pensée. Je ne sais comment peindre le conflit de ces émotions.
En un point de ce vaste monde animé d'un mouvement continuel et
continuellement transformé, ou d'instant en instant rien ne se produisait qui
n'eut la raison de son existence dans J'état antérieur des choses, je me vis au
Pero si esta determinación presente, en lugar de comenzar una serie de
aconte~ientos pasados para otro desde largo tiempo cierto, para algún
ser supenor a mi, y llegan a su hora en ese orden general que yo no había
hecho.;, s1,
' sentirme
.
soberano en m1· foro interno, eso era en el fondo, no sentir mi dependencia? si cada una de mis voluntades era un efecto antes de
ser una causa, de manera que esa elecci6n, esa libre elección esa elección en
apariencia t~ li?re _como el azar haya sido realmente (no' habiendo azar)
la consecuencia meVItable de una elección anterior, y ésta la consecuencia
de otra, y siempre de la misma manera, hasta volver a esos tiempos en que
ya no tengo ninguna memoria? Eso fue en mi espíritu como el alba llena
de tristeza de un día revelador. Una idea ... ¡ Ah! ¡ que idea! ¡ Qué visión!
yo he sido deslumbrado. Ya hombre, hoy reuniendo las reminiscencias de esa
turbación extraordinaria que experimentó el niño, lo experimento de nuevo,
Y no puedo ya distinguir las angustias del uno de las angustias del otro• la
mismo idea, terrible, irresistible, inunda aún con su claridad mi intelige;cia,
ocupando a la vez toda la región y todas las salidas del pensamiento. No sé
cómo pintar el conflicto de esas emociones.
E~ un lugar de ese vasto mundo animado de un movimiento continuo y
continuamente transformado, donde de instante en instante nada se producía que no tuviera razón de su existencia en el estado anterior de las cosas,

41

�dela de mes souvenirs; je me vis a mon ongme, moi, ce nouveau-né qui
était moi ce moi étranger qui commenc;a mon etre, je le vis dé posé a son
insu en i'.in point de cet univers: mystérieux germe destiné a devenir avec
les années ce que comportaient sa nature et celle du milieu complexe qui
l'environnait. Puis, dans les perspectives de la mémoire de moi-meme, que
je prolongeai des perspectives supposée~ de ma vie futu~e, j~. m'apparus_:
multiplié en une suite de personnages d1vers, dont le derruer~ s 11 se tou~~1t
vers eux un 1· our a un moment supreme, et leur demanda1t: Pourquo1 11s
, ;i 1
avaient 'agi de la' sorte? Pourquoi ils s'étaient arretés a telle pensee.
es
entendrait de proche en proche en appeler sans fin les uns aux autres. Je
compris l'illusion de murmurer au moment d'agir ces mots dérisoires: Réfléchissons, voyons ce que je vais faire; et que j'aurais beau réfléchir, je ne
parviendrais pas plus a devenir l'auteur de mes actes par _le moyen _d~ m~s
réflexions que de mes réflexions par le moyen de mes reflextons ;_ que s1 J ava1s
le sentiment de ma force, car je l'avais pourtant le senttment de ma
force propre, se j'en étais parfois débordé, c'est que je la sentais en moi
a son passage, c'est qu'elle me submerge~it d'uen de ses vagues,
forceoocupée a entretenir ce flux et reflux universal. Je connus que, n etant p~
mon príncipe, je n'étais le principe de rien; que mon défaut et ma faiflesse étaient d'avoir été fait; que quiconque a été fait, a été fait dénué de la
1

!ª

me veo más allá de mis recuerdos, me veo en mi origen, yo, ese recién nacido
que era yo, ese yo extraño que comienza mi ser, lo veo dep~sitado a su i~norancia en un punto de ese universo: misterioso germen destmado a devemr
con los años lo que comportaba su naturaleza y lo del medio complejo que
lo rodeaba. Después en las perspectivas de la memoria de mí mismo, que
yo prolongaba desde perspectivas supuestas de mi vida futura,, a~arezc~ 1;mltiplicando en una serie de personajes diversos, de los que el ulttmo, s1 el se
volviera hacia ellos un día en el momento supremo y les preguntara: ¿ Por
qué ellos habían obrado a la suerte? ¿Por qu~ se ha?ían_ detenido en tal
pensamiento?, les oiría de cerca en cerca llamandose sm fm los unos_ a los
otros. Comprendo la ilusión de murmurar el momento de perseguir e~s
palabras irrisorias: Reflexionemos, veamos lo que voy a hacer, Y_ que habna
reflexionado bien, yo no llegaría a devenir más el autor de mis. actos ~or
medio de mis reflexiones que de mis reflexiones por medio de mis reflexiones, que si yo tuviera el sentimiento de mi fuerza, pues yo lo tenía el sent,imiento de mi fuerza propia, si a veces la había desbordado, es que la senba
en mí a su paso, es que ella me sumergía en sus olas, la fuerza ocup~da _en
mantener el flujo y reflujo universal. Yo conozco que no siendo yo rrn pnncipio, no podía ser el principio de nada; que mi defecto y mi debilidad e~an
por haber sido hecho; que quienquiera que haya sido hecho, ha sido
42

noble faculté de faire; que le sublime, le miracle aussi, hélas! et l'impossible
était d'agir: n'importe ou en moi et n'importe comment, mais d'agir; de
donner un premier branle, de vouloir un premier vouloir, de commencer
quelque chose en quelque fac;on ( que n'eussé-je pu quelque chose!), d'agir,
une fois, tout a fait de mon chef, c'est-a-dire d'agir: et sentant, par la douleur
d'en eerdre l'illusion, la joie qu'on aurait eue a posséder un privilege si beau,
je me trouvai réduit au role de spectateur, tour a tour amusé et attristé d'un
tableau changeant qui se dessinait en moi sans moi, et qui, tantot fidele et
tantot mensonger, me montrait, sous des apparences toujours équivoques et
moi-meme et le monde, a moi toujours crédule, et toujours impuissant a suponner mon erreur présente ou a retenir la vérité: ne fut-ce que cette vérité,
maintenant si claire a mes yeux, de mon impuissance invincible a me défaire
jamais d'aucune erreur, si, par une autre erreur, j'en tentais l'effort inutile
et inévitable. Une seule, une seule idée, qpartout réverbérée, un seul soleil
aux rayons uniformes: Cela que j'ai fait était nécessaire. Ceci que je pence
est nécessaire. L'absolue necessité pour quoi que ce soit d'etre a l'instant et
de la maniere qu'il est, avec cette conséquence formidable: le bien et le
mal confondus, égaux, fruits nés de la meme seve sur la meme tige. A cette
idée, qui révolta tout mon etre, je poussai un cri de détresse et d'effroi: la
feuille échappa de mes mains, et comme si j'eusse touché l'arbre de la science,
je baissai la tete en pleurant.
desprovisto de la noble facultad de hacer; que lo sublime, el milagro también, ¡ Ay! y lo imeosible era obrar: no importa dónde en mí y no importa
cómo, pero obrar; dar un primer impulso, de querer un primer querer, de
comenzar una cosa en alguna manera (que no hubiese yo podido hacer) de
tratar, una vez, enteramente en mí, es decir de obrar: y sintiendo, por el
dolor de perder la ilusión, la alegría que se había perdido al poseer un
privilegio tan bello, me encuentro reducido al rol de espectador, a veces
triste en un cuadro cambiante que se dibujaba en mí sin mí, y que, ya fiel,
ya falso, me mostraba, bajo apariencias siempre equívocas y yo mismo y el
mundo, a mí siempre crédulo, y siempre impotente para sospechar mi error
presente o para retener la verdad: Eso no fue lo que esa verdad, ahora tan
clara a mis ojos, de mi impotencia invencible para deshacerme jamás de
algún error, si por otro error, intentara un esfuerzo inútil e inevitable. Una
sola, una sola idea, por todas partes se reverbera, un solo Sol con rayos uniformes: lo que yo hice era necesario. Esto que yo pienso, es necesario. La
absoluta necesidad para quien sea de ser al instante y de la manera que lo
es, con esta consecuencia formidable: el bien y el mal confundidos, iguales,
frutos nacidos por la misma savia en el mismo tallo. A esta idea que subleva
todo mi ser, yo lanzaba un grito de angustia y de terror: la hoja escapa de

43

�Soudain je la relevai. Ressaisissant la foi en ma liberté par ma liberté
meme sans raisonnement sans hésitation, sans autre gage de l'excellence de
ma n:ture que ce témoig;age intérieur que se rendai~ mo~ aro,~ cr~ée a l'~ge
de Dieu et capable de lui résister, puisqu'elle devait 1~ obé1r, J~ ve~ de
me dire dans la sécurité d'une certitude superbe: Cela n est pas, Je sws libre.
Et la,chimere de la nécessité s'était évanouie, pareille ces fantomes formés
pendant la nuit d'un jeu de l'ombre et des lueurs du foyer, qui tiennent immobile de peur sous leurs yeux flamboyants, l'enfant, réveillé en sursaut,
encore a demi perdu dans un songe: complice du prestige, il ignore qu'il
entretient lui meme par la fixité du point de vue, mais sitot qu'il s'en doute,
il le dissipe d'un regard au premier mouvement qu'il ose faire.

a

mis manos, y como si hubiese tocado el árbol de la ciencia, bajé la cabeza
llorando.
.
De pronto la volví a levantar. Recobrando la fe en mi libertad por Im
libertad misma, sin razonamiento, sin vacilaci6n, sin otra prenda de la_ excelencia de mi naturaleza que ese testimonio interno que se entrega a Im alma
creada a la imagen de Dios y capaz de resistirlo, puesto que ella debía o~decerlo, yo acababa de decirme con la seguridad de una certeza soberbia:
Eso no es así soy yo libre.
y la quimera de la necesidad se había desvanecido, pareja a esos fantasmas
formados durante la noche en los juegos de luces y sombras__del fuego, ~ue
tienen inmóvil de miedo bajo sus ojos resplandecientes, al runo que des~1~rta sobresaltado, aún medio perdido en un sueño; c6mplice _del presbgio,
ignora que él mismo lo mantiene por la fijeza del ~unto de ~~• pero tan
pronto como lo duda, lo disipa de una mirada al pnmer movuruento que se
atreve hacer.

•

Analizando este fragmento observamos cómo se va introduciendo el problema. Insiste primero en que el alma infantil, una . int~ligencia nueva, es
más sensible a la metafísica pues aún está sin contaminaciones, en su pureza
original posee quizás esos misterios que el hombre ya no pue~e captar; a~a
que en un escape inesperado, revela en cierto momento, las neas perspectivas
del mundo interior.
Preludia su drama con una acción simple, insignificante: tomar o no, una
hoja de carpe. Esta acción se manifiesta en tr~~ m~me~t~s difere~tes: al
tomar la hoja se siente amo absoluto de su acc1on _(mtu1C1on _del libre arbitrio) sabe que puede o no hacerlo, es como si nacieran d~s ideas gem~
de las que una tiene que morir antes de nacer y la otra r e a ~ ( es dueno
y consciente de su alternativa) y es consciente de que su dec1S1ón sea cual
fuere, formará parte de la eternidad ( consumaci6n del hecho) .

44

Su movimiento hace huír a un pajarillo que estaba entre el follaje y es
presa del gavilán que le causa la muerte ( descubre la fatalidad) ¿ fue a causa
de su movimiento que el pajarillo huyó?, ¿su muerte fue necesaria?, ¿su
acci6n estaba unida a un determinado orden, a un encadenamiento de hechos
ya establecidos?
¿ Una acción libre puede decidir toda una vida, como una acción aparente
insignificante puede traer grandes consecuencias? toma conciencia de que
está condicionado por un ser superior, de su dependencia por haber sido hecho, su obrar estaba determinado, es cautivo de lo necesario, de esa única
idea que se revela como un sol de rayos uniformes. Hasta aquí o el niño
precozmente filósofo ha dejado de serlo y Lequier se nos presentará como un
partidario de la inevitable fatalidad, o el niño continuará cuestionándose esas
"sorprendentes preguntas".
Pero Lequier pensador combatiente no se detiene y hace frente al problema: en niño ha devenido en filósofo por medio de la reflexión y refuerza
la fe en la libertad por la libertad misma, es la creencia en la libertad la que
calma la sed de interrogaciones, Lequier propone la creencia: es libre porque
se cree libre y creyéndose libre puede obrar libremente, acto y creencia están
unidos como causa y efecto, ya no se va a probar la libertad sino a afirmarla,
no puede probarla por razonamientos va a creer en ella libremente. Es necesario obrar, querer un primer querer, y afirmando su autonomía arranca la
hoja (experiencia de la libertad) .

La libertad no fue un hecho para constatar sino un problema, problema
que debía solucionarse. El niño no descubrió la libertad, la sinti6 o creyó
sentirla en él, esa libertad, ese problema que atormentó su razón y le causó
graves confusiones, al realizarla, al efectuar el acto libre, el grito de desesperación se convirti6 en grito de triunfo, en esa certeza soberbia de que ya no
es un ser dependiente, Dios conoce el futuro pero como necesario, mas no
como contingente, y así hace desaparecer el fantasma de la necesidad .
Ya no hay adversario, sólo queda la victoria, es un acto de libertad que
afirma la libertad.
Hasta aquí la tarea ha quedado iniciada, el camino está preparado, es difícil permanecer estático ante un sistema que se nos ofrece rico en perspectivas esto fue sólo el preludio el camino está ahí esperando.
Un siglo ha pasado y Lequier espera el lugar a que tiene derecho en el
panorama del pensamiento contemporáneo, su voz permanece perdida en el
olvido, quizás porque habló a un siglo que no podría ni quería escucharlo.
Esperemos y hagamos votos porque muy pronto su nombre figure entre los
grandes gigantes del pensamiento.

45

�BIBLIOGRAFÍA

·
Bibliotbéque Philosophique, Editions Marce!
CALLOT Ei.nLE, Propos sir ]ules Lequier,
Riviére et Cíe. París, 1962.
·
Presses Universitaires de France,
GRENIER JEAN, La philosophie de l ul es, L equier,
Publications de la Faculté de Lettres D Alger.
LEQUIER JuLEs, Oeuvres Complétes, pub~ées par Jean Grenier, Etre et Penser, Cahiers
de Philosopbie, Editions de la Baconmére, Neuchatel, 1952.
TILLIETE

XAVIER,

LEQUIER, Philosophe tragique, Rev. Etudes, juille-aout-septembre,

1962, París.
l Les C lassiques de la Liberté, Editions des Trois
WAHL JEAN, Jules Lequier, eo.
Collines, Geneve-París, 1948.

HOMBRE Y SOCIEDAD
- La confrontación esencial de nuestro tiempo DR. HÉcTOR GoNzÁLEZ URIBE
Profesor titular de la Teoría del Estado
en la U.N.A.M. y en la U.I.A. Director
del Instituto de Investigaciones Humanísticas en la Universidad Iberoamericana.
Sumario: 1.-La persona humana y la sociedad: sus antinomias. 2.-Las antinomias son
sólo aparentes: en realidad hombre y sociedad no se oponen sino que se complementan. 3.-La sociedad aporta el bien común al perfeccionamiento del individuo
humano: sus características y funciones. 4.-Ejercicio de la causalidad social: bien
común, población y poder público. 5.- Medida cuantitativa y cualitativa del bien
común. 6.-Carácter supletorio y subsidiario del bien común. 7.-Bien común y orden jurídico. 8.-El principio de subsidiariedad: naturaleza y características. 9.-Aplicación prudencial del principio de subsidiariedad: tiempos, circunstancias, regímenes
sociales y políticos.

1.-EL HOMBRE no es un ser solitario, sino que se comunica, por múltiples
canales, con los demás seres humanos que lo acompañan en la aventura de
su existencia temporal. Queremos ahora estudiar más de cerca el problema
de las relaciones que guardan los fines humanos individuales con los de la
sociedad, y, en definitiva, con los del Estado, que es la sociedad perfecta en
el orden intramundano.

Un análisis de los conceptos de persona humana y de sociedad nos pone
de manifiesto, desde el primer momento, que hay entre ambas algunas profundas antinomias que nos sobresaltan e inquietan. ¿En qué consisten? ¿C6mo
pueden solucionarse?
La persona humana, desde luego, por su naturaleza misma de subsistente
o supuesto racional, es una totalidad psicol6gica y ontol6gica, y por l6gica,
la persona se constituye en un todo cerrado, incomunicable, intransferible,
dueño de sí y autoconsciente. Es libre y sui iuris en el orden jurídico. Es un

46

47

�.
' valor supremo en el universo óntico y axiológico, al
verdadero fin para
y l
. tramundanos deben estar subordinados.
ual todos los demas va ores in
. b
c
,
tituida por una pluralidad de miem ros
La sociedad, por su, ~arte, e;ta c:; múltiples vínculos de solidaridad que
ligados entre sí, organicamen e, p
p· . ' libre y consciente hacia
d
·ntereses comunes y de su cons iracion
d
nac~~ e su~ i que es un bien superior al bien particular de . ca~a u~o e
un in comu;, de la vida temporal y mundana. La vida social implica saellos, en el p ~no .
l . d" 'duos Estos deben refrenar sus tenden-

:i

c~ific;;:it!:,t:~~~:::a:;:eg:i/~ai~;nea de conducta _que les señale la ;ut;c~as
. l
medio de sus leyes y de sus ordenamientos concretos. es e
ridad soc;/ :::a ontológico, la sociedad no posee un ser sustancial, y p~r tal
el punto
. uede ser una persona física, por más grande y complicad_a
razón no es ni p .
1 y 1'urídica integrada por una sene
se le suponga sino una persona mora
'
l b.
~:erelaciones unificadas entre sí por el fin que persi?~en, que es e :er:o::
.
'l puede lograrse por la cooperacion de todas las p
mún. y este bien so o
individuales que viven en sociedad.

D la com araci6n de estos dos conceptos, de persona y so~iedad, nace
. ~
p
tinomia que plantea serias dificultades. Si la persona
mevitablemente una an
, .
f el ser
humana en efecto, es una totalidad y un fin para si m~sma, y no su re
.
' r d a otro ser y a otros fines, como senan los de la persona
mstrumenta tza a
1 capacidad de autodetenninarse libremente
moral. si por otra parte, posee a
.
d .da
' ' . iuris con lo cual puede trazarse su propio programa e v1 y
y de ser
'leyes . c6mo ha de subordinarse a la sociedad y a las leyes
darse a si misma
, é
•
bº
fcular al
. ponga? . c6mo ha de mediatizar su propio ien par i
que e11a im
•, é
bien común?
.
·
1
.
ue resolverse a fm de evitar que e
La antinomia es grave, pero tie~e q b 1 bo d 1 hombre" o el del "buen
,
• di ·d l ya sea el del hom re o
e
egoismo m vi ua -1
. d d un·p'ida los beneficios de la civilizaci6n. y
·"
destruya a socie a e
~1var ~ debe buscarse desde dentro del hombre mismo, desde ~l punto en
a solucio
a se abre en una doble trascendencia, vertical y honzontal, haque a person
cia Dios y hacia los demás hombres.
1
t d la persona humana ta como
l
2 -Analizando más a fondo e concep o e
. .'
'. 16 .
.
ncontramos con que por su const1tuc1on ps1co gica y
ya lo conocemos, nos e
.
ciclad de coontol6gica, por su autoconciencia, por su libertad,_ por su capa r ·t . es
nocer y de amar, por su lenguaje, Por sus emociones, Por sus ~ ac1on
.
omunicarse la persona tiene una
mismas y por su ansia de enriquecerse y c
. . :
ue la ha
. d rutas de despegue por las cuales puede iruciar el vuelo q
.
::i~~r del encierro de un subjetivismo inroanentista hacia los .más amplios

:ui .

Por su inteligencia y su voluntad libre, la persona está intelectual y operativamente abierta hacia los demás. Posee una trascendencia psicol6gica y metafísica. Por su lenguaje, por su amor, por sus decididos impulsos a la posesi6n de bienes, a la conservaci6n y enriquecimiento de su vida, y a ser honrada
y estimada, lo mismo que por su tendencia natural a dar de sí y de lo que
tiene, está emocional y existencialmente abierta al mundo y a los otros hombres. Tiene una trascendencia afectiva, moral y jurídica. De su actividad en
este sentido nacen la cultura, la propiedad, la familia, el Derecho, el Estado.
Lo social y lo político no son, pues, realidades o hechos que se impongan
al hombre desde fuera de su ser y que violenten su naturaleza, ni tampoco
son fruto de una mera convención o acuerdo de voluntades --que, en el
fondo, supondría ya una tendencia natural a la sociabilidad y un convencimiento de la necesidad de la vida comunitaria-, sino que son algo que
arranca del núcleo más íntimo de la persona, de una imperativa e ineludible
exigencia de su constituci6n psicológica y ontológica. La persona humana
sabe y siente que sin la sociedad y el Estado no podrá alcanzar el desarrollo
pleno y la total expansi6n que su ser racional pide.
El hombre, por su categoría ontol6gica, por su "puesto en el cosmos",
como diría Scheler, por su inteligencia y su libertad, está insertado en un
orden jerárquico de seres que no ha sido creado al azar, sino de acuerdo con
un plan sapientísimo, y él sabe que esto es así y que en todas las zonas 6nticas del universo, incluyendo muy especialmente la humana, rige una suprema ley que impone a todos los entes creados el buscar la perfecci6n de su
propia naturaleza. El ser humano es, por tanto, consciente de que debe perfeccionarse en la sociedad de sus semejantes. Su vivir es necesariamente
convivir, no sólo en el orden físico y biol6gico, sino sobre todo en el cultural
y espiritual.
Desde lo más hondo de su ser se inicia en la persona humana la ascensi6n
hacia lo social. Por el lenguaje y el amor, por los sentimientos de solidaridad
y simpatía, se relaciona con las demás personas en los diversos sectores de la
sociedad: el económico, el cultural, el jurídico, el político, aun el deportivo
y recreativo. Y de aquí nacen los grupos sociales más variados, desde el más
natural y espontáneo, que· es la familia, hasta el más complejo y poderoso,
que es el Estado. Todos con sus derechos y deberes, que han de procurar
annonizarse en una sociedad bien ordenada. La persona individual tiene derechos innatos a la vida, a la libertad, al desarrollo integral de todas sus
potencias; pero también deberes esenciales para con la sociedad, para la realizaci6n del bien común. Y lo mismo los grupos intermedios entre el hombre
y el Estado.
Se da así la sociedad civil y política, desde el grupo más pequeño hasta la
organizaci6n internacional de los Estados, como resultado del movimiento

horizontes de la expansi6n física y espiritual.

49
48

H4

�espontáneo, natural, pero moralmente necesario, del espíritu humano hacia
la convivencia. Es en ella, y en sus instituciones a veces muy complicadas, en
donde encuentra el ambiente propicio para su perfeccionamiento. La sociedad, con su bien común, no tiene tan sólo una estructura óntica de unión
permanente y estable, basada en múltiples lazos de simpatía, solidaridad e
interés, sino una clara y definida teleología que la lleva a insertarse en el
orden ético: la unión por y para el bien común. El hombre es bueno, y realiza sus valores morales, en la convivencia con los demás hombres.
Siendo, pues, el hombre, indigente, por una parte, y expansivo, por la
otra, busca irremediablemente en la sociedad la expresión total de su ser, de
su personalidad psicológica óntica y moral. De aquí se desprenden varias
fundamentales consecuencias, en las cuales está contenida la solución de las
aparentes antinomias que los conceptos de persona y sociedad provocan.
La primera es que la sociedad no es algo artificial, ni violento, ni convencional para el hombre, sino que nace desde dentro de su ser, de un modo
espontáneo y natural, como una exigencia de enriquecimiento y expansión.
La segunda es que, por ello mismo, la sociedad no se opone a la personalidad del hombre, sino que la prolonga y perfecciona. Se adapta a ella
como la propiedad de \lil ser a la esencia del mismo. La sociedad es un reflejo de la persona humana y conserva muchas de sus características.
La tercera es que la sociedad no tiene ninguna realidad sustancial, fuera
de los individuos humanos. Estos son el fundamento real de la sociedad, la
cual se constituye sobre la base de las relaciones entre los sujetos reales, que
son los hombres. No es un unum per se. Su unidad es meramente de orden,
en vista de un fin. Es una unidad teleológica.
La cuarta es que si la razón de ser de la sociedad son los hombres que la
constituyen, su razón de existir son también los hombres, o sea, que existe
para ellos. Es una prolongación de la personalidad humana, una especie de
superestructura personal. Por lo tanto, la sociedad no es un fin en sí, sino
algo supletorio y subsidiario, subordinado a la persona humana, que es su
origen y fundamento. La sociedad sólo se comprende y se justifica en la medida en que sirve a la persona para que alcance su último fin.
La quinta es que la sociedad no puede tener, en sí misma, un fin distinto
y contrario al de las personas que la constituyen, sino que su fin radica en el
bien de esas mismas personas tomadas colectivamente, o sea, en el bien común. El bien común no puede ser fijado arbitrariamente por la sociedad,
sino que su forma, contenido y límites dependen del parecer de la parte mayor y más sana de la comunidad, conforme a los supremos principios de la
ley natural y a las razones de conveniencia indicadas por las circunstancias

La sexta es que la expansión social del hombre va desde la persona individual hasta la sociedad perfecta en el orden temporal, que es el Estado, con
s~ poder soberano. Pero esa expansión no se realiza de un salto, sino paulauna y gradualmente, de tal modo que entre los individuos y el Estado se da
~~ multitud de gX:Upos y asociaciones de diversa índole, en los que se manifiesta toda la variada gama de aspiraciones, necesidades e intereses del ser
humano: la familia, el municipio, el sindicato, la escuela, las sociedades mercantiles, las asociaciones civiles y profesionales, los consorcios industriales, los
c~ntros re_c~eativos y culturales, las instituciones de beneficencia, las agrupaciones religiosas y confesionales, y tantos otros grupos más. Análogamente a
lo que ocurre con los organismos vivos más evolucionados --el hombre mismo, en su aspecto corporal- la sociedad posee una verdadera estructura
orgánica, en la que las sociedades y comunidades intermedias se van ordenando jerárquicamente, según la importancia de su fin y la amplitud del
poder social de que disfrutan, hasta llegar al Estado, que tiene el fin más
universal y el poder más extenso. Ese fin es el bien público temporal, y ese
poder es la soberanía. El Estado debe reconocer y respetar la libertad con
que se constituyen esas asociaciones intermedias y sólo regularlas jurídicamente de tal suerte que no lesionen el interés público y colaboren, ordenadamente, a la consecución del bien público temporal.
La séptima es que el individuo, por su dimensión social, tiene deberes fundamentales para con la sociedad, que no puede eludir so pena de destruirse
a sí mismo. Está obligado a colaborar activamente en el logro del bien común,
que sobrepasa, en el orden de las realizaciones temporales e intramundanas
su pro?io bien individual. El hombre está ordenado hacia la sociedad ;
~ubordinado a ella, en todo lo que mira al bien común, y debe sacrificar sus
mtereses perso?ales de g~po'. especialmente en casos extremos, en los que
hay una necesidad comumtana apremiante o de emergencia nacional.
La octava es que la tensión creada entre persona y sociedad, entre derec~os personales y derechos sociales y entre los deberes del individuo y la
sociedad, ha de resolverse armónicamente, buscando, en cada momento histórico ~ ~n cada ge~eración humana, un equilibrio dinámico que respete la d1gmdad y la libertad del hombre y promueva activa y eficazmente
el bien común. Sin embargo, en última instancia, en un orden de valores :spirituale~ y trascen~entes, es la persona humana la que tiene la primacia. La sociedad, en fmal de cuentas, nace de la persona y existe para la
persona, y el bien común sólo tiene una categoría instrumental e intermediaria, al servicio del bien supremo total del hombre.
3.-Resueltas así las antinomias planteadas por los conceptos -y las realidades mismas-- de persona y sociedad, que tanto vale como decir persona
Y Estado, puesto que el Estado es la sociedad perfecta, nos conviene exami-

históricas.

51

50

�etenimiento la naturaleza del bien común, sus
narconunpOCo más de d
.
"d
manifestaciones y consecuencias, a fin de conocer me1or lo que la socie -~d
rfeccionamiento del individuo humano. Hacemos la aclaracion.
aporta al Pe
•
,
1 b" d
de que al hablar del bien común no nos vamo~ ~ referir a el_ como e ien e
cualquier grupo O asociación, en cuanto s~ distingue d~l bien de cada uno
de sus miembros, sino específicamente al bien de la sociedad en general, de
la sociedad política global y perfecta, que es el Estado. En ot_ras pala~ras, ~l
que hemos llamado, siguiendo la terminología de Jean Dabm, el bum pu-

blico temporal.

.

.

.

Hemos visto que el hombre, individualmente considerado, tiene coro? fm
· un b;en que consiste en la perfección plena de su naturaleza racional.
propio
• ,
.
.
· d
Pero por su constitución metafísica y ética, necesita de la soc1eda . para
alcanzar esa P.'!rfección. Por tal razón, su bien personal ap~rece .supe~ita_do,
no sólo en te;ría sino también y sobre todo en un orden existencial pra~tico,
al bien común. Este no está constituido simplemente por la suma de los bienes
individuales, perseguidos y alcanzados por cada uno de lo~ m~~mbros de. la
sociedad, sino que es un bien superior que, ~or s~ o~~aruzac10n y medios,
posibilita incluso la realización actual de los bienes individuales.
El carácter supraindividual del bien común y su natural~a penna~ente
quedan de relieve si se toma en consideración que hay un conJunto de bienes
y valores culturales, que forman la tradición de un pueblo y que c~ea~ '!
mantienen un ambiente en el cual nacen, se desarrollan y mueren los individuos. Los individuos, con sus intereses propios, pasan y desap~recen; queda,
en cambio el bien común de la sociedad a que han pertenecido.
Este bie~ común se manifiesta, sobre todo, en los bienes y. v_alores que la
sociedad, con los elementos de que dispone, asegura ~n benefi~10 de la persona humana: el orden, la paz, la justicia, la segundad, el bie~estar. P~ra
la consecución de estos bienes, pone la sociedad una serie de medios m~y importante&amp;: las leyes, los servicios pú~licos_ de toda índole, l~~ s~ntenc1as d~
los tribunales, la educación, la beneficencia, la cultura, el e1ercit~ Y la po
"c' y debe quedar muy claramente establecido que estos medios han de
.
,
H
l 1 ia.
estar siempre al servicio de los bienes y valores d~l bien comu~. ay una
·, · ,
·ca de subordinación y dependencia entre los mstrumentos
re1acion 1erarq111
,
.
d
que sirven y los bienes que son servidos por ellos. Sólo asi s~ evita el abs~r
de los Estados -capitalistas O totalitarios- que co~ un instrumental JUfl·
dico y administrativo muy perfeccionado atentan, sm embargo, contra los

?

valores esenciales de la sociedad y la persona.
, .
Hay, pues, un orden esencial que está inscrito en 1~ natur,aleza ":1tuna del
bien común. Un orden teleológico, que supone una Jerarqma de fmes Y de
valores. El aparato material del Estado está al servicio de los bienes Y valores del bien común, y éste, a su vez, al del bien supremo de la persona

52

humana. En ese orden fundamental de fines existenciales, e.l bien común
tiende a realizar el orden de la sociedad en un doble plano: el de la libertad
y el de la proporcionalidad.
Debe promover y garantizar, en efecto, la libertad del hombre, que es el
don más precioso y sin el cual no puede alcanzar su finalidad propia de ente
racional. U na libertad que tiene múltiples aspectos: libertad de conciencia
de pensamiento, de palabra, de educación, de formar o no una familia, d;
cambiar de domicilio o de nacionalidad, de industria y de comercio, y tantos
otros más. Si el hombre no es libre para alcanzar su fin supremo, de nada
sirve el bien común. Más bien crea una cárcel -como en los países totalitarios- que un hogar para los individuos. Un pensamiento aherrojado es el
peor de los envilecimientos, aunque las realizaciones materiales del Estado
sean magníficas, como en la Alemania nazi o en la Rusia soviética.
Por otra parte, es tarea del bien común garantizar un orden proporcional
y equitativo. Esto supone el tomar en cuenta para organizar los servicios
económicos, jurídicos, administrativos y políticos, la igualdad fundamental
de los hombres que viven en sociedad y la diversidad accidental de sus talentos, capacidades, virtudes y situaciones vitales. Todos los hombres son
iguales entre sí por su naturaleza racional y libre; todos tienen un mismo
destino espiritual y trascendente; todos tienen un mismo "rostro humano",
a pesar de su distinto sexo, color, origen étnico o condición social. Por eso el
bien común -en ese aspecto esencial- debe ser igual para todos, sin discriminaciones ni prejuicios. Pero evidentemente que las desigualdades accidentales de capacidad, necesidades y bienes de que se dispone, obliga a la
sociedad a distribuir las cargas equitativamente y a poner una atención especial en la condición de los más indigentes. El hombre no puede ser considerado en abstracto, como un simple número o dato estadístico, sino en
su concreta situación existencial. No como lo hacen el individualismo y el
colectivismo, sino como pretende y quiere hacerlo un auténtico humanismo
social.
4.-Siendo el bien común la causa final de la sociedad es claro que las
demás causas concurren también a su realización.
Así, el esfuerzo común -cada vez más consciente y responsable- de
todos los miembros de la sociedad constituye la causa eficiente del bien público temporal. Los individuos deben buscar no sólo sus intereses materiales
y espirituales, sino también el interés colectivo, y en muchas ocasiones tendrán que subordinar sus gustos, deseos y necesidades, por legítimos que sean,
al bien de la comunidad, sin el cual ni los mismos bienes individuales resultan ordinariamente factibles. La cooperación al bien colectivo se hace de múltiples maneras: con el trabajo manual, con el empleo de la técnica, con la
actividad docente o cultural, con la investigación científica o filosófica, con

53

�el arte Lo que importa es que se haga con el propósito libre y de_li~~!º te
contribuir al bienestar comunitario. De
manera los esfuerzos m V1 :
y de grupo resultan una verdadera causa del bien común, y con causa e a

esa

;s

vida social.
f
d
d d
Pero Ja colaboración de los particulares, si se hace en .º~~ esor ena ª Y
sin plan corre el riesgo de ser anárquica y hasta perjudicial. Los fuertes
a los débiles los más listos sacarán ventaja sobre los menos dota1 ta
ap as r
'
, ·
ºtati
Por eso se
dos, y el reparto de cargas y beneficios sociales sera meq~ vo.
.
requiere que entre en juego un poder superior, una autoridad, que, coo~~e
los esfuerzos privados, los agrupe y ordene adecuadamente, les de ~mda ,
los encamine firme y eficazmente al bien común. Este poder_ constituye la
~usa formal del bien común. Su papel es muy activo: no. consiste n_ada más
er en orden y encauzar las actividades de los particulares: smo ~ en
. .
. lar1a, ?romo-.:·er:la, supervisarla e mbiénpon
en despertar esa actividad,
esttmu
cluso si la necesidad es urgente y grave, suplirla.
.
Es~ tarea de la autoridad pública es de máxima importancia para . el
recto orden social. Pero hay que tener mucho cuidado en darle su_ ~uténtico
sentido y valor para que no se extralimite. La verdadera ca~sa eficiente del
bien común está constituida por )os esfuerzos de los particulares,
_su
inteligencia y con sus manos. Al poder del Estado to~ forn_entar la iniciativa privada y velar porque se ajuste a las necesidades sociales, ~n~luso, en casos
excepcionales suplirla. Pero en modo alguno, ahogarla o susti~mrla por coro'
·
y omnipotente carece
pleto. El intervencionismo
total de1 E stado policiaco
de justificación ante los principios éticos del Derecho.
.
.. , El
La autoridad estatal dispone de muchos medios para realizar su mmon.
· · 1 sm' duda es el de la creación de las leyes, reglamentos y demás
pnnc1pa '
'
.
1 b.
d l que
medidas jurídicas y administrativas necesarias para e go ierno e ?s d
com nen la sociedad. Vienen después los servicios p_úblicos de toda m o1e,
·era;uizados según las necesidades sociales. Su con1u_n~o en~ra dentro del
~onc!to genérico de Administración Pública. Los servicios, ciertamente, so~
de menor categoría óntica y moral que las leyes, pue~to ~ue ~tas tocan m
de cerca a Jo más elevado del ser humano, que es ~~ mt:ligencia aunada a su
como los servicios tienen un valor pural 1'bre vo1untad, pero tanto las leves
'
• al
· · d
mente instrumental. No son fines en sí mismos, sino medios
serv1c10 e un
fin superior que es el bien común.
.
.
El bien común, como ya vimos, es la causa final d: la ~1edad. Con ella
concurren la población, como causa material, y al ausmo ~1empo -con s~s
esfuerzos y realizaciones- como causa eficiente; y la au~ondad ~ poder publico, como causa formal. La causalidad del bien comun se _e1erce de dos
maneras: una directa, cuando se trata de los órganos del gobie1:10 y _la administraci6n, que deben normar siempre su actuación por las exigencias del

án

c?~

54

bien común; y otra indirecta, cuando se trata de los miembros de la sociedad,
a quienes no incumbe inmediatamente el velar por los intereses colectivos,
sino que, al buscar ordenada y pacíficamente la satisfacción de sus propios
intereses, contribuyen en forma poderosa a crear el clima de seguridad y paz
que P-ropicia el bien de la comunidad.
El ejercicio de esta causalidad del bien común se manifiesta principalmente en la participación equitativa y proporcional de los miembros de la
sociedad en los beneficios obtenidos por la colaboración de todos. Y decimos
equitativa y proporcional, y no igual, porque no es posible tomar a los individuos humanos como unidades numéricas iguales, sino como personas que
tienen características propias y situaciones vitales específicas. No es lo mismo
el sabio que el ignorante, el rico que el pobre, el soltero que el padre de una
familia numerosa, el que goza de privilegios sociales, económicos y políticos
que el ilustre desconocido. Por esa razón el bien común se tiene que ajustar
o adecuar a las necesidades de los hombres, según sus condiciones personales
y su situación social y económica. Y atender, desde luego, a los más necesitados.
Esto nos revela asimismo que el bien común no es ni puede ser, por su
naturaleza, algo estático y estancado, sino al contrario, algo dinámico y en
continuo movimiento, en perpetuo afán de servicio y acomodamiento. El
cambio social tan rápido de nuestros tiempos hace que el bien común se
vaya transformando y adaptando según las necesidades de la sociedad. Y
en esta tarea todos deben colaborar en la medida de sus fuerzas, lo mismo
el hombre de ciencia que el humilde trabajador manual, el político sagaz
que el pacífico padre de familia. El objetivo que se ha de buscar debe ser
el de un continuo progreso, a fin de llevar a su pleno desarrollo todas las
potencialidades sociales, temperado por la búsqueda y realización de la justicia social, que atiende preferentemente a las necesidades de las clases menos
favorecidas: obreros, campesinos, marginados de las grandes ciudades.

5.-¿ Cuál será la medida cuantitativa y cualitativa del bien común? O sea,
en otras palabras, ¿ cuál será su intensidad y su amplitud? El determinar esa
medida requerirá, ciertamente, el recurso a los grandes principios de la Etica
Social, que son las normas directivas y de acción y también las normas negativas, que señalan los límites de competencia del bien común. Pero ya en
concreto, esa determinación dependerá de las circunstancias históricas y sociales de cada sociedad. No es lo mismo el bien común de la Inglaterra medieval, en tiempos de la Carta Magna, que el de la Francia de la época napoleónica, o el de la Alemania dominada por Prusia, en tiempos de Marx, o
el de la Norteamérica jacksoniana que vio y estudió Alexis de Tocqueville.
Y mucho menos, el de la sociedad industrial avanzada de nuestro siglo XX
que· critica acremente Herbert Marcuse. En todos estos casos hay un ele55

�mento común: la naturaleza humana y sus exigencias. Sin embargo, el modo
y medida- de la realización del bien común varía según las circunstancias.
En cada época histórica habrá que determinar, de acuerdo con la cultura
de cada sociedad, su estratificación y su índice de cambio y movilidad, la
medida en que los hombres y los grupos deben participar en el bien común,
como realizadores activos y también como beneficiarios del mismo. El bien
común se extenderá asimismo a todas las capas de la población, en forma
equitativa y proporcional, de acuerdo con una sana política social y económica instaurada por el Estado. Es obvio, por lo tanto, que en ayuda de la
Etica Social, que señala los más altos principios y criterios del bien común,
deben acudir muchas ciencias positivas, que señalan los elementos de hecho
que hay que tomar en consideración: la Sociología General, la Sociología
Jurídica y Política, la Economía Política, la Psicología Social, la Antropología Social, la Ciencia Política y todas las ramas del Derecho Público y el
Privado.
6.-El bien común resulta, pues: el elemento más importante de la sociedad,
como el objetivo que dirige, encauza y aglutina todos los esfuerzos individuales y de grupo para dar consistencia unitaria y homogénea a la sociedad
misma en su parte más elevada, que es la espiritual. Sin embargo, su papel,
en final de cuentas, es meramente supletorio y subsidiario. El bien común,
como fin de la sociedad, es un fin secundario y subordinado al bien supremo
de la persona humana. Es un instrumento para alcanzar los fines supremos del
hombre, y cuanto más apto sea para ello tanto más cumplirá su genuina misión y se justificará ante la Moral y el Derecho.
Este carácter subsidiario del bien común tiene consecuencias muy importantes para el orden social, porque señala el punto correcto de equilibrio entre
las tendencias individualistas y colectivistas. El bien común no es ni una mera
garantía del libre juego de los intereses individuales, como quiere la doctrina del "Estado-gendarme" del liberalismo individualista, ni tampoco el
factotum al que deben supeditarse los individuos y grupos, como pretenden
los Estados totalitarios.
La relación del bien común, como fin de la sociedad, con el bien de cada
persona, depende siempre de su naturaleza ontológica y moral. Hay que distinguir dos planos en los fines existenciales del hombre: el plano de los fines
temporales, inmanentes, intramundanos, y el plano de los fines espirituales,
trascendentes, ultramundanos. En el primero, el hombre se subordina a la
sociedad, como la parte al todo. La persona y la sociedad se encuentran en el
mismo orden de entes y de valores: el de la temporalidad, la mundanidad.
Y en este orden ontológico y axiológico, el bien común de la sociedad tiene
la primacía. Así lo reconoce claramente, y en muchos lugares de sus obras,
Santo Tomás de Aquino. Pero advierte, de modo expreso, en dos textos clá-

56

,

sicos, que esto se debe a que el bien común
1 •
.
perteneciendo al mismo género. "B
Y ~ bi~n pnvado se toman como
.
.
.
.
onum unzversi est maius q
b
particulare umus, si accipiatur t
.
uam onum
I-II, 113, 9 ad 2). y "Dice du rumqude bm eodem genere" (Sum. Theol.,
.
n um, quo
onum commu
p t'
b
pnvato, si sit eiusdem generis'' (S
Th l
ne o ius est ono
bio, en el segundo plano el d l um.
eo ., II-II, 152, 4 ad 3). En cam'
e os entes y valores e · ·tu l
la que priva sobre la sociedad
sp1n a es, es 1a persona
.
, porque su naturaleza
l
nores, y van más allá de 1
f
.
Y sus va ores son supe.
a es era mmanente de la vida intram d
mismo Doctor Angélico sostiene que el h b
un ana. El
política según todo su ser y s
o~ re no se ordena a la comunidad
u poseer smo que
'1 ·
•
.
ordenarse a Dios con d
'
, en u tima mstancra, debe
y en este terren~ el h::b:~ocqoumeoes, pue~e. y tiene (]bid., I-II, 21, 4 ad 3).
.
,
ser espmtual se encu t
.
cualquiera otra realidad creada.
'
en ra por encima de

Esto quiere decir que en el ámbito de la vida so .
. .
en juego las exigencias del bi
'
l h cial ordinaria, cuando están
.
en comun e ombre deb
b d"
sociedad y cumplir sus oblig .
. 'z
e su or tnarse a la
aciones socia es sean cuale f
.. .
personales que esto le imponga Debe
,
. ~ ueren 1os sacrificios
le')-·es y reglamentos, participar .en l pag~r contr~bu_ciones, someterse a las
militar obligatorio E incluso p
't. asl funciones publicas, prestar el servicio
de utilidad p 'bZ-.
d
er7:21 tr ~ expropiación de sus bienes por causa
u ica y ar su misma vida en legít.
df
amenazada o lesionada Sus intere
d .
i":a e ensa de su patria
.l
.
.
ses e tipo materzal indust . l
eta es, financieros de traba7·0- h
d
ria es, comer.
.
'
an e someterse a las norm
zE
as que e stado
dicte, sin mengua de la libe t d d . . . .
Estado debe reconocerle.
ra
e iniciativa, y de empresa que el propio
fin:; e:~::;~afe:es;o e~u:t::: fines temporal~s tienen su razón de ser en los
los fines espirit:al;s es clar/:::rt, so~ ms~rumentos para la obtención de
temporales de lo .' d. 'd
as exigencias del Estado sobre los bienes
s m ivi uos no pueden ser abs l t
'l
cuando de ellas nazca una base tem oral , . o u as, y so o se justifican
integral de l . d' .d
p
mas ¡usta para el desarrollo humano
OS

tn Wt UOS.

En el terreno, empero, d e sus intereses
·
..
espmtuales
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:;ilia,

d

l

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de religión, de ~ducación de sus hijo::~ h:::r~
se 1e reconozca su libertad se le
p
tice y se le den los medios para ejercitarla eficazrr:ente Arq:í e;:,mse le g~ra~otro campo, el pap ez del E stad o es puramente supletorio
· y s ,b .d. o .enCningun
pretende invadir los dominios de la person h
~ si iario. uando
ideologías
d d
ª umana e imponerle dogmas
ficable.
y mo os e conducta, comete el atentado más brutal e injusti~
Esto mismo nos está indica d
h
•
.
tiva entre l b.
'
n. o que . ay una diferencia específica cualitae ten comun y el bien particular. No ej nada más una diversidad

57
\

�cuantitativa sino en el orden del ser y del valor. El bien común, en sí mismo,
en su esfer~ propia, busca la perfección de la totalidad soc~al. _
el h~mbre es sólo una parte. El bien del todo priva sobre el de los individuos. Ti~~e
una realidad supraindividual. En cambio la persona humana, en el dominio
de sus fines trascendentes, rebasa el ámbito de lo social y pene_tra en una
esfera suprasocietaria. Y aquí el bien de la sociedad se ordena al bien supremo

1llí

de la persona.
. .
.
.
,
De todo lo dicho se desprende una consecuencia ineludible: el bien comun
no puede igualar a todos los hombres y nivelarlos con el mismo rasero. Sus
diversidades individuales y de grupo son demasiado notorias para poder ser
unifarmadas, aun con los métodos de coacción violenta de los Estados ~otalitarios. El bien común debe tender más bien a buscar la unidad en la diversidad. o sea, en otras palabras, el bien común, para realizar plenamente su
naturaleza y cumplir sus exigencias, ha de ser pluralis~a. Está ob~igado a reconocer que hay legítimas diferencias en la vida social, provenientes ~e la
diversidad de culturas, de religiones, de tradiciones étnicas, de lengua7e, de
costumbres. y debe obrar en consecuencia, y dejar que haya autonomías_ regionales, religiosas, lingüísticas, educativas, integradas siempre en la unidad
superior del Estado.

7.-Por otra parte, hay que subrayar la relación importantísima que existe
entre el orden del bien común, concebido como el orden fundamental de la
sociedad, y el orden jurídico. Para que la sociedad pueda ~ca~ar su ~in, Y
con ello dé al hombre la posibilidad de alcanzar sus propios fines existe~ciales, es menester que establezca normas jurídicas y se a}us~e. a ~}~as. ~as
aún debe acatar los principios supremos del Derecho -pnncip1os et1cos, msnaU:ralistas- que son anteriores y superiores a ella misma y que le impone~
}os deberes de justicia, caridad, equidad, proporcionalidad, en el cumplimiento de sus tareas.
Por tal razón además de constituir el principio del bien común un principio real, fund~do en la naturaleza genuina del hombre, como ente racional
y libre, y con una dimensión social ineludible, y en la nat~al~z~ de la ~ciedad, con su estructura, sus exigencias y sus fines, es un pnncip10 mat~~ial,
con su contenido propio, que son todas las necesidades humanas esp~cíficamente temporales, y no meramente formal, aunque tenga sus formas bien determinadas de realización.
El principio del bien común es, asimismo, un principio de ~rden. jurídico,
en el que entran en juego, de un modo fundamental, las exi~~nc1as_ de_
justicia. Con su norma básica de "dar a cada uno su derecho , la JUS~c1a
se aplica lo mi•mo a la sociedad en su conjunto que a cada uno d_e _sus rruembros, ya sean individuos o grupos. La sociedad tiene derecho de exigir las pres-

!ª

58

taciones necesarias para su subsistencia y el cumplimiento de sus deberes:
contribuciones económicas, servicios personales, sacrificios de bienes y aun
de la vida, en caso de peligros graves. Los miembros, a su vez, tienen derecho de exigir que se reconozcan y salvaguarden sus intereses existenciales:
la vida, la libertad, la propiedad, la posibilidad de desarrollar todas sus potencialidades materiales y espirituales. Estos derechos de la sociedad y de sus
miembros tienen, naturalmente, su corresP.ondiente contrapartida en las obligaciones que respectivamente les corresponde cumplir. Todo ello de acuerdo
con la equidad y proporcionalidad que son características de las relaciones
sociales bien fundadas y que se expresan en las leyes esenciales del país, y
especialmente en su Constitución política.
Queda claro, desde luego, que el bien común, como principio y fundamento del orden social, tiene una fuerza obligatoria superior a la voluntad
de los legisladores de cada uno de los Estados particulares. Constituye un
imperativo ético que no pueden eludir las legislaciones positivas. Si éstas organizan sus leyes, reglamentos, decretos y demás disposiciones de carácter
jurídico de acuerdo con normas que contradicen los principios del bien común -como serían, por ejemplo, las que establecieron la discriminación racial, la persecución de credos religiosos, la desigualdad en el trato y los privilegios injustos- no podrían jamás justüicarse ante la conciencia moral y
jurídica de los hombres, serían injustas e inequitativas, y crearían una situación de "violencia institucionalizada" que traería como consecuencia, a la
corta o a la larga, una revolución.
Al contrario, las legislaciones que reconocen las exigencias del bien común,
y lo que pide la justicia legal y social en las diferentes etapas del desarrollo
de los pueblos, no sólo igualan la positividad de la norma con las demandas de la justicia, sino que adquieren una flexibilidad y una adaptabilidad
que aseguran su permanencia. No se anquilosan ni se hacen obsoletas. Y ponen
al servicio del bien común el instrumento necesario para su realización.
Por lo demás, no hay que olvidar que el principio del bien común tiene
un rango superior al del bien particular en el plano específicamente social,
y esto en todos los grupos sociales, desde el más elemental y primitivo que es
la familia, hasta el más complicado y perfecto que es el Estado. Su validez,
como sabemos, está limitada al ámbito de lo público y de lo temporal, y
cualquier intromisión en la esfera de los fines espirituales y trascendentes del
hombre es ilegítima. Pero en su campo propio, el bien común no sólo tiene
precedencia y capacidad para crear obligaciones sociales, sino que fundamenta y refuerza otras obligaciones morales ya existentes, como son las que
tienen los particulares de llevar una vida sobria y moderada. Por esta razón,
el bien común ha sido reconocido tradicionalmente como el objeto de la "justicia general".

59

�8. Esto mismo nos da a entender que el bien común, por su esencia misma,
por su papel de ayuda a individuos y grupos para que alcancen su finalidad
y su perfección, es siempre subsidiario. El principio de subsidiariedad consiste
en dar a la sociedad y al bien común únicamente aquella competencia y
aquellas facultades que rebasen la esfera de acción del hombre individual
o de la agrupación. Subsidiariedad y bien común, en el fondo, se identifican.
Son dos aspectos de una misma cosa.
¿Cuál es la naturaleza del principio de subsidiariedad? Es, ante todo, un
principio real, lo mismo que el principio del bien común, o sea, que está
fundado en la naturaleza objetiva del hombre y de la sociedad. Es, además,
un principio material de justicia, cuyo contenido lo forma la atribución a
las entidades menores, como la familia, la escuela, el municipio, el sindicato,
la agrupación comercial o cultural, de competencias, responsabilidades y derechos propios. No es un principio meramente formal, sino que fundándose
en el orden de esencias y en la jerarquía de los fines, distribuye competencias
que tienen un contenido Ereciso y delimitado. Esta distribución, claro está, se
hace por cauces formales que varían según el tiempo y el lugar, pero no por
eso deja de tener, como contenido material, la totalidad de las necesidades
humanas específicamente temporales.
La naturaleza objetiva del principio de subsidiariedad, tal como acabamos
de caracterizarla, como una delimitación de competencias y responsabilidades, no se identifica con la acción de subsidio, por parte del Estado, en el
sentido de la ayuda que obligatoriamente debe prestar éste a los particulares.
Más bien significa lo subsidiario, o sea, lo que sirve de ayuda suplementaria,
de reserva, para cuando los que tienen la obligación principal y el derecho
correspondiente, no se dan abasto en el cumplimiento de sus funciones.
Por tratarse de un principio de distribución de competencias, el de subsidiariedad cae plenamente en el campo jurídico y político. Su misión es inspirar las leyes y decretos y demás disposiciones jurídicas que regulan la complicada armazón de la vida social. Se manifiesta, de un modo especial, en
las relaciones entre el poder del Estado y los demás poderes sociales. Limita
la autoridad pública y le señala claramente su ámbito de competencia del
cual no debe salir, a riesgo de convertirse en arbitraria y despótica. Señala
igualmente sus fronteras propias a los poderes de las agrupaciones intermedias
-sindicatos obreros, agrupaciones patronales, banca y finanzas, partidos políticos, organizaciones estudiantiles..,,.,., para evitar que hagan uso de su fuerza
en forma indebida y exploten a grupos más débiles. Evita, pues, la omnipotencia del Estado y la de las entidades sociales poderosas.
De esta manera, el principio de subsidiariedad protege y garantiza un orden
social verdaderamente justo, en el que se dé a cada uno su derecho, dentro
de su esfera de competencia. Y es una garantía también de la libertad de

individuos
y asociaciones en una sociedad tan d'iversif'icada como la de nu~
.
tros tiempos, ~u~ ~n realidad puede llamarse y es pluralista.
Pero ~l pnnc1p10 de subsidiariedad no nada más reconoce y protege derec~os, smo. que ~ñala obligaciones a todos los que intervienen en la trama
SOClal. Comienza ciertamente por el Estado, que es la organización más poderosa,
Y por
inclinada
a abusar de su poder• si·gue despues
' con
l
· ello mismo
.
.
os ?rupos ~termedios Y termina con los individuos. Y a cada hombre y agrupación le se~la un deber de cooperación y solidaridad. El bien común pide
que cada quien se ay':d~ lo más ~ible para lograr sus fines, y que s6lo cuando
~aya llegado a los límites de su capacidad pida ayuda a organismos superiores.
Postula, e:
nues, una
actitu d positiva,
··
de trabajo,
· prev1S1ón
· · y ayuda pro•
•
pia. ~ebe darse ~_la libertad el máximo campo de acción y al orden estatal
Y. ~iétl el que exiJa la necesidad. Se llega así al lema del principio de subsidianedad de que hablan los autores·• "Tanto de }'be
·
i r tado como sea posible
tanto de Estado como sea necesario".
'
El princi~io de subsidiariedad mira, sobre todo, al ejercicio recto y justo
de 1.a autond~d en e~ Estado. Y para ello procede con una tendencia descentr~lizadora. Si autondades inferiores pueden realizar una tarea del bien comun, en forma segura Y eficaz, el Estado debe respetar su autonomía y delegar
en ellas su_ poder. Por consiguiente, tanto de autoridad del Estado cuando
sea necesano, ~ro_ ~ad~' más. El principio de subsidiariedad está complementado por los prmcipios federativo", "corporativo" y "regionalista", conforme
a los cuales el Estado debe reconocer la legítima autonomía de las ent'd d
menores, como las provinc!as, regiones y corporaciones profesionales. • a es
Rec_onocer l~s autonomias_ ~s, precisamente, Jo contrario de absorber los
entes mtermedios, como lo hicieron, en su tiempo los Estados totalitan'os fas
cista Y nazi,
. Y lO siguen
·
haciendo
·
'
los Estados comunistas
actuales con el d' f
d "d
.
'
israz _e emocracias populares". El principio del bien común bajo su aspecto
esencial
·
. blde la subsidiariedad, es, por ello' el adversario más im·'p ortante e irreconcilia e de todo totalitarismo.
Hay que acl~, _sin embargo, que el pnncipio de subsidiariedad no es
~uramente teórico, smo que debe descender siempre a las aplicaciones prácticas.
d ,Y es en
hiseste
, • terreno de las realizaciones concretas para cada pueblo y
~ ª e_poca
_ronca, en el que hay que determinar el ámbito de validez y de
vigencia ~el mismo principio. No se trata de un principio negativo cuyo papel
~
solo el de cerr:ir las puertas a las intromisiones indebidas del Estado.
81 asi, fuera, se ~ue~:ina en el plano de una filosofía liberal y antiestatista
tendria una aphcacion demasiado restringida.
' y

1:'"

En ~dad, como ya lo hemos subrayado, se trata de un principio positivo
que atnbuye su competencia propia -y su derecho su li'bertad
'
b'lid d
• . .
,
y su responsa i ª - a los individuos, los grupos intermedios y el Estado. Pretende equi-

61

60

�librar y armonizar las distintas esferas de competencia, de acuerdo con lo que
exigen la justicia y la equidad. Y para ello no sólo señala límites, sino que
impone deberes.
De aquí que si los individuos y las entidades intermedias tienen un derecho
propio, en la esfera de su competencia, toca al Estado demostrar que la iniciativa privada es insuficiente en algún campo de aplicación del bien común,
antes de decidir su intervención en esa zona. Además, conforme al espíritu del
principio de subsidiariedad, el Estado no debe perpetuar su actuación en una
área que de suyo pertenece a los particulares, sino retirarse en un tiempo prudente y dejar que los individuos o grupos vuelvan a tornar su responsabilidad.
A lo más, se limitará a subsidiar a la iniciativa privada, como una ayuda
complementaria.
9.-Esto mismo nos indica que según los tiempos y las circunstancias varía la
aplicación del principio de subsidiariedad. En pueblos bien desarrollados, con
un grado de cultura superior, propiedad bien repartida y un ingreso per cápita
bastante elevado, la actuación estatal debe reducirse al mínimo. Los individuos y los grupos son lo suficientemente fuertes para desarrollar y defender
sus competencias. En cambio en pueblos que están aún en vías de desarrollo,
con un índice cultural y económico bastante bajo y una conciencia cívica
poco operante, la actividad del Estado tiene que ser muy intensa. Lo cual
no quiere decir que necesariamente sea absorbente y totalitaria, sino que debe
tomar un papel más activo en la realización del bien común, sin mengua de
la justicia y de la libertad.
Habrá épocas y ocasiones, pues, en que se justifique un Estado fuerte y
emprendedor que, en beneficio de las clases sociales más numerosas y deprimidas, quebrante estructuras económicas y políticas feudales y capitalistas.
Incluso, si las circunstancias graves y urgentes así lo ameritan, es admisible
una dictadura. Pero ha de tenerse siempre en cuenta el carácter exclusivamente temporal y provisorio de esa intervención excesiva del Estado y de esa
dictadura política o militar. Si el estatismo se perpetúa más allá de sus justos
límites, pierde toda legitimidad moral y acaba por decaer.
Lo difícil es determinar el aquí y ahora de ese estatismo. Y mucho más
el "¿ en qué medida?" y el "¿ hasta cuándo?" Esto toca a la prudencia política
de los gobernantes y a la conciencia cívica de los pueblos, que no siempre
actúan con la seguridad, eficacia y oportunidad que debieran.
En resumen, el principio de subsidiariedad, bien entendido, nos proporciona un excelente criterio para someter a juicio, en un terreno de justificación jurídica y moral, a los diferentes regímenes sociales y políticos. Un régimen
se justifica tanto más cuanto establezca, con la mayor claridad, las esferas
de competencia del Estado, de los grupos intermedios y de los individuos, las .
respeta, y las garantice mediante disposiciones constitucionales y legales y una

serie de recursos jurisdiccionales admin·
.
viduos y los grupos alcanza ,
y
IStra~~os. De esta manera los indi.
ran con mayor facilidad sus f
.
mes propios y el gobiemo procederá cnor vías J. un'dicasarealizarsutar
·1
progreso del país a las exigencias d 1 . . •
ea esencia de ajustar el
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e a Justicia.
or otra parte, la medida de la legitimación de
, .
. . . ,
la del respeto de la autonom1' d 1
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1
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mas per era motivos de . t"f" . ,
conciencia popular.
JUSI icaaon ante la
Además de esto, el principio de sub idi .
.
que el Estado intervenga muy
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pocas veces en forma di ta
1 .
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Su papel propio es fomentar el b"ien comun
a ' en .a .vida social.
medios materiales y ·urídic
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libertad; libertad dentro del orden.
regrmen. r en para la

63
62

�LA PtRDIDA DE LA VERDAD
PRoFJL DR.

MicHELE FEDERICO ScIAcCA

Univenidad de Génova

1. El atropellamiento de la perspectiva filos6fica.
Todos piden libertad de pensamiento y de conciencia, pero ninguno quiere
pensar, ninguno quiere interrogar a la propia conciencia; y si alguien se permite invitar a los otros a probar, todos protestan y dicen que no quieren, que
se les violenta. Sin embargo, tiene derecho a la libertad de pensamiento quien
piensa y se esfuerza por pensar dolorosamente; y filosofar no es sólo conocer
esto o aquello, es pensar: nada más, nada menos.
Hay un modo, que es el único verdadero, de entender la filosofía. Comúnmente ha sido llamado clásico, no en el sentido restrictivo de filosofía griega
o romana, sino en el que comprende la filosofía tout-court desde Parménides
hasta nuestros días, sin excluir la cristiana. El problema del principio o del
fundamento de la realidad del saber es propio de la filosofía en el sentido
clásico; por esto ella no se ocupa de este o aquel aspecto parcial de lo real
y dcl saber sino de su principio, el cual, para la filosofía clásica, es el ser.
La filosofía es pensar desde el principio y sobre el principio y los principios
propios de cada ciencia. Por esto la reflexión sobre los principios es el punto
de partida de la filosofía de la moral, del derecho, etc. En pocas palabras,
la filosofía en el sentido clásico es la ciencia de los máximos problemas.
Hoy la perspectiva está completamente cambiada: no el problema del principio o de los principios sino de lo que interesa al hombre en su diario vivir;
así pues, problemas de la administración de la cosa pública, de la convivencia
civil, dcl trabajo y de la justicia social, etc. De aquí la gran importancia que
se da a las llamadas ciencias humanas; sociología, psicología, pedagogía, más
que a la ciencia y a la técnica, comprendidas en los límites de su utilización
práctica y empírica. Esto y algo más pueden ir bien con una condición imprescindible: que estas búsquedas no sustituyan el problema del principio y de

65
H5

�los principios, de otro modo las llamadas ciencias humanas provocan la caída
del hombre y de lo humano y se convierten en ciencias animales. Esto explica
el enorme interés por la metodología cuya validez se mide no por la contribución que puede dar a la búsqueda de la verdad, sino por su eficiencia operativa; es decir, los métodos o las técnicas valen en cuanto consienten al
hombre para mejor transformar y dominar al mundo a fin de obtener un
mayor bienestar. Así el problema del principio del saber o de la verdad ha
sido sustituido por el problema del método, cuya finalidad es utilitaria; es decir, lo útil ha sustituido a la verdad. Pero método significa "vía", así pues, nos
interesa una via carente de contenido de verdad y válida sólo :eor su eficiencia
de bienestar material.
Esta sustitución de la verdad por lo útil avocado sólo a los fines terrenos,
comporta otra: la sustitución del ser por el hacer: la filosofía clásica es perspectiva del ser al cual sigue el hacer; la de hoy es perspectiva del hacer sin
el ser. Por un lado lo útil excluye a la verdad y por el otro el hacer excluye
al ser. No se trata ya de mutación o de eclipsis de la filosofía sino de atropello
de la perspectiva filosófica y de pérdida de la filosofía. Y no sólo de la filosofía; pero de toda forma de saber y de pensamiento, en cuanto sin verdad
y sin ser no hay ya ni pensamiento ni saber, sino sólo un cúmulo de nociones
vueltas útiles para las técnicas o para los métodos operativos. Lista sólo la
"raison raisonnante", puro cálculo funcional que lo poseen también las hormigas. Exactamente esto comporta la eliminación de la verdad.

2. La eliminación de la verdad.
El atropello o abatimiento de la perspectiva filosófica consiste en la sustitución del problema del principio y de lo real con el problema del método;
del problema del ser con el de hacer. Digo sustitución. Ahora esto no sólo
pone la duda sobre la verdad, sino que osa eliminarla como algo superfluo y
francamente dañino a los fines del bienestar y de la felicidad de los individuos y de la sociedad. En efecto, el fin del conocer y del saber ya no es la
verdad sino lo útil y el placer, lo que conforta materialmente la vida humana,
satisface sus necesidades vitales. Por consecuencia es cierto aquello del cual
el hombre puede sacar una utilidad práctica, entendiendo la palabra utilidad no solamente en sentido económico sino también más vasto. No interesa
ya la búsqueda del ser, sino el hacer y sobre todo la organización de este
hacer. No importa ya la verdad, sino la utilidad práctica para la plena satisfacción de todas las necesidades vitales. Así pues, si lo que cuenta es la utilidad práctica, interesan todos aquellos medios técnicos y cognocitivos, en el
sentido reducido de funcionales, que sirven para mejor organizar los fenó-

66

menos naturales y los humanos. La organización de los fenómenos naturales
está confiada a la ciencia entendida en sentido puramente operativo ( técnica); la organización de los fenómenos humanos está confiada a la sociología, a la psicología, a la pedagogía, entendidas en sentido empírico.
En este punto no hay ya siquiera duda sobre la verdad, no hay ya ni siquiera el interés por la verdad; no sólo se duda si el hombre pueda o no
pueda conocer la verdad ( tesis que podemos llamar agnóstica), sino que
no hay ni siquiera la afirmación de lo escéptico, lo cual concluye que la
verdad es incognoscible; duda sistemática que lleva a la suspensión del juicio.
Estamos fuera de la duda sobre la verdad y de la suspensión escéptica del
juicio y dentro de otro campo. La verdad no interesa. Incluso es un bien del
cual no hay que ocuparse. ¿ Y por qué este desinterés es un bien? Porque -se
afirma- la verdad divide a los hombres (en la filosofía clásica está vigente
la tesis opuesta: la verdad une a los hombres) . Si la dejamos aparte, los
hombres pueden ponerse de acuerdo en tomo a los medios o a los conocimientos técnicos que sirven para resolver sus problemas de cada día: problemas de organización, de bienestar, de vida, y para resolver todos aquellos
que son un obstáculo al bienestar social.
¿ Por qué la verdad divide? Porque la verdad no es una opinión. Cuando

los hombres dicen: "esta es la verdad", "estos son los principios", frente a
estas afirmaciones asumen una cierta intransigencia. No se puede descender
a compromisos, aun si se puede llegar a acercamiento. Frente a la verdad los
hombres discuten y se dividen. Entonces eliminemos -se dice- desde la
nueva perspectiva, lo que nos divide, no nos ocupemos de ello y hagamos
juntos aquellas cosas sobre las cuales estamos de acuerdo y que conviene a
todos hacer.
Ejemplifico y cito a Platón que en uno de sus diálogos, el Eutifrón, hace
decir a Sócrates que no hay discusión sobre números, ni hay discusión sobre
cosas que se ven: un vaso es un vaso, un plato es un plato. El disenso comienza cuando se trata de discutir sobre la justicia, sobre la santidad, sobre
la virtud, sobre la verdad, sobre lo bello; es decir, cuando se comienza a discutir sobre los valores fundamentales. Consecuentemente para estar de acuerdo
-concluyen éstos- dado que la discusión sobre la verdad, la justicia, los sentimientos es eterna y divide a los hombres, para unirlos y hermanarlos es necesario excluirla y ocuparse solamente de aquellas cosas prácticas sobre las cuales es más fácil ponerse de acuerdo. De aquí la elección solamente práctica;
todos los otros valores deben ser mesurados y reducidos a la elección práctica
para lo cual no existe el problema de qué cosa sea la verdad (la interrogante
que Pilato planteaba a Cristo y a la cual Cristo no responde) sino de las
cosas que podemos hacer prácticamente juntos.

67

�Hasta las ideologías políticas han entrado en crisis; más que discutir sobre
los principios de una ideología política es mejor concordar sobre cosas prácticas que se puedan hacer juntamente; ya no la política de las ideas, sino la
política de las cosas.
Pero las cosas son ciegas, y los detalles son abstractos. A fuerza de buscar
solamente la elección práctica, se termina por elegir a la ciega, esto es sin
ya la luz del pensamiento, la luz de la verdad; y el hombre o tiene luz de
pensamiento, o cesa de ser hombre. Esta posición margina también los principios morales. Discutir sobre los principios morales podtía también dividir. Si
discutimos problemas más prácticos podemos estar de acuerdo. Margina aun
las verdades religiosas. Estas -se objeta-, siendo conocidas como verdades
reveladas, son dogmáticas, ponen a los hombres los unos contra los otros. Así
pues, no más filosofía de la religión ni teología revelada, o teología como
ciencia, no más filosofía de la política, del derecho y demás, sino solamente
religión, política, derecho a nivel meramente socio-psicológico sin fundamento
filosófico, empíricamente entendidas y conducidas con método experimental.
Se puede llegar hasta la comprobación de que existen dos mundos: uno social o público, donde los hombres se unen en tomo a lo que prácticamente
les conviene y deciden sobre esto; y une&gt; de creencias u opiniones personales
de las cuales es mejor no hablar porque: si no se puede arruinar una conversación.
En este punto nace un problema: ¿el hombre se resigna a renunciar a la
verdad? Absolutamente no. Es su misma naturaleza la que le plantea imperativamente el problema como una pregunta que no puede eludir. A un
cierto momento, después de haber hecho tantas cosas, haberse puesto de
acuerdo sobre otras y haber incluso realizado la mejor organización económico-político-social, es posible que se pregunte: pero la verdad de todo esto,
¿cuál es? ¡ Cenizas! Haber querido eliminar el problema de la verdad para
evitar las divisiones y encontrar el acuerdo sobre opiniones más convincentes
a nivel práctico o praxístico es tesis antigua, iluminística. Es la tesis de un
drama de Lessing, uno de los mayores iluministas alemanes del setecientos,
precisamente la del drama que tiene como título N atan, donde en la última
escena hay el abrazo universal, justo porque los hombres han renunciado a
buscar la verdad; pero abrazo de hombres sin verdad, sin luz de pensamiento,
de hombres que ya no son hombres sino sombras.
Esto lleva a un conflicto dentro del hombre: por un lado la organización,
el progreso técnico, científico, al menos en algunos pueblos, conduce a la libre
expansión de los instintos para su satisfacción, teniendo el hombre la posibilidad y los medios a disposición y, aparte los instintos malvados y la exageración, esta satisfacción vital bajo ciertos aspectos, puede ser un bien; por el
otro, marginado el problema de la verdad o del sentido mismo de la vida,
68

d~do que ~ ho1:1bre no es sólo vitalidad sino también pensamiento, y obteru~a la satisf~cción de todos sus instintos, salen afuera el aburrimiento y la
tristeza que siguen a las necesidades satisfechas. Pero justamente ellas vuelven
aún más violenta el hambre de verdad que queda en el espíritu. y es esto
uno de los equilibrios sustanciales de la ciudad terrena y del hombre en
cuanto ser pensante, ~s~~tu encarna~º: Es en este punto donde se pueden
provocar las peores div1S1ones. El espmtu, hambriento de verdad se rebela
a la misma satisfacción o permanece encerrado en sí mismo
su desesperación.

co:

3. Eliminación de los principios morales.

Hoy son lugares comunes la denuncia de la pérdida de los principios morales con la consiguiente decadencia de las costumbres la llamada revolución
que ha acaecido en la conducta del hombre en el últ~o medio siglo aproximad:imente Y 1~ ~xaltación, por la influencia de un cierto freudismo y de
un cierto materialismo, de tal revolución como una liberación de ciertos tabús
tradicionales que oprimían al hombre y le impedían la libre satisfacción de
los instintos, sobre todo sexuales, la explicación de la espontaneidad de su
natural~za, vol~i~dolo de este modo infeliz. Como se ve, en aquellos que
?enu_n~ian la P:~did_a d~,los principios morales, o al menos su negligencia, está
implici~ la reivmd1cacion y la reafirmación de estos principios al fin de la
formacion ~oral de modo que sea el hombre virtuoso; en vez en aquellos
que denuncian los tabús tradicionales está implícita incluso bastante explíc_i~, la afirmación de que el hombre no debe ya bus::ar la virtud, sino la felicidad, que es posible solamente si su espontaneidad no encuentra impedimentos y obstáculos.
Volvamos por un momento al atropello de la perspectiva filosófica esto es
a aquella posición la cual dice : no más búsqueda del ser o de la ve:dad sin~
organización siempre más funcional o racional de nuestro hacer por un siempre mayor Y-~ás. dif~ bienestar. De tal posición procede aquella moral: ya
no la perfeccion mtenor del hombre o la práctica de las virtudes aun a costa
de sac~icios y renunci~, sino la liberación del hombre de cua.:ito impide 0
comprime su espontaneidad, es decir de los viejos tabús, que se llaman virtudes, enmascaran otros intereses o son sobreestructuras económicas o simplemente prejuicios. Pero sea cual sea el caso, de estos tabús hay que librarse
como de medios represivos.
~~ otros, t~rminos: ~o _l~ búsqueda de la virtud ni su ejercicio para adqumr el hábito (que significa luego perfeccionarse a través de este ejercicio)
en cuanto esto obstaculiza la felicidad del hombre, sino búsqueda del apaga-

69

�miento de sus deseos aun a costa de eliminar aquel obstáculo que es la virtud,
así pues, a costa de la virtud que, en resumen, es un tabú, un prejuicio, una
coartada para reprimir y mantener ciertos privilegios. La virtud está presentada como un instrumento de represión, prejuicio que impide al hombre ser
feliz en la explicación de aquello que es su naturaleza instintiva, su índole.
No se nos limita a dudar de la moral (y la duda puede tener también
aspectos positivos, ya que llevarlo sobre un principio, es asumir una actitud
crítica y cómplice y por esto es estímulo para la reflexión) para mejor perfeccionarla, liberarla de lo que tiene de caduco, de viejo, de cansado, de
sobrevivido y que no responde ya a las situaciones nuevas. No así: de este
paso no se trata siquiera de dudar de la eficacia formativa de la moral, que
sería aún legítimo si condujera a volver formativamente eficaz la moral misma
que se sujeta a crítica. Aquí se trata en vez de sustituir a la moral, directamente de combatirla como un mal que oprime y vuelve infelices, casi como
algo de lo cual la humanidad debe aprender a liberarse.
Al leer cierta literatura, cierta publicación, ciertas teorizaciones, se tiene la
impresión de que el pudor, la honestidad, la santidad, sean algo de lo cual
es necesario ahora avergonzarse, porque representan la infelicidad humana,
consecuencia funesta de prejuicios llamados morales. Pero esta es la conclusión a la cual en el 700 ha llegado el Marqués de Sade como consecuencia
del iluminismo. La felicidad de la cual se habla es sólo de orden animal,
egoísta y ya no del hombre integral. Esto comporta la reducción del hombre
a la sola vida animal organizada por el cálculo racional o funcional, esto es a
la vida privada del espíritu; y esto lo hace descender más abajo de sí mismo.
Se podría decir que fuera una forma de "corporismo" en antítesis a un
cierto "angelismo" que nos sintamos deber combatir al igual que el otro, porque el hombre es espíritu encarnado, alma y cuerpo. Consigue todavía la
reducción de la libertad a la pura espontaneidad, pero la espontaneidad es
solamente animal, es también la de una piedra que puede caer libremente
por la ley de la gravitación universal si no encuentra un obstáculo. Pero esto
no tiene nada que hacer con la libertad, incluso la libertad humana comienza
justo donde el discurso no se hace ya sobre la espontaneidad.
Por último esto comporta la pérdida de la conciencia moral y de la capacidad de distinguir el bien del mal, que Aristóteles y también Santo Tomás identificaron con la prudencia entendida no solamente como virtud práctica, sino intelectiva. Y la falta de la conciencia moral, es decir la pérdida
de la capacidad de distinguir el bien del mal, lleva al caos en la ciudad terrena. La conclusión a la cual llega la concesión libertina del comportamiento
humano se puede reducir a estos simples términos; que cada uno haga lo que
le plazca y satisfaga una necesidad física suya. No se trata ya de una moral
puesta al día, sino de la destrucción total de todo principio y conducta roo70

ral; de la sustitución de t odos los excesos, inclusive la obscenidad, en lug-ar
de la virtud.
~

4. La eliminación de Dios de la ciudad terrena.
La ~uda sobre _Dios si se ex~gera al máximo, esto es si no es estímulo de
una busqueda
mas •profunda smo fin en sí misma, es tamb''
· d
ien una conse~uencia ; la negación del principio de la verdad por el simple método que
emos senalado; es_to _es! es una consecuencia de la negación del ser por el
iiuro hacer, del prmcipio de la moral por una felicidad terrestre o física y
. ega hasta el ateísmo además. En efecto, Dios está de tal modo ne ado
mcluso
, g tn·
· l dpor algunos. cristianos, que el ateísmo
· es una de las formas mas
via es e conformismo; hay también una teología de la muerte de Dios 0
d_e los llamados cristianos ateos. En verdad se reduce a dos las formas rincipales ~ue hoy hacen dudar de la existencia de Dios al punto de neiarla.
La. pnmera f?rma se puede anunciar así: el hombre con sus poderes intelectivos
--como
comúnmente se dice- no puede probar que
D·
• o racionales
.
.
ios eXIste, es decir ~ue existe el Ser principio primo y fin último del universo
Y. trascendente _al umverso mismo, providencia, etc.; tan es cierto que se lo
discute desde siempre Y no hay aún una prueba irresistible. Así pues -se
concluye- por lo ~enos hay la duda de si existe o no existe. Nos queda la
pura fe de que D 10_s existe. Y quien la tenga, se la guarde. Creerlo es un
hecho personal y pnvado. Con este discurso, se exilia a Dios de la ciudad
terrena,
,
· ,
·
· difse le condena a la mendicidad' se le relega a un f"d
i eismo
pnvatistico, m erente a este o aquel Dios, sea el ficticio o el Dios cristiano.
La segu~da forma, hoy la más difusa, se presenta con matices diversos
~osotros_ senalaremos los principales. Una es: si Dios existe, el hombre no'~
libre.
como el amo del hombre, el tirano que lo domma
·
1 D10s
• está •concebido
•
Y ~ opnme ~as1 caprichosamente, como el maestro que le quiere enseñar todo,
casi como _si el ho~bre fuese siempre un menor; un ser que sujeta y por
consecuencia no deja libre al hombre.
Otr~ es ésta: si existe Dios y está concebido como fin último, bien absoluto
y beatitud e~erna, el hombre, atraído por este fin último, se distrae de las
cosas de la ciudad terrena, se ocupa de ellas sin empeño. mientras se preocupa mucho ~ás- de la ;ida eterna. Y de esta atracción ;uya en la otra vida,
con, la consigwente distracción en ésta, se aprovechan sus explotadores: de
aq~ la frase comú~, incluso trivial: la religión es el opio del pueblo. Para
evitar esto ocurre liberar al hombre de Dios, de la perspectiva de eternidad
de la esperanza de la vida eterna y para hacer esto basta reflexionar --dice~
los sostenedores de esta tesis- que Dios en el fondo es el producto de nues-

71

�tra misma imaginaci6n: no es Dios quien ha creado al hombre, sino es el
hombre que con su imaginación ha inventado a Dios ( tesis de Feuerbach,
tomada de nuevo por Marx) .
¿Y por qué el hombre ha inventado a Dios con su imaginación? Porque,
viviendo en un estado de renuncia, enajena en otros, en este caso en Dios,
lo que le pertenece. Por el iluminismo, el hombre, imaginándose un Dios
maestro infalible enajenaba sus poderes cognoscitivos y racionales, los cuales
una vez desenvueltos y maduros vuelven a tomar lo que les pertenece y destruyen a Dios, o al fruto de la imaginación ( enajenación en la forma burguesa). Para el marxismo en general, la enajenación religiosa nace de la del
trabajo; es decir, Dios nace en la mente del hombre por la explotación de los
muchos de parte de pocos patrones (enajenación en la forma proletaria) .
Por consiguiente, al cesar la enajenación del trabajo según la tesis más propiamente marxista, cesa la creencia en Dios, porque llega a faltar la causa
que había estimulado a la imaginación del hombre a poner la existencia
de este ser.
Otra forma es ésta: Dios nos ha engañado: su providencia no ha resuelto
el problema del mal; su encamación no ha mejorado al mundo, donde hay
todavía tanto mal, y del cual esperamos una inmensidad cada día. Si es así,
Dios es superfluo; que exista o que no exista es indüerente, porque si no ha
logrado vencer al mal es mejor olvidarlo.
Otro matiz de esta posición es éste: la existencia de Dios, hasta el hablar
de Dios es un daño: no se hable más de Dios y Dios mismo no hable, que se
retire y que se haga el silencio en tomo a él. Que en este silencio el hombre
haga o al menos trate de hacer lo que Dios no ha sido capaz de hacer: un
mundo mejor.
Como se ve, estas posiciones, son de desconfianza en Dios y de absoluta
confianza en los poderes del hombre, ahora todos desenvueltos, todos desplegados, que pueden hacer lo que Dios no ha podido o no ha sabido hacer.
La confianza en su madurez ha liberado al hombre del infantilismo de creer
en un Ser supremo. El hombre vuelve a tomar la ciudad terrena en sus
manos y con sus manos la construye mejor de la de todas las religiones. Esta
tesis iluminística, matriz de las otras, vuelve hoy en forma más al día y, déjemelo decir, empeorada. En breve: sustitución de Dios por el hombre que
ha sustituido la verdad por lo útil y la virtud por la felicidad del bienestar
y la satisfacción de los instintos: en resumen, sustitución de Dios por el animal llamado hombre.

5. Breve respuesta.
Co~ respecto.ª 1~ eliminación de la verdad, el problema no se plantea como
exclusivo o sustitutlvo de uno de los dos términos: o eJ método, 0 el principio
del pensar, en cuanto el método sin el principio del saber o de verdad está
,
,
'
vaci?, es una via que no sabemos a dónde lleva; se puede decir incluso que
es ciego. El problema se coloca de otro modo: desarrollar los métodos de
búsqueda q~e ?~ben volver ~iempre más eficaz el principio de la verdad;
pero este. pr":1apio es necesario y es cierto en sí mismo, no se vuelve cierto
por la eficacia de los métodos, los cuales deben limitarse a volver eficaz la
verdad del principio. Del mismo modo no hay el aut-aut, o al hacer O el ser.
El problema se plantea en forma sintética, porque el hacer sin el ser es ciego
y hasta cierto punto significa solamente deshacer; por otra parte, el ser que
es fecundo, no debe esterilizarse desinteresándose del hacer. Entonces el
problema es de ser para hacer, o bien se podría decir -usando un término
clásic~ "~ontemplar", _que signüica "estar viendo" para conocer, y luego
hacer, ilwrunadamente, Justo porque nos ilumina la verdad. Nosotros hacemos para _tener, ~ro el t~ner sin el ser es nada en cuanto si tengo y no soy,
es como si no tuviera. Asi pues el problema no es el tener o el ser sino del
ser _el ~ual para ser tiene necesidad también del tener. Y diré que ~ta es la
sabiduna o aquella que se podría llamar la mesura.
El hombre que no puede contentarse solamente con satisfacer sus necesidades vitales, si bien es cierto que el problema de vivir se re$ueJve solamente
si ~l dispone de los medios para tal safüfacción que tiene también un conterudo moral, en cuanto libera al hombre de la esclavitud de la necesidad
de la degradación y de la miseria, y le da una dignidad de status social'.
Justamente un filósofo ruso, ortodoxo, Berdiaev, dice: "El pan para mí es
una necesidad material, pero el pan para el otro es una necesidad espiritual".
La misma satisfacción de las necesidades materiales, a fin de que conduzca
a una vida digna y no pierda su valor humano, no se puede considerar a sí
misma. L~ satisf~c~ión de las necesidades materiales es el fin vital, pero no
el de la vida espmtual, sin la cual no se puede ni siquiera plantear el problema de una dignidad propia del hombre.
Al presente la dignidad del hombre son los sentimientos, el pensamiento,
la libertad, y éstos no existen sin verdad. Y la Verdad que el hombre quiere
no es solamente de naturaleza técnica, científica, organizativa, operativa, para
su bienestar, aun si ésta es necesaria, sino es sobre todo de naturaleza moral, filosófica, religiosa. En un cierto punto, en cada uno de nosotros nace la
pregunta: ¿ cuál es aquella verdad que no sirve, sino que nosotros debemos
servir, la que da un sentido a nuestra vida y a la vida de la humanidad

73
72

�entera? Por esta verdad de servir afirmamos el derecho a la satisfacción de
las necesidades vitales.
Igualmente respecto a la eliminación de los principios de la moral, el problema no se plantea: o la felicidad, o la virtud moral, como si hubiera un
conflicto entre felicidad física y virtud moral, como si la una fuera negativa
de la otra; sino que se plantea en términos de perfeccionamiento, de siempre más sabedora conciencia, de modo de volver moral nuestra conducta y
nuestro vínculo con el prójimo. Y cuando hayamos realizado esto en la paz
corporal habremos realizado también la paz espiritual; es decir entrambas
forman una: la paz del hombre, la verdadera felicidad sobre todo para el
cristiano. Así pues no hay conflicto entre felicidad y virtud porque hay ahí
costumbre moral sin principios morales, pero no hay principios sin el ser
objeto interior del pensamiento. Se trata de dar a la virtud un rostro humano y sereno y no uno inquisitivo y sañudo. Por otra parte, como escribe
Unamuno ( Vida, etc., p. I, cap. XII-XIII), al amor que no busca la felicidad: "Sólo los amores desgraciados son fecundos en frutos del espíritu;
sólo cuando se le cierra al amor su curso natural y corriente es cuando salta
en surtidor al cielo; sólo la esterilidad temporal da fecundidad eterna".
Igualmente respecto a las dudas de la existencia de Dios, respondemos: 1)
Dios no es el amo, o el tirano, sino el Padre creador del hombre, o -como dice
el Evangelio- el Amigo. No es un poderoso de la tierra, justo porque es el
Omnipotente y no tiene necesidad del poder para tiranizar. Le bastan sólo
el amor para redimir y la misericordia y la justicia para salvar. 2) Dios no
distrae del compromiso por las cosas de la ciudad eterna; al contrario, esta
es la prueba necesaria aunque no suficiente para la salvación.
Los primeros dos mandamientos: el amor a Dios y el amor al prójimo no
son escindibles. Son un acto único, un solo mandamiento, porque a través
del amor al prójimo, que no tiene como fin a Dios, realizamos nuestra perfección y las condiciones de nuestra salvación. Ni el compromiso político es
descuidar en cuanto -como escribe Antonio Rosmini- "es cosa sagrada la
suerte de los pueblos". Pero la religión no puede reducirse al solo interés
social y político, mundano o secular. Y cito todavía a Unamuno (Mi religión, Ensayos, vol. II, p. 369): "espero muy poca cosa en el orden de la
cultura de aquellos que viven desinteresados del problema religioso en su
aspecto metafísico y sólo lo estudian en su aspecto social y político". Pretender luego eliminar el mal del mundo y considerar la ciudad de Dios ya perfectamente realizada en este mundo. En este caso, es decir, el hombre, capaz
de construir el reino perfecto, sería Dios. Pero esto no sería ya hablar del

ración, pero la desesperación por la pérdida de Dios puede alimentar la
esperanza de que Dios regrese al corazón miserable y árido del hombre de
hoy. Negar toda prueba de la existencia de Dios es hacer de ésta un acto de
pura fe, confiarse en la fe ciega; se trata de ver cuáles son las razones bien
fundadas de la existencia de Dios. Y una de estas razones es que el hombre
n~ crea el principio de verdad con la cual juzga, el principio no se lo da él
IDJSmo, le es dado por Dios; y así se puede recuperar, profundizándola, la
prueba de la verdad de San Agustín.
La ?tr~ ~zón f~nd_amental, es ésta: el ser infinito, en cuanto tal, no puede
ser prmc1p10 de s1 fOlSIIlo; as1 pues es el Ser principio absoluto que lo pone
y se pueden recuperar, profundizándolas, las cinco vías de Santo Tomás.
Las dudas se pueden vencer, pero es necesario que la razón no enloquezca y
sea en vez razonable; que la voluntad no se tire a hacer los caprichos o
act~s ~bitr~os, ~o _que sea libre en la ley moral; que el hombre adquiera
la inteligencia de s1 IDISmo, el sentido de sus límites y no tenga la superstición
de sus poderes ilimitados y absolutos que llevan al caos intelectivo y moral
a la desesperación destructiva. Y no hay forma más maliciosa y destructiv~
de infantilismo y de inmadurez que aquella que afirma que el hombre puede
ponerse en lugar de Dios.
(Traducción del Dr. Jorge Rangel Guerra).

hombre sino de otra cosa.
Por otra parte, tener más confianza en el hombre que en Dios es afirmar
que el hombre es más que Dios, y esta es una forma de ateísmo por desespe-

74

75

�INCREMENTOS Y MERMAS DE LA REALIDAD
EN LAS CIENCIAS Y LA FILOSOFfA
PRoFR. DR. FRITz-JoACHIM voN R!NTELEN

Profr. Emérito de la Únivenidad de
Maguncia, Alemania
Sumario: 1.-Ciencia y Realidad. 2.-Ciencias naturales y Ciencias espirituales. 3.-La
Realidad integral y el Ser Humano total. 4.-El Valor, su sentido y razonamiento.
5.-Resumen.

1. ¿ Es POSIBLE QUE LA FILOSOFÍA y las ciencias de nuestra época puedan
transmitir al hombre una guía para su vida? ¿Pueden ofrecerle un respaldo
espiritual y corresponder a sus anhelos profundos si se conforman -limitadas por los métodos comprensivos de la ciencia natural- a definir el mundo
exclusivamente por valores matemáticos ( diríamos matematicismo) ; a recogerse positivamente a los hechos manifiestos de la experiencia sensible; a
cultivar solamente Lingüística, Semántica, Simbolística y Logística, que pertenecen a regiones estrechamente circunscritas por la misma filosofía? 1 Esta
pregunta es también, 2robablemente, la base decisiva para Paul Arthur Schilpp,
a quien los colaboradores ele la obra en mención hacen patente su conformidad y solidaridad. Schilpp postula un "subir por encima" de la simple
"manipulation of language" (manipulación del lenguaje), invita a la restricción del "hairsplitting" y a tentar solamente una "clarificación de conceptos"
(Moritz Schlick) .2 ¿ Será suficiente esto para sobrevivir, o mitigar la tremenda
amenaza de la era atómica? ¿ Qué impulsos internos nos quedan para presen1
Vgl. PAUL ARTHUR ScHILPP, The Abdication of Philosophy, Kant-Studien, 51, 4
(1959/60), Presidential adress delivered before the 57th annual meeting of the Western
Division of the American Philosophical Association at the Univenity of Wisconsin,
Maclison, Wisconsin, April 30, May 1, 2 (1959) .
• ScHILPP, Kant-Studien 481/2. Does Philosophy have anything to say to ovr
( atomic) age?; Atti del XII Congreso Intemazionale di Filosofia, VIII, Firenze, Sansoni
Ed. ( 1961), 240.

77

�tar y defender demandas humanitarias (oriundas de nuestra profundidad existencial)? En una ocasión anterior ya tuve el placer de escribir sobre estas
cuestiones en un ensayo publicado en una disertación denominada Philosophy
and Phenomenological Research.3
No existe, desde luego, la idea de sugerir algún menosprecio en cuanto a la
investigación científica legítima que la filosofía debe tomar en seria consideración, si produce resultados seguros y definitivos, aun ante el hecho de que
en las ciencias naturales -especialmente en la física de los átomos-- las condiciones actuales de una interpretación netamente mecanística han encontrado
sus limites y han sufrido mutaciones de importancia (p.e. Microfísica, "saltos"
o "brincos" de los "quanta") .• No podemos ni debemos ignorar la realidad
así generada.
Es preciso preguntar cómo llegamos, en nuestros días, a una interpretación
moderna y mundialmente aceptada, del universo y de la vida -si es que todavía se puede hablar de un esfuerzo para llegar a interpretaciones-- teniendo
a la vista la presunta exclusividad de la física ( Fisicismo) . Ciertamente, pues,
se debe al éxito imprevisto que han tenido la dominación y el aprovechamiento
de las fuerzas de la naturaleza con sus resultados visibles en la técnica. Richard
Hoenigswald ha dicho en alguna ocasión que el método es la madre del objeto.
En principio, esta declaración anticipa ya a todo, con la condición, desde
luego, que sólo debe considerarse como realidad lo que se acondiciona al método precursor. Todo lo demás parece irreal, ficticio y subjetivo.
¿Pero cómo definir la palabra "realidad"? La etimología alemana combina, con esta palabra, algo que se realiza, alguna actividad o un dinamismo
activo. Este modo de sentir es también una manifestación de los tiempos presentes. Pero es difícil traducir la palabra con correctitud del inglés: Reality;
tampoco en francés: Realité; ni la palabra española "Realidad" expresa, en
forma adecuada, lo mismo. Todo tiene su raíz en la palabra latina: "res",
o se "cosa", cuyo significado intrínseco en el caso presente no nos da la clave.
La "realidad" -en nuestro caso- es una relación que puede producir un
"efecto", que es, según Rothacker, "tal como es". Esta terminología tiene
gran importancia, si más allá tenemos que ocuparnos de la realidad psíquica
e intelectual.
El proceso aquí definido tiene su origen en las últimas etapas de la edad
media (cf. Nicolaos von Oresme, t 1382, padre de las palabras "ímpetus"
"mecánica"). Posteriormente se amplió la comprensión de que la existencia
• "Positivism, Humanitarianism and Humanity, Philosophy and Phenomenological
Research", XI, 3 ( 1951), 413 f. Auszug aus: Positivismus und gefiijrdete Ji, amotát,
Festxchrift Aloys Wenzl, Natur, Geist Geschichte, München, Filser 1950.
• Vgl. ARTHUR MARCH, ''Das neue Denken der modemen Physik", Hamburg,
Rowohlt-Verlag (1957), 95, 123 f.

78

del mundo tenía su base en potencias mensurable
.
tóteles haya definido la naturaleza de la ontologs: aunque, po~ cierto, Arisel "
• .
ia con energeia on s Sigue
mov1ID1ento
mensurable" de Descartes hasta la "conservacion
. , de la. fuerza
, • ,,
mecaruca como fue claramente iniciada por Newton
e .
.
:eº!~e:;í~e-~sar que resulta natural a nuestro pensamieni: n::::i:e(:s~e:
En tiempos pasados nos concentramos dentro de lo fugaz d 1
..
en la estática l
.
'
e as v1S1ones,
.
y a permanencia. Es significante que hoy en d'
.
s10na lo activo el
b'
d
ia nos IIDpre.
'
caro to y e1 esarrollo. Pero todo desarrollo del "Ser''
::n~ al~~e~~tan~do, d_i~amos, según la ley del orden -e igualmente e::~
q od o mmobilidad alguna evolución. Todo esto es "realidad" y 1
hombre
·
•
e
tales
el m. ernod' : 'fico y realistico,
tiene
el deseo irresistible de investigar
. r acio~es,_ e armarse (compárese : Baca de Verulam - Francis Baca
y evitar desiluSiones por especulaciones visionarias.
n)
é· Cómo
• • • se realiza esto.? A través de nuestras experiencias En primer 1
empír'i~, su examen y su evaluación
. - sensation
·
ugar,
la sensibilidad
,
and refle..xion
segun John Locke.1 Si nos apegamos estrictamente a lo aq , di h
'
dem h bl d
. .
w c o, entonces
po t os ªp ar e una ciencia exacta· Esta d erimcion,
· ·, emP.leada
.
.
ongmal
me~/ por asca! como "exacte definition", se entiende en ·un sentido especi ico,, estre~h~ente_ limitado: un empirismo sensitivo, que debemos enten:
der segun prmcipios rigurosamente formales y matemático-cuantitativamente
mensurables. Una tentativa en esta dirección la hiz
R
B
siglo XIII E .
. o ya oger acon en el
. , completament . s mteresante
. ver cómo de repente result6 una valuacion
e.nue_va y peregrma hasta los días de hoy. En un principio el
, t
,
,
,
carac er
de las ciencias se deflilla
a traves de su oficio: Teología, Metafísica Etic
re ocup:ban el sup~°,1º lugar. Después la categoría se define por s~ grada~
e acerta a -certa dmamos hoy- y exacta intuición. be
.
,
a Wilhelm von Occam .
. . .,
, ca mencionar aqw
. 1d
' ~na_ mtuiaon con la tendencia de llevar cualidades
ª1 mve e marcas cuantitativas.
~~;~.lsabobi~? es ~u~ Platón, en su período dificultoso, encontró a través de
su
1 e s ' y sigwendo el sendero del Pitagorismo su meta e 1
rales (el gu ·
) b
d
'
n os nume.
ansmo ' uscan o en el infinito, apeiron, testimonios para lo fimto, lo permanente, peras.ª Pero, en su caso de él, el número s·trvio,
. , con sus
1

"De coe1o et mundo", Kap. 4 Vgl. DuHEM, "t.tudes
. .,,
3e. série, Paris (1913), 53, 359 _
sur Léonard de Vmc1 ,
• RENÉ DESCARTES, "Principia Philoso hiae" II 3
NEWTON "Phil
h' N rar" " . . ~
'
, 6, Amsterdam (1954). ISAAC
BERNH~T BA~;:K ia "Eatub ~s . Prdmc1p1a Mathematica", II, def. 4, London ( 1687).
'
rge russe un Probleme der Nat
·
h f ,,
.
Hirzel (5. Auflage
),
_
urw1ssensc a ten , Leipzig,
1933 55
: ; ~ : : ;oncerning human understanding", II, 7, London ( 1690).
0 , 16. Vgl. PAUL WILPERT, "Neues Fragment aus perí tágazou", 225 f.

79

�características cuantitativas como garantía de la proporción, de la armonía,
para comprender el Kosmos (i.e. "ornamento") bajo aspectos ~ualitativos,
según el ideal estético del Pitagorismo. Así también habla A_ugustmus de las
bellas formas de la creación, in quantum numerosa sunt, siempre que sean
patentes por su numerosidad.9 Pero para él era nomás un principio de comprensión de la realidad.
.
Cabe preguntar, ahora y en estas circunstancias, qué pasa si perse~os
consecuentemente el punto de vista "cuantitativo", tan justificado Y exito~,
diciendo: toda realidad "no es más" que una relación entre datos determinables. ¿No es, de veras, la idiosincrasia de nuestros tiempos? Pero el hombre del futuro ¿ no perderá su "sustancia metafísica", si no se aprueba más
que la Eura realidad? ¿ O se dejará guiar por s~ propia vo~untad buscando
algo más esencial? Nótese que a él ya le ha _di~ho Poleta1e_w: El_ aparato
cibernético, el robot mecanizado, lo puede susutwr, con la diferencia, desde
1
luego, que no es capaz de reproducirse, ni activa -ni pasivamente. º. .
Seamos más exactos todavía, reconociendo únicamente lo que percibimos
sin mediación ni duda alguna. No damos razón entonces, la razón final _al
filósofo inglés Berkeley, cuando dice: solamente tenemos nuestros complejos
interiores de la imaginación sensible, que arreglamos y definimos formalmente. No podemos ni hablar de un mundo exterior demostrable, porque no
existe ni directa - ni exactamente, sino exclusivamente a través de nuestra
percepción individual. David Hume, en este concepto, dice -sin transformarse, desde luego, en Berkeleyano-, que es (ref. este mundo exterior) un
"yo no sé qué". I now not what.
,
¿ Qué nos queda entonces? Si somos consecuentes,. no tenemos mas que
impresiones del sentido, que interpretamos co~o. variantes , d~ numerales ?
guarismos; procesos empíricos, cuyo desenvolvumento mecanico reproducimos de esta manera sin error ni desvío. Sería inútil atacar el aspecto de este
método dentro de su propio radio de acción, tomando en cuenta la carrera
victoriosa que han ganado Eºr su propio modo las ciencias naturales de nuestros tiempos. Las demás ciencias se rigen por este éxito. Sin e~bargo, es
preciso preguntarse, si por estos senderos comprendemo~ _la r~hdad co~leta a la cual, por fin, no sólo pertenecen procesos f1s1cos, smo tambien
!ven:os vitales orgánicos con sus múltiples ramificaciones y, sobre todo, la
"realidad", es decir la realización del ser espiritual productivo. Idem, preguntámosnos, si por aquel método el cerebro solamente capta una parte de
über Plato (Hermes, 76 , 1941) . "Zwei aristotelische Schriften über die ldeenlehre"
(1949), 158 f., 164 f., 169 f.
• arb. arb. 11, 42.
(B
" l. A. PoLETAJEW, "Kibematik". übers. aus dem Russichen von G. Klaus
er•
lin, Dr. Verlag der Wiss. (1962), 219 f., 328, 377.

80

la realidad y si por esto no debemos ser más "realísticos". ¿ No es nuestro
deber y anhelo hacer más visible el espíritu, en lugar de frenarlo; de concederle la plenitud de sus posibilidades?, o, con las palabras de Schilpp: "it is
not less thinking we need, but more" .11 Lo que edifica, descompone, lo que
descompone, edifica; en otras palabras: admirables trabajos unilaterales pueden producir una desintegración; en cambio: fuerzas, que reedifican, suplementan y superan tales esfuerzos y trabajos, pueden producir una integración. Así se desarrollaba, en grandes rasgos, siempre el camino de la vida
intelectual: Y llama la atención que hasta el extremo del materialismo dialéctico se niega terminantemente aceptar el "mecanicismo" de Plechanow y
Bucharin, hablando, de esta manera, de construcciones cualitativas no concebibles en tal forma. 12
2. Esta situación ya ha conducido a un término -hace algunas décadas-en que escribiera su obra el Profr. Heinrich Rickert, titulada: Límites de la
formaci6n de nociones físico-naturales ( 1902-1929). Hoy añadiría: Límites
de una aclaración ontológica positivista. Lo que quiere decir el autor es: si
no cruzamos la frontera del método indicado y nos paramos en el ya indicado: "nichts als" (nada más que), nos exponemos a una siniestra pérdida
de nuestra realidad. Lo decisivo de nuestro ser, el hombre como existencia
individualmente espiritual, con su especialidad de creaciones intelectuales y
culturales, queda excluido y se ve colocado bajo la tutela de aspectos completamente ajenos. La realidad es, según Scheler, de plano, más rica y más
completa. De otro modo, nos convertimos en especies cerebrales, que se distinguen de los animales únicamente por el mayor consumo de corteza cerebral. En este sentido Heidegger luego se refirió a nuestro enajenamiento moderno de la existencia y su estado ruinoso que pone en duda a la misma humanidad, la hace común y corriente y le quita su vida interior. Se comprende,
pues, que el hombre, en vista del proceso existencial inevitable, que casi
siempre es el mismo, se absuelva de todo acto de decisión, a sabiendas que
es una víctima de los acontecimientos exteriores que lo engarrafan. Otra
consecuencia es que hoy en día se habla tanto de la profunda angustia básica del hombre, porque en muchos casos le falta un sentir intrínseco fortificante para con su vida. Cada éxito visible le parece frágil, tanto más cuanto
se encuentra intranquilo ante la posibilidad de una guerra atómica a pesar
de tantas advertencias preventivas.
Cabe citar, en esta relación, unas conocidas palabras de Goethe (Fausto,
11, 1; Mefistófeles) :
11

Kant-Studien, 484.
" Vgl. GusTAV A. WETTER, "Der dialektische Materialismus". Seine Geschichte und
sein System in der Sowjetunion, Freiburg i. Br. Herder ( 1952), 117, 165.

81
H6

�Daran erkenn ich den gelehrten Herrn!
W as ihr nicht tastet, steht euch meilenfern;
Was ihr nicht fasst, das f ehlt euch ganz und gar;
W as ihr nicht rechnet, glaubt ihr, sei nicht wahr;
Was ihr nicht waegt, hat fuer euch kein Gewicht;
W as ihr nicht muenzt, das, meint ihr, gelte nicht.
En eso reconozco al docto señor. Aquello que no palpáis,
está cien leguas distante de vos; aquello que no comprendéis, para vos no existe; aquello que no calculáis,
creéis que no es verdad; aquello que no pesáis, no tiene para
vos peso alguno; aqu~llo que no podéis amonedar. Imagináis
que nada vale.

Las palabras aquí citadas anticipan ya una opinión, que empieza a ganar,
nuevamente, importancia. Para comprobar esto, basta observar de cerca las
tendencias que tienden a prevalecer en los congresos internacionales de los
filósofos. Hace algunos años pude ver que el hombre de nuestros días anda
en busca de soluciones más decisivas, soluciones más congeniales a su propio
ser; esto pasó en la conferencia de filósofos del este y oeste, East-West-Philosophers Conference en Honolulu ( 1959) que confrontó a Americanos y Asiáticos. Un entendimiento o encuentro legítimo empezó, en un sentido real,
hasta el momento, cuando se eliminaron las limitaciones por el "Cientismo",
como lo llamó Werkmeister, y cuando se entró en problemas que se relacionan con la vida espiritual de los pueblos y culturas. Entonces sí, se demostró
palpablemente que existen sentimientos comunes a pesar de la multitud de
divergencias, citando, p.e., los términos responsabilidad, justicia, caridad, autorrealización, etc.13
Pero estas reflexiones nos llevan a regiones que solemos considerar como
temas de las "Humanidades". Podemos observar, hoy en día, que se inicia
un "encuentro" entre las ciencias naturales y las humanidades; pensemos, por
ejemplo, en Portmann, Basilea, y sus percepciones sobre el "autorretrato" de
la naturaleza a través de sus instintos estéticos; o en la obra de Meyer-Abich
sobre los fundamentos espirituales de la biología (Hamburgo, 1963) .1' Sin
embargo cabe preguntar, si las humanidades -digamos historia general, gé" W. H. WERKMEISTER, Scientism and the problem of Man, Philosophy and Culture, East and West, ed. Charles A. Moore, Hor¡olulu University of Hawaii (1962),
135 f. Vgl. Darin Authors Values as a foundation for Encounter, 400 f.
" AooLF PoRTMANN, "Philosophie des Lebendigen", in: FRITZ HEINEMANN, "Die
Philosophie im XX". Jahrhundert, Stuttgart, Klett-Verlag (1959), 422 f. Biologie und
Geist, Zürich, Rhein-Verlag (1956), 25, 309 f., 334 2.

82

nesis del arte, psicología, sociología, filosofía- se pueden adjudicar, estrictamente hablando, a las ciencias o la sabiduría. Depende de la interpretación
de la palabra "saber". "Saber" viene del antiguo oída, godo, wait, ich weiss,
videre, ver espiritualmente. Sabemos de muchísimos acontecimientos, más
abundantes y complejos, que puede hacer visible nuestra percepción característica y limitada. Si, p.e., alguna persona sufre repercusiones mentales, ya
sea en un sentido deprimente o sublime, comentamos: él "sabe" de ello, lo
ha experimentado muy adentro. Opinamos, que la palabra "exacto" demanda
y exige que también estas regiones de la realidad se consideren como parte
temática de humanidades en medio de nuestras reflexiones, con toda responsabilidad, neutralidad y justificación. No hay duda de que existen límites de
la posible objetivación, formal o matemático-funcional a lo impersonal del
neutro, aunque últimamente mucho no se deja analizar por la razón o por
la manifestación de eventos ocultos.
Ni el desarrollo de la vida se deja explicar en todos sus detalles ni se deja
aclarar en cuanto a sus últimos fines. Sin embargo, existe, invariablemente,
su innegable realidad. Nos engañamos soberbiamente, si nos limitamos a reconocer única y exclusivamente algo como . una realidad, si se trata de un
método sucinto y sus aspectos, impugnando, como si no existiera, a todo lo
demás. No es nada científico desconocer a una educación media o inferior,
ni a casos parecidos, únicamente porque no se adaptan a un esquema prefijo. Hay que reconocer los hechos y hay que tomarlos en cuenta sin vacilar.
Esto nos ha de ocupar y preocupar si queremos interpretar la vida orgánica,
trátese de la integridad total o sólo de la de emergencia. Pero si echamos a
un lado la realidad tal como se nos impone, sufrimos un menoscabo de la
misma, con sus consecuencias negativas.
Sin embargo, estas regiones de la vida tienen suma importancia para nosotros, y debemos buscar la manera de penetrarlas hasta sus profundidades,
porque de otro modo perdemos de vista la realidad humana. Sin estar conformes, necesariamente, con todas sus teorías, debemos concederle la razón
a Nicolai Hartmann en cuanto dice que existen varias capas o regiones existenciales (observadas ya en tiempos antiguos), que únicamente se dejan definir por sus categorías correspondientes, aunque algunas de estas últimas
tengan mucho en común. Así separa Hartmann la existencia netamente fí.
sica, la vida orgánica, la vida espiritual inconsciente (y a la vez consciente) ,
y el ánimo vivo. Tampoco es permisible el intercambio de principios categoremáticos de la esfera física como imperativos para el fenómeno de la
vida, como lo es viceversa. Y menos es correcto ni debido, si entramos en la
esfera espiritual-consciente y la del ánimo.15
" N1coLA1 HARTMANN, "Der Aufbau der realen Welt", Kap. 20/ 21, Berlin, Walther

83

�Esta forma de pensar ha contribuido a que Wilhelm Dilthey (t 1911) ya
haya separado las ciencias naturales y las del espíritu. Según él, con respecto
a estas últimas se trata de una "ciencia empírica de visiones espirituales", ya
sea de individuos o de comunidades históricas. No debemos mirarlos a través de aspectos esencialmente ajeaos que se relacionan con hechos externos,
sino debemos seguirles su sendero y entender, a la vez, el conjunto de valores
aquí presentes como realidades -así dice él- y abrir las puertas para entender su mundo y para, también, entender sus deseos.
De esta manera únicamente podemos ofrecer algo a los demás miembros
de nuestra comunidad humana, podemos brindarles algo a otros pueblos y
tener contacto con ellos, si tenemos la voluntad de aceptar algo de ellos. Si
desatendemos su vida espiritual, sus sentimientos, ofreciéndoles solamente bienes materiales y la ayuda técnica _eara hacer uso de ellos, nunca habrá un
común entendimiento de mutuo provecho. Hay que ver con toda claridad
que una época y cultura definidas, más la gente contemporánea, siempre
coexisten en un "ambiente total". Así lo formula Emst Troeltsch.16 ¡ Regiones de la realidad, también éstas son! Para abrirse el acceso a estas regiones,
se ha formado la costumbre de hablar no sólo de experiencias externas, sino
también de experiencias internas. Pero como estas últimas vienen también de
origen ajeno, para fines prácticas son idem "foráneas". Sin embargo, sólo una
comprensión íntima sabrá abrirse el camino para llegar a los impulsos y profundidades de una u otra unidad cultural o religión mundial.
Para comprender esto, empero, es preciso atenerse con todo empeño y con
todo apego a la verdad, para con nuestro objeto, atenerse, digo, a la realidad viva, interna, y a los hechos visibles; y hay que hacer uso del propio
juicio. De otra manera no se justifican intefRretaciones.
Este acto despierta, ciertamente, fuerzas intelectuales que llegan más allá
de una comprensión netamente dialéctica, combinadora y calculatoria. Lo
mismo podemos decir, si queremos penetrar en esferas míticas, porque cada
mito genuino tiene el vigor de un manifiesto y representa la reproducción
original y concentrada de un símbolo o imagen del tipo cualitativo que se
explica por sí mismo y no se deriva de otra fuente. La sustancia sentimental
debe, empero, atenerse, para fines demostrativos, a su materia fenomenal en
forma objetivamente exacta. Esto lo logramos solamente si nos acercamos a
nuestro objeto con la más íntima disposición para un entendimiento, con
sinceridad y franqueza ~orno hoy diríamos- mas no con prejuicios. Es inde Gruyter (1940). "Philosophie der Natur", Kap. 1, 4, 16-18, Berlin, Walther de
Gruyter ( 1950).
1
• ERNST TROELTSCH, Die Krise des Historismus, Die Neue Rundschau, 33, 6
(1922), 578.

84

dispensable este camino, si queremos conocer a fondo al prójimo, a nuestro
semejante.
Si perdemos esta capacidad espiritual, no tenemos nada que comunicarnos
(nothing to communicate) y quedamos sin contacto en el sector cultural de
nuestros afanes. Por esto tenemos que exigir que los postulados intelectuales
correspondientes estén sujetos a un control científico y que no estén a la merced de fuerzas arbitrarias, "apart from scholarship" (Whitehead). Está, en
este caso, de por medio la vida humana común y universal, sujeta a preguntas por "componentes normativos" (normative components) .17
3. Con estas advertencias está expresado que la "realidad total" sólo recibe su esclarecimiento a través del hombre "total". Se necesita, para ello,
desde luego, un esfuerzo y talento espiritual. No cualesquiera tiene estas cualidades en sus medidas adecuadas, las que, además, requieren un cuidado y
mantenimiento especial. Pero una vez entendido este proceso (insights), todo
él que tenga interés y empeño, lo puede lograr. Compárese lo dicho con la
comprensión clara y transparente de aquel matemático, quien, como Blaise
Pascal, se deja entusiasmar de la "clara et distincta perceptio" de Descartes,
al grado que lo mismo logra él (según su propia confesión) . .Pero Pascal, a
la vez de pronunciar el "ordre de la raison" lo asocia con el "ordre de coeur"
y el "esprit de finesse", siendo que todo se complementa desde una vista total
producida por el equilibrio del espíritu.18 También para el hombre del futuro
será necesaria la preservación y constante renovación de tales aspectos. Hay
que admitir que el progreso técnico-práctico y físico es, hoy en día, inmenso,
pero no podrá ni ayudar ni asistir perpetuamente, si los creadores del mismo,
y su fundamento humano, empiezan a debilitarse.
Está claro, por consiguiente, que el hombre es un ser polidimensional, y si
desea confrontarse con la vida y los elementos existenciales, no debe haber
ni minoración ni baja de sus facultades innatas. Significaría esto una pérdida
concreta y un debilitamiento espiritual.
¿No será cierto que en días pasados, y hasta en los nuestros, ya hemos
resentido este fenómeno? Estamos sujetos, admitámos.lo francamente, cada
día más, a un intelecto unilateral, calculatorio, netamente formal y práctico,
que pone en duda todos los demás poderes espirituales, haciéndolos nebulosos, con la consecuencia de que hubo quienes disputaran la seriedad de
todo. Resultó que un extremo -el de ver un mundo hueco como una cuevadiera a luz otro extremo, él del impulso primitivo que se dobla ante el poder
vigoroso, cuyo poder simplemente existe, está presente, sin dar lugar a dudas:
17

ScHJLPP, Kant-Studien, 486, 494, "Mit Ausgabe von A. N. Withehead: Modes
of thought" ( 1938), 235 f.
11
BLAISE PASCAL, "Pensées", 1, I, IV, 34, 37. Ausgabe: M. LARos, "Kempten Kosel"
(1913).

85

�Por esto Scheler dijo ya hace varias décadas: "La rebeldía de la naturaleza
humana, y de todo lo que es internamente oculto, impulsivo, violento y
agresivo. . . de todo inconsciente contra lo consciente, de los objetos mismos
contra el hombre y su espiritualidad . . . algún día tenía que sobrevenir, y
ahí la tenemos".19
¿ Y la consecuencia? El anhelo de poder y dominio se valió del intelecto
calculador, para ganar la prepotencia, y para imponerse más hasta engallarse
como lo más alto y lo más valioso. Así perdió la respiración del espíritu su
oxígeno. Siguieron los eventos catastróficos que hemos vivido; siguieron nuestros días actuales de sumo estremecimiento que han avergonzado a la humanidad. Pero recientemente la técnica ha puesto en nuestras manos los instrumentos mortíferos, iuya eficacia todo lo borra que hasta ahora ha habido,
por los efectos de destrozo y crueldad, comparable quizás únicamente con el
histórico Gengis-Khan. El fin sería la autodestrucción, si la razón no entra
en acción; pero una razón que tiene la plena resonancia en d entero ser, en
la sustancia misma del hombre. Para ello, desde luego, la presuposición es
una voluntad ética, ordenada y coordinada.
Pero antes de que nos llegara la devastación de nuestros tiempos, ya se
había anticipado dentro de nosotros mismos una desolación interna que todo
cubrió con su sombra aniquiladora. Nietzsche, como buen profeta, lo había
previsto todo. "¿No se iba a inmolar, un buen día, todo; todo consuelo, todo
lo sano y todo remedio, toda esperanza y fe en armonías escondidas, en futuras felicidades y en la misma justicia?" -insinúa que faltan pruebas-. "¿No
era preciso inmolar a Dios mismo e hincarse de rodillas ante una piedra, ante
la estupidez y el destino, ante lo nada?" "Ya de ello hemos visto algo".2º
Era demasiado pesada la carga. Hoy en día, mucha gente recomienda evadir estos problemas: Conformémonos, dicen, a la opinión de la mayoría sin
preocuparnos demasiado. Baste con un "merely reacting" a la situación prevalecedora. Demos preferencia a la inflación intelectual (dice Orto Veit,
Francfort, analizando nuestra premura) porque es una infamia querer indagar muy de cerca los eventos actuales, y produce, además, inquietud.
Sin embargo, haremos precisamente eso, por nuestro sentido de responsabilidad, admitiendo a la vez, que hasta el hombre mismo es, actualmente, un
objeto de dudas. Cabe citar, como Goethe la pregunta del salmo VIII, 5:
"¿ Qué tiene el hombre, que te hace acordarte de él?" Parece que desapareció
una parte del ser humano, la parte céntrica, digamos, el centro interior, donde se encuentra el gobierno que controla espíritu y sensibilidad. La sensibiliu Vgl. MAX SCHELER, ''Die Stellung des Menschen im Kosmos", München, Nymphemburger-Verlag (1947 ), 74 ff.
• FRIEDRICH NIETZSCHE, "Jenseits von Gut und Bose", 56, Stuttgart, Kroner Verlag
(1939), I, 66.

86

dad no debe descuidar el espíritu, ni el espíritu permanecer en lo abstracto,
provocando un "misuse oí reason" ( Schilpp) . El espíritu tiene que poner en
orden los sentidos y coordinarlos, para que ni el espíritu se desalme ni el
alma se desincorpore. Esto ya lo sabía Platón en cuanto habla ~n Phaidros
(246/7)- del thymoeides, del componente generoso del alma que se adhiere
a la sensibilidad y genera así la elevación espiritual y una actividad creativa.
Así participa el hombre "total", intrínseco, sino en todo, siquiera en el comportamiento general. Esto no lo ignoraba Immanuel Kant, él que confrontó
su Crítica de la Raz6n Pura y su método guiado por la historia física-natural
con la razón práctica-ética, con el fin de que ambas fuerzas encontraran su
eco en el hombre a través del juicio estético.
Cometeríamos, empero, un error anticipando que todo lo arriba dicho fuera
irracional y que no se dejara ratificar por la razón por conducto de pruebas.
Esto sería igual a una discriminación del espíritu humano que es más universal que una simple clarificación basada en los sentidos dentro de los límites
de una demostración matemática. Se trata, al contrario, de aspectos espirituales que saben fundar sus argumentos y sus matices característicos, cuya
afinidad existencial también incluye cierta emoción espiritual (como hoy en
día frecuentemente se opina). Tomemos, p.e., el fenómeno de la veneración,
cuyo significado dentro de la órbita humana nadie negará . . . más abajo hablaremos sobre este tema, pero nuestra situación, en este caso, nos obliga a
formular la pregunta, indispensable para el hombre de todos los tiempos, la
pregunta, repetirnos, por el "sentido de la existencia". Es, según nuestra opinión, la pregunta básica de toda filosofía, de todo interés humano. ¿ Quién,
pues, podrá vivir dentro de la irracionalidad e insensibilidad? Puede ser que
algún decepcionado sueñe de una rebeldía heroica. En este caso busca la razón en tal circunstancia o quizás en la felicidad transitoria y común de la
vida diurna; nuestros tiempos han demostrado claramente lo problemático
de esta clase de felicidades.
4. ¿ Qué quiere decir "sentido"? Esta pregunta la ha contestado Heyde en
la antología Ser y Sentido, editada por R . Wisser (Tuebingen, Niemeyer, 1960)
con toda precisión y bajo todos aspectos. Formulémoslo así: el sentido comprende y encierra la idea de la fijeza interior, del significado único, dd valor
intrínseco, y presupone la falta de oposición. El sentido no se presta para razonamientos. Según Platón, la palabra consiste de letras sensiblemente perceptibles, pero el sentido lo recibe por el espíritu. Y el sentido se manifiesta en la
idea, en el habla, en el gesto, en la imagen. La creación dd hombre en la Capilla Sixtina, por Miguel Angel, hace evidente el sentido que la chispa brillante
del espíritu pasa por el dedo tendido de Dios al hombre en el acto de despertar
a la vida.

87

�Aparte de ello, la palabra "sentido" también quiere expresar que realiza
algo "sensible", en bien de alguna meta o intención, aunque fuera para fines
propios. Así se juntan thought and action, y si dijo Goethe: "en un principio
reinaba la acción", se refería a un hecho dirigido por el espíritu, para ''seguir
la voluntad de tu entendimiento". Algunos, desde luego, no tienen el valor
espiritual, y muchos eruditos se conforman con la "pure description". Faltan
la intimación y dirección con relación a una legítima y práctica actividad, que
es sin duda alguna uno de los deberes de la filosofía. Y es natural que tal
punto de vista está sujeto a los "criteria for value judgments".21 Aunque no
haya, hasta la fecha, mucha armonía en aquella dirección, existe sin embargo
-hablando con la sinceridad necesaria- en el fondo de los problemas básicos
de la conducta humana, como lo podemos observar diariamente aun cruzando
las fronteras de los pueblos.
Así se presenta nuestra demanda por el sentido de la vida, por lo que
llena nuestra existencia, una pregunta, a la vez, por la misma verdad. No
se trata de un sentir muy "visible" como meta, sino de una causa propia,
egotista, así como piensa Kant: "Nunca debes mirar al hombre como medio
para un fin, sino a la vez" -agregamos nosotros-- "como un fin en sí mismo,
una mismiseidad, digamos, como postulado social".22 Expresando lo dicho en
esta forma más explícita, se combina el sentido como fin propio, egotista, con
el valor, que llamaríamos valor propio. Así opina también Eduard Spranger.23
Es lo que está en condiciones de justificarse solo. Nietzsche, a su vez, veía
genuinamente la gran importancia de tal evento, relacionado con el valor,
para nuestro trayecto existencial: "El mundo da vuelta en torno del descubridor de nuevos valores" -nosotros diríamos hoy "despertador" de valores- "da
su vuelta silenciosa, pero no la da en torno de nuestro "silencio sepulcral
ruidoso".
Pensemos ahora en las causas íntimamente profundas de los contrastes mundiales entre el Este y el Oeste. No son de origen técnico ni económico; en este
sentido existe cierta cooperación. Mas descansan en la discriminación de valores humanos, ya sea considerando a la persona libre, al dueño de su propio
valor, o sea la persona de la colectividad, donde desempeña tareas funcionales
sin tener vida ni libertad individual. Hegel debe haber tenido razón cuando
dijo que correspondía a las ideas, o digamos mejor a las imágenes de valor
" GoETHE, "Maximen und Reflexionen", IV, 227, 251. Wanderjahre, 2, 9, XX, 25:
Das Tun am Denken, das Denken am Tun prüfen. Jubilaumsausgabe Cotta Stuttgart
( 1912). Schilpp, 485, 490, 492.
" hlMANUEL KANT, "Grundlegung zur Metaphysik der Sitten", 2. Werke IV, 286.
AusoABE, "Ernst Cassirer", Berlin, Cassirer Verlag (1922). H. EMRICH, "Goethes
Intuition" (1928), 21.
,. EouARD SPRANOER, "Lebensfonnen", Halle Niemeyer ( 4. Auflage 1925), 13, 24.

88

una significancia decisiva, real, en medio de eventos concretos, si, a través de
ellos, la realidad de la vida tomaba una forma clara y determinante. La capacidad sentimental de un evento de mérito interior puede ejercer un magnetismo enorme, y puede provocar un efecto tremendo, comparable a las energías
desbandadas de un corazón atómico. Estos valores, entonces, son -no cabe
duda- fuerzas dinámicas y categóricas en el curso de nuestra vida.
Por eso: dad al tiempo un pensamiento grande y fértil, para que pueda
vivir de él - una idea, entre otra, de la libertad, pero con el deber y la obligación que corresponda a la dignidad del hombre, la idea de la paz, del
desarrollo de la existencia individual, o --como dice Schilpp- "political
liberty", "freedom of conscience", "self enlightment" and "welfare". Sin embargo hay que tomar muy en cuenta que el "economic standard" corra al
mismo paso del desarrollo del hombre como condición de una vida de acuerdo con la dignidad humana. 25
Todos los pedagogos saben de la importancia de la penetración al fondo
de los valores tan luego que reconozcan, a la vez, que el adolescente sólo
llega al pleno desarrollo de sus facultades, talentos y posibilidades, si ve ante
sí una meta vital para el futuro, digna de vivirse, y a la cual se puede atener
para crecer con ella. ¿ Estos factores, esenciales para el hombre y la comprensión de su destino, es posible excluirlos de la responsabilidad científica? ¿ Acaso porque aquellos no se dejan definir uniformemente, o porque encontramos, en el transcurso de la historia, muchas variedades en cuanto a posturas
valorantes? Pero -es preciso preguntarse- no existen, a pesar de las diversas
interpretaciones, postulados básicos por valores --diferentes según su épocaque no dejan de seguir reclamando nuestra atención?
Yo, de mi parte, no conozco a ninguna cultura que no ponga fundamentalmente -aun pisoteada con frecuencia- el amor encima del odio, la honradez encima de la mentira, el servicio al prójimo arriba de un egoísmo
acentuado, la deferencia (que, según Scheler, matiza en algo el miedo), ante
la vida y sus eventos finales, el "secreto de la materia y la profundidad de
valores de su existencia" ante la frívola falta de piedad. Gustamos, desde
luego, hablar de la "desintegration of value-systems; sin embargo dirigimos a
nuestros prójimos exigencias inequívocas cuya falta de cumplimiento nos indigna seriamente".26
,. FRIEDRICH NIETZSCHE, "Also sprach Zarathustra", I, 144.
u ScHILPP, "Pre-suppositions of Democracy as a basis for East-West reaprochements".
Actes du XIeme Congres lntem. de Philosophie, XIV, Bruxelles, Nauvelaerts, Louvain
(1953), 240 f.
'"MAX SCHELER, "Vom Umsturz der Werte", Leipzig. Der neue Geist (1919), I,
333 f. ScHILPP, "Kant-Studien", 459.

89

�Desde luego hay cambios, de los tiempos y de los aspectos valorizantes. Pero,
viendo todo conscientemente, este cambio no es absoluto, por que el hombre
conserva su oikeion, como decían los griegos, o sea su "cuadro" individual.
Sería irresponsable, opino yo, callar estos fen6menos, porque el hombre, la
comunidad y hasta la época viven de la reacción correspondiente y se rigen
por ella a través de sus obras. Por esto estoy conforme con Schilpp, quien
espera una reforma espiritual, un "back to reason", pero no la que solicita
una intelectualidad formal y la articulación de tales causas. Hasta habla de
"faith" de la fe lo que me acuerda de la Etica de Immanuel Kant. 27
'
'
Cabe así comentar la inevitabilidad de hablar sobre la cuestión de valores.
' ' es indispensable analizarla en forma eficaz, exacta y fenoEfectivamente,
menológica. Existe, para ello, un material interminable de investigaciones científicas dentro de la historia espíritu-cultural, que se presta para un examen
de su sustancia sensible y ontológica.. No es posible ignorarla sin ignorar, a
la vez, la realidad humana como se presenta actualmente. No debemos dejar
esto a la arbitrariedad del sentimiento subjetivo y al tratado literario.
Llama la atención, a prop6sito, que la antigüedad ya supo distinguir entre
el valor provechoso, correlativo ( ophelimon kai hedy) y el valor intrínseco (lo
agathon haplos) ( intrinsic values). Entendemos bajo valor intrínseco la capacidad interna que se justifica sola por su cumplimiento existencial, como
los ejemplos arriba citados demuestran; o repitiendo con Kant respecto al
valor ético: el referido valor se realiza por causa propia.
No es el adecuado lugar para entrar en detalles con respecto al término 1de
valores. Quisiera únicamente aclarar qué rumbo lleva, para mí, lo que es,
para\ mí, el valor. El valor es la no indiferencia, repetimos aquí con, Le Senne
(París). El valor significa: 1) un sí o un no, de tal manera que 2) hace posible una aceptación o una denegación de lo que hay que valorar. 3) Se puede presentar como valor intrínseco, como valor provechoso o como valor
correlativo y 4) presupone un individuo espiritual y justiciero. Además comprende e incluye de 5) realizar un aumento máximo de su capacidad cualitativa para que llegue a una dimensi6n vertical. A mí, este caso me parece
decisivo, porque una contemplación afirmativa de la existencia no se interesa por la definición de un tipo de piedra. Además debemos agregar otra
circunstancia esencial, si tomamos en cuenta que 6) se puede alcanzar siempre que realicemos los valores individuales según su orden o grado-- una
profundidad variable en cuanto a su matiz y capacidad. Pensemos p.e. en
1~ valores personales del tipo estético, ético o religioso.
n ScHILPP, A challange to philosophers in the Atomic Age, Bibliotheque du Xeme
Congres Intem. de Philosophie, I, Proceedings 1. Ed. by E. W. Beth, H. J. Pos, J. H. A.
Hollak, North-Holland Publ., Amsterdam ( 1949).

90

De esta manera descansa lo dominante en la ejecución realística, en lo que
quisiera llamar un valor real. Y así, para avanzar hacia la pericia valorante
legítima, no buscamos primeramente la idealidad abstracta, sino preguntamos por la realidad de nuestra conducta existencial como corresponde a la
marcha de los tiempos.
5. Terminemos con un resumen de la presente exposición. El hombre de
nuestro tiempo está fascinado por la metodología teórico-matemática, producto del exitoso desarrollo técnico-científico que hemos experimentado últimamente. Este proceso siempre se repite en la historia, si hay algún progreso
notable en alguna esfera; y esta misma metodología se convertía luego en un
ideal para estudios científicos. Al mismo tiempo, en cambio, notamos un
enajenamiento humano de todo lo que es su ser y vida y una degeneración
con rumbo a la racionalidad calculatoria, no menos que una disminución de
las fuerzas espíritu-intelectuales, también del mismo hombre. Esta última tendencia tuvo como consecuencia una fuerte preponderancia del apetito por el
poder y de instintos desencadenados. ¿ Tendrá el hombre del futuro suficiente
energía y fuerza -así nos preguntamos- de impedir, en tales circunstancias,
el catastrófico desenlace de una guerra atómica?
Sólo será efectivo nuestro anhelo, opinamos, si superamos aquella pérdida
de realismo o positivismo; y si el hombre "total", intrínseco, se deja llevar,
con todo corazón y entrañas, a la realidad, también total. En este caso no
sería posible hacerse adepto de un método exclusivo, unilateral, aunque parezca demasiado efectiva y atractiva. Debemos, sobre todo, hacer transparentes aquellos aspectos -a través del encuentro entre las ciencias naturales y
las del espíritu-, que ofrecen al hombre cualidades psíquicas, normativas,
para que entienda de nuevo el sentido de su presencia terrestre en lugar de
darse a la insensatez y desesperación, que pueden provocar el caos.
Es notable cómo la juventud se interesa por aquello, en la búsqueda de
un res2aldo espiritual para el futuro, y de un resguardo contra los amagos
y amenazas de nuestros días. Con más razón, desde luego, tenemos la obligación, todos los intelectuales, más los, cuya vida es la filosofía, de no hacer
caso omiso de tales hechos. Si la ciencia y la filosofía desean comprender y
captar la realidad entera, deben tomar en cuenta todas las regiones de la
existencia humana, su productividad espíritu-intelectual así como se presentan por cumplimientos reales; deben investigar su actualidad sin quitarles
su esencia bajo aspectos inadecuados.
Nuestro saber activo se debe complementar y sublimar por un entendimiento de sentidos y valores espirituales. Es precisamente la tendencia realística de los tiempos actuales la que exige demostraciones para la generación
venidera con la mira de que cuestiones decisivas se concentren en la vida

91

�tanto del individuo como la de la comunidad. Como la naturaleza y sus
criaturas se rigen por leyes interiores como por algo real, así sucede con el
hombre si quiere hacer suyos los valores humanitarios; en otras palabras: el
orden interno de su existencia individual y espiritual.

HISPANOAM:eRICA Y ANGLOAM:eRICA :
DISPARIDADES EN LA CONDUCTA SOCIAL
Da. EoMUND STEPHEN URBANSKI
Howard University
Washington, D. C.

HAY UNA DIFERENCIA inconfundible entre el comportamiento de los hispanoamericanos y los angloamericanos. Ya a primera vista se descubre que las
actividades hispanoamericanas se caracterizan por una despreocupada lentitud, mientras que las angloamericanas por una prisa casi notoria. Cuando
entre los primeros se oyen a menudo los dichos "Mañana será otro día" o
"Dejémoslo para mañana", entre los segundos el lema cotidiano es "El tiempo es oro" (Time is money). Tales conceptos están muy arraigados en cada
sociedad y tienen origen en la diferente filosofía de su vida. La de los anglosajones fue moldeada por la utilización del tiempo para una obra racional
y creadora; la de los hispanos por la visión soñadora de la infinidad del tiempo y de lo imprevisto en el destino humano. Son conceptos que muestran una
dicotomía de 2ropósitos vitales. Mientras que los unos se dedican a sus tareas
con diligencia casi religiosa, ya que el puritanismo prohibía el ocio, los otros
se inclinan a la contemplación despreocupada y, a veces, a la excesiva pasividad sobre actividad cualquiera. Es una dicotomía psicológica del fondo
anímico-ancestral, basada en antecedentes históricos que se nota, sobre todo,
en el trabajo.
En el Norte nunca hubo exceso laboral inmigratorio y, por eso, siempre se
utilizaba el tiempo para emprender algo provechoso y útil. En el Sur, donde
existió abundante elemento laboral nativo, no había prisa en llevar a cabo
de inmediato los proyectos. Los angloamericanos dependían, por lo general,
de sus propios brazos y por eso carecían de tiempo para la holganza. En tanto, los terratenientes hispanoamericanos, merced a las inagotables reservas de
trabajadores indígenas, pudieron dividir sus ocupaciones entre su propio oficio y la contemplación ociosa. Las consecuencias de tal estado explican la

92

93

�existencia de la ambición económica angloamericana, mientras del otro, aparece el relajamiento hispano en asuntos laborales. Se moldearon, así, dos distintos criterios sob!t el trabajo, que penetraron en la mentalidad colectiva
de cada América.
He aquí unas observaciones, que tienen estrecha relación con las actitudes
hacia el trabajo en los dos grupos étnicos, vistas en sus ambientes.
En los Estados Unidos, según se sabe, la revolución industrial ha cambiado
los métodos de producción y ha suplantado la labor manual por la :.automatización« mecánica. Obligó a los trabajadores a ajustarse a una nueva técnica de trabajo. Cambiaron las costumbres fabriles, exigiéndose ahora de los
trabajadores más precisión y relativa rapidez en la ejecución de su tarea.
Esto se refiere, sobre todo, a los ocupados en la :.línea de montaje« (assemblyline) de las fábricas que producen automóviles, aviones, televisores,
calculadoras, neveras, radios, máquinas de coser y de escribir, etc. Después
de instalarse una pieza, se monta la otra, luego otra y así sucesivamente, en
un tiempo limitado. Todo eso requiere coordinación de los equipos fabriles.
La nueva técnica de trabajo exige adiestramiento mecánico y especialización,
estimulando la competencia ocupacional. También las labores agrícolas son
ahora casi completamente mecanizadas, lo cual también requiere bastante
ajuste técnico. La especialización en estos y otros campos asegura mejores
sueldos y abre buenas perspectivas de bienestar para la clase obrera y los
empleados de oficina estadounidenses.
Los norteamericanos anteponen el trabajo al placer. Según creen ellos, los
Estados Unidos tienen dos fuentes de riqueza: el trabajo y los recursos naturales, que están estrechamente ligados entre sí. Es un fenómeno cuyo contexto general no entienden claramente muchos extranjeros, desviados por
otras consideraciones. Me di cuenta de ello en varias ocasiones. Cuando una
vez visité una fábrica en compañía de algunos colegas hispanoamericanos,
éstos fueron abrumados por la coordinación del trabajo en aquella planta
industrial. Observando las tareas ejecutadas con precisión me preguntaron:
¿Por qué trabaja esta gente de una manera tan dura? y ¿no tienen suficiente
dinero para vivir? Las preguntas no me sorprendieron, ya que provenían de
personas en cuyos países se trabaja con menos intensidad y cuando se "les da
la gana" . . . Por eso, a mis colegas hispanos, los trabajadores estadounidenses
les parecían algo inverosímiles, como si fueran empujados por una fuerza
mágica o fanática.
En Hispanoamérica la estructura tradicional agraria y la poco desarrollada
industrial no ha proporcionado todavía a sus habitantes oportunidades para
una iniciativa de tipo colectivo. Allí, todavía prevalece el trabajo manual. La
creciente concentración de la gente de campo en los centros urbanos apenas
puede ser absorbida por los servicios domésticos, artesanales y comunales; es

94

desproporcionadamente grande para las escasas necesidades de la industria
incipiente. El éxodo de los campesinos de las comarcas rurales, según informan algunas fuentes fidedignas, causa una crisis en la producción agrícola,
pues vastas áreas arables quedan sin cultivo. Por eso, los víveres son caros.
La Reforma Agraria que abarcó apenas unos cuantos países, no resolvió en
la mayor parte de Hispanoamérica la :.sed de tierra« del campesinado indiomestizo. La desproporción en la tendencia de tierras entre los latifundios y
los minifundios en el Sur es todavía muy evidente y desalentadora para las
masas rurales. Sin embargo, no hay que descontar que allí donde se llevaron
a cabo ciertas reformas, la situación agraria tampoco ha mejorado de una
manera muy notable. Con toda nuestra simpatía por las clases menos privilegiadas, no queda entonces otra cosa que examinar la relación que existe
entre la voluntad de trabajo y la productividad de estas clases sociales ert
Hispanoamérica. Según parece, el bajo rendimiento de trabajo se debe principalmente a que, en la mayoría de casos, la gente trabaja sólo para satisfacer
las mínimas necesidades de su sostenimiento. Esto se refiere sobre todo a
'
'
los campesinos.
Parece que la falta de preocupación material se origina en la pereza, en
los extremadamente modestos requisitos para la vida, y en la completa ausencia de la visión del mañana. La discusión de estos asuntos no produce ya
impresión entre los hispanoamericanos, acostumbrados a tal situación, aun
cuando provoque entre los más concienzudos un sentido de preocupación.
Existe, pues, la tendencia de no excederse en sus esfuerzos fuera de lo absolutamente indispensable para subsistir. ¿ Cuáles son las causas de tan extraña
actitud? Parece que son varias, pero la principal es la falta de motivación, que
posiblemente se remonta a los tiempos de la conquista. Los españoles, al
subyugar a los indios y tratándoles de una manera poco humana, aparentemente les debilitaron la voluntad de trabajar a lo cual éstos estaban obligados. En tanto, los negros arrancados de Africa, con sus diferentes costumbres,
después de ser esclavizados en América, tampoco sentían ardor por trabajar
bajo el látigo. Los latifundistas criollos, en vez de servir de ejemplo de laboriosidad, ejercían la voluntad de mando, combinándola con el goce del ocio.
Así, unos miraban a otros y aunque se cumplían las tareas, su efectividad no
podía ser sino de un alcance económicamente limitado.
La caprichosa actitud hisEanoamericana hacia el trabajo se convirtió en un
complejo casi vicioso y abarcó considerables sectores geohumanos. Las fuertes repercusiones de esta postura sobrevivieron hasta nuestros días. Es interesante notar que tal actitud se atribuye, unas veces, a la falta de ganas y, otras
veces, a las inconveniencias climáticas o topográficas. ¿ Cómo, entonces, explicar que los inmigrantes extranjeros sean capaces de trabajar más efectivamente en las mismas condiciones y en las mismas zonas? ¿ No hay en eso con-

95

�tradicción? Desde luego, hay excepciones de la mencionada postura hispanoamericana en algunas áreas industrializadas o de agricultura mecanizada,
en las cuales las condiciones obligan a la gente a modificar su conducta. Desde
luego, más alentadoras son las ambiciones económicas que despliegan los
más dinámicos estratos de la sociedad burguesa hispanoamericana, reforzada
no raras veces por la inmigración europea o asiática.
Sin embargo, el temor de que varios negocios en Hispanoamérica pudieran
ser acaparados por los forasteros, hace que algunos países mestizos limiten y
aun excluyan el movimiento migratorio. El creciente nacionalismo se opone
abiertamente a la preponderancia económica extranjera. No hay •rechazo cuando los inmigrantes absorbidos por su nuevo ambiente, se vinculan por medio
de nexos matrimoniales. Tal hecho, bien visto, está considerado como muestra de su voluntaria integración en la sociedad de su patria adoptiva. Peor
es cuando los inversionistas extranjeros viven apartados, considerándoselo como
un exclusivismo social, aun cuando no falte exclusivismo y snobismo nativo.
Se nota que en hispanoamérica la inmigración europea de la clase media es
más apta a Ja integración que los menos numerosos pero económicamente más
importantes residentes norteamericanos. Las consecuencias de tal situación
se manifiestan en la relativa popularidad en Latinoamérica de los europeos
y en la relativa impopularidad de los yanquis, llamados despectivamente
&gt;gringos«. En cambio, los extranjeros-inmigrantes, una vez admitidos a los
Estados U nidos, participan en los negocios y en las profesiones a base de
igualdad con los demás ciudadanos. Tampoco se les exige ninguna integración social, ya que su trabajo es una prueba suficiente de su contribución al
desarrollo estadounidense. Peor suerte corren los labradores ( de temporada)
de las regiones fronterizas, a cuya competencia rivalizadora se oponen a menudo los celosos y fuertes sindicatos laborales estadounidenses.
Otras facetas de la conducta social en las dos Américas están íntimamente
relacionadas con su convivencia ambiental.
En Hispanoamérica la apacibilidad de la gente y la lentitud del tiempo de
vida hacen las condiciones de convivencia agradables. La sonrisa, parece indicar como si el ambiente careciera de preocupaciones. La etiqueta de saludos es efusiva y se caracteriza por un exceso de afabilidad, si bien impresionante, también parece a veces algo artificial. Es una manifestación de la
extraversión hispánica, en la cual el temperamento posiblemente se una a
la ecología climática, constituyendo una conducta sumamente placentera.
Dentro del marco tradicional de buen tono hay mucho servilismo verbal. Al
oírselo con frecuencia da la impresión como si fuera forjado por el deseo de
decir algo grato y elogioso más bien que por llevar a cabo los servicios prometidos en la cortesía verbal. Todo eso produce, sin embargo, una agradable
apariencia de urbanidad, que es cultivada por todas las gentes.

96

La cortés actitud hispana tiene probablemente alguna relación con la humildad, ya que es de sobremanera impresionan.te en los lugares aún apartados de los núcleos de civilización. A veces parece que mientras más humilde
o más prudente es la gente, tanto más cortesía genuina ostenta. Desde luego,
el paternaJismo impuso pautas de cortesía entre los humildes o humillados,
lo cual se refleja hoy en la actitud cortés aun de los más pobres.
Muy popular es la gesticulación. Este fenómeno tiene, empero, en los países
hispanoamericanos un significado opuesto al acostumbrado en otros países,
donde está considerado como algo vulgar. El intenso emocionalismo hispánico se manifiesta no sólo en palabras sino también en gestos. Por eso, la
gesticulación que es parte de la conducta general, no puede ser clasificada
como un fenómeno extraño, sino más bien como rasgo inseparable del conjunto idiosincrático. Como lo comprueban los sociólogos, es una manifestación del efusivo temperamento latinoamericano, tan distinto de la más rígida
y más controlada conducta anglosajona.
En Angloamérica el tiempo de vida es rápido y hasta furioso, lo cual no
deja tiempo a los yanquis para gastarlo en cosas que parecen de dudosa utilidad. Tal factor que emana también del complejo de la civilización tecnológica, impone sobre la vida estadounidense una considerable dosis de convencionalismo social y de costumbres. La etiqueta estadounidense se manifiesta
a través de una amable sonrisa, que parece más o menos estandarizada desde
Nueva York hasta Miami y desde San Francisco hasta Boston. Es una curiosa mezcla de cortesía personal, entretejida con cierta gravedad, como un
posible reflejo de preocupaciones circunstanciales. La sonrisa yanqui es relativamente corta, afable, pero poco afectiva. Constituye parte de la introversión, que motiva y rige la vida angloamericana, tal vez con demasiado comedimiento. Es una postura que la acerca a la idiosincrasia de otras naciones
anglosajonas, aun cuando sea algo incomprensible para los extravertidos pueblos hispanos.
Lo que asombra a muchos extranjeros es el valor mesurado que los angloamericanos aplican a sus palabras, proyectos y actividades cotidianas. Todo
eso produce el efecto de firmeza, incompatible por su seriedad con la fantasía y la actitud vanidosa de otras sociedades. La postura conformista estadounidense se refleja en sus modos de actuar, vivir y vestir. Sin embargo,
no todos los modales son iguales, ya que oscilan entre la moderada ambición
rural-pequeño urbana y la sofistería intelectual y metropolitana. Esta postura está recientemente minada por las exigencias de la descontenta generación joven (los hippies, los "revolucionarios"). Así, al lado de la vigente
American way of life o sea la manera típica de la vida estadounidense, se
vislumbra una tendencia de revalorizarla ideológicamente. Es un complejo
integrado por la agresividad de actuar y la curiosidad mental, operantes den-

97

�tro de una manera poco afectada de conducta. Dicha conducta oscila, a
veces, entre la humildad y la arrogancia, y otras veces, entre la simplicidad
y la sofisticación, con relativamente eocos engreimientos. No obstante, por
tratarse de una nación tan heterogénea como los Estados Unidos, es bastante
difícil definir el perfil idiosincrático de un yanqui típico, a menos que uno
cayese en los clisés estereotipados, que no siempre satisfacen un análisis imparcial.
Al margen de la distinta conducta social observada en las dos Américas, se
puede hacer la siguiente observación. La civilización hispanoamericana contiene varios componentes humanos, que de una manera benévola propician
la relajación en el modo de vivir y pensar de su gente: no la obligan a cambios radicales a menos que éstos emanen de su propia voluntad. Lo contrario
ocurre en la civilización angloamericana, cuyo rápido desarrollo tecnológico
impone varias exigencias; éstas, a su vez, ejercen una tremenda presión social sobre la población. Consecuentemente, las mencionadas circunstancias
parecen favorecer la retención de varios rasgos tradicionales hispanoamericanos, mientras que conducen al cambio inevitable de los rasgos angloamericanos, sometiendo sus valores a una transformación acelerada.
Interesantes son los aspectos de la personalidad que se reflejan en cada
sociedad a través del orgullo o de la dignidad.
El orgullo hispanoamericano se originó, como se sabe, de la mezcla racial
indo-española y es una parte inherente de su idiosincrasia. Llegó a ser un
rasgo popular que ahora domina todas las fases de la vida hispanoamericana.
A veces se relaciona el orgullo con el linaje ibérico para subrayar el esplendor
ético o para ligarse a la pasada gloria de España. No son raros los casos de
su inconsciente utilización aun por aquellos que son emocionalmente antiespañoles. Otras veces, el orgullo sirve para mostrar la hombría, o sea, el machismo, es decir, ciertas cualidades de superioridad masculina en instantes
determinados. Las manifestaciones quizá más profundas y posiblemente desprevenidas, del orgullo ibérico, se hallan en el absolutismo mental hispanoamericano, que abarca eseecialmente a los sectores culturalmente avanzados.
Se expresa este orgullo en el popular yoismo que es la obstinada convicción
que cualquier individuo tiene acerca de su irrefutable posesión de la verdad,
de la cual emana su creencia en la rectitud de su actuar. Esta actitud, por lo
general, linda con la soberbia. La presencia del orgullo se nota también en
la extrema sensibilidad del trato particular de los hispanoamericanos entre sí
y con otros pueblos, aun cuando tal conducta pueda clasificarse más bien de
dignidad. El orgullo causa desacuerdos en la vida pública, oponiéndose al
espíritu conciliador entre los políticos y fomentando polémicas entre los intelectuales. Sus curiosas expresiones se manifiestan, a veces, en la irracionalidad de la argumentación y, otras veces, en la pomposidad retórica, pero no

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faltan casos de controversias legítimas. El orgullo envuelve el ambiente social, creando, a menudo, situaciones explosivas y comprometedoras.
Los angloamericanos, en cambio, ostentan dignidad. Su origen estriba en
la satisfacción del bienestar obtenido mediante logros individuales y colectivos. La dignidad estadounidense, casi por regla, no tiene ninguna noción
de pomposidad étnica. Tampoco se podría fácilmente trazar su abolengo
multisanguíneo, que raras veces le preocupa al angloamericano medio. La inmensa mayoría estadounidense proviene de las clases humildes. Debido a
sus propios esfuerzos han podido salir de su anterior estrato económico y, así,
lograron su propia dignidad. Esta actitud la mantienen los yanquis y la
trasmiten a sus hijos, siendo su dignidad símbolo de la igualdad social. La
dignidad llegó a ser '!Il rasgo común de la idiosincrasia estadounidense, convirtiéndose en una manifestación de su superación humana a escala comunitaria y nacional. La ostentan tanto los ricos como los pobres, los "viejos"
yanquis y los "nuevos".
Cuando los norteamericanos viajan en otros países donde hallan condiciones de vida inferiores a las suyas, instintivamente sienten y muestran un
sentido de superioridad. Esta actitud superior es a veces tildada de orgullo y
hasta soberbia. Parece, sin embargo, tener más bien rasgos de una autoconfianza algo arrogante, ya que linda en el desprecio de otros sistemas sociales
y políticos. Es uno de los »pecados« psicológicos de la idiosincrasia estadounidense. Los observadores extranjeros lo señalan como resultado de una actitud
simplista del norteamericano medio, pero parece que resulta de la preferencia por su propio modo de vivir. De otro lado, el sentido de dignidad le
empuja a este mismo yanqui a criticar los asuntos de su propio país, y también le proporciona una fortitud inmune a las severas y frecuentes críticas extranjeras. Como un individuo más o menos disciplinado y satisfecho de su
»way of life«, simplemente siente indignación por el sistema dictatorial, tan
ajeno a su mentalidad. Por eso, el único instante cuando el yanqui se siente
orgulloso es el de »ser« norteamericano, pero sin sentirse nacionalista en el
sentido generalmente aceEtado en otros pá1Ses.
Digna de mención es la reacción que la sociedad de cada una de las Américas ostenta hacia los asuntos de su ambiente.
La actitud hispanoamericana hacia muchos asuntos ambientales está cargada de emocionalismo, que a menudo la desvía de un extremo a otro. Tal
hecho acrecienta la sensibilidad sobre cualquier acontecimiento, aunque no
necesariamente influya en el curso de su marcha. Como los asuntos políticos
gozan siempre de un enorme interés popular, son ellos los que causan la
mayor divergencia de opiniones. Se manifiestan en frecuentes controversias
explosivas, que también abarcan los asuntos culturales y sociales. Los instigadores de tales controversias lucen, a menudo, gran inteligencia, entretejida

99

�con fantasía y pericia polémica. La arena de sus actividades son la prensa
y las letras. Los polemistas saben a veces captar la atención pública con las
páginas más sabrosas para el lector, que se emociona con la controversia
casi de la misma manera que ellos. Muchas polémicas son de carácter puramente teórico, otras directamente relacionadas con los problemas vitales.
El espíritu polémico es un rasgo idiosincrático hispanoamericano muy ostentoso. Aunque ayuda a descargar la acumulación emocional, no siempre
halla soluciones visibles y mucho menos contribuye al apaciguamiento de las
tensiones ambientales. La tradición polémico-política en Hispanoamérica es
de vieja data. También lo es la tradición polémico-literaria, cuyo conocido
ejemplo fue la famosa disputa sobre Romanticismo y Clasicismo, que llevaron a cabo Sarmiento y Bello en Chile a mediados del siglo XIX. Tal tipo
de controversia académica halla todavía muchos seguidores apasionados, quienes cruzan sus plumas por mera satisfacción de su ambición. Lo hacen también los politizados militares, cruzando sus armas con los estadistas hispanoamericanos en frecuentes cuartelazos y revoluciones. También es curioso notar
que la extrema sensibilidad que emana del emocionalismo no permite a muchos hispanoamericanos conceder derecho de crítica sobre sus asuntos a los
extranjeros. Pretenden simplemente sentirse ofendidos por cualquier alusión
negativa, pero a la vez creen tener derecho de criticar los asuntos de otras
naciones, y lo hacen con aire de superioridad. Es una muestra de la dicotomía psicológica hispanoamericana poco comprensible, sobre todo, a los intelectuales europeos y estadounidenses, acostumbrados a »fair play«, o sea, al
juego limpio.
La actitud angloamericana hacia los asuntos nacionales e internacionales
se manifiesta de una manera colectiva y a menudo espontánea. Más que polémicas conducidas por unos individuos, la reacción asume carácter público.
Esto quiere decir que muchas personas y aun grupos que representan distintas
ideologías, participan en una extensa discusión de los asuntos vitales para la
comunidad o para la nación. Lo atestiguan los discursos parlamentarios y las
demostraciones de determinados grupos, sea contra la guerra en Vietnam o
en pro de la integración nacional más estrecha de algunos grupos minoritarios.
También hay variedad de opiniones emitidas por la prensa, radio y televisión, que encontrándose en manos particulares, levantan su voz sin miedo. Es
un privilegio del sistema democrático, que aunque tienen algunas imperfecciones, permite expresar desacuerdos individuales y colectivos. Sin estar exentas de cierta dosis emocional, estas prácticas llevan a frecuente reconciliación,
sobre todo, en los asuntos industrial-laborales. En cambio, peor suerte corren
las demostraciones políticas demasiado racionales, pero también éstas, como
muestra de la indómita dinámica social, están tomadas en cuenta. Quizá el
rasgo más significativo es la autocrítica de algunas prácticas sociales y econó-

100

micas, bastante desarrollada en el ambiente estadounidense. Tal actitud parece comprobar la flexibilidad mental yanqui, que a pesar de sus bases racionales, no está exenta de cálculos y prácticas erróneos. La reacción angloamericana frente a nuevas situaciones de vida es, muchas veces, más rápida que
en otros ambientes.
La reacción mental hacia los asuntos vitales acusa, eues, una diferencia
inconfundible entre Hispanoamérica y Angloamérica. Algo intermedio ocurre
en Puerto Rico. Allí, la fusión de la arraigada tradición cultural hispánica
con los nexos civilizadores estadounidenses, ha creado una postura que absorbe rasgos de ambos elementos. No es que los puertorriqueños sean menos
»latinos« que sus hermanos hispanoamericanos. Pero, debido a las condiciones muy especiales en la isla, su intelligentsia ha asumido su propia perceptibilidad. La actitud que ostenta en las letras es, a veces, moderada y entretejida con rasgos racionalistas. Esto no excluye que en Puerto Rico haya polémicas que son expresión de sus inquietudes políticas y literarias. Son frecuentes y no les falta el temperamento tropical.
Otras facetas de la conducta que afirman la disparidad de patrones sociales en las dos Américas, son las siguientes:
Hispanoamérica sigue mostrando indulgencia hacia el ocio, y por eso, no
se advierte todavía la consecución apresurada de tantas comodidades materiales que acompañan el modo de vivir angloamericano. Algunas costumbres hispanoamericanas, merced a su carácter gentil y apacible, contribuyen
al espíritu apaciguador de la sociedad. Constituyen, así, una compensación
de las inconveniencias económicas e inquietudes políticas, que a menudo llevan a las masas a una actitud de resignación. Se expresan en el desaliento
colectivo e inercia pública, que en su conjunto producen apatía. Por eso, los
cambios de los regímenes políticos, raras veces, conmueven al público hispano y mucho menos le impresionan sus promesas del »mejor porvenir«. Es
un extraño estado de indiferencia, contrapuesta a la reacción rebelde que
siempre late en la subconciencia hispanoamericana, pero que pocas veces tiene
la oportunidad de expresarse de una manera genuina. La gente, por eso, halla
consuelo y relajación emocional en el intenso cultivo de las relaciones sociales.
Esta propensión emana per se de la extraversión hispanoamericana, siendo la
amistad un verdadero sostén de su vida. Son relaciones que se basan en la intimidad de la vida familiar y en la de determinados grupos de amigos.
Dentro de los lazos de la amistad hispana un papel significante lo ocupa
el compadrazgo, que es una costumbre de prestarse ayuda mutua en circunstancias convenientes. Merced a sus frecuentes prácticas, el compadrazgo llegó
a ser un ingrediente básico de la idiosincrasia hispanoamericana. Hay que
decir que la amistad hiseana es mucho más íntima y cordial que la que se
cultiva en la sociedad anglosajona, donde se manifiesta a través de las rela-

101

�ciones formales, pero carece de &gt;interioridad«. La franqueza y la cordialidad
hispana de trato son rasgos que distinguen esta amistad muy favorablemente.
Otra cosa es la llamada »amistad política« de la que no siempre se fían los
mismos políticos, sobre todo, los que se vuelven contra sus antiguos amigos.
Conviene explicar que el término »amigo« se usa corrientemente en Hispanoamérica, sin que no siempre corresponda a su sentido verdadero. En muchos
casos se trata simplemente de &gt;conocidos« más bien que de &gt;amigos«, pero
como la lengua castellana es muy flexible, es una de tantas extravagancias semánticas. La vida hispanoamericana, rica en valores humanos desde Jueo-o
'
o '
no siempre está cubierta de rosas. No faltan, pues, traición, corrupción y desfalcos, alternados entre la mojigatería de los países mestizos y la llamada
»viveza« de los países criollos.
En Angloamérica la conducta colectiva está sujeta a varias presiones sociales, que se desprenden del acelerado tiempo de su vida y de la rigidez
que acompaña el veloz ritmo de su civilización. Como todo aquí se mueve
sobre ruedas o se pone en marcha mediante botones automáticos, la convivencia estadounidense es completamente alejada de la placidez social hispanoamericana. Su tono predominante es la nerviosidad asociada a una prisa notoria. El modo de vivir estadounidense, por haberse establecido al ritmo de
opulencia y progreso mecánico, se manifiesta en la constante demanda de facilidades técnicas, tanto domésticas como ocupacionales. Tales circunstancias
acrecientan las exigencias y búsqueda de nuevas prerrogativas, lo cual influye
en el recrudecimiento de ciertos modales, atrevidos e impacientes. Causan
también inevitables conflictos psicológicos y choque de personalidades. Un
ejemplo típico de la preocupación yanqui es su constante observar el reloj y
el tiempo designado para cada actividad cotidiana.
La vida estadounidense parece a los extranjeros como si los yanquis no tuvieran tiempo para gozarla, en lo cual hay mucha verdad. Lo cierto es que
los angloamericanos gozan tanto de su trabajo como de su poco pasatiempo.
Lo malo es que nunca les sobra tiempo para más diversión, mientras que su
abundancia es visible en otras sociedades. Es una postura colectiva, cuya
mejor ilustración es el reducido número de fiestas en los Estados U nidos, frente
a la impresionante cantidad de festividades hispanoamericanas. Sin embargo,
la vida de la familia angloamericana sufre del exceso ocupacional, sobre todo,
cuando además del padre, también trabaja la madre. Entonces los hijos se
crían sin la supervisión paternal, lo cual raramente ocurre en Hispanoamérica.
Se debilitan, así, los lazos de la intimidad familiar estadounidense, en contraste a los fuertes lazos hispanoamericanos. Por eso, el respeto de los hijos
otorgado a sus mayores es más débil en los Estados Unidos que en Hispanoamérica. El convencionalismo angloamericano no está exento de hipocresía
y malversaciones, que persiguen tanto su vida comercial como pública, sin ex-

102

ceptuar las actividades ocupacionales y políticas. Conviene notar, sin embargo,
que los asuntos políticos no traen tanto la atención angloamericana como la
hispanoamericana. El »ardor« político yanqui ocurre principalmente durante
el período de las elecciones presidenciales y se apaga después. En cambio, la
politización de la vida hispanoamericana es permanente, girando alrededor
del personalismo o sea el culto al personaje escogido para el liderazgo político.
Otras dis!)aridades sociales entre las dos Américas se expresan en sus diversos modos de vida y diversión.
Muchas familias hispanoamericanas, merced al tradicionalismo social, ocupan el mismo solar por mucho tiempo. Llevan allí su vida sedentaria, compartiéndola a la vez dos y, a veces, tres generaciones del mismo »clan«. Los
moradores de una casa burguesa media son, por lo general, bastante numerosos. La convivencia se lleva a cabo a base de mutuo respeto. Como prevalece la gente de edad mayor, no falta cuidado a los niños. Las criadas cocinan, mantienen limpieza y sirven a todos. Aparte de las funciones normales,
en este seno familiar se efectúan fiestas y tertulias, casi siempre con varios
invitados, dentro de un espíritu de cordialidad. Allí los hijos estrechan la
amistad con sus compañeros y compañeras, y los padres prefieren tales encuentros más que las citas fuera de su casa. Quizá algunos jóvenes, merced
a tales procedimientos están algo mimados, pero este acercamiento social se
desenvuelve dentro de una forma de respeto y decencia. El ritmo acelerado
d la vida granurbana, desde luego, transforma sus modales, haciéndolos más
»modernos«.
La familia hispanoamericana media posee el televisor, pero asiste de vez
en cuando a los conciertos y a las tradicionales corridas de toros, pero de popularidad especial goza el cine. Las señoras-amas ocupadas con algunos programas de acción social, se reúnen a veces en el centro y meriendan allí con
sus amigas. Los cafés en Hispanoamérica, a semejanza de los de España, sirven de pasatiempo y como sitios de reuniones bohemias, principalmente, a los
hombres. Estos, no raras veces, se dedican a la placentera vida nocturna en
los cabarets, sin estar acompañados de sus esposas. Además de su propio hogar, no pocos hombres pudientes sostienen la »casa chica«, que les proporciona placeres extramatrimoniales. Sin embargo, las mencionadas circunstancias no parecen perjudicar seriamente la vida familiar, al juzgarla por el insignificante número de divorcios. Los que ocurren todavía causan un escándalo social. El divorcio como tal, por lo general, se considera un estigma en
el ambiente católico hispanoamericano, sirviendo así de freno para una posible crisis social.
La familia angloamericana, generalmente, más pequeña que la hispana,
ocupa una casa para su uso exclusivo. Raramente viven con ella sus parientes.
Debido a su movilidad ocupacional, la familia media yanqui no raras veces

103

�)

muda su vivienda y, merced a ello, sus hijos asisten a las escuelas en varios
sitios. Esto debilita el sentido »localista« de no pocos norteamericanos, compensándoselo con una variedad ambiental. La vida de la familia estadounidense es bastante convencional, basándose su convencionalismo en los modos
de vivir y actuar generalmente aceptados. No produce una atmósfera íntima
de tipo hispano, pero tampoco priva de cordialidad familiar. El rigor ocupacional yanqui hace su vida esquemática y funcional, pero también le proporciona todos los ingredientes de una dinámica social, que es capaz de satisfacer sus ambiciones individuales. Empero, cuando los dos padres trabajan
fuera de la casa, a los hijos se les deja demasiada libertad; ello es de dudoso
valor en el desarrollo de su conducta, aunque les provee de cierto sentido de
independencia individual.
El servicio doméstico en los Estados Unidos es caro. Por eso, del manejo
de la casa se ocupa la esposa, que para tal fin tiene varias comodidades técnicas; en su tarea le ayuda, a veces, su marido. Las fiestas que se celebran
en la casa estadounidense son pocas y su atmósfera es relativamente formal.
Los centros adicionales de las actividades sociales son los »clubs«, »drug stores« y el cine, que hace tiempo alejaron a los yanquis de sus hogares. Contribuye a tal alejamiento la facilidad de tener automóvil. En las últimas décadas,
facilitan en el acercamiento familiar los programas de televisión, ahora un
pasatiempo de gran popularidad. En algunas ocasiones los esposos van juntos
a los juegos de fútbol, los restaurantes, los teatros y los cabarets o visitan a
sus amigos, divirtiéndose mutuamente. Pero como no todo es miel, no faltan
descontentos matrimoniales serios, que son causados por la neurosis o por la
superambición de uno de los cónyuges. Terminan en divorcios, cuyo porcentaje es muy alto. Conviene decir, sin embargo, que estar divorciado, en la
mayoría de casos, no constituye un estigma social en los Estados Unidos. El
creciente uso de los narcóticos entre los jóvenes causa también mucha preocupación social estadounidense.
¿ Cuáles son los patrones de conducta de la familia, que hacen tan diferente una América de la otra, en cuanto el problema femenino?
De acuerdo con el concepto de patriarcado, arrraigado tanto en la tradición hispánica como en la del indígena americano, la vida del mundo hispanoamericano se resuelve alrededor del hombre. El es cabeza de la familia y
depositario de toda autoridad en su hogar. Cualquier transgresión de esas prerrogativas tradicionales sería equivalente a borrar el significado de »hombría«
del conjunto de la idiosincrasia hispana. Tal estado legal-costumbrista le deja
decisiones indisputables en todo, incluyendo la moralidad la cual, a veces, el
mismo ofende. El hispanoamericano ejerce su autoridad sin preocuparse demasiado de los sentimientos de su esposa, la cual es más sumisa que la mujer
angloamericana. Sin embargo, cualquiera que sea su papel, es ella la que

104

mantiene la unión de la familia, debido a su abnegación y fortaleza moral.
Es inteligente, pero quizá no tan ambiciosa como la mujer del Norte. Por
no haberse insmiscuido tanto en los oficios típicamente masculinos como sus
coetáneas yanquis, las damas hispanoamericanas han sabido conservar el encanto de su feminidad en una forma muy genuina.
Los angloamericanos también heredaron el concepto de la preponderancia
del »sexo fuerte« de sus progenitores insulares. Sin embargo, durante el empuje colonizador hacia el oeste de los Estados Unidos (mediados del siglo
XIX) , la mujer yanqui se encontró en una situación protectora. La exigía
la necesidad de amparársele de la violencia fronteriza. Tal condición se cambió aún más a su favor en la época contemporánea, cuando ella ganó la igualdad de derechos. Esta circunstancia, así como su activa participación en la
vida socioeconómica, aseguró a las mujeres estadounidenses una posición decisivamente privilegiada sobre las mujeres hispanoamericanas. De ahí en adelante empieza a desarrollarse una especie de matriarcado o :eor lo, menos piensan instituirlo las damas angloamericanas. La ingerencia de las mujeres yanquis en varios campos de vida es agresiva e inteligente. Según parece, su influencia e imposición sobre los hombres se manifiesta tanto en su vida privada como en las empresas que ellos acometen; posiblemente, también, en el
compromiso de sus principios. Por eso, el yanqui es menos autócrata que el
hispanoamericano, sin dejar de ser cabeza de la familia. Aunque las decisiones finales en muchos asuntos se encuentran en las manos masculinas, la
relativa independencia femenina deja su huella sobre el ambiente angloamericano, con todas sus virtudes y defectos morales.
Distintas también son las costumbres del noviazgo en las dos sociedades.
En los países hispanoamericanos todavía prevalece el deber de acompañar
a las señoritas durante la cita para asegurarles la dignidad y el decoro. Eso
impone restricciones de demasiada intimidad, las cuales refrenan las posibilidades de los abusos pasionales, con lo que se evitan varias complicaciones.
En el ambiente angloamericano, una vez presentado el galán a la familia de
la señorita, los padres de ella con frecuencia les dejan salir juntos. Según la
creencia norteña, eso estimula a los jóvenes a acostumbrarse a las realidades
de la vida, sin abusar de la mutua confianza de los sexos. Otro asunto es el
famoso piropeo, una supervivencia costumbrista peninsular. Es una galantería
verbal latina hacia las señoritas, a quienes gusta tal forma de cortesía. Aunque
a los jóvenes angloamericanos no les falta de todo la etiqueta en su cortejo,
ésta es más sencilla y quizá menos impresionante. Es una etiqueta simplificada.
Estos fenómenos se explican, por un lado, por la extraversión hispanoamericana, y por el otro, por la introversión angloamericana.
Conviene mencionar que como resultado de la revolución social angloamericana de las últimas décadas, tuvo lugar también una revolución moral., Se

105

�expresa en el cambio de costumbres y valores morales, y es resultado de la
cre~iente prosperidad, movilidad social y la avanzada situación legal de la
muJer. Todos ~tos factores han contribuido al relajamiento del antiguo código
del comportamiento moral. Se lo ha sustituido con un nuevo concepto de casi
ilimitada libertad individual, que afecta también las costumbres sexuales. El
antiguo, »doble« standard de moralidad que requería la castidad de la mujer
y no la de.1 hombre, parece ahora cada vez más una costumbre caduca lo
'
cual difícilmente eueden combatir aún las doctrinas religiosas. La estrecha
relación entre la accesibilidad del automóvil, la emancipación femenina y la
disponibilidad de contraconceptivos, cambiaron considerablemente la moralidad
sexual. Sus efectos son dobles. Se nota un ininterrumpido brote de matrimonios jóvenes de menos de veinte años y, a la vez, un alto grado de divorcio
causados por Ja insuficiente preparación de muchos para una vida normalizada. En tanto, las consecuencias del libertinaje se manifiestan en el creciente número de abortos. En los Estados Unidos se practican, principalmente,
por conveniencias sociales, ya que facilitan a las jóvenes seguir su carrera ocupacional. Mientras tanto, en Hispanoamérica son, mayormente causados por
la pobreza, ya que muchas familias no son capaces de sostener a demasiados
hijos.
La vitalidad reproductora siempre ha existido en el Nuevo Mundo y a
ella se debe la reciente »exelosión« de la población latinoamericana, la más
alta del mundo (ca.3%). En los Estados Unidos el incremento demográfico
es más moderado (1.3%) y fue regularizado en el pasado por la represión
erótica del tradicionalismo puritano.• Tal represión ha sido recientemente
sustituida por la obsesión de la presente generación estadounidense por el
sexo, la cual P. Sorokin y otros llaman revolución sexual. Hay que entenderla
como un estado psicológico que motiva este libre albedrío más bien que una
tendencia por aumentar la tasa del crecimiento demográfico. No es un fenómeno restringido a los Estados Unidos, porque desde la II Guerra Mundial
se lo nota también en varios países de Europa, aunque con más discreción.
Sin embargo, lo novedoso es que los problemas sexuales se discuten y estudian
abiertamente en los Estados Unidos, mientras que en los países europeos e
Hispanoamericanos casi hasta hace poco se los consideraba como una cosa
tabú y, por eso, se vacilaba exponerlos públicamente. El ambiente hispano frenaba tales problemas para no ofender al buen gusto y los sentimientos religiosos, aun cuando su actitud no necesariamente careciese de mojigatería
moral. En tanto, la falta de la discreción angloamericana, aunque sin motivaciones ulteriores, dudosamente contribuye a mantener el pudor público.

* Según las estadísticas oficiales, el incremento demográfico durante el periodo
1965-1970 fue el siguiente: Estados Unidos 1.3%, Canadá 1.9%, Latinoamérica (promedio) 2.9%, México y Centroamérica 3.2% y Sudamérica (promedio) 2.7%.
106

Interesantes aspectos de la conducta colectiva ofrecen.. los deportes, cultivados intensamente en las dos Américas.
Entre los juegos estadounidenses, el beisbol (baseball) es el que goza de
mayor popularidad, siendo miles el número de sus equipos. Algunos de ellos
organizados en »ligas nacionales«, compiten en campeonatos anuales y sus
son seguidos por el público con gran atención. La juventud. yanqµi
J.ueaos
o
conoce los nombres de los beisbolistas notables de memoria y se emOCiona con
sus logros deportivos, considerándolos como una especie de héroes nacionales.
En tal respecto hay mucha exaltación que linda con una mística colectiva. Se
expresa también en el hecho de que algunos jóvenes por haberse distinguido
en este deporte, se consideran como si poseyeran una cualidad personal superior; como tales, gozan de admiración social. Otros deportes favoritos yanquis
son el boxeo, las carreras de caballos y el tenis. Las ambiciones estadounidenses en romper récords deportivos acusan cierta semejanza a las que ostentan en otros campos de vida.
Los hispanoamericanos, a su vez, muestran gran entusiasmo hacia la corrida
de toros, tradicionalmente cultivada en México, Colombia, Venezuela, Perú,
y ocasionalmente, en otros países. De origen español, la corrida es una fiesta
deportiva de carácter popular. Durante ella el entusiasmo frenético. llega a
su culminación cuando el torero logra matar al toro. Los toreros, debido a su
pericia y bravura personal, llegan a ser ídolos nacionales. Desde hace mucho
tiempo de gran popularidad latinoamericana gozan también deportes como el
futbol (soccer), e.1 boxeo y las carreras de caballos. Los juegos de conocidos
equipos futbolistas están seguidos con gran emoción, sobre todo, sus encuentros internacionales. Las victorias de estos equipos son casi equivalentes a los
triunfos nacionales y son celebradas de una manera espontánea. El emocionalismo latino en tales casos se convierte en una mística deportiva.
Otros aspectos de la conducta colectiva se manifiestan a través de unos rasgos típicos, encontrados en cada ambiente americano.
La atmósfera apacible es quizá una de las características sobresalientes de
la vida hispanoamericana. Se la mantiene instintivamente y por tradición. Sus
causas incentivas son el rico calendario de aniversarios y otras ocasiones, así
como e.1 ya mencionado compadrazgo con sus obligaciones sociales. Es algo
que no encuentra nada semejante en el ambiente angloamericano. La propensión hispana hacia el cultivo de tan estrechas relaciones se basa no sólo en
los lazos de camaradería y amistad, sino también y, sobre todo, en el gozo
individual de vivir de la manera más agradable posible. Es una postura psicológica que constituye un estilo de vida en sí mismo, ~on el . fin de evitar
cuantas incomodidades puedan. Por eso, a veces, el ambiente hispano parece
como si lindase con la divina disociación de la realidad, que pudiera nublarlb
con cosas imprevistas. Para protegerse de tales posibilidades, el hispanoame-

107

�ricano prefiere gozar de «hoy», porque »mañana« podría infligirle algún disgusto inesperado. Además, lo favorece la relativa lentitud de la marcha de
los acontecimientos al compararlos con el rápido ritmo norteamericano.
Debido a estas circunstancias, el individuo hispano asume una actitud de
espera, que a menudo se transforma en pasividad, especialmente, en cuanto
a las decisiones que tiene que tomar. Otra característica es la ceremoniosidad
hispana, que llena al individuo con aparente satisfapción. Hay quienes la llaman actitud formal, pero parece que excede la cortesía corriente. Cierto
aspecto de la formalidad lo constituye el »papeleo«, que consiste en la lenta
manipulación burocrática de los asuntos, pertenecientes a la competencia de
una oficina gubernamental o un despacho comercial. La apacibilidad general
hispana tiene sus raíces en su civilización, que posee muchas facetas de serenidad y comprensión humana. Tal »textura« psíquica favorece una actitud
contemplativa y no presiona a nadie a una acción inmediata, a menos que
ésta sea provocada por el temperamento o por la urgencia de algunos asuntos
instantáneos. Todos estos factores no exceptúan que el hispanoamericano
tenga que luchar 2or la vida como cualquier ser humano, enfrentándose con
muchas contrariedades.
Contrario a la relativa relajación hispana, la atmósfera angloamericana es
generalmente nerviosa. Esta nerviosidad se desprende de las actividades aceleradas, cuyo anhelo nacional es lograr nuevos »récords« en varios campos
de la vida. Es un ritmo parecido al de un reloj, cuya marcha ininterrumpida
está simbolizada en el funcionalismo coordinado de varios sectores del pueblo
estadounidense. En este esfuerzo global el del individuo cualquiera está subordinado a las reglas de una tecnología elaborada y a sus implicaciones sociales.
Es, pues, un proceso en que casi cada persona está forzada a una competencia
y, por medio de ella, trata de igualarse con los demás competidores., Participa,,
así en la llamada »carrera del dollar«, acomodando a ella sus ambiciones.
Parece que la influye tanto la mística del trabajo como las motivaciones pecuniarias. Las complejidades de la vida moderna hacen del angloamericano
medio víctima del funcionalismo ambiental, aunque no le privan de su independencia para tomar decisiones. Son consecuencias del rigorismo de la civilización angloamericana que estimula la creatividad, es exigente, pero también recompensadora.
Tales condiciones pocas veces conducen a un estrechamiento más íntimo
de las relaciones sociales yanquis, pero no las excluyen. En general, son relaciones que ostentan rasgos de convencionalismo. Desde luego, hay grupos de
afición e intereses afines, que cultivan amistad dentro de sus propios círculos
profesionales. Los patrones de su conducta son algo distintos de los de los angloamericanos medios. Estos viven en una monotonía burguesa dentro de su
seno familiar, que es dominado por las costumbres ambientales con varios
1

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grados de rigidez. No faltan en él, desde luego, ni las penas ni las alegrías
de una familia cualquiera. El vigor yanqui facilita su movilidad socio-económica, que se une al sentido igualitario y la dignidad humana, rasgos ostentados tanto por las mayorías como las minorías éticas estadounidenses. La
tendencia de igualarse no tiene nada de utópico, ya que desprende del sistema
democrático. Mucho énfasis se pone sobre la capacidad de la juventud, que
goza de un tratamiento privilegiado. También se discute el »abismo« entre
las generaciones, llamado »generation gap«, cuya esencia es la discrepancia
de criterios. Muy activos son los grupos de presión llamados »pressure grups«,
que ejercen influencia sobre el poder ejecutivo, legislativo y comunal, con el
propósito de conseguir nuevas prerrogativas ciudadanas. En general, los angloamericanos luchan por sus privilegios más celosamente que otras naciones.
En resumen, la disparidad en la conducta social entre las dos Américas
presenta, en términos generales, el siguiente cuadro. Muchos aspectos tradicionales del comportamiento de Hispanoamérica parecen todavía atarla con
su pasado, pero ya se vislumbran esfuerzos de renovación mental. En tanto,
los cambiantes rasgos colectivos de Angloamérica muestran un interés obsesionante por su futuro. Se lo ve a través de una mentalidad evolucionaría
que cada vez más adquiere un ritmo revolucionario, en el sentido social y
no político.
Las disparidades de la conducta social dependen, en no poco grado, del
factor ecológico-humano. La creciente urbanización de Hispanoamérica es
consecuencia del constante flujo de la población rural a las ciudades. Sus
nuevos núcleos se establecen en los suburbios, transformándolos en barriadas
pobres y empujando los sectores residenciales ciudad adentro. Es un proceso
difícil para la adaptación campesina a la compleja vida granurbana, llevando
rasgos de su desajuste social. En los Estados Unidos, el movimiento de semejante migración se dirige, al contrario, a los centros urbanos y causa a sus
moradores pudientes marcharse a los suburbios. En estas nuevas comunidades
suburbanas, con su opulencia, se nota un visible exclusivismo social, semejante al de la acaudalada clase hispanoamericana. A tal fenómeno estadounidense solemos llamar civilización de suburbios, que contrasta con los modales
medios de la antigua burguesía o los algo rústicos del "nuevo" elemento migratorio. Tales circunstancias no contribuyen, desde luego, a la uniformidad
ambiental, tampoco a la »estandarización« social.
Por fin, unas palabras sobre algunos modales de cada grupo novomundano,
que se reflejan en los contactos interamericanos.
La amabilidad de trato y la ceremoniosidad, alrededor de las cuales giran
las relaciones sociales y públicas en Hispanoamérica, se convirtieron en sus
modales tradicionales. En cambio, la firmeza de propósitos y el apresuramiento en llevarlos a cabo, empujan a los angloamericanos a una conducta

109

�si bien correcta demasiado &gt;realista&lt;, que a veces es tildada de frialdad comercial. Son resultados de la diferencia temperamental y causan una visible
disparidad psicol6gica. Se la nota, sobre todo, en las negociaciones de los dos
grupos, evidenciándose en sus procedimientos. Los yanquis, debido a su postura pragmática, están exentos del conceptismo metafísico y ambiciones oratorias, cuya validez es favorecida por los hispanoamericanos. Tal circunstancia
explica el por qué los hispanos están a menudo envueltos en prolongadas reflexiones y consultas, que no pocas veces nublan o alteran el curso de las
negociaciones. Los angloamericanos son flexibles, pero firmes y expresan sus
opiniones directamente, sin &gt;echar flores&lt;, lo cual posiblemente dé la impresi6n de que sus modales son algo bruscos. En tanto, el lustre ciceroniano
y el enredo en el problematicismo de los hispanoamericanos, aunque muy efecticistas, producen a veces sensaci6n de una vaguedad quijotesca.

MEDITACIÓN EN TORNO A LA SOLEDAD
DR. JosÉ

RuBÉN SANABRIA

Univenidad Iberoamericana

"EL HOMBRE NO ESTÁ SOLO, está más que solo. Es un mundo que se desconoce a sí mismo y que ni siquiera sabe que se desconoce. Un mundo que se
reconoce desconocido, sin dejar por ello de desconocerse" (Max Jacob).
La soledad es una dimensión profundamente humana. Y por ello es desconcertante. Hoy más que nunca el hombre vive solo. A pesar de que los
medios de comunicación han roto las barreras del tiempo y del espacio. A
pesar de las concentraciones masivas en los deportes y en los "multifamiliares". A pesar de las maravillas de la ciencia y de la técnica.
Vivimos una cultura en la que todo conspira contra el individualismo. El
hombre sabe, por una larga y dolorosa experiencia, que no puede prescindir
de los demás. El hombre solo, fracasa irremisiblemente: Nuestra cultura es
masiva.
Las exigencias de la vida impulsan al hombre a la coexistencia y aun a la
convivencia y a la colaboraci6n. En las grandes ciudades el trabajo, ordinariamente, se realiza en centros y empresas en las que conviven multitud de
personas.
Las habitaciones son enormes "multifamiliares" y "condominios". Por todas partes surgen y proliferan clubes, sociedades, "peñas", etc. Es casi imposible que el individuo no se encuentre con otros individuos cotidianamente.
A veces es imposible no encontrarse con los demás, en el trabajo, en la calle,
en el "metro", en el autobús, en el estadio, en el cine.
Los medios de comunicación ofrecen infinitas posibilidades de trasladarse
rápidamente de un lugar a otro. La radio, la televisi6n, el teléfono, el telégrafo, nos tienen en comunicaci6n constante e instantáneo con personas y
acontecimientos de todas las partes de la tierra. Las prodigiosas conquistas
espaciales han proporcionado al hombre no s6lo la posibilidad sino la no
soñada realidad de estar en otros planetas y comunicar desde allá sus expe-

111
110

�riencias e imeresiones a los habitantes de la tierra. El hombre se ha asomado
con extraña curiosidad y con asombro, a los misterios -antes insondables-de la naturaleza y los ha ido develando.
Todo esto podría hacer pensar que el conocimiento que el hombre tiene
de la naturaleza ha ganado en profundidad. Desgraciadamente lo que ha
ganado en extensión, lo ha perdido en profundidad. Se han conocido mejor
los detalles, pero el todo va quedando oscurecido. En este caso el todo no es
la simple suma de las partes.
Se cree comúnmente que la ciencia matemática experimental es la única
que puede dar razón de la naturaleza del mundo y de la vida. Por ello se
niega el carácter de ciencia a disciplinas que tienen por objeto algo que no
sea experimentable ni mediable. Así, por ejemplo, se reduce la Filosofía a
pura expresión de una emoción o a fantasías totalmente ajenas a la realidad.
Lo que no es matemático ni experimentable no es real. Entonces el filósofo
y el poeta son eobres tipos de épocas ya superadas. Ahora lo único que vale
es la ciencia.
Y sin embargo, el hombre está perdiendo el verdadero conocimiento de la
realidad, el contacto con el núcleo íntimo de la naturaleza. La matemática
no puede llegar al misterio y al núcleo último del ser, como lo hacen todavía
los pocos poetas y filósofos que no han sido engullidos por la avalancha incontenible de la ciencia. Cuando los griegos pusieron el origen de la filosofía
en la admiración y contemplaban el mundo como physis, cuando los cristianos medievales contemplaban el mundo como creación, estaban en contacto
-ingenuo, si se quiere, por primigenio e inocente- con lo más profundo
del mundo y del ser. Cuando el hombre contemporáneo deja escapar el misterio más íntimo del mundo y del ser, está dejando escapar la realidad real.
Si el prototipo de la ciencia es la matemática -y todas las ciencias se están matematizando-, la ciencia no alcanza la realidad porque la matemática
opera mediante símbolos. Es demasiado sabido que la característica esencial
de la física actual es la reducción progresiva de la teoría al análisis estructural-matemático. Por ello se ha dicho que la esencia de la matemática es el
análisis estructural.1 Y si las estructuras son algo abstracto, resulta que sólo
2
un simbolismo abstracto es apto para representar las estructuras. Entonces
la ciencia formal -y eso es la matemática- no puede llegar a la realidad.
En este sentido ¿no ha dicho James Jeans que la realidad es un manojo
de fórmulas matemáticas? Por su parte Werner Heisenberg asegura que en
1

Cfr. A. N.

WHITEHEAD,

"Mathematics and the good", p. 11, en Essays in Science

and Philosophy. Phil. Library, New York, 1947.
' Cfr. W. STROBL, La realidad científica y su crítica filosófica. Universidad de Na-

todo caso, las fórmulas matemáticas no reproducen ya la naturaleza sino nuestro conocimiento de ella.8
Igualmente, la técnica -ciencia aplicada- tampoco llega a la realidad
puesto q~e la técnica, en opinión de Heisenberg, transforma ante nosotros el
mundo circundante imprimiéndole nuestra propia imagen.• Para el técnico
la naturaleza se reduce a utilidad, todo queda en el ámbito de la máquina.
Por ello'. las cosas ya no tienen voz propia, están mudas ante el hombre que
las mampula de acuerdo con sus propios fines. Ya no hay el diálogo fecundo
del hombre con las cosas. En su lugar su voz y sus proyectos, sus aspiraciones
Y sus fracasos. Así, el hombre, en la técnica, se encuentra a sí mismo: la técnica es un reflejo del hombre.
Nuestra civilización proporciona al hombre solamente utensilios es decir
lo producido por el hombre. Este apenas tiene contacto con la ~aturaleza'
La llam_ada "cultura del asfalto" está sofocando todo lo humano. Los mismo;
que_ emigran del campo a la gran ciudad pronto quedan absorbidos por ella
y ,pierden la frescura y la espontaneidad primitivas. Ya no son más que un
numero entre otros muchos, un simple esquema de un monstruoso organismo.
La gran ciudad produce robots que apenas se sienten tocados por los problemas de los demás. Cada individuo cuenta solamente como medio para los
demás. O quizá cada quien ve en los demás a un amigo que "le roba su
mundo", que le ha arrebatado su espacio vital.
En la cultura deshumanizada apenas hay lugar para las emociones de amistad ~ de_,convivencia. Por otra parte, la gran ciudad propicia la falta de comuru~ac1_on hu~ana. La monotonía mecanizada sofoca la cordialidad, porque
la maqwna se mterpone entre las personas, de modo que el hombre ve al
h?mbre a través de la máquina y aun a veces, como máquina. En este amb1en~e no. puede florecer la cordialidad del encuentro. En su lugar tenemos
el a1Slam1ento. ~ p~r de las aglomeraciones en los enormes edificios y
centros de trabajo. Allí moran las multitudes, pero cada quien vive dedicado
a su tr~bajo y a sus propios problemas. En su egoísmo, no tiene ni siquiera
una ~rada para los demás y menos un sentimiento de piedad y de comprenSIÓn para con el prójimo.
. M~chos buscan ansiosamente vivir en el montón porque tienen miedo al
s1lenc10._ Pero su convivencia es superficial y son arrastrados por el torbellino
de la vida que no puede su~rar el aislamiento sino que tan sólo lo disimula
Y por lo mismo produce en el homb_re necesidad de más ruido, de más sensaciones y demás compañía. Esta situación hace que muchos exclamen: "en
• Cfr. "Das Naturbild der heutigen physik", en Die Künste in thechnischen Zeitalter
Munchen, 1954, p. 62.
'
' Cfr. Art. cit., p. 56.

varra, Pamplona, 1966, pp. 117-118.

113
112

H8

�ninguna parte se está tan solo como en el seno del gran mont6n". Y es que
somos parte de la "muchedumbre solitaria" descrita por D. Ricsman.
Otros b ~ la soledad no porque la amen sino porque sirve de refugio
a su neurosis. La soledad es su defensa y su refugio.
La conclusión que se impone, y que nadie puede negar, es que la soledad
es una dimensión humana. Nuestra época no la produjo, solamente la propicia, la intensifica y la convierte en aislamiento. Por ello el poeta T. Wolfe
~ dicho: "he descubierto que el clima permanente y siempre presente de la
vida humana no es el amor sino la soledad".5 Y en otra parte expresa: "la
plena convicción de mi vida descansa ahora en la creencia de que la soledad
~o es fenómeno insólito y consciente, propio de mí y de otros pocos hombres,
smo el factor básico, central e inevitable de la existencia humana".• La
soledad es de la esencia del hombre. Nada de extraño, entonces, que la cultura actual, en todas sus formas, no sea, en el fondo, más que una manifestación de la soledad radical en que vive el hombre.
Así, por ejemplo, el existencialismo considera al hombre desgarrado vacío
'
'
solo, desamparado. De ahí que la vivencia fundamental sea la angustia.
"Una angustia vital, acaso sin precedentes, es el misterioso acompañante del
hombre moderno" 7 dice gravemente Jaspers.
La angustia, en Hegel es el sentimiento fundamental que revela al hombre lo que es en conjunto: negatividad. FJ ser del hombre es negatividad. Y
por ser negatividad necesariamente, se revela a sí mismo únicamente en el
sentimiento de la negatividad, es decir, en la angustia.
Kierkegaard se opone a Hegel, pero precisamente mediante el concepto
de angustia. Recurre a la experiencia de libertad, que es la revelación de que
todo es posible para mí. Mientras descubro que tengo esta posibilidad infinita, al mismo tiempo me descubro en mi total autonomía. Pero la autonomía
es el pecado porque el pecado significa la rebeldía contra Dios. Entonces, el
hombre solamente es él mismo cuando se elige a sí mismo, pero al elegirse
a sí mismo se elige contra Dios. Libertad, pecado y angustia son inseparables
en el hombre. Porque desde el momento que el hombre se aleja de la existencia banal, estética o ética, y advierte que no era nada, y que para ser
auténtico tiene que realizar solamente una acción -elegirse-, se angustia.
Se angustia porque necesit6 de una negación para afirmarse: la posibilidad
infinita frente a él lo arroja en la angustia ya que la elección de sí mismo es
una elección contra Dios. La libertad lleva al hombre al pecado y a la
angustia.
• The story of a Novel, New York, 1936, p. 196.
' The Hills Beyond, New York, 1942, p. 186.
' Situaci6n espiritual de nuestro tiempo, Labor, Barcelona.

Heidegger dirá que "el abismo de la nada aloja al hombre en la angustia".
Y es que la nada, como angustia oculta, convierte al hombre en mantenedor
de la nada.
La angustia es el descubrimiento de la propia situación e implica siempre
la nada. Por ello la angustia lleva al que la sufre a la soledad radical. La
angustia es la soledad invulnerable que pone fin a toda posibilidad de placer. El hombre se angustia simplemente por su ser-en-el-mundo donde no
encuentra seguridad ni paz sino tan sólo la seguridad de la muerte: el hombre es un ser-para-la-muerte. Así Heidegger piensa que el hombre vive en
soledad radical y en ninguna parte encuentra su esencia.
En Sartre la verdadera situación humana es el abandono -délaissement-.
Cuando el hombre piensa en su libertad se angustia. La angustia es la
aprehensión reflexiva de la libertad por sí misma. Para que la existencia no
caiga en la banalidad cotidiana debe ser auténtica. Pero la vida auténtica
no puede ser sino una permanente posesión de la libertad ante sí misma. La
vida auténtica es una permanente angustia. El sentimiento de la libertad es
la angustia.
Mientras estoy solo, el mundo me pertenece, lo penetro, lo trasciendo, y
soy dueño de la significación de los objetos. Pero cuando aparece Otro, me
roba mi mundo y me trasciende, me convierte en cosa. El Otro secreta nada,
se me escapa, se me representa como una libertad. Somos dos libertades que
nos conjugamos, nos huímos y nos paralizamos. El Otro es mi condenación
inicial y necesaria. El infierno es . . . los otros. De cualquier manera, la soledad. Claramente lo dice Sartre: El hombre está solo en medio de un silencio monstruoso, libre y solo, sin ayuda y sin excusa, condenado sin apela8
ción posible, condenado por siempre a ser libre.
En Huis-Clos Sartre nos describe a tres condenados que sufren "el suplicio de los Otros". Cada uno es tortura insoportable para los otros porque
ninguno se puede confiar, porque cada cual está encerrado en su propio
abandono. Allí están frente a frente. Allí está el verdugo que desgarra, el látigo que lacera, el fuego que calcina; d infierno es la mirada.
Garcin sólo encuentra una solución: el suicidio. ¡ Antes morir que seguir
en esta "armonía" de seres insociables! Pero se da cuenta de que necesita de
los otros para existir. El odio mismo no ayuda a salir del círculo vicioso. Simplemente representa la última tentativa: la desesperación. Después del fracaso, al para-sí no le queda más que entrar en el círculo y dejarse llevar sin
fin por las actitudes fundamentales. La única palabra final que resulta posible es la de Garcin: continuemos. Estela-Garcin-lnés han intentado todo
para salvarse. Imposible. Trío de pasiones inútiles, al final se encuentran
• Cfr. L'age d, raison, Paris, Gallimard, 1945.

115

114

�como al principio: el infierno es el eterno retorno de las mismas situaciones,
de los mismos problemas.
Sartre pretende describir la situación del hombre actual. Nadie comprende
a nadie. Cada quien vive y se debate en el abandono y está separado de los
demás por un abismo infranqueable. Cada quien se encuentra encarcelado en
su propia situación y en sus propios problemas. Sin esperanza de salvación.
Los tres personajes de Huis-Clos, incapaces de diálogo, están solos y no
se pueden comprender. Es el aislamiento radical.
La poesía ha llegado a manifestar, mejor que ninguna otra expresión humana, la soledad del hombre. Vayan solamente unos cuantos ejemplos :
Hermann Hesse termina el poema titulado Jm Nebel con estos versos:
"Extraño camino por la niebla
la vida es soledad.
Nadie conoce a otro,
Todos están solos".9

El aislamiento y la soledad son el leitmotiv del libro de poemas El hombre
solitario de J. Weinheber. Dice que el hombre se encuentra "Tan espantosamente solo" que grita, pero Dios no lo oye. Busca a los demás, pero "no hay
quien encuentre puente ni camino hasta el otro". La misma soledad se manifiesta en las cosas "pues el núcleo de las cosas es oscura soledad".
La poesía de Bias de Otero tiene dos temas fundamentales: desolación,
vacío, soledad; y una angustia infinita de Absoluto.
"Mira, Señor si puedes comprendernos,
esta angustia de ser y de sabernos
a un tiempo sombra, soledad y fuego.
Mira, Señor, qué solos. Qué mortales.
Mira que, dentro, desde ahora, luego,
somos, no somos -soledad- iguales".
"Solo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huír
--ese río del tiempo hacia la muerte-".
"Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse solo".
Salvador de la Cruz en Valle de Nada dice:
• Vom Baum des Lebens, 19.

116

"Ya con ser hombre basta,
ya es suficiente con estar en brazos
de una perpetua soledad".
y hacia el final afirma:
"En soledad gemí toda mi vida
igual que la simiente boca abajo en la tierra
y empujé las rompientes enemigas
buscando inútilmente la tierra prometida".
León Felipe escribió este sencillo y hermoso Tópico:
"Todavía
lo más triste que hay en el mundo
es un hombre solo que llora.
¿Y quién se atreve a preguntarle
a un hombre que llora solo
por qué llora?
Y o no comprendo a un hombre
preguntándole a otro que llora solo:
-¿ por qué llora?
Quiere uno decir cosas originales
sobre este asunto
y desemboca sin querer
en este tópico eterno y vulgarísimo
que dicen,
han dicho, y seguirán diciendo
todas las comadres del mundo:
"Oh, este valle de lágrimas".
Luego un día, una de estas comadres
que saben las cosas esenciales
-¿dónde las habrán aprendido?le preguntan a uno sollozando
y llevándose a los ojos el pañuelo . ..
-¿ Usted es poeta, verdad? . ..
¿de esos que dicen máximas consoladoras?
Entonces es cuando uno quisiera
saber hacer una gran pirueta de payaso
y decir: - No, señora,
yo soy el payaso del circo.
Pero saca uno el pañuelo del bolsillo
y se pone a llorar con la comadre.

117

�Es muy difícil ser payaso
en este "Valle de lágrimas" . ..
¿ Verdad, comadres?

El arte ¿no expresa, a su manera, la inmensa soledad del hombre actual?
El hombre de hoy está solo. Y le duele. Por otra parte, parece incapaz de
entablar una verdadera comunicación con los demás. La necesidad del diálogo, el recurso frecuente al psicoanálisis colectivo y a la dinámica de grupos,
indican la falta de comunicación. El hombre parece oscilar entre perderse en
el anonimato de la masa y encerrarse en el aislamiento que lo enfrenta consigo mismo. Las dos posibilidades le resultan insoportables: ni se soporta a
sí mismo ni soporta a los demás porque es incapaz de vivir solo y de vivir
con los otros. Pero ¿ qué es la soledad? La soledad se vive y no se define. En
todo caso, es el estado de quien está alejado de los demás. Es la falta de
comunicación. Hay dos elementos en la soledad: uno material; el otro, formal.
El primero es el hecho de estar solo; el segundo es la falta de comprensión,
la falta de participación en los problemas y circunstancias de los otros. Lógicamente se puede dar el hecho de la soledad sin estar solo. El monje solo
en su celda está solo sin estarlo; vive en unión con los otros. Se puede estar
acompañado de otras personas y sin embargo estar solo. La coexistencia no
implica de suyo convivencia. En las grandes ciudades hay coexistencia y casi
siempre falta la convivencia Eorque falta la comunicación, falta el amor.
La soledad material o negativa -el hecho de no tener compañía-, en su
forma extrema, es aislamiento. El aislamiento es negarse a los demás, es la
imposibilidad o la dificultad --consciente o inconsciente- de abrirse a los
otros, de comunicarse a ellos. Radicalmente, es la negación de la tendencia
a conVIvlr.
Aislamiento y mutismo van íntimamente unidos porque la relación con el
prójimo se expresa con la palabra: negada la relación, se niega la palabra.
Aislamiento y soledad equivalen a mutismo y silencio. Calla, quien tiene algo
que decir; el que nada tiene que decir se encierra en el mutismo. El que está
solo puede estar abierto a los demás y en comunicación espiritual con ellos.
En el aislamiento, hay ruptura de contacto. La presencia misma de otra persona se vive como ausencia. Por ello el aislamiento -negación de convivencia- es casi siempre una actitud patológica, es como un vacío que invade
al yo y le impide llevar una vida normal. ¿No se ha dicho que las psicosis
son una ruptura del nosotros? El sentimiento del aislamiento va frecuentemente acompaiiado de angustia y de agresividad. Muchas veces el activismo
no es más que la expresión de un proceso de aislamiento: se trabaja e.xcesivamente para estar en contacto con los demás y sobre todo para evitar la
dolorosa incertidumbre existencial de estar al margen de la vida. El aislado
118

necesita a veces la presencia material de los otros, que, por otra parte, le
resulta insoportable, para demostrarse a sí mismo que existe. Sólo cuando
hay la capacidad de Ja distancia y de la aproximación, el alejamiento no es
necesariamente una ruptura.
La soledad positiva es la penetración en la propia interioridad, la revelación del yo a sí mismo.
Quien no teme la soledad es porque en sus relaciones con los demás aprendió que la presencia no era esclavitud ni la ausencia, separación. Así aprende
a "esquivar estos dos escollos: el de la destrucción por el objeto y el de la
pérdida del objeto por el alejamiento".10 Entre la dependencia total y la
separación aislante encuentra que es capaz de subsistir por sí mismo solo.
El solo no está extraviado entre las cosas ni encerrado en sí mismo. La
apertura hacia los demás es la sustancia misma de su persona: interioridad
que se desborda.
La soledad exige aprendizaje. Sólo aprendiendo a estar solos podemos escapar al aislamiento. Aprender a estar solos es reconocer la propia menesterosidad y emprender el camino de la propia perfección.
La soledad fecunda es : a) negación de dispersión. Esta consiste en entregarse al ruido, a lo exterior, a la inautenticidad de la vida cotidiana. La dispersión es el vaciamiento de lo que es; es la enajenación de lo mejor que se
tiene; es el empobrecimiento progresivo de la propia sustancia espiritual.
Quien se deja llevar por la dispersión se va quedando vacío de gusto por lo
profundo y por lo auténtico. Gusta únicamente del torbellino de las impresiones externas que lo van encadenando más y más. El esclavo de la dispersión anda en busca de la unidad, pero jamás la encuentra precisamente porque la dispersión es falta de unidad, es caos. Y quien no tiene un punto de
referencia no puede acrecer su mismidad ni dar sentido a su existencia.
b) Recogimiento. El que no se dispersa,· se recoge. Y el recogimiento es el
camino de la autenticidad. El recogimiento supone valoración: porque juzgo
de las cosas en su justo valor, vuelvo sobre mí y me doy cuenta de que el yo
es trascendente a las cosas y más profundo que ellas: la soledad expresa el
crecimiento del espíritu.
El recogimiento es el tránsito de la inautenticidad a la autenticidad. Y ésta
es la mismidad más profunda del hombre. En la dispersión las fuerzas se
dividen y pierden intensidad y eficacia; actúan en la superficie y como nunca
expresan la profundidad más íntima de la persona, ésta se deja llevar por la
frivolidad cotidiana En el recogimiento, las fuerzas se unifican, recobran intensidad y expresan lo más profundo del hombre. El recogimiento devuelve
al hombre su mismidad y le hace conocer su riqueza, lo lleva de lo banal

" J.

LAPLANCHE,

Holder/in et la question du pére, PUF., Paris, 1961, p. 53.

119

�a lo dinámico, de la superficie a la profundidad, de la vaciedad a la plenitud.
Mientras el hombre se pierde en la dispersión, en el recogimiento se recobra.U
El recogimiento no es el yo que se hunde egocéntricamente en sí mismo; no
es una actitud narcisista; es un tomar fuerzas para actuar; es el primer paso
para la comunicación porque en el recogimiento el yo toma conciencia de su
originalidad. El yo sólo existe en la medida en que se trasciende.
c) Comunión. La verdadera soledad es también -y principalmente- comunión porque el hombre se convierte en yo solamente a través del tú y
del ello.
El yo se relaciona con el ello -con los objetos-, pero sabe muy bien que
con los objetos sólo puede tener contacto y no comunicación. Sin embargo,
los objetos le sirven para afianzarse en su sustancia, para ser él mismo.
La comunión se da solamente entre personas porque tanto el yo corno el tú
son centros activos de reciprocidad, en su dimensión existencial. Mientras el
yo se relaciona únicamente con los objetos -el ello de Buber y el eso de
Berdiaeff- permanece solo, pues el ello es hostil al yo, siempre es oposición,
obstáculo o, cuando menos, opacidad. En cambio, cuando el yo entra en
relación con otro yo, la soledad queda superada mediante la comunicación
de las personas, del yo y el tú, en la intimidad del nosotros.
La tendencia a conocer es tendencia a sueerar la soledad. El conocimiento
es el encuentro del yo con el otro y con los otros, es la unión del yo y del
no-yo. Pero es puramente objetivo, no permite al yo evadirse de la soledad.
El solo conocimiento que puede vencer la soledad es el conocimiento del tú
mediante la comunicación: la soledad desaparece en la comunión de dos
personas.
Pero aquí es donde surge el problema. Si ser persona es ser mismidad, interioridad subsistente, hogar profundo de libertad y de responsabilidad ¿ cómo
es posible conocer la hondura de tal intimidad? Es el problema del "otro".
Nuestro siglo aportó dos puntos decisivos: a) en el orden ontológico, el
ser de mi realidad individual se halla constitutivamente referido al ser de
los otros; b) en el orden psicológico, el nosotros es anterior al yo, al que de
un modo o de otro acompaña siempre.12
En siglos anteriores Descartes fue el primero que se enfrentó claramente
con el problema del otro. La solución cartesiana: el razonamiento por analogía para llegar al yo del otro, influyó en la antropología posterior.
Fue Fichte el que de manera más decisiva resolvió el problema del otro.
En Descartes, el problema era: cómo puedo yo conocer al otro -relación
Cfr. J. B. LoTZ, De la soledad del hombre, Ariel, Barcelona, 1961, p. 99.
Cfr. P. LAÍN ENTRALOO, "Teoría y realidad del otro", Rev. de Occidente, Madrid,
1961, t. 11, p. 10.

unilateral-. En Fichte, la relación es bilateral y recíproca: tú y yo somos
actividad moral y, por lo mismo, nos necesitamos mutuamente para nuestra
constitución moral. Moralmente el yo y el tú están vinculados. Entonces, el
otro es ya un elemento necesario en la constitución del yo.
Esta necesidad es ontológica en Hegel: el otro no es una pura realidad
externa, es un momento necesario en la constitución ontológica del yo. Husserl, con su fenomenología, es el último representante de esta corriente: tratar de descubrir el tú del otro desde la soledad del yo.
El problema del otro, desde Descartes hasta Husserl, consistió en intentar
tender un puente entre los dos yos solitarios.
Ortega y Gasset sintetiza el problema del otro en la historia de la Filosofía
moderna con estas palabras: "Un yo solitario pugna por lograr la compañía
de un mundo, de otro yo; pero no encuentra otro medio de lograrlo que
crearlos dentro de sí".1 3
Por mucho tiempo se afirmó la radical soledad ontológica del hombre.
Pero ya en el siglo XX se defendió que el solipsismo es una imposibilidad
ontológica. Toda conciencia es conciencia de. Por tanto, la conciencia está
ontológicamente orientada hacia lo otro y hacia los otros. El Yo exige como
constitutivo formal de sí algo que no es él. Iniciaron esta postura Scheler,
Buber, y Ortega y Gasset. La profundizaron - sobre todo en su dimensión
ontológica- Heidegger, Sartre, Marce!, Merleau-Ponty, Nedoncelle. El ser
del hombre -afirma- está constitutivamente abierto a la realidad y en especial a los demás. Y aunque siempre se vive en soledad queda en el yo esta
exigencia radical de comunión, de suerte que el yo existe solamente en comunicación con los demás. En este sentido dice Marce! que el yo no existe
"sino en tanto, que él se trata a sí mismo como siendo para otro, con relación a otro; por tanto, en la medida en que reconoce que él escapa a sí
mismo".11

Hay, pues, en el hombre una realidad radical: el encuentro. El hombre
constitutivamente es ser-en-el-mundo. Por ello, se encuentra con los objetos
que le son útiles o le resisten y sobre todo se encuentra con las personas.
Ante todo, el encuentro con el otro nos proporciona simultáneamente certeza y ambigüedad.
Ambigüedad, porque el otro existe antes que yo lo conozca. Tiene una
historia personal que me es desconocida. El otro se me presenta como algo
externo a mí, como algo independiente de mí, pero también como un extraño.
No puedo, por tanto, opinar acerca de él. La percepción del otro es ambigua,
principalmente desde el punto de vista de la interpretación porque la reali-

11
11

120

" Obras completas, t. IV, p. 35.
" Etre et avoir, Montaigne, Paris, 1935, p. 151.

121

�dad del otro va más allá de su apariencia. No sé si su actitud y sus gestos
expresan su interioridad o simplemente se reducen a apariencia. La presencia
del otro es una presencia humana, proveniente de un centro inteligente y
libre y sometida a una intención que no siempre aparece con la presencia.
La expresión intencional del otro procede esencialmente de su libertad,
que influye aun en los actos menos deliberados. Entonces su actitud es radicalmente ambigua porque yo me puedo equivocar al juzgar y él puede intencionalmente engañarme.
La libertad es imprevisible en sus manifestaciones. Por eso el problema que
surge es: ¿ tengo que aceptar la expresión intencional que el otro me presenta,
tal como me la ofrece? Ciertamente el otro la vive; yo me veo obligado a
interpretarla. Pero mi interpretación ¿ es realmente objetiva? Hay que confesar que en el encuentro nos aventuramos a convivir las vivencias del otro.
O sea que sigue la ambigüedad, pues determinada vivencia ¿ es la misma en
el otro y en mí? Scheler pensó que sí. Empero, cualquiera ve que Scheler estaba equivocado. En el encuentro no llegamos a la vivencia misma del otro
sino a lo que él nos manifiesta. Además, la vivencia puede ser cualitativamente distinta en él y en mí. En todo caso él la vive ciertamente; yo la percibo inciertamente a través de mi interpretación.
A pesar de la necesaria ambigüedad que se da en el encuentro, estoy absolutamente cierto de la existencia del tú, tengo la certeza de que hay alguien
fuera de mí, autónomo y que me expresa su yo o parte de él. El otro, mediante su expresión, se me presenta abierto hacia mí y se me comunica. Claro
que esta presen~a está siempre custodiada por el inasible centinela de la libertad, pero ciertamente el tú existe frente a mí. Por lo mismo, la libertad
que me da la certeza de la existencia del tú me oculta el misterio de su originaria rnismisidad. En el encuentro, entonces, la libertad es, al mismo tiempo, fuente de ambigüedad y de certeza.
La primera vivencia que surge de mi encuentro con el otro es que los dos
pertenecemos a la familia humana: no es su singularidad sino su semejanza.
De una manera implícita quizá, pero lo primero que advierto es que convivimos
la condición genérica de ser hombres. Por ello en la vivencia de nosotros. Es la
nostridad de que habla Laín Entralgo.
La "nostridad" es irreductible al yo y al tú. "El otro como tal pertenece sin
duda a la esfera de lo que me es propio; pero antes de serme 'otro', antes, por
tanto de ser tú ante mi yo, él y yo hemos comenzado siendo nosotros".15
Si queremos analizar estos datos psicológicos desde una dimensión ontológica
advertimos que el encuentro tiene un aspecto subjetivo.
u

122

Teor!a y realidad del otro, t. 11, p. 62.

Ya el hecho de que manipulo objetos que me resisten y me imponen su realidad, indica que mi yo está constitutivamente orientado hacia afuera. Mis
actividades de pensar, querer, sentir, siempre son pensar algo, querer algo,
sentir algo. Es decir que ser hombre es radicalmente ser-con-, mit-sein. Pero sé
también que no solamente hay cosas; me encuentro con personas. Si las cosas
se me oponen por su resistencia; las personas se me oponen por su libertad.
El otro me obliga, antes que nada, a ser nosotros.
En el ámbito, pues, de mi existencia se da la existencia del otro. Entonces
el encuentro es tan sólo la comP-robación de que en la constitución del ente que
soy se da la comunicación: coexistencia con las cosas; convivencia --&lt;:omunión- con las personas. Si mi conciencia, pues, siempre tiende a, siempre está
abierta a los demás, mi soledad nunca es total. Por lo tanto, mi existir no sólo
es coexistir sino coexistir-para, convivir, tender con los demás hacia una meta
común. Tengo, entonces, necesidad de los demás para dar y recibir, para realizarme y ayudar a realizar. La soledad indica indigencia e insatisfacción que
busca plenitud y satisfacción.
El encuentro tiene, además, un aspecto objetivo. Primeramente el encuentro
se realiza a través del cuerpo: la presencia del yo y del tú es ante todo corporal. Pero se trata de un cuerpo humano. Por ende el encuentro es la relación
real entre dos personas cuyo núcleo está iluminado por la inteligencia, por la
libertad y por el amor -o por el odio o por la indiferencia-. El encuentro es
la copresencia de dos espíritus encarnados.
El encuentro puede tener una infinita variedad de formas. En general tendrá fundamentalmente dos: posibilidad de cooperación y posibilidad de conflicto. La cooperación no se reduce a lo puramente utilitario.
Sartre afirma que el encuentro es el choque de dos libertades porque se trata de reducir al otro a objeto: o él me cosifica o yo lo cosifico. Sartre considera la relación humana solamente desde la mirada. La palabra misma -decisiva en la comunicación- apenas tiene relieve. La relación humana en Sartre
es una actitud de sordomudo.
Cuando percibo al otro lo hago sabiendo que es una persona. Por eso es que
su ser-persona exige mi respuesta. Respondo o conviviendo con él la nostridad
o rechazándolo. De cualquier manera mi respuesta exige un acto de libertad.
Antes de la aparición del otro mi yo estaba absorto en sus propios actos o en
la contemplación de "lo otro"; cuando aparece el otro, con su presencia expresada y su copresencia expresiva, solicita mi vivencia de la nostridad. Desde
entonces el otro y yo somos un dúo que van a empezar un juego de libertades
encarnadas en dos cuerpos. Lo que seamos en el momento posterior al encuentro depende de nuestra situación personal, pero también, y ante todo, depende de nuestra libertad.

123

�A partir de mi libertad, con mi respuesta, el otro puede ser para mí un
objeto -simplemente él o ello-; o una persona -tú- con la que entablaré
el diálogo -comunión- en la amistad o en el amor. La primera posibilidad
es la relación conflictiva; la segunda, es la relación cooperativa o dilectiva.
En la primera actitud yo sé que el otro es eersona, pero decido con mi respuesta, reducirlo a mero objeto. Y en este caso el otro me aparece con varias
características:
19 Es abarcable porque yo lo reduzco a un conjunto de propiedades. Marce!
pone ejemplo de esta actitud objetivante el funcionario que "define" nuestra personalidad con los datos que responden a un cuestionario. En cambio,
cuando trato al otro como persona me es completamente inabarcable: la
persona es un misterio.
29 Es una realidad definitiva, conclusa, sin nada nuevo y original. La persona
es fuente creadora de posibilidades siempre nuevas: ser persona es trascenderse constantemente o, por lo menos, tener la capacidad de trascendencia.
39 Es patente; está totalmente a mi vista -en cuanto que es abarcable y acabado-. No niego que tengo algo oculto, pero lo puedo conocer con cambiar el ángulo visual. El ser del otro-persona, en cambio, es inaccesible porque nadie puede llegar a la profunda mismisidad original y creadora de
la persona.
49 Es numerable y cuantificable porque se reduce a lo que aparece -es una
cosa-; puedo hablar de él con más y menos. Al otro-persona, por ser
inaccesible, no lo puedo numerar, solamente lo puedo nombrar -el nombre
es signo distintivo- y tengo que hablar de mejor o peor en el uso de su
libertad.
59 Es distante y exterior. No se trata de distancia especial sino justificativa y
apreciativa. Lo veo y lo juzgo solamente por las apariencias. Por el contrario, al otro-persona lo eercibo en sus vivencias expresivas y expresadas
porque es algo de mí mismo.
69 Es indiferente. Lo que haga o deje de hacer me tiene sin cuidado. Me es
indiferente de manera que su desaparición o su ausencia no me afectan. La
muerte del hombre-objeto, no me duele porque se muere, muere para sí
solo. En cambio, el otro-persona no me puede ser indiferente porque forma
parte de mis proyectos y su pérdida es irreparable. Su muerte me afecta
profundamente porque se me muere.
16

La respuesta objetivante hace siempre del otro un él y nunca un tú.

La relación conflictiva con el otro-objeto puede tener varias formas. Las
principales son:
a) El otro es un obstáculo para mí, algo que se me opone de diferentes
maneras. En este caso puede serme obstáculo positivo -si me es estímulo
para superarme-, obstáculo defectivo -si su actuación hace que se
menoscaben mis posibilidades- u obstáculo agresivo. Yo puedo considerar al otro como obstáculo y puedo tratarlo como objeto. Si trato al
otro como un estorbo puedo valerme de tres recursos para eliminarlo·
asesinato físico, asesinato moral -privarlo de libertad, reducirlo al silen~
cio- y la evitación: forma sutil de olvido y anonadamiento del otro.
b) ~l otro puede serme un instrumento: me sirvo de él para mis propios
fmes. Esta forma de objetivación es comunísima en nuestros días.
c) Convierto al otro en nadie. Es la forma extrema de la relación objetivante. Es la actitud de quien se considera el único y trata a los demás
como objetos. Les llama hombres y trata con ellos, pero jamás entabla
con ellos relaciones personales.
La relación cooperativa o dilectiva puede, a su vez adoptar diversas formas.
Las principales son el diálogo, la amistad y el amor.
He dicho el diálogo porque a veces nos toca soportar la ver~rrea de una
persona superficial que nos atosiga con su charla insulsa y vacía. Hay también
la conversación ocasional -piénsese en las pláticas en el autobús foráneo o
en las salas de espera de los consultorios médicos- y la conversación funcional. En este caso se trata de habla no personal sino objetivante. Por ejemplo, la conversación en una ventanilla de correos, telégrafos, o cualquier otra
institución.
El diálogo es un coloquio personal, es comunicación de persona a persona.
El otro ya es para mí -y por supuesto en sí y por sí- un yo íntimo y personal;
él se ha convertido en tú. No me es objeto, ni obstáculo, ni instrumento; es
persona y dialogamos en la interioridad que se vuelca en la expresión cargada
del misterio de la mismidad.
De aquí nacerá la amistad que es el "afecto personal, puro y desinteresado,
ordinariamente recíproco, que nace y se fortalece con el trato", como dice la
Academia Española de la Lengua. Es el amor entre dos personas -de suyo,
no amor entre hombre y mujer-. Es el descubrimiento del otro en tanto que
otro y desde más allá de él mismo, desde su vocación, como dice J. Lacroix.
O como diría Jaspers, el surgimiento conjugado y concreador de dos libertades
personales que se afirman a sí mismas afirmándose amorosa y recíprocamente.

" Sigo aquí la doctrina de Laín Entralgo en la obra citada, t. 11, pp. 198-200.

125
124

�Es el "dos caminando juntos" de Homero y de Arist6teles; el "dimidium
animae meae" horaciano.17
La amistad es la actitud comprensiva interpersonal; es intercambio sincero
y gozoso.
En la amistad adquieren valor especial no s6lo las palabras sino también
los gestos y el silencio: las palabras, porque significan y expresan el nosotros
cordial que forman el yo y el tú; la sonrisa -gesto característico de la convivencia amistosa- porque es el símbolo del gozo que me causa el que tú
y yo estemos viviendo un nosotros único; el silencio, porque es el símbolo de
la fruici6n inefable que hay en el espíritu por la realidad de ser nosotros.
El amor es la máxima expresi6n humana del encuentro porque en el amor
yo me doy totalmente al otro, derramo hacia él mi realidad; el otro, a su
vez, se me da y derrama hacia mí su realidad. Hay lo que Laín Entralgo llama
coefusi6n. Entonces se dice -sin decir- al otro: puesto que te me das creo
en ti y me confío en ti. Se trata de una creencia personal, radical, profunda,
que supone una interpenetraci6n amorosa.
El encuentro amoroso se manifiesta en el contacto, como el apret6n de
manos, el abrazo y el abrazo amoroso heterose,n1al. Y así como en la relación objetivante se procura tomar distancia respecto al otro; así en la relación amorosa, se busca que ésta sea estrecha o íntima. Por ello el abrazo, desde
un punto de vista esencial y simbólico, significa que el que abraza desea que
su lugar en el mundo esté en contacto con el lugar de otro. Lo expresa bellamente Rilke en aquel verso: "sólo donde tú estás nace un lugar" -nur wo du
bist, entsteht ein Ort-. Mi espacio es mío, pero sólo porque está junto al
tuyo, pero sólo porque está junto al mío. Ambos forman nuestro espacio. A
los que se aman no los une estar en el mundo sino ser ellos dos mismos. De
ahí la plenitud y el acogimiento. Sólo el amor y la amistad hacen habitable

Pero por más que en el amor haya comunión siempre queda en la persona
algo constitutivamente secreto porque, en todo caso, el ser de la palabra hunde
sus más íntimas raíces en el silencio del ser. La intimidad que se revela no
manifiesta totalmente la intimidad que se es. Y cada quien tiene que confesar
la existencia de "Alguien en mí que sea más yo-mismo que yo" como decía
esp~éndidamente Claudel -Quelq'un qui soits en moi plus m:i-meme que
moi-.Y es que el yo sólo llega a la comunión con el tú cuando ambos viven
en plenitud ante cl Tú absoluto: Dios. Por ello F. Ebner ha podido decir
que el amor entre dos personas es en cierto modo una relación entre tres
porque Dios siempre está presente cuando dos personas se encuentran y

~

aman.is

En el diálogo amoroso con Dios se realiza la relación personal yo-tú entre
el hombre y su creador, relación que exige la más profunda soledad. Porque
"cuanto más madura se hace la soledad, tanto más decisivamente consigue el
hombre abrirse a Dios con la última intimidad de su amor, y recibir entonces
realmente a Dios y saberlo único Tú imprescindible".1 '
CONCLUSIÓN

Actualmente "el hombre no está solo, está más que solo". Su soledad no
es positiva, no es fecunda. Su soledad es aislamiento. Su soledad es abandono.
Muchas parejas viven en terrible y profunda soledad: han dejado de amarse y arrastran una vida fría y torturante. Lo confirma crudamente el poeta
E. Kastner en el poema Kleines, Solo:
"Te das en carne y .hueso
No quieres seguir siendo el que eres.
El amor aparea el mundo.
Te arrastra. Y tienes que reconocer
Que no es precisamente amor . ..
Hasta en el beso estás solo.
Gotea el tiempo en el reloj.
Te acercas a la ventana. Ves piedras.
Querrías amor. No lo encuentras.
Sueñas felicidad. Y vives en sufrimiento.
Solo estás, solo del todo.
Y lo peor es la soledad para dos".20

el mundo.
De ahí la convivencia -la comunión-: las penas y las alegrías se conviven; el mismo vivir se convive porque tú-y-yo nos actualizamos por medio del
amor. Es por ello, demasiado sabido -aunque poco vivido- que la esencia
del amor es la donación total de sí al otro. A esta donación corresponde en
el otro la revelación. Lo cual implica el coloquio, pero también el sazonado
silencio en el que desemboca el diálogo amoroso. Es la transparencia del ser
en el tú. Entonces el silencio no es incapacidad de hablar o falta de materia
sino expresión de la plenitud -éxtasis de quienes se entregan y se revelan
mutuamente en la dulzura inefable del amor.

Cfr. Wort und Liebe, Regensburg, 1935.
LoTz, op. cit., p. 121.
• Estrofa 3a. APUD LoTz, op. cit., pp. 114-115, nota 30.

11

11

" No puedo aquí descender a muchos detalles. Baste con indicar algo de la amistad
y del amor como elementos en la relación personal con el tú.

126

127

�Lo había dicho Campoamor en su conocida y prosaica dolora:
"Sin el amor que encanta,
La soledad del ermitaño espanta.
Pero es más espantosa todavía
la soledad de dos en compañía".

El hombre creyó que el placer le alejaría de la soledad, pero se equivocó.
Hoy más que nunca se vive en soledad-aislamiento. Recuérdese la película
Blow-up. En cambio en la película Julieta de los espíritus la soledad final de
la protagonista no es aislamiento. Julieta encuentra en la plenitud de la alegría lo que siempre había buscado : a sí misma, su verdadera soledad. Se
vuelve a los espectadores y las voces de los "amigos" son las voces de los que
en las butacas creen vivir la realidad. Empieza a caminar -fantasía simbólica- porque es el principio de su deseo de "estar-con". Julieta se encuentra a
sí misma al salir del mundo del ensueño y de la ilusión donde había estado
prisionera. Ilusión su matrimonio en el que pensó: "seré todo para él y él
será mi universo". Ilusión su vida de placer que se resuelve en apariencias.
Ilusión la religión que le exigía el martirio solamente como una proyección de
absolutismo. Absolutismo y totalitarismo son formas de aislamiento.
En el constante proceso de escapar a uno mismo y a la realidad no puede
haber alegría ni apertura. No puede haber verdadera soledad gozosa y sa-

mos a parar a las soledades que son las nuestras, a las soledades que nos han
sido preparadas.
Porque de un remanso de soledad sólo nos separa una puerta o el espacio
de un cuarto de hora, le negamos su valor de eternidad, no lo tomamos en
serio, no lo abordamos como un paisaje único, propicio para las revelaciones
esenciales.
Porque en nuestro corazón no hay lugar para la expectación, los pozos de
soledad que abundan en nuestras jornadas nos niegan el agua de vida que
los desborda". 22
Si no hemos aprendido a amar la verdadera soledad. Si estamos sumergidos en el infierno del aislamiento. Es que nuestro corazón ha empezado a
morir.

DR.

JosÉ RuBÉN SANABRIA

zonada.
Necesitamos la verdadera soledad. "Preserva tu soledad -nos aconseja
Simone Weil-. Si alguna vez llegara el día en que te fuera dado un verdadero afecto, no habrá oposición entre la soledad interior y la amistad, sino
21
todo lo contrario. Por este signo infalible lo reconocerás".
Aprendamos a vivir la verdadera soledad. Y abramos el alma a las pequeñas soledades de cada día. "Soledad de la calle oscura que separa nuestra
casa del Metro, soledad de una banqueta donde otros seres llevan su parte del
mundo, de los largos corredores por donde fluye la ola de todas las vidas
en camino de una nueva jornada. . . Pequeñas soledades de la escalera que
subimos y bajamos cien veces al día. . . Soledades que podríamos temer y
que, sin embargo, nos dejan libres el corazón: la del amado que se va cuando
quisiéramos detenerlo; la de los amigos que esperamos y no llegan; la de las
cosas que quisiéramos decir y nadie escucha; la de nuestro corazón extraño
entre los hombres.
El primer paso en la soledad es una partida ... No sabemos descubrir las
múltiples pequeñas Rartidas que jalonan una jornada, por eso no siempre va. " La pesanteur et la grace, Plon, Paris 1948, p. 73.

128

"' M.

DELBREL,

Nous autres, gens des rues, Seuil, Paris 1966, pp. 84-85.

129
H9

�UNA INCURSIÓN PSICOFILOLóGICA EN DERECHO
DR. F. RuBÉN DELGADO
Universidad Autónoma de Nuevo León

UNo DE LOS CONCEPTOS más debatidos en las ciencias jurídicas es la distinción entre Filosofía del Derecho y Derecho Natural. Estos dos conceptos aparecen como distintos e independientes entre sí; el primero haciendo relación
a la ciencia del Derecho, el segundo a una realidad extrasubjetiva, independiente totalmente de cualquier actividad intelectual no creativa, que la mente
encuentra existente integralmente tal como es, con sus notas características y
con su esencia. Históricamente, sin embargo, no ha sido siempre así, ya que
"Toda Filosofía del Derecho desde su comienzo hasta el principio del siglo
XIX, ha sido Derecho Natural".1
Prescindiendo ahora de la descripción de los datos del problema supuestos
por esta evolución, de su discusión y del resultado de ella en las ciencias jurídicas, intentamos hacer una breve incursión sobre los fenómenos culturales de
tipo psicofilológico, que nos permitan, no resolver el problema; pero sí encontrar una nueva visión, de luz antropológica, unificadora y polarizadora de
las ideas sobre el Derecho en realidades culturales, concretamente lingüísticas,
que nos permitan llenar de un nuevo contenido las reflexiones jurídicas, no
de teorías; sino de realidades humanas, encontradas por el hombre a través
de la historia y que se han manifestado eficientes creadoras de Derecho, de
orden, de equidad, de tranquilidad, de justicia, de paz y felicidad para la
humanidad.
En el orden histórico el Derecho Natural, surgió cuando el Imperio Romano comenzó a tener contacto con los habitantes de otros pueblos. No pudiendo satisfacer el derecho anterior, el "Jus Civile", las nuevas exigencias,
hubo necesidad de interiorizar y profundizar las leyes de Roma para poder
organizar las nuevas realidades sociales aparecidas debido a este fenómeno.
G. RADBRUCH, "Filosofía del Derecho", 4a. Edic. Revista de Derecho Privado,
Madrid, 1959, p. 23.
1

131

,

�•

Este proceso, filosóficamente hablando, equivale a una abstracción, en cuanto
sacaba del "Jus Civile" a los extranjeros, no ciudadanos romanos, sometiéndolos no al conjunto de leyes romanas, sino a una serie de leyes nuevas, exigidas por la naturaleza humana, por la necesidad de convivir humanamente
con esos hombres nuevos en el Imperio de Roma, semejantes a sus habitantes
tantas veces casi únicamente en el ser hombres.
Este fenómeno de abstracción, era a la vez de universalización, ya que las
fórmulas nuevas jurídicas, al prescindir de notas características restrictivas del
Derecho a los ciudadanos del pueblo romano, se hicieron aplicables a todo el
mundo conocido entonces, decidiendo "secundum aequum et justum", es
decir, según la equidad y la justicia, convenientes a todo hombre.
Asistimos al observar esta reglamentación jurídica, a uno de los momentos
históricos d~l originarse mismo del Derecho. Este fenómeno puede estudiarse
desde el punto de vista filosófico, desde el punto de vista históric~ .º también
·desde el punto de vista antropológico, observando no tanto la actividad d: l_a
mente humana, cuanto el comprometerse integral del hombre, para decidir
crear el Derecho resolviendo así los problemas humanos aparecidos en la
'
,
vida humana social, es decir, intentando obtener lo que se podria llamar,
evidencia del Derecho, una experiencia intuitiva humana, análoga a la experiencia estética, que a la vez que nos ponga al contacto de la realidad jurídica,
no sólo de la aparición del Derecho Natural, sino de la aparición más original
del Derecho, nos habitúe y haga sensibles a la justicia, a la rectitud y a la
equidad al "aequum et justum" del Derecho Romano.
Este hltento es el que tratamos de llevar a cabo en estas reflexiones siguientes de psicofilología, en las cuales, basados en la verdad de que la palabra
es el símbolo más importante y primitivo de la realidad observada por el
hombre estudiaremos las palabras con que en las principales lenguas indoeuro~ se significa el Derecho. No sólo par~ conoce~ su significado eti~ológico, sino para mediante ellas llegar al ambiente ps1cocultural, al ambiente
psicofilológico, en el cual el hombre crea o es inducido a crear por su naturaleza O en su naturaleza, en su ser, lo que en esas lenguas se llama Derecho.
D erecho en español e~ o sustantivo o adjetivo. Como sustantivo equivale
a un adjetivo de género neutro "lo derecho", lo que a su vez es idéntico al
significado del "lus'' latino, sustantivo de significación colectiva, es decir "conjunto de leyes". D erecho como adjetivo se deriva del latín "J?erect~' y este
a su vez del participio pasivo latino Directus, del verbo latino Dmgo, con
º"d
el significado de "dirigir, guiar, enderezar, conducir
; e este mod"d
o erech"
o
.
viene a significar "dirigido", "guiado", "conducido", "enderezado" ..sustan_tivando este adjetivo y poniéndolo en género neutro, llegamos a la misma significación de "lo guiado", "lo dirigido", "lo enderezado", "lo conducido".
Derecho por tanto viene a significar "lo dirigido", "lo guiad~", etc. Estas mis-

132

mas observaciones se pueden hacer de las otras lenguas romances como el fr.
DRorr, el it. DllU'ITo, el port. DIRErro.2
En las lenguas germánicas encontramos las palabras RIOHT en inglés; RECH
en alemán, para expresar la misma idea.
A pesar de las diferencias fonéticas, ambas derivaciones, la romance y la
germánica, se reducen a la misma raíz ind. eur. +REo, de este modo: el verbo
DIRioo está compuesto de la preposición DE, cuyo significado es "de lo alto de",
"a rrop6sito de", dándole a la palabra un sentido relativo sea interno sea
externo a sí misma. Quitada la preposición DE nos queda RECTUS, part. pas.
del verbo REoo latino; si quitamos tanto a éste como a aquél las características morfológicas nos queda la raíz ind. eur. +REO, arriba indicada. O es la
característica del presente de indicativo, primera persona; TUS en cambio es
la característica del part. pas. del mismo verbo.
La raíz +REo (o +ruo) la encontramos con ligeras variantes fonéticas en
el Sánscrito RJo, con la misma significación de "derecho", "justo", etc. Asimismo en el ingl. y el al. en las palabras RIOHT y RECHT, respectivamente, con
el mismo significado. Es de notar que la raíz +REo, en Sk. RJ, en lat. Ro, con
una mínima variante, es decir quitando la J y sustituyéndola por una T, cambiando la vocal E en o, respectivamente, se forma en el primer caso un sustantivo RTA-M (Ant. persa): ARTA-, con el significado de verdad, derecho,
justo; de oración y súplica, en el segundo; ambos con sentido religioso.s
La R simple y sencillamente por ser R evoca sobre todo en la lengua italiana, la idea de belleza y armonía, de alegría y airosidad; la de frescura, la
del brotar el agua en los veneros de la tierra virgen o de la roca viva; la del
abrirse del clavel rojo en botón, convirtiéndose en flor rozagante; la del reverdecer de la naturaleza dormida en el invierno, convirtiéndose no en verdad;
-realidad propia del ser humano-; eero sí en "verdor" de los jardines y
de los bosques; de la tierra sonriente ante el asomarse del sol en la aurora
del nuevo día.'
Psíquicamente, no filosóficamente, sino es quizá en la Estética, encontramos
la asociación de Derecho, verdad, equidad, justicia, orden, bondad, con la
• CARL DARLING BucK, .A. Dictionary of selected lndo-European Languages. A
Contribution to the history oí Ideas, by The Univenity of Chicago Press, Chicago,
Illinois, 1949; 16. 73, pp. 1180, 1181; 12.73; pp. 895, 96.
• lb.
• ERICH ROTHACKER, Problemas d1 Antropología Cultural, Fondo de Cultura Econ6mica, 2a. Ed. 1957, p. 32 y ss.: "La 'r' pronunciada a la italiana: 'R' resonante,
es decir 'bella', tan noble, tan alada, tan perfectamente como sea posible, como si
hasta cierto punto la colocara en un marco de deleite estético y goce estético, apartándola algo de sí mismo, por decirlo así y elevándola sobre un pequeño pedestal
para que también los demás puedan admirar su gracia". Cfr. también la cita que el
autor hace de Benedetto Croce.

133

�percepción del aparecer momentáneo aunque progresivo, de la vida; en la
fusión inquieta al principio, tranquila después, llana, apaciguada, de dos elementos: la tierra, el agua; el botón y la rosa; la luz del sol y la obscuridad;
la desnudez del invierno y el verdor de la primavera. Es decir el hombre ve
proyectada en la naturaleza, en el surgir de la vida y de la luz, su percepción
de la aparición de la vida y de la luz en su espíritu, de la llaneza, de la
equidad, de la bondad y de la justicia.6
Todas estas imágenes son símbolo de la realidad y el objeto de una experiencia estética de paz, de orden, de equidad, de armonía, de felicidad.
Más aún, esta experiencia intuitiva de orden estético impresiona tanto el espíritu del hombre que lo hace juntarlas todas, en un esfuerzo sobrehumano
para formularla humanamente, para decir, modulando el viento salido de sus
entrañas con sus cuerdas bucales, triunfante y airoso una R, símbolo fonético
exacto del hallazgo de su espíritu.
Nos encontramos de este modo en el trasfondo psíquico cultural, en la evidencia y la intuición de la actividad del espíritu humano en su creación y
formulación del Derecho. La palabra DERECHO consiguientemente es símbolo
primordial, originario, de la equidad, de la armonía, de la vida que de ellas
brotan, en primer término dentro del hombre mismo al contacto con la vida,
el cosmos, con la naturaleza, o con la sociedad; pero dentro de sí mismo; es
decir el "DERECHO", la justicia, son una fuerza psíquica, inmanente al hombre, que lo conduce a la armonía y a la equidad, que lo hace derecho; aunque
• No para quitar elevación y sublimidad a esta percepción, sino para una comprensión más completa de lo que venimos diciendo, citamos esta nota de la Psicóloga
A. F. de Delgado: "S. Freud y otros muchos investigadores, señalan que la formación de las instancias psiquicas tiene como base el ello, el cual permanecerá como
una constante a través de la vida del ser humano, dando lugar a la formación posterior del yo y del super-yo, aspectos éstos que se bloquean o anulan cuando el ser
humano enferma; menciono esto ya que es necesario dar énfasis a la importancia
del ello en la vida del ser humano; es sabido que el ello o inconsciente tiene como
raíz los impulsos básicos: el sexual y el agresivo, los cuales en un momento dado
pueden aparecer como uno solo; ahora bien, histórica, cientHica y socialmente a lo
sexual se le ha dado un simbolo aceptado universalmente y asociado al poder, a lo
valioso, a lo recto, a lo que hace aparecer la vida y éste es el simbolo fálico que hace
relación directa al órgano genital masculino. Es importante considerar estos aspectos
que forman parte del inconsciente del ser humano, el cual funciona o independien•
temente del control consciente, o modulado por el control consciente para darle orlen·
tación definida a la energia pslquica, sea en forma de actividad heterosexual madura
o sublimada en forma de creatividad intelectual o artistica. Ambas orientaciones
cuando están bien logradas traen como con9Ccuencia necesaria al ser humano, ar•
monia en su personalidad, capacidad creadora, y productiva y madurez psíquica Y
esto trae como consecuencia a su vez la actitud y la necesidad de lo justo, lo recto,

quizá la atribuya a su identificación con otro SER, o con el SER absoluto, o
con Dros.
El problema del Derecho es básicamente su oblio-atoriedad el DEBER SER
que ~mpl~ca; a tal grado que sin ella, dejaría de ser ~ERECHo/ La obligatoriedad implica un poder, una fuerza. pero conforme hemos visto del sirnificado
.
'
o
de las palabras visto en profundidad. esa fuerza se deduce; pero no como la
fuerza bruta, o el poder cósmico ciego y confuso, el poder físico; sino como
la. fuerza de la vida que es armonía y belleza. que se origina en el hombre
mismo al contacto de las exigencias de su propio ser al hacerse continuamente
~o~b_re, luchand~ en contra de Jo que se opone a la vida, a la paz, a la
JUstlcia, a la eqmda~. Esta fuerza obliga, es cierto, hace al hombre capaz
de proyectar su propia persona como dueño, con exclusión de toda otra persona, sobre un objeto determinado; pero como el agua obliga a la sed a
desaparecer; el calor obliga al frío a retirarse; la luz obliga a las tinieblas
a ceder a su fuerza. 7
Esta fuerza o energía es al mismo tiempo ética, no sólo porque tiene su origen en el e8o~, es decir, en la síntesis misma del hombre llevada a cabo continuamente en su mismo ser, que como el fuego arde y quema y vivifica su
espíritu, sino también por ser la búsqueda intrépida del hombre para encontrar la fuente de vida que lo hace humano y abre después camino entre los
hombres, como costumbre, como actitud y decisión de vivir en paz y con
equidad, felizmente.
Es también la esencia del Derecho y el objeto de lo que se llama Filosofía
del Derecho, objeto material se entiende y hasta podría identificarse con el
Derecho Natural; entendiendo por tal no sólo el "1us GENTIUM" en contraposi~ón al "rus CMLE"; sino también el "rus" en contraposición'a toda otra
re~l~dad_ análoga y anterior también a cualquier elaboración aun jurídica, no
ongmana.
, ~a percepción psíquica, el acto o serie de actos, para usar un término filosof1co, a que nos venimos refiriendo, el "uRREcirr" con la fuerza de significad~ que esta ~a~abra. ti:n~ en la lengua alemana; es la fuente misma primana de la actlvtdad Jundica, con lo cual se "justifica" el hombre, es hecho
"derecho" , "guia
. d o" , ""1guala do" , a su ser mismo;
·
con lo cual el hombre se
hace VERDAD y se "salva" aun en sentido religioso.
Las palabras "DERECHO", "RECHT", "RioHT'', al tener fonética y morfol6gicamente las características de la voz pasiva, nos indican cómo el hombre
• Cfr. Handworterbuch der Sozialwissenschaften, Gottingen, 1964, Achter Band,
p. 748.
' Cír_- ib._; donde ~ citan las palabras de Karl Jaspers: "Das Sein du aein eigencs
Sallen 1st, ut. . . EXJStenz, welche was Sic unbedingt tut, als gessollt versteht".

lo equitativo" ( Comunicación verbal) .

135
134

�mismo a pesar de formular y dictar leyes, de juzgar, es hecho ontológicamente
"DERECHO"' ''RECHT" o "RIGHT"' es ''DIRIGIDO".
Las religiones, al buscar dar al hombre la felicidad, temporal o eterna, hahlan de verdad, de justificación, de palabra que salva, de redención, que son
términos jurídicos y tienen su razón de ser en la esencia misma del Derecho,
con el cual el hombre, ya "derecho" salvado, se extiende y se realiza, mediante la actividad humana, a las relaciones sociales, éticamente, jurídicamente,
religiosamente, artísticamente o filosóficamente, como en un desgranarse de
esa percepción básica y primordial de la justicia, de la equidad e igualdad
de su ser consigo mismo. 8
La raíz +REG, que otras veces significa brillo o luz,9 implican no sólo la
pasividad de ser "derecho" ( dirigido, guiado) , expresado filológicamente con
el participio pasivo del verbo latino DIRIGERE; sino que también hace referencia al principio, Dios o dioses, a lo que brilla, a la luz, a lo que se atribuye
esa acción rectora y enderezadora, es decir al brillo o luz con que el hombre
intelectualmente, humanamente, es hecho derecho.
Este detalle filológico tiene resonancia cultural. Efectivamente la ..dix17
griega,1° aunque de aparente, inexistente o lejano parentesco fonético, aun• Notemos que la idea de extender, alcanzar, desdoblar, se encuentra también
dentro de las significaciones derivadas de la raíz ind. eur. REo, efectivamente, se encuentra en el verbo griego que tiene ese significado. Cfr. Bucx, l. c.
• BoPP, M. FRANc;:01s, Grammaire Comparls des Langues Indoeuropennes, t. I,
Paris, 1866, p. 264.
10 Desde Homero se reservó .don7 para el sector jurídico de la vida humana. De ahí
su relación con Eunomia y con Irene, en la trigonia de las Horas (Hes. Teog. 901).
Mientras Temis en Homero significa el orden general de la vida, .doc"7 lo significa
sobre todo en la vida jurídica, donde se dice o determina el Derecho. De ahí que
Hesíodo haya sido alabado por los dioses como el "Profeta de la rectitud (justicia)".
Lo que en Homero se dice sencillamente: donde un Rey decide justamente, la tierra
produce frutos y bienes en abundancia; cuando en cambio se falta a la justicia y el
derecho, envía Zeus catástrofes; en Hesíodo se convierte en una visión poético-religiosa:
en que se personifica a la justicia viéndola esconder a los pueblos entre las nubes y
exigiendo a Zeus la venganza o la revancha.
En la Mitología griega ciertamente se tiene a la .d,x"7 como un poder cósmico, objetivo, no como una conciencia de lo recto; esto sin embargo no está en contra de los
que decimos aquí; ya que, aun prescindiendo de la personificación de la justicia, la
percepción de lo justo y de lo recto, a que nos venimos refiriendo, el hombre la
experimenta, y así lo prueba la filología de las palabras, como algo que se presenta,
que viene, que es dado al hombre, que no depende de la voluntad del hombre, lo
cual no significa que el hombre tenga que sufrir inconscientemente la fuerza o energía
· de la justicia; más bien al contrario, esa intuición para que sea realmente de la justicia
supone la evidencia, la comprensión, la intelección, la formación de un contenido y
una fórmula significativas de la percepción.
Para toda esta nota Cfr. DER KLEINE PAULY, Stuttgarl, Zweiten Band, 1967, s.v.

que no semántico, con las palabras observadas, es una de las diosas, hija del
Tiempo y de la Piedad, en la teogonía rapsódica de Orfeo.11
Por lo mismo que la intuición de la fuerza o virtud generadora del Derecho
o de lo "Derecho" se relaciona con el Ser absoluto, con el ser en sí, con
Dios o lo divino, con la luz, parecería que la actividad formuladora en concreto de esa percepción fuera una actividad mántica, de adivinación; sin embargo, aunque desde el punto de vista religioso se puedan encontrar ejemplos
de ambiente mágico en la organización de la sociedad y en su dirección; la
actividad creativa formuladora de mandatos, de leyes, ritos y costumbres, se
encuentra muy lejos del fenómeno mágico, en cuanto que es concebida como
luz, como síntesis, como resolución consciente del conflicto entre las fuerzas
mágicas, obscuras, de la tendencia ontológica del hombre a realizarse igual
a sí mismo; características, si no esenciales, sí al menos propias del fenómeno
mágico.
La magia, la imaginería que acompaña a la percepción de la fuerza del
Derecho, tiene la característica de realidad, de verdad, de adecuación a lo
que es real y existente y verdadero; ciertamente influyente, ciertamente eficaz;
adecuación con lo comprobado, en la trayectoria histórica del ser humano.
Podemos decir que todas las palabras usadas para expresar esa realidad del
Derecho insisten notablemente en manüestar esa cualidad de algo verdadero,
genuino, eficaz, fuente de paz y tranquilidad.
Es cierto que ha habido y hay fórmulas jurídicas singularmente felices, cargadas de una fuerza casi mágica; en el Derecho Romano encontramos muchas
de ellas, en las que una decisión legal, una determinación jurídica, un acto
jurídico, están formulados en frases breves, concisas, eficaces. Recuérdese la
fórmula del compromiso matrimonial "Quando tu Gaius, ego Gaia"; o de
los esponsales: "Spondesne? Spondeo"; el "divortium facere"; "repudium
remittere". En la liberación de los esclavos "Aio hunc hominem liberum esse
ex jure Quiritium".
Todas estas fórmulas sin embargo son tan coincidentes consigo mismas; tan
adecuadamente expresivas de la realidad humana integral, que por esto mismo
están claramente alejadas de cualquier sentido mágico.
La palabra ]at. usada para significar Derecho, rns, del mismo latín; pero
antiguo, 10us, es término de culto religioso y quizá fórmula sagrada al mismo
tiempo, con el significado de su equivalente Véd. Yos, SALUD! En el Avesta
tenemos además el verbo YAUZ-DA,1 2 hacer ritualmente puro, lo que nos hace
pensar no sólo en imágenes inconscientes de salvación, enderezamiento, guía,
sino en el ambiente mismo social en el cual se obtenía, mediante un rito sa11

u

Cfr. Vgr. La Enciclopedia Judaica Castellana, s.v. Tora, Talmud, Mishna, etc.
Bucx, l. c., 21.11, p. 1420.

DlKE.

136

137

�grado, la pureza ritual, la salud consiguientemente, ya que tales fenómenos se
encuentran tenazmente dependientes el uno del otro en las doctrinas religiosas.
En griego el término 11oµoc; hace igualmente referencia a este fenómeno
social de creación de Derecho; efectivamente la palabra 11oµoc; ( uso, costumbre, ley) procede del verbo 11eµw cuyo significado es "distribuir, dispensar,
aportar, dar, decir" 13 a la comunidad, la fórmula que señala el camino de la
salud, de la pureza ritual, de la vida, de la justicia y de la equidad. Ideas y
ambiente que no es muy diferente de la relación bíblica de la revelación de
la ley a Moisés por JAHVE.
Correspondientes observaciones podemos hacer de la otra palabra griega
usada para decir "derecho" tS,xaio~; y justicia, ..d t1&lt;1J; ambas vienen del verbo
de,x,11 µ11 ( lat. dico, esp. muestro, manifiesto, digo) . El primero, adjetivo, hace
referencia en su significado a lo dicho, manifestado, ordenado, enderezado,
justo; el segundo, sustantivo, al mandato, la instrucción, la orden.
A pesar de este ambiente un tanto de apariencia mágica, sacralizado, no
podemos sacar la conclusión de que la actividad jurídica, de creación de
Derecho, sea una actividad mágica o sacralizada. Es decir, a las fórmulas
jurídicas de este tipo, les falta para ser mágicas, el ser secretas; su contenido
está siempre tan lleno de vida humana integral, que sería imposible evitar
su eficacia y reducirla a un grupo de iniciados en determinados secretos esotéricos.
Hay ciertamente una actividad de este tipo paralela a la actividad jurídica;
recuérdese los oráculos de Delfos, la religión A Mysteriis; y la serie interminable de fenómenos de este tipo en todas las religiones y en todas las culturas.
Esta actividad de tipo profético, mágico o mántico, es más bien pre-jurídica;
anterior a la percepción de esa fuerza que hace "aequurn et iustum", igualativa, ordenadora, enderezadora, que es lo propiamente factor de "derecho",
sea del hombre, sea, mediante éste de lo humano.
De este modo la actividad jurídica el Derecho, la creación de leyes y normas coinciden en su ambiente psicofilológico con la trayectoria misma del
aparecer y crearse de la vida humana. El hacerse del hombre y el hacerse
del Derecho coinciden entre sí. Ambos son un quehacer, una tarea y una
búsqueda, de esa fuerza y energía, que llamamos equidad y justicia y más
humanamente, vida, salvación, redención.
Todo ser es idéntico a sí mismo; pero esta ley metafísica, no es una realidad histórica simultánea; no es un momento sin tiempo y sin espacio; sino
que, a pesar de percibirse el hombre integralmente idéntico a sí mismo en
un momento sin espacio y sin tiempo, cuando desciende al espacio y al tiempo
aquella percepción se convierte en DEBER ser, en lucha por encontrar de nuevo
,. BucK, l. c., p. 1419.

138

y lo más permanentemente posible, esa luz que lo dirige, que lo hace "derecho",
que lo pone en orden consigo mismo, con el cosmos, con la historia de la
humanidad y sencillamente con los otros.
Sin querer extender demasiado las conclusiones de las observaciones psicofilológicas de las palabras usadas para dar la significación de Derecho, podemos decir que la intuición de la fuerza espiritual humana que hace al hombre derecho, justo, es en último término percepción del hombre de su ser
mismo, más claramente, percepción del h_ombre de su DEBER SER, en la cual
se intuye a sí mismo "cómo debe Ser", percepción que viene a clarificar su
mente a iluminar las tinieblas, a convertir en gozo, el miedo que lo persigue
continuamente al buscar el camino y la dirección por donde pueda encontrar
la vida, su vida, la felicidad.1•
De este modo el Derecho, el Derecho Natural y la Filosofía del Derecho
se sintetizan filológicamente en símbolos verbales que significan la equidad, la
justicia, la gracia, la bondad, la felicidad, y dan de este modo alegría, vitalidad y contenido, a las ciencias jurídicas y a los que las cultivan, quizá demasiado entenebrecidas o deshumanizadas por la percepción o intuición no del
Derecho sino del grandísimo arsenal de realidades sociales nuevas que exigen
ser enderezadas; de fenómenos sociales nuevos; de la desorganización y confusión inducidas por esa misma novedad; entre los cuales y las cuales ciertamente se encuentra también el hilo débil de vida humana feliz, pacífica, que
busca su cauce en las instituciones y en las costumbres y exige ser fomentado
y engrosado cuanto antes para robustecerse y convertirse en río anchuroso,
de aguas abundantes, claras, pacíficas, tranquilas, armoniosas.
Nuestro estudio tiene cierta relación con la Teoría psicológica del Derecho
de L. Petrazycki, sólo que mientras él trata de crear una teoría sobre el
Derecho, a nosotros nos interesa más bien explicarnos la actividad jurídica
misma desde el punto de vista antropológico. Más aún, la actividad filosófico-jurídica de este autor, es una prueba de la coincidencia de la actividad
jurídica encontrada en las huellas filológicas, con toda actividad jurídica.

" "In positiven Recht tritt uns ein Seiendes entgegen, dessen Sein gerade ein Sollen
bedeutet, dessen Sein es ist, in Sollgeltung zu beanspruchen" (Karl Lorenz, citado en
el Handworterbuch, l. c.).

139

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                    <text>Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciaci6n la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostraci6n del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciaci6n, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transfonnado en el hijo del hombre. T ernura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conservación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se observa también una visi6n religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

�EL MUNICIPIO DE GENERAL ESCOBEDO *

lsRAEL CAvAZos

GARZA

Universidad de Nuevo León

AsrsnMos A u CELEBRACIÓN de la crecci6n municipal de General Escobedo,
Nuevo Le6n. Hoy hace justos cien años -24 de febrero de 1868- el H.
Congreso del Estado expidi6 el decreto número 15, creando una nueva villa
en lo que fuera la antigua hacienda de San Nicolás del Topo de los Ayalas,
comprendiendo, además, los ranchos de San Martín y San Miguel y la hacienda de don Mariano de la Garza.
Es oportuno, con este motivo, echar una mirada retrospectiva a lo que
ha sido este pequeño jir6n de nuestro estado, en el decun;o de la historia.
Para ello conviene decir que, al ser fundada Monterrey, en 1596, le fue
señalada una jurisdicci6n de "quince leguas por cada banda"; esto es, sesenta kilómetros para rumbo. Por el del norte alcanzaba totalmente los actuales
municipios de Mina y Salinas Victoria, cuyas primitivas estancias y haciendas,
andando el tiempo, fueron desmembrándose de la vieja capital del Nuevo
Reino de León, para constituirse en municipios separados.

I

La hacienda del Topo de los Ayalas perteneció, por lo mismo, durante toda la época colonial, a Monterrey. Al ser erigida en villa la estancia de San
Nicolás de los Garzas ( 1830), la hacienda del Topo qued6 comprendida
en su jurisdicci6n por un lapso de treínta y ocho años, hasta el de la elevación a la categoría de municipio.

El Capitán José de Treviño
Pero su vída no empieza en 1868. Se ha dícho ya que se trata de una

* Leído en la sesi6n pública celebrada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, en Gral. Escobedo, el 24 de febrero de 1968, centenario
de la erección municipal.
263

�de las estancias más antiguas, pertenecientes a Monterrey. El nombre del
Topo, o de Llanos del Topo, debido a su proximidad al cerro de este oombre1 lo encontramos aplicado para estas tierras situadas al noroeste de la
ciudad, desde las postrimerías del siglo XVI.
Algunos de los fundadores de Monterrey reciben mercedes de tierras en
esta zona: Mart'm de Soüs, Manuel de Medero, Marcos González, Mateo
el Villafranca y otros. Marcos González puebla desde 1603 la que más tarde habrfa de ser hacienda de San Bemabé del Topo1 conocida actualmente
como el Topo Chico. Villafranca tiene tierras inmediatas a las de Marcos
González; y, más al noroeste, en donde ahora es la cabecero. municipal de
General Escobedo, obtiene merced el capitán Jo ~ de Treviño, uno de los
pobladores más importantes indudablemente.
José de Treviño entra en 1603 y trae para poblar numerosa familia,
esclavos, carretas, herramienta y 2,000 vacas. Para estos ganados pide un
sitio de ganado mayor y cuatro caballerías de tierra junto al río de la Pesquería. Su petición hecha al gobernador Diego de Montemayor, está fechada el 25 de abril de 1604.1
Cinco días después, el 30 de mayo, ensancha su propiedad al comprar
dos caballerías de tierra y un sitio de huerta a Mateo de Villafranca, en
cincuenta pesos de oro común, que José de Treviño le paga ''con un caballo

alazán '. 2

No hay onstancias de que edificara su casa en estas tierras. Sí las hay,
en cambio, de haberlas cultivado. Conocemos una escritura celebrada entre
él y Manuel de Mederos y Diego de Huelva, para sembrar trigo en compañía. Y debe de haber sido en gran cantidad, porque Mederos se compromete a dar una fanega diaria de trigo o maiz y un novillo a la semana,
para el sustento de la gente; y Treviño a dar la ropa y sayal, y, además,
seis caballos, 24 bueyes y 12 rejas; repartiéndose al año la cosecha.ª

José

de Treviño da preferencia a la hacienda de San Francisco -hoy
Apodaca- que adquiere por compra a don Diego de Montemayor, en 1610;
y así ésto como las dificultades para hacer aquí la saca de agua, dan motivo
a que no pueda poblar el Topo por entonces.

' La merced está en el Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, vol. 16,
exp. 13, fol. 12.
1 ]bid. Civil, vol. 8, e,rp. 27, fol. 28 v.
1 Archivo Municipal de Monterrey, Protocol&lt;&gt;ll vol. 11 fol. 6,
o. 3.

264

Debe dej~ asentado como quiera, que el capitán José de Treviño es

el fundador del Topo. Casado con Leonor de Ayala, tiene, entre otros, dos
hijos varones: el general Diego de Ayala, y el aUérez José de Ayala; con
la circunstancia de haber adoptado éstos el apellido de la madre según costumbre de entonces, para conseivar el linaje. El capitán José de Treviño,
había nacido en la dudad de México en 1565,• y muere en Monterrey hacia l&amp;l-0.
Sa1i

Nicolás del Topo

El general Diego de Ayala, tablece en esta misma región, la hoy desaparecida hacienda de San Diego, de gran importancia; y el alférez Jo '
de Ayala puebla la hacienda de San icolás del Topo, conocida como el
Topo de los Ayalas, o el Topo Grande, para distinguirla del Topo de los
González, o Topo Chico.
Y si José de Treviño es el fundador, el alférez José de Ayala, su hijo, es
el poblador definitivo de la hacienda. Los textos de historia dan como año
de fundación el de 1624, confundiéndose probablemente con el de 1604.
Lo cierto es que José de Ayala sólo puede poblarla hasta algunos años después de la muerte de su padre. Ha recibido en herencia cuatro caballerías
de tierra, y otras cuatro le ha traspasado Alejo de Treviño, su hermano.
Construye aqi:ú sus casas de vivienda y galeras; hace presa y saca de agua,
y abre acequias para conducir los remanente del río de la Pesquería Chica,
quejándose alguna vez de venir muy reducidos por el consumo de la hacienda de doña Maria ~odriguez, en la Pesquería Grande. 5
Se dedica también a la minería. Hace viajes a Boca de Leones, Cerralvo,
Zacatecas a traer metales, que beneficia en un molino de caballos, anexo
a su hacienda. Tiene también aquí un horno de fundición, vaso de afinar
plata, fuelles, etc.
Sintiéndose enfermo, otorga t tamento el 14 de abril de 1666, pero sobrevin~ hasta 1695, en que son h hos los inventarios de sus bienes. Es importante observar que, ya para entonces, tiene la hacienda "una ermita (o capilla) en que
celebra". Casado con Ana de Benavides, hija de Francisco

• Arclúvo del Sagrario Metropolilano, en la Catedral de México. La partida es de
22 de mano. Fue hijo de Diego de Treviño y Beatru de Quintanilla. Su esposa
fue Leonor de Ayala.
1 Datos amplios sobre la poblaci6n por
Monterrey, Civil, vol. 8, exp. 5.

J01,~

de Ayala en: Archivo Municipal de

265

�Báez de Bcnavidcs e Isabel Martínez, son sus hijos: José, Catalina, María
Antonia, Micaela, Margarita, Juana Francisca, José Nicolás y Juan Martín;
y reconoce y hereda también a sus hijos naturales Lorenzo y Luisa de Ayala. 6
La hacienda es por esos tiempos sumamente importante. Aunque el ganado no es mucho, porque sólo tiene 32 bueyes y novillos, 50 yeguas, 20
mulas y machos, 30 caballos y algunas cabezas menores, sí son abundantes
las siembras, porque tiene una sementera de trigo de 46 fanegas, además
de otra de 7 fanegas también de trigo, que cultiva Lorenzo de Ayala.

En el siglo XVIII
A la muerte del alférez José de Ayala, queda la hacienda, en su mayor

parte, en poder de Nicolás de Ayala, su rujo, quien logra también incrementarla. Aquí vive, durante casi toda la primera mitad del siglo XVIII.
Casado en primeras nupcias con doña Agustina de Treviño y Maya, son sus
hijos: Juan Martín y Pedro Martín de Ayala. Muerta doña Agustina en
1694, contrae segundo matrimonio con doña Antonia de la Garza, naciendo:
Juan Bautista, Antonio Cayetano, José Manuel, Nicolás Gregorio, Gabriel,
María Gertrudis, Francisca y Juliana.
Por el testamento de don Nicolás, otorgado en Monterrey el 22 de abril
de 1741, nos damos cuenta de que ya para entonces tiene la hacienda 11
caballerías de tierra; la casa con el mobiliario de mesas, cajas, bancos, armazones, peroles, etc. y algún ganado menor; y de que ya no existe el molino
de beneficio de metales.1

-

Y es entonces cuando surge un 1argo litigio entre los hijos de ambos matrimonios. Juan Martín y Pedro Martín, hijos del primero, alegan ser dueños de la hacienda, que poseían los segundos. La reclaman por el derecho
de la dote de doña Agustina de Treviño, su madre, quien había llevado al
matrimonio un negro esclavo y un atajo de mulas, cuyo valor ascendía a
más de 1,000 peso . No resuelto el pleito, lo continúa José Leonardo de
Ayala, hijo de Juan Martín. En forma airada pide que sus primos abandonen la hacienda. En uno de sus escritos dice: "vale que estamos ya en
palenque, de que se decida el punto".

Interviene don Manuel de Sada, comisionado del gobierno. La cosa llega
hasta México y culmina con el parecer del asesor doctor Agustín Bcchi, abogado de la Real Audiencia, quien dictamina, en 1787, no tener derecho los
primeros a la dote de su madre, pero sí a partirse la hacienda todoo por
partes iguales.ª

Fundamentos para separarse
Calmados los ánimos con esta resolución~ continúa la hacienda la vida
sencilla, tranquila, patriarcal, pudiera decirse bucólica, de una aldea. Asoma el siglo XIX, y, en la segunda década, en 1826, es posible con~truir una
nueva capilla. Empezada el primero de mayo es concluída el 6 de novjembre del mismo año. Figura entonces como juez de la hacienda José de Jesús
Guerra y como teniente de cura el bachiller Nicolás Andrés Molano. El
costo de la obra asciende a 1,194 pesos 3 reales, aportados por diversas personas, y es realizada con autorizaci6n del Dr. José Le6n Lobo Guerrero,
gobernador de Ja mitra. Es curioso observar que en documentos de los
siglos XVII y XVIII la hacienda está bajo la advocación de San Nicolás
de Tolentino, y que la nueva capilla es puesta bajo la de San Nicolás de
Bari, de cuya imagen hay un 6leo antiguo en la sacristía. 9
Con la erección de la villa de San Nicolás de los Garzas como hemos
dicho, queda el Topo agregado a ésta, eparándose de Monterrey. Pero,
por qué no decirlo, se advierte en todos los papeles de la época una constante inconformidad, un callado resentimiento de los vecinos, de verse sujetos a un común al suyo en su origen. Ven asimismo que, apenas surge
San Nicolás a la vida política, florece en todos los órdenes; y como que
Íenten en el fondo el anhelo de verse en iguales o mejores circunstancias.
Y trabajan, a partir de entonces, por superarse, sin dejar por ello de contribuir en todo lo que dispone la nueva autoridad de la cual dependen. Y,
c-0mo el hijo que se siente con suficiencia para emanciparse, llega el momento en que pueden solicitarlo del Gobierno.
La idea surge -y así se e&gt;-.'Presa en algunos ese.ritos-- de Antonio Sepúl-

Un voluminoso expediente que se guarda en el Archivo Municipal de
Monterrey, nos da pormenores de este litigio que dura cuarenta y siete años.
'
• Testamento. !bid. Civil, vol. 16, exp. 53, fol. 14. Otro tanto en el vol. ·23,
exp. 21.
1 Testamento. lbid., vol. 132, exp. 5.

266

• El pleito sobre here.ncia de los Ayalas en ]bid., Civ., vol. 132, exp. 5, 1787.
• En la sacristía de la capilla existe, enmarcada, Wla copia de un documento
de 1826 con estos datos, copia --se expresa alli- "del original que posee Alberto
Ayala".

267

�veda García, uno de los vecinos de la hacienda. 10 Es él quien reda ta en
fonna inteligente y clara el pliego elevado al Gobierno. ¿ Argum ntos?:
que hay unánime conformidad; que el progreso material alcanzado es manifiesto, en el número de fincas y aperturas de labores; que se cuenta con
cerca de 1,000 habitantes, 40 de los cuales saben leer, y que suman más de
190 familias; que disponen de hombres capaces para servir los cargos concejiles; que tienen ya la iglesia y también la escuela, funcionando a sus despensas. •&lt; ada qu remos que se quite a San icolás de los Garzas; -dicen- tan s6lo pedimos que se separe lo que se le había juntado". Más
adelante agregan: "es tan vehemente este deseo, que se ha convertido en
una necesidad". Solicitan, además que el pueblo se llame: Villa de Aramberri. Firman el escrito en la hacienda, el 17 de mayo de 1867, suscribiéndolo 97 nombres, encabezados por el juez auxiliar Santiago Lozano. 11

La erección en villa

El gobernador, licenciado Manuel Z. Gómez, turna el escrito al Ayuntamiento de San Nicolás, pidiéndole informes. Y, claro, que éstos son completamente adverso . El alcalde, Bruno Zambrano, se encarga de rebatir
cada uno de los argumentos. Dice no haber "unánime confonnidad", y para ello presenta un largo escrito firmado por igual o mayor número de opositores, que protestan "presintiendo el abismo en que se precipitarían'. Que
no tienen tierras suficientes, porque, en su mayor parte, lo son también de
los opositores. Y que, en fin, de erigirse, "sería indudablemente el exterminio de una y otra poblaciones", por Jo exiguo de sus ingresos. Lo aportado
por el Topo a San Nicolás, asegura el alcalde, no llega a 3 pesos mensuales.
El escrito anexo, de ecinos inconforme, expresa, por su parte, no ser posibl la erección, por que&gt; con el incendio de casi la mitad de la hacienda,
padecido en l 864, en que el Gobierno, compadecido, acudió a la filantropía
del Estado para dar auxilio; y con el combate tenido en pleno pueblo por
las fuerzas Republicanas contra las del Imperio, en 1866, perdieron los vecinos enseres de casa por m:í.s de 5,000 pesos; y que debido a ello "aún no
111 Hay en el Archivo General del Estado, Secci6n: Alcaldes Primeros, Gral. Bscobedo, frecuentes referencias a que Antonio S. (sic) Garcia "fue el iniciador para
que este pueblo se emancipara". Por intrigM del alcalde segundo, fue destituido de
la secretarla del ayuntamiento en 1886, que servía desde 1868 (Oficio 614-1886).
Murió el 8 de octubre de 1890, siendo registrador público de la propiedad.

" Expediente de la erecci6n municipal. Archivo General del Estado, Sección Límites
y fundaciones de pueblos, caja sin número.

268

se cicatrizan las heridas" y "el pueblo de los Ayalas es un cadáver, es un
esqueleto". 12
Turna también el Gobierno el expediente al Ayuntamiento de Monterrey,
y su alcalde, con el parecer de] sindico, rinde también dictamen desfavorable, diciendo no convenir que la ciudad ceda los poblados de San Martín, San Miguel y hacienda de don Mariano de la Gana, solicitados para
formar la jurisdicci6n del nuevo pueblo.'ª
Hay a Ja sazón cambios en el Gobierno. El licenciado Manuel Z. G6mez
es swtiluido por el general Jerónimo Treviño. El expediente pasa al Congreso, y, estudiado, declara éste ser de justicia la petición, diciendo deber
otorgarse la gracia, "por ser en ellos una necesidad imperiosa". Corre, sin
embargo, agregado al expediente, un largo escrito con inteligentes razonamientos de un diputado que, en lo particular, expone sus puntos de vista
contrarios. Lo firma el licenciado Ramón Treviño, joven y brillante jurista
que ha de llegar más tarde a ser gobernador de uevo Le6n. Mucho hay
de verdad en sus expresiones, pero, por ser originario de San Nicolás de los
Garzas, algunos las juzgan apasionadas. En el fondo, se reducen a no ver
con buenos ojos que el pueblo empiece a organizarse enmedio de la división;
y a parecerle, por otra parte, muy corto el homenaje al general Escobedo,
héroe de la segunda Independencia, al imponérsele el nombre a un pueblo
al que no augura un porvenir halagador. Pese a todo, el Ejecuti o firma
el decreto número 15, de 24 de febrero de 1868; sin Cl{¡&gt;licar nada el expediente del por qué se elimina el nombre de Aramberri, solicitado originalmente.
Algunos alcald11s

·

Así nace este pueblo a la vida institucional. El 7 de marzo siguiente, el
juez auxiliar del Topo, José Angel Ayala, cita a los vecinos, y, en medio
del entusiasmo general, es leido el decreto, procediéndose en seguida a designar el primer Ayuntamiento, que toma pose ión en esa misma f~. Lo
fonnan, como alcalde primero, Juan Angel Elizondo· segundo, Serap10 Ayala¡ regidores, José Angel Ayala y Santiago Lozano; y índico, F rn~do L_ozano. Como secretario del Ayuntamiento, queda, nombrado Antoruo Sepulveda Garcia, redactor del escrito en que se pidiera la erección y que ejerciera como crctario hasta su muerte en 1890. Las limitaciones obvias de
" lbid,m.
'" Archivo Municipal de Monlerrry. Libro de acta! del ayuntamiento. Scsi6n de
16 de junio de 1867.

269

�este trabajo, nos impiden mencionar a todos los que han pasado por la alcaldía. Citaremos rápidamente algunos nombres: Fernando Lozano (1869),
Ignacio Saldaña ( 1870-71), Manuel Ayala ( 1872), Santiago Siller ( 187273), Isidro Ayala ( 1876), Eleuterio Rodríguez ( 1876), José María L. Range1 (1877), Antonio L. Cantú (1877), José María Garza Ayala (1879),
Antonio Cavazos ( 1880-83), Miguel Saldaña ( 1888) Nicolás ViHarreal Lozano (1889), José María Garza Ayala (1890), Juan A. Elizondo (1892),
Daniel Lozano (1897), Felipe Ayala (1903), Atilano González (1908), Féli.~ C. Cantú (1910), Alberto Ayala (1914), Narciso Urrutia (1915), Merced González ( 1917), Benigno Villarreal ( 1918), etc., etc.
Vida y costumbres

Vive, en sus orígenes, una época difícil. Concluída la intervención francesa viene una etapa de bandolerismo. Son muy comunes las gavillas de
asaltantes. El alcalde tiene que actuar personalmente en la persecuci6n.
Sobreviene luego la revolución de la Noria ( 1872) y la de Tuxtepec ( 1876).
Las fuerzas de Cecilia Quintanilla y de Quiroga, en la primera; y de Jesús
Montemayor y fauricio Cruz, en la segunda, entran frecuentemente al
pueblo. Es la de aquí, gente de trabajo, y rehuye las situaciones violentas
y el servicio de las armas. Los hombres prefieren el arado al fusil, y no tienen
empacho en ocultarse para eludir la lucha.

Adolfo Villarreal, de las postrimerías del siglo. Lorenza Romero, abre en
1879 uno de los primeros establecimientos de niñas; labor que continúan
María Victoria Elizondo, Marcela Ayala y María Villarreal.
Se advierte una decadencia alarmante en el pueblo entre 1898 y 1910, que
la autoridad atribuye a la sequía prolongada. Coincidiendo con el establecimiento de la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey, surge, hacia
1907, la hacienda del Canadá, de gran importancia económica en nuestros
días. El entusiasmo renace con las fiestas del centenario. La plaza del lugar
es dotada con 23 bancas de fierro y le es instalado el alumbrado de acetileno. Pero, nuevamente, como en los días de la Intervención Francesa, el
pueblo ha de ser escenario de luchas nacionales. Hay choques de grupos
antagónicos al instalarse las sucursales de los partidos Liberal y Constitucional
Progresista. El 27 de agosto de 1913, las fuerzas de García Quiro_ga conducen preso a1 alcalde Felipe Aya la y al primer regidor· y el 9 de noviembre,
la autoridad recoge los cadáveres del combate entre federales y carrancistas
en esta jurisdicción.
Y así han transcurrido más de 350 años de vida, de este apasible lugar
de uevo León. Así ha llegado a los cien de su erección municipal; estando llamado a progresar ante el empuje incontenible y vigoroso de Monterrey, y ante la simbólica circunstancia de llevar el nombre de Mariano
Escobedo, y de haber nacido en la misma fecha en que naciera nuestra Bandera Nacional.

El pueblo ha progresado. En 1876 tiene 29 casas de sillar, techadas de
morillos y tableta de barreta. El alcalde comunica con júbilo que ha llegado
el ferrocarril a la margen izquierda del río el 26 de agosto de 1882. Por
esa época un informe del Ayuntamiento, describe a los vecinos como festivos
y muy afectos a las diversiones, particularmente el baile; son fuertes y de
color abronzado; bondadosos y hospitalarios. Las familias decentes y afectas
al lujo; la mujer se adorna con elegancia.
Es muy antigua para entonces la celebración anual de la feria, que se
realiza en julio, en la fiesta del apóstol Santiago. Poco menos que la
agricultura, tienen importancia las actividades mineras. Además de la hacienda de fundición de don Mariano de la Garza, son trabajados en diversas épocas los graseros de San Martín, las Antonias, la Reinera, la fundición
de Dolores y la mina de San José.
No
cuela
trina
Peña
270

ha sido descuidada la educación. Luis García es preceptor de la esabierta en 1869. Se incluyen en la enseñanza la urbanidad y la doccristiana. Hemos recogido algunos nombres de maestros: Eleuterio
y Salomé Sura Martínez de allá de los setentas; Ramón Rodríguez y
271

�DON VASCO DE QUIROGA EN SU TIEMPO
Y EN EL NUESTRO

DR.

AousTfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

EN TODAS PARTES se habla de "crisis". Explicado el fen6meno de modo diverso, se lee y se oye siempre lo mismo: que nuestros tiempos son de crisis.
La vida actual se ve acosada por una terrible angustia producida por la desorientación; nos toca vivir en un mundo que al parecer se desquicia. Un sistema de ideas y formas de vida se hunde en el ocaso y no se ven alborear
nuevas estructuras, nuevos pensamientos. En el campo de la teoría y en el
campo de los hechos se agudiza la falta de responsabilidad y el azoramiento.
El hombre-borrego, que ha perdido la conciencia de su propia humanidad,
ofrece el entristecedor espectáculo de marchar a la deriva. No vive "dentro
de sí", sino que, recayendo en la animalidad, vive "fuera de sí", absorbido
por el contorno. Su acción no es la praxis que va precedida de la contemplación, sino la alteración del neurótico.
Heidegger acierta cuando describe la "vida banal". Los hombres de ahora trivializan su existencia a tal grado que su obrar impersonal les convierte
en seres intercambiables. Ocúrresenos bautizar al mismo hombre-borrego de
nuestros días con el calificativo de "el honorable señor don cualquiera".
El debilitamiento y distorsión del raciocinio caracteriza la crisis actual.
La lucha de razas, la lucha de clases y el fracaso del individualismo liberal
así 1o atestiguan. La razón no puede ser vulnerada en vano prácticamente.
La técnica, que debiera servir al hombre para dominar la naturaleza y poder vacar en sus menesteres espirituales, le ha esclavizado. En el insaciable
correr de la técnica de nuestros días, el hombre parece haber olvidado que
"el esfuerzo por ahorrar esfuerzo es esfuerro". La pérdida casi total del instinto lógico y la desmoralización radical de la humanidad, son, a nuestro juicio, las dos notas que caracterizan la actual crisis del mundo.
El "hombre-masa" de que nos habla Ortega ( nosotros preferimos llamarle

273
HIS

�"hombre-borrego") cree que la civilizaci6n en que ha nacido y que usa
es tan espontánea y primitiva como la naturaleza. El conductor del tranvía
y el maquinista poco o nada saben de los principios de la electricidad o de
la propulsión a vapor, por los que se mueven el tranvía y la máquina. La
civilizaci6n ha sobrepasado al hombre "standard ' de nuestro tiempo y lo
ha convertido en un nuevo bárbaro.
En la farsa general contemporánea el hombre, señorito satisfecho, juega
a hacer lo que le da la gana. De puro sentirse Ubre (libertad de que nos
habla Sartre) el hombre de la posguerra se siente vacío. Absorto en la vertiente de su nada y olvidado de su sostén eterno, se siente presa, ineludiblemente, de la desesperación. O sumido en el espíritu de manada, o desesperado ante una vida que no quiere reconocer su filiación divina. En ambos
casos, lejos de la cabal realización de la "humanitas".
Padecemo una crisis de la intimidad. Viviroo extravertidos en lo de fuera, fugándonos de nuestro yo auténtico y aturdiéndonos con el vocerío de
los instrumentos de disipación ( prensa, radio, televisión, cinematógrafo)•
Aunque tengamos más información que en otras é ~ , _h~y una ~~ente
indiferencia crítica. Ya no importa pensar y saber, sino VIVlf y ser eficiente.
La técnica, orientada en un sentido gigantesco y mercantil, es la plasmación materialista de la eficacia cuantitativa, que ha sustituido a la idea de
servicio. A medida que los hombres han negado su vigencia a las normas
morales han ido aumentando su culto por la vida, por una vida que es un
puro to~rente ciego de energía. El Estado ha pretendido salirse -~e la órbita
de la moral como si la ética nada tuviese que ver con la pohtica. Se ha
perdido el ~tido de universo, de verdad total, para caer en 1~. atomiza~ón
de un puñado de verdades parciales que no se sabe cómo conciliar. ~a v~da
privada, el estilo per..onal de vida, han sido arrollados por la publificación
creciente de la vida y por el estilo impersonal. Alguien ha dicho exagerando de propósito, que "nuestros semejantes serán dentro de poco nuestros
idénticos". Y, sin embargo, siempre queda lugar para el examen de conciencia y para la esperanza. . . Es hora de apuntarlo: la soberbia de la vida
que ha pretendido olvidar su religación al Ser fundamental y fundamentante es la raíz más honda de la crisis actual.

'

Se ha dicho -y con razón- que la historia es la gran maestra d 1 género
bwnano. Y la historia la forjan, en buena parte, las personalidades egregias. Don Vasco de Quiroga fue un jefe espiritual y sigue siendo un modelo. Los siglos han ido acumulando, sobre u figura, comentarios de todo
género y exégesis eruditas. Pero la potencialidad de las ~andes figura_s de
la historia, como Don Vasco,
inexhaustible. Esta misma personalidad,

274

con el avance ele los tiempos puede ser mejor comprendida, más profundamente vivida. Don Vasco de Quiroga no padece -no debe padecer-•
la rigidez de las estatuas y la inmovilidad de los museos.
Desde que arribó a tierras mexicanas, Don Vasco de Quiroga suscitó, entre los indios, fe en su persona, confianza, amor, entrega, fidelidad, auto-identificación con su destino y su ser de jefe espiritual. Había en él, indudablemente, una autoridad carismática personal aún antes de que tuviera
la autoridad carismática profesional de Obispo católico-romano. Como modelo de jurista, de obispo y de civilizador, la figura de Don Vasco de Quiroga yace, opera y transforma en la profundidad del alma de ca.da michoacano. "Modelo implica, en su sentido inmanente -advierte Max Scheler-,
siempre también un concepto de valor. Todos consideran a su modelo, en
la medida en que lo tienen y lo siguen, como lo bueno, lo perfecto, lo que
debe ser''. (El santo, el genio, el héroe, pág. 17, Editorial Nova, Bueno Aires). Los indios seguían a Tata Vasco como se sigue a un jefe espiritual,
sin saber que le tenían por modelo y que formaban y configuraban su ser,
su personalidad según la suya. Obraba como modelo vital, ant s que como
modelo reflexivo. Y adviértase que "no son las reglas morales abstractas de
carácter general las que modelan, configuran el alma, sino siempre modelos
concretos" (Opus cit., pág. 18), como lo apunta Scheler.
Don Vasco de Quiroga fue ante todo y sobre todo un "homo religiosus".
Y el "horno religiosus" tiene como meta suprema "parecerse a Dios, como
dice Platón; ser perfecto como el Padre, como dice el Evangelio". Por
eso el apóstol de la justicia fue completado y superado por el apóstol de
la caridad. La luz radiante que emanaba de su ser lo ocultaba. Su influencia se ejercía por el brillo interior de sus virtudes. Los hospitales-población
y el Obispado de Michoacán eran como un reino constituído por personas
espirituales que conviven en una comunidad de amor.
o se le admiraba
como a un genio -por más que su talento fuese innegable- no se le honraba como a un héroe -aunque lo fuese en más de un aspecto-; cada
uno iba a buscar su salvación en el corazón del santo. Y él, ardiendo en
ansias de perennidad y plenitud, buscaba su propia salvación y la salvaci6n
de su mundo. Su pr encia en nuestra historia es tan intensa, tan insi tente
que resulta imposible no pensar en 'l. Evoquemos&gt; primeramente, al jurista.
El Lic. Vasco de Quiroga había cursado estudios en la Universidad de Valladolid o acaso en la más ilustre Universidad del siglo XVI, la gran Universidad de Salamanca. Cuatro años de estudios jurisprudenciales y do de
pasant en Audi ncia o Cancillería, según lo preceptuaba la Novísima Recopilación (Lib. V, tít. XXI, Ley I). "Profesó la Jw·isprudencia -escribe
Juan Joseph Moreno-, a que acaso le inclinaría el deseo de socorrer a sus

275

�padres; virtud de que nos dejó muy claros monumentos y aunque de esta
ciencia hizo profesión, no fue extraño en ]as otras, ni su instrucción en ellas,
fue superficial" (Fragmentos de la Vida y Virtudes del V. Ilmo. y Rmo.
Sr. Dr. Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral

de Michoacán, y Fundador del Real y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obispo
de Valladolid, p:íg. 3, Talleres Gráficos del Gobierno, Morelia, Mich., 1965).
Estamos frente a un verdadero letrado y ante un auténtico humanista. Juan
Joseph Moreno, su mejor biógrafo nos hace notar que "se dedicó para pasar
con alguna comodidad al peligroso ejercicio de la Abogacía; pero se supo
manejar en él con tanta pureza, e integridad, qu consiguió la primera es•
timación con los Magistrados de la Cancillería de Valladolid: allí estuvo
haciendo una vida privada hasta el citado año, en que ya habían Uegado
a los oídos del César nuestro invicto Rey de España Carlos V las quejas
de los desafueros que se cometían en México por los sujetos, que componían
la primera Audiencia, que a estos Reynos vino". (Opus cit., pág. 5). Como
oidor de la segunda Audiencia, el Lic. Vasco de Quiroga mereció, en unión
de sus colegas y compañeros de Audiencia, los más cálidos elogios. Insignes
franciscanos se dirigieron por carta a la Emperatriz Isabel para hacerle saber:
"Toda nuestra tristeza se convirtió en gozo con la venida santa y recta de
la Audiencia que de presente nos gobierna. Dure siempre. Y vuestra Ma•
jcstad reciba galardón perpetuo por tanto bien como a esta tierra hizo con
su bendita venida. Oh, cuántas ánimas se salvan y cuántas muertes se ex•
cusan con el buen regimiento!" (misiva firmada por Fr. Martín de Valencia,
Fr. Alonso de Herrera, Fr. Luis de Fuensalida, Fr. Francisco de Soto, Fr.
Antonio Ortiz y Fr. García de los Angeles, mayo de 1532, citada por el P.
Ramón López Lara, en su estudio "El Oidor'', publicado en el volumen Don
Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia, pág. 13, Jus, México, 1965).
Y Bernal Díaz del Castillo, testigo ocular de los sucesos, registra para la
historia, con el sentido de justicia y de ecuanimidad que le son propios:
"Ciertamente, eran tan buenos Jueces, y rectos en hacer justicia los nuevamente venidos, que no entendían sino solamente en hacer lo que Dios, y su
Majestad manda, y en que los indios conociesen, que les favorecían, y que
fuesen bien doctrinados en la Santa Doctrina" (Cap. 198, La Conquista de

la Nueva España).
El 12 de julio de 1530, la Reina e,,.'Pidi6 instrucciones precisas para los
integrantes de la segunda Audiencia:
1) Tomarán residencia (dicho de otro modo: xigirán cuentas de la administración de su oficio) a GU2D1án, Matienzo y Dclgadillo, y proseguirán
la de Cortés.

276

2) Harán la descripción de. la tierra y de los mérito y calidades de sus
moradores.
3) Apoyaran a Frar Juan d Zumárraga para que dcsempeii el oficio de
prote tor de los indios.
4) Pregonarán que, de ahí adelante, no se permitirá hacer esclavos a los

indios, por ningún motivo.
5) Residenciarán a los visitadores de indios y evitarán que los espai1oles
vivan en mancebía con mujeres indias o españolas.
6) Notificarán a Cortés que si en dos años no están listas las naves para
los descubrimientos de la mar del Sur, la capitulación relativa quedará anu-

lada.
7) Informarán acerca de las comarcas que están por conquistar.

8) Favorecerán a conquistadores y pobladores (Cedulario de Puga, I, 154185).
"A la \'erdad --comenta Mo~no-- no era poco venir a destronar a unos
hombres, que hasta entonces habían ejercido un poder, algo más que sobe•
rano, y a un Presidente que estaba a la sazón sobre las armas". Y líneas delante relata: "El evento fue, que lo reprendieron públicamente, y en el
mismo teatro de sus iniquidades: los procesaron, y enviaron presos a España ... ' (Fragmentos de la Vida y Virtudes di:l V. Ilmo. y Rmo. Sr. Dr.

Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral de
Michoacán, y Fundador del Real, y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obit/w
de Valladolid, pág. 7, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, Morelia,
Mich., 1965) . A Hernán Cortés le absolvieron de los cargos que sugería
la envidia, le restituyeron el importe de los bienes confiscados e hicieron pÚ·
blica su lealtad sin tacha. "Desde muy temprano a la mañana hasta muy
tarde por la noche -apunta Paul L. Calleas, S. J.- oían con admirable
paciencia las quejas de muchos que buscaban compensación por los males
que habían sufrido; escudriñaban la evidencia presentada por los testig s;
gastaban tiempo en visitas a sitios y personas; y luchaban por poner remedio
a diversos .importantes problemas sociales y morales que exigían inmediata
solución.
o es pu de extrañar que se quejaran de que no les quedaba
mucho tiempo para dormir". (Tata Vasco -Un gran Reformador del Siglo
XVI, pág. 39, Editorial Jus, México, 1959). Fiel a sus ideales humanos y
cristianos, Don Vasco se opuso, con todo vigor, a la esclavitud. Para rescatar a los indios esclavos que estaban trabajando en las minas, propuso sus.
tituirlos por criminales sentenciados a trabajos forzados. Con fecha 2 de

277

�julio de 1535, cnvi6 al emperador una "Información de Derecho sobre algunas provisiones del Consejo de Indias". Interviene con todo su saber jurídico, para mostrar la insen~atez y la injusticia radical de la esclavitud. Cierto que a los esclavistas "hincha las bolsas y pueble las minas", pern a los
"verdaderos pobladores destruye, y despuebla los pueblos y a estos miserables, que por ella como rebaños de ovejas han de ser herrados, quita las vidas
con la libertad . .. " Los indios, nuestro pr6jimos, tienen que ser tratados con
caridad y con mansedumbre evangélicas: "Dios sabe cuanto estos naturales
mejor vendrían, responderían, obedecerían, servirían, confiarían, se conservarían y se convertirían y con más esperanza, confianza, voluntad e fidelidad,
sin hacerles guerra e sin hacerlos esclavos y sin otras crueldades ni injurias
de ella y sin golpes de lanza ni espada, por la vía de darles a entender
la bondad, la piedad y verdad cristianas y con las obras de ella, como tengo
dicho, que no por estas crueldades y rigores que a mi ver los hacen más
espantadizos, ind6mitos, zahareños e inconversables e implacables, huyéndose
y escondiéndose y amontándose por los montes y cavernas, ramblas y resquicios de peñas, de toda gente española, como de la misma muerte y pestilencia, que parece que por doquiera que van españoles, lo sigue y va con ellos
tras estos naturales, no levantándose ni rebelándose, como nosotros impropiamente decimos que se alzan y rebelan, sino tomando el huír e alzarse a los
montes por defensa natural". En otras palabras: no hay que confundir la rebelión con la legítima defensa. Pero el Lic. Vasco de Quiroga va más alJá:
examina uno por uno los pretendidos títulos de justificación de la esclavitud
y los reíuta con argumentos indestructibles:

1). No hay razón para llevar la guerra a los indígenas, porque "ellos no
infestan, ni molestan, ni impiden paso ni recobranza de cosa nuestra, ni se
rebelan, ni resisten a la predicación evangélica" . En consecuencia no se justifica hacer esclavos de guerra.

2) . Tampoco cabe justificar la esclavitud de los esclavos que denominan
de rescate. Sería el caso, para los indios, de salir de una tiranía para entrar
en otra. ¿Acaso no son súbditos de Su Majestad católica? Por supuesto hay
hombres perversos a quienes no conviene que los indígenas "sean tenidos por
hombres, sino por bestias".
3.) "Por pacto alguno nadie -afirma el Oidor Quiroga- puede ser hecho esclavo irrevocablemente". Y agrega: "Ninguno puede vender a sí mismo,
sobre quien no tiene poder, ni el derecho le da ,oluntad ni albedrío para
ello; antes se Jo veda y quita expresamente, pues que estatuye y tiene estatuido que el hombre libre no es señor de sí, ni de su ingenuidad ni libertad,
para las enajenar" .

278

En 1533 el Lic. Vasco de Qaimga fue en\'iado a Michoacán con ·el carácter de visitador. "Aún humeaban con los copales los braseros de la idolatría".
Las heridas que la crueldad de Nuño de Guzmán había abierto aún estaban
vivas. Era la hora para emprenderse la grandiosa reconquista espiritual de
Michoacán. El jurisconsulto y gobernante estaba predestinado para convertir e en Obispo y civilizador. ¿Cambio completo en la tarea vocacional?
¿ Simple sublimación? Me interesa penetrar en las más hondas motivaciones
de ese tránsito de Ja lucha por la justicia al apostolado de la caridad.

El ser jurídico e nos muestra ubicado en el fino y sutil mundo del espíritu. Bien se trate de Derecho como sinónimo de lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de normas, reglas o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo, bien
se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea
de algo que atañe a la humana conducta y va teñido de las notas de racionalidad y libertad. Nunca encontraremos el ser del Derecho entre los determinismos ciegos de la materia, porque su entidad corresponde al mundo
cultural-espiritual-histórico bajo el modo de ser de una forma de vida social.
Alguna vez me he permitido proponer la siguiente definición: El Derecho
es una regla de vida social, una ordenación positiva y justa, establecida por
la autoridad competente en vista del bien público temporal.
Para conquistar el reino de la justicia, que no se viene a la mano por sí
solo, el abogado digno de tal nombre -y Don Vasco de Quiroga lo era
en grado sumo- tiene que desplegar un esfuerzo enérgico y constante, llegando basta el sacrificio. Tiene que luchar -¡ ahí está el caso de nuestro
ilustre Oidor!- contra el poder, contra la ignorancia, contra el vicio y algunas veces contra la coacción. Parte del concepto de un Derecho naturalideal que existe en su conciencia como arquetipo descubierto de una vez
y para siempre, por la razón misma "ab aeterno", pero tiene que conocer
el proceso vital y técnico de la regla jurídica. Es preciso emprender la lucha por el Derecho, esa lucha por el Derecho que se opera --como apunta
el ilu tre jw·ista alemán Rudolf von Ihering- "por el simple sentimiento
del dolor". "El dolor que el hombre ell."J)Crimcnta cuando es lastimado, es
la declaraci6n espontánea, instintiva, violentamente arrancada de lo que el
Derecho es pnra él, en su personalidad, primeramente, y como individuo
de clase, luego; la \'erdadera naturaleza y la importancia real del Derecho
se revelan más completamente en semejante momento y bajo la forma de
af ci6n moral, que durante un siglo de pacífica posesi6n. Los que no han
tenido ocasión de medir experimentalmente este dolor, no saben lo que es
el Derecho, por más que tengan en su cabeza el "Corpus juris" ( La Lucha
por el Derecho, pág. 55, Librería General de Victoriano Suárez, Madrid,

279

�1921). Añadamos, por nuestra cuenta, que al abogado le es preciw tener
cierta capacidad de simpatía para dolerse por el atropello de sus semejantes.
Don Vasco de Quiroga fue siempre un esforzado paladín de la lucha por
el Derecho. Como abogado en España, como Oidor en México y hasta como Obispo en Michoacán luchó por la justicia con incansable denuedo. La
práctica de la caridad no dispensa las obligaciones de justicia. El Derecho
formaba parte integrante de su personalidad de abogado, parecía correr en
los glóbulos de su sangre. Recuérdase cómo Don Vasco, siendo ya Obispo,
agotó los últimos recursos legales hasta ganar el célebre "pleito grande" en
contra del Arzobispado de Mé."Oco, por cuestión de límites. Pero no bastaba
su sólida base científica en materias jurídicas y sociales. Me parece que si
no hubiera poseído lo que Pascal denominaba "esprit de finesse" habría estado incapacitado para penetrar en los problemas de la vida humana con
todas sus razones y ardientes deseos. Sólo quien tenga el don de abarcar,
en una mirada, la complejidad de motivos humanos, en concreta y definida
situación, puede sentenciar, o asesorar y defender con verdadera penetración
y eficacia.
El viaje a Michoacán, en calidad de vi itador, (ue decisivo en la vida de
Don Vasco. Me aventuro a pensar que palpa entonces, con máxima intensidad, la insuficiencia de la justicia, la necesidad de la caridad hasta como
complemento jurídico. La paz social, declara Santo Tomás es "obra indirecta de la justicia, en cuanto removedora de obstáculos y directa de la
Caridad, en cuanto principio o fuerza de unión" (Suma Teológica, II-II,
q. 29, art. 3 ad 3um.). Su vida y la vida de los otros -la de los indios,
singularmente- requerían el complemento existente en los senos profundos y ultrajurídicos de la caridad. El orden jurídico -objetivo y preponderantemente externo- no logra la verdadera paz social a menos de ensamblarse con el amor. Porque no basta eliminar los choques y conflictos exteriores a base de normas jurídicas. Es menester estrechar el vínculo de la
uni6n social con el amor; se precisa aquietar con la caridad, dentro de cada
hombre, los íntimos impulsos, apetitos y tendencias. Por eso ha dicho nuestro amigo, el ilustre iusfilósofo español Joaquín Ruiz-Giménez: "La justicia
'estricta', además de su 'intensivo' crecimiento en el alma de cada sujeto,
va esponjándose en un haz de virtudes conjuntas, enriqueciéndose y completándose hasta alcanzar el grado de plenitud que la pone en trance de recibir
los demás supremos coronamientos". (Derecho y Vida Humana, pág. 204,
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957). Don Vasco de Quiroga debe
haberse dado cuenta, de pronto -y con claridad meridiana- que la justicia
no era por sí sola suficiente para producir en su vida esa paz que había
de franquearle las puertas de su perfección definitiva.

280

Cuando Don Vasco llegó a Michoacán -año de 1533- "aún humeaban
con los copales los braseros de la idolatría". El Oidor se dedica a catequizar
indígenas. Predica el Evangelio con verdadera unción y con innegable eficacia. Recuerda a los españoles que el emperador ordena que se dé a los
indios un trato digno de seres humanos y cristianos. Por armas llevaba, tan
sólo, "su persuasiva palabra, mansedumbre y raro ejemplo de virtud". A
los indios les hace ver que no pueden ser dioses aquellos bultos que deben
su ser a sus propias manos; condena la poligamia con todas sus consecuencias; amonesta a los indios para que cesen de llevar esa vida de nómadas
y convivan, civilizadamente, en los hospitales-población; quema los ídolos en
su presencia e insta a los aborígenes para que sean bautizados. La respuesta
de los naturaJes es magrúfica: se entregan enteramente y sin reservas a todo
cuanto dispusiera el Oidor para su policía y civilidad, asignándole lugar
donde pudiera fundar el hospital. Una gran piedad se apodera de Don Vasco
cuando conoce la miseria de los indios. "El trato frecuente con los naturales
lo llevó al conocimiento profundo de sus miserias, desamparos y vejaciones.
Se dio cuenta -observa su biógrafo Moreno- de la opresión en que los
tenían ante sus gobernantes y que aun muchos se vendían a sí mismos como
esclavos por no poder ya consigo mismos; conoció sus hambres y desnudeces;
supo que muchas veces tenían que aguardar en los tianguis (mercados) para
comer lo que los puercos dejaban, y supo finalmente c6mo todos estaban necesitados de doctrina, de moral cristiana, de policía interior y exterior".
Seis meses después de su llegada a la Nueva España -agosto de 1531-,
Don Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias para proponer ordenar
la vida de los aborígenes, reuniéndolos en poblaciones-modelo. Podemos conjeturar, legítimamente, que el Oidor había leído, como universitario culto
del Renacimiento, la República de Platón y la Utopía de Santo Tomás Moro.
Compra, con su propio dinero, una porción de terreno en los alrededores
de la Capital. Regala maíz y mantas a quienes se ofrecen a construir el
pueblo. Levanta una gran cruz en aquel sitio y denomina Santa Fe al
nuevo poblado. Se ha fundado el primer hospital de una larga y gloriosa
serie. Pero, ¿qué es un hospital quiroguiano?
Ante todo había de partir de la idea directriz. Trátase de encender un
gran fuego de amor colectivo, se trata de estructurar una comunidad verdaderamente cristiana al modo de las primitivas congregaciones de los seguidores de Cristo. "Los hospitales -apunta el P. Ramón L6pez Lara- eran
verdaderas repúblicas de indios". Junto al templo cristiano se agrupaban familias enteras a vivir, a aprender la doctrina, a enseñarse a trabajar, a pasar e los días trabajando honesta y razonablemente y repartirse el fruto de su
trabajo. En el hospital había casa de cuna para los niños que la caridad

281

�había encontrado sin padres o sin el cuidado de padres sumidos en la miseria o desnaturalizados. En el hospital estaba la sala de enfermos en donde
se daba a los afectados de algún mal todo el cuidado que dárseles podía.
En el hospital estaba la escuela. En el hospital se daba hospedaje a los
peregrinos.
En el hospital se enseñaba al hombre a ser cristiano y a ser miembro útil

de la sociedad. Se le enseñaba a gobernar, se le enseñaba a obedecer y se
le enseñaba a bastarse a sí mismo y a su familia. El pensamiento d Don
Vasco, al establecer los hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la
Laguna, era implantar en estas tierras de la Nueva España aquella manera
de vivir de los primeros cristianos, de los que se dice en el libro de los Hechos que "la muchedumbre de los que habían creído tenían un solo corazón
y una sola alma, y que ninguno tenía por propia cosa alguna, sino que todo
lo tenían en común".
Eran los hospitales la realizad6n de aquel ofrecimiento suyo de plantar
en estas tierras "un género de cristianos a las derechas, como primitiva iglesia".
"Era tan grande la necesidad que Don Vasco veía de los hospitales, que
él mismo la expresó con las siguientes palabras: 'con dificultad se podrá
hallar otra cosa más pía ni mejor en estas partes ni más necesaria, en quien
concurran casi todos los gé;ieros de hospitalidad que pueda haber, como
concurren en esta'" (Don Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia,
págs. 23-24, Editorial Jus, México, 1965).

Un mundo nuevo, como América, invita a nuevos modos de vida, a nuevos experimentos de convivencia humana. Lo que en Europa es una utopía, en el Nuevo Continente puede ser una realidad. ¿ Por qué no ensayar
nuevos tipos de soricdad?, debe haberse preguntado Don Vasco de Quiroga.
"Os doy estas ordenanzas -advierte el Oidor a sus indios-- para que viváis en concierto y buena policía, para que desterréis la ociosidad, la codicia
y la ambición· para que salveis vuestras almas y os mostréis gratos a los beneficios recibidos de Dios uestro Señor... Sólo por amor a El y para westro bien y provecho espiritual y temporal he gastado y trabajado y trabajo
tanto siempre en esto". Los hospitaJes, con sus ordenanzas, se ofrecen como
una propedéutica de salvación.
Pero el destino eviterno de la persona no hace perder de vista, a Tata
Vasco, el bien público temporal. He aquí las cuestiones fundamentales de
las ordenanzas:
1). La agricultura es oficio común que ha de saberse y practicarse desde la niñez. ''Item, que demás, y aliente de ésto también todos habéis de

282

saber bien hacer y ser excrcitados, y diestros en el oficio de la agricultura
desde la niñez ..."

2). El trabajo, poco y moderado, ha de desempeñarse con gran voluntad.
Nadie debe rehusarse a la diaria labor. La pereza es infamante. "Item todo
lo arriba dicho todos así lo hagáis, y obedezcais, y cumplais según vuestras
fuerzas, y con toda buena voluntad, y posibilidad, y ofreciéndoos a ello, y al
trabajo de ello, pues tan fácil y moderado es, y ha de ser como dicho es
y no rehusándole, ni os escondiendo, ni os apartando, ni e.xcusando de él
vergonzosa perezosa, y feamente, como lo solcis hacer, salvo si no fuera por
enfermedad, que excuse, o otro legítimo impedimento; .. .''
3). Lo adquirido, con las seis horas de trabajo en común, ha de ser distribuido según las necesidades personales y familiares de cada trabajador.
"Item lo que así de las dichas seis horas del trabajo en común como dicho
es, se hubiere, después de así habido, y cogido, se reparta entre vosotros todos, y cada uno de vos en particular aeque, congrua, cómoda y honestamente, según que cada uno, según su calidad, y necesidad, manera, y condición lo haya menester para sí, y para su familia, de manera; que ninguno
padezca en el Hospital necesidad. Cumplido todo esto, y las otras cosas, y
cosas del Hospital, lo que sobrare de ello se emplee en obras pías, y remedio
de necesitados, como está dicho en la segunda Ordenanza..."
4) . Sobre los huertos y la tierra en general sólo habrá un derecho de
usufructo mientras se habite en el Hospital ele acuerdo con las Ordenanzas.

"1tem que de los tales huertos arriba dichos con alguna pieza de tierra en
lo mejor, y más cercano, y casas, y familias, que así habeis de tener, y tengais en particular para recreación y ayuda de costa de más de lo común
como dicho es; solamente habeis de tener el usufructo de ello tanto cuanto
en el dicho Hospital moraredes, y no más, ni alicnde, para que en vacando
por muerte, o por ausencia larga, hecha sin licencia legítima, y expresa del
Rector y Regidores, se den a vuestros hijos o nietos, mayores casados o pobres,
por su orden y prioridad, que lo tengan de la misma manera, que vosotros
sus Padres, o Abuelos les dexaredes, y no los teniendo, y en defecto de ellos
a los más antiguos casados, y mejores Cristianos también pobres, de vosotros, que no las tuvieren repartidas por nuestras anianías ..."
5). El cumplimiento de estas Ordenanzas beneficia el cuerpo y el alma
de los de quienes habitan en los "pueblos-hospitales" y los hace gratos al
beneficio recibido. Además de las Ordenanzas, y en primerísimo término,
se deja, impresa y aprobada por su Santidad, la doctrina cristiana. "Item
os aprovechará también la guarda de lo dicho para que así viviendo en este
concierto, y buena policía fuera de necesidad, y mala ociosidad, y codicia

283

�demasiada, y desordenada, demás de salvar vuestras animas, os mostreis gratos a los beneficios recibidos de Dios nuestro Señor, y de quien por solo
él, y por su amor, y para vuestro bien, y provecho espiritual, y temporal
ha gastado, y trabajado, y trabaja tanto siempre en ésto, y para este fin,
y efecto que os salveis, y para vuestra utilidad, mantenimiento, y descanso,
y ejemplo de otros, que es, y ha sido el fin, y intento de este Hospital, y
Colegio de Santa Fe, y Fundador de él donde vivais sin necesidad, y seguridad, y sin ociosidad, y fuera del peligro, e infamia de ella, de que estais
tan infamados, y de malas ignorancias, y en buena policía, y doctrina Cristiana así moral, y de buenas costumbres, como espiritual de vuestras ánimas,
y os hayais en todo con la prudencia que así deprendais, como está dicho
arriba, conforme a la doctrina que en él para ello os dexamos impresa,
que es aprobada por su Santidad de el Papa1 por donde os habeis de regir,
y gobernar demás de estas Ordenanzas. . ."

6). Otra utilidad que se sigue de observar las Ordenanzas estriba en la
instrucción que llevarán los indios, cuando dejen el Hospital, en materia de
doctrina y de oficios. "Item también os podrá aprovechar la guarda de lo
dicho para que cuando del dicho Hospital salieredes, y querais salir; con licencia empero del Rector, y Regidores de él, y no de otra manera, lleveis
sabido la doctrina, policía, sanas, y Católicas Cristianas, y oficios, que asi
deprendieredes, y hayais deprendido, que enseñeis, o podais enseñar, y aprovechar con ello a nuestros prójimos do quiera que fue-redes, y halleis siempre
quien por ello os acoja, y os hagan honra, y provecho".
7). Prescripciones en materia de matrimonios. "ltem que los Padres, y
Madres naturales, y de cada familia, procureis de casar a vuestros hijos en
siendo de edad legítima, ellos de catorce años arriba y ellas de doce, con las
hijas de las otras familias de dicho Hospital, y en defecto de ellas con hijas
de los comarcanos, pobres, y todo siempre según orden de la Sta. Madre
Iglesia de Roma, y no clandestinamente, sino si posible es con la voluntad
de los Padres, y Madres naturales y de su familia".

11). Los padres de familia darán también cuenta de las negligencias en
las labores del campo. Aunque están exentos del trabajo corporal, algunas
veces, sobre todo al principio y cuando convenga, darán ejempJo de laboriosidad para que no encuentren pretexto los ociosos.
12) . Modo de reparar los edificios. "ltem que cuando hubiere necesidad
de hacer, o reparar alguna familia, o la Iglesia, o edificio otro, o hacerle de
nuevo, todos juntos lo hagais, y os ayudeis con gran voluntad, y animadoos
los unos a los otros, y no al contrario escondiéndoos, mostrando recibir pena,
ni trabajo en ello".
13). En las estancias del campo residirán cuatro o seis parejas de casados,
bien instruidos y provistos de herramienta, aves y ganado. El más antiguo
de los residentes será el jefe. Cada dos años, a menos de licencia expresa
del Rector y Regidores, los matrimonios retornarán a los Hospitales de donde salieron.
14). Los Veedores de las estancias del campo avisarán al Rector, al Principal y a los Regidores de todo lo que hubiere que remediar, proveer, y reformar en ellas.
15). Se ha de tener aves y ganado de todo género para provecho del Hospital.
16). Se ha de sembrar y cuidar todo género de árboles íructíferos, horta1iza buena y semillas saludables. Cuando hayan terminado sus menesteres
agrícolas, los estancieros desempeñarán otros oficios para que no estén ociosos
las seis horas laborables.
17). En los años estériles no faltará bastimento, porque se sembrará el
doble de lo que se necesite cada año.
18). Se conservarA siempre una tercera parte más de lo necesario, tomando
en cuenta el número de pobres que sustente el Hospital.

8). Los niños se han de ejercitar en común en el oficio de la agricultura.
.El producto se ha de repartir prudentemente según la edad, fuerzas, trabajo
y diligencia de cada uno a juicio del maestro.

19). Se tendrá un cofre grande barreteado de tres llaves, en donde se
guardará el dinero para proveer a las necesidades de la comunidad y de los
menesterosos.

9). Las niñas aprenderán los oficios propios de su condición, pero sabrán
romper la tierra para sembrar.

20). Se vivirá por familias -hasta ocho, diez o doce casados-, sin perjuicio de establecer nuevas residencias cuando se haya sobrepasado el cupo.

10) . Los padres de familia, que deberán ser honrados y respetados por
los descendientes, responderán por los excesos y desconciertos de sus subordinados. Cuando fueren ineptos se elegirán otros más hábiles a juicio de los
moradores y con el parecer del Rector y de los Regidores del Hospital.

21). Los vestidos no han de ser lujosos, sino modestos, limpios y funcionales. De ser posible, serán iguales para que cese la envidia y la soberbia.

284

22). Cuando los moradores del Hospital quieran ir a recrearse a las es285

�tancias del campo, podrán hacerlo, con licencia, siempre q'IIB se sujeten a
la vida rústica y no pasen el tiempo sin provecho.
23) . Cada familia elegirá, si no estuviere ya elegido, su padre de familia.
Los principales y los regidores también serán elegidos por voto secreto. Estos últimos designarán a los demás oficiales necesarios al Hospital. Los regidores durarán en su encargo un año. Los principales, tres o seis años. La
elección se llevará a cabo después de dicha la misa del Espíritu Santo.

33) . Que haya limpieza espiritual y corporal.

34). Que no se escarnezcan de nadie.

35) . Habrá una enfermería para los enfermos de males contagiosos y otra
enfermería para los no contagiosos. En medio de ambas enfermerías habrá
una capillita cubierta, abierta por los lados, donde se diga misa.
38). El principal y los regidores, con el parecer del rector, podrán e..xpulsar del Hospital al que fuere dañoso, hiciere escándalo y dé mal ejemplo.

24) . Al principal obedecerán todos, después del rector. El principal ha
de ser de buena vida y costumbres, será buen cristiano y dará ejemplo. Ha
de avisar, al rector, de lo que pasa y de lo que se necesita en el Hospital.

39). La fiesta de la exaltación de la Cruz se celebrará de modo especial
en cada uno de los Hospitales de Santa Fe.

25) . El principal ha de ser manso, sufrido y capaz. No consentirá ser
menospreciado de nadie, antes procurará ser amado y honrado de todos.

40). Asimismo se celebrarán, con mucha devoción y veneración, las fiestas de la Virgen y de los Santos a quienes están consagradas la hermita y
las iglesias de los hospitales.

26). La elección de los oficios ha de verificarse por aptitudes naturales.
No se procuran, pero tampoco se dejan de aceptar.

27). El principal y los regidores elegirán a los que han de
las estancias rústicas.

ir

a residir a

28) . Cada tercer día se reunirán en la casa del principal para acordar lo
que se haya de hacer en el Hospital y estancias.

41). Habrá una sala grande para reunirse todos a comer y a alegrarse
los días de pascua y fiestas principales.

42). Intención del Fundador. "Item declaramos y protestamos so toda
la corrección debida, y poniendo a Dios por testigo de eUa, que desde el
principio de la fundación de este Hospital y Colegio de Santa Fe de la

31). Las quejas y pleitos se resolverán en el mismo Hospital sin necesidad
de juez. "Itero si alguno de los Indios pobres de este Hospital tuviere quejas de otro, o de otros, entre vosotros mesmos, con el Rector y Regidores lo
averiguareis llana, y amigablemente, y todos digan verdad, y nadie la niegue, porque no haya necesidad de se ir a quejar al Juez a otra parte, donde pagueis derechos, y después os echen en la cárcel. Y esto hagais aunque
cada uno sea perdidoso; que vale más así con paz, y concordia perder, que
ganar pleiteando, y aborreciendo al prójimo, y procurando vencerle, y dañarle, pues habeis de ser en este Hospital todos hermanos en Jesucristo con
vínculo de paz, y caridad, como se os encarga, y encomienda mucho.

Provincia de México, de que habemos sido y somos Fundador, ésta ha sido,
y es nuestra, cierta y determinada voluntad, e intención principal de fundar
con estas Ordenanzas en efecto este Hospital, siendo Oidor, y en hábito de
lego, como está dicho, y antes de ser electo Obispo por los buenos respetos
dichos arriba, y para los buenos efectos, que estas Ordenanzas han tenido,
y con favor de su Majestad. Y lo mismo el de la Provincia de Michoacán,
y sin autoridad de Obispo alguno, salvo para el decir de las Misas, como
se requiere, y lo demás en que haya sido necesario, la cual suplico siempre
se les otorgue, y no se les niegue, quedando a salvo lo contenido en estas
ordenanzas. Y aunque si así no se guardare esta nuestra determinada intención, y voluntad, pueda volver a otros usos profanos, o píos, como nos pareciere, y por bien tuviéremos, y ordenaremos en nuestros días, y para después de ellos a los que para ello dejaremos por Patrones y Defensores de él".
(Véase Reglas, y Ordenanzas para el Gobierno de los Hospitales de Santa
Fe de Mél-·ico y Michoacán, dispuestas por su Fundador el Rmo. y Venerable
Sr. D. Vasco de Quiroga, Primer Obispo de Michoacán, publicadas en el
multicitado libro de Juan Joseph Moreno, págs. 1 a 26, después de concluir la
biografía) .

32). Que haya bodegas donde se guarden las cosechas colectadas en común.

Don Vasco de Quiroga l'ue, en su tiempo, un verdadero revolucionario
social. El apretado resumen de sus Ordenanzas, que me he permitido pre-

29). Una vez al año, por lo menos, se visitarán las tierras y se removerán
los mojones.

30). Los edificios e iglesias del Hospital se han de reparar, antes de que
se caigan, por todos los trabajadores del Hospital dentro de sus seis horas
de trabajo.

286

287

�sentar, basta para corroborar el aserto de llamarle precursor de Ja doctrina
social cat6lica, en muchos de sus principales aspectos. Su comunismo de
base religiosa, tan diferente en sus fundamentos y consecuencias al materialismo dialéctico de Marx no tiene por qué escandalizarnos. Conocedor
profundo del Derecho Natural, Don Vasco de Quiroga sabía que los bienes
terrestres se hallan ordenados esencialmente a las necesidades del género humano y de todos los hombres. Esta norma iusnaturalista es la primaria.
Sea cual fuere el régimen de la propiedad -advierte el Código Social de
Malinas- el fin primordial de los bienes terrestres debe ser salvaguardado.
El salario familiar y el seguro social están prefigurados en las sabias Ordenanzas de Don Vasco. ¡ Y qué cerca le sentimos de Juan XXIII en su Encíclica Mater et Magistral Hablo del espíritu más que de la letra. El "ordo
amoris" resplandece por igual en las Ordenanzas y en la Encíclica.
Don Vasco instituye, en sus "pueblos-hospitales", una democracia orgánica de familias. Democracia como forma de convivencia humana antes que
como forma política de gobierno. Y antes que una forma de convivencia
humana, acaso Don Vasco haya pensado --como nosotros--- que la democracia es una vocaci6n del hombre. Vocación que culmina, en lo político,
con la realización práctica de los postulados éticos de la co-participaci6n, de
la ca-responsabilidad y de la ayuda recíproca. Supone el reconocimiento y
protección de los derechos de la persona humana. Lleva a su plenitud el
ser dialógico del hombre. Sirve como instrumento para la cabal realización
personal. Hace del ser humano -y no del Estado-- la base y el fin de la
estructura política. Pide la adhesión de seres libres y erige la persuasi6n en
método. Permite subsistir la variedad de opiniones políticas y prohibe la
bárbara mutilación de los sectores sociológicos disidentes.
Consta, por la Información en Derecho, que Don Vasco de Quiroga leyó
la Utopía de Santo Tomás Moro. En esa lectura encontró un espíritu hermano. Un abogado, como él, buscaba las bases de una sociedad más justa.
Idea la república de Utopía, isla imaginaria en la que no se conoce la
propiedad privada y se trabaja durante seis horas. Todos los utópicos tienen
la obligación de laborar en menesteres agrícolas. Se adiestran, además, en
un arte de su elección. El oro no tiene ningún valor y no es necesario el
Ejército. Los matrimonios se celebran a prueba y los adulterios se castigan
con la esclavitud. Hay pasajes del libro que pasaron, con toda fidelidad,
a las Ordenanzas: "En Utopía, todos, hombres y mujeres, saben bien el
oficio de labrador. Les es enseñado desde la infancia, ya sea en las escuelas,
por medio de lecciones orales, ya cual si fuera un juego en los campos cercanos a la ciudad. Los niños aprenden, no solamente mirando, sino trabajando ellos real y verdaderamente, con lo que acostumbran sus cuerpos al
288

trabajo" (Utopía, cap. "De los Oficios', pág. 80, Editorial Fama, Barcelona).
Las particularidades de Utopía, que hemos expuesto, bastan para convencernos de las diferencias que median -al lado de las inocultables semejanzas- con los pueblos-hospitales. Don Vasco admite, aunque en reducidas
proporciones, la propiedad privada. Repudia en cambio, sin ninguna excepci6n, la esclavitud. "Las ordenanzas de sus 'hospitales-ciudades' no las
redactó al fundarlos, sino después de bastantes años de experiencia. Es cosa
sabida -escribe Rubén Landa- que en ellas influyó la Utopía de Tomás
Moro; lo que no parece que se ha estudiado todavía es hasta qué punto se
deben también a otras experiencias de siglos: el 'comunismo' de los cristianos
primitivos y de las 6rdenes religiosas antiguas y modernas, la propiedad colectiva de la tierra entre los indios de América y el colectivismo agrario de
los españoles" ( Don V asco de Quiroga, pág. 118, Biografías Gandesa, Ediciones Grijalva 1 México-Barcelona, 1965}. Además -menester es decirloDon Vasco de Quiroga es español. Y como buen español no gusta de quedarse en las utopías. Los ideales hay que llevarlos a la práctica. Y ahí está
el impulso generoso de Don Vasco que aún vive en Michoacán.
Si Don V asco viviese en nuestros días, estoy seguro de que vería, con máxima estimación intelectual y con viva simpatía, el noble intento de Gustavo
Thils -Doctor y Maestro en Teología, Profesor de la Universidad de Lovaina- de construir una "Teología de las Realidades Terrenas". Porque
Don Vas-ca de Quiroga sabía, indubitablemente, que nuestra religión repercute, con sus doctrinas, en el orden del mundo y de la civilizaci6n. Toda
su vida está destinada a proyectar el evangelio en el mundo. Por eso me
parece radicalmente falsa la teoría, sustentada por Rubén Landa, de que
Don Vasco aceptó, como buen político, el Obispado de Michoacán que le
ofrecieron. Oigamos lo que nos dice el biógrafo español: "Tampoco esta
vez parece que él pretendió el puesto: le pidieron que lo ocupase. Mas
tampoco esta vez debi6 hacer un sacrificio, sino tener una satisfacción. No
de hombre vanidoso, sí de buen político. Lo era en el mejor sentido de
la palabra. Se ha dicho que la característica del político es que busca el
poder. Es verdad que sin éste le es imposible realizar su obra, que es gobernar. Sin embargo, para el buen político el poder es sólo un medio: su
verdadero fin es la justicia. Don Vasco vio que el nuevo cargo pondría en
sus manos más poder para ensanchar su obra de justicia con los indios, para
edificar (palabra que emplea repetidamente), no para destruir; para su
mejora material y moral; él emplea la expresi6n "policía mixta", es decir,
política y espiritual" (Opus cit., pág. 187). Cabe objetar: 1). Don Vasco
nunca buscó el poder; 2). Advirtió las limitaciones de la justicia humana
y puso su vida al servicio de la caridad; 3) . La acrisolada honestidad intelectual de Don Vasco le hubiese impedido convertirse en sacerdote y obispo

289
Hl9

�de no haber tenido una fundamental vocación de "horno religiosus". Lo
que acontece es que Don Vasco sabía, como pocos en su tiempo, que la
vida cristiana es «ante todo teocéntrica; pero no se desprende de la tierra"
(G. Thils). El imperio de Jesús lo abarca todo: El Colegio de San Nicolás,
Jos oficios de los indios, los pueblos-ho pitales. Sólo un ascetismo e,xcesivamente rígido e individualista hubiese llevado a Don Vasco a separarse del
mundo, de su mundo mexicano. Supo distinguir siempre lo que en el mundo es de Cristo y lo que es del Anticristo. Como buen pastor de almas,
preparaba, con todo ahínco, el segundo advenimiento del Señor. ¿Acaso
no se dice, en la oración del Padre Nuestro "venga a nos el tu reino; hágase
tu voluntad así en la tierra como en el cielo"? La actividad reglada de los
pueblos-ho pitales prolongaba, olamente, la acción providencial de Dios. Don
Vasco de Quiroga hubiera podido hacer suyas, medulannente suyas, estas palabras de Gustavo Thils: "Reducir a la unidad el dualismo que separa al
mundo de Dios; restablecer una armonía nueva y sana entre Cristo y la humanidad; restaurar la unión de la religión con la vida, éste parece ser el
significado primero y fundamental de la labor llevada a cabo en nuestros
tiempos en busca de una teología de las realidades terrenas". (Teología de
las Realidades Terrenas, tomo I, pág. 27, Ediciones Desclée, de Brouwer).
En 1538, el licenciado Quiroga fue consagrado obispo por fray Juan de
Zumárraga. El mismo día se le promueve sucesivamente, por todos los grados, desde la tonsura hasta el sacerdocio. Igual cosa había sucedido en Milán ( siglo IV) con otro togado ilustre: San Ambrosio. Humildemente nos
lo refiere el propio Don Vasco: "A mí, inútil y enteramente inhábil para
la ejecución de tan grande empresa; a mí, que no sabía manejar el remo,
me eligieron primer obispo de la ciudad Michoacana. Y así sucedió que
antes que aprender, empecé a enseñar, tal como de sí. mismos decían, lamentándose, el Padre Ambrosio y Agustín". Como Obispo, Don Vasco es
arquetipo de sencillez, pobreza y trabajo. Ama entrañablemente a los indios: "gente de tal calidad y propiedad, a quien es más propio, fácil y natural lo bueno y perfecto de nuestra religión cristiana que no lo imperfecto
de ella'. Pero como buen realista, no deja de advertir los defectos de los
indios y nunca cae en las exageraciones de Fray Bartolomé de las Casas.
Erige canónicamente su Iglesia catedral, funda innumerables parroquias y
predica basta su muerte. Fe, caridad, amor particular a los indios; religiosidad y piedad; prudencia justicia, fortaleza y templanza; humildad y pobreza son virtudes que po eía Don Vasco, al decir de sus biógrafo , en grado
eminente. El seráfico fray Juan de Zumárraga, no vacila en dirigirse al
Consejo de Indias en estos términos: "De la elección de S. M. hizo en la
persona del Lic. Quiroga para Mechoacán ( que le puedo bien llamar dichoso) tengo cierto y siento con muchos que ha sido una de las más acer-

290

tadas que Su Majestad ha hecho en estas partes para llevar indios al paraíso,
que creo que Su Majestad pretende más esto que el oro y plata. Porque
cree que el amor visceral que este buen hombre les muestra, el cual prueba
bien con las obras y beneficios que de continuo les hace y con tanto ánimo
y perseverancia, que nos hace ventaja a los prelados de acá. Y como éste
sea lo principal en que el Vicario de Cristo fue examinado para se le dar
prelacía y ser la cosa que a estos pobres naturales más atrás a las cosas de
nuestra Fe y que siendo oidor gasta cuanto su Majestad le manda dar de salario a no tener un real y vender su vestidos para proveer a las congregaciones cristianas que tiene en dos ho pitales: el uno cabe esta ciudad y el
otro en Mechoacán, haciéndoles casas repartidas a su costa y comprándoles
tierras y ovejas con que se puedan sustentar; de creer es que cuando se viere
pastor con sus ovejas lo hará harto mejor, aunque no sé otro que le iguale
en esta tierra. Y para mí es harta reprensión y téngolo dicho y por averiguado que nos ha de hacer vergüenza a los obispos de acá, principalmente
a los frailes" (Apud. M . Cueva, Documentos Inéditos del Siglo XVI, México, 1914). o cabe mayor elogio. Y no se equivocó Fray Juan de Zurnárraga, porque el Oidor quedó sublimado en el Obispo.
Hacia el afio 1540, es lo más probable, el Obispo Quiroga fundó el Colegio de San icolás. No se trata tan sólo de uno de los primeros y más
Hustres centros de enseñanza de nivel universitario creado en América, sino
de un anticipo genial de los futuros seminarios, cuya fundación ordenó,
veintitrés años después, el Concilio de Trento. Encarga que "se enseñe y
lea la doctrina cristiana e moral dicha y el leer y escribir, a todos los hijos
de los naturales que vayan allí a oír y a deprender nuestra lengua, y a enseñar a los de nuestra nación la suya, que los colegiales sepan también". Se
le acusa - ¡ hay acusaciones que honran!- "que ordena a mancebos. . . criados entre los pechos de las indias". Se le dice en cédula de 1560: "ordenáis
a muchos mestizos y a otras personas nacidas en esta tierra". Dispuso Don
Vasco que los catedráticos deberían tener grado universitario en alguno de
los dos derechos o en teología. Y en su testamento estableció normas de organización académica y disposiciones de carácter económico para la subsistencia del Colegio de San Nicolás.
A la edad de noventa y cinco años muere Don Vasco, apaciblemente, en
Uruapan, el miér oles 14 de marzo de 1565. Cabalgando en una mula había emprendido, desde Pátzcuaro, el último viaje. Acaso presintiera su muerte. Acababa de hacer su testamento. El joven anciano estaba dispuesto a
emprender un nuevo viaje, del brazo de la aurora, Su último mensaje podría
ser el mismo de Job: Post tenebras spero lucem, después de las tinieblas espero la luz.
291

�Lo genumo, lo típico de la Hispanidad actuante de Don Vasco es el haber infundido y cmporado en el encuadre hispánico, tanto la sangre como
las peculiaridades y excelencias aborígenes. No hay que confundir la HiSpanidad con la españolidad. Con la palabra Hispanidad --debida al R. P.
Zacarías Vizcarra- se ha querido .indicar una comunidad de pueblos -primordialmente moral y no racial- con un mismo estilo de vida y con análoga actitud ante la muerte. Comulgamos, no por la biología, sino por el
Espíritu. Por historia y por espíritu, la Hispanidad tiene por rasgos fundamentales: el catolicismo, la jerarquía y la hermandad. Catolicismo como
unidad y empresa universal. Jerarquía de valoración como meta de la vida
espiritual, cultural y material. Hermandad como reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres en el espíritu; e igualdad frente a la grac~
divina, en cuanto todos tenemos capacidad para salvar nuestra alma. Cabe
recordar estos principios, en el cuarto centenario de la muerte de uno de
los más preclaros forjadores de la Hispanidad como realidad humana, y no
como simple retórica.
Nuestros tiempos han ido formando un verdadero culto de la vida. De
tanto buscar las fáciles satisfacciones y el "confort ' a todo precio, se ha
desembocado en un simple "spleen" sentimental, en un terrible hastío de la
vida. En medio de esta confusión moral y política, contemplemos una vez
más a Don Vasco de Quiroga. Respetable siempre por su lucha denodada
por la justicia, digno de admiraci6n por su inagotable caridad, es noble, es
digno, es idealista, esforzado, desinteresado, merecedor, en todos los conceptos, de la gratitud del pueblo mexicano. Se entregó, sin reservas ni claudicaciones, a su nobifüima empresa. ¡ Qué importa que su nombre no aparezca
en las placas que escribe la adulación y en los homenajes que ~stan las caravanas del servilismo! Vasco de Quiroga hunde muy hondo sus raíces en
suelo mexicano. Su voz la guardan los bosques, y los vientos, y las campanas... Español por nacimiento y por !)angre, pertenece a México por corazón,
por domicilio y por destino. Nació en Madrigal de las Altas Torres, en
1470. En el ocaso de su vida -un largo ocaso- llegó a nuestro país. Amó
entrañablemente, con voluntad de perfección, a este México nuestro. Y
dej6 su mensaje. Su solución es, en definitiva, la solución del amor y de la
justicia. Nos enseñó a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta, que todo lo calibra por el interés; a triunfar sobre el yo meticuloso, que se lisonjea con atribuir a la prudencia su
flojedad y su tardanza. Sin negar al bien útil su parte de bondad, supo subordinarle al bien honesto, como medio al fin. Ante la agonfa de un mundo
que está acabando por agotar las consecuencias de estériles cosmovisiones, se
yergue, remozada y auroral, la figura y la obra de Don Vasco de Quiroga.

292

FACTORES ADVERSOS PARA EL DESARROLLO DE LAS
PROVINCIAS INTERNAS EN LOS ÚLTIMOS AAOS
DE LA DOMINACIÓN ESPAROLA *
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Tecnol6gico de Monterrey

DIVERsos MEMORIALES presentados a la corona española, crónicas de viajeros,
lo mismo que una abundante correspondencia, parecen indicar que el problema más grave de las Provincias Internas en los últimos años de la dominación española, era el de las continuas depredaciones de los indios bárbaros. También se insiste constantemente en que la más viable solución a
este problema era el impulsar el poblamiento de las mencionadas provincias.

No obstante haberse señalado con frecuencia este problema y haberse hecho las proposiciones adecuadas para promover la migración hacia las despobladas provincias, ningún paso positivo dio el gobierno central para implementar estas medidas.
En este trabajo me propongo apuntar brevemente los factores que evitaban un poblamiento rápido de las Provincias Internas, refiriéndome casi exclusivamente a las de Orienle, y las medidas que con frecuencia se propusieron para corregir este mal.
En el año 1808, las Provincias Internas de Oriente, cuya superficie se
estimaba en 25,464 leguas cuadradas, casi una cuarta parte del México actual, tenían menos de 150,000 habitantes. Texas, la más extensa de las
cuatro, no llegaba a las 3,500 almas.1
• Trabajo presentado al Congre o de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
' Don. Fernando Navarro y oriega estimaba que el año de 1810, las
ternas de Oriente tenian la siguiente poblac.i6n: Nuevo Reino de
Nuevo Santander 56,715; Coahuila 42,937; y Texas 3,334. Vicente
México a Traués de lor Siglos, II, (México: Ballescá y Compañia,
Ramos Arizpe asignaba en 1811, 70,000 habitantes a Coahuila, 7,000

Provincias InLe6n 43,789;
R.iva Palacio,

a.f.), p. 890.
a Texas, más

293

�o es raro por Jo tanto, que en el año de 1813, don Nemesio Salcedo,
quien fuera comandante general de las Provincias Internas, dijera en la
instrucción que dejaba a su sucesor: "Está muy recomendado por el rey,
como vuestra señoría podrá hacerse cargo, la creación de nuevas poblaciones, así porque estrechadas las distancias de unas a otras, se facilita la comunicación y prospera el comercio y Ja agricultura, como porque es el medio más seguro de dificultar las incursiones de los indios bárbaros, y con tal
conocimiento, no he dispensado medio de fomentar las que a mi ingreso
se hallaban, unas principiadas y otras s6lo en demarcación, verificando la
fundación de la de San Luis de Cordero en Nueva Vizcaya, las de Baján,
Cuatro Ciénegas y Palafox en Coahuila y las de Trinidad y San Marcos en Texas, de las cuales me han originado un ímprobo trabajo las de San Luis, Baján y Cuatro Ciénegas, por la oposición de los propietarios de los terrenos
en que se han erigido". 2
Indicaba en seguida Salcedo " ... que nada es más perjudicial ni nada
se opone con más firmeza y menos justicia a los progresos de las poblaciones
de (las) Provincias Internas, y por consecuencia a su agricultura, al fomento de
las artes y a los adelantos en su pacificación, que las inmensas posesiones
de terrenos que tienen muchos sujetos de su distrito, particularmente los que
se hallan viviendo fuera de las mismas provincias".$
Señalaba el comandante general, que el opositor a la fundación de San
Luis de Cordero había sido don Pedro González Noriega, dueño de las haciendas de la Tarea y Mimbrera, y a la fundación de Baján y Cuatro Ciénegas puso obstáculos el marqués de San Miguel de Aguayo.
Insistía Salcedo en que había disposiciones que prohibían la adquisición
de terrenos considerables por un .individuo, terrenos que quedaban «destinados a la cría de animales, impidiendo la población y dando motivo a la
de 70,000 a Nuevo León y más de 60,000 a uevo Santander. Miguel Ramos Arizpe,
Memoria Sobre el Estado de las l'rovineias Internas de Oriente Prefenlada a las Co,teJ
de Cádiz (M~xico: .Bibli6filos, 1932). Don Melchor úñe-.: de Esquive! dice el año
de 1814 que las cuatro provincias tienen 203,000 habitantes. José Eleuterio Conzález, Ed., Colección dt1 Noticias " Docum11ntos Para la Historia del Estado de Nuevo
León (Monterrey: Tipografía de Antonio Mjer, 1867), p. 349.
• Existe en la sección llamada Ramo Militar del Archivo General del Estado de
Nuevo León un memorial sin título que dice "es copia del original" y fechado en
Saltillo el 19 de abril de 1844. Esta copia está firmada por Juan José Sánchez. El
original según Ja copia está finnada por don Nemesio Sakedo y está fechado en
Chihuahua el 16 de junio de 1813. De aquí en adelante este documento se citará
como lnstrucei6n de don NemtJSio Salcedo y el Archivo General del Estado de Nuevo
Le6n como AG'ENL.

• lnstrucci6n de don Nemesio Salcedo, AGENL.

294

hostilidad de los indios bárbaros', pero que estas disposiciones no se habían
cumplido, por lo que tm•o que expedir varias órdenes a las distintas autoridades para que no se asignaran grandes extensiones de terreno sin su conocimiento y al gobernador de Texas le previno anulara las asignaciones hechas hasta entonces "quedando los terrenos realengos como estaban".•
Este problema de la oposición de los latifundistas al establecimiento de
poblaciones no era nuevo, pues en las memorias que dejó el padre Morfi,
quien treinta y cinco años antes recorriera las Provincias lnternasi enfatiza
sobre esta situación y menciona la oposición del marqués de Aguayo a que
varios vecinos de Monclova se establecieran en un ojo de agua que quedaba
entre Anhelo y Castaños, siendo que era muy necesaria esta población, pues entre los dos puntos mencionados había veintiocho leguas y los indios bárbaros
constantemente causaban muertes enlre los viajeros. 5
Pero no era solamente la oposición de los latifundistas lo que impedía el
poblamiento de las Provincias Internas. El año de 1795, don Félix Calleja,
quien quince años después figuraría tan prominentemente durante la Guerra
de Independencia, se dirigía al rey proponiendo algunos medios para el
fomento de las provincias de Nuevo Santander y Nuevo Reino de León.
"Los más útiles y necesarios", decía, "después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos", refiriéndose a los indios bárbaros, "son en ambas
los que facilitan la extracción de efectos sobrantes e ingreso de los que carecen y necesitan. La salida de los unos fomentará y aumentará su cultivo,
la entrada de los otros hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá
gentes, se mejorarán las que hay con el comercio de ideas y costumbres,
igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los
ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.
"Del aumento de población nacerá su principal defensa, alejará aun sin
pensarlo al enemigo, y aun podrá e&gt;.1enderse por los inmensos terrenos incultos y feraces que median hasta Texas y de allí adelante. La situación
es de las más ventajosas, los productos abundantes y de la mejor especie,
nada les falta, sino el que la benéfica mano del superior gobierno remueva
los ob táculos que impiden su progreso". 6
Por lo tanto una de las principales trabas para el desarrollo de las Provincias Internas era la dificultad para sacar su producción e internar los
' lbid.
• Fray Agusdn dt Morfi, Viaje de Indios )' Diarió del Nuevo México {México,
Bibliófilos Mexicanos, 1935), p. 265.
• FÉLIX CALLEJA, Informe Sobrt la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino
de Ltón: J795 (México: José Porrúa e Hijos, Sucs., 1949).

295

�artíc.ulos necesarios para u consumo. Señalaba CaUeja que en Nue\'o Santander hacía quince meses que la mayoría de las poblaciones estaban sin
tabaco, pues no se había podido introducir por lo dificultoso del camino
que cruzaba la Sierra Madre. Proponía para aliviar esta situación el mejoramiento de este camino, entre Tula y Aguayo (hoy Ciudad Victoria). Pero
la verdadera solución para el fomento del intercambio comercial con las
Pmvincias Internas de Oriente estaba en que se autorizara la apertura de un
puerto, pues el verdadero mercado para los productos de las provincias del
norte estaba fuera del país y d grueso de los artículos que requería también
enía del extranjero.
Todo este problema
originaba de que el único puerto autorizado era
Veracruz y todo entraba o salía del país por esta ciudad. Por lo tanto, para
sacar los productos de las Provincias Internas era necesario tr.msportarlos
por tierra largas distancias y lo mismo sucedía con los que se introducían,
aumentando enormemente su costo, no sólo por los fletes excesivos que había que pagar, sino porque estaban sujetos a una serie de alcabalas cuando
pasaban de una provincia a otra.
Menciona Calleja una serie de productos que no se podían sacar porque no aguantaban estos fletes excesivos. Entre éstos cita que sólo en la
provincia de Nuevo Santander habían 111,777 cabezas de ganado mayor y
únicamente se vendian 2,000 al año, cuando debían ser por lo menos 40,000.
Que había igualmente 92,198 yeguas y sólo se extraían 7,500 mulas y 1,000
caballos. Decía más adelante Calleja que en el sur del país lo más que se
llegaba a obtener por las mulas eran 40 pesos par y cambiándolas por artículos muy recargados, que si les permitiese llevarlas a La Habana "podrian triplicar de precio y traer en retorno eiectos que ahora conducen 360
leguas por tierra", que esto beneficiaxía a los dueños de trapiches de allá
"a quienes cuesta cien pesos una mala mula" pudiendo tener una buena
por 60. 7
Proponía Calleja para remediar estos males la apertura de tres puertos,
uno habilitado franco y los otros de sufragáneos de éste. Estos tres puertos
d bían quedar en la d embocadura de cada uno de los grandes ríos: el
Bravo, el Soto la Marina y d Pánuco. Sobre esto decía: "Los tres puertos
tienen ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta
qué punto por no estar reconocidos. El del orte parece que lo es hasta Laredo, distante cien leguas del mar", agregando más adelante, "si e6te puerto
quedase sufragáneo del habilitado franco, me parece sería el canal de la

abundancia, población y prosperidad de las cuatro provincias: de Texas,
Coahuila, Nuevo Reino y Colonia".8
En seguida enumeraba Calleja todas las ventajas que se podrían obtener
con la apertura de estos puertos: ''Harían que en toda la costa se formasen marineros y pescadores, los unos después de serlo al comercio, serían útiles a la marina real, los otros surtirían al reino de pescado, untos etc., aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de sal, cuyos consumos
se aumentarían igualmente que la renta de este ramo.
Las diferentes y exquisitas maderas, la peletería de oso, cíbola, castor y
venado, y acaso la pesca de perlas, tendrían estimación y llegarían a ser
renglones de no pequeña utilidad.
La renta de tabaco aumentaría considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que dificultase el buen surtido y disminuiría
de más de la mitad el costo de fletes de 1,000 cajones, que aun en cl día
consumirán las cuatro provincias.
Llevando los tabacos de Orizaba a Veracruz, que sólo dista 14 leguas,
también disminuirán los fletes de 70, que desde la misma se pagan por
ponerlos en México.
Si el superior gobierno resolviese sobre este punto, sería fácil hacer un
exacto cálculo de lo que interesa este ramo, que seguramente es más de
lo que parece y yo expongo".º
Pero al iniciarse el movimiento de Independencia nada se había hecho
por remediar estos males, pues en la memoria que el doctor don Miguel
Ramos Arizpe presentó a las Cortes de Cádiz el año de 1811, vuelve a repetir, pero con mucha vehemencia, las mismas queja que había expuesto
Calleja dieciséis años antes.
"Por todo el opulento reino de México y las vastísimas Provincias Internas", decía Ramos Arizpe, "no hay más puerto libre que el de Veracruz.
Allí se hace el monopolio más escandaloso de todos los efectos de Europa.
Estos en Cádiz son de segunda mano, en Veracruz de tercera, en México,
Querétaro y Zacatecas de cuarta, en la gran feria del Saltillo, donde se reparten cada año para lo interior de las provincias, de quinta, en cada lugar
de éstas a distancia de trescientas y también de quinientas leguas de Veracruz, de sexta. Los efectos han sufrido sobre su valor primitivo los derechos
de extracción para América, de introducción y otros con diferentes nombres
• lbid.

' /bid.

296

' /bid.

297

�en Veracruz, de alcabala allí mismo al vender, de los que se conducen a
México, Querétaro, Zacatecas, etc., alcabala en cada uno de estos Jugare,
donde se habilitan regularmente al fiado los que llevan efectos al Saltillo,
alcabala en el Saltillo y alcabala, por último, en cada uno de lo's lugares
de lo interior de las provincias, exigida con tanta crueldad y tiranía, que
se hace pagar irremisiblemente del retazo de género que un pobre labrador
ha comprado en el Saltillo, para cubrir a su desnuda mujer, y también de
arroz, harina y garbanzo, que lleva para su consumo doméstico. Sufren tam•
bién esos efectos los costosísimos fletes de conducci6n por mar y por tantos
centenares de leguas de tierra. Gana el extranjero, gana el comerciante de
Cádiz, gana el de Veracruz, gana el de México, gana el del Saltillo, y gana
el de cada uno de los lugares interiores, y solamente sufren el horrendo peso
de tantos derechos, de tantas alcabalas, de tantos fletes de mar y tierra, de
tantas y tan enormes ganancias, los infelices y desgraciados consumidores
de las Provincias Intemas".1 º
La solución que proponía Ramos Arizpe era la misma de Calleja. "La
Península" decía "tiene todos sus puertos abiertos para el comercio de cabotaje y eÍ de lo~ puertos abiertos de las islas y América, mas la América
del Norte ha de estar sujeta toda al estrechÍsml.o embudo de Veracruz,
sin poder salir de Tamiahua, Tuxpan, Tampico, Altamira, Soto la Marina,
Brazos de Santiago, San Bernardo y otros puertos, mejores que Veracr:iz,
ningún buque a La Habana y demás islas, ni mucho menos para Espana.
Las Provincias Internas de Oriente tienen sobre su costa los más de tos
puertos y es )a injusticia más escandalosa el tenerlas obligadas a recibir
los gén~ro que entran por Veracruz, con lo recargo que e ha dicho, pudiendo recibirlos en las puertas de su casa, conducirlos en derechura desde
la Península o las islas".11.
Todas estas dificultades y exacciones determinaba en las Provincias Internas una continua escasez de los artículos más esen iales. En el afio de
1809 don Manuel Salcedo, quien hacia po o había tomado posesión orno
gobe~nador de Texas, se asombraba de que los pobladores de esa pro incia
cultivaran la tierra sin los aperos de labranza indispensables y de cómo habían con truido las casas sin contar con artesanos y c6mo muchos sufrían
los rigores del frío y del calor en las casas que habían construido con p~los
y techos de paja y cómo enmedio de su pobreza eran capaces de vestirse

,. RAKos AluZPE, Memoria Sobre el Estado de las Provincia.s Internas de Oriente,

J 17-118.
u Ibid., p. 119.

298

ellos y sus familiares, ya que la provincia no tenia más puerto de entrada
que Veracruz, distante más de quinientas leguas.iz
Cinco años más tarde, don Melchor Núñez de Esquive), quien fuera
administrador e interventor de la renta de tabacos de Nuevo León, y posterionnente secretario de la Junta Gobernadora de la misma provincia,
preparaba para el brigadier don Joaquín de Arredondo, comandante general de las Provincias Internas de Oriente, un memorial en el cual reafirma esta pobreza de los habitantes de su comandancia, pues decía que la
~ayoría sólo se alimentaba con maíz, algún frijol y carne seca, y agregaba que
vivían "con cueros, durmiendo sobre la tierra con una zalea por cama" _u
Precisamente en ese mismo memorial expone Núñez de Esquivel un plan
para aumentar el numerario, tan escaso en las provincias, y poder cubrir
los sueldos de las tropas y demás empleados públicos, que llegaban a 700,000
pesos al año. Este plan consistía básicamente en el que años antes habían
propuesto Calleja y Ramos Arizpe: abrir al comercio los puertos de Soto la
Marina y Barra de antiago en las desembocadura del rio Bravo entablando
relaciones con La Habana, pues el principal artículo de exportaci6n de que
disponían las provincias eran más de 40 mil mulas que tenían rezagadas Tamaulipas y Nuevo León. Sin embargo, consideraba Núñez de Esqwvel, que La
Habana no podría observar un número tan grande de mulas y por lo tanto
proponía algo que entonces era considerado poco menos que una herejía, el
comerciar con un país e:rtranjero. " ...demos pues", decía, "una salida, en
que sin agotar los restos del numerario tan preciso para el trato y comercio
interior, se desahoguen los criaderos de ganados ésta puede ser ( y no hay
otra) el llevar 20 mil mulas a la Luisiana, cuyo valor retome en efectos
útiles y necesarios, digo útiles y necesarios porque de ningún modo se deben
traer los de puro lujo, los cuales, además de ser de mucho costo atrasan las
familias y corrompen las costumbres''.1'
Consideraba Núñez de Esquive} que habría opo ición a este comercio, pues
afirmaba más adelante: "Dirán los de México, Querétaro y Veracruz que
se quebrantan las leyes, que es un delito de estado y levantarán el damor
a los cielos pidiendo un castigo ejemplar, pero yo contestaría a la nembrótica
México, que ella ha sido la causa de la revolución del reino, por más que
lo oculte, que lejos de auxiliar a las provincias internas ha contribuido a
su ruina privándolas de sus propios frutos''. La furia de don Melcbor subía
11
ETTTE LEE BENSON, ed., "A govcmor's Report on Texas in 1809", Southwestern
Historical Quart,rly, vol. LXXI, o. 4, abril de 1968.
u GoNZÁLEZ, cd., Colección de Noticias )' Docurruntos, 349-350.
u Ibid., 350-351.

299

�de Veracruz, pues decía que
d e tono cuand o se refería a los "monopolistas"
. "
.
b· d
la entrada era demasiado pequeña para servi.r al remo y estar u ica a en
parte incapaz de ser útil a todo, le ha hecho enfermar y mantener sus extremas fl acos y d e'b.1les • Ese
- comercio marítimo que
. .no conoce• otra regla
1
ue el egoísmo, sólo recibe plata y oro. Las provincias ?e. One_nte no _e
q roducen, no le (s) puede venir de México, asi _le ( s) ~ra un~s1ble seguir
~ . ro tan dañoso que las va a paralizar ademas que digan ~orno h'."1 tratad~ a sus hermanos internos, cuál ha sido su buena fe y que ventaJas han

1 d ,, 1.5

proporcionado a esos miserables encarce a os .

Parte Arredondo era del mismo pensamiento, pues_ cscnb1endo a
' "Vuestra excelencia conoce muy b.ien que M'exico y Veracruz
d
.
Espana, ec'a·
1 •
•
•
I
de la serv1dumhan sido son antípodas de las Provincias nternas, porque
. . .,
.y .
,
ende su lu ·o" Volvía a proponer la hab1htac1on de
bre y 1msena de _estas P
. dJ · edidas incluso la total independencia
la Barra de Santiago Y otra sene e m
'
• • t UI
de las Provincias Internas de 1 virrema o.
Por

SU

~

Y~e:~
:;tr~ic;:~::

Poco tiempo después, México se convierte en p~ independiente.
l
.6 se hicieron diversos planes para lilpulsar el poblarru
~r::as~ d::;~~~da provincia de ~exas_: el_ estabable1cerdc~o e~la
. .6
r mar pero la s1tuac1on mest e e pais

LI AJE, MISERIA Y PORVENIR DE LA HISTORIA LOCAL*

. .

::::;:~/
ia falta de poblaci6~ seríaM~? d~ los ¿ª::~;~:s d;:::::;
rían que, pocos años después, perdiera exico a m
Internas de Oriente.

PROFR.

Luis

GoNZÁLEZ

El Colegio de México

Y A ES TIEMPO de que la historia local lance su grito de independe,icia. Ya
lo han hecho algunas hermanas. Lo hizo Ja biografía hasta el grado de quedar en malos términos con la historia y en buenas relaciones con la literatura. La microhistoria puede hacer también vida aparte de su matriz, e
incluso unirse más a una de las tía ; quizá a la geografía humana. Entre
la historia y la microhistoria se ahondan cada vez más las diferencias. "Los
principios de la historia local -escribe Paul Leuillfot- son autónomos y aun
opuestos a los de una historia general en sentido escolástico y universitario".
Aparte, los historiadores de la maxihistoria ven con olímpico desprecio a los
miniliistoriadores, y en lugar de ayudarlos, los obstaculizan. No comprenden
las metas y los métodos de los gambusinos del detalle, en buena medida porque éstos no se han hecho conscientes de sus metas y métodos peculiares.
La microhistoria nace del corazón y no de la cabeza como la macrohistoria. Los autores de aquélla suelen ser más emotivos que los de ésta. El
microhistoriador se acerca a su objeto más por simpatía o por antipatía que
por el mero afán de saber; su madera es más de poeta que de científico.
En la microhistoria se confunde más que en cualquier otro tipo historiográfico el sujeto y el objeto) el ser que se expresa, el ente expre ado y el
ser comprensivo. Quien la describe suele ser parte de la materia descrita,
y quien la lee lo mismo. Admite la mano del investigador extraño a condición de que se identifique con su objeto; se deja leer por el gringo siempre
y cuando la sienta suya. Por naturaleza es una forma de comunicación de
circuito corto, como la genealogía.
Según el célebre dicho de Benedeto Croce, toda historia es historia con-

!bid., 352-353.T _ _,:_Lbal •
d sep•:a-bre de 18l4. Citado
29 Monterrey 7 e
,.....u
A.rredondo a =.,. , num.
'
'
L • ¡ XIX (Sevilla: Escuela
. N
Garcia Las Prouineias Internas en e s1g o
.
por LUlS avarro
•.
8
de Estudios Hispano-Amencanos, 1965)' p. 11 .
u
u

* Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
301

300

�temporánea porque la búsqueda de las acciones humanas del pasado nace
de requerimientos de la vida práctica actual. Con todo, en ninguna investigación histórica la presencia del presente es tan clara como en la historia
menuda. Ésta es hija incondicional de los problemas contemporáneos, de
las preocupaciones de hoy, de los requerimientos económicos, poüticos, sociales e intelectuales de cada pequeña comunidad humana. La historia local
es historia actual que se proyecta sobre el futuro; es por lo mismo, la historia
para la acción por excelencia; la historia hecha y leída por sentimentales sí,
pero por sentimentales activos, como los "apasionados" de la clasificación
de Le Senne.
E1 espacio geográfico de la historia universal es obra de la naturale-.za,
es la bola de billar denominada mundo. El espacio de la historia continental no es menos físico. El espacio de la historia nacional lo determinan convenios y guerras confonne a vagas razones de Estado. El espacio de la historia
local ti.ene límites poco precisos y muy cambiantes, oriundos del sentimiento y
de la acción. Según Unamuno se contrae a ''la patria ya no chica slno menos que
chica, la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao
desde muchas alturas"; de hecho la que sentimos vivamente y en la que trabajamos codo con codo. Puede ser un edificio -El Colegio de México, el Instituto
Tecnológico de Monterrey, la Casa de Moneda, la casa de estudiantes de doña
Julieta-; un barrio-la cohetera en Herm.osillo, Tepito en la ciudad de México-; una colonia dispersa en una urbe -los arandenses de la capital, los josefinos de Los Angeles-; un pueblo o una villa -El Llano, San Miguel Allende,
Zinapécuaro-; una ciudad monovalente -el puerto de Veracruz, Acapulco,
Monterrey-; un municipio de módicas proporciones -Yuriria, Silao-; una
pequeña región -La Laguna, el valle de Tecomán, la cañada Tarasca-;
una porción de tierra más o menos chica, continua o discontinua, pero siempre aceptada como la "aromosa tierruca" o el lugar donde trabajo.
Las demás historias, aunque tengan contornos geográficos precisos, pueden callar sin mayores trastornos el escenario de las acciones relatadas. Una
hlsto1ia local es difícilmente concebible si no la precede o acompaña la descripción del paisaje. La historia local es casi siempre geohistoria; es difícil
y no es deseable arrancarla de su residencia, de la infraestructura apenas
cambiante que es la geografía, de la vida de tiempo lentísimo que nutre y
sobre la que reposan estructuras sociales, económicas y culturales y acontecimientos de toda índole. La minihistoria sólo se entiende si parte de la vida
natural. La ma.xfüistoria puede partir de los sucesos de duración media Y
quedarse en ellos como lo hacen las historias económica y social. La mini-

302

historia, que se desprende del tempo lentísimo de la geografía, desemboca,
casi sin pasar por el tempo moderato de las estructuras en el tempo rapidísimo de la anécdota.
La historia local no desdeña el hecho efímero y menudo. Mientras las otras
especies del género seleccionan los sucesos trascendentes e influyentes, y en
menor escala los típicos, la microhistoria se inclina por la tipicidad; gusta
de lo cotidiano. Hechos de escaso bulto y renombre: hechos que no levantan
polvareda; hechos de la vida diaria: nacimientos, matrimonios, muerte, enfermedades, tareas agricolas, artesanías, comercio al menudeo, solaces, ferias,
delitos del orden común, alcoholismo creencias y prácticas religiosas, supersticiones, folklore en suma. Conductas, ideas, creencias y actitudes que caracterizan una comunidad pequeña, que permiten emparentarla o distinguirla,
que ayudan a establecer 'su originalidad, su individualidad, su misión y destino singulares" y al mismo tiempo su parecido con otras comunidades o
con la sociedad que la engloba. Los historiadores localistas recogen las menudencias que los sabios pedantes tiran con enfado.
La gran historia trabaja, según modas e ideologías, con individuos de nariz levantada (reyes, presidentes, conquistadores, grandes asesinos, cortesanos,
santos, sabios y artistas de reconocido prestigio) o con masas ( los agricultores, los obreros, la clase media la burguesía la noblezai) o con ficciones
( el Estado, la nación, el espíritu tal). En cambio, los protagonistas de la
pequeña historia son generalmente individuos del pueblo raso; o si se quiere
de la élite local que difiere muy poco de la masa local. La microhistoria
es el relato individualizado de los humildes, de los vecinos que rara vez aparecen en la sección social de los periódicos y quizá nunca en la sección política o en la sección económica.
El campo de estudio de la microhistoria es muy distinto al campo de
estudio de la historia a secas. Los métodos de las dos historias son también
muy diferentes. En la macrohisto.ria el camino está perfectamente trazado.
Los macrohistoriadores van a su objeto y a su público por supercarretera.
En la historia menuda no existe el camino; el microhlstoriador caminando
hace el camino. Por regla general, el macrohistoriador antes de emprender
la marcha hacia las fuentes de conocimiento histórico se arma de esquemas,
hipótesis de trabajo, modelos y ayudantes; el micro sale a la brega con un
plumero, un mínimo de ideas previas o hipótesis y el corazón abierto de par
en par. Aquél irrumpe en bibliotecas y archivos bien acondicionados; éste
cae en verdaderas mazmorras, en sótanos público o privados, en el cuarto de
los tiliches. Aquél no suele padecer por la penuria, la dispersión, lo poquito
de los documentos; éste sabe que la vida local rara vez deja abundantes huellas; rara vez se juntan esas huellas en fondos catalogados, y rara vez dan

303

�infoonación copiosa. Aquél hace su libro sin necesidad de salir a la inte~perie · éste necesita recorrer a pie, una Y otra vez, la sede de s~ asunto Y visitar 'y entrevistar a los lugareños; no puede escapar, según opina Lawrence
1
Stone, de la inspección de ojos del terreno y su gent~. ~as fuentes de a
· h'1stona
· no son las mismas fuentes de la macrohislona.
micro
La crítica y la interpretación de las pruebas microhistoriográfic?s no cuentan con un código de normas hechas, de poco le sirve la precepuva d~ Lan·
s · bo Aquí a}•udan la malicia y. la simpatía
del erudito, la
g101s y e1yno s.
.
1 · di{ nte
capacidad detectivesca y la capacidad amatona, la lucidez de ~ ere
d l amante Tampoco hay muchas recetas establecidas para
y 1a ceguera e
·
.ó la h · t · }
explicar y componer. Por su mayor reafümo de concrec1 n,
1s ona ~cal se inclina a la explicación teleológica, pero acude con mucha fr cu:nc1a
. ·,
causas eficientes· Al mismo tiempo cree .que las acCiones
a 1a expl1caeton por
•al E
son hijas de los proyectos de los actores y del_ me?io geográfi~o Y sOCI • n
cuanto a las arquitecturas adecuadas a la h1stona local, me1or callarse.
' e1 dich~ de
Toda historia debe ser una resurrección del pasado, segun
Michelet· pero en ninguna es tan urgente ese deber como en 1? micro:
· 'por 1o m·lSIDo ni se adecúa a una arquitectura prefabricada,
histona.
, .
. ni.
· d'
la hora de la redacción de los recursos arttshcos, v1vipuede preSCin 11' en
.
',
, ,
d 1 li
. d
La hi'storia local como la b1ograf1a, esta mas cerca e a tera{1ca
ores.
'
his
·
ta
1
tura que las otras especies, ya porque la resurre~ción de a . to1:a concre
exige un tratamiento literario, ya porque la clientela del histonador local
es alérgica a la aridez acostumbrada por los hlstoriadores contemporáneos.
En suma, la microhistoria es muy distinta de_ 1~ historia. a ~as por su
mayo r grado de emotividad, actualismo, geograhclSDlo, parti~ul~smo ~ ~.
6di
anbtativa y c1ent1tención artística y por ser menos formalista, met ca, ~u
.
.
balbuciente
y
un
arte
b1en
fica. Se trata d e una c1enc1a
, . desarrollado con
larga, larguísima tradición en todo el mundo y en Me,aco.

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, d la historia local entre nosotros se remonta a la época preL A TRADlCION
e
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n la Meso. , .
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:..+~ don Wigberto Junenez
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1
amcnca anterior a ª conqws
.
l' idas o en c6. d' gen as carecían del concepto de Histona General y en ap
ch
:c:s consignaban sucesos relativos a su comunidad, rebasando este ,estrc o
'l
do se trataba de conquista.S efectuadas en lugares mas o memarco so o cuan
'd d d d pro.
d se aludía a lejanos puntos de parb. a e on e
nos distantes, o cuan o
.
.
· ·empre
cedían algunos inmigrantes. La historia precolomblllll es, pues, casi s1
'

En la época colonial, aunque no fue la especie predominante, la historia
local se diversificó, tuvo mejores fuentes de información y adquirió recursos
expresivos ignorados antes de la llegada de lo españoles. En tres ocasiones
la Corona alentó esas casi historias llamadas relaciones historicogcográficas.
En los siglos XVI y XVII florecieron las crónicas conventuales y en el siglo
XVIII empezó a cundir el interés por la vida urbana que en esa centuria
se dio un estirón fuerte. Aparece la historizació11 de ciudades como Puebla,
Zaca tecas y Durango.
Las guerras de independencia no fueron propicias para la microhistoria.
En cambio, el primer momento de la vida independiente patrocinó "noticias
geográficas y estadísticas"• parecidas a las viejas relaciones historicogeográficas. Hacia 1833 México sale de una etapa de euforia nacionalista y se inscribe en un período ásperam •nte localista. Se vive en plena disociación, en
la lucha de las partes contra el todo, en el mero auge de lo local y comarcano. Por un lado, la atmósfera es propicia para los trabajos históricos de
comunidades y comarcas; por otro, la tormenta sin fin deja poco tiempo
y poca paz para las tareas de desenterrar papeles viejos. Como quiera, durante la matanza de todos contra todos se hicieron algunas obras ejemplares:
los Apuntes hist6ricos de la heroica ciudad de Veracruz, de Miguel Lerdo
de Tejada; las Noticias de Durango, de José Fernando Ramírez; el Diccionario hist6rico de Yucatán, de Jerónimo del Castillo, y las Noticias para formar la historia y la estadística del obispado de Michoacán, del canónigo
José Guadalupe Romero.
Desde mediados del siglo XIX "las invasiones extranjeras y la presencia
de un vecino todopodero o" habían robustecido en los jóvenes de la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado, a
la defensiva, triste y proselitista. AqueUa gente, al asumir plenamente el poder, después de sepultar al cosmopolita Ma;,.,.'Úniliano de Habsburgo y el
ranchero Tomás Mejía, hizo lo indecible por robustecer el nacionalismo;
propició la historia nacional y le hizo el feo a las historias estatal y local.
Como reacción, los gobiernos locales las patrocinaron, y en tiempos de don
Porfirio el número de libros históricos subnacionales no bajó de cien; los
más de historia de los Estados, pero alrededor de treinta de índole local
por el e pacio a que se refieren, que no siempre por las metas y los métodos.
La difusión del positivismo no podía ser provechoso para la microhistoria,
más próxima al arte que a la ciencia.
La Re olución Mexicana durante su etapa destructiva, de 1910 a 1940,
fue tan nacionalista como la Reforma pero los revolucionarios, en su mayoría campesinos, defendieron la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser Iocalista. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: 'la adhesión calu-

'microhistoria' ."

305
304

fü()

�rosa a la tierra nativa". Alfonso de Alba obsetva que aun los más uni.versalistas de nuestros intelectuales revolucionarios se dejaron atraer por el colorido loca1. Como Ram6n López VeJarde, que empequeñeció a la capital
"ojerosa y pintada" y puso por las nubes a su Jerez natal, muchos poetas
y novelistas le hicieron "comerciales" a la existencia trivial y pueblerina. Los
hombres de letras, no los del gremio de la historia. Los de más nota entre
éstos nadaron en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo, el hispanoamericanismo. Sin embargo, en los primeros veinte años de época revolucionaria salieron a la luz más libros de microhistoria que en los cuarenta
años de la era liberal. Yo conté para el período 1911-1940, 148 libros de
historia regional y local; el 57% caen en la categoría de historia de los Estados, y 43% de historias locales. Las más de éstas historian a ciudades
de fuste. Los temas políticos siguen predominando. También abundan las
monografías enciclopédicas. Irrumpen con fuerza dos nuevos modos de microhistoria: la etnohistoria que echa a retozar don Manuel Gamio, y la historia
lugareña del arte, lanzada por un sentimental trotamundos, por don Manuel
Toussaint.
El nacionalismo mexicano es otro desde 1940. Se ha vuelto más popular
y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extranjero y ve lo lugareño con indiferencia. Después de todo, se aproxima el
fin de las desigualdades locales. El patriotiSIIlO local amengua. La nostalgia por la vida que se escurre mueve el interés de muchos. De 1941 a 1970
aparecieron alrededor de trescientas historias de tema regional y parroquial;
esto es, diez por año, el doble de las publicadas durante la Revolución y el
triple de las que produjo el Porfirismo. Las historias locales han aventajado
en número a las de asunto 1-egional. Va de salida la moda de hacer historias
de los Estados. El 60% de la producción reciente es parroquial. Todavía
más: crece la cifra de libros microhist6ricos que toman como asunto ciudades chicas y pueblos. Otra buena noticia: ya muchos Estado tienen animadores entusiastas -y a veces, además de entusiastas, muy profesionales-de la historia localista. Así en el Estado de México1 Mario Colín; en Veracruz, Leonardo Pasquel; en Nuevo León, Israel Cavazos; en Jalisco, José Ramírez Flores, etc., etc. Como quiera, la historia local no ha alcaru:ado su máxima estatura. Ahora se enfrenta a muchos problemas, a variados obstáculos,
a serias lesiones.

•
LA

de la microhistoria mexicana es múltiple. Hay problemas
en autores, lectores, asuntos y métodos. Aunque se dan muy ilustres excepciones, por regla general el sacerdocio de la microhistoria es de dos especies:
la amatew- pueblerina y la profesional capitalina. Los de la especie amateur
CRISIS ACTUAL

carecen de fonnación historiográfica, no cuentan con auxilios institucionales
están _en mala situación económica, dedican los ratos perdidos a Clío, vi~
ven aislados del mundo intelectual, desconocen las nuevas corrientes de
metodología, van a la zaga, muy a la zaga; están fuera de onda, completamente out. U na de sus virtudes es la de carecer del vicio del profesioua,.
Hsmo;_ otra, su vocación por el tema. Los microhistoriadores de la especie
profeSJonal ~en~ralmente .son meras máquinas hacedoras de libros de tijera
y engrudo; mdiferentes a la vida menuda que pretenden historiar sin cariño por su objeto de estudio. Ni los vocados sin oficio, ni los profesionales
sin vocación pueden prestar buenos servicios a la minihistoria.
El lectorio y el auditorio de los historiadores localistas sigue siendo teducido, pobre y espontáneo. En el círculo académico las microhístorias gozan
de poca estima. Los críticos rara vez les conceden un rato de atención. El
gran públi~o no sabe de su existencia. Circulan entre amigos. Muy pocas
veces trascienden las fronteras de su terruño, y ni siquiera en éste llegan
muy allá. No cumplen la función para la que fueron escritas. No despiertan la conciencia histórica de los lugareños ni les permiten resolver los
problemas prácticos locales. No alcanzan a los activos y no se puede pretender que generen acción. No se imponen como textos en las escuelas, y
de nada le servirán a esos futuros trabajadores que son los educandos. Vienen
casi ~el vacío y caen en el vacío. Ni siquiera pasan, como diría don Arturo
Amáiz Y Freg, de la tumba de los archivos a la tumba de las bibliotecas
porque las más no provienen de aquéllos y sólo las menos son recogidas en
las bodegas bíblicas.
En los últimos años el esfuerzo heurístico de los rruq,ohistoriadores ha aumentado. El uso de fuentes primarias es del dominio común. Sin embargo
lo conseguido está muy lejos de la meta ideal. Todavía se anda a tienta/
todavía la microhistoria se hace más con conjeturas que con pruebas.
razón es clara: los investigadores provincianos difícilmente logran acceder
a las pruebas. ¿ Quién no reconoce la pobreza y mal funcionamiento de
las bibliotecas públicas? ¿ Quién ignora el desorden de nuestros archivos?
La mayoría de las fuentes de la historia local no ha sido recogida aún en
los repositorios públicos. Muchas han sido sustraídas por bibliómanos y maniacos de los papeles viejos de los mal custodiados archivos y bibliotecas.
Otras han sido entregadas al fuego o vendidas para servir de papel de envoltura. La situación provincial de los depósitos de fuentes suele ser tan mala
que más de alguno considera salvadora la emigración de nuestros testimonios
hacia los Estados Unidos.

L;

Sobre la dificultad de allegarse fuentes para la historia local se podría decir mucho. Sin duda lo dirá una de las máximas autoridades en la materia

'

306

307

�don Antonio Pompa y Pompa. obre el mal uso que en la mayoría de lo
casos se hace de las escasas fuentes accesibles, baste decir que la crítica documental está en pañales. De hecho todas las operaciones del análisis hist6rico dejan mucho que desear. No tenemos detecti es de la historia; nos
faltan heurísticos, críticos y hermenéuticos; hay muy pocos cultivadores de
l:;i.s ciencias auxiliares. Por ausencia de asistentes el historiador local se ve
obligado a con ertirsc en hombre orquesta y naturalmente falla en el uso de
algunos instrumentos; fallaría aunque no fuera, como lo es casi siempre, un
impreparado.
Por diletantismo, por dificultad de reunir fuentes, por escasez de colaboraci6n, la temática de la historia local sigue siendo tan estrecha. Como la
fachada de las vidas política y religiosa produee documentación numerosa y
asequible, nuestra historia parroquial sigue adicta a los sucesos políticos y
religiosos externos. Como el historiador parroquial generalmente es un empleado de Ja autoridad civil o de la autoridad religiosa o de la autoridad
económica, o de las tres acostumbra hacer chorizos de semblanzas prosopopéyicas de sus patrocinadores y de los parientes de sus patrocinadores. La
mayoría de la historia local calla casi siempre los aspectos más significativos
de la vida lugareña; esto es, las facetas distintivas y más necesitadas por la
acción.
De las muchas debilidades del conjunto de nuestra historiografía parroquial quizá las más notorias son las arquitectónicas y estilísticas. La manera
como nuestros erudito locales suelen di tribuir el fruto de sus investigaciones
está muy lejos de la arquitectura funcional.
i la forma de efemérides, ni
el orden alfabético de asuntos, ni las colecciones de estampas y episodios,
ni las escuetas narraciones cronológicas son los moldes más apropiados para recrear la vida local. Otra cara repelente de esa hi toriografía -y no
privativa de ella- es la prosa solemne, esdrújula, camp; la prosa más alejada del modo como habla el común de la gente; la prosa menos expresiva
de las comunidades reseñadas; la prosa mortífera no vivificadora.
Aunque la hi toria local tiene una larga, y a veces luminosa, tradición;
aunque es, por su número, uno de los fragmentos mayores de toda la historiografía mexicana por sus muchas deficiencias sólo esporádicamente puede servir de ejemplo a la historiografía local del futuro. En este caso urge
más que en otros abrin;c a una "nueva historia", darle la espalda a la tradición, huir de lo hecho. Hay que pensar en una "nueva historia local" que
no sea copia y plagio de ninguna otra, ni de la tradicional nuestra ni de la
que se estila ahora en los países de arrollados. La "nueva historia local"
mexicana debe inspirarse únicamente en nuestras posibilidades y nuestras

308

urgencias· o mejor dicho en las posibilidades y necesidades de cada miniregión.

•
EL PORVENIR de la historia local puede ser muy halagüeño. Hay tela de
donde cort~. Es posible tener a corto plazo un buen equipo de sastres cortadores. EX1stcn muchas mieses espléndidas todavía sin operarios. Son cada
v~ más, l~s deseosos de oír el mensaje, la buena nueva, de la historiografía
microscop1ca. El futuro que se vishunbra e vigoroso porque las oportunidades
actuales son espléndidas.

Quizá por ser un país en vías de desarrollo, quizá por mantenerse disímbolo a pesar de los fuerzos igualadores de la modernización, quizá porque su historia nacional es sólo piel y sus entrañas son particw-alistas quizá
por la supervivencia de los amores al terruño, México es particuJa~ente
proclive a la historiografía menuda. El camino natural de la ciencia histórica
mexicana es localista. Los otros caminos han sido impuestos por el poder
la imitación extranjerizante, la moda y la pedantería universitaria. Mucho~
jóvenes aspirantes a convertirse en historiadores confiesan que su mayor interés re ide en reconstruir la vida del corto pedazo de tierra y de la pequeña
comunidad a la que aman, de donde provienen donde muchas veces laboran. Son los profesores, los poderes político, económico y religioso, la costumbre pop, las academias, los cenáculos los que los apartan de su vocación
e pontánea.
La curiosidad hi tórica se dirige hacia la vida local porque ésta, en México es de una riqueza inconmensurable para la emoción, el pensamiento
y la moción. Los temas atractivo , los temas en busca de autor se cuentan
por millares. Entre los muchísimos que se podrían citar me permito ofrecer
en seguida los primeros que me vienen al recuerdo: una de tantas haciendas
de autoconsumo, alguna vieja hacienda lucrativa, la modernas haciendas agrícolas de los Cusi en la Tierra Caliente de Michoacán, algún latifundio pecuario del Norte, alguna hacienda pulguera de la regi6n central,
una comunidad prehispánica que haya logrado escapar a la transcuJturación
española, una comunidad indígena semitransculturada, una f undaci6n hispánica, un pueblo marginado, un pueblo de paso, un puerto interior un
puerto exterior, una villa de feria una sociedad involucionaría como la de
YucaFm a raíz de la guerra de castas, un conglomerado de aspiraciones milenaristas como el de la Cruz de Palo en la sierra-costa de Michoacán al'
guna tribu todavía peregrinante, algún grupo totalmente sedente, e] pueblo
fábrica, la ciudad minera, la congregación religiosa, la congregación delic-

309

�tuosa; en fin miles de agrupaciones humanas de tantos tipos para todos los
gustos y que se pueden recrear desde muchos ángulos.
La historia económica a nivel local ofrece enonnes posibilidades. La historia local de las actitudes ante la vida, la muerte, el dinero y la novedad
es otro campo inexplorado. La nueva historia local debe abrirse a todos
los sectores de la vida: la economía, la demografía, la sociedad, la religión,
la política, las ideas, las creencias las actitudes, el arte, la ciencia y la
literatura popular. No hay disciplina histórica que se preste tanto a la
historia del hombre entero, a la bjstoria integral, como la microbistoria.
El profesor Finberg opina que al través de la minihistoria es como se llega
mejor a la verdad humana. Para él, la historiografía microscópica, como
suele ser la mini, contiene más verdad que la telescópica; se alcanza una
mayor aproximación a la realidad hwnana viendo lo poco que es posible ver
desde la propia estatura que contemplando un gran panorama desde _una
elevada torre o desde la ventanilla de un avión de retroimpulso. El mismo
profesor le concede otra virtud a la pequeña historia, la de ser_ un gimnas_io
ideal para desarrollar los músculos historiográficos de los es:ud1antes ?e ~toria porque la historiografía local, como ninguna otra, exige la aplicac1on
de t~das las técnicas eurísticas, críticas, interpretativas, etrológicas, arquitectónicas y de estilo.
La historia de lugares pequeños tiene muchas posibilidades en la república mexicana; en muy buena medida por lo rico y múltiple de la_s -~uentes
locales, a pesar de lo disperso y maltratado de esas f~ent~. La trad1c1on oral
está muy viva entre lugareños y es un ti~ de test101oruo no~blemente fecundo si se les trabaja con los métodos afinados de la entr~v1sta. L?s registros parroquiales testimonian no s6lo el ~arobio d_emográfi~o; tambié_n el
social y aun el mental, sobre todo en los libros de informaciones matrunoniales y visitas de obispos. Los archivos de notarías penni:en trazar la_ trayectoria de la tenencia de la tierra y muchos aspectos mas de lo social y
económico. Los papeles de las haciendas, los diarios de las amas de casa,
los libros de diezmos, las petaquillas donde se custodian las reliquias del pasado familiar, las cicatrices del terreno, la aerofoto, los periódicos, los censos,
la vieja arquitectura son s6lo algunos de los caminos que se ofrecen para
meterse de rondón hasta el fondo de la vida histórica lugareña.
Aparte existe una demanda creciente de microhistoria. }JOt parte de l~s
historiadores de alcance nacional, los economistas, los soc16logos y los geografos humano , en México y en el extranjero. Luden Febure_ escribió ~ace
30 años: "sólo conozco un medio, uno solo, de comprender bien, de situar
adecuadamente la gran historia, y es la de poseer a fondo, en todo su desa-

310

rrollo, la historia de una región, de una provincia ..." Años después don Alfonso Reyes dijo: "Es tiempo de volver los ojos hacia nuestros cronistas e
historiadores locales. . . En los historiadores locales están las aguas vivas, los
gérmenes palpitantes. Muchos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los conflictos y sucesos registrados en cada región".
''La economía regional -escribe Leuilliot- necesita mucho de la historia
local que le procura materiales y métodos de aproximación". Y no s6lo entre los colegas de otras ramas del conocimiento, también en el circulo popular se perciben signos de acercamiento. Todo hace esperar un próximo
auge de la historia local. Sin embargo es creíble que sin el concurso de una
política, se malogrará.

LA

POÚTICA a seguir para lograr el advenimiento de la "nueva historia local" requiere de la colaboración de todos y cada uno de los historiadores
localistas; necesita de la colaboración de asambleas como ésta. Entre todos
debiéramos formular los medios de contribuir al desarrollo de los estudios
microhistóricos. ¿ No podría salir de este Congreso un comité encargado
de proponer las medidas adecuadas para hacer factible el desenvolvimiento de
esa nueva historia? Quizá ofrezcan alguna utilidad para la hechura de un
plan de operaciones en pro de la microhistoria las propuestas presentadas
en orden disperso por don Wigberto Jiménez Moreno y por mí a la Tercera
Reunión de Historiadores de México y los Estados Unidos reunida en Oaxtepec en noviembre de 1969. Allí el profesor Jiménez Moreno propuso los
puntos numerados del 10 al 16 que leeré a continuación de los perpetrados
por mí para no apartarme del orden en que se leyeron en Oaxtepec. No
son una política bien planeada pero sí semillas para un plan político. Me
permito ofrecerlas como punto de partida. Allí se pidió:

1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones de educación de los Estados hagan sitio a la historia local en los niveles de enseñanza
primaria y secundaria.
2) Gestionar que nuestras universidades y centros de alta cultura abran
seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los principios y métodos
de la historia local.

3) Conseguir para los pasantes de historia proclives a la microhistoria se
les conceda beca por un año para investigaci6n y organización de archivos
provinciales, y el informe sobre su búsqueda se les acepte como tesis para
optar a los grados de licenciatura y maestría.
4) Reanudar los congresos nacionales de historia que desde 1933 ayuda-

311

�ron a establecer el contacto entre historiador de la capital y la provincia
y a promover las in\'estigaciones de hi toria regional y parroquial.

14) Que se pida a El Colegio de México auspicie la elaboración de una
historia de la historiografía mexicana y dentro de ella se consagre atención
a la historiografía regional y local.

5) Formar desde luego una asociación de historiadores localistas cuya se-

de podría estar en la capital de la República o en una de las capitales de
los Estados.
6) Propiciar que el mecenazgo del gobierno y la fundaciones se extienda
a la historiografía de tema local en forma de becas, o sinecuras burocráticas,
o premios a la labor hecha, o mediante la edición y distribución de las obra
de nuestros cronistas locales.

7) Difundir, por medio de una revista creada ad hoc, las nuevas orientaciones de la rnicrohistoria en otros países y los trabajos microhist6ricos hechos en México.

15) . Que se solicite a El Colegio de México encargue a persona o personas idóneas la elaboración de una bibliografía de la historia regional y
local de México.
16) Y último, Que se recomiende a los gobiernos y universidades de los
Estados patrocinen la publicación de bibliotecas de autores regionales consistentes en series en las que que se den a conocer o se reimpriman, obr;s importantes de historiografía regional.

En suma, como dijo el ilustre regiomontano Alfonso Reyes, "abrir el fuego
en toda la línea".

8) Promover la traducción de obras de historia local que se distingan por
su carácter innovador o su perfección técnica.
9) Fundar una universidad de verano, cuya sede podría ser El Colegio
de México, donde por un par de meses cada año se impartieran conferencias
y cursillos sobre principios y métodos de historia local.
10) Procurar en cada capital de Estado y en otras poblaciones de importancia, la fundación de juntas de geografía e historia locales, integradas
por personas idóneas conoc doras del ambiente geográfico en que viven y
de los antecedentes históricos del lugar.
11) Que se procure la instalación adecuada de ciertos archivos locales
importantes, y la catalogación de sus fondos documentales, mediante la colaboración de los gobiernos de los E lados o de las autoridades municipales
con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
12) Que se introduzcan libros de lectura especiales para cada Estado,
en que los temas sean, con preferencia, la geografia, la flora, la fauna, el
folklore la arqueología, la etnografía y la historia de la región, lo mismo
que datos de carácter lingüístico, y juicios sobre el valor de los productos
artísticos regionales, revinculando por estos y otros medios a los habitantes
con la región.
13) Que se promueva la creación de un Instituto de Geografía e Historia
Regionales, preferentemente dentro de la UNAM, con el apoyo de las uniersidades estatales y en colaboración con ellas. Tal instituto contaría con
mapoteca, biblioteca, hemeroteca y archivo documental de micropelícula,
312

313

�PRIMEROS TfTULOS DE E COMIENDA
E NUEVA ESPAftA *
SILVIO 'ZA.VA.LA

EN LA Encomienda Indiana, p. 295, transcribí un texto de encomienda de
la época de Hernán Cortés, según la carta de Bartolomé de las Casas a fray
Bartolomé Miranda. Es correcto, como ahora puedo confumalo por otros
y numerosos testimonios.

El primero en fecha que encuentro en el título otorgado por Hernando
Cortés, el 4 de abril de 1522, en Coyoacán, ante Alonso de Villanueva, quien
actúa "por mandado del capitán general my señor", que dice:
"Por la presente deposito en vos Gonzalo Cerezo, vecino de la cibdad de
Tenuxtitan, el señor y naturales del pueblo de Cocula que es en la provincia
de Cuylco, para que os sirváis dellos e os ayuden en vuestras haciendas e
granjerías, conforme a las hordenanzas que sobre ellos se harán, e con cargo
que tengáys de lo industriar en las cosas de nuestra santa fee católica, poniendo para ello toda la diligencia e solicitud posible e nccesaria". 1
La misma redacci6n, salvo la ligera variante relativa a las "ordenanzas
que sobresto están hechas e se harán", aparece en varias cédulas de depósito
dadas por Hernán Cortés el 24 de agosto de 1522 en favor de Pedro de
Alvarado por lo que toca a los pueblos de Tututepeque con Quizquitali y
Apichagua y Chacaltepeque y Contepeque y Teteltonto y Chila y el pueblo
de Xalapa; 2 de Fernando Aragonés, vecino de la villa de Segura de la
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
1 Museo Nacional de México. Colección Paso y Troncoso.
Carpeta I de Mérito:;
y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3-/23.
s Proceso de Residencia de Alvarado, México, 1847, p. 177. Sobre los bienes de
este conquistador, véase, William L. Sherman, "A Conqueror's Wealth: Notes on the
Estate of don Pedro de Alvarado", Thtt .t11micas, XXVI-2 (Washington, D. C.. oct.
1969). 199-213.

315

�Frontera por lo que toca al señor e naturales del pueblo de Iztepeque, en la
provincia de Guaxaca; 3 de Juan de Losa, vecino de la villa de Segura de
la Frontera, de la mitad del señor y naturales del pueblo de Cintlanque, en
la provincia de Tutepeque; ◄ de Diego de Coria, vecino de la villa de Segura
de la Frontera, de la mitad de los señores e naturale de los pueblos de
Tuapa e Tecuicuilco, en la provincia de Guaxaca; 0 de Rodrigo de Segura,
vecino de Segura de la Frontera, de la mitad de los señores y naturales de
los pueblos de Yzcatlan y Caputitlan que son en la provincia de Coastlavaca,
y Tiltepeque, que es en la provincia de Guaxaca; 0 y el 20 de septiembre de
1522, en favor de Miguel Sánchez Gasc6n, vecino de la villa del E píritu
Santo, de la mitad de los señores y naturales de los pueblos de Zimatan
y Hustuacan, Ayapanen y Gueymangar que le son sujetos. 7 El escribano Alonso
de Víllanueva actúa "por mandado de su merced'&gt;, es decir, Fernando Cortés.
Algunas diferencias presenta el título que despacha Femando Cortés, en
México, el 3 'de octubre de 1524, ante Rodrigo de Paz, quien lo es ribe,
"por mandado del gobernador mi señor'':
"Por Ja presente y en nombre de Su Magestad encomiendo en vos Francisco de Valdenebro los pueblos de Churumuco y Cinaguayario, que son de
la provincia de Zacatula, para que sean vuestros y gozéis de los rentos dellos
con que los administréis en la santa fee cath6lica".
A continuación se lee:

"Por la pr enle y n nombre de S.M., atento que los pueblos que antes
os he dado, soy informado ser pequeños y tener poca gente y dar poco
tributo, en el dicho nombre de S.M. encomiendo en vos Francisco de Valdenebro el pueblo de SuchitJan para que sea vuestro y gozéis de los rentos
del, ques en la probincia de Mechoacan, con que los administréis en la santa
f • católica. Fecha en México, a 7 días del mes de diciembre &lt;leste año
de 1524 años. Fernando Cortés. Por mandado del gobernador mi señor,
Rodrigo de Paz".8

Musco Nacional de México, Colección Paso y Troncoso. Carpeta I de Méritos Y
Servicio,. A.G.I., Patronato Real, 2-1-1-/17.
• Jbid., Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-/21.
• Jbid., Carpeta I de Méritos y Servicios. A.G.l., Pauonato ReaJ, 1-2-3-/23.
• Ibid., Carpeta 3, doc. 147. AGI., Patronato, 1-2-2/22. No. I.R.5.
' Jbid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
• Ibid., Carpeta V de Mérito, y Serácios. A.G.I., Patronato Real, números en
blanco.
1

316

Las novedade dignas de señalarse son que ahora el escribano no dice
actuar, como en los títulos de 1522, "por mandado de su merced'' sino "por mandado del gobernador mi señor"; antes la fórmula del comienzo era, "por
la presente se deposita en vos", y ahora "por la presente y en nombre de
Su Magestad encomiendo en vos ; antes el contenido del título era, "para
que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme
a las hordenanzas que sobre esto están fechas e se harán", y ahora ' para
que sean vuestros ( los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos"; en ambos
casos se encarga industriar a los indios en la fe, pero ahora se usa el término
"los administréis en la santa fe cat6lica '. Entre 1522 y 1524 se había consolidado la po ici6n de Hemán Cortés en la corte frente a las quejas de
Diego Velázqucz; por otra parte, había ya dictado el 20 de marzo de 1524
sus Ordenanzas de buen gobierno y luego otras reJativas al tratamiento de
los indios que analizo en La Encomienda, pp. 41 y 43.9 Sin embargo, la
1·edacci6n de los textos en beneficio de Valdenebro es singular y a continuaci6n veremos que los títulos posteriores vuelven a adoptar las expresiones usadas en 1522.
El 26 de mayo de 1524 se reúne el Ayuntamiento de la ciudad de México
con el gobernador Hernán Cortés, y dice que muchas veces ocurre estar la
ciudad ola y haber poca gente en ella, y ésta es necesaria para la defensa;
los indios podrían alzarse; muchos vecinos se van a coger oro sin licencia o
con ella y sería bien que ninguno que tenga indios se vaya a coger oro ni
a estar en u pueblo o granjerías de estada y morada por su persona. En
consecuencia se manda que en adelante ningún encomendero vaya a coger
oro ni a estar en sus pueblos y haciendas por sus personas de morada, sino
que pongan mineros y estancieros, so pena de perder los indios; esto valga
no obstante que antes de ahora tengan licencia. 10
La prohibi ión a los encomenderos de ir a residir a sus pueblos de encomienda tuvo una larga historia e influyó en la costumbre de que vivieran
en las ciudades y villa . A veces se invocaba que así los indios serían re. levados d trabajos y exigencias de los runos aunque los abusos que come• Las Ordenanzas de 152 ~ fueron publicadas de nuevo, con nota explicativa de
Alberto María Carreño, transcripción y reproducción en facsímile, según el texto original conservado en Middle American Rescarch Institute, de la Universidad de Tulane, en Bolet/n de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1948, CXXIII, 185-21 O.
Las relativas a los indios parecen ser de 1526, como adelante se verá al tratar del
gobierno de Marcos de Aguilar.
" Actas de Cabildo, 1, 12. Existe ya una Guía dt las actas de cabildo de la ciudad
de México, publicada por Edmundo O'Goonnn y otros, México, Fondo de Cultura
Económica, 1970.

317

�tían los mayordomos que residían en los pueblos de in~ios dieron l~gar. también a quejas; según se advierte en el text~ del C~~ildo de ~éxi~, mtervenían igualmente consideracione de segundad militar para JUSbf1car esa
orden.

A fines de 1524 emprende Hernán Cortl-s su famoso viaje a las Hibueras,
que duraría hasta el 24 de mayo de 1?26, fecha en 1~ que regresa, a Veracruz. Durante su larga ausencia tuvieron lugar pleitos y bandenas entre
los pobladores de la Nueva España, que ~cctaron consi~erablemente los repartimientos de indios hechos por el conqwstador para s1 y sus hombres.
Veamo algunos de los nuevos tl.tulos de enc~mienda co,nceclidos en _el
agitado período que se extiende desde la au~nc1a de ?º~e hasta el ano
de 1530, en que concluye el gobierno de la Prunera Audiencia.
El 3 de octubre de 1525, Gonzalo de Salazar y Pcralmídez, ante Juan
de Ja Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", o~rgan cédula en
favor de Diego de Porras, vecino de la ciudad de Tenuxtitan, p0r la cual
le depositan los señores y naturales de los pueblos de Ucelota, Coyutla,. Mecatlan Coaoytlan con el mercado de Achachalintla que se h_ace en su ~erra,
con lo que les es sujeto, según y de la manera que él y Diego Altamirano,
difunto, lo soüan tener, "para que os sirvays dellos y vos ayuden en w~stras haziendas y granjerías conforme a las hordenanzas que sobre ello estan
hechas, con cargo que tengáis de los indust~~ en. las co~s .de u~tra Santa
Fee Católica, poniendo para ello toda la ':1~ilanc1a y solicitud posible Y necesaria" .11 Es decir, se vuelve a la redacoon usual desde 1522 Y, que solamente hemos visto modificada en las cédulas concedidas por Cortes a Fran-

cisco de V aldenebro.
Gutierre de Badajoz, vecino de Temi.xtitan México, relata los ~rvicios de
erra que ha hecho y pide que en remuneración de sus servioos, y por: e es hijodalgo, se le haga merced, porque él está en voluntad de permanecer en la tierra en servicio de Su Majestad; añade cp.ie, por las causas
que dijo al principio, los tenientes de gobernador por Su Majestad le ~epositaron los señores y naturales de ciertos indios, pero a causa de las ~as1ones
y alteraciones de la tierra le han sido quitados parte de ellos Y suplica
le sean devueltos y restituidos con todo lo quitado de ellos, y que se le de
un regimiento en la Villa Rica de la Veracruz y escudo de armas. El 15
de noviembre de 1525 en Tenuxtitan, Gonzalo de Salazar y Pero Almyldez,

qu:

· • paso Y T roncoso, Mérilos y Servicios.
Museo 1acional de México. Coleceton
tomo II, de la Segunda Serie. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
u

ante Juan de la Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", depositan en Gutierre de Badajoz, el señor y naturales del pueblo de Tacolula,
cabecera, y Chalacatepec, y Cacatan, y Atoyaque, y Cuyucutepeque, que le
son sujetos, según y como los había tenido, y más la cuarta parte de los
señores y naturales del pueblo de Capa y de Nexapa y Gualapa, con todo
lo a ellos ujeto, según y como lo tenía el señor gobernador Hemando Cortés
"para que os sirváis dello en vuestras faziendas e granjerías, conforme a
las hordenanzas que sobre esto están hechas e se harán, e con cargo que
tengáis de los indu triar en las cosas que tocan a Nuestra Santa Fee Católica, poniendo en ello Ja diligencia y solicitud posible e necesaria". Es el título
habitual sobre pueblos que habían pertenecido a Cortés y de los que ahora
sería beneficiario Badajoz. Todavía el 10 de enero de 1526, Gonzalo de
alazar, ante Juan Méndez Gallego, quien actúa "por mandado del gobernador mi señor", deposita en Gutierre de Badajoz, la mitad del señor y naturales del pueblo de Tultitán, como lo tenía Xriptóbal de Valdovinos, para
que se sirva de ellos y lo ayuden en sus haciendas y granjerías, conforme a
la fórmula acostumbrada. 12
Estos cambios del título de depósito de indios de unos a otros españoles,
según el favor de que gozaban ante los funcionarios que ejercían el mando,
fueron corrientes en el período de que tratamos.
Juan de Burgo , uno de los conquistadores de Nueva España, en petición sin fecha, pero incorporada a la información de méritos y servicios que
hizo en México, el 20 de noviembre de 1525, suplica a Su Alteza que se
le dé una cédula de licencia para que pueda ir de México adonde quisiere
y a España, por término de cuatro años, durante los cuales no le sean removidos ni quitados sus indios. Al margen se anota "fecha, no ha Jugar
lo de Castilla". También pide que los indios que tiene encomendados a esa
sazón, no le sean removidos ni quitados, y si le fueren quitados, que se los
vuelvan con sus intereses. Al margen, "que no se dan estas cosas". Que
yendo a España pueda llevar cuatro indios de los esclavos para su servicio;
se le contesta al margen "no ha logar". Suplica que se le mande dar una
cédula de recomienda para el presidente e oidores ( esto hace pensar que se
trataba de un documento de 1528 cuando menos) a fin de que sea honrado
y en el repartimiento que se ha de hacer le favorezcan y encarguen en qué
sirva a Su Alteza, porque éste es su deseo. Al margen, "cédula recomienda
fecha". 13
12 ]bid., Méritos y Servicios, tomo 11 de la Segunda Serie.
P.igina 594- aJ fin del
Indice de Papeles de Nueva España, publicado por la Secretaria de Relaciones Ex1
teriores. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
' 1 /bid., Carpeta l, sin fecha, doc. 40.
A.G.I., Simancas, 59-6-9.

319
318

�.El 2 de julio de 1526, cuando había regr sado Hemán Cortés a la iudad
de México, lo vemos despachar ante Alonso Valiente, quien dice actuar "por
mandado del gobernador mi señor", una cédula por la que depo ita en el
maestre Diego, vecino de Tenuxtitán, el señor y naturales del pueblo de
Mimiaguaba, provincia de Xiquipilco, como lo solía tener Morejón, difunto,
"para que os syrváys dellos en vuestras haciendas e granjerías, conforme a
las hordenan~as que sobrello están hechas, e para que los yndustréys y enseñéys en las cosas de nuestra Santa Fee, para lo qual vos encargo la con!;:ien9a y descargo la de Su Magestad a la mía con vos en este caso, e para
que los anparéys e defendáis de las personas que daño les quisyeren haser".H
Es la fórmula acostumbrada con ligeras variantes en la parte final que tocan al descargo de conciencia y al amparo de los indios además de su instrucción en la fe.
El 11 de octubre de 1526, el licenciado Marcos de Aguilar deposita en
Rodrigo de Segura, vecino de la ciudad de Temistitan, la mitad del señor
}' naturales del pueblo de Yscatlan, que es en la pr~vinci~ de Cuest~vaca,
como lo tenía García Vélez, difunto, que la otra mitad tiene depositada el
dicho Rodrigo de Segura por cédula, para que se sirva de ellos y ~o ayuden
en sus haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que estan hechas
0 se hicieren, y con cargo de industriarlos en las cosas de la fe, ~niendo
toda vigilancia y solicitud necesaria. Pasa ante Alonso Lucas, escnbano de
Su Majestad por mandado de su merccd.15
El 20 de noviembre de 1526, ante el escribano Alonso Lucas, el m~o
licenciado, justi ia mayor en esta Nueva España por ~ majestad~, dice
que Miguel Sánchez Gascón, vecino de 1a vill~ del Espm°:1 Santo, h1ZO relación que en los depósito de indios que Aguilar ahora dio en nombre de
S.M. a los vecinos de dicha villa por relación del procurador de ella, le fue
quitado el pueblo de Ayapa que se de~sitó ª. Pedro de Bustamante, en ~o
cual Gascón recibió agravio parque habiendo ido con el gobernador Co~tes
a conquistar a las Higueras, no se le debió quitar el dicho pueblo; Agmlar
manda que se sirva del pueblo de Ayapa como antes y si necesario es le
hace nuevo depósito de dicho pueblo. 1 º
El 26 de abril de 1527, ante el escribano Alonso Lucas, sus ~er edes_ Alonso de Estrada y Sandoval depositan en Miguel Sánchez Gasean, vecmo de
A. MJ.i.LA!lES CARLO, Indice de Protocolos, I, n. 548, 14 mayo 1527, II, fol. 195r.
CCX.CIXr.
11 Colección Paso y Troncoso, Carpeta
3, doc. 147 A.G.I., Patronato, 1-2-2/22.
o. L.R.5.
•• ]bid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
11

320

la villa del Espíritu Santo, el señor y naturales del pueblo de Chapultenango,
que es en la sierra de Cachula, el cual dice el interesado que no ha sido
depositado en persona alguna y está vaco, y con este aditamento se lo depositan para que se sirva de ellos en sus haciendas y granjerías conforme a
las ordenanzas que están hechas y se harán~ y con cargo que tenga de industriarlos en las cosas de la fe, poniendo en eUo toda vigilancia y solicitud necesaria.17
En 1527, Diego de Porras dice que es venido a la corte a besar las manos
de Vuestra Majestad, pide confirmación de los indios que le han sido encomendados, y que por causa de las alteraciones que ha habido en la tierra
le han tomado a quitar parte de ellos, y pide que se le restituyan con lo
rentado. Al final de la carta viene la anotación de "que se le haga justicia" .1s
En petición sin fecha, pero presentada con probanza de 11 de julio de

1528, Pedro de Valladolid, en nombre de Martín Rodríguez, su hermano,
conquistador y poblador de la Nueva España ha más de catorce años, dice
que éste ayudó a la conquista, "asi a pie como a caballo a su costa", que
nunca se le ha gratificado, y ahora envía por su mujer y dos hijos con intención de permanecer en esa tierra; desea que se le mande mejorar unos
indios que tiene, pues los hay y él los ha merecido, "e en el repartimiento
general mande que sea mirado como a tal conquistador antiguo de la dicha
tierra e se le haga merced de uno destos pueblos que se dicen Guatepeque
o de Guatinc.han o de Guzxutla que es en la provincia de Tezcuco o de
otro pueblo que se dice Tezyacan que está entre Otumba e Tepeapulco o
de otro pueblo que se dice Tenescalco o de otro pueblo que se dice Tequipayuca o de otro pueblo que se dice Tescayca o del que Vuestra Majestad
fuere más servido..." 19 No viene la respuesta.
En México, el 17 de noviembre de 1528, Alonso de Estrada, ante el escribano de su majestad Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su
merced", deposita, en Martyn de la Mezquita, la mitad de los pueblos de
Tecoquilco y Atepeque con sus sujetos y de los señores y naturales de ellos
según y de la manera que los tenía y se servía de ellos Francisco de Horoczco,
difunto, "para que os sirváys dellos en vuestras haziendas e grangerías con-

.1,

Loe. cit.

J9 Colección Paso y Troncoso. Méritos y Servicios. Tomo II de la Segunda Serie.
Página 614 del Indice de Papel6s de Nueva España, publicado por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. A.G.J., Simancas, 58-6-9.

"' lbid., Carpeta 1, doc. 74, A.G.I., Simancas, 58-6-9.

321
H:ll

�forme a las hordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas
de nuestra sancta fee cat6lica". 2º Es la fórmula habitual en su más concisa
expresión.
Ya bajo el gobierno de la Primera Audiencia encontramos los siguientes
ejemplos de cédulas de depósitos:
"Nos el presidente e oydores del Audiencia e Chancillería Real que por
mandado de S.M. en esta Nueva España reside, por la presente en nombre
de Su Magestad depositamos en vos Juan de Valdevielso la mitad de los señores e naturales de los pueblos de Tamacola ques en la provincia de Quastlavaca e Cuicuntepeque en la provincia de Tututepeque con sus sujetos para que os si.rváys de ellos en vuestras haziendas e granjerías segund e como
los tenya o poseya Juan Rarnos de Lares, difunto, con cargo que tengáys de
los industriar e encaminar en las cosas de nuestra santa fe católica, poniendo
en ello toda vigilancia e solicitud necesaria, sobre lo cual vos encargamos
la conciencia e descargamos la conciencia Real de S.M. e la nuestra, e con
cargo que los tratéys bien conforme a las hordenanzas que sobresto están fechas e se hizieren. Fecho en Tenustitan México a treinta días del mes de
abril de mil e quinientos e veinte e nueve años. Nuño de Guzmán. Juan
Ortiz 1icenciatus. El Licenciado Delgadillo. Por mandado de su señoría e
mercedes, Gerónimo de Medina", 21

dicen que Pedro Hemández, vecino de la ciudad de Tenustitlán, tenía depositado la mitad del señor y naturales del pueblo de Epatlán con su sujeto,
en compañía de Juan de Herrera, su hermano, que tiene depositada la otra
mitad, y porque ahora dicho Pedro Hemández "es fallecido desta presente
vida, por ende por la presente depositamos en vos el dicho Juan de Herrera
la dicha mitad del señor y natura1es del dicho pueblo", en los términos acostumbrados. 23

En términos parecidos, en México, a 15 de febrero de 1530, las mismas
autoridades, ante Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su señoría e
mercedes", depositan en el propio Juan de Valdevieso, vecino de la villa de
Antequera, el señor e naturales del pueblo de Etlantongo e Guautla con su
sujeto, según y en la manera que los tenía depositados Cristóbal de Quiroga,
difonto, lo cual le depositan con cargo que tenga en su poder el hijo o hijos
que dicho Quiroga dejó hasta tanto que sean de edad, y los aJjmcnte
de todas las cosas de que tuviesen necesidad, "para que os sirváis deJJos en
vuestras haziendas e granjerías conforme a las hordenanzas que sobrello
están fechas e se harán, con tanto que los endustréys en las cosas de nuestra
santa fee católica, poniendo para ello toda vigilancia e solicitud posible e
necesaria sobre lo cual vos encargamos la conciencia e descargamos la de
S.M." 22
Por último, en México, el 21 de octubre de 1530, las mismas autoridades,
ante Alonso Lucas, quien actúa 'por mandado de su señoria y mercedes",
lbid., Carpeta III de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3/23.
n Colección Paso y Troncoso. Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.l., Patronato,
2-1-1/17.
"' Loo. cit.
10

322

" lbid., Carpeta IV de Méritos y Servicios.

323

�Autoridad
H. Cortés
(A. de Villanueva)

Cuyoacán
4.IV.1522
24.VIII.1522

Beneficio

Beneficiario

Lugar y fecha

Gonzalo de Cerezo
(Tenuxtitan)
Pedro de Alvarado
Fernando Aragonés
Juan de Losa
Diego de Coria
Rodrigo de Segura

Cocula ( Cuyleo)
Tututepeque, Quízquitali, Apichagua, Chacaltepeque y Centepeque, Teteltonto, Chila, Xalapa
Iztepeque ( Oaxaca)
(1/2) Cintlanque (Tutepeque)
(1/2) Tuapa, Tecuicuilco (Oaxaca )
( 1/2) Yzcatlan, Caputitlan ( Coastlavaca, -Tiltepeque, Oaxaca)
(1/2) Zimatan, Hustuacan, Ayapanen, Gueym¡mgar
Churumuco, Cinaguayario (Zacatula)

20.IX.1522

Miguel Sánchez Gascón

México
3.X.1524
7.XII.1524

Francisco de Valdenebro

G. de Salaz.ar y Peralmídez

3.X.1525

Diego de Porras

Ucelota, Coyutla, Mecatlan, CoaoytJan, mercado
de Achachalintla

(J.

15.XI.1525

G. de Badajoz

Tacolula, Chalacatepec, Cacatan, Atoyaque, Cuyucutepeque
( 1/4) Capa, Nexapa, Gualapa
( 1/2) Tul titán

Fernando Cortés
(Rodrigo de Paz)

de la Peña)

'

Suchitlan (Mechoacan)

(J. Méndez Gallegos)

10.1.1526

Hernán Cortés
(A. Valiente)

2.VII.1526

maestre Diego

Mimiaguaba (Xiquipilco)

M. de Aguilar
(A. Lucas)

11.X.1526
20.XI.1526

Rodrigo de Segura
M. Sánchez García

( l /2) Yscatlan (Cues:talvaca)
Ayapa

Autoridad

A. de Estrada
(A. Lucas)
la. Audiencia
(G. de Medina)
(A. Lucas)

Beneficiario

Lugar .)' fecha

Beneficio

26.IV.1527

Miguel Sánchez Gasc6n

Chapultenango (sierra de Cachula)

17.Xl.1528

Martyn de la Mezquita ( 1 / 2) Tecoquilco Atepeque

30.JV.1529

J.

de Valdevielso

( 1 /2) Tamacola ( Quastlavaca, Cuicun tepeque)

15.II.1530
21.X.1530

J.

de Herrera

Etlatongo Guautla
( 1/2) Epatlan

1522

"para que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que sobre est-, están fechas e se harán".

1524

"para que sean vuestros (los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos".

1528

'·para que os sirváis dellos en vuestras haziendas e granjerías conforme a las ordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas de nuestra sancta fee católica".

�M.tTODOS DE I VESTIGACióN DE LA HISTORIA REGIONAL*
Lic.

RAFAEL MoNTEJANo

v

AoUIÑAGA

Academia de Hisloria Potosina

de la o de las historias regionales de México, por diversas circunstancias: geografía irregular, diferentes grados de desarrollo de las entidades, heterogeneidad étnica, limitación o carencia de toda clase de medios
y, muy principalmente, la centralización de las más importantes actividades
humanas en el Distrito Federal, ha sido hasta ahora empresa de aficionados
más o menos autodjdactas o empíricos nativos de la misma región. ElJos, al
margen de los centros de investigación de la capital, de las grandes colecciones documentales y bibliográficas, muchas veces completamente aislados, sin
más que su gran afición a la historia y a la tierra, han hecho y hacen su obra.

EL

ESTUDIO

Aficionados al fin, pues en el interior son contados los historiadores profesionales, y carentes, por lo general, de esa formación específica que actualmente se da en las escuelas o facultades de ciencias históricas, van dejando
en su obra unas muy explicables limitaciones. Si hay acuciosidad en la investigación, exuberancia de datos y aun cierto rigor científico en la exposición, se advierte -salvo honrosas e.~cepciones-, la falta. de método en el
enfoque, en el aparato crítico y en la misma composición.
Y en que nuestra Historiografía Regional, como la Historia misma, ha ido
evolucionando de tal manera que, de una simple narración más o menos ord nada, va pasando, lenta, laboriosa pero efectivamente a una ordenación
s1 temática basada en criterio científicos y universales.
Este proceso iniciado cuando empezaron a aparecer las primeras crónicas
regionales en los albores de nuestra nacionalidad, data de siglos, y se ha ido
acentuando en las últimas décadas. Las comunicaciones sociales, pero, sobre

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Nore3te de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

327

�todo, el ejemplo e influencia de los centros metropolitanos de investigación,
tales como los in titutos de la NAM, El Colegio de México y otro , más
las actividades de los nuevos historiadores egresados de los mismos, han ejercido una benéfica acción. Así vemos que los artículos, los libros y las publicaciones periódicas consagradas a la Historia Regional, van elevando cada
vez más su calidad, tanto en el método cuanto en la concepción histórica.
Ya no es únicamente la historia política, religiosa y militar el objeto de los
investigadores regionales, ya sienten que la comprensión integral del hecho
histórico requiere el estudio de la "totalidad" de los factores que intervienen
en su determinación.
Si el progreso positivo de la Historia como ciencia en el iglo pasado consistió: primero, en la perfección y refinamiento del método; segundo, en el
enriquecimiento de su material; y, tercero, en la ampliación de su campo;
lo mismo puede decirse de nuestra Historia Regional en las últimas décadas.
Efectivamente, la eclición de ciertas colecciones documentales y bibliográficas, la aparición de manuscritos desconocidos, el progreso de las disciplinas
afines o auxiliares, la necesidad de decir algo más que lo publicado en obras
anteriores y la benéfica influencia ya clicha, obligó a la adopción del método
científico; e igualmente, al fomento de la euríslica, o sea, al conocimiento de
las fuentes, especialmente impresas, dadas a conocer por las bibliografías regionales y nacionales. Fue así como también se convirtió en objetos de estudio
macizo y profundo actividades poco o nada estudiadas antes: numismática,
genealogía, archivonomía, por ejemplo, y aun las ideas y las artes, la cultura,
en suma.
Las limitaciones material s y científicas - bibliotecas deficientes, archivos en
desorden o sin índices, ausencia de apoyo económico, carencia de editoreshan frenado este progreso de la Historia Regional y la divulgación de la obra
hecha. Puede afirmarse que, cuanto se escribe y publica en el interior, es
obra o inédita o scmiinédita, que muchas veces no llega ni siquiera a los
especialistas. La comprueban las numerosas y graves omisiones, por lo que
a la investigación regional se refiere, que se advierten en la amplia reunión
de bibliografías históricas que con el rubro general de "Veinticinco años de
investigación histórica en México" publicó El Colegio de México en los números 58-60 de su revista Historia Mexicana, no obstante haber sido compiladas "por diferentes especialistas". Aun cuando se dio a cada una de ellas
el carácter de "bibliografías selectivas", hay trabajos de Historia Regional
a los que, por haber aparecido eu el interior y, en consecuencia, por ser scmiinéditos, no se les dio ningún lugar.
Sin embargo, creo que es tarea de quienes, así sea por afición, nos ocupamos de la Historiografía Regional, el reivindicarla, elevando e integrando el
328

método de nuestras investigaciones por medio de la rigurosa aplicación, lo
más rigurosa posible de las exigencias científicas de la Historia tal como é ta
se concibe ahora
Lo primero, la eurí_stica, o sea el conocimiento de las fuentes en su sentido más amplio. Creo que esta es el principaJ problema con que se tropieza en
el interior de la república para el desarrollo de la Historia Regional y la
integración de la historia nacional: el desconocimiento de las fuentes.
Cierto que, por muchas y diversas causas, gran cantidad de fuentes se han
perdido o se están perdiendo. Pero eso mismo no compele a acercanos a ellas
para salvarlas y difundirlas, tanto más que, para la totalidad de la comprensión del hecho histórico, ahora debemos asir no sólo la información política,
militar y religiosa, sino también la información económica estadística, artística, cultural.
Para los cuatro siglos que se deben historiar, no podemos exigir la misma
amplitud y riqueza informativa que se precisa para conocer el pasado de los
pueblos de existencia plurisecular. Por otra parte, en base a las limitaciones
impuestas por el medio, debemos restringir en forma práctica el alcance de
la eurística.

Las fuentes orales: can lo y narración, la fábula, la leyenda y las s ntencias
y refranes, sólo excepcionalmente nos dan material; debemos insistir en las
fuentes escritas: inscripciones, genealogías, memorias, efemérides y diarios, biografías, epistolarios y hojas sueltas en general. Problema aparte son los archivos. Éstos se ncuentran -salvo honrosas excepciones- en desorden; aquéllas, dispersa . De ningunas hay catálogos que permitan su conocimiento y
su uso.
En cuanto a las [uentes y literatura impresa: libros, folletos y publicaciones
periódicos, nos encontramos en el mismo caso. Muchas de ellas se han perdido; lo que está coleccionado es poco; las bibliotecas e tatalcs o universitarias carecen de carácter estrictamente regional, o sea. por lo general no
tienen un fondo dedicado a salvar y conservar lo referente al respectivo estado o región; finalmente, las bibliografías de este tipo, hacen falta. Cierto
es que contamos -en lo que a esta parte del país atañe- con las bibliograüas de Alcorta y Pedraza, para San Luis Potosí, y con la compiladas por la
Sociedad eoleonesa de Historia, Geografía y Estadística y por González y
Ordóñez para Nuevo León, pero faltan las generales de los otros estados de
dicha porción de la república y las particulares, incluyendo biobibliografías
de todas las actividades humanas.
La compilación de catálogos de todas estas f uenles, tanto manuscritas co-

329

�mo impresas, es básica para los otros pasos de la metodología hlstórica :
la crítica de fuentes la interpretación y la exposición. Ma1 puede hacerse la
crítica cuando, ante la pobreza de material informativo, se carece de elementos
para la justipreciación del testimonio; mal, así. mismo, puede hacerse la concepción y exposici6n, cuando, por idéntico moti o, el conocimiento y reconstrucción del pasado resulta incompleto e imperfecto.
Por eso, para la correcta aplicación de la metodología en ]a Historia Regional, tomando en cuenta que, por lo general, ésta la hacen investigadores
aficionados, lejos de los grandes repositorios y con una gran limitación de
toda clase de medios, se impone:

EL PAPEL DEL GENERAL BERNARDO REYES EN LA POL1TICA
NACIONAL Y REGIONAL DE MÉXICO *

a) la salvación de toda clase de archivo y su funcional clasificación y catalogación;
b) la recuperación y publicación de memorias, diarios, epistolarios y demás material semejante que se encuentra disperso e inédito;
c) la compilación de catálogos, de ser posible analíticos, de este material;
d) la formación de bibliografías y hemerografías, tanto generales como especiales;
e) el intercambio, a nivel nacional y regional, de cuanto así sea monográfico, se produzca en provincia; y, finalmente,

f) interesar a los gobiernos y universidades para creación y sostenimiento
de centros o institutos o departamentos de investigación histórica regional,
con los medios humanos y económicos suficientes para que cumplan con su
cometido.
Las ciencias, por el rápido y riguroso desarroUo que han alcanzado en la
actualidad -y en este caso está la Historia, aun la Regional- CKigen más que
nunca. Estas exigencias ya superan con mucho las posibilidades del investigador aislado o del grupo de aficionados que sólo cuentan con sus propios recursos
personales. La metodología forma en la actualidad uno de los elementos esenciales de la obra histórica. Ya no es un simple adorno erudito, a1 estilo de la
literatura gerundiana. De tal manera la afecta que, sin ella, por lo menos,
puede ponerse en lite su veracidad, su originalidad y su valor. Y el método
depende en gran parte, para su correcta aplicación, del material informativo
que se tenga a mano.

ANTHONY BRYAN

Univ. de Rhode lsland

EL

G~NERAL BERNARDO

REYES, por veintiocho años desempeñó un papel

muy tmportante en la historia y política de México. Un estudio de su carrera como gobernador de un estado, como Ministro de Guerra y como una
figura muy importante en la política nacional, da una oportunidad ideal
para examinar detalladamente y valorar el establecimiento y el funcionamiento del sistema del Porfiriato en el noreste de México, del gobierno regional de Nuevo León y de Coahuila y también de los esfuerzos para reformar el servicio militar.
Hay unos estudios que tratan o en parte o completamente de Reyes, pero el mejor conocido es el del Dr. E. V. Niemeyer, El Ge1ieral Bernardo
Reyes (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1966). Esta obra se dedica admirablemente a la contribución
de Reyes al desarrollo económico de Nuevo León, y en particular de Monterrey. Mi propio estudio Mexican Politics in Transitian, 1900-1913: The
Role o/ General Bernardo Reye.s (tesis doctoral, Universidad de Nebraska,
1970), es mucho más que una biografía. Yo trato de poner a prueba unas
de las generalizaciones que suelen ofrecerse en cuanto al Porfiriato y también con respecto a la inmediata época prerrevolucionaria por examinar la
carrera de Reyes utilizando la correspondencia en el Archivo Particular de
Bernardo Reyes. A causa de sus equivocaciones políticas en 1909 y en 1913,
los críticos le han pintado como conservador o reaccionario ¿pero con relación a quién? Desafortunadamente, nunca se le ha considerado como una
de las fuerzas positivas en la era prerrevolucionaria de 1910 -pero este es

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

330

331

�un concepto mucho más complejo, que he argüido en mi tesis doctoral pero
que no puedo tratar aquí.

posición. Sólo fueron legislados los proyectos de ley que Reyes aprobó o
los que é.l mismo redactó.•

Este artículo breve que se dedica a los años 1900-1902 va a demostrar
el funcionamiento del Porfiriato en el gobierno municipal y el del Estado
de Nuevo León y también va a señalar la formación de la filosofía de Reyes
sobre el gobierno durante este período como una respuesta a la oposición
naciente a su régimen.

Reyes dominó los asuntos diarios del Estado aun cuando estaba au nte.
Cuando fue Ministro de Guerra en la Ciudad de México (1900-1902), Pedro Bcnítez Leal, un íntimo amigo, cumplió las funciones del gobernador.
En realidad, Benítez Leal no fue más que el diputado personal de Reyes.
Por consiguiente, la administración en Nuevo León se quedó firme y la
máquina política funcionó sin dificultad alguna. La conespondencia confidencial de Reyes con Benítez Leal desde 1900 hasta 1902 da testimonio
notable de la manera en que se dirigieron los asuntos de Nuevo León. 5

Entre 1885 y 1893, Reyes había ganado la dirección del Estado. Por meello de la fuerza .militar y de la diplomacia política, logró destruir el circulo
Treviño-NaranjerGonzález el que había dominado el noreste de México.
Además, Reyes había establecido una supremacía virtual sobre Coahuila por
asegurar la elección de Miguel Cárdenas como gobernador y por hacerse
personal y conseguir la lealtad de Venustiano y de Emilio Carranza.
Reyes dominó Nuevo León legalmente por medio de una modificación en
la constitución de Nuevo León, el 3 de octubre de 1893. Ésta permitió 1a
reelección indefinida del gobernador. 1 Durante los veinte años que sirvió de
gobernador1 Reyes sufrió la formalidad de su elección en seis ocasiones.:?
Cuando estaba seguro de la ayuda de Díaz, La Voz de Nuevo León, su periódico, propuso su candidatura y su organización política, el Club U1Tión y
Progreso, le nombró.

Reyes y el sistema de gobierno regional
y municipal en Nuevo Leo11.
Aunque la constitución de Nuevo León prohibió que el gobernador dominara la elección a la legislatura,3 no obstante, esta elección todavía fue
dominada durante la dirección de Reyes. Reyes con la consulta de Díaz,
escogió a los aspirantes, que fueron propuestos por el Club Unión y Progreso
como candidatos "oficiales". Sin duda, su elección fue asegurada. Por consiguiente, Reyes tuvo continuamente una legislatura subordinada a su dis-

' R1CAROO CoVARRUBlAS, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. Compilaúón
)' nota.r (Monterrey, 1961), p. 98; Memoria, Nuevo León, 1895, citado en iemeycr,
Rey,s, p. 75.
s Fue un candidato para las elecciones para gobernador en 1889, 1891, 1893, 1897,
1903 and 1907. CovARROBIAS, Gobernantes, pp. 96-111.
1 Véase GJLseRTO WATTS MoNTUIAYOR
1825-1857-1917 (Monterrey, 1957).

332

(ed.),

Constituciones poltticas del estado

Al parecer, el público tomó poca parte en elegir a los delegados nuevoleoneses al Congreso acional. Respecto a esto, el patrocinio del _gobernador
fue la única base para la selección. Por ejemplo, el íntimo amigo de Reyes,
el Lic. José López-Portillo y Rojas, de Guadalajara, fue elegido como representante de Nuevo León al Congreso Mexicano, simplemente por indicar
su interés en la posición en una carta a Reyes el 23 de abril de 1900. El
1 de mayo su nombre fue incluido en la lista oficial de los delegados del
Estado.e

Cada año las elecciones para los ayuntamientos fueron dirigidas casi de la
misma manera. Los alcaldes obligatorios y los lideres de las fuerzas militares
estacionadas en los varios municipios propusieron a los aspirantes y sus nombres fueron presentados para la aprobación de Reyes. La lista oficial fue
preparada previamente, porque Reyes quería hacer averiguar de antemano,
la honestidad de todos los candidatos. Unas de sus observaciones a Benítez
Leal sobre la aptitud de unos de los aspirantes para los varios ayuntamientos
en 1901, merecen ser citadas;
Aba.solo: Opino, como Ud., que es preferible postular á Don Juan
Villarreal y Po/aneo, 6 á Don Jesús Cavazos para Alcalde 1o., en vez
del Sr. Francisco Ca11tú.
Cerralvo: Me parece inconveniente la candidatura de Resendes, pa-

• JosÉ L6PEZ-PoRTILLO y ROJAS insistió que Reyes mismo escribió muchas de las
ordenanzas legislativas y municipales. Véase Elevación i' calda de Porfirio Dlaz. (México: Libr. Española, 1921 ), p. 308.
• Esta correspondencia se halla en el Archi::o Particular de Ber-n.ardo Reyes (APBR)
en la ciudad de México.
• Véase la corre.•pondcncia: Reyes a L6pez-Portillo y Rojas, 30 de abril de 1900
en Cartas Varias 1900, APBR; y Rey,.s a Benítez Leal, 1 de mayo de 1900, !bid.

333

�ra Alcalde Jo. Suplente, porque este Sr. s6lo procura su interés privado, haciéndolo de una manera egoísta y vulgar, y creo que sería un
estorbo para que la Autoridad logre la buena marcha del Municipio.
China: Siento que se retire de su puesto Don Dionisio Carda, porque es el hombre más honrado y enérgico que hay (n Municipalidad.
Mina: No conozco á Don Espiridi6n González, propuesto para Al-

calde lo.
Rayones: Yo también me inclino, como Ud. á que Don Francisco Casas
Ramos sea postulado para el cargo de Alcalde Propietario; y acaso,

para que la separaci6n de Moyana no sea tan brusca, sería bueno procurar que figure como Suplente en el año próximo.7
Lo importante es que el método que Reyes utiliz6 para revisar a los candidatos señala que éstos no fueron elegidos de una manera arbitraria. Además
tuvieron que poseer unas cualidades loables. Don Bernardo miró con favor
a los que eran competentes, expertos políticamente, eficaces, honestos y populares con el electorado.ª
Claro está que todos los oficiales en Nuevo Le6n retuvieron sus puestos
por el mandato de Reyes. Los que salieron mal en hacer sus deberes tuvieron
que dimitir. Muchas veces pareci6 que Reyes fue receptivo a expresiones
públicas de disgusto en cuanto a ciertos oficiales. Una vez, Cruz Estrello,
el alcalde primero de Mier y Noriega, el que había cultivado varios enemigos, fue despedido de su oficio antes del fin de su plazo y fue reemplazado
por un forastero. Reyes e,,..-plic6 su decisión de esta manera:

Por lo que respecta al asunto de Mier y Nóriega ... debo manifestar
á Ud. que cuando lo pide el bien de las poblaciones, es pre/erible quebrantar un poco la le,,; pues que al fin y al cabo á ella no le duele,
y los pueblos sí sufren prejuicios con los malos gobernantes. Para mí,
los asuntos de ese género nunca fueron escrúpulos de conciencia, y
siempre me he fijado en lo esencial, aunque haya dado motivo á censuras que serán legales, pero faltas de raz6n en principio."

' Reyes a Benítez Leal, 29 de septiembre de 1900, !bid.
• Véase la correspondencia: Reyes a Benítez Leal, 3 de julio de 1900, /bid; Reyes
a Benítez Leal, 22 de julio de 1901 en Copiador de Carta! 1901, Jbid.
• Reyes a Ben'ttez Leal, 8 de octubre de 1900 en Cartas Varias 1900, ]bid.

334

Ni siquiera los miembros judiciales tuvieron exenci6n. Se le despidió a
Pedro Morales Elizondo, Juez del Distrito de Monterrey, porque, ostensiblemente, unos ciudadanos se quejaron de él.1 º

Sin duda, Reyes tuvo un poder paternal sobre los asuntos de Nuevo León.
Además, muchas de sus prácticas políticas e opusieron .a la ley escrita de
la constitución del E tado, que incluy6 garantías individuales la iniciativa
legislativa, una judicatura independiente, y la limitaci6n de' la autoridad
del gobernador. Claramente Reyes se opuso al Artículo 115 de la constitución del Estado, e1 cual prohibió que el gobernador dominara legalmente
las elecciones o las sesiones de la legislatura.u
En cambio, el extraordinario Artículo 107 de la constitución del Estado
.
'
el que afirmó que los municipios habían de ser independientes en la administración política y sometidos solamente al gobernador del Estado, ayud6 a
Reyes a dominar el gobierno regional por tratar directamente de los presidentes municipales que naturalmente fueron elegidos por su mandato.u
Así, Reyes observó una estricta conducta constitucional pero ' a la vez, eliminó el sistema vicioso de jefes políticos, el cual, en otros estados, llegó a ser
una causa fundamental del disgusto popular contra la autoridad regional
durante el Poríiriato.

Reyes contra los liberales.
La oposición a Reyes en Nuevo Le6n durante 1900-1907 se manifestó
principalmente en el supuesto movimiento liberal que empezó a acelerar durante 1900. Fue dirigida por los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga,
Antonio Díaz Soto y Gama y otros por medio del periódico Regeneración.
La historia de este movimiento es bien conocida y no es necesario repetirla
aquí. Sin embargo, es preciso señalar que muchas personas en varios estados,
quienes iguieron las organizaciones de lo que más tarde llegaría a er el
Partido Liberal Mexicano (PLM), se dedicaron a los principio del liberalismo tradicional del siglo diez y nueve como fueron expresados en la
Constitución de 1857.

11
Reyes a Lic. Pedro Morales Elizondo, 22 de septiembre de 1900, Jbid; Reyes a
Morales Elizondo, 29 de septiembre de 1900, J bid.
" La Constituci6n de Nuevo León se discute completamente en Joc West Nea!, "State
and Local Government in Northeastern Mcxico: uevo Le6n, Coahuila and Tamaulipas" (Tesis doctoral, Universidad de Texas, 1957).
u En el APBR hay numerosas cartas enviadas entre Reyes y \•arios alcaldes primeros que muestran este punto.

335

�Es notable que la primera organizaaon liberal que se suprimió fue el
Club Liberal Lampacense de Lampazos, Nuevo León, que se había formado en septiembre de 1900 por el Ing. Francisco aranjo, Jr., hijo del
general cuyo poder Reyes había terminado en 1885. Aunque Reyes era muy
sensible a los ataques dirigidos contra él en Regeneración por los hermanos
Flores Magón fue enojado más por el hecho de que la oposición liberal en
Nuevo León se compuso de enemigos de la región que fue_ nada más
una junta de conspiradores instigada por el Gral. Naran30 _que aparec1O
bajo el pretexto de un Club LiberaJ.1.S1 El general Reyes. reacc10n~ba contra
un caso aparente de una oposición regional pero sus aCCiones tuvieron unas
implicaciones fuertes en cuanto a la política nacional .. Unos líd~res conocidos en Nuevo León como Antonio Villarreal y FrancISCo Naran10 Jr. fueron prendidos injustamente, y acusados de "sedición" y encarcelados durante abril ae 1901.14 Más tarde, se le consideró a Reyes responsable por la
detención de otros liberales más importantes como Camilo Arriaga Juan
Sarabia y Librado Rivera, por la noche del 24 de enero de 1902 en San Luis
Potosí. Heriberto Barrón, quien se había hecho miembro del Congreso por
el patrocinio de Reyes, contribuyó a este incidente.15 A ca~a de esto,_ los
hermanos Flores Magón criticaron a Reyes aún más en El H170 del Ahuizott
hasta que fueron prendidos en septiembre de 1902 y su peri~ico fue cerrado.
De todos modos a fines de 1902 los ataques contra el Ministro de Guerra,
por el Liberal ; también por la prensa dirigida por l_os ci~ntíficos, h~bían
contribuido a la serie de sucesos que causaron su res1gnac1ón del gabmete
y el dispersar de la Segunda Reserva. ¡ Claro está que para entonces fue un
hombre amargado!

4~:

Lo que los liberales principales pensaron de Reyes es bi':°. conocido porque fue revelado en la prensa. No se s~hl: tanto de la opm1ón que ~ ~neral tuvo de estos individuos y su movmuento. Tuvo poco que decir publica.mente, pero se pueden recoger sus impresiones de su correspondencia
,. .Reyes al Sr. Teniente Coronel Ignacio J. Mendoza (Monterrey), 6 de abril de
1901, en Copiador de Cartas 1901, lbid.
u Reyes al Col. Ignacio J. Mendoza, 7 de abril de 1901, Ib'.d.; Reyes a Gral. Ram6n Terán, 12 de abril de 1901, !bid.; Reyes a Col. lgnacm. J. Mendoza, 12 de
abril de 1901, Jbid. Véase también ET_H.EL l?UPFY TURNE~, ~ica~.do Fl~;,es Mag6~
'Y el Pareido Liberal Mexicano (Morelia, M1choacán: 'Ed1tor1al Erancli del Go
bic.mo del Estado, 1960), p. 40.
u Véase "Lo que he visto en México: la clisoluci_6n del Club Ponciano ~ga en
San Luis Potosí", La Prensa (México), 28 de noviembre de _1930. Tamb1é~, ~ug _. M rt'mez u' ñez La reuoluci6n en el estado de San Luis Potosi (México. B1mo
a
·
1
•·
M ·
blioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revo,uc1on
cxicana,
1964), p. 14.

336

personal. Según Reyes, los grupos que se establecieron en Nuevo León fueron "liberales nada más que en nombre'' y su único propósito fue crear una
oposición al gobierno. 16 Don Bernardo, que se consideró liberal en la tradición de J uáre-z, no pudo reconocer que una nueva clase de liberalismo
salía y también sugirió a un amigo que otros habían apropiado el nombre
'Clubs Liberales" sin merecer esta calificación. Además, los organizadores
de esos clubs eran "insensatos oposicionistas y de conspiradoras [sic] tontos
y escandalosos".17 Fue bastante escéptico en cuanto a las resoluciones aprobadas en el Primer Congreso LiberaJ en febrero de 1901, que habían de procurar el cumplimiento de las Leyes de Reforma, y él llamó todo el asunto
"una farsa" cuyo objeto fue crear un núcleo de oposición "para hacer ruido' .18 Estaba afligido particularmente con los artículos de Regeneración que
le atacaban de vez en cuando. Según Reyes, en una carta confidencial a
un amigo, Regeneraci6n y los rebeldes trataban de hacer el papel de
Robcspierre, en Mé,dco, donde la situación fue distinta a la de la Francia
revolucionaria, y el resultado fue "caricaturas vivientes y no grotescas sino
chocantes por virtud del anacronismo de los tiempos en que se figuran que
hacen su papel". El periódico atacó al gobierno con mentiras "que serían
infamantes e ignominiosas si tuvieran la más leve apariencia de verdad".
Reyes estaba horrorizado particularmente por la critica de los liberales
que el Presidente fue un tirano conservativo, wi enemigo de los clubs liberales y un déspota. ti opinó que tal crítica fue "bla fema". Además Reyes consideró cínica la acusación de los liberales que él gobernaba muy mal
a Nuevo León. A causa de tales esfuerzos para difamarle públicamente, Reyes
creyó que fue necesario que los directores de Regenerad6n y sus adherentes
tuvieran que entender que se Je tomara en serio a Díaz y que a causa de su
capacidad de crear unas dificultades políticas en N ue\'O León se les refutara. 10
Un análisis de las opiniones de Reyes sugiere que su actitud fue principalmente una respuesta normal a los ataques personales que los liberales habían dirigido hacia él. Además, es difícil percibir un motivo ideológico en
su reacción al movimiento durante este período. Claro está que no fue
antiliberal, por lo menos según los que seguían la tradición de Benito Juárez. En efecto, se inclinó a considerar a los Liberales como nada más que
un grupo de oportunistas. Su supresión del Club Lampazos fue dirigida principalmente a la oposición política de Nuevo León que él creyó fue dirigida
11
Reyes aJ Sr. Presidente Municipal (Múzquiz). L. Alberto Guajardo, 27 de marzo
dr. 1901 en Copiador de Cartas 1901, APBR.
n Reyes al Sr. Lic. C. Madrigal, 13 de mayo de 1901, lbid.
11 !bid.
ll lbid.

337
H22

�hennano
con la conniv nci d
e."tendió, y
reFlor · Mag6n. o ob tantc como el mo\'imiento liberal
novaron lo ataqu , R y empezó a imaginar la am naza n una pe . pectiva

por uno de sus enemigo principal

nacional más amplia.

La trag dia qu ocurrió n font rrey el 2 de abn1 d 1902, y la cual
se ha llamado injustam nte "La matanza d 1 2 de abril'' fue la culminación
de un movimiento contra Reyes que había de desconcertar al gobernador
cuando u pre ti ·o públi o ra mínimo. Lo científico y lo liberales tomaron con anhelo la oportunidad singular para deshonrar a Rey por toda
la na ·ón. in embargo. para 1905 Rey había recobrado u pre tigio pasado.

La filosofía política d

Rt)'t:S,

El general Rey (ue un símbolo personal d la paz y del pro
n
uC\'O León en el siglo diez. • nueve. En realidad fu un caudillo regional
pero mundano, y aunque su admini tra '6n del obi rno r ional n u o
León fu lo que se podía esperar d una personalidad autoritaria, fue m jor qu la mayoría de ellas. Condujo sus untos político conforme a l
política del Porfiriat : un respeto por la forma d mocrática, pero un ab lutismo político basado en el personalismo y la limitación d todo los componentes j cutivo , 1 gislativo y judiciales. La libertad política 110 fue un
principio del sis ema administrativo en u vo León. El ufragio fue violado
muchas v ces de conformidad con la práctica porfirista en otras parl s d
la república. Afortunadamente se evitaron unas def:ciencias potenciales en la
administración de uevo L ón a cau de la reglas de la hon stidad capacidad y talento qu Rey e.'&lt;igi6 de us candidatos para el ofi io re ·onal.
En el último análi is, el gobiemo regional de uevo Le6n fue estable pero
no timul6 un corr cto desarrollo político. El si tema no fue d mocrático
relativo a la connotación moderna del término "democracia" per cumplió
con las xigencias parti ula.res del Porfiri to.

La actividad política na ional dcspué de 1900 contribuyó a la formación
de la opinión qu Rey tuvo sob la políti mexicana. Por un lado,
opuso a las tendencias anarquistas de los liberales, que aumentaban y por
otro lado a los esfuerz d los científi os de sobr pone
como una minoría dominante. Pero lo más importante fue que . u conflicto con I dos
grupos {u ng ndrado principalmente por sus intento de prohfüir su intrusión en su patrimonio en u \'O L 6n. La política · iempre era un asunto
regional para Bernardo. Fue bastante pragmático en cuanto a ejercer todo
u poder n la región de M'xico bajo su autoridad y u única 1 altad era

a Porfirio Díaz, la pe nificación del gobi mo central R~
tab ·
l · r· · · d
.
· -, no
a ciego
a as msu tnen~
1 1stcma porfiri ta de la administración política, pero
estaba con\'eocido de la n
· d de • un cambio gradual'' ¡
1
;ol ·,
l' •
H
, o que
a
e~ u ion po_ ttlca.. nsta que se asegura una estabilidad política en México Y ocum
m cao un cambio en la jefatura na ional consid r6 qu
la dirección de Díaz fue absolutamente sencial.
'
De..muclia manera Rey fue típico d I meJ·o
de
obe ma do
d t
Por fmato.
'!aro e tá que {,l fue una fuerza poderosa por la pr · rv cion
·,
d~ la paz Y. _del orden tan n s. ri p, ra el d a llo conómico de México. :amb,cn, fu b tantc único.
inclinó a la reforma y trató d introdu tr una tran formación fundam ntal en ~ uevo León mientras funcionaba dentro de lo límites d l Porfiriato.
o ob tant hay que apuntar qu
a m nud~ . fru traron los fuerzos de utilizar u oficio ( o como Gobernador,º f 1~1s_tr~ ~e la Guerra) como m dio de reforma. Por lo general él
pago_ ta tnt iau,·a uando sus en migo d 1 . dos partid · le con. idera n
un n_v~ al_ pr i~ nte. En r alidad, e pu de consid rarlo orno ejl'mplo de
las lirrutac1on m1pu stas sobre lo aspirant a la reforma en un si tema
muy personalizado y e ntralizado de un gobierno nacional.
La cmpr

de

onsolidar a una nación ant iormcnte d, unida muchas

vcc_es exigió unas medida e-x esivas. in embarg ,
b tante inju \ 0 caract _nzar a lo go~rnador s, n gen ral, orno imple. guardi m ánkas del
dictador. El é.'Oto de _Díaz ~ ~ltó en parte de los esfuerzos de sus gobernado
na valora ión obJ t1va de 1 relación ntr el pres:dente y un
gobernad r debe con id rar que el poder ejecuti\'O d l t do fu
ponable _ por el pr tigio del régimen. Repr •ataron u sostén principal. La
soluc1ó~ de lo problemas regional
y la preservación de la paz y orden tan
n
as para 1 d arrollo conómico n cional, fueron t oto un tributo
a la habilidad de los gobernadores individuales como a todo el sistema del
gobierno.
crítico d l Porfiriato, por lo gen ra1 lo con. ideran er un , i tema
C'on rvativo y opresivo d • g bi mo r lo condenan omo cambio el la tradición d 1 liberali. roo m xi ano que duró desd eJ período de la Reforma
hasta la evolución de 1910. Un análi is crítico del libcrali.mo del iglo diez
Y nu v siempre ha id difí il a u de la mezcla d 1 propósitos liberal . con id al na ionale . in embargo, había mu ha continuidad ntre
los liberal de la Reforma y lo expooent d ,) Porfiriato. El f derali.mo
había desaparecido para 1876, lo porque la supre ión de las rebeliones r gional y la paz de la nación nec itaron l forma d un gobierno central.
obstante, el régimen de Díaz h redó mucho d lo propósitos de los liberal en la tradición d Juárcz y qui7.á, como Daniel Cosí Villeg argu ,

339
338

�el Porfiriato representó un período tan libre y tan democrático como cualquier otro en la historia mexicana. 20 En Nuevo León por Jo menos, no se
abandonaron los principios del liberalismo del siglo diez y nueve, simplemente se transformaron.
Opino que un tipo de liberalismo fue caracteristico del Porüriato y quedó la dominante teoría política de México -por lo menos hasta 1907. Muchas personas querían alguna modificación en la estructura política, pero como
Bernardo Reyes, reclamaron un cambio gradual. Mientras los científicos y
el PLM representaron los dos extremos del espectro político que funcionarnn durante el Porfiriato, ninguno indicó el sentimiento verdadero del pueblo. Reyes fue el arquetipo del porfirista liberal, pero él reflejó esto en un
sentido regional más que nacional.
Muchos grados de la opinión política existieron dentro del Porfiriato.
Apenas hay una base para colocar a personas en categorías como "liberal"
o "conservativo" ahora. En realidad, las distinciones no fueron basadas en
una estricta convicción ideológica. El propósito fundamental del progreso nacional fue una consideración común, pero había una disputa grande con respecto a las prioridades. Así, el estudio de Reyes es en realidad no sólo el
estudio de un liberal porfirista sino también de un porfirjsta liberal.

"LA EMIGRACIÓN PENINSULAR A LA NUEVA ESPAAA
HASTA 1580" *

Da. PE.TER Bovo-BowMAN
UniveJ"Sidad de Nueva York,
en Búfalo

LAs CORRIENTES EMIGRATORIAS a América en el siglo XVI son para los historiadores, lingüistas y sociólogos de trascendental interés porque fue en aquel
siglo que se echaron los cimientos de la sociedad colonial. Como aportación
al estuilio del transplante de la cultura eurnpea al Nuevo Mundo y su compenetración, en suelo americano, con las viejas culturas indígenas, iniciamos
hace muchos años ya, en 1950, un análisis demográfico en gran escala de las
diversas corrientes emigratorias al uevo Mundo, tanto cronol6gicas como
geográficas, que puedan haber contribuido a una temprana iliferenciación
dialectal.
Los resultados de nuestros estudios previos ya han probado de una manera bastante concluyente el papel trascendental que desempeñaron, en el
establecimiento de la mayoría de las colonias hjspánicas, Extremadura y
Andalucía sobre todo Sevilla. Aunque nuestro fichero biográfico dista mucho de ser completo (contamos 45,374 individuos de lugar de nacimiento
seguro entre los pobladores, mucho más numerosos, que habían emigrado
de la Península para 1580), la muestra es más que suficiente para merecer
un alto grado de confianza. Ya que nuestras conclusiones hasta la fecha,
tanto sociológicas como lingüísticas, van declaradas en dos libros 1 así como en una serie de artículos (1956, 1957, 1963, 1964, 1967, 1968), nos limitamos a presentar ahora, en honor al aniversario de la fundación de esta
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado

., Para ver unas discusiones sobre la relación entre el liberalismo en el 5iglo XIX
y el siglo XX, consulte el arlÍculo de Charles Hale, "José Maria Luis Mora and the
Structurc of Mexican Libcralism" Hüpanic American I/islorical Review, XLV, No. 2
(May, 1955), 196-227; y su libro, Mexican Liberalúm in the Age of Mora, 18211853 (New Haven and London: Yale University Prcss, 1968)

340

en Monterrey en septiembre de 1971.
1 BoYD-BOWMAN, PETER, Indice geobiográ/ico d, 4(),000 pobladores españoles de
América en el siglo XVI. Tomo I ( 1493-1519) Bogotá, 1964: Tomo II ( 1520-1539)
México, D. F., 1968. (Ambos tomos los tiene ahora la Editorial Jus).

341

�vieja ciudad novohispana, el resumen de nuestros recuentos de la emigración a la Nueva España entre 1520 y 1580, o sea los 60 primero años de
la colonia.
Aun después de cuatro siglos disponemos de datos concretos e inso pechadamente abundantes que nos pennjten resolver en gran parte la cuestión
demográfica. Hace veinte años, a sugerencia de mi querido maestro Amado
Alonso, ya difunto, inicié como filólogo e hispanista en la Universidad de
Harvard, con fines puramente lingüísticos, la colección de datos sobre la
procedencia regional exacta de los primeros pobladores españoles de América. Explotando sistemáticamente no sólo los copiosos registros de pasajeros
que se conservan en el Archivo GeneraJ d Indias, sino también una gran
variedad de fuentes coloniales del siglo XVI,2 he logrado determinar con
bastante certeza la procedencia regional de más de 45,000 colonizadores individuales (hombres, mujeres y niños) que pasaron a América para 1580.
Dividida en cinco tomos, de los cuales se han terminado cuatro y publicado
ya los dos primeros, este magnum opus no sólo permite estudiar las corrientes
emigratoria que hubo entre cualquier pueblo de España y cualquier región
de América, sino que también proporciona en forma abreviada, y cuando
son conocidos los siguientes datos sobre cada emigrante: nombre y apellido,
parentela, lugar de procedencia, condición social, educación profesión u oficio,
año de partida, lugar de destino, actuaci6n n América (viajr\ c.,l)edici nes,
conquistas, cargos, privilegios) y año y lugar de fallecimiento. Varios índices
-de apellidos, de oficios y condición social, de destinos en América- facilitan el manejo de esta obra de consulta. Con el lomo quinto, que abarcará la emigración entre 1580 y 1600, llegará a más de 65,000 nuestro
totaJ de emigrantes identificados.
Aunque todavía no llegan mis recuentos hasta los tiempo de la fundación de Monterrey -y en todo caso los registros de pasajeros se limitaban
las más veces a señalar como destino en América sólo el puerto de desembarcación o la región, no la ciudad o el pueblo donde el nuevo emigrante
se iba a radicar- me propongo resumir aquí, por lo que nos pueda interesar,
lo que be logrado averiguar sobre la primitiva emigración a la Nueva España en general.

• Testamentos, .interrogatorios, protocolos, informes, acta de cabildo, crónicas, car•
tas privadas, etc.

342

La emigración al Nuevo Mundo
entre 1520 y 1539.
Los andaluces que en el período antillano habían representado grosso modo
el 40% de la emigración, en esta segunda etapa no constituyen más que el
32%, si bien son de esa procedencia el 48% de marineros, el 50% de comerciantes y 58% de las mujeres. Ciertamente la proporción de mujeres
entre los emigrantes andaluces ( 1 a 9) fue dos veces mayor que la de cualquier otra región y en el caso de la ciudad de Sevilla llegó a ser de u.na
mujer por cada seis hombres.
Cuando nos preguntamos a qué regiones de América aportaron esos emigrantes, el análisis de 12,426 destinos constatados nos revela que el 32.4%
(casi un tercio) fue a México, el 11% a Santo Domingo, el 10.8% a Perú,
el 8.8% a Río de la Plata, el 7.7% a Panamá, el 7.3% a Nueva Granada,
el 5.6% a Florida, el 3.7% a Guatemala, el 2.8% a Venezuela, el 2.2% a
Yucatán, el 1.6% a Cuba el 1.1 % a Nicaragua, el 0.9o/o a Puerto Rico y el
0.6% a Honduras.
Entre otros datos interesantes notamos el predominio continuado de los
andalucc en las Antillas (46% en Santo Domingo, 41% en Cuba), y la
contribuci6n de un tercio de los pobladores de México y Panamá por apenas
dos provincias: Sevilla y Badajoz.

La emigración a la Nueva España.
Miremos ahora más de cerca la emigración a México durante los veinte
afios que siguen a la conquista de Tenochtitlán. La corriente emigratoria
empieza en seguida y alcanza proporciones extraordinarias a partir del año
1523, sobre todo en los años 1535-36 al elevarse la Nueva España a virreinato.
En nuestra época segunda llegan a México, o se localizan allí por primera
vez, más de 4,000 pobladores identificados, tres veces más que a ninguna
otra parte de América. Van muchísimas mujeres, casadas y solteras, y gran
número de mercaderes, letrados y artesanos. A juzgar por su popularidad
como destino y por las condiciones de sus pobladores, México se destaca desde el principio como el foco de mayor actividad colonizadora de toda la
América española.
Sobre un total de 4,022 pobladores de la época segunda figuran 1,412 andaluces (35.0%), 693 castellanos viejos (17.3%), 598 extremeños {14.8%),
507 castellanos nuevos ( 12.6%), 290 leoneses (7 .2%), 177 vascos (4.4%),
63 portugueses ( 1.6%), 48 itaJianos ( 1.2%), 37 catalanes y vaJencianos
(0.9%), 32 aragoneses (0.8%), otros tantos gallegos (0.8%), 31 murcianos

343

�(0.8%), 23 flamencos (0.6%), 21 astmiano (o.si), 17 franceses (0.4"ó),
15 navarros (0.4%). 8 alemanes (0.2%), 7 canario (0.2%), y 11 extranjeros d países aún no citados (0.3%).
ólo do provin ias, Sevilla (915) y Badajoz (425), mandan la ter era
parte ( 33.3%) de todos los colonizadores. Luego siguen Toledo 223, Valladolid 204-, alamanca 177, ácere 171, Huelva 155, Burgos 151 y C6rcloba Jl l. De extranjeros contamos a l 70 ( cJ 4.3%) .

L,,s mineros i;n México ( 1520-1539).

Al principio la actividad min ra se conc ntraba en Santo Domingo y o
uba. La ascendencia de .féxic , por lo que se refiere al beneficio de plata,
omienza en 1531 6 1532 con el descubrimiento al oeste de la capital (en
Michoacán y comarcas cercanas) de las primeras minas de plata. En 1534 fue
descubierta, tal vez por Diego de a.va (natural de Lo Galle o , alama.nea), la rica veta de Taxco. Al año siguiente los alemanes introducen a México una nueva técnica para fundir la plata, técnica que en adelante aumenta enormemente la importancia de la industria minera mexicana. Con esto
está relacionado al paree r el caso curioso de Guadalcanal en la provin ia
de Se"illa. Este pequeño pueblo de la Sierra forena era en · lo pasados
f am
por sus minas de plata, pero puede ser que ya en el siglo XVI comenz.aban éstas a declinar, porque Madoz en 1846 las describe como abandonadas desd tiempo atrás ( Diccionario geográfico de España, .n.. Guadalcanol). El incipiente decaimiento de Ja industria principal del pueblo
explicaría muy bien el notable éxodo o urrido en 1535 y 1536, cuando una
buena parte de la familia de Guadakanal emigraron a México, donde acababan de descubrirse las ricas minas de Taxco ( 1534). ¿Quién inspiró dicha
emigración? Creemos, aunque no hay cciteza, que fue Francisco Muñoz Rico
(el ·o. 8459), el cual, acompañado de García 'úñez y ocho más del mismo
pueblo, pasó a México en 1527 y figura en 1535 como minero en Taxco,
mientra· su compañero García úñez lo era en las minas de Zumpango.
De regreso en E paña, Francisco [uñoz vuelve a México en 1536, habiendo
tal vez con su ejemplo estimulado la emigración de muchos paisanos suyos.
Los primeros mercaderes.
Enlrc los 13.262 colonizadore · del p rí do 1520-1539 id ntifüamos a 179
mercaderes la mitad de eUos anda.luce . Pero, radicadas en Sevilla, Tria.na
y otros puertos del sur como Palos, Huelva y Sanlúcar de Barrameda, había también ya desd los albores del eles ubrimiento de América, nutridas
colonias de marineros y pilotos vascos, mercaderes muchos de ellos, que se

ocupaban en el transporte de mercan ías ntrc las India: y la metrópoli.
Aunque los vascos dieron sólo el 4.59&amp; de los colonizadores de la época, contribuyeron l 14% de los mercaderes, proporcionalmente má.s que ninguna
otra región de España. De algunos, como icolá ánchC'l de Ar.i.mburu y
su hijo Juan, o de Martín de Orduña y Domingo ele Zornosa, consta que
eran vascos avecinados en
villa. Los contamos, claro está, como vasco .
Hasta l 529 lo centros mercantiles en América parecen haber sido Santo
Domingo y la ciudad de México, según revela la estadística de los lugares
ele destino o de vrcindad en América de lo mercaderes identificados. Entre 1520 y 1529 apru cen 40 mercaderes en Santo Domingo, 30 en la ciudad
d~ MéJáco (otros 11 pasaron a la Nueva España sin que sepamos dónde se
avecinda.ron), 8 en Cuba, 6 en Puerto Rico, sólo 3 en Tierra Firme, y 16
a "Indias" sin más indicaci6n de destino.

Pero con la conquista del Perú y el dcscubrimient de grand yac1m1entos de plata en Méxi o en 1534-, la Antillas pierden gran parte de su importancia comercial.
Olm:rvacioucs gc11 roles acerca tle la emigración
entre 154{) y 1580.

Desd el comienzo de la segunda mitad del siglo XVI el carácter de la
emigración al ucvo Mundo ufrió un cambio significativo. EJ espíritu de
heroica aventura cedía al deseo más modesto de la seguridad económica.
Sin más tierras ricas por conquistar, el int rés fue tomándose hacia la onsolidación de las ya ganadas. Por lo tanto ncontramos entre los emigrante de la segunda mitad del siglo, meno aventureros independientes y un creciente número de mujeres y criaturas que se unían en el uevo Mw1do con
1 s suyos, a menudo 'para hacer vida maridable" C'on cspc,so que habían
rmigrado anteriorm nte. Artesanos y profesionales iban dejando España n
número creciente para ganarse el su tento en las ricas colonia , mientras otros
mu ho buscaban el favor del pasaje y la seguridad económica como parte
de la servidumbre de encumbrado funcionarios reales y eclesiástiro . El
aventurero independiente ya no tenía incentivo para emigrar; en verdad las
colonias e taban a esas alturas, desgraciadamente, saturadas de ello.. Rara
vez un hombre emigraba ya sin tener una idea razonable de cuál ría su
ocupación cuando llegara a Améri a. Más aún, nuevos decretos hicieron ilegal para un hombre casado el emigrar sin su esposa. Otras di posiciones
destinadas a proteger a las colonias más pobres de la pérdida de sus pobladores a manos de otras más ricas como Nueva España y Perú, obligaban a
algunos emigrantes el depósito de una garantía para asegurarse que residirían
345

�en una de las colonias menos favorecida , por lapsos variables, que podían ser
de hasta ocho años.

La emigració1i a América: 1560-79.
Observaciones generales.

Destinos en América.
En el tercer período ( 1540-1559), Perú reemplaza a México como el destino más popular, con 3 248 nuevos pobladores identificados contra sólo
2,057 para México. De 8,786 nuevos emigrantes con destinos específicos en
América, Perú recibió 3,248 (37%), México 2,057 (23.4%), Nueva Granada 892 (10.2%), Chile 819 (9%), la región del Plata 600 (6.8%), Tierra Firme 506 (5.8%), Santo Domingo 389 (4.4%), el resto sólo 255 ( 2.9%).
Emigración a la Nueva España ( 154-0-1559 ).
El hecho más significativo acerca de los emigrantes del tercer período a
México es que casi la mitad de ellos eran andaluces. De los 2,057 nuevos
pobladores, 976 ( el 47.4%) provinieron de esa región, y de éstos, 743 eran
oriundos de la provincia de Sevilla ( y muchos de ellos de la ciudad). Otros
82 eran de la provincia de Granada, suelo natal del virrey Antonio de Mendoza. Castilla la Nueva ocupó una distante segunda posición con 302 pobladores ( 14.7 %) , Castilla la Vieja tercera con 262 ( 12. 7 %) , Extremadura
cuarta con 261 (12.7%). Luego seguían León con 131 (6.4%), las provincias Vascongadas con 60 (2.9%), Asturias y Galicia con sólo 8 (0.4%),
Aragón y Valencia con 6 cada una (0.2%), Murcia con 5 (0.3%), avarra
y Cataluña con 4 cada una (0.2%), y las islas Canarias con uno solo. En
fin, había 22 extranjeros ( 1.1 %) de los que 11 eran genoveses e italianos
de diversas provincias, 7 eran portugueses y 4 franceses.
Las provincias que aportaron mayores contingentes fueron: Sevilla (743),
Toledo (190), Badajoz (179), Salamanca (87), Granada (82), Cáceres (80),
Valladolid (7+) y Burgo (62).
La ciudad de México.
Entre los 236 nuevos residentes de la ciudad de México las diferencia
eran mayore aún: 145 andaluces (61.4%), 34 castellanos nuevos ( 14.4%),
20 extremeños (8.5%), 15 castellanos viejos (6.4%), 10 leoneses ( 4.2%),
4 catalanes (1.7%), vascos, gallegos y navarros había dos de cada uno
(0.8%), y un aragonés y un genovés.

346

Lo que más nos llama la atención en cuanto a la emigración española a
América entre 1560 y 1579 es que de cada cuatro emigrantes unos tres procedían de la parte meridional de la Península y que el 28.5% de todos los
emigrantes eran mujeres. Además, más de la mitad de todos los emigrantes
eran oriundos de sólo cuatro provincias convecinas: Sevilla, Badajoz, Cáceres
y Toledo. Estos años se caracterizan también por sus destinos cada vez más
diverso y por un gran número de personas que pasan a Indias por segunda
o tercera vez y que por lo tanto no figuran en nuestros recuentos. Igual que
en el período anterior ( 1540-59), pocas personas emigraban ya al Nuevo
Mundo por su propia cuenta, pasando más bien un creciente número en calidad de profesionales, funcionarios eclesiásticos o reales con sus séquitos, también como artesanos o como miembros o criado de familias grandes. En
cuanto a los destinos en América, aw1que ya había mayor número de posibilidades, el destino más popular era in duda alguna la Nueva España,
la cual atraía dos entre cada cinco de los nuevos emigrantes, recobrando
así fácilmente el primer lugar que en la época anterior había cedido al Perú.
La emigración regional 1560-79.
Como en los decenios anteriores, se destaca en primer lugar Andalucia.
De un total de 17,587 nuevos emigrantes identificados entre los años 156079, Andalucía aportó 6,547 (37.2%), proporción casi tan elevada como en
la primitiva época antillana. En segundo lugar está Castilla la Nueva con
3,343 ( 19.0%), que por primera vez sobrepasa a Extremadura, con sólo
3.295 ( 18.7%). A cierta distancia viene Castilla la Vieja con 1.984 ( 11.3%),
mientras qu León y Vascongadas, aunque toda ía conservan el quinto y
el s cto lugar respectivam ntc, pierden terreno: León 875 (5.0%), Vascongadas 515 (2.9%) .
La emigración de todas las demás regiones juntas, de otros países de Europa inclusive, ni siquiera alcanzó el 6%. Los extranjeros aunque todavía
ocupan el séptimo lugar, han bajado del 3.7% del período anterior a sólo
1.5% (263). Galicia está en octavo lugar con sólo 179 ( 1.0%). Cataluña,
Valencia y la Islas Baleares juntas están en noveno lugar con 113 (0.6%).
Navarra contribuye con 112 (0.69'0), Aragón con 99 (0.6%), Murcia con
96 (0.5%), Asturias 90 (0.5%) y las islas Canarias con 75 (0.4%).

347

�la emigración por p,ovincia.s.
Entre 1560-79, casi la cuarta parte de todos los nuevos emigrantes a América proceden de la sola provincia de Sevilla, con un total de 4,112 (23.4%) .
La contribución proporcional de dicha provincia es casi igual que en el
período de 1540-59 (22.5%). Badajoz, con 2,297 ( 13.1 %). ocupa claramente
el segundo lugar. Estas dos provincias, juntamente con Toledo 1,695 (9.6%)
y Cáceres 968 (5.5%), fom1an un territorio contiguo que por sí solo manda
más de la mitad de todos los nuevos pobladores europeos de la época.

Emigración de las cfodades 1560-79.
Una vez más la ciudad de Sevilla, sede de la Casa de Contratación y el
puerto fluvial que domina todo el comercio con las Indias, mantiene su abrumadora ascendencia. Con 3,831 emigrantes, Sevilla, con su barrio marinero
de Tria11a situado al otro lado del río Guadalquivir, proporciona por sí sola
más de la quinta parte de toda la emigración a América. Así como la tercera parte de todo el contingente femenino (1,708, o sea el 34.0%). De ella
emigran muchos más colonizadores nuevos que de las once ciudades que le
siguen en orden descendente, a saber : (2) Toledo 537, (3) Trujillo (Cáceres) 344, (4) Madrid 333, (5) Salamanca 304, (6) Granada 296, (7)
Jerez de la Frontera (Cádiz) 246, (8) Córdoba 237, (9) Zafra (Badajoz)
231, (10) Talavera (Toledo) 204, (11) Medellin (Badajoz) 160 y (12)
Segovia 143. Sólo estas doce ciudades aportan más de la tercera parte de
toda la emigración a América.

Los hidalgos.
Para la época 15-10-59 calculamos en 4.2% aquellos varones que los registros de pa~ajcros u otras fuentes consultadas declaraban ser hidalgos (la
cifra exacta: 319 sobre 7 5&amp;.1). Aplicando el mismo criterio para los años
1560-79 contamos a 516 hidaJgos, los cuales sobre nuestra swna de 12,569
emigrantes varones representan un porcentaje casi idéntico: 4.1 %. En efecto, la semejanza entre estos dos porcentajes a través de dos muestras sucesivas y bastante grandes de la población emigratoria (suman más de 20,000
varones) hace pensar que dicha proporción de hidalgos valdría para una
comparación demográfica entre los hombres que pasaron a América y los
que se quedaron en España.
Pero si volvemos a examinar la estadística por regiones, se presenta un
cuadro muy distinto. Andalucía, con 161 hidalgos entre 3,767 varones, da
en el promedio con el 4.2% justo. Pero Castilla la Nueva, con 68 hidalgos

348

entre 3,343 varones, tiene solamente el 2.7% mientras que el porcentaj de
hidalgos extremeños (66 sobre 2,627) representa sólo el 2.1%, Por otra
parle encontramos proporciones bastante más elevadas de hidalgos entre los
que emigraron del norte de España: castellanos viejos (95 sobre 1,600 varones) 6%, León (48 sobre 703) 6.8%, y las pro\.-'Íncias Vascongadas (42
sobre 463) hasta el 9%, Lo cual nos lleva a la conclusión de que entre
1560 y 1579 la emigración del sur de España era por aquellos años algo más
plebeya, en términos generales, que la del norte.

La Emigraci6n femenina 1560-79.
La proporción de emigrantes femeninas sigue aumentando a medida que
avanza el siglo. Mientras que en la época antillana (1493-1519) las mujeres
representaban sólo el 5.6% de la emigración total, y en la siguiente {152039) sólo el 6.3%, entre 1540-59 la proporción se dobló y más, alcanzando
el 16.4% a medida que los decretos reales iban haciendo más difícil, si no
imposible, para un bombre casado el emigrar sin su esposa o el permanecer
en el Nuevo Mundo sin hacerla traer. Pero la creciente crisis económica en
España y la esperanza de mejores condiciones en las ciudades coloniales
provoca una emjgración femenina todavía mayor en los años 1560-79. Entre los 17,587 nuevos pobladores identificados, nada menos que 5,013 ( el
28.5%) son mujeres o muchachas. De estas emigrantes femeninas (al menos una parte cada tres varones) las 1,989 (como el 4-0 %) eran o casadas
(1,904) o vjudas (85), siendo solteras las 3,024 restantes (60%). Por regiones el análisis es el siguiente: Andalucía 2,780 mujeres (55.4%), Castilla
la Nueva 872 (17.4%), Extremadura 668 (13.3%), Castilla la Vieja 384
(7.5%), León 172 (3.4%)i las provincias Vascongadas sólo 45 (0.9%),
Canarias 13 (0.3o/o), Galicia, Navarra, Murcia y Cataluña 10 cada una
(0.2%), Valencia 9, Asturias 8, Aragón 8, y el extranjero (principalmente
Portugal) 14 (0.3o/'o).
Si comparamos la emigración fem('nina con la emigración total de cada
región, hallamos que son mujeres en esta época menos de 6% de los emigrantes gallegos, aproximadamente el 9% de los vascos, el 20% de los leoneses y castellanos viejos, el 20.3% de los extremeños, el 26% de los castellanos nuevos, el 42.4 % de los andaluces, el 50o/o exacto de la provincia
de Sevilla, mientras que ¡de la ciudad de Sevilla mi.mio, a,mque parezca
me,itira, emigrat1 más mujeres que hombres!
Es de notar que Andalucía por sí sola sigue siendo como siempre la patria
de más de la mitad de todas las mujeres que pasaron al Nuevo Mundo, y
qu la mayoría de estas andaluzas proceden de la sola ciudad de Sevilla.

349

�El Cuadro siguiente compara los porcentajes sacados hasta la fecha:
Aiios

Total de pobladores
identificados

Total de
muj,res

% de muj,res
entre el total
de emigrantes

(j

◊

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o
o

o
o

o

o

o

o

1493-1519
1520-1539
1540-1559
1560-1579

5,481
13,262
9,044
17,587

1493-1579

45,374

308
845
1,480

Entu /as mujeres el % de
andaluzas

5,013

5.6%
6.3%
16.4%
28.5%

67.0%
58.3%
50.4%
55.4%

7,646

16.9%

55.2o/o

Destinos en América 1560-79.
Después de haber cedido por poco tiempo el primer lugar al Perú entre 1540
y 1559, México vuelve a ser una vez más el destino más popular del Nuevo
Mundo. Enlre 18,575 indicaciones de destino corresponden a México 7,218
(38.9%), al Perú 3 882 (20.9%), al Nuevo Reino de Granada 1,577 (8.5%),
a Santo Domingo 1,115 (6.0%), a Tierra Firme o Panamá 927 (5.0%), a1
Río de la Plata con Paraguay 736 (4.0%), a Chile sólo 488 (2.6o/o), a Guatemala 478 (2.6%), a Costa Rica 412 (2.2%), a Nicaragua 302 (1.6%), a
Honduras 259 ( 1.4%), al reino de Quito 242 { 1.3%), a Florida 229 ( 1.2%),
a Cuba 191 {1.0%) a Venezuela 167 (0.9%), a Puerto Rico 152 (0.8%),
a Yucatán 121 (0.7%), a Trinidad y Tobago 46 (0.2%) y a Tucumán 33
(0.2%).
Ahora vamos a examinar en mayor detalle la corriente emigratoria a la
Nueva España ( con la Nueva Galicia).

El Blo/o de todos los nuevos pobladores de México llegados entre 1560-79
procedieron de la parte sur de la Pevi.lnsula: Andalucía, Extremadur.a y Castilla la Nueva. Entre 7,218 pobladores identificados, los 3,174 (el 44.0%)
eran andaluces, y de estos últimos 2,209 (o sea el 70'}'o aproximadamente)
procedían de la provincia (y en la mayoría de los casos de la misma ciudad) de evilla. El alto porcentaje de andaluces entre los pobladores de
México sigue la tendencia tahlecida desde el principio:
Contribución andaluza a la colonización de México.
1520-39

1540-59

1560-79

35.0%

47.4%

44.0%

E&gt;..1:remadura y Castilla la Nueva ocupan el segundo y eJ tercer lugar con
1,370 (19.0%) y 1,296 (18.0o/o) respectivamente. A Castilla la Vieja con só351

�lo 690 (9.5%) le corresponde el cuarto lugar. Luego sigue a mucha distancia León con 244 (3.4%), y después Vascongadas con sólo 153 {2.1%).
Las demás regiones (Navarra 53 el extranjero 40, GaJicia 39, Aragón 38,
Asturias 30, Murcia 30. Canarias 25, Cataluña 19 y Valencia 17) comparten entre si el 4.0% restante.

El predominio de andaluces y extremeños entre los nuevos pobladores de
México -es uno de los rasgos sobresalientes de nuestros recuentos. Entre las
provincias se destaca por supuesto Sevilla con 2,209, Badajoz viene en segundo lugar con 1,066, después siguen Toledo con 704, Cáceres con 296,
Cádiz con 283, y Córdoba con 205, Huelva J 96, Guadalaj:wa 185, Ciud.1d
Real 181, Madricl 174 y Valladolid 163.

ESTADO DE LA HISTORIA ORAL EN LOS ESTADOS UNIDOS,
CO ALGUNAS I 1PLICACIONES PARA MtXICO *
DR. JoE B. FRANTZ
Universidad de Texas, Austii1

eonclusiones.
El examen de los datos que acabamos de presentar revela entre otras cosas
que para 1580, 1) el sur de la Península había aportado dos veces más
pobladores que el norte; 2) que más de la tercera parte de todos los colonizadores habían sido andaluces; 3) las contribuciones de las dos Castillas habían
sido más o menos iguales; 4) los vascos y navarros juntos habían aportado
menos del 5%, los gallegos apenas el 1 %, y todo el Reíno de Aragón
(Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), junto con Murcia, apenas el 2%;
5) aunque el porcentaje de canarios había crecido en cada una de las cuatro épocas ( del 0.1 % al 0.4%), este porcentaje siguió siendo casi insignificante no solamente en los registros de pasajeros sino también en nuestras
fuentes coloniales; y, 6) el porcentaje de extranjeros, que llegó a su apogeo
poco antes de mediar el siglo, habfa decaído notablemente para 1580, pero
siempre sobrepasaba la contribución de todo el Reino de Aragón.
Aunque todavía no se han analizado estadísticamente las corrientes emigratorias que hubo en siglos posteriores, los datos parciales de que ya disponemos
parecen indicar que con el tiempo la marejada de andaluces, extremeños
y castellanos nuevos perdió su fuerza y cedió ante una creciente emigración procedente de áreas lingüísticas y dialectales del norte: Galicia, Asturias
Vascongadas
avarra, Aragón y Cataluña. Pero nuestros recuentos para
el siglo XVI no dan lugar a dud'a que en cuanto a la formación del
primitivo español antillano, el cual, llevado a tierra firme, constituyó la base
de otros dialectos hispanoamericanos ( recuérdese la propagación de antillanismos por toda América) , el papel decisivo le correspondió al dialecto castellano-andaluz hablado por más de la mitad de las mujeres españolas que
emigraron, por más de la tercera parte de todos los hombres, y por la mayoría de los marineros y mercaderes que dominaban el comercio entre España y su imperio de ultramar.

352

LA

HISTORIA ORAL ha sido la más nueva técnica en la compilación de in[ormaci6n y en su conservación. Ha sido tanto en alzada como reprobada.
De hecho es la forma más antigua de la historia; proviene de la época en
que dos hombres se sentaban en el crepúsculo a rememorar sobre los animales que habían cazado esa mañana y los peces escapados. La única diferencia entre esos tiempos y éstos es la grabadora, la cual recoge las palabras
emitidas y hace posible que una secretaria o presunto autor, inteligente o no,
las transcriba y por lo tanto las perpetúe. La tradición oral nos dice mucho
de lo que sabemos sobre México antes de la llegada de hombres como Cortés. Gran número de texanos, el más notable de ellos J. Frank Dobie, han
ganado reputación universal, sentándose alrededor de las hogueras en la no('he, escuchando a los ancianos vaqu ros ontar historias de fantasmas; caballos alados, clarividentes reses de largos cuernos, y tesoros perdidos. Estos
íolkloristas tomaban notas de los puntos interesantes de las charlas, y entonces trataban de incorporarlos en cautivadoras historias, usando un lenguaje
tan preciso como fuera posible.

Pero ellos dependían de su memoria, y a pesar de sus atentados de transcribir con fidelidad las historias, ellos deben haber impuesto sus propios
sentimientos y palabras favoritas en sus cuentos. Lo que la grabadora ha
traído es fidelidad. Nos trae las palabras del orador exactamente según fueron dichas. Además nos b·ae la forma en que fueron pronunciadas, incluyendo sus mat:ces e infle.'Ciones. En otras palabras, haciendo uso del
viejo término usado n los mataderos, ''Todo se percibe menos el olor''.

"' Trabajo prese-ntado al Congreso de Historia del
Monterrey en septiembre de 1971.

oresre de Mixico, celebrado en

353

�Por conveniencia tanto como para :::iseguramos contra la destrucci6n inadvertida de una cinta única, nosotros generalmente transcribimos estas entrevistas, pero una página escrita a máquina es necesariamente de una sola
dimensión : le falta la profundidad de sentido y matices signüicativos de
la palabra hablada. La forma en que yo les pronuncio los adjetivos descriptivos puede ser más importante que los adjetivos en sí mismo . Puedo usar
una palabra inofensiva a primera vista, pero la manera en que la pronuncie
puede resultar, en un discurso, insultante; cuando esc1ita puede parecer que
estuviera haciéndole un cumplido.
Cuántas veces hemos salido de una conferencia con una persona mayor.
deseando haber podido tomar por escrito todo lo dicho. La grabadora no
permite hacer esto; haciendo una técnica de grabar historia, usualmente se
convierte en un compañero inadvertido en el triángulo entre el entrevistador
y la persona entrevistada. Una persona empieza a hablar, un pensamiento atrae
otros, y éstos velan datos por largo tiempo atesorados que de otro modo
no verían la luz de la palabra impresa. La persona ntrevistada amplifica lo
que puede encontrarse en la palabra escrita y comparte con nosotros información sobre lo que ocurrió entre bastidores, sobre motivos, sobre conflictos
entre personalidades, etcétera. i no nos da otra cosa, esta técnica de la
historia oral sí nos da una profundidad y color que en cambio promueve el
entendimiento de personas y sucesos.
La historia oral en los Estados Unidos, como mov1011cnto organizado, es
relativamente joven. Aunque existe evidencia que la conservación de 1a historia por medio de cintas grabadoras data por lo menos del año mil novecientos treinta y uno, en realidad la historia oral empezó en la primavera
del año mil novecientos cuarenta y ocho, cuando Allan Nevins, de la universidad de Columbia, puso en práctica un pensamiento que él había abrigado por quince años. Una década antes, el profesor Nevins había escrito que
los historiadores necesitaban ' una organización que hiciera un atentado sistemático para obtener de los labios y de los papeles de lo a..--nericanos
vivientes -los cuales hayan tenido vidas significativas- un testimonio más
completo de su participación en la vida política, económica y cultural de
los últimos sesenta años". Bajo la dirección de Nevins un atentado común
ha sido hecho por cerca de veinticinco años para comprender qué se ha
hecho con respe to a las decisiones que han afectado las vidas de unos cuantos
millones de norteamericanos.
Yo tuve un roce inadvertido con la rustoria oral cuando dirigía un curso
televisado que había empezado el difunto \i alter Prescott Webb. Nosotros
invitamos a cuarenta y un historiadores de los Estados Unidos para incluir
en una cinta grabada de televisión lo que ellos consideraban sus pensamien-

354

tos más importantes con respecto a la historia de nueslra nación. Entre estos
historiadores _estaba el bien conocido doctor Daniel Cosía Vtllegas, el cual
grab6 dos cmtas, maravillosamente severas, del punto de vista mexicano
sobre la ell.-pansión estadounidense.
. Ent_retanto la universidad de Columbia había empezado un programa de
histo~ oral sobre un anterior presidente de esa escuela, quien llegó a ser
el Presidente Eisenhower de los Estados Unidos. Cuando la biblioteca del
Presidente Eisenhower fue edificada en Abilene, Kansas, el proyecto fue transfe.
rido a los Archivos Nacionales, que administra dicha biblioteca. Los directores
de las bibliotecas de Franklin D. Roosevelt y Harry S. Trumao acordaron
que el reunir las historias orales correspondientes a esas dos administraciones
~ería ~a buena idea, y procedieron a formar programas para ello. Casi
inmediatamente después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, se
come~~ó un proyecto de historia oral, el cual fue también prontamente
adqumdo por los Archivos Nacionales.
Temprano en la administración del Presidente Lyndon B. Johnson, éste
~om~~ó a pen~ar s~bre la iniciación de tal programa. Otras obligaciones
unp1d1eron Ja eJecución de la idea, pero anunciando el Presidente Johnson
e~ marzo ~cinta : uno de mil novecientos sesenta y ocho, que bajo ningunas
circunstancias sena él un candidato para otro término, él y sus ayudantes
empezaron a pensar seriamente en capturar los análisis y memorias de hombres importantes durante la administración de Johnson.
El result~~o fue que, ~vanzada la primavera de mil novecientos sesenta y
ocho, la of1c111a del PreSidente Johnson me llamó a Washington para tratar
sobre un programa de historia. Sin cansarles a ustedes con los detalles tediosos, yo estuve de acuerdo en entrevistar a personas -amigos tanto orno
enemigos- asociados con la vida y época de Lyndon B. Johnson. El Presidente
Johnson tiene un fuerte sentido histórico, y no de reputación edificada por
la acumulación de evidencias, sino de reputación propiamente edificada
por la acumulación de puntos de vista tanto desfavorables como favorables
-dejando la verdad salir a la luz, o como se quiera decir. Nosotros decidimos que me relevaría del cargo de ser un historiador privado si yo no era
pagado por la Casa Blanca ni por el gobierno; por lo que decidimos que sería
mejor que la universidad de Te.'ms pagara la cuenta.
Pasamos el verano calculando los costos, haciendo listas y formando el personal y una distinguida junta de consejeros.
Para principios de septiembre de mil novecientos sesenta y ocho, además
de mí, había cuatro entrevistadores que trabajaban todo el día, tres que trabajaban unas horas al día, y dos personas más, a las que se les pagaba de

355

�acuerdo con su trabajo. Ademá, yo tc!Úa 1m grupo secretaria!, del cual
clepend la fortuna d · ana organización; en este raso fue magnifica su contribucióu

Mis entrevistadores eran del tipo de profesor asistente, bien de ciencia política o de historia, con la excepción de una periodista de Boston. Yo los
escogí a ellos porque pensé que ellos tendrían perspectiva histórica y podrían anticipar las preguntas que pudieran hacerse dentro de veinte treinta,
y cuarenta años. E cogí a los profesores porque les daría extensión en sus
respectivas especialidades y porque eran jóvenes y bastante nuevos en el
ejercicio de sus carreras, y además ambiciosos. Escogí a cada uno por su
e pecialidad e hicimos entrevistas más o menos dentro de esas especialidades. Propiam nte, mi specialidad ha sido la de personas de edad avanzada.
Al principio hicimos dos tipos de entrevistas, con dos tipos de ntrevistados, o sujetos. Vimos a los que estaban jubilándose o de edad muy avanzada. El jefe de la Corte Suprema, Hugo Black, es octogenario; también
lo es James A. Farley. El senador Car! Hayden está en sus noventa. También entrevistamos a aquellos que desaparecerían de la escena de Washington o que entrarían en el anonimato una vez terminada la administración
de Johnson. Desde fines de la administración, hemos entrevistado a personas
de todo niv 1, de tod punto de vista politico, y a través de toda. la
nación.
En la América Latina hemos visto sólo a unos pocos dignatarios· entre
éstos están el ex~Presidente José Joaquín Trejas de Costa Rica y el reciente
Seer talio ele
untos Exteriores, Antonio Carrillo Flores. Tenemos fijada
la fecha de las entrevistas con los antiguos Presidentes Fe.mando Belaúnde
Terry de Perú, Eduardo Frei de Chile, y Gustavo Diaz Ordaz de México,
como también con el antiguo embajador de México en los Estados Unidos,
I-Iugo Margáiu y talus diplomáticos estadounidenses como Williarn Bowdler,
antiguo embajador en El Salvador; Tramas Mann, embajador en .fé.'&lt;ico;
y Raúl Castro, nativo de México, quien fue embajador en El Salvador }'
después en Bolivia.
A la persona entrevistada nosotros la alentamos a ser natural Pre[eriríamos que se den nombres y detalles, cerrando el capítulo durante el tiempo
de la vida del sujeto o del Presidente, por cincuenta años, o por cualquier
período, en vez de darnos una entrevista inocua que pueda ser inmediatamente
aprovechada. Sin tratar de aparecer altruista nosotros estamos tratando de
hacer un trabajo que permanezca por siglos· sabemos q_ue no podemos augurar
el futuro, sino esperamos qu mediante cierta saturación podamos sacar tanta
materia vital como fuera posible. Somos de piel bastante dura y omos has-

356

tanle analíticos, o c1mcos, que sabemos que cincuenta años más adelante
algún in\'e tigador-cscritor nos bendecirá aunque otros muchos nos censurarán por no haber averiguado más.
'
Estamos rom·encidos también de que la mayor parte de los entrevistados
han sido tau francos como podrían ser. E ta última frase es importante,
porque hay algunos representantes que a través del tiempo han dado conf~rencias de prensa tan cautelosas que todavía tienden a presentar tales .se1oncs aun cuando ellos creen que éstas son reveladoras. Por otra parte me
ha sorprendido cómo muchos de ellos se han esforzado en presentar en lenguaje sencillo su manera de sentir sobre otros col gas, y no han mostrado disposición de ocultar ningún material. Cuando yo les hacía preguntas sobre
el hecho de que su franqueza podría ofender y poner en peligro relaciones,
se encogian de hombros como diciendo "y eso qué, yo ya he terminado mi
carrera y no me importa quién se entere de lo que siento". Me recuerdan
a antiguas reinas del cinc que buscan desquitarse con otra actrices por inadvertidos descuidos y menosprecios sufridos durante años.
Algunos de estos temas han sido deleitosos, algunos incendiarios, algunos
reveladores, y algunos inocuos. En general he adquirido un gran respeto
por el profesionista burócrata como hombre que sabe su profesión. Él es
articulado y él es analítico. ti llegará a la cima de su departamento, estoy
convencido, en cualquier sector privado de la economía. Aunque algunos
en esas alturas no se han enterado mucho de lo que pasaba en los nivele~
más bajos, la mayoría son juiciosos y sagaces. Sin sorprenderme, la gente
del departamento de justicia, desde el secretario asistente para arriba, han
siclo los más deta1Jados. Pero eso es de esperane, ya que los abogados viven
del hablar y recordar.
OriginaJmentc preparé una Ji ta de mil seiscientas personas que debían
ser entrevistadas, porque despu ~s de todo, Lyndon B. Johnson vino a Washington por primera vez en mil novecientos treinta y uno -hace cuarenta años-y sirvió bajo seis presidentes (la sexta parte de todos los presidentes de nuestra historia) inclufendo su propia administración. Durante los últimos veinte años él se ha encontrado en medio de todo, y a través de astucia y buena
fortuna, fue él un congresista notable desde su primer término. Durante ese
largo período con an hombre que puede expanderse tanto como el Presidente Johnson, uno puede encontrar un número ilimitado de pei-sonas cuyas
vidas ·¡ ha tocado.
Las sorprcs:J. siempre surgen, como lo fue una hace dos año cuando alguien me puso en la pista de Erich Lcinsdorf, el director de la Orquesta Sinfónica de Boston. El maestro Lcinsdorf hubiese tenido una carrera entera-

357

�mente dilere11tc si en mil novecientos treinta y siete, cuando se le rehusó
su permiso de inmigración y la renovación de su permiso de trabajo, él no
se hubiera puesto en contacto con Johnson, el congresista novato de Texas,
quien no lo hubiera distinguido de Pedro de los palotes. Leinsdorf, sin embargo, tenía un amigo que conocía al congresista Johnson.
Esperando la e,qmls:ón de Leinsdorf de los Estados Unidos en un término de diez días, este amigo reunió al joven músico y al joven congresista,
y John on se puso a trabajar para prevenir que Leinsdorf tuviera que regresar a Austria, la cual en el transcuno de su estancia en los Estados Unidos, había caído en manos del Anscltluss de Hitler. Pero el congresista Johnson
co pudo cludir el si tema de cuotas de los Estados Unidos ni lograr la renovación del permiso de trabajo de Lcinsdorf. Sin embargo, estudió las posibilidades de inmigración, encontró que Leinsdorf podía entrar a Cuba,
llamó al cónsul americano en La Habana --quien e encontraba en e) campo de golf- para explicarle el problema, y mandó a Leinsdorf como inmigrante austriaco a Cuba justamente antes de que el músico abandonara
los Estados Unido . En vista de que teníamos una política liberal de inmigración con Cuba, Leinsdorf entró desde La Habana, con toda la riqueza
de su contribución musical que él ha representado para los Estados Unidos
en los treinta años subsiguientes.
Como diez años después eJ doctor Leinsdorf estaba contando esta historia
en una re epción musical en Washington, cuando el entonces vicepresidente
Johnson se le acercó, puso afectuosamente un brazo sobre sus hombros y le
dijo: "Erich, esa es una buena historia y no tengo inconveniente que usted la
cuente, pero ¿no sería bueno reunirnos para buscar una ciudad mejor que
La Habana de la cual usted hubiere venido?"
Incidentalm nte, la experiencia con Leinsdorf causó que el congresista
Johnson se interesara en el sistema de cuotas de inmigración, un estudio que
dio fruto tres décadas más tarde cuando bajo el Presidente Johnson, el sistema de cuotas fue eliminado.
Experiencias e historias como estas, aunque anecdóticas, tienen significación abundante. El secretario Robert Weaver, el primer negro miembro del
Gabinete, nos cuenta cómo no llegó a conocer a Lyndon Johnson hasta la
década de mil novecientos sesenta, aunque ya habia oído hablar de él desde
mil novecientos treinta. Weaver había sido, junto con hombres como Ralph
Bunche, uno de los jóvenes intelectuales activistas negros en Washington.
La Administración Nacional de la Juventud se había establecido, y en los
ojos de muchas personas en Washington, esta fue una ruina. Pero en las
palabras del secretario Weaver, ''Empezamos a recibir noticias, especialmente
358

ele Texas, que un director de \·einte y siet-e años de edad de la Administración Nacional de la Juventud no estaba usando los fondos de la agencia
para protección política como lo estaban haciendo la mayoría de los directores de los estados, sino que de hecho, estaba gastando la mayor parte de
los fondos en los negros y los golpeados por la pobreza". Dijo entonces que
él sabía que el congresista Johnson debería ser observado, porque no actuaba
como un texano tradicional o del Sur.
La entr vista con el senador Car! Haydec valía la pena, si no por otra ra•
z6c que la de haber venido de Arizona al Congreso en mil novecientos doce,
el primer rongresista ( de este estado) y quien ha permanecido en el Congreso
desde entonces. Ha servido a diez presidentes, y nos da una evaluación
comparativa de lo que valen . .Es raro encontrar un hombre que ha conocido a diez presidentes. Su ensayo sobre el presidente William Howard Taft
contiene una anécdota suficientemente mundana, que el secretario que transcribió la cinta rehus6 mecanografiada. Dentro de cien años esta va a deleitar a algún folklorista como una forma del bajo humor político del siglo
veinte.
Está claro que el material verdaderamente sustancioso no puede ser compartido desde esta tríbuna. Todos, desde el Presidente Johnson hasta el estudiante más humilde, tienen que obedecer las reglas de la confidencia y
pueden ver este material solamente bajo los más estrictos reglamento . Cuando se complete este proyecto, las cintas y transcripciones e pondrán en la
nueva Biblioteca John.son, como una rama de los Archivos Nacionales.

Como sin duda saben ustedes, la Biblioteca Johnson representa otro paso
más en el desarrollo de la idea de las bibliotecas presidenciales. Mientras que
el dinero para las bibliotecas presidenciales se había reunido por medio de
subscripciones privadas el costo de construcción de la Biblioteca Johnson
fue absorbido por la Universidad de Texas. Al completarse, la biblioteca
fue traspasada a los Arclúvos Nacionales, y todo lo conectado con la Biblioteca Johnson fue entregado al gobierno federal, lo que al final de cuentas significa todos los norteamericanos, como parte de nuestros tesoros nacionales. Así es que las reglas para la utilización de estos materiales serán
establecidas por el archivista de los Estados Unidos. Las reglas serán entonces las mismas que existen para cualquier otro tesoro nacional de archivos. Personas cualificadas pueden examinar cl material bajo las mismas condiciones que se usan para ir a los Archivos Nacionales y pedir ver los documentos de la Oficina Aduana! de Laredo.
La razón en que se funda toda esta acti iclad es que en esta época de aparatos electrónicos, particularmente el teléfono y sus afiliados, y con una figura

359

�p{1blica como la de Johnson, quien condujo mucho de. su trabajo cara a cara,
mucha de la documentación del pasado simplemente no existe. Uno añora
los apacibles días cuando el Presidente Grant escribió una carta de siete
páginas a su embajador para que la transmitiera al Presidente Lerdo de Tejada, y recibió del embajador seis páginas de la respuesta de Lerdo, y entonces contestó esa misiva con otra carta de cinco páginas, y así sucesivamente. Uno podía ver las ideas y acciones en evolución.
Pero ahora, fijemos la atención en el Presidente Johnson: digamos que
él llama a alguien y más tarde a cinco o a seis personas
más con quienes discute esa idea, uno o dos vienen a verlo con relación a
esto, hubo Wl cambio de memorándums para un determinado personal para
qu pusieran e ta idea en marcha, y un día llegó un borrador en limpio,
seguido por un memorándum aceptando o rechazando ese borrador. ¿ Qué
fue lo que pasó? ¿Quién supo? ¿Quién sabe?
él tuvo una idea,

Un ejemplo muy frecuente, y podría compartir otros muchos, es el del
Programa de Ciudades Modelos. Empezó como una idea, le gustó al presidente, y habló con Robert Weaver, secretario de Viviendas y Desarrollo Urbano, un departamento nue o en el gobierno federal. EJ atado de cabos
sueltos necesarios en el establecimiento de un nuevo y difuso departamento
causó que el secretario Weaver le dijera al presidente que el Programa de
Ciudades Modelos era más de lo que él podía manejar. Para entonces un
gran número de posibles obstáculos se habían señalado, y el presidente, de
acuerdo con Jo que yo sé, sugirió que se suspendiera el programa. Así se
hizo.
Pero dos personas relativamente anommas, una, el asistente administrativo del senador Edmund Musk.ie y la otra, segundo escalón asistente de la
Casa Blanca llamado Larry Lcvinson ambos desconocidos del amplio mundo, pensaron que la idea era válida, hablaron sobre ella con todo el que
estaba dispuesto a oír y con algunos que no lo estaban, y en general mantuvieron la presión. Un día, esta presión llegó de nuevo al Secretario Weaver,
quien entonces se puso en contacto con el presidente, diciéndole que él había allanado sus dificultades de organizar el departamento y podía ahora
ocuparse de esto.
El presidente contestó, 'Está bien, vamos a hacerlo", y el intento de establ cer el programa se inició. Éste ahora es ley, procedimiento y política, y
algunas ciudades están ya listas para reobir la primera concesión. Si es un
programa bueno y viable no es el caso. El caso es que casi nada de esto hubiera sido visto en los registros públicos. El desarrollo de la idea de las
Ciudades Modelos es una historia de personas hablando personalmente, de

360

personalidades, algunas anonUI1as, quienes no dejaron un programa morir,
y de su influencia sobre las personas que tienen el poder de convertir ideas
en acción.
Pero la historia oral no necc ·ita ser limitada a presidentes y reyes y oficiales de gabinete. Si una acción tiene validez, sus ins.inuaciones son universales. No importa cuán local o parroquial alguna actividad pueda parecer, toda es parte de esa gran acumulación del pasado y presente que forma
la totalidad de la vida en un barrio, en una ciudad, en una provincia, en
una nación y en el mundo.
Los poderes de recordar y recapturar son esenciales para el entendimiento

de las fuerzas que nos han traído a este momento, que han formado nuestras
creencias y nuestras co tumbres. El sujeto que está siendo entrevistado puede ser un aislado y aparentemente insignificante pastor de ovejas, pero si
él percibe la verdad en alguna acción de su rebaño, entonces él nos está diciendo algo sobre la vida del hombre y por lo tanto, sobre nosotros.

El .resultado ha sido una epidemia de proyectos de historia oral. En los
Estados Unidos bastantes de estos proyectos de grandes y pequeños designios existen, que se ha formado un grupo nacional, conocido como la ~ ciación de Historia Oral, que tiene reuniones anuales, a las cuales asisten
alrededor de doscientos miembros. Entre paréntesis, la reuni6n del año
de mil novecientos setenta y dos tendrá lugar en el Campo de la Universidad de Texas en Austin.
Sobre un.a base más regional, el Estado de Texas ha visto una multiplicación desde caros y ambicioso proyectos, hasta algunos pequeños en los cuales
un hombre con una grabadora se pasa el fin de semana y otros ratos libres
alentando a abuelas y abuelos a hablar sobre los primeros días en esa región.
Mi propia Universidad de Texas, por ejemplo, tiene cuatro proyectos de
los que yo sé. Además de aquel con el que estoy afiliado, el Colegio de Administración de Negocios está entrevi tando a prominentes hombres de negocios en toda la regi6n para saber cómo ellos se elevaron a la posición que
ahora ocupan y para capturar sus filosofías económicas y sociales. Otro proyecto reúne reminiscencias de los primeros trabajadores de pcYLos petroler~s,
desde el más rudo hasta los dueños. Finalmente, el Centro para Estudios
Intraculturales de Folklore e Historia Oral reúne material relacionado con
toda clase de pioneros, particularmente aquellos e.n los llamados grupos minoritarios. Originalmente el proyecto fue supervisado por el doctor Américo Paredes quien vino del valle de la parte baja del río Grande, y quien
es ahora director de los Estudios Mexicanoamericanos en la universidad. Se
están obteniendo memorias tan rápidamente como es posible, de personas

361

�ancianas quienes han sido testigos de peculiaridades en la vida del suroeste
de los Estados Unidos. Naturalmente, por conveniencia, el material viene
principalmente de personas en los Estados Unidos, pero los entrevistadores
cruzan la frontera con alguna frecuencia para grabar informes de la vida
tal como era en el lado mexicano desde hace treinta a ochenta años. Los
estudiantes que trabajan en folklore, bastante entusiastas, se han internado
profundamente en Mé.xico para reunir narraciones de experiencias más tempranas.
La Universidad del Estado de Nuevo México, representada durante estos
tres días por el profesor Charles Harris, también tiene un proyecto dirigido
a salvar las más posibles reminiscencias personales de los mexicanos en ambos lados de la frontera. Sin estar seguro, yo diría que similares proyectos
existen en Arizona y en el sur &lt;le California. Siguiendo este modo de pensar, nosotros debemos tener una persona que recoja las memorias de inmigrantes cubanos antes de que sus recuerdos empiecen a borrarse.

A fines del año de mil novecientos setenta, yo interrogué a personas en
todo Texas tratando de averiguar qué programas se estaban llevando a cabo.
Mi esfuerzo trajo noventa y nueve reportes de proyectos. Éstos incluían entrevistas con personas de las siguientes categorías: líderes veteranos de trabajadores, viejos vaqueros en el área del llano estacado en Texas; leñadores
en el este de Texas; canciones folklóricas; testigos de un linchamiento público y del incendio de un edificio de la corte judicial en mil novecientos
treinta; viejos políticos texanos; cultivadores de algodón y ferrocarrileros;
antiguos oficiales de la justicia; personas asociadas con la Universidad A&amp;M
de Texas; historias de condados; pioneros educadores; y descendientes de
habla española de antiguos colonizadores de Goliad y La Bahía.
Algunos pueden ser proyectos extensos, como los fundados por la Universidad Tecnológica de Texas, donde han sido grabadas más de mil doscientas
horas de cinta conteniendo reminiscencias de viejos pobladores, personas prominentes, y testigos olvidados de sucesos notables; o en el Museo Histórico
de las Planicies del Panhandle, donde las mismas clases de personas han
sido entrevistadas en los últimos veinte años. Pero con mayor frecuencia,
el proyecto es la responsabilidad de un solo hombre, pagado por algún entusiasta local por su interés en la historia, y por sus sentimientos por la importancia de pasadas escenas. Ya sea grande o pequeño, cada proyecto perpetúa un conocimiento de historia, pero aún más import:mte, un sentimiento
por la historia.
Yo no pretendo saber cuánto está haciendo México en el campo de la
historia oral. Yo sí sé que los primeros días de la continuada Revolución

362

Me..xicana han sido bastante bien cubiertos por entrevistadores trabajando
particularmente con los principales en ese magnífico desarrollo. Pero México, así como los Estados Unidos, tiene mucho más que ofrecer que líderes.
Su herencia cultural es rica, pero ésta ha debatido largamente con el problema
de si hacer su cultura española, indígena o alguna clase de mezcla. Mé.."&lt;ico
aún maneja grandes ranchos ganaderos en un estilo que haría sentirse cómodo a un ranchero del año de mil setecientos setenta si éste regresara a
Coahuila en mil novecientos setenta. Pero el período del rancho mexicano
está cambiando ante nuestros ojos entre más y más propiedades se dividen,
entre más maquinaria se usa, y entre menos hombres soportan las incomodidades del vivir y dormir al aire libre, con sólo una rara visita al pueblo y a
la cantina.
El lado mexicano en su larga y colindante frontera con los Estados Unidos, particularmente con Texas, no ha sido enteramente e,q&gt;lorado en sus
aspectos personales. Lo mismo es cierto en cuanto a la expropiación de las
posesiones de petróleo de compañías en los Estados Unidos, y el afán de hacer de Pemex una viable institución comercial. Toda la estructura de
e21.J)ansi6n de servicios sociales en México necesita ser desenredada. En este
momento México tiene una oportunidad peculiar porque ha mantenido una
buena relación de trabajo con Cuba, mientras que el vecino más cercano
de esa isla turbulenta la considera más como una amenaza que como una
vecina. El impacto, o la falta de éste, del movimiento chicano en los Esta&lt;los Unidos sobre la juventud en México, debe ser registrado antes de que
sea raci011alizado y por lo tanto se borre. Y el asombroso incremento de ciudades industriales como Monterrey y Guadalajara necesita ser registrado.
¿ Cómo se ha administrado México para atraer tanta industria del Norte sin
haberse colonizado económicamente? Esta historia merece una investigación más detenida
Las posibilidades son intenninables. Ellas encierran las reminiscencias de
los hombres que edificaron el moderno Monterrey, norteamericanos como
Joseph A. Robertson, nacionales como Adolfo Zambrano; el esfuerzo de proveer a Monterrey con servicios, especialmente el de agua adecuada; la mujer vendiendo alfarería o tortillas en el mercado público; el movimiento que
rehabilitó la zona rosa; conflictos de eclesiásticos contra antieclesiásticos;
la promoción del turismo; y los efectos de la introducción de servicios médicos y educacionales en áreas rurales. Los proyectos pueden ser altamente
personales, como una colección de canciones y recuerdos de hombres solitarios en las montañas. O ellos pueden contener importancia nacional, como
la elevación del ballet folklórico a aclamación internacional, o el intercambio entre bastidores que produce un candidato del Partido Revolucionario
Institucional.

363

�Todo lo que puedo decir es que Monterrey, uevo León, y México táu
precisamente donde Austin, Texas, y los Estados Unidos están en el terreno
de la lú toria oral. La historia e tá ahí, esperando como una novia ansiosa
&lt;le ser llevada a través del umbral a sus nuevas aventuras. Así pues, con la
historia oral, una nueva aventura que puede revelar intimidades históricas
y satisfacciones hasta ahora desconocidas y en muchos casos con la posibilidad de perder e para siempre si no los captamos prontamente en grabadoras y mecanográficamente.
LOS PLANE

DE AYUTLA Y MONTERREY*

fochas gracias.

DR. EowARD H. MosELEY
nivel"!lidad de Alabama
CADA GE 'ERACH&gt;N d hi toriadores reinterpreta el pasado, alguna veces añadiendo nueva prrspe tiva y objetividad a los mayor s movimientos. Muchas
veces, sin embargo, nuevas interpretaciones son superpuestas al rígido esqueleto de los hecho ya aceptado, pero dejando ignorados algunos acontecimientos igualmente importante . Un ejemplo de este proceso puede ser
encontrado en el Musco Histórico acional de la ciudad de México. La inscripción que halla debajo del retrato del Coron I Juan Zuazúa dice: "Concurrió a la Revolu ión de Ayutla, al lado del grupo liberal". 1 Esta inscripción concuerda con el hecho aceptado en la historia mexicana, que de igna
al período que va d de el lo. de mayo de 1854 hasta el 9 de ago to de 1855
como la era de la Revolución de Ayutla.

Juan Zuazúa apoyó la causa liberal de aquella época, pero no bajo la
bandera de Ayutla. Él se adhirió a un separado e igualmente importante
movimiento del norte llamado "El Plan de fontcrrey", proclamado por antia"o Vidaurri el 25 de mayo de 1855.
Este movimiento contribuyó en gran parte al levantamiento en contra de
la dictadura de Antonio López de anta Anna, y a las dificultades que se
suscitaron lucero de su derrocamiento. Un panorama más exacto de M 'xico
en la mitad del siglo XIX puede ser logrado a través de un examen de lo
dos plan s: el ele Ayutla y el de Monterrey.
El lo. de marzo de 1854, el Coronel Florcncio Villarreal pronunció el

*
en

Trabajo presentado al Congreso de Historia del
lonterrey en 1971.

1
In cripción debajo del retrato de Juan Zuanía
México.

'oreste de México, celebrado
Museo de Historia

acional,

365

�Plan de Ayutla, llamado a la cesación de la dictadura y a la necesidad de
formar una convención constitucional. Este acto fue rápidamente secundado por Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, y se volvió el foco principal
de la oposición a1 gobierno nacional. Muchos de los que se habían plegado
bajo esta bandera, lo hicieron por razones puramente personales. Además el
plan contenía muy pocas medidas positivas, y siempre fue considerado como
r ncialmente negativo y de 'origen... sumamente gris". 2 Comonfort representaba a la fracción moderada, pero muchos de los puros, exiliados en
Nueva Orleáns, dieron su apoyo a Ja causa, esperando poder contribuir,
en parte, a la reconstrucción de la nación, después de derrocar a Santa
Anna. 8
Lo más importantes sucesos miljtares de los primeros días de la Revolución estuvieron centrados en el estado de Guerrero y a lo largo de la costa
del Pacífico. En Michoacán el poderoso caudillo Santos Degollado brindó
su apoyo a los esfuerzos de Comonfort. Juan José de la Garza tomó el estandarte de la Revolución en Tamaulipas en 1854, y extendió sus actividades
hasta el interior de Nuevo León. A pesar de haber fracasado al tratar de
sa ar al poder federal en el noreste, los esfuerzos de De la Garza desviaron
la atención del gobierno, que hasta ese momento había estado luchando
contra las fuerzas de Alvarez; ayudando de este modo a la causa de la rebelión.~
La prensa federal denunció a la revolución proclamada en Ayutla, como
un movimiento prosc1ipto: " ... no es otra cosa que el vandalismo de hor-

2 MAR.Jo DE LA Cue:vA (ed. ), Plan de Ayutla, Conmemoración de su primtr Cenlcnario (México, Ediciones de la Facultad de Derecho, 195-}), Pr6logo: WAuu
ScHOLl:, S, Muican Politics During The Ju/Jrez Regime 1855-1872 (Columbia, Mo ..
Univcrsity of Missouri Prcss 1957), 3. "The revolt agairut Santa Anna epitomizes
in many ways the complexity of the political sccnc. . . various lcaders represcnted

nll shadcs of opinion".
2

Lucio

MENDlETA

v NúÑEZ, "La r voluci6n de Ayutla desde el punto de vista

socio16gico", Mario de la Cueva (ed.), Pla11 de Ayutla, 28-30; RtcuARo A.

JOHN soN,

Tite Mexican Rlivolulion o/ Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ the Evolution and
Deslructíon of Santa Anna's La.it Dictatorship (Roch Island, Illinois: Augustana
College Library, 1939), 54-60.
• Jou soN, The Revoltttion of Ayulla, 52-60; ToMÁS SÁNCHE.Z HnRNÁNDEZ. "La!
Operaciones Militares como consecuencia de la prodamad6n del Plan de Ayutla
Hasta el Triunfo de la Revolución Liberal", Mario de ta Cueva (ed.), Plan de
Ajutla, 163; SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Hist6ricos (Monterrey, 1952),
152.

366

das desenfrenadas que á todo trance quieren la devastación de nuestra patria, y el triunfo de la más inmunda demagogia".~
En el año que siguió a la proclamación de Ayuda, los oficiales federales
de Nuevo Le6n trataron de ocultar los crecientes problemas de contrabando,
robo y declinación de la moral en dicho departamento.º Pero de cualquier
modo, existia un gran descontento, y el ejército que supuestamente debía
mantener el orden, fue desamparado. En mayo, el general Gerónimo Cardona anunció desde Monterrey la falta de dinero para pagar a sus tropas,
agregando que ni siquiera los oficiales tenían zapatos para usar. 7 El pueblo
de la frontera del norte, sentía una profunda desconfianza y frustración en
relación con todas las fraccion s de la región central de la nación. Sus
constantes súplicas solicitando ayuda en contra de las correrías de los indio , no habían sido contestadas, y ellos no habían recibido casi beneficios
en retribución a lo impuestos y a los tributos a la tropa que habían pagado.
S. D. Mullowny, cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, comprendió
que los estados limítrofes tenían poco interé en las guerras que ardían en
el interior: "Every revolution to them is a new tax in moocy and a drain
of population for retruits".s La gente de la frontera tenía muy poco en común con los forjadores del Plan de Ayutla. Era este el momento propicio
para el surgimiento de un movimiento paralelo en contra de la dictadura,
y esa oportunidad fue aprovechada por Santiago Vidaurri.
Por más de un año después de la declaración del Plan de Ayutla, Vidaurri actuó como Secretario del departamento de Nuevo León. Durante todo
ese tiempo gozó, aparentemente, de la confianza de sus superiores.º En los
p1·imcros meses de 1855. sin embargo, comenzó a preparar Jo planes para

• El Omnibus, 9 de marw de 1855.

• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de Nuevo León, 22 de marzo
de 1855, 19 de abril de 1855; E( Omnibus, 20 de enero de 1855; Cardona a Ministro de Guerra y Malina, 9 de mayo de 1855, El Rtstaurador de la Libertad, 4
de junio de 1855.
' Gerónimo Cardona a Ministro de Guerra y Marina, 17 de mayo de 1855, El
Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855; Cardona a MiniJtro de Guerra y
Marina, 9 de mayo de 1855, El Rutaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855;
llERMENEClLDO DÁvn,A, Biografía del Sr. General Don Juan Zuazúa (Monterrey,
1892), 24.
' S. D. Mullowny a William L. Marcy, 1O de mayo de 1855, Di.rpa1ches from United
States Consuls in .Monterrey, México, IB·W-1906 (Microfilm, Nalional Arcllives, Washington, D.C.) .
1
Gcr6nimo Cardona a Comandante General del Departamento de Tarnaulipa.s, 16
de mayo de 1855, El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855.

367

�derrocar a la dictadura en el noreste. La noche del 11 de mayo Vidau.rri
dejó Monterrey acompaiíado por un pequeño grupo de hombres, incluyendo
dos jóvenes estudiantes de leyes: Simón de la Garza y Mclo e Ignacio Galindo. En Lampazos se unieron a Juan Zuazúa, quien con anterioridad había alzado la bandera de la Revolución bajo el título de Restaurador de la
Libertad. 10 Cardona dijo:

U 11a defección escandalosa . .. en la villa de Lampa:os; el ex-secretario
de este gobierno D. Sa11tiago Vidaurri, levantando el estandarte de una
rebelión á mano armada, sin proclamar ningú1i principio, ningún plan
politico, ni alguna idea de mejora, y traicionando á la confianza. .. se
ha lanzado en la carrera de perdición, de crímenc,r )' de sangre con que
todos los revolucionarios han orillado á nuestra desgraciada patria . .. 11
A la semana siguiente Vidaurri y Zuazúa se dirigieron hacia el sur, reclutando más soldados en Villaldama y Salinas Victoria. Al amanecer del 22
de mayo iniciaron el ataque a Monterrey. Al mediodía del día siguiente, Y
después de algunos signos de resistencia, Cardona capituló, poniendo la ciudad en manos de los rebeldes de Lampazos. 12 Para calmar el miedo de la
población, Vidaurri dijo que intentaba restablecer el or~en ,Y la paz en . el
mínimo de confusión posible. Aseguró a Cardona guc nmgun acto de violencia sería cometido en contra de su persona.13 Al pueblo de Nuevo León
le prometió restaurar sus derechos y su soberanía.14 Para poder afi~nzar ~u
posición y dar a la toma del poder un tono de legalidad,, Don ~ant1ago_ eligió un comité de tres iudadanos honorables (Jo é de .Jesus Dávila y Prieto,
Juan Ncpomuccuo de la Gana y Evia y Manuel P. de_ Llano), para q~e
prepararan un acta sobre los objetivos y el plan de acción que se llcvana
a cabo. El documento que surgió de ese comité, el 25 de mayo de 1855,
fue el Plan de Monterrey. El acta nombraba a Vidaurri Jefe del Estado, Y
también a una junta consultiva de dnco miembros, para que lo asesora. El

D'AVILA, z~uazu'a 1 ?4-25Periódico Oficial dd Gobierno del Departame11to de
...
,.
Nuevo LBtSn, 17 de mayo de 1855.
" Cardona a Comandante General del Departamento de Tamaulip:is, 16_ de mayo de 1855 El Restaurador, 4 de junio de 1855; PeritSdico Oficial del Gobierno dtl
Departamento de Nuevo León, 17 de mayo de 1855.
m

El Restaurador, 4 de junio de 1855.
"El Restaurador, 4 de junio de 1855: "Señor, yo no soy asesino ni sanguinario:
yo que detesto la rrvoluci6n, be siclo arrojaclo a ella por V.E. • • ."
" Circular de Vidaurri, 23 de mayo de 1855, El Rrstaurodor, 28 de mayo de
1855.

sistema judicial se debió mantener casi sin cambios, y todas las municipalidades del estado fueron invitadas a unirse en la aprobación del plan. El
aspecto más notable del plan establecido para Nuevo León era: " ...reasume
su soberanía, libertad e independencia mientras un congreso nacional. . . establece el sistema y forma de gobierno que debe regir a la República". Este
fue, en su origen, un acto establecido para Nuevo León, pero que luego se
designó para toda la región del noreste. Los estados de Coahuila y Tamaulipas fueron invitados a adherirse al movimiento.111
Ninguna referencia fue hecha en relación al Plan de Ayutla o a sus lideres. Era evidente que Vidaurri y sus confederados consideraban que su
movimiento era independiente y de contenido propio. De hecho, el caudillo
vencedor apelaba al orgullo y el sentimiento de independencia de los hombres de la frontera:

Nuevo Le6n no se compone como los Estados del interior en gran parte
de indios miserables: tenemos conciencia de nuestro deber, y al mismo
tiempo de nuestro poder '.Y derechos, '.Y muy vivo el sentimiento de la
dignidad de hombres libres para dejarnos ultrajar por la fuerza, en lugar
de ser regidos por leyes justas. 16
Naturalmente los oficiales del gobierno nacional censuraron al movimiento
que había triunfado en Monterrey. El general Adrian Woll, comandante
conservador en Tamaulipas, caracterizó a sus lideres como "bandidos y sediciosos" .u El Periódico Oficial de San Luis Poto.sí publicó un alarmante artículo:

Monterrey ha mcumbido al golpe combinado de traidores contrabandistas, y de filibusteros, cuyos vínculos son arrancar a los Departamentos
del Norte su fisonomía, y convertirlos en colonia de los Estados-Unidos .. .18
Vidaurri neg6 rotundamente estos cargos, y también la posibilidad de unirse a los Estados U nidos, o de querer establecer la República Independiente
de Sierra Madre, como muchos conservadores proclamaban. El caudillo defendió su movimiento diciendo que concordaba con los principios de na11

u

368

u

Vivo la República Mexicana, 2 de mayo de 1855.
El Restaurador, 4 de junio de 1855.

" Decreto del General Woll, 28 de mayo de 1855, El fJmnibus, 12 de junio de
1855.
' Periódico Oficial de San Luis, citado en El Omnibur, 6 de junio de 1855.

369

�cionalismo y libertad, e insistiendo en que se convertiría en el foco principal
que liberaría a la nación del despotismo. "Nuevo León es hoy el asiento
en que reposa la libertad, y pronto con la toma de Matamoros se estenderá
más y más hasta llevarla al Palacio Nacional ... " 19

terrey para proteger el centro de su baluarte poHtico. 25 Permaneció en Monterrey sólo el tiempo necesario para preparar y dirigir el ataque a Coahuila.
El 22 de julio una fuerza de 3,000 hombres se dirigió a Saltillo, y al día siguiente expulsaron a los defensores de sus posiciones. 26

En las dos semanas que siguieron, muchos de los pueblos de Nuevo León
habían dado su apoyo al plan que bahía triunfado en Monterrey. La oposición en la región sudoeste del estado fue efectivamente sofocada bajo la hábil dirección de José Silvestre Aramberri y de Mariano Escobedo. 20 Estos
dos jóvenes oficiales estaban destinados a ocupar un importante lugar en la
carrera de Vidaurri; primero como sus defensores, y luego como sus tenaces
oponentes. El coronel Zuazúa continuaba reclutando tropas y recolectando
armas y equipos. 21 Muy apurados por la falta de dinero, los autores de la
revolución se encontraron muchas veces tomando algunas de las mismas
medidas arbitrarias que habían criticado en los oficiales conservadores. 22

Después de esta significativa victoria, el Ayuntamiento de Saltillo aceptó
el plan de Monterrey, y dio a Vidaurri el comando político y militar de
Coahuila. 21 Estos aparentes actos de hospitalidad no cegaron al victorioso
caudillo, quien sabía que muchos ciudadanos de Saltillo se sentían ofendidos por la toma del poder por parte del estado vecino. El apoyo dado por
las municipalidades del norte de Coahuila, al ejército del norte y a su comandante fue, sin embargo1 más sincero. Vidaurri confiaba en el apoyo de
sus parientes y en el de sus amigos de la niñez. En Monclova, la tradicional
desconfianza en los jefes políticos de Saltillo condujo a una entusiasmada
aceptación del Plan de Mooterrey. 28

Vidaurri no se contentó con quedarse ocioso en sus nuevos cuarteles generales. Asumiendo el título de General en Jefe del Ejército del Norte, incursionó con sus fuerzas en los estados vecinos de Coahuila y Tamaulipas.
Tempranos movimientos hacia el este, dieron sus frutos cuando el 30 de mayo, los oficiales de Ciudad Victoria aceptaron el Plan de Monterrey y contribuyeron a la causa con un ejército de 800 hombres bajo el mando de Juan
José de la Garza, gobernador provisional de Tamaulipas. La ciudad fronteriza de Mier también anunció su apoyo al movimiento. 28 Confiado por el
rápido éxito, Vidaurri tornó personal mando de la expedición en contra del
ejército del General Adrian Woll en Tampico.24 Cuando la victoria parecía
fácil de alcanzar, las fuerzas conservadoras de Saltillo atacaron Monterrey,
constituyendo una amenaza para la base de operaciones de Vidaurri. El 13
de julio, d caudillo abandonó sus e fuerzos en Tamaulípas y regresó a Mon-

¿ Cuál fue el impacto nacional de los hechos que eran llevados a cabo en
nombre del Plan de Monterrey? La prensa conseivadora trataba de quitarle
importancia, prediciendo continua.mente que las fuerzas federales eran todavía capaces de destruir al movimiento rebelde.29 Después de la toma de
Saltillo, sin embargo, Santa Anna no pudo continuar negando la grave amenaza del norte. Con su ejército replegado hacia Sao Luis Potosí, el dictador
no tenía fondos ni hombres para reconquistar el terreno perdido.ªº Pero la

11

El Restaurador, 4 de junio de 1855.

• José Silvestre Aramberri a Garza González, 28 de junio de 1855, Correspondencia Particular de Santiago Vidaurri (Archivo del estado de Nuevo León: m.ú
adelante citado como: Corr. Par.).
11 José M. J. Carvajal a Vidaurri, 8 de junio de 1855, Corr. Par.; Enrique Meklenburger a Vidaurri, 11 de juJio de 1855, Corr. Par.

"' Decreto del 6 de junio de 1855, El Restaurador, 18 de junio de 1855; Cir•
cular o. 10, 23 de junio de 1855, El Restaurador, 23 de junio de 1855.
,.,. El Restaurador, 11 de junio de 1855.

.. El Restaurador, 18 de junio de 1855; Boletín Extraordinario, 26 de Junio de
1855; Circular o. 7, 18 de junio de 1855 y Procfamaci6n de Vidaurri a su ejército,
18 de junio de )855, El Restaurador, 18 de junio de 1855.

370

" General Valentín Cruz a General Güitifo, 27 de junio de 1855, Boletfo, 29 de
julio de 1855; El Resta1irador, 14 de julio de 1855; Vrdaurri a Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletln, 14 de julio de 1855, " ... primero es salvar a
Nuevo Le6n que ha puesto en mis manos su suerte".
.. Boletín Extraordinario, 17 de julio de 1855; El Rtstaurador, 21 de julio de 1855;
28 de julio de 1855; l 8 de agosto de 1855; Boletln, 24 de julio de 1855.
ff Proclamación, 26 de julio de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855; Acta
del pronunciamiento de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio de 1855, El Restaurador,
4 de agosto de 1855: " ...Vidaurri. .. ejercerá el mando polltieo y militar de Coahuila, mientras se nombra el Gobernador que con carácter de interino desempeñará
el mando politico del Estado".
11 Coronel Emilio Langberg a Gobernador de
uevo León, 29 de julio de 1855,
Boletfn, 7 de agosto de 1855; Francisco Vidaurri a Vidaurri, 16 de agosto de 1855,
Corr Par¡ Juan Long a Vidaurri, 16 de agosto de 1855, Corr. Par.
11 El Omnibus, 23 de julio de 1855; El Restaurador, 28 de julio y 11 de agosto
de 1855. "Lo de Nuevo León no puede considerarse alannan1e sino por los que
tienen interés en hacerlo valer para sw miras: compuesta de gente allegadiza, y ca•
rcciendo de jefes militares, la facción de aquel Depto. debe wcumbir muy pronto..."
• Boletln, 1 de agosto de 1855; El Omnibur, 27 de junio, 11, 12 y 23 de julio,
2 y 6 de agosto de 1855.

371

�prensa de la capital continuaba diciendo que Vidaurri y su movimiento estaban sostenidos por filibustero de los Estados Unidos y que él deseaba unirse a ellos o crear la República de Sierra Madre. 31 Aun algunos de los liberales y defensores del Plan de Ayutla estaban temerosos ante la posibilidad
de una amistad entre Vidaurri y los yankees. 32 Don Santiago, por supuesto,
negaba estos cargos, reiterando el propósito nacional de su movimiento, y
declarando que su filosofía concordaba con las tradiciones liberales de México. 33
Las victorias militares en Nuevo León y Coahuila tuvieron un efecto inmediato en los círculos políticos nacionales. Las derrotas en el norte di minuyeron la moral de las fuerzas de la dictadura a lo largo de todo el
pa1s e influenciaron directamente en la reanudación de las campañas de
Comonfort en Guadalajara, y de Alvarez en Guerrero. Estas continuas derrotas convencieron a Santa Anna de que su posición era insostenible. El
9 de agosto de 1855, Santa Anna huyó a Veracruz, y cuatro días más tarde
abordaba un barco para La Habana. 64
Las interpretaciones más comunes, dicen que el derrocamiento de la dictadura de México, señaló el triunfo del Plan de Ayuda. En realidad también se debe decir que fue igualmente el triunfo del plan de Monterrey.
Santiago Vidaurri nunca aceptó los pronunciamientos de Alvarez y Comonfort, pero continuó defendiendo la soberanía de los estados del norte, y la
independencia de su acción política. Los líderes revolucionarios del interior,
tanto puros como moderados~ reconocieron que el caudillo del norte había
contribuido en gran parte al éxito de sus esfuerzos. Mientras se hacían intentos para establecer un nuevo gobierno por sobre las cenizas de la dictadura, el papel de Vidaurri continuaba siendo importante.
El Plan de Ayutla, concebido por moderados como Ignacio Comonfort,
había sido redactado en forma vaga con el único prop6sito de atraer gran
cantidad de adeptos, sin tener en cuenta cuáles eran sus ideales. El Plan
11 El U niuersnl, 26 de julio de 1855; El Omnibus, 30 de junio, 9 de agosto de
1855.
ª M. Siliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos, XXVI:
" ... me tem.o que ese Vidaurri sea la avanzada yankee, y que en tanto hable con
tanta. .. en cuanto apoyado en el Norte y contando con sus elementos, pretenda en
último resultado consumar la escisión y establecer la República de la Sierra Madre.
Todo esto me hace caer en un mar de confusiones..."
13 "Verdadero Objeto, Carácter y Tendencias del Plan Polltico de Nuevo Le6n",
El Restauraior, 11 de agosto de 1855.
.. El Omnibus, 27 de junio de 1855; JoH. soN, Tlit Revolution o/ .tlyutla, 6162; SÁNCHEZ llia.NÁNDEZ, 'Las Operaciones Militare! .. ,", 163-164.

372

evitaba cual(!uier ataque directo al clero y aun ontenía una d:sposición tendiente a conseguir la continuación del ejército anteriormente establecido.
Comonfort deseaba cambios, pero no violentos disturbios ni destrucción de
las instituciones vigentes.u Por otro lado, los exiliados puros, habían "corrido
a casa" para asegurar el derrocamiento de la dictadura y al mismo tiempo
para reesb·ucturar la sociedad de México y eliminar muchos de los males
heredados de los tiempos de la colonia. Fueron agrios opositores del ejército
fedcral, y solicitaron su reemplazo por el de una guardia nacional o por fuerims civiles.ª6 Melchor Ocampo reafirmó la necesidad &lt;le eliminar no sólo
a Santa Anna personalmente, sino también a la tiranía clérico-miliu.r de
la cua1 él fue "el hijo' .37 Mientras la dictadura había sido el claro objetivo
para ambas fracciones, pocos antagonismos se habían manifestado, pero con
el éxito vino la renovación de las largas y sostenidas divisiones entre modc-rados y puros. La situación fue complicada aún más por varios individuos
y grupos que se promulgaron en favor de la revolución cuando el triunfo se
hizo evidente, buscando de este modo, proteger sus propios intereses en la
nueva sociedad. En otro famoso disturbio mexicano, medio siglo más tarde,
el novelista Mariano Azuela llamaría a estos elementos egoístas "moscas".88
En los primeros días de agosto de 1855 "las moscas" pudieron ser vistos pululando alrededor de los forjadores del Plan de Ayutla, provocando mayores
complicaciones en el restablecimiento del orden social y político.
El Ayuntamiento de Puebla, un centro tradicionalmente conservador, anunció la aceptación del Plan de Ayutla, dos días después de que Santa Anna
pasara por allí camino del exilio.ªº Luego el 13 de agosto el general Martín
Carrera, comandante de la ciudad de Mé..-cico desde tiempos de la dictadura,
se adhirió al movimiento de Ayutla, al cual se había opuesto hasta ese momento.
ia Lucto MENDIETA v
ÚÑEZ, "La Revolución de Ayutla desde el Punto de Vista
Sociológico", 28-30; Hu..AR10 M&amp;olNA, "E!tudio Constitucional Sobre el Plan de Ayutla
de 1 y 11 de mar.eo de 1854', 205-221; RAv F. BRoussARD, "Comonfort: Misundcrstood Rcformcr" Eugenc R. Huck (ed.), Latin American Stat,smen, Scholars
a11d Scoundrels (West Georgia College Studics in the Social Science.~, vol. No. 1,
1967). 81-83.
,. CHARLES A. HALE, Mexican Libtrali.sm in th• Age o{ Mora, 1821-1823 (New
Haven and London: Yale University Prcss, 1968), 33, 14-1-147.
n ANoah SBRRA RoJA.S, "Los Caudillos de la Revolución de Ayutla", Plan de
Ayutla, 236-275; D. ANSELMO DE LA PORTILLA, México en 1856 y l 857, Gobierno
del General Comonfort ( ueva York: S. Hallet, 1858), 111; RoEDER, Ju/Jrez and
his Mexico, I, 118.
ª MARlANO AzuELA, Las Moscas, Cuadros y escenas de la Revolución (México:
ediciones de "La Razón", 1931 ).
• El Omnibus, 14 de agosto de 1855.

373

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Al principio, la prensa federal vio estos sucesos como una indicación de la
aceptación general de las doctrinas de la revolución, y de un entusiasmo por
el Plan de AyutJa.~ El Siglo XIX fue especialmente optimista:

l

.. .la revolució,t pues, está ya en el caso de cumplir sus promesas, dti reedificar esta sociedad conforme a los principios liberales, únicos que pueden asegurar el porvenir de nuestro país. . . En cuanto al partido liberal nunca estuvo más unido, ni más compacto que en estos momentos.u

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En el norte Santiago Vidaurri estaba de completo acuerdo con los líderes
de la Revolución de Ayutla en cuanto al pronunciamiento de Carrera. El
caudillo apremió a Comonfort y a Alvarez a continuar su oposición a las fuerzas que amenazaban destruir los movimientos en contra de Ja dictadura.

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Este optimismo, se probó más tarde, fue ingenuo e infundado. El 20 de
agosto Carrera anunció que asumía la posición de presidente interino de la
nación, en el nombre de la Revolución de Ayutla:' 2 Una señal de alarma
resonó a lo largo de toda la nación, especialmente por parte de los puros, quienes temían que la revolución cayera nuevamente en manos del ejército
federal . Valentín Gómez Farías, viejo precursor de la doctrina liberal, expresó su inquietud diciendo: "La manera de proceder en la capital no ha
sido ciertamente conforme al plan; se ha dicho una cosa, y se ha hecho otra,
y de aquí la división de opiniones, la confusión y el desorden en que estamos envueltos".43 Los moderados compartían estos temores y Comonfort
informó a Carrera que sus acciones eran inaceptables para el movimiento
que había ~ido iniciado en Ayutla; e insistió que el 'único jefe de la revoluci6n" era Juan Alvarez.H

• "Actas", 13 de agosto de 1855, El Omnibus, 14 de agosto de 1855. ''La guarnici6n de México ha proclamado cl Plan de Ayutla, y ciertamente nos parece muy
racional y capaz de contentar las exigencias de la mayoría".
.., Citado en El Omnibus, 15 de agosto de 1855.
" ''Noticias de General Martín Carrera", 20 de agosto de 1855, El Omnibus, 27
de agosto de 1855.
0 Valentín Gómez Parías a Excm.o. Sr. Gobernador del Distrito General D. José
Vicente Miñ6n, 27 di. agosto de 1855, El Omnibus, 30 de agosto de 1855; ver también Santos Degollado a Carrera, 27 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

.. Comonfort a Carrera, 28 de agosto de 1855, El Omnibus, 7 de septiembre de
1855; Comonfort a Carrera, 30 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

374
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Expr só además, el deseo de que todos los enemigos de la nación fueran destruidos.º De este modo los líderes de Ayutla y Monterrey presentaron un
frente mancomunado en contra del pronunciamiento hecho en la capital nacional. Con tan evidente oposición el 12 de septiembre Carrera abandonó
sus pretensiones de poseer el poder nacional, transfiriendo la situación del
distrito federal a D. Rómulo Díaz de la Vega en nombre del Plan de Ayutla.46 Mientras tanto, otros sucesos en el norte iban a traer más problemas.
Después de la toma de Saltillo el ejército del orte se preparó a continuar hacia el sur y entrar en San Luis Potosí. El 13 de agosto de 1855,
Anastasio Parrodi, lider político de ese departamento, y Antonio de Haro
y Tamariz, general que había asistido a la ascensión de Santa Anna en 1853,
proclamaron el Acta de San Luis Potosí.' 7 A pesar de que fingieron unirse
en la lucha contra la dictadura, que por ese entonces acababa de ser derrocada, los autores de la proclamación no ocultaron sus sentimientos conservadores. El plan disponía la continuación de los departamentos de la nación
y solicitaba el mantenimiento de los fueros militares y clericales. Una de las
firmas en el documento fue la del general Güitián, comandante expulsado
de Saltillo por Vidaurri poco menos de un mes antes.' 8
Vidauni denunció inmediatamente estos sucesos, informando a Parrodi
que a los defensores de la dictadura nunca se les permitiría pervertir al movimiento que había sido proclamado en Monterrey.• 9 tl fue aún más brusco
en su condena al General Raro y Tamariz:

tCree vd. Sr. Haro, que ese ejército corrompido, osado y enemigo de la
libertad sea el que la apoye? Nosotros pensamos de diferente manera.
y estamos resueltos a castigarlo con las armas hasta lmmillarlo, y quitarle
ese orgttllo fatuo con que ha oprimido a la nación por tantos años. , .
y pronto el ejército de estos Estados marchará al interior a realizar su
plan. ..60

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.. Vidaurri a Como11fort, 19 de agosto de l855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.
.. EL Omnibus, 1'.l de septiembre de 1855.
•• Anastasia Parrodi y Antonio de Haro y Tamariz a Vidaurri, 13 de agosto de
1855, Boledn, 19 de agosto de 1855.
'" "Acta de San Luis Potosí", 13 de agosto de 1855, Boldln, 19 de agosto de 1855.
.. Vidaurri a Gobernador y Comandante General de San Luis Potosí, 18 de agosto
de 1855, Bolelin, 19 de agosto de 1855 .
"' Vidaurri a Antonio de Haro y Tamariz, 18 de agosto de 1855, Bolelm, 19 de
agosto de 1855.

375
11

�A pesar de que el general trató de arreglar las diferencias existentes declarando que sus objetivos eran los mismos que los de Alvarez, Comonfort
y Vidaurri1 el caudillo rehusó aceptarlo. 61 Cuando el prefecto en el puerto
de Tampico, indicó su intención de unirse a la fracción de San Luis Potosí
Vidaurri amenazó con oponerse a ese movimiento con las fuerzas armada _B2'
En una carta a Comonfort Don Santiago censura la proclamación de Parrodi y Haro como opuesta a los ideales de los planes de Ayutla y Monterrey, lo mismo que la de Carrera en la capitaJ.0 3 A pesar de desear mantener
estrechos vínculos con Vidaurri, Comonfort era un moderado, y un miembro
de círculos militares, y pensó en la posibilidad de conciliar el ejército federal
con las aspiraciones de su movimiento. F.l con~ideraba a Haro y Tamariz su
amigo personal, y lo urgió a aceptar el Plan de Ayutla. Expresó, además,
el deseo de que Vidaurri estuviera de acuerdo con ese compromiso.u
El caudillo del norte sinceramente deseaba evitar cualquier conflicto con
los líderes de la revolución de Ayutla, y acordó mandar una comisión a discutir las diferencias. Como un gesto más de buen deseo, prometió poner
las fuerzas de Juan Zuazúa bajo el mando de Comonfort en la marcha contra Carrera en México. 56 Reiteró sin embargo, su demanda de que los ejércitos que apoyaban Tampico y San Luis Potosí fueran forzados a rendirse
incondicionalmente. 56 El general Haro tuvo miedo de esta inflexible actitud
y buscó la protección de Comonfort, creando por lo tanto, un potencial rompimiento entre los lideres de Ayuda y Mnnterrey.~ 7
Aun cuando el general Carrera conservaba el control de la ciudad de Mé-

11
!la.ro Tamariz a Vidaurri, 25 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto de 1855;
Vidau.rri a Juan José de la Garza, 30 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto
de 1855.

El Omnibus, 12 de septiembre de 1855.
'" Vidaurri a Comonfort, 19 de agosto de 1855, Boletln, 29 de agosto de 1855;
Vidaurri a Comonfort, 31 de agosto de 1855, El Restaurador, 1 de septiembre de
1855.

xico, en los primeros días de septiembre, la atención de la mayor parte de
la nación estuvo enfocada hacia los sucesos de San Luis Potosí. 68 Muchos
diarios liberales defendieron la posición de Vidaurri; La Revoluci6n de Guadalajara, declaró sobre el caudillo del norte la siguiente: " ...ha comprendido muy bien las verdaderas exigencias de la revolución". 511 Su editor insistió en que Comonfort debía seguir su ejemplo. Los lideres políticos puros,
disgustados por los esfuerzos realizados por los moderados del plan de Ayutla por llegar a un arreglo, vieron en Vidaurri un aliado para su ca\Jsa. 60
Guillermo Prieto expresó estos sentimientos en una carta a Manuel Doblado:

Vidaurri, interpretando en todas ms consecuencias el símbolo democrático, ha venido como a darnos un programa, )' crea V. que es la expresión
ingenua de las necesidades de la revofación . . . puedo asegurar a V. que
en el partido exaltado timen w1 lugar eminente las doctrinas de Vidaurri.61
El 12 de septiembre, el general Carrera decidió abandonar sus pretensiones
de cont,:olar el gobierno nacional, y el Plan de Ayutla triunfó en la capital.~2
En ese momento, Juan Zuazúa estaba preparado para atacar a las fuerzas
de Haro y Tamariz en San Luis Potosí. Demoró, sin embargo, el asalto, a
pedido de Comonfort, Raro y del Ayuntamiento de la asediada ciudad. 63
Durante el armisticio que siguió, una conferencia tuvo lugar en Lagos, y a
ella concurrieron Comonfort, Manuel Doblado y Raro y Tamariz. El 16
de septiembre estos comandantes firmaron los Convenios de Lagos, en los
cuales reconocían a Juan Alvarez como General en Jefe de la Revolución,
Comonfort no consideró que el plan de San Luis Potosí fuera contrario al de
Ayutla, y estuvo muy complacido en invitar a sus proponentes a entrar en su

12

"' El Omnibu.s, 6, 7 y 8 de septiembre de 1855.

.. Citado en El Onmibus, 8 de septiembre de 1855.

"' Comoniort a idaurri, 29 de agosto de 1855, BoleHn, 5 de septiembre de 1855;
Comonfort a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de l855, El Omnibus, 22 de septiembre de 1855; Comonfort a Manuel Doblado, 7 de septiembre de 1855, Documental
inéditos, XXVI.

• Eulalia Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. "Hemos sido burlados en las esperanzas. Por fortuna, el Sr. Vidaurri ...
no transigen, y Jo mismo sabemos harán el Sr. Degollado y Comonfort".

'" Vidauni a Comonfort, 6 de septiembre de 1855, Boletln, 17 de octubre de
1855.

11 Gi.úllenno
Prieto a Doblado, 5 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

11
Vidaurri a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de 1855, El Restaurador, 8 de
septiembre de 1855.

" Haro y Tamariz a Doblado, 10 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

376

12

El Omnibus, 13 de septiembre de 1855.

ª Zuazúa a Vidaurri, 14 de septiembre de 1855, Bolllt!n, 21 de septiembre de
1855; PJUMo FELICIANo V.ELÁZQOEZ, Historia de San Luis Potosí (México: Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística, 1947, 4 tomos), III, 270.
377

�movimiento.$,¿ Declaró además, a la Re olución de Ayutla como triutúantc,
y apremió a Vidaurri para unirse en el acuerdo. 65
Los Convenios de Lagos colocaban a Don Santiago en una delicada situación. íste rogó a Oomonfort cambiara su posición y rehusara admjtir
a los anteriores defensores de la dictadura en el movimiento revolucionario
de Ayutla. f:l unió a su protesta una declaración de independencia para el
Plan de Monterrey:

Al hacer dicha protesta, creo fundarla en el derecho que me da mi /10sición política y militar en esta frontera . .. y en el deber estricto en que
me hallo de sostener el plan proclamado por Nuevo León, Coaltuila y
Tamaulipas ... estos tres Estados que quieren en lo político verdades
prácticas, reformas positivas y goces en lugar de promesas. . . y si bien
el plan de Ayutla se ha generalizado, también el de Nuevo León es aclamado por una inmensa mayoría; de modo que no pugnado con el de
Ayutla, ambos pueden surtir el mismo efecto .. .60
A pesar de estas expresiones de protesta Vidaurri deseaba evitar un conmcto
con Comonfort sobre la cuestión de San Luis Potosi. A pesar de que su ejército e taba a las puertas de la ciudad, y podría haber triunfado en el asalto,
él vacilaba en usarlas. 87 Jugarse por controlar San Luis Potosí hubiera lJevado implícito el riesgo de una completa ruptura con las fuerzas del Plan
de Ayutla. Esto en su momento, hubiera puesto a Vidaurri en una situación más vulnerable.
Muchos prominentes in&amp;viduos en Saltillo, estaban descontentos con la
continua dominación que de sus asuntos ejercían las fuerzas de Monterrey.
Eugenio Aguirre, un representante de esta fracción, fue en los primeros días
del mes de septiembre a San Luis Potosí, y entabló negociaciones con el general Haro y Tamariz.'ª Estos hechos fueron indudablemente una de las ra-

11 "Acta de los Convenios"
(Lagos), 16 de septiembre de 1855, Boledn, 29 de
septiembre de 1855.

• Comoniort a Vidaurri, 16 y 17 de septiembre de 1855, Boletin, 29 de septiembre
de 1855.
• Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, Boletín, 29 de septiembre de
1855.
., Zuazúa a los habitantes de San Luis Potosí, 27 de septiembre de 1855, Bolelln, 4 de octubre de 1855.
15 Manuel G. Rejón a Vidaurri,
10 de septiembre de 1855, El Restaurador, 15
de septiembre de 1855.

378

zones de la hostilidad de Vidaurri hacia ese militar. Las cosas se volvieron
más tensas después de los Convenios de Lagos, cuando José María Aguirre
anunció en Saltillo que asumiría el cargo de gobernador interino de Coahuila, de acuerdo con el Plan de Ayutla. 60 Los Aguirre buscaron el apoyo
de Comonfort para su movimiento, pero Vidauui aseguró al general, que
sus acciones habían estado basadas en sus ambiciones personales, y que ellos
no contaban con el apoyo del pueblo de Coahuila. Afianzando la popularidad de su Plan de Monterrey, en las municipalidades de Coahuila, el cau&amp;llo pidió que Comonfort no permitiera que los anteriores conservadores trajeran discordias entre los miembros de la Revolución Nacional. 70 Las pretensiones de ayuda de Vidaurri estaban bien fundadas, pues varias ciudades
del norte de Coahuila no sólo censuraban a la fracción de Saltillo, sino que
abiertamente abogaban por la unificación del Estado de Nuevo León. 71 El
caudillo no intentaba permitir que los Aguirre rompieran este proceso con
su aceptación del Plan de Ayutla. A él no le importaba mayormente ver a
San Luis Potosí moverse bajo esa bandera, pero no tenía intención de ver que
lo mismo sucediera en Coahuila.
El 4 de octubre de 1855, Juan Alvarez, por largo tiempo reconocido como líder principal en el Plan de Ayutla, fue elegido presidente interino de
México, por un pequeño grupo de moderados y puros en Cuernavaca. En
esta ocasión, el viejo revolucionario dijo: "La principal promesa del plan
de Ayutla está cumplida". 12 Moviendo sus cuarteles generales a México, Alvarez estaba ansioso por arreglar las diferencias con Vidaurri. Algunos peri6dicos criticaron al caudillo, por no dar importancia al Plan de Ayutla. 13
A pesar de esto el nuevo presidente interino reconoció el poderío de Vidaurri en la frontera del norte, especialmente desde que ésta ofrecía una defensa en contra de las incursiones filibusteras desde Texas.u A José María

• José María Aguú:re a Vidaurri, 23 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre
de 1855.
" Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, BoletEn, 29 de septiembre de
18.55.
n CircuJar No. 4, Secretario del Gobierno provisional, político y militar de Coahu.ila, 27 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre de 1855; Emilio Langberg
al Sec. de Guerra, 21 de septiembre de 1855, Bolatfn, 25 de septiembre de 1855;
Francisco Vidau:rri a Vidaurri, 22 de septiembre y 9 de octubre de 1855, Corr. Par.;
Marcial Vidaurri a Vidaurri, 11 de octubre de 1855, Corr. Par.
" El Omnibus, 6 de octubre de 1855.
11 "Ocurrencia Desagradable", Monitor, Citado en El Omnibus, 12 de octubre de
1855.

" A!varez a Vidaurri, 15 y 18 de octubre de 1855, Corr. Par. " .. .la frontera que
tal vez va a ser el teatro de sus operaciones militares y de su gloria. .. "

379

�Aguirre se le permitió propagar su causa en la capital y la prensa generalmente se refería a él como al " ...gobernador de Coahuila, nombrado, según
el plan de Ayut1a",ª pero no recibió ayuda del gobierno interino. Vidaurri,
a su \ICZ. en los últimos días del mes de octubre e.,-presó su reconocimiento a
Ah-arez, prometí ~ntlole lealtad y cooperac;ón. Al mi mo tiempo dejó bien
en claro que el Plan de Monterrey estaba todavía vigente en la frontera,
y que su posición en uevo Lc6n y Coahuila permanecer'ia independiente
ha ta que una nueva constitución fuera promulgada.70 Alvarez tenía muy
poca habilidad para C.'®X obediencia a un caudillo que estaba casi a mil millas
de distancia, y que gozaba de un fuerte prestigio político en toda la nación.
Tanto Vidaurri como Comonfort parecían conformes con el hecho de que
el Plan de :fonterrey permaneciera vigente en la frontera norte, mientras el
gobierno central organizaba sus acciones bajo el movimiento iniciado en Ayutla. 77 Vidaurri también parecía satisfecho con la división de poderes. 78

elementos conservadores, en oposición a la nueva constitución Vidaurri fue
uno de los primeros líderes políticos que declaró esta acción como contraria a los intereses nacionales. Durante los primeros meses de la Guerra
de la Reforma, el caudillo del norte poseía una de las pocas fuerzas efectivas
del campo liberal. A pesar de retener su posición de independencia en la
Regiomontana, el caudillo fue un efectivo defensor del Presidente Benito
Juárez en los tres años de guerra civil. 81 De este modo, el turbulento período
de la historia mexicana, desde la última administración de Antonio López de
Santa Arma, hasta la invasión e&gt;.'tranjera de 1861, fue profundamente influenciado por dos grandes pronunciamientos políticos: el de Ayutla y el de
Monterrey.

El Plan de Monterrey había sido a veces considerado nada más que un
instrumento del ambicioso caudillo de la frontera del orte. 79 No cabe duda,
que la ambición era el principal motivo que guiaba sus acciones, pero el plan
que él había promulgado, alcanzó gran influencia en la política y en la
sociedad de México.
Reteniendo la soberanía palitica en su fortificación del norte, Vidanrri
mantuvo también una separación doctrinal y filosófica con el sistema que
había triunfado en la capital. Los líderes del Plan de Ayutla permitieron y aun
invitaron a las diversas fracciones a hallar refugio en su movimiento. Esto
llevó muchas veces a continuos alborotos y discordias. La doctrina del caudillo en ambio, fue mucho más escrupulosamente definida, y concordaba
con la tradición liberal de José Luis Mora y Valentín Gómcz Farías. Durante los debates que condujeron a la constitución de 1857, el autor del
Plan de Monterrey estuvo aliado varias eces, con los puros de diferentes
regiones de México, especialmente cuando la doctrina del federalismo estuvo
en juego. 80 En diciembre de 1857, cuando Ignacio Comoníort se unió a los
n El Omnibus, 16 de octubre de 1855. "El Sr. Aguirre viene de C=huila huyendo
de la persecuci6n que a él y a otros incfü;duos ha declarado D. Santiago Vidaurri" .
" Vidaw:ri a Alvarez 21 de octubre y 4 de noviembre de 1855, Corr. Par.
'' Alva.rci. a Vidaurri, 1 de noviembre de 1855, CorT. Por; Comoníort a idaurri,
2 de noviembre de 1855, El Restaurador, 13 de noviembre de 1855.
•~ Vidaurri a Alvarez, 15 de noviembre de 1855, Corr. Par. "... dos p&lt;msamicntos
salvadores que nacieron el uno en yulla y el otro en el humilde pueblo de Lam-

pazos..."
•• Scuou:s, Mexican Politics, 3.
• F.RA cisco ZARco, Historia del Congreso Extraordinario constituyente de 1856 y
/857, &amp;tracto de todos sus stsiones , documentos parlam,ntarios de la lpoca ( íéitlco: Impn:nta de Ignacio Cumplido, 2 volúmenes, 1857 y 1861 ).

380

"' Benito Juárcz a

idaurri, 29 de enero de 1858, Corr. Par.

381

�UN IMPERIO MEXlCA O: EL LATIFUNDIO DE LOS SANOHEZ
NAVARRO*
DR. CHARLES

liAJw.s

Universidad de Nuevo México

de la hacienda como campo de investigación ha sido admirablemente expresada por Jaques Lambert, quien escribe: "Nada ha tenido un efecto más difuso y duradero en la historia social y política de América Latina que la gran propiedad".1 Indudablemente este ha sido el caso
en México, cuya historia fue dominada durante cuatrocientos años por la
gran propiedad,2 que en su máxima expresión fue el latifundio, compuesto
de dos o más haciendas. Sin embargo, nuestro conocimiento acerca de la
hacienda mexicana es todavía lamentablemente incompleto. Como nos dice el
profesor Charles Gibson, nos faltan no solamente datos sino un marco conceptual seguro. Continúa Gibson diciendo que en su opinión la hacienda
es una institución crucial, que por varias razones se ha descuidado su estudio, y que sería muy conveniente que hiciéramos un esfuerzo concertado para resolver los problemas históricos que presenta.3

LA IMPORTANCTA

Afortunadamente ya tenemos un esturuo que constituye un notable comienzo hacia la resolución de los problemas a que se refiere Gibson. La

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado
en Monterrey en septiembre de 1971.
-. JAQUES LAYllERT, Latín Amt'rica: Social Structure and Political lnstituli.ons. Trnns.
by Heleo Katel (Be.rkel.cy and Los Angeles: University of California Press, 1867), 59.

• FRAN~ors Ce'EvALmR, La formación dt' los grandt's latifundios en México: turra
'Y sociedad en los siglos X VI 'Y XV11 en Problemas agríe olas e industriales de Mbcico,
VIII, No. 1 (Jan.-Mar., 1956), 3.
1 CHARLES GrnsoN, The Anus Undtr Spanish Rule: a History of lhe Indians
of the Valliy of Mexico, 1519-1810 (Stanford: Stanford University Press, 1964),

406-407.

383

�obra magistral de Fran~ois Chevalier La f ormaci6n de los grandes latifundios en México, no solamente describe y analiza brillantemente la evolución
de la hacienda en los siglos XVI y XVII, sino que perdurará como norma
contra la cual se juzgarán todos los otros estudios respecto a la hacienda.
Basándose en la obra de Chevalier, las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente proceden en dos corrientes. Por una parte, el profesor David Brading de la Universidad de California está completando un
estudio de la hacienda mexicana durante los siglos XVIII y XIX así que
podemos esperar una síntesis que complementará el trabajo de Chevalier.
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones actuales tienen un enfoque
mucho menos amplio. Como indican los siguientes ejemplos, estos estudios
pueden dividirse en tres categorías: los que tratan de la historia de ciertas
haciendas, los que se concentnn en cierta regiones, y por último los que
tratan de ciertas familias terratenientes.
En 1965, Edith Boorstein Couturier terminó una historia de San Juan
Hueyapan, una de las haciendas más importantes del estado de Hidalgo. A
pesar de la falta de fuentes documentales ella pudo delinear las vicisitudes
de esta propiedad desde su fundación en 1550 hasta su destrucción por la
reforma agraria en 1940.4 Un estudio algo más amplio es el que está llevando a cabo el profesor Herman Konrad de la Universidad de Alberta,
quien está investigando la hacienda de Santa Lucía, situada entre México
y Toluca. El trabajo de Konrad, que cubrirá los años de 15 76 a 1780, es
notable porque Santa Lucía fue uno de los principales centros administrativos de los Jcsuítas, controlando unas veinte haciendas subordinadas. En
su estudio Konrad se preocupa especialmente por la composición de los habitantes de esta hacienda. 5 Otro estudio que debe mencionarse es la obra
publicada el año pasado por el profesor Ward Barrett de la Universidad de
Minnesota. Barrett ha trazado el desarrollo histórico desde 1535 hasta 1850
de San Antonio Atlacomulco, uno de los principales ingenios del estado de

Morelos. 0

• EotTH BooRSTEIN CouTUlUER, "Hacienda oí Hucyapan: The History of a Mexican
Social a.nd Bconomic Institution, 1550-1940", Ph D. Disaertation Columbia Univenhy,
1965. See also her "Modernización y Tradición en una Hacienda (San Juan Hueyapan, 1902-1922 )", Historia Mexicana, XVUI, No. 1 (July Sept., 1968), 35-55.
• Herman Konrad, 'Santa Lucía: A Case Study of a Jesuit Hacienda During the
Colonial Pcriod (1576-1780) ', Latin American Research Revi11w, 111, No. 2 (Spring,
1968), 122.
• WIJ&gt;JJ BARRETT, The Sugar Hacienda o/ 1h11 Marquues Del Valle (Minneapolis:
University of Minncsota Press, 1970).

384

Aunque indiscutiblemente hacen falta más estudios de este tipo longitudinal, algunos investigadores se han dedicado a examinar ciertas regiones. La aportación más sobresaliente ha sido la obra de Charles Gibson,
Los aztecas bajo el dominio español. Las secciones de este libro que tratan
de la hacienda representan una ampliación sustancial de nuestro conocimiento tocante a la evolución de la tenencia de la tierra en el valle de
México durante la época colonial. La tesis de Gibson de que el peonaje
fue de relativamente poca importancia en esta región nuclear de México
es provocativa y sin duda estimulará nuevas investigaciones sobre los sistemas de trabajo coloniales. También tiene uu enfoque regional Ward Barrett,
quien a largo plazo se está especializando en la geografía histórica de la
industria azucarera en Morelos desde el siglo XVI hasta la Rcvolución. 7
En 1970 apareció un trabajo que nos aporta valiosos datos sobre la hacienda
en otra región de México. Isabel González Sánchez editó un censo detallado
de las propiedades rurales existentes en Tla..'Ccala en 1712. Además de los
datos, el libro contiene muy útiles mapas y fotografías. 8
La tercer categoría de estudio, la que trata de familias terratenientes, es
un método efectivo para investigar la hacienda, pero al mismo tiempo es tal
vez el que presenta más problemas para el investigador. Ultimamente se ha
sugerido que para entender la hacienda y para poner esta institución en perspectiva es preciso analizar la interacción entre las actividades económicas,
sociales y políticas de los terratenientes y el desarrollo de sus propiedades

rurales. 9
Desgraciadamente esto requiere fuentes primarias, y la falta de estas fuentes ha sido el mayor obstáculo retardando la investigación de la hacienda.
No sólo han sido destruidos muchos archivos, sino que un gran número de
los documentos exi tentes están en manos de individuos particulares y frecuentemente no están disponibles para los investigadores, quienes en consecuencia tienen que contar con lo que haya en los archivos públicos.
Tocante a los archivos públicos, el mayor cuerpo de material sobre la
hacienda lo contiene desde luego el Archivo General de la Nación. Pero
además, en la biblioteca de la Universidad Estatal de Washington se en-

T WARD BAl!RET, ''Historical Geography oí thc Sugar lndustry o( Morelos, México", Latin American Re1earch Reuiew, IV, 'o. (Summer, 1969), 129.

Haciendas y ranchos de TlaxMla en 1712
acional di" Antropologfa e Historia, 1969).

' lsABEL GoNzÁLEZ S.{NCH.EZ (ed.).

(México: Instituto

• JAM11s LocxRART, ''Enconú nda and Hacienda: Thc Evolution of thc Great
Estate in the Spanish lndies", 1-lispanic American 1/istorial Revi11w, XLIX, No. 3
(August, 1969), 429.

385

�cuentra el archivo de los condes de Regla. E ta colección que cubre los
años desde 1534 hasta 1875, consiste de unas 25 000 fojas. Presenta una
magnífica oportunidad, pero hasta la fecha casi no se ha utilizado, principalmente porque todavía no se termina de catalogar los docurnentos.10 El
tercer repositorio público es la Colección Latinoamericana de la Universidad
de Texas. Entre sus manuscritos se encuentran los papeles de la familia Sánchez Navarro.
Hace algunos años que he estado ut.i.lízando esta magnífica colección que
abarca el período de 1658 a 1895 y que contiene unas 75 000 fojas. 11 No
solamente hay un catálogo detallado, sino que los manuscritos incluyen miles de cartas personales y de negocios, informes e inventarios de haciendas,
testamentos, titulas de propiedad y copias de varios litigios. En suma, el
archivo Sánchez Navarro hace factible una aportación al estudio de la hacienda mexicana.
Habiendo tenninado dos estudios preliminares,12 actualmente estoy preparando una monografía que delineará la historia de los Sánchez
avarro
desde 1765, cuando fundaron su latifundio, hasta 1867, cuando fueron confiscadas sus propiedades porque en la familia habían sido partidarios de Maximiliano durante la Intervención Francesa. Este latifundio abarcaba desde
Múzquiz, Coah. al norte hasta Mazapil, Zac., al sur, desde Gómez Palacio,
Ogo. al oeste hasta Saltillo al este. En su apogeo, entre 1840 y 1848 los
Sánchez Navarro eran dueños de más de 6.500,000 hectáreas,13 y su latí-

• JAQU!ll.YN M. GAINES (comp.) Thret Centurics of Mexican Documents: .A
Pareial Calender of the Regla Papers {Pullman, Wash.: Friends of thc Library,

Washington State Unh•ersity, 1963), l.
n Lon. M. SPELL, Research Malerials for llir S!udy of Latin A.merica at the
Uniuersity of Texas (Austin: University of Texas l'ress 1954), 7: "S&amp;nchez Navarro
Papen (1658-1895)". The Library Clmmicle o/ the Uniueuily of Texas, I, No. 1
(SUIIIlilcr, 1944), 31-32; "The Sánchez •avarro Collection of documents for a History
of Texas and Coahuila", Typewritten catalogue, Latín American Col!ection, University
of Texas.
u CHARLES H. ILunus, Ill, The Sánchez Nauarros: o Socioeconomic Sriidy of a
Coahuilan Latifundio, 1846-1853 (Chicago: Loyola Univcrsity Press, 1964) and
"A Mexican Latifundio: The Economic Empire of the Sánchcz Navarro Family, 1765-

1821", Ph. D. D.issertation, Uni\·ersity of Texas, 1968.
11 fuRRts, "A Me.'Cican Latifundio", 26-52; "No. 93-Año de 1829. Testimonio del
expediente que contiene la sentencia de Juez arbitro que obtubo en su fabor el Ciudadano José Melchor Sánchcz Na,-arro de la Hacienda de S0 Juan de Sabinas, y
poscdon de esta, por el Jusgado unico del Valle de Santa Rosa", legajo extending
from September 27, 1827, to June 3, 1829, SNP (2914); José Melchor Sánche2: Navarro to Apolonia Berain di: Sánchcz Navarro, April 2, 1829, MCSN; Vrro AL11.ss10

386

fundio dividido en diecisiete haciendas, íue tal vez el más grande que ha
~xistido en México. Por cierto, tal vez haya sido el más grande de todo d
Hemisferio Occidental.
Dada la extensión y complejidad de los negocios de los Sánchez Navarro,
la monografía está organizada a base de temas en vez de cronológicamente.
La obra estará dividida en las partes: la época colonial, con capítulos sobre
la familia y sus adquisiciones de tierras, la operación del latifundio, el sistema de trabajo, la producción, el comercio y las actividades políticas de los
Sánchez Navarro. Estos temas se repetirán en 1a segunda parte de la obra,
Mé.xico independiente. Se espera que esta organi2aci6n permitirá un análisis detallado de crono formaron los Sánchez Navarro su latifundio, cómo
lo manejaron, y cómo emplearon su poder ccon6mico, social y político. Los
límites geográficos y cronológicos de esta materia harán posible un análisis
de los cambios en la estructura socioeconómica de México durante una de
las épocas más decisivas en su historia -el período de transición de colonia
a nación. Además de describir la evolución de la tenencia de la tierra en
Coahuila, será posible, por ejemplo, explorar las tendencias en la operación
ele las haciendas, examinando salarios, precios y mercados. La discusión de
las condiciones sociales enfocará en la relación entre los amos y sus trabajadores, analizando los métodos, como 1 peonaje, pot los cuales los Sánchez
Navarro controlaron a sus labradores.

Las conclusiones serán que los Sánche~ Navarro no encajan con el estereotipo del hacendado mexicano. Primero, no eran propietarios ausentes,
porque vivían en sus haciendas. Segundo, eran hombres de negocios ante
todo, y formaron su latifundio no tanto por el prestigio de ser terratenientes
sino simplemente para ganar dinero. Además, la extensión de sus operaciones comerciales contradice la generalización que el objetivo del hacendado fue el de producir todo lo necesario en sus propias tierras. El Iatifundio, pues fue solamente un aspecto, aunque el más importante, n fa
subida de los Sánchez Navarro al poder.
Obviamente el trabajo actual no permite una discusión de todas las actividades de los Sánchez Navarro pero trataré de señalar los elementos claves
en la historia de esta extraordinaria familia.
Los Sánchez Navarro habían vivido en Coahuila por varias generaciones,
pues uno de sus antepasados, Juan Sánchez Navarro, fue entre los fundadoRoeLEs, Coahuila y TexG.f desde la con.rumación de la independencia haslo 11l tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo. 2 vols. (México, 1945-1946), II, 265; V1To ALESs10
Ronu:s, Coahuila ,, Texas en la ípoca colonial (México: Editorial Cultura, 1938},

508-509.

387

�res de Saltillo en 1575.H Hasta el si lo XVII1 eran una familia honorable
pero no especialmente distinguida. Pero en 1755, José Miguel Sánchez avarro fue designado el cura de Monclova,1_5 y con est~
cm~ezaron lo
Sánchez Navarro a subir. José Miguel, qwen nunca viaJo mas l~Jos qu~ Zacatecas donde había estudiado en el seminario, no s61o estableció el latifundio sino que también cre6 una organización comercial que estaba estrechamente enlazada con algunas de las casas mercantiles más prominentes de
todo el virreinato. Hasta la revolución de independencia, la fortuna de los
Sánchez Navarro e taría basada en la ganadería y en el comercio.

~;ch~

José Miguel era e ncialmente un hombre_ de negocios. Poco ?~spués de
su llegada a Monclova abrió una mod sta benda. usando las ualidades de
este negocio para especular en ganado una vez que fue desi~ado di~ero
ara Coahuila en 1762. 1º Al año siguiente empe1.6 a adqumr propiedades
~rale e rea de Monclova. Al principio José Miguel tuvo que comprar
parcelas d parramadas, pue to que en aq~el entonces Coahuila ~~ estaba
dominada por latifundios, entr los cuales figuraban los de las_ fanuha~ V~quez Borrego y Gat'".ta Falcón, el de José Flores de Abrcgo, quien babia sido
cura de Monclova, y notablemente el de los marqueses de Aguayo ~u~a
enormes propiedades abarcaban toda la mitad ~eridional de la p~vmcia.
Sin embargo, José Miguel siguió comprando propiedades ~uando qu~era que
pudo, y en 1765 estableció un rancho para la cría de ove1as. _Se traJO . a dos
de sus hermanos de SaltilJo dejando uno al frente de la benda IIDentras
que el otro se encargaba del naciente latifundio. El cura siguió dirigiendo
las dos empresas.
Para el año de 1773 cuando dej6 de ser diezmero, el cura ya tenía un
sistema. Compraba ga.r:ado lanar a precios locales y los reven~ía ven~josamente en el centro del virreinato. Invertía parte de sus ganancias en tierras,
y usaba lo sobrante para comprar mercancías de las casas a quienes había
vendido el ganado. De esta manera fortaleció su posición comercial en Coahuila. La tienda tenía un surtido valuado en uno 20,000 pesos en : 775,11
y dos años después un viajero comentó que los Sánchez Navarro tcn_ian un
monopolio comercial en Monclova.18 Este monopolio había sido un factor
11

ALESStO Rouus, Bosquejos hist6ricos (Mbcico, 1938), 32;
tTO ALEss10
Sal tillo ,n la historia y ,n la ltyenda (Mrxico, 1934), 14, 48, ~9.
.
Vt;o ALEssto ROBLES, Bibliografía de Coahuila, hist6rica y geográfica (MéXJco,

Vrro

ROBLES
11

1927), 384.
11 José Martín Sánchez
·avarro to José Sánchez Navarro, May 25, 1762, S P
(1716)· Legajo dated on Septembcr 22, 1766, SNP (148).
11 HARRtS
"A Mcxican Latifundio", 30-1-312.
.
" FRAY J~AN AousTÍN DE MokFt, Viaje de indios y diario dtl Nuevo Mhico. Ed.
by ito Alessio Robles ( México, 1935), 282-283

388

significante en la expamión del latifundio, porque además de proporcionar
capital para adquirir tierras dejó a varios hacendado en una ituación d ventajosa respecto a José Miguel Estos ganaderos se surtían en la tienda de
Monclova, donde el cura les extendía todo el crédito que deseaban.1 ° Cuando no podían saldar sus cuentas, José Miguel se quedaba con sus tierras.
Claro que había e.xcepciones a e te proceso fundamental: por ejemplo, n
un caso los Sánchez avarro recibieron una merced, y en otro, uno de los
hermanos de José Miguel heredó una vasta hacienda por parte de su mujer.
Para 1821 los Sánchez avarro eran dueños de 325,000 hectáreas y tenían
litigios pendientes por una cantidad de tierras aún más grande. El centrn
de su latifundio estaba situado cerca de Monclova, en la Hacienda de San
11:,rnacio del Paso Tapado, de donde administraban seis cascos subordinados.
El puño de ovejas que tenían en 1765 había crecido a más de 80,000 cabezas de ganado menor, a pesar de Ja lucha constante contra las sequías y lo
indios bárbaro , los azotes perennes de los ganaderos del norte.
El éxito de los Sánchez Navarro se atribuía en parte a la atención personal
que dedicaban a sus haciendas. José Miguel se mantenía al corriente de
lo que sucedía en el latifundio, y además insistía en que se mantuviera un
sistema meticuloso de contabilidad tocante a todos los aspectos de Ja ganadería. Sin embargo, el hecho de que los Sánchez Navarro no eran propietarios ausentes no es totalmente la explicación de su éxito. Otras familias
hacendadas, como los Vázquez Borrego y los Garza Falcón, también vivían
en sus latifundios, pero al fin fueron arruinados por los Sánchez Navarro.
La diferencia crucial era que los Sánchez Navarro tenían capital liquido
procedente del comercio y consecuentemente podían resistir épocas de adversidad. Tuvieron éxito precisamente porque no dependían totalmente de
su latifundio.
La organización comercial que constituy6 el cura naturalmente estaba basada en Monclova, pero se extendía hasta Oaxaca. José Miguel tenía una
bodega en Saltillo para la venta de lana que, después del ganado menor, era
el producto principal del latifundio. 2° Consiguió mercados para estos productos en San Miguel de Allende y en la capital, manteniendo relaciones con
algunos de los comerciantes más destacados del país. En San Miguel su
comprador era el español Domingo Narciso de Allende, el padre del caudillo
de la indeoendencia. Aun después de la muerte de Allende en 1787 el cura

11

HAa1Us, "A Mexican Latüundio' , 206.

• lbid., 192.

389

�continuó negociando con esta casa. En México los compradores iuclu~an
varias de las casas comerciales que disfrutaban el abasto. Por algunos anos
José Miguel vendió su ganado a Andrés Vicente de U rizar, pero_ subsecuen~emente cambió a las firmas poderosas encabezadas por los espanolcs Gabnel
de Yermo y Antonio de Bassocco.~1 José Miguel les compraba a estas casas
gran cantidad de mercancía, la mayor parte destinada para abastecer a los
peones en el latifundio. Además, por algunos años tenía en O_axaca un
representante comercial, cuya responsabilidad era la de consegmr mantas
lo más barato posible. 22
Para llenar los puestos administrativos tanto en el latjfundio como en Ja
organización comercial, José Miguel frecuentemente escog~ a parientes, Y
el hecho de que pudo movilizar a su familia es otro factor unportante en el
éxito que tuvieron los Sáncbez Navarro. Entre las políticas más astutas_ del
cura era la de costear la educación en México de varios de sus sobrinos,
algunos de los cuales llegaron a ocupar puestos de responsabilidad. Entre
ellos figura José Domingo de Letona, quien fue doctoral_ de la cat~dral _de
Qaxaca y después desempeñó el mismo puesto en Morelia .; por Yanos anos
Letona fue el representante comercial del cura en esta ciudades. Desde generaciones atrás, los Sánchez Navarro tenían parentesco íntimo con la familia Arizpe, de Sal tillo, y de los , arios Arizpcs que mandó educar el cura,
el ejemplo más notable es José Miguel Ramos Arizpe, el padre del federalismo mexicano. A través de sus numerosos parientes, José Miguel tenía una
verdadera red de inteligencia por la cual recibía valiosos informes económicos y políticos. Aunque utilizaba eficazmente a sus familiares, el e~ n~
permitía que participaran en las utilidades de s~s varias empresas. Jo~e Miguel mantenía un control rígido sobre la crec1ente fortuna de los Sanchez
Navarro, asegurando que no se rnsipara por herencia.

Habiendo llegado a ocupar una posición privilegiada en Coahuila, los
Sánchez Navarro batallaron para preservarla cuando estalló la guerra de
independencia. El cura y su sobrino predilecto, José Mel~or, tuvieron ~apeles indirectos pero sumamente importantes en el conflicto. Fueron mstrumentales en cambiar la historia de México porque financiaron y ayudaron a organizar la contrarrevolución realista en Coahuila, que culminó en la
captura del Padre Hidalgo en 1811. Entre los conspiradores con quienes
obraron se destacan Manuel Royuela, el tesorero real en Saltillo, quien se

"' Ibid., 179, 187-190.

"' lbid., 231-232.

390

había casado con una Sánchez Navarro e Ignacio Elizondo, quien le debía
10,000 pesos al cura José Miguel 23
Después de la emboscada de Baján, el cura se desconcertó al saber que
entre los in urgentes presos había dos sobrinos suyos, José María de Letona
y José Juan Sáncbez Navarro. Exhibiendo la lealtad familiar que caracterizaba a los Sánchez Navarro, José Miguel usó su influencia para que no
fueran fusilaclos.~ 4 Años después la familia se. podía felicitar, porque Letona
llegó a ser gobernador de Coahuila, mientras que José Juan terminó una distinguida carrera militar siendo el comandante militar del estado. Las consecuencias inmediatas de Baján fueron que los Sánchez Navarro recibí ·ron
las gracias del General Ncmesio Salcedo, comandante de las Provincias Intemas, quien también le extendió a José Melcbor una comisi6n de capitán
en la milicia. José Melchor no qued6 satisfecho, y en 1812 hizo una petición formal para un título nobiliario, el de Marqués de la Casa Sánchez
Navarro.~~ El asunto todavía estaba pendiente cuando México logr6 su independencia. Para entonces, José Melcbor, reflejando el sentimiento de los
criollos en general, había cambiado su actitud polílica y apoyaba fervorosamente el Plan de Iguala.·º
El año de 1821 fue trascendental para México, y también para los Sánchez Navarro. El cura José Miguel, quien había dirigido los asuntos de la
familia por sesenta y seis años, murió en Monclova, dejando tudo su caudal,
valuado en unos 250,000 pesos, a su sobrino José MelchorY A raíz de una
combinación de astucia en los negocios y sagaz maniobta política, los Sánchez Navarro pudieron conservar tocio lo que habían acumulado durante la
colonia. La base que habían establecido en Coahuila les permitió desarro-

,. "Quadcrno 3o. Te5timonio de los documentos en que se comprehende la informacion de la distincion y méritos contraidos por Don José Melchor S&amp;nche:z N::warro en
la contra re~·olución de esta Provincia de Coahui!a. Año de 1812". MCSN; "Relación
-De las ocun-encias desde el año de 1810 hasta el de 1824, por causa de la Yndependa
en esta Ciudad de Monclova, dada por eJ Cura actual de ella, en cumplimiento del
Superior Decreto de 20 de Enero de 1824". October 5, 1824, AGN, Justicia Ecle6iástica, vol. 40, exp. 2.
"JosÉ EL:&amp;UTl!Jl!O GoNZÁLF.Z, Obras compte,as; 4 vols. (Monterrey, 1885-1887),
II, 501, 503.

= Gen. Ncmesio Salcedo to José Miguel Sánchc2 Navarro, April 8, HlU, MOS ;
Same To sa:me, April 9, 1811 MCSN; Simón de Herrera to José Melcbor Sánchez
avarro, May 13, 1812, MCSN; Undated notes from Herrera and from Manuel
Salcedo accompanying this letler, MCSN.
,. HARRIS, "A Mexican Latifundio", 292-293.

" ALEss10 Ronu:s, Coahuila y Texas en la Jpoca colonial, 509.

391

�liarse tremendamente durante las turbulentas primeras décadas de México
independiente.
Bajo la dirección de José Mckhor la familia pasó por un período de consolidación, durante el cual el latifundio recibió el énfasis. La contribución
principal de José Melchor fue la de ganar los litigios pendientes sobre tierras. Algunos de estos pleitos principalmente las acciones contra los Vázquez Borrego y contra los herederos de Ignacio Elizondo, ya teruan décadas
en las cortes. Para 1829, in embar o, José Melchor había triunfado en
estos y varios otros litigios,?S y en consecuencia el latifundio de los Sánchez
Navarro aumentó a unas 700,000 hectáreas. A José Melchor no le fue tan
bien en la administración del creciente latifundio, porque estaba empeñado
en intervenir personalmente en cada detalle de las operaciones, y resultó
cierta desorganización. A pesar de todo, cuando murió José Mclchor en
1836 les dejó a sus hijos el segundo latifundio de Coahuila, y es de notarse
que ninguna de las haciendas estaba hipotecada.

Les tocó a la tercera generación de hacendados Sáncbez Navarro la satisfacción de elevar a la familia a la primera posición entre hacendados
mexicanos, y también más tarde la amargura de perder todo lo que habían
acumulado los Sánchez Navarro durante un siglo. Los hijos de José :Melchor
dividieron la respon abilidad de manejar los a untos de la familia. El
mayor, Jacobo, permaneció en Coahuila y se dedicó al latifundio. El menor,
Carlos, radicó en la capital, llegando a ser abogado zo y dcdicándo e a manejar los asuntos financieros de la familia, a negociar la venta de lana y
ganado, y a reforzar sus conexiones políticas. En vista de la inestabilidad
del país la preservación de la posición privilegiada de los Sánchcz avarro
dependía de su habilidad para maniobrar políticamente.
Cuando tenía solamente veinticuatro años Carlos tomó un paso de una
audacia asombrosa: en 1840 concluyó los trámites necesarios para comprar
en 326,000 pesos, el enonne marquesado de Aguayo, y de esta manera aumentó el latifundio Sánchez avarro a una superficie en exceso de 6.500,000

" José Antonio Rodríguez to José Mclchor Sánchcz Navarro, July 17, 1822, S P
(3417). José Alejandro de Treviño Gutiérrez to samc, Fcbruary 27, 1823, S P (82~;
Note dated on September t 9, 1824, S. P ( 3248) ; "No. 93-Año de 1829. Testimonio
del espediente que contiene la sentencia de Ju arbitro que obtubo en su _fabor el Ciu.~adano Jwé Melchor Sánchez Na\'aITO de la Hacienda de Sn Juan de Sabinas, Y posecton
de esta, por el Juzgado unico del alle de Santa Rosa", legajo extending from Septcmber 27, 1827, to June 3, 1829, S P (2914); José Mel bor Sánchez Navarro to
Apolonia Berain de Sánchez Navarro, April 2, 1829, MCS .

,. Jesús de la Garza to

392

Jacobo

Sánchez

avarro,

June 11, 1838, SNP ( 732).

hectáreas. Carlos les compró el marquesado a un consorcio mexicano-inglés
que lo había adquirido en los aiios de 1823 a 1825. Para cerrar el trato
Carlos tuvo que hipotecar el latifundio, pero en 1850 los Sánchez Navarro
liquidaron e ta deuda a pesar de las dificultades ocasionadas por la Invasión
orteamericaoa.ª0 Uno de los efectos de la guerra había sido que los Sánchez Navarro tuvieron que vender tres de sus haciendas en 1848 para reunir
el capitaJ necesario para acabar con la hipoteca.
De 18-H en adelante el centro administrativo del latifundio fue la hacienda de San Francisco de los Patos, hoy el pueblo de General Cepeda,
Coah. Desde sus oficinas en Patos, Jacobo dirigió Jas operaciones por medio
de correspondencia, y ejercía control a base de un bien organjzado sistema ele contabilidad. Al fin de cada mes le llegaban reportes de todos los cascos,
y además de dar informes sobre la condición del ganado contenían listas de
la herramienta y las armas disponibles, y de las fallas de los pcones. 31 El
número de ganado que tenían los Sánchez Navarro era verdaderamente imponente: por ejemplo, contaban con 250,000 cabezas de ganado menor. Cada
año vendían toneladas de lana en Saltillo y San Luis Potosí, mientras qllt!
las ventas de ganado ascendían a unas 50,000 cabezas anuales. Sus principales mercados eran las ciudades de San Luis Potosí, San Miguel de Allende, y especialmente México, donde tenían un contrato para enviar 14,000
cabezas al año para el abasto. Fue la gran e$Cala de sus operaciones lo que
permitió que los Sánchcz Navarro resistieran las depredaciones de los indios
bárba.ros, quienes devastaron el estado de Coahuila a mediados del siglo
XJX.ªª

Respecto a su actuación poütica, como era de esperarse, los Sánchez avano eran Msicamente conservadores, pero tuvieron bastante éxito en ajustarse a los frecuentes cambios de gobierno hasta que cometieron el error
catastrófico de hacerse partidarios de Maximiliano -Carlos fue su último
gran chambelán. Si no hubiera sido por esto, probable.mente hubieran preservado sus propiedades u los Sánchez avarro hasta la Revolución.

.. ALESsto RonLES, Coaliuila y Tttxa dttsde la consumación,
RoBLES, Coal1uila JI Tttxas tn la época colonial, 508-509.
21

II, 265;

ALEss10

liARR1s, The Sánche.: Navarros, 24-26.

,. Contract belwecn Carlos Sánchez Navarro and Luis del Conde, January 2, 1851,
SNP (2232).

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u

11

393

�SIOLAS

SNP

Sánchez

avarro Papers, Latín American Collcction, University o{

Texas, Austin, Te as.
MC N Manuscritos de la Casa Sánchez Navarro, in posses ion oí Lic. Carlos Sánchez avarro, México, D. F.
AG

Archi o General de la Nación, Mé.-cico, D. F.

LA REPúBLICA DEL R10 BRAVO*
Da. D,w10 M. V10NEss
Texas Tcch Uuiver..ity **
AUNQUE INTERESANTE, la historia de la fantasmagórica República del Río
Bravo, tiene importancia básicamente porque acentúa una condición que
consciente o inconscientemente se verificó a lo largo de la historia de la parte
septentrional de la ueva España -es decir, las necesidades diferente , la
geografía, la historia y la economía del área que se encuentra situada al este
de la Sierra Madre Oriental. La República del Río Bravo duró sólo uno
meses, pero en la ideología de la gente del nordeste, había una gran tradición de un sentimiento de homogeneidad en dicha área. Por ello, un estudio
de la República del Río Bra,·o debe empezar con una fundamentación de
la hi toria y de la geografía de la región como marco de referencia para
lo que se mencionará posteriormente.

El Nordeste de México siempre ha sido diferente del resto del país. El
surgimiento de una nación independiente en 1821 no alteró ni afectó ese
hecho geográfico. En cierto sentido, la separación de Texas lo subrayó. Su
frontera occidental es la Sierra Madre Oriental denominada en el sur Sierra
Gorda; las fronteras septentrionales eran ilimitadas. Integran la región amplios planos y praderas, recor.ridos por ríos poco profundos y en algunas ocasiones estrechos y sin recursos forestales extenso ; la lluvia generalmente es
deficiente. Las únicas fuerzas históricas que intentaban cambiar el esquema
de la población desde la época de los aborígenes (que vivían en un nivel
cultural primitivo), hasta una civilización más elevada, parecían ser los esfuerzos de las naciones europeas que competían para adjudicársela. La historia de su colonización es conocida. Los españoles después de haber con-

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del orestc de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 197 l.
0
Traducción del Lic. Fernando Garza Quirós. Sociedad uevoleonesa de Historia,
Monterrey.

394

395

�qui lado iéxi o y d · distribuirse n forma ccutrífu a a partir del Vall
de México, sólo penetraron tentativamente la ierra Gorda con fines de
coloniza i6n y no llegaron más allá de Tampico.
n colonizador po tcrior,
Luis de Carvajal, conce íonario d l u.evo Reino de León, intent6 tabl
centr min ro n la faldas de la ierra Madre Oriental u sucesor fundó en 1596 la ciudad d Monterrey, acontecimiento qu e lebramos en este
ongreso. Hacía poco tiempo, en el año de 1577, lo intrépido e pañol
pl'O\ nientes del uroeste, habían fundado Saltillo. Durante años 1am ntc
hubo con . iones
sas e insuficientes entre estas ár • e. tensas y ai lada
y la rutilante capital del Virreinato. Lo valcro s f rail , con ri sgo de sufrir el martirio penetraron en e ta región. Algunos lJ garon al Río Dra\"o
alrededor de 1650. L s buscadores de e !avos atrav saron el área. En 1688
se fundó Monclova, el presidio septentrional de Coahuila. Es bien conocido
que las am nazas de los fianc s. n Te: as por l:.a allc y sus col nizadores,
ori 'nnron 1 qu • con,irti6 -d pué d dos frac~ en la colonización pennan nte del oriente de T ·a, que comenzó en 1690. L españoles
fundaron an Juan Bautista en 1701 en el Río Bravo, en el punto en que
cruzaba el Camino Real de Monclova a la parte ori ntal de T xas y an
tonio, di isi te años d pu . P ro en I ínterin la región de la co ta perman ció sin colonizarse y este hecho
convirtió en un problema d cierta
importancia para la Corona cspañolá. Los ingl
introdujeron en 1733
bajo J amparo de fal as pr tcnsione en el territorio de Georgia, que reclamaban los e pañol . ¿Por qu' no iban a introducir5C aquí?
Para
I ni.zar te territorio la Cor na sel ccionó a don J . • el E· and6n, que durante varios años habfa sido el comandant d Querétaro. Tenía
una fama bien ganada de r un fuerte luchador en contra de los indio .
Como en esta área habia cerca de 90 grup0s d indí :nas que hablabatt alrededor de 60 dialecto diferen
te talento militar era de primera necesidad. En relación a su labor ba te decir que durante diez año a partir
de u prim r \.;aje de inspección (que rcafu.6 en 1146), l Conde de ierra
Gorda (título qu d pués o t ntaba), había bosqu jado el estado de Tamaulipas y una parto- d 1 sur de T~· tal y como xiste a tualrnente, lablcciendo una gran cantidad de poblacion que aún perduran.
La naturaleza especifica del nordeste también fue reconocida en otra forma. La parte ptentrional de Nueva España, debido a su inmeruidad
a la am nazas de los aventurero y mercaderes rusos e ingleses, recibió una
designación especial n 1776, en alidad de una nue a unidad administrativa, que
denomin6 la C mandancia General de las Provincias Internas.
Pero la Comandancia General re ult6 difícil de adrnini tra , por lo que
po teriormente se la dividió y la parte. oriental, que se denominó 1 Pro-

396

\.'Íncias lnte1: a de Ori~~t , incluía Tamaulipas, uevo L ón. Coahuila
~exas. Pcmutascno ant1c1par que aún después de la Independ ncia de Mé::\,co,
mantuvo ta de ·gnaci6n para fin milita
y que cuando hubo
problema en T xas, el responsable de restabl er el orden era cl Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente.
Era un con.e pto popular, al iniciarse el iglo XIX que

ta área t nia un

c:ir et_ r propio. Esto en ninguna parte se v tan Jaro como en un memonal o informe r ndido por un sac rdote de Coahuila Wguel Ramos Ariz
(a)
El Co~anch ". C~ando Hispanoamérica encendió la lucha por la~nd .
pendencia en
pana las fuerzas armadas intentaron una reconciliaci6n en
u~ ongrcso o
rt , qu tuvo verifi tivo n Cádiz en 1810. Fu ron invitado representante de varias áreas de la parte espaiiola del n
_
d Las p • . 1
uevo mun
o.
rovmc,as nternas del Oriente enviaron a Ramo An'
·
· '6
1pc, qu1 n
convirli en su. portavoz. En u memorial a las Corte.s describía e ta región
a la que le toco representar, en la siguiente forma:

'Estas cuatro riquísimas_ provincias situada al norte de la u va E.spaita,
ocu~an so~re el ~o {ext ano mis d quinientas I gua d Ion ·tud y basta
un., do 1en_tas ':mt en su mayor latitud. La naturaleza al paso que Ja
un10 entr s,, h 1éndolas omunicabl por sus pa
llanuras, común
curso_ d us ríos Y _producci6n de diferentes frutos en ella. que hac n necesano su mutu~ trafico, 1 s ha puesto lírnit , impenetrabl s r spect.o de las
d Nueva Espana e Inte~as del Ponient , J \"antando por esa parte y por
la may~r- del sur u~~ cordillera de el vadas i rras que en toda su e tensi6n
solo facilitan paso uttl para todo carruaj n la villa d t altillo y b.
mu incómodos para sola caballería".
n poc
~spués de e te brillante resumen tográfico, Ramos Arizpe hace rcfe~cn 1a a I s ~les tares qu u fría la región, mal e tare cuyas causas f l dcJab~ a lo P~ de lo administrador españoles del Imperio. Solicitó un
gob1~~ autonomo para estas cuatro provin ias, sugiriendo la jerarquía de
Republica dentro del Imperio. Por upu to las Cort rechazaron su idea,
pero uan~ meno~ cl informe ilustra los conceptos vigentes en esa 'poca
en la regton noronental. Había un ambiente de regionalismo y hasta se
pu de d ir d
paratismo. Tal vez fu a po ibl u~a provincia independient .
Uno de l~s princip~les factores que hizo que después de )á Independencia
~ d tera . ta 1d a separati ta se en u ntra en las mismas vicisitud
as. de ~ · 1 •
ué del biemo centralizado d 1 período colonial
Me ª 0 mt ntó d entralizarse y organizarse como República Federal. Pero
esta trurtura
ult' xagrrada para la col ni qu ac-.ababa d ob •n r su

po!,~

397

�liberación. No tener ningún nexo con Madrid ni con el Vaticano representaba un vacío en el poder, difícil de llenar por el centro. Fue la época en
que era posible mantener una parte del proceso republicano y federal pero
al finalizar la década que se inicia en 1821 surgió entre los jefes militares
una vigorosa lucha por el poder. Se desarrollaba todo un nuevo proceso
para tranSferir el poder de una persona ambiciosa a otra, pero no había
líderes que desarrollaran un gobierno basado en las tradiciones del país.
En ese período, los estados lejanos llegaron a desilu ionarse y a intentar
mantener el poder federal que les aseguraría un fuerte control de sus propios asuntos. Considerando su historia, no se requiere mucha imaginación
para ver que la frontera nordeste de México podía separarse y hacerse independiente.

Otro factor, el problema de Texas, también ingresó en el panorama. Des-

pués de unos cuanto años de haber ingresado legalmente a Texas siguiendo la huella de Moisés Austin, la inundación de angloamericanos llegó a
alarmar a las autoridades mexicanas. Los esfuerzos para detener la emigración resultaron inadecuados y el gobierno de México vio que era difícil decidir la mejor fonna de aminorar el ílujo. Se intentaron varias m didas,
pero finalmente la inmigración continuó sin ninguna cortapisa.
Los problemas internos de México se agravaron en lo referente a la autoridad central con el advenimiento de Antonio L6pez de Santa Anna, quien
fue presidente en 1832 y dictador ' de facto" en 1834. Consolidó al gobierno
y derogó la Constitución de 1824 que señalaba el sistema Republicano Federal procedió a destruir a los gobernadores estatales y a reemplazarlos con
sus agentes. Zacatecas y Texas se opusieron. Zacatecas fue castigada y la
ciudad fue tomada por las fuerzas de anta Anna con una destrucción y rapiña
inconcebibles. El gobierno obligó a esto mismos veteranos a enlistarse como voluntarios que ayudaran a pacificar a Texas. Se inició la revolución.

En vista de que los texanos consultaron el curso de acción que debían
tomar para oponerse a la dictadura militar de Santa Anna, las personas del
sur del Río Bravo prestaron atención para observar los acontecimientos.
Uno de ellos fue Julián Miracle, que representaba las villas del norte de
la margen del Río Bravo. Este personaje se reunió con el Consejo General
en Te.'Cas el 5 de diciembre de 1835, asem.irando que Antonio Canales, Juan
epomuceno Molano y otros lideres de la parte meridional del Río Bravo
estaban listos para actuar conjuntamente con los texanos. Afirmó que el
gobernador de Tamaulipas don Franci co Vital Ferná.nd z también e taba
interesado en la decisión que tomara Texas y que también Jo estaba el re,·,cnte Comandante General de las Provincia Internas de rirnte, don Pt&gt;398

dro L mu . Para con-oborar su declaración, cuando el gen ral don Jo '
Urrea, al mando de la columna que invadió Texas desde Matamoros hasta
Golia~ e desvió en l~s primeros meses de 1836, se vio forzado a regresar
al . Rm ~ravo ~ara dispersar a un grupo revolucionario que operaba en
M1e~, bajo la ordenes de un tal José Maria González. El mismo Stephen
Austm ob~rvó que: "Las combinaciones en el estado de Tamaulipas son
muy amplia~. para formar una nueva república partiendo desde Tampico
hasta el Pac1f1co ~s proba~le que l~ capitulación en Béjar fuera hecha para
promover ese obJetlvo. . . S1 el partido gana, Texas podría llegar a ser un
Esta~lo de una confederación más pequeña y homogénea, con mayor autonoID!a que la que pudiera tener como miembro de los Estados Unidos''.

r

La intranquilidad en el nordeste se intensificó en el último período de la
d~da 1831-1840 debido a tres factores. Uno era la pr sencia de los ejérCJtos que S~nta Anna había ordenado que se replegaran después del desastre
d~ San Ja~~º· El segundo fue la creciente furia de los ataques de lo indios. Los md1os comanches aparecieron en la margen inferior del Río Bravo
al ~edi~. la década que va de 1831 a 1840. Su aparición fue violenta y
se mtens1ficaron sus correrías en los estado de uevo León y Coahuila. Lo
ejércitos parecían impotentes para evitar sus depredaciones. Por último había insatisfacción con el gobierno central y conservador. Muchas peq~eñas
bandas empezaron a surgir contra las autoridad.es constituidas y durante un
c~rto período Matamoros pareció estar en peligro de ser capturado. Al mismo
bempo, otros estados del norte comenzaron a mo trar insatisfacción entre
ellos Tucvo México y uevo León. Los barcos franceses bloquearon 1~ costa
mexíc~. en_ 183~ durante la Guerra de Los Pasteles, añadieron más fuego
a la dificil s1tuactón, ra que se suponía que los federalistas estaban en contacto con el ofic_i~. francés que estaba al mando del bloqueo de Tampico, y
sondeaba la pos1b1bdad de obtener contra el gobierno central.
En octub~e de 1838 surgió en Tampico una rewelta de proporciones mayores. En vista de que el General Mariano Arista al mando del Ejército del
Norte no la contuvo rápidamente, el Presidente Anastasio Bustamante obtuvo autorización del Congreso para abandonar temporalmente su puesto
y controlar la revuelta. Las fuerzas centralistas tomaron la ciudad en junio
de 1839.

La actividad federali ta también sur!rió en las márgenes del Río Bravo.
En noviembre de 1838 Antonio Canales Rosillo lanzó un pronunciamiento
en Camargo pidiendo el restablecimiento del sistema federal. Poco despué Severo Ruiz secundó el plan en Mooclo\·a. En marzo del siguiente
.iiio, clon manucl María d Llano ex gobernador de rucrn León. lomó los
edificio públicos en Monten y y se declaró por la constitución de 1824. E

399

�· que hab:..
en
= un
. considerable smtim.iento federalista y anticentralista
.1
los u-es departamentos de Taroaulipas, Nuevo León y Coah111 a.

o bvio

Para diciembre, Canales llegó a Matamoros con cerca _de 1,000 hombres
y amenazó dicha ciudad. Después de la caída de Tamp1co y ante la creciente presión militar del gobierno central, los atacantes de Matamoros se
dispersaron. Pero durante el verano apareció el General Juan P~blo Ana~a,
que había ganado fama de líder en la guerra de Ind~pendencia. Se hizo
cargo de este nuevo movimiento revolucionario. Su pnn1era tarea fue_ bus.
d Tª-"'~ Para ello intentó organizar su gobierno.
car apoyo d el gob1emo e ~
•
M'
Hay ciertas pruebas de que propuso una república Federal del Norte de
·xico que incluyera Tamautipas, Zacatecas, Durango'. Sinaloa, Sonora, Nuevo
, Nuevo México y las Californias. Es conveniente hacer notar que se
L eon,
·¡
b",
so una
sabe que Francisco Vidaurri y Villaseñor, de Coahw a, t~ icn prop~ .
•,
d
· 'tó a Texas para que se umera al mov1m1cnto
nacion separa a Y que mvi
'
.
D .
que incluiría Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo Mé..'Clco, mango y las Californias.
Anaya, con comisiones de Canales Y_ de De Llano, llegó a :exas en .el
d 1839. Ofrecía el reconocim1ento de la Independencia de_ T
verano e
.
M d"
tnbuc16n
Util izando como frontera los dos San Antomo y e ma, co~o re f
de ayuda militar en las campañas contra el go b'ierno d e M'exi co . Con erenció con el Presidente de Texas, Mirabeau Bonaparte Lamar y con otros fun.
.
N logró obtener apoyo formal, se desilusion6 de la empresa y se
c1onanos. o
f. '6n de Cafue a Campeche, donde se inmiscuy6 en otras avent\lras. La iacci

;-as

nales quedó sola.
¿Quién era Canales? Había nacido en Monterrey y se desarrolló e~ CaTamaulipas hasta alcanzar la edad madura. Era abogado e m~esmargo,
. r
.6 H b' Mdo
tigador por profesión y líder político-militar por me inaci n.
a 1a s~
en la legislatura de Tamaulipas y era el padre del que por mucho tiempo
fuera el dirigente de Tamaulipas, don ervando Canales.
C secucntemeote Canales asumió el control de las guerras federalistas.
De;: su campamen'tó en el Río Nueces en Lipantitlán partió con una ~uer. d' d la reaión de vaqueros de Texas, federalistas,
za compuesta por LO ms e
t,•
'
300 h
tistas
gente de toda calaña en un total de 1,
omaveotureros, separa
Y
. 1 d' 1 d
·cmbre
bres hacia el Rio Bravo, sorprendió a Guerrero e ta o. . e novi . ·
1 .,
•
·1 fo-L la fuga del comandante centralista Francisco
E •te eJercito tan l.SJllll
rl.lJ
• .
•
· d 1 ·
p •
El ejército llegó a Matamoros y s1t16 esa ciudad, de1án o a mcom:::~da con el .interior. Pero el sitio palideci6 porque muchos tex:o~ ab~donaron el proyecto. Una de las razones que alegaban para a an onar o
fue el disgusto qu prodLtcía la metodología militar de Canales en algunos

a· ,

de sus seguidores. De acuerdo con la versión de un ob ervador, cuando
éste enfrentaba una situación que requería actuación militar, consultaba su
horóscopo. Dibujaba cuatro animales -un león, un águila un cordero y
una paloma- en una piel de cabra que ponía en el suelo. Se vendaba los
ojos y pinchaba la piel con un alfiler.- Si éste penetraba en el cuerpo de un
animal o ave feroz, eso auguraba éxito en la actuación militar. Si sucedía
lo contrario indicaba derrota. Posteriormente Canales abandonó el sitio, y,
en diciembre de 1839, se dirigió cerca de Monterrey, para enfrentarse con
Arista. No pudo derrotarlo en la escaramuza que se efectuó fuera de la ciudad y regresó al Rio Bravo.
Es conveniente hacer notar que en esa época el gobierno de Texas oficialmente desaprobaba a los revolucionarios, porque intentaba obtener el reconocimiento del Gobierno de México, de la Independencia de la nueva
República. Por supuesto cualquier colaboración o ayuda proporcionada a
estas fuerzas antigobiernistas hubiera perjudicado su proposición. El presidente Lamar podía haber estado interesado personalmente en las posibilidades de la frontera del Río Bravo, pero proclamaba una estricta neutralidad y ordenaba que ningún texano cruzara el Río Bravo.
Canales llegó a Laredo en enero 17 de 184-0. En una junta reunida con
ese propósito, proclamó la existencia de la República del Río Bravo, la primera declaración formal de una república tan largamente anticipada en la
frontera del Río Bravo. Aún se conserva u edificio principal. La convención declaró su independencia de México, seleccionó un presidente y un
consejo general. Jesús Cárdenas, un abogado que había sido jefe político
del Distrito Norte de Tamaulipas, se convirtió en Presidente. Vidaurri y Villaseñor1 de Coahuila, era miembro del Consejo y delegado por Coahuila. De
Llano, proveniente de Monterrey, representaba a Nuevo León como concejal y delegado. Juan Nepomuceno Molano, primer alcalde de Matamoros
y primer Gobernador Subteniente de Tamaulipas, representaba a Tamaulipas en calidad de delegado y concejal. Canales continuaba como comandante en Jefe de las fuenas militares. José María Carvajal actuaba como
secretario.
El nuevo Consejo, instalado en Laredo, se traslad6 casi inmediatamente
a Guerrero. Allí se izó la bandera. La bandera n'a dos franjas horizontales
de igual anchura~ la superior blanca y la inferior verde. Del lado del asta
había una franja roja del mismo ancho, paralela al asta en la que aparecian tres estrellas blancas en línaft vertical. Las estrellas pudieron haber
simbolizado a los tres estados directamente implicados. A todos se les pidió
jurar fidelidad a la bandera en una solemne ceremonia que se efectuó en
la plaia. La razón principal para haberse desplazado a Guerrero, era la

4-01

400

H26

�n dicha Íinprenta el gobierno emi.
• d
imprenta en ese 1ugar. E
l R1
ex1stenc1a e una
bl' •t -0 titulado Correo de
io
ti6 un proyecto de un _nuevo ::g:~a pi:b~:oa;;úmeros impresos, solamente
Brauo del Norte. Suponiendo
e·o "reclamaba toda la extensión de
se ha conservado el proye~to.
J uli
hasta el Río Nueces y Coa. . . lm t conocida como Tama pas
terreno illlCla en e
h . 1 . ter10· r hasta alcanzar las montanas,
.
Rí
Medina
y
ac1a
e
10
,
huila hasta e1 O
D
Chihuahua y Nuevo Meuevo
León
Zacatecas,
urango,
comprendiendo

\1 eo!

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,UCO •

. • . 1 esfuerzos para recibir ayuda de
u primera op~raci~n fue re1~:t~, :s San Antonio, para pedirle a José
Texas, con este fin Ca~e_nas se
gw
Texas de la república recién
.
su-viera como agente en
Antonio avarro que
,
b
d
que
la política oficial de Texas
"d
se rehu~o sobre 1a ase e
R ,
nac1 a.
avaiTo
~ ' .
.
1
robleroas de la hennana epuno 1mmscwrse en os P
•
en ese entonces era
,
.
diri .ó su respue ta al Presidente
blica de México. Entre parentesis, Navarro , ~
M .
d los Estados Libres Fronterizos de la Republica
exicana.
.,
e
.
bierno mexicano no podía tolerar una declarac10~
En vista de que el go
M .
Arista que destruyera el movitan atrevida, ordenó al ge~eral . _ananoD
, de una serie de campañas
.
bo l
ctiv1dad militar. espues
rruento y hu a guna a
.
los revolucionarios fueron totald
inarse inconexas,
que sólo pueden enom
d
en Santa Rita de Morelos, Coamente derrotados los días 25 y 26 el mboa.ri~ores huyeron a Texas, su pueTto
h ui·¡a. Canales y alguno de sus"dcod a ra
de salvación en épocas de neces1 a .
.
,
d T as pero sin obtener mna los políticos del gobierno e ex ,
. .
b"
c anales VI· "t6
t
. t .
Texas donde se le rec1b16 muy 1en,
• C' denas fue a V1c ona
,
..
guna ventaJa, ar
d haber recibido las noticias
se le dio un banquete en u honor, espues e
del desastre militar en Coahuila.
l eaba invadir de nuevo Tamaulipas, uevo
Mientras tanto Canales p an
blica De nuevo reclutó
• w· d l nombre de la nu6va Repu'
·
.,
León y Coahuila u 12an o e
movilizarlos hacia la reg1on
av ntureros de Texas y Tamaulipas y empezb .ª las órdenes de S. W. Jordan
,
, un grupo de texanos ªlº
. d d
del R10 Bravo. eparo
di . , llegó a tomar aquella ou a
. d d y·1 t ·a Esta expe oon
para tomar Cm a
on ·
:
bo $altillo. Cerca de Sal.
tuvo que salir con ruro
a
por breve uempo, pero
b ·¿
los que pudieron escaparon a Te.
d Jordan fueron att as Y
b
tillo las tropas e
d Canales altercaban y escaramucea an
iras. Al mismo tiempo las fuerzas ~
ha ta que finalmente Canales
d Ar' ta en la misma zona
contra las fuerzas e
i
ó
1 grado de Coronel y fue uno
. . al b'
e le recompens con e
. .,
e nnd16
go ierno.
,
turó a los texanos en la e.xped1c1on
d los oficiales que dos anos despues c~p
,
e
. , 1 R 'blica del Río Bravo.
de Mier. Con ello se ec1ipso a epu

d ,

Pero la República del Río Bravo no tennínó con esta nota de destrucción
de las fuerzas federalistas de Antonio Canales. Perduró alguna idea de ella
durante dos década. Cuando el General Zacarías Taylor planeó avanzar
de Corpus Cbristi al Río Bravo, al comenzar la Guerra entre ios Estados
Unidos y México, se presentó ante él José Jesús María Caxbajal, ecretario
de la República del Río Bravo y le ofreció la cooperación de Canale si
Taylor estaba de acuerdo en presionar a Canales para desarrollar una república independiente. E decir, Canales pelearía al lado de Taylor y pelearía contra su gobierno al Jado de los Estados Unidos. Cuando se informó de esto al Secretario de Estado orteamericano William L. Marcy, rechazó la oferta. Posteriormente cuando se movilizaron las fuerzas de Taylor,
uno de los coroneles contra los que tuvo que luchar fue Antonio Canales.
Después de esta fecha, hay pocos incidentes y versiones que valga la pena
mencionar en relación con la República del Río Bravo. Uno de ello fueron la
actividades de los separatistas de Brownsville. En 1850 varios grupos solicitaron al Congreso de los E tados Unidos que hiciera un territorio de la
región que se encuentra más allá del Río Nueces. Con ello e peraban conservar sus título de propiedad. Por supuesto, esto no era posible, tal y como
ha sido señalado por Franck H. Duggan en un artículo sobre este tema en el
número correspondiente a octubre de 1957, del Southwestern Historical Quarttrly. La publicación en Brownsville y posteriormente en Matamoros, de
un periódico titulado República del Río Grande, señalaba cierto interés en
este movimiento. De nuevo se volvió a hablar del tema en la d •cada de 1851
a 1860, cuando Carbajal que babia colaborado con Canales en otras aventura , intentó establecer la República de la Sierra Madre, un movimiento
que no pasó del Río Bravo y de Brownsville y que no tuvo importancia
en la llamada Guerra de las Carretas. De nuevo se trató el tema de una cacería de búfalos y se pusieron anuncios en los periódicos llamando a una
junta de las partes interesadas para una gran cacería de búfalos, que empezaría en Corpus Christi, cuya finalidad era establecer la República del
Río Bravo.
En la década de 1861-1870 hubo un movimiento separati ta mucho más
serio, que se localizó en Monterrey. Durante el período de la intervención
francesa en México, la cual elevó al trono de México a Maximiliano. Santiago Vidaurri, caudillo antijuarista, basándose en los factores que hemo
enlistado en relación con el separatismo y us causa y añadiendo a eso sus
propios de eos de poder y control, hizo esfuerzos para lograr ta posibilidad
de separatismo. Basta decir que la idea terminó con el fusilamiento de 1daurri.

403

402

�Esa fue la historia de la República del ~o Bravo . Y los ideales. que
articuló Ramos Arizpe en 1811 nunca se realizar~n, debido a los accide;~
tes de la historia y del tiempo. La idea falló debido a que la mayo~
· ·
· ' la r"'oio'
n en forma
más
estrecha
con el gobierno
las comunicaoanes
uruo
"O"
•
•
•
•
central; parque un sentido creciente de nac10n~o hizo que fuei; inacep:
table el sentimiento de separación y porque úlmnamente la atmosfer~ J:&gt;O
lítica de México cambió, para admitir variaciones den~ de la ~epublica
ermitieran diferencias en el Nordeste. Tal vez la 1mportanc1a de la
que P
•
.: .... ~~ t 6 ·cas sea la conR p 'blica del Río Bravo y otras tendencias separa=....., e n ,
~b u . ,
eal;~., ..on para ampliar el concepto del gobierno central en lo
tn uc1on que r ..,,.....
.
que se refiere a su responsabilidad con toda la nac16n.

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407
406

�MI IONE

DEL COLEGIO DE PACHUCA EN EL OBI PADO DEL
NUE O REl O DE LEó •
DR.

Lt. o

GÓMEZ

c....

EDO

A demy oí American Franciscan
History. W bington

LA RECIO ES DEL OR! TE DE Mixtco fueron evangelizadas casi e.'\: lusivamente por los fran i anos. uevo León a d nde habian llegado ya con Luis
de Carvajal quedó a cargo de la Pro\in ia de Zacatecas, la cual ext ndería
más ad )ante su apo tolado a Ja mayor parte del uevo Santander o Tamau.
lipas, cuando el Col gio de Guadálupe (Zacatecas) hizo renuncia de e tas
m1 ion --donde no qu daban ya asi indios que convertir- para concentrar sus esfuerzos en las d Texas. En la segunda mitad del siglo XVII,
hacia 1674, penetraron en Coahuila franciscanos de la Provincia franciscana
de Jali co, a las órdenes de Fr. Juan de Larios, a quien "con toda ju ticia
-e ibi6 Vit Al io Robles-1 debe dárscle el nombre de Fundador de
Coahuila". A fines d 1 mimo iglo VII tablecieron los misioneros del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro la misión d nuestra
ñora de 1
Dolo de la Puntad Lampazo (ho Lampazo d raranjo) qu fu l b
para la fundación, n los años inmediato d las misione llamadas de) Río
Grande ( an Juan Bautista y an Bernardo}. E tos últimos tablecimientos

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del
Monterrey en lt'ptiembre de 1971.

•

te de México, celebrado en

1
Coahui/11 '1 T,xa.s 111 la IJloea eolo11ÚJl ( éxico, 1938) p. 202. Como es sabido,
Coahuila fue objeto de larga disputa entre las gobcrnacion d la ue\'a Vizcaya
y del
ucvo Reino de León, por Jo que la Audien i de la uev G licia aV"oc6
a si int rinamente la juri.edicci6n de dicho territorio, exceptuadas la, poblaciones de
altillo y P rras que continuaron perteneciendo a b
ueva Vizcaya. Tal
tado
de cow peraist{a en 1673 cuando Larios empezó a proytttar la empresa de Coahuila;
aú se
plica la intcn:enci6n din:c de la Audiencia de la 'ueva Calicia y de los
franciscanos d Jalisco.

409

�s1rv1eron, a su vez, de punto de partida para la ulterior penetración en la
provincia de Texas de los misioneros de los citados colegios de Querétaro y
Guadalupe. Entre dicho colegios y las provincias franciscanas de Zacatecas
y Jalisco estuvo repartida la evangeli7..aci6n del or te de léxico.
Hubo cambios, in embargo, n el de pliegu geográfico de los misioneros
de uno y otras.
í la renuncia en 1766 del Colrgio de Guad lupe a las
misiones del ucvo anlander llevó al reparto de las mismas enlre las cu tc,dias de Taropico (Provincia del anto E,·an ·lio de • {é •ico) y Riov rdc
(Pro incia de 1ichoacán) y la Provincia de z. cateca ; 1Ha se hizo cargo
de las misiones más próximas a las qu administraba ya en 1 uevo León.
Seí años de -pué, en 1772, el Colerrio de Quer'•taro, al que había sido confiada la administración de varias misiones en Sonora -de las abandonadas
a consecuencia de la expulsión de los jesuitas en t 767- solicitó y obluvo
que
le permitiese dejar las que tenía en la r egión del Río Grande
Texas; mientras estas última fueron encargadas al
legio de Guadalupe
---que de sta manera quedó como la única organiza ión misionera n e• .. la del ío rand pasaron al cuidado d lo· fran · -can d Jal' · o,
qu atendía ya las r tantes de Coahuila. Con esto de aparecía d l ese nario
misi nal del oreste de 1éxico el Colegio de Querétaro. Diez años despu' ,
exactamente en 1781, abandonaban también los misioneros de Jalisco -por
orden del primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro
de Croi.x- el territorio de Coahuila, para atender mejor, como los de Querétaro, a sus nuevas misiones de Sonora.

b.s mu;i n de oahuila -incluidas las do 11.ainadas del l 'to Grand fueron entone tomadas a su cargo por mi ioneros nu vos en la historia J.cl
or stc, y aun casi nuevos en el campo misional. e trntab, d franciscanos
del olegio de an Francisco de Pachuca.
o es esta la ocasión ni el lu ar
de ei·poner por extenso lo que si!ffii[icaron en América los nuevos cen r de
actividad que nacierort a fines el I iglo XVII bajo l nombre de ' olegios ap stólicos de misiones de Propaganda Fide", pero algo conviene adelantar bre lo mismo-. El primero fue fundado en Querétaro el aii de
1683 y de allí sali ron en menos de medio siglo los fundadores de \o· colemos del Cristo Crucificado de Guatemala, Guadalupe en Zacatec.as y an
Fernando en la ciudad de México. Mi ionern de este último pasaron a
íundar, en la Po trimerías del siglo /VIII, el colegio de San Jo é de Gracia
n Qriz,aba, y lo mismo hic· ron lo
adalupanos d Zacat, a al i-igir en
1816 otro olegio de misiones en el Santuario de Zapopan {Guadalajara)
que fue el último tablec:do en la ueva España durante la época de gobierno español. Por otra parte, la institución fue llevada desde Centroamérica al Perú, donde el Colegio de Ocopa repres ntó para la América

Meridional
. de Qu rétaro para la América Septentrional. papel similar al d e I C OJegio
Eran esto coleaio
00 s d e mi· ·iones conventos a t'
tituciones "municipal "
d ,
u onomos, con sus propias cons.
- como se ec1a- mefd
d"
1
penor neral de la
d
.
os irectamente al su. .
r en por medio de sus represe t
d
.
corrusanos generales de la • uc E
n antes e América, los
pee tos de menor importancia va spana y del Perú; excepto en alguno as.
y aun sto por breve tiem
1
1 .
tu\·1cron. e:entos de la 1·uri dice·,
d l
. .
po, o co eg10s es100 e as Provmcias donde t '
e nutrieron principalmente con personal 1
.
cotan us sed~.
con una decidida vocación ~· .
1 vo untano, ya formado, que llegaba
, ionera. os que venían d E g neral la mayoría, aunque lo cole ·o no su .
e_ pana -por lo
llo:. y pcninsulare~ deb'a
gi
, •
fneron la nvahdades de crio1 n pasar un mtrumo de d"
1
pero mucho se quedaron en llas
. iez anos en a misiones,
institución, los col oios d nus· , o fcn los colegios, por toda su vida. orno
o
tones ueron considerado
1
tantes más puros de la vida 1. ligiosa
.
o •r pr,
Y muchos de sus s ·como
·
, encon los grandes evangelizador d l
.
mmoneros nvahzaron

o

s e a prunera época.~

En la rueva E paua
- ex1· tia
, la Provincia de San D'
.
una rama especial dentro d la O d d
. iego perteneciente a
De calzos. Como éstos habían "d r en e Sdan Francisco, la llamada de los
SI o encarga os d l
··
Y otra regiones del Extremo O nentc,
.
. e asparDllS1t 1ne de.. Filipinas
y el cammo
saha por Mé,üco fueron erigi d a· h f
.
ª a es Il1Js1ones pavcntos en la J~eva Esnaña cqnu o 11c ~s .ranc1scanos "descalzos , a}~no con:ie
s1n-1e n de refu!!i d
l
esp ras por la "na de la Ch" .,
,
º o urante
a. largas
llla que tema su base
ul
convento fue erigida rimero la
. .
en cap co. Con e tos
( 1599) d an Die"o d: 1' .· . Cu:od1a ( 1580) y después la Provincia
cisco de Pachuca. La ram~ ideo louno,'De tales ~nventos fue el de San Fran.
,
e s
esealz s no mul6 al
· • .
interes d l resto d la Orde
·
,
prmc1p10, 1
1
que representaban los cole i: p;r ;; nueva dmo~a1iclad de acción misionera
,ista quiz: del prcstiaio ,,,. , , ~ ed oplagan a F1de, pero más adelante en
.
o· , e ·1 o e ta e
ol gios l D
. .
1
ne esidad de adoptar la inst'tu "6
D d
•
esca 1.0s mt1cron la
gunas Provincias "d cálzas" td ClE n. - 1 e 1723 habían ido obteniendo al.
e pana a facultad de e · ·
1 ·
.
iones, aunqu no totalmente su·Je t os a los estatutos de Inoc
ngir ca· eg10s
XI de mtque e gobernaban los restantes col ·o .
.
enc10
por los
dida a toda la "D al .,
egi s, en 1725 di ha facultad fue extencez tanto de España como d A , .
de pués, en 1727 ' s concedió a la p fO\."Incia
. . d e an Dtego
e_ menea.
Dos años
que pudiese
cri-

' Sobre la organi1.aci6a de estos colegi

Draz, Los Colegios d1 Propagtinda F"d
Publicado antes en la fe\.'Ut;a
el t m.a.

véa•e

J{'

.

1 dO(UIJl~ntado ettud10 de Féux SAlz
H"ispa~oamlnM (Ma?rid, 1969; 179 p.).
a r.rpan1co. Es el meJOr que exi te 50brc

Missi:11:u'n

411

410

�gir uno de estos colegios de misiones, lo que efectivamente hizo en el convento de Pachuca; dicha erección fue confirmada por decreto de Propaganda Fide del 6 de julio de 1733, dándole por campo de apostolado los indios infieles de los "montes de Zimapán". El colegio quedaba, sin embargo,
sometido al ministro provincial de San Diego y con otras limitaciones que
restringieron su actividad misional. Confirmada su erección por real cédula
de 23 de abril de 1741, estableció efectivamente, o se hizo cargo de, algunas
misiones en la Sierra Gorda o Sierra Madre, al norte de Zimapán. En 1764
administraba todavía las de San José de Fuenclara (Xiliapan) y la de San
Juan Bautista de Pacula; en la primera se hallaba como ministro Fr. Juan
de Guadalupe Soriano, autor de una Doctrina Christiana en lengua pame y
lundador después de la misión de Bucareli en plena Sierra Gorda. s

En conjunto, la obra misional del Colegio de Pachuca fue má bien modesta durante los primeros cuatro decenios de su existencia; nunca alcanzó,
ciertamente, el éxito logrado por los misioneros de San Femando en las regiones adyacentes de la Sierra Gorda propiamente tal. Parece que esta falta
de resultados fue achacada por algunos al hecho de que el Colegio dependía de la Provincia de San Diego, que no lo dedicaba enteramente a tareas
misionales. Se buscó por este motivo su separación de la Provincia, lo que
fue logrado en 1771, quedando desde entonces el de Pachuca bajo los mismos estatutos por que se gobemaban los restantes colegios de misiones. Es
de notar que el primer guardián de este nuevo período independiente fue
Fr. Antonio de Jesús Sacedón -poco después nombrado primer obispo de
Nuevo León- y que el capítulo guardiana! en que fue elegido estuvo bajo
la presidencia de Fr. Rafael Verger, quien sería el segundo ocupante de la
mencionada diócesis y quien estableció su capitalidad en la ciudad de Mon• JACQUBS SousTELLE, La Famill11 otomi-pame du. Me.tique Centt"al (París, 1937)
concede mucha importancia a "Doctrina" del P. Soriano. Sobre la misión del Plá•
tano o Buca.reli hay noúcias en un interesante expediente de 1792-93 que pertenece
a la Colección Conway del Instituto Tecnológico de Monterrey. El P. Soriano aún
vivía en 1793, anciano y enfermo; la Provincia de San Diego consintió en mandar
uif ayudante al P. Soriano, quien recayó en su dolencia y hubo de ser relevado e.n
mano de 1796. En mayo de 1797 era ministro alli Fr. Tomás Portillo, quien había
venido de España para el Colegio de Pachuca en 1783 · en febrero de 1798 ya se
hallaba servida por un cura secular.
En cuanto a los decretos que be mencionado en el texto, pueden verse en Bu[larium . ..
Discalceatorum de Fr. Francisco de Madrid, t. III (Madrid, 1745). Los datos sobre
misiones de Pachuca en 1764 se encuentran en un expediente que se conserva en
AGN. California.,. vol 38, Iols. 224-80. Noticias sobre el origen del Colegio en FER·
NANDO ÜCAAANZA, Mtmoria.s de la Academia Me~i,ana de la Historia, X. 1951,

terr,ey. Un tercer hijo del Colegio de Pachuca, Fr. José M. de Jesús Belaunzaran, fue sexto obispo de Monterrey.
Sin duda ninguna, la actividad misional del Colegio de Pachuca aumentó
n~tablemen~e a raíz de su separación de la Provincia de San Diego. La fábnca material fue ampliada y mejorada gracias principalmente a las limosnas del rico minero don Pedro Romero de Terreros. E to permitió acrecentar el personal religioso, lo que se hizo con varias expediciones de misioneros
colectados en España. La prunera de que tengo noticia constaba de 36 religiosos Y salió de Cádiz para Veracruz en octubre de 1783 a bordo de las
f ragatas "San Pascual Bailón" y "Aurora Cantábrica". Habían
'
sido colectad~s por ~r. ~fatías de los Dolores Crespo y entre ellos figuraba Fr. Eusebio
VillareJo, Fr. Tomás Portillo, Fr. Antonio Ruiz, Fr. Manuel Gorjón,
Fr. Miguel Ferrando y otros cuyos nombres hallaremos en los documentos que irán en apéndice. En una segunda expedición, que vino al Colegio en 1789, aparecen -en un total de 16 sacerdotes y 3 hermanos legoslos nombres de Fr. Juan Bautista Castelló, Fr. José Peiró de Bonclia y Fr.
Francisco López, a los que también se menciona en el presente trabajo.•

d:

A todo esto, el establecimiento de la Comandancia general de las Provinc!as Inte~as h~b!a traído consigo una ola reformista en todos los aspectos,
sm ex~l_urr el misional. Su primer comandante, Teodoro de Croix, comenzó
por vmtar (1777-1778) Jas regiones orientales de su gobierno -entre las
que se contaba Coahuila- y debe haber juzgado que los misioneros de Jalisco debían abandonar aquellas misiones y reunir todos sus esfuerzos en Sonora. De hecho, en el otoño de 1781 entregaba las misiones de Coahnila
-incluidas las dos llamadas del Rio Grande- al renovado Colegio de Pachuca. No es inverosímil que el nombramiento del Guardián de Pachuca
para primer obispo de Nuevo León y las estrechas relaciones que los Condes de Regla (Romero de Terreros), grandes protectores de aquel Colegio
roantenían con el Caballero de Croix -como se llamaba a don Teodor~
hayan tenido que ver con la entrega de las misiones de Coahuila a los mi~~neros de Pachuca; pero esto no pasa, por mi parte, de ser pura especula~on. Lo que sabemos es que se hicieron cargo de aquellas misiones hacia
fmes del año 1-781. Su labor allí parece haber sido notable. En anticipación

• La documentaci6n correspondiente a estas expediciones se encuentra en AGI
Juzgado d, Arribadas&gt; leg. 166 (533). En el actual archivo de la Provincia del Sant~
E\'angclio, de México, fie conserva un grueso volumen con importantes documentos
sobre la actividad misional del Colegio de Pachuca.

372-376.

413

412

�de los testimonios que insertaremos más adelante vale la pena copiar el juicio
que tal labor mereció al virrey Revillagigedo en su famoso Infonne de 1793: 5

maulipas-- "se han costeado -dice- por su jetos particulares bienhechores
que proporcionan los mencionados religiosos del Colegio de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos correspondientes".

"Los del Colegio de Propaganda Pide de Pacht~ca --escribía- se entregaron de todas las misiones [de Pachuca] desde el año de 1781, con
real aprobaci6n de S. M. que solicitó el señor caballero de Croi:v:, siendo
Comandante general de Provincias Internas; y no hay duda que estos
religiosos han correspondido a las esperanzas bien fundadas de su. virtud
y celo, pues es notorio que han restablecido hasta lo posible el estado
decadente en que se hallaban las miswnes de la provincia de Coahuila;
pero resplandecerían más sus afanes apostólicos si lograsen la reditcción
de las numerosas parcialidades de apaches, lipanes, matagees y mezcaleros, que siempre se han resistido al catequismo '.Y al StLave dominio del
Rey, y que han ejecutado las mayores hostilidades en las Provincias Internas''.

De esta labor apostólica de los misioneros de Pachuca en Coahuila y uevo Santander -siempre dentro de los limites del obispado de Nuevo Leónse ocupan los infonnes que el lector puede hallar al final de este trabajo.
Son los síguientes:

Además de administrar estas antiguas m1S1ones de Coahuila, tenían fundadas los misioneros de Pachuca en noviembre de 1793, otra cuatro en el
Nuevo Santander, según veremos en el apénd:.ce documental n. V. Revillagigedo las considera entre las mejores de todo aquel territorio. Tres d~ ellas
habían sido establecidas bajo sus auspicios y respecto a la cuarta -Palnutos--acababa de ordenar su traslado a dicho lugar desde el primitivo que ocupaba junto a la villa de San Fernando. "Trasladada al mencionado sitio
de Palmitos -prosigue Revillagigedo O -la misión de Nuestra Señora del
Rosario, nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros porque poseen muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino
de Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales". Añade
también que, de las tres misiones nuevas, sólo la de an Vicente de Presas
del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda pues las de Nuestra Señora de los Angeles y de San José de Palmas -ambas en la sierra de Ta-

• Conde de Revillagigedo, "Informe wbre las misiones", n. 184 (reedición de José

Bravo Ugarte en "Colecci6a México Heroico", No. 50: México, Editorial Jus, 1966!.
Por lo que mira al estado de estas misiones antes ele la entrada de los misioneros de Pachuca el Diario y derrotero de Morfi, quien las visitó en l 777-1778
con el Caballero de' C{oix, no refleja una gran decadencia, aunque es cierto que las
misiones se hallaban llenas de problemas como los restantes establecimientos de la
región.
• Informe cit., Nos. 305-.306.

414

1) Informe sobre las misiones de Coahuila y :R..ío Grande pol' su Presidente Fr. José David al Obispo de Nuevo Santander (San Bernardo de Río
Grande, 3 de marzo de 1786) .

2) Estado de dichas misiones hasta 31 de diciembre de 1786 por el citado Fr. José David.
3) Carta del Colegio de Pachuca al Virrey, acompañando un estado -que
no se ha encontrado- de las mismas misiones, hecho por Fr. Mariano Bisuete, antiguo ministro de San Miguel de Aguayo (Pachuca, septiembre 23.
1787) .

4) Informe particular de la Misión de San Bernarclino de la Candela por
Fr. Tomás de la Portería al P. Guardián del Colegio de Pamuca (San Ber-

nardino de la Candela, octubre 19, 1789) .
5) Informe general al Virrey de todas las misiones del Colegio de Pachuca por su guardián Fr. Isidoro de Puertollano (Pachuca, noviembre 16,
1793).
Todos estos documentos fueron redactados con motivo de la investigación general sobre el estado de las misiones americanas, dispuesta por real
orden de 31 de enero de 1784. En 1a Nueva España comenzó a realizarse
en 1785, al principio con vistas particularmente a Jas misiones que habían
estado a cargo de los jesuitas, pero pronto fue extendiéndose a las misiones
en general reclamándose informes tanto de los superiores reJigiosos como el~
los obispos y autoridades civiles. Toda esta masa de información sirvió para redactar el gran Informe de Revillagigedo (México, dic:.embre 27, 1793) .7
Este informe es un documento notable, pero utilizado críticamente, a! igual
que cualquier otro documento histórico. Los redactores del Infonue toma' El original se encuentra en AGI. Indiferente, al principio del legajo 2735; hay
una copia en AGN. México, Hi.rloria, leg. 42. Fue publicado íntegramenle, aunque
no siempre con absoluta corrección, en el Diccionario de Historia )' Oeogncfla, t. V,
pp. 426-472. Bravo Ugarte, en la reedición citada ya en este trabajo, parece que se
limitó a transcribir el texto del Diccionario.

415

�ron de las distintas -y a veces divergentes-- relaciones llegadas a la Secretaria del Virreinato, lo que les pareció pertinente, y aun las complementaron con sus propios juicios. Por este motivo, se necesita una edición critica
del Informe, que nos dé, en primer lugar, su texto auténtico y en segundo
lugar ponga de manifiesto, a través del examen cuidadoso de las relaciones particulares, la fidelidad y criterio con que las últimas fueron aprovechadas. Desde luego, es f ác.il verificar que estas relaciones particulares
contienen muchos más datos de los recogidos en el Informe de Revillagigedo.
Los informes que se publican a continuación parecen sinceros y fidedignos; no son del tipo "edificante" y ponderativo que suele darse en esta clase
de documentos. Contienen gran abundancia y variedad de noticias que el
historiador avisado sabrá aprovechar. Puesto que mi principal objeto, en
esta ocasión, es dar a conocer tales documentos, me abstendré de alargarme
c:n comentarios. Quisiera, sin embargo llamar la atenci6n sobre el cultivo de la
caña y del algodón en las misiones del Río Grande, lo mismo que sobre el
manejo independiente que los indios tenían de sus bienes. Por otra parte,
el informe de Fr. José David ( 1786) sobre las misiones del Rfo Grande puede complementar lo escrito por Robcrt S. Weddle en su excelente libro San
]ua11 Bautista, Gateway to TBxas (Austin and London, University of Te.x.as
Press, 1968), qU:en parece que no conoció testimonio alguno acerca de di-

chas misiones entre 1772 y 1790.

I
ESTADO ACTUAL DE LAS MISIONES DE LA PROVINCIA DE
COAHUILA Y R10 GRANDE DE LA USMA JURISDICCióN.
~O DE 1786
Mcs1ÓN DE

SAN

MmuEL DE AouAYO

LA FUNDARON LOS Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de
Jalisco, como medio cuarto de legua distante de la Villa de Santiago de Monclova, capital de esta jurisdicción, nunbo al Occidente, no se sabe en qué
uño por no haber instrumento alguno ni en el archivo de dicha l\-{.is.i.60
ni en el del Gobierno, pero pudo ser a fines del siglo pasado.1 El año 1781
en el mes de octubre, por orden del Señor D. Teodoro de Croix, entonces
1 Erigida en abril de 1675 bajo el nombre de "San Miguel de Luna", por el alcalde mayor de Coahuila, don Antonio Balcárcel Rivadeneira y Sotomayor, quien

416

=::ante General d~ estas Provincias, se entregó a los Religiosos Des-

e.

.P.S. Francisco del Apostólico Colegio del Real y Minas de la

dad ed

Se compone d e d os barnos,
.
eliuprimer e dPachuca.
. di
contiguo el uno al otro·
0
e m os que
d A
. Uam.an de 1a Misºó
: n con el título de San Mirucl•
e guayo. Este Bamo se compone de 46 familias de ,
º
descendientes de los indios llamados C 1
'
estas sólo do son
fundó dich Mº .6 . 1
o orados, que fueron con los que se
isi
n,
os
restantes
son
negro
.
tas N . ,
, ,
s, CO}Otes
y mulatos, y otras cas.
o se con que titulo se han agregado a vivir en ella ,
se denominan hijos de la Misión El n,
d
' s1 que todos
cho Barrio
1 • .
.
umero e personas que compone di. . d es e sigweute: Casados 47; niñas de todas edades hasta 20 años
47 , VIU as 6.
,

ª

El Segundo Barrio nomin a do p uebl o d e Ntro. Padre San Francisco de la
~ueva Tlaxcala se compone de varios tlaxcaltccos, los que pasaron a estas
tierra~ desde el Pueblo que hoy existe en la Villa de el Saltillo baj 1 d
vocación de
- oD .aMa a-, dSan Esteban de Tlaxcala, por orden del Yllmo • Senor
n el F
u
eman ez de - Santa eruz, ob·ispo de Guadalajara, y aprobación del
Excm
.
. o. e Yllmo. Senor D. Fr. Payo de Rivera, Arzobi po de México Vmtermo
- a ¡os I nd10s
. nuevamente convertidos a Ycultivar
irrey
. ' con el. fin
. d_e ensenar
las tierras y Vlv1r vida sociable. Catorce fueron las familias d ti
1
que hi ·
•
e axca tecos
c1eron asiento en esta Misión, las que han multiplicado de tal
~h
.
~~
años
se -~um.eran 104 matrimonios, niños de todas edades hasta veinte
' runas de todas edades hasta veinte años 119 viudas 10, V!U
. d OS 3•

170

pocos meses antes había fundado en 1
,
•
Guadalupe de Nueva Extremadu
(A as cercanRtas la ciudad de Nuestra Señora de
ra
LES!UO
OBLE.S Coah ·¡
T
O
r;o/onial pp 243-46) p
'
Ut
Y exas en la época
'
•
·
arece que antes había 51'd
• •d
patrocinio de San Francisco para lo . di
lax º. ya eng¡ a otra misi6n bajo el
s m os t caltecas (Obr
·,
27
Toma.ron parte en estas fundacio
.
a c1 ·• pp.
1-72).
San Buenaventur:1 y Fr. Manuel~~ !\Juan ;e Lanos y sus compañeros Fr. Dionisia de
levantó J·unt
ll
. . e
nu. ara proteger a los nuevos establecimientos
o a e os un presidio asimimi b · 1 d
.
•
Francisco de Coahuila' . º6 '
o ~Jo a a vocac16n de San Francisco. "San
.
SJrvt
con frecueocta para designar a las d
..
sus pnmeros - . ánd
os 1DJS1ones, en
,,
h
an~s • cu . 0 empezó a usarse la denominaci6n de "San Miguel de A .
yo no e podido averiguarlo, pero sucedia
1723 ' s1. bien
. conJuntamente
.
gua
la de "San F
.
d
.
ya en
con
rancisco e Tla.'Xtala' (ALEss10 RoBt,Es 0
5.41
como veremos, prevaleció "San '.Mi el de A
,, ' • c.,.
-42) • Más adelante,
Toda,
1777 1
gu
guayo para des.1gnar a ambas misiones
via en
, e PADRE Mou1 (Diario d
·
habla del "pueblo de Tlax la"
d la ~. mote;º• p. 8~'. ed. Del Hoyo-McLean)
Aguayo.
ca
Y e
.rancher1a o II1ls16n" de San Miguel de

417

�española y en ella
l 1
Todos estos como los llamados indios, hablan . a. engua
2
se les administra los acramentos y Palabra Divina.
como a dije, entregaron, con las
El año de 1781, en el mes d~ _octubtcole ·o ~e Pachuca de Misioneros
otras de esta Provincia esta M1s1ón a
...1~:-:~tr ClO., o espiritual un solo
con ru ~~= ª
Descalzos y desde este ~o corre
d d l Señor Dn. Teodoro de Croix,
•.
' 1 d Misionero por ar en e
rehg10so con titu o e
'de estas Provincias, y nombramiento de sus
Comandante que entonces e~a
r . como los demás repartidos en las
prelados. El zelo con que ast este .r~ igi~so
me toca a mí decirlo; V.S.
. . s desempeñan su mmisteno, no .
otras M JS1onc
se podrá informar de quien tuviere por converuente.
.
l .edad de nuestro Católico Monarca
El Sínodo, que por vía de l~~sna ~ pt tas Misiones es de cuatrocientos
se ha dignado conceder al Mimstro l e des . . tran en las Reales Cajas de
al
los que se e a mm1s
cincuenta peso anu es,
,
d é
I el gasto d e cera, o blata y reparo de ornaS Luis Potosi: y e stos sa e
l di .
En el tiempo que esta
'
. tes al CU to VU\O.
,
mentas, y demás pertenec1en
h
dado los más que la f ábnca
Misión lleva de fundada no consta que ayaalnb
un amito. Así lo formal
, 1 ·
J 5 tlaxcal tecas una
a Y
ch
material de la '.g es1a, y ~
dr :nu deteriorado, pero con su mu a
como lo material lo hallo este b~a e, eny lo material de dicha fábrica, que
solicitud lo ha adornado muy talen a t
en la composición y compra de
lo forro • esto es,
.
es muy capaz como en
'
t"
ara el Altar Mayor, sm graalgunos ornamentos un retablo de. !eTc iv~!odo misas y varias limosnas
var a los indios, pues todo ha sali o e su
,
ue
agenció
en
tierra
fuera.
.
q
· de san figuel ce•
.
61 5• la Misión o bamo
No pagan obenc16n alguna, s o i
1 d la Purilicaci6n de tra.
d l año que son a e
}ebra tres fiestas en el curso e Se.:,
d Guadalupe y la del Patrón San
. '6 d
uestra nora e
.
Señora, la Apana n e
.
,
fri'ol y en todo rigor importan qumcc
Miguel, la que pagan en trigo, maIZ ~eco!. e a aber la de antiago Após. p dre
Francisco su paga en
pesos Otras tres celebran los tlaxcal
.
d l
Ntro a
an
,
tol. Ntra. Señora de Gua a _up ~
.
las tres antecedentes como se
.
del ml.Sillo importe que
los mismos efecuvos, y.
uien dé razón, yo me persuado ser por
han introducido estas fiestas no hay q nas rimicias de maíz, que llegan a
devoción de unos y de otros. Dan algu
p
.
1os inf0 nnes que incluimOll
.
e nos proporcionan
1
Compárense esta. CJÚ"aJ con as qu s Coahuila :Y Texas, pp. 265.75, disp~t.a la
en el presente trabaJo. AL~s_s10 Roa~ , Fernández de Santa Cruz a Coahuila en
exactitud del relato de la vwta del _obl.S~ d
{ot~ Padilla que atribuye la formael .testimoruo
e indios
~
·
d e\ e·•
t
1675-76, pero parece acepar
.
de lo
tlaxcaltecas a gestiones
i
lizaci6n del presidio Y el cstablecllil.lCnto
tado obispo.
i

418

dos cargas; de trigo como carga y media, y frixol como una fanega; voluntariamente las ponen en la iglesia sin saber quiénes ni cuánto de cada uno.
En esta Misión hay una Cofradía la que fundó en 1682, en su General
Visita' el Yllmo. Señor D. Juan Santiago León Garav:to, bajo algunas Constituciones, como el que paga en 20 reales por su asiento o entrada, que confesasen y comulgasen, e hicieren la fiesta de la Purísima Concepción, bajo
cuyo título se erigió; que el siguiente día se cantase misa y vigilia por los
cofrades difuntos, y en falleciniento de cada uno se dijere una misa por su
alma. Por dicha fiesta y aniversario dan la limosna de seis pesos en reales
por las dos funciones.
Esta Cofradía la fundó dicho Señor Illmo, con el fin de que hicieren su
Capilla y contiguo a ella un Hospital con sus piezas separadas en donde
se curasen los enfermos de uno y otro sexo de la Misión. Para este efecto
dejó dlcho Señor Yllmo. 35 cabezas de ganado mayor y algunas mantas con
las que se cubriesen los enfermos; todo consta de las Constituciones de dicha Cofradía. En los fines del año de 1781, en que tomó la po e ión el
actual Padre Misionero, nada existía, no se sabe si por descuido de lo indios o robos de los bárbaros. El único fondo que en el día tiene es una
viruta, de la cual anualmente se fabrican tres o cuatro atTobas de vino, y
una o dos de aguardiente cuyo producto percibe el mayordomo, quien
da sus cuentas anualmente cuando se hace la elección ante el Señor Cura
de Coahuila, el que con u Notario las reconoce, sin tener en ello inteligencia
ni ingreso algimo el Minisu·o y sólo tiene voto en la elección de mayordomo.
Sólo tenía en dinero el año pasado de 84 cuatrocientos cincuenta pesos, con
los que el actual Padre Ministro en el mismo año fabricó la capilla y enfermería (que no se habría fabricado después de más de cien años de fundada dicha cofradía) como se ordena en las Con tituciones, y estaba ya
mandado por la é¾:,"Tada Mitra .
El método que han observado en lo perteneciente al gobierno político,
desde que se fundó la Misión hasta de pocos años a esta parte, era el irse
alternando en el gobierno con los tlaxcalteco , de manera que en un año
era el Gobernador de la Misión y el Alcalde de Tla"Xcala, y otro al contrario.
Esto se observaba así por una Real Orden que habían impetrado los tia.·caltecos cuando entraron a poblar estas tierras. De pocos año a esta parte
• A esta visita del obispo Garavito dedica Ar.Ess10 Ro»LES el cap. XVIII de su
obra citada (pp. 277-87) valiéndose de importante documentación.
o conoció, .sin
embargo, la Relación oficial del propio obispo, que posee todavía, en dos volúmenes,
el archivo arzobispal de Guadalajara. Lo relativo a Coahuila se encuentra en vol.
segundo.

419

�.

ert
ue los indios hacen su cabildo Y
e su e q
.
d
,.
q , virtud lo hayan ejecuta o as1,
los tlaxcaltecos el suyo; no consta en ue
1 p . . I haya así
uede resumirse que algún Señor Gobernador de a ro~~1a ,o
P.
p
•t
algunas quioleras que entre ellos se onginanan. El Sr.
dispuesto para evr ar
.
h
!!ÚJl
. .
nf a las elecoones las que se acen se.,,
Gobernador de la Provmc1a co mn_
, e~ las instrucciones que
y segun
' y nf'
. , de s
disp onen las Leyes Generales del Remo,
. . 1 d en la co mnac1on
su
dicho Señor Gobernador de la Provmcia es a
·t . , Municipal
.
no consta que tengan alguna otra constl uc1on
oficios, gob1ernan :
para su gobierno.
al
.
común ni en particular,
Ni uno ni otro Barrio tiene fondo guno, m en ~
1
edi, en su
.
as ue el Rey nuestro senor es conc o
más que las tierras Y agu q
. .
tlax ltecos
las que tiefundaci6n las que están repartidas entre md10s y
ca
' y
'
. .t
y en ellas hacen sus labores, pero con esta
nen cuatro leguas en c1rcw o.
,. l
.
ue
diferencia, que los tlaxcaltecos tienen repartidas ~r f = d as tie~rasti 0
les pertenecen en las que cultiva cada uno por s1, co
al o ma \
frixoles y alg~dón cuyos frutos regularmente son de poco v ulor. por o e. lares de sus casas c tivan SUS vil
oblado de las tierras; y algunos en os so
armente
~.
ch
algun' vino aunque poco y algunas frutas. Regul
rutas y cose an
,
'
son buenos trabajadores los tlaxcaltecos.
d . d. d la Misión viven en el dBarrio de
,
No así los que con títulos e m. 10s de
·d d y aunque e comun
an Miguel que estos tienen las tierras e comuru a
, f .. l
tr·go
.
'
el
dazo que cultiva, cosecha ma1z, nJo y i ,
siembra cada unoti:d poi;e su mucha desidia y flojera. Ellos por sí mismo
pero en corta can
siembran, cosechan y venden sus frutos.
11
L mismo en los agregados que,
No se cuenta costumbre buena en e os, y o
. . d 1 Mi . ,
. .endo en la compañía de los indios, se llaman h1J0S e a
ion.
por estar vivi
b •
· go y lascivia
·gualmente
son
dados
a
los
vicios
de
la
em
naguez,
JUe
,
d'
T odos 1
•
la
tanta que aun estan o
a lo que se agrega su innata flojedad,
que es
. ' decli en al
sobre ellos sus gobernadores y alcaldes, no pueden consegurr se
qu
.
.
. , d las sembradas y aguas competentes para su
cultivo de sus terras, temen o.
ra dos al~udes de maíz es muy trabajaregadío, de suerte que el que si.erob
, . b es una fanega. esto
d
lo mismo en el trigo, pues el que mas s1em ra
,
or, y
l 11
cosechar porque así como está en -el campo lo
muy rara vez o egan a
'
d C ahuila de lo que se
alb ata vendiéndolo a alguno de los vecinos e o
,
b
:
e~ue aún acabadas de levantar las cosechas, ~e pongan a hacer bar ac~s de maguey para comer, por no tener con que mantenerse.

se han separado los gobiernos,

d

J;

MISIÓN DE

UESTRA SEÑORA OE LA VICTORIA
DE NADADORES

E tá situada esta Misión como siete leguas rumbo al Occidente de la
Villa de Monclova o Coahuila. Se fundó poco más o menos que la antecedente con tres naciones de indios llamados gavilanes, tedocodamos y colorados. Por haberles enviado algunos indios tlaxcaltecos que los instruyeren
en el cultivo de las tierras, fue tal su inquietud que intentaron quitar la vida
a dichos tlaxcaltecos, y lo hubieran ejecutado si éstos no se hubieran puesto
en salvo. A poco tiempo de este atentado huyeron al monte, que visto por los
tlaxcaltecos que eran pocas familias, poblaron la füión. Los que han multiplicado tanto que hoy se numeran 70 los matr:monio .
iños de todas
edades hasta 20 años, 77. Niñas d las mismas edades 77. Un viudo }' diez
viudas. Con el discurso del tiempo se hao ido agregando otras castas de
gentes como son otomíes, jauromarcs y mulatos, de suerte que en el día
apenas se hallará una de las dichas familias que se componga de puros
tlaxcaltecos. Todos hablan el castellano en el que se les administra. 4

En el mismo mes y año que la antecedente misión se entregó por orden
del Señor Caballero de la Croix al referido Colegio, y de.sde entonces corre
con su administración espiritual un sacerdote del mismo Colegio con el mismo titulo y nombramiento que el antecedente; goza del mismo Sínodo, el
que se le administra en las Reales Cajas de San Luis de Potosí, y del que
saca dicho Ministro la cera y oblata para el Santo Sacrificio de la Misa;
no se pagan obenciones, sólo celebran tres fiestas que son la de la Patrona
uestra Señora de la Victoria, la de Santiago Apóstol y Santa Rosa de
Lima, y por todas ellas pagan el valor de doce a catorce pesos en los efectos
de pollos, maíz, trigo y frixol, y en los mismos efectos dan de limosna como
otros doce pesos para el Sermón del Entierro de Cristo en el Viernes Santo
por la tarde. Suelen ofrecer algunas primicias de los frutos que cosecha,
pero en tan corta cantidad que los ponen en la iglesia en platos regulares.
' Había sido fundada por los padres Fr. Francisco Peñasco y Fr. Juan Barrero a
unas cuarenta leguas al noroeste de Coahuila, con el título de S:inta Rosa. Ante
la hostilidad de los indios vecinos fue necesario mudarle a un lugar más cerca de la
capital de la Provincia, donde tampoco pudo subsistir, ~iendo trasladada finalmente,
hacia 1688 al lugar actual. En 1732 fue erigido, pegado a e!ta mísi6n, el pueblo
de ' 'ucstra Señora de la Victoria de Casa Fuerte", con indios tlaxcaltecas traidos de
la misión de San Francisco de Tlaxcala, junto a Monclova. Véase el acta de fundaci6n y otros datos en ALEss10 ROBLES, Coahuila y Ttxa.s, pp. 532-35. E tá
claro que el nuevo pueblo y su titular llegaron a prevalecer, como sucedió en otros
casos semejantes; pero en la Relación enviada en 1746 al primer Revillagigedo se
habl.a todavía de la "Misión de Santa Rosa de Nadadores'.

421
420

�El actual Ministro está concluyendo ya una buena igle:i~ aunque de adobe,
es la que halló era una pequeña capilla. Está proveida de buenos ornapu
mentos para el culto d'1,,;n
,.. 0 . El gasto en ésta es el, indispensable
..de cera
y oblata para el Santo Sacrificio, lo que sale del Smodo del Munstro.
No hay cofradía alguna, sólo una Junta o Hermandad de Nuestra Seño::
de la Victoria, su Patrona; ellos de su motivo la han ~und~do por la gr
devoción que tienen de esta Soberana Reina, para quien s:.~brao de cod
,
trigo de común lo cosechan corriendo con su
munidad un poco e matz Y
•
..
,
·
dan cuenta
producto sin intervención del Padre M1s1onero, y asi a ninguno
de ellos, de los que sacan la cera para sus fiestas y dan alguna cosa para
ayuda de la material fábrica de la iglesia.
No tienen fondo alguno más que las tie1Tas y aguas que les d'.o el Rey
nuestro señor, las que anualmente reparte el gobernador y CabJdo e~tre
todos para la siembra de maíz, trigo y frixol: cada uno levanta por ~1 su
la .-vnende donde y como le parece. En lo que toca al g?b1erno
ch
cose a, Y -·•·
Al ald
m', disponen
lítico todos los años nombran su Gobernador Y c e sei:,-n
po
'
·
nr·rma en sus oficios el Señor Gobernador de fa, Prolas Leyes, a quienes co 1
.
.
vmc1a, por cuyas Instrucciones y Leyes Generales se gobiernan, sin tener
otras municipales.

ro;;·

Todos generalmente son aplicados a la labranza, por lo qu sjembr;
, fr1·xol y chile y de tres años a esta parte se van de ican o
maiz,
•
•
·
l
f b ·
l Si;mbra de la caña vulgarmente llamada de Castilla, de a que a n~an
a a
.
ah
' su mucha aplicasu dulce que, aunque es poco por empezar
ora, se~
fición, podrán con el tiempo cultivar mu~_ª, por tener uerras y aguas su
cientes para ello: lo cual será de mucho uul.

.
ch o tr1ao,

MxsroNES

DE

Río GRANDE, DuLCE Nm,1BRE

DE

JEsÚs

DE

PEYOTES

Esta Misión está situada en los confines de la Provi~cia de Coa~uil.a,
ta leguas de la Villa de Monclova, cap.tal de esta Jur1sc~m~ó unas cuadelrenRío Grande Es la más antigua de las Misiones de Río Grand1cc1 n y once
·
' d b"li d
de er~ la más pobre, la má-s decaída, la menos poblada, y la ma~ ~ i_ t~ a
d; iuerzas, comparada con las otraS que están situadas en esta Junsdicc16n
de Río Grande.
- de 1688 los Religiosos de la Santa Provincia de J~La f und aron el ano
.,
e el d1a
.
dios
llamados sixames cuya poblac1on se compone n
' los m
liseo rnn
'
h
• s'
'
.
.
. . d
19 muchachos de todas edades asta 18 ano
de 14 matr.unomos, seis v1u os,
1
T d en
9 niñas de todas edades hasta doce, una viuda y dos so teros.
o os
-

tienden y hablan con perfección el idioma castellano, aunque entre sí usan
del suyo propio.
En el mes de nov:embre de 1781 que llegamos a esta tierra los Misioneros
del Colegio de Pachuca se hallaba esta Misión sin Ministro alguno, y el
Padre de la Misión ele Vizarrón corría con su administración. La causa era
el haber fallecido el Ministro de ella y así estuvo hasta el año de 84 en el
mes de agosto, que envió el Colegio religioso para su administración. Viendo
el Señor Don Juan de Ugalde, Gobernador que era de esta Provincia, la decadencia de esta Mi ión, y que podía consistir en la falta de ministro, varias veces me suplicó le pidiese al Reverendo Padre Guardián, como por su
instancia lo hice, pero por falta de religioso no pudo llegar hasta dicho mes
de agosto del 84. No ha podido lograr el Sínodo, no sé el porqué, sí que
siempre le ha franqueado desde su fundación la piedad de nuestro Católico
Monarca; tengo representado sobre ello por medio del señor D. Pedro Quirós
a ese Superior Gobierno, pero no he tenido respuesta, por lo que dicho
Padre Mini tro en cerca de año y medio que está en la Misi6n son innumerables los trabajos que ha padecido por faltarte este socorro, y no administrándole dicha limosna será imposible permanecer en dicha Misión, y
tendrá que volverse al Colegio, de que se seguirá indefectiblemente su total
ruina en lo e piritual y material: y lo mismo en lo e piritual de la Villita
de Gigedo que administra de ruego y encargo, pues es dificultoso que el
Padre Ministro de V.izarrón pueda correr con la administración espiritual
y temporal de las dos misiones y lo espiritual de la villita.

Por cuenta de dicho Ministro del Colegio de Pachuca corre la administración de esta Misión con el título y nombramiento que los antecedentes.
f:ste los instruye en los dogmas de nuestra Santa Fe, les administra los
Santos Sacramentos, y as-:Ste todos los días por mañana y tarde a la explicación y rezo de la Doctrina, a que asisten todas las indias e indios, por la
mañana al rayar el sol, antes de salir a su trabajo, y por la tarde después
de haber venido de él. El presente Ministro no está instruído en el idioma
de los indios, y no lo necesita respecto a que ( como llevo dicho) todos hablan y entienden periectamente el castellano. No goza al presente de Sínodo
alguno, ni percibe obenc-:ón ni derechos, y sólo se mantiene con bastante
penuria y escasez de la limosna de algunas misas que le remiten del Colegio, y de lo que le acorren algunos compañeros. La 3glesia está con la
suficiente decencia, y ninguno otro gasto se hace en ella que el indispensable
para la celebración de la misa, rezar el Rosario, y ornamentos, que todo
sale del común, pues no hay cofraclía ni hermandad alguna.
El gobierno de estos indios consiste en la subordinaci6n, y (sic) todos

423
422

�.
ellos mismos eligen cada un año según disponen las leyes
tienen a uno que
d R ·¿ r los que son confümados en sus
con el título de Alcalde y otro e egi o '
.
J . : . de este
w
án d Río Grande Juntamente USuCl&lt;l
empleos por el Senor ap1t
~
tatu~ alguno municipal sino por
Territorio, sin que sean go~erna o~ p;:n:: ni ramo que el trabajo de los
las Leyes Generales. No tiene ro.
. gu.1
•embra de maíz [rLxol, chile y
•
• ..i:
s reduce a una sin ar st
'
mismos mu.ios, que e
.
t para su sustento por mano
d'
les distribuye semananamen e
algo on, que. 6:
. mplea el sobrante en su vestido y demás necedel Padre Mmonero, qwen e
,
sario, llevando de todo cuenta y razon.

e .

. di en nada 5e diferencian de las de los haLas costumbres d e estos m os
in
.
tierras· son or su naturaleza floxos, perezosos y ~ -

bitan tes de estas
·
P
. .d d
ltronería sin que les sirva de
lin d 5 al trabajo amigos de la oc10s1 a Y Pº
,
di
c a o
'
.dad que llevan con gusto por no re estímulo su des?udez u otra neces1 lo~ indios más dóciles de estas Misiones
mirla con traba]º· No obstante,. sonl
b. me y no los de1·e de la mano
,
d
t ·endo qmen os go ie
de Río Gran e, Y_ eru
. S n oco cuidadosos de sus cosas, por lo
trabajan sin especial repugnancia. o p
.d d
. gil .
que soy de sentir nada se les puede fiar a su cw a o y V1 anc1a.

'b dichos de maíz frixol, chile Y
Los frutos que se cosechan son los arn a
l
, - d Castilla.
,
. .
tual 1 ha hecho sembrar a guna cana e
,
algodón, y el Mm1stro ac .
os
tinuada sea de mucha utilidad
r lo que se espera que, con
'
fal
se da h erroosa, po
tirnaci6n regularmente por . ta
a la Misión. Los frutos son de poca es
de poblaciones que la consuman.
.
famili ni cultiva cada uno el terriLas tierras no e tán rcp~tidas por
1 as,J ti •a de la fisión detcnni.
.
ede smo aquel que a us o
l
tono que qlllere o ~u
, d d
, así a laborearlo como a regar o,
. )
ncurnendo to os e comun
. '6
nada ( sic ' co
.
d l bor son comunes a la Mtst n
l
echarlo
Los
mstrurnentos
e
a
N
guardar o y cos
. d I
oducen los efectos que se cosechan. o
ue se habilita de ellos e o que pr
qt'
dicho pueblo más ramo de industria que su labor.
.ene
de esta Misión es deplorable, aunque no tanto. como
El estado actual .
e ella el actual Ministro. Consiste su población en
cuando tomó posesión &lt;l
•ieJ·a en donde se encierran las
. 1
ch acueros una ga1era v
.
once Jaca es o
~ . '
_
donde \·i e el Padre Mimslro, Y
senn·11 as, dos cuarhtos bien pequenos en
una regular iglesia.
.
las familias arr:ba mencionada . El
En los once chamacuer~s ~ab1~~ l 27 de ao-osto de 84 y desde entonces
actual Ministro tom6 posesión de e a e f ezada: a todos los indios e indias,
h.asta el presente se han dado os veces r .d
un todo todas las muje,
d
·lio Se han vesti o en
que carecian e este amo .
. de
. se han tomado quince hachas,
res que estaban en el sumo grado de m cenc1a,

quince azadones, dos arretas y se han aperado los demás instrumentos ( en
un todo) de labor, por cuya total falta estaban imposibilitados de trabajar
sus tierras. Se ha tomado una manada de 25 bestias y se han pagado más
dosciento.s pesos que se debían; todo esto, con algunas yuntas de bueyes y
algunos otros socorros que se han dado a algunos indios en particular que
se hallaban más necesitados, ha salido de la labor hecha en estos dos años.

Es constante ha estado esta Misión poderosa en todo género de bienes;
ignoro de qué resultó su decadencia ( al último de referir el Estado de todas
las Misiones diré mi parecer) aunque de su total ruina no hay que buscar
más causa que la falta de ministro, que ha tenido por algunos años, La razón viene a los ojos: si en año y medio que ha que se le volvió a poner
Ministro se le ha aviado con lo que Jlevo dictado en el párrafo antecedente,
que hará si se le vuelve a poner para siempre? Sin duda volverá a: u antiguo esplendor, y máxime si se hace aplicar a los :indios a la cría de ganados
como tiene determinado el actual Ministro, por ser la tierra muy a propósito
para este efecto, sin embargo de estar situada dicha Misión en un paraje
en donde hacen mucho daño los indios enemigos.
Las hostilidades obligaron a los indios de esta Misión a buscar algún
patrocinio. Siendo gobernador de la Provincia D. Pedro Rábago Terán, solicitaron un destacamento de soldados, el que no se les conccdí6; pero para
no dejarles sin consuelo se arbitró fundar como un cuarto de legua de la
M.isi6n, en sus mismas tierras, una villa de españoles que sirvieran de abrigo
de los indios y juntamente les instruyeron en los oficios más necesarios. Todo se verific6, menos esta instrucción, aquel amparo y calidad que prescribi6 el Sr. Virrey habían de tener los nuevos pobladores. Los mulatos,
coyotes e indios fugitivos de otras partes fueron los pobladores y españoles
que se alistaron para instruir a los indios y poblar en sus tierras. ¿ Qué podía
de aquí resultar? Lo que enseña la experiencia, los continuos juegos, hurtos, el público ocio, la ninguna aplicación al trabajo, y el echar a perder
con el mal ejemplo a los indio .

La administración de los vecinos de esta villa está a cargo y encargo del
Padre Ministro de dicha Misión del Dulce Nombre. Consiste dicha villa llamada San Pedro de Gixedo en 33 matrimonios, 3 viudos y 7 viudas, 7 libres,
28 mozos como de 18 a 24 años, 51 párvulos y 42 párvulas.
o tiene iglesia
y sirve a sus moradores la de la Misión. Nada recibe el Ministro por la administración, s6lo sí las primicias que voluntariamente ofrecen, que se reduce a
una poca de fruta verde, y unas siete u ocho fanegas de maíz anuales, que emplea el Ministro en cera para la iglesia, que es lo único con que concurren dichos vecino~. No tiene ramo de industria alguna y sólo \-iven de
425

424

�sus labores y alguna cria de ganados, que todo es muy poco por su_ muta
,
, .
en gran miseria pero contentos. En esta villa ay
holgazanena, y as1 :~ven
.
itán de Río Grande, quien le da
un teniente de Justicia subordinado al Cap
M' .6
1 mismos que en 1a
1s1 n,
d
el título. Los frutos que en ellas se an son os
d' d al
'd d los que regularmente suelen tener ven 1 os
aunque en menor can ti a ,
tiempo de la cosecha.
MISIÓN DE

s.

BERNARDO DE

Río

GRANDE

La fundaron los RR.PP. Apostólicos del Colegio de la Sanhta Creluz ~e
· l
cargo estuvo asta
ano
Querétaro a principios del presente S1g_ º. a cuyo
de N p San Fran1771 ó 72 s que le entregaron a los Religiosos Observantes d 1 ~ C man
. . d e Jaliseo, Y ,stos por orden e, . enor o. d cisco de la San ta Provmc1a
eodoro
Croix la entregaron al Apostolico Colegio e
d ante GeneraI D . T
h
l
d noDescalzos de .P.S. Francisco de la ciudad de Pa_ , uca en e mes e
viembre de 1781. Se fundó con los indios que v1V1an a estos alrededores
d Rí Grande, aunque de éstos no ha quedado alguno, y los que ho~ hae o
U
. di llamados borrados que en varias ocasiones traJeron
b' tan en e a son m os
•
d
l~s Padres de Querétaro de la costa, y muchos de e~os se acuerdan e cuand los bautizaron. Está situada esta Misión como cincuenta leguas de Monol .
b al Oriente inmediata al Presidio de Río Grande, Y c?mo una
c o,a rum o
'
d 31
.
. 16 viudos 10
matnmoruos,
'
d di h Rí Su población consiste e
legua e c O 0 ·
_
, rulos como de 2 a 11
. d
25 . , ·enes como de 12 a 22 -anos, ca torce pal'\J
\'l~ as,
dJO• ll d 13 a 18 años. Todos entienden el idioma castellano,
anos y 5 once as e
le dministra
aunque algunos viejos lo hablan_ mazorralme?te, y en este se s a
los Santos Sacramentos. Entre s1 hablan nat1va lengua.

s·

istra .6 espiritual y temporal dos sacerdotes misioCorren con l a admin
c1 n
.
l de
neros del Colegio de Pachuca, el uno con título y nom~ranuento ~u~:iad
los RR.PP. de las antecedentes mi iones, y el otro enviad? !'°r
o
de dicho Colegio a petición mía para el más exacto cumphrmento de una y
. . , el que llegó aquí el 28 de agosto del 84. Procura uno de
otra obl1gac1on,
. d"
· dias y con
.
. temprano a que asisten todos los m ios e in
'
ell os d eor IDlSa
'
.
C . .
d donde sacluída asisten al rezo y explicación de la Doctnna nstiana, e
,
. . 1 mismo se hace a la tarde al poner el sol Concluido
len para su trab ªJº· 0
·.,
la de San Juan
tre
fue en 1772. Sobre los orígenes de esta mwon y
ga
d ,
ta en apartado siguiente--- puede verse lo que
·a1m
B ti t --de la que se ara cuen
au. s a
.
Crónica de lor Colegios de Propagando Pide, espec1 ente
escnbe Esp1:-;osA en su
.
tas
,m,e
puse
a
su moJUDta con 1as no
.. 27 del librO ,,..,;nto
en los capítulos 20 al
-,-- '
•
•
Hirto
1964).
derna reedici6n (Washington, Academy of A.menean Fra.nC1JCan
ry,
•

La en

426

este acto se queda dicho ministro en la iglesia con los mnos y runas enseñándoles la Doctrina hasta el toque de las oraciones que acaban cantando
el Alabado, y se recogen a sus casas. Dos sacerdotes del mismo Colegio
se hallan en la Misión de San Juan, quieren seguir el mismo método.

El uno de estos ministros habla y entiende alguna cosa del idioma de los
indios, aunque no con perfección por el poco tiempo que hace que se halla
en esta Misión, pero se espera que se perfeccione en él si prosigue en ésta,
aunque no es necesario respecto a que, como tengo dicho, entienden bien
el castellano. Sólo se paga un Sínodo en las Reales Cajas de San Luis de
Potosí. o hay obvención alguna. La iglesia es de ruin fábrica de adobe,
piedras y lodo, decentemente adornada y proveída de ornamentos de todos
colores, albas, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vinageras todo de plata.
No tiene otro gasto que el preciso y necesario de celebrar la Santa Misa,
rezar el Rosario, fiesta del Patrón, Monumento en Semana Santa y ornamentos que todo el gasto sale del común. No hay cofradía ni hermandad.
El gobierno es el mismo que el de la antecedente M:sión. El día de Año
uevo eligen su Alcalde y Regidor como se ordena en la Ley 15, toro. 2
de la Nueva Recopilaci6n, lit. de Reducciones; a quienes confirma en sus
empleos el Señor Capitán de Río Grande, como justicia que es de este territorio.

En esta Misión no hay más fondo que el trabajo de los indios, que consiste en una buena siembra de maíz, frixol, algodón y chile, y de tres años a
esta parte caña dulce de la que en estos dos años ha salido buen piloncillo,
y lo necesario para eJ gasto de la Misión, que no es corto: en otro tiempo
costaba el dinero el proveerla de este género. Todos los domingos, con la
asistencia del Padre Misionero y Alcalde, se les reparte el suficiente y aun
sobrado maíz para su mantenimiento y en cuaresma ftixol, y pocas semanas
se quedan sin darles también ración de carne con especialidad en tiempo
de algún trabajo, como es en la sementera y limpia de acequia. Lo sobrante de
maíz emplea dicho minjstro en su vestido y demás nece arios, como es en
dru·les todas las semillas, sal, jabón y tabaco.
Naturalmente son todos estos indios floxos, perezosos y amigos de la poltronería y ociosidad, jugadores en sumo grado, de manera que juegan la misma
ropa con que se cubren. Es cosa dolorosa para un Ministro el ver que hoy les
da fresada, calzones, camisa y cotón y que al día siguiente ya andan con un
taparrabo, lo mismo que los indios montaraces, sin que baste para apartarlos
de este vicio ni las exhortaciones del Ministro ni los castigos del Alcalde.
Por su mucha floxera raro es el año que al tiempo de la siembra, que es cuando trabajan algo más, no huyan algunos de ellos a los montes, y suelen no

427

�volver hasta el invierno. on dados al vicio, de suerte que unos a otros se
hurtan fresadas y las van a vender al Presidio, y aún las suyas y de su mujeres,
a menos precio, pues una fresada que regularmente vale dos o tres pes~s la
dan por dos o tres reales. Lástima es que haya quienes se llamen. espanoles
y se las compren de esa manera. Lo mismo sucede con las herramientas que
se les entrega para la labor, como son azadones, rejas Y hachas, que si se
descuida un poco el mayordomo en recogerlas por la tarde acabada la tarea,
las esconden y venden por el mismo precio a los vecinos del Presidio. Para
que trabajen alguna cosa ha sido necesario proner algún español con ~tulo
de Mayordomo, y otro de Ayudante, que corren con la labor y lo perteneciente
a ella, los que se pagan del común, y de otra suerte ni se levantara cose~a
alguna y la comieran verde; ni hubiera instrumento al~o y todos los. anos
fuera necesario comprarlos. No se puede fiar a su cwdado la guardia de
ningún ganado, porque lo perdieron, o lo mataran, o lo dieran: por lo que
ha sido preciso poner con el ganado menor con dichos cuatro españoles con
su competente salario. En la caballada otros cuatro y en ganado mayor un
español con dos muchachos, que importan sus salario como ochenta pe~s
mensuales, fuera de las raciones de maíz que mensualmente se les ad1mnistra.
No da otros frutos esta Misión que lo mencionados arriba, maíz, írLxol,
chile, algodón y alguna caña dulce todo muy trabajoso de criarlo a causa
de la poca agua; así en esta Misión de S. Bernardo como en la de San Juan
tiene que limpiar dos grandes acequias todos los años para el riego. La de
San Bernardo como de veinte leguas y la de S. Juan como de catorce, en
que se gasta regularmente todo el mes de febrero y marzo, y no siendo suficientes los indicados para su limpia, se hace necesario alquilar algunas gentes extrañas que cuestan algunos pesos. Los dichos frutos son en algunas
veces de muy poca estimación, por falta de quien los consuma.
o están
las tierras reparti:das y s6lo se trabaja el territorio que señala el Mayordomo,

concurriendo todos a sembrarle y alzar la cosecha.
Todos los instrumentos de la labor, de que está bien proveída esta Misión, son del común, y se compran con los efecto que produce dicha Misi~n.
No tiene más ramo de industria que un obrage aviado de todo lo necesario.
Es a saber: de cuatro telares cardas de emprimar y embonar, tomos en
donde en los tiempos que no tienen qué hacer en la labor trabajan los indios
la lana que sale de las ovejas que tiene la Misión para su_s fresadas, las q~e
anualmente se reparten a todos, así a hombres como muJcres desde el mas
niño hasta el más viejo; como asimismo sayales para estones (¿listones?). El
algodón que produce la labor es para calzones blancos, camisas Y faldillas.
El año de 1781 en el mes de noviembre, en que se nos entregaron estas

misiones de Río Grande se hallaba ésta empeñada como en 500 pesos, desaviada en un todo de instrumentos para la labor, y cardas para el obrage;
se ha proveído de todo y se ha quitado el empeño. En la actualidad consiste u población en cuarenta casas de piedra y lodo, en que habitan las
familias arriba mencionadas, una galera en que se recogen las semillas, una
casa en donde habitan los religiosos y en donde está el obrage una iglesia
de ruín fábrica tiene otra de piedra labrada in concluír, sólo tiene concluído bautisterio y sacristía; 8 se halla actualmente con cinco mil cabezas de
ganado menor, doscientas de ganado mayor achich.iguado, sin más de ciento
que se han alzado y se hayan en el monte, de donde se proveen los indios
para sus raciones veinticuatro yuntas de bueyes, doscientas yeguas de vientre, con doce caballos padres, y dos burros manzos, sesenta caballos manzos
algunas bestias mulares y seis u ocho burras. Tiene a su favor una deud;
de mil y doscientos pesos.

MISIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA .

Esta Misión está situada como un cuarto de legua del Presidio del Río
Grande, rumbo al occidente. Todo lo dicho de la de San Bernardo así. en el
gobierno espiritual y temporal, labor, obrage, costumbres de indios, se debe
entender de ésta, por lo que no me detengo en referirlo.
Consiste en la actualidad la población de esta Misión en treinta casas
de piedra y lodo, en las que habitan las familias de los indios: 21 matrimonios, 7 viudos, 2 viudas, 2 libres, 13 muchachos de uno a diez y nueve
año nueve niñas de dos a catorce años; una decente casa para vivienda
de los PP. en donde se halla el obrage, una gran galera en que se recogen
las semillas, una iglesia muy capaz y de buena arquite.ctura aunque la torre
y una de las capillas amenaza ruina; 7 está decentemente adornada y bien
proveida de ornamentos, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vina eras
de plata.

'MORFI (Diario 'JI derrotero, p. 92) registra su visita el 22 de diciembre de 1777,
a la misión de San Bernardo: "mejor, más gente, sacristía más proveída, mala iglesia
y mal apartada, la ranchería retirada y de más gente. Una gran iglesia de bóveda
principiada por el padre Jiméncz. .•" Se ven todavía hoy ruinas de esta iglesia
nunca acabada.
• MoRFI cscnoc a 22 de diciembre de 1777 (Diario ,, derrotero, pp. 91-92): "fui ...
a la. misión de San Juan, que es bellísima, buena iglesia con su crucero y una pared
que está desplomada, muy buen altar, muchos y buenos ornamentos, cuatro cálices
y custodia, buen convento capaz de muchos frailes y la ranchería en bella disposici6n" .

429
428

�Desde el mes de noviembre de 84 que se entregó al actual Ministro tiene
pagados mil ochocientos ochenta pesos en que estaba empeñada; es verdad
que desde antes que entregaran esta Misi6n al actual Ministro tiene a su
favor una deuda de un mil setenta pesos, que no ha cobrado ni acaso cobrará sin entrar esta deuda casi incobrable, tiene a su favor mil trescientos
treinta y seis pesos, y s6lo debe trescientos diez y nueve.
Tiene asimismo en la actualidad cuatro mil doscientas cabezas de ganado
lanar y ciento de cabrío, bestias mulares y caballares, entrando treinta caballos mansos, trescientos cincuenta: ganado vacuno, entrando 24 yuntas. de
bueyes 380 cabezas; está bien aperada en todos instrumentos para la labor
y obrage: tienen los mismos sirvientes que la de San Bernardo, con el mismo
salario poco más o menos, y en tiempo de la limpia de la acequia y cosecha
de maíces, así una como otra tienen que pagar a algunos más por la flo.xedad de los indios. Ambas misiones han gastado muchos pesos en los instrumentos de labor y obrage, de que estaban destituídas cuando se nos entregaron, como asimismo para el aumento de los ganados y avíos de las casas
de los indios como de cazos, ollas de cobre, metates y comales de que carecían mucho.
Mts1ÓN DE SAN FR.A cisco DE VizARRÓN

Esta Misión es la más moderna de todas; no sé que año se fundó, sí que
su fundador fue el R.P. José Rodríguez de la Santa Provincia de Jalisco
hace poco tiempo que murió.ª Este Padre pudo atraer las dos naciones de
Pausanes y julimcños y con ellos fundó esta Misión distante diez leguas del
Presidio de Río Grande, y como cuarenta de Monclova. Se compone de 30
matrimonios: 12 viudos, 8 viudas, 15 muchachos como de 14 años, 15 muchachas de 9 años. Todos hablan el idioma castellano, y en éste se les administran los sacramentos y divina palabra, aunque entre sí hablan en su
idioma Julimeño y Pausán.
Está esta Misión a cargo de un sacerdote del Colegio de Pachuca desde
el mes de noviembre de 81, con el mi roo Sínodo con el que gozan los de
los antecedentes. Todo lo d:cho de la de San Bernardo y San Juan se debe
decir de ésta, así en el método en lo espiritual como temporal, gobierno de

Fundada en 1737. Erigida en villa con el nombre de Rosales en 1868, le fue agregada
después la vecina poblaci6n de Gigedo, recibiendo el nombre actual de Villa Unión
(ALEss10 Ro11LES, Coahuila y Texas, p. 537, nota 10) . El primitivo "Vizarr6n"
le vino seguramente del arzobispo-virrey don Juan Antonio de Vmrr6n y Eguiarreta,
quien autorizó la íundaci6n.
1

430

indios y costo de iglesia, labor, semillas, costumbre de Jos indios, a excepción que los indios julimeños son algo más aplicados al trabajo; además de
la labor de común, cultivan en particular sus huertas de sandías, melones,
calabazas y cebollas, las que saben vender por sí mismos. Siembran taml:ién,
con licencia del Señor Virrey, una yerba que llaman tabaco ju.limeño a que
son muy aficionados los indios lipanes y por tanto la cambalachan con ellos
por gamuzas y cueros de síbola, los que venden muy bien a los españoles,
porque son muy vivos e instruídos en cambalaches, sin dejarse engañar, como sucede con las otras tres misiones. Ceban sus cerdos ( aunque ellos como los
de las tres misiones, regularmente no comen esta carne) para vender. Con
estos socorros, y lo que les administra el Padre 'nistro, andan muy aseados
en su ropa, con calzones chulo de paño, botas, zapatos y sombreros; y aunque son
jugadores, no juegan la ropa como acontece a los otros indios de estas misiones. No son tampoco huidores como los antecedentes; en lo demás tienen
las mismas propiedades que todos los antecedentes.
En un estado deplorable entregaron esta Misión al actual Padre Ministro
en el mes de noviembre de 81. Los instrumentos de la labor pocos e inservibles,
los del obrage ninguno , ni aun estaba en u o; los indios sin ollas, cazos
de cobre, metales y comales y con una deuda contra la Misión de seiscientos
setenta pesos. Se ha pagado la deuda, se ha proveído de todos instrumentos
para la labor y obrage, y se han aviado los indios de cazos, ollas de cobre,
metales y comales.
El estado actual consiste en doce casas de adobe y varios chamaquero
en que habitan las familias arriba mencionadas; una igles.:a muy capaz cu-

ya sacristía tiene todo lo necesario para el culto divino: una casa decente
en que habita el Padre Ministro: una troje capaz en que se recogen las
semillas que on las mismas que en las antecedentes misiones de S. Bernardo y . Juan: una que sirve de obrage en donde se trabaja la poca lana
que tiene la Mi i6n, y el algodón que se cosecha, para fresadas, calzones,
camisas y faldillas para indios e indias.

Asimismo se halJa en la actualidad con seiscientas cabezas de ganado menor de lana y pelo, 216 cabe7..as de ganado mayor, inclusas 48 yuntas de
bueyes; una manada de yeguas de 60 !&gt;estias con un burro y caballo padre:
diez caballos mansos y tres bestias mulares.
Estas cuatro misione de Río Grande en algún tiempo estuvieron b:en
pobladas de indios; la causa de su despoblación ( en mi sentir) no puede
ser otra que las contagiosas enfermedades a que están sujetos por su natural
complexión, y la extracción de muchos indios de ellas que se hizo para

431

�algunos presidios: soy de parecer que en pocos años queden totalmente despobladas, si la rebeldía de los indios bárbaros circunvecinos no cede a las
luces que nuestro Dios les reparte, o si no se da el arbitrio ( como en otros
tiempos se hacía) de que algunos religiosos entren hacia Ja costa en busca
de ellos, atrayéndolos con suavidad y algunos donecitos. Sin embargo del
corto número de indios que tienen las cuatro misiones, y nativa Hoxera, vemos que la mayor parte de maíz y frixol que se consume en esta jurisdicción, y aún en otras, se debe al trabajo y fatiga de los indios, y a la diligencia
y actividades de los ministros de dichas cuatro misiones.
Estuvieron asimismo poderosas de bienes de campo· cuando las entregaron
al Apostólico Colegio de Pachuca, estaban amenazando su total ruina: las
hemos sostenidoi se ha quitado el empeño en que todas estaban: se han
aumentado los bienes de campo, y algunas, como son las reses, se han puesto;
en la de San Bernardo todas las que tiene en el día; en la de S. Juan Vizarrón casi lo mismo. La causa de esta decadencia no la atribuyo más que a
los indios llamados lipanes: éstos con su fingida paz los han asolado de vacas y bestias así mulares como caballares. En los cuatro años que está a
mi cargo esta de S. Bernardo, pasan de cien bestias Jas que han llevado,
reses no se sabe, y con tal arte que las van llevando de dos en dos, o de
tres en tres, por no ser descubiertos, por los que, quitados de enm.edio estos
amigos falsos, podrán volver !!$las misiones a su antiguo esplendor.
Mis1ÓN DE SAN BERNARDINO DE LA CANDELA

Está situada esta Misión en los confines de la Provincia de Coahuila y
rayando con el Nuevo Reino de Lc6n. Se fundó año de 1690 9 con los indios chacaguales y algunas familias de tlaxcaltecos que vinieron del Saltillo
para enseñarlos en la agricultura. Permanecieron unidas estas dos naciones
• Coinciden en esta fecha los restantes testimonios de la época: Fr. Tomás de la
Portería en el informe de 1789 que insertaremos luego y la Provincia de Jalisco
en su informe de 1762; Aussro RoBLES (p. 371) acepta estos testimonios. Pero
el punto necesita explicación: estos establecimientos soUan experiment..·u muchos cambios, aparte de que es preciso detcmúnar si, en cada caso, se trataba de la fundación del pueblo de tlaxcaltecas o de la misión para indios. Respecto a la Candela,
considéranse los hechos que recoge ALzss10 RonLES en p. 536. Por el libro de
visita del obispo Garavito (vol. II) sabemos que éste, habiendo partido de un sitio a orillas
del río Boca de Leones donde habla pernoctado, hizo alto en otro lugar despoblado
"orilla del ojo que llaman del cerro de la Caldera, tres leguas antes de llegar a la
Misión de la Caldera". Recibido en dicho paraje por Fr. Esteban Martí.nez, "misionero de la nueva conversión de la Caldera", y celebrada allí la santa misa el 19
de enero de 1682, sigui.6 la comitiva para el "Pueblo de San Bernardino de la

432

h~ta el año_ de 1774 qu~, ~n ~otivo. de fundar en sus pertenencias una
~illa de ~spanoles, se suprun10 clicha misión de los chacaguales (los que se
allan dzsp~:5°s por varias partes) quedaron solos los tlaxcaltecos. 1 º Consta
est~ poblac1on _de tlaxcaltecos, con algunos pocos indios, de 84 matrimonios,
7 vmdo~, ~ 7. VJ,udas, 149 muchachos de todas edades y 117 muchachas. Desde el p~c1p10 de su fundación estuvo su administración espiritual a cargo de
los Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de Jalisco hasta
el 27 de octubr~ de 81 que, de orden del Señor Comandante General D.
Teodoro
de Crouc) se entregó al Apostólico Colemo
de N •p • . Franc1sco
·
de
D
o·
escalzos del Real y Minas de la Ciudad de Pachuca. Todos estos indios
hablan con perfección el iclioma castellano, aunque entre sí usan el mexicano
corrupto.

s

Ti_e~e dicho pueblo una iglesia de adobe viejísima amenazando ruina sin
adm1t1r otra compostura que hacerla nueva, para Jo que al presente no alc_a~zan las fuerzas de los vecinos por hallarse pobres con las continuas hostilidades de los bárbaros y esterilidad de los años, pues ni para comer les
alcanza. En Jo fonnaJ) cuando se entregó al actual Ministro) se hallaba sumamente deteriorada, sin haber una alba decente con que celebrar, ni manteles sanos con que cubrir los altares. Al presente el actual Ministro la ha
adornado Y puesto en una correspondiente decencia, con albas, casullas, amiCan~ela, cabecera de la misión y nueva conversión del Valle de Baluartes". En el
camino de la Candela a San Francisco de Coahuila, hizo bautizar en el Jugar del
Sau~e, 21 de enero de 1682, a un grupo de indios apes, habaneros, pachaques y
c~tuJan:~• m3:1_dó que se_ les fundase un pueblo c.n el lugar que escogiesen, y escogieron un .s~tto Y aguaJe que los dichos señalaron diez leg¡¡as distante del dicho
pueblo
Y g6
mm6n
de
y e
dmi nistra·
.,
.
. la Candela", que se llamaría de Sant;ago
•
uya a
c1on encar
mtennam.e nte el Obispo al "Padre Ministro de la Candela que al reente
· ·1a consta que p tal
. . es y los que en adelante fueren" , Del mimio libro d e vw
mm1s_tro era entonces Fr. Esteban Martín~, quien tenía por ayudante a Fr. Juan
de L1saola. ¿ Eran la Caldera y l.i Candela misiones distintas? · C ál
I ro...r:_,
d
la Cald "
. "6 d
. ,: u es a "'.u.&gt;.16 n e
era o JI1.1~1 n e Santiago "junto al río que llaman de (a Cald "
·
sión de S
S I d
era , o rruan a va or, en el Valle de Santiago, provincia de Coahuila" q e d ·
nistraba Fr. Damián de M_aw
d
.
. .
' u
nu,
_·
net cuan o 1as pr.uneras expediciones a Texas ( J68 71690) • Véan~ mJ.S notas a Espinosa, _C;6nica ~e loJ Colegios, lib. caps. 6 y 7, notas
3 _Y 9 respectivamente, Y lo que escnb1 despues en Primeras exploraciones y poblam1t11to d11 Texas (Monterrey, lnsL Tecnol6gico, 1968),

ª

•• Estos pueblos y _mi~ones de Coahuila, los tlaxca!tecas formaban población separada de la de los Uldios, aunque contigua • el pueblo lla.xcalteca de la Cand 1
llam'"
~
•
case
uestra Senora de Guadalupe de T'laxcala". Sobre las transformaciones de la
Mwon d_e la Candela véase el informe particular de Fr. Tomás de Ja Portería ( 1789)
que publico más adelante.

.. ?

433
H28

�tos, et . que todo ha alido de su ínodo y
y cera para cl anto acriíi io d la Misa.

lisas, como así mi mo la oblata
o ag n oben ión alguna.

El gobi m d
to indios tla.xcaltecos por lo que mira a lo temporal,
"d en u 'abildo y ( "e) eli n
lo años, a prsen ia del ftnistro,
quien certifica d la bondad de u 1 cción, y con dicha certificación y ní1m r d vo
qu han sacado l s el c
pa an a
ahuila a qu I eñor
Gobernad r d 1 Provin ia lo confirm . E e Cabild g biema el pueblo
en lo económico y civil r ono&lt;:i do iempre depend ncia en lo crimin 1
a la Ju ticia Real. Fondo o ventas de común no 1 s han t nid en realidad
h ta la pre nte, porqu aunqu alguno año han mbrado d o tr almud s de maíz de común,
muy ~o lo que han alzado, y entre llos
m:sm
han rcfundido in dar cuenta a nadie. Al pr ente · ha repar do t exceso, y se l ha obligado a que todo los año· i mbr n dicha
comunidad, y se le ha pu to el Libro d
argo y ata, para que al fin
d cada un año den su cu ntas ante el juez real . El man jo d esta
munidad corre d
uenta del mismo Gobernador, y allí
le ma la r ·ciencia, a pr ocia del abildo nuevo
demás individu del pu blo. El
d tino d
ta comunidad e para co tear la cera de
mana anta y d 1
Corpu y ju tam nte p ra arudar a los nec sario d la igl ia y d 1 omún
del pueblo. También han b ho d común un molino pai-a moler trigo, que
e el principal ramo de que se compone la comunidad, y del que
espera

too

ma}·or utilidad, concluído que

AN CARLOS

Suprimida la Misión d Ios ChacaguaJes no
.
mismo
.
por que, motivo
fundó
o }' pert n nCJa la tila d
1
'
ci nto
t nta y uatro tan . ecli
e an ar os el año de mil seteJo m dia la plaza v la 1 . l ~ táa: al pueblo de los tlru·calt o que s6pu blo,
compon~ de var/: cas d c o del Padre
. ion ro de dicho
trimoni
d viudo di
. as_ e ntes, que todas componen 60 macatorc ' muchacha
y ids vtu~as, mu:ha hos de todas dade ci nto
1ento , nte y nu ·e L
.
.
.
d I pu blo :rve para la illa. a
,.:..
.
· a muma 1gle 1a
•
· P an ~ o
oon v p · · ·
tanam nt qui ren, todo ello d
.
. J ruruc1a qu \'olunJ ticia p
~
poca
illlportancia.
Ti ne un t ni nte d
1
•
por
nor
mador de la p · ·
•
no ni más ramo d industria
1 b .
rovmc,a; no t1 n fondo alquf'
tra ªJ d
' .
d
a co
ar un poco de maíz ::i.J odón
u' .
.
m ' que
re ucc
· por lo que a ¡ todo ,· .
poq I tmo tngo, por falta de agua •
\Jl\: n en gran pobre-za v mi. ri
'
en u

i

d,

t;

Esto es todo lo qu puedo d ,
·
Real Orden .
. c;r acerca d 10 puntos contenido en el
.
) para su con tanc1a la firmé en e ta Mi ión d
d R10 Grande n 3 de marzo d 1786 ·-F r. J é D 3\,d
·. Garc1a.
e , . Bem rdo
The Ban roft Llbrary•
Berkel

nivc jh..
•, oí Cal'f
1 ornia,

·
. 35072, p. 17-59.
(~arce que esta ignatura ha ido cambiada reoentemente
por
li ·
. la de 3788· AJ ti'empo que se
cita penruso para publicar t t ·to - i
fu re el caso- ha&gt; qu clar"ficar
d
la ignatura}. '
punto e

a.

L. s co tutnbr de e t indio no e difer n ian d las que ti nen las demás na ione son a imismo aplicado a la a kultura y a toda
cic de
trabajo. Lo fruto que da el paí , maíz, algodón y trig , aunque con corta
cantidad porque n ti rra mu}' re ca , scasa. de lluvia
poca 1 agua
d p: que ti en para tanto número de familias. Lo año copioso d
lluvia . que . n los que de ordinario cogen má semill , vale una anega
de maíz de och a doce al y Jo m' qu
xpende entre milla y pucbl en
ho años abordará a mil y i ienta an gas.
bran también
algunas l gumb
frutas, de melon , sandia. chile, y al!!Od6n n corta
cantidad: hay tambi'n árbole frutale d dura7.nos granad , hi era, alno crucero d parras. Las ti rra qu i mbran d maíz ) tri o n propias d l común hablando de las del pu blo. · todo 1 añ va 1 Cabildo
a r partir a cada uno u pedazo d modo que alcanza para tod . e l1abil'tan para las l. borc yudándo uno a otro . uno poniendo yuntas y
otro u trabajo personal, con mu ha unión h rmandad. y tr trabaj ndo
d peone en otras part para dicho efe to. Ramo de indu.tria
cial
no tienen trabajan en dondcqu'.era que lo ocupen. y e cpend n alguna mad raque con c.·c sivo trabajo bajan de lo más ásp ro de una sierra.

43

ILLA DE

copia certificada del original que
con rvaba en el archivo piscopal d
fonterrey·
fonterrey 28 de nov. 1789.
·

II
Estado
n que • · baila 11 Ias M"tSl· nes d la Pro incia de Coahu'la d--..l
,
1
el. dta d3 de noviembre en que
com nzaron a administrar por los R J'
giosos . e_ e po~tólico
I io de .P. . Fran . o de Pa huca hast ho':
31 de d1c1cmbre d 86' en que rcmit al p rea
J: h
. ' (el) •por &gt;l
1 do dewc
o Cole"'º
R P F J
· · r. 0 ph David Presidente de dichas
· ione.

=

omb s d

las Mision s que tiene e te Col

,o en la sobredicha Provin435

�cía, sus fundaciones y distancias que hay de unas a otras; en las tres primeras
no hay temporalidad, porque corren de por sí los que las pueblan.

San Miguel de Aguayo. Esta Misión la fundaron los ~adres de la Santa
Provincia de Santiago de Jalisco, de la Regular Observancia de .P.S .. Francisco: y no se sabe el tiempo que lleva de fundada por no hallai:se m~trumento ninguno por donde conste de u !~dación, ni en _su ai:_chivo n1 en
el del Gobierno de la Provincia, pero se infiere pasar de oen anos, por una
cofradía que está fundada en su iglesia a la Purísima Concep~ón por. el
lllmo. S.D. Juan de Santiago León Garavito, Obispo de GuadalaJara, quien
Ja erigió el año de 1682. Está poblada de indios tlaxcaltecas Y de ?tras
castas de gentes, por haberse ya acabado los indios coahuila con _qwenes
se fundó. No tiene temporalidades ningunas, porque los que la habitan corren por sí.
Matrimonios 103; difuntos, 36; existentes o sea habitantes, 630.
( Aparecen vacíos los restantes encasillados; ganado vacuno, ganado de lana, ganado de pelo, bestias caballares, bestias mulares, siembras_ y c~sechas de
maíz, siembras y cosechas de frijol, siembras y cosechas de chile, ~embras Y
cosechas de algodón, siembras y cosechas de cañas. Estos encasillados son
iguales para todas las misiones, pero tampoco fueron llenados respecto a las
misiones de adadores y la Candela, como veremos) .

Nuestra Señora de la Victoria de Nadadores. También est~ es fundación
de los dichos Padres, y no tiene papeles por donde conste el tiempo que ~eva de fundada pero se infiere pasar también, según los papeles de los mdios tlaxcaltec:s que la están hoy poblando; los cuales vinieron de la gran
Tlaxcala, de orden del Excmo. S. Conde de Galves, virrey de esta ~ue:va
España, quien los condujo a ella con el fin de que instruye~sen a los m.dLOs
totocodamos ( con quienes se fundó) en el laborío de _las tierras. L~ dicha
nación se le\'antó y quedaron sólo los tlaxcaltecas, qwenes se maneJan por
sí, y por esso no tiene esta misión temporalidades. Dista de la antecedente
8 leguas a la parte del Poniente.
Matrimonios, 89; defuntos, existentes, 560.

s.

Bernardino de la Candela. Esta Mi ion fue fundada por los referidos

Padres con los indios Chacahuales, senizos y borrados; no ~ay por ~onde
conste de su fundación, pero se ere (sic) ser igual a las antenores, segun los
papeles de los indios tlaxcaltecas que la habitan, por haberse ya a~abado
las naciones con quienes se fundó. La mitad de ella es una población _de
· castas, fundada poco tiempo hace con el título
d Villa
gentes de vanas
.
.
de San Carlos; y la otra mitad de tlaxcaltecas por cuyo motivo no tiene

436

temporalidades. Es administrada uno y otro (sic) por el Misionero; dista
de la antecedente 32 liguas por la parte del Oriente.
Matrimonios, 200; defuntos, 81; existentes, 647.

Dulce Nombre de Jesús de Peyotes. Esta fue también fundada por lo
Padres de Xalisco, tiene sus papeles de fundación pero se hallan en la
Comandancia General, a donde se los llev6 el S. Cavallero Croix • por lo
que no se puede dar individual razón del tiempo que lleva de fundada. Está
habitada de neófitos de nación hijames, a quienes mantiene en todo el Misionero. Para resguardo de esta Mission y la que se sigue se hizo una población
pequeña a distancia de un cuarto de legua con el título de Villa de S. Pedro
de Gigedo, por ser muchas las hostilidades que padecen de los indios bárbaro ; uno y otra administra el Misionero. La dicha Villa se compone de
gentes de todas castas. Dista esta (mis:ón) de la antecedente un cuarto
de legua a la parte del Oriente.
Matrimonios 32; deiuntos, 18 · existentes 81 ; ganado vacuno, 68; ganado
~e lana, 32; ganado de pelo, 48; bestias caballares, 26; bestias mulares, O;
siembra y co echas de maíz, siembra 20 fanegas cosecha 2100 fanegas; siembra y cosecha de frijol, siembra 5 fanegas, cosecha 40 fanegas; siembra y
cosecha de chile, s~cmbra 2/2 almudes, cosecha 13 fanegas; siembras y cosechas
de algodón iembra 4 fanegas, cosecha 300 arrobas; siembras y cosechas de
cañas O.

N.P.S. Francisco de Bizarrón. É ta también fundaron los Padres de XaJisco; tiene us papeles de fundación, pero están en la Comandancia General, y por esso no se puede dar razón a punto f ixo del tiempo que lleva
de fundada. Está poblada de neófitos de naciones pausana y julima; a todos
los mantiene en un todo el Misionero. Dista de la antecedente un cuarto de
legua y está respecto de ella a la parte del Oriente.
Matrimonios, 74; deiuntos, 20 · ex;stent , 138; ganado acuno, 80; ganado de lana 120; ganado de pelo, 112 · be tias caballares, 12; bestias mulares, O; siembras y cosechas de maíz, siembra 30 fanegas, cosecha 3150 fanegas;
siembras y cosechas de frijol, siembra 12¼ fanegas, cosecha 102 fanegas; siembras y cosechas de chile, siembra 13 almudes cosecha 181/2 fanegas· siembras y
co echas de algodón, siembra 3 fanegas cosecha, 312 arrobas; slembra y cosechas de caña, siembra 56 surcos, cosecha, 300 gs. (¿qs?) de piloncillo.

S. Juan Baptista del Rio Grande del Norte. Esta Mis;ón la fundaron los
Padres del Colegio Apo tólico de Santa Cruz de Querétaro, y después la
administraron por tiempo de diez años los Padres de Xalisco. Sus papel s
de fundación se los llevó el señor Comandante General CavalJcro Croix ,·

437

�III

por to no
puede dar noticia incli idu 1 del tiempo que lleva de fundada. E tá habitada de indi
neófit de naciones
manche, pausana
pampopa, hijame, tilija ·a y julima.
todos lo que la pueblan lo mantiene
el mi · onero n un todo. Dista d la ant edente diez legua , y • tá re pecto d

ella a la part del

( arta d 1 ,o] '."Jtrio de Pachuca al
de Coahuila ( eptiembre 23, 1787)]

li •ones

l margen, anotación de

40; d funto, 31; xi t ntc , 96; ganado vacuno, 400; ganado de lana 6068; ganado de pelo 130; be tias C"aballare 340;
tia
mulare·, 6; siembr r c
has de maíz, iembra 58 fan
o cha 6200
fane as· iemb
y cosechas de frijol, iembra 21 f nega, cosecha l 2 fa.
o a ; siembra y co h
de chil , si mbra 15 almude, c cha 18 fanegas; 'embras y e
d algodón, si mbra 4¼ fane a co cch , 430 arro-

ba ; i mbra y co chas de caña

S. B rnardo d I Rio Grande del

taría:]

O.

Excmo.
tán en la
que 11 va
la anlccen' fito .
a l
arte

ort .

fatrimonio, 4 ·
nado de lana, 7200;
mular
·
ras
d

to. 31; ·.·i.tenl ,
de pelo, 116; b
a de maíz s·
icmbr 17 fa
el
ra 7 almude
1 i mbra 31/2 fanc a , e
robra 42 me
e . ha

o, 2 O·

a-

2U; be tias

y

piloncillo í32 q. ( ?) .

r p , gu:udi n; Fr. Tomá P rtill . di creto;

illar ·jo, d. r to· Fr.
fariano Bi u , di cr to (Tod

• {uy l!..-·oa · ·E mo
d nu tro mayor r pet : a u tiempo
.b.
el superior Ofi io de y.E.e de
10 del corriente
rec1 ,m
jemplar d la Real édul d 24- d
' acompanado de l cuatro
d
_
marzo en que manda
f qu cada

o o tre ano
dé cu nta puntual de I
d lanlanú oto
.. : 1
ngan la mi ·oo " de indi
tabl ida en
d • .
spmtua que
d
omm1 . . n c¡u
E
no or ena que con la bre\·edad po ibl 1
.
·. .
. .
tado act I
r m1tamo not1c1as xacta del
•
• u en qu
hallan las m· ion que admini Lran 1
..
de este Colegi en la pro,,in ia d Coahuila.
o r h¡;io
En C'U} cumplimiento r
d emue tia el qu ti nen la

a ompanado
con é a un
tad
f 'el
..
o que
F l .
.
n
m1 ion : y l tá formado por l p
•r. anano V1 u te, ministro que fue d la • fi ión de an f
Id
e .
1
Y hace p o m e qu \.' •
d
}o
I
.
"6
mo
la. Para reformar cualquier d fecto
eq u: \0Cac1
n que
.
ha e rit
.
tod la mi ¡ n
ªl p · Fr. Jo ,· n-.,•td.
pr . idcnte de
,.
rd
corren a cargo de e tl' Colcafo. comunic:md le 1 pen r o n d
a om añ do d d
.
r. su
d .
p .
COPia el • la R 1 (&gt;~dula
qu in pérd.d
• · mas
• e~a tl'I • puntual s
el 11. 1 , 1·mpo m1ta J noticias
L

?) de piloncillo.

Tot 1
• ganado y co. ha
m·
te
ieinbran
n t'lla.-: matrimonio· 587; d funto, 28-t-;
2
anado vanmo,
7 8: anad d lana, 3 20; ganado de pe
be
aba llar
b· tia mula ·, 24: maíz 155-0; frijol 391: rhil&gt;, 711/2· algod.6,. 149-l a.·

lo

ñot:

ort .

lo Padr , de la anta rui omo la ant
administrada diez años por los Padr de
mandancfa. G n ral y a í no
sabe a punto fi.·o l tiempo
qu
d fundada. Está poblada d indi de I
por r toe!
d nte, y a todo lo m ntien en un todo el
cto d ella
Di ta é ta de la ant e dcnt m dia 1 ~• y

J •

de las

bre inform

rte.

M trimonio

del

irr y

•

°

, r n equivoco_ la. beran int ncioo del Re y fa u rior
d \ .E. que siempre tendr:í t , po tólico
pe
I g·
par su mlt ínte
10 mu · pr
'
nt o y puntual umplimI nto.

den

J ·

Zubía · .fartín .. di r to· Fr.
e n u r p lÍ\'a rúb1ica). Gr~.

Dio

•u tro ñor gu rd l. important vida de
ptiembr 2. d 178¡.

.E. mucho año . p _

Mé ·ico. California vol. O fol . 259\.'-260.
E.·cmo.
üor: Be an 1 m ano a .E . . us m. rendidos capeUan
rvidor , Fr. ~ iatía d J D 0 10
r po, Guardián j Fr. Tomá Por-

m11·

o·

439
438

�tillo, discreto; Fr. José Zubía y _Martínt:, disc:eto; Fr. Eusebio de Villarejo,
discreto; Fr. Jo eph Mariano Bisuete, discreto.
Excmo. Sr. Virrey~ Gobernador y Capitán General,
Don Manuel Antonio de Flores.
AG . México, Californias, vol. 40, fols.

257
IV
[Informe sobre la füi6n de S. Bernardino de la Candela por Fr. Tomái,
de la Portería (Octubre 19 1789)]
Ntrn. Hermano Guardián Fray Mathias Crespo.
[ notación de ecretaría:]
Colegio de Pachuca, Octubre 19
F
Rafael Clos 2 su fecha 12 de octubre de este pre ente
u A DE ray
E
1 demos el apunte
año en la que me comunica el deseo de V. . para que e
.
del estado que tenían estas Misiones el año que las recibió el _Cole~o y el
.
en el d1'a con el tiempo que ha que
c[stancias
q ue tienen
. se fundaron,
•
·
· ques
. . , de los bauosmos, matnmomos y entierro
hay de una a otra, y especií1cac1on
r .
ue ha habido en todo dicho tiempo; y de eo o de da_r entero cump irru~to
qa lo que se nos ord ena
. d"igo.. Que esta Misión e tá situada en losd conímes
1
de la Provincia de Coahuila por el rumbo del Oriente, c~n la e
uevo
Reino de León. Dista de la capital y Mi ión de San Miguel de Aguayo

n,
1-u;cm1

l Fr Tomás Portillo y Fr. Eusebio de ViUarejo pasaron al Coleto 1en ¡~ expe•
dición. que condujo de España en 1783 el padre Fr. Matí~ de los o or s respo.
Bisuete Y Zubia debfan encontrarse desde antes en el Colegio. .
•
D
ta carta se deduce que hubo probablemente un segundo mforme del dP.
e es . .
,:-·- en el apéndice I a este trabajo.
o h.e tropeza o
sta
David, distmto del que ~ ....
del "Estado" que dejo inserto en
O puede tratarse
.
l infO rme
el presente con ta
•
• •
cl p David el 31 de diaembre de
el ap61dice, pues consta que fue r7t1~ pore de 787 por Fr. Tomás de la Por1786. ¿ Podría tratan~ del dcs~~nodol o t ? onnCabe suponer que el P. Da·vid haya en•
, al
os refenremos ro.u a e an e.
C 1 .
tena,
que n
nf . • d l nuevo informe que le pedía el o eg¡o.
do a Fr. Tomás la co ecCJon e
.
,
carga
. .
• • n al Colegio en la expedición de l t83, segun
• Uno de los rehgiosos
que vmu:ro
vimos arriba.

i!º~

Q

•

de Coahuila veinte y cuatro leguas, según la voz común, y ésta es la que
conozco por más próxima. A la de adadores por el mismo rumbo del Poniente cuentan treinta y una leguas. A las Mi iones de Río Grande por el
rumbo del norte hay según voz común cuarenta leguas; esto es lo que puedo
decir acerca de las distancia que hay de esta Misión de mi cargo a las otras.
Las poblaciones más inmediatas a ésta son por el norte la Villa y Curato de
la Punta de Lampazos perteneciente al Nuevo Reino de León, cuya población dista de ésta ocho leguas, y por el Oriente el Real de Boca de Leones que dista de ésta doce leguas. El estado que tenía esta Misión el año que
la recibió el Colegio lo manifestará el tanto de testimonio de las entregas
que remito, 2 pues no es posible explicarlo por números y apuntes como se
previene: como así mismo las mejoras y documentos que ha tenido hasta
el día de la fecha así por parte mía como por parte de la fábrica que solamente pagan los Villano y lo que han cooperado los indios Tla.-c:caltecos
del pueblo. Juntamente por no abundar tanto esta diligencia omito al Padrón extensivo de las familias que hay y remito el formulario que especüica
por números las personas que hay con distinci6n de clases, estados y castas;
en inteligencia que en los hombres van incluídos los mayores de catorce
años, y lo mismo en las mujeres; y en los niños y niñas los menores de catorce años. En la familias de la Villa van inclusas alguno arrimados que no tienen
más raices y haberes que su trabajo personal por lo que no son estables. Remito también junto con el formulario de las personas otro formulario de los
bautismos, casamientos y entierros que ha habido en los seis años que hemos
tenido esto a nuestro cargo, que aunque reducido es bastante para dar noticia de lo que se pide en este asunto.
Esta füi6n se fundó el año de mil seiscientos y noventa y se compuso de
indios Chacaguales, Cartujanes y de otras naciones los que en el de noventa
y cuatro admitieron diez familias de indios Tlaxcaltecos que vinieron del
pueblo del Saltillo, y en el de noventa y ocho se compromisaron con ello ,
cediéndoles aguas y terreno contiguo a la Misión por el rumbo de levante
para que formaran pueblo de Nueva Tlaxcala con la precisa condición de
que les ayudaran a las Fábricas materiales de iglesia convento y acequias
y Jes dieren la mano en todos demás trabajos. Todo lo cual aprobó el año
de noventa y nueve el Excmo. Sr. Don José Sarmiento de Valladares, Conde de
Montezuma, Virrey, Gobernador Capitán General de esta Nueva España

i

440

2
No se encuentra adjunto el testimonio aludido; o por lo menos escap6 a mi
atención. Lo mismo digo del "formulario que especifica por números las personas
que hay, con distinci6n de clases, estados y castas", a que alude Fr. Tomás líneas
adelante.

441

�encargando al mismo tiempo la administración de otro Pueblo al Religioso Doctrinero de San Be.rnardino que era el Titular de la iglesia )'
Misión. En esta unión y conformidad se mantuvieron Misión y Pueblo basta
agosto de mil setecientos setenta y cuatro que por Orden superior removieron a los indios fundadores y se extinguió la 1fui6n a fuerza de informes, y fundaron en el mismo t rreno de la Misión la otra nueva de San
Carlos sobre el pie de cuarenta y cuatro vecinos de agua españoles, y otros
diez de arrimado despoblando para lo otro otra villa distante legua y media
de ésta. En fin todo fue una nulidad y un enredo que no me toca a mí
el desatarlo.
Los grados en que está esta población no se pueden saber a punto fijo
por carecer de mapas y de instrumentos con qué tomar las alturas, pero
según lo que yo reconozco está en veinte y ocho grados poco más o menos.
Desde el otro año de 1774 se compone esta Misión de la Nueva Vílla fundada y del pueblo de indios Tlaxcaltecos que ésto siempre quedaron in010bles en u terreno y ambos vecindarios componen un mismo casco con
sola la división de la casa e iglesia y con comunicación de calles delineadas
a cordel, y todos usan y cantan el ca tellano como los espafiolcs y lo mismo
los Tlaxcaltecos aunque éstos entre sí hablan también el mexicano corrupto,
por lo que no nece itan más ministros que los de lengua castellana.
A la Fábrica material de la Iglesia, que es de adobe J'IO s ha podido
llegar de de que la recibí porqu está viejLima, cuartiada
amenazando
núna sin admitir otra ompostura que la de ha erla nueva, para lo que
no hay fuerzas en los dos vecindarios por más ideas que se echen a ausa
de estar sumamente pobres. A los indios Tla."&lt;caltecos Ee les administra nteramcnte de alde corno si fueran de Misión. Los de la nueva Villa pagan
algunas obenciones cortas y muy equitatÍ\•as, siempre años enteros y muchas
por toda la vida. Esta villa se mandó fundar de cspafioles puros y de extraña jurisdicción y todo se hizo al contrario por que la llenaron de gente
enteramente revuelta, y chapurrada como lo manifiesta el formulario y de
la misma jurisdicción y tan inconversos como puedan estar los indios neófitos.
En la razón de los aumentos no va cargado el costo que ha tenido lo que
se encargó a iéxico este año pPr no haber llegado aún la .Memoria. Allá
los puede V.E. cargar pues bien se acordará Fray José Gutiérrez de lo que
costó todo lo que remite para la Iglesia. Esto es todo lo que puedo contestar a los puntos que pide la suya; no me esplayo en otros puntos que no se
me piden.
Me encomendará V.E. al P.

442

todo, a Fray José Gutiérrez y a todos los conocidos
.
nuevos no conozco a nadie y
d VE
anbguos porque de los
·¿
.
'
man e • . en esta siemp
p1 o . a Dios Nuestro Señor gu'ie su Vl'd a muchos años M"re iósuyad enS la que
nardino de la Candela, y octubre 19 de 1789.
.
IS n
e an Ber-

FRAY ToMÁs DE LA PORTERÍA a

Rúbrica
The Bancroft Library, Mss.
35072 (3788) p. 291-9 L

V
1793]

ÍISTO. ES DEL ÜOLEG[O DE PACHUCA EN
F. C..1\IO. SEÑOR:

E

OFICIO DE 23 de septiembre del resent
cía informe de las mi ion
u .p
e ano, m: pide Vu tra Excelenmanifestándome lo p . .
q e tiene este Apostólico Colegio a su cargo
de todo lo que halle :~~:::nfeunt~s de ~ue _debo d~rlo; Y además de ello;
este superior oficio de Vuestra ; . a tª1_or mstrucc16n de esta noticia. A
para dar e.·actamente el ex-presado : ~e cnc1a resfondí inmediatamente que
era indispensable pedir r~6n a I m ~~e nece.sd1taba de algún tiempa, pues
.
os m1 ioneros
su actual e t d 1
executé sJO pérdida de tiempo.. pe ro ha,.-ien do recibido
. . algunas ca
a o;
t od que
l
d
e&gt;.-presa os misioneros en las que entre otr
.
.
. r as e os
ncce itaba y puede savcrse
ahor . as cosas, me mstnuen de lo que
forme en los térrom· o
d
a, pa o a dar a su Excelencia el ins que me or ena.
#

•

l

hasta'

Este Apostólico Colegio tiene a su car
celencia onze Misiones· siete en la p _go. endesle Reyno de Vuestra Ex'
rovmc1a e Coahuila y quatro en la
• BA s e,ROl'T cita
• entre las fuentes para el vol I d
.
Statcs and Texas (1884) un "I f
d
· .. e su History of the North Me.iican
cliá
n orme e 1as M1S1anes de Coahuil ,. diri .d
n -especifica, supongo que alucliendo al d p ch
a '
gi o al GuarArze. Porteria. Es verosímil que 5e trate de :u~trouca-:-:- en 7?,7 por,
Tomás
apellido de inspiración religiosa ado tad I
llllS.looero' Porterm era un
de la Portería, que se venerab; e ~ C o a entrard en la Ordrn en honor de la Virgen
.
n e
onvento e San Antonio d A ·1 d 1
C1.SCanos de•calzos quienes llevaron I d
'6
.
e v1 a, e os franº6
'
ª
cvoci n a MéXIco Una ·
d tal
ocac1 n fue venerada en la ca illa d I H . .
·
mugen e
adpan). Si la cita d B
f p
e
osp1~10 de San Agusttn de las Cuevas (Tlalse publica.
e ancro t es correcta, el informe citado es distinto del que aquí

~

~

(sic) que es quien puede informar de

443

�~=:

Colonia del uevo Santander. Las siete de Coahuila son: ~n. ~gue~. de
Aguayo. uestra Señora de la Victoria de los adadores; nF e~ar :o

/e

de la Candela; El Dulce_ ombre de~esús
p1:~~es:o
Bizarron; Sn. Juan Bautista, y Sn.
mar o am

a:1

orte.

di
· d
quarto
La de Sn. Miguel de Aguayo se halla situada a stancia e : a ca i1
d 1 V'lla de Nuestra Señora de Guadalupe de Coah
'
p
de egua e ~ . l l
dministra solo en lo espiritual el P. Fr. Rafael
tal de la Provmc1a· a _que ad ella las disfrutan y manejan los Yndios sin
Clos, pues las tcmp~~ahdades e .
S' odo de 450" pesos que paga
intervención del Misionero. Este tiene un ~
.
rr uiala Real Hazienda, sin otros emolumentos, lunosn~s- ,m derechos pi a
n
.
. d' .d
d 1 xpresada Ml.SlOD como a os e u
le ; pues asi a los in.1vi uos e a e.
.
halla unido a ella,
p bl de Tlaxcaltecas llamado So. Francisco, que se
ue o
. .
. solo dan una corta limosna que apenas aseense les administra de valde' y
.t
semillas de las que proderá a treinta pesos (la que pagan regularmen e en
d
~ Hállanse

;1

duce la ~erra) por seis festivi?a:::::: e:el:~::ri: ; ;;c=~ de uesestos Indios competentemente ms
,
d 629" en esta forma:
. C th T .
el día son en numero e
tra Religion a o ica, y en
.
soltero
solteras· y 212" Niños
158" Matrimonios: 20" Viudos y y1udas: 81
y
'
..
, .
• d tr'
e tienen todos ellos para vi'Vlr es
10
y Niñas. El apoyo umco e
~s : qut .
maíz frijol algodón y chile.
la labor de sus tierras, en las s1em ras ngo,
'
.
1
b al Occidente de esta Misión se halla situada la de
Cinco eguas rum O
d
1 ue únicamente ha queNuestra Señora de la Victoria de los Nada ores a a q
uchos años
b d Misión desde que lo fue pues al pre ente, y m
dado el nom re e
.
uienes solo reconocen al Padre
haze, es Pueblo de Indios !laxcal;ec:sPeq 6 de Bondia) i en lo espiritual;
Misionero (que lo es en el día ~r. osr sí :aciendo sus siembras, único arpues para lo temporal se roaneJ~ po 1 '
d 1 ,.-=-=stro· siendo éstas en
·
· ·ntervenetón a guna e lVUUJ
'
bitrio de que viven, sin l
l
t d ntes El Reliaioso goza el mismo
·
, ·
que las de os an ece e
•
o·
los 11l.1SOIOS terrrunos
1 R 1 Hazienda sin otros emolumentos
sínodo de 450'' pesos que paga fa eaen los frut~s que produce la tierra,
que la limosna de 15 pesos que ~ recen} b an pues tampoco pagan derechos
..: 'dades que cada ano ce e r ,
por tres f esuVl
bl
d'a de 439 individuos en esta
. 1 S cOmpone este Pue o en e1 i
Parroquia es. e
•
.
V' d . 57 Solteros y Solteras, Y
forma: 106 Matrimoruos: 18 Viudos y m as.

152

iños y

iñas.

Rumbo al Oriente de esta Misión y la de Sn.~~el :e
tancia de 25 leguas de una, y 30" de otra se
a a e

~~J::u:.!o
.

de la Candela, y Villa de Sn. Carlos, que también solamente le ha quedado el nombre de Mi ión, pues su población se compone del expresado
Pueblo, y Villa; aquél de Indios Tlaxcaltecas y ésta de Españoles. Su administración sin derechos (que sólo es también en lo espiritual) está a cargo del Padre Fr. Bias Sorzano/ quien goza asimismo de un sínodo de Real
Hacienda de 450" y le contribuyen con la limosna de 30" por seis festividades que celebran el año, tres el Pueblo y tres la Villa; cuia limosna regularmente es en frutos de la tierra como las antecedentes. La industria y
trabajo de que viven los vecinos de estas Poblaciones son las siembras, que
hazen de las mismas semillas que ya van expresadas, a excepción de alguna
caña que plantan, con la que hazen miel y piloncillo. Algunos Españoles de
la Villa tienen tiendas de poca consideración: otros crían algún ganado
maior, menor y cavallada; y otros, aunque mui pocos, tienen corto atajitos
de Mulas con que fletean. Estas dos Poblaciones se componen en o1 dfa de
1054 individuos en esta forma 143 Matrimonios: 46" Viudos y Viudas: 236"
Solteros y Solteras: y 406 iños y Niñas.
A quarenta leguas de esta Misión rumbo al Norte, y lo mismo de las
antecedentes, se halla la del Dulce Nombre de Jesús de Peyotes que administra
el Padre Fr. Bartholome Carmona 3 no solo en lo Espiritual, sino en lo temporal; haciéndose por su dirección las siembras las cosechas, y la venta
de las Semillas que sobran después de mantenidos los Indios; para con el
producto proveerlos de vestuario, abios de casa, y demás cosas indispensables
que no produce la Misión, como sal, jabón tabaco &amp;a y asimismo para comprar y tener en corriente toda la erramienta y aperos del campo; y esto mismo
se practica en las demás Misiones, cuias temporalidades están a cargo del
Ministro, lo que expreso aqui para no repetirlo en la relación de cada una.
No tiene otro comercio, ni arbitrio esta Misión para su subsistencia, que las
siembras cortas, que haze de maíz y frijol: siendo la de maiz cada año
cinco anegas, y la de frijol, de una o una y media, que es lo único que
se puede socorrer con el agua que disfruta. Los bienes de campo que tiene
son tan pocos que ofrecen gastos para cuidarlos, y ningún producto; y solo
se logra de las reses sacar bueyes para la labor, y dar de quando en quando
raci6n de carne a los Indios. Todos estos Bienes de campo se reducen a
100" cabezas de Ganado maior entre Bacas, ovillos, Toros y Becerros: 16
yuntas de Bueyes, y 7 cavallos y 3 yeguas. El Ministro de esta Misi6n, no
tiene otras obenciones, ni emolumentos que 450" pesos de Sínodo que paga

' Pertenecia al grupo que pas6 al Colegio en 1783.
• Figura en la expedición que vino de España para el Colegio en 1789.
lista oficial de embarque se da como su lugar de origen Cuevas de Beja.

• Habia pasado al Colegio en la e,cpedici6n de 1789.

444

En la

445

�la Real Hazienda. Los Yndividuos de que se compone, que son Yndios
Yxames de nación, son 58" en estos términos: 14 fatrimonios: 8 Viudos:
9 Solteros, y Solteras, y 13 iños y Niñas.
A distancia de un quarto de legua de ~ta Misión hay una Villa mui
corta llamada Sn. Pedro de Gigedo, que administra también este Misionero
de n:ego y encargo; sus vecinos no ~enen otro oficio, ni intelig~cia que, la
labor del campo, y algun Ganado maior y menor que .en cort?. numero cn~n
muy pocos. Las Semillas que siembran son solo maiz, y fnJol; Y algodon
únicamente el necesario para la abilitaci6n de sus casas. Se compone esta
Villa en el día de 209 individuos en esta forma: 43 Matrimonios: 7 Viudos
y Viudas: 37 solteros y soltera y 79 iños y Niñas.
o pagan derech~s
por la administración y solo contribuien con la limosna de 15 ~esos al ~ 1nistro por una festividad que celebran cada un año en la Iglesia de dicha
Misión, onde se entierran, oyen Misa y reciben los Sacramentos por no tener Iglesia la Villa.

A la corta distancia de medio quarto de legua de esta Misión se halla
la de Sn. Francisco de Bizarrón, compuesta de las dos aciones Pausana Y
Tulimeños. Administrala el mismo Padre Fr. Bartholome Carmona, pues
haviendo muerto dos meses haze el Religio o que administraba en Sn. Bernardino de la Candela, determino el Padre Presidente que el Padre Fr.
Bias orza.no Ministro que era del Dulce Nombre de Jesús, pasase a tomar
a su cargo aquel Pueblo y Villa, quedando el cuidado de su Misión al del
expresado Fr. Bartholome Carmona; quién, asi par la ~nmediazión de las
Misiones como por sus pocos individuos, y menor trabaJO en las temporalidades, 'que las demás que las tienen, podia desempeñar _la atención de
ambas, respecto a no hallarse algún Religioso supernumerano qu~ poner .ª
servirla; pues aunque el Padre Presidente esta~a a la ~uerte de dicho ~eligioso sin destino a alguna Misión, le fue preciso acudir a la de Sn. Miguel
de Aguayo cuio Ministro enfermó gravemente; el que de ~altas de la e~[ermedad ha quedado hasta el día imposibilitado de administrar, Y en terminos que ni aun comer puede por su propia mano; moti~~, porque permanece alli dicho Padre Presidente; respecto a ser esta Mis1on, o pueblo
de los demás Individuos, y no haver religioso inmediato que pudíera atende~lo
al mismo tiempo que el de su cargo¡ y así, habiendo en estas circunsta~cias
d faltar un Ministro de una de las Misiones, se halló por más convemente
fuese el de la de Jesús, pues la inmediación a la de Bizarrón proporcionaba
el poder atender a las dos sin falta notable.
El corto número de Religiosos que tiene en el día este Colegio, y la renuncia que hay hecha de las e.-xpresadas fisiones, sobre lo que se espera
providencia de un día a otro me han detenido en proveer la expresada

Mis:ón. de Ministro considerando que en el tiempo que puede tardar esta
resolución, ya en favor o ya en contra, puede un Ministro desempeñar el
cargo ~e ambas cc:mo llevo _di~o; y además, que respecto a la eJs.-presada
pretensión, fuera ~prudencia mcomodar y mortificar a un Religioso con
los penosos traba1os, que ofrece un camino de 300'' leguas de )as que
100" se andan en un contínuo peligro de perder la vida1 y tal vez recién
llegado, o antes de llegar tubiera que volverse.
Esta Misión de Bizarrón tiene el mismo gobierno y método que la antecedente, pues esta a cargo del Ministro su atención y cuidado en lo espiritual
Y temporal al que se pagan de la Real Hazienda 450 pesos de Sínodo sin
ten;r ot~. algun emolumento. Se siembran en ella las mismas semilla~ de
~aiz Y !nJol que en la de Jesús, y el mismo número de hanegas con corta
diferencia; y a~emás h:ize una sementera de trigo de cinco, 0 seis cargas,
q~e para reducir a harma su cosecha tiene un Molino que se fabricó tras
~os haze. Esta es ~a la industria y arbitrios de esta Misión, pues los
bienes de campo que tiene no ofrecen otra utilidad que su mismo servicio
racionar los Yndios1 y mantener la Bueyada. Estos 'en la actualidad son 1 '
. .
2
00
siguientes 50' cabezas de Ganado maior entre Bueyes Novillos, Toros Bacas y Becerros: 150" de menor entre ovejas y cabras; y 100" de cavallada
c?n Yeguas, Potros, y cavallos mansos. Los Ynd;.viduos que hay en e ta MiS1Ón son 7l en estos términos: 17 Matrimonios: 21 Viudos y Viudas: 1 Soltero, y 23 iños y Niñas.
Sigues a esta Misión la de Sn. Juan Bautista de Riogrande, que se
halla a nueve leguas de distancia de ella rumbo al orte; la que administra
en lo Espiritual y temporal como las antecedentes al Padre Fr. Manuel Gorjón : sin tener más obenciones que 450" pesos de Sínodo que paga la Real
Hazienda Los Indios de esta Misión son de las Naciones Pampoa, Ylixaya,
y Borrados de la Costa del Orí.ente. Su industria y arbitrios consiste en las
siembras, y bienes de campo. Regularmente se siembran en esta Misión 10
anegas de
dos de f~jol, y un almud o dos de algodón· y quatro, o cinco
cargas de tngo, para cma cosecha tiene Molino. Disfruta unos ojos de Agua
tan abundantes que a la toma salen dos bueyes de ella pero apenas llega }a
mita? a la Misión por lo dilatado de onze leguas de azequia. Tiene un
obraje en el q_ue ~e fabrican fresadas para los Yndios de la lana que producen las ovejas, y se texe alguna manta muy ordinaria para los mismos
Los bienes de campo que tiene en la actualidad son 520" cabezas de ganad~
maior incluso la Bueyada: 2000" (ganado) menor: 129 de cavallada m-

m:m,

' Uno de los que vinieron al Colegio en la expedición de 1783; se Je dice natul'al de Masueco [provincia de Salamanca.].

4+7
446

�cluso los cavallos mansos; y 76 mulas entre cerreras y mansas de las q~e
hay formado un Atajo aparejado. Esta Misión ~ene asalariados muchos sirvientes que no son Yndios, para la requa, custodia de los ganados, Y para la
labor, por tener pocos Yndios de trabajo. Lo~ individu~s de que se compone
son 62 en esta forma 14 Matrimonios: 9 Viudos y Viudas 5 Solteros y 20
iños y Niñas.

A la media legua de esta Misión rumbo al Oriente se halla la de Sn.
Bernardo; que administra también en lo espiritual y temporal el Padre Fr.
Antonio López; a quien así mismo goza el Sínodo de 450 pesos q~e paga la
Real Hacienda sin otros emolumentos. Son sus Yndios de las ae1ones ~aco,
Paquachi, y Borrados de la misma Costa Oriental. ~u empleo es el m1smo
que el de los antecedentes, a excepción de que las siembras que haz~~ son
menores; pues la de maiz no sube de siete a ocho anegas; una de_ fri1ol Y
un almud de algodón por falta de agua. Los ojos de esta que disfruta la
Misº 6 son tan abundantes o más que los de la anterior pero se hallan 25'
le~asn distantes de ella; por cuio motibo en una azequia ~ dilatada, se
pierde tanta agua, que apenas llega a la labor ( que po~ lo mismo se halla
distante de la Misión la Octava parte, y algunos años mnguna): caus~ por· hazer las siembras algunas veces hasta 18 leguas retiradas
que h a si·d o preciso
~
1
de la Misión. Para la limpia de esta azequia, que se executa todos os anos,
se asalaria Gente de los Presidios, lo que ofrece muchos gastos; _Y además
hay varios sirvientes para la Custodia de los Gana~?s. ~e ~tos b~e en. el
día 330" reses de roaior inclusos los bueyes: 6000 oveJas, y 140 bestias
entre caballos mansos, Yeguas y Potros. Tiene Obraje de fresadas como la
antecedente y un Molino de trigo pues siembra de e te anualmente de tres
a quatro c~a . Los individuos que ~n el dia .e hallan en ella son 80, en
estos términos: 15 Matrimonios: 26 Viudos y Viudas: 12 Solteros y Solteras,
12 Niños y Niña. Deviendose advertir que asi ~n esta como _en la an~erior Misión los números de Yndividuos que se refieren son Vnd1os porque
los sirvientes no viven en las Misiones.
De estas siete Mislones las tres primeras no lo son de muchos años a esta
parte ( como llevo dicho) y solo les ha quedado el nom?re de tales, por
haverlas siempr administrado religiosos, que han gozado Smodo p~gado por
la Real Ha.zienda; y sí, son Pueblos formales, cuios vecinos se goviernan en
un todo independientes del Religioso: y las quatro r~tantes ( que llev~~ cerca de un siglo de fundadas) aunque tienen temporalidades,_ qu~ a~1D1Stran
·
estan ya en estado de entregarlas al Ordmano Diocesano;
los "'":
~v.us1oneros,
a la lista oficial de la expedición de 1783; se
• Fr. José López de Osorio le llam
le dice natural de Villena.

448

pues todos los Yndio de ellas se hallan suficientemente instruidos asi en
lo perteneciente a siembras, crias de Ganados, que es en lo que se emplean según queda expresado; como en los Misterios y Doctrina de Nuestra
Religión Cathólica; y la Misiones bastantemente proveidas de todo lo necesario al culto Divino; y laboríos de Tierras. Por lo que tiene este Colegio
hecho Ocurso al Comandante General de Provincias internas, y al Ylustrisúno Obispo del Nuevo Reyno de León, a cuia Diocesis corresponden, renunciándolas todas; pues por las expresadas razones, es ajeno de Nuestro
Apostolico Instituto seguirlas administrando, empleándose en ello varios religioso, que pueden ser mui utiles para otras espirituales empresas objeto
de uestra atención y Ministerio. 6
Las Misiones que tiene a su cargo este Colegio en la Colonia del uevo
Santander (que son propiamente tales) son quatro; dos en la Sierra de
Tamaulipas Oriental y dos fuera de ella: estas son las de Palmitos, y Sn.
Vicente de las Presas del Rey; y aquellas, la de uestra Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles; Sn. Josef de Palmas. Estas quatro Misiones
i¡e han fundado de Orden de Vuestra Excelencia por los Religiosos de este
Apostólico Colegio; cuio Orden de fundación y e tado que tienen es el siguiente.
La de la TamauUpa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles, se estableció el día 26 de junio del año de 1791, sin otro auxilio
que las limosnas de algunos Bienhechores, que asi para esta, como para la
de Sn. Josef solicitó el Padre Fr. Mariano Bisuete fundador de ellas; quien
quedó de Presidente y Ministro de e ta de Guadalupe con el P. Fr. Pedro
Lumbreras. 7 En el dia se halla en ella este Religioso con el Padre Fr. Ma-

• El obispo del ucvo León, Llanos y Valdés, erigió en curatos formales, el 19
de junio de 1794, las misiones de la Candela y de Nadadores; a éste agregó una
llamada ''Villa de San Buenaventura", que supongo era una reliquia de la antigua
misíón de "San Buenaventura de la Consolación", situada como a una legua de Nadadores. Al curato de la Monclova fue agregada la misión de San Miguel de Aguayo
y el "Pueblo de San Bemardino, valle de Valladares" (Consulté este documento de
erección de curatos en el archivo de la Parroquia de la Candela, en cuyo Lib. I
de Gobierno se conserYa). En una relación de 1804 no aparecen en Coahuila más
que las misiones de San Juan Bautista y San Bernardo del Río Grande, el Dulce
Nombre de Jesús de Peyotes y San Francisco Vizarrón (AGI. México, leg. 2736).
' Los padres Bi.mete y Lumbrera3 aparecen, el primero como "presidente destas
nuevas misiones y ministro" y el padre Lumbreras como s gundo ministro, en el
Libro en que .u asi11ntan los baJ,tiJmos que se hacen ffl esta Missión de N.S. de
Guadalupe d, la Boca de los Angeles, que se conserva hoy en el archivo parroquial
de la Catedral de Ciudad Victoria. Empieza en 26 de junio de 1791 y alcanza
hasta 1813. Desde junio de 1793 aparece Fr. Mariano de la Fuente, que se dice

449
H29

�riano de la Fuente por haver muerto el expresado Pad~e Bisuete. Ambo:

y

!: ;;ºv::.

la administran en lo Espiritual temporald, _con ~l colartoCSonm:e~:
li 6 pagar por 1ez anos
entre los dos, que se Ob g a
.
.
algunos emolumentos.
.
d la Ciudad y Real de Guana1uato, sm otros
c1ana e.
esta Misión son los de la Naci6n de los PaLos Ynd10s de que se com~ne
.
irl
la feé reducirlos persitas, y aun no se han b~uttzado, por mstru os :iso rhnero formar los
fectamente y tener segundad de ellos; pues es p
p
1 d 91
Hombres ~ara hazerlos despues Christianos. El número de e~tos es e i:das
'é .
30" Casados·· 4 Solteros y Solteras: 7d Vmdos
en estos t rnunos:
1 · y V sem_-'
.
.O ,
unicamente en la labor e as tierras
ir;~d~:;ay:::;ca
anegas de maíz, y una de frijol. T~~en las
.
.
el
laborío' proveidas todas por la solicitud
oecesanas herramientas para
. 1
1de
..
dl .
modo 112 cavezas de Ganado bacuno incusos os
los Mis1oneros; Y e mismo
4 ulas Hállase
. 7 de pelo: 15 cavallos mansos: 10 yeguas, Y
m
· ,
B
ueyes.
d
t s y demas netamb' én la Yglesia proveida de Basos Sagra os, ornamen o'
..
~
1
n·
.
Culto
asi
mismo
ajenciado
todo
por
los
relig10sos.
cesano para e
1v1Do
,

~~p=:

rumbo al Occidente se fundo la de dSn.
A cinco leguas d e esta M ..
tsi 6 n
·
as
el
día
29
de
Junio
de 1791 con la Nación de los In tos
Josef d e Palm
• 1 F errando y Fr · Fran.
camo te rOs• Adminístranla los Misioneros Fr. Migue
¡
an el mismo
cisco L6pez asi en lo Espiritual como en lo tem~ora ' y goz d l V '
d
la rrusma Condesa e a a
Sínodo de 450 pes~s entre lo~ os, que
antecedente. Componese esta
lenciana en los nusmos térnnnos que en a
S l
M" ''n de 61 individuos en esta forma: 13 casados: 24 Solteros y o ter~,
1s10 ·N·-as Su empleo unico es el de la labor del campo para o
y 11 mos y m ·
haz
d
ue ha la competente herramienta y las siembras que se
en,. ~on e
q
. y as semillas
cantidad que en la anterior Misión. ~s Mis10neros
las mmn
od ' y l "dado de las labores asi en las siembras com.o
corren en un ~ o con e cm
'
.
la secha y proveen a los y ndios de todo lo necesano para sus c_as~,
en
~o comida. a lo que aplican sus Sínodos Misas y quantos Arb1tri~s
vestuano Y
,
•
·
todas las Mítienen; y esto mismo se ha p~acticado siempre, y practica en
siones pertenecientes al Colegio.

par

oducen estas Misiones y lo mucho que se gasta para ~
Lo poco que pr
., d
·ndividuos obliga a los Religiosos a salir
indispensable manutenc10n e sus i
d la . dad de
fuera de ellas a las Poblaciones que las rodean, a valerse e
pie
.
al
veces el ministro de Palmas, Fr.
ministro y "fundador". Tambifo baut.Jza. gunas
•
dición de 1789,
M' el Ferrando. Este último había venido al Colcg10. en la exlpe .
expedici6n
igu
I dice natural de Conccntaina. En a m.wna
en cuya lista de embarque se e •
F
d en Palmas según veremos en
vino Fr. Francisco L6pC'Z, companero del P. erran o
'

seguida.

450

los Bienhechores para recoger limosnas con que ayudar a los gastos, y no
mirar con dolor retirarse los Yndios por faltarles lo necesario para conservar
la vida; por la que viven en un continuo afan llenos de las congojas que se
dejan considerar. De suerte que acomodandose a la misma comida que los
Yndios, no procuran emplear sus Sínodos a otra cosa que a beneficio de estos; pero sin embargo no alivian su cuidado con un sínodo tan corto; y para
ello, quedandose uno en Ja Misión, sale otro a colectar limosnas, sin las quales no pudieran subsi tir estas Misiones; y consiguientemente nada hiciera
un Religioso solo; pues no saliendo de la Misión a buscar auxilios, indispensablemente le havía de faltar con que proveer los Yndios; y estos atentos
más bien a la incomodidad, que a la Religión, y civilización, no permanecieran: y si salía abandonaba la Misi6n, que sin la presencia del Religioso
destruirían mui facilmente. . .. Aun sin esta causa, es indispensable haya
en cada Misión dos religiosos por las dos atenciones que hay en lo espiritual,
y temporal; pues queriendo que estas dos las desempeñe un solo Ministro,
de ninguna se verificara como corresponde. Son dos atenciones estas, que
cada una exije toda la atención de un hombre bien capaz, y aun de esta
suerte no dejara algunas ocasiones de haver falta. Esto haze a lo religiosos,
con gran razon, no de terminarse a ir solos a las Misiones; y nunca se pudieron resolver a ello, para la fundación de estas, y Jas dos que se han
fundado despues; queriendo mas bien padecer trabajos y miserias acompañados, que dejar de cumplir con las obligaciones de un cargo tan delicado.
Dos podrían cumplir con algun desahogo, con Dios, y con las piadosas intenciones del soberano; pero uno solo, es mui dificil; que desempeña la
voluntad de ambas Magestades. Esto no es produccion de mi discurso, sino
realidad que manifiesta la practica; pues el que lo mira de cerca, ve lo
inconcuso de esta verdad. Me he expresado asi por que me ordena Vuestra
Excelencia le informe de todo lo que halle conducente a la maior instrucción de la noticia de las Misiones, y no me dilato mas en el particular
por no molestar la atencion de Vue tra Excelencia.
A quarenta leguas de esta Misión de Sn. Josef caminando para la Huasteca se halla la de Sn. Vicente de las Presas del R ey, fundada por los Misioneros Fr. Juan Bautista Castell6 y Fr. Josef del Moral 8 en el mes de

• Debe ser el Fr. José Pío Quinto, natural de Moral de Calatrava, que pas6 al Colegio en 1789; en la misma expedición figuraba Fr. Juan Bautista Castell6, natural
de Fuente la Higuera. Fr. Pedro Rodenas, natural de Totana, era ya veterano, habiendo pasado al Colegio en la expedición de l 783, lo mismo que los ya mencionados
Fr. Mariano de la Fuente y Fr. Miguel Ferrando. Fr. Pascual del Pilar, aparece
encargado ae la parroquia de la villa de Santa Maria de Llera desde el 23 de diciembre
de 1804, "por ausencia del cura"; a 9 de febrero de I 805 se titula "comisario pre-

•151

�_Lo reí rido e lo qu pu do informar a Vu tra Excel nci en cumplimiento d
uperior Orden qu de- are a lo b tante para dar el lleno
que Vuestra Excelencia apetece.

Marzo d est presente año; qui n actualmente la administran · trabajan en su establ cimiento. L Yndio con que
ha fundado sa • fisión
son l llamad ~ {artínez y
n las ultima noticias de los Misioneros s
el numero d ello 67. pero sin
presion de xo ni edad por lo qu
no lo manifie to con la distinción qu en las d mas. Han hecho una iembra d cerca de dos han as de maíz y m dia d frijol que
lo uni o de
que pu do informar a u tra E cel ncia pu s hasta el presente no he
re.n;do otra razon por lo mu ho qu
dilatan las cartas en llegar, y , lv r.
E o do Ministros ozan dos inod , uno d 350 pesos que p~ la eal
Hazi nda, y otro d 250'' que franquea caritativamente el Illmo. Ob" po
del . Reino de Le6n; a endiendo a la n
· dad que se ha reprc ntado y
{ no razon que la anterior pueden dar a u tra Excelencia de la iisi6n d Palmitos, que han ido a fundar con lo Yndio Pinto lo Mi ioneros
Fr. Pasqual d 1 Pilar, y Fr. Pedro Rod nas 9 cerca de antand r; pu actualm nte ·taran trabajando en los prim ros fundam nto . Llegaron esto
Religio
a antand r 1 día veint y uno de gosto de te pre nte afio
cuia noticia solo m han ese.rito, con la d qu pasarían a tomar po i6n
del paraje donde
ha de fundar, lu go qu el Govemador de aquella Colonia, evacu
alguno asuntos que tenia entre mano , y permitían desampararse. Lo inod s que ll van asignados, e uno de trescie.nto cinquenta
pe
que ha d pagar la Real Hacienda, y otro de do ientos cinquenta
qu ha ofr c:do 1 mimo Yllmo. Obispo d 1 Tue\O Rep10 de L 6n· aunque de este y del anterior, no hay mas obli ó6n contraida que la ferta

lroI ñor guard la importante \ida d
u tra Excel ncia mul Dio -- ue e
e ios anos.
o egio Apo tólico d Pachuca y rO\iembr 16 d 1793.

E."cmo.

ñor.

Fr. Y idoro de Pu rtollano

1G

(Rúbrica.]

E. cmo. r. Virr y d , . E.
Conde de Revilla-Gigedo.
AG.
•

PRO\,NCJAS

l

'TER. AS,

rnJ. 5 pp. 354-359r.

verbal.
fecto apost6liro del Col gio de Pachuca (Lib. de bautismos de español y ca tas,
de Llera, 1793-1818, fols. 31-32; se coruerva eo la Catedral de Ciudad 1ctoria,
agregado a u archivo parroquial).
Los indios martlncz babtan sido reducidos a mui6n en varias ocasiones anteriores,
!in 6cito duradero, E tas reducciones se hablan intentado en lugares muy distintos,
de acuerdo con los d 01 o caprichos de los mi1m indios. Desde 1781
hallaban
poblad en la "Misión de la nueva población de las Presas del Rey", como medfa
1 gua de la ciudad de Orcasitas, y alli continuaban en enero de 1790, según in•
forme de Fr. Franci co Buedo, u todio de la Custodia de Tampico (Orcasitas, 29
de enero de 1790). 'fase u informe -no muy detallado en datos, pero intcreaante
por su opini6n bre I políti mi ional que entonces pre\ 1 ia- en Ban rofl Lihrary,
Mu. 35072 (3788) (pp. 369-379).
• De estos dos misioneros queda dicho en la no1a precedente. Bajo la denomin ci6n
de Palmitos o Helguera, y el P. trocinio de . Juan 'epomu cno, habla e · tido ya
misión a dos l
y medi de Santander, pero ya n 1770 se hallaba abandonada, como onsta en la Visila h ha por Don Lino cpomuceno Gómcz (M xico,
19 2).

452

,. E te reli .
babi pasado al Col . d p ch
ftn 1
dujo, en 1783 Fr.
,
gio e ª uca ~
t.iaS de l01 Dolortl Crespo.

• pedición que c:on-

453

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�LOS SINTETIZADORES Y LA S1NTESIS DEL LENGUAJE *
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad de Nuevo León Escuela de
Letras del I.T.E.S.M.

DuRANTE MUCHOS AÑos, desde los inicios de la ciencia fonética, los lingüistas
se dedicaron, principalmente, a la observación de la formación de los sonidos,
pero atendiendo a sus características más generales. Estas características estaban basadas exclusivamente en descripciones fisiológicas o articulatorias. Es
decir, el punto de articulación, el modo de articulación, la sonoridad, etc. Gracias a estas observaciones, el campo de la Fonética Genética se desarrolló de
una manera considerable. Sin embargo, junto a esta Fonética descriptiva y
fisiológica, hay otra rama, un tanto menos desarrollada, pero que tiene una
primordial importancia en la lingüística contemporánea: la Fonética Acústica. Dice el Dr. D. Antonio Quilis: "La fonética acústica no fue olvidada
por los antiguos fonetistas, pero tuvo un desarrollo menor que la fisiológica.
Esto fue debido a que los estudios fisiológicos avanzaron mucho más rápidamente que los de la acústica".1
Hay que subrayar un hecho que reviste una especial importancia. La Fonética no sólo debe contentarse con una descripción articulatoria de los sonidos, sino que además debe tomar en consideración su aspecto acústico.
Todas las actuales investigaciones en el campo de la Fonética se hacen ya
desde los dos puntos de vista: articulatorio y acústico. "Como dice Bertil
Malmberg, era errónea la opinión de toda la fonética clásica de que cada
posición diferente de la lengua daba lugar a un sonido nuevo. Hoy podemos
comprobar que en la caja de resonancia bucal se compensa la variación de

* El autor agradece la valiosa colaboración de la Biblioteca del Instituto Miguel de
Cervantes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid.
1
ANTONIO Qu1L1s MoRALES, El Método Espectográfico (Notas de Fonética Experimental) . RFE, XLIII, 1960, p. 415.
143

�un órgano 'A' que producía antes de su movuruento un sonido 'X', con la
modificación de otro órgano 'B' para dar un resultado acústico análogo al
primitivo 'X'." 2
Los primeros intentos dentro de este campo de la fonética experimental se
deben a Helmholtz, Rousselot, Gemeli y Pastori y otros. El primero -Helmholtz-, experimenta con sus resonadores. Rousselot trabaja con análisis quimográficos. Gemeli y Pastori, con sus métodos electroacústicos. Ellos, prácticamente, inician el movimiento que tan grandes avances habría de traer a
esta importante parcela del conocimiento lingüístico.3 Sin embargo, no será
sino hasta los finales de la segunda guerra mundial, precisamente en el año
de 1947, cuando se dé el mayor paso dentro de este conocimiento. Es en este
año de 1947 cuando aparece el libro de Potter, Kopp y Green, llamado Visible Speech, en donde se dan los primeros pasos en el análisis espectográfico.
El espectrógrafo, cuya finalidad es descomponer el lenguaje automáticamente en sus componentes, se ideó con la intención de que los sordos pudieran leer, sobre una pantalla móvil, una conversación telefónica. Esta conversación se descomponía por medio de filtros en los formantes característicos de
cada uno de los fonemas. Fue la Compañía Telefónica Bell, en sus laboratorios, quien hizo los P.rimeros intentos. "Al poco tiempo de ver que las pruebas realizadas con el espectrógrafo daban resultados satisfactorios, la Kay
Electric Company comenzó a construir este aparato.
Los espectrógrafos construidos por esta casa antes de 1948, alcanzaban una
frecuencia de sólo 3500 cps, lo que hacía difícil el estudio completo de muchas consonantes, cuyos rasgos espectrográficos comienzan a esa frecuencia.
Más tarde, después del referido año, la escala de frecuencias espectrográficas fue aumentada hasta 8000 cps". 4 El perfeccionamiento de este aparato
ha dado una amplia gama de posibilidades en la experimentación.
El espectrógrafo de la Kay Electric Company está constituido por tres partes esenciales: el sistema de filtros (debemos recordar que el sistema de filtros
es el elemento más importante del aparato ya que el espctro no es otra cosa
que el resultado de la dispersión de un conjunto de radiaciones o de ondas.
Los filtros tienen por objeto dispersar, conforme a módulos constantes, la
energía acústica que llega a ellos), el disco magnético y el cilindro reproductor. Es evidente que el espectrógrafo lleva, aparte de estos instrumentos esen5
ciales, otra serie de mecanismos que intervienen en la experimentación.
• QUILIS MORALES, ANTONIO, op. cit., p. 415.
• Cfr. Ibid., p. 415.
• QuILIS MoRALES, ANTONIO, op. cit., p. 416. Cfr. DELATTRE, PIERRE, Studies in
French and Comparative Phonetics. Edit. Mouton and Co. The Hague, 1966, pp.

250-51.
1 Cfr. Qu1LIS MORALES, ANTONIO, op. cit. et DELATTRE, PIERRE, op. cit.

144

Observa el Dr. Antonio Quilis que el tiempo máximo que puede analizarse
c?n el espe~trógrafo es de 2,4 segundos. Sin emb~rgo, en investigaciones rec~en~es realizadas en Estocolmo por H. Sund, se ha ideado un nuevo proced~~~to que, aun~ue basado en la misma técnica espectrográfica, tiene la
pos1b1lidad de analizar contenidos mayores de sonidos. Este método de Sund
consiste en reflejar el sonido descompuesto por medio de filtros en una pantalla.
. Con una cámara fotográfica, agregada al espectrógrafo, se recoge toda la
imagen del sonido. Tiene además una ventaja sobre los espectrógrafos de la
Kay Electric Company y es que puede recoger sonidos cuya frecuencia esté
en los 1000~ cps. O~serva Gunnar Fant: "The spectrograph proper is composed of 48 high quahty bandpass filters which are scanned by an electronic
switch at a rate of 500 times per second. The intensity of rather signa! am~litude in each filter is represented by the hight of a corresponding vertical
hne on the screen of a cathode ray tube where the separate filters are ordered
in a horizontal row. This is the intensity versus frequency display providing
the 'sections'. On a separate cathode ray tube the filter channels are ordered as points in a vertical row, and the intensity of the light beam at each
~oint is. modulated by the signal amplitude of the corresponding filter. The
time axis has to be supplied by the continuosly moving film of a camera
attached to the oscilloscope. A film speed of 5 cm/s is utilized. A special time
mark signal recurring with intervals of 1/5 second is displayed on the top
of the spectrographic picture. All filters up to a centre frequency of 4000 c/s
except the first one have a bandwidth of 300 c/s, and successively broader
filters are used in the higher frequency region. This filter No. 48 covers the
frequency region of 9400 - 10 000 c/s, and filter No. 1 the interval 0-200 c/s.
Up to 1000 c/s there is an overlap by a factor of 4, which means that there
is a distance of 75 c/s between the centre frequencies of adjacent filters.
Between 1000-2000 c/s the filters are arranged with 3 times overlap, i.e. Above
100 c/s frequency intervals. Up to 3600 c/s this interval is 150 c/s. Above
4000 c/s there is no overlap. By this arrangement the centre frequencies of
the filters are apRroximately distributed on the mel scale simulating the frequency to place conversion of the auditory mechanism. There are more filters
(and thus more space on the spectrograms) devoted to the low and medium
frequency region than to the higher frequency region. This is an advantage
compared to the Sonagraph which has a linear frequency display ( ... ) With
the present camera it is possible to expose 10 miz,utes of speech at a time,
but other cameras with larger reels may take up to 30 minutes of speech at
a time".8 Evidentemente con este método se logran ventajas que con el sim• FANT, GuNNAR, "Modern Instruments and Methods for Acoustic Studies of
Speech", Acta Polytechnica Scandinavica. Osslo Univ. Press. Oslo, 1958. PH 1
(246/1968), pp. 44-47.

145
HlO

�ple espectrógrafo, pero tiene un ligero inconveniente que es el del tiempo
perdido en el revelado de la película. Con el espectrógrafo se tiene el resultado de inmediato. No obstante muchas veces el tiempo no importa tanto si
se logran beneficios tales como una mayor extensión de trozo fónico para ser
analizado.
Volviendo al espectrógrafo de la Kay Electric Company, que de suyo ya
representa un gran avance en el campo de la acústica experimental, hay que
hacer notar que el espectrograma que de él se obtiene presenta tres representaciones: lo. Sobre el eje de las abscisas, y de izquierda a derecha, se nos da
la duración total del espectrograma y, por supuesto, de cada uno de los sonidos; 2o. En el eje de las ordenadas, la escala de frecuencias y 3o. En el
mayor o menor negror de los formantes observamos la intensidad con que
se pronuncia un sonido con relación a otro.
Tenemos que recordar que cada uno de los formantes no representa un
tono único, sino una zona en la cual se ponen de relieve una serie o conjunto
de armónicos. Estos armónicos están a una frecuencia determinada.7
Entre las ventajas que de primera vista se resaltan en el análisis espectrográfico hay que señalar la coincidencia de movimientos articulatorios con
determinadas señales que aparecen en el espectrograma. Basta citar algunas
observaciones que el Dr. D. Antonio Quilis hace en su trabajo El Método
Espectrográfico. Nos afirma: "Se ve claramente la sonoridad o sordez de los
sonidos consonánticos ... por la presencia o ausencia de un formante bajo
( ... ) Cuando hay una completa cerrazón de la región bucal, no aparecen
formantes altos que son los característicos de las vocales. En estas condiciones
sólo pasa a través de la boca un sonido pequeño que procede de las vibraciones de las cuerdas vocales. Este sonido aparece reflejado en el espectrograma en una región de frecuencia muy baja que no llega al punto cero".8
Los primeros en observar estos fenómenos fueron Pierre Delattre y luego
Gunnar Fant. De dichas observaciones se pueden deducir los siguientes aspectos:
El primer formante guarda una relación estrecha con la abertura del canal bucal: cuando la abertura es máxima, esto es, cuando la lengua está
más separada del velo del paladar, la frecuencia de dicho formante es la más
elevada; por el contrario, si la lengua se acerca más al paladar, la abertura
vocálica decrece, y la frecuencia del formante también disminuye. El segundo
formante puede sufrir modificaciones ya por la posición de la lengua (más
elevación y anterioridad en su posición, más alta su frecuencia; más elevación
y posterioridad en su posición, menor su frecuencia) , ya por los movimientos
• Cfr. QuILIS MORALES,
' lbid., p. 423.

146

ANTONIO,

op. cit., p. 422.

de los labios ( más redondamiento y abocinamiento de los labios, menor la
frecuencia) . El tercer formante varía con los movimientos velares (cuando
el velo del paladar desciende, tomando una posición análoga a la adaptada
para la producción de vocales nasales, la frecuencia se eleva y viceversa) .9
El espectrógrafo ha servido también para clarificar algunos conceptos sobre la clasificación de los sonidos producidos por el hombre en función de la
comunicación. Tal es el caso de los conceptos de Densidad y Difusión de los
sonidos vocálicos y consonánticos. Las nuevas tendencias del estructuralismo
lingüístico utilizan ya estos conceptos con toda propiedad. Tal es el caso de
lo que hacen Román Jackobson y André Martinet. Dice el Dr. Quilis "Basado
en el grado de separación o acercamiento de los formantes vocálicos es como
se ha llegado a un rasgo distintivo de las vocales al considerarlas en oposición
según su grado de densidad o difusión; llamando a las que tienen un mayor
acercamiento entre sus dos primeros formantes, densas o compactas, por oposición a las difusas en las que la separación de las zonas de formantes es
mayor".1 º También las consonantes han sido clasificadas de igual forma, según su mayor o menor densidad de los formantes que las constituyen. Se
dice que este grado de densidad o difusión depende de la cavidad resonadora.
Pero junto a este maravilloso aparato que tanto puede allegar a la experimentación en el laboratorio hay que mencionar otro, que de manera complementaria con el primero, o bien de manera autónoma puede dar nuevas luces en la investigación de la fonética acústica: el sintetizador de lenguaje.
Nuestro trabajo, bien humilde ciertamente, está orientado a presentar de
una manera general y no, evidentemente, total, algunas de las investigaciones
que con este último aparato, en todas sus versiones, se han venido realizando
en los presentes años. Hemos de estudiar, en primer término, los tipos de
sintetizadores que se han fabricado. En algunos casos entraremos a la especificación técnica de los sintetizadores. También creemos interesante el presentar, de una manera somera, algunos resultados de investigaciones y las
consecuencias que de dichas observaciones han resultado como beneficio
para la Ciencia Fonética Acústica. No es posible, y esto surge de manera necesaria, abarcar todo el estadio de conocimientos que implican dichos aparatos. Nuestro objeto es más simple.

• Cfr.
425•26.
lO

DELATTRE, PIERRE,

op. cit. (passim)

Qu1us MORALES, ANTONIO,

et QuILIS M., ANTONIO,

op. cit., pp.

op. cit., p. 424.

147

�DE

LOS SINTETIZADORES

Los sintetizadores del lenguaje, junto con los espectrógrafos y la cine-radiografía, son en la actualidad los más modernos auxiliares en la experimentación de la Fonética Acústica. Gracias a ellos, un sinnúmero de problemas que
hasta hace muy pocos años aparentemente carecían de solución ahora han
sido resueltos, aportando con ello no sólo un gran desarrollo a la propia ciencia de la fonética, sino también a la ciencia lingüística en general.
El propósito del presente trabajo, como ya lo hemos dicho anteriormente,
es el presentar la descripción del primero de estos aparatos en sus diferentes
versiones.
En términos muy generales se puede hablar de los tres sintetizadores de
los laboratorios Haskins: los llamados SP, SV y SO. El sintetizador PAT del
laboratorio de fonética de la Universidad de Edimburgo. Los dos sintetizadores del Royal Institute of Technology de Estocolmo : OVE I y OVE II.
El sintetizador LEA, descrito por Gunnar Fant Y, por último, el sintetizador DANA del M.I.T. el cual, en su versión actual, está controlado por un
computador TX-0.
Evidentemente existen otros muchos aparatos cuya función sea la síntesis
del lenguaje, sin embargo creemos que con penetrar en algunos de los ya
mencionados se puede tener una idea de las posibilidades experimentales de
los mismos.

Los sintetizadores de los Laboratorios Haskins:
Observa Pierre Delattre, en su obra Studies in French and Comparative
Phonetics, que los laboratorios Haskins han construido tres sintetizadores de
la palabra: el SP, el SV y el SO.
Los dos primeros, SP y SV, fueron construidos para convertir en sonidos
los espectrogramas "naturales" de voz humana y los espectrogramas realizados a mano.
El sintetizador SO sólo puede articular sílabas aisladas.
Afirma Delattre: "Les trois (SP, SV et SO) sont faits, non pour produire
la parole la plus réaliste possible (le phonographe et le magnétophone se
chargent de cela), mais pour fournir de bons instrurnents de recherche. Les
qualités qu'on exige d'eux sont la flexibilité et la versatilité: ils doivent permettre d'issoler, puis de faire varier dans toutes leurs dimensions, les nombreaux

148

é~éments acustiques de la parole; et au fur et a n;iesure, de faire entendre les
resultats de ces manipulations" .11
. El ~intetizador SP posee un juego de cincuenta tonos puros, es decir, ondas
smusoidales, que van desde una frecuencia de 120 ciclos por segundo hasta
los 6000 cps. Estos tonos puros son accionados por 50 fotoceldas de una dimensión individual de 1/ 10 de pulgada. Las cincuenta fotoceldas tienen en
total, una, dim~nsión de cinco pulgadas, las mismas que tiene el espectr:grama, Y están dispuestas para corresponder a las frecuencias de los cincuenta
harmónicos de un espectrograma natural de la misma dimensión. Dice Delattre: "Lors qu'un s2ectrogramme passe, a une vitesse constante donnée sous
les rayons de lumiere, tus les tons purs qui correspondent aux forma~ts se
mett_ent a jo_uer. Chaque, forman~ fait jouer, en moyenne, trois tons purs
contigus celui du centre etant typiquement plus intense que les deux autres.
Sauf tout au bas de l'échalle des fréquences, ou los intervalles sont grands
u~ formant de _trois tons contigus, joué seul, forme pour l'oreille une violent~
dis~nance; Ma1s deux formants, done six tons en deuz groupes de trois tons
contigus,_ s ente~~ant comme une belle voyelle -et non plus comme une dis~onance-a condition seulement que les fréquences des formants correspondent
a celles de voyelles connues du sujet entendant".1 2
En el sintetizador SP se pueden hacer pasar espectrogramas realizados a
mano, es decir artificiales. Estos espectrogramas se pintan con pincel, teniendo ~n cuen~ que para cada harmónico debe corresponder una línea en eJ
sentido del tiempo. La frecuencia será tanto más alta cuanto la línea sea más
elevada. La duración más grande, cuanto la línea sea más larga ( a razón de
7,2 pulgadas por segundo). Y, por último, la intensidad será más fuerte en
la medida en que la línea sea más larga o más reflejante (longitud máxima:
1/ 10 de pulgada por harmónico) .
En la práctica se pinta de un solo trazo lo que cubriría un canal enteramente y la mitad de los dos canales contiguos al primero. Toda línea unida
produce so~id?s periódicos. Para producir sonidos no periódicos debe puntearse lo mas megularmente que sea posible. Los ruidos de fricción producidos de esta manera, tales como podrían ser una "s" 0 una "f', son menos
naturales que los sonidos de una vocal, pero sin embargo son satisfactorios.
~os ruidos de explosión, como lo podrían ser una "p" 0 una "t", se caracter~an con ras_gos breves, más o menos verticales, con una longitud de frecuencia de aproximadamente 600 cps (cinco canales contiguos) siendo los mismos
muy satisfactorios. En cambio, las variaciones de frecuencia de un tono Ja11

DELATTRE, PIERRE,

Studies in French and Comparative Phonetics. Edit. Mouton

and Co. The Hague, 1966, p. 254.
" DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 254

149

�ríngeo, son imposibles de imitar por el sintetizador SP ya que las fundamentales están fijas a 120 cps.1 3 En resumen, si se puede admitir, dice Delattre,
que la palabra sea inteligible sin entonación, el sintetizador SP tiene un
gran mérito.
El sintetizador SV, de los mismos Laboratorios Haskins, está más perfeccionado que el anterior. Pero este perfeccionamiento sólo es en un sentido,
pues es menos flexible que el sintetizador SP.
La diferencia esencial del sintetizador SV con el SP, es que con el primero
basta la pintura de una sola línea para producir automáticamente un formante completo de intensidad variable según la longitud de la línea. Esto
hace que en última instancia los formantes sean más próximos a los formantes
de la palabra natural tanto en el amortizamiento de las ondas, como en la
relación de fase de los diversos harmónicos que entran dentro de un formante.
Sin embargo, dice Delattre: "Les formants de SV apportent done une amélioration du Eoint du vue du 'naturel'. D'autre part, ils enlevant un peu de
flex.ibilité puisqu'on ne peut plus controler les harmoniques individuellement,
come sur SP" .14
Por otra parte, SV produce un verdadero ruido. El mismo trazo de pintura
puede ser entendido como un formante de sonido periódico o como formante
de sonido turbulento. Con el sintetizador SV se puede variar la frecuencia
fundamental, haciendo con esto posible el estudio de la entonación y el

Acústica. Cada uno de ellos supone un avance con respecto a los otros y sin
embargo, en alguna medida, el adelanto supone a la vez limitaciones.
'
El sintetizador "Pat" de la Universidad de Edim burgo:

~l sintetizador PAT de los laboratorios de fonética de la Universidad de
Edimburgo, produce c~atro formantes ( automáticos en la misma medida en
que
los·dproducen
H askºms) ,
¡
. , . los smtetizadores SV y SO de los Laborator·o
1 s
os so~ os penodicos y los sonidos turbulentos así como los cambios de frec~enc_1a en sus harmónicos. para ~ar la entonación. En términos generales el
smtet~zador PAT es del mismo tipo que los sintetizadores SP, SV y SO de
Haskins: pero menos flexible que ellos en el sentido de que no puede manipular aisladamente las ~ar~ables acústicas de la palabra, sea por los botones
d~ contr~}, sea por los disenos en perfil sobre la placa de proyección. Delattre
afirma: De plus PAT ressemble a SP et SV en ce qu'il suit les changements
des fo~ants dans le temps, et produit done de~ phrases; les Analogues ne
prodmsent
des sons isolés soutenus".17 Elizabeth T . u n d a¡¡, d e ¡a
u · "d encore que
.
~ivers1 ad de Edimburgo dice: " ... this a resonance analogue synthesizer
w1th the following parameters:
Larynx Frequency
Larynx Amplitude
Frequency of Formant 1
Frequency of Formant 2
Frequency of Formant 3
Amplitude of a 'hiss' with a single peak
Centre frequency of this peak
Amplitude of a 'hiss' with formant structure".1 ª

15

acento.
El sintetizador SO, por último, es en cambio de un tipo totalmente diverso
a los dos anteriores. Este último aparato de los Laboratorios Haskins ha sido
construido fundamentalmente para estudiar las transiciones. Este sintetizador
se controla por una serie de botones de regulación que permiten construir una
sílaba con entonación.
Con el sintetizador SO se puede controlar la frecuencia y tiempos de tres
formantes automáticos ( tal y como se puede hacer con el sintetizador SV,
pero con la enorme ventaja en este de que son más naturales) los cuales pueden ser periódicos o no. Se puede, también, controlar la velocidad de los cambios en las curvas de transición y las intensidades de cada uno de los formantes, separadamente, así como la duración de cada segmento de sonido. Dice
Delattre: "Quand tous les boutons de réglage sont au point désiré, on dé16
clanche la production sonore de la syllabe entiere".
Analizados pues, en general, los sintetizadores de los Laboratorios Haskins,
nos dan una idea de su uso y proyección en la experimentación de Fonética
Cfr. DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 254.
,. DELATTRE, PIERRE, op. cit., pp. 254, 255.
u lbidem. Cfr.
11 DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 255.

11

Los sintetizadores de lenguaje del Royal Jnstitute of T echnology
de Estocolmo:

Los dos sintetizadores del R.I.T. de Estocolmo, OVE J y OVE II, pertene~en a lo que Gunnar Fant llama "Formant Circuit Synthesizers". El sintetizador OVE I pertenece a este tipo de aparatos en los cuales se comprende un cierto número de circuitos de formantes uno para cada formante que
17

DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 255.
ª ULDALL, ELIZABETH, "The synthesis of sorne Sounds made on other than Pulmonic
Air-Stream Mechanisms", Phonetica, XIII, p. 105 ( 1965) .
1

151
150

�va a ser representado. Los circuitos de formantes, dice Fant, pueden estar
dispuestos en serie, tal y como se ha hecho en OVE y en otros sintetizadores
(p. ej. DOVO) , o bien en paralelo, como se ha hecho en algunas máquinas
inglesas. Este último sistema es más flexible cuando vocales y consonantes tienen que ser producidos con un mínimo de circuitos, pero tiene la desventaja
19

de no dar naturalidad.

En el sintetizador OVE I, que como hemos visto pertenece a los aparatos
cuyos circuitos se encuentran en serie, las frecuencias de formantes, la frecuencia de la voz fundamental y el inicio de la voz, son controlados manualmente. Esto se puede ver en la gráfica simplificada del aparato:

~\~
1

o

1

'

1

'

'
1

1

..,

rRECUENCIA

1

AMPLlrlCADOR

aque~las que contienen las consonantes /w, v, j, r, 1/. Se subraya que la lengua mglesa p~ede ser muy bien simulada con este aparato, al grado de que
no es necesario, para reconocer muchas de las frases inglesas que el oyente
tenga especiales condiciones.
'
En resumen, han sido tan buenas las condiciones que ofrece el sintetizador
&lt;?VE I que ,p.uede utilizarse para estandarizar las cualidades vocálicas y los
s1mbolos fonet1cos. Aparte del uso que de él se puede hacer como instrumento
de demostración en las clases de fonética.
El sintetizador OVE II es más complicado. Se controla con base a un
genera~or_fotoeléctrico que convierte las curvas previamente dibujadas tanto
de vanac1ones temporales de frecuencias de formantes, el tono fundamental
Y el carácter originario así como la intensidad en instrucciones continuas a
las -~nidades parti_cu!ares de la máquina parlante. Se puede decir que su operac1on es muy s1m1lar al sintetizador inglés diseñado por Lawrence.21 El
esquema simplificado de OVE II puede damos una idea general de su construcción y avance con respecto a OVE I.

r uENT! IL!CTRICA
DE LA VOZ

.~. . ,

1

PUENTE DE ENCENDIDO

!.,. ___ _

!1

FUENTE DE RUIDO

~
1
~

'
PUENTE DE ENCENDIDO

I

FANT, GuNNAR, "Modero Instruments and Methods for Acoustic Studies of
10
Speech", Acta Polytechnica Scandinavica. Ph 1 (246/1958 ) , Oslo Univ. Press. Oslo,

1958 ( passim).

° FANT,

2

GuNNAR,

. .·

Gz - - -

,~•

1

ki

k,

I ESPECTRO Of. CONSONANTES FRICATIVAS

., FRECUENCIA

Filtr~ ~ Consonar"ltff

k,

kz

I

J

1

APAGADO

El desplazamiento angular de las dos varillas, cada una de las cuales está
conectada a un potenciómetro, determina el tono de frecuencia de Fl y
F2. Dice Fant: "The position within the plane of the manocuvre board where
the two rods meet in a joint constitutes a reference for the calibration. 1'he
fundamental pich Fo as well as the on-off switching of the voice source and
these two formant frequencies are all varied by means of a single one-hand
control. F3 can be controled separately, and a special press button pitch box
can be used for the Fo-control to give a stepwise variation of the pitch as in
song" ,2º Afirma Fant que el aparato ha sido especialmente construido para
demostrar la dependencia del color vocálico con las frecuencias de los formantes. Tanto las frases breves como los diptongos son fáciles de realizar en
este sintetizador. Dentro de las frases breves, nuestro autor hace hincapié en

Futntetlle.dervldo

r--

CONTROL MANUAL

f,

ESPECTRO DE VOCALES

""

- - - - - - - - - - _ _ _ _ _1

Y

(,

•

' APAGADO 0E LA

1

LINEAS Of CONTROL

J

-- -,-- - - -- - -- ~ - - ~ - - _J

PorÓmetros

1

;i:~:~

PUENTE DE ENCENDIDO

1

~ZL~L-

G•

FJ

Fe,

fu.nt• ,1,·c,rico de vor

Filtro d1 Voc;oltt

. El si~tetizador OVE II se ha construido para investigar la importancia
diferencial de las grandes variables del habla. Es decir, no sólo distinciones
de carácter fonemática, sino problemas de los correlatos acústicos de la naturaleza del habla. Sin embargo, como dice Gunnar Fant: "The machine
will not be used for any larger project of this type before it has been developed further. A more stable function generator is also needed".22
11

Cfr.

22

FANT, GUNNAR,

FANT, GuNNAR,

op. cit., pp. 73-74.

op. cit., p. 74.

op. cit., pp. 72-73.

153
152

�El sintetizador LEA:

Este aparato sintetizador, descrito por Gunnar Fant en su artículo "Modern
Instruments and Methods for Acoustic Studies of Speech", es un poco diferente a los otros modelos mencionados anteriormente. Pertenece a la clasificación de "Configurative Analogs". La fuente eléctrica simula, en este sintetizador la función de las cuerdas vocales. Los resultados a los que lleva son
'
muy similares
a los logrados por OVE I y OVE 11. El aparato está compuesto por un gran número de bobinas y condensadores que están relacionados a la cámara de aire cercana al tracto vocálico. Tiene cuarenta y cinco
secciones de filtrado, cada una de las cuales está compuesta por bobinas y
condensadores de eliminación. Cada una de estas secciones representa 0.5
cm. del corte perpendicular de las cavidades en dirección a donde el aire
sale. Cada uno de estos cortes, en su área de cruce secciona!, describe las
23
variaciones del área respectiva desde las cuerdas vocales hasta los labios.
Es un hecho muy significativo que todas las investigaciones sobre las relaciones entre la articulación y los patrones de formantes que han realizado
Stevens y House se han basado en cálculos auxiliados por este aparato. Es
pues muy importante para entender el mecanismo de la lengua, especialmente
en las relaciones de formante-cavidad. Y aunque es evidente que los cálculos
se podrían hacer sin el auxilio del aparato, éste facilita y elimina la pérdida
de tiempo en esa labor.
El sintetizador "DANA" DEL M.I.T.
controlado por el computador TX-O

Una de las últimas experiencias en el campo de los sintetizadores ha sido
la realizada por Stevens, Dennis y sus colegas del M.I.T. Estos investigadores
han adicionado a un sintetizador de analogía nasal un equipo de conversión
de digital a análogo que permite controlar el aparato con un computador
TX-O. Dice Franklin S. Cooper en su artículo "Instrumental Methods for
Research in Phonetics" : "This step was aimed at the greatly increased flexibility of control by computer as compared with that provided by the original
circuitry". 24
En resumen, podemos ver cómo se han desarrollado diferentes tipos de
op. cit. (passim) . Cfr.
" CooPER, FRANKLIN S., "Instrumental Methods for Research in Phonetics", Proceedings of the Fifth lnternational Congress of Phonetic Sciences. Edit. S. Karger.
Basel, Switzerland, 1965, p. 152.
,. FANT, GuNNAR,

154

sintetizadores, cada uno de los cuales, no sólo representa un avance con respecto a los demás, sino que, cada uno de ellos, en lo particular, tienden a
investigar un determinado aspecto del lenguaje del hombre. En el Congreso
de Helsinki se discutió muy ampliamente sobre esta problemática y se puso
un especial énfasis en la efectividad con que la síntesis pudiera ser controlada.
Lo que se buscaría, en todo caso, sería la simElicidad mecánica que los aparatos pudieran ofrecer. Pero aparte de ello, un mayor realismo en la imitación de la voz humana. Todas las investigaciones que en este orden se han
venido haciendo tienden, ciertamente, hacia esa finalidad última: Simplicidad y Realismo.
Una seguridad que tenemos es que, gracias a los grandes pasos que continuamente se dan en la ciencia moderna, pronto se podrá contar con aparatos más perfectos que coadyuven a la labor de investigación en este campo,
prácticamente virgen, de la Fonética Acústica.
DE LA SÍNTESIS DEL LENGUAJE

En los diversos caminos que se han emprendido en la investigación de Fonética Acústica con los Sintetizadores de Lenguaje, se ha calado fundamentalmente en los principios de perceptibilidad de la lengua. Pero al lado de
esta labor, se han venido estableciendo reglas mínimas para la síntesis. Reglas
que en última instancia pretenden dar una metodología de trabajo. Concretamente nos vamos a referir a la serie de normas que establecen Liberman,
Ingemann, Lisker, Delattre y Cooper, en un trabajo, recogido en Readings
in Acoustic Phonetics, de Ilse Lahiste.
Los autores, antes mencionados, revisan los siguientes pasos de síntesis:
a) .
b).
c).
d) .
e).

Síntesis de Elementos Pre-Grabados.
Síntesis a través de Reglas Fonémicas.
Síntesis por Reglas Sub-Fonémicas.
Reglas adicionales para la Posición.
Reglas para el acento y silabación.

A través de todos estos pasos se van destacando determinados elementos
que deben ser reconocidos como reglas de ese método propuesto. Analicemos
cada uno de estos pasos propuestos por separado.

A) . Síntesis de elementos pre-grabados:
Dicen Liberman y los otros autores: "In this system the incoming phonemes

155

�simply Key the prerecorded sounds. If we instrument such ~ arra~g~me~t,
we will almost surely fund it quite unsatisfactory. Of ali the vanous difficulties
that one will ultimately experience with this system, the most inmediately
obvious will be a noticeable bumpines and roughness in the output. One
thinks, then, of setting up various smoothing operations, and, indeed, it is
surely possible to improve the output by such means. But no amoun~ _of
smoothing will solve what is here a very fundamental, and, by now, familiar
problem. One has only to look at spectrograms to see that speech_ tends to
vary more or less continuosly over stretches of greater than phonem1c lenght.
The patterns rarely break at what might be con~id~re? to be phoneme
boundaries and those who have tried to fined acoust1c linnts of the phoneme
have coro; to know this as the problem of segmentation. Now none of this
should be taken to deny the existence of the phoneme, either as a convenient
linguistic abstraction or as a perceptual unit". 2 5 Todo lo anterior no quiere
indicar otra cosa que, perceptual y lingüísticamente hablando, los fonemas
discretos están siempre combinados y, también, en muchos casos encadenados
en unidades que son más que un fonema en longitud. Esta, creemos, sea la
dificultad que nuestros autores encuentran cuando se trata de tomar o aislar
un fonema de la cinta grabada.
Se señala de que si, sin embargo, se trata de producir lenguaje de fonemas
pre-grabados se pueden tomar dos vías (las cuales, señalan nuestros autores,
son indeseables): Una de estas vías es emplear diferentes grabaciones, o
variantes alof6nicas, de la mayor parte de los fonemas en la mayor parte de
las combinaciones en que éstos participen. Esto, obviamente, requiere de un
inventario fabuloso de elementos pre-grabados. Ahora bien, el número de
elementos se puede reducir creando clases de variantes en donde cada una
de las clases esté representada por una sola y típica forma. Sin embargo esta
reducci6n en el número de variantes s6lo se puede hacer comprometiendo
muy severamente el punto de partida de la investigación. Otra vía o alternativa es tratar de grabar, o restablecer, los sonidos del lenguaje en una forma
muy breve como, por ejemplo, en una rápida recitación del alfabeto. Sin
embargo hay una dificultad y es que "the phone~es have be~ome a kind ~f
'spelling bee'. Nor is this difficulty avoidable: a shift from spell~g to phonetic
pronunciation only shortens and c~ntralizes. the _vowel that cl~gs to almost
every consonant; indeed, it is difficult to imagme how a vo1ced _stop, far
example, could possibly be produced or heard without sorne vowel-hke sound
u LAHISTE, ILsE,

Readings in Acoustic Phonetics. The M.I.T. press. M.I.T., Cam-

bridge, Mass., 1967, p. 334.

156

preceding or followingit". 26 Esta alternativa pues, pone en violencia el proceso de la lengua.
Todo lo anterior no quiere decir que no se pueda trabajar en la síntesis con
elementos pre-grabados. Los trabajos de Petersen, Wang y Sievertsen, en relaci6n a la síntesis con elementos discretos, se ha realizado con base a lo que
ellos han llamado "diadas", las cuales no son otra cosa que "partes de dos
fanos con su influencia mutua en la mitad del segmento". Estos autores estiman que se necesitarían ocho mil diadas para producir un idiolecto.27

B). Síntesis a través de reglas fonémicas:
A pesar de que es muy difícil producir lenguaje de segmentos fonémicos
pre-grabados, sin embargo es posible, en cambio, generar lenguaje a partir
de instrucciones fonémicas discretas. En otras palabras, las reglas para la
síntesis pueden ser escritas cuando se es posible ir de unidades fonémicas al
lenguaje y luego reducir, por un largo factor, el total de reglas que se necesitan. Esto se hace posible tomando en consideraci6n lo que se sabe acerca
de los principios de percepci6n del lenguaje.

.. ,ooo
., 4000
u

z

- 2000

t;
~

~

1000
100

.I
_r

: o---------------~
ba
wa

Patrón espectrográfico pintado a mano que ilustra algunos principios de la
consonante oclusiva /b/ y de la semivocal /w/.

La figura anterior nos ilustra, dicen los autores de este importante artículo,
algunos de los principios y nos apunta una de las razones por las cuales es
muy difícil cortar y ensamblar segmentos fonémicos.
Al investigar con patrones como el anteriormente citado se puede ver que
un principio primario para la percepci6n de esta consonante o de otras es
un rápido cambio o desviaci6n en la frecuencia de los formantes y que se

'" LAHISTE, ILSE,

"' Cfr.

op. cit., p. 334.
op. cit., p. 334.

LAHISTE, ILSE,

157

�puede ver a la izquierda de cada patrón. Esta desviación se lla~a ~ransición
(nombre, por cierto infortunado porque da la idea de un mero mc1dent_e.:n
el proceso de formación de fonema a fonema) . Sin embargo esta trans1c1on
es uno de los P.rincipios fundamentales en la percepción de las consonantes.
Dicen nuestros -autores: "For the consonant phonemes of Fig. 1, and for
others too, it is unqualifiedly true that there is no. position in the pattern
that will be perceived as the intended consonant, or, mdeed, asan~ consonant
when it is in steady state. Sounding the initial steady-state portion of
will cause the listener to hear the vowel / u / . Every point of the trans1~on
leading into the steady-state vowel will, if prolonged, pro~uce a ;owel-like
sound. The listener will perceive /w / only if he is given 1~ormat1on ab:::
where the formant begins, where it ends, and h~w . long it .tak:s to m
from the one frequency to the other. Normally, this mformation is conveyed
continuosly by the transitions. It is always possible, of course, to degra~e. the
atterns to somo degree, as for example by erasing parts of the trans1t1ons,
P
· d" .2s
without uttery destroying the phoneme as perce1ve

/:1 /

Para lJeaar a las reglas fonémicas para la generación de sílabas como las
que apare~en en la figura anterior, se tiene que empezar por tomar e;1 _cuenta
que todas las transiciones para dar consonantes tienen u~a caractenstica común. Esta se :p_uede ver muy claramente en la siguiente figura:

,,--

,,..

,-.100 lilS!C:-1

... ¡
~,-..~ ,.. ;
!
,
'f ,-.-'~
, -,,,,,......
_._,-'

claro que las transiciones han sido originadas aproximadamente en un mismo
lugar. Dicho lugar se le ha llamado "Locus".
A través del "locus" se puede definir lo característico y fundamental de
cada una de las consonantes. De esta manera, conociendo los "loci" de primero, segundo y tercer formantes de cada una de las consonantes se tiene la
llave que da libre acceso a la sílaba y hace posible escribir las reglas del nivel
fonemático. Dicen nuestros autores: "For example, we may say of /d/ that
its second formant should start at about 1800 cps and proceed then at a certain
rate to the steady-state leve! appropriate for the second formant of the following
vowel. If, alternatively, we want to synthesize a syllabe consisting of /b/ plus
vowel, we see from the patterns in the top row of the figure that we should
start the second formant at about 700 cps and P.roceed to the vowel leve! from
there. In fact, the situation is somewhat more complicated than this severa!
ways. For example, the stops must not actually start at the loci-rather, they
should only 'point' to them. In the patterns of the figure the dashed lines
represent non explicit portions of the complete transition specified by the
locus hypothesis". 29 Se puede decir que la característica del "locus" es un
marcador para las oclusivas y para las nasales. Para las otras consonantes es
necesario añadir otros principios acústicos. Para terminar se afirma que la
información contextual "must be used in applying the rules for successive

b

phonemes, but only to the extent that one must know-as he must in any

¡:1=-:_.:~~¿-2,

case- the appropriate formant levels for the next phoneme so that the transitions

.....

º el, ~
de

r

,-,-,,-,_.
de

da

d;,

do

~

may be properly connected".30 Ante una situación como la anterior se puede
observar cómo, en principio, el número de reglas se aproxima al número de
fonemas.

du

Transición del segundo formante apropiado para /b/
y /d/ colocadas ante vocal.

Podemos observar que a pesar de que la extensión y dirección ~e las transiciones son diferentes para /d/ antes de vocales diferentes, es, sm embargo

a). Síntesis por reglas sub-fonémicas:
Sin embargo se puede buscar todavía una mayor economía en el número
de reglas. Esto se puede hacer mediante su establecimiento a través de una
dimensión sub-fonémica. La figura que sigue puede ilustrar esto:

"' LAHISTE, ILSE,
.. LAHISTE, ILSE,

158

op. cit., p. 336.

"' LAHISTE, ILSE,

op. cit., p. 336.
op. cit., p. 336.

159

�Tal como se puede ver, con este método el número de reglas es considerablemente reducido. Sin embargo, este ideal no puede ser absolutamente cumplido por las reglas adicionales de posición a las que se va a hacer alusión
ahora.

PLACE OF ARTICULATION
FAONT

MIOOlE

,-

"'-

BACK

\_

o). Reglas adicionales para la posición:

_,-;:- _,r;;:- _¡-;:..

f

=,-

ma

ta

'-- --

na
T I ME

"z

Ir.a

"'o:

--

.,.,__

p•

\_

--

►

"':,o

..

\_

~-

Patrón ilustrando algunos principios acústicos
para consonantes oclusivas y nasales.

En la figura se puede ver un espectrograma realizado a mano que produce
una aproximación entre las sílabas señaladas. Todos los sonidos que tienen la
misma transición en el segundo formante se agrupan en una misma columna.
Lo mismo sucede para aquellos sonidos que teniendo la misma manera de
articulación y la misma transición en el primer formante y, en algunos casos,
marcas adicionales como la nasalidad. Con esto es posible establecer una
regla para el lugar frontal de articulación, otra, para el lugar medio y, otra
más, para el lugar posterior de la articulación. Asimismo, una regla para las
oclusivas sonoras, otra para las sordas y una más para las nasales. En esta
forma se pueden obtener ¡:meve fonemas con sólo seis reglas.
Sin embargo "it should be noted here that when the rules are written at
subphonemic leve!, arrangements must be rnade for simultaneus (as well as
sequential) combination".31

01

' LAHISTE, lLSE,

160

op. cit., p. 337.

Se puede decir que una de las complicaciones con que se tropieza tanto el
método de reglas fonémicas como el de reglas sub-fonémicas es, en muchas
ocasiones, la especial provisión de variaciones posicionales.
Sin embargo, en muchos casos es posible producir patrones con posibilidad
de que sirvan, a partir de las mismas reglas básicas, para otras posiciones. Es
posible pues hacer reglas básicas para la dimensión fonérnica o sub-fonémica
y de alli derivar los patrones peculiares para cada una de las distintas posiciones. Como ejemplo, se podría tomar el de los patrones para la consonante
labial nasal /m/ en posición inicial, intervocálica y final. La siguiente figura
nos muestra, en espectrograma realizado a mano, las mencionadas posiciones.

3000
en 2400
a. iOOO
o 800
.5 500

~

/

- -

&gt;-

s::
CI)

:s
u

m

''-

~-~

r

u

r-

300MS~

~

a

,

a m a

,

a

-

m

...

CI)

r,..

Las reglas básicas de /m/ requieren un estado estable de formantes con
duración, intensidades y frecuencias específicas. Además se requiere que todo
formante adyacente tenga transiciones de duración especifica, que sea discontinuo en relación a los formantes nasales y que apunte a ciertas frecuencias en el "locus".
Se puede ver en la figura de arriba las diferencias entre los patrones de
inicial, intervocálica y final de /m/ que implica la presencia o ausencia de
transiciones en uno u otro lado de los formantes nasales.
Si se debe o no pintar la transición depende de si los formantes adyacentes
están especificados y depende, por supuesto, de las reglas apropiadas para los
vecinos inmediatos a /m/ en la secuencia de los fonemas insertos. En otras

161
Hll

�pala~ras, se puede decir que antes de tener una transición se necesitan dos
conuguos cuyas reglas nos digan acerca de su condición acústica.
En ciertos ca,s~s, sin embargo, no es posible derivar determinados patrones
de las reglas basicas y entonces, es necesario escribir enteramente una regla
nueva para estas. ocas~ones. Se puede encontrar que un patrón apropiado
pu~d~, ser producido simplemente por la cualificación o modificación de la
posicion a una regla básica.32

E). Reglas para el acento y silabación:
Qu~dan aún dos tipos de problemas que hay que tomar en consideración.
El primero de _ellos se refiere a los hechos prosódicos y en particular al
acento. ~a ~~~~d del lenguaje sintético es considerablemente mejor~da
tanto en mtehgibihdad como en naturalidad si se toman en consideración en
las reglas_ I_os dos grados de acentuación. Las diferencias acentuales se pueden espe_cificar por una o más cualidades acústicas tales como podrían ser la
frecuencia fundamental, la intensidad o la duración. Hay que considerar
por supuesto, que la frecuencia fundamental es la base para las variacione:
en entonación. Sin embargo hasta el presente sólo la duración se usa para
las reglas acentuales.
Para conseguir el gran logro de ajustar la duración vocálica a los dos gra~os acentuales, es necesario reducir la duración de algunas vocales, específicamente aquellas que se encuentran en sílaba medial inacentuada. Conforme a las reglas para sílaba acentuada, un simple patrón de consonantevocal-consonante, consiste por lo menos de una transición inicial un segmento de situación estable y una transición final. El segmento de situ'ación estable
tiene
. . unas. frecuencias de formante características de la vocal sola·, las transic10nes tienen duraciones y puntos de final fijados de acuerdo de lugar y
manera para las consonantes. Para convertir cualquier sílaba en una forma
apro2iada para una condición inacentuada, se debe omitir el segmento de
situación estáble. Esto significa que tanto el segundo como el tercer formantes son de hecho dibujados como líneas rectas que se conectan con las frecuencias del punto final dadas por las reglas de lugar para consonantes adyacentes. Es necesario que el segundo formante, por otra parte, pase a la región
de los 1000 a 2000 cps. Donde la regla de la línea recta puede violar esta
restricción -por ejemplo en el caso de vocal entre dos labiales el segundo
formante- el segundo formante debe curvarse para encontrarse arriba o
12

162

Cfr.

LAHISTE, lLSE,

op. cit., p. 337.

abajo dentro del rango de frecuencia requerido. La configuración del primer
formante dependerá de la situación de que sean o no sonoras las consonantes
adyacentes. Si son sonoras, el primer formante debe moverse de su posición
inicial a la frecuencia de 500 cps. para luego llegar a su frecuencia final; si
es sorda, debe permanecer en una frecuencia de condición estable de 500 cps.
La otra complicación de la que hablábamos no es tan frecuente y no
entraña una grave consecuencia, pero si reviste de cierto interés. Esta dificultad surge porque ocasionalmente hay una relación más bien compleja entre el fonema como unidad perceptual y el sonido que él representa. Por
ejemplo, en la figura de abajo:
3000
:

1800

'-\

\

\

-

100 MSEC

--- '-.; '--

o

Patrón ilustrando las transiciones del segundo formante
apropiadas para /g/ ante varias consonantes.
En ella se puede ver un simple locus para /g/ antes de vocales. Sin embargo, podemos ver que hay un gran salto a otro locus en un momento determinado. Esto hace decir que la relación entre articulación y fonema es más
cercana uno a uno que entre fonema y sonido. De aquí que se acentúe el
punto de vista de que siempre los fonemas están literalmente encadenados
en las sílabas al nivel acústico, y que en muchos casos la sílaba viene a ser,
en un sentido real, una unidad acústica irreductible.
Veamos por último un ejemplo, que nuestros autores dan, de la aplicación
de las reglas que arriba se sostienen. El término a analizar y sintetizar es
"LABS" que en secuencia fonemática sería /Laebz/. /1/: El primer fonema
pertenece a las consonantes resonantes /l, w, r, j/. La regla de la manera
de estas consonantes habla de tres formantes que deben ser mantenidos (con
intensidades específicas) en una frecuencia de locus por 30 msegs. La misma
regla especifica que los formantes adyacentes deben tener transiciones de 75
msegs., dibujados para ser continuados con las frecuencias del locus. También
se fija que el locus del primer formante debe estar a 360 cps. Por último,
fija que debe existir un sonido harmónico. La regla de lugar para /1/ especifica frecuencias de locus de 360, 1260 y 2880 cps.

JIE/

El siguiente fonema del contexto pertenece a las vocales largas. La
163

�regla de la manera de esta clase habla de tres formantes con la variedad
de harmónicos, teniendo una duración de 150 msegs. La regla de lugar para
/re/ fija frecuencias de formante a 750, 1650 y 2460 cps. y también especifica intensidades para los formantes.

SYNTHESIS BY RULES: ~bJ. (H)
/wrly/.
Ptriod1c .sound lbuztJ:
íormant inttnsifits
and duutions art
speci(1ed.

Rr101111,,tJ

/b/ : El siguiente fonema conecta su regla de manera al de las oclusivas
/b, d, g, pt, k/. La regla habla de un intervalo de silencio seguido de una
explosión y después especifica que los formantes adyacentes tienen un punto
de transición de 50 msegs. hacia las frecuencias del locus dadas por la regla
de lugar apropiada para esta particular oclusiva. La regla de manera fija,
también el locus del primer formante en la frecuencia de la barra de sonoridad. La regla de las labiales que sirve igualmente para /b, p, m, f, v /
especifica que las transiciones adyacentes de los segundo y tercer formantes
apunten a las frecuencias de 720 y 2100 cps. respectivamente. La regla de
sonoridad para oclusivas (aplicable igualmente para /b, d, g/) requiere que
el intervalo de silencio tenga una duración de 70 msegs., y que este intervalo

~

i

i
:?

·¡:;

·¡;

&gt;

FI locus is high .
Formanu have expticir
loci

ltd

111
Fl and FJ loci att
spec1f1cd.

Fo,mants frequcncics

spc:ciíied.

IThC' vo1c'1ng iuln are onJy applitd to thos,, t&gt;honeme-s for

;~1c1~~~:~~~n~~~o~g~:~i.c1~ti~~~ ~~cy,::;;¡1bi;t~itdr

tht acousuc futures correlated with voicing ate spcciíiea
undcr Manner)

1

/z/ : Para el fonema final la regla de manera que es apropiada para las
fricativas /f, v, s, z et al/ habla de un intervalo de ruido de banda limitada. La regla para las fricativas establece que los formantes adyacentes
tengan transiciones de 50 msegs. apuntando hacia los loci virtuales dados
por la regla de lugar de esta particular fricativa. También, por la regla
de manera el locus del primer formante se encuentra a 240 cps. La regla de
las alveolares /z/ o /s/ especifica que el ruido (requerido por las fricativas)
un bajo corte de frecuencia a 3600 cps. y que las transiciones de los segundo
y tercer formantes apunten a una frecuencia de 1800 y 2700 cps. respectivamente. La regla de sonoridad establece que el ruido debe estar en baja
intensidad teniendo una duración de 100 msegs. y acompañado por la barra
Finalmente se aplica el modificador de posición para las sílabas inmediatamente antes del silencio o juntura el cual dobla la duración de la vocal
marcando una duración de 300 msegs. para /re/. Véase el cuadro de la

1

form1nt inrcnsidts
and dwations att

spec1fied.

esté cubierto por la barra de sonoridad.

de sonoridad.

Lop:ri~~ ~ot~~fz)~

4800

4200

StoPJ /pbrdk¡/
No ,:ound a&lt; formant
i. t.

l1ri14tiw

/(t,Nsz/31:

A(&gt;t'riocLc .,c,un lhissl:
u,rcnsity and band
width att specified

!r:¡t~~:_i.ts~

Bursc oí spc-ciíicd

~f3rtc-f~1~:,.b!;~i1fflu·

FI locus 1s low
fl and f } have virtual
loci

Ft locus 1s intf'rmt-dtatL
F2 and F.\ havt virtual
loci

L.4/,,a/J /i,bfvm/
FJ and f} loci art
spe&lt;ified
frc-quenc,ts o( buu
and hiu are- sptcií.ed

Alr11Lm /tdu/;
fl and B loci are
spc:cified.
Frequencies of buz.z.
and his~ are sp«ífied

V•iml /bdg/·
Voit'c bu

V ,ir,J lv&amp;,l/

Duu&lt;Í&lt;'n of "sdc-nce··

,s specifiC"d
FI onset is not detaytd

Vokt bar.
Durauon of hin is
sPf(ified.
fl onset 1s not dclayed.

Vowds in final syfüble:
Duruion is doubJe th:u
s~ci(1ed under Manner.

\T
1

..
...
.
.

...
.

f".

8. Table illusm.ting. the Julcs for
srnth~izing tht word

ie~~
~e:rtet~h~~~
from.
1

en

1800

0-i

o

z....

1200

página siguiente:

164

165

�Resumiendo lo anteriormente expuesto, podríamos decir que la aplicación
de las reglas establecidas por Liberman, Ingemann, Lisker, Delattre y Cooper,
permiten un método objetivo y científico de trabajo en la síntesis del lenguaje.

DE LOS RESULTADOS EN ALGUNOS EXPERIMENTOS
CON LA SÍNTESIS DEL LENGUAJE.

Entre las muy diversas experiencias que se han realizado con los sintetizadores del lenguaje, se ha llegado a establecer una corriente de estudios, en
su mayor parte comprobatorios, de diversos aspectos acústicos del habla. Los
sintetizadores han dado resultados muy importantes en el establecimiento de
determinados principios, aplicables ahora al estudio sistemático de la Fonética Acústica.
Nuestro propósito, al llegar a esta parte final de nuestro trabajo, es entrar
en algunas de estas múltiples experiencias, desarrolladas en los últimos años
y ver, dentro de ellas, cuáles han sido algunos de los resultados obtenidos
por este importante medio de experimentación.
Llama de inmediato nuestra atención el enorme caudal de experiencias, a
través de este medio, que ha realizado Pierre Delattre en el Laboratorio
Haskins de la ciudad de New York. Junto a su nombre hay que mencionar
las considerables aportaciones a este campo de los señores, Liberman, Gerstman, Cooper, Flanagan y Borst. Todos ellos también pertenecientes a ese
maravilloso equipo de trabajo del mencionado laboratorio.
Las experiencias realizadas giran alrededor de los siguientes temas: Consonantes ( Oclusivas orales y nasales, Fricativas, Africadas, Líquidas, Silábicas), Vocales (orales y nasales), Semivocales, Prosodia, Explosión, Transición, Locus, Tiempos de Frecuencia Principios acústicos como rasgos distintivos etc.
Aparte de todo lo anterior se dejan ver ya las direcciones futuras que seguirá la investigación con este medio.

Consonantes oclusivas orales (explosivas):

La experimentación con sintetizador de lenguaje realizada por Delattre sobre estas consonantes dá los siguientes resultados:
u

166

Cfr.

LAHISTE, lLsE,

op. cit., pp. 340-41.

1) Las oclusivas orales se distinguen sobre todo por su grado de interrupción del sonido bucal (tenue), por la brevedad del sonido turbulento intenso
(explosión) y por la rapidez de la transición que lleva hacia la vocal siguiente o que viene de la vocal precedente.s.
2) Las explosiones se han estudiado con la ayuda del sintetizador SP. La
experiencia se hace sobre oclusivas iniciales sordas. Las sílabas a identificar
están formadas por una explosión sintética seguida de una vocal sintética
con dos formantes derechos constituidos por tres harmónicos. Las explosiones
presentan la forma de óvalos verticales de 600 cps. y a 15 msegs. Teniendo
12 frecuencias diferentes que van de 360 a 4320 cps., éstas se combinan con
siete vocales cardinales [i e E a :&gt; o u] dando 84 sílabas sintéticas. Las sílabas se graban magnetofónicamente y se dan a identificar a 30 sujetos no
fonetistas los cuales las identifican como /p/, /t/ o /k/. Los resultados son
claros : Las explosiones altas en los 3000 cps. son identificadas como /t/; las
otras sobre los 3000 cps. como /k/ o /p / según estén situadas por arriba del
i,nicio de F2 (/k/) o en otra parte (/p/). Se revela que el efecto de la frecuencia de la explosión no es independiente de la vocal. Hay una excepción:
una misma explosión de una frecuencia de 1440 cps. es entendida como /p/
cuando está unida a /i/ y como /k/ cuando está unida a /a/. Por otra
parte las explosiones de frecuencias extremadamente diferentes se pueden
entender como la misma consonante. De una parte un sonido puede ser
identificado de dos maneras; de la otra, dos sonidos totalmente distintos se
pueden entender como una misma consonante. Surgen dos hipótesis: a) .-En
la palabra, la más pequeña unidad acústica es la sílaba. b) .-Si existe un invariante que permite distinguir un lugar de articulación consonántico de
otro, es más bien por el gesto articulatorio que por el rasgo acústico. Estas
hipótesis son confirmadas posteriormente.
Con respecto a consonantes oclusivas sonoras se estudió con 294 modelos
de sílaba sintética. Los resultados: Se trabajó con 7 curvas de transición de
F2 junto a 7 frecuencias de explosión. Se utilizaron también 35 combinaciones de 5 transiciones de F3. Aparte se dejó una transición fija para Fl.
De aqui se concluyó que las explosiones de alta frecuencia favorecen el reconocimiento de /d/ por parte de los sujetos no fonetistas. Las de baja frecuencia, salvo la más baja de las 7, favorece a /g/. Por último, la frecuencia
más baja que no favorece ni a /d/ ni a /g/, lo hace en cambio con /b/. Los
resultados obtenidos por la síntesis son "pour /t d/, les fréquences sont hautes;

.. Cfr. DELATTRE, PIERRE, Studies
and Co. The Hague, 1966, p. 256.

in

French and Comparative Phonetics. Ed. Mouton

167

�pour /p b/ elles sont basses; et pour /k g/, elles sont intermédiaires mais dans
une tres grande marge de fréquences parce qu'elles suivent les transitions de
F 2, qui varient d'environ 3000 cps. a 600 cps." 85
3) La transición de las oclusivas: Se conviene en llamar a las transiciones
correspondientes a los tres formantes : Tl, T2 y T3. Los índices que se obtienen ,
con Tl son de modo de articulación. Los índices de T2 y T3 son de lugar de
articulación. En Tl se da la distinción entre clases de consonantes y distinción
entre sordas y sonoras.86
Para Fl se observa que será más alta su frecuencia cuanto más abiertas sean
las vías bucales. De aquí que aplicado este concepto a las consonantes, se
puede decir que la consonante sonora y abierta implica una Tl que comien~e
en frecuencias altas. El estudio del locus de Fl muestra que dentro de el,
las variaciones de frecuencia de Fl derecho combinadas a F2 curvo, indica
que el punto de partida más bajo para Tl es el mejor para las explosivas '!
que, a medida que el punto se acopla en frecuencia, esto hace que se aproXIme a la percepción de las consonantes más abiertas: En el caso de las consonantes fricativas, el punto de partida de Tl es menos bajo que par~ las
explosivas. En cuanto a las líquidas y semivocales iniciales Tl_,debe parur_,de
más alto -400 cps. en su medio- para evitar toda percepc1on de oclus1on.
Se observa que la velocidad de transición y la duración de Tl contribuyen
a las distinciones de clase. Estos dos factores -velocidad y duración- variando a la vez para Tl y T2 permiten distinguir entre: vocales, semivocales
y explosivas sonoras. T2 : En una duración muy corta (o una velocidad muy
rápida), las T2 dan los mejores índices de distinción de los lugares de ~ticulación. La duración de T2 en las explosivas está entre los 50 msegs., sm
embargo tiende a ser más corta en las labiales y más larga en las dentales ante

4) Locus: el locus correlativo a cualquier lugar de articulación está determinado no por la extrapolación de curvas de T2, sino por la variación de
formantes derechos, evitando así el error que pudieran ocasionar las curvas.
Dice John M. Borst: "One of the rules which is most helpful in painting or
synthesizing speech is the concept of the locus; this gives a simple way to
account for the many different transitions shown in Fig. 8.

---==e--------------....

Fig. 8. Patrón espectrográfico simplificado
de las consonantes /b/, /d/ y /g/.

vocales posteriores.
Las dimensiones de T2 que contribuyen a la identificación del lugar de
articulación son: Su dirección, llamada positiva cuando es más alta que la
F2 de la vocal; y negativa, si ella es más baja que la de la vocal. b) .-La diferencia de frecuencia entre el momento de su inicio y el momento en que
alcanza a F2 de la vocal. "Cette dimension est généralement donnée, dans les
travaux de Haskins, par un multiple de 120 cps-ainsi une transition de 3
atteint une fréquence de 360 cps. en dessous du formant correspondant de

Thus for a d preceding any vowel, we can see from the Fig. 9 that the
second formant transition appears to have started from a virtual poin, or
locus, at about 1800 cps.; similarly, there is a locus for b and another for g.

la voyelle". 37
"

DELATTRE, PIERRE,

op. cit., p. 259.

• Cfr. !bid., p. 259.
"

168

DELATTRE, PIERRE;

op. cit., p. 261.

169

�/ s S/ presentan una fuerte intensidad y una extensión mediana; / O F /,
una intensidad menor y una extensión grande y /&lt;; X/ una intensidad media
y una extensión estrecha.
SILENT

F2:

~TER~ ...._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_

\1:'❖'~
l~.....--====================

!{~:+,_:.._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

o
TIME

0.1
IN

0.2

d

2520 CPS
2400
2280
2160
2040
1920
1800
1680
1560
1440
1320
1200
1080
960
840
720
FI:
480 CPS

0.3

SECOND

FIG. 9 PATRON PARA ILUSTRAR EL PRINCIPIO DE LOGUS

Fig. 9. Patrón para ilustrar el principio de locus.

Una misma fricción, en la síntesis, ambigua a los 3500 cps. se entiende
como / s/ o /&lt;si según se una a la vocal por una T3 (positiva-dental) o
por una T2 (positiva-palatovelar).
En el interior de estas tres clases, las distinciones son simples: /s/ se distingue de / S/ principalmente por la frecuencia de la fricción (/s/ desciende
a 3500 cps., en tanto que /S/ a los 2000 cps. ;) /O/ se distingue de /f/
principalmente por las transiciones (/0 / tiene un locus dental, / f/ un locus
labial) ; /&lt;;/ se distingue de /X/ por su frecuencia de fricción y por las
transiciones.
La fricativa /h/ se caracterizaría por un breve sonido turbulento a la frecuencia de F2 de la vocal contigua.
"Les résultats confirment ce qui a été dit plus haut sur la distinction entre /s/ et /S/ par la différence de fréquence de la friction. lis apportent un
facteur nouveau: /f/ aurait fréquemment-mais pas toujours-une concentration
d'energie tres elevée, aux environs de 8000 cps. Ceci est a vérifier par le
premier synthétiseur qui atteindra cette fréquence". 40

Las africadas:
Moreover, the locus for d is valid for other dental sounds, such as t and
.
n, is approxrmately
correct f or s and z,, .as

Fricativas:
Las fricativas se distinguen de las africadas y explosivas por la duración
del ruido ( sonido turbulento) y por la rapidez por la cual la intensidad del
ruido crece.89
Las fricativas se pueden dividir en tres clases que se distin~en entr~ e~l~s
por la intensidad de la fricción, por la extensión de la frecuencia de la fncc1on
y por sus transiciones.
.. BoRST, JoHN M., "The use of Spectrograms fer Speech Analysis and Synthesis",
Journal of the Audio Engineering Society. Vol. 4, 1956, P· 18.
• DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 264. Cfr.

Se distinguen de las fricativas y explosivas en que la fricción tiene una
interrupción completa. "En gros, comparé au bruit des fricatives, le bruit
des affriquées est (a pres interruption) plus court en durée totale et plus
court en durée de croissance. Comparé aux explosives, le bruit des affriquées
est plus long en durée totale. Pour des valeurs moyennes de durée de croissance, on per&lt;:_;oit des fricatives sourdes quand le bruit total dure au moins
110 ms, des affriquées sourdes quand le bruit total dure au moins 50 ms,
et des explosives sourdes quand le bruit total dure au plus 30 ms" .41

Las oclusivas nasales:
Las oclusivas nasales se distinguen de las orales por: a) .-La forma de Tl
y por b ) .- Los formantes nasales de la tenue. "Le premier formant nasal, a

'°

DELATTRE, PIERRE,

u DELATTRE, PIERRE,

op. cit., pp. 264-265.
op. cit., p. 265.

171
170

�Prosodia:
240 cps., était seulement un peu plus faible que celui d'une voyelle normale
(environ 6 db de moins) et avait un puissant effet perceptuel de nasalisation.
11 apparait done que le mode nasal des consonnes dépend de la forme de Tl,
d'un formant de tenue dand les 250 cps., et des formes de T2 et T'3
semblables a celles des explosives de meme lieu d'articulation".42
En cuanto a su lugar de articulación se puede decir que su rol de transiciones, definido por el locus correlativo a los lugares de articulación es el
mismo que para las explosivas. Es importante el hecho de que el análisis
espectrográfico producido por un Análogo eléctrico de la boca, confirma la
importancia de F2 para distinguir /m/ de las otras dos nasales /n 1J / y
nos indica la posibilidad de distinguir /n/ de /11/ por un formante a los
3000 cps.

Consonantes líquidas y semivocales:
Las cuatro consonantes /wjrl/ tienen acústicamente algo en común "a).Pendant la tenue, un Fl de fréquence relativemente haute (pres de 400 cps.
de moyenne) . . . b).-Pendant la tenue, des formants supérieurs a Fl, d'intensité plus grande que ceux de la tenue nasale mais plus faibles que ceux des
voyelles. e) .-Des transitions en continuité avec les formants de tenue. d) .Un lenteur relative des transitions".'8
En cuanto a su lugar de articulación las cuatro consonantes se distinguen
las unas de las otras por la frecuencia de sus fo~ntes de tenue superiores
a Fl y las transiciones entre la tenue consonántica y la tenue de la vocal
contigua.

Los ~l;mentos prosódicos de la palabra tales como el acento, el ritmo y
ento~ac1on se han comenzado a estudiar por medio de la síntesis del lenguaje.
En dichos estudios resaltan los valores objetivos de la duración, cantidad y frecuencia pudiendo ser éstos de hechura independiente. Entre los resultados obtenidos en investigaciones realizadas sobre el acento inglés se ha observado que
más la duración que la intensidad, sin que se excluyan, contribuyen a la percepción del lugar del acento.

De los principios acústicos a los rasgos pertinentes:
Muy importante punto de vista tiene el trabajo de Pierre Delattre: "From
Acoustic Cues to Distinctive Features". En él se dan, en un sistema completo,
los principios acústicos que son necesarios y suficientes para sintetizar todas
las consonantes del francés. La manipulación experimental, en este orden,
de las variables controladas por medio del lenguaje sintético ha dado once
principios de lugar de articulación y 17 de modo de articulación. Estos
principios, los agrupa el autor en tres categorías de lugar y seis de modo de
articulación. Dice el autor: "The 11 place cues fall into three categories:
A) The direction of the second-formant transitions, as defined by an implicit
locus. B) The direction of the third-formant transitions, as defined by a
locus. C) The frequency of the turbulence (only for plosives and fricatives) ,
wheather it be a burst noise or a friction noise. In French the band-width
and the intensity of the turbulence are not relevant.
The 17 manner cues fall into six categories:
1) .-The shape and tempo of ali transitions.

2) .-The locus of the first-formant transition.

Las consonantes silábicas:
Apenas se empiezan a hacer estudios en este sentido. Dice Delattre: "Des
travaux en cours, par la synthese, étudient la réduction d'intensité de F2, et
la form implosive des transitions qui précedent, comme indices des modes
d'articulation qui distingueront entre les consonnes /1 r m n 1J / en position
syllabique et les voyelles qui ont leurs formants presque aux memes fréquences" _H

.. lbid., p. 266.
.. DELATTRE, PIERRE,
.. DELATTRE, PIERRE,

op. cit., p. 267 .
op. cit., pp. 267-268.

3) .-The presence of a high turbulence vs. the presence of a low link
(mutually exclusive).
4) .-The lenght of the turbulence, if any. ( This takes care of the conventional opposition: interrumped vs. not -interrupted) .
5) .-Continuity vs. discontinuity of the links (if any-).
6) .-The time and intensity factors, known as 'voicing'." 45

•• DELATTRE, PIERRE, "From Acoustic Cues to Distinctive Features", Phonetica, 18,
1968, p. 216.

173
172

�Asimismo se subraya que las consonantes francesas no se distinguen las
unas de las otras por menos de dos principios o por más de 11. La contribución perceptual de cada uno de los principios (los once de lugar y los 17
100-r-~~---,-----,----bt V I . Wt

de modo de articulación) se demuestran en el trabajo por el contraste de
parejas sintéticas de formas espectrográficas transformadas por un sintetizador
del tipo de "playback", siendo todos los principios neutralizados en cada

10

pareja contrastiva.

fl

1-

z
w
u

Los cambios de "tempo" de frecuencia como principios acústicos
para la distinci6n de sonidos del lenguaje
En un reporte aparecido en ]ournal of Experimental Psychology, Liberman,
Delattre, Gerstman y Cooper, realizan una serie de experiencias con lenguaje
sintético asilando una serie de principios acústicos para distinguir, mediante
ellos, los sonidos del lenguaje.

60

z 40

40

l&amp;I
A.

O)

las transiciones del primero y segundo formantes es suficiente para convertir

E/

60

o:

1-

El primer experimento consiste en determinar si el cambio de "tempo" en
las sílabas /b E/ y /g

10

(consonante oclusiva más vocal) en

/w E/

y

/j E/ (semivocal más vocal) y, en el extremo /u E/ e /i E/. Los resultados son los siguientes: las transiciones de primero y segundo formantes en
cambio de "tempo" son principios para distinguir entre consonante oclusiva

z
~ 20

20

o
o
::&gt;

.,
0-t-,-r-r-r"""T""--r--r-,r--r-.---.--1

o

30

60

90

TRANSITION

120

o-t--r--r-r-r--1---T--r-r-r........-..J
O

OURATION

30
IN

60

90

120

MSEC

y semivocal. El cambio ocurrió cuando la duración de la transición alcanzó
40 msegs., para b&gt;w. El cambio de g&gt;j en las vecindades de 50 a 60 msegs.

FJ segundo experimento consiste en encontrar cómo el escucha responde
a las variaciones en el "tempo" de las transiciones cuando hay otras vocales
que no sean /E/ en la segunda parte de la sílaba.

Distinción entre consonante oclusiva y semivocal como una función del
"temP.O" d e trans1oon.
. . ' El " tempo' ' está expresado en términos de duración.

El experimento se realizó sólo con la distinción entre la oclusiva /b/ y la
semivocal /w /. Los resultados fueron el "tempo" de la transición es suficiente para distinguir entre la oclusiva /b/ y la semivocal

/w/

en la gama

de variedad de vocales.49
La figura primera representa el resultado del primer experimento. La segunda, los resultados del segundo experimento.
... _Lm~iu:'ANN, ALVIN, Pn!RRE DELATTRE, et al. "Tempo of Frequency as a Cuc for
D1stmgwshing Classes of Speech Sounds", Journal of Experimental Psychology. Vol.
52, No. 2, August, 1956. Cfr. (passim) .

175
174

�b.

JUDGMENTS IN PER CE!l.'T

O••·•• •• •·••O 1

..... ---,

1-

z 80

"'u

•• ,

• ··· .••..•...• t

, •• e

•-------•
..,
__ ., __ ., _.., ac.

·,

-......

o:
~ 60

',.,

o
o- - -

♦

• ;)
• -00

.....--··--·'

60

o---·-

•

•········O t
~

~

o

60

\,
\,... --:·

z

80

., 4
1-

z

"'2
C&gt;
g2
.,

\\

20

.01

80
TRANSITION

OURATION

IN

MSEC

Distinci6n entre /b/ y /w/ con varias vocales. La Duración está realizada
en escala logarítmica para hacer las curvas más directamente comparables
con las siguientes figuras.
100

Distinción entre /b/ y

/w/.

Ante nosotros pues tenemos una serie de experiencias con los diversos problemas y sus resultados.

80
1-

"'o..

Creemos que los sinteti2adores de lenguaje como la síntesis misma han de
seguir dando frutos y grandes enseñanzas para el desarrollo de la Fonética
Experimental. Los resultados y las soluciones propuestas hasta ahora, ya se
han incorporado en las más recientes investigaciones en el campo de la lingüís-

z 40

tica contemporánea.

z

"'u

6

o:

.,,
1-

z

"'2

20

C)

11adrid, Enero-Junio de 1971.

Q

..,::&gt;

.D

o

128
RATE OF SECOND- FORMANT

TRANSITION

IN

256

CPS/ MSEC

Distinción entre /b/ y /w/. Transición de segundo formante. La escala logarítmica sirve para igualar la distancia de la abcisa ocupada por la extensión
de la proporci6n de cada una de las vocales.
176

Transici6n del primer formante.

�BIBLIOGRAFÍA GENERAL
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178

INFLUENCIA MUSICAL EN LA POES1A DE
FEDERICO GARC1A LORCA
GuTIÉRREz M.L.E.

I.T.E.S.M.

UNA DE LAS MÁS COMUNES definiciones de la mus1ca es la de considerarla
como un lenguaje universal. Autores hay que la han llamado el lenguaje de
los dioses. Entre la música y la poesía han existido siempre relaciones muy
estrechas tanto que hay quienes han llegado a hermanarlas. Gerardo Diego,
el gran poeta español, se preguntaba: "¿ quién desoye la llamada de la poesía
y de su hermana la música?" Muchos han sentido este "vocare" y la han
estudiado como un lenguaje. Sin embargo pocos han podido conjugar las
dos vocaciones, la de músico y la de poeta. Una de estas personalidades singulares lo fue Federico García Lorca.
En una nota autobiográfica cuenta el poeta su incipiente amor por la música. A los siete años fue al colegio de los Escolapios donde comenzó su estudio. Después pasó a Granada en donde tomó lecciones con don Antonio Segura, un viejo compositor discípulo de Verdi. Hasta 1917 toda su vida gira
alrededor de la música. Cree que esa es su auténtica vocación. Da varios conciertos. Funda la Sociedad de Música de Cámara. Como su familia se opone
a que continúe sus estudios musicales en París, es entonces cuando se refugia
en el afán creacionista de la poesía.
Si hay un poeta en el que la música haya influído de una manera decisiva
este es García Lorca. Jorge Guillén decía que su amigo "Habría podido ser
un compositor si se lo hubiese propuesto. Se contentó con ser de verdad, un
apasionado muy competente. En música fue tal vez donde el gusto de Federico se refinó con más pureza. De su piano surgían la interpretación fiel o
estupendas imitaciones que implicaban conocimiento y crítica. A petición de
alguno, que proponía un nombre, tocaba trozos no recordados, sino inventados, con el inconfundible estilo del modelo. ¡ Qué inteligencia y qué gracia
una vez más! El Lorca músico se sitúa así, bromeando y estudiando, entre
179

�don Manuel de Falla, su dios más vecino, y Adolfo Salazar, de quien el poeta
siempre hablaba con admiraci6n" .1
Federico de Onís comentando las armonizaciones de Federico decía que
"acertaban a descubrir la armonía y el ritmo implícitos en la canci6n". De
hecho García Lorca recogió y armoniz6 de la musa popular: "Anda Jaleo",
"Los cuatro Muleros", "Las tres hojas", "El Café de Chinitas", "Los Pelegrinitos", "Romance de Don Boiso", "Los Reyes de la Baraja" y "La Tarara". Armoniz6 solamente las canciones populares: "Los Mozos de MonLeón"
del Cancionero Salmantino de Ledesma; "Las Morillas de Jaén" canción
popular del siglo XV, y "Sevillanas", "Naná de Sevilla", "Zorongo". Escribió
las canciones que están dentro del guión de sus dos obras de teatro: "Bodas
de Sangre" y "Mariana Pineda". Algunas de sus canciones alcanzaron gran
popularidad debida en gran parte a dos intérpretes maravillosas, la Argentinita
y su hermana Pilar. Colaboró íntimamente con la primera durante su estancia en Nueva York pensando en realizar una obra perfecta tanto en el
aspecto técnico como en el artístico.
Uno de los pasatiempos felices de aquella generación a la que perteneció
García Lorca y entre cuyos miembros se contaban, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Pepe
Bergamín y Melchor Fernández Almagro eran las reuniones en las que aunada
a la magia evocadora de la poesía surgían del piano del temperamental Federico, melodías gozosas. Rafael Alberti evocaba nostálgicamente aquellas
reuniones: "· Tardes y noches de primavera o comienzos del estío pasados
1
alrededor de un teclado, oyéndole subir de su río profundo toda la millonaria2
riqueza oculta, toda la voz diversa, honda, triste, ágil y alegre de España!"
Hemos mencionado en párrafos anteriores al músico Manuel de Falla por
quien García Lorca sentía una especie de veneración y devoción. En una de
sus charlas amables se expresa así del compositor: "Se lo he dicho a usted
otras veces ya. Falla es mi gran devoción de siempre, y no sé qué vibra mejor
en mí: mi admiración o mi cariño. Escúcheme usted. No ha muchos días
recibí a una señorita portorriqueña que quería llevarse bajo el brazo una
flamante interviú. Había apretado ya un par de cuartillas de una letra ágil,
pequeñita, cuando se me ocurrió nombrar a Manuel de Falla. Hizo un gesto
de extrañeza. Aunque no creí -¿cómo pensarlo, amigo mío?- que oyese
aquel nombre por vez primera, la miré estupefacto. Un segundo. Porque,
rápidamente, inquirió: '¿Falla?' Sin responder cogí las cuartillas y, lenta-

1

GARCÍA LoRCA, FEDERICO,

XLII.
• Ibidem, p. XLII.

180

Obras Completas. Ed. Aguilar. Madrid, 1969, PP· XL·

mente, las hice pedazos. Yo no podía, no quería decirle ya nada, absolutamente nada. Sin una sola palabra me fui al piano, que, abierto, parecía reír.
Y luego, ya en la puerta, sus ojos llenos de lágrimas me pidieron perdón. ¡ Ella
sabía ya quién era Falla! Yo no sé si la he perdonado".ª
Manuel de Falla amaba apasionadamente la música popular de España
así como el mismo García Lorca. La música fue el lazo firme de su amistad
con Falla. A pesar de la diferencia de edades, el poeta y el músico se comprendieron. Falla de carácter adusto, poco expansivo, Lorca lo contrario. En
esos años, alrededor de 1915, y al contacto con Falla, el poeta lleg6 a pensar
seriamente en dedicarse a la música. "Era tal el encaprichamiento de Federico, que durante una larga época soñó con la carrera musical, formando
proyectos de colaboración y de composición que jamás se resignaba a abandonar, por completo, pero que la vida en Madrid hacía demorar siempre".4
Pero a Lorca le estaba reservado un sitial señero en el Alcázar de la Poesía.
La publicación de su primer libro de poemas Impresiones y Paisajes en 1918
le une para siempre a las letras. No obstante esto, su amor por la música no
sufrirá mengua, seguirá latiendo y le llevará a organizar junto con el maestro Falla, un festival del Cante Jondo. Se celebró en la fiesta del Corpus de
1922, y dejó en el alma del poeta hondas repercusiones, que hicieron brotar
de su pluma el ciclo de poemas del Cante fondo y más tarde el Romancero
Gitano.
Varias veces disertará Lorca tomando como tema el de la música. Sus
conferencias versarán sobre los orígenes de la música andaluza. De dos de
ellas se conservan sus nombres "U na ciudad por su música de noviembre a
noviembre" y "Juego y teoría del duende"; y hasta anunció: "Además, mis
conferencias tendrán proyecciones e ilustraciones musicales y en algunas yo
cantaré. Sí. ¿Por qué no? También cantaré. Claro está que muy bajito, pero
cantaré, porque considero que soy el único que puede ilustrar, aunque lo
haga mal, mis comentarios sobre los orígenes de la música andaluza".~
Su producción poética seguirá aumentando a la par que sus actividades
musicales. Lorca unirá siempre estos dos polos del arte. "He estudiado --decía- durante diez años el folklore de mi país con sentido de poeta''. Este
es el Lorca músico y poeta. Y a la poesía trasplanta toda su alegre vitalidad
musical y en ella se conjugará su doble vocación.

• Ibidem, pp. 1724-1725.
• ScHONBEllO, JEAN Lou1s,

Federico Garcla Lorca. Cía. Gral. de Ediciones. M~-

xico, 1959, p. 35.
• GARCÍA LoRCA,

op. cit., p. 1731.

181

�De la influencia que la música ejerció sobre su obra poética puede palparse en sus Canciones, en los poemas del Cante fondo y en el Romancero
Gitano y aun en el Poeta en Nueva York, sobre el cual centraremos un pequeño análisis en párrafos posteriores.
Examinando los títulos de su producción poética hay cuatro que llevan
nombres relacionados con la música: Primeras Canciones ( 1922); Canciones
(1921-1924); El Poema del Cante fondo (1921) y Cantares Populares (sin
fecha).
Dentro de la vasta producción Garcilorquiana se cuentan 64 poemas cuyos títulos evocan modelos musicales. Tal parece que leemos un repertorio
musical: cuatro Cantos, un Concierto, un Son de negros; una Serenata; tres
Valses y una Variación; cinco Bailes y una Danza; siete Baladas; dos Preludios y dos Suites y 35 Canciones, amén de tres poemas en gallego: una
Cantiga, una "canzón" y una Danza.
Existe una estrecha vinculación entre la extensa variedad rítmica del Cante
Jondo con los poemas de Larca. De hecho en muchos de éstos se han aplicado esquemas rítmicos del Cante Jondo en sus categorías de Cante Grande,
Jondo y Chico, aunque con algunas variantes. Este aspecto ha sido estudiado
ya con gran detenimiento. Nos ha parecido interesante destacar en este estudio la influencia de la música en tres poemas del Poeta en Nueva York.
Aspecto que a nuestro entender es desconocido.
El libro de EOemas Poeta en Nueva York nace durante la estancia del
poeta en esa ciudad. El poeta llegó y se inscribió en la Universidad de Columbia. Tomó algunos cursos de inglés los cuales abandonó con la convicción
de su completa ineptitud para el idioma.
García Larca se encontró con una ciudad monstruosa en donde va a pasar
una etapa muy dolorosa de su vida. Larca derramará "el ídolo del surrealismo, en la colección que titula sin fantasía Poeta en Nueva York". 6 De este
poema surrealista brota una inconfundible fuente onírica. Corresponde a un
estado psicológico y represivo anímico. El poeta se lanzará al mundo de los
hombres y se encontrará entre las agrestes aristas de una inmensa babel de
hierro. Se sumergirá en una angustiosa maraña metafísica. Se desplegará ante
sus ojos toda la imponente sordidez de la gran urbe con sus barrios, calles y
cloacas, sus fábricas, comisarías, bares, prostíbulos, sus ruidos y sus gritos;
sus "mujeres vacías" y sus "niños de cera caliente" y la inmunda asquerosidad de una multitud "que vomita" y "que orina". Todos los poemas que
componen Poeta en Nueva York son simbólicos. Cada línea está pletórica
de significado. Sin embargo contrastando con las odas angustiosas Larca

• SCHONBERG,

182

escribe los "Valses hacia la Civilización" (parte IX). Estos dos poemas son
la antítesis de los 2rimeros. El Larca asqueado de la gran ciudad, con la
muerte en el alma, tiene una esperanza. Esos dos valses son renuevos llenos
de humor y alegría. Constituyen dos incomparables joyas líricas. En ellos
resurge el músico junto al poeta ya que con gran sentido artístico aplica los
esquemas rítmicos musicales a su poesía.
En el "Pequeño Vals Vienés" el ritmo ¾ del vals se escucha vibrante. La
métrica del verso apoya el ritmo ya que divide el verso en nueve sílabas:
"Este vals, este vals, este vals,
12 3
12 3
12 3
Como podemos observar, después de cada tres sílabas el verso presenta una
cesura marcada por una coma:
"Este vals, este vals, este vals".
Así tenemos repetidos tres veces, tres sílabas. Si aplicáramos este patrón
rítmico al Vals tendríamos tres compases de tres tiempos. A la forma de dividir el ritmo en la música se le llama compás. Por lo tanto tenemos tres
compases con tres tiempos cada uno (en música) ; o bien un verso de nueve
sílabas dividido en tres partes por la cesura (en 2oesía) . Pero no es ese todo
el parecido musical sino que va más allá. El ritmo musical armónico del vals
pide que la acentuación tónica caiga sobre el tiempo llamado "fuerte" o
sea para un compás de ¾ el primero; ya que si se cambiara al segundo
tiempo podría resultar otra forma musical parecida, la mazurka. Por consiguiente, la forma rítmica musical del vals sería:

1 2 3, 1 2 3, 1 2 3, 1 2 3,

con el acento fuerte en la primera nota. En "Pequeño Vals Vienés" nos
encontramos este patrón rítmico aplicado en cuatro versos del poema. Lo
que en la música a cada tiempo correspondería un sonido, en el verso comprenderá una silaba, así :
"Este vals, este vals, este vals".
123 123 123
de sí
de muerte y de cognac
1 23 1
2 3
1
2 3

op. cit., p. 230.

183

�que moja
1
2 3

el mar .
1 2 3

su cola en
1 2 3

Te quiero, te quiero, te quiero",
1 2 3 1 2 3 1 23

Tenemos en este ejemplo, transportado a la poesía el ritmo armónico del

Vals.
Otro punto de contacto con la música lo constituyen las repeticiones. En
el Vals muchas veces se repite el mismo patrón melódico que ahonda así
el ritmo. Tal es el caso por ejemplo, del ampliamente conocido "Vals Minuto" de Federico Chopin, cuyo primer patrón rítmico melódico se repite
siete veces con una ligerísima variación en el segundo compás. Estas repeticiones en el patrón melódico aplicadas a la poesía las podríamos llamar reiteraciones. En tal caso está:

idea incompleta, por no decir injusta. El poeta en Nueva York había recorrido Battery Place, Broadway y la playa siniestra de Coney Island; había visto
la ciudad desde el puente de Brooklyn, desde donde, según Paul Morand,
se la puede juzgar en quince segundos. Desde lo alto de la armadura alucinante, por encima del río cenagoso, Nueva York para Lorca seguía siendo
la capital de fango y de alambre, de suerte que del ídolo retiene únicamente
el aspecto mercantil estandarizado, de consorcio, inhumano, el culto del acero, del petróleo y del dólar" .7 Cuando Lorca llega a la Habana se siente libre de la amarga herencia de la gran ciudad. En la Habana el poeta podía
curarse, se encontraba en ella como en una nueva Andalucía, "que baila en
rueda o que se muerde la cola como una pescadilla, pero abierta al mundo
europeo".8
En "Son de Negros en Cuba" se refleja todo el interés que Lorca sentía
por la música Afrocubana. El ritmo del bongó apoyado con su tan-tan y las
síncopas nos entregan una poesía con un ritmo admirable:
"Cuando llegue la luna llena
Iré a Santiago de Cuba.
Iré a Santiago,
en un coche de agua negra,
Iré a Santiago.
Cantarán los techos de palmera,
Iré a Santiago.
Cuando la palma quiere ser cigüeña,
Iré a Santiago . .. "

"Este vals, este vals, este vals",
o: "Te quiero, te quiero, te quiero"
o: " ... te quiero, te quiero, amor mío".
En el "Vals en las Ramas" la cadencia se apoya también en la reiteración
aunque aquí no observó Lorca el patrón rítmico estricto:
"Cayó una hoja
y dos
y tres"

y la reiteración:
"porque cayó una hoja
y dos
y tres

(

... )

una a una
dos a dos
y tres a tres".

El uso del ritmo armónico lo volvemos a encontrar en otro poema de Poeta en Nueva York, intitulado "Son de Negros en Cuba" (parte X) Y que
es en su orden el antepenúltimo del libro. Este poema fue escrito cuando
Lorca se dirigió a la Habana Cuba, para sustentar unas conferencias invitado
por el Instituto Hispano-Cubano. "De los Estados Unidos se llevaba una

184

El sonido del bongó parece escucharse y la reiteración "Iré a Santiago"
que marca sus acentos tónicos en la segunda y la cuarta sílaba del verso, que
correspondería en música a los tiempos débiles en un compás de amalgama
5/4 le dan el característico ritmo sincopado de la música afrocubana.
En el poema se vuelca toda la nostalgia y la alegría de la raza negra que
Lorca supo recoger con singular maestría. Ya no es el canto triste y melancólico de los negros del Harlem, sino por el contrario la alegría del hombre
negro del trópico, en donde no faltan como dice Jean Louis Schonberg los
juegos eróticos bajo una nariz postiza surrealista. El sentimiento del amor
obscuro se enrosca en el poema como una serpiente.
No podemos dejar de mencionar la labor metafórica de Lorca, que en es-

' Ibidem, p. 96.
• lbidem, p. 97.

185

�tos poemas es incansable. Ejemplos de metáforas bien logradas encontramos
las siguientes: en "Pequeño Vals Vienés" con cierta alusión al tiempo y a la
hora: "Hay un fragmento de la mañana / en el museo de la escarcha"; invitando a reconocer los altísimos rascacielos o una noche de cielo estrellado:
"Hay un salón con mil ventanas"; al escuchar una melodía triste que hace
soñar a los jóvenes: "Hay una muerte para piano / que pinta de azul a los
muchachos"; y mientras se contemplan los pájaros: "Hay mendigos por los
tejados"; al oír el llanto de las jóvenes: "Hay frescas guirnaldas de llanto".
En el "Vals en las Ramas" se destacan las siguientes: al ver que la luna
se retrata en el río y su figura se descompone cuando la atraviesa un pescado: "Por la luna nadaba un pez"; al contemplar un pajarillo que se para
en un árbol: "Y el pino / buscaba la plumilla del trino"; y al piano se le
llama: "Oh duro marfil de carnes invisibles"; y a las calles vacías por la mañana: "Oh golfo sin hormigas del amanecer"; y cuando cesan las últimas
notas del piano: "para que los marfiles se duerman bien".
Unidos a las metáforas los símbolos afloran en la poesía Garcilorquiana.
En las comparaciones metafóricas predomina el tema de la naturaleza, pájaros, insectos, animales, que son recuerdos de la niñez del poeta y que en
Nueva York adquieren cierta nostalgia; pero en "Son de negros en Cuba"
las metáforas presentan un extraordinario valor simbólico, por ejemplo:

Metáforas
"en un coche de agua negra"
"con la rubia cabeza de Fonseca"

Símbolos

= pescado
= rojo-extremo-fuente seca,
estéril.
billetes de banco
- cintura
- infecundidad
armonía de las formas
ceniza de tabaco
- muerte

=

"mar de papel"
"ardientes lomos"
"gota de madera"
"arpa de troncos vivos".
"flor de tabaco"
"heridas"
Es García Lorca un poeta esencialmente difícil. Sus poesías llenas de imágenes hábilmente elaboradas son difíciles de interpretar debido a la oscuridad
de las mismas. Su gran musicalidad, marca indeleble del músico que alentaba en el poeta, y su belleza rítmica las hace atrayentes y subyugadoras.
Lorca regresó a España dejando en América toda su herencia surrealista. No
era un surrealismo auténtico el suyo. Fue sólo un simple escalón en el camino. Una estancia dolorosa. Un surtidor que se seca. Al contacto con su
patria, su musa volverá a surgir alegre, efusiva, espontánea y se desgranará
por toda España como un preludio en el silencioso misterio de la calma pre-

BIBLIOGRAFÍA

CIRRE, JosÉ FRANCISCO, Forma y Espíritu de una Lírica Española. México,
1950.
FLvs, JAROSLAW M., El Lenguaje Poético de Federico García Larca. Madrid.
Grecos, 1955.
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LIZANO, JEsús, Federico García Larca. Barcelona. E.P.I., 1963.
ScHONBERO, JEAN Lou1s, Federico García Lorca. México Cía. Gral. de
Ediciones. 1959.
'
ToRRETE BALLESTER, G., Panorama de la Literatura Española Contemporánea.
Madrid. Guadarrama, 1961.

cursora de la tormenta.

187
186

�LA COBARD1A DE FALSTAFF
ELISABETH K. DE HINOJOSA. M.L.I.
LA FALTA DE HONOR y cobardía de Falstaff es uno de los temas principales
de Shakespeare, en la obra Enrique IV ( 1) aunque también encontramos algunos ejemplos en Enrique IV (2). Asimismo se pueden observar en ocasiones,
ciertos aspectos de las condiciones de los soldados en la época isabelina. Shakespeare muestra al mismo tiempo a un Falstaff disoluto, por ejemplo en la
escena con la ramera y sus compinches en la taberna. La discusión acerca de
la cobardía de Falstaff se remonta hasta el siglo XVIII. En un ensayo de
Maurice Morgann: Essay on the Dramatic Character of Sir John (1777) el
autor defiende el valor de Falstaff:
Es un personaje creado por Shakespeare totalmente de incongruencias: Un hombre al mismo tiempo viejo y joven, emprendedor y gordo,
inocentón e ingenioso, inofensivo y malvado, débil en principio y resuelto por constitución, cobarde en apariencia y valiente en realidad;
un bribón sin malicia, un mentiroso sin falsedad; un caballero, un señor,
y un soldado, sin dignidad, decencia u honor.1

Kittredge agrega:
Pero como quiera que tratemos de excusar la conducta de Falstaff
en Shrewsbury, en donde se le utiliza para representar las absurdas
pretensiones de H otspur. S hakespeare ciertamente no sugiere que la
conducta de Falstaff pueda compararse al valor, y su actitud general
hacia la vida es la de que el honor no tiene significado.2

Tomado de un Poster del London Times.
Henry IV (1), Blaisdell Publishing Co., Waltham,
Mass., 1966, pp. XVI-XVII.
1

' GEORGE LYMANN K1TTREDGE,

189

�En lo que se refiere a valor y honor, Hotspur es lo contrario de Falstaff.
El valor del primero lo consideran los críticos simple temeridad y su honor
"estriba finalmente en la reputación más que en el verdadero mérito". Encontramos a Falstaff primero en la obra Enrique IV ( 1). A esta obra se hace
referencia en ocasiones como Falstaff, en otras como Hotspur. Su presencia
en la primera parte nos da a conocer aspectos de los bajos fondos y la prosa
que aquí usa Shakespeare, sirve de poderoso comentario a los puntos de vista
acerca de la guerra y el honor, en las escenas de mayor seriedad. Shakespeare
no estaba interesado en tomar partido y los críticos creen que cuando escribió
la obra patriótica Enrique V, hizo bien en eliminar a Falstaff. Se dice que
Shakespeare lo creó "con gran gusto". El personaje es prominente tanto en
Enrique IV (1) como en Enrique IV (2) y el obituario expresado por Mistress
Quickly en Enrique V es gracioso y patético. En Las Alegres Comadres de
Windsor, Falstaff es solamente un hombre enamorado, lisonjero y que trata
de agradar a las mujeres con muestras exageradas de cortesía y condescendencia.
Este personaje está lleno de paradojas. Aunque es viejo, siempre pretende
ser joven. Nunca pierde su presencia de ánimo; sin embargo también es un
cobarde. Siempre se arrepiente oralmente, pero nunca actúa conforme a ello.
Dicen los críticos:

... que es un caballero y que se codea con príncipes del reino, sin embargo es un trampista de profesión que vive a base de métodos poco escrupulosos. Está rodeado de hombres que sacrificarlan sus vidas por ambición u honor, pero él sólo cree en los buenos camaradas "el vino y azúcar". Es gordo y una panza gorda debería proverbialmente corresponder
a una mollera magra, sin embargo la agilidad de su mente y lengua compensa la pesadez de su cuerpo. Sus sentimientos son una sorpresa perpetua. Le es imposible hablar en clichés y en lemas como les es imposible
3
a sus compañeros hablar en otra forma que no sea esa.
Hay muchas opiniones y mucha crítica acerca de este personaje tan fascinante, exuberante, de buen carácter y siempre de buen humor, "rebosante
de alegría y compañerismo".

• RoBERT

A.

PRATT,

ed. et al. Masters of British Literature. Houghton, Mifflin, Co.

FUENTES DE FALSTAFP

Falsta~f, el cab~ero barrigón de las obras del Shakespeare es, como ya
hem~s visto,_ una figura muy compleja y fascinante; pero aunque es el personaJe más mteresante, no así el más heroico y se le considera históricamente
un intruso.
Algunos de los elementos que integran su creación, se distinguen fácilmente
pero no hay una fuente que pueda en realidad explicar el éxito de Shakespeare.
~no de tales elementos es la figura histórica de Sir John Oldcastle y el conJunto de leyendas surgieron en torno suyo en la época de Shakespeare. Sir
John nació en Herefordshire alrededor de 1378 y adquirió grandes posesiones
en Kent ~ través_ de _su matrimonio con la acaudalada Lady Bobham (Joan) .
Era un fiel parudano del rey Enrique IV y es posible que haya sido compañero del joven príncipe Enrique. De joven fue influído por las doctrinas
religiosas de John Wyclif y un poco más tarde se convirtió abiertamente en
lo.lardo. Debido a su posición económica era un prominente ciclefista y probablemente ayudó a muchos de los partidarios perseguidos durante el reinado de
Enrique IV. Enrique V llevó a cabo una campaña contra los herejes y Oldcastle fue de los primeros prisioneros, debido a su importancia en el movimiento.
En 1414 fue sentenciado a muerte si no se retractaba. No lo hizo y pudo
escapar a Gales antes de la ejecución. Desde ahí dirigió una insurrección en
contra del rey, pero no tuvo éxito. Estuvo comprometido en varias conspiraciones en contra de Enrique V hasta que fue capturado en las Marchas
Galesas en noviembre de 1417. Fue juzgado y sentenciado en diciembre de
1417 y colgado el mismo día por traidor y después quemado por hereje. Inmediatamente después de su muerte comenzó a correr la leyenda de que resurgiría de su tumba en el transcurso de tres días. Sir John Oldcastle no era
viejo; en la fecha de su muerte tenía sólo 39 años y no hay evidencia de
que fuese un hombre gordo. Los puritanos de la época de Shakespeare consideraban a Oldcastle un héroe ya que se identificaban con los primeros lolardos; William Tyndale y John Bale ya lo habían glorificado como mártir
en la lucha contra el papado. Otro de los elementos de Falstaff es la parodia
del héroe puritano.
Shakespeare cambió el nombre de Oldcastle por el de Falstaff cuando los
descendientes Sir William Brooke y su hermano Sir Henry Brooke, el undécimo Lord Coghan, manifestaron su disgusto por ese personaje. Shakespeare
derivó el nombre del histórico Sir John Fastolie, un caballero del siglo XV
al que ya había presentado como un cobarde, por abandonar a Lord Talbot
y desertar en la batalla de Patay, en la obra Enrique VI ( 1). Pero el personaje histórico Fasto!Ic no era en realidad un cobarde y fue exonerado de

Boston, 1958. Vol. I, pp. 264-265.

191

190

�toda culpa por la derrota de Talbot. En cuanto al nombre anterior de Falstaff,
Oldcastle, encontramos un juego de palabras en uno de los discursos del
Príncipe.

Como la miel de Hibla, mi viejo mozo del castillo. ( Acto I, ese. ii.
Enrique IV) ( 1) .

( My old lad of the castle - juego de palabras con Oldcastle, personaje
real de quien tomó el nombre Shakespeare). Uno de los burdeles principales de Southwark era conocido como el Castillo.
La asociación de Oldcastle con el Príncipe Enrique es incierta, pero aparece ya en The Famous Victories, una obra antigua y probablemente una
de las fuentes de Shakespeare.
Otro elemento imeortante y popular en la obra es el del Miles Gloriosus o
del soldado fanfarrón de las comedias de Plauto, aunque exagerado. Los críticos consideran a Pisto! un buen representante de este tipo de soldado. También aseguran que el parásito y primo de la comedia romana entran en la
constitución de Falstaff, quien también desempeña el papel de bufón privilegiado de la corte, que siempre es "un blanco cómico para su rey'' y cuya insolencia es tolerada por sus superiores.
Antes del siglo XVI el drama inglés tenía como asunto principal la salvación humana y por lo tanto era en gran parte religioso. Además predominaban
las moralidades y los intermedios morales. (Se compara a Falstaff con "Alboroto" [Riot] uno de los Et!rsonajes del intermedio moral Youth, presentado
en 1520). Falstaff también tiene las características del Vicio de las moralidades, ya que sus acciones correseonden a las de este personaje en muchos aspectos: roba, bromea, anda de taberna en taberna y demuestra gran destreza
para escapar de situaciones difíciles. El Vicio jugaba un papel importante en
la tradición dramática de esa época, porque era quien llevaba a los jóvenes
por el mal camino. En la obra Enrique IV ( 1) Falstaff desempeña este papel
tradicional, pero el Príncipe Enrique nunca es "engañado" por Falstaff y finalmente lo rechaza.4
También se le relaciona específicamente con la Gula, debido a su gordura,
porque este vicio era uno de los siete pecados capitales medievales. Más aún
se le considera descendiente en línea recta de la gula, lujuria, pereza, avaricia y el orgullo.
Pero Falstaff no solamente representa al Vicio, también como dice Kittredge: " ... representa la riqueza y variedad de la vida, las alegrías sencillas
• Cf. C. L.

KtTTREOGP.,

op. cit.

de las clases más bajas y las flaquezas comunes de la humanidad. También
sirve como comentario cómico del mundo austero de reyes y nobles".ª
Por lo tanto es en parte un personaje y en parte una mezcla de las deplorables figuras tradicionales de las moralidades: el Vicio, la Gula y la Lujuria.
A pesar de ser una figura tan fascinante, éste no es el personaje central de
la obra, sino el Príncipe Enrique. Falstaff se convirtió en la gran preocupación de los críticos románticos y ello le restó importancia al personaje del
Príncipe.

VALOR Vs. CoBARDÍA
Dice Kittredge:

Al definir el verdadero valor y el honor, Shakespeare adopta el principio aristotélico de la templanza, con la verdadera virtud como término
medio entre los extremos. Más que la pérdida de su vida, lamenta H otspur
la de sus "títulos de orgullo", mientras que el Príncipe muestra su desprecio por estos "títulos de orgullo" y la apariencia hueca y superficial que
representan, en su complacencia al permitir que Falstatf se lleve la gloria
de su propia gran hazaña militar.6
(El Príncipe le dice a Falstaff cuando éste insiste en haber sido él
quien dio muerte a H otspur):
... Vamos, llevad vuestra carga noblemente sobre las espaldas. Por mi
parte, si una mentira puede hacerte feliz, tendré cuidado de dorar la tuya
con las más bellas palabras que estén a mi alcance. . . ( Acto IV, ese. iv.
Enrique IV ( 1) .
Cuando Poins y el Príncipe están haciendo planes para atacar a Falstaff
y sus compañeros y el Príncipe teme que sean demasiado fuertes para ellos.
Poins le dice :
¡ Quiá! A dos de ellos los tengo por tan rematados cobardes que siempre han vuelto la espalda; y en cuanto al tercero, si se defiende más
tiempo que de razón, rendiré las armas. La gracia de esta broma consistirá en las incomprensibles mentiras que este mismo bergante barrigudo
nos referirá cuando estemos reunidos a cenar; cómo ha luchado, por lo

• I bid., p. xvi.
' lbid., p. :xvii.

193
192

H13

�menos contra treinta; qué paradas, qué golpes, qué ataques ha sostenido; y en la repulsa que le demos descansará la broma. ( Acto I, ese. ii).

Por este discurso y otros, vemos que Falstaff está considerado como un
cobarde y mentiroso entre sus compañeros. Después de la proposición del
robo en el Acto II, Falstaff demuestra temor y el Príncipe le dice:
¡ Cómo! ¿Cobarde sir Juan Panza?

y Falstaff le contesta:
En verdad que no soy Juan Flaco (John of Gaunt) por tu abuelo;
pero tampoco ningún cobarde, Hal. ( Acto 11, ese. ii).

Después del ataque le reprochan a Falstaff el no haber atacado a los bandidos, pero él responde con maña:
¡ Por Dios bendito! Os he reconocido tan bien como el que os ha engendrado. Por tanto, atended, dueños míos. ¡ Hubiera estado bien que
matara al presunto heredero? ¡ Debía revolverme contra el príncipe legítimo? ¡Pardiez! Yo sé que soy valiente como un Hércules; pero observad el instinto: jamás un león tocará a un verdadero príncipe. El instinto es una cosa; he sido cobarde por instinto. Por ello no pensaré sino
mejor de ti y de mí durante mi vida: de mí como un león; de ti, como
un verdadero príncipe. ( Acto JI, ese. 4) .

Por el contrario llama a los "atacantes", cobardes.
Cuando el Príncipe encuentra a Falstaff en el campo de batalla, yaciendo
en tierra aparentemente muerto, lamenta su pérdida, pero Falstaff se levanta
y da su punto de vista acerca del hecho de aparentar la muerte para salvar
la vida. Su concepto del valor es el siguiente:
. .. Pero el que finge la muerte cuando vive, no hace un fingimiento,
pues es la verdadera y perfecta imagen de la vida misma. La mejor parte
del valor es la discreción, y gracias a esta mejor parte he salvado la
vida. ( Acto IV, ese. iv).

En la segunda parte de Enrique IV, también encontramos ejemplos de
esta actitud. Cuando Falstaff discute con el Lord Justicia Mayor, acerca del
combate, dice:

194

Sí, y agradezco estos informes a vuestro gentil y delicado talento. Pero
haced por rogar todos cuantos besáis a milady. Paz en el interior, que
nuestros ejércitos no vengan a las manos en una calurosa jornada, porque, por el Señor, no llevo más que dos camisas conmigo y no tengo
deseos de sudar de una manera extraordinaria. Que haga por casualidad un día caluroso, y si enarbolo otra cosa que mi botella, que no
pueda escupir blanco más en mi vida. Ninguna acción peligrosa asoma
la cabeza que no esté enzarzado en ella. Bien; no puedo durar eternamente; pero ésa fue siempre la manía de nuestra nación inglesa: cuando
tiene una cosa buena, la vulgariza. Si queréis de modo absoluto que yo
sea viejo, deberíais darme reposo. ¡ Pluguiera a Dios que mi nombre no
fuese tan terrible para el enemigo! Preferiría ser roído de muerte por el
moho que estar reducido a la nada por el perpetuo movimiento. ( Acto
1, ese. ii) .

Expresiones exageradas de su valor, las encontramos en boca de Doll cuando ésta le dice:
. . . Eres tan valeroso como Héctor de Troya; vales por cinco Agamenones y por diez veces los Nueve de la Fama. ( Acto JI, ese. iv) (Se refiere a Héctor, Alejandro, Julio César, Josué, David, Judas Macabeo,
Arturo, Carlomagno y Godofredo de Bouillon).

Cuando los rebeldes bajo el mando de York y Mowbray se encuentran en
el bosque Gaultree Westmoreland se dirige a ellos de parte del Duque de

Lancaster, ofreciéndoles la paz con la condición de que ambos ejércitos se
dispersen. Tan pronto como lo hacen toma prisioneros a los jefes. Falstaff,
que llega tarde como de costumbre, encuentra a un caballero rebelde que
huye y al momento trata de hacer creer que él lo ha hecho prisionero. El
Príncipe Juan lo interroga:
... Veamos, Falstaff: ¿dónde habéis estado todo este tiempo? ¿Es que
llegáis ahora, cuando todo se ha acabado? Por mi vida, que vuestras
farsas de rezagado os harán cualquier día romper el dorso de alguna
horca.

A lo que Falstaff responde:
Sentiría, milord, que sucediese así; hasta ahora nunca había sabido que
las reprimendas y los regaños fuesen las recompensas del valor. ¿Creéis
que soy una golondrina, una flecha o una bala de cañón? ¿Es que mis

195

�pobres piernas viejas pueden tener la velocidad del pensamiento? He
acudido aquí con la más extremada rapidez, he reventado más de
ciento ochenta caballos y, todo sucio de la polvareda del viaje, como veis,
por mi puro e inmaculado valor, he cogido a sir Juan Coleville del Valle,
el más furioso caballero y arrojado enemigo. Pero ¿qué importa? Me ha
visto y se ha rendido; de suerte que puedo decir con el camarada de la
ganchuda nariz de Roma: "Llegué, vi y vencí". ( Acto IV, ese. iii).

En todos estos ejemplos, Falstaff se muestra ya sea como un cobarde, o
como un caballero valiente pero prudente.
HONOR

Es interesante leer las obras de Shakes~are en donde aparece Falstaff, para
entender el punto de vista de este personaje con resp_ecto ~l ?ono~. Los siguientes ejemplos nos dan su filosofía, totalmente r~alista, sm idealismos. _En
el Acto V de la primera parte, Falstaff expone su idea acerca de la posible
muerte en el campo de batalla:
Príncipe: ¡ Diablo! ¡ Debes a Dios una muerte!
Falstaff: No está debida aún, y me repugnaría pagarla antes de su
fecha. ¿Qué necesidad tengo de meterme donde no me llaman? ~ah~
esto no es nada. El honor me aguijonea hacia adelante. Sí, pero ¿que, si
el honor me aguijonea hacia atrás cuando avance? ¿Es que el honor
puede reponer una pierna? No. ¿O un brazo? No. El honor, ¿no tiene,
pues, ninguna habilidad en cirugía? No, ¿Qué es el honor? Una Pª!~bra.
¿Qué es esa palabra de honor? Aire. ¡Un adorno costoso! ¿Quum lo
posee? El que murió el miércoles. ¿Lo siente? No. ¿Lo oye? N~. l~~,
pues, una cosa insensible? Sí, para los muertos. Pero ¿no podna vivir
con los vivos? No. ¿Por qué? La denigración no lo sufriría; por tanto,
no lo quiero. El honor es un simple escudo de armas . . . , y así acaba mi
catecismo. ( Acto 1, ese. i).

Kittredge tiene una anotación sobre este discurso: (¿Es que el honor puede reponer una pierna? . .. Aquí Falstaff comienza a hablar en el tono y a
la manera de una persona en el acto de catequizar a un muchacho, y en las
respuestas, imita al muchacho que habla mecánicamente, habiéndolas aprendido de memoria) .
En el Acto V, después de que Douglas da muerte a Sir Walter Blunt, Fal-

En Londres sabía yo cómo escapar de un fogonazo a quemarropa;
pero aquí le temo a los disparos. Aquí no saben apuntar sino sobre la
testa. ¡Tengamos calma! ¿Quién eres tú? ¡Sir Walter Blunt! ¡ He aquí
un honor para vos! ¡ Y un honor que no es una vanidad!. . . Estoy tan
ardiendo como plomo y tan pesado también. ¡ Que Dios desvíe de mí el
plomo! No tengo necesidad de pesar más que mis tripas ... ( Acto V,
ese. iii).

Más tarde le dice al Príncipe:
. . . No quiero un honor que haga una mueca como la de Sir Walter.
Dadme la vida; si puedo salvarla, bueno; si no, el honor llegará sin que
se le haya llamado, y todo se acabó. ( Acto V, ese. iii).

En la segunda parte de Enrique IV tenemos algunas afirmaciones de Falstaff que pueden considerarse irónicas:
Falstaff: Tan cierto como soy un caballero.
Quickly: ¡ Bah! Siempre decís lo mismo.
Falstaff: Tan cierto como soy un caballero.... (Acto 11, ese. i).
Cuando llegan a la taberna por él para que se presente ante la Corte se
lamenta:
... ¿ Veis, hijas mías, cómo se busca a los hombres de mérito? Los
que no sirven para nada pueden dormir, mientras que al hombre de
acción se le llama . . .

•

Y Quickly le dice:
¡Bueno; que te vaya bien! Te he conocido veintinueve años, desde la
llegada del tiempo de los guisantes; pero el hombre más honrado y de
corazón más leal ... ¡Anda, que te vaya bien! (Acto JI, ese. iv).

Falstaff no respeta nada de lo que para otros tiene algún valor moral.
Como dice L. Campbell: "Se burla de la función del rey y de los representantes de la justicia. Hace mofa del deber y el valor. Se burla de la muerte
en el campo de batalla cuando le da una estocada en el muslo al cadáver de
Hotspur y cuando afirma haberlo vencido; así como cuando finge estar muerto hasta que el peligro ha pasado. Se mofa de la gloria del conquistador con

staff aparece en escena y encontrándolo exclama:
197

196

�su conducta respecto a Colville. Alcanza en la discusión acerca de sus falsos
soldados y falsa jefatura tal grado de cinismo, que sólo puede atribuirse a las
condiciones que el público de la época reconocía".7
Pero aunque la crítica es dura, se considera que Shakespeare logra expresar cierto grado de ternura en la comedia de la muerte de Falstaff.
PROBLEMAS DEL SOLDADO. DEGRADACIÓN DE LA PROFESIÓN

En las obras Enrique IV, Primera y Segunda Parte encontramos no sólo
un reflejo del ambiente político de la época de Shakespeare, sino también
de los problemas de los soldados, las condiciones del ejército inglés y la vida
que le esperaba al soldado al terminar las guerras.
Las causas principales de los problemas del soldado y la degradación de
la profesión en la época isabelina, eran especialmente cuatro: La clase de
gente reclutada y su falta de preearación; los tratos corrompidos, por ejemplo, el intercambio de soldados por medio de pago, un abuso común; el nombramiento de oficiales por favoritismo de la corte; y finalmente, la falta de
interés en el soldado que regresaba de la guerra.
Muchos de los soldados que volvían del campo de batalla, se veían forzados a mendigar por necesidad. Un noble de la época decía que a los soldados de Inglaterra sólo les esperaba lo siguiente: ser asesinados, mendigar o
ser colgados. El Capitán Bernabé Riche, quien escribió ampliamente sobre
este problema, decía que la razón de esta injusticia con los soldados, se debía
a que la guerra era considerada el peor de todos los males.
También se tenía a los soldados por rufianes, fanfarrones, blasfemadores,
en una palabra, la hez del país. Los capitanes eran escogidos por favoritismo,
no por su habilidad o conocimientos. Los soldados eran elegidos por un condestable entre aquellos a quienes desagradaba, como una especie de venganza. En Londres los reclutaban entre los prisioneros, los vagabundos en las
calles; no importaba de dónde venían si su precio era bajo; en lugar de escogerlos entre hombres dignos, honorables y con un entrenamiento adecuado.
Los jefes eran al mismo tiempo corrompidos e ignorantes y por consiguiente
eran culpables de la matanza y robos de las compañías a su cargo.
Los defensores de la profesión militar no se cansaban de repetir que : "1)
Los comandantes eran frecuentemente nombrados de acuerdo con la influencia que terúan con alguna persona en la corte; 2) estos comandantes y sus
oficiales subordinados no eran a veces solamente incapaces sino que también

' L. B. CAMPBELL, Shakespeare's Histories. The Huntington Library, San Marino,
California, 1965, p. 244.

198

practicaban el soborno en sus negociac10nes; 3) los soldados eran escogidos
con miras a una ventaja personal por parte de los oficiales o condestables·
Y 4) la alternativa de robar o mendigar para sobrevivir a su retorno de la~
guerras, no provocaba precisamente entusiasmo para escoger el oficio de soldado".ª
La reina Isabel promulgó varios edictos a este respecto. Uno de ellos trata
de la venta de armas por los soldados, ya que éstos aducían que se veían
obligados a hacerlo porque no recibían sueldo. La reina negó lo anterior y
ordenó a los compradores que devolvieran el equipo militar.
Otro decreto "Contra soldados vagabundos y otros" fue expedido en 1589
cuando supo que a los soldados y marinos que regresaban de la guerra les
era negado empleo por sus antiguos amos.
Asimismo los miembros del Concejo publicaron otro decreto en 1593 para
proporcionar ayuda a los soldados lisiados y heridos, pero se les ordenaba
regresar a sus condados, prohibiéndoles permanecer "dentro de un límite
de tres millas de Southwark o Londres o Westminster".
Todas estas proclamaciones nos dan una idea de las condiciones de los
soldados en Inglaterra en esa época y del problema político para el Estado,
creado por las guerras y los soldados sin entrenamiento. Shakespeare aprovechó la situación para dramatizarla irónicamente, sin ningún sentimentalismo o simpatía.
A Peto, por ejemplo, se le otorga un puesto honorable, aunque no está
preparado para el mismo. A Falstaff le mandan a la guerra a pie, como una
broma del Príncipe. Bardolph es nombrado mensajero ante Lancaster y Westmoreland. Todos estos ejemplos muestran la preferencia militar por influencias. Falstaff mismo, actúa como los oficiales que eran elegidos por este método. Estos oficiales se apoderaban de parte de los sueldos asignados para
una compañía y sólo alistaban media compañía.
En el siguiente discurso tenemos una prueba de este procedimiento; también de la clase de hombres que se reclutaban como soldados, su pobreza y
las consecuencias de no dotarlos de ropa adecuada:
Como mis soldados no me abochornen, voy a ser un salmonete escabechado. He abusado de la orden del rey de una manera condenable.
Me he embolsado trescientas y tantas libras por el reclutamiento de ciento cincuenta soldados. No he reclutado absolutamente más que buenos
terratenientes, hijos de hacendados; me he informado de los mozos que
tenían novia, de aquellos cuyas amonestaciones se habían proclamado

' lbid., p. 248.

199

�dos veces, de ese montón de patanes a quienes les gustaría tanto escuchar
al diablo como a un tambor, y que temen más a la detonación de un
mosquete que un ave lesionada o un pato silvestre herido. No he reclutado ningunos otros más que esos aficionados a las buenas tostadas con
manteca, que tienen corazones en sus vientres no más gruesos que cabezas de alfiler y que se han redimido a metálico del servicio. Así, ahora
mi compañía no se compone más que de abanderados, tenientes, cabos,
caballeros de compañías, rústicos tan andrajosos como el Lázaro de los
tapices, donde el perro del glotón lame sus llagas. He tomado sin vacilar
gentes que nunca fueron soldados, tales como criados bribones despedidos, hijos segundos de hermanos segundos, mozos de mesón que han emprendido la fuga, hosteleros en estado de bancarrota; todas las lacras
nacidas de un mundo tranquilo y de una larga paz, individuos diez veces
más lastimosamente harapientos que una bandera vieja. He ahí las gentes que he tomado para ocupar la plaza de los que se han librado por
dinero del servicio; tanto, que os juraría que he escogido ciento cincuenta
hijos pródigos desharrapados, recientemente venidos de guardar cerdos y
de alimentarse con inmundicias y desperdicios. Un sujeto chusco, que me
encontré por el camino, me dijo que había yo desalojado todas las horcas
y reclutado cuerpos muertos. Jamás se han visto tales espantapájaros. No
atravesaré Coventry con ellos, lo aseguro; los idiotas marchan con las
piernas separadas, como si tuviesen grillos en ellas, pues, en realidad, las
prisiones me han proporcionado la mayor parte de ellos. No hay más que
camisa y media en toda mi compañía, y esta media camisa se compone
de dos servilletas cosidas juntas y echadas sobre los hombros como la
túnica sin mangas de un heraldo; y la camisa, a decir verdad, robada a
mi patrón de Saint Albáns o al posadero de Daventry. Pero eso no es
nada; ellos encontrarán bastante ropa blanca en todas las cercas. ( Acto
IV, ese. ii - Primera Parte).

Este largo discurso en sí explica muchas de las condiciones desastrosas del
ejército en esa época.
Riche en una de sus relaciones ( 15 74) dice: "Primero por la manera como
avanzan fatigosamente a través del país. Donde les toca pasar la noche, el
ama de casa tiene suerte si encuentra sus sábanas por la mañana, o si no se
llevan una cubrecama, las cortinas de la cama, o un tapete de mesa, manteles
o servilletas o cualquier otra cosa ... 9 La relación de Riche lleva como título
Un diálogo excelente y simpático entre Mercurio y un soldado inglés.

• lbid., p. 252.

200

El Príncipe Enrique en el Acto IV, dice de los soldados de Falstaff:
Jamás vi más lastimosos bribones.

A lo que Falstaff responde:
Bastante buenos para ser zurrados; carne de canon, carne de cañón;
llenarán un hoyo tan bien como el mejor. ¡ Pchs! ¡Hombres mortales,
hombres mortales! ( Acto IV, ese. ii - Primera Parte).

Y más tarde, al hablar acerca del fin de los soldados dice:
.. . He conducido a mis andrajosos a un lugar donde han sido hechos
polvo; de mis ciento cincuenta, no hay sino tres que están con vida, y
éstos, destinados a mendigar el resto de sus días en los extremos de la
ciudad. ( Acto IV, ese. iii).

Un ejemplo del intercambio de soldados por dinero, en cuyo caso se dejaba en libertad a hombres hábiles, tomando en su lugar a otros ineptos para
el oficio, lo encontramos en Enrique IV (2) cuando Shallow trata de conseguir cuatro hombres para Falstaff, de acuerdo con órdenes recibidas. Es
necesario escoger cuatro candidatos entre seis. BardolEh le dice a Falstaff que
tiene tres libras para dejar en libertad a Mohoso y Ternero:
Shallow:
Falstaff:
Shallow:
Falstaff:

Vamos, sir Juan: ¿cuáles son los cuatro que tomáis?
Escoged por mí.
¡ Pardiez! Entonces escojo a Mohoso, Ternero, Sombra, y Débil.

Avanzad aquí, Mohoso y Ternero. Vos, Mohoso, permaneced
en casa hasta que seáis apto para el servicio. Y en cuanto a vos,
Ternero, creced hasta que seáis lo bastante fuerte para la milicia; no quiero a ninguno de vosotros dos.

Shallow: Sir Juan, sir Juan, no os llevéis de prejuicios. Vuestros hombres
son los más aptos, y quisiera veros servido por los mejores.
Falstaff: ¿Es que pretendéis enseñarme, maese Shallow, a escoger un
hombre?. . . ( Acto 111, ese. ii).
Aun los nombres de los candidatos simbolizan sus defectos o posición. A
Pistol se le nombra capitán, otro cargo otorgado por favoritismo de la corte.
Doll comenta así la capitanía de Fistol:

201

�¿Capitán tú, abominable condenado vagabundo? ¿No te da vergüenza de oírte llamar capitán? Si los capitanes fuesen de mi opinión, os
apalearían, por usar títulos sin haberlos ganado. ¿ Capitán tú, patán, por
qué? ¿Por haber desgarrado la gorguera de una pobre puta en un prostíbulo? ¡ El capitán! ¡ Que ahorquen al bribón! Vive de ciruelas cocidas,
llenas de moho, y de pastelillos secos. ¡ Capitán! ¡ Luz de Dios! Estos bellacos harán de la palabra "capitán" una palabra tan odiosa como la
de "ocupar" que era una palabra excelentemente honesta antes de las
malas acepciones que se le han dado. Por eso los capitanes tienen necesidad de fijarse en ello. ( Acto II, ese. iv).

En la obra Enrique V, Shakespeare relata el fin del capitán.
Como se puede ver por todo lo anterior, los escritores tomaban a los soldados y jefes desmerecedores, como personajes cómicos con el fin de divertir
a la nobleza. Riche en otro de sus escritos, lamenta la falta de recompensa
por acciones honrosas de los soldados, cuando dice: " ... excepto quizás una
pequeña alabanza en una balada; o si un hombre es favorecido por un dramaturgo, en ocasiones puede ser canonizado en escena". 1 º Esto es precisamente lo que ocurrió con el personaje de Falstaff en las obras de Shakespeare,
aparte de la crítica que hace de las condiciones del soldado en su época.
La cobardía de Falstaff es obvia, pero no se puede negar que es humano,
realista e ingenioso cuando habla del valor y del honor. Se aprovecha de sus
relaciones con el Príncipe, ¿pero cuántos no harían lo mismo en su lugar?
Falstaff refleja la maña que tanto los caballeros arruinados como los soldados tenían que darse para permanecer "a flote", sobre todo si preferían seguir viviendo a obtener honores o títulos pomposos después de muertos. Pero
a pesar de todo, Falstaff es un personaje jovial que ha divertido con sus
fanfarronadas y buen humor al público de todos los tiempos.

BIBLIOGRAFÍA

CAMPBELL, LILY B., Shakespeare's Histories. Mirrors of Elizabethan Policy.
The Huntington Library, San Marino, Calif., 1965.
KITTREDGE, GEORGE LntAN. Ed. Henry IV. Part One. The Kittredge Shakespeares. Blaisdell Publishing Co., Waltham, Mass., 1966.
- Henry IV. Part Two. Bailsdell, Publishing Co., Walthan, Mass., 1966.

PRArr, RoBERT A. Ed. et al. Masters of british literature. Vol. I, Houghton,
Mifflin Co., Boston, 1958.
SHAKESPEARE, WILLIAM, Obras Completas. Aguilar, Madrid, 1960.
SPENCER, THEODORE, Shakespeare and the nature. of man. Macmillan Co.,
New York, 1942.
WILSEN, DovER, "Falstaff and the Prince", Shakespeare. The Histories. Twentieth Century Views. Ed. Eugene M. Waith. Prentice Hall, Inc., Englewood Cliffs, N. J., 1965.

'° !bid., p. 254.

202

203

�LA OBRA LITERARIA DEL PRIMER OBISPO
DE TAMAULIPAS
El Obispo Montes de Oca auténtico príncipe de las letras, poeta y orador poliglota.
Su educación en Oscott y en el Pío Latino de Roma. Gregorio Eulogio Gillow Marqués
de Selva Nevada. Maximiliano. Se funda la Diócesis de Tamaulipas. Incidente con
el General Montesinos. Pasa al Arzobispado de Linares. San Luis Potosí. Incidente en
la Academia de la Lengua. Su destierro. Encuentro con García Naranjo. Su palacio
y museo. Regresa a México y muere en Nueva York. Su último soneto.

Lic. Cmo R.

DE LA GARZA

Universidad de Tamaulipas

Es INCUESTIONABLE que entre las personas de la Curia mexicana del último
tercio del siglo pasado y primera década de éste, quienes más brillaron por
sus talentos literarios, fueron Joaquín Arcadio Pagaza, Obispo de Veracruz;
pero muy más aún que él, de modo especial y señalado don Ignacio Montes
de Oca y Obregón, primer Obispo de Tamaulipas y sucesivamente Arzobispo
de Linares y San Luis Potosí de este último al momento de su muerte. Ambos
tuvieron en el cultivo de las disciplinas literarias (sin menguar mérito a su
labor de Pastores), muchos puntos de afinidad: El conocimiento de los clásicos, los que en forma total les fueron familiares, por su manifiesta predilección
por ellos, el dominio de las lenguas vivas y muertas ( entre éstas el hebreo, el
griego y el latín) , la traducción de aquéllos y su excelente producción literaria.
El Obispo don Ignacio Montes de Oca y Obregón, nació en la Ciudad de
Santa Fe de Guanajuato, el día veintiséis de junio de 1840; fue hijo de personas de rancio abolengo social y económico, pues descendiente de mineros
prósperos, nació, creció y vivió en la opulencia. Su instrucción la hizo en
Europa, primero, en el Colegio de Santa María de Oscott en Inglaterra, y
decidida su vocación, en el Pío-Latino de Roma, teniendo tiempo y preferencia para todo, según escribe uno de sus biógrafos, y sobresaliendo en disciplinas tan alejadas al parecer de su temperamento como la esgrima, el baile
y la equitación, en los que fue consumado maestro. De regreso a México,
ingresó por tres años en el Seminario Conciliar, y finalmente, al Colegio Pío-

205

�Latino de Roma, alcanzando durante sus estudios inusitados honores, habiendo escrito él, el himno que aún actualmente usa el Colegio, y siendo
también el primer obispo consagrado de quienes han estudiado en esa institución. Se dice que cuando Maximiliano el rubio archiduque Habsburgo, y
la bellísima y ambiciosa Carlota Aroalia, E_asaron por Roma a hablar con el
Papa sobre los sueños de su frustrado imperio, bufo si no hubiese sido trá'
b ,
gico, fueron éstos visitados tanto por el señor Montes de Oca y O regon,
como por don Gregorio Eulogio Guillow, Marqués de Selva Nevada, estudiante del Pío-Latino, y andando el tiempo, y auxiliado por el general don
Porfirio Díaz, Arzobispo de Oaxaca, y cuya casa en la Capital de la República fue donde actualmente se encuentra el "Hotel Gillow" en Cinco de
'
. .
Mayo e Isabel la Católica. Claro es que cuando el genial huma~~- vmo a
México ( 1865) tuvo una favorable acogida, en la Corte de Maxmuhano. El
virtuoso y ejemplar sacerdote, tan estimado por su enciclopédica cultura, maestro en el arte de escribir sonetos clásicos, dedicó uno, un tanto conservador,
cuando hundido el imperio, Maximiliano fue fusilado, soneto escrito precisamente, según se afirma, el 19 de junio de 1867 seguramente impresionado
con tan trágico; pero justo acontecimiento. Transcribo el soneto:
¡ Desventurada raza mexicana!

mandar no sabe, obedecer no quiere
al que aclama rey, voluble hiere
al que hoy ensalza abatirá mañana.
é'

Victoriosa facción republicana,
¡no goces, no! Maximiliano muere
mas habrá de tu seno quien impere
con despótica vara y ley tirana.
Después del que ahora sacudirte plugo
con infame traición, otro más grave
romperá tu cerviz, sangriento yugo
y nunca satisfecho, harás que clave
siempre nuevos puñales el verdugo
y roja tumba a tus señores cave.
El Papa Pío XII, quien lo había ordenado sacerdote, lo c?nsag~~ o~ispo,
el primero de Tamaulipas el 6 de marzo de 1870 creando as1 la di?cesis de
este obispado, la que hasta que fue unitaria (actualmente el Estado tiene tres,
con sedes en H. Matamoros, Tampico y Ciudad Victoria) la que hasta que
lo fue tuvo los titulares siguientes: Ignacio Montes de Oca y Obregón, el

más brillante y opulento; Eduardo Sánchez Camacho de Sonora, el más infortunado pues murió fuera de la comunión católica romana, de la que se
separó en 1896 por haber negado la tradición de la Virgen de Guadalupe
(igual que "el duende de la Independencia" Fray Servando Teresa de Mier
Noriega y Guerra) y cuyos folletos Ecos de la Quinta del Olvido en Ciudad
Victoria donde murió el 14 de diciembre de 1920, fue una terrible requisitoria contra el clero pudiente, contra las enseñanzas del fundador de la
Iglesia, y los "negocios" de las peregrinaciones; Filemón del Fierro y Terán,
originario de Durango, quien construyó el Santuario, José de Jesús Guzmán
y Sánchez el más humilde de todos y quien cambió la sede a Tampico, donde
murió afectado, pues era un asceta por la tuberculosis, José Guadalupe Ortiz
López (vicariato), José María Armara y González, quien más tiempo fue
titular, pues de Cura de almas de Chalchicomula, Puebla, pasó a Obispo de
Tamaulipas, siendo consagrado en 1923, habiendo muerto en 1955, es decir
ejerció su ministerio durante treinta y dos años, y Ernesto Corripio y Ahumada, quien llegó a la dignidad más joven que todos los anteriores y quien
siéndolo fue promovido a Arzobispo de Oaxaca.
Al momento de su consagración, lpandro Acaico, como era conocido entre los arcades de Roma, tenía 31 años, y lo sirvió durante nueve, siendo su
labor muy notable. Justamente por entonces ( 1870-1879) ocurrió en Ciudad
Victoria el conocido incidente entre el altivo obispo y el general tamaulipeco
don José F. Montesinos, a la sazón jefe de la guarnición de Ciudad Victoria.
Dice don Victoriano Salado Alvarez que "Monsignor di Potosí" como se le
llamaba en Roma, "tenía estampado en su rostro tal aspecto de resolución
y de elegante travesura que daba gana de creer lo que de él se contaba, sobre
los arrestos de sus primeras mocedades". Ello surgió como sigue: Con motivo
de la celebración de una primera comunión de una niña de conocida familia
victorense, el ya célebre pastor de almas, escribió según se afirma un madrigal, en su álbum (de la niña) cuyo contenido consistía en que él que figuraba como zagal, daba consejos a una oveja mística. Tocó su turno al señor
General Montesinos quien como se dice de Hernán Cortés, era: "algo bachiller" quien también dijo a la mística ovejita, que no se confiara del todo
en tan exquisito pastor, pues que algunos solían merendarse a las inocentes
ovejas que apacentaban. Saberlo Montes de Oca y cobrarse la cuenta fue
uno. En efecto escribió un sangriento soneto contra Montesinos e hizo que lo
aprendiera de memoria don Aurelio Collado, entonces joven de ocho o diez
años, y después tronco de apreciable familia de nuestra Capital. En aquellos
días, había en Ciudad Victoria, una botica que era como un café de nuestros días, ubicada en Hidalgo y nueve, justamente donde han estado por su
orden: la librería y E_apelería de Sixto Acevedo hijo, la farmacia del Profesor
don Arturo González y en nuestros días el café Tibet. Una tarde, estando en

207
206

�pequeño Cenáculo, un grupo de amigos entre los que se encontraba el general Montesinos, el Obispo Montes de Oca, mandó al niño para que se lo
recitase, como así lo hizo, delante de todos los circunstantes, más para entenderlo precisa conocer algunos datos biográficos del inestable general. Habiendo terminado sus estudios en el Colegio Militar, se afilió al Partido Conservador. Fue ayudante de campo del General Miguel Atenógenes Miramón
y Tarelo. Cuando en 1858 el general liberal don Santos Degollado se acercó
a la Capital y fue rechazado y derrotado por el general Leonardo Márquez
en Tacubaya, donde tomó preso todo el servicio sanitario del general Degollado, Miramón llegaba a Veracruz, enardecido por su fracaso de no haber
podido apoderarse del puerto, donde Juárez el inconmensurable, había instalado los Poderes de la Unión, bajo la protección del gobernador liberal
don Manuel Gutiérrez Zamora, y cursó una orden por escrito a Márquez
para que fusilara médicos, practicantes y enfermeros, ocasión en que murió
entre otros el doctor Díaz Covarrubias. La orden fue llevada por Montesinos
a Márquez. En el lugar donde se ejecutó el inútil sacrificio hay actualmente,
para recordar el hecho, una pequeña estela de mármol, en la que sólo se lee
una palabra hebrea "aceldama" y la que en romance significa "campo de
sangre". El hecho Je valió a Márquez el apodo del "Tigre de Tacubaya".
Vencidos los conservadores Montesinos se expatrió a España, allí se "enredó"
con la hija de un peluquero. Cuando la infortunada aventura intervencionista de Napoleón el Pequeño (III) según lo calificó el genial Víctor Hugo,
Montesinos vio la ocasión de reconciliarse con la República, se vino de España con su amante, desembarcó en H. Matamoros, y habiendo sido aceptado en las armas republicanas, estuvo en Puebla el 5 de mayo de 1862. Al
prosperar señaladamente en tiempo del General don Porfirio Díaz, hasta
formar parte de su Estado Mayor (en el que estuvieron también los tamaulipecos General Samuel García Cuéllar, quien perdió un brazo en Casas
Grandes, donde fue herido en una mano el señor Madero, y el Coronel de
Ingenieros don Namo Dorbecker originario de Magiscatzin) abandonó a su
amante contrayendo matrimonio. Con tales antecedentes, el tremendo soneto
decía así:

¡Tránsfuga mocho! Militar veleta
en Tacubaya cínico verdugo
de M árquez vengador temiste el yugo
y en Puebla cambiaste de chaqueta.

Tú propinaste con frailesca treta
a Zaragoza venenoso jugo
y en mala hora ladrar, perro te plugo
a quien muy alto está, limpio planeta.
Tu lengua negra de escorpión desata
pero antes busca al infeliz barbero
y nárrale que el hambre a su hija mata
tú que inútil allá en el extranjero
ibas a perecer víbora ingrata
sin la que arrojas hoy al basurero.

La reacción de Montesinos, sintiendo su honor ultrajado no se dejó esperar. Hay sobre tal extremo dos versiones, la una que ante la actitud poco
comedida del mílite el obispo le contestó: "Señor General: Si en vez de
mitra portara yo quepís, otra sería la actitud de usted". La otra versión la
más conocida o generalizada, es que el señor general Montesinos mandó
sus padrinos al Obispo para batirse en duelo, y que éste le replicó, más
o menos como sigue: "Usted tiene derecho de hacer conmigo lo que le
plazca, puesto que tan mal me quiere; pero no tiene derecho de exigirme
que yo contribuya a que usted realice su venganza. No acepto desafíos, por•
que los prohibe la Iglesia y porque no quiero ni debo sacrificar al odio de
usted poniéndome en ridículo, una carrera que me ha costado muchos años
de trabajo, y en la que espero medrar andando el tiempo; pero la Iglesia no
me prohibe defenderme, cuando sea injustamente atacado. Yo salgo todas
las mañanas a caballo y acompañado solamente de un mozo, si usted va
cualquier tarde de estas también sólo acompañado de amigos, y me ataca,
yo sabré responder y quizá ponerlo a usted a raya".
El señor Montes de Oca, fue designado Arzobispo de Linares, con sede
en Monterrey, frente a cuya mitra estuvo dos años, siendo promovido por
León XIII al Obispado de San Luis Potosí.
Si el señor Montes de Oca nació poeta, se hizo y no fue menos erudito
por ello, como orador sagrado de reconocido fuste, y son notables algunos de
sus discursos por su elocuencia y contenido avasalladores. En alguna ocasión,
ruando hubo de hacer un sermón en Roma (1899) preguntó el señor Montes
de Oca, en qué idioma debería dictarlo. Es también notable por su erudición,
el que hizo invitado por la Real Academia de la Lengua, para hacer el elogio fúnebre del autor del Quijote, don Miguel de Cervantes Saavedra, en
or:asión del tercer centenario de su publicación, y en el cual estuvo presente
el Rey Don Alfonso XIII.
209

208

H14

�Miembro de la Academia Española de la Lengua y de la Academia Mexicana correspondiente a la española, el Licenciado Salado Alvarez, lo describe así: "era de buena estatura, con un principio de embonpoit (comenzaba a engrasarse del abdomen) y otro de calvicie, moreno, de lindos y
aterciopelados ojos, con una gran cadena al cuello y vestido de paisano con
'Prince Albert Coat'. Saludaba a todo el mundo y fingía no hacer caso de
las genuflexiones de quienes le besaban el pastoral anillo". El Obispo ofreció
en alguna ocasión, regalar a la Academia su selecta biblioteca, si aquélla
llegaba a tener casa propia, biblioteca que contenía numerosos incunables,
y que se calcula valía en la primera década de este siglo entre dos y trescientos mil pesos; pero el Licenciado don Joaquín D. Casasús, que era Tesorero
de la academia, considerando al obispo deudor moroso de sus cuotas, aquel
activo siempre, le mandó exigir los pagos atrasados. Montes de Oca se enfadó,
declaró que nada debía porque era miembro de la Española y retiró la oferta.
Tenía cierta prevención, para el Clero regular. En una ocasión en que las
damas más conspicuas de San Luis Potosí, le solicitaron que el Seminario
continuara en manos de los jesuitas, las recibió en el salón del trono, con
báculo y mitra y les dijo que: "Sólo respondía ante Dios y la Silla Apostólica
de lo que le estaba confiado y que no cedía la administración de 'su' seminario a sacerdotes, ni seglares ni a orden o corporación alguna, porque en
esas materias era soberano". En otras palabras se enfadó y las despachó con
"cajas destempladas".
Cuando sobrevino la revolución en 1913 se le coludió como a todo el clero
con Huerta. Se cuenta que en 1910, cuando el señor Francisco I. Madero se
encontraba confinado en la Penitenciaría de San Luis Potosí, hizo un viaje
a México, habló con la señora doña María Carmen Fabiana Sebastiana
Romero Rubio de Díaz, y con ella consiguió que el general Díaz accediese
a que se le concediera al apóstol su libertad bajo fianza. Pues bien en 1914
hubo de desterrarse a España, donde estuvo siete años. Su palacio fue confiscado, y su museo y biblioteca saqueados y destruidos, en aquél tenía pinturas de los grandes maestros clásicos del Renacimiento de imponderable
valor, en ésta, como ya se dijo verdaderas joyas bibliográficas (incunables) .
Todavía cuando la revuelta "cedillista" ( 1938) cuatro gobelinos de gran
precio fueron substraídos cortándolos con navajas de sus marcos; pero así
parece que fueron recuperados. Su palacio episcopal, es ahora, el Palacio
Municipal de San Luis Potosí. Justamente, al marchar al destierro, se embarcó en Puerto México, el 20 de julio de 1914, en el vapor "Buenos Aires"
de la trasatlántica española, viajando con él a Nueva York otros distinguidos
mexicanos quienes como él iban al ostracismo. A bordo el señor Licenciado
don Ignacio Bravo Betancourt presentó al señor Licenciado Nemesio García
Naranjo ex-secretario de Educación Pública, bajo Huerta, con el ilustre Obis210

po de San Luis Potosí, y quien muy poco salía de su camarote. El vate le
dijo que más que su labor literaria clásica, le interesaba su calidad de hombre. "¿ Qué es lo que le atrae de mi personalidad?", inquirió el mitrado, y
el interrogado replicó: "Que si él (el Obispo) hubiera vivido en el siglo XI,
habría acompañado vestido de acero a Godofredo de Bouillon, a la Primera
Cruzada y que su nombre hubiera sido citado en la Jerusalén libertada de
Tasso; que en la querella secular de Papas y Emperadores habría estado al
lado de Gregorio el Santo; que en el Renacimiento habría sido protegido de
Lorenzo el Magnífico ; habría tenido la estimación de Leonardo y la amistad
de Maquiavelo; y que dos siglos después en Francia, posiblemente Mossuet
y Masillón le habrían leído sus composiciones, antes de leerlas en la Corte
de Luis XV". "Tiene usted mucha fantasía -respondió el Obispo--, pero
su juicio halagador me desconcierta, pues yo creía que era usted liberal".
"Lo soy (contestó García Naranjo) ; pero ello no me impide reconocer el
mérito, donde se encuentre".
En agosto de 1920, ya de ochenta años, regresando del destierro, se embarcó de España a Nueva York de paso para México (San Luis Potosí)
muriendo en la Babel de Hierro. Precisamente unos días antes de morir, escribió su último y bellísimo soneto, que reproduzco.

Triste, mendigo y ciego cual Homero
1 pandro a sus montañas se retira
sin más tesoro que su vieja lira
ni báculo mejor que el de Romero.
Los altos juicios del Señor venero,
y al que me despoj6 vuelvo sin ira,
de mi mantel pidiéndole una tira
y un grano del que fuera mi granero.
¿Por qué mirar con fútiles enojos
a quien no puede hacer ni bien ni daño?
sentado entre sus ávidos rastrojos
y sólo espera en su octogésimo año
antes que acaben de cegar sus ojos
morir apacentando su rebaño.

211

�DIALÉCTICA DE LA INTERIORIDAD Y LA EXTERIORIDAD
EN UN POEMA DE RAMÓN LóPEZ VELARDE
PRoFR. BENJAMÍN MoRQUECHO

"La palabra es la casa del ser, pensadores y poetas guardan su morada".

M.

HEIDEGGER

EL HOMBRE, tema central del pensamiento de la primera mitad del siglo, ha
sido conceptualizado como una relación dialéctica entre una interioridad que
se exterioriza, y una exterioridad que vuelve, al ser resignificada, a ser interior.
Rostro y máscara, actor y personaje, el hombre es una intimidad inespacial que, como dice Ortega, tiene que cabalgar la materia para manifestarse
trasponiéndose o traduciéndose en figuras espaciales.1
Historia que se escribe con fantasía y vida, el hombre va dejando su huella
en su propio rostro. En su rostro adolescente, parecido a todos los demás
rostros adolescentes, va modelando, como en estatua viva, un personaje, el
personaje que va siendo cada vez más definitiva e irremediablemente. En el
adulto rostro la propia historia ha modelado algo que va siendo, cada vez,
más máscara y menos rostro. Cada vez sus rasgos son más definitivos. Cada
vez es más limitada la capacidad de significar nuevos gestos. Pero toda la
historia procede del interior del hombre. Todo rasgo petrificado en el rostro
anciano o adulto, fue, antes, un gesto libre: traducción de algo inespacial,
la intimidad del hombre que, al construir su historia, se ha ido realizando y
con ello, paradójicamente, deshumanizando: obteniendo la inmovilidad y
plenitud de las cosas.
Sujeto, núcleo de atribuciones, centro emanador de valores y significacio1

ORTEGA

y

GASSET,

J.,

"Sobre la expresión, fenómeno cósmico", en Obras Com-

pletas, t. II, p. 580.

213

�nes, el hombre-intimidad se relaciona con las cosas, con los demás; con la
parte de sí que es posible concebir como mero dato: su cuerpo, su pasado. Al
relacionarse así, el hombre se realiza y adquiere la consistencia de las cosas.
Al realizarse el hombre se exterioriza. El hombre-exterioridad es, de alguna
manera, hijo de sí mismo, de su propia intimidad. El hombre-objeto, realizado, visible, consistente, lleva en sí mismo las huellas de sus propios gestos: es

la estola
de violetas en los hombros del alba,
,
el cingulo morado de los atardeceres.
los_ astros,, y el perímetro jovial de las mujeres.
Mi corazon, leal, se amerita en la sombra.
Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar
como sangriento disco a la hoguera solar.
Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura.

hijo de sus obras.
El ser del hombre es, sin duda, la preocupación central del pensamiento
europeo en lo que va del siglo. Algunos de los pensadores han tratado de
encontrar en el pensar de los poetas la raíz de sus propios pensamientos. Tal
vez en la poesía de Ramón López Velarde se halle una de las mejores expresiones poéticas de la lengua española, de esa dialéctica de la interioridad y
exterioridad con que se ha tratado de conceptualizar el hombre. Explicitar
esta dialéctica en el poema titulado "Mi corazón se amerita", es el intento

'Seré impasible por el este y el oeste.
Asistiré con una sonrisa depravada
a las ineptitudes de la inepta cultura,
y ~abrá en mi corazón la llama que le preste
el incendio sinfónico de la esfera celeste".2

del presente trabajo.
3

2
En las páginas de Zozobra, Ramón López Velarde incluyó este poema.

MI

CORAZÓN SE AMERITA

"Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Y o lo sacara al día, como lengua de fuego
que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz;
y al oírlo batir su cárcel, yo me anego
y me hundo en la ternura remordida de un padre
que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego.
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Placer, amor, dolor . .. todo le es ultraje
y estimula su cruel carrera logarítmica,
sus ávidas mareas y su eterno oleaje.
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Es la mitra y la válvula . . . Y o me lo arrancaría,
para llevarlo en triunfo a conocer el día,

El poeta de Zozobra ha sido clasificado como un poeta desgarrado. Como
el poeta, que enc~entra, segú~ su propio decir, la síntesis de su propio zodíaco
e~ el leon y la virgen. Ha sido tenido también como uno de los poetas mexicanos de _su_tiem~o más ensimismados. En el poema que nos ocupa encontramos ensmusmamiento y conciencia del poeta, de su propio desgarramient~; aunque es~e _desgarramiento se manifiesta, en este poema, de una manera
ligeramente d1stmta a la que han señalado algunos de los estudiosos de la
o_bra del poeta_ de _Jerez, Villaurrutia y Paz, sobre todo. Encontramos patentizada 1~ conc1enc1a de un. desgarramiento del poeta entre dos aspectos de
su p~op10 ser: el hombre mterior que simbolizado por un corazón que se
amerita en la sombra y su propio ser exterior al que hiere la luz del día.
Sombra-día; ínfimo purgatorio-luz, son las parejas antitéticas que ofrece
el poeta en su expresión de la dialéctica interioridad-exterioridad en los versos iniciales.
"Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Y o lo sacara al día, como lengua de fuego
que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz . ..

Al parecer se trata de un fuego inusitado: oscuro, al que el poeta contrapone la luz y el día.
• LóPEZ VELARDE,

R., Obras, Fondo de Cultura Econ6mica, p. 144.

215
214

�En los siguientes versos se explicita otra pareja antitética ya apuntada al
principio: el símbolo y la realidad; el corazón y el yo, enriquecida la antítesis
con el juego formal padre-hijo.
.... y al oírlo batir su cárcel yo me anego
y me hundo en la ternura remordida de un padre
que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego . ..

La_ imagen poética se va enriqueciendo a medida que avanza el poema. El
símbolo de la propia interioridad del poeta es, aislado de su contexto, un símbolo manido, viejo. Hace muchos siglos -¿ desde Grecia?, ¿ desde antes?el corazón, la entraña que palpita, late, es el símbolo de la intimidad del
hombre. Pero en el poema del zacatecano, el símbolo, desde los primeros
versos, ha ido adquiriendo capacidad significativa y se ha venido convirtiendo
en una realidad poética que señala hacia múltiples direcciones: es fuego oscuro, nutrido de sombras, anheloso de luz y de día; es un hijo que se siente
latir. Es un preso ávido de libertad, es ciego. Y la exterioridad del hombre,
el yo del eoeta, se ha ido también correlativamente enriqueciendo: Es luz,
día, ternura remordida de un padre y no sólo de un padre: también es madre de su propia intimidad: son las madres quienes sienten latir a sus hijos
en su propio interior.
El primer verso de la segunda estrofa, idéntico al de la primera, suena
distinto. Es distinto. Las palabras que lo forman se han enriquecido significativamente.
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Placer, amor, dolor . .. todo le es ultraje
y estimula su cruel carrera logarítmica,
sus ávidas mareas y su eterno oleaje . ..

Habla el poeta, en esta segunda estrofa, en una forma explícita del símbolo,
de la interioridad; pero dice implícitamente mucho del otro miembro de la
antítesis: la exterioridad, y a la mejor es su decir implícito lo más importante.
A la intimidad, al sujeto, núcleo de significaciones, centro de emanaciones
de realización humana; a la inmaterialidad e inespacialidad íntima que tiene
que cabalgar la materia para manifestarse, todo le es ultraje; todo aquello que
de alguna manera se objetiviza conformando al hombre que es su historia:
el placer, el amor, el dolor : Aquello que de alguna manera realiza y definitiviza al hombre.
Molesta al hombre, en tanto que mera capacidad de constituir su vida,
toda realización humana, pues es, paradójicamente, el agotamiento de la pro216

pia capacidad en cuanto tal. Al realizarse en amor, en placer, en dolor, la
intimidad se siente agotada en cuanto capacidad y ese agotamiento estimula
-¿vanamente?- su infinita sed de ser: "estimula su cruel carrera loo-arítº
mica" dice el poeta en una expresión que, en su tiempo, no dejó de desconcertar por lo bárbaro de su adjetivación. La intimidad se siente presa de la
angustiosa, zozobrante dialéctica de posibilidad y realización: "sus ávidas mareas y su eterno oleaje".
En la zozobra que es la poesía del jerezano, éste quisiera romper la dialéctica que lo constituye como hombre. Quisiera exteriorizar su ser inexteriorizable, por íntimo, simbolizado por su corazón.

... Y o me lo arrancaría
para llevarlo en triunfo a conocer el día,
la estola ~e violetas en los hombros del ·alba,
el cíngulo morado de los atardeceres,
los astros, y el perímetro jovial de las mujeres.

El lenguaje literario de estos versos ha llamadÓ, con razón, la atención de
los críticos de la obra lopezvelardina. En este lenguaje recoge el poeta algunas de sus más comentadas figuras literarias y algunos de los aspectos más
frecuentemente señalados de su poetizar: referencias litúrgicas, nostalgia de
los crepúsculos provincianos, referencia continua a la mujer. Detrás de la
brillantez de estos versos late la tragedia que impulsa y explica la zozobra
del poeta: zozobra ante el amor, ante la mujer, ante la muerte. En la brillantez de los versos late implícita la tragedia del hombre que, al exteriorizarse, muere en tanto que intimida Cada segundo de amor es un pedazo
de muerte. Cada placer conlleva su dosis de autodestrucción. Es hermosa el
alba con su estola de violetas, pero su contemplación agota uno de los contados momentos de la vida del poeta: momentos que son, en última instancia, su único intransferible patrimonio. Cada atardecer es un atardecer de la
propia vida que zozobra. Cada mujer tiene cara de muerte.
El poeta quisiera lanzar al exterior su intimidad, pero sabe que eso significa la muerte. Significa la petrificación del rostro en máscara cadavérica.
Significa la obtención de ser consistente, pero del ser consistente de las cosas
a las que toda intimidad es extraña. Su corazón, fuego oscuro, quiere lanzarlo, sangriento disco, a la hoguera solar. En la misma fuente de luz ha de
incendiarlo luminosamente. Para ello ha de romper el tiempo. En la luminosa

217

�esfera que es, para nosotros, la cifra del tiempo mismo: la que origina el alba
de estola de violetas, el atardecer de cíngulo morado, en ella misma no hay
tiempo. Desde la esfera incendiada no tiene sentido ni el este de los amaneceres
ni el oeste de los crepúsculos. En ella misma se niega o, quizá mejor, se supera el tiempo. ¿ Hasta qué punto simboliza a Dios en la esfera celeste el
3
poeta que ha sido llamado poeta de la zozobra ante Dios?
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar
como sangriento disco a la hoguera solar.
Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura,
seré impasible por el este y el oeste,
asistiré con una sonrisa depravada
a las ineptitudes de la inepta cultura,
y habrá en mi corazón la llama que le preste
el incendio sinfónico de la esfera celeste.

En los últimos versos el poeta se ha asomado, vacilante, con la zozobra que lo
constituye y define como poeta, a la ruetura de la dialéctica. Se observa, vacilante exteriorizado sin la angustia de la intimidad. Se observa eternizado,
'
,
sin la angustia de la intimidad. Se observa eternizado, sin la angustia del
tiempo; pero, de vuelta de los abismos de su pensamiento poético, se ve sonriendo depravadamente a la cultura inepta, se ven luminosos en la sinfonía
del cielo.
Otra pareja antitética parece apuntarse, al finalizar el poema, como brotando de las otras parejas señaladas. Es la pareja de la vida y de la muerte
hiperbolizadas en Dios y en la nada. El poema parece ir apuntando hacia la
existencialista angustia de la nada de la muerte, vacila al fin y se refugia en
)a esperanza. Parece que, al romper la dialéctica interioridad-exterioridad .en
provecho de este último miembro de la pareja, al poeta no le qu~da smo
obtener la consistencia y exterioridad de las cosas; pero el poeta vacila antes
de llegar al fondo de lo que parece ser su pensamiento poético entrevisto.
Ramón López Velarde -"No se ha visto poeta de tan firme cristiandad"parece, no sin vacilación, refugiarse en la esperanza.

• CARRILLO, VEREMUNDO, "Ramón López Velarde. Poeta Cristiano", en Letras Potosinas, mayo-junio, 1971, núm. 181, p. 23.

EL ENIGMA DEL TIEMPO EN LA OBRA DE
JORGE LUIS BORGES

DR.

SALVATORE BrzzARRo

The Colorado College

I
EL TEMA DEL TIEMPO es obsesionante presencia a lo largo de toda la obra de
Jorge Luis Borges. El fin de este trabajo es explicar la "preoccupatio temporis"
del escritor argentino, analizando algunos de sus poemas más pertinentes (en
que el tema del tiempo se funde con la trágica e ineludible realidad de todos
los días), y algunos de sus ensayos y cuentos (en los cuales el tiempo es reversible, simultáneo, repetible, modificable, detenible, y hasta inexistente) . Se
podría decir que como Macedonio Femández, preocupado por la muerte,
llega a negarla, Borges, preocupado por el tiempo, hace lo mismo.
Alicia Jurado, en su libro Genio y figura de Jorge Luis Borges, Señala dos
"conocidísimos ensayos" sobre el tema esencial del tiempo: "Historia de la
eternidad" y "Nueva refutación del tiempo". En el primero, Borges defiende
la eternidad para salvar al hombre del olvido; en el segundo, con razonamiento ingenioso, niega la implacable cetegoría "kantiana" del tiempo ( aunque él mismo descree de su refutación). Numerosos cuentos y poemas ilustran otras hipótesis para justificar el interminable fluir de las horas.
El propósito de este trabajo es agrupar cuentos, poesías, y ensayos bajo los
diversos sistemas que Borges conjetura sobre el tiempo, dando primeramente
una definición clásica de lo que es, y explicando, a su vez, cada uno de los
sistemas. Se discutirá en el orden siguiente : 1) El tiempo detenido; 2) el
tiempo cíclico; 3) el tiempo regresivo; 4) el tiempo bifurcado; 5) el tiempo
modificado; y, 6) el tiempo simultáneo. Por último, se discutirá la negación
del tiempo en Borges. Es interesante notar que "el tiempo detenido", "el
tiempo cíclico" y "el tiempo regresivo", por su relación pasado-presente-futuro.

219
218

�se acercan más a la idea clásica del tiempo, mientras que las demás hipótesis
de un tiempo bifurcado, modificado o simultáneo, careciendo de esta relación, caben más bien dentro de un concepto revolucionario del tiempo.
No se tratará en este ensayo de destruir torpemente la arquitectura temporal de Borges, a pesar de que el tiempo sufre "diferentes y acaso incómodos
procesos". Sólo se tratará de demostrar cómo los diversos sistemas temporales
que él conjetura indican claramente su preocupación por este tema tan enigmático.

II
El tema del tiempo es enigmático y complejo en la obra de Jorge Luí~
Borges. Tradicionalmente, el tiempo se ha dividido en pasado, presente y
futuro. La vida de cada día ha sido comparada a un eterno "continuum" en
que el presente recibe su significado y dirección de la experiencia del pasado
y de la esperanza del futuro. El futuro, se ha dicho, no es algo indefinido
que ocurrirá y que no me concierne en el momento actual. El futuro ya tiene
vida en nuestras esperanzas y aspiraciones. De semejante manera, el pasado
no es simplemente algo que me ha ocurrido y que no tiene nada que ver conmigo en el momento actual. En su aspecto de haber sido favorable o no, afecta
el presente y lo determina de manera precisa, aunque no totalmente. El presente, por último, no es un punto fijo en la transición del pasado al futuro,
1
sino un firme vínculo que lleva en sí las dimensiones del tiempo.
Como ya hemos señalado, algunas de las hipótesis que Borges tiene sobre
el tiempo se acercan más a la fórmula clásica. En las otras, es fácil notar cómo
nuestro escritor varía de esta básica definición tradicional del tiempo. Tratando de modificarlo, bifurcarlo, o de anular el pasado y el futuro, Borges
trata de arrestar la inexorable marcha de las horas, que nos llevará inevitablemente hacia la muerte. Después de haber hecho todo, Borges parece resignarse al hecho de que el tiempo es real, y que su pasar nos gasta desgraciadamente a todos.
Borges ha adoptado las siguientes hipótesis del tiempo de diferentes preceptos filosóficos o de la literatura. Las ramificaciones de cada tema son las
suyas. Así trata de explicar el enigma del tiempo:

1

REINHARDT, KuRT F., The Existentialist Revolt. New York, Frederick Ungar

l. El tiempo detenido.
Y Dios lo hizo morir durante cien aiíos
Y luego lo animó y le dijo:
-¿Cuánto tiempo has estado aquí?
-Un día o parte de un día, respondió.2
(Alcorán, II, 261 - "El milagro secreto")

Hay varias leyendas en las literaturas antiguas para disolver el constante
:luir ~e las horas. Ana María Barrenechea, en su libro La expresión de la
irrealidad en la obra de Jorge Luis Borges, menciona la historia de un monje que cree pasar un minuto perdido en la selva oyendo cantar a un pájaro
Y a su vuelta se da cuenta que todo ha cambiado, porque en realidad han
pasado trescientos años.3 Borges recrea una versión moderna de la detención
del tiempo con el cuento "El milagro secreto". El epíteto tomado del Alcorán
nos da la esencia del relato. Jaromir Hladlík, escritor judío condenado a muerte J&gt;&lt;:&gt;r los alemanes, pide a Dios que le conceda un año más de vida para
terminar su obra literaria. Dios lo hace (aunque un año en el pensar de Dios
corresponde a un segundo en la historia del mundo) . Dios le otorga el milagro secreto. "Lo mataría el plomo germánico, en la hora determinada, pero
en su mente un año transcurriría entre la orden y la ejecución de la orden".•
Un año "poblado de asombros, de esperanza, de costumbres, de minucioso
trabajo poético".~ Mientras esperaba la descarga contra la pared del cuartel,
una g~~ de lluvia roza una de las sienes de Hladlík y roda lentamente por
su mejilla. El sargento, fumando un cigarrillo, vocifera la orden final. Las
armas convergen sobre Hladlík, pero el piquete de cuatro hombres que lo iba
a matar queda inmóvil. El universo físico se detiene. Hladlík piensa que se
ha vuelto loco. Luego piensa:
El tiempo se ha detenido. Luego reflexionó que en tal caso también

• BoRGEs, JORGE Luis, Ficciones. Buenos Aires, Emecé Editores, 1956, p. 159.
• BARREN!CHEA, ANA MARÍA, La expresi6n de la irrealidad en la obra de Jorge
Luis Borges. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1957, p. 103.
• Op. cit., Ficciones .. . , p. 161.
• Op. cit., La Expresi6n .. . , p. 103.

Publishing Co., 1964, pp. 237-38.

'.!21

220

�se hubiera detenido su pensamiento ... Un año entero había _solicita_d:
de Dios para terminar su labor: un año le otorgaba su omnipotencia.

Febrilmente Hladlík trabaja durante este período. Por fin:
Dio término a su drama. No le faltaba ya resolver sino un solo epíteto.
Lo encontró. la gota de agua resbaló de su mejilla. Inició un grito enlo1
quecido, m;vió la cara, la cuádruple descarga lo derribó.

Es un segundo que transcurre mientras la gota de lluvia roza una de l:s
sienes de Hladlík y resbala en su mejilla. Sin embargo, lo que para _los demas
es un instante, es para él un año entero. Y aun para el lector el tiempo parece detenerse: se inmoviliza el brazo del sargento que da la orden; el h~o
del cigarrillo queda suspendido en el aire; la gota de agua arresta~ su caida;
el viento cesa; y uno siente que el condenado realmente tuvo su ano de gracia, durante el cual pudo terminar su trabajo.
roa "El truco" (Fervor de Buenos Aires), aludiendo al mismo
E nepoe
1
..
,
d" »s
tema escribe Borges: "En los lindes de la mesa / / el vivir comun se etiene :
Otra referencia a este tema del tiempo que se detiene se encuentra en H_istoria de la eternidad, donde se relata el cuento chino del h~mbre que mira
el juego de ajedrez y al fin su hacha está convertida en cenizas porque han
transcurrido varios siglos.9

2. El tiempo cíclico.
Si debemos creer a los pitagóricos -decía Eudemo a sus discípulosde la misma manera que todas las otras cosas, idéntica por su número,
yo t ambién volveré a hablaros teniendo este bastoncillo , en la mano Y
vosotros estaréis sentados así como ahora, y todas las demas cosas se comportarán de igual modo.1 º (Citado por Simplicio en su Física).

• Op. cit., Ficciones . . . , p. 166.
l bid., p. 167.
• BoRoEs, JoRGE Luxs, Obra. poética. Buenos Aires, Emecé Editores, 1964, p. 27.

1

• Op. cit., La Expresi6n . . . , p. 103.
.
. .
10 Ríos PATRÓN, JosÉ Luxs, Jorge Luis Borges. Buenos Arres, Ed1tonal La Mandrágora, 1955, p. 36.

222

La teoría del "eterno retorno", elaborada por Nietzsche y Schopenhauer y
antiguamente postulada por Pitágoras y Platón, es tema central de varios
cuentos y poemas de Borges. La encontramos en libros de poesía: Fervor de
Buenos Aires ( en "Inscripción sobre cualquier sepulcro"); El otro, el mismo
("La noche cíclica"); en los cuentos de las décadas del cuarenta y del cincuenta; y hasta en uno de sus libros más acabados, El hacedor ("La trama'',
"El cautivo", "A Leopoldo Lugones", aunque en este último sólo de paso).
El "eterno retorno", o tiempo cíclico, es sin duda la teoría más difusa en la
obra de Borges.
En la poesía, "La noche cíclica" es lo que mejor ejemplifica esta rueda
inacabable del tiempo que se repite. En tono "quasi-modernista", Borges nos
da la estructura cíclica de un poema que se va a escribir, un poema inagotable y universal, en que el primer verso coincidirá con el último ( "Lo supieron los arduos discípulos de Pitágoras . .. '') . En la rueda que revuelve
eternamente siempre habrá un poeta universal que escribe los versos necesarios para completar la circunferencia que es infinita y, por eso, incompletable.
Los cuentos, "Tema del traidor y del héroe"; "Historia del guerrero y la
cautiva"; "La trama"; y "Los teólogos", son los que ilustran mejor la elaboración de este tema. En "Tema del traidor y del héroe", el asesinato de
Kilpatrick es un inmenso drama que repite la escena de la muerte de Julio
César a manos de Bruto. Pero también prefigura el asesinato de Lincoln. Un
acto que tiene su antecedente en el pasado, también tiene su proyección en
un hecho histórico futuro. En "Historia del guerrero y la cautiva", Droctolft,
guerrero longobardo, abandona a los suyos y corre a la defensa de Ravenna,
la ciudad asediada. Mil trescientos años más tarde, una mujer civilizada inglesa, deja su isla y opta por el desierto, donde vive como una bárbara. Nos
dice Borges: "Acaso las dos historias son una sola; el anverso y el reverso de
esta moneda son, para Dios, iguales".11 (Dos cuentos que se parecen mucho
a "Tema del traidor y del héroe", e "Historia del guerrero y la cautiva" son
"El muerto", y "El cautivo", respectivamente). En "La trama", la misma
emoción que expresa César al ser matado por Bruto "uno de sus hijos", se
repite cuando el gaucho que muere murmura: "Pero, che!" En "Los teólogos", la doctrina cíclica es puesta en boca de los heresiarcas. tstos, "quemando en la pira insinúan la infinita repetición del mismo drama y la pesadilla circular y eterna" 12 que preanuncia la incineración de otros herejes de

11
Op. cit., Ficciones ... , p. 159.
" Op. cit., La Expresi6n . .. , p. 44.

223

�En todas las_ ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con dive_rsas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente- por todas.ie

la Edad Media. Es interesante notar que en el libro El hacedor esta teoría
nietzscheana del "eterno retorno" es la única que se expresa sobre el tema
del tiempo. ·

3. El tiempo regresivo.
Que fluye el pasado hacia el porvenir es la creencia común, pero no
es más ilógica la contraria, la fijada en verso español por Miguel de
Unamuno. . . Ambas son igualmente verosímiles - e igualmente inverificables .13

Estos futuros abarcan todas las posibilidades. Pero no existimos en las mayorías de estos tiempos:

En algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros,
los dos.17

( "Historia de la Eternidad", 10) .

Ante un fluir temporal que transcurre del pasado al porvenir, Borges investiga la otra eosibilidad de un tiempo regresivo, que empieza con el futuro y termina con el pasado. Ese sistema temporal inverso es el tema del
cuento "Examen de la obra de Herbert Quain", en que el protagonista narra
su obra de escritor regresivamente. En el prólogo de su obra, Herbert Quain
recuerda "el mundo de Bradley, en que la muerte precede al nacimiento y
la cicatriz a la herida y la herida al golpe" .14 El prólogo nos da la estructura
del cuento, en el cual las horas fluyen regresivamente. La trama de este cuento
se parece mucho a la novela Memórias pósthumas de Bras Cubas, del escritor brasileño Antonio Machado de Assis. En ambos relatos, el protagonista
empieza su narrativa con su muerte y termina con su infancia.

El film francés de vanguardia, "L'année derniere a Marienbad" trata de
estas bifurcaciones del tiempo. Nos da varias posibilidades basadas' sobre un
~e~ho. Es imposible aceEtar una sin aceptar todas, porque una no es más
log1ca o verosímil que las otras.

5. El tiempo modificado.
La me~ó~ica ela~o.ración de hronir ( dice el Onceno tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los arqueólogos. Ha permitido interrogar y
hasta modificar el pasado, que ahora no es menos plástico y menos dócil
que el porvenir.18

4. El tiempo bifurcado.
A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía
en un tiempo uniforme, absoluto. Ts'ui Pen creía en infinitas series de
tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos . . . que se aproximan, se bifurcan . ..
(Ficciones, 109-10) .15
Este concepto revolucionario del tiempo, en que no hay relación del pasado al presente y al porvenir, es el tema de "El jardín de los senderos que
se bifurcan". Este jardín es un laberinto donde la única palabra prohibida, la
que salve el enigma, es "tiempo". Se postulan una serie infinita de futuros,
pero todas las bifurcaciones del tiempo son posibles y se tienen que aceptar:

("Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", 28).

~n la historia de Tlon, un grupo de eruditos intercala un mundo imaginario en un mundo real. Mediante la introducción de elementos imaginados
es posible modificar el pasado de tal manera que reemplace buena parte de
la historia del mundo.
En el poema "El arrabal", Borges modifica su propio pasado:

10

" lbid., p. 105.
" lbid., p. 105.
" Op. cit., Ficciones ... , pp. 109-110.

lbid., p. 107.
lbid., p. 11 O.
" lbid., p. 28.

11

225
224

H15

�Un hecho futuro ha condicionado su pasado. Le permiten el amor y el
mando, pero sólo porque saben que le va a tocar un futuro que se resolverá
en su muerte.

... y sentí Buenos Aires:
esta ciudad que yo creía mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios,
yo he estado siempre (y estaré) en Buenos Aires.19

6. El tiempo simultáneo.

(Fervor de Buenos Aires, 39).

En "La otra muerte", por un presente, Borges nos da dos pasados:
Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas. Dicho sea con otras palabras:. ~s
crear dos historias universales. En la primera (digamos), Pedro Damtan
2
murió en Entre Ríos, en 1946; en la segunda, en Masoller, en 1904. º

(El Aleph, 80).

En este cuento, la cobardía de Pedro Damián es re~mplazada por :l recuerdo de una muerte heroica, soñada por el protagon~ta e~ su agoma. Y
·
:~mortal" , donde se confunde la identidad
del• narralo rmsmo
pasa en "El .uu.u
•
dor. Tenemos un narrador y dos antepasados. El protagorusta n?s dice que
en la ciudad de los inmortales se encuentra con Homero, desp~es se_ separa
de él, pero al fin del relato nos enteramos de que el protagonista rmsmo es
Homero.
.
Otra faceta del tema del tiempo modificado es la del. f~turo que detennma
el pasado. En "El muerto", el protagonista muere traicionado por sus pr?pios cómplices. La seguridad de su muerte determina un pasado que habria
sido seguramente otro:
Otálora ( el protagonista) comprende antes de morir que del principi~
lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando, y el triunfo, porque ya lo daban por muerto,
porque para Bandeira ya estaba muerto.21

To see a World in a Grain of lSand
And Heaven in a Wild Flower,
H old lnfinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour. 22

{William Blake).
Si el "alepli" es un punto del espacio que contiene el universo, para Borges el tiempo puede reducirse a un so.lo momento que contiene la eternidad.
Dadas las tres posibilidades del tiempo: pasado, presente y futuro, es posible
realizar un número fijo de combinaciones que pueden dar los siguientes resultados: o los tres estados existen, o sólo dos, o sólo uno, o quizás ninguno
( como Borges trata de comprobar en "Nueva refutación del tiempo"). En
"la esfera de Pascal", existe sólo el presente. El tiempo se reduce a un momento que contiene la eternidad; el espacio, a un punto que contiene el universo. El tiempo se puede comparar a una esfera que dentro de su circunferencia contiene e.l pasado y el futuro, que no existen en el momento actual
que es el P.resente. Pero si sólo el presente existe, todos los actos de los hombres son simultáneos. Aun en la teoría del eterno retorno vemos cómo las
cosas vuelven cíclicamente, y con ellas, el proyecto de anular el pasado.23
... la tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.2•

(Obra poética, 106).

En "El jardín de los senderos que se bifurcan", el futuro es reemplazado
por una serie infinita de futuros que son simultáneos. De la misma manera,

(Antología Personal; 35) .

,. op. cit., Obra poética.•., p. 39.
.
. .
80
•• BoRoEs, JoROE Luis, El aleph. Buenos Aires, Ed1t?nal L~sad_a, 1946, p.
. 5
n BoR0ES, JoROE Luis, Antologla personal. Buenos Aires, Ed1tonal Sur, 1961, p. 3 .

226

" JuRADo, ALICIA, Genio y Figura de Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Editorial Universitaria, 1964, p. 69.
" Op. cit., La expresi6n . .. , p. 108.
" Op. cit., Obra poética ... , p. 106.

227

�eliminados el pasado y el futuro, el presente es una continua serie, de actos
simultáneos que se multiplican y se bifurcan. El presente lleva en si la eternidad:
Remotas en el tiempo y espacio, las historias
que he congregado son una sola: el protagonista
es eterno. Hay un agrado en percibir bajo los
disfraces del tiempo, las eternas especies del
jinete y de la ciudad. 25

(Historia de jinetes; 107).

Borges niega la serie temporal y afirma la eternidad usando un argumento
"idealista'', a la manera de Liebnitz o de un Berkeley. Nos dice que Berkeley
niega el mundo objetivo (o todo lo que está afuera de la mente humana,
y afirma sólo lo que el sujeto percibe), mientras que Hume niega el sujeto
(diciendo que la mente no es nada más que una serie de percepciones) .
Hume llega hasta a negar el espacio. Para ambos Berkeley y Hume, el tiempo es una infinita serie de momentos que se suceden el uno al otro. Pero
Borges postula la pregunta: Si negamos la materia (Berkeley) y negamos
el espíritu (Hume), y hasta IJegamos a negar el espacio, ¿ qué derecho tenemos nosotros de afirmar el tiempo? Borges niega la serie temporal sosteniendo que dos momentos iguales en la mente del mismo individuo son un
solo momento que basta para destruir toda la noción de un tiempo que fluye
continuamente. Nos dice:

La negación del tiempo.

Borges ha demostrado en diversas circunstancias una negación del pasado
d 1 f turo Y ha aludido también a una negación del presente. Basta leer
Y e u
·
, 1·
"El . dr t'
el poema de la primera época, "El truco", o uno de_ la u tlma, . ªJe e. ,
para darse cuenta de esto. No importa si son los naipes o las_ piezas de aJedrez que nos dan un número finito de posibilidades. Lo que ~porta es que
los hombres, al repetir jugadas pretéritas, destruye? la suc:sion y cre~n la
eternidad.2s "Lo cotidiano y lo reiterado es para el garantia de eternidad,
porque si ahora vivimos un instante idéntico a otro del pasado, queda anulado el fluir de las horas.27
Esas frecuencias que enuncié de Carriego,/o sé ~ue nos lo acerca~.
Lo repiten infinitamente en nosotros, como si Camego perdurara disperso en nuestros destinos, como si cada uno de nosotros fuera por ,unos
segundos Carriego. Creo que literalmente así es, y que esas momentaneas
identidades ( i no repeticiones!) que aniquilan el correr supuesto del
tiempo, prueban la eterni·d ad .2s

(Evaristo Carriego; 46).

Fuera de cada percepción ( actual o conjetural), no existe la materia;
fuera de cada estado mental no existe el espíritu; tampoco el tiempo
existirá fuera de cada instante presente.29

Pero la frase "negación del tiempo", no afirma solamente la eternidad de
Platón o de Boecio, es decir, se niega la serie temporal para afirmar la eternidad. La implicación de esta frase es también que, además del pasado y el
futuro, el presente (o cada instante presente) no existe. Para comprobar esto,
Borges señala el dilema temporal de Sexto Empírico, en Adversus M athematicos (XI, 197), en que niega el pasado, que ya fue, y el futuro que no es
aún, arguyendo que si el presente existe es indivisible o divisible. No es indivisible, "pues en tal caso no tendría principio que lo vinculara al pasado ni
fin que lo vinculara al futuro, ni siquiera medio, porque no tiene medio lo
que carece de principio y de fin"; por otro lado, no es divisible tampoco,
"pues en tal caso constaría de una parte que fue y de otra que no es (es
decir, pasado y futuro). Ergo, no existe".ªº F. H. Bradley, en Appearance and
Reality ( v. IV), nos da el mismo argumento. Negando las partes llega a negar el tiempo. Borges, por su lado, empieza con una negación del tiempo
( del todo) , para afirmar cada una de sus partes.
El argumento idealista de Borges es irrefutable e ingenioso. Una vez aceptadas las premisas se tiene que aceptar la conclusión. Pero si no nos convence

"' Op. cit., La expresión . . . , p. 126-7.
,. Ibid., p. 117.
., ]bid., p. 116.

,s BoRGES, JoRGE

Luis, E vans. t o Carriego. Buenos Aires, M. Glazier Editor, 1930,

20

Op. cit., Antología . . . , p. 59 .
.. Ibid., pp. 61-2.

p. 46.

228

229

�es porque no pretende hacerlo, Borges mismo descree del argumento. Y concluye su "Nueva refutaci6n del tiempo" con las siguientes palabras:

.. . Negar la sucesi6n temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino . .. no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y
de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un
río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza,
pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
81
El mundo desgraciadamente es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

Un_ hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. Á lo lar o de
los an~s puebla un espacio con imágenes de provincias de rein! d
montanas
•
'
' dee
.
, de bah'ias, de naves, de islas,
de peces, de habitaciones
instrumentos de astros' de caballos Y de personas. Poco antes de m' ·
descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.

º";;

.
de su
c Este hombre
1 es
d' Borges. El tiempo es otra línea que traza la imagen
dar\ co~o os traces del tiempo que hemos enumerado trazan el enigma
. e ~ ra rmagen, a. del fluir de las horas que nos gasta a todos nos hace
mtUU: nuestra propia mu~rte. Tal vez Borges trascendiendo el tie!po uiere
eternizarse. U~amuno, dejando su obra, se inmortaliz6. Tal vez Borgesq .•
re hacer lo In1Smo.
qwe

III
Las varias hip6tesis temporales conjeturadas por Borges nos han demostrado claramente la preocupaci6n del escritor argentino por el enigma del
tiempo. En "El jardín de los senderos que se bifurcan", el protagonista chino
se enfrenta con una serie infinita de futuros y escoge todas las alternativas
simultáneamente. Analizando el tiempo en la obra de Borges el lector se enfrenta con varias hip6tesis sobre este tema y escoge una, todas, o ninguna,
según su propia mente. Es evidente que el mismo Borges se da cuenta que
el tiempo es desgraciadamente divisible en pasado, presente, y futuro, que las
horas fluyen interminablemente, y que nuestro fin común es la muerte. Modificando el pasado, bifurcando el presente, y eternizando el momento presente Borges trata de vengarse del fluir del tiempo. A veces quiere negarlo
categ6ricamente. Sin embargo, él mismo se da cuenta que nuestra sustancia
está hecha de tiempo, que el mundo es real y el tiempo sigue su marcha.
Hladlik, en " El milagro secreto", se acerca mucho al pensamiento de Borges
acerca del tiempo cuando "arguye que no es infinita la cifra de las posibles
experiencias del hombre y que basta una sola 'repetici6n' para demostrar
que el tiempo es una falacia", para llegar a la conclusi6n que "desdichadamente, no son menos falaces los argumentos que demuestran esta falacia".
Como hace Hladlik antes de morir, Borges recorre estos mismos argumentos
"con cierta desdeñosa perplejidad".82 Borges concluye el libro El hacedor
diciendo:

11

n

Jbid., p . 63.
!bid., p. 121.

u BoaoEs, JoaoE Luis, El hacedor. Buenos Aires, Emecé Editores, 1960, p. 109.

231
230

�LA OBRA SEMANTICA DE JUAN BAUTISTA SELVA

BIBLIOGRAFÍA

Lic. JoRGE DÍAz VÉLEZ
ALAZRAKI, JAIME, La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid, Editorial Gredos,
s. A., 1968.

Univ. Nac. de La Plata
Para DEMETRio GAZDARU,
Maestro Sabio y Generoso.

BARRENECHEA, ANA MARÍA, La expresi6n de la irrealidad en la obra de Jorge Luis
Borges. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1957.

INTRODUCCIÓN

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-

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-

Historia de la eternidad. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1953.

-

Ficciones. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1956.

-

Discusi6n. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1957.

-

Otras inquisiciones. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1960.

-

El hacedor. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1960.

-

Antologia personal. Buenos Aires, Editorial Sur, 1961.

-

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_

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New York, New Directions Books, 1964.

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JURADO, ALICIA, Genio y figura de Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Editorial Universitaria, 1964.
Ríos PATRÓN, JosÉ Luis, Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Editorial La Mandrágora,

S1 SE BUSCA EN LA OBRA del lingüista argentino Juan B. Selva 1 un princ1p10
generador, una preocupación que por su reiteración sea el punto de partida,
unas veces, el de llegada, otras, de todas las páginas que escribió, ese principio vertebrador es, sin duda, el de la unidad del castellano.
"La unidad del castellano" fue la fórmula que se difundió en nuestro siglo
para denominar una vieja cuestión -normalmente problemática y con frecuencia conflictiva- que comenzó con la expansión atlántica del castellano:
la cuestión de cómo habrían de insertarse las variantes americanas en el caudal común de la lengua.
La transformación del castellano comienza desde el momento cuando españoles de distintas regiones se congregan en los puertos de salida para el
Nuevo Mundo; sigue operando durante el viaje y se profundiza en contacto
con la nueva realidad que ofrece América y con la aparición de relaciones sociales inéditas en la Península.
A medida que aumenta el caudal de innovaciones que América vuelca en
la lengua común, las relaciones entre esos dos polos geográficos del idioma
se hacen cada vez más problemáticas. Es fácil predecir que habrá dos extremos de fricciones: por un lado, los españoles peninsulares que no estarán

1955.
REINHARDT, KURT F., The Existentialist Revolt. New York, Frederick Ungar Publishing
Co., 1964.
Roux, DoMINIQUE DE, L'Herne. (bienal). Paris, Lettres Modernes, 1964.
WHEELOCK, CARTER, The Mythmaker. Austin and London, University of Texas Press,
1969.

232

1

Nació en Dolores, Provincia de Buenos Aires, el 6 de febrero de 1874. Su obra
sobrepasa los 100 títulos, entre libros y artículos. En 1943 la Academia Argentina de
Letras lo designó "Académico Correspondiente". En 1951, la Real Academia Española
lo nombró "Individuo Correspondiente". Murió en su ciudad natal el 29 de julio de
1962. Próximamente publicaré en el Boletín de la Academia Argentina de Letras una
bio-bibliografía del autor.

233

�dispuestos a tolerar sin más las innovaciones americanas; por otro, los americanos que, a la distancia y en medio de otras circunstancias sociales, no ven
la necesidad -tal vez no la sienten- de meter su lengua en el chaleco de
fuerza de la metrópoli; para ellos "su" español es un instrumento cómodo
y eficaz de intercomunicación, mal que pese a los puristas y gramáticos de
la lejana España.
Estas contradicciones, naturales de los regímenes coloniales, se aceleran a
medida que se debilitan los vínculos con la metrópoli, especialmente a partir
del momento de las luchas por la independencia de las colonias americanas,
porque ya no se trata de una cuestión lingüística; en el centro de las preocupaciones americanas está la lucha por su independencia política. La lengua
se convierte entonces en una trinchera más, como la literatura, el comercio,
la diplomacia, las costumbres sociales, las formas de organización política,
etc. Todo se subordina a ese fin supremo de la concreción de la independencia.
La obra de Selva, mirada en escorzo, está determinada por nuevas formas
de ese viejo conflicto: "la unidad" o "la disgregación dialectal del español",
según fuera el punto de vista del que analizaba la cuestión.
El problema agitó a la intelectualidad argentina durante la mayor parte
del siglo XIX y parte del XX. Hoy en día nadie pone en duda esa unidad
esencial.
La onda revolucionaria del siglo XIX produjo en nuestros patriotas, especialmente en los románticos, la creencia de que nuestra independencia debía también alcanzar al idioma para ser completa. Debíamos dejar de hablar
español para hablar argentino. En su forma más extrema la cuestión fue
formulada hacia 1837 por Juan Bautista Alberdi:
Hemos tenido el pensamiento feliz de ta emancipación de nuestra lengua. . . La revolución en la lengua que habla nuestro país es una faz
nueva de la revolución social de 1810, que la sigue por una lógica indestructible. 2

Angel Rosenblat, en un trabajo de 1961,8 resume muy bien los términos
en que nuestros románticos vivieron el viejo conflictivo:
• En "Emancipación de la lengua", citado por ARTURO CosTA ALVAREZ, Nuestra
lengua. Buenos Aires, Sociedad Editorial Argentina, 1922, pp. 32-33. Esta obra del
lingüista platense, amigo de Selva, es muy útil para la cuestión del "idioma nacional",
especialmente entre páginas 21 y 136, a condición de atenuar la aspereza crítica
del autor.
• Las generaciones argentinas del siglo XIX ante el problema de la lengua. Buenos
Aires, Instituto de Filología Hispánica. 52 pp.

234

Y a se han estudiado . .. las ideas de Echeverría, Alberdi, Juan María
Gutiérrez y Sarmiento, y en general las del Salón Literario y de la Joven Argentina, en materia de lengua. Todos ellos coinciden en un antiespañolismo cultural y lingüístico, que a veces llega a la hispanofobia; en
un entusiasmo ferviente y neófito por la literatura y el pensamiento francés; en la devoción por el pueblo y la tierra; en la afirmación de la inspiración americana . .. ; en la exaltación de las ideas y el menosprecio de
las palabras; en el rechazo de toda tutela académica o academicista· en
la afirmación de la libertad de la lengua, para que pueda progresa:con
las ideas nuevas. Sarmiento, Alberdi y Juan María Gutiérrez llegaban a
proclamar la soberanía popular en materia de lenguaje. Pág. 25.

Una forma ciertamente espectacular del conflicto fue el rechazo que hizo
Juan María Gutiérrez, en 1876, del diploma de "Individuo Correspondiente"
otorgado por la Real Academia Española. Apenas se habían apagado los
ecos de tal actitud cuando Luciano Abeille, profesor francés radicado en la
Argentina, publica su obra Idioma Nacional de los Argentinos.' Apoyándose
en algunos rasgos lexicales, fonéticos y morfosintácticos Abeille sostiene que
el español de la Argentina ha evolucionado hasta formar un nuevo idioma.
El libro viene a resultar la concreción tardía de aquella formulación alberdina, más política que lingüística, y aparece cuando los románticos argentinos ya habían atenuado prudentemente sus audaces afirmaciones juveniles.
Fue ciertamente un libro extemporáneo y casi ningún intelectual de relieve
acompañó su tesis, a pesar de su ropaje especializado y zalamero. Y fue así
no sólo por un enfoque específicamente distinto de la cuestión idiomática sino
también por un contexto político-cultural diverso. La independencia estaba
asegurada 5 y la cuestión cultural e idiomática, que en un momento había
sido puesta al servicio de la lucha, podía ser tratada desapasionada y específicamente. Nadie veía en la Argentina la conveniencia de tener un idioma
distinto al español.
En 1903 Selva publica un folleto La evolución y los estudios gramaticales 6
que compendiaba conferencias y breves artículos periodísticos anteriores. Para
el asunto que ahora me interesa el folleto es muy importante porque Selva
manifiesta, hacia el final del trabajo, su oposición a los criterios de Abeille:

• Paris, S. Bouillon, 1900. 434 pp.
• Sin embargo, la lucha de nuestros pueblos todavía continúa para obtener un
desarrollo económico-social y cultural que asegure su independencia política.
• Dolores, Imprenta, "El Nacional". 27 pp.

235

�Aunque extralimito las proporciones de mi conferencia, séame permitido agregar algunas palabras sobre la debatida cuestión del idioma. ¿Tenemos en realidad un idioma propio, nacional o patrio?. . . El lingüista
francés Abeille, en su afán de adjudicar un idioma a los argentinos, se
ha propasado desde que llega a dar curso a vocablos y locuciones que no
han penetrado ni podrán penetrar al vocabulario de la sociedad culta.
Pág. 23.
En 1906 dedica un libro 7 al tema de la unidad del castellano. Toma como
base un libro de Ferriere, El darwinismo, para afirmar que el evolucionismo
encuentra "exacta aplicación" en el "desenvolvimiento de las lenguas". En
cuanto al español concluye que, de acuerdo con factores literarios, lingüísticos, históricos y sociales, no .existe peligro de disgregación:

Creo haber demostrado que tal peligro no existe; aun a despecho de
los que se encargan de pregonarlo, y a pesar de todo intencional abandono las causas de selección que actúan sobre el castellano, tanto en
Amé;ica como en España, bastarán de por sí para mantener su unidad. Pág. 88.
Esta idea la repetirá a través de sus publicaciones y es lo que, como decía
al principio de este artículo, le confiere unidad a toda su obra. Existían no

obstante dos factores de perturbación para la unidad de la lengua castellana.
Por un lado, la vana pretensión de que las peculiaridades del español a~ericano generen una lengua distinta -caso Abeille-; por otro, una actitud
conservadora y poco atenta a las variantes americanas por parte de la Academia Española:

El caudal de nuestro idioma es más copioso . . . que todo cuanto pretende mostrarnos la Real Academia. Dejémoslo correr con más libertad;
a causa del exagerado afán de "fijar, pulir y dar esplendor", se lo está
desmereciendo, achicándolo por lo menos, y .dase pábulo
. con ello . a los
que pretenden adjudicarnos un idioma peculiar, argentino o americano,
cuando sólo existe uno, el castellano . . . 8
El castellano en América. Su evoluci6n. La Plata, Sesé y Larrañaga. 88 PP·
B. SELVA, El arcalsmo en la Argentina. Voces anticuadas que reviven. En
BAAE, XI (1943), pp. 412-413.
1

• JuAN

236

La concepción de la lengua en Selva
Selva no se preocupó por revisar los presupuestos teóricos de su concepción
de la lengua. Su concepción era marcadamente evolucionista. Para él la lengua escrita era la más prestigiosa. De aquí deriva el papel fundamental que
Selva asigna a la gramática -reflejado en la abundante cantidad de trabajos dedicados a temas gramaticales- y explica su actitud normativa ante
los hechos del lenguaje, muy en consonancia con los esquemas normativos
heredados de los gramáticos clasicistas. La influencia de esta gramática normativa comenzó a decrecer en el país con la revalorización de la lengua hablada y de los aspectos creativos del lenguaje traídos por el idealismo, con el
auge de la concepción estructural de la lengua y con una más exacta valorización de las variantes socio-culturales y geográficas de la lengua aportada
por la moderna dialectología.
A pesar de partir de una concepción bastante estrecha y anacrónica de la
lengua, en la práctica Selva prestaba atención a muchos aspectos que, de
ser consecuente con sus postulados teóricos -explícitos o implícitos- habría
descartado. Me refiero a que rechazaba todo criterio de autoridad sostenido
en principios lógicos o apoyados sólo en dictámenes de gramáticos. Prefería
-recordemos que en su mente sólo estaba presente la lengua escrita- los
modelos propuestos por los grandes escritores de habla castellana y dentro
de éstos, a sus contemporáneos, es decir, a los que reflejaban mejor el estado
vivo de la lengua. Con frecuencia, también, apoyaba sus conclusiones en
peculiaridades del español hablado en la Argentina lo que le valió la crítica -de Costa Alvarez, por ejemplo-- de tomar en cuenta variantes del
lenguaje "que entre nosotros son simple colección de barbarismos o vulgaridades.

La obra semántica
Dentro de este panorama general de la obra de Selva, la parte semántica
abarca una proporción considerable por su extensión y por su continuidad.
Sus trabajos semánticos comienzan a aparecer hacia 1912 y se prolongan
hasta el final de sus días. Desde el comienzo Selva utiliza el nombre de semántica, designación que años antes había introducido Abeille y que había
defendido Cuervo. 9 Llama la atención que Selva la use sin más y constantemente en sus trabajos, con lo que viene a ser uno de los pioneros de los es-

237

�tudios semánticos en lengua española. Creo que la semántica -más que la
semántica la lexicología, pues a Selva le interesaba tanto el neologismo de
significación ( "nuevas acepciones") como lexical ( "nuevas palabras") - venía a ofrecerle un medio excelente, tal vez insuperable, para dar forma a su
afirmación de que la Academia se andaba a paso de buey en esto de recoger la riqueza del español de la Argentina. En efecto, en el vocabulario encontraba muestras constantes de innovaciones que, en cantidad y a veces en
espectacularidad, le era difícil encontrar en la morfosintaxis. La intuición de
Selva respondía sin duda al hecho cierto de que de todos los aspectos del

inició desde el Instituto de Filología de B
Ai
al país en 1927.u
uenos res a poco de su llegada
E~ semántica, ~os puntos de vista de Selva fueron los predominantes en
esa epoca, es decir, la semántica histórica con algunos matice
guida p e · , E
.
.,
.
'
s que en se, . r c1sare. sa onentac10n diacrónica, concretada en tomo del cambio
semanbco, _la -~~tuvo ~n todos sus trabajos. Como en otros aspectos de su
quehacer lingwsbco aqu1 también es deudor de don Rufino José Cuervo:
El es:u~io más dete_nido y profundo que se haya hecho hasta hoy de
la semantica o semasiología castellana, y en especial en cuanto corresponde al habla de los americanos, corresponde al ilustre filólogo Rufino
J. Cuervo . ... A la luz de tan luminosa investigación, guiados por los
autore~ que dieron _norma a Cuervo y a la vez por mis propias vistas voy
a consignar a continuación un ligero ensayo sobre semántica argentina.u

lenguaje es el significado el más inestable.
Además, la atención de lo semántico ponía a Selva ante la posibilidad de
superar los estrechos marcos de su concepción lingüística pues le hacia tomar en consideración el lenguaje hablado, que refleja más prontamente el
cambio. Esta consideración del lenguaje coloquial le valió críticas de lingüistas que, como Costa Alvarez, tenían mucho más vuelo teórico que Selva
pero una menor intuición lingüística. Muchas veces acertaba en la solución
de los problemas lingüísticos a pesar de sus concepciones teóricas, mientras
que Costa Alvarez debe mucho de sus falencias a sus devaneos teórico!!.
Selva era un lingüista práctico, muy apegado a lo que don Manuel Alvar
designa como "la llamada de la tierra" .1 0 Buscaba y registraba con singular
constancia las variantes del español en la Argentina. Su interés no residía
en la formulación de principios teóricos pues no estaba dotado para eso; incluso, los materiales que tan pacientemente reunió no le sirvieron para reelaborar la doctrina lingüística con que trabajaba y que de haberlo hecho su
obra hubiera tenido otra dimensión.
Por esa labor perseverante de búsqueda y documentación su obra aparece
hoy como un rico venero para el estudio dialectológico. Es muy posible que
esta condición de la obra de Selva haya sido la que determinó a Amado
Alonso a invitarlo a colaborar con él en las investigaciones dialectales que

• Para esto y otros aspectos de la semántica en español, Cf. mi "Contribuci6n para
la historia de la palabra 'semántica' en español" en Cuadernos de filologla, V (1971),
Instituto de Lengua Española (Mendoza).
1

•

En su Estructuralismo, geografla lingüística y dialectologla actual. Madrid, Gre-

dos, 1969.

238

Esta misma afirmación la reitera en muchas oportunidades.
Aunque
en el
artículo recién citado habla de Michel Brea'1 ("ensuora
b
· IS
,•
mag1stra, emanttque, no se reduce al estudio de los cambios de ace ción
que ~e oper_an ;~ las palabras .. . ") el modelo para Jo que dentro d~ sus
trabajos lex1colog1cos pertenecía al cambio semántico está dado
¡
't ¡ IX ("
•
por e cap1 u O
Ac~pc1ones nuevas") del libro de Cuervo Apuntaciones críticas
sobre el_ le~gua¡e bogotano.13 Lo que allí hizo Cuervo para el español de
Colombia mtenta . hacer Selva para nuestro español, naturalmente que con
n_ienos vuelo erudito y conceptual. Hay, sin embargo, una sugestiva diferenc1_a: S~;ª doc~enta_ muchos de sus ejemplos en la lengua coloquial y hace
hincap1e en los modismos argentinos", una especie de semántica de la frau e unosamente
.
esta ~olabor~ci6n nunca se hizo efectiva, por Jo menos no he hall~do rastros _de que as1 ocurriera. La creación del Instituto de Filología de B
Aires, por .R1card ~ R o_Jas,
·
uenos
provoco, muehas criticas y, en especial, a la decisión
de
~ne;l~ baJO la duección d~ don Ram6n Menéndez Pidal y su Centro de Estudios
~s.tor1cos. ~eo ~ue la que¡a era una reaparición, bajo otras formas, de la tesis {!el
1d1?ma nacional . ~osta Alvarez, tal vez el más ofuscado crítico de )a creación del
ln~tltuto_ y de los primeros lingüistas enviados por don Ramón -Américo Castro, Montoliu'. Millares Cario Y Amado Alonso, era amigo de Selva; posiblemente la intransigencia
de Costa
e
, Alvarez' haya retenido a Selva de trabaJ'ar J'unto a Ama do Alonso.
reo que es este un capitulo de nuestra lingüística que merece ser estudiado.

.En "Acepciones
nuevas. Ensayo sobre semántica argentina", Revista de la Uni·
versidad de Buenos Aires, XXV (1914), p. 5 (de la separata).
11

11

5ta. ed., Paris, A. y R. Roger y F. Chernoviz. XL

+

692 pp.

239

�se, un rudimento de la moderna semántica sintagmática. Este mismo trabajo, ampliado con nuevos materiales, es introducido en su libro Crecimiento
del habla (Estudios que explican la formación de voces y acepciones nuevas,
con más de 8,000 ejemplos).14 Este libro ocupa un lugar central, por su
volumen y sus temas, en la obra lexicológica de Selva. A aquel trabajo,
agrega otros capítulos sobre la acción de los prefijos y sufijos en la innovación lingüística, sobre los cambios fonéticos esporádicos, sobre el arcaísmo
en nuestro castellano y sobre los modismos argentinos. Años después, retoma
estos mismos temas para actualizarlos con nuevos materiales, fruto de su
paciente labor de búsqueda y registración.
En 1941, Selva reseña la segunda edición de El alma de las palabras. Diseño de semántica general de Félix Restrepo.15 Selva no había conocido antes
esa obra y al leerla afirma:
Hoy vengo a rectificar un punto de mi breve estudio sobre semántica, publicado en el N9 29 de este Boletín. Dije: "no ha,y duda que es
Cuervo el filólogo de habla castellana que más y mejor ha estudiado
la semántica ..." Hoy cuenta Colombia con un gran filólogo que ha
matado el punto al eminente Cuervo en materia de semántica. Se trata
del P. Félix Restrepo, actual miembro de la Academia Colombiana y
autor, entre otras notables obras, de El alma de las palabras, sabio
"Diseño de semántica general"; de modo que quien más y mejor ha
estudiado la semántica, en castellano, ya no es Cuervo, es hoy el P.
Restrepo.16

se inspiró : Cuervo. y con él toda la semasiología alemana que prolonga la
nomenclatura retórica (metáfora, sinécdoque metonimia etc). 11 Brea'1 d 1
'
'
·de' su actividad
, e
cua1 Se1va so'1O empezo' a utilizar, ya en los momentos
finales
¡algunos elementos vinculados
. con , el . cambio semántico•, Restrepo, que pro-'
onga en_ caStellano la me3or semantica de su tiempo; 2. Los criterios con
que ~n~l~ó el problema lingüístico capital para los argentinos del siglo XIX
Y pr~c1p1os del XX: las relaciones idiomáticas con España. Selva se mostró
conciliador y comprendió atinadamente que el problema no tenía solución
P_0 r un extrem~ o el otro. Fustigó a los defensores de un supuesto idioma na~onal Y ~ostro c~aramente que la Real Academia Española aparecía demasiado _renusa en incorporar al idioma común las contribuciones argentinas
(~:ncan~s, en un sentido más amplio), que en el campo léxico Selva registro pacientemente.
. S~l;~ tiene el gran mérito de haber aclimatado en el país una disciplina
hngwstica que estaba en sus comienzos, y de haberla aplicado a los datos
concretos que le entregaba nuestro castellano. Su actitud no fue simplemente la de dar a conocer una nueva escuela o una nueva disciplina que se estaba desarrollando en Europa. La aceptó cual la ofrecían los maestros eur~~e~s Y america~os y la semántica le ayudó a plantearse los problemas lingu1sticos de su tiempo. Es demostrativa de su renuencia a la especulación
ese subtítulo de "semántica arge~tina" que agregó a muchos de sus trabajos
en ese campo; expresaba muy bien su deseo de aplicarla al castellano de la
Argentina y no como supu~ieron algunos lingüistas de esa época, que se
trataba de una nueva floración de la tesis del "idioma argentino".
A pesar de sus limitaciones -¡ quién no las tiene!- la obra semántica de
Selva es un sólido capítulo de la historia lingüística en nuestro país.

Se detiene en especial en los capítulos V y VI dedicados a la "Innovación"
y a la "Metáfora" resEectivamente; discrepa con Res trepo en cuanto al
lugar que asigna a los prefijos: en la composición o en la derivación de palabras. Selva sigue interesándose, a pesar de haber variado sus fuentes: además de Restrepo ahora comienza a apoyarse más en Bréal, por aquellos aspectos vinculados con el "crecimiento del habla", es decir, los que les permiten mejor expresar el movimiento creador de nuestro castellano.
Para la orientación semántica de Selva -esto es, para su exclusiva atención al cambio semántico- intervienen dos factores: l. Las fuentes en que

u Buenos Aires, Librería de A. García Santos, 1925. 239 pp.
" Bogotá, Librería Voluntad, 1939. 244 pp.
" En BAAL, IX (1941 ), p. 313.

240

17
Cf. HEINZ KRoNASSER, Handbuch der Semasiologie. Heidelberg, Car! Winter,
Esp. pp. 25-46.

241
Hl6

�BIBLIOGRAFÍA SEMÁNTICA DE JUAN B. SELVA*

l. "Americanismos por Miguel de Toro y Gisbert (Crítica de Juan B. Selva)". En
El lenguaje (Madrid), 1 (1912), pp. 266 a 270.
2. "Los tropos y la filología. Un capitulo sobre semántica argentina". En El lenguaje, · 2 (1913), pp. 321 a 330.

TRES ASPECTOS SIGNIFICATIVOS EN "TERNURA" DE
GABRIELA MISTRAL

3. "Algunos cambios de acepci6n. ( Apuntes sobre semántica argentina). Pásase de
lo material a lo inmaterial". En El lenguaje, 3 (1914), pp. 109 a 114.
PROFRA. RAMONA LAGOS

4. "Acepciones nuevas. Ensayo sobre semántica argentina". En Revista de la Universidad de Buenos Aires, XXV ( 1914), pp. 148 a 170.

5. "Voces de origen indígena". En Revista de la Universidad de Buenos Aires, XLIX
(1922), pp. 49 a 75.
6 Crecimiento del habla. Estudios que explican la formaci6n de voces Y acepciones
' nuevas, con más de 8,000 ejemplos. (Esp. Caps, VI, VII, VIII y IX). Buenos
Aires, Librería de A, García Santos, 1925. 239 pp.

7. "Algo sobre semántica", En Bolet!n de la Academia Argentina de Letras (BAAL),
VII (1940), pp. 147 a 153.
8. "El alma de las palabras". En BAAL, IX (1941), pp. 313 a 322.

9. "La metáfora en el crecimiento de nuestra habla (semántica argentina)". En
BAAL, X (1942), pp. 131 a 167.
10. "La sinécdoque y la metonimia en el crecimiento de nuestra habla (semántica
argentina)". En BAAL, X (1942), pp. 485 a 495.
11. "Casos de generalización y deterrninaci6n en la semántica argentina". En BAAL,
X (1942), pp. 531 a 555.

12. "El arcaísmo en la Argentina, Voces anticuadas que reviven". En BAAL, XI
(1943), pp. 401 a 413.
13. "Modismos argentinos". En BAAL, XVII (1948), pp. 225 a 292.

B.

Universidad de Concepción
Concepci6n, Chile

EN LA LECTURA de la extensa obra poética de Gabriela Mistral nos hemos
detenido siempre, morosamente, en su segundo libro de poemas, publicado
por primera vez en 1924 por la editorial madrileña Saturnino Calleja.1

Ternura, obra de amplio registro en la existencia y creación de Gabriela
Mistral, revela un amplio desarrollo de motivos ya insinuados en Desolación,
publicada en 1922. Podría pensarse que Ternura es la obra más sencilla y la
que menos problemas de intereretación ofrece a los críticos. Esto sería indudablemente falso. Ternura no representa sólo un paréntesis de simplicidad
dentro de la poesía mistraliana. Por el contrario. Realza en forma revelante
la dimensión religiosa del mundo lírico de su autora a través de un denso y
singular sistema de imágenes, motivos y metáforas.

La engañosa sencillez de los poemas de esta obra ha hecho que la crítica
sobre ella sea relativamente exigua y de limitadas proyecciones. Margot Arce
de Vázquez en Gabriela Mistral: persona y poesía 2 y Gastón von dem Bussche
en Visión de una poesía 3 son quienes más lúcidamente han estudiado la
poesía infantil de Gabriela Mistral, dedicando valiosas reflexiones a Ternura.
Sin embargo, la naturaleza de sus trabajos, señalada en los títulos, les impide

14. "Argentinismos de origen indígena". En BAAL, XX (1951), PP· 37 a 95.
15. "El neologismo en nuestros escritores". En BAAL, XXII ( 1957), PP· 21 a 40.

1

GABRIELA MISTRAL, Ternura. Madrid, Editorial Saturnino Calleja, 1924. La edición definitiva es la hecha en Bs. As. por la editorial Espasa Calpe en 1945.
* Excluyo de este r~pertorio ~ obras lexicol6gicas referentes a l~s d~~~~~~sdi:i
fijos, sufijos, etc.; también, trabaios -:-muy pocos- que no han esta o a

• MARGOT ARCE DE VÁZQUEz, Gabriela Mistral: persona y poesía. San Juan Puerto
Rico, Editorial Asomante, 1957,

mano y cuya ficha bibliográ:fica es mc?~pleta.
f
César Femández del InstiQuiero expresar mi especial reconocmuento ~-1 pro ~sor
.
. bl
·1
1
'
d
La
Plata
por
su
colaborac1on
desinteresada
e mestima e.
tuto d e FI o og1a e
,

• GASTÓN VON DEM BussCHE, Visi6n de una Poesía. Santiago de Chile, Anales de la
Universidad de Chile, 1957.

242

243

�preocuparse sistemáticamente del carácter específico de la obra que nos interesa. Son observaciones generales que destacan su relación con las obras
poéticas cronológicamente anteriores y posteriores, sin detenerse en la aprehensión de su singularidad.
Nuestro propósito es contribuir a la captación del ser de Ternura a través
del análisis de tres aspectos significativos que le proporcionan una unidad
de tono y composición: la imagen poética del niño, la estructura de las
nanas infantiles y la función y sentido del "contar el mundo".
l. Imagen del niño

El elemento unificador básico de Ternura es la omnipresencia del Niño
y de la Madre. Estos dos seres poéticos adquieren realidad a través de un

diálogo íntimo cuyo objetivo es compartir el conocimiento del mundo en las
siete secciones de que consta la edición definitiva de la obra: Canciones de
cuna, Rondas, La desvariadora, Jugarretas, cuenta-Mundo, Casi-escolares y
Cuentos.
La primera sección, Canciones de Cuna equivale a las llamadas "nanas
infantiles" de que hablara Federico García Lorca en una oportunidad. En
todas ellas la madre asume una postura de amorosa protección del sueño infantil. Su gesto es, por ello, de vigilia y arrobo.
La Desvariadora, serie de ocho poemas, expresa la maravilla por el hijo y
el terror por la posibilidad de perderlo. El canto se da en un tono de exaltación que rompe los limites del equilibrio y la serenidad. La madre ofrece
a su hijo a las criaturas del mundo para que sea reconocido y protegido por
ellas. Con este gesto cree preservarlo de su esencial finitud, liberarlo de los
poderes negativos del olvido, la indiferencia, la muerte, Contra-Madre del
Mundo, el mal y la privación:

"
Ando en el trance de mostrarlo
a las cosas, una por una,
y las mujeres se me ríen
del sacar niño de la cuna,
aunque viven a lluvia y aire
la granada con la aceituna.
Cuando ya estamos de regreso
a la casa de nuez oscura,
yo me pongo a rezar el mundo,
como quien punza y lo apresura,

244

para que el mundo, como madre,
sea loco de mi locura
Y tome en brazos y levante
al niñito de mi cintura!

Encargos
Que el niño mío
así se me queda.
No mamó mi leche
para que creciera.
Un niño no es el roble,
Y no es la ceiba.
Los álamos, los pastos,
los otros crezcan
en malvavisco
mi niño se queda.
¡ Dios mío, páralo!
i Que ya no crezca!
¡ Páralo y sálvalo!
¡ Mi hijo no se me muera!

Que no crezca
Jugarretas
es , la expresión de una poesía 1"nfant"l
·
· La •sección
,
.
1 d e barroca Imag~a~1o_n que refl~Ja, ad~mas una _rigurosa técnica en el manejo de la experiencia luc1da.~e la ~ancia. La sene de cinco poemas se da desde la interioridad del nmo. Es este el único ciclo en que el "contador" d ¡
d
l
· · ºnf .
e as cosas y e
as expenencias 1 antiles no es la madre, sino el hijo.
~ Las secciones Rondas, Casi-escolares y Cuentos están destinadas a los ninos en edad pre-escolar Y revelan un carácter fundamentalmente didáctico
y moral.

La Quinta Sección, llamada Cuentos-Mundo, es una de las creaciones más
perfectas de tod: la obra mistraliana. En ella se dan en íntima alianza los
grandes temas senalados por los críticos · la presencia de Amé ·
l · º6
s gr d
del
·
nea, a v1s1 n
~ a a Y materna
mundo, la infancia, la maternidad, etc. El título del
ciclo plantea inmediatamente un problema·. el de su def·m1c1on.
· ·' su natura-

245

�leza híbrida se revela en su carácter narrativo, señalado explícitamente por
las diversas formas del verbo contar, y en su carácter lírico, determinado por
un singular modo de revelación del mundo. Se fusionan así dos aspectos
esenciales del quehacer mistraliano: su oficio de "contadora" de las cosas y,
simultáneamente, su apetencia hímnica.
La intención narrativa se precisa y reitera en el brevísimo poema introductorio de la serie. F.l contiene la invitación a participar en el conocimiento
del mundo. El sentido sagrado de esta iniciación está artísticamente expresado en una dimensión de ritualismo que se conserva en todos los poemas
del ciclo:

prove~ente de. una esf~ra de realidad distinta. El niño hallado es presencia
Y, sueno, materia ~ roc10, lo encontrado sobre la tierra sin mediación de la

bus~~eda. La muJ~r sabe,_ en el mismo momento del encuentro, que ese es
el hi~o que le ha sido destmado. Se justifica de este modo el uso de la forma
refleJa me:
"Me encontré este nmo
cuando al campo iba:
dormido lo he hallado en unas espigas . .. "

Hallazgo
Niño pequeño, apreciado,
que no viniste y que llegaste
te contaré lo que tenemos
y tomarás de nuestra parte.

La Mujer, madre primordial, conocedora de lo telúrico, entregadora de
mundo, gran sacerdotisa, es maestra ritual y poeta de la infancia del hijo,
encarnado, en este caso, por un niño que es el de las Canciones de Cuna,
Casi-escolares y Rondas. Los adjetivos que la madre utiliza para designar a
este hijo son los del niño que aún no habla, pero que observa el mundo y
lo recibe con un infinito poder de asombro.
La imagen del niño de Ternura presenta rasgos insospechados en un libro
de poesía infantil. Dentro del universo poético mistraliano esta imagen es
idéntica a la imagen metafísica del hombre de Desolación, Tala y Lagar. Es
una criatura con memoria divina, caEaZ de recordar el "país de la ausencia".
Los dos primeros versos del poema con que se inicia el ciclo Cuenta-Mundo
destacan tres rasgos que definen la singularidad del niño: "apreciado", "que
no viniste", "y que no llegaste". La palabra "apreciado" ubica a este niño
en la dimensión bíblica del milagro. Efectivamente, el término aparición
asume en las Sagradas Escrituras el sentido de visión, milagro, manifestación,
mostración cuyo lugar de procedencia es el cielo. Corominas deriva el verbo
aparecer del latín vulgar paréscére, derivado incoactivo del vocablo clásico
Perére que significa aparecer y parecer. La forma vulgar paréscere habría
evolucionado en Hispania y Galia hacia aparéscere que posteriormente de
aparecer y cuyo uso en el sentido de manifestación milagrosa se observa por
primera vez en Gonzalo de Berceo en el siglo XIII. Este rasgo, en La CuentaMundo se explica nítidamente, se observa también, con múltiples matices, en
las otras secciones de Ternura. Así, por ejemplo, en los poemas Hallazgo Y
Rocío de la serie Canciones de Cuna, el hijo es una presencia inesperada,

246

El encuentro se Eroduce en un medio rural. El niño está directamente so~re el agro. Pero su morada es todavía la divina. El elemento que lo mantiene en ella es el sueño. La madre sabe que en el dormir hay una continuidad de lo eterno. Por ello quiere que permanezca siempre en este estado:
"A niiio tan dormido
no me lo recordéis".

Sueño Grande

"Y o no despierto a mi dormido
para dormírmelo otra vez,
arrebatarle maravilla
y no saberla devolver . .. "

Niño Rico

En el poema Encantamiento nos encontramos con cuatro versos significativos:
"Es más travieso que el río
y más suave que la loma:
es mejor el hijo mío
que este mundo al que se asoma".

247

�El hijo es presencia "asomada" a este mundo. El poema "Canción Quechua"
es la síntesis más lograda de los rasgos que definen a este niño singular. Cuatro
son los versos decisivos:
"Bajaste ciego de soles,
volando dormido,
para hallar viudos los aires
de llama y de indio".

Se condensan aquí los tres matices fundamentales con que se da la aparición del niño de Ternura: a) su procedencia divina, expresada en un
descenso, en una bajada a la tierra, b) la permanencia de lo eterno en el
sueño y c) el carácter deficiente de lo humano manifestado, en el caso
específico del niño americano de los versos transcritos, en la falta de "llama
y de indio".
El segundo verso de La Cuenta-Mundo, que no viniste y que llegaste, parece implicar una contradicción. Sin embargo, la explicación del significado
de los verbos llegar y venir revela la coherencia de lo expresado y permite
comprender el sentido eoético del nacer en Ternura. El verbo llegar deriva,
según Corominas, del latín vulgar plicare, derivado de la forma clásica applicare que significa arrimar, abordar, acercar, arribar. Esta significación del
vocablo hace énfasis en el término de un trayecto. Señala el aspecto concreto
de la aparición. El verbo venir, por el contrario, destaca la salida, el punto
de partida de un movimiento y, a diferencia de llegar, en que no se cuestiona
la voluntad, hace énfasis en la decisión. En Cuenta-Mundo y también en
Canciones de Cuna el niño es el que no ha hecho uso de su voluntad para
aparecer sobre la tierra. Su descenso es un acontecimiento inesperado cuyas
consecuencias las comparte con la mujer. El, por su inmersión en un mundo
que le es extraño. La madre, por el encuentro con un ser que no buscaba. La
falta de decisión en el niño respecto del hecho de llegar a la tierra está concretada a través del motivo del sueño. El niño, que en el instante del encuentro aún no es hijo de mujer, ha descendido y ha llegado dormido a la tierra
de los hombres:
"Bajaste ciego de soles,
volando dormido",

Canción Quechua.

"Absurdo de la noche,
burlador mío,
si-es-no-es de este mundo,
niño dormido".

Niño Chiquito

El sueño del niño es el signo de la paz que poseía en su morada anterior
Y que inevitablemente perderá en el instante de su despertar. La ruptura con
lo eterno, que implica el término del sueño, se expresa a través de una serie
de metáforas significativas. Las más expresivas son "pájaro perdido'' y "flecha caída del arco". El "pájaro" y "la flecha" se presentan degradadamente:
él, se ha perdido; ella, ha caído del arco. La significación de estas metáforas es evidente. A través de ella logra su expresión más plástica el carácter
mortal, precario y temporal que ha recibido el niño en el momento de término del sueño :

"Tenía siete cielos;
ahora sólo un país.
Servía al Dios Eterno,
ahora a un Kadi.
Sed y hambre no sabía
su boca de jazmín;
ni sabía su muerte.
¡ ahora sí, ahora sí!

Canción de Virgo

La madre sabe que el niño es ahora finito y limitado. Por ello quiere perpetuar el estado del sueño, ya que en él aún existe el contacto directo con
lo eterno:
"A niño tan dormido
no me lo recordéis".

Sueño grande

249
248

�En los diversos poemas de Ternura hay una serie de términos con una significación análoga a las metáforas pájaro perdido y flecha caída del arco.
Estos vocablos -arrimado, apegado, rodado, resbalado, asomado, etc.-,
constantemente repetidos, realzan la idea básica del llegar sin venir y revelan la continuidad y coherencia del pensamiento poético mistraliano.
Estos rasgos del niño de Ternura no han sido suficientemente señalados
por la crítica. Su importancia es decisiva, pues amplían la interpretación metafísica del hombre de Desolación. La diferencia entre las dos obras reside
en el instante diverso que poetizan. Lo que en ellas se verifica es la plasmación de dos momentos distintos en el devenir del hombre: Ternura canta la
llegada; Desolación llora la partida. En Ternura, se poetiza el instante en
que el hombre deja de tener el contacto directo con el Dios Eterno; Desolación poetiza el reintegro, el restablecimiento del contacto perdido. Las dos
obras forman, en este sentido, una totalidad indisoluble.
La interpretación poética del hombre de Desolación y de Ternura se ubica
dentro del pensamiento cristiano. Sin embargo, el Niño-Hombre de ternura
no configurado con rasgos rigurosamente ortodoxos. El es el extraviado, no
el expulsado del Paraíso. Ha caído, pero no por una culpa original. Su carácter de rodado, de resbalado remite a una culpa de los dioses, pues ha caído
a la tierra mientras ellos duermen. Este hecho se expresa a través de un mito
según el cual Virgo, la madre cósmica, pierde a su niño mientras duerme. El
poema en que este mito se desarrolla tiene un tono elegíaco. Virgo se lamenta
por su distracción que implica para su hijo la pérdida de los atributos de la
eternidad:
"Era el niño de Virgo
y del cielo feliz,
ahora será el hijo
de Luz o Abigail".

La madre de Ternura, conocedora de la distracción de Virgo, tiene temor
de dormir. De ahí la súplica que dirige a su hijo en el momento del sueño:
"Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡ Duérmete apegado a mí!

Apegado a mí

250

El hombre del universo poético de Gabriela Mistral ha perdido su patria
original, a su madre divina, pero en su caída, privada de culpa, encuentra
en compensación dos madres -la tierra y la mujer- que le restablecen la
protección de la que ha sido privado. La experiencia trágica del vivir humano no es sufrida por el niño, sino por la mujer-madre que no puede ofrecerle la inmortalidad e infinitud perdidas. La tensión que esta imposibilidad
produce se observa nítidamente en las Canciones de Cuna. En ellas se objetiva, en forma simultánea, la felicidad por la posesión del hijo y el terror por
su carácter mortal y finito.

2. Estructura de las Nanas Infantiles
En una conferencia sobre las Nanas Infantiles, Federico García Lorca determinó la existencia de dos tipos fundamentales de nanas: La canción de
cuna europea, que se ha desarrollado especialmente en Francia, Alemania,
Italia y Provenza, y la canción de cuna española. La primera modalidad tiene, según el poeta andaluz, un carácter absolutamente lírico y su objetivo es
sumir al niño en una plácida somnolencia. La canción así concebida intenta
una reintegración de la criatura al seno materno. Su ritmo es monótono y
la letra destaca una idea ' que se va enriqueciendo lentamente. El tono de
estas canciones es de una extremada suavidad que permite el despliegue de
todas las aptitudes infantiles para el niño. Los 19 primeros poemas del ciclo
Canciones de Cuna pertenecen a esta modalidad. Ejemplos importantes son
los poemas Meciendo, La tierrq. y la mujer, Rocío, Encantamiento, Con tal
que duermas, Arroró Elquino, Corderito, Niño Chiquito, La Madre, etc.:

"Por que duermas, hijo mío
el ocaso no arde más:
no hay más brillo que el rocío,
más blancura que mi faz.
Porque duermas, hijo mío,
el camino enmudeció:
nadie gime sino el río;
nadie existe sino yo.

La Noche

251

�En el Colofón con cara de excusa, de Ternura, Gabriela Mistral manifiesta
que la marea del sueño, producida por la canción, abate el hijo, a la madre
y a la tierra. Este poder de las nanas infantiles se objetiva poéticamente en
Dormida, La Tierra y la Mujer, La Noche y La Ola del Sueño. La Tierra y
la Madre, en este último poema, se duermen irremediablemente con la me-

Los otros 12 poemas del ciclo se caracterizan por la ruptura de la serenidad y el tono estrictamente "encantado" que poseen las primeras nanas infantiles. Ahora hay un predominio de los aspectos mutiladores del ser humano: la muerte, el mal, la crueldad, el olvido, la indiferencia del mundo, etc.
El tono predominante es el de la tristeza, del terror y la zozobra:

lodía que ellas mismas han creado :

"La marea del sueño
comienza a llegar
desde el Santo Polo
y el último mar.
Derechamente viene,
a silbo y señal;
subiendo el mundo viene
en blanco animal.
La ola encopetada
se quiebra en el umbral.
Nos busca, nos halla
y cae sin hablar.
En cuanto yo te cubra
dejas de ronronear;
y llegándome al pecho,
yo dejo de cantar.
Donde la casa estuvo,
está ella no más.
Donde tú mismo estabas,
ahora ya no estás.
Está la ola del sueño,
espumajeo y sal,
y la Tierra inocente,
sin bien y sin mal.

La vieja Empadronadora,
la mañosa Muerte,
cuando vaya de camino,
mi niño no encuentre.
La que huele a los nacidos
y husmea su leche,
encuentre sales y harinas,
mi leche no encuentre.
La Contra-Madre del Mundo,
La Convida-gentes,
por las playas y las rutas
no halle al inocente.

Canción de la muerte.

Es evidente que el carácter dramático de nanas mistralianas está fundado
en el recuerdo de la mortalidad, de la finitud del niño. Es interesante, en este
sentido, recordar la explicación fundamentalmente sociológica que Federico
García Lorca da del dramatismo de las nanas españolas:

"La canción de cuna ha sido inventada por las pobres mujeres cuyos
niños son para ella una carga ... Son las pobres mujeres las que dan a
los hijos este pan melancólico. Son ellas las que lo llevan a las casas
ricas. El niño rico tiene la pena de la mujer pobre, que le da, al mismo
tiempo, en su cándida leche, la médula del país. Los niños saben de
Garineldo, de Don Bernardo, de los Amantes de Teruel a través de ellas".

253
252

�La definición que Gabriela Mistral propone de la canc1on de cuna nos
permite comprender dos de sus rasgos fundamentales: su carácter de plática
compartida y el predominio de la melodía sobre el sentido:
"La Canción de Cuna es un coloquio diurno y nocturno de la madre
con su alma, con su hijo y con la Ghea visible de día y audible de noche, señalando el sentido de este coloquio como cosa que la madre se
regala a sí misma y no al niño que nada puede entender".

El amor materno se objetiva en un canto que, en un primer momento, es
expresión de la dicha que produce la llegada del niño. Pero este canto es
creado por una mujer sabia que recuerda permanentemente el carácter finito de todo lo humano, lo que tiene una importancia fundamental en la
estructuración de estas nanas. El recuerdo de la mortalidad del niño determina, en efecto, la coexistencia de la felicidad y la zozobra, de la dicha y
del horror. Gabriela Mistral señala explícitamente este rasgo de sus nanas
infantiles en el Colofón con cara de excusa:
"La letra de la Canción de Cuna va desde la zumbonería hasta el patético, hace un zig-zag de jugarreta y de broma y ansiedades".

Tres grandes poetas de habla hispánica se han preocupado de la naturaleza
y sentido de las Nanas Infantiles: Miguel de Unamuno, Federico García
Lorca y Gabriela Mistral. Es interesante observar la coincidencia de estos

escritores en el reconocimiento del carácter tensional de las Nanas y en la
importancia de la música en ellas. En Amor y Pedagogía, Miguel de Unamuno expresa su teoría básica sobre las Canciones de Cuna a través de un dramático monólogo de Apolodoro: " . .. Esta es la letra, letra paterna, mientras
la música, música materna, va cantándole por debajo. . . vida. . . sueño ...
muerte. . . sueño. . . vida. . . vida. . . sueño. . . muerte. . . muerte. . . sueño ... vida ... "
La oposición dialéctica entre letra paterna y música materna nos permite
una apertura más amplia para descürar la esencia de la Nana infantil. En
ella lo decisivo es el elemento musical, la melodía. Es la misma Mistral la
que hace énfasis en el predominio de los valores musicales sobre los valores
lógicos y racionales de la letra:
"En Nanas, en Tonadas y en Vidalitas, la música es cuerpo glorioso
y la carne nada le añade; ellas. no viven de la letra, su sangre como su

254

alimento no arrancan de ésta. Tiene un mayorazgo tal la música sobre
la escritura que bien puede tratarla con el pie . .. "

(Ternura)

Lo que el hombre recuerda en su edad adulta es la música materna. Ella
permite el recuerdo de la letra que, en la memoria infantil, se reduce a los
vocablos que más impresionan su sensibilidad: vida -muerte- sueño. Esta
es precisamente la triada de vocablos que la madre de las nanas mistralianas
repite insistentemente mientras mece a su hijo para asegurarle el sueño que
lo mantiene en contacto con la patria original:
"Yo no despierto a mi dormido
la Noche-Buena de Belén,
porque sueña con la Etiopía
desde su loma del Petén ...
Me quedo sola y no despierto
al que está viendo lo que ve:
las palomas, las codornices,
el agua-rosa, el río miel;
El amate cobija-pueblo,
la palmera mata-la-sed
el pez-arcángel del Caribe
y su quetzal maya-quiché".

Niño Rico.

"Absurdo ·de la noche,
burlador mío,
si-es no-es de este mundo,
niño dormido".

Niño Chiquito.

Es significativo que los poemas de la serie Cuenta-Mundo estén ubicados
después de las Canciones de Cuna y La desvariadora, las dos secciones más
dramáticas de Ternura.

255

�Hemos observado que en la sección Canciones de Cuna se plasma poéticamente el estado degradado en que se encuentra el hombre en el momento
de su llegada a la tierra. La madre de Cuenta-Mundo se apodera de este niño
y le muestra las cosas del mundo. Se consuma así la etapa de la iniciación.
Las distintas secciones de Ternura no constituyen, en este sentido, totalidades
autónomas. Por el contrario. Están íntimamente relacionadas. La obra es,
en efecto, un trayecto espiritual y físico en el cual pueden distinguirse una
serie de etapas nítidamente diferenciadas: descenso, llegada e iniciaci6n.
El contar el mundo se explica por la necesidad que la madre tiene de entregar su hijo un mundo dotado con las características de un inmenso hogar.
Su oficio de iniciadora lo realiza en forma solemne y ritual. Sus palabras lentas y pausadas van revelando un mundo que no es informe, sino que ha sido
hecho y ordenado para el hombre.

3. Funci6n y sentido del "contar el mundo"
Los títulos de las obras mistralianas revelan una constante preocupación
narrativa. Ejemplo de esta tendencia es el nombre de dos secciones de Ternura -Cuenta-Mundo y Cuentos- el de la última serie de Desolación -Prosa escolar-Cuentos- y el de su libro en prosa Recados contando a Chile. El
contar es para Gabriela Mistral la búsqueda, el descubrimiento y la revelación de las cosas. Es tomar posesión de ellas a través de un conocimiento
íntimo y amoroso.
Este sentido del verbo contar y otros verbos de análoga significación -cantar y rezar- supera el valor semántico habitual del término. Tradicionalmente, de sucesos que se desarrollan en el tiempo. Las cosas, según este sentido,
no se cuentan porque no son temporales ni dinámicas. Sólo se describen.
Etimológicamente, contar deriva del vocablo latino computare que posteriormente pasa a putare y después evoluciona hacia el vocablo romance Contar.
Se usó desde el comienzo con el significado de "relatar". Sin embargo, paralelamente a contar, se desarrolla un vocablo de idéntica raíz etimológica: la
palabra "cuENDA", derivada de CONDAR y que designa un "cordoncillo de
hilos que recoge y divide la madeja para que no se enmarañe". El "contar"
mistraliano, especialmente en la Cuenta-Mundo, es justamente el cordoncillo que recoge y señala rutas a los hombres para evitarles el extravío en
la realidad. El poeta, según Gabriela Mistral, es un "nESATANuoos".
La madre de Cuenta-Mundo, gran maestra y poeta de su hijo, desenvuelve ordenadamente el cosmos en una rigurosa sucesión que va desde lo más
inmaterial e intangible -el aire- hasta lo más concreto y material, la tie-

256

rra. Va contando los elementos, buscándolos y revelando su secreto para
hacer entrega efectiva de ellos a su hijo. La sección Cuenta-Mundo es, en
este sentido, la gran lección pedagógica de Gabriela Mistral.
El aspecto lírico de la entrega del mundo está determinado por la pasión
con que la madre se esfuerza por hablar desde lo que Gastón von dem Bussche
llama el subsuelo de la infancia. Sólo hablando desde la interioridad de las
cosas, el poeta logra transfigurar lo concreto en una realidad primordial, fundacional. El contar y el cantar son estos poemas una misma cosa: se cuenta
el mundo en la misma medida en que se le canta. Esta postura hímnica y
narrativa no se observa sólo en Ternura, sino también en las obras que le
siguen cronológicamente, de modo especial en la Sección América de Tala,
publicada en 1938.
Es importante señalar que el mundo entregado en Ternura está estrictamente definido a través de rasgos americanos: los personajes son indígenas
y la tierra entregada también lo es:
"Se oyen cosas maravillosas
al tambor indio de la Tierra:
se oye el fuego que sube y baja
buscando el cielo, y no sosiega".
La Tierra.

Este aspecto, importantísimo eara la comprensión del carácter americanista
de Ternura y de la estructura cosmogónica de la Sección Cuenta-Mundo,
necesita un amplio desarrollo que nosotros ya estamos planeando. Por ahora,
señalemos solamente lo que Luis Oyarzún destaca en sus discursos en honor
a Gabriela Mistral :
"Con vuestra poesía habéis descubierto lo nuestro. Habéis sido, como
en vuestro poema, la 'Cuenta-Mundos'. No se os escaparon, a pesar de
tantas cosas, ni siquiera las plantas efímera flor, ni los animales ocultos
en las serranías, ni las piedras que esperan el rocío de una mirada tierna
del ser humano . .. Habéis hecho nuestro, para nosotros, nuestro cielo,
el paso de las estaciones, el vuelo de los pájaros. Habéis querido nombrar
en páginas ilustres lo que no tenía nombre, sino en la oscura lengua de
los pueblos, en campesinos, mineros, pescadores . .. "

257
Hl7

�Lo contado en Ternura son las realidades materiales: la tierra, la piedra,
la montaña, el trigo, el pan, es decir, todos aquellos elementos que, según
el sentido tradicional del verbo contar sólo podrían describirse y no narrarse.
En Gabriela Mistral no se da la relación entre un sujeto y un objeto, sino
entre dos criaturas dotadas de devenir. Desde la perspectiva de la madre
que cuenta el mundo, cada elemento posee una dimensión maternal y una
conciencia solidaria. El trigo, el fuego, la casa, la piedra no yacen, en efecto en su pura materialidad, sino que tienen gestos humanos de generosidad
y desprendimiento:

"Esto que pasa y que se queda,
esto es el Aire, esto es el Aire,
y sin boca que tú le verás,
te toma y besa, padre amante.

El Aire.

Sólo porque el mundo mistraliano tiene el carácter de un suceso, de un
acontecimiento, es que puede ser narrado. Así, por ejemplo, la tierra es en
Ternura la "otra madre", la "consentida rayada de caminos", la que duerme
al niño haciéndose cuna con su mecedura física, mientras la mujer-madre
hace dormir con sus "meceduras orales".
Cuento, himno y rezo son tres constantes en la poesía infantil mistraliana.
A través de ellas se produce la exaltación del mundo natural y cultural. La
mujer que habla no sólo tiene los atributos de la sabiduría, sino también los
de una sacerdotisa que rehace el mundo con su palabra.
En el misterio de la iniciación se le revelan a los neófitos todas las dimensiones de la existencia en un proceso que, según Mircea Elíade, se funda en
la repetición de hechos ejemplares realizados en los inicios del tiempo. Esta
reiteración de sucesos primordiales permite la instalación en "Illo Tempore",
en el tiempo sagrado y esencial de los comienzos. Es en este sentido que
cada gesto y cada mención de las cosas que hace la madre de Ternura va
elaborando una cosmogonía, repitiendo el proceso cristiano de la creación
del mundo a través de la palabra.
Hablando del sentimiento religioso de la vida, Gabriela Mistral dijo una
vez lo siguiente:

El pan está sobre el campo,
como grandes ropas, hijo,
azorado de abundancia,
de dichoso, sin sentido . ..

"Religiosidad es buscar en la naturaleza su sentido oculto y acabar
llamándola al escenario maravilloso trazado por Dios para que en él trabaje nuestra alma".

Trigo Argentino.

La Desvariadora:

Por los aires anda la luz
que para verte, hijo me vale.
Si no estuviese todas las cosas
que te aman, no te mirasen;
en la noche te buscarían,
todas gimiendo y sin hallarte.

"Ando en trance de mostrarlo
a las cosas, una por una,
y las mujeres se me ríen

La Luz.

258

La revelación de los elementos innominados de América se produce, en
efecto, a través de una búsqueda apasionada del espíritu de la materia. Por
lo contado en Ternura no es solamente el mundo; Encargos de la Sección

del sacar niño de la cuna,
aunque viven a lluvia y aire
la granada con la aceituna".

259

�Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciación la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostración del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciación, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transformado en el hijo del hombre. Ternura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conseivación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se obseiva también una visión religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�t1ETASOCJOLOGY OF INTUJTIONAL INTELLIGENCE
DR.

I VO

HOLLE:UBER

Salzburg, Austria

CHAPTER I
In search of a philosophical foundation for an
Integral Sociolog)'
THE HEART OF ANY scientific discipline is a consistent system of concepts,
principies and theories.
The open and clandestine opposition by the majority of modcrn sociologists
against almost all speculative sociolgy vituperating against it by ca~g it
"armchair'' sociology, aims uniquely at constructing ''a natural science sociology" as a sham replica of the physical sciences.
This attitude is justly critizised by Pitirim Sorokin, when he says: "As to
the revolt against 'armchair philosophy' is sociology, here again a sociologist
can reject a specific brand of philosophy as a wrong phiJosophy but no sociologist can dismiss philosophy qua philosophy from sociology and sociological
research. The very nature of psychologica] cultural and value-problems cannot
be properly d~fined and analyze.d without sorne philosophical-epistemological
ontological and phenomeno-logical presuppositions. Of these philosophical premises three presuppositions are particularly unavoidable. CJearly or vaguely,
convertly or overtly, in one way or another, they are assumed and function in
any research of any sociologist: 1, the true nature of reality; 2~ the true nature
of man~ society and wlture · 3, What are the adequates ways, methods and
techniques of their cognition? Especially unavoidable are these 'annchair' presuppositions in investigation of basic problems of sociology" .1
~ C. PlTIRW A. SoaoK.IN: "A. quest for an Integral System of Sociology', México,
D. F. 1961, p. 14 (Reprint from Mémorie du XIXe Congres International de Soc.ioJogie", vol. III, México, D. F. 1961 ), italics are the authors.

709

�This essay is not written for "philosophers, children and othe~ more or_ 1~
semantically deranged persons", as George Lundberg2 assume~ h1~elf e~~tle
.
.
dili .
bº ts One can not agree with his add1tional
to 1udge so widly
enng su 1ec •
.
.
. d
t that "philosophies may themselves be considered soc10logically as
JU gemen
. • l " thechnic of adju.stsystems of verbal behaviour"ª or that science IS sunp y a
~~
.
f
.
f
f th outstanding phenomena o
The primary concem here IS not or one o
e . .
.
.
modero sociology, namely to dcvelop scales for quantitattve expre5:510~ or qualitative differences in social life. Every effort to construct a quantita~ve sys~em
for the social sciences is doomed in advance to fall short of expectations, smce
. . . ges upon the vital laws of social life. evertheless, the reman_ts of quan1t
and hilosophical or juridical positivism in modero soaolo~y,. and
to
.
p
b
d The disastrous influence of an ub1qmtons
related sc1ences, must e expose ·
.
• l
d 'i
l(elsenism witb its oudenological metaphisics underlymg surreptious y to a s

==

social sciences must be squarely faced.~
. .
Most of our "scientific" sociologists seem quite unaware tbat they live ID an
• tifi slang that appears to cover up a
outstanding atmosphere of sh;:m-saen e
rare degree of shallowness of thought.
.
It ought to be remembred that many of the magic"cat~w?r&lt;ls , hich the
modero sociologists are so fond of using, as for exarnple ~roJectlve a~d p~ycho.
th d ,
1 " ch analyt1cal proceedings
etc.,
l .cal tests" "operational me o s anc psy o.
; : mostly d~e to the illusion of a sort of scientific fideis~ ,~h1ch_ makes them
embrace, it would seem, the creed of different denommafl.ons of the same

Freudian Cult they blindly worship.
.
Pitirim Sorokin who did not shun to do away thoroughly with ~l the highbrow shibboleths that mask modero testom~a ~nd quantophrema, an~ the
obsolescent philosophies underlying tbem, proved hunself to ~e a deeper tt:unke;
than most of the critics of Freudianism by correctly declanng the d~tr:e o
sexual omnivalence and the Unconscious-Gospel to be_ unacceptable. Most
• Cf.

GEORG&amp; LUNDBERG,

· l y''
"Foundations of S ocio og ,

ew York (Macmillan) 1939,

p. 62.
• Cf. ib. p. 29.
• Cf. ib. P· 5.
. l • ,, (P
dinrrs of the
• f
H
"L'Etat comme concept socio og,que
rocee "
C . Ivo OLLHUBER,
O) h
"Vers une Revision
XIVth Intemational Congress of Sociology, Rome 195 ' t e samel S . 1 . ' (Pro
.
•
¡ R
rts du Droit et de a ocio ogie
·
des Grandes otions Sociolog1ques: es appo
.
N
be
1958) and
---.l:f th XVIIlth Intemational Congress of Soe1ology, urem rg
, ..
=SS o
e
. ·1 fi
J ·sprudencia amenazadas de desqwaathe same, "Revalorización de la F1 oso a Y un
.
.
L 6 México
.._, . ,, {"Humanitas" UD1vemty of Nuevo e n,
,
miento en sus conceptos .,as1cos .
,

of its devotes adhere to the Freudian conception of the unconscious. This concept of personality structure is grossly defective. It puts into one unconscious
class two entirely different orders of mental phenomena: the unconscious that
lies below the leve1 of the conscious, and tbe upraconscious, that lies above the
class of the conscious mentality. The supraconscious is the highest creative aml
cognitive class of mental phenomena. It is the source of ali the greatest creative
achivements of genius. The unconscious is the lowest stratum of mental phenomena com.mon to ali species endowed with instincts and reflexes." 6 Pitir.im Sorokin was morcover ingenious enough to draw the consequences from the
insight into the ambiguity of the Unconscious, i.e. of the insight into the supremacy of the intuitional intelligence ( derived from in.tus legere:) above the
rational rea.son: "The supersensory and super-rational intuition is the very
opposite of the w1conscious with which it is regularly confused. While the supersensory intuition is above the rational c:onscious level of mentality, the
unconscious or subcon cious is below this level. Wbilst any cognition, discovery,
or creative achievement is always done consci-ously or superconsciously, the
unconscious, by definition and by 'fact, cannot consciously discover or create
anything other than tbe instinctively automatic. Toe all too familiar identification of the supcrconscious is a gross blunde1', no matter how often and by
whom it is done." 7
It is therefore of utmost importance to state that the superrational intuition
fap from gíving way to subjectivism and rclativism, is on the contrary paving
the way to what an outstanding contemporary philosopher Michele Federico
Sciacca, calls "Objectiue Interiority." 8
Thus we are faced witb tbe problem of a non-rational knowledge which
is the foundation of ali rational knowledge that is of ali propositions and of
aU concepts. This very same problem esc,aped almost ali post-Kantian thinkers,
except it would appear .Antonio Rosmini. This widely misunderstood philosopher of Rovereto ( 1797-1855) has been falsely accused of plain ontologism,
though he fought only,undaunteclJy for the prirnacy of ontology over gnoseology
in his time.
There is yet another fact we most consider. Intelligence in itself, that is
• Cí. PrrIIUM A . SoROKTN, "Fads and Foibles in Modern Sociology and Related
Sdences", Chicago 1956, p. 84. and Luigí Stefanini, ''Personalismo Sociale", Rome
(Studium) 1952, p. 105 ss: "Il Freudismo quale maocismo psicologico".
' Cf. PrTIRIM SOROKIN, ib., p. 284.
8 Cf. 'M10HELB FEDERICO ScJAcCA, "L'lnteriorite Objective", Milan (Bocea)
1952
and the same, "Acte et Etre", Paris (Aubier) 1958 and l vo Héillhuber, "Michele Federico Sciacca als Wegweiser Abendlandischen Geistes", Meisenheim-Glan (Main),
1962.

1961).

711
710

�intelligence intuitionally reading from inside ( intus legere:) is intrinsically
theistic. Rearon is naturally immanent, whereas intelligence is naturally transcendent and theistic. Intelligence ( always understood in the sense of intuslegere) is the intuition of the idea of esse, i.e. of the first truth. There exists
nothing, not even the contents of the na¡tural and human world which could
equal the idea of ~e or the fo1m of all knowledge. Consequently, the intelligence which comprehends the esse by intuition does not find its adequacy in
any real contents. The idea of esse falls short of its real subsistence and remains
always in search of its contents. This idea of esse excludes by its own nature all
adequation. Intelligence means therefore transcendence and a thcistic one at
that. To have the intuition of the idea of esse does however not mean comprehending the esse by intuition nor understanding it by intuition. Man &lt;loes not
comprehend the esse whose idea he only grasps, and is, consequently always
only pushed onward to comprehend the Being in itse]f. Human understanding
comprehends all things by the idea of esse, ignoring, nevertheless the real
Being that is proportionated to the idea. Man always aspires to know it, that
is, he longs for the gift of its adequate object Therefore to think, even
unconsciously, means, in that. sense, always to think the Absolute (God). {Cf.
M. F. Sciacca 1. c.)

Kant's critique did not reach as far, because its real object was not the
methaphysics, but the physics of his time. Kant supposed dogmatically that metaphysics couJd only be a science of the type of mathematics or physics, and
identified human knowledge with mathematícal and physícal knowledge.
The idea1istic illusion corresponds to the realistic illusion: both points of
view have a common origin though they turned out to be inimir.al brcthrcn
of two idola theatri they have in common that is, the identificiition of
reality with the esse in ilself and the conviction that esse and cogitare must
oppose each other.
Selfconsciousness is the first specification of the original intuition of esse
and preciseJy, therefore, is it the conscience of the ontological synthesis that
constitutes the thinkíng esse which is a synthesis of the foundamental feeling
and the foundamental intuition of the esSe. Things do not produce autoconscience, but merely specify it. Autoconscience as conscience of itself, is finite,
because it is the "l am" or the conscience which the subject has of himself
in the light of thought. Objective Jnteríority, on the contrary is infinite, because it is the infinite possibility to think and to comprehend. Autoconscience, as
the first actuality of the Objective Interiority does not make up the whole
Objec;tive lnteriority .which is neither equalled nor exhausted by it, although
it is actualized in it.
Occidental thought has perhaps never undergone such a radical disintegra-

712

tio~ . as is _the case in OUJ.1 days. ever were man and things vioJated and
anihilated m such a refined way with the help of a logic which ends in a void
and which man~pulates with mere formulae and signs. Psychology without
a soul, mora.Is w1thout law and without objective vaJues, jurisprudence without norms, ali help to make total and radical the destruction of the human
and natural universe by "dis-metaphysicalizing'' the scientific language and
by ''physicalizing'' the metaphysical language. eo-positivisim does its best to
~ e ~e language of physics the mother tongue and the unique language of
sc1en~e 1~1f. Man himself is anihilated and voided. God, liberty, immortality,
soul, Justlce, etc., are out of his thought and declared to be mere words Iacking
any sense. othing remains but the "grammatical rules ' of Camap, the
"ph~~l ~anguage" of eurath and the 'conduct'' of Watson. (Sciacca)
Phys1cism is the very death of humanism in the same way as Marxist materialism and atheistic existenciali m are its death. The pragmatism of Dewey
does not appear to differ from the fundamental theses of Marx and Marxism
but rather makes up the ''American forro" of the latter. The void Jeft by
neo-positivists becomes filled with the "ideals" of Marxism. Michele Federico
Sciacca cornmented on ali this in a succint treatise. It deserves to be read
because the intellectual world is becon:úng myopic to su ~b a high degree tha;
it condemns thereby unwittingly cience to a harakiri by legalili.ng its ''disontologization.' 9
Fully justified Sorokin repudiated at the XIXth lnternationaJ Comrress
of"Socio]ogy 10 in the same way those sociologists "who are unaware of ilieir
philosophical premises or who openly declare themselves free from any philosophy.'' He added, that the e "anti-philosophical philosophers" merely replicate
Moliere's personage who talking prose was unaware that he was tallcing prose.
In the same paper Pítirírn Sorokin with utter clairvoyance scoled modero
scientists of the inadequacity of their philosoplúcal background and particularly
of their defective, and at least, much too narrow conception of the true and
total reality, as well as of the true natw-e of man and his super-organic
reality.
On the other hand the need of filling this void in modem times is met
with many attempts by younger scholars. Let us mention for example Agustin
Basave Femandez del VaJle who in his "Theory of the State" u did not
• Cf. MICBELE FEDERICO SCJACCA., "The problero of Science" in ''La Filosofía,
eggi", MiJan 1958, II vol. p. 173,-277.
10
Cf. Proceddings, vol. IIl, México, D. F., 1961.
11
DR. AausTÍN" BA5"VE FER •Á DEZ DEL VALLE, Teoría del Estado (Fundamentos
de. Filosofía Política )", Editorial Jus, México 1955. A. German translation, "Allgemeine Staatslehre" With an introduction by the author o{ this essay is in prospect.

713

�shrink from dedicating the first third of his book to a sound philosophical anthropology and philosophical founding of sociology.
Sorokin holds in bis intrepid and courageous fight against contemporary
quanto--frcnetic p udo-scientists that three main consistent answers have _been
given by humanity to the question "What is the nature of the true ultimate
reality value?"
'~One is: 'The ultimate, true reality-value is sensory. Beyong it there is no
other reality nor any other non-sensory value.' uch a major premise and the
gigantic supersystem built upon is called Sensate.
Another solution to this problem is: 'The ultimate, true reality-value is a
supersensor-y and superralional God (Brahma and other equivalents of Gocl.)
Sensory and any other reality or value are either a mirage or reprcsent an
infinitely more inferior and shadow pseudo-reality and pscudo-value.' Such
a major premise and the corresponding cultural system are c.alled ldeational.

The third answer to the ultiroate question is: 'The ultimate, true realityvalue is the Manifold Iníinity which contains ali differentiations and which
is infinite qualitatively and quanlitati ely. Thc finite human mind cannot
grasp it or define it or describe it adequately. This Manifold lníinity is ineffable and unutterable. Only by a very remote approximation can we discern
three main aspects in I t: the rational or logical the . ensory, and the superrational-supersensory. All three of these aspects harmoniously united in lt
are real· real also are its superrational-supersensory, rational, and sensory
values.' It has many names: God Tao, irvana the Divine othing of
mysti , the Supra-Essence of Dionysiu and Northrop's 'undifferentiated a~
tbetic continuum.' This tyfrically mystic conception of the ultimate, true reality
and value and the supers,,stem built upon are described as I n t e g r a 1."
( Author's italics) u
In another pampblet of bis 13 orokin holds two •~asic trends of our time"
to be a continued disintegration of the hitherto dorninant ensate man, culture,
society and system of values and the emergence of slow growth of the first
component of a new Integral dominant order system of values, and lype of
personafüy.
Whereas the Sensate Culture was based upon the ultimate principie that
the true reality and value are sensory and that beyond what we ~n see, hear,
smell touch and perceive with our enses there is no other reality and there

are no real _va]ues, :i-n~ whereas the ldeational Culture was based upon the
contrary ul~~e pnnctple that the true reality and value is the superrational
Go? and ~IS ~gdom, ~e Integral Culture, as interpreted by Sorok.in procl~ as 1ts. ult1IDate principie, "that the true reality-value j an Infinite
Manifold which has supersensory, rational and sensory forros inseparable from
one another."ª
Accor~g to the Integral Theory of Cognition and Creativity, embr-aced
by Sorok.in, _we have not one, but at least three diHerent channe]s of cognition:
sensory, rational, and supersensory-superrational.
It is the role of the true upersensory-superrational "intuition" the role of
the Superconscious, which interests most in this connection.
'

~e~ llte superconscious has been mixed up by ali sensualistic philoso~h1es with the unconscious or simply subconscious the real nature oí what
IS rneant by the superconscious emerged like a flash suddenly in those moments
when humanity's great geniuses testified that they discovere&lt;l and created
th~ maste~ieces b! a sort oí grace, a sudden enJightment, a deep intuition
which they dld not m the least foresee or voluntarily produce themse]ves and
not by a logical mathematical or syllogistical reasoning. It was the mo.:Oent
when humanity's great mystics were granled the grace to graps the mysteries
of God and ature in an ictu trepidantis aspectus.
cvertheless Sorok.in's outline is only partially acceptable. Questionable and
quiet unjustifiable appears e.g. his seeming tolerance towards atheism, when
he declares that "true religion is tolerant towards all other religions, including
even atheism '/ 5 and when holding, tbat "even agnosticism and atheism" are
equally "a genuine manifestation of the Infinite" as Christianity has shown
to be. 16
M~reover, as wiJ be shown I deatio11al and I ntegral Cultur ove1fap. The
I_deatmnal c~lture has in ilself pJenty of features which forecasl an integration underlymg them, whiJst the Integral Culture is in itself bound to culminate in ideational intuition.

14

Cf. ib., p. 9.

11

n

Cf. PiTIRIM SoaoKIN, "A Qutst for an Integral System of Sociology" l. c.,

p. 2~-27.
· S
·
u Cf. PITIRIM Soao.KIN, "Three Basic Trends o/ Our Time" (C~nseJo upenor
de Investigaciones Cientfücas. Instituto "Balmes" de Sociología), Madnd 1961.

714

Cf. PITI:Rw SOROKIN, S. O. S., The Meaning of Our Crisis'", Boston, 1951, p. 122.
Cf. ibid., p. 114; the ful! passage reads as follows: "Thus Christianity is certainly
a genuine manifestation of the Infini te in this Empirical world; so also are Taoism and
Confucianism, Judaism and Hinduism, Buddhism and Moahnmmedanism, even agnosticism and atheism".
10

7'15

�II
Don Quijote and ancho represent two partial aspects of man which integrate each other in man.
t. John of the Cross d Jared hj whole "oficio' to consist in loving ("en

a.rrwi''}. Don Quijote, symbol of all of manking, exclaimed: ''y es mi oficio
y ejercicio andar por el mundo derezando entuertos y de faciendo ~aravi " (Par. I, chapt 19) ( and my office and oc upation consists in walking
throug the world etting right wbat is crooked and indemnifyin what has been
offended."}

luan Turguenef once asked "what &lt;loes Don Quijote represent for himself?" and gave the triking answ r, ' he osteems his proper life onJy in the
measure tbat it can serve as a means to realis bis ideal which consist in planting truth and justice on earth." The splendid 'madn " of Don Quijote did
not remain without results. It helped in "donquijotizing" th ' ancho-Pansaistic" society. Toe disdain of the inmediat ucce helped to dethrone th
macchiavellistic politi of 'expediency" so common in our day .
The ontological defenceles ness in his toiling to reach honour and immortality on the one hand, and his bunger Cor ubsistential plenitude on the other,
made Don Quijote offeri his life as a metavital !!ift in ord r to realise the
alues of truth, oodness and beauty and Jet him appear as an exi tential
ounterpoint, as
Basave Fdez. d I alle has put it.17
Russian and panish authors called special attention to the character of
renunciation that embodies the death of Don Quijote. ' Vhen in the end h
renounced all,' said Do toj w kij 'delivering him II from his madness and
transforming himself in a reasonable p rson . . . he did not linger to lea e
that world quietly and , itb a sad mil on his lip .' Miguel de nammzo
expres.5ed a imilar idea saying, "on th wnmit of thy passion co red with
sneers thou renounces not thou elf but somethin greater than thou: thy
work. ( renuncias, no a tí mismo, ino a algo más grande que tú: a tu obra).
And lhe glory receives the forever."

Jf cr. AGUSTÍN B SAVE FE.R ÁNDEZ DEL
ALLE, "Filoso/fa del Quijote", México
1959, p. 37 ss and passirn, and Ivo Hollbuber, "Cervantes und das Problem des
Donquijotismus' in Geschichte der PhiJosophie in spanischer Kulturbereich, 1967, pp.
80-94, and 'M10RBLB FEDE.RJCO SCJACCA", "Il Chiscottismo Tragico di Unamuno"
Milán (Ed. 'Marzorati) 1971.

ª

In similar way the m tic in the most intimate union witb the Absolute
( God), renounces himself and beyond it, renunces rus work.
\ hat does all this mean?

. T~. d~ve home to everybody the lose parallel between the uperrational
mtuiborusts, champion of an integral cultw-e genuin muctics
d th
h
·
an
e way
~w their ad pts were set in the pillory by lhe representativ of a narrownunded sen~te culture ~d a quanto-phrenetic expediency'' -bound society
on the one s1de, and the ideal Don Quijote fought for and the way he was neered at and declared made by his m ntally inf riors 00 the oth r ide. It is
~ecessary to rememb r the true natur of reality and the true nature of man
mserted as man is ~ bis culture and ociety · last but n t Ie.ast it is necessary
to learn bow to wm the day at Waterloo Iik Don uijote won it in a
higher sense in spite of his "d feats."
'

,u~

) The true nature o/ Reality
. 1) trictly speaking empiri ism and tl1e gigantic supersystcm built upon it
~ -~e 19th and early 20th centuries, has become nowadays untenable. ''Empmc~m, thou h it persists, is a relic of the past without cientifi basis, and
has itself proved to be in this age of evolution relativity and quanta an
outwom and outmoded superstition," as Erro/ Harris has put it saga.ciously.is
What counts d~ubly is the fact that this knowledge dawned not only in tlie
heads of theolog1an an~ ~etaphysicists, but in the mo t prosaic minds of many
a world-renowne~ ~h~1 J.St who d_eclared himsel( unabl to soh-e the prob!em
of matter, matenalistically. Relativity has combined space and time into a
~gle_ ontinuum which, howe er, does not extend indefinitely in oppo ite
dire llons, but curv in upon itself and clo
up and i therefore finit in
extent: The waves ~present only probabililies and ther are no waves of any
material sort at all m nature, but only in the physico-mathernati al calculations of the ci ntis . fatter itseU, as the last remnant of classical mechanics
ha been r olved int wa es and the waves into mathemati aJ fonnulae .'
Thus modern micro-ph icist have out-heroded Herod! The chicf rcason for
the collapse of mpiri i m bowe er was its assumption that the world is made
up entirely of particular things and the neglect of the uni ersal lement in
ex,:,e_ri nce and tbe dogmati
lief that ~ensations aJone supply the whole
furmture of human mind. ow on the contrary, ven what was hitherto
Cf. ERRot E. HARR.Is, " ature, Mind &lt;J:nd Modern Science", London. ew York,
1954, p. 452.

716
717

�thought of as matter turned out to be something beyond the reach of physics.
The sensate answer ;o the problem proved to be entirely false.
2) The representatives of the phílosophical system which go by the ~a1:1e
of transcendental or objective ideali m endeavoured to make a contra.nw1se
answer plausible by asserting that the obje ts must conform to our thought
ther than that our thought should conforrn to the objects and the endeless
ra
conn·1ct be tween "Realism" and "ldcalism" sprang into being .and the autonomy of metaphysics seem d to be done for, at least for centuncs. .

K t' "
e 'can" revolution "as indeed radical but not radical enough,
an
op ffil
l · h'
in so far as it embraced a dangerous dogma surreptitionsly under ~g is
that metaphys1cs
w hoJe p hiJ osopb Y, namel the unfounded assumption
.
.
d can
b

be a srience onJy in the ame , ay as mathemallc or phy~cs can, ~
Y
adopting the very same mcthods of veriíication as do the s:1ences. This _has
led to any identification of human knowledge as a ~"hole w1th mathemabcophysical knowledge, to which alone objective truth 1s awarded. Tber. fore, no
rational demonstration of God s existence on the unproved prerruses,
SSJ' ble Yet on closer view the "Critique of the Pure Reason
any more po
•
'
.
·calJ th

w3:

offered nothing but a methodology of ociences employmg dogma~1
y. e
. 1 reason,, an d' by doing• so, made
'scientific reason" as 'metaphys1ca
. unposs1ble
limiting their ob1'ect to physics.
On these prerruses
there
1any meth aPh=ics
,
• •
•
•
f was
no possibility in avoiding religious agnosllC!Slll. Kant looked m vam or a
t f God resuJting from a sensible experience analogous to a matheconcep o
•
lim· ed t
matico-physical concept. He k.now only a _concepti~n of e~nence . it
~
the sensible doma.in and ignored the interior expenence wh1ch offers a ~ow
· a by the "Phenomena
ledge even deeper and more true than that game
.
. 19 .
of the classical metaphysics.Kant fell back 111 the very same
I i.: _ ·.,;
n Jllli Cl"luque
· l · tif
error which he him elf had criticized th error of the mathemahca -sc1en ic
metapbysics of the modern rationalism.

The modem rationalism contains a fa t M. F. Sciacca laid the strcsse upoedn
e
since its beginning with Descartes an element of absurd't
i y.• namely
.
.to conc
.
. aJ'I ty. an d truth of thinking even if God would not ex1st, which is conration
tradictory.

.

. wi'th K an t , God is only thinkable ' wh1ch. does not exclude
the.
In confonmty
.
. "God does not exist" as equally poss1ble and conce1vable.
0 th er h ypo thes1s
be
. the antmolllle
.
. or ' conflicts~' of the Pure Reasson would not
otherwISe
possible.
'" Gí. To this whole passage:
Milan l952, p. 77 ss. and Ivo

MJcirELE FEt&gt;ERJco SclACCA,
HoLLBUBER.

"L'interiorité Objectiue",

ow that it is in onceivable that God does not exist, by the very same
reason are inconceivable and unthinkable the series of the antithesis. And the
antinomy of tbe Pure Reason has come to and end.
If the hypothesis "God doe not exist'' la.cks of sens and is not thinkable,
the ries of the antinomie.5 which ar founded on the validity of that bypo.
the is, results equally unthinkable.
Thus the "Antinomies of the Pure Reason'' cease being compatible with tbe
arder of rcason; only the hypothesis of the existence of God and with it
the series of "the theses" comes into force.
ow, on has to distinguish gnoseology (which is concerned with the origin
and formation of conception ) from metapbysics (which is concerned with
the origin and profundity of the idea of sse.) It was the mistake of "ideaUsm"
from Kant lo Hegel (falling short of what Plato, t. Augustiae and the
genuine id alists in the ful] sens of the term de ired to have true) to identify
the whole objective knowledge wíth the rationa] discursivity, elim.inating the
original and superior knowledge offered by the intuition of the idea which is
not onJy the foundation of th discursive knowledge, but (by the act of S)rnthesis with the thinking activ.ity) fonns one o{ the constitutive principies of
the human _subject.

As was already implied in Chapter I of the essay, the idealistic íllu ion
corresponds to the realistic illusion in so far as both points of view ha e as
their common origin the idola theatri of a dogmatical identification of
reality witb the esse in itself and the equally dogmatic supposition that esse
and cogitarc oppose each other.
Therefore we can agree with Pitirim Sorokin when be repudiat the Jdeational Culture and the supersystem built upon it as he repudiated the ' ensate
Culture and y tem, as long a bis critique applies to modera "idcalism" oppo ed to the empfristic and s nsate culture and its modern "realistic" supersystem. It applies perfectly well to the alJeged pseudo-reality and p udo-value
of all that is in inferior the Absolute and appli s equally to ali surrogates and
sham equivalents o{ God but it &lt;loes not apply to the genuine idealism on
the line from Plato t. Augustine - Rosmini and to the integral theistic
sypersystem built upon it.
The study of the different forros of mysticism trengtheros the awareness
that there is an unbridgeable gulf between the "pan-enhenism" and tbe
Vedantin monism on the one side, and the normal type of Christian mystical
experience on the other side, as well as between monism and theism in general.
Therefore we way state th.e "idealistic" supersystem ( understood in the

718
719

�modern scnse oí the tenn) was dominant as a reaction against the Sensate
Culture and its supersystems and flourished, frequenlly in common or in turn
with the opposed ensate Culture, during the XVIIIth, XIXth and early
XXth centuries, whereas the genuine (not the deradent) Medieval concep•
tion of life and its holistic and theocentric systems - inclu ive of those profes.
sed by t. Thomas Aquinas aud Leibniz2 º - might well be considered as
part of an Integral Culture.
3) Thc answer to the problem what the ultimate true reality value would
be like, given by the Integral Culture and the supersystems built upon it has
as background an Integral Philosophy. We concede that -as P. Sorokin
put it- the Infinite Manifold i partly sensory, partly rational and partly
supersensory and superr-ational auu that the ronception of the ultima.te true
reality and value in its highest apprehension is typicaUy mystical but with the
reserv ( regarcling bis tolerancc toward atheism), that only the theistic forro
of philo ophy and mysticims is capable of leading us to the high st intuition
possible, whereas Lhe atheistic agnoslicism refu s to think lo its con equent
end, stopping the thought and the apprehension at the last but one reason
( offered by the sciences ) without advancing to tbe ultima te reason ( offered

by the metaphysics) of esse.
We remember that the idea of e se excludes by its own na.ture ,ali adequate
finite object and that man comprehend ali things by the idea of esse though
without comprehending the eing in itself. Thus man in his sea.rch for an
adequate object which should fully correspond to the idea of essc, thinks
alwa s --even unconsciously- of the bsolute i.e., he thinks of God in that
case even unconsciously or rather uperconsciousl .

phers has so far remained rather wlknO\ n in the
E
lish
ng
and ~rman speaki.ng a.reas of Europe.21

n1"t.ed

ta tes and in the

f hu . t~le philosophy of Integraü m which ack.nowledges diUerent cbanneb
~ cogmt.Jon such as sensory, rational, supersensocy, supcr-rational and rn s: al, descnb tbe true nature of reality as being manifold. Yel it ougth
o ~ . overlooked ~t other modero pioneers of an Integral Philosophy have
uffICJently
the theotropical charnctet of •th e Idea of esse w h ose
, .naJ . underlinecl
..

:ot

~ng1
mt11_1t10n ~as a prirnitive and ontologícal synthe is of Lhe human intelli encc and 1ts ob1ect) is its Objecti e Jnteriority.

B) The true

11ature

o/ Man.

~an nowadays has become the focus of philosophical metaphy ical
.
logical
and
cultural
interests.
Yet
the
r
sults
of
a.U
the
co'ncentrat
d
.
h10.
, . .
• e researc es
~to man s mbmate nature seem to ha.ve fallen hort of the expectalions laced
m them. The problem e.g. what a genuine humanism should be lik·
ak
th ·
e, se m to
m e us run e ruk of knowing always more and more about less d 1
I
an ess.
n a paper presented to the XIth International ongress of Phil
h
(Brussels 1953!,_ we h~ted at the ambiguity of a philoso~hical access ~sol~a~
~roblem equalizmg phiJosophy with the "art to lea.ro to be a man " 22 Th
15 a doubl antagonism between the two fundamental positions pre~iling sin::
the days oí Protagoras up to the present day: 1) the autonomous man and
2) tbe theotropica1 man.

! ) T_he conception of the autonomotLS man, however, can be a part of three
qw te clifferen t ideologies:

This essay thesis is in line with t. Augustine -Rosmini- ciacca: St.
Augusrine is of ten consigned to the scrap-heap · by a considerable part of
modem pundits yel to their proper damage · Antonio Rosmini - who re-disover d the radical intuition i.e. the original ontological synthesis- is of ten
, idely misunderstood and falsely declared to b a more or less important
ontologist whil t. Mírhele Federico ciacca who is acknowlcdged in all countries of the Romance tongue as one of the outstanding contemporaio/ philoso-

In a ~ensate Cullure: Due to the prologued influence of what in the
.tory of L1terature and Philosopby goes by the name of • Enli ht
,,
(S1ecle des L .
" 'AufkJ
" .
g enment
.
wruercs,
arung, ) 1 has become a matter of course to view
~an mainly as an -~mal organism whose nature best should be interpreted
~ a _p~pe~ me~~bc, physi~tic and instinctivist way. Later on, the "phvSl~~stic-b1olo!1cal m terpretallon of man's nature was completed and allegedly unproved by the Freudians and by "depth-p yd1ology." We alreadv
exposed the reasons why such an approach to the probJem tums out to be ~

.. Cf. ÜTIIMAR ANDERLB, "Die Ganzheitsiheorie" in "Zeiúclirift fur Gansheitsforschung", Vienna 1960, p. 14-15 and the sam, ''Die Monadologie G. W. Leibniz", ibid.
pp. 149-161 , and Ivo HoLt.BUBER. "La Filosofía lluminista come Madri.M della Sociología Moderna" (VI Convegno Internazionale Italo-Tedesco Merano 1965, and
tlui same: "Svolgimenti paradossali della Filo [ia nel cicento" (VII onvegno fo.

~ Cf~ Ivo _HoLL~UB&amp;R, "Michele Federico Sciaca ein Wegweiser Abendlatmdirchen
Ce,;stes' • Me1senheun-Glan (A. Hain) 1962 and the sa111.6· "Geschicht d · 1· ·
ch
Phil
·
.,
'
·
e er 1ta 1erus~r
osophzc. . . 1969, pp. 44-67 (Antonio Rosmini) and pp. 326-349 (M F
~~..

temazionale ltalo-Tedesco, Merano 1966).

720

hi$a)

,. Cf. Ivo HoLL~BBR, Philosopher c'esl apprendre a etre homme" (Proceédings
of lhe Xlth Int rnational Congress o{ Philosophy, Brussela 1953, v-01. XTV &gt; p. 7 SS ••
)

721

�deadend in general, and why espccially the Unconsc:ious-Gospel is unacceplable and un:fit to offer a plausible concept of man's personalíty.

In his famous study &lt;' ccideut and

ecessity" 23 Jacques Monocl tried to
prove man to have been a lucky hit of ature, a 'gipsy on the brink of th
niverse,, Whilst F. L. Bosehke in an equally well renowned volume 'The
Origin of Lile" ~-\ stated human life to ha e be.en the result of natural evolution -as necessary as e.g. the fonnation oí basalts.
b) In a mock Ideational Culture: At first we bave in view ali the_ partisans
of tbe modern b-ends of pseudo-idealism from Kant to Hegel and hls schools.
Wbat been said against their authors in the preceding section ( 'The trne
nature of Reality'') is obviously valid here too. Every one-sided theory of the
nature of man which reduces man's wbole being to mcr sensual or mere
rational proc~es, succumbs to the temptation of cossideríng man as an
authonomus being.
e) In a Pseudo-I ntegral Culture: With a presentiment of ~e imp?~ib~ty
to confine man's nature to a sensuoas experience or to a rational-d1scurs1ve
tbought, many an attempt has been made to open for man the door into the
realm of the supm-conscious and to make him dream the dream of selfdeification.
The study of the monistic forros of mysticism shows man ídentifying run_iseU
with the Absolute ( the individual soul being substantíally and esseno~ly
-imagined as ideotical with the unqualifiable Braha~~n) and acc~pts as final
state the isolation of hi soul in a "natural rest'', w1tnouth rhe hghtest hope
to fil) its fathomless aby$ with the trascendent God who alo11e could really

fill his soul.
Tbe highest intuitions, the flashes of cnlightenment, ~e ~ique ~nspiratio~
tbat made geniuses create their iromortal works remam bidden in a undifferentiated aesthetic continuum and in an er;o-less sphere of an anonymous
substratum.
2) Tbe pheoomenology o( the theotropical man is equally ma.nifold:
a) In the milieu of an apparently S ensate Culture~ trictly spcaking, under
this headiog there figures no genuine sensate culture any more.
What, at first sight, seem to mtensify th zoologification of the Horno
Sapiens - the evolution that in orne hundred millions of years rcachcd. the
cerebralisation of man- on closer view tums out to be equally theotropKal
.for ven thc noo-sphere coextensively supcrimposed on th biospherc, is acknow.. f. F. L. BosoHKK, ''Die her kzmfl des leberis'' (Econ.
.. Cf. F. . Bosaax1::, " Die her kimft des [ebens" (Ecoo

uJag) 1970.
ulag} 1970.

ledged to have been directed as well in its expansive ocialisation (civilisafo
d. di 'd
~n
an ~ ~1 ualisation)_ as in its compressive socialisation (totalisation and personalisat:J.on) by a pomt Omega (God}, who is tbe author and consolidator
of such a stupendous evolution. These and similar lucubrations of Th eilliard
de Chardi~ appear t~ maundering for a g neration made oí too ragged a
stuff, yet trme may, m certain limits, prove his audacious perspectives to be
however the mosl important and productive 'science.fiction" of his time.2s
It js the discontinous (be it the sudden initial boiling of heat d water, be it
the sudden psychic boling of man's boaily evolution) that the contrasts with
the c~ntinou~, an~ f~~bids to c~nsider man as onJy a higber d veloped ape,
not.w1tbstandmg lus entrance m the world without any noise" and lea es
plenty of room for a divine intervention in the midst oí an aeonic volution
that ~1as God as .its motor and consolidator. lt seems erroneous to imagine b1ology as being merely a sort of physics of the very complex and
noosph~c ~rains as the organ of collective human refle ion, by reflecting, thc
personalisation of man and his evident converging to Omega ( God) .2n
Let us, moreover not forget Portman's warning that 'the idea of derivation
of the higher from the lower, leads astray" 21 nor W. Schmidt!.s and W . J(opper~
ethnological proofs of the original theism and monogamy of the primitive

peoples_2s
. b) In the núlieu of genuine Ideational Cultu1"C: here we are again on the
lme of the genuine idealism upon which Plato, St. Augustine, St. Tbomas
Aquinas, Rosmini and otbers built their systems. The structure of this idealism is holistic and theotropical. Man's mind is not reduced to a mere rational
thought, but embra.ves equaUy the Iulness of spiritual life with its supersensory
" Whilst the theologian N. M. Wildiers (cf. thc Prefacc to Teilhard de Chardin's
"~ Phenomene Humain"} and Henri de Lubac f. ''La pensee religieuse du Perc
Te1lhard de Chardin", Paris 1962) do not doubt about the Christian orthodoxy f th
auth_or, Phili_PPf: de la Tr~té (cf. ''Rom~ et. Teill1ard de Chardio", Paris 1964~ ao:
abovc ali Dtetnch 11011 Hildebrand ( cf. "fwJan Horse in the City of God" Chica
1967) impute to P. Teilbard de Chardin to have deíormed Chrstianity witl~ a tou!~
of naturalistic monism and even pantheism duc to bis cvolutionary doctrine with
neglect of tbe digruly proper to tbe human person.
"'. Cf. P. TmLJIARO DE CBARDIN. "le Plie11omenec liumai11", Paris. (Ed. du
Seu1I), 1955, cspecially pp. 14, 15, 185, 186, 189, 203, 286 ss.

.,. Cf. .
1949, p. 10.

PoRTM.A

"Biologi.sche Fragment su einer Lehre vom Menschen" Bale

'

'

,. Cf. WJL!Ul1:'1d Sc:H nDT, "Der Urs/ming de Gottesidee", 5 vol., 'Munster i.w.,
1926, ss, and W1lhelm Koppers, " Der Urmensch un&lt;l sein Wt'ILbild" Vienna, J949, p.
35, 90, 180 and passim .

723

722

�and superrational flourishing of the highest creative energies all tending and
concentrating towards tbeir Maker.
Additional attention, sb.ould be paid to the fact that a precipitated identification of man with the animal rationale may be misunderstood, though
it was widely spread in tbe Tho:mistic culture and founded on a genuine and
therefore integral idealism which makes u class its great thinkers among
the representatives of the integral and theotropical culture.
Man's mind is to be identilied neither with reason not with will, noP with
sentiment etc., though reason, will and sentiment etc., are the forms of his
spiritual a tivity. The human mind 1 the real and living unity of all the
forros of the spíritual activity of man and thetefore we propose anothcD term
whieh should take root in "intelligence", derived Jrom intus legere. In
that sense it seems more precise to call man the m1imal spirituale (Siacca)
instead of animal rationale.
) In the milieu of an equaly Genuine Integral Culm,re: Onesidedness,
na1Towne and inadequacy is usally the reproach the p1oneers of a new
mock integral ulture make to the representatives of the pretended obsolete
theistic ideational culture. The deeper tendency underlyíng such reproaches
may become man fast by an acuter sensibility to what goes by the name
of Humanism.
ow Humanism, is in itself ambiguous too, and may play quite a different
part for the autonornous man and for the theotrQpical man. Humanism may
be synonymous with atheism. In that sense Jean Paul Sartre embraced humanism and drew the Jast consequences out of his atheistic existentialism.2 9
Leopoldo Palacios, on the contrary condcmned humanism as an anthropocentrical movement which is practically at?eistic because it puts the centre of
man in man himself wherefore every humanism seemed to him to be
inhuman on account of its being anthropocentrical and atheistic. 30 Thus Sartre
embraced and Palacios repudiated humanism for the same reason, i.e. for
having an atheistic character. Between these two contrary cultural poles lies
a whole scale of differently tinged valuations of bumanism. Perhaps Jacques
M aritain takes a just .roiddle position by accepting huroanism as the equality
of all roen, the conquest of liberty, the respect of the human person in an
'"Cf. JEA PAUL SARTRE, "L'existentialisme e¡t un humanisme", Paris (~. egel) ,
1958, p. 94: "L'existentialisme n'est pas autrc chose qu'un effort pour trrer toutes
les consequences d' tme position athee coherente".
• cr. LEOPOLDO PALACIOS, "El mito de la Nueva Cristiandad", Madrid 1952: "el
humanismo es un movimiento antropocéntrico, prácticamente ateo que coloca el centro
del hombre en el hombre mismo" (p. 59) 'mejor sería pensar que todo humanismo es
inhumano, que todo humanismo es antropocéntrico Y ateo."

organic community and the expression of 'irrrilar principles eovered with
an unequivbcal th_eism.31
Taking in.to consideration these different opinions about humanism. we
have no reason to be astonisbed that even a genuine idealistic aud th~istic
~ulture r~s that _risk o~ being judged narrow mindedly from a pseudo~te~al pomt of vrew which ca,sts suspicion on the theistic supersy tem of an
1~eabonal culture supposing in it a sort of cultural lag that ou2"ht to be overndden by a more integral oonception of the wor-ld.
..,.

!s,

a

There
however~ very considerable difference between the spurious and
tile genume concep~on of Humanism.. and lnmgration, comparable to tbat
be~e:n the ontological theol'y of the Mandukya Upanishad and that of Ghazali: _m the case of the Upanishacl the initial dogma is "the elf is Brahman"
~at 1s to say that the individual soul is conceived as being actually identicaJ
With God, ~J1ereas the Muslim starts with the dogma that God alone is
Ahsolute Bemg and that' all things perish except His face. For the Muslim
man on_ly exists at ali in so far as he given existence by God; for the Hindu he IS God and through God ali things ete.rnally.J2 We mu t hef'd i:he
consequences:
"On the premises of the Mandukya U......,,.,;.h
• •
1-'&lt;-U..I.LU'ªd there can b e no
h~üty or sense of awe in the face of an Absolute Bein:g who alone really
eXJsts and is distinct from man: there can be no sense of nullitv or unwortbj.
ness. There can be unity but there can be neither union n~r communion.
Thus the Vedantin sees himself as the Absolute, one without a sccond while
the ~uslim sees him elf as he exists essentially apart from God a pure
nothingness". s3
Well, does Integral Culture adopt the position of the Vedantin or of the
Muslim?. (We do not even refer fo the Christian position, in order not to
run the nsk of being prejudiced) . In the first case, the ideationa) culture and
its theistic supersystem look like "narrrow'' but only at the price of con. entinoto the deification of man, ie. at he price of his dishumanization. In the second
ca_se humility, understood as an ontological truth, op n ali the doors to a
wider spac and leads man to always lúgher horizons and proves itself to be
the s same to the true integralization of man by drawing the Jast consequences
from his ontologica.1 po ition.
JACQUES :t..1AruTAJJII , "Princi:pes d',me Politique Humaniste", Paris l945
and
Ivo HoLLlIUBER " La crisis dell'iproorisi.a nel'uma11esimo" (IX eonvegno'
.
I
nternanona le Italo-Tedesco) Merano 1968.
"' Herc we followed closely the exposition of this confrontation in R c. Wli'.NER
"Mysticism Sacred and Profane", Oxford 1957, p. 158.
·
..Cf. R. C_ Zaehner, 1.c. p. 158-159.
11 •

Cf.

passun

725
724

�But in that case, i. e. concecling the wellfoundedness of the thei;;tíc system
of the genuine idealism, what does the genuine Integral Theory of culture
add to all this, and why does it adopt the right of clairoing a proper denoroination?
It is, we dare say, the constant regard it pays to man's metasociological
background. The term ' metasociological'' may be introduced to specify precise/y the awareness of the constant ontological and metaphysical ke,11wte of
every social reality. Otherwise a sociology may fail to meet i1s airo on aecount
of a defective and inadequate conception underlying its object
It is consistent with an integral theory of culture to state the priority oI
society as whole to its members as to its particulars. Much confusion is due
to the neglect of distingwshing between human individual and hwnan person.
Though we cannot give here a coherent social doctrine,34 it may suffice to
underline the nec.es.5ity of awarding to the human person the ontological priority as to society, a.nd to society the holistic priority as to individuals. The
frequent violation of this simple hierarchical order caused innumerable rnisfortunes to man and society, and will do so in future.

C. How to win the day at Waterloo.
At the present time the propaganda for the would-be scientific doctrines of
the materialisti.c, empiristic, quant&lt;Pmaniac and Jibido-bound Sensate Culture
has not yet come to an end. lts disastrous consequences foPCe the individuals
into a totalitarian despoti.sm wielded by public opinion. Where faith de lines,
superstition augments. Sin as an offense of God is widely laughed at. Lacking
modemity is rather reputed as the greatest sin. In va.in genuine scientist,
world-renowned physicists ami sociologist declared empiricism and materialism
to be an autwom and outmoded superstition. It is a well .known fact that the
popular philosophies which foz,m the conceptions of life and the ideologies oí
the man in the street, are wont to display a cultural lag or limp at least sorne
decades or even centuries behind the times. What wonder then that we see
the philosophies of the "Enlightenment'' and of " Materialism" bearing in that
sense their late fruits in our days?
Now and then, though sporadic and isolat~, sorne courageous pioneers rise
and undautedly shrink from nothing, in order to pave the way ÍOl" the torch
of man's intuitional intelligence that widens to mankind mental horizons of
" lvo HoLLH BllR: "St,rache-Geselschaft - Mystik (Prolegomena zu einer pneumati.schen Anthropologie) ", Munich (E. Reinhardt) 1963.

unheard of ~di°_5ity. U~ble to refuse these intrepid champions, their impotent adversanes, qmte enVIous, frequently give the watchword to hush them up.
That wa~, for example, the case in the past witb Antonio Rosmini and not
long ago with Othmar S pann,ª 5 the bo1d and intrepid Austria:n sociologist who
Cought
. tm
· diVI·aualism and mechanism, like a pioneer for an
• . incessantlY agams
ho~stJc method~l?~ and ontology of the social sciences in Europe. In the
Uruted_ States Pttmm Sorokin, the outstancling hearld of a new integral socioJogy will, as we hope, come better off in spite of his quanto-pbrenetic adversanes ~ t are holding yet ~uential chairs an&lt;l knew how to win popularity
by ~oaxmg th~ senses and l~lling the brain.s-. We second this famous sociologist
taking exceptlon only to his tolerance of atheism which we think to be the
cancer not only of religious, but aJso of cultural Jile as a whole.3G
We drew a c]ose parellel between the superrationaJ intuitionists (rnay they
belong_ to the munber of s_cientis who, in a flash of suprarrationaJ enlightenment, .mvented
.
. and
. created. for centuries to come, or may wc find them among
the divmely msp1red mystics who excelled in the ineffable union with theº
M_aker) and the ~ortal Hidalgo of the Mancha. "Aún no ha empezado
remo ~e Do~ Jm1ote en España" (the realm of Don Quijote has not yet
begun m Spam ) once exclaimed Miguel de Unamuno. And we are tempted
to add that the realm of the intuitional intelligence will never loom al the
gloomy _horizon of our ~e. On this eartb all will obey the dictates of quantophreneuc ~d testomaruac pundits or, at best, be conformed to the guidance of the sunple reasons. We are afraid, never to experience the "lonquijotizing" of our "sanchopansa-istic'' society, we son revishingly were longing for.

~

.. Cf. ÜTHMAR SPANN, "Gesellschaftslehre", 3 Ed. Leipsic 1930 the sam G lls
haf hll
L: "
•
,
,
e, ese •
e tsp osopme 'Mumch 1928; the same, "Kaemp!ende Wissenschaft'' ena 1934 th
, e
same, ''E rkeone n·te h selbst'' , Jena 1936, the same, "Ganzheitliche Lo' ik" s l.,:b
Klostemeuhurg (StHterbibliothek), 1958. (Posthumous ) .
g ' ª · utg

we do not mean a disbelief in the dogmas of :µ¡y Christian denominadisbelief in any anthropomorphic deity, but the
negauon
a suprcmc and personal Bcing (whose personality is, as a mattcr of course
only. conceived as analogous to buman personality) as tbe terminus a quo and the
temunus ad quem of the whole spiritua1 and material universe.
F. BACON once V.Tole (De djgn, et aug, scient., 1 lo. I, par. 5) "Certissimwn cst
atque experientia comprobatwn, leves gustus in philosophia movere fortasse in atheis~
mum sed pleniores haustus ad religionem reducere" and VOLTAIIIE, who reall did
n~t exceed in religious piety: ''les athees sont pou.r la plupart des savants y que
raisonnent mal" (Dict. phil., Paris Flamarion, s. a., p. 45.).
'
MtcBELE F. SIACCA, in a succinct paper (L'Ateismo in "Diu nella ricerca umana"
Rome 1950, p. 569-617) gave an excellent commentary which classes the atheist
the "insipiens" even from the scientific and philosoplúc point of view;
Cf. the same, "Filosofía e 'Metafísica", Milan 1962, vol. II, p. 149-150.
. .. By Atheism

t1011, _oor do we mean by it thc

º!

with

727
726

�Man's concero is only to fight for the accession of Thru.th; to make it
triwnphanl is not in his lines. Yet, there is a means of vanquisbing fate: the
art of becoming ,,ictorious in spite of apparent defeats. In his urrique book
"How to win the day at Waterloo" 3., M. F. Sciacca gave us sorne precious
bints. It is the intimate va1ue of our aets that counts nal the id&lt;iliz-ed expediency'1 oí them . lt is moreover of the utmost importan.ce to mk the jump in
the practical social and political life of today and to utilize the forces, gained
by intuitional in~lligence, l:o the best of ali in this present hour which seerns to
be so decisi'1e in the world's universal predicament and plíght.
Scientific litemture abounds in pedestrian ,vorks of industrious rnedioerity
haunt.ed by the eclecticism o( m.any a would-be system, but whicb fall short of
the paramount need we have of a genuinc adequate conceptional system whi h
turns to account for the integral ontological intuition in favour of a better
understanding of socio-cultural phenomena.

By "dis-metaphysicalizing'' the scientific once again it must be brought
home to our modem sham-philosopbies: language and by ' physicalizing" the
metaphysical language, Neo-positivi-sm does its bes to make tbe language of
physics the mothcrtongue and the unique languag_e of science itselI. Man himself is anihilated and voided. God, liberty, irnmortality soul, justice, etc. are
out of his thought and declared to be mere words lacking any sense. 1othing
remains but the "grammatical rules" of Carnap fue "physical languagc" Ncurath and the "conduct'' of Watsón. Their lines run into a stubborn antimetaphysical idiosyncracy: there are no eternal problems, because there are no philosophical problems at ali. Those questions which are caUed pbilosophical have
no sense, for philosophy is nota theory but an activity. Consequently, tlie sole
task of the philosopher is to convince would-be philosophers tbat philosopbical
questions are not real questions, and those. that claim to be philosophica1
propositions are meaningless "to preve_n t people", as professor .Ayer put it
'from committing an intelectual nuisance".
The cogency of these argu.ments depends upon the a ertion that the complete body of natural science exausts the totally of true propositions· bur
that assertion is a dogma lacking ju tificatiop. and so is without &lt;;laim to. our

=~r\ c;:ent_ion; so we_arrive finaly at the par~oxieal conclusion that the
0
ucbve. reasorung, proceeding by necessary logical steps depend
1.
u tnnately upon arb1trary .linguistic convention.

The world Wittgenstein tells us is evel'Vfing that is the
. th
.li
of facts
d
.
•, ~.
case JS e tota ty
, ~ can be analysed mto atomic faets (Sachverhalte) which are
mutually
mdependent and each of which can e1.ther b e or not be the case
.di
wr out affectíng any of the others. Consequently they cannot be inferred ~ne
from anothe.F.

~e picture th e f~ts ~ ourseleves and the pictures are said to be models of
r:ality. _Such a logi.cal p1cture, Wittgenstein says is the thought of the fact
p1ctured and he apparently equates thinki:no- with ·
· ·
f h
·
his T
(3 0
°
JIDagmmg or e states m
ractatus . 01) : 'An atomk fact is tbinkable" - means.. we can ima. .t',

gine l

.

The doctrine is self-dest-ructive. It is itself a thory and d
b 1
1 .
~~eq~~
nat'."'1. sc1ences, a metaphisical theory standing in ev-idence againrt what it
maintains. ( Errol E. Harris) .

Tb~ ~emand that we should compare the sen$e of tbe proposition with the
f~ct J.S ~tself nonsensical, for the sense of the proposition is the fact, as we
pictnre it. We cannot compare the fact as we picture it with the f t
· ·
in itself.
ac as 1t IS
The attainement of per~~p.ttral a~urance is never simply a matter of sensing,
but depends on the acqws11Jon of a systematic body of evidence jt is consequently quite impossiblc to veriíy material object-propositions by reducing
them to basic propositions as the positivist theory demands.

~ hypothetical propositions ~e incapable of verification in the manner reqfwred, all empirical hypotheses are, follow:ing the natw-e of the case, ruled out
o court.
. Wittgenstein, hirnseli seemed to be aware of the metaphysical character of
his statements, though not of the consequences to which it ought have 1 d h'
: r he admits that his _propositions are senseless and exhorts us to thro: a,:;
e lad~e~ upon which we have clirned. {Tractatus Logico-Philosophicus

credence.
In short, the basis of the assertion is a theory expressed in propo itions that
do not fall within the domain of science, a theory whicb would normally be
called philosophical. It is, in fact, a metaphysical proposition and must stand

6.54) \o\ hich ladder? One thal has never existed? If the propositions of the
Tractatus are senseless, they provide no ladder upon which to climb.

or (ali with metaphysics.
Moreover, language is held to be a mal.ter of convention, and in the main of

met.ap~&gt;:51cal att.itude- advocated the dogmatic assertion that only verifiable
prop_os1tions have sense and then denied tbe possibility of verification to meta~hysical _Pro?ositions.
i_s !"volved in_contradiction equally with Wittgenstein,
vhen reJecbng tbe poss1b1hty of a philosophical theory of knowle&lt;lge, bnt for

"' CI.

728

MlcErELE

F.

SCIACCA,

"Come si vince a Waterloo'', Milan 1957.

. Carnap. wh~ avoi~ed cornmitting himself explicitly to any metaphysical doctnne -r:JectJng_ W1ttgensteine's philosophical niliilism but retaining bis anti-

H?

729

�. bil"ty
1
.
· · insistence o.n ve rifta
ª the test. of
his own doctnne assumes one ~ its .
ption which alone prov1des
tha
th resides m sense-perce
'
meaning and holds
t tru
. h alone ropositions can be ver-ified.
evidence and by reference to whic
. p th deceptive sleight of hand by
Thus we must be on our guard agamst e
ke real problems seem to
.
.
th e fonnal mode can roa
which translabons
mto

When commenting the great succcss of a recent book which Michel Foucault
published - "Les mots et les choses'' "(The words and the things''), Paris
1966 - Jean Paul Sartre put the stress upon the fact tbat to repudiate historJ'
is a dominant tendency in the attitude of the young generation; no wonder
thercfore that an author is applauded who holds man to be an invention hose
recent date and perhaps near end the archeology of our thought easily exbibits.

disappear.
. sh
the influence of Hume to só marked
Professor Ayer whose doctnne owsuld bardly fail to notice it, adopts th_e
a degree that even a casual reader :
ta hysical propositions are unvenposition of Wittgenstein and Carnaphe ;:::be~ the history of pl~losophy as a
fiable and therefore seenselees and"
.
mplete and defin1te account of
·
¡
¡:s"
h ttempt to g1ve a co
. t
"parade of ponti
w oa
hiloso hers of his ilk are at pams o
.
lity whereas the modero P
P
ultimate rea ,
.
f. t" ,,
. ds
this l . t reality IS a IC ton .
show that
u tima e
bl
f knowledcre of other mm '
Thus "the problem of perception ~e pro em o d
on ~ve been regarded
. gnifº
f moral 1udgments an so
.
the question of sin
icance o .
t be in two places at once" lS not an
. ,, E g " a thing canno
as purely semantlc . . .
. 1·
. tic because "it simply reco rcls.
15
··
mgw.s n..:ons the propos1t1on
· · th at
empirical propostbon,
says Ayer' but
.
bal
conve u
'
ul f rtam ver
the fact tbat, as a res t o ce
. al
tactical sensefield is comparable
· the same vtSU or
two sense.contents occur m
bel
to the same material tlúng".
with the proposition that they
ong .
·1· t the philosophy of the
these 1tems fami iar O
E
We dwelled on purpose on
. '1 the critique et forth by Errol .
so-called Vienna Circle and follo~~d m~ ~ p sible to solve the problem of
.
.
h
that it is quite im os
.
H arns ss m order to s ow
.
t ph'llsical point of view.
d H" t T"' from an anti-me a J
•
d
Spirit, Worl an
is o J
• l
. l backoround of modern zntefor a metasocio ogica
~
. 1 th
If then we ask once more
. l . l" to specify prectse y e
. th tenn "metasocio ogu:a
.
gral Culture - proposmg e
. 1 d metaphysical keynote of every soaa1
awareness of the constant ontolog1ca anh
blem o/ what the ultimate true
reality we have this first of all to put t e pro
. l"k 39
•
)
reality-value is i e.
· that the superrat1ona
. ortance to state once aga.m
lt is therefore of utmo5t lillP
. . .
lativism is on the contrary
· ·
ay to subJeCtlV1.SIT1 or re ·
'
·
intuition far from givmg w
th
as we have been setbng
h
by e name paving the way towards w at
d acts as a paramount base to solve
forth- of the "Objective Intenonty an
the concrete problems of the present day.

?º~ "

• Cf.

ERROL

E. HARRrs, "Nature,

M" d and Modero Science'', London and
m

ew

York, first puhlished in 1954.
. l . 1 Background of Modern Integral Cttl• Cf. lvo HoLLHUB~R, ''The Metasocio _og,cla Congress of Philosopby, Vienna 1968,
.
ture" (Proceedings
of t h e XIVtb Jntemauona
Vol VI ., p. 293 ss.).

730

We stick therefore to tbe contrary point of view, i. e. that we have rather to
concentrate our mind on history.

In the entagled pligbt of tbe political situation of the present day, ali of
us - 1 dare say- must feel awakaned to social and political responsability. For
not only the European Culture but the peace of the whole world is a stake.
FoUowing tbe catchword of Abraham Lincoln 'If we could first know where
we are, and wither we are tending, we could better judge what to do and
how to do it" we regard it as a first duty to aim at a necessary Revi.rion of
Contemporary. History and to deal with the ideological causes of unrest in the
world and not only with its symptoms on the social and política/ surface.

In 1947 James F. Byrnes published his sagacious volume "Speaking Frankly''
which opened the eyes to many a narrow•minded pundrit of Roosevelt's dique
that was digging, first imperceptibly but nevertheless efficiently, tbe grave of
Europe. lt is hight time that anotber expert has the cour-age to "speak frankly''
once agam.
It seems that e. g. Wilhelm Ropke with his book "Jenseits von Angebot und
Nachfrage" (" Beyond supply and demand'') ( 4th ed. / Zurich-Stuttgart 1966),
James Burnham with his "Suicide of the W est" ( ew York 1964 and Russel
Kirk with
volume "The Conservative Mind" (Chicago 1958) paved the
way for a social self-examination of Western Culture: especially Burnham's
statement that liberalism fosters the idiology of Western Suicide and Ropke's
statement that the idolatry of an absolute mass-democracy careless of the
highest moral principies and of the natural law, is responsible of the social and
culturaJ decline of the West, ought to be brought home to everybody who
feels himself inspired with the goal of a just and world-wide peace.

rus

The author of this pamphelt is about to publish two volumes in tbe same
lines i, e. ( Questions Européennes) La pauvre Clio and "Der Todesschlaf
Europas'.
For the time being, have already been published on similar subject: lvo Hollhuber "Vers une Revision des Grandes Notions Sociologiques: Les Rapports
'
du Droit et de la SocioJogie" ( Actes du X:Vllle Congres InternationaJ de
Sociologie ) uremberg 1958.

731

�the same "Revalorización de la Filosofía y Jurisprudencia amenL~das~ -1~e
· rs"ty
of uevo eon/ 1-v edesquiciamient-0 en sus conceptos basico.s (Uruve
i
xico). 1961.
the same: "Sprache-Gesellschaft-Mystik' ' Munieh/Bale 1963. . , .
Jurídico-Políticas-F1losoftcas
the same : "E;n torno a las Ideo1ooías
o·
.
~ .
.
f de la
E
SC
O,,
(Anuario
Humamtas/Uruvers1ty
o
uevo
1
U
d
O . .U. y e a . • · · ·
'

1

•

"

León/México) 1967
.
"El
E1·e
Metahistórico
del
Porvenir
Europeo"
(Anuario
Humat he same :
uevo León/México) 1968.
C
' "L O . tenza Tra azionalismo e tato Universale" (III onthe same:
a oesJ.S
.
·
Cultura) Ve. .
1e d"'ali
oestStenza e
.
'
gresso I nternaziona
"o Scrittori Cristiam:
nitas University of

LA SOCIOLOGíA POLíTICA
PoR EL DR.

Lucro

MENDIETA y

N 'ÑEz

Presidente de la Asociación Mexicana de Sociología.

nice 1969.

LA PoLÍTICA .ES UN fenómeno social muy antigiio; pero sólo cobra contornos
precisos a partir de la organización de las sociedapes humanas en unidades
índependjentes sobre el haz de la tierra, bajo una autoridad que ejerce el
Poder.
Organización social y Poder, son los dos presupuestos indispensabJes de la
Política.
¿Pero qué es la Política? 'La Poütica desde el punto de vista estático, según
G. Burdeau, es la estructura que imponen a la sociedad las relaciones de autoridad y de obediencia establecidas en vista de un interés común. En su aspecto
dinámico se refiere a todos los fenómenos implicados por la actividad que
tiende a la conqujsta del Poder o a su ejercicio".l
Esta definición es casi perfecta; pero la Política, en nuestro concepto, nunca

es estática. Aun en el aspecto puramente administrativo del Gobiemo, las
estructuras estatales varian y aquél ejerce, por medio de
Pública, actividad constante y la orienta de acuerdo con
intereses partidistas que represen~ En cuanto a la Política
conqwstar el Poden o inflwr sobre él, es, por naturaleza,
námica.

la Administración
la ideología y los
como acción para
esencialmente di-

Para C. E. G. Contlin, es "una acción de control huma.no y social", concepto
demasiado general que abarcaría inclusive las relaciones familiares privadas,
siendo que la Política tiene un canicter eminentemente público.
Una definición menos acadéinica se encuentra en el Diccionario de Sociología de Henry Pratt Farchild: ''Teoría y Arte Práctico del Gobierno". Pero
1
Ver: ALArN BIROtl. "V-ocabulaire Pratíque des Sciences Sociales. Editions Ecorwmie
et Human~". Les Eclitions Ouvrihes. Paris.

732

733

�además de que excluye las actividades políticas que se desarro~ fuera d~l
Gobierno, parece demasiado estrecha. La idea actual de la Poli.nea . e:- mas
amplia. Se refiere, en general, a una orientación sistemática de a,::t1v1~ades
realizadas por determinados organismos oficiales o privados co~ el fm. de
S1 se
eJ·ercer mediante esa orientación, cierta influencia sobre la sociedad.
. . .
trata de organismos privados, la Política es el conjunto de id~as, de prmc1p10s
d tendencias que ponen en práctica en la esfera de sus f unc1ones para conse;ir determi~ados objetivos. Así, se puede hablar de la Política indus~~al,
de tal O cual consorcio, de la Política comercial de una empresa, de la Pohtica
cultural de usa asociación de ese carácter.
Pero, la Política que nos interesa, sin desconocer Ja importancia de la que
practican las instituciones privadas, es la que se refiere al Estado _Y al Pode:
porque bajo su influjo, directo o indirecto vive toda la humanidad. ad1_e
puede esc:apar de ella. Es el fenómeno social más importante. Desde s~ n~c1miento basta su muerte, el hombre está sometido a las leyes y a la orgaruzac1?n
del Estado que se derivan de las corrientes poüticas. La po~lación ¿e. cualqruer
país es, en todo momento, a veces beneficiaria y en ocasiones vic~una de la
Política; pero ninguno queda al margen de ella~ ni uno sol~ ~~ sus integrantes
es capaz de eludirla. Quienes dicen con olímpico de~prec10 Jo n~ me meto
en Política" se refieren a que no pertenecen a partido alguno ru votan en
Ja,s eleccion~, ni se interesan en los acontecimientos de ord:~ público; ,r_ero
si esos tránsfugas de Jos deberes cívicos no se meten en Política la Política,
quiéranlo O no, sí los somete a su poder ineludible a través de las ley.es labora~es,
tributarias, de reclutamiento, de educación y de tantas otras que rigen la v1.da

nacional de Ciencia Política que desde entonces viene especulando sobre la
materia.
Sin embargo, la Ciencia Política o Politología, como también
llamarla, aún no se configura de manera definitiva.

se pretende

"La Ciencia Política, dice el profesor brasileño Paulo Bonavides en un libro
recién publicado, es indudablemente aquella en dond las incertidumbres afligen más al estudioso"? En realidad ni siquiera se ha llegado a definirla satisfactoriamente. Todo lo que a ella se refiere es ago y confuso. Alain Birou, por
ejemplo~ expone varias ideas sobre esta debatida disciplina resumiendo las de
eminentes autores, como Geo.rges Burdeau, Maurice Duverger, Frani.oise Gognel, Alfred Grossen, Karl Manheim y Jean Meynaud; la define diciendo que "es
el estudio de las diversas dimen iones de la Política en general"; pero, consciente de lo endeleble de esa definición, agrega que: "En su objeto entran: La Historia Política, el estudio de las doctrinas, de Jas ideas y de las Instituciones
Políticas, Derecho Constitucional, formas de Gobierno y de Administració,n de
los Estados, relaciones internacionales, etc." Enumeración que, como se advierte
desde luego contiene temas que son objeto de ciencias ya constituidas, de donde resulta que en todo caso la llamada Ciencia Política no es otra cosa que una
enciclopedia o una síntesis de todas ellas.
"Para otros, de acuerdo con las enseñanzas del mismo autor, debe ser ob1·etiva,

la base de una Política que reemplace a 1a Política Empírica t:radicional".:i
Paul .Janet en su admirable Historia de la Ciencia Política afirma rotundamente: "Existe una ciencia del Estado y no de tal o cual E.stado, sino &lt;lel
Estado en general, considerado en su naturaleza en sus leyes en sus principales fol'mas. Esta es la ciencia que yo llamo Filosofía Política". Como se ve
hay aquí evidente confusión entre ciencia y filosoña. Alain Birou refiriéndose
a esta última, considera que es: "Una reflexión sobre la naturaleza del Estado,
del Poder, del bien colectivo que debe guiar la Constitución y el jercicio del
Poder (Etica Política) y tratar sobre las mejores formas de Gobierno. Es
decir, en sus dos acepciones como ciencia objetiva y como filosofía, la ciencia
Política viene a ser algo así como un vademécum del gobernante preparado
por científicos sociales y filósofos.

del hombre en la sociedad.
En este dominio universal es en donde radica la importancia enorme de la
Política para el ser humano y por eso, desde tiempos remotos, ha si~o objeto
de )a atención de los filósofos, de los juristas, de los intelectuales dedicados al
ális·s de las cuestiones sociales e igualmente de los artistas que en la novela
1
: el drama, en la poesía épica, en las canciones y en la versificación s_atírica en el mural en el cuadro de caballete en la estatuaria y ea la caricaeternizaron' momentos historicopolíticos o dejaron en símbolos
cesibles, como por ejemplo, en La oc.he y el Día, de Migue! Angel,_ tes~oruo
de sus ideas políticas. No es así extraño que el pensanuent~ . ~entilico se
haya ocupado y se ocupe también de Ja Política con el propos1to loable_ de
hacer de ella una ciencia. Los esfuerzos que se han reali7.ado y se reahz.an

¿Pero hasta qué punto los pacíficos intelectuales de gabinete pueden dirigir
a quienes ejercer el Poder? Paul .Jam:t afirma que: "En todos los tiempos
hubo escritores filósofo que, sin haber tomado parte en los cargos públicos
o habiéndolos desempeñado, ocuparon los ocios de su vida privada en inves-

en este sentido son múltiples.
La UNESCO en el año de 1949 convocó a una reunión de personas dedilas Ciencias Sociales de todo el mundo a la que tuve el honor de
ca d asa
- ., I
·
concurnr, representado a Me'X1·co, para fundar , en París, la Asociac1on nter-

Río de Janeiro G.B. 197-2. Página 19.
• ALAIN Bmou. Op. cit.

tur;

734

~om3:-

i

PAULO

BoNAVIDES.

"Ciencia Política". 2a. Edición, Fundación Getulio Vargas,

735

�tigar los principios de la Política. Creyéndose alguno , agrega, en el deber de
encontr-ar disculpa a tales empresas, Maquiavelo, que tenía tanto derecho
como el que más en el mundo a tratar de estas materias por haber tomado
parte personal en los mayores y más importantes negocios públicos de su
tiempo, se pregunta en la dedicatoria de 'El Príncipe" a Julián de Medids,
si está permitido a un particular el dar lecciones a los gobernantes y responde
con gran ingenio que aquellos que se halJan en los valles pueden ver muchas

"No existe' dice earlos Ollero una e·
. PoJíti
,. ·
. ·
,
1encia
Cienc1asPoliticas. Com0 af
K
ca smo un conjunto de
.
urna apeimans "se cualifi ,
, .
c1a que tenga por objeto el E tad
cara pohtica toda cien.
s o, su naturaleza su tru
IUiento, sus relaciones c0n otros grupos soc· I
, . e ctura, su funcionacomo en el exterioJl sus relac·
ia _es colectivos, tanto en el interior
los mclivid
,
f actores humanos econo'..,..; iones con
.
uos, asi corno también los
•
'
uuCOS y SOCJales qu
di
·
existe)'lcia. 5
,
e con c1onan y determinan su

cosas que no son notadas desde ]as alturas" .4
Cierto; pero no lo es menos esta otra sentencia cargada de ironía: "Nada
es mejor, para saber lo que se debe hacer en el Gobierno, como estar fuera
del Qobierno", porque en efecto, cualquiera, en la tertulia de café o en la
placidez de la sobremesa, sin más que apurar un poco su sentido común, que
al decir de un escéptico es el menos común de los entidos, puede plantear
soluciones a los más graves problemas que confrontan los hombres de Estado.
Pues así a la distancia, en el valle para usar el léxico de Maquiavelo, todo
parece fácil. olamente el gobernante que conoce los recursos con que puede
contar, que se halla bajo presiones de políticos y de grupos, luchando con
intriga , precaviéndose de traiciones, tal vez bajo amenazas internacionales,
sabe por qué no hace lo que a todo el mundo le parece que debería hacer

Pero, •·si no haiy Ciencia Política, eso no qwere
.
dec ·
paradOJtco. que no haya Politi
. tíf.
lf, aun cuando resulte
ca
cien
1ca
Esta
se
d .
ta reas administrativas se emplea 1
. :
a siempre que en las
l
• .
n as c1enoas y las t' ·
.
as cienc1as fisicomatemáticas
1 1
.,
ecrucas sociales y hasta
para
a
p
aneac1on
de
los
t b •
se trata d e realizar los fines del Estado.
ra aJos con los que

en detenninados momentos y ~obre ciertos asuntos.
Acaso la verdad esté como siempre, en el término medio, en la s'tntesis para
usar una expresión de la dialéctica cara a los Hegelianos. Ni quien ejerce el
Poder es omnisciente por ese solo hecho y rodeado como está -en la ma.yoría
de los casos- de una muralla palaciega, no puede darse cuenta cabal de ta
r alidad. Quienes están fuera de ese círculo dorado, en el valle, sí la conocen
porque viven en ella. us intelectuales la presentan en artículos periódicos, en
libros, en la cátedra, en la tribuna proponiendo soluciones más o menos factibles· pero sus voces raramente llegan hasta quienes debieran oírlas se
estrellan ante la muralla antes aludida. Seguramente que una mutua compenetración de estas dos situaciones sería la clave de todo buen Gobierno.
Hasta la fecha, como decíamos al iniciar este ensayo, no ha sido posible la
creación de una Ciencia Política ni se la ha llegado a definir satisfactoriamente, ni menos aún a establecer- su contenido propio, intransferible, pues no hay
nada de lo que e pretende que la constituye que no sea objeto ya, desde hace
mucho tiempo, de otras disciplinas cientificosociales, como el Derecho Constitucional, el Derecho Público, el Derecho Administrativo el Derecho Internacional, etc.
• P1.uL

J.ANET,

Historia de la Ciencia Política. Edición

D. F. Tomo 1, pág. 7.

736

ueva España, S. A. , México,

Este aspecto científico de la p Jíf
Ciencia Política con la que
~ icad es algo completamente di tinto de 1a
etermina · ífi
hacer el gobernante y cómse dqmere
b h
r c1ent camente lo que debe
,
.
o e e acerlo Aun sie d
.
como mteIVendría el factoJl perso al l
. .
n o esto posible en ese
del propio modo que en todo hacn '. a :f~pac1dad la ocación, la habilidad
.
er c1ent1 1co. De ah'
,
d iosos de esta materia la Políti
.
I que para muchos estup
.1 p ,.
ca no es 1.ina ciencia sino un arte
ero s1 a olítica es ciencia o arte o a.roba
.
algo que no interesa cuando m
, ah
s cosas al propio tiempo es
,
enos por ora a I S . 1 ,
'
logía, 1a Política es un hech
ial
.
'
a ' OClo og1a. Para 1a Socio.
o soc , o meJor. un co 1 . d
relativos al Poder y a la estru tu
f
. . . mp eJo e hechos sociales
.
c ra y unc1onanuento del E d
ciones con la sociedad correspondiente de
d
,
,sta o en sus relaversal.
ca
pais Y con la sociedad uni-

ª
a·

En la realidad de las cosas como ya hem
una orientación, un sentido y como tal
~s icho, la Política es, además,
. d
consatuye una fue,rza
.
1
a a soc1e ad en forma prácticamente ineludible.
que se 1II1pone
En otras palabras, la Política atraviesa por dos f
constructivo de las estructuras del Estad
1
ases: una ~ la de carácter
funciones de esas estru turas
1
.dº y a otra la de onentación de las
en e sentJ o que les imprime l p d
La organización del Estado y de la Admin.JStrac1on
. , P'bre o er.
magras de la Política que ofrecen un asp t s:
• u ica, son creaciones
ec o J.ormal nnp ·
q~e ver aderamente vale, lo que les da vida
l
, . r,es1o~ante; pero lo
onentación.
' es a poltttca S'Cnt1do. la política

a

1m agmemos,
.
para comprender esto que un
bl
de vicisitudes históricas se organiz
pue o después de una serie
a pe ectamente en Estado monárquico abso-

rf

. • CAR;?s

?LLERO

"La Polltica., Deber

y

Derecho del Hombre"
"
.
, en 'Revista de Estu -

dios Polib.cos '. Julio-Agusto 1957 · Madrid . Espana.
-

737

�luto de acuerdo con leyes precisas; nna vez constituido, sus leyes constitucionales valen relativamente poco, sólo sirven para conservar su forma, están en
el papel, pero no completamente en la realidad. Lo que le da realidad es fa
Política como sentido que orienta sus actividades de acuerdo con un impul¡¡o
que, en este caso, se origina en el seno mismo del Poder. Así~ a pesar de lo
que digan las leyes absolutistas que le sirven al Estado de base aparente, puede
verse llevado, por aquel impulso, a desarrollar sus funciones de manera liberal
y generosa. Contrariamente, un Estado monárquico en el que el Gobierno se
encuentra limitado por una Constitución, no obstante ella, quien tiene el
Poder en sus manos puede orientarlo políticamente hacia la dictadura. Es por
esto que hace muchos años en un brevísimo ensayo, referimos la política al
modo como se conducen las diversas instituciones y los varios grupos sociales.
Con este amplísimo significado, diremos, para definirla, que la Política es
cuanto se refiere a fa estructura y funcionamiento del Esta.do ; pero fundamentalmente la orientaeión real, práctica, viva que adoptan, para nonnar ¡;u conducta, el J&gt;oder y los grupos e instituciones en un sentido y con finalidades
determinadas por un complejo de circunstancias y de factore sociales.

Así considerada la Política, tiene un carácter ambivalente. Ofrece dos aspectos distintos en esencia y, sin embargo, estrechamente ligados: uno lleno de
majestad y de autoridad que se refiere a la realización de los altos fines del
Estado y al ejercicio del Poder con base en la ética y en la justicia. El otro,
es el de la lucha ¡,or el Poder en todos sus niveles y por su orientación en
cuanto tiene influencia sobre las más importantes actividades de la vida colectiva. En el lenguaje común, se llama. a la primera Política de altura y a la
otra, con cierto desdén, politiqueríaJ pa.ra restarle impor.tancia; pero nada
es menos exacto porque sociológicamente sí la tiene y en gran medida.
Si se quisiera personificar dejando correr la fantasía los dos aspectos de la
política en una sola fi~ra, ella sería semejante a )as del Olimpo Griego.
Aparecería como una diosa de serena belleza con una varita de virtud en la
diestra y en la otra mano una máscara de expresiones cambiantes para llevarla a su rostro de vez en vez mostrándolo en ocasiones con falsas sonrisas,
otras, con gesto de perfidia, unas más acogedor o terrible.
Acaso los símbolos de estos dos aspectos de la Política sean, como opina
Paul Janet: Platón y Maquiavelo: "El maquiavelismo, dice, consiste en una
política caute1osa o violenta, según se necesite, ora oculta ora descarada y
que emplea con la misma complacencia el hierro o la crueldad, que el fraude
o la traición. En el extremo opuesto, agrega, está el Platonismo que subordina
absolutamente la Política a la moral, establece que la virtud es el fin tanto

del Estado como del individuo y pone el G

Y de los Filósofos".&amp;

obiemo en mano de los sabios

Hay, pues, una Política que pe ·
h
d
de los fines del Estado a l
11 rstgue onra, ~ente la mejor realización
,
a que amaremos Polttica Estatal
tra
llegar al Poder, so tenerse en él o en infl . 1 desd f
' y o que, para
toda consideración ética. La 1laruaremo
e _u_era, obra al margen de
éstas arbitran
la .i...
s o hca Militante. Denominaciones
as por
po.ure?a. de la termi l , d l
· .
pero indispensable
.
no ogia e as C1enc1as Sociales
8 como puntos de referencia para toda inv
•
· .,
'
d10 sociológico de la Política. Estos dos
,~bgac10n y estu~
repetirlo están , ·
.
aspectos de la Pohbea, es necesario
Política ,Mili mtllhamente ligados. La Política Estatal que no se vale de la
.
tante para defenderse y perdurar se demnnb
. , .
Justa que sea y fa Politica Militante q
'
. a por c1enfifica y
ue Ul)a vez conqwstad
l Pod
logra que éste cumpla, aun cuando sea en , .
1 .o e
er, no
se d .
En
.
mlDIIDa parte, os f mes del Esta.do
esmtegra.
esta ambivalencia de la Política una sociedad se b
f .,
~demente cuando la Política &amp;tata! domina sobre l M. ili'
ene ic1a
a
tante Y' se perJudica en grad o sumo s1. acontece lo contrario.

u; : .

De
del estudio· SOCIO
. l'ogico
. d e 1a p olíbca
.
, aquí
1 f' se deriva la, importancia
.
segun a ormula brevtslllla de Paulo Bonavides "El infl .
' pues
tico puede eJ·ercer sob 1
. 1
_
UJO que el factor políre o socia o viceversa es ] , 1 d
Política'.1
'
e nuc eo e una Sociología
¿ Qué puede esperarse de esta Sociología así concebida? No
.
nes se desilusionan de la Sociología en general
.1
son pocos qwe.
, •
porque no l ega a prescripciones
preasas y practicas para resolver los problemas sociales Estos
, ti
.
que el fin de la ciencias es el conocimiento mis
d. 1
escep ~s Ignoran
su val
di
mo e o que estudian y que
_or ,ra ca en ~ue pone el conocimiento logrado al servicio del hombre
q~e, sm el, no ~dría desarrollar todas sus posibilidades en el mundo en que
~ve
en_ ~1 uruverso. o, la Sociología Política, del propio modo ue l
ciencias
fis1comatémáticas
y las ciencias en general no d a recetas para
q
as
·, E
.
la
accion. s, por eJemplo, como la Geografía (aun cuando I 'ímil
muy exac
· to ) que en una d e sus partes se concreta a mostrar todes 1 nosea
de la s~perficie terrestre, los valles, los bosques, los desiertos, lasO:e:;;;;c:
montañas,
,
d e ben apro
,
ch
Elos volcanes, los ríos, las cañadas, etc ·, sin d.,r;~
= como
ve_ arse. s al estratega a quien sirve ese conocimiento en una re . , d
Illlllada p
vilizar'
fu
gton eterara mo
sus
erzas y preparar Jas batallas en ti
d
•
• en be'mpo:;
·
guerra·, es a J mgeruero
de paz a quien m,,a en ¡ ¡ empos
nifi" •r e
de los
·
d ,
le&gt;P a · cac1on
.
cammos y emas comunicaciones que favorecen a Ja indust · al
c10, a la cultura; es al gobernante y a la iniciativa privada' ....... qnalll_,enesc~mdi~r10 ca

!

ª

e PAUL JANET. Op.

cit. P. 15.

' PAULO BONAVIDES.

Op. cit. P. 37.

739
738

�las posibilidades de explotación de los recursos naturales en beneficio de ]os
pueblos. Así, la Sociología Política, cuyo contenido es más vivo y complejo
porque está integrado por acciones e interacciones humanas, debe concretarse
a poner al servicio del gobernante y del político y de todos los interesados en
el universo social, los resultados que obtienen quienes la cultivan en la investigación y el estudio de las siguientes materias que forman los puntos fundamentales de su contenido según Max Weber y otros autores: La organización
y funcionamiento del Estado y sus relaciones con la población. El aspecto formal e intrínseco de la burocracia y sus proyecciones sociales. L a naturaleza
del Poder. La formación, la organización y la actuación de las diversas clases
de partidos y su influencia sobre la ciudadanía y el gobierno. Los procesos
electorales. La opinión pública, las corrientes que la originan y su valor político. Los grupos de presión de todo género, lí&lt;;itos e ilícito . El liderazgo. El
conflicto y la cooperación y las tensiones sociales. Las ideologías y las utopías.
El inconfonnismo social. Las revoluciones. El golpe de Estado. Las técnicas
y las estrategias políticas. Las relaciones entre la moral y la política. La situación de las minorías. Las diversas clases de Política: agraria, aistencial demográfica, penal, sanitaria, económica, administrativa, etc. que se desarrollan
dentro del Estado a través de sus órganos especializado¡¡.
Y todavía es necesario agregar las sociologías políticas nacionales que aun
cuando deben ocuparse de los mismos hechos que encara la ociología Polí.tíca
General, tienen que hacerlo mostrando las variantes, los matices que en ellos
impone la idiosincrasia de cada pueblo, su situación económica y cultural, su
composición étnica, sus antecedentes históricos.
Esta es apenas, una enwneración incompleta de las principales cu tiones
que debe investigar y estudiar la Sociología Polttica en su realidad social
entendiendo por ésta, comq enseña el gran sociólogo belga Claudia LeviStrauss, representante del estructuralismo sociológico, no sólo u expresión
aparente, sino su trasfondo oculto. El polítioo, el gobernante, con ese conocimiento, estará mejor capacitado para desal'rollar sus actividades y para, como
dice Paul Janet, "tratal' a los hombre tales como son, a fin de conducirlos,
poco a poco, a lo que deben ser''. 9
Seguramente no resolveremos todos los problemas que entraña la Sociología
Política; pero será un esfuerzo más en la cadena de esfuerzos que viene desde
las varias escuelas filosóficas de Grecia, desde Platón y Aristóteles, a través de
los pensadores de la Edad Media y del Renacimiento y los grandes filósofo
y sociólogos contemporáneos basta nuestros días.
Mucho se ha logrado ya en el campo de la investigación y de la especula-

• PAUL )ANET.

740

Op. cit.

P.

4.

ción Y si ese mucho no se traduce siempre en realizaciones enturosas de la
Política, ello se debe a la falibilidad de quienes en las diversas partes del
mundo han ejercido y ejercen el Poder y a los factores personales e irracio.
nal:~' imprevisibles, imponderables, que intervienen, a veces, en las acciones
políticas y que escapan a todo intento de aprehensión científica.
. ,se debe también a la pasividad e ignorancia de las grandes masas de poblac10n, pues_ aunque_ se supiese sin temor a equivocarse, opina Janeta, con base
en la r~dad social descubierta por la Sociología, agregamos nosotros, qué
es lo meJor y cuál la verdad en Política, así y todo, aún habría que consultar
l~ aptitudes de los pueblos, las costwnbres y los medios de que pueden
disponer para hacer el bien, porque, agrega este concepto lapidario: "las leyes
Y l~s. mecanismos políticos no son otra cosa que puntos de apoyo para la
debilidad de los hombres, el principal resorte está siempre en el corazón".10

OTA. Este trabajo fu.e leído por su autor en la sesión inaugural del XVIII e
. al d S .
,
ongreso
ac1on
e oc10log1a en la Torre de Congresos del Centro Vacacional de Oaxtepec
1
Morelos, el 16 de octubre de 1972).
(

16

PAUL JANET.

Op. cit. Pp. 22

y 28.

741

�Aplicando esto a nuestras necesidades, las reduciría y e to mejoraría nuestra
prosperidad.

ASPECTOS HUMANOS DEL DE ARROLLO ECONOMICO
Por el DR. C. A. C~NlXJIBTER.,
Profesor de Econonúa de Andrew
Wells Robertson. Allegheny College,
Mcadville, Penn. (Traducción del
Lic. Alberto García Gómez ).

EL DESARROLLO ECONÓMICO tiene varios y diferentes aspectos humanos. Por
principio, están las necesidades humanas que son I corazón de la materia de
todos los problemas económicos.
Las necesidades humanar como el corazón de la materia

. Cuál es realmente el problema con los países que tienen dificultades con
su ~esarrollo económico, los así llamados "países en desarroll~"? Que sus medios no son suficientes para cubrir las más esenciales necesidades . humanas.
El problema es que hay una relación desequilibrada en;1"e. las _ne~~1dade~ humanas y los medios para satisfacerlas. El de_sarrollo econom1co s1gnif1ca me1orar
esta relación. Sin embargo, lo notable es que é-sta puede ser superada de do

Ahora bien, es obvio que una población hambrienta no pueda satisfacerse
en esta forma. Pero en otro aspecto, tenemos que admitir que aun en los
países en desarrollo, muchas de las necesidades humanas están basadas en lo
que se llama el "efecto demostrativo''. fütc "efecto" es Ja inf1uencia .sobte
nu.est:ras propias necesidades al ver que otra gente tiene satisfechas determinadas necesidades. Este "efecto demostrativo" juega un papel muy :importante
'en los problemas del dru;arrollo económico de los países en desar.rollo. En Jugar
de construir una base para satisfacer las más elementales necesidades humanas
l01J países en desarrollo se inclinan muy a menudo a emplear sus escasos medios
para toda clase de nuevas y no muy elementales necesidades que fueron creadas por el "efecto demostrativo". Y aquí., en realidad, e tamos toe.ando el corazón de la materia de muchos problemas económicos. ¿ Por qué es frecuente
tal problema en la gente pobre y en los países pobres? e debe a que gastan
sus limitados medios en una forma, en que no están satisfaciendo sus más
elementales necesidades. Gente que viv.e ocialmente a nivel muy alto; gente
pobre que compra un aparato televisor o una aspiradora, pero que no tiene
dinero ex-cedente para comprar su comida; países que gastan mucho en equipos militares, . en grandes proyectos ostentosos pero que no tienen dinero
sobrante para mejorar la situación de sus viviendas ppbxes, para ayuda de su
gente vieja y enferma, o bien para el acondicionamiento de albañales y otro.,;
equipo de higiene elemental .

2. Reduciendo Jas necesidades humanas. Asumiendo que la rela~ión necesidades/coas es de 100/10, entonces esta relación puede ser me1orada de

Es por esto que debemos considerar la relación entre necesidades y cosas
c;uando tratamos sobre desarrollo ecwnómico. Dudamos de si Ja actitud del
hombre en la India&gt; quien se interesa. más contemplando y escuchando la voz
de Dios, que en saber qué clase de cosas matel'iales tiene, o de los mexicanos,
quienes saben c6mo gozar de la vida, sólo con disfrutar de la puesta del sol,
de sus comidas, cantando y bailando, yendo a la iglesia, al mercado; esto es,
sólo las simples cosas de la vida, no sean preferibles a la actitud del americano
con dos automóviles, botes y casas de campo para fin de semana, pero quien
siempre quiere hacer más dinero. Sin embargo, este "hacer dinero" se convierte en una obsesión y jamás t;iene tiempo para disfrutar de las cosas simples
de la vida.
La idea de que el desarrollo y el crecimiento económico podrían aumentar

~ - 10 a 5 aumentando las cosas de 10 a 20, o disminuyendo las necesi-

la relación .e ntre

maneras:

l. Incrementando los medios. Esto es normalmente considerado en el proceso del desarrollo económico.

lO -

'

•

dades de 100 a 50. Esto puede alcanzarse, por ejemplo, cambiando n~e~tra
actitud hacia el mundo. ¿ Cómo? De una mirada hacia el mundo matenahsta
( el mantenerse a nivel con los vecinos. Si tienen carro, refrigerador, etc., debemos también tener esas cosas), a ver el mundo espiritual. Podemos h~er
esto aplicando, por ejemplo, la máxima: " El Reino de Dios está dentro de ti''.

742

necesidades
cosas

• do la prosperid&lt;U1
_.l (al
en esta f,orma, re duc1en

inerementar las necesidades más que las cosas) es ta'mbién observada por el
Dr. Mishan en u libro: El Costo del Crecimiento Econótnico.1. En este libro
' E.

J. M1s1TA

, El Costo del Crecimiento Econ6mico, $tapies Press, 1967.

743

�el Dr. Mishan afirma que el crecimiento económico crea tantas. net~dades
0 más, que las que encara y además, frustra las verdaderas satisf~ccrones Y
crea necesidades artificiales. Llega a la conclusión de que la éontmua per'o'n del crecimiento económico por las sociedades occidentales es como un
secuo
'al" e
.
balance para reducir, más que para aumentar el bie~estar socf . -~roo e3em•
plos de que el crecimiento económico puede onduc_rr ~ la fru tracmn de una
verdadera satisfacción, el Dr. Mishan menciona lo s1gwente: el tJ$ar u~ aufO..
móvil fue un placer, pero desde que el tráfico ha llegado a ser mu.J m~enso
( esto es particularmente cierto en las sociedades occidentales), congest1~nes
ay tráfico ru.ido y humos han reducido bastante el placer y puede condutJ~ a
e frustración
,
'
·
lllla
de la verdadera
satisfacción. Lo rrusmo
es as1' con los radios
.,
de transistores. Fueron un placer, pero (y esto puede ser ~ás i~to tamb1en e:
las sociedades occidentales) cuando se usan muchos al mismo tie1:°po, puede
arruinar las quietas playas que antes eran plancenteras y celestiales. Edl Ddr.
. de d'IVI.dir ]as plavas
Mishan llega aun a la sugerencia
-, , en una parte, en ..on e
los radios de transistores sean permitidos y en otra en donde sean pro~b1dos.
De esta forma desarrolla la noción de separar las facilidaded como medms para
extender la capacidad de selección abierta a la gent~.
.
Como el desarrollo y el crecimiento eaonómico q1:11eren meJorar la prospe. de la re lacmn
·,
neccs,dades
debemos
aumentar
ridad y la prosperidad es materia
cosa,
·,
•
•
la prosperidad y mediante esto, mejorar el desarrollo y eJ crecmuento eco, .
poniend~ más atención a las necesidades humanas. Cuando estamos
::~:~ando esas necesidades humanas, ¿ cuántas de ellas están basad~ enhla
. ,, ' en la 1'dea de lo que otros estan adi . , en el "efecto demostrativo
tra c1on,
d ell
' tas de ellas
ciendo o de lo que otros están pensando acerca e
o y cuan
'
. les.;,
son realmente
necesidades elementales y esenoa
.,
necesidades
Otro problema acerca de esta re 1aoon
cosas
, es la forma de medirlas.
Esta relación es un indicador de la prosperidad de un país o de u~ ser humano. Un gato sabe eÓmo limitar sus necesidades' cómo llegar a satisfacer
, la
.6
necesidades
y cómo ser feliz, manifestando su contento. Podrlamos
re1ac1 n
cosas
'f ·
. este contento, pero, por desgracia, los seres humanos no lo
medir
d mam testan
r
a la manera del gato cuando están satisfechos, y por tanto, no po ~mos ap icar
. .
d
. esta re1aaon
·,
necesidades
como md1cador
e •1a
O tro método para medll'
cosas
,
.
ros eridad, seri.a medir el ahorro. Cuando un ser humano está satisfecho, cop. p
.
De todos modos esto podría ser una de las razones para
rmenza a economizar.
1 ·'
t la
,
, re
ahorrar, y podnamos pensar s1. ahí debiera haber una corre aaon en
relación necesidades y el ahorro. Si esta relación es ~ la gente podna aho-

este método a ellos.

cosas

rrar 10.
744

No obstante, esta correlación no existe. Cuando tomamos como ejemplo
que el ahorro de los Estado Unidos bajó a 4.8% del ingreso personal durante
1966, comparado con el 5.5% que fue el promedio del pe1fodo anterior 1960196§, no hubo indicación del todo de que la relación nccesid;, d es fuera más
cosas

alta du.rante 1966, comparada con eJ promedío del período 1960-1965.
Tenemos otro ejemplo: En Holanda los ahorros fueron más altos qµe en
los otros. países europeos occidentales, o que en los Estados Unidos1 perQ no
hubo indicación del todo d~ que la relación

.n~ades

fuera más eaja, .indi-

cando un más alto nivel de prosperidad en Jos Países Bajos que en los otro.s.

En consecuencia medir Ja relación

ac:c,csidad¡;s

con iderando el "contento
COS3S
· entonces emplear otro Sistema
·
ga1uno'' o el "ahorro" , no opern,. E:s necesan.o
de medición. Por ejempJo, eJ ingreso nacional per cápita en sus términos reales.
Aunque esta forma de medir tiene también muchas desventajas, es relativamente la única que puede usarse en una forma más práctica. Podemos
comparar el ingreso nacional per cápita (que és el ingreso nacional dividido
por la población de un país) de los datos de difereHtes países publicados como
ejemplo, por las Naciones Unidas.
Considerando las necesidades humanas eomo el corazón de la materia del
desarrollo económico, ya que limitándolas podría traer un mejoramiento en
la situación del desarrollo económico, esto nos lleva a otro aspecto humano:

Problemas de la población del desarrollo económico.
Sobre esto podría uno pensa.l' que si limitando las necesidades humanas en
el sentido de limitar las familias, no podría llevarse un cambio en los problemas del desarrolJo económico. Esto de litnita.r las familias, pq:rtieularrnente en
los países en desarrollo, es más fácil decirlo que hacerlo. Por otra parte, esta
es la única forma de resolver en forma drástica el problema en lm países en
desaI'rollo. Como así se estableció en uno de Jos recientes reportes anuales
ael Banco Mundia1 (IBRD): nuevos granos alimenticios y control de la natalidad, pueden salvar a las naciones en desarrollo de una pronosticada crisis
alimentaria. Entonces, es en esto que tenemos que trabajar eu ambos lados
•,
necesidad""
Com 1
·
·
,
de Ia rel ac1on
CO$aS
•
o o esta bl ec1mos
antenormente,
esto es mas
fácil decirlo que hacerlo, y por consiguiente tenemos que ver más en detalle
esos problemas de la población.
Con los problemas de la población hay una cosa notable : por una parte,
la gente está preocupada acez,ca de la, mucha población ( como en el .reporte
arriba mencionado del .Banco Mundial), y en otro aspecto, políticos y econ0-

745

�d I escasez de poblacién. Pei:o creo qu~ ambos
mistas se preocupan acerca e .

. ontinuar las tendepcias existentes.

están inclinad~ a cometer _el m:m;ele:~: grupo Jnencionado, en la pu~hPara dar pu.mero- un eJemp
d 1968 Ra::ym.ond Cartier
· M ch" del 2 de marro e
•
cación francesa Pans- at
,
ll d la población en Francj a. Compaestá preoq1pado acerca del desarro o e ,
uropeos llega a hablar acerca
- d 1800 con los otros pa1ses e
,
rando esto a parnr e
.
.
" E comparación con el desarro 11o
de 'e1 drama _de la demografía '.rances]a . . n
que Francia necesita en el
,
opeos ocodenta es, piensa
.
_.::11
en los otros paISes eur:
.
l
, de los actdales 50 llllllones.
futuro Ul~ población de 100 millones, en ugar
On p~· oit .que le taux
.
d F
is ne s01tt pas en vue. ''Mais 100 milltons e ranfa
.
r 1000 oit celui d'avant guerre
•, f
·se tombera - a 16,6 pou
'
.
de la natahte ran~a1
.
.
·
. daos cette baisst: de press1an une
. Ceux qm cr01ent trouvei
e
ou a peu pres.
.
aille t la France conunettent une grav:
issue facile aux clifficultés qw ass
n
erreur." z
.
'bió un.libro de texto a.perca
El abO!lado
holandés
A.
M.
de
Jong,
qwen
escn
t q11e .niensa d la misma
0
1 ·, en 194-0 es otro au or ... ..r
de los problemas de la pob ª.c'.on
. ul
ente en los países desarrollados1
forma a Verificó que la fertilidad par:llc armE
.
di' desde qµ.e el movi.
.
b . , aún más. sto suce o .
decayó y que posiblemente_ . aJana ,
rincipalroente más en el grupo de
miento de planeación fallllliar empero,
.,.minó las razones de esta
.
f milias de más alto mgr
o. De Jong .=1en ex-...
~· . . , d e fanu'li.as · Encontró las siguiente~:
llDlltacmn
· 1 m ás alto de vida·
Un anhelo para obtener un ruve
.

:'._~1-..·,

1
·
-~ trabajaran como ob rero s y obtu\·1e2. Llegó a prohibirse el qu: los runos de ingreso para los padres.
an dinero así ya no serían mas un recurso
r
'
.
los niños fueran a la escuela, con la conse3. Llegó a ser imperativo el que ,
ibres quienes vivían como aniu.iales,
cuencia de que los de las clases 1:1as pó
desaparecieran de la attnósfera social;

4 Las mujeres llegaron. a emanciparse más;
. , muchas más posibilidades para el entrete·u1 qup. este argumento permanezca
· , que procrear n1nos. i:,
--¡
l di
nimiento y a vers1on
. .
d 1
·~os en Nueva York, nueve
, 1 tabl lloriqueo e os run
aún válido, lo mostró e no .e. d
di, por algún tiempo, haciendo
meses después de que la electnc1da se suspe~ .º
iones y entretemnuentós.
1 d di
imposible toda c ase e vers
. .,
l'b de texto ( en el año de
Durante el tiempo que De Jong escnb10 su i ro
.

5. La sociedad mode(lla abl;l.O

' RAYMOND C ARTIER , Ou en
• ·d · g
1 A. M . DE Jorm, I 111e1 in

1946.

. Mateh' 2 de marm de 1968.
l la France Panses
lk,.
aastu.k Martinus yhoff, La Haya,
toi het Bevo mg,wr
,

1940) la gente en los países desarrollados como Francia y Holanda, estaba
preocupada acerca del. lento descenso de la tasa de fertilidad. Temían que
e to podáa llevar una especie de depresión: ya que no había el efeeto estqnulante de las grn.ndes familias. l?ensaron romo podría uno estimular la fertilidad
por medio de medidas de irqpuestcs, ptemios a los padres prolíficos etc.
En otro aspecto, tenemos a los grupos que se preocupan acerca de la mucha
gente en el futuro. Como en la Conferencia de la UNESCO, llevada a cabo
en Pwís durante septiembre de 1968, ace;rca de "L'hqmme et son miJieu",
llega uno a Ja siguiente conclusión, después de discutir el reporte "Impacts
de l'homme sur la biosphere": Ce qui signil,ie que i l'on veut trouvei, un
équilibre entre l'homme et sa nouniture, i1 ne faut pas penser seulement a
accroitre la masse d'aliments, mais aussi a. restreindre l'accroissement des populations".
De acuerdo co.n un reciente estudio de la UNESCO, después de 500 años
cada uno de nosotros no tendría más que un metro cuadrado para estar de pie.
Esto es c-omp el Profesor Toynbee lo dijo en el Congreso Mundial de Alimentación llevado a cab&lt;;&gt; en Washin.gtan durante 1963: "Hemos sido como
dioses. en nuestra reproducción plan.eada de plantas y animales domésticos,
pero hemos sido como conejos en la reproducción no-planeada de nosotros
mismos. ' Dijo también en este congreso que la lucha para librar a la humarodad del hambre, no podía ganarse a menos que los cientos de millones de
espo as y esposos del planeta, voluntariamente decidieran regular el número
de nacimientos humanoi,.. Si el hombre no regula su propia tasa de nacimientos, dijo, seóa dejado a 1a naturaleza el guardar a la población m1mdial dentro
de límites de su propio conjunto de brutales obstáculos en forma de hambre,
peste y guerra.
¿ Cómo llega la gente a estas pesadillas de las amenazas de la sobrepoblación? Tomando la tendencia y contimµndo]a: 1a presente tendencia es de
que la población del mundo está aumentando alrededor de un 2% al año,
lo que significa que en 35 años se habrá doblado.

Cuando estuve en Francia en 1938, pagué por una comida de estudiante
18 francos; en 1964 estuve nuevamente y la misma comida estaba entonqes
a 1.60 francos (160 francos antiguos) o sea ocho veces más en 26 años. Si
continuamos sobre esta tendencia, entonces una cajetilla de cigarros que hoy
me cuesta $5.00, después de 632 años, por ejemplo, me costará .. . . . . . .. .
$5,000.000 ooo.000,000.000,000. ¿Es esto correcto?
o Jo pienso así. o debemos continuar con tendencias como esa que no es
realista. El mundo está cambiando a cada. momento. Veamos por ejemplo,
lo que pasó en Inglaterra y Gales.. Cuando observamos ahí los nacimientos,

747

�vemos una bella líncm ascendente, casi recta, yendo hacia arI'iba, de 1960 a
1964, y en 1965 se estima que fue sobrepobiatlo, continuando esa Jínea recta
hacia arriba. Pero altededor d 1964, la total dirección de la línea se interrumpe hacia abajo, haciendo de la sobrepoblación de 1965 una pifia.
El problema es, ¿ qué es entonces lo que deoemos hacer, si no podemos continuar las actuales tendencias?
Es necesario pensar y en lugar de continuar estúpidamente con las tendencias, tenemos que usar un modelo más complicado como, por ejemplo, el del
Profesor Solow ..t Este modelo relaciona el crecimiento de la población en
razón del capital a trabajo ( ingreso per c.á-pita) , indicando que un país tiene,
de acuerdo a su nivel de desarrollo económico, primero un tipo negativo de
cambio en la tasa del crecimiento de la población, que no cambia, después
de eso un creciente cambio y en las más altas etapas del desarrollo económico,
después de dejar una trampa de población, un descenso en el crecimiento de
la población. Aunque este modelo resüHa un poco complicado, parece ser
muy realista. Tómense, por ejernp1o, áreas con un nivel muy bajo de desarrollo
económico, como las áreas montañosas difíciles de alcanzar de Nueva Guinea.
Ahí la población es estable como en el modelo de Solow. En otro aspecto, en
los países más desarrollados, que están en el otro lado del modelo de Solow,
como los Estados Unidos, la tasa de nacimientos es la más baja. El Centro
a.cional para la Salud, en los Estados Unidos, espera que la tasa ptobablemente baje aún más en el futuro. Cuando nos damos cuenta de la tasa de
fertilidad en los Estados Uindos vemos entonces un aumento de 1940 hasta
alrededor de 1957, y luego un cambio en dirección hacia abajo. De acuerdo
con 1a encuesta Gallup, este cambio de actitudes en el control de la natalidad
en los Estados Unidos, demuestra por sí mismo, en esta forma, el que lamayoría de los americanos, incluyendo a los católicos romanos piensan que el
gobierno federal debería ayudar a informar a los matrimonios acerca del control de la natalidad, tanto en el hogar, como fuera del mismo. La gente ha
reducido la fertilidad en los Estados Unidos por una variedad de razones.
Una de las más importantes es hacer una buena tarea para cuidar y educar
a los hijos que decidan tener.
Asumiendo que hay algo de verdad en el modelo del profesor Solow, vemos
entonces que los países en desarrollo se encuentran en una especie de trampa.
Esto es lo que el profesor Kindleberger Uama la trompa del bajo nivel de equi' RoBERT SoLoW, Una contribuci6n a la Teoría del Crecimiento Econ6mico. Q.uartely
Journal o/ Economics. Febrero 1956 y también BENJAMÍN IúGGINS, Desarrollo Econ6mico. Constable and Company Limited, London, 1959, p. 336.

748

librio de la población.:. De acuerdo con est
.
•
económico ( los países en d
IJ )
a trampa .hay un rango de desarrollo
d
esarro o en el que 1a t
d .
onde_ está superada por el aument~ de la .
-~ e 1:°greSO-aumento en
cuenc1a que el pequeño ím tu d I
po~lac1on, temendo como conse,
pe
e as economias de esos
,
un prestamo ex:tranJ'ero qu .
pa1ses, tales como
, , .
,
e rncrementaría el ,
,
mas rap1do en población a grad tal
. mgreso traeI'1a un aumento
vamente al equilibrio
ba1·0
1 qQue ;l mgreso per cápita declinará nuemve . ¿ ue hace
li
Los gobiernos de los países en desarroU
~ para sa r de esta trampa?
económico deberán seo-11ir
lí . o que quieren promover el desarrolJo
.
o - una po nea de pobla ·~
U
,
embargo, si los gobiernos pudiese l
CJon. no podna pensar, sin
n canzar alguna cosa positi
po. De que esto es realmente osible
.
va en este camejemplos.
p
' podemos couclwrlo de los siguientes

d:

?

ª

l. Japón·· Aq m,' en 1948, el gobierno
.
I atizó 1
con una propaganda sobre planeación fam~ar 1 e abort~. Esto se ~ornhinó
La tasa de nacimientos ba1·ó en
50%
' ~ que tra_10 un cambio total.
un
o en 10 anos.

2. La tasa de nacimientos en H on Kon b . ,
1966, como resultado de una p liti . g • g ªJº de 27 a 24.8 por 1000 en
o

ca extensa de planeación familiar.

3., .Puerto Rico está más dens amente poblado q
· ,
Amenca Latina Un cambi
í
I
ue nmgnn otro país de
·
o aqu en a tasa de
• .
mecliante la educación comb. ada
. ~~Clllllentos se llevó a cabo
m
con urbarnzac1on U
ális"
Y sociaJ, puso de manifiesto que 1
.
· n an is económico
as mu1eres que nunca hab'
· 'd
escue1a tuvieron un promedio d e runos
.d e 7 1 en ,
1an asIStl o a la
-al
en áreas urbanas. Con la educación sec d . . , areas n.u es y de 5.5
,
un aria teman llD p
di d
arcas rurales y un 2.1 en áreas metropolitanas.
rome o e 2.6 ·en
4. Rumania indica que también es pos"bl
.
1 e aumentar
la tas d
· •
por una política activa de poblaci, n R
.
,
a e nacumentos
. .
.
o . umarua terua
la tas
, b .
nacnmentos e.n Europa aparte de Hu
, E
a mas ªJª de
11 ,
.1
'
ngna. 'n octubre de ] 966 J b
. ego a ser 1 eg~l, excepto en las mujeres alrededor de los 45 - .' e a orto
Jeres que se sostienen por sí IDlS.mas
4· -~
anos, para mu.
con runos O por r
d
1
o mcesto. Nueve meses después de esto en . li '
azones esa ud, rapto
de los niños vine en pJeno apogeo E'
JU ody agosto de 1967, el lloriqueo
.
· n agósto e 1967 el '
d
.
rmentos por cada 1 000 subió a 38 9 l ºf
,
'
numero e nac1. '
. ' a c1 ra mas alta nunca r .
d
~tl'a parte, e] gobierno había restringido las leyes del d'
. egistra -~· Por
sistema de premios fue introducido para las fa.mili
ivorcio, y tambien un
niños.
as que teman dos o más

• 0:flAJtLES P. Kr DLllB&amp;RGE.R, Desarrv/lo Eco116m1·co, M c.Graw-Hill Book Com
ueva Yor k·, Segunda Edición 1965, p. 282.
pany,

749

�Estos ejemplos aclaran que seguir una política acti a de población puede
ser efectiva y que esto tiene sentido para un gobierno al aplicar esta política
para ale.amar una mejor actuación en el campo del desarrollo económico.
Demos unos ejemplos de cómo pudiera aplicarse tal sistema:
1. Turquía. Ya en 1965 la ley en Turquía relacionada con el control de
la natalidad, era explicita y estricta. Era ilegal mandar o importar cualquier
droga o utensilio designado para controlar la natalidad· era aún ilegal proveer cualquier información acerca de los métodos para el control de la nata·
lidad. Esta actitud .ha cambiado completamente. El Ministerio de Salud instaló una armada de más de mil jeeps paFa llevar información sobre el control
de la natalidad a las áreas rurales. ¿ Por qué de todo esto se operó un cambio
repentino? A causa de la explosión de la población. En los pasados 30 años la
población de Turquía se dobló de 16 a 32 millones. Al presente parece que
se dobla otra vez a los 64 millones para 1991. Turquía escasamente tiene el
espacio o los alimentos para tanta gente. o todos estuvieron de acuerdo
con esto. Por ejemplo, el general Cemal Tural, Jefe del Consejo General
Turco, se opuso a la idea de la implantación de un sistema para el planeamiento de la población en Turquía. El está en contra de la política de "planeación familiar'' en Turqúia., desde que la población de los países vecinos
está en constante awnento. Por lo tanto, es necesario, de acuerdo con él que
la población de Turquía también esté aumentando en proporción con esos
otros países.
2. Egipto. Aquí sintieron que la trampa del bajo nivel de equilibrio de la
población trabajaba. El proyecto de la Presa de Ashwan Uevó el ingreso nacional de Egipto en un 18%. Pero al mismo tiempo la población de Egipto
está creciendo más aprisa en un 32% más de lo que arroja el ingreso agregado
de la presa. El Presidente asser ha lllamado al aumento de la población ' un
pozo sin fondo" y el "problema más apremiante" de Egipto. El gobierno ha
instalado más de 2,000 centros para el control de la natalidad; los ha anunciado en el radio y en cal'teles. s
3. India. La población de la India está aumentando a un porcentaje de
más de un millón al mes. La meta fijada por el Gobierno de 1a India a principios de 1965 fue hacer decaer el porcentaje de nacimientos de 41 por 1,000
a 25 por 1,000 dentro del tiempo más corto posible. K. S. Sundara Rajan nos
da en Finanzas y Desarrollo, un reporte adicional de los desarrollos en este
• Detalles de esta secci6n y de las previas, fueron tomados del Control de la Natalidad, Un Reporte lnterna&amp;ional de Lile, 1967, pp. 111 y 112.

750

campo de la planeación familia
l
. .
después de 16 años, el program:; 1: I~:}ª·' En este reporte establece que
está ahora bien administrad . 1
. ª. para el control de la población
·a
.
o' a parte pnnc1paJ basad
I' .
ru a y fmanciada adecuadam t S
a, po rtlcamente soste.
en e. u meta es ahor
d .
rmentos de 25 por cada 1 000
a re ucrr la tasa de naci1
•,
,
para 1975. Ya un Estad0 (Ma.d
b
po 1ac1on de 38 millones) ha b . d
.
ras, con una
'
ªJª 0 u prop1a tasa de nacrrruentos
· ·
32 •6 por 1,000; este es tamb',
de un
.
Jen un Estado en do d I
.
estilllulada por un largo tiemp Al
n e a estenlización ha ido
Esto fu tod
o. gtmos otros Estados no van atrás
e
o acerca de los aspectos cuantitati
.
mos también que considerar Jos as clos
_vos_ de la población, pero teneguiente punto:
pe
cualitanvos, que nos llevan al si-

Los seres huma nos como contribuyentes
.
al desarrollo económico
.
. El desarrollo económico tt' ene que ser realizad
mgreso por cabeza. Alcanzando o -~- b.
o por un aumento en -el
•
i.i=
ien tratando d J
to, podemos, de acuerdo con Kindleberger s distincn,;r e a canzar. este aumenel proceso. Los eres human
:
- ' b ~ entre los mgredientes y
.
os como trabajo, componen 1 .
.
con la l.!erra y el capital El
. 1
os mgredientes junto
.
proceso me uye cambjos en• t
l ,
ca1a de rendimiento y en la col""~,..;, d
ecno ogia, en la esv~on e recursos
.·
.Considerando a los seres human os como contnbuyentes
Id
mico y tomándolos como uno de 1 . gredi
a esa:rroUo econóos m
entes tenem
dis •
1a proporción de la fuerza del trab .
la
'
os que tinguir entre
,
ªJº Y calidad Desd
,
mas desarrolJados hay abundancia de ente l
. . . , e que en los paises
no es ningún problema como regl gp
' ~ p1_oporaon de la fuerza laboral
a. ero mas unporta O t
. ·¡·
obtener la estructura social d
e Y s1gm 1cativo es
e esa gente transformada s
de tal manera que verdaderame t
.
y u modelo cultural
'
n e qweran y sean cap
d
. .
desarrollo económico. La necesidad p
tal
.
aces e contnbmr al
ara
cambio está lara
d
contrasta una sociedad trad1'a'onal que resiste
.
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Finanzas y Desarrollo Una publi '6
.
n 'ª· DeslZTrollos recientes"
.
·
caa n con1unta del 11!RD
d
·
lnternaetonal. Diciembre 1967. Pág. 250.
Y el Fondo Monetario
• CHARLES P. Kt DLBBEROER. Desarrollo Económico
•
Nueva York. Segunda Edición. 1965.
, Me Graw-Rill Book Company.

751

�ejemplo, en la India, México y en Nueva Guinea. En estos países hay tan~
gente, que la fuerza laboral no es necesariamente un estorbo. Pero ~ qm:
sucede si como en la India, mucha gente piensa que el contemplar Y orr la
voz de Dios es más importante que trabajar? Que los mexicanos trabajen en
una forma completamente diferente y tengan una mentalidad diferente que,
pol' ejemplo, la de los obreros holandeses. Esto fue experimen_~do en, l~a
fábrica de guantes holandesa que fue copiada fielmente d~ la on~nal fabnc_a
holandesa. Fue muy difícil conseguir que esta fábrica funclonara bien en M ex:i:co como el acercamiento a su trabajo de los mexicanos, como seres humanos 'fue muy diferente de los holandeses. En Nueva Guinea los obreros no
vol~eron más cuando recibieron su salario, hasta que éste fue todo gastado.
Cuando se les pagaba por hora, la productividad era muy baja y tan pronto
como se cambió a pagar-les por la unidad producida, ~erminaban en un día
Jo que previamente producían en una semana. Pero entonces el resto de la
semana se alejaban.
Considerando el desarrollo económico, puede uno preguntarse: ¿ cuál de los
ingredientes es el más importante, de acuerdo con los últimos resultados:
los seres humanos, el trabajo, los recursos naturales y la tierra, o el capital?
Cuando uno compara, por- ejemplo, la actuación económica en el campo
de la agricultura de los Estados Unidos con la U.R.S.S., ~(rededor _del a~o de
1964, se inclina a llegar a la conclusión de que el capital es el mgrediente
más importante:

Producción '.Y Factores de
Producción
Rendimiento de trigo por cada acre
en fanegas

Tierra en cultivo en millones de
acres
Trabajo total de agricultores en
millones
Un agricultor por

Estados U nidos
de Norteamérica

25.'3
309

6.5
48 acres

U.R.S.S.

9.2
540

47
12 acres

Organización. El Profr. Allen Ballard, de los Estados Unidos, estuvo un año
en la U.R.S.S., y llegó a la conclusión de que la idea de que el campesino
debe poseer la tierra antes de que trabaje arduamente es un mito. La Gran
Bretaña en el siglo XVI y los trabajadores migratorios norteamericanos probaron también que es posible tener buenos resultados agrí olas, con un sistema
752

en el que los campesinos no sean dueños de la tierra. Esto lleva a la concluión de q1Je Ja diferencia en la organización de la producción no puede indicarse como la causa de la diferencia en la organización de 1a producción no
puede indicarse c~mo la causa de la diferencia en el rendimiento.
P1"0duuión y factores
de producci6n

EE.UU.

U.R.S.S.

Capital f.ertilizador en millones de
toneladas

9.5

3.6

En millones de tractores

4.7

1.5

Un tractor por

66 acres

360 acres

El Secretario General de la Segunda UNCTAD (Conferencia de Comercio
y Desarrollo de las aciones Unidas), llevada a cabo en Nueva Delhi a principios de 1968, RaouJ Prebisch, también observó en la cuestión acerca de lo
que se obtuvo del desarrollo económico de 54 países en desarrollo durante
la primera parte de la década del desarrollo ( 1960-1965). También llegó a la
conclusión provisional de que el capital es el ingrediente más importante, De
los 54 países, hubo sólo 18 que tuvieron un porcentaje de aumento-ingreso
de 6% por cada año o más. Estos 18 países habían recibido por persona, cuatro
veces más en préstamos foráneos y en asistencia, que los otros 36 paies. ¿ Podríamos sacar de esto la conclusión de que el desarrollo económico es sólo el
hecho de derramar dinero en un país, y esto hará el milagro? No, ciertamente
no, porque la más reciente experiencia llevó a la conclusión que son los factores humanos los más importantes.

Los factores humanos que son más importantes:
Hasta 1966 la idea prevaleciente fue de que era una cuestión de finanzas
solamente lo que constituía un obstáculo en el desar-roJlo económico. Y así los
países ricos derramaron bastante dinero para ayudar a los países pobres. Pero
entonces descubrieron con sobre alto que esto no trabajaría· que los resultados
habían sido muy escasos y, por consecuencia, se inclinaron a reducir su ayuda
financiera. Prebisch anunció a la Segunda UNCTAD, que de los 54 países en
desarrollo, sólo 18 habían alcanzado una tasa de aumento de 6% o más. Más
de la mitad de 1a década del desarrollo había pasado y los resultados fueron
muy des~ables: algunos de los países en desarrollo habían tenido éxito
en elevar su nivel de vida. En los Estados Unidos se dier,on cuenta de que
habían soslayado mucho los factores humanos y de que éso eran los más

753
H48

�importantes en el desarrollo económico. Por consecuencia cambiaron su política de ayuda extranjera. En su mensaje de 1966 para el Congreso, sobre
ayuda extmnjera, el Presidente Johnson solicitó que de los 140 millones de
dólares de los Estados Unidos, obtenidos en contribuciones voluntarias para
las organizaciones y programas internacionales, 100 millones deberían ser
dedicados a la salud, la educación y producción de alimentos. Este cambio en
política, dijo el Presidente, ha resultado del consejo de expertos en el crecimiento económico y social de lo países en desarrollo. La buena salud es fundamental a una economía suficiente para sí misma. El propósito del Presidente
para aumenta!' el énfasis en la salud la educación y la alimentación, marcó
un notable cambio en el programa extranjero de los Estados Unidos un cambio
basado en el principio de que "La enfermedad hace gente pobre. La pobreza
hace gente ~nferma." Afirmando que el bienestar de cualquier nación descansa sobre la salud de su pueblo, el Presidente enfatizó una nueva característica en el programa de ayuda extranjera de los Estados lJnidosJ el que
podría ser considerado tan importante como el original "Punto Cuarto" 9 y el
Plan Marshall.
Este enfatizar de los factores humanos fue seguido alrededor de todo el
mWldo. En Holanda, Tinbergen y otros economistas publicaron una petición
al mundo para llegar a una cooperación más estrecha en este campo, enfatizando también los aspectos humanos.
El Profr. E. W. Hofstee, de Wageningen Holanda, enfatizó los aspectos
humanos del campesino. Tanto como el campesino sea menospreciado por otros
grupos, la gente inteligente dejará los campos y los cultivos quedarán siempre
atrás en los países desarrollados. Esto hará imposible el resolver el problema
mundial de la alimentación, de acuerdo con el Profr. Hofstee.
La organización internacional denominada ociedad para el Desarrollo Internacional que fuera establecida en 1957, está llegando más y más a primer
plano, enfatizando también los aspectos humanos a tal extremo, que con idera
al desarrollo económico algo que tiene que ser compartido con los seres humanos, y no sólo cuestión de aplicar cierta técnica. Por- consecuencia, la sociedad empezó un Servicio de Referencia sobre Información del Désarrollo. Este
servicio actúa como un ordenador para encuestas en fuentes de información
'/ materiales que cubren todos los aspectos del desarrollo económico.
• Este programa del "Punto Cuarlo" estaba de acuerdo con el enarto punto del discurso inaugural en 1949 del Presidente Truman ( "Cuarto, deoemos lanzamos a un decidido nuevo programa para hacer que los beneficios de nuestros avances cientííicos y el
progreso industrial aprovechable para la mejoría y el crecimiento de las áreas subdesarrolladas ... ") .

754

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�Conclusión

El desarrolUo económico es algo que está llegando más y más a la cúspide.
Primero el 'niasis e aplicó en cieMas técnicas, ciertos sistemas econométricos
de planeación. Fue uestión de combinar esto planes de desarrollo con los
fondo necesarios, que luego trabajaría. Pero no trabajó como se esperaba.
Esto fue principalmente porque a los aspectos humanos se les dio mayor preponderancia. Y, por consecuencia, debe de considernrse provechoso el poner
más atención a esos aspectos humanos con objeto de obtener los esfuerzos para
e] de arrollo económico a un nivel más alto: debernos poner más atención a
las básicas necesidades humanas a ]os problemas d la población, a los seres
humanos como contribuyentes del desarrollo económico y a los otros aspectos humanos como la salud, la educación y el cambio social. La Segunda Década del desarrollo debería entonces esperanzadamente ser más útil que como
en el período previo.
Que el énfasis más notorio en los aspectos humanos del desaro1lo económico después de la primera mitad de la Primera Década del Desarrollo, y el

asesoramiento más efectivo de mejorar la actuación del deswrollo económico han venido trabajando, podría concluirse de las siguientes figuras; las
que indican que gracia a esto, la puerta está abierta ahora para una reducción
del vacío entre los países pobres y ricos: la tasa del ingreso per cápita para los
países pobres, es ahora finalmente más alta que para los países más desarrollados.

LA FILOSOFlA DE LA PAZ
(Una Teoría para la Paz)
PoR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz.
Universidad acionaJ Aut6noma de México
Universidad Autónoma de uevo León

Preámbulo
DIVERSOS ESTUDIOS DEL autor bajo el signo de la paz han venido germi~~do una teoría con tal propó ito. En esta ocasión habremos de referirnos al
últuno de ellbs: "LA UNIVER lDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ" 1
en el que ya en una forma más explícita. se profundiza la idea concebida e~
19_62 en " LA UNIVERSIDAD DEL PORVENIR" , acerca del establecirruento de una institución universitaria a nivel internacional dedicada a investigar estudiar y elaborar para su difusión y enseñanza la educación del
hombre para la paz.

En el primero de los estudios mencionado
señalaba fa necesidad de elabo_r~r una nueva filosofía - la Filosofía de la Paz- z la que a u vez, con,;ti~ma la b~e sustentador-a de la educación internacional de la paz. En esta
crr~unstanci~ se tr~ta d~ una filosofía propia -aun en el caso de que la filosofia no tuviera vigencia. para el escéptico hombre de nuestro tiempo~
.
~
~enos en una prunera etapa sujeta a perfeccionamiento· esto es de un
con3unto de principios axiológicos de tal carácter, los que, ~ spirado; fundamentalm~nte en la paz, se nutrirían, además con el resultado del estudio )a
afro~tacrón Y_e! análisis comparativo de las culturas existentes• al meno : de
las ideas nutnc1as, lo que permitiría también obtener re ultados acce ibles a
una nueva cultttra internacional -la cultura de la paz- propicia a la men1 A.wlERTO
G ARCIA
, GóM EZ . La U nwem
•
"dad Inter11a&amp;ional de la Paz. HUMANITAS
•
A~uan~ del Centro de Estudios Humanísticos, Vol. XIII ]972, p. 457.
·
Ib,d., p. 482.

756
757

�talidad del hombre actual, ayuno de [e, de ideales, de creencias y ago tado
por el materialismo dominante en todas sus formas. No se trata de crear un
sincretismo füosófíco inoperante, lo que haría un caos precisamente en donde
es necesario hacer luz.
Cabe, además, la posibilidad que de tal análisis comparativo puedan ser
encontradas ideas esenciales análogas, buscando y separando las ideas disociativa las que si antes servían inadecuadamente de muro, ahora - bajo un
nuevo enfoque-- serían la savia de la nueva filosofia · acercarían al hombre,
facilitando el diálogo y la coro.prensión para llegar a un entendimiento; prepamndo y despejando los obstáculos del camino hada la paz mediante la
educación a tal propósito.
Aunque -como afirma Octavio icolás Derisi-,3 al filósofo no le incumbe
precisamente la realización inmediata de esta obra de organización cultural
del mundo ---0bra práctica de educación efectuada por la familia, o el gobierno y la Iglesia- sino indicar lo caduco, las causas del derrumbe de la
civilización que hoy fenece, para no reincidir en la funesta e&gt;--periencia, y
señalar con precisión los auténticos '/ etemos valores, los principios y normas
inmutables que han de orientar- y encauzar firmemente toda obra sólida de
cultura humana. La humanidad, dolorida con tantas llaga infligidas por sus
propio yerros, no está como para ser sometida a nuevas experimentos. Busca,
angustiada pide a gritos el remedio rápido y eficaz de sus heridas emponzoñadas.
La filosofía propuesta para la educación de la paz no e encuentra en el
caso mencionado, ya que al presente es necesario pro eder por etapas etapas
filosóficas que necesariamente deben ten~ un comienzo. Podría decirse que
el hombre actual ha llegado a. un límite de profunda degradación espiritual,
de preciando tanto la riqueza acumulada al paso de los siglos por los 'pocos
sabios que en el mundo han sido" y, fundamentalmente, los auténticos valores, los principios y nom:nas p rennes que le han so-stenido en su tránsito por
la vida hasta el presente.
Deberá revivifican.e, pues, el espíritu y prepararlo para la gran batalla: la
batalla de su imperio en la paz. El aceleramiento de la vida actual ha alcanzado también a éste, pero ciertamente está ávido de vivir en plenitud la paz,
particularmente por el cambio de circunstancias que se han operado del pasado
al presente. Así, es necesario partir de la naturaleza de dos hechos fw1damentales: esto es, el de la guerra -que estimamos periclitada- y el de la paz,

como última oportunidad de salvación 4 aturalm
h
exhaustivo en ambas cuestio
.
ente. no aremos un estudio
posición ilustrativa en ambo/es, puesto que nuestro propósito es sólo una exmental: esto es encon~-~ 1 easols que nos ~ermita llegar a la cuestión funda'
...,.._. os va ores que solo s d
¡
blecimiento de los principios enunciados a f"m d e crear
e anuna
enfilo.sofía
. a paz para
estade la e1
m:e-m
u.a,.,
...... a.
La guerra

!ºt::~~~l

La guerra no es un hecho cuya causalidad
~
b~e- está e~ conflicto ~on sus semejantes es q:e; ;::n~:l
!omvteJo conflicto, que vive en perpetua tens·,
. , .
.
un
radical, que al tratar de colmar
ion di~~coca y de su msuficiencia
el estado actual del hombre
' ya de facto ongma las guerras, que tal es
Los conceptos de la gue;ra de la
. , .
mente complementarios o al y
1 pfuaz, aunque antlteticos, resultan fatal,
menos o eroo hasta ant d la
.. ,
1a energía atómi
es e
apanc1on de
I
.
ca, ya que a secuela histórica de tal bipolarid d f
tuse en ambos extremos hasta II
l .
.
a ue un repe'
egar a a s1tuac1ón actual · d d
que la guerra ha abarcado m, ext . ,
' sien o e notarse
1840 a 1941 se produ1·eron 27;
ens1on tem~oral. En efecto, vemos que de
guerras, a razoJ1 de 3 cada 5 ~
.
.
d erar los conílictos que hubie
d
.
anos, sm consiron e registrarse posteriorm t 1
extinguidos sin q 11
· en e, os que fueron
En la e:olució:e u:g:: a c~nvertirse en conflagraciones mundiales.
y de la paz se obse~ en
senalado acerca de los conceptos de la guerra
problema d; la rue
d d
que respecta ~ paci{ismo literario que toca el
º rra es e un punto de vista mo~al y sentimental,
.
en su aspecto sociol6Pico • . 'd.
más que
,,.
) JUrJ 1co En nuestros d'
determinar que en lo que respecta .al
ias, vemos que es posible
llegado a una situacio', l' ·t
concepto_ de guerra ciertamente se ha
i tmt e en que ha perd d
. "f"
a su naturaleza y a las co se
.
.
l o su s1gn1 icado, atendiendo
n cuencias aruquilantes
,
realizarse una de ti
que acarreana en caso de
,
po nuclear. El estado que iniciara tal "gue
'
h ,
mas que desencadenar una ser1·e d e reaccmnes
.
rm, no ana
en las qu
mortalmente toda la hum "d d L
.
e se vena envuelta
d
am a • o antenor estable
· ·
esaparecen los conceptos consag d
.
ce struestramente que
e internacionalistas en lo pasad ra o y ~·econoc1dos por filósofos tratadistas
del concepto de gue....,, E t
o ªacerca .e los elemento constitutivos clásicos
..... so es a versanos "f
d
el uso de armas con ca 'cte
'1 .
orma os por seres racionales y
,
ra r co ecuvo Se ha dicho q J
armada entre dos bandos h
. al.
ue a. guerra es la lucha
umanos nv es que tratan de .
l d
un objetivo por el medio vio! to d I f
..
ln:Jponer a a versario
- - -·~ en
e a uerza mihtar".5

1:

• ALBERTO GARCÍA GóMEZ

• MARTÍ N GRA13MANN. La Filoso/la de la Cultu,ea. Editorial Poblet. Prólogo de OctaVIO

De

1b

e

del Centro de Estudios I-l~anístico ;erTla yUdAe la Paz. !1.UMA ITAS. 1961. Anuario
5 e ~
• G
· · .L Mextco Vol II
531
REGORIO RODRÍGUEZ YuRRE eornen t ano~
.
.
. p.
' p.450. .
a la Pacem
in' Terris,

icolás Derisi. Buenos Aires, 1948, p. 8.

759
758

�Así, la guerra ha sido objeto de múltiples estudios e investigaciones inclusive hasta se lle.gó al establecimiento de un derecho de tal naturaleza (jus in
bello) que sólo en ~ a parte humaniz6 sus rigores, hasta llegar a las in tituciones del presente. Sin embargo como lo afirmaba Proudhon la guerra
no necesita definición p0rque todo el mundo sabe lo que es, uno.s porque han
sido testigos y otros porque han toma.do parte en ella.
En lo contemporáneo se adviert@ un movimiento más intenso de inve tigaciones para la prohibición de la guerra, en busca de la paz; se han creado
diversas organizaciones como la Liga de las Naciones y en el presente la 01'gani.zación de las Naciones Unidas, así como diversas instituciones privadas de
meritoria labor, in dejar de mencionar la voz del Pontífice Romano en la
encíclica Pacem in T erris, así como diversas exhortaciones hechas en repetidas ocasiones en favor de la paz, que consideramos como los más notables y

valiosos esfuerzos en pro de la misma.
Desde luego, la condenación de la guerra nace con ella. El hombre desde
siempre ha advertido sus funestas consecuencias, como así es posible observarlo
en su historia, lo que no es óbice para que e haya venido produciendo a
ritmo siempre creciente.
Desde que los profetas de antaño se imaginaron que llegaría un tiempo en
que las naciones convertirían las espadas en arados, se ha considerado que
la paz es uno de los grandes imperativos morales de la humanidad ; sin embargo, la guerra ha persistido a lo largo de lo siglos y todos los países se han
visto envueltos en conflictos armados.
Creemo conveniente escuchar la autorizada opinión del tratadista e pañol
Antonio de Luna, cuando di jo: "Mi generación ha padecido dos guerras
mundiales. Ha sufrido la desilusión del fracaso de la Sociedad de acione
en que tantas esperanzas había puesto. Ha contemplado la ineficacia de toda
una red de tratados bilaterales y colectivos para la solución pacífica de los
conflictos internacionales, coronada por la proscripción de la guerra del Pacto
Briand-Kellogg. Ha sido pulverizada por la bomba atómica, asesinada con tiros
en la nuca, tortura.da en campos de concentración, depurada por tribunales
populares o totalitarios, deportada en ma a por no hablar de los daños materiales y de los cambios territoriales sin otra justificación que el derecho del
más fuerte .
Y cuando después de haber combatido lll1a guerra que no deseó, sino le
fuera impuesta.· cuando se la movilizó para defender la paz, la justicia, la
libertad y la democracia, en una guerra para acabar con la guerra cuando
esperaba poder construir un nue o orden del mundo más seguro y más justo
se encuentra ante la trágica realidad de que no obstante la ONU no ha logrado conquistar la paz, y en lugar de descansar o trabajar serenamente en

760

1~ restauración del mundo en la tranquilitas ordinis, ti.ene que seguir combahen?o una ~~rra fría, que -ya se convertiría en caliente en una pequeña
pemnsula as1atlca. (Ha poco, en enero de 1973, 6e ha obtenido a un alto
precio la paz en Vietnam). Mientras se ve obligada a emprender una desenfrenada car-rera de armamentos que amenaza por sí ola con empobrecerla
o esdavizarla. 6
En la doctrina clásica del Derecho Internacional era amplia la coincidencia
acerca de las condiciones de la licitud del recurso a la fue~ en el Qrden intemaci~nal. Esta doctrina se fund~a en la teoría del bellu'm justum, que
remo~tándose hasta el derecho fec1al romano fuera profundizada por an
Agustm y alcanzara su madurez en el "istema de Tomismo. egún ella la
guerra sólo es lícita cuando tiene una "justa causa" y hay justa causa cuando
~a guerra se hace_ para reparar un "entuerto" del adversari~ Por eso la guerra
JUSta fue concebida desde un principio como reacción contra una 'injuria"
una violación del derecho. 7
Sociología de la Guerra

Si como lo pensaba Augusto Comte, la sociología es la última de las ciencias que se constituyeron al estado positivo, no es de sorprenderse que obre
el cuadro de la propia sociología, el estudio del fenómeno social en su más
larga extensión, es deeir, cle la vida común de la Humanidad considerada
en su tota1 omprensión, no haya sido abordado sino muy tardíamente. De
hecho este estudio ha sido jgnorado por 1a mayor parte de los sociófogos modernos o contemporáneos. 8
Sin _embargo el fenómeno de 1a guena, tomando en cuenta lo que para
I~s soc1~logos del pasado significaba ocupa la atención de los modernos y ha
sido obJeto de estudios especiales y profundos. En nuestro tiempo se han percatado de que el problema de la guerra - fundamentalmente ahora el de la
guerra nuclear- no es sólo un "problema moral de carácter dramático" •
sin embargo, es ahora más que nunca que también interesan los abpeetos filo~
sófico sociológico y jurídicos en proyección universal. La contribución d
Erasmo para el hombre :moderno parece un tanto bana l· si bien Erasmo tiene
el mérito de establecer primeramente, con una fue¡-za incomparable, la protesta de la conciencia humana. El problema no había inquietado a los pensado• ANTO NIO DE Lo A. Actas del Primer Congreso Hisp4no-Luso-Americano de Derecho Internacional, t. I, p. 432.
' ALFRED
ERDRoss, Derecho Internacional Público, Madrid, 1957, p. 324.
s THBODORE Ruvss&amp;N. Les Soun:es doctrinales de l'internationalisme. Presses Universitaires de France. Tomo I , p. 11.

761

�1·es griegos o latinos, quienes creyeron ver en la guerra una uerte de necesidad natural, como tampoco en Ja Edad Media, en la que se determinaba la
guerra como una conJecuencia inevitable del pecado original. Erasmo con
todo lo cristiano que era, se preocupó poco del pecado u humanitarismo está
impregnado del optimismo cáracterí.stico del Renacimiento. Al presente las
cosas han cambiado.
R sulta interesante conocer los puntos de vista de Pitirim . orokin 9 destacado sociólogo moderno, quien dedica un capítulo de su importante obra
a estudiar las causas y factores de la guerra, estableciendo una crítica de las
teorías de ella y de la revolución.
En efecto, nos dice que la bibliografía existente sobre el origen de la guerra
y de la revolución revela la condición irremediablemente turbia d~ nuestro conocimiento de ese sector y también del de la causalidad en general. En primer
término, hallamos en esta bibliografía una variedad casi increíble de causas
alegadas por investigadores diversos y aun, a veces, por uno solo. Los factores
causales que se mencionan son: las manchas solares, las condicione climáticas,
las conjunciones de los planetas y otros factores c6smicos· los instintos de
pugnacidad, de gueua, de lucha, de pelea, de agresividad y de gregarismo;
la superpoblación, despoblación el porcentaje alto o bajo de la natalidad y
mortalidad; la ley universal de la lucha por la existencia y otros factores biológicos· el temor, la lucha por la libertad, la relajación de los frenos impuespor la civilización, la ambición de poder Ja ostentación la vanidad y docenas
de otras fuerzas psicológi as; una larga serie de factores económicos, políticos
dinásticos, religiosos estéticos, educati os y sociales; diversas condiciones culturales, tales como "la auténtica y la falsa ultura", las costumbres y sus semejantes; abstracciones filosóficas como Destino, Providencia, etc. y, para
finalizar, varios pequeños y grandes grupos de hombres "malvados". Esta
enorme diversidad en las causas es suficiente evidencia de una falta de real
conocimiento del problema. ¿ Qué diríamos si una aglomeración semejante de
causas varias se adsc1ibiera, por ejemplo, a la difteria o al alumbramiento
de una criatura?
Sorokin nos habla de la inconsistencia de las teorías sustentadas. Afirma
que esta situación depresiva se agrava con otras muchas deficiencias adicionales. Una de ellas consiste en la interna inconsistencia de las teorías presentadas. Cita, por ejemplo, el que muchas de ellas proclaman que la causa
principal de la guerra es la económica: "conservar lo que se tiene y adquirir
• PITIRW A. So.ROKIN. Sociología, Culttira )' Perso11alidad. Cultura
torial Aguilar. Madrid, España, p. 801.

762

e

más y más", o a las "rivalidades imperialistas or1ginadas por 1mestro actual
sjstema económico" y otras semejantes. 10
Después de criticar fundamentalmente diversas teorías "economistas ', llega
al principio de las causas múltiples, del que dice que luego de acentuar tal o
cual facto!' como primordial para Jo orígenes de la guerra, la mayoría de
los autores acaban apoyándose en alguna: variedad de causa múltiple. Un
ejemplo típico -consiste en la enumeración del Dean Inge acerca de esos factores: pugnacidad, más estímulo artificial, más presión de la población
más maquinaciones del Gobierno para distraer la atención de los asuntos internos y detener la revolución que se prepara en la propia casa, más imperialismo agre$ivo, más temor, más tendencia a la unificación, más algunas
otras razones. Las causas múltiples de Aldous Hmdey son como ·igue: condiciones geográficas y climáticas, factores raciales, pasiones, grandes hombres
de malos sentimientos, más una serie de factores psicoanalíticos que él acenü1a
como los de mayor importancia. Sir Josiah tamp concede que la5 guerras
son provocadas por un "conjunto de condicione" entre los que menciona
particularmente: la penetración económica, la desigualdad económica la población diferenciada y algunas otras.
El estribillo de la causa múltiple goza hoy en día de gran popularidad. Lo
utilizamos en todo momento como algo definido, profundo e inobjetible. Pero,
de hecho el problema no e ni claro ni indiscutible, ni está libre de serias
dificultades lógicas. Pbdría ser válido y significativo si todas las variables
pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significa ión si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planes fenoménicos profundamente diferentes. En fin, este autor no acepta las teorías
de fórmulas causales ya que 'resultan lógicamente inadmisibles, son estériles hecho o, en el mejo11 de los casos, representan una simple descripción al
azar de algunas de las circunstancias que existieron en determinadas guen·as
descripción que de algún modo implica un análisis causal y prácticamente
nada tiene que ver con él. Esta conclusión se refuerza aún más por el hecho
de que muy pocas o ninguna de las teorías concernientes a las causas -va de
las guerras, ya de las revoluciones, toman en consideración el relevant; ~ate-rial de hechos co-rrespondientes como elemento de comprobación de la validez
de las teorías".

Sorokin establece las siguientes proposiciones:
l. Causas primordiales de la guerra y de la paz, así internas como internacionales.

Historia. Edi10

!bid., p. 802.

763

�a) La causa principal de la paz social en lo interno consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores básicos bien
integrados, con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente ~n práctica.11 Los valores fundamentales de las diversas facciones y miembros de la
sociedad deben hallarse en armonía esencial tanto entre sí como con respecto
a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la R egla de
Oro y no en el del odio.

La causa principal de la paz internacional consi te en Ja presencia, en
una de las sociedades interactuales, de un sistema bien integrado de vabásicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compaentre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basados
en la Regla de O,ro.

b)
cada
lores
tible

e) En determinado múverso de sociedades o una sociedad particular, la
probabilidad de la paz varía directamente- con la integración del sistema de
los valores básicos y con su mutua compatibilidad. uando su integración y
armonía comi nzan a declinar, sobre todo ~n forma repentina y- patente,
aumentan las probabilidades de la guerra civil o internacional.
El autor que enimos comentando presenta la pruebas de la validez de las
proposiciones que ofrece y que tratan de explicar el fenómeno bélico.
Sin embargo, es en el capítulo relativo a las condicio11es para una paz prolongada interna e internacional1 2 que el autor citado afirma: o es posible
una paz duradera con un hombre, una sDciqdad y una wltura sensual en
decadencia. Dentro del marco de la cultura de la sociedad y del hombre
contempor-áneo (sensuales), no es posible suprimir, ni siquiera atenuar, la
tensiones de grupos nacionales e internacionales -económicas, raciales, étnicas, laborales u otras-, porque la annazón
sacudida por una multitud de
impactos de valores irreconciliables entre sí. i la más intensiva propaganda
sensual, ni la educación del mismo tipo, ni las medidas políticas y económicas,
en tanto permanecen dentro de la armazón de la sociedad y cultura sensuales
pueden desempeñar esta tarea. En el mejor de los casos lograrán desplazar
el enlro y los loci de las tensiones, podrán mudar de color y de fonnas toncretas; pero sólo so estarán en condiciones de realizar. Tomadas en conjunto,
son totalmente inadecuadas para hacer efectivo e1 propó ito, por no llegar
hasta la profunda causa de los conflictos y tensiones y por no llegar a extirparlos de raíz. Concluye el autor por decirnos, tomando en cuenta el resultado

es

u Cfr. SoROKIN. Todo valor básico tiene sus propias armas de conducta, con $1.1
"harás" y "no harás" . Los valores religiosos, eticojurídicos, científicos, económicos
políticos, estéticos.. . , todos tienen su código de conducta.
-u ]bid., p. 820.

de su .análisis en el carácter predominante de la cultura contemporánea de
su soc1~dad, que lo~ con/ lictos int.erindiuiduales e intergrupales constituyen tm
rasgo in.separable, inmanente o inherente de la cultura, sociedad y h-0mbre
contemporáneos. Son intrinsecamente beligerantes por su naturaleza socioultural.
Después de proseguir el autor en una muy acertada observación de las
características y circunstancias del mundo actual, establece en el No. 2 lo
siguiente:

La cultura y sociedad necesarias a la paz y el orden duraderos. Estas conl_usi?~es lóbregas no implican la imposibilidad general de una paz duradera.
1grufican solamente que para ello se requiere una nueva cultura con su humanidad y sociedades apropiadas, diferentes de las contemporáneas. Su característica especial será formulada en términos sucinto .rn
a) La nueva cultura debe poner menos énfasis en lo valores-realidades
puramen~e sensuales, y más en los verdaderamente racionales O füpersensiblesmetarrac1onales, encarando la verdadera realidad-valor como un infinito múltipl~, cada uno ~e cuyos tres aspecto principales, sensual racional y upersens1ble-meta:rrac1onal, es en su fera. una realidad auténtica y un auténtic:o
valo~. Esta concepción de la realidad-valor verdaderos, profesada por Platón
Y Ari~tóteles Erígena Tomás de Aquino y icolás de Cusa, para no mencionar smo unos pocos, debe reemplazar a la premisa mayor de nuestra cultura
sensual.
En llegando a este punto el ociólogo se está aproximando a la gran meta,
cuando agrega: Por consiguiente, la cultura del futuro deberá ser una articulación en sus principales compartimientos de esta nueva premisa mavor: en
su ciencia filosofía, religión, bellas a1tes ética, derecho y fueI7..as de 'organización . oci_al_, hasta abarcar las maneras, las costumbres y los modos de vivir
de sus md1vtduos y miembro de grupos.u
. Y no
. menos interesante es el inciso b) de este parágrafo , al e table cer.• Su
~encia deber_á :5~diar, ~ediante la observación ensorial, los aspectos empíncos de lo mfmito multiforme; su filosoffa deberá investiaar mediante Ja
lógica m~temática y silogística, los aspectos racionales y lógico¡ de la verdadera realidad-valor; su sabiduría intuitiva deberá brindarnos la noción de los
aspectos supersensibles, metalógicos de aquélla gracias a Ja iluminación de
los grandes videntes éticos y religiosos, de los grandes hombres de ciencia, como
, " P~ un a~álisis más detallado de esta cultura, sociedad y humanidad nuevas,
vease rm trabajo The Tdsk o/ Cultural Rebuildíng (La Tarea de la Reconstrucción
Cultural), en F. E. Johnson (editor): World Order
ueva York 1945
14 !bid., p. 825.
'
'
.

765
764

�sir Isaac Newton; de Jos filósofos elI)Ínentes, como Platón: d~ los artistas cul.
t
mman
es, como Beethoven y Shakespeare' y de los grandes mventores
. . tecno., 15
lógicos en uyas realizaciones ha tenido parte preponderante la mtmc1on.
La ms'toria del conocimiento humano es un comentario lleno de erróneas
observaciones empíricas, falsos razonamientos lógiros e instituciones engañadoras. Esto significa que, tomando por separado cada uno de est?s mod~
cognoscitivos es falible, y que para alcanzar un mayor acierto debera ~~uenr
la cooperación y verificación mutuas de los otros dos modos de con_~uruent~.
El sistema de verdad integralista orgánica, a la vez que la cooperacion y v~nficación mutuas de les tres modos cognoscitivos. En tal aspecto prome~e bnndamos una verdad más válida, rica y mejor probada que l~ _ofrec1~a. por
aquella en que domina el conocimiento unilateral sensorial. E~a a.sIID1smo
el antagorusmo entre ciencia, filosofia y religión, y su destruccron mutua.
En el punto c) , Sorokin re oroienda: En lugar de las s~u~onormas de
nuestra cultura, utilitarias y hedonísticas, excesivamente relabvi_zadas y atomizadas, despojadas de su universal poder unitario, tran~~~1das_ en ,!oda
· ' aprovechable y degradadas al nivel de las meras derivaciones
ocas1on
. .
. de
Pareto de las "racionalizaciones" freudianas, de los "embellecumentos ideo· s" , "impulsos"
Jógicos" de Marx referentes a los " res1'duos" , " comp1eJO
·, . e
"intereses" de caráctett económico, sexual, sensual, tanto la ley como la enea
de la nueva cultura, de acuerdo con su premisa mayor debe toma: cuerpo en
una serie de normas universales que comprendan y vigilen efectivamente .la
conducta de todos, sin que su prestigio ético pueda e_r atacado por, otras
, ·cas . Por su contenido, estas normas umveri;ales deberan
normas an:tagom
. . ser
una variación de las principales nonnas éticas de todas las grandes rebgio~es
de todos los códigos morales, desde la elemental Regla de Or~ y los diez
~da.mientos hasta ]as prescripciones del ~errnón de la Mon~, como_ su
más sublime expresión. Una ética y una ley semejante.~ dctendran la ato~ación de los valores morales, eliminando el cinismo ético y legal y abo_l~endo
la dictadura de la fuerza bruta, así como la del fraude en su pretens1on de
seivir de árbitros supremos de la conducta humana.
Tomando en cuenta la realista proyección del sociólogo, es necesario a
nuestro juicio conocer los subsiguientes parágrafos. Así, en el inciso e) , afirma: "Tambiin de acuerdo con su premisa mayor, la píntura_y la escultura,
la literatura y la música, el ch-ama y la arquite tura, pertenecientes ~ la cultura nueva, deberán distinguirse profundamente del arte contemporaneo. La
belleza integralista deberá aliarse con la verdad y la bondad, a fin de que
las bellas artes del porvenir se conviertan en arte, en lugar de ser un mero

arte por el al'te. En lugar de desprestigiar a los inmortales el arte del futuro
deberá inmortalizar a los mortales, tmnoblecer lo indigno y hennosear lo desprovisto de belleza. En vez de ser negativista, girando al.rededor de los calabozos de la policía, de los horrores criminales, de los manicomio.~, así como de
los órganos sexuales, habrá de reflejar principalmente los valores eternos, los
ideales positivos, los acontecimientos, los dramas y tragedias de magnitud.
Semejante a1 arte análogo de Grecia en el siglo V a. de C., deberá aparecer como un arte inspirador, ennoblecedor, educativo y amante de ]a belleza,
y no un culto degradante, enervante y desmoralizador de patología social,
como lo es en su mayor parte el arte contemporáneo.
De acuerdo con Sorokin, en el inciso f), dentro de semejante cultura, el
hombre volverá a ser considerado como un valor en sí; como una encamación de la multiplicidad divina, y no como un organismo biológico, mecanismo
reflejo o libido psicoanalítico, tal como actualmente se le considera. El valor
de] hombre deberá ser elevado muy por encima de la degradación total en
que a] presente est.á sumergido. En consecuencia, las prácticas, instituciones que
convierten al hombre en un simple medio para la obtención de fines predominantemente sensuales desaparecerá en gran parte.

La paz
E] aforismo antiguo "Si vis pacem para bellum", de acuerdo con el internacionalista De Luna,16 podría retrocarse en 'Si vis bellum para pacem". Sin
embargo, los antiguos no imaginaron en lo futuro ni la guerra atómica ni
el que ésta no daría ya lugar a la paz.
Es ahora que en el presente se ha venido operando un cambio a1 referimos
al concepto de paz. En efecto, si observamos su evolución desde el tiempo
antiguo hasta el presente veremos que ha tenido una evidente transformación,
como así acontece con muchos otros que el hombre adapta a sus muy particulares interese y si las circunstancias son cambiantes, son reflejo de lo
mudable que es el propio hombre. Observamos ómo la historia, por ejemplo,
haya pulverizado el viejo sentido de la palabra filosofía. 17

AJ presente, la paz se ha convertido en una ne esidad como nunca lo fuera
en el pasado, ahora es vital para la humanidap. Su ritmo de significación ha
venido variando al compás creciente de intensidad en la sucesión de las guerras.
En la antigüedad an Agu tín concebía la paz como: Pax est Orcünata
11

ANTONIO DE LUNA,

]bid., p. 436.

" MANUEL GARCÍA MoRENTE,

•• Respecto de la influencia de la intuición, véase infra, cap. XXXV.

drid, p. 17.

Fundamentos de Filosofía, Espasa-Calpe, S. A. Ma-

�'La paz es la concordia en el orden y púr el orden, ya que
'l el
1
agi·ega •· "Pero el orden
de paz so o es
or den engend ra la Paz•,, Verdro
.
·
1:=••.{~dose
a
un
circulo
reducido
se
eruende
a toda
la hu0
1
t
comp e o s1, n .uu.il.&lt;LI.I
•

. .
eoncordia.

manidad. En este sentido considera San Agustín a toda la h~tdad co1'.1o
una unidad ordenada. Ahora bien: en opo ición a la concepc1on cosmo~o~1ta
del Pórtico, San Agustín exige que la unidad tenga una e tJ.uctut~ orga~ica,
a dar razón de la multiplicidad de los pueblos. En unas cons1derac1ones
par
.
.
b
1 hacerca de las causas que produjeron el IIDpeno romano, o se{Va que. a u
manídad viviría feliz si en lugar del imperio universal de Roma hubiera ~n
el mwido muchos reinos ("regna gentium") viviendo en paz y co~cordta
con sus vecinos, así como hay en una ciudad muchas familias. El propio San
Agustín al hablar de la paz del mundo, escribió: "La paz ~e los ho~bres,
la ordenada concordia. La paz de la casa, la conforme unif~ruudad que tlenen
en mandar y obedecer los que viven juntos. La paz de la cmdad, la ordenada
concordia que tienen los ciudadanos y vecinos en ºr:1:nar Y ~bedecer. La ~az
de la ciudad celestial e.e; la ordenadísima y confomus1D1a sociedad establecida
para gozar de Dios, y unos de otros en D-ios. La paz de todas _las ~o~, la
tranquilidad d8l orden y el orden no es otra cosa que una dispos1C1on de
,
. l
,, 10
las cosas iguales y desiguales, que da a cada una su propio ugar. • Theodore Ruyssen, glosando el pensamiento agustiniano, estima qu~ "La
paz verdadera no es la simple ausencia más o menos prolongada dela v10len. la pura tranq uili'dad" . - . Así un orden y una paz propias a toda suerte
eta,
de realidades...2 º
La "literatura pacifista" es posible iniciarla con Aristófanes qui~ había
de presentar en el teatro Baco, en Atenas, un~ ~omedia_ titulada « ~ Paz".
Asia;iismo, la obra del historiador noruego . Chrisuan LolllS Lange, qwe~ habría de morir en 1938, y que en 1926 dieta un curso en la_ ~cadenu.a de
Derecho Internacional de La Haya sobre la Historia del Pac1f 1_smo y de_ su
Influencia en el Desarrollo del Derecho Internacional. Ahora bien, este.~~
de literatura habría de encontrarse con las anteriores corrientes de la religion
y del derecho, especialmente en Roma. 21

11

ALFJUID Vl!.RDRoss, Derecho Internacional, Ibid., pp. 16 Y 17.

11

SAN AGUSTÍN

La Ciudad de Dios, lntroducci6n de Francisco Montes de Oca,

Editorial Porrúa, México, 1966, p. 482.
.
_
.
Doctrinales de l'internatwnalrsme, Ib1d.
'º THEoDORE RuvssE , Les So ..~ rres
v
p. 69.
01 Jbid., p. 69.

Francisco de Vitoria

Corresponde, sin embargo, al célebre teólogo español Francisco de Vitoria
creador del moderno Derecho Internacional, el haber tratado desde el punto
de vista moral, filosófico y jurídico, el problema de la guerra y de la paz.
Muchos son los méritos de este insigne y genial innovador, por sus concepciones acerca de las causas fundamentales de tal Derecho de los cuales se
desprenden principios que S'on válidos al presente y para lo futuro. Para no
citar sino a los más importantes mencionaremos la premisa básica de la doctrina de Vitoria, al tomar conciencia de una realidad sociológica natural: es
la unidad del ,género humano en su origen, en su destino )' en su naturaleza,
que hace que todos los hombres formen una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad mutua. Pero la conciencia de esta realidad
de humanitarismo y de sus consecuencias sociales se había totalmente oscurecido en el mundo antiguo. 22
San Agustín señaló la trip1e gradación: la sociedad familiar la sociedad
política y la internacional -domus, urbs, orbis- como las tres saciedades naturales que responden a exigencias primordiales, lo cual parece ser el antecedente terminológico del totus orbi.s de Vitoria.
Vitoria proclamó el bien común internacional, como ley operante que debe
influir en la conducta y relaciones de los Estados miembros. De una manera
expresa, aunque negativa, al proponerla como ley suprema de la misma justicia dt; la guerra, en el texto célebre de su primera relección: "Siendo 1tna
nación parte de todo el orbe, y sobre todo una provincia crirtiana parte de
toda la república, si la guerra fuese útil a una provincia o a la reptíblica con
daño del orbe o de la cristianidad, pienso que por eso mismo sería injusta."
Toda la relección De iure belli considera también este Derecho de Guerr-a
( también este aspecto ha sido dilucidado por Vitoria al hablar de la cansa
material de la comtmiáad internacional) como problema típico de Derecho
Internacional Público o de relaciones entre divensos Estados. Y también aquí,
al enumerar los principios del Derecho de Paz, ve en ellos principalmente
derechos de las naciones, analizándolos en sus repercusiones sobre las relaciones de paz o de intervención bélica de España en Indias. 28
Pues bien; Vitoria ha proclamado el primero la existencia de esta autoridad
de todo el oTbe, raíz primera de la estructuración del mismo en verdacfera
sociedad. En el preclaro texto de la relección De potestate civili aparece ya

t. 1,
,. TEÓFlLo URDANOZ.

O.P. Obras de Francisco de Vitoria . Relecciones Teológicas,

p. 570.

"' lbid. p. 580.

768

769
H49

�dicha realidad como órgano legislativo de las leyes e instituciones del Derecho
de Gentes que se imponen a todos los pueblos: "el orbe entero, que en cierta
manera forma una república, tiene potestad de dar leyes justas y a todos
convenientes, como son las del Derecho de Gentes. . . y ningún reino puede
darse por no obligado ante el Derecho de Gentes, porque está dado por autoridad de todo el orbe. 24
Y, por fin, la autoridad universal del orbe está afinnada con fuerza por el
maestro en su doctrina de la guerra, como la potestad propia coercitiva y
punitiva sobre todas las grandes injusticias y delincuentes internacionales, por
cuya delegación pueden "los propios príncipes" o autoridades de cada nación
castigar por 1a acción bélica las injurias de "naciones extrañas" y repeler a

sus enemigos.25

La potestad, pues, de la comunidad internacional existe y es de derecho
natural, dada por el Creador con la naturaleza y con las condiciones mismas,
exigencias y necesidad, de la organización social del género humano. Por tal
razón, dicha autoridad internacional debió existir siempre en el mundo y
darse ya con la primera diversificación o pluralidad de las naciones. Vitoria
ju tamente la invoca desde el principio de la vida social para la misma di.visión de las propiedades y territorios y para los primeros usos en las relaciones
entre pueblos extraños, como el respeto a los embajadores y ciertos derechos
de guerra que los hombres hubieran adoptado de común acuerdo.
Las ideas anteriores muestran cómo Vitor-ia establece con claridad la idea
del bien común internacional, el que, para las circunstancias actuales, no puede
ser otro que el de la paz.
Sin embargo, hemos creído conveniente el hacer la fijación de las ideas y
doctrinas del gran teólogo de Salamanca para las conclusiones filosóficas que
en el capítulo correspondiente habremos de establecer, tomando en cuenta la
vigencia de su brillante doctrina.
Respecto de la evolución conceptual de paz, señalábamos cómo ha variado
de acuerdo con las circunstancias en que se ha producido. Siempre fue un
intervalo entre una guerra y otra. Ahora, al presente, no es posible hablar
de paz como una pausa transitoria que desembocara en una guerra eventual,
ya que en caso de verificarse ésta, la humanidad desaparecería.
La paz -que en alguna forma debe de llamarse a un período o etapa de
la humanidad en que no se emplea la fuerza- se ha convevtido en una nueva
realidad sociológica desconocida antes; inclusive hasta se ha empleado el
término en esta etapa de cierta "guerra fría". Sin embargo, ante la amenaza

de la destrucción total no es posible Jlamar paz a e e penodo
,
de a
1a tente, ¿ o es acaso que se ha
.
menaza
perdid o para Siempre?
En lo contemporáneo, las fuentes inmediatas d 1
nuclear, las constitu en los
. .
e a paz, frente a la amenaza
vés de tratad
d y)
• esfuerzos JUsmternacionalistas por obtenerla a tmos, ec araciones y convenciones d
d
como el Plan Baruch {1946) aplicad al d
e acuer o a tal amenaza, así
ricano de 1961, la Comisión' de Ene~a ;;~e nuEclear, el plan Ruso-AmePlan Ra acki 1 .
-;:,om1ca uratom, de la ONU el
h
p , ' e Pruner Tratado de Desuuclearización de la Am' .
L,
una, etc.
enea aLa Sociedad de Naciones

Resulta interesante observar- los valores em leados
.
tenemos que al finalizar la p .
G
!P
en tal mstrumento. Así
dente Thom~ Wodr
Wil nmedra uerra Mundial, a instancias del Presiow
son Y espués de múltipl
· ·
beligerantes se llegó a la ere . , del p
es negociaciones entre los
,
ac1on
acto de la Sociedad de l N .
E•s d e observarse que en la parte d 1 •
•_
as actones.
ec aratJva se manifiesta.
Las altas partes contratantes
.
considerando que,

'

para fomentar la cooperación
la
y la seguridad, importa:
entre s naciones y para garantizar la paz
Aceptar ciertos compromisos de 1w recurrir a la guerra .
Mantener
a la luz d e l d'ia re1aciones
.
.
' fundadas
. ..,. . .
mternacionales
¡u.,.icia y el honor;
'

obre la

Observar rigurosame n t e las prescnpc1ones
. .
d ID
h
nocidas de aquí en adel t
e erec o Internacional recobiernos;
an e como reglas de conducta efectiva de los goHacer que reine za pa.z y respetar escrupulosam t tO d l
.
d e los tratados en las rel ·
en e
as as obligaci.ones
Ad
aciones mtttuas de los pueblos organizados;

optan el presente Pacto, que instituye la Sociedad de l N .
Como es d
bs
as ... ac1ones
e o ervarse, en esta declarad ,
h bl
.
garantizar dos valores: la paz y la se uridadon se a a de que es necesario
ciertos compromisos de no
.
gl
y se habla solamente de aceptar
recurnr a a guerra.
Tratado de Renuncia
· a la Guerra. (Pacto Briand-Kellog)

Aqw, en este documento se hace un a expresa renuncia
.
países, quienes expresaron:
a la guerra por nueve
~ De Potest. Civili.

o. 21.

.. Cfr. VrroRJA, De iure belli. 'o. 19

771
770

�Profundamente compenetrados de su solemne deber de promover el bienestar de ]a humanidad;
Persuadidas de haber llegado el momento de proce~erse a u~a franca renuncia de la guerra como instrumento de política nacional, a fm de que las
.
relaciones
pac1'f'teas Y amistosas actualmente existentes entre sus pueblos se
puedan perpetuar;
.
db '
Convencidos de que cualquier alteraci6n en sus mutuas relacz~nes no l e
. d . por medios pacíficos y no deberá ser basada sino en e or en
ser real ,za a sino
la
p
er ms
y la paz y que la potencia signataria que intentare, en, ade nt_e, dromd o~
intereses nacionales por el recurso d e l a guerra debera .5er priva a e os e

;ra
b-

n eficios del presente tratado;
.
d l
.
pl
todas las otras naciones e
Esperando que, animados por su e¡em o,
..
mundo se unirán a estos esfuer?.os humanitarios y adhmendo al p:~e_ntee
tado desde su entrada en vigencia, colocarán sus pueblos en c~i icio~ i.ls.
· d
'
z naciones cw izaaprovechar sus benéficas estipulaciones, reunten o asi a
d p l'
.
,
l
como mstrumento e o idas del mundo en una renunouz comu.n a a guerra

tr;~

'!5

,

tic a nacional . . •"
l · , d t das
Art, lo lo Las Altas Partes Contratantes reconocen que la.so ucion e ºa
1cu
•.
· n,. que pue an
¡¡;rtos sea cual fuere su naturaleza u onge
las controversias o con .., ,
·
'f ·
"
.
tre ellas nunca deberá ser buscada sino por medios paet icos . ..
surgir en
,
. . , d las aciones Unidas al fin de la Segunda
Llegamos a la Orgaruzac1on e
'
Guerra Mundial, la que en su Carta elaborada en 1945, declara:
Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos
a reservar a las generaciones venideras del flagelo de la gu_er~a, que_ dos
P
·¿ h . fl"gido a la humanidad sufrirmentos i11deveces durante nuestra vi a a m t
cibles,
¡ d . "d d
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en a igm a
y el valor de la persona humana, en la ig~aldad de derechos de hombres y
mujeres y de las naciones grandes y pequenas;
. . .
. ;ones ba1·0 las cuales puedan mantenerse la ¡usticui y el resd
a crear con 1.c.
d l d
I
peto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes e erec io
internacional,
a promover el progreso social '.Y a elevar el nivel de vi.da dentro de un concepto más amplio de la libertad,

y con tales finalidades

.
a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,

.

a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la ~az. ~ la segundad
internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adop-

ción de métodos~ que no se usará la fuerza armada sino el servicio del interés
común, y
a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos» . ..

ArtícuJo lo. Los propósitos de las Naciones Unidas son:

1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, , , con tal fin: tomar
medidas colectiuas eficaces para prevenir eliminar amenazas a la paz, y para
suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz, y lograr por
medios pacíficos y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de cotitroversias o situaciones interna.
cionales susceptibles de conducir a quebrantami1mtos de la paz.

,i

2. Fomentar entre las naciones reJ.aciones de amistad basadas en el respeto
de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y
tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.

3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales y de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el
desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos , , a las übertades
fundame11tales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma
o religión; y

4. Servir de centro que armonice los esfuenzos de las naciones por alcanzar
estos propósitos comwies.
La Declaración de los Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las aciones nidas
aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después de este acto histórico, recomendó la Asamblea a todos los Estados miembro que publicaran el texto de la Declaración y procuraran que fuese "divulgada, expuesta, leída y comentada principalmente en las escuelas y demás
establecimientos de enseñanza, sin distinción alguna, basada en la situación
política de los países o de los territorios."
Para los fines de nuestro estudio, tomaremos la parte e.-;encial de dicha
Declaración, la que dice:
"La presente declaración universal de los Derechos Humanos, como ideal
común por el que todos los pueblos y nacíones deben esforzarse, a fin de que
tanto los individuos como las instituciones, insp.imndose constantemente en
ella, promuevan, m ediante la enseñanza y la educación, el respeto a estas
derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carúcter nacional
e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto

�Se inicia la Encíclica con estas palabras:
entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios
colocados bajo .m jurisdicción.
Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad '.)'
derechos% dotados como están de ra.zón y conciencia, deben comportarse fr(Jternalmcnte los unos con los otros.
1.
2 l. Toda persona tiene todos los derechos ,, libertades proclaArti,culo
.
· ·
mados en esta D'eClaración, sin di#inción alguna de raza, color, sexo, idi°":ª'
religión, opinión política o de cualquier ~tra índole ~i~~n nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condicion.
. .,
, _
2 Además no se haxá distinción alguna fundada en la condic1on poittJca,
jurídica O in;emacional del páLS o territorio de . cuya j-misdicción de~en~a
una persona, tanto si se trat.a de nn país independie~te, como de _un ternt?n~
bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualqmer otra lLIIlltación de oberanía.
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad Y a la
seguridad de su persona."
- , .
.
Es indudable que esta Declaración, "la más famosa de los ulltmos _tiempos
y la de mayor universalidad y trascendencia jurídica en el plano mtemacional'' 2s viene una vez más a, enfatizar el valor del ser humano como hombre y ~orno persona, lo que habremos de tener presente en las conclusiones
relativas.
La Encíclica "Pacem in Terris''

En la exposición panorámica de la historia de las -principales doctrinas e
ideas acerca de la paz, aparece en el año de 1963, un importante documento:
La Carta encíclica "Pacem in Terris'', del Papa Juan XXIII, dirigida no sólo
a la grey cristiana, sino ''a todos los hombres de buena voluntad."
Esta Encíclica que si para algunos no creyentes pudiera carecer de _t~ascendencia que guarda su contenido, pero que, no obstante, la han reab1do
con el debido respeto y beneplácito es, a no dudarlo, un mensaje de paz_ de
proyección universal. O sea que la voz pontificia va a todos tanto catól_1cos
como no católicos, cristianos de cualquier denominación o a los que viven
fuera de Ja fe cristiana, etc., lo que significa que una de las principales barreras
de la incomprensión y separación humanas como es la de_ la religión, se
en forma por demás profunda, generosa y abierta, siguiendo una tradicron
doctrinal que data de siglos, hasta llegar a nuestro tiempo en que rrsulta

~~;ª

acorde a las apremiantes necesidade de la paz.
"' CARLOS S0R1A,

''La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de
la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se
respeta fielmente el orden establecido por Dios.

(El Orden Maravilloso del Mwido).
El progreso científico y los adelantos técnicos enseñan claramente que en
los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso y
que, al mismo tiempo, el hombre posee una intrínseca dignidad, por virtt,d
de la cual puede descubrir ese orden y forjar los instrumentos adecuados para
adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su seruicio . .. "
(El orden de la Humanidad).
"Resulta, sin embargo, sorprendente el contraste que con este orden maravilloso del universo ofrece el desorden que reina entre los individuos y entre
los pueblos. Parece como si las relaciones que entre ellos existen no pudieran
regirse más que por la fuerza .. 1. "
"Sin embargo~ en lo más íntimo del ser humano, el Creador ha impreso un
orden que. la ciencia humana descubre y manda observar estrictamente. Los
hombres muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazo11es,
siendo testigo su conciancia. Por otra parte, ¿ cómo podría ser de otro modo?
Todas las obras de Dios son, en efecto, un reflejo de su infinita sabiduría, y
reflejo tanto más luminoso cuando mayor es el grado absoluto de perfección
de que gozan.
Pero una opinión equivocada induce con frecuencia a muchos al error de
pensar que las relaciones de los individuos con sus respectivas comunidades
políticas pueden regularse por las mismas leyes que rigen las fuerzas y los
elementos irracionales del univen;o siendo así que tales leyes son de otro
género y hay que buscarlas solamente allí donde las ha grabado el Creador
de todo esto es, en la naturaleza del hombre."
En la Encíclica también se habla del "Tema de los Derechos del Hombre"
cuando establece; 'Observamos que éste tiene un derecho a la existencia a l~
.
~
,
integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida,
cuales son, principalmente,:el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso la
asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada ~no
debe prestar el Estado. De lo cual se sigue que el hombre posee también el
derecho a la seguridad personal en caso de en/ermedad, invalidez, viudez,
vejez. paro, y, por último, cualquier otra eventualidad que lo prive, sin culpa
suya, de los medios para su sustento.'~
.

Para los fines de nuestro estudio, no es posible analizar todo el valioso contenido de la encíclica Pacem in Terris, sino sólo aquellos pasajes que ilustran

O.P. Comt11tttrios o la Pacem in Terris. p. 169.

775
774

�nuestro punto de vista. Tal es el caso de la "Constitucion de una Autoridad
Mundial".
La encíclica se expresa en estos términos: "Y como hoy el bien común de
todos los pueblos plantea problemas que afectan a todas las naciones. y como
semejantes problemas solamente puede afrontarlos una autoridad pública
cuyo poder, estructura y medios sean suficientemente amplios y cuyo radio de
acción tenga un ali;:ance mundial, resulta, en consecuencia, que por imposición
del mismo orden moral, es preciso constituir una autoridad pública general

(PT 137).
Reservamos la Constitución de la UNESCO para e} apartado correspondiente, tomando en cuenta su particular valimiento para los fines de nuestro
estudio.
Cambio

Es frecuente en nuestro tiempo el advertir la preconización de un cambio.
En efecto, no solamente el hombre de la calle, sino diversos intelectuales insisten en eUo. Se condena en forma irrestricta a un presente caduco y obsoleto, en
el que las ideas morales, filosóficas políticas o jurídicas así como instituciones
en general, no responden a las necesidades del presente, por- tanto, insisten
sobre la necesidad de iniciar una nueva etapa en donde nuevas ''estructuras"
sirvan mejor a la realización de una más efectiva justicia social. Algunos pensadores afirman que el cambio debe ser total. Pero, ¿ acaso se conocen valores
principios o nonnas mejores que 1~ que se han ve1údo ignorando o rechazando?
Ciertamente existe la necesidad de cambio siempre y uando esto sea para
obtener la realización de los alores que ~an sustentado la vi.da moral del
hombre, destacándose, hoy más que nunca el de la paz, pero no el cambio
por el cambio, pues mientras los oradores en plazas públicas y ciertos escritores
e intelecuales reclaman tal cambio, los hechos de la vida internacional de nuestro tiempo reuelan que el cambio ya se operó, debido a la lenta, pero efectiva
transformación de la influencia científica y tecnológica que produjera el descubrimiento de la energía nuclear y de su aplicación a la guerra, como la primera
gran manifestación de tal descubrinúento. Desde luego, es posible hablar de
otros cambios, tales como la derrota de la distancia que ha un.ido y estrechado a
los hombres en forma casi increíble; en la explosión demográfica que a un ritmo
siempre creciente va reduciendo cada vez más el lugar del hombre en la
tierra; las desigualdades en lo económico etc., para no mencionar sino los
factores más palpables de ese cambio.
En otro aspecto, en la parte espiritual del hombre, no se advierten los pro-

776

gresos alcanzados por la ciencia en d campo de la tecnología; lejos de e.c,o, los
sistemas e instituciones amenazan derrumbarre ante la quiebra de los valores
fundamentales. Entonces es inobjetable el desajuste en todos los órdenes de
la vida social de los pueblos entre el espíritu y la materia, produciéndose la
"doctrina de la desesperación", que busca en el cambio la solución a los
ingentes problemas que hoy por hoy agitan a la humanidad, sólo que sin presentar mejores perspectivas.
También está la triste experiencia que nos demuestra que todos los esfuerzos realizados por el hombre para la contención de la guerra y la afir:mación
de la paz, han fracasado. Entonces, efectivamente el cambio debe operarse en
el sentido de buscar 11uevas fórmulas, la relocalización de valores organizaciones e instituciones, que puedan dirigir dicho cambio hacia metas superiores.
El cambio debe operarse hacia la paz. Tal es el caso de la educación del hombre para la paz la que, a nivel intemacional, puede ser un camino de salvación, coordinando tales valores, exaltando la justicia y la libertad. A este fin
trataremos el siguiente apartado.
Filosofía de la Paz

En el desarrollo general de nuestro tema27 hubimo:s de estudiar, a) lo que
podemos llamar la parte teorética, tanto de la guerra como de la paz en una
exposición sucinta de las diferentes ideas y doctrinas filosóficas y políticas que
en el transcurso de la historia se han elaborado, específü,amente sobre la paz
(sociología y filosofía de la paz), atendiendo a la naturaleza de nuestra finalidad. También en el presente estudio, b) un aspecto sociológico de la guerra
Y de la paz y c) los principales instrumentos jusintemacionalistas que se han
venido produciendo al fin de cada guerra hasta llegar a la Era Atómica, en la
que se han creado otros para su control, sin evitar la carrera armamentista. Lo
anterior, aunado ai los estudios previos de 1a problemática de la paz, nos permiten llegar al tema especifico.
Toda aportación a la causa de la paz resulta digna de interés y debe ser
tomada en cuenta, soslayando, claro está, las que la toman para otros fines,
pero dada su natl.ll'0.leza y la diversidad de ciencias que intervienen en su
problemática así como su vasta complejidad, ello puede inducir a error o
bien naufragar en el mar de la política internacional, sin que se obtengan los
resultados prácticos y benéficos que son de esperarse. En tanto se llega a
mejores soluciones, hemos propuesto nuestra idea acerca de la reación de la
Universidad Internacional de la Paz, como una posibilidad futur-ible, como
27

Véase: La Univers.idad del Porvenir y La Universidad Interna&amp;ional de la Paz.
TAS. Tomos III y XIII, pp. 579 y 457.

HU 1A

777

�un camino que pudiera llevar al hombre a la paz, con los yerros naturales de
toda obra que comienza y que es un primer paso.
.
La educación para la paz no debe tener carácter político, ni_ ser te?denc10sa,
debe ser universal, porque la filosofía que la sustenta no ~ntlen~ nmguno de
esos elementos puesto que está muy por encima de la unilateralidad y de los
partieularismos nacionales, máxime cuando las decisiones est~ en m~os de los
gobiernos de las grandes potencias, los que, lógicamente, cwdan mas de sus
propios intereses y fines que de los ajenos. Desafortunadam?nte, hoy por b~y:
la suerte el hombre pende de tales decisiones, 1? que co~s~1tuye, como sab1amente lo a firmab a V 1·tona.·, grave "daño del orbe , y convrrtJ.endo. •a sus autores
en "delincuentes internacionales", pues la humanidad no participa en tales
decisiones y puede ser exterminada.
La filosofía de la paz es un esfuerzo que responde a los anhelos del hombre
,
srn·. ser pragmatista, ni _sincretista, debe
pam su sal vac1-on.
. . atender fundamen.
tahnente al momento histórico internacional que vivunos en el que 51 se
desea la paz, es necesario primero que haya hombres pacíf
. icos, ~ que no se
·
·'
f'
álid
puede emprender una verdadera orgarnzacion e_ 1caz, v
a umversalmente
con todos los caracteres que exige el derecho, si antes no se emprende una
reforma moral del hombre mediante la educación para la paz, ?reando una
sociosíntesis amorosa y quitav esa praxis competitiva que conduce Justamente a
la guerra de todos contra todos.
La filosofía de la paz no es meramente especulati:3-, puesto~ que se ha
acabado el tiempo y la ocasión "de los fil6sofos entretemdos en so~ar el dulce
sueño de la paz", al decir de Kant, ni esperamos tampoco el milagro de la
az
r las "virtudes místicas y utópicas de la cultura que hacen esperal' de
ppo
.
"'R'
ella la paz definitiva sobre la tierra , segun enan.
En la primera parte de la exposición acerca de Ja creaci~n de la ~niversidad Internacional de la Paz, decíamos que en ella habna de for1arse la
educación a tal fin y que ésta debía fundamentarse en una filo~ofí~ propia, tomando como base la creencia en la razón del hombre y conc1enttzarlo a una
·
· pacíf'c
Desde luego , no se trata de un retomo
convivencia
1 a.
. .al. racionalismo
·
l
XVIII
sino
una
apelación
a
la
racionalidad
y
sociabilidad
l
d e s1g o
,
., del homT
bre para que comprenda O deba comprender, mediante la educac1on es~ec1 ~ca
de la paz, que ha llegado el término del peor juego mortal de toda su h~tona;
0 bien, que ante el grave peligro que le acecha, provoque el acerca1:mento Y
agrupamiento y tome nuestro intento con buena voluntad. Esto últtm~ . tan
apremiante de reflexión y compenetración para forro~, hombres ~acíf'.cos.
En la endclica Pacem in Tenis, por ejemplo, la apelac1on a la racionalidad
del hombre es insistente: "es, en primer lugar, una exigencia dictada por la
raz6n, que las relaciones internacionales, -como las relaciones individuales, de-

778

ben sel' regidas no por la fuer-&amp;1 de las armas, sino por las normas de la recta
razón (PT 114)." ¿Cuáles son esas normas? El Papa las enuncia de \Ula
manera clara y sencilla, son "la verdad, la justicia y una activa olidaridad."
Muy acertadamente el pensador mexicano Antonio Brambila ha escrito:
"Lo que necesitamos los hombres para entendernos de veras y vivir en paz
no es un medid de comunicación hecho a la medida de la humanidad misma.
Algo que represente la "verdad en sí" y que por consiguiente pueda ser tomado por e.a.da hombre como su propia verdad personal, sin perjuicio de que
sea al mismo tiempo la verdad de todos los hombres. Esto no to· podemos
obtener sino en el contacto con la vida universal que planea muy por encima
de cualesquiera vivencias o intuiciones particulares. Y el 6rgano perceptivo de
la verdad univen;al es la inteligencia, la inteligencia h~mana, que es una; y
de la cual participamos todos en la medida en que pueda decirse que somos
sensatos. Y el único modo, único pero eficaz y valedero, que tenemos a nuestra
disposición para comunicar a otros sin subjetivismo alguno la verdad de lo
que pensamos es el raciocinio, el ejercicio correcto de esa inteligencia nuestra que procede por abstracción y combinaci6n de nociones a partir del mundo
con el cual nos ponen en contacto nuestros sentidos extel'iores. 28
Sin menosprecio a las ideas doctrinas, estudios e instituciones existentes que
luchan por la paz, es necesario, pues, recurrir a la razón humana - mediante
la educación- , la que debe ser atraída hacia. un centro de atención único: la
paz. ccesítase fijar en la conciencia del hombre -que su plenitud sólo es dable
en la paz, por tanto, n ecesita detenninados conocimientos que puedan ser
obtenidos en una educación adecuada a tal fin, con el trasfondo de una
filosofía que ahonde y profundice en una paz verdadera , estable y definitiva.
Necesítase, pues, pensar en términos realistas. En una guerra nuclear los contendientes envuelven a la humanidad; precísa.se, por tanto, que todos los
hombres aprendan, en esta hora en que todavía es posíble hacerlo, que u
vida depende del establecimiento de la paz, así como todos los valores que
la jntegran también en lo espiritual, que es precisamente en donde debe fincarse la idea de la misma.

A través de la e:\"[)Osición que hicimos de las ideas morales, filosóficas, juI'Íclicas y sociológicas contenidas en las principales convenciones internacionales
hasta llegar a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y a la
encíclica Pacem in T erris, de acuerdo con su aparición cronológica, se observa
el empleo de diversos valores sin precisarse en realidad lo que es la paz;
porque ciertamente no basta la condenación de la guerra, ni el reconocimiento
"' A TO NIO BRAMBILA. La Razón y la Comimicación. El Porvenir. Monterrey N. L.,
México. 23 de febrero de 1973.

779

�de sus horrores y funestas consecuencias -peor aún en las inimaginables de
una guerra nuclear- así. como tampoco de los propósitos reiterados en favor
de la paz, cuando éstos no pasan de sólo propósitos.
Por desgracia, los valores que se emplean en el desarrollo de la axiología
pacifista han quedado rezagados ante la fría realidad de Ja guerra Y resultan
no valederos ante una posible catástrofe nuclear, tanto los de orden moral,
como los de carácter filosófico y jusintemacionalista. Hemos llegado, pues, al
clímax de las dos grandes corrientes que informan la vida del hombre: espíritu y materia, en el que es evidente la preponderancia irreflexiva e irresponsable de esta última. Como nos lo dice Barry Brown 29 es evidente que la paz
no puede Jogrars-e meramente deseándola. Hay que reflexionar sobre ella, ~cm
rigor y sistemáticamente, así como ponerla en práctica al nivel de la políuca.
Tomando en uenta el tema de nuestro estudio, h~os dejado para esta
parte Jo que consideramos la más importante apo~ción ~~fuada hasta ~I
presente, la que,.to('.a el punto central de la problematlca pacifista. ~os refe~mos al contenido de la Constitución de la Organización de las ac1ones U mdas para ]a Educación, la Cíencia y la Cultura (UNESCO), cuando se advierten en su Parte Declarativa los siguientes conceptos;
' Los gobiernos de los Esta.dos partes en la presente Constitución, en. nombre
de sus pueblos, declaran:
Que, puesto que las guenas nacen en la mente de los hombres, es en la
mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz;
Que, en el curso de la historia, la incomprensión mutua de los pueblos, ha
sido motivo de desconfianza y recelo entre las naciones, y causa de que sus
desacuerdos hayan degenerado en guerra con harta frecuencia;
Que la grande y terrible guerra que acaba de terminar no hubiera sido
posible sin la negación de los pr-incipios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres y sin la voluntad de sustituir tales
principios, explotando los prejuicios y la ignorancia, por el dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas;
Que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para
la justicia, la lib~rtad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre ,,
constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con ttn

espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua;
Que una paz fundada exclusivamente en acuerdos políticos y económicos
entre gobieroos no podría obtener el apoyo unánime, sincero y perdurable de
" BARRY BRowr., Reflexiones sobre la Paz. Periódico El Porvenir. Monterrey,
México. 6 de agosto de 1972. p. 10-A.

780

. L.

los pueblos, Y que, por consiguiente, esa paz debe basarse en la solidaridad
intelectual y moral de la humanidad. .." ªº
Resulta incontrovertible lo afirmado en dicha Declaración específicamente
cuando se precisa "Que puesto que las guerras naam en la mente de los
hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes
de la paz... " Estimamos que nuestra idea acerca de la creación de la Univeridad Internacional de la Paz responde a tal propósito, dentro de los lineamientos que se han expresado: educar al hombre con esa finalidad: la cultura al servicio de la paz.
Derisi 3.t ha escrito que ningún mediano conocer de Ja filosofía contemporánea ignora la preponderancia que en ella alcanzan dos corrientes, por lo demás
íntimamente compenetradas: la axiológica y la cultur-al. En verdad la filosofía
de los valores y la filosofía de la cultura, aunadas en el cauce profundo de
un único problema fundamental, la filosofía del espíritu humano, constituyen
el objeto central que punza la conciencia contemporánea y absorbe Ja meditación de los grandes pensadores del momento. Y no podría ser de otro modo.
Cada época tiene su problema dominante, y la nuestra tiene ante sí la liquidación de una edad y de u.na concepción de Ja vida que se derrumba, y la
organfaación de una nueva sobre bases culturales más sólidasJ establecidas
de acuerdo a las exigencias de la humanidad.
En efecto, cada época tiene su problema dominante si bien el que ahora
tiene en tensión a la humanidad ofrece características inigualables en el pasado. Al menospreciar el hombre los valores fundamentales, determinó su
desajuste y derrumbamiento. Resultaría prolijo el análisis de tanto factores
disolventes e interesados en la descomposición del mundo.
Ningún valor puede tener eficacia sino en Ja paz ya que resume a todos
entonces es necesario establecer una nueva jerarquía axiológica tomando como'
punto de partida a la propia paz dentro de un nuevo orden, tratar de obtener
esa tranquílitas ordinis que urge realizar en nuestro presente.
Resulta difícil tratar de definir la paz, la paz que el hombre necesita hoy
tomal).do en cuenta la riqueza de su contenido~ porque al significarla como fa
suma de todos los valores, puesto que sólo en ella tienen lugar, esto no la
explica. Tampoco puede ser sólo la supresión temporal y transitoria de la fuerza. en los conflictos, lo que ya no se darla más en la especie.
30

Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos I nternacionales. Organizaciones Internacionales no Americanas. Instrumentos Constitucionales. Washington, D. C. 1964.
p. 141.
11

MARTÍ

GRABMA ,

La Filosofía. de la Cultura. Ibid. Octavio Nicolás D erisi. Pr6-

logo. p. 8.

781

�Entendemos la paz como la apertura ,, disposición del hombre, medinnte
una educaci.ón universal dirigida a tal fin, para el establecimiento de un nuevo
orden moral, filosófico, social y jurídico permanente, de lo nacional a lo internacionat en el que, por principio, se requiere de todos los medios- inclusive
del empleo de la acción cívica de los pueblos de cada Estado- para la proscripci.ón definitiva de la fuerza nuclear bélica, que permita la convivenúa
humana. El hombre debe ser educado en y para 1a paz.
Este concepto pudiera presentar, y de hecho presenta algunas incertidumbres acerca de su realización. Cuando señalamos la apertura y disposición del
hombre hacia la praz, en realidad pensamos que esto constituye y responde a
la naturaleza individual y social del hombre, del hombre que convive y para
ese conviv.ir hay que prepararlo a través y en una educación para la paz ; claro,
sin perjuicio del empleo de otros medios como la coacción, en el caso del
Derecho Internacional de la Paz.
La problemática. pacüista se agudiza cuando en el anterior concepto obre
la paz se habla de "requerir poi' todos los medios -in lusive del empleo de la
acció~ cívica de los pueblos de cada Estado-- la proscripción definitiva
de Ja fuerza nuclear bélica. o obstante, la acción cívica es fuerza también
y aunque es hábilmente manejada por el político, puede y de_be cana~i~arse a
la paz, que es un valor superior a los contenidos en cualquiera politica nacional y que constitu,,e el bien común internacional.
La naturaleza ontológica de la paz y su contenido no puede quedar circunscrito a un mero concepto tomando en cuenta -como dijimos- la riqueza
que guarda. Así, para los fmes particulares de nuestro tema, nos servire~~s
solamente de aquellos aspectos de la misma que resultan útiles a la edu cacior1
de la paz, estableciendo las siguientes proposiciones:
Tenemos en primer término, la paz como verdad. Esto es, la paz que el
mundo necesita y reclama en nuestro tiempo no puede fincarse en lo eventual,
transitorio o incierto, como tampoco debe estar sujeta a presiones de ningán
género O estar condicionada a políticas determinadas; a intereses trasnaciona)es o al servicio de ideologías imperialistas, ya que también la paz descansa en
la justicia y en la libertad del hombre. Debe ser verdadera, porque solamente
en ella el hombre puede realizar su vocación y misión terrenas, tanto en lo
espiritual como en lo material. Corresponde~ por tanto, al hombre el iniciar
la tarea de hacer la paz con nuevas normas que van de lo familiar a lo social
y de lo nacional a lo internacional.
En segundo término, si la paz es verdad, es necesario establecerla como una
realidad inteligible. La inteligencia humana debe comprender las bondades
de la paz y llevarla a la realidad de su acción. Como llevamos dicho, no es
782

posible expresar toda la riqueza del contenido de la paz en un breve estudio;
pero sí debe hacerse accesible su noción en sus notas y elementos primarios,
hasta una elaboración intelectiva superior.
En tercer término, la paz como verdad y como realidad inteligible, nos
lleva a la paz como saber. Tomando en cuenta, tanto la riqueza expresa.da de
la paz, como lo complejo de su problemática en nuestro tiempo, se requiere
de la elaboración y estructw·ación de una ciencia que, con su objeto propio
- la paz- se constituya en esfuerzo intelectual permanente de estudio, investigación y formulación de conocimientos ordenados metodológicamente · trate,
además, de humanizar la ciencia en general ,, la tecnología en particular.
En el estudio de la paz, precísase del conocimiento del rico material moral
filosófico, jurídico y de toda la aportación que brindan las religiones, principiando por el cristianismo, cuya doctrina predica el amor, elemento fundamental en la convivencia humana. El "Miraos como hermanos'', no solamente tiene
una trascendencia sublime, sino que constituye la puerta al acercamiento, al
conocimiento y a la comprensión, en caso de que el hombre hiciera de este
precepto un objetivo y una norma. Ya los griegos hablaban de la sim-phatia
y de la com-pasión y el cristiani modela charitas, fundamento de la paz. Por
tanto, es necesario buscar nuevas formas de comunicación.
El fundamento filosófico de la paz, aplicado a la educación para la misma
puede establecerse en tres niveles:

I. Conooimiento inicial
Siendo la paz un producto social y cultural evidente, pese a esto, el hombre
debe conocerla, comprenderla, estudiarla y realizarla. Con-esponde, por tanto
establecer la pedagogía de la paz, iniciando su aplicación desde los jardines
de niños hasta las universidades de todos los Estados del mundo. Corresponde
a los técnicos de la educación la adecuación de este postulado, de acuerdo
con las circunstancias privativas, para su elaboración, desarrollo y aplicación.
En esta etapa primaria los conocimientos de la paz corresponderán a los grados elementales, aplicando todos los n:í'edios educativos que la pedagogía
aconseje.

II. Conocimiento intermedi-0
La paz como realidad inteligible que da acceso al desenvolvimiento de la
vida humana, necesita de otros conocimientos científicos que Je brindan al
hombre su formación cultural, disponiéndolo para el ingreso a ciclos superiores. En este estadio cultural, es necesario reafirmar los conocimientos previos
783

�acer&lt;:a de la paz por tanto deben ser adecuados programas de acuerdo con
el plan general de la educación para la paz.

III. Conocimiento superior
La paz como saber, necesariamente nos lleva a la ciencia de 1a misma, la
qwi debe tener un carácter teórico y práctico para servir y orientar a todos
los campos del saber humano· informadora de todo esfuerzo intelectual y
cientüico hasta llegar al claustro uni ersitario en planos de desarrollo máximo,
esto es: la filosofía de la paz, la que va a buscar las causas de la desavenencia
de la agresividad y del odio, tanto en el hombre mismo como en la sociedad
en que vive a nivel internacional_, así como las nuevas fórmulas pedagógica
que llevan al hombre a la paz.
Entre esas ausas y ahondando en la cuestión, tomando en cuenta su importancia, se observa la predicación acerca del principio sobre la igualdad
de los hombres en los di ersos instrumentos internacionales de uyas partes
más importantes hemos extraído las ideas transcritas.
Aristóteles, el primero habría de penetrar en la naturaleza del hombre
definiéndolo como ammal racional. Después de él otro pensadores y ientíficos han establecido que el hombre posee una naturaleza y un espíritu sumamente complejos, desprendiéndose así en el panorama de una evolución progresiva cada una de las ciencias que corresponden a los elementos de ese
animal racional.
Respecto de la igualdad prodamada, encontramos que en la Declaración
de los Derechos Humanos, también se enfatiza tal aspecto, cuando en su
Artículo 1 se afirma: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos ..."
·
Como todos sabemos, la igualdad del hombre es una verdad indiscutible
propuesta y establecida por el Cristianismo y ampliamente sancionada, tanto
por el derecho natuml como por el derecho en !!'eneral. Conviene detenerse
pese a tal diafanidad, para distinguir laramente que la igualdad reconocida,
lo es biológica y espiritualmente genérica; 610 que si los hombres nacen iguales, no nacen en el mismo lugar sino en varios, lo que encierra -sin caer
en el determinismo- circunstancias de lugar, de tiempo, de familia, de país,
y por último, de pertenencia a la comunidad internacional. Ahora bien, estas
cm::unstancias necesarjamente influyen en la sicología del hombre produciéndose la diversificación, lo distinto, la individualidad del grupo social frente a
otras individualidades, ya que tales circunstancias lo conforman en lo material
y en lo espiritual, imprimiéndole un sello característico, el "estilo" la sicología, la. idiosincrasia.

784

no produce
dos cosas igua 1es, I.d,enocas,
.
a La naturaleza
1
.
com-o dos hombres
l un ge~e os no son iguales. Al nacer el hombre en diferentes lugare n
as desigualdades estableciéndose así la distancia entre
' acen
tanto el desconocimiento mutuo, ya que esa distanc·
u~os y otros,_ y, ~or
-y e to es lo más . ºfi .
..
ta no so o es matenal, smo
s1gru cativo- espmtual.
Además la aparición del hombre en la tierra no fue simultánea
unos grupos humanos
•
.
, ya que
d d d
aparecreron pnmcro y otros después, resultando div rsos
gra
.
índ 1os he esan:ollo cultural
,
, social' pol'f
r ico, religioso,
económieo y de toda
o e, asta llegar a lo que cufenústi&lt;'amente hablando ·e llama uebl
::::itlados Y pueblos ubdesarrollados para decir pueblo , ricos y :uebl:s
Resumit&gt;.ndo el hecho del nacimient d I h
tada éstas lo b'
.
,
o e ombre en las condicjone apun, .
u ican en, cinco areas de influencia en 1
.
convi"\,jr envuelve muchas vi encías
. .
as que c011-vwe, y este
y com-p t 1
,
' ya que participa de la herencia cultural
ar e e acervo comun y es en ellas en donde
me11te su mentalidad desde 1 . . . d
.
. se nutre fundamentnl!trt.lpo t"
i.: _
.
e pnnop10 e su eXIStcncia hasta su fi11al Cada
.,
iene su ,w,tona, su orgulJo su amor s d"
.
en lo pasado su "de tino manifie~to". A
u o io, y basta ,e llegó a decir
hería se,· sólido. Se
·eta lo
, parecen las abertura:S en lo que ded 'd d
agn
que debena ser -pero no es-- la natural ¡an a y comprensión humanas.
so IEste hecho resulta de l
·
.
sa]e de los
a mayor rmportancia, puesto que el hombre que
.
grupos senalados, en el transcurso de la evolución soc· J, . d I
IDismo va a formar grupos humano
io og1ca e
gar a otros y la f
.
~u~ ~dualmente empezaron por sojuzuerza se unpuso. Pnnc1p1a.ron las guerras.
En el pasado se habló de 'razas superiores" (?) Es d d bl
b",
.
desd otro ángulo que el hombre ueda d
.' .
u a e, _taro ien visto
Es pos"bl b
.
.
p
espoJarse de sus p asiones atávicas
i e o hservar en e1 silencio de la noche, en algún sitio del mundo cómo.
el 1 b
o o acec a pero no l I b
· ,
'
que u extinc·, d 1 1 a o o y s1 e te llegara a comprender, por instinto
la f
d ion e p aneta estaba próxima, -instintivamente también buscarí~
orrna e guarecerse del peligro.
. ¿ Pudie_ran las ideas anteriores explicar tal vez los orígenes de la guerra
1en
seIVlr Jacaso p~~ e l m1c10
· · · de la comprensión de las proposiciones filosó-o
f
icas para a educac1on de la paz?
b

Decíamos que la filosofía de la
ni tática, ino dinámica y debe re!;:n::r ~u:!\::~1::;;ente especulati_va,
acumulando con el paso del tiempo y de la maldad hum que se han venido
en términos realistas hacia un futu
l
ana para proyectarse
paz la que reine.
ro en e que en lugar de la fuerza sea 1a
En lo

nunciados acerca de la filo ofía de 1a paz, hablábamos de que al

785

�fundamentar las proposiciones filosóficas en la paz, se nutrirían, además, con
el resultado del estudio, la afrontación y el análisis comparativo de las culturas existentes, al menos de las ideas nutricias, lo que permitirla también obtener además de la ciencia de la paz, propiamente dicha, resultados accesibles
a una nueva cultura internacional, que a su vez constituiiía la cultura de la paz.
Lo anterior nos permitiría, además, conocer y establecer las diferencias
culturales radicales del hombre en generalJ puesto que las barreras que 1a naturaleza ha dispuesto en la ubicación del hombre, separándolo, como es lo
idiomático, lo religioso, lo económico y lo propio cultural, permitirá la preparación hacia un erdadero universalismo que se está gestando para un futuro
no muy lejano. Si el hombre ha venido aplicando sus mejores talentos en la
investigación científica -desafortunadamente, para fines bélicos-, ciertamente
puede y debe aplicarlos para reconstruir un mundo nuevo, un mundo pacífico.
Es lógico pensar que en la organización para la paz se requieran muchos
y eficaces medios. Tal vez, como decíamos, la coacción sea necesaria. como
necesario será el poner la fuerza al servicio de la inteligencia y al servicio del
derecho como "esa alta técnica de la concordia'' y planear instituciones internacionales para el futuro.
Hoy por hoy, empecemos por educar al hombre para la paz, a pesar de lo
utópico que pueda parecer a alguno . Nuestra idea va dirigida a los hombres
de buena voluntad.

LA DETERMI ACió DE LA OBLIGACIÓN
TRIBUTARIA
Por el

LIC. SERGIO FRANCISCO DE LA GARZA

Ex Profesor de la Facultad de Derecho
de la Universidad de Nuevo León

l. Introducci6n
PARA
UBICARNOS
,
. . en eI tema de Ia determinación de la obligación tributaria
seano_s pernubdo ~ecordar aquí, en forma somera, algunos conceptos básico;
queltten_en .una ínb.ma conexión con el tema principal ~ue vamos a desarrollar
en os s1gmentes párrafos.

Las obli_gaciones en general, pueden tener tres fuentes:
1_. La ley, por sí misma, sin conexión con ningún hecho juridico: a las obligaciones c.;ue nacen en esta ÍOilllla, se les da el nombre de obligaciones meramente legales.

!s

~a ley, unida a la realización de un hecho generador previsto por eUa
Y_ hnto de la voluntad de obligarse: a estas obligaciones ~e les llama obliga'
Clones legales u obligaciones ex kge.
· t o, dirigt'da a producir
. a su cargo el nacimiento
d 3. La voluntad
. . , de un sUJe
e una obligac1on, esto es, a convertirse en obligado, y reconocida or la le
como tal fue~te de obligación: a estas obligaciones se les denomin p bl'
.y
nes voluntarias.1
a o 1gaaouPor lo ~ue se refiere a las obligaciones meramente legales, puede sostenerse
qcase no ex1sten
J 1 · en el
• Derecho
. . Tributario' pues si b'ien Berliri" h a propuesto dos
os en a egis]ación italiana, las críticas que han recibido nos convencen de
SÁ1Nz
.
.
d1M
dri DE Bu JANDA p ., N otas de Derecho Financiero
Madrid 1957 U .
'd d
e a d, Facultad de Derecho 1967
211
, ,
,
, ruvem a
Revista d D
h
•
,
'
' pp.
Y s.s. as.1 como el mismo autor en
e erec o Fmanoero y Hacienda Pública ( en lo
.
58 Y 59, artículo intitulado "El Nacimiento de la Obligaci6n ;:::}~;DF y HP)' ns.

786

787

�que no son ejemplos afortunado . En lo demás países ( lemania, Francia,
España, Argentina, etc.) los tl:atadistas están acordes en 1a inexistencia de este
tipo de obligaciones en materia tributaria.
Las obligaciones oluntarias o ontractuales tampoco existen en el Derecho
Tributario en virtud del principio de legalidad, que es básico en todo Estado
de Derecho, del que resulta la indisponibilidad del poder y de la potestad
tributarios por parte de la Administración financiera. Los ejemplos que algunos autores ofrecen son fruto de un análisis ligero o bien son casos de violación
del citado principio de legalidad tributaria. Como dice Blumenstein: ' El fundamento jurídico del crédito impositivo stá en todo caso constituido por la
ley tributaria. ólo ella puede autorizar al ente público a recaudar un impuesto
y ella misma regula taxativamente el nacimie~t~ el contenido !, la. exte~s~ón
del rédito correspondiente. La naturaleza publica de la relac1on ,mpoSittva
excluye la posibilidad de que ésta aparezca fundada en bases contractuales.
Esta afirmación es válida incluso para el supuesto de que la fijación del impuesto e produzca por medio de concierto. Tambjén en este último caso el
créruto de impuesto únicamente puede nacer gracia a la ley. Lo mismo ucede
respecto a la responsabilidad solidaria antes mencionada. El crédito impositivo
reposa por tanto sin excepción, sobre una "obligación ex lege" .2
Hensel siguiendo la orientación de la legislación tributaria alemana de
1919 sostuvo que la obligación tributaria es una obligación legal, u obligación
ex lege cuyo nacimiento requiere dos elementos: uno, la existencia de una
norma legal que disponga un presupuesto ab tracto, general lúpotético, que
puede prod:cirse en la vida real para que se cree una obligación tributaria
a cargo ele lo particulare · dos, la realización, en la vida real, de ese he~ho
jurídico contemplado por la ley. Blumenstein, en Alemania acoge la doctnna
de Hensel. En Italia la adoptan, entre otros, Giam1ini, Te oro, Pugliese, Vanoni, Cocivera y Alessi. En Argentina, Giuliani Fonrouge, Jarach; en Brasil
Gómcz d Souza y Araujo Falcao ; en Ecuador Rioírío.
Esta doctrina fue adoptada, certeramente, por los redactores del Código
Fiscal de la Federación de 1938, pues en su artículo 31 disponía que "el
crémto fiscal nace en el momento en que se realizan las situaciones jurídicas
o de hecho que, de acuerdÓ con las leyes fiscales dan origen a una obligación
tributaria para con el fisco federal".
El Pleno del Tribunal Fiscal de la Federación sostuvo, consecuentemente,
que la obligación tributaria 'nace, de acuerdo con el artículo 31 del Código
Fiscal de la Federación, desde el momento en que se realizan las situaciones
jurídicas o de hecho que, de acuerdo con las leyes fiscales dan origen a una
' BLUMBNSTBtN,

788

E., Sistema di Diritto deUe Imposte , Guifiré, 1954, pp. 2 Y 10.

obligación tributaria para on el Fisco Federal siendo incuestionable que el
precepto aludido reproduce la tesis sostenida por Mario Pugliese en su Derecho Financiero" (RTFF Tesis 1937-1948, pp. 249-290) .
Flores Zavala decía, comentando rocho precepto: ' 0 es pues necesaria
la resolución de autoridad alguna para que se genere el crédito éste nace
autom~ticamcnte al realizarse la hipótesis legal; la re olución que en muchos
casos. dicta la autoridad fiscal sólo declarativa de la existencia del crédito." s
El nuevo Córugo fiscal que entró en vigor el lo. de abril de 1967, ratificó
la adopción de rucl1a doctrina, pues en el artículo I 7 se dispone que 'la obligación fiscal nace cuando se realizan las situacione jurídica o de hecho previstas en las leyes fiscales".
o nos es posible detenernos más, ni en la exposición de la doctrina del
hecho imponible, cuya realización fáctica constituye e1 hecho generador del únP_~esto,_ ni ~ la problemática del nacimiento del crédito fiscal O de la obligacion tnbutana, pue el propósito de nuestro trabajo es otro, aunque conectado
con aquellos.•
Ahora bi~n _sentadas las premisas anteriores, podemos iniciar la cxpo ·ción
del tema prrncipal que nos ocupa~ y que es el de la determinación de Ja obligación tributaria.
2. Terminología
En Italia tanto la legislación orno los tratadistas, han acuñado la palabra
'accertamento' 1 para referirse a la actividad de la autoridad administrativa
o de los sujetos pasivos de los tributo encaminada a "la fijación de los elementos inciertos de la obligación". 5
José Silva, tradu tor de las I tituzioni di Diritto Finanziario de Mario Pugliese utiliza el vocablo italiano sin traducirlo, a todo lo largo de la obra.
Jorge I. Aguilar, e-n la versión taquigráfica de sus conferencias en el curso de
Derecho Fiscal, utiliza también el vocablo italiano accertamento.
En España y en Argentina, algunos autores como Jarach, Giuliani Fonrouge, Srunz de Bujanda, utilizan indistinta.mente los vocablos determinación
Y liquidación. A veces también la palabra "aplicación".
• FLORES ZAvAt.A,

Ea

ESTO,

Elementos de Fina11.zas Públicas Mexicanas, Porrúa,

México, 1959, n. 35.
• Para un tratamiento de este tema en el Derecho Mexicano, puede consultarse, DE
México, 1968,

LA GARZA, SERGIO FRANcrsco, Derecho Financiero Mexicano, Porrúa,
pp. 389-424 y pp. 512-516.

• Expresi6n de y,. om contenida en GAZZERRO, F., La Dichiarazione Tributaria
ne-ll'Accertame11to e nel Contenzioso, Giuffré, 1969, p. 9.

789

�El Código Fiscal de la Federación de 1938 usa las palabras "determinación"
y "liquidación", de manera indistinta. El Código Fiscal vigente ( 1967) también utiliza como equivalentes esos dos vocablos:

3. Funci6n de la Determinación

a) El artículo 17 dice que la obligación fiscal ' e determinará y liquidará"
conforme a las disposiciones vigentes en el momento de su nacimiento.

tributo en una suma preestablecida, a personas individualmente determinadas;
pero no puede tratarse sino de casos esporádicos, absolutamente excepcionales.

b) El Artícuio 18 prescribe que "el crédito fiscal
la obligación determinada en cantidad líquida"; el mismo precepto se refiere a que a las autoridades puede corresponder "formular la liquidación" y que en otros casos es
a los sujetos pasivos a quienes corresponde 'determinar en cantidad líquida"
la prestación.

"En los actuales ordenamientos tributarios, la ley, en cuanto relaciona la
deuda tributaria con la realización de una situación de hecho, de la cual establece sus elementos constitutivos no puede enunciar sino en abstracto los presupuestos del tributo y los criterios para su liquidación. Para deteroúnar, aquí
en concreto la existencia y el monto del débito tributario, es necesario en cada
caso investigar si los referidos presupuestos se han realizado y cumplir cualquiero otra indagación o valoración que la ley misma pre é y disciplina. Esta
investigación puede ser simple o compleja, requerir laboriosas indagaciones de
hecho o técnicas (para determinar por ejemplo, la renta neta de un negocio
industrial o la renta presunta de un edificio no alquilado) o indagaciones jurídicas delicadas ( así para descubrir bajo la forma aparente la naturaleza
intrínseca y los efectos de un acto sujeto a re.gistro) ; cuando se da una situación de hecho no controvertida y una base imponible fácilmente mensurable
puede agotarse en una simple operación mental, pero que siempre constituye
un momento insuprimible en el desarrollo de la relación tributaria." 6

e) E1 Artículo 80 define que ''la determinación y liquidación de los créditos
fiscales corresponde a lo sujetos pasivos salvo disposición expieSa en contrario".
d) El mismo precepto dispone que "cuando las leyes establezcan que ]a
determinación o liquidación deban ser hechas por las autoridades" corresponden iertas obligaciones a los sujetos pasivos.
Sin embargo, en otras disposiciones parece que la "determinación'' es una
actividad distinta de la "liquidación" refiriéndose la primera a la identificación de la existencia del hecho generador y reservando la expresión ''liquidación" a la actividad de cuantificación del crédito fiscal· por ejemplo, eso
sucede en los siguientes preceptos:
a) El Artículo 83 prescribe que "las autoridades fiscales, a fin de determinar la existencia del crédito fiscal dar las bases de su liquidación o fijarlo
en cantidad líquida'' tienen ciertas facultades.
b ) El Artículo 88 dispone la caducidad en cinco años de las facultades de
las autoridades fiscales para "determinar la existencia de las obligaciones fiscales, señalar las bases de su liquidación o fijarlas en cantidad líquida".
Entre los tratadistas, Flores Zavala utiliza indistintamente los vocablos "determinación" y "liquidación". Margáin Manautou usa más la palabra "determinación".
Como no creemos que el legislador haya optado por dar un significado
específico a cada una de esas expresiones y aun cuando podría haber más
precisión en aplicar el vocablo "determinar" a la actividad consi tente en la
identificación del nacimiento del hecho generador y en utilizar la palabra
"liquidar" para fijar en una cantidad cier•t a la suma debida por el causante,
utilizaremos en forma sinónima ambas expresiones.

Giannini, expone que "no está lógicamente excluido que la ley imponga un

Berliri explica que "salvo excepciones sumamente raras, la norma que disciplina un impuesto puede esquematizarse de la siguiente manera: 'Cuando
se realiza esta hipótesis, quien se encuentra en esta situación debe a pagar a
título de impuestos X o, si se trata de un impuesto gradual, proporcional
o progresivo, la suma derivada de la aplicación de esta aücuota a este parámetro.
''De aquí la obvia necesidad, para poder establecer lo que Ticio debe pagar
a título de impuesto, de determinar: a ) Si en relación con él se ha realizado
un presupuesto de hecho; b) Cuáles son el parámetro y ]a aücuota de cuya
combinación resulta la suma que debe pagar; c) Cuál es la cantidad concreta
del parámetro y consiguientemente del impuesto a pagar." 7

4. Concepto de la Determinación
Para Gazzerro la determinación es "la actividad de la administración finan• Gu
271-272.

t 1,

' BERLlRl

A. L., J concetti fondamentali del Diritto Tributario, Utet, 1956, pp.

A. Coaso, Jstituzioni di Dfrilto Tributario, Giuffré, 1965, vol. 1, pp.

191-192.

790

791

�ciera dirigida a 1a constatación de la existencia del hecho imponible" y 'el
procedimiento .... de recolección, verificación y control de lo elementos,
datos y circunstancias de hecho que pueden constituir material útil para la
motiVada determinación del hecho generador y la sucesiva valoración razonada
y responsable de tales elementos", así como también "el acto administrativo
que concretiza la constatación". 8
Vanoni dice que e

&lt;

la fijación de lo elementos incierto de la obligación".9

Giuliani Fonrouge define la determinación COJJJO "el acto o conjunto de
actos emanadoS' de la administración, de los particulare o de ambos coordinadamente, destinados a establecer en cada ca.so particular la configuración del
presupuesto de hecho la medida de lo imposible y el alcance cuantitativo
de la obligación".1 º
Jarach afirma que "la determinación tributaria es un acto jurídico de la
administración en el cual 'sta manifiesta su pretensión, contra determinadas
personas, en carácter de ontribuyentes o responsables de obtener el pago de
la obligación tributaria ustantiva". 11
Para nosotros, la determinación es un acto del sujeto pasivo por el que reconoce que se ha realizado un hecho generador que le e imputable o un acto
de la dministración que constata esa realización imputable a uno o vario
sujetos pasivos, y en ambo casos por el que se liquida o cuantifi-ca el adeudo
en dinero una vez valorizada la base imponible y aplicada la ta a o alícuota
ordenada por la ley.
De la anterior definición podrá advertirsG que para nosotros la determinación puede ser tanto un acto jurídico del sujeto pasivo (por adeudo propio o
por deuda ajena), como un acto administrativo emanado de la autoridad
tributaria.
La determinación es considerada como Wl paso ineludible de la obligación
tributa.ria por alguno tratadistas, sobre todo por aquellos que admiten que
su autor puede ser el sujeto pasivo. A.sí por ejemplo, para Giuliani Fonrouge
y para Gazzerro. Su necesidad es aceptada también por Berlirj (aunque niega
la autodeterminación) pero quien explica, que existen dos tipos de impue tos:
"aquellos en que entre la realización del presupuesto de hecho y la extinción
de la obligación tributaria no se interpone ningún acto diverso del pago, y
aquellos en los cuales (por el ontrario, la obligación tributaria no puede exop. cit., pp. 3-4.
Citado por GAZZERRO, op. cit., p. 9, nota.
1'l GruuANl FoNROUGE, C. M. Derecho Financiero, 2a. edición Depalma, Bs. As.,
1970, n. 230.
11 JAAACH, D1 o, Curso Superior de Derecho Tributario, Bs.
., p. 402.
• GAZZERRO,
0

792

tinguirse !&gt;-i anq::s no es determinada u con istencia concreta por la administración financiera" .12
En el mismo sentido Giannini quien explica: 'La liquidación del :impuesto, en sentido amplio, onsiste, precisamente, en el acto o en la, serie de actos
necesarios para la comprobación y la aloración de Jos diversos elementos cons~tutivos de la deuda impositiva (presupuesto material y personal, base imposible), con la consiguiente aplicación de tipo de gravamen v la concreta
determinación cuantitativa de la deuda del contribuyente. iendo ésta la razón de ser y la función de la liquidación., e claro que constitu e una fase
ineludible en el desenvolvimiento de la relación impositiva, cuya ló!rica ncc~sidad deriva de Ja simple Gonsíderación de que, conteniendo la norma t&gt;tributaria
un mandato abstracto e hipotético ( mandato que se exp1·esa en estos término :
i se 1:ali7..a un hecho determinado tales personas quedarán obligadas a pagar
una cierta suma), no resulta posible afinnar que alguien debe al Estado O a
otro ente público una suma determinada si no es cumpliendo las operaciones
arriba indicadas. De aquí se desprende que la liquidación es necesaria y que
s produce en cualquier especie de impuesto, por ser consustancial con el carácter mismo de la obligación tributaria, mmo obligación ex lege." 1s
Otros autores, por ejemplo, Jarach, para quien la determinación es siempre
un acto de la administración financiera, consideran que no es un acto necesario para la existencia ni un momento indispensable de la vida de la obligación.
o otros creemos que todo hecho generador requiere la detenninación. No
~lo tratándose de impuestos con parámetros complejos y alícuota! progresivas,
smo aun de los más simples, como podría ser el impuesto de capitación ( en
que cada persona, por el sólo hecho de su existencia deba pagar el adeudo
tributario ), o en el de los tributos llamados fijos. En todos los hechos generadores es necesario que alguien, sea sujeto pasivo o sea la Administración,
constaten 1a realización del hecho generador, atribuyan o reconozcan la atribu.
ción en relación con un determinado sujeto y cuantifiquen 1a deuda tributaria
para que pueda hacerse el pago.

5. Naturaleza jurídica y efectos del acto de determinación
En el Derecho Tributario Italiano ( con trascendencia al de otros países
como España) se ha producido, desde hace tiempo, sin que hasta la fecha
haya concluido definitivamente, un vivo debate, respecto a la conexión que
D Baru.lRI, A., op. cit.¡ Corso, vl. I, p. 193.
n Instituciones de Derecho Financiero, Madrid, 1957, n. 53.

793

�pueda existir entre el nacimiento de la obligación tributaria, por una parte, y
los efectos del acto administrativo de liquidación por la otra. Debemos aclarar
que para aquellos tributos cuya detenninación puede hacerse sin la intervención
de la Administración Fiscal, sea que se reconozca a tal acto con el carácter de
detenninación o que se le niegue esa naturaleza, pacíficamente se ha reconocido
que el nacimiento del crédito fiscal se produce en el momento en que se realiza
el hecho generador previsto por Ja norma legal.
En cambio, para aquellos impuestos para los que la ley exige que, previamente a su pago, la Administración Tributaria los determine o liquide, se
ha venido discutiendo si el acto administrativo de liquidación tiene efecto
constitutivo, si tiene efecto declarativo, o bien si produce tanto efectos constitutivo cgmo declarativo.
A) LA

TESIS DEL EFECTO DECLARATIVO

El principal expositor de la teoría que atribuye efecto declarativo a la detenninación es A. D. Giannini quien enseña que la obligación tributaria, como
natural consecuencia de ser una obligación ex lege, nace en el preciso momento en que con urren los dos factores: la norma Jegal, por una parte, y
la realización del presupuesto, por la otra parte, aun cuando ello no excluye
que el legislador pueda adoptar una regla diversa, cual es la de aplazar el
nacimiento de la obligación al momento en que es determinada posteriormente por la autoridad administrativa, cuya determinación, obviamente, tiene
un efecto meramente declar-ativo.
B) LA

TESTS DEL EFECTO CONSTITUTIVO

Por otro lado, Allorio, quien es el más radical exponente de la tesis contraria, sostiene que el nacimiento de la obligación tributaria ocurre únicamente en el momento en que la Administración Tributaria produce el acto
administrativo, al que da el nombre de "acto de imposición", el cual, por
tanto, tiene un efecto constitutivo sobre la obligación, apoyándose para ello
en la disposición de una ley italiana que previene que antes de la producción
de ese acto administrativo, el conttjbuyente, aunque lo desee, no puede hacer
el pago del tributo. A esta doctrina se adhiere, en España, Miguel Fénech.
Berliri, por su parte, sostiene una posición menos radical pues expol)e que
antes de la determinación ( accertamento), la Administración no tiene un
derecho en contm del sujeto pasivo, sino un mero derecho postetativo (la diferencia de Allorio que sostiene que en ese momento sólo existe un interés).

Afirma Berliri que el accertamento produce como efecto constitutivo el nacimiento de la obligación tributaria.
C) LA

TESIS DE QUE EL ACTO DE DETERMINACIÓN PRODUCE

EFECTOS DECLARATIVO y CONSTITtJTIVO

Realmente, aunque el mismo Giannini se enlista entre los sostenedores de
la tesis que reconoce efecto declarativo a la determinación, sostiene que además produce otros efectos, que tienen carácter constitutivo.
Dice Giannini que, tomando en cuenta la necesidad y la forma jurídica
en que se realiza el acto administrativo de determinación, deben obtenerse
los siguientes corolarios:
"a) Puesto que la liquidación es un elemento indispensable para determinar si un crédito impositivo ha surgido y cuál es su importe es evidente
q~e el en~e público se encuentra en la :imposibilidad de rea~lo y que el
su Jeto obligado no tiene posibilidad de satisface!' su deuda antes de que se
haya _p~e~cado la liquidación. Esta constituye, por tanto, una condición para
la ex1gibibd~ del cré~ito; condición necesaria pero no siempre suficiente, ya
que ~ _reqUiere, ademas, que la deuda esté vencida, pucliendo ocurrir que el
vencnmento se produzca en un momento posterior a la liquidación.
"b) Finalmente puesto que el dereebo objetivo confía al ente público
ac~eedor la determinación de su crédito mediante un acto administrativo, que,
al igual que cualquier otro acto de la misma naturaleza, goza de una presunción de legitimidad y es sin más ejecutivo, se desprende que el último efecto
de Ja liquidación consiste en determinar, con eficacia obligatoria la existencia
del crédito y su cuantía".14
'
Otro tributarista italiano, AJessi, ha sostenido también que "la obligación
existe desde el momento de la realización del presupuesto, pero no es aún
eficaz hasta que sobreviene la llamada liquidación" .15
~uy claro en su concepción es el tributarista español Sáinz de Bujanda,
qwen al hacer la crítica de Jas doctrinas de fü;rliri y de Allorio afirma que
"no existe razón alguna -de orden lógico ru Jega]- para que el nacimiento
del vínculo y la posiblidad de su disolución hayan de producir.;e en el mismo
instante. Por el contrario, son múltiples los argumentos para sostener que,
tan~ en el terreno de_ los pr:incipios como de las exigencias prácticas, ambos
fenomenos deban, en ciertos supuestos quedar separados e11 el tiempo. En el
campo de las relaciones jurídico-públicas, y, concretamente, en el de las obliA. D., Instímciones, n. 54. Tesauro es otro sostenedor de esta doctrina.
R. v STAMATI, G., lstituzio11i di Diritto Tributario, Utet, s.f., p. 87.

u G1ANNIN1,
'" ALESSI,

�gaciones en las que un ente público es acreedor de una determinada prestaci6n
pecuniaria que le es debida por otro ente público o por un particular, y que
deriva de un título de Derecho público, puede también acontecer que la norma
positiva sitúe en momentos distintos el nacimiento de la obligación (v.gr.: al
realizarse el presupuesto de hechos previstos en la norma) y el cumplimiento de
la prestación (v.gr.: n época o períodos en 1os que los órgano administratiYOS estén en condiciones de exigir tales prestaciones y de hacer efectivos los
ingresos correspondientes). Bastará considerar que esas paración puede venir
justificada por razones jurídicas, económicas o de pura organización administrativa". Para Sáinz de Bujanda el hecho de que el acto li.guidatorio sea
constitutivo de efectos jurídicos di tintos, entre ellos el de la exigibilidad de
la deuda, de la constitución en mora, de la apertura de un nuevo plazo
de prescripción o de cualesquier otros que el legislador quiera asignar el acto
administrativo de liquidación, pudiendo un acto ser mixto, orno el mismo
Berliri lo reconoce, es decir a la ez declarativo de una obligación pre-existente
y constitutivo de otras obligaciones. Parece ompletamente razona}?le que 'las
obligaciones surgidas ex-lege no sean exigibles desde luego -es decir, desde
que nacen por la realización del presupuesto de hecho previsto en la norma- ,
si la propia ley que las establece decreta que la exigibilidad sea un efecto
jurídica derivado de un ulterior acto administrativo de liquidación o determinación del débito tributario", lo que supone que desde el punto de vista del
momento del cumplimiento de la obligación tributaria "pueden y deben distinguirse dos hi1)Ótesis claramente diferenciadas: a saber: la. Que la obligación
sea exigible desde el instante en que nace, esto , desde el momento en que
se produzca el presupuesto de hecho, y 2a. Que la obligación, ya surgida, no sea
exigible hasta que se produzca el acto liquidatorio. Esta última posibilidad no
es rolo teórica sino que encuentra su respaldo constante en los ordenamientos
positivos, que con manifiesta reiteración sitúa en momentos distintos el nacimiento de la deuda tributaria y u exigibilidad".16
La doctrina anterior tiene aplicación en el Derecho positivo mex-icano ya
eme el Código Fiscal de la Federación, claramente distingue entre nacimiento
; exigibilidad del crédito fiscal (Arts. 17 y 18) , pues mi~~s que,_ ~n
consonancia con la doctrina prevaleciente, como antes lo hemos indicado, 1tua
el nacimiento de la obligación tributaria en el momento en que se realiza el
presupuesto de hecho ("las situaciones jurídicas o de hecho previstas en las
leyes fiscales", para ser textual), dispone que "el crédito fiscal
la obligación
fiscal determinada en cantidad líquida' , con lo que atribuye una diferente
" SÁrNz DB BuJA DA, F., otas, pp. 239, 264, 266 y 267, y en el artículo "El Hecho
Imporüble'', RDF y HP ns. 58 y 59.

796

denominación a la misma relación tributaria en dos momentos distintos "obligación fiscal", en el momento del nacimiento, y 'crédito fiscal", en el r:iomento de su determinación o liquidación, y para cuando se trate de créditos
fiscales que deben ser determinados o liquidados por Ja autoridad administrativa, los hace inexigibles antes de dicha liquidación y de su posterior notificación al deudor aplazando su pago hasta que hayan transcurrido quince
días a partir de que haya sw·tido us efectos la notificación, por lo qu .
tratándo e de obligaciones tributarias que requieren detenninación O liquidación administrativa, se produce el fenómeno observado por Berliri y por Allorio, de que no pueden ser pagados por los deudores antes de la liquidación
aun en el supuesto de que el propio deudor quisiere l1acer dicho pago,
ya que e tá supeditado, o sujeto a una condición y a un plazo, siendo la condición que la autoridad tributaria haua la determinación, y el plazo a que
una ez hetha ea notificada y lranscurran quince días de la fecha en que hayan surtido sus efectos.
Por otra parte, tratándose de obligaciones tributarias que deben ser determinadas o liquidadas por los deudores tributarios y suponiendo desde luego
que lo deudores cuentan con un plazo de veinte días para realizar la determinación. no es sino ha ta el transcurso de dicho plazo cuando los créditos
fiscales previamente liquidados devienen exigible por la autoridad tributaria.
El Tribunal Fiscal d la Federación distinguió lo anterior con mucha cla11~ad desde casi su funda ión, pues en 1937 dictó una resolución en que e
afmnaba que la relación tributaria "tiene diversas etapas que Ja doctrina y la
legislación distinguen con Jaridad etapas que van del nacimiento del crédito
fiscal a su determinación precisa en cantidad líquida y finalmente, a su exigibilidad siendo claramente antijurídico confundir el nacimiento, la determinación en cantidad líquida o ea el accertamento según la expresión de la
doctrina italiana y la ex:igibilidad". (RTFF, no. 12, p. 5985, resoluciÓJl del
11 de diciembre de 1937 ) , y en la sentencia del 13 de enero de 194·1 el Pleno
del Tribuna] sostuvo que en virtud de lo dispuesto por e] rutkttlo 31 del
~ódigo Fiscal y la adopción de la doctrina de Mario Pugliese "procede considerar las consecuencias que la doctrina admite como efecto de la determinación del momento característico en que nace la obligación tributaria como
son las de que, en el dominio de Jos impuestos directos la obligación concreta
del contribuyente de pagar ese tributo surge por una orden de carácter administrativo· pero esa orden tiene únicamente la función de declarar la pretensión
de Ja administra ión financiera y de obligar aJ contribuyente a ejecutarla, ya
que no es constitutiva ni de la obligación del sujeto pasivo, ni de la pretensión
correlativa del Estado, pues éstos ya nacieron anterior y directamente por la

�existencia de las condiciones necesarias y suficientes para el nacimiento de
-, tri'butaria" . (RTFF , esis 1937-1948, pp. 249-250) ·
1a obligac1on

6. Clases de Detervninación
extranEn nues tro Derecho, así como en la mayor parte de las lilegislaciones
·d · ,
·eras pueden señalarse varias clases de determinación o qw acion :
.
J a)' La liquidación que realiza el sujeto pasivo, directo o por a~eudo aJ~º•
, 1 detennina la ley cumpliendo un mandato de ésta, sin la rntervenc16n
~ : a:toridad adminis~ativa. a esta forma de liquidació~ la B~an los tratadistas "autodeterminación" (usada también por el Tnbunal FIScal de la
.
.,
l . t
'vo10-1
Fed ración) "autoimposición" y determmac1on
por e su1e o pasi ·
'
. la auton·dad tn'b u taria, con la colaborab)e La determinación
que realiza
. .
C'1ón del su1· eto pasivo que es considerada en Europa como el procedimie~,to
'
· la cooperac1on
"normal" de determinación,
y que aún puede ser rea li za d a sm
~~~

.

c) La determinación de la base imponible por un acuerdo entre los su1etos
activo y pasivo, llamada "concordato".
7. La determinación de la Obligación Tributaria por el Sujeto Pasivo

En consonancia con el sistema de los impuestos más importantes en nuestro
, (por lo pronto simplemente anotamos los impuestos a la renta y sobre
~a1s
rcantiles') el Código Fiscal de la Federación, en su artículo 80
mgresos me
,
·be
"l
erige como general a este sistema de determinación, cuando prescn qu~ a
determinación y liquidación de los créditos fiscales correspo~den a los su1et~s
pasivos salvo disposición expresa en contrario '. Ello constituye el recon~imiento, de que el Derecho Tributario tiende a ser, cada .vez en mayor mecli a,
un Derecho de las Qb)jgaciones Tributarias.16• 2
•
•
En la determinación de Ja obligación tributaria por el SUJ~to pasivo,. éste
reconoce la existencia de un hecho generador que a él se le atribuye, mediante
,.., El Tribunal Fiscal de la Federación ha usado la expresión "aut~ete~ci6n" '.

"La determinación del crédito fiscal en principio, es he~a por el_ propio contnb~y::,
esto es, autodetermiriación por el sujeto pasivo". Resoluc16n plenana del 13 de noVJe re
de 1968 RTFF 1968, ns. 382-384, p. 160.
. .
.

••-~ Pb-ez

de .Ayala afirma que las funciones esenciales del ~rocedimiento d,e. gestión
son las de cuantificar y hacer líquida la deuda tributaria, es deCtr,_lo~ efectos tlp~cos d~l
procedimiento de gestión no operan tanto en el plano de la declaracr~n de la ~xistencia
Y que
de Ia obli gac1'6n tn'butan'a , cuanto en el de determinación de su conterudo
. matenal
•
'al
·
accesorias
a
la
principal
de
derecho
tnbutano
maten
.
bli
puede generar o gaoones
(Pérez de Ayala, J. L., Derecho Tributario, p. 220).

798

1a aplicación del parámetro correspondiente cuantifica en una suma de dinero
e1 importe de su adeudo, lo comunica a la administración tributaria por medio
de una declaración y paga en la caja recaudadora dicha cantidad de dinero.
Normalmente, si la actividad liquidatoria fue cumplida con exactitud por
el su jeto pasivo, el nacimiento, la determinación y la extinción de la obligación tributaria se cumplirán como una actividad exclusiva del sujeto pasivo,
sin interferencia alguna del sujeto activo. De no haber procedido con apego
a la ley, la autoridad administrativa al revisar la declaración, y al encontrar
inadecuación entre ella y las normas legales aplicables, podrá producir W1
acto rectificatorio, es decir, un acto de determinación por parte de la autoridad tributaria.
Sin embargo, existen algunos autores que niegan el carácter de determinación a clicha actividad liquidatoria del deudor tributario.
Jarach, por ejemplo, sostiene que de la naturaleza misma de la determinación resulta "que es una actividad propia de la autoridad administrativa encargada de ]a tarea de establecer la obligación tributaria" y que "excluimos
de la figura de la determinación lo que algunos autores han denominado
"autodeterminación" y otros "determinación por el sujeto pasivo". En el aspecto positivo significa, además, que la determinación sólo compete a la administración ..... con o sin la colaboración de los contribuyentes o responsables. 17
Por su parte, Berliri, después de señalar la "obvia necesidad11 de la deter.
minación, agrega que es fácil observar que tal determinación cuando es realizada exclusivamente por eJ contribuyente "no tiene ninguna relevancia
jurídica", ya que es una mera "operación mental'' que puede haber sido realizada o no, correcta o incorrectamente, por el contribuyente, y pone el ejemplo
del causante del impuesto del timbre, que sin conocer el impuesto que debe
pagar simplemente adhiere y cancela los timbres que estima conveniente, de
tal suerte que si por casualidad adhirió timbres suficientes no se producirá
ninguna consecuencia, ya que "la única cosa que cuenta es el pago del tributo".18
Nosotros creemos que debe rechazarse dicha doctrina, en primer lugar, porque la sustancia y los pasos de la determinación son los mismos ya sea cuando
la cumple el sujeto pasivo o la realiza la administración y ambas conducen al
mismo resultado. En segundo lugar, porque no puede sostenerse que se trate
de una mera operación mental sin consecuencias o efectos jurídicos, pues si
bien es cierto que no puede haber actos juríclicos en los que no haya interve" JARACH,

D., op. cit., p. 410.

11

A., op. cit., p. 192. En el mismo sentido de operación mentaJ, entre
A. D., I. concetti, p. 291.

B BRLIRJ,

otros,

GIANNINI,

799

�nido la mente, los resultados de esa operación mental, si no son los previstos
u ordenados por la ley producirán efectos jurtdicos para su autor como recargos, sanciones, etc. Además, e obvio que si la determinación es el cumplimiento de un deber establecido por la ley a cargo del sujeto pasivo, apegándose
a instrucciones precisas y detalladas (recuérdese el caso del impuesto al ingreso global de las empresas para los causante mayores), y de que además
expresa la pretensión de que sea reconocida en sus elementos por la autoridad
destinataria, tiene forzosamente que reconocérsele un carácter .iurídico.
La determinación efectuada. por el ujeto pasivo es definitiva y lo hace
responsable por su contenido, sin perjuicio de su revisión y eventual rectificación por parte de la autoridad administrativa.
En la legislación mexicana federal encontramos que ha sido establecido el
sistema de autodeterminación en los siguientes impuestos: sobre la renta sobre
ingresos mercantiles, sobre vehículos propulsados por motores tipo diese! y
por motores acondicionados para uso de gas licuado de petróleo, sobre reventa de aceites, grasas y lubricantes, sobre la sal, sobre tabacos labrados,
sobre cerillos y fó~foros, sobre portes y pasajes, sobre hilados, tejidos y acabados; sobre operaciones de primera mano de anhídrido carbónico sobre compraventa de primera mano de aguas envasadas, sobre consumo de algodón
sobre despepite de algodón en rama, a las empresas que explotan estaciones
de radio y televisión, sobre ingresos por servicios telefónicos sobre envasamiento de bebidas alcohólicas· sobre producción y consumo de cerveza; impuesto sobre azúcar.
En el procedimiento de la determinación por el sujeto pa ivo tiene una
particular relevancia de declaración, por lo que en seguida vamos a ocupamos
de ella.
8. La D eclaración. Concepto y Naturaleza Jurídica

Berliri escribe, que puesto que puede resultar sumamente difícil a la Administración tributaria conocer la realización de los hechos generadores que
en forma múltiple pueden producirse sin su conocimiento, "es lógico que la
ley imponga, sea el deudor del tributo y en algunas circunstancias a terceros,
más o menos relacionados con aquél la obligación de informar a la Administración de la realización del presupuesto de hecho de la entidad de la base
imponible así como de todos los otro elementos necesarios o simplemente
útiles para la aplicaC'ión del tributo, y de comunicarle todos aquellos hechos
y circunstancias que puedan consentirle un más eficaz desarrollo de su función
determina.dora" .10
10

800

BERLIRI,

Para Vanoni, Ja declara ión es 'la comunicaci'
a quien obliga la ley a la adrninis·tra . ,
.b
~n,
'
c10n tn uta.na
presupuesto y los elementos idóneo
..
'
debida".20
s para f1Jar en

.
realizada por el sujeto
d h be
aliza
e a rse re . do el
concreto la prestación

egún Jara.ch "es un acto qu
.6
una obliaación.,, sin eficacia def~ : ~ esd talel sa~r
Voluntad de cumplir
, 1
•
llli ona
e a obhgaoon sustancial" 2ct
G
azzen o a define como "el a.et
l
.
Ja obligación de determinar J
o por e. cual el_ contribuyente debe cumplir
as rentas SUJetas a nnpuest
di
y los elementos relativos a los hechos a !a .
.,
o me ante los datos
supllesto de la obligación tributaria"_2Y
s1tuac10n que constituyen el pre-

Y_!ª

. osotros intentaremos definir la declaración
Jado el problema de su naturaleza .urídica
una vez que hayamos despernen to, es distinta Ja declaración u J
' pues, .orno veremos en un m0crédito iiscaJ de la declar . ,
q e presenta. el SUJeto que autodetermina el
haga e a determinación. acmn que e presenta para que la autoridad tributaria
Podemos sentar como conclusión ad 'tid
declaración es un acto debido t
llll
a por todo los autores que la
, es o es un acto que se ali
. .
de un mandato de la le como lo
'
.
.:e za en cumplinúento
. la Federación 23
y
ha reconocido tamb1en el Tribunal Fiscal de
GAZZERRO, op. cit., p. 39.
Corso, p. 402.
"' GAzZERRo, op. cit., p. 30.
"' En la resolución plenaria el 13 d
.

: ]Citado por
AAACH.,

dice: "En tanto estuvo en v.igor la L e ;o,111;mbre de 1968, Juicio 52/ 69/1906/67, se
Decreto de 28 de di . rnb
d
ey e mpuesto sobre la Renta de 1954 hasta el
ae re e 1961' las declaraciones d 1
puesto sujetas al estudio de las autoridad h
d .
e os causantes de este im.,
es acen anas y a la califica ·, d 1
.
califi canon que significaba que la de 1
., d I
c1on e as Dllsmas,
.d
e
aracion
e
os
causantes
era
.
1
5imp emente 11n acto
d e bi o de colaboración de los
•
mismos con las Autoridades H
d .
mente quedaban sujetas al control d 1
.
.
acen arias, que no sola.
e as m1smas smo que er
· 1
respectiva para que eJ impuesto q ed
d
. '
a necesana a resolución
ridades pues eran e"stas a q . u ara eterminado y liquidado por las propias automenes con-espondía
I
é .
Código Fiscal de la Federación dicha d t
.
-~º os t rnunos del artículo 77 del
liquidación del impuesto, su fijación en ecae.;;;;;;;_~c1~n,uiformula~ión de las ba.~~ para la
cales autónomos a que se aludía en el arfi' 1 79 qd lda, .º bien a los organismos f.is.
· •
cu O
e mismo Código
E
·
q ue f ue susutwdo
por Decreto de 28 di . b d
. . . te sistema
artículo 203 de la Ley en el sentid
re e 19_61, que modificó entre otros. 1
o e que, a partu de esta fecha la d lara . ,
presenta da por el causa ntc constituir' el
li .
,
ec blic1on
., d
ta
cump miento por parte d 'I d J
cmn e paga1· el impuesto .sobre la ren ta sien
. do el causante
'
a
· e e ' e · a •o• gacorrespondía la dete1mi11aci6~ .., 1·q
·¿ '. , d l
quie11, en pnnc1p10, le
I u1 ac1011
·• J
e Impue t
que la declaración debía ser objeto sim lem
d
. : o a JU cargo ,· de tal suerte
lo que significa que ya la autoridad
;e::vi~ón po.r ~rte de la autoridad,
de ]as declaraciones p~entadas por I
trih
~ cxammar todas Y cada una
caci6n que analizara exhaustivamente ; ~ uyendte Y dicta~ una resofación o califios
erentes atas consrgnados en aquella decla-

/1em

n: te;:t~

A., op. cit. p. 203.

801

�Algunos tributarist.as han querido ver en el conteni~o de l~, declaración
una confesión extrajudicial, en cuanto que los datos o mfonnac10~ que pr~porciona el declarante pueden ser usados en su contra poP la -~ulond~ a~1nistrativa. Sin embargo, entre Ja declaración y la confes1on extrajudicial
pueden señalarse las siguientes diferencias:
.
.
a} La confesión es un acto voluntario que requiere el animus conftde11dt;
la declaración, en cambio, es un acto obligatorio.
b) La confesión es por principio general "contra se"; la dec~ación, por
el contrario es un acto 'pro se" en uanto que el declarante afirma la ~eracidad de ella y pretende que sea reconocida y aceptada por la autondad
destinataria.
c) La confesión opera en el ámbito del proceso (civil) ; en ella no ~ co~cebible el error de derecho; la declaración, en cambio, opera en el ambito
administrativo y admite tanto el error de hecho como el error de derecho Y
las consecuentes rectificaciones.
d) La confesión tiene el carácter y la función de prueba; la ded~ción
tiene por el contrario un carácter obligacionario y sólo puede convertirse en
prueba en un momento O etapa posterior del procedimiento, esto es, cuando
se tramita el proceso contencioso-administrativo.
e) El objeto de la confesión es un hecho que el confesante decla1_a haberse
0 no realizado según determinada modalidad, mientras que el obJeto de la
declaración so~ apreciaciones, esto es, valuaciones sobre elementos objetivos. 23 • 1
f) La función de la confesión es constituir una prueba legal plena, mientras que el de la declaración es comunicar a la Administració~ ~ibutaria _q~e
una obligación fiscal ha nacido y poner en movimiento la acb.VJdad admuustrativa que puede conducir a la determinación de esa obligación.
g) En el procedimiento tributario, dominado por el principio inqu~i~~o,
tanto la confesión como la declaración valen como simples elementos de Ju1cro,
liberalmente apreciables por la autoridad, de donde la contrapo~~ón entre
declaración y confesión deviene, en gran parte, irrelevante, (Berlín) .
Así lo ha reconocido el Tribunal Fiscal de la Federación, pues en forma
ración para determinar en su totalidad el crédito fiscal a cargo del contríb11yente,_ sino
que las mismas autoridades solamente estaban facultadas para revisar esas ~~~laraciones,
y en caso de encontrar misi6n del impuesto requerir el p~go de la omis'.on Y en su
caso de las sanciones procedentes, lo que ponía a la autondad en la apntu~ de que
no ~viere que estudiar ya íntegramente la situación del contribuyente, sino de ir formu•
)ando liquidaciones a medida que, por nuevos datos obtenidos por ella. y que . mfluye~an
en la determinación de la verdadera base del tributo, aparecieran diferenaas de ID1·
puestos omitido~" (RTFF, ns. 382 a 384, 1968, pp. 157-158) .
"·' BERLIR1,

802

A., op. cit., p. 195.

expresa sostuvo que la declaración "no constituye una onfesión sino un documento sujeto a revisión y control de las autoridades hacendarias que éstas
deben verificar en su exactitud". (RTFF, n. 13, p. 330).
También existen discrepancias entre los tributaristas extranjeros, en cuanto
a si el contenido de la declaración es de ciencia, o de voluntad, 0 de ambos.
Gazzerro sostiene que la declaración "no puede considerarse como una simple omunicación de datos a la Administración tributaria o una declaración
de ciencia porque en ella el declarante pone un bien preciso requerimiento a
la autoridad, requerimiento limitador del poder-deber de imperio de ésta, al
menos mientras no se encuentren elementos inatendibles ... el contribuyente,
cumpliendo la obligación legalmente establecida, delimitando así los limites
de acción del destinatario . . . no se limita a comunkar ni admitir datos ...
poniendo en acto la manifiesta voluntad de que el destinatario no pueda divergir, sin prueba en contrario de los elementos deducidos y probados" ... por
lo que constituye un requerimiento tendiente a constituir una determinación.
Agrega Gazzerro que "es una declaración de voluntad, no de ciencia, que
quiere que los elementos inciertos de la obligación tributaria sean determinados con los criterios y en la medicla indicados en la declaración y contiene un
vínculo para la Administración que deriva de la voluntad de la ley, la que
tomará el juicio expresa.do en la declaración como base de la determinación
'
salvo prueba de lo contrario". 2"
Esta pretensión y sus consecuencias fueron admitidas por el Tribunal Fiscal
de la Federación cuando resolvió que "únicamente pueden emitir (las autoridades determinadoras) resoluciones (calificaciones) que se aparten de lo datos
declarados, cuando los causantes no comprueben los contenidos en su declaraciones o éstas no se ajusten a los requisitos establecidos por la ley, ya que la
base primera que fija para determinar el monto del impue to está constituida
por la propia declaración del causante". (RTFF, o. 8, p. 3630) .
Efectivamente, toda declaración contiene cuando menos el reconocimiento
de la producción del hecho generador y la expresión de los datos necesaii o.
para cuantificar la deuda tributaria que se pretende sean aceptados por Ja
autoridad. Otras declara iones van más allá, puesto que contienen también
la determinación en cantidad líquida de esa deuda; todas además implican la
voluntad de pagar 1a presta ión. Por tanto, la declaración no tiene un contenido meramente informativo, sino la pretensión de que la Autoridad destinataria acepte como verdaderos los datos de la declaración, y en algunos caso
la misma liquidación de la deuda tributaria. En esas condiciones, es obvio
que Ja declaración tiene no sólo un contenido de ciencia que nadie puede
poner en duda sino que también es una declaración de voluntad. Al afirmar
" GAZZERRO,

op. cit., pp. 40--41, 43, 51-53

803

�lo anterior discrepamos de la mayoría de los auto1·es y rectificamos la opjnión
expresada anteriormente en relación con la naturaleza de la declaración tributaria.
Por otra parte, cuando corresponde al sujeto pasivo la determinación de la
deuda tributaria, es evid nte que el acto jurídico de la determinación se contiene en la declaración y por medio de ella se comunica a la Autoridad tribw.
taria1 con la antes mencionada pretensión de que sea reconocida o aceptada
por la utoridad.
Dicha pretensión tiene un efecto vinc-.ulativo para la Autoridad tributaria,
pues ésta, como destinataria no puede divergir~ sin prueba en contral'io, de
los elementos deducidos y probados en la declaración y los libtos y documentos
que la soportan. En la declaración con determinación, como dice Ga7.zerro,
''Ja actividad de la Administración está inicialmente enderezada al control de
la atendibilidad y complete:z. de los datos de la denuncia, para acpgerlos si
son exactos, para rectificarlos singular y específicamente en la hipótesis de
la determinación analítica o para desatenderlos totalmente y proceder aliunde
a la determinación de los valores imposibles donde sea el caso de ]a determinación sintética ( o de oficio) .21;
El mencionado autor llega a afirmar que mientras que por lo que se refiere
a la relación sustantiva el contribuyente tiene la calidad de sujeto pasivo, en
la relación procedimental de la declaración, se invierte la po ición del deudor
para asumir la calidad de actor.
La declaración es el punto de partida, el inicio de las relaciones jurídicas
que se crean entre el su jeto pasivo y la Administración. En esto concuerdan,
entre otros, Gazzerro e lngrosso.26
La jurisprudencia del Tribunal Fiscal de la Federación sostiene que ' la declaración del contribuyente, hecha dentrq de los plazo y en las formas oficial
se presume sincera, aun cuando está sujeta al control de la admini tración"
lo que robustece lo afirmado en los párrafos anteiior ,27 así como que para
destruir e a presunción la Autoridad detenninadora "está obligada a comprobar que para modificarla ha contado con elementos racional de convicción".
(RTFF o. 7, p. 2809, 1937).
Cuando las declaraciones se. ajustan a la contabilidad del cau ante y ella
se ha llevado correctamente, el Tribunal ha sostenido que la autoridad necesita
destruir uando menos con signos externos o con apreciación de datos objetivos
" GAzZERllO, op.
"' GAZZERRO, op.
"' .Resolución del
1962, visible en la
301-312, pp. 32-63.

804

cil., p. 11.
cit., p. 24, quien además cita a Ingrosso afirmando Ja misma tesis.
Pleno del Tribunal Fiscal de la Federación de 22 de agosto de
Revista del Tribunal Fiscal, ejemplar corre.,pondicnte a los os.

que demuestren, siquiera presuncionalmente, la inexact1.tud dy los ingresos
d
(R
grava os.
TFF o. 8, p. 3304) .
consecuencia
. la declaración como el
tComo
. 'di
. de lo anterior' podemos defmir
a: o J~ ~ del SUJeto pasivo de la relación tributaria cuyo contenido es la
comurucac10n
de la pro ducoon
· r de un hecho generador de un crédito tribu
.
.
tano mediante los ~atos y elementos relevantes para su determinación
algunos casos, ademas, de la determinación .
.
, .
. y en
con la pretens·ó
d
rmsma de dicho cred,to tr1butarío,
J n, en to o caso de que Ja Aut
.d d 'b
como áli"d .1: h li · . ,
'
on ª tn utaria reconozca
v
a wc a qtndacion.
9, R eacción del Destinatario de la Deelaracion
.,
La declaración es el punto de par~•d a, 1a IJ.ave para el inicio de las relaciones
jurídicas
que se crean entre el suJeto pasivo y la Administra. . , E
concuerdan todos los tratadistas.
cion. n .esto
La declaración se presenta a 1a auton•c1ad tributaria con alguna de las
siguientes finalidades:
a)_ Para que la autoridad practique la liquidación
1
.
reqweren determinación administrativa '
' en _os tr~buto que
debe verificar la exactitud de ] d
·. En este caso, la autondad liquidadora
enerador ,
a enuncia en cuanto a la producción del hecl10
g
, as1 como 1os_ datos de valoración proporcionados en la declaraci6
Y con base en ellos, s1 los encuentra
.
.
n,
de la deuda tributa .
. . . ~orrectos, prncede a 1a determmación
la misma. Si los dat:: s~ a _su n~~1cac1on al deudor para que haga el pago de
ridad li 'd d
n_ msufic1entes o no le pareceJl corre&lt;"tos, debe la autoqm a ora requenr ma O inf
•,
1
investigar los hechos directame:t:. ormac1on a declarante o a terceros o
b) Cuando se trate de decl
·
minación, puede darse una alter:::~:.es en que se contenga una autodeterU na pos1'b'li
I dad, Ja más f rec-uente en la le111~Ja . ,
.
vigente en M' .
a1
o- cion extran1era, y todavía
tributos~ es que Ja autondad
·
deba
d exico para. . ,gunos
.,
administrativa
proce er a la verif1cac10n del contenido de la declaración En el . ,
con la legislación italiana
.
•
r ac1on
tribu .
.
, por e1emplo, Gazzerro explica que la utoridad
tana debe realizar el control de la decla . ,
1
'
.
examin
· ¡ d l
.,
rac.10n, e cual ' con , te en
ar SI a ec arac1on es verdadera como lo afinn
I
.
~onde la dedaraóón mmltare mfilnce,a, donde los datos
ren eaertos como
que
'd el contribuyente lo ha afirmado Y requen'do f onnalmentean reconoCI os, se procede a la rectificación" con lo q ue se prod uce,

:;,::tn::::~

805

�A) A

frente a la autodeterminación del causante una detenninación por parte de
la administración. 2 1.1
hora bien en la rectificación, se t.oma como punto de ~arrida Y ba.,;e la
declaración presentada, y la actividad administrativa se o_nenta prevalen::~
mente al control de los elementos contenidos en la denuncia. En el _caso q
contemplamos, el procedimiento de determinación, con su necesa~- cons~cuencia de admisión o rectificación se le ha llamado, en el ~recho 1 nb~tano
·
«
·, ,, y fue el sistema que estuvo_ en vigor en matena de
Mexicano:
caJif"1cac1on
impuestos a la renta desde el año de 1925 hasta el ano de 1962.
"bilidad menos frecuente consiste en no imponer a la autoridad
L
a otra P051
'
.
'
·,
•
•
Jemente otoradministrativa ]a obligación de revtSar la declarac1on, smo s~p
converuente, dentro de
dere ho potestatl·vo, para que si lo considera
1
gareun
.,
· d
un período que la ley señale, revise Ja declaracion, con la onsecuencia e que
pueda aprobarla, modificarla o rectificarla o de plano rechazarla para pr~ceder
·
· , , timativa" como se le llama en el Derecho MeXIcano,
a la d etennmac1on es
,
h Italian
d
o inducti a o sintética, como se le denomina en el Derec o
o, o e
''oficio" en otros si temas tributarios.
partir &lt;le 1962 el legislador estableció este sistema para los impue~tos ~
la renta y en la Ley vigente quedó consagrado en su artículo 15. La i~ev1·
del impuesto sobre mgred d omo norma general, de las decJara
s1'bT
11 a , c
. c1ones
.,
1947
1
sos mercantiles quedó establecida desde su unp anta ion, en
· .
L
ti .dad revisora de la administración es una actividad parcial.mente
a ac VI
•
--d' J ch- también la autoexterna "porque, como cualqmer acreedor
ice ara , ,
d
.
·
t
ridad administrativa puede verif1car m emamen te , a traves de un proceso e
examen de las declaraciones juradas, de los doc~entos en su poder, la forma

en que fue satisfecha, tal como la ley lo pr cnbe.
. .
.
. _.
"Esta actividad no necesita manifestarse en act?5_ adm!mstrattvos dirigidos
a los ciudadanos. simplemente, puede s r una acttV1dad mterna de los organismos o de las oficinas del acreedor para verificar el pago, exact~ente como
' cter comercial cuando emite una factura y recibe el pago,
una empresa d e cara
'
•
·f h
roced a omprobar si , ste corresponde a lo factur~~o, si ha sido ~t,s ec
:xactamente el importe, después de lo cual esta acttVldad no nec~1ta
· gun' acto dirigido a la persona del deudor. Lo rmsmo pue e
f
estarse con run
dif
· d 1 mayor
·
n la autoridad administrativa, con la so1a
erenc1a e a
ocumr co
.
tr dif
tes ofi
coro lej-idad de las tareas y de la división ~e l~s ID1s~as en e
eren
. p
sm· necesidad de que esa fiscahzac16n de luego lugar a un acto
cmas, . . .
. .
f cal " 2s
formal administrativo de determinación de las obhga.crones 1S es ·

?

rruu;-

.,_, ÜAZZERRO,
:s

JARACH, D •

op. cit., p. 36.
Corso, la. edición, vol I, p. 304.

QUIÉN CORRESPONDA PRESENTARLA

La obligación de presentar la declaración incumbe normalmente el sujeto
pasivo (como por ejemplo en el impuesto sobre la renta o en el impuesto sobre
ingresos mercantiles}; pero en los casos en que hay deudores por adeudo ajeno
puede recaer también sobre el responsable ( como es el caso de las instituciones
fiduciarias que de acuerdo con la Ley del Impuesto sobre la Renta, art. U,
son solidariamente responsables con los causantes con quienes operen por la
presentación de los avisos, declaraciones r manifestaciones del referido impuesto) o de los representantes en el país de contribuyentes extranjeros, según el
Art. 6 de dicho Ordenamiento, o exclusivamente sobre el responsable ( como
es el caso de los notarios públicos, quienes deben presentar la "nota del timbre relativa a las escrituras que protocolicen) ; en tanto que en los casos de
sustitución corresponde solamente al sustituto y no al sujeto pasivo, debido
a que el primero ocupa el puesto del segundo en toda la relación tributaria
( como es el caso del patrón, quien es el sujeto pasivo sustituto en relación
con el impuesto sobre los productos del trabajo, según el Art. 88 de la Ley
de Impuestos sobre la Renta) .
La obligación de presentar declaraciones, cuando se trate de causantes eventuales, debe hacerse cuando se ha producido el hecho generador y existe un
crédito fiscal a pagar; cuando se trate de causantes habituales, generalmente
las leyes imponen el deber de hacer la presentación aun cuando no haya
pre tación de pagar, y en algunos casos aun los causantes exentos deben presentar declaraciones aunque no haya pago alguno que hacer. Cuando haya
varios coobligados, el cumplimiento de la presentación por uno de ellos libera
a los demás ( como es el caso de uno de los coherederos) . Las declaraciones
deben ser firmadas por el causante misnio o por su representante legal, cuando
la ley exige la forma escrita.

B}

FORMALIDADES

La declaración puede ser formal o no formal· según que la l y prescriba
o no la forma en que debe hacerse, como ocurre cuando la autoridad administrativa prescribe determinado formularios. Puede ser verbal o escrita, predominando esta última fom1a. Debe contener todos los elementos necesarios
para que pueda realizarse la determinación o pueda verificarse si fue hecha
en forma legal por el declarante. La incompletez puede ocasionar que 1a situación administrativa exija la presentación de una nueva declaración, o que
se suplan las omisiones, o puede equivaler a una falta de presentación de 1a
declaración según lo prescriba la ley. (CFF, art. 96).

807

�C)

10. La Determinación de la Obligación Tributaria

PLAZO DE PRESENTACIÓN

por la Administración
Por lo que se refiere a los plazos dentro de los cuales debe ser p~~enta:a
la declaración las disposiciones de las leyes tributarias son muy vana as. b n
'
so
re
tributos periódicos
generalmente son mensua1es (como en el llllpuesto
1
) El
;.,gresos mercantil~) o anuales ( como en el .impuesto 5?b~ a renlta . 1·
.....,
• e1 de 15 d'Jas 51gwentes a a rea 1CFF {a1t. 96) establece en forma supletoria
zación del hecho de que se trate.

D ) LucAR

DE PREsENTAC!ÓN

Las declaraciones deben ser presentad as, por 1o que toca a los . tribW1ales
unscri f ales en la Oficina Federal de Hacienda que conesponda a la erre . , p
C~o'n d~I causante. A veces las leyes tributarias autorizan su preselntac1f~n. en
1
.
. ..:tu..~ones bancarias. En los unpuestos
estatal es se p resentan en as o temas
.
msu ..,,_
.
1
le de renta Los tm. .pal de la Tesorería o en las recaudaetones oca
.
prmet es . .· ales se declaran en las tesorerías municipales o en sus delepuestos murucip
gaciones. ( CFF art. 96) ·

E)

SECRETO

E la legislación tr-ibutaria no existe una disposi· ·'
ion general que establezca
n
· es· Sólo en materia de impuesto sobre la renta,
el secreto
de 1as d ec1aracion
d · la
.
a
(Art
15
)
dispone
que
el
personal
que
intervenga
en
los
iverh
l
ey respec v
·
.
bli do a guardar
sos trámites relativos a la aplicación del unpuesto está O ga
. .
d
.
te
a
las·
declaraciones
y
datos
sumuustra
os
1
absoluta reserva en o concermen
.

Algunos tratadistas, como Blumenstcin en Suiza, Gfannini e fngrosso en
Italia, Giuliani Fonrouge en Argentina, distinguen dos variantes del procedimiento de determinación•2s.1 por la autoridad tributaria, seg{m que en el procedimiento tenga participación o cooperación el deudor tributario, en cuyo
caso la llaman "detemúnación mixta", o que la autor-idad realice la determinación, sin el concurso del contribuyente, en cuyo caso la llaman 'determinación de oíicio".

Así, por ejemplo, Blumenstein afirma que "en el procedimiento de determinación mixta, a la indagación y a la determinación del crédito tributario
cooperan conjuntamente el contribuyente, o las personas que obran por él,
por un lado, y el órgano oficiª1 por el otro.2 '
Ingrosso escribe que 'por vía de la declaración de lo créditos el sujeto
colabora con la Administración tributaria a la declaración del impuesto, y
así cumple con un deber que le impone Ja ley.ªº

Giannini enseña que existen tres diversos tipos de determinación, según que
ella esté realizada: a ) por el mismo deudor sin la intervención de la autoridad financiera; b} por la autoridad financiera sin la cooperación del deudor; e) por la autoridad financiera con la cooperación del deudor" 81 y que
el tercero es el procedimiento normal de determinación.

J

r los causantes o por terceros con ellos relacionados. Dicha. resei:va no
po
• . trarse datos a los func1onar1os end l s casos en que d eben sumlIUS
compren e o
d . .
..
de la defensa de los intereses fiscales a las
:!:!:d!e

j~di:i:::n;::::

de orden penal y a los tribunales competentes

que conozcan de pensiones alimentarias.

F)

RECTIFICACIONES A LA DECLARATORIA

En principio el declarante puede rectificar por medio de una d~laraci~n
.
, 1
otra forma las afirmaciones o datos contem os en a
postenor o en a guna
'
0 deliberadamente fueron inexactas.
declaración, si fueron fruto de un errobr l Renta (Art 9) y la del Impuesto
Al
leyes como la del Impuesto so re a
.
gunasln
'
cantiles
regulan
la
rectilicabilidad
de
la declaraciones.
1
sobre
gresos
er

1

Pétez de Ayala sostiene que la determinación por la autoridad tributaria constituye un procedimiento técnicamente por las siguientes razones: a ) Existe una pluralidad de actos; b) Cada uno de los actos que se consigna n en el procedimiento conserva
íntegra su individualidad; c) La conexión entre los dive01os actos radica en la unidad
de efectos jurídicos. d ) Todos los actos que integran el proceso están vinculados entre
s1 de tal modo que cada uno supone el anterior y presupone el posterior y el último
exige o requiere la serie entera ; e) El procedimiento administrativo (en cuanto concepto puramente formal ) es una sucesión de actos y de tiempos, es un especial modo
de sucesión, un orden o forma de proceder· f ) Es el cauce formal para la realización de las funciones administrativas; g) Culmina en un acto adrninistrativo1 negocio
jurídico unilateral y definitivo. (Pérez de Ayala, José Luis, Derecho Tributario. En
Derecho Financiero, Madrid, 1968) .
~ -

'" BLoMENSTBIN ,

'" L

GROSso,

Sistema, p. 333.
p. 294.

op. cit.,

11
GtANNINI, A. D., I. concetti, p. 290. En Jas Instituciones, Giannini da coma
ejemplo de la determinación del deudor el caso del impuesto sobre rentas que se recauda

�Giuliani Fonrouge señala también tres tipo de determinación: ''a) la que
realiza el deudor o responsable en forma espontánea (impropia e innecesariamente llamada 'autodeterminación') y que denominamos determinación por
el sujeto pasivo; b) la efectuada motu proprio por la administración sin cooperación del sujeto pasivo o determinación de oficio; c) la determinación realizada por la administración con la colaboración del sujeto pasivo o determinación mixta, que puede considerarse como una combinación de los sistemas
anteriores' .32
En ocasión anterior nos adherimos a la clasificación tripartita e inclúsive
le agregamos como una cuarta "el concordato' , en que la determinación se
produce al través de una especie de acuerdo entre la Administración y el
contribuyente, o orno una adhesión de éste a la determinación propuesta por
aquél.
Sin embargo ( y a reserva de discutir posteriormente la existencia jurídica
y naturaleza del concordato tributario), debemos rectificar nuestra opinión,
para sostener que no existe distinción sustancial entre la determinación llamada
"mixta" que es aquella que se inicia con la declaración del contribuyente y la
realizada por el su jeto activo sólo. En efecto en ambos casos la deternñnación es realizada como un acto jurídico administrativo unilateral del
sujeto activo de la relación tributaria, de suerte que con el tipo de determinación con la que realmente existe una sustancial diferencia es con la determinación hecha por el sujeto pasivo sólo, o autodeterminación. Los caso de
determinación de "oficio'', o por la Administración sin la cooperación del sujeto pasivo, o son consecuencia de una revisión de la declaración, o son casos
anómalos en que las Autoridades Tributarias, por omisión de la declaración
o por graves anomalías en la conducta del contribuyente, carencia de contabilidad y de libros, etc., indaga por sí misma los elementos del hecho generador y determina el crédito fiscal. Lo fundamental, como antes decíamos,
es que se trata de una determinación hecha por la Administración fiscal, siendo
lo normal que para ello cuente con la cooperación del contribuyente y lo
anormal que no cuente o que tenga que prescindir de ella. Por otra parte,
debemos prevenir contra la confusión que a veces ocurre entre muchos tratadistas de identificar la determinación por la Administración sola, o determinación de "oficio" con la determinación estimativa, es decir, la determinación basada fundamentalmente en presunciones. La determinación estimativa
por el sistema de retención directa, en el que, como es sabido, el Estado al tiempo que
paga a un acreedor suyo una suma constitutiva de renta sujeta al tributo, retiene la
cuota impositiva. El mismo ejemplo demuestra la poca utilidad de la distinción doctrinal entre impuestos que el sujeto activo determina o no con la cooperación "del deudor.
:11

GrULihNl FoNRO\JOE,

op. cit.,

n.

236.

sintética
. t .,
..
.
d t
. es. ,siempre hecha por la Adm.ln.tS
rac1on Tnbutana
pero no toda
q:e~:11::c;: :::ªe!or ella es determinación basada en pr~sunciones, sino
debe ser sobre base cier~~ la ley expresamente lo autoriza, la determinación

En el Derecho Tributari E
.
.
1 d
Tributaria continúa siendoº elu:~::do am;ste=a~1ón por la Administración
cada día el sistema de autodete . . , E ,a o, aunque cobra terreno,
nnmac1on. n este contin t t
Estados Unidos de Am' •
·
en e, anto en los
enea como en los países latin
.
h
el primer Jugar al sistema de autodeterminación.
oamencanos, a cedido
En México, todavía el Códi p· l d
tícnlo 77 establecía como sist!:a JSca ale lala dFedera:ión __de 1938, en su ar.,
.
gener
. etermmac1on por 1 Ad . .
trac1on, sm hacer siquier·a al us1on
. , a la determin · ,
lllllllS1 .a
aunque algunas leyes tributarias lo to
a~1on ~or e SUJ~to pasivo,
Fiscal que "la determinación d I ~dib~. Disporua el anterior Código
li .
e os ere tos fiscales y de la b
q111dación; su fijación en cantidad ü u.ida.
s ,ases para su
ta:ría de Hacienda y Crédito Público laq
_Y ·_- .c?rrespondera a la Secreducto de sus dependencias y de los o~ a ~ue e_ie~c1tara esa~ funciones por conseñalen'.
g rusmos fiscales autónomos que las leye
Por el contrario, el Código Fiscal en vi .
en su artícuJo 80 t .
•d
.
establece como regla general,
' e s1stem.a e determmac1ón por los su. t
.
blece que se necesita "d"
.. ,
Je: os pasivos y esta.,
.
.spo 1c10n expresa en contrario, para ue la dete .
nacr~n _se reali_ce por el sujeto activo de la relación tributari:.
rrrn-

?ºI

s1~srn~ s1 se examinan las leyes tributarias que utiliz
l .
determmac1ón 'mud:a" se p d ., d
.
raD e SJStema de
menor importancia financier: Ia a vertir que son en menor número y de

~:7

Actualmente podemos identificar e.
lifi .
butaria federal como impuestos que
.;allvamente en la legislación tri.
qm an por determinación mixta l
1~puesto sucesorio ( aunque su vigencia está su endi
.
: e
tltuye un buen ejemplo de este sistema de dete~ació!~' subre~Ia~ón consleros, sobre consumo de gas lin
I b
1
' so ,re un os petroO
h
a, a enzo , totuol y naftas d
l · , d
~ª•. sobre explotación forestal, sobre producción e introd ~, a ~wtran , e
electnca, sobre uso de
d
.
uccion e energ1a
motriz. sobre la mi ~~as I e p~op1ed~d nacional en la producción de fuerza
'
nena a as mdustnas de alcohol y
di
explotación pesquera.
aguar ente; y sobre
En términos generales, este procedimiento de dete . . ,
da ración del su·
·
.
.,
rmmacmn supone Ja dela veracidad d¡t:!::~~ l:t,!ag;alon p~~ palrte de la ~utoridad acerca de
.
ec arac1on, a valoración de l
b
po.rporc1onada por el declaran
a1l
.
as prue as
del acto liquidatorio y la audi:Ja alega~ast por _la autoridad la producción
,.
SUJe o pasivo.

�Gazzerro, recientemente, ha puesto en dada el carácter colaboracionístico
de este sistema, calificando a la construcción como 'fuera de la realidad," pues
los motivos que inducen al sujeto pasivo a presentar la declaración son los de
no incurrir en sanciones y en poder resistir a una eventual rectific~ción de la
autoridad fiscal. 113
La Autoridad administrativa al hacer la determinación puede .actuar so-

lre wia base cierta o sobre una base presunta.

a) La Determinación co11 base Cierta

En tesis jw-isprudencial, la upreroa Corte de Justicia expresó que ' dos son
los métodos que se han seguido para fijar la capacidad tributaria d los causa.ntes. uno es el llamado de "comprobación directa"· y el otro el llamado
"indiciario". En el primero se investiga directamente la aptitud tr,i butaria
del causante, y por el segundo, ésta se investiga por los medios o signos
externos del su jeto del impuesto para así, presuntivamente, determinar su
citada capacidad; más en ambos casos, la averiguación y fijación de la carga
del contribuyente debe hacerse en términos de legalidad por estar proscrito,
desde luego, en el régimen del derecho actual, cualquier acto arbitrario. Esos
principios son adoptados por nuestra Constitución en cuanto a que el impuesto, según la Ley Fundamental, debe tener la 11ota de "proporcionalidad"
y por lo que atañe a la Ley del Impuesto sobre la Renta. . . se advierte &lt;1ue el
método adoptado en términos generales es el primero de los mencionados,
es decir, el de ''comprobación directa", que se realiza mediante las manifestaciones o declaraciones de los causantes, y sólo en rebeldía o en insuficiencia
de los datos propor-cionados en aquéllas, es, como un segundo término se
autoriza dentro de las condiciones que fija la Ley y el Reglamento en relación
con el artículo 16 Constitucional el empleo del segundo de los método indicados llamado "indiciario". (Infonne del Presidente de la SCJ año 194-7,
pp. 67-69.
Por su parte Giuliani Fonrouge explica que "hay determinación con base
cierta cuando la administración fiscal dispone de todos los antecedentes relacionados con el presupuesto de hecho, no sólo en cuanto a su efectividad, sino
a la magnitud económica de las circunstancias comprendidas en él; en una
palabra, cuando el fisco conoce con certeza el hecho y valores imponibles.
Los elementos informativos pueden haberle llegado por conducto del propio
deudor o del responsable ( declaración jurada) o de terceros ( declaración jurada o simple información), o bien por acción directa de ia administración

(investigación y fiscalización)
"directa y . rta" d la
. y .por supuesto, deben pennitir la apreciación
Cie
e
materia unponible. de 10
.
sería presuntiva''.3'
'
contrano, la determinación
La determinación sobre base cierta es la re la. El
.
.
sentar u declaracio' n f d , d l
.
g
suJeto pasivo debe preun an o a en los libros
· tr
nes, etcétera, que la ley reguladora d 1 .
' reg!S os, me iciones, valuacioblecido.
e nnpuesto de que se trate haya esta-

a· .

"La autoridad fiscal que desee controlar la d la . ,
.
.
Gazzerro-- . . , l
.
ec raCion que recibe --dice
, illVltara a contribuyente para que
•
sostenga los dat~s y los elementos reportados en Jap;:~::::: l;i p~eb~}bue
yente no s adhiere a la invi . , la
.,
.
.
e eonw., u1
, .
,
tacion,
declaracmn evidentemente sólo tendr'
as caractenshcas extrmsecas formales de la
liti .d d
USlanciales (
ana c1 a , pero no las que son
que son por supuesto, las que más cuentan) E
rd d
dato~ y los _elementos expuestos en esa declaración no estando s:C:~da ' los
)a mas mlllllila fuerza p b t .
'
os por
ro a ona, no pueden lógicamente constituir el f d
me: de una. verdadera imposición analítica. Por tanto el ente impo:¡toae_n
eventualidad, deberá estar exonerado de la obliga . : d f d
:•
ticamente la
tif ·, E
cton e un ar anal.í.
rec 1cac1on. n el caso por el contrario, en que el contribuyente
~roiorCJ~ne las prue~as, y !as proporcione para todos los elementos de la
ec aracmn,
se . tendra Ja CXJStencia de Wla declarac"
- d a por las
b
mn acompaua
prue
as
requendas
por
la
autoridad
fiscal
tas
1
..
in
J
· i es , as pruebas, se manifiestan
~omp etas, o no correspondientes a la realidad o en algun f
sansf t ·
·
,
a orma no son
ac onas~ moti o por el cual la Administra . , fi
.
.
de no
l d 1 .
c1on nanc,era retiene el poder
.' d 1
b · aceptar a bec. arac,ón, debe proceder a la rectificacmn
e a 1Ill. ma E
o ~~ q~e -con ase en la sistemática de la carga probator,i_a- la dete1:mi
nac1on fiscal deberá contener las precisiones analíticas con base en l
l se desatiendan las
b
•
as cua es
1 1
prue as proporcionadas por el contribu)'ente para sostener
os e ementos expuestos en la declaración. E11 nuestra . . ,
.
prue~a pr~porcionada por el contribuyente, y no enc~~;r1:dan, ~da~a cualqrnerl·
1 onea por e
en te nn
t
db
pos.i or se e e o~oner una prevalente para que diciéndolo con las

ª

s· ,

~~::~

~, ~! ley, se motive o funde anaülicamente la corrección de 1a cifra

b) La Determinación con base presunta o estimatiua
Debemos. desde l~ego indicar, que este sistema es excepcional
ue
.
tanto, el suJeto pasivo debe presentar su declaraci,on con 1os d atosy que
q conpor
,, G

» GAZZERRO,

op. cit.,
op. cit., p. 126.

IULI.A."'11 FoNROIJOE,

.. GAZZERRO,

D.

23-9 .

op. cit., pp. 8 y 89-90.

813

812

�.
1a
toridad administrativa, al revisar
&lt;luzcan a ~a det:rmin.ac1!n ver~¡ a o::ener del propio contribuyente de
Ja declaraaon, está ob~ga ~ ~ .
. d
los datos que permitan una
d
propia actividad mvesaga ora,
realiza
terceros, o e su
d l trib to y la determinación que
adecuación real entre el presupuesto e
u
, a de r;ectificación.
• dh
en v1
.
sible
para
la
autonda
acer
. t n ocasiones en que no es po
b
Sin em argo, exis e
.
1 contribuyente no declare, o
la determinación sobre la base cierta, pordque e tos o libros que los apoyen,
d
· nar los datos y ocumen
porque no pue a proporcro
"dad de ue la autoridad haga una determinay entonces se presenta la neces1.
. q
tar ' basada fundamentalmente en
.
. tética o estrrnahva, y es a
.
ción deducbva, o sm
,
. .,
timativa es la última nátto
.
Para
Hensel
la
detenmnacron
es
presunciones.

fisci.
odemos señalar las siguientes hipótesis para que la
En nuestro Derecho p
d . .
. , sobre base presunta:
Autoridad tributaria haga una etermmacron
. .
.
to
al
ingreso
de
las
empresas
causantes
mayores
.
Para el n:Qpues
I)
·, d e la declaración. (LISR Art. 32- ·
·,
) 0 presentacron
ab) No presentación de los libros
.
d e con tabilidad o de la documentac1on
omprobatoria. (LISR, Art. 32 -II).
(LISR Art. 32-II) .
1: •
.
los informes que se le sou.c1ten.
'
c) 0 proporcronar
Graves vicios de la contabilidad. {LISR, Art. 32-III ) .
. .
d)
.
1
tabilidad
que
imposibiliten
el
conocumento
de
e) Irregulandades en a con
.
d l
te (LISR, Art. 32-V) .
las operaciones e causan .
. . . fiscal h an declarado ingre,.
el último eJerc1c10
ay
.
f) Personas Í!Slcas que en .
sen ten sus libros de contab1sos brutos inferiores a 500 mil pesos y que no pre
lidad. (Art. 32-V) ·
causantes menores :
En el impuesto al ingreso global de las empresas,
a)
•
b)
c)

o presentación de la declaraci6n . (LISR, Arl 44-1 ) .
·
que la ley establece. ( Art. 44-I) ·
T
ll
los registros de operaciones
o cvar
1 reglamento ordenan.
o conservar la documentaci6n que 1a 1ey o e

(LISR, Art. 44-1).
d l d
sean suficient~ para cubrir
d ) Cuando los ingresos brutos ec ara os no
el costo y gastos normales del negocio. (Art. 44-II) ·
.
d
.,
1 d caja que se mande practicar ue) Cuando la intervenoon te_mfpora . e
que se obtengan de clientes o
, d
les O las m ormaoones
rante peno os norma '
1
.ón de un promedio de ingresos
proveedores, pongan de manifiesto a per~:p~III) .
.
.
brutos superiores al declarado. (LISR,
· m
· d ependiente·•
En el impuesto a los ingresos del trab ªJº
·, d e declaración. (LI R, Art. 53 -I) ·
a) 0 presentaaon
814

b) No llevar el libro y registro a que están obligados. (LI R Art. 53-I).
c) Cuando las informaciones que se obtengan pongan de manifiesto la
percepción de un promedio de ingresos brutos superior al declarado en un 3%.

En el Impuesto Federal sobre Ingresos Mercantiles se dan las siguientes
hipótesis:
a) Cuando se trate de personas físicas que en su último ejercicio fiscal
hubieren percibido ingresos inferiores a 500 mil pesos y. no presenten los libros
de contabilidad y comprobantes requeridos por dicha Ley. (Art. 82).
b) Cuando con apoyo en las investigaciones practicadas no sea po ible
determinar eJ monto de los ingresos reales del causante (siendo dichas investigaciones : prácticas de aumtoría, exhibición de los libros de contabilidad,
auxiliares y documentos comprobatorios de los asientos respectivos, etc.) .
(Art. 61).
Debe hacerse una mstinción entre la determinación presuntiva o sobre base
estimativa y la rectificación de la declaración, y en su ca o, de la determinación hecha por el contribuyente. Hay determinación sobre base pre unta cuando
hay declaración omisa y hay rectificación de la declaración o determinación,
cuando aquélla es inatendible legalmente. En la determinación de oficio la
tarea de la autoridad es más orgánica, y ésta debe partir de la individuaci6n
del ujeto, domicilio, etc., para Hcgar a la determinación. En la determinación de oficio, la autoridad tributaria debe) como primera cosa, probar la
existencia del hecho generador. 36
Jarach afirma citando la ley argentina, que la determinación estimativa
"se fundará en los hechos y circunstancias onocidos que por su vinculación
o conexión normal con los que las leyes respectivas prevén como hecho imponible, y permiten inducir en el caso particular la existencia y medida del mismo.
Se trata simplemente de una definirión de las presunciones como medio de
prueba". 37
Una antigua resolución del Tribunal Fiscal de la Federación (12 de mayo
de 1937 RTFF, no. 7 pp. 1351-1352 ) estableció que para formular la determinación estimativa en la Ley del Impuesto sobre la Renta de 1925, "se necesita
seguir un sistema indicia) o de tasación de valores ostensibles, consistente
en proceder por indicios y presunciones para llegar a la comprobación de lo
hechos o en signos observables fácilmente como son: ]a importancia del negocio, su ubicación, el número de empleados, etc.".
También sostuvo este Tribuna) que la facultad para determinar estimativaop. cit., p. 115.
Curso, p. 413 .

'" ÜAZZERRO,
i,

}ARAC-H,

815

�¡

. ·tarse en contra.dicción con los hechos,
.
· n1· p uede eJerc1
mente '°no es arbitrana
l
'I para que ta auton·d ad
nf .d
r la ley o es so o
porque una facuJtad co en a po
7
2674 1937) y que la facultad
proceda equitativamente". (RTFF, no~bi~iamer:te sin hechos que motiven
'no se traduce en que puedan obrar
8
3304).
lógica y jurí.dicamente sus acuerdos. (RTF~d noas. ~ : o este Tribw1al, ''no
.
.,
tiro tiva ha sosteru o
La deterrrunacmn es a
,
.
.
• gresos que a su buen
.
señalar arb1trana.mente 1
.os m .
.
implica el derecho para
aJifcadora respecbva, smo que debe
saber y entender considere la Junta c 11
as' posible a los realmente per.
sos se acerquen o m
. d
d
nueda recabar deb1en o
P rocurarse que estos mgre
d acuerdo con lo atos que r
cibidos por el causante, e
.
tilidad asignada al causanté
·
para detenmnar 1a u
1
l
expresar las bases que e s1rvan
1 T "b aJ FiscaJ para demostrar a
nidad
acreditarlos
ante
e
n
UD
Ortu
3
168)
Y en su op
(RTFF no. 1 P·
·
justicia de su calif1cacl0n .
'
. .
tableció 1· urisprudencia en el
Corte de Justicia es
.
Por su pa1,te la, Suprema . .
d l I uesto sobre la Renta tlene la
' L J ta Calificadora e mp
til.d d
sentido de que
ª un1
lif.
estimativaroente las u I a es
nes para ca 1car
obligación de expresar as razo
,
·olación del artículo 16 Cons•

•

q

"

del c_ausante pues de no hac;!~ac:::t::~if::i;: estimativa de las utilidades
tituc1onal. Para que sea fun
.
t todo que se exprese por la auto.
l se rem uere an e
,
.
f
de determmado causan e
.- ' l
·restaci6n v adaraclOnes ormu.
¡ al no acepta a mam
·
ridad, el mobvo por e cu
d
l deducciones no sean compro.
te En el caso e que as
.
ladas por dicho causan .
d
calif·,,.,..,. estimativamente, mo
d be proce er a
t.....
b .d
hadas en la forma de i a, no e
b das Sólo debe caJificarse
d d · nes no compro ~ ·
oncretarse a rechazar las e ucc10
d t mun· ar las utilidades, por des· iste base para e e
~
d
stimativarnente cuan o no _ex
" Informe del Presidente de la SCJ, ano
conocerse el monto de los mgresos . (

1939, p. 46).
1I
esto al Ingreso Global de las Empresas,
Para los causantes mayores de mpu "d d tributaria debe detenninar los
que la Auton a
d
33) d.
la Ley (Art.
ispone .
los datos de su contabilidad Y ocuingresos brutos de los contribuyentes con!
se produce en la realidad,
.,
Jmente debe ser e caso que
, .
d
mentac10n o, como rea
.
d l ·nvesb·gación econoID1ca o e
,
di indirectos e a 1
"los estimara pov los roe os
. d
la norma legal, sobre todo
s parece demasia o vaga
.
.
la "
cualquiera otra c se . o
I determinación estuuativa
ue no puede aceptarse que a
.
si se toma en cuenta q
.
b •~ e...:mados en dicha fonna,
b"
. A lo mgresos ,ni..vS "'-'
pueda llegar a ser ar itraria.
d l . de la empresa, de acuerdo
el f · t que correspon a a giro
se les aplica . oe t~1en e
, 1 33 de la Ley del Impuesto sobre la Renta.
con la tabla que contiene el Arncu o
a1
licables a la determinación
,
.
on las normas leg es ap
.
n poco mas precisas s
d l
antes menores del referido rmpue to,
.
. d l · gre""s bn1tos e os caus
.
,
in{
timattva e os m ""
t ·aad tributaria reuna
o!'.',
44 d I Ley ordena que 1a au on
. .
pues el articulo
e a
. d 1
ercandas artículos y serviclOs,
mes y practique estudios sobre el preao e as m
,
816

sobre el costo de lo mismos, el importe de la rentas del local que ocupe el
causante, el número de personas que trabajen en el negocio los sueldos pagados, otros gastos normales y los demás datos que puedan utüizarse. A los
ingresos brutos estimados en dicha forma se les aplican los coeficientes establecidos en el artículo 33 de la Ley para determinár la base imponible y luego
aplicar la tarifa progresiva del Artí:eulo 34 y de esa manera determinar el
crédito fiscal.
En tratándose de la determinación estimativa de los ingresos de los sujetos
pasivos del Impuesto a los Ingresos del Trabajo Independiente, Ja Ley ( Art.
53) prescribe que "para practicar las estimaciones se deben tener en cuenta
(por la autoridad detenninadora) las actividades realizadas por el causante,
los honorarios usuales por servicios similares, la renta del local que ocupen,
sueldos y honorarios pagados gastos Iijos y otros datos que puedan utilizarse".
A los ingresos brutos estimados se les hace una deduc ión única del 20% para
obtener la base gravable y se Je aplica la tarifa del artículo 75 para determinar
el crédito fiscal.
Tratándose del impuesto sobre ingre.sos mercantiles, la Ley ( Art. 63) dispone que para hacer la detemúnaci6n se tomen en cuenta los siguientes factores: impuestos que hayan pagado al Estado o al Muni ipio; cantidades que
cubran por concepto de renta del local que ocupen y de energía eléctrica; número de empleados que tengan a u servicio y sueldos que se les paguen;
capital en giro y los demás datos que puedan utilizarse para determinación
de los ingresos realmente percibidos.
Ahora bien, tratándose de la determinación estimativa, la Suprema Corte
de Justicia ha sostenido, e igual lo ha hecho el Tribunal Fiscal de la Federación, que cuando la autoridad hace una determinación estimativa "para ser
legítima y no arbitraria' no basta con que se asevere que la determinación
se apega a la ley ino que "para la legalidad de tal acto debe demostrar,
efectivamente, que la fijación y determi 1ación del impuesto está fundada en
los presupuestos de hecho señalados en la Ley y Reglamento aplicables ... Por
consecuencia, para la auténtica legilimidad del acto de referencia se requiere
que la cailficaci6n haya sido hecha con los datos y usando las medidas adecuadas para taJ efecto... ; asimismo, los datos en cuestión deben ser dados
a conocer al calificado persona moral o física a fin de que ' te pueda impugnarlos si los considera in uficientes o ilegales". (Informe del Presidente de la
SCJ, año 1947• pp. 89-90 ).
Giuliaru Fonrouge sostiene con vista a los caso contemplado por la legis.
lación Argentina, que "Ja autoridad debe recurrir al conjunto de hechos o
cir unstancias que, por su vinculación o conexión normal con los previstos
legalmente como presupuc to material del tributo permiten inducir en el caso

817
H52

�.
.
onto de la obligación. Estos elementos deben guarparticular la existencia y m
.
.,
'derar y no ser el fruto de
.,
¡
la s1tuac1on a consi
.,
dar una relac10n norma. con .
d , 1
toridad de ap1icaaon no
. al
típicas. a emas, a au
.
situaciones excepc1on es o a
. . , de los indicios m tampoco
·
·
lnumte en la aprecia.cion
'
·
uede
proceder
discrec1ona
.
.
d be J'ustificar el proced1P
.,
·
licactones ya que e
limitarse a su menc10n sm exp
d
' . . . y a1·ustarse a indicios razo11
a la eten:runac1on
. .
d
miento observa o ~ara egar
.d del oder discrecional de la adminisnables. . . La doctnna rechaza 1~ i ea
p de error y en algunas situaciones
. .
dm . . d , ·camente aerto margen
tración, a itlen o uni
.
b' riedad,- en los procedimientos
un margen de discrecionalidad -no de ar l tra
•,
b
trol" 3s
e con
.
'bl hacer la detenninac1on so re
.
, l cuando no sea pos1 e
b' ,
que so o
.
. , presuntiva llamada tam len
Jarach afmna
"
d'
a la dete11mnac10n
'
base cierta puede acu irse
.
" .
,·, " si~;-fica no simplemente
. .
el térnuno estunac1on
5 ........
estimación de 0Ílc10, porque
. .
suntivo que es equivalente.
•
l ar con cmteno pre
,
la actividad de valorar, smo va or .
.
. , sino 1'uicio de carácter
' .
'ón" no quiere decir tasac1on,
.
. .
En este caso, estunaCI
. .
. nstancias. no directo, smo indirecto
sintético, no analítico, de las distintas crrcu
'

d

•

" 39

y presunuvo .
.,
stuvo ue las estimativas "no deterEI Tribunal Fiscal de la Federa~1don so_
l qque presuntivamente se con.
almente obtem os, smo os
.
minan los mgresos re
te dados los signos exteriores de su ne_gocio,
sidera que pudo obtener el caU:tro's datos similares, por lo que, sólo pueden
los informes que se obtengan y
tu ·era en el e.aso de que la
egando que se es vi
obJ' etarse de dos maneras: o n
calif' . , de esa índole o comba.
ha
1 lmente una
icacion
'
.
autoridad pudiera cer ega .
d
trando que los signos extenorop1os. esto es, emos
.
.
b
t
1
tiéndol.a en sus e emen os P
'
•,
l' o-icamente mfenr Ja O •
d
ellos que penmt1an O,:,res del causante no son e aqu
.
d •ornarse en cuenta Jos datos
.
-a1 dos y sin que pue an ~
tención de los mgresos sen a '
t:abl
los m· gresos realmente obte..
ecen
de su contabilidad
que en tod o caso es
nidos". (RTFF, no. 10, p. 4820).

11. El Acto Administrativo de Determinaci6n
A)

NATURALEZA

.
· , 0 deba ser hecha por la Ad.mi~
Cuando la ley establece que la detennm;:7 t que se inicia con la dedat de un proce
en o
úl .
nistracíón, como tuno ac ~
d la Administración, en uso de sus
'b
te as1 como cuan o
.
ración del contt1 uyen '
t d determinación que susofacultades de revisión y control, produce un ac o e

.. G1uuANI FomouoE, op. cit., p. 240.
• JAR.ACH, D ., Curso ' edición 1957, vol. 1, p. 311.

818

tuye o se contrapone a la determinación hecha pop el sujeto pasivo, nos
encontramos con un acto administrativo de determinación.
El acto administrativo de determinación no es un acto necesario, pues eomo
dice Jarach, la Administración Tributaria "puede concluir sus investigaciones
reconociendo que ]as obligaciones tributarias han sido correctamente cumplidas por el contribuyente o, al impugnar- y rectificar las liquidaciones- de irnpuestos efectuadas por declaración jurada, puede lograr la conformidad del
contribuyente sin necesidad de efectuar la detenninación impositiva", 40 o bien,
porque no siendo obligatoria la revisión, haya transcurrido el plazo otorgado
por la Ley a la autoridad revisora sin que ésta haya ejercitado sus facultades.
Para la gran mayoría de los tratadistas, la determinación realizada por la
autoridad tiene el carácter de un acto administrativo. En cambio, Jarach ha
sostenido, reiteradamente, y a pesar de las críticas que ha recibido su doctrina, que se trata de un acto de naturaleza. jurisdiccional asimilable a la
sentencia declarativa. A la luz del derecho positivo y de la doctrina administrativa mexicana, nosotros creemos (en contra de lo que hayamos sostenido
anteriormente) que el acto de detemunación tiene la naturaleza de un acto
formal y materialmente administrati: o: formalmente administrativo por su
procedencia u origen, y materialmente administrativo porque crea una situación jurídica concreta, en ausencia de una controversia entre sujeto pasivo y
sujeto activo. 40- 1
El Tribunal Fiscal de la Feder-ación ha sostenido que los actos de determinación de la autoridad tributaria "no son actos jurisdiccionales puesto que
no implican la existencia de un conflicto de derecho que requiere solución, ni
es tampoco propósito de las funciones de las Juntas el de resolver controversias,
ni hay partes contendientes-. . . Por el contrario, es fácil comprobar que la
actuación de las Juntas, al examinar y aprobar la declaración de utilidades,
encuadra dentro del marco de la actividad administrativa, como la realizada
por el Estado para satisfacer sus propios fines, en gestión de sus propios intereses''. (RTFF, no. 12, p. 5968 y ss).
Como acto administrativo tiene el carácter de unilateral, en lo que están
de acuerdo Blumenstein, Ingrosso, Giannini, Giuliani Fonrouge y otros auto40

JARACH,

Curso, p. 415.

""-' Para Serra Rojas el acto administrativo es un acto de derecho público que constituye una decisión ejecutoria, emana de una autoridad administrativa el! forma unilateral y concreta, y crea, reconoce, modifica o extingue una situación jurídica subjetiva
Y su finalidad es la satisfacción del interés general. SERR.A RoJAs, ANDRÉS, Derecho
Adminirtrativo, ed., 1968, p. 250.

819

�resulta afectada porque en el procedimiento tenga
res naturaleza que no
'
.,
·
· o terceros.4 º· 2
•
intervenc1on el suJeto pasivo
.
.,
l últun·o acto de un procedid determmac1on es e
1
Generalmente, e acto e
.
gulad Por la Ley la cual
.
•· ·
dadosamente re
o
,
miento, de carácter mqmsiuvo cw
d
or la autoridad. Tiene carácter
debe ser rigurosamente observada o acata a ~
.
4o--t
. t . 40-3 y está investido de una presunc1on de legalidad.
e1ecu ono

B) D.EpLARACIÓN
I

dimiento mediante la declaración del
ormalmente debe iniciarse el Proce

.
1 acto de determinación puede ser unilateral
sosbenen que e
I
onocimiento cualificativo del
• d por el hecho de que e rec
. , . 'di
''Los cuales son caractenza os
"d d tnºbutaria sin iDtervencmn, Jlll'l nte de la auton a
'
•
eral
unil
at
me
.
. , bilateral que es caractenPresupuesto emana
.b
t "
la deternnnac1on
,
camente relevante, del contn uyen e ' y
I determinación del presupuest-0,
.
., \irídicamente relevante en ª
'b
zada por la wtervenc1on J
.
• , r cal aceptada por el contn uY da como ejemplo el concordato y la deternunaoon is
..,., AL11ss1 Y AMATfl

yente. ( I nstituzioni, pp. 90-9 l) ·
.
, bJ'
a su cargo la satisfacción de
·
"La acción pu 1ca 0 ene
,
..., Explica Serra R oJas que
. .
. d I
tividad privada. El interes
1 tivas y la Vlgtlancia e a ac
d
ineludibles necesida es co e.e
. .
. &lt; ¡ que inspira y determina la
d los actos adDll.Jllstratlvo., e
d
general es el regu 1a d or e
¡ d s dilatados a pretexto e
.
S
ctos que no deben ser ap aza o O
,
L
marcha del gobierno. on a
d
'b" o regulados por el bien comun. a
• di ·- •
·n actos del po er pu c11c
· ·
injerencias JU CJaies, s1 o
il teralmente es decir sin inter, bli
·
1 derecho de actuar un a
,
'
ef
administración pu _ca ben e r medio de decisiones ejecutorias que producen ectos
vención de los paroculares, po. .
de los administrados". (op. ái. , p. 252).
jurídicos que se traducen en obli~acio~~s ha levado al rango legal la presunción efe
'°·' El Código Fiscal de la Fe e~o_on . e D' . Los actos y resoluciones de las
1 . es admimstratLvas. ice.
"
la legalidad de las reso uoon
C .. , Redactora expresa: Que en
.
'scal
umirán legales. La ollllSlon
.
d
autondades fi
es se pres
. , d validez de las resoluciones a .,
. ,
1 principio de presunc1on e
esta disposioon se recoge e
.
tr derecho positivo; pero se estimo
.d
la doctnna y por nues o
. •
mini trativas reconoo o por
. d ruebas en el procedúrnento
1
. l
•e de una: regla de va orac16n e p
li bl
que no se trata srmp emen
bl ,
l Código anterior sino que es ap ca e
"b al p · l como lo esta eci.a e
'
.
t de
ante el Tn un
isca ,
d . . tra •, 0 pública indepencliente.mcn e
Y debe surtir efecto en la esfera de_ la -~ ~ s oo
'
.,
(R , t de Investtgac10n Fiscal) .
fund d
toda contenc1on.
eV1s ª
., h
ado que esta presunci6n está
a a
El Tribunal Fiscal de la Fcderac1on a. expresl
t 'dades Administrativas dictan
.
d
d
eral de que as au on
en las consideraciones e ~r en _gen ._,_ te y después de haber instruido un expe. .
t su reso1ucmnes unparc1,wuen
.
l
.,
ordmanameJ'.I e
•
En consecuenc1a ta presunoon
lleguen las pruebas necesanas.
'
d . di .
diente en el que se
ha
· ·d
resolución tenien o m cios
e la autondad
emitl O su
1
s6lo existe cuan do aparece qu
~ VI
37 48 p 80). A este respecto, e
suficientes para fundarla" . (RTFF, ano
ns¡.
- ' .,. de legalidad de los actos
,
. . • que establece a presuncion
.
pleno sostuvo que 'El pnnop10
.
cargo del causante no nene un
.
d · d la prueba en contrano a
'
d
administrativos eJan o
.
' ibli da a demostrar que el acto e
¡ administraci6n esta o ga
1
carácter abso uto, pues ª
.
d
Eormidad con los elementoS mate' h "d dictado legibmamente, e con
7 1948
constatacion a s1
'd
¡ L y" (RTFF T esis, 193 ,
riales recogidos por ella en la forma reqnen a por a e .

ª

°

.

contribuyente. Sin embargo, la declaración no es necesaria, en el sentido
de que aun cuando la ley llegare a imponerla como deber al ontribuyente,
su omisión no impide que la autoridad administrativa constate la existencia
del hecho generador y se allegue, por sí misma, o con el concurso de otros
obligados o de terceros, la información necesaria para hacer la determinación.

C)

INDAGACIÓN

El segundo paso normal del procedimiento de determinación está representado por la indagación que realiza la a1itoridad administrativa para verificar
si el contenido de la declaración es correcto ello no obstante la presunción de
veracidad que el Tribunal Fiscal de la Federación ha reconocido a la dcclaración.41
Con objeto de facilitar estas labores de indagación por parte de la Autoridad adminístrativa, la leyes tablecen deberes a ca o de los ujetos pasivos
o de terceros, cuyo cumplimiento es de fundamental importancia.
í por
ejemplo, las leyes prescriben ciertos deberes de hacer•, tales como presentación
de declaraciones y avisos de empadronarse, proporcionando todos los datos de
identificación, de llevar libros y registros, obtener ciertos permisos previamente
a la realfaación de detenninadas activi.dade , extender recibos y facturas, instalar medidores, etc.
Otros deberes son negativos, o prohibiciont&gt;.s, tales como no transportar determinados productos sin la guía respecti a, no fabricar productos in la previa
obtención de un permiso, etc. así como deberes de tolerar, tales como recibir
\Üsitas de inve tigación, y otros.
Por otro lado aparte de las numerosas facultades que las leyes reguladoras
de los impuestos conceden a las autoridades tributarias el Código Fiscal de
la Federación dispone que las autoridades fiscales, a fin de determinar la existencia del crédito fiscal, dar las base d su liquidación o fijarlo en cantidad
liquida, tienen fa ultades para:

I. Practicar visitas en el domicilío o dependencia de los sujetos pasivos de
los responsables solidarios o de los terceros para revisar sus libros, documentos
y correspondencia que tengan relación con las obligacio es fiscales.
II. Proceder a la verificación física clasificación, valuación y comprobación
de toda clase de bienes.
., En la resolución plenaria del 22 de julio de 1937, reiterada en las jurisprudencias
de 12 de mayo de 1941 y del 22 de agosto de 1962, el Tribunal Fiscal de la Federad6n
sostuvo que "La declaraci6n del contribuyente hecha dentro de los planos y de las
formas oficiniales se presume sincera, a.un cuando está sujeta al control de la administración".

pp. 23-24).

820

821

�.
.
responsables solidarios o terceros, datos e
III. Solicitar de su1etos
pasr os,
.
. .
.
. ad os con el cumplimiento de las clispos1c1ones fiscales.
informes re1ac1on
.
N Recabar de los funcionarios y empleados público~ y de los fedatarios,
·
d
sean con motivo de sus f unc10nes.
los informes y atos que po
.
los vehículos
V Verificar en tránsito o en los lugares de almacenalillento
.
l
.
, que deban ser amparados por documentación prevista en as
mercanc1as
0

leyes fiscales.

.
·
VI. Para emplear cualquiera de los siguie~tes ~eclios de aprerruo que JUZguen eficaces para hacer cumplir sus determmac1ones:
a) La multa desde $5.00 hasta $500.00.
b) El auxilio de la fuerza pública.
,.
1...-di
·
mandato
legitimo
de
e) La consignación respectiva por desouc encia a un
autoridad competente.
.

para denunciar al Ministerio Público
f
lar la
Federal la posible comisión de delitos fiscales, o en su caso, para ormu

VII. Allegarse las pruebas necesanas

querella respectiva.
.
.,
Debemos recordar que estas facultades quedan .confiadas a l~:screcion, en
. . . Y oportunidad, de las autondades contro oras.
cuanto a su e1erc100

C) PRUEBA
.
. d I hecho generador su atribución subjetiva, y los elementos
La exis~encia e , d 1 , d"to ~ l deben estar comprobados para que la
para medir la cuanba e ere i
.
d
. .
pago
"d d administrativa pueda dictar su resoluctón y pue a exigir su
.
auton a
d 1
di lega
.
t
de
determinación
son
admisibles
to
os
os
me
os
climi
1
En e proce
en °
·nf
d auto. l d umental la testimonial, la pericial los J ormes e
dde pruedba. roª· uloc es las ~n=ecciones y compulsas de libros y comprobannda es y e pa e ar '
~-r.
1
l
tes las presunciones ega es ete ·0 •1
.
el . ,
'
. , d l prueba ni en lo relativo a su ex us1on.
No existe una reglamentaaon e a 1 con~buyente allegar a la autoridad
•
b
es muy importante para e
.
m ero argo,
.
virtud de que el Tnbuna1
admini trativa todas las pruebas que le interesen, en

1:5

. . io es admisible como medio de proeba todo
afirma que: "En pnnc1lap
. convicción de la verdad Y de la
ºdó
ara
procurar
necesana
lo que aparece 1 neo P
.
)
1
"bilidad de los hechos por probar." ( op. cit., p. 24 Y ss. . . ,
.
. d 1
poSl
"Los medios de determinac1on a diferencia e os
BLUMBNSTErN, por su parte, que
._:,· d "urídico formal sino s6lo valor
•,
'
• "6 d
medios de P rueba procesales, no tienen un s1¡suu1ca o J •
ara dar una determinada onentacion a la conV1cC1 n e
informativo, o sea, sirven P
&lt;1-1 JíENSEL

Fiscal de Ja Federación, en caso que llegue a promover demanda de nulidad,
deberá apreciar la resolución impugnada tal como aparezca probada ante la
autoridad administrativa, a menos que ésta se haya negado a admitir pruebas
que se le ofrecieron, o que en el procedimiento administrativo no se le haya
de.do al actor oportunidad de ofrecer-las. (RTFF, Arts. 214 y 219).

En cuanto a la prueba confesional del contribuyente, ya hemos visto que la
declaración que presenta no tiene el carácter de una confesión extrajudicial.
Sin embargo, es evidente que la declaración puede adquirir el carácter de
confesión, en cuanto lo que afirma puede utilizarse en su contra. Tanto respecto al contenido de la decJaración, como en cuanto a los informes que
produzca y contestaciones que haga a los interrogatorios de la autoridad
administrativa, ale el juicio de Jaracb, quien afirma que "la prueba confesional así obtenida no es definitiva ni por sí sola deciso.r-ia, por cuanto en la
búsqueda de la verdad el propio fisco puede desestimar la confesión si ella
no se encuentra respaldada por otros elementos concordantes y el contribuyente, a su ve-L, puede rectificar su contestación erbal o escrita con el respaldo
de nuevos elementos de prueba contrarios a aquélla. En suma, como ya elije
acerca de la declaración jurada1 también con respecto a las declaraciones de
los contribuyentes o responsables en el procedimiento de determinación no rige
el principio de que la confesión releva al Í.IBCO de la prueba en cuanto a él
incumba"."2
Hensel afirma que en el procedimiento tributario no existe una "carga de
la prueba" en el sentido del derecho procesal civil, por lo que se trata de una
obligación de colaboración del deudor en ese procedimiento, pudiendo la
Administración "pretender" del deudor la producción de las pruebas que sean
necesarias para la determinación.
El Tribunal Fiscal de la Federación ha dejado establecido en tesis jurisprudencial del 22 de agosto de 1962 que "para el Derecho Tributario rige el
principio general del derecho común, según el cual, quien pretende la existencia de una relación u obligación tributarias., debe probarlos; si bien existen
a favor del Fisco, en los ordenamientos jurídicos tributarios positivos, abundantísimas presunciones legales, mayormente relativas que absolutas, que ali1a autoridad administrativa. Sólo en un sucesivo procedimiento contencioso asumen el
carácter de medios de prueba. Sin embargo, si en Jas leyes tributarias se habla de medios de prueba, de carga de la prueba, o de producción de la prueba, en el procedimiento administrativo, esto tiene siempre sólo el significado antes afirmado, y no se
puede hablar aquí de un verdadero y propio procedimiento de instrucción probatoria."
( op. cit., pp. 381 y 403).
.. JARACB,

Curso, p. 420.

�gel'an la carga de la prueba pero que de ninguna manera constituyen una
relevación, ni una inversión de la misma".
Teniendo a la vista un caso derivado de la aplicación de la Ley Federal
del Impuesto sobre Ingresos Mercantiles, pero cuyo criterio
válido para
cualquier otro en que haya omisión de declaración (salvo que la ley otor e
facultades para determinar estimativa o presuncionalroente los elementos del
betho imponible), el Tribunal Fiscal de la Feder-ación ha sostenido el criterio
de que euando existe omisión de la declaración, ''la autoridad deberá determinar los ingresos gravables reahnente percibidos (es decir, deberá determinar
en forma cierta la existencia del hecho generador y su cuan tía) apoyándose
para ello en los libros del contribuyente y en la docwnentación conexa (o
en los demás elementos probatorios que pueda allegarse, agregamos nosotros) ,
esto es, en los medios directos.para determinar de manera exacta, hasta donde
sea posible los ingresos del ausante ( es decir: el hecho generador del impuesto) y no determinarlos arbitraria o caprichosamente estando facultada
para solicitar cuantos elementos considere idóneos al efecto, en ejercicio de
las atribuciones de que está dotada legítimamente".
Asimismo, en la misma resolución jurisprudencia! citada, así como n otras
sentencias e] Tribunal Fiscal de la Federación ha sustentado el criterio de que
''la presunción legal de validez del acto administralivo y del h-ibutario no
tiene por efecto relevar a la administración pública, en todo caso de la
carga de la prueba, ino simplemente aligerarla de ésta, en cuanto que en
lugar de probar dicha adminjstración pública íntegramente los presupuestos
del tributo, debe probar, exclusivamente, los indicios en los casos en que
obre a su favor una presunción jurídica relativa o absoluta. . . (y que) ...
esta presunción no está relacionada directamente con el problema de la carga
de la prueba ni es válida solamente en el proceso puesto que hay presun iones legales que operan fuera del mismo, aunque pueden producir efectos en
él, omo ualquiera norma substan ial · orno la pre un ·ón de legitimidad
tiende simplemente a facilitar la prueba y no a invertir la carga de la misma
ya que en lugar de probar la existencia de todos lo requisitos necesarios para
la legitimidad, es suficiente la prueba de la existencia de algw10 de ellos
so1amente, tal y como expresa el artículo 192 del ódigo Federal de Procedimientos Civiles, según el cual " ... la parte que alegue una presunción debe
probar los supuestos de la misma in que le incumba la prueba de su
contenido".
Hensel Cormula el siguiente principio: La bases de la imposición deban
ser probadas por la autoridad tributaria; por el contrario, los presupuestos
824

de m1a disminución, de una exención
d
.
.,
típico, debe ser probado por el obligado~4He una devoluc10n de impuestos, lo
ha~s::.:na::i~'c:º;ddicho prin~pio el Tribunal Fiscal de la Federadón
deberá hacersqe una . ot~ d~esbmen los datos contenidos en la deelaración
mves 1gacion po l
·d d
,
comprendido el requerimiento que :ebaa hauton ªa1' dentro de la cual queda
.,
acerse
ausante para 1
tac100
de los libros de contabilida d Y d ocumentacion
. , comp b t · a presen.
diente, pues de no llenarse tal soIemm'dad se mcurr1ra
.
. , ro a ona · correspon¡ •,
procedimiento en perjuicio del interesad
,
en una_ vio ac10n de
en resolución plenaria de 22 de . ulio do~ Tan cr ~~ que este Tnbunal Fiscal,
1937, fiJo que "]a declaraci6n del
contribuyente hecha deiltro d 1 1 1
e os p azos en Jas f
f' · 1
0
:~~r~;/1; lo que consideró que debe estar en :7n: : : 1: :u::lci:~~=

anunciada po~~\!~ ~ru~a,. poi, lo _que de co~onnidad con la doctrina
"La afirm . , d
is a. ano Pughese se llego a la conclusión de que.
ac1on e que la carga de I
b
. .
.
tribuyente no debe llevar a la e
~:ue a reca: pnnc1~almente en el con. ta d
.
onc u mn, que sena excesiva desde todos lo
p untos d e VIS
,
e que nmguna ca
d 1
.
financiera. Por el contrario h
rga_ e a ~1:°eba mcumbe a la autoridad
.,
, .
, emos terudo ocas1on de rep tir que la A,l_,_.
trac1on está siempre obli d
d .
.
WJw1ISsobre los cuales se ha fu::a:o ªs!:c;c; en JUic~o _l~s elementos probatorios
.
e constatac1on de los hechos generad ores del ere'd"1to fiscal
•y
d ..
obren ca richosarn
~ues no e a m1S1.blc que los organismos financieros
ción F p .
ente y s10 ~poyo de ningún elemento serio. La Administramanc1er-a,
tanto, tiene a su cargo 1a obligación de demostrar
el acto de constatac10n ha sido dictado leo-ítimamente d
.
que
elementos reco "dos
di
. . 0 .,
e conforrmdad con los
.
gi
por cha Admmistracion Financiera en la f
nda por 1a Ley". (RTFF os. 286-288 pp. 39-40).
orma reque-

t

Pº:,

Con mayor razon
' 1e toca a la autoridad tributaria probar los hechos que
representan
pruebas
.
. de la obligación tributaria de su
. .,
. . direetas de 1a eXIStenc1a
=~1b~ io~u~~euva y de _s~ cuantía, cuando el contribuyente no haya ;resen«º ec . ac,on y se verifique la determinación de oficio.
La eXIStencia de esta carga de la rueba ara
.
,
.
las facultades de investigación qu/la d p. . el I_~ o esta confirmada por
•
a rmn1Strac1on posee
Al ·
t:te_mpo, _la carga de la pmeba de la administración se halla ~~iad rmsmo
exi tencia de deberes formales ue la le l
.
a por Ja
generales y hasta Jas , rd
q . 1 y a reglamentación las disposiciones
contrib
o enes part:t.cu ares de la autoridad imponen tanto a
uyentes como a responsables y terceros E
.
rante la prueba de la
.d d d
d · ~, res~en, lllCumbe al declaautori
.
.
veraci a
e su eclarac1on Jurada e incumbe (a la
dad tnbutana) la demostración de la inexactitud de las declarac1ones
.
e..t

liENSEL,

op. cit., pp, 245-246.

825

�. impugnan los element:os probatorio o constatan
juradas, si los funcionanos

.

' d J t " 43

la inexistencia e es os ·
d • tas están de acuerdo
1 valorización de las pruebas, 1os trata lS
Respecto a~stración tributaria tiene facultad de valorar las pruebas y
en que la A
ech M .cano porque aun cuando falta una
, d b
.derarse en el Der o eXJ
,
li
as1 e e cons1
, .
dminis' ti O debe suponen;e, por ap .
. .,
li ble en el ambito a
tra v '
dis
dis~s1cion ~~ ca l artículo 221 del Código Fiscal de la Federación que
cacmn analogic~ de
.
al valorizar las pruebas, puede no sujeta.JSe a las
pone que el Tnbunal Fiscal, ·
edimi t Civiles cuando por el
disposiciones del Código Federal de Proc
~nos formadas el Tribunal
d
de las presunciones
,
di
b
enlace de las prue as ren as Y
· d I liti ·o
.
. . , distinta acerca de los hechos matena e
gi .
adqmera
con 1cc10n

D) AuomNCIA
. .
. ción como cualquier procedimiento adrniEl procedinuent~ de determma alid d de los procedimientos judiciales
.
.
eqwere de las forro
a es
di .
n1strat1vo, no r
. . al
teria de garantía de au _enc1a.
I rtículo 14 Constituc1on en ma
di
para acatar e ~
. .
de la arantía de audiencia en los proce Desde luego existe cwnplimiento 1
. 'g d l contribuyente. Cuando se trata
.
· ·clan con la dec aracion e
•
m 1entos que se JIU
•
•
d
f" .
de revisión, es necesano
di . t de deternunac16n e o ic10, 0
de un proce Ollen o .
'd
de rendir las pruebas que le conque tenga la oporturudad de ser Ol! o y
vengan.
d J ti ·a ha sostem'do que "la i'dea de la Constitución
La Suprema Corte e us c1
.
1
t n'dades y que llegueJ a privar
d' . to que 51gan as au o
es que en lodo proce 1IIDen_
antes de la privación la posibilide sus derechos a un ~~r_ncular; s:~:::r las defensas adecuadas" y que "la
dad de ser oído Yla poSibilidad d P
.
,
·
l existencia en
,d
cido no puede referirse s100 a a
connotación de ser ~1 .º y ven ·at
1 ue se dé audiencia al interesado y
la ley de un procedimiento espec1 ' en e q E
V T
V'V'7T p 4156
. sus prueb as,, . (S .J.F ., poca
omo ~ , ·
oportunidad de rendir
y Tomo LII, p. 2251).

E) REsoLuctÓN

. 'n que se conoce como acto
. •
el ye con una reso1uC10
El procedrrruento con u , .
b e.uro lir con los siguientes requisitos:
de determinación. Para ser válido, de e
p
a) Competencia
uien la ley le otorgue competencia por
Debe emanar de la autoridad a q
a

826

JARA.CH,

Curso, pp. 418 Y 419.

razón de los funcionarios que en él intervengan, de la materia y del lugar.
La incompetencia es causa de anulación del procedimiento de acuerdo con el
inciso a) del artículo 228 del Código Fiscal de la Federación.
b) Contenido 'Y Fundamento
Jarach escribe que el acto de determinación debe contener 'el pronunciamiento de la administración acerca de la existencia de la obligación impositiva, de la persona obligada como contribuyente o como responsable, en su
caso, la base de medida correspondiente a dicha obligación y finalmente el
monto de ésta, con indicación precisa de las normas jurídicas aplicables en
el caso concreto, y en general, culmina con la intimación de pago de la obligación detemünada o de la parte de ella que anteriormente había quedado
incumplida".~

El Tribunal Fiscal de la Federación ha sostenido que "las autoridades
fi cales tienen la obligación de rectificar en favor de los contribuyentes aquellas
declaraciones de las cuales resuJte que éstos por omisión o pot ignorancia
de la Ley, han dejado de tener en cuenta deducciones o exenciones que les
correspondiesen, según ha sustentado el tratadista Mario Pugliese. La administración no debe liquidar el impuesto según las afirmaciones del causante,
sino de acuerdo con la realidad de las cosas tal como pueda conocerla y apreciarla, puesto que la Ley Tributaria no identifica dichas aseveraciones con la
verdad que la administración debe buscar para que se justifique la apficación
del derecho objetivo, implicando tan sólo elementos de convencimiento que
no substituyan al convencimiento del Juez como la confesión". (RTFF, no. 12,
pp. 5817 y 5818).
Particular importancia tiene el requisito de fundamentación o motivación
que deriva del artícuJo 16 constitucional. Al respecto el Tribunal Fiscal de la
Federación ha sostenido que "dentro de nuestro sistema juridico de supremacía constitucional, la aut:oridad está obligada en los términos del artículo
16 a fundar y motivar toda resolución que afecte los derechos de los particulares; esto es, citar la norma jurldica correspondiente e invocar las circunstancias de hecho que determinen su aplicabilidad, estable iendo su fundamento racional, jurídico y lógico ; tal obligación es indeclinable, aun cuando
no figure en la ley secundaria tributaria que sea aplicable al caso concreto
(Resolución Junio 18 de 1968. Juicio 264/68. RTFF año XXXII, ns. 376378, p. 254).
También ha resuelto el Tribunal Fiscal de la Federación que 'deben darse
.. JARACH,

Curso, 2a. Edic., p. 422.

�{ nna exacta los motivos y fundamentos ( de las
a conocer a los causantes en o
d b"da su
.
)
pues
de
otra
suerte
no podrían ejercitar en forma e _1 ••
1
reso uc1ones
.
.
tía de administración de 1ust1c1a
derecho de defensa, no siendo eficaz la gaJ&lt;all
.
1 p· l" (RTFF no
que p~~e:dió

es:~~=~:

q~~

c!:::a:l l~~:asT;::am:::s ·legí~os'
~,
18
2304) "ya que si no lo hace as1, se deja
la determinen · (RTFF no.
' p.
.,
1 0 conocer éste
al causante en completo estado de indefellSlon'. ,puesto que a : im osibilitado
las razones y fundamentos legales de la resólucmn, se encuentr
p
'da su demanda". (RTFF, no. 286-288, pp.
para plantear en f orma d eb1

13, p.

y,;

17t17f~~ de un fundamento 1egal en la resolucióu, la viol~c,ión de la disp;-

. .,ª ap,:cada o el no haberse aplicado la disposición debida, son causa el
s1oon
J.,l
,
•
•,
caso por e
anulación del procedimiento O -~el act~ d~ d:p::ª::°:ci:: :; del 'artículo
Tribunal Fiscal de la Federac1on, segun o
228 del Código Fiscal de la Federación.
e) Formas extrínsecas
la f rmalidades del acto de liquidación, las diversas leyes triEn cuanto a s O
•
eneral podernos decir que
butal'ias establecen las uusmas pero, de man.e ra g .
'
l
.t . b) úben contener : a) ombre de la autoridad u orgarusmo q_ue o em1 ~,
. .
de
d
d
fecha del oficio liquidación fonnulano, reso!uc1on, etc.'
mero e or en Y
' .
• •
d 1 édito · cl)
'.
) ombre y domicilio del sujeto a qwen deba exigirse el pago e cr
e
'd'
do los elemento legales de su ongen
Concepto e imp01ie del re ito, expresan
1 'dit
eJO· oible
. ) Fecha en que e ere o sea
o·
'
período que comprende, en su caso' e:
o. f) El
ycuando de acuerdo con las leyes aplicables haya un plazo p~a el pag '
1·
~ 1 d
el porc1ento o tasa ap 1cómputo de recargos cuando se causen,_ sen~ an o 1
·t
A veces debe
cable; g) Firma del funcionario o func1onanos que a em1 an.
t en formularios especiales.
b
conLs ar .. ,
m·cumplimiento de las formalidades que legalmente de a
a omJS1on o
.
.,
·l
na
. 1
1 o'o'n o el procedimiento de detemnnac10n, constl uye u
revestir a reso u
·
al F' 1 d 1
.
''nen el 1·uicio de anulación ante el Tnbun
1sca e a
causa d e 11Ilpugnac10
. . b)
Federación. (Código Fiscal de la Federación Art. 228, mc1s0
.
d)

Notificaci6n del Acto Liquidatorio

Como paso siguiente, la autoridad que dictó el acto de liquidación de~
notificarlo al deudor. El Código Fiscal establece (Arts. 98 y 99)' en que
formas deben hacerse las notificaciones:
I. Personalmente.

828

II. Mediante oficio entregado por mensajero o por cor-reo certificado con
acuse de recibo.

III. Por edictos, únicamente en caso de que la persona a quien deba notificarse haya desaparecido, se ignore su domicilio o se encuentre en el extranjero
sin Iiaber dejado representante legal ac.-reditado ante las autoridades fiscales.
Los acuerdos que contengan actos distintos a los citatorios, emplazamientos, solicitudes de informes y las de acuerdos administrativos que puedan ser
recurridos, pueden hacerse por oficio o telegrama.

F)

llUIBVOCABILIDAD DEL ACTO DE DETERMINACIÓN

Dictada y notificada la liquidación, ésta no puede modificarse en perjuicio
del contribuyente, por aplicación del principio de derecho administrativo conocido como de "la frrevocabilidad de las resoluciones administrativas" que ha
encontrado consagración en el artículo 94 del vigente Código Fiscal de la
Federación. De haberse incurrido por la autoridad en alguna causa de ilegalidad en perjuicio de la Administración, deberá solicitarse la anulación de la
Uguidación ante el Tribunal Fiscal de la Federación, por virtud de lo dispuesto en el citado precepto. En principio tampoco puede modificarse la
resolución en forma favorable al particular como lo determinó la jurisprudencia del Tribunal Fiscal de la Federación y lo acogió el nuevo Código Fiscal en
su artículo 94. Sin embargo, la Ley del Impuesto sobre la Renta ha dispuesto
(Art. 14, fracción VJ}, que la Secret.aría de Hacienda, mienti;as no se hubiere
pronunciado sentencia definitiva en procedimiento de carácter fi cal podrá, a
solicitud del interesado modificar o revocar las rt&gt;,.soluciones favorables que
hubiere dictado respecto a un causante, para lo cual tendrá facultad de recibir
nuevas pruebas o mandar recabar o practicar la.~ que considere pertinente ; y
la Secretaría tendrá las mismas facultad cuando dichas decisiones administrativas desfavorables hubieren sido dictadas en contravención a las disposiciones aplicables. La mencionada dispo ición aclara que la instancia del contribuyente no constituye "recurso administrativo" r pecto de las resoluciones de
referencia.

G)

EFECTOS

Por cuanto a las relaciones entre el sujeto activo y el sujeto pasivo de la
relación tributaria, pueden señalarse los siguientes efectos del acto de determinación.
a) Hace exigible el verédito fiscal.

829

��ingreso glogal de las empresas uando en el último ejercicio ~iscal hubieren
declarado ingresos brutos inferiores a 500,000 pesos, salvo ~ue dichos causant~
presenten los libros de contabilidad y comprobantes requendos por la ley. (Art.
32, v). Por otra parte, se reformó también el Art. 82 de la ~ey Feder~ del
Impuesto sobre Ingresos Mercantiles para q~e la Se~reta1?a de Hacienda
detennine las obligaciones tributarias de los su3etos de dicho unpuesto cuando
se encuentren dentro del mismo límite de ingresos brutos.
En la Exposición de Motivos enviada por el Ejecutivo al órgano Legislativo
se expresaba que "Mención µor separado m rece la reforma que s-e proJ?°ne
respecto de la determinación del impuesto a las ~mp~esa de escasa capacida~
económica, pues habiendo demostrado la expsnenoa gu~ no están e~ po_s1bilidad de llevar llna ontabilidad que dé base para cumplir con los _obligac10formales nue la Ley impone a los causantes mayores es necesario otorgar
nes
'1
•
•
.
t 1
facultades a la autoridad administrativa para determinar estunalivamen e e
impuesto sobre la renta de dichos causantes.
- ~p resas
"Para llo se reforman los artículos 32 y 36. Como 1as pequena!
por regla general también cau an el impuesto sobre ingresos mercantiles.' ~
necesario, y así se propone en esta :iniciativa, que se otorguen facultades surulares en la ley relativa que las propue tas para la ley_ del . Impuesto so~re la
Renta, en el sentido de que se puedan determinar estunallvamente lo~ ~gresos para aquel gravamen, Con esta reforma se elimina de la le~ ~a pos1b~dad
de celebrar convenios c011 los causantes, de acuerdo con la política seguida a

.
,.. " ·18
este respecto en los u, 1nmos
anos.
.
Entendemos que los llamados "convenios" antes aludidos son lo~ que tienen
por objeto la determinación de créditos tributarios concretos. Sm embargo
no podemos dejar de observar que en e_l artí~ulo _1~, de la ~e; de Ingresos de
l Federación para el año de 1971 (y esta disposic1on contmua otras que traa
dicionalmente
han venido apareciendo en leyes anteriores) se disp one que " e
ratifican los acuerdos e."&lt;pedidos en el Ramo de Hacienda, por los q~e se hayan
dejado en suspenso total o parcialmente el cobro de gravám n~ e 1gualm,e1~te
y Cred1to
se r atifican las resoluciones dictadas por la Secretaría de Hactenda
.
¡
Público sobre la causación de tales gravámenes", lo que ~eJa entreve~ que a
·gen de las disposiciones legales pueden haberse celebrado.,convemos
entre
mai
d
,
Ja administración y algunos contribuyentes ' sobre la causac~on e gravarnenes", los cuales, de existir, tendrían la natllraleza de convenios o concordatos
para la determinación de créditos tributarios.
.
__
Por otra parte, la 'ley que stablece, reforma y adiciona las d1spos1c1ones
relativas a diversos impuestos", que entró en vigor el lo. de enero de 1971
48

832

Revista de Investigación Fiscal, Enero de 1968, número 25.

en ,s~ artí~I~ 3o., dispone que «se autoriza a la Secretaría de Hacienda y
Credito Público; a efecto de que en el ejercicio de 1971, mediante reglas generales. establezca bases para determinar el ingreso gravable en relación con el
impuesto sobre la renta en los siguientes casos: I. Agricultura, ganadería y
pesca. II. Permisionarios de autotransportes de carga y pasajeros".
Ahora bien, si analizamos las que se encuentran en vigor para la ganadería
Yla avicultum, que constan en el oficio 322-1005 del 17 de enero de 1961
de la Dirección General de Impuestos a Causantes Menores, nos encontramo:
con las siguientes características:
a) Las bases de tributación fueron expedidas por la Secretaría de Hacienda
a solicitud de los directivos de la Confederación Nacional Ganadera y el documento en que constan fue suscrito no sólo por el Administrador General
de Impuestos al Ingreso y poz, el Director General de Impuestos a Causantes
Menores, en representación de la Administración, sino que también fue suscrito por los más importantes funcionarios de la Confederación acíonal
Ganadera, como son su Presidente, el Secretario y Coordinador de la Comisión
de Asuntos Fiscales, el Presidente de la Unión acional de Avicultores y los
titulares de la Comisión de Asuntos FiS'Cales en los ramos de Porcicultura
Productores de Leche, Ovicaprinos y Ganado de Lidia, lo que visiblemente'
da la idea de que el acto en cuestión es un convenio o concordato, y no un
acto unilateral de la Administración. Además, es sabido que la determinación
de las bases de tributación fueron el resultado de una serie de negociaciones
entre la Administración tributaria y la mencionada Confederación acional
Ganadera con objeto de conciliar los intereses de los contribuyentes y la Administración y para proceder en una forma equitativa a la evaluación de dichas bases.
b) Los propósitos que guiaron para la fijación de las bases, según se hace
constar en el documento, fueron los de dar a dichos contribuyentes en los
impuestos sobre la renta y sobre erogaciones por rem1meración al trabajo
personal "un tratamiento especial de tributación" que 1es permita a dichos
contribuyentes "en forma: fácil y accesible el cumplimiento de sus obligaciones
fiscales", estando animada Ja Secretaría de Hacienda y Crédito Público del
propósito "de acceder a las peticiones ÍOt'llluladas por los ganaderos, cuando
éstas van encaminadas a] mejor pago de sus impuestos, y sobre todo si se
beneficia a los más modestos a quienes se libera de gastos y trámites que muchas ve~es resultan superiores a los impuestos que tienen que cubrir''.
c) Dichas bases de tributación tienen carácter voluntario, o mejor dicho
optativo, ya que en el documento que se analiza se expresa que "los ganaderos
Y avicultores que consideren conveniente no sujetarse a lo dispuesto n este
oficio, quedan en absoluta libretad de no hacerlo y de cumplir en lo particular

833
H53

�con las obligaciones que les imponen las leyes fiscales, caso en el cual la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se reserva el derecho de revisar sus
declaraciones de Impuesto sobre la Renta en los términos de ley".
d) En las referidas bases de tributación se altem el régimen de la Ley del
Impuesto sobre la enta aplicable a los ganaderos y avicultores, en cuanto
se establecen bases y tarifas distintas, de carácter presuntivo, y se fijan formas
de pago diferentes, liber-ándose además a los que se adhieran a ellas del cumplimiento de algunos deberes formales en materia de libr-0s y de contabilidad.
De esas características resulta lógico obtener la conclusión de que las refe,..
ridas bases de tributación, tanto por su formulación, puesto que en realidad
han surgido de un acuerdo entre dicha Administración y una agrupación de
contribuyentes, como porque para su aplicaeión requieren la adhe ión voluntaria de cada uno de dichos contribuyentes, constituyen un verclader-0 convenio o concordato para la determinación de bases tributarias, quedando los
contribuyentes en la posición de determinar sus créditos fiscales on arreglo

el acuerdo
entre
·, y el contnbuyente,
.
.
. la Administraaon
que enunciábamos en
Págwas antenores.
13. Impugnación del Procedimiento y del Acto de Determi11ación
de Rectificación o de Revisión
'

Contra 1~ no tifi cac1ones
·
ilegalmente hechas establece el Código Fiscal de
1
a Federac1on procede I recurso administrativo de milidad de n tu· .
(Arts 160 V 165)
.
.
o 1ca.c1ones
.
'
y
. Contra Jas V1olac1ones del procedimiento adrnlDIS
. . t u·
de determin acion,
·' tanto en su forma como en su fondo el Cóclig F. calra vo
0
15
blece e
,
·
'
esta~, on car~cte~ optatLvo, el recw-so administrativo de revocación (Art 160
f~-cc1on I)_, _e~ercrtable cuando se dicta el acto o reso1ución de dete~a~
c10n, o el JlllCfo de anulación ante el Tribunal Fiscal d 1 F d
.,
entrarnos .
b
e a e erac1on. o
' sm em argo, ~] estudio de dicho recurso y del juicio de anulación
por quedar fuera de la area que por el momento nos propusimos.

a dichas bases tributarias.
Este sistema de determinación de las bases de tributación en forma general
para grupos de contribuyentes tiene analogía con el sistema existente en la
legislación española llamado "convenios con agrupaciones de contribuyentes"
y en otra forma, "evaluaciones globales". Estos también tíenen carácter optativo, como las bases de tributación existentes en México, a que nos hemos
venido refiriendo.
Sáinz de Bujanda, en sus otas de Derecho Financiero (p. 345) llega a la
conclusión, después de haber analizado críticamente las teorías de otros tributaristas españoles, que las evaluaciones globales "constituyen negocios jurídicos bilaterales de Derecho Público".
osotros, con vista a las normas del Derecho Mexicano nos inclinamos a
considerar que las bases de tributación establecidas por 1a Secretaría de Hacienda y Créclito Público son actos administrativos unilaterales de la Administración, pero que, como para que resulten aplicables a cada contribuyente
''opte" por adherirse libremente a dicho régimen, prescindiendo de que se le
aplique la normativa legal general, y ello entraña un acto de voluntad del
contribuyente, debemos considerar que se produce un "concordato'' o convenio en lo que concierne al contribuyente que se adlúere al régimen de tributación, por lo que se determina en conformidad con el acto unilateral de la
Administración la base presunta de su obligación tributaria, y 'l posteriormente determina el crédito fiscal que está obligado a pagar.
Lo anterior viene a confirmar que en el Derecho Tributario Mexicano
continúa existiendo el sistema de determinación de la base imponible mediante
834

835

�adaptarse a esta nueva orientación en el ejercicio del poder. Los movimientos
libertarios adoptan dentro de su programas una postura de plena aceptación
para tales concepciones-.

EL SISTEMA DE LA "DIVISió DE PODERES" EN EL PANORAMA
DE SUS REALIZACIONES HISTORICOPOL1TICAS
Lm. JoRoE Mo

TEMAYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo Le6n

2. La adecuacií,n de la teoría a la práctica
política. 3. Problemas de funcionamiento. 4. Sus proyecciones al futuro. 5. Su existencia y desarrollo en México.

Sumll1'io: l. Pr-ecedentes y pla.smaciones.

l.

PRECEDENTES y PLASMACIONES

LAs IDEAS POLÍTICAS de John Locke y de Montesquieu -plasmadas ~~ sus

b
f undamentales- producen una influencia decisiva en las condiciones
oras
, d
politicosociales de los pueblos. El poder omnímodo de las monarqu~ ~c~dentes, no responde ya a los anhelos y a las necesidades popula1:s._ El eJerc1c10
del poder se ha convertido en protesca carica~ de ~ -~utenbca ?otes~d
pública. El monarca se ha olvidado de su p~culiar :ondic~on -se1:71dor publico-. Obra en beneficio y provecho propio, no unportandole s1 con . ello
ofende la seguridad y los bienes sociales. Es evidente que ante tal reahd_ad
los sistemas de control político pregonados por Locke y por Montes_qw~u
adquieran popularidad y aceptación general. Locke s:ñ~a- la ;º~veruenc1a
de una distribución del poder en distintos órganos de eJerc1c10 publico. Montesquieu, en cambio, establece el clásico p~~pio de ~a ''.~visión de _los poderes", como medio apropiado a la regulac1on del e3ercic10 potestativo del
Estado.
Los sistemas institucionales creados por Locke y por Montesquieu, son avalados por una realidda politicosocial que los requiere necesaria Y urgentemente. El texto de sus obras se esparce poi' todos los Estados provocando la
consabida inquietud e intranquilidad. e avizora el inicio de una nu~va !onna
de dirección pública. Los dirigentes de los Estados ven la converuenc1a de

836

Por su esencial estructumc;ión el sistema de los tres poderes -proclamado
por Montesquieu- obtiene singular preeminencia sobre la creación institucional inglesa, ideada por John Locke. o obstante la obra del pensador
francés se fundamenta, en más de una vez, en la realidad política inglesa
y en la investigación del teórico británico.
Los peligros de usar indebidamente del poder se acrecientan -apunta Montesquieu- en 1a concentración que del mismo se haga. Es neecsario poi• tanto
"dividir el poder", distribuyéndolo en tres ejercicios vitales al E tado: el
legislativo, el ejecutivo y el judicial. Tres órganos se encargarán de expresarlo. En esta forma los distintos poderes se contrarrestan estableciendo con
ello el llamado sistema de los frenos y las balanzas.
Las repercusiones del mensaje impactaron sensiblemente la realidad política de los pueblos. "Desde su aparición, la teoría de Montesquieu tuvo una
resonancia considerable. Llegaba muy a propósito en un tiempo en que el
sistema de la monarquía absoluta había pasado de su apogeo en Francia y
estaba destinado a una destrucción próxima. Uno de los caracteres principales de la Constitución francesa de los últimos siglos antes de 1789 era, en
efecto&gt; la cone.entración de todos los atributos de la potestad estatal en la
persona del rey, que encamaba en sí ~odos los poderes o, por lo menos, del
cual emanaban todos los poderes. Por reacción contra este absolutismo, la
separación de los poderes estaba llamada a ser uno de los dogmas políticos
fundamentales de los hombres que prepararon y dirigieron la Revolución ...
Se verá más adelante la enorme influencia que este dogma ejerció sobre las
Gonstituciones de la época revolucionaria." 1
La postura de Montesquieu~ al señalar tres poderes, provoca confusión y
equívocos dada la indivisibilidad del poder. Una independencia tQtal en los
órganos encargados de las distintas potestades, paralizaría la vida del Estado.
La agrupación política requiere, fundamental y constantemente, de las relaciones entre las distintas expresiones del poder. Frente a la imposibilidad de
que existan diversos poderes en la sociedad-Estado, algunos autores han considerado que la misma obra de Montesquieu encierra en su texto una "división de funciones" y no una "división de poderes", como se expresa. En
todos los Estados, en donde el principio de los tres poderes ha si&lt;lo establecido,
se observa un poder, que se manifiesta jurídicamente a través de funciones
potestativas.
1 ÜARRÉ DB MALBERO, R ., Teoría General del Estado'', Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1948, p. 750.

837

�Como medio de control político la llamada "división del poder'' tiene gran
difusión y reconocimiento. Su consagración formal en decl~raci~n~, de derechos humanos y en constituciones políticas, revela su gran 1rrad!ac10n. ~odos
aquellos Estados que soportan el peso de un ejercic~o monárq':1c~ ~pres1vo e
incontrolado, encuentran en el sistema de 1'.fontesqrueu el med10 idoneo pai:a
solucionar su anormal situación. Los pueblos que luchan po~ Sl~ ~depend~n~ia
nacional -primordialmente los de América- ven en los pnnc1p1os del _teonco
francés los fundamentos necesarios para la creación de un E tado meJor dotado p~ alcanzar el orden y el bien social. &amp;tando las f~nciones del po~er
depositad~ en órganos diferentes y s:ñaladas. s~s respectl as co~p_etencias,
los titulares de dichos órganos no deberan extralurutarSe en sus espec~1c~ funciones. El poder se expresará, en todos y cada uno de sus aspectos, e~ma~~o
el riesuo de su inconveniente concentramiento. El abuso en la mamfcstac-1on
de la ;otestad pública e reducirá en forma notable Y real.
Tomando en consideración las realidades que configuran 1~ precedentes
del sistema comentado, son de destacarse las siguientes observaciones:
.
A) Las ideas de Locke y de Monlcsquieu, contenidas en us respectivas
obras.: Segundo tratado sobte el gobierno civil y El espíritu de las_ leyes, co~s.
·' poIínca Y oc1al
tituyen antecedentes singulares de nuestra actual s1tuaaon
en lo que respecta al funcionamiento del P~?er.
.
" . . .,
B) Por su propia y especial estructurac10~, e~ ~!Stema de_ la d1v1s10n de
ftmciones en el poder", innova el modo de eJerc1c10 pote tatlvo dentro de la
00~~~~

. .

C) Variadas son las causas -políticas, sociales e ideológicas- que _intervienen en la aparición y difusión de la teoría propuesta por Montesqmeu.
D ) Su influencia es en sumo grado palpable.
.
E) El sistema de la distribución del ejercicio potestahvo, represen~a una
pretensión y un medio de control sobre el poder público. Las comumdad~,
advirtiendo las bondades del mismo, lo instauran legalmente en sus respectivas realidades estatales. El proceso histórico de los pueblos, en su, maTCha
política es revelador del deseo popular por contar con un poder mas apto y
~~~-

.

F) Se plasma literalmente como "división de podere "; sm embargo se
trata de una "división de funciones".
Respecto de esto último, he hecho un llamado en el desarrollo del apar~do
para insistir en la imposibilidad de qu~ pued~ existir un poder en aptitud
de dividinie sin menoscabo de su esencial senado.
Las principales proyecciones que se originan en virtud ~e la teoría de !as
"tres funciones del poder", podemos encontrarlas en la realidad y en_ la ~ractica constitucional de los pueblos europeos Y americanos. Las conStituciones

políticas de los Estados plasman en sus contenidos la teoría que pretende la
plena expresión del poder, sin pérdida de la libertad socioindividual El orden
constitucional reconoe plenamente el principio de la "división funcional en
el poder estatal". Son muchos los casos que nos muestran objetivamente la
confirmación de lo anterior. Las declaraciones sobre derechos del hombre
establecen -también- expresamente el principio de las "funciones del poder", como medio apropiado para asegurar Ja permanencia de un orden social
y político necesario al desarrollo cabal del Estado.
La influencia de la "división de las funciones", como sistema de ordenación
potestativa, Se revela en una serie de documentos historicopolí.ticos localizados
concretamente en tiempo y lugar. A fines del siglo XVIII, tanto en América
como en Europa, surgen declaraciones sobre la teoría que Montesquieu ha
creado en Francia. Su reconocimiento es pleno. Su indeleble plasrnación,
dentro de las cartas constitucionales, es prueba indiscutible del aprecio e
impacto que genera.
En América, Ja Declaración de los Derechos del Hombre publicada en
Virginia en el afio de 17%, establece dentro de sus postulados el referente
a "la división de lo poderes".
La declaración de .independencia norteamericana, redactada por Thomas
J efferson y expedida en 1776, consagra concretamente el principio de
los tres poderes. Se atribuye a la creación francesa tal importancia, que muchas de las declaraciones americanas sobre derechos constitucionales, no conciben un Estado dentro de la ley, sin que exista de por medio el control que
proporciona la acción de las "tres funciones" en la manifestación del poder
soberano del Estado. A este respecto, la declaración de Massachusetts -dos
de maw,0 de mil setecientos ochenta- es sumamente reveladora. Nos dice
la declaración en su artículo trigésimo lo siguiente : "En el gobierno de este
Estado, el departamento legislativo no ejercerá jamás los poderes Ejecutivo
y Judicial o alguno de ello . EJ Ejecutivo no ejercerá jamás los poderes Legislativo y Judicial o alguno de ellos EJ Judicial no ejercerá jamás los poderes
Legislativo y Ejecutivo, o alguno de eUos· a fin de que sea un gobierno de
leyes y no de hombres." 2 El principio de legalidad es protegido por un sistema
adecuado de manifestación potestativa.
La de laración d Virginia -ya apuntada- puede considerarse como la
base fundamental de donde emerge y se u tenta el origen de la vida in titucional norteamericana. Sus efectos positivos se hacen patentes en el pensamiento revolucionario francés y en la declaración de "Droiti; de L'homme et
du citoyen" proclamada en Francia, trece años después.
s Citado por: SÁNCHEZ V1AMONTE, CARLOS, Los Derechos del Hombre en la Reuolución Francesa, Ed. Facultad de Derecho de la U.A.M., México 1956, pp. 68-69.

839
838

�Al triunfo de la Revolución Francesa, en mil setecientos ochenta y nueve,
la asamblea constituyente francesa redacta una "Declaración sobre los Derechos del Hombre y el Ciudadano." El objeto de ella es servir de precedente
a la Constitución francesa, supremo anhelo de un pueblo sojuzgado por un
cruel y despiadado absolutismo monárquico. En su artículo decimosexto, textualmente nos dice: "Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos
no esté asegurada, ni determinada la separación de los poderes, carece de
constitución." 3 Dos son las exigencias que condicionan el nacimiento o existencia de la constitución: A) La consagración de los derechos individuales
y sociales que deben ser resguardados por el orden jurídico supremo. B) La
formalización de la "separación de los poderes" que debe ser real y funcional.
El constituyente francés ve en los principios de la teoría de Montesquieu, el
medio por el cual los der"trllos del hombre y el ciudadano euedan ser protegidos en su integridad y permanencia.
La "Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano" se produce una
vez concluidas las sesiones que ha realizado la asamblea nacional, con el
propósito de conocer y discutir los proyectos presentados. El veintisiete de
agosto de mil setecientos ochenta y nueve se expide la declaración. Su articulado que consta de diecisiete apartados lo encabeza la siguiente introducción:
"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional,
considerando que la ignorancia el olvido o el menosprecio de los Derechos
del Hombre son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de
los gobiernos, han resuelto e:ll.'])Oner en una Declaración solemne los derechos
naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta Declaración
siempre presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin
cesar sus derechos y deberes· a fin de que los actos del Poder Legislativo y
los del Ejecutivo puedan ser comparados a cada instante con el objeto de toda
in titución política y sean más respetados: y a fin de que las reclamaciones
de los ciudadanos, fundadas desde ahora en principios sencillos e indiscutibles,
tiendan siempre al mantenimiento de la Constitución y a la felicidad de todos.
"En consecuencia, la Asamblea acional reconoce y declara, en presencia
y bajo los auspicios del Ser Supremo los D erechos siguientes del hombre Y
el ciudadano: ... " • En el año de mil setecientos noventa y uno se redacta la
Constitución de Francia. En ella se plasma el istema de la triplicidad de funciones en el ejercicio de la actividad estatal.
En un interesante libro titulado: Los Derechos del Hombre en la Revolución Francesa, el tratadista Carlos Sánchez Viamonte, nos dice: "La Declaración de los Derechos del Hombre de Virginia de 1776 }' la Declaración de
• Ibid. , p. 59.
• SÁNCHEZ VIAMONTE, CARLOS,

840

op. át., pp. 57-58.

Independencia de los Estados Unidos de ese mismo año .. . abrieron el camino
de la transformación poütica, jurídica y social de la humanidad civilizada. De
los pueblos europeos, el primero en recorrer ese camino fue Francia, y llegó
más lejos que Jos Estados Unidos. Ya no se trataba de la emancipación de una
colonia respecto de su metrópoli, sino pura y exclu.sivamente de una revolución
interna que se proponía transformar, y que transformó todos los aspectos de
la vida política y social. . . " o debemos olvidar en ningún momento que Ja
Revolución Francesa. fue precedida por la emancipación norteamericana y que
esta última tuvo también un carácter profundamente revolucionario si bien
,
se puede senalar entre ambas una diferencia ,;;apital: La Revolu,ción Norteamericana fue creadora y constructiva; la Revolución Francesa fue destructora y creadora, al mismo tiempo." 5 Quiz4 la transcripción de las líneas
anteriores denoten -aparentemente- una desviación en el tema que se apunta
en este inciso. Es opornmo, pues, indicar el objeto de su inclusión en este
apartado. Estando contenido el principio de los "tres poderes', en ambas declaraciones, he creído necesario exponer, en forma breve e insinuativa la tras'
cendencia de ambos acontecimientos políticos, recordando que las proyecciones
universales de aquéllos, son también irradiaciones -del mismo tipo- que
logra la teoría de Montesquieu.

-

El ideal de Charles-Louis de Seéonclat, barón de Montesquieu, de dividir
las funciones deJ poder en tres ejercicios detallados y precisos, garantizando
con ello el orden y la libertad, queda plasmado y reconocido plenamente en
las declaraciones de derechos comentadas y en los textos constitucionales surgidos con posterioridad. Al convertirse el sistema teórico, en institución efectiva
Y operante, su influencia se hace mayor. En esta forma, el sistema de la "división de funciones en el poder del Estado" se proyecta hacia los ámbitos
politicosociaJes más diversos.

2.

LA ADECUACIÓN DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA POLÍLICA

Toda creación política se norma y se conduce po11 medio de sus esenciales
pos~ulados. Sin embargo, en más de una vez, sus contenidos sufren alguna
vanan te, merced a la realidad social que los acoge. La nueva idea o institución
se adapta en cierta forma a las condiciones generales de la comunidad, fraguadas en el obrar y ser de sus componentes. Se observa una adecuación de
lo teórico a 1o práctico.
El principio de la "división de los poderes" obtiene, dadas las condiciones
en que aparece, un amplio reconocimiento. El significado de su llamado y la
• lbíd., pp. 15-16.

841

�existencia de un ambiente politicosocial prop1c10 le permiten tal resultado.
o obstante, la creación política en que se presenta habrá de experimentar un
proceso de ajustamiento con la realidad. Los objetivos fundamenlales que
se persiguen no se podrían alcanzar siguiendo -rigurosa y textualmen~~medios O caminos propuestos que, concebidos en el campo de la especulac1on,
fueran ajenos a las condiciones reales de operatividad. Es necesario cuando
no indispensable, que se produzca una relación propia y objetiva entre la
realidad y la creación institucional.
Don José López Portillo y Pacheco en su obra: Génesis J' Teoría General
del Estado Moderno, expresa en forma clara y precisa la falta de adecuación
que exi te enlre el enunciado gramatical: 'Divi ión de poderes" y el contenido que en la realidad ampara dicho término. "La expresión División de
Poderes' es, sin duda, recia y sugestiva; pero desde el punto de vista de la
adecuación de los términos al sentido que se trata de expresar mmlta tan
imprecisa que por sí sola, sin explicar su histm;a, su -intención y la oportunidad en que deba aplicarse, ha introducido confusiones innecesarias que
empiezan a ser perceptibles, desde los días de fonte quieu.' 6
La mención -en la obra del pensador francés- de que existen poderes
diversos e independientes entre í, provoca una seria crítica. El poder del Estado es unidad en su existencia y en su jercicio. Es inconcebible que la autoridad pueda existir y operar fundada en una atomización del poder. Las
opiniones que enjuician tal posición son innumerables. Sin emba1·go, algunos
tratadistas -por jemplo Maurice Hauriou- han tratado de encontrar en los
textos de Montesquieu, motivos determinanles que induzcan a considerar la
''división de los poderes" como "división de funciones en el poder público''.
Las confusiones que provoca -en este aspecto- el sistema del escritor galo,
me llevan a formular las siguientes interrogantes: A) ¿ Existe división de poderes dentro del Estado? B) ¿Son los llamados poderes, funciones potestativas? C ) ¿ Es posible que operen las funciones del poder en absoluta separación?
A) Es impropio hablar de poderes pues ello supone la existencia de algo
que no puede originarse jamás. El poder se halla configurando esen?ialme~,te
al Estado. Este obra y se expresa por medio de órganos de manifestac1on
pública. La indivisibilidad del poder surge de su génesis y se revela pennane~t~.
El poder en el Estado dado su atributo de "dominación" excluye la pos1b1lidad de una pluralidad de poderes propiamente dichos, pues si la potestad
del Estado se dividiera en varios poderes yuxtapuestos e iguales, ninguno de
ellos podría po eer el carácter dominador, y por consiguiente, la potestad total,
• LÓPEZ PoRTILLO y PACBECO, Josi,

Ed. Botas, Mbc.ico, 1958, p. 784.

842

Génesis y Teorla General del Estado M oderno,

de Ja cual son elementos constitutivos y parciales, quedaría a su vez desprovista de dicho carácter.7
B) Montesquieu, en el libro once, capítulo seis, -de su obra El espíritu de
las leyes, indica la forma en que los llamados poderns deben de obrar dentro
de la agrupación política estatal. eñala una distribución de competencias a
cada uno de los poderes, asignándoles una función concreta y delimitada. El
fiel cumplimiento de tal tarea conduce a los unos y a lo otros a contrarrestarse muluamente, logrando con ello el equilibrio del poder. Como se ve los
denominados poderes se avocan a desempeñar un ejercicio potestativo en
cumplimiento de ciertas funciones que les han sido eñaladas de antemano.
El orden jurídico existente enmarca la atribuciones y competencias a los órganos funcionales de poder. Son pues, funciones de poder las que el órgano
estatal despliega y no poderes como se afinna frecuentemente. El pensador
francés ha creado, por así decirlo, una "división de funciones en el poder del
Estado" a la que luego ha denominado -impropiamente-- "división de poderes". Considerando lo anterior y conociendo la imposibilidad del poder para
escindirse, es concluyente el afirmar que los mal llamados poderes, sí son y
constituyen verdaderas funciones del poder soberano del E tado.
C) Una separación absoluta y abismal de las funciones del poder no es
posible. La expresión de la autoridad estatal requiere -necesariamente- la
relación onstante de las funciones potestativas. La existencia y ejercicio
de las mismas no debe circunscribirse en un ámbito dgido y monolítico. Ello
impedir.í a que la acción del Estado a través de sus funciones de poder, fuera
operante y eficaz. El objetivo primordial en la tarea del Estado, el bien público,
sufriría los efectos negativos de una disolución en la necesaria y esenrial
vinculación de las funciones de autoridad. Los órganos de poder deben de tener
dentro de su campo específico de atribuciones legales, la facilidad de proveer
lo necesario y conducente a fin de llevar a buen resultado su labor concreta y
determinada. Las {unciones del poder estatal no estan escindidas, todo lo
contrario, concurren a la realización de un esfuerzo común para lograr el
bienestar colectivo.
Las respuestas anteriores nos confirman que la división del poder es impo ible.
La unitariedad indisoluble del poder es inafectable e imperturbable. os muestran además -manifiestamente- la inexistencia de una separación total y
cierta entre ]as funciones del poder. Interpretar o representar con sentido
confuso los términos de Montesquieu es hacer irrealizable la comprensión seria
de su sistema. Es por tanto nesesaJ'Ío que la apTeciación del mismo se realice al
abrigo de una serena y juiciosa consideración. Esta actitud ha permitido que
el sistema plasme y desarrolle en la vida e histoTia de muchos pueblos y en el
' GARRÉ

DE MALBERG,

R.,

op. cit., p. 761.

843

�panorama de las instituciones políticas, en donde ocupa un lugar destacado.
Todos los intentos encaminados a establecer una separaci6n absoluta entre
los órganos manifestativos del poder han sufrido el más completo de los fracasos.
Los órganos expresivos de Ja potestad pública tienen, en su extensa variedad de
acciones, puntos de contacto y zonas de acercamiento e influencia en donde se
realizan diversos e importantes actos de poder. Suprimida esta relación y
confluencia potestativa, el ejercicio de la autoridad sería incapaz de realizar
con propiedad su tarea primordial de dirección pública.
Precisado el carácter indivisible del poder, es necesario hacer algunas aclaraciones respecto del sistema creado por Montesquieu.
La separación de poderes que propone el autor de 'Letras persas", obedece
más al deseo y a la necesidad de evitar concentramientos de facultades potestativas, que al propósito -irrealizable- de dividir la potestad oberana del
Estado. El sentido esencial de su obra está fundado en el píritu general de
las leyes que no puede ser otro sino el de la realización cabal de la justicia.
En la "división de los poderes" el espíritu de legalidad se nos presenta con rasgos
de plena objetividad. Cada "poder", mejor dicho, cada "función del poder",
ejercita y realiza su tarea cumpliendo indicaciones nonnativas que le son
anteriores. Ellas le señalan el campo preciso de atribuciones y competencias,
bajo el cual debe de obrar. El apego y el respeto a los dictados del derecho,
producen la manifestación legal y ordenada de la autoridad. La expresión
potestativa en tales condiciones favorece el desenvolvimietno armónico y coordinado del todo social.
La creación institucional del escritor galo -por su peculiar enfoqueintroduce cambios y modificaciones trascendentales en el modo de operar y
ejercitar la expresión autoritaria del Estado. Sin embargo, el sistema de lo · tres
poderes, no obstante su gran influencia, experimenta el efecto de condiciones
políticas y sociales que le hacen armoniza!' su estructuración teórica y sistemática
con la vida y realidad de las comunidades en las que e manifiesta. El pensamiento de Montesquieu es adaptado a las circunstancias. La concepción de
poderes independientes, en un equilibrio estático es algo que no funciona.
Por esto se substituye con un equilibrio dinámico, un equilibrio de colaboración,
implícito, aunque no expreso en el sistema del pensador francés.ª

3.

PROBLEMAS DE FUNCIONAMIENTO

La "división de funciones en el poder del Estado" permite que la manifestación legal de la autoridad se exprese en forma concreta, justa y determinada.
• LÓPl':Z PORTILLO Y PAcHEco, JosÉ,

844

op. cit., p. 786.

El concentramiento indebido del poder se desautoriza y se impide. El monopolio
de las funciones potestativas desaparece. La distribución de competencias, en
cada uno de los órganos del poder, asegura el desenvolvimiento ordenado
de la expresión autoritaria. La protección a la seguridad socioindividual aumenta en grado considerable. Los logros positivos que obtiene la teoría de las
"tres funciones" se originan en el sentido de su mensaje, que desar-rollan )os
pueblos para alcanzar un adecuado funcionamiento del poder.
El sistema operante de la "división de funciones en el poder" encara múltiples y diversos problemas. Su misión -como medio de control políticoes la de obtener un equilibrio permanente, justo y adecuado enfre las diversas
funciones del poder. El poder no debe concentran;e tampoco debe de existir
una extrema y rígida separación en las funciones del mismo, pues ello sería
el origen de lamentable anarquía. Las funciones, aunque distintas "Fundamentalmente se apoyan entre sí, pues constituyen los tres aspectos de una
misma acción, que es la del poder, y al servicio del mismo fin, que es el bien
del Estado y el bien público. Hay que decir más: las tres funciones son conexas
en su propia existencia plenamente. De esta suerte, 1a ley necesita del juez
y del gobierno para Jlegw a los hechos · el juez, a su vez, necesita cle la fuerza
gubernativa para sancionar sus decisiones· por fin, en el Estado legal el gobierno y el juez hallan en la ley la guía y el sustento de su acción." 0 Las
funciones del poder se nos muestran normadas y encauzadas por el principio
rector del derecho. La ley les señala en forma precisa y determinada sus ámbitos de conocimiento y atribuciones.·
No obstante su sujeción al derecho, las funciones de la autoridad plantean
en su exteriorización una gran diversidad de problemas reales y objetivos.
Mencionar taJes problemas e indagar sobre us orígenes y consecuencias, harían
extender el presente trabajo a tal grado, que el sentido y estructura del mismo
perdería en 1a unidad. o pudiendo, sin embargo, eludir su presencia y tratamiento, concretaré mi atención a considerar uno de los problemas que aprecio
como fundamental en el ejercicio constante del poder. Ese problema es el
que se suscita cuando algún órgano expresivo de poder influye decididamente
sobre otro, creando --con ello- un desequilibrio en el funcionamiento y
acción de Ja potestad pública.
Variadas son las causas que pueden motivar la presencia del inconveniente
fenómeno que se plantea. Una de las más comunes y periódicas, en la aparición de esta situación, obedece al inadecuado ejercicio o mal funcionamiento
de la expresión autoritaria a través del órgano que en un momento dado se
ve influido por otro. Los fundamentos que me mueven a decir lo anterior los
expresaré en linea$ subsiguientes, antes señalaré en brevísima fonna las fre• DABIN, JP.AN, Doctrina General del Estado, Ed. Jus, México, 1955, p. 268.

845

�cuentes consecuencias que trae aparejadas la infecunda realidad que se expone: A) Se crea un ambiente propicio al monopolio del poder. B) El ó~gano
avasallado pierde en pre tigio, orientación y sentido. C) La c-0mpetenc1a del
mi mo se limita en forma considerable. Su tarea se condiciona - en mucho-al órgano de influencia. D) El .interés legalmente protegido de la comunidad
se perturba ofende o lesiona.
Es necesario aclarar que estas influencias no son totales sino parciales no
de derecho sino d hecho. o son totales porque el órgano influenciado está
en todo momento en la aptitud o posibilidad de desfürarse de tal influjo por
medio de las vías y las solueiones apropiadas. unca pierde su capacidad de
ejercicio potestativo. Su especial estructura y u ámbito de competencias le
son expresamente protegidas por la ley. Es una situación de hecho y no de
derecho porque las normas legales no consagran -siendo congrue.ntes con
la teoría- disposiciones que vengan a perverlll' y degenerar el sentido esencial de la "división de funciones potestativas'.
Las ' funciones del poder" se manifiestan por medio de órganos creados p~
tal fin. Sus aspectos de fundamentación sentido t:J.uctural y campo d:
bueiones están establecidos por el orden normativo del derecho. El prtnc1p10
del "Jus:' conduce en actitud rectora, la tarea potestativa del Esta~~; U:11 &lt;:5tricto y consciente apego en las tareas que la ley señala, es condiaon mdis,.
pensable para realizar -en contenido pleno-- el propósito íundamental _de
toda expresión autoritaria. El equilibrio -justo y duradero--- en el funcionamiento del poder sólo se logra con la práctica diaria y constante de una
conducta obediente y respetoosa del dictado supremo de Ja norma.
Los titulares de los diversos órganos de p0der tienen la gran responsabilidad
y el invariable compromiso de desarrollar su acción y ejercicio por los ~~os
que la ley señala. Todo apartamiento en el cumplimiento de esa obliga~1on,
es revelador de incapacidad legal y viola ión normativa. Cuando la realidad
estatal nos muestra la influencia que un órgano ejerce sobre otro, es oportuno
-provecho O y con eniente- indagar i el órgano influenciado c~ple con
fidelidad los preceptos que el derecho le señala a su tarea. Con estncto ape~o
a Ja ley cada función orgánica debe fomentar su eficiencia y de arrollo a fin
de lograr la presencia de un poder cabal en sentido y realidad.
La primacía del derecho sobre la acción potestati a del Esta~o es eviden~e.
El orden jurídico regula la 'división de las funciones'', manteruendo su eXIStencia y continuidad. La vinculación entre acto de autoridad y nonn~ de derecho es imprescindible a todo buen ejercicio de poder. La superac1on de los
órganos --en sus más diversos aspectos- no puede estar de ~nculada ~e la
''Lex" programa y guia. Ella constituye una garantía de protecc1on y segundad,
He 're altado el valor y trascendencia del derecho considerando que en la

~°:-

846

lucha diaria por el mismo, la comunidad va super-ando las dificultades que
intermitentemente plantea lo social. Las funciones del poder resienten y exper.imentan, también, la presencia de fenómenos y problemas concretos y
particulares. Es por tanto indispensable que las mismas observen un estricto
acat.amiento al dereeho y a sus consecuencias. Realizando las medidas -conducentes, los titulares de los órganos del poder deben superar los obstáculos que
el medio les presenta, a fin de eumplir fundamental y esencialmente con Jas
normaciones generales que los preeeptos legales establecen.
En la ardua tarea por lograr -en integridad- su misión los órganos de
autoridad requieren nec ariamente de la: A) Debida y consciente preparación de us titulares. B) Abundante y completa información sobre los asuntos
de su competencia. C) Aptitud de utilfaar los medios técnicos apropiados para investigar y resolver prnblemas. D) Posesión de los recuroos iad.ispensahles
para actuar en provechosa amplitud. E) Conciencia de su cometido y estricto
apego al derecho.
Las relaciones entre las funciones del poder son convenientes y en ciertos
casos indispensables. o obstante, cada órgano de autoridad debe de incrementar al máximo la ejecución de su labor. Sólo así puede obtenerse un
constante y eficaz control sobre el poder. Cuando en la actividad del órgano
se descuida su programa de acción el riesgo de que otro órgano pueda influirle se haec -a cada instante- posible y cierto.
El justo desenvolvimiento del poder en el Estado es principio indis..utible
de progreso y mejoramiento politicosocial. El postulado de 1a "división de las
funciones" instaura un ej rcicio potestativo con notas de ingula1• di tinción:
separación funcional y ajustamiento a la ley. La acción autoritaria se distribuye con el propósito de evitar el monopolio y la arbitrariedad n la manifestación del poder público. La obligación de expresar una potestad mtegra y
precisa en significado, tiende a realizarse. Para la consecución de los objetivos
señalados, muchos son los problemas que se suscitan y resuelven. En la presencia y solución de los mismos, el pueblo posee especial y destacada intervención. Las condiciones sociales en la comunidad pueden propiciarlo evitarlos, o resolverlos. El pueblo, componente vital de toda agrupación política, es
factor decisivo en la detemiinación de las situaciones anteriores. Por los motivos expuestos, es requerimiento de primordial importancia, que el pueblo posea
una auténtica representación política en el Estado y que fomente además -en
perseverante acción- una sólida formación cívica entre sus componentes.
Los problemas de funcionamiento de Ja "divi ión de funciones potestativas"
son mu)' ariados y complejos. Tratado en forma general, el fugaz enfoque
que he hecho sobre: ''La influencia de un órgano autoritario sobre otro",
muestra su propia problematicidad y las relaciones cau ales que en un mo-

847

�mento dado involucra su existencia. El impropio y conflictivo panorama que
estos sucesos generan y las exigencias de solución que ~e~~an, hacen_ re~~erir en forma más intensa: A) La aplicación de las dispos1c1ones y pnnc1pros
.
d el derecho. B) El deseo ferviente y la actitud responsable
normat1vos
.,
, • ddel
resolver la anormal situación. C) La seria y debida preparac1on C1V1ca e

El sistema de la "división de funciones en el poder del Estado" emerge,
como se sabe, de una realidad socioestatal plenamente objetivada y tratada
en la historia de los acontecimientos politícosociales. Sirva su conocimiento
para establecep un criterio congruente y formal sobre el tema que se aborda en
este apartado : "Sus proyecciones al futuro."

pueblo.
manif
·, d
Las desviaciones que puedan gestarse u originarse en _la
esta~on e
las fwiciones autoritarias, deben corregirse con la pronutud que ~reqmere _el
esta- las
poder y la seguridad comunitaria, tomando. en cuenta -daro
. .
li.crrcunstancias particulares que muestre la realidad. Los_ acont~UIUentos po neosociales - favorables O no-- repercuten directa e mmed1atarnente sobre la
comunidad. El pueblo perceptor indiscutible de tales sucesos, propugn~ ~n
comportamiento siempre continu0- por la solu,ción de_ l?s pr-0blemas publi~s
y por el establecimiento de las condiciones mas propICias al logro del bien
común.

La creación de Mqntesquieu, dirigida a obtener un adecuado y justo ejercicio del poder, por medio de la división de funciones potestativas, alcanza
un sonado triunfo. Su influencia no se agota en la sociedad que le ve surgir,
sino que se expande a otras muchas comunidades distintas en el tiempo y en
el espacio. En la secuela de su existencia experimenta adaptaciones y problemas de contenido teórico y prá tico. Formulada en nuestro tiempo -en el
te:&gt;..1:o de las cartas constitucionales- plantea una gran interrogante: ¿ Cuáles
son sus posibilidades de proyección hacia el futuro?

4. Sus

PROYECCIONES AL FUTURO

Toda creación política produce, en mayor o menor escala, ~fectos de aceptación negación O proscripción en la sociedad civil. Su presenc1~ en el Es~do,
.;,...;ento, motiva actitudes y comportamientos sociales,
en e1 caso d e reconOCu,u
orientados a la realización de los postulados que establece. Cada uno de los
istemas creados a la renovación política y social, debe poseer un o~den de
· · · directrices y un
prmop1os
· programa específico de acción. La solvenaa
b l o no
·
·
·
p,rogramas
es
una
de
las
más
importantes
bases,
so
rel as que
d e prmc1p10s Y ,.
.
·
descansa el éxito o el fracaso de un sistema dado. En el pruner ~so, o prmcipio que formula surgen de una realidad social que les da sentido Y fundat El propósif to de los mismos es superar las condiciones desfavorables
men o.
,
•
¡ '6
tre 1a
·
ta la sociedad-Estado • Hay una esencia1 vmcu
que expenmen
. ao n en
creacion política y el ambiente sociohistórico que le da origen.
S
e que "EJ ser es una interpretación de la realidad". El mundo es un
1
e
~
•
• 1 De ahí que toda reación institucional --eomo
mundo mterpretat.Ivo
y socia
.
. .
. d d
. , humana-- emerJa
. de las condiciones que propicia una soc1e a
elaboracion
· · · que t ratan de provocar
localizada en espacio y tiempo. Los pnnop1os
., . un
.
dif' . ,
n la realidad establecen en su estructurac1on l111eacamb10 o mo icacion e
'
'd d
.
, 'tos fundamentales. El. , sentl
mientas proyectivos
al logro d e sus proposi
C o de

a·

:t

da uno de ellos posee diversos grado de consi ten ia y perduraCJ.on. ~an o
sistema se sustenta en argumentaciones endebles, n forma }' co~temdo, el
. deI mismo
.
se vuelve dudoso e ju ierto. Sucede todo lo contrario cuando
éx1to

se formula adecuadamente.

El impacto o proyección que ua sistema pueda tener hacía el futuro, depende esencialmente de los contenidos que consagre y de las concordancias que
Jos mismos tengan con Ja realidad social. El sistema de la "división de funciones", persiguiendo el logro de la libertad a través de una "distribución de
funciones potestativas'', obtiene reconocimiento y simpatía general. Controlar
al poder con el poder, evitando los excesos y ofensas que puedan cxternarse
en el ejercicio del mismo, es principal y fundamental principio. Los conceptos
directrices -libertad, seguridad, orden y justicia en la dirección públicaque establece, pueden apreciarse como válidos. Sin embargo, los significados
políticos y los medios que se adoptan para alcanzarlos varían en el tiempo
merced a las condiciones colectivas de una sociedad sien:{pre evolutiva y mutante. Muchas veces los supuestos de una teoría no pueden seguir siendo
válidos o al menos operantes debido a que las condiciones sociales que los produjeron cambian en forma absoluta y radical. En el caso de la creación f rancesa, puede apreciarse cómo su estructura se permea, para dar --con ello-sentido y realismo asu concepción. En el siguiente ejemplo es posible calificarlo:
La rigidez en los llamados poderes cede ante la flexibilidad de las funciones
potestativas.

Las posibilidades que pueda tener hacia el futuro Ja "división de funciones
potestativas", aunque desconocidas, la presupongo sujetas a serios obstáculos
y problemas. El mundo envolvente y complejo de nuestros días presagia en
gran medida Jo anterior. A pesar de ello y a pesar de que pudiera sobrevenir
un camibo en la estructura tradicional del i tema creo que el ciudadano
-en todo tiempo- propugnará por que el poder en el Estado no se monopolice
en favor de una dictadura ea de grupo, clase o raza. Luchará también, por
obtener justas y eficaces reaHzaciones en el ejercicio del poder. Las motiva-

849

�ciones de tal actitud -logro del bien común a través de un cabal y responsable
ejercicio potestativo-- permanecerán latentes en el ámbito hoy desconocido
del futuro. El adecuado y justo actuw de la potestad política del Estado será,
hoy como ayer y mañana como hoy, imperativo necesario para la paz, tranquilidad y armonía ~ial.

5. Su

EXISTENCIA Y DESARROLLO EN MÉXICO

El sistema propalado al mundo por Montesquieu, se plasma en nuestra
realidad política desde la época; colonial. La teoría de Montesquieu aparece
ante los pueblos americanos como emblema de libertad y mejoramiento popular. La Constitución Española de 1812, expedida el 18 de marzo en Cádiz,
consagra el principio. Las deliberaciones previas a la proclamación del texto
constitucional nos muestran el aprecio que se profesaba a1 sistema.
La trayectoria que ha seguido "La división de funciones en el poder del
Estado", podemos observarla en ]as principales cartas constitucionales que han
regido nuestra vida político ocia!. Ahl están entre otras: La Constitución de
Apatzingán de 1814, obra del Congreso Constituyente, convocado por José
María Morelo ; la primera Constitución Federal de los Estados Unidos foxieanos, del 4 de octubre de 1824; la segunda Constitución Federal de 1836,
llamada de "Las Siete Leyes Constitucionales''· la Constitución de 1857 y la
actual Constitución, promulgada en Querétaro, el día 5 de febrero de 1917.
Corresponden a etapas convulsivas y violentas de nuestra historia. Emergen de
los raivenes que la vida nacional ha plasmado en el pasado. Resalta en sus
textos, con destellos de preclara brillantez, el sis.tema de los llru:nados ''tres
pode s". El desarrollo político mexicano ha girado esencialmente sobre el núcleo que este istema e.stablece.
Las Constituciones de 1824, 1857 y 1917 estructuran -fundamental Y trascendentalmente- el de envolvimiento político y social de México. He anotado
en el texto de este apartado la Constitución de 1814, considerándola antecedente próximo de la de 1824; así como la de 1836, con el fin de destacar
-en esta última- su posición frente a la "división de funciones potestativas".
Sirva la consideración de las mismas para confirmar la vocación Y entrega
que México hace y ha hecho de esta teoría.
La Constitución de Apatzingán de 22 de o h1bre de 1814, representa un
generoso intento por dar al país un cuerpo de disposiciones fundamentales
que regularan con armonía su vida y desarrollo. Debido a las condiciones en que
aparece no tiene la influencia ni permanencia deseada por sus hacedores. En
ella se consa_,&lt;tran: La soberanía del pueblo; los derechos de igualdad, propiedad y libertad de los ciudadanos; la divi ión de lo poderes; y la elección po-

pular para el nomhramie_nto de lo!t funcionarios de la nación. La estructura
de poder que establece señala un caso único en Ja historia constitucional mexicana, al rear un ejecutivo pluripersonaL
La Ca::a Magna de 1824 modela la forma de gobierno ''De una República
Democratica Federal semejante a la de los Estados Unidos de Am' ·
El
p0 d L . l . l
enea.
er egis aovo o deposita en dos Cámaras: una que se renueva totalmente
cad~ dos años, de Díputa~os electos por electores, a razón et~ uno por 80,000
habitantes, o sea por meclio de elección indirecta• y otra Cámara, uya mitad
es la que se renueva solamente cada dos años la de Senadores, a razón de
dos
· mas
'
su1por cada Estado. El Presidente tiene el derecho a:l et'"
.,, pero sm
re_ ta~o que una _nueva discusión en el Congreso ( artículos 59 y 6.0) . El
E1ecuuvo se depos1ta
por
cuatro años en un m· divi·d uo, ,e1 Pres"d
.
.
1 ente~ cuyas
faltas suple un V1ce~residente. La elección de ambos la hacen las Legislaturas
de l~s Estados~ mediante la designación de dos candidatos por cada uno y el
envio de las l~tas "Tespectivas al Congreso, que computa los votos y en caso
d_e empate d~cide de la elección ( artículos 74, 75 y 79 a 95). El Poder Judia~l ~ deposita en una Suprema Corte, Tribunales de Circuito y Juzgados de
DJ.Stnto ( art. 123) ." 10
Constitución centralista de 1836 el hist0 ...,-.a·or J se' B
.
'
......
o
mvo
garte,
_'La co~plicada máquina gubernamental que crearon las Siete
Leyes, funciono traba JOsamante, con tropiezos en su mecanismo 1· n"°m
tu .,
,
.
= O V SU
ac. aaon
externa,
·
.,
. as1 nacional como internacional .. . En Ia police'fala orgamzae1011
centralista
de
las
Siete
Leves
había
ademas'
de
J
al
T
cl
-, · · ·
os usa es res
Po eres, un cuarto Supremo Poder Conservado"" • .11 Lanz D uret por otra
parte,
''La originalidad de esta Constituci·o'n cons·is 0·'o en' crear un
p d comenta:
.
,º. er especial Y Supremo, verdadero superpoder, Jlamado Conservador y pletonco de facultades y de autoridad. Podía el Poder Conservador excitado por
los otros Pod:res declarar la nulidad de las leyes, como los actos' del Ejecutivo
Y las sentenci~s de la Suprema Corte; declarar incapacitado física O moralamente al Presidente
. . . de 1a República '· obligar al IDIS. mo Pres1"dente a remov r
tocio su Mllllstcno suspender las sesiones del Co¾oreso y las audiencias de la
Suprema ~orte, Y dar o negar su sanción a las reformas que se propusieren
de estas Siete Leyes Constitucionales (ley 2a. art. llo.) ." 12
de la
u Respecto
d.
(
1

c::

" ~~ .~onstitución li~ral ,~el 5 de febrero de 185 7 formula el principio de la
ddiv1Sion de las . fwic10nes de manera clara y obJ.etiva · "Los tres pod eres f eerales se orgamzaron dentro de) más puro espíritu democrático: el Presidente

'

~ _LANz DuRET, MIGUEL, Derecho Constitucional Mexicano Ed Norgis, S. A.,
MeXJco, 1959, p. 6.
'
.
:

BRAVO UGAR.TE,

JosÉ, Historia de México, Ecl. Jus, México 1953 T. Ill, p. 185.

LANz DURBT, MiouEL,

op. cit., p. 71.

•

851

�los diputados y los ministros de la Suprema Cor-te de Justicia serían designados
por el pueblo, en elección indirecta; así se garantizaba no solamente la separación de los poderes legislativo y ejecutivo, sino además y principalmente
la independencia del poder judicial." 13
La carta constitucional vigente, expedida el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro, por el Congreso Constituyente ahí instalado, consagra en
su artículo 49 la "Divisrón de poderes" plenamente. Su texto se expresa en los
siguientes tén:ninos: "El Supremo Poder de la Federación se divide, para su
ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. o podrán reunirse dos o más
de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo
-de la Unión conforme a lo dispuesto en al articulo 29. En ningún otro caso,
salvo lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 131, se otorgarán facultades extraordinarias para legislar." La Constitución, en el articulado subsiguiente, señala los requisitos, facultades obligaciones, competenc.ias y atributos que corresponden a los titulares de los órganos tripartitos del poder.
La •~ivisión de funciones en el poder del Estado" representa, en el devenir
de las constituciones políticas mexicanas, un punto de orientación potestativa
y un centro de gravitación politicosocial. Su existencia y expresión -en nuestra patria- no es extraña a los ob táculos e inconvenientes que todo dispositivo político debe superar. Sobre el impacto de problemas, exigencias y
justas aspiraciones en la praxis institucional, el sistema subsiste con su propia
y especial teleología.. Las referencias constitucionales planteadas permiten captar -nuevamente-- el lugar que tiene y ha tenido en nuestro desarrollo
político el principio de Jas tres funciones potestativas.

u DE LA CUEVA, MARio, La Constitución Política, Cap. XXXIV' de la obra: México
Cincuenta Años de Revolución, Ed. Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1961, T.

111, p . 20.

852

TRASCE

·ENCIA CULTURAL DE LA IMPRENTA
TIPOGRÁFICA EN MÉXICO
Por

ANTONIO POMPA

v

PoMPA

Director de la Biblioteca Nacional
de Antropologia e Historia

EN EL PRINCIPiO era el verbo, mas el verbo sólo quedaba en el relato en la
tradición, en la memoria retentiva; después, en la voz de los jugla~, de
los relatores, quienes transmitían a las generaciones que les sucedían el motivo
de su relato; en la antigüedad remota, el verbo era representado en símbolo
rupestr~, en glif~ esculpido· más tarde en el papiro, en el papel de maguey,
sobre piel de an.unal, sobre lienzo; así llegaron los antiguos pobladores mesoamericantos al códice y a la pictografía.
Se dice que los chinos tuvieron imprenta utilizando piezas movibles de arcilla, mas sea de ello lo que hubiere sido, y que el hombre hubiese hecho
imprimir de varias maneras, con sello de cerámica, hecho xilografías u otros
procedimientos, la i-mprenta con tipos movibles que par,te de Juan Gutenberg
(c. 1400-1468) es la imprenta tipográfica que se convierte en el vehículo más
idóneo que ha tenido la Humanidad para la difusión de la Cultura.
Por ello bien está que tratemos de los primeros impresos con tipos movibles
en México, y cómo y cuándo aconteció, así como su distribución en el territorio
mexicano .
. Deb;~e prolongado se entabló en relación con los orígenes de la imprenta
l1pográf1ca en México, y diversas circunstancias y documento ayudaron a
pro~ongar la situación imprecisa que llevó a muchos estudiosos del tema a precom_~r hechos y fechas, que el proceso historiográfico de las fuentes ha logrado
clarificar un _tanto y :ugerir el establecimiento de dos períodos; uno hipotético
Y prepara.tono, del ano 1539 para atrás; y otro histórico y definiti o de esa
fecha en adelante.
'
La presencia en México-Tenocbtitlan del impresor Esteban Martín -recibido
como vecino de la ciudad de México el día 5 de septiembre de 1539 tras una

853

�permanencia anterior de cinco años, como se exigía por el Ayuntamiento- nos
da como su llegada de España el año 1534, que concuerda con el regreso a
México del obispo Zumárraga, después de las gestiones personales para la
introducción de la imprenta, como lo atestigua el Memorial (c. 1533) en que
hace constar la mucha necesidad y conveniencia de que hubiere en la ueva
España una imprenta y molino de papel añadiendo que se hallaban "personas
que holgarán de ir con que u Majestad haga alguna Merced con que puedan
sustentar el arte, vuestras, señorías y merced lo manden prover'' · todo ello
nos lleva a pensar en la posibilidad que hubo de imprimir, a lo que se agregan
textos de escritores como el del cronista Fray gustín Dávila y Padilla en su
Historia de la fundación y discurso de la Provincia de Santiago de México . .. ;
o lo asentado por Fray Alonso Femández en u Historia eclesiástica de nuestros tiempos ... o también Gil González Dávila en su Teatro eclesiástico de la
primitiva Iglesia de las Indias Occidentales . .. , quienes afirman haber sido editada la Escala Espiritual . .. de San Juan Cl'unaco, traducida por Fray Juan
de Estrada, o Fray Juan de la Magdalena O.P. aunque con discrepancia
mínima en fecha de edición de este que sugieren primer libro salido de las
prensas en la ciudad de México.
El hecho de que no se haya encontrado ejen¡plar de dicha Escala no es
causa suficiente para negar su existencia, dado que muchos otros libros que
se asegura fueron impresos en el siglo XVI se ha)lan en la misma circ1,m stancia.
Otros testimonios e pueden aducir romo el Memorial de Zumárraga de
6 de mayo de 1538 en que afinna que: "Poco se puede adelantar en Jo que
la únprenta por la carestía del papel, que ésta dificulta las muchas obras,
que acá están aparejadas y otras que habían de nuevo darse a la estampa,
pues que se carece de las más necesarias y de allí son pocas las que vienen."
Todo esto robu tece la ere ncia de .que antes de 1539 hubo imprenta en
México, quizás rudimentaria, quizás fruto del propio ingenio o bien grabando en madera para imprimir en papel de maguey, como lo sugiere el cate'cismo de Fray Jacobo de Testera. Todo ello, repetimos, no lleva a preconizar
un período hipotético y preparatorio.
El período propiamente histórico y definitivo da principio el día 12 de
junio de 1539 fecha en que fu finnado en el Protocolo del Escribano don
Alonso de la Barrera, en evilla, el contrato entre Juan Cronbergcr y Juan
Pablos - alemán el primero e italiano el segundo, ambos avecindados en Sevilla- para el traslado e instalación de la pcimera imprenta formal con tipos
movibles a la ciudad de México.
Los antecedentes del traslado e instalación de los en eres de la imprenta
hállanse en las gestiones que don Fray Juan de Zumárraga, pr-imer obispo de
M 'xico y don Antonio de Mendoza, primer virrey de ueva España hicieron

ante la Corona española, que lo demás queda consienado en los documentos
notariales de que dio fe don Alonso de la Barrera. Et'contrato entre el impresor Cronberger y el cajista Pablos; la entrega de ciento veinte mil maravedíes -cien mil destinados al costo de la prensa, tinta papel y otros aparejos,
Y el resto a sufragar el flete -y los pasajes de la mujer de Pablos Gerónima
Gutiérrez, de un oficial Gil Barbero y de un esclavo negro llam~do Pedro;
como el contrato entre Oronberger y Gil Barbero por servicios como prensista
este, último _P~r tres años---- también están bajo Ja fe del mismo notario, quien
el día 4 de Julio de 1540 autorizó el poder general que Cronbergcr dio a Pablos
para que le representara en México.

~3:8 cir u~tancias qu~ rodeaban los primeros

años del Estado español en
Mex1co: hac~an. necesario el establecimiento formal de la imprenta, lo que
se logro en JUJUO de 1539 al enviar el famoso impresor Juan Cronb rger al
lom?ardo Juan Pablos quien seguram nte llegó a la ciudad de México por
septiembre del mismo 1539, instalando el primer taller en la denominada Casa
de las Campanas, ahora esquina de las calles de la Moneda v Licenciado
Verdad.
í terminó esa crisis que tanto afectó seguramente a ·los evang lizador- ; ello e .pli a que D. Vasco de Qufroga enviara a Sevilla en J538 su
Doctrina en lengua de indios de Mechuacan para su impre ión y la bilingüe
en_ castellano y nahoatl atribuida .ª Fray Juan Ramírez, O,P., que corrió la
misma suerte.
El primer siglo de la imprenta en México, aportó aproximadamente ciento
ochenta obras, particularmente sobre Doctrina Cristiana, Lingüística Cancioneros, Lcgi !ación Filosofía, Teología, Crónica, Medicina Milicia Cronología, aútica, Botánica e Historia Natural en dos talleres de impre'nta: el de
la Casa de las Campanas de 1539 en adelante, y el que en J 594 fue instalado
en ~lateloko ex oficina de la viuda de Pedro Ocharte, a cargo de Camelio
Adnán César· allí fueron impreso la Gramática en mexicano del Padre Manuel Alvarez en 1594 y el Calendario Franciscano en 1597.
En el primer siglo de la imprenta en México figuran los impresore : Juan
Cro~berger-Juan Pablos (1539-1548) · Juan Pablos (1548-1560) · Antonio de
~moza (!559-1576) · Antonio Alvarcz (1563); Pedro Ocharte (1563-1592);
Pe~ro Balli (1574-1600) · Anto,uio Ricardo (1577--1579) quien pasó al Perú
imprimió en Lima, desde 1.584 hasta 1605· la viuda de Pedro Ocharte
(1594-159~) · Camelio _Adrián César (1597-1633); Melchor Ocharte (15971605) · _Lms Ocharte F1gueroa (1600-1601}; y Enrico Martínez (1599-1611).
auLa m~_d de _Mé~c~, sede de la primera imprenta en América, siguió con
ge manifiesta Imprnruendo y multiplicando talleres· de las ciento ochenta
Qbras en números redondos que produjo el siglo XVI (Cfr. Icazbalcela, Wagner Valton) se aumentan en el siglo XVII (Cfr. V. P. Andrade) y no se diga

855

�en el siglo XVIII (Cfr. N. León) y del siglo XIX hasta nuestros días, es
bastante difícil precisar.
La lucha armada por la emancipación ( 1810-1821) difundió y vulgarizó la
imprenta, pues casi todos los jefes insurgentes procuraban llevarla y al llevarse
a efecto la emancipación política de México, las principales ciudades pugnaron
por establecerla; para 1827 había treinta imprentas en el tervitorio nacional:
una en Chiapas; una en Chihuahua; una en Durango; una en Guanajuato·
cinco eh México· dos en Valladolid de Michoa.cán · una en Monterrey; dos
' .Puebla; una en Querétaro; una en San Luis Patosi; una en
en Oa."{3.ca; tres en
Sonora; una en Tabasco; una en Tamaulipas; dos en Veracruz-Jalapa; tres
en Jalisco; una en Yucatán; una en Zacatecas y una en San Agustín de las
Cuevas o Tl-alpan; en nuestros días, son innumerables.

Puebla está considerada como la segunda ciudad que tuvo imprenta en
territorio mexicano, pues se fija la fecha 1642 como la del año en que fue
establecida la primera, por el testimonio que da el Sumario de Indu,lgencias
y Perdones ... publicado por Pedro de Quiñones.
E-ste Quiñones por 1641-1642 tuvo a su cargo la imprenta que en la ciudad
de México fue de Bernardo Calderón, y de esa ciudad pasó a Puebla; esto
coincide con la segunda llegada del obispo Palafoz y Mendoza, quien tanto
empeño puso para el establecimiento de la imprenta en Puebla.
Más de una decena de nombres ilustres en la tipografía desfiJan de 1642
a 1700; y en el siglo XVIIJ los impresos poblanos se producen en gran cantidad, que awnenta en los siglos XIX y XX; publicaciones curiosas dan renombre a la tipograJía poblana como El T ejedor y su Compadre, periódico
de que se conocen siete números y que es considerado el primero, seguido de
Al T ejedor y su compadre; Clamores del T ejedor, y La Carreta, todos impresos en el año 1820.
En e] año 1821 fue publicada la correspondencia entre Agustín de Iturbide
y Vicente Guerrero durante los meses de enero y febrero de ese año, en que se
inició el intercambio epistolar que llevó al pacto para la independencia de
ueva España. Este importante folleto fue impreso en Puebla, en la Imprenta
Liberal. de Moreno Hermanos, donde también en 1821, fue impresa la obr-a
de Fray Bartolomé de las Casas acerca de la Destrucción de las Indias.
Más tarde, La Abeja Poblana de que se publicaron 62 números, de marzo a
octubre de 1841 y que tuvo una muy particular significación. En adelante,
la impr nta en Puebla ha sido de muy destacada significación hasta nuestros
días.

•
. Toca a la ciudad de _Oaxaea tener la tercera sede de. la imprenta, cuyo
rmpreso hasta hoy conocrdo como más antiguo, es un Sermón fúnebre pronunciado por el dominico Fr. Sebastián de Santander en 1720, en 1a imprenta
de doña Francisca Flores viuda de don Luis Ramirez de Aguilar; refiérese
también que los sacerdotes de la Congregaci,6n del Orat-or-io (Felipenses) tuvieron imprenta desde fines del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX,
y debe ser la que tuvo el sacerdote felipense don José María Idiáquez.
El generalísimo clon José María Morelos Uevó imprenta a Oa.iraca en 1812
y allí fue publicado El Correo Americano del Sur; por 1833 don Antonio
Valdez y Moya publicó en la imprenta ambulante de la 4a. división del ejército regenerador el periódico llamado Otrn Gobierno y más tarde este impresor y otros más siguieron multiplicando impresos en talleres oaxaqueños.

•
La imprenta en Guadalajara fue establecida por gestiones de don Manuel
Antonio Valdés, que en la ciudad de México. editaba 1a Gazeta, encargando la
instalación y regencia de ella a su hijo don Mariano Valdés Te11ez Girón, previas
gestiones ante la Audiencia y ante don Gabriel de Sancba, residente en Madrid
para ense~ y fundiciones nuevas; Valoés- T éllez Girón instaló su taller a principios de 1793, aun cuando tenía autorización desde el año anterior.
La .imprenta tomó verdadero auge hasta 1795 en que tuvo además encuadernación, grabado y fábrica de sellos.
En esta famosa primera imprenta en Jalisco fue editado El DespertadOT
Americano, primer periódico insurgente.
Con el transcurso del tiempo se fueron multiplicando los talleres no sólo en
Guadalajara, sino en otros lugares de Jalisco -así tenemos como primeras:
en Lagos de Moreno 1850, San Juan de los Lagos 1859 y Ciudad Guzmán
1863-, siendo en la actualidad uno de los estados donde las artes gráficas
han tenido más positivo progreso.

•
La ciudad y puerto de Veracruz no tuvo imprenta hasta 1794, pues aunque
algunos suponen que diez años antes la hubo, sólo se fundan en deleznables
conjeturas. Don Manuel López Bueno fue el primer impresor, "natural y vecin.o de la ciudad y puerto de Veracru.z~ benemérito allí de las bellas artes" , nos
di
ce Beristáin de Souza.

�López Bueno obtuvo el título de impresor del Consulado en 1795 y en ese
año empezó a editar el Jornal de Veracruz.
Jalapa imprimió del año 1826 en adelante; Alvarado en 1829, como se
refiere en las Memorias de Eugenio de Aviraneta; Orizaba en 1839; Coatepec
en 1848 por Antonio Matías Rebolledo u primer impresor· y Minatitlán en
1886; en adelante y como en otros lugares la red de talleres de imprenta se
multiplicó en el tiempo y en el espacio veracruzanos.

•
El tado d Guanajuato tuvo imprenta en 1812, instalada e.ti el Fu~rte
Licéaga, dentro de la Laguna de Yuriria: una pequeña pi:ensa con tipos
mo ,ibles rudimentarios con que los insurgentes publica.ron dos números de la
Gaceta del Gobierna Americano e·n el Departamento del Norte (23 Y 30-Sep.

1812) .

.

Fue en 1824: cuando quedó establecida la unprenta formal en la cmdad de
Guanajuato a iniciativa y empeño de don Manuel Cortazar, 'último }:fe político de aquella provincia" editando hojas volantes, d~curoc1;11os ofici~es. Y
el primer periódico, La Sombra de Mina .a í como el pnmer libro, la Log~ca

de Condillac.
Se dice que hubo una ilhprenta contemporánea e~ S~~ Miguel de Al,lend~,
mas hasta la feeha no conocemos impreso que lo 1ustif1que; Cela a s1 tuvo
imprenta desde 18-45; León en 1867 J antiago Maravatío en 1880 ..
E] progreso de la tipografía y el grabado fue ~~esto en G~1ua~o, Y
destacan talleres como el de José Maria. arranco dmg1ao por A~tm Chávez,
el primero; y posteriore , el de Evaristo Oñate y Justo P~e~cia, ha ta los
famosos de Francisco Díaz, Eduardo .Aguirre y .Bias R. HmoJOSa.

•
La prunera imprenta que hubo en Querétaro fue la Imprenta portátil del
Ejército de las Tres Garantías, y el primer imp~r transeúnte don R_afael
Núñez quien imprimió en junio de 1821 los números 9, 10 ,Y 11 de El M ~xi~ano
Independiente. Imprenta e impresor abandonaron Queretaro en segul.Illlento

de don Agustín de Iturbide.
.
.
. .,
.
Don Rafael Escandón fue s~do impresor, qwen l.Illprmuo por qumc~
t·
d 1822 a 1836 ..&lt;litando en 1830 Dialoguito entre don Lms
anos consecu 1vos, e
,"
y tía Lola y en 1834 Diálogo entre el barbero y su marcha~te, que pueden ser
consideratlos como elementos deJ protoperiodismo en Queretaro, ~ntes de que
·
d
Agustín' Escandón publicara en 1838 Revista Semanae l tercer 1mpresor on
858

Tia en forma de diálogo entre Seuero y Clemente, antecedente del verdadero
periodismo queretano.
Más tarde la imprenta llegó a San Juan del Río y así, con singular empuje
., . . ,
. ,
'
nacio, Y1v10 y contmua 1a tipografía querctana.
'

•
A mediados de 1825 don Trinidad Flores y don José Marfa Corrales llevaron
a Tabasco la primera miprenta, por lo que don Manuel Gil y Sáenz e.u u
Historia de Tabasco anota que "ya de este modo podía Tabasco levantar su voz
Y hacerse oír, y en efecto empezó a ser utilizado el sistema de Guteuberg,
con e1 primer periódic-o que viera la luz pública en Tabasco, titulado El Argos".
La primera .imprenta instalada en San Juan Bautista, capital del estado, por
Flores y Corrales, fue el principio del desarrollo del arte tipográfico en la
importante región tabasqueña.

•
Campeche tttvo imprenta a principios de 1818; Ja llevó don José María.
~orrales por adquisición que hizo de ella a don José Fernández Hidalgo, de la
ciudad de Mérida de Yucatán; justifica este dato un acuerdo del Ayuntarruento
de 9 de marzo de 1818, en que se dispone que las circulares de alg{m interés se
irnprirrúan en el taller del señor Corrales, recier1temente establecido en 1a
ciudad.
Esta imprenta fue la única en Campeche hasta el año de 1857, habiendo su
dueño trasladado parte de ella a Laguna del Carmen, quedando la de Campeche
a cargo del tipógrafo José M aóa Peralta.
En 1820 se publicó en Campeche el primer periódico con el título El R edactor
Campechano Constitucional. Posteriormente pasó la imprenta en propiedad a
don José María Peralta y allí fueron publjcados arios periódicos: El Museo
Yucateco en 1841 ; Los primeros ensayos, en 1844· El hijo de la Patria en 1848;
La Ley, en 1849; El Chisgaravis, en 1852, y así continuó la tipografía campechana durante los iglo XIX y XX con una abundant producción perioclistica, sin faltar folletos, libro e impreso de muy variada índole.
Fuera de Campeche sólo hubo imprenta en Palizada por 1866, en que fue
publicado el periódico El Guardia Nacional y trasladada al campamento de
San Francis o, el periódico El Republicano, lo qu _ acaeció en el año 1867.

•
La introducción de la imprenta en el noroe le mexicano tiene dos aspectos:

859

�el primero corresponde al estado de Occidente y el

gunda al estado de

nora.
onstituidos los pode
del primer en la c:iudad de El Fuerte ( inal a) ,
se 11 vó a di ho lugar Ja primera imprenta que se puso a caro-o de don · lip
Gómez, y dio principio a sus imp siones el año 1825. Ya para concluir I año
-en ptiembre d 1827- los pod r locales fueron trasladados a la ciudad
de Alamos ( onora) y con ellos 1a primera imprenta a territorio sonorense y
era la única que . · tia n lo ten-itorios que onstituían el E tado de O ·cidente · en el traslado d la imprenta de la ciudad d El • uert a la d Álamos,
ambuló con los poderes a Cosalá y
ncordia, cuando se U v6 a ef t la
separación d territorios para neari los estado d on ra y inaloa, el taller
de imprenta qu ó defi.njtivament en Culiacán · est a ont ·' en el primer
emes
de 1831 uando ya dirigía la impr ata Lucas illagrán, segundo impresor !!ional.
n movimiento politi omilitar de fed ralistas omandado por el general
José rrea d truyó el taller tipográfico y privó por alg(m ti mpo a ta región
d todo tipo de publicación impresa· tiempo d pués el pod r ejcrutivo local
adquirió un nuevo taller que logró
talar en la ciudad de ri11 a cargo

u,

del tipográfo Jo ' María Almón.
La imprenta en el noroeste, hi tonada por Hértor R. lea • Manuel E trada
Rousseau, en sus orígenes tuvo progreso ~radual hasta conta!' con buen equipo
de talleres d impren , mo n forma franca lo manifiesta en la a tualidad.
Libros periódico folletos demás impreso de qu pa ientemcnt informan

sus bibliógraf

l al

dan t timonio de !lo.

•

Franca ~u . la necesidad qu se manifestó en la península de Yucatán para
tablecuruento de la imp nta desd principios del siglo IX mas ' ta
no s introduj sino hasta el año 1813. Don Eligio n ona nos asegura que
don Fran ísco at
hizo venir d Europa una impr nta, pero debid a
la distancia y tardas omuni acion , ésta 11 gó basta I dicho 1813. Entonces
-dice-- se abrió una nueva era para 1a antigua colonia, tn dond antes todo
respiraba ilencio una sumisión absoluta a la autoridad real; ahora las circunstancias cambiarán y se provocará una renovación; con este arranque se
procedió a publi ar el primer periódico, El Aristarco, quedando el taller de
imprenta bajo la dirección de don José Fernández Hidal o.

eJ

Hay la impresión para algunos, de que o
talle
más fueron estable'dos en próximo lapso,
fija 1814 para I qu
atnbuy a don Manuel
Anguas (Imprenta del Gobierno) y al año ~iguient la d d n ndl'l's Martrn
Mar'm Y para 1820 la don D mingo Cantón, resultand que más que cliv rsos
tall
fue uno solo on difer ntes impr ort', pues aún
olig tras tenaz
. peculación, de 1813-14 a 1821, sólo un tall r tipowáf.ico hubo en Ménda de ucatán; así lo comprueba I j f político don Juan 1anuel Echeverri
en comunicac-ión d I día 12 d junio de 1821 , dirigida aJ ecretario d Gobernación, de Ultramar n que I ratifica lo dicho en otra omunicación d J 30
e.le en ro de ese año que no había allí ino una sola tipografía. d propiedad d I lcalde don Pedro J ' uzmán por la que
publicaba J único
p riódj o de la localidad n el que se insertaban la reales órd nes decr tos
de las ort , re lamento et .
opiando cua11to bu no traían los pap les
públi os de esa .orte ' ( fadrid ) · me
de pu' ins.u tió acerca del mismo
asunto. D allí en adelante
fu ampliando la indu tria tipog;ráíica hasta
crear una de las más trasc ndcnt d I país." .

•

La imprenta llegó a hihuahua eo el segundo mestre de 1825 y fu" . u
prim r impresor don José María Almón originario d Chihuahua y quien
tuvo a su cargo la imprenta sonorense de Arizpe.
Es d ad rtir que el primer taller de imprenta tabl ido en la capital
de hihuahua eslu o muy ligado a l qu existieron n territorrio del antiguo
tado de O idente, y sí consta qu para el año 1828 a existía. bien instalada
la imprenta del Gobierno del Estado a cargo de J. abino ano por algunos
impresos qu lo justifican, orno la alocu ión pronunciada por el eñor Ministro Fiscal del upremo Tribunal de Justi ia . Jo ' Femando Ramírez
en el mes de mayo del año reíerido· de sta [ ha en adelant parte el progr

Fragme11tos de Historia M exicana, pert necientes en gra11 parle a la. Provi,1cia
d Tlaxcala.
io er xtraordinaria la proy ión d la tipografía n Tla: ·cala d de la
época d

de la tipografía chihuahu nse.

•
860

Don Mjgu I Lira y Ort ga fue el inlTodu tor d la imprenta tipográfica en
11axcala, Tlax. y por end en l stado: habiendo sólo publicado 1 pr.imer
imp o que contien una dedicatoria a Juan Gutenberg,
día 2 d noví mbre de 1855 · tiémpo de pués, n 1870, es instalada una segunda imprenta
propiedad del Estado a cargo del tipógrafo M. orona donde fue editad~

las primeras impi ntas ha sido manifi ta su ignificación.

•
861

�Sin poder precisar la veracidad de algunos informes acerca de supuestas
imprentas particulares en el estado de Hidalgo, se puede precisar que Tulancingo es la ciudad que tuvo la primera imprepta, cuando cayó la ciudad en poder de don Nicolás Bravo, quien llevaba consigo una adquirida
en Puebla. Durante la permanencia del ~eral Bra o en Tulancingo (29
de abril a 14 de junio de 1821) publicó el primer• periódieo hidalguense,
que tituló El Mosquito que fue un defensor entusiasta de la independencia
nacional. Cuando Bravo se trasladó a Pachuca dejó la imprenta a cargo del
tipógrafo don Martín Rivera.
La villa de A topan tuvo su primera imprenta en 1860 y fue destinada de
inmediato a imprimir boletas electorales; en 1889 los señores Jesús Mejía
Quezadas y Juan Robles llevaron una prensa de pedal donde fue impreso en
1893 el primer libro hecho en Actopan: Principal,es definicione )' tablas de
Aritmética y Sistema Métrico Decimal, obra del Profr. Candelario Mej'ia.
Pachuca, capital del estado, tuvo imprenta en 1869 a inkiativa y empeños
de don Juan C. Doria, gobernador del estado, encargando el taller al impresor don Marcelino García, quien editó la Memoria de la Administración pública del Gobernador Doria, correspondiente al mencionado año 1869.
Don Pedro Aguirre llevó a Ixrn:iquilpan en 1880 una prensa en que se ejecutaban tm.bajos pequeños, y ésta fue la primera imprenta en di ho lugar;
tiempo después, en 1887 don Amadeo Ramos, Administrador de Rentas en
Ixmiquilpan llevó una imprenta formal y en ella fue editado en 1889 el
semanario El Mezquital primer periódico local. Al ausentarse Ramos de la
población se llevó su taller, mas a poco tiempO don Luis Flores y don Dámaso

Villarreal fundaron la tipografía La Cruz.
Don Severo Espino llevó al mineral de Zimapán la primera in1prenta que
fue inaugurada solenwemente el día primero de julio de 1888. Don Vicente
Warnes y don Go112alo López editaron en dicho taller El Pemamiento, primer
periódico del lugar, cuyo número inicial fue publicado el día 8 de julio de
L888.

En el mismo 1888 don Isauro Cravioto llevó imprenta a Tula Allende,
donde además de publicaciones oficiales y particulares fue erutado El Céfiro,
primer periódico local, cuyo primer número apareció el 11 de noviembre de
1888; de este periódico fueron publicados catorce números, siendo el últi~o
del 19 de mayo de 1889; desde el número 12 empezó a publicar don Ignacto
Manuel Altarnirano su novela Julia, en forma de folletín.
El doctor icolás León afirma que de 1887 a 88 fue llevada por un señor
Marín la primera imprenta a Huichapan y que en 1890 empezó a er publicado el semanario La Sombra de Ocampo, y con ello ce1'Tamos el ciclo de
informes acerca de los tallere de imprimir, dentro del estado de Hidalgo,
862

donde parece haber sido más diseminada la tipografía, si compararnos con los
demás estados de la Unión Mexicana, y cuyos progresos, con altibajos. siguieron en los siglos XIX y lo que va del X,'(.

•
El tipógrafo don Benito García imprimió en Colima en 1860, y es considerado primer&gt; impresor que en esa tierra hubo. En su taller fue editado en 1860
un discurso patriótico de don Antonio A. Molina de la Sociedad Literaria La
Esperanza, discurso (15-Sep.1860) que es considerado primer impreso colimense; dícese que después hubo .imprenta en Manzanillo. mas no hemos precisado fecha ni referencia al impresor.

•
La primera imprenta de que se tiene noticia en el estado de Guerrero estuvo en Chilapa, donde por&gt; 1833 se publicaba por segunda vez el periódico
La Antorcha; posteriormente hubo en Iguala, pues el impreso más antiguo
de dicho lugar y de que se dé infonne. es d enero de 1850 sin referencia del
unpresor.
abemos que antes de finalizar e1 sig]o XIX y dentro de su segunda mitad
hubo talletes tipográficos en Chilpancingo y Acapulco, así como que en dichos
lugares también fueron publicados periódicos que, excepto Chilpancingo donde fue publicado El Guerrerense, nada podemos precisar.

•
El territorio mi hoacano también tuvo di emínadas diversas imprentas;
Apatzingán la tuvo en 1814 -una portátil que llevaba el ejército insurgente
del generalisimo don José María Morelos-· en ella fueron impresos en Apatzingán alguna hoja.~ sueltas y la Constitución de Apatzi.ngán, cuya portada
dice: Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana sancionada en Apatzingán a 22 de octubre de 1814, Imprenta acional.
El doctor José María Cos publieó en Pátzcuaro, en 1814, varias hojas sueltas ntre ellas una que dicho general clirige A los Gachupi,nes fechada eo
dicha ciudad el 21 de octubre de 1814. Po te1iio1mente en 1870, la E cuela
de Arte y Oficios estable ió una pequeña imprenta qu permaneció por varios años.
De Jaujilla, se sabe que en 1817 fueron impresas proclamas insurgentes.
Por el erudito biblió ·afo Joaquín Fernández de Córdoba tenemos con cla863

�ridad lo referente a los orígenes de la imprenta tipogrMica en la antigua
Valladolid, hoy Morelia, desde su protohistoria, cuando el día 2 de agosto
de 1820 el impresor Rafael Núñez Moctezuma. hizo gestión anle el Virrey de
ueva España para establecer por ve-L primera un taller de imprimir en Valladolid gestión que no tuvo el éxito deseado, seguramente por la situación
política del país.
En consecuencia, la historia de las artes gráficas en la vieja Valladolid tiene
como antecedente la gestión del impresor úñez Moctezuroa, precursor del
primer impresor don Luis Arango a quien tocó fundar la primera imprenta
el día 13 de junio de 1821.
Este don Luis Arango fue soldado de Morelos, y así aparece en la nómina
de la tropa insurgente, y esto desde 1811 ; en 1872, cuando Morelos tomó
Oaxaca, Arango quedó comisionado como oficial en el taller tipográfico que
el felipense José María Idiáquez, partidario de la Independencia, tenía en
dicha ciudad; en ese taller fue publicado El Correo Americano del Sur; al año
siguiente, por instrucciones de Morelos Arango trasladó la imprenta de Oaxaca
a Chilpancingo y en dicho lugar imprimió Lo Declaración de Independencia,
discutida y aprobada por el Congreso; y así Arango siguió romo director de
esta singular imprenta errante e histórica· luego continuó a Tlacotepec y a
poco tiempo ya no se encontró huella de Arango sino hasta que aparece posteriormente en 1821 en Morelia antes Valladolid imprimiendo una Proclama
del doctor San Mart'm, el Manifiesto y .Plan de Iguala, y algunos otros impre-

sos, dentro del régimen de don gustín de Iturbide.
Por el año 1825 se estableció la primera tipograffa particular de don José
Miguel de Oñate, como lo asienta don Mariano de J esús Torres en su Diccionario ; a este impresov le correspondió editar el periódico El Astro Moreliano,
y así continuó este tipógrafo dando a la estampa varios títulos de monografías.
Eo 1835 aparece J uao Evaristo de Oñate, cuando ya estaba encargado de
la Imprenta del Estado el tipógrafo don Joaquín Tejerla; este don Juan Evaristo de Oñate tiempo después pasó a 1a ciudad de Guanajuato donde, como
en Morelia, imprimió y grabó en cobre, hasta que le sorprendió la mu rte.
El doctor icolás León poseyó un folleto que fija la [echa 'del primer impreso, y por ende la introducción de la imprenta en Ario en 1834· una tragedia
en cinco actos: Guatimoc ó Guatimocin por J. F. M adrid, cuya primera edición fue hecha en Paras en 1828 y la segunda en Ario en la fecha. referida,

1834.

La primera imprenta en Tacárobaro fue establecida por don Antonio Espinosa en el año 1857 donde fue eclitado El Espíritu Público primer periódico
que el mismo Espinosa publicó en la que denominó Imprenta del Distrito.
Los Hermanos Ramón, Vicente y F1'a.11cisco Elizarrarás llevaron la primera

~prenta a Quiroga en el año 1863 ad . .
.
hd); era una imprenta pequeña , qwndda en Moreha (antigua Valladoy muy usa a dond
ditar
votas
' y sus
e e . on novenas
de.
. y H orr&amp;r&lt;Jsos ejemplares que Ios E1'tzarrarás
.
mgemo y donaire. dos años d
,
anugos escribían con
,
espues, en 1865 qued, b d
que poco a poco fue l d
.,
'
o a an onada esta imprenta
a. estrucc1on
Con el fin de publjcar un eriódi .
.
p.renta más fonnal que la
tp .
co, . do~ Aurehano Macias llevó una imf b
an enor, en Jumo de 1898
has
.
e rero del año siguiente fue publicado El
,
' y . ta el pl'lDlero de
mente había sido utilizada en Puro, .
Paladm. Esta 1.01prenta temporalallí pasó a Quiroga a poder de d Aandiro¡· por don Alejandro Martínez, y de
,_
on ure iano Macias
En ~866, el coronel Vicente Riva Palacio co
,.
.
en la rn1prenta de Grego . p,
,
menzo a publicar en Huetamo
no erez Jordan e]
·, di
'
que aunque de corto tamañ
, '
peno co titulado El Pito R eal
0 , en razon de estar ese · t
,
vendía abundantemente. p . 'di
.
n o con mucha sal se
eno co que a mediad05 d . 11·
capitulación de Matamoros 1 .
. d
e JU 0, después de la
la Emperatriz Carlota para E;ovip:tonab1· ~ Slanta Gertru~is y la partida de
"
' pu JCO a danza . Ad , M
,e
acompanada de músir&lt;&gt; siend0
arlota!
·
...,,..,
muy celebrada esta I ws,· · , ama
d
1ac10 publicada en El Pito R eal .
c~mpos1c1on e Riva PaLa ciudad d z
· por los grupo republicanos.
e amora aparece con imprenta h
1
don José María Martínez ed't' l O .,
r ~ta
867, en que el impresor
10 ª
•
ract011 Cunea de d
R
,
l
por e tnunfo de las &lt;&gt; rm~~ libe I
on amon Romero
==
raes en Q
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'
T~tan donde ]Jpoc' 1 .
uere aro; y cierra el rielo michoacano
--o0 a unprenta por vez p ·
Melchor Soló17,ano con el f d d'
nmera en 1872 Hevada por don
Así lDl
•• ,, Mi b
,
~ : e itar La Colmena perióclico político
Clo
e oacan, prosigmó
.
•
llo de las artes gráficas.
y prosigue con grande amplilud el dcsarro-

ª

•
Ef canónigo don FranclSCO
· · pena
- en su Estudi H' ' .
Potosí afirma que esta . d d
.
o istonco sobre San Luis
CIU a
no tuvo llllpr ta ·
h
que la familia Infante, residente en Armadill: n smo., asta el año 1821, en
con tipos toscamente fabricados
así
. establec10 un_a en dicho pueblo
teniendo como .
' y .
aparece hasta en unpresos de 1824
rmpresor a don AleJo Infant E
.
,
según puede coleuir&lt;:P d d'
.
. e. sta ll)prenta de Armadillo
i:,-~e 1versos testunomos es l
,
,
an Luis Potosí por 1826 y estu b . 1 '.
-~ que paso a la ciudad de
. d
vo ªJº a drrecc1on de d
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e don Alejo de igual a ellido a
,
.
on . om:18 nfante,
Ladislao Vildósola y d t p y
p ra despues pasar a la dirección de don
e o ros. a para 1835
.
nombres de tipógrafos diferentes
J
,
M ,aparecen pies de .imprenta con
' ya ose ana Infante
M ·
,
La Imprenta en an Luis Poto
,
.
,
ya anano Cosio.
y lo que va del XX un
. d s, ma~ to en u trayecto del siglo XIX
.
ma1 ca o y preciso J)Iogre t to
.
hbros como en folletos )' P . 'd"
so, an en las ediciones de
eno 1 os.

865
864

�•
Refiere don José Fernando Ramírez que el primer ensayo que atañe a la
imprenta en la ciudad de Durango se hizo por Fray Buenaventura Cuevas,
religioso del convento de San Francisco allá por junio de 1822 y agrega que
comenzó desde abrir las matrices haciendo él mismo las opetaoiones de
fundición y puJimento de los tipos y de muchos enseres, hasta que pudo poner
al corriente una pequeña imprenta en que publicó, como primer impreso, una
Proclama del gobernador de la provincia, don Ignacio Corral y no sólo Fray
Buenaventura Cuevas se dedicó a lo dicho, sino que enseñó a1 primer impresor
que fue don J. Dolores Olea. Poco más tarde fue trasladada de fa ciudad de
México una imprenta más formal, por don Santiago Baca Ortiz quien también fundió tipos. En marzo de 1825 don Manuel González estableció otra
tipografía que en esa época fue considerada la mejor dotada y eficiente para
los impresos dumnguenses.
La capital de Durango siempre se distinguió en la tipografía, y aunque hubo
algupas otras imprentas, como se dice de Victoria en 1834 y Nombre de Dios,
los talleres de Ja capital abastecían de estos servicios a todo el territorio.

•
La primera imprenta en el estado de Chiapas fue instalada en la ciudad
de San Cri tóbal de Las Casas allá por el año 1826, a iniciativa de la Sociedad Vascongada de Amigos del País establecida en la ciudad de Guatemala.
Por Comitán entró la mayor parte de la. imprenta, siguió por Teopisca y llegó
a San Cristóbal; en Comitán fue recibida el 14 de junio del referido 1826 y
en el mismo junio empezó a ser instalada en la capital del estado· algunos
enseres hicieron falta y fueron trasl'adados por una recua de la ciudad de
México a aquella lejana región por una zona selvática, donde con enormes
machetes iban abriendo paso a la recua, hasta que llegó a su destino y quedó
completo lo necesario para la instalación del taller. U na de las personas que
cooperaron para el auge de esta imprenta fue el general don Juan Pablo
Anaya, originario de Lagos de Moreno.
Bueno es recordar que el primer periódico publicado en San Cristóbal de
Las Casas, fue El Rayo; y el primer periódico publicado en Tuxtla, La Campana.

El estado de Chiapas es uno de los que más se han distinguido por la públicación de periódicos, ya sea en Tuxtla, TapachuJa, ya en Chiapa, la antigua
Chiapa de los indios.

•
866

La ciudad de Zacatecas tuvó imprenta hasta el 6 de enero de 1824 y fue
su primer impresor don Pedro Ipiña · el talleI' de imprenta, modesto y pequeño
fue adquirido en la ciudad de Guadalajam, de don José María Ramos Palomera, por la suma de tres mil quinientos pesos.
Grande entusiasmo causó el establecimiento de esta primera imprenta tipográfica en Zacatecas y el Congreso Local de inmediato promulgó disposición
o reglamento para el uso de ella, que bien puede ser considerado, ya que no
sabemos de otroJ oomo el primer intento de nna ley de imprenta.
Guadalupe, podríamos decir al daño a Zacatecas, donde estuvo el famoso
centro que irradió la cultura a las tierras del porte, tuvo imprenta hasta 1880,
instalada en el Hospicio, y que estuvo a cargo de don Juan Luján.
La imprenta en Zacatecas se difundió en años posteriores a otros lugares,
como Sombrerete y el mineral de Pinos.

•
Don Agustín R. González, historiador de Aguascalientes, sugiere el año 1825
como el en que se estableció la imprenta en la capital, pues registra que por
esa época se publicó un pequeño periódico que era una proyección de la
Estrella Polar, publicación de ideas avanzadas que editaban los yorkinos, mas
para 1838 ya había una imprenta con destacada categoría, que estaba a cargo
de don José María Chávez y allí se publicó el Manifiesto del Gobernador de
Aguascalientes como consecuencia de la guerra con Francia. Bueno es referir
que esta familia de don José María Chávez es raíz de Wla estirpe de tipógrafos
de categoría, pues descendiente de este apellido es don Agustín Chávez que
tanto tuvo que ver con la imprenta en Guanajuato y siguió este abolengo hasta
nuestros días en la ciudad de México con impresores como don Rafael Loera
y Chávez y sus descendientes.

•
La imprenta n ayarit aparece hasta 1884, pues aun cuando se asegura
que un gobernador de Jalisco trató de enviar a la Paz, B. C. una imprenta,
y que no habiéndola podido embarcar en San Blas se quedó en Tepic, no
hemos encontrado testimonio; y sí conocemos el primer periódico publicado
en el Estado: Lucifer, en la imprenta de don José Ireneo O segueda y ya, para
entonces el gobierno local contaba -con imprenta.
En 1893 se publicaba en l){tlán del Río el periódico La Voz de 1xtlán y en
Santiago Ixcuintla El Fon6grafo. Ya para 1905 está el taller de don Teodoro
S. Rodríguez y en 1922 la imprenta de Retes pasa a manos de don José Félix

867

�.
. r 1920 en Acaponeta se publica
El E, co d e N tryarit y .El Sol
. , de
Barbosa, po
. .
·ta ha sido frecuente que la publicacion de
Nayarit y en este temtono. ?ªYdan
un· prenta· y sin poder precisal.' fecha
• , dico baga la creac1on e una
,
un peno
1· '
"'di
sabemos que también Compostela tuvo taller y pub ico peno co.

•
.
5 posteriormente aumentó
. dad de Cuemavaca tuvo unprenta en 185 y
d d
a cm
..
e actualmente forman el esta o e
sus talleres en Cuau~la y en ~~osds1hlos. qu ta al g:eneral don Juan Alvarez
1 D 'b . la mtroducc1on e a unpren
. .
More os. e ese_
clamas folleto.&lt;; y volantes relativos al movnruento
y en el1a fueron unpresas pro
'
de la Reforma.
L

•
.
1 año 1872 e llevó la primera imprenta a la parte norte
Yapa~ t e ~ r _e
1 f de publicar el periódico oficial en Real del
de la BaJa California con_ e ~
.
A untamiento del parCastillo, por ese tiempo rendenoa de la Subp1efectura y y
.
tido norte de la Baja California.
l f ]izar el siglo XIX y fue
La J&gt;az en el Sul', tuvo taller de imprenta a m~
la p .
carta
.
h'. de Pu. ol · allí. fue unpresa
runera
1
propiedad de la Viuda e JOS , MJ , d S José Moreno v astañeda,
.
. . .
l d t Fray Ramon ana e .
pastoral que e oc or
. . A tólico de la Baja California dmg16
Obispo de Eumenia I.P.I. y V1car10 pos
a sus diocesanos en el año lB 7_5.
u refactura y Ayuntamiento del
En 1882 se trasladó la capital de la
bp
. al Colonization Comad I ar en que la lnternatton
partido norte a Ensen a, ug
.
.,
1884· part de esta im,
.
pleta que maugmo en
pany instalo una imprenta. om
r·
i:~,, la década de los 80 don
'
Ti uana Ya para rna ,.,,.._r
prenta pasó despues a
J
.
T'.
en 1889 otra imprenta fue
José María Obando instaló imprenta en 11uana y
instalada en El Alamo.
1924 otra en Ti1915 nuevamente aparece en .
Mexicali tiene la suya en . . y ,
destacan los talleres tipográfi.
Mex1cal1 . as1 e que se
juana lo rrusmo que en
, . li T'.
a Ensenada Real del CastiIJo,
cos de 1873 en adelante en Mexica ' i1uan ,
'
Alamo y Algodones.

•
.
.
1 f h sabemos que a
m precisar a ec
.
R . dícese que
imprenta a Qmntana 00 ,
,
instalada en Payo Obispo y que despues

ª

868

prin ipio del presente siglo llegó la
f
.
•mprenta pequeña que fue
ue una 1
d
Chetumal · coosi na1 d
fue tras a a a a
'

mos este dato impreciso proporcionado verbalmente por el extraordinario periodista yucatanense don Carlos R Menéndez.

•
Por lo que hace al estado de México es difícil precisar, dadas sus transformaciones en limites. Sabemos que el doctor Cos publicó en Sultepec El Ilustrador Nacional en 1812 y que en i821 aparece imprenta en Tepotzotlán, en
cuyo taJJer se asegura fue impreso El Pensador Mexicano de don José Joaquín
Fernández de Lizardi; para 1826 hubo imprenta en San Agustín de las Cuevas, hoy Tlalpan, cuyo taller estuvo a cargo de don Juan fatute y González
y se asegura que la iniciativa para establecer este taller se debe a don Lorenz6
de Zavala con quien cooperó José María de H eredia · en 1830 se estableció la
imprenta en Toluca, en donde publicó El Payo del Rosario, o sea Pablo de
Villavivencio; más tarde don Lorenw de Zavala llevó otra imprenta, y a Ja mitad del siglo XIX existía, la de don Manuel R. Gallo; hemos de agregar
imprenta en Chiapa de Mota por los años 1868 que Mario Colín, en La Imprenta en la región norte del estado de M éx.ico pone en 1881 y en la misma
fecha 1868 aparece en Jilotepcc ; Nauc:alpan en 1821, que es la misma fecha
en que aparece también en Tacubaya del ahora Distrito Federal.
Mario Colín en la obra referida, asegura que atendiendo a los registros
bibliográficos, la primera imprenta que fue establecida en el norte del Estado
de México fue la de Chiapa de Mota que como ya e dijo, da ta se;,,o-ún él de
1881, aunque le a iste un tanto de duda y en donde fue publicado el primer
libro de esa región, el Tratado de Aritmética (según los mejores autores españoles franceses y mexi anos, escrito para uso de ]as Escuelas de primeras
letras), escrito poi' Marcial Velázquez y Cordero ; en la imprenta de Jesús
Perales (248 p . 15 x 10.5 cms. ) .
Después, aparecen imprentas en Temascalcingo en 1890, llevada por Felipe
Ruiz; más tarde, de 1920 a 1948, la Imprenta de Antonio Chaparro y de 1948
a 1961 la de Antonio Quintana.
En el Real del Oro, en 1901, siendo el primer impresor Antonio Monroy.
En el año siguiente, 1902, llevó la primera imprenta el Pbro. Faustino Cervantes Milanés; los hermanos Vclasco (Velasco Hnos. ) tuvieron imprenta de
1950 a 1952 · Samuel Suárez de 1954 a 1957, dónde fue publicado el per1ódico
ATA· Arturo Monroy Robles quien trabajó de 1960 a 1962, públicó El Paladín. San Felipe del Progreso tuvo imprenta hasta 192'5, a cargo de Margarito
Esquivel, y Acarnbay hasta 1947, imprenta en que publicó Agustí.n Sánchez el
periódico La Unión.
D Polotitlan, Aculco Jilotepec, Timilpan an Bartolo Morelos, Jocotitlan,
lxtlahuaca y Jiquipilco no se tiene noticia de que hayan tenido imprenta.

869

�•
Concluyen estos apW1tamientos con Jas imprentas establecidas en las provincias internas de Oriente, que estudja don Vito AJessio Robles, quien con toda
acuciosidad se refirió a Texas, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Por 1813 aparecen barruntos de imprenta en Texas, con los preparativos
para publicar La Gaceta de Texas, que debió ser editada con fecha 25 de mayo
del referido año~ lo que no aconteció, porque las formas para tirar fueron
trasladadas a Natchitoches; en ~onsecuencia, la primera imprenta texana es
de 1817, que publicó en Río Bravo del orte el Boletín de la División Auxiliar de la República Mexicana con documentos de don Franciscp Javier Mina.
Esta imprenta la podríamos considerar volante, pues anduvo en territorio
de San Luis Potosí y Tamaulipas; seguramente este mismo taJJer es el que
emigró a Nuevo León y cuya historia aparece con multitud de anécdotas de
que no es ajeno Fray Sel'Vando Teresa de Mier, imprenta que después anduvo
también en el territorio del hoy estado de Coahuila; así la Proclama del brigadier Joaquín de Arredondo aparece impresa en Monterrey en marzo de 1821;
una Proclama de Iturbide en 1823; la Constitucióri Política del estado libre
de Coahuila y Tejas en 1829 y en Leona Vicario-, nombre transitorio de Saltillo, en 1830, ya en la imprenta del Supremo Gobierno a cargo de don Antonio
González Dávila.
Ciudad Victoria, de Tamaulipas1 tuvo imprenta en 1831 y su impresor,
Juan Antonio Aguirre; y Santa Ana, del mismo estado, en 1839.
La trayectoria de la imprenta, a que no fu eron ajenos don Francisco Javier
Mina y el impresor bostoniano Samuel o José Manuel Bangs, primer impresor
de esta región tiene sus andanzas aproximadamente hasta 1830; después de
esa fecha continúan los talleres de diferentes categorías en las ciudades principales de los ahora estados que formaron las provincias internas de Oriente,
como se ha hecho referencia a Ciudad Victoria y Santa Ana, ambas de Tamaulipas.
Concluyen estos apuntamientos acerca de la imprenta tipográfica en México reconociendo que sólo son esquema~ síntesis1 de ese extraordinario vehículo, el más idóneo que ha tenido el mexicano para la dilusión de la cultura,
La imprenta.

LA SOCIOLOGIA DEL CONFLICTO
Y LOS PRIMEROS JESUITAS
PEDRO HERNÁNDEZ,

Ph. D.

Dept. de Socrologi'a
Loyola University
New OrJeans, La., U .S.A.

Introducción
aplica!' el pensamiento de Simmel al terreno de la
sociología religiosa. Don Martindale ha observado 1 con Ortega y Gasset,2
que los más finos y pertinentes análisis de G. Simmel fueron siempre aquellos
en los que este autor olvida su preocupación y sus presupuestos formalistas.
Es decir, aquellas páginas en las que el sociólogo alemán olvida su empeño por
aislar los contenidos para trabajar sobre formas vacías.
ESTE TRABAJO PRETENDE-

Muchas de esas páginas pueden verse en los estudios de Simmel sobre el
conflicto/ como lo demostró Lew:is A. Coser en u monografta * sobre las
funciones def conflicto social. t

* El intento de yuxtaponer las quince principales tesis de Simmel acerca del conflicto, a los datos de la investigación sociológica contemporánea, ha sido quizá la mejor
reevaluación de Simmel en la sociología actual. Coser ha demostrado que esas teorías
son ClCponente de una doctrina bien elaborada sobre el conflicto.•
MARTINDALE, DoN, The Nature and Type-s o/ Sociological Theory, Cambridge,
Mass., 1960, Houghton Mifflin Co., p. 236 y ss.
• Cfr. v.gr. ORTEGA y GASSET, JosÉ, El Hombre y la Gente, Madrid, 1957, Eclit.
Revista de Occidente ; cfr. también: RECASÉNs S. Luis, Sociolcgía, México, 1961, Edit.
Porrúa Hnos., esp. en el capítulo 2.
1

• Cfr. especialmente Soziologie, 3rd LEIPZtG: Dunker &amp; Humblet, J908, 1923.
' CosER, LEWIS A., The Functions o/ Social Con/lict, Tbe Free Press, Glencoe, 111.,

1956, pp. 38 y

• CosEa,

op.

SS.

cit., pp. 125 y ss.

871

�d

punto de partida tres tesis de Si.rnmel, se pretende aquí
Toman o como
.
. l' . 1 experiencia de algunos conanalizar desde el punto de vista socio ogico a .
Alacl, París y
'
•·
h ia mitad del siglo XVI en
a,
flictos, tal como los VI~eron ac_ d
lrededor de Ignacio de Loyola en los
Roma, dos grupos de Jovenes uro, os 1ª
. bros del u' ltimo grupo 6 serían
e
~, d Jesus· os m1em
orígenes de la ompama e. . · . , d tr de 1a Iglesia Católica (Orden
el fundamento de una nueva msbtuc1on en o d
1 . 'dad al servicio
. l
acterísticas e exc u ivi
Religiosa)' creada con espena es car
del Papa.1
, ..
llamada Autobiografía de San Ignacio de
Nuestro analis1s se basa en la , .
te s Las tesis básicas de Simmel
de sus cartas mas 1U1portan s.
1
Loyola y en a gunas
nft·ca·vos elementales considerados
fi
tres aspectos co 1
'
aquí propuestas se re eren a
de vista de la exterioridad al grupo original
preferentemente desde el pun~o
1
. . E tas tesis en el orden en que
. d
a traves de as cns1s. s
,
cuya muda persevera
d d' .. ,
la tres partes del trabajo.
,
alizan sirven de base y e IV1S1on a
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•
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.,
A Coser· D "A certain amount of d1scor ,
Tesis 1) : Según la verston de L. . . . anically lied-up with the very
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Coser). "Un cierto grado de dis~ord1a, d1v rg I ona con los más esenciales
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con el extenor son go u
.
.do el ru
social. "Esto es, algo que
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lifi
de RE~LISTA el conflicto que surge
Tesis 2) : Par&amp;e pertinente ca icar 'f'
del g·rupo o cuando se postergan
f
· t s demandas espec1 1cas
,
cuando se ru~tran c1er a
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ciertas cntaJas de los ~ p
.d
tal objeto, por otra parte, puede
b"eto que se ve o se dice frust.ra o... y
0 j
,
•
» 10
alcanzarse por vanos canunos.
.
F bro (Le Fevre) Alfonso de Bobadilla,
• Eran estos: Francisco de Xavier, Pedro ~ ' U
- después del célebre Voto
, s· ó Rodnguez n ano
.
Diego Laíncz, Allonso Salmeron Y ,m ~lla h ~taurada de Montmartrc, no leJos
- a Iglesia o Cap, , oy
·
p casio
(hecho en una pequen
.
Claudio Jayo Juan Codun Y as
1
de la moderna Basílica) ' se urueron a grupo
,

d 'ó de la Compañía de Jesús 'Y la España JmpeLa fun ac1 n
1940
37-61 Cfr. también: "B11.00RtCK,
. l d J . 1 XVI en Rat&amp;n y Fe, Vol. 121
, pp.
.
na e Slg O • •' ¡ lh Yesuits New York·, 1940·
. .
JAMES, The Ongin o
e J'
,
(Ed Manual) -Transcn_pción, 1nObras
Completas,
.
Editad
L ovoLA,
• SAN lo ACCO DE
J
la Autobiografía anotada y
a
traducciones y otas de J. Iparraguirre, S. ., con
,
por C. Dalmases, S. J., BAC, Madrid, 1952.
o CosER, 0 p. cit., p. 38 Y ss.
,. Jbid., p . 53.

1Iroet.
, Cfr.

LETURlA, PEDRO,

Tesis 3): Por último, en relación con los Uamados "Grupbs Exteriores", o
"Ajenos", (Out-side Groups-), el conflicto tiende a definir mejo!' la estructura
interna del propio grupo, (grupo originalmente considerado o "In~Group"):
Simmel observó que "los grupos no se muestran tolerantes, ( con ninguna
disención interna) en ningún tipo de guer-r a." 11
Una palabra sobre el método aquí seguido. La circunstancia de poseer hoy
relatos detallados -formales e infonnaJes-, acerca de los primeros años de
la Compañía de Jesús, 12 y, sobre todo, el tomar como base de análi is los
recuerdos autobiográficos y la correspondencia personal de Ignacio de Loyola,
nos permite obtener algo que difícilmente llega a darse en el análisis tipológico
usado por la ociologia. Las fuentes que tenemos son precisamente la imagen
de un tipo, en el sentido definido por M. Weber; con lo cual el peligro de
influencia subjetiva y de personales interpretaciones en la elaboración del tipo
rociológico, (frecuente en la tipología), queda reducida al mínimo. Tipo se
entiende aquí básicamente como la imageµ de una estructura ideal del grupo. 1 3
En la mente de un jefe, como Jo han sido algunos de los Fundadores de
Ordenes o Familias Religiosas dentro de la Iglesia (caso análogo al de los
grandes jefes de aJgunas confesiones cristianas), así como en las diversas etapas
del proceso que va a llevar a este jefe a la institución del grupo -esto es, al
reconocimiento oficial de su autoridad- , hay elementos inequívocps de visión
y de plan. Este plan se acomoda después, con diferentes modalidades, a las
circunstancias del ambiente social y a la pr ión de otros grupos, sin ser, en el
fondo, una fun ión o consecuencia de las circunstancias del medio social ni
de otros grupos.14
Entre otras cosas, este estudio pone de relieve algunos factores decisivos de
conflicto que pertenece~ al orden de catego1·ías cristianas no siempre estrictamente racionales. Estos factores dan un matiz especial al conflicto cuando se
analiza en el terreno de la Sociología religiosa. De hecho veremos cómo el
conflicto realista puede caracterizarse cristianamente también por la unicidad
o exclu ividad de algún medio de solución y no por la multiplicidad, como lo
afirmó Simmel.
EL

CONFLICTO, FACTOR DE UNIDAD INTERNA

En la Autobiografía de Ignacio de Loyola tenemos un caso ejemplar -¡ en
apud. COSER, op. cit., p. 95.
Véase especialmente la Introducción de l. lparraguirre a la citada Edición de las
Obras de San Ignacio, así como la Introducción a la Autobiografía, (p. 63 y ss)_
u Cfr. MARTlNDALE, op. ait,J pp. 381-383.
" Cfr. CHEsTo AY, PAUL DE, Die Satzu11gen des Jesuitenordens, Koln, 1940.
Il Sn{MEL,
11

873

872

�su brevedad y laconismo!-, de una expres1on de amistad que ejemplifica
típicamente esta primera. calidad social del conflicto.15

Poco después de la llegada de Ignacio a Alcalá de Henares, muy probablemente en marzo de 1526,16 en sus tardíos comienzos de Gramática, sabemos
que se le reunieron los tres primeros compañeros que andaban con él en Barcelona ( donde Ignacio comenzó a estudiar, después de su "conversión") . Eran
estos compañeros Arteaga, Calixto de Sa y Lope de Cáceres.17 A ellos se agrega aquí un joven francés, Juan Reynalde.18
La actividad espiritual del nuevo estudiante, maduro y enigmático quizá
para muchas personas, despierta curio idad favor y luego decidido partidarismo en la ciudad y en la Universidad que Ignacio y sus compañeros frecuentaban. Muchas personas de calidad, especialment mujeres, buscaron
entonces en Ignacio el consejero y director de sus idas.19
La persecución y el conflicto abierto no se hizo per.w y es por demás
fácilmente comprehensible en el ambiente general de efervescencia doctrinal
que dominaba entonces Europa y en particular en e] ambiente español de
aquel entonces, exacerbado ya de antes en su celo inquisitorial por la cuestión
judía y ahora contemporáneamente agitado por el iluminismo del momento. 20
Jerórumo adal, uno de los hombres que mejor conocieron a S. Ignacio,
no deja a dudas sobre la agudeza del conflicto planteado contra él en Alcalá· 21.
éste se transformó senciUamente en persecución. Se perseguía a Ignacio y a
los miembros de su grupo por hablar en público y explicar cosas de la religión cristiana sin haber estudiado Teología. 22

Así las cosas, y estando Ignacio en la cárcel,
"En aquel tiempo Calixto estaba en Segovia, y sabiendo de su prisión,
,.. Recuérdese que lo específico del TIPO, como instrumento de trabajo en metodología
social, es la selección de instancias que puedw aparecer en la realidad. Cfr. MARTlNDALE,
op. cit., p. 382, comentando a M. Weber; y fr. también el eswdio del mismo Martindale, S ociological Theory and the Ideal Type,' ap. Gros.s, Llewellyn (ed.), Symposium in
Sociological Theory, Evanston, Ill. Row, Peterson, 1959, pp. 57-91.
" Cfr. Autobiografía de San Ignacio, op. cit., p. 65-66, ota 8.
11 !bid., p. 67, Nota 15.
11 {bid., párrafo 58, al fin.
"' Cfr. Autobiografía, párrafo 60, Notas 21 y 24. Cfr. para más detalles la gran
Edición de los Escritos de San Ignacio, Monumenfa [gnatíana, Scripta X, pp. 608-620.
"" Cfr. The Autobiography of St. lgnatiu.s"' Edited by F.X O'Connor, S.J., New York,
Benz.inger Bros., 1900; Cfr. también BROJ&gt;RtcK, op. cit., y algunos estudios sobre el
Iluminismo Español ; y BALLESTEROS, A., Historia de España, vol. IV, 2a. Parte.
11. Autobiografía, op. cit., p. 67, Nota 17.
u /bid., párrafo 58.

(de Ignacio), se vino luego, aunque recién convalescido de una grande
enfermedad, y se metió con él en la cárcel. Mas él, ( Ignacio habla en su
Autobiografía siempre en tercera persona), le dij'o que sería mejor irse
a presentar al Vicario 23 (del obispo), el cual le hizo buen tratamiento,
y le dijo que le mandaría ir a la cárcel porque era menester que estuviese
en ella, etc." u
No cabe duda que las muestras de solidaridad para el amigo en desgracia

han sido siempre consideradas como una alta e&gt;..-presión de amistad. Lo que parece más interesante, desde el punto de vista :,pciológico es ]a intuición y
espontaneidad con que se percibe la naturaleza unificadora del conflicto así
.
'
por parte de Calixto que viene de Segovia sólo con el fin de unirse a Ignacio
en la cárcel como µor parte de un actor ajeno al grupo y oficial.mente patrocinador o personificador del conflicto, el Vicario Figueroa, a quien Ignacio
hace alusión en sus recuerdos.

A pesar de Ja nobleza de Calixto y de la conducta de los otros tres compañeros, no fue este primer grup'o el que llenó las aspiraciones de Ignacio. Partido cada uno de ellos a di ·ersos puntos, después de u juicio en Alcalá ( como
lo recuerda también la Autobiografía), Ignacio decidió abandonar España
después de algunos meses de estudios y contradicciones en Salamanca: Su
formación literaria y clerical. (Filosofía y Teología) se completatía en la
Soroonne, en París que era entonces considerada como el centro intelectual
de Europa.
Es digno de notarse t.unbién cómo el conflicto tiene sus funciones positivas
propias en la génesis o ereación del gmpo y no solamente en el caso del grupo
ya constituido. Este hecho a mi juicio trasciende la tes.is puramente sociológica de Simmel, y parece entrar como algo nuevo y exclusivo en la ociología
religiosa del Cristianismo. o porque los líderes perseguidos dejen de encontrar siempre o casi siempre seguidores y admiradores de su desgracia, sino por
el carácter de fervor y de inexplicable persistencia en los nuevos grupos, hay
aquí en el conflicto un nuevo aspecto de importancia teórica innegable.
Lo nuevo y peculiar del cristianismo resulta ahora un fenómeno muchas veces repetido: desde la confirmación de unidad 25 entre aquellos que habían
seguido de cerca a Jesús de Nazareth, hasta los recientes testimonios de nueva
21 JUAN RooRÍouEz DEFIGUEROA, Vicario General en Alcalá, (o sea el Primer Funcionario Eclesiástico y Representante Personal del Arzobispo), del arzobispo de Toledo (a
cuya jurisdicci6n eclesiástica pertenecía entonces Alcalá y su Universidad). Cfr. A. BALLESTEROS op. cit., vol. IV, 2a. Parte, p. 15.
.. Autobiografía, op. cit., párrafo 61.
11 Cfr. A. Ap. ; Capítulo l.

�solidaridad de grupos clandestinos, surgen alrededor de figuras perseguidas y
aisladas como el Cardenal Mindzenti. 28 ( o como los jefe de nuevas comunidades religiosas a la hippie" Jesus freaks), nuevas e&gt;.-presiones de unificación
a través de conflictos iniciales en los orígenes del upo.
Sea lo que fuere de eso, volviendo al caso de Loyola encontramos que desde
antes de su llegada a París su personalidad había ido ·a sospechosa y era
discutida entre la pobJación universitaria. 27
Entre 1528 y 1534, mientras Ignacio cursaba Artes (Filosofía y Humanidades) y Teología se reúnen a su derredor eis jóvenes; otros tres se agregan
en 1535. Todo ellos participan del plan de Ignacio: comenzar un nuevo
género de vida sacerdotal. Este ideal unifkador cristaliza por entonces en lo
que los Historiadores registran como el "Voto d Montmartre",28 que comprendía la olemne promesa que el mismo Ignacio recuerda con estas palabras:
"Ya por este tiempo habían decidido todos lo que te11ían que hacer,
esto es: ir a Venecia y a Jerusalén, y gastar su vida en prove cho de las
almas· y si 110 consiguiesen permiso para quedarse en Jerusalén, volver
a Roma y presentarse al Vicario de Cristo, para que los emplease en lo
que juzgase ser de más gloria de Dios y utilidad de las almas." 29

Sabemos que no habiendo conseguido embarcaeión para Jeru alén Ignacio
y sus compañeros se dirigieron a Roma. Dos importantes conflictos marcan
el primer año de su estancia en la Ciudad Eterna.
Ignacio narró estos conflictos de la siguiente manera:
"Comenzaron después las persecuciones, y comenzó Miguel* a molestar so y hablar mal del peregrino, el cual le hizo llamar en presencia del
Gobernador, ( de la ciudad de Roma que era entonces el Obispo Benedetto Conversini),31 mostrando antes a éste una carta de Miguel en la
que alababa mucho al peregrino (Nombre con que lg11acio se designa

*

MloUEL DE LANDÍVAR,

clérigo español de alguna iníluencia ante el Embajador de

Carlos V en la corte del Papa. (Ver ota 30).
.. Véase, por ejemplo, ONU , Informe sobre Hungría, ONU, New York, 1957.
"' Véase por ejemplo el párrafo 81 de la Autobiografía, op. cit., p. 85.
'" Pronunciado el 15 de agosto de 1534, (Autobiografía, op. cit. p. 90. Nota 26).

"" Cfr. Autobiografía, párrafo 85.
• A juicio de C. de Dahna!es, se trata de Miguel de Laodívar, llamado corrientemente Navarro, que llevó muy a mal la conversión de Francisco de Xavier y su amistad
con Ignacio de Loyoia. Cfr. Autobiografía, op. cit., p. 106, ola. 5.

_.. lbid., p. 107,

876

a sí mismo en la Aut-obiografía). El Gobernador examinó a Miguel· la
conclusión fue expulsarlo de Roma." a2
'
Y luego continúa el mismo Ignacio:

~'Después empezaron a perseguir Mudarra y,33 diciendo que el peregrino ,: los eompañeros eran fugitivos de España, de París y de Venecia.
Al fin, en presencia del Gobernador y del que entonces era Lef!ado de
Roma, (el Card. Vicente Cara/a lo era en 1538) ** los dos co:ifesaron
qu~ no tenían nada malo que decir contra ellos ni en las costumbres ni
en la doctrina. El Legado mandó que se impusiese silencio en toda aquella causa, peto el peregrino no lo aceptó, diciendo que quería la sentencia final. No gustó esto al Legado ni al Gobernador, ni siquiera a
aquellos que_ favorecían antes al peregrino; pero al fin, después de algunos meses, vino el Papa a Roma. El peregrino fue a Frascati para hablar
con _él y le repr':5entó algunas razones, y el Papa se hizo cargo y mandó
se diese sentencia, la cual se dio a su f avor,3 • etc." ( Cfr. Autobiografía
Párrafo 98) .

,Por testimonio dél mism~ Ignacio no consta de la importancia y agudeza,
as, como de la trascendencra -de ambos conflictos. 35 Por lo que hace al valor

que e_llos pudieron. tener- para robustecer la .íntima unidad del grupo do
reflexiones parecen apropiadas.
. L~ ~rimera es que Ignacio animó claramente y seg{m parece de modo cansmatico a sus compañeros aun antes de conocer exactamente la naturaJeza
de tales conflictos, cuando sólo terna un presentimiento de su gravedad : 36 e
trataba de sopértar dificultades muy serias en Roma, allí precisamente donde
el grupo entero había puesto sus ideales de servicio especial al Papa.

** Nota del Editor.
n Autobiografía, op. cit., párrafo 98.
u Cfr. !bid. p. 107, ota 7 (Dalroases, Ed.) "Dos españoles y otro paisano de ellos
l'edro de Castilla, fueron los principales fautores de una verdadera persecución qu;
se levantó en Roma, el año 1538, contra San Ignacio y sus compañeros. Dio ocasión
a ella la predicación de un fraile agustino piamont~ llamado Agustín Mainardi. en_ la
c~ encontraron aquellos (los primeros jesuitas), algunos errores y empezaron a com•
batirlos. Aquel grupo de españoles favoreció al predicador, y lo hizo suscitando una
campaña contra Ignacio y los compañeros, etc."
". óte.se que la decisión y firmeza de Ignacio en exigir sentencia formal le a&lt;;arreó
e~oJo hasta de algunos amigos y favorecedores de la incipiente Compañía de Jesús. El
rmsmo Ignacio lo recuerda en la Autobiografía, párrafo 98.
111 lbid.; cfr. la carta más abajo citada, al Rey Juan III de Portugal
'" Cfr. Autobiografía ofl. cit. párrafo 97.

ota. 6.

877

�La segunda reflexión es que el resultado de los conflictos, además de ser
favorable a Ignacio y a sus compañeros, precede inmediatamente las deliberaciones de todos ellos acerca de la "institucionalización' de su grupo: una onganización estable de sacerdotes al servicio directo y especial del Papa, qui~n,
por otra parte, ya empezaba a valerse de
jóvenes que se~,an a l~ac10.
Sabemos bien que dichas deliberaciones culminaron en la dec1S1on de adbptal'
la estructura de una Orden Religiosa, asemeja-da en muchos detalles, a las
llamadas Ordenes Mendicantes ( de las cuales, empero, difería también en
muchós detalles que por entonces se consideraban innovaciones arriesgadas) ,
y bajo la autoridad de Ignacio mismo designado por elección mayoritaria co-

l°':

mo JJfÍnler Superior de la Orden.37

EL

NUEVO ASPECTO DEL CONFLICTO

Acerca del carácter realista de los conflictos arriba expue tos no queda mucho que añadir, puesto que la tipología indica claramente
naturale~ d~l
conflicto en los tres casos: hay 1.m objetivo frustrado y eXJste la conc1enaa
colectiva no en sentido substantivo, sino en el sentido de la conciencia
que cad; uno de los miembros del grupo tiene de la dificultad o contradicción
que el grupo entero experimenta.
Sin embargo, queda una cosa muy importante por aclarar: se ~ta de un~
nota común a estos- tres conflictos. El jefe o líder del grupo Ignacro, no ve ru
acepta en ninguno de los tres casos expuestos -intensamente vividos por
(según se verá por algunos párrafos de sus cartas, más adelante)-, otra posibilidad de solución del conflicto que la sentencia judicial fbrmal en favor de
su grupo,aa esto es la aniquilación del factor diametralmente conflictiv~.
Esto parece aportar un elemento nuevo a la clas~ca:ión ~~ conflicto, ~l
menos cuando éste se analiza en el terreno de la Soc1ologia rehg1osa. Es decir,
que podemos observar un conflicto realista, (siguiendo la terminol~~a de Simmel ), cuyo origen está en un objetivo frustrado, y cuya caractenstlca parece
ser (siguiendo las líneas de un análisis p~ame.n ~ natural, fuera ~e. la esfera
de lo religioso), el poderse resolver por vanos caminos, o por la múltt~le al~rnativa de elección de varios medios capaces todos ellos de dar sattsfacc1on
0 plenitud y aun complementar ese objetivo que el grupo consideraba frus-

!ª

é!,

trado.
Así, en el caso concreto de Alcalá, podemos legítimamente pensar, como al" Cfr. BRODJUCK, op. cit., capítulos 2-4.
,. dfr. Monumenta fgnatiana, Epistulae, 1, pp. 296-297. La sigla ~eta: MHSF
(Monumenta Historica Societatis Jesu ), Monum~nta lgnatia_na. S11. Ignatu de Loyola,
Socjetatis Jesu Fundatom Espistoiae et Instructiones, Madrid, !903-1911, 12 Vols.

878

gunos de los enemigos de Ignacio pensaban, que el solo hecho de atestigual'
buena vida y costumbres en LoyoJa y su grupo, o el solo hecho de apaciguar
la persecución, (Ignacio lo recuerda a propósito de la última de las persecuciones citadas en Roma), :lil etc., era ya una solución del conflicto por demás
favorable al grupo inicial.
A pesar de todo, Ignacio, jefe indiscutible del grupo, no cede un ápice en
la resolución de obtener sentencia judicial formal orno único camino de salida. Con esto parece objetivarse algo nuevo en la sociología del confli to.
Esto es, que puede haber en el terreno de lo religioso ciertos factores decisivos
que trascienden la lógica y la racionalidad del conflicto y de la respuesta al
conflicto. Si estos factores son o no indispensables para la unidad interna del
grupo, o lo son para el futuro trabajo y conservación institucional del grupo
religioso, es algo que no podemos sacar en claro sólo por los testimonios aquí
presentados. Tal cosa sin embargo parece ciel'ta en el caso de Loyola, si se
analizan _otros documentos.4° Lo único que aquí podemos decir es que el líder
carismático sí tiene y manifiesta tener -conciencia de la necesidad ( en función
del grupo y de su unidad) , de obtener el bien f mstrado por un únloo y determinado camino. 41
DEFINICIÓN Y ESTRUCTURA DEL GRUPO

Como tantos hombres de la España del siglo XVI que las Crónicas definieron como "Grandes para facellas y cortos para contallas", Ignacio de Loyola
era parco en palabras. Más parco quizá para traducir los sentimientos personales tanto propios como de los hombres que lo rodearon. . . o sin razón se
ha dicho alguna vez en la psicología de la personalidad, que los grandes jefes
y líderes son siempre aquel1os que saben respetar y aquilatar la personalidad
de los infer~res.
A fin de conocer algunas de las modalidades del pensamiento de Ignacio
sobre la importancia del conflicto en la afirmación o consolidación de las estructuras internas del grupo, hay que recurrir a algunas de sus cartas.
Tres o cuatro muestras parecen suficientes, entre Ja pródiga correspondencia
de Ignacio hasta ahora cooocida.
El 15 de marzo de 1545, precisamente cuando Ignacio termina un período
de deliberaciones y decisiones personales concernientes a la redacción de las
• Cfr. Supra, ota 36.
* Además de los aquí citados, cfr. v. gr., Constitutiones -S.f., Pars VIII ( en las Obras
Completas aquí citada~, pp. 540 ss.).
' 1 Cfr. Carta de San Ignacio a Beltrán de Loyola, Roma, Sept. 1539; Epist. 1, 14815L {en esta cdic. citada, pp. 671 ss.) .

879

�Constituciones de la Compañía de Jes{1 , que por entonces trahajaba/ 2 una
carta de su puño }' Jetra aJ Rey Juan III de Portugal, refiere ubstancialmente
todos los prmcipales conflicto por lo que pasaron Ignacio y sus compañeros. st3
El objeto de esta carta, como anota su Editor, J. Iparraguirre H e 'informar
directamente al monarca portugués de lo que ha habido de verdad en todas
la.-; pe cucione le antadas ontra él (Ignacio) no sea que llegando a Portugal la realidad d figurada, no pueda Juan 111 tener juicio exacto de los
suceso " Es bien sabido el empeño que tal sob rano tuvo por ayudar a los jeuitas desd I principios de u Orden.
Después de los saludos y respeto preliminares Ignacio escnbe:

"Volviendo de Jerusalhz,4 5 en ,Alcalá de Henares, después que mis
Superiores hici.eron tres l•eces proceso cbntra mí. fui preso y puesto en
cárcere por cuarenta y dos&lt; días. En a/amanea, haciendo otro, fui puesto
110 sólo en cárcere, mM en cadenas, donde estuve veinte y dos días.
En París, donde después fui siguie11do el estudio hicieron otro. Y en
todos estos cinco procesos y dos prision s por gracia de Dios nunca quise
tomar ni tomé otro solicitador ni procurador, ni abogado (sino a Dios),
en quien toda mi csperanz&lt;1- presente y por venir, mediante su divina
gracia ,, favor, lrngo puesta. Después del proceso de París, donde a siete
años en la misma universidad hiciero11 otro; en Venecia otro; en Roma
el último contra toda la Compañía. En esto.r tres fJostreros por ser ro
ajllntado con los que son de la Compañía, má.r d V.A./ 8 que nuestra,
porque no se siguiese ofensa a Dios N.S. en difamar a todos los della,
procuramos que la justicia tuviese lugar," (Carta 26 en el .Epistolario de
la Edición de . Ipa
ierre o.e. p. 705).
Como antes lo dijimos al hablar &lt;le la ali dad (realista) del conflicto aquí
y n otras cartas de I acio podemos ver
mismo· aparece un lemento nuevo en I terreno so ·ológico: un fa tor que implica nuevas dimensiones no
sólo en la calidad del confücto ino n su relación a las tructuras del grupo.
ea que consideremos esas estructuras com al
funcional -como origen y
consecuencia de proc os de mteracción humana- o sea que las consid remos
.. Las famosas páginas del Diario Espiritual de San Ignacio (s de Feh. 1544-27 de
Feb. 1545 ), que contienen las Deliberaciones sobre puntos de la Pobreza en la Compañía, han sido siempre consideradas como algo particularmente importante.
"' Obras completas, op. cit., Carta o. 25, pp. 700-702.
.. lbid., pp. 700-701.
" Ant de empezar sus estudio de Gramática en Barcelon~ hacia 1524.
.. Fórmula cortés de indicar lo mucho que la Compañí debe al Rey.

880

solamente como algo tático, parece fuera de disputa que la autoridad es
parte central y decisiva en la estru ura de wi grupo consciente de ser tal,
(por no decir nada del caso obvio d las turbas iempre a merced del demagogo más oportuno) .
De ahí que todo lo que pu da afüu17.ar la posicióu del Jefe -o la solidez
de la autoridad que él representa y encama-, redunde en la solidificación
o mejoramiento de estmcturas, notablement en la unidad interna del grupo.
in mbargo, aquí el elemento religio o cristiano con carácter d rev lado
y suprarracional (sen illamente por tratan.e de la vida social en una instituión de carácter suprarracional, la Iglesia de Jesucristo) impone nuevas conideraciones. Lo importante de todas Uas e que reflejan ondiciones y factores que siendo suprahumanos y con pretensione. de origen supranatural,
se manili tan y operan obviamente en cuadro y situacione, plenamente humanas.
En ef to, no es ni la seguridad ni la confirmada posición del J fe el motivo
último ni el factor decisivo por el cual el conflicto resulta unificador: e la
honra de Dios (tal como la entiende al Jefe y todos los mi mbros del grupo),
la que debe salir la primera beneficiada del conflicto al ser é
judicial y
fonnalm nte resuelto.

Este último fa tor a que nos ref rim ha ver a Ignacio la onveniencia
de desear el conflicto y desear que todo con[licto y todas las conb·adicciones
fueran mayores de lo que habían sido antes. 41
CoNcLus1ó

Es posible afirmar que en la Sociología religiosa encontramo datos nuevos
que afectan íntimament la naturaleza del onfli to: especialmente n lo que
se refiere a la diversidad de medios y a la autoridad.
En cuanto a diversidad de medios ( o funciones), el conflicto parece tener
nuevos aspecto de valor positivo respecto de la unificación del grupo. Por lo
que mira a la autoridad, especialmente la que emana. del lider carismático
(M. Weber) parece que el onflicto modifica y aun elimina muchas formas
de resolución en favor de alternativas radicales que hacen más eficaz el poder
autoritativo sin pretender directamente engrandecer la personalidad del líder.
ería materia de investigación ulterior explorar i esta modificaciones del
onflicto se verifican en otra esfera de ac ión social fuera del t rreno d la
ociología religiosa, esp cialmente en el de la poUtica )' en el de las llamada
'organizacione ociales" o cuerpos intermedi s en una sociedad nacional.
., Carta

o. 25, op. cit., p. 702 .

881
H56

�UN GRAN "BARCO A LA DERIVA: CARECEMOS DE IDEOLOG1A
Por

ANGELES MENDIETA Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

Sumario: Introducción. a) Cincuenta años de reconstrucción nacional. b) Algunos antecedentes: Libertad para pensar u obligación de la esclavitud, Libertad para ser:
puesta en marcha del país, Utopía y conciencia mágica. c} ~up~ci6n ~acio~:
la unificación. d ) Carencia de ideología. e) No puede haber umhcac16n nac1onal sm

ideología. f) La educación tiene la respuesta.

INTRODUCCIÓN

m:

DuRANTE EL VERANO de 1972, a pesar de la calma nacional, se acentuó e~
de manera inexplicable, la sensación de percibir cambios _radicales en m1 prus
junto con el desasosiego de carecer de a ideros, tal como SI el pueblo empezara
a caminar a la deriva.
Ignoro si este presentimiento sea emotivo. y co~o tal, .digno de misel'icor~
se
apoye en la, presencia acumulada de signos mdesc1frables que la sens1b10
lidad percibe de alguna manera.
Acaeció como el sobresalto que sufrimos al escuchar 1a caída de algunas
piedras del edificio cuyo deterioro pare.:ía im~sible ·_ así observamos en el
panorama nacional fuerzas de conservac10n y resIStencia frente a otras _Poderosas -energética social según el maestro Antonio Caso- que anuncian el
desplome o por lo menos una destrucción en cadena.
Con un patemalismo asai, inconsciente, o con tímida oposición para no comprometemos, acaso también fieramente ortodoxos, los adultos de la "generación intermedia' habíamos aceptado el ataque de la juventud a nuestro

Las cosas empe-La.ron a tomar mal cariz cuando esa violencia comenzó a
CJ..1:enderse, causó muertes, pérdidas económicas y situaciones diversas de conflicto, hasta preocupar seriamente hasta. a los menos perspicaces.
La posibilidad de destruir un mundo - bueno porque es el nuestro y amado
porque en él vivimo~ ha perturbado mucha conciencias; de mí sé decir
que he resuelto tomar los hilos. gruesos para saber a qué atenerme.
Ingrata y difícil es la tarea: me niego a revisar documentos como valor de
prueba con tal de obtener una vivienda inmediata; tampoco arriesgo juicios
de valor para apoyar a ultranza, ciertas ideas, lo cual invalida la reflexión sin
prejuicios y, por esta vez, suprimo Jas citas bibliográficas -salvo algunas necesarias-- pues aunque soy consciente de heredar una cultura, me interesa
ahora expresar mi propia opinión.
Emprendo, pues, algo que conlleva la certeza de aber que llegará a una
opinión parcial, aunque la justifico con mi antiguo ejercicio habitual de observación diaria.
¿Cuál es el planteamiento a seguir?
o puedo desprenderme de mi formación académica y mentiría al decir
que no trabajo sobre una estructura básica que me da apartado de análisi ·
in embru-go, con el buen tiro de la investigación científica que busca descubrir sin prejuzgar, método aplicable ahora a la rama de humanidades trataré
de descubrir algo, sin hipótesis alguna.
¿ Cuál es la característica más señalada en nuestro país en los últimos año ?
La respuesta es definiti a: cincuenta años de reconstrucción nacio11al.
¿ Cuáles son los Iími tes de ese período de tiempo?

Concretamente desde 1922, con la presencia de una revolución ideológica
fruto selecto de la revolución de 1910 la cual precisamente concluye o aparentemente está en crisis, en 1972.
E te es un bre e informe de los pasos de una indagación.

a ) ÜJ

C UENTA AÑOS DE RECON TRUCCIÓ

ACIONAL

(1922-1972)
En términos radicales, solamente ~ le el Hombre y la aturaleza. Detrás
del priniero está la hi toria de lo que ha hecho, así como el testimonio de su
paso por el tiempo (existencia y herencia de los pueblos) ; más aUá de la
atu.raleza intuimo la pre encia de W1a fuerza poderosa y creadora -para
mí e idente- o, de una simple casualidad.
En otras palabras "yo soy yo y mi iocunstancia" ( Ortega y Gasset). La

mundo fabricado.

883

882

�historia de la lmmauidad e la toma de conciencia frente a
nes extremas.

tas dos relacio-

¿ Cuál es la realidad actual e inmediata d la 'cir unstanria nacional"?

Le. pr eucia de una tran formación pue ta eu marcha por una generación
intermedia que heredó las ideas del movimiento revolucionario de prin ipios
d 1 siglo y que ha trabajado poi' esos ideal s -tanto de una manera honesta
como deshonesta- la cual se enfrenta a otra generación de jóvenes apremiantes orgullosos de su ju entud (juventud porque sí, sin más) jndudablemente mejor preparada, que vive n tensión debido a las presiones psíquicas
de los acontecimientos mundiales cada vez más cerca de ellos por el mejoramiento de las vías de comunicación.
Consecuencia inmediata ha sido una franca toma de posición de uno, frente
a un tímido rechazo de otros, pero la actitud más perjudicial es la de aquello
que bajo un remordimiento oscuro han permitido y auspiciado la revuelta
ju\· nil {si yo robo, o engaño o miento, tengo que permitir que tú lo hagas)
cuya mo ilidad se desplaza en diversos terrenos, no siempre a eptables, alguno
ciertamente justicieros, pero ante las cuales la generación intennedia tiene dos
dudas explicables: el miedo a la incapacidad de los jóvenes para construir otro
mundo nuevo pues solamente ban dado pruebas de oposición de destrucción
y además, el temor de que intereses más poderosos aprovechen en su favor
las ideas liberadoras que la juventud defiende.
Si esta e la situación actual ¿ cuál puede ser el principio de la etapa de reconstrucción nacional?
En nuestra historia nacional, la muerte de Venustiano Cai:ranza en Tlaxcalantongo el 21 de mayo de 1920, un poco de pués de la promulgación de la
Constitución de 1917, es definitiva. 'Hechas las ele dones durante el gobierno
provisional de Adolfo de la Huerta fue de ignado Presidente de la República
1 aro Obregón. Después de diez años de guerra in cuartel, se iba a hacer
el primer ensayo de reconstrucción nacional (Quirarte: Visión panorámica
de la Historia de México). Ese cuatrienio alcanzó tan gran importancia que el
decir de Mauricio Magdalena dio marca al Continente en lo social, en lomoraJ y en lo estético. wica, en el instante de Justo Sierra, había sido la República. mensajera de una tan abrasada y conmovedo1,a revolución espiritual.
obran los datos y las cifras. Acruel minuto no ha ido igualado aún'.''
La recon trucción nacional pone en ircula ión -vaJga la &amp;ase- fuerzas
dominadas y fuerzas nuevas; entre las primeras está la participación de la
mexicanas en 1a vida na ional {fuerza de trabajo antes confinada)
entre
las segundas, el nacimiento de un grupo social muy peculiar que irrumpe violenta y agresivam nte alr dedor d la grand ciudades y lueg se uela en

los diversos memos· grupos qu forman fuerzas de choque son

onflictivos

Y demandan instrucción calificada moviéndose orno elementos de pi ·'
~
~
soc
Y su falta de arraigo le confiere una du tilidad propicia a todo· los
acomodamiento.
Esta. reconstrucción nacional fructifica no bajo la sombra sino a plena luz
de lo ideales de la R oluci6n, los uale comí nzan a r revisado críticamente en Ja etapa de los años cincuenta y llegan a crisi· defiru1iva en Jo
sesenta.
Esto sucede porque los ideal de la Revolución ya no son sufi ientes. Dio
parte de lo que debía de dar pero no puede pro] ngar su vigencia histórica
ante la avalancha de necesidades humanas que demandan también nuevas
soluciones.
Esta consideración me es particularmente dolorosa debido al conocimiento
que he tenido de los grandes pr cursores - bombr
muj res- y d la parte
más valiosa de ese movimiento que, como dice Arenas Guzmán, no debe er
conocido por sus falsarios y detractores.
Tam~ié~ a la realidad nacional allegan de tiempo en tiempo, los grandes
acon~cmuentos mundiales con una fuer7a quizá devastadora por el impa to
emoc1onal que provocan, como la Segunda Guerra Mundial, los campos de
concentración, las bombas atómicas, los milagros de la Medirina, el xterrninio
de pueblos y el hambre ele los niños.

Así, n~ es difícil explicarse el porqué nuestro país pai:ec a vece girándola
e~oquec1da que parece no saber bien a bien, qué es lo que le, espera, ni qu ~
qmere.

Quizá, en el más modesto de lo caso el mejoramiento material de la ma}'~ría de los grupos sociales ha sido por lo pronto el ali io a una vieja sih1a.
crón de sufrimiento que se conforma ya, no con la felicidad sino solamente
con un decoroso bienestai:- humano.
ALGUNO

A

TECEDENTES:

- libertad para pensar o
abolición de la esclavitud
- libert.ad para ser: puesta en
ma.11:ha
-utopía y conciencia mágica.
Digo )' me parece que no se logro abolir Ja esclavitud con los bandos de
Arozamena y de Hidalgo. Otras formas de sujeción perviven cien años des-

885

�pul$. Con el disfraz de personaje está presente hasta principio de siglo. Es Ja
fonna peculiar de la explotación de la tierra, y en Ull país eminentemente
rural como el nuestro, abar ó la mayor par-te del territorio. Yo sostengo que
fueron éstas Jas causas internas del movimiento SQcial (A Mendieta Ala.torre.
Las causas morales de la Revolución. INEHR) .

Pues bien a la verdadera abolició11, de facto, sobrevino una euforia por la
libertad tan regocijada que los dirigentes políticos han aceptado los abusos
cometidos a su sombra.
Porque, de muehas cosas podr-á acusarse a la Revolución, menos del cargo
de no respetar la vida del campesino, procurándole instrucción y buscando
una y otra vez -a costa de equivocaciones y desaciertos-- 1a manera de resarcirle algo de lo que le fue arrebatado.
A grandes rasgos, una n es1dad parece normar básicamente los empeños
de los gobiernos emanados de la Revolución· echw a andar e1 páts.
Esta puesta en marcha alcanza actitudes mesiánicas y se confiere a tm solo
hombre, en nuestros regímenes desgraciadamente presidencialistas, l:an ajenos
al juego limpio de la democracia.
A la actitud mesiánica •e añade la creencia del hombre providencial, el cual
al tomar los destinos nacionales acepta no solamente las fa ultades que le otorgan las leyes, sino el más grande poder que le confiere el pueblo.
Algunos ejemplos bastan: Calles, obsesionado por buscar el desarrollo, decide aplicar la Constitución a la letra -y no le perdonará jamás el pueblo
el sufrimiento de la persecución religiosa- pero es necesario reconocer su
tarea para crear bancos, instituir créditos agÁcolas y luchar contra viento y
marea. La ley parece ser la tabla. de la salvación, por eso en tiempo de Portes
Gil e "institucionaliza" el partido en el poder como el más curioso y extraño
de los contubernios, no entre gobierno y partido, ya que esa es mancuerna
común, sino entre un tercero más, el pueblo, que lo mantiene a sabiendas de
sus fallas o por no encontrar otro mejor. EJ Partido acional R evolucionario,
más tarde Partido de la. Revolución y luego Partido Revolucionario Institucional, pese a sus errores, toma a su cargo la. tarea de fijar la. doctrina revolucionaria como ideología y lograr fonnar también una incipiente conciencia
crítica, tarea que también cumple con estoicidad el partido de la opo ición
llamado Partido de Acción Nacional.
Pero ningún gobernante parece satisfecho y el presidente Cárdenas decide
ensayar otros camino para hacer más radi al la marcha.
Durante eJ tiempo en el cual se implanta la educación socialista y la llamada educación sexual, el país vive una época de arrebatado fervor. Prueba
de ello es la aportación popular más espontánea que ha habido, cuando se

886

solicita su cooperación para la -compra de las compañías extranjeras que explotaban el subsuelo para aprovechar el petróleo.
Desde luego no puede hacerse un juicio sobre el cardenismo, pero cabe
admitir uno de sus errores por el prejuicio formativo que dejó en las conciencias: la perversión de que todos los bienes pueden ser tomados sin retribución
alguna lo cual deformó la mentalidad popular: de a1ú al robo y al derecho
al robo, en un pueblo que conserva constitucionalmente formas de respeto a
la. propiedad privada, no había más que un p.aso.
Miles de personas asaltan el poder y al amparo de la Revolución que no
vivieron, amasan grandes fortunas· el pueblo obra en consecuencia: 'Institucionaliza' el cohecho, está presto a robar si tiene oportunidad y hace del
agravio a 1a autoridad, su conciencia inveterada de mofa.
A partir de 1946 nuevamente hay otro proceso de aceleración: el presidente
Miguel Alemán tiene la habilidad y el tacto político para mover capitales guardados, romper resistencias inveteradas y presenta a la opinión pública un
eficaz cuerpo de funcionarios. El movimiento es tan ambicioso que logra ser
impresionante, aunque muchos duplican las fortunas de sus antecesores.
Repito que esta idea de mover al país parece tin imperativo categórico
-¡ valga.!- de la conciencia dirigen re en turno. Todo es álido con tal de
mover a un pueblo apático, aferrado a sus costumbres y escéptico o indiferente
por carácter o por consecuencia de la reflexión.
Pero el deseo incontrolable de mostrar otra cara al mundo, una fisonomía
que destruya la imagen del indio adormecido o alcoholizado cubierto por una
cobija, impulsa al presidente López Mateos a luchar por obtenel' la sede de
unas Olimpiadas Nacionales, que cuestan muchos millones y graves dolores
de cabeza, la cual deja desguarnecida la econon1Ía nacional.
Pero el pueblo encantado responde frenéticamente -pan y circo- y se
satisfacen las preocupaciones de los intelectuales organizando al mistno tiempo
una olimpiada cultural.
Estas notas al azar muestran cómo el deseo de poner en marcha al país
parece ser tarea primordial de los gobiernos tevolucionarios y a fe mía que
lo han logrado a pesar de los errores. Los resultados están a la vista: cincuenta
años de reconstrucción nacional han modificado la fisonomía nacional.
Pero -siempre hay peros- el país se encuentra angustiosamente caminando
a toda mareha asi corriendo, de ahí que se diga que nuestra historia se
hace a saltos, llevando sobre las espaldas las crecientes demandas populares
sin lograr satisfacerlas jamás.
A ratos parece una máquina fatigada o atrapada en sus propias hélices;
pero sobre fabricar sus remedios aplazados y acude a las utopías o soluciones
imposibles tan a gusto de nuestra conciencia mágica.

887

�(Dentro de la línea de] Renacimiento bist6rico, las utopías plantearon la
solución de la convivencia ideal de los hombres. Tomás Moro y en cierto
modo también Platón en la antigüedad clásica, consideraron a la propiedad
privada colilo la raíz de todos los males. Más tarde Proudhon afinna~. que
la propiedad privada es un robo. Es m;oso advertir cómo el actual socialismo
humanista tiene sus fuentes en aquellas concepciones casi irrealizables cuyo
planteamiento peca de novelesco) .
La Revolución también creó sus mitos y las prohíbiciones alcanzaron l'~~o
de 'tabúes". El ejido, por ejemplo, fue impuesto en todos los lugares cuando
solamente podía funcionar en los grupos aborígenes que se rigen bajo la generosa relación de la conciencia colecti a· también se defiende la derno racia,
aunque debido al analfabetismo hay necesidad de convertirla en peligrosa 'democracia dirigida'' y ]a intención d ofrecer todo al pueblo, sin exigírle nada
a cambio ha llegado al extremo pernicioso de ofrecer educación superior a
quienes carecen de aptitudes, hecho reabnente. perturbador (Pedagogía .s_tt•
perior, Larroyo). Se tiene miedo, pánico, a optar por el pago de cuotas a qui6 nes tienen capacidad económica, aunque se exige donación de sangre en los
centros asistenciales&gt; lo cua1 es absurdo.
Los estudios más objeti os sobre la realidad social advier•t en esta tarea de
unificación: pues vivimos un momento en que se 'necesita canalizar la presióp
popular, unificando al país, para la continuidad y aeeleraci6n de s~ desarrollo y, dejar que hablen y se organicen las v~e.c; disidentes para ~l 3uego democrático y la solución pacífica de los conflictos". (Pablo Go,nzález Casanova : La democracia en México.)
CARENCIA DE IDEOLOGÍA

Existe la preocupación nacional de echar a andar al p,ili. ¿Con qué objeto?

Para unificar su desarro\10.
En cierto modo, los cincuenta años de reconstrucción nacional se desenvuelven casi deslumbradoramente bajo las instituciones nuevas que crea la Revolución, pero el desenvolvimi1mto ha llegado a la encrucijada, porque ~o pueden
seguirse resolviendo problemas con una visión de hace cincuenta anos. ¿Hay
respuesta O reacc~ón ante una situación de cambio? Indudable~~nte. Per?
debido a l¡¡. falta de unificación, las respuestas de los grupos tamb1en son d1vel'6aS y heterogéneas.
, .
Es conveniente adv.ertir estas reacciones en cuatro grupos caractensucos.
a) Los grupos aborígenes, en lento proceso de aculturaci~n, presentan_ su
resistencia habitual. La Revolución reivindica la cultura antigua Y adquiere
así su dimensi6n más propia. "Lo único que faltaba para integrar la unidad

888

a~ónica de una cultura nacional era principiar a realizar un programa íncipte?~e de art propio'' (Alberto T . Arai: Valoración de Las arte pl.ásticas en
M ex1co ) . Pero estos grupos parecen ajenos a ello. Su lealtad a las causas
po~u!ares, ya qu_e ~ ~cupado !ª.s avanzadas en las luchas populares, no ha
recibido a cambio nmgun benef1C10, de ahí la justificación de su resistencia.
Pero es un grupo dúctil que puede · er fácilmente manejado.
b) . Las mexicanos representan una I uerza nueva y una presencia novedosa.
Comien~ a participar con un entusiasmo generoso. Sus virtudes mejores,
no ~rec1samente. la alabada abnegaci6n que s6lo ha sido instrumento para
hu:1'111larlas, corruenza también a propiciar un cambio. u capacidad de trabaJo, s~ honradez, su inclinación por lo minucioso le permiten desempeñar
cada día nuevas tareas. on factores valio os de cambio.
c) ~~ Iglesia como institución presenta también una
formac1on_. La vuelta a la pureza evangélica, el "estar
que necesitan pan y justicia ha dado un nuevo rostro
me
. nw' por escand a lizar y ha acabado por convencer a
Jarse de la hojarasca seca.

fonna audaz de transde parte de" aquellos
a una Iglesia que colos mejores, al despo-

. La desacralización y el nuevo Concilio Vaticano II han logrado en poco
be1:1po recobrar una tarea que fue casi inútil durante muchos siglos. 'EJ Evangelio es un Evangelio de amor. El amor exige la justicia" (Enrique Maza:
Nuevo rostro de la Compañía de Jesús).
d) Los jóvenes han rasgado los velos del templo. La apertura puede ser a
1~ larga benéfica, hoy la acción iconoclasta en todos los órdenes de la vida
tJ.ene que lamentar la propia destrucción de los detractores.
Tengo para mí una impresión dolorosa como si estuviera frente a una juventud d~encantada. Ellos, ellas, han apurado muy pronto la vida y en el
apresuramiento el gusto de la delectación. Por otro lado los elementos corrosiv~s que manejan -violencia, droga, sexo, libertad irrestricta, ajenos a la
piedad-:-:- pare~ ~ue han erosionado su rostro habiendo perdido en la confrontac1on, la Jubilosa alegría y el idealismo casto.
Dispuestos a romper lo "establecido" tienen franco horror a lo ceremonioso
ent~-e nosotr~, casi sagrado. ¿ Son necesarios los ritos familiares? se pregunta~
( ichel Salt1el en Educación y Juventud. ) En la cuestión de cambio ellos son
fuerms de presión agresiva.
'
. e) Finalmente está el grupo formado a raíz de las grandes mutaciones soCtales. Es u~a nueva presencia, ciertamente perturbadora que demanda cuidados. A partrr de 1914 ocurrieron en el país grandes desplazamientos familia1·es,
~eneralmente buscando protección en las ciudades. Otra imigración ya con~
tinua sobrevino después en busca de trabajo por las desoladas condiciones en

�que se había quedado el campo después de las luchas. E tos grupos han tenido
una explosión demográfica de tal magnitud que ha nacido otra social, intermedia, -cuya característica fundamental es el desarraigo.
No encuentran asideros ni en la ciudad ni en e] campo· tampoco en la clase
media y menos en ]a tradicional. No si~ten amor por la patria chica que
abandonaron ni por 1a nueva donde viven. Pero son audaces, intuitivos, Y escalan con agresividad diversos estratos sociales exigiendo -generalmente de
mala manera- todos los derechos que deben otorgarse al pueblo (el pueblo
son ellos) y sin cumplir con ninguno de los deberes.
No es un fenómeno 1mevo en nuestra integración social.
Durante el siglo XVII nació 1a clase mestiza que por no reconocer a unos
y a otros, se desenvolvió en la vida aventurera, en 1a audacia y la insolencia.
Ante esos grupos, la Iglesia como una madre protectora, dedicó cuidados y
enseñan7.a5, les dio fe y conciencia y poco a poco formaron una clase nueva.
Lo mismo ha pasado ahora. Estos grupos, que Prieto llamaba "Lépero "
irritaban a Altamirano y preocuparon a Mora, forman grupos compulsivos,
elementos de presión y fuerza, a veces insolentes, que no reconocen autoridad
alguna y al exigir estudios superiores se convierten en profesionales deshonestos,
verdaderos asaltantes de las instituciones y la vida moral del país. Como el
cambio social siempre les favorece, serán los grupos más maleables y peligro$0S.
Ahora bien, ¿por qué razones puede causar tan grave temor una situación
de cambio en nuestro país?
En primer, lugar por la presencia de estos grupos cuya reacción no es previsible, en segundo término porque no parece que h~yamos encontrado una
ideología que logre levantar al país de la confusión en que se halla.
¿ Quién tiene la respuesta?

La educación nacional.

No

PUEDE HABER UNIFICACIÓN NACIONAL SIN IDEOLOGÍA

Lentamente llegamos a descubrir cuáles fueron Jos motivos de preocupación
de nuestros grandes hombres. Hemos dicho que en el fenómeno de la reconstrucción nacional, la puesta en marcha parece un acto mesiánico de pueblo
y gobernantes. Este movimiento buscaba la unificación, pero ésta no puede
lograrse sin una ideología. Y la ideología se da en el hogar y la escuela. Ellas
son las instituciones formadoras del ser humano.
Antes la tarea la tomó la Iglesia, ahora la tiene el Estado y, desgraciadamente, 1a Educación está en crisis por falta de una rotunda y definitiva ideología del Estado.

890

En principio, carecemos de una doctrina magnética en mateiia educativa
que impulse definitivamente la educación como acaeció en otros tiempos.
Viejo el positivismo, empolvados los ideales de la Revolución por repetición
demagógica que m-ge restaurar o renovar, inocua y blanda 1a doctrina democrática y atacado el humanismo por una tecnología prepotente, el joven intuye
que algo le falta. Hemos caído en un utilitarismo nefasto, dando instrucción
solamente para ganar dinero.
Si no fuéramos tan ciegos podríamos tomar experiencias de otros países que
han llegado a la recta final en estos campos y han creado solamente generaciones de jóvenes vacios, irritados, rebeldes o frustrado -y no es letanía de
adjetivos sino realidades graves- que ya no admiten como valiosa esa finalidad.
Conviene convocar a pensadores, filósofos, pedagogos y gente de pensamiento para reflexionar sobre la carencia de esta ideología nacional que deja
sin brújulas e ideales a las tareas múltiples de la vida mexicana.
Esta necesidad de doctrina es la que puede originar mayores males que los
que ha causado ya en las mentalidades jóvenes. Y urge hace.r algo pronto.
Marginalmente cabe comentar la tradición hist6rica de la conciencia educativa mexicana como un punto recurrente de preocupa-ción. Está presente en
la época Colonial, se fortalece con los Humanistas del XVII y se acentÍta
en los ideólogos del XIX. Unos ejercieron eventualmente el magisterio, en
otros la docencia fue su norma de vida. Basta citar algunos nombres en difer.entes épocas: los misioneros como Andrés de Olmos, Bemardino de Sahagún,
Martín de Valencia, Motolinía, Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga entre
otros, el Padre José María Mora y muchos historiadores. Hay también caudillos como Miguel Hidalgo; ideólogos como Ignacio Ramírez periodistas
como Altamirano, novelistas como Fernández de Lízardi y en los últimos años,
muchos de los más brillantes talentos han sido maestros entre ellos el ministro
Justo Sierra, los pensadores Antonio Caso, José Vasconcelos, Samuel Ramos,
Leopoldo Ramos, Emilio U ranga, Leopoldo Zea. Indudablemente los escritores
Alfonso Reyes, Silva Herzog, Agustín Yáñez, Torres Bodet, Alberto María
Carreño, Andrés Iduarte, Carlos González Peña, Angel María Garibay, Antonio Castro Leal, Alfonso Junco; los investigadores Angel María Garibay Silvio Zavala. .Ellos, desde María Enriqueta y sus libros de texto,
hasta Rosario Castellanos y Emma Godoy. También los poetas: López Velarde, Villaurrutia, Octavio Paz. Y nsayistas como José Luis Martínez. Hay
también presidentes como Benito Juárez en la centuria anteriofl y los pintores
hacen también obra educativa con sus murales, Siqueiros y la preocupación
humana; Rivera y la cultura ancestral, Orozco pinta en el Hospicio Cabañas,
la noble cabeza de un maestro junto al fuego creador.

891

�La falta de una ideología convincente se siente desde la Escuela Primaria
y en la Educación Superior provoca grandes fallas.
Por ejemplo, todo el mundo comenta la llamada fuga de cerebros, lo cual
es solamente un resultado de la falta de conciencia nacional.
Padecemos nosotros una doble evasión además de un bracerismo intelectual.
Cada uno de los pequeños poblados del país prepara con grandes sacrificios
a sus muchachos, pronto éstos emigran a las grandes universidades y jamás
vuelven. A su vez, la universidades mexicanas se en materiahnente despojadas de los profesionales que han formado también on gran sacrificio. E tos
acuden a especializarse en el extranjero y mucho no regresan: otras naciones
disfrutan de la preparación que México costeó.
Algo poco comentado e el bracerismo intelectual --aunque el término es
un tanto absurdo- y consiste en el servicio que prestan nue tros profesional
en el extranjero realizando tareas calificadas por ínfimos ueldos; rara vez
tienen acceso a investigaciones nuevas y solamente ejecutan tareas de rutina.
Mientras México no fije claramente sus fines forme la conciencia crítica de la
ciudadanía y descubra su propia doctrina seguiremos como un gran barco a
la deriva.
n país sin doctrina es un pueblo sin conciencia y in alma.

Y no nos llamemos a escándalo después, si no hemos tenido el talento de
pensar "antes".

EL PROBLEMA DEL DESEMPLEO Y LA INFL Cló
Por el DR.

DAVID

G.

DAVIE

Universidad de Duke,
(Traducción del Lic. Alberto
García Gómez).

A TRAVÉ DE LO programas del uevo Trato, el Presidente de los Estados
Unidos de orteamérica, Franklin Delano Roosevelt intentó luchar con el
problema del desempleo masivo. Inglaterra, así como otros paísc europeos,
habían tratado sin éxito en competir con este problema crucial en la sociedad
de nue tro tiempo. Mientras la administración de Roosevelt no tuvo éxito del
tocio al tratar el problema del desempleo, el Presidente hizo de facto responsable al gobierno central, si bien no legalmente, al rectificar u política acerca
del mismo. 1
o ob tante, en 1939, en la víspera de la egunda Guerra Mundial cerca
de 9.5 millones de trabajadores en los Estados Unidos e taban sin empleo.
Manteniéndose más baja que en los años de la má profunda depresión, la
tasa del desempleo excedió en un 17%. En contraste la tasa del desempleo
dio como promedio solamente 4.6 % sobre los 27 años iguientes a la guena.
Como resultado de las experiencias de 1930, el Congreso de los Estados
Unidos aprobó, después de un prolongado- intenso debate la Ley de Empleo
de 194·6. Una de las más importantes disposicione en la Ley proveía que el
Gobierno Federal sería respon able de promover "]as condiciones bajo las cuales ser.fan proporcionadas oportunidades de empleo útil incluyendo el propio
empleo para aquellos que fueran capaces, dispuestos, en busca de trabajo,
así· como a promo er el máximo de empleo, producci6n y poder de com-

~ Para una fascinante relación de las variadas sugestiones y propósitos exigidos en
Y dentro del gobierno central para luchar con J problema del desempleo durante los
años de Roosevelt, ver a HERBERT STEtN, La Revoluci6n Fiscal e,i América, Chirago,
1969, p. 526.

892

893

�.
d 1 mundo libre también asumieron la resotras naoones e
.
1
. 3
. 1 , did del desempleo m o unta.no.
. 'd d
. 1 para prevemr a per a
.
ponsab_ili a nauona
·encias de 1930 y en parte al texto contcrudo
Debido en parte a las ex_ren
d 1 bºcrno en aliviar el problema
en la Ley, los polí.ticos enfatizardon el ,padpel e es~: •entrara en vigor. El dilema
di tamente espues e que
. .
1 .
del desemp eo mme
emhar O había llegado antes comc1entre el desempleo y la inflac1on, sm
g 1:ticos en la Administración de
diendo con el Receso de 1937~1938. Algunos po l • . inmediatamente anterior
l aumento de los precios
.
Roosevelt creyeron que e
I desem leo. Esta línea de pensanuento
al Receso era la causa del aumento de;_ o ué
gobierno estableció el Comité
fue, al menos, una de las ~ones
p rq
ara investigar el efecto de la
acional Económico Provis10?al_ (ONElP)' pl'ticas de precio y desempleo.•
., d I d econom1co en as poi
.,
concentrac1on e po er
d l CNEP no se llegó a una conduSJon
Mientras en los debates y repo1tes e I infl 'ón los economistas y otros
¡ di!
d I desempleo y a
aci ,
definitiva sobre e
ema e .
. d
. esu·gando el tema del empleo
h
·do discuuen o e mv
desde entonces an veru
.
b b b'd algun' progreso aparente
.
infl . , hasta hoy s Mientras a a i o
total sin la
aoon
. ad del obierno y otros, quienes han tratado
al atacar el problema, los encarg os
gd 1 t di de la teoría de las instiul d
, avanzado e es u o
'
de combina.I' el res ta O mas .
.
tar programas para resolver
.
d 1
lítica en un mtento a unp1emen
, . o
tuCJones y e a po
.
.nfl . ,
han obtenido verdaderos exito .
el problema del desern~~eo $1.D ]a i :::;stas han construido modelos de
Ambos, los neo-Keyrus1an~ y los
. f torios con respecto a su utilidad
, los que están leJOS de ser satis ac
econonua,
para el político.

pra.

2

s·uru'larmente'

ª .

., .

J

TI.POS DE DESEMJ'LEO

, .
tán de acuerdo obre los tipos d desemTanto teóricos como pracuc~s, es
L
ro·stas los diferencian entre
,
d presentaii os econo 1
pleo que una econoJTlla _pu_e a
nsit~ria 2 structural y 3. íclica. Cí.clica
tres clases básicas: l. fnccio~al O
.d ' ·
n agregado a la deficiente
es también, en algunas ocasiones re en a como u

tr\

demanda del desempl~o.
b . d
tienen el derecho a abandonar el
En las sociedades libres los tra ap ores
s

Congreso de los Estados Unidos. Comité Econ6mico,

Ley del Desempleo de 1946,

Reformada, junio de 1967, p. 12..
E d Unidos Reporte Econ6mico del
.
Econ6nucos de los sta os
'
40
a Junta de ConseJeros
d l Reunión de Comejeros Económicos, 1961, p . .
Presidente con eL Reporte Anual e a
• Jbid ., 1971 pp. 75-76.

• [bid.
.
.
tre los m delos de empleo total y l proceder
, Para una crítica de la diverge~c1a en
S'd
Weintraub El Modelo de Empleo
E Roy Wemtraub y a l ncy
'
en el mundo rea1 ver a .
83-100.
.,a Kyklos, ol. XXV, 1972, pp.
Crítl
Total: una
~

trabajo voluntariamente, para buscar más atractivas posiciones. Un trabajador
puede ser desocupado temporalmente a causa de una huelga o debido a un
factor de tiempo, por ejemplo, cuando alguna cantidad constante de tonelaje
para embarque no está en la bahía, algunos estibadore pueden encontrarse
temporahnente sin trabajo, Los factores temporales, a ociados con el clima
( agricultura y construcción) , o días festivo (comercio al menudeo), pueden
también dar un aumento al de'iempleo fricciona!. Metcall y Ricliardson definen el desempleo fricciona! cuando los trabajadores tienen que gastar relativamente pequeñas cantidades de tiempo y dinero en la búsqueda de 1m
trabajo.7
Como Metcalf y Ricbardson lo señaJan, e] desempleo fricciona! es de corta
duración y cierta cantidad del mismo es necesario para el funcionamiento
del mercado de trabajo. 8 Sin el desempleo fricciona! estaríamos viviendo en
una sociedad altamente rígida y estructurada, en la ual un individuo no
tendría preferencia en lo concerniente a cuándo, dónde, o para quién trabajarla. Sú:rularmente, los patrones no tendrían oportunidad o lo que respecta
a quién contratar. Entonces el desempleo friccional existirá aun en el 'empleo
total". 9 La cantidad de desempleo fricciona) dependerá del establecimi nto
institucional de cierto tipo de países en particular. Si Ja información de empleos y las condiciones de trabajo son fácil y conómicamente alcanzables, el
desempleo fricciona! puede llegar a ser tan bajo como a un 3%. Durante la pasada era de la Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos, lo economistas han definido generalmente que el empleo total se obtendrá, cuando el 96 7v
de la fuerza laboral sea utilizada, aunque existe alguna evidencia de que
esto pueda ser mudable.
Cambios en la demanda relativa o bien del abasto de trabajo, causan el
desempleo estructural. Estos factores pueden ambos tener tanto elemento
geográficos orno de habilidad ocupacional. Cambios en la demanda debido
a la automatización, por ejemplo, pueden causar que un trabajador pierda su
puesto. Más at'm, parece improbable que la política onvencional monetaria
y fiscal, pueda aliviar el desempleo en los rampos exhaustos del carbón en
Inglaterra o regresar los trabajos de la manufactura de aeroplanos a u nivel
anterior en el sur de California.10 Los cambios demográficos afectarán el
abasto de trabajo y también cambiarán la cantidad del desempleo estructural.
' D"vm METCALF y RAY RtCRARDSON. La Natura.i;.a y Medidas del Desempleo en
UK, Reseña de los Tres Bancos, Londres y Edimburgo, marzo 1972, p. 31.
• Ibid.
' lbid., p. 34.
• Viviendo co11 una Tasa más alta de Desocupación, Business Week, 25 de diciembre
de 1971, p. 36.

895

894

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J.J

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General del Empleo, Interés 1 Dinero, Harcourt,

Jlrace and World. 1936.
.,
1D
I y el Porcentaje de Cambio en
"La Relaoon entre e
esemp eo
XXV
P
,. A. w. H.íLLlPS
.
•
'd 1861-1957" Eco11omrca , Vol.
las Tasas de Saiarios en Dinero en el Remo ni o
'
( roviembre 1958) PP- 28 3-299 ·

896

a un paso ulterio11 y relacionaron el desempleo friccional directamente a los
cambios de precios. Sus resultados correspondieron a la original curva .Phillips.13 Pareció habeij una descompensacíón entre el desempleo y la ínflación. 14
I os monetaristas, tales como el profesor Milton Friedman, sostienen un
pUllto de vista alternativo de la curva Phillips. Hacen lúncapié en el hecho de
que los precios de venta de las mercancías normalmente responden a un noanticipado aumento en la demanda de dinero, más rápidamente que los precios
del mismo. En efecto, los salarios verdaderos caen, lo que hace más barata
la mano de obra y también el que los patrones contraten más trabajadores
ocasionando que el desempleo disminuya. 15 Esta línea de razonainiento puede
parecer como buen argwnento para apoyar la perspecti,a sobre el punto de
vista de la descompensación Phillips. Sin embargo, 1a palabra clave no ha sido
anticipada. Los monetaristas arguyen que ]os individuos no son tontos y pronto
se darán cuenta que los precios de los productos están aumentando rápidamente y, por tanto, requerirán salarios más altos ( y porcentajes de interés),
con objeto de compensar en términos reales el proceso de la inflación. Cuando
esto sucede, los servicios de los n·abajadores no serán más una ganga y los
patrones ajustarán sus prácticas ocupacionales en consecuencia. El desempleo
entonces se levantará a su nivel "natural". Dicho en pocas palabras, la curva
Phillips no es una línea que relacione el aumento de precios (la inflación)
y el desempleo que declina hacia abajo, de izquierda a derecha, sino en línea
vertical Para lo monetaFistas no hay interrelación entre la inflación y el
desempleo a largo término.
¿ Es posible conciliar la posición de los monetaristas en un a pecto, con aquel
de los proponentes de la descompensación en el otro? La respuesta es un definitivo sí. Hay algún acuerdo acerca de que el punto de vista de la descompensación es una explicación a corto plazo del problema del desempleo-inflación,16 mientras que el razonamiento de los monetaristas sostiene el de a largo
"' PAUL A. SAMUBLSO ,

Y RonERT M. SoLOw, "Aspectos Analíticos de la Política

Antiinflacionista". American Economic Review, Mayo 1960, pp. 177-194.

u Como se hizo notar en el texto de arriba, la curva Phillips original refiri6 el desempleo y las tasas de salarios. Comenzando con SamueJson y Solow, estudios subsecuentes
relacionan el desempleo y la inflaci6n o el cambio de precios. o obstante, estas últimas
curvas son usualmente llamadas curvas Phillips.
10
MILTON FRTEOMA N, "La función de la Política Monetaria". American Economic
Review, Marzo, 1968, p. 10.
,. Algunos escritores, sin embargo, han enfatizado la relación inestable de la re!aci6n
a corto plazo entre el desempleo y las tasas de salarios. Ver a AL11ER1 bE"S y MARY T.
HAu1LTO , "Lo Complejo del Salario-Precio-Productividad", Jo.urnal of Política! Economy, Febrero, 1967, p. 70, y M1CBABL E. LBvv, "Empleo Total sin la Inflación',
The Conference Board Record, Noviembre, 1967, p. 36.

897

�término.1 7 Estos últimos recalcan el punto, sin embru-go de que tan pronto
como el precio de la inflación es anticipado por los individuos, una políli:ca
monetaria de expansión no curará el problema del desempleo.
Los puntos de vista de los proponentes-, tanto los de corto como los de
largo plazo, convienen en que las políticas gubernamentales que mejorarían la
movilidad laboral, incrementa, a su vez las habilidades de los trabajadores,
reduce los monopolios de trabajo y baja los costos para obtener información
sobre empleos, lo que mejoraría, tanto, a los prospectos de corlo, como los de
largo término, en la reducción del desempleo.18 La implantación de estas medidas cambiará la curva de corto y largo término hacia la iz.quierda en el
plano Phlllips.

El Registro Histórico del Empleo y el Desempleo
El problema del desempleo en los Estados Unidos en los pasados dos aiíos
puede ilustrarse por un movimiento de la urva Phillips hacia la derecha? 9
Esta posición deteriorante fue sin duda un factor de importancia que guió al
Presidente Nixon y a sus consejeros a introducir el así llamado precio ongelado de salarios. La Tabla 1 presenta datos que permitir-án al lector poner
el actual problema del desempleo en perspectiva. Muestta la ÍUCI"la laboral
en los Estados Unidos (individuos_ de 16 años de edad y más), empleo, desempleo y fuerza de trabajo como porcentaje de población no-institucional y
tasa de desempleo en la cuarta parte del siglo pasado.
Como previamente se hizo notar, la tasa del desempleo de postguerra ha
fluctuado hacia arriba y hacia abajo considerablemente, -promediando aproximadamente un 4.6%. De igual interés es el hecho de -que el empleo durnmente fluctúa del todo, pero muestra una definida y fuerte tendencia hacia
arriba, moviéndoséde 57 millones de trabajadores en 1947, a 79 millones en
1971. Po11 otra parte, aunque la población no-institucional creció rápidamente,
la fuerza laboral crecería aún más aprisa, simplemente así para mantener los
porcentajes de empleó y desempleo, nuevos trabajos tendrían que crearse a
11 !'ara una pos~ci6n interesante que combine los elementos de ambas de las principales perspectivas, véase a Ono EcK.STEfN y a ROGER Bnt N11.R. El Proceso de la
Inflaci6n en los Estados Unidos. CongTeso de los EE. UU. Imprenta del Gobierno de

los EE. UU. Washington, 1972, p. 46.
u Para una investigación excelente de las ideas que hay :;itrás del término corto y
largo de la curva Phillips, véase a RooER SPENCER, La Relaci6n entre los Precios y el
Desempleo: Dos Opiniones, Revista de la Reserva Federal del Banco de San Luis,
Marzo, 1969, pp. J 5-2 l.
11 Véase GEORGE L.

Tabla 1
Fuerza Laboral de los &amp;tados Unidos, Empleo y Desempleo,

1947-1971. (Millares).

Año

Población no
I nst itucio nal

Fuerza
Laboral

Empleo

Desempleo

Porcentaje
de
DesemJileo

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971

103 418
104,527
105 611
106,645
107,721
108 823
110,601
111,671
112,712
113,811
115,065
116,363
117,881
119,759
121,343
122,981
125,154
127 224
129,236
131,180
113,319
135,562
137,841
140,182
142,596

59,350
60,621
61,286
62 208
62,017
62,138
63,015
63,643
65,023
66,552
66929
67 639
68,369
69,628
70,459
70,614
71833
73,091
74455
75,770
77,347
78,737
80,733
82,715
84,113

57,039
58,344
57,649
58,920
59,962
60,254
61,181
60,110
62,171
63,802
64,071
63,036
64,630
65,778
65,746
66,702
67 762
69,305
71,088
72,895
74,37'2
75,920
77,902
78,627
7$, l 20

2.311
2,276
3,637
3,288
2,055
1,883
1,834
3,532
2,852
2,750
2,859
4602
3,740
3,852
4,714
3,911
4,070
3,789
3,366
2,875
2975
2,817
2,831
4088
4,993

3.9%
3.8%
5.9%
5.3%
3.3%
3.0%
2.9%
5.5%
4.4%
4.1%
4.3%
6.8%
5,5%
5.5%
6.7%
5.5%
5.7%
5.2%
4.5 %
3.8%
3.8%
3.6 %
3.5%
4.9%
5.9%

FUllNT.E.:

Junta
ded ¡los Consejeros
Económicos de los Estados U 01"d os, R eporte Ecoó ·
·
mico e PreS1dente con el Reporte Anual de l C
.
E
.
1972, p. 220.
os ons-e1ems 'co111jm1cos,

TL

PERRY,

"Mercados de Trabajo Cambiante y la Inflación.''

Brookings PdpeTS, 3, 1971, pp. 411-448.

899

�Tabla 2
un porcentaje excediendo el crecimiento en la población no institucional. La
Tabla 2 muestra una imagen aún más clara del problema del desempleo en
1970 y 1971.

Fuerza de Labor Mensual, Empleo y Desempieo, 1970-71
(Millares)

LaboYal

Empleo

Dest:mpleo

Porcentaje
de
Desempleo

1970: Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Sept.
Oct.
Nov.
Dic.

82,059
89 187
82 655
86,769
82,504
82,388
82,804
82 769
82,945
83,266
83,417
83,485

78,853
78,752
79,018
78,908
78,514
78,412
78,631
78,514
78,448
78,678
78,548
78,427

3,206
3435
3,637
3,861
3,990
3,976
4,173
4,255
4,497
4,588
4,869
5,058

3.9%
4.2%
4.4%
4.7%
4.8%
4.8%
5.0%
5.1%
5.4%
5.5%
5.8.Yo
6.1 %

1971: Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Sept.
Oct.
ov.
Dic.

83,729
83 862
83,455
83,788 ·
83,986
83,401
83~931
84,313
84,491
84,750
85,115
85,225

78,718
78,475
78,446
78 732
78,830
78,600
79,014
79,199
79.,,451
79 832
80,020
80,098

5,011
4,887
5,009
5056
5,156
4,801
4 917
5,114
5,040
4,918
5,095
5,127

6.0%
5.9%
6.0%
6.0%

F1teTZQ

Fu"E

' TE:

1

Junta de los Consejeros Económicos de los Estados Unidos,

6.1 o/o

5.8%
5.9'fa
6.1%
6.0%
5.8%
6,0%
6,0%

op. t:it., p.

221.

En un intento para luchar con la evaluación del problema del desempleo,
sería útil examinar brevemente alguna de las estadisticas presentadas cti las
tablas 1 y 2, así.como los datos del Reporte del Departamento de Trabajo sobre Empleo y Salarios. 20 Analizando los datos, seremos capaces de obtener una
perspectiva general del alcance del desempleo común y también de poner el
problema en una perspectiva histórica.
En 1932, la tasa del desempleo. (número de trabajadores sin empleo divididos por la fuer7.,a laboral civil) fue de 24%. Durante los cuatro años de 1932
33 34 y 3-5. en que e registró Ja profundidad de la Gran Depresión, la tasa
del desempleo promedió un exceso del 23%. Tal vez sea muy notorfo e1 hecho
de que para los diez años de 1931-1940, Ja tasa del desempleo promedió poco
más del 19%, esto es, un singular alto ujvel para tan extenso período de
tiempo.
En contraste, el último cuarto de siglo, cubriendo los años de 1947-1971,
revela un promedio en la tasa del desempleo de 4.6%. La extensión de esos
porcentajes ha variado de un bajo 2.9% en 1953, a un 6.8% en 1.968.
Por lo tanto, la tasa de desempleo para aquellos que han estado sin trabajo
alrededor de 15 semanas es de 1.8%. 21 El récord de la pasada Segunda Guerra
Mundial es claramente superion a la década de 1930.
A pesar de este registro, sin embargo se ha criticado muc,ho el funcionamíent'o de 1a economía de los Estados Unidos. Por ejemplo, Arthur Okun,
Presidente anterior del Consejo de Economía del Presidente Johnson ha construido un "índice de incomodidad" de la economía. La medida es una relación
entre el mercado de empleo y los cambios en la inflación. Esto ha venido
empeorando progresivamente desde 1962. 22 En esencia el índice muestra que
aunque todavía la inflación ha aumentado, el desempleo no ha respondido
al au¡nento general en los precios. Por lo tanto, mientras las tasas de desempleo están bajas y lejanas de nuestro récord de la pre-Segunda Guena Mundial, un examen de la TabJa 2 muestra gue los porcentajes de desempleo
más recientes están por encima del promedio del pasado cuarto de siglo.
El punto de vista de la mayoría (Demócrata ) del Comité Económico, recientemente enfatizó los costos económicos y sociales del desempleo actual.
:o Departamento de Trabajo de los EE. UU. Buró de Estadísticas de Trabajo. Empleo y Salarios, Washington, D. C., varios meses.
x, !bid., abril de 1972.

'" Véase STE.RLINo E. SoDERLIND, ''Los Viejos Días Buenos Económicos de Antaño",
Wall Street Journal febrero 29, 1972, p. 14.

901

�u reporte indica que el actu¡il PNll (Producto Nacional Bruto) fue de $73
billones debajo del potencial PNB en 1971. 23 Mientras esta figura de $73 billones probablemente sobreestima el costo del desempleo, hay una pequeña
duda acerca de que la pérdida común del PNB es considerable. Además la
mayoría de las notas de inspección en las figuras del desempleo no incluyen
a estos individuos que están parte del tiempo sin empleo, ni a aquellas persona&amp; que han llegado a desanimarse y a renunciar a la fuerza laboral a eau a
de que no pueden encontrar trabajo. 24
El dector Geoffrey Moore, Comisionado Federal de Labores E tadísticas,
cree sin embargo&gt; que el concepto de empleo es una medida más digna de
cont.:ianza para la salud económica de una nación, que el concepto de desempleo. Aanifiesta que teniendo un trabajo y ser pagado por el mismo, es una
experiencia que puede ser observada por otros. En otro aspecto, los que están
sin empleo son aquellos individuos sin trabajo, pero quienes ruirrnan que están buscando colocarse. Pero como el Dr. i ,foore lo observa, puede uno fijar
modelos irreales de pago, horas, tipo de trabajo, o localización. Por lo tanto,
puede uno e tar buscando trabajo, y además estar desocupado, aun si está
dedicado a alguna actividad de tiempo completo, ya sea un traba jo voluntario
o como estudiante. 25
El Comisionado también apunta que sólo una pequeña fracción de la fuerza
laboral está sin empleo. Como resultado, los números ei;tán sujetos a una más
grande y relativa prueba de error que las estadísticas para los individuos que
están ocupados.26
Finalmente, el Dr. Moore afirma que al principio de una mejorfa en un
receso económico, el empleo agrega, normalmente aumentos más bajos que
la fuerza laboral. El crecimiento de la fuerza laboral puede ser estimulado
mejorando fas condiciones económicas aun si la fuerza laboral aumenta más
rápido que el empleo, la tasa del desempleo aumenta. E te aumento no es
un signo de que 1a salud de la economía está dedinando. 27 Estadísticas recientes tienden a confirmar este punto. 28
Un ejemplo dr-amático que demuestra que el aumento en la tasa del desempleo no necesariamente significa que en el balance neto los trabajadores
han perdido sus trabajos, ocurrió durante el último receso de los Estados
23

Congreso de los EE. UU. Junta del Comité Econ6mico, Reporte Conjunto Eco-

nómico, mano 23, 1972, p. 9.
,.. !bid.
• GEoFJ?REY H. MooRE, "Empleo: El Indicador

egligente", Tite Wall Street

Journal, 3 de febrero de 1972, p. 10.
"' lbid.
%7 !bid.
23 Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, op. cit.

Unidos. Entre noviembre de 1969
.
macla del último receso 1 to I y noVJem?~e de l970, la extensión aproxi, e
ta empleo ovil pe
·, ·
desempleo ascendió a dos millones d . d" "d
rmanecro igual, si bien el
mentó de 3 5 a 5 a01. D
te
d e m !VI uos Y la tasa del desempleo au.
· 1 º·
e es mo o el total a
t
J
la tasa del desempleo fu
"d d '
umen o en e desempleo y en
e cons1 era O por el re cm:nento
· •
d e la fuerza laboraJ.29
LA

COMPOSICIÓ

DE LOS DESOCUPADOS

Hay varias categorías que pueden usarse a d
. .
hombres de 20 años de edad
,
.
p ra escnb1r a los desocupados:
· •
Y mas; mu1erns de 20 años y ' .
.
ntanos de adolescentes (de 16 19 _ )
mas, grupos mmoque están sin empleo.
a
anos ' etc. La Tabla 3 registra aquellos
Sobre Ja base de los datos ajustados fuera d
pleo fue de 6.101. (5 901.
b
.
e temporada, la tasa del desem10
. 10 en una ase a1ustada
tem
d )
1972. Hombres de 20 años de edad más co en , pora a ' en marzo de
laboral, pero sólQ tenían el 44.7%
mponian ~l 5~-~% de la fuerza
(5,216,000). Mujeres de 20 añosºde ;7ern ,total de mdiVJduos sin empleo
ron sólo el 34.8% de la fuerza labo~ a y ma,s, en otro aspecto, determinaocupados. El factol' más re I d
' pero te~ el 30.8% del total de des"vil d
ve a o.r para explicar el dese I
CJ
e los jóvenes ( aquellos individuos .
~p eo es el estado
prenden sólo el 8.4% del total de I fu entre] lbos 16 y 19 anos de edad). Coma erza a oral y repre tan d ,
una cuarta parte de todas 1
'
en
to av1a casi
Como el últim
as personas que están sin ocupación.
0 reporte de Ja Junta de e
•
dente observa la ac..:vi·d d
.
.
onseJeros Económicos del Presi'
u
a pnmana de la m
, d l
en la escuela. Aproxirnadam t
l 70
ayona e os adolescentes está
y alrededor del 55% de la
e, e 1
d~ tod~s los jóvenes de 16 a 19 años
cuelas. Programas do
_uerna. a ral Juvenil, está matriculado en las ese vacaCJones de verano
·
entrenamiento ingreso
s J"d
.
' remgreso escolar, programas de
son todas las ;ctividade/qu: ld c~leg:idos, universidades o el seIVJ..·cio militar,
, ·
e nan e causar a los adol
raptdo impacto camb" te
f
escentes el tener un
tan en 1a uerza laboral y
1 .
.,
Es importante obs
.
en a s1tuac1on del empleo so
ervar que s1 las estadísf
.
il
.
nuestro estudio la tasa d I d
1
, icas Juven es fueran quitadas de
a un 5.0%.
'
e esemp eo caen.a en forma dramática de un 6.1 %

a:i , ' .

;u

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t

Aunqu_e pequeños en números absolutos, los datos de Ja Tab] 3
porcentaJes muy altos en el desem leo
. ,
a , revelan
minoría. en adultos tant h b p
para l_a ro.mona de adolescentes. La
,
'
o om res como muJeres tie
.
mas bajos que sus contr•apa t . nil
'
ne porcenta1es mucho
res 1uve es, pero sus tasas de desempleo son to:,1)

!bid.

• Jtm~ de los Consejeros de Economía de los Estad
.
del Presidente con el Reporte Anual d l
os Uru~os. Reporte Económico
p. 114.
e a Junta de Conse¡eros Económicos, 1972,

903

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davía significativamente más altas que el total del porcentaje de desempleo
de) 6.1 %. Si las minorías de los adultos fueran excluidas de nuestro análisis,
el total de la tasa de desempleo serla del 5.8% · y de 5.6% si todas las minorías, tanto de adultos como de adolescentes no fueran contados en la fuerza
laboral o condicionados a dejar el trabajo. Es interesante el observar, in embargo, que el aumento relativo en el desempleo desde 1969, más grande para
los blancos que para los negros. 31

H. I. Liebling presenta una perspectiva ligeramente distinta de la composición del desempleo. Distingue entre los trabajadores experto· y los inexpertos
y encuentra que los primeros típicamente tienen una tasa de desempleo sobre
el 4%, Liebling también_encuentra que en los pasados 15 años, el desempleo
de cuello azul es por Jo regular cerca de dos eces, que el de los empleados de
cuello blanco. Quizás su descubrimiento más sorprendente es que a pesar
del aumento del empleo, loft trabajos eran más difíciles de alcanzar en la década de 1960 que en la de 1950. 82 Esta conclusión tendería a sostener la posición de que la estructura del desempleo ha llegado a ser un problema de importante aumento.
RAZONES DETRÁS DEL PROBLEMA DEL DESEMPLEO

ó

Hay que agregar al aumento ah oluto y relativo en la fuerza laboral de los
adolescentes, quienes ordinariamente son menos empleados que los adultos,
el alegato de que las mujeres adultas han sido también par&lt;:ialmente responsables de la elevación del promedio total de la tasa del desempleo. A causa
del cuidado de los niños y de otras responsabilidade familiares, es más pro.
bable que las mujeres ingresen y abandonen la fuerza de trabajo más a menudo
que los hombres adultos. AJ mismo tiempo, el número de mujeres que ha ingresado a la faena laboral durante los pasados 25 años, ha aumentado aproximadamente un 93%, aunque el número de empleados haya aumentado en
sólo 83%, forzando su porcentaje de desempleo a aumentar considerablemente. 33
Recientes estadísticas de la fuerza laboral que estaban ya sobre el 1% y
el 2%, que era lo que se había proyectado cinco años antes, han sido aumentadas más aún por inesperadas grandes ganancias entre las mujeres adultas
y las adolescentes. Más aún, estas ganancias están llegando después del r ceso
Congreso de los Estados Unidos. Junta del Comité Eco-1!_ómico, op. cit., p. 11 .
I. LiEBLING, El Desempleado, &lt;·Quién, Dónde, P-or qué? Mimeógrafo.
Tesorería de los Estados Unidos, 28 de enero de 1972, p. 4.3.
" Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Buró de Labores Estadísticas,
op. cit., p. 23.
11

= MERMAN

905

�de 1970, en el que lo;; retiros de la fuerza laboral no aumentaron tanto como
así lo fueron en lo pasádo. 34 o hay duda de que 1as mujeres están jugando
un papel um~o más grande en la fuerza laboral como nunca antes. Pero
debido a algunos factores, incluyendo la discriminación de traba jo 35 ( pocas
son las mujeres profesoras doctoras en medicina, electricistas, mecánicas, plomeras, etc.}, junto con ~a proporción creciente de mujeres en la fuerza
laboral, las que manifiestan más altos porcentajes de desempleo que los hombres. No hay diferencia, si comparamos las mujeres adultas ton los hombres
adultos· jovencitas con jovencitos; minoría de mujeres adultas CQn :r.ninoria
de hombi;es adultos; mujeres adolescentes blancas con hombres adolescentes
blancos; o minoría de mujeres adolescentes con minoría de hombres adolescentes;· mujeres de todas categorías tienen más altos porcentajes de desempleo
que sus contrapartes masculinos. Esas tendencias son aptas para continuar y
amplifica!' el problema del desempfoo a breve término. Mientras que las mujeres componen aproximadamente el 35% de la fuerm laboral, casi una mitad
del total allll1ento de 2.1 millones de trabajadores en la fuerza laboral sobre
la mitad del año pasado eran mujeres. Debido a esta composición cambiante
de la fuerza laboral, el Dr. George Perry presenta un caso para la desviación
hacia la derecha de la curva Phillips., que significa el empeoramiento del supuesto intercambio entre el desempleo y la inflación. 36
Otro factor detrás del actual problema del de-sempleo en los Estados U nidos,
ha sido la tnmsición de un¡¡, guerra a la economía de tiempo de paz. Durante
el incremento de la guerra de Vietnam, del Presidente Johnson, en 19690 los
jóvene fueron sacados de la focrza laboral e introducidos al servicio militar.
Este único faetor causó que la tasa del desempleo bajara. Acoplados con esta
t'½tirada de la fuerza laboral. fue el elemento adicional de un largo aumento
en la. demanda para que lo_s trabajadores restantes ocuparan los puestos re•
lacionados cori la gu,erra. Ahora, como Estados Unidos se libera por sí mismo
de la guerra ~n el sureste de Asia, tenemos la exacta reversión de las razones
arriba mencionadas en el trabajo.
El número de los veteranos en Viet:man en la población civil ha crecido
alrededor de 1.3 millones, sobre los pasados dos años; sin embargo, la total
disminución en el personal militar ha bajado tan sólo en meno de un millón.
En este mismo período de tiempo, los veteranos de Vietnam han aumentado
la fuerza laboral a 1.2 millones pero el desempleo tan sólo a l millón. Su
porcentaje de desempleo ha aumentado de 4.7% eii 1969, a 7.8 en 1971, o
,. Business Roundup, Fortune, febrero, 1972, p. 34-.
" Discriminaci6n del Trabajo debido al color o sexo, es un ejemplo del desempleo
estructural.
'" GEORG&amp; L. PERttY, op. cit.

906

por 3.6 puntos de porcentaje. La tasa par-a hombres no-militares, entre los
20 y 29 años de edad, aumentó sólo 3.1 puntos. 37
Las figuras en la Tabla 4 revelan una imagen más completa del impacto
de 1a espiral descendente de la guena. La Tabla incluye, no só1o personal militar, sino trabajadores civiles en el Departamento de la Defensa y los trabajadores de la misma empleados por firmas privadas, produciendo materiales
relacionados con la guerra. Entre los años fiscales de 1968-69 y 1971, alrededor
de 1.7 millones del personal relacionado con la guerra fue liberado de sus
pue$tos para llegar a ser parte de la fuerza laboral civil. F,ste factor ha sido
un elemento importante en la gravedad del aumento del problema del desempleo.
Tabla 4
Licenciamiento del Personal relacionado con la Guerra
a la Fuev-za Laboral Civil. (Millares)

Tipo de Trabajador

1668-69

1971

Cambio

Personal Militar

3~547

2,607

940

Trabajadores defensivos

1)24

1,14-0

584

Departamento de Defensa Civil

1,348

1,130

218

6,619

4,877

-1,742

Totales

Fu&amp;NT-E: Jo.s:N O'RlLEY, "La Perspectiva", The Wa# Street ]ourna!, 27 de diciembre
de 1971, p. 1.

Un factor causante de un aumento en el desempleo fricciona} o transicional,
el cual tiene aplicabiJidad a muchas economías, ha sido observado por Metcalf
y Richardson en su discusión acerca de la naturaleza del desempleo en el
Reino nido. La adopción de la legislación para el trabajo y el bienestar social,
puede causar el que los trabajadores tomen más tiempo para buscar puestos
que sean mucho más adecuados a sus propios gustos. La compensación más
generosa del d~mpJeo, por ejemplo, baja los costos de expectativa y espera
de los empleos en prospecto. Metcalf y Richardson también establecen que la
legislación teniendo concesiones .financieras aumentadas pueden fortalecer
31

Junta de Consejeros de los EE. UU.,

op.

cit., p. 109.

907

�]a "toma d~ Ja pura holgazanería", un fenómeno que típicamente sería definido oficialmente como desempleo. 39
Un factor relacionado que puede causa1' el aumento en el desempleo ~tructural es conducto e implementación de un mínimo de leyes sobre salanos. ~I
argumento para tal ley descansa en campos humanitarios, para que un ~}ano
mínimo pueda confiadamente tener- el efecto de asegurar a cada trabaJado.r,
por lo menos, un simple .ingreso mínimo. Desafortunadamente, el aum~nto
de los salarios mínimos también aumenta los costos de los patrones, y, s1 Ja
productividad de un trabajador no aumenta, sus ser-vicios pronto no seran ya
económicamente justifü:ados o requeridos por el patrón. El va1or de. los servicios de un trabajador será menor que el salario qu~ la empresa deba pag~le.
Como la Junta de los Consejeros de Economía lo hace notar, una poli.nea
extendida a más trabajadores y aumentos en salarios mínimos desde la nutad
del año 1950, han sido un factor en el rumbo ascendente de la tasa del desempleo de los adolescentes. 39
J. M. Peterson y C. T. Stewart encontraron que como los salarios mínimos
federales se doblaron entre 1954 y 1968, el empleo entre la juventud negra
aumentó en un porcentaje del 15%, a más del 25%, mi~ntras la tasa to.~l del
·' d e un 5 .501.
d esemp Ieo ba10
¡O a un 3•8~
l "· "º Metcalf v
, Richardson tamb1en reportaron aumentos de desempleo en el Reino Unido, como r~ultado d~ aumentos substanciales en el salario mínimo fijado por un Consejo de Salanos.n
Otro estudio en los Estados nidos encontró que el desemp]eo entre los adolescentes negros aumentaba cada vez que el salario mínimo había_ sido elevado
desde 1950.42 Como se hizo notar previamente, este porcen~aJe ~~nnanece
ahora con un exceso del 30%. Hay evidencia de que los salanos ~1m~~s
ñan las oportunidades de empleo para todos Jos adolesce~tes, s~ distmc1on
de color O sexo!3 Desafortunadamente, aquellos que neceSitan mas ayuda financiera, esto es, los adolescentes, menores, y en general, los inhábiles, la. maoría es dañada por los salarios mínimos legales. Como una recompensa ~ara
:quellos que mantienen sus trabajos, los salarios mínimos son una calarotdad
para aquellos trabajadores que están cesantes en el ~ab~~o o los que, no pueden
encontrar uno. Estas leyes parecen ser un factor s1gruficante &lt;letras del problema del desempleo.

?,ª-

• METCALF v RtcBARDSON, op. cit., pp. 32-33.
• Junta de Consejeros Económicos, op. cit., 1972, p. 115.
40 Dignidad y Desempleo, Wall Stuet Journal 15 de mayo de 1972, p. 16.
41 METCAI..F y
RJoHARDSON , op. cit., pp . .33-34.
" Dignidad y Desempleo, op. cit.
"' Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Buró de Labores Estadísticas,
Juventud, Empleo y Salarios Mínimos, 1970, pp. 180-189.

908

Otro factor que ayuda a erplicav el problema del desempleo es el concepto

y la práctica del monopolio del poder. Del alcance que las empresas gocen de
algunos monopolios, y por lo tanto, del poder del mercado, les permitirá
cargar un precio más alto, que se1ia el caso si la competencia fuera predominante. La elevación de los precios competitivos significa menos cosas económicas y los servicios serán demandados y producidos. Este resultado en
turno será reflejado en una demanda más baja para el trabajo (y otras inversiones) que sería el caso si la competencia prevaleciera. La conclusión es
entonces que del alcance que las empresas tengan y ejer iten de la fuerza del
monopolio el desempleo será más alto que bajo las condidones competitivas.
Similann._ente. las uniones de trabajo pueden ejercer el control del monopolio sobre los trabajadores. Los líderes de las uniones pueden convenir en
salarios más altos al precio de algún desempleo en el escalafón de sus unione .
Este fenómeno es algunas veces llamado la Ley Lewis, después del desaparecido John L. Lewis, mucho tiempo líder de los Trabajadores Mineros Unidos,
quien iguió la práctica de asegurar más los salarios del mercado para aquellos mineros que permanecían con empleo.
Aunque los datos acerca del monopolio del poder no son tan buenos como
los economistas quisieran, hay evidencia de que la Ley Lewis opera en el
Reino nido.H Otros países industriales, tales como Canadá, Japón : AJemania
Occidental y los Estados Unidos, coincidentemente están también sufriendo
del excesivo aumento del salario en varias industrias.4-5 Si la teoría del monopolio del poder es correcta, las extremadamente altas escalas de sueldos que
están en exceso de productividad de trabajo, sirven para medir el desempleo.
Una razón final para el desempleo que debemos mencionar en esta encuesta
es la falta de la demanda agregada. Proponentes del Keynisianismo, creen que
el volumen de nuestro desempleo con iste en el desempleo cíclico, el que se
debe a una falta de la demanda agregada. Desde que el sector privado 110
puede resolver este problema, arguyen que el gobierno debe rescatar la economía privada con adecuadas medidas politicas. El gran y común debate entre
los monetaristas en un aspe to y los Keynisianos en el otro, se centra en estos
términos de política. Tenemos ahora un considerable desacuerdo en cuánto
de nuestro empleo es estructural y cuánto es cíclico.

" C. F.

PRATTE N,

"Cómo los Sal.arios más Altos pueden causar el Desempleo", Lloyds

Ba11k Reoiew, enero 1972, pp. 12-24.
" GILBERT B-uRr.:,

Poder de la Unión y la nueva Inflación. Fortune, febrero, 197 L.

909

�"REMEDIAR EL PROBLEMA
MEDIDAS PARA AYUDAR A
DEL DESEMPLEO

. .
. .onal aumenta debido a la necesidad de
El desempleo fncctonal o tranSlCl
dº d que puedan reducir el costo ,
buscar un puesto; de aquí el que las me 11 asf . . al Lo que se necesita es
b . ,
1 desemp eo ncoon .
el tiempo de búsqueda aJaran e
d
b . Para alcanzai:l este obje. . f rmación acerca de vacantes e tra ªJº·
, .t
una mcJor m o .
tanto úblicas como privadas, podnan metivo, ambas agenctas de empleo, . al p l
las necesidades particulares
. d
d naoon en a que
d
grarse en una coor ma ª re
,
, listadas y adecuadamente
t das partes de1 pa1s serian
de trabajo de patrones en o
.,
rperiencia requerida. Esta clase de
descritas con respecto a la preparaí:IOU y exb .
t a través del uso de la
d f' cilinente y a aJO cos o,
arreglo sería implementa a a
'd d
des acumulaciones de dalos
de alta veloc1 a con gran
.
d
modernas computadoras
la
l u· amente pequeñas ciuda es
tivQs 46 Aun s re a v
bancarios y sistemas recupera . .
. , . gran desembolso. En los pue·b·
blicar esta mformac10n sm
l
podrían reo ir y pu
. .
'bli s de empleos no existiesen, e goblos pequeños en donde las ofio~as p~ :
ara hacer de amplitud nacional
biemo podría contratar con agenoas priva as p
la información común aprovechab~e;
, inf rmación acerca de trabajos más
Otra medida simple que producma mas o
r inas núblicas de empleo
bl
ser'ta el arreglar tener o ic
r
.
ch
fácihuente aprove a es,
d en la noche. Este proced1b ra por la mañana y tar e
.
l
abiertas a temprana o
. . .
deseen cambiar sus traba1os, e
.. ,
quellos md1viduos que
sali,
miento pernutma a a
. d .
a(:tual puesto o de otra forma,
enir en busca de otro nuevo m e1ar u
.
'
'bil comúnmente del trabajo.
dose en horas h a es
.
, en programas para ayudar a
.
ha .do aumentando e1 mteres
ch
Rec1entementc,
1
1E
. t és es debído en parte, al he o
. . . 1 desempleo estructura . ste in er
'
h
dism1mur e
.
.
l'ti s están reconociendo que ay un
de que más y más econonustas_J ~ J : : no todo desempleo es ni fricciona!
problema de desemple~ ~true~ \li~a sobre e te particular problema, ha
ni cíclico. Tal vez la replica mas pu d 1 od humano lanzados a disciplisido la sobreabundancia de programas b ~ ~ er empleados Actualmente hay
na.r y redisciplinar el ocio y a los tra a Jª ore;
la fue~ humana en los
arnas que sosuenen
25
separados federalmen~e
progr - B'l . Italia y Holanda, todos tienen
Estados Unidos, Suecia, Gx~ Bredtana, lgicfau,e-"" humana designados para
umirustra os por a
.,,..
'
d ll
varias clase e e os s
di . 1·
encontrar y conservar sus puestos.
1 tr bajadores a scip inarse,
ayudar a os a
,
f d s a los trabajadoxes para encontrar emEl programa del Ganada ot~~a on
rovee de dinero para reubicarlos.H
pleos en nuevas áreas geograhcas Y
P

1:

tá ahora estableciendo tales técnicas.
" El Servicio de Empleo de lo~ ~E.dUlUP. d:r y la Eco11omla, General Learning Press,

., D ANIEL

•

HAMERMESB ,

1971, pp. 8-11.

910

Polittca

e

o

El éxito de los programas acerca del entrenamiento de la fuerza humana
en los Estados Unidos se ha mezclado. 4 En un examen de tales programas,
el Director General halló que el diseño dé alguno de los programas no era el
adecuado para alcanzar los objetivos estatutarios como fueron establecidos por
el Congreso. Por otra parte, un número substancial de personas alistadas en
varios de los programas, no encontraron el criterio de elegibilidad; la orientación era inadecuada, y verificaciones más efectivas y procedimiento más
expeditos son necesarios. Además, ciertos contratantes no dieron entrenamientos con educación básica, cuidado de salud y otras prestaciones requeridas
por el contrato. 49
Todavía no se ha puesto en claro si en los programa sobre la fuer¿a humana son valorados los costos requeridos para el financiamiento de los programas. Sin embargo, una sí Jo está: 1¡ de que se requiere de una gran cantidad
de mayores investig-ac:iones, trabajo planeamiento e implementación atinada,
si desean sobrevivir tales programas a las críticas políticas. Ai presente, sin
embargo, la administración del Presidente Lxon ha realizado bien algunas
da.ses de programas acerca de la fuerza humana. 5º
Tales programas están destinados a aumentar la habilidad de los trabajadores, así como a poner a lo individuos en localizaciones geográficamente
apropiadas en donde existan vacantes de trabajo. En efecto, estos programas
aumentan la productividad de los trabajadores. Incrementándose esto se puede,
en corto término, causar el desempleo a un aumento actual debido a que
menos trabajadores se requieren. para producir el producto nacional bruto del
año. En un dinámico contexto a largo plaw, in embargo, no hay razón necesaria del porqué al aumentar la productividad de los trabajadores individuales
causaría el desempleo. fás aún, a breve t'rmino, la productividad aumentada
por trabajador en las industrias de exportación, permitiría a un país ganar
una ventaja competitiva paria sus productos en los mercados mundiales. La
demanda para esos productos aumentará entonces provocando el que suba
la demanda para los trabajadores en el país ex-portador y que decline el desempleo.
Otro de los medios por el ual el desempieo puede reducirse es a través
de la devaluación de la moneda circulante del país. Este hecho se refleja en
los precios de los productos de un país exportador, rebajándolos, lo que, a u
vez, causa un aumento en la demanda para esos productos n el mercado
mundial. uevamente, la demanda de trabajadores en el sector exportador

•

" !bid., pp. 12-13.
'" Controlador General de los EE. UU. Federal Man Power Troining Programs.
GAO Conclusiones y Observaciones febrero 19, 1972, p. 58 .

"' Junta de los Consejeros Econ6micos, op. cit., 1972, pp. 109-111.

911

�del país aumentará, con una consecuente caída en el desempleo. Esta clase de
política es, a plazo breve, un juego de la sl,llJla del cero, porque la ganancia
del país exportador en el empleo está balanceada por un declinamiento en
el de los países de importación. Estadísticas actuales en los Estados Unidos
sostienen este razonamiento. El Secretario de Comercio ba declarado que la
devaluación del dólar en diciembre de 1971, ha causado el que las ventas de
automóviles extranjeros a los Estados Unidos declinen apreciablemente y que
la demanda para los domésticamente fabricados aumentara. 5L
Efectos similares para proteger el empleo doméstico en un país pueden realizarse imponiendo tarifas altas, o bíen cuotas de importación sobre merraderías que los consumidores deseen de tierras extranjeras. Inhibiendo la importación de men:a.ncías~extranjeras significa que los trabajadores domésticos serán
contratados ( a costos más altos) para fab.¡icar mercancías que substituyen las
importaciones extranjeras. Este mzonamiento está detrás del esfuerzo político
masivo referente a las uniones de trabajo AFL-CIO para hacer que las mercancías importadas sean mucho más caras al consumidor doméstico. 52
Otra medida que tendería a awnentar el empleo y reducir el desempleo,
a largo plazo, sería la activa prosecusión de ambas: trabajo y firmes prácticas
monopolistas. Como resultado, más rendimiento será exigido a causa de que
los precios de los productos finales serán más bajos. De este modo, más trabajo será requerido para la producción. El empleo tambjén aumentará porque
de hecho 1a Ley Lewis sería inoperante. Cowo resultado, los servicios del trabajo serán más bajos-, los salarios serán fijados en una atmósfera más competiti.va y las empresas demandarán entonces más trabajadores. El desempleo de-

del mínimo, on ,..precisamente los inhábiles los ,
.,
minoritarios El Gob'
mas de- ellos Jovenes y grupos
.
rerno, en efecto, e tá garantizando su desem 1
Hay alguna evidencia de que los líticos no
,
p eo.
entender la tonta legislación dél salpo_
, . e
solamente empezando a
puesto a i1morar la
.
ano nummo, smo que también están distraba. R º
. urgencia y apelaciones de las uniones organizadas del
JO. econoc1endo Jo extremadamente alto d J
los adolescentes el President
.
. , e as tasas de desempleo entre
ley de) sala . , , .
e ~xon recomendo que el Congreso aprobara una
no mmuno que tuviera dos efectos L
d ]
jetos a un salario mínimo , ha.
. os a o escentes estarían suadmi . tr . ,
mas JO que los adultos. Los funcionarios de la
rus ac10n creen que este salario más bajo animará el em
lescentes principalmente en trabaºos en l
'
. pleo de losado. alm t
J
os que no necesana la experiencia sa
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en e en este catáI
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eces1tamos saber mucb0
,
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.
mas acerca el unpacto
JJuca, tanto como de la mte
·, d
b
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taria y la fiscal y cómo usar}
graaon e am as políticas, la rnonetotal sin la jnflación Más au' n asestpoara dia~canzar _las metas deseadas del empleo
·
,
pu era meJorar e
L" b1:
ya que debido al
b" ·
' omo Je ,ung 1o observa
od
~ 10 mesperado en la composición de la fuerza !abo 1 '
p emo espera.z, hacia el futuro inmediato, el tener la tasa d d
ra, ~o
el 5%, sin tropezar con la inflaci' 55 D
e esempleo baJO
claro es que necesitara
d on.
n punto que aparece sencillamente
de lo~ mercados
os ª1:ren er ~ucho más aún acerca de la estructura
más explicaciones
y
func10na~ ~ así inte~r tal información con
nomía.
ona
macroeconormcas de como se conduce la eco-

h

=~::

;:1º

clinará.
o debería soslayarse que el Gobierno mismo, en algunos casos, promueve
las prácticas monopolistas, mismas que son mortales en el crecimiento del
empleo. Tales prácticas,- como las leyes comunes del comercio y las minimas
-tasas de transportación impuestas por el Gobierno deben ser desarraigadas.
En i:iomhre de la humanidad, así orno del empleo1 las leyes del salario
núnimo deben ser revocadas. Están entre las más perniciosas leyes las que
discriminan a los inhábiles, a los jóvenes, y a los grupos en minoría. Como se
estableció previamente en este estudio, si el valor de los servicios de un trabajador es menor que el salario mínimo al que una empresa, por ley, debería de
pagarle ésta simplemente no contratará a tal individuo. Tales individuos,
cuya mayoría carece de habilidad para crear un mei;caclo de salarios en exceso
.,_ ''La enta de Carros Extranjeros es derrotada por la Devaluación del Dólar',
JJurham Mo111i11g Herald, junio 12, 1972, p. 12 A.
= ''Una.Campaña de Acción Proteccionista del Comercio' , Business Week, mayo 20,
1972, p. 70.

912

: Congreso de los EE. UU. Junta del Comité Económico
.
Junta de los ConseJ·ero E
, .
.
, op. &amp;it., p. 97.
"" L
s cono011cos, op. cit. ¡972 p 112
lEBLING, op. cit., p. 7.
'
' .
·

�EL FUERO INTERNO DEL DERECHO ECLESIÁSTICO
y EL DERECHO
DR. FRANcrsco RuDÉN DELGADO °MA.RTÍNEZ

Ex Catedrático de la Universidad de Nuevo León

EL DERECHO ÜANÓmco,1 por otros llamado quizá más propiamer~te ~erec:o
Eclesiástico, no en su aspecto mudable de conjunto _de n?~as, ~ll'ectic:~
la 1 lesia Católica Romana. sino en su estructura filosof1~0Jur1d1ca, .
.
zaci%n de un orden éti.cq-jurídico-religioso, tiene importancia _en wia histo~ia.
e al del Derecho y en una teoría general del mismo. La pnmera nec~analo incluye, ya que
el producto de u~a ~volución_iurídica pa~~cu1:
. , , . a en toda la historia de las instituciones occidentales, ong¡na o
Y qmza uruc
. . , .
. .
d O · te en las cuales enconen las instituciones ético-1undico-religiosas _e nerr
. d l ueblo
tramos cierto paralelismo, manifiesto por eJemplo en la Thora e p

::n;e

es

judío.
, ·
rta t las máximas
El Derecho Canónico tiene como elementos mas unpo n es
,
del Evangelio y las verdades religiosas del Cat?lic~o Romano, .?ue tra:
. · coñstituyen una expenenc1a y formulacton
mas P d
de las Ieyes pon tifioas
d
funda y humanizada más desinteresada y homogeneiz.ante ~ maneras , e
.
vida aceptadas por la sociedad
occ1'den tal sea an tes, sea despues de
, .la caida
.

ª,

del Imperio Romano. El espíritu 'Y la naturaleza del Derecho Canomc? b~e
además, desde el punto de vista formalmente jur~di~, como fuente pnmaria,
l D ch Romano y se presenta como ,ma aphcac16n suya concreta y mae ere o
. 'd
'! 2
terial y también muchas veces fomnalrnente comci ente con e.
. . diritto
•,
· ti co e cliritlo canonico
si equival"A stretto rigore le espressiom
ecc1es1as
.
.
.
.
.
di
.
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dcs:a-nare
con
la
pnma
espress1one
Pero e gia mvalso presso
n01, u
-o··
Chi ,,J1
~~;~o eccl~astico deltat~ dallo Stato, e con la seconda quello dettato dalla esa .
BADn, Il diritlo ecclesiartico italiano, Firenza, 1921, p. 4, ~- 2.
.. .
d r zivile
• "Au[ sie als auf Romer konnte demgemiiss nhne weiteres bezuglich .. e
Ih
di Kirol ·
mehr vor Ihl' Fonim zog und !ur we e e
Rechstverhiiltnisse, welche e
te unmer
d
d
.Fr illch
man der Rechtsiitze nichts bestimmt war, das romische Rech angewan t wer en. e

El Derecho, tocio derecho, necesariamente supone un 'hecho jurídico~ o
sea un acaecer en el tiempo y en el espacio al cual están vinculados determinados efectos que producen "lo recto"; "lo derecho''. El Derecho Canónico
necesariamente trata de "hechos jurídicos" y no únicamente de doctrina científicas o religiosas, de sabiduría, con la extensión y modalidad que fuere.
No queremos discutir el origen de la juridicidad del Derecho Canónico, si de
sí mismo o de otro Derecho. e encuentra en. relación con el Derecho Romano
en circunstancias paralelas de dependencia que el Derecho Napoleónico y el
Derecho Germánico y en general los Derechos de las naciones modernas· éstos
sin embargo a primera vista por lo menos, parecen prescindir de la e"-'PCriencia
eticorreligiosa ' 1del Derecho Romano", aun siendo tan importante para. comprender y abarcar con mayor profundidad y trascendencia la vida jurídica de
los pueblos. Sin querer hacer apologías, conoce1, el Derecho Canónico, sobre
todo en su historia y en sus fuentes, es lleRarse de espíritu jurídico y ponerse
al contacto con la equidad y orden más notables, con el siguiente esclarecimiento de los principios de una teoría general del Derecho.

El crearse del acto jurídico está basado esencialmente en la actividad "intencional" de la persona humana, del hombre; ahora bien, el conocimiento
que se tiene en el Derecho Canónico como orden éticerjurídico-religioso acerca
del hombre es de los más importantes en la cultura y en la historia política
de Occidente. Prescincliendo de razones de autoridad sea científica sea histórica, sobre todo porque son el .resultado de la experiencia y han conducido
a una verdadera ciencia positiva, salida¡ de la comprobación y de la inducci6n
filosófica. Un principio jurídico o moral en tal caso, resulta no de un principio filosófico "a priori", sino de la comprobación del principio en millones de
casos. Por más prosaico y rutinario que parezca el leer por ejemplo, la lista
de pecados y crímenes, de castigos y penas de las Sumas de Moral y de los
Casos de Conciencia, de moda en el siglo XVI, es sumamente fecupdo y
clarificador en orden a un conocimiento y clasificación más profunda y adecuada de las actitudes humanas y de su trascendencia social y jurídica.

El fuero íntegro del Derecho Canónico no aparece desde un principio claramente delineado, sino que se manifiesta más bien como una evolución histórica de un supuesto jurídico, que poco a poco se va concretando basta quedar
claramente definido y codificado. Su estudio por esto es de naturaleza histórico.jurídica-cultural.

1

914

reducierte sich der Gebrauch des rom.ischen Rcchts als solchen be.iden kirchlichen Gericbtcn nac!t w:id nach weil das kanonische Rccht, in seiner Fortbildung die meisten
Meterien auch rcin ziviler atur selbstiindig ordnete. Hierzum bcdieote es sich abcr
des romischen Rechtcs im ausgedebentesten Masse". S.iicmüLLER, Die Idee von Kirche
als lmperium Romanum, Theolog~clie Q1ta1tol Scl1rifte 80 ( 1898) 74.

915

�"
" . ..
laza al aire libre o lugar abierto dond~ en
"Foro" o Fuei:o s1gnif1ca p
laban los negocios; se hacía comer io y
tiempo del Impeno Romano se arreg .
allí "se decía el
. d entre lo cmdadanos romanos,
se dirimían 1~ c?nllen
·sdictio" 3 De esta significación concreta se ~asó
derechc(' e e1erc1taba la Jilll di d.
tal el territorio donde se hacia o
lin • d de1 t'rmino enten en o por
al uso uta o
e
.
l d
h El término pasó a tener
determinaba e ere º·
1 · ··
administraba a JUSttoa o
1 , bito dentro del cual se trata
. 'ficación abstracta como e am
Civil"
también una s1gm
. , di s De este modo se dice "Fuero
.
un asunto o serie de asuntos Jurt co .
. , • ». 'fuero 1
· udicial" · etc.
"fuero ecles1astico
'
.
) . 'Fuero de Dios" (Fo.
'F ero Interno" (Forum mternum '
Las expresiones u
,, F
Poli) . "Fuero del juicio interno" (Forum
rum Dei) . "Fuero del Polo ( o ~ . ,: (F tum onscientiae) ; "Fuero de
interni judicii). "Fuero de la conc1en~a
s cuyo significado no se
"lü) son expresiones tecruca
consejo" (Forum cons1. .
. d
, de haber examinado detenidamente
puede determinar "a pnon". sino espues
.
cada uno de los lugares en que son usadas.
no se encuentran
"F
del Polo" ''Fuero de Dios" son expresiones que
uárez el
uero
.
dí ente . en concreto parece ser
en el Derecho Eclesiástico smo tar am
'
'
tras. "Jus Fori".
,
las. en su lugar -encontramos o
.
,
primero que comenzo a usar , ,
1 losa ordinaria t expresado
"Jus Poli". El significado de_ estas lo ~nli_rios e : ; ; no estaba obligado por el
stos términos: "Jure fon: como I 1era,
.
al
·aad"
en e
. , ,, ' .
li" . es decir "por cierta natur eqw
.
derecho de acc1on ; 1ure po .
,
~1..
•
do por la "aucto(J F ') es el Dcrev10 organiza
El D ere~o de Fuero us on dicción del Derecho), la acción de hacer
ridad' mediante la JURIS o1?1'10 ( 1 salida o deducida lógicamente de la
justicia . indirectamente mediante la ey

justicia· sino en la cual se hace la justicia "haciendo caso'' al Polo (la estrella polar), es decir, a cierta dirección natur-al a todos vidente y por todos
perceptible y obedeciendo a la cual el hombre e siente "directum" orientado
y dirigido, 'justum", 'pesado", equilibrado, "equit.atificado". En el primer
caso el "Jus Fori" está determinado o manifestado por el 'Jus dictum' : por
el Derecho dicho, sancionado por la fórmula del juez y de la ley por w1
TERCERO. En el segundo caso el derecho no está formulado por un •'dicho"
o 'fórmula" de un tercero· sino por !ónnula variante en cada caso, ya que el
Polo,_ la dirección, la equidad natural siendo la misma para todo , ~ pensada formulada y manifestada con fónnulas de significación no común, ni
social; sino de significación privada con eficacia que no va más allá de la
persona que tiene interés en esa aplicaciÓI\ o caso de la equidad natural, del
DERECHO que como e trella polar abierta y patente a todo guía el interés propio y personal.

a:,.

?.

Esta formulación tan clara tiene un fondo cultural de grande interés que
ayuda a comprendei- mejor esta polarv..ación natural del Derecho de Fuero
y del Derecho de Polo.

~---1
)
refie1·e a
J·un·sprudencia.
, estrella Dios la natID=eza se
(p O1
El Derecho de Polo
o=gwa,
't .d;d no interviene diciendo la
. .d a d J\i.rídica en la cua1 1a au on
aquella actw1

ha a sido seguramente determinada, es proba, Aunque la etimologia de Fo_rurn no
1 gn·ego y que indica direcúón
·
1 acusanvo plural •oras Y e
ble sea la m1sma que e
. ..
el
. Clí.cundante. eXterior a la casa
. . • d b" significar
espacio
hacia afuera y al pnncip10 e lo L . n Totius Latinitalis, p. 527, s.v. forurn. A.
o a la ciudad. Cfr. FoRCELL~I, ex1clo .
d l langue latine, s.v Iorum; PAULYS·
E 'ME ET Dictiona1re etymo ogique e a
¡ 56
f rum

;'F "

ERNOUT- .
JLL 'al
W1ssowA-K.ROLL, Re

E ciclopedie des Alterlumswissenscl1aft, 7, l,

co.

' s.v. o

.

haeredem facere Ecclesiam, quaerat alterum
• "Quicumque vult ex haeredato
o
f'li
haberc negue speraret, res suas
.
Quidam cum 1 os non
.
qui suscipiat, non Agusnnum. · ·
. E 1 .
ati sunt ei 6Iii et reddidit Ep1scopus
'b' ufructo donavtt ce es:iae.
'
dd
d . re
omncs retento Sl 1 us
t ,. abebat Episcopus non re ere, se JU
11
·
'11'
donaverat
In
potesta
e
55
D
nec opinan U quae i 1
:
.
li)" S. Al!G. Senno 3 • e vi·ta
.
. Lo M tlenen: non ¡ure cae
.
.
el
fori, non ¡ure poli ( s. ss.
L 39 1572 Este te,cto lo resume Graciano en
et moribus clericorum, m M!cN~ P_
, 43 .17 4· "jure fori· quasi dicat ad hoc
li I losa ordmana al c. ,
q. ·
'
.
,
Decreto Y lo exp ca a ~ .
.
oli· id est, quadam naturali aeqmtáte .
non cogebatur jure acnoms. . . Jure p .

916

11

fili

EJ DERECHO
en su historia cultural e encialmenle un dicho, una
fórmula, que equilibr-a o justifica y hace equitativo sea al hombre, sea las
c::o as del hombre; más aún este dicho, esta fórmula e de origen regligio o.
El problema básico de todas las religiones del mundo es precisamente la ju tificación, el "hacer justo al hombre"; incluso es el Cri tianismo el dogma
básico es la Redención, el problema de vol er a comprar la felicidad del
hombre· el problema de la justificación por la fe en Jesucristo. E decir las
religion formulan en términos jurídicos su problema básico, y a la jnversa,
el derecho primitivamente se concibe como una aGtividad religiosa, oculta,
recóndita, divina. s En la Penitencia cristiana encontramos un ejemplo claro:
el cristiano es salvado por la fe en Jesucristo es decir es hecho 'ju to" por EL
Cuando el fiel tiene que hacer penitencia para ser 'justificado", se pr enta
a la comunidad, la cual mediante una fórmula de eficacia misteriosa da la
paz, hace justo equilibra 'justifica" al hombre. Naturalmente que ólo los
iniciados, los bautizados, están al tanto de todos los detalle y consecuencias
• Testimonios que hablan expresamente de la unión entre la relig,ión y el derecho
abundan; he aquí algunas itas tomadas al azar: "nec numero Hispanos, nec robore
Gallos nec calliditate Poeaos nec artibus GraC'cos ... sed pietate ac religione atque hac
una sapientia, quod deorum numine omnia regi gubcrn:u--ique pe.rspeidmus, omnes gentes
nationesquc superavimus" C1CERÓN, Oratio de hauruspicum respcmsis, c. 9.; "Numa
religionibus et divino iure populum devinxit". TACITO, Annalimn., lib. llI, 26. R. PETAZZONI, La Religion dans la Crece A11tique, Payot Parí , 1953. p. 120: "LOrphisme
est essentiellement soteriologique jj vise a arrancher l'humanité aux miseres d'ici-bas
p:u-a la révclati:oo du salut."

917

�del rilo; .pero -culturalmente así aparece. Paralelo a este rito cristiano, encontramos }a actividad religiosa en torno a los santuarios de Delios y Delos Y
otros muchos extendidos en Grecia y el Asia Menor. 6 En ellos se daban oráculos, es decir fórmulas misteriosas que apaciguaban, equilibraban a los fieles Y_J~s
clarificaba para encontrar de nuevo la vida, el éxito, la fortuna, la soluc10n
de un problema personal. Los mismos generales y emperadores nada emprendían antes sin consultar a los oráculos tle los dioses. Aquí vemos en líneas
generales el ambiente cultural y psicológico del originarse del DIRECT M, del
JUSTUM, que de un modo o de otro influirá en la concepción del Derecho
de Polo.
Sto. Tomás de Aquino no es extraño a esta concepción cuando alinna que
en el fuero de la conciencia la causa se actúa entre el hombre Y Dio ; pero en
el fuero externo o contencioso la causa se agita etl.tre un hombre y otro hombre , En tal ca.ID el sacerdote seria no una prolongación de la persona del
penitente como lo exige el derecho priuado, sino u~a prolongación~ de Dios,
quedando de este modo el sacerdote dentro de la figura de un oraculo que
"dice" lo de Dios, que "justifica" en nombre de Dios.
De este modo encontramos concordancia de las fórmulas de Sto. 'fomás con
la de S. Agustín y de Graciano: Forum conscientiae, Forum int,erni judicü,
equivalen al Jus P'oli de . Agustín '/ de Graciano· F orum extern,um, F oru~
externi judicii, equivalen al Jus Fori. Hasta aquí no hay ningún problema. Sm
embargo, el Concilio de Letrán IV ( 1215) con su decreto "Utriusque sexus
fidelis" manda qu" la confesión o la penítencia se haga a un sacerdote determinado, al cual se le exige tener una determinada jurisdicción o autoridad
concedida por el Obispo; este D ecreto intentaba corregir abusos, sin em~argo,
es exponente de una situación en la cual lo interno y _lo ~~emo, lo pnvado
y lo público, lo religioso y lo político, Jo común y lo md1V1dua~ no estaban
claramente definidos. La "conciencia", el "alma" el "sacramento", la "penitencia" se confundían.con Dios, con la autoridad, con la comunidad, con la
sociedad, con la política, con el derecho. Y esta situación parecía ineludible
y necesaria; más-aún La debída y exigida por Dios.
Hemos dicho que el derecho es esencialmente en la cultura un "dictum",

''un justum", "dictum et justum aequum faciens" ; cuando _el '_'dictum~• Y :l
"justum" es creado por la autoridad, mediante la ley, la f~a~d_ad e 1~teres
son el bien social o común; pero c1,1ando es creado por el mdiv1.duo .IIllSIDO,
dirigido por la tendencia natural a la equidad o por el Altísimo o por el Polo,
• Cfr. R.

PETAZ20Nl, ib., p. 62.
• ''R~pondeo dicendum ad primam quaestionero quod in foro conscientiae causa
agitur ínter hominem et Deum; in foro autem exterioris judicü ca\16a agitur hominis
ad hominem''. S. TuoMAs In IV Senl, d. 18, a. 2, sol. l.

918

la _finalidad Y el interés del ''dictum", del "justum", es el bien del individuo
rrusmo Y no de la sociedad directamente; como tampoco clirectamente el "die~" de la aut"Oridad, la ley, es el bien del .individuo. Ahora bien cuando el
"di~tum" Y el "justum" no puede existir sin la sanción de una a~toridad or~amzada, es de~: _de una sociedad con personalidad jurídic.a, se niega prácl!~mente Ia_po~1~1hdad del "dictum'\ del ''justum" para el bien individual y
pnv~do del lDdiVIduo. ya que Ja autoridad juridicosocial necesariamente tiene
que interpretar ese dictum Y ese "justum" en función del bien social · de no
ser así deja de existir la autoridad social. Negar el ''dictum" y el "j~tum."
creado Y encontrado por el individuo mismo haciéndolo bien social bien co°:1ún• con~radíce \~fundamente la individualidad de la persona, s~ roneienCJa, .su ".1da, su sacramento", su "penitencia", lo suyo ".in.terno". La intenc1onalidad
no puede cambiar de naturaleza, incluso cambiandoeoen
I rd
,. .
etico-Jurídico-religioso.
~a-Iglesia Cató~ca Romana tradi?onalmente se tiene y se ha tenido como
la ~ca con autondad del Altísima: para juzgar la autenticidad del "dictum"
~ ''Justu~' de todo_ in~~duo de la especie humana; según ]a doctrina ratólica tmdic1onal, la 1ustic1a que hace "justo", "equilibrado", "justificado", al
ho~bre, no es~ den~ del círculo de las posibilidades del hombre mismo,
le tiene que vemr de D10s, de Cristo y mediante la Iglesia ~clusivamente· de
est~ modo el "!us Poli" pasa a pertenecer únicamente a la Iglesia CatóÍica.
Gwdo _~ac~~1, en su libro Riflessioni sul foro interno nel quadro ge11 era.le
~ll~ _gi~ris~izione della ?hiesa 8 afirma la contraposición entre legalidad y
JU ticia rntrínseca como mmanente al ordenamiento juridico de la Iglesia.
Los Reformadores del siglo XVI reaccionaron vivamente contra esta doctrina Y a~nque siguieron exigiendo la penítencia y la fe para la justificación
en Jesucnsto, negaron admitiendo el libre exaI!len, la necesidad de someterse
~ ~ abs~lució~ d~l sac~_i-dote, aun en privado, para encontrar el "justum". el
dictum , la Justificacmn de parte de Cristo.
El contras~e ya existente en los textos de San Agustín y de Graciano lo
e~~ontramos igualmente en los canonistas inmediatamente posteriores al ConCi~o. de Trento, en los cuales se afirma que en el 'fuero externo" es necesario
exigir el derecho rigurosamente; en cambio en "el fuero .interno" las causas
se deben arreglar más bien conforme a la equidad Y¡ la caridad. Sin embargo,
• Gumo SAJIACENI, "Riflessioni sul foro interno nel quadro generaJ della .,.; .. ..: • .1,_,
d 11a Chi
, p d
o·==Ul.'6lºne
e
~~a
a ova, 1961 , hace referencia a este problema con estas palabras: ''la
contrapos~one tra. l~tá e. giu~tizia intrínseca e semplieemente il potenziale con_trasto tr~ 1 due fon e, m realita unmanente all'ordinaroento della Chiesa considerato
~ ~~to. il ~so ?omplesso etico-giuridico e, in particolare, nello insieme d~Ue sue fun7J.oru 1shtUZ1onali, proprie e "vice Dei" (pp. 1315-140).

919

�a partir de entonces el problema parece perder- interés en cuanto a la naturaleza jwídica del "Jus Pori" y el "Jus Poli" y suponiendo la juridicidad, es
decir, la sumisión de ambos a la autoridad, se reduce a la determinación u
organización de ambos, ya que del Pontífice depende la eficacia jurídica en
uno y otro. 9
La. argumentación sintéticamente podía hacerse del siguiente modo: el
"Forum Poli", el "Jus Fori" de San Agustín pertenece a la virtud de la justicia con la cua.1 el hombre "es hecho justo' . Ahora bien según la fe católica
el hombre es hecho justo por Dios, por tanto el Derecho de Polo el Foro de
Polo, es aquel en el cual Dios hace justo. in embargo, todo hombre e:; hecho
justo en la Iglesia exclusivamente. Consiguientemente el Jus Poli, es aquel
en el que en la Iglesia el individuo es hecho justo. o obsta.Tite la Iglesia a nadie
puede hacer justo si ya antes no ha sido hecho justo· luego el Derecho por
el cual en la Iglesia el individuo €S hecho justo es de índole organizatoria. Es
decir por el Derecho de Polo el hombre no se hace justo; sino que se le reconoce su justicia. Hablando en los términos de uárez el Fuero de Dios es
aquel en el cual el hombre no: es hecho justo, sino en el cual es reconocida la
justicia del individuo. La sobrenaturalidad de la Iglesia, su carácter religioso
y divino, según ella misma, no deja de someterla a las leyes de la vida humana;
"Ecclesi:a de intei;nis non judjcat'': "la Iglesia no juzga de los acto internos'~
es un principio admitido eoniúrunente dentro de us escuelas.10
El texto de San Agustín nos dice todavía más: "Cualquiera que quiera
hacett heredera a la Iglesia desheredando a su hijo, busque otro quien lo
admita, no a Agustín ... Alguien no habiendo tenido hijos y no esperándolos,
donó a la Iglw todos sus bienes conservando para sí el usufructo. Le nacieron hijos, y el obispo le devolvió lo que sin pensarlo, le había donado. El
obispo tenía en su poder no devolver pero pPr el derecho de foero, no por
el derecho de polo." 11 Es decir la Iglesia no sólo no puede juzgar de las cosas
internas· sino que hasta puede convertirse en verdadera parte que contradice
al DerechQ de Polo.
Navarro, canonista del siglo XVl,1 2 hace la misma observación al afirmar
que el fuero de la conciencia basándose en la verdad y en la verdadera justicia, no pennitl'l cosas que el fuero exterior para evitar mucho males puflde
permitir. Muchos males tolera el fuero contencioso, que si se llevaran a juicio,
exigiéndolo la justicia, no se tolerarían. Sin embargo, afirma, uno y otro foro
se parifican: es decir, lo que es verdadero y justo en uno lo es también en el

otro; excepto en el ca.so de presunción jurídica y cuando expresamente la ley
o decreto dicen Jo contrario. El problema según ravarro no está en la naturnleza misma del Fuero Interno o Extemo, ya que los dos se parifican; sino
en el texto de la ley o del decreto, ápareci~ndo e1 derecho divino y natural
1a verdad y la verdadera justicia, independientes completamente en sí mism~
del fuero interno y viceversa, el fuero interno, allllque sometido a la verdad
Y a la. verdadera justicia existe una presunción jurídica., que debe ceder a la
verdad.
. De es~ doctrina rápidamente se pasó al problema de la validez de un fuero
mdepend1ent de la. verdad y de la verdadera justicia: Diego de Covarrubias
Y Leyva (151~--157•7) , profesor salmantino, después obispo y como tal asist~n_te al Concilio de Trento se pregunta "si las solemnidades del derecho
o.vil deba ser guar~a en el divino juicio intenior'' · e decir, en e] caso de
un testador que ~~btendo ?echo testamento, éste por faltarle los requisitos
de la ley, no es válido; ¿ que se debe hacer? ¿ Se debe seguir la erdadera volunta~ ~el testador o se debe guarclar la ley ciw? Cita Ja opinión de algunos
que sigwen~o el parecer de San Agustín afirman que aunque ]a ley del fuero
ext~o desli~e de una obligación, queda la ley nattual, la equidad natural,.
q~e sigue obfigando .ª ~ar~ar la verdad y la justicia. Covarrubias sin emb.argo
~ a que la ley ~~ obhga también en el fuero de la conciencia: "La ley
JU~ debe ser admiuda en el juicio del alma; por consiguiente también esta
ley tie~~ 1ug~r en el fuero interior y en el juicio divino,. . . porque con autoridad divma Juzga el mismo juez. '1.s Consiguientemente los interesados con
conciencia tranquila pueden no obedecer a 1a verdader:a voluntad del testador.
De este modo ya concreto vemos cómo se llegó a desconocer el derecho privado) la validez del "Jus Poli" convirtiendo una mera posibilidad en un
hecho concreto. Ciertamente e:,c;ta doctrina no es cmmÚDl:l'lente aceptada y hay
muchos au~~ que ~&lt;&gt;&amp;tie~en lo contrario al menos cuando afirman que nadie
en su concumc1a está obligado a guardar una ley in justa. H
. ,Otro paso lo tenemos en Agustín Barbo a ( 1589'-1649) en el cua1 la evoluCJOn ha llegado a reducir claramente. los dos .foros, el uno el exterior "a la
ven~anza, Y la s~tisfacción de Ja República" y el interior o de la conciencia
"a_ 1&lt;1- pe~ten~a, y satisfacción de la ofensa divina, para po1· ella e} penitente
sausfacer a DJOs y reconciliarse con él". 15 De este modo claramente se. afirma
la naturaleza del fuero interno: para la reconciliación. con Dios, es decir no
13

• Cfr. FRAN&lt;;1sco R. DBLOAOO, La naturaleza jurídica del /tura interno, pp. 89-163.
10 Cfr. FM CISCO R. DELGADO, ib.,, p. 161.
" Cfr. supra.
ú

NAvARRus, Opera Moralia, II, p. 24'7.

CovAR'.ROllIAS, Opera Omnia, t. I, pp. 52-53.
FAGNANos, Commentarium in Dec_retaies, Vol, U, L. III, p. 34]: "Se limita esta
reg~a. (la obligación de la ley en la Cóncíeocia) en dos casos: primero cuando ta ley
es m¡usta; pues entonces no obliga ante Dios y en el fuero del ánima,,
,. B
,
.
ARBOSA, Collecta11ea Doctorum in ]11,s Pontifioium, I, p. 368.
1
•

�salimos de la virtud de la justicia del "derecho con el cual el hombre es justificado". En cuanto al problema de si ese ' derecho" tiene efectos verdaderamente jurídicos, los autores, mediante numerosas distinciones y principios,
niegan que esa actividad por sí misma tenga valor jurídico, es decir en el
fuero externo; en el cual únicamente valdrán si la ley concede ese valor jurídico. Se niega por tanto al individuo la capacidad de crear por sí mismo
verdadero derecho· ya que por sí mismo únicamente puede encontrar lo que
lo reconcilia con Dios y satisface la ofensa divina.
FrancL&lt;1co Suárez ( 1548-1617) hace una síntesis muy completa de esta situación en el orden social; para él el foro de la conciencia es el juicio interno
de la propia conducta y por esta razón más claramente el problema se plantea de si la autoridad puede influiJ' en él mediante la ley o un acto judicial o
autotitativo y afirma que el legislador no puede influir en la conciencia sino
indirectamente, haciendo que la mater:ía de Ja ley sea necesariamente virtud
o vicio y de este modo la conciencia necesariamente se conforme a ella· la
ley humana tiene la fuerza de aplicar a su modo 13( voluntad de Dios y consiguientemente hacerla obligación de la conciencia· finalmente cuando los hombres actúan como ministros de Dios, pueden obligar en el fuero de Dfos, o
que es lo mismo, en el fuero de la conciencia. La distinción entre el foro de
la conciencia y el fuero externo se encuentra únicamente en los efectos: mientras la potestad se ejerce en e-1 fuero de la conciencia, los efectos de tal ejercicio
se reducen a la paz y tranquilidad del individuo; cuando la potestad se ejerce
en el fuero externo, los efectos son también sociales y externos. 16
Hasta aquí no tenemos una doctrina clara y firme, admitida por todos,
sino una grande confusión, no sólo para el lector ordinario sino aun para los
canonistas y gente versada en el Derecho: " ...Los mismos canonistas no saben
o no quieren saber, cómo .o las diferencias de estos dos géneros, o las diferencias de la distinción de ellos expresada con términos variantes puedan demostrar o a dónde dirigirse, sino que vuelven al lector después de leer mucho,
más incierto de lo que estaba."t7
Modernamente sigue existiendo esta misma situación, si quizá no en los estudiosos del Derecho y de la Teología, st en muchísimos jueces y autoridades,
tanto de la Iglesia, sea católica, sea protestante, como del Estado; si no consciente, sí latente en multitud de matrimonios y sociedades; igualmente en
16

SuÁREz, Opera Omnia vol. V , p. 260. Opera Omnia, vol. XVI bis, p. 995.

4 ad &amp;2 tit. I de judiciis, libri III lnstitlltionum Lancelloti:
... "lpsi canonistae nesciunt aut scire nolunt, quomodo vel differentias horum duorum
generum, vcl differentiam distinctionis eorum secundum variantes terminos prolatarum
ostendant, aut quo se vertant, sed lectorem post multam lectionem incertiorern reddunt,
" NOTA TeoMASIANA

quam antea fuerat."

922

~ul~tud de hom~res, que no conformes con soluciones hechas, buscan su rea!tzaaon en la soaedad humana con claridad de metas y de conciencia y se
~nt~r~ por el orden real de la vida humana, fuente y base del or&lt;lenantlento
Jt1nd1co y de toda actividad. 18
La naturaleza
en movumento,
· ·
·,
1 de las
• cosas es el mismo "ser'' de eUasJ, nPro
1-~
en acc1on: es e connnuo originarse del 'ser" lo que constituye la tura! .
el "ser" en mo · ·
L · , •
na
eza.
VlIJllento. 0 JUnd1co es lo perteneciente al Derecho al "J "
al_ N oµoi; de los griegos. La naturaleza juri'dica será por tanto el s~ en m:i~
miento de lo recto, de lo que atañe al Derecho. La naturaleza J·urd· d ¡
fe ·te
•
.
11ca e
u ~~ ~ rno, viene Siendo el ser en movimiento dei lo recto del fuero interno.
El ser es un concepto trascendente que se aplica tanto a los seres f' ·
di
JSICOS,
tJºbl
pert:ep
es me ante los sentidos, como a los seres "morales" percept1"bles
, .
urucamente_ por la mente humana. El ser de lo jurídico es de estos últimos
como es evtdente, ya que únicamente la mente del hombre es capaz d d
· la
·
·
escubnr
eX1Stenc1a
·
·
. del
. ' derecho de lo recto" . 0 so'! o los seres f'1s1cos
tienen
poder O potenc~a, s~o que también los seres morales influyen realmente en el
hombre Y son mflu1dos por otros "seres morales" . El Derec h o es d e 1os seres
1
mora es que realmente influyen, que son un poder, una potencia una facultad
con ~ cual el hombre se prolonga sobre los demás y sobre las 1cosas. En est;
ambiente ?e seres, es donde se plantea la cuestión de la naturaleza jurídica
~el fuero mterno. El fuero interno es el fuero de la conciencia· pero no sólo
smo el fu:ro de la conciencia en donde se crea el "Jus Poli" ~l poder O facu1tad,gwada ~r _la estrella polar, por Ja naturale-a1, por la naturaleza hecha
annoma y equilibno ontológico, por Dios.
En e1 ongmarse
· ·
del Derecho es donde podemos encontrar consiguientemente 1~ naturaleza no sólo del Derecho mismo, sino también Ja naturaleza
de Jo diversos derechos; pov lo pronto el Derecho Público y el Derecho Privado enco~~do por Ulpiano (D 1, 1, 1, 2 ) son de diversa naturaleza. El
Derecho
h Pri vado se crea
.
, Publico se crea en interés del Estado - El D ereco
en mteres de los individuos. Ahora bien, puede ser en bien de los individuos
una ley o un acto jurídico "de un modo público" tal es el caso d l D
b
Ci ·1
d
,
e
erec o
VI :
. e Ja Jurisprudencia. Todo el ordenamiento juádico e.e; de Derecho Publico, sea que tenga como fin proteger y promover el bien social 0
.. CfrW.B
D as p rwaatrec
·
h t der K1rche,
·
~RTRAMs ,
en Gregorianu.m 25 ( f944)
283 ·320~ del nusmo autor: De na{ura juridica fori inlerni Ecclesiae in ''Pe · di ' PJre
. morali , canonica liturm
,,.ca ,, 40 ( 195 l ) 3O7-340. L. BENDER, F01um ,externumnoet ca,
forume

mternum
•
ba
· d en "Ephemerides juris Canonici" ' 10 ( L954) • Guroo sARACBN1, en I a o bra arnCJ.ta
De. parte del Derecho Civil moderno no creemos encontrar ningún problema
Y_~ que; ~ . ~as las naciones la libertad de conciencia, de pensamiento de e,rpre~
sio~ Y e reli8:'~" es uno de les principios básicos de los respectivos Derechos Constitucionales y Ci"iles.

ª·

923

�común; sea que tenga como fin el bien de los mdividuos de un modo público,
sancionado por la ley que necesariamente debe ser para una comunidad social.
La vida jurldica no se agota con esto: existe todavía una serie de actos
jurídicos que aunque estén comprendidos y sancionado por la ley o el Derecho Constitucional, o por el Derecho Civil, no. son en bien de los individuos
en general, sino en bien de un individuo concreto, de un particular, de una
persona privada, con exclusión directa e inmediata de cualquier otra persona.
El Derecho Constitucional y el Derecho Civil son en bien no ~lo de los individuos en general, ino también de los individuo~ en concreto· pero de un
modo público es decir, no exclusivo de un solo individuo. Las leyes del Derecho Privado abarcan la realidad de e.a.da individuo caracterizado por las circunstan~s .individuales y privativas de espacio y tiempo. Al ser usadas por
un miembro concr to de la sociedad esas leyes cambian su naturaleza y ya
no son simplemente leyes, sino derechos y obligacione de una per.;ona concreta con tal nombre, de. tales padres, de tal edad, etc. Este proceso de hacer
propios lo derechos y obligaciones que la ley señala, está san ionado por la
misma ley, es por consiguiente legitimo· más aún, el fin y la meta del mismo
ordenamiento jurídico. Más aún el individuo mismo por sí solo, al contacto
únicamente de sí mismo, dentro de u conciencia; ¿ puede crear verdadero
derecho? Esta actividad es legal y desde este punto de vista es jurídica: su
existencia y su inviolabilidad están sancionadas por la ley; pero ¿su_ naturaleza,
su esencia, su forma y contenido, su objeto, son en sí mismos jurídico , de tal
modo que constituyan una realidad nueva no de carácter meramente filosófico, o eticomoral, sino realmente eficiente y eficaz, capaz de influenciar
con poaer en los demás y en las cosas? La, ley es fuente y causa de D erecho ;
¿ es fuente y causa de Derecho también la actividad o creación "jurídica" del
individuo? ¿Es antes la ley·y la autoridad o el derecho del individuo concreto?
¿La ley no existe sino como manifestación. del individuo concreto?
El problema del fuero interno del Derecho Eclesiástico tiene este ignilicado
para el Derecho; ya que, si bien eli contexto que tiene eil él es sobre todo religioso y oculto, tiende a su formulación y realwición humana patente y ostensible humanamente a- todos los lrombres, lejos de la obscuridad y la regresión
y cerca de la luz del esptritn, de la equidad, de la armorua. El poder que
significa el Derecho no es otro diferente a la fuerza humana racional. La conciencia no por ser in iolable para el Derecho sea civil, sea canónico, está sujeta indefinidamente a fuerzas ocultas y regresivas· la penitencia incluso para
el cristiano no significa en un plano absoluto sino detención, paralización de
un orden humano "redimido" que mar ha siempre hacia adelante hacia la
adquisición -de los valores definitivo del er humano.
La elaboración del Derecho a 1a luz del Polo, de Ja estrella polar, de la

natural eza equitativa
· ·
y hecha justa es co .d
ma naturaleza del hombre. ti
n i erada sancionada por la miselaborado no según la equidad
~~to la prevalencia sobre el derecho
,
Y JUstioa del hombre· si
, 1
.
1a orgamzación
de muchos hombres u
' . no segun o exige
sociedad elaboran un derecL
, lq e al crear una realidad nueva llamada
uo segun a naturaleza d 11
raleza del hombre La natural
. 'd"
e e a, que no es la natudepende esencial ; substanciai::n~~et7"a : d~recho de Polo, pertenece y
derecho creado por la sodedad es
.
. nd~a operante del hombre. El
.
necesario e m 1 pensab]
'l
tanc1almente sino como ana-d"d
.
e a e · pero no subs1 o pos tenor es dec ·
tran • .
o no estar en él sin que deje substa ·a1m
.IT,
s1tono· puede estar
él en un momento y no en otro
nc1
ente de ~r hombre; puede estar en
.
momento· en unas cw
tan ·
Circunstancias Un hombre 8 - • t ,
'
cuns cias Y no en otras
·
m m eres omún s ' ·
rf
pero no dejará de ser sub tan ·a1m
h
era rmpe . ectamente hombre;
0
ente ombre
el 'dictum", la [,ormuJ a . que significa
. ..
"" Consiguientemente
,,
. bol"
JU.Shlm_' expresión esencial de todo derecho
y sun iza el
de esencia social . otro de
. . ..l: •
' es de doble naturaleza: uno
esencia mwvidual . ur.
, .
la sociedad. Al hablar de ese .
'
•º.
para s1 rrusmo; el otro para
.
ncias y naturalezas dive .
. ..
abstracc10nes sino entes m ]
rsas no queremos significar
jurídica no :neramente , tiora es que son producto de la actividad humana
no de f~erza bruta A] e ca, o sea, creadora de verdadero poder humano
.
ser entes morales sup
. ·a
'
de entender y de d .d.
. .
onen act1v1 ad de la capacidad
eo ir. esta actividad ori .
f
sacia en fórmulas de una fuerza
gma una uerza humana exprec indirectamente sobre las cosas~paz de hacerlas. valer ante los demás hombres

ene::

El conflicto entre el fuero externo y el fuero .
cioso y el fuero penitencial. entre la le
la
":te~o; entre el fuero conteode hecho no exista. s1·no po
~ y conc1enc1a, desaparece. no porque
. ·
,
rque tratándose d d
la actividad del h b .
e os seres creados ambos por
om re, pero con características
. l
.
uno y el otro. el derech . di "d . 1
esencia mente diferehtes el
,
o m vi ua y el de chO
. l
el otro "Ju F .,, .
.
re
socia · uno del "Jus Poli"
s on ' se encuentran en dif
t ~ d
,
'
dentro de.1 fuero interno
..
. eren ~ or enes y ambitos de actividad:
' no existe smo el mter' d 1 . di "d
fuero externo no exís•~ ~:~ 1 •
,
.
es e m vi uo; dntro del
"' ""'º e mteres social.
¿Qué relaciones existen entre
· los dos, puesto que no ha
nflº ;,
deznos nuevamente que se trata
de se
.
y co Jeto. Recoren la rovuir Esos seres
l
res morales no eXJStentes en la naturaleza
mora es se expresan mediante una fórmula o "dic-'
tum". -ren el.,.f
.
,
uero externo se llama ley o sentencia
f'
mtemo, juicio de la conciencia.
r
. . .
esa mmula; en el fuero
"no debo matar"· sm
· o . . . ~ ~edio no JWC10 moral, como por e3·emplo·
JU1c10 JUn e • "t
que es lo .
",
o.
engo d erecho a esta casa" o lo·
uusmo esta casa me pertenece" p
.
'
tencia dice: "el reo es condenad
20 - . onga~~s otro e1emplo : La sen"dictum" e d
~ a
anos de pns1on": "fuero externo" El
s e Wl tercero: del Juez. La fórmula de la concienc1·a .· "no ma.

�tarás" · o más determinadamente: ''si soy atacado, debo defendennc, aun
hasta herir a mi enemigo" .. Este es el juicio moral: es decir me expresa la
licitud de una acción. 19 La fórmula jurídica de la conciencia: "Tengo el
derecho de demostrar mi inocencía". Tanto en la fórmula de la conciencia
moral; como en 1a fórmula de la &lt;;onciencia jurídica· el "diclum", el "justum", lo que equilibra y pone en armonía es del mismo individuo, no nnporta
cómo haya llegado a componer la fórmula, si por sí solo o ayudado por otros:
en todo caso se trata de su propio "dictu:m", de lo que ha encontxado en sí
mismo de equidad y de justicia. Ahora bien ¿ qué relación hay entre estas
fórmulas: "el reo es condenado a 20 años de prisión"· "si soy atacado, debo
defenderme, aun hasta herir a mi enemigo"; "tengo el derecho de demostrar
mi inocencia,,? Las tres fórmulas e reducen a dos; el juicio moral de la conciencia no nos interesa por ahora y podemos incluirlo en la tercera: " tengo
el derecho de demostrar mi inocencia" porque "si soy atacado d bo defenderme aun hasta herir a mi enemigo". O sea. mi derecho a demostrar mi
inocencia puede proceder de que estando en peligro mi vida debo defenderme
aun hasta causar una herida mortal a mi enemigo.
"El reo es condenado a 20 años de prisión" es una fórmula que no está en
conflicto con esta otra 'Tengo derecho a demostrar mi inocencia.', las dos
son igualmente ciertas y no se oponen porque e refieren a contenido diferentes· más aún, lampoco se oponen-si en lugar de la fórmula 'Tengo derecho a
demostrar mi inocencia" se pone otro 'Soy inocent e"; la primera es del
juez, que representa. a la sociedad y por consiguiente en nada toma en cuenta
la fórmula del reo "Soy inocente"; esta última es del individuo y en el ámbito suyo en nada toma en cuenta a la sociedad. Tanto el individuo como
]a sociedad pueden exigir us derechos continuamente sin que lleguen a oponerse; tanto una como otra serán siguiendo ciertas.
La primera fórmula aunque jwidica es un ente moral de naturaleza diferente a la segunda: es expresión de una fuerza intencional, humana, social·
la segunda es de naturaleza individual y personal: es expresión de una fuerza
también intencional y humana; pero -individual. El individuo es para sí mismo· aomo la sociedad es también para sí misma. El individuo forma la sociedad junto con otros jndividuos · pero una ve.z formada la sociedad existe en
sí misma y para si misma en la amplitud y características qne ha recibido de los
individuos. La sociedad, sea la Iglesia o las Iglesias, sean los Estados, son igual'" Prescindimos ahora de si todo juicio cticomoral coincide con el juicio intencional
jurídico; la f6nnula: "si soy atacado, debo defenderme, aun hasta herir de muerte a
mi enemigo" al mismo tiempo es jurídica: «Tengo el derecho ... etc.'. Sin embargo,
puede nó siempre ser así. La diferencia entre la Etica y el Derecho nw1ca ha estado
clara y puede cliscutirse largamente la diferencia entre ambas.

mente de naturaleza organizat . .
,
de Ja .
.
ona. están hechos para crear la o
. .,
crrcunstanc1as en las cuales los . di "d
rgaruzac1on
· d" ·
m VI uos puedan ali
m 1viduos no pueden cambiar la natural
.
re zarse; pero los
puede cambiar la naturaleza de 1 . di ~dza. de la sociedad y la sociedad no
"S .
os m VI uos
oy mocente" y ''El reo es condenado
son contradictorias pudie d .
a
anos de pns1on" aunque no
'
ra ecirse que son contra · .
·
condenado no pueden ser al .
.
nas. ser inocente y ser
. .,
mismo tiempo verdaderas.
a pnSion a un inocente; sin emb
1
. . no se puede condenar
dice e]
"Soy inocente" Y
t~E~ontra~edad no e.wte, porque no
La inocencia no contradi
lam
co
inocente, es condenado ..."
•
.
ce Y
poeo contraria la sente · d
d
.
1a mocenaa
es una fórmula d 1 • di "d
. . nc1a e con en.ación:
,
e m v1 uo por cons1gw t áJ"d , .
en el ambito de sus pron1' d
h
'
en e v I a urucamente
ros cree os· no
¡, b"
sociedad y viceversa el reo
d 'd en e am tto de los derechos de la
,
es con ena o a 20 - d
•.
tro del ámbito de los derechos d la
.
anos e pns1ón, es verdad denchos del individuo es falso s· 1e· dis~daedadj pero en el ámbito de los dere1 e m VI uo logr d
•
es inocente, automáticamente la fónn 1 " l . a emostrar a la sociedad que
prisión" resulta falsa y eL juez ha , u a e 1~ es condenado a 20 años de
condenado a 20 años de pns·1· , hara. 'dotraa.bsentencia. en la cual se dirá: "el reo
on
s1 o suelto"
1 .
.
1ogtia demostrar y convencer al indi .d d
y a a mversa: s1 la sociedad
1a fórmula "soy inocente'' resulta
uo e su ~on~ena a 20 años de prisión,
Esa fuerza que hizo camb·
.
y se camb1ara en otra: "Soy culpable"
.
iar al Juez la sentencia
1 ·
·
cambiar al individuo su fórmul
J
o a a mversa que hizo
a, es o que se llama l f
qne coincide con la equidad natural d
. a uerza del Derecho y
"Jus Poli" de San Agust' L f
e los canomstas medievales y con el
m. a uena del Derech0 d J · a· ·
cambiar la fórmula del J , .
e m ividuo puede hacer
.
uez, pero el que la cambia
1 . di .
l
e Juez, representante de la sociedad. la fu
no es e in VIduo; sino
representa.da por el 1· uez puede h
,
b' e.r-za. d~l Derecho de la sociedad
.
acer cam :iar la formul d l . di .
es el mdividuo el que la camb·
el .
a e rn v1duo i pero
ta no
Juez L
· ·d d
.
.
na!, del juez y del . a· 'd
'
.
. . a activ1 a racional, mtencio10 ivt uo, no repite sunpl
te. .
.
naturaleza intencional las respecti·
f' ul emen ' smo que cambia de
.
vas onn as. aunqu la f6
1
.
sea diferente, reconocida Ja inocencia del
• . .
e
rmu a del Juez
presentante de la sociedad
. . reo, sigue siendo fórmula del juez, re.
y cons1gu1entemente de
t al
.
Illlsma y viceversa en el caso del . di 'd
na ur eza social en sí

20 -

juez

tam;!º'

.. ,

-1:º

fa;:

\1:

.

m

VI UO.

o1VIendo al texto de San Agustín . :io "U . . .
hijos y no esperándolos donó a I I 1· .
dn individuo no habiendo tenido
a g es1a to as sus cosas d . d
,
{
usu ru to. Le nacieron hijos, y el obis o devolvi,
. ' . eJ~n o para s1 el
las cosas que le había donado E
odp d J º. aJ que ru s1qu1era lo esperaba
· n P er e obtspo estab
d
pero esto por el derecho de f
a no evolver nada
uero. no por e] derecho de olo"
encontramos un conflicto entre el "d . h d fu
p
' aparentemente
e1ec o e ero'' y e] "derecho d e po1o"·
~~~~

'

927

�ya que mientras wio quita la obligación de devolver Jo donado; el otro obliga
a la devolución de ello. No aparece claro de quién son las cosas si del donante
o del obispo; pues mientras el derecho de fuero afirma que so~ del obispo_; el
derecho de polo afirma que son del donante ya que la verdad total de la
donación está dependiendo de una condición, o mejor, está motivada por una
causa que deja de existir cuando nacen lo hijos· del donante. La condición no
está expresa; pem existe y es percibida dentro del ámbito del derecho del polo
aunque no dentro del ámbito del derecho del fuero, en donde las cosas do-nadas son del ol;&gt;ispo, si bien la motivación de la donación el no tener ni
esperar hijos, ya haya desaparecido.

La fórmula del obispo, representante de la sociedad, es ''Las cosas donadas
pertenecen a la sociedad"; la fórmula del donante es "dono mis bienes a la
sociedad, porque no tengo y tampoco espero hijos". Estas dos fórmulas equivalen y están en completa concordancia; sin embargo, una realidad nueva parece cambiaP la situación : nacen hijos al donante. Esta nueva realidad desajusta y desequilibra la armonía y el acuerdo existentes entre las dos fórmulas·
no obstante, ni las cosas donad~ dejan de pertenecer a la sociedad ni el
nante deja de haber donado sus bienes; es n~cesario que esa nuev~ realidad
sea admitida dentro del ámbito del derecho del fuero y aunque sea realidad
de un privado, sea asumida por el obispo y cambiando su naturaleza cambie
igualmente la fórmula: ' las cosas donadas a la sociedad pertenecen' a ella"
en esta otra "las cosas donadas pertenecen a la sociedad; pero la sociedad las
devuelve al donante debido a que éste se encuentra en una situación nueva".
O también podemos hacer la hipótesis de que ]a sociedad no asume esa realidad nueva; entonces el donante al nacerle hijos puede exigir a la sociedad
que la asuma, para de ese modo quitar Ja desarmonía y el desequilibrio originado por circunstancias nuevas.

d;

Este ejemplo sa~do de San Agustín y resumido en el Decreto de Graciano
es análogo al caso del testamento llamado informe: una persona. hace testamento; pero no lo hace guardando las leyes dadas para hacer testamento. En
el derecho ~e fuero ese tal testamento no existe; en el derecho de polo O Jo
que es lo mismo, en el derecho del fuero interno, ese testamento existe. Las
fórmulas serían: ''El testamento de la persona finada no existe"; "E-1 testamento de la persona finada existe". Lógicamente estas dos fórmulas son no
sólo contradictorias, sino también contrarias: la realidad de una borra la realidad de la otra y viceversa; jurídicamente sin embar_go ambas son verdaderas
Y ni una contradice a la otra, ni la segunda contradice a 1a primera. • De
quién son los bienes estipulados en el testamento? ¿Del .más fuerte? ¿Del ~ue
señale la ley? Este problema es aparente jurídicamente: los bienes son del
que señale la ley y al mismo tiempo on de 1a persona o personas estipuladas

928

por el testamento informe. No hay ninguna injusticia y ninguna contradicción.
Comenzaría a haber injusticia cuando los bienes fueran o del uno o de la otra.
Para que sean de quien señale la ley o del estipulado en el testamento, es
necesario antes que el uno o la otra admitan dentro de su ámbito la fuerza
jurídica del uno o de la otra. Es decir, es necesario que el juez admita 1a
fuerza jurídica del te tamento informe y cambiando la naturaleza de esa fuerza
jurídica de privada en social, afirme: "El testamento informe de la persona
finada es válido y existente" o al contrario, que la fuerza jurídica de la ley
cambie la naturaleza del derecho del heredero y éste diga: "El testamento
informe de la persona finada no existe dentro del ámbito de mi derecho. '
De este modo jurídicamente desaparece el llamado conflicto entre el fuero
de la conciencia y el fuero externo.

El Derecho, aunque culturalmente podamos distinguirlo como "dictum",
como una fórmula; no se origina y no nace al acaso; como el cuadro del
artista no apare e súbitamente, sino que supone años de disciplina, de estudio
y de cusayo · igualmente el Derecho, aparece orno el equilibrio y la armonía,
como la justicia y la equidad; pero sólo después de largos esfuerzos y ensayos.
El hombre no nace hecho justo y recto, necesita someterse a una disciplina
severa y estricta para poder encontrar la fuerza del Derecho, para poder
percibir la fuerza humana, que haciendo a un lado la fuerza bruta y la guerra,
es capaz de cambiar el desorden en orden; la obscuridad en luz; la regresión
en progreso; lo torcido en derecho. El "dictum" que expresa esa fuerza humana, hecha de racionalidad y equilibrio, no es una fórmula revelada gratuitamente por los dioses; es dable percibirlo al que es capaz de apreciar la
armonía y el equilibrio del hombre, sus fuentes y sus caminos.
El fuero interno es el santuario del hombre; pero no un santuario oscuro,
refugio de los que huyen de la lt.12; sino un santuario IJeno de claridad, fuente
del orden y eficacia con que el hombre debe proyectarse en 1a historia para
.ser feliz y con eguir su destino.

929

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Quinta
COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN PENETRANTE ESTUDIO DE SCIACCA SOBRE "EL QUIJOTISMO
TRÁGICO DE UNAMUNO"

•

Por el DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de
Nuevo León

EsE EMPEÑO UNAMUNEsco en formar una concepc1on integral del mundo y de la
vida - de la vida humana, sobre todo- para desprender, de esa cosmovisión, un
temple anímico, una actitud íntima y un programa de salvación personal, es, acaso,
lo más valioso de la obra -apasionada y apasionante- de Miguel de Unamuno.
Michele F. Sciacca, el egregio filósofo neoespiritualista italiano, ha intuido, con
verdadera penetración y con innegable simpatía, el quijotismo trágico de Unamuno.
La simpatía -menester es decirlo-- no le sirve para disculpar errores, sino para
comprender mejor al núcleo esencial del drama religioso y del mensaje personal de
don Miguel de Unamuno.
Bajo los auspicios de la Edit-0rial Marzorati de Milán ( 1971), Michele F. Sciacca
reúne en un solo volumen, bajo el título de El Quijotismo Trágico de Unamuno,
ensayos diversos publicados a lo largo de los años, en torno a la cultura hispánica.
Hubiese sido deseable que el libro se circunscribiese al tema principal: " El Quijotismo Trágico de Unamµno". La Segunda Parte -dedicada a la interpretación de
"La vida es sueño" de Calderón de la Barca y otros escritos- así como el Apéndice
-sobre América Latina- podrían haberse reservado para otro libro. Nos limitaremos a comentar Il Chiscottismo Tragico .di Unamuno.
La obra de Sciacca está dividida en una Introducción y dos capítulos. En la
Introducción, estudia al hombre Unamuno y a su trágica verdad. Le encuadra dentro
de un europeísmo "sui generis", apunta su relación con la "Ge1;1eración del 98"
y nos conduce a los temas y problemas del Quijotismo trágico. Advierte Sciacca el
egocentrismo Unamuniano: "¡ Mi centro está en mí!", escribe don Miguel de Unamuno en el ensayo intitulado "¡ Adentro!" Hay en todo hombre, un fondo eterno,
utópico, de ningún lugar. "Tu vida es ante tu propia conciencia la revelación continua, en el tiempo, de tu eternidad, el desarrollo de tu símbolo; vas descubriéndote
conforme obras". A JJnamuno Je importa el crecimiento de las almas, "en cada alma,
en una sola alma y basta". Quiere reivindicar la España eterna portadora de valores
eternos y universales, sofocada por el afrancesamiento del bachiller Carrasco. La
verdadera España es la de Don Quijote y la de Segismundo, la de Santa Teresa,
Fray Luis de León y San Ignacio, la de los grandes "cardiacos" llamados a salvarla

933

�de la mezquindad europea de nuestro tiempo. Pero el Dios de Unamuno -apunta
Sciacca- es el universo.
La historia no se ocupa de las pobres almas silenciosas y perdidas. Además, la
historia no brinda la verdadera inmortalidad. Por una parte, don Miguel tiene como
modelo al santo y al místico, pero sin aceptar al Verbo que lo convierte en tal;
por otra parte, transfiere la inmortalidad del "otro mundo" a éste como incorporación en el pueblo y en los hijos, como sueño de gloria, entendiendo trascendencia
como el "más allá", pero no como lo "sobrehumano" y lo "sobrenatural" (pág. 50).
Polemiza con los cientificistas y con los escolásticos, simpatizando, dentro de ciertos
límites, con el modernismo y el protestantismo; más en los aspectos históricos negativos superficiales que en materia doctrinal positiva y esencial. La fe unamuniana
consiste en el esperar y en el querer. "Se alimenta del ideal y sólo del ideal, pero
de un ideal real, concreto, viviente, encarnado y, a la vez, inasequible; la fe busca
lo imposible, lo absoluto, lo infinito y lo eterno: la vida plena. Fe es comulgar con
el universo todo, trabajando en el tiempo para la eternidad sin correr tras el miserable efecto inmediato exterior; trabajar, no para la Historia, sino para la eternidad.
Fe es si predicas de noche, en medio del desierto" ( pág. 51 ) . El profesor de la
Universidad de Génova objeta a Unamuno que, no obstante su crítica al progresismo
y al jacobinismo, mundaniza la escatología cristiana, le asigna un fin histórico, aunque
su fe no se preocupe del mezquino suceso exterior y trabaje, no para la historia,
sino para la eternidad. El hambre de inmortalidad, la avidez de supervivencia de
don Miguel de Unamuno se pone de manifiesto en este texto: "me llaman materialista. Sí, materialista, porque quiero una inmortalidad material, de bulto, de substancia ... Vivir yo, yo, yo, yo, yo. Pero, haz hijos, Apolodoro, ¡ haz hijos!" ( Amor
y Pedagogía, Cap. XIII).

Postula Unamuno el método y la sabiduría del quijotismo en oposición al de la
lógica. Es la polémica ocasional de lo español en oposición al método europeo
( singularmente francés). La arbitrariedad no significa capricho, sino verdad cordial.
Aunque Unamuno ha perdido la fe religiosa y no la ha podido recuperar, aunque
piensa que la necesidad de la inmortalidad de su alma choca contra la ciencia, prosigue agónicamente anhelando ser siempre y serlo todo. El nuevo don Quijote, armado de la pasión y del método de la arbitrariedad y del valor, va siempre adelante.
Necesita la inmortalidad y la afirma arbitrariamente. Violenta la lógica porque no
se resigna a disolverse un día en el todo como los pobres hombres sin pasión. Oigamos la penetrante y aguda interpretación de Sciacca: "Ma a questo modello umano
importa la salvezza dalla morte piu che la salvezza in Dio, la cui esistenza e "voluta"
anch'essa arbitrariamente soltanto perché tra tutte le posibilita e la sola garanzia
dell'inmortalita personale. L'uomo unamuniano non vuole, non ama Dio, Vuole e
ama se stesso; se la sua sopravivenza potesse essergli assicurata anche senza Dio,
non chiederebbe di piú né forse di meglio; ma propio perché cerca prima la sua
immortalitá e non Dio, a cui si rivolge poi quando non puo farne a meno, egli rischia
di porre un' istanza morale o sganciata dalla religione o subordinate questa ai suoi
fini: Dio agli ordini delle esigenze dell'uomo e del suo compimento e non l'uomo
agli ordini dei comandi divini (pág. 64).
El quijotismo trágico en la vida reviste, para Unamuno, un carácter de cruzada.
Don Quijote es un símbolo vérdadero y profundo, símbolo en toda la fuerza etimológica y tradicional del vocablo, concreción viva de realidad, en la medida en que
un ideal puede ser real. Unamuno no trata de ilustrar la obra imperecedera de
Cervantes, sino de vestir de carne visible y concreta un espíritu individual y vivo,

no una mera idea abstracta. El hombre don Quijote se identifica con la doctrina
de. Unamuno. Don Quijote es triste como todos los hombres verdaderamente serios
Tristeza reposada.: de sereno contenido. Su belleza interior es el resplandor de la
bondad. Don QutJote es el. héroe; Sancho es el discípulo. Héroe trágico que lucha
contra la J&gt;O?reza del ambiente -el duque, la sobrina, el bachiller-, contra los
males que afligen a los hombres. Para él, "obrar es existir". Los verdaderos héroes
so~ padr~ de h~~- Don Quijote convence a "Sancho el bueno" a seguirlo, a
deJar muJer e h1JOS; y Sancho nada sabe de los caballeros andantes, ve con ojos
carnales Y no con ojos del espíritu. Pero "amor que no cuaja sobre individuo no
~ ~?r de verdad". Sancho se quijotiza paulatinamente. Sancho es la humanidad
msttnh_va, modes~ ~umilde, carnal; pero, no obstante, dispuesto a seguir al héroe,
ª. realizar la . amb1c1ón de todos aquellos que están cercanos a quienes comandan
bien. La glona, el sueño, la fe, todo ese mundo quijotesco es compartido con el fiel
escu~ero. La vida es sueño. Esta verdad hermana de don Quijote con Segismundo.
Sueno en_ un doble sentido: respecto a la verdadera vida que no es ésta y respecto
a la realidad que aparece sobrepasada, trascendida con la fantasía y la fe que salva
con la locura. Hay en Unamuno voluntarismo, pragmatismo, filosofía de la acción.
?ºn~er es crear: he aquí la esencia de la gnoseología quijotesca. Unamuno quie~
mqmetar;, No ven~e pan, sino_ levadura, fermento. La última raiz de la locura quijotesca es i no monr!, i no monr!, ¡ no morir!" Ansia de la vida, ansia de vida eterna.
Frente a t~as las negaciones de la lógica que rige las relaciones aparentes de las
c~sas, se eng~ la afirmación de las cardiaca que impera en la vida substancial. Esa
vida subs~c1a~, que le hace afirmar a don Quijote: "¡ yo sé quién soy!" Lo que equivale a decir.
i No hay otro yo en el mundo!" Cada hombre es algo enteramente
nuevo; resume una eternidad del pasado y de él arranca una eternidad del porvenir•
la única base sólida del amor entre los hombres, es que no hay otro yo porqu~
tan poco hay otro tú, ni otro él que él.
~ inmortalidad se funda implícitamente en razones objetivamente válidas: a) El
~mve~o- ha si?o cr~ado para el hombre y para su salvación; b) cada hombre es
msustitmble e rrrepettble; c) la singularidad e insustituibilidad de cada hombre unida
.
'
a un_a _trascend encia respecto a cada ente o determinación del ser en cuanto está
constituido de un elemento ontológico infinito, es otra región ontológica fundada en
la indestructibilidad, d) el amor entre los hombres resulta a su vez fundado sobre
el amor infinito de Dios que se revela en el hecho de haber ~do inmortal al
alma del hombre Y en haber destinado la creatura integral a la salvación.
La con~en~a coincide con el sentimiento trágico de la vida. Es inseguridad. Duda
~e su contmwdad y de su sustancialidad. Está en peligro de desaparecer y conservar,
stn embargo, el anhelo de plenitud. Se trata de una conciencia existencial de nuestro
ser,_ no de una conciencia racionalista o idealista. Es el connato espinosiano que Unamuno
aphca al hombre: "todo ser en cuanto es tiende a perseverar en su ser". Sólo que en
l!namuno. ~- connato significa afán de sobrevivencia y furiosa hambre de ser. Ape~ito. de d1vtrudad. El punto de partida de toda filosofía y de toda religión es el
mstmto de conservación y el instinto de perpetuación. El instinto de conservación es
el fundamento del individuo humano, el instinto de perpetuación es la base del amor
-en su forma más rudimentaria- y de la sociedad humana. Cabe hablar tamb·'
del. ms
· f mto d e invocación
·
·
• mismo.
ien,
o de aspiración a ser todo sin dejar de ser uno
~c'.acca ap~nta la crítica de la teología y del racionalismo en Unamuno, el escepticismo racional Y la dispersión sentimental. El Dios de Unamuno es conciencia

935
934

�del universo y Dios inmortalizador. Su solución es una solución poético-mística. No
hay esperanza de vida eterna sin Cristo. Esto lo sabe bien Unamuno •..
¡Sin Ti, Jesús, nacemos solamente
para morir, contigo nos morimos
para nacer y an nos engendraste.

Pocos hombres como Michele Federico Sciacca han calado más hondo en el 1:1odo
de ser español. España, la antigua y siempre nueva España que enam~rara a qwenes
la conocen de veras, ha cautivado a Sciacca, desde hace muchos anos, por.. su_ religiosidad y por su señorío, por su idealismo y por su realism?. . . En el Q~1Jobsmo
Trágico de Unamuno ha sabido ver la dramática trayectona de don Miguel, _su
existencialismo de la inmortalidad, su tragicismo, su terror de la nada Y su congoJa,
su problema religioso y su inolvidable amor a Cristo. Le a~ira y le . quiere aun~ue
discrepe y luche fraternalmente con él. Con esta obra ennquece M1chele Fedenco
Sciacca la bibliografía italiana y el Quijotismo Universal.

"SER Y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD":
UNA OBRA !;&gt;EL DOCTOR AGUSTÍN BASAVE

Por Ivo HoLLHUllER
Doctor en Filosofía, en Derecho
y en Ciencias Sociales.
Salzburg (Austria)

EMPAPÁNDONOS con un debido esmero en la reflexión del Ser de la Universidad,
nos sentimos ayudados por una definición magistral de la Universidad que nos
servirá de guía a través de todo el volumen: "La Universidad es la corporación de
estudiantes y profesores que por la investigación y la docencia se ordena a la contemplación de la verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento
de las vocaciones personales y a la preparación de profesionales necesarios para la
realización del bien común" (p. 56).
Por lo tanto, la primacía conviene al problema de la verdad, nunca inventada,
sino siempre buscada y recogida con humildad; sin haber deshecho las dudas puestas
por el escepticismo de cualquier género, sería inútil el querer descubrir un acceso
practicable hacia una Universidad auténtica. El lector sea, por eso, invitado a ensimismarse previamente en otro volumen magistral del mismo autor, a saber la f'Füosofía del hombre (Fundamento de antroposofía metafísica)", 1957, en el cual muestra
al hombre como un peregrino hacia el absoluto, estimulado siempre por su afán de
plenitud subsistencia} y la Sociedad como construida por la unión moral. Para un
auténtico Universitario no basta la psicología y la caracterología, pero hace falta
que se enfrasque en una personología que le hará vislumbrar que el hombre verdaderamente no vive si no se entrega con todo su ser como ofrenda a su prójimo.
De conformidad a ese volumen, el autor dice: "La vida es ofrenda, es misión a algo
meta-vital" (p. 73).
Basave entiende "por vocación un modo peculiar de propender a la plenitud, un
conjunto de estimaciones y preferencias que individualizan a las personas, un llamado
a ser y hacer que sólo el hombre siente" (p. 72).
Y "para que el hombre se haga verdaderamente ho~bre en la plenitud de su ser,
requiere la cultura" (p. 72). ''La Universidad es un estilo de cultura" (p. 1).
"Cultura es objetivación del espíritu" (p. 53). En un sentido análogo dijo ya en

937

�1954 Honorio Delgado: "El talante y la actividad del hombre en cuanto son guiados
por ideas y valores del espíritu constituyen la cultura." 1
El deseo principal del autor es el desenmascarar el absurdo que consiste en querer
reducir la vocación a la profesión según un prejuicio por desgracia muy inveterado:
"es la profesión la que tiene que adecuarse a la vocación y no Ja vocación la que
tiene que ajustarse a la profesión" (p. 86).
Prevalece siempre "el d6cil acatamiento a la verdad" (p. 310) y como la suprema
función social de la Universidad la "de ser laboratorio para la mejora del hombre,
para el cumplimiento de su estructura vocacional" (p. 370). Se trata siempre de
un "desplazamiento hacia lo mejor" (p. 427), de "conducir la naturaleza humana
a su plenitud" ( p. 58) . ''Educar un hombre significa habituar su voluntad a tender
siempre al bien" (p. 144).
Desde esa elevada atalaya consigue que, con respecto a la formación integral del
hombre -sumo quehacer de la Universidad- el desarrollo intelectual no basta si
se descuida la educación moral y cultural.
"Decir vocación es decir más, muchísimo más que profesión" (p. 3). Lejos de
desatender a la preparación de profesionales, siempre necesarios para la realización
del bien común, la Universidad considera como quehacer preferente el conducir la
naturaleza humana de los educandos, encomendados a esa, a su plenitud y de enamorarlos a acrecentar la unidad interior de su ser de hombres.
Lejos de tener que desaparecer, la tarea profesional de la Universidad debe sólo
adecuarse a las vocaciones personales y clarificar sus impulsos de modo que "el
centro de gravedad de la enseñanza universitaria se desplazará de la formación de
profesionales y especialistas, a la formación superior de hombres" (p. 77). De esa
manera la Universidad tiene que cesar de empañar el papel de ser un mero vehículo
para transmitir un saber científico independiente del fin último de toda la vida
humana.
Para lograr alcanzar un tan alto fin, es preciso armonizar la investigación y la
docencia, que deben ser consideradas como inescindibles (p. 91 ).
La docencia no ha de contentarse con explicar cursos ni ser una técnica de examinar, sino debe guiar y orientar el trabajo de los educandos (p. 99).
La investigación -investigar, según el Diccionario de la Real Academia Española,
equivale a "hacer diligencias para descubrir una cosa"- es una tarea primordial de
la Universidad (pp. 95 y ss.). Porque la verdad quiere ser buscada antes de ser
acatada. Por esas razones Basave se pronuncia decididamente contra cada división
entre investigación y docencia.
Para garantizar un buen éxito, una tal simbiosis entre docencia e investigación
supone altas cualidades de los pro/esores-investigadores y también de los estudiantes:
ya no profesores que se contentan con "el recitar los manuales que les sirvieron de.
texto allá en sus mocedades" y con el repetir sus cursos durante años y años en
apuntes multicopiados, ya no estudiantes que "no les interesa saber, sino ser aprobados, 'y cuanto antes, de cualquier modo, a toda costa'" (pp. 353-354). Hace destacar la figura del auténtico profesor-investigador que después de un largo y concienzudo entrenamiento personal pone a disposición de los educandos todo su saber

como una ofrenda de sí mismo y además propugna que los estudiantes supradotados
sean provistos con especiales "estudios superiores" en lugar de los normales "estudios
promedios" (p. 380).
Para algunas sólidas bases de una Universidad vocacional, es de suma importancia
el reglamento de un "studium generale" y la previsión de unos Institutos fnter•
disciplinarios. La Universidad no es una suma de escuelas especializadas; se trata
de buscar la conexión de todo con todo. No basta una enseñanza de asignaturas
para ejercer una profesión, ni de encerrar la vocación multiforme del hombre en
el compartimiento estrecho de una profesión (p. 303). Hace falta "restablecer mediante el trabajo en común la interrelación entre grandes campos disciplinarios, dentro y más allá de los límites de la facultad-interrelación puesta en peligro por la
especialización" (p. 381) .
Sirve a este fin en modo preferente la institución de un "studium generale" que
explica cursos filosóficos obligatorios para todos los estudiantes y también la ins·
tauración de cátedras comunes a todos los estudiantes universitarios, a saber: las de
Antropología Filosófica, Historia de la Cultura y Teoría Política con una continua
apertura a la Filosofía ( p. 74) .
Basave propugna un Nuevo Humanismo Universitario que debe ser la "configuración axiológica del ser humano" (p. 450) que rebasa con mucho el humanismo
clásico que fue erigido sobre el desprecio y la explotación de los esclavos y que
ignoró la técnica (pp. 452-453). No ignoramos que el concepto de Humanismo figura
entre los conceptos más plurifacéticos que se pueda imaginar.i
Otro requisito para una Reforma Universitaria constituye una Democratización
necesaria, pero a veces muy malentendida. Ya en sagaces volúmenes anteriores (Teoría
del Estado, 1955 y Teoría de la Democracia 1963) . Agustín Basave sentó las bases
de un mejor entendimiento de la Sociedad contemporánea poniendo de relieve que
la Nación, como unidad de destino en lo universal, obedece a raíces mucho más
profundas que las del Estado y que la Democracia, como la forma natural y primaria
del Estado, radica en el Derecho natural. Con todo eso, "Democracia en la Universidad no significa una ciega nivelación igualitaria, sino una igualdad de oportunidades
para la selección de los mejores. La enseñanza superior está destinada a los capaces"
(p. 439). Se trata de evitar igualmente que la instrucción de las masas no se rebaje
a un estrecho cometido utilitario y de otra parte que para la formación universitaria
de los mejor dotados sean proporcionados especiales cursos superiores.

1
Ce. HoNORIO DELGADO, Cultura y Ciencia en la Universidad, Lima (Universidad
Nacional Mayor de San Marcos), 1954.

' Ce. Ivo HoLLJIUBER, La Crisi dell' ipocrisia nell'umanesimo (IX. Convegno
Internazionale I talo-Tedesco), Merano 1968.

938

Aun cuando el autor ya en su Teoría del Estado haya suficientemente probado la
legitimidad de las revoluciones, está muy lejos de aprobar los pseudo-derechos y los
excesos de los motines estudiantiles. No hay que extrañarse que muchos estudiante.~
pretendan excusarse de demasiados errore,s políticos e injusticias sociales, ya que "vivimos en una sociedad defectiva, hipócrita, manipulada" ( p. 320). Las más veces,
las excesivas rebeliones estudiantiles estallaron de parte de algunos "bullangueros y
sectarios disfrazados de estudiantes", para los cuales la Universidad es "un refugio
de parásitos emboscados que esconden su anemia espiritual" ( p. 481). Por eso necesita urgentemente "desvincular la Universidad de la Política". Se precisa distinguir
escrupulosamente entre la ciencia política y la actividad política. En cuanto a la
ciencia política, era sí toca a la competencia de la Universidad porque la política no

939

�puede prescindir de la Filosofía (p. 479), cuestión fundamental que había subrayado
como sobresaliente Leopoldo Eulogio Palacios en su Prudencia política• y que también yo mismo puse de relieve en un Congreso Internacional.•
Con toda razón Agustín Basave argumenta sagazmente que el verdadero motivo
de las rebeliones estudiantiles radica en el triste hecho que "nos toca vivir en una
sociedad defectiva. Los que ostentan el poder social no están a la altura de su
misión histórica. Eso es todo" ( p. 3 71), con la consecuencia: "en una sociedad sana,
verdaderamente democrática, con una igualdad esencial de oportunidades, la protesta o la rebelión estudiantil saldría sobrando" ( ibid.). A pesar de esas reflexiones,
tememos que el autor haya sido demasiado optimista.
Agustín Basave se ha mostrado también como eminente historiador. Hizo un panorama impresionante de la génesis de la Universidad de cuyo origen se destacan
las Universidades de Bolonia, París, Salamanca y Oxford (pp. 19 ss.). Quizás, nadie
ha sido más apropiado para darnos información sobre características relativas a las
Universidades europeas y americanas que el autor, puesto que las sacó de sus propias
experiencias en ocasión de tan alargados viajes.
Mientras la Universidad soviética "es un conjunto de escuelas especializadas con
una gendarmería intelectual al servicio de una ideología monolítica" (p. 245) Y las
universidades francesas desde Napoleón hasta la Ley de Orientación de la Enseñanza
Superior de 1968 quedaron organizadas como monopolio del Estado con una intención puramente utilitaria (p. 260), las Universidades norteamericanas continú~n despreciando los títulos académicos, confiriendo "grados en deportes, en arte circense,
en expertos de belleza, en conducción de automóviles, en porteros escolares" (p. 8'.).
Una verdadera vergüenza para nosotros, genuinamente doctorados. Muy impr~10nado quedó el autor de diversas instituciones de la Universidad alemana, especialmente por su carácter neo-humanista y dinámico cuyos "fines fundamentales p~en_tan
una jerarquía: cultura, ciencia y profesión" (p. 177) y por otras excelenctas lllS·
titucionales.
Para nosotros los europeos, son de sumo interés las aspiradas Reformas Universitarias en las Universidades Latinoamericanas (pp. 199 ss). Todas pretenden, igualmente a una integración liberadora que evite el excesivo control del Estado. El
lector ' europeo queda espantado de la miseria de algunos catedráticos latinoamericanos
cuyos pocos salarios les obligan a aceptar inadecuados empleos extraños ( p. 210) .
Basándose sobre una personalogía universitaria que culmina en la formación del
hombre y en su "endoculturaci6n" (p. 427), Basave propugna una " Rectoría Espiritual de la Universidad en el seno de la Sociedad" (pp. 461 ss.) insinuando que los
ideales de la "humanitas" sean realizados desde adentro.
Sobre subrayar que el que esto escribe se declara del todo en acuer~o con el _autor,
aunque ose añadir de su cosecha que le parece a veces exagerada la importancia que
el autor concede a Jaspers y a Marcuse:
En cuanto atañe a Karl Jaspers no sea pasado por alto el hecho que el celebérrimo pensador alemán, sin perjuicio de sus innegables méritos de Reforma Uni• CP. LEOPOLDO EuL0010 PALACIOS, La Prudencia Política, Madrid (Segunda Edición) 1946.
..
• CP. Ivo HoLLBUBER, Non si costruisce una Sociología e nemmeno una Politt_ca
senza Basi Filosofiche (Atti del Congreso Internazionale de Filosofía Antonio Rosmim),
Firenze ( Sansoni) .

versitaria, en sus últimos -"quandoque bonus dormitat Homerus!- se mostró haber sido la víctima de un masoquismo nacional a ultranza, actitud que no merece
imitación.•
En cuanto atañe a Herbert Marcuse, quien al irradiar una enorme repercusión sobre
el estudiantado y al ejercer una perniciosa vigencia internacional, hay que poner en
relieve el eco funestísimo que tuvo su ideología de la violencia, de modo que hasta
el tristemente célebre crintinal y cabecilla alemán Andreas Baader -arrestado el
primero de junio de 1972 en Francfort del Meno-- se refirió, según los comentarios
de la prensa, al mismo Herbert Marcuse. El influjo de Marcuse sobre la juventud de
tantos países no nos e¡¡traña ya que no ignoramos la propaganda que a escala
mundial se ha hecho de sus teorías referentes a la " re-sevualización" como una "sublimación no represiva", liberando de esa manera al sexo de todas las ataduras morales.•
Resumiendo los altos méritos del ilustre pensador mexicano Agustín Basave, se
puede estimar que hasta hoy dia ningún otro pensador --&lt;¡ue nosotros sepamosha logrado una imagen mejor del auténtico "horno universitarius" o ha descrito mejor
la estructura, ineludiblemente necesaria, para la transformación de la Universidad
Profesional en . una Universidad Vocacional, cuyo fin supremo será la mejora del
hombre y su proyección metahistórica.

• CP. KARL JASPERS, " Holfnug und Sorge (Schriften zur deutschen Politik)" ("Esperanzas y Preocupaciones -Escritos sobre la política alemana-"), Munich ( ed. Piper) 1965.
• CP. HERBERT MARCUSE, Eros and Civilization 1965, y JosÉ ÜRozco RETA, La
Postura Filosófica de Marcuse entre Freud y Marx en Crisis XVIII, Madrid, 1971.

941

�jnspirac1on a veces inconsciente, de influencias bicontinentales, de tendencias y corrientes intelectuales reproducidas y transformadas por la e~iencia personal del
poeta en manifestación auténtica. Representan diferentes fases y etapas de madurez,
de mutua penetración y combinación de diversos estratos de realidad, amalgaman
las líneas caóticas de la conciencia del Yo y del mundo para llegar a una cosmovisión individual definitiva.

EL VERSO DEL POETA ES UNA GOTA DE SANGRE
. .
oeta de Costa Rica, estuvo Por primera vez
DoN lsAAc FELIPE AzoFEIFA, el ms1gne p .
d I civilización alemana con la
en los países de habla alem:ina, en el ambiente e a
cual se siente íntimamente vmculado.

.
.
. , en Santo Domingo de Heredia en 1912. E~ucador
Don Isaac Felipe Azofeifa nac10 h
bli d hasta la fecha los siguientes libros de
.
poeta
., (1964) ,
de la juventud costarncense Y
. aT pu ca
p· o de muerte ( 1962), Cancwn
poesía: Trunca unidad (1958),_ Vi_giia e~96;e A la tierna edad de 18 años se imEstaciones ( 1967) y Días y territorios en b .
fue distinguido por un merecido
p oema de las cum reslíri.
que
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uso
como
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con
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más puras y más crea oras e
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premio. Su vocac1on como
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disf ·ones literarias que ha rec1 1 o:
Mesoamérica ha ido manifestándose en 1~ tasd pmCJ, de El Salvado-r por su libro
Centroamericano e oes1a
d
,
Primer Premio del oncurso
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Ri en 1964 por su libro e poes1a
. N . al de Poesia en osta
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Vigilia •.. , Premio ac1on
1
·o y el reconocimiento pu cos.
ocas etapas en e aprec1
Canción, para enumerar unas p
d 1.
centroamericano ha experimentado y ha
Como todos los grandes poetas e is~o
I de ir y de estar de viaje fuera
.
d al de los mesoamencanos, e
.d d
vivido este destino u
. .
d limites aceptables y del sentl o e
,
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b ca de expenenc1as nuevas, e
.
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de su pais nat en us
,
.
dquiere nuevas dimensiones
.
ar despues a su patria que a
d
su existencia para regres
.
d
tado y el macrocosmos supera 0
en la visión equilibrada entre _el IDicroscosmos d ecan R
n·ó las Américas para de, .
d 1 poeta ma uro.
ecor
e integrado en la obra art1_st1ca e ,
Chile aquel hogar que ha acogido a tantos
finirse a sí mismo y su_con~ente, ~ego: donde fermentan las ideas, donde se ~esexcelentes poetas, aquel ambiente ecun o
d ra la voz lírica. Ha conocido
• •d d d l oeta que robustece y ma u
.
h
plega la creabvi a
e P. .
bre de las Américas indo-hispárucas, se ace su
a don Pablo Neruda, conc1enc1a cum .
1
nif tación lírica y regresa a Costa
de esta smgu ar ma es
.
.
amigo, comparte y compren
. 1 d t del marco mayor de la existencia ameRica para asentar su mundo regiona en ro
.. , de síntesis adapta la múltiple
.
América y en una V1S1on
.
1
ricana. Abre Costa Rica a .
.
mezcla lo regional y lo umversa
lid d americana a su ambiente costarncense y
rea a
.
.al del poeta y del hombre.
con los postulados eX1Stenc1 es
f a evolución hacia un conLa obra lírica de Isaac F. Azofeifa revela una! conti.~:u de una radiografía de la
l d
grafía humana en e sen
.
cepto muy persona e geo
. d
f" del tiempo y del espacio-ambiente
existencia del hombre entre. las coord~ .as iasuna poesía que se desarrolla simulcuyo aspecto regional constituye el pais~Je.. s as facetas y manifestaciones no im.
· eles de la conciencia cuy
d
tánearnente en vanos mv
.
sinnúmero de impulsos e una
plican una jerarquía de valores, smo abarcan un

e

942

Más que en Trunca unidad se acentúa el profundo concepto existencialista del
mundo en Vigilia en pie de muerte. Isaac F. Azofeifa concibe al hombre como héroe
de Ia vida, idea que refleja el íntimo lazo que le une a nuestro poeta con el célebre
escritor francés Camus. El concepto herótico-trágico del hombre demuestra que el
poeta está íntimamente arraigado con las tradiciones milenarias indo-hispánicas: la
omnipresencia de la muerte y la soledad del hombre ante un mundo caótico sin
aparente escape y con la esperanza de un futuro más bien hlpotético. El estado
de vigilia y de estar despierto confronta al poeta en forma de impacto tremendo
con la impasible realidad desnuda de su existencia, momentos de lucidez cruel que
despojan al hombre de su abrigo protector de ilusiones. Se mezclan influencias cristianas,
las de la vigilia religiosa que consigue el encuentro con Dios en un ambiente de exaltación y de clarividencia, con las mágicas y románticas de las fuerzas oscuras. Fausto,
Rubén D'arío, el "informe sobre ciegos" de Sábato representan los diversos aspectos
de tal confrontación inmediata.
Esta confrontación inmediata con un mundo caótico sin el menor apoyo, ni la
esperanza de orientación alguna se expresa en estos versos que reflejan en cierto
modo el escalo.(rlo existencial del poeta.
me sobrecoge el terror de encontrarme sin mí
en un recodo de mí mismo.

Esta confrontación, este estado de vigilia del alma y de la conciencia, no le empuja
al poeta hacia una desesperación desolada y destructora. La mentalidad equfübrada

y la estricta disciplina estético-formal -el soneto como corsé riguroso de la imaginación lozana- que se impone el poeta hacen que el pesimismo y el cansancio existencial no aparezcan sino "a ráfagas" :
¡ oh f atig_a de ser y caminar sin ser y sin camino!

Este concepto de la existencia humana que el hombre debe sufrir con sus escasísimas posibilidades de dirigirla y de determinarla es seguramente el tema central
en Vigilia ... Los símbolos y metáforas que el poeta emplea como aquella idea del
"hombre náufrago" reflejan tanto la influencia y la cercanía de imágenes bíblicas
como la pervivencia del lenguaje poético precolombino en el instrumentario estético
de don Isaac. Las siguientes imágenes de extraordinaria fuerza plástica evocan todos
aquellos matices y facetas del problema de la existencia humana:
. .. oscuro anillo, ciclo inmutable, rueda letal del tiempo, . ..

Predestinación, sensación lúgubre e idea fatalista, relatividad del tiempo y del espacio
confluyen en este sentir de síntesis o sea en este "mestizaje cultural" que distingue
la obra de todos los grandes poetas latinoamericanos. El poema refleja -relieve maya
y pensar cristiano- fielmente nuestra existencia que "ni concluye, nj empieza" y

943

�el poeta recoge y transforma el antiguo tema dariano de la soledad y exclusividad
del poeta en un aspecto del problema existencial cuando escribe "oh, profesor de
soledades". El cosmos poético de Azofeifa se nutre sólo de la esencia humana, su
verso adquiere dimensiones corporales y vislumbra aqui la idea de Unamuno de la
lengua como sangre del espíritu cuando dice don Isaac "Una gota de sangre es nuestro
verso" en Eterna herida.
Isaac Azofeifa, coetáneo de la generación literaria de la Vanguardia en Centroamérica -Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho y otros en Nicaragua- está
como los poetas mencionados profundamente impregnado por la fe católica. No acepta para siempre un mundo caótico que carece de Dios, un mundo de desamparo
terrible y de una desolación horrorosa tal como se ofrece en lnforme sobre ciegos de
Sábato, ni un cosmos de dioses vengativos, brutales y hostiles ante todo lo humano,
concepto del mundo que refleja con mayor frecuencia la poesia azteca contemporánea.
Persiste un rayo de esperanza y la fe en una solución de salvación, la convicción cada
vez menos timida en una síntesis pacífica de las fuerzas antitéticas de la existencia
humana. El libro de poesía Canción revela este nuevo estado mental del poeta. A
los lejanos modelos existencialistas de Heidegger, Sartre y Camus se agregan Claudel
y Rilke. Los poemas abarcan los aspectos de un existencialismo católico en cierto
modo claudeliano y desaparece el concepto de náusea de Sartre. Vislumbra un concepto de cosmovisión más optimista. El lenguaje poético de exquisita sensibilidad y
de notables matices épicos se enriquece por asociaciones e imágenes de textos sagrados.
El símbolo central de Canción es la rosa como fenómeno estético más delicado y puro,
simbolo preferido del amor en el cosmos poético de Azofeifa: "rosa de claridad,
amor ... " El tono ha cambiado, los poemM exprimen una nueva vitalidad y la alegría
de quien llega al seguro puerto después de una larga caminata sobre los pedregales de
la duda y del desaliento:

Vuelvo a mí mismo en ti, salvado del torbellino del vacío.
Las fuerzas oscuras retroceden, se crea aquí un cosmos panteísta que abarca y se
identifica en una delicada arte de amar de tono y matices muy personales.
En ciertas partes de Latinoamérica se ha verificado una reacción estética contra
el verso libre, contra el creciente abandono del instrumentario artístico-formal que
obliga al poeta observar una disciplina formal más o menos estricta. En algunos
.círculos literarios tanto en Cihle como en Costa Rica ha vuelto a surgir el soneto,
molde literario que impone a la imaginación del poeta el mayor control formal. El
estilo descriptivo y pausado -en cierto modo épico- y el lirismo muy personal
que prefiere los matices tenues y frágiles -apuntes impresionistas-- le atribuyen al
soneto de Azofeifa dimensiones y perfiles nuevos. Los sonetos de Estaciones, confidencia más íntima de toda la obra literaria del poeta, poseen un encanto suave
y delicado. El ciclo de las estaciones -experiencia chilena y nueva para el poeta
que hasta entonces sólo conocía el monótono ritmo de las ·lluvias que reduce a dos
el número de estaciones en Costa Rica- reproduce fielmente el ciclo de la vida humana: crecimiento y alegría, madurez y apogeo de la existencia, decline y congojas,
invierno y muerte y por fin la esperanza de sobrevivir. El ciclo vegetal se mezcla
con el ciclo existencial, el ya conocido "ciclo inmutable". Surge aquí de nuevo el
concepto del mundo precolombino, concepto del pasado integrado en el presente y
en el futuro, o sea la idea de que personas y acontecimientos se repiten en el trans-

944

curso de la existencia

Esta 1·d d
d
.
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·
ea e que na a se pierde, de que nada ha sido inútil
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c1ón muy personal de don Isaac de que la continuidad la b .
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con-:icpor medio del amor simbolis
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so revtvencia se consiga
,
roo cnstiano y medieval:

Sonríe el viejo corazón huraño
Y amor derrota con su flor el frío.
Ha llegado otra vez la primavera.
(La vida victoriosa)
Son precisamente los sonetos de Estaciones
'bird d
•
que congenian por su delicada senI a , por su impresión atmosférica, con la suave
,
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poesia primorosa de otra admira ora e Pablo Neruda, la poetisa alemana Hilde
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n Días y territorios, don Isaac consigue el apogeo la f
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ase e ma urez espmtual
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poeta ha regresado de Chile
1
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saludo de simpatía nostál&lt;ñca (l
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&lt;&gt;·
argo mensaJe a Chile por m d" d J
.
regresado a su patria en busca de 1
,
.
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Rica donde nació y donde se hab'asa fra1cesdde sEu infancia en aquel rincón de Costa
.
.
i orma o. s un regreso a l
,
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eX1Stenc1a entre las coordinadas d I
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.
os origenes e su
asombro y :I dolor dulce-amargo an:e: :;:;ro::~o: del paisaje.. Exper~enta el
transformaciones conformes al ciclo d l
'da las
es de su ambiente sentimental,
cal
•
e ª vt ,
cuales trata de in
endano temporal-vegetal fusión del ti
d la
corporar en su
Trópico verde-Solsticio de' verano-Trópi:pf:¿) eHa naturaleza. (Los días del hombrelos determinantes de su existencia d
.
ce un esf~erzo tenaz de ordenar
al mismo tiempo e
.
. 1' e i:ienetrar dentro de lo mcomprensible, de estar
n vanos mve es racionales y reales ¡0 . &lt;lis •
con este carácter de "enigma" d "
t .
que
tmgue a su poesía
, e can o sm acento"
Este libro de poesía el último h
la f
·
crisol los grandes tem~ de la
, as~
'&lt;lecha, reúne y funde con la fuerza del
frente al pró1'imo la natu I poes1a: a vt a y la muerte, el hombre ante Dios y
,
ra eza con su encanto y su a
problemas en derredor de nuestra exist . LI
~enaza, o sea . todos aquellos
dones de dos civilizaciones tan o
tas en~a.
egan a umrse las creencias y las tradide origen precolombino Se comJ::el e~taJ~nas como son el mundo cristiano y el cosmos
cepto de la naturaleza . consuelo
udsiasmo europeo por la naturaleza -aquel conY envase e humanas em ·
• .
to de alto quilataje romántico --con la .. , . d'
oc10nes y sentimientos, concepteriosa la natural - d
vts1on ID igena de la naturaleza mágica y misSI

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domable y señora~~:1/
::~:a::za~:~erte: Esdta ;isión de la na~uraleza in, .
.
enc1a a qmere una grandiosa f
p1asaca en el impresionante serm, • • di
. L
,
uerza
frago. Estos versos que siguen ;~:/::~ _et:~'ª. par':t que el mar acoja al náuvilloso y lo irreal concreto:
sim ios1s pe ecta entre lo real mara-

M adre nuestra.
Provincia del misterio.
Perenne móvil. Dios rumiante.
Ramayana del agua ...
.. . Madre nuestra.
Jaguar de la tormenta.
Síntesis ejemplar de sí b 1
,
sílica del agua
) • d ro o o~ europeos ( Penelope de espuma, Coliseo abismal ba... e m oamencanos (Jaguar de la tormenta, ramayana del

agu:...)
945
H60

�en esta cosmovis1on telúrica que es la manifestación más pura Y más acabada de
lo americano y de lo costarricense en .la obra poética de Azofeifa.
Frente a esta imagen de la naturaleza que se adueña del hombre cual ave de
rapiña maternal, el poeta evoca en una serie de dibujos y de apuntes vigoroso~, el
esplendor y el encanto del paisaje tropical con la exuberancia lozana de su vegetac1on,
indomable en su frenesí de feracidad vegetal. Vislumbra algunos ecos literarios de
García Lorca en Trópico verde:
Verde lluvia, vertiente y territorio.
Verde el espacio. La luz 11erde . .•
•• . La montaña
verdeazul, verdemar, verdeprofundo . ..

VEINTICINCO AROS DEL TEATRO ALEMAN
Del caos político-moral, hacia el teatro comprometido

ecos no más, porque el lirismo suave de Azofeifa produce el hondo efecto el.e un
susurro de invocaciones misteriosas.
Días y territorios cobra un valor especial por su auténtico sabor americano lejos
de perderse en un costumbrismo tan pintoresco como fácil. Se perfila la múltiple_ realidad costarricense que es la expresión regional de una de las facetas de lo americano
cuando el poeta evoca el silencio somnoliento de la siesta calurosa (reposo a la sombra
de un almendro) o cuando describe con rasgos vigorosos- la furia inclemente del mar
tempestuoso (tempestad mar adentro).
La síntesis americana se manifiesta lo mejor en la fusión e integración de lo regional -canto a la naturaleza- con los problemas sociales del hom~re. . Observa?or
impasible de abusos e injusticias, ser humano que compadece y conc_1encia mor~lista
averigua, investiga, observa y denuncia este problema central de la sociedad amencana
y no solamente de ella, sino de toda sociedad moderna, o sea la falta de amor.
Falta que es causa de la falta del sentido colectivo, de la ayu~a,_del r~speto. Y de
la comprensión entre los hombres, falta de la cual resultan la 10diferenc1a social, el
egoísmo materialista, la corrupción de los que gobiernan y de los que viven al margen
de la sociedad falta-madre de una humanidad moralmente estancada a pesar de su
gigantesco pro~eso tecnológico. El poema Horario de la miseria es un reportaje expresivo y sobrio, vibrante de indignación de quien según Guimaraes Rosa ha conservado el compromiso de su corazón:
•.• En realidad a nadie aman.
• • • y su justicia es venganza, o rencor, o deseo
de hacer el mal con la conciencia limpia ...

Los libros de poesía de Isaac F. Azofeifa, cada uno un ciclo individual dentro de
un ciclo mayor encauzan la experiencia de dos civilizaciones en el río caudaloso
de una síntesis nueva, en busca fervorosa de un humanismo nuevo y mejor que sea
más que un postulado moral de poetas y escritores. Los libros de poesía de Isaac F.
Azofeifa participan en este vigoroso y noble afán de la literatura latinoamericana no
sólo de definir un nuevo ideal humanitario sino de contribuir eficazmente a la realización concreta de este ideal. Esta inmensa función socio-cultural que está cumpliendo
ya la literatura al sur del Río Grande la está convirtiendo en promotor -aún inconsciente y aún desconocido- del movimiento literario del Occidente.
Diciembre de 1971.
HENNING GRAF

SEGÚN LA co~cEPCim:1 ORIGINAL del concepto griego "teatron", es el teatro el lugar
donde la realidad soCJo-humana y el mundo de las ideas, o sea, el factor ideológico,
llegan a ser visibles -de modo ejemplar- por medio de la actuación del actor.
En los veinticinco siglos de su existencia comprobada, las tan variadas funciones
del tea~ro han cumplido siempre una misión esencial, la de reflejar .la sociedad 0
parte de ella, con sus vicios y virtudes, esperanzas y angustias sus manifestaciones
' perdurables que
errmeras -lo propiamente histórioo-- y destacar aquellos fenómenos
suelen llamarse "valores eternos".
El teatro alemán comparte con el resto de Europa su origen común de las raíces
religiosas, es decir, panteón de divinidades helénicas y ordo cristiano medieval tentativas iniciales de humanizar un mundo metafísico ininteligible.
'
A principios del siglo XX, en aquella época de fermentación intelectual tan fecunda
en todo el Occidente, el teatro alemán llegó a su segundo apogeo con el naturalista
Ge~h~d Hauptmann, el neorromántico Hugo von Hofmannsthal, y el expresionista y
socialista Bertolt Brecht. Obtuvieron fama internacional con obras de carácter y finalidad tan distinta como La danza de la muerte (Hofmannsl:hal), L os tejedores y Las
Ratas (Hauptmann), con Madre coraje y sus hijos, yEl buen hombre de Zezuan de
Brecht. Ha sido precisamente la influencia de Brecht, su humanismo _combativo, sus
reformas e innovaciones de dramaturgo, las que siguen influyendo en tantos dramaturgos jóvenes de la postguerra.
La "desorientación moral" debida a la· seudo-ideología fascista y los efectos deva,tadores de la segunda guerra mundial: destrucción casi completa de las grandes urbes
alemanas y miseria de la población, significaron en cierto modo, la hora cero de nuestras
actividades literarias '. ~rtísticas. Pero, y a pesar de la grave deformación -pasajera, por
suerte- de las trad1c10nes seculares, la vida cultural alemana no había muerto se
había bifurcado en la clandestinidad de la existencia cultural en el interior del ~aí~
Y en. la emigración inte~ectual hacia el extranjero. Sus promotores más abnegados y
en~siastas fueron los e=grados como Thomas y Heinrich Mann, Stefan Zweig, y otros
mas. No había muerto, tampoco, esta disposición creativa, este afán de síntesis alemán, es decir, esa vol~tad de absorber las influencias espirituales extranjeras, de
transformarlas y convertirlas en algo nuevo y genuino. Tampoco se había debilitado
esta a~titud mental de abrirse de par en par a la influencia extranjera, y de aceptar
aquel rmpacto del teatro moderno norteamericano, inglés o francés, impacto que causaban entonces Shaw, Beckett, Claudel, Giraudoux y Sartre.

�Entre 1945 y 1947, se establecieron los nuevos fundamentos intelectuales de la Alemania de hoy, con el propósito casi revolucionario de revalorizar Jo humano, en el
afán de buscar sendas y moldes más adecuados a una generación desorientada, engañada, y desamparada. Continuaron aparte los elementos tradicionales con el teatro
de Zuckmayer y de Brecht.
La definitiva desvinculación del territorio alemán, proceso que ya se inició hace
dos siglos, ha creado una situación muy peculiar. Se ha ido sustituyendo el concepto
de Alemania, por el de los pueblos de civilización alemana (la República Federal,
la República Democrática Alemana, Austria y la Suiza germánica) para captar y
definir mejor aquel pluralismo alemán con sus manifestaciones socio-culturales tan
distintas. Les une aún el idioma, los recuerdos de un mismo destino, cada vez más
remoto, y la confrontación común con el fenómeno y la experiencia del fascismo,
pilares emotivos cada vez más endebles.
La mejor manifestación, la tuvo la así llamada "hora cero" en el único drama
de Wolfgang Borchert que se llama Afuera ante la puerta, adaptado en 1946 de una
obra radiofónica. Fue el momento del caos político-moral. Borchert ( 1921-1947)
es miembro de aquella generación traicionada en su idealismo, profanada en sus
enormes sacrificios y agotada física y moralmente tras cinco años de guerra. Entre
exasperación y nihilismo rebelde, van tanteando caminos nuevos sin esperanza y sin
fe, impulsados únicamente por esta innata necesidad biológica de sobrevivir. Afuera
ante la puerta es el caos sin escape. Cuenta las peripecias del inválido suboficial repatriado Beckmann, en una búsqueda desesperada de su existencia material, de su
hogar, del calor humano y de la paz de su conciencia, conciencia que se siente anonadada bajo la carga atroz de la guerra. Beck.mann fracasa y, acosado por terribles
pesadillas, se hunde en el río Elba. Fundamento humano quebradizo de una sociedad
en formación reciente que excluye a los débiles y a los que, impregnados por una
conciencia cristiana, aceptan la responsabilidad y la culpa.
Borchert es, en cierto modo, portavoz de aquella generación del 45 cuando dice:
"Somos la generación sin atadura y sin profundidad. Nuestra profundidad es
el abismo. Somos la generaci/m sin dicha, sin patria y sin despedida."

La acusación despiadada de la violencia, la protesta llena de cólera y de resignación contra la mentira y la profunda tristeza amarga, se manifestaron en moldes
tradicionales, herederos del surrealismo y expresionismo literarios. El prefacio se titula
"sueño", y la estructura clásica de cinco escenas monologuizadas no ofrece técnicamente nada nuevo. Fue el primer y mejor drama del soldado desconocido de la
segunda guerra mundial. Fue la imagen de una generación para la cual, según Borchert, "no existirá mañana".
La confrontación con el fascismo

Borchert no tuvo sucesores. Diez años más tarde con la creciente distancia histórica, pero aún bajo este choque mental que provocó el impacto terrorífico de la
dictadura totalitaria fascista en la civilización de occidente y ante un mundo casi
reconstruido que se esfuerza en olvidar, se apoderó del teatro la discusión sobre los
fenómenos de la destrucción de lo humano por los nacionalsocialistas. Zuck.mayer la
inició con su gran drama El general del Diablo. El dramaturgo Max Frisch la colocó en un plan eternamente valedero, al tratar el problema de la confrontación de

948

la sociedad y del individuo cegados por los prejuicios racistas. El suizo Max Frisch,
nacido en 1911 y conocido por sus obras dramáticas como Los incendiarios, Don
Juan o el amor de la Geometria, etc., alcanzó con su drama Andorra, una merecida
celebridad más allá de los límites del habla alemana. Andorra, que no tiene nada
que ver con la Andorra pirenaica, narra el destino del joven Andri, forastero en una
sociedad campesina y de pequeña burguesía y, creyéndole judío, se convierte en víctima de un pueblo acosado y aterrorizado por la amenaza y la realidad de la
invasión fascista. En 12 escenas se realiza el horroroso proceso del paulatino exterminio
de lo humano: chismes, sospecha, indiferencia, y odio contra todo lo que no forma
parte de lo colectivo, miedo, traición y cobardía, y el esfuerzo desesperado de reprimir la conciencia del fracaso propio, de justificar la participación en el crimen
y de aminorar la trascendencia. ¡ Verdad esencialmente humana! Protesta conmovedora y violenta contra la fuerza asesina del prejuicio que corroe hasta la integridad
intelectual -no moral- de la víctima ( cuando Andri, contra su propia convicción
acepta el veredicto público de ser judío). Prejuicio tan poderoso, que permite construir "víctimas potenciales", súfrelotodos fáciles para los mayoritarios acomplejados.
Es el prejuicio que facilita el desviar agresiones y el crear un estado de conciencia
moralmente aséptica que permitirá a los comprometidos olvidarse de lo sucedido y
seguir creyendo en los ''valores eternos" de la humanidad.
El Vicario o la protesta contra el silencio político de la suprema autoridad de la
Iglesia ante el genocidio.
El Vicario de RoU Hochhuth -estrenado en Berlín-Oeste en 1963- ha sido
sin duda alguna, la obra de teatro alemán contemporáneo más conocida y más discutida en el extranjero. Hochhuth, quien nació en Hesse en 1931 con una experiencia
más bien pasiva de la segunda guerra mundial, autor de otros dramas no menos
combativos que El Vicario, revela nítidas actitudes de protesta en una búsqueda
intransigente del derecho, de la justicia y de un mundo de perfiles ideales, partidario del teatro moralista como portador de una misión profundamente educativa.

El drama, que concibió según moldes clásicos en cinco actos, drama recargado
de indicaciones escénicas, se concentra alrededor del personaje del Papa Pío XII
con su inmovilismo aparente, con su silencio político ante el genocidio de la población judía llevado a cabo por los nacionalsocialistas. El protagonista es el joven
padre Ricardo, quien en vez de aceptar dócilmente una carrera segura que le llevará
rápidamente hacia las altas jerarquías eclesiásticas gracias a su inteligencia, su abolengo y los "enchufes", llega a identificarse gradualmente con el destino de los
judíos amenazados por el exterminio, y consiente en sufrir la muerte con ellos. Su
idealismo cristiano tan ferviente como radical, radicalismo de un guerrillero de Cristo
que no excluye la posibilidad de un golpe contra la suprema autoridad de la Iglesia
-no dispuesta a tomar cartas en favor de los judíos-, le convierte, al padre Ricardo,
en vicario de Cristo.
El autor subordinó las fuentes históricas a un gran ideal central y de gran efecto
dramático, pero de escaso valor documentarlo. Dice el mismo Hochhuth: "Hay
que limpiar la realidad de su escoria, no se puede utilizar ningún elemento real
tal como es, sino la obra debe ser idealista en todas sus partes, si quiere ser realista
en su conjunto."
Este concepto, muy cercano al teatro idealista de Schiller, conduce desde luego

949

�a un teatro de tesis con la discusión acerca del tema central del teatro europeo
que es la libertad individual de actuación entre las categorías morales y el poder,
maniféstaci6n de lo malo según Burckh~t. En el Vicario se manifiesta la protesta
airada de la generación de la posguerra contra la amenaza nuclea'r, la guerra frívola
por intereses vigorosos que se esconden tras ideales caducos, es decir, la disposición
de la juventud de criticar a la sociedad con su afán de gozai:. y de frenar a los
que la molestan. Esta tradición idealista la continúa Hochhuth en su segundo drama
Los soldados, drama no menos polémico que El vicario y que significa un apasionado
ataque a Churchill, supuesto responsable de la muette del presidente del consejo de
ministros polaco Sikorski.
Libertad y totalitarismo, Günter Grass: Los plebeyos ensayan la insurrección. Günter, uno de los escritores más fecundos y más discutidos de la generación literaria alemana que surge hacia 1960, autór de novelas tomo Tambor de latón, Años de perro,
A11estesia local, etc., es uno de los pocos dramaturgos que se confronta con el problema
de la divisíón alemana y quien trata el tema de la sublevación fracasada en BerlinEste en 1953. Los Plebeyos ensayan la insurrección, mezcla ingeniosa y algo artificial
del Coriolano de Shakespeare con la situación política en Berlín-Este sigriifica el levantamiento de los obreros 'en el territorio de la República Democrática Alemana
contra el gobierno comunista, tema que Grass lleva sobre las tablas del teatro en 1966.
La obra revela · la profunda influencia de Brecht, persona central en este drama.
El Brecht de Grass, llamado aquí el "Jefe" representa el liberal e intelectual progresista ante el totalitarismo, la lucidez, ironía e independencia espiritual ante la monotonía 1deológica y ~te la amenaza del poder. Refleja aquel "jefe" el eterno problema
del intelectual: fervor idealista, promotor ' de ideas,. afán de revoluciones teóricas y
escepticismo y falta de decisión ante la acción concreta. Es que añora casi con lujuria
el poder y siente al mismo tiempo su incapacidad de conquistarlo. No queda sino
la ironía que le protege y que le salva a Brecht-jefe y es esta ironia que le asegura
una posición ambigua entre la dignidad y la vergüenza, aquella ironía que impide
también el integrarse de veras a los ideales colectivos postulados tantas veces por él
mismo. Reanuda el Brecht de Grass el tema central de Thomas Mann, o sea, la
fría distancia del intelectual que le separa de la vida -cotidiana y su falta de realismo. Dice Brecht: "Tan comica que sea la revolución, para nosotros puede resultar
valiosa porque al indicar lo que no debe ser, se aclara lo que la revolución exige."
Cierto estetióismo dialéctico que convierte realidad concreta en ficción de teatro para
conseguir que esta tnisma realidad sea más concreta. Solución a medias en esta "confrontación de Plutarco y de Livio con Marx }'._ Lenin". Es el conflicto de Pirandello
de la realidad que irrumpe en el teatro con la exigencia de la documentación histórica exacta. Teatro de tesis y de antítesis auné¡ue para Brecht-Grass la dialéctica
es ' tanto un instrumento para reconocer la realidad como para sustraerse a ella.
N~ reproduce Grass al Brecht auténtico, marxista escéptico y cauteloso, sino en el
transcurso del drama aparece un Brecht anárquico que acaba por sentirse idéntico a
la insurrección de los obreros, aquella insurrección que irrumpe en el juego artificioso
de una "revolución depuradamente histórica".
Grass creó aquí uno de los escasos dramas históricos alemanes de la posguerra y si
Hochhuth continúa _la tradición clásica y moralista, Grass sigue los moldes del teatro
naturalista. Vuelve a presentarse por primera vez desde cotnienzos de este siglo, la
mayoría proletaria del pueblo alemán, el pueblo como protagonista.

950

Peter Weiss • Marat • el TeatTo entre individualismo y socialismo

Entre 1955 y 1960 surge una nueva generación literaria con Grass, Weiss, Handke,
W;tlser y muchos otros más, jóvenes que van sustituyendo las tendencias retrospectivas
y la confrontación con el pasado de la generación anterior. Entran en el mundo
literario las profundas trasformaciones socio-econótnicas desde 1950: reconstrucción
material, avance tecnológico, formación de la sociedad posindustríal y poscapitalista,
adaptación a las reglas de una democracia parlamentaria, todo esto refleja el cambio
de posición entre los intelectuales alemanes. Los jóvenes Literatos de Iol' años 60
enuncian la creciente discrepancia entre el horizonte conservador y tradicionalista de
la amplia burguesía alemana, burguesía que incluye ahora casi totalmente la clase
obrera, entre la inconfortnidad cada vez más grande de una juventud procedente de
todas las clases sociales e indispuesta a aceptar sin lucha los moldes cómodos y prefabricados de una existencia meramente materialista tal corno la ofrece la sociedad
de consumo. Se impone la disposición de renovar la sociedad en un plan m-ás o
menos socialista, esperanza e ilusión de un socialismo humanitario, tendencias que
son ocmunes en todos los países industrializados. Nace una generación iracunda, "patricida", generación inquieta y violenta que vuelve a entregarse con ímpetu a las ideologías
radicales, ideologías como medidas de orientación en un mundo cada vez menos comprensible.
La discusión intelectual entre posiciones tan opuestas corno el individualismo casi
anárquico y el socialismo se realiza en la novela y en el teatro. El Marat de Weiss
refleja esta situación antitética que recuerda en cierto modo el teatro dieciochesco
de los ilustrados franceses. Teatro de tesis brillantes, pero con escaso fondo dramático.
El tema -el asesinato de Jean Marat por Charlotte Corday, interpretado en 1808,
o sea en pleno apogeo de la época napoleónica, por un grupo de enfermos mentales
del hospital de Charenton, no sutninistra a Weiss nada más que un pretexto para
construir una plataforma de discusiones brillantes en distintos niveles intelectuales
sobre el hombre, el poder, el destino de la revolución, etc. Las dos grandes figuras
antagonistas que al tnismo tiempo ocupan posiciones intelectuales e ideológicas opuestas son Marat, socialista igualitario, y el Marqués de Sade, individualista desenfrenado.
Tercer componente: el pueblo, magníficamente interpretado por un coro con su nota
de anarquía alegre y burladora. Tanto Marat como Sade creen en la liberación del
hombre y si Marat la busca en el accionismo colectivista de la revolución: "Contra
el silencio de la naturaleza opongo yo la actividad, intervengo y declaro falsas ciertas
cosas Y trabajo para transformar y mejorarlas", Sade se hunde cada vez más en su
escepticismo intelectual que revela un creciente aislamiento autodestructivo: "Creo
solamente en mí tnismo. . . En una sociedad de criminales excavé en mí lo criminal
para investigar y analizarlo y sólo observo, sin intervenir y conservando lo observado
me rodea el silencio." Mientras tanto, el coro-pueblo pide con especial ímpetu y brío
la materialización de las promesas de la revolución: "Marat, qué ha llegado a ser
de nuestra revolución ... los cambios prometidos, los queremos hoy." No hay solución
final, las posiciones intelectuales e ideológicas no llegan a conciliarse, reflejo de lo
absurdo y aislado del mundo de hoy: libertad sólo detrás de las rejas "protectoras"
de un manicotnio, liberación del individuo por la emancipación total del sexo o incorporación de este individuo en la colectividad fraternal de un Estado ideal socialista.
El Marat de Weiss no tiene nada que ver con la autenticidad histórica, es más bien
modelo ejemplar del teatro de tesis. Es también el primer resultado literario del

951

�redescubrimiento de Sade en Alemania y es este papel de "outsider" de Sade que
ha ejercido una singular fascinación sobre Weiss, o sea aquel individualismo desilusionado e intrépido en un ambiente incomprensivo y hostil.
En los últimos años van surgiendo formas nuevas de actuación teatral, el teatro
documentarlo, el teatro experimental, el teatro como mera plataforma de acción política, el antiteatro de Handke, etc. Lucha por imponerse una generación literaria que
desconoce las guerras mundiales y que desconoce también el escepticismo pragmático
de los escritores mayores cuya juventud fue sacrificada en las hecatombes de las
guerras uropeas. Los jóvenes descubren de nuevo un cosmopolitismo fratemal más
allá de agrupaciones sociales o nacionales, no piensan en restablecer los valores culturales, sino en transformarlos. Se dedican a esta misión con el ímpetu y la pujanza
"iconoclasta" de toda juventud. Son para el teatro ll!la promesa y una esperanza
necesaria.
Octubre de 1972
FIENNING

GRAF

DoCTOR EDMUNDO EsconAR, Francisco Larroyo y su Personalismo Crítico. Editorial
Porrúa, S. A., México, 1970.

EL DOCTOR EDMUNDO EscosAR, Profesor de Carrera, Titular en las Facultades de
Filosofía y Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha sido uno
de los más íntimos colaboradores del doctor Francisco Larroyo, a lo largo de los
años. Nadie como él conoce la Filosofía de Francisco Larroyo -El hombre y su
sistema-. Los, problemas que presenta la Filosofía de Francisco Larroyo en sus
cuatro décadas, son examinados por Edmundo Escobar a la luz del método genético de la comprensión histórica. De este modo, los filosofemas larroyianos se contemplan en su progresiva integración. El autor del libro que comentamos ha tenido
acceso a los papeles inéditos, a la correspondencia y a la biblioteca de Francisco
Larroyo. No pretende agotar la Filosofía de Larroyo. Trata simplemente, de proponer criterios de comprensión, trazar caminos, incitar a una ulterior meditación directa sobre la obra del filósofo mexicano.
Empieza Escobar por hablarnos del hombre y de su época: vida política, vida
económica, vida educativa, pasado inmediato y magisterio de Antonio Caso. La formación de Francisco Larroyo dentro de la Universidad de México, y sus estudios
en Alemania - huella decisiva en su formación académica- son puestos de relieve
por Edmundo Escobar. Antes de abordar los fundamentos de la Filosofía larroyiana,
el doctor Escobar tiene el buen sentido de ofrecernos una relación y comentario
general de las obras de Francisco Larroyo.
Como los sistemas filosóficos no surgen de la nada, el autor apunta, con pulcritud,
el entronque histórico y el método crítico. En los fundamentos de la filosofía de
Larroyo se advierten las dicotomías entre ser y valer, persona y ,.realidad.
El método trascendental de Larroyo encierra dos exigencias y tres fases. Exigencias: l. Su relación intrínseca con los hechos de la cultura históricamente determinable. 2. Su elevación a un punto de vista superior en la búsqueda de las condiciones inherentes, las relaciones constantes, las leyes de todo hecho cultural. Fases:
"l. Selección de la formación cultural concreta (facturo), cuyos valores se trata de
investigar (ciencia, moral, arte). 2. Formulación de la hipótesis, esto es, la noción
anticipada de las leyes de la conciencia. En esta fase aparece aquel carácter del
método de la crítica que lo distingue de la reflexión fenomenológica. En verdad, la
fenomenología rechaza este proceder hipotético, ineludible para descubrir los valores
y sus leyes. 3. Verificación de la hipótesis bosquejada en la segunda fase. Esta
fase es de índole reductiva: constatación de la hipótesis en y por las formas de
la conciencia cultural. Las hipótesis, entonces, se tornan categorías, principios comprensivos (unitarios)" (pág. 53).

952

�Larroyo apunta siete características objetivas de la Filosofía: a) vida teorética, b)
concepción totalizadora, c) saber por principios, d) autoconciencia y mundo, e) ámbito cultural, f) reflexión de segundo grado y g) ser y sentido (valer). El personalismo crítico de Larroyo advierte que sin una concepción del universo y de la vida
no se puede vivir de un modo auténtico. De ahí dimana el valor de la Filosofía.
La Filosofía es clasificada por Larroyo en dos grandes disciplinas: disciplinas fundamentales y disciplinas derivadas. Cada uno de estos núcleos quedan subdivididos
en dos subgrupos: disciplinas analíticas y disciplinas sintéticas. Lógica, Etica, Estética, Erótica, Filosofía de la Religión y Mística, son las ramas fundamentales analíticas. Axiolog'ia, Filosofía de la Historia y Antropología Filosófica son las ramas
fundamentales sintéticas. Dentro de las disciplinas derivadas iios enco_ntramos la Filosofía de la Educación, la Filosofía del Derecho, la Filosofía de lo Social, la Filosofia
del Lenguaje, la Filosofía de la Técnica y la Cibernética. Larroyo habla, además,
de disciplinas monográficas que se ocupan de ciertos temas de una disciplina filosófica.
En este sentido, Simmel se ocupó de la coquetería, dentro de la Erótica.
Uno de los mejores aciertos de Eclmundo Escobar ha sido el comprender el carácter polémico de la filosofía de Larroyo. La gestación de las ideas filosóficas de
Carroyo sólo se entiende al calor de su pensamiento polémico. Larroyo polemiza
contra la Filosofía Tradicional, contra la Fenomenología, contra el Materialismo Histórico, contra la Filosofía de la Filosofía, contra el Personalismo Espiritualista de
nuestro tiempo, contra el Romanticismo Filosófico, contra el Existencialismo, contra
el Aniericanismo y contra el Positivismo Lógico. Pero sería injusto quedarnos en el aspecto
polémico y no reconocer el rigor metódico, el afán sistemático, el sentido históricó, la amplia información y el limpio estilo literario de Francisco Larroyo. Estamos ante un filósofo
mexicano del siglo XX que ha sabido insertarse en la Filosofía mundial.
·
Desde el punto de vista expositivo, el libro del doctor Eclmundo Escobar intitulado
Francisco Larroyo y su Persunalismo Crítico resulta insuperable. Echamos de menos, sin embargo, la parte rigurosamente critica. Cierto que el autor siente una
profunda afinidad hacia Francisco Larroyo y que se ha mantenido en estrecho contacto con él, a lo largo de muchos años. Pero aun así, cabe advertir que la coincidencia perfecta entre los autores nunca es dable esperarla. Y que no se olvide.
sobre todo, que la Filosofía es esencialmente crítica. Después de reconocer los indudables aciertos de la obra filosófica de Francisco Larroyo, y haciéndole toda la
debida mesura, cabría emprender un análisis de los supuestbs, una crítica interna y
un estudio de los problemas no resueltos. Acaso en una segunda edición, el doctor
Eclmundo Escobar -que cuenta con escuela y disciplina- pueda damos esta ne-cesarla y. constructiva parte crítica.
DOCTOR AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

954

Book review of:
lIARoLD EuGENE DAvrs, Latin American Thought, "A Historical Introduction" (Baton
Rouge, La.: Louisiana State University Press, 1972), pp. ix - 26'9. $ 10.00.

There is very little awarenes¡¡ by professional philosophers in No.rt America of the
history of ,phiJosophy in Latin Ameri~. The language barrier alone does not explain
it. When ali the factors are sifted, tlle one that appears to be the key is that -to
North Ameriqm eyes- there does not seem to have been much pnil~ophizing in
the strict sell$e e;&gt;~ the word in the countri~ to the South. (This attitude has been
chaijging rapidly in the last two decacfes, but that is another story.) Accordingly,
the study oí the history of philosopliy in Latin America by North America scholars
has been the almost _exclusive pteserve of the. non-professional philosopher.
An examination -of available · studies in English shows that philosophy developed less
isolated from other professions in Latin America than in the U.S.A. Latins ha'íe
taken as their model the eighteenth century philosophe rather than the nineteeth
century Philosoph, the thinker involved in social and political affairs after the fashion
of the French rather tlian the professor conc~ed with academic metaphysics after
the fashion of the Germans. Philosophy has been employed to assist religion as its
"hanmaiden," to make known in a striking manner in literature the social and
economic evils of the day, and to create a progressive political and economic order.
The activity-oriented philosopher of Latin America originally was influenced by the
mo.ral concerns of Scholasticism, then by fue political ideals of the French Revolution,
followed by · the social aims of French and English Positivism, and finally by the
anti-Positivistic theories of man in various "Spiritualisms" of French and German
origin. Latins traditionally have included their philosophers in the wider "profession"
of "thinkers'' ( pensadores) or "men of ideas" - along with their moralists, critics,
publicists, and even politícal scientists and ·sociologists. Such a grouping is more
proper to the study of history of ideas ( or thought) than to the lustory of philosophy'.
The mosr recent work to be published in the field of the history of ideas in Latin
America is that of Professor Harold Eugene Davis, who is presently University Professor of Latin Americm Studies in the School of lniemational Service of the American University in Washington, D. C. He has been publishing works on Latin American
history, as well as oh Latin American social and political thought, since 1945 when
there appeared bis Makers of Democracy (N. Y.: H. W. Wilson ; reissued N. Y.:
Cooper Sqtiare, 1968). There followed bis Latin American Leaders (N. Y.: Wilson,
1949; reissued N. Y.~ Cooper Union, 1968), the magnificent anthology and text on
Latín American Social Thought (Washington, D. C.: University Press, 1963), and

955

�History of Latin America (N. Y.: Roland, 1968), as well as articles too numerous
to list here.
The study under review, dedicated "to the memory of José Vasconcelos, philosopher
and teacher" of Mexico, is grounded in the author's thesis that the intellectual history
of Latín America has been, in general, "revolutionary nationalism," by which is meant
a search for a fundamental social change of national institutions and mores as a
means of inaugurating an improved society. Professor Davis' "philosophy" of the
history of Latín American thought is discussed in the first chapter ( "Sources and
Characteristics") in relation to the position of the Mexican philosopher Leopoldo Zea.
Here he also gives a brief outline of that history, indicating that major attention
will be given in his study to social and political thought, "because Latin American
writers have done so."
Slightly less than one half of the chapters are devoted to the twentieth century
and its trends, insuring that the study is as up to date as possible. Earlier trends
are examined in chapters devoted to: "Pre-Conquest Antecedents," "The Age of
Reason and the Independence Movements," "Revolutionary Liberalism, U tilitarianism,
and Traditionalism," "The Era of Positivist and Evolutionary Thought," and "Endof-the-Century 11raditionalism." Throughout these four centuries an ever-growing interest
by Latins in a philosophical study of history can be detected. Latin American
historians tend to be less "empirical" than North Americans in their treatment of
the political and social events of their respective nations. They tend to place events
in a more theoretical or philosophic framework and, accordingly, have been more
open to European phifosophical positions that offer these frameworks, having been
attracted, in tum, by theological Scholastic views, rational Enlightenment positions,
intuitive Romantic trends, and scientific Positivist theories. Ali this has been undertaken
in a quest for national identity through a kind of national sould-searching. In tbe
twentieth century historians are attracted to the economic and historical materialism
of Marx and to the so-called "dialectical idealism" of Ortega ( as seen in Zea's own
historical interpretation of "neo-Hegelianism") as frameworks of historical study,
despite their assertion that they have been following von Ranke in lettíng the documents "speak for themselves."
The portion of tbe book devoted to the twentieth century includes chapters devoted
to: "Revolutionary and Traditional Twentieth Century Thought," "Twentietb Century
Marxist Thougbt," "Existentialist ldealism and Spiritualism," and ''Neo-Christian
Tbought." "Certain themes run through ali these various expressions of tbe twentieth
century: the nature of man, the nature of being, the nature and possibility of social
change, the nature of law and of institutions in general, the nature or theory of
revolutions and, above ali, tbe nature and meaning of history (p. 150)." The discussion
over the philosophy oí history, as underlying social and political concerns, "has been
keen in this century;" indeed, one of its most outstanding characteristics. "It may
not be the most important contemporary debate on the subject, but it has certainly
been one oí the liveliest and has had marks of greatness (p. 166) ." It be called a
"pursuit of Americanism," and generally rejects the more pessimistic and fatalistic
views for ones that permit historical decision making with a significant role by leaders,
especially in changing society by revolution.
One of the most positive features of tbe book is its frank discussion in the concluding
chapter on "Sorne Unresolved Problems/' wich, in a way, is a contínuation of the
discussion begun in the first chapter on the author's philosophy of the history of

956

the development oí ideas in Latín America. It is, especially, here that the lifetime familiarity by Professor Davis witb research in the field is seen most clearly.
For, it demands a thorough and up to date knowledge of research in any field to
say with autbority what must still be done, or done more adequately. In the field of the
history of Latín American thought this includes a study of: the Amerindian and AfroAmerican roots oí present-day social and ethical ideas, including furtber study of
the thought of Aztec, Maya, and Incan peoples; revolutionary ideas in the context
of the Third World trend; the relationship of the history of ideas in Latín America
to that of Spain and Portugal; labor unionism as expressed through its press; and
the relationship of Latín liberal Catholic trends in this century and the last to European
trends oí the same kind. Because of these lacunae Professor Davis is the first to recognize that "we still lack a comprehensive history of thought in Latín America as
a whole (p. 236)."
The only criticism this reviewer has of Professor Davis' treatment of his material is
tbat certain thinkers who are philosophers in the stricter sense of the word ( e. g.,
Francisco Romero, Antonio Caso, Samuel Ramos, and Raimundo de Farías Brito)
are not accorded as much space, including the bibliographies listed, as are others less
philosophic. To Professor Davis' "unresolved problems" that stand in the path of a
truly comprehensive history of thought in Latín America I might add the need of
a cooperative approach of those in a multitude of fields: philosophy, literature, history,
sociology, politics, economics, anthropology, etc. The history of thought in Latín
America as a whole is a rather extensive field for any one individual in which to feel
at case as a scholar. Since philosophy plays a key in the role in the field, more
professional philosophers must do scholarship in the area following the examples of
Professors Patrick Romanen (Making of the Mexican Mind) and John Haddox (Vasconcelos o/ Mexico, Philosopher and Prophet and Antonio Caso, Philosopher of Mexico).
Despite the limitations acknowledged by Professor Davis himself, his work is monumental. lt is by far the most comprehensive treatment of the area in any language and
should be translated into Spanish and Portuguese withe it delay. Its footnotes alone are
a treasury of sources to enable the novice to obtain a familiarity with the original and
secondary materials and to encoucage others to further research. Professor Davis'
lifetime of scholarship in this area gives him an experience and authority with which
no other American (Nortb or Latín) can write. It builds successfully on the pioneer
work in English by W. Rex Grawford, whose A Century of Latin American Thought
appeared in 1944, and encorporates ali the Spanish, Portuguese and English scholarship
since. It cannot be recommended too highly as the historical introduction for those
professional philosophers who desire to become familiar with the history of tbeir
discipline in the Latín countries of this hemisphere.
Dr. Antón Donoso,
Professor,
Department of Philosophy,
University of Detroit,
Detroit, Michigan, U.S.A.

957

�sido catalogadas como "usos del presente". Y afirma que aunque no exhaustiva, la
lista nos muestra la insuficiencia de la tal denomínación para abarcar los hechos
recogidos. Parece que el desplazamiento del sistema originó el relevo de una forma
por otra que estuvo a la mano. (Cfr. p. 473).
El pretérito perfecto. Con respecto a él, nos dice que todavía en español no se
ha desligado de los hilos, cada vez más sutiles, que lo unen al presente. Sin embargo cabe pronosticar que ciertas formas como "llevar
infinito o gerundio" o
"acabar
de
infinitivo" esos hilos de unión desaparecerán con el tiempo.
El imperfecto. Afirma que hay una diversidad de usos que se reparten entre los
dos pretéritos simples. Hay una enorme difusión del imperfecto en funéiones di:
potencial. El uso rebasa los límítes .de lo coloquial. ( Cfr. p. 4 74).

+

LoRENZO EMILIO Un nuevo Planteamiento del Estudio del Verbo Español. Presente
y FuW:.o de la' Lengua Española. Vol. I. OFINES. Instituto de Cultura Hispánica.
Madrid. pp. 471-78.

PRESIDE A ESTE ESTUDIO la urgencia y la necesidad inmediata de un nuevo pl~tea·
míento del verbo español. El autor, en dos estudios previos ha demostrado,_ pnmer~
de una manera provisoria y luego con respuestas más seguras? que pa~tl~ndo de
puntos de vista distintos de los tradicionales se pueden descubrir caractensticas que
le confieren al verbo español una fisonomía nueva. ( Cfr. p. 4 71) •
El método de ataque, nos dice el autor, es simple y está al alcance de cu_aJquiera.
Se trata de sustituir lo "no gramatical" por "lo gramatical". Es, nos drce, una
empresa que en ocasiones no se ve coronada por el ~to. Lo. frecuen~e, Y lo m:i5
medular es encontrar que aquello que se quiere encasillar no nene casilla, es decir,
descubrir una "parcela no acotada de la lengua., o, si se quiere, representa un
mundo inexplorado, una adecuación nueva entre la lengua y la ,r:alida~". (p. 472).
Las sorpresas se dan en todos los ámbitos de la lengua~ fonolog¡co, leXIco, m~rlo16gico O sintáctico. Sin embargo, el autor ha elegido el campo de la mo~ologta :
la sintaxis que se entrecruzan de alguna manera. Su enfoque, nos lo, ad~erte, sera
funcional, pero- no coincidente con el sentido que se le ha dado al termmo.
Anticipa, a manera de programa, su desarrollo. Y así: "P_artiendo de los p~radigmas y de la terminología tradicionales del verbo espanol; ~tentaremos exammar
hasta qué punto son válidos los conceptos usuales -no los termmos, pues de est?. ;e
ocupa una Comisión en estos días- para, en . ~aso negati:o, propo~er una ,C:VIS1on
pr~ente . Pres0 acaso una nueva estructuración" ( p. 4 72). Imc1a su estudio por el
cinde de los problemas que el español plantea, tales como el desplazaIDiento de un
elemento expresivo que trata de captar com~ ~ "ah
, o~" ~lgo, tan. fugaz como el
·
y dºce· "Manteniéndonos en un cnteno func1onalista, ¿deberemos tratar
ttempo.
1
•
~
,
. . d
I l'
aquí las funciones que este tiempo · presente desempena, ~o solo dentro e a 1~ea
cronológica pasado-presente-futuro, funciones que son, en virtud de lo expuesto, obvias,
o bien, por el contrario, 9ebemos incluir aquí aquellas formas ;erbales que, morfi:
lógicamente pertenecientes a otro paradigma, desemp_eñan funciones de presente.
(p. 473).
Adoptando el primero de los enfoques ennumera al~as tales com~: frases con·
dicionales (futuro) de leve matiz hipotético, frases. co~d1~10nales ( pretento) de fuerde
te valor hipotético, expresiones de mandato, leXICalIZactones
.,
. carácter temporal
d
e
S tituibles con ayuda de adverbio, por acumulac1on de tlempos o capaces
61
sous
. ·
dlf
reemplazar al pluscuamperfecto de subjuntivo o, por último, mat1Zac1ones _e uturo
con valor intencional ( Cfr. p. 4 73). Nos dice que algunas de estas expresiones han

958

+

+

El pluscuamperfecto. Afirma que el contagio con el potencial compuesto resulta
aquí más justificable por razones acústicas y porque ambos tiempos funcionan en
el plano del pasado (Cfr. p. 474), Nota una enorme difusi6n de la forma en "--,ra"
en funciones de pretérito indefinido y pretérito pluscuamperfecto de indicativo.
El pretérito indefinido. Funciones con pretérito perfecto sin deterioro para éste
y funciones con pretérito anterior. (Cfr p. 475).

Los futuros. Los dos futuros acusan efectos de contigüidad funcional con otros
medios de expresión (Cfr. p. 475).
Los condicionales y el subjuntivo también son examinados muy detenidamente.
Termína el artículo nuestro autor, el señor Emílio Lorenzo, con una serie de consideraciones muy particulares. Nos afirma que con sus notas se demuestran las presiones
que alteran la sólo aparente armonía de la gramática tradicional. "En todo cru.o, creemos haber dejado patente que el planteamiento tradicional del problema resulta
insuficiente, pues no tienen adecuada cabida en él situaciones nuevas de la lengua,
algunas acaso latentes desde hace siglos, que afloran hoy a la lengua escrita o que
llaman a la conciencia del observador del lenguaje con perentoria insistencia" (pp.
477-8).
RICARDO

Al.ANÍS

GUAJARDO

�llamado en algunas partes de los Balcanes) . Esta ortografía es muy utilizada en los
negocios y libros de contabilidad. Hoy en día, sin embargo, se utiliza más la ortografía de caracteres latinos.

BEsso, HENRY V., Situación Actual del Judeo-Español. Presente y Futuro de la
Lengua Española. Vol. l. OFINES. Instituto de Cultura Hispánica. Madrid.
Cultura, pp. 307-324.
LUEGO DE UNA SERIE de agradecimientos de parte del autor de este articulo, inicia
su estudio bajo el signo de una definición. Se pregunta, en primer término, qué es
lo que se llama "judeo-español" o "ladino". Afirma el señor Besso que las definiciones que ha recogido acerca de este tema son muchas y variadas a la par de
interesantes y contradictorias. "Algunos han dicho que el judeo-español es un
ersatz ridículo del latín, un idioma bastardo, un patois bárbaro, extraño a la civilización, una jerga bastardeada. Se le ha llamado indistintamente ladino, gudezmo, djidio,
romance, espaniolit, sefardí, Hakitia, lingua franca, zargón, español, etc." (p. 309).
Cita nuestro autor a algunos estudiosos del problema, con las definiciones que
éstos han dejado. Entre los mencionados están Max L. Wagner, Maximino José
Kahn, Kalmi Baruj, Dena Levy, Cynthia Crews y Michael Molho entre otros.
Es interesante cómo atestigua algunas de las denominaciones para el judeo-español,
a través de textos sefarditas.
Un siguiente apartado lo titula el señor Besso: "Población sefardí en el Mundo".
En este apartado trata de hacer un recuento de la población que habla sefardí en el
mundo. Nos hace notar que los descendientes de los expulsados de España en
1492, llegarán hoy en día escasamente a un millón de almas. Se muestra en desacuerdo con el censo del Congreso Mundial Judío de 1954 aduciendo que el dato
incluye a los sefarditas que viven en Israel. Dice: "Desgraciadamente, creo que se
ha confundido muchísimo, en el Estado de Israel, a los sefardíes con otros elementos,
y se ha incluido en las estadísticas aun a los que no hablan ni hablaron jamás
judeo-español ni tienen ninguna ascendencia sefardí" ( p. 312) . Concluye este apartado asegurando aproximadamente un millón de sefarditas, oriundos de la Península
Ibérica y que han conservado el castellano arcaico. . . "lo han conservado no solamente como lengua materna, sino como idioma espiritual, ritual y aun económico"
(p. 313).
El origen del judeo-español lo sitúa entre el siglo XIII y el XIV. "La parte
principal de esa lengua es el español preclásico o precolombino; 1492, año de la
expulsión de los judíos de España, es también el año en que Colón descubrió América" (p. 313). Cita al profesor Max A. Luria, quien afirma que los dialectos judeoespañoles de los Balcanes muestran una relación bastante estrecha con el español
de los siglos XII y XIII, y en particular el dialecto de Monastir, el que data de
más de seiscientos años cuando se hablaba en León. Con respecto a la lengua escrita,
nos dice que el judeo-español se escribe en caracteres cursivos hebraicos, especie de
criptografía poco accesible a los no judíos. Asimismo se utiliza el "solitreo" ( así

960

Con respecto a la pronunciación afirma el señor Besso que "se ha probado que
la pronunciación del castellano por los sefarditas es la misma que la de España en
_1492" (p. 314). Dice que las peculiaridades fonéticas ya se han discutido ampliamente por Wagner, Subak, Simon, Lamouche, Luria, Crews, Bénichou, Benoliel, Yahuda
Y otros. Señala que los sefarditas tienen ciertas diferencias de pronunciación entre
unos y otros. Deja en su artículo una serie de muestras muy interesantes de las
diferencias entre grupos diversos de sefardíes.
Otra parte importante del artículo del señor Besso es el que titula "Corrupción del
judeo-español". Para asumir una defensa de este apartado cita a Rodolfo Gil quien
dice: "no es la corrupción de sus locúciones ni la adopción de voces exóticas · lo
más importante es recordar que esta lengua armoniosa y bendita que del solar ~stellano recogieron, Y como reliquia de la perdida tierra de promisión llevaron en los
entresijos de sus más caros amores, no se haya ido perdiendo hasta desaparecer
totalmente de sus labios y de su recuerdo, a lo largo de su éxodo implacable y sin
término" (p. 316).
Lo paradójico está en esa conservación de una lengua de una tierra que les obliga
a salir para siempre. El sefardí, al ser expulsado, se encontró en una situación tragicómica. Por razones de su propia historia, el sefardí olvidó la lengua de sus abuelos
bíblicos y se vio obligado a usar el instrumento parlante del pueblo en donde st vio
obligado a vivir por el destino. "Así es que el sefardí vivió entre los romanos, los
árabes y los cristianos, y bajo cada uno de ellos habló el latín, el árabe y el español"
(p. 316).
Menciona el autor que los sefarditas llevaron en su éxodo no sólo la lengua castellana, sino la liturgia, el rito y todas las Sagradas Escrituras que habían sido traducidas
en lengua castellana unos siglos antes de la expulsión.
Un último punto de este interesante artículo es el dedicado a la Decadencia. Nos
habla el señor Besso de los motivos de la decadencia y resalta sobre todo el hecho
de una distancia cada vez mayor entre España y el Oriente que poco a poco hizo
que ambos pueblos, el sefardita y el español, se olvidasen mutuamente. Dice que hoy
en día muchos países en donde radican los sefarditas han impuesto la enseñanza obligatoria de sus propias lenguas en detrimento del judeo-español. Salónica es sin embargo el
último bastión del sefardismo hasta el año de 1943 cuando se extingue a la comunidad
judía.
Termina el autor con un llamado a España para salvar el judeo-español.
MA. DEL SocoRRo SÁNCHEZ

�M., Estado Á&amp;lual del Español ,n México. Pusente y Futuro
d~ la Lengua Española. Vol I. OFINES. Imtituto de Cultura Hispánica. Madrid.
pp. 79-91.

LoPR BLANCH, JuAN

PARTE EL EMINENTE LINGÜISTA, el señor doctor don Juan M. Lope Blanch, del Colegio
de México, en este artículo importante, estableciendo como principio medular que la norma lingüística para los objetos de su investigación es el habla de la ciudad de México.
Afirma que esto se debe al hecho de que en la capital reside una densa población
("la séptima parte de la población total de la república" (p. 79) que en cierta
medida viene a ser la representante de todas las regiones del país. La ciudad de
México viene a resultar una especie de "crisol lingüístico" en el cual se funden las
más diversas hablas del resto de la República Mexicana. ( Cfr. p. 79). Por otra parte
dice: "No debe olvidarse, por otro lado, el prestigio cultural de que siempre, tanto
durante el virreinato como en la actualidad, ha disfrutado la ciudad de México en
todas las zonas del interior; de ahí que las peculiaridades lingüísticas de la capital
se tomen en el resto del país como norma idiomática" ( p. 79) . Realizadas estas
observaciones preliminares, el doctor Lope Blanch nos afirma que la primera impresión
que tiene un observador algo atento es que el español mexicano es un habla sumamente conservadora. El habla de México ha conservado muchas formas antiguas de
decir, sin. aceptar innovaciones que se realizan en otras esferas de Hispanoamérica.
];&gt;estaca fundamentalmente la preposición "a" con el verbo "entrar" y otros equivalentes; la construcción pasiva refleja contra la activa impersonal; la distinción etimológica de formas átonas de pronombres personales de tercera persona, sin que aparezca
nunca la forma "le" como complemento objetivo masculino; la conservación del prefijo "re-" superlativo alternando con la forma "rete-" ("forma, si cabe, más empleada todavía, referida tanto a adjetivos cuanto a adverbios, o empleada incluso con
autonomía formal, como refuerzo de ciertas expresiones" (p. 80). Asimismo afirma
el caso de conservación de sintagmas clásicos tales como la construcción exclamativa
"como + adjetivo". Sin embargo, afirma, en donde se pueden notar más arcaísmos
es en el léxico.
Por otra,parte hace notar que dada la procedencia de los colonizadores y su estrato
social, es característico en Hispanoamérica el vulgarismo o rusticismo. Sin embargo
en el caso de México, parece ser que esto no sea lo común. "Posiblemente a causa
del alto nivel cultural alcanzado por la capital de la Nueva España, cuna de la
primera imprenta de América y de la Real y Pontificia Universidad, desde los primeros tiempos abundan los testimonios sobre la propiedad y corrección del habla
mexicana" (p. 81). Sin embargo, no faltan en esta habla rasgos rústicos, por ejemplo,
el diptongar los hiatos, traslaciones de acentos para evitar los hiatos, etc.

963

�Por otra parte, afirma el doctor Lope Blanch que el español de México, a pesar
de su carácter conservador, no se ha quedado estacionario. Entre las innovaciones
más importantes señala : "el notable desarrollo experimentado por la perürasis del
gerundio, en especial por las formadas con el verbo auxiliar 'ir'. Los valores no
hispánicos a que ha llegado este tipo de perürasis en la actualidad son: a) Sentido
terminativo, que el español normal se expresa mediante perífrasis de infinitivo. b )
Valor perfectivo. c) Incoativo. d) Acción repentina o inesperada" (p. 82).
Otro aspecto interesante en las innovaciones radica en la sintaxis y es el caso de
la traslación funcional que el español de México ha experimentado en la locución
ad•ial "con todo y", frecuentemente usada como sustantivo.en el español de América.
Est;i iocm:;ión ha pasado a . emplearse en Méiíco como "nexo conjuntivo de valor
concesivo" (p. 82).
En el terreno fonético hay muchas innovaciones. Entre ellas destaca Lope Blanch
el caso de un fenómeno fonético distintivo de una muy grande región del país.
(Jalisco _y zonas limítrofes) : Una . fuerte. nasalización qe la "-s!' -final de paJabra,
apreciable sqbre todo ante pausa ( Cfi:. p. 83).
En ,el teneno semántico también Méiüco ha aceptado nuevos enfoques. Estos elementos semánticos permiten una diferenciación con el resto de los países de habla
hispánica. Ahora bien, "muy pocas veces estas innovaciones alcanzan al fondo mismo
de la lengua, rarísima vez afectan a su estructura" ( p. 83) .
Señala Lope Blanch otros aspectos interesantes tales como la adverbialización de los
adjetivos, la asibliación de la "r", etc.
Otro aspecto de mucho interés es el que señala Lope Blanch con respecto a que
la diferenciación del español de México .se pueda deber al influjo determinante del
sustrato indígena náhuatl o maya s6bre el .que se depositó la lengua española. En
el terreno léxico su influjo es innegable, aunque Lope Blanch trata de quitarle importancia al fenómeno general de sustrato. ( Cfr. p. 88) . Habla Lope Blanch de la
necesidad de iniciar estudios sustanciales de estos elementos indígenas.
Afirma la existencia de nahuatlismos característicos fuera de los enriquecedores del
español peninsular, que existen como diferenciadores del habla mexicana. Aunque
señala que no hay que pensar que las lenguas indígenas sean en la actualidad un
elemento perturbador para él español de México (Cfr. p. 90). Considera más importante la corriente de anglicismos que viene de los Estados Unidos de Norteamérica
y que desemboca constantemente en el español de México. "Sin embargo, teniendo
en cuenta que México es país limítrofe de los Estados Unidos y que gran parte
de su población - inclusive la semiculta- habla inglés, deberemos admitir que la
influencia ejercida por esta última lengua sobre la española es mucho menor de lo
que cabría esperarse" ( p. 91 ) .
Termina su artículo el doctor Lope Blanch con un resumen afirmando que la
situación actual del español hablado en México no presenta rasgos diferenciadores
que obliguen a abrigar serios temores por el porvenir inmediato de la lengua. El
gran número de sus peculiaridades son el resultado del cumplimiento de tendencias
íntimamente españolas. Hay un "ideal de lengua hispánica, un afán de propiedad
expresiva y un sentido de comunidad lingüística supranacional" que actúa de fuerza
conservadora y se deja sentir con notable vigor en México ( Cfr. p. 91) .
RICARDO ALANÍS GUAJARDO

964

BRAVO, V1LLARROEL, RoBERTO, La historia báltica de Garlo Verardi. (Drama histórico renacentista en lat-ín sobre la conquista de ·Gran.ada). Estudio, edición anotada
y traducción. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. • Serie
Letras, No, 5. Monterrey, México. 1971. XI
197 pp.

+

EL I NSTITUTO TECNOLÓGICO y de Estudios Superiores de Monterrey, nos entrega la
magnífica t,raducción de éste, hasta ahora desconocido, drama renacentista sobre la conquista de Granada debido a la pluma del ítaliano Garlo Verardi. El doctor Bravo
Villarroel ha trabajado muy sustancialmente en esta tarea de desentei:rar y poner a
la luz pública esta obra.
Comenta Bravo Villarroel que poco se sabe de la vida de Verardi. Los pocos datos
que se conservan han sido tomados del epitafio del propio Verardi. "Sabemos por
él que Verardi, habiendo abrazado el estado eclesiástiéo, fue arcediano de Cesena, dignidad que él mismo había fundado. Fungió después en diversos cargos eclesiásticos
en Roma, algunos de ellos de alto rango, ya que fue camarero pontificio y secretario
de cartas apostólicas bajo cuatro papas: Paulo 11, Sixto IV, Inocencio VIII Y Alejandro VI. Murió el 13 de diciembre de 1500, a la edad de 60 años" (pp. 10 Y 11) •
La bibliografía de Cario Verardi se reduce, afirma nuestro autor, al drama Y una
carta gratulatoria al Cardenal de Pavía.
El estudio preliminat que acompaña a la edición crítica y traducción del drama
abarca muy diversos estadios. Principia el doctor Bravo Villarroel por presentar la
obra. Por esta presentación nos enteramos que ha sido de la propia biblioteca del
I.T.E.S.M. donde se necuentra el manuscrito sobre el cual ha trabajado. Nos dice:
"En la colección de Historia de México 'Salvador Ugarte', de la Biblioteca Miguel de
Cervantes Saavedra, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México, existe un incunable en 4o. menor, impreso en Basilea, Suiza, el añó
de 1494, por Jolian Bergmann de Olpe. El libro consta de dos obras: 1~ primera
un drama que constituye el tema de nuestro estudio y que, como ya to declaramos,
fue escrito en prosa latina por Cario Verardi y versa sobre la conquista de Granada
por los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492 ... " Más adelante nos dice el autor
de este estudio que el libro presenta una encuadernación muy posterior a su edición
( Cfr. p. 3). Al drama, además, le faltan algunas capitulares "seguramente dej~das
para ser iluminadas a mano o mediante impresión tipográfica" (p. 3). Las págmas
están impresas a una columna, de 28 líneas cada una "con excepción de tres, que
tienen 29" (p. 3). Otro punto de interés es la historia bibliográfica del drama.
Nos confiesa el autor que está llena de puntos oscuros. Ningún biblógrafo está de
acuerdo en el número de ediciones ni sobre la catalogación descriptiva del drama.
Sin embargo, dentro de la oscuridad destaca el doctor Bravo Villarroel una serie de

965

�conclusionea en donde ae apunta qu• la edición príncipe de la obtll debió Ht la
publicada por Eucario Silber. en Rom-. el 7 d9 marzo di 1493.
En otro apartado H hace la historia bibliofíli~ de la obra. El poseedor primero
de que se tiene noticia fue Pete, Force (1790-1868). Luego pasé&gt; a manos de la
Biblioteca del Consrcso de E. U., quieo al tenerlo en duplicado decidió venderlo a
la casa H. P. Kraua de New York y de quien la adquirió el bibliófilo mexicano don
Salvador Ugarte, pan. cederlo. junto con 1u Yali91a colección prinda, a la biblioteca
del l. T.E.S.M.
El segundo capítulo de la parte introductoria 3C dedica al estudio literario de la
obra. Se comienza por situar determinados antecedentes históricos del asunto del drama. Se hace una seria y documentada referencia a la historia previa a la conquista
de Granada por- loa Reyes Católicos para desembocar directamente en el hecho que
ocupa a Verardi.
Inmediatamente después, nuestro autor pasa a estudiar el proceso de composición
Nos dice que el propio Verardi da la clave de este problema al confesar que "ve con
íntimo gow a través de la conquista de Granada un motivo de gloria para los Reyes
Católicos" ( p. 22) . Sin embargo, añade Bravo Villarroel " ... consideró la guerra
granadina como la culminación de un choque trágico y plurisecular entre Oriente y
Occidente. . . y consciente, además, de ser testigo coetáneo de un acontecimiento de
consecuencias tan definitivas para la historia europea, ve en ello una oportunidad para
exaltar no &amp;ólo a Dios y a Fernando sino también, y especialmente, de exaltarse a
sí mismo" (p. 23). Trata nuestro autor otros puntos importantes como: El color y
la verdad, La visión del vencido, Las tres unidades. La estructura del drama también
ocupa la atención de Bravo. Nos deja notas sobre la estructura interna y externa del
drama. Lo importante de aquí radica en el hecho de que Verardi decidió hacer una
Historia que sigue de cerca el acontecer temporal. Para presentar el registro de
eventos se vale de una estructura piramidal consistente en exposición de una tensión,
una complicación, un clímax y un desenlace ( Cfr. p. 27). Estudia nuestro autor a
los personajes dividiéndolos en: antagonistas regios, el mundo cortesano, etc.
En otro apartado, el doctor Bravo nos da los modelos y las noticias estilísticas del
drama de Verardi, apuntando también los antecedentes dramáticos afines a la obra
de Verardi. Entre estos antecedentes conviene destacar a Albertino Mussato con su
Tragoedia EcceTinis compuesta entre 1314-15. Lodovico de Romani con su obra De
ca.su Caesaene de aproximadamente 1377 y otros más.
Inmediatamente después de este apretado estudio, pasa el autor a presentarnos la
edición cuidadosa de la obra de Verardi y su traducción al castellano. Al finalizar
con su aparato crítico, nos anexa un apéndice con la "congratulación" y su correspondiente traducción.
f,

DuaJ.N. Luis HoRAcro, D, la S1J11gr, Rebeld,. Instituto Tecnol6gico y de Estudios
Superiores de Monterrey. :Monterrey, México. 1971. ~, pp.
LA BIBLIOTECA del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Mofiterrey, con
su extraordinaria labor de difusión al publicar obras diversas, nos entrega ahora, en su
Serie Creación el poemario de Luis Horacio Durán, ex alumno de la institución Y
fino poeta. - Veinte poemas de diversos metros, entre los que destacan con precisión
los sonetos, conforman la obra de Durán.
Inicia su recorrido con Ganci6n de la ooz perdida:
i C6mo sonaba esa voz que un día despert6 conmigo?
Ya casi no la rewerdo
porque era una voz de niño.
(Yo no sé si la perdí
o es ésta que aún respiro).

Luis Horacio, en la intimidad se pregunta por su voz. Una voz "casi nube Y casi
río" que en el interior del alma se convierte en camino. Una voz, nos dice el poeta,
"sin palabras / sin acento, sin abrigo, / era así, sencillamente, / como un poco de
mí mismo". y , la duda surge en las recónditas galerías: "(Yo no sé si la perdí /
o es ésta que aún respiro)". El nombre del poeta y el de la voz se confunden. Germinador y germen desaparecen: "y cuando quiero encontrarla / su rastro solo adi-

.

VlDO •••

,,

Pero de la duda, más tarde en otro poema, Voz, viene la afirmación:
Esta voz es mi voz, la llamo mía,
la siento cuando nace y cuando muere,
cuando respira y calla y cuando quiere
ahogar entre la sangre su agonía . ..

RICARDO ALANÍS GUAJARDO

Aquella voz, en interrogantes, ahora se define con claridad en el centro mismo
del habla: "Es a veces dolor y rebeldía / que de su mismo crecimiento adquiere, /
es a veces silencio que prefiere / esperar a otra voz de compañía." Y de la definición cabal, surge la identificación entre el creador y su palabra: " ... figura cierta /
en que yo mismo quedo definido / y se encuentra mi sangre descubierta".
En la concepci6n poética de Durán, la palabra toma giros cada vez más tocadores
de la sensibilidad. Esa voz, esa palabra, "silencio o estallido" se conforma en diversas
estructuras. El propio poeta se encarga de confirmar nuestro aserto:

967

�Para decir algunas cosas
no es preciso
adivinar nuevas palabras
o deshacer un grito.
Una cancwn de silencio expone, en cierta medida, esa nueva dimensión de la
poética de Durán. Nos dice: ''No es necesario escudriñar el viento / para copiar
de sus sonidos. / Dice más muchas veces un silencio / que lo que se pudiera haber
escrito." Inicia, nuestro poeta, una escala de contraposiciones. Luz frente a noche.
Agua frente a sí mismo. Fuego ftente a frío. Sueño frente a presencia.
No quiero hablar de soledad
ni es necesario el grito
para sentir la sed entre la sangre,
para entender el fria,
o para ansiar tu plácido verano
que tantas veces he sentldo.
¿ Para qué escudríñar en las palabras
si, al fin, para decirlo
basta mirar mi sed antigua
y, entonces, todo queda comprendido?

Pero el poeta no sólo ha perdido su voz, sino que de pronto también el corazón
"¿Dónde has dejado, corazón, tu aliento?" Y con el ·corazón, el poeta se ve perdido.
Ciego. El terceto final de este extraordinario soneto nos deja entrever en las profundidades abismales de su presencia.
¡ Cómo extraño tu fuerza encadenada!
¡ Cómo me duele tu silencio oscuro
porque me has hecho ciega la mirada!

La angustia vital y la impotencia del decir, diciendo, son las constantes angulares
de la poesla que nos entrega Luis Horacio Durán en su libro De la sangre rebelde.
Imágenes sobre imágenes van transcurriendo en la terrible desesperación del decir.

,

,

Impetuoso torrente, sangre muda:
¿ cómo has nacido ciega y tan desnuda?
¿ quién te negó su protectora ayuda?
Mínima sangre, sangre que adelanta
su irregular y silenciosa planta,
¡ sangre que gritas sin tener garganta! . ..

Desesperación que cala en lo profundo del ser, que no se encuentra. Desesperación
íntima del transcurrir, del fluir, fluyendo .. . ''Vivir ... / es caminar así, sin detenerse, / y a veces sin saber que .sé camina."

Todo es decir adiós,
siempre es decir adiós,
vivir es una larga despedida,
es viajar por el río
sin tener el descanso de la orilla.

Aquí está Luis Horacio Durán. En el grito de su angustia ...
RICARDO ALANÍS GUAJARDO

�JACK A'UTREY DABBS:
LA GRACIA DE DIOS EN LOS TITULOS REALES
Editorial Mouton. The Hague-ParÍI

Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

llega a nuestro poder este interesante libro que constituye un estudio de la función de esa parte de los títulos reales en el desarrollo histórico de Europa, tratado como un problema onomástico. En efecto, el estudio traza
los primeros conceptos de la naturaleza divina de la realeza en las sociedades precristianas, como así se reflejaron en los títulos reales. La naturaleza dual de los
emperadores romanos gradualmente polarizada con la evolución de los títulos imperiales, tanto en las bases divinas como políticas.
Con la elevación de la cristiandad a una posición dominante, una metamorfosis
del concepto del emperador ajustó los más antiguos títulos para adecuarlos a la
estructura mística de la nueva religión. En los siglos subsecuentes una múltiple variedad de expresiones se forjaron acerca de los títulos de los reyes y emperadores,
pero en los últimos tiempos medievales del Dei Gratia emerge como la designación
primaria del carisma del rey en el poder. Este elemento de los títulos reales se distingue de la práctica de los reyes que están fuera de la unidad cristiana.
Las monedas acuñadas por cada reino siguieron la tradición muy de cerca.
Los sistemas filosóficos del siglo XVII desafiaron el principio del Derecho Divino
con el período critico que llegó durante los años, entre la rebelión de las colonias
británicas en América y la toma del poder político por el Directorio Francés en su
intento por restaurar el sistema de la Roma preimperial, que más tarde seria imperial.
Después de la restauración las oscilantes monarquías del área cultural europea no
pudieron volver completamente al más antiguo sistema. La expansión de los Estados
independientes organizados sobre la base de la república se alejaron de la cercana
afiliación entre la dirección divina y los principios políticos.
Los títulos reales tuvieron que distinguir aquellos elementos que representaban un
pacto entre Dios y el Rey y aquellos que estaban sujetos a la modificación legislativa por los puntos de vista del monarca. Tanto las inscripciones numismáticas, como
los documentos formales, continuaban respondiendo sensiblemente a los cambios.
La necesidad de eliminar partes de la historia tradicional de los textos escritos en
épocas recientes ha llevado a la omisión de esta tradición de muchos sistemas educaBAJO EL TÍTULO ENUNCIADO,

971

�cionales. Sin el conOClllllento de la tradición, jamás las nuevas generaciones podrían
seguirlas si así lo desean y careciendo de comprensión, producen imitaciones grotescas, vacías de gusto e imprecisos valores simbólicos.
El contenido de esta obra resulta interesante por todos conceptos y nos brinda
una muy acuciosa información histórica y cultural acerca de estos temas.
El libro La Gracia de Dios en los Títulos Reales consta de una introducción y
su índice contiene los siguientes títulos:
l. El Derecho Divino de los Reyes;
II. Origen del uso de la expresión Dei Gratia;,.'

III. La ascendencia Bárbara;
IV. Los Francos y los reyes franceses hacia 1789;
V. Los emperadores del Sacro Imperio Romano;
VI. La Dei Gratia en el Reino Unido;
·vn. 'Los Reales Títulos en España;
VIII. Otros Reyes Europeos;
IX. Conceptos Medievales;
· X. El Dei Gratia en Francia después de 1789;
XI. Las Naciones Americanas.

RICHARD A. JOHNSON
.J

• t

Apéndice l. Títulos de Emperadores Romanos de acuerdo con las Monedas Re_presentativas.
Apéndice II. Títulos de los Merovingios, como se muestra en Documentos.
Apéndice 111. Títulos de los Reyes Franceses Post-Merovingios, como se muestra
en las Monedas Selectas.
Apéndice IV. Títulos de los Primeros Reyes Ingleses, tomados de los Documentos
Selectos.
Apéndice V. Títulos de los Ultimos Reyes Ingleses, tomados de las Monedas Selectas.
Apéndice VI. Títulos de los· Reyes de España, como se muestra en las Monedas
Selectas.
Apéndice VII. Títulos de otros Reyes Europeos, como se muestra en las Monedas
Selectas.
Bibliografía.
Indice.

LA ADMINISTRACIÓN DE LA POLíTICA .EXTERIOR DE LOS ESTADOS
UNIDOS
Editorial de la Univfrsidad de Tex~
Austin. EE. UU.

Lic. ALJÍÉno GARCÍA GÓMEZ

LA GENTILEZA DEL doctor Richard A. Johnson hizo llegar a nuestras manos su ultimo
libro, el que editado pulcramente por las prensas de la Universidad de Texas, el autor,
con la vasta experiencia y conocimientos adquiridos en su paso por el Servicio Exterior
al servicio de su patria, así como su sólida preparación, le han permitido hacer
un estudip profundo acerca de la panorámica que ofrece la organización de la política
exterior de los Estados Unidos a partir del año de 1939.
No podía permanecer por más tiempo separada la formulación y la administración
de la política exterior de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial,
los Estados Unidos emergieron finalmente después de largos años de aislacionismo y
empezó una nueva era de diplomacia. Las tareas y deberes en el . _exterior se multiplicaron, generando un tremendo crecimien~o y proliferación de la maquinaria de
asuntos extranjeros. Las tareas administrativas llegaron a confundirse con la política, a grado tal, que llegaría a ser imposible el distiBguir las dos funciones.
' Estos desarrollos llegaron tan rápidamente y con tal profusión, que aun los' diplomáticos de carrera, sobrecargados con problemas sustantivos urgentes, podrían, ni
comprender los cambios, ni alcanzar su significado. Las prevenciones públicas de
los limites de la política exterior y la revolución en la administración de asuntos extranjeros, naturalmente quedó atrás de los profesionales.
Richard A. Johnson ordena y explica los cambios constantes de la administración
de los asuntos extranjeros de los Estados Unidos que han ocurrido desde 1939. Analiza sus implicaciones- y propone las formas en las cuales la organización y la administración pueden razonablemente ser cumplidas. Enfatiza, también, los límites de
la administración de asuntos extranjeros, subrayando la importancia de "hablar al
mundo con una voz" y de minimizar la pérdida o desperdicio de recursos desplegada
en la arena internacional.
El contenido de esta obra, está dividido en:

973

�Prdacio.
Parte l. Llmitea r Base, de Adm.inúttaci6e.
l. Llmitoa de Partkipaci6n.
2. Base, de Participación.

Parte II. Historia Institucional de la Admini1traci611 de A11.intos Extranjeros.
3. Prólogo, 17H-l'939.
4-. Guerra Mundial y los años de Comisiones Incierta&amp; 1939-195+
5. ''Wristonizaci6n". 195+-1960.
•
·
6. Los años de Kennedy-Johnson, 1961-1969: Objetivos Básicos.
7. Los años de Kennedy-Johnson, 1961-1969: Programas Personales.

Parte III. Los Participantes y
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.

su,

Funciones.

El Congreso y las Cortes Federales.
La Presidencia.
El Departamento de Estado y el Servicio Exterior.
La USIA, AID, y otras Agencias Políticas.
Las Agencias de la Defensa Nacional
Otros Departamentos y Agencias.
Los Gobiernos Estatales y Locales.
Otras Influencias.

Parte IV. Algunos Problemas corrientes Administrativos y Propósitos para el Futuro.
16. Problemas de Formulación Política y Revisión.
17. Una Propuesta para l~ Reorganización del Alto Mando del Departamento de
Estado.
18. Una Propuesta para un Servicio de Asuntos Exteriores.
19. Problemas de Tamaño y Carácter.
20. Problemas de Selección·.
21. Problemas de Entrenamiento Personal y Organización.
22. Prognosis.

Apéndices
A.
B.
C.
D.

Invest!gac!ones de la Aqministración de Asuntos Extranjeros, 1947-1954.
Invest1gac1ones de la Administración de Asuntos Extranjeros, 1955-1961.
Programas de Entrenamiento a Largo Plazo, listados para la FY _ 7l.
El Torrente de Políticas en el Departamento de Estado.

Lista de Abreviaciones.
Notas Bibliográficas.
Bibliografía.
Indice.

CA-NJE

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La Conciencia Dramática. I. Introducción al Invento del Yo Individual. U . El Nacimiento de la óptica mental y la superación del arte abstracto. Ediciones Cables,
Buenos Aires, Argentina 1971.
La Conciencia Musical. Mecanismo y Ley de la Personalidad, Ediciones Cables, Buenos Aires, Argentina 1971.
El lnteriorismo. Primera Formulación de la Ley Genética del Sentimiento. Ediciones
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Philosophia. Revista del Instituto de Philosophia, Universidad Nacional de Cuyo,
No. 33, 1967, Mendoza. No. 34, 1968, Mendoza. No. 36, 1970, Mendoza.
Sapientia. Organo de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina Santa
María de los Buenos Aires, Año XXIV, No. 92, 1969. Año XXVII, No. 103,
1972.
BELGICA
Repertoire Bibliographique de la Philosophie. Publication trimestralle Publié sous les
auspices de L'Institut International de Philosophie Avece le Patronage de L'Unesco
et avec L'Appui du Ministere de L'Education Nationale et de la Culture, Tome
XXI, No. 2, 1969. Tome XXIII, No. 4, 1971. Tome XXIV, No. 1, 1972. Tome XXIV, No. 2, 1972.
Revue Philosophique de Louvain. Revue Trimestralle, Publié avec le concourse de
la Fundation Universitaire Beige. Tomo 67, No. 94, 1969. Tomo 68, No. 99, 1970.
Tomo 69, No. 4, 1971. Tomo 70, No. 5, 1972. Tomo 70, No. 6, 1972.

974
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Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XIX, No. 77, 1969. Tomo XXI, No. 90,
1971. Tomo XXII, No. 91, 1972. Tomo XXII, No. 92, 1972. Tomo XXII, No.
93, 1972.
Estudios de Derecho. Facultad de Derecho· y Ciencias Políticas de la Universidad
de Antioquía. Año XXXII, Vol. XXX, No. 79, Segunda Epoca, Marzo 1971.
Año XXXII, Vol. XXX, No. 80. Segunda Epoca, Septiembre 1971. Año XXXIII, Vol.
~ I , No. 81, Segunda Epoca, Marzo 1972.
Franfiscanum. Revista de las Ciencil\5 del ,Espíritu. Universida&lt;! ge San Bui:naventura, Año XIV, No. 40, Enero-Abril 1972.
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No. 71, Enero-Junio de 1971.
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FRANCIA
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Revista Hist6rica. Publicación del Museo Histórico Nacional
Nos. 121-123, Diciembre de 1970.
' Año LXIV, Tomo XLI,

�Acab6se de imprimir el dia 4 de
diciembre de 1973, en los Talleres de la Editorial Jus, S. A.,
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0417

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1973, No 14, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Verardi</name>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

14

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
19 73

�CENTRO DE
ESTUDIOS
HUMANISTICOS

nuar10

Humanita
1973

Universidad
Autónoma de
Nuevo León

��HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

14

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
1 9 73

�HUMAN ITAS
Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁND-EZ DEL VALLE
Jefe de la Sección de Letras:
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLA

os

Jefe de la Sección de Historia:
PRIMERA EDICION

PROF. ISRAEL CAVAZOS GARZA

Diciembre de 1973.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
L1c. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

14
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. Dirección : Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. México

1973

�INDICE
SECCJÓN PRIMERA

FILOSOFIA
( A i INVESTIGADORES LOCALES

Dr.

Las Principales Corrientes
Filosóficas en el Siglo XX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

AcusTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:

(B) . ÜOLABORADORES

13

FORÁNEOS

Dr. Jos.É RUBÉN SANÁBRIA: Meditación sobre la Esperanza . . . . . . . . .
Lic. C!Aru.os GoNzÁLEZ SALAs: La Filosofía del Hombre, de Agustín

33

Basave Fernández del Valle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

54

Dr. AooLFo MuÑoz-Au.lNso: Las I_deologías como Forma de Comunicación

Dr.

MrCHELE

. . . . . . . . . . ........ , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
F. ScIACCA: Las Dos Perspectiuas Metafísicas . . . . . . . . . .

83

93

Dr. J UAN DAVID GARdÍA BACCA: Sobre el Sentido de "Conciencia'' en

"La Celestin((' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106
Dr. ÜC'l'AVIO Nrcoús DERISI: Los Fundamentos Metafísicos del Orden Moral ' .................................. .... .......... 118
Dr. HUMBERTO PtÑERA LL.: La Doble Agonía de R eflexión y Pasión
en Pascal y Unamuno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
Profr. LuIS RioNDA ARREGUÍN: Don Carlos de Sigüenza y Góngora y
el Principio de Razón Suficiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166
Dr. JoAQUIM DE MpNTEZUMA DE CARVALHO: Estudo em Torno Da
"Era de Galileu" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184
Profr. Dr. J. E. BoLZAN: Aristóteles y la Ji'ormación de Minerales y

7

�Metales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 218
Pro&amp;. FRITz-JoACHIM voN RINTELEN: La Pregunta por el Sentido y
el Valor en la Fílosofía Asiática, Principalmente en la de la India 228
Dr. O sCAR llAsPERUE BECERRA: El Hrombre, Problema Primordial del
Hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243
Profr. Jos.É SALVADOR GuANDIQUE: De Husserl a Vi.erkhandt pasando
por Heidegger . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261

SECCIÓN

SEGUNDA

L E TRAS
(A)

Lic.

INVESTIGADORES LOCALES

Dos Hitos en el Camino Hacia
el Romanticismo en Alemania . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ÜARLos ÜRTIZ GIL: Aproximaciones a Dámaso Alonso . . . . . . . . . . . . . .
LETrCJA PÉREZ GuTIÉRR.Ez: ''El Cristo de Velázquez", de Unamuno . . .
Profr. lfENNlNG GRAF: Tres Aspectos de la Literatura Nicaragüense . . .
IRENE GARTZ: El Poeta y Dios ( Análisis temático de tres poetas españoles del S. XX) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. IGNACIO BoNNIN VALLS: Análisis Estilístico de un Soneto de
Miguel Hernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. CARMELO GARIANo: La Utopf,a Humanística Según Alfonso Reyes
Dr. RALF R. N1coLAr: Observaciones sobre la "Amada" y Sobre la
Preocupación Histórico-Patriótica en Las Noches Lúgubres, de José
De Cadalso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dra. ÜELIA A. LERTORA MENDOZA: La Concepción Antropológica en el
Auto "El pleito matrimonial del cuerpo y el alma", de Calderón de
la Barca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
EnuARDo GUERRA CASTELLANOS:

281
291
324

337
368

457
JosÉ P. SALDAÑA : El general Jesús González Ortega en la Historia . . . . 468
ToMÁs MEDIRICHAGA CUEvA: La Segunda Universidad de Nuevo León 497
lsmRo VrzGAYA CANALES: Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez

(B-)

INVESTIGADORES

FoRÁNEos

Un Patriota Jalisciense: Tadeo Ortiz de
Ayala, Diplomático Mexicano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .• . . . . . . . . .
Lic. RoooLFO Ruz MENÉND1':Z: .Alexander Agassiz, Olvidado Viajero
a Yucatán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. ILDEFONSO VILLARELLO: La Fundación de la Ciudad de Piedras
Negras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. JosÉ IGNACIO GALLEGOS C.: La Revolución de 1810 en Durango
Dr. MALcoLM D . McLEAN: Las Camas de la Controversia entre .Austin
y Robertson . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. EowARD H. MosELEY: Santiago Vidaurri, Campeón de los Derechos
Estatales 1855-1857 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
JORGE LuJÁN MuÑoz: Aportaciones al Estudio de la Independencia de
Centroamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JORGE MAru-o GARCÍA LAGUARDfA: La Reforma Liberal en Guatemala: un Ensayo de Interpretación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ERNESTO DE LA ToRRE V1tLAR:

53.4
593

606
618
623

639
650
678

379
385
S11.cc1ÓN
396

408

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES
(A)

CoLABORADORES FoRÁNEOS

Dr. Ivo HoLLHUBER: Metasociolog,y of lntiiitional Intelliger.ice
709
Dr. LuCio MENDIETA Y NÚÑEz: La Sociología Política . . . . . . . . . . . . . . 733
Dr. C. A. CANNEGIETER: Aspectos Humanos del Desarrollo Económico 742

SECCIÓN TERCERA

HISTORIA
(B)

(A)
ISRAEL CAVA.Zas GARZA;

Mate/mala, Juri.sdicción del Nuevo Reino de

León (1638-1718) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

8

INVESTIGACIONES LOCALES

INVESTIGADORES LOCALES

433

Lic. ALBERTO GARc'ÍA GóMEz: La Filosofía de la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . 757
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZA&amp;: El Sistema de la "División de Poderes" en el Panorama de sus Reali.zaciones Históricopolíticas . . . . . 836

9

/

�Lic.

SERGIO FRANCISCO DE LA

Tributaria

_.,

••••••

•••

-

GARZA: La Determinación de la Obligación
-

••

-

-

............

...

1

••

-

•••

••••••

-

••••

787

Profr.

ANTONIO POMPA y PoMPA: Trascendencia Cultural de la Imprenta
Tipográfica en México ..................................... .

Dr.

La Sociología del Conflicto y los Primeros Je............ .................... ... . . .... . ......... .
Dra. ANGELES MENDIETA ALAToRRE: Un Gran Barco a la Deriva: Carecemos de 1deología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . • • •
Dr. DAVID G. DAVIEs: El Problema del Desempleo y la Inflación ..... .
Dr. FRANCISCO Ru-aÉN DELGAPO MA.RnNEZ: El Fuero Interno del Derecho Eclesiástico y el Derecho . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

853

PEDRO l-I.ERNÁNDEZ:

suitas

SECCIÓN

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914

QUINTA

COMENTARIOS Y RESENAS
BI11LIOGRAFICAS
Un Penetrante Estudio de Sciacca sobre "El Quijotismo Trágico de Unamuno"', DR. Acrns'l'ÍN BASAVE FERNÁJWEZ DEL VALLE, 933.-"Ser y Quehacer de la Universidad: "Una Obra del Doctor Agustín Basave, Ivo
HoLLlIUBER, 937.-El Verso del Poeta es una Gota de Sangre, IíBNNING
G.RA.F, 942.-Veinticinco Años del Teatro Alemán, lf:ENNING GRAF, 947.Dr. Edmundo Escobar: Francisco Larroyo y su Personalidad Crítica,
DR. AousTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL. VALLE,

953.-Harold Eugene Davis:

Latín American Thought, «A Hútorical Introduction", DR. ANTÓN DoNoso, 955.-Lorenzo, Emilio: Un nuevo Planteamiento del Estudio del Verbo
Españ-01. RICARDO Aums G., 958.-Besso, Henry V.: Situación Actual
del Judeo-Español, MA. DEL SocoRRo SÁNcHEZ, 960.-Lope Blanch,
Juan M.: Estado Actual del Es-pafiol en México, RicARDo ALANÍS G.,
963 .-Bravo, Villarroel, Roberto: La Historia Báltica de Carlos Verardi, RrcARDo Ar.ANÍS G., 965.-Durán, Luis Horacio: De la Sangn Rebelde, RicARDo A.uNís G., 967.-Jack Autrey Dabbs: La Gracia de Dios
en los Títulos Reales, LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 971.-Richard A.
Johnson: La Admi1listración de la Política Exterior de los EE.UU., Lic.
ALBE'RTO GARÓA GóMEZ,

10

973.

Sección Primera

FILOSOFIA

�LAS PRINCIPALES CORRIENTES FILOSóFICAS EN EL SIGLO XX
Da. AousTÍ.N BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.

MI

en esta monografía, no es el de pre..~ntar un cuadro completo de las escuelas y de las filosofías de todos y cada uno de los
filósofos de nuestro siglo, sino el de ofrecer las grandes lineas directrices del
pensamiento filosófico actual, en sus principales corrientes.
PROPÓSITO PRJMORDIAL,

Dentro del área occidental, el siglo XX inaugura, en filosofía, una nueva
etapa. Ante todo, la filosofía de nuestro tiempo se caracteriza -según la expresión casi unánime de sus más agudos observadores- por un sentido de
"respeto" frente a la realidad en sus distintos planos y en toda su complejidad
y riqueza. Esta nueva actitud ha hecho creer, a no pocos intérpretes del pensamiento actual, que estamos frente a un "nuevo empirismo". Asisti.mo a la
renovación de la ontología y de la metafísica, péro de una metafísica -como
apunta Heimsoeth- "a título de teoría de la realidad" que hunde sus raíces
-agregaríamos nosotros- en el suelo nutricio de la vida humana en su experi.encia integral. Antes de elaborar cualquier construcción especulativa, se empieza por describir analíticamente lo mostrable y lo probable, en los dominios
de lo constatable, para proceder después, a investigar --de modo radical y
profundo- los temas de la ontología con todas sus regiones, categorías y es~
trucluras. Se pretende evitar a toda cosa, las explicaciones apresuradas o insinceras. Hay un gusto peculiar por el moroso detenimiento en la pluralidad de
formas y esferas ónticas que la realidad ofrece dejándose determinar -de modo
objetivo, absoluto y natural- por las cosas mismas. El mecanicismo de pasadas
centurias ha sido sepultado en el panteón de las doctrinas filosóficas, reivindicándose Jas peculiaridades de La existencia humana -psique y espfritu- en
todos sus planos. El hombre en situación y en circunstancias -y no el bípedo
implume de algunos racionalismos- constituye el tema de nuestro tiempo. Al
lado de la antropología filosófica, la filorofía de los valores, en estrecha relación

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�con la filosofía de la cultura y con la filosofia de la historia ha adquirido también un auge extraorclinario y es motivo de ocupación y de preocupación en
muchos sectores del pensamiento contemporáneo. uevas concepciones de la
ciencia de la naturaleza han puesto en crisis mucho conceptos de la ciencia
clásica y, por consecuencia, de la cosmologías levantadas sobre las conclusiones
de dicha ciencia. Pero Ja filosofía del siglo X,'{ no se reduce a lo aspectos
metódicos~ ontológicos, antropológicos y ax:iológicos antes esbozados. acida
en ambiente de drama y de angustia, una buena par-te de esta filosofía pone en
primer plano nuestro drama y nuestra angustia. nuestras ansias y nuestras
situaciones espirituales.
Más que de filósofos egregio , que ciertamente no son escasos en nuestro
siglo, quisiera hablar a mis lectores de rnrrientes, de escuelas, de actitudes filosóficas. Me ha parecido prudente destarar-, de enlre eUas, las que presenten,
a mi juicio, mayor vigor y fuerza creadora, rasgos más p~uliares de este siglo
y un radio de influencia más vasto. Fenomenología Filosofía de los Valores,
Empirismo Lógico. Nueva Ontología, Vitalismo, Existencialismo y Estructuralismo serán objeto, por nuestra parte, de una especial descripción y valoración.
Describir y ,·alorar estos esfuerzos de conquista filosófica ha sido la tarea
fundamental que me he propuesto en este estudio. Pero no se trata de una
simple descripción material o exterior, de ~na pura descripción fenomenológica,
sino de una exposición -por dentro- y de una crítica. Al enfrentarme en
carne viva con la problemática filosófic_a de las escuelas o orrientes expresadas, no he querido reducirme a la misera situación de. un puro historicismo o
de una pura reseña de hombres, obras y doctrinas sin el hilo conductor de
una sana toma de posición personal. Otra cosa no me parecería digna.

FENOME OLOGÍA.

Edmundo Husserl que éoncibe la filosofía como ciencia estricta y rigurosa,
pretende constituir una ciencia carente de todo supuesto. Sobre esta ciencia
(undamentante de las demás, no puede morder la duda. u método es el
descriptivo. "Zu Sachen selbst" ( a las cosas mismas) , reza el alma de la escuela
fenomenológica. Hay que inventariar - no interpreta.J.·- las cosas que se nos
presentan (fenómenos). Pero e.'&gt;taS cosas ( o datos) a las cuales debemos de
atenernos son esencias de la conciencia pura. Ver el automóvil que guío significa, para mí, estar en una relación con él a través de una vivencia perceptiva.
Todos los objetos se nos dan en modos de conciencia. La actitud fenomenológica será en consecuencia, una a,_ctitud refleja o refle.xiva. Lo único que interesa, al fenomenólogo, es la inmanencia del sujeto. La realidad que
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trasciende a la vivencia; las instancias objetivas no importan. El mW1do queda
suspendido }' la realidad es puesta entre paréntesis ( epojé) para quedarse
con la corriente vivencial pur-a. Tremendo sacrificio que no aceptarán algunos
discípulos heterodox.os: tal es el caso de Heidegger, por ejemplo.
Existen, para Husserl, dos clases de ciencias: las fácticas, que descansan en
la experiencia sensible, y las eidéticas, o de visión del "eidos", que operan con
intuiciones esenciales. Las primeras se basan en las segundas porque todo hecho
enbaña una esencia. La fenomenología es ciencia eidética que deseúbe esencias
de la conciencia pura. Prescind!'! -espojé histórica- de todas las doctrinas filosóficas. Pone entre paréntesis -reducción eidética- la existencia. individual
del objeto que se investiga, para quedarse con la refereneia intencional de la
conciencia pura al objeto intencional. Es preciso distinguir entre lo noétiGo
(el o~j~to, con todos s~s elementos percepti,vos) tal como impresiona); lo
noematu:o ( lo mentado 1deahnente) ; y lo entitatiuo ( que se pone entre paréntesis). El yo fenomenológicamente reducido, el yo puro, no es una vivencia
más, sino el centro de imputación de todas las vivencias, susceptibles de incrementación histórica. Descubierto el núcleo irreductible de la conciencia el
fenomenólogo se aplica a de.scrjbir empíricamente los contenidos men;ales
(no~as) y sus relaciones intencionales, sin escudriñar la realidad extra-mental.
Mientras el método fenomenológico se ha mostrado extraordinariamente
f~cundo para la filosofía contemporánea, el idealismo husserliano -que no se
sigue como resultante necesario
del método expuesto- encuentra, en su estruc.
tura y desarrollo, no pocas dificultades.

LA FILOSOFÍA

DE LOS VALORES

Atmque las direcciones actuales de la filosofía de los valores son de lo más
diverso, cabe, no obstante, extraer&gt; algw1as características generales: a) Los
valores reposan en la no-indiferencia del mundo; b) Son objetivos pero sólo
cabe mostrarlos, no demostrarlos; e) No son entes sino valentes que adhieren a
1~ cosas; d) on extraños a la cantidad, al tiempo y al espacio; e) Todo valor
nene su contravalor (estructw-a polar) ; f) Tienen jerarquía.
La axiología ha intentado poner ante nuestra consideración un mundo ignorado, rico, fecundo, como el mundo del ser, pero que no es real sino virtual.
El intento es grandioso aunque fallido.
Las más recientes investigaciones axiol6gicas han puesto de relieve lo infundado de la dicotomía ser-valol', que en su expresión scheleriana nos asegura
que el valor no es sino que vale.
Fundándose sobre la teoría de la experiencia fenomenológica de Husserl

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�-opuesta a la experiencia construida, rienúfica o vulgar- Ma.-.¡ Scheler hace
hincapié en la e&gt;.--periencia inmediata de Jas esencias extratemporales (W~heiten) o intuición (Weseaschau). Trátasc de un positivismo de las e· ncias
directamente presentes y encarnadas en los objetos reales del mundo temp~ral.
Estas cualidades inmediatas e irreductibles (valore ·) se encuentran desprovistas
de significaciones intelectuales y son vividas en la experiencia emotiva que
posee sus intuiciones propias. Los actos específicos de preferencia y de rep~f
nancia intuitivas -esencialmente variables-- nos dan el grado de elevanon
de los diversos valores bipolares. Es e\'idcnte, para Sd1elcr que se puede establecer, a priori, un orden único de los valores con la siguiente jerarquía: el rango irúerior corresponde a los valores de lo agradable y de lo desagradable· siguen despu' los valores vitales: bienestar, prosperidad y valores económicos·
viene después el rango de los valores espirituales ( estéticos, jurídicos, ognoscitivos) pudiendo exigir el san;Iicio de lo vital y de lo agradable. En la cumbre
de los valores nos encontramos con lo divino y lo sagrndo. Y algo de primordial
importancia: todos los valores posibles están f undaclos sobre el valor de un
espíritu infinito y personal. obre el mundo de los valores a él ofrecido gravita
todo lo valioso. Porque los valores están insuficientemente encamados en la
existencia, dan origen a un del er ser. En este sentido el deber ser es intermediario entre valores y bienes existenciales. (Max r heler.- "E1 íca" Editorial Revista de Occidente, traducción castellana de Hilario Rodríguez Sanz.)
icolai Hartmann absolutiza e inmoviliza los valores a manera de ideas platónicas. Los concibe como objetos ideales que existen C'n sí y por sí indepenclientemente de que se les ignore. En su ideal csencialidacl permanecen siempre
más allá del acto de realización. Aunque relativos a las personas y a lo bienes.
los valores no sufren en su objetividad. Hartmann no advierte que " los valores
no sólo son relativos a las perSonas que les dan vida, sino a las situaciones reales en que se manifiestan o producen", como lo apunta E&lt;luardo García
Maynez ('Etica", Editorial Porrúa, D. A., México 1953, pág. 225). o hay
que olvidar que los valores sólo dentro de una situación concreta tienen existencia y entido. uestro gusto estético y nuestra conciencia ética intervienen
en un juicio de valor. Pero la objetividad se impone d scle el momento en que
valoramos de un modo determinado al objeto que nos obliga nos fuerza -por
decirlo así- a re&lt;;onocer en él cierta 1::ualiclad. Por la experiencia valorati\'a
sabemos que ésta se da dentro de Wl conjunto de elementos históricos, ulturales. sociales, objetivos y subjetivos. Y sin mbargo, " lo destable --observa
Risieri Fonclizi- mantiene su cordón umbilical con lo deseado" ( 'Valor y
Situación", V Congreso lnteram.ericano de Filosofía).
La ''estrechez del sentido del valor' es, para Hartmann, un he&lt;' ho indubitable.
Consiste precisamente, en la incapacidad humana para intuir cabal y per-

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fectamente todos los alores. De individuo a .iudi,~cluo y de siglo a siglo varía
la intuición axiológica. Lo valores - y esto, claro está, supone educación y
esfuerzo- se descubren pero no se inventan. Puede haber cegueras, perversiones y errores en la conciencia estimativa. La relación de los valores con la
conciencia bajo la forma del deber: el ser ideal tacha de antivaliosa la realidad y contrapone al punto de vista ontológico la estructura a,.'{lológica. La
realización de la conducta obligatoria tiene, como forma ategoriaJ el acto
teleológico: postulación del fin elecci6n de los medios, realización. Hartmann
se cuida de advertir que la teleología supone necesariamente a la causalidad. Si
los medios elegidos no proclucieran casualmente la üna.lidad buscada, no habría
realización de propósito y, por ende, ni propósitos.
Las teorías axiológicas con base en la fenomenología no han podido explicar cabalmente, el fundamento de la relación entre el valor y la cosa valiosa
en que se nca.rna. i los valores son ;tutónomos y absoluto , ¿ cómo pueden
tener "soportes" y "portadores"? Cuando Hartmann, por ejemplo, trata
de determinar esas cualidades ex.istenles en sí y absolutamente en una esfera
que les e propia, cae muy a su pesar, en la " osa".
'La posibilidad de que los valores sean agrupados en familias diferentes:
morales, estéticos., sociales, biológicos, utilitarios, etc., sugiere fuertemente que
sus contenidos cualitativos o están arraigados en último análisis en cosas, actos
o sucesos del mundo real o están coordinados de tal modo con ellos que. subyacente a lo dos términos de la relación valor-cosa, ha)'ª un principio -asegura el profesor de la Universidad de Bogotá Jaime Vélez áenz- en que
ambos se iclentífiquen. No admitirlo así es condenarse a no dar satisfactoria
cuenta y razón del hecho fundamental de que el contenido cualitativo de un
valor determinado, o de un tipo de valores se coorclina con determinado
género de realidades, no con otro." ("Sobre la Ontología de los Valores" V
Congreso Interamericano de Filosofía, , ashington, Julio de 1957. )
, i el valor no es manifestación y expresión del ser real, no podrá explicarse la
conexión del contenido cualitativo y valioso con la cosa real. ¿ Por qué sólo a
determinados conjuntos y ordenamientos de cualidades sensibles les damos el
calificativo de valiosos? Scheler 'Y Hartmann no pueden dar razón de este
he ho con su dicotomía: entes-valenles.
De mí sé dec'ir que no puedo concebir el valor- sin algo que valga. ¿ Podría
hablarse de una existencia sin algo que ex.ista? Pues bien, tampoco cabe
divorciar la idea de valor de los valores reales particulares.
Tendemos a los valores porque su existencia -no su inexistencia- llena
nuestros vacíos y satisface nuestros intereses. Lejos de ser "a priori", absoluto,
el valor es la ex-presión natural del dinamismo del ser que le impulsa a su perfección. Estas determinaciones ontológicas de la realidad en sus diversas for-

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�mas dependen de las cualidades reales de una cosa. Por los- valores entendemos
el sentido de lo real y entramos en la compleja armonía de un universo.
La Axiología se resiente de falta de claridad en la explicación del nexo
entre los valores y sus realizaciones en las cosas particula~s. Es lo mismo que
ocm.lría a las ideas platónicas con respecto a los entes concretos. La esfera
axiológica sin potencia ontológica, y por lo mismo sin ser, no tiene consistencia

alguna.
Apuntemós algunas de las principales E;ríticas que $e han enderezado contra
la filosofía de los valores:
l. Es insostenible el dualismo entre ser y valor. Si los valores son algo que
se ofrece como contenido de un acto, ¿ cómo puede pensarse que este algo no
sea ser?, ¿cómo puede haber un campo de objetos que no son?
2. La .intuición emocional "a priori'', al lado del conocer teórico, es otro
dualismo in·aceptable. °'Este sentimiento intencional, órgano específico de
aprehensión del valor -expresa 61 Dr. Antonio Linares Herrera-, o es un
conocimiento o no lo es. Si es un conocimiento, el conocimiento no tiene más
que un sentido, el de ser una actividad, que aprehende espiiítualmente objetos, y esto solamente puede hacer-lo una facultad de orden teórico. Si no es un
conocimiento, entonces tampoco puede atribuírsele Ja propiedad de captar o
aprehender objetos."
3. Si el hombre ftS el portador y el realizador de los valores, es un contrasentido que se pase su vida afanándose por realizarlos para que a la postre se
le diga que los valores no son sino que valen. Esto equivale a deci:cle que ha
realizado una pura nada.
La filosofía escolástica finca en e] ser la valiosidad fundamental. Todo ser
es valioso. Brunner propone el siguiente criterio: "donde la relación es oh•
jetivamente de activación del ser, un ente resulta valol' para otro; donde es
de lesión del ser, un ente resulta contravalor o un mal''. Porque es estimulador
del ser, el bien es apetecible.
Cada ser particular tiene comprimida una abundante riqueza de contenido
potencial valioso. En la realidad caben diversos grados de acrecentamiento de
las normas ideales. El supremo valor es Dios: acto puro y actualidad suprema.
A mayor actualidad mayor valor; a mayor potencialidad menor valor.
Geyser concibe los valores como relaciones u ordenaciones reale.s que el hombre descubre cuando sus naturales facultades cognoscitivas penetran en la
complicada trama del mundo real. La raíz fundamental del deber y de
la buena o mala conducta hay que buscarla relacionanclo la conducta del hom•
bre con aquel comportamiento que su razón le n:auestre como recta y ra.CÍO·
nalmente ordenado. El valor puede ser concebido como esencia o como existencia. Como esencia es una cualidad o detemunacióp de un objeto sustantivo

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con los caracteres de polaridad, diversidad especüica y rango jerárquico. "Va•
lor -define Linares Herrera- es aquella peculiaI' situación o aspecto del ser,
que consiste en el sentido de importancia, notoriedad, dignidad o jerarquía que le sobrev:iene a efectos de su ajustamiento a la ley o principio de finalidad que sa:tura todos los ámbit-os del s.er." La clave del valor está en ru
ordenación teleológica residente en su propia naturaleza. Pero estamos ante
una situación ontológica que no rebasa los dominios del ser. Situación que
consiste en 1a relación entre el estado efectivo de un ser y la norma ideal inmanente que se contiene en su propia contextura 'o esencia. La potencialidad
de perfección sirve de modelo ontológico.
Frente a las actitudes del psicologismo, formalismo y autonomismo del
valor, es preciso orientarnos hacia una concepción metafísica. El valor tiene
que incluirse en la estructura óntica del ser, no en un mundo etéreo de esencias
alógícas, sino que tiene su soporte en el mundo real Tratase de una manifestación activa del ser, de una ordenación del ente fundada teleológicamente.
Aunque Santo Tomás de Aquino no haya desarrollado explícitamente una
filosofía de los valores, hay en sus obras elementos suficientes para estructurar
una axiología (la cuestión 5a. de la primera parte de la Summa Theologica
que se titula "De Bono", Jas "Quaestiones Disputatae de Veritate", el opúsculo
''De Pulchro") . Un tomista mexicano, ej Dr. Oswaldo Robles, encuentra en la
noción tomista de bien adecuado un sinónimo preciso del valor. "El valor
-nos dice- es una relación entre el ente en acto y la tendencia natural; el
valor es a priori porque la relación es a priori, es deciri, fundada en la esen.
cialidad del ser en acto y en la esencialidad de la tendencia natural,
o para hablar en lenguaje escolástico, en la formalidad actual del
ente y en la formalidad actual de la tendencia natural." En una posicí6n
realista, no sería el valor el fundamento del bien sino a la .inversa· el bien
'
'
'
el fundamento del valor. Dentro de la misma escuela, Paul Siwek expresa que valor es aquello ''que corresponde a la finalidad intrínseca del ser''.
Y habrá tantas clases de valores como grados de finalidad intrínseca. El "tipo
ideal" de la naturaleza de un ser seivirá, en todo caso, para graduar el valor
de su desenvolvimiento. Pero obséz,vese que solamente el ser puede comple•
mentar o perfeccionar a otro ser. El valor puro y simple "no puede encontrarse
sino en el Dios de la Filosofía y tiene de particular que solamente aquí la razón
forma.! del valor coincide con el su jeto portador del mismo".
.

Sobre estas bases es posible a.ireal' y dar nueva, vida a la filosofía fenomenológica de los valores, para que cese de ser un capítulo cerrado en ]a historia
de la filosofía.
19

�E?t1PllUSMO LÓGICO

poI' las ciencias empíricas, siempre que afirman hechos particulares o generales.
Las oraciones pseudo-objetivas o cuasi-sintéticas, que se asemejan a las ora-

Dentro del empirismo lógico, llamado también positivismo lógico o neopositivismo, podemos incluir a Bertrand Rusell, Ludwig Witteengistein, el
"Círculo de Viena (integrado por Mortiz Schlick, Philipp Franck Otto eurath, Hans Hahn, Rudolf Camap, R. Von Mises, K. Menger, y F. Kaufmann,
para no citar sino a los principales) y la Sociedad de Filosofia Científica,
dirigida por Hans Reichenbach, en Berlín que agrupaba, entre otros, a Paul
Oppenheim, Karl Kempel y Wolfgang Kohler. Caracterízase esta corriente,
por un rígido empirismo, por una transposición del método de 1a matemática
y de las ciencias naturales al resto del saber y por una ceguera frente a la
metafísica. Elaborar una teoría metódica del lenguaje c.ientilico es la única tarea que corresponde a la filosofía, según el empirismo lógico. Lo que hasta
ahora se ha venido llamando filosofía, es -para el neo-positivismo- pura
expresión sin contenido cognoscitivo. "Las proposiciones metafísicas -dice
Carnap- no son ni verdaderas ni falsas pues uo afirman nada; no contienen
ni conocimiento ni error pues están completamente fuera del campo de conocimiento, de la teoría, fuera de toda discusión de erdad o falsedad" ( "Philosophy and logical Syntax", p. 29, London, Kegan Paul, 1935). Para los
empiristas, una proposición cualquiera tiene sentido solamente si conocemos el
modo de verificarla. Pero es precisamente con este concepto de verificación
donde los empiristas lógicos han tenido serios tropiezos. En un principio, aseguraban que lo verificable era lo referible a hechos patentes de la experiencia
inmediata. Pero como este criterio conducía inevitablemente a un solipsismo
metodológico que negaba las proposiciones de toda ciencia, hubo que abandonarlo, para instaura1', en su Jugar, una distinción que pretendía salvar las
dificultades: verificación efectiva y erificación en principio por una parte,
y sentidos "débil" y "fuerte" de verific.ación por otra parte. Algunos empiristas
quieren cambiar, hoy en día, el concepto de verificación por el de confirmación, claro índice de la inseguridad que se padece en la materia. Cuando por
medio de nuestros sentidos o de aparatos "ad hoc" podemos comprobar la
verdad o la falsedad de una proposición, estamos en el caso de ]a verificación
efectiva. Si no se puede decidir prácticamente sobre la verdad o la falsedad de
una proposición, pero advertimos la posibilidad de efectuarla, estamos frente
a un caso de ve1ificación en principio. Por último, el sentido "fuerte" de la,;
proposiciones verificables, se caracteriza porque su verdad puede ser establecida en la experiencia de modo concluyente, mientras que el sentido "débil"
acusa únicamente un cierto grado de probabilidad.
Según el empirismo lógico hay dos tipos fundamentales de oraciones: las
sintácticas, que se refieren tan sólo al lenguaje, y las objetivas, empleadas

20

ciones objetivas por su forma y a las sintácticas por su contenido, son la causa
de todas las disputas equívocas.
Después de reconocer la positiva aportación del empirismo lógico al pensamiento del siglo XX, con la logística y la semántica que aclaran el sentido
de innumerables problemas y contribuyen a evitar ambigüedades terminológicas, es preciso apuntar, en apretado resumen, las principales críticas que se
han dirigido al empirismo lógico o neopositivismo desde diversos sectores de
la filosofía contemporánea: 1. Reducir toda posible experiencia a Ja experiencia de la ciencia natural, es empobrecer, innecesariamente, el campo del
conocimiento; 2. Escamotear el verdadero problema del conocimiento -relación de las ideas con los objetos- no es resolverlo· 3. Eliminar los problemas
filosóficos, para adherirse en forma dogmática a alguna de las soluciones tradicionales del pensamiento, es volver a la filosofía aunque de modo torpe e
inéonsciente; 4. Del hecho de que las condiciones para el sentido de las proposiciones de la ciencia empírica no puedan aplicarse a enunciados de otra
naturaleza, no se deriva que estos últimos care7.caD, en absoluto, de todo
sentido; 5. Convertir la primitiva verificabilidad directa en una compulsa de
grados de probabilidad, significa amenguar notablemente, cuando no acabar,
con la fuerz.a del argumento antimetafísico; 6. Confundir la verdad con un
criterio de verdad y repudiar en su totalidad el problema de la ver&lt;lad, para
salvar dicha confusión, es algo injustificable ante la razón, como también lo
es el construir un lenguaje, con reglas convencionales de sinta,'C_ÍS, y negar
sentido a todo lenguaje que viole dichas reglas, olvidándose de su carácter
convencional; 7. La propia teoría de la verüicación no es verificable. De
aplicéll' el criterio de los empiristas lógicos habría que concluir diciendo que la
citada teoría de la verificación, por ser inverificable, carece de sentido ; 8. Decir que un juicio de valor es una forma disfrazada de imperativo o norma, sin
probar el aserto, es caer en afirmación gratuita y es ignorar que las normas
mismas, para tener validez, se apoyan en juicios de valor; 9. "Que el conocimiento científico, en el sentido estricto definido por el uso riguroso de Ja
lógica matemática, comprenda y resuelva en sí mismo toda otra investigación
Y, por tanto, toda actitud y todo comportamiento del hombre, es una tesis
admitida tácitamente, pero no demostrada por RuseU''; 10. Pensar --como
piensa Rusell- que la lógica matemática posee una verdad absoluta y una
certeza infalible contradice el carácter convencional que atribuye el mismo
autor a los fundamentos de esa lógica. (Véase, para una más extensa exposición y crítica del empirismo lógico, los siguientes libros: de Risieri Frondizi,
"El punto de partida del filosofar'', Editorial Losada, y "¿ Qué son los valo21

�res?" Breviario del Fondo de Cultura Económica: de Nicolás Abbagnano,
"Historia de la Filosofía", tomo tercero, Montaner y Simón S. A. Editores Barcelona; de Juan Carlos Torchia Estrada, "La Filosofía del siglo XX",
Editorial Atlántida, Colección Oro, Buenos Aires, de Michele Federico Sciacca
''La Filosofía, hoy", Editorial Miracle, :Barcelona.)
NUEVA ÜNTOLOCÍA

Acaso sean las filosofías del ser o filosofías metafísicas la más poderosa
corriente, aunque no diré la más popular, del pensamiento filosófico de nuestros días. Sírvanme como muestras ilustres, la metafísica de Alfred orth
Whitehead y la ontología de Nicolai Hartmann. Los términos metafísica y
ontología se usan, a menudo, indistintamente, por más que cabría emplear
el nombre de ontología para el estudio de los entes en cuanto entes, reservando el nombre de metafísica para la investigación del ser que engloba a todos los
entes, que subyace a todos ellos y hace de ellos lo que son. Preciso es advertir,
no obstante, que esta separación abstracta no opera, estrictamente, en los casos
concretos.
La realidad, para Whitehead, es proceso, actividad y cambio. La realidad,
dinámica y fluyente, tiene un carácter unitario y orgánico. El proceso cósmico, dominado por la finalidad, se extiende sobre un escenario de espacio y
tiempo. La inestabilidad de los estados del universo, que implica la creación,
es devenir de entidades actuales. ¿ Y qué es una entidad actual? Whitehead
nos responde: Un corte en la creatividad universal. "Todas las razones últimas
están dadas en términos de tendencia y valores." ''La posición de la vida en
la naturaleza es -para el filósofo de Ramsgate- el problema capital de la
filosofía y de la ciencia." Caracterízase la vida por la absoluta auto-experiencia,
la actividad creadora y la finalidad. El mundo y el alma coexisten en una
mutua inmanencia: en tanto percibido, el mundo está inmerso en el alma,
por así decirlo; pero el alma, a su vez, forma parle del mundo. La teodicea
whiteheadiana es la parle débil de la obra. Se nota en ella la ausencia no ya
de lógica, sino de sentido común. Dios es, en un aspecto ( naturaleza primoI'dial), inmutable atemporal, infinito y acabado, aunque algo muerto; y en
otro aspecto (naturaleza coruecuente), Dios es una descripción del mundo y
su naturaleza está enriqueciéndose constantemente gracias a la captación de
nuevos elementos en un eterno torbellino. Dios, además, es, a la vez, inmanente
y trascendente y se encuentra en lucha contra el mal, que es algo positivo.
icolai Hartmann, uno de los más profundos y fecundos filósofos del siglo
XX, opone a la actitud sistemática, que construye un todo conceptual par22

tiendo de una concepción preconcebida del mundo y resolviendo "desde arriba" los problemas particulares, 1a actitud problemática, que progresa paulatÍJlamente en las cuestiones filosóficas mediante la investigación analítica, no
dejando subsistir sino lo verificable.
Fino en el análisis, claro en la e.Kposición y penetrante en sus investigaciones,
icolai Hartmann, enemigo teórico de los sistemas, es un gran sistemático
que ha sucumbido ante Ja belleza de lo bien construido. Sus filósofos predilectos : Platón, Kant y Hegel, son, también, pensadores sistemáticos.
La investigación filosófica -según Hartmann- tiene tres estadios: 1. Fenomenología (mostración de la realidad) ; 2. Aporética ( alumbramiento de los
problemas que surgen de los fenómenos mismos); 3. Teoría (solución de
las aporías) . Por la fenomenología se hace patente el hecho del conocimiento
como una relación trascendente que supera la conciencia. Mantener bien firme
la distinción entre las diversas esferas del ser, es una de las preocupaciones primordiales de la ontología critica ha!'tmanniana. La realidad, con su sola presencia, se justifica a sí misma; siendo efectiva, e,c; posible y necesaria. Pero el
mundo está estratificado, evidentemente, en una serie de planos que impiden
toda concepción unitaria del tipo de la evolutiva. Entre la naturaleza orgánica
y la inorgánica, entre la naturaleza orgánica y la psíquica, entre la naturaleza
psíquica y el ser espiritual, hay inocultables cesuras y radicales diferencias.
Existen, no obstante, categorías fundamentales que pertenecen a todos los planos del ser: En las más altas categorías reaparecen las más bajas, pero no
vice ersa (ley del retorno) · hay un nuevo momento categorial, en todo plano
del ser, que no es posible confundir con los elementos más bajos (ley de ovum); en el paso de los planos más bajos a los planos más altos no hay graduación (ley de la distancia de los planos). Podemos preguntarnos si las fundamentales estructuras fenomenológicas que el análisis reveló, condujeron al
antiguo profesor de la Universidad de Marburgo y Berlín, a enraizar esas
estructuras en el ser. Más ontológico que metafísico, Nicolai Hartmann adoptó el viejo y superado concepto de la materia física, considerando al ser
--observa Abbagnano- ''como un todo compacto e indiferente, en el condicionamiento recíproco de sus planos y en la interna determinación de cada
uno de ellos' (pág. 473, tomo tercero, "Historia de la Filosofía", Montaner
y Simón S. A., Editores, Barcelona). Por su consistente teoría del conocimiento, por su implacable polémica contra el idealismo gnoseológico y por la
riqueza de temas y de problemas que ha suscitado con su especulación, Hartmann, vinculado a la parte más viva y actual de la ontología de nuestro tiempo
se ha convertido ya -así lo pienso yo por lo menos-- en un clásico.
Dentro de la dirección metafísica, poco conocida del público en general
por su rigor académico y por su alto nivel intelectual, habría que destacar

23

�el neotomismo, el neoagustm1smo, el espiritualismo cnsuano en Italia y la
"philosophie de }'esprit" en Francia. Corrientes todas ellas de un extraordinario vigor en nuestro siglo, por más que se salgan -desde el punto de vista
de su génesis y de su proyección en el tiempo- de nuestro siglo.

VITALISMO

En el último tercio del siglo XIX y principios del XX, ª!?a.rece, en reacción
contra el positivismo y el idealismo, la corriente vitalista que centra su meditación filosófica en el tema de la vida. Wilhel.m Dilthey, Henri Bergson Y José
Ortega y Gasset nos ofrecen más que sistemas acabados W1 valioso conjunto
de geniales atisbos y de finas reflexiones en torno a la vida humana como centro, medio y fin del filosofar.
Guillermo Dilthey ve en la historia 1a sustancia del hombre. "Que sea el
hombre sólo se lo dice su historia." No hay un modo de ser invariable, pel'manente, porque no hay naturaleza humana, sino inmersión en el tiempo,
historicidad. El hombre no tiene historia sino que es historia. La filosofía
será, en consecuencia, análisis descriptivo y comprensivo de la vida humana,
interpretación histórica. Y esta henoenéutica tendrá que comenzar poi' aplicarse al momento actual de la evolución histórica. La vida forja desde cada
hombre su propia cosmovisión. La filosofía de Dilthey culminará en el repertorio histórico de las cosmovisiones. El historicismo diltheyano no parece advertir, pese a sus finos análisis sobre la vida humana, que la historia es
historia de una naturaleza. Sin estructura permanente del hombre, sin una
naturaleza, ¿cómo historiar lo historiado?
Enrique Bergson distingue, con decidida energía, un conocimiento científico-conceptual de un conocimiento filosófico-intuitivo. El conocimiento científico capta Jo muerto, lo especial, lo material, lo exterior; está dirigido hacia
la práctica útil. Pero ]a realidad vital es algo que fluye, que se hace, que se
convierte continuamente en otra cosa. Tal es el caso del yo que acumula su
pasado y anticipa su futuro, sin ser nada rígido, estático, hecho de una vez
para siempre. Porque la realidad, y hasta Dios mismo, es movimiento incesante, acción, libertad, evolución creadora, en suma; Henri Bergson postula
la intuición como método del filosofar personal y la imagen y la metáfora
como vehículo de comunicación. Más que una filosofía, el pensador hebreofrancés nos presenta un valioso conjunto de observaciones sobre el proceso vital
-que pretende inútilmente tragarse el resto del cosmos- y de vivencias sobre

24

la duración real. Su irracionalismo, su anti-intelectualismo de fondo, le impidió
arribar a un saber riguroso y objetivo que siempre ha sido a base de conceptos.
José Ortega y Gasset arranca desde su punto de vista individual, porque
otra cosa lt parecería un artificio. "El hecho radical, el hecho de todos los hechos -escribe Ortega- es la vida de cada cual. Toda ob-a realidad que no
sea mi vida es una realidad secundaria virtual, interior a mi vida y que en
ésta tiene su raíz y su hontanar. Ahora bien: mi vida consiste en que yo me
encuentro forzado a existir en una circunstancia determinada. Se vive aquí
y ahora. La vida es absoluta actualidad." (Introducción a las Obras Completas, tercera edición, pág. IX.) El mundo es perspectiva. "Cada vida es un
punto de vista sobre el universo'' (O.C., III, págs. 109-200, ''El Tema de
Nuestro Tiempo"). Cada hombre tiene 1llla misión de verdad. Donde está
mi pupila no está otra: lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra.
Somos insustituibles, somos necesarios. Y piensa Ortega que la perspectiva
-uno de los componentes de la realidad- no deforma el mUl).do, sino que
lo organi7..a. El imperio de la razón pura ha cesado. Entramos ahora a la era
de la razón vital. Porque la razón es, debe ser, tan sólo una forma y función de la vida. "El tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la
vitalidad, localizarla dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo."
Porque somos herederos, es preciso, para comprender algo humano, personal
o colectivo, contar una historia. Y la historia tiene, en las generaciones, su
estructura precisa.
Reducir todo a términos de vida humana, como lo hace el brillante filósofo
matritense, es recaer en idealismo. Fuera de nuestro conocimiento y aun en
posible desacuerdo con él, existe un mundo de entes y de valores. Si todas las
filosofías son meras perspectivas - sin nada absoluto- entonces también ocrá
una mera perspectiva la teoría orteguiana del perspectivismo, sin derecho para
imponernos sus conclusiones. Definir la vida ya no como el punto de arranque,
sino como valor supremo, es el error esencial de todo vitalismo. La vid de
cada cual es un elemento parcial y subordinado de la realidad. Como torrente
de ciega energía carece de sentido por ausencia teleológica. Sólo al servicio de
un valoP que la incite y la guíe, cobra la vida contenido y plenitud. Tal
vez el destino de Ortega haya sido el de un gran "culturalista" siempre atento
a la última teoría científica europea o al libro inquietante recién salido a la luz
pública. Con una prosa delicadamente musical, cargada de relumbres poéticos,
supo siempre apuntar una corrección en nuevo punto de vista una precisión
complementaria, una consecuencia inadvertida, una contrastación, o un primoroso análisis psicológico. En sus manos, cualquier tema adquiere un gusto
y un color inconfundibles.

25

�Ex!STENCIAL'ISMO

El existencialismo, es a más de una filosofía, un fenómeno cultlll'al de
nuestro tiempo.
En una atmósfera de fracasos, de desilusiones, de frustraciones en la función de dirigir el mundo, de desesperación ante las continuas luchas y atropi;:llos, de -expectación de lo imprevisto... ha nacido una filosofía desvigorizada
y desvirtuada, es verdad pero también auténticamente preocupada de la libertad, de la responsabilidad, de la existencia cotidiana y del hombre concreto.
El existencialismo se ha encarnizado, despiadadamente, en la finitud del hombre. Pretende
tener como punto de partida 1a experiencia concreta de la vida
I
de cada cual para descubrír y tocar el ser mismo. Por vía de conciencia se
quiere desembocar en la PATENCJA del ser. Pero no se acaba de precisar las
palabras, de definir, de concluir. La desconfianza, la ambigüedad, la indecisión y la ausencia de. un claro sistema doctrinario han presidido, hasta ahora,
la mareha del existencialismo. Su estilo y su tendencia, en cambio, presentan
nítidos contornos.
Se ha hablado de existencialismo abierto y de existencialismo cerrado, de
existencialismo cristiano y de existencialismo ateo.
El existencialismo abierto o cristiano parte del hombre integral con su
espíritu y sus ligas con las trascendencia, usa del método fenomenológico pero
deja abierta la pue1ia a la trascendencia metafísica. Marce], Zubiri y Jaspers
-aunque este último imperfectamente-- son representantes de esta actitud.
Una atmósfera de cansancio, de desco11fianza y de pesimismo no es, precisamente, la atmósfera adecuada para hacer filosofía. Resulta explicable la
angustia de tm hombre concreto de la posguerra, pero no resulta justificable
que contamine la filosofía con su personal nihilismo. El desahogo de los instintos vitales, en nombre de una espontaneidad gratuita, no es, en rigor, una
actitud propiamente filosófica. Con uN drama de la existencia se puede confeccionav una pieza de teatro pero no se puede tejer EL drama de la existencia.
Casi todos los existenciafütas contemporáneos pretenden univel'Salizar sus vivencias perSonales. El resultado, más que una filosofía, es un testimonio singular.
Negar los méritos del existencialismo es una torpeza inexcusable. En el haber
del existencialismo estará siempre el haber llevado al primer plano el hombre
concreto, con la intimidad de su conciencia con su finitud, con su temporalidad, con su angustia. El hegelianismo que lo resolvía todo pero que se olvidaba de la persona humana, los ejer&lt;.iicios escolares en torno a bizantinismo
han sido justamente relegados ante el hondo pIOblema del hombre de carne y
hueso y ante la acuciante crisis que vive en el mundo contemporáneo. Como

26

reacc10n en c.ontra de estas posiciones agotadas, el existencialismo ha sido
mucho más afortunado que como doctrina,
El existencialismo ha declarado u.n a guerra a muerte a todo sistema, olvidando que una filosofía no TIENE un sistema, sino que ES sistema. Pese a su
denodada crítica, el t»ástenciatismo ha t.emri.nado, a ]a postre, por constituirse
en sistema.
Una fenomenología puramente descriptiva de la realidad humana no es)
ni mucho menos, una ontología. En este sentido, Micbele Federico Sciacca
ha podido decir que el existencialismo, más que una filosofía, es una filosofía
fallida. Y es que su problemática, y su conjunto de aguadas observaciones
psicológicas, han quedado propiamente sin ulterior elaboración filosófica.
o todo es reducible a momentos existenciales. Si así fuera ya no podría
hablarse de esencias, de objetos ideales y de valores objetivos. Tampoco cabría hablar de lógica, de ética, de religión, de estética o de ciencia. Todo se
diluiría en una serie de duraciones existenciales. El devenir tragaría al ser y
a la metafísica, para quedar al final perdida la existencia misma. De tanto demudar a la existencia, ésta se ha revelado como evaporación frente a la nada.
Salvo el caso de los existencialistas cristianos, los demás se cierran a la
trascendencia encerrándose en un inmanentismo sin soportes y sin atmósfera
respirable.
o es posible quedarnos con las solas existencias sin remontarnos al sentido
o mz6n de ellas mismas, a lo que las constituye en detenninado tipo de ser:
las esencias. La mera existencia -asegura y con razón el Dr. Sabino AlgonsoFuey&lt;r- no puede filosofar. Si el existencialismo puro se atuviera a la pura
facticidad ¿ qué nos podría decir? FiloSQÍÍa es reflexión human::i., búsqueda
de rawnes y principios supremos. La existencia pura de los existe.ncialistas,
en cambio es. . . ausencia de razón. ¿Cómo poder hablar, entonces, de una
filosofía existencial?
Hasta ahora el existencialismo ha sido, más que una metafísica, una metodología. Lo que tiene de doctrina se ha quedado en un neo-empirismo
nominalista. Los acuciantes problemas antropológicos que maneja --con ademán romántico y terminología sibiliana- los podemos reconocer, casi todos,
en la temática religiosa del cristianismo. Lo malo del caso es que el existencialismo se ha quedado, la mayoría de las veces, en puras descripciones fenomenológicas sin "trasponer sistemáticamente en el plano nocional -afirma
el catedrático de Filosofía Ramón Roquer- los resultados de sus exploracio~
nes". Es tiempo ya de decirlo, el antiíntelectualismo radical de que l1a hecho
gala el existencialismo ha sido causa de su último fracaso.
El existencialismo se encarniza con la finitud humana y se complace, hasta
la exasperación con el lado sombrío de la existencia. Falta -y no me refiero

27

�aquí a los existencialistas cristianos- el lado luminoso de la existencia, la
fonna estructural de la esperanza.
Tal vez nadie haya visto con mayor profundidad los límites del existencialismo que Otto F. Bollnow. De su libro "Filosofía de la Existencia", dedica
el -último capítulo (XIV.- Los límites de la Filosofía de la existencia) a señalar ]as limitaciones del existencialismo contemporáneo. En gracia la brevedad, nos permitimos resumirlas en la siguiente forma:
l. Como filosofía total es la expresión de una situación de crisis histórica
pasajera.
2. Todo verdadero valor y verdadero sentido se pierden necesariamente
en un mundo reducido a la existencia como la formal relación de liberarse
lo manejable ("Zunhandenen") y lo que está a los ojos ("Vorbandenen" ) es
decir lo determinado deficientemente.
3. Falta el punto de arranque para una filosofía de la naturaleza orgánica,
puesto que ésta se distingue, porque sólo puede ser comprendida desde un
apropiado centro.
4. Falta también todo el mundo espiritual del hombre en la cultura y la
historia, con sus diferentes articulaciones.
5. No se ofrece el punto de partida para comprender adecuadamente toda
la múltiple esfera de los contenidos en la vida psíquica, que Hegel designaba
como "espíritu subjetivo".
6. Del lado ético, el "engagement'' incondicionado de la actitud existencialista degenera en un vacuo aventurerismo que busca el peligro y lucha sólo
por el goce de.jugar a la sensación, y aún en ella se queda indiferente.

del hombre, y no del hombre en general sino de cada hombre, en 1a concreción de su existir, y son apelaciones o llamamientos que se le dirigen para
que se ponga en claro consigo mismo asuma sus responsabilidades y tome
sus decisiones" (Pág. 7, "Introducción al Existencialismo", Fondo de Cultura
Económica). Son aspectos positivos del existencialismo: L autentificación de
los problemas filosóficos, es decir "el esfuer,zo de recogerse y poseerse en aquel
aspecto fundamental de su ser: al que se refiere el problema" ( Abbagnano} ;
2. El entido de la filosofía como compromiso estrictamente personal; 3. El
reconocimiento del ligamen que. nos ata a los otros con los cuales coexistimos; 4. El reconocimiento de la muerte como riesgo ineliminable que me
incita a la fidelidad conmigo mismo; 5. La búsqueda de un completarniento,
de una estabilidad que falta al hombre.
Se ha dicho que la posibilidad es la categoría fundamental de !o humano.
Es cierto que la vida del hombre no viene hecha, sino que se va haciendo. Pero
no es menos cierto que la vida humana no puede reducirse a mero proyecto,
porque los proyectos se hacen sobre la base de ser ya algo quien los formule.
Y un proyecto no merecerá nuestra adhesión si no concuerda con nuestro
peculiar modo de ser. La posibilidad es posibilidad de un ser actual.
Reconozcamos que los existencialistas han llevado la atención a muchos problemas humanos que no se habían estudiado debidamente. Pero rechacf!mos
un concepto del hombre que se reduce. a movilidad pura, porque esta movilidad se sostiene y se transporta en una sui-ipsidad; en el ser persona del hombre que permanece, desde la infancia hasta la muerte, uno mismo a través
de las mil vicisitudes.

7. El hombre desilusionado y sacudido en todas las relaciones objetivas que
le soportan es rechazado a la soledad de su existencia individual. Desde este
punto de vista se pierde toda la realidad del mundo circundante.
El existencialismo reduce las diversas categorías tradicionales -acto y potencia, causa eficiente y final, causa formal y material, etc.- a una sola categoría: lo continuo, lo uniforme. En el eterno fluir de las cosas, forma y
mateóa se funden en tensión continua; esencia y existencia se diluyen en la
confusión del "existencial" puro. ¿No será preciso que el existencialismo adopte un sentido concreto sustancial y abandone esa filosofía de la existencia puramente formal para que cese el peligro de caer en un aventurerismo irrespon-

El estructuralismo surge, como tendencia o escuela filosófica, en el crepúsculo del existencialismo. Algo hay de moda en este nuevo movimiento.
Fuera de Francia, no ha logrado gran número de adeptos y mayor difusión.
El estructuralismo carece, por ahora, de grandes figuras filosóficas. Nace con
Claude Lévi-Strauss ( un antropólogo) y con Jacques Lacan, Roland Barthes,
Louis Althusser, Michel Foucault. Entre los estructuralistas existen dilerencias notables por lo que respecta a formación y líneas filosóficas.

sable?
No se puede negar el mérito de los ex:istencialistas, consistente en ese esfuerzo por encontrar en la existencia valores que reintegren al hombre a su
libertad más auténtica. -icolás Abbagnano, pop ejemplo ha visto certeramente que "los problemas de la filosofía conciernen verdaderamente al ser

La revolución operada en lingüística, ante todo en la fonología de Tru~etzkoy y J_akobson :15í como en los estudios de lingüística estructural (Bloomfield~ Harris, etc.) su-ven de punto de partida pam una meditación filosófica.
Lévi-Strauss había advertido a Georges Charbonnier que "todo problema es
problema de lenguaje" y que "la verdadera cuestión es el lenguaje" (Entre-

28

ESTRUCTURALISMO

29

�tiens auec Claude Lévi- trauss págs., 157 y 160, París 1961). No obstante,
la antropología cultural no se linúta a copiar la lingüística y la fonología estructurales. Porque no es lo mismo "un sistema de apelativos" que "un sistema de actitudes". El estudio de Lévi-Strauss no es diacrónico e histórico,
aunqu no se rechaza la importancia relativa de estos factores; tampoco se
trata de estudiar un estado "presente" o "in tantáneo". Los elementos diacrónicos pueden integrarse sincrónicamente en estructuras, sin admitir su carácter
primordial o condicionante. La rawn dialéctica es tan sólo una extensión de
la razón analitica. Marx y Freud le sirven a Lévi-Strau como importantes
precedentes de su investigación estructural. Jacques La.can habla de un p icoanálisis estructural y Louis Althusser desarrolla estructuralmente el pensamiento marxista de las relaciones económicas y de las infraestrurturas. Por su parte,
Roland Barthes estudia tructuralmente la crítica literaria y la producción
artística.
La máxima popularización de] estructuralismo se debe a Michel Foucault.
En su arqueología de las ciencias humanas, investiga, "a partir de que los
conocimientos y teorías han sido posibles". e trata de averiguar las condiciones de posibilidad en la rustoria de cierto conocimientos más que su valor
racional o su perfección creciente. Puesto que el hombre mismo es estructural,
las ciencias humanas son consiguientemente, estructurale , no rustóricas. El
psicoanálisis y Ja etnología engloban prácticamente el domirúo entero de las
ciencias. En frases hiperbólicas y apocalípticas Foucault vaticina "la muerl
de la filosofía" y, lo que es más grave, la muerte de la historia y del hombre.
El ser humano "deja de ser el viejo y constante problema que se creyó que
fue". El hombre es una invención cuya fecha reciente exhibe la arqueología
de nuestro pensamientos. Y acaso su próximo fin (' Les mots et l choses"
pág. 398 París 1966). Sartre ha dicho que el hombre es "un producto de la
estructura pero en tanto que le supera". En el supue to de que las tructuras
hagan al hombre, habría que saber todavía qué ha e el hombre on las estructuras.
Estructura índica el plan según el cual se construye el objeto. En te
sentido estructura es sinónimo de organización, arreglo y disposición. El estructumlismo como teoría, como método trata de poner en relación lo qu se
convertirá en las partes de un todo postulado previamente. Pero, ¿ podemos
saber dónde y cómo detenemos? Para totalizar
preciso conocer los elementos se~arables. El método estructuralista es analístico y totalizador, reconoce, COnJuntos organizados diferencias en una relación común según ]a
cual se definen. La plumlidad de la organización supone un arte combinatorio.
Es preciso comprender l vínculo que so tiene la totalidad. "La totalización
no es confusión de las diierencias o rep tición de lo mismo, sino articulación

de totalidades parciales y sucesivas" (Jean Poiullon, " n ensayo o definición',
en el libro en colaboración "Problemas del estructuralismo", pág. 18, Editorial
Siglo XXI). "Podemos insistir sobre el factor dinámico, productivo, que está
. ligado a la filosofía de las eslruclura . En la ciencia como en el arte el diálogo
entre el espíritu y la realidad implica una laguna inicial que se colma mediante la invención de los modelos y de los campos de operaciones. o se
puede suponer que el pensamiento refleje una experiencia totalmente constituida, ni que disponga con pleno derecho de las formas que hacen a la
experiencia posible o válida: ería una imagen muy pasiva o muy teórica
de la vida de la mente". ( oel Mouloud, "Reflexiones sobre el problema de
las estructuras", en el volumen en colabomción "Estrocturalismo", pág. 23.
Ediciones Nueva Visión Buenos Aires.) 'Sólo está estructurado el arreglo
que responda a dos condiciones: que sea un sistema regido por una cohesión
interna; y que esta cohesión, inaccesible a la observación de un sistema aislado,
se revele en el estudio de transformaciones gracias a las cuales se encuentran
propiedades similares en sistemas en apariencia diferentes" ( Claude LéviStrauss "Elogio de la Antropología" págs. 33-34. Cuadernos de Pasado y
Presente, Córdoba, Argentina) . Hemos traído a colación estos tres texto de
Poullion, de Mouloud y de Lévi-Strauss para mostrar cómo, a pesar de las
diferencias de fonnación y de línea, puede hablarse de un común denominador
en el estructuralismo.
uestro tiempo requiere, imperativamente la síntesis de historia ( historicismo), y estructura ( estructuralismo) . La realidad desborda a toda e truetura, a todo sistema preconcebido. Pero, ¿ cómo decir que I hombre no tiene
naturaleza sino historia? in m1a estructura permanente del hombre, sin
mengua de su historicidad ¿ cómo historiar lo historiado?
Al acercarnos personalmente a las principales corrientes filos6ficas no hemos podido dispensarnos de contrastarlas con la verdad con nuestra verdad.
Hacer apología de los errores o callar erdades, cuando éstas vienen al caso,
es carecer de honestidad intelectual y tmicionar a la inteligencia. He querido,
en el examen crítico de las más destacadas doctrinas filosóficas de nuestro
tiempo, r.umplir on el deber que impone "la responsabilidad de la voz".
argo con la responsabilidad personal de mis objeciones a la obra de egregios
filósofos contemporáneos, dichas, por lo demás, con todo respeto y haciéndole
toda la mesura. Vivimos, por fortuna para u tecles y para mí, en un mundo
libre que posibilita el diálogo en el cua1 el filósofo habla "como hombre a
otros hombres, sin la pretensión de enseñar o dirigir sino s6lo con aquella
mucho más modesta y fundada, de poner a disposición de los demás para
que eventualmente se sirvan de ellos ciertos esclarecimientos sobre las ex-peri ncias humanas fundamentales, que él mismo, en gran pa1te, debe a la obra

30
31

�y al trabajo de los demás" (Abbagnano) . Ciencia comp1·ometedora de la
realidad entera, la filosofía avizora la Verdad que la trasciende y la guía.

Es en esta verdad del ser precisamente en la que alumbra sus explicaciones
fundamentales. i la filosofía es la forma más alta de fo. experiencia humana
totalmente racionalizada, filosofía y vida son, en el fondo, una misma cosa.
Quienes se creen emancipados de cualquieI' filosofía, menosprecianao el rigor
de la disciplina y las aportaciones de sus más ilustres representantes, no pasan de ser -al fin animales racionales-- «filosofillos" diletantes, constructores
de vanas especulaciones que -dicho sea con .implacable since1idad- salen
sobrando. Hoy como ayer -y acaso la circunstancia de este siglo sea más
apremiante que la de los siglos pasados- el imperativo socrático: "gnosce te
ipsum" conserva toda su vigencia. Así lo pensarnos, por lo menos, quienes
entendemos la filosofía como un imprescindjble menester de ubicación y de
autoposesión.

MEDITACION SOBRE LA ESPERANZA
JosÉ R. SANABRIA
Universidad Iberoamericana
Se debe herir de muerte a la esperanza terrestre pues solameme ento11ces
nos saloa la esperanza verdádera.
KiERKEGAARD

Es MUY COMÚN pensa!' y expresar que nuestro tiempo es peculiarmente anticristiano. L&lt;J. Edad Mema -se afirma- fue una época medularmente espiritualista, esencialmente cristiana. En el siglo pasado empezó la descristianización, que ha culminado masivamente en el nuestro. La verdad es que desde
la Edad Media nuestro mundo, en un largo proceso, ha ido dejando de ser
cristiano.1
Solamente unos cuantos miopes niegan que la cultura occidental esté inspirada e info1mada por el cristiarusmo. De tal manera que nuestra cultura,
con sus luces y con sus sombras, sería impensable al margen de la concepción
cristiana del hombre y del mundo.
Pero así como sería insensato negar la realidad histórica del influjo del
cristiarusmo en la cultura occidental, también lo sería negar que estamos viviendo una época fundamentalmente anticcistiana. Y aún algunos aseguran
q~e nuestra época es postcristiana. Ya en el siglo pasado se afirmó que el
hombre es el dio del hombre -home homini Deus-. Antes, la historia era
casi exclusivamente historia sagrada: Dios intervenía en todos los acontecimientos huma11os y mundanos. Pero el hombre empezó a cue~tionar su naturaleza y su origen, su destino y su fm: ¿y si el hombre no fuera más que
1

Recuérdense los conocidos libros de P. Hazard La c1'isis de la conciencia ett.ropea y

El pensamiento euwpeo en el siglo XVITI. Igualmente La decadencia de Occidente de
SPE GLl!R.; La situación espiritual de 'l!uestro tiempo, de JASPERS y Una n-ruva Edad
media de HurzrNGA.

32

33
H3

�hombre, es decir, producto de la evolución de la materia eterna? ¿Y si la
creencia en wi Absoluto no fuera más que la proyección ilusoria de un ente
finito condenado a sufrir una contingencia radical? ¿ Y si la existencia humana, esencialmente menesterosa y precaria, no tuviera más sentido que hacerse a sí mi ma a través del tiempo y de la historia?
Parece que el hombre de nuestros días ha llegado a la conclusión de que no
le queda más que aceptar, en callada 1·esignación, la tarea de 'inventar
cada dí.a su propio camino" bajo un cielo sin Dios y en un mundo hostil y
absurdo.

I

Si la descristianización de la cultura y de la vida empezó desde hace siglos,
en nuestros dias tiene características peculiares. Una de ellas es que antes la
descristianización era más bien individual, ahora es masiua y social. Otra es
que antes los creyentes eran mayoría y los no creyentes eran minoría; ahora
los no creyentes son mayoría y los creyentes son minoría. Los creyentes han
quedado reducidos a pequeños grupos, cada vez más insignificantes. Antes
se creía que los valores cristianos tenían vigencia· ahora de hecho, grandes
masas creen que tales valores son totalmente inoperantes o ni siq11iera se
preguntan por su vigencia o falta de vigencia. Más e."q)lícitamente:
a) Grandes masas -de proletarios, intelectuales o pseudointel~ctuales, y
estudiantes. predomjnantemente- viven y actúan, de hecho, al margen del
cristianismo y aun de cualquier religión. Son pern&gt;nas en cuyo horizonte de
vida no aparece la idea de un Dios ni de un más allá.
b) Grupos anticristianos para los que la religión es el blanco de sus ataques
y de sus polémicas. La combaten a veces no tanto como religión sino como
posición temporal de naturaleza política, social o ideológica.
c) Multitudes cristianas en cuyas vidas el cristianismo es una forma inerte
un lastre que van arrastrando inconscientemente. De hecho pertenecen a la'
primera categoría aunque todavía conservan un elemento religioso por tradi~
ción o por herencia.
d) Núcleos cristianos tradicionalistas que conciben el cristianismo como
una doctrina que defender polémicamente como "causa" o como "cruzada"
por la que hay que pelear, y no como un modo de vida.
e) Grupos de cristianos progresistas para los cuales el cristianismo la religión, se reduce a una actividad sociológica a una labor de secularización
de lo sagrado, a una veneración del mundo, o -como dice Maritain- a una

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especie de arrodillamiento ante el mundo? Es decir, la religión para ellos es
una actividad puramente humana y temporal. "¡Completa temporalización del
aristianismo!". 5 Inmanencia total.
Tal actitud -piensa Gustave Thibon- "corta los puentes, entre el hombre
y Dios, 1a tierra y el cielo. Una religión que disuelve lo eterno en la historia y
que rechaza. como adherencia de un pasado para siempre concluso, prácticas y ritos que son el 1punto de inserción de lo infinito en el espacio y de lo
eterno en el tiempo1 tal religión no será más que un vago humanitarismo, sin
forma y sin contenido. En ella, la prostitución a los ídolos del siglo se reviste
del vocablo halagüeño de 'apertura al mundo'; la mescolanza y la confusión
se presentan como un progreso hacia la unidad· la deserción se disfraza de
'superación'"."
f) Una minoría -más numerosa de lo que se cree- de cristianos que
viven su cristianismo on fe viva, con esperanza virtuosa y con un gozoso sentido de la trascendencia. Para ellos el cristianismo es ante todo vida y entrega, consagración y compromiso. Pero estos cristianos necesitan heroísmo
porque en nuestros días apenas quedan "formas" histórico-sociales en las
que se pueda fácihnente verter el cristianismo. El hombre actual que quiera
ser de verdad cristiano necesita realizar un penoso esfuerzo que le permita vivir
en circunstancias totalmente ajenas u hostiles a la religión. Por ello su vida
es un contrasentido constante: hay fricción entre el ser cristiano y el ntomo
social y cu]tural de nuestro tiempo.
¿Quiere esto decir que vivimos en una época secularizada? Muchos afirman que es una época postcristiana, posteista.
Dist'ingase secularización de secularismo. Secularización es un proceso histórico por el que la sociedad y la cultura se han ido independizando del control
de la religión y de la Iglesia. En cambio secularismo es una ideología, casi una
religión que niega lo trascendente. La secularización o secularidad admite
la trascendencia, pero niega su influjo en el mundo; el secularfamo niega la
existencia misma del trascendente. El secularismo - asegura G. Vahanian"cs una forma de religiosidad para la cual lo presente y lo inmanente están
in estidos con los atributos de la eternidad y de la trascendencia" _i,
Tal vez no sería exagerado afamar que la religiosidad en nuestros días es
wia extraña mezcla de cristianismo1 secularidad y secularismo porque en grandes núcleos todavía quedan algunos ritos cristianos, al menos como vestigios
' Cír. Le paysan de la Caronne, Dcsclée de Brower, París 1966, p. 85.
Id. ibid. p. 88
• En el prólogo de El silencio de Dios de R. Gunuv,, Ed. Prensa Española, Madrid
1968, pp. 13 y 14
• La muerte de Dios, ÜRIJALD0 1 Barcelona 1968, p. 75.
1

35

�de un pasado que no volverá. o es propiamente que el hombre actual sea
ateo, simplemente no le interesa la cuestión de Dios. O sea, vivimos en una
época no anticristiana sino postcristw.na aunque todavía religiosa. Así lo expresa terminantemente P. Ramsey:
"No es que no tengamo dioses, más bien los tenemos de sobra. Al igual
que los ateniense precristianos, nosotros los postcristianos somos un pueblo
muy religioso. Sobre nosotros han vuelto a prevalecer pálidas sombras de las
divinidades paganas -del sexo, del hogar, de la guerra de la ciudad, de la
civilización y de los espacios siderales--." 0 Y es que a tualmente el hombre
es el que se fabrica us propias divinidades.
"La adoración sigue adelante, es cierto, -pro igue Ramsey- pero hacia
divinidades que son producto de la fértil mente del hombre y uya vitalidad se
limita a la que les confiere su identidad con la vitalidad cultural del hombre." 7
En esta era postcristiana se llega a afirmar que los fundamentos mismos de
nuestra cultuia nos hacen impermeables a la concepción del cristianismo. La
razón de ello es sencilla: "la visión del mundo del cristianismo es trascendente
.
.
'
Illlentras que la nuestra es inmanente; la divergencia no es sólo teológica, sino
también cultural. La nivelación pm~de advertirse no sólo en el derrumbamiento
de 1a fe y en la búsqueda de -coherencia que lo acompaña; también puede
verse en el reino de lo social y de lo político". 8
En esta situación cómo refulge la verdad de la frase de Taine: '~ningiul
hombre sensato puede ya esperar". O lo que es lo mismo: si Dios ha muerto,
ha muerto con El la esperanza. ¿Es verdad? Muchísimos no aceptarán la equivalencia. Porque, de hecho, hay tres actitudes radicales del hombre -iba a
decir: constitutivas del hombre-, tres modos detenninantes del sentido primario de la existencia humana: creer, esperar y amar. El hombre -todo hombrenec~riamente cree en la realidad de algo ( un Dios personal la autosuficiencia
de la naturaleza, la necesidad del destino, etc. ) · espera la realización de tales
o cuales acontecimientos, espera algo porque vive en radical menesterosidad;
ama porque está hecho para amar y por lo menos se ama a sí mismo.
En la raíz ontológica de su existencia el hombre es fe, esperanza y amor.
Porque la necesidad de creer, esperar y amar pertenece a la esencia misma del
hombre. ¿ Estamos asistie1Jdo a una grave crisis aun en estas manifestaciones
de la estructura óntica y ontológica del hombre? Hay crisis histórica -asienta
Ortega Y Gasset- cuando se quiebra el sistema de creencias sobre las que verua
• .Prefacio a La muerte de Dios de
/bid., p. 21.

VAHANlAN,

p. 16.

descansando la emstencia del hombre. La respuesta a la pregunta anterior es
más que evidente y e impone a cualquier inteligencia.
El hombre de nuestros días. fiel al imperativo categórico-ontológico de su
propia estructura humana, sigue en la aventura y se ha hecho un sistema
curioso de creencias, de esperanzas y dilecciones porque de lo contrario no
podría vivir. Tiene fe en la autosuficiencia de su propia naturaleza humana
o cuando menos en la auto. uficiencia de la materia en evolución. Su esperanza
se dirige a la posesión de la felicidad. Tiene amor a todo lo humano, a todo lo
mundano, porque al fin y al cabo es lo único que vale. No en vano aconsejó
1 ietzsche: "¡ Hermanos, permaneced fiele a la tierra!" Afirmación exclusiva
del hombre. Afirmación exclusiva de la materia.
Pero el hombre se ba dado cuenta que su naturaleza es -insufitiente para
llegar a la plenitud: ya no cree en la autosuficiencia propia tampoco cree en
la ciencia: solamente la admira. Ya no espera que el 'viento de la historia"
lo Ueve inexorablemente a las playas de ]a felicidad. Por ello ha empezado a
amar los productos de su mente o de su fantasía. Y algunos espíritus reflexivos y preocupados se preguntan: ¿ qué cree qué espem. y qué ama el hombre
de nuestros días después que se le han quebrado -súbitamente o paulatinamente- sus pretéritas creencias, esperanzas y dilecciones? Quizá no sea totalmente inexacto responder: no lo sabe. Lo único que sabe es que su vida está
al descubierto, desprotegida e irredenta. Lo único que sabe es que al librarse
de Dios ha caído en una "noche que no acaba nunca", en una soledad radical, en una angustia vital en un desamparo existencial Lo único que sabe
es que ha llegado a la gratuidad absoluta, al absurdo total porque se ve abandonado a W1 exilio irremediable ya que privado de una patria perdida, tampoco
le cabe esperar una tierra de promisión --como dice Camus-. Esto le sobrecoge y lo angustia. Le sobrecoge porque siente que le falta algo de donde
cogerse. Le angustia porque se siente desamparado, sin horizonte al que dirigir
sus pasos, peroido, en sombras y en medio de la soledad. Entonces "parece
que se ha puesto un sol, que se ha trocado en duda una antigua y profunda
confianza" · a los pocos uya mirada y cuya desconfianza en el mirar son bastante finos y penetrantes para el espectáculo de la muerte de Dio ''debe
parecerles nuestro viejo mundo cada día más crepuscular, más dudoso más
extraño, más viejo".º

En esta situación no puede haber esperanza. Y sin embargo, por todas partes
renace la esperanza. Porque el hombre es el único animal que espera. Tiene
nece idacl de creer en algo, de esperar y de amar. Está viviendo la crisi más

1

• G.

36

VAHANlAN,

op. cit.,

p. 129.

• F. NreTzsCHE, La gaya cie11cia~ Ed. del Mediodía, Buenos Aires 1967. p. 187.

37

�grave de todos los valores. Pero también se da cuenta de que en la entraña
más honda de su ser late la necesidad metafísica de la esperanza.
La crisis actual de la fe no ensombrece totalmente el horizonte: ha arrojado
a algunos hombres al reconocimiento del misterio. Estamos asistiendo a un
renacimiento de la esperanza. Más ¿ qué espera el hombre de nuestros días?
¿ qué es la esper.anza?

II

De todo lo cual se concluye que la esperanza es la actitud del hombre que
tiene confianza en que se realizarán sus pro,•ectos vitales.

En esta cuasi defuúción van implicadas las nociones de futuro, de proyecto
y de realización.
Antes dije que el hombre es un animal de realidades. Ahora digo que la
esperam.a. está esenciahnente orientada al futuro. ¿ Cómo se compagina esto
ya que el futuro todavía no es real y quizá, para determinada persona, nunca
lo será? Entonces ¿ la esperanza está necesariamente abocada al no-ser-todaVJa,
y, tal vez, al no-ser absoluto? ¿ Cuál es la naturaleza del futuro? Pero antes
digamos qué es el tiempo.

Es difícil definir la esperanza -decía G. Marcel-.1 º En todo caso ¿ para
qué definirla?· ¿ es posible definirla? ·Aquí tenemos que recurrir a la fenomeno-

No resisto la tentación de recurrir al conocido y hermoso pasaje ¾austiniano:
"¿ Qué es, pues, el tiempo? ¿Quién podrá explicarlo fácil y brevemen-

logía. Por medio de ella es prnbable que lleguemos a saber qué es la esperanza.
Ante todo el hombre es ''un animal de realidades" -en opinión de Zuhiri-.11 Por tanto, actúa casi siempre en vistas a la realidad. Digo "casi
siempre" porque a veces actúa quiméricamente, se mueve en el plano de lo

te? ¿ Quién podrá comprenderlo con el pensamiento para hablar luego de él?
Y sin embargo, ¿ qué cosa más familiar y conocida que el tiempo mencionamos
en nuestras conversaciones? Y cuando hablamos de él, sin duda sabemos qué
es, como también lo sabemos cuando lo oímos mencionar a otro. ¿ Qué es,
pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; pero si quiero eJq&gt;licárselo al
que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilar es que sé que si nada
pasara., no habría tiempo pasado; y si nada adviniera, no habría tiempo futuro; y si nada existiera no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos,
pretérito y futuro, ¿ cómo pueden ser si el pasado ya no es y el futuro todavía
no e$? Y en cuanto al presente, si siempre fuera presente y no pasara a ser pretérito ya no sería tiempo sino eternidad. Si, pues, es necesario que para ser
tiempo el presente pase a ser pretérito ¿ cómo decimos que existe este presente
si su razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir en
verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser." 13

"irreal". Pero ¿ qué es la realidad? Es sencillamente ''lo que nosotros no ponemos, antes bien aquello con que topamos" .1- 2 Es todo aquello con lo que el
hombre tiene que habérselas. ¿ Quiere esto decir que la esperanza tiene que
er con la realidad? Veámoslo.
a) Para la esperanza no basta la expectación --estar a la expectativa- ya
que puedo estar a la expectativa de algo que no espero.
b ) Tiene que haber deseo, anhelo, pretensión.
e) La esperanza implica confianza. Bien es cierto que la confianza no es
seguridad pero sí indica una especie de certeza, por lo menos en confuso.
d) Es de algo posible pues nadie se dice tener esperanza de lo imposible.
e) Debe ser, por lo mismo, algo ausente: nadie espera lo que ya tiene. Por
ello la esperanza está esencialmente orientada al futuro.
f) El objeto de la esperanza tiene que ser algo bueno, amable, deseable
desde cierto punto de vista, al menos.
g) Debe ser independiente de nosotros. Por eso no es objeto de esperanza
lo que podemos adquirir fácilmente.
h) No se espera lo que necesariamente tiene que suceder.

ª "La nature de Fespérance est tres difficile
1935, p. 108.

a definir".

grandes .filósofos han tratado de dar una respuesta satisfactoria a esta inquietante pregunta.
Platón piensa que el tiempo es una imágen móvil de la eternidad, medida

según número. u
Es demasiado conocida la definición aristotélica del tiempo: "la medida del
movimiento en la relación anterior -posterior"- o jronos aritmós ésti kinéseos

katá to próteron kai hysteron. 15

Etre et avoir, A uama Paris

" Cfr. F. J. CONDE Introducción a /a Antropología de Xavie,, Zubiri, en Homenaje
a JAVIER Zuaw, Madrid, 1953.
" J. ÜRTEGA Y GASSET, Obras completar, t. V. p. 385.

38

¿ Qué es, pues, el tiempo, una de cuyas dimensiones es el futuro? Los más

,. S.

AGUSTÍN,

Las Confesiones, I. XI c. 14.

" Cfr. Timea, 37 d. Trad. de F. P. SAMARANCH, Acu1ua, Madrid, 1963.
ª Física IV, 219 b. Cfr. Aristóteles Obras. tr. por F. de P. SAMARANCH, AGUILAR,
1964, p. 632.

39

�Para San Agustín el tiempo es una distensión del alma cmihi vi.sum est nihil
csse aliud teimpus quam distentionem . .. ipsius animi". 16

otros todavía, pero actualmente existe en la presencia de la eternidad. Por
tanto, pasado y futuro coexisten en la eternidad que es presencia pura.

Sto. Tomás de Aquino acepta la definición aristotélica y la prolonga en una
noción análoga de dum.ción, con tres analogados: tiempo, evo y eternidad.U

Antes de ver la relación entre esperanza y futuro es importante tener en
cuenta que hay una esperanza fundamental o auténtica que se diferencia de
las e peranzas cotidianas. Estas se refieren al futuro mundano, a cosas del
mundo, a algo que se nos debe comunicar desde fuera, como una noticia,
un érito, un objeto de uso o la salud física. 21 En cambio la esperanza fundamental se refiere a lo extramundano. La esperanza inauténtica siempre admite
plural, en tanto que la auténtica siempre se expresa en singular. La auténtica
se dirige al ser; la inauténtica se dirige al tener. O si se quiere también se
puede referir al ser, pero siempre es aJ ser superficial y no al profundo.
Por supuesto la esperanza auténtica es la fundamental. Se refiere, consciente o inconscientemente, a lo trascendente. Porque ella es una tendencia&gt;
un impulso hacia la trascendencia. En este sentido asegw·a Marcel que 'la
esperam:a es la estofa de Ja que está hecha nuestra alma". 22 Bollnov añade
que la esperanza es el último fundamento del alma. Seguramente en estas
expresiones hay xagerac1on. in embargo destacan el papel importante de
la esperanza en la ida humana. Porque 1 hombre, de suyo, siempre vive
esperando.

En Kant el tiempo se reduce a una forma pura de la intuición sensible. Se
trata, pues, de un elemento a priori del conocimiento sensorial. O como dice
el mismo Kant : "el tiempo es la condición formal a priori de todos los fenómenos en general". 18
Según Husserl el tiempo es el único residuo fenomenológico.
Para Bergson el tiempo es un continuo fluyente, es el pasado que roe al
futuro.
Para Heidegger, finalmente, el tiempo es e1 original "éxtasis'', el radical
"fuera de sí". Por-venir, sido y presente son los tres "éxtasis de la temporalidad". El tiempo original se "temporaliza'' principalmente desde el fuluro.
"No es que el ahora esté grávido del "todavía no ahora'', sino que el presente
brota del futuro en la unidad originar-ia y extática de la temporalización de la
temporalidad", dice Heidegger. 19
¿Es esto el tiempo? Todos sabemos que el tiempo es una determinada permanencia, duración, de tal ente en el ser. Es decir, se trata de una presencia --durar e¡¡ permanecer en el ser-. Y entonces la autoconciencia, como ser
de un ahora permanente -nyn, el ahora de la conciencia- me descubre el
ser trascendental. A su vez, la autoconciencia, como ahora del ser, me descubre el tiempo como duración -de ninguna manera unívoca sino análoga-. Por
ello, los momentos -éxtasis-- de la temporalidad, pasado, presente y futuro,
no son más que diferentes modos de present;ia que la conciencia une y separa
en un misterioso proceso vital. En este sentido dijo bellamente L. Lavelle
que·el tiempo es una presencia idéntica en la que se clistinguen y se oponen
todas las clases de la presencia.2° Consecuentemente los tres clásicos momentos
del tiempo son momentos de la presencia fundamental: la eternidad. Así
el pasado, que en la concepción aristotélica, del tiempo ya no es sigue siendo
porque es un momento de la eternidad -¿ no se podría decir que el tiempo
es un fragmento de la eternidad?-. De igúal manera, el futuro, que todavía
no es, ya es porque es presencia de 1a eternidad. El futuro no es para nos-

Es importante distinguir también la espera y 1a esperanza. Son actitudes
diferentes. En otros idiomas la palabra es distinta: waiting, Erwartung, attcnte,
attesa, significan la espera; hope, Hoffnung, espoir y espérance,23 speranza, significan h. esperanza. En español tenemos los verbos aguardar y esperar y los
sustantivos espera y esperanza, pero los diccionarios no nos sacan de dificultad.
Y así. aguarda!" ( por cierto easi inusitado) significa esperar, y esperar es hallarse
a la espera y vivir en la esperanza.
Para mí aguardar es un esperar casi indiferente, más bien pasivo; es un
dejar pasar el tiempo para que llegue o se realice algo que tiene que llegar
o suceder. Así, por ejemplo, aguardo la llegada del "Metro": la espero
tranquilamente porque sé que llegará y no me preocupa. Por ello las conocidas
•sa1as de espera" en las estaciones del ferrocarril y en los consultorios de los
médicos, debieran llamarse "salas de aguardo", lo que sería menos bello,
pero más preciso en opinión de Laín. 24

Esperar es vivir en espera o en esperanza. La espera, en su forma originaria,

•• Las Confesiones, I. XI. c. 26.
" Cfr. A. G. FuE TES, Carácter cr011ológico de la noci.ón de tiempo en Sto. Tomás,
Est. Fil 4 (1954) pp. 171-210 7 (1955) pp. 285-315.
18 Crítica de la 1az611 pura., Ed. El Ateneo, Bs. Aires 1961, p. 11.
10 Cfr. Sein und Zeit, cap. VI, párrafos 78 y ss.
"" Cfr. Du tempr et de l'éternité, Aubier, París, 1948, p. 224.

40

21 Cfr. J. PIB~ER, Erperd:nZa e historia, Sígueme, Salamanca 1968, p. 26.
" Eire et AuoiT, p. 117.
"" La palabra espérance en francés, indica un matiz más rico que 11spoir. Esta -se puede
traducir por espera, sin embargo connota lo que Laín llama la espera vital
h Cfr. La espera y la esperanza, Rev. de Occidente, Madrid 1962, p. 572.

41

�es proyecto -sel'Ía mejor escribir: pro-yecto---: es el arrojarse del yo ante
una posibilidad del propio ser; es un presente que se lanza, consciente o inconscientemente1 a la conquista del futuro; es un tono del temple vital de la
persona -como dice Landsberg-; es el apetito de seguir viviendo humanamente. ''En su constante espera, el ser del hombre pretende existir en el
futuro sjendo a la vez &lt;hombre' y 'él mismo'." 25
En la espera puede haber varias modalidades. Fundamentalmente se reducen
a tres: inanidad, circunspección y autenticidad.

a) La espera es inane cuando 1a entrega es laxa, supeúicial. En este caso
el hombre, indiferente a lo que espera, sólo pretende "pasar el tiempo": la
vida es para él mero 'pasatiempo"; o peor aún, pretende "matar el tiempo".
El que se contenta con "pasar el tiempo" simplemente dejar fluir la novedad;
el que "mata el tiempo" trata de aniquilar, antes de que nazca, toda probabilidad de novedad en su vida.
b) Hay la esper,a circunspectiva -circunspección es mirar en tomo- en
la que la entrega del esperante es más intensa; se propone la realización de
un deseo: o la consecución de un bien o la evitación de un maJ. Se aspira,
er.tonces, a tener lo que se espera; se mira en torno para destruir lo que le
impide lograr la posesión fruitiva del objeto de su espera.

Y es que "la espera está hecha de promesa y de amenaza". 28 La espera
proyecta al esperante hacia el horizonte ambivalente del ser y del no-ser, de
1a fruición y del desencanto, de la conquista y del fracaso. La esperanza
siempre se dirige a lo agradable; la espera no es así.

Además de la espera, se da la n-pectación -estar a la expectativa-. Exspectare significa mirar atentamente. Pol' tanto la expectación no es pura y
pasiva recepción, sino que es una espera atenta y tensa. De donde estar a la
expectativa es un esperar activo y preocupado, agudo e incierto. La esperanza.
es una espera vital y confiada. Espera y confianza serían, pues, los elementos
constitutivos de Ja actitud psíquica que es la esperanza. Confianza no es seguridad. Por eso en la esperanza la confianza es insegura. "Confía. .. quien
cree en el buen término de la insegura e irrenunciable pretensión de ser que
la 'fianza' es." .29 Confía el que se lanza a la pretensión de seguir siendo hasta
llevarlo a su culmen. Entonces la confianza es lo que hace de la espera esperanza. Pero no se entienda la confianza como sinónimo de pasividad. La verdadera confianza es dinamismo y osadía, compromiso y entrega.

c) La espera auténtica es el modo más profundo de la entrega. Ya no es
la mera gustación del paso dd tiempo ni el simple logro del objeto deseado;
se trata del compromiso radical en el cumplimiento de la vocación personal.
Es la má:xima tarea del hombre. "Sólo se vive a sí mismo -apunta Ortega
Y Gasset-, sólo vive de verdad, el que vive su vocación, el que comcide con
su verdadero sí mismo." 26 Es un "llamamiento" a ser alguien y a hacer algo
con originalidad y autenticidad. Por ello ser hombre es pro-tensión , es misión' es
compromiso ineludible. Existir o no existir no me fue propuesto sino impuesto,
pero existir con dignidad y autenticidad es tarea exclusivamente mía: se me
propone para que yo me comprometa o no, para que trate de llegar a la plenitud de la "hombreiclad'' personal o para que me quede enraizado en la
vulgaridad anodina del anonimato y de la mediocridad -el das Man heideggeriano--.27

¿En qué confía el que espera? Confía en sus posibilidades -pero no con
una confianza presuntuosa e iiracional- y en la eficacia de alguien o de algo.
Y así como todo objeto del entendimiento lleva a éste al "todo", al ser de que
forma parte, así la confianza en algo o en alguien nos xefiere ineludiblemente
al "todo de la realidad". Por ello, asegura Marcel que confiar es dar crédito
a la realidad.ªº Y es que la verdadera confianza va íntimamente unida con
la verdad porque una verdad es apenas un "algo" del "todo" de verdades;
una persona es apenas un "alguien" del "todo" de personas: la confianza
en "algo'" implica la confianza en el "todo", la confianza en un hombre
.implica la confianza en los hombres. De lo contrario, sería impo~ible Ja convivencia humana. Y el fondo íntimo de la realidad es religante (Zubiri) y
envolvente (Jaspers). Así escribe hermosamente Laín: "En su raíz, esperar
es saltar con los ojos abiertos desde el presente concreto hasta el último fondo
de la realidad. Con los ojos abiertos, porque el salto nunca puede ser seguro;
hasta el fondo mismo de la realidad, porque, pese a nuestras inseguri.dades y
cautelas, confiamos en su fundamentalidad y en su obsecuencia." $l

En la espera se manifiesta la naturaleza del hombre: animal znsecurum que
dijera P. Wust, porque la confianza del que espera lleva consigo wia veta de
desconfianza, temor, angustia, ya que la espera puede desembocar en fracaso.

¿ Qué es lo que el esperanzado espera? Espera el éxito de su pro-yecto,
espera seguir siendo él mismo en la dimensión humana de su plenitud. En
su concreta situación personal espera simultáneamente ser hombre, ser él

.P. op. cit., p. 540.
,. En torno a Galileo, en Obras Completas, t. V. p. 138.
., En estas modalidades sigo a P. LAÍN en su magnífica obra La espera y la esperanza
pp. 546-550
'
,. LAÍN ENTRALGO

42

J. M.

KlJM, L'expérience du vide, en Situation I, (1954) pp. 150-171.
op. cit., p. 573 .
.. ''Espérer, t:'est /aire crédit a la realité", Etre et Avoir, p. 108.
"' Op. cit., pp. 579-580.

n

=o LAÍN,

43

�mism,o y ser plenamente en el futuro. Estos tres momento., van implicados en
todo lo que se pera. Porque cuando yo espero ••algo", mi esperan7.a se dirige
hacia la autorrealización es decir, a mi crecin:úento psíquico moral y espiritual. Para todos, el objeto de la esperanza es la felicidad. La estructura
ontológica, menesterosa y precaria del hombre impide obtener en este mundo
una felicidad plena. Aun lo más felices jamás lo son totalmente. De cualquier
manera, la felicidad es el objeto de la esperanza humana.

¿En qué está concretamente la felicidad? En la oincidentia entre lo que se
quiere ser y lo que realmente se s, decía Ortega. En la coincidencia entre 1
~ r y el deber-ser. Tendemos naturalmente y por necesidad al bien. Por ello
toda tendencia nuestra a tal felicidad -determinado bien- nos proyecta
siempre hacia la trascend ncia, hacia la felicidad, lzacui el bi 11, porque nuestras aspiraciones son en realidad nuestras cuando no lanzan a "ser iempre"
y de la mejor manera posible. Entonces todo bieo que un bombr espera,
iempre
el umo bien: de lo contrario sus aspiraciones quedarían totalmente
satisfechas al obtener el logro de sus esperanzas determinadas, de algunos bienes
particulares. Estos, en último análisis, no son más que parti ipaciones, modalidades del sumo bien. Por tant0, el hombr espera, por naturaleza, lo que
trasciende su naturaleza; lo natural en el hombre e ser apertma a lo lransnatural. o se trata de un trans-natural de un mundo ideal, sino de un
trans-natural inmanente al hombre, ya que todo bien lo es por el bien que
lo sostiene y lo fundamenta ontológicamente. Entonces e p ranza y creencia
van íntimamente unidas. orno esperanza y verdad. ro se puede e p rar lo
que no se cree -decía an Agustín-. Entonces mis esperanzas determinadas
y sucesivas, mis
peranzas cotidianas e intrascendentes, están radicadas en
la esperanza genuina que e funda en la trascendencia, aunque yo no quiera.
En rela i6n a la esperanza puede haber -y de hecho hay- a titudes
negativas u opuestas, como la angustia, la desesperanza y Ja desesperación.
La angustia es el estado de ánimo ante la p rsp tiva de la nada definitiva
y total. Desde hace varios años la angustia es: un concepto ontológico, un
s ntimiento del alma sana o del alma enferma, y una fa tidiosa pero ignificativa, moda literaria. 32
de la publicación de Sei11 und Zeit la angu tia
es un tema frecuente en la Filosofía contemporánea. Y se nos dice que es el
radical temple de ánimo de la existencia arrojada aJ mundo.
La angustia nos descubr la mundanidad del mundo en su verdadera forma.
Lo que en la angustia nos hace huir es el hecho bruto, desnudo inexorable e implacable d estar-en-el-mundo. Al r &lt;lucir tocio a nada la angustia
lleva a la o1edad radical. La angustia es la soledad invulnerable y acaba con
" Cfr. P. WÍN, op. cit., pp. 559-560.

44

tocia po ibilidad de placer. Por la angustia el hombre encuentra la nada Y
el ser.ª;i
•
En psicología y en medicina se nos describe el sentimiento de la angustia
como la vivencia de una honda amenaza contra la unidad del yo o de la
jnrninencia de la muerte.
La desesperanza -inespera, si (uera po ible el vocablo, tmlwpe, de Th.
Hardy, inespoir, de G. Marce!- no es la carencia total de. per~ porque
imposible la vida sin espera ni peranza, ino que consiste en cierto desconfiar de poder lograr aquello a que tiende la espera o la esperanza. L~
desesperan.7.a -illespera O i11esperanza- es un débil esperar o un estar casi
indiferente ante la posibilidad de obtener lo esperado.
a desesperación el desconfiar vehemente de la posi~ilidad de obtener algo
de la vida O de los demás. Es la pérdida vital del sentido del valor. Por ello
la desesperación 11 va a la parálisis de la a tividad personal n vistas del logro
de lo esperado.
La esperanza está esencialmente orientada hacia el futuro. Pero, como ya
quedó dicho, el futuro sí es, no hay dificultad en_ entender que la espe~,es
pro-yecto de realiza íón. Quien dice e peranza d1ce futuro para la realizacion.
Quizá m jor, dice presente que deviene. Lo griegos pensaron que la _verdadera ·en ia onsistía en pasar úbitamente del "ahora" -nyn- al iempre"-aei-. La mente llegaria a la contemplación de "lo que es'' y estaría
por ello en el ámbito del ' iempre'' pues I ser s "lo ~ue es siem~re". La
concepción cíclica del tiempo -el eterno retomo de siempre lo mismo en
que se manifiesta lo que son Ta osas- explica la significación y el alcance
del saber humano.
Para el cristiano, el tiempo eterno de lo griego
inadmisible porque el
eterno r tomo es u·o movimiento sin principio ni fin y por lo mismo es algo
sin sentido y absolutament cerrado. l tiempo empezó on la_ ~e_ació~ ex_ nihilo
y se de$arrolla en el "devenir de la historia" hasta un de:1ru~vo termi_no_ de
Uegada. La historia por tanto, tien su fin más allá de la histor~~- Esto ':11tono
tá ya en el seno del misterio y del cual ,n~s bab~a l~ reve~ac'.º~· El t1e~po
histórico, para l cristianismo, es escatologico. Gen~sis, pnnc1p1O ?el bempo histórico. Apocalipsis, absorción del tiempo hi t6nco en la etenudad.
El mundo moderno ecularizó el concepto cPistiano del tiempo, pero no
volvió al concepto de los griegos.
Si se oncibe el iempre ' como los griegos se desemboca en la desesperanza.
Si se le concibe a la man ra de los ristianos, se llega a la e peranza porque
11 Cfr. El Ser y el tierr~po, FCE. México 1971, pár. 40 y 50: ¿Qué es 11Utaflsica}
Ed. Séneca, México 1941, pp. 34-48.

45

�se vive la escatología, se espera la "consumación de los siglos", se está abierto
a la perspectiva del sumo bien: reconstituido -apokatástasis-- todo en
Cristo, el justo goza!'á indefinidamente de todos los bienes. Entonces el futuro
es actual en cierto modo, porque de hecho es un "éxtasis'' de la eternidad.
Y nuestra vida se realiza en una presencia y no, como es obvio, en el pasado
ni en el futuro.

lícita la osadía del conocimiento; el mar nuestro mar, se abre de nuevo a
nosotros, y tal vez no tuvimos jamás un mar tan ancho." 36
Todavía Nietzsche piensa que el profeta que da a conocer la muerte de Dios
ha venido demasiado pronto. Y le llama loco -der tolle Mensch-. El hombre
de nuestros días ya ni se preocupa de Dios. El ateísmo, en muchos, parece una
vivencia normal. ¿ Habrá por ello acabado la esperanza?

El tiempo implica la eternidad en Ja que no hay pasado ni futuro y en la
que no es necesario convertir el pasado y el futuro en presente a fin de que
tengan sentido. Porque ordinariamente el pasado, que ya no es sólo tiene
sentido por el presente, o tal vez mejor por el futuro. Y éste, el futuro, que
todavía no es, sólo tiene sentido por el presente. Sin embargo, hay que concebir el tiempo no como una sucesión de "instantes" sino como un "todo"
como una presenc;ia. Y entonces el futuro de la esperanza es ya presente, que
el logro de lo esperado convertirá en plenitud. El futuro es la oportunidad
de una más completa autorrealización.

En el principio era el caos, elijo Hesíodo. En el principio era la palabra,
di jo San Juan. En el principio era el en-sí, dice Sartre. O sea, al principio
era el absurdo. 37 Si el mundo es absurdo, si el hombre es una "pasión inúti.1" 3)!
¿ es posible todavía la esperanza? ¿No ha escrito Zubiri que "el hombre
con.siste en religación o religión"? 89

El tiempo tiene una dimensión horizontal y un·a dimensión vertical. Esta
es, sin duda, la más importante y 1a más olvidada, por desgracia. En ella está
el verdadero valor del tiempo. Propio del hombre es "ser siempre", pero este
ser siempre no es simu1táneo, es sucesivo, con sucesividad pro-yectiva, futurizante. El hombre es pro-yección, distensión, que desde la presencia asume lo pasado para madurar mejor su pro-tensión hacia el futuro -esperanza-. El
presente es una pálida y débil imagen de la eternidad. Esperav, en todo caso,
es esperar "ser siempre". Es preguntar el éxtasis del ahora permanente. Es
encontrarse frente a su propia inmortalidad. Es a-cercarse a la plenitud de
su propio ser.
"Se camina sobre el vacío", apunta Malraux en su PJycltologie de l'art. "El
mund~ en que sufren y mueren los hombres es el mismo que el mundo en que
sufren y mueren las hormigas: un mundo cruel e incomprensible." 3 t- En 1802
decía Hegel que el sentimiento en que se funda la religión de los tiempos
nuevos es el sentimiento de que Dios ha muerto. 55 Años más tarde F. Njetzsche
clamará: "¡ Dios ha muerto! ¡ Dios permanece muerto! ¡ Nosotros lo hemos
matado!". Y más adelante expresa el júbilo inmenso porque Dios no exisle:
"Nosotros los filósofos, los espíritus libres, ante la nueva de que el Dios antiguo
ha muerto, nos sentimos iluminados por una nueva aurora; nuestro corazón
se desborda de gratitud, de asombro, de expectación y curiosidad; el horizonte
nos parece libre otra vez, aun suponiendo que no aparezca claro; nuestras
naves pueden darse de nuevo a la vela y bogar hacia el peligro; vuelve a ser
., R . GARY apud LAÍN, op. cit., p. 316.

.. Cfr. M.

46

HEIDEGGER,

Holzwege, Klostermann, F.rankfurt a. M. 1950, p. 197.

De hecho, en nuestro mundo secularizado no ha muerto la esperanza. Y
aunque no se cultive la esperanza vertical y escatológica, todavía el hombre
actual tiene esperaIJza, mejor dicho, esperanzas.
En la hora actual la hwnanidad vive en la incertidumbre del futuro. Hay
muchos hombres desilusionados, muchos angustiados, muchos que ya perdieron
la esperanza. Afortunadamente surgen por todas partes nuevas esperanzas
porque el hombre es un animal que no puede vivir sin esperanza. 40
Solamente voy a indicar algunos tipos de esperanza en el hombre actual.
1. Humanismo democrático. Son muchísimas las personas que tienen puesta
su esperanza en que la democracia dará una organización justa. segura y
pacifica a la vida humana. Y aun quienes se oponen tenazmente a la llamada
"democracia occidental" proclaman pertenecer a la verdadera democracia
y luchan por instaurar una "democracia popular''. Millones y millones de
personas piensan que la democracia es lo único que puede curar los graves
males que aquejan a la humanidad.
Según el humanismo democrático el hombre es el único dueño de su destino
y tiene la capacidad suficiente para hacer una sociedad perfecta. Tiene que
fiarse exclusivamente en sus propias fuerzas para lograr la felicidad. No tiene
por qué recurrir a las creencias religiosas que son ilusiones y enajenan al
hombre.
2. Humanismo científico. Todavía hay quienes confían en que el hombre,
gracias a la ciencia y a la técnica, puede no sólo acabar con el hambre, la
La gaya ciencia, aforismos 125 y 343.
Cfr. L'Elre et le néant, Gallimard, París 1950, p. 34.
Cfr. !bid., pp. 653-654-, 707-708 .
Naturaleza, historii., Dios, Poblet, Buenos Aires 1948, p. 374.
.. La desesperación total es imposible. Si se da, es un caso patológico.

..
.,
"'
""

47

�pobreza, la ignorancia y la enfermedad, ino realizar un orden ocia) _c~paz
de satisfacer las necesidades más profundas del hombre y de darle la felicrdad
que tanto anhela. La ciencia es la esperanza de la humanidad. El método
científico es el medio más seguro para llegar a 1a verdad.
El hombre ha domeñado a la naturaleza y, con el progresivo desarrollo de
la inteligencia, ha hecho un mundo digno del hombre. Y llegará el día en que la
ciencia vencerá definitivamente el dolor y a la misma muerte.
3. Humanismo m(lrxista. El marxismo que es una filosofía de la historia,
una teoría económica una doctrina política y, para muchos también una
'
. .
religión sin Dios, ofrece una esperanza apasionante a muchos pobres, oprtm1dos, vejados y maltratados.
La época de la injusticia, de la opresión, del odio y de la lucha de clases se
acerca a su fin porque el capitalismo ya está en agonía. La consumación de
la historia será ante todo una reconciliación : la naturaleza ya no será hostil
al hombre, no habrá lucha de clasesl todo será para todos. Y el mundo vivirá
en una paz inalterable y en una felicidad sin fin.
Recientemen~e algunos mar-x.istas (por ejemplo Rog.er Garaudy) están dando gran importancia al futuro del hombre y por lo mismo a la esperanza.
"Nuestra tarea de comunistas -dice Garaudy- se cifra en acercaI al hombre a sus sueños más hermosos y a sus mayores esperanzas." 41 Por ello la
trascendencia marxista "es una dimensión del acto del hombre hacia su ser
lejano". 42 Este 'ser lejano", que está en el horizonte de todos los proyectos
del marxista, es únicamente el futuro humano. "Si queremos darle un nombre -continúa Garaudy--, no será el de Dios. . . El nombre más hermoso
y más alto que puede darse a e~ta exigencia es el de hombre ... Cristianos y
marxistas vivimos sin duda la exigencia del mismo infinito, pero el vuestro es
presencia y el nuestro, ausencia." 4.a
Por su parte el marxista Ernst Bloch ha expuesto una filosofia de la esperanza que ha sido muy criticada por los marxistas. El libro Das Prinzip Hoffnung es una verdadera enciclopedia en la que ampliamente expresa lo que
se espera en las esperanzas de los hombres: un mundo sin engaño, una felicidad como no la hubo jamás, el cielo en la tierra, que el mundo sea hogar
del hombre, un mundo en e] que el hombre sea hombre y no lobo para el
hombre, el reino de la libertad, la identidad del volver del hombre en sí con
el mundo logrado para él!"Del anatema al diálogo, Ed. Ariel, Barcelona 1968, p. 86.
' 1 R. GA.RAUDY, op. cit., p. 92.
" Op. cit., p. 94.
" P,ri11zip Hoffnung, Suhrkampf, Fcankfurt 1959 párrafos 122, 390, 241, 364, 368.
tt

48

Esto último "el sumo bien de todos los esperados en la esperanza". Es lo
. l'ogicamente
.
que m1to
se ha 11~......ado " c1·elo" .4. 5
Lo que el hombre espera es puramente mundano. Lo demás es "ilusorio".
El hombre es un ser no fijo, siempre proyectado al futuro; es un ser "que,
juntamente con el mundo que le rodea, es una tarea y un gigantesco receptáculo lleno de futuro" .46 Este futuro no es Dios sino lo desconocido del hombre, lo humano todavía no eficontrado. 47 Dios no es más que el futuro anhelaclo.¼8
Bloch avanza más y afinna que lo esperado por el hombre sólo se puede
realizar mediante la transformación socialista del mundo: "siempre, en los
'sueños de una vida mejor' se ha deseado un 'sel' dichoso' que sólo el marxismo puede proporcionarn_ 49 Por lo mismo, tan sólo en los países donde se
ha implantado el marxismo se ha comenzado a realizar el sueño del regnum
humanum y "el reino de Ja libertad" que antes en ninguna parte estuvo
presente.50
Intenta E. Bloch daI.' un giro religioso a su doctrina y llega hasta decir que
lo que era Jerusalén para los judíos eso es el marxismo para los hombres de
nuestro tiempo. Y exclama emocionado: "U bi Lenin, ibi Jerusalem": donde
está Lenin, allí está Jerusalén. 51
Combate la expresión "esperanza del más allá" y orienta el concepto "espe-

ranza" hacia lo puramente humano, político y planificable. Casi elude el problema de la muerte y al tratarlo brevemente recurre al viejo y conocido sofisma:
"donde está el hombre, no está la muerte; y donde está la muerte, no está el
hombre". 52 El marxismo no tiene solución al problema de la muerte porque
¿ qué nos importa que el mundo sea ''hogaJ1 para el hombre", la "felicidad plena", el "mundo sin engaño", si tenemos que morir? ¿De qué sirve la esperanza
mientras se dé la muerte? No basta decir, como lo hace Bloch, que la certeza
de la conciencia de la clase es un antídoto contra la muerte. 53 Es evidente
que no muere la "clase", pero lo que le impol"ta al hombre es saber lo relativo
a su propia muerte. El "más allá" del marxismo la perspectiva de que en el
futuro haya una sociedad sin clases, queda también en Bloch radicalmente
...
••
.,
""
..

lbid.
Tbid.,
!bid.,
lbid.,
lbid.,
"° !bid.,
•• lbid.,
"' Ibid.,
ª lbid.,

pp. 364, 368.
p. 135.
pp. 1515, SS.
p. 1402.
p. 16.

p. 24l.
p. 711.
p. 1391.

pp. 1380, 1383.

49
H4

�abstracto y ambiguo. Por ello -y por las soluciones que da Bloc.b a través
de su voluminosa obra- el ''principio e.speranza" no resuelve los problemas.
Porque ¿ qué es lo que hace al hombre vivir en esperanza y estar en movimiento hacia adelante? ¿ Qué es lo que lo convierte en constante pregunta
para sí mismo? ¿ Qué le impulsa a dirigirse a un futuro desconocido? ¿ Qu' le
estimula a buscar la identidad y la realización de sí mismo? Bloch responde:
la patria de la identidad, es decir, que el hombr se ha vuelto esencialmente
uno consigo mismo, con sus iguales y con la naturale-a. Ello será "cuando
la sociedad y la existencia se vuelvan radicales, es decir, cuando echen raíces.
Pero la raíz de la historia es I hombre que trabaja, que crea, el hombre que
reforma y supera lo que existe. Una vez que el hombre se ha captado Y ha
fundamentado lo suyo, sin enajenación, en una democracia real entonces surge en el mundo algo que aparece a todos en la niñez y n donde nadie estuvo
todavía: la patria".M Pero la verdadera patria del hombre no es este mundo.
Así lo confiesa veladamente Bloch cuando dice: 'donde hay esperanza hay
religión". Parece que Eloch ve la verdadera solución, advierte cuál es la esperanza fundamental, aunque no se atreve a confesarlo.

4-. Hay también muchísimas personas cuya e peram.a está cifrada en la
libertad en el sexo, en la evolución de la materia 55 y aun hay quienes han llegado a la "gran esperanza de la desesperaeión ' que diría ietzsche. Y es que
el ho;mbre es esperanza ante la posibilidad de convertirse en desesperación.Jjº
· Qué llenará el vacío dejado por la ausencia de Dios en el alma de nuestros
co:temporáneos? ¿El "sentido de la tierra" niet1.Scbeano? ¿La patria de la
identidad, de Bloc.b? ¿El mundo feliz, de Huxley?
Cada época se forja una imagen del hombre. ¿ Cuál es la imagen que de
s.í mismo ha hecho el hombre actual? Quizá la de Prometeo. Quizá Jade Sísifo.
El mundo es absurdo -re afüma por todas partes-. El hombre es ah urdo.
" i no se cree en nada, si nada tiene sentido y no podemos afirmar valor alguno, todo es posible y nada tiene importancia." 57 Tal es la filosofía de las
multitudes. Porque al fin y al cabo --expresa A. Camus, profeta de nuestro
tiempo--- "el clima del absurdo está al comienzo. El final es el universo absurdo y la actitud espiritual que le ilumina con una luz que le es propia". 58
Primero Prometeo, el impío, el que se rebela contra los dioses --contra
Dios-. El hombre es absoluto; no reconoce principios; él mismo es el creador
.,
..
..
"
""'

50

Ibid .
Cfr. A. Gihson, The Fdith of lhe At~eist, Harpers and Row, ew York.
Cfr. P. LANDseuo, Erfahrung des Todes, Luzem 1937.
A. CAMUS, El liombre rebelde, Introd, Losada, Buenos Aires 1970, p. 115.
Id. El mito de Sísifo, Losada, Buenos Aires 1970, p. 19.

de sus propios valores · él mismo se da sus propios fines. Y desde la nada,
confiando en sus propias fuerzas, se dirige hacia el todo. Después Sísifo el
desesperado. Todo es absurdo. ada vale la pena: 'la vida empieza .más allá
de la desesperación". 59 Ahora, sobre todo Sísifo porque es el héroe del absurdo,
poI' sus pasiones y por su tormento. Porque fue castigado a no acabar nada, por su desprecio a los dioses, su odio.a la muerte y su apasionamiento por la
vida. Cuando Sísifo toma conciencia de su desgracia es superior a su destino,
es más fuerte que su roca porque no hay destino que no se venza con el
desprecio. ísifo. proletario de los dioses, impotente y rebelde conoce toda la
magnitud de su miseria. Me sigo imaginando a Sísifo olviendo hacia su roca.
Y el dolqr estaba al principio. La dicha no se opone al absurdo. Son inseparables. Toda la silenciosa alegría de Sí ifo está precisamente en eso. u destino
le pertenece. Sa roca es su propiedad. En el universo vuelto de pronto a su
silencio se levantan las mil vocecitas maravillosas de la tierra. o hay sol sin
sombra. Y es necesario conocer la noche. El hombre absurdo dice que sí y su
esfuerzo jamás temri.nará. Y sobre todo sabe que es dueño de sus días. En ese
instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, como Sísifo vuelve hacia
su roca, contempla la serie de actos desvinculados que se convierte en su
destino, creado por él unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado
por la muerte. Persuadido así del origen completamente humano de todo lo
humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, siempre
está en marcha. La roca sigue rodando.
"Dejo a ísifo al pie de la montaña. e vuelve a encontrar siempre su
carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta
las rocas. El también juzga que todo está bien. E te urú erso en adelante sin
amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los gi,anos de esta piedra, cada
trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo.
El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de
hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso." 60
Camus proclama la dicha en la desesperanza. Sísifo sabe que su esfuerzo es
inútil y sin embargo es feliz. Por ello Camus concluye que el esfuerzo por
llegar a la cima, basta. Pero cuando falta la esperanza ¿es posible el esfuerzo
interior para la lucha? La misma falta de esperan.za ¿no es en sí una fuente
de angustia y de infelicidad?
Si el ''héroe del absurdo",

ísifo, es la imagen del hombre contemporáneo

J. P. SARTRE,

Les Mouches, Gallimard, Paris 1943, p. 136.
mito de Sisi/o, p. 96. Lo que digo de Sísifo está tomado casi
literalmente de CAMUS, en la obra citada.
u

'° A.

ÜAMus, El

51

�fácilmente se concluye que la vida no tiene sentido -le monde est absurde,
dirá Camus, y el hombre es étranger á soi-meme et a ce monde- y que cualquier esperanza sería una claudicación. La vida ciertamente es una tarea - un
que-hacer, decía Ortega y Gasset-, pero un quehacer sin sentido y sin valor.
Un eterno volver a empezar como Sísifo. Un continuar sin fin, como asegura
Sartre en Huis clos. Una pasión inútil como lo afir-ma él mismo en L'etre et
le néant. Todo es absurdo y dentro del absurdo no cabe la esperanza.
¿ Estamos viviendo el nihilismo proclamado por iewche? ¿ O la clialéctica
de la desesperación analizada por Dostoicwski y por Bernanos? ¿El hombre
se precipita en la nada? El hombre tiene que dar la respuesta a estas ineludi-

Necesita esperanza. Porque, a pesar de todo, el hombre es esperanza. Está
constitutivamente orientado al futuro. Por más que las circunstancias sean
poco propicias lo importante es aprender a tener esperanza (E. Bloch).

Dr. José Rubén Sanabria

bles preguntas.
La "muerte de Dios" -piensa G. Bataille- es el supremo sacrificio, pero
este sacrificio no libera al hombre sino que éste queda sometido a la necesidad,
y la muerte constituye su experiencia indesdfrable. En vano intentó Nietzsche
transformar en alegría lo que es intolerable angustia. En vano proclamó
Sartre la absoluta libertad del hombre cuando éste sabe por una experiencia
dolorosa que está encadenado pol' múltiples determinismos. Pascal ponía de
relieve nuestra situación trágica: estamos embarcados en una empresa difícil
sin que nosotros hayamos elegido ni la vida ni la conciencia que reflexiona
sobre ella. Por eso lo que está en juego es mucho más que la conciencia y su
duración. Tenemos que apostar en contra o en favor de la esperanza. Pero
si Dios no existe todo es absurdo, y estamos totalmente abandonados y acorralados contra un heroísmo inútil, a menos que, como Kil'ilov, optemos por
el suiciclio para demostramos que somos libres.61
La esperanza se ua extinguiendo poco a poco en nuestro mundo, como una
Uama vacilante. La vida no es lo que el Prometeo del siglo XX había soñado.
De todos modos, el hombre es esperanza. Y en los múltiples caminos de la
historia se le abre un abanico inmenso de posibilidades porque la vida humana no sólo está hecha de esperanzas sino "de esperar unas esperanzas que
a su vez esperan otras esperanzas" .62 Y sobre todo, el cristiano sabe que en
esta "noche que no tiene fin" en que el hombre actual ha convertido a nuestro
mundo, brilla todavía la esperama indeficiente, Dios.
El hombre es una viviente paradoja. Por ser persona, es infinito y tiende al
infinito. Pero por ser persona humana lleva consigo el límite. Menesteroso,
sabe que para ser él mismo necesita del Otro. Sabe que por sí mismo no puede
mantener su ser que le trasciende. i su tarea. ecesíta un fundamento radical.
ci

Cfr. L'Expérienee intérieure, Gallimard, Paris, pp. 95 y 129.
SARTRE, L'2tre et le néant, p. 622 .

" J. P.

52

53

�prendiendo en él lo positivo y también lo negativo no al modo existencialista
que sólo en lo negativo repara, sino en apertura hacia el Ser fundamental y
f undamentante. Su filosofía es una filosoüa humana al servicio de la vida
que participa de los principios y soluciones de la filosofía de Santo Tomás de
Aquino pero nutrida de todas las interrogantes que plantea el existencialismo
y la filosofía de los valores. Es una respuesta satisfactoria a los más acuciantes
problemas humanos.

LA FILOSOFIA DEL HOMBRE
DE AGUSTIN BA AVE FERNANDEZ DEL VALLE
CARLOS

¿ A11tropología Filosófica o Antroposofía Metafísica?

ÜONzÁLEZ

SALAS

Diplomado en Lelras Hispánicas
Licenciado en Ciencias Sociales

AGusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE es uno de nuestros más

serios filó-

sofos contemporáneos en México. Representa dentro del pensamiento neotomista al filósofo cristiano más enterado y atento al desenvolvimiento del pensamiento filosófico moderno. Hemos comentado en un pequeño ensayo su
"Metafísica de la Muerte"; 1 ahora nos dispondremos a introducimos a su "Filosofía del Hombre" ( Fundamentos de una antroposofía metafísica) 2 que
constituye todo un tratado completísimo sobre el modo de entender al hombre totalmente. o hay aspecto que haya escapado al filósofo regiomontano
en este haz de consideraciones donde tampoco están ausentes las más importantes aportaciones contemporáneas al estudio del hombre.
No es la de Basave una filosofía despegada de la vida. Se diría su posición
la de un existencia.lista cristiano que parte del concreto existir humano angustiado, incompleto y desamparado hacia una gran concepción de la filosofía
como doctrina de salvación. Su considerar está mezclado de la angustia y del
desamparo ontológico del hombre, pero ilwninado de una manera realista
por el intrínseco deseo humano de plenitud subsistencia!. Así se explica el
claroscuro en que vive el hombre, espíritu encamado, espíritu en condición
camal, mezcla de acto y potencia, de bien y mal, ser dual en conflicto, comGoNzÁLE.Z SALAS, CAR.Los, Metafísica y fenomenologia de la Muerte en la Fil-0sof!a
de AousTÍN BASAVB Fa::RNÁND&amp;Z DEL VALLB, HUMANITAS, Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo Le6n, 1969, pp. 233-241. Publicado
también en separata.
1

' BAsAVB Fu ÁNDBZ DBL VALL"B, AousTfN, Filosofía del Hombre, (F1,1ndamentos de
antroposo(ía metafísica), Colerei6n Austral, No. 1336, Espasa-Calpe Mexicana, S. A.
México, 1963. Citaremos esta obra para mayor facilidad, BASAV'E, FH. etc.

54

El autor reivindica el segundo nombre para todo filosofar metafísico sobre
el hombre. Esta tiene y se aboca a problemas trascendentes, valederos para todo
hombre y para el hombre de todos los tiempos y de todas las razas, a partir
de la existencia concreta, problemática, angustiada. Pam ambos aspectos, el
filósofo regiomontano arrebata a los teósofos el nombre de Antroposofía que
han usurpado a su parecer y así bautiza su intento.
Antes de todo, señala su propósito de abarcar todo el hombre. "En mi
Antroposofía, explica, está empeñado todo el hombre, porque · todo el hombre se interesa por su seI' religado y por su ser teleológico. ' 3 Por ser religado
y por ser teleológico el hombre se distingue del animal y por lo tanto la
ciencia que lo estudie solamente como ser psicofísico o simplemente como
unidad biológica dentro de los organismos vivientes no pasaría de ser antropología; de ahí las distintas clases de antropologías: moral cultural, social,
médica étnica. Basave prefiere llamar Antroposofía para distinguir el considerar filosófico sobre el hombre del considerar de las otras ciencia5 particu•
lares. Y con su Antroposofía ilumina, completa a la vez que utiliza a las clases
diversas de antropologías. La convierte en una verdadera metafísica de la
existencia humana superando todos los otros estudios que por abarcar determinada área, son incompletos y no responden a los planteamientos trascendentes acerca del hombre. La Antroposofía busca al hombre en sus causas
primeras y sólo en ellas; la Antropología investiga en el ser humano las causas segundas o principios próximos.
Considera Basave haber rescatado a su verdadera significación el vocablo
"antroposofía" contra los que lo han bastardeado. Y asi lo declara: 'Creo
que ya es hora de reivindicar el vocablo 'antroposofía", que ha rodado entre
las impuras manos de los teósofos." 4
1

BASAVE,

• BAS1\VE,

FH, Intr. p. 15.
FH, p. 44.

55

�Inserta el estudio antroposófico dentro de la Metafísica especial. Sabido
es que la Metafísica tiene por objeto de estudio el ser; la especial se refiere
no al ser común, despojado de la fenomenicidad, sino a los seres concretos,
personale , Dios y el hombre. Por eso divide la Metafísica especial en Teodicea
y Antroposofía.
Inserto en la tradición cristiana y occidental, Basave no es un eséolástico puro. El método escolástico y algunos de los ternas abordados po11 la Psicología Racional parecerían anticuados de no renovarse con los métodos fenomenológicos
y con los temas que ha renovado y removido, abocado y quizá no solucionado
la filosofía moderna en sus distintos exponentes. Sin perder de vista la médula
tomista, Basave afronta las más graves uestiones de la Filosofía actual y
escoge entre ella no pocos términos, planteaxruentos y cuestiones. Su antroposofía no es puramente deductiva, en lo que parecía incurrir el estudio escolástico del hombre, sino que fiel a lo mejor de la tradición, ensambla su considerar con la experiencia (los datos de los sentidos) y 1a razón y los principios
y parte de ahí hacia nuevas consideraciones acercándose siempre a la actuación concreta de los hombres, observa su ser y su quehacer y comprueba
sus posibles reacciones.
Su planteamiento no es pues abstracto. El objeto de estudio es el hombre
completo, como cuerpo y espíritu, como proyección de su libertad, como ser
en camino, lleno de angustia y consciente de su desamparo pero abierto a la
esperanza. Estudia a1 hombre como ser unitario. No desdeña los principio
pero tampoco los logros obtenidos por vía fenomenológica. Objetividad y
subjetividad son inseparables. Es necesario sobrepasar la razón pura para dar
respuesta al problema de la vida en el hombre aprovechando las vivencias
existenciales. ''No se puede prescindir de la razón pura, porque sin ella las
vivencias existenciales no se podrían constituw en filosof.ía. Pero tampoco se
puede prescindir del contacto existencial amoroso si no se quiere caer en una
filosof.ía deshumanizada. Objetividad y subjetividad son indispensables al fiJosofar." 5

¿Qué es el Hombre?
El hombre piensa, interrelaciona, raciocina, deduce, es un ser racional, inteligente, elige sus decisiones, se autodeteroúna y por eso mismo, es persona.
Pero ¿qué es la persona? Si el hombre va a se11 el objeto central del filosofar
antropos6fico debe especificarse por algo. La vieja definición aristotélica del
' BASAVE,

56

FH, pp. 30-31.

hombre como "animal racional" y "animal político., aunque no se aleja de
la verdad parece excluir el "aquí" y el "ahora" en que se vive, apare e como
una definición Últemporal y abstracta. Da sin embargo, la pauta porque
cifra en el hombre una "estructura fundamental". La cita de Heidegger pone
de relieve la importancia del asunto: "en ninguna época se ha sabido tanto
y tan diverso con respecto al hombre como en la nuestra. En ninguna época
se expuso el conocimiento acerca del hombre en forma más penetrante ni
más fascinante que en ésta. inguna época, hasta la fecha, ha sido capaz de
hacer accesible este saber con la rapidez y facilidad que la nuestra. Y, sin
embargo, en ningún tiempo se ha sabido menos acerca de lo que el hombre
es. En ninguna época ha sido el hombre tan problemático como en la actual" .6
Lo que nos parece más importante es preguntamos si el hombre es la suma
de sus actos o un sujeto permanente, si es sólo historia y no está sostenido
por ninguna esencia que sea igual en todos los hombres lo cual permita hablar de naturaleza. Para los existencialistas el hombre es la suma de sus actos
y no se puede hablar de esencia como naturaleza· si el hombre es sólo la suma
de sus actos hay en él un sujeto permanente al que podamos atribuir
sus actos y Uamar persona; no se puede ser pura historia, por que ésta
"sólo podrá decirnos lo que le acaece al hombre, pero nunca lo que el
hombre es". 7 Planteado el problema de la onsistencia humana de la existencia,
de ninguna manera puede soslayarse la explicaci6n de por qué permanecen en mí los arrepentimientos, los recuerdos, las rectificaciones, las decisiones; me siento identificado con lo que fui; un acto realizado no se independiza de los demás al realizarlo, luego debe de haber en mí algo pemianente
aqueUos actos no pueden sustentarse por sí mismos, sin sujeto. A este sujeto
lo llamamos "yo", "yo sicológico", "yo conocido" y "yo ontol6gico" (yo que
conoce). "Yo sigo siendo idéntico a mí mismo cualesquiera que sean los cambios aparentes o superficiales que me acontezcan." 8 Ese "yo" permanente
en mí es mi persona. Luego el yo es la persona. "Porque me tran parento a
mí mismo, soy persona" dice Basave en una frase feliz de sabor orteguiano.
Por ser pel'Sona me comprendo, soy capaz de discernir lo falso de lo erdadero
lo malo de lo bueno y conocer lo necesario y perfecto. "Decir persona es decir
autoposesión, ser-para-sí." 9 Al hablar de la persona como "ser-para-sí", Basave
adopta una expresión de origen h geliano que artre ha hecho suya de modo
singular. Más adelante veremos cómo al explicar cómo la persona realiza su
• liEmEOOER, MARTÍN, Kant )' el problema de la meta/úica, Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1954, p. 175 cit. por BASAVE, FH, p. 44.
' BAsAVE, FH, p. 39.
• BASAVE, FH, p. 52
• BASAVE, FH, ibid.

57

�ser con su hacer, el filósofo regiomontano se acerca a nuestro modo de er a
la filosofía sartriana y no se libra de su influjo.

El Hombre, Ser en Camino

Por ser un ser personal sub istente la persona es incomunicable; es decir,
su ser propio no puede ser comunicado a otro· no se habla aquí de la comunicación como elocución por la cual el hombre se abre en diálogo a los demás.
En esto se enlru,.an los modos de concebir con la definición de persona de la
Escolástica: Substantia singularis completa ut alquid totum in se subsistens.
( ustancia singular completa subsistente en sí misma como un todo.)

El hombre, es un hecho, está de paso, en continuo viaje. Su status viatoris
( condición de viajero), dice Basave, es inherente a su condición humana. Visto
de ese modo debe estar circunscrito al tiempo -Heidegger exagera diciendo
que es su esencia-, a un aquí y al1ora, sujeto a la imperfección, a la incompletez, a la angustia, a su intrínseca limitación. De todo eso lo libera la esperanza porque el hombre no se dirige a la nada, sino a la plenitud. El fi.
lósofo cristiano no se vale del Cristianismo para elaborar su filosofía del
hombre no la hace caber dentro de los moldes del dogma y la Revelaci6n;
' doctrina a base de pura reflexión, fenomenológicamente, y su conforja una
cepci6n puede encararse sin menoscabo alguno a la que han construido los
existencialistas. Esta filosofía de la esperanza la ostiene Basave con fervoroso
y bien cimentado entusiasmo: se vive en la esperanza con gozo aunque este
gozo no está exento de lurbación y a las eces de angustia. Angustia y esperanza bajo esta iluminación cobran un sentido diverso al que les otorga el
Existencialismo. En esto nuestro fil6sofo se da la mano con Abbagnano, y
más bien, con BerdiaeH y Gabriel Marcel.
Su condición de horno viator condiciona al hombre fuertemente. Lo sujeta
a un 'aquí y ahora", lo limita y circunscribe, pero la esperanza le abre un
camino liberador, nuevo: "porque saber esperar es saber comprender la vida
y saber vivirla" .u La esperanza conduce al hombre a la oraci6n (invocación).
"Invocación y esperanza están especialmente unidas." 13 Eso nos libera de la
desesperación; Ja desesperación es autodestrucción; lo mismo que la presunción
que es una perversa securitas -perversa seguridad- según San Agustín. Por
medio de la esperanza la filosofía de Basave se abre al amor: "La vida como
quehacer corresponde a la vida como esperanza ... la vida es esperanza, pero es
algo más: es amor porque sin runol" no cabe una verdadera esperanza. El que
no ama desespera." u Al elaborar su doctrina antroposófica del amor, Basave no cita a Marce! sino se apoya en Joaquín Xirau y Scheler y, aunque va a
concluir su tratado con una "Ontica del Amor", ya desde aqu1 recalca
su concepción del hombre enviado por Alguien a la existencia - no arrojado
como gustan decir los existencialistas- y comprometido insoslayablemente a
amar sobre todo al er que lo envió con un compromiso ligado ontológicamente a nuestro mismo ser. Radica aquí una de las más personales aportaciones de Basave a la Antroposoffa: aliar el amor al Ser en las mismas raíces

Que el hombre sea un ser o ente temporal no cabe duda· pero de eso a
decir que sólo es historia media un abismo. En esto Basave se aparta del
Historicismo. Que no ca una esencia porque toda esencia es intemporal y el
hombre es temporal, tiene apariencia de verdad y de prueba contra la tesis
que sostiene la esencia en el hombre. El Historicismo en esto parece tener razón.
Sin embargo, obra irracionalmente cómo una buena parte de] existencialismo
al considerar al hombre como la suma de sus actos.
Tampoco es verdad que el hecho de que el hombre tenga historia imposibilite su definición. Los mismos que eso afirman como Eduardo 'icol intentan
proporcionar una idea del hombre. El libro del filósofo catalán que lleva ese
título -"Idea del Hombre"- supone una estructura permanente en el hombre.
"Aunque en nuestro hacer y padecer pasemos a ser otros, remacha Basave,
aunque nos alteremos y cambiemos, permanecemos los mismos. En medio de
la alteración constante, se manti ne nuestra estructura permanente. En nuestras
• relaciones con el tú y en las variaciones el yo subsiste fijo. Y subsiste no en
una parte o fragmento, ino en el todo. Es el hombre entero 1 que se hace más
viejo o más sabio. in un sostén último de todos los cambios -y aquí incluyo
la potencialidad de la vida espiritual de Nícol- no podrían xistir la memoria
y la misma vida humana. Por eso precisamente por eso, he p nsado y seguiré
pensando - hasta que no se me convenza de lo contrario- que el hombre tiene
un ser sustancial. Y a esta sustancia consciente que es un yo recluido en sí
mismo, es a lo que tradicionalmente se le viene llamando persona." 10
Onto16gicamente el hombre es, pues, persona.
De aquí está presto a partir el filósofo que también es jurista y filósofo
jurista, hacia una Antroposofía jurídica estructurada en tomo a la persona,
tema que ha empezado a esbozar en algún reciente cscrito. 11
10

BASAVE,

FH, pp. 55-56.

F. DEL VALLE, AGUSTÍN, Grandeza y miseria de la civilizaeión griega,
Sembradores de Amistad, Organo de la Asociaci6n Internacional de Clubes Sembradores de Amistad, Año XXIV, Vol. XXVII, agosto de 1972, pp. 4-9.
u BASAVE,

58

12

BASAVE,

u BASAVE,
11

BA SAVE,

FH, p. 60.
FH, ibid.
FH, p. 61.

59

�del S€I'. "Sintéticamente podl'Íamos decir que tenemos una visión innata del
amor, solidariamente unida a la noción de ser." 15 Y decimos que ese unir
solidariamente el compromiso de amor a la noción de ser es una de las aportaciones del filósofo mexicano a la Antroposofía porque el más semejante expositor de ese modo de pensar, Gabriel Marcel, llega al amor por distinta vía,
por la vía de la intersubjetividad o interrelación de los hombres. Basave lo
wie al compromiso de haber recibido Ja existencia como dádiva de amor y en
ese sentido escribe su capítulo "La Existencia como dádiva de amor y
como compromiso". 'Estamos enviados -'arrojados' dicen los existencia listas- a la existencia por la amorosa voluntad de Alguien. En este sentido
nuestra existencia es una dádiva de amor de ese Ser que nos hace ser amorosos y que es el supremo Amor. Y con su amor nos comprometió a 'estar en
el mundo' amorosamente. No se trata de una obligación contraída a cambio
de determinada contraprestación ventajosa ni de ningún convenio interesado.
Se trata de un compromiso insoslayable."16 Bajo esa iluminación la vida del
hombre no aparece como una tarea o simple quehacer, como una carga que
estemos condenados a soportar sino como una dádiva amorosa que debemo_S
agradecer. El sentido del vivir en esta antroposofía no angustia ni se tiñe de
pesimismo, sino que es alegre y esperanzador.
Hemos hablado de semejanzas con Gabriel Marce!. Gabriel Marce! adopta
la expresión "ser en situación'' de Karl Jaspers para concretar en eUa no
sólo la esencia del ser sino la de todo ser. "La esencia del ser humano reside,
pues, en esta apertura, este ''estar en situación" o para emplear otro vocabulario, en un acto pensante que, cuando intentamos aprehenderlo -de modo
siempre imperfecto, ya sea como conocimiento, ya sea como acción o sentimiento-, se revela como imposible de aislar de otros actos en los que participa
o con los que colabora en una realidad común. El pensamiento de Marcel es
aquel mismo que Platón intentó expresar con la noción de "participación" y
Aristóteles con la de "acto común". El hombre es, pues, su propia manera
de abrirse al ser, el conocimiento no es un reflejo pasivo, sino acto de participación, y su veracidad depende de la calidad y de la exactitud de nuestro
esfuerzo. Por eso los seres humanos no van a parar a los mismos conocimientos, y se distinguen por la amplitud de su esfuerzo y la profundidad de su
experiencia. Si todo el mundo tiene una experiencia de lo verdadero no es
dada más que el esfuerzo más perseverante y tal vez desesperado.
Sin duda, el término más exacto para traducir la esencia del ser sería el
amor. Cuando éste es auténtico, está purificado de las pasiones y del egoísmo, hace caer las barreras -infranqueables por ilusorias--- que separarr los
u BASAVE,
lf

60

BASAVE,

FH, p. 63.
FH, ibid.

seres humanos, de la misma manera que la contemplación estética hace caer
las que nos separan de la naturaleza. Efectivamente, es en el amor donde descubrimos más claramente que la opción de "límites de una persona" no tiene
sentido. Ya el drama Cuarteto en fa sostenido estaba iluminado por este descubrimiento que ha sido vivido antes de ser justificado filosóficamente. Y en
u.na de sus primeras piezas dramáticas, que quedó inconclusa, Gabriel Marcel
pone en boca de uno de sus personajes lo siguiente: "La religión que me
oponéis no es otra cosa que una moral; y esa moral, perdonadme, pero todo
mi ser la reprueba. La única religión que puede contar para mí es la que
nos introduce en otro mundo en el que las miserables barreras que separan
a loJ! seres de carne se desvanezcan en el amor y la caridad" (P.I. Presence et
Immortalité, Flammarion, 1959) .17
Es evidente que Gabriel Marce! habla aquí de las relaciones interpersonales,
las cuales no puede menos de concebir fundadas en el amor. Aquí descubrimos que no debieran existir las fronteras entre los seres humanos.
No cabe duda que Gabriel Marcel es uno de los filósofos que ha ahondado
más en la fenomenología del amori en esta línea del ser.
Por el amor es por donde el filósofo francés "se encuentra a Dios", no le
demuestra porque la razón no es apta para demostrarlo; es el amor el que
lo halla y lo descubre como TU ABSOLUTO. Ese "enc;uentro' es la "conversión'' en el plano humano. Fue entonces cuando ya se podía catalogar
creyente. De la mano de Charles du Bos va al bautismo.
Marcel traza un camino hacia el Tú Absoluto a través de los seres. Lo
traza por el camino de la esperanza y su fórmula predilecta lo sintetiza "Espero en Ti para nosotros" teniendo como punto de partida la caridad. Difícil
encontrar Wla cita que lo diga todo en poco. Esta nos parece buena: "El
tú en quien espero es cada uno de los seres que amo; es, sobre todo, el Tú
absoluto, Trascendente. La Esperanza, porque quiere llevar a cabo la experiencia de comunión que la fundamenta, no se separa de un recw-so más o
menos consciente, de una invocación más o menos implícita al Unico. Espero en Ti para nosotros. El vínculo viv0 entre este Tú y ese nosotros consiste
en el que el Tú es el garante de esa unidad que nos vincula, a mí conmigo
mismo, a uno con otro, a unos con otros. Pero el Tú es mucho más que un
garante que asegura o confirma desde fuera una unidad ya constituida. Tú,
en quien quiero o debo esperar (pero conservando siempre la posibilidad de
negarte) , estás en el corazón de la ciudad que formo conmigo mismo y con
los otros ( y que, como la experiencia atestigua trágicamente, permanece in17 PARAJN-VIAL, JEANNE, Gabriel Marcel, Ediciones Fontaoella. Testigos del Siglo
XX, No. 24, Barcelona, 1969, pp. 40-41.

61

�vestida con el poder de reducirse a cenizas) . Desesperar de mí o desesperar
de Ti es aniquilar en principio toda esperanza ontológica." is
Largas han sido las citas pero imprescindibles para dejar un pequeño
apunte de la proximidad y de Ja diferencia entre estos dos filósofos creyentes
de la esperanza y el amor. El filósofo regiomontano está cerca del francés
pero no lo sigue de lleno porque intenta sus propios caminos.

Otras Precisiones sobre el H mnbre

En la imposibilidad de seguir paso a paso el análisis de Basave sobre el
hombre, repasamos aquellas precisiones que nos parecen más importantes
de modo rápido y que nos harán conocer con mayor claridad las aportaciones
de su Antroposofía.
Las circunstancias condicionan al hombre lo mismo que la situación. "Mientras que la circunstancia me rodea, la situación me constituye", aclara Basave
distinguiendo entre cii:cunstancia y situación. "Mi circunstancia es siempre
exterior; mi situación es interior. Cuando el hombre mantiene relaciones
vitales con lo que no es él mismo estamos ante una circunstancia; cuando se
entabla una relación consigo mismo se trata de una situación. Tal es por
lo menos la tesis que proponernos para diferenciar el medio que nos rodea
(circunstancia) de los elementos intrínsecos y dinámicos que nos ponen en
situación." 19 De ese modo ha establecido una diferencia que no admite réplica y sinre en cambio para desenmarañar en nosotros entre lo que nos es
dado y lo que no nos es dado cambiar. ¿ Qué son más susceptibles de cambio,
las situaciones o las circunstancias? Como Jaspers hab1a de "situaciones límite"
-aquellas que no está en nuestras manos cambiar como la muerte, la culpa,
la desconfianza-, Basave habla de circunstancias límite, o sea, aquellas que
son intraspasables como el Jugar que ocupo.
Gozamos por ser personas de excelencias y padecemos al mismo tiempo
miserias. A la espiritualidad hay que someter la animalidad rebelde. Nadie
es perfecto ni puede reclamar para sí la verificación perfecta del ser humano.
Ser "ondulante y variado" (M.E. Duthoit) es uno de los condicionamientos
del status viatoris. "Deshago a cada paso lo que había hecho. Siento el peso
de la culpa, se opera en mí una reconversión y vuelvo a caer. Cayendo y
" MARCBL, GABRIEL, TM. Il., 201, cit. por Charles Moeller, Literatura del Siglo
XX Y Cristianismo, Tomo IV, La Esperanza en Dios Padre, 2da. Edk. Editorial
Gredos, Madrid, 1964. p. 322.
u BASAVE, FH, p. 65.

62

levantando advierto que estoy aislado y que en mi soledad no me basto." 26
Miseria cle la persona.
Al "sé el que eres" le da el filósofo de Monterrey sentido de esfuerzo por
ser lo que somos en potencia. Que nos realicemos plena y variadameote. Más
que animal el hombre es un espíritu encamado en condición carnal. Vive
frente a un abanico de posibilidades y ante ellas descubre, a veces a tientas,
su ~~tino. Optar por el deber ser que traemos prefigurado germinalmente y
realizándolo plenamente es como alcanzamos la libertad. "Mi tarea vital es
hacer de mi existencia un orden claro y armónico que siga la pauta ideal. Y
este quehacer lo tengo que ejecutar dentro de los límites de mis posibilidades
( situaciones, circunstancias, tiempo) . Lograr imponer a la vida esta dirección
y este sello propio es forjar la personalidad." 21 En una palabra, realizar el
esquema ideal que cada uno es cifra la plena realización. Tal es la excelencia
de la persona.
El hombre experimenra ser "monstruo metafísico, mitad bruto, mitad
ángel" -¡ triste condición, oscuro destino sólo iluminable por la Redención!porque es un "pedazo de eternidad amalgamado al tiempo". olamente
fincados en la teodicea y la teología podemos explicarnos su misterio. Sartre
y Heidegger no atinan con el concepto verdadero del hombre porque no fincan
sus antroposofías en Dios. Rotundamente lo afirma el Dr. Basave: ''Las filosofías de Heideggeri y Sartre, en lo que tienen de antropologíal¡ -que es casi
tódo- están condenadas al fracaso, porque se encarcelan en sus dialécticas
inmanentistas o fenomenologistas. Para buscwle soluciones al hombre es necesario, de una manera o de otra, hacer pie en el infinito, fincarse en Dios.
La introspección puede llevar a un morboso yoísmo; pero en manos de un
auténtico descubridor como San Agustín puede conducir a Dios. Y sin Dios
toda autobiografía se 1:onvierte en nauseabundo narcisismo." 22
Basave confinna su rechazo del existencialismo nihilista y ateo una y otra vez
pero con mayor energía cuando trata del punto del sentido de nuestra contingenGia. El sentido de la contingencia nos revela de modo patente nuestra
religación con ese Alguien. Qué mejor que decirlo con sus propias palabras:
«Existo, sí, pero mi existencia no se me presenta como una resultante necesaria y espontánea de mi esencia. Mi existir es mío en cuanto lo realizo lo
ejerzo; pero, en verdad, siento que no es mío, que lo tengo recibido, d;do
por alguien. De esto no me cabe la menor duda, mi ser me ha sido dado y
pµesto en la existencia." 23 "Yo soy, pero pude no haber sido. Hubo un
FH, p.
FH, p.
BASAVE, FH, p.
BASAVE, FH, p.

'" BASAVE,
"
:1

..

BASAIE,

67.
71.
75.
77.

63

�antes en que no [uí y habrá un después en que no seré; no seré por lo menos
como soy ahora. Estos hechos me evidencian mi indiferencia esencial a la
existencia." u Me evidencian de modo irrebatible mi contingenci~ ya que
"contingencia quiere decir, en este aspecto, indiferencia, nuda posibilidad,
insuficiencia radical para empezar a ser y seguir siendo. Puedo ser y no
puedo ser". 25
Este reflexionar sobre la contingencia y sobre el ser contingente del hombre
es uno de los más agudos y personales análisis existenciales y fenomenológicós
de Basave, sólo superado por su nueva prueba de la existencia de Dios por
vía existencial. Y creemos que su agudeza lo lleva a probar de modo irrefutable la necesidad de ese Alguien. "Por mi propio peso tiendo a no ser,
tiendo a inmergirme en la vertiente de la nada de donde fui sacado por Alguien. Soy un ser completamente ajeno, ab alio, como dicen los escolásticos.
i siquiera tengo la posibilidad de existir. Por mí sería la nada absoluta y mi
$er depende de otro. El origen de mi ser contingente es la realidad, no tiene
otra explicación que el acto creativo puesto libérrimamente por Dios." 26
Revuelve contra el Existencialismo que aunque parece haber sido abandonado por autores como Jean Paul Sartre sigue serpenteando y esparciendo
el vaho diluido de su error en muchas doctrinas actuales; Basave se esfue17.,a
por dejar clara su posición independiente y su rechazo y le asesta un puntillazo mortal por lo menos en Jo que se refiere a su nihilismo.
"Es inútil, concluye, que se trate de escamotear el problema diciendo que
nos encontramos arrojados a Ja existencia. ¿Por quién? ¿Hacia dónde? Una
filosofía que no puede levantarse de lo físico sin desorientarse y marearse con
el vértigo de la nada, no puede ser una filosofía auténtica porque no estudia el
ser radical del hombre, y en él -trascendido lo físico aprehensible por
sola experimentación- el sentido metafísico del término inicial y del término
final. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Es preciso
trascender a1 hombre encadenado a lo experimental, a la vivencia !..icológica
y hacer uso de la reflexión intelectual. El ser humano busca -quiéralo o
no- una instancia superior, alguien que lo libre de su prehistórica nada. Y a
es~ voces humanas no se les puede imponer tiránicamente el silencio." 27
Basave deja sentado su rango de filósofo creyente con una argumentación
maciza, brillante, que da la idea exacta de la seguridad y se instala en su
propio filosofar con una dignidad que infunde respeto y levanta admiración.
~ BAsAVE,
:,:; BASAVE,
.. BASAVE,
... BASAVE,

64

FH, P- 78.
FH, ibid.
ibid.
ibid.

Existencialismo de Basave

Ciertos temas de la existencia humana los ha puesto de relieve la filosofía
existencialista que reconoce sus orígenes en San Agustín -el filósofo de la
~terioridad ~ l_a introspección- y sobre todo en Soren Abbye Kierkegaard y
tiene sus m~os exponentes en Karl Jaspers, Martín Heidegger, Jean
Pa~ Sartre. N1cola Abbagnano y, en algún modo, Miguel de Unamuno y
Jose Ortega y Gasset; y por otra parte Chestov, Bardiaeff y Gabriel Marce!.
Vivir implica filosofar. Nos encontramos en un medio desconocido, inseguro:
e1 mundo, S'omos como "náufragos" que braceamos por aveñguar cuáJ sea el
origen Y la realidad de lo que nos circunda y cuáJ es nuestra relación con
ella. No podemos vivir sin definir nuestra situación en el mundo en que nos
encontramos; no podemos por ende vivir sin filosofar. Hacemos filosofía
constreñidos a hacerla. Nuestro vivir tiene que tener un sentido de vida auténtica, consciente, no ajena a los problemas trascendentes. En esa faena de
esclarecer nuestra relación con el mundo que nos rodea y esclarecer nuestra
relación o lo que somos radica esa filosofía que parte de la existencia concreta
para llegar a la transpárencia. La vida tiene mucho de "naufragio y menester
de natación" de que habla Ortega. "Vivir, existir, no es estar soJo, sino al
revés, no poder es~ s~lo consigo mismo, hallarse inseguro, cercado, prisionero de otra cosa JillStenosa, heterogénea, la circunstancia, el universo. y para
buscar en él alguna se~dad como el náufrago mueve sus brazos y nada,
vu:stra merced (se refiere Ortega a Descartes), se ha puesto a pensar. 0
eXISto porque pienso, sino al revés: pienso porque existo. El pensamiento no
es la realidad única y primaria) sino al revés, el pensamiento, la inteligencia,
son una de las reacciones a que la vida nos obliga, tiene sus raíces y su ~entido
en el hecho radical, previo y terrible de vivir. La razón pura y aislada tiene
, vita
· 1." 2s ortega razona conforme a su pensamiento.
q u e aprender a ser razon
La raz~n es un órgano de la vida, es pobre su antroposofía; pero prueba Jo
que qwere.
La idea del naufragio da la idea de medio inseguro en que se mueve el
hombre. El menester de natación es menester de filosofar. "No creo, explica
en otro _lugar Ortega, que haya imagen más adecuada de la vida que ésta del
naufragio. Porqu_e no se trata ~e que a nuestra vida Je acontezca un día y
otro naufragar, smo que ella IlllSilla es desde luego y siempre hallarse inmerso
en un elemento negativo, que por sí mismo no nos lleva, sino, al contrario
nos anula. De aquí que vivir obligue constante y esencialmente a ejecuta:
.. ÜR.TEOA Y GAssET, Jos'É, En el Centenario de una Universidad, Ideas y Creencias
Obras Completas, Tomo V, p. 468.
'

65
H5

�actos para sostenerse en ese elemento o, lo que es igual, para con ertirlo en
medio positivo. Y de éstos, el fundamental y primario es formarse una idea
de sí mismo, ponerse en claro sobre qué sea ese elemento en que a ratos flotamos, a ratos nos hundimos, y que sea nuestra pobre persona náufraga en él.
Todos nuestros demás actos surgen ya dentro de esa interpretación de la vida
y van inspirados por ella." ,:ig Ese continuo afán de transparencia nos agita todos los días. Afán que no llega a colmarse ni a extinguirse. Vivimos y nos movemos en él : " uestra vida es como he indicado el parcial logro de eso. U na
vida que en absolut-o no se comprendiese y aclarase a sí misma, sucwnbirá.
Por otra parte una vida que viese con plena claridad, in tiniebla alguna,
sin rincón de problema sería absoluta felicidad."ªº Para Ortega como para.
Kierkegaard y Heidegger, la angustia, la problemática de la existencia devuelve al hombre su valor y ser verdadero. Dice: ''Donde no hay problemas
no hay angustia, pero donde no hay angustia no hay vida humana." Por esto
la vida humana no puede ser lo que Hegel llama 'Espíritu" sino sólo movimiento y estación hacia él: afán de transparencia, parcial iluminación, constante descubrimiento y averiguación, mas por lo mismo nunca plenaria
claridad. 31 La vida humana es angustia. Un sentimiento de angustia diverso al
de Heidegger. Ortega parece haber llegado a ella antes que el filósofo alemán,
ignoramos por qué caminos. Para Heidegger el "ahí" sólo se capta si colocamos en la base el fenómeno de la angustia. Mientras que por la preocupación
se llega a la existencia banal, por la angustia se llega a la existencia que se
encuentra a sí misma (Eigentliche existenz). Por ella se libera el hombre de
lo anónimo ( das man); liberta al hombre y le devuelve a sí mismo. o tiene
que ver nada con el miedo, el cual liberta al hombre de las preo upaciones
banales. La angustia ( angst) es e I sentimiento del abismo, del hiatus irrationalis impenetrable y opaco, en el que está sumida la existencia humana, su
carácter no solamente finito y limitado, ino también desamparado y humillado
en la infinita inmensidad de la totalidad. Es un elemento totalmente indispensable a la existencia humana. 82
Para artre el hombre no puede liberarse de su angustia, sino que es su
angustia. La libertad revela la angustia porque, según artre, "la libertad
es el ser humano en cuanto pane su pasado fuera de juego segregando su
"

ORTEGA,

En el Centenario de Hegel, op cit., pp. ,4l6-417.

ª

ORTEGA,

ibid., p. 41 7.
ibid., p. 418.

., ÜRTEGA,

Tendencias actuales de la filosofía alemana., La JTUeva orientación dada a la fi.losoüa fenomenológica por '.MARTÍN HEmEGGER, Editorial Losada,
Buenos Aires, 1939, p. 241.
"' GuRVITCB, GEORGES,

66

propia nada''. 33 Para él, 'el hombre toma conciencia de su libertad en Ja
angustia o, si se prefiere, la angustia es el modo de ser de la libertad
como conciencia de ser, y en la angustia la libertad está en su ser cuestionándose
. "HI
a si, IWsm~
. _ nteresa sobremanera comprobar cómo Sartre asume dos posiciones o exphcac1ones de la angustia - la de Kierkegaard y la de Heidegger- y no
las encuentra contradictorias: "Kierkegaard, al describir la angustia antes de la
culpa. la ~acteriza ~orno angustia ante la liber•tad. Pero Heidegger, que,
como es sabido ha sufndo profundamente la influencia de Kierkegaarcl consid_era al contrario a!ª angustia como la captación de la nada. Estas dos descripciones de la angustia no nos parecen contradictorias: al contrario, se implican
mutu~ente." 35 • o podemos seguirlo en su penetrante análisis. Pero se e&gt;..'Plica
~rque ~¡ une la libertad al poder, de nihilización. O sea, la conciencia específ 1ca de libertad y esta conciencia de libertad es la angustia. "Esa libertad que
se nos descubre en la angustia puede caracterizarse por la existencia de aquel
nada_ qu~, se insinúa en~ los motivos y el acto. Mi acto no escapa a la determrnac10n de los mottvo porque yo sea libre, sino que, al contrario la
estructura de los motivos como ineficac~ es condición de mi libertad." ao
En Basave sur~e~ sem~j~tes inquietudes a las mismas interrngantes que
se plantea~ los maxunos_ filosofos cxistendalistas pero con posturas y contenidos muy diversos. eces1dad de aclararse a sí mismo el concepto de vida humana, la temporali~ad, la angustia, la absoluta necesidad de filo ofar para
salvarse del naufragio el desamparo y la posible caída en la nada por la falta
m~ral Y_ por la falta de di ina sustentación, la cuestión de la primacía de la
existencia sobre la esencia. Luego Basave es filósofo existencialista. Un existencialista cristiano.

En el prefacio de_!ª edición de su "Filosofía del hombre" ( 1963) preparada para la Coleccron Austral en segunda edición, se introduce el filósofo
de Monterrey con un largo párrafo de sabor netamente ex:istencialista • por
lo menos sus puntos de vista lo llevan a plantear y encuadrar la filosofía ~orno
una respuesta a los interrogantes del existir y de su propio existir concreto de
hombre on ese acento autobiográfico que ponen en sus escritos los filósofos
de la existencia. Veamos.
. "U~a filosoüa qu~ no esté al servicio del existir -dicho sea con absoluta
smcendad-:- no nos •~teresa. Es mi propia vida, con sus angustias y esperanzas,
la que me insta a filosofar. Se trata de un imprescindible menester de ubi.-~ SARTRE, JEAN-PAUL, El s~r y la Nada, El origen de la nada, Losada,
Aires, Trad. de Juan Valdmar, 1966, p. 71.
.. SARTRE, ibid.
• SARTRE, ibid.
• SARTRE, op cit., p. 77.

s.

A., Bueno

67

�ación y de autoposesión. Y en ese menester me juzgo a uú mismo de manera
integral, porque en la búsqueda y descubrimiento de la verdad me identifi O
con mi filo ofía. o ocUJTe semejante cosa en ninguna otra ciencia. Todo
auténtico fiJósofo forja una filosofía y la encama." 37
Con las últimas palabras Basave se define como un filósofo comprometido.
u filosofar no es un filosofar por filosofar sino un Wosofar para aclararse
a sí mismo, para hacer transparente ese elemento opaco, heterogéneo, induerentc, en que braceamo : la ircunstancia, la vida, el universo. ' (Todo
filósofo) siente el imperativo de explicar fundamentalmente la realidad entera de acercarse a 1a estructura 6nti a de los objetos y erutar su fondo
invisible, subyacente ontológico." 3 Pero 1 filósofo tratará de aclarar sobre
todo la problemática que le plantea la misma vida. Pensar ivir, trascender,
¿ para qué? De ahí que hasta allá lleve su afán de transparencia. "Pero a la
vez no puede ni quiere prescindir de una sabiduría vital de los últimos problemas humanos. o se puede vivir sin saber cómo e bueno vivir. La Cilos.ofía
como propedéutica de alvación - tal mo la entiendo yo por lo menosno sólo es contemplación de lo et roo ( facultad intelectiva), sino también
sobre lo temporal ( conocimiento pragmático) . Si la filosofía no es filo ofía
al servicio del hombre y, por lo tanto, para su salvación, ¿para qué o para
quién puede estar hecha esa filosofía." 39 Porque, egún Basa e el hombre es
la originaria y trascendental posibilidad de la búsqueda de la salvación ya
que "existir es estar sost niéndose dentro de un o éano de incertidumbre y
riesgo con la posibilidad de naufragar o de salvarse" .40 ótese la semejanza
del verbo naufragar con el naufragio y menester de natación de Orlega, sólo
que nuestro filósofo no omite hablar de posibilidad de salvación mediante el
menester de la filosofía. Reconoce, pues, que "nuestra exist ncia es dramática
por esa inseguridad fundamental', pero como filósofo positivo afirma: "Planeamos nuestro propio programa de salvación" para concluir felizmente:
"Ahora podemos decir que el hombre no es tan sólo el ser que se pregunta
por el er sino el ílue responde al er y se hace respondiendo." 41
Y al mismo tiempo que traza las bases y las líneas directrices por las que va
a conducir su estudio, define perfectamente cuál es la índole del mismo
diciendo que concibe su tarea como prolegómeno de toda fenomenología
existentiva.
El Existencialismo de Basave fluye dentro de la corriente que bien podría
.,. BASAVE,
IS

BASAVE,

'" BASAVE,
•

BASAVE,

u BASAVE,

68

FU, p. 11.

FH, p., ibid.
FH, p. 11.
Fil, p. 13.
FH, ibid.

1lamarse del ~xistencialismo po itivo que incluye autores como Nicolás Abbag-

nano y Gabnel Marcel. La afirmación que la existencia es constitucionalmente
problemáti~- n~ es ninguna concesión a la negatividad sartriana, sino real
y nuda cotidiarudad comprobable por nuestra propia existencia.
Has muchas osas que nos hacen angustiosa la existencia comenzando a
ra~os, con el m'ismo vivir. San Pablo se refirió al mismo tedio del vivir.' El
IlllSIDo vivir y sobrevivir son problemáticos. Reconocerlo no es hacer concesiones ~I _Existencialis~o nihilista r negativo, sino realismo puro. y así el filósofo cnsbano por medio de ese análisis de la condición humana trata de arribar a la esencia hwnana. Y en esto consisfüía su fenomenología.

P~ Basave: el_ hombre, como tantos otros seres, 'es un ser temporal''. Está
some~~o al tr:311 _,t.o de la P?tenc~a al acto, pero (y aquí radica su prerrogativa), este transito Jo realiza J1bremente en la historia '.~ 2 En este último
~trib~ lo JJ?siti:o de su pensamiento: el hombre es libre para cambiar )a
h 15tor~, está suJeto al cambio pero puede y debe convertir.,e en señor del
~b10. El hombr~ está sujeto a la temporalidad: "ser en el mundo es lo
~ o q~e ser en el tiempo", sin embargo el hombre es un "productor de
tiem~ s1cológicó''. "El tiempo sicológico es un tiempo cualitativo", es
el tiempo en que yo ardo o me consumo. La diferencia con el
modo ?e considerar el tiempo entre el existencialismo por ejemplo el beideggenano y el de Basave estriba en que "el ab olutismo de ]a existencia
en que culmina la especulación de los exístencialistas en boga conduce en el
f~ndo, a una negación de la misma esencia del tiempo, de su trascender. 'Ahora
~ten, aquello ha?ia lo cual el tiempo Lrasciende, lo trascendente, no parece ser
sunplemente. lo intemporal el reino rígido de las esencias, sino lo temporal
en ~do errunent~ -si_ nos vale la expresión-, el tiempo que dura siempre, la
ete~dad. La ~stenc1a temporal ancla no en la idea de eternidad, sino en
la IDJsma etenudad de la E~stencia necesaria'' .4' ¿ o vemos cómo Basave
re~ere todo a su sistema positivo en que no excluye ni calJa aJ er ecesario
Y sm embargo pro~~de d_el todo_ congruente con su mismo sistema? Se aparta
pues de 1~ concepoon hei?eggenana para la ual el tiempo no es -independiente del eXJStente humano puesto que el tiempo es -según el mismo filósofoel resultado de la unión con la conciencia de las diversas pr encías a diferentes objetos que_ cambian, como cambia también el Dasein". En la especulación
de Basave el bempo desemboca en la Eternidad, y sobre todo en la existencia
eterna que es Dios. El hombre supera la temporalidad: no sólo tenemos Jo
humanos idea de la eternidad, sino que tenemos una aspiración a la plenitud
e BASAVE,

" BASAVE,

FH, p. 83.
FH, p. 132.

69

�subsist ncial. El hombre se encuentra religado totalmente p~r la ra~~ a Dios.
Esta religación esen ial la explica Basa e basándo en Xav1er Zubin.
o por ello la vida del hombre es pura dulzura y gozo, lw:. La e~ombrecc
la amarga y la entristece el sentimiento del desam~aro y la ~ngu ·ba hecha
par Higinius y relatada por Heidegger en u obra em und Zeit.

La Pareja blescindible: Angustia y Esperanza
Sujetos a la contingencia, al poder ser o no ser, a sentir a ~da paso la
miseria de nuestra ondición de espíritus encamados pero demasiado dependientes de ta carne, sentimos la angustia. Basave no tiene empacho en declararlo: ' ivir -hemos dicho-sentir la contingencia y la miseria de
nuestro espíritu en u condición camal. Este sentimiento de nues~o desamparo ontológico se manifiesta en la angustia." H o debe confundir.;e la angustia 00 el miedo. E) miedo nos sobrecoge frente a ~lgo _con~reto, por eso
los viejos escolásticos lo definían como temor de un peligro UUlllllente .. Basave
distingue como Heidegger y artre entre angustia y miedo. ' En_ el rmedo lo
amenazant se localiza en un obj to determinado. En la angu ua -en cambio- lo am nazantc no se haya en ningún lado. Me angu tio porque existo en
el mundo; porque he salido de la nada y porque me circundan innu~erables
amena7.a.s de privación de la plenitud a la que aspiro". 1 ~ Es muy diferente
la postura del existencialista ristiano a la del xisten_cialista _at~ al modo de
Jaspers artre O Heidegger. El tipo de nuestra angu ba de nsuanos se acerca
al mod~ como la concebía K.ierkegaard, salvo que para él el pecado es d no
ser que monstruosamente toma cuerpo, es la alteridad que se viv ~ h~ce
existencia. como tal, e la positividad de lo negativo. El pecado es constI~un~o
de ta persona humana, en el pecado la persona hwnana se desc~~r:e a 1 ID.ISma. in embargo, en el pecado encuentra K.iel'kegaard la pos1t1Vtdad _de la
negatividad. Es la angustia la que conduce al hombre a las profund1da_d~s
metafísicas; el pecado lo conduce a la angustia y é ta s la que le hace VIVlr
la realidad, ser él. En e to último y en la po itividad de lo eterno atemporal
se acercan las concepciones de Basave y Kierkega.ard.
El fil' ·ofo mexicano d linda perfectamente lo ampos ele su filosofía y la
de lo prinripales corifeos existencialistas n uanto a la angu tia. u camino
es un camino propio y, en cierto sentido, positivo. A la angustia hay que

salvarla por la esperanza. ' La angustia es I sentimiento de nuestro desamparo
ontológico. La esperanza es I presentimiento de nuestra plenitud subsistencia!." 46 Luego remata en un párrafo donde cifra su concepci611 de la metafisica integral de la existencia y al mismo tiempo nos parece ser una de sus
aportaciones primordiales. Dice:

''He aquí el fondo de mi metafísica integTOl de la existencia: la pareja
angustia-esperanza es inescindible. Esta pareja sicológica corresponde o esta
otra pareja ontológica: desamparo metafísico-plenitud subsistencial. La coexistencia de estos momentos en la vida humana es orgánica y forma una unidad substancial. Los vaivenes de Id vida se deben al predominio del sentimien~
to de nuestro desamparo ontológico o al predomi1lio del presentimiento de
nuestra plenitud subsistencia/. En el e11s co11ti11gens que es el hombre, hay un
des/iladero hacia la nado y una escala hacia lo absoluto. omos los humanos
una misteriosa amalgama de nada y de eternidad." 47
A la vez que es una de las aportaciones más importantes de Basave a la
antroposofía, esta manera de pensar la diferencia totalmente de los existencialistas que dejan el camino totalmente cerrado a toda posibilidad de esperam.a o simplemente a la posibilidad. Sólo Abbagnano y Marce! abren el
boquete de la esperanza y la posibilidad al hombre. Por ello nuestro filósofo
se entra tranquilo seguro, en una postura que bien pudiéramos calificar
intermedia: ''ni pesimismo ni optimismo. implemente aceptación cabal de
la existencia íntegra con el lado de la angustia y con el lado de la esperanza".-IB
Repudia los uadros humanos a una tinta que presentan la existen ·a humana
mutilada. Y como filósofo cristiano, puntualiza: "cuando se analiza la estructura de la vida humana, hay que tener siempre presente que I hombre
aunque de uyo es nada (vertiente de la angustia) está sostenido por alguien
(vertiente de la esperanza).~~ e diría que más bien se aproxima a Kierk gaard
quien frente a la angustia provocada por el pecado, convida al hombre a
dar el salto a la fe.
La esperanza goza de un contenido intencional íntimo: 'es la disponibilidad o entrega confiada de nuestro ser en el tiempo, a nuestra dimensión
reljgada" 11º e intentando una definición desde su punto de ista existencial
la caracteriza como "disponibilidad": "Consiste, primordialmente, en la dis-ponibilidad de una ahna (dbponibilité) que vive con suficiente hondura la xperiencia de una comunidad para poder ejecutar el acto que trasciende la
" BAs.-.v.e,
0

BASAVH,
BASAVE,

" BASAVB,

•

70

BASAVE,

FH, p. 93.
FH, ibid.

FH, p. 97.
FH, p. 98.
FH, p. 99 .

.. BASAVE,

FH, ibid.

.. BASAVE,

ibid.

71

�oposición entre e) querer y el c:onocer, afimlándose así la dUiación viva respecto a la cual la esperanza es, a la par, garantía y supuesto previo. Por la
esperanza conllevamos la fe y la obligación." 51 Como estados anímicos, la fe
y la esperanza, se alteman en todo ser humano en un contrapunto que logra
sin embargo la unidad de los heterogéneos. Caminando hacia una ontología verdadera de la esperanza y de la angustia, el filósofo las define de este modo:
"La angustia es el sentimiento de nuestrn desamparo ontológito. La esperanza
es el pre-sentimiento de nuestra plenitud subsistencia[."
Coincidiendo con uno de nuestros más caros temas, distingue el filósofo de
Monterrey entre la esperanza y 1a espera o las esperas y entre otras diferenciaciones aduce la siguiente que en realidad es ]a más profunda: "la
espeJ.1aI1Za tiende hacia el Ser necesario; las esperas tienden hacia los seres
contingentes". 52 En la esperanza no se está: o disminuye o crece: "según el
grado de fuerza o de claridad con que el hombre vive su dimensión religada,
la esperanza aumentará o disminuirá.,_ 53 Obsérvese de paso cómo el filósofo
relaciona la esperanza de modo explícito con el Ser ecesario, y es que en
realidad, como también lo hemos escrito, la esperanza sólo se tiene sobre cosas
y realidades trascendentes y ult.raterrena$, la espera versa sobre cosas y realidades temporales y terrenas. 54 Sólo para el cristiano existe la verdadera esperanza; el no creyente el materialista no puede ser sujeto de esperanza auténtica.
Pol' eso el contrapolo obligado de la esperanza es ]a desesperación. Desesperar es decidirse a es tal' privado de llegar a la consecución de lo eterno.
Todos los filósofos o pensadores -pensamos en Gige, Sartre o el núsmo
Camus-- que no se entregan a la esperanza, de hecho desesperan aunque traten de cubrir esa desesperación con el nombre de náusea o se refugien en el
mito y la figura de Sísifo y se afirme: "es preciso imaginarse a Sísifo dichoso",
frase que sólo suena a eS9 si la vida en realidad es absurda y si es preferible
que no tenga sentido.
Claro que la esperanza del filósofo creyente no puede en modo alguno ser
seguridad. "Donde acaba nú propio poder y confío en alguien empieza la esperanza. En este sentido, la esperanza acusa la insuficienóa radical del hombre."55 Ya escuchamos a San Agustín nombrar la perversa .securitas refiriéndose a la presunción.

La esperanza no esci exenta de inseguridad, de insuficiencia. Afirmar
y reconoe~r la insuficiencia radical dele hombre asimismo que es reconocer
su verdadera condición es nivelarse con los filósofos de la existencia en su
comprensión de la real condición humana que es problematividad, re.nuneiando a su fatalismo, abriendo como Abbagnano un camino a la posibilidad -la
"posibilidad trascendental"; es decir, en concreto, la posibilidad que se me
ponga como problema o búsqueda de la verdad, de las buenas intenciones,
decisiones, etc. y que este problema o búsqueda sea verdaderamente tal O sea
no predeterminación a una casilla de tabla de ajedrez o a una solución necesaria,56 o, como Marce!, renunciando a la desesperación cuando define la metafísica como una exorcización de Ja desesperación" ( Etre et avoir, p. 126) .
Esto lo confinna la posición de nuestro filósofo frente a la muerte incluyéndola desde luego en su antroposofía pero mirándola de modo muy distinto
al que la interpretan los filósofos existencialistas no creyentes.

Acercamientos y Diferencias

Hemos afirmado que la filosofía del hombre de Basave corre por los cauces
existencialistas y lo hemos demostrado. Ahora pasamos a comprobar cómo,
además de tratar los principales temas abordados por los existencialistas y de
alumbrarlos con luces personales, nuestro filósofo se acerca a veces a sus modos
de pensar y a sus términos, de modo que se impone aquiJatar en qué se acerca
y en qué se diferencia.

Al decir Basave tratando de la persona que es autoposesión o 'ser-para-sí"
está empleando el mismo lenguaje de Sartre cuando se refiere al "pour-soi".
¿Le da el mismo contenido? Hemos dicho que ~l filósofo mexicano acepta la
permanencia de los actos en el hombre porque es persona. Sartre distingue
"' .,, y e I '' pour-so1.,, . El L' en-s01.,,, exp ¡·1ca Bochenski, ' no es
en·tre el "L'en-~01
pasivo ni activo, ni afirmación ni negación, sino sencillamente, reposa en sí
compacto y rígido" (Cfr. La Filosofía actual. 51 El "para-sí'' es el ser específi:
camente humano, el hombre. Basave en seguida habla de la nada como el
abismo en que puede caer el hombre de no ser sostenido por el er necesario.
Para el filósofo parisiense, "todo lo que es, debe ser ente, es decil' un en sí"
y de ahí deduce consecuentemente que ese otro tipo de ser no puede ser sino

FH., p. 97.
FH, p. 99.
.. BASAVE, ibid.
"' GoNZÁ.LEZ SA.LAs, CARLOS, La Espera " la Esperanza, El Sol de Tampico y otros
periódicos y revistas, 28/mar/1971; La esperanza cristiana, Esperanza, resignación "

ABIIAONA o,

desesperación, El S.d.T., abñl 9, 1971 y mar.ro, 31, 1971.
.. BASA.VE, FH, p. 100.

1969,

"' BASAV&amp;,

.. BASAVE ,

12

ea PmTRO, PRINI, Esisten,zialismo, Stuclium Roma, L'Esistenzialismo positivo de Nrcou.
p. ] 59.

•• EocB.ENzKI, INocENCIO M ., La

Filosofía actual, Breviarios del FCE, México,

p. 193 e ibid., las otras citas que omito.

73

�un no-ser, es decir, que consiste en nada (le néant) . Adviene el ser hombre
por el hecho de aniquilarse el ente (se neantise). La nad_a hay que t?~la
literalmente. De ahí que Sartre afinne que el para-sí consiste en el amqwlar.
Con lo cual afirma que la nada es lo que funda la negación y no la negación
funda la nada. En explicación un tanto cuanto endiablada como otras muchas aplicaciones sartrianas, el filósofo de París viene a concluir que el hombre
es un ser en sí: su cuerpo, su ego, sus costumbres etc. y no hay que pretender
que el hombre sea nada. Pero lo espedficamente humano consiste en nada.
Al usar la misma terminología, Basave toma lo aprovechable de Sartre, no el
contenido.
El hombre como libertad es proyecto. Lo repite Basave varias veces, pero
como que no acaba de decidirse a decirnos cuál sea la esencia del hombre. Por
lo menos no lo dice explícita.mente, aunque define al hombre, como hemos
visto espíritu encamado, espíritu en condición carnal. Para Sartre el hombre
es ~ncialmente libertad . .El hombre es su libertad. Sartre niega toda esencia
en el homb1·e, su esencia en su libertad, su indeterminación. La existencia precede a la esencia en el en sí, pero en el para sí la esencia es su existencia.
Esta última afirmación no la niega rotundamente el filósofo mexicano.
Antes más bien parece adherirse a la tesis general de que la existencia tiene
primacía sobre la esencia; dice "la existencia, la intuición del ser existencial, tiene la primacía sobre la esencia, como el acto precede a la potencia ( ?) .
.
las esencias
. " .ss y mas
, a de Pero eso no significa que se d estruyan o supnman
}ante lo puntualiza más: "aunque la filosofía enfoque y dilucide más la esencia
que la existencia, de aquí no cabe concluir ~orno lo hace Sabino Alonso
Fuey~ que "importa, sobre todo, más que el hecho de ser, lo que se es;
una existencia que corresponde a nuestra naturaleza"; y mucho menos afirmar
''la primacía de la esencia sobre la existencia". Una aseveración como ésta no
puede admitirse, a menos que se niegue la primacía ontológica del acto sobre
la potencia. 59 • En qué está pues la diferencia con los ex.istencialistas? Primero,
en la no nega~ión de las esencias, porque la filosofía "tendrá que seguir siendo
captura e inquisición de esencias". . . "En y por las esencias, el hombre - ser
inteligente-- puede aproximarse al ser de la vida. Si las cosas son lo que son,
es porque tienen una peculiar consistencia. La inteligibilidad es inseparable
del ser; y si de algún existencialismo auténtico cabe hablar, éste tendrá que
ser de tipo racional. .." 60
Al decir que el hombre realiza su ser con su hacer parece acercarse a la
posición sartrina anterior, es decir la libertad como esencia del hombre; pero
.. BASAVE,
.. BASAVE,
•

74

BASA.VE,

FH, p. 37.
FH, p. 39.
FH, p. 39.

más bien creemos que ese modo de pensar se relaciona con la doctrina del
proyecto. El hombre es proyecto. El hombre se va realizando al proyectal' su
ser, al hacerse. De hecho en otro lugar dice: "todo ser contingente es proyecto y realización de proyectos ( o frustración) ". E I proyecto está diseñado y
contenido de antemano en el mismo ser; imagen de la idea divina. 61 Por eso
explica la frase de "sé el que eres'' traduciéndola por "esfuérzate por ser lo
que eres en potencia", o sea, que "viviendo desenvolvemos nuestra fonna
humana bajo el imperativo de la individualidad". 62

"El Hombre es siempre más de lo que se sabe de él" (K. Jaspers)
Ya vimos cómo Basave comprobaba que e] hombre es algo más que vivencias o suma de ellas: el hombre es un sujeto permanente, una persona; de
ahí pasa a deducir que "en la vida de todo hombre hay un conjunto de actos
superiores centrados en la unidad dinámica de la persona. 68 Esos actos superiores no sólo son emocionales sino intuición de esencias. Eso prueba que hay
en el Ílombre algo que se llama "espíritu"; sus características son la libertad,
la objetividad y la conciencia de sí mismo. Pasa pues a hablar de las facultades del hombre bajo el hermoso epígrafe de las palabras de Jaspers: "El Hombre es siempre más de lo que se sabe de él." Demuestra la libertad y la condensa en esta afirmación "soy libre porque soy espíritu". 64 Y relaciona la
libertad -"esa diferencia dominadora frente a lo que no soy yo"- con los
valores. A su vez esos valores los relaciona y los abre hacia Dios. La libertad
del hombre no es absoluta, sino limitada. "Ser libre no es desaforarse sino
tener la facultad de vencer, las dificultades que se opongan al logro de nuestro
espíritu encarnado. Así entendido el concepto de libertad, bien puede decirse
que dejar de ser libre es dejar de ser hombre." 6 5
El hombre a pesar de ser lo más valioso de la naturaleza es un ser frustrado.
La vida no es el valor supremo --contra el vitalismo- sino elemento parcial y subordinado a Ja realidad. Pero tiene un valor instrumental. Vivir
es trascender, extrovertirse en la realidad del mundo circundante. La vida es
ofrenda. El dinamismo del ser finito radica en la actualización de sus virtualidades. Con eso Basave salva las objeciones que le han hecho a la filosofía de
"

BASA.VE,

ª

BASAVE,

11

BAsAVE,

"' BASAVE,
"' BASAVE,

FI{, p. 112.
FH, p. 70.
FH, p. 148 .
FH, p. 154.
FH, p. 155.

75

�los valores, o sea, de un ex-plicar el nexo entre ellos y sus realizaciones par-ticulares en las cosas.
El hombre es 'animal de ideales", vive bajo el signo de la perfección y
posee la tendencia irrefrenable a la plenitud subsistencia!. Todo su ser - memoria, entendimiento y voluntad- se vuelcan hacia más allá del horizonte
histórico e individual. Tratamos de sobrevivir. "La voluntad de sobrevivir es
algo esencial a todo hombre, pertenece a la estructura ontológica del ser humano." 66 Ese impuJso es algo patente; contra lo que dicen Heidegger y Sartre
de modo claro y Jaspers de modo ambiguo (ya que lo que llama Trascendencia
bien puede ser teísmo, panteísmo o ateísmo) tiene que ser satisfecho, de otro
modo la vida seria una gran tomadura de pelo.
Para probar la existencia de lo eviterno comienza Basave por probar la
existencia del alma conforme los argumentos tradicionales y de sus propiedades
de inmortalidad y espiritualidad. Más bien lo primero por la necesidad de
sujeto permanente.
El hombre es ser teotrópico en el sentido de que al no hallar descanso en
la vida tiene conciencia de ser llamado a lo infinito. Toda felicidad humana
es limitada; se exije una felicidad eterna. os abrimos pues en diálogo a los
demás y a Dios. Vivimos en la inquietud porque aunque Dios está instalado
en la intimidad personal, es invisible.
Hay que completar e integrar como pretendió el maestro Oswaldo Robles
la óntica existencial de San Agustín con la ontología general de Santo Tomás
de Aquino. La inquietud es la característica fundamental del existir humano y
se hace manifiesta entre la muerte, signo de nuestra limitación y de nuestro
desamparo.
Por eso la inquietud para nosotros tiene dos contenidos: "El primero es la
misma carencia del ser del hombre; el segundo es Dios como amparo ontológico
de nuestra carencia." Es así como los filósofos creyentes siempre desembocan no
en la nada sino en Dios.

La Meditación de la Muerte
Por eso el tema de la muerte y el del amor son dos temas que se enriquecen
mutuamente en esta visión positjva de la existencia.
Se da, claro, una iluminación rotunda de la vida social del hombre y de
éste como ser histórico, una certera. visión de la historia en contraste con las
.. BASAVE,

76

FH, p. 165.

otras visiones, pero más que nada me complace destacar la actitud del filósofo
de cara a la muerte y al amor.
Ya he destacado en otro ensayo el acierto de haber incorporado el tema de
la muerte dentro de la metafísica del ser; 67 ahora se trata de incorporarla
a 1a metafísica de la persona humana o antroposofía.
Basave transcribe una hermosa cita de Scheler de Muerte y Supervivencia n
que poi' lo extensa omitimos, pero, advierte agudamente: "más que la experiencia de la muerte nos ha descrito la experiencia de envejecer".69
Lo importante no es saber que. vamos a morir o que tenemos que morir. Lo
importante es adquirir experiencia vital, convicción real de la muerte. Y para
ello obvia el camino el filósofo mexicano: "existen dos vías: la muerte del
prójimo y la anticipación imaginativa de nuestra propia muerte". 70
Su "meditatio mortis'' aunque acompañada por la experiencia de filósofos
como San Agustín, Unamuno y Landsberg, tiene sus propios análisis y obseivaciones. La muerte nos ayuda a vivit: la vida entera debe ser una serena
preparación a la muerte, a mi propia muerte. "Es preciso dice hermosamente
que el néctar de Ja vida no logre embriagarnos porque ebrios no podremos prever ni evitar la agresión." 7 1 Y cita unos versos que por no decir su autor
suponemos propios:

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar

me encontraréis a bordo ligero el equipaje,
casi desnudo, como los hijos del mar. ..
La muerte es única, definitiva, es w1a de las cosas más graves. Se muere
radicahnente solo. Frente a ella no nos podemos acoger a ningún convencionalismo social. Es el punto neurálgico entre nuestro desamparo ontológico y
nuestro afán de plenitud ~ubsistencial. Se entabla una lucha terrible, un
verdadero duelo. "En los entresijos del ahna se habrá entablado una terrible
lucha. La nada, el poder de la destrucción (Satán diría el teólogo) reclamará
lo suyo: el cuerpo manchado de culpa ( de pecado, volvería a decir el teólogo ).
Pero nuestro afán de plenitud subsistencia! pugnará como nunca por ser
y seguir siendo mejor, buscando e impetrando las fuerzas esenciales (la Graop cit., p. 233.
Supervivencia, Ed. de Revista de Occidente, pp. 75-6, cit.

"' Gom:ÁLEZ SALAS, CARLOS,
"' SCHELER,

por

MAX, Muerte

r

FH, p. 240 .
FH, p. 240.
'º BASAVE , FH. p. 242.
n BASAVE, FH, p. 244 .
BASAVE,

.. BASAVE,

77

�cia) que le faltan." 72 Y aquí elegirá una vez más la libertad humana y decidirá. Realizada la muerte y comprobada la inmortalidad del ahna en otro
lugar, no cabe como filósofos decir -qué seguirá-. Tan fuerte es ese afán
de plenitud que el fiJósofo regiomontano, fiel a su tendencia existencialista, ha
elaborado una nueva vía existencialista para probar la existencia de Dios como
término de ese afán subsistencia! del hombre.

Una Nueua Vía Existencialista Hacia Dios

Desde muy distintos ángulos llega a Dios la antroposofía de Basave; faltaba
imprimir a la dimensión religiosa del hombre dentro de la temática existencial
mayor fuerza, fuerza que naciera de la misma exigencia existencial del
hombre. A través de los años, la experiencia de nuestro filósofo ha inaugurado un nuevo argumento por vía existencial que desde hace tiempo deseábamos insertar en una serie de ensayos que quizá integremos en un futuro libro
-Las fuerzas filosóficas de la Existencia de Di~ donde venimos revisando
las vías racionales -cinco -vías tomistas- y las arracionales - Pascal Descartes,
Kant, Williaip James, Bergson- así como varias formulaciones de los nuevos
e1úoques existencialistas, entre ellos las de los mexicanos Sanabria y Basave.
Al transcribir el de este último no queremos privar al lector de las exposición completa de nuestro filósofo ya que nadie mejor que él para exponerlo.
"Descubro en mi ser -lo hemos visto---- un desfiladero hacia la nada y una
escala hacia lo absoluto, porque soy una misteriosa amalgama de alma y cuerpo, bruto y ángel, nada prehist6rica y destino supratemporal. Mi afán de
plenitud subsistencia/ existe s6lo en función de superar mi desamparo ontol6gico. Y mi desamparo ontol6gico se hace tan sólo patente porque tengo un
afán de plenitud subsistenci.al. La plenitud lograda es siempre relativa y está
amenazada por el desamparo. Pero, a su vez, el desamparo se ve corregido,
amparado en parte, por el afán de plenitud subsistencial al que se proyecta
con toda su intenci6n significativa. Este afán de plenitud subsistencial, aunque se dé en el tiempo no está sometido al tiempo. Trátase de un testimonw
irrecusable de la egregia vocación humana, de una. humilde sumisión del
hombre a su interioridad abierta al ser y a la Deidad. Mi afán de plenitud
subsi.stencial con toda su significación "metahistórica", participa en la plenitud absoluta, primera y trascendente. En otras palabras: mi afán de plenitud
subsistencia[, que se me presenta coexistiendo orgánica y dialécticamente, con
mi desamparo ontológico, con mi insuficiencia radical, e11 FORMA PARECI" BA&amp;/.V'.E,

78

FH, p. 245.

DA AL CONTRAPUNTO MUSICAL, implica la Plenitud Subsistente e Infinita de donde proviene, precisamente, mi concreto afán de plenitud que se
da en el tiempo. Si existe nuestro afán de plenitud subsistencia[ -y esto es
un hecho evidente- existió siempre una Plenitud subsistente, porque si no
hubiera existido, no se darían todos nuestros concretos afanes de uida y de
más uida. De a1ú que el primer acto de mi afán de plenitud subsistencia! sea
el dirigir una llamada a la Plenitud infinjta que suscita los afanes de plenitud.
Sin un fundamento en Dios, inicial y final, mi concreto afán de plenitud subsistencia! no encuentra solución. ' 73
Aunque se trata de una nueva formulación de la finalidad, nos parece que
este argumento redunda un poco en el de San Anselmo y peca contra aquello del "De posee ad esse non ualet illatio". Mi insuficiencia radical postula
y exige la Plenitud subsistente, luego existe esa Plenitud Subsistente. Basave
mismo formula su argumento de otro modo: "Si Dios no existiera, el afán
de Plenitud subsistencia! - y la misma idea de plenitud- sería un efecto sin
causa. Lo que exige el argumento no es sólo una plenitud ideal, sino una
Plenitud Subsistencial." 74 O es una nueva versión del argumento eudemonológico del deseo innato de felicidad en el hombre que no puede ser vano y
exige por lo tanto la posesión de la Felicidad perfecta. Encuentro también
este argumento semejante al que da Descartes en sus Meditaciones M etafísicas.
Se reduce a decir: "Puesto que no puedo concebir a Dios sino como existente,
se infiere que la existencia de Dios es inseparable de El, y _por lo tanto, que
existe verdaderamente." 75 Y concluye así su reflexión: "no es que mi pensamiento pueda hacer que ello sea, ni que imponga necesidad alguna de las
cosas; por el contrario, la necesidad de la existencia de Dios, me determina
a tener ese pensamiento; no soy libre de concebir a Dios sin la existencia, es
decir, a un ser sumamente perfecto, sin una perfección, como no soy libre de
imaginar un caballo sin alas o con alas".7 6 Estos argumentos reciben su fuerza
deductiva del poder exigencia! de lo más o lo menos perfecto. Lo imperfecto
pide lo perfecto. Pero me parece que no libran el saíto entre lo ideal y lo real ;
entre el orden lógico y el ontológico. Por Jo demás, el mismo Basave parece
darnos la r,azón al escribir: "es claro que estas vías existenciales carecen de
apoyo y marchan un tanto a oscuras, con pasos inciertos. Aun así su eficacia
es a veces irreemplazable desde el punto de vista subjetivo y persona1" 77 Personalmente, tanto este argumento como los de Zubiri y Sanabria me complacen
,. BASAVE,

FH, pp. 256-7.

FH, p . 257.
Meditaciones Metafísicas, Colección Austral, 1951, p. 129.
,. Descartes, ibid.
" BASAVE, FH, p. 256.
,. BASAVE,
71

DESCARTES,

79

�y me llenan al lado de las cinco vías tomistas. Mas por í solos y por sola fuerza
exigitiva, me parecen débiles.
El filósofo de Monterrey, esforzándose por dar mayor fuerrza a su argumento
lo asemeja al que auto Tomás formula para probar que el hombre podrá
contemplar la esencia divina. O sea, sería absurdo un anhelo que surge d~ l_o
más hondo de la onciencia y no tenga plena realización. 'La suprema felicidad del hombre consiste en la más elevada de las operaciones, que
la del
entendimiento si ésta no puede ver nunca la esencia divina, se sigue o que
el hombre j~ás alcanzaría la felicidad, cosa opuesta a la fe, porque la felicidad última de la criatura racional está en lo que es principio de su ser, ya
que en tanto es perfecta una cosa en cuanto se wie con su principio. Pero
es que además se opone a la razón porque, cuando el hombre ve un efecto
expe~enta d~eo natural de conocer su causa, y de aquí nace la ad~iración
humana de donde se sigue que, si el entendimiento de la creatura racional no
lograse alcanzar la causa primera de las cosas quedaría defraudado w1 deseo
natural. Por consiguiente se ha de reconocer que lo bienaventurados ven la
esencia divina". 78
Por eso decimos que no deja d tener fuerza esle argumento de la finalidad; pero no le queremos onceder mayo!' fuerza de la que en reali~d nos
parece que tiene; nos parecen más fuertes los argumentos de la causalidad y
del movimiento.
Quisiéramos destacar la tipología que Basave propone como "camino concreto del hombre hacia Dios" ya que al lado de otras no desmerece, y en
cambio tiene una extraordinaria nnportancia por fijarse en la manera cómo
a través del temperamento cada individuo busca, estudia o concibe a Dios. Su
clasificación comprende cinco tipos de temperamentos: el lógico, el físicomatemático, e1 ético el metafísico y el estético.
l. "El temperamento lógico pr ocupado siempre por la corrección formal
de los raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.

2. El temperamento físico-matemático que busca en la religión misma la
certeza de la ciencia del ser móvil o sensible.
3. El temperamento metafísico que estudia el ser de Ja Divinidad con el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.
4. E) temperamento ético que se inclina preponderantemente a la consideración del hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un fin
que su razón descubre.
n AQUI

80

o,

STo.

ToMÁS DE,

Suma Teológica, I. q. 12, al cit. por

BASA.VE,

FH, p. 255.

5. El tempCTamento estético que llega hacia Dios movido por la universalidad e inmaterialidad de la belleza." 79
Cada uno podrá escoger su camino para conocer mejor aquel que se acomode mejor con su modo natural de reaccionar ante la vida y los hombres.

La Ontica del Amor
'El amor es una relación con el Absoluto"
A.B.F. del V.
¡ Qué buen remate ara una concepción metafísica del hombre una ontología del amor! El amol' emaizado en el ser del hombre en un tiempo en que
la crisis de Jas relaciones humanas y del mundo en general es la orfandad de
amor, y en que la misma imagen del amor sufre las acometidas del movimiento juvenil hippie bajo la bandera falaz de "Peace and Love!'
Dentro de los aciertos y enfoques positivos de la Filosofía del Hombre de
nuestro filósofo viene serpenteando esta veta que por fin alcanza su culminaión en el úllimo apartado de su libro bajo el título de "Ontica del amor". Es
evidente que mira al amor desde distintos puntos de vista a lo largo de 1a
obra. Lo hemos visto eonsíderar la "existencia como dádiva de amor" y afirmar: " in el arcor la vida no sería digna de ser ivida. Con el amor, se tiene
la clara onciencia de un destino del hombre. En el recinto profundo y misterioso de mi intimidad, surge, gracias al amor, un nuevo reino henchido de
plenitudes insospechadas. Una realidad viva y tremolante proyecta su palpitar
obre los seres del cosmos... Es la fuerza creadora del espíritu (lato sensu) la
que se afirma y se revela." 80 Parte de una doctrina general sobre el amor y se
refiere a él "como a una actitud peculiar y permanente del espíritu" asignándole
cuatro características pensadas por Joaquín Xirau que culmina con la cuarta :
la plenitud de amor supone la reciprocidad, la fusión. Aquí parece referirse al
amor como apertura hacia el otro. Más adelante Jo emos conectar el amor
unido solidariamente al sel'. (Vde. apartado anterior.) Ahora se trata de dar
un paso más y sobrepasar ese "yo que se torna al tú para abrazarlo y unirlo
a sí" 81 que es calificado como signo de pobreza ya que se busca una plerútud
que no posee ningún tú. Recordemos que Sartre dice que queremos no amar
sino poseer el ser del otro. Este amor nace de nuestra indigencia, por eso se
precisa otro de que nazca la plenitud. "Ya no se trata de un tú al servicio
" BA SAVE

FH, p. 259.

"' BASAVE,

FH, p . 62.

"' BASA.VE,

FH, p. 269.

81
H6

�del yo sino al contrario, de un yo que comunica u propia riqueza al tú. Y
esa co~unicaci6n se verifica por afán de comulgar en una intimidad que rebo a
bondad, por alegría de donarse." 82 En ambos casos Basave recalca que__el
amor es un estado O propiedad del ser y por medio de él se da la comunmn
de los s-eres entre sí.. Esa tendencia a la plenitud1 de lo imperfect~ a lo _pe1:ecto,
· ' . es la m· qu'1etud , "traducción de un ritmo eXJstencial melucausa una t ens1on,
.
dible". De aquí deduce el filósofo una conclusión .importante: "en este senti_do
metafísico, el amor es uua categoría de la existencia humana". Y lo e~plica
d modo ontolómco: "trátase de un temblor metafísico -y no de una simple
e
. , hae·ta 1o
· Jo'g¡·ºca- que es inspiración y fuerza creadora ·. tens1on
emoc1'6n s1co
.
_,, 83
real hecha de visión cognitiva, que nos adentra en los IIllstenos del ser .
En este sentido Basave se atreve a ir más adelante a decir que, ~l hombre es amor. 0 como función gnoseológica, sino como fuerza energetica que
se dirige a la onticidad de las cosas o lo que las_ cosas_ son y se constituy n
la posibilidad de existir. "Por el amor se persJgue, JU ta.mente, ~canzar _la
perfecta ecuación del ser humano." 84 Al realizarse como tendencia al bien
sumo, influye sobremanera en nuestros actos morales que _n~ se _comprenden
sino regidos por el amor. Por eso nuestro destino entero esta 1lurrunado por el
amor y no desaparece auque encuentre sastifacción. Al convencemos que
estamos hechos para el amor cada uno debe ver cuál es el objeto de su ~r,
ya que en lo perecedero no puede encontrarse el desiderátum total y últuno
porque es corruptible. Por ello hay que valorar y medí!' el grado ~e amor
que merece cada ente. De hecho si el amor es afín y_ com~lace~cia e~ e!
bien éste no puede encontrar reposo definitivo en los bienes mfertores. M1
vóluntad nunca se podrá apaciguar sino con el bien universal. Lo trascendente
y lo absoluto es para el hombre una necesidad ineludible." 5
De aquí infiere Basa e que el hombre está hecho para el Absoluto, ese er
pi nario, y concluye su obra y sus reflexiones con un p_árrafo pequeño pero _muy
valioso con el que nosotros también imponemos fm a estos omentanos a
una Antroposofía tan original y tan bien fundamentada:
"El amor ori!rrllario del ser humano se dirige a Dios que es lo único bueno
en plenitud. L:S creaturas son, en sí mismas, malicia y no-ser. El amor sólo se
puede detener en ellas provisoriamente, porque E DEFI ITIV A EL AMO1:
ES UNA RELACIO CO LO ABSOLUTO· una ''alteridad" en la umdad, que a todas las cosas confiere un valor espiritual y divino.' 86
.. BASAVE,
.. BASAVE,
.. BASAVE,
.. BASAVE,
"

82

BASAVE,

FH,
FH
FH,
FH,
FH,

ibid.
ibid .
p. 270.
p. 271.
p. 271.

LAS .IDEOLOGIAS COMO FORMA DE COMU ICACIO
DR. ADOLFO

Mu-oz-ALO so

Universidad de Madrid

- r UESTRA PRETENSI 'N SE CIFRA en discernir una modalidad insólita atribuible
a las ideologías: la de servir o actuar como forma de comunicación. El empeño nos pone sobre aviso de que habremos de definir con cierta precisión qué
cabe entender por ideologías, pa1-a que nuestra pretensión con erve algún
sentido y no sucumba al afán de las paradojas. Porque, en una prinera
considera.ci6n, y más si esta consideración primera es de qitegoría filo ófica, lo
obvio sería vemos forzados a escribir que las ideologías representan una forma
de imposible comunicación humana.

Doy por aceptado que el significado del término ideologías, en plural, e
ha desarrollado a expensas del sigrúficado primitivo, acuñado en singular
como es bien sabido por Destutt de Tracy en las postrimerías del siglo ., VIII.
Le complació tanto el hallazgo del térmjno, qu t.itul6 con él una de sus
obras, publicada en los inicios del siglo XIX: Proyect d' Eléments d'ldéologie.
Hasta los turistas de] mundo de la filosofía saben que el término Ideología en
la pluma de Destutt -de Tracy no se prestaba a las acepciones que los manipuladores del lenguaje le han atribuido aunque sí que ofrecía maleabilidad
para sus ramificaciones semánticas. o me parece que sea del todo ocioso
algún detenimiento en el tema.
La ideología es, para el filósofo francé creador del término, una ciencia
la cien ia que estudia las idea . Y no deja de ser curioso, aunque resulte una
observación superficial, que Marx oponga a ideología, que nace como ciencia
la ciencia o la explicación científica de la id ología para denunciar su false~
dad. Lo que sucede es que las ideas, objeto de la ideología no son, en la
mentalidad de Destutt de Tracy un producto del entendimiento o la actividad
espiritual, sino la expresión de las facultades humana , todas ellas interpretadas en fidelidad con el sensismo filosófico de Condillac
os encontramo
.
'
pues, con que la ideología, en su aparición es una iencia p icológica, que

83

�condi iona la gramática general la lógica, la ética, l d recho, la sociología,
la política y la religión. En D tutt de Tra y la ideología comprende las ideas
n su dgen, en sus expresion y n sus deduce-ion de cualqui r índole.
Esta
la razón por la que me a enturé a escribir líneas arriba que el
término ideolo ía ofrecía d d su nacimiento maleabilidad para sus ramifica ion s semánticas po teri res.
El término nace con filiación seru i ta y como
norma frecuente n la historia d I pcnsamient humano, agolpa en u tecni i mo una corriente d ideas
o onccptos elaborados prcviament . La idcolo,.,ía, orno términt&gt; exprcsi o
d una concepción filosófica reinterpreta a u favor otras e ne pe-iones. La
f undamrntal en lo qu atañe a la ideología fu la d f undamcntación teológica y metafísica del derecho natural, qu quedó redurido a ideología ondi ionada hist 'ricamente. El derecho natural no e concebido como una norma
de alor absoluto incondicionado y condicionant , ino orno ttna id ología
que se desvan e tan pronto como
han logrado los objeti os pe ·eguido con
su valimiento. La ideología se pres nta como una (un ión histórica, in qu
quepan órdenes nonnab\•os d las realidades humana sociales políticas y
m rales.
El término
debate entre quienes ac ptan u uso repristinando su ascend ocia griega y nstiana, y quien le ituperan como p ulativo y narcista.
La alusión a · a¡.ioleón s obli ada. Para él ideólogos, o ideologistas eran los
filósofos que, en obediencia a su ideas, inconcretas, ancscente y lit' tas
se oponían a u política imperialista. apoleón, al usar despectivam nte el
término, ponía de relieve los contenidos negativos que evid ntemeote, encerraba. Ideólogo. eran los que hoy llamarfamo doctrinarios, y en exl nsión
ambigua y sustantivada, 1 s intel ctuales. Lo curioso d esta ircunstancia,
no ad ertida, que yo s pa es que apol ón, como también hateaubriand,
denigraban Ja,. ideologías n nombr d una ideología, delantándose a la
lebrada e ingeniosa calificación d id ol gía aplicándola a toda doctrina
que se opon a la d l denostador.
El ténnino ha ingr sado en los vocabularios de la sodol gía ) d la política
ha asenta&lt;lo en llos, aunque on cierta incomodidad. Ha ido arios
a.rx I
iólogo y I politi qu ha contribuido on más intensa )' extensa
ficacia a marcar el término. Marx aborrece del t~rmino hasta el punto de
haberse librado muy mucho de aceptarlo mo e&gt;rpresión de su propia doctrina o de su posición. Para Marx ideología
iempre la prof sada por us
adversario . Cuando se sient forzado a emplear un término para d ignar la
base de su posi ión o de su doctrina. acepta 1 de filosofía reputimdolo más
n ble y adecuado, aunque como es obvio, sea I de ideolo ía l que mejor
cuadm.ra. Escrib : ' sí como la filosofía encuentra en el prol tariado sus

y

armas mat iales d 1a misma manera 1 proletariado ncuentra en la filosofía
uaJes." Y
líne~ más ad ]ante, a punto de conclusión:
L~ filosof,a no puede realizarse sin la superación del proletariado; el prole~nad~ no pued superarse sin la realización d la filosofía.' (Crítica de /a
ftloso/ia del Derecho de Hegel, Buenos Aires, •d. uevas J 65, págs. 47 y
48.) Lo_ que ucede , y la reiteración forzo a, que u concepto de filosofía
es numamente una ide logía. En efe to, en u bra signili ativa también
por I ú~lo, La Ideología alemana ( . esp. Bar clona
rijalbo, 1970, 3a.
~-) la 1d logía s, de.de las primera lín as, la d los indu tria les d la
filosofía", "vividores de la explota ión d 1 Espíritu absoluto", 'charlatan ría
de te~dero filosófi o " c¡u n entron an u crítica on I propio mundo
material gu ~~ a a Alem.ania. e pre isa un sfuerzo ma 'utico imprc ionante para aliI1car como filo fía las t siJ ideológica d Mane.

:,us ª1:11as '.ºt le

unas

Un ~I brado f' tudiosn del argum nlo qu hoy nos ntretiene Carlos
M~he,m_
ha, i to pr isado por raz n met dológicas a di tinguir lo fll .
sena una _ideolo~ total d una ideología parcial ( Jdeología y
to jJía, .
Madnd _A~lar, 1958). Para Mannheim la id ol ía parti u_lar • r _
tri~ e a molt aaon s Y planos meramente psi ológi s, sin eliminar los criterio de rdad primario y fundantes a los que se pu de i mpr r currir
para valorar!~ y _dctect~ los po ibles
rores o d ·acion . La ideología
tota.l . ~ camb,o id olog,za los riterio d verdad qu son pue tos n tela
de _Jwc10 en uanto criterio· de v rdad ya que
!C's upon
ndi ionad 5
. ocialm nte. Anotemo para una mayor exactitud, qu la obrad Mannheim
llcv~ como_subtí~lo Introducció11 a la sociolooía del co1Locimie,1to. Para • fannhcun, la 1d ologia sconde un el mento in on ¡ nl que a túa agazapado

?·

P ro ~~~ac~ble, ~ ~¡ue tan .pronto, o~o se descubr no obliga a otra toma
de P_OSICJon '.de.olo a. La 1deolog1a CJ r e una función cons rvadora d las
~ropJas conv1c iones, en uanto que el fa tor inconsciente qu Ja mantien
~cnd ~ e.xcluir la c mpr n ión d los h chos y de las id a , aj nas a la propia
1deol ta, y a poner n duda Ja pureza d las convi cion s xtraña . fannheim
no , _mo lo
Marx ttn dogmático d la id ología r du ida r lrictivament a ~~m oto d lucha de una das lo qu sí píen a que la - iolo ía
del nocmuento es la fonna del ono imiento y que la ideología r pr nta
una modalida~ política impura aunque pueda r • ultar purificadora. Tal ría
para Mannheun, 1 caso del ristianismo C'onccbido por 'l como una ideo] _
gía, n ontrapo ición conceptual e histórica con las enseñanzas del ristiani mo.
D d otra P ~~~ti a, n~ ya sociológica, sino filosófica Carlos Jaspers ha
ensa~~do una defm_, 16n de 1dc0Jogía. Para Jasp rs la ide Jogí s una on _
telac1on de pcnsam1eotos, idea o representacion , que se pre nla con carac-

84
85

�teres de verdad absoluta al sujeto que la asume para la interpretación del
mundo y de su situación en él. Al asumirlas ufre un autoengaño en el que se
justifica y con el que se oculta y evade, generalmente con ventaja para él.
Y añade. con sutil reflexión: definir w1 pensamiento como ideología equivale
a desvelar el error y desenmascarar el mal; designar un pensanúento como
ideología signilica una repulsa de la fa! ta de verdad y de sincer-idad es decir
ejerce la crítica más demoledora. Es, la ideología -la frase es de J a pers--,
un arma brutal sine brutale W afie.
Si abandonamos las referencias persona.le como punto de apoyo expo itivo
para centrarnos en las que nos proyectan los ámbito temáticos o específicos,
nos será fácil llegar a la conclusión de que es en 1 político en el que la
ideologías adquieren un sentido actual y dominante. Sin demasiadas cavilaciones podemos señalar&gt; que la ideología en el teatro político, es una noción que
se contrapone a la de historia. La ideología es entendida corno una arquitectura de ideales sociológicos con pretensiones de realización. Se distingue pues,
de la historia, pero también de la utopía. La pretensión realizadora es esencial
a la ideología, pero lo es igualmente el sistema de ideas en que se asienta
y los principios que la inspir-an y mueven. Al hablar de principios inspiradores y
motores, no comet-0 una vacilante sinonimia, sino que intento sugerir- que en la
ideología, los principios ejercen función animadora y activa, son operantes y
se declaran eomo ideas-fuerzas. Otra de las características de los principios que
animan la ideología y la ensavian es la función que yo me atrevería a llamar
seductora, pero que quizá bastaría con denominar atractiva. Y al e&gt;..-presanne
así, comienzo a declarar mi pensamiento apartándome del camino recorrido
por otros, que considero suficientemente hollado.
Las ideologías resultan hoy punto menos que inclasificables; pero no por la
diferenciación de sus programas, de sus principios o de sus objetivos sino por
la diversa adecuación intrínseca entre el ideario en que se inspiran y el proceso dialéctico del comportamiento del grupo. Las ideologías en la visible y
palpitante actualidad, tienen más de pretexto para la acción que de ideario
para la conformación social o politica. Hasta podría decirse que las ideologías
sólo alcanzan un objetivo mediante su desintegración. Como la fuerza en los
átomos.
Tos encontramos con que las ideologías plurales por constitutividad inexorable, son eficaces en el grado en que se prestan a la infidelidad con lo principios originarios que las definen. La razón de esta uriosa observación se me
antoja fácil. La ideología instrumenta sus principios no en función de la
verdad que pudiera atribuírseles, sino en previsión de la operatividad que
puedan ofrecer para la construcción del ordenamiento social y político a que se
aspira. En el marxismo esta funcionalidad operativa es exacerbada hasta el

86

paroxismo, ya que los principios originarios de su ideología son el determinismo
histórico, que es un principio que sobrepasa cualquier ideología posible. Resulta así que el marxismo no es una ideología -es, como sobreentienden
los marxi tas, la ideología- pero no porque supere a las demás, ino porque no es siquiera una ideología. Los intereses y los ideales del proletariado
quedan subsumidos en una relación determinística que les anula sin remedio posible, cuando se parte de una situación fisicista de las relaciones de
producción. La ideología marxista a] ser forzosa e inexorablemente la única
posible verdadera, c01Toe cualquier posibilidad ideológica propia y extraña y
agusana la noción inteligible de verdad.
¿Pueden representar las ideologías una forma de comunicación? La primera
tentación que asalta a un filósofo al plantearse esta pregunta es la de contestar
a signo contrario. Las ideologías constituyen una de las formas más radicales de
incomunicación. Pero una respuesta tan drástica sólo es acertada desde una
consideración de 1as ideologías restrictivamente filosófica lo que, evidentemente
no es licito ya que las ideologías atesoran otras peculiaridades en. el orden
social y político, que el filósofo hará bien en no desdeñar.

Es cierto que las ideologías no se presentan, ni aspiran a reprP.sentar, 1a
verdad desinteresada. Tienen en cuenta lo que hay, y con ello juegan, p ro
no s; cen~ en lo. que es ni se aplican a considerarlo. Hasta cierto pur.to
cabna deCII que las ideologías son algo así como la filosofía de lo fenoménico
social y político. Pero el hombre no es sólo pensamiento aunque no lo sea sin
'
e'l• no es sólo transparencia es también impulso. La socialidad
como dimensión humana no es la resultante de un ensimismamiento intelectual sino la
contraofensiva natural ante la pluralidad invasora. Los intereses son ~ naturales en el hombre como los ideales. El hecho de que las ideologías tiendan
todas ~ transu~tanciar los intereses en ideales, no pueden inducirnos a negar
el fenomeno ru a renegar de u dramática reiteración histórica.

Las ideologías pueden ser una forma de comunicación. De hecho lo son.
La corrección de la frase afirmativa se salva si acertamos a señalar los límites
de esta comunicación.
En primer término habrá que dejar claro que la comunicación posible la
forma de coi:nunicación que representan las ideologías, es una comunica~ión
de segundo .nivel.
genuina
. , La comunicación
.,
. , del hombre entre los hombres, es
una comurucac1on pop expresion reflexiva. Quiero decir que es una comunicación en la verdad, ni siquiera para la verdad. La comunicación auténtica
revela el pensamiento reflejo es una omunicaci6n en la que se revela lo pensado como pretensión de la erdad, sin que se prive al que recibe la comunicación de su reflexión personal en la búsqueda de la verdad. La historicidad
los ideales, los intereses, el bienestar, incluso el deseable, no intervienen como

87

\

�-

-

factores condicionantes de la verdad que se revela en el pensamiento y en la
expresión comunicativa. En la comunicación genuina el hombre se revela
al comunicarse, y la comunicación pretende que el que recibe la comunicación
sea él el que se revele a si IIUsmo desde sí mismo.
En las ideologías la comunicación reviste otras características bien distintas
y en otros planos. Si las ideólogias establecen la comunicación negando o
haciendo imposible la comunicación genuina y primaria, operan como degradantes de la persona humana y de su dignidad. Me apresuro a recordar que si
la comunicación ideológica es desestimada, cediendo a la tecnocracia, por
ejemplo, la forma de comunicación deseable, tal género de comunicación antiideológica nos merece una descalificación mayor que la ideológica.
Las ideologías como forma de comunicación, son válidas para la comunicación instrumental. Comunican ideas para la acciónJ y sólo en la medida y
grado que sirven para la acción, sin otras atribuciones reveladoras de principios de orden superior humano. Las ideologías pueden ofrecer una forroa de
comunicación que se agota en la situación cambiante, pero no pueden aspirar
a canonizar la situación como reveladora de la verdad omnicomprensiva de
la historicidad; entre otras razones porque la situación es un ámbito pragmático
para la instrumentación, pero no agota la expresividad posible del hombre y
de su dimensión social.
Las ideologías son una forma de comunicación de lo que ellas son. Cuando
traspasan este límite, las ideologías intercomunican la agresh~dad de su
absolutismo relativista. Y es que, como ha observado Wladimir Weidle (Las
ideologías y sus aplicaciones en el siglo XX, Madrid I.E.P.J 1962, pág. 16),
en definitiva, lo esencial de la ideología reside en que se trata de un sistema de
ideas que no son pensadas por nadie. Frase que, en la mentalidad de Freud, y
luego en la de Althuser, consentiría otro sentido, cuando hablan de que la
ideologta es eterna.
Pero eJ problema no es sencillo, porque la incógnita que habría que despejar
para desacreditar a las ideologías como forma de comunicación, es un dato
imposible de eliminar en las estructuras sociales y políticas y de muy dificil
captación en el transfondo del hombre mismo. Si esta apreciación resultara
cierta, habrlamos de retomar a la ideologfa como reductor inevitable de la
acción humana, y las ideologías, insuprimibles e inapresables, gozarían de libertad vigilada en el santuario del pensamiento hu.mano. Quiero decir que las
ideologías son aislables teóricamente en el contexto de la comunicación humana,
y permiten una confrontación a niveles supraideológicos. Cuando esta confrontación no resulta siquiera posible, las ideologías que no lo consienten
no merecen el nombre de ideologías, sino el de explosiones totalitarias inhumanas.

88

Las i~e~l~as, com~ forma de comunicaci6n, habrán de hacerla posible.
Esta posibilidad se denva ;no tanto de las ideologías, como función o instrumentación de ideas, valores, principios u objetivos, cuanto del reconocimiento
ético de verdad que quepa atribuir a las ideas y de validez y eficacia a la
e_ncarnación ideológica de las mismas. Es decir, que las ideologías sólo consienten una forma de comunicación, si representan unos sistemas de ideas
y obje~vos, remodelados con miras a la consecución del poder poJítico ~ a la
captaeton de voluntades que favorezcan el acceso. Lo más frecuente es que
1~ modelos para la captación estén pensados en función del poder a que se aspua, primando la táctica sobre la veracidad objetiva. La forma de comunicación -o de incomunicación- de las ideologías se resuelve entonces a nivel
de grupos o de partidos, más que a nivel de personas. Esta resolución introduce
en las ideologías esos sentimientos y manifestaciones de repugnancia en los
pe~dores Y en los que, al actuar en política, no se consideran obligados a
abdicar de una nobleza de espíritu que mantienen como indeclinable.
El gr-an riesgo para la comunicación posible desde las ideologías, no reside
~nto en eU~, cuanto en el aparato político del que son instrumento O a] que
suven. Las 1deolo~as pueden organizar un aparato de oposición O de poder,
pel'O. puede tamb1en ser el aparato de poder o de oposición el que conforme
una ideología a su servicio. La diferencia que resulta de esta distinción es tan
fenomenal que una misma ideología, según que sea fuerza modeladora O sea
servidum~re del grupo, reviste caracteres peculiares en su dinamismo operativo,
tan peculiar~ qu~ ,son a veces_ ~econciliables. Un ejemplo típico y aleccionador de esta s1tuac1on es el soc1alismoJ que cambia de rostro y de alm
a'
ºdl'
·
sea la 1 .eo
og1a
del
parado
o
el
partido
formado
para
oper
·
, .
, .
. ,
ar con esa previa
c~ncepc1on 1deologi.ca. Si arranca del partido, se precipita en el marn:ismo.
s1 par~e de una concepción social puede revelarse como antimarxista incluso'.
Hungna ~ ~hecoslovaq~ia, Rumania o Polonia, me eximen de pruebas. Para
que el _so~1alismo co~o 1deo~ogía sea una dependencia del marxismo, el partido socialista se ha vtsto obligado a utilizar los tanques como única forma de
comunicación eficaz.

a,,~

La comuni~ción, cualquier comunicación que sea genuinamente humana,
suporte la dualidad. La supone y la reafirma. Esta segunda condición es la
que .falla.,en el marxismo, al absolutizar en el proletariado la voluntad de co_
mumcac1on, pero en la inmanencia de sí mismo. Dicho con otras expresiones:
la comunicación no consiste en absorber o en anular al otro O a los otros, sino
que se basa en la comprensión del otro o de los otros. Es más, supone que la
respuesta no esté dada, supone la alternativa. Pero comprender no incluye
~ompartir las ideas de aquellos a quienes comprendemos. Por eso para que las
ideologías sean una forma de comunicación, se da por supuesto que las ideo89

�log'ias ofrezcan campo para la comprens1on ajena en virtud de su propio
contenido y de sus modos de expresión y de actuación, aunque sean contrarios
a los de otras ideologías. Un modelo ideológico que declare incomprensibles
cualquier otra estructura o comportamiento ocial y político, como oposición
o corno poder&gt; constituido, rehuye la comunicación, y acaba por sofocar a la
sociedad. De todas formas., no será quizá ocioso señalar que los idearios ideológicos no bastan para medir el grado de comunicación que ustentan sino que
hay que acudir al comportamiento social y político del grupo para emitir un
juicio válido, porque es en el comportamiento grupal en el que cobra sentido
el ideario, siendo algo as'i como la política de resultados.
A algunos teóricos d0 las ideologías les ha dado por pensar que las ideologías
están en su ocaso y que es la tecnocracia la que se presenta como eficaz Y
suficiente en el campo de la sociedad del bienestar como proyecto. La forma de
comunicación de la tecnocracia sería el afásico en palabras y el fónico de los
hechos. A mi entender, una actitud mental de este porte cede el puesto a las
ideologías revolucionarias extremas.
Lenin "había denunciado como imposible o inviable un movimiento revolucionario que no arrancara de un postulado teó1:&gt;ico revolucionario. Pero un
mayo de 1972 -cuatro años desde 1968- no es po ible mantener semejante
pronóstico. La ideología puede montarse confiando a la insurrección espontánea las motivaciones, sin que ninguna idea o intereses expropien la acción.
La justificación teórica se subsume en la acción como principio, otorgando
a la acción el factor más eficaz para la cohesión de los grupos. La frase, tan
demostrada, de "lejos de nosotros la funesta manía de pensar"~ ha sido el
lema y consigna de reconocimiento de una ideología que ha prendido en la
Universidad. La ideología aparece entonces como una justificación para proseguir en la acción. Remansar la acción para elaborar la ideología es considerado como desviación ideológica . .En una ideología semejante la comunicación
es tan difícil que cede el paso y el terreno a las ideologías en las que la comunicación teórica y fraseológica se alza como fundamento de la acción. Más
claro, terminante y concreto: un movimiento ideológico sin supuestos ideológicos comunicables a nivel teóri.co, doctrinal o de ideario acaba fatigándose, y
es la ideología de extrema derecha la que surge como reacción insuprimible.
Los líderes de la acción como ideología son suplantados por los maestros
como ideólogos para la acción contrarrevolucionaria. Esta ley explica el retomo intennitente de Marx como teórico de la revolución, y del derechismo
conservador del progreso -y no es paradoja- o del anarquismo como instauración de un orden distinto del institucionalizado, pero Orden en definitiva.
El tema es susceptible de otra interpretación. Sería la de entender la forma
de comunicación, referida a las ideologías como forma específica de realiza-

90

ción de las ideologías en el seno de la sociedad en que florecen. Si enderezamos
nuestras reflexiones por este camino, nos veríamos obligados a decw que la
corrumicación ideológica. o desde ella, está sujeta a las posibilidades y cercada
por los limites de la coyuntura en que la ideología se encuentra inscrita. Estas
posibilidades y estos límites son sociales, y no meramente individuales. El
marco social no es sólo el ámbito de eficacia, es primordialmente el ámbito
de la posibilidad de la comunicación y el que la hace posible. El condicionami nto coyuntural se alarga hasta el extremo de que puede haber algo no
sólo incomunicable sino impensable. Procuraré daune a entender.
Las ideologías condicionan la comunicación en tal grado que son ellas
mismas un sistema de comuni~ciones. La ideología institucionaliza la comunicación hasta convertirse, la ideología, en una instituoi6n fraseológica, que
lejos de responder a la ideología con fidelidad expresiva la reestructura. Hasta
tal punto, que las ideologías acaban por desmayarse en la retórica de ltt
fraseología que las anima al principio, y que acaba por sepultarlas después. Las
ideologías, que viven de Jas grandes palabras que las acunaron mueren cuando las palabras-mensaje alcanzan la mayoría de edad. Toda comunicación,
de de las ideologías, es un intento de fundamentación de una teoría ideológica,
porque la comunicación desde las ideologías es un intento de fundamentación
de una teoría ideológica, porque la comunicación está pensada desde la ideología.
No cabe una ideología d la totalidad. Entre otras razones porque es la
totalidad la que se presenta: necesariamente regionalizada en instancias y
formaciones distintas y determinadas. Una situación límite de estas instancias
es el anarquismo, que no es ni puede ser una ideología de partido, y en el
polo opuesto el totalitarismo absolutista.
La aparente satisfacción del absolutismo marxista reside en la previa y
dogmática afirmación de la instancia "económica" como instancia determinante de la totalidad. Lo que sucede es que las instancias no son todas del mismo
tipo, y las ideologías asumen como dominante el tipo de instancia que se
presta a una comunicación más eficaz en cada coyuntura: la religiosa, la
económica la política, la social. Es decir, que las ideologías elevan a estructura
ideológica la coyuntura más favorable. El olvido de la coyuntura es el que
disuelve una ideología, y el acierto es el que la salva. La ideología al gozar
de autonomfa relativa, se disuelve si no se inserta en la totalidad como un
proceso actualiza.ble. Una ideología e , por tanto, una movilidad histórica,
que se mantiene si consigue establecer un sistema de comunicación que la
permita no ser nunca lo mismo pudiendo asegurar que es la misma, ya que es
la identidad consigo misma la que le exige actualizar el mecanismo. Una
ideología es una constante reconocible en la ariación.

91

�Los sistemas de comunicac10n de las ideologías están pensados, consciente
o inconscientemente, en correlación con el sistema de comunicación empleado
por la clase dominante. Se da el caso curioso de que la lucha ideológica suele
convertirse en pugna fraseológica. Cuando esta pugna no es posible, porque los
aparatos de poder constituyen por sí mismos, una forma de comunicación
dominante y sin resquicio, las ideologías tienden a desidcologizarse adoptando
la violencia como forma de comunicación. La ideología dominante configura
entonces sus mecanismos de comunicación par-a mostrar la adecuación entre
las relaciones de existencia, reales, con las ideales, imaginarias, enmascarando
1a función dominadora. Las posibles inadecuaciones de esta relación quedan
absorbidas en el lenguaje ideológico empleado, en el que se silencia lo que
no es comunicable, y se expresa lo significativo de la situación. La comunicación se nsalza como exigida por la ideología, siempre que la comunicación
sea un reconocimiento de la eficacia ideológica del sistema, y los ciudadanos
los consumidores del producto.
· Llegados a este punto, sólo nos resta concluir señalando la commúcación
como un esfuerzo de comprensión, convencidos de que no son las ideologías
las que establecen la forma de comunicación genuinamente humana, pero
quizá no le sea dado al hombre vivw en sociedad, o vivir socialmente sin el
valimiento de una ideología. Resistirse o retraerse a ellas esconde una ideología criptogámica, no por sutil menos activa y afanosa de dominio. La noche no
es la negación del día, es un cuadrante. Las ideologías son fonnas artificiales
de convivencia, pero, no por artificiales, artificiosas. Lo artificioso es negarlas.
Rememorando una frase de San Agustín podríamos decir: derruid las ideologías -él se refería a las casas de prostitución- y habréis destruido la ciudad.
Se me ocurre si los destt:uctores de las ideologías, en atención a la parcialidad
manifiesta de i;us idearios, no estarán actuando, movidos en su subconsciente,
como doctrinarios del poder absohtto. Ni qué decir tiene - y con esto concluyo- que las reflexiones que he expuesto se basan en la convicción de que
la comunicación es posible no sólo entre seres humanos, sino también entre
sistemas inorgánicos y que, de los tres niveles desde los que se puede examinar la cuestión de la comunicación, nos hemos fijado preferentemente en el
de la "influencia", dando de lado al "técrúco", con alusiones al "semántico".
Esta restricción nos venía impuesta por la índole del argumento, ya que las
ideologías, sea cual fuere la definición que las explique o resuma, son o se
revelan como una pretensión de influencia obre el receptoP del mensaje.

LAS DOS PERSPECTIVAS METAFISICAS
PROF.

DR.

MccHELE

F.

ScIACCA

Universidad de Génova, Italia

1. El principio de la "creatio ex nihil-O" y el "salto" ent-re la metafísica creacionista y la metafísica no creacio11ista.

LA

PALABRA HEBREA bara; está para indicar el acto divino ql)e produce algo
del todo nuevo (y maravilloso) ; así pues, incluye que nada preexiste a tal acto:

es éste el significado propio de creación. 1 El texto bíblico puede ser tomado
por la reflexión filo ófica a nivel metafísico: sin hacer el fundamento del
1 El significado original de bara es "cortar", que puede indicar ya sea una acción
humana o el acto divino del "crear", esto es figurativamente que Dios "corta' la Nada
poniendo un ser que antes no era; y como el Ser crea sin que una materia preexista
-si preexistiera algo no crearía -Sino modelaría, etc.- en el bara, "crear'' o "cortar",
está implícito que crea ex 11ihilo; que lo demás está también implícito en el término
"en el principio": si la creación está "al inicio" de las cosas, primero es sólo el Ser y
lo que no es el Ser, es decir 1a ada. O bien: el inicio absoluto implica la creatio ex
nihilo, el principiar de la creatura desde el Principio o d6Sde el Ser que es; es decir
que comienza a ser, antes no era. El correspondiente griego mi{;"' indica un acto espiritual, intelectivo y voluntario, con el cual se hace "algo nuevo" y no en el sentido de
di,µ,ovqyéw, del cual se distingue, que está para significar una acción divina o humana
sobre una materia o cualquier cosa que sea preexistente. Por otra parte, el Ser crea
con la ''palabra", es decir con un puro acto espiritual y esto confirma que la creación es
ex nihilo. Cfr, también Ex., 19. 5 y 20, 11; Is., 45, 6; Prov., 3, 19-22, de los cuales
resulta que Dios, Señor absoluto, crea de la Nada. Expl1citos los siguientes textQs: 2
Mach., 7, 28: ... yvci'&gt;va, &amp;,
ii onwo,, bw,t¡11eya{n:a &amp; fh:o~ ["sabe que ( el cielo
y la tierra) los ha hecho Dios y no de cosas existentes"] Juan., 17, 5; S. Pablo, Rom., 4,
17: 8eov . .. "alovi-o~ i-a
tWt'a "'~ o-na ( "Dios llama al ser lo que es CQmo lo
que no es"); Hebr., 11, 3: nlon, ..-oovµe'I' "a:r:r¡qi-,11cpa, wii~ alwv~ qi¡µa-,;, 8eov, l,~
i-o µr¡ l" cpa1,yoµó,,wv i-o PA.enoµe'l'O'I' yeyo,,évai ( "por fe sabemos que los mundos
han sido creados con una palabra de Dios, así que de los invisibles ha tomado origen
lo que se ve").

°""

µ;,

92

93

�discurso especulativo, se puede filosofar en su interior, enucle.u: el principio
de la creatio ex nihilo por confrontar críticamente con las metafísicas no creativas, a fin de indagar si el ser del finito esté fundado en éstas o solamente
en ]as creacionistas. Ni es contradictorio que el Ser sólo pueda crear de la
ada en cuanto tal acto es consonante al concepto mismo de "sólo". 2
Antes de la creación -"antes" no respecto al Ser creante, ya que el antes
comporta e1 tiempo que es con la creación, sino respecto al creado y a nosotros que somos con el tiempo- es sólo el Principio, el Originario absoluto:
el "Originario" no en el sentido de "oriundo de", sino en el otro de Principio
"que da origen" aJ todo· "absoluto" en cuanto está suelto del todo al rual
da origen; está solo el Ser infinito, etemo, inmutable, el Principio metafísico
para la filosofía, Dios para la teología. Antes de la creación está sólo el
Silencio lleno de la Sabidurfa divina, el Ser infans: no habla todavía, ni tiene
ninguna necesidad de hacerlo; desde la eternidad está la plenitud de Sí mismo.
Antes de la creación (es) está solo el S~r que no está (es) solo.
Antes de la creación es el Ser y, fuera del Ser, lo que no es el Ser ; pero
no habiendo ningún ser fuera del Ser, lo que no es el Ser es la Nada,
pensable sólo negativamente, justo como lo que no es el Ser: antes de la
creación es el Silencio originario absoluto, lleno de todo el ser, de todo el decir
y de todo el querer y la mudez total de la ada, lleno del sin-ser, del sin-decir,
del sin-querer; vacío. Al ser se opone la Nada que no es y es sólo relativamente
al Ser sin que el er sea relativamente a la Nada. Esta última, pensable en
relación al Ser, no es principio ni categoría opuesta al Ser; no es al par del
Ser como aquello en el cual este último se anula dando lugar por la contradicción al devenir; no es menos que el Ser y tampoco el extremado debili~ S. ToMÁs, d~ potentia, q. 3, a. l : ". . . guod tenendum est firmiter, quod Deus
potest facere aliquid ex nihilo et facit. Ad cuius evidentiam sci.endum est, quod omne agens
agit, secundum quod est actu; unde opo.rtet quod per illum modum actio alicui agenti
attribuatur guod convenit ei esse in actu: et hoc dupliciter: Primo ex comparatione
sui ... Secundo in comparatione ad ea quae sunt in actu... Ipse autem Deus e
contrario est tota.liter actus --et in comparatione sui, quia est actUJ1 purus non habens
potentiam permixtam- et in comparatione rerum quae sunt in actu, quia in eo est
omnium entium origo; unde per suam actionem producit totum ens subsistens, nullo
praesupposito, utpote qui totius esse principium, et secundum se totum. Et propter hoc
ex nihilo aliquid facere potest; et haec eius actio vocatur creatio" . Cfr. también S. Th.,
I, q. 45, a. 1-2; II Sent., d. 1, q. 1, a. 2; Contra gent., II, c. 16. EL mundo es creado
y no podemos demostrar que haya siempre estado (De potenlia, q. 3, a. 17) : ''I&gt;icendurn
quod firmiter tenendum est mundum non semper fuisse. . . Ex simplici Dei voluntate
depcndet quod praefigatur universo determinata quaatit.as clirnensionis ... Non potest
necessario conclucli aliquid de universi duratione, et per hoc ostencli possit demc;mstrative
mundum semper.fuisse". Cfr. Tamb"én: S. T/1 ., I, q. 46, a. l· C. Gent., II, 31 sigs. ; Xll
Mrtaph., I, 5 ate.

94

tamiento suyo; es solamente en oposición al Ser, lo único que es y fuera del
cual, no siendo otro ser,, es la Nada.
En principio sólo el Principio o el Ser y nada más que la Nada: ésta y
sólo ésta la condición que hace posible 1a creación en sentido propio es decir el
dar ser a seres otros que el Ser y, como otros de El, creados del Ser-de-la-Nada
y por esto finitos, contingentes, mutables y relativos, con todos los límites
que les vienen de no ser principio de sí mismos y de ser creados ex nihilo. El
acto divino creativo anula a la ada en él momento que crea, no en el sentido
que le da el ser sino en el otro que de la ada crea o hace ser aquel que no era,
no generado del Ser y por esto otro que El. Lo creado, en cuanto tal, no es
sin la ada~pero no es por la Nada, es por el Ser, su Principio y fin; pero la
Nada, siempre relativamente al Ser es s.in lo creado, y en efecto es antes de
la creación como lo que no es el Ser· y todavía relativamente a este {1ltimo
es eterna; por esto el Ser es creación continua. Por cónsiguiente el ser finito
inteligente, por constitución ontológica o como aquello que es creado por el Ser
de la ada en cada acto suyo es tendido simultáneamente al reclamo del
Ser y al de la Nada: puede crecer o perfeccionarse en el interim de sus límites
en Ja medida en que escucha y sigue al primero o perderse en la m edida en
que es atraído por el otro; pero, entre ambos casos, es siempre su ser quien
perfecciona o pierde sin jamás lograr destruirlo.
Sólo el Ser es el Principio metafísico; Ser-Nada es el primer-dialéctico
metafísico, dialéctico respecto a la ada implícita en el acto creativo, que no
sería propiamente tal si antes de la creación hubiera algo más que el Ser.
Sólo e] Principio de la creatio ex nihilo por un lado, hace que el Ser sea
trascendente, infinito eterno, inmutable en sentido propio absoluto y suelto,
esto es, no de la misma sustancia del mundo y no necesitado a crearlo· por
el otro, que el ser creado finito sea un ser otro del Ser y por esto on un ser
suyo. Aquel principio, erdad común a la filosofía y a la teología, señala
el salto incalmable entre las metaf&amp;icas no-creacionistas y las creacioni.stas,
cada una de las cuales constituye su visión del mundo, las primeras sobre la
base del Ser no-creante y las otras sobre la del Ser creante. Tal salto explica
por qué, por ejemplo, Agustín y Tomás, dado que en sus metafísicas el Principio es el Ser creante, están empañados en repensar y en profundizar, "radiealmente" el platonismo y el aristotelismo, aunque la perspectiva agustiniana
permanezca platónica y aristotélica la tomista; pero la distancia entre los
dos pensadores, solidarios en la misma metafísica creacionista, por cuanto se
quiera marcar, es siempre mensurable, mientms aquella de entrambas respecto a Platón y a Aristóteles es inconmensurable; y el uno y el otro de estos
últimos son equidistantes.

95

�. . como " no-ser,,
2. E lfmito
En el pensamiento griego -incluso en el prefiJosófico y mítico- y en general en el pensamiento no hebraico-cristiano, el mundo, lo finito o lo que
no es el Principio o el Ser, cualquiera que sea el modo de concebir a este
último, es una caída del Ser mismo, un despotenciamiento hasta agotarse en
la materia informe preexistente al formarse del cosmos o de la ordenada
totalidad de los entes finitos. Así entendida la relación entre el Ser y los
seres~ ]a díferencia entre el Ser-Causa primero y el .mundo-efecto no puede
no ser puesta sino en Jos términos de Ser y de no-ser: lo finito es lo que no es
el Ser, no en el sentido de que sea otro sel', más bien en aquello que es, sí,
lo que participa del Ser, pero por despotenciamiento del Sel' mismo; no es
un "nuevo" ser con todo el ser que le compete y en sí autónomo, es por una
pérdida, sobre la materia preexistente, del Ser que, por otra parte, es necesitado para generarlo, para emanarlo, para fabricarlo, es decir, para "perderse".
De esto se sigue que el Ser al cual se contrapone la materia resulta necesariamente en relación dialéctica con esta última, relación de principio a principio ( dualismo metafísico), y necesariamente limitado en su acción "de hacer
ser el mundo" de algo que no es el Ser y es el No-ser en un sentido diverso
de como se dice que el finito hecho es no ser•; y que la naturaleza o la
sustancia del Principio, sea ello llamado generante o emanante, es la misma
del generado y del emanado, por el cual el finito está privado de su ser; por
último, que esta continuidad de naturaleza o de sustancia hace que el generar
o el emanar sea un proceso continuo de decadencia del Ser, una expulsión
en progresiva pérdida; donde el finito como no-ser aun cuando participante
del Ser y el Ser comprometido irreparablemente por 1a univocidad de su sustancia con la del finito y por la preexistencia de la materia.
En las metafísicas no creacionistas el mundo o lo múltiple ordenado es una
determinación del Ser; por consiguiente el mundo es el mismo Ser con su
orden variamente determinado; como decir que "muchos no son" y es sólo el
Ser con su orden. Pero así se pierde también el Ser por el motivo de que no
puede no determinarse, no hacerse muchos; no evitar la "decadencia" de sí
mismo en la finitud y en la multiplicidad. Para salvar al Ser es necesario
concebirlo por Sí y en Sí sin el mundo y este último, no como un conjunto
de determinaciones necesarias del Ser, sino como otro ser, creado por el Ser
mismo con las determinaciones que le son propias para ser e1 ser-mundo en
la multiplicidad de sus entes, aunque las esencias de los seres constituyen la
Idea del mundo, que sin embargo no es el Ser, en la mente divina. Otra cosa
es el mundo o lo finito como detenninación del Ser, otro el mundo libremente
creado por el Sel' con su ser determinado.

96

En cualquier metafísica no creacionista, lo finito no puede ser sino no-ser
que en algunas de ellas no significa nada sino que está siempre privado de
su propio estatuto ontológico aunque no de un oxden, y vestido de apariencias
sensibles de las cuales anhela librarse para reentrar en el Ser mismo y desapareceros identificándoseos, casi un torbellino que el Ser obra con sus pérdidas;
y otras pérdidas seguirán eternamente. El Ser es el principio metafísico común
a las dos metafísicas, pero es propio de las no creacionistas la concepción del
Ser como causa primera generante o emanante de lo finito&gt; cuyo efecto
siempre en marcha hacia la expoliación de lo que determinándolo le da la
apariencia de ser para tornar a perderse en el Ser. Puesto que sólo al Ser
llamamos Principio metafísico -y solamente El es objeto de la metafísicapodernos decir que las no creacionistas son metafísicas "sin ontología". Como
tales, reductibles a metafísicas de la Nada: el Ser como aquello que es de la
misma sustancia de lo finito de ello necesariamente emanante es Nada ya
,
'
sea que _se resuelva en la totalidad del mundo, ya sea que la trascienda sin
por eso sex algo otro del mundo; es siempre y sólo cosmológico, todo uno con
el cosmos, y con esto su destino es idéntico al del mundo: El Ser y el mundo "se
comen" recíprocamente y la Nada los devora a entrambos, dejando como residuo 1a piel vacfa o Ja pura "relación" elevada a principio y sustitutora del ser
en todas sus formas. Todavía algunas de estas metafísicas, por haber visto
cuál es el verdadero y primer problema de la filosofía, ameritan el nombre
de metafísica del Ser y contienen verdades que se recuperan y profundizan
en una metafísica creacionista.
En esta última --donde el problema Ser-seres se plantea en los tétminos
del Ser Principio creante infinito y de ser creado finito-- no hay lugar para el
problema de lo finito corno no-ser; en ésta lo que no es el Ser antes de la
.,
'
creacron_ es la ada en relación at Ser mismo, y con la creación, no es el
no-ser, smo un nuevo ser lleno en los limites de su finitud, diferente del Ser que
lo crea de la ada. Por lo tanto sólo la metafísica creacionista puede poner
"autóuomamente" al ser del finito en su positivismo individual y total y al
Ser principio absoluto en su "autosuficiencia". 3 Además sólo ella instaura a
• ª ~~to explica por qué en las metafüicas no creacionistas circula explícitamente o
llllplícitan,iente y con diversas acentuaciones el convencimiento de que este mundo
~uestro existe ~ causa de un mal o de una culpa anterior a su estar ahí, tesis aceptada
r~efuso por Ongenes y combatida por San Agust'm: por una culpa de las ánimas ha
sido hecho el mundo como lugar de cx:piación, un penitenciario donde ellas, prisioneras
en un cuerpo, descuentan una i¡ondena purificadora, De aquí: la concepción del mundo
Y de la vi~a. como males, debidos al Hado o a la Necesidad, ineluctibles y por aceptar
como exp1ac1ón; el Jugar de actividad inferior, una especie de ca¡da del pensamiento
asignado a la voluntad y a la imposibilidad de jwtificar ontológicamente y metafísica-

97
H7

�nivel metafísico-ontológico de la dialéctica triádica Ser- ada-ser donde los
términos no se "resuelven" y "disuelven" en pasajes puramente conceptuales
y lógicos y donde el tercero y el segundo son dialécticos respecto al primero que,
Principió en Sí y para Sí, no es dialéctico ni dialectizable, pena la reducción
de la metafísica y de la ontología a un absurdo discurso sobre la Nada. Es la
conclusión de Gorgias el pensador que denuncia la "nada" y el "sin sentido"
del mundo o de los seres y del Ser, el sofista que ni Platón ni Aristóteles toman
en consideración como metafísico.
Pero justo porque lo finito es creado por el Ser de la Nada, las dos perspectivas metafísicas coexisten conscientemente en cada ente i11teligente, "señalado" por el uno y por el otro: están dentro de él y lo constituyen. Parménides,
el metafísico del "Ser es" siente fuertemente el reclamo de la ada; Gorgias, el
metafísico del " ada es", el del Ser. No logran saltar fuera de sus posiciones porque ignoran el principio de creación, el único que ilumina el status
ontológico del ente finito y explica por qué el ente inteligente es solicitado por
los dos espíritus contrários, recuperables entrambos en su interior por la vía
del Ser. Por lo tanto las metafísicas creacionistas no pueden prescindir de las
no creacionistas, sea porque algunas de ellas, en el esfuerzo de salvar&gt; al
Ser de los seres, han profundizado principios fundamentales como los de
la analogía y de la participación, sea porque están un momento en su interior
por la presencia de la Nada en el acto creativo del Ser.
3. El nihilismo de Gorgias

:neei i-oií µfí O'll't'O~ ,;¡ neet yvcrecpw~, éste es el título de la obra metafísica de Gorgias· y la &lt;pv&lt;1i~ que él identifica con el -ro µ11
cualquiera que
sea el modo de concebir el aeví n el pensamiento presocrático indica una
"sustancia'' que es justamente 'fuerza y proceso de nacimiento", según Zeller
0 el "devenir dominado por el ser", como dice Kerényi. Gorgias se propone
probar que esta cpv&lt;1 t&lt;; es nada y el "devenir" no es; por esto el Ser, el
aex1Í o el Primero pop excelencia, generador de todas las cosas, no tiene n ada
para dominar y está solo para esperar que la multiplicidad de los -enles se

ov,

mente la originalídad de la acci6n mqral ; la salvaci6n o la perfección entendida como
"desencarnación ', que es luego disolvimiento del Ser· la teoría del "etemo regreso",
etc. Antitética a ésta la concepción de las metafísicas creacionistas: los males del
mundo, creado bueno y perfecto en su ser, son consecuencias del pecado y no éste es
]a causa de estar ahi del mundo; el cuerpo no es una cárcel sino un bien, el bien de la
vida unido al de la existencia que sin la vida no puede hacer su prueba en el mundo
para acrecentarse según el orden ontológico que la constituye y en vista de su fin
último, la salvación del hombre integral.

98

disuelva, perdida su vestimenta sensible, vuelva a su regaw de donde l".staba
desterrada. El gorgiano es un discurso profundo, aparte los complacimientos
sofísticos, sobre posible existencia de los entes salidos como sea del Ser; pero
la existencia de tales determinaciones como depotenciamiento del Ser mismo
resulta imposible: los entes no son en modo alguno, el mundo no es m
siquiera como no-ser, es ov~h, "nada" y nada vale.
En otros téhninos, el susodicho múltiple sensible es la mera vestimenta ensible de cuanto el Ser invisible ''arroja" de sí_ fuera de sí; la expoliación intelectiva de tal vestimenta -el proceso ascético juntamente filosófico y religioso- no es una conquista o un perfeccionamiento sino el desvanecerse de
lo finito mismo, su aniquilamiento, el retomo al Ser de cuanto viene de ello
en su proceso continuo y vano en el cual el er cayendo necesariamente se
pone a sí mismo y a sí lo retir-a para reabsorberlo, indiferente la materia sobre
la cual el Ser se vierte y de la cual vuelve a chupar sus generaciones. La
"salida de si" del Ser para generar al no-ser es la denuncia de su " impotencia":
no produce, se aja; no se gasta, se disipa. Aquí el Ser no es ni Principio ni
Causa porque es productivo de nada: lo finito es lo que el Ser "arroja'' fuera
ele sí y lo "abandona'' lo deja en poder de su necesidad de no-ser- su destino
inicial y final : es el Ser que sale de sí y torna a sí.
Hasta aquí Gorgias parece dar la razón a Parménides -el no-ser no es es

'
ovóh- , pero en la vanificación del no-ser está implícita la del . er parme-

nídeo. En efecto, la proposición gorgiana: s.i el no-ser es el no-ser, el no-ser
no es m enos que el Ser, está para ignilicar la identidad del no-ser y del Ser;
por consiguiente la nada del no-ser que no es menos que el Ser o es de la misma
sustancia de este último es también la nada del Ser mismo, que no es ya del noser. Los dos términos no se opone11, se identifican, identificándose en la nada,
son nada entrambos; el OVÓ¡,, investe no sólo los entes (1:a :neárµa µa1:x)'
sino también al Ser: nada el no-ser y nada el Ser~ no es algo ( -rl ) · nada es el
ov~iv en sentido de ada, lo negativo puro que no se puede conocer ni
decir.
Gorgias denuncia la catástrofe de las metafísicas no creacionistas y necesariamente emanacionistas panteístas, e _inmanentistas ; en ellas como veremos
mejor, los seres o el mundo y también el Ser se pierden en un abrazo de
muerte, dado que en ellas el absolutismo, la infinitud y la trascendencia del
er son sustancialmente impropias por el modo impropio de entender y de
plantear el Principio metafísico. Catástrofe del "Cosmos", término que incluye al Generante: y al generado: nihilismo metafísico-ontológico-gnoseo16gico-moral que deja en pie la muda ada sustancializada, el Absurdo. En
efecto la ada es pensable sólo negativamente respecto al Ser, que es tal en
el sentido propio del Principio metafísico s6lo si es creante y por esto diverso

99

�de lo creado, a su vez un ser distinto del Ser y no el no-ser. Nihil ex nihilo
pero esto no prueba dice Gorgias, que -i-a neárµa-i-a o lo infinito múltiple
es para el Ser, su aex,í en cuanto el Ser que cae fuera es también nihil; así
pues el Principio o el Pr&gt;imero por excelencia es la Nada: ex nihilo 11ihil. Y
el correspectivo gnoseológico de la Nada no es la al7'Í-i-tta, aunque sí el
1Jl€V~o~: el Ser y el no-ser son un "falso" metafísico-ontológico-gnoseológico
porque son ov~iv en el sentido de nada; la única al17uta es el ov~ev en
el sentido de ada, mas el único discurso "verdadero" sobre la ada es solamente un conjunto de palabras 'bien dichas". Así Gorgias, no obstante
los virtuosismos sofísticos, con las armas más avispadas del racionalismo y más
por encima del relativismo ontológico y del empirismo gnoseológico de Protágoras, denuncia racionalmente el nihilismo de toda metafísica del Ser de cuya
sustancia sale el no-ser o lo finito y concluye que sólo la ada, es, el "sin
sentido" en todo sentido; si.Ji esperanza: queda la absurda de esperadón frente
al Absurdo.
La filosofía de Parménides es la metafísica emblemática de todas las metafísicas panteístico-emanacionistas; la de Gorgias es la crítica emblemática o
la conciencia m-ítica raclical de tales metafísicas, la denuncia de que en ellas
se pierden el mundo y el Ser· y por esto es su reducción al absurdo. El discurso
gorgiano las pone a todas en dificultades, incluso las de Platón y de Aristóteles,
que tal vez a propósito ignoran al Gorgias metafísico como si el neet -i-ov µ'1]
ov-i-or; fuera un " juego" no digno de tomarse en consideración. Todavía
Gorgias que sabe ólo destruir, permanec.e en el interior de tales metafísicas
sin lograr ultrapasar los límites, que son también los de su rítica. Ultrapasar
esto límites y con ellos a Gorgias es posible a la metafísica creacionista, la
única que nos libera de él como d un íncubo i bien con la valiosa ayuda de
Platón y de Aristóteles.
4. Confrontación entre las dos m etafísicas ~' la verdad de la r,reacionista
En el interior de la de Parménides, matriz de todas, está emblemática en
los tiempos modernos la metafísica de Spinoza, y en el pensamiento contemporáneo la de Hegel que se junta a la de pinoza y a la de Plotino: ella puede
considerarse el repensamiento y el profundizamiento de todas las metafísicas
panteístico-inmanentísticas, el esfuerzo más poderoso, en su interior de probar racionalmente y con rigurosa deducción la positividad ab oluta del Todo
en todas sus partes y en su totalidad. Pero justamente Plotino, Spinoza, Hegel,
en el interior del parmenidismo, confirman que en cualquier metafísica del
único o Sustancia emanante de la cual el mundo o lo finito como "vertimiento" en derrame visible de la misma ustancia los entes son nada y lo

es también el Ser, es sólo la ada. Lo es, en el fondo El Uno de Plotino, que es
lo que de él emana, como lo es el er de Hegel que es en el de enir, naciente
de la contradicción Ser-Nada. La critica de Gorgias a la &lt;pv&lt;1tq de los presocráticos y al Ser-no-ser de Parménides, al límite, es válida también para Plotino
y Hegel. 4
En efecto, incluso para Hegel, entre el Ser y el mundo no hay clistinción
ontológica en el sentido que son de 1a mima sustancia: Jo primero es el
determinarse del principio metafísico· así pues, el er o Dios es el mundo en
su unidac:l y totalidad, y el mundo es el Ser. Por consiguiente el Ser es sus
determinaciones y en eUas, en la totalidad de los enles particulares ; si hacemos
abstracciones de éstos, se desvanece también el er y queda la ada que para
Hegel, puede ser pensada y pór lo tanto es: su metafísica ele la totalicl;d del
e_r es en el fondo una metafísica de la totalidad de la Nada. Sí, Hegel
afirma que cada ente es sí rrrismo y tiene una sustancia suya, pero propiamente cada ente no sólo es dialé tico y está en relación con otros sino que eJtá
sólo y todo este ser suyo en relación. Por consiguiente no son los entes o el
sistema de lo real o del mundo, sino es sólo el istema o la totalidad de las
relaciones, el sistema de la «lógica del mundo" con la cual Hegel identifica
al. Se11 o Dios y donde vanifican al Ser y los entes. La lógica del mundo es la
~sm~- que la ~e Dios y el uno y el otro se aniquilan en el momento que se
identifican: Dios que es el mundo no es Dios y el mundo que es Dios no es
e~ mund~ ; por esto, después de Hegel, no solamente "Dios ha muerto". Queda
solo el sistema de los conceptos o de las relaciones, deducido de la Relación
elevada a único principio o concepto puro en sí autosuficiente y estante en el
lugar de los entes y del Ser; hay la Lógica, no la metafísica sin que ]a lógica
la haya heredado, la ha sólo negado vaciándose a sí misma: la totalidad de las
relaciones es el total derroche del Ser disipación a cero. No metafísica del
Principio, sino devenir del Primero lógico o racional comienzo de Ja totalidad
de los conceptos y de ellos unificador, autodesenvolvimiento de la Relación
que desd~ sí se inicia y en sí misma se cierra: nada el er y nada los entes, y
nada deviene porque nada es ( ex nihilo nihil) y es sólo la Nada y entonces
nihil ex nihilo.
Como habíamos dicho, Gorgias es la conciencia crítica de Parménides
de toda metafísica no creacionista ; Hume -digo especulativamente- es
conciencia crítica de Spinoza ; Nietzsche es de la de Hegel y del hegelismo.
Cada una de estas etapas m luye otra y se pone a un nivel especulativo más

1:

'. La pregunta en el interior de esta metafísica, de epígono suyo: "por qué algo
meJor que nada", es retórica: el "algo" está dicho como tal impropiamente está ya
puesto como "nada" y en principio y al fin es la Nada.
'

101
100

�alto; pero todas ya sea las positivas de Pannénides-Spinoza-Hegel, que las negativas de Gorgias-Hume- ietzsche que de las primeras denuncian el nihilismo,
permanecen en los límites de las metafísicas panteístico-inmanentistas con las
cuales no pueden confrontarse Jas creacionistas o del Ser-Principio creante de
ada.
Tal confrontación en su r-adicalismo se configura entre metafísica del Ser y
metafísicas de la ada que sin embargo se dicen del Ser. En efecto, la afirmación "algo es'' tiene un sentido si, como ya se ha dicho, el algo existe con~
ser · pero no siendo el algo, como finito, principio de sí mismo, su cxi tir
comporta que es el Ser y es creante, de otro modo, también si decimos que
algo es, no es, es no-ser que corre a su nada y wastorna al mismo Ser como lo
que es de la misma sustancia de su producto: si el efecto es no-ser, tal es también la causa que es tal por el efecto. Con otras palabras, si el ser finito y el
Ser infinito son unívocos, es nada el finito y nada. el Ser. El principio de
creación excluye la univocidad del Ser o el monismo en cualquier modo se
configure: es el Ser crean te absoluto, es por sí sófo, sin el efecto, es también
si no crea; es el ser creado o lo finito, ya que tiene UD ser otro del Ser, participado analógicamente. En la metafísica creacionista el mundo no es el no-ser,
sino un nuevo ser; el no-seP es la Nada o lo que, antes de la creación, no es
el Ser y es pensable en relación a El. Pero el no-~r arrojado de la ada
entra en el acto creativo ex nihilo como límite del ser creado -el salto ontológico entre el Ser que es para sí y en sí y el ser que es desde el Ser-, esto
es, entra positivamente, ya que lo finito es por sus limites, que toda.vía vienen
siempre del Ser que hace ser- a lo finito otra cosa que El y con su ser propio.

tizada. y transpuesta en el momento que es inserta en el principio creacionista.
Y lo que han hecho Agustín en los coofrontamientos de Platón; Tomás
respecto a Aristóteles y el a.ri totelismo; Rosmini respecto al pensamiento moderno y a Hegel.

la

Como se ve, los "protagonistas" son los mismos -Ser- ada-Mundo-, pero
todo opone a las dos metafísicas y hace que la una sea radicalmente exclusiva
de la otra incluso si las creacionísticas tiene la obligación de elevarse al nivel
especulativo de las otras y de recuperar los aportes. En Parménides, Plotino,
Spinoza y Hegel, como en Gorgias-Hume- ietzsche, se pueden descubrir aportes preciosos de los cuales toda mente especulativa debe enmquecerse, pero
cuando una filosofía se mueve del principio creaciorustico no puede ser ni
parmenídea o plotiniana, ni spinoziana o hegeliana, menos aún gorgiana,
humiana, nietzschiana. El problema de fondo es aquí: concebir al Ser o al
Principio metafísico de lo finito de modo que sea propiamente trascendente,
absoluto, infinito, eterno, inmutable: sólo así el mundo es propiamente mundo,
esto es con su propio ser mas tal principio es sólo el Ser creante, de otro
modo el nihili mo metafísico-ontoJógico-gnoseológico es inevitable y, con ello,
el absurdo de la ada como principio y fin . Tras las metafísicas no creacionistas van siempre recogidas las más vecinas al Ser entendido como primer
metafísico trascendente, pero como ya e ha dicho, su temática va problema-

102

5. El Ser y el Mundo en sentido propio y en sentido impropio.
Como ya se ha dicho, antes de la creación es sólo el Ser y fuera de El Nada;
Dios-Nada le habíamos llamado al primer dialéctico metafísico respecto a la
Nada, pensable negativamente en relación al Ser o como lo que totalmente
no es relativamente al Ser que es aboslutarnente. La Nada es pensable en dos
modos: como lo que antes de la creación no es el Ser, y como aquello que se
piensa respecto ál acto creativo. En este último sentido es el contrario negativo
respecto al ' todo" o a lo creado, que en efecto había podido no ser, pero
no es en modo alguno el contrario n~gativo respecto al Ser creante. Sólo el
Ser que no es en relación a otro es el Ser en sentido propio y, como tal, Principio metafísico o lo Originario originante; en caso diverso se le dice Ser impropiamente con la consecuencia que resulta impropio también el ser del
mundo; y donde falta lo "propio" ya no es posible lo "análogo". Pero el
Ser que es toda la plenitud de sí mismo y es absolutamente autosuficiente es
creante, en cuanto que negarle la Voluntad creadora contradice su plenitud
y absolutismo· en efecto, si no es libremente crean te de la ada, es necesariamente generante o emanq.0te de sí o es operante sobre la materia o caos preexistente, y con esto mismo cesa de ser absoluto, trascendente, infinito eterno
en sentido propio.
o es absoluto en cuanto, preexistiendo la materia o lo informe a ello
condicionado - no es el "Señor" de lo creado- y no está desligado del mundo,
por el cual el decirlo tal es impropio, e trascendente en cuanto, aunque sí
"excede" sus emanaciones o generaciones, lo que excede es de su misma sustancia --excedencia horizontal y no vertical- ; no es infinito, sino sólo indefinido en su emanar o generar o fabricar, en el su hace~, y el Ser que se hace
no es infinito· no es eterno, sino indefinidamente perpetuo. Pero perpetuidad,
mdcfinitud, trascendencia horizontal, etc., son el depotenciamíento la caida
mundana de lo eterno, de lo infinito, de lo trascendente, su pérdida, que comporta la del Ser. En definitiva no ha.y ya. ni lo Absoluto ni lo Eterno, hay sólo
el Mundo que se autodesenvuelve y se autodeterrnina o hay sólo el er
emanante-absorbente, pero su emanación es aquel mundo 'arrojado" como
no-ser; y por esto, desde el principio, queda sólo la Nada.
Es mérito de Hegel haber llevado a la máxima coherencia a Plotino y a
Spinoza, la mística especulativa gnóstica y protestante y en general las metafí-

103

�sicas no creacionistas revelando la 'impropiedad" de decirse metafísica del
Ser y demitizando especulativamente al Ser emanante en el momento mismo
que no mundaniza o historiquiza. En este sentido él
verdaderamente la
conclusión y por esto el agotamiento especulativo del parrnenidismo, más bien
que la disolución de toda metafísica mundana con Ja cual identifica la filosofía y el saber en cuanto tal, aun si Hegel está convencido de lo contrario,
esto es de haber hecho "pasar" Ja Idea del momento mítico y representativo
al del concepto y del saber absoluto. De aquí su convencimiento de que la
filosofía :;;e concluye con su sistema, que rel1ace todo el proceso del Ser y todo
lo dice; pero el Ser "todo dicho" es la nada del Ser y de lo seres: identificar
Ser y Real, Absoluto y Todo es sistematizar la totalidad de la ada.
El nihilísmo de Nietzsche, desde este punto de vista, no sólo como ya se ha
dicho, es la conciencia crítica de Hegel, sino es la denuncia, linútativamente a
las metafísicas no creacionistas, de la "muerte ' del Dios-fundamento, imposible de mantener en pie en el interior de ellas; por lo tanto es cierto que
con Hegel, el reductor coherente de Dios al mundo y a la lústoria, el sistema
que pensaba al Ser como emanante o generante se ha agotado como metafísica, esto es, ha puesto al descubierto la insubsistencia de tal Ser, mejor su
modo impropio de concebir al Ser. Por consiguiente, el proceso de mundanización e historiquización del Ser, que Hegel profanándolo empuja a su
coherencia en la tentativa de sacralizar el mundo o la historia, es la denuncia
de la "impertinencia" con la cual en una metafísica no creacionista se habla de
Dios-fundamento o Principio metafísico; pero justamente la coherencia
hegelina que desemboca coherentemente en la izquierda" y la conciencia
crítica que de ella tiene Nietz&lt;iche con éxito nihilístico, descombrando el terreno para un profundizamiento a un nivel más alto de la metafísica reacionista, Ja única en la cual se plantea en sentido propio el problema del
Principio del Ser o de Dios-fundamento, tema "inagotable" a diferencia de
cuanto piensa Nietzsch que, agotado, quiere rubstituirlo con el eterno retomo
del igual. Pero justo por la 'vitalidad" especulativa de este tema, después de
Hegel y Nietz&lt;iche toda forma de inmanentismo o de historicismo, de mundanismo o escolarismo del Ser es un repetir lo ''agotado", pero está agotada la
metafísica no creacionista, no la metafísica que, en su momento más alto más
crítico, es la creacionista; es un divulgar lo "dicho", un acicalar, incluso por
desesperación, la Nada; es pegar la máscara de la conquista del mundo sobre
su nada. La mascarada más reciente y para un carnaval diario, desde el punto
de vista metafísico-ontológico -a lo que parece, incluso teológico- es el
llamado "progreso", no en cuanto tal sino en cuanto elevado a principio
por excelencia o a fin por eminencia del hombre y de la historia total.
El principio de la Creatio ex nihüo, que corta de raíz el dualismo Ser-male104

ria preexistente en toda forma de panteísmo, hace que el Ser sea propiamente
el er y, como tal absoluto, trascendente, infinito, etc., en sentido propio,
autosuficiente; por el otro asegura la autonomía del ser creado con su estatuto
ontológico y la atribución a ello en sentido propio de la finitud, de la contingencia de la mutabilidad etc. : de la inmanencia en ello de todo el ser que
le compete como ser creado en relación de participación-analogía con el er
creante. A todo ente su ser que, como otro del er, no es el no-ser es ser. El
acto de ser de la ada que hace que sea lo que no era: un nuevo ser que
no es el er y no es la Nada. El problema de lo finito o de los entes como no-ser
no pertenece a la metafísica creacionista: es el mortuum de las metafísicas no
creacionistas.
(Traducción del Dr. Jorge Rangel Guerra)

105

�Quédese, con todo, esta alusión ética para otra ocas1on, y volvan;i.os al
principio. Salir de caza, y cazar al vuelo, son métodos tan filosóficos como
cinegéticos.

SOBRE EL SENTIDO DE "CO CIENCIA" EN LA 'CELESTI A"

Pues bien: po.r el coto cerrado, aunque dentro de amplísimas vallas, de la
"Celestinri' salí un buen día a caza de "ideas" filosóficas· y de entre las presas reporté, si no me equivoco en la clasificación de la fiera, el sentido genuinamente popular y profundamente filosófico de ese concepto, semiconcepto o
lo que sea que ahora llamamos, solemnemente y con un delicado estremecimiento de vergüenza y pudor, "concí,enciti'.

DR. JUAN DAVID GARCÍA B¡\CCA

Univerudad Central de Ve11ezuela,
Caracas, Venezuela

I
ALGUNOS SENTIDOS HISTÓRICOS DE CONCIENCIA

"DONDE MENOS SE PIENSA SALTA LA LIEBRE",

dice un refrán castellano.

Releía, no hace mucho, la "Celestina", y, lo confesaré, en plan de "caza"
filosófica.
Con esta di:$posición de ánimo, un poco extraña tal vez -según el solemne
y pontifical concepto que del plan técnico para filosofar circula en libros, academias y universidades-, salían a hacer filosofía los clásicos, y, entre ellos,
Platón y Aristóteles.
Y salían "a cazri' (Thereutés) de placer. y de ciencia, así Isócrates (I, 16)
y Platón (Teeteto, 200 a); y "a caza" de la felicidacl; como decía Aristóteles
en la Política ( 1328 b 1) ¡ y se iba "a caza" de hombres, y quien iba era Platón
(Gorgias 489 b); y nada menos que el severo Aristóteles, al hacer lógica o
para hacerla, salia "a caza" de "los principios de los silogismos", como, sin
falsa vergüenza ante los técnicos, decía él mismo en los Analíticos primeros
(46 a 11).

Y nada menos que al comienzo de su Etica a Nicómaco (Libro I , cap. II,
2-3) dice que "tal vez tendremos a la buena dicha de dar en el Deber, si,
cual arqueros, nos lo proponemos como meta" . El dar en los valores, como
decimos ahora con terminología prestada del matematicismo del siglo pasado,
es cuestión de huena puntería; las acciones buenas son presas o caza que no
por necesidad o según ley infalible reportamos los hombres, sino solamente
si tenemos la buena suerte, si se nos presenta una buena ocasión de practicar
una virtud y la practicamos "al vuelo", la cazamos "al vuelo", quedando,
después de practicarla, sorprendidos de ver que hemos sido buenos "por gracia:',
"por suerte", "por dichosa uentura~' sólo así se es humilde en la virtud y se es
humildemente bueno.

106

1. Sentido griego clásico de conciencia.

Por muy extraño que parezca, el griego clásico no dispone de nuestro concepto de "conciencia", con ese componente suyo que es la intimidad, - intimidad activa que interioriza todo lo que al hombre le pasa.
El griego clásico en vez de "conciencia" empleaba los términos de ''alma"
y de "coui.sión" (synoida) . Tener conciencia lo notaba como sentirse animando

el cuerpo", cual " estar haciendo de acto del cuerpo organizado", -así Aristóteles (De anima, libro II, cap. I. I, 412 a 25-30, 412 b, 5-6).
Tener conciencia es notarse estar asomado a las ventanas de los sentidos,
actuando los órganos del cuerpo, tocando en ellos esa sinfonía, compleja y
emocionante que es ver, oír, gustar, tocar. . . entender, querer. En la filosofía
griega clásica el Yo no juega papel alguno. E intimidad activa -poder de
interiorizar- s6lo pueden ser propiedades de un Yo individual.
En Sócrates se encuentra un pequeño matiz "de conciencia que recogerá
amorosamente Platón, y perderá el naturalista Aristóteles, y, al perderlo él
ya no sabrá encontrarlo la filosofía medieval.

Conciencia es covisión, o, si queremos una traducción un poco más exacta
conciencia es "coideación".
Sócrates, en su Apología, tal como nos lo ha conservado Platón (Apol.

21B), en lugar de decir, como nosotros, "tengo conciencia de", emplea la
frase "sé de verlo en mí mismo", ,rlo estoy viendo en mí" (synoide hemautoú).
i o resbalemos como los malos traductores y peores filósofos de la vida, sobre
ello, gue encierra, cual cogollo, la sustancia viviente y específica del griego clásico. Uno puede saber una cosa -qllé es el hombre, qué es el caballo, qué es la

107

�rosa, qué es el dos, qué es la circunferencia, qué es la deducción ...- , por estar
viéndola o intuyéndola en la cosa misma, en el objeto, entregado uno a su contemplación amorrado en él desojándose en los constitutivos o entretelas de
1as cosas mismas, o, como se dice ahora desde Husserl, por estar viéndola con
intuición noeticonornemática, pur-a puesto en paréntesis o entredicho todo lo
que no es la cosa, en sí, monda, abstracta.
La manera socrática de notarse a sí mismo es la de estar contemplando las
"ideas" ( oida, idea) que en el interior de uno se "reflejan". Conciencia, tipo
de espejo ideológico; conciencia por la que nos damos cuenta de que estamos
siendo y podemos ser espejos en que se reflejan las 'ideas" de las cosas, frente
a los espejos sensibles que sólo nos dan las imágenes o figuras visibles en una
transcripción fría, neutral, ingrávida; o en vano, como decía Mallanné, es el
espejo:
Eau froide par l'ennui dans ton cadre gelíe
(Hérodiade) .
Y si el descubr,imiento y fabricación de los espejos materiales fue, ciertamente, algo maravilloso -encantadora sorpresa aún para los salvajes de nuestros
días-- la sorpresa, la aporía o delicioso desconcierto que se apoderó del griego
clásico -más primitivo y salvaje, en realidad, de lo que podemos conjeturar
leyendo con espíritu moderno y civilizado sus producciones--, hizo que se
quedara encandilado contemplando intuyendo, cómo Jas cosas daban en la
conciencia, en su interior -¡ quién lo dijera que podía servir de espejo l una peculiar y nunca vista imagen: sus ideas. Y tal encandilamiento de sí
mismo ante la función especular de su propia conciencia constituyó el matiz
peculiar con que la percibió. Y así toda la filosofía griega_, socrática sobre
todo, no se propuso gozosamente, con gozo que ahora nos parece un tantico
infantil, sino ir paseando tal conciencia-espejo por todas partes, por el mundo
interior y el exterior, a fin de que todas las cosas -hombre, vida, Dios, mundo, geometría, física ...- fuesen presentando en ella sus ideas: esa imagen
fría, natural, ingrávida, inoperante, superficial que pueden dejar las cosas
de sí en quien no es ellas. Y por mucho tiempo el sutilinente salvaje griego
clásico se pasó días y días, años y más años, diálogos y más diálogos con la
mirada del alma vuelta sobre sí, en flexión o reflexión contorsionada para
ver en sí las ideas de las cosas.

La vida helénica parecía decir al entendimiento lo de la Hérodiade de
Mallarmé:
Tiens deva11t moi ce mirozr

108

ponme delante este espejo, truécate, transfórmate en espejo Entendimiento,
para que pueda ver en mí las ideas de las cosas.
Pero a la manera que todos los espejos materiale tienen que ser fríos, pues
precisamente para ser espejos tienen que reflejar o devolver la luz que de los objetos les viene, de parecida manera una vida intelectual que se proponga el
plan de trocarse en espejo ideológico padecerá de frialdad sentimental, pues
no podr-á conservar sino las ideas de las cosas, sus puras imágenes incorpóreas,
sin calor de vida, sin peso sin { uerzas, sin realidad en el sentido tangible y
tremebundo de esta palabra.
Las ideas en el entendimiento no hacen lo que son; que la idea de calor
no calienta, ni la idea de dolor duele, ni la idea de circunferencia redondea,
ni la idea de multitud multiplica... ; de consiguiente, si la vida de un cierto
tipo histórico de hombre se coloca en plan de hacer de simple espejo de ideas,
de lo inoperante e ineficaz por constitución, a tal vida no le pasará nada
por dentro. Y, des anecido el atractivo o la curiosidad infantil de ver su
intimidad funcionando cual espejo de las cosas, de ese espectral desfile de
fantasmas que las cosas dan de sí en una vida interior en plan de espejo
ideológico.

Y al primero a quien le entró semejante fastidio fue Aristóteles. A la ineficacia e inoperancia de las imágenes en los espejos materiales corresponde, como
acabamos de decir, la ineficacia, pura presencia simple idealidad de la ideas
o imágenes de las cosas en la vida contemplativa de una conciencia trocada en
espejo puro. Y Aristóteles era, en lo que entonces cabía, un físico, rm observador un hombre de lo real. La base de su filosofía, en lo que de original frente
a Platón tiene, se cifra en su noción de potencia y acto -de poder en estado
de poder obrar y de poder en estado de estar efectivamente obrando. El fue
quien introdujo en filosofía el máximo número de causas: eficiente final, material y formal -&lt;le entidades operantes.
desaparecieron las ideas. Toda
idea que. no pudiera servir de forma, de causa real intrínseca, pasó a la categoría de metáfora literaria -que tal es la crítica de Aristóteles a la teoría platónica de las ideas.
Desde este momento la conciencia no intervendrá ya más en la filosofía
aristotélica. No era aún azón histórica para que la vida humana inventara
un nuevo tipo de conciencia· de sentirse a sí misma y entir dentro de sí misma
las cosas. Quien no las notara como "imágenes'' en el espejo de la vida interior no podía notarlas de otra manera. Aristóteles Jas vivió como alma, con esa
natural e inmediata inconsciencia con que vivimos todo cuando nos damos
a las cosas, nos volcamos sobre lo externo nos amorramo -y encandilamos
sobre lo real, para que sea él quien obre al máximo sobre nosotros. Por eso Aristóteles dirá sin malicia alguna, que conocer es recibir, ser impresionado; y

109

�aun llegará a sostener que el entendimiento nuestro, el que es de nosotros rcalmen te, es entendimiento pasivo (pathetikós), mientras que el entendimiento actirn o agente no es de ningún indjviduo particular. El que en la filosofia de
Aristóteles hayan desaparecidd las ideas puras no depende en última instancia
sino de que la conciencia dejó de seF espejo, puro lugar de pura presentación,
ofrecimiento de presencia.
La vida se había aburrido ya del plan de contemplación y pasaba al de
acción que culminará en la filosofía romana, la imperialmentc dominadora.

2. El concepto estoico-romano de conciencia.
Los términos, tan corrientes entre nosotros de sujeto y objeto, pertenecen
al patrimonio de la filosofía estoico-romana y no es posible hallarlos en el
lenguaje clásico griego.
La conciencia se nota en el romano como "sujeto", y las cosas se presentan
en ella como 'objeto". Al e&gt;,,"}Joner el griego clásico la intimidad de su vida intelectual, como ante el sol se expone un espejo para que en él se presenten las
cosas como ideas o isualidades puras jamás notó que las cosas se colocaran
en actitud enemiga, hostil, import\lna. Por el &lt;;ontrario, se notaba estar siendo
lugar de maravillosos e irreables espectáculos. El estoico creyó percibir que
las cosas, al conocerlas, se presentaban con ínfulas y gestos de flecheros --que lo
qu.e enviaban al conocedor no eran tanto ideas o imágenes irreales cuanto
armas arrojadizas- que esto significa etimológica y realmente la palabra
"obiectum"; ob, iectum: lo arrojado contra -y de consiguiente, la vida interior se notó como en ciudad sitiada. Tal era 1a metáfora de que se valían para
designar el matiz de la sensación interior que su vida cognoscitiva- sujetos a
semejante cerco, perturbador de la vida interior, de la "ataraxia" o imperturbabilidad: valor supremo vital que pat;a ellos hada de predilecto y preferido. y
sujeto es "sub-iectum", el que está expuesto a tales tiros y flechazos reales.
Y nótese qué abismo separa esta concepción o manera de notar el conocer y lo
conocido, propia de la filosofía romano-estoica, de la griega clásica. En ésta las
cosas envían de sí ideas, visibilidades puras, sin eficiencia alguna, sin reales
ataques a la vida· en la romana son las -cosas quienes mue en guerra a la vida
interior; y en vez de ideas de puras apariciones irreales, la vida intelectual,
para defender5e, tendrá que inventar conceptos, que son maneras de captar
(capere, capturo) hacer cautivas las cosas enemigas, y guardarlas consigo
como esclavas y servidoras reales de la vida ( cum capere, conceptus) . Y desde
el feliz momento en que la vida, al sentirse molestada e importunada por las
cosas se determinó a conquistarlas y apoderarse de ellas, a forjar conceptos
en vez de ideas, comenzó el dominio real del mundo, el universo maravilloso
110

de la técnica moderna en que hasta las ideas matemáticas hacen de manos sutiles para, mediante instrumentos, captar y domeñar lo real.
El matiz que toma en un tipo de vida activo la conciencia es el de "sindére.sis". El ténnino de "sindéré.si.s'', tanto en su forma verbal como de sustantivo
y adjetivo, no se encuentra en los clásicos; su formación pertenece a la época
helenística; y el 1 uevo Testamento y las traducciones al griego del Antiguo,
como la de Origenes, la pusieron en boga. Sindéresi.s o sintére.sis significa ' saf,...
vación" de la vida interior; sentirse seguro, firme, a salvo. Y así dirá Polibio
"'salvar o preservar el GOMcimümto para sí. mismo" (30.30.5); y con el mismo
vel"bo dirá San Lucas en su Evangelio que "María guardaba (preservaba, salvaba) estas palabras (las de Jesús) en su corazón" (II, 19) · y "se guarda el
fin de la naturaleza"', "se salva" la finalidad propia, como escribirá Epícmo
(Fr. 554) ; y en este mismo sentido de preservación, salvación para sí, guarda
recogida e íntima se encuentra esta palabra en los Setenta, en la Epístola de
San Pablo a los Gálatas, en Porfirio, etc.
Más adelante la escolástica medieval violentará el significado de sindéresis,
restringiéndolo al o.r:den de la conciencia moral. Per9 en su originaria significación guarda el matiz vital de "intimidad" en trance de salvarse, de presel'Varse
de lo exterior, de reiterarse en sí para go~ de la presa y de los cautivos que
el órgano de aprehensión, que es el concepto, le ha procurado.
El matiz peculiar, pues, de la sensación vital interior, de 1a conciencia del
romano y del estoico de la época romana, es el de sentirse a salvo, salvándose
activamente mediante el instrumento del concepto con que se captan realmente
los objetos. La conciencia es "sujeto", en el sentido de vida que se siente sujetar
y tener las cosas .sujetas a sí. Conciencia de imperio interior.

3. Matiz medieval de conciencia.
"Todas las cosas .son vuestras, pero vosotros sois de Cristo y Cristo e.s de
Dios'', decía San Pablo. La primera parte 1a habían conseguido ya los romanos ;
y el tipo de conciencia estoica-ambiente en que nació y se formó la conciencia
cristiana primitiva-, pocMa decir que, mediante el concepto había sujetado así
realmente las c;osas: efecto inalcanzable con ideas, con simples imágenes luminosas. El concepto es el órgano o arma de salvación (sindéresis) de la vida
inteñor y el instrwneuto de conquista y formación del imperio espiritual. Pero
San Pablo, eco en este punto de la manera y matiz peculiar como se sentía
vivir el &lt;.ristianismo inmediato a los tiempos de Crist0, notaba como precaria
y de prestado esta posesión de todas las cosas pues, en definitiva, todo tenía
que pasar a manos de Cristo, y desde las de éste a las de Dios.
Sí por conciencia entendemos, con una significación vaga que abarque estos

111

�dos tipos y aun los siguientes, "intimidad interiorizante", habremos de conf~r
que la conciencia de tipo "imperio interior", asegurado por los conceptos,. p~op1a
del romano c)ásjco, sufre un despojo en su haber natural al hacerse cnstlana,
pues se )a obliga a devolver a Cristo y, por Cristo, a Dios, todo lo qu~, como
pretendidamente suyo poseía. Conciencia significará en adelante salvac1on del
alma y de la vida interior por Dios no salvación y preservaci~n .d~ alma Y
de la vida interior _por Dios, no salvación y preservación de la mtumdad mediante los conceptos. La conciencia específicam nte y genuinamente cristiana
ha de sentll' que su ser es deudor de sí a Dio . Y el mayor pecado será el de
avaricia: querer poseerse a sí mi mo y para í mismo y poseer p~ra ~í 1~ co~.
Intimidad de interiorización activa, independencia de la conciencia· unpeno
interior con emperador "Y o" es, para el cristiano la deuda que Dios jamás
puede perdonar: el pecado por antonomasia y excelencia.
. .
i jugando un poco con las palabras cabe decir• que la conciencia romana
se nota cual sujeto sujetante, la cristiana debe sentirse sujeta a Cristo: y por
Cristo a Dios. Conciencia de creatura: conciencia de miembro de Cnsto. Lo
cual es dejar en rigor, de tener conciencia de sí como si para sí pues nuestros
miembros por muy nuestros que sean no la tienen ni se ienten cada cual a
su manera.
Si a un ser le juntamos la exigencia de deber todo lo que es a Otro, el tipo
de conciencia que, por ventura, tuviere habrá de presentar el matiz de salvación: de salvación vital semejante a como para salvar su vida tiene un miembro que e tar unido en acto con el cuerpo vivo en conjunto - alvarse _v,iviendo
en Cristo cual miembro más o menos importante uyo-; y de sal ac1on eterna, pues para ser lo que es no le basta su ser sino que debe y tiene que vivirse
en Dios en el Absoluto.
La conciencia vi.tal cristiana, en su genuino y auténtico matiz es onciencia de miembro del cuerpo místico de Cristo la Iglesia· conciencia social, Y
además conciencia divina; vivir en Dios desviviéndose. de sí. Por eso sin mentir, ni repetir rutinariamente una fórmula que otro sintió pudo decir 'an
Pablo que "no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive _en ,~ín. Lo
cual en resumidas -cuentas equivale a decir que Yo no soy yo s1 qmcro ser
auténticamente no ofi_cialmente o politiqueramente cristiano.
Tal es la agonía inter.ior del genuinamente cristiano, para decirlo con una
frase de namuno. Agorúa o lucha a vida y a muerte que tiene lugar en el yo
en la vida misma del que sea efectivamente cristiano. Que la vida natural
tiend a cristalizar en Yo; a ser má y sólo mía única manera, al parecer,
vivir• mientras que intentar vivirse para Otro y en Otro encierra inevitablemente un intento de suicidio radical.
La conciencia cristiana es conciencia agónica. ¿ Cuántos son los hombres

112

que en realidad de verdad han vivido así su vida desviviéndose realmente
en Cristo y, mediante Cristo, en Dios?

II
4. Matiz peculiar de la conciencia española

De Ja caza a través de los campos literarios de 1a Celestina reporté dos
frases, para las que lo anterior no hace sino de marco y término de contraposición.
"Así goce de mí, así goce de esta alma pecadora", -dice Celestina en persona en el acto cuarto.
"Gozarse uno de sí ' es la manera más potenciadamente real que puede
adquirir la conciencia. Cuando la conciencia es conciencia sentimental, cuando
es conciencia sentimental gozosa, cuando llega a ser conciencia sentimental
gozosa de sí; de la propia alma, llega la conciencia a su máximo real. Veámoslo por sus pasos.
«El romanticismo fue el libertador de la fauna emotiva viviente en nosotros.
Merced a esta comagración del senttmiento, hay, por ejemplo en la literatura
desde 1800 dos calidades deliciosas que antes faltaron siempre: color , temperatura. Con divinas excepciones, todo verso, toda prosa prerrománticas nos
parecen hoy cuerpos muertos, materia exánime de lívidas formas y venas sin
licor ni latido. Un párrafo latino o griego es, al tacto, frígido como el bronce
o el mármol" (Or-tega y Gasset, en el Espectador, Tomo III, pág. 314 edic.
Obras Completas 1943, Madrid).
Y si la literatura prerromántica se resentía en efecto, de esa frialdad lúcida
y cristalina, ¿ qué no se habrá de decir de la filosofía prerromántica? Empero la

invasión del romanticismo en filosofía quedó confinada a una especie hlbrida de
filósofos y poetas que no llegó a dar un producto viable, con posteridad definidamente filosófica. Así un Schelling, un Schiller, un Novalis.
Pero si en literatura la introducción de "color y temperatura" basta para
transformar hondamente el estilo general de una composición, su introducción
en filosofía, aun suponiendo que sea posible no hiciera más que darle unos
accidentes periféricos; que color y temperatura no pasan de ser tales respecto
de la sustancia y del ser en cuanto tal. La función del sentimiento en filosofía, y
sobre todo en su núcleo, que es Ja metafísica u ontología, el tratado del ser.
Y ha sido preciso el genio filosófico máximo de nuestra época, Heidegger, para
haber caído en cuenta de cuál era la función ontológica, cuál el lugar, metafísico, del sentimiento.
113
H8

�Todo ser viene diciendo la metafísica desde tiempo de los griegos, se integra y co~pone ele esencia y existencia; definible la prim~r~ Y base _de las
demostraciones ele sus propiedades, objeto propio del conocuruento, mientras
que la segunda es el fundamento de la realidad de la cosa de su ~odo de ser:
ser implemente real, ser necesario, ser contingente. Por muy perfilada Y p~ecisa que sea la definición que un geómetra nos baya dado de la circunferenoa,
de una serie de Fourier O de objetos tan utiles como los ''num.eros ideales" o los
complejos de unidades, nada nos permite saber si efectivam~nte en n~~stro
:mundo real hay cosas que estén siendo o realizando tale esencias m_atematicas.
Que como decía el abad Gaunilón criticando, allá en la ed:d media la prueba a priori, por la simple esencia que San Anselmo quena hacerno de la
existencia de Dios el imaginar una isla la más perfecta de todas no demuestra
'
.
en manera alguna que tal isla existe en mar alguno de la tJerra.
Pues bien: si queremos que el romanticismo que el sentimiento inter:venga
en filosofía con derechos propios, preciso será que se le asigne una función o
intervención real en alguno de los componentes del ser: en la esencia ? ~n la
existencia. Heidegger ha mostrado larga y sutilmente: 1) que el senturuento
--que cierto sentimiento sobre todo: la familiaridad, el fastidio, el. asco, la
·a _ nos descubren pre isamente "que somos'' nuestra realidad. De
anguSl! ...
poseer sólo entendimiento, y en él toda clase de ideas, in~lusiv~ la de hombre,
jamás supiéramos si somos o no reales existentes. La eXJstenc1~ ~,e cada_ uno
no es punto demostrable a priori· por muy rica que sea la ,P~º is10n_ de ideas
que uno posea, nuestra realidad la de cada uno, que _es _la umca realida~ real,
nos está dada y revelada o manifestada en el sentirmento y cada upo de
sentimientos unos más profundamente que otros nos descubren que somos
reales: nues'tro tipo de realidad y la hondura con que estamos siendo en un
momento O circunstancia dada; 2) que el sentimiento y en especial ciertos
sentimientos, puestos en cierto tono o temple (stimmung) ejercen la función
de descubrimos la realidad de todos los seres y aun la de descorrer o correr
esas pantallas internas, que se llaman categorías imprescindibles para un co~ocimiento interior, para que un ser que no es uno entre tantos y tantos s~no
privilegiado y distinguido, pueda conocer con intimidad, con defeTtSa que unpida, una invasión brutal, directa e indiscriminada de todos los aspectos Y
componentes de los demás seres.
Es claro, y el lector me Jo disp nsará, que no es posible entrar aquí en estos
detalles técnicos.

orno explica Heidegger largamente en su última obra grande: Kant und
das Problem der Metaphysik (pág. 149 ss., edic. 1929) el sentimiento incluye
no solamente sentir algo -sentir pena por la muerte de un amigo, sentir gozo
por el triunfo de la libertad, sentir vergüenza por una mala acción ...- sino

sentirse (sich-fühl~) ---sentir~e avergonzado, sentirse alegre, sentirse triste. .. ,
de modo que el obJeto o aspecto causante de tales sentimientos tiende a desap~:r del prime~ ~lano de la conciencia, quedándonos nada más el simple
sentumento. La notlc1a de la muerte de un ser querido no s6lo nos pone tristes
en el ~om:nto de recibirla y mientras nos estamos acordando de él, sino que
nos deJa tnstes, en estado de tristeza -aun sin pensar en 'J aun olvidados
~B.
,
Esta propiedad extrañísima del sentimiento: tender a convertirse en estado
aun desaparecido el objeto de la causa, es la que sirve precisamente par.:_
d~cubrirn~s la exis~~ncia o realidad. Porque ¿ qué acaríamos de ser reales y
existentes s1
pudi~amos notarlo~ si, no pudiér-amos sentirnos reales? y ¡ qué
poco nos servma ser mtelectuales s1 solo notásemos que somos reales mientras
estamos pensando!
Porque: ~o nos ruboricemos de confesarlo, lo que más nos importa es ser
reales, ~XIS~; Y notar que somos reales y que somos exi~tentes. Lo demás:
~e ser mtehgentes, buenos, peritos vendrá por añadidura. y aun a quien no
10teresa, sobre todo, la vida del cuerpo le interesa la eterna del alma, 51·
y y
no h ub.'
iesemos de ser eternos, bien poco nos importarían Dios en persona
toda su c?rte ~lestial. _Y esto sin llegar al extremo de namuno quien sostiene
que la eX1stencia de Dios nos importa porque Dios es el productor O dado!' de
Ja inmortalidad.

º?,

Re~uér~?se que ~gún Scheler, ciertos sentimientos nos descubren los alores
-la. Jus~c1a ~ piedad, el amor la benevolencia la lealtad. Objetos éstos
que Jamas pudiera descubrir la simple inteligencia.
P~r
Unam~~, hace no~ sutil y malicio amente que la teolog'ta prero~llca no adrnillo que Dios tuviera sentimientos, sí mucho entendi~c~~o voluntad y poder,, sustancia y existencia. De ahí esa su inhumana
JUStma su predestinación y condenación arbitrarias y gratuitas, la teoría
tremebunda y sentimentalmente incomprensible de la gracia ... y otros puntos
que hace notar en el Sentimiento trágico de la V ida (Cap. VII).
. entir es sentirse real; y lo real de todas las cosas no puede descubrírsenos
sino en un sentimiento, aunque sea el vulgar sentimiento de dolor de un tropezón o de de un pisotón.
Por tanto: el sentimiento, y cada sentimiento a su manera y con su matiz
nos de~~bre un~ de los componentes del ser: la realidad o existencia, lueg~
el s~tlmle_nt~ e1erce ~ciones ontológicas. in sentir de alguna manera y con
algun sentmuento a Dios no podemos estar seguros de que existe· sin sentirnos
.
.
'
a nosotros rmsmos no podemos cerCioramos de que existimos; y sin sentir
las cosas no podemos saber que existen o son reales. Y será cuestión de un
cultivo de los sentimientos de una educación cuyos primeros atisbos de-

!in:

115
114

�n tas sus f un ion
metafísicas de on idas radicalm nte por la filosofía griega y mcdi val por
el raci nalismo de ]os si 1 . VI ., II.
III · y qu alguno re7.agado de
la ' filosofía per •nn " más pobr d orazón qu de píritu
inteligencia
on tinúan aún sosteniend .
Pues bien: nna nciencia que sólo dé constancia d la presencia de ideas,
aun la de la idea d hombre jamás nos proporcionará el dalo metafísico básico de que xistimos y de ómo existimos d la hondura con qu
tamo
siendo reales hondura que varía
'n los momento , pues nuestra xi tencia
no
uniformement real como supuso , impü ticamente la filosofía gri a la
escol' tica. la racionalista. na onci n ia puram nte intele tual Wl concieni de tipo yo pienso" ''yo stoy pe11santlo - tipo cart ·ano y ra ionalista
de con ienciauna conciencia más de esencia qu d exist ocia más d
ideas qu de r lidad. En rigor: no s on iencia · n existe al o así omo pura
conciencia intel tual.
La onci ocia real de verdad es la conci ncia entimental · y sería más
correcto decir que nciencia
sentirni nto, porqu
ntimiento
ncialmente un sentirs
El instinto filosófico spañol l d I pueblo - no el de lo teólogos que no
hici ron sino continuar el tipo gri go lási d filosof~r- inventó esas maravil1osas frase de la Celestina que son Lodo un pro!!raDla de ci ocia real: d
criterio m tafísico para saber uánd omos y uánto somos. Porque nóte.5elo
bien y termino ste punto: l sentimiento cada scntim.i nto a u man ra y
gmdo no solamente nos hace n tar que somos real
ino nos hace estar siendo
real , y siéndol y notándolo en nosotros para nosotros mismo .
La cuestión que tras e to pr liminar , se nos vi n
ncima es la d
señalar qué sentimiento rá precisamente el qu nos haga notamo
ntirnos
más real , y que no haga serlo; nos haga ·istir más reciamente, con más
hondura
uridad firmeza onsistencia.
Y nuestra buena mujer del pu blo, la elestina, dirá formulando en forma
d d o loqu aquí hemos planteado en forma de u tión; 'Así goce de mf';
es d · : "gozar" el sentimiento que nos hace ser más reales y que nos hace
notamos más reales.

hemos al r mantic1smo, para Uegar a apro charlo

Unarouno, tan e pañol como ella sostendrá que lo es precisamente el s alimi nto de "a onía"; el ntimi nto trágico d la vida: ese sentimiento que nos
hace entimos entre 'da y muert.e: e sentimiento que produce en nosotros
la lucha a mu rte que n nosotros ostiene --o m jor, que somos- vida en sí.
Agonía
ntimi nto agóni o que no tiene qu er nada con el tipo de onciencia agónica ristiana d que hablé anteriormente puesto que el ristiano
primitivo y eJ medí val qu rían morir a ]a vida natural para vi ir la sobrenatu-

116

ra1 en Cristo}' n Dio : morir a í para vi ir n Dios; y, una v z muerto a sí se

acababa la lucha, l~ a onía; y sobrevenía la paz: Ja paz de los sepul ro , pues
el yo natural y su VIda hab1an desaparecido ya. El hombre namuno sosti ne
que 1a e ncia real del hombre es esa misma lucha perpetua: la agonía eterna
Y. t~amcnte p:°longada entr vida natura] y religiosa ida individual y SOcial, m paces ru omponendas in ictorias definitivas que iempre se hacen
a costa de uno: del vencido -en d finitiva de] hombre que deja d
r hombr d vivir su vida.
Es !aro que radicalm nte, tan español
namuno orno Celestina, pues
para ambos in gazmoñerías ni fals recatos conciencia es conci ncia sentimental_· "hombre'~ ser qu ~ sien y xiste sin ti' ndose, porque siente y n
1~ ~e~1da que stente. o ,aste en rigor, conciencia intcl tua1 · y 1 intentos
histoncos que se han hecho iertamente para darle la supr mada en el hombre
han sido n detrim nto de u realidad misma qu nunca el hombre se nota
m nos hombre que uando cliscurr intuye ideas, hace ciencia ab tracta.
¿ Qu_é sentimie~to nos hac más reales: el goce o Ja agonía? Es claro que no
cualqwer goce ni ualquier agonía. Pero qu 'd
este punto a Ja sil nciosa
Y pri ada meditación de lo le tores · y si alguno se a ergüenza de la respuesta qu su conciencia sentimental - la real de erdad la m tafísicale da por d ntro, r cuerde que nadi le obliga a confesarlo ni en critos
en el c~nfesorio, pues se trata de pecados metafüi os, no de morales, l~ifiados siempre tan periféricos.

ni

La Celestina suelta a continuación otra fras de mali ia metafísica infinitamente mayor que la prim ra: ' Así goce yo de esta alma pecadora". . uál es
1 valor metafísi o en qu' grado nos hacen ser reales los goc p ~osos
del alma (no los del uerpo) ?
o nos metamos n esta tenta ión · quiero decir: dejemos para otra ocasión
este punto.
, para cerrarlo con deliciosa
así a, re ardemos aquello sutiles
que a la 'Con iencia n el al ' d dica Baudelaire:

ersos

plzare ironique in/ernal
Flambeau d s grli.ces sataniques,
Soulagement t gloires uniqucs
- La conscience dans le Mal!
11

( Fl urs du Wal, L 1rrémédiable)

117

�LOS FUNDAMENTOS METAFISICOS DEL ORDE
DR.

MORAL

ÜCTAVIO

.

DF.RISl

Universidad Católica Argentina
Santa María de los Buenos Aires

I

'

INTRODUCCIÓN

L El carácter inmanentista y amoral de la Filosofía Contemporánea.
La Fllosofía Moderna se ubica bajo el signo de la inmanencia.
Por un lado, el Racionalismo o exaltación de la inteligencia con desmedro
de la experiencia, está representado por Descartes, quien con el cógito, como
fWJdamento de toda su filosofía~ encarna el nuevo espíritu de Edad Moderna.
La Filosofía Medieval centraba la inteligencia con el ser trascendente y, en
definitiva con el Sc,r de Dios y con él nutría la vida del espíritu. Frente a
ella Des~rtes fundamenta su Filosofía en el pensamiento personal: en él ci•
menta el ser propio, el Ser de Dios y el ser del mundo. Conforme a la du~a
metódica universal, adoptada al comienzo de su Filosofía, Descartes no hubiese podido alcanzar el ser trascendente y menos aún el de Dios: Debía haber
quedado encerrado en la inmanencia de su propio pensamiento o duda. ~os
filósofos posteriores, Espinosa sobre todo, se encargarán de llevar las premISas
racionalistas de Descartes hasta el Monismo Panteísta, que destruye Y hace
imposible toda trascendencia al diluir: el ser creado en el Ser de Dios y el Ser
de Este en una Sustancia impersonal.
Por el otro extremo el Empirismo o exaltación de la experiencia sensitiva
con desmedro y hasta con la negación del objeto y valor propios de la inteligencia como conocimiento esencialmente superior al de_ los sentidos, centr~~os
en el ser trascendente, está representado por Hwne, qwen encarna el espzntu

118

de la Edad Moderna en esta dirección. Negada la inteligencia y su objeto, el
ser, sólo restan las aprehensiones fenoménicas sensibles, despojadas de ser.
Unicamente queda un conjunto de apariencias objetivas representadas en una
apariencia subjetiva. El ser trascendente del mundo, del yo y de Dios desaparecen del objeto del conocimiento: sólo resta una inmanencia puramente fenoménica, vacía de ser y, en definitiva nihilista.
Kant intenta integrar nuevamente los datos de la sensibilidad con el concepto en la síntesis a priori_; pero, al despojar al concepto de su objeto, el ser trascetidente --que queda más allá del alcance válido de aquél- lo reduce a
una forma pura o trascendental, cuya fundación es objetivar los fenómenos
sensibles. Una vez más el conocimiento queda clauso en una inmanencia, en
que la objetividad es puramente fenoménica sin alcanzar la trascendencia

real.
Después de Kant se escinde la síntesis a priori en una doble dirección: la del
conceptualismo trascendental y la del positivismo sensible, vacío de conceptos,
y reaparecen así el idealismo y el empirismo, que reinciden en la inmanencia
ahora trascendental, y en la inmanencia fenoménica, respectivamente. Todo
ser, trascendente e inmanente, está suprimido.
En esta Filosofía inmanenti.sta, la moral objetiva, que se impone de un modo
absoluto a la conciencia personal desde la trascendencia, pierde su fundamento.
Unicamente resta una moral, o bien autónoma o bien utilitarista -en la posición idealista o positivista, respectivamente-, pero que, en ambas posiciones,
emergen de la inmanencia subjetiva y que, por eso mismo no es superior al
propio hombre ni puede general' una norma estrictamente obligatoria.
La Fenomenología reconquista la intencionalidad eidética y axiológica: los
objetos de la inteligencia y los valores de la voluntad, entre ellos el valor moral,
valor subjetivo de la persona, que surge en la voluntad de su acatamiento al
orden jerárquico de los valores, dados en la intencionalidad afectiva del espíritu. Estos objetos y valores, distintos del acto que los aprehende, no superan,
sin embargo~ la inmanencia subjetiva, ya que se trata de una esencia dada
como objeto o valor en la conciencia, como término intencional del acto intelectivo o valorativo y, en cuanto tal, distinta del sujeto, pero sólo distinta
dentro de la inmanencia de su acto, y sin trascendencia propiamente tal o
transubjetividad.
Más hondo aún es el carácter inmanentista de la moral en el Existencialismo.
Porque éste se desentiende enteramente del orden moral y transubjetiva y
universalmente válido y con él, de todo orden jurídico, económico, político
y social. En esta inmanencia total, en el Existencialismo ateo, sólo cabe el caos y
el desorden, y la única ordenación posible o es puramente subjetiva, como
en Sartre o es puramente exterior, impuesta por la fuerza o violencia, que

119

�implica y conduce ciega e inexorablemente a un régimen totalitario enteramente amoral.

2. El camino de la reconquista del orden moral
De aquí que para restaurar un orden ético, desde el interior de la conciencia,
por la obligación de acatarlo y someter 1a libertad a sus exigencias ontológicas,
y restaurar desde él el orden humano en sus distintos sectores -económico,
social, familiar, político, etc.-, sea indispensable restaurar el alcance trascendente del objeto de la inteligencia en la aprehensión del seI1 en sí. Sólo
sobre este fundamento ontológico es posible cimentar el bien o valor transubjetivo, que a su vez sostenga el carácter obligatorio de la norma moral, desde
la trascendencia, y con dicho carácter también cimente el deret:ho, la política, la economía y todo el orden humano y social en el mundo.
Tal es el intento de este trabajo: poner en evidencia cómo la moral y el
orden humano se sostienen firmemente en el ser trascendente, es decir, se
sustentan sobre fundamentos ontológicos o metafí.sicos.

II
FUNDAMENTOS GNOSEOLÓGICOS Y ONTOLÓGICOS DEL ORDEN MORAL

3. El alcance ontológico o transubjetivo del conocimiento intelectual
A diferencia de los seres materiales, hasta el animal inclusive, el hombre
por su conocimiento espiritual no sólo es, sino que también sabe que es y que
es realmente distinto del ser de las cosas, ser del que también sabe que es.
La aprehensión intelectiva del ser trascendente, realmente distinto del propio, es wia verdad evidente por sí misma, que, si bien no se puede demostrar
-puesto que habría que suponer el mismo alcance de la inteligencia que se
quiere fundar-, no necesita sin embargo de demostración, ya que todo intento
de negarlo o ponerlo en duda, lo supone. En efecto, la inteligencia no puede
realizar su acto sino como intencional, un acto de aprehensión de un ser como
distinto del propio -ob-jectum-. Todo agnosticismo. sea en la forma de
escepticismo o de relativismo e historicismo, sea en forma de empirismo fenoménico o de idealismo trascendental, es contradictorio y se deshace en su propio
planteo, puesto que no se puede ni siquiera formuJar o expresarlo con sentido
sin la aprehensión del ser trascendente o distinto del acto, cuyo conocimiento
o aprehensión pretende negar.

120

4. La gloria o manifestaci6n de su Perfección. Fin de Dios en la creación.
Somos necesariamente porque Dios no; piensa y existimos contingentemente
porque Dios nos ama.
Sabido es que el Pensamiento divino, al comprehender su propia Esencia
infinita, no puede no ver, y constituir de un modo necesario las esencias
de las cosas, como otros tantos infinitos modos finitos de participabilidad de
aquélla.
En cambio, Dios no necesita de la existencia de las esencias finitas, ya que
en el Acto puro de su infinita Existencia posee y es la infinita Perfección. Pero
puede crear o elegir libremente las esencias a las que quiere hacer partícipe
de su :infinita Existencia.
Este acto creador por el cual Dios confiere libremente la existencia a determinadas esencias, es, pues, un acto libre de amor o donaci6n de sí. Porque
Dios, eomo Ser inteligente, más aún, totalmente inteligente e identificado
con la Inteligencia, ha de proponerse un Fin en su Rito creador. Ese Fin no
puede ser la creatura misma, pues en ese caso la Infinita Perfección de Dios
dependería de las creaturas; sino la misma Perfección divina, de la que quiere
hacer partícipes a otros seres. Dios quiere que su Perfección o Bondad se
manifiesten -manifestac:ión que se llama gloria- en las qeaturas, ya objetivamente, por el ser material participado de Aquélla, ya formalmente por el
ser especial recibido, el espiritual, capaz, de conocer y manifestar conscientemente y amar libremente al Ser o Perfección de Dios.
Según ~ea el grado de gloria o manifestación de su Ser o Perfección que
Dios se proponga manifestar en la creación, será la nat"raleza o esencia elegida, para conferir,le e-xistencia por la creación.
La nattJ.raleza o esencia de un ser expresa pues, el Fin de Dios en su creación. De aquí que por la naturaleza de un ser el hombre pueda conocer el
fin al cual está destinado. El grado de perleccionamiento al que una naturaleza
está ordenada y el tipo de gloria que Dios se propone en su creación, coinciden.

5. La gloria formal, Fin de Dio., en la creación d&lt;fl hombre
En todos los seres inferiores al hombre, el Fin de Dios es la gloria material
o participación y manifestación objetiva -no consciente r..i libre- d su
Perfecció~, en uno u otro grado.
En cambio, en la creación del ser espiritual, inteligente y libre, el Fin de
Dios no puede ser otro que su gloria formal, la que esa creatura le brinda
por el conocimiento y el amor de su mfinita Perfección.
Un análisis de la vida humana nos manifiesta que la vida fisiológica es

121

�para la vida sensitiva o animal y está subordinada a ella, y ésta a su vez lo
está y sfrve a la vida espiritual, específica del hombre, por la cual éste se
constituye en persona. A su vez la vida espiritual de la inteligencia y de la
voluntad se manifiesta como abierta y hecha para la trascendencia del ser,
su objeto necesario, como verdad~ bondad y belleza y, en suprema instancia,
como la Verdad, Bondad y Belleza infinitas. En otros términos, quiere decir
que el hombre no puede perfeccionarse o realizárse plenamente como hombre
sin la posesión de la Verdad por. el conocimiento y de la Bondad por su amor,
lo cual implica la glorificación formal de Dios: conocer Ja Verdad y amar la
Bondad de Dios. Adviértase ya cómo el Fin o Bien de Dios se identifica con
el fin o bien del hombre, consecuencia previsible si se considera que Dios crea
una determinada naturaleza para lograr un detenninado fin o grado de su
, gloria.
El Fin o Bien de Dios, el que El tiene que proponerse necesariamente al
crear al hombre, y el fin o bien aJ que el hombre está ordenado por su naturaleza como a su plenitud humana coinciden, pues, son realmente el mismo:
Dios alcanza su Fin o Bien, la manifestación de su infinita Perfección por el
conocitniento y el amor libre del hombre, con el mismo conocimiento y amor
con que éste logra su propia perfección humana con la posesión de su fin o
bien, para el que está esencialmente hecho, y que no es otro que la infinita
Verdad y Bondad.
Otro tanto sucede con la gloria material como Fin o Bien de Dios, y el fin
o bien de las creaturas corpóreas hasta el animal inclusive, carentes de conciencia refleja y de libertad. La manifestación de la Perfección divina se obtiene por el perfeccionamiento del ser y actividad de la naturaleza de estos
entes creados; los cuales, a su vez, al perfeccionarse participan y reflejan el
Ser o Perfección de Dios. Coeli enarrant gloriam Dei.

6. La ley eterna de Dios, participada mediante la ley natural por los seres
materiales y mediante la ley moral por el hombre:

Dios ordena a sus creaturas a su Fin mediante su naturaleza y las inclinaciones que brotan necesariamente de ésta. Tal ordenación por la que el Ser
divino, inte%o'ente y libre, ordena las cosas a su Fin es la Ley eterna, porque
lo que Dios establece o hace en el tiempo lo decide en su único acto eterno.
Dios es libre pam crear, pero supuesta su decisión de hacerlo, no es libre para
la elección del Fin o Bien que como Set inteligente debe proponerse. En efecto,
Dios no puede tener otro Fin que su mismo Ser y no para adquirir algo para
ella -&lt;:osa absurda porque su Acto de Ser es infinito- sino para hacerlo
partícipe y manifestativo de su infinita Perfección.

122

Esta ley existente ab aeterno en la Mente divina, se ejerce y manifiesta
en el tiempo elegido por Dios para la creaeión o acrecentamiento de la creatura~
mediante la Ley nafJUrat por las leyes físicas, químicas, biológicas e instintivas,
que~ de un modo más estrecho o más amplio, pero siempre sujeto al determinismo necesario, regulan la actividad de los seres materiales para su desarrollo
individual y específico, mincidente con la manifestación de la Bondad divina.
También el hombre es ordenado a la consecuencia de este Fin o Bien divino
por la Ley eterna, pero de acuerdo a su naturaleza espiritual, inteligente y
libre. Por su misma Perfección, Dios está necesítado a dirigir a! hombre a la
manifestación formal de su Perfección divina, por el conocimiento 'Y voluntad
libre de aquél.
Por otra parte, la misma Ley u ordenación eficaz de Dios para conducir al
hombre al logro de su Fin o Bien, la gloria forma1 o manifestación espiritual
de su Bondad infinita -que coincide con el bien o perfección del hombre
por la consecución de su propio fin ha de estar de acuerdo con la naturaleza
consciente y libre de éste, precisamente porque el Fin divino se manifiesta y
realiza mediante esa naturaleza.
Ahora bien, la únir.a necesidad, compatible con un ser espiritual, inteligente
y ]jbre, es la necesidad moral, la que proviene de una ley, promulgada a través
de la inteligencia e impuesta desde ella a la libertad.
La Ley eterna, que se refleja y ejecuta en los seres materiales por la ley
natural necesaria, de acuerdo al determinismo causal que rige la materia, se
participa y se manifiesta en el hombre por una ley natural morat aprehendida
por la inteligencia, y que desde ésta obliga a su voluntad libre a todos los actos
que dependen de ella, con una necesidad moral,: no con un tiene que ser, que
se ejecuta inexorablemente y sin intervención libre de quien lo realiza, sino
con un debe ser, impuesto a la libertad; la cual, sin dejar de ser tal, más aún
por ser tal, está espiritualmente necesitada u obligada a acatar, so pena de
destruir el Bien de Dios y el propio bien en sí misma, y de contrariar y oponerse
a la Voluntad divina.
Por la misma Perfección divina, Diós no puede dejar de mandar e imponer
al hombre, a través de su inteligencia, este Fin o Bien que se propone. De aquí
que si Dios es libre para crear, no lo es para imponer y comunicar al hombre
su Voluntad absoluta en forma de mandato o de ley con necesidad moral.

7. A tr-avés del orden natural el hombre conoce la ley eterna, que lo ordena
moral o humanamente.

El hombre descubre la Ley eterna de Dios por su inteligencia. Por su misma
naturaleza material e irracional las cosas corpóreas aparecen sometidas -y or-

123

�denadas al bien del hombre. También la vida inconsciente o fisiológica se
manifiesta naturalmente subordinada y dirigida a formar y mantener los Órgano y la vida de los sentidos. Esta vida a su vez y por su misma naturaleza,
se manifiesta como puerta al servicio de la vida espiritual de la inteligencia,
que obtiene su objeto, el Ser, a través de los datos de los sentidos y puede
desarrollar su actividad específica sostenida constantemente por la vida sensitiva, mientras que la olwitad, informada poI' el conocimiento .intelectivo,
logra proyectarse hacia su propio objeto, que es el bien, atraída y sostenida - y
a veces contrariada-- en gran parte por las tendencias sensitivas. Finalmente,
por u vida espiritual especifica el hombre está naturalmente ordenado al ser
trascendente - verdad, bondad y belleza, identificadas con él-- y en última
instancia, al er divino -identificado con la erclad, Bondad y Belleza infinitas-- como a su Bien supremo y último F.in.
Esta ordenación jerárquica de los seres materiales y de las distintas zonas
de su propio ser humano, y de los bienes correspondientes a cada una de ellas,
es de-velada por el hombre mediante su inteligencia, a través de la naturaleza
de los seres y de su propio ser natural, de tal modo que descubre que aquellos
bienes de las cosas y de su vida inferior son realmente buenos para él en cuanto
hombre, en la misma medida e11 que se subordinan, lo ordenan y lo preparan
para la consecución de su último Fin trascendente y divino con la consiguiente
obtención también de su perfeccionamiento o plenitud de su ser y activida d
humana. Del mismo modo Ja inteligencia ve también que aquellos bienes inferiores son malos, en cuanto no se subordinan y se oponen a la consecución
del Fin o Bien divinos.
En el orden de las cosas en relación con su propio ser y en su propia naturaleza humana el intelecto descubre lo que es bueno y lo que es malo, lo que
debe ser y lo que no debe ser y formula de este modo, las normas de conducta
para ordenar su voluntad libre y, a través de 'sta, toda la vida y ser humanos
en dirección a su Fin o Bien trascendente con su consiguiente perfeccionamiento inmanente.
La nonna moral objetiva se constituy por este orden natural jerárquicamente estructurado, culminante en la naturaleza humana y dentro del orden
jerárquico también de ésta, en su naturaleza espiritual y que expresa el F~
que Dios se propone: un objeto será bueno o malo en uanto querido por la
voluntad libre contribuye o no a la perfección integral del hombre o, l que
es lo mismo a la .manifestación formal d la Perfección divina o a prepararlo
a su consecución. En posesión de esta norma objetiva, fundada en la ordenación de las cosas en relación con su naturaleza y en el orden jerárquico de los
diferentes sectores de su propia naturaleza humana, la inteligencia es capaz de
juzgar, en la luz de su ser o verdad, sobre la bondad o maldad moral - la

124

bondad o maldad que afectan al hombre en cuando hombre, en cuanto ser
espiritual o pen.ona, inteligente y libre- de las di tintas acciones, realizadas
bajo el dominio de la actividad libre de la oluntad.

8. Los objetos especifican el acto bueno o malo de la voluntad, e11 cuanto
ese11cialmente relacionados con la norma.
Los objetos del querer libre especifican y con tituyen la bondad o maldad
de los actos en cuanto están esencialmente re/eridos a la norma moral, en
cuanto se conforman o no con esta norma, que expresa el orden jerárquico de
los seres y objetos y e1 orden de ]os diferentes sectores de la naturaleza humana.
Estos objeto especificantes del acto moral, no lo son tanto en cuanto bienes en sí mismos sino en cuanto son conocidos y queridos en sus diferentes aspectos y circunstancias. De modo que un objeto en sí mismo moralmente bueno
--es decir, que querido engendra un acto buen0-puede onvertirse en malo
o engendrador de un acto malo, por la íntención mala u otras circunstancias,
que lo apartan o disconforman con Ja nomia moral. En cambio, un objeto
moralmente malo, por buenas que sean las inten iones y las circunstancias -y
fines concretos que se propongan nunca puede r objetivamente bueno.
Este orden objetivo respecto a la naturaleza humana y Fin trascendente
divino, estas exigencias ontológicas o deber-ser que se imponen al hombre, a
través de su aprehensión intelectiva y que ésta formula en forma de normas
morales, se mani(iesta a la vez en la inteligencia como un imperativo, como
obligatoria. Vale decir que, a través del orden natural, Dios expresa su Ley
terna, su Voluntad absoluta de um.plimi nto, y el hombre, al de-velar aquel
orden, de-vela a la vez el imperio divino. De aquí que esta norma moral no
se manifiesta en la conciencia de un modo condicional -como acaece con una
regla de gramática o de juego, que se debe aceptar si se quiere escribir bien
o ganar- sino como absoluta, como imponiéndose sin condiciones desde la
wascendencia o transubjetividad, el hombre debe acatarla, so pena de cometer
su mal absoluto de aquel mal que lo hace malo en cuanto hombre, y a la vez
oponerse y desobedecer a la Voluntad de su divino Autor, del que es enteramente dependiente.
Por esta razón el hecho de la obligación de acatar la Jey moral, por el
v.ínculo absolutamente obligatorio con que se presenta en la conciencia supone
y descubre la Existencia de Dios, ya que El es la única causa capaz de producir este efecto, de imponer en la interioridad de la conciencia este vínculo
trascendente e incondicional, como es la obligación moral.

125

�9. La inmutabilidad de los preceptos de la ley natural y el cambio de su apli-

cación a diferentes sit11,aciones humanas e históricas.

Esta ley moral, impuesta por Dios al hombre, se presenta con toda evidencia
en los preceptos fundamentales, jnmediatamente derivados del primero de
todos ellos: "obra el bien y evita el mal". Por eso, tales precepto son comunes
a todos los hombres y respecto a ellos es muy difícil el error común o aceptado
por una comunidad. En cambio, en los preceptos derivad0s por un raciocinio
largo y más laborioso, desde los primeros es posible y a veces fácil tal error,
máxime si se tiene presente la situación de la naturaleza humana caída y herida
por el pecado original: oscurecida en su inteligencia y debilitada en su voluntad.
Sin embargo en un clima cristiano, mediante un buen razonamiento es
fácil corregir tales errores desde los primeros principios del orden natural y
mediante un desarrollo riguroso de sus consecuencias.
Problema distinto es el de la incidencia del cambio de las circunstancias
históricas étnicas, sociales y hasta individuales, sobre tales preceptos. Los
preceptos de la ley natru:al inmutables en sí rrúsmos, pueden cambiar en su
aplicación no por ellos mismos sino por los cambios de las situaciones sobre
las que se proyectan. La moral, como dice su nombre, tiene mucho de costumbres. Así es evidente el precepto natural del pudor y es evidente también la
existencia de determinados actos, que siempre son contrarios a él en cualquier
situación. Sin embargo hay un margen de variación en la aplicación de este
principio moral, debido al cambio de las costumbres, pues sabido es que ab
assuetis non fit passio.
Podríamos decir que así como la esencia del hombre es la misma a través de
sus diferentes realizaciones individuales sociales raciales, histórico-geográficas,
etc., también la ley moral, promulgada por Dios en el hombre a través del
orden natural aprehendido por Ja inteligencia, es esencialme11te la mjsma a
través de sus aplicaciones a situaciones diversas en que esa esencia se realiza.

10. Fundamento y carácter ontológico de la ley moral
De acuerdo a la índole y finalidad de este trabajo, debemos subrayar que el
bien moral u honesto, el bien del hombre como hombre y que lo p rfecciona
en cuanto ta], es un acrecentamiento del ser de la persona humana.
Todas las tendencias vegetativas, ensitívas y espirituales del hombre se
ordenan a la consecución de un ser ó bien, pero para que también resulte
moral o bien del hombre como tal, tiene que estar insertado en un orden
jerárquico de bienes en relación con el bien integral de la persona, que culmina
126

en su bien específico. Así para que el alimentarse sea moralmente bueno, es
necesario que no impida sino que sirva al bien espiritual del hombre. Lo
mismo sucede con el acto sexual; para que sea bueno tiene que servir al bien
de la persona y de la especie, hacia el que está esencialmente ordenado, debe
promover al hombre y a la mujer material y espiritualmente y ordenar su amor
a la procreación y educación de los hijos; bien que exige la unión estable del
hombre y la mujer es decir el estado del matrimonio monogámico.
Los bienes, pues, de las tendencias inferiores a la específica humana no son
buenos ni malos moralmente en sí mismos, sino respecto al bien integral y
jerarqujzado del hombre, al que se subordina y sirven o no. La satisfacción
de una de esas tendencias es buena, cuando contribuye al bien de la persona,
y es mala en cuanto se opone a dicho bien.

11. El bien-moral: el bien integral del hombre
En esta perspectiva se ve claramente que la norma y la ley moral le imponen al hombre el bien o desarrollo armónico de su ser su acrecentamiento
ontológico integral. A í como el bien de un árbol o el de un animal es su normal desenvolvimiento, logrado necesariamente por leyes naturales así el bien
del hombre es su desenvolvimiento armónico, logrado por su actividad espiritual consciente y libre de acuerdo a las exigencias de la ley moral.
El bien moral es la realización del debe-ser~ el acrecentamiento del ser o
bien del hombre realizado de un modo humano de acuerdo a su espiritualidad específica, consciente y libre.
La norma y la ley moral son el camino que Dios le traza a] hombre para su
perfeccionamiento, no arbitrariamente, sino de acuerdo a su naturaleza. Es
la proyección de lo que ella debe realizar para actualizw sus virtudes, para
perfeccionarse de acuerdo a lo que real e integralmente es. Y Dios no sólo se
lo indica y se Jo manda por la ley moral natural, sino que lo impone orno su
propio perfeccionamiento humano.
En este horizonte ontológico la ley moral aparece como el medio de que
Dio se vale para conducir al hombre a su auténtico bien humano, que coincide con el bien de Dios, con el bien que EJ se propone al crear al hombre: su
gloria por el conocimiento y el amor de éste. En efecto, con su ley divina,
Dios le manda al hombre su pedección y su feli idad, que oriente su vida al
conocimiento de la verdad y al amor de la Bondad infinita, cuya posesión
constituyen la plenitud y la felicidad humanas. Las prohibiciones revisten
el car,ácter de alejamiento del hombre de su verdadero mal, de aquello que
priva a su naturaleza de su genuino bien.
La ley moral, fundamento de toda ley y derecho humanos positivos, al im-

127

�poner los preceptos fundamentales de perfección humana, confiere, correlativamente, al hombre sus derechos naturales, los derechos que suelen llamarse
-precisamente por ser anteriores e independientes del derecho positivo-- inalienables, de la persona humana. Porque el que tiene una obligación, tiene
que tener el poder de cumplirla; y ese poder o facultad es lo que constituye y
se llama ,el derecho. En el caso de la ley natural, el derecho que corresponde
a la obligación constituye el derecho natural.
Esta ley moral y este derecho natural, del que el hombre está en posesión
por su naturaleza humana, antes de toda ley y derechos positivos, es el fundamento indispensable de los mismos.
La ley y el derecho natural conducen al hombre a la aceptación de la sociedad, de su autoridad y de sus leyes, confieren legitimidad y vigencia obligatoria
a todo este orden social desde la conciencia, que aprehende dicha ley y dicho
derecho desde el orden objetivo y los promulga; pero a la vez tal ley y tal derecho limitan y -controlan el ámbito de la autoridad y de los derechos de la
sociedad frente a las personas. La sociedad es constituida precisamente por
una inclinación natural del hombre no para perder él sus derechos naturales,
anteriores aquéllos, sino, todo lo contrario, para defenderlos y ampliarlos con
la constitución del bien común, fin de la sociedad. Las únicas limitaciones de la
libertad y de los derechos individuales o familiares son los necesarios para
la constitución de la sociedad con su bien común, y, por eso, no deben tocar
esos derechos anteriores a su constitución, para defender y ampliar los cuales
precisamente se constituye la sociedad. La persona somete su libertad a la
sociedad y a la autoridad únicamente en la medida indispensable para asegurar sus propios derechos y la constitución de las condiciones necesarias para
establecer la justicia, la paz y el desarrollo material y espiritual de su ser y de
su vida individual y _social, es decir, el bien común.
Si se niega la ley moral y el derecho natural consiguiente, vigente antes de
la ley y derechos positivos, más aún fundamento y savia de esta ley y derechos,
se derrumba todo el orden racional humano, individual y social: el hombre
queda libre de toda ley, pero a la vez. esclavo de sus pasioJtes, de la violencia,
incluso organiza.da su forma de grupos y por el mismo Estado, desde que éste,
cuando se niega o desconoce la base moral que lo fundamenta y lo limita a
sus propios fines, carece de autoridad para mandar, pero a la vez carece de
limitación en todas sus imposiciones arbitrarias y totalitarias.

12. La negación de la ley y del derecho naturales conduce a la destrucción del
hombre y de todo orden y al caos.

constituyen el orden humano natural, desde el cual únicamente se puede fundar racionalmente la ley, el derecho y el orden positivo humano, está el Agnosticismo, que, bajo una u otra forma, niega el valol'.' de la inteligencia para
des-cubrir y aprehender el ser trascendente y, en definitiva, el Ser de Dios, y
desde él el deber-ser y el orden moral natural. Las formas actualmente vigentes del Agnosticismo antirrealista y ateo, son el Neo-positivismo lógico que se
atiene únicamente a los hechos verificables por los sentidos y expresables en
lenguaje matemático; la Fenomenología que, si bien defiende la trascendencia
de los objetos y valores, sólo la mantiene en cuanto dada en la conciencia del
sujeto, poniendo entre paréntesis el ser o realidad en sí y el bien o valor identificado con aquél· y finalmente el Existencialismo, que se atiende al ser como
presencia o patencia del ente, pero también sólo en cuanto dada en el entre
abierto al ser o Dasein, que es el hombre. El ser de los entes sólo es trascendente
en cuanto dado en el Dasein u hombre.
E~ todas estas corrientes actuales de la Filosofía y de la Cultura, el ser trascendente y, correlativamente, el ualor de la inteligencia para aprehenderlo,
están suprimidos. El hombre queda bloqueado clausurado en su inmanencia
finita, abandonada a sí misma, sin sentido y absurda y, en definitiva, 11ada,
" un ser que no es lo que es, y es lo que no es"., (Sartre) . 2. El irracionalismo,
común a todas estas direcciones de la Filosofía y pensamiento actuales, está en
la base de este agnosticismo inmanentista y ateo.
Lo grave de este lrraci,malismo agnóstico, que penetra y es asimilado por
muchos hombres de hoy a través del ambiente y los medios de comunicación
-revistas, diarios, radios, TV, etc.- es que puede llevar a errores muy graves,
que destruyen el fundamento natural del dogma y de la moral. Ahora bien, esta
negación o duda de la ley del orden natural, que ha sido formulada en repetidas ocasiones en estos últimos tiempos, conduce a la caída de todo orden
legal y social humanos, impuesto desde la interioridad de la conciencia, para
ser sustituido por un orden puramente exterior, impuesto por la fuerza, sin límites morales y que, por una lógica interna, puede conducir tanto al totalitarismo más absoluto, como al desorden y al €a.OS, a la subversión' a la violencia y a la anarqtÚa. ·
Unicamentc
el ser o verdad
sosteniendo los
inteligencia en
y, con ellai un
persona.

defendiendo esta capacidad de la inteligencia para conocer
t1'ascendentes con certeza y de un modo inmutable, y por otra,
fundamentos ontológicos de la moral, que se formulan por la
la ley moral natural, es posible sustentar una auténtica moral
fundamento sólido del orden individual y ,5ocial, digno de la

l. En el fundamento de esta negación de la ley y derecho naturales, que
128

129
H9

�de la Filosofía nos sentimos a 1a vez descorazonadQs y esperanzados. Lo primero,
porque se diría que el hombre jamás alcanzará lo que no ha podido obtener
tras esfuerzo tan intenso y dilatado; lo segundo, porque el hombre jamás
abandonará definitivamente la esperanza. de semejante descubrimiento.

LA DOBLE AGONIA DE REFLEXION Y PASION EN PASCAL
YUNAMUNO
DR.

HuMBERTO

PIÑERA LL.

Universidad de 'Madrid:

I

Mono MÁS AMPLIO POSIBLE, dentro de un riguroso esquematismo,
toda la filosofía -desde Tales hasta Heidegger- se presenta como la busca
afanosa de la Eternidad. 1 A partir de la aex11 del primer filósofo griego hasta
el Da-sein heideggeriano el quehacer filosófico consiste en el inalcanzable
deseo de descubrir lo inmutable tras lo que cambia. El desfile, durante veintisiete siglos, es imponente, y, no obstante, seguimos como al comienzo mismo,
o sea en la pura tentativa. Al cabo de una dilatada excursi6n por la Historia

VISTA DEL

1 Es interesante observar la sutil relación que se da entre Eternidad y pennanenaia.
Pues aquelJo que p~rmanece, ¿hasta cuándo lo hace? Si la permanencia se transforma
en cambio, ya, por esto miswo, deja de serlo; pero, entonces, debe haber algo que
"sigue permaneciendo", de manera gue &lt;rarece de "instantes", por lo cual se ide.ntifica
con Ja Eternidad, o, dicho de otro modo, que la Eternidad es eso. Ahora bien, el
hombre jamás podrá aprehender esa permanencia, como no sea sintiéndola, pues los
sentidos no nos dicen que algo subsiste tras lo que cambia; es una inferencia que
nues~ mente lleva a cabo al observar que si todo cambiase, sin solución de continuidad, la realidad no podría ser nunca algo, y esa aniquilación total y constante impedirla. que supiésewos jamás que hay algo que es y existe. Lo mismo si las cosas cambian, como si el cambio es la cosa misma (evolución del ser, en un caso; o el ser
como evolución en otro), el sentimiento, o, mejor, el presentimiento de la Eternidad
opera en el hombre a través de esa inferencia a que nos referíamos ti.neas arriba, y
de ahl la imposibilidad de establecer una nelll, distinción entre pensamiento y sentimiento con respecto a la Eternidad. De ahí que, como veremos más adelante, Pascal
y Unamuno están apresados en las mallas de esa complicación de logos y e-moci6n, o
---como suelen decir ellos- de razón y corazón; y el conflicto consiste en que no es
posible separar a la una del otro.

130

¿Somos eternos o, por el contrario, apenas una ráfaga en el tiempo? He
ahí la cuestión. Pero el hombre lleva consigo la idea de la Eternidad, como
igualmente la del infinito, que viene a ser, -curiosamente, una forma espacial
de la Eternidad. 2 Duramos, cambiamos, llegamos a ser, pero, he ahí la cuesti6n: ¿cuándo?, ¿ c6mo?, ¿ d6nde? La cosmovisí6n helénica busca sin descanso
lo permanente detr-ás de lo que cambia, que no es sino regresar a esa Eternidad
en que todo consiste ori_ginariamente. De ahí las dos grandes soluciones, radicalmente extremistas: la de Parménides de Elea, quien afuma que, en realidad, no hay cambio, de manera que el movimiento es imposible; y~ en resuelta
oposición, la de Heráclito de Efeso, qwen postula el cambio perpetuo, absoluto.
Pero, ¿ qué pasa si todo se mueve, de tal manera, tan completamente~ que no
hay fisura posible, hiato, ni pausa? Pues, sencillamente, que al no haber sino
un solo y único cambio, éste se identifica con la inmovilidad. Si nada es
nunca lo que es, esto se resuelve, paradójicamente, en una pura inmovilidad.
El resto ya lo conocemos. La metexis platónica, la apófansis aristotélica, la
sustancia moderna, la cosa en sí de Kant, el élan vital de Bergson, el fenómeno de Husserl, etc., etc. Sigue en pie la lac6nica sentencia spinoziana:
"Sentimus, experimur que nos esse aetemos." 3 En efecto, el hombre se ha
sentido siempre eterno.
La inmortalidad del alma es tan antigua como la propia historia del mundo.
1
Al expresarme de esta manera, lo que deseo hacer ver es q~e lo infinito supone
siempre una "lócalización" sin la cual es imposible concebirlo. Pues ya se sabe que infinito puede serlo tanto el espacio corno el tiempo. Pero si, con Einstein, convenimos
cm que ''el tiempo necesita espacio para ser tiempo, del mismo modo que el espacio
ne&lt;:e.5ita tiempo para ser espa·cio", es decir, un "desde aquí hasta allí" ( cualquiera que
sea la magnitud), creo que se verá claramente por qué hablo del infuúto como "espacialización" de la Eternidad; ia cual, por ser, diríamos, el infinito de lo infinito,
€a.rece de toda posible magnitud, por imaginable que ésta fuese.

Esto s ve claramente al observar el tratamiento matemático que para la cuestión
de la Eternidad se adopta en la Edad Moderna. Spino7.a es un caso paradigmático, pues
basta con ver que su obra de más aliento, la Ethica more geometrico demonstrata, es
todo un despliegue de esa "geomctrización" a que se refiere Pascal. Lo mismo ocurre
con éste, pues basta observar cómo él, cuando quiere darle un fundamento inteligible
a sus indagaciones de 1a Eter¡:ridad, acude a elaboraciones de tipo matemático, de las
cuales, por consecuencia, extrae las conclusiones a las que se propone llegar. No digamos Leibnitz, lo mismo que Newton, en cuyas sendas elaboraciones del cálcuJo diferencial se aloja1 implícitamente, el típico tratamiento "moderno" de la Eternidad.
3

131

�Apare .e en todas las cosmogonías y filosofías y r vela sobre todo, que el
hombre re iste a una d finitiva desaparici •n. Pues hay una implícita sensaión o, tal vez, sentimjenlo de pnmane11cia que, por jemplo, en forma pr dominante, con titu e el fundamento de la cultura occidental. El cambio que es
uua p culiar forma de desaparición, de muerte, 1 ha ido concebido siempre
como 'apariencia", 'ilu ión'', o algo por el tilo. Mientras lo real por tanto.
lo erdadero, es lo que no cambia, lo inmutable. Pero, ¿por qué se empeña el
hombre tan afanosamente en protegerse del cambio I curriendo a la permanencia? He alú una pecie de misterioso hilo que une al hombre con las cosas,
con el re to d la r alidad, a travé de la cual descubre la alentadora posibilidad de su propia eternidad. Pues el hombre s resiste a morir y, probablemente, omemó vi ndo en esa "mu rte" que es el cambio, un reflejo de u
propia exi tencia de u aconte er como tal y el descubrimiento de una permanencia (de lo que s inmutable) d be haberlo llevado, t'.'t analogia a pensar
que en 'I hay algo que re iste igualmente al cambio, impidiéndole morir del
todo. H ahí probabl mente el origen de la noci6n de alma.
1as la filosofía -como se sabe- sufre un cambio extraordinario al irrumpir el ristiani mo en la ida o idental. Para decirlo n pocas palabras, se
pasa desde un "extcriorismo" hasta un "int riori. roo" en lo qu se refiere al
modo de ·onc-cbir I mundo, 1 hombre y la esencial relación entre ambos.
la "et midad" del mundo le sucede ahora su «creación" y esto, por supuesto,
apa11 ja enorme complica ion . Pu el mundo lo mimo que l hombre,
'creación en el ti ropo' (desde la pura ada) y, por lo mismo, la «duración"
de uno y otro ( ea lo que sea) no dep nde de una realidad 5 presente dcsd
• El citmbio, en efecto es una "muerte" dada en un instante o en una suma de
in tant . Por infinitesimal qu sea, no importa cuán imperceptible resulte, es indudable que debe consistir en la su tirución de una realidad por otra y así hasta lo infinito. Pascal se intere.~ vivammt en esta cuestión, y el ntwiasmo infinitista del sigl
X II --vía ;fatemáticar-- 1 hizo meditar larga y profundam nte sobre la inacabable
suc ión d subdivision que, dcspu' de todo, no son sino cambios por los cuales cada
existente deja d • ser lo que s ( es decir, que se 'muere"), para pasar a ser otra cosa.
Cambi
uanlitativo, es ciert , y, no obstante, cualitath•o, porque no es lo mismo,
digamos, la cualidad d ser parúcula a, que a,, o a,, etc-.
• La realidad concebida orno la "materia' c o la cual I Demiurgo hace
niverso. Platón (Timeo V1, 29-30) nos di e: "Explicamos la causa por In cu:il el
,reador ha Cl't'ado la generación y te
niverso. El era bu no, y nunca nace la envidia de un ser bueno [•..] Queriendo que codas las cosas fu en buenas y, en la
medida de lo posible, ninguna mala, tomando lo que no era visible que no permanc ía
n reposo, sino que se movía irregular y desordenadamente, lo redujo del desorden
al orden [ ... ] juzgando que éste era en todo mejor qu aquél [ ... ] y después que él,
razonand en su cora1.ón, halló que ninguna de las obras visibles privadas de inteligencia [ ... J nunca podrían llegar a ser m:u bellas que lns que tienen inteligencia, y

132

iempre, sino de Dios. ótese que mientras la Eternidad
vamos a decir asi
"tácita" en el ~ego, para el cristiano no lo , pu en tan:o que el Demiurg~
modela una r ahdad ya dada, ahora es Dios quien crea y modela e realidad.
Esta es la ituación en la qu e va a encontrar siempre I cristiano al sentirse
n esa uriosa disposición que el medieval Uamaba a continge11tia mundi. o
es que I griego no ¡-peri.mentase la angustiosa sensación del conflicto pennanentc ntre la sustancia y el acciclcnt , o sea entre pennanencia y cambio.
Per_o como se s ntía y se creía un pelliz o d sa ar illa con la que el Alfarero
ruv~rsal había no creado, sino construído el mundo, la tensión permanenciacambio no afe taba a la interioridad del hombr en la forma que reviste ¡
caso para el Cristianismo. En consecuencia. el hombre cristiano resulta ser
para í mismo mucho más problemático que I helénico.

El cri tianismo ha hecho d la Etcrnidod -en términos «eneraJes- una
c~es~ón ~erm~nentc, sobre la cuaJ han girado afanosamente la filosofía y la
c1enc1a. 1 decimos que 'en ténninos general " es porque la inmortalidad del
alma." es sino el aspecto más sobr saliente de dicha uestión puesto que
se refiere, omo sabernos, al hombre mismo. Pero toda la cultura occidental
es decir, la cristiana. ha dependido siempre de esa idea d Eternidad ~
cuyo impulso . e ha desarrollado la vida de Occidente.

El punto de arranque de la u tión que ahora nos ocupa
encuentra en
el o~~ to y la penetración recíprocos de cristiani mo y paganismo, e decir,
de Biblia y Logos. Toda la cuestión surge precisamente de ese encuentro pu
la Teología es el resultado del conflicto entre la "sobrenaturalidad" G del
ristianismo y la "logicidad' de la filosofía griega. Porque mientras la Eternidad es concepto para el griego, resulta que es sentimiento para el cri tiano.
Esto explica por qué Unamuno se escandalizaba al referirse al consorcio de
theos y logia; es decir de fe y razón. Pues aquí se enfrentan dos Eternidades
que la int ligen?:i no puede habitar en cualquier parte, s parad. del alma, por esr:is
ra1,0nes, componiendo un alma dentro de un cuerpo, fabric6 el Universo para cumplir
la obra más bella y buena que fuera posible."
Vemos, así, que el mundo viene a ser, en el comienzo, un pasaje d I desorden al
or~ n, o sea de algo ya existente y cuya conducta Dios modifica, Por eso, en el mismo
D,dlogo, un poc~ más adelan1 (VI, 31-32), añade que: "habiéndos puesto Dios a
componer l Uruvcrso, lo hiY,o de tierra y fuego".
• Del hecho mismo de esa "sobrenaturalidad" de la cual surge la cosmología risliana
r una cu ti6n d "
·_
d ·
senu
miento . 1 se a m1te -como lo hace el cristiano--- que hay un Dios capaz de c
toda _la Realidad sacándola de la ada, ese mundo a.si cn-ado descansa en la : : ;
de Dios, Y, por lo mismo, la se uridad a que puede acogerse el cristiano en medio d
la contingencia en que se encuentra sumido cow;1antemente, sólo pued; provenir de~
acto de Ce que le permite afirmar a Dios, afinnándos , de
ta man ra, a 51•
•

(creatÚJ ex nihilo), depende que la Eternidad ten a que

·

,. s·

n:usmo.

133

�que si bien -he ahí lo curioso- se .refieren a lo mismo, no son vistas de igual
modo. Porque el griego concibe la Eternidad "desde afuera" de sí mismo mien'
tras el cristiano la ve "desde dentro'' de sí.
"Dentro" y "fuera", o sea como realidad tácita, en el caso del cristiano, y
expresa, para el del griego. Pues, como se sabe, el helénico parte, sin más,
de una realidad que ya es todo,7 y, además, siempre~ es decir, sin antes ni
después. Semejante "expresa" condición de la materia -vale decir, en este
caso, de la realidad total- anula toda posible Creación, en términos absolutos, de modo que la Eternidad adquiere, por esto mismo, el carácter de cosa
rigurosamente necesaria. 8 Pero hay que preguntar: ¿acaso no ocurre lo mismo
con la cristiana Eternidad? Sí y no, cabe responde11 aquí, pues el acto de la
Creación -que es lo único rigurosamente absoluto--, si bien supone ]a Eternidad, en el caso del hombre la dota de un o.rácter especifico al hacerse "necesariamente" posible -valga la paradoja-; pues el hombre siente que puede ser eterno, y piensa que puede serlo, mas no puede admitirlo así sin más, ya
que su eternidad le es acordada desde el instante mismo de la Creación. ¿ No
será, tál vez, la duda, que muerde profundamente en el hombre, el residuo
de esa "contingencia" en que consiste el hecho de pasar de la ada absoluta
al Ser? 11 Pues la creatio ex nihilo culmina en el Ser rigurosamente contingente.
' Véase la nota 5.
• La cuestión es archisutil y, en consecuencia, muy difícil de contestar, cuando la
utilizamos como contraste entre paganismo y cristianismo. Pues, en efecto, el griego
creía en la Eternidad como algo que. en última instancia, le corresponde a la realidad
misma. El cambio (el movimiento), el paso de un estado a otro, supone la continuidad
sine die inh_erente a la cosa, a todo; pero la contingencia implícita en el paso de la
Nada a la Creación (el caso del Cristianismo), deja abierta la posibilidad de una
duda sobre. dicha continuidad, pues se trata de algo tan radicalísi.mo como es la
creatio ex nihilo.
• Es claro que el griego también conoció la duda y que es el "azoro'' de que se
habla constantemente en la historia de la filosofia griega, es decir, esa perplejidad pro.
veniente de saber que se está entre el cambio y la permanencia, y que dicho "azoro"
es la causa que origina la filosofía. Pero obsérvese que el hombre griego llega a advertir
que pasa desde una Nada relativa al Ser mismo: relativa, porque la realidad está
siempre ahí; mientras el cristiano sabe que viene de una Nada absoluta. La relatividad
de la Nada helérüca se explica perfectamente porque el griego se interesa, sobre todo,
por el cambio ( el movimiento, como él suele decir), de manera que la Nada no existe,
en rigor, ni como antecedente ni como consecuente: se está en una relativa Nada y ~e
pasa a otra Nada relativa a través de las distintas clases de movimiento ( cambios po.
si bles de 1~ realidad). Mientras el cristiano sabe y, sobre todo, siente que va desde
una ada absoluta hasta el Ser y, por Jo mismo, su continge11cia es radicalísima. De
ahí_ que se pregunte a veces, _angustiosamente (Pascal, Kierkegaard, Unamuno) si es
-posible superar la, "menesterosidad" de su ser.

134

La prueba decisiva, como sabemos, es la conciencia, pues, que sepamos
hasta ahora, el hombre es el único Ser a quien le está reservado el p.rivilegio
de la per-catación rigurosa de su realidad total, es decir, de lo que él es desde
el punto de vista de lo que puede ser tanto como no ser. Es el existente a
quien acosan por igual la Historia y la Eternidad, porque ha de vivir como
si jamás fuese a dejar de ser, y, no obstante, dejando constantemente de ser
aquello que es, para, inmediatamente, pasar a ser otra cosa. Además, ¿ acaso
al Ser? 9 Pues la creatio ex-nihilo culmina en el Ser rigurosamente contingente.
nos conducirá ya directamente al presente trabajo. Pues la duda jamás está
del todo ausente, ya que otros podrán decir que hemos muerto, mas nadie,
por sí mismo, lo sabe en esta vida. Ahora bien, ¿por qué interesa saber si uno
se mucre o no se muere de veras? Spinoza vio todo esto con admirable claridad y lo expresa sUIDal'iamente en su conatus esse preservandi,1° que el hombre
lleva a cabo, o bien en la progenie, o bien en la Historia, o bien -como es el
caso de Pascal y Unamuno-, en esa agónica actitud del que se obstina en ganar la partida entablada con esa esfinge que es justamente el afán de inmortalidad, cuya puerta de acceso es la muerte.

II

Desde dos diferentes perspectivas -siglo XVII y siglo XX- Pascal y
Unamuno encaran el problema de la Eternidad. Como veremos un poco más
adelante, esto de la perspectiva tiene una extraordinaria importancia, sobre
todo, en casos como los de 'Pascal y Unamuno, en quienes los puntos de coincidencia son tan impoPtantes como los de discrepancia. Por lo pronto, ambos
enfrentan la misma cuestión, están obsesionados con ella y procuran resolverla teniendo en cuenta, de manera especial, la experiencia vital en que,
cada uno de ellos, recibe la cuestión y trata de resolverla. Ahora bien, en un
comienzo, tanto Pascal como Unamuno se sienten atrapados en los cuernos
del dilema razón-revelación, que es como decir de lógica y fe, o de razón e
intuición. Al fin y al cabo, nombres diferentes para una sola r¡ la misma cuestión. Pero mientras Pascal vive en un siglo que recién acaba de inaugurar la
gran matemática y él mismo es un notable matemático, Unamuno, por el
contrario, se encuentra colocado en una época que comienza a sentir cierto
cansancio de la ciencia matemática en general, y es, sobre todo, como lo dice
él mismo, un poeta, es decir, un gran "sentidozi''. Ambos pasan por sendas
experiencias de esas que dejan indeleble huella. El accidente que casi le
10

B. de Spinoza: Ethica, IV, 18, 39.

135

�cuesta la vida a Pascal, en Jo que se refiere al efecto que le produjo, resulta
bastante parecido a la situación en que se encuentra Unamuno a la muerte
de su primogénito, y que desemboca en la famosa "crisis" de 1897.11 En
La "crisis" que decide, tanto en el caso de Pascal como en el de Unamuno, responde a motivos muy parecidos. Es curioso observar que uno y otro pasan de cierto
estado de fervorosa religiosidad a la "mundanidad" de la que, a su vez, surge la etapa
definitiva. Pascal, como se sabe, a los veinticuatro años siente 1a primera llamada de
Dios, motivada por la lectura de escritos piadosos. Sin embargo, el hombre de ciencia
que había en él no cede, al menos totalmente, ante el avance de la fe ; para esto será
necesario que ocurra el suceso del puente de evilly ( 1654), con el que Pascal pone
fin a su etapa mundana, acogiéndose desde entonces a una vida cada vez más religiosa
y, por lo mismo, ascética. No está de más recordar cómo tiene lugar la casi catástrofe
que Ueva a su total conversión, por lo que es, en realidad, una "crisis" . "Según el
manuscrito de los Padres del Orat_prio de Clermont, M. Arnould (de Saint-Victor),
cura de Chambourcy, dice que logró saber de 'M. el predicador de Barillon, amigo de
Mme. Périer [hermana de Pascal], que M. Pascal, unos años antes de su muerte, había
ido, según su costumbre, un día de fiesta a la Alameda del puente de Nevilly, con algunos de sus amigos, en una carroza de cuatro o seis caballos; los dos caballos delanteros, a la entrada misma del puente, tascaron el freno, y como no había guardacantones que ptotegiesen los laterales del puente, la carroza se precipitó al agua, porque
se habían roto los lazos que unían la carroza al tren trasero de la misma, quedando
ésta al borde del precipicio. Lo que hizo a Pascal adoptar la resolución de acabar con
aquellos paseos y vivir completamente solo." (L. Brunschvicg, op cit.)
En cuanto a Unamuno, la "crisis" tiene Jugar después de los años que van desde su
llegada a Madrid, como estudiante (1882), hasta 1897. El creyente tranquilo y convencido, al ingresar en el ambiente "positivista' de la Universidad, se pone en contacto
con Hegel, de quien aprende, sobre todo, que el hombre es un momento en la infinita
conciencia del Espíritu; con Scbopenhauer, quien afirma que la vida humana es doloroso y afanado quehacer de una Voluntad cósmica, a la vez ciega e irra.cional ; con
Spencer, para quien el ser humano es sólo un momento de esa Fuerza de la Materia que
tiende a hacerse cada
más heterogénea y, por Jo mismo, más definida y coherente.
De ahí que, como muy bien dice Armando Zubizarreta ("Una desconocida 'Filosofía
lógica' de Unamuno", Boletín informatiuo del Seminario de Derecho Político de la
Universidad de Salamanca): "Unamuno se l1a quedado encerrado en el mundo de los
hechos y las ideas, en la existencia sin alma y sin Dios".
Mas viene entonces el desplazamiento a Salamanca; y en esa Castilla, dormida en
el tiempo (Segovia, Avila, Salamanca, etc.) hay el estímulo adecuado para hacer
que renazca en él una preocupación de Eternidad jamás ausente del todo. La lectura
de los místicos -en el marco ad hoc~ completa este prt&gt;ceso de recuperación religiosa,
aunque eso sí, ahora con una inquietud que no habrá de cesar ya nunca. Fray Juan
de los Angeles, de quien seguramente Unamuno aprendió aquello de "Yo para Dios y
Dios para mí y no más mundo" (Lucha espiritual 'Y amorosa entre Dios y el alma, I,
11). Y así, del mismo modo, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y otros.
Faltaba sólo el "pWlto de apoyo", y éste sobreviene en la forma, por una parte, de
la enfermedad y muerte de su primogénito, Raimundo Jenaro ; por otra, de esa neurosis
cardiaca que Jo atmsa desde entonces sin descanso. Todo esto podemos verlo en su
11

vez

136

ambos casos, tanto un suceso como el otro no son sino el catalizador que
conduce desde una "exterioridad" 12 transitoria e incómoda hasta esa ''interioridad" que define, completa y otorga su más acabado perfil a ]a obra de
amb~ personalidades. Se trata, en realidad, de sendas conversiones, que le
permiten al investigador explorar los do aspectos fundamentales de las mismas,
es decir, uno que se relaciona con el orden- geométrico y otro que opera en el
pensamiento considerado como intuición radicalísima de lo real y, en consecuencia, retrocede hasta sus mismos orígenes, o sea hasta topar con la raíz de
Jo vital; visto esto último, desde luego, en la órbita de la cultura cristiano-oc-cidental, es decir, Ja Creación, como origen de la Eternidad.
Pascal, hombre del siglo XVIII, es geómetra, lo cual se explica perfectamente dada la importancia que adquiere la matemática en esa época. Mas este
hombre, autor del Essai sur les coniques e inventor de una "máquina aritmética", no se queda allí donde se detiene Descartes, es decir, en el proceso que
le asegura al pensamiento matemático y lógico una absoluta primacía y una
capacidad total de absorción de la realidad. 13 En consecuencia, el autor de
las Lettres au Provincial formula su conocida distinción entre el espíritu
"geométrico" y el espíritu "sutil", con lo que establece, por primera vez en la
historia del pensamiento de la Edad Moderna, la separación clara e inequívoca
entre el ordre de raison y el ordre du coeur; proceso que, como sabemos, remata
en nuestra época.
Mas Pascal, hombre de su tiempo, procede siempre metódiqamente, porque
la Ciencia que recién se ha inaugurado entonces así lo exige. Es, también,
hombre de "ideas claras y distintas", pe,;o sabe, de ello está convencido,
que no e posible apresaT toda la realidad en esas ideah. Hay una ciencia que
reputa casi como la suprema, es decir, la GeometTía, en el sentido de la máxima abstracción y fonnalización a la cual es susceptible de someterse una
parte apreciable de la realidad, pero, eso sí, sólo una parte. Hay, pues, un
Diario (III, 82-84) y en la carta a su amigo Jiménez Illundain (13-V-1902), donde
dice; "vuelvo a encontrar al Dios personal y evangélico (qu.e surge entre las minas del
ente realísimo de la escolastica) , al Padre del Cristo". En el Diario (III, 26-27) : "Hoy
me encuentro con que todo lo adquirido en estos años me resulta algo extraño, un
aparato externo a mí, algo que no ha tomado carne en mi espíritu."
11 Pascal, como mdtemático, y Unamuno como " positivista", viven en una rigurosa
"exterioridad" que les mantiene alejados de la vida espiritual hasta que ésta se impone en eUos. Y si digo que se trata de una exterioridad incómoda es porque ni uno ni
otro estuvieron jamás convencidos de esa exterioridad.
" Véase lo que decimos a este respecto en Ja nota 3 7. Descartes lleva a cabo tan
rigurosamente la absorción de la realidad por lo geométrico, que Leibniz se ve obligado
a corregir este defecto a fin de que pensamiento y extensión queden debidamente correlacionados.

137

�espíritu "geométrico" que está contenido y representado en ~c~~ ciencia;
cuyo cometido es, por una parte, someter a prueba toda propos1cion; y, ~r
otra, acordarles a todas el mejor orden. Sin embargo, tocante a la cuesllón
del método,u hay otro que supera al de ]a geometría, "aun más eminente y
completo al cual los hombres no pueden jamás llegar''.15 Y agrega Pascal:
"Porque lo que sobrepasa de la geometría nos sobrepasa." 16 Método ~ue exige, de un lado, "no emplear ningún término de que no se conozca pre\llaillente
el sentido", y, del otro 'en no avanzar ninguna proposición que no se dem~estre por las verdades conocidas" .17 Método que el mismo Pascal reputa lDl•
posible,
[.. .] porque es evidente que los primeros términos que se quier31:1 definir
imponen ya los precedentes para servir a su explicación; y, por lo~-º las
primeras proposiciones que se quieran probar suponen ya otras proposiciones;
con lo cual jamás se llega a las primeras_1.s

Según Pascal, la Geometría es un admirable saber de cautela, puesto que
jamás se mete allí donde no la llaman:
Este orden, el más perfecto entre los humanos, consiste, no en definirlo
v demostrarlo todo ni tampoco en no definir ni demostrar nada, sino en man~nerse en este término medio que consiste en no definir las cosas claras y
entendidas por todos los hombres y en definir las otras y en no demostrar todas
las cosas conocidas por los hombres, sino solamente las desconocidas. Contra
este orden pecan igualmente los que intentan probarlo y definirlo todo como
los que descuidan de hacerlo en las cosas que son evidentes por sí mismas.1.0
" El método es la piedra angular de la Ciencia y la Filosofía en la Edad Moderna.
Por éste se entiende, en general, la disposición racional, deductiva e inductiva, con la
que se puede llegar al conocimiento de la realidad. El modelo por excelencia es, como
se sabe, el DiS&lt;;urso del método; pero también el Discorsi e dim onrazioni malematichi
in torno a due nuo11e scienr;e (Galileo) y el Novum Orga1mm scientiarum (Bacon) son
categóricas manifestaciones del mismo propósito. Se trata, en fin, de disponer y adaptar el pensamiento a las exigencias de la realidad, imponiéndole una legislación que,
por su parte, debe concordar con dicha realidad. Desde luego que, en todo esto, la
Matemática desempeña un especial cometido; de ahí la preferencia que re Je da al
calc-ulo (Descartes, Galileo, Pascal, Leibniz, Copémico, Kepler, ewton y otros) .
.. B. PAsCAL: Pensé es et Opuscules, ed. de L. Brunschv:icg, Librairie Hachette et
Cie,, Paris, 1912, "Opuscules", troisieme partie, XV, Section l.
11

Porque nada hay más débil que los razonamiento.s de los hombres que inten tan definir estos términos primitivos. ¿ Qué necesidad hay, po.r ejemplo,
de explicar lo que se entiende por "hombre'? ¿ o es bastante claro, por
ventura, la cosa que se quiere significar con este término? 20
e impone, pues, la distinción entre dos órdenes diferentes de realidad, uno
de los cuales -es susceptible de someterse al proceso lógico del pensamiento, es
decir, que es 1a materia adecuada sobre la cual opera el pensamiento discursivo. En tanto que el otro supone ese otro aspecto de la realidad al que jamás
se podría llegw con Jos recursos definitorios de que se vale la Geomet:r'ia o
sea el pensamiento lógico-matemático. Es el ordre du coeur, amplísimo, donde
cabe y se aloja todo aquello que ninguna definición será nunca capaz de decir
en qué consiste. Véase lo que piensa Pascal a este respecto:
Con lo cual basta para ver que hay palabras cuya definición es imposible;
y si la Naturaleza no hubiese suplido este defecto dando a todos los hombres
ideas semejantes, nuestras expresiones serían confusas; mientras que, al contrario, lo que vemos es que éstas son usadas con la misma seguridad y certeza
que si estuviesen totalmente exentas de equívoco; porque la aturaleza misma
nos ha dado, sin palabras, una inteligencia más clara que el arte que se adquiere por nuestras explicaciones. 21
Ahora bien, ¿ qué puede ser esto último sino la intuición? En efecto, según
Pascal, bay una forma de realidad que sólo se deja penetrar ex abimdantia
cordis y ante la cual se estrella la lógica. El orden geométrico queda, así, resez,..
ado, desde el punto de vista de su radical naturaleza deiinitoria, "para designar las cosas que se nombran y no para mostrar la naturaleza de ellas" ?Z
Definir es, pues, exactamente lo contrario de mostrar, lo que supone licitud o
ilicitud, según que se trate de definir lo mostrable o mostrar lo definible, y
hacer tal cosa supone incurrir en error y confusión :
En los cuales no se caería jamás si se siguiera el orden geométrico. Esta

[bid.

" !bid.
'" !bid.
,. !bid.

138

La Geometría -vale decii', en este ca~o, el razonamiento lógico-matemático- tiene un límite que es el impuesto por los primeros principios y aquellas realidades de las que no cabe esperar explicación alguna. Supóngase, por
ejemplo, que se desea "explicar" lo que es el hombre. A este respecto dice
Pascal:

,. !bid.
Ibid.

11

:s

!bid.

139

�preciosa ciencia no se mete jamás en definir las palabras primitivas "espacío",
"tiempo", "movimiento", "igualdad", "mayoría'', "disminución", "todo" y
otras que cada cual entiende.23
Hay, en consecuencia, dos formas de saber que se excluyen recíprocamente:
u.no es el de la Geometría (en tiempos de Pascal, 'mecánica'', "aritmética",
"geometría") y con el cual es posible establecer un orden perfecto o casi
perfecto; el otro que viene a ser algo así como la limitación del primero. ''De
donde aparece que los hombres están en una impotencia natural e inmutable
de llevar a la perfección ninguna ciencia con un orden perfecto." 24 He ahí
por qué remata Pascal todo este analítico proceso de inspección de las posibilidades del saber con su conocida distinción entre el espíritu "geométrico" y el
espíritu ' sutil".
La diferencia entre ambos reside, a juicio de Pascal, en la "comunidad" o
no de los principios, de suerte que, pudiera decirse, aquellos principios que
son propios del espíritu "sutil'' pertenecen a todo el mundo, en tanto que los
del espíritu "geométrico", si bien "son palpables", están, en cambio 'alejados
del uso común". Sin embargo, los "geómetras" no son capaces de penetrar en
ese otro dominio de las "sutilezas", del mismo modo que los "sutiles" carecen
de la aptitud para dirigirse a los principios propios de la Geometría. Se ve claro
que Pascal, al hablar así, lo que intenta es hacer ver que, sobre todo en el
caso del "geómetra'', se trata de alguien que adopta de una vez por todas la
actitud que lo encierra y comprime en los runites rigurosos del pensamiento
lógico-matemático, y, por lo mismo, es incapaz de "ver" eso otro que es tan
real como el orden geométrico.
Lo que hace, pues, que ciertos espíritus sutiles no sean geómetras es que
no pueden volverse -del lado en que se encuentran los principios de la Geometría; pero lo que hace que los geómetras no sean sutiles es que no ven lo que
está ante sus ojos, y que, acostumbrados como están a los principios claros y
groseros de la Geometría y a no razonar sino después de haber visto y manejado bien estos principios, se pierden en las cuestiones que exijan sutilidad, las
cuales no se dejan ver ni manejar bien. 2s
Clara y terminante es la ironía desplegada por Pascal en este caso. Matemático él mismo, convencido de la indiscutible importancia que tiene la
Ciencia en el ordenamiento del cosmos, percibe que hay muchas ocasiones en
"'Ibid.
" !bid.
u "Pensées", Section l.

140

las cuales 'el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". De ahí que
al insistu&gt; en la imposibilidad de "definirlo" todo, esté aceptando y a la vez
afirmando que las causas últimas, como asimismo las "cosas últimas", se resisten a ser conocidas por vía del pensamiento discu1'6ivo, o sea que no son
definibles. Por lo tanto:
A estas cuestiones apenas se las e, y se las siente más que se las ve; resulta
sumamente difícil hacerlas sentir a quienes no las sienten por -SÍ mismos: son
cosas tan delicadas y numerosas que se requiere un entido muy fino y delicado
para sentirlas y para juzgar recta y justamente según ese sentimiento, sin
poder, por lo común, demostrarles por orden, como en la Geometría, por qué
no se ponen aquí los principios pues resultaría una cosa inacabable. 26

En consecuencia, se requiere adoptar otra actitud distinla de la que posee
la Ciencia en general, por lo que
. .. es muy raro que los geómetras sean sutiles y que los sutiles sean geómetras·
y es corriente, en cambio, que los geómetras, al tratar geométricamente de las

cosas sutiles, caigan en el ridículo; porque quieren comenzar por definición, y
luego po11 principio; lo cual no es propio de esta clase de razonamientos. 21
Conforme con lo dicho hasta aquí, el ordre du coeur, que Pascal opone al
orden geométrico, podría exigir de los "geómetras" una total abstención.
''Los geómetras que no son más que ge6metras tienen el entendimiento recto,
mientras las cosas les sean explicadas por definición y por principios· en lo
otro son insoportables." .2s
Unamuno, por su parte~ encara la cuestión de ambos órdenes desde la circunstancia histórica que le toca ~vir. Como sabemos, hay wia etapa inicial
de su vida que abarca desde los primeros años basta el ingreso en la Univer-sidad de Madrid en calidad de estudiante, en la cual su actitud es la de un
católico militante. Viene a continuación esa otra etapa de inserción en el positivismo y de sus experiencias socialistas y hasta comunistas, que le hace
apartarse, casi completamente, de su antigua fe. Pero esta situación dura
relativamente poco, pues en 1897 se produce la fa-q1osa crisis.,2 9 que acaba en
el rompimiento total con las toscas simplicidades del positivismo cientificista
•• !bid.
" /bid.
:a Ibid.
.. Véase supra nota 11.

141

�y del marxismo. UnamWlo se encamina, a partir de ese momento, en la dirección de un agonismo del cual hace el objeto de toda su actividad intelectual
hasta el final de su vida. Porfiada lucha entre raron y revelación, entre lógica
Y fe, que, como en el caso de Pascal, consiste en enfrentar constantemente el ·
ordre du coeur al ordre de raison.

Pero, ahora, este enfrentamiento de ambos órdenes reviste ciertas peculiariélades que lo distinguen fuertemente del de Pascal. Pues no olvidemos que
mientras éste vive en una época que recién ha inaugurado, con la Matemática, la Ciencia Natural en geneI'al, Unamuno, por el contrario, asiste a los
inicios -pudiera decirse- de la declinación del prestigio que había alcanzado
dicha Ciencia a lo largo de tres siglos. De esta manera, el gran vasco alínea
c-0n Kierkegaard (una de sus grandes inspiraciones), Dilthey y Bergson. Y
toda su obra, a partir del dramático momento de Nicodemo el fariseo,3° va a
ser, en lo esencial de sí misma' la apasionada afirmación de lo.s derechos del
ordre du coeur, que, a pesar de todas sus indecisiones, defiende con obstinación; pues vemos asomar siempre en sus escritos la predisposición favorable
a todo lo que, no importa como sea, es expresión de antilogía.
Por eso, en 1906, anota lo siguiente en un artículo:
Los grandes pensamientos vienen del corazón, se ha dicho, y esto es sm
duda verdadero hasta para aquellos pensamientos que nos parecen más ajenos y más lejanos de las necesidades y los anhelos del corazón. ¿ Quién sabe
las raíces cordiales- que en el alma generosa y grande, en el alma henchida de
piedad de Isaac Newton, tuvo el descubrimiento del binomio a que damos
su nombre? 31

En consecuencia, unos años más tarde -al publicar por primera vez Del
sentimiento trágico de la vida-,32 dice esto:
La voluntad y la inteligencia buscan cosas opuestas: aquélla, absorber al
mundo en nosotros, apropiárnoslo; y ésta, gue seamos absorbidos en el mundo. ¿Opuestas? ¿No son más bien una misma cosa? No, no Jo son, aunq_ue
'" Este ensayo de Unamuno se puede considerar como el punto real de partida
pués de la "crisis" de 1897. Fue dado a conocer al público, por primera vez, en
lectura en el Ateneo de Madrid el 13 de noviembre de 1899. La Revista Nueva, de
drid, lo llevó a sus páginas el 25 del mismo mes y año.
n M. DE UNAMUNo: Obrar Completas, ed. Afrodisio Aguado, ru, pág. 1034.
"' Es la obra donde Unamuno recoge y condensa, en forma bastante teórica,
aquello que constituye el ideario de su problemática sobre la razón y la fe.

142

desuna

Ma-

todo

lo parezca [ . .. ] La inteligencia no necesita algo de ella en que ejercerse; se
funde con las ideas mismas, mientras que la voluntad necesita materia. 33
¿Acaso no es esta distinción la misma que lleva a cabo Pascal? Unamuno,
desde luego, va mucho más allá del francés al no hacer concesiones a la
Ciencia; su actitud es hipercrítica con respecto al pensamiento lógico-matemático.
¿Verdad? ¿ Verdad, decís? La verdad es algo más íntimo que la concordancia lógica de dos conceptos, algo más entrañable que 1a ecuación de]
intelecto con la cosa -adaequatio intellectus et reí-, es el íntimo consorcio
de mi espíritu con el Espíritu Universal[ ... ] 34
Mientras Pascal admite la eficacia de la demostración matemática considerándola de un orden elevadísimo, aunque inferior a ese otro sector' de los ·
primeros principios y las cosas en cuanto ta]es, pero convencido de que dicho
orden lógico-matemático es indispensable; mientras así piensa, Unamuno,
por el cont:l'ario, le niega a éste toda virtualidad y, a] hacerlo así, coincide,
mutatis mutandis, con la irónica actitud asumida por Pasea] frente a los
"geómetras":
Esa especie de agnosticismo severo, que suele degenerar en escepbclSillo
fanático, de ciertos hombres de ciencia, no suele ser más que "asimpatía", es
decir, incapacidad de ponerse en el caso de otro y de ver las cosas como él
las ve. 85
La Ciencia, pues, le sirve de muy poco a Unamuno, si es que de veras le
sirve para algo. Pues la realidad que busca es totalmente heterogénea con
referencia a esa otra típica del pensamiento lógico-matemático. Como ya
hemos dicho, para Pascal hay más bien una diferencia de grado entre el
conocimiento "geométrico'' ( cient'tlico, en general) y el conocimiento asignable a las verdades del corazón. De ahí que este último saber lo tiene todo
el mundo, incluso, por supuesto, el "geómetra". Pero, como también se ha
visto, ese saber, un poco "consabido", es mucho más amplio y a ]a vez más
profundo que el de la Ciencia. En consecuencia, hay una dificultad inherente al hombre de Ciencia, que consiste en que trata de ver dicha realidad
mediante una forma preconcebida de intelección. Pero, eso sí, Pascal no
n M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, ed. Aguilar, II, 832.
~• M. DE UNA&amp;ruNo: Obras Completas, op cit., III, pág. 434.
il Jbid., IV, pág. 534.

143

�niega -al menos absolutamente- la posibilidad de intelección de lo "no
geometrizable", y de alú, como ya hen;i.os hecho notar, la posibilidad de~versión del espíritu "geométrico" en espíritu "sutil", y viceversa. Y es explicable que sea así, pues el autor de los Pensamientos no podía desentenders~
completamente del criterio intelectual adoptado por el siglo XVII. Claro está
que él afirma la existencia de otro criterio expresado, como se sabe, en la
archiconocida frose en la cual defiende el derecho a ser de las verdades del
corazón; pero deja siempre en pie la posibilidad de un desplazamiento desde
un orden al otro. Mientras Unamuno --entre otras cosas, porque no era matemático ni hombre de Ciencia- lo desconoce deliberadamente, aunque debe tenerse en cuenta. que si lo hace es porque, con el positivismo ( cientificismo
y mecanicismo), la vida cienñfica había adql.tlrido una exa_gerada pre~onderancia que llegó, como es sabido, a convertirse en una especie de seudociencia de toda la realidad.

partir de entonces. De la G~ometría Analítica de Descartes se pasa en poco
tiempo al cálculo infinitesimal de Leibniz y Newton El microscopio a su vez
' y algo'
descubre otro mundo, hasta ~ntonces ignorado, de .infinitesimalidades;
por el estilo sucede a partir de Copérnico. En consecuencia, el Urúverso,
dentro y fuera de él, se presenta como un juego constante de infinitudes. Infinito quiere decir ahora -en el siglo XVII- posibilidad de generación
de lo real mediante el cambio que, a su vez, consiste en una inacabable
relación de cada cosa con las demás. El Universo se despoja del estatismo
típico de la Edad Media y se convierte cada vez más en una complejidad
dinámica. De ahí que dig;i Pascal: "Indivísible es lo que no tiene ninguna
parte; extensión es lo que se compone de diversas partes separadas." 3s y
para hacer aún más clara esta afirmación, afüide que [.. .] los indivisibles

Hay un pasaje de Pascal que siempre me ha impresionado mucho. Debo
transcribirlo a fin de que se comprende mejor qué es lo que quiero decir a este
re.5pecto:

sistir en esa inmovilidad a que la reduce Descartes. La geometría sale de la .realidad y
no al revés. En consecuencia, la generación de lo extenso -línea, superlicie, sólido.debe proceder de un movimiento, de un dinamismo, que está inicialm.e nte concentrado
en el punto, que no es sólo geométrico, ni inicialmente esto. Por el contrario, si hay
trayectoria, por lo mismo, dirección y sentido, es porgue hay algo capaz de moverse
que lleva acumulado en sí mismo la vis (la fuerza viva) capaz de producir esta 0
aquella trayectoria. De ahí que Leibniz cousidere ese punto, no como lo no espacial, ¡0
no geométrico, sino, por el contrario, lo dinámico, la fuerza. Punto quiere decir entonces
punto de energía.
'
'

Porque en fin · qué es el hombre en la Naturaleza? Una nada en compa'
' (!
di
ración con lo infinito, un todo en comparación con la nada: un término me o
entre todo y nada. Infinitamente lejano a estos dos extremos, el fin ~e las
cosas y su principio están, para él, infinitamente ocultos en un secreto rmpe•
netrable; igualmente capaces de la nada de que está sacado y el infinito en
que está sumergido. 36

De aquí al cálculo infinitesimal sólo bay un paso. Pues, prosiguiendo en rus indagaciones, Leib~, concl~tye que la físi':3- ~tesiana es física geométrica, pues el cuerpo
es pura extellSlon ; rruentras, para Leibruz, et cuerpo es más que una figura geométrica
es algo gue tierre la figura geométrica. En fin de cuentas, que el cuerpo no es ---'COm~
piensa Descartes- "pura extensión", sino algo que tiene extensión. Por tanto, el punto
material no es sólo geométrico, sino que lleva consigo una fuerza viva capaz de determinar la trayectoria y la cantidad de movimiento. He a1ú por qué .la fuerza viua constituye, a la vez, el pasado y el futuro de la trayectoria del punto, material.

III

A esta conclusión como se sabe, llega Pascal a través de sus especulaciones
matemáticas y físicas. Téngase presente que el siglo XVII asiste al descubrí.
miento del "infinitismo matemático" ,37 que tanta repercusión va a tener a
B. PASCAL: Pe11sées et Opu.scules, op. cit., " Pensées", Section II, 72.
La conclusión inevitable a que se llega con el cogito es que la extensión, a fuerza
de ser ---como todo lo demás--- pensada, se convierte en pura espacialidad, extensión
pura. La realidad queda detenida, presa en el pensamiento. La geometrización de la
realidad - según la lleva a cabo Descartes-- supone la aplicación de las ideas ,;/aras '/
distintas; por tanto, todo aquello no susceptible de reducirse a esas ideas debe ser abandonado, y esto sucede con las nociones de fuerza, dinamismo, dirección, etc. Todas
ellas son "oscuras" para Descartes.
Aquí es donde interviene Leibniz. La realidad exterior, la ltend~e. no puede con30

07

144

La conclusi6n definitiva de todo este descubrimiento es el cálculo infinitesimal, que
se llama así predsamente porque arranca del punto, o sea de la divisi6n más pequeña
que es posible hacer. Ahora bien, como hay dos direcciones que el punto puede seguir:
la recta y la curva, hay dos posibles relaciones, que son a la vez diferencias, entre el
punto y su ll'ayectoria, es decir, recta y curva. He ahí el cálculo diferencial. Pero eomo, al mismo tiempo, la "definición" del punto pemüte saber qué dirección va a
tomar (recta o curva), dicho punto va entonces a integrarse en la sueésión de sí
mismo que determina la recta o la curva. con lo que tenemos entonces el cálculo integral.
La realidad exterior es, pues, "puntual", o sea que obedece a un. sistema de integraciones de infinitas realidades. El triunfo del infinitismo quedaba, así, decisivamente
asegurado.

.. B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Opuscules", troisieme partie XV
Section I.
'
'

145
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D ahí vi ne que como las unidades
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SOn del mismo género que los numeros. e
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pueden formar una extensión porque no son del rol511lO enero.
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Extensión: palabra lave en 1a
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el
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Pascal
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manera:

qu lo números, ya que, multipli . es del mismo gén
i . . . ] e1 erodnOsob
. d . . 'bl d
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. de uerte que es un verdadero m 1v1s1
e nu-

do no los pue e • r pasar•
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1.
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un erdadero cero de xtcns16n.
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mero, como e m ~V1S1
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el movimiento ntre un instante
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una relación semcJante entre e reposo y
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on heter éneas entre í, porque una e e as,
tiempo; ya que to as tas
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, una cor multiplicada no pued formar la otra. y ntonc
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di .
'
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osas. porque la grandezas &lt;le el s on v1~nd bas,cia pcrl~ef~ª-t
sar por, llo n lo indi isible; de suerte que todas
s1bl
ta m 101 o,
. . .
•o
se mantienen en un término medio entre el in/mito y la nada.

cr .

n:

subrayado las últimas palabras porque contienen la explicación de 1~
, .
.
om hombre, le acontece
que 00 como m temattco,
srno
. . . a Pascal. La .reah1
dad I er todo cuanto es, resulta indefectiblemente diV1S~le; pero ~ta me u·
· , --digamo
dible divisibilidad no anula ni excluye la " eX1Stencia
.
. as1- d la
ªda T odo es divisible ad infinitum, basta el pensamiento mi mo'. de suer1.
· .,
nagotab e
te que ivimos en perenne descomposición y compo '. c1on en una i
1 •, d las cosas ntre sí qu vista ordine geomet-nco parece no tener senre acion e
l · · t desahogo
tido ni finalidad. algunos. Esto explica perfectamente e igwen e
pascal.ino, porque, en ef to, lo es:
H

uando con idero la pequeña duración de mi .da absorbida en la eternldad que la pr cede y la sigue, el pequeño espacio ~ue ocu~o, y cuando m~
d
la irunen idad infinita d lo espacios que ignoro, y que tu
b.
veo a I.SIDa o en
ás all ' [ ] p rque
·
ras me espanto y me asombro d verme aquí y no m
a • •· i
ignohab ,
, de para que fuese aqw y no allá, para que fuese ahora y no
no
ra razon
d
·,
t ¡
entone ! ¿ Quién me ha colocado? ¿ Por ord n y enqirgo e qwen, es e u-

• /bid.
'" / bid. f.1 subrayado es mío.

146

gar y

te tiempo me han sido destinados? Memoria hospitis unius diei

praeterew1tis. H
Aquí
pues dond I matemático
I paso al hombre preocupado
con el ntido y I val r de u propia exi tenc1a. El mundo
infinito, quier
de ir inagotable y nada de lo que contiene p rece escapar a u ondi ión de
infinit imalidad. La 'ien ia p r tanto, es incapaz d d cirle al hombre
al o má d lo qu ella e capaz de unúnistrar m diant la operacion lógi o-matemáticas de qu se al . to xplica por qué conclu e Pascal a este
resp cto dici ndo lo iguiente:
iendo la ceguera y miseria del hombre [y estas a ombrosa conlrari dades
qu se descubren n su natural za] observando al Universo mudo y el hombr
sin luz, abandonad a í mismo, y romo p rdido en te recodo del niv rso, sin
saber quién 1 ha puesto en t) ni qué ha venido a hacer ni lo que le pasará
cuando muera, in apaz de todo conocimiento, entre su e panto, como un
hombre que se hubiera dormido n una isla desi rta y e pantosa y que se
despertase sin sab r dónde tá y sin medio para salir [...] 42
Es aquí ju lamente donde la uestión de la Eternidad
manifiesta del
modo más claro n Pascal. Del universo matemático que hace lógicamente
compren ible la dualidad rigurosa de er y Nada se d plaza Pascal hacia
ese otro universo que es nieto ordre du coeur. Pues la falta absoluta de una
solución de continuidad en cuanto al infinitismo de toda la realidad, le hace
ver, con Ia claridad que sólo la intuición emocional puede proporcionar, el
conflicto permanente (' eterno" diríamos) entre er y ada; conflicto que
puede resolverse siempre, conseculivam nte • 3 en el caso de cualquiera de las
innumerables omponent de la realidad con la sola excepción del hombre
quien no e resigna a ser nada más que un punto en I spa io. Pues al hombr
- aunque todavía no se sepa esto daramcntc n época de Pascal- en su
existencia le a su esencia, aun cuando el autor de Lettres au Provincial lo
barrunta, o al meno así par , por lo que se lí.'))resa en estos términos:
ada es tan importante al hombr como su estado; nada Ie
tan temible
como la eternidad· y así, el hecho de que se encuentren hombres tan indiferentes a la pérwda de su estado y al peligro de una eternidad de miserias, no
es osa naturaJ.t-t
" ]bid., "Pcnsées", ection 111 205. Agnosticismo del hombre librado a sí mismo
en la aturalcza, como una parte infinitesimal de lla Y, por supuesto, sin Dios.
ª /bid., Se tíon XI, 693.
ª Es una subdjvisión que, al menos mentalm tne, puede darse en el seno de la realidad.
.. /bid., Seclion 111, 194.

147

�y agrega:
Es una cosa horrible sentir continuamente agotarse todo aquello que uno
[y todo aquello que uno puede ligarse, sin tener deseo de investigar si

posee

Más más Y cada vez más quiero se
· d .
otros, adentrarme la totalid d d l r yo y, ~. eJar de serlo, ser además los
a lo ilimitad
.
a
e as o as visibles e invisibles, extenderme
o del espacio y prolongarme a lo inacabable del tiempo.ta
A Jo que se podría añadir esto otro:

hay algo de permanente] ~5
Pasemos ahora a Unarnuno. Si queremos comprender su actitud con respecto al problema de la Eternidad -que es nada menos que el eje de rotación
de todo su pensamiento--, es indispensable acudir a icodemo el fariseo~ que,
como se sabe, e el punto de partida de la famosa "conven;ión'' de 1897. Dice

i Ser ser siempre, ser sin término 1 • S d
,
Dios! i Ser de amor et .
. 1 er e ~• de ser mas! i Hambre de
enuzante y eterno! i Ser iempre ! Ser Dios! n

IV

así Unamuno en dicho trabajo:

¿Has meditado alguna ez, Nicodemo con el corazón, en el tremendo misterio del tiempo irreversible? ¿Has sentido penetrar hasta el tuétano de tu
alma esta verdad de que el pasado no vuelve ya jamás, jamás, jamás? ¿Has
considerado esta solemne y única realidad del presente, entre el infinito del
pasado y el infinito del porvenir, esta solemne realidad del presente ettrno,
siempre presente y fugitivo siempre? ¿Te has parado a mirar la eternidad en
el seno del siempre fugitivo ahora y no abarcando pasado y futuro? Porque
esa eternidad que te imaginas se extiende desde lo insondable del último
inasequible ayer a lo insondable del último inasequible mañana, es una
eternidad muerta en su quietud, y has de buscar la eternidad viva sustentando el movimiento actual, en las entrañas mismas del presente, cual sustancia
de éste, como raíz de la pennanencia de lo fugitivo, en Dios para quien ayer y
mañana son siempre hoy. Es una meditación que sacude las raíces del alma
ésta del tiempo descansando en la eternidad, de nuestl'a vida fluyendo sobre la
eterna vida de Dios.'c
Contra lo que comúnmente se ha venido sosteniendo, acerca de que la
preo upación de Unamuno, -con respecto a la Eternidad, es de carácter religioso~ yo me atrevo a afirmar que es, en realidad, de carácter metafísico. Pues
hay en él toda una filosofia existencial que se apoya en el contraste entre la
contingencia del existente y la ne esidad última en que éste descansa, que es
nada menos que la temporalización de la Eternidad; temporalización que lo
es pr cisamente porque hay una forma o modalidad del existir que es la del
ser humano; un poco a la manera en que se presenta el Da-sein 41 heideggeriano. De ahí, la apasionante declaración de Unamuno a este respecto:

.. !bid.
.. M. DE
"

Obras Completas, op. cit., III, págs. 133-34.
lo ha puntualizado muy el.ara.mente: no hay más ser a quien le vaya

UNAMUNO:

HEmEoOER

De la cuestión de la Eternidad derivan Pascal
orgánicamente vinculada
lJ
y Unamuno esa otra tan
esta últim
al
, a e a que es la de la Inmortalidad. Ahora bien
es go asi como la "personifi ·, ,,
'
que inmortal sólo puede sedo el hombre ocacl1on de la Eternidad, puesto
, .
.
, , a menos --que se sepa
l
ú.iu.co
existente
a
quien
le
es
dado
saber
o
sentir'
b
es
e
·
lid d
-o am as cosas- que l

ª

mmorla .ª es algo real o siquiera posible. En otras ala
ª
lleva consigo la idea y el sentimiento de lo inmortal. p bras, que el hombre

. conviene detenerse siquiera un momento en esta cuesti, d 1
Mas
relac1ones de Eternidad con I
rtalidad
'
on e as
círlo, sin la idea o el sentimie:º ( b
porque, como acabamos de deno es posible tener a su vez 1 'dpro a leme~te_ ambos) de la E.ternidad
1 ea O e senturuento d 1 J
Por esto es gue Pascal
U
e a nmortalidad.
y namuno -como le acontece tamb''
K'
gaaro- tienen que partir de la idea de Ete .
. .
Jen a ierkeen la forma como ambos lo hacen 50 D : d a d s1 ~meren llegar a sentirla
Y emoción en u
·
e
el conflicto constante de razón
se puede dar ; l e ~7een, puesto qude el sen~ento de la Inmortalidad sólo
un proceso e pensamiento que rebota
, .
y en la contradicción en la cual se resuelve finalmente , es•~
s1
lll.lSmo,
= precisamente
la

bl

'

, ª

~

ser qh umano
tien e por esenaa
· la existencia, puesto qu
su
en suexistir
ser queDeal ah'
.
s6loserpuede
al ? qwen
haciéndolo por ei Ser -~~ ue E mterro]gar por el "sentido del ser" esté, a la vez
~ o . sto es o que mul (
d'
,
U"!AM UNO, es decir, epor qué soy g11ien soy si de ve;asu as;ioa11 u, ble preocupaba a

• ~id~e,

UNAMUNO:

Del sentimiento trágit;o de la vida, op.

c:t.~I; p:~ ;;:

.
. ... V'case simplemente,
como muestra, esa dificultad en
.
finitud en que consiste la realidad de la subjetividad con qu~
~ume Kierkcgaard, la
o parece, puramente "esencial" Se .
'.
la mfllll.tud de Dios, que es
d be .
• me:iante paradoJa - p
,
e ' sm duda alguna a que K.ierke aard
.
ues se trata de esto---- se
infinitud y d la elercidad de Dios ~e " ennsarJo
pre~~mdde d:I todo, en el caso de la
'
P
as
e algún modo.

5:

149
148

�posibilidad del ntimjento capaz de sacar al pensamiento d esa contradic.ón al convertirlo en una intuición emocional que revela el sentimiento de
Eternidad en la forma de I nmort.alidad. Pu de 1a onfrontación con nuestras
propias po ibiliclades como el xistente qu somos, capace -como &lt;lice
namuno--- de sentiP al li mpo deslizándose en la Eternidad inmóvil en esa
ada que
opon al Ser; d semejante confronta ión xtraemos la obligada conclusión de que hay algo apaz de ub istir en medio d
fugacidad
de lo temporal· de modo qu el deslizarse d 1 ti mpo obre la lisa superficie de
Ja Eternidad ti ne un sentido, el cual no puede r otro sino el del tiempo,
nacido de fa Eternidad y qu de alguna manera, debe volver a ella.

H ahí el drama xi tendal de Pascal

namuno. La vida, como tocia
realidad se proyecta en un fondo último que es la Eternidad es decir esa
ada que se opone al er, c roo -al de ir de Pascal- el cero contradice al
número o el reposo al movimiento, etc.
í, pu , la metódica tarea noética
que conduce paulatinament al descubrimi nto de la Eternidad, nos deja, in
mbargo, solos frente a ella y al ex rimentar el temor de no ser, en definitiva, más que flejo de la ada -la Eternidad-, nuestro yo s ucl e sobre
í mismo y busca afanoso una salida: he ahí el drama existencial de la Inmortalidad, que deja d ser apacible faena noética para onveM.irse en angustioso
inquirir exist ncial.
Frente a frente de sí mismo Pascal ( también namuno) se plantea la
uesúón de la Inmortalidad del Alma considerándola omo el negocio primordial del hombre. eamos lo que, a t re;pe to nos dice el franc' :
La inmortalidad del alma es una cosa qu nos importa tanto, que nos
interesa profundament , que
Iuerza haber perdido todo nturuento para
permanecer en la indiferen ia sobre aber lo qu
. Todas nuestras a ·one
y todos nuestros p nsami otos deben lomar una ruta tan clif ente,
n
que podamos perar o no bien s et.emo , que
imposible dar un paso en la
vida con buen sentido y juicio como no sea regulándola según las id as qu se
tengan bre te punto, qu ha de constituir nuestro mpremo /it1.:.1

He ahí el punto donde convergen Pascal y namuno e decir, aquel que se
con iert en fin supremo. El significado y el valor de nuestra vida depend n
de que haya vida eterna, pu
de Jo contrario, ¿ cómo capar a la m cáni a
sucesión de lo días, a ese a ont er puramente automático, ya que seríamos
si mpre una dada "sucesión" ntr una ausa y
orrespondi nte fecto?
Pu nótese que l matemático Pascal y el 'positivista" Unamuno intentrn
" B.

150

PASCAL:

Pmsées et Opusculcs, op. cit. "Pensées", S tion fll, 226.

salirse ~e ~- monotonía d la caw;alidad espacio-temporal
que los Justifique dese! fuera de llo mi mos. y aun en el
. dbuscan algo
tenga la certeza absoluta de la inmortalidad d I
e que no se
po ibilidad d anhelarla buscándola af
e alma ~I meo~ queda la
la duda. Así Unamuno:
anosamente a trav preC.ISaDlente de
dí;'~ :e díla ha di e acabarse toda nciencia personal sobre la Tierra si un
vo ver a a nada e de ir a l
b I
.
. .
el espíritu h
'
'
a a so uta mconc1enc1a de que brotara
nuestra ien:::~· no h~ de ha~r _espíritu qu e aproveche de toda
.
ulada t para que esta? Porque no se debe perder d
~ qu el pr~blema de la inmortalidad personal del alma im li l , e
rur de la especie humana toda.112
p ca e por,ve¿ C nsuelo simpl mente?
ec da
.
.,
debem
ta 1mpres1on en el lector· pero no
os apresuramos a v rlo solament así, pu se trata en
f
, .
de una grave uestión metafísica
d .
.
u ondo ultuno,
del hombr en cuanto
exi t ,tes ecrr,dla qu bene que er con el destfoo
"J
.
en e capaz e hacer -como dice Heide e
a pregunta que interro a sobr el er". Porque el h b
f
gg rigo mismo
I r
om re se en renta cond d
choen una p ura •~ad de negatividades que se convierten en positivia es mu
menores en numero y efectividad Pues
.
ha er el hombre frente al m 1
·
' por eJemplo, ¿ qué puede
1
a }' a a muerte? El primero co
.
]'
de u integridad ontológica y metafísica ( 1 mal está . '
mo mmusva ia
' rebajándonos" achi
d
.
siempre, por lo meno '
., d l .
can o nuestra personalidad) ; la segunda como cuhni
nac1on e pnmero, que a la vez nos ompleta y d hace
(o d be Pascal diga:
·
se e que
existe más real que esto [el mal y la muerte] ni nada más te "bl
Q ueada
no demos o no air d
1 , ,
rn e.
.
e va entía, este es el fin que espera 1
.
vida del mundo. Reflexióne sobre esto y dígase despué si e.· a a me~or
en esta vjda sino la peranza de otra vida m . .
.
~ otro bien
, d'ch
.
CJOr y s1 no es ierto que se es
mas. I oso a medida que uno se acerca a ella. y que así como no ha d
graCJa que val an contra quien tiene la seguridad plena de la t 'dady eshay tam
d"cha .
e enu
, no
poco ,
ninguna para aqu Uo que carecen de toda luz sob
punto.u
re este
namuno por su parte, con ese tono angustiado tan suyo, excIama:
Yo necesito la inmortalidad de mi alma; la p rsisten ia indefinida de mi

ª M. DE NAMUNO: Del sentimiento trágico de la uida op c·t II
• B. PASCAL: Pensies et Opuscules, op. cit., "Pensées", Sectionr
•1::· 756.

í'n,

151

�conciencia individual, la necesita; sin ella, sin la fe en ella, no puedo vivir, Y
la duda, la incredulidad de haber de lograrla, me atormenta. Y como la
necesito mi pasión roe lleva a afirmarla, y a afirmarla arbitrariamente, Y
cuando intento hacer creer a los demás en ella, hacerme creer a mí mismo,
violento la lógica y me sirvo de argumentos que llaman ingeniosos y paradójicos los pobres hombres sin pasión que se resignan a disolverse un día del
todo.5 t
Pues de cómo s.e conciba el alma, es decir, si es mortal o inmortal, depende,
en consecuencia, la moral que se adopte. He ahí el disentimiento de Pascal
ante la actitud explícita o implícitamente deísta que ya desde Descartes y su
"moral provisional" venía abriéndose paso en Europa:
Es indudable que el alma es mortal o inmortal. Esto debe establecer una
diferencia completa en la moral; y, sin embargo, los filósofos han conducido
la moral independientemente de esto ¡ Qué extraña ceguera! 5 5
En cuanto a Unamuno, sobre este mismo punto, véase lo que dice:
¿ Cuál es nuestra vida cordial y antirracional? ¿La inmortalidad del alma
humana,. la de la persistencia sin término alguno de nuestra conciencia, la
de la finalidad humana del Universo? ¿Y cuál es su prueba moral? Podemos
formularla así: obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los
demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir [ ... ] 5 "

He alú, en esencia, la disyuntiva en que se debate Unamuno constantemente, pues, en efecto, es menester&gt; que la religión sea tan razonablemente
creiole como creíblemente razonable. Disyuntiva que jamás cesa de serlo, de
manera que no hay solución y, por esto mismo, no importa cuán ardorosa sea
la decisión de creer, siempre la razón nos hará mant-enemos en cierta ambigüedad. Por&gt; eso, dice Unamuno:
Cuando la razón me dice que no hay finalidad trascendente, la fe me
contesta que debe haberla, y como debe haberla, la habrá [ ... ]
¿Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la razón, o fuera de
ella, de un modo cualquiera? ¿ Es sólo verdadero lo racional? ¿ No habrá
realidad inasequible, por su naturaleza misma, a la razón, y, acaw, por su
misma naturaleza opuesta a ella? ¿ Y cómo conocer esa realidad si es que
sólo por la razón conocemos? 58
Conflicto que deja a Unamuno lo mismo que a Pascal, en el término medio
de una decisión no asequible totalmente, pues, al fin y al cabo, tanto un pensador como el otro no pueden prescindir de cierto razonamiento. Algo de
esto barruntaba Unamuno al leer a Pascal, por lo que, refiriéndose a éste,
nos dice:
La verdad de que nos habla Pascal cuando nos habla de conocimientos del
Gorazón, no es la verdad racional, objetiva, no es la realidad, y él lo sabía.
Todo su esfuerzo tendió a crear sobre el mundo natural otro mundo sobrenatural. Pero, ¿ estaba convencido de la realidad objetiva de esa sobrenaturaleza? Convencido no; persuadido~ tal vez. Y se sermoneaba a si mismo. 59

V

Mas henos ahora en presencia del aspecto más conflictivo en lo que toca
a la inmortalidad del alma es decir el de la oposición que proviene de la
razón. Pascal lo advierte con cenital claridad, y, así, nos dice:
Si todo se somete a la razón, nuestra religión no tendría nada de misterioso ni de sobrenatural. Si se choca con los principios de la razón nuestra
religión es absurda y údícula. 57
11 M. ns UNAMU.NO:
Obras Completas, op. cit., III, pág. 1131.
.. B. PASCAL: Pensées et OJ,uscules, op cit., "Pensées", Section III, 219.
.. M. os UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la uida, op. cit., II, pág. 965.
"' B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section IV, 273.

152

La sospecha de Unamuno, a este respecto, parecen confirmarla los siguientes pasajes de Pascal, donde vemos que no abandona completamente la dualidad razón-sentimiento:
Todo nuestro razonamiento se reduce a ceder al sentimiento. Pero la fantasía es parecida y contraria al sentimiento [parecida porque tampoco razona;
contraria, porque es falsa]: de manera que no se puede distinguir entre estos
contrarios. El uno dice que mi sentimiento es fantasía; el otro que su fantasía es sentimiento. Sería preciso tener a mano una regla; la razón la ofrece;
pero ella es dócil en todos los sentidos, y así es como nada.
• M. D&amp; UNAMUNo: Obras Completas, op. cit. III pág. 124. Y del sentimiento
trágico de la vida, op. cit., 11, págs. 865-66 .
'" M. DE UNAMUNO: La agonía dtl Cristianismo, Aguilar pág. 1006.

153

�Los que están aco tumbrado a juzgar por el sentimiento, nada entienden en
la cosas del razonamiento; porque lo que quieren es penetrar de un solo golpe
de vista y no están acostumbrados a buscar lo principios. Y los otros, al
contrario acostumbrados como están a razonar por principios, nada comprenden en las cosas del sentimiento y buscan principios alli donde nada puede
valer el golpe de vista. 00
Sin embargo, el obstáculo que el pensamiento opone a una fe sin reservas,
en el caso de uno y otro pensador, determina en ambos el recrudecimiento de
la decisión de afirmarse en la fe, pese a cuantos obstáculos oponga la razón.
Este es otro punto en el cual concuerdan perfectamente Pascal y Unamuno.
En consecuen ia, el francés nos dice "Es el corazón el que siente a Dios, y no
Ja razón. La fe es esto: Dios es sensible al corazón, no a la razón." 61 Y añade:
No busquemos, pues, ni aseguramiento ni firmeza. uestra razón es siempre desengañada por la inconstancia de las apariencias: nada puede fijar lo
firuto entre dos infinitos que le encierren y se le escapen. 62
U namuno, por su parte, expresa lo siguiente:

Inútil querer conocer lo de Dios por razonamientos didácticos, por teología, por lógica; una teología es una contradicción íntima, porque riñen el
theos y la logía; no sirven raciocinios para llegar a Dios. 63
Queda echada la suerte al establecer -tanto uno como otro- la separación definitiva, vía ex abundantia cordis, de la razón y el sentimiento. Para
Pascal, la fe es don divino en el que la razón no tiene arte ni parte; y, por
esto mismo, si bien se llega a la verdad tanto por medio de la razón como por
medio del sentimiento, el acceso a los primeros principios es obra del corazón,
sin que la razón pueda nada en contra de esto. 64 De modo que ni ésta puede
pretender que el sentimiento pruebe o demuestre los primeros principios, ni
tampoco el sentimiento será capaz jamás de exigir a la razón un "sentir"
acerca de las proposiciones que ella demuestra.
lo cual se adhiere Unamuno
diciendo que "para comprender algo, hay que rnatarlo". 65
"' B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section IV, 274; Section I, 3.
., !bid., Section IV, 278.
ª !bid., Section II, 72.
u M. DB U AMUNO: Obras Completas, op. cit., III, pág. 712.
11
B. PASCAL: Pensées et Opwcules, op. cit., "Pensées", Section IV, 279, 282. En
este caso, me limito a glosar ligeramente.

.. M. DE

154

UNAMUNo:

Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, págs. 810-811.

Y en otro lugar:
La verdad puede más que la razón, dijo Sófocles, y la verdad es amor y
vida en la realidad de los espíritus, y no mera relación de congruencia lógica
entre las ideas. Unción y no dialéctica es lo que nos i ificará. 66

VI

A través de la adhesión a la fe en la inmortalidad -pues, en efecto, se trata más bien de adhesión que de fe espontánea y decidida-, lo que se columbra en la lejanía es la cuestión de Dios. También en este caso, nos las habemos
con el conflicto de razón y corazón, de lógica y fe. Puesto que no cabe pensar
en la inmortalidad del alma, desde el punto de vista cristiano, sin el concurso
de Dios, la relación hombre-inmortalidad.JDios es de absoluta necesidad. Si
Dios es la Eternidad misma y de ésta dimana toda creación la inmortalidad del alma, que también procede de Dios, ha de encontrar e con éste como
remate de ella, es decir, como el término obligado que dota de sentido y
justificación a la vida. De ahí el acierto de Pablo al decir a los atónitos atenienses que lo escuchan entre respetuosos e incrédulos: 'En Dios vivimos, nos
movemos y somos." 67 Porque, en efecto, así es la Creación para el cristiano.
He ahí, pues, el conflicto del "geómetra" con el creyente, lo mismo en el
caso de Pascal que de Unamuno. Hay una conclusión more geometrico que
desemboca en el más crudo y decepcionante mecanicismo y automat.ismo: la
de la subdivisión hasta el infinito (lo infinitamente grande y lo infinitamente
pequeño) y que, en fin de cuentas, reduce la realidad al ciego enfrentamiento
de er y ada. Pero hay asimismo, otra conclusión -la del ordre du coeurque levanta al hombre sobre el resto de la realidad y, dotándolo de un principio, le imprime sentido y valor a la existencia al permitirle, siquiera, sentir,
sospechar que hay también un término que se relaciona con el comienzo, y por
lo mismo, delínea toda una trayectoria existencial que, lejos de ser simple
cadena de medio a fin de antecedente a consecuente, se yergue toda ella
en cuanto tal trayectoria, como fin en sí mismo, con las tres etapas f undarnentales de la vida terrenal, la inmortalidad y Dios.
De ahí que lo mismo Pascal que Unamuno se resisten a admitir que el conocimiento de la esencia y la existencia de Dios sea posible mediante la
• M.
SA

n

Obras Completas, op, cit., III, pág. 439.
Hechos de los .4p6stoles, XVII, 28.

DE UNAMUNO:
PA13LO:

155

�especulación tal como la lleva a cabo el pensamiento. Ambos prefieren confiarse al sentimiento y, de este modo, vemos que Pascal dice lo siguiente:
Las pruebas metafísicas de Dios están tan alejadas del razonamiento de los
hombres, y son tan implicadas, que dan poco convencimiento: y aun cuando
para algunos valiesen, sólo sería durante el tiempo en que la demostración
estuviese presente; pero, un cuarto de hora más tarde, temerían haberse
equivocado [ ... ]
Por otra parte, estas pruebas no pueden conducirnos sino a un conocimiento especulativo de Dios; y no conocerle sino de esta suerte es no conocerle.68
Mientras Unamuno, por su parte, coincide, mutatis mutandis, en lo mismo:
Se ha empeñado el catolicismo en racionalizar la fe y en hacer creer, no
los misterios, sino ]a explicación que de ellos da, y ha sustituido a la religión
con la teología. No basta creer en Dios; es menester admitir que se puede
probar filosóficamente la existencia de Dios.09
Puestos ya en el dilema de la existencia o no existencia de Dios, tanto
Pascal como Unamuno se deciden por la afirmación. Veamos cómo se pronuncia el francés a este respecto:
Dios existe o no existe. ¿A qué respuesta nos inclinaremos? La razón nada
puede decidir en esto. Hay un caos infinito que nos separa. Un juego se está
jugando a tal infinita distancia; saldrá cara o cruz. ¿Por cuál apostaréis? La
razón nada os dice; por la razón ninguna de las dos soluciones puede ser
defendida. 7°
Mientras el español afirma lo siguiente:
Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero
tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me parecen de
una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. Y
si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en El es, ante todo, porque
quiero que Dios exista, y después, porque se me revela por vía cordial en el
Evangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es cosa de corazón.11.
'" :B. PAsOAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section VII, 543.
.. L. S. GRANJEL: Retrato de Unamuno, "Guadarratna", Madrid, 1957, pág. 242.
'" B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées" , Section lll, 233.
11 M. DE UNAMUNO: Mi religión y oJros ensayos, Aguilar, I , pág. 372.

156

De aquí al pari 12 pascalino no hay más que un paso. Pues, en efecto, la
tensión producida por la dualidad razón-corazón se resuelve, como decíamos
un poco antes, en la deci ión de afirmar, sea como sea, la existencia de Dios y,
en consecuencia, la inmortalidad del alma. Tal cosa hace Pascal, y así_ lo
manifiesta con impresionante laconismo:
Sí, pero es fuerza apostar; esto no es voluntario; y estáis embarcados; no
apostar que hay Dios es apostar que no hay Dios. 73
Y que resuena en el vasco con toda la pasión que solía poner en estas cosas,
del modo siguiente:
Pues bien: ¡ no! No me someto a la razón y me rebelo contra ella, y tiro a
crear, en fuerza de mi fe, a mi Dios inmorlalizador [ ... ]a

VII

Queda, para tenninar, la triple cuestión -que, tal vez, en el fondo, es
una sola dividida en tres aspectos- del pensamiento, la duda y la filosofía.
Prefiero presentarlas de este modo porque guardan estrecha relación entre
sí, y sirven de remate a todo lo que basta aquí se ha venido exponiendo acerca
de Pascal y Unamuno.
" El proceso mismo de la "apuesta" que, por cierto, es de un visible rigor lógico
lleva implícita la necesidad incvita!Jle de apostar. El hombre puede perder dos cos~
(la verdad y el bien), tiene do¡; que ofrecer en garantía (razón y beatitud) y temer a
otras dos ( error y miseria). Esencialmente, este es el hombre que le interesa a Pascal.
Si bien con_ ~especto a la razón no hay problema (puesto que ella nos sirve para escoger Y dec.tdir en cada caso), no sucede lo mismo con la beatitud, o sea con el "negocio de la inmortalidad", que es lo que en realidad le preocupa a Pascal. Ahora bien
la apuesta de que Dios existe supone, o que se gana, o que nada se pierde. He ahí )a
obligatoriedad del caso, porque se trata de una "infinidad de vida .infinitamente dichosa
que se puede ganar, una muerte de ganancia contra un número finito de azares de
pérdida" (Pensées, III, 253). Pues, claro está, si "no es infinito el número de azares
de pérdiila contra el de ganancia". ¿ Cómo, pues, rehusar el envite? Pero que se trata·
mírese como se quiera, de un "salto" que lo fía todo al "corazón", lo dicen estas palabr~
de Pascal: "y así, cuando es forzoso jugar, es fuerza renunciar a la razón para conservar la vida". (El subrayado es mío.) Sin embargo, tal forzosidad la determina el
saber que se gana de todos modos; pero esto no atenúa la falla de un argumento que
es, en sí, pura argumentación lógica, aunque emanada de un "deseo del corazón".
" B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section Ill, 233.
•• M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, pig. 774.

157

�Como de sobra es conocido el pensanúento adquiere una importancia extraordinaria en el sitp.o XVII. Claro está que st no quiere decir que no la
baya tenido ant s pero la primacía con edida al pensami nto queda patente y decisivament xpre ada en 1 fam a frase cartesiana: 'pi nso luego
y" ( cogito ergo sum). Primacía qu se refiere por upue to al pensamiento
especulativ , de ri ro a condición teórica; ése que se reduce siempre a las
••ideas Jaras y distintas". En una palabra I que ¡~tula
arte en el

Discurso d l método.
De de el momento que e descubre -y se a pta- que la realidad sólo
puede provenir d I conocimi nto de Jla y que, a su vez se conocuru nto
sólo puede darse n el a lo de pensamiento: a partir de ese momento, como el
desarrollo de la ... fa tero' tica y la Físí producen l onsigui nte aum"nto del
dominio d la aturaleza por el hombre, de esto se sicrue que el pensamiento
acaba muy pronto erigiéndose en rector absoluto d la vida intelectual. Y
Pascal, que asiste a este e&gt;,.-traordinario fenómeno cultural, comparte, como es
xplicable qu así sea, 1 entusiasmo y la onfianza suscitados por semejante
des ubrimi nto. "El hombr [nos dice] stá visiblemente construido para
pensar, esto es toda u dignidad· y todo su ro· rito y todo u deber consiste
en pensar como es debido [ ... ]." 75 Pero este mismo pensamiento le sirve
al hombre para compr nder que, en última in tancia, él no es más que un
room oto entre dos contradiccion , el resultado in vitabl de un ju go de
antinomias que jamás agota su rep rtorio. En consecuencia:
uestra intelig ncia tiene en el orden d las cosas inteligibles el mismo
pu to que nuestro cuerpo en la ext n í6n de la aturaleza.
Limitados de todas maneras en te estado, que sostiene en el término
roedi entre d
x.1:remos se en uentran en todas nuestras potencias.70
Por eso todo el poder de observa ión y de análisis del hombre se ve limitado siempre por un "último instante", n el ual la refle,ri6n - esa simplex
mentir inspectio de que habla Descartes- se onvierte, por consecuencia de
su "analitismo" en cada caso en un objeto último que no e sino nuestro
propio razonamiento. O sea que iempr habrá un "más allá", sin lución
de continuidad.
Porque, en fin de cuentas, ¿ qué es el hombre en la aturale?.a? na nada
en omparación on lo infinito, un todo en comparación con la nada: un
término ntre todo y nada. lnfinitament l ja110 a est d extremos, l fin
11

B.

158

Pensüs et Opuscules, op cit., "Pemées".
cction II, 72.

PASCAL:

" /bid.,

~e las cosas )' su prin ipio están para 'l, infinitamente ocultos en un ctor
tmpeo trable; igu~ nte capaces la nada de que está sacado y el infinito
que está surnergido.77
, por

to mismo, prosigue diciendo:

Quien s considere de esta suerte se espantará de sí mi mo, y considerándose
5?s~enido n la masa que la aturaleza le ha dado entre dos abismos de infm1to y d nada, temblará a la vista de tales maravillas· y reo que camb· _
d
. .d d
'
'
ia
.ª su cunosi
a en admiración, estará más di puesto a ontemplar en silencm que a buscar con precisión. 18
Pu ~ sa~rsc Y sentirse infinitamente nada y solo, el hombre descubre
para que le srrvc realmente el pensamiento. Lejo de proporcionarle una
fortalecedora guridad _en sí mismo, Jo que hace el pensamiento es d pcrtar
en l hombre una especie de metafísico horror vacui.
¿ ~ué hará pu s sino conocer algunas apariencias, n las cosas del término
medio, con una ~esesperanza eterna de onocer su principio y u fin? Todas
las cosas han
·, l as
. salido de la nada y han sido llevadas al infiru"to . e:. Q u1en
pod ,
na segwr en sus marchas sorprendentes? El autor de estas maravillas
]as omprende.
nadie más. 7 º

Y de ahí. fma 1mente, la desalentadora conclusión a que llega Pascal en lo
que se refiere al conocimiento:
o busquemos, pues, ni acercamiento ni firmeza. uestra razón es sicmire desengañada por la incon tancia de las aparien ias: nada puede fijar
o finito entre dos infinitos que Je encierran y
Je escapan.so
l!namuno, como
sabe, hizo de la desconfianza hacia el conocimiento
racional uno de los moti os principales de su filosofía. Jamás estu
d'
t
dm" ·
.
o 1 pueso a a
itrr que
semeJante
conocimiento
sirviera
para
exp]i'car
· ·
1 •
, s1qwera
some~ente
erugma del hombre y su pue to en La realidad. y ¡ di O que
el emgma del ~ombre, es porque de ahí dimanan los otro probl mas que el
arcano del Uruverso le plantea al hombre. Por so, en un modo de expresión
que se aproxima llamativamente al de Pascal , dice namuno lo s·igu1ente:
·
" lbid.
" lbid.
.. Jbid.
.. /bid., Section Il, 72.

159

�La verdad es sum, ergo cogito; soy, luego pienso; aunque no todo lo que
. . d
? S ,
es, piense. La ciencia de pensar, ¿ no será ant~ ~o conc~en&lt;:a e ser• ~ er:
posible acaso un pensamiento puro, sin conc1enCJa de s1, sm p~rronahdad.
¿ Cabe acaso conocimiento puro, sin sentimiento, sin esta especie de mater,ialidad que el sentimiento le presta? n
Véase que Unamuno, en las palabras transcritas, se acerca a Pascal_ al decir
que "la ciencia de pensar es, sobre todo, conciencia de f~r''. Es dectr, que el
pensamiento nos sitúa, en última instancia, en esa reabdad que es nuestra
propia intimidad desde la cual se nos revela la antítesis de Ser _Y Nad~' a que
se refiere Pascal. De ahí que Unamuno sospeche que no es posible el pensamiento puro", es decir, aquél carente de sentimiento: o sea q~e el desnudo
razonamiento en que acaba convirtiéndose siempre el pensannento puro, se
concreta se "materializa" en el sentimiento que puede acompañar al puro
pensami;nto. Pero, como lo reconoce igualmente Pascal, el hombre no puede
prescindir por completo del conocimiento racional, y Unamuno comprende
que no es posible desligarse totalmente de la lógica:

y sin embargo, necesitamos de la lógica, de este poder terrible para t.ransmifu pensamientos y percepciones y hasta para pensar y percibir, porque
pensamos con palabras, percibimos con fornías. 32
Ahora bien, el pensamiento racional va siempre en pos de la verdad, que
para la Edad Moderna -como se sabe- había dejado de ser ad~~uaci6n .de
intelecto y cosa para convertirse nada menos que en adecuac10n consigo
mismo. y por eso Kant llega a decir que lejos de ser el pensamiento el que
se ajusta al objeto, es éste el que se ajusta a lo que prescribe el pensamiento.
De esta manera, hay una esp·ecie de "objeto mental', previo al objeto real que,
en definitiva no existe prácticamente. He ahí la tiranía del pensamiento,
que se exti~de casi hasta nuestros días, y que Unamuno rechaza enérgicamente. Por lo tanto, la verdad de las cosas, de la realidad en general, ¿ de qué
depende? Veamos lo que piensa U namuno a este respecto:
¿Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la razón o fuera de
ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verdadero lo racional? ¿ o habrá realidad inasequible, por su naturaleza misma, a la razón, y acaso, por su
misma naturaleza, opuesta a ella? ¿ Y cómo conocer esa realidad si es que
sólo por la razón conocemos? 83
M. DB UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., 11, pág. 761.
u Ibiá., pág. 811.
10 !bid., págs. 865-66.

111

160

De ahí que Unamuno sostenga que la razón, el intelecto, el conocimiento
more geometrico es el que puede penetrar efectivamente en la realidad. La
vida en sí misma jamás se abre a la razón, pues, como asevera Pascal, se queda
siempre en un ".residuo de razonamiento", sin contenido concreto último y
definitivo.
Para comprender algo hay que matarlo, enrigidecerlo en la mente . . . Mis
propios pensamientos, tumultuosos y agitados en los senos de mi mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a este papel y fijados en él en formas
inalterables, son ya cadáveres de pensamientos. ¿ Cómo, pues, va a abrirse
la razón a la revelac;ión de la vida? E un trágico combate, es el fondo de
la tragedia, el combate de la vida con la razón. ¿ Y la verdad? ¿ Se vive o se
comprende? 84
Y, por eso:

La verdad es algo más íntimo que la concordancia lógica de dos conceptos,
algo más entrañable que la ecuación del intelecto con la cosa -adaequatio
inteUectus et rei- es el íntimo consorcio de mi espíritu con el Espíritu mversal [ ... ] 85
Por lo que termina diciendo:
Y es que, como digo, si la fe, la vida, no se puede sostener sino sobre
esa razón que la haga transmisible -y ante todo transmisible de mí a mí
mismo, es decir, refleja y consciente--~ la razón a su vez no puede sostenerse
sino sobre la fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que ésta sirve para
algo más que para conocer, sirve para vivir. Y, sin embargo, ni la fe es transmisible o racional, ni la razón es vital. 86

VIII

Y ahora, ¿ qué decir, en fin de cuentas, acerca de dos pensadores como
Pascal y Unamuno, que tan agudamente establecen el contraste entre razón
y revelación, entre lógica y fe? Por lo pronto, notemos que, al ser ambos fi"' !bid., págs. 810-811.
M. DE UNAMUNO: Obras Completas, op. cit., III, pág, 434.
'" M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., lI, pág. 831.
~

161
HU

�Lósofo su filosofía deja de ser rigurosamente especulativa, teórica, racional,
para adoptar un contenido y una finalidad diforentes. Ambos, en vez de
razonadores, son "sentidores", pero ¿ de qué? Pues, como todo el mundo
sabe, hay quien en vC'L de pensar sobre las cosas, sobre la reali,?ad to~a, pero,
especialmente, en lo que sude llamarse "el arcano de lo ~ , prefiere sen•
tirlo. pues lo intuye o lo presiente de esa manera dramáaca que nos ofrece
por ejemplo, la consideración sobre la muerte, o el sentido úl~mo 'Y, por lo
mismo, radical, de la \'ida. etc. Basta comparar a Heg I con Kterkegaard o a
Unamuno con Ortega y Gas-5et para comprender perfectamente lo que se
quiere decir. 0 es. claro está, que no haya un riguroso, orgánico y h'.1cido
cuerpo de p nsamiento en la obra escrita de Unamuno, pero todas las razones
y los raciocinios empleados por él le sirven, en definitiva, para encarar es,~ o
aquella sinrazón. ¿ Por qué tengo que morir? Y en tal caso, tras el f1s1co
óbito •queda ala-o? · Subsiste algo que se pueda llamar inmortal? Ortega, en
' (, o
t
,
cambio, que tan lúcidas y bellas páginas ha dejado sobre el tema de sus mas
caras preferencias, la Vida nos habla siempre de ésta sin el más leve tem~lor,
como quien está bastante seguro de lo que dice y, en coosecuenci:i, sansfecho. Es la suya una reflexión tranquila y clara, ajena a toda posible con~dicción, incapaz de entrar en abierto conllicto con la esencialidad de l_a Ciencia en general; en tanto que U namuno se opone con avasalladora pas1ón a la
ciencia, en la que cree ver siempre a la enemiga de la Vida.
La filosofía contemporánea, omo es sabido, se aleja casi completamente
de lo que había venido siendo durante la Edad Moderna, a partir de Descartes la idea fundamental de la filosofía. Al racionalismo de ésta se van
oponiendo distintos pensadores, entre los cuale se destacan, d~ modo e~nente, Dilthey en Alemania y B rgson n Francia, cuyo pen~ento consiste
eo eso que se llama 'filosofía de lo conci:eto", donde la abstraccion conceptual
es sustituida por la intuición ya sea volitiva ya sea emocional. Se trata, de
cualquier modo, de tomar contacto con aquello que, en el ~njunto ,~e la
realidad, no se puede reducir a interpr taciones que resultan siempre ext:
riores" y por lo mismo, superpuestas. Ha sido Dilthey, quizás, el que consigue d~m~s una idea clara y cabal de lo que se propone la filosofía "de lo
concreto" al decir que mientra la atw-aleza "se explica", el Espíritu "se
comprende''; aunque también afirma que la intuición es como una. especie
de simpatía intelectual con la que se puede penetrar hasta el fondo nusrno de
las cosas y coincidir con ellas.
in embargo, en plena Edad Ioderna hay un hombre que se plantea la
cuestión de cómo es posible, con absoluta efectividad penetrar en el interior
de esa realidad que el razonamiento no puede apresar porque la razón es un
proceso que subdivide y separa hasta el infinito, dado su carácter analítico; y,

en consecuencia, conocemos "relaciones' , pero no la cosa como tal Observando lo que sucede con la Matemática, este hombre -Pascal- llega a la conclusión de que tanto las cosas en sí mismas -----0.igamos el hombre, el movimiento, el alma, etc.- como asimismo sus principios último son inaccesibles
al razonamiento 16gico-matemátieo. De ahí su famosa y archiconocida declaración de que "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce" _s7 Digamo de paso que la actitud asumida por Pascal, a la que se Je puede dar el
nombre un tanto vago de "espiritualismo", encuentra guidorcs muy pronto y
llega a con ertirse en una escuela que cuenta entre sus componentes a pensadores de la talla de Maine de Birán y Bergson.
o es que Pascal desdeñe la Ciencia, en particular la físico-matemática a
la cual se incorpora su nombre; lo que le ocurre es que, tras haber meditado
largamente acerca de las efectivas posibilidades del pensamiento científiconatural, llega a Ja conclusión de que no basta con éste, sino que el significado
y el valor de la vida Iequieren otro asedio que la razón lógico.matemática no
puede efectuar. La realidad -como asevera Pascal- está toda ella escindida
en dos órdenes que se oponen entre sí es decir, el orden geométrico --en el
cual se asienta la Ciencia-, y el orden del corazón - para valerme ahor-a de
W1a expresi6n que lo dice cabalmente- constituido por lo que pudiéramos
considerar como la parte ''irracional" de la realidad, y que no se hace patente
al hombre más que en una especie de revelación, implícita o tácita, por la
cual ya se está en esa otra realidad; por lo que es cosa de todo el mundo o
como dice Pascal de los espíritus "sutiles". D ahl que, en una de las pocas
veces en que habla explícitamente de la filosofía, diga nada menos que esto:

Es fuena deciJi, en conjunto: Esto se hace por figura y movimiento, porque esto es verdad. Pero decir de cuáles, y componer lamáquina es ridículq;
porque es inútil, incierto y penoso. Y aun cuando fuese verdad nosotros no
estimamos que toda la filosofía valga ni una hora de tra.bajo.ss
Sí, claro está: tomado en su conjunto -desde el exterior de sí mismo-el Universo, la Realidad, es explicable en términos de figur-a y movimiento.
Esto es lo que hizo Descartes, mpeñado en brindar un modelo que fuese
universal y eterno. Mas en cuanto avanza.ro un poco en medio de Ja realidad, de suyo tan compleja y complicada advertimos cuán difícil es decidir _lo que debe aplicarse en cada caso, a fin de obtener la adecuada explicact6n. He ahí por qué lo califica Pascal de "inútil, incierto y penoso". Yendo
" B. PASCAL: Pensées
n lbid., Scction I 4.

ol

Opu.miles, op. cit., "Pensées", Secrion IV, 277.

163

162

�aún más lejos, concluye que todo eso, si bierr satisface al pensamiento lógicomatemático, nos deja. empero en la piel de las cosas.
¿Para qué ha de servir, entonces, la filosofía (si se le sobreentiende como
parte de la iencia)? e&amp;rún Pascal, no hay otTo modo de justificarla que
oponiéndose a ella no tomándola ' en serio" ( como hace el "geómetra" de
todos los tiempos} . He ahí, por qué, en otra ocasión nos dice: ''Burla
de la filosofía es filosofar de verdad." ª9 í, en efe to, es así realmente, cuando
quien lo hace se llama Pascal o Unamuno.
Este, por su parte se opone igualmente a la filosofía de la Edad Moderna,
es decir, a la que consiste en abstracciones conceptuales de la realidad:
¿ Pero es que acaso no hay lugar para otro oficio de la filosofía, y es que sea
la reflexión obre el sentimiento trágico de la vida, tal como lo hemos estudiado, la formulación de la lucha entre la razón y la fe, entre la ciencia y la

religión, y el mantenimiento reflexivo de ella?
Es, pues, la filosofía también ciencia de la tragedia de la ida, reflexión del

Unamuno-- de lo que ha acontecido y seguirá aconteciendo siempre
el autor de las Lettres au Provincial expresa así:
' y que
~o había pasado largo tiempo en el estudio de las ciencias abstractas
caracter poco comunicativo me había disgustado de ellas Cuand h
, y su
za.el J
d'
·
o e comeno e ':5tu 10 del hombre, he comprendido que las ciencias ab tractas no le
son propias, y que yo me había alejado más de mi condición penetrando
ellas, que
entonces be perdonado a los otros su poco
en
sabe
p los otros, ignorándolas;
,
r.
ero
yo
babia
cretdo
que,
a
lo
menos
en
c-1
estudio
del
homb
trar'
re, encon0
1a c m?aneros, y que aquel estudio era propio del hombre. Me he equivocado. Aun se encuentran menos que e tudien esto que la geometría.92
~ierto es que esto lo dice Sócrates, que lo repite, siglos después Cusano que
vue ve.~ apai·:cer en ~~al et sic de caeleris. Pues bien, de
constat:.Ción
d~ esa cloc~ 1gnoran~1a, sale la filosofía de la angustia y del sentimiento trágico de la vida, que s1.rve siempre de re('tificación constante a los
d
la ah ..... . · ,
al
excesos e
su ""ccion conceptu y la lógica. He ahi a Pas al , h e ahí a U namuno.

1:

sentimiento trágico de ella [ ... ] 00
Filosofía, por tanto, según la e Unamuno, como esa actitud que consiste
en poner en el contacto más íntimo posible al hombre con lo inefable de la
realidad en general. ólo de esta manera es que la filosofía se justifi a a sí
misma y deja de ser esa espe ulación basada en abstracciones que, p&lt;&gt;r serlo,
dejan fuera al hombre y a la vida. Esto explica que Unamuno se haga pre-

Madrid, otoño

de

1972.

guntas como las siguientes:
[ ... ] ¿para qué se filosofa?, es d cir, ¿para qué se investigan los primeros
principios y los fines últimos de las cosas? ¿ Para qué se busca la verdad desinteresada? Porque aquello de que todos los hombres tienden por naturaleza

a conocer, está bien· pero, ¿ para qué? 91
Primeros principios y últimos fines, es dCCU", lo mismo que atormenta a
Pascal pues ni unos ni otros se revelan al pensamiento lógico-matemático, ya
que éste parte de los primeros pr.incipios, pero renuncia a saber qué son esos
fines últimos, y cuando lo intenta, su "geometrismo" le impide llegar a -Saber en qué consisten de veras y por qué son fines últimos.
Pues, en fin de cuentas, e trata -lo mismo en el caso de Pascal que de

"' Ibid.

"" M.

DB UNAMUNO:

u I bid., pág.

754.

Del sentimiento trágico de la uida op. cit., II, pág. 101 l.

"' B.

PASCAL :

Pensées el Opuscules, op. cit., "Pensécs", Section II, 144.

165
164

�para don Carlos, romo lo deja ver cm las primeras páginas de Libra Astronómica y Filosófica, donde se manifiesta el pensamiento moderno del polígrafo
mexicano. Porque "piensan ---escribe don Carlos- en algunas partes de
Europa y con especialidad en las Septentrionales, por más remotas, que no
sóJo los indios, habitadores originarios de estos países, sino que los que de
padres españoles casualmente nacimos en ellos, o andamos en dos píes por divina dispensación o que aun valiéndose de microscopios ingleses apenas se
descubre en nosotros lo racional". 3

DON CARLO DE IGÜE ZA y GO GORA y
EL PRINCIPIO DE RAZO SUFICIENTE
LUIS RtoNDA A.RREoUÍN
Director de la Facultad de Filosofía Y
Letras de la Universidad de Guanajuato

LA

ACTITUD cmNTÍFICA DE SmÜENZA es mu:s~ra clarís~a de hab~ sido r :
sultado de los movimientos cient'úicos y ftlosohcos que agitaban su epoca. Es
·
·
!t:
anifiºesta cuando es incitado a sostener _una
su comporlarmento c1entwco se m
, · en la que sustenta "una visión de la naturaleza que no es por cierto
po]em1ca,
- ¡
t
·ncantes". l. pues ellos son -poi.' el contrario o sos ene5
la que reve lan sus ontn
,
.
•
¡
de las idea tradi ionales en la ueva España las cuales no. arud~ en e
, ºtu d Sigüenza que no reconoce otra autoridad, que la ev1denc1a que le
espm
e
'
d
d
ede afirmarse sin saber por
proporciona la naturaleza, y en don e na a pu
l
. d
é de ahí que este 'Por qué pueda considera.I6C como la base de a acti~
q~ 'tíI. d Sigu··enza" donde valen sólo pruebas o demostraciones, pues inoen 1ca e
-,
todas
"d des lo llevarla a un problema de elecc1on ya que no
vacar aut on a
.
b
últi
tienen la misma autoridad; ·por otra parte, en matena don~e ca en ro .- ples opiniones don Carlos opina que "estar sólo a lo qu~ o~os di~en en m~~~1:
dis ursables y filosóficas, es declararse por de entendl.D"llento mf~un:o d
manera en que se conduce el jesuita, es la del ho~bre _que_~ a orm:a:
,n·tu moderno de observación y libre mvestigaoon; pues es
en el nuevo esP1
-,
s· ..
pertenec10
en la ueva
seguro como dice Henríquez Urena, que iguenza
~,
11 «-.-..:nnr'ta" que conoció la filosofía de Descartes pero taroE spana
a aque a .u.u.u,,
· d 1
.,
d d .
Kepler Galileo y Cope'mico fueron obJeto e ectura
bien pue e ecirse que
,

s· 1 G 'ngora
El Cartesianismo en Sor Jua11a 'Y • i~uenza_ b o A •
Revista de Filosofía y Letras. México, 1950. Tomo XX, núm. 39, Juho-sepuem re, P g.
• FRANCISCO L6PEZ CÁMAllA,

Có GOft • Libra Astronómica 1 Filos6fica. Edición de BerN
~,
•
d M,
s Filosóficos Universidad Nacional Autónoma e
eE
d
nabé Navarro.
e studi O
• •
,
1
xico. M6cico, 1959. ( 'ueva Biblioteca Me,ocana, 2) pág. 69., num. 13 ·

114.

• CARLOS DE

S -

IGUENZA V

eentro

Tanta es la importancia del principio de la razón suficiente, que se puede
considerar como el fundamento de todas las ciencias. Ciencia no es otra cosa
que un sistema de conocimientos, es decir, un onjunto de verdades encadenadas, en oposición a un mero agregado de conocimientos. En efecto lo que
distingue a una ciencia de un mero agregado que us verdades nacen unas de
otras como de su propio prindpio · además, todas las ciencias contienen nociones de causa por las cuales están determinados los efectos. Y romo el principio supuesto por nosotros "a priori" de que todo tiene una razón, nos autoriza a preguntar en todas las cosas e1 "pon:¡ué", de ahí que e te porqué pueda
considerarse como la madre de todas las ciencias. Se han hecho pues dos aplica iones distintas del principio de razón suficiente, la una relativa al juicio,
que para ser verdadero necesita siempre Wla razón, y la otra respecto de los
cambios de los objetos reales que deben tener siempre una causa. Vemos que,
en ambos casos el principio de razón suficiente responde a la pregunta "por
qué", siendo ésta esencial en él, que se anuncia en su fórmula más generalizada: "Nihil est sine ratione cur potius it, quam non sit" ( ada existe sin
una razón de ser). Habiéndose visto hacia fines del año 1680 un cometa
desde diferentes puntos de la ti.erra, Sigüenza realizó observaciones para deducir la longitud, latitud y distancia del fenómeno celeste con respecto a la
tierra. "Pero antes de proponer lo que pretendo probar, - afirma Sigüenzaes necesario advertir que nadie hasta ahora ha podido saber con certidumbre
física o matemática, de qué y en dónde se engendran los cometas", 'y siendo
esto así como verdaderamente lo es, lo que en este discurso procuraré, será
despojar a los cometas del inlperio que tienen sobre los corazones tímidos de
los hombr , manifestando su ninguna eficacia y quitándoles la máscara para
que no nos espanten".~ Todo ello es signo evidente de que en Sigüenza apa•
rece el principio de razón suficiente, como ley de causalidad llamándose a
este principio de razón suficiente, del devenir es de ir que todos los objeto
que entran a formar la representación que constituye la realidad sensible, están
' lbid., p. 85, núm. 166.
' Jbid., p. 10-11, núm. 12.

167
166

�ligados unos con otros por obra de los diversos estados a que puedan afectar,
en el transcurso del tiempo. Dicho prjncipio es el siguiente: cuando uno o
varios objetos se presentan en un nuevo estado, debe haber precedido otro
estado anterior, al cual si_gue rerularmente esto es siempre. Tal proceso se
llama sucesión, y el primer estado se Uama causa y el s gundo efecto.
Siendo la pregunta "Por qué'' esencial en el principio de razón suficiente,
Sigüenza en el parágrafo número 13 afirma. "Porque o son los cometas
celestes o sublunares: si sublunares será su formación la qu atribuyen los
Peripatéticos con su príncipe Aristóteles, en el Libro I de los Meteoros"; y
otros mucho Astrólogos y Filósofos cuya opinión es que I cometa es un
meteoro encendido y engendrado de nuevo de una copia grande de exhalaciones levantadas del mar y de la tierra hasta la suprema región del aire, ' Y si
esto es cometa, no sé por qué de él se atemorizan tanto los hombres, cuando
no hay noche alguna que dejen de inflamarse y arder otro tantos cometas"
"y si stos instantáneos cometas o e ·halaciones volantes no son prenuncios de
hambre, pestilencias y mortandades, ¿por qué lo han de ser aquellas exhalaciones durables de que se forma el cometa, siendo así que el origen de éste
v de aquéllos es uno mismo?". Con toda claridad Sigüenza requiere de una
·e:i...-plicación natural que ponga de manifiesto la razón de ser de la aparición
de los cometas, por consiguiente hubo de hacerse varias reflexiones encaminadas a demostrar que: si un cometa aparece es necesario que al estado de
aparición haya precedido antes otro estado lo., ya sea de exhalaciones que
se levanten de la tierra o del mar o bien 2o. de exhalaciones del sol, que son
las que le forman las manchas, y si tampoco fuere to) 3o. será que los hálitos
y evaporaciones de todos los errantes se hace un conglobado que consume
el fuego celeste. "Y siendo cualquiera de estas tres causas la que origina el
cometa -se pregunta don Carlos-- ¿ cómo puede ser éste infausto cuando
antes sirve de medio para que, purificada la aura etérea, se derramen más
puros sobre la tierra los celestiales influjos?".~ Dándose pues, cualquiera de
estas circunstancias, debe producirse necesariamente la formación de los
cometas que poste11iormente son vistos por los hombres pero que en ninguna
forma pueden ser anuncio de cosas infaustas para los mismos; lo que quiere
decir que en la formación de un cometa intervienen dichas circunstancias que
antes de su formación no existían sino que sólo ahora, en el momento de la
formación del cometa han concurrido. fate proceso se llama ca....rnbio, por
consiguiente la ley de causalidad se halla en exclusiva relación con los cambios,
y sólo se refiere a éstos. Todo efecto o cometa en el momento de produ irse,
es un cambio, y demuestra precisamente porque antes no existía, según lo

' lbíd., p. 13, núm. 16.

168

cual la aparición de todo nuevo ometa es consecuencia de otro cambio anterior, formándose a.sí la cadena de la causalidad; es así que en el caso pre.
sente, la aparición d I cometa stá eonrucionado por oLro cambio anterior,
supongamos las exhalaciones del sol que dan lugar a que se le formen manchas,
estas exha1acioues del astro luminoso causa de lo cometas, están conrucionadas a su vez por las d.iferencias de la densidad de la atmósfera solar y ésta
por otras circunstancias y así infinitamente. "Comprobación ilustre de esta aserción será lo que refieren varias historias -afinna igüenza-, y es haber sucedido por algunos dfas no verse el sol, ni otra estrella en el cielo, in haber
nubes que lo impi&amp;eran; lo cual no serla por otra cosa ino por los muchos
vapores y hálitos celestes que o upando gran parte de la aura etérea, impedían el tránsito de los solares rayos. Advirtióse esto antes que se viera el
cometa del año de 1652, según lo refiere Kirechero en su Itinerario Extático
y Pedro Ga.$Cndi en sus Comentarios y yo me acuerdo, aunque entonces ra
de sólo seis años, el que fue así; y que de estas evaporaciones se formen los
cometas, se prueba invictamente habiendo reconocido que, después de acabado
el de 1664 y 1665, no se le observaron manchas algunas al sol por muchos
meses. Indicio de que en el incendio de uno y otro se consumieron uantas
se extendían por el expanso del cielo. Luego si los ometas, en esta opim6n
irven de que aquél se purifique, ¿ cómo pueden significar cosas infaustas,
cuando es cierto que a ellos se les debe el que lleguen no viciadas a la tieffa
las influ ncias et.éreas? Afirmar lo contrario sería lo mismo que decir que
una hoguera, en que se abrasasen cuantas cosas pudieran ser perrúciosas a una
ciudad era fatal pronóstico de su ruina y causa de su perdición y de su estrago." 6 D lo cual resulta imposible admitir como verdadero, lo que las autoridades 'Dicen que los cometas son causa o por lo menos señal de guerras,
esterilidades, hambres, mortandades, pestilencias, mudanzas de religión, muert de reyes y cuantas otras co as pueden ser horrorosas y terribles en la naturaleza.. Pero si no se murieran los príncipes, si no hubiera guerras y mortandades, si no se experimentaran hámbres y p tilencias, sino sólo uando se en
cometas en el cielo, no era despropósito el que a llos se les atribuyesen esto
efectos; pero siendo evidentísimo en la vicisitud de los sucesos humanos y en
la amplitud grande del mundo el que se pase año alguno sin que en alguna
part haya hambres, en otras guerras, y que en muchas falten y se mueran
muchos potentado , príncipes y reyes, y esto sin que se vea ometa a que
atribuirlo: ¿ Qué engaño es aseverar er efecto suyo lo que entonces sucedió,
porque siempre se ha experimentado Jo propio en casi todos los años?".;
• lbid., p. 13, núm. 17.
' /bid., p. 15, núm. 21.

169

�Por consiguiente lo pregonado por las autoridades en esta materia. en e1
sentido de que las calamidades que padece la humanidad tienen como r.ausa
la aparición &lt;le los cometas carece de fundamento y son simples s~persticiones, porque no se puede inferir que la razón de ser de las desgracias que se
experimentan en la tierra, tengan como causa la visión de un cometa.
igüenza en el parágrafo número 22 d la Libra, asienta: 'Las guerras conque
estos pasados se ha horrorizado la Europa, las pestes y hambres que ha llorado España, la rebelión y alejamiento del uevo México y cosas semejantes
en otras provincias, de que aún no tenemos noticia ¿ qué cometa la~ d~notó?
Ninguno, porque ninguno se ha visto. Luego las que fueren corn11~entes,
tampoco ]as causará I cometa de ahora (refiriéndose al cometa vt.Sto en
1680-1681), aunque más autoridades se traigan para probarlo." 8 Actitud es
ésta que en Sigüew.a denota una franca confianza en sus fund~meotales ~veraciones., y una opo i ión total a lo sustentado poI' la autondades tenidas
en su época como tales. En último caso, si como dicen varias autoridades,
lo cometas son la causa de efectos muy diversos tales como pestes, hambres
0 esterilidades sobre la tien·a ¿ por qué no han de ser motivo de efectos felices? o bien ¿ esto significa que sólo los males que sufre la humanidad tienen
una determinación causal en los cometas? Si por causa se entiende el concurso de todas las condiciones necesarias para 1a aparición de un nuevo estado,
Juego la ley de causalidad se reíiere exclusivamente a los cambios, esto es al
aparecer y desaparecer de los estados en el tiempa, y sólo regula aquellas relaciones en las cuales la anterior se llama causa y la siguiente efecto, y su reJa..
ción necesaria se llama consc uencia; toda la Iuerza del pensamiento de don
Carlos se manifiesta cuando le hace ver al Reverendo Eusebio Feo. Kino que
en sus argumentos para demostrar que los cometas son augurios de trágicos
sucesos, deja de operar la ley de causalidad. esto es la relación de causa
ef cto, cuando dice en el parágrafo número 46 y 47 "Quisiera preguntarle a]
reverendo padre si en el tiempo que precedió al diluvio hubo pestes, hambres
esterilidades, terremotos, inundaciones, incendios robos, guerras mudanzas de
religión, pérdidas de las monarquías asolamiento de rein:&gt;5 y de ~udades,
muertes de príncipes. Diráme que sí, así porque no hay razon para afu'&lt;Dlar lo
contrario, pues bastantemente se infiere de lo que siempre se ha observado
en el universo y del proceder pecaminoso y disoluto de aquellos hombres,
como porque algo de esto se contiene en el libro de Enoc y otras antiquísimas
historias arábigas hebreas, samaritanas y egipcia.,;, que refiere el padre tanasio Kirchero en varios libros uyos como son I De Peste, Arca de oé, Edipo
Egipciano y Obelisco Pánfilo". Y agrega: "Está bien. Luego en este tiempo,
• lbid., p. 15, núm. 22.

170

o hubo cometas o no los hubo. Si los hubo, síguese que las razones que da de la
robustez del mundo para que entonces no los hubiese es insuficiente y de
ninguna eficacia; si no los hubo y el mundo careció de llo , luego habiendo
habido mal'isimos sucesos sin cometa previo que los denunciase, será porque
no tienen entre sí dependencia o conexión alguna· y si el mundo vivió por
lo meno 1656 años con infortunio y sin cometas ¿por qué a los que se manifiestan en los presentes se les ha de querer atribuir lo que sin ellos sucede?,
"Luego no hay una consecuencia o relación necesaria en el argumento del
reverendo Kino entre la causa (aparición del cometa) y el efecto (males humanos) ya que habiendo pade ido la humanidad muchos infortunios éstos
carecieron de cometas que los predijesen o bien que habiéndose visto cometas
no fueron motivo de efectos desastrosos para los mortales; de ello deduce Sigüenza clara y distintamente, que entre ambos no existe "dependencia o conexión alguna" y por consiguiente que los cornetas no constituyen la razón
de ser de las desgracias que se experimentan sobre la tierra, ni tampoco éstas
tienen su causa en los cuerpos celestes llamados cometas. Porque "Yo según
se deduce clarísimamente del contexto de mi escrito -reafirma- quise decir
que en un siglo eran más lo malos sucesos que se advertían, que no los
cometas que se observaban y que por t-so habiendo algunos acontecimientos
infaustos SÍJl que les precediera cometa los que sucedían en el aparecimiento
de alguno no serían consecuencias que se infiri sen de él sino causalidad de
la vicisitud de los tiempos en la continua tarea de hambres, pestes y muertes
que nos asaltan. i fue e:-sta aserción mía tan hija de mi querer que no tenga
autores gravísimos que la defiendan como segura verdad." 9
.En realidad, en Sigüenza, tocio efecto sólo puede aparecer según regla determinada, cuando le ha precedido una causa o consecuencia de la cual necesariamente se produce; esta necesidad es el nexo causal. Don Carlos encontró un total respaldo a sus certezas antes citadas, en autores tan eminentes como
el filósofo Pedro Gasrendi el cual en su yntagma Physi wn hace saber 'Pues
es admi.r-able de decir cuánta fascinación engaña a las mentes humanas. En
verdad, si no hubiese años estériles, si no se recrudecieran las hambres, si no
asolara la pestei si no surgieran guerras, si los ejércitos no fueran aniquilados,
si los príncipes no murieran sino cuando los preceden cometas, perfectamente
podrían circulal' aquellas afirmaciones. Ma5 ahora, sea que hayan existido
cometas, sea que no hayan existido, todas las cosas suceden del mismo modo.
¿En qué sentido pues, estos efectos se atriburen a los cometas -ora digas como causa, o como signo, o como ambas cosas- más bien que a cualquiel' otra
realidad?'' "¿Acaso no sigue él (refiriéndose al ometa) su propio camino
• Ibid., p. 33, núm. 57.

171

�como las demás cosa natural
• poco ] jntcresa Jo que maquinan ntre sí
1
las na ion humanas?". º Además, es d la mayor importanda formarse un
cabal y xacto conc pto de la l y d ausalidad, omo también de la ct.ensión d su dominio, y sin saber claramente ante todo qu sólo
·clusirnm n se refiere al cambio d estado d la mat ria y de ningún m do a otro
gén ro de cambios· por ns1gwen n
pued aplicar a lo que no le ronvi ne. Es el r
lador de lo cambios operados en el tiempo en los objetos de la
xpc1i.encia exteri r 1 cual son tod · material .• d !lo tu o bien percatad igüenza. qu la le · d causalidad solamente funciona n aquello caso
qu se refi ren al cambio de estados de la materia, nunca a cambio que
tengan lugar fu ra d las ariadones d Ja materia, uando "lo primero,
-expresa iru nza- porqu aun entre ' tos, los que escribieron más racionalm nte, confiesan no ser otra la cau a final primaria d I
metas, sino procurar exonerarse la naturaleza de la copia ande d
hala iones que la mol tan pueden molestar entre ándoselas al fu o que las consuma. Raxo, en
1 )ihro I e • melis: ' El fin último d los com tas
lver las exhalacion prov nient de las ande conjuncion , eclipses y otra malignas muta¡ nes de los astros '. 11 La fundam nta ión de la l y de la causalidad, que 'lo
se r fiere a I
ambi : d la mat ria ya que la materia por r objeto de
todo l · ambio o en ] ual tales cambi
produ en &lt;· pr enta muy
clara n , igü n~· al aducir que ' iendo cierto l que las xhala ion de que
se forma el cometa sublunar y terráqueo nstan de materia sulfúr a, pin .. e
}' nitrosa, como dice ristótel y su · ípulo·, d n esidad ha de r su
r oluci6n úlil al mundo y a sus vivi ntes, omo lo fu a la Gr cia el modo
admirable con qu . la redimió de la p t I prodigi o Hipó rat qu n fue
otro sino hac I' grand hogueras d madera de laur 1, ip • · r mero, dond
se quemaba cantidad nsiderable d sal pez azufre omo lo dice el erudito
Kir her en ·u libro De P te: "Hipócrat por tanto, para purificar el aire
y para liberarlo d todo p tu ro, le antaba en 1
¡túnas p(1blicas d las
pl32aS un ha inaruiento de madera y bojas de laurel ipr • , rom ro y n bro,
a las que les m zclaba azufre, pez y sal: sal porque
un ex el nte remedio
ontra la xhalación d la c rrup ión pestífera; pez porque ha adherirse a
ella los miasmas del aire con elado · y azufre para qu si quedó al o de las
miasma , lo o uma totalmente '.
"Luego si la materia de qu se compon el cometa casi la misma de que
e valió Hipócra s contra la p t , sí
el qu • así com la resoluci6n de
la hoguer-as de te xc I nt filósofo no fu dañosa a la Gr ia, sino muy
'" lb,tl., p. 33-34, núm. 59.
" /bid., p. 48, núm. 92.

172

útil del mismo mod

n puede . r la d I cometa nociva al orbe uando en
lla no sólo · consume lo que podía empc erle, sino qu con ello mismo se
corrige Y purifica el aire por donde
difunden los hálito que infi ionan a
l~s vi,i nt~ y vegetal ." 1 ~ Así, el qu los montone de maderas, romeros y
tp . es . ~ Jas plazas públicas de tenas. atraj en la xhalaciones corruptas
que lffiptdieron la propagación de la pest e un fe to: su ausa la onstituyen las propí dade purifi adoras de que participa el iprés, el laurel y el
romero )' que lo atenien. s procuraban estar lo más erca posible de tas
hogueras purificadoras· dd mismo modo el qu los cometas exhalen las impurezas de la aanó fera evitando la orrupción d la mísma
un efecto. y
cau~ es que n~nca faltan \'apores solare c rrompido en la atmósfera, qu
on lllu ro po 1blemente la ra1.ón cl
r los cometas. Luego -&lt;!ice igücnzarefutando la t i dd Padre Kino. de qu los om tas on presagio de atástrofcs sobre la tierra. no habi ndo n la naturaleza cosa alguna que absolutament se~ leve· "y babié~1dose fo?11ad el pr nte cometa de Jo efluvio y
vaporar1onrs solar , ¿ como poclta er que su resolución se hiciese en otro
cuerpo que no fu re el oel sol. uand n esariament aquellas partes apeteían no otra cosa in unirse on el todo de qu eran part ? y no pudiendo
11,3~uralmente_ hallat bien con las de otro todo, por ser d naturaleza pcíf1cament · di,·ersa d la suya bien s í e el qu no qu dándo
I humo 0
d ch y ceniza o co a equivaleut del cometa n I globo terráqueo ( ¡
que e to q uierc ignifi ar en la palabra Mundo). ino volviéndose al sol no
di e bien el rever ndo Padre d que la apostema omética por resol:erse
dentro del mundo daña al mundo } a u vivientes''. Porqu , voJvi ndo a don
arios a impugnar al je wta Eusebio Francisco Kino. "los ometas son om
aposl mas del mundo n que se ongregan o la maligna intemperi del aura
1 ·te, o I grosedad nociva del air , como ndur ida superfluidad O tecr _
mento: luego como al uerpo vi,iente no sólo no le daiia antes í le apro\·echa
la resolución de su apostema; porque n ella se consumen I malignos humo
que le aquejaban, así también el cometa no puede ser daño o al mundo pu s
en é~
jun_tan y cfu.11elv n los vapores píritus, xhalaciones o cosa tal que
d pide la ti.erra el sol y lo restantes plan tas" 13 Por consiguient , si ello •
los cometas, son más bien purifirador s y en ellos on urren lo malos humores qu arroja el sol y los demás planetas, es natural que los uceso infaustos
que se abat n en el mundo no ti 'nen u razón de ser en lo com •tas, ino que
lo cometas sólo son ambios d la materia, que cuando \'U !ven a d aparecer
sea por cornbu tión, por división en part s o por transformaci6n o por cualu /bid., p. 49-50, núm. 95-96.
u lbid., p 46, H y 44, núm. 89 y 83.

173

�quier tro proceso, suponemos firmemente que, ualqui ra qu~ sea la suerte
de I formad I omet:l. u su tancia.
d 'ir la mat ria del mismo. pen_nanece intacta y n alguna parte d b de estar, pues . up niendo lo contra.no nos
llevaría a
r que la materia del ometa haya poclid
r creada de la_ nada
y esto es imposible, porque siendo la ley de la permanencia de la mate~ ~n_a
proposición inferida d la ley de caw;alidad que basa.da en una cadena inllll.1ta de causas, tiene que arecer de principio luego todo cometa al fo~a · es
un ambio que demu tra, porque ant no existía, que se _pro?uJO ~
cambio anterior a él, qu
on respecto a ést
u c u • to~ t1tu ·endo · as1
la cad na d la causalidad; por lo tanto, si la 1 · de la cau lidad es la forma
universal el onc bir lo ambios d los objetos. ta ley S(' referirá a l~s ometas onsidcrándolos como cambios que e producen por otros carnhm anteriores, pero mm a la cr ación y aniquilamiento de la materia de lo om tas.
y . igüenza a udiendo a Ja autoridad de ntonio úñcz de Zamor en
u libro I d C rnetis di tamina: "El fin bu cado por la naturaleza n la
generación de los omctas, s limpiar el globo t rrestrc de las ,·ene~~ exhala ionc. &lt;le que abunda la tierr " y más ad lante: " n la g nerac1on d I cometa la tierra se limpia de las venenosas exhala ion y ªI or , d&lt;' que ab~da no meno que el air pestilent y ven noso al con ·umirse por interven 1011
deÍ fuego encendido, los vapores corrupt mezclad s en él Y que ,•agan, a
travé de u ub tanda. Porque, como la forma deJ com ta
la llama, segun
probamo en el apítulo antecedente, y orno e propio del fuego ª!imen~
de la mat ria en la que es en endido -por lo que finalmente faltándolc alimento. el fuego mismo · ac.·aba- es manifi to, pues, que i ~e xhaJacion
con las que la ti rra estaba manchada viciada son consumidas _por el fu~o,
en la generación del cometa la tierra
limpia. '
aun Franc1s~o Junan~,
astrólooo nimiament upersti ioso, como del tomo II de su Espc¡o se mamfiesta, .::,
se ,vio n c itado a c nf r esto propio n el Tratado de Cometas: "El
.
fin del efecto fí ico d J cometa es la utilidad de los hombres. Porque es propio
del omet con umir 1 · humo e rromp1'dos y venenoso .,, H
Esto procede porque formulándo e como principio lo ante, expre ado
apli ablc a la xperien ia, onvirlicndo I mundo de los f nomen
n ~a
infinita cadena de causas y efecto p&lt;'ro no no ofrecen lampo o garont1
de generalidad por su rigen mptrico. En el upu t . aso de c¡u, lo . ornetas fuesen rcprcS&lt;'ntantes de andes infortunios en la tierra, tendria D100 que
adjudicar! det rmínadas notas que los hi ic
pre_ ntativos, pem ~roo
car .en d ella. para convertirlo en igno dr d gracia y como la expenencia no ha demostrado que a la aparición de los cometas sigan necesaria y uni14

Ibid., p. 48-49, núm. 93.

versalment guerra, pestes o inunda ione, ¿qué autoridad puede invocar el
padre Kino para demostrar lo contrario ino la de la razón?, porq11e .- tener
Jo contrario es una mera ilusión y un total d sconoci.mi •nto de los sucesos.
"Confi
el que sería ..-erdadera la opinión e ntraria a la mía -dice don
Carlos-- si los ·ometas apare iesen fijos sobr una iudad o región y allí sólo
se e..xperimentasen los efectos más horroro · que I imputan: pero siendo
sus mov1m1cnto · tan vario·
pue fuera del diurno con que dan vuelta al
mundo cada &lt;lía ,•arían notablem nt
latitudes y dedinaciones, con que
sojuzgan gran parte del globo t rráque
, claro está que si fu ran de ·u naturaleza dañosos lo habían de se1 para todas las part doncl fueran verticalrs:
Ju go si n hay quien pueda decir qu algún cometa ha ·c10 infau to a todas
las tierras qu upeclitó infiérc:;e que I s malos su eso que en algunas de
estas partes habría serían de los ordinario y no causados de cometa, pues no
fu ron comun , como lo fue é t en aqu lJa part ·." 1~
ontrariamente orno Dios n le imprimió a lo cometa marca alguna que
lo onvirtiese n d 'P sitario de cñal ingrata para la humanidad, pensando con !lo hacer desaparecer d I hombre· creen ias infundadas, lo· hfao
qu
ujetaran a un campo delimitad el del sol, al cual e acercan muchas
vec ha iéndose invi ibles o bi n
remontan a alturas tales qu no pueden
ser visto , pero que en el último término los cometa'i son tan antiguo como
lo demás planetas· pu pudiera muy bien, dice i .. enza ' In tann alguno
que si Dios lo cría d nuevo
mo otr siete n c ·ariamente habrá de ser
para denotar alguna cosa grande· y aunqu la r pu ta más inmediata era
pr
ntarle d dónde lo infería qui n me replicaba, quiero oncedé elo por
al1ora y juntam n preguntarle qu ¿a qui{n mauifi ta Dio su inescrutabl s .c ·tos en la cr ación de un om ta?, ¿ por ventura habrá alguno que
afirme habérsel revelado que, cuando I cometa fuere oriental
han de revelar contra I príncip s sus vasallo , y i occidental I han de mov r la guerra
los extranjero ? ; y otro · mejantes d satino, por no llamar!
impiedades
qu afinnan antigu y mod rn
astrólogos con tanta aseveración c:omo si
Dio lo hubi ra llamado a onscjo para manife tarles ·u voluntad y motivo ." rn Teni •ndo por seguro que igüenza tuclio 1a obras de Juan Kcpler,
pod m afirmar qu
noció su hip6t sis
pe to de la naturaleza de los
cometas, egún las uale lo ometas son uerpos lest y no l rrestr , además que
mo ían en línea recta lo cual xplicaba u apari ión y d saparición cuando pasaban c-erca de la tierra· upuso que las colas de los ometas
tán siempre dirigidas n dirección opu sta al sol, } supuso también qu están
,. /b id., p. 15-16, núm. 24.
" !bid., p. 16, núm. 25.

174

175

�formadas por y · de é te qu penetran n los ueq&gt;0 de Jo- oro tas; como
se ve, t:al teorías no se apartan mucho de lo que se píen a hoy día sobre la
natural za y forma ión ele los com tas· teorías de las ual se tuvo enterado 1
polígrafo mc.·icano como lo deja ver en su Manifi to Filos6(ico ontra los
cometas despojados del imperio que tenían sobre los tímidos, que escribió en
ocasión entr los años 1680 y 1681.
ostiene n él don Carlos que " i no
admitiere los cometas ,;ublunares,
ino Jest
no hay por qué no militen en es.la opinión lo mismo que en la
pasada. Porque si ·e siguiera a Juan Kepler se forman los ometas de varios
humos crasos y pingüe· qu
xhalan los cuerpo · de las tr llas, los ual ·
porqu no inficion n fa aura etér a. 1 s tm la naturaleza a un determinado
lugar, donde se consumen encendidos con el fuego del sol que I imp le. Y si los
cometas pro&lt;: den inmediatamente de íos on creación ri osa y que no ha
qu pasar a investigar lo que significan, qu
Jo propio que querer uveri uar a
Dios sus motivos." 17 i los cometas son ele ·tes, cualquiera d las tres pinione.s tradi ionale que
acepte sobre su origen, no ti nen on uencia funestas,
porque al qu ruarse n ello malas t&gt;xhalacione queda ' purificada la áur
etérea'' y de te modo " e derraman más puros sobre la tierra l cel tia! s
influjos". i on sublunares, disputando ontra los tímido, . u compo ición e
la misma que la de las estrellas errant · r, orno é tas, no ti nen ninguna significación, a no ser la buena de consumir más los vapor que podrían infestar
la parte interior del aire, los ual se queman on los cometas.
Es cierto - refiere 'igüenza- que hay filó íos, astrólogo poetas y antos
padres que so tienen lo contrario y afirman que lo ometa son causa o por
lo rn nos señal d mortandad
pestilencias mudanzas dr reli ión guerras
hambres muert s de reyes y cuanta cosas pueden ser horrorosas y terribles n
la naturaleza, p ro to mal desgraciadamente se está cebando con. tantemente sobre la ti&lt;&gt;rra se ean o no cometa! ade~, coma la cosas que son
malas para unos suelen ser buenas para otros, " i sé yo 1 r qué razón han de
ser infau tos lo cometas, cuando no ha} daños que no sea compañero de alguna
felicidad. Por que i causan pestes y mueren mucho para éstos será desgraciado
y fcliclsimo para lo que quedan con vida, pu siendo pocos, her dan lo que
era d muchos· i significa guerra y es infeliz para los encidos, quién duda
que será feliz para los ,ictorioso ; y si denotó la muert d algún príncip , para
éste será lúgubre, pero alegre, fausto y propicio para quien le . ucedió n el
estrado.
si en todas las cosas se advierte vicisitud ¿ por qué sólo se les han
de atribuir los efectos tristes y no lo- regocijad , cu. ndo milita alguna razón
en unos y otros? Por consiguiente, los cometas serian emisarios no sólo de he-

" lbid., p. 10, núm. 12.

176

c~1?5 infaustos, sino también de buenas nuevas; por otro lado, )os cometas son
v1S1bles de5?~ mu~as naci_ones cuya u_ rte no es la misma ni antes ni despu'
d_e ~ apanCJ6n, luego Sl no hay qwen pueda decir que algún cometa ha
sido infausto a todas las tierras que supeditó, infiérese que los malos sucesos
que en algunas de e tas partes habría, serían de los ordinarios y no causados
del cometa": 18 Lógicamente o no significan nada O significan y rcsa ·an
cosas muy diversas.
p
gi

r

Pero Sigüenza
· astronorrucos
, ·
. y G6ngora no unt't'o su trabaJo
al estudio de
los come~, smo que dedicó también u atención al d los eclip
del sol el
c~endano azteca Y sus correlacion con el europeo y los efectos de los mo, j_
rruentos _cele tes en_ el clima de las diferentes regione de la tierra. obre 1
cale~dal'Jo_azteca ~120 estudios muy d tenidos y .ompuso al parecer una Ciclografia o ano Mex1ca110, de cuya precisión en la corres,pondenc·
¡
J ,
• •
- f
ta con a cronoogia en nana m orma etancurl con estas palabras: 'El año de 1684
,
don arl d
. ..
Gó
, segun
1
.
. os e guen7.a y
ngora, catedrático de matemáticas en la Real
Uruvers1dad en su repertorio ( en el calendario de los indios) es cl hiº
1 •
cna1 noveno de la segunda indicción otra de cateridad d 1,' d'
1utacal
.
,
m ice acat ¡ · y
~1~0, porque habiéndose alido de las matemáticas en los e lipses de' la
a~tiguedad y del estudio singular con que ha in estigado urioso tstas antigu dades, de que está formando un erudito calendario es la uenta · f 1·
bl ,, 1a p , 1 .
.
,
m a 1e.
or u bmo, el rrusmo Vetancurt alude a los rstudio climatológicos
de don arios cuando al hablar sobre el clima de la zoua tórrida y afirmar
que es en elJa 'el frío de la media región del aire más fuerte dentro d ¡
tr6p'
d 1 , ºda
e os
"
1 os
e ~ tom
zona CJue fuera de ello ", añade que )a causa de esto
~ porque SJendo_~usa de calor el movimiento ahí habrá más calor donde
mas fuere I movmuento, a cuya causa se acrecienta en la tórrida zona el
calor del fuego; por ~r en e~a más veloz el mo, imiento de los- cielos'. y
concluye~ ~espues de Cl~r_a Ennco Martínez con estas palabras: "y consultado
l_~edrá~co de matematicas de la Real ni ersidad, don Carlos de igüema,
&lt;l 11° ser as, porque se multiplican los puntos". 2º
Muchas veces se_ abusa de la ley de cau alidad cuando se aplica a otra co
que no sean. cambios n el mundo material que debemos conocer empíricamente, el ongen de tal abu o está en querer hacer extensivo el concepto de
&lt;".ausa a otras_ cosas ajenas al mundo de la ex-periencia, como Jo pretendían
muchas autondades de la época n qu vivió Sigüenza .. ¡11 embargo. el sabio
" lbid., pp. 15-16, núm. 23-24.

~ .?Ali.LO DE _SroiiENZA. \' G6NooRA, La Piedad Jleroica de Don Fernando Coriés.
Edicion Y Estudio por Jaime Delgado. Editorial Porrúa Turanzas. Madrid MC {Ll{
pág. XL.
'
•
,. / bid., págs. XL y XLI.
177
lll ?

�mexicano les hace ver su error, cuando ellas se aferran en querer atribuir la
causa de las catástrofes humanas a la aparición de cometas diciéndoles: "Y
aunque sean los cometas (como algunos los llaman) monstruos del cielo, no
por eso se irúiere el que sean por esta razón causadores de las calamidades Y
muertes que les imputan.'' 21
El reverendo Padre Kino pide que se recuerde que en el año 1652 apareció
un cometa, que alumbró al mundo, que se lea el relato escrito por el Padre
Martín Martino en que describe la invasión de los tártaros de la China, deduciendo de ello una "prueba de la fatalidad espantosa de los cometas" y por
último, que se ompare el tiempo en que apareció el cometa con los hechos
sucedidos en el Oriente, para así encontrar la relación íntima entre ambos
hechos. Sigüenza guiándose por la recta razón, no en uentra ilación necesaria
y forzosa, que se deduce de las suposiciones antecedentes hechas por_ ~I Padre
Kino, ya que si "El cometa se vio por diciembre de 1652, y el s1t:J.o _de la
ciudad de Cainfung metrópoli de la provincia de Homan donde se expenmentar-0n mayores calamidades que en Jerusalén, fue el año de 1641. ¿ Qué conclusión es la que quiere el reverendo padre que se saque de este consejo? Esta:
luego el cometa, que se apareció 11 años después, fue precursor de tan indecibles trabajos; y por consiguiente, elijo Claudino muy bien cuando aseguró él
que "a ningún cometa se le fue el mundo sin castigo". Paso al segundo cotejo.
El cometa se vio por diciembre de 1652 y la entrada, no de los tártaros sino
de Licungzo y los bandidos chinos que lo acompañaban, en la corte de Pekín,
la muerte de la hija del emperador y el suspendio de éste, fue una mañana
de abril de 1644. ¿ Qué conclusión es la que quiere el reverendo padre que se
saque de este cotejo? Esta: luego el cometa que se apareció 8 años y 8 meses
º
» 22
después fue precursor de tan 11orosa lástuna .
Aun suponiendo que los cornetas fuesen motivos de infortunios muy diversos en los argumentos del Padre Kino desaparece la sucesión necesaria que
debe haber entre la causa y el efecto, puesto que se empecina en atribuir al
cometa visto en 1652 la causa de las fatalidades que ocurrieron tiempo atrás,
de ello se sigue, que "el muy verídico padre no está en lo justo pues no es
posible que la causa ( cometa) sea retroactiva y pueda obrar sobre los hechos
pasados, (pestes, hambres). Porque, e~ qué razón, ~ qu~ juicio, e~ q_ué entendimiento (no digo de alemán y culo.vado en la Umvers1dad celebérrima de
Ingolstadio, sino de americano y mal desbastado en la aún poco célebre de mi
tt C,vu,os DE SicÜENZA y GóNGORA, Libra Astronómica y Filos6fica. Edición de
Bemabé Navarro, Centro de Estudios Filosóficos. Universidad Nacional Autónoma de
México. México, 1959. (Nueva Biblioteca Mexicana, 2), pág. 14.
22

178

]bid., p. 88, núm. 172.

patria México) cabe el decir, que de lo sucedido por los años de 1641 1644
fue precursor, causa o señal, el cometa que se apareció por diciembre d/1652"
¿ 0 es que para el _jesuita Kino el efecto es antes que la causa y ésta tiene, por
lo tanto, re~r:~10nes sobre hechos anteriores? cosa totalmente imposible en
el .~~o cientifico natural, pues el principio de razón suficiente, como un
pnnC1p.1,o fundamental de todas las ciencias y conocimientos responde siempre
a la pregunta por qué, luego es falso encontrar en los com:tas la razón de ser
d~ las, atrocidades, que regularmente asolaban diferentes regiones del mundo,
mas aun cuando estas que constituyendo efectos eran en el tiempo anteriores
a sus ~usas, perdiéndose así la conexión 11ecesaria de que, en el tiempo a toda
ca~ sigue un ~~c~o, cuando dice "porque no sólo es y fue ociosa, sino muy
OCiosa Y tan oe10s1suna, que de ella se infiere suceder muertes de reyes y calamidades, sin que las preceda cometa" 23

·casa

Con el_ siglo XVII termina en España el reinado de los monarcas de la
de
· ' se m1· ·
. Austna y con ello se liquida una época·, una era de transformac1on
C1a entonces para el orbe hispánico y novohispánico. Con el advenimiento de
los Borbones al tr?no de España, habrá cambios profundos. La Nueva España
alcanza su mayona de edad, la vida espiritual se hace más intensa hacia mediados del siglo XVII y las ideas modernas comienzan a circular entre los jesuitas ~ue ~ mostraron siempre abiertos a los progresos de la ciencia; el tradicio~~o unperante en México no fue un obstáculo determinante para que se
1~ltrar~. 1~ ideas m~dei:nas, y no obstante que don Carlos se opuso a la
rtgida disciplina de los JCSU1tas "fue siempre, en el fondo, u11 jesuita disfrazado
de Capellán de Hospital", es casi seguro que a los jesuitas debe su vocación
por las ci_~ncias po~ donde se abrieron las puertas a 1a modernidad, y que
nunca dejo de manifestar su reconocimiento y acirruración hacia los religiosos
de la Compañía.
Para la corroboración de su tesis, aunque haya dicho el padre Leinberer
..
que qlUS.le~,. ya que ~ este fundamento ( como en los restantes) sirven
~as las depos1c1ones, test:nnonios y autoridades, que las razones -dice Si~enza-, opongo a la del padre Leinberer, maestro de filosofía y de matemáh~, 1~ d,e! reverendo padre Felipe Miller de la Compañía de J esús, confesor
del mv1ctís11Do emperador Leopoldo (¿qué graduación tendría para llegar a
esto?) que hablando del mismo cometa que el padre Leinberer dice asi en el
Teatro de los Cometas: "Los efectos del cometa casi juzgué necesario omitirlos, no teniendo. yo nada de cie~to que pudiera traer a consideración excepto
los v~os temorcillos, fundados solo en la pura autoridad, con los cuales solemos
enganar al vulgo demasiado crédulo y al populacho ignorante. Si mueren los

1

0,

u !bid., p. 88 y 92, núm. 173 y J83.

179

�reyes O los príncipes, si se suscitan guerras o sediciones, si nos amenaza la
peste, la escasez de víveres, el terremoto, la inundación de agua u otra calamidad pública -algo de lo cual, sin embargo, es necesario que suceda d~ntro
de uno y otro año en .Europa o en las regiones vecinas-, nosotros que ignoramos otra causa de estos efectos, nos lanzamos contra los cometas como
causas de todos los males y les tenernos horror como a f únebrcs antorchas y
astros funestos." 24 Bien dicho, puesto que en el mundo sensible no podemos
determinar a priori, esto es, anteriormente a toda experiencia, la razón de ser
de los males humanos en los cometas para lo cual son lo que son y no son
otra cosa, sino que en el mundo material, la causa que explica la e~ten~a
de 1lll fenómeno debe tener su base a posteriori, esto es, de la experiencia ·
entonces carece de fundamento recurrir a los cometas y proponerlos como causas a priori de todas las calamida~es que aquej_aban a 1~ h~~d~d. Ya q~e
por encima de todas las cosas del cielo o de la a.erra, ~tá el pnnc1p1~ de rawn
suficiente, o sea el principio de causalidad. El cual nene su autondad en la
serie de causas temporales conocidas por nosotros empíricamente de las cosas
y de los fenómenos.
El origen de haber llamado en el siglo XVll a los cometas monstruos del
cielo, está en el ilustre Juan Kepler, el cual dijo que los cometas habí~ sido
hechos para un fin, esto es para que la región etérea no esté tanto tiempo
vacia de esos monstruos suyos que le sirven para purificar el aura celeste.
Sigüenza consultando a los doctores en la materia, define a los monstruos de la
manera siguiente: "Monstl'uo es un animal engendrado en el vientre a resultas
de una formación contrahecha", los cometas no tienen entre sus modos de ser
ni el ser animal ni mucho menos el de ser engendrados en el vientre; cuán
equivocado estaba el buen Kepler en llamarlos monstruos, siendo poca su
filosofía para designarlos con este nombre, pero también pudo suceder que
Kepler al designar a los cometas como monstruos, lo hizo en una forma alegó:
rica es decir que quiso dar a entender una cosa expresando otra, pero s1
, d~se
fue ' o no así, ' fue poco su tacto al llamarlos monstruos, sobre todo tratan
de un científico filósofo de tan extrema autoriqad en su tiempo. Sigüenza ata
también la definición que de los monstruos da el colegio de la Compañia d
Jesús de la ciudad de Coímbra en su libro de Pbis:ica: "Monstruo es un efecto
natural que ha degenerado de la recta y acostumbrada disposición según su
especie''. Es decir que cuando se produce una cierta desviación en el orden
de la naturale-a el fin que persigue la misma se desvirtúa, apareciendo en
ella monstruosa, los cuales son errores de lo dispuesto como fin por la naturaleza, pero que no obstante son efectos de la naturaleza. Siendo los cometas

" Ibid. , p. 100, núm. 204"

180

también producto de la naturaleza, no por ello son monstruos, ya que Jos
cometas no degeneran de su especie comética, como por consiguiente no siendo
los cometas "sino individuos naturales y re.gulares en su comética especie, no
hay razón alguna para temerse, como con tanto ahínco y con tan -despreciables
fundamentos pretende el excelente filósofo y reverendo padre". 25
Y no siendo otro el fin que persigue la naturaleza al producir los cometas
que simplemente producirlos, ¿ qué razones puede aducir el reverendo padre
Kino, para hacer de los cometas la causa de los temores humanos? Don Carlos muestra al mismo tiempo ser un espíritu moderno formado en los ámbitos
de la nueva filosofía, pues con Descart€S comparte el principio de que lo
fundamentalmente verdadero, de que lo único que puede constituir criterio
seguro de certeza, es lo que se presenta al entendimiento como claro y distinto,
esto es, indubitable; por lo mismo, igüema adopta, acorde con su formación racionalista, una actitud contraria al lpse dixit, expresión que simboliza
el principio de autoridad, el cual era la última palabra para resolveP problemas en materias discursables, cuando afirma: "Si no le convencieren al reverendo padre las razones que le he dado para que no se le dé al cometa nombre
de monstruo, tampoco me convencerán a mí cuantas se me ofrecieren para persuadirme el que deje de decir, con libertad filosófica, ser la ilación de este
su tercer fundamento monstruosa cosa o verdadero monstruo. Porque ¿ qué es
sino esto afirmar que porque a Kepler se le antojó llamar al cometa apostema
o monstruo, pov eso sólo no se deben esperar de los cometas benévolas influencias? Luego, si los llamara antimonstruos o antiapostemas (no se me ofrecen
otros nombres para explicarme) se debieran esperar de ellos benévolas influencias". El ex jesuita haciendo ironía de los argumentos del reverendo
Kino, continúa: "A estos primores llegan las especulaciones filosóficas de
quien vino desde la docta Alemania a enseñarnos las matemáticas en la ignorante América." 26
Par-a Schopenhauer el mundo que conocemos es fenómeno, es decir, que
el mundo de nuestro conocimiento es nuestra representación del mundo, en
cuanto que el objeto conocido es el objeto tal como el sujeto se lo representa
a través de formas subjetivas. Las infinitas representaciones aparecen ordenadas en el espacio y en el tiempo y están ligadas entre sí por el principio de
causalidad. La representación es para Schopenháuer "apariencias", luego el
conocimiento de los fenómenos como representaciones de ellos son los fenómenos como se nos aparecen, y es la necesidad la que domina en las relaciones entre los fenómenos, ya que es necesario que la causa preceda siempre al
'" Ibid., pp. 94-95, núm. 189, 190 y 192.
" lbid., p. 96, núm. 194.

181

�efecto en el orden del tiempo, y sólo por el tiempo se conocerá cuál de los dos
estados, unidos por el nexo de la causalidad, es causa y cuál es efecto.
El reverendo padre Kino tiene como cierto el hecho de que "No hay pues
razón de donde debamos esperar de los cometas benévolas influencias y en
especial del nuestro de 1680, cuya atmósfera dijimos fue tan desusadamente
grande, que tocó con sus exhalaciones o hálitos la super.ficie de la tierra". De
ahí que el muy verídico padre considere al cometa de 1680 como la causa
necesaria que precedió a la multitud de efectos °" infortunios que pudieron
haber tenido lugar en esa época.
Pero si la necesidad es la que domina las relaciones entre los fenómenos
¿ cómo puede el reverendo padre constituir a muertes, hambres y pestilencias
como efectos que encuentran su causa necesaria en los cometas?, cosa ésta
imposible, para la agudeza racional de Sigüenza, el cual ejemplificando afirma: Si yo dijese: " o hay razón para esperar de una espada cosa buena
llegándome su punta a las entrañas, diría muy bien· porque pe ser así, se me
seguiría la muerte inmediatamente; luego, llegar Ja punta de la espada a las
entrañas, precisamente no es presagio o señal arbitraáa que la denote, sino
causa absoluta- y legitima de la muert-e." 27 Si en ~I presente caso la muerte
tiene como causa necesaria la espada, por ser un hecho observado del cual
tenemos un conocimiento totalmente cierto, ya que se tiene la relación necesaria de causa a efecto, luego, así como la espada no es señal arbitraria, sino
necesaria causa de 1a muerte, no sucede lo mismo entre los cometas y los
funestos acontecimientos que tienen lugar en la tierra, pues por más que se
investigue no se podrá llegar a encontrar la ilación necesaria entre ambos
hechos que nos demuestre que los fenómenos celestes llamados cometas, sean
las causas de las desgracias lamentables que a cada momento ha sufrido la
humanidad de todos los tiempos, y todo el que se oriente a defender las viejas
supersticiones, en el sentido de que los cometas son augurio de infortunios, está
adoptando el papel de un profeta, o bien que padece del más raquítico conocimiento de la naturaleza, pues precisamente, la naturaleza es algo que no
nos impone sus apariencias teneb~sas, como lo hiw con los antiguos .que
no se cuidaron de arrancarle a fuerza de rigor metódico sus más ree6nditos
misterios; por ello, un mundo que ha permanecido siempre el mismo en su
estructura material más íntllru½ logró atemorizarlos, transfigurándose a sus
ojos supersticiosos, cegados por el temor, al igual que un fantasma que sólo
se presentara para anunciar desgracias teNenales y acontecimientos catastróficos. No hay tal ; aquel viejo espectáculó se ha esfumado por obra de las
ciencias naturales, y e] pensamiento actual puede descubrir las causas de los

fenómenos, aun de aquellos que en apariencia son más extraordinarios. No
hay pues~ piensa Sigüenza, por qué atemorizarse de los fenómenos de la naturaleza, aungue sean los más extraños.
. Todos ellos no son sino efectos de la regularidad de la naturaleza: reguJandad que no se ha modificado por obra de supuestos caprichos cósmicos. Los
aparentes cambios del universo son obra sólo del poco cuidado y la candidez
con que observaron a éste los antiguos. Por ello le preocupa tanto a Sigüenza
que en la ciencia se proceda con precaución, para no caer de nuevo en errores que únicamente nos llevan al temor y al pánico. Sigüenza no pretende encontrar un pensamiento original en torno a las cuestiones científicas sobre las
que escribe. Su intención es simplemente acabar para siempre con la mentalidad de su época, tan llena de creencias fuera de la razón, por lo cual en
Sigüenza se advierte una intensa desconfianza para los modos con que sus
oposítores intentan deducir de premisas sospechosas conclusiones definitivas;
desconfianza justificada en don Carlos, como camino para descartar las supersticiones de las v~daderas ciencias; de ahí que algunas pseudociencias,
como la astrología, por las que desfilan viejos resabios de superstición y falsedad, le parezcan a Sigüenza una mera "invención diabólica" y cosa "ajena
de ciencia y método". A lo largo de sus polémicas, Sigüenza procede frecuentemente del mismo modo, peleándole al adversario la corrección en el
planteamiento de sus asertos, mostrando las conclusiones falaces que pueden
sacarse de un mal empleo o abuso de los silogismos; a tal grado llegaba su preocupación por la rigurosidad metódica, algo que no era muy frecuente entre sus
contemporáneos mexicanos y algunos europeos.
Acaso por ello, se encuentran ya en Sigüenza rasgos que Jo hacen un científico
moderno.

,., /bid., p. 97, núm. 196.

182

183

�E TUDO EM TOR

·o

turas que pelo testemunhos contemporaneos. V mos boje melhor a Galileu
~o que seus contemporáneos. A marcha da história, ao convert r as potencialidad s de desenvolvimento interno ero realidades objectivas, mo tra-nos que
fo~ e tendencias pulsavam nos acontecimento pretéritos, entiio apenas
esb~dos. A história nao só é melhor compreendida no futuro, o amanha das
aloriza~óes mais firm
como por virtude do continuo dese brimento de
fontes factos cncobertos ela história tá sujeita a um permanente "réfrazer,, ( daí a legítima aproximagao de ·Galileu, clássico da ciencia com qualquer
outro tipo de rHssico um
rvantes ou um amoes por exemplo).

DA' RA DE 'ALILE "

DR. JoAQUIM uE MoNTEZUMA DE CAR A1,11n

Sociedad de Estudios de Mozambique
(Afric3. Portuguesa)

A quatrocentos anos de distancia de Galileu, nó o contemporincos destc
século " que já se aproxima de eu fon, nó que já pisamos a Lua quando
o _s~b'.o pisano só a explorava coro a modesta lun ta, estamos profundament·
diVIdidos quanto estima~áo da ua 'heran93,". O mundo passou a r outro
depois_ que Galileu veio ao mundo. 'a.o que tive e "r inventado" ( como diz
Joaquun de Carvalho no seu livro "Galilcu a Cultura P rtugue ·a sua Cont mporanea",
imbra, 1944, 110 p ) o telescópio e outro. aparatos cientificos. A forma quinhcntista desses in trumentos é cada vez mais humilde. áo
que tivesse analizado o movimento de ro~ao e d trasla~o da Tcrra ou as suas
investiga~óes sobre a queda dos corpos sobre o pendulo o movimento de proj teis (foi o primero a conceber a trajectória parábolica), 0 fenómeno das marés, o da flutuac;ao ou imersáo dos COqx&gt;s m ontacto coro a água, a introdu~ao
do conceito de peso e peso específico, o rcconhecimento da resist.éncia que 0
meio oferecc ao rnovimento dos graves a demonstra~o .perimental das leis do
plano inclinado, o admitir una velocidad finita para a luz, etc. Galilcu n-o
é para nós homcns do século vinte um ' lássico" por ter cnun íado algumas
leis físicas. O mundo está cheio de pequenoo e grandes outros ' alil us" que.
concorrem cada ano a exposi~óes interna ionais com eu inwntos de primeira segunda ou terceira cat oria ou mesmo m cate oria alguma. Galileu Jembra muilo aquele clúnA a quem um pobre pediu um peixe para mataJI a fome duro dia. O chio" nao lhe deu o peixe. Ensinou-o, im a pesrar.
O pobre ... deixou de ter fom .

a

I

JORGE Luis BoRCES dá urna defini9ao e.xacta do que v m a ser wn "clássico'' o
com a qual comungo: "Chego a ora
núnha tese. Clássico é
livro que
uma na930 ou um grupo d nac;óes ou o longo tempo decidirrun ler mo se
ero suas páginas tudo fóssc deliberado, fatal, profundo orno o cosmo ,
tindo int rprctac;óes scm fim. É de prever-se qu es.5as decisoes variem. Para
os alcmaes e austriacos o Fausto { wna obra genial; para outros, urna das mai
famosas formas do tédio, como o segundo Paraíso de Milton ou a obra de
Rabelais. Li.vros orno o Jó, a Divina omédia, Mac tb. (e, para mirn. al mas sagas do No11te) promctem uma longa in1ortalidade, mas nada sabem s
do futuro, sal o que ai di! rir do pr ente. ma pr feren ia pod muilo bem
ser urna superstic;áo."
Mas Borges nao diz "como" se origina tal proce o. R cordo ter lido no
filósofo catalao José Ferrater lora mestre a tual do famoso "Br;11 Mawr
College" dos Estados nidos um seu estudo sobre Cervantes e a razao porque
sua obra dássica tem sido ujeita a tantas interpreta
Esclarecí.a Mora que
a obra cervanúna ( como aliás qua1quer erdadeira obra literária) nao é um
mundo exclusivamente "real", mas tao pouco é um mundo puramente 'ideal" e
tem essaabertura a muitas interpretac;oes nao porque t nha dito tudo, mas quási
pelo contrário: porque ñao d~e quási nada (' i
quiere, porque no han
dicho casi nada de lo que han dicho").
Galileu (1564-1642) é um clássico da ciénda moderna. Como qualquer
clássico também ficou sujeito a esta "lei", a da valoriut~áo interpretativa.
história, mesmo que científica, vé-se me1hor ompr ndida p las gera~oes fu-

a

penru-

.oes.

184

a.o discutimos o us "inventos'' ou "reinventos" nao discutimos as sua
gloriosas lei , suj itas sempre a reví.sao.
que se discut é essa cana de
pesca que Galileu deixou Humanidadc. Tem um nome e hama-s
1encia.
O s u legado genial foi a n~o de wna ciencia natural puramente quantitati a, cujas Cronteiras estáo delimitadas p lo mensurável.
bé~o d todos os
fenómenos ~ a quantidade, a rela~ao numérica e matemática. Prerisamentf',
como diz o excepcional filó·ofo José Ferrat r Mora, exilado de ·panha depoi
da Guerra Civil de 36-39, "al reducir los f nómenos a lo cuantitativo, al poner orno base d ellos a Jo mensurable y a lo matemáti o, Galileo inicia una

a

185

�nueva temática que todavía alienta en la filosofía kantiana; a esta temática
se ha llamado con propiedad "la razón física"; y es ella la que define con
mayor agudeza los caracteres del hombre moderno y lo que hace de la filosofía
de la Edad Moderna un conjw1to peculiar".
Eu já dissera antes: "Galileu é diferente ao mesmo tempo de Bacon e de
Descartes, representantes, o prime¡ro, do empirismo indutivo, e o úllimo, do
racionalismo dedutivo, superando a ambos por seu método experimental, que
une a observa~ao a demonstra~o, a experiencia a necessidade racional. "Le
csperienze sensate e Je dimon.strazioni neces.5arie", na expressao de Galileu, isto
é, as experiencias conseguidas por meio dos sentidos e as demonstra~óes lógico-matemáticas da sua necessidade, eis aquí o valor de Galileu. O método
científico tem tres fases bem definidas e distintas: a) a fase de observa~lio;
b) a fase experimental; e e) a fase teórica e matemática. Galileu é o grande
propulsor da segunda fase e o genial iniciado!.' da terceira, logo brilhantemente cultivada por Newton e que desembocou na era actual de intenso
cientifismo ( ou seja, teorismo secundado pela matemática). O seu método,
o valor máximo de Galileu. E nele, o fundador, um método fielmente seguido".
O filósofo Joaquim de Carvalho, meu pai, assim condensa esse método de
Galileu (a simbólica "cana de pesca" da Ciencia) com estas palavras que
extraio do seu livro, aparecido no Centenário de seu. nascimento e também
para celebrar "um Portugal que nao lhe foi terra incógnita, conhecendo alguns dos nossos mestres seus contemporanoos, pelo menos em parte, a sua obra
genialmente criadora e fecunda". Essas palavras de Joaquim de Carvalho nao
vao dirigidas aos ''reinventos", as leis descobertas, mas ao tal método. Ei-las:
«Pela índole, pela metódica, pelos resultados da 'nuova scienza' Galileu é assim
expresao altíssima da modernidade científica, na medida em que esta radica
na farta messé de factos revelados pelos descobrimentos e nas exigencias vitais
do dominio da natureza, da qual nao devem separar-se os moviroentos de
expanslio colonizadora".
O livro do Centenári.o de Galileu de 1964, colaborado por matemáticos e
físicos da Univef6idade Central de Venezuela (Caracas) também insiste que
o valor de Galileu está no seu "método" (a cana de pescar. . . ) e nao nos resultados que obteve com ele (os peixes que lhe morderam a inteligente isca... ).
A revista "Universidad'' (n9 61, julio-set. 1964, 442 pgs.), publica~o da
Universidade Nacional do Litoral, da cidade argentina de Santa Fe, também
dedicou estudos de homenagem ao centenário de Galileu. Abre com um
excelente trabalho do prof. Cortes Plá, argentino, intitulado "Valoración de
Galileo", num total de vinte páginas. Cortes Plá perfilha o juizo de Poggendor{f, célebre físico alemlio ( 1796-187•7), mestre de Física na Universidade de
Berlim e autor de numerosas descobertas científicas. O ju.izo de Poggendorff

186

é o seguinte ( em íntima correspondencia com a minha tese de que, em Galileu, vale mais a cana que nos deixou do que os produtos de sua pr6pria
pesca) : "Se um só homem poudesse pretonder a honra de ter fondado urna
ciencia tao extensa como a. Física, é seguramente a Galileu a quem lhe correspondenia o mérito. Estabeleceu, na verdade, as bases da mecánica científica
sobre a qual se apoiam, mais ou menos, todas as outras partes da Física. Mas
nao sao sómente os resultados de suas experiencias os que lhe assegw:am esta
honra, mas além disso o espírito e o método que leva a todas as sual!l investiga9oes, a unilio que soube establecer entre as experiencias e as especula~óes
~atemáticas. Este vinculo, que é hoje a base firme de todas as investigac;oes,
mnguém ante de Galileu o tinha utilizado éom tanto exito". E pelas próprias
palavxas do prof. Cortes Plá: "Al margen de las leyes y conclusiones teóricas
deducidas por Galileo, deben destacarse varios puntos sobresalientes: la 1ntroducción de la matemática en la física diría más propiamente de la geometría, el álgebra es incluida por Newton) ; el aniquilamento de la física
aristotélica no sólo por el enunciado de Ulla nueva ciencia, sino fundamentalmente, por un nuevo método : el método experimental; el investigar 'cómo'
se realiza un fenómeno, dejando de lado el 'porqué', variante que al juicio de
Einstein constituye 'la piedra angular más importante en la fundación de la
ciencia' " .

Galileu nao só é um clássico da Ciencia como o seu fundador, o seu Sao
Joao Baptista. Com Galileu se inicia a "era moderna", a "era científica",
a ''era do método experimental", a "era de Galileu'' (em homenagem ao seu
patrono) e na qua! todos nós estamos submersos neste findar de século vinte
de cientismo extensivo, que nos cerca e devora por todos os poros, pois todo
o mundo se dirigiu para a ribeira das turvas águas dos "factos'' e aí, coro
paciencia e critério, delas extrai e domestica os peixes mais rebeldes e fugitivos. A mais variada pesca. Há peixes ques nos vao alimentando (as penicilinas,
os automóveis, as geleiras). E há peixes de terror que nos vao pseudo-alimentando ( as bombas atómicas, as bombas de hidrogénio ... ) . As águas escondiam
peixes risonhos e peixes terríveis. Emm turvas, nao se sabia ao certo o que Já
estava.

II

:8 com Galileu (1564-1642) que se funda definitivamente a Ciencia des'
vinculando-a da magia e da astrología. A Ciencia passa a ser químicamente
pura.
-

187

�Disse no meu artigo anterior : •·o mundo passou a er outro d pois que Galileu
veio ao mundo". Pois esta afmna~o tcm dois sentidos. Há um de fácil ace ,
Jogo entendido: ao deixar Galileu um método racional para a inv tiga~áo
ientífica, irá criar com ele toda uma vasta gera&lt;;áo futura de netos bisneto ,
os cientista ·. Há outro, no qua! já nao se repara tanto, e quer significar: o
advenlo maci&lt;;o da Ciencia a comunidade dos homens é orno um lubrificante
de alta potencia para a sua História. A História a elera-se dinamiza os ~
passos,
am-sc continuamente novo horizontes, adensam-. e os aconte&lt;".1mentos.
Ilist6ria como que stava ad rm cida num ribno fixo. A Ciencia
sacod -a da ·ua qui tud . Porque? E'que o novo personagem da História. a
ien ia donzela atraente e scmpre de renovados encanto é logo seduzida
pelo Dinheiro.
Dinh iro • tao velho como a humanidad . O Dinheiro ' o
que L"l por &lt;letras, a ~de de lucr . O mundo depois d Galil ~ ~ o~tro
porque e ~ dua poten ias amarais, coro ua unía.o ada v z m is ~nti~1a,
va.o ter um Iilho -a Máquina. E'depois de Galileu que urge a Maquma,
resultado técnico da "raza.o fí ica". O Dinheiro fecunda- a permancntement e aí urg a IndustrializaC?O. esta última fase já ninguém sa onde
om~a a Cien ia e acaba o Dinheiro-. ma uniao tao finne qu nao ' dependencia mas interdependencia. m promo\"e outro.
i'lncia fa~ Dinheiro
o Dinheiro faz Ciencia.
Admiro inmensamente o novelista argentino Ernesto ábato nascido cm
1911. Consta-me que este ano a sua novela ' obre H róes y Tumbas'' será
traduzida e publicada m Li boa e ábato,
ritor ele fama mundial, t.ra·
duzido a várias ünguas, irá pessoalmente a Po1tugal para o lan~amenlo &lt;la
tradu~o. dmir -o porque nao é wn caso de lit rato puro. É uro dos homens
mais profundos d nosso tempo, onde já nao há heróis o sobram as tumbas.
Pois te grand novelista, na linha "oscura" de um Do toievsky, dum Kierkegaard, dum ie~che dwn Kafka, foi de 1940 a 45 catcdráti · de Físi a
Teórica na Universidade de La Plata, a segunda grand universidade argentina. ábato doutorara-se em Física cm 1937. este mesmo ano a
1ac;ao Argentina para o Progrcsso das Ciencias tomou-o bol iro para ap rieic;oar-se uos seus estudo sobre radiactividade no Laborat6rio urie de París.
Trabalhou com Irene Joliol- urie, ero 1938. Em 1939 continuou estudos similares no "Massa.chu lts Institute of Tcchnology'' onde trabalhou n raios
cósmicos com o profes.~r allarta. !números studo seus sobre física teórica
figuram em revistas de Europa e América. Hoje, Ernesto , 'ábat , vive apena!
de sua produc;áo literária e nao lecciona mais FtSica em
nivcrsidades de
entina.
Este extraordinário homem, puro humanista porque é hom m sábio e

188

homem culto, tem meditado muito sobre a «Era dt' Galil u".
suas credcnciais de neto de Galileu de cientista e mais a mai cientista da Física, náo
!he perturbam a mente e, com soberana precisa.o e bon tidade, faz este juizo
do Renascimento edo que de le brotou ou seja a nossa própria circunstancia
vital: "o Renascimento produziu tres paradoxos: foi um movimento individualista que conduziu a massificac;ao; foi um movimento naturalista que
tcrminou na máquina· o por Iim, foi um humanismo que desembocou na
deshum~áo".
Eme. lo Sábato pensa que este processo múltiplo foi realmente pr movido
por duas potencias dinámi as e amorais: o Dinbeiro e a Ra7.ao. om a sua
ajuda o homem conquislou o poder se u.lar, mas (e aí e tá a raiz d ta tripla
paradoxal ituac;áo) a conquista se
custa da 'ab trac~áo": desd a
alavanca ao logarítirno, desde o lingote de ouro até ao ' learin
a história
de cresccnte domínfo sobr~ o w1iverso tem sido a ''história d suce i"as e
cada vez mais vastas ah trac~oes". A conomia moderna a ciencia pos1twa
- o as duas fac da mesma r alidad despossuida de atribut con retos, de
urna fantasmagoria da qual tambérn e isto á o mais terrível, forma parl o
bomem; mas nao homem concreto, mas siro o homem-massa e
e tranho
ser que mantero ainda o scu aspecto humano mas que, em rigor, é a engrenagem d urna "gigantesca maquinaria an6nima". Este julga rorajosamente
Sábato, arti ta sábio orno pouco tcm existido no mundo, (a maior parte
dos Físicos nem sequer novelas leem, fará e crevc-la !)
te ' o fmal ontradictório daquele semideus que procJamou a sua iodividualidade nos alvor do Renas imento daquele ser que se lan~ou a conquista das coisas:
ignorava que el próprio seria convertido em coisa.
ábato observa que
penetrantes espíritos como ietzscbe Dostoievsky, Kicrkegaard tiv ram 0
mérito de intuir que algo ' trágico" se ta a a gestar no meio do 'optimismo
universal", mas já a Grande Maquinaria era demasiado poderosa para '·ser
detida"; até que, nos n
s tristes días já o próprio bornero da rua nte que
ive num mundo incompreensível cujos objectivos desconhece e cujos Aro :,
invisívcis e cru;is, o manejam e trituram. Sábato acha que melbor do que

fez a

nmguém o teheco Franz Kaf.ka exprimiu te dcsconcerto paradoxal e te
desamparo do homem contemporaneo uum universo duro e enigmático.
Eis como um do mais inteligentes homens do nosso tempo, cientista que
trabalhou ao lado dos maiores cientistas fí icos d nossos dias julga os ''reultados" deslumbrantes da chamada "Era de Galilcu' . E te ábato ao menos
tem o valor de diz r abertamente o que pcnsa da era da razáo fí 'ica. Mas
c¡uantos Iísi os e químicos, quantos biologistas e matemáticos calam e le
juizo? Quantos ientistas silenciam que o horoem

culari7..ado -"animal ins-

189

�trumentificum"- lam;ou a máquina contra a natureza para a conquistar,
tendo aqueJa terminado por dominar o seu criador?
Com que clamor e panico nao escreve ábato estas linhas: "He aquí, pues,
I mundo las pone
a su servicio es I dios de la tierra. Sus armas son el oro y la inteligencia su
procedimiento es el cálculo, su realidad la del mundo obj ti o.
estos ingerúeros no les interesa la Causa Primera: el sabeD técnico toma el lugar de la
metafísica, la eficacia y la precisión reemplazan la angustia religio a. '
al hombre moderno. Conoce las fuerzas que gobiernan

É com Galileu que a Ciencia se instala na Humanidad . Ele próprio Galileu, homem total, foi cientista e religioso, usou a razao do érebro e a fé do
corazao. Voltarei a este tema.

Simplesmente, depois de Galileu, a ''razao física" entra a dominar no mundo. Mais adiante analizaremos as tres actitudes possíveis entre ra?.áo e f',
desencadeadas na "era de Galileu": a separa~ total duma
doutra · a redu~o total de urna a oulta; ou finalmente, uma espécic &lt;le uniao.
Neste momento apenas sublinho que a raza.o (ou a Ciencia, seu produLo)
penetra tao despóticamente no reino dos bomens que este despoti mo, detectável no mínimo, até na forma de se fazer um filme em torno de alguma
figura da Ciencia, levou um Ernesto Sábato a eser er com suma ironia estas
considera~s: "A lo largo de los siglos XVIII y XIX se propagó, finalmente,
la superstición de la ciencia, fenómeno bastante curioso dada la índole de
la ciencia: algo así como la superstición de que no se debe ser super..ticioso.
Pero era inevitable. La ciencia se bahía convertido en una nueva magia y e]
hombre de la calle empezó a creer lanto más en lla cuanto menos iba com~
prendiéndoJa. El avance de la técnica originó el dogma del Progreso General
e Ilimitado, la doctrina del 'better and bigger'. Las tinieblas retrocederían ante
el avance de la luz científica. En el siglo XI el ntnsiasmo llegó al colmo:
por un lado Ja electricidad y la máquina de vapo11, por el otro la doctrina de
Darwin, que venía a confirmar en escala cósmica la doctrina del Progreso. Al
Hombre Futuro le esperaba, pues, un porvenir más brillante y los Grandes
Inventos no sólo asegurarían una mayor iluminación por metro uadmdo,
sino también una humanidad más sana, más hermosa y más buena. Augusto
Comte, inventor de la palabra altruismo, sostuvo que las guerras se harían
menos frecuentes y que la industria aseguraría 1a paz y la felicidad universal."
Ernesto ábato, hornero formado na Física e grande matemático nao end_eu~ a "razao física"_ e, nao sendo literato puro porque é também 'um puro
c1enb.sta, tem no meio dos mudos físicos e engenheiros que pululara no
mundo, bisnetos muito cumpridores do legado de Galileu, a excelsa virtude de
emitir juizos definitivos e exactos como este: "La razón, motor de la Ciencia

'
190

desencadenó así una nueva fe inacional, pues el hombre medio, incapaz de
comprender el mudo e impotente desfile de Los símbolos abstractos, suplantó
la comprensión por la admiración. Y apareció el fetichismo de la nueva magia. Porque sus iniciados tenían además el pod r y un poder tanto más temible cuanto más incomprensible: de las esotéricas ecua iones el especialista
desciende hasta las annas más terribles. Y el pobre diablo de la calle vive subyugado por el nuevo mito, retornando a la ignorancia de pu' de un breve tránsito por el siglo de Jas luces: ese siglo en que las marquesas podían hacer física.
Ahora lo hacen enigmáticos sabios rodeados por alambradas de púas, equipos de
vigilancia y ejércitos de espías. Se ha vuelto a una nue a ignorancia pero a w1a
ignorancia infinitamente más rica y más vasta porque no ~ el negativo de la
ciencia de un Aristóteles sino de los conocimientos reunidos de un Einst&lt;"n,
de un Husserl y de un Freud."

t

a este homem da rua que filmes 'científicos" como o "Galileu" de Liliana Cavani, se dirigem a passo ligeiro. ervem a nova magia, a sua fé irracional na "raza.o" e na "Ciencia". A história ida só serve para fazer duma vez
para sempre os funerais á Fé, ao sentimento religioso ao sentido de tracendencia.

III

Galileu funda definitivamente a Ciencia. O método experimental inaugurado por Galileu é diametralmente oposto ao aristotélico. Enguanto Aristóteles e sequazes se baseavam na observa~o, Galileu in mais longe o verificava esta com a experiencia ou, seguindo as suas próprias palavras, socorria-se
da "experiencia sensata e a demonstra~o necessária", iste é as experiencias
obtidas mediante os sentidos e as demonstra~s lógico-matemáticas de sua
necessidade. O filósofo Rodolfo Mondolfo observa no método inaugurado por
Galileu urna vincular;áo recíproca, náo apenas unilateral: nem as experiencias
sensíveis da observa~o podiam valer cient't'ficamente sem a relativa demonstra~o da sua necessidade, nem a demonstra~áo lógica e matemática poderia alcan~r a sua absoluta certeza objectiva, igual á da natureza, sem se apoiar na
experiencia no seu ponto de partida e confirmar-se com la ao cbegar a sua
conclusáo.
Tive a oportunidade de há meses, em Buenos Aires, conbece11 pessoalmente
o filósofo Rodolfo Mondollo. Tive mesmo o privilégio de o ter entre a as.c;isténcia duma das minhas conferencias pronunciadas na capital argentina. O

191

�espantoso é que o célebre pensador italiano, residente na Argentina desde
1938 (ano em que na Itália lhe aplicaram urna "lei racial", tendo de abandonar sua pátcia cóm a familia) está com noventa e quatro anos ágeis e prometem ainda larga desenvoltura. Há tres anos, depois duma longa ausencia,
voltou por breve período a Itália. Foi quási urna festa nacional, com audiencia
especial do Presidente Giuseppe Saragat. Os socialistas brindaram-lhe na
Itália as maiores homenagens, mas os comunistas calaram-se. Rodolfo Mondolfo
é autor de vasta obra sobre a história da filosofía e sobre o pensamento politicosocial. Duas grandes paixoes: o pensamento grego e o pensamento renascentista. É um dos primeiros socialistas europeus a estudar revolu~áo mssa e a
desmascarar o "comunismo" como urna tenebrosa "dictadura do capitalismo
de Estado". Seus estudos, os primeiros, datam de 1919-1923, logo após a revolu~ao bolchevique, ]evam na Itália o título de "Studi sulla rivoluzíone
russa" e na tradu~o castelhana, que possuo, o título de "Bolchevismo y
Capitalismo de Estado." (Bs. Aires, 1968, 270 págs.) . &amp;te filósofo italiano,
mestre que foi de univemidades poi· onde também passou ou leccionou Galileu
é um dos maiores conhecedores da obra de Galileu. Na Editorial Losada há um
livro seu que tem o significativo título de "Tres filósofos del Renacimiento:
Bruno, Galileo y Campanella". Este mesmo livro, ampliado, coro o título de
"Figuras e ideias da Filosofia da Renascen9a" está publicado pela Editora
Mestro Jou, Sao Paulo, 1954 (con reedi~ao de 1967), num total de 250 pgs.
Leonardo da Vinci, Giordano Bmno, Galileu, Tomás Campanella, sao estudados com um conhecimento surpreendente.

a

Em 1964, Rodolfo Mondolfo foi convidado pela Comissáo Nacional de
Centenário de Galileu a enviar um estudo seu para a edi~Q de "Raccolta di
saggi su Galileo Galilei", o livro nacional italiano da homenagem. Rodolfo
Mondolfo enviou o seu notabilíssimo estudo "Verum ipsum factum, desde la
Antigüedad hasta Galileo y Vico", que tenho traducido e publicado no N.54,
1966, da revista "La Torre", da Universidade de San Juan de Puerto Rico.
Nao há nenhuma afinn~áo no pensamento que nao tenha o seu peso e
medida. Pois aquela afirma~o de ter Galileu f W1dado a Ciencia só se comprende bem com este estudo de Rodolfo Mondolfo. O vínculo entre "horno
sapie11.r" e "horno faber', intrínseco ao método experimental a que Galileu
deu a sua sistematizai;áo definitiva nao era ignorado pela antiguidade clássica.
Com efeito, esta nao só afirmou com notável insistencia a ideia activista do
'conhecer como faze¡i", mas chegou mesmo, por vezes, a vislumbrar, se bem que
fugazmente, a proposi~o inversa e recíproca, ou seja de que, como dirá Vico,
«uerum et factum conuertuntur inter se' ({a7,er é conhecer). Mas Rodolfo
Mondolio pensa que, nesta conquista experimental do conhocimento natural,
192

é precursor de Galileu o grande Leonardo da Vinci (1452-1519) sendo o seu
"Trottato della pittura" onde, Leonardo, decerto o maior génio de h.wnanidade, exp6e as suas ideias que logo Galileu levará a sistema perfeito. Para
Leonardo a ciencia e a arte necessitam, ao me mo tempo, compreender as
raz6es das coisas a te-las 'primeiro na mente e logo nas maos', isto é, a ciencia
&lt;leve passar da compreensáo intelectual das coisas (que ainda nao é mais do
que urna hipótese) a experiencia que demonstre a ua validade real e necessária. Assim no 'Trattato della pittura'' (§1): "E se dizes que as ciencia
que com~ e terminam na mente tero ver&lt;lade, isto nao se concede nem
se nega, por muitas raz6es e a primeira porque em tai discursos mentais
nao se produz experiencia sem a qual nada dá certeza de si". Simplemente em
Leonardo, apura Rodolfo Mondolfo imprecisóes e oscila~óes de um primeiro
es~o de teoría que logo, décadas depois, Galileu afina e precisa. Mais, Rodolfo Mondolfo acha que também num outro aspecto Leonardo se antecipa
a Galileu, a.o aceitar a sugestao platónica da imprescindi6ilidade da matemática para a certeza cient'úica: "nenhuma investigai;ao -&lt;liz Leonardo- poderá proclamar-se verdadeira ciencia, se nao passar pelas demonstra~oes matemáticas" ( §1, do referido Tratado).
O método experimental de Leonardo alean~ a ua plena eficiencia com
Galileu o ''fazer é conhecer" (o uerum ipsum factum) passa a ser O prin.
cipio gnoseológico e actua~ao da própria .física: para conhecer verdadeiramente é preciso fazer, isto é, entender a realidade e a necessidade intrínseca dos
processos natumis mediante a sua produ~ao.
Foi, aliás, o que o filósofo alemao E. Kant ( 1724-1804) desenvolveu na
sua obra "Crítica de Razao Pura" ( 1787) com esta análise' : Quando Galileu fez redar por um plano indinado as suas esferas, cujo peso havia sido
f~do por ele próprio, e quando Torriceli submeteu o ar a um peso previamente calculado por elo como equivalente a urna coluna de água conhecida, e na época posterior, quando Stahl 1;ransfonnou os metas em cal (oxida~º) e a esta última novamente em metal, subtraindo e restituindo algo a
ta1S corpos, nestes casos todos os investigadores da natureza foram inspirados
por urna luz. Compreenderam que a razao apenas descobre o que e/a própria
produz segundo o sea desígnio, e entenderam que ela &lt;leve avani;ar com os
principios de seus juizos baseados em Ieis estáveis o deve constringir a natureza
ª. responder a suas perguntas, sem deixar-se guiar apenas por ela, por assim
dizer, com andas. Em caso contrário, as observai;óes casuais, feítas sem nenhum plano préviamente tra~ado, nao sao coordenadas em forma alguma por
urna única leí necessária que é justamente o que a razáo busca e necessita.
Com es seus principios mnna máo, sobre cuja única base apenas aparencias

193
Hl3

�concorclantes poclem valer como leis, e com a experiencia na oulra, que excogitou seguindo aquelos principios, a razao deve ap:o.ximar-se _d: nalureza
sem dávida para ser adestrada por esta, mas jamalS na condi~ao
um
escolar que é sugerido por tuda o que seu mestre quer, antes na condi~o ~e
um juiz investido de seu cargo, que abriga as ,testem~as ~ responder as
perguntas que formula. E assim é como també~ a Física ~ ~e :dora da
revolu~ao tao proveitosa de seu modo de pensar, simplesmcnte a 1de1a de que
a razao de acordo com o que ela mesma introcluz na naturcza, &lt;leve buscar
nesta Aftima ( nao já atribuir-lhe de modo fictício) .º que &lt;leve aprend:; ~a
natureza, e do que por si própria apenas nada sabena. Desla forma a &lt;:"1...en~1a
natural foi conduzida por primeira vez pelo caminho seguro duma C~enc1a
depois de tantos séculas em que nao fara outra coisa senao uro sunples

~e_

tenteio".
Galileo abriu as portas a novas tempos, com seu método racional-experimental. Como cliz Rodolfo Mondolfo neste estudo que enviou para o livro
nacional italiano ''Raccolta di sagi su Galileo Galilei", coincidente com o
Centenário de 1964, es.5a norma 'se convirtió en el programa y en la condición de todos los progresos de las ciencias de la naturaleza en la edad moderna".
E nes.5os tempos estamos nós. Pas.saram-se quatrocentos anos que é tempo
de sobra para tomar o pulso ao presente, díagnosticar-lhe as mazelas obcessivas sistematizar a luta e o conflicto do espirito humano nestas centúrias posteriores a Galileu fruto da sua lavra, medir todas as posi~oes do pensamento
'
..
0 a sua permanente agonía ( na acep~o unamuniana de 'Juta') entre esp~to
e matéria, razao o fé metafísica e positivismo, imanencia e transcendencia,
espirito profano e espirito sacro, razáo física e razao metafísica.
A belicosidade do hornero suaviza-se quando de ideólogo passa a pensador.
O ideólogo serve urna actitude •~comprometida". O pensador, esse "compromete". O primeiro, lida coro urna abstra~ao (o dogma alheio que tolera e
serve). O segundo, é incondicional e plenamente ~berto n~ sua a~titude de
servir apenas o seu próprio pensar (é um honesto e livre sel'Vldor de si mesmo) .
O ideólogo, o fundo, tero temor á Verdade e é uro condescendente.
pensador esse jamais esquece a norma de Espinosa ("nem chorar, nem nr, mas
entender". Um entender, que ñao é comprometido como o de ideólogo, mas
que compromete. Em suma, o pensador é anti-dogmático.
E'com urna actitude de pensador e nao de ideólogo que vou abordar, oeste
estudo sobre a 'era de Galileu', as grandes implica~oes que a heran~ do sábio
italiano deixou a todos nós. A história do pensamento humano é a história
duma guerr-a. O cerco de Tróia, a batalba de Lepanto ou de Trafalgar, a
conquista de Ceuta aos mouros, nada sao ao pé &lt;leste pelejar de livros e

?

194

filósofos, de pensamentos e doutrinas, de teologías e filosofias. As gr,andes
guerras ocorrem apenas na massa-cinzenta. O mais ou nao passa de aventura
ou duma proje~ao dessa !uta interior.

IV

Galileu abriu as portas do reino de Ciencia e deixou um método par-a
servir a todos os vindouros cientistas, seus bisnetos. E'tao velha como a bumanidade a distin~o entre o natural e o sobrenatural. O método deixado por
Galileu, com sua poderosa acelera~o histórica, é um método para desventrar
o natural, descobrir seu interior e suas Jeis físicas e racionais. Aquela distin~o tao antiga como a humanidade e prévia a Galileu, porém, com o aparecimento do genial italiano, irá no decorrer dos tempos post~enascentistas e
nos quais ainda estamos imersos, problematizar a sua raiz, agravar a contenda, e em actitudes pelas quais se define precisamente a era moderna e
contemporánea. Os tempos modernos sao urna reprodu~ao da antiquíssima
distiw;ao que o método científico deixado por Galileu ainda mais veio robustecer. A distin~ao como que anclara por séculas adormecida. Depois da Renascen~ e depois de Galileu, passa a ser o problema número um melhor,
passa a ser o problema de todos nós. O natural e o sobrenatural entram em
polémica. Nao sao apenas urna distin~ao. A SU.S medit~ ou a SUD insell~áo em nós, tornam-nos "distintos". O homen mede-se apenas pela sua actitude perante a grande dicotomia. E nao só o homen. Há civi]jza~oes inteiras
que se definem únicamente pela adop~o duma actitude (entre as possíveis)
perante o grande problema do natural e do sobrenatural. Essas civiliza~oes
cristalizaram-se muna actitudo.
Tao velha como a idade do homem sobre a¡ Terra existía a doutrina materialista (a matéria é o dado primeiro, e a consciencia e o pensamento é o
dado secundário) e existía a doutrina idealista (o pensamento, o espirito a
ideia, a consciencia é o dado prirneiro frente ao ser á natureza á rnatéria á
'
'
objectividade, que passa a dado secundário) .
Surge Galileu, "com o amor da Ciencia, a perseveran~a no trabalho, 0
escrúpulo moral e intelectual da exactidao, e a alacridade e o risco das
ideias", como cliz Joaquim de Carva]ho e a conquista da natureza através da
Ciencia e do método por ele legado nos vindouros, vai aprofundar a rivalidade
entre o natural e o sobrenatural, a física e a metafísica, a razao a fé, o materialismo e o idealismo em suma, entre o espírito e a matéria.

195

�,
d
1·
Oriente ( na Babiló0 materialismo nascer-a nos remotos paises o an 1go
. .
. E . to India e China). desenvolve--se, em fins do século
e pnnc1rua, gip ,
·
d
c1dades gregas
pios do sec. VI anteriores a nossa era de Cnsto, quan o as
.
.
florescem as mentes mais representativas, os filósofos da, Escola de ~ile~o.
Tales, Anaximandro o Anaxímenes; mais tarde, Anaxagoras, Empe oc es,

yn

Demócrito, Epicuro e Lucrecio) •
O idealismo resolve o problema da rela~o entre ~ p~nsamento e o se~
, ·to o dado primeiro. O idealismo sub1ecbvo coloca a matriz
fazend o dO espm
~
.,. ia do sude tuclo quanto existe na sensa9áo, na representa~ao, na consc1enc . .
"eito O idealismo obj,ectivo (roais importante e fértil do q~e ~ s~bJ~c~1vo)
J - . ch que a base de tudo esteja constituida pela consciencia md1~1du~l
nao a a
. .
, ·
. la consciencia
subjectiva mais siro por uma consciencia ob1ect1va e ID1sb~, pe
,
em geral, pelo espírito ou vontade universa1 q~e se acha fora do hornero ( e
Platáo O pensador mais eloquente desta doutnna) •
.
O idealismo clássico vigora durante a ldade Média entre os que fizera ~a
religiáo a base principal do saber e a fonte primeira da conducta. A burguesia
vence O regime feudal e o idealismo tem agora os seu expoentes. em_ pens~dores como Berkeley o Hume. Avan~am os séculos XVIII e a~ pnmeiras ~ecadas do sécu1o XIX e sao seus continuadores agora Kant, F1chte chel~g
e Hegel. os nossos dias, o idealismo é de novo pensado por Mach e A~e~arms.
. como o mexicano
.
v·1cente Lombardo Toledano, filósofo. mater1al1sta
e
Eis
.
fundador do Partido Popular Socialista de México~ grand,e s~pa~te do
marxismo e pensador falecido há dois anos, aprecia a ~e~es1s da . er~ de
Galileu" ou seja, a da inicial controversia entre matenahsmo e 1d~mo
para dela sair victorioso e imperante o materialismo. "~n _l,a e~pa dommada por la orr-iente idealista, el filósofo Occam sól~ ~oilSlgutO abnr la contro. en tr e 1"dealistas y materialistas• Pero el Renacuniento, que• fue,
ante
todo
versta
•
.
.
.,
·d
olo'o-ica
no
sólo
robusteció
la
teoría
materialista,
s1110
que
una revo lucton 1 e 0 - ,
• .
.
, •
,
con la libertad de investigación, impulsó los conoc~entos c1en~1cos. Copernico postuló el sistema heliocéntrico, que echó por tterr~ la tesis secular que
consideraba al planeta que habitamos como centro del ~ve:-'°. Pero f~e Francis Bacon, enemigo de ta escolástica y defensor del conocuruento expenmental
el fundador del materialismo moderno. Gassendi, Spinoza, Locke, ~~land,
. a materialista de un modo considerable, y los filosofos
h acen avanzar 1a doctnn
.
e investigadores partidarios de ]a ciencia la elevan a un alto ruvel, como ~a
Mettrie,. Holbach, Diderot y Helvecio. En el siglo XVIII, ~omono~v- amplía
el horizonte de la investigación y, por tanto, hace de la teona m~tenal~ta una
tesis vigorosa. En la sigiiiente centuria, Belinsky, Hersen,. Cherruchevski Y Do-

196

broliuvov contribuyen a Ha con nuevas aportaciones, hasta que llega a Ludwing
Feuerbach y, finalmente, a Marx y a Engels".
Vicente Lombardo Toledano, figura número um do pensamento materialista na América Latina, pensa que sé existe urna ordem a natural e julga a
sobrenatural como um triste período em que o hornero, escravo de religioes
e por sua ignorancia"~ únputava a seres iniinitamente superiores a ele, com
atributos semelhantes aos seus o govemo e cria~ao do mundo. Com a certeza arrogante, detectável em qualquer materialista dos que hoje pululam por
todo os continentes, acrescenta: "sin embargo, el conocimiento ha alcanzado
tales progresos que hoy nadie se atrevería con sentido de responsabilidad
científica, a afirmar lo que imaginaba la infancia de la humanidad".
Mais adiante analizaremos os "tales progresos' e tarnbém se a humanidade
se encontra na fase adulta ou náo se acha antes numa convie~o imbecil
dessa pseudo-maturidade.
Vicente Lombardo Toledano, como qualquer materialista de nosso tempo,
julga que o avarn;o das ciencias liquidara.ro definitivamente o scntimento
religioso ínsito no hornero. Galileu abriu os reinos da Ciencia, mas, a par
extinguiu os do sobrenatural da fé do sentimento religioso ou "dos céus".
Nesta linha, escreve Toledano: "A semejanza de lo que aconteció con el idealismo el progreso de las ciencias de la naturaleza asestó rudos golpes a la
metafísica".
Kant fue autor de la teoría natural del cielo. Lomonosov de la ley da la
conservación de la materia y del movimiento, de la evolución de la Tierra.
Hegel formuló la tesis del desarrollo dialéctico, que desempeñó un papel
trascendental en el progreso del .método científico. El mundo histórico y espmtual por entero, afirma, es un solo proceso de movimiento, cambio, desarrollo y transformación continuos. Las contradicciones internas de lo que
pensamos y observamos constituyen la fuente principal de este automovimiento. Marx y Engels asocian, por primera vez en la historia de las ideas,
la doctrina materialista y el método dialéctico. Todo lo afirmado por la
filosofía fue revisado por el1os con espíritu critico. Tomaron de Hegel su médula racional - la doctrina del desarrollo- desechando su corteza idealista e
impulsaron la dialéctica imprimiéndole un carácter científico nuevo. e sirvieron también de Feuerbach, de su tesis sobre la relación material entre el
pensamiento y el ser, y la despojaron de sus superposiciones idealistas, la
religión y su ética, creando una forma superior del materialismo".
Galileu porque foi o primeiro a abrir, com novo e eterno método, as
portas até aí fechadas da Ciencia, porque é "expressao altís ima da modernidade científica, na medida em que esta radica na farta meSSf! de factos reve-

197

�lados pelos descobrimentos e nas exigencias vitais do dommio da natureza",
como diz Joaquiro de Carvalho, porque deixou
po teridade a sua própria
cana de pesca coro que ela tem passado o melhor de seu tempo a domesticar
os factos, tem uro valor maior que o de nosso Vasco da Gama ou Pedro Alvares Cabral, que o de internacional Cristóvao Colombo ( internacional porque
ninguém sabe ao certo, qual a sua nacionalidade e vá¿as sao as n~~
que a disputara) . O continente europeo podia passar e v1ver sem. ~s. Indias
descobertas, o Novo Mundo americano também revelado mas dlfacilmente
poderia passar sem o uso o exercicio da Razao. Galileu é o Cristovao Colombo

a

da inteligencia aplicada com método. As suas originais caravelas nao foram
parar a nenhtuna praia &lt;leste mundo, mas a um outro . on~entc, a ~~en~
que toma a este mundo 'Como morada vital das suas cegitac;oes e experiencias.
Existe apenas uroa diferem;a entre Galileu e Vasco da Gama, _Alvare Cabr_a\
ou Colombo. Estes descobriram duma ez para sempre as glonosas terras dlStantes da Europa e perdidas ero incertas bruma . Galileu comec;óu uma descoberta que nao tero cessado, vai aumentando ano para ano, como se os
domínios da Ciencia nao tivessem limites e fossem o maior continente do
globo. A Ciencia cresce, os continentes, esses até minguam segundo algurnas
versóes.
A velha contenda entre materialismo e ideali roo entre matéria e espirito
renasce das cinzas amortecidas do passado logo após o Reoascimento. A figura zenital de Galileu, aos olhos da nossa ruodernidade, como que divide
ainda mai os contendores de sempre. Galileu é uro homem e um método que
se dirige para compreender e domesticar a nature:za ( ou ordem natural). Só se
preocupou, no seu método, com o "como" os factos natutais ocorriant. ao
se interessou pelo "porque" e pelo "para que". Galileu representa o dominio
da natureza pela sua compreensao racional. Um dominio que serve também
as exigencias vitais da subsistencia e perdurac;áo da espécie humana.

V

Os mistérios váo afinal transfonnar-se em equac;óes matemáticas cm logarí~os, em !~nnulas_ químicas, em principios físicos. Ao comec;o' a matéria,
~epoIS o espm~ (r-a¡z conceitual de todo o materialismo) rejubila com a
neranc;a de Galileu. Uro permanente festim. A Humanidade antes de Galileu
n~o passar~ duro jó:em muito infantil. Urna crianc;a fixando-se em supersti~oes. J?epoIS_ de Galileu, comec;a a maturidade. Vai sabendo a razao de ser
das coISas finda para sempre a supersti~áo.
. Ass~, ~áo admira q_ue urna figura clássica como Galileu seja personagem
l~1s~ónco _iao controvertido. E'que nao está só a "história de seu tempo" em littgi~ está, sobretudo, o que ela deixou para a posteJtidade, o que dela se
frutificou, o que dela irrompeu de modo ciclópeo e caracteriza definitivame~te ~osso tempo moderno. E, Galileu, como clássico, como qualquer clássico, Já nao pode ser estimado apenas com as coordenadas de seu tempo ( o que
decorre de 1564-1642), antes é valorizado sob a perspectiva de nosso tempo
(o que 1arga de 1642 para cá) em veloz correria atrás do continente da Ciencia. Deforma~ao do juizo? Supervaloriza~ao?

O materialismo toma a Galileu como o seu símbolo máximo o fundador
duma nova :,ra e cuja filosofia centra nestes tres pontos: 1) ~ nova era é
urna concepc;ao do mundo e do conhecimento das "classes socia.is
· · mais
· avan~das" em Juta pelo progresso da sociedade; 2) está caracterizada por uro
vm:ulo profundo e um desenvolvimento paralelo ou sincronizado coro a evoluc;ao e as aquisi&lt;;-óes do "conhecimento científico"· 3) considera que O ser
~ ~atureza, a matéria .é o dado primário diante do pensar do espirito, da
1de1~ _( o dado secundáno) . Este materialismo, e nao é agnóstico ou ceptico é
dec1d1damente ateu.
'

Tal ~at~rialismo há-de querer, á forc;a, alterar a correcta significac;ao dos
factos vttaIS concernentes á exist.encia temporal de Gali"leu. ecessanamente
' ·
tem de valorar a Galileu como uro "mártir da Igreja" porque a Igreja re~
pr~senta. o 5?~renatural e~ l~ta contra a ordem natural e seu primeiro desco~ndor .cien~1co. A Igre~a e a negac;áo da Ciencia. A Igreja representa a
1dade J~V~ da ~umarudade. A religiao, um equívoco pronto a desfazer-se
pela actlVld~de ra~on:l e cient~ica do Universo e sua interp,reta\¡,a.O. O método de Galileu nao so denuncia como liquida os equívocos as supersti" «:_i: tili"d d "
'
~oes,
as W-Lan

Após Galileu a ordem natural omec;a a revelar ao hornero os seus segredos.
A son da, o próprio método iniciado e deixado por Galileu á Humanidade
O velho materialismo sorri. Ganha for~as. A heran~a de Galileu nutre e fundamenta o materialismo cada vez mais risonho porque a ordem natural
também cada vez mais se lhe descobre. O continente da Ciencia vai revelando,

a es .

implesme~te: sé desprezando a verdade é que .os factos históricos respeitantes a Gal1Ieu podem ser "manipulados" neste sentido duro materialismo
que também tero de criar os seus "mártires" para ele próprio, 0 materialismo
ser urna "nova Religiao" (aquilo a que um extraordinário Ernesto Sábat'
ch ama a " supersuc;ao e que nao se deve ser supersticioso") .
º

·-a

sem cessar, novos territórios. Parece nao ter fim e ser ilimitado. Uro El-Dorado.

199
198

�Mais, ainda sob O ponto de vista do materialismo, o idealismo, seu adversario
pos.5ui estas tres ign6beis características: 1) é o concep~o do mundo e do
conhecimento das "classes retrógradas'', :interesadas ero mantener o 'status'
social de explo~áo e dominio duma classe sobre as outras; 2) ~s.sui um
vínculo e corre paralelo com a "religiáo", opendo-se ao desenvolvunento da
ciencia ou das ciencias; 3) considera b pensar o espírito, a ideia, a c0nsdencia como O dado primário diante do ser, a natureza, a matéria, a objectividade
(o espírito é o fundamento e a causa da matéria) .
Mais O materialismo julaa o Renascimento como wna crise em que se
puze~ á evidencia as difer~~s e ao mesmo tempo as fa~dades ~~ ~versas concepi;oes fi}Qsóficas e teológicas e religiosas da existencia. O ~nsbamsmo
representa a religiao, o idealismo, o pas.5ado e o atrazo. Ele, m~ter~I.Slilo _representa a ciencia, o futuro e o progresso. A única lu~ ~rda~ell'a e, a ~s-~nte
entre ciéncia e religiao. O materialismo ere que a c1encm tnunf ara defuuuvamente sobre a religi!io, sobre essa errónea e infantil concep~ de que "Deus
criou o mundo e que o mundo é criatura de Deus".
Galileu, pai da Ciencia, viu-se a braE_;os coro um julgamerrto da Igreja. Ainda
bem, pensam os materialistas! Aí está a prava concre~ima a prava documental e histórica de que a !uta entre Ciencia e Religiáo come¡;ou de facto
coro Galileu e o ;obre homem é um "mártir" da Ciencia.! Os :materialistaS
exaltados s6 lamentam que Galileu nao tenha sido assado numa fogueira como
, • 1
Giordano Bruno! Que piedade retrospectiva! Que caridade para o pretento.
Essa carne em toNesmos seria agora o manjar mais delicioso da propaganda
materialista. Mas se nao foi a ~ ao menps foi amea~da e sé a velhice
salvou a Galileu de nao ter igual firn ao de G. Bruno! Que as inten~óes oficiais
da Igreja eram bem claras, mais do que evidentes!
O mundo da Ciencia é tao amoral que na st•a pobreza franciscana de valores éticos jamais produziu algum "mártir". Pena, pois se existissem Augusto
Comte teria colocado esses "mártires" no altaJes da sua Igreja Positivista.

Mas nao os encontrou ...
Martires da Ciencia? Siro, existem, mas sao duma frivolidade insalvável: os
cientistas que morrem de algum choque eléctrico; os físicos que caiem de
algmn andaime; os radiologistas victimas do "raio X"; os químicos desintegrados por alguma explosáo; os biólogos atacados por algum contágio ~ lento, etc. etc. Mas esse martirio nao chega para comover as rn~, agitar
seus pensamentos confusos. Sao irremediávelmente banais.
Onde o matenalismo viu a possibilidade de um ' mártir'', Galileu Galilei, aí
coro unhas e dentes, numa esfor~da dialéctica, suando por todos os poros, se
mantero e esgrime o seu "mártir" coro a plenitude de um sentido inequívoco:

200

a Igreja, a religiao oficial., foi contra Galileu, a Ciencia, porque nao poderia
ser de outra forma. Como se trata a mn inimigo? Qom homenagens? Coro
presentes? Galileu foi tratado como real inimigo. Foi humilhado como convinha.
ao aquele homem polémico e inteligente, chamado Galileu Galilei, mas toda
a espécie de cientist.as, melhor, a Ciencia incarnada em Galileu. A Igreja como
rival da Ciencia, a fé contra a razao, come~ou como inevitávelmente tinha de
comei;ar: por aprisionar um hornero, julgá-lo e condená-lo. Um homem símbolo dum novo estilo.
Mas o materialismo sé tem de contentar-se com todos os outros "mártires":
os que morrem duro choque eléctrico, duma irradia~o, duro contágio, duma
experiencia trágica. unca téve nem tem mártires. Tem apenas víctimas
sem a auréola do martírio. O materfalismo é profano e os seus ''mártires'' sao
profanos. Augusto Comte nao encontrou mártires para sua Igreja Positivista.
Urna Igreja de altares vazios. Ou, entao, ao lado, eom urna ' sala de rcanimai;ao' para os "mártires" que náo passam de victimas ...
O materialismo viu a possibilidade de um "mártir", mas a lógica e os factos
negam-lhe esse martírio. A história nao sewe suas intenE_;oes be.m claras. A história nao foi sequer ambígua.
O grande pensador ~panhol José Ortega y Gasset (1883-1955) tem um
livro sobre Galileu, melhor, sobre o que de Galileu se desprendeu para o nosso
mllhdo. Intitula-se "En torno a Galileo" ( 1933). Nao é um estudo sobre a figura histórica
de Galileu, seus inventos ou reinventas seu método científico,
.
os demais personagens da sua circunstancia. E'antes um ensaio que pretende
demonstrar a tese da filosofia orteguiana a do racio-vitalismo ( a vida nem
é s6 vitalismo ou só racionalismo) . O miolo de seu livro está neste pensamento: "la ciencia es en efecto, interpretación de los hechos· por sí mismos no
nos dan la realidad, al contrario, la ocultan, esto es, nos plantean el problema
de la realidad". Em suma a vida moderna nao pode contentar-se com a Ciencia. O valor de Ortega y Gasset é tal que um seu discípulo, o pensador Xavier,
Zubiri, escreveu: "muchos españoles, de no haber sido Ortega quien fue,
hubieran sído otros". José Ortega y Gasset esteve tao preocupado com esta vida, que o problema de Deus e o da Morte nao sao de algum modo o problema central de sua obra perene. Entre Deus e o homem preferiu o hornero.
Eis u.mas palavras de Ortega y Gasset: "Esta es la diferencia entre Dios y
nosotros; Él está dentro de sí, flota en sí misrpo, lo que le rodea no es diferente de lo que es. Esto no es vida, es beatitud, felicidad". E Ortega foi uro
turbulento filósofo existencial, muito preocupado coro a trepida,;ao da vida e
a sua total falta de beatitude (o hornero, minuto a minuto, como num assalto
'
tero de fazer a sua vida, decidir, escoJher... ) . Esta vida a vida de cada ho-

201

�mem, nao é beatitude e nao é felicidade. E'luta pela decisao de viver e dar
um sentido a sua vida ...

o, ao condenar o cientifismo da tese copernic.ana apadrinhada por GaliJeu,
condenar também a profana Ciencia incipiente...

Um filósofo como Ortega y Gasset nunca foi muito bem visto pela Igreja,
em ~anha. Pouco se preocupa do divino. ' En suma, Ortega reduce la entidad problemática que es la divinidad a sujeto exaruínable y sale con unas
cuantas conclusiones que, su formación racionalista y su propia intuición lo
empujan a declarar abiológica, torrencialmente vitalizadora, nombrable, beatífica, todo lo cual apenas se puede apreciar en contradicción con los dogmas
católicos sobre la divinidad, si se examina inteligentemente la cuestión", julga
a Ortega o prof. Tomás Oguiza ( da State University de Portland, Oregon,
USA) num muito recente estudo.

Mas Ortega, com a honestidade de toda a sua cultura e pessoa, nao classifica o "julgamento" de GaliJeu como uro verdadeiro julgamento e chama~lhe

Po.is este filósofo lúspánico que desauidou o divino e nunca debreu a espinha
aos poderes clevicais de sua Espanha tao vaticanista, tinha urna boa oportunidade para explorar o julgamento de Galileu e nao o féz...

VI

José Ortega y Gasset é urn filósofo originalissimo e dentro da grande divisáo
entre o materialismo e o idealismo, Ortega, a maior figura da filosofia peninsular, pensa que a vida nao é um corpo nem urna alma, nao é nem urna coisa
como a ma téria (materialismo) , nem é uma coisa como o espírito (idealismo) .
A filosofia de Ortega antecipa a de Jean Paul Sartre pois a liberdade nao é
algo que ternos, mas algo que somos, isto é, estamos "obrigados" a ser livres.
Esta ob:l'iga~o-o ter de decidir a cada momento os actos de nossa vida ou
existencia-é que lhe vai dar a essencia. A vida "vai-se f azendo", nao surge
feita ...
Por aqui já se nota quáo distante está Ortega y Gasre:t cla filosofia escolástica,
a da essencia prévia existencia. Por aqui já se pode observar a forma hostil
ou indiferente com que o catolicismo aborda a filosofía orteguiana.

a

a

O nao ser francamente idealista, o estar ainda ligada matéria, eis a restri~ao com que o catolicismo espanhol akolhe a Ortega e o vigía náo o aplaudindo abertamente.
Ortega, tao amante da liberdade e tao indcpendente dos pontos de vista da
religiao católica, ao tratar a Galileu poderia explorar o seu jugalmento COJ)'lo
tantos "liberais" o tem feito: tratando-o como da oposii;áo Religiáo-Ciencia,
razao e fé, metafísica e física, com a evidencia de que se levou Galileu ao
banco dos réus para a lgreja, entidade abstracta, marcar a sua posi~o oficial

202

mu.ito simplemente uma "intrigalhada". Re duz esse "julgamento" ( na expres.sáo dos materialistas de vária índole, "o maior escandalo da cristindade")
náo a uro escandalo que roa a dignidade da Igreja, a urna quest:ao que afecta
a sua magestade espiritual, mas a urna vulgacissima "intriga".
estas as
próprias palavras de Ortega y Gasset e que abrem precisamente o seu ensaio
"En tomo a Galileo" ( 1933) e que foram lii;oes suas na Universidade Central de Madrid: ''.En junio de 1633, Galileo Galilei_. de setenta años, fue obligado a arrodillarse delante de] Tribunal Inquisitorial, en Roma, y a abjurar
de la teoría copemicana, concepción que hizo posible la física moderna. Se
van a cumplir, pues, los trescientos años de aquella deplorable escena originad~, a decir verdad, más que en reservas dogmáticas de la Iglesia, en menudas intrigas de grupos particulares".

Sao

Também, com Ortega, deploro o
anos, era um velho e o reumatismo
hera entre ruínas. Cinco anos depois
cego e sempre doente apenas quatro
velho cheio de achaques?

julgamento. Galileu estava com setenta
a artrite e a hémia avan~avam como a
do seu julgamento, Galileu cegou. Vive
anos. Quem náo sente piedade poP um

Mas umbém deploro que se subverta o sentido real desse jnlgamento. "A
decir la verdade", a dizer a verdade exacta e livre, esse julgamento nao passau
do ·una consp~áo de 'rniúdas intrigas de grupos particulares..." sao as intrigas que conduziráo Galileu á abjura9áo espectacular...
Agora pergunto, o que é. uma intriga? As "vizinbas" sabem bem o que é...
A intriga é o emedo oculto, o mexerico. A intriga é urna embrulhada cujo
manejo cauteloso, cuja acc;.ao se executa com astúcia e ocultamente, pam se
conseguir um fim. A intriga pertence ao reino da inveja. Nao interessam ideias,
filiai;óes, r~as, amízades. Tudo sucumbe perante a veracidade da inveja intiigante ( das "viziu}1as", nos prédios de qualquer ciclarle do mundo; dos
"grupos particulares", no caso de Galileu, as rivalidadeS entre jesuitas e domenicanos, o despeito mesquinho de uns contra outros... ) .
Mas um mexerico nao tem dignidade nenhuma. Urna intriga, uro mexerico,
banaliza desde logo o assunto mais transcendente, pulveriza-lhe a seriedade .. .Na perspectiva do que aconteceu a Galileo,
interessa "atacar" a
Galileu por suas ideias. GaJileu é um mero pretexto para se atacar o que está
mais longe, os rivais padros jesutitas também paladinos das mesmas ideias
heliocéntricas ... E um cisma, direi agora, deixa-nos sempre cismáticos... Urna

nao

203

�intriga abriga-nos a maior pondera~o. E um mexerico lago desaparece...
Senao, vejamos.
Galileu é "julgado" em julho de 1633. Marre em 1642. Se se afirma que
este julgamento equivale a urna actitude oficial da Igreja, nao tendo em nada
metido o eu nariz o trivial mexerico, entáo, porque a lgreja em 16-IV-1757
pelo seu Papa Benito XIV declara nulo o decreto de 1616 proibindo os livros
partidário de Copérnico? E, entao, porque em 16-VII-1820 o cientifi o Jacobo Settele consegue da Inquisi~ao para publicar um livro de concep~o
copernicana? Como se explica tanta liberalidade? A ciencia entrara finalment
no Vaticano? E'que tudo nao passara de urna intriga, ao nível pessoal, e assim
era facíl á Igreja posterior tomar actitudes mais livres. Por causa do problema
cosmológico, levantado por Copémico nunca estivera a lgreja sériamente
amea~da.
Para o estudo da "era de Galileu" tem sumo valor saber a verdade &lt;leste
episódio inicial. Deixar resíduos de incerteza, é deixar na posse dos materialistas ( os que veem na Ciencia o triunfo absoluto sobre o transcendente) urna
poderosa arma. Logo dirao, com júbilo: houve "martírio", a iencia foi julgada, a religiao é um empecilho ao progresso humano!
Mas o episódio de Galileo é o que foi: urna intriga sem nível superior, nao
estando em causa vitais dogmas da Igreja que o julgou. E nunca Galileu pode
ser "utilizado" pelos materialistas porque se nele nasceu a Ciencia nao nasceu
em chao profano, em grosseiro chao materialista. Nasceu a par com o sentimento religioso. Galileu era um homem que sentía o transcendente.
Esta dupla verdade histórica -um Galileu religioso e um Galileu que nao
foi "mártir'' da Igreja- tem de irr,itar profundamente a espiritas sem espiritualidade, os materialistas do nosso tempo, es tais que "tem a supersti~ao de
nao terem supersti&lt;;óes". Sabem que Galileu é o fundador dos tempos modernos, pelo impulso gigantesco que deu a conquista do natural e ao seu instrumento, a Ciencia. Mas nao toleram que a funda~o parta de um homcm tao espiritual. Há que pintar os factos como melhor convem, há que mascarar a
Galileu como urge. Este estudo em torno da "era de Galileu' tem uma finalidade: pretende demonstrar que a Ciencia nasceu em terreno religioso, sé
"ideológicamente" a dissociam do transcendente, e, finalmente que Ciencia
e Religiao, razao o fé, sao categorias passiveis de hannonia e de habitarem
juntas no espirito e no cor~ao de um hornera. Um hornero que represente ... a
Humanidade!
Nao há nada mais ofen ivo para o mterialismo do que afirmar que a
Ciencia ... sé veio refor~ a Fé! Nada mais irrita o materialismo do que afirmar que Razao e Fé podem viver juntas em cada pessoa, na sociedade!
204

O meu estudo irá girar em torno des maiores vultos do pensamento e da
arte, aparecidos já dentro da "era de Galileu". Tempos de crise. Tempos
de !uta nas ideias. Tempos também duma possivel esperan~ na harmonía entre os contendores.
Antes de penetrar na imensa "selva" destes conhecimentos e de os istematizar convem Irizart¡ue o cientista Galileu foi um homem de profundo sentimento religioso. O próprio Leonardo da Vinci, táo e,rperimentalista, mas tao
paradoxal como a propria vida ( o paradoxo é a f ertilidade de nao se ser unilateral!) num lado diz: "a natureza nao viola jamais as suas leis !", mas no outro
esc.reve: "Voglio far miracoli!" (Quera fazer milagres!). Galileu foi mais
calmo, mas como homem religioso, sabia que as suas leis descobertas nao colicliam como o milagrc ... desde lago, o milagre da própria Razao! Galileu tinha
um conhecimento maior do que o dum cientista: ele sabia que também existe um saber que nao precisa da descoberta para fazer valer sua presen~a. Oh
quantas coisas se sabem som as descobrirmos!, quantas vezes terá dito e pensado
Galileu &lt;liante do Universo que sua luneta ampliara?!
Sempre gostei de evidenciar os valores da América Latina. As grandes fi.
guras do nosso tempo nasceram ou estáo na América Latina. O Doutor
Edoardo Crema é italiano, mas pela longa presen91 na Venezuela é hoje mais
um venezuelano. Este humanista é mestre da Faculdade de Humanidades e
Educ~o da Universidade Central de Venezuela. Gera&lt;;oes e gera~oes de
universitarios venezuelanos tem passado por suas aulas. Homero de livros valiosos. A Venezuela, grata por sua presen9a tao rica, conferiu-lhe há anos o grau
de Doutor honoris causa pela Universidade men ionada. Ora é precisamente
no estudo "Galileo, naturalista científico, entre naturalistas filósofos", ero que
o prof. Edoardo Crema demon tra a religiosidade de Galileo. Galileu conhecia
os "limites" da sua Ciencia ( coisa que já na "er-a de Galileu" foi desaparecendo,
criando em torno dela a obscura e irracional cren~a de que ela tudo pode e
tuda vencerá ... ) . Melhor, Gali1eu conhecia os limites da própria Ciéncia. Escreve Edoardo Crema:" Descartes, en cartas del 18 de octubre y del 15 de nov.
de 1638 al padre Marsenn, reprochaba a Galileo de no explicar por completo
su materia, y de no haber tomado en consideración las causas primeras de la
naturaleza, construyendo así sin fundamento: Y Galileo se negó a busear esas
causas primeras porque, contrariamente a lo que creía Descartes, pensaba
que nuestra inteligencia no puede comprender la esencia de las cosas, y
puede comprender sólo ]os fenómenos. La esencia los principios, ]as causas
primeras, lo que Kant llamaría la cosa en sí podían ser comprendidas según
Galileo, sólo por Dios y los ángeles; y él trató de demostrar cuanto afirmaba
con un razonamiento impecable. El ponía de relieve que las causas primeras
y las esencias de las cosas, no podían ser objeto de ciencia o conocmuen-

205

�to verdadero, porque no era posible someter a experimentación las hipótesis
correspondientes a aquellas causas primeras. Las hipótesis que no podían .cr
sometidas a la experimentación, sólo formaban, a su juicio, una ciencia aparente; y estaba tan convencido de cuanto afirmaba, que al aceptar-, o al

nário; a fon te de todo o movimento é a contradici;ao .interna do objecto ou de
processo; as fori;as ou factos contr-ários esta.o em luta e unem-se, dando lugar
a outros novos; a luta entre o velho e o novo, entre o que morre e o que
nasce, entre o que se e,"&lt;tingue e o que cresce, é a leí do progresso.

admitir, algunas de estas hipótesis no posibles de demostración -como )a
de la sustancia espiritual, sutil y velo;: y la de la prefedncia de los medios
fáciles y sencillos por parte de la aturaleza-, las emitía como opiniones
personales y no como verdades que se podían demostrar. Hasta a propó ito de
la infinitud del Universo, tan cara a Bruno y Campanclla, decía que no era
posible demostrar si el Universo fuese finito o infinito". (Lourengo Marques,
1 de Maio de 1971.)

Galileu é um platónico, nao um heraclitiano. ro seu livro ' Il Saggiat-ore"
faz Galileu a distinc;ao entre o subjectivo e o ohjectivo do mundo, em termos
bem platónicos, isto é, o mundo «nao é o que aparenta ser pois os sentidos
nao sao confiáveis". E nao há filósofo mais divino, mais próximo a Deus, do
que Platáo. O pensamento nao é uma compreensáo, mas urna salvac;áo. P]atáo é o Jesus Cristo dos gregos, a harmonia entre religiao e filosofía, a necessidade de salvac;áo e a curiosidade cosmológica.

VII

Galileu pensava que a nossa inteligencia nao pode compreender a essencia
das coisas e sómente atinge a compreensáo de seus fenómenos. Pensava que
essa essencia só poderia ser compreendida por Deus. Galileu fazia destacar
que as causas primeiras e as essencias das coisas nao podiam ser objecto de
ciencia ou conhecimento verdadeiro, "porque nao era possível submeter a
experimen~ao as hipó teses correspondentes aquelas causas p1&gt;imeiras".
Galileu náo tinha a eren~ ilimitada nes poderes ilimitados da Ciencia. O
sentido religioso da existencia, o raciocínio sobre o próprio método científico,,
nao lhe deram essa estúpida e irracional confianc,.a que, nos nossos dias, paira
como firme dogma nwn dos materialismos fiJosóficos mais fanáticos de todos
os tempos e ganhou inúmeros prosélitos por sua for¡;a política. Galileu nao
aceitou os princípios filosóficos &lt;leste materialismo invasor, mas nao convincente, (a forc,.a política viria depois, mas os principios já existiam pedeitos
em Heráclito, filósofo de Éfeso, que viveu de 535-475 antes de Jesus Cristo) .
Galileu acreditava em Deus, criador da matéria. Es.5e materialismo que nasce
em Heráclito e se aperfeic,.oa com Karl Marx ( 1818-1883) teria de repugnar
a Galileu pois concebe a matéria sem criador, sendo seus fundamentos os
seguintes: a matéria sem movimento é tao inconcebível como o movimento
sem matéria; o movimento é eterno, .increado e .indestrutível, como a própria
matéria; a fonte do movimento está na própria matéria; a natureza constituí
um sistema, um conjunto coerente; a dialéctica é a ciencia da conexa.o universal· o progresso náo é um simples cresciemento ou uma simples diminuic;áo
do que existe, é, sim, uma altera¡;ao qualitativa, um salto súbito, revolucio-

206

Galileu harmoniza em si o que só boje, nos nossos días em larga escala,
surge como separado e até antípoda: religiao e ciencia. Galileu nao caiu na
barbaridade de esperar tudo da ciencia. Para Galileu a ciencia. jamais substituiu a religiao ou o sentimento de Deus, melhor, ficava sernpre aquém de
Deus, embora, como sonda para comprcender o mundo, dele se aproximasse.
Em suma, a ciencia ronda a totalidade mas nao a conquista.
Rodolfo Mondolfo escreve que Galileu considerava a natureza como um livro que nem todos sabem ler por estar, escrito em caracteres diferentes dos de
nosso allabeto: "e sao os caracteres de semelhante livro triangulos, quadrados,
círculos, esferas, eones, pirámides e outras figuras matemáticas, mwto proprias para tal leitura" ( expressáo do punho de Galileu ) . Rodolfo Mondolfo
refere a.inda que Galileu se declarava também de acordo com Platáo em
"admirar o .intelecto hwnano e a consider-á.-lo partícipe de divindade pelo
facto de entender a natureza dos números". Escreve Mondolfo: "a necessidade racional era para Galileu o carácter distintivo do conhecimento objectivo
e o fundamento sólido da sua certeza: uma certeza que na matemática pode,
para Galileu, igualar-se a do conhecimento divino. Se o entendimento humano sob o aspecto extensivo resulta quasí nada ern comparar;áo com o divino, em compensa~o ao considerá-lo sob o aspecto intensivo (disse Gal.ileu )
o intelecto humano compreende a1gumas proposir;oes tao perfeitamente e
tem tao absoluta certeza, quanto pode ter a própria natureza · e isso ocorre
nas ciencias matemáticas puras das que o intelecto divino sabe, nao obstante,
infinitas proposic;oes a mais, pois as sabe todas; mas das poucas entendida
pelo intelecto humano, creio que o seu conhecimento se iguala a certeza objectiva divina, porque chega a compreender a necessidade, sobre a qual nao
parece poder existir seguran¡;a maior".
Isto é, a ciencia pode abeirar-se de Deus por compreender algumas das

207

�proposi~óes, mas nao pode explorá-las todas. As "infinitas proposi~oes a mais'',
guarda-as Deus na sua mao e sáo o mistério da existencia e do Universo. Deus
sabe tudo, 0 homem sabe alguma coisa. Onde sabe, meteu a foice a Ciencia.
Onde nao sabe, é seara do fértil sentimento religioso. Tudo, no fundo, seara
de Deus, 0 bom Deus que deixa o horoem livre e amanhar seus campos como
pode, até coro a humilde enxada da ciencia.
Mas os materialistas sorriem...A ciencia (que escrevem sempre com maiúscu1as), a CIENCIA, qual humilde enxada! A ciencia liquidou Deus e a religiao duma vez para sempre! A ciéncia, se é enxada, teve urna utilidade: abriu
uma cova e meteu lá dentro, bem mortos para sempre, a Deus e as religióes!

inerte" a fo~ de respira~o artificial. Daí que se confunda a violencia anticlerical coro a violencia antireligiosa. Na verclade a religiáo morreu como
cultura aí pelos come~os do século XVI e se hoje escutamos frases nas quais
se propicia o assassinato de Deus, isto nao quer dizer que Deus esteja vivo,
apenas simplesmente que há que assassinar esses homens que se serviram de
Deus como de um instrumento de extorsáo e dominio. Esclarecemos que esta
nova posi~o do hornero, mais do que urna crise cu1tural no sentido que :indicamos, é urna crise social, moral e filosófica. O marxismo é um movimento
que busca desenvolver a ciencia para a despojar de todo o elemento mítico.
É uro simples movimento em busca do nítido e verificável".

I sto nao sao fantasías de quem está fazenclo este modesto estudo em torno
da trepidante "era de Galileu". Maurice Wacquez é um chileno nascido em
1939 actualmente mestre de filosofia na Universidade de la Habana. Publicou
um ;xtenso trabalho -"Cultura como seguridad"- no n9 3, 1970, da revista
cubana ''Unión". Pois este "Chileno, coro sangue frances, adorador do materialismo cubano, escreveu esta apoteose dos funerais da religiao e que 115.o
coincidem comos de Nietzsche (1844-1900) mas ... coro a Renascen~a, isto
é, a própria origem da ''era de Galileu". Um chileno que reflecte o pensamento oficial e dogmático do materialismo mais aplaudido no mundo. Vejamós estes primores saidos da pena de Maurice Wacquez ( ou saídos -da pena
abstracta do pensamento materialista, que serve) . Eis a síntese descrita por
Wacquez: "Náo é fácil estabelecer os limites dos processos cu1turais. Estamos
de acordo em que o Renascimento é o re$tabelecimento da cultura científica.
Mas a religiáo continuou a impor a sua for~a, atemorizando inclusivamente
os homens que propiciaram a sua queda (Descartes). Ora este facto nos levaria a pensar que afinal a cultura religiosa pode existir 1ado a lado coro a
cultura científica. Mas um tal pensarnento deitaria por terra o esqueleto de
toda a nossa argumenta~ao. É que náo ha que confundir a cultura religiosa coro o poder político-social duma religiao. O Renascimento, como
renascer do impulso científico, como cataclismo social e moral, pos a descoberto urna elasse social que até esse momento estivera subjugada por outra
classe que extraía os ingredientes da sua seguran~ do poder divino. Esta nova classe, ao adoptar aparentemente os principios crista.os, nao fez mais do que
apropiar-se do poder social e político que esses principios lhe outorga,iam.
Nao adoptou os principios, mas apenas o poder. Isto é, a burguesia, ao irmmper a cab~a da socieclade, aproveitou a cultura crista porque esta era útil
para seus fins. Mas quando o proletariado se levantou como classe frente
a burguesia, logo deo conta da manobra burguesa: manter com vida urna "fé

Assim se pensa em La Habana, Moscovo, Pequim, e tambéro em Sófia, capital da Bulgária, onde se filmou um filme táo "cientilico" como "Galileu".
Um filme que serve apenas de instrumento a materialista opiniáo de que a
ciencia üquidou para sempre a Religiáo e a Deus. A doutrina que inspirou tal
filme é a que expende o referido franco-chileno, mestre de "filosofía" em La
Habana. Galileu, apenas o melhor pretexto. Nao somos táo ingénuos como
para "acreditar" que um filme é apenas um filme, algo para se ver e logo
esquecer.

208

Ouve-se a torto e a direito que é preciso defender a "cultura ocidental".
Sáo muitos os que se referem a valiosa "cultura ocidental" e nao sabem o que
ela é. Pois a cultura ocidental é o que é e diferencia-se dos vários materialismos (essencialmente, do marxismo-leninismo e mao.ísmo e castrismo) porque
é a excepcional unidade de religiáo e ciencia, Deus e conhecimento, sobrenatural e dominio do natural. A cultura e a civiliza~o ocidental é "ocidental"
apenas por este jogo e convivio de valores. Harmoniza, na ordem do vital,
raziio e fé. O que nao é civiliza~o ocidental, sao precisamente esses povos e
culturas que esta.o "num movimento que busca desenvolver a ciencia para a
despojar de todo o elemento mítico", com sua irracional crenc;;a no poder
ilimitado da r-azao...
Nietzsche, nos fins do século XIX, gritou (gritar, a palavra que mais Jhe
convem, pois era todo um histérico e epiléctico), gritou, gritou que ''Deus
morrera". Mas o marxismo faz recuar a data de óbito de Deus. A certidao
nao é pa$ada numa conservatória do século XIX, mas muna do século XVI,
na Renaseenr;a, no século de Galileu. Deus morre quando Galileo nasce. A
ciencia é bem urna enxada. Ela abriu um éoval para Deus. Entermu-o para
todo o sempre. E com este epitáfio: "Nao há que confundir cultura religiosa
com poder político-social duma religiao". Para o materialismo de cunho
209
H14

�m.a.I'Xista, para tantos materialismos, Deus esta morto e a religiáo, ainda de pé,
apenas de pé per ter um ''pulmáo de ~" !

VIII

Galileu foi um cientista e foi um homem religioso e crente em Deus. O
materialismo poderá aproveitar-se da ciencia, mas nunca de Galileu. Mas
também nao aproveita ao materialismo o "julgamento" de Galileu.
Ortega y Gasset, para dizer a verdade, acentua a sua origem em "menudas intrigas de grupos particulares", íicando a questao dogmática muito em
segundo plano. Eis o que dói ao materialismo búlgaro do filme sobre "Galileu". . . A for~a, querem fazer da Jgreja a mediocridade com pavor a ciencia,
as ideias renovadoras do pensamento etc. Galileu, a ciencia. A Igreja, a sua
repressáo. Em 1610, Galileu, com o seu modesto telescópio, distingue quarenta estrelas nas Pleiades, oitenta em Orion e outms noutras constel~óes.
Descobre na Via Láctea urna infinidade de estrelas. A sete de Janeiro de ano
seguinte, descobre as montanhas da Lua e logo depois os tres satélites de Júpiter, roa.is um quarto ... Estas experiencias empolgam-no e, em mar~o do
mesmo ano, publica o " idereus Nuncius" (em 550 exemplares). Este 1610
é o ano cosmológico de Galileu. Já depois de publicar "Siderius uncius",
descobre que Saturno é "tiicórpore", antecipando-se ao descob:rimento de
anel, feíto por Hayens em 1659; e estuda Venus e descobre as suas fases,
confirmando a sua rota~ao

a volta

do sol.

A aparir;ao do ' uncius Sidereus" ("o mensageiro das estrelas") onde
Galileu descreve os seus descobrimentos dos satélites de Júpiter, revela já a
crescente convic~áo do autor na valida.de do sistema copemicano. O livro
causa polémica entre professores universitários e clérigós.
O "escándalo" suscitado por esta polémica,, levou o Cardeal Belarmino a
solicitar dos matemáticos jesuítas do Colégio Romano, portanto, da mais
genuína fonte oficial vaticanista, a confirm~ao ou a desautoriza(iaO das afirmai;óes galileanas. Pois os padres jesuitas Clavio0 Grienberger, Van Maelcote
e Lembo, emitindo o juizo do Colégio Romano, pronunciam-se em 24 de
abril de 1611. As descobertas de Galileo e suas ideias copemicanas foram
reprovadas pela Igreja? Nada disso. Esses homens da Igreja, em sua represen~áo, por documento de 24 de abril de 1611 declaram as ideias de GaIileu exactas, exactíssimas, menos urna: a da rugosidade da Lua.

210

Galileu triunfa plenamente. Triunfa na ciencia, entre os colegas. Triunfa na
Igreja, pelo veridicto do Colégio Romano. E em abril de 1611 a sua victória
é compensada pelo seu ingresso na Academia dos "Lincei".
Mas os adversários nao donnem. Nem os de Galileu (seus colegas de universidade) , nem os dos padres jesuitas (os dominicanos) .
O gra-Duque de Toscana, Cosme II, tinha o hábito de reunir a sua mesa
destacadas cab~. Gostava de distrair seu espirito coro as sábias discussóes
des seus convidados. Em setembre de 1611, numa dessas reunióes, estando
presente o Cardial Mafíeo Barberini (logo Papa Urbano VIII), Galileu
feve forte polémica coro Ludovico delle Colombe a propósito da causa pela
qual certos corpos fluctuam na superficie da água e outros nao. Urna discussáo
que valen para Galileu o ódio persistente de Ludovico deUe Colombe e de sua
perseguifiáo.
Em 22 de margo de 1613 Galileu publica "Istoria e demostrazioni intomo
alle macchie solari e loro accidenti" ( "história e demonstrac,ao ero tomo das
manchas solares e seus acidentes"), obra inteira e francamente copernicaoa e
que fue valeu urna tremenda disputa com ... o padre jesuita Scheiner, porque
ambos queriam tel' a prioridade do descobrimento. Galileo, no ardor da sua
reivindicac.ao, chega a escrever nna cart.a ao cardial .Berberini, futuro papa
Urbano VIII. Nela reivindica o deseobrimento das manchas solares.
Como lo incidente de Ludovico delle Colombe, com o despeito do padre
Scheiner, já nao se estranha que a "guerra» a Galileu tenha O seu comec;o
público no dia 21 de dezembre de 1614, quando o dominicano padre Tomás
Caceini, na igreja de Santa María ova de Florenr;a, ataca a Galileu por
"copemicano" e a matemática por "ciencia iropia". A história regista que a
~te "comer;o" de guerra nao foi alheio o despeito do padre Scheiner (que
vm esfumar-se o fruto do seu labor a ser submetido á opinia.o do Provincial
da Ordem Teodoro Busoeus).
Dois meses depois o padre dominicano Nicolás Lorini denúncia Galileu á
Inquisi~o por ser a teoria copernicana contrária as Sagradas Escrituras. Faz a
denúncia, ignorando por completo o alcance dos acootecimentos de marc;,o de
1611 (quando Galileu viaja a Roma para tratar de convencer os cardeais
sobre os seus descobrimentos celestes e os matemáticos de Colégio Romano
aprovaram as suas afirmac;óes, coma única objcc~ao acerca da superfie da lua)
ou fingindo desconhecoe-lo. E a Inquisi~o, também ignorando ou fingindo
ignorar, inicia o estudo da denúncia. Entretanto, ainda em 1615, o carmelita
padre António Foscarini defende o sistema copernicano desde o ponto de vista teológico, portanto, com urna argumenta~o bem mais "difícil" do que a
utilizada por Galileu ( apenas a científica) .

211

�Em 5 de mar&lt;;o de 1616 a Inquisi!rªº declara que a teoria de Copémico
nao concorda coma Bíblia, sugere co~oes e proibe o livro do padre Foscarini, considerando este mais arrojado do que a Galileu.
A pessoa e a liberdade de Galileu nao sao atingidas. A Inquisic;áo, neste
1616, apesar de ter recebido urna denúncia sobre Galileu em nada molesta o
sábio. Galileu detem a maior liberdade de movimentos. A sua dignidade em
nada fora atingida. Galileu continua os seus trabalhos de investigador. Cbcga
1618 e traz urna tr-0voada, a polémica entre Galileu e o padre Grassi em
torno dos cometas (e que boje a história da ciencia irónicamente, considera
bem mais sabedor do assw1to do que Ga1ileu). Galileu desfere o ataque com
urna bomba de hldrogénio, o seu ·'II Saggiatore", formosa pe~ de polémica
duma virulencia digna de Camilo ou das ''Farpas". Ganha definitivamente
outro inimigo no Padre Grassi, também sábio e bem mais dentro da razáo, no
assunto dos cometas, do que Galileu.
O cardia] Barberini, futuro papa Urbano VIII, escreve em 1621 urna
"Adulatio Perniciosa" em louver de Galileu e que na disputa do sábio com
Delle Colombe se havia colocado da parte de Galileu. Barberini ascende ao
papado. Galileu julga oportuno o momento para ver sancionado o sistema
copernicano. No día um de abril de 1624, chega Galileu a Roma e é recebido
com entusiasmo pelo papa Urbano e vários cardiaias. No ano seguinte, o cardial
Francisco Barberini frustra a tentativa de se prejudicar a Galileu, a propósito de "ll Saggiatore". O padre Gmssi, raivoso qua] cometa, nao adormecera as flehadas que Galileu lhe apontara a carne...
Em 1630, a surda rivalidade dos partidos, a intrigalbada, atribuiu a Galileu a autoria do "Horóscopo" de Horacio Morandi, coro a sinistra finalidade
de o Papa arrefecer com Galileu ...
Finalmente em 22 de fevereiro de 1632, depois de vários anos de elabora~ao
e de gestóes para os publicar, saiem os "Diálogos sobre os dois máximos Sistemas do Mundo", onde Galileu provoca a atendibilidade do sistema copernicano e define o "principio da relatividade clássica", respeitado por Einstein.
Toda a obra anterior de Galileu fora urna defesa do sistema copernicano.
Os "Diálogos" eram a prova definitiva da defesa, a mais rotunda a decisiva
para o convencimento de terceiros.
Eis como o prof. Cortés Pla, o argentino do mencionado estudo "Va1oraci6n de Galileo", analisa o momento: 'Estos 'Diálogos', eran ciertamente, como
escribió Santillana una carga de dinamita colocada por un experto ingeniero. Y la explosión no tardó en producirse. Quienes agazapados esperaban
el momento de vengarse del viejo sabio, tenían en sus manos la gran oportu-

212

nidad ansiada. Los profesores aferrados a un saber caduco e incapaces de
discernir por cuenta propia; los resentidos por ]as disputas sobre los derechos
de prioridad o de validez de las ideas ex.puestas, no trepidan en indisponer
al Papa Urbano VIII contra su antiguo amigo, haciéndole creer que por burlarse de él, Galileo ponía en boca de Simplicio argumentos oidos a Su Santidad para ridicularizarlo públicamente".
Pura intriga, puro mexerico. Galileu percebe o perigo. Em 15 de agosto de
1632 é nomeada uma congrega!rªº de sábios para julgarem os "Diálogos" e,
jnútilmente, Campanella e o padre Castelli, parúdários de Galileo solicitam
para suas pessoas figurarem na Comissao julgadora. Galileu sente o perigo e a
13 de outubro desse ano escreve ao cardial Francisco BaTberini. Vejamos os
termos em que e próprio Galileu delimita a questao. Vejamos se nesta carta de
Galileu se sente um homem a Jutar eontro. a for!ra obscura e impesroal duma
Igreja monoütica ou náo se percebe, antes, o ódio de a1guns contra a sua pessoa
e contra a sua obra. Vejamos se Galileu temía os dogmas ou nao temía antes
as pessoas. Escreve Galileu ao Cardial Francisco Barberini: "Que os meus
Diálogos, Exmo e Rvmo. Senhor, últimamente publicados, tivessem contradictores isso foi previsto por mim e por todos os roeus amigos, porque assim o
assegurava o sucedido com outras obras minhas, anteriormente eclitadas, e porque assim parece que comummente sucede coro as doutrinas que da comum e
inveterada opiniao se afa-stam ponto por ponto. Mas que o ódio de alguns contra mim e a minha obra, sómente porque em parte ensombre!ra o explendor da
sua devesse ser tao potente como para imprimir na mente santíssima dos superiores, que este livro seja indigno de ver a luz, é o que me resulta verdadeiramente inesperado".
Repare-se naquele "ódio de alguns". Repa:re-se naquele "ódio contra a sua
pessoa". Repare-se bem no sentido desta carta de Galileu boa fotografía do
que se passou. Repare-se no sentido de intriga que Galileu diagnostica ...

IX

O próprio Galileu, na sua carta ao cardial Francisco Barberini (13-out.
1632), reconhece que é o "ódio de alguns contra si e sua obra", o ódio e a
inveja, que levaram a intriga até ao cume ("a mente santíssima dos superiores"). Dois anos antes, haviam atribuido a Galileu a auto1ia de ''Horóscopo"
de Horacio Morandi, com a intenc;áo dolosa de prejudicarem a amizade existente entre o Papa Urbano VIII e o sábio. Mas essa amizade perdurava. ''Há
muito tempo ternos estendido a nossa afei!rÍÍ.O paternal a esse grande hornero,

213

�cuja fama resplandece no céu e marcha sobre a terra", escrevia o Papa Urbano
VIII ao gráo Duque, dando o grau de sua amizade e adm.irasáo por Galileu ...
O carácter de Galileu está bem retratado neste trecho do vol. 39, 79 parte
da "História da Civiliza~o'' de Will e Ariel Durant (S. Paulo, 1964): "Tinha
o orguTho e a belicosidade de um inovador, embora, as vezes, falasse prudente
e modestamente: 'nunca encontrei um homem que, por ignorante que Iasse,
dele nao pudesse aprender alguma coisa'. Era um ardente polemista, hábil
em contundir o adversário nwna frase ou em ridicularizá-lo com candente
indigna&lt;jí.o. A margem de um livro do jesuíta António Rocco, que defendia
a teoria ptolemaiga sobre a astronomia, Gallleu escreveu: 'Ignorante, elefante, tolo, asno. ..eunuco' ".
Este caracter polémic:o e ironizante de Galileu, nunca pode ser perdido
de vista. Que a persegui&lt;jí.o lhe foi movida por um sector religioso e também
foi causada por esse camcter polénúco, surge bem luminosa da afirmac;ao do
padre jesuíta Cristoforo Grienberger ( o mesmo que, com outros matemáticos
de Colégio Romano, em marc;o de 1611. lhe haviam conoborado os descobrimentQs e teses de 1610). Eis a afirmagiio: "Se Galileu tivesse sa,bido manter
o afecto dos padre.s &lt;leste Colégio, viviría glorioso, nao lhe tcriam ocorr.ido
oenhuma das suas desgrac;as e teria podido escrever com Jivre !!J"bitrio sobre
qualquer matéria, inclusivamente sobre o movirnento da Terra".
Galileu, em maio de 1632, vai a Roma e mostra ao Papa, seu amigo, o
manuscrito dos Diálogos. Sai de Roma com o "imprimatur" eclesiástico, com
a condic;áo de versar o assunto como urna "bipótese". Urna Igreja intolerante,
urna lgreja obscura, sentindo no sistema copemicano a ruina de sua hegemonia, m.mca, nem como mera "hipótese", aceitaría a publica&lt;jí.o dum livro
como "Diálogos". E em que poderia prejudicar a condi~ao "hipotética" a
Galileu, em que poderia Galileu sentir-se ofendido, se a base da Ciencia é o
seu próprio caracter de ''hipotetismo"?
Mas Galileu náo teve, entiio, a maturidade paro. intuir o ''hipotetismo" radical da própria Ciencia. Hoje, a trezentos anos dos acontecimentos, sobre a
luz verde da ciencia, toda a pessoa culta sabe que tanto Galileu como a Igreja
estiveram equivocados. O catedrático Onofre Rojo, mestre de Física na
Universidade Central de Venezuela, esereve: "nos atrevemos a afirmar, para
concluir, que en este conflicto, tanto la Iglesia como Galileo estuvieron equivocados, al considerar como absolutamente cierto o absolutamente erróneo, el
esquema de Copémico, cuando no era otra cosa que uua discripción ventajosa:
una hipótesis."
Assim, com o critério moderno e absolutamente definitivo do hipotetismo
214

radical de toda a ciencia física e matemática, há que julgar muito mais
científica a própria Igreja do que Galileu quando este recebe wn "imprimatur" para tratar o sistema copernicano co_¡no ...lúpotético! A ironía dos sécu1os mais .sabedores! Ero linguagem acessível: a confusao entre estar "mun"
1ugar o "num." momento e estar "oeste" lugar e "neste" momento, define a
física clássica; a física moderna acabou com tal confusao.
Ora aconteceu que o leitor vigilante logo observou que Galileu nao tratara o tema como "hipótese", mas defendia abertamente a Copénrico. Os "Diá•
lagos" (tres dialogantes: Salviali, por cuja boca fala Galileu; Sagredo, prototipo do homem culto e aberto ao mciocínio; e Simplício, representante do
saber escolástico e deductivo) traziam um prefácio "ao leitor esclarecido" e
logo foi tomado como polémico e sinal do caracter sarcástico de Galileu. Urna
edü;ao lisboeta dos ''Diálogos" (Delfos, 1970) ... suprimiu este prefácio. Eis
a agressividade intolerante de Galileu: "Há muitos anos publicou-se ero Roma
um benéfico édito que, afim de neutralizar as perigosas tendencías de nossa época actual, impos um razoável silencio sobre a teoria de Pitágoras de que a terra
gira. Havia os que afirmavam, imprudentemente, que esse edito teve origem
nao em estudos judiciosos mas na veemencia daqueles · que na,o se achavam
muito bem informados. Ouvir-se-iam queixas de que conselheiros completamente ine.xperientes ero observa~óes astronómicas nao deveriam cercear as
asas de inteligencias ponderadas por meio de inconsideradas proibi~oes".
O comec;o era agressivo. Mas o final era imprudente. Galileu, já próximo
do fon de seu diálogo, poe na boca de Simplício, quási literalmente, a declara&lt;jí..o que o Papa Urbano VIII insistira que fosse acrescentada (aguando do
"imprimatur"), esta: "Deus é Todo-Poderoso; todas as coisas sao, portanto,
possíveis- para eu; ergo, as marés nao podem ser alegadas como prova necessária do duplo movimento da terra sem que isso limite a omnisciencia de
Deus". Entáo, o personagem Salviati (Galileo} comenta com azeda itonia,
qual flecha: "Um argumento admirável e verdadeiramente evangélico" ...
A intriga avolumou-se. O facto de a concep&lt;jí..o copemicana nao surgir como ''pura hipótese matemática", o facto de os opositores e :inirnigos de Galileu sentírem que este ridicularizava o Papa através do simplório ''Simplicio",
come~ a influenciar o espirito de Urbano VIII. Em 5 de setembre de 1632,
o embaixador de Florenc;a informa o Grao-Duque de que o papa está furioso
contra Galileu a quem culpava de o tel' 'enganado", onúti.ndo uro "Apendice"
escrito e preparado pelo Sumo Pontífice. A intriga consegue sua finalidad.e:
afastam o Papa da amizade e ad.mira~ao por Galileu. O resto pertence já ao
poder da Inquisi~ao o onde também Galileu nao soubera ganhar o "afecto",
como diz Cristoforo Grienberge.
O que este fizer, será sancionado pelo Papa. Galileu está definitivamente

215

�sem amigos. Caira também no engano de, nalguns pontos. de seu discurso,
inmiscuir-se em cliscussóes teológicas... para sustentar "conceitos científicos' ...
Agora, toda a teología lhe caía em cima. Depois da abjurac;áo, o sábio reside
breve tempo na casa dos esposos Niccolini que conseguem do Papa a soa
mudan~ para o palácio do Arcebispo de Siena, Ascanio Piccolomini, discípulo
e amigo de Galileu.
Aí, no palácio do seu arcebispado, Piccolomini iusta com o pobre septuagenario para que continue seu labor científico. Gali.leu refaz-se da humilha~ao
e, no meio do carinho e da admira~o do Arcebispo. volta a escrever. Em
] 638, Gálileu, já cego, pode acariciar com as suas maos os "Diálogos da Nova
Ciencia", publicados em julho e que marcavam o inkio duma nova ciéncia,
a ''dmamica".
Surge um filme sobre GaWeu e tudo nele é adulterado. Mas náo admira.
O filme nasce na Bulgária, país -comunista. Eu, oeste canto de África, reagi
contra a distorsao, a mentira, a desone.stidade. P-or detrás do filme está o
cientifismo do manósmo-leninisrno, o mesmo que já declarou o óbito de
Deus ( colocando-o no século XVI quando Nietzsche o póe no século XIX)
no com~o da "era de Galileu". Aquela imagem da escultura do papa, ainda
em prepara~o_, quási um espantalho, é uma pura metáfora. Para quem saiba
ler, é a morte da Igreja, a definitiva morte da Religiao. E'com essa "imagem"
que finda o füme ... Se a cultura nao serve para reagir, de nada serve ser-se
culto. As culturas defendem-se como se defende a vida, a propiedade, o amor.
Reagi á vigarice durn filme demasiado búlgaro e vulgar (vulgar, segundo
os canones marxistas) . Depois tive a satisfa~ao de ver uma revista de Madrid
pensar e sentir como eu pensara e sentira. A revista hipanoameri.cana de
cultura "Razón y Fe" (n 9 85 7, junio 1969), da Companhia de Jesús e com
sede na capital espanhola. Certo que esta nota de ''Razón y Fé" é anterior
ao meu artigo de crítica a "Galileo", mas só agora a leio. Diz a revista: "Galileu, de la joven directora Liliana Cavani; es un film programático y tendencioso. Su pretensión no es propiamente histórica sino ideológica. De ahí
que aunque se haya cuidado relativamente la reconstrucción ambiental, toda
la fuerza de la imagen recae sobre la figura del sabio que busca su libertad
ideológica y su formulación de la verdad en un mundo eclesiástico hostil. Esta
situación se ha descrito con habilidad, pero también con raro apasionamiento.
Sin embargo, tanto en la construcción del guión como, sobre todo, en algunas secuencias, como las finales de la carátula papal, hay una "manipulación"
no siempre honesta del montaje que se subordina a fines ideológicos. Sin embargo, es un filme interesante cuya calidad cromática y la interpretación espléndida de Cyril Cussak le hacen superar con mucho la mediocridad".
A ideología marxista foi a que realizou o filme. E nunca urna ideología

216

pode "pensar'' livremente um assunto histórico. Submete a história á deforma~ao da ideología, um "pensar comprometido" e nao um "pensar que comprometa". Os marxistas do Ocidente tem de rejubilar com "Galileu". Mas
ñao só os mancistas. Na outros ocidentais. nao necessáriamente marxistas, que
sentirao com prazer harmonizar-se "GaWeu" com o seu agnosticismo ou ateísmo. Ocidentais da mais variada fauna: os existencialistas que Jeem Jean-Paul
Sartre e a Camus; os existencialistas que afloram por Heidegger e MerleauPonty; as admiradoras de Simone Beauvoir, existencialista ateu; os que
aplaudem os iluministas do século XVIII ou os positivistas do século XIX;
os que se fascinam no atomismo lógico ou no monismo neutro de Bertrand
Russell; es que algum día beberam a Beudette Croce on a Vico; os vários
idealistas que possuem a noc;ao de Deus como um Absoluto inmanente, mas
se afastam da ideía crista de um Deus pessoal e providencialista etc. A "era
de Galileu" produziu e nutriu os mais variados ateísmos e panteísmos. E um
filme como "Galileu" sabe bem ainda a estos diversos paladares da incredulidade. Refon;a a incredulidade de muitos e muitos ateus_, nao necessáriamente
do "ateísmo dogmático" ( de Feuerbach, Marx, Nietzsche e Sartre), mas de
outras zonas como de "ateísmo ceptico", do «ateísmo agnóstico", do "ateísmo
semantico" etc.
Findo aquí o breve estudo sobre GaWeu e sua heran~a, a nossa era. Breves
apontamentos que apenas es~aram uro perfil. O jomalismo nao consente
"tratados". O jomalismo anseia por variedade) "el ser en el tiempo", como
diria António Machado. O tempo passa e traz novos temas, novas sedu~s.
Basta de Gahleu, basta da ciencia que matou Deus, basta de tanto ateísmo!
Sabemos tantas coisas que nao compreendemos!
Há urna vefua plegária, com m.ilhares de anos, um versosito do Rid-Veda,
com estas poucas palavras: "SENHOR, desperta-nos alegres e dai-nos conhecimento".
Quantas vezes Galileu náo terá recitado, com outras palavras, esta antiga
plegária? Sentiu-a. Por isso foi religioso e sábio. E quem me dera a mim ser
mais sábio para ser mais religioso! Quem me dera o conhecímento que nao
mata antes nos vivifica o nos torna alegres. A alegria, o bino maior a Deus.

217

�de la humedad que se halla en y sobre la tierra es vapor ( ch:µl&amp;a),
mientras que la de la misma tierra -la cual es seca- se asemeja al
humo ( xanvw&amp;rJ) . De ellas, la ventosa, siendo caliente, se eleva por
sobre el vapor -más húmedo y pesado- que queda debajo" (341 b 6) .$

ARISTOTELES Y LA FORMACIO

DE MINERALES Y METALES
l'ROF.DR.

J. E.

Desde esta declaración inicial sacará Aristóteles todas las consecuencias posibles de la combinación entre ambas exhalaciones, así como del calor solar
y de otros cuerpos celestes (346 b 23) con respecto a la producción de rocío,
lluvia, nieve, etc., de pal'le de la exhalación húmeda; y de viento, rayos terremotos, etc., de parte de la exhalación seca o fumante. De este modo,

BOLZAN

Universidad Católica
"Santa Maria de los Buenos Aires",
Buenos Aires, Argentina.

"-¿Qué opina Ud. de mi teoría?
-Que toda ella es pura suposición.
- P~, lo menos con ella se explican todos los hechos."
(A. CoNAN DoYLE, Memorias de Sherlock Holmes)

LA TEORÍA ARISTOTÉLICA acerca de la formación de minerales no es una cuestión acabada. En un erudito artículo publicado más de veinte años atrás 1- y
producido luego en su erución del De lapidibus,2 D. E. Eichholz ha marcado
algunos rumbos importantes sobre el caso; mas la investigación que sobre la
química toda de Aristóteles venimos llevando- a cabo hace algún tiempo,
nos permite ahora apuntar cierta novedad y corrección con respecto a las
ideas de Eichholz.
Aristóteles explica la formación de minerales y metales en función de la
transformación que pueden sufri.r&gt; las dos clases de exhalaciones que se producen por acción del sol sobre la tierra:
"Cuando el sol calienta la tierra, la exhalación ( o:vaOvµlaau;), es de
dos clases: la una es más bien de la natura del vapor ( o:r:µtÓ&lt;óÓEa-ueO'Y) ,
la otra, de la natura del viento (11lvEVµa1:roóurueo-v). La que proviene

' D. E. EICBHOLZ, "Aristótle's Theory of the formation of metals and minerals",
Class. Quarterly, 1949, XLII, 141-146.
• THEOPnRAsTus, De lapi(iiln.u, edited with intr., transl., and comm. by D. E.
Eichholz, Oxford, 1965.

218

"El vapor ( át:µwoi; ) es por natura húmedo y frío; la exhalación,
cálida y seca. Y el vapor es, en potencia, semejante al agua; la exhalación, semejante al fuego", (340 b 27)
siendo
el vapor agua dividida (1/
(340 b 3)

yáe

á.1:µli; vóa1:oi; ótá:xet

ou; law11) ".

y:
"la exhalación acuosa es una cierta humedad; pero la fumosa está
compuesta de aire y tierra. La primera, por condensación, se transforma
en agua; la segunda, en especies particulares de tierra". (De sensu, 443,
a 26).
Ahora bien:
"la exhalación es la causa material de todos esos fenómenos ( atxnosféricos), y la causa eficiente es, unas veces Ja traslación superior, otras
la contracción o condensación del aire reunido". (342 a 27) .4
Esto en cuanto a los fenómenos que ocurren con la exhalación libre; pero
"queda aún por tratar de los que ocurren cuando (la exhalación) se
halla encerrada en la tierra" (378 a 15).
• F. H. FoBES, Aristotelis Meteorologico,um libri quattuor, Cambridge (Mass.), 1919;
reprod. G. Hildesheim, 1957. Agradecemos a la Profesora Azucena Fraboschi su valiosa
ayuda en la discusión de los textos griegos.

' En el mismo sentido en 370 b 13.

219

�En tal caso, y puesto que las exhalaciones son dos: húmeda y fumosa,
"a ellas corresponden dos clases de cuerpos formados en el seno de
la tierra: minerales ('t'a µé11 oevx1:á) y metales (1:a ~i µe1:a Uev-rá)".

{378 a 19).
Webster traduce 5 -rá oemaá como "fossiles", tradueción correcta etimológicamente pero más bien arcaica y que ya no puede ser utilizada so pena
de grave equívoco; nos parece suficiente traducir como "minerales". pues al
fin de cuentas lo que pretende Aristóteles es distinguir simplemente en dos
grandes grupos los cuerpos inmersos en la tierra: los no fusibles (minerales)
y los fusibles o dúctiles (1Í

xv-ra 1Í

ila-rá). 6

LOS MINERALES
Según Ar-istóteles,
"la exhalación seca produce, por acción de su calor, los minerales; por
ejemplo: las piedras no fusibles, el ocre, el minio, el azufre y demás
substancias de este género. Siendo la mayoria de los minerales un polvo
coloreado O bien piedra formada por esta composición, tal como el cinabrio" (378 a 21) .6 "

Es decir que surge de este texto que la exhalación seca es, como señala
Eichholz también, la causa eficiente de la formación de los minerales. Mas, ¿ sobre qué actúa el calor? ¿Cuál es la causa I,naterial co.rrespondiente? Eichholz

~-• E.

W. WEBSTBII,

Metereólogica, en The works o/ Aristotle trans. into English,

Oxford, Vol. III, 1931.
• Para el sentido de ela¡;ov véase 385 a 16; y por los varios sentidos de ambas expresiones, cfr. F. VicoMl!.RCATUS, In IV libros Aristolelis Meteorologica commentari!,
Venetiis, 1565. Muy interesante es la distinción que hace Veiara.nus: "'Metalla sunt liquabilia, lapides autem pulverizabilia; ergo isti sunt terrae, ~a au~m a~uea", FRANCIS~O
MATEO V&amp;IARANUS, Super quaiuor libro,s Meteororum AnsCotelis phzlosophorum pnn-

cipis, quaestiones, Lugduni, 1643, p. 332.
'a Hemos traducido µiJ.roq por minio siguiendo 1a autoridad de M. BERTHELO'I",
[nlroduction a l'étude de la chimie des anciens et du Moyen Age, vol. 1, p. 261; Y de
diversos comentaristas latinos. En Hist. Animalium, 559 a 26 aparece el mismo término para indicar la .rojez de los huevos de cernicalo, y D. W. Thompson, en su traducción (The Works of Arisl. transl, into English) pone Bermellón. S. Tomás, S, Mauros Y
Perionis trasladan por "minium".

220

no se pronuncia claramente, pues su traducción: It is the dry exhalation, then,
that forros all the fos.5iles' by burning them" 7 no es nada clara, pues pareciera
significaF que los minerales existen antes de ser producidos. Cierto es que
dicha exhalación seca entra fácilmente en combustión ( 341 b 18) , siendo
como fuego en potencia (340 b 29), y produciendo por ignición, según se
pone en movimiento fuera de la tierra, rayos, truenos, etc. (341 b I ss.; 369
a l $.); y esto le ocUITe también dentro de la tierra (367 a 9) .8 Eichholz se
hace cargo de todo ello, pero los "right materials" con los que entra en contacto según él la exhalación seca, transformándolos en «fossiles", quedan indecisos.
Pues bien, estimamos que es posible agregar alguna precisión al caso. En
primer lugar~ la exhalación seea es causa eficiente, pero además es causa
material tal cual lo exige Aristóteles en general para toda exhalación al menos para los procesos que ocurren fuera o por sobre la tierra (342 a 27),
actuando como causa eficiente el calor engendrado por los movimientos de
los cuerpos celestes (341 a 15) .9 Admitimos, sí, que la exhalación seca opera
gracias a su calor, tal cual se dice en 378 a 21 · pero no se olvide que tras ser
de natura fumosa hasta poder tiznar (371 a 20), produce por condensación
"especies particulares de tierra" ( De sensu, 443 a 26 cit.). Este proceso de
tiznado aparece en otro contexto como atribuido a que la exhalación juega
el papel de causa materfal, pues cuando atraviesa los cuerpos,
' .Elc-uuoLZ, Arl. cit., p. 143. En su comentario S. Mauros dice: "Fossi.Jia generantur
ex sicca exhalatione ardore incensa. Dum spiritus siccus accensus adhaeret material,
illamque quasi igpit, &amp; exwit, transrnutat illam in fossilia ( ... ) . Duo igitur sunt genera
fossilium ex siccis sipiritibus generatorum: pulís niminim colora tus, &amp; lapis genitus
ex concretione talis pulueris" SYLVES'l'ER MAuRus, Aristotelis opera omnia quae extant
breví paraphrasi et litterae perpetuo inhaerente expositione illustrata a Silueslro Mauro,
Roma, 1668, t. llI. Vicormecatus traduce: "si.cea igitur ex ardore incensa".
" "La causa del fuego que se genera en la tierra es esta: el aire se subdivide en pequeñas partículas y entonces el viento es batido y se enciende." (367 a 9).
~ De caelo, 289 a 22. "Exhalarlo sit materia ex qua fiunt (se, los fossiles). Sed calidum
igniens, secundum quod commensuratur frigido a virtute caelesti, mediante continuitate,
est quodammodo pri.ncipium activwn", S.. To.MÁS DE AQVINO, In IlI Meteor., lect. 9, n.
308 (ed. Leonina). Aristóteles se refiere a la continuidad en 341 b 5. El comentario
de los Conimbricenses es más explícito: "ultra terrae superficiem in abditos terrae
specus non peruadunt procuJ roelestes radii: nec calor ab iis productus tam alte penetrat; aut cum tanta vi &amp; intensione ad loca bitume &amp; sulphure scatencia peroenit,
ut ignem excitare valeat; cum experimento corn~rtum sit, suJphur nec in terrae superficie positum, nisi raro adm,odum, ex repercussu solarium radiorum subterraneum inflammari ab exhalatlone spirituve cauemis incluso, qw spiritus dum in locorum angustias
pe.e antiperistasim frigoris cogitur", Collegium Conimbricenses comentarii in libros Meteororum, Lugduni, 1597-1607. tract. XII, c. 2.

221

�"los cuerpos que se oponen son afectados; los que no se oponen, no"
(371 a 24).

a la formación de salinidad en ríos y fuentes, diciendo no sólo que la tierra, a
través de la cual han percolado las aguas, sigue siendo semejante a "polvo
y cenizas" ( owv xovtav xat i:ecpeav), sino que además

Y específicamente de esas exhalaciones,
"unas son muy tenues y por eso pasan rápidamente sin poder inflamarlos ni permanecer suficiente tiempo como para ennegrecerlos; otras son
más lentas, ennegrecen el objeto pero no alcanzan a inflamarlo" (37·1 a
21).
Es deciJ, que esas exhalaciones dejan en su interacción con ciertos cuerpos
su residuo. Ahora bien, si aceptamos que la exhalación fumosa se compone
de "aire y tierra" (Dé sensu, cit.) y que el fuego se genera por el aire subdivido
y en movimiento (367 a 9), ese residuo será tierra,1° la cual condensada y
comprimida (De sensu cit., y 378 a 26, texto que se reproduce infra) dará
lugar a ' diversas clases de tierra", esto es, a los diversos minerales. Y también
así se explicaría -pero en este caso lo proponemos con menor seguridadque "la mayor-ía de los minerales es un .Polvo coloreado o bien piedra" según
sea el grado de compacidad y las transformaciones cromáticas que el tiznado
pueda sufrir por acción del fuego.
Es de destacar que en 387 a 31 vuelve Aristóteles a referirse a una exhalación
que tizna o colorea (xewµa-rítei ) las cosas, y en 383 b 10 habla de cuerpos
solidificados (n11rvv-rat) por el calor seco. Se explica de este modo otra de
las dificultades con que tropieza Eichholz: el significado de xovía xex,ewµat:tuµiv17, y que él traduce: "Coloured powder-ash"; 11 traducción que corresponde muy bien con el sentido del texto, pues se trata de polvos formados
como consecuencia de un proceso de calefacción más o menos enérgico, y que
resultan diferentemente coloreados durante ese proceso. 12 En principio estamos de acuerdo con la larga interpretación que hace Eichholz, pero agregamos alguna reflexión que responda a su inquisición: "May not Ari.stotle have
supposed that exposure to fire causes earth to assume not only various flavours
but also various colours?". uestra respuesta es afirmativa y está implícita
en otro texto -que también conoce Eichholz pero al cual le concede sólo probabilidad o analogía en cuanto aquí aplicable- donde Aristóteles se refiere
"' «De los combustibles inflamables ( ... ) algunos se carbonizan", 387 b 18.
ElCBROLZ, art. oit.J p. 144 fin.
" Cfr. S. ToMÁs, loe, cit., 11. 308: "et horum fossilium quaedam fiunt sicut pulvis
coloratus ... alia autem sunt quasi lapides aggregati per condensationem ex pluribus
partibus, et generarur ex eadem exhalatione a calido exhalante humidum superflum, et
fortiter terminante humidum cum sicco".
"

222

"cuando la tierra es sometida a diferentes grados de calor, toma en
mayor o menor grado toda especie de matices y sabores". ( 359 b 10) .
En el texto crítico de Fobes se lee: " ... xat xeóaq x,vµiiJ11": "matices de
sabores", no citada variante alguna. En nuestra traducción hemos seguido a
Trico, 1 3 interpretando como "xat xeowv xvµii,v"; Alejandro trae el siguiente sugestivo texto:

"-xaoµiv"l ráe ~ rií 't'w µa.U.ov xat 171:-rov xat ea0at nav-ro8anaq
xeóaq u xat rvµovq laµpávet''H
y la versión latina de Moerbeke dice:
"Usta enim terra, eo quod magis et minus uratur, omnímodos colores et
sapores accipi t." 15
Y en general y en el mismo sentido se pronuncian los principales comentaristas latinos.16 Pero aun cuando se discuta el derecho a tal interpretación
del texto, lo ciel'to es que el contexto inmediato conduce a la misma conclusión, pues al decir Aristóteles que la tierra, por aquel proceso,
"se llena de alumbre, polvo y otras substancias semejantes" (359 b 12) ,
está aceptando implícita pero necesariamente que tales procesos témiicos conducen a diversas substancias con sus diversos matices.17

,.. Aristote: Les Météotologiques, trad, et notes par J. Tricot, Paris, 1941, in h. loe.
Comm. in Aristotelem graeca, Berolini, 1899, vol. III, para 11.
10 A.LEXANDRE D'APHROl&gt;ISIAS, Comen:taire mr les Météores d' A1istote, ttad. de G.
de Moerbeke, cd, crítica por A. J., Smet Louvain-Pari:s, 1968.
" Por ej.: "varias saporum colorumque formas" (Va table ) ; "Omnis generis colorum
saporumque species" (Ideler) ; "Omnis gene.ris colorum saporumque species accipit"
(Vicomercatus) "Omnifarias accipit formas, &amp; colores saporum" (S. Maurus).
" TBEOPBRASTus, De lap., 54-, se refiere al cambio de color del ocre por acción del
fuego.
u

223

�LOS METALES

exhalaciones húmedas y secas se hallan mezcladas, una cierta cantidad
( de aquel material terroso) debe siempre acompañal' a las nubes y al
agua que se forma por condensación, y debe retornar a la tierra con
las lluvias". (358 a 1.9).

Continuemos ahora:

"De la exhalación vapornsa proceden los metales, todos ellos fusibles o
dúctiles, tales como el hieno, el oro y el cobre. La exhalación vaporosa encerrada produce todas estas cosas, especialmente (la ocluida) en las piedras,
,comprimida y condensada ( avvO lipoµ&amp;-r¡ xai n-r¡ yvv µiv11 ) po.r la sequedad;
tal ocurre con el rocío o la helada blanca, cuando ( la exhalación) ha sido
separada. Pero (los metales) se generan antes de que tenga lugar la separación." (378 a 26).
Este es el otro gran grupo de los cuerpos sepultados en la tierra, y que son
fusibles o dúctiles. La exhalación vaporosa, comprimida y condensada generalmente en el interior de las piedras -es decir., de los "fossiles" o minerales,
secos, según se ha explicad()--. da lugar a los metales; los cuales, por esto
mismo, se hallan habitualmente ocluidos en su ganga. El proceso es algo semejante al que conduce a la I01mación de rocío y helada,1 8 pero la diferencia
reside en que en el caso de los metales el proceso de compresión y eonden:sación
se produce antes de que la exhalación vaporosa se despnmda del seno de la
tierra. Aquí Eichholz trae otr,a explicación: según él, la separación se refiere
a ambas exhalaciones, de modo tal que los metales se forman de ambas, aduciendo a su favor que normalmente las dos exhalaciones se hallan unidas y que
los metales contienen de hecho exhalación seca. Todo lo cual es muy cierto_-,,_,
Pero profundizando el texto de 358 a 19 es posible agregar nuevos detalles,
pues allí se lee:
"Todo el material terroso de la exhalación seca es de esta especie
(residual, tipo tierra calcinada ... ) y puesto que., como hemos dicho, las
,. "Se forma helada blanca cuando el vapor se congela antes de condensarse en
agua ( ... ); se forma rocío cuando el vapor se condensa en agua" (347 a 16).
" "Materia etiam aliquando composita est in fumo terrestri adurente et coquente, et
vapore aqueo, qui terrestrem subtiliter se habet admixtum: et ex illa materia fit lapis in
parte solubilis, in parte: et est lapis in se habens metaUwn aliquod quo Arable.e almarcassica, etGraece dicitur cathitheos: ille enim lapis qui ~t solutus, calore in aes vertitur:
eo quod in se habet venas minerales admixtas. Talia enim omnia tam ex vapore quam
ex fumo recipiunt generationem: nec debet íntelligi, quod eX simplici fumo vel vapore
aqueo haec generentur'', S. ALBERTO MAGNO, Opera quae hactenus, De Meteoris lib. IV,
tract. V, ed. P. Jammy, Lugduni, 1651 "At metallica licet ex consimili exhalatione fiant",
I BAPT FLAVIUs, In meteor. Ari.stótelis libros paraphrasi lucidissima, Fani, 1604. ' ... metalla generantur ex halitlbus concrescentibus, dum adhuc ab iis non est separata materia
sicca", S. MAUF.us, o.e.

224

Se deduce de aquí que además de explicarse la salinidad del agua de mar
-que ~,º int~nta directamente Aristóteles en este lugar- se explica que la
exbalacion humeda contenga exhalación seca, y se refuerza la idea de las
"especies particulares de la tierra" ya referida. Pero aún opinamos que la
"separación" se refiere más directamente a "separación de la tierra~• pues el
te~o no ~ce nada de la coexistencia de ambas exhalaciones y la com~aración
obVIa Y directa entre rocío-helada y metales con respecto a la exhalación húmeda cual causa material, se establece con relación a la dicha exhalación
según esté dentro o sobre la tienra. Pues aun en el caso del rocío y la helada,
por cuanto ambos suponen la previa existencia del vapor de agua, vale el
texto de 358 a 19 ss, debiendo entonces contener ambos materia tenosa 0
,
.
'
en ~ermmos generales, ser productos de las dos exhalaciones, en todo easo. Es
de~, que no se ~~oducen con necesaria separación de ambas exhalaciones, pero s1 con separacmn (rocío, helada) o .no (metales) de Ja tierra.
. Cuanto a la co~prensión y condensación causada por Jas piedras, Eichholz
mterpreta como s1 fuera una conclusión indirecta de Aristóteles fundada en su
teo~a general según la cual toda disolución (rfj(ti;) y toda solidificación
(n'IJ(ii;), en tanto que procesos contrarios deben tener causas contrarias 20 de
tal modo que si los metales son "fundidos por el calor", deben ser solidifi~dos
por el frío. 21 Pero estimamos que también admite una explicación directa: la
~alación, atravesando las piedras según sus poros, entra en interacción según
diJl.Ill~s, Y por cuanto nada obliga ni p~ite aceptar una disposición tan
peculiar de los poros de modo tal que la exhalación pueda atravesar totalmente dichas piedras, 22 es de esperar que finalmente la exhalación quede atra-

10

Doctrina Común en Aristóteles.
""S ' V.
egun e1aranus, la causa eficiente de la formación de metales "est frigiditas
terrae",. o. c., p. 333.. Y los Conimbricenses·• "causa vero
trumen w·1a quae proxuna
·
concUint
ad generalionem metallorum, est partim calor, par.:f ngi
· ·d us: caJor erum
•
•
LLUI
cwus est• attenuare,
humidum expirationem o·o&lt;Ñunit &amp; conquit ( . . . ) f ngi
· "dus vei::o, quod,•
.
suopte mgemo congregat eandem expirationem condensat &amp; constipat", o. c., tract.
XIII, c. 2.
lllS.

. = _"L~ tierra es tanto fusible cuanto ablandable por el agua ( •.. ) estando sus poros
clistnbwdos (regular) irregularmente'' ( 385 b 21).
225
BIS

�pada al menos en parte,23 siendo comprimida por más exhalación como en
un "cu.l de sac", enfriándose posteriormente (recuérdese que tanto la tierra
cuanto los minerales son secos y fríos) .
Aceptando, pues, que los metales se forman fundamentalmente -no exclusivamente- por exhalación vaporosa,

Precisamente, todos excepto el oro, al ser afectados por el fuego, dejan un
residuo terroso (escorias) . El oro no sufre afección alguna y excepto fundirse
-debemos suponer que esto lo observó Aristóteles- el fuego no produce cambio en él. Téngase en cuenta, además, que el oro aparece naturalmente como
metal u ''oro nativo"; no así Ja mayoría de los demás metales. 25

"Es por ello que en un sentido son a.¡,,aua, -pero no en otro sentido. En
potencia, su materia era (materia) del agua, pero de hecho no lo es ya;
ni tampoco son debidos, como en el caso de los sabores, a un cambio
cuafüativo producido por el agua". {378 a 32) .
Son agua en el sentido en que la misma exhalación vaporosa "es, en potencia, semejante al agua" (340 b 27 cit); pero una vez "condensada y comprimida" ya no Jo son.24' Estamos aquí de acuerdo con Eichholz en que para
explicar tal inconvertibilidad en agua, el proceso debe ser más complicado
que la simple condensación y compresión de la exhalación vaporosa, debiendose aqw incluir la concomitante exhalación seca y -agregamos nosotrosla concomitante presencia activa de los minerales ocluyentes.
La comparación negativa con la formación de sabores se entiende fácilmente
si se recuerda que en De sensu, 441 b 17, estos sabores se producen cuando
el agua percola a través de diversos materiales terrosos; pues bien, en el caso
de los metales, en tanto que éstos no son actualmente agua, el proceso no
puede ser el mismo.
"En efecto, el oro y el cobre no se forman así, sino que tanto para el
uno como para el otro la exhalación se ha condensado antes ( de transformarse en agua)" (378 b 1).
Y por cuanto se han condensado por el frío,
"todos son afectados poP el fuego conteniendo tierra puesto que encierran exhalación seca. Unicamente el oro no es afectado por el fuego"
(378 b 3).
"' Para la doctrina aristotélica de los poros cfr. 385 b 22 ss., y los comentarios in h.l.
de Olimpiodoro y S. Mauros.
" S. MAuRUS, o. c.: "sunt quidem hu.mida, &amp; aquea, in quantum in eis praedominatur materia humida: at non ita sunt humida, ut non includant etiam multus materia
siccae. Sunt igitur metalla quoad materiam humida, &amp; aquea potentia, non actu ( ... )
ex halitibus bumidis elevatis, &amp; coagulatis, antequam resoluantur in aquam fiunt singula
metalla". Para VEIARJ\NUS, o. c., p. 332, "metallum est corpus fossile mixtum, durum,
jgne Jiquabile, &amp; post separationem ab igne reducitur ad suam pristinam consistentiam" •

226

,.. Según S. ToMÁs, el oro "est genitum ex sicco el humido subtilissimus, et non
habentihus aliquid impuru.m admixtum quod per ignitionem separari pos.rit", o.e., n.
310. Para S. MAuRus, "ex metallis solum aurum igne non consumitur, quia. babet siccum ita perfecte com.mistum humido, ut non possit separari ab humido'' o. c., p. 652.
Finalmente, "terramque admixtam habent quod in eis aridus halitus insit'', loAClr.
PBRIONIS, Aristotelis M eteorologicornm Zibri quatuor, Lutetia, 1552, p. t 14.

227

�LA PREGUNTA POR EL SENTIDO Y EL VALOR E LA FILOSOFIA
ASIATICA, PRI CIPALMENTE EN LA DE LA INDIA
J&gt;ROF. FRITZ-JOACHIM VON R.1NTELBN,

Universidad de Maguncia, Alemania 0cc.

1. Consideración histórica

LA

desea justificar la convicción de que
las valoraciones fundamentales poseyeron decisiva importancia para todas las
culturas y son indispensables. Mostraremos esto también en el mundo asiático,
ante todo en la filosofía hindú. Las valoraciones de la misma corresponden, en
rasgos generales, a la actitud espiritual europea. Nos explicamos este fenómeno por el hecho de que se trata de modos de comportamiento provenientes
de la más profunda y general esfera humana; ellos pueden, pues, pretender la
captación de absolutas verdades axiológicas. Por cierto, sus formas expresivas
pueden ser diferentes; podemos encontrarlas en divergentes variaciones, lo
mismo que un igual núcleo de sentido puede ser reproducido de modos diferentes en muchos cuadros. Sin embargo, dic~10s comportamientos poseen en
general una común intentio d.uigida a valores fundamentales semejantes, si
bien sentidos de diversas maneras (por ej., valores éticos, religiosos, caracterológicos; valores sociales y vitales, etc.) Hoy en día se emplea gustosamente
el slogan de la "pluralidad de las culturas". Pero ello no significa exclusión
recíproca, sino también inclusión de lo común.1
Según nuestra opinión, los aspectos axiológicos dentro de los sistemas históricos pueden se11 mostrados alli donde se responde a lo dado a partir de
tomas de posición últimas ( cfr. K. Hubcr, Stavenhagen) y se realiza un daro
reconocimiento, en cierto modo, una profesión de fe. Se trata de aquellas
PRESENTE CONSIDERACIÓN HISTÓRICA

Cfr. por ej. el trabajo del autor presentado a la "Third East-West Philosophers'Conferences. An Interchange betwecn Western and Asiatic Thinking'', Hawaii, 1959, en:
Phil. and Pbenomenological Reliearch, XXI, 2, 1960
1

228

intelecciones espirituales y contenidos de sentido que no resultan de argumentaciones logicoformales o puramente empíricas; por el contrario, en ellas se
presenta un reconocimiento que es irreductible, esto significa una actitud respecto de un valor que en sí debe ser convincente, y cuya realización debe ser
intentada. Tales actitudes expresan la imagen general de una cultura, sus impulsos más Últimos; y a partir de éstos debe ser comprendida tal cultura.
Dichos modos de valorar se anuncian particularmente en el hecho de que se
realiza una "preferencia" o un posponer lo iníerior, de modo que tanto en
el ser dado como en la realidad anímica podemos hablar de gradaciones de
lo superior a lo inferior. La mayoría de las veces, esta ordenación se cierra
mediante la indicación del cumplimiento más elevado posible que debe ser
ganado. Estos valores fundamentales también se ofrecen en el mundo asiático,
según cuatro puntos de vista:

l. Se admite una diferencia ontológica entre las diversas esferas del ser,
ante todo, la de lo absoluto y lo relativo, lo esencial y lo accidental (realidad
y metafísica) .

2. El ser mismo se traduce en grados de perfección escalonados (ordenación axiológica, valores impersonales).
3. El mundo eticoespiritual tiende a la perfección, al elevamiento y liberación del hombre (valores personales).
4. Las diferencias de valor son captadas precisamente como tales porque
son obtenidas mediante una facultad de conocimiento superior (espiritual).

2. La filosofía hindú en general
A través de muchos siglos, en la India se desarrollaron muy diversos sistemas filosóficos para explicar el ser como tal y los fenómenos dados, así
como los ideales de la vida. La filosofía y la religión pretenden señalar el
auténtico camino de la vida y proveerla de un especial sentido, pam damos
la posibilidad de alcanzar el fin supremo de la existencia. Las cuestiones
ontológicas y las axiológicas se entremezclan entre sí. 2 Hay que mencionar
que en sánscrito la palabra "sat" (ser) alude también a lo bueno, lo perfecto,
lo verdadero, el ser puro (por cierto que sin "gunas'' indicables, esto es, sin
cualidades particulares), lo eterno sin mezcla de devenir (Mav&lt;Jukya Up. 4,
71; Mut19a.ka Up. 2, 10); del mismo modo, "asat" mienta lo no-ente, loma• Rudolf Otto, Westi:istliche Mystik ( 1929), 24-6. Unto Tahtinen, Inclian Philosophy
of value (Turku), 1968), 5: "Indian Philosophy is fu.ndamentally rather a philosophy of
values then concemed with reality."

229

�lo, lo negativo. En los Vedas y Upm.c;ads se nos dice que hay un ser oculto
que todo lo fundamenta, lo uno que, abarcándolo todo, descansa en las profundidades de lo finito, "más allá de toda posible determinación". 3
, Esta mismidad (Selbst) eterna y divina, valorada como lo supremo, es
Brahman, del cual el individuo .finito cobra conciencia en el transcurso del
autoconocimiento. Este conduce fina1mente a la identidad de la suprema
esencia de nuestra mismidad -superior al intelecto (buddhi) y a la opinión
del entendimiento (manas) con el infinito Atman: Aham brahmiismi. Nuestra
más íntima esencia, ''la cual únicamente está plena de valol'", es la realidad
última y verdadera o Brahman, y los Upani.::ads dicen: "Esto eres tú", Tat
twamasi. El incognoscible :Brahman (nirguna, Sankara: pura existencia) y
Atman (el sujeto puramente cognoscente) son uno: el objeto y el sujeto, lo
cósmico y lo anímico. Todas las cosas son manifestaciones del Brahman y todo
acontecer está en un fluir ( ~sara) . La existencia del mundo y sus valores
están dirigidos por el ser del Brahman. "Poderoso y bueno, bello y eficiente es
todo lo que proviene de él", del ''supremo absoluto" :t
Al cobrar conciencia de la identidad con él, con la ayuda de las buenas
obras, nos liberamos del miedo y la angustia, del hambre y la sed, de la preocupación y la confusión, de la vejez y la muerte.
El conocimiento del Atman es liberación, redención (mok.~), el supremo
bien, summum bonum., y se descubre a sí mismo como el sujeto objetivo. 6 Asi,
pues, la mismidad se da como el supremo valor en nosotros y es "interior"
(cfr. Ka1ha, Up. 4, 1), "más valioso y digno de amor que el acontecer vital".
• Manga! Charan, Discourses on the Philosophy of the Bhagawadgita ( Allahabad,
1965, 2a. eclic.), 113, 292. Cfr. el método de la negación en la teología negativa europea. H . . v. Glasenapp, Die Religionen Indiens (1943), 54s., 313s. Die Philosophie der
Inder ( 195 7/8), 148 s. Cfr. H. Oldenberg, Die inclische Philosophie 31 s. (Kultur
der Gegenwart 1,5.,1913). P. Deussen, System der Ve.danta (ed. 1906}, 133. W.
Ruben, Philos. der Upanishaden {1947), 195s.: los atributos divinos ; el amo:r, atributo supremo.
~ Cfr. Brhadaranyaka Up 4, 4; Chandogya Up., 6, 8, 7, 15, 8, 7. Bhagavad-Gita VI,
41. Brh. Up. 1, 4, 10, 3, 7: Atinan. Vedantaparibhasa 9, 66 : Brahmanes la bienaventuranza misma. A. K. Sa:i:kar, Sankaras Interpretation des Selbst (East-West studies
of the problem of the self. Ed. Raju-Castell, 1968), 142 s. Radhakrisbnan, Indische
Philosophie (1955, edic. alemana), I, 144. Sobre Vedanta, D. M. Datta, The six ways
of Knowing (Cakuta, 1960), 73 s. P. T. Raju, Idealistic Thougth of India (Londres,
1933), 105 s., 415 : Brahman. S. Nikhilananda, Hinduismus (1958), 26 s. R. Panikkar,
Kerigma u. Indien (1967), 139: Atrnan. P. J. Saher, lndische Weisheit (1963), 242.
Ti.i.htinen, 79 s., 90, 100.
• Tahtinen 26, 84 s.: mo'k¡a. Rjg-Veda (ed. alemana K. F. Geldner, 1957), III, 290,
365. Cfr. Debrabrata Sinha, The ld.ealist Standpoint (Veclanta), 63s., 67s.: Atman,
seli, subjectivity (1965).

230

En cuanto autoconocimiento, como explica más tarde Sankara ( ca. 800 d.C.),
es un "v;:ilor en sí subsistente" que no es meramente útil. Debe ser diferenciado
de "lo valioso (para algo)'' en el sentido corriente de la palabra. "La mismidad es existencia", no un ego. "Ella es" (Ka\ba Up. Il, 3, 2). Puede ser restitaida mediante sus tres decisivos factores: ser, conciencia y beatitud (sat,
cit, ananda), mediante su "absoluta perfección", mediante un ser que es
"siempre libre". De todos modos, esta descripción es "totalmente insuficiente''. 6
El camino de 1a purificación conduce luego, en una elevación anúnica, a la
unidad más allá de toda diferencia, a la esencialidad divina. Finalmente alcanzamos lo absoluto de la perfección -que debe describirse por el estado de
ananda entendida como beatitud (cfr. Advaitin)- en virtud de la liberación
y la entrega al ser divino, sin espejismos y sin la enigmática ilusión de Máya
(Svet. Up. 4, 10). Nos desprendemo.s de las bases inferiores del mundo de las
apariencias -que poseen solamente un "valor relativo'' y una "realidad parcial" (Otto, 128)-. y nos dirigimos hacia Brahman, la realidad acabada
(B¡hd. Up. 3, 8) .7 Este es también el punto de vista de Advaita.

3. Bhagauad-Gitá
Queremos tratar especialmente el tema de la Bhagavad-Gita, surgida alrededor del Siglo V a.C. Desarrolla detenninados y característicos .momentos que,
como veremos, incluyen modos de sentir y valores coµiparabl es con el teísmo
del mundo occidental. Influenciado por los Upani~ds y relacionada con Ja
escuela S~ya, Gita habla de lo absoluto como un Dios personal, Señor
del universo cósmico (Cap. X y XI, pero sin embargo difen;nte del Sarpkhya
y del Jainismus ). Ese Dios penetra toda realidad, determina al mismo tiempo
el núcleo de la vida y se traduce en la fuerza substancial del universo. 8 Dios,
en cuanto supremo y secreto ser (Bhagavan) produce de modo valioso "saber,
bondad y santidad". En vista a Él y, por ello, al Bra.lunan, el hombre trata de
superar su mismidad firúta para ganar y ser íntimamente plenificado por el
• Chand. Up., 8, 7, 12. R. P. Singh,, The Vedanta of Sarikara. A Metaphysics of
Value (Jaipur, 1949) I , 22. T. M. P. Mahadevan, Value an Reality (In1ern. Philos.
Quarterly VI, l. 1966), 28-30, 32: Salvación en Brahma-Sütra. P. Deussen, Allg.
Gesch. d . Philos. ( 1906/7), I, 3, 23s.: Kaivalya. Sinha 15s, 23s.: ego.
1 Glascnapp, Der Jainismus ( L925), 192, 212. Religiones: sobre maya, 169. También
Mahadevan, 31. Cfr. V. H. Date, Vedante ~la.i.ned (Bombay, 1959), II, 483s., 506s.:
maya, Brahman, 417: Jo absoluto. Chandagoya U p. 4, 14; 7, 23s.: Liberación. K.
Bhattacharya, The individual in Indian Philos. (Philos. East-West, 14.2.1964), 143.
! Cfr. Isvara, Svet. Up. 6, 18. Bhagavad-Gita VIII. B.
. K Shanna, A Hisfory of
the Dvaita School of Vedanta (1960), I, 60. Cfr. S. . L. Shrivastava, Sankara on God,
Religion and 'Morality, 105 (Philos. East-West VII, 3 y 4, 1957), 8.

231

�"úrúco valor absoluto" (sa.n~ta, 1II, 17). AJ mismo tiempo, es ésta la vía para
obtener la wúón con Dios, por medio de la entrega (bhakti) y Ja acción (cfr.
karma, también 11imamsa, Glasenapp 311), por la perfección y porla "preservación de todo lo valioso" gracias al amor a Dios (Cap. III, XI: Krishna Arjuna). Una vez que alcanzamos la meta de la perfección, ternúna el proceso
de la peregrinación anúnico-espiritual.
Entonces, el mundo ya no es en modo alguno una ''ilusión" (Gupta). Unicamente mediante la redentora inclinación y entrega (mukta) a lo supremo,
a la eterna mismidad, es el hombre capaz de llegar a ser uno con el Brahman
o bien la individualidad puede aún permanecer en ]a sombra de Dios (Cap. V,
VII ). Hay que advertir además, que Brahma-Sütra, podría decirse, posee también "un trasfondo teísta". Brahman es el "autor del universo" (Sutra II).
La majestad de Dios no es tangible (Comentario de fañkara I, 2, 2 etc.). La
realidad efectiva, sin embargo, tiene su propio ser.ll

4. Sárpkya
En la filosofía más realista al estilo clásico de SaJ!ll-ya (S. IV d.C.) se nos
ofrece un encuentro entre el elemento invisible, inmutable y espiritual en el
universo ( entendido como el principio espiritual ordenador, puru~a) y el elemento no-intelectual, atraído por aquél como por un imán (prakrti, en cuanto
''active primary matter''), determinado por tres "gunas" (gozo, pena y pesadez
o inhibición) .10 Se trata de la unión de lo espiritual y 1o corporal, condición,
al mismo tiempo, para el despliegue del universo según diversos grados ax:iológicos, desde las más refinadas a las más groseras formas, desde lo supremo
hasta el mínimo tallo de hierba (Oldenberg 44). Sin embargo, el alma espiritual,
si bien está también ligada a lo corporal, se esfuerza por liberarse en dirección
a la Luz inmutable y no admite la igualdad con prakfti. Ello es posible porque
el espíritu no está en una relación interna con lo material, del mismo modo que
una gota de agua sobre una flor de loto permanece separada de ésta (cfr.
Bhagavad-Gita V y Maitrayana Up. 3, 2) .
Dicha relación del alma con prakfti puede compararse con un cristal desprovisto de color, detrás del cual esté una flor roja; de esta suerte, el cristal
• Das Gupta, Hist. of Indian Philos. (Cambridge, 1932), 478. Radhakrishnan, {, 445,
469s. Glasenapp, Philosophie, ! ?Os., 179, con numerosas citas. P. T. Raju, Inclian Idealism
and modem Challenges (Panjab Univ., 1961) , 35s.: Self and the Absolute. A. G. Javadekar, Axionoetics (Bombay, 1963), 6.
u Tahtinen, 82: purusha. Glasenapp, Rcligionen, 161: p.rak!ti. Manga] Charan 41 s.
dfr. Samkhya-Sutra, I, 63. Rig-Veda (Geldncr), III, 286s. Sarlcar, 147. Cfr. T. A.
In¡michi, Bctrachtungen über das Eine (Tokyo, 1968), 143: Significación de Samkhya.

232

parece tomar el color rojo de la flor (la materia). Así el mismo cristal parece
ser rojo. El efecto del espíritu-alma sobre la evolución del mundo es también
solamente indirecto, del mismo modo que el imán obra a distancia sobre las
partículas metálicas. El alma contemplativa observa la actividad de !a naturaleza sensible como la "actividad de una bailarina" (Sfu¡lkya-Kariká 50). Pero
cuando llega a1 nivel de la conciencia el espíritu exclama: ''Yo soy otro, y
ella es otra", la naturaleza de la prak11i (Mahábharata XII, 307, cfr. 576).
La conciencia lo libera de pralqti, del egoísmo, y entonces el alma individual
es capaz de realizar su verdadera esencia, su inmortalidad y ~dención, o
mok~ -por cierto que, en la filosofía hindú, en una interpretación absolutamente diferente de los contenidos de sentido-. Mok~a es "el fin en sí mismo"
( valor propio) y no un valor útil para algo ( valol' de relación) . De acuerdo con
esto se distinguen todavía otras pu~c;árthas_ Se trata del triple escalonamiento de Dhanna (orden), Artha (plenitud rica, cumplimiento) y Káma (deseo,
tendencia. En Mimamsa es Dharma aún más importante que Mok§a (Mimamsadarsana I, 1, 2) .11
Mahadevan considera 1~ cuestión axiológíca, de acuerdo con la escuela filosófica de Advaita, en la siguiente forma: Tenemos que diferenciar lo bueno de
lo meramente útil, el valor de lo valioso para nosotros. El valor supremo, "the
innermost'', es en este caso, igualmente, la mismidad ( Selbst), la esencia de
la mismidad {mukya, Pañcadasi XII, 39). "Cuando algo más cerca llega
de la mismidad, tanto más valioso y amable es"¡ pues tiene que "penetrar desde
el valor exterior al interior". Lo característico del ser supremo es la efectiva
mismidad; no el ego individual, sino lo "I-that''; "he-is" y no ''he-has"
("It-is", Ka1ha, Up. 11, 3, 12). Podemos designar el carácter valioso de ese
ser supremo como la sede del absoluto amor. Luego, con la ayuda de Jñána
o saber, conciencia existencial, es "ganado el fin último" -la perfección
(kaivalya) o redención liberadora (mok~). "La mismidad es libre." 12 Es evidente la íntima relación de este modo de sentir con el pensamiento europeo.
Debemos aún notar que en el Vedanta, Dios se da como personal en lo que
11 Samkhya-Sutra, II, 35. J. Ch. Wodeyar, Can Philos. hope to have a hierarchy of
values? An Indian View (Intemat. Inst de Phil. Entretiens de Mysore, 1959), 100.
Deussen, I, 3, 113, 610 resp. al Vedanta I, 2, J. Dahlmann, Mahabarata St. ( 1902), 45.
Oldenberg 36 Nikhilananda 65 s. V. Ferm, A Hist. oy pbiJos. Systems I: Indian Philos.
(N. Y., 1950): S. K. Saksena, 5,10: trascendence of pleasure. Bhattacharya, 133: liberación, mukti. Cfr. Richard Garbe, Sam.khya Philosopllie (1894), 170, 323: moksha y otros
temas.
" Mahadevan 27 s.; indicación de pasajes: Sankara, Taittiriya Up. bhasya II, l. Katha
Up., II, 11, 1. Chandogaya Up. VI, 14; Vll, 23s. Cír. Rig-Veda (Gcldncr) 11, 349.
Otto, 214: brahmanirvana Sankar.15. Raju, Idcalistic Thougbt, 97.

233

�respecta a su aspecto simple, pero como impersonal Brahrnan en el más elevado. "Su valor no es posible abarcarlo con la mirada". Gracias al punto de
vista simple, podemos ascender al superior, que se va revelando gradualmente.
Pero en lo más elevado, Dios es la útúca realidad, como podemos comprobar
claramente en el monismo de sañ.kara, que ha escrito el más extenso comentario de Brahmasútras."1 3

5. Yoga
El Y ogin, cuya práctica se remonta a las épocas más tempranas y que aún
hoy en día se lleva a cabo, progresa más aún interiormente por medio del aislamiento de toda vida terrenal, por concentración, prescindiendo del sentiri
exterior. Gracias a ese tipo de comportamiento cobra él una plena posesión
de su mismidad, una propia integración. El cumplimiento de Jñána-Yoga, por
ej. se ofrece como una suerte de gnosis se podría decir, parcialmente, en un
modo de conciencia existencial y fenomenal o atributiva. De este modo el alma
gana un estado de bienaventuranza, de felicidad muy peculiaJ1, que nos conduce a la mismidad real, al Atrnan. Podría compararse con un pez. que cae
nuevamente al agua luego de haber tenido que estar durante un tiempo privado de su elemento propio. Yoga es la unificación de la mismidad viviente
con la suprema mismidad, Dios ( Isvara) . En este caso se habla de seis actos
de purificación (sat-karma) y nueve pasos del amor trascendente ( Angirasá
Daiva Mimam.sa-sútra). Podríamos hablar también en el Yoga de una tendencia teísta, pues Dios es el espíritu perfecto que "todo penetra, omnipotente
y omnisapiente" .u
A diferencia de las escuelas hasta aqtÚ mencionadas tenemos que hablar
también de una filosofía materialista, la teoría de Carvaka (Lokayata) , para
quien los Vedas era una obra de bufones y de engaños clericales, y que sólo
conocían los valores de la riqueza y del placer, pero no la moralidad (lo bueno
y lo malo} y la salvación. Esto está en absoluta oposición al Jainismus y a su
liberación de lo material mediante una "religión de ayuda a sí mismo''. Aquella es una concepción que también encontramos en el ámbito culturnl europeo,
sobre todo en épocas decadentes. El lema de Carvaka era:
11

Chatterjee-Dhirendromohan Datta, In troduction to Indian Philos. ( 1960, Calcuta),

390 s. Otto, 142, 214.
u A. Danielou, Yoga (Londres, 1949), 7, Purificación 49, J11aJ1a Yoga 101 , Bbakti-Yoga
105. Deussen, l, 3: filosofía post-veda, 561 s. H. Birven, Lebenskunst in Yoga und
Magie (1953), 28s. Radhakruhnan U, 267: Samkhya u. Yoga. P. Bru.nton, Yogis
(1937), 67 s. Manga! Charan, 34, 197. Ruben, 294 s.: Métodos espirituales del
yogin.

234

"Mientras vivas, vive en el placer. Atesora dinero. Bebe licores. Una
vez que el cuerpo se convierte en cenizas, ya no hay retomo." 15

6. Budismo
También el Budismo ( ca. del S. V. a.C.) desea liberar, sobre un trasfondo
más pesimista, de 1a intranquilidad de la penosa vida, entendida ésta como
un disvalor; en efecto, "el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento,
la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento. Estar unido con falta
de amor es sufrimiento; estar separado del amor es sufrimiento". 16 Sin embargo, se ofrece un sendero que conduce a la última emancipación · consta de
ocho miembros, cada uno de los cuales representa una condición y una forma
de la vida moral. De aquí resulta toda una escala de valores; "correcta creencia, correcta decisión (por el bien), correcta palabra, correcta acción, correcta
vida, correcta tendencia, correcto reflexionar, correcto ensim.ismamiento".1.7
El ego debe ser superado, pero no desde fuera, sino desde adentro (Suzuki) .
Esto significa un indiscutible valer, el cual sirve al otro, libera del mal, dispone para hacer el bien y purificar el espíritu. Luego, el sufrimiento llega a
ser inesencial y "la redención de. lo no valioso pbsee su propio valor" (Tahtínen). "Lo perfecto tiene su profundidad, es inconmensurable e infundable." 18
De este modo estamos dirigidos hacia las fuerzas anímico-espirituales. Son
los dharmas budistas, elementos variables que, sin embargo, están sometido a
una regla. Pero siempre retornan y por ello pueden provocar padecimientos. Sin
embargo, no podemos calificar esta actitud, en el sentido de Schoppenhauer,
como un pesimismo total -opina Glasenapp-, pues finalmente, 'detrás del
pasajero y do1oroso mundo se tiende a un ser imperecedero y pleno de delicias".
Por cierto, todos estamos sometidos a la ley del Karma y al efecto de nuestras'
acciones en el acontecer cósnúco, así como en el transcurso psíquico (cfr. también los Upani~ds) . Pero la libertad del espíritu que posee un valor . más
Chat tcrjee-Dh. Datta 103, 111. Glasenapp, Pbilosophie, 126. Oldenbcrg, 52.
Das Gupta I, 65. E. Hardy, lnclischc Religions philosoph. ( 1868), 67. Deussen, I ,
3, 147. Cfr. H. akamura, Grundlehren des Buddhismus, 185 (Saekulum XX, 2-4 ;
1969).
11
D. T. Suzu.ki. Mysticism: Christiam and Buddhist ( . Y. 1957), 40 ~- L. de la
Vallée-Poussin, Le Dogma et la philosophie de Boudhisme ( 1930) , 35, 40. H. akarnura,
Early Buddhists (World Perspectives in Philos. presented to D. M. Datta, India,
1968) 242. Cfr. The Teaching of Buddha, libro de texto ('fokyo, 1968), 20, 62, 176,
296.
18 Dhammapada, trad. de B. Thera (Bangalore, 1966), 191. Tahtinen, 37. Suzuki.
10 s. akamura., 244: únicamente un proceso espiritual (World Perspectives ... India,
1968). Cfr. Imamichi, 151.
15

11

235

�elevado, es capaz de sobrepasar ello. EJ sabio y hberado, al final de los rena.
cimientos condicionados por Karma, entra en el "perfecto Nirviit¡a"; por cierto
que por el camino del proceso determinado por Karma consistente en el fugaz
devenir samsara.19 Es difícil respondeP a la cuestión de si esto significa entrar
'
en una bienaventurada paz o la disolución de la propia mismidad ( Cfr. Mahabharata XII, 342, 81). Oigamos por ej., algunas expresiones reproducidas por
Oldenberg (Buddha 326 ss., 1903):

.

"Ellos aprehenden el nirvava, los sabios, la ganancia por encima de
la cual no ha)' ganancia superior."
"Quien llega hasta alü ya no conoce el sufrimiento."
"El país de la paz, donde lo pasajero encuentra reposo en la bienaventuranza."
"El supremo no ha revelado que lo perfecto está más allá de la
muerte" (Cfr. Oldenberg 321; Samyutta Nikaya IV, 374).
O

repitamos algunos versos semejantes del posterior Acaradinakara

(Jainismus) :
¡'Nuestra constante tendencia se dirige a lo supremo, a lo eterno, a la
intuición, visión, fuerza y bienaventuranza."
El budista "capta un mundo de valores totalmente nuevos que se basan en
prajfüi (sabiduría) y baruva (compasión) (Suzuki) .20
En el posterior budismo de Mahayana (ca. 200 d.C.) nos elevamos a un
conocimiento y exaltación místicos alcanzamos la unión con samsára, el
mundo relativo de los fenómenos, y somos conducidos al Nirva~a (Buddha),
al absoluto. Este "maravilloso ser'', el "fundamento originario", es lo "no-sujeto", anatman. Se podl"ia decir que es "u11selfi.sh11ess'', "principio fundamental de todo ser corporal y espiritual". 21 Se trata justamente de lo que Suzulci
,, Cfr. Brhad. Up. 3, 2. Radhakrisbnan-Raju, The Concept of Man (1966), 310:
dharma. H. Zimmer, Philos. of India (N. Y., 1957) , 480: without meaning. Sarkar,
144. Textos de Buda, 264, 296. J. Dahlmann, Nirvana ( 1898), 113 s. J. Takeuchi,
Probleme der Versenkung im Ur-Buddhismus, 67 s. (Leiden, 1972).
"' Cfr. Oldenberg, 303s., 321, 328. Glasenapp, Jainismus, 212, 369 y citas de
Dhammapada, 23, 179, 203, 225, 368. H . Dumolin, Zen (1959), 280: Nirvana y
Mahayana. Suzuki, 42 s.
= Keiji Nishitani, Die religiose-philos. Existenz im Buddhismus, 381, 390 s. (en:
Sinn und Sein, edit. por Richard Wisser, libro en homenaje a von Rintelen); también
cfr. Suzuki, Leben angesichts der Ewigkeit, 421: Nirvana. J. Wach, Mahayana (en Gesch.
d. Buddhismus, 1925, XVI), 58.

236

llama lo decisivo en el Budismo: el "camino hacia la pureza" que incluye en
todas las cosas la "ausencia de mismidad", lo "no-ego" ''anatta"; camino que
proviene desde "adentro". En los Manayana-Sutras podemos encontrar las
raíces del Budismo Zen. 22 Otra vez vemos que la visión no es participablc. Cada
uno debe llegar a experimentarla en sí mismo. Los símbolos no reproducen
la plenitud del contenido y aquí las palabras no son suficientes. Dwnoul.in lo
llama teología negativa, semejante a la europea. "Pensar es no-pensar." La
perfección es algo que uo contiene atributos determinables. No posee denominaciones. Según Suzuki, el progreso axiológico interior reside aquí únicamente en la vivencia subjetiva. 23
Resumamos con P. T. Raju, en algunas palabras caracter'isticas, aquellos
que en la India son considerados valores últimos, aun cuando su significación
bien puede ser algo variable: Existencia, conocimiento de la propia mismidad
y bienaventuranza, si bien vistos de modos diversos. Estos están ligados con
los valores de clase absoluta: verdad., belle-za y bondad ( cfr. los trast:endentales en Occidente: verum, pulchmm, bonum). "Lo absoluto es todo esto,
pero. . . nosotros nos acercamos a ellos en un diverso modo de vivencia". La
filosofía hindú es "una filosofía de la interioridad entendida como acuñación
íntima y existencial'', y es, además, realización de valores espirituales.
Jaya Chamarajendra Wodeyar dice, de modo semejante: "Los pensadores
de la India han creído siempre en una jerarquía de valores. . . La persona
humana, en los Upani§3-ds, fue considerada como una actitud orientada en
dirección al Brahman". Hay también ''valores inferiores" - "instrumental
values". "La autonealización-mok§&lt;l. . . es el valor más sublime que busca
el hombre, un valor propio real (real intrinsic value) ". Tenemos la exigencia
de alcanzar el ámbito del "supremo valor", sin por ello negaP los inferiores.
Tales pensamientos no son extraños al pensamiento europeo. 24

7. Acerca de la cultura china
La filosofía china responde más al comportamiento práctico y positivo del
:is Suzuki, 38 s., 43. Hans . O. Stange (Insel Verlag Nr. 499). Chinesische Philosophie,
76: ''Yo renuncié, pues, a mi yo (ego)", Tschuang-Tse. K. V. Ramanan, Person and
moral Lifc in Mahayana (Raju, Problem of the Self, 1968), 157, 160: el yo y Vijñana,
"selí-conscious individual".

,. Su.zuki, Zen, 11, 56. G. Mensching, Buddhistische Geisteswelt (1955), 107, 210.
Nakamura, 243, 248: más allá de todo análisis racional.
.. Raju, Religion and spiritual Values in Indian Thought (Annals XL, Poona, 1960),
353, 373 s., 424. S. C. Chatterjee (en World Perspectives), 66: valores eternos y no
eternos en el Vedanta.

237

�hombre ofreciendo claras metas a su tendencia a la perfección. También aquí
se admite un principio superior, lwninoso, creativo, celestial, Yang, que domina sobre el comienzo originario y se distingue del Yin, principio inferior,
oscuro, receptivo, terrenal (Cfr. Lao Tzü). Unicamente en virtud de la
unión de ambos pr,incipios el ser puede alcanzar ]a perfección, en virtud del
Tao, la norma y forma, el camino y el espíritu, "adored with tbe axiological
unity of supreme perfection" (Fang) .25
Lao Tzü, LaoTse, desarrolla en el S. VI a.C. una imagen del mundo orientada de modo llamativo casi a los mismos valores fundamentales que se presentan más tarde en el desarrollo espiritual de Grecia y, en un sentido más
amplio, en el occidental~europeo. Esta filosofía pertenece a una de las más nobles evoluciones de la tendencia humana a la verdad, debido a u contenido, a su seriedad moral y a su sabiduría práctica. Sin embargo, ya desde el
punto de vista temporal, no puede hablarse en este caso de una recíproca fecundación entre los círculos culturales asiático y europeo.
Lao-Tzü, originariamente llamado Li Po-yang, se refiere a la doctrina del
Tao. Este es lo absoluto ante todo, la base del ser y del valor -"el primer
valor de todos los valores", la "nada divina" y el ''divino ser-todo"-. 26 Nuestras lenguas europeas apenas si pueden reproducir lo que significa Tao. 27 El ,
eterno Tao no posee nombres ( 1 32). Es, por ej., cambio y ley y al mismo
tiempo, lo que no cambia (shang). Pero es plenamente espiritual, pneuma,
miao. Debemos destacar frente al Tao descriptible, fenomenológico, ese Tao
superior, ~descriptible, inasible (i), incaptable (hi), espiritual-incorpóreo
(wei), el cual, en estricto sentido, es solamente lo Uno, ( 14). E. V. Zenker
cree que se podría hablar de un innominado o-sel' ( yu sheng yü wu) (40)..
en relación al cual no es en modo alguno posible hacer una diferenciación
axiol6gica de lo bueno y lo malo. También en este caso podría recordarse la
llamada teología negativa y la mística de Occidente, tal como se desarrollaron
más adelante, si bien Lao-Tzü no invoca aspectos teológicos. Más bien, Tao
incluye todas las formas e imágenes (hsiang), padre y madre ( 20 s., 25: naturaleza. Elorduy, 23: forma sin forma, sentencia 14). Desde él ÍI•r adia lo Uno
u J ung-Wilhelm, Das Geheimnis der Goldenen Blüte ( 1929), 49 s. R. Dvorak,
Chlnesische Religion, Laot:ze (1903), 34: Tao. Thomé Fang, Chinese Metaphysics
(Philos. East-West, 14, 2. 1964), 126. A. Forke, Chines. Kulturkreis, 106 s. (1927).
M T'Ang Chün-J., Value in Chincse Philos. (Philos. East-West, 1962, edit. por Ch.
A. Moore), 235s.: vaJoraci6n más positiva del mundo en Chung-Tzú (399-300 a. C.).
C. Elorduy, Lao-Tse. La gnosis taoísta (Oña, 1961), 141: Bondad suprema, R. Wilhelm, Laotze, Tao-Te-King (1911), XN, 39: plenificado por lo Uno. Mensching, 42.
21 E. V. Zenker, Gesch. der Chinesischen Pbilosoplúc ( 1926), I, 99 ss. Los números
entre paréntesis indican las "sentencias" contenidas en el Tao-te-King.

238

y el dualismo de Yang y Yin (42). De este puro y eterno Tao surgen ]as fuerzas vitales de un Tao susceptible de descripción, pero el valor ideal consiste
en obtener la armonía de los opuestos, esa trinidad de Tao, Yin -y Yang.
Así, pues, la ordenaci6n del mundo provjene de Tao, pues sin orden e]
mundo se convertiría en polvo, puesto que el orden es condición de la vida
(39) .28 "Conocer la eterna ordenación produce el sentido. Y el sentido hoera
de la mismidad", del ego (Bode 16). Dentro de la comunidad, el hombre
superior es garantía de orden, en cuanto presupuesto del bien. Tiene que ser
un solitario; pues "ser-único engendra ser-superior: ser-superior engendra
ser-maestro y señor (Ular 16). En cuanto sabio y santo, ese hombre se convierte en "prototipo ejemplar'' y en "señor de los hombres inferiores'' Y, por
ello en "columna vertebral del orden común" (22, 27). "Este es el más
' misterio" (Wilhelm 27•). El ''llamado" para ello, el "perfecto", tiene
valioso
que permanecer "sin deseos" con respecto a sí mismo, "vive sin meta''
"obra sin sel' obrante", porque 'lo bueno es" y no se apoya en lo exterior (2,
22, 30)29 Unicamente "lo material encierra utilidad; lo inmaterial opera
esencialidad". De este modo, "el perfecto se atiene a lo en sí, se aparta de la
apariencia" ( 11, 38) .30 "Pero maldito sea el mundanalmente grande, ...
que cegado por el modelo del placer y su ligero error, acostumbrado al orden~
destruye el orden", dice la sentencia 26 (en ]a traducción de Wilhelm), "él
pierde las raíces".
Sin embargo, también el hombre más valioso está afectado por faltas, pues
nadie puede alcanzar la absoluta perfección. Pero el "siempre-perfecto modelo del hombre" ( 45) es una "inconmensurable fuerza de sentido" (Bode) .
Quien tiende a la perfección puede probarse, pues, gracias a las obras del
amor y el sacruicio por los otros, por independencia respecto de toda vanidad,
de toda búsqueda de autoridad y de toda agitación ( cfr. 66). Precisamente
ese último no-hacer sagrado -así como el Tao es eternamente sjn actividadlo convierte en 'modelo de la comunidad" a la que él dirige y orienta espiri28 Nos atenemos preferentemente a la traducción de A. Ular, Die l3ahn und der
rechte Weg (1927). También han sido tenidas en cuenta las traducciones, diferentes de
aquella, de Wilhelm, v. Strauss, Grill, Bode, A. Eckhardt. Por ej., Wilhel.m, p. 3?,
no traduce "ordenación", sino ''lo Uno que fluctúa". Nosotros creemos que,. SlD
embargo, las traducciones en general han acertado corree~ente con las esenciales
enunciaciones del Tao-Te-King. Cfr. Ch. Waldemar, Das K.lemod des Lao-Tse (1958),

76.
.. En este caso, por el contrario, Wilhclm no traduce "él es lo perfecto", sino el
"llamado", el "vocado", el modelo primigenio. V.v. Strauss, sin embargo, no dice "lo
bueno es", sino "lo bueno vence'', 149 (trad. de 1870).
"' Wilhel.m no dice "esencialidad", sino "ser"; Bode, por el contrario, "sentido".

239

�tualmente mediante palabras de sumisión y humildad -justamente, no por
actividad-, por amor y moderación (Wilhelm) (Cfr. 22, 37, 66/7) .31 Él paga
la injusticia con justicia~ la enemistad con beneficencia, el odio con la
virtud; pues, ser "bueno con los buenos y también bueno con los que no son
buenos: éste es el camino recto de] bien" (49) .32 La comunidad necesita de
estos grandes hombres que se ofrendan por ella y de ella esperan ser seguidos
''sin humil4u:la". Este camino es indispensable en el caso de que deba existir el
orden, el cual, únicamente, permite que se configure el todo, ya que "la suma
de las partes no es el todo" (39, 66. Cfr. Aristóteles, Met. 1023 b, 26) .83
Finalmente, el camino del sabio, del bendito, del gran hombre, es la purificación, la iluminación, la perfección, así como el morir para nuestro cosmos.
Pero esto no signilica una disolución. "La no-nulidad después de la muerte es
inmortalidad". Bode traduce: "Quien al morir no se extingue, posee la vida"
( 33) . "Conocer la esencia de lo .imperecedero significa ser-claro" (55) .ª~
La fe en la posibilidad de un supremo ser valioso que aparece en Lao-Tzii,
está también representada, más allá del círculo espiritual del taoísmo, en la
cultura china. Confucio, Kung-Fu-tzü (557 hasta ca. 479) intentó, apoyándose en cierto respecto también en Lao-Tzü., más una orientación práctica
hacia la comunidad; amor a los demás hombres; renovación moral de la
comunidad sobre la base de una ética objetiva (jen) de validez universal
(Lun Yü 12, 22). Se trata de un importante esfuerzo para tmir en el hombre
la libertad y la ley natural; incluye además esta estricta entrega a la verdad, la
cual también invoca al corazón. Esto se lleva a cabo en un "medio de oro"
(Chung Yung) atendiendo a un auténtico equilibrio entendido como raíz
fundamentante de la armorua, de una con-espondencia de Yang y Yin (Cfr.
también Lao-Tzú y, en un sentido más amplio, mefron -medida-, mesotes
-medio- en el clasicismo griego) . De tal modo, se atiende tanto el orden
divino del mundo como el de la existencia espiritual. Aquí se llega, en efecto,
a 1a decisiva pregunta por el "valor ontológico'' .35
Kung-Fu-Tzú exige así del hombre un interior cultivo de sí mismo, el cual
Cfr. Dvorak, 97. Zenker, 116. Mensching, 41. H. G. Greel, Cbinese Philos. (en
Ferm), 52.
.. Cfr. fa ética cristiana. J. Grill, Laot- tsets Buch von hochsten Wesen (1910), 102:
la virtud es la bondad. Bode: "fuerza obligatoria de sentido" orientada hacia lo bueno.
11 Bode expresa: "disgregado en el individuo, ¿ cómo podría marchar el carruaje?".
Gri.11, 112: quien piensa con más hmnildad de sí mismo, él dirige la comunidad.
3' Cfr. sentencia 33. A. Forke, Die Gedankenwelt des Chinesischen Kulturkreises
(1927}, 137. Zenker, 114, 120.
.. Cfr. Zenker, 131 s., 173, 180. Pierre Do-Dinh , Konfuzius (edic. alemana, 1960),
98,117: Tao. Tran Trong Kim, Nhogiao (La doctrine des Lettres, Hanoi, 1923 s.), I,
121.
11

240

ante todo se despliega en la soledad auto-conm;imiento y auto-ennoblecimien to. 30 La perfección de sí mismo -yendo desde el hijo del Cielo, pasando
por el hombre sincero y ennoblecido, hasta el hombre en general- tiene que
constituir el basamento que corresponde a los valores de la honradez:, sinceridad, humanidad, fidelidad y aguda inteHgencia.37 El hombre ejemplar debe
estar exento de toda suerte de eudemonismo -idea que también se presenta
en el mundo occidental-. "El hombre noble se entrega a la virtud en· beneficio del bienestar terrenal del ciudadano" Lün Yü 4, 11) .
Meng Tzñ (Mencius 371-289 a.C.) quien igualmente se dirige fuertemente hacia el aspecto práctico, expresa la pmposición axiológica y filosófica ( difundida también en el mundo intelectual europeo) de que la humanidad y el amor al hombre, según su disposición, son algo natural; más
aún, dice que la naturaleza, por sí misma, es buena (dr. San Agustín : ens
et bonum; de nat. boni 23) . El corazón humano es de suyo bueno, ya que
en su propia naturaleza los hombres están cerca unos de otros, reza una narración infantil del siglo I a.C. surgida de este mundo filosófico de ideas.38
o puede dejar de mencionarse, sin embargo, que, correspondiendo a los
tipos fundamentales de la interpretación axiológica, se había formado en
Yang-Chu (S. N a.C.) un egoísmo pesimista de fudole materialista, semejante al que veíamos en la teoría de Katvaka. Aquí acentuamos la "magnificent insistence upon the worth of the :individual - a relativity of values"
(Greel) .39
Sólo algunas palabras diremos, finalmente, acerca de la religión de Zarathustra, pues aquí encontramos llevado al máximo grado de oposición el
dualismo axiológico del bien y el mal. Al principio había dos espíritus que
crearon la vida y la muerte, el cielo y el infierno. El que no cree elige el mal
obrar el santo creyente, lo bueno, la justicia. 40 Al comienzo de todos los
tiempos se contraponen las grandes antípodas axiológicas: Ahura Mazda
( Ormuzd), el Dios lwninoso, bueno e ígneo, y Angra Ma inyu (Ahriman),
• Forke, 160. O. Franke, Die Chinesen (en Chantepie de la Saussaye, Manual de hist.
de las religiones, 1925) , I, 212. Cfr. W. Grabe, Chinesische Philosophie, 65 s. (en:
Kultur der Gegenwart, 1, 5, Gesch. d. Philos., 1913). Cfr. Ta-hio, 6.
"' P. Do-Dinh, 89. Mensching, 37: el acento individual en la ética, con respecto a
Lun-Yü, 13, 20.
'" Wing-Tsit-Chan, The concept of Man in Chine.se Thought, 172, 183: el libro de
Mencius 6, A/ 6 (Raju, Concept of Man in Inclian Though.t, 1966). Mensching, 39,
respecto a Lun-Yü, 7, 3.
"' Oldenberg, 511. Deussen, I, 3, 194, 196. H. G. Greel, Chinese Philos. (en Ferro),
53. Zenker, 219 s.: Yang-Chu .
'".E. Lehmann, Die Per.ier, 202, 230, 246 (en Chantepie, II). Brodbeck, Zoroaster
(1898), 33, 295. Maurer, 109: el dualismo (en Ferro).

241
II16

�. mal de las tinieblas. (Cfr. la unión de la luz con el bien en la filoO
el Dios
•
1 (Ze d-) Avesta debe vencer lo malo
sofía europea). El hombre, infonna e
n
. t . stamente su positiva
.
en el mundo de la maldad. En esto consJ.S e JU
y liberarseJ ticia fidelidad, pur~a, humildad y participaci6n son para él los
tarea. us
,
.
41
- 'ores a los que esencialmente debe aspirar.
.
l
\'i:U
•
h" t( camente en as
osición intentó mostrar que, aun vista . is on
.
.
Nuestra exp
d .. , de valores normativos e mdistint.as culturas se ha operado uneda a m1s1o~derados ba1·0 diversos aspectos·
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· t éstos pu en ser cons1
,
condiciona os; por cier o, .
Uí de todas maneras un comun
di"iinos al comienzo se presenta a '
'
pero, como J .
también se hace siempre presente un cuesnúcleo de sentido. aturalm:nte
bargo aquel conocimiento sugiere
tionamiento de tales valorac10nes. m efm d , tal un carácter nt/JTatem,
ºb .
'ertos valores un amen
que habna que atn -~ a c1 .·
se odría decir- una validez absoluta,
,,oral cuyo reconocuruento exige p
. . t esencia\ del hombre
.ch
l res urgen del conocuruen o
incon~cionda~:~~e1nteos e::d:nt:. Diferente puede ser, en verdad el camino
y son uune 1aL4J.J.J
.
de las respectivas fundameotae1ones.

EL HOMBRE, PROBLEMA PRIMODIAL DEL HOMBRE

DR. OsCAR

s·

Traducci6n del alemán de
MAJuo A. PRESAS-

,

899 ) l52s 165· El triunfo del Bien.
" Cfr. H. Oldenberg, Aus Indien und Jran ( 1
'
., d .I.,ehre (1924) 12-14.
·
. C Batholomae Zaratbustras Leben un
' . ·
Sobre el dualismo persa._ ·
, 308 K F Geldner Die zoroastriscbe Rcligton
Brodbeck, 245; influencas en Pla:on, . , . . . mal
27 13. S. J. Parapol2 41:. la mtenoon buena o
a, asna, '
(Das Avesta, 1926) , 7, , .,..
d "da
.
Philos·, 19, 21 (en Ferm) ' ley eterna e VI •
rew ale, Zo roas tr:1an

y

fusPERUE BECERRA

Casa de la Cultura Americana
Acapulco, Gro.

a) EL

liOl\-iBRE Y

su

DESTINO

No ES INSENSATO SUPONER ~UE EN TODO TIEMPO desde la apanoon del
hombre sobre la tierra, el hombre mismo o al menos su vida -conviene no
confundir uno y otra, pues en cierto sentido el hombre trasciende su propia
vida mientras en otros ocurre lo contrario- debe haber constituido su problema primordial, aun cuando en el largo comienzo no haya tenido conciencia
clara de ello. Su enfrentamiento con la naturaleza; la resistencia que ésta
le ofrecfa y los peligros con que le amenazaba -frío, calor, viento, lluvia,
rayo, inundación, sequía alud, miasma, fiera, insecto- poniendo a prueba su
vitalidad y su ingenio; los instintos de conservación y de procreación ( conservación de la especie) que le mover'ian a procurar alimento, abrigo y defensa
para. sí y los suyos; la necesidad de encontrar la mejor solución posible -en
relación con su estado, su entendiiniento y su circunstancia- a cada una de
las cuestiones, crecientes en número y complejidad, que el cotidiano vivir
y el futuro inmediato íbanle planteando de modo cada vez más düicultoso a
medida que su prójimo se multiplicaba y concurría a la escena con sus propias y similares necesidades, como así también las experiencias y vivencias de
todo tipo que iria acumulando, debieron centrar, tanto en su pensamiento
como en su voluntad y su acción, ]a preocupación por su personal suerte
-suya y de los suyos-- hasta desemboca11 en la reflexión ( pensar sobre su
pensar), momento trascendental en la evolución del universo a partir del cual
el hombre inauguró -o el universo por su conducto, que es lo mismo- una
nueva etapa y con ella un nuevo reino en la naturaleza.: el reino del espíritu.
Desde este instante el hombre debió empezar a lomar conciencia de su ser y
su existir, por confusa que esa conciencia haya sido al principio o continúe

243

242

�siéndolo todavía. Esta toma de conciencia hubo de ímplicar meditación acerca de su propia ubicacíón con el Creador del mundo -si supuso que el universo había sido creado por alguien- o con el propio universo --si imaginó
que éste se había autocreado---, con su semejante y con las cosas del mundo
dadas por Dios o por la natmalcza y por el propio hombre. En todo caso, el
centro del problema debió seguir siendo -ahora más nítida, directa y profundamente- el hombre mismo. Sin él, sin su conciencia, Dios y el universo
-incluidos su semejante y las cosas- existirían desde antes y existirían después, pero no e:id.sti.rían para su conocin;tiento. Sin su conciencia, tampoco el
hombre existiría como tal; continuaría siendo lo que probablemente fue en
un comienzo: un cuerpo y una siquis aparentemente del orden vegetal y el
animal, un poco más desarrollada la siquis que en los otros dos reinos orgánicos.
El salto del animal al hombre -si prescindimos aquí de las hipótesis que hacen
nacer a éste súbitamente con plenitud de razón o aparecer en la tierra cabalmente fol!Illado desde orígenes extraterrestres- debió producirse al tomar el
animal humano conciencia de su conciencia. Ese salto configuró la gran metamorfosis: el ser humano comenzó a ser hombre dejando de ser animal. Semejante salto fue definitivo, sin posibilidád alguna de retroceso. Aunque haya
podido decirse -yo también lo he dicho- que -en ciertos momentos históricos y con relación a algunos de sus ejemplares, un salto atrás -un gran salto
hacia el pasado- pudo devolver al hombre a su estado y su nivel anteriores,
al estado y el nivel del animal, al de la bestia, tal expresión sólo pudo tener
sentido metafórico. La evolución es irreversible, al menos tal como hasta ahora
ha podido se.r desentrañada por el conocimiento humano. La mariposa jamás
volverá a ser oruga; el anciano jamás volverá a ser niño. Tampoco el hombre
podrá nunca volver a su primitiva condición _animal. Cuando decimos que
el viejo torna a )a infancia, usamos asimismo un lenguaje figurado; hablamos
de una segunda infancia. Sabemos que la senectud reduce, debilita y puede
llegar a apagar totalmente la lucidez de la conciencia. Parecida cosa ocurre en
el hombre que se comporta como fiera. Inmerecido fa\1or le haríamos si le
juzgáramos como si realmente fuera una fiera: lo exoneraríamos de la responsabilidad indeclinable que es propia del ser humano. El demente es un hombre
enfermo. Su enfermedad, como la senilidad del anciano, puede tornarle irresponsable pero jamás reverti.rle al animal.
La necesidad de reflexionar sobre su propia existencia y sobre el universo
que le rodeaba debió inducir al hombre el deseo de penetrar el sentido de su
presencia en el mundo, de averiguar el porqué y el para qué de esa existencia
suya y del universo para ayudarse a comprender su ser y su existir, la persona
y la obra del Creador, el mundo y sus cosas, su propia ubicación dentro del

244

mundo y entre las cosas, el hombre creó la religión, la filosofía, la ciencia, el
arte Y la técnica, cinco estupendas, maravillosas, increíbles creaciones de su
espíritu con las que paciente y paulatinamente fue elaborado su propio mundo.
el mundo del espíritu humano· cinco creaciones como cinco eran los dedos
de su mano y cinco los sentidos de su cuerpo; cinco creaciones que serían
l~s cinco ~edos y los cinco sentidos de su alma· cinco dedos o instrumentos y
cmco senlldos o caminos espirituales: el sentido estético el sentido técn.ieo.
_No_sabemos cuánto tiempo haya tardado el hombre -muchos siglos, algunos
rnileruos, tal vez un par de millones de años- para descubrir- que no se hallaba
en la tierra simplemente para procrear semejantes, alímentarse, abrigarse y
asegurarse --el prójimo haría lo mismo- con las cosas que encontraba en la
naturaleza y las producidas por su ing~n.io y sus manos, que, poco a pocQ habfan
aprendido a obedecer los mandatos de su voluntad. No se conformó ~l hombre con una vida que apenas le diferenciaba del animal. Aspiró a mucho más:
buscó conocer a Dios, conocerse a sí mismo, conocer al mundo y a su semejante, conocer la belleza y la utilidad. Esa ambiciosa y ya irrenunciable aspir.ación
fue confiada a 1o que denominó pensamiento, mente, entendimiento, espú-itu
inteligencia, conocimiento. Esta potencia lo elevaría cada vez más sobre el
animal. A ella encomendó el mejoramiento de su suerte personal y la de su
descendencia.
Empezó, pues, el hombre a organizarse y prever el mañana. Organizarse
signíficó articular sus recursos y acciones para satisfacer sus necesidades según
un orden de prelaciones; prever el mañana, enderezar su pensamiento y su
voluntad hacia las exigencias del porvenir inmediato primero y mediato después. El más remoto porvenir mediato sería de doble especie: la suerle de sus
descendientes y su menos lejana salvación o perdición. Si de sus pensamientos
y actos actuales y próximos, habría de depender en la medida de lo posible
su futuro inmediato y en buena parte el de sus descendientes, con mayor r-a~
zón del conjunto de esos pensamientos y actos suyos dependería, en Ja medida
de lo creíble, su suerte definitiva tanto aquí en la tierra como en el cielo.
. ~on ~a ayuda de la religión, esa creación de su espíritu, primera en escala
Jerarqwca --crear 1a religión no es crear a Dios, como piensan los naturalistas
o materialistas-----, el hombre buscó el camino que le condujera a la salvación
y evitara su perdición. El hombre se esforzó por conocer a Dios e interpretar
su voluntad y sus deseos. Con la ayuda de la filosofía, esa otra creación de
su espíritu, buscó conocer, más allá de las apariencias, la esencia de su yo íntimo y verdadero (conócete a tí mismo), del universo de las cosas en una
palabra, del ser; otro camino de aproximación del Ser Absoluto, al Creador.
Con la ayuda de la ciencia buscó conocer la naturaleza del mundo material
que le rodeaba y en el que estaba inserto, sus poderes y maner-as de obrar, y

245

�asimismo la naturaleza y principios de su propfo mundo, de su mundo específico, el mundo espiritual. La ciencia también era creación de su propio espíritu e igualmente una senda de acercamiento al Supremo Hacedor a través
de sus obras. Con la técnica, el iombre buscó aprovechar los conocimientos que le brindaba la ciencia po:r él creada, para mayor y mejor beneficio
material y espiritual de sí mismo y los demás hombres, aplicándolos a la producción de bienes de una y otra índole; cuarta manera de arrimarse al Gran
Arquitecto cooperando a sus designios. Con el arte buscó la belleza -el más
hermoso país de ese mundo nuevo- creándola y recreándola en ambos universos, el de fuera y eJ de dentro; quinta forma de acercamiento -intuitivo,
no racional- al magno misterio, a lo absoluto, a Dios.

V

Todo esto el hombre fue haciéndolo con su espíritu, con los dedos y los sentitidos del alma servidos por los dedos y sentidos de su cuerpo. Entonces debió entender que su ubicación estaba más allá y por encima del reino de
las cosas inanimadas (reino inorgánico, .mineral) y del de las cosas
vivientes, animadas (reino orgánico, vegetal y animal), es decir, de la naturaleza anterior a su llegada, sin dejar &lt;;le entender que él mismo pertenecía a esa naturaleza puesto que también él, al igual que los astros, la tierra,
los minerales, las plantas y los animales, había sido creado por el Creador. Era como ellos y sin embargo, era diferente de ellos. Su cuerpo formaba
parte de aquellos reinos cuyas cosas podía ver, oir, tocar, oler, gustar, mas a
su espíritu no podía sentirlo sino dentro de sí mismo, imaginarlo dentro de su
semejante y de las cosali surgidas de las manos de su alma -excepcionalmente
también en algunas producidas por las manos de su cuerpo- e intuirJo inmenso, inconmensurable, misteriosamente absoluto en la persona de su Creador.
En ese espÍI'itu radicaba la diferencia con los otros reinos, de los que se encontraba radical y definitivamente separado. El hombre debió comprender que
poseía algo de que carecían las restantes creaturas. Ese algo era precisamente
lo que determinaba su condición humana, su ver&lt;ladera condición; algo que
hacía de él y de su semejante no una especie más, la última, en la escala zoológica, sino la primera especie terrestre -no sabemos si también la última y
también cósmica- en la escala esencialmente espiritual de la naturaleza.
El hombre -alguna vez llegó a comprenderlo-- era en si un milagro, un
milagro de la naturaleza, maravilloso como todos los milagros, con un montón
de moléculas debidamente organizadas tomadas en préstamo de los otros
reinos a los que a su término terrestre devolvería ("polvo eres y al polvo tornarás''), energéticamente guiadas, la naturaleza había dado su fruto más preciso aunque muchas vecesi la mayoría de las veces, apareciera feo, áspero,
maloliente, desabrido, ruidoso. Esto era cosa aparencial, externa. La preciosidad
estaba en la esencia y la estructura. El hombre, no obstante su infinita peque-

24ó

ñez y su infinita indefensión, hubo de entender que su participación en el mundo se reducía al orden molecular y energético que lo ligaba al mineral, al
vegetal y al animal. De minerales estaba compuesto su cuerpo; con la planta
compartía semejanzas biológicas y estéticas; con su organismo cumplía las
funciones vitales del animal. Pero aquel "algo" seguía distinguiéndolo del
resto del mundo. Su propio cuerpo y su lenguaje -ese otro milagro de su
espíritu- le sugirieron jerarquías esclarecedoras. Advirtió que en los extremos
inferiores de sus inferiores extremidades llevaba plantas, plantas que, aunque
de modo semialado, le fijaban a la tierra, a la madre tierra. En las manos,
extremos de sus extremidades superiores, llevaba palmas, que algún día ~e
ayudarían a forjar la gloria de llegar a ser más hombre. Otras manos con palmas íntimas y etéreas, 1-as manos de su alma, le pennitirian aproximarse, al
padre Dios, y con los sentidos de esa misma alma suya más íntimos y etéreos
todavía, alcanzaría insólitamente a verle, a escucharle, a dialogar con El.

El espíritu con que había sido dotado le permitirla entenderse con su semejante -su hermano-, comunicaTSe con él comprenderle, ayudarle obtener su
ayuda, compartir un mismo destino. Gracias al espíritu, el hombre no estuvo
jamás so1o. El Creador le acompañaba desde allá arriba y desde aquí dentro;
su hermano, desde acá al lado. Con el espíritu. podía crear cosas nuevas, otros
mundos que no existían antes que él llegara a crearlos. Con su espíritu, mediante las manos de éste y de su cuerpo, podía transformar la naturaleza
perpetrar el fuego, producir calor donde hacía frío y frío donde hacía calor,
surcar los ruares sobre o debajo de las olas, abrir la tierra para unirlos, volar
sobre ella y más allá de ella, hacerla procrear a voluntad, sobrevivir a la muel'te de su carne.
El espíritu -que durante su vida animaba su carne- le convertía en nuevo
creador, en cocreador del mundo, mundo que no estaba completamente hecho,
definitivamente creado sino apenas esbozado a su llegada. Esto era evidente.
Si él traía al mundo, producidas pol' su espíritu, cosas que el mundo no tenía
antes, rnsultaba claro que ni el mundo las había creado, ni el mismo mundo, al
carecer de ellas, estaba hasta entonces enteramente creado. El hombre debía,
pues, proseguir la obra del Creador. Para eso estaba en el mundo, no s6lo para
comer el fruto del árbol o la entraña de otra criatura vegetal o animal y luego
echarse a dormir romo león o ser,piente después de devorar su presa, ni para multiplicarse sin crecer. El hombre tenía un sentido, una misión, un destino sobre la
tierra: crecer hasta Jlegar a ser hombre. Esto era propio del espíritu y sólo mediante el espíritu podía ser Clllilplido. Si así no fuera, ¿po:rqué y para qué, entonces, había sido puesto el espíritu. dentro de su cuerpo, mejor dicho, en su
cuerpo? ¿ para nada? ¿para seguir simplemente comiendo y procreando como la
bestia? ¿para regalar su carne con bienestar y comodidad haciendo de sí mismo

247

�una bestezuela de placer y lujo? ¿ O tal vez solamente para adorar a su Creador?
Pero... si fuere verdad esta hipótesis, el creador no pasaría de ser un vanidoso
que había andado por su universo buscando adoradores y no encontrándolos en
los astros ni en el mineral, la planta ni el animalejo, había decidido crear el
hombre. Sin embargo, semejante hipótesis sólo podía caber en un minúsculo cerebro de homúnculo. Razonando un poco más el hombre no tardó en comprender que si el creador hubiese sido realmente vanidoso no hubiera necesitado
crear adoradores: le habría bastado su propia adoración, forma pura y pePÍecta
de vanidad. Tomó, por tanto, a preguntarse: ¿solamente para adorar a su
Creado!'? Este era e1 primer mandamiento, mas no el único ni el (ilti.rtlo.
Preciso era, por lo tanto, que el hombre entendiera rectamente eso de adorar.
Adorar, rectamente entendido, no podia reducirse a reverenciar a Dios, darle
culto, elevar&gt;le plegarias, brindarle sacrificíos, llevar ofrendas a sus altares,
temer1e, sobre todo temerle: temer sus iras por culpa de sus pecados o ni
siquiera suyos sino de su primer padre terrenal, o quizá, temer su justicia implacable, inexorable, sorda, ciega. Adorar a Dios había de ser algo muy distinto, algo digno de Dios no de un dios pigmeo~ soberbio, vanidoso miope
y rencoroso, imaginado a imagen y semejanza del hombre, sino del Dio. que
había creado el universo por una sola razón valedera para su rawn: por amor.
Adorar a Dios había de ser, principalmente, amarle sobre todas las cosas. Al ser
amado sobre todas las cosas, Dios sería rectamente adorado, reverenciado. Amar
de verdad jamás fue cosa inerte, fría, ritual. Amar es identificarse con el ser
amado, con su amor, afanarse por compartir su afán, tratar de pensar y obrar
con aPreglo a sus designios; en dos palabras, crear amor. El amor es lo contrario del odio, una de cuyas formas tangenciales es el temor. A quien se
teme, generalmente se odia; a quien se odia, generalmente se teme. Se teme
al enemigo, no al amigo. Odiamos a aquel a quien deseamos daño. Le deseamos
daño porque le odiamos. Mas ese odio hace nacer en nuestro espíritu el temor
de recibir daño del ser odiado. El odio es destructor: aniquila al mundo, al
hombre, a Dios en el hombre. Quien no ama no crea, no puede crea!' aunque
piense que se puede crear sin amor. Inversamente, quien no crea ( de crear, no
de creer) tampoco ama, aunque crea (de creer, no de crear) que ama. Quien
así piensa o cree, no sabe creel" ni sabe crear porque no sabe amar.

b) EL

EXTRAVÍO MATERlALISTA

El camino era lúcido: el hombre estaba sobre la tierra para cooperar con el
Creador en la prosecución de su obra, para co-crear por amor, para amar cocreando. Altísima era, por consiguiente, la misión asignada al espíritu humano.
¿ Podía concebirse otra más alta? Sin embargo, el hombre extravió el cammo,

248

atraído po11 otros cultos surgidos desde las oscuridades de dese espíritu suyo
-también hecho de sombras-, engendrados. por su soberbia, por la vanidad
que en algún momento de demencia había atribuido al Creador. Admirado de
los poderes de esas manos suyas -del cuerpo y del alma- que habían ido
aprendiendo a dominar la naturaleza, a crear mundos nuevos, a fabricar maravillas, a seducir y subyugar a su hermano, pensó que él era Dios; que siéndolo, no necesitaba de su Creador; que éste no pasaba de haber sido un
producto de su propia imaginación elaborado en la lejana edad infantil, primitiva, cuando le había resultado útil para empezar a comprender el mundo
mediante una imagen provisional y grosera del origen del universo; que había
llegado la hora, alcam.ada la madurez, de prescindir de tocia idolatría indigna
de su rango y jerarquía. El hombre era el -amo del mundo. o debía consi~
guientemente, ser esclavo de nadie. Su razón era la verdadera Diosa, la única.
Guiado por esa orgullosa deidad, el hombre desalojó a Dios de las escuelas, lo
reemplazó en los altares, lo expulsó de su corazón, la aniquiló en su mente y con
Nietzsche proclamó ante la faz del unive:r.;;o, ensoberbecido, que Dios había
muerto. El Rey ha muerto. ¡ Viva la Reina!, clamó la razón.
El diabólico extravío no demoraóa en acarrear al hombre gravísimas consecuencias para el futuro de su vida sobre la tierra. La más nociva, realmente
funesta~ fue la sustitución del hombre mismo como centro de sus preocupaciones por alguna de sus propias creaciones: la raza, el pueblo la nación, el
Estado. el capital, la clase, el partido, la economía, la libertad, la igualdad,
el progreso, la ciencia, la técnica, etc. Al faltarle Dios como razón primera y
última de comprensión de su condición humana y como esencia, fundamento
y ejemplo de amor, el hombre dejó de ser el centro del problema, descendi6 de
su eminente calidad de co-creadol" del mundo - a la que había sido elevado
en su condición de hijo amado de Dios- a la de súbdito de cualquier pedazo
del mundo por él creado; a veces tan sólo una idea, otras una simple ideología:
en todo caso, una cosa. Si cosa era el objeto ador-ado, no podía ser superior a
ella el sujeto adorador. El hombre acabó cosificándose a sí mismo.
La necesidad espiritual de adoración -de la que por su origen, naturaleza y destino el hombre no puede exoneran,e-- fue volcada en favor de cualqui,era de sus propias criaturas, que de hijas suyas pasaron a ser sus señoras,
sus amas, o en beneficio de alguno de us semejantes de algún hombre determinado -no del hombre, como lo había querido la Razón- que por este atajo, de hermano suyo, de su igual de criatura de Dios, de hijo del Creador,
pasó a ser el nuevo dios.
En esta torcida adoración, en este falso camino de] amor, el hombre olvidó
que nada había sobre la tierra superior al hombre mismo concebido como personalidad i°:divisible y como humanidad, concebida ésta como especie humana,

249

�no como abstracción ni como monstruo de mil o tres mil millones de cabezas,
o sea, como hombre colectivo, sino como hombre conjunto y sucesivo, como
unidad lnunana de la que cada hombre, todo hombre, cualquier hombre es
parte esencial e insustituible, es decir, como personalidad integral en tiempo Y
espacio constituida por personalidades integrales cada una de las cuales, por
desamparada y mfaera que sea su condición, tiene mayor jerarquía y dignidad
que .cualquiera de las creaciones del propio hombre, incluso del .mismo tero•
plo el hombre edificó para adorar a Dios, puesto que el templo no ha sido
hecho para Dios sino para el hombre, para dignificar a éste, para jerarquizarlo,
purificarlo, elevarlo, aproximarlo, a Dios. San Pablo dice que el único templo
que Dios creó fue el cuerpo del hombre. Lo creó, agrega luminosamente, para
habitar en él. Esta es la única residencia divina en la tierra.
Grave- extravío entrañó, pues, el endiosamiento del hombre mismo o de
alguna de sus creaciones. Mas este extravío ha de ser comprendido antes
de ser condenado sin apelación. Po:r lo omún, las condenas humanas se asientan sobre el desconocimiento de la totalidad de causas, sobre todo de las
ver~:Iaderas determinantes del acto que es condenado. En el caso que nos ocupa,
debemos recordar que la humanidad permanece en estado de adolescencia, si
en realidad ha superado sus años infantiles. Nosotros somos parte de la
hwnanidad. Si supiéramos observamos descubriríamos, incluso en aquellos
semejantes nuestros a quienes tenemos por más maduros, ademanes, actitudes,
reacciones, inclinaciones y gustos típicos de la infancia. Tales aspectos nos revelan que en cierto modo el hombre adulto y basta el anciano continúan siendo
niños, aunque en los restantes se conduzcan de acuerdo con lo que actualmente
consideramos propio de su edad. Si aplicáramos esas observancias a1 onjunto
de la humanidad probablemente seríamos menos exigentes en nuestras demandas de mayoridad. Tendemos hacia una humanidad adulta, mas estamos lejos
de serlo. Con mayor razón debemos ser indulgentes con nuestros antepasados
que se dejaron seducir por las voces melifluas del viejo racionalismo materialista -incluso revestido de engañosos ribetes espil'itualistas- que terminó
imponiendo un crudo materialismo desprovisto de toda razón. Ese racionalismo
explotó, como avezado corruptor, la soberbia de la cr-iatura humana prometiéndole todo conocimiento y todo poder. ¿ Por qué había de confolltlarse con
ser simplemente el "pequeño Dios" supuesto por Leibniz si podía ser y lo era
por su razón el verdadero Dios, capaz de producir la vida núsma? ¿Acaso el
hilozoísmo de Tales y sus seguidores no habían buscado el principio de la vida en
la materia primitiva? ¿ Acaso no había comenzado con la teoría del átomo de
Demócrito, quien imaginó el alma compuesta de una materia muy fina, el
materialismo mecanicista? ¿Acaso Juan Duns Escoto no se había preguntado
en plena escolástíca "si la materia no podr'.ta pensar"? Desde esas fuentes

250

hasta la pretensión de Le Dantec, en la Francia del siglo pasado, de enconh'ar
la síntesis de la vida en algún tubo de ensayo y la del académico ruso Oparine,
con apoyo en las concepciones materialistas de Engels y en la biología moderna,
de rasb·ear la generación espontánea por imposible que hoy aparezca, solamente
hay un pequeño paso que el orgullo del hombre supo dar, sin comprender, al
hacerlo, estas tres razones que lo habrían reinstalado en su humana humildad:
a) que el materialismo tiene vigencia exclusivamente en el ámbito de las cosas
y su mecánica, cuyas categorías -materia, movimiento, fuerza, etc.- no son
suficientes para explicar por sí solas 1a vida orgánica y síquica, manifestándose
totalmente ineptas para explicar la vida espiritual (pensamientos, emociones,
voliciones) ; b) que el materialismo no puede dar razón de por qué, cómo y para
qué surge el espíritu de la materia sin la intervención de algún poder espiritual,
es decir, cómo ese "ente tan lato, la materia, se las tiene que arreglar para
pensar sentir y experimentar'' algo, usando aquí la expresión de illl autorizado
físico; e) que aun en el caso de que el hombre llegara a producir la vida par•
tiendo del tubo de laboratoxío, no excluiría la presencia de un poder espiritual
superior que lo hubiese escogido para proseguir la obra creadora. Si el hombre
está llamado a crear mundos espü,ítuales ¿ qué importaneia podría tener que
también llegara a crear en el mundo de la mat-eria? A la idolatría materialista y
al menosprecio del espíritu hay que atribuir la desproporcionada importancia
que se concede al supuesto.
Las líneas de seducción quedaron tendidas en el campo de la satisfacción de
ambiciones y necesidades materiales. U na de esas líneas fue el derecho. Siempre
un derecho tuvo mayol' poder de atracción que su reverso el deber. El derecho
nos dice lo que nos está permitido hacer y obtener; nos hace más fuertes y ricos
atribuyéndonos poderes de acción sobre personas y cosas. El deber, en cambio,
nos marca lo que estamos forzados a hacer, o bien, lo que nos está prohibido
hacer -límite de la libertad y del poder-, debilitándonos y empobreciéndonos
en este último caso al privamos de potencias y posibilidades, aunque en puridad semejante privación, en una etapa superior de la evolució~ haya de revelarnos que conforma quizá el instrumento de más auténticas y poderosas
fortificación y maduración humanas, virtudes que ni el niño ni el adolescente
están en condiciones de percibir ni valorar.
La promesa de satisfacción de necesidades y ambiciones materiales (en ello
consistieron las tres tentaciones de Jesús por el demonio) debió ser decisiva
sobre el ánimo infantil de la hwnanidad por la sencilla razón de apuntar y
excitar la esfera de los elementos minerales, vegetales y animales que constituyen el cuerpo del hombre, o sea, la parte inferior de su ser, con lo que el
materialismo logró apoderarse tan plenamente de nuestra criatura como un
hipnotizador puede hacerlo de su hipnotizado.

251

�El reconocimiento de ciertos derechos fundamentales del hombre y del ciudadano consagrado por las revoluciones estadunidense y francesa -acontecimientos de tanta relevancia histórica que sirvieron para señalar el principio
de la !Jamada edad contemporánea que nosotros denominaremos segunda edad
moderna o alta edad moderna a fin de reservar la palabra "contemporánea"
al período que empezó a correr desde la primera guerra mundial- , fue hábilmente aprovechado por la minoría triunfante para afirmar sus propios
derechos (poüticos, económicos y sociales) a costa de las clases vencidas (nobleza y clero) y de las desposeídas que la habían ayudado a vencer. Pocas
minorías en la historia estuvieron tan penetradas de un sentido materialista
de la vida como la burguesía que se apoderó de ambas victorias racionalistas
ahogando al "hombre geométrico" de Filadelfia la Bastilla y el Terror bajo el
peso de los nuevos privilegios del propietario con que reemplazó los privilegios
abolidos. De esta manera, el hombre y hasta el ciudadano dcsvaneciéronse
paulatinamente en presencia de la nueva jerarquía de valores estructurada
en función de los intereses económieos - industriales, comerciales agrarios
profesionales-, a cuya preservación quedaron subordinados los privilegiados
derechos políticos (sufragio limitado a poseedores y pagadores de impuestos)
y hasta los privilegios intelectuales (habilitación mental del niño burgués
e inhabilitación mediante el mantenimiento del analfabetismo- de los no
poseedores: campesinado y proletariado) .
La jerarquización burguesa clio nacimiento al capitalismo (organización
de la sociedad en tomo al capital, al dinero) y la competencia entre los grupos
capitalistas por Ja expresión y la supremacía de sus respectivos intereses engendró el moderno imperialismo que se realizó a través de la explotación de los
países débiles castigados a suministrar materia prima barata y absorber manufacturas (países africanos, asiáticos, latinoamericanos y océanicos y varios
europeos inclusive) . Con el materialismo hegemónico el mundo pasó a ser una
gran colonia y un vasto mercado de los imperialismos europeos y estadunidense.
La concentración del capital y los privilegios burgueses produjeron a su
tumo, como reacción, la aparición del neosocialismo, primeramente del impropiamente llamado utópico ( Grün, Proudhon, Adolfo Blanqui, Lassalle, etc.)
y posteriormente del no menos impropiamente denominado científico (Marn:,
Engels, Lenin). Navegando la corriente materialista de la triada burguesíacapitalismo~imperialismo, la reacción socialista quedó teñida de indeleble pigmentación materialista. Desde entonces ambos términos -materialismo y socialismo- permanecen onsustanciados e identificados en la caracterización
de la mitad de la humanidad que dice luchar por la igualdad, así como consustanciados e identificados quedaron en la caracterización de la otra mitad,
que dice luchar por la libertad, los términos materialismo y capitalismo.

252

atural fue, por lo tanto que a la disciplina destinada a atender las ambiciones y necesidades materiales -la economía-, tanto la triada como su
oposición binaria atribuyeran la máxima categoría y consideraran determinante
principal de la evolución de la humanidad. El Estado, el derecho, "la cultura",
quedaron relegados a condición de subproductos o superestructuras determinados, fundamentalmente, poi' la economía. Hemos visto cómo Engels calificó
de "descubrimiento genial" la concepción de Saint-Simon en 1802 de la Revolución Francesa como una lucha de clases entre la nobleza, la burguesía y los
no-poseedores, concepción que le llevaría en 1816 a proclamar la política ciencia de la producción y a predical.' su reabsorción completa por la economía.
El extravío materialista se hace definitivo. El mismo Saint-Simon predir-á
el paso del gobierno político de los hombres a una administración de las cosas
y a una dirección de las operaciones de producción; Engels, sin originalidad
en este terreno, sostend1·á "el reemplazo del gobierno de las personas" por
"la administración de las cosas" y afirmará que "el conflicto entre Jas nuevas
fuerzas de producción y la forma burguesa de su empleo ... no es un conflicto
nacido en la cabeza de los hombres" sino que ''está allí, en los hechos, objetivamente, fuera de nosotros" -recordemos a "los hechos" operando independientemente en la crisis capitalista interpretada por Schumpeter-~ con lo
que los acontecimientos políticos se reducen "a efectos de causas, en último
análisis, económicas"; y Lenin expresará que "el Estado socialista no puede
surgir más que de una red de comunas de producción y consumo que lleven
cuenta rigurosa de lo que eHas producen y lo que ellas consumen".
Bien dice el citado Schumpeter al decir que el marxismo es esencialmente
un producto de la mentalidad burguesa. Rappard afirmará en nuestros días
que "vivir, para una nación, es producir para poder consum.ÍI' y es organizarse
colectivamente para poder producir"· el Secretario de Estado para las Colonias
de Gran Bretaña manifestará en 1949 que "gran parte de los gastos del rubro
sel'vicios sociales se considera como gasto económico para promover una mayor
eficacia del obrero e impedir un desperdicio muy considerable"; y Nelson
Ro~kefeller informará en 1951 que "el co,ntrol afectivo del paludismo ha reducido el costo de extracción y transporte del mineral de hierro y de la mica
del Valle del Río Doce". La vida en sí misma de los beneficiarios del servicio
social y de los enfermos palúdicos continuará ausente de la mentalidad capitalista.
La concepción materialista de la vida alcanzará una de sus más altas cumbres con la firma de la Carta de Punta del Este relativa a la Alianza para el
Progreso: "Las repúblicas americanas proclaman su decisión de asociarse en
un esfuerzo común para alcanzar un progreso económico más acelerado y una
más amplia justicia social para sus pueblos, respetando la dignidad del hombre

253

�y la libertad política". El orden de los términos es esclarecedor: primero el
progreso económico, después la justicia social ( del "demo"), luego la dignidad del hombre y por úJtimo su libertad política. Los puntos que a continua-

1 ,

ción consigna la Carta no dejan espacio a la duda: tasa de crecimiento económico distribución del ingreso nacional, diversificación de las estructuras
económicas, precios de exportaciones industrialización, producción agrícola,
reforma agraria; más atrás: analfabetismo, educación primaria, salud individual y colectiva, vivienda, estabilidad de precios, programas cooperativos.
La Carta no dice, pero ello va implícito, que la lucha contra el analfabetismo,
la elevación del número mínimo de años de la enseñanza primaria, 1a salud
y la vivienda son condiciones para un progreso económico más acelerado y la
razón íntima de su mención.
Capitalismo y comunismo responden a la misma concepción materialista;
sus objetivos y sus ideales son exclusivamente terrestres, por no decir pedestres.
Ambos, cada uno con su ala, han cubierto y ensombrecido los respectivos
costados de la sociedad de nuestro tiempo hasta convertirla en la sociedad
más materialista y materializada de todos los tiempos.
La mentalidad materialista, que había resurgido en el campo científico
("El materialismo es el verdadero hijo de la Gr-an Bretaña" y "El padre
auténtieo del materialismo inglés de toda ciencia experimental moderna es
Bacon", Engels), se afirmó omnímodamente extrayendo de la ciencia
consecuencias y argumentos que concurrirían a fortificarla y prestigiarla. Decretada la muerte de Dios por los pontífices del materialismo ateo, sobre todo
del positivismo negador de toda metafísica, adorado sólo formal ritual,
farisaicamente -que es otra manera de matar a Dios en el corazón del
hombre por los espiritualistas vergonzante&amp;-, el materialismo impuso su concepción monista según la cual la vida habría surgido de la materia por la sola
a:cción de las fuerzas materiales de la naturaleza, y la inteligencia - a la que
perten~cería la conciencia como producto superior- no sería sino un resultado de 1a actividad sicoquímica del cerebro, simple conjunto organ-izado de
materia. El espíritu, para el materialista de izquierda, no pasar-á de ser fruto
de esa actividad, en tanto que para el materialista de derecha o de centro
-que lo admitirá e invocará hipócrita.mente con el propósito de ostentar
un título de superioridad jerárquica sobre su consanguíneo izquierdista- sólo
seFá un artículo de lujo, más o menos superfluo, útil únicamente para ocasiones solemnes y descartable, por molesto, en las horas cotidianas de la vida y
en las metas propuestas a la existencia humana; algo así como la toga de las
ceremonias académicas o juridiciales contemporáneas, el uniforme de gala de
los jefes militares o las condecoraciones diplomáticas.
A la preferencia que el materialismo prestó a las disciplinas científicas y téc-

254

rucas

capaces de proporcionar satisfacción directa e inmediata a las necésidades materiales fue confiaclo el progreso de la sociedad~ quedando pospuestas
a planos secundarios las consagra.das al cultivo delrespíritu y, dentro de éstas,
gravemente descuidadas las destinadas a la evolución del sentimiento y de la
conducta. La misma preferencia determinó la aplicación de los principios y
métodos que habían demostrado eficiencia en el logro de aquella satisfacción
a las restantes ciencias y técnicas. La integridad def ser humano fue esfumándose gradualmente para hacer lugar al productor, al intermediario, al consumidor etc., mientras, paralelamente, se operaba el desmedido auge de la
estadística en la educación, el derecho, la poütica, la sociología la economía
misma, sellándose así el imperio ascendente del número uniformador de masas, a cuyo servicio obsecuente la ciencia y Ja organfaación de las democracias
capitalista y socialista acabaron por deshumanizar al hombre. La fanátic.a
doctcina materialista de Feuerbach, Buchner y Moleschott desembocó en la
imposición de un único dictador en cuanto concernía a los valores. Uno solo
contó desde entonces en 1a vida social capitalista: el mercado; y el mercado
-sabido es- ignora todo otro valor que no sea material mensurable (Campagnolo) . El éxito devino el signo de la aprobación divina y la filosofía de
la vida se hizo "materialista, hedonista, cínica" (Jungk). En la vida S&lt;r
cial colectivista. solamente contó otro valor material, igualmente mensurable: 1a producción económica. Para el materialismo, el mundo es sólo un
conjunto de objetos y e] hombre uno de ellos. Como objeto, el hombre
quedó reducido a la condición de medio y la sociedad a la de campo en que
este medio actuaría junta.mente con los demás al servicio de los nuevos dioses.
La afirmación kantiana de que ningún humano debe servir a otro como
si fuera una cosa, 1 en virtud de que el hombre no es un medio sino un fin en
sí, ha de entenderse no solamente en el sentido amplio de este fin en sí -no
limitado al mero individuo-, sino también en el que le impide servir como
cosa asimismo a cosa alguna, real o ideal, puesto que el fin' del hombre es su
perfeccionamiento y su salva-ción.
C) SEGMENTACIÓN DEL HOMBRE

Adoptamos esta palabra en e] sentido biológico de división reiterada de la
célula y en el geométrico de esfera cortada por plano que no pasa por el
centro, para abarcar cuanto despropósito ha ideado la mente infantil de la
humanidad al apartarse del camino luminoso que le fue trazado al ser creada
' Los párrafos que siguen están inspirados en el trabajo del autor titulado Las Tres
Soberanías, pp. 15 y sigts.

255

�y seguir cualquiera de los extravíos a que la condujo

el desconocimiento de

la unidad de la célula humana y su destino, para erigir• como valor supremo
de la existencia alguno de sus cortes o fracciones más o menos periféricos de
su propia esfera.
La segmentación del hombre es de larga data. El pensamiento griego, con el
que nace lo que hoy conocemos como cultura occidental, se inclinó inicial.
mente hacia el cuerpo del hombre, hacia su biología, su salud, su enfermedad,
inclinación que se acentuarla con el correr del tiempo en el cultivo de 1a
medicina -arte y ciencia de cunar las enfermedades y devolver la salud perdida- con la que había estado estrechamente vinculado en los orígenes,
y de la higiene, parte de la misma medicina que procurará la conservación y
el mejoramiento de la salud no solamente del hombre individual sino también del hombre conjunto, como igualmente de las condiciones de su vida física. Este fue el lado positivo del desarrollo de aquel estadio primigenio.
El lado negativo lo constituirá la atención primero preferente y luego dominante -que en infinidad de casos se convertirá en excluyente de tóda
otra- que el hombre pondrá, siguiendo esa vía en lo concerniente a su
cuerpo, en 1a satisfacción .de sus nece$.dades y apetitos materiales con olvido
y hasta menosprecio de los espirituales, y que degenerará en el cultivo del
músculo -el deporte por el deporte- y el exceso en los placeres carnales,
particularmente los sexuales. La desorbitada dedicación al cuerpo conduce a
la ado:r-ación del cuerpo, dios insaciable y maligno que castiga sin piedad a sus
adoradores llevándoles a temprana ruina y al más amargo desengaño. El dios
del sexo, que tantos cultores uenta en la humanidad actual, lo mismo normales que anormales -numero:ros deportis.tas y atletas entre estos últimosque le consagran himnos y eantan loas a la libertad desenfrenada, al puro
instinto, a1 jn-aciona1ismo emancipador, al desprecio del "prejuicio sexual
buvgués'' -desde hace algún tiempo t.amb~én "prejuicio comunista"-, al
exhibicionismo nudista, a la impudicia individual y colectiva y a toda suerte
de perversión jactanciosa creyendo en su ofuscación haber descubierto al
único dios verdadero, es tan viejo como el hombre primitivo. La mitología
griega estaba ampliamente fundada en violaciones, estupros, raptos, engaños
y demás especies de fuerza y astucia sexuales. Las prohibiciones mosaicas de
fornicar, desear la mujer del prójimo y codiciav su esclava patentizan la devoción-abusiva de la humanidad de entonces al dios de la lascivia. Sodoma y
Gomorra configuran modelos clásicos de fervor lujurio.so y los frescos pompeyanos -recuérdese singularmente el de la balanza- quitan toda originalidad
a los pomografomaniacos de los presentes días.
La aparición de los sofistas introdujo otra forma de preocupación no menos
nociva, la política concebida con desdén de la verdad, cuya inutilidad para

256

escalar al poder, la fama, la riqueza y el placer les indujo a sustituirla por la
opinión y la persuasión; arte, este último, estrechamente emparentado con el
de seducir. Marías, a quien seguimos en esta página, apunta la reacción que
provocaron los sofistas. Encabezada por Sócrates y sus discípulos abordó,
poi' una parte, el tema del hombre desde el punto de vista moral, e insistió, por
otra, en la capacidad de conocer, de alca.mar la verdad. '"La conside.mción del
hombre, desde entonces, va a ser una de estas tres cosas: Jísiea, ética o lógica.
El hombre -resume- queda escindido".
El cristianismo reintegró el hombre a su unidad esencial -la unidad del
género humano- mas dio nacimiento a una nueva división: la del hombre creyente cuya jurisdicción espirirual asumi.rfa la iglesia y la del hombre
súbdito~ cuya jurisdicción temporal conservará el imperio, rompiéndose así la
unidad religiosa. y política del mundo antiguo por virtud del principio de dar
al Césat' lo que es del César y a Dios. lo que es de Dios. Poco después&gt; siguiendo
estas aguas, se inclinará hacia el lado interior del hombre (homo igual a anima) descuidando su vida exterior, y más adelante rectificará e te rumbo
para disputar el poder temporal a los reyes de la tierra, con grave perjuicio
de la espiritualidad religiosa. Por su parte, el poder temporal procurará colocar al poder espiritual bajo su dominio, con más grave daño aún de esa
misma espiritualidad. El emperador tendrá derecho de veto sobre la elección
del sucesor de Pedro, derecho que confirmará el propio Papa León VIII, y se
arrogará incluso el de nombrarlo. Alemania, Inglaterra, Rusia y otros reinos
se independizarán totalmente de Roma y someterán sus iglesias nacionales
a la autoridad de sus monarcas.
El racionalismo, retomando la vía del idealismo griego, ahondará el abismo
al perpetrar 1a más grave segmentación del hombre. Luego de separar del
resto del ser humano al ser pensante ("Yo no soy sino una cosa que piensa''),
escindirá de la conciencia el mundo de la fe. Las relaciones fundamentales
de la criatura humana quedarán divorciadas para no volver a reunirse: por un
lado, la relación con su Creador, despreciada por los racim'lalistas; por el
otro, su relación con el prójimo y su relación con las cosas. So capa de buscar
la verdad por las rutas de la filosofía y de la ciencia, el hombre se irá alejando más ca.da día del verdadero camino de la verdad y de la vida. Privado
de la visión genuina y caído en el imperio de las sombras, ]a criatura se
despeñará al precipicio del errol", quebrándose en mil peda2.0s. Esto de mil
pedazos suena a metáfora. No lo es. Piénsese, simplemente, en la fragmentación del hombre en cuerpo y alma, en hombre interior y hombre
exterior, en creyente y no creyente, en espiritualista y materialista, en
espiritualista religioso y espiritualista agnóstico, en materialista mecanirista
y materialista dialéctico, en individuo y colectividad, en hombre privado y

257
Hli

�hombre público en hombre blanco y hombre de color, en ciudadano y extranjero, -en elector y no elector, en metropolitano y colmúal, en gobernante Y
gobernado, en alfabeto y analfabeto, en propietario y desp?seí?º: en hombre
concreto y hombre abstracto, en hombre físico y hombre s1cologtco, en hombre biológico y hombre sociológico, en hombre lógico y hombre ético, en hornbr_e
conocedor ("horno sapiens") y hombre hacedor ("homo fabcr''), en contnbuyente y no contribuyente, en hombre libre y hombre encarcelado, _en _"P~tidario y adversario, evolucionado y primitivo, sindicalizado y no smdicalizado aliado y enemigo o en cualquiera de las otr-as mil fracturas inspiradas
'
,
.
por la religión, la filosofía, b política, la economía, la geografía, la soe1edad,
la guerra, la educación, la propaganda, etc. y se admitirá que nada ~e metafórico hay en la afirmación al recordar que cada una de esa categonas o fracciones opone su propia imagen del hombre a la asignada a la categoría contraria considerada inferior, o lo segmenta dentro de la misma unidad humana.
En efecto, no solmente cada categoría sirvió de principio o pauta para extraer el aspecto que importaba a la categoría dejando ausente o ignorado el
resto, sino que el ente situado en la categoría opuesta quedó prácticamente
despojado de su condición humana. Para el recaudador de impues_tos, el _contribuyente ya no será una persona humana -cosa abstracta e nnprecISasino algo concretamente importante: el pagador del impuesto. El no contribuyente sencillamente no será, no existirá. ¿ A qué recaudador del mundo se
le ocurriría pensar en los no contribuyentes? Si acaso llegara a pensar en
ellos, sólo sería para darles vida confiriéndoles la verdadera
. y única calidad
humana de contribuyentes. ¿ Existe en la guerra el enemigo para otra cosa
que ser exterminado o subyugado? ¿ Por ventura le pre~upa al capitalista
el hombre encarnado en el trabajador más que como trabajador? ¿Merece el
capitalista otra suert.e que la de ser despiad~damente c~mbatido bajo la dictadura del proletariado? · Qué importancia humana bene para el hombre
é
b
, . ;,
lógico -el hombre de la razón de Estado, por ejemplo- el h~m re etico.
¿Importó alguna vez al político electoralista el no elector? Si alguna _v~
llegó a importarle fue para darle vida -como el recaudador al no_ contribuyente- otorgándole la suprema condición de sufragante, con la. f~e ~~eranza de que de su generosidad resultaran beneficiados su presagio pohtico
y su caudal electoral, no la persona del nuevo sufragante.
Por esos y otros similares despeñamientos hemos arribado al hombre de
nuestro tiempo. De alli que no haya de extrañar que nunca como hoy haya
sido tan problemática la cuestión contenida en estas cuatr0 palabras: ¿ Qué es
el hombre?, a que se refiere Scheler, cuestión que movió a Haecker a recordarle que el hombre es, por esencia, en todo momento problemático; que es
un problema en sí mismo, es decir se siente como probfema, y esto es así porque

258

su ser consiste en vivir en distintas esferas y órdenes a los que pertenece por
ser un ente compuesto. "Naturalmente -agrega- si el orden de estas esferas
y órdenes es perturbado o anulado, o si incluso, es pasado por alto alguno de
esos planos, entonces es posible que la problemática del hombre se a!ITave
.
o
sobre la medida de lo tolerable, y esto puede ser lo que hoy sucede."
Esto no solamente puede ser lo que hoy sucede sino que es efectivamente
lo que ha venido y sigue sucediendo. El haber absolutizado una cualquiera
de aquellas categor'ias o aspectos del ser y de la vida del hombre y subestimado
o directamente anulado las demás como meros derivados o subproductos del
criterio escogido comoverdad determinante, fue, precisamente, lo que condujo
a la descomposición del hombre como unidad humana y como parte de ]a
unidad conjunta que denominamos pueblo, sociedad o humanidad, según
la perspectiva elegida.
_ De allí que para recuperar la unidad perdida, los pensado.re -teólogos,
f1l6sofos, pedagogos, políticos, científicos- hayan debido exhumar la doctrina
del hombre integral del cristianismo y otras religiones or:ientales. Mas el hombre integral no es simple suma de atributos sino una unidad sintética que además de comprender todos sus propios atributos -no algunos o casi todos-es en sí misma una unidad. El hombre, además de ser esto y aquello -no esto
sí y aquello no-, es, ante todo y fundamentalmente, hombre. El ser es antes
que el atributo o calidad.
Mourúer, que atribuye con razón a Marx el haber acusado a Hegel de hacer
del espíritu abstracto y no del hombre concreto el sujeto de la historia
de reducir a la idea la realidad viviente de los hombres, incurrirá en el
mismo error de Marx y los Jlla.l'Xistas en su búsqueda del hombre verdadero, del hombre integral, al afirmar predominantemente el lado social del
hombre. ''Las otras peroonas no la limitan -escribe Mounier-, la hacen
ser y desarrollarse. Ella no existe sino hacia los otros." Esto es grave en un
pensador cristiano. Es verdad parcial la primera parte (los demás ayudan al
hombre a ser y desarrollarse, no lo hacen total.mente) y es gravísimamente inexacta la parte final. El hombre no existe "solamente" para los demás sino
"también" para lo demás. Ha de empezar existiendo para su Creador y para
sí mismo.
Este es, sin duda, el mayor error del hombre de nuestro tiempo seducido
por las justas reivindicaciones del marxismo, que han confundido a los mismos pensadores cristianos.
''El así llamado 'materialismo histórico' no se funda -señala Mondolfoen 1a teoría filosófica del materialismo, contra la cual más bien dirige una
crítica y una refutación de Jas más decisivas: sino en la ''filosofía de la
praxis", que es una filosofía de la actividad, y que coloca al hombre como su-

259

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I centro de todo proceso cognoscitivo y práctico". Silvio
Jeto rea y actrvo en e
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Frondizi afirmará que "toda la realidad reside en la p ~ del hombre. ,~eque ~1
me).ante concepción de la realidad y del hombre le llevara a' sostener
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. d Ja alienación humana será 'el retomo del hom re a si ID.JSmo , ~ . , ,
f 111
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unifícacion
la reunificación de todos los elementos de lo hum~º. • ero esa re
, t tal ''Una filosofía materialista y pract:J.ca no puede presentar
no sera o .
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--i:d d" El hombre
un ideal trascendente; su ideal debe ser funCion de la rt:&lt;lll a •
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·
todo inmanente sin relación -con la trascendencia. Su
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para e mar:x.ismo, es un
. .
. .
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tamb1'e'n un todo sin conciencia religiosa. El sentumento ormara
conciencia es
• ·
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arte del hombre con la sola condición de que excluya el ~ent:I.m1ent~ re gio~.
p
·
d l pnmera realidad esp1La realidad será total siempre que no compren a a
ritual. El ser es un todo que elimina al Ser.
Eliminado Dios, eliminado el Ser Absoluto, eliminado el Creador del hombre
y del urúverso, eliminada la relación de la criatura con su Creador, toda aberración será posible.

DE HUSSERL A VIERKHANDT PASANDO

POR HEIDEGGER
JosÉ SALVADOR GuANDI!¿UE

Universidad de San Salvador

(Fragmento del Capítulo "El Enigma
Cognoscitivo" de un libro "Sociología", en preparaci6n; -parte general) .

EoMUNDO HussERL, padre de la Fenomenología a la moderna/ -porque Hegel nos dejó una del Espíritu, con otra posición 2 y diverso giro-,
nació el 8 de abril de 1859 en Presnitz, mínima ciudad de Moravia, de origen
israelita; extinguióse, cumplidos los 79 años, el 27 de abril 1938, profesando
aún su cátedra de filosofía en Friburgo, sede de Heidegger, quien a propósito
no defendió a su antiguo profesor cuando fue objeto de la embestida nazi,
y se corúormó muy personalistamente, con llegar a la Rectoría· lo que todavía sufre, dado que, en la actualidad, no desempeña labores docentes regulares. 3

' ERNST JoHANN Y JoRG JUNKE!t, en Historia de la cultura alemana en los últimos
cien años, marcan 1913, como el año de la fundación de la moderna Fenomenología, p.
118, al publicar Husserl "Ideas de una Fenomenología pura y de una Filosofía fenomenológica", aunque otros la retornen a 1906, cuando salió La Filosofía como ciencia rigurosa.
' Se ha explorado muy poco, hasta donde sabemos la inter-relación entre Fenomtmología del espíritu, por HEGEL ( 1770-1831) según Brehier, que Je dedica todo un
Capítulo, en T. II, de Historia de la Filosofía, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1948, pp.
620 y sigs. "Hegel nos enseiia en ella cómo nace en el hombre el pensamiento filosófico
y cómo es éste la. consumación del conocimiento. Bryce ha llamado a esta Fenomenología
la autobriografla del espíritu del mundo y la ha comparado, con acierto, a las novelas del
tipo de Años de Aprendizaje, de W. Mi!ISTER, DE GoETHE", pero se ha investigado poro
-repetimos- qué relación existe entre ambas fenomenologías: la del siglo XVIII, hegeliana, con la del XX, husserliana. Sería interesante un examen de tal punto.

261

260

�Se inició primeramente en lógica-matemática, ya que su tesis ele doctorado
Contribuciones al cálculo de las variaciones, y sus iniciales y prometedores
estudios publicados sobre dicha disciplina, hermanaron así sus actitudes fun.
damentales; pero en Halle, catedrático allí, aparecen sus "Investigaciones Lógicas" en dos gruesos volúmenes, el primero en 1900 y el segundo en 1901,
ésta es la parte crítica de su obra, siendo la constructiva sus "Meditaciones
Cartesianas".
Entre sus discípulos Scheler y Heidegger son de los disidentes, por su antin-acionalismo; y los más o menos fieles Geiger (1880-193 7), Pfander ( 18701941) que nos dejó una Lógica famosa, y Reinach (1883-1916). La revista
fundada por el propio Husserl -1912- fue el órgano de la Fenomenología
y sus derivados, en su tiempo numerosí.simos.
Desde 1906 enseña en Gotinga, sembrando partidarios y detractores, igualmente apasionados, y da a conocer, en la Revista Logos, el celebrado enfoque
"La Filosofía como ciencia rigurosa" -1901- y en 1913 el tomo inicial
y único -al menos de los publicados en vida del autor-: Ideas para una
fenomenología pura y de una Filosofía fenomenológica.
A partir de 1916, pasa a ejercer su docencia en Friburgo, y en 1928 Heidegger, su dilecto discípulo, edita Lecciones sobre la Fenomenología del tiempo inmanente; en seguida, el mismo Husserl publicó Lógica formal y Lógica
trascendental, Meditaciones Cartesianas ( era neocartesiano confeso y decidido), y La Crisis de la ciencia europea y la Fenomenología trascendental.
Pero no es nuestro objetivo detenemos en detallado análisis de la doctrina de
Husserl -adorado por sus seguidores mientras sus adversaTios lo vituperaban,
tildándole de ser demasiado programático, usar artificios léxicos, esgrimir excesivo rigor (como al juzgar a Dilthey) 4 y padecer de una superpedantería- sino
en)a.7,ap al patriarca de la Fenomenología con los. trabajos de sus epígonos en el
campo sociológico, porque los aspectos relatados abundan en tratadistas, especializados o no, dado que Hu$eI'I se limitaba a escribir a su pub1icista norteamericano, Marvin Farber, que: "Sobre él las influencias exteriores carecían
3 Alguna vez nos relataba Emilio Uranga, que estuvo estudiando en Fribmgo, que
Heidegger, medio desterrado en la propia ciudad, de cuya máxima Casa de Estudios _fue
Rector durante el nazismo, deja sus expresiones cuando va, con sos alumnos o aJlllgos
fo timos, a las afueras de FribUigo, y allí, entonado por la cerveza, imparte más enseñanzas
que en ]os cursos no siempre permanentes que mantiene dentro del ambiente aca-

démico ...
• Oigamos a Hus.SERL: ''Fue el mismo Dilthey quien inició nuestra relación, pues,
desgraciadamente, baja la influencia de la brillante crítica de Ebbinghaus, yo no babia
creido necesario leer el gran trabajo de Dilthey: en suma, sentí además en aquellos
años poca predisposición para captar la importancia de los escritos de Dilthey." Husserl

de importancia", ejemplo que imitará Heidegger al responder a prestimoso
reportero galo que jamás había leido a Sartre. . . tal vez por estar ~erso
en su propia producción.
Finalmente asentaremos que la labor husserliana fue ciclópea, abrumadora,
~uedando mucho de él inédito; de haberse impreso en su totalidad, &lt;;:ontanamos con unos 60 volúmenes bien nutridos ( esto para que mediten quienes,
~r ~tQS lares: se au~oconsideran "filósofos", por haber dado algunas páginas
Juve~1!cs o tes~s ~rermosamente elaboradas, a fin de cumplir con el obligatorio
reqms1to acadenuco) . D~ manera que en nuestro desarrollo nos limitaremos a
las menciones indispensables, pues nos interesa más Vierkhandt y sus afanes
sociológicos, que Husserl en su lucubración trascendenJal.
La Fenomenología, cuyos antecedentes directos afloran en .Brentano mediante su '_'P~icología Descriptiva" (Viena, 1874) y 15 años antes en el "Origen del
conocmuento moral», ofrecida al gran público en una conferencia dada por
mi el 23 de enero de 1889, en la Sociedad Jurídica de Viena y que llevaba
por título: "De la sanción natural de lo justo y de 1o moral" comenzando '
l '!
,
as1
e pro ogo del autor. (Ed. Angel Pola, México, trad. de García Morente). y de
Bolza,no, con su "Teoría de la ciencia."
Esa Fenomenologfa, ahora celebérrima, ha provocado su aplicación al terreno sociológico, no sólo debido al internacional prestigio de Husserl, sino por
ofrecer un nuevo camino a 1os investigado:res de lo colectivo. La intencionalidad eminentemente psíquica, de Brentano y Bolzano, revive en Vierkhandt
a través de Husserl, revitalizando la denominada so-ciología del conocimient;
dentro de una corriente cultural, aunque aquí nos limitaremos a plantear los
~r~blemas social~ desde el punto de vista filosófico, o sea a las soluciones que
sttu'.111 a la, Soph1a com? fundamento de las ciencias sociales, o siquiera por
encima de estas, yendo directamente a Vierkhandt más que a Scheler o a Horowitz, pues aquél pertenece a la ver&gt;tiente puramente axiológica y éstt; tributa
a un pragmatismo bastante indefinido.
" ,A~redo Vievkb~~t, a .;uien sus contemporáneos tenían por un sociólogo
tuwdo y reservado , naao en 1867, y murió en 1953. Desde 1900 fue procalibró al principio, a causa de las censuras del mago de la nemotecnia teutona a
Dilthey como historicista y, por añadidura, relativista. Igual hace Sciacca en "Filosofía
Hoy" -Ed. L. Miracle, Barcelona, 1956, pp. 26 y sigs.- cargos que recha7.6 el aludido,
(Correspondencia entre Dilthey y Husserl, de 29, junio a 5/6 julio 1911, Ed. Intr. ;
ot,, por Ernesto José Wender, trad. carta l{usrerl, Julio Meise; todo en Ja Rc1Jista
de Filosofia, Universidad de Costa Rica, San José, jul-dic., 1967, pp. 103-1'3, y remitimos
a los interesados a "Humanitas", 1969, Dilthey, Sociófugo, por el suscrito~ pp. 645 a 670
igual que a "El Diario de Hoy'', 2 oct., 1966, San Salvador, El Salvador, "Husserl frente
a Dilthey", de la misma firma.

263
262

�fesor de filosofía en la Universidad berlinesa, y dirigió publicaciones de sociología en íntimo contacto -1931- con Sombart, Weber Wíse y otros de tal
rango.
fndependientemente de copiosa producción de artículos dejó 3 libros ~un-damentales: Pueblos naturales y. pueblos culturales -1896--· La contmmdad en la marcha de la cultura -1908-- (un tanto positivista reconociendo
el proceso paulatino de la cultura y afumando que ésta debe expli~rse ~r
sí misma y no en función de otras bases). Y, en 1949, su obra de ca.racte~ sistemático y declarativo Problemas actuales de la Sociología~ don,de se ad:1e~e
ya que después de múltiples estudios había pasado de_ la filoso!ia a la c1enoa
bautizada por Comte. Como, en su minuto, le acaeciera a Snm:nel, maestro
de VierkhandL
También etnógrafo y etnólogo ---era mu\tífacético- advino a la sociología
por la vía de Simmel, aplicando el método f enomenológi~ a las interr~gante~
gregarias. Antienciclopedista por formación y escuela, prefiere el formalismo, si
bien evitando las notorias exageraciones del maestro, cual un concepto clave
para los ''problemas fundamentales de sociología filosófica", concibiend~ a
nuestra materia tal como estudia •&lt;Jas últimas fuerzas y factores de la vtda
social."
La interacción colectiva según Vierkhandt no es abstracta --Simmel-,
ni coactiva-Durkheim-, ni externa-Tarde--, sino profunda, fundamental,
en fórmula fenomenológica, resultando necesario precisar el meollo del _fen~meno colectivo gracias a la metódica husserliana, algo como una expenenoa
trascendental que permita calar a fondo en los problemas sociales. Vie1-liliandt,
como discípulo de Husserl, considera descripciones puras, alegmrse con el
regocijo de los demás y sufrir ante su tristeza sin egoísnios ni mezquindades.
Simmel en segundo término, pesa mucho sobre Vierkhandt, pues de aquél
adopta los fundamentos de su sistema oei~lógico, re~aciendo a la_ ~teri~
como ciencia de formas, en contraSte con W1se que defiende su relac1omsmo.
y la tercera influencia -después de Husserl y Sirlrrnel- es Tónnies, porque
Vierkhandl admite los conceptos cardinales de éste: Comunidad y Sociedad.
• El eminente sociólogo argentino, ALFREDO PoVIÑA, en su Nueva Historia de la
Soáclogía Latinoamericana, Ed. Impr. de la Universidad de Córdoba, 1959, p. dice
de mu; Datos de Sociologla, prologados por Recaséns Siches, 1946, Tip. "La Unión",
Salvador, por cierto mi libro inicial: "la obra sistemática, marca una posición original
de tipo relacionista, y tiene una sólida base filosófica, con una exposición precisa ; seguramente el mejor manual centroamericano'', p. 313. Independientemente de agradecerle las
menciones que me hace, de dicha página, 31'3, al formular relaciones, con inspU:ac~~
wiseana, pero muy lejos de ella, confiere al objeto de nuestra materia tres notas: ob1et1vt-

~ la man~~ de \~a psicología configurada, a lo Kafka, que ahonda muy
allá de los hab1los y01stas la colectividad -aparentemente mudable ( • oh He, li to.! ) - permanece idéntica en sus rasgos esenciales; y entonces Vier.kandt
1
rae

c?n~luye e~ ~ universalismo fenomenológico colectivo con mucho de platomco, autentica descarga hu~erliana ...
No hay duda de que, en medio de sus fallas, ]a introyección surge más segura
que la interyección, al sólo percatane de que la segunda comprende a la
primera, y por lo tanto multiplica sus escollos. De ahí que Vierkhandt busque
salir de la antinomia, reacomodando la ya clásica dualeta Comunidad-Sociedad, pava nosotros en modalidad poco afortunada, porque no logra evitar
el sincretismo al querer unir a Tonnies con el binomio Husserl-Simmel; y aun
en éste saltan las dilicultades y discrepancias, cuanto va de las esencias a las
formas sociológicamente mejor operantes las últimas, dado que Husserl se
~antuvo a kilómetros de las ciencias sociales, dedicado a su reflexión egoló-

gica ...
Ni unas ni otras son capaces de agotar el rico contenido de la temática sociológica tan rebelde frente a los marcos filosóficos dados al pensamiento
puro, a la rneditación frascendental o al imperativo categórico, y aun esas
esencias, que Husserl heredó de Descartes y esas f armas que Simmel tomara
de Kant, resultan inaplicables a la órbita colectiva.
Vierkhandt, sobre todo en sus últimos escritos, se esfuerza por triplicar una
metódica esencialista, en contraposición a 1os positivistas ~e Comte a Spencer-, pues, al principio, etnografía y etnología le mantuvieron tan.:renciaJ a
éstos. El grupo, de acuerdo con nuestro personaje, no es una serie d/manifestaciones múltiples y dispares, sino, simple y sencillamente, una totalidad, dogmatismo programático de Husserl, aplicado a la Sociología.
Husserl - para quien el fi16sofo merece un poco burocráticamente el carácter
de "funcionario de la humanidad"- encontró en Vierkandt quien pretendiera hacerle válido fuera de sus limites, trasportándolo, algo forzadamente, de
la filosofía a la sociología; y por ello esa "filosofía sociológica", de Husserl a
dad .( s~~eradora de lo psicológico) ; organización ( de Jo enciclopédico) y actividad (de
lo histonco) Por su parte, el tratadista español, CARLOS LóPEZ uÑEz, en Horizonte
Do~trinal de la Socio~ogía Hispanoamericana, Escuela de Estudios Hispano-Americanos,
Sevilla, 1950, me dedica de p. 101 a 104, enfatizando ese estilo de determ.µ¡ar las notas
de Sociología, calificando a mis "Datos": "Es, sin discusión, obra de máxima categoria
uno delos tratados mejores de la materia que se han escritoi en América", p. 104. Actual~
mente preparo un Tratado, donde amplia~ muchos puntos que en aquella obra de juventud, quedal:on tnmcos u omitidos ...

265

264

�Simmel, cuando la filosofía es cuestión de sentido y la sociología de realidad,6
encontró en V-ierkhandt, repetimos, su sociólogo, claro que sin proponérselo ni
siquiera imaginárselo el fundador, y por eso a nosotros aquel nos parece todavía más que Simmel, un filósofo de lo colectivo, tal vez mejor lógico en ese
ámbito, que para allá tiran las reflexiones simmelianas... con una doctrina muy
cercana a la de ciertos neokantianos -valga el ejemplo de mi maestro de Mascarones, Larroyo-, para quienes la sociología no es más que una "lógica de
las ciencias sociales", y parecida era la actitud de positivistas ya olvidados, como
Wonns, signando a la sociología, primero "ciencia general de las ciencias sociales" y segundo "filosofía de las ciencias s9ciales" (Wonns, Tene, La SoGi.ología, Trad. Góngora, Madrid, 1925).
En los desarrollos de Vierlmandt se reduplican los zig-zag, de Simmel, pues en
aquél la fenomenología mienta psicología descriptivamente estructural, algo
más que simmeliano, como señalaría Dilthey a Husserl en la correspondencia
que mantuvieron (ver. Not. 4 L y en medio de ellas se coloca el rrúsmo S inunel;
al igual que ciertos filósofos gfilIDIDlos para quienes resulta punto menos que
imposible confundir la psicología descriptiva con la fenomenología y menos
con la sociología, apunta Lessing que la primera "no explica sino esclarece",
indagando "lo que pueden significar en último análisis, todos los resultados
de la ciencia". Por consiguiente, eo ipso, reconoce las determinaciones de las
ciencias, cada una de las cuales posee sus objetos específicos, así como métodos
y leyes específicas". (.Estu.dio acerca de Axiomática del Valor, UNAM, 1959,
p. 13).
Y en otro lugar cle dicho opúsculo, Theodor Lessiug insiste en que Husser1,
antecedente directo de Vierkhandt, tal como lo hemos multirrepetido, ejerce poder a través de las esencias. En suma, la fenomenología constituye una superciencia que no investiga pero controla, no explica mas -esclarece, en una ambición
aún más desbordante que la de los sociólogos enciclopédicos... de Comte a Spen• En Realidad y s~ntido del Estado -la. ed., Excélsior, México; 2a. Ed. Universitaria, San Salvador- practico esa insoslayable distinción entre r-ea1idad y sentido esbtal,
de lo sociol6gico a lo filosófico-jurídico, sin la cual no es p osible orientarse en dicha trayectoria: Jellinek formuló, sin nexo, su concepto sociológico y jurídico del Estado; Kelsen
confirma. su teoría pura, Jo redujo al último, aunque el Kelsen de Europa, porque ya en
EE. UU., ha rectilicado (ver, del suscrito, Algo sobre la Teoría Pura y la Teoría Ego/6gica (Kelsen y Cossfo), public. en "Jus", México, D. F. jul-sept. 1951 y Tepr. en
"Proyecciones" Depto. Ed, 'Ministerio de Cultura (Ed. Publ). l957, San Salvador, pp.
195 a 211. Y Heller trató de superar a Jellinek y a Kelsen, valiéndose de su método dialéctico, en mi concepto sin lograrlo, pues en "Teoría del Estado'', rectificando a los dos
anteriores, que tituJan "Teoría General del Estado", pues en vez de.aclarar, complica. Así
da 5 nociones de Estado, exagerando la técnica para mal de la sistemática ...

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cer de Tarde a Ward, sin mengua de Worms,7 ya cit., y para ello puede verseJ
del suscrito, "Dilthey Sociólogo", en HUMANITAS, 1969, p. 655, Not. 10.

Ese poder esencial relacionado por Lessing, queda expreso en las lnvestigacione-s Lógicas, que postulan una intuición tan honda que con ella se llegue
a unos principios a priori, útiles para fundamentar la ciencia perfecta, todo
lo cual constituye una nueva lógica pura y, al par, una nueva teoría del conocimiento, sin supuestos} extraordinariamente expuesta por Caso, nuestro
inmenso Maestro de Mascarones, en su "Filosofía de Husserl", de donde surge
éste con más relieve que en Gurvitch, cual asentamos en nuestro último libro
''Gavidia, el Amigo de Dario" -Minist. Educ., San Salvador, 1965, T. 1., Cap.
"El Clamor de la Sangre", p. 278.
Y esa intuición que García Morente denominó L6gica a la par de la sentimental o emotiva de Scheler y de la volitiva de Dilthey, en sus "Lecciones de
Filosofía" -versión taquigráfica de sus conferencias en Tucumán, que jamás
corrigió, aunque tuvo bastante tiempo para hacerlo-- esa intuición, repetimos,
aflora según el mago de la Fenomenología, de lo más entrañable del Yo, si
atendemos a la Introducción de sus "Meditaciones cartesianas", lo constructivo,
luego de lo crítico que son las ·'Investigaciones":

En primer lugar, el que quiera ser filósofo deberá una vez en su vida replegar:.,e sobre sí mismo dentro de sí: intentar vencer to-das las ciencias hasta
aquí admitidas, reconstruirlas. La 'filosofía -la sabiduría- es, en cierto modo)
un asunto personal de filósofo. Debe constituirse en tanto que es suya, ser su
sabiduria, su saber que bien tendiendo hacia lo universal, sea adquirido por él
y justificado desde el origen en cada una de sus etapas, apoyándose en intuiciones absolutas.
Semejante procedimiento personal y un mucho meditativo como señalarían los
psicólogos profesionale&amp; -letra husserliana-, bien poco podrá rendir en las por
su índole e&gt;-.'iravertidas cuestiones sociológicas, en las cuales hay que ir más
allá de la simple introyección psíquica; y así lo sufrió Vierkhandt en carne
propia, al gr•ado que tanto a él como al creador de la disciplina por excelencia,
de acuerdo a sus palabras, pQdría repetírseles lo que el sardónico jesuita aptha
replica al teórico pedagogo liberal Settemb.rini, en La Montaña Mágica,
' Sintomático es que¡ al final del proemio de sus Jnr¿e.tigacumes L6gicas, cuyo primer
volumen está dedicado a destruir todo psicologismo, Husserl, quizá para curars-e en
salud, citó a Goethe: "contra nada somos más severos que eontra los errores abandonados". Pero ya en la segunda parte, "Meditaciones Oartesianas", cuyo titular coloca al
superfenomen61ogo en plan de un neocartesiani.smo, de un completador de la filosofía
del cogito, en un ambiente de introspectiva intuición 1 como se deriva de la cita en el
texto ... bastante lejana de los exámenes sociológicos.

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�obra cumbre de Thomas Mann, cuyo hermano Heinrich, también magnüico
escritor, llevó la carga de no ser Premio Nobel:
"Vuestra ciencia sin premisas es un mito. Hay siempre una fe) un concepto
del mundo, una idea (Mann le concede mucho a Dilthey, apostillamos) en
una palabra" una voluntad, y atañe a la Razón el interpretar y demostrar siempre y en todos los casos.", ello ante el estupor de los dos primeros, Castorp y
Joachim, presentes, en el memorable capítulo "Del Reino de Dios y de la
Liberación Perversa", agregando Naphta: "Ya la concepción de la prueba
contiene, psicológicamente hablando, un elemento voluntarista muy claro." Y
esa dialéctica que paralizaba a Settembrini, adorador del Humanismo siglo
XIX, en Daves, resulta viable para que Dilthey la esgrima en su duelo con
Husserl, dado que, pese a lo cortés del cruce epistolar comentado, en el fondo
estaban en decisivo juego dos concepáónes del mundo y de la vida, por usar
la frase consagrada, por cierto, traducida del alemán.ª
En los círculos académicos germanos de aquella época se relataba, con significativa frecuencia: Husserl le enrostró a Scheler, sin andarse por las ramas,
que tenía Tango de pensador, pero que no entendía nada de Fenomenología,
paro. recibir inmediata respuesta de su interlocutor: "Lo sabía y por eso he venido a verlo, pero hoy entiendo menos que antes." Punto. Y si no puede garantizarse la veracidad del incidente, sí pone éste de bulto las actitudes de
uno y otro, diametralmente opuestas.
Ahora vengamos a los intentos tangenciales al de Vierkhandt por construir
una Sociología, 110 filosófica, como asigna Alfred, sino categóricamente fenomenológica.
Un colega de docencia en la Preparatoria de la UNAM, allá por 1942-45
-él enseñando "Lógica" y este servidor "Psicología"- , estimable y fino amigo,
extraordinario investigador, licenciado Manuel Cabrera Maciá, publicó Bases
para una Fundamentación de la Sociología (Impr., Univers., UNAM, 96 págs.)
en linea próxima a la de Vierkhandt, aunque no le mencionara ni en el textb,
ni en las notas, ni en la bibliograüa, donde salen Husserl, Scheler, Celms y
Caso, ("Filosofía de Husserl", ya glosada) y otros de tal calibre, lo mismo que
de su hermano don Alfonso, con sus "Apuntes de :Epistemología" que ]e sir• La acritud de supercientífico y la dogmática un tanto pedante husserliana -seííalada por sus enigmas ideológicos-- corre parejas con el cesarismo de Mommsen, el de la
historia romana, que imitaba, si ci.:eemos a sus adversarios, la actitud mayestática del
Julio, conquistador de Galias, enemigo mortal de Marco Ant.onio, que heredó a Cleopatra, aunque Husserl no dominara, cual el otro, la Academia de Ciencias de Prusia,
tenaz oponente de Bismarck, y como éste de voz. aguda, que contrastaba con la soberbia
de la figura, Ver, del suscrito, "Ranke, el Elegante", El Diario de Hoy, San Salvador,
30 de julio, 1972.

268

vieron para darnos una cátedra de alto nivel, sólo comparable con la del infortunado cuanto sabio Maestro Oswaldo Robles, también disertando pedagógicamente ea la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. siendo su director,
-le e,scuchamos en "Filosofía de la Historia., e ''Historia de la Filosofía Francesa en el siglo XIX"- nada menos que Antonio Caso.
Mas retomando a Cabrera: "La tercera parte del trabajo enuncia las tesis
constitutivas de una metafísica de la solidaridad, que daría fundamentación
filosóficamente a la sociología, sin desarrollarlas, ni desarrollar los fundamentos de ellas." (p. 2; y luego a p. 67): "¿Cmíl es el sentido metafísico de la
solidaridad? El principio de solidaridad, la conciencia de la especie, lo nuestro,
(subr. original) tiene una triple raíz metafísica: a) la esencia del individuo.
b) la esencia de la sociedad. c) La esencia de la univer5alidad."

Ese triple miraje implica el e.sencialismo radical husserliano catapultado al
cosmos de lo colectivo, representando para nosotros la manera de NO HACER
SOCIOLOGIA, sino consideraciones filosofantes, no filosóficas, en torno a lo
social, pues nuestra disciplina es fáctica, no eidética; de hecho, ni siquiera de
iure; de realidades, no de meditaciones personales, siendo opo,rhmo destacar que
la solidaridad, conceptuada, está por ciertos autores positivistas (Worms), como
el hecho social básico, y en esa vía encuentra respuestas disímiles, si bien
menos abstractas, en Rousseau -Contrato Social-; Gumplowickz -La
lucha de razas- Marx -La lucha de clases-· Tarde -la imitación, forma
social de la repetición- O Durkbeim la "división del trabajo", con susvariadísimas facetas en sus seguidores de la Escuela Sociológica Francesa, implacablemente juzgada por Derisi, el combativo tomista argentino, en su
estudio "La Estructura Noética de la Sociología". -Buenos Aires- de quien
fui secretario en Ja Secci6n de A.xiología y Etica, durante el Congreso Internacional de Filos.ofía realizado en Mendoza, 1949, formando parte de la Delegación Mexicana, honor que nunca agradeceré en todo lo que vale, al lado
de mis maestros de Mascarones, Oswaldo Robles y Francisco Larroyo. Y
positivistas y neopositivistas - pese a la abrigarrada multitud de datos que nos
presentan- no se quedan en las etemas lucubraciones, típicas de los neohusserlianos, seudouniversalistas, al menos en Sociolo~ía que no admite esas posturas,
al grado de parecernos casi increíble que Vierlchandt, etnólogo y etnógrafo en su
primera etapa, a sus finales nos salga con el fenomenólogo de la Sociología .. .9
• Sobre la obra clave de Rousseau, ver, del suscrito, "Referencias al Contractualismo",
Rev. de la Escuela de Jurisprudencia, UNAM, jul-sept., 1940, repr. "Proyecciones",
Minist. Cultura (Ed. Publ.) San Salvador, 1957, pp. 95-109. De Gumplowicz, poco explorado en nuestras latitudes, seguido de cerca por otro desconocido por aquí, Oppenheiner, además de ''La Lucha de Razas", su magistral "Sociología" ver del suscrito,
"Datos de Sociología", prologo Recansens Siches, 1947, Típ. "La Unión", San Salvador,

269

�Po11 más esfuerzos que hace mi querido amigo Cabrera Maciá, en las ya relacionadas "Bases para una Fundamentación de la Sociología" (por cierto, ya
Jo dijimos, de tipo fenomenológico) no logra fijar la t&gt;.sencia del individuo y de
la sociedad, y menos la de Ja universalidad, por más que recurra a lo solidario,
uno entre muchos de los fenómenos colectivos; el suscrito le sitúa entre las
relaciones sociológicas actuante ,,al lado de la sinergía, estupendamente expuesta por Ward, fundador de nuestra disciplina en E. U., (ver su "Compendio de
Sociología" Trad. y Pról. de Adolfo Posada Madrid, Ed. Beltran, 1929);
evolución '.Y Progreso; revolución y crisis, porque no se logra resolver unilateral
ni abstracta.mente el qué de la complejidad colectiva ...
E igual le había sucedido, antes a Vierkhandt, convertido a la postre en
fenomenólogo más que en filósofo de la Sociología, incwTiendo en tal punto
en vaguedades a priori -fatal herencia kantiana para investigar lo colectivo-y por eso "La Paz Perpetua,,, escrita por el profeta de Koenigsberg, 1795,
dando principios para conseguirla entre los Estados, resulta ahora obsoleta; y
puede verse el análisis de Ochoa Campos, en "El Rapto de Europa'', Ed. Indice, México-Buenos Aires, 1971, que ya comenté en "La Crónica", septiembre,
San Salvado¡.
El .intento de Vierkhandt -falla mucho más mayor en abstracción que el de
Scheler en sus esquemas, por aportamos una mctaff.sica cultural de honda raigambre ética, aplicable a lo colectivo--, en su "Sociología del Saber"- ponede maniliesto, la unidad de la sociología del saber como una parte de la sociología cultural y, ante todo, desplegar sistemáticamente los problemas de tal
ciencia, encontrándose un resumen de ello más que en "El Puesto del Hombre
en el Cosmos" - Ed. Losada Buenos Aires, 1938, también traducido "El
Puesto Singular del Hombre" en "El Saber y la Cultura", Espasa-C¡.i.lpe,
Buenos Aires, 1938-; el intento de Vierkhandt falla, repetimos, debido al punto de partida, cambiando o pretendiendo cambiar a los hombres de carne
copia mimeografiada de la Asociación de Estudiantes de Derecho, Univ, de El Salvador,
1961, Cap. Relaciones Sociol6gicas Actuantes. De Tarde, también tratado en el mencionado libro anterior, más psicólogo de lo colectivo que sociólogo verdadero, rival de
Durkcim, "Las Leyes de la Imitación" ~Trad. García G6ngora, Madrid, pp. 28, 32 y
36.; Y de Durkeim, igualmente tratado por nosotros, en los "Datos ... " con Tarde,
en la dirección enciclopédica, quien formuló a éste una crítica demoledora en "El suicida" (París, 1897) reiterado por sus epígonos, de la Escuela Sociológica Francesa
~Mauss, Lévy-lbilhl, R.ivet, Mauníer, Blondel, hasta Halb,vachs--, todos ligados,
colaborando en el Instituto de Estudios Sociológicos, fundado por Durkeim y en el
Anuario Sociológico. Entre la inacabable bibliografía de Durkeim pueden consultarse
al respecto, "Las Reglas del Método Sociológico", prefacio 2a. Ed. ; "Juicios de valor y
Juicios de Realidad", Rev. de Metaf!si&lt;;a y de Moral, París, 1911 ; y finalmente, "Lecciones de Sociología sobre la Evaluación de los Valores", París, 1922.

270

y hueso, eon sus alegrías y tristezas, con sus triunfos y fracasos, con sus exaltaciones y dolores, gracias al antecedente cartesiano, reiterado por Husserl en
sus "Meditaciones", en ego cogitans, en mónadas leibniziana.s, sin puertas ni
ventanas, evidentes a una armonía preestablecida, que no escapan de la garra
solipsista, si no es por la puerta estrecha de la intuición analógica, lo enfatizan
Celms, "El Idealismo Fenomenológico de Husser-P' -trad. de Gaos-- y Caso,
( obr. cit.) cuando el meollo de lo social -de Freud co,n su piso1ogía de las
masas y Le Bon con la de las multitudes, al i.t1cónsciente colectivo de Jung, el
freudiano disidente sin olvido de Luckás, para quien hay un tremendo ataque
a la razón en las diversas corrientes filosóficas contemporáneas clistinguiendo
varias Heggel1 º- demuestra, sin dudas, que la simple reflexión sobre sí mismo,
asunto personal del filósofo, según Husserl, poco atañen al sociólogo ocupado
de problemas gregarios, así, multitudinarios.
Oigamos a Wiese, el apóstol del r~Iacionismo, a quien rindió póstumo homenaje Richard F. Behrendt, en Discurso pronunciado en el curso de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Universidad de Colonia, Rev. '1-Iumboldt", año 12-1971- o. 44, pp. 68 a 71-: "En oposición a Tarde -para
quien la innovación en la historia era el secreto del hombre genial (Alejandro,
César, Napoleón, intercalamos) que recurriera, en combinaciones libres a fuentes no sociales-- Alfred Vierkhandt (1867-1953) trata de demostrar en la primera parte de su gran obra que toda coacción no es abstracta -diríamos
Simrnel nósotros- ni coactiva -ponemos a Durkheim- o CKterna -apuntaríamos al mismo Tarde,,_ sino profunda, fundamental,, continúa Wiese, en una
fórmula fenomenológica."
Entonces Vierkhandt -con base en lo expresado por Wiese y ya clicbo por
nosotros-- persigue el qué de lo colectivo aplicando la metódica husserliana ya
conocida con todo y la epojc clásica) y si las "Investigaciones Lógicas", atencliendo a sus líneai¡ iniciales "f-ueron el resultado de largos esfuerzos por obtener una explicación filosófica de la matemática pura ... " ( trad. de García
Morente y Gaos, T. I., p. 9), ya en sus "Meditaciones", Ijusserl pugna por
»&gt; Amplío esto en ''I-lay Varios Hegel'~ Diario Latino, San Salvador, dedicado a
Claudia Lara . y Juan felipe Toruño, 3 fbro. 1968, con motivo del homenaje que les
hiciera el Grupo "De aquí en adelante". Y reseñando a LucMs, distinguimos el Hegel de
Berna (1793-1796); el de Franliu:rt (1 797-1800); el de Jena (1801-1807), y agregaríamos el postrero, de Berlín, remitiendo, además, a los interesados a "Georg Wilhelm
Friederich HEGEL, con ocasión del 200º. AJJiversario dt: su Nacimiento, por Paul Parthes,
Rev. Humboldt, Año 11 , 1970, º. 42, con frase liminar del biografiado: ''Nada hay
grande en el mundo que no haya nacido de la pasión"; lo que. toda proporción guardada,
sostuve en El Diario de Hoy, San Salvador, 1965, cuando Gallegos Valdls, tildó mi libro
"Gavidia, el Amigo de D;IJ'ío" y lo mismo me achacaron en "Insula", Madrid, de ser
apasionado por Francisco Antonio. Hegel constata por mí .• ,

271

�completar al de la duda metódica francesa renacentista: "La primera deja en
suspenso todas las convicciones válidas hasta ahora por nosotros, y con ellas
todas .nuestras ciencias" (Pról. y trad. de Gaos, p. 3) ~ y casi a renglón seguido:
"La idea directriz de nuestras meditaciones será, como para Descartes, la de
una ciencia que hay que fundamentar con radical autenticidad, y últimamente, ]a de una ciencia universal" ( obr. cit. p. 3) .
Bajo el poder de las esencias, Vierkhandt abañdonó lo concreto de sus prímeros trabajos por lo abstracto de los últimos, substituyendo su tesis relacionista
cerca de 1a simmeliana -esta sí sociológica, no filosófica o más concretamente
fenomenológica- por otra polannente contraria, eseocial o esencialista ...
De manera que Vierkhandt, habiéndose iniciado por el camino seguro, perdió la brújula y se atascó en la antisociológica experiencia trascendental, con
una doctrina a priori, pura, personal. Sin embargo, Wiese, con la lealtad que
constantemente le distinguiera, exalta los méritos del multicitado, en objetivo
balance:
"Siempre le caracterizó la voluntad imperturbable de dar, sin ilusiones y
frases, una imagen realista del hombre. En un libro de homenaje para mi
septuagésimo natalicio --cuyo primer tomo apareció en Maguncia, con el título
de "Estudios de Sociología", 1948- se encuentran en un artículo las palabras:
"Hoy vemos cómo el viejo concepto ( del hombre) se había alzado excesivamente ... Del juicio tan prudente de Vierkbandt podemos desprender la
advertencia de no esperar, a la vez, de la capacidad ética y espiritual del hombre medio y contar más bien, en todos los programas sociales, con las imperfecciones de su naturaleza, todavía de múltiple raigambre en la vida instintiva."
Y Vierkhandt, en contra del anterior testimonio, alza excesivamente al hombre en su giro fenomenológico, hipostasiándole idealistamente, de espaldas al
hombre medio o mediocre, al filo de Ingenieros, anhelando demasiado de él,
y pretendiendo volver universal cuanto salta efímera, en conclusión que no
infiere Wiese; y tal vez por ello, éste sitúa: "En la década del 20, Marx Weber
y Werner Sombart, se hallaban en el primeósimo plano de la investigación sociológica en Alemania ... ", algo reseñado por nosotros, sobre el segundo, en el
bisemanario "Reporte", San Salvador, "Werner Sombart, Economista Egregio"
y, a petición de lectores que me llamaron a mis lares cientificos, "Werner Sombart, sociólogo ilustre", respectivamente 14y 28 de diciembre 1971.
Otro ensayo, de filosociologismo, secante al de Cabrera Maciá, fue el del
brillante Emilio Uranga, que me confiere el rango de haber sido su profesor,
inmediato a Heidegger, del que fue o sería discl,pulo en Friburgo, fundador y
guía del "Grupo Hiperion", exaltando a Holderlin (al que rendía pleito homenaje, al viso de Stefan Zweig, el doble suicida en su país del futuro, Brasil,
"La Lucha contra el Demonio", al lado de Kleist y Nietzsche, Rev. Cultura,
272

abril-junio, 1970, San Salvador); y Uranga fenomenologiza en su "Ensayo de
una Ontología del Ser del Mexicano" en contraste con Samuel Ramos y su
".Perfil de la Cultura en Méxíco'' (nue-stro mentor en "Estética" de Filosofía y
Letras, 1941) pero los arrestos juveniles de Emilio, tal lo sostuve en "Atisbos"•
interdiario dirigido entonces por el magnífico per..iodista y mejor amigo -por
cierto regiomontano--, Capistrán Garza, "Atisbos", sept. 1952, y reproducido
en "Correo de los Intelectuales", órgano cultural de los apristas desterrados en
Anáhuac, no son ni podrían ser ontológicos :
Como lo indieó -aconsejando óntica y no ontología- Villoro, citado por el
autor, no es posible ni viable universalizar al mexicano, aunque mucho lo
queramos. Y no hay remedio: el término sonará bien, atrayendo a doctos y
aficionados a la sophía, como le gustaba asentar a Husserl más que a Heidegger,11 pero nunca responderá a cabalidad, con la temática preanunciada, que
surge singular, no universal.
Uranga no quiso conformarse dentro de los límites debidos, y lo suyo tampoco constituye una fenomenografía, pues para ello debió aplicar el método
psicológico proyectivo. Pudiera presentar, en el mejor de los casos, una ontografía, capaz de resaltamos ciertos rasgos de la apariencia, jamás de la esencia
-que Uranga pudo habeI' heredado de Husserl a través de su maestro Heídegger- si bien sea también muy arriesgado, debido a que la razón de ser del
accidente se fundamenta en la substancia, no en la esencia ...
El autor mencionado nos habla de 011tología Com/1arada, p. 73 la, Ed.;
mas dicha asignatura, es por definición, universal: ¿ Con cuál otra podría
contrastarse? ¿ Y a qué? ¿ Con qué?
La aporía abultó cuando Emilio plantea una posición neoexistencialista - y
nos interesa aquí por su filosociologismo-- dentro del terreno tradicional,
recurriendo a la sabiduría filosófica, p. 11, donde confunde accidente y contingencias, que son, en dicha corriente, muy distintos. El primero, a tono con
esos clásicos, es ser en otro; la segunda, ser fuera de su p1-incipio o causas. (las
4 aristotélicas: materia1, formal, eficiente y final, desplazando la ejemplar).
Y así emerge ambiguo o erróneo yuxtaponer ambos presupuestos, enunciando
que el hombre es accidente y no contingente. El hombre es contingencia! por
no se11lo por sí mismo; fue, indudablemente causado, de acuerdo con l~ tra-il Ensayo un paralelo e:ntre los dos moralistas, usando el término galo, en "Scheler y
Hartmann', El Diario de Hoy, San Salvador, 11 de junio 72; y, antes, me había ocupado
del segundo, en. la Rev. Cultura, entonces a cargo de la inspirada pQetisa salvadoreña,
Claudia, Lars, enero-marzo, 1969, "Descripción del ser y el ente: Nicolai Hartmann",
pp. 64 a 78; y en El Diario de Hoy, "La Descripción del Conocimiento: icolás Hartmann", donde aporte:&gt; criterio y puntos de vista que no pude reproducir aquí porque
el espacio apremia siempre ...

273
Hl8

�dición. Pero ello no implica que salga accidental, porque para eso debería probarse que el hombre no es por sí mismo, sino en otro. Preguntamos:
¿ Quién representa ese otro? Si se afirma al hombre como accidente del universo, estaríamos retrotrayéndonos a Spinoza. Y en aquella doctrina, exclusiwta, al modo matemático, mds concretamente, geométrico, de la substancia
única, muy lejos de Scheler o Hartman -formuladores de éticas modernas,
mediante la cual cuerpos y espíritus son meros accidentes- tendríamos historia,
casi arqueología, nunca 1a actualidad o e1 presente o lo actual,12 nervios del
existencialismo y de 1os enfoques sociológicos acertados ... Ante tales antecedentes Sartre, no diganos Heidegger, protestarían.
Y en la modalidad hiperionana azteca, un querido compañero de banca,
Jorge Portilla, infaustamente ya extinto, orquestó su "fenomenología del relajo", aún más caprichosa que lo de Uranga; y, por ello, no obstante el mutuo
afecto que nos guardamos, allá por 194-3, cuando fuimos alumnos en Jurisprudencia, de Recasens, y Portilla pasó, mientras este servidor venía a Cuzcatán,
(primero a servir cátedrns de sociología y filosofía, y luego a avatares políticos) de lo jlll'Ídico a lo filosófico, así que, al retornar a México, lo encontré
enseñando en Mascarones ... , no obstante nuestro cariño -repetimos- le
sal1 al paso alguna vez en ''Siempre!" Rev. de circulación continental, enero
1963, formulándole una crítica acerca de que él dijo que los problemas filosóficos estaban al alcance del hombre medio, del hombre de la calle, algo desde pronto, inexacto, ese que olvidó Vierkhandf, pese a lo dicho por Wiese; y
el magistral periodista, Pag.és Llergo, ilustró mi carta con un.a reproducción del
Estrateg:i!;ta.
Tanto el afán de Cabrera (Husserl), como el de Uránga (Heidegger-Sartre), ambos tan estimables, vienen a demostrar que ni la fenomenología ni el
Ya hemos expuesto en el texto nuestra "Noción Actual de 1a sociología" de la cual
se ha ocupado, entre otros tratadistas, L6pez Núñez, sevillano, en su "Horizonte Doctrinal
de la Sociología .Hispanoamericana", ya cit. Aprovecho 1a oportunidad, que me brinda
"Hu.manitas", donde me consideran colaborador de planta, para agradecer a Echán(lve
Trujillo sus referencias a "Datos de Sociología'', en la Sección "La Sociología de C. A.
y en las Antillas", en "Sociolog'ia del Siglo XX" a cargo de Gun7Ítch y Moore, Ed.
Ateneo, Buenos Aires, 1956, p. 302. Y gana- puntos el eminente sociólogo argentino,
con quien alternamos' en el Congreso Internacional de Mendoza (1949) cuando, ~
su Sociologfa, examina a Vierkhandt Assandri, Córdoba, ya cit., debiéndole agradecer
igualmente sus menciones a mis "Datos de Sociología", p. 245, T. I. Y como luego
de la la. Ed. tuvieron dos mimeografiadas por la Asociación de Estudiantes de Derecho, está por salir otra, sin co-rregirla ni aumentarla, pues tengo en preparación un
Tratado sobre la materia, gracias a las gentilezas de David Escobar Galindo, mi sobresaliente discípulo en la Universidad de El Salvador, en jurisprudencia, ex Director
de la Biblioteca Nacional y ahora en el Protocolo de Relac. Exteriores.
12

274

existencialismo, sirven sociológicamente hablando; y esto lo desarrollé en una
serie, a raíz de que Samuel Ramos, en " ovedades" -lunes 21 abril y en la.
pág.- planteó la ardiente cuestión "Pro y contra del Existencialismo" artículo, en el cual, con motivo de las declaraciones de S. S. Pío XII, emite su
criterio sobre el particular:
"Las consecuencias morales que se pretenden obtener del existencialismo
no deben atribuirse al principio en que esta tendencia filosófica se funda; es
cierto que de una filosofía ex:istencialista pueden derivarse ciertas conclusiones
mora.les, pero de hecho sus autores, por ejemplo Heidegger, no han sacado
ellos mismos ninguna consecuencia ética."
Independientemente de que el existencialismo -Heidegger, Jaspers, Sartre,

Marce!- por citar la vertiente, alemana y francesa, que palpitan muchas otras,
no es una tendencia filosófica, sino una verdadera Escuela, así con mayúscula,
con su temática. problemática y metódica estructuradas, aunque no coincidentes; continuemos con Ramos: "No es un nuevo concepto moral, es un nuevo
método para investigar la existencia humana. No deforma los principios morales. Hay un existencialismo popular y un existencialismo filosófico. En TI'alidad,
los filósofos del existencialismo no son responsables de las deducciones que cierto pensamiento populav trata de sacar de esa doctrina." 13
Nos :imaginamos, pues no ejemplifica, que el existencialismo popular es el
del Sartre de "La Prostituta Respetuosa" o de "Muertos sin sepultura" o de
"La Náusea", prodigios de publicidad, de los cuales ha cosechado tanto renombre quien, en otro alarde propagandístico, sin igual en el historial nórdico,
rechazó el Premio Nobel, ta] vez aconsejado por ese ingenio agudo de Simone
de Beauvoir, quien, prooablementc, le insinuó que si quería salir de la angosta
atmósfera de la cátedra, de los claustros académicos y del casi siempre res11 Publiqué.: "Heidegger y Jaspers", La Crónica, 29 de abril a 3 de mayo de 1969,
San Salvador; "Soren Kierkegaard", El Diario de Hoy, 12 de julio de 1970; "Rainer
María Rilke o la poesía como Vida" E/.1Diario de Hoy, 21 junio 1970, el gran amigo de
Válery, del famoso círculo praguense, con Werfel, Kafka, Brod, tenidos por existencialistas; "Heidegger y Jaspers hasta Sartre", El Diario de Hoy, San Salvador, 19 abril
1970; "Malebranche después de Descartes", Sábados de "Diario Latino", mantenidos
por Juan Felipe Tomño, quien por cierto da a conocer por C. A. muchas de las producciones del Doctor Basave Femández del Valle, director de "Humanitas"; "El Existencialismo en Turno" Revista de Filosofía de la Universidad Iberoamericana de México,
cuyo director es el sabio y viejo y querido amigo, Doctor Héctor González Uribe, a
quien acabamos de comentarle -"Reporte", 14 julio 1972- su extraordinaria ''Teorla
Política", Ed. Porrúa, México, 1972; "Polémica Sartre-Camus", "Diario Latino", en rus
Sábados de Toruño, 22 febrero 19"69; ''De Requentin a Clemence hasta Merseault'',
''Diario Latino", 24 mayo 1969, continuando el contraste Sartre-Camus, entre otros
artículos que el espacio me impide designar .. .

275

�tringido alcance del libro académico, se volcara a las vías. a los cafés de SaintGerman-des-Pres, para alternar con medio mundo y, además, que interviniera
en política :militante, dejando el acartonado oficio de catedrático, para hacerse
oír como Zolá en el affaire Dreyfus o Gide en el del Congo, y &amp;SÍ Sartre encontró su bolita defendiendo a Castro, de Cuba. En m1a novela-realidad, por
aparecer, "Claronegros", ampliarnos esto.
Pero volviendo a Ramos, quien pone en escalón inferior, casi insignificante,
a Sartre, omitiendo a Kierkegaard: "Quien a mi juicio ha puesto en boga el
existencialismo, es el filósofo alemán Heidegger'', y temimos que llevarle de
nuevo 1a contra, con menos profundidad, pero sin las introversiones heideggel'ianas, ha sido Sartre, escritor periodista, dramaturgo, polemista en fin,
en medio del estrépito, mientras el otro se parapeta, solitario y aislado, en su
refugio de Friburgo, inasible, orgullosamente hermético contemporáneo. Es
una de las corrientes filosóficas más importantes de la actualidad. ( y debemos
interrumpir: el existencialismo no es tendencia, ni corriente, sino auténtica
Escuela). El existencialismo es un método filosófico que no ha llegado a
cuestiones éticas. Trata de e.'q)lícar al hombre principios reales. o es una
ética, es una ontología, una metafísica; yo me atengo a la forma del existencialismo alemán que es la original. Dentro de la metafísica el existenciafümo no
se utiliza como un principio de explicación.''
Con el respeto al viejo maestro de "Estética" que él no guardó a Caso
--cual puede captarse en el documento, cuanto erudito y certero libro de
Basa.ve Fernández del Valle- a quien llamó, tranquilamente, demagogo de la
filosofía, como puede leerse tambjén en un libro sobre las polémicas en México,
del recordado compañero de banca en la Facultad de Fflosofía desde los remotos 1940, Hernández Luna, tuvimos que refrescarle un poco la memoria
al doctor Ramos, pues sólo la diferencia entre ser autéotico y ser inauténtico,
heideggeriana de acuñado estilo, implica un principio ético, (ver, del suscrito,
"Heidegger~ Moralista", Atisbos, México, sábado 26 abril 1952 ) y esa valoración no surge de "cierto pensamiento popular" sino del análisis filosófico.
Además, si 'dentro de la metafísica, el existencialismo no se utiliza como un
principio de explicación" ¿ qué andarán haciendo los mencionados de dicha
Escuela? ¿Jugando a las simples descripciones? ¿Oscilando entre cuantas
direcciones que sí explican? En el ser auténtico heideggeriano vibra una conciencia moraJ y de otro giro no lo fuera . ..
En el segundo artículo - "Toda Ontología implica una Etica"- asentamos
que, tanto en Heidegger con su ser auténtico, tal en Sartre, con su compromiso
o decisión~ aquél y éste pasan de la Ontología de la Etica, porque: ¿cómo se
entiende la libertad existencialista sin un fin y sin nonnas que lo reglen? En
el tercer artículo. ''Heidegger y Sartre" que Capistrán Garza bondadosamente

276

hizo r~al~: ~'Deseando evitar que sus lectores caigan en las engañosas garras
del existencialismo, y que si alguno ha caídoJ se dé pronto cuenta de la verdad"
"Atisbos" ofrece un articulo más sobre este interesante tema. Y el 4o. de die~
serie: martes_ .13 mayo 1963- "Jean Paul Sartre, Literato", porque ese es
el mago pansmo más que filósofo· y Capistrán Garza, en la misma forma
que destaqué el anterior: ªNo queriendo dejar obscuro punto alguno en nuestra
crítica del Existencialismo, presentamos a continuación el penúltimo artículo
de la serie" demostrando un conjunto de absurdos y contradicciones al exami~r a
Pa~ Sartre, ~itera~o''.; y el úl~o que nos atañe a los sociólogos,
Esterilidad Social del faastencialismo" -sabado 17 mayo mismo año- llevó
un pensamiento liminar del inolvidable Kierkegaard, puesto por este servidor:
"Bastante presuntuoso para desdeñar las lágrimas de la tragedia, pero también bastante presuntuoso para querer prescindir de la misericordia''.
T~nemos que resumir esas alternativas con Ramos, dado que no sería posible rr a detalles; mas, retomando a U ranga que en su "Ontoloo-ía del ser del
mexi~o", fenomenologiza y exil!tencializa a su sabor, ya res:lta oportuno
mencionar}ue, ~~ la 2a. edición suprime el malhadado término "ontología",
rubmndo Análisis del ser del Mexicano", seguramente por los dolores de
cabeza al titular mediante la metafísica general ...

'.'lean

~i Virk.handt, ni Cabrera Maciá abrevando en Hus.serl, ni Uranga, con
Heidegger, logran mucho en el mundo de lo colectivo, pues ni la fenomenología ni ~~ existenciru.ismo responden a los imperativo.s sociológicos. y Caso, que
era soc10Iogo de pnmera línea -y no sólo por su "Sociología Genética y Sjstem.ática" que, en sus últimas ediciones denominó, simpJemente, "Sociología" pese
a su profundo conocimiento de Husserl- iba por camino muy alejad0 de éste
en los desenvolvimientos de su obra más conocida. Nos tocó el pl'ivilegio de
escuchar sus lecciones en Jurisprudencia, cuando todavía estaba en San Ildefonso y Argentina; y nos quedábamos maravillados, con el problema de que, al
exponer a un autor, salíamos los apabullados discípulos convencidos de que
alli, y solamente allí, estaba el secreto de la materia; pero al día siguiente se
presentaba don Antonio impecablemente vestido, como acostumbraba, sombrero
y bastón en ristre, clavel en el ojal, y nos volvía a descontrolar porque el tratadista en turno ganaba la victoria sobre el anterior.
Apenas nos falta dedicar, un emocionado recuerdo al gran catedrático Antonio Caso, mexicano ciento por ciento, puro, mentor de múltiples generaciones, alto con la pluma, aimque quizá era '3Upcrior en la cátedra, al revés de
Vasconcelos, ese Ulises Criollo, quizá el mejor escritor de garra en sus tiempos
de pe~ea política y, aún después, en el periodismo activo, que no dejó sino hasta
que vmo la parca, que no le impidiera, pues algo de niño tenía que tener -¡ oh
Barba Jacob!- cuando canta al héroe rudo- jugándose su último capricho al

277

�negarse a que sus restos reposaran en la Rotonda de los Hombres Ilustres de
México, D. F.; Vasconcelos, el único en esta América miestra, que elijo Rubén,
capaz de dejarnos un pensamiento sistemático, en medio de sus ex abruptos;
de Pitágoras a la Metafísica, de Estética a Lógica Orgánica, de Historia de la
Filosofía a Todología -la comenté en "Atisbos",- "El último libro de José
Vasconcelos ' - 28 agosto 1952, dándole el postrer y póstumo saludo en ABC,
de la capital mexicana.u

Sección Segunda
LETRAS

~• Durante los años 1961 y 62, expuse a Vasconce{os y a Gaos, mis Maestros de
México - el primero me envió un prólogo para mi segundo libro "Itinerario Filosófico"
que lleva ya cinco ediciones. Y no me canso de divulgar su pensamiento, obra y personalidad en conferencias, mesas redondas, diálogos y demás. Así: "José Vasconcelos. Siempre
Iracundo" -Diario de Hoy, 4 enero 1969; "Vasconcelos, el lracundo", Diario Latino,
4 octubre 1969; y muthos otros sobre el Ulises Criollo, que sería demasiado largo enumerar. Ultimamente ensayé armonías y discrepancias, en "Caso contra Vasconcelos y viceversa" I, y II, Diario Latino, 17 y 24 junio, respectiva.mente ... sin dejar en el tintero
a ''No Soy Filósofo: Gaos", El Diario de Hoy, 14 diciembre 1969; en el mismo periódico,
'".Maritain, Robles y Gaos", 14 octubre 1969; "Un Filósofo en las Sombras", refiriéndome al terrible estado que precedió a la muerte de mi querido Maestro, Oswaldo .Robles,
El Diario de Hoy, 3 agosto 1969. Y en "Abside", a cargo -después de los humanistas
Méndez Plancarte-- de don Alfonso Junco, que por regiomontano eminente, en las letras
y en la poesía, no requiere mayores presentaciones: "De Gavidia a Masferrer hasta
Vasconcelos", octubre-diciembre, 1968; y "Oswaldo Robles y su Tomismo Viviente",
octubre-diciembre, 1970.

278

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�MATEHUALA, JURISDICCIÓN DEL NUEVO REINO*
DE LEÓN. ( 1638-1718)
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Univ@rsidad de Nuevo León

No CABE DUDA QUE 1.0s REYES DE ESPAÑA o no sabían geogtafía o no tenían
la menor noción de la extensión de sus dominios. Ello se deduce, al menos, de la
concesión hecha a Luis de Carvajal y de la Cueva para poblar y conquistar
un cuadrado de 200 leguas por lado, que habría de llamarse Nuevo Reino
de León, comprendiendo zonas en las cuales había poblaciones ya establecidas de muchos años atrás. 1
Pol' el norte nunca logró Carvajal avanzar. La conquista y evangelización
de Texas fue lograda cien año_s después de la capitulación. Por el poniente,
Saltillo, Parras y otras poblaciones, continuaron sujetas a la Nueva Vizcaya.
Monclova fue la única teóricamente sujeta al Nuevo Reino de León, hasta su
separación definitiva con 1a creación de la provincia de San Francisco de
Coahuila. Teóricamente también pertenecieron a Nuevo León las tierras del
actual estado de Tamaulipas. Aunque se hicieron expediciones tempranas por
ese rumbo jar.nás se logró funda.ti población alguna, salvo la misión de San
.Antonio de los Llanos (hoy Hidalgo, Tamps.) sujeta a Nuevo León hasta
la creación de la Colonia del Nuevo Santander, por José de Escandón.
Por lo que hace a la región sur, Carvajal considera bajo sus dominios las
cien leguas. Así se desprende, al menos1 de sus campañas de pacificación a
pueblos indígenas de la huasteca potosina. El avance colonizador en sentido
inverso, hizo que fueran guedando fuera de Ja Nueva Galioia o de la Nueva
Vizcaya muchas poblaciones.

* Leído en la Casa de la Cultura de San Luis Potosi, el 28 de sept. de 1972, al ingresar
a la Academia de Historia Potosina.
1 Capitulación y títuJo de gobernador de Carvajal en;
SANTIACO RoEL: Nueuo
Le6n. Apuntes Históricos, J. P. Cueva, Sucs., Monterrey, 1938. 2 vols., I, PR- 155-l 58.
433
H28

�Casi m@dio siglo después de muerto Carvajal, Felipe IV renovó su capitulación ahora a favor de Martín de Zavala ( abril de 1625) . La corona, olvidando
los ;eríos problemas jurisdiccionales suscitados por la primera capitulaci6n, la
restableció en los mismos términos, en cuanto a la extensión territorial.2 De
alJí que Zavala sostenga un largo litigio de la Nueva Vizcaya, por ~ntroversias de jurisdicción 3 y que intente la repoblación, en 1644, de la villa del
Almadén, hoy Monclova, que no logra sostener. Por lo que atañe al sur, hubo
por lo menos el intento de extenderse lo más posible.
Zavala había entrado a Monterrey en agosto de 1626. Y es en ese mismo
año cuando por vez primera es mencionada Mateguala -así, con g- en
crónicas y documentos de nuestros archivos.
El Gral. Fernando Sánchez de Zamora, en su relación sobre el Descubrimiento del Río Blanco . .. ~ alude a la entrada hecha en ese mismo año de
1626 por fray Lorenzo Cantú, guardián del convento de Char&lt;:a:S, a misionar
en el Río Blanco. Asienta que fray Cantú administraba a los negritos de Matehuala, "cuya tierra era donde ahora llamamos Apuchimapa y Sandi". 5
Agrega que los negritos estaban emparentados con los bocalos o bofalos _de Río
Blanco, "que asistían a faenas en Matehuala". Se desprende de esta cita que
los negritos no eran de Matehuala y que sólo asistían allí.
Encontramos, en 1627 otra referencia importante. Se trata de una causa
c,0ntra Tomasillo, tepeguán, por haberse llevado unas indias del capitán Lucas
García, vecino de Monterrey, al puesto de Matehuala, y por habérselas vuelto
a hurtar al mayordomo de aquella hacienda.6 Llamamos la atención sobre
estas dos designaciones de puesto y hacienda con que es desigriado el lugar.
Estos datos nos hablan, en época temprana, de un contacto más o menos
frecuente de las gentes del uevo Reino de León, con las de Matehuala.
1 Capitulación con Martín de Zavala, en: DAVID ALB"ERTO Co,ssío: Historia de
Nuevo León, J, Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925-1933. 6 vols., 1, p. 181 ss.
• Litigio . .. por la jurisdicción de las minas de Almadfo. Citado Y ampliamente comentado por EuoENIO DEL HoYo: Historia del Nuevo Reino de León (1S77-1723).
Publicaciones del Tecnológico de Monterrey. Serie: Historia, 13. 'Monterrey, 1972. 2

vols., 11.
z
li ·
• Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por os re giosos de N. S. P. San Francisco de la Providencia de Zacatecas. Relación que hizo el Cap.
Fernando Sánchez de Zamora. En: ALoNsO DB LEÓN y otros: Historia de Nuevo
León.••, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, 1961, p. 226.
' Sandi existe todavía en el municipio de Arambeni, N. L. El nombre se ha corrompido y hasta oficialmente se cita como Sandia y Sandía.
.
• MS. Causa contra Toma.sillo .. . . Archivo Municipal de Monterrey. (E~ lo _s~cesivo
se citará: AMM). Civil, vol. 2, exp. 10. Rodrigo de Aldana declara que b1zo viaJe all~
y llevó a Tomasillo, quien llevaba las indias. Que en el puesto del Pedregozo se las quitaron por orden de 'Miguel de Escorihuela.

434

Jurisdicción de Nuevo León

El gobemadgr Zavala, por su parte, procura extender su jurisdicción hacia
ese rumbo. Nosotros conocimos, no hace mucho en el Archivo Municipal
de Monterrey un expediente relativo a la comisión que en 1638 dio Zavala a
J~ de Zúñiga y Almaraz y a Juan Francisco de Escobedo, para descubrir
cammo entre Cadereyta, Río Blanco y Matehuala; documento lamentablemente extraviado.
D,e_ese mismo año de 1?38 nos queda por fortuna, otro testimonio importantis~o. Se trata de la Jornada hecha por el mismo Juan de Zúñiga, consecuencia probable del documento a que hemos aludido, "descubriendo caminos y nuevas tierras y reduciendo los indios chichimecos ... " 1 Zúñiga
ostentaba ~to~ccs el cargo de "justicia mayor y &lt;'.apitán a guerra de las
fronteras chichimecas de este uevo Reino de León".
Hallándose en esta jornada, redactó el documento siguiente:

•

_En el P~raje ~e_Mateguala, en veinte y un días del mes de febrero del
ano de mz~ y ~e~cientos y trein~a y ocho años, el señor don Juan Zúñiga
Almaraz, JUSltcia mayor y capitán a guerra del Nuevo Reino de León
por Su M ~jestad dixo que hoy dicho día ha llegado visitando estas fron~
teros y abriendo nuevos caminos y descubrimientos de minas y apaciguando y reduciendo los indios chichimecos que no están convertidos a nuestra
santa fe católica, en nombre de Su Majestad alzaba y alzó vara de la real
justicia para usar de su comisión y ejercicio, tomó posesión desde la
acequia de Mateguala para adelante por del Nuevo Reino de León
canales de la estancia de Mateguala, ques de Miguel descmiguela. y [;
firmó este dicho día. Don Juan de Zúñiga. Por su mandato, Juan de
Vargas." 8

Consideramos fundamental este documento que marca la incorporación
de Matehuala al Nuevo Reino de León y en el cual advertimos otras dos
designacioúes para el lugar: paraje y estancia. Y otra referencia muy importante: "que es de Miguel descurigüela'. Ya nos ocuparemos de este personaje
más adelante.
• MS. Jornada de descubrimiento y posesión por Zúñiga en el e.~ediente titulado:
Despacho mandado expedir tocante a los naturales del pueblo de San Francisco de Ma,.
tehuala, de nación negrita y guachichiles. AMM, Civil, vol 66, exp. 7, forl. 8.
• El texto de ta posesión aparece también en CíRl.Lo ESTRADA: Documentos aclaratorios para establecer si pudo o no ser 1550 el año de fundación del primitivo Mate.
huala, Imp. "Nuevo Día", Matehuala, 1950, p. 57. A Estrada se lo proporcionó Pablo
Salce y a éste el autor de este estudio.

435

�Para sus diligencias de esta entrada, Zúñiga nombró por esc~bano a Juan
de Vargas Valadés, español, "y porque no hay es~~ño~es que entiendan las lenas chichimecas de estos parajes, por las distmc1ones que hay de unas
gu
'
"ehi_ch.ime
lenguas a otras, nombró por intérprete al Cap. Jua_n D ommguez,
· ,, ~
co de nación negrita, que la entiende y es muy ladino en lengua mexi~na ,
y a su vez a Juan de Ja Cruz, mestiro, para intérprete de la lengua mexicana
a la castellana.
Camino a Nuevo León
Ese mismo día 21 salió Zúñiga y Almaraz por el puesto de Santa Clara
continuó hasta el agu' aje que llamó de San Antonio. El 23 prosiguió por la
y
cañada
que bautizó con el nombre de las Bufas, hasta llega_r " a dddi
on e c~~ se
llaman los Cedros de Sandi". Continuó, el 24, por unos OJOS de agu_a y c1enegas que llamó la Angostura, y el 25 por la cañada de las ~~u~as, valle
de los Piñones y aguaje de las Puntas; prosiguiendo al día siguiente por la
cañada que designó con el nombre de las Ga~; para llegar al valle de
Pablillo donde el 27 hizo descubrimientos de rrunas.
Los ~as le 'rujero~ no saber el camino al Nuevo Rein~ de Leó~. Zúñig,a
., el 28 a "una sierra alta de mucho pinal, para ver s1 descubna alguna
su b10,
,
B l
entrada al valle del Pilón, de que noticia tiene"; pero, aunqu~ a a tazar
Ramírez "persona que ha estado en este dicho reino y poblazon de Santa
Lucía" pareció ser el valle del Pilón, "no se Je pudo hallar entrada".
Zúñiga, el 28, tomó posesión "desde los canales de ~at~~ala has~ _el
paraje que llaman de Pablillo", alzando vara de la real JUStlcia corno Jurisdicción del Nuevo Reino de León.
El primero de marzo salió al paraje de Labradores (hoy Galeana, N. L .) .
Allí sí consiguió guías que supieren el camino a Monterrey, Y, pasandQ por e!
Puente ele Dios, que él llamó Salto de Agua, continuó por el río que c ~
49 veces, para llegar el 5 de marzo a su estancia de Sao Juan, en Cadereyta.

Visita del Jllmo. Colmenero
Hay otro documento de valor excepcional para Matel1uala: la visita _del
Illmo. don Juan Ruiz Colmenero, obispo de Guadalajara. Es ya conocido,
• Don Juan d e Z'uniga
~·
Almaraz entró a Nuevo León en 1638, procedente
milde Hui·
chapan. Era hombre poderoso. Llegó con su fa~a y meti? 500 vacas, 16
oveJas'.
500 yeguas, +O jndios, etc. 'En su estancia establec10 un obraJe. lsRA&amp;L CAvAzos GARZA.
Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, 1964, p. 230.

436

por haberlo publicado don Primo Feliciano Velázquez, en su ya rara Colección de Documentos para la Historia de San Luis Potosí. 1 º

Realizada su visita pastoral en el real de minas de Charcas, el Sr. Colmenero continuó su camino. El 22 de julio &lt;le 1648 instaló su tienda en el desierto,
a 6 leguas de Charcas, imponiendo al lugar el nombre de Santa Fe de la
Confumación, por haberlas hecho allí. Al día siguiente, llegó a Matehuala.
Fue irúormado de haber más de veinte indios laboríos "que residen en algunas casas y familias en la dicha hacienda". 11
Supo también de la existencia de otros pequeños lugares: Mapachina, como
a siete leguas de la hacienda, de negritos, y de chichimecas borradosJ e Ipuchia,
en el valle de San Bartolomé; a cuatro leguas de la hacienda del Cap. Antonio de Meza.

La Capilla de la Hacienda
Dos días después celebró en la capilla de la Contepción, y confirmó a 71
personas de las dos rancherías de laboríos, una del capitán Alonso negrito, y
otra de Nicolás, borrado.
Con singu.Iw emoción hemos visto estos asientos en el magnífico archivo
parroquial de Charcas. 12
Por lo que hace a la capilla de la hacienda, halló el obispo ser
" ... un jacal con mala cubierta de paja, tapias bajas de adobe, sin lucimiento ninguno por la parte de adentro; no tener pila bautismal, aunque por
la mucha distancia de la cabecera se baptiza en ella, en lugar indecente; no
tener pila de agua bendita y para el culto divino solo una casulla y frontal de
damasquillo de chína verde y leonado, misal, ara y manteles; una imagen
de Nuestra Señora, de talla entera, un cuadro de San Francisco Javier, y en el
frontispicio un Cristo pequeño, de talla, una campanilla pendiente de dos
palos; no tiene cáliz, corporal ni alba . . . " 13
Su señoría renovó la licencia para celebrar, porque el mayordomv expresó
no tenerla. Pem dijo que debió haberla tenido el Cap. Miguel de Escorihuela,
su dueño, "que habrá tres años que murió . .. porque era hombre de buena
cuenta y razón en materias semejantes".1◄
10

Jmp. del editor, San Luis Potosí, 1898, 1899. vol. IV, pp. 366 a 378.

u Visita de Colmenero, !bid, p. 367.
u MS. Bautismos y algunos casamiento1 y confirmaciones P&lt;Yr el Yllmo. Sr. Dn. Juo
Ruis Colmenero .•. Libro No. 1, 1586-1668.
,. Visita de Colmenero, ]bid, p. 368.
" I bid, p. 369.

437

�Nuevamente celebró el prelado en la fiesta de Santa Ana -26 de julio-confirmando a indios de hasta 90 y 110 aíios, de Mapuchima e Ipucbia. Dos
días más tarde llegaron a verle varios caciques de Río Blanco, a darle obediencia ''en nombre del capitán Escorigüela''.
El Sr. Colmenero resolvió ir en persona' aunque por caminos nunca andados por obispos ni visitadores", a Río Blanco, en disputa, entonces, con la
provincia de Río Verde.

Los Escorihuela
Es necesario detenernos aquí, para observar que ya había muerto el capitán
Escorihuela "habrá tres años", esto es, en 1645. Y que ahora aparece otro de
igual apellido. Se trata, indudablemente, de dos personajes distintos. Este
capitán indio que envía a dar la obediencia al obispo y el capitán Miguel de
Escorihuela dueño de la hacienda de Matehuala y de que el indio tomó el
'
nombre, probablemente
al bautizarlo.
También se suponía indio al dueñó de la hacienda y a sus sucesores, pero se
les llama "españoles" en muchos documentos de entonces, y, por otra parte,
Escorihuela no es térmmo indígena sino el nombre de un lugar y municipio
de España, provincia y partido judicial de Terne!" .15
Entre los sucesores inmediatos del dueño de Mateguala, figura en forma
preponderante, el Cap. Antonio de Orpinel y Ecorihuela, fundador de San
Pablo de los Labradores, hoy Galeana, y con intervención muy directa en la
fundación de Hualahises:1G
Murió en Matehuala. Sus restos fueron trasladados posteriormente a la iglesia de Charcas. En aquel archivo hemos visto la partida de este traslado, v~
rificado el 10 de noviembre de 1660.

« • , •a

hacer cómputo ,y lo hicieron, com1&lt;&gt;cando también a los de Río
Blanco, a efecto de ponerles doctrina, lo que impidió el Cap. Escurigüela,
por hallarse apoderado de dicha hacienda." 11
Esta idea no fue realizada en muchos años. En carta que el IJl.mo. Sr.
Colmenero escribió a Fr. Juan García, el 13 de junio de 1650, expresa:
"• • • Para la nueva doctrina que se ha de fundar en el Río Blanco y para
esa de 1:fateguala, he tenido en esta flota cédula de S. M., en que me ordena
lo confirme Y consulte esta resolución con el Señor Presidente de Ja Real
A_udiencia -:-no exp~a si la de México o la de Guadalajara- para que,
ªJustada la unportanc1a, se tome lo que pareciere más conveniente." 1s

Frontera de Chichimecas
Matehu_ala sigue siendo "frontera de chichimecas". Observamos que aunque .Escorihuela ~ne objeciones al establecimiento de la doctrina, admite que
se tome la poses10n de 1638, por del Nuevo Reino de León. Había, indudablemente, intereses de por medio, por cuanto a que así él como Antonio de
Orpinel, su hijo, han de ser halagados por el gobernador MartÍn de Zavala
con grandes mercedes de tierras en Pablillo y Labradores.19
Las referencias a la época, acusan sin embargo, que era ésta una zona incontrolable para el Nuevo Reino de León, debido a la enorme distancia a
Monterrey. Justamente cien años más tarde, en 1738, el gobernador Fernández de Jáuregui decía que Matehuala "está a más de ochenta leguas ( de
Monterrey) y que hay que pasar por tierra de guerra viva y llevar escolta
conveniente' .2 º

_Y &lt;:5ta. ~posibilidad de control se advierte claramente del hecho de que,
N1colas Vazquez, prominente vecino de Matehuala, al casarse con Agustina
de Escobedo, hija de Juan Francisco de Escobedo, mayordomo de la hacienda, n otorgue recibo de la dote y lo haga:

La Doctrina de Matehuala
Visita de Colmenero, Ibid, p. 372.
SÁNCBE Z DE ZAMORA, Descubrimiento.. .. , op. cit., p. 227.
'" La merced mú importante fue otorgada a Antonio de Orpinel, en Labradores, en
1641. AMM, Civil, vol. 20, exp. 30, (. l.
,. MS. Visita general AMM, Civil, vol. 60, exp. l. (Aunque es de 1738, está en un
volumen de 1733).
" Juan Francisco de Escobedo y Juana Bautista, mestizos, eran oriundos de Texcoco.
Desp_ués de su residencia en Matehuala poblaron en la hacienda de Pablillo, que fue
propiedad de Escobedo. Es el gcnearca del apellido en Nuevo León y de él desciende el
Gral. Mariano Escobedo, heroe de la época de la lntervenci6n Francesa. IsRAEx. CAvAzos GARZA: M&lt;kiano Escobedo, el glorioso soldado de la República, Imp. Ríos, Monterrey, 1949, pp. 258.
:n

Desde 1a posesión de Matehuela como jurisdicción de Nuevo León, en 1638,
0 poco antes, había el propósito de establecer doctrina o misión en Matehuala
y Río Blanco. Hay constancia de que, a la visita del Sr. Colmenero, ya hacía
"once años, poco más", que Fray Francisco de Sigüenza, guardián del conven.to de Venado, acompañado por el Cap. Luis Navarro y Avendaño, -protector,
había estado en Matehuala,
•• Diccionario Enciclopédico Abreviado. &amp;pasa Calpe.
Datos amplios en MS. Merced a Pedro de Orpinel, AMM, Civil, Vol. 26-A, Exp. 11,

11

f. 95.

438

10

439

�"En la hacienda de Mateguala, jurisdicción de las minas de Ramos, trece
días del mes de junio de mil y seiscie11tos y cuarenta y seis años . .. " 22

Sí ejerce, comoquiera, el gobernador del Nuevo Reino de León, su auto-ridad en Matehuala. Consignaremos algún testimonio.
Los indios hualahuises asaltan Labradores y matan a Nicolás V ázquez, haciendo cautivos a su mujer y a sus hijos. Tras este asalto, los indios se unen a
los que habían hecho otras muertes en el valle del Pilón, y se refugian en
Matehuala. El gobernador Zavala da orden al Cap. Antonio de Orpinel, su
teniente "hombre de buen entendimiento", que vive en Matehuala, para
prenderios. Orpinel se valió de una estratagema. Ofreció a algunos de los que
tenía congregados que si sus compañeros se agregaban a Matehuala los
recibiría bien, como lo hizo, agasajándolos con bastimentas y ropa. Cuando
entraron Jos indios a recibirlos en una galera, un criado cev.ró la puerta. Orpinel tenía ocultos a 10 o 12 hombres que aprehendieron a los indios, Y los
llevó al Pilón donde ahorcaron a 22. El capitán fue perdonado y congregado en misión, fundada con el nombre de San Cristóbal de los Hualahuises. 23
Las haciendas de ovejas

EJ cronista Alonso de León consigna el dato de que Antonio Leal, atraído
por la fertilidad del reino, entró a éste con treinta mil ovejas, procedente
de Huichapan, hacia 1635. 2• A su ejemplo, numerosos ganaderos entraron
también con sus haciendas de ovejas, trayéndolas a pastar y llevándolas en
tiempo de la trasquila a sus lugares de orizen.
Surgió así una trashumancia ganadera que habría de ser el sostén eco~ómico y el origen de muchos pueblos, particularmente del sur de Nuevo Leon.
Matebuala fue el paso ÍOI'ZOSO de estas-grandes pastorías y tuvo entonces
incremento notable. Era esta hacienda una de las etapas del viaje, para pasar
luego a Albarcones, Concepción, Soledad, Cruz de Elorza, Peñuelo, Y otras
muchas importantes haciendas pertenecientes, en su mayoría, a la nobleza
criolla de la Nueva España.
Esta época que va de 1635 hasta casi concluido el siglo XVIII, es de importancia extraordinaria.
.
Ello ha de propiciar un constante contacto de la gente del Nuevo Remo
:is MS. Promovido por don Diego Camllo de Baeza contra Nicolás Vázquez ... AMM;
Civil, vol. 10, exp. ¡ 7, f. 24. La dote pas6 ante Juan Muñoz, teniente del Cap. Lucas
de Puerta y Alvarado, alcalde mayor y de Ja Santa Hennandad.
" ALoNso DE LEÓN, Historia.... , pp. 135 y 136.
u Ibid., p. 90.

440

de León con la de Matehuala. Los moradores de ésta, han de participar en
castigo de los indios que asaltan con frecuencia a estos pastores. Y no sólo
ello sino que han de acudir en auxilio de los pueblos del sur de Nuevo León
cuantas veces se ofrece. Podrían citarse múltiples ejemplos.
Fernando Sánchez de Zamora relata cómo, en 1674, Río Blanco es atacado
por los temibles janambres. Está a punto de despoblar, al grado que empieza
a enviar trastes y ganados a l\fatehuala. Fray Juan Caballero pide ayuda a
esta hacienda y acude oporttmamente Femando Ramos con 6 u 8 hombres
para llevarlos, pero Zamora logra sostener la situación. 25
El descubrimiento de los minerales del Santo Nombre de Jesús, en Río
Blanco, en 1675, ha de traer mayor entusiasmo. Isidro González tiene hacienda de beneficio y ensaya los metales que bajan de aquel mineral. 26
Intentos de fundación

Hay todos los indicios de que, al asentarse de paz, los negritos tuvieron
formado pueblo y de que, habiéndose dispersado, sus tierras quedaron en poder de Escorihuelas y Medellines.
Prevaleció siempre, sin embargo, en ellos~ el afán de recuperar sus tierras
y de fundar formalmente el pueblo. Constantemente lo estuvieron solicitando.
Hay una etapa, en la segunda mitad del XVII, en que el gobierno de
Nuevo León parece desentenderse de Matehuala. Por otra parte, la posesión
de 1638, como que tenía legalidad muy relativa. Había el antecedente de lo
capitulado por los negritos con los asentistas de las Salinas. Los 11egritos les
estuvieron sujetos siendo gobernados por un cabo, y éstos~ los asentistas, "eran
los protectores de las fronteras, por ser el ejercicio a que se sujetaban y juntaron el de cojer la sal". 21 De allí que cuando los alcaldes de Charcas invadieran su jurisdicción, provocando el miedo entre los indios por las vejaciones, los asentistas ganaron un despacho virreinal en su favor. El virrey conde
de Paredes ordenó ( 16 de julio de 1681) que el alcalde de Ch~
"no se entrometa en manera alguna en el conocimiento de las causas de
los indios .. .de Ipora y Mateguala, ni en impedirles formar sus pueblos. .. , ni embarazarles que vayan a servir a las dichas Salinas del Peñol
,. !bid., p. 239.
"' Jbid., p. 243.
., Despacho, del virrey conde de Peredes. En CuuLo
rios . .. , p. 42.

ESTRADA,

Documentos aclarato-

441

�Blanco, por estar sujetas a los asentistas así en lo político como en lo
militar. .." 28

Además de la usurpación de la jurisdicción estaba la de sus tierras. Los
Medellines alegaban ser suyas, y, con su influencia, lograron también que
por auto de la Audiencia de Guadalajara de 31 de julio de 1685, se declara
pertenecer a Diego de Medellín y no haber lugar el amparo a los indios.Z9
Uno de los oidores, el Lic. Francisco Seijas Centellas, visitando el reino
estuvo en Matehuala en 1688, y se puso a favor de los indios, informando
"haber puesto a propósito para dicha poblazón".ªº
ada se logró por entonces. Y, doce años más tarde, en 21 de junio de
1700, el alcalde de Charcas hizo diligencias sobre la fundación por orden
.superior, pero nada se logró tampoc-0 porque hasta el expediente se perdió
en los autos.n

El pueblo de San Francisco de Matehuala
La idea de establecerse no sólo en doctrina sino en pueblo, s_e mantiene
latente y cobra fuerza en los primeros años del XVIII. En el Archivo Municipal de Monlerrey encontramos un docwnento con antecedentes preciosos.
Con fecha 23 de mayo de 1705, e1 Gral. don Pedro de la Puebla caballero de
Calatrava y asentista general de las Salinas de Santa María y Peñol Blanco,
presentó al virrey un memorial en el cual, entre otras cosas, e&gt;..-presa:
"estoy informado que al tiempo que se ausentaron (sic por asentaron) de
paz en la frontera del Venado una nación de indios chichimecos llamados
negritos, de estos mesmos se ausentaron ( sic por asentaron) dos rancherías
en dos parajes que llaman Ipoa y Matehuala, que están adelante de Charcas . . . , y quedaron sujetos al capitán protector de la frontera del Venado,
coono indios de frontera. Que de este modo se conservaron muchos años y que
acudieron a las cosechas de sal de estas reales salinas, hasta que con el tiempo se fueron esparciendo y consumiendo, porque en sus tierras que el R ey
nuestro Señor les señaló se .introdujeron españoles y mestizos de los cuales
descienden unos Medellines que están apoderados del para je y ojo de agua
que llaman de Mateguala ... " 32
.. Jbid., p. 43.

"' Provisión . .. Ibid., p. 44.
• /bid.
" /bid.
ª MS. Despacho del virrey A.lburquerque. AMM., Civil, vol. 66, e,q&gt;. 7, f. 53.

442

El texto dice claramente "al tiempo que se 'auscntaro11', debiendo leerse,
incuestionablemente, 'asentaron'."
El Gral. Puebla no precisa cuándo tuvo lugar este asiento, aunque sí afirma
que fue cuando se hizo el de la frontera de Venado, lo que obliga a situar
el asiento de Ipoa y Matehuala al mismo tiempo que el de Venado.
Aquí surge la controversia de la licencia atribuida a don Luis de Velasco
en 1550, que no pretenderemos dilucidai, en este trabajo.s 3 Compartimos, sin
embargo, la opinión de que la fecha probable más remota de los orígenes
de Matehuala, debe situarse en la época de las campañas de Francisco de Urdiñola contra los guachichiles de Pedregozo y Mateguala, poco antes de

159Q.H
Continúa el Gral. Puebla informando al virrey que los descendientes de los
negritos solicitaron la recuperación de sus tierras, pero que no lo lograron
"por favorecer a los españoles el alcalde de Charcas y tener usurpada la
jurisdicción que pertenece a V. E.., por ser frontera de chichimecas".35

Agrega que los indios obtuvieron "en días pasados" despacho de la Real
Audiencia de Guadalajara, autorizándolos a fundar pueblo en Mateguala
pero que~ encomendado el asunlo al alcalde de Charcas, los indios ni presentaron el despacho, por no querer estar sujetos a un teniente suyo.
Efectivamente, la provisión de 1a Audiencia dada a Jos indios «en días
pasados", es de 5 de marzo de 1705, y Jes concedía licencia para fundar el
pueblo, condicionada a que fuera "con el menor perjuicio de Diego de Medellín o de sus berederos".e6 Por otra parte, la audiencia establecía que, hecha
la fundaGión, quedara el pueblo bajo la jurisdicción de Charcas.~1
Mercédes de tierras

Matehuala andaba al garete, disputándosela todo mundo. Primero bajo la
jnrisdicción de los asentistas; luego de Guadalajara; después, de Nuevo León;
más tarde de Cedros; luego otra. vez de los asentistas y ahora de Charcas.
n El texto de la licencia del virrey Velasco en: VELÁZQUEZ, op. cit., vol. Ill, p. 108.
:Buenas consideraciones sobre la antigüedad de Matehuala pueden verse en: ANDRÉS
.ESTRADA JAsso: Malehuala y su Cristo. Editorial Universitaria, San Luis Potosí,
1952, 27 pp .
" ALESSIO ROBLES) Vito. Francisco de Urdiiíola 'Y el Norte de la Nueva España, México, 1931, p. 67 a 80.
• Despacho del virrey Albt.tr&lt;[uerque. Véase nota 32.
• Provisión de la Real Audiencia de Guadalajara. ESTRADA, op cit., p. 44.
., /bid.

443

�Nuevo Le6n, sin embargo, DQ la perdía de vista. Los gobernadorts otorgaban mercedes de tierras a los vecin0s de Matehuala, bien fuera en su perímetro, bien en las zonas de los actuales municipios de Dr. Arroyo y de Galeana. Existen en el Archivo Municipal de 'Monterrey muchos ejemplos. La
merced a Pedro de Orpinel,3 8 la de Juan de Ordóñez,3 9 la de Andrés Flores
en los sitios de Papagayos, etc.~
Aún los mismos MedelJines, enemigos irreconciliables de Nuevo León, obtuvieron este espléndido beneficio. José de Medellín picbo y obtuvo merced
del gobernador Salinas Varona, de 40 sitios de ganado menor y ocho caballerías de tierra, "corriendo la medida desde la Mesa dcl Traidor" :H
Y no sólo se concedían tierms en Matehuala sino en Santa Maria del Ce-dral, como es e] caso de la que en 1709 se otorgó al Cap. Juan de la Fuente,
minero de tipo semifeudal que tenía un peqt1eño ejército de 15 hombres,
a su costa, para servir al rey en las campañas de pacifica.ción. 42
Lo curioso es que estos terratenientes tenían muy buen cuidado de conseguir también de la Audiencia de Guadalajara e1 mismo título, para asegurarse en caso de cambios de jurisdicción.
En vista del informe del Gral. Puebla, el viffey duque de Alburquerque
expidió su despac;ho de 19 de julio de 1705, comisionando a don Antonio de
la Campa y Cos, teniente de capitán general de las fronteras de San Luis
Colotán y Sierra de Tepcque1 para queJ conforme al despacho de la Audiencia de Guadalajara, amparara a los negritos "en la posesión de los
parajes que les toca y se los repartiera". ~2 bis
Conflicto jurisdiccional

Lo cierto era que los negritos no aceptaban queda(' jurisdiccionados a
Charcas, sino al alcaldía mayor de Río Blanco, del Nuevo Reino de León.
Campa y Cos, argumentando enfermedad y lejanía, eludió cumplir perso~

dedillo, Diego Ced.illo, Nicolás Rangel, Scbaslián Cedilla, José L6pez, Nicolás Pérez,

Ginés de Grijaldo, Jerónimo de Bocanegra, Melchor de Espinosa y Nicolás de Ord,6ñez.
Estos registros están en AMM, Civil, vol. 39, exp. 17, folios 7 al 15 y son de febrero
y marzo de 1709.

444

El 30 de octubre, el alcalde de Charcas, Lic. Manuel Luis Fernández Cordero y el de Río Blanco, "salieron de las casas de Juan de Medellín para el
ojo de agua, con todos los indios, para. darles posesión'~. Pero, al preguntarles
para dónde la querían, dijeron que "del ojo de agua para la iglesia vieja, a
donde tenían su pueblo". Zamora les replicó no ser posible allí, por pertenecer al Nuevo Reino de León. El de Charcas les ofreció de la otra banda, pero
no aceptaron, "porque no son buenas las tierras y el agua no puede subir".º
Don Seh&amp;Stián Onofre y don Nicolás Esteban, tlaxcaltecas, por sí y en
nombre de don Melch0r de Velasco, cacique de los negritos, presentaron la
petición formal de fundación y la -comisión de Campa y C0s el alcalde mayor
de Río Blanco. El gobernador del Nuevo Reino, don Gregario de Salinas
Varona no le dio el pase a la comisión, ''por proceder de juez extraño". Los
indios, entonces, pasaron ante el gobernador, que se hallaba en San Antonio
de los Llanos ( hoy Hidalgo, Tamps.), practicando su visita general, (3 de
febrero de 1706). Decían: " ... y pues pertenece a la jurisdicción de este
gobierno donde intentamos fundar nuestro pueblo, ... (pedimos) se nos meta
en posesión". 45
La posesión

El gobernador comisionó a Sánchez de Zamora para darles posesión
de los térmi1los del pueblo que en su virt-ud se ha de fundar. . . mandándolés que luego y sin dilacwn pongan por obra la fábrica de la iglesia, casas reales de comunidad y hospital, formen plaza y calles y de los
vednos que vieren (sic) a dicho pueblo me traerá razón individual . .. " 46
«

Sánchez de Zamora cwnpJió la orden el 10 de marzo, y, estando en el ojo
de agua, cogió de la mano a don Cristóbal de Velasco, indio negrito,

AMM, Civil, vol. 26-A, exp. 12, f. 95 ( 1704).

• AMM, Civil, vol. 32, exp. l, I. 267 (1706).
.. AMM, Civil, vol. 35, exp. 10, f. 7 (1709).
G AMM, Civil, vol. 32, exp. 1, f. l (1705).
- .. AMM, Civil, vol. 35, exp. 12, f. 13 ( 1709). Además de éste y las otras merecedes
citadas, el gobernador García de Pruneda conced.i6 licencias de uso de fi~rros a Juan

0

nalmente la orden del virrey, y la delegó en Fernando Sánchez de Zamora,43
alcalde de Río Blanco.

bil

Despacho del vin-ey A.lburquerque. Véase nota 32.

"y lo paseé por la orilla del ojo de agua ... sacó agua, arrancó zacate y
tiró piedras a un lado y otro, e hicieron lo mismo los demás indios". 41
y luego lo llevaron al tanque, frontero a la capilla,
.. AMM, Civil, vol. 66 exp. 7, f. 58.

" lbid.
41 !bid., f. 48 .
.. /bid.
" /bid., f. 60.

445

�"que habrá como legua y media poco más o menos, dende me requirieron
dichos indios les diese posesión, que allí era donde querían fundar su

e indios qtu estuvieren poblados, co1tno quien va a Santa Clara ... , y [o
restante . . . desde dicho centro corriendo La orilla de la acequía, de esta
banda, que es la que pertenece a la jurisdicción del Nuevo Reino de
León, hasta el tanque que está por bajo de dicho pueblo . . :" (25 de marzo de 1706).ft2

pueblo".48
y se las dio, "sin embargo de la contradicción que hicieron los herederos de
Juan de Medellin''.
Juntó luego Zamora a los indios y les notificó la orden del gobernador sobre la traza del pueblo, y les dijo que

"no lo haciendo serán castigados ctm cien azotes, y respondieron que obedecen ... ""9

Allí mismo se levantó el padrón, encontrándose babel' 80 familias de negritos y 21 de tlaxcaltecas. 50
Confirmación de la posesión

Esta posesión provocó dos serios conflictos: el de la protesta de los Medellines y el de orden jurisdiccional CQn la alcaldía de Charcas.
Efectivamente. El 13 de abril de 1706, Juan (difunto), José, Joaquín y Maáa de Medellin, herederos de Diego de Medellín, presentaron su protesta en
Monterrey, alegando que los negritos, "con siniestros informes", habían intentado var-ias veces fundar su pueblo en su hacienda. Pedían que no impidieran el uso del agua y que atendieran el trabajo de la hacienda, porque
"con la novedad de la fundación, se han levantado los pocos sirvientes que
en dicha hacienda había". u
El gobernador no atendió su queja, porque no presentaron títulos legítimos ni mercedes, y mandó confirmar la posesión, señalándoles por términos:
" .. .desde la acequia que del ojo de agua va a las Carboneras, que ha
de ser centro de las tierras que ha de gozar dicho pueblo, hasta llegar con
sus términos a los corrales y huertas de los españoles, mestizos, mulatos
"'!bid.
'" Ibid.

.. 'MS. Memoria de la nación de los negritos que pueblan en el paraje de Mateguala.
AMM., Civil, vol. 66, ex:p. 7 f. 61 vto. y Padrón todos lo.s hijos negritos de este valle de
Mateguala y los de lo. frontera del Venado . Ibid., f. 58. Estos son los originales levantados por Sánche-z de Zamora. La Memoria ... fue publicada por ClRll.o ESTRADA:
Qp. cit., p. 52, tomada del Archivo General de la Nación.
" AMM, Civil, vol. 66, exp. 7, f. 63.

446

Oposición en México
Entonces, como ahora, todo tenía que decidir-se en México. El gobernador
dio la ~o~esi~?• ,;~ro prud~temente mandó que "acudan al señor virrey para
la confu:~acmn . Los negritos la solicita.ron a la capital de la Nueva España,
por medio de don Carlos de Navía, en noviembre de 1707. Añadieron que
requerían de tres leguas más de tierras; que el virrey autorizara el ministro
~e pie para esta~lecer la doctrina; que fuesen relevados de servir en campanas al Nuevo Remo de León, porque les impedía trabajar en hacer la capilla
y casas de república; y que se les permitiese que más familias tla."&lt;caltecas de
Venado se les unieran, en barrio distinto.
, El parecer del fiscal y del Dr. León fue favorable; no así el del oidor José
Saenz de Escobar. No parece otra cosa sino que este oidor era el padrino de
los Medellines, porque se opuso terminantemente a la confinnación y a la
fundación arguyendo que había que conoctff la provisión de la Audiencia de
Guadalajara, y había que oírse a los Medellín en su contradicción; porque
él conoció en Guadalajara a Diego de Medellín quien se decía dueño de San
Juan de Vanegas, San Sebastián, la Punta., Cedral y otras. Por lo tanto, el
asunto quedó indeciso, e indeciso también lo de las tres leguas y lo del lllÍn.u¡tro; acordándose "se informe sobre la -doctrina más cerca.na y que se hagan
diligencias". 58
Vista de Ojos

Las cosas andaban despacio. Un viaje de Monterrey a México :;ignilicaba
dos mes-es de jornada. Conocemos constancias de viajes de un mes veinte
días. Ello explica que las diligencias ordenadas fueran iniciadas más de un
año después. El gobernador, Gral. Luis García de Pruneda, terúa dispuesta
la visita general y aprovechó para practicarla en Matehuala y realizar Jo ordenado.n
El 24 de febrero de 1709 llegó a Matehuala. No salió a recibwle Agustín
.. lbid., f. 64 vto.
!bid., f. 37.

11

"' MS. General Visita.··, A'MM, Civil, vol. 36, exp. 2, fs. 13 vto. y 14.

447

�Serrato, teniente de alcalde de Río Blanco. 55 Desde septiembre del año anterior le tenía preso Pedro de la Serna Palacios, alcalde mayor de Charcas. Este
había llegado hasta el abuso. Por información testimonial levantada el gobernador se enteró de que, no hacía mucho, había venido a Matehuala Nicolás González de Salas, comisionado de Charcas, a medir y meter en po&amp;CSÍÓn
de ciertas tierras a Juan de Peña. El teniente de alcalde intervino defendiendo su jurisdicción, pero el alcalde de Charcas estaba "emboscado con mucha
gente" en las casas de Juan de Medellin, y "cautelosamente" le prendió, arguyendo hacerlo por orden de la Audiencia de Guadalajara. 56
Efectivamente. El alcalde de Charcas tenía validos en Guadalajara y había
conseguido la real provisión de 16 de agosto de 1708, mandando que Serrato dejara de ejercer como teniente de Ipos y Matehuala; que se le embargasen sus
bienes y de que, "preso y puesto a buen recaudo" fuese remitido a la capital
neogallega. 57
El gobernador iba prnvisto de todos los documentos, desde la posesión de
1638. Permaneció en Miatehuala más de ocho días y, para comprobar su derecho, practicó una interesantísima vista de ojos. Los testigos, ancianos basta
de 99 años, le llevaron hasta las ruinas de la casa de Miguel de Escorihuela,
reconocieron los canales que servían de linderos, y declararon, además, que
~iempre fue Matehuala jurisdicción de Nuevo León. 58
Prudentemente hizo el gobernador hasta tres requerimientos al alcalde de
Charcas a participar en estas diligencias y reconocer la linea, pero no compareció. Tampoco acudió Antonio Rangel, yerno y apoderado de María Trujillo, viuda de Juan de Medellín. Requirió también a Charcas la devolución
del teniente de alcalde, pero se negó a entregarlo. Al concluir las diligencias,
hechas ante más de cincuenta personas, las remitió al virrey, y dejó orden de
aprender al alcalde de Charcas y se le remitiera a Monterrey, ''por juez intruso" y ''porque tiene aterrorizado a este valle". 59
" MS. Testimonio de- las informaciones levantadas por la aprehension ... AMM,
Protocolos, vol. 9, fs. 52 a 59, No. 9. En el mismo testimonio aparece la información
sobre la aprehensión de Domingo de Escobedo, mor.o del puesto de las Carboneras, Y de
cómo el alcalde Charcas lo envió a Bonanza. Como testigos declaran icolás Rangel,
de 60 años, Tomás de Obregón, de 40; Juan de Ordóñez, de 45 y Juan Cedillo, de 36.
111 El teniente Serrato era muy estimado por sus valiosos servicios. Anduvo 4 años asistiendo a los religiosos en Texas. En Matehuala, hizo muchos servicios, a su costa; particularmente defendiendo la jurisdicción.
1T MS. Formado con motivo del deslinde de jurisdicción. AMM, Civil, vol. 67, exp.

Gente de frontera
No exagera_ba el go~mador ~ afirmar lo de tener aterrorizado al pueblo.
~os. casos a citar podrian pluralizarne. Bástenos referir el que sucedió al año
s1gu1ente.
En octubre de 1710, los indios .prinCI"pales de Mateh ua Ia hic1eron
·
. .
VIa.Je ~ ~ont&lt;:rey. ·o haUaron al gobernador don Francisco de Mier y Torre
Y decrdie:ºº rr ~asta el real de San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama) . AIIJ se_que3aron de que el alcalde mayor de Charcas, con una compañía
arma~a d~ cien ~ ~ hombres, dio albazo en Matehuala el 24 de septiembre.
Que Junto a los rndios "en un oratorio que tienen dichos chichimecos en dºch
' o
pueb1o" y que observando que lo tenían "bien dispuesto y barrido" le explicaron qae era para recibir al gobernador. El alcalde de Charcas les dijo entonces
'que_ n~ ha~ía _otro gobernador en el puesto de Matehuala que su merced".
Los mdi?5 r~d,eron obediencia tres veces al gobernador de Nuevo León y el
a~calde. md1gnado, los llevó a las ~as de los Medellines, vigilados con guardias ; que éstos les rompieron un clarín y una caja que tenían para recibir al
gobernador y que Francisco de Villanueva hizo Ja ofensa de tusar a cinco
t1axcaltecas. 60
_Este albazo había sido fraguado con intrigas ante Ja Audiencia de GuadalaJara, logran~~', por medio de firmas e informes falsos, que aquélla librara
otra real provis1011 contra el alcalde icolás Mancilla. y la entrada con todo
el alboroto y aparato de "escribano, bandera, cirujano y clarín" 00 se Jimit'
a hrs vejaciones hechas a los indios, sino al saqueo de 40 caball~s y del maí:
de los soldados y sirvientes; afirmándose que 'el promotor de todo es un
Juan Gutiérrez, que es quien los dirige en tales hechos'•.s1
Este pasaje pinta al vivo la situación y nos da cuenta del tipo característico
de,g~nte de fr~~~era. E_l ?obcrnador Mier y Torre los oyó, pero ... (otra vez
Me:°co), rem1t10 el ongmal de la queja al Real Acuerdo, consultando lo que
deb,a de hacer.
Internses creados
Los problemas de los indios de Matehuala, habrían de esperar resolución
por mucho tiempo todavía. Los pliegos del gobemador Mier y Torre anduvieron como los anteriores, en consultas y pareceres de fiscales y oidores de la
Lenta administración virreinal. A las querellas presentadas, habían sido agregadas otras y otras más. Los alcaldes mayores proseguían en su labor de extorsión y de abuso.

4 (1739 ).

MS. Visita de ojos... AMM, Civil, vol. 66, exp. 7 (1738) folios 42 Y ss.
.. lbid.
61

: MS. Pet'.c'.ones de distíntas personar. .. AMM, Civil, vol. 37, cxp. g f. 12.
MS. Petmones sueltas . .. , AMM, Civil, vol. 42, exp. 13, fol. 10.

�Y las cosas llegaban al colmo porque no sólo los alcaldes de Charcas hacían
de las suyas, pero hasta su propio justicia mayor, Nicolás Mancilla, puesto
por el gobernador de Nuevo León, se adueñaba del agua y los obligaba a servir en su hacienda haciendo pozos y jagüeyes y escoltando pastorías de ovejas sin pagarles.62 Ello significaba que no podían "fomentar una capilla que
antiguamente tenían nuestros antepasados y la tenemos hoy en día techada y
enjarrada".63
Había además, la oposición constante a que los tlaxcaltecas de Venado los
ayudaran y de que vivieran en Matehuala. Los negritos necesitaban que vivieran con ellos, "pues que son conquistadores, pobladores y doctrineros nuestros -decían-, que nos enseñan la doctrina cristiana", puesto que el
ministro venía esporádicamente de Charcas, asistiendo sólo en la época de entrada y salida de pastores.64
Y. . . de nueva cuenta, la misma resolución: que el gobernador de Nuevo
León informe: que si hay alguna doctrina cerca, o algún otro paraje donde
puedan poblar; y que el alcalde de Charcas informe si hay perjuicio al darles
más tierra a los indios. 6 5 No advertía el virrey que la población ya estaba
hecha, que el pueblo tenía su cabildo indígena, y que la iglesia ya estaba "techada y enjarrada".

Alcaldía mayor
Pero, si la situación para los indios era desesperante, no lo era menos para
los alcaldes puestos por el gobierno de Nuevo León. Los de Charcas los
traían en jaque y no sabían a qué atenerse en cuanto a jurisdicción.
Es muy importante observar que el gobierno de Nuevo León, no obstante la tirantez, continuaba designando autoridades. Don Luis García de Pruneda nombró a Nicolás MancilJa como capitán de arcabuceros de a caballq,
para defensa de la frontera. El gobernador Mier y Torre le confinnó en el
cargo ( 171 O) y le dio título de tcnien te de gobernador, "por lo que mira a lo
político" dándole título también de provincial de la Santa Hermandad. El
mismo gobernador designó más tarde a Mancilla justicia mayor; esto es, que
ya no habría de depender Matehuala de Río Blanco, sino que quedaba constituida en alcaldía mayor. La función de estos jueces estribaba en defender
la frontera. El asiento habitual de las tribus más belicosas estaba en Tamaulipa la Vieja, Malinche, Agua de Medina y Cerrito del Aire, cercanas a MallS

MS. Despacho del duque de Linares. AMM, Civil, vol. 66, Bxp. 7, f. 2 y ss.

"'lóid.
"' lóid.
., Jóid.

450

tehuala, Yhabía ~ue impedir a toda costa que bajaran a hacer daños y muertes
a la Nueva Espana y la ueva Galicia.so

El porqué de las alcaldadas
icolás M~n~ill~ ~ las ve difíciles para defenderse de los indios y par-a
velar por su 1unsdicc1on. Es en su tiempo cuando sucede el albazo de los de
?har~. Y el yropio Mancilla va al meollo del asunto y nos da el porqué del
mteres de aquellos en fomentar la ambición de los Medellines:

"por ~a util~da~ ~ P~~vecho de dichos señores alcaldes mayores, quieren
despo¡ar la ¡unsdiccion ~ quien jus_tamente la posee, para gozar de ella y
po~er como ponen en ~icho para¡e taverna y garita para juegos '.Y embrta~uez, P_ar~ conseguir con estos medios ma,,or interés, lo cual he def ~n~ulo acernmamente, por conocer lo nocivo que es el que Los criados y
sirvientes de las haciendas de ovejas que pastan en aquel territorio, lo
mu:ho ;~e a sus amos roban para los dos vicios de q1le se compone ta
garita, uttl bas~antemente provechoso, aunque pecaminoso, para quien
la pone y consiente . .. " 67
Al denunciar esta situación en interesantísimo .,, largo escrito M
ill
cab
.di d
'
'
anc a
a
a p1 en ~ _que ~e una vez ~or todas se declare la jurisdicción que le
toca, y _s~ certifique s1 ha procedido en derecho, haciéndose constar además,
sus servicios. ~I gobernador Francisco Báez Treviño se )imita a poner por auto
de 13 ~e n~~embre de 1714, que el escribano certifique sus nombramientos y
su escnto, para que ocurra a la grandeza de Vexelencia".ss No conocemos
el resultado de esta queja, que debe de haber corrido la misma suerte que
las anteriores.
Los gobernadores de uevo León como que empiezan a perder interés en
sostener, una juásdic~ión que les acarrea tantos problemas. La visita general,
que solían hacer, bien personalmente, bien por medio de comisionados va
dejando de practicarse.
'
En 1718 el gobernador Juan Ignacio Flores Mogallón llega a Pablillo, pero,
.. MS. Peticiones .sueltas... (Ver nota 61). Otro nombramiento fue expedid
favor de Antonio Ramos, como comisario de la Santa Hermandad, para Río Blanc: ;
Matehuala. Su función estribaba en "limpiar los caminos de personas de mal vivir
ran~os, haciendas y poblados, muertes, heridas, quemas, amancebamientos, hurtos d;
mu¡eres casadas y solteras, estupro de doncellas ... crímenes y excesos ... " Está fech;do e? _Sancli, el 13 de ma.t7.o de 17l5. A'.MM, Civil, vol. 43, exp. 16.
Pet,crones sueltos. . , (Ver nota 61).
es Jbid .

451

�arguyendo "corta salud" no se decide a pasar a los pueblos de más al sur, por
"ser tan fragosos, en que se carece de todas las inconveniencias para la vida
humana". Debido a ello, nombra un comisario visitador que -vaya a Río Blanco, Labradores, Potosí, Navidad, etc., advirtiéndole que la jurisdicción
del valle de Matehuala sólo toca a este gobierno por lo militar y no lo
político por ahora, como Vexelencia lo previene por medio de su despacho novísimamente expedido"69

Así era en efecto. Las gestiones implacables de los Medellines y de los alcaldes de Charcas, habían dado como resultado el despacho del viney marqués de Valero, de 23 de diciembre de 1717 y de 7 de julio de 1718, declarando
que Matehuala y sus agregados "tocan en Jo político a la Real Audiencia de Guadalajara" .70
Pero ello no acababa con el problema por cuanto a que, con una indecisión desconcertante, el mismo virrey expidió el despacho de 28 de enero de
1719, mandando que el gobernador de Nuevo León "se contenga, hasta en
tanto se determine si los términos de Matehuafa tocan al virrey o a la Nueva
Galicia" .ª
Los dos primeros despachos que al parecer jamás llegaron a ser conocidos
en Monterrey, señalaban como jurisdicción
"hasta una palma que está adelante del jagüey y casas del puerto de Santa Clara, que fue de Melclwr de Espinosa". 72
T'einte años después

Hay, a partir de 1718, un prolongado ilencio oficial en el pleito jurisdiccional. Casi veinte años después, el 5 de febrero de 1737, el gobernador del
uevo Reino de Leén, don José Antonio Fernández de Jáuregui, en su visita
general llega a San Cayetano de Vacas. Varios ancianos le informan que Matehuala le compete en lo militar ''y también en lo político"; pero que igno" MS. Visita por comisión ... AMM, Ci\•il, vol. 46, exp. 10, f. t vto. El gobernador designó como juez al Cap. Juan Francisco de Góngora el 16 de diciembre de
1718.
70 MS. Escrito del alcalde mayor de Charcas, de 16 de mayo de 1739. AMM, Civil.
vol. 67, exp. 4.
" lbid.
" MS. Diligencias sobre posesi6n de tierras a Miguel de Espinosa. AMM, Civ. Vol.
66, exp. 17 (1738) . 13 fojas.

452

ran "si por omisión de otros señores gobernadores o porque así estuviese declarado·•, administra un teniente del alcalde mayor de Charcas.
El gobernador había decidido no avanzar hasta Matehuala, pero se ve
precisado a hacerlo. Así en Monterrey como en el paraje del Toro habían
estado a verle los negritos y guachicliiles de Matehuala, denunciándole por
enésima vez las vejaciones de los justicias de Charcas y de los españoles del
valle. A muchos los habían "apeloteado y quitado la vida". Otros muchos
habían desamparado el pueblo. De más de 60 familias sólo quedaban 20.
El 2 de febrero el gobernador pasó a Matehuala, 'extrajudicialmente, en
lo político". y
"exhortó Su Señoría y requirió al R. P. Ministro a que los atendiera como era su obligación y pusiera de su parte los medios que fueren asequibles para que no se les hicieran en lo de adelante semejantes extorsiones,
y los que andan dispersos se recogieran a la miswn, lo que ofreci6 ejecutar así". 73

Por lo que atañe a lo militar, corn·ocó poP bando a los vecinos españoles a
fin de que estuviesen listos para las campañas, ofreciendo todos obedecer. Y
con ello, suspendió su -visita en lo político, "sin que por esta circunstancia sea
visto que a Su Señoría ni a los demás gobernadores.. . les pare perjuicio para
hacer ... las protestas''.ª
De esta visita se deduce que Matehuala tenía ya un teniente de alcalde de
Charcas; que los indios estaban en misión y contaban con un ministro; y que
el gobernador Fernández de Jáuregui dejaba su derecho a salvo para rontinuar reclamando.
Y lo puso en obra, porque. en 9 de enero del año siguiente ( 1738) vemos
asentada en los protocolos del escribano José Fernández Fajardo, de Monterrey la fianza que el sargento mayor Francisco Sáncbez de Robles otorgó a
favor del Cap. Fernando Sánchez de Zamora (tercero de este nombre) del cargo de alcalde mayor en lo político y de capitán a guerra en lo militar, "del
valle de San Antonio de los Llanos y de los de Sta. Ma. del Rio Blanco y Matebuala, y parajes que llaman Cedral, Carboneras, Vacas y Sandi". 75
Ultimr&gt;s Alcaldes

Cuando e] alcalde intentó tomar posesión y desde la hacienda de San .1iMS. Visita general, AMM, vol. 69, exp. 1, f. 50 a 52. El auto sobre Jo militar, en
el f. 83.
1' lbid.
" Fianza. AMM, Protocolos, vol. l2, f. 296, o. 123.
11

453

�guel de los AJbarcones lanza requerimientos para que se quite e1 teniente de
Charcas ( 18 de abril de 1739), el fuego que parecía apagado, revive. Francisco de Olivan, alcalde mayor- de Charcas, alega que en veinte años sus antecesores Matías de la Llave, José de Medina y Román, José de 1a Cueva Villaseñor, Martín de Castillo, Bernardo del Solar y él, han puesto tenientes.
Reconoce que e] despacho del virrey marqués de Valero no se pasó a deslindar
y que "aún todavía está pendiente", pel'O "hasta en tanto no se decida se
abstenga en sus pretensiones". 76
Pero el flamante alcalde las tiene, y lo demuestra actuando. Y actúa tanto que eufada al gobernador el hecho de que, 'contravirtiendo órdenes'', se
extralimite queriendo dar posesión de ciertas tierras a Miguel de fapinosa ,
en el puesto de Sta. Clara, "posesión -que ni necesita ni pide", y que viene
a &lt;\gravar la situación. El alcalde había citado como colindante a don Antonio Fernández Vallejo, dueño de la hacienda de San José de las Carboneras,
y el alcalde de Charcas protestó defendiendo su jurisdicción.n
Todo hace suponer que Sánchez de Zamora fue depuesto por su ineficacia
y por una causa a que fue sometido. En los comienzos de 1742, aparece como
último y teórico alcalde el novelesco y aún más atrabiliario don Antonio Ladrón de Guevara, que en sonoras redacciones se hace llamar•: "alcalde mayor
y capitán a guerra de San Antonio de los Llanos, Río Blanco, sus fronteras
chichimecas y San Francisco de Matehuala". 18
En algunos papeles de la época se habla de un "auto de concordia" entre
las audiencias de la Nueva España y la Nueva Galicia, sobre este asunto. 79
Debe de haber habido este convenía que definió que Matehuala quedaba por
de la Nueva Galicia en lo político y de Nuevo León en lo militar· porque, el
2 de marzo de 1742, la Audiencia de Guadalajara dicta una resolución aprobando el nombramiento de Antonio de Zapata, como teniente de alcalde mayor de Matehuala y manda se libre real provisión amparando a Charcas en
su jurisdicción,
"sin que por dicho gobernador [de Nuevo León] se inculquen anteriores
instrumentos, y para que el alcalde de San Antonio de los Llanos no se intitule juez, sino capitán a guerra de dicho pueblo . .. " 80
•• MS. Formado con motivo det deslinde. . . AMM, Civil, vol. 67, exp. 4. También el
expediente 10 se refiere a ello.
.,, MS. (Vernota72).
,. MS. Ca11sa contra Fernando Sánchez de Zamora, por agravios a Antonio de los Rfos.
AMM.Causas Criminales, vol. 14, exp. 235._ Se le acusa de crueles violencias contra ésta
y otros vecinos de San Antonio de los Llanos.
"' MS. Diligencias ... (Ver nota 72).
00 MS. Resolución de la Real A.udien,ia de Guadolajara... . AMM, Civil, vol 99-A,

454

Quedaba establecido que la dependencia de Matehuala con el Reino de
León, sería en lo sucesivo militar, exclusivamente.
Las visitas de los gobernadores de Nuevo León a Matehual-a, continuaron.
Don Pedro de Barrio Junco y Espriella no la realiza personalmente, pero comisiona a José Femández Fajardo para que Ja haga. Este llega a Matehuala
el 21 de diciembre de ] 742. El teniente de alcalde, Antonio de Zapata. Cayetano de Medellín y los vecínos principales, están dispuestos a obedecer las
instrucciones del gobernador. EJ visitador pasa revista y todo queda dispuesto para que veinte soldados de Matehuala, con cuatro caballos cada uno,
estén el 4 de enero de 43 en la hacienda de Soledad, del marqués del Castillo
de Ayza, para la campaña que aquél ha de emprender. 81
Esta visita es importante para Matehuala porque en ella aparece asentado
el auto de posesión por la alcaldía de Charcas. Aprovechando la presencia
del visitador Jos vecinos le pidieron "en alta voz que les libertase de estar sujetos a la justicia de aquel real". Sin embargo, el 23 de febrero se presentó
en Matehuala Francisco de Olivan, alcalde mayor de Charcas, y, después
de misa mayor, reunió en la plaza de la misión a los indios y a los vecinos
españoles del valle y les leyó la real provisión. Y en seguida
"me paseé por dicho pueblo y viviendas, haciendo actos de verdadero
amparo y posesión, trayendo en la mano la insignia de la justicia para
administrarla".

El visitador del Nuevo Reino de León, por su parte, puesto de pie, y destocado, besó la real provisión, pero expresó que la acataba sin perjuicio de
los fueros del gobernador, por parecer confusa la designación de limites, 82
Una sola visita más aparece posteriormente, realizada en diciembre de
1747 por Miguel de Córdova, en nombre del gobernado;- don Vicente Bueno
de la Borbolla, quien le encargó la hiciera "sin excederse en cosa alguna". 83
Siete años más tarde, en diciembre de 1754, el gobernador don Pedro de Barrio prescinde de su visita a Matehuala por haber perdido Nuevo León -al
parecer definitivamente- el nexo militar que Jo ligaba a Matehuala, y que
ahora estaba al cuidado de don José de Escandón. 84
exp. 33. El documento ti.ene dos folios. Al segundo le falta la mitad. La real provisi6n
se libró el 2 de abril de 1742, señalando como lindero: "la frontera de Ipos y Mateguala".
11 MS. Visita ge11eral, AMM, Civil, vol. 72, exp. 9, f. 83.
81 /bid.
81 MS. Visita general, AM'M, vol. 77, exp. 12.
.. MS. Visita general, AMM, Civil, vol. 84, exp. 3.

455

�La injerencia política, había cubierto desde ]a posesJOn de 1638 hasta el
despacho del marqués de Valero en 1718; esto es, ochenta años. La militar se
había prolongado hasta 1754, cubriendo un lapso de 116 años.
Así concluyó esta etapa de la historia de Matebuala que, aunque accidentada, dejó por Jo menos el beneficio de una huella doclllJlental, que nos ha
permitido asomamos a desentrañar algunas cosas del pasado de esta bella y
progresista ciudad potosina.
DON ANDRÉS AMBROSIO DE LLANOS Y V ALDEZ
Monterrey, Otoño de 1972.
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico y de Esturuos
Superiores de Monterrey

Deo gratias

EL DÍA 7 DE DICIEMBRE DE 1792 fue la fiesta para Monterrey pues ese día
por la tarde hizo su entrada solemne a la ciudad el ilustrísimo señor doctor
don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez, tercer obispo de la diócesis. De
hecho el obispo había llegado "al palacio episcopal de la loma de San Pedro" dos días antes,· habiendo sido recibido por representantes de ambos
cabildos, mientras se hacían los preparativos para su entrada.1
Todas las calles se encontraban adornadas "con arcos de tafetanes y diferentes piezas de p]ata de vajillas, gallardetes en las azoteas, ramos y otros
ornatos que deleitab~ la vista". Desde el palacio salió una caravana de
coches, en los cuales iban el señor obispo, el deán y cabildo eclesiástico,
seguidos por los miembros del ayuntamiento que ese día estrenaron las mazas
que se les habían concedido. Al llegar al atrio del templo de San Francisco,
se apearon todos, y úente a un altar portátil se revistió su ilustrísima con
los pontificaJes, continuando a pie la comitiva, aumentada por clérigos y
otras personas hasta la catedral. Allí la capilla del coro entonó un Te
Deum, dando luego el señor obispo la bendición al pueblo, regresando en
seguida a su palacio, acompañado por el cabildo eclesiástico, clero, ayuntamiento y personas distinguidas. "Alli se sirvió un exquisito refresco, y en los
tres días siguientes otros tantos banquetes francos y espléndidos de cuanto
permite el país-" i
Fue el señor Llanos y Valdez un personaje extraordinario, pues además
de
celo por la edificación espiritual de sus feligreses, .intentó transformar
materiahnente su extensa diócesis y muy en particular la ciudad de Monterrey.

su

' Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta dtt México, 22 de enero de 1793.

456

457

�Actiuidades anteriores de su llegada a Monterrey

Vicente de la Peña, para que se encargara del hospital que pensaba fundar."

Don Andrés Ambrosio, nació en la villa de Jerez del obispado de Nueva
Galicia (hoy Jerez, Zacatecas) el 7 de diciembre de 1725. Hijo de agricultores de pocos recursos, pudo entrar al Real Colegio Seminario de GuadaJajara gracias a la influencia del ilustrísimo señor doctor don José Flores
de Rivera, canónigo doctoral de aquella iglesia, quien era compadre de los
padres de Andrés Ambrosio, ya que antes había sido cura párroco de la
citada villa de Jerez. En el seminari&lt;? de Guadalajara, Llanos y Valdez
estudió gramática, retórica y filosofía, y al ser promovido el señor Flores
a canónigo de la catedral de México, lo llevó con él y en la capital del
virreinato continuó su educación estudiando derecho canónico y civil, recibiéndose de abogado por la Real Audiencia y matriculándose en el colegio
de dicha corte.

Un año después de la llegada del obispo estaban teniendo éxito ya much~s de sus proyectos. Se estaba fabricando azúcar en varios lugares del
ob1Spado, cuya técnica había enseñado a varios agricultores un maestro artesan~ ~e había llegado con su ilustrísima. Hasta entonces, este producto
hab1a_ sido muy caro y escaso, pues se traía desde Valladolid (hoy Morelia)
Y casi s61o se conseguía en la feria de septiembre que en esta época del
año se efectuaba en la villa de Saltillo.
También tenía el señor obispo el propósito de impulsar el cultivo del añil
para lo cual había hecho traer semilla desde las regiones donde se cosechab~
esta planta.

Volvió luego a Guadalajara, en donde se ordenó de sacerdote y por algún
tiempo ejerció su ministerio en su tierra natal, Jerez, probablemente de
vicario pues aunque concursó para los curatos vacíos de la diócesis de Guadalajara, no parece haber obtenido ninguno.
Al ser nombrado el señor Flores obispo de León en Nicaragua, llamó a
Llanos y Valdez y lo llevó como provisor, vicario general y gobernador de
aquel obispado.
A la muerte del ilustrísimo señor Flores, regresó Llanos y V aldez a México
y obtuvo en la Universidad el grado de doctor en cánones, y después de
servir varias cátedras en esta institución, le fue concedido también el grado
de doctor en leyes. Fue vicerrector y rector del Seminario Tridentino y
también del de San Juan de Letrán. Ocupó asimismo el puesto de director
del Real Hospicio de Pobres, y debido a sus méritos le fueron concedidas
sucesivamente las dignidades de medio racionero, racionero y canónigo doctoral de la catedral metropolitana.ª
Impulsor de las artesanías
A pesar de que el obispo Llanos y Valdez duró sólo siete años gobernando
la diócesis de Monterrey, fue extraordinaria la obra que realizó. Llegó a
su sede acompañado de varios maestros artesanos para que instruyeran en
diversos oficios a las gentes de la región. Trajo igualmente varias personas
instruidas, para que ordenados luego de sacerdotes lo auxiliaran en su labor
pastoral. Hizo también que lo acompañara un médico, el doctor don José
1

458

Gacela de México, 14 de mayo de 1800.

~] obispo trajo igualmente maestros artesanos para que enseñaran a fabncar mantas y otras telas de algodón, pues éstas se traían desde Puebla
Y otros lugares y por lo regular sólo se conseguían en la citada feria de
Saltillo. Ya un año después de su llegada se estaban fabricando estos artículos en Monterrey y se vendían a precios bajos a la gente _pobre.
El señor obispo Llanos y Valdez, también prestó dinero a un vecino de
Monterrey para que construyera un mesón y hopedería pública, para que
los forasteros tuvieran donde alojarse cómodamente y a bajo costo. 5
El hospital

Desde antes de la llegada de su ilustrísima a Monterrey ya tenía el
propósito de construir varios edificios muy importantes, siendo uno de ellos
un hospital~ del cual carecía 1a ciudad. En efecto, tan pronto como llegó
a Monterrey inició la construcción de este edificio, pero como iba a transcurrir algún tiempo antes de que esta obra quedara terminada y viendo el
señor obispo que se necesitaba un hospital urgentemente "tomó el arbitrio
de hacerlo interinamente en una casa antigua a orillas de la ciudad, y habilitándolo del competente número de camas y demás muebles necesarios,
se abrió y dio principio a la curación de los pobres enfermos". Esta institución, que llevó por nombre Hospital de Nuestra Señora del Rosario, empezó
a operar el 15 de agosto de 1793 y estuvo a cargo del doctor don José Vicente
de la Peña, quien como se mencionó anteriormente, trajo su ilustrísima de
la ciudad de México. También fue dotado el hospital de una excelente botica,
en donde había toda clase de medicinas, algunas de las cuales era difícil conseguir hasta "en países más cultos y proveidos".ª
• Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta de México, 16 de noviembre de l 793.
• Gaceta de México, l 6 de noviembre de 1793. El señor obispo e-0mpr6 para es-

459

�Labor educativa

Una de las mayores preocupaciones del obispo Llanos y Valdez fue el impulsar la educación en su diócesis, y apenas dos meses después de su llegada
inauguró el Real y Pontificio Tridentino Colegio Seminario de Monterrey,
que por cerca de medio siglo va a ser la única institución de educación
superior en el noreste de México. La ceremonia de apertura se verificó el
12 de febrero de 1793 en la capilla del propio colegio, con asistencia del
señor obispo, los cabildos eclesiástico y civil y los principales vecinos de la
ciudad. Hubo una misa, que cantó el provisor y vicario general del obispado~ doctor don José Vivero, luego expuso el señor obispo las grandes
ventajas y utilidad que la nueva institución tendría para la región y en
seguida dijo un discurso en latín el licenciado don José Antonio de la Peña,
cura interino de la villa de Salti.llo.
Concluido éste, tomaron posesión de sus cargos los funcionarios del nuevo colegio: rector y mayordomo administrador, el bachiller teólogo don Domingo de Ugarte y Burgoa, quien antes había sido vicerrector y catedrático
de gramática del colegio de San Buenaventura de Tlatelolco; catedrático de
filosofía, el bachiller teólogo don José María Saavedra y Velázquez, qu:íen
fue colegial y presidente de academias del Real Colegio de San Ildefonso;
catedrático de gramática, el licenciado don Mateo Lozano, quien también
fue colegial de San Jldefonso, y catedrático de moral, el licenciado don
José Vivero.
Inmediatamente después, puso el señor obispo en sus manos las becas de
Jos primeros colegiales fundadores: bachiller don Juan José, don Manuel y
don José Trinidad de Arrese, don Pedro de ;Mendizábal, don José de Mendi7,ábal, don José María Estrada, don José Teleches, don José María Bravo,
don Espiridión Treviño y don Juan Bautista de Arizpe. Un mes después
de fundado el seminario estaban inscritos ya cincuenta Y. seis estudiantes,
incluyendo los capenses o externos.7
Pero no sólo preocupaba al señor obispo el promover la educación sutablecer el hospital, la casa que fue de don Ignacio Wessel y Guimbarda, y posteriormente estuvo en ese lugar el llamado Colegio de Niñas que luego {ue conocido
como de San José y en la actualidad es la Casa del Campesino. CARLOS PÉREZ
MALooNAOO, Documentos de Nuevo Le6n, p. 135; SANTIAGO Ro&amp;L, Nuevo León ,
Apuntes Hi.stóricos, p. 61.
• Sólo se pudo disponer de iliez colegiales el día de la apertura por no disponer$e
de tela para hacerles los mantos, pero go.zaron también et privilegio de fundadores
Jos que entraron el pr,imer mes, contado desde el día de la apertura. Gaceta de
Mb:ico 16 de abril de 1793. El seminario se instal6 eo una casa que estaba al sur
de la Catedral, y que ahora es una plazoleta y pertenecia a don Cosme Arrae.
SANTIAGO Ron, Nuevo León, Apuntes Históricos, p .60.

460

perior, que debido a las condiciones de la época quedaba limitada a \U'las
cuantas personas, sino el proporcionar cuando menos una .instrucción rudimentaria al mayor número posible de gentes. En un edicto que ei.1)iclió
el 18 de enero de 1794, recordaba muy enérgicamente a los clérigos de su
diócesi~ la obligación que tenía de instruir en la doctrina cristiana a los
feligreses, señalándoles pautas muy claras para cumplir con este compromiso diciéndoles además deberían procurar hubiera "escuela en todos los
lugares solicitando hombres de probidad e instrucción para los niños, y mujeres igualmente calificadas para las niñas", agregando más adelante, que
cuando no bastara "la contribución de los discípulos para mantener al maestro o maestra" se ]e consultara para hacer una asignación de lo de la fábrica
de las iglesias.8
Obr~ m_ateriales

Cuando el señor obispo Llanos y Valdez llegó a Monterrey, traía ya las
licencias necesarias para construir la catedral del obispado, un hospital, un
convento de capuchinas y un colegio de propaganda fide.
Se ha mencionado que inmediatamente después de su llegada inició Ja
construcción del hospital edificio que sería un enorme cuadrado de cien
varas castellanas por lado. El colegio de propaganda Cidc nunca se inició,
pues éste debía construirse en Doca de Leones ( hoy Villaldama) , en donde
ya existía un pequeño convento que había servido de alojamiento temporal
para los misioneros destinados a Tejas.
La catedral se empezó a construir en enero de 1793, a los pocos días de
haber llegado el señor obispo Llanos y Valdez a Monte1Tey. El proyecto
&lt;le esta obra lo hizo por orden del virrey conde de Revillagigedo, don Antonio Velázquez, director de la clase de arquitectura de la Real Academia de
San Carlos, y fue aprobado por la Real Academia en junta general, nombrando el mismo virrey para su ejecución a don Juan Crouset, maestro de
arquitectura, aprobado por la citada Real Academia. 9
El proyecto de este edificio era realmente grandioso, pues su longitud debía ser de ciento un varas y media y la anchura de cuarenta y seis. Constaba
de tres naves y en cada una de las laterales se planearon seis altares embebidos en las paredes.to
Para el mes de noviembre de 1794 ya se había terminado la cimentación
Gaceta de México, 8 de mat'ZO de 1794.
• Supleme11to a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Informe de. Juan Crouset. Monterrey, 9 de junio de 1798. JosÉ ELRUTERJO
GoNZÁLEz, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Prouinciar que formaron el
Obispado de Linares, pp. 360-364.
8

461

�Y se escogió el día 26 de este mes para poner la primera piedra. A las
siete de la mañana del expresado día pasó el señor obispo al sitio de la construcción y bendijo la primera piedra sobre la que debía levantarse fuera
de cimientos, la pared del respaldo de la iglesia, celebrando luego W:a misa
en un altar portátil y restituyéndose luego a su palacio. A las diez de la misma mañana pasó a la iglesia parroquial, que servía de catedral "y desde
allí, acompañado del señor deán y cabildo, clero, colegio seminario, religiosos
de San Francisco y el ilustre ayuntamiento bajo sus mazas, con muchas
personas distinguidas y un crecido número del pueblo de ambos sexos, todos
en forma, por su orden correspondiente, volvió su ilustrísima al paraje de
la obra e hizo una plática llena de unción a este público". Concluida ésta
"se cantó la letanía mayor, y puesto su ilustrísima de pontifical bendijo el
tesoro y caja de piedra, muy bien trabajada, en que se encerró, sirviéndolo
en una fuente de plata el caballero don Manuel de 1a Rigada" a quien
había nombrado padrino el señor obispo. El tesoro estaba integrado por
monedas de oro y plata de las vírgenes de Guadalupe, de 1os Remedios, de
San Juan de los Lagos y de Zapopan y medallas de los mismos metales,
grabadas por distintas ciudades en conmemoración de la proclamación del rey Carlos IV. Se incluyeron asimismo toda clase de monedas
de cuño mexicano correspondientes al año de 1794 y una cajita con tres
láminas de octavo, con las efigies del Papa Pío VI, el rey Carlos IV y el
obispo Llanos y Valdez, pintadas por el maestro don José Alcíbar. 11

La colocación de la primera piedra del convento de Nuestra Señora de
Guadalupe o Capuchinas se efectuó tres años después de la catedral, el 26
de noviembre de 1797. Hubo una ceremonia similar a la anterior y el padrino lo fue don Manuel de Sada. También este convento estaba planeado
como u~ gran edificio, pues tenía ciento seis varas de frente y cien de fondo,
eon eap11Ja y una serie de departamentos y patios interiores para distintos
servicios.12
Para mecliados de 1798 se informaba que ya en algunas partes los muros
de la catedral tenían más de ocho varas de altura y que secciones considerables, tanto del hospital como del convento de capuchinas, se encontraban
casi terminadas. Sin embargo, estos edificios estaban destinados a no concluirse. Todos ellos se estaban construyendo al norte del área urbanizada
de la ciudad. El hospital en donde después estaría el Colegio Civil, el convento al poniente del moderno Mercado Juárez y la catedral en la manzana
que ahora está circundada por las calles de Juárcz, Tapia, Guerrero e Isaac
Garza. El propósito del señor obispo era que la ciudad se fuera moviendo
" Suplemento a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Gaceta de México, 18 de enero de 1797.

paulatinamente hacia el norte, en donde el terreno es más plano, y por lo
tanto, c.onsideraba era más adecuado para la edificación, y que la catedral,
en el futuro, quedara en el corazón de la ciudad. Además esperaba que
Monterrey se convirtiera pronto en una gran metrópo~ pues se le acababa
de confirmar como sede de un inmenso obispado, que comprendía todas
las Provincias Internas de Oriente: Nuevo Reino de León Coahuila Colo'
nia de ueva Santander (hoy Tamaulipas) y Tejas y las viIJas de Saltillo,
Tula, Jaumave y Real de los Infantes (ahora Bustamante, Tamaulipas),
todas las cuales quedaban entonces fuera de las citadas provincias. Existía,
por otra parte, la posibilidad de que Monterrey fuera también, en el futuro,
la capital de toda esta zona, autónoma o cuando menos semiautónoma,
del virreinato de Nueva España.
Para lograr su propósito de que la ciudad se fuera moviendo hacia el
norte, el señor obispo Llanos y Valdez logró que el gobernador del NueYo
Reino de León, don Manuel Vahamonde, consintiera en prohibir que los
habitantes de Monterrey edificaran en la parte antigua de la ciudad. Pero
el año de 1795 llegó un nuevo gobernador, don Simón de Herrera y Leyva,
quien pronto empezó a conceder permisos para edificar en la parte ya urbanizada. A esto se agregó la oposición del cabildo de la ciudad a los proyectos del obispo, pues hasta se quejó que el sueldo de diez pesos diarios
que se pagaba al arquitecto Grouset, era excesivo. Estas dificultades provocaron el disgusto del señor obispo, quien escribió al rey diciéndole que la
ciudad de Monterrey era completamente inadecuada para sede de la diócesis
y pidiéndole el cambio de ésta a $altillo. Las obras iniciadas por el obispo
Llanos y Valdez no fueron continuadas por su sucesor, don Primo Feliciano
Marín &lt;le Porras, y pronto se fueron arruinando. Los muros de la catedral
se utilizaron como fortaleza durante la invasión americana y en varias de las
guerras civiles que asolaron el país durante el siglo XIX. El Convento de
Capuchinas sirvió algún tiempo como cuartel y parte de las obras del hospital se aprovecharon cuando se construyó el Colegio Civil del Estado.

Muerte del señor obispo y traslado de sus restos
En junio de 1799 el obispo Llanos y Valdez salió a su vISlta pastoral, y
en el camino enfermó de fiebres cuartanas, que padeció durante tres meses,
falleciendo el 19 de diciembre en la villa de Santillana (hoy Abasolo, Tamaulipas) asistido por su capellán, el padre Clemente de Elizondo, Como el
lugar era muy pobre se trasladó el cadáver a la villa de los Cinco Señores
o Santander, en donde se le veló por tres días en la sala principal de la casa
fuerte del gobernador, conde de Sierra Gorda habiéndose verificado el funeral la tarde del día 22. "Para el efecto se levantó en el crucero de la

463
462

�iglesia parroquial, el túmulo que constaba de cinco cuerpos decentemente
adornados e iluminados y asimismo se construyó en el presbiterio, en la
pared del lado del evangelio, una bóveda en que quedase depositado el
cadáver, manifestando dicho señor gobemador completamente su generosidad y la particular estimación hacia este prelado, en cuyo obsequio no perdonó diligencia ni gasto alguno, tanto en esta ocasión, como algunos días '
antes en el tránsito y mansión de su señoría ilustrísima por aquella villa." u
El año de 1804 el padre, cura de Santander, informó al licenciado don
José Vivero, canónigo de la catedral de Monterrey y albacea del señor obispo
Llanos y V aldez, "que el cadáver de dicho ilustrísimo señor, depositado en
aquella parroquia, estaba ya perfectamente seco, sin mal olfato, y en disposición de poder conducirlo sin riesgo de desunirse en la dilatada distancia
que hay desde aquelJa villa a esta ciudad". El licenciado Vivero lo oomunicó al cabildo eclesiástico y éste decidió poner en ejecución la última voluntad del obispo, de que su cuerpo fuera sepultado en Ja catedral de Monterrey. Para encargarse de Ja traslación del cadáver se nombró una comisión
integrada por los canónigos, don José María Góme-z de Castro, tesorero;
doctor don Miguel Ignacio de Gárate, doctoral, y don Juan Isidro Campos.
El señor doctoral, provisor y vicario general libró oficio para que en los lugares por donde transitase el cadáver "hicieran por el difunto prelado los
sufragios correspondientes, recibiéndolo con cruz y ciriales y lo depositasen
en la iglesia, al día siguiente se le cantara misa y vigilia, saliendo a dejarlo
con la misma solemnidad que se recibió". También se comisionó para la conducción del cadáver al bachiller don José Antonio Gutiérrez de Lara.
Tan pronto como este comisionado llegó a Santander "puso el cadáver
en otra arca nueva, por haberse hallado podrida la primera", y colocado en
Wl coche con cuatro faroles, se le condujo ese primer día hasta el real de
Borbón o Cerro de Santiago (hoy Vtllagrán, Tamaulipas). Al día siguiente
las milicias de este real escoltaron el cadáver hasta la frontera del Nuevo
Reino de León, en donde lo recibieron las milidas de Linares, llegando en
la tarde de este día a esta ciudad. Los días siguientes fue conducido sucesivamente al valle del Pilón (hoy Montemorelos) , Cadereyta y pueblo de
Guadalupe. Después de concluidas una serie de ceremonias que hubo en
este pueblo, como en todos los demás, "el señor tesorero don José María Gómez,
encargado de acompañar el cuerpo desde 1a ciudad de Linares y el conductor don José Antonio Gutiérrez de Lara, abrieron la arca y lo entregaron
a los señores comisionados. Como se esperaba que se hallara en la misma
dísposición que lo había reconocido el padre cura de Santander en el año
anterior, se habían llevado a prevención, unos ricos pontificales para vestirlo
11

464

Gaceta de Mé~ico, 14 de mayo de 1800.

de nuevo, pero por desgracia y con inadvertencia seguramente inculpable,
no se dejó el cajón bien cerrado, y tuvieron lugar de introducirse las sabandijas y ratones, le comieron la piel de la cabeza, cuello, manos y pies, cuyos
huesos, sin este abrigo, se desunieron fácilmente, conservando una firme
consistencia los demás".
Hubo personas que querían "que se armasen otra vez los huesos y se le
diera figura de vivo" al señor obispo, pero a los comisionados y a los miembros del cabildo eclesiástico les pareció que esto sería un desacato.
Después de estar varios días el cadáver del obispo en el pueblo de Guadalupe, el traslado se hizo a Monterrey el clia 12 de marzo de 1805, pues ese
día "llevaron los comisionados otra arca de madera fina, con muy buenas
cerraduras, forrada por dentro y fuera de damasco morado y guarnecida
con riquísimo galón de oro, en que colocaron el cadáver y sobre ella el
sombrero que fue del uso de su señoría ilustrísima". La procesión .salió de
Guadalupe a las seis de la tarde, yendo al frente cuatro batidores, luego
el coche en que iban los comisionados y en seguida el coche con el cuerpo
del señor obispo y en los estribos de aquél, cuatro lacayos con hachas de
cera. Jba detrás como escolta la compañía de dragones del valle de San
Pedro y después otros coches con capellanes y cantores "y a los lados innumerable gentío de a pie y a caballo". A la entrada de la ciudad esperaban a la comitiva el señor deán y cabildo eclesiástico, el gobernador, el
ayuntamiento, el Colegio Seminario, la comunidad de San Francisco y numeroso público que llenaba las calles, muchos con velas encendidas. "Llegó
el coche de los comisionados y, bajando éstos, aguardaron al de su ilustrísima
que venía inmediato, y acercándose a ellos, se bajó el cadáver y puesto sobre
sus hombros lo presentaron al público, que correspondió con lágrimas y sollozos." "Inmediatamente se pusieron a lo.s lados del arca doce seminaristas
con hachas de cera, haciendo de pajes de sotana, tomándolos en el centro
los señores individuos del muy ilustre y venerable cabildo, que salieron de
manteo y bonete a el lugar del recibimiento, y continuó en este orden la
entrada, hasta llegar a la sala capitular donde se colocó el cadáver sobre
una gran mesa cubierta de un hermoso telliz de terciopelo carmesí, seis blandoncillos de plata con otras tantas luces de cera del peso de una libra e
igual número de blandones con cirios de seis libras, que ardieron sin intermisión día y noche en los cuatro que estuvo el cuerpo sin sepultarse."
En los días que siguieron hubo una serie de ceremonias, siendo las más
solemnes las en que le tocó desempeñar las funciones a la comunidad de San
Francisco. "Cantó la misa el reverendo padre guardián fray Miguel de Reina, y en Ja tarde la misma venerable comunidad cantó las vísperas de difuntos y acabadas éstas se ordenó la procesión de la manera siguiente: un
cuerpo de pobres mendigos, cuyo número pasaba de ciento, con vela de

465
H30

�media libra y limosna, las cofradías, e incorporadas a ellas las personas
de distinción de dentro y fuera de la ciudad convidados con vela en mano,
la comunidad de San Francisco, Ja cruz de Catedral, el clero, doce seminaristas con hachas y la mitra preciosa que fue del ilustrísimo señor difwito
llevaba delante del féretro el doctor don Bernardino Cantú, cura del valle
de Huajuco, el cadáver entre el muy ilustre y venerable cabildo, vestidos
sus individuos de capa magna y calados los capuces, presidía el señor deán
doctor don Andrés Feliu, revestido de pluvial y de dalmátic:a, el señor don
Alejandro Vicente de la Garza, racionero y don Antonio Feliu, sacristán
mayor y capellán de coro, después de doliente, el Colegio Seminario, presidido por sus catedráticos y vicerrector don Juan Bautista Valdez, pues su
rector, que lo es el señor licenciado don José Vivero, iba incorporado con
el muy ilustre y venerable cabildo de mánico y bonete, como doliente principal; a su continuación el ilustre ayuntamiento bajo las mazas y presidido
por el señor gobernador político y militar, don Simón de Herrera y Leyva,
después la compañía referida de milicias de San Pedro y el coche enlutado
del ilustr.Ísirno señor difunto. En el tránsito se hicieron cinco posas y en
ellas se cantaron otros tantos responsos de exquisita composición en la música.
Regresados a la catedral se colocó al cadáver sobre el último cuerpo
de los cinco de que se componía la vistosa y bien adornada pira, puesta en
nave principal, en el cuarto la mitra sobre una almohada de terciopelo
carmesí, guarnecida de galón de oro, en el segundo un epitafio latino descriptivo de la vida del prelado, y en todos ellos y su circunferencia ardían,
además de veinticuatro cirios, muchas luces de diferentes tamaños, distribuidas en la más ordenada simetría y formaban una majestuosa y agradable simetria. Puestos en sus respectivos asientos, los ilustres cuerpos y comunidades y el concurso todo en silencio, ocupó el púlpito el señor doctor
don Domingo de U garte, prebendado de esta santa iglesia, pronunciando
una oración latina en elogio y recuerdo de las excelentes virtudes y sabiduría
del ilustrísimo señor difunto. Esta pieza la recibió con mucho aplauso el
auditorio literato que la escuchó y terminada se cantaron los cinco responsos
que previene el ceremonial y con ellos se dio fin a las funciones de este día
a las ocho y media de su noche.
A las nueve del día 16, junto por última vez el numeroso concurso eclesiástico y secular, nobleza y plebe, se cantó el primer nocturno de difuntos,
que desempeñó 1a capilla de catedral con composiciones del mejor gusto:
salmos, lecciones y responsorios. Siguió la misa, en que hicieron de preste
y ministro los mismos de la tarde anterior y finalizada siguió la oración castellana, que con universal elogio, tierna y sensible emoción, dijo el licenciado
don Juan José de la Garza, cura propio del sagrario de esta misma santa
iglesia, y después de ésta se repitieron los responsos como en la tarde antes

466

y se procedió a los demás oficios sepulcrales, con arreglo a lo que dispone

el ceremonial de obispos y bajando el cuerpo de la pira, fue conducido por
cuatro señores capitulares a la sacristía, donde estaba preparado un sepulcro
nuevo, primorosamente construido de columnas de mampostería y mirando
su frente a la sacristía, queda el centro en una de las paredes laterales del
presbiterio. Colocado allí el cadáver y cubierto de losas en el principal
intercolumnio, se fijó una lápida de alabastro en que se grabó un epitafio
castellano".

"El ilustrísimo señor doctor don Andrés Ambrosio de Llanos y V alde.z,
tercer obispo del Nuevo Reino de León, sabw de primer orden, amante
de las ciencias, y de la estudiosa juventud, fundó el Colegio Seminario
Compasivo, para socorro de las enfermedades de su amado pueblo. Creó
el Hospital. Puesto sobre el candelero de esta iglesia, se dejó ver al resplandor de sus luces, pastor activo, celoso y ejemplar, juez integérrimo,
prudente, desinteresado, padre de la patria, humilde, piadoso, honesto,
mortificado y sobrio. Terminó .su preciosa vida en su santa visita de la
villa de Santillana a 19 de diciembre de 1799. Se depositó su cadáver
en la de Santander, de donde se trasladó a este sepulcro a 16 de marzo
de 1805." 14

Br»LJOGRA FÍA

Cossío, DAv.w ALBERTO, Historia de Nuei10 Le6n, III, Monterrey: Talleres Linotipográficos de J. Cantú Leal, 1956.
GoNZÁLEz, JosÉ ELEUTERIO, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Provincia.,
que formaron el Obi.spado de Linares, Monterrey: Imprenta del Gobierno, 1887.
- Colecci6n de Noticias y Documentos para la Historia del Estaáo de Nuevo León,
Monterrey: Tipografía de Antonio Mier, 1867.
PÉREz MALDoNAOO, CARLOS, Documentos Hi.stóricos de Nuevo León, Monterrey: Impresora Monterrey, S. A., 194 7.

-

El Obispado, Monterrey: Impresora del Norte, S. A., 1947.
Nuevo Le6n, Apuntes Hist6ricos (sexta edición), Monterrey: Impresora Bachiller, S. A., 1955.

Ro.EL, SANTIAGO,

Gaceta de M éxieo, 22 de enero de 1793; 16 de abril de Ji93; l 6 de noviembre de
1793; 25 de febrero de 1794; 8 de marzo de 1794; 3 de febrero de 1795; J8
de enero de 1797; l4 de mayo de 1800; 14 de mayo de 1805.

11

Gaceta de Mbtico, 14 de mayo de 1805,

467

�EL GENERAL JESÚS GONZALEZ ORTEGA
EN LA illSTORIA
JosÉ P. SALDAÑA
Soc.

uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

No PRETENDO ESCRIBIR la biografía de este personaje, porque para ello nece•
sitaría emplear mucho tiempo, a efecto de consultar archivos correspondientes a su actuación política y militar, y además enterarme de lo que ya se ha
escrito sobre éL Esta tarea no me es posible realizarla.
A falta de algo que pudiera ser una obra de alguna importancia histórica,
me propongo escribir, con especialidad sobre la rendición de Puebla, efectuada por el general González Ortega, en su carácter de general en Jefe del
Cuerpo de Ejército que la defendía contra el sitiador, general Elías Federico
Forey, comandante de las tropas francesas.
Tengo la convicción de que se trata de un hecho, que aun cuando raro
en la historia universal, y altamente honroso para México, no es lo suficientemente conocido en sus detalles.
Considero, en consecuencia, hacer una labor de divulgación con este relato, que alguna utilidad puede prestar~ especialmente a la juventud, que
es la que debe responder con su vigor, a conservar la realidad de una patria
integrada y regida por mexicanos, sin más influencias que los ejemplos gloriosos de nuestros antepasados.

•
Si financieramente la rendición de Puebla el 17 de mayo de 1863, por el
general Jesús González Ortega, al general Forey, Jefe del ejército francés constituyó una pérdida económica enorme dada la precaria situación del erario
Federal, en cambio la heroica decisión de entregarse prisioneros, después de
inutilizar todas las armas, compensaba con creces el sacrificio.

468

Si grande fue la pérdida sufrida por la República, al destruirse más de 20
~ fusiles, 50 cañones y la impedimenta, ¡ qué puede decirse del rasgo inusitado de entregarse prisioneros, sin concliciones, el general en Jefe, todos los
demás generales, Jefes y oficiales, así como los soldados! Sus vidas quedaban
a merced del invasor, o cuando bien les fuera, era de esperar largo cautiverio
fuera de la Patria.
~ero fue tan grande, tan extraordinaria aquella acción, que el general Forey,
olvidando los estragos que aquellos valientes habían ocasionado a su ejército,
sentía deseos de convivir con ellos, al grado de hacer demostraciones per•
sonales tratando de atraerse cuando menos su buena voluntad. Mayor fue
su admiración cuando todos rehusaron recibir atenciones, que la dignidad
personal y de militares no lo permitían.
Al conocerse en el país los pormenores de esta hazaña, la reacción del
pueblo fue de orgullo. Si en la victoria del 5 de mayo del año anterior
el entusiasmo no tuvo limites, en este otro caso, ahora adverso, la solidaridad
fue _comple~ si~o inequívoco de que la talla de los mexicanos patriotas
pod1a medirse airosamente con quienes trataban de mancillar nuestra calidad de mexicanos dignos de una Patria libre.
Ante los hechos consumados, y tranquilo el Gobierno mexicano por haber hecho cuanto era posible hacer en ayuda de los sitiados, se aceptó con
resignación el alto precio pagado en defensa de la clignidad de la Nación.
Y aJ mismo tiempo se tuvo en cuenta la resistencia, hasta el último momento
de las fuerzas, que a las órdenes de González Ortega ofrecieron un espec-'
táculo ejemplar al mundo entero. Niguna ayuda podía esperarse después
de la derrota sufrida por el general Ignacio Comonfort, cuando trató, en an·iesgada acción, introducir a la plaza sitiada los elementos necesarios para la
defensa.
Todas las circunstancias que privaron en los sucesos fueron analizadas por
Juárez y sus Ministros y las conclusiones pueden apreciarse por las .siguientes
menciones:
EJ Gobierno Presidido por Juárez envía al general Jesú.s González Ortega un
mensaje declarando la defen.sa y rendición de Puebla en grado heroico. Por
su parte el Congreso de la Unión aprueba una resolución, que se publica en
El Diario Oficial, concebida en los siguientes términos :
"El Congreso General ha decretado que los documentos relativos a la
rendición de Puebla, se coloquen en el salón de sesiones, y que los dignos
defensores de aquella plaza reciban un distintivo que acordará el Gobierno.
"AJ expedir este decreto el Cuerpo Legislativo, no hace sino servir de órgano a los sentimientos de admiración y gratitud que la República consagra
a sus heroicos defensores en la ciudad de Zaragoza.
"EJ desenlace que ha tenido el sitio de aquella plaza, corona clignamente

469

�las hazañas con que se han ilustrado sus defensores. Por grandes que fuesen
su patriotismo y su ardimiento, no podía esperarse de ellos la prolongación
de la lucha después de agotadas las municiones y los víveres. Llevábamos
algunos días de prever que el Ejército de Oriente sucumbiría, pero con honor y con gloria, y sin permitir que cayese la menor mancilla sobre los timbres
que ha conquistado en los dos meses últimos. Aquel denodado ejército comprendió bien que la impotencia para seguir luchando puede tomar ante
el enemigo una actitud noble e imponente. Estamos segw-os de que en el
mismo ejército invasor ha de haber hecho profunda melJa el espectáculo de
ese ejército que desapareció en los momentos de faltarles los medios de combatir; y de ese cuadro de jefes y oficiales, que olvidados de sus propias
personas rehúsan cuantas condiciones les propone el enemigo, y sigue siendo
ante él un emblema vivo de la Nación que desafía el poder de la Francia,
y protesta luchar en favor de su independencia, mientras haya un brazo y
un fusil que oponer a la invasión.
"El alto ejemplo que el Ejército de Oriente ha dado a los mexicanos durante el sitío de Puebla, no termina, sino que se presenta bajo otra forma
en la rendición de la ciudad. Los Jefes que la defendían han probado una
vez más que son invencibles los buenos patricios cuando anteponen a todo
poder humano el honor individual y la independencia de su patria."
Este hermoso decreto, hecho en los momentos dolorosos, no precisamente
de la derrota, sino de la catástrofe, signilica la disposición de un pueblo
dispuesto a luchar en defensa de las instituciones legalmente establecidas.
Para el debido conocimiento de los hechos, con la mayor diligencia fue enviado a las autoridades legítimas del país, tomada cuenta de que, por la
falta de medios rápidos de comunicación, las noticias llegaban de los lugares
lejanos a los veinte y hasta treinta días después. La forma más rápida era
la del caballo, expuesto a toda clase de contingencias.
He copiado el decreto en toda su extensión, considerando que es la forma
más precisa e ilustrativa para formar un criterio bien orientado sobre los
acontecimientos. Para tal fin he dispuesto de la obra Los Presidentes de M é-

xico ante la Naci6n.
Comoquiera que, en este acontecer de la vida de México existen documentos de excepcional valor histórico, seguiré esta Unea de conducta, tratándose como en este caso de libros, periódicos y folletos de seriedad insospechable.

•
No se pueden pasar por alto los comentarios de los periódicos de la época,
en relación a la rendición de Puebla. Ello nos coloca en el momento pre-

470

ciso de los acontecimientos, con las emociones que tal suceso causó. Vamos
a .insertar algunas de las versiones publicadas.
. Pero antes, como antecedentes es del caso mencionar que Forey, impreSionado por la actitud de González Ortega lo invitó a sentarse en su mesa,
"lo que fue cortesmente rehusado por el glorioso jefe mexicano". Después
a solicitud del prnpio general Forey, Je fueron presentados los demás generales prisioneros, y ante ellos, les manifestó: "que Ja plaza había sido una
cosa nueva y extraordinaria que no se registraba en los anales de la guerra
e~o~ea, porque ni había sido una rendición previas las garantías que se
solicitan en esa clase de actos, ni tampoco una capitulación, y que, por lo
mismo, no hallaba que nombre darle; que juzgaba que habían sido rotas
las armas por no entregarlas al ejército francés, no obstante de ser éste
muy digno de recibirlas de 1os defensores de la plaza de Puebla; pero que
esto no quitaba que aquel acto fuese altamente honroso para México".
El acto de la destrucción del armamento, en sí mismo tiene un valor ex~~cional. En primer lugar se evitó que el invasor acrecentara su poderío
bébco con el armamento, y en segundo Jugar el hecho adquiere relevancia
especial por cuanto a que, los vencidos, se exponían a ser tratados con rigor,
como sucedió pasados los primeros días en que Forey pretendió captarse las
simpatías de los generales prisioneros, y posiblemente hasta pensó en atraerlos
a su causa o cuando menos lograr su neutralidad en la lucha.
Pero la dignidad de los prisioneros los mantuvo lejos de todo compromiso.
De esa manera estaban en su derecho de escaparse cuando pudieran, como
efectivamente sucedió. Por otra parte su actitud sirvió de ejemplo a más de
cinco mil oficiales prisioneros, quienes lograron también evadirse en su mayoría incorporándose de nueva cuenta al ejército Republicano.
Los elogios de esta hazaña no tan sólo procedieron de parte interesada;
pues mereció el respeto de prominentes imperialistas. Uno de ellos, el escritor
Francisco Arrangoiz, se expresó así:
"Sesenta y dos días se defendió Puebla, plaza sin murallas, con fosos poco
profundos y no por todos lados. Al ver que Strasburgo y Meo:, dos de las
más fuertes de Europa, se rindieron a los treinta y ocho días la primera y
a los setenta y dos ]a segunda, y que en Metz era casi igual Ja fuerza sitiada a
la sitiadora, debe considerarse como de los más bizarros y más notables
hechos militares de nuestros días la defensa de Puebla, en la cual un general
improvisado, pues no era su carrera la militar, les dio un ejemplo, que no
han imitado, a los generales Ulric, Bazaine y otros que han mandado plazas
fuertes en la guerra franco-prusiana, destruyendo e inutilizando González
Ortega, antes de rendirse, cuantas armas portátiles y cuantos cañones pudo."
Lástima que esa admiración a una proeza de fuerzas mexicanas, destinadas
a mantener la independencia, no se hubiese traducido en una vuelta al honor

471

�de los elementos adictos a 1a invasión francesa. En contrario, parecía que
deseaban emular a González Ortega; pero sacrificando a los patriotas para
ayudar a los extranjeros.
Como digno antecedente de las opiniones vertidas en el caso, la vm del
Gobierno había abierto la brecha diciendo, por conducto del Ministerio de la
Guerra que:
"Aunque el Supremo Gobierno aún no tiene todos los datos suficientes
para formar juicio exacto, con relación a lo acaecido en la inmortal Zaragoza
la mañana del 18 del corriente, no puede poner en duda que carece ya de
uno de los más robustos apoyos con que contaba para defender los derechos
inalienables de la Nación.
"El Ejército de Oriente sólo existe para recordar a los mexicanos sus deberes, a Napoleón III la iniquidad de sus proyectos. y al mundo, que también encuentra héroes la causa de la libertad en 1a tierra de los aztecas.
Pero su fuerza física, su armamento todo, y demás elementos de guerra,
acabaron ya por consecuencia de sucesos que. aunque previstos, no fue posible evitar.
"Así me manda el C. Presidente lo ponga en conocimiento de Ud., para
que se apresure a comunicarlo a los pueblos de su digno mando, a fin de que
no tomen en otro diverso sentido, especies que se hagan circular, con motivo
de aquel, bien lamentable en verdad, pero siempre heroico y glorioso suceso.
"Por los informes que hasta ahora tiene el Supremo Gobierno, sabe que
los buenos defensores de Zaragoza jamás llegaron a ser vencidos por sus
enemigos, y antes que comprometer su palabra en capitulaciones poco convenientes o que en algo rebajaran el nombre que con su sangre habían
conquistado, prefirieron romper sus armas, inutilizar su artillería y entregarse
así a sus contrarios indefensos y desarmados.
"Cree el Gobierno que no pudieron hacer más, y de esta manera ha desaparecido aque1 Cuerpo de Ejército, sellando con ese hecho una solemne protesta de la resolución y firme voluntad del pueblo mexicano, de continuar
sin tregua la injusta guerra que sin motivo alguno se le ha traído para arrebatarle la autonomía que le pertenece como pueblo libre e independiente."
Esta declaración fue enviada a los Gobernadores de los Estados. La impresión causada fue, a la par que de dolor, de aliento. Dolor por la pérdida
sufrida del armamento y de aliento Por el espíritu de aquel mensaje tan
lleno de emotividad como de fe en el futuro.
Los acontecimientos que siguieron justificaron aquella confianza en el porvenir de la Patria, fincado en la libertad y la independencia.

•
472

Siguiendo la norma fijada queda algo más que decir sobre lo acontecido
después de la rendición de Puebla. Un suceso así tenía que despertar el
interés general, tanto de los mexicanos leales a su bandera como de los que,
a pesar de haber nacido aquí la pisoteaban, por Wl resentimiento proveniente
de la derrota que habían sufrido. No tuvieron los conservadores la entereza
suficiente para conformarse con la voluntad del pueblo, que en forma patética los había repudiado.
Iniciaban ahora una cruel, despiadada y vergonzosa venganza. Haciendo
causa común con los invasores trataban de entregar a Francia, personificada
entonces por Napoleón III, el pequeño, a la Nación Mexicana.
Veamos algo de lo que fue pasando después del glorioso desastre. El periódico El Monitor de 1a Capital, publicó la siguiente información :
"Por conductos fidedignos, sabemos que Forey determinó establecer un
Ayuntamiento a su modo en aquella ciudad; y que un tal Pardo, vecino de
Puebla, quedaba nombrado -no de Prefecto como había querido- sino
de agente subalterno o comisionado de policía de Forey, para darle cuenta de
todo.
"Con profundísimo sentimiento hemos sabido que el Sr. González Ortega
y otros Generales, salieron por fin, en diligencia, de Puebla, rumbo a Vera•
cruz; para lo cual Forey, creyendo sin duda deslumbrar al País con su esp]en.
didez) mandó suministrar a cada General 21 pesos, que rehusaron dignamente nuestros valientes.
"A los oficiales se les ministraron tres pesos, que también rehusaron.
''Los oficiales, al ser sacados de Puebla, emprendieron la marcha vitoreando la Independencia y la libertad y cantando el himno nacional, pero los
Franceses los hicieron callar.
"Se confirma la noticia de que los traidores que entraron al principio a
Puebla, comenzaron a ejercer sus venganzas de costumbre, pero los zuavos
se los impidieron y los hicieron salir de la población.
"El traidor Almonte hace un papel muy ridículo y desairado, y se pasea
triste y cabizbajo por las calles de Puebla.
"D. Antonio Haro y Tamariz está también en Puebla, pero se mantiene
retirado de Almonte y de Forey, con quienes dice no estar ya de acuerdo."
El comentario coloca a los mexicanos que propiciaron la intervención francesa, en la condición que les corresponde. Siento tanto horror por el calificativo "traidores" que no me atrevo a escribirlo por mi cuenta, aun cuando
considero que lo merecen quienes hacen causa común con los extranjeros
que, con o sin razó~ hacen la guerra a la Nación.
Otra información del periódico El Siglo, del 25 del mismo mes de mayo
habla de la llegada de algunos jefes y generales que lograron evadirse. Dice
la nota:

473

�"Ahora que han llegado a esta ciudad algunos de los Generales y jefes
del Ejército de Oriente, que más se han distinguido en la defensa de Puebla,
nos parece conveniente que el Ministerio de la Guerra procurara completar
la historia de las operaciones militares, pues como recordarán nuestros lectores, durante muchos días faltaron noticias en México de lo que pasaba
dentro de la plaza asediada, y desde que avanzó el Ejército del Centro el
día 5, no se volvió a saber absolutamente nada.
"Seguros estamos de que en todos los hechos que hayan ocurrido. nada

ha de haber que no sea glorioso para la República, y que el consentimiento
de la verdad servirá para estimar mejor el heroísmo del Ejército de Oriente
y para inflamar más el espíritu público con tan buenos ejemplos.
"Se dice que en los últimos asaltos, todos cumplieron con su deber, y que
se distinguieron como siempre los Generales, de la Llave, Díaz Patoni, habiendo casi concluido las tropas de Durango que mandaba este último, y
en las que hubo muchos episodios del más admirable valor.

"Del general Díaz se refiere que aparecía en todos los puntos de peligro
animando a los soldados y conduciéndolos al combate.
"Nos parece, pues, necesario, que el país sepa hasta los menores incidentes, de Ja heroica defensa de Ja inmortal Zaragoza, ya que estos hechos forman un tesoro de gloria para la República."
Puede calificarse esta nota de eufórica: sin embargo, si se analiza desde
el punto de vista estratégico, el sitio de Puebla, se estará de acuerdo con
tantos elogios. En realidad, los incidentes a que dio lugar el sitio y su desenlace, hacen de este hecho de armas un singular acontecimiento.
Tener el ejército francés un número mayor de tropas, disponer de mejor
armamento y abundantes municiones, además de contar con el aprovisionamiento de víveres a discreción, a lo que es de agregar los contingentes de
jefes, oficiales y soldados experimentados en las incidencias de la guerra
le daban al sitiador una enorme ventaja. Se aprecia ella tomando en cuenta
la carencia de buenas armas y parques, la escasez de víveres, medicinas, médicos y equipos necesa1;os de hospitales. Si a esto se agrega la situación de
los combatientes para moverse entre escombros, muertos y heridos, respirando
un aire contaminado con las inmundicias acumuladas durante dos meses de
continuos asaltos, rechazados siempre con supremo valor, entonces cabe pensar en que la euforia tiene sólida razón de existir, cuando todavía se estaban
recibiendo noticias de aquella increíble hazaña
En cuanto a los prisioneros que llegaban a México, formaron una gran
cadena. Unos primeros y otros después fueron saliendo del cautiverio, y como buenos mexicanos, de temple de acero, volvieron a enrolarse en las fuerzas republicanas para seguir combatiendo para la salvación del país.

474

Al salir Juárez de México rumbo a San Luis Potosí las versiones más descabelladas principiaron a circular en la Capital de la República. Era tal la
desorientación que tan aturdidos aparecían los liberales como los conservadores. Y tan de difícil apreciación es la medida adoptada por J uárez, que
todavía a la distancia de un siglo hay quienes opinan que debió el Gobierno
Republicano resistir, igualando o superando la acción combativa de González Ortega en Puebla.
Sobre todas las especulaciones que en la materia se han hecho, se imponen
los hechos. Porque sobran argumentos de orden político y militar para acreditar la conveniencia de resistir, como también abundan .las razones de todo
orden para estar de acuerdo con la determinación de Juárez al abandonar
el asiento lógico de los Poderes. Y puesto que no podemos combatir el orden de los acontecimientos, haremos_ referencia, sin más rodeos, a las repercusiones sobre la rendición de Puebla.
Aun tratándose de este l1echo concreto hubo discrepancias, tanto en lo
que se refiere a la posibilidad ele romper el sitio cuanto a la intención de
llyvar refuerzos a los sitiados.
"No seremos nosotros, dice don Justo Sierra, quienes tratemos de paliar
el error cometido por el Gobierno de Juárez al ordenar la introducción de
convoy, operación imposible según el arte. ¿ Y para qué era el convoy? Sólo
para prolongar veinte días, a lo sumo, la resistencia de la ciudad."
Las predicciones no siempre dan en el clavo. Y aquí se trata más bien
de conjeturas de hechos consumados. Forey creyó al iniciar el sitio de Puebla que sería cuestión de diez días para posesionarse de la plaza, y sin embargo apenas si lo consiguió después de 62 días de constantes asaltos, que
le costaron grandes pérdidas de hombres para al final conquistar ruinas y
multitud de problemas.
Y sigue comentando el caso don Justo: "El Presidente había llegado al
cuartel general del Ejército del Centro, con su Ministro de Guerra para
sostener el acuerdo que empujó a Comonfort hacia el desastre. Ese ejército
había permanecido en la inacción, clavado allí por la seguridad que tenía
Comonfot de que Puebla no resistiría ni los ocho o diez días que le daba
Loizillon comenzó a moverse sólo para entregar sus miserables reclutas al
cañón enemigo. El 7 de mayo pernoctó en San Lorenzo, y a la madrugada
del día siguiente fue sorprendido. . . a pesar de eso, no se perdió todo el
material, y se salvó parte de 1a tropa, por azares que impidieron el cumplimiento de órdenes inverosímilmente desatinadas del Cuartel Maestre fw1ción encomendada a un viejo militar, el general D. José María Yáñez."
En la guerra alguien gana y alguien pierde. No se puede pensar en los
empates. Para Comonfort aquella derrota significaba un percance doloroso.
Después de su desdichada repulsa a la Constitución, que él mismo había

475

�jurado respetar y hacer respetar como Presidente de la República, después
de su caída de este alto puesto, de su destierro y de la dura controversia
con don Benito Juárez para cooperar nuevamente en la causa liberal, y lograr su objetivo mediante la ayuda decidida y decisiva de don Santiago
Vidaurri, señor del poderío del noreste, tenía el propósito de actua:r donde
su capacidad le permitiera para realizar proezas de tal magnitud que por sí
mismas lo reivindicaran ante la Nación.
Quiso el destino que en esa primera gran oportunidad se eclipsara su sol,
al conseguir en lugar del triunfo una severa derrota.
La forma despectiva de mencionar a los soldados como ''nllierables reclutas" no corresponde a la realidad, porque eran de lós mismos que habían
triunfado en Puebla el 5 de mayo y en la de Calpulalpam. De acuerdo en ello
está don Justo cuando dice: "Y esos ejércitos formaron al fin el que, adiestrado en la derrota, conquistó la victoria en las gloriosas etapas de Peñuelas
y el Sur de Jalisco, de Silao a Guadalajara, de Guadalajara a Calpulalpam".
(]uárez: Su Obra y su Tiempo}.

Y con la elocuencia de una firme convicción que es pregón de entusiasmo,
que brota sin limitaciones claudicantes, leemos:
~'La fracción reformista sobrenadaba; era inexperta, bulliciosa, g1itona,
mascadora de clérigos, con la precisión con que el rey de los infiernos del
Dante masca a Judas; en el fondo, resuelta a sacudir hasta en sus cimientos
al mundo añejo, a arrancar el árbol de la tradición, a hacerlo arder como
leña vieja; en el fondo, dispuesta al sacrificio por las ideas, capaz de morir
como Leandro Valle, de pelear como Porfirio Díaz, de hablar como Altamirano, de pensar como Ramirez, de cantar como Prieto, de triunfar como
Zaragoza, de escribir como Zarco, de entusiasmar como González Ortega,
de creer como Juárez. Esta brillante flora del océano popular trataba de solidificarse, de formar masa con el pueblo, cuyo derecho proclamaba y euyo
porvenir creaba, trataba de convertirse en un grupo nacional transformando
el credo de la Reforma, como se decía en todas las tribunas de aquellos años
tumultuosos, en la religión política de la Patria; tarde se hubiera logrado,
quizás nunca, sin las crisis formidables por la intervención: ella, removiéndolo
todo, hizo del sentimiento refonnista y el nacional una cosa sola."
¿ Qué significaba entonces la derrota de Comoofort en aquella ocasión?
Un tropiezo, agregado a otros muchos, y a los que estaban por venir durante los dos años siguientes. Cosa es, simplemente, de considerar que sucedió lo mejor que podía haber sucedido. De haber logrado Comonfort
entrar a Puebla, ¿qué hubiera sucedido entonces?
Es difícil fijar las consecuencias. Se jugó una partida difícil en el ajedrez
de la guerra y se perdió. De haberse ganado tratándose como se trataba de

476

un moVllllento que no tenía las proporciones definitivas, podía resultar
conveniente para las siguientes operaciones, o tal vez consecuencias fatales.
Comonfort se encontraba emotivamente desesperado. Se daba cuenta cabal de que no contaba con los elementos necesarios de hombres y pertrechos
de guerra suficientes para enfrentarse en grande escala a un ejército más
numeroso, disciplinado, veterano en los menesteres de la guerra, y perfectamente armado.
Pero había sostenido numerosas acciones menores con el enemigo, tratando
de distraerlo con el fin de que González Ortega lograra una oportunidad
para romper el sitio; pero el invasor contaba con suficientes elementos que
le permitían distraer a miles de soldados en combates fuera del cerco de la
ciudad, sin descuidar un momento los efectivos que la rodeaban.
A pesar de todo, presionado por sus propios sentimientos de honor y por
las opiniones de sus superiores se aventuró a la arriesgada empresa. para
llevar víveres y pertrechos de guerra a los sitiados con los resultados dichos.
Queda, eso sí bien claro, que las fuerzas al mando de Comonfort no estaban inactivas, «clavadas" en sus posiciones. La mención de cuantos cambates sostuvo constan en la correspondencia continua que mantuvo con Juárez y el Ministro de la Guerra.
Se perdió la acción y eso es todo.
Bien conocida es la obra antipatriótica de don Francisco Bulnes, El Verdadero Juárez. Antipatriótica porque se va_.le de sofismas y de lucub~aciones
estratégicas para tratar de convertir a Juárez en un pobre hombi::e mcapaz
de gobernar a México, por su desconocimiento según él de ~ economía, la
administración pública y el arte de la guerra. En estas premisas, adornadas
con suposiciones a base de cátedras baratas, después su ~ritorio, ~loroso a
rosas recién cortadas, escribe cuanto se le ocurre para derugrar la figura de
Juárez, que la opini6n pública ha consagrado con el carácter de libertador
de la República.
Pero vamos al punto que nos ocupa. Lo de Puebla, en su segunda entrevista guerrera con los invasores franceses. Para Bulnes fue un error encerrarse
en Puebla para resistir un sitio, cuando debiero~ _em.~Iearse otros recursos
que la táctica aconsejó. Y sin cuidarse de los califacabvos _tacha al ge~eral
González Ortega de inepto, toda vez que podía haber segwdo una _sene_,de
operaciones que al señor Bulnes le parecen más conformes con la 51tuac1on.
y después de poner verde a González Ortega, c~,mo lechuga al, alcance de
los conejos. no tiene empacho en asegurar que el Gra~. &lt;:onzález ,Ortega
poseía cualidades para ser buen General: era valiente, energico y sabia mostrar voluntad inflexible".
¿En qué quedamos? El propósito de hablar de lo que no se entiende, o

477

�no se quiere entender, es apropiado para despeñarse por la pendiente de
las malas artes.

En el caso del lng. don Francisco Bulnes, hombre talentoso, que no conforme con la fama de que disfrutaba en los medios políticos y literarios, entraba, sin ser llamado, al ámbito de la historia¡ y lo hizo con pie cojo; pero
logró lo que buscaba, que la prensa se ocupara de él durante largo tiempo
por su libro ya mencionado, El V erdadero Juárez.
Tal vez en su fuero interno trataba de _halagar al general Porfirio Díaz,
cuya figura, con ser grande, se achicaba frente a la de Juárez, que adquiría
más y más personalidad a medida que el tiempo pasaba. No advertía Bulnes,
desde su butaca de la Cámara de Diputados, allá por 1904, que la glorificación de Juárez, al cumplir cien años de su natalicio, la verua preparando
precisamente el genera1 Díaz tal vez como desagravio a los ataques verbales
y de hecho, con las armas en la mano, que le había ocasionado en su afán
incontenible de llegar a la Presidencia de la República.
Este episodio provocado por Bulnes lo cerramos, pues ]a respuesta la tuvo
a Ja medida, de verdaderos historiadores, como don Carlos Pereyra.
Dejemos en San Luis Ptosí a don Benito Juárez y a su Gobierno reducido
al mínimo de personal para allegar algunos datos más al complejo problema
de la defensa de Puebla y de la ciudad de México. Se trata de datos de
primera mano pues copiaré algunos párrafos de las cartas que por esos
tiempos llevaron propios a lomo de caballo.
Retrocediendo un poco en el tiempo vale la pena dar a conocer algunos
párrafos de las cartas cambiadas entre Comonfort y Vidaurri las que ilustran
mucho en esta contienda, pues constituyen documentos de gran valor histórico puesto que se refieren a los acontecimientos que estaban sucediendo, en
los que ambos eran actores en forma _prominente, además de que, tratándose
de comunicaciones personales, lo que en ellas se dice es producto de la impresión espontánea, que no está sujeta a las normas oficiales de carácter
público.
Por ejemplo, en carta amplia que envía Comonfort desde la capital el 3
de enero de 1863, después de condolerse de la situación que priva en Tamaulipas y en Nuevo León expresa: ''Yo me desvivo por poner a esta Capital en estado de hacer una defensa digna de la Nación; pero tropiezo a
cada paso con el invencible obstáculo de la horrorosa miseria que por todas
partes nos persigue. En fuerza de afanes y del más arduo trabajo logro mantener bien que mal Jas Divisiones de este Cuerpo de Ejército: pero esta
lucha continua que no me deja tiempo para dormir ni para comer ha
arúquilado mi salud. Desde hace días he vuelto a padecer los efectos de las
enfermedades que adquirí en la carta y esta circunstancia que se presenta

478

en los momentos que requieren por mi parte la mayor actividad, me tiene
sumamente mortificado.
"Las fuerzas del Estado siguen bien y animadas para la campaña que
estamos próximos a emprender: pero mi ansiedad es extrema al considerar
las escaseces que sufren, y que me esfuerzo en aliviar todo lo que me es
dable.
"En fin el momento decisivo se acerca y yo muy pronto saldré con la
División de reserva, compuesta en su mayor parte de las fuerzas de Nuevo
León, para ponerme en el caso de ayudar en lo posible, las operaciones del
Ejército de Oriente. Por la reseña que se le manda verá Ud. las posiciones
que están ocupando los franceses quienes ya han emprendido su movimiento
sobre Puebla, suponiéndose que en todo el curso de este mes atacarán a la
Pla2a.
"Mis hijas, gracias a Dios, siguen buenas según me escriben y debiendo
a usted como siempre, las más finas atenciones."
Queda así, sobriamente, pintada la situación por Comonfort. Poco puede
esperarse de quienes están obligados a defender el suelo mexicano. Sin
embargo, en conocimiento de que van al sacrificio, no escatiman esfuerzos y
hacen frente a la situación arriesgándolo todo.
Por su parte, Vidaurri habla de calamidades, de escasez de elementos
para la guerra, de la inutilidad de su propósito de enviar a México 4 cañones de que carece, y en fin, principia un regateo sospechoso sobre sus
planes futuros.
En otra carta de Comonfort, fechada el 21 del mismo mes de enero hace
una minuciosa relación a Vidaurri de cuanto está sucediendo, en especial de
la situación que guardan los contingentes de Nuevo León: Rifleros de Nuevo León, 3er. Regimiento de Parras, Lanceros de Monterrey, Rifleros de
Infantería mandados el primero por el coronel Quiroga; el segundo por el
coronel Piñón; el tercero por el coronel Gorostieta; quedando los tres cuerpos
al mando del coronel Quiroga.
Se explica esta predilección de Comonfort por Quiroga, puei se siente
muy obligado con Vidaurri por el empeño, que llegó a la terquedad, para
que Juárez olvidara su defección de la causa liberal al desconocer, siendo
Presidente de la República, la Constitución. Además sus hijas, desde que
llegó a Monterrey, estaban al cuidado de Vidaurri quien las atendía con esmeros y "puede Ud. confiar -le decía- en el fraternal cariño que les
profeso y en la estimación a que son acreedoras por sus buenas prendas.
Viva Ud., pues, tranquilo respecto a ellas y descanse en mis ofrecimientos."
Y termina Vidaurri su carta con estas expresiones: "Sabe Ud. cuánto lo ama
este amigo, hermano y servidor."

479

�No hab'ta exageración en las palabras de Vidaurri si nos atenemos a la
protección sin limites que proporcionó a Comonfort y a su familia cuando
lo recibió y atendió en Monterrey al regresar del destierro. Siguiendo a esto
una serie de correspondencia con Juárez ante su exigencia para que lo aprehendiera y remitiera a México para procesarlo por su defección. Durante
esta controversia, que llegó a momentos de encono logró Vidaurri la autorización tácita de J uárez para que continuara en el país, y a poco caminar
lo incorporó al Ejército Republicano, distinguiéndolo con los más altos puestos, como el Jefe del Cuerpo del Ejército del Centro y Ministro de la
Guerra.
La correspondencia entre Vidaurri, Juárez y Comonfort es continua. Los
tópicos principales en esos momentos se relacionan con la guerra en contra
de las fuerzas francesas. Vidaurri en varias ocasiones se lamenta de no poder
complacer al señor Presidente1 que desea se le remitan cuatro cañones que
debían traerse desde Tampico, que al fin llegan a Monterrey, en ''desastrosas
condiciones", agregando que "Jamás me he visto tan afligido como ahora,
ni tan temeroso de que se atribuya a abandono, disimulo o se me haga
cualquier otro cargo inmerecido y lo único que me tranquiliza es que he
estado dando continuos y repetidos partes de cuanto ha ocurrido en este desgraciado negocio, en el que se han estrellado mi paciencia, mi constancia
y el decidido empeño por situar en esa la artillería de Tampico; que con
razón quena yo que se transportara toda aunque fuera a Ciudad Victoria.
Suplico a Ud. hable sobre este particular, con el Sr. Juárez; y persuádalo
de mi adhesión y de mis afanes; pues este asunto me causa repetidos insomnios."
Por su parte, Comonfort le informa de todos sus movimientos encaminados a detener el avance de ]os franceses en Puebla, y le dice que debe estar
tranquilo por lo de los cañones, "per-0 hay además -agrega- la circunstancia de que el señor Presidente hace a Usted la justicia que merece y lejos
de acusarlo está satisfecho de su conducta eficaz y patriótica. Así me lo
ha manifestado hace pocos días, cuando con motivo de su venida a Puebla,
le hablé sobre el particular".
Hasta esos momentos Vidaurri se mostraba adicto a la República. Seguía
con marcado interés el encuentro de los dos ejércitos en Puebla. ¿ Qué pensaba sobre el resultado?, ¿cuál sería su reacción? Antes de ello, casi en vísperas de iniciarse el sitio, decía: "Satisfactorio es el brillante estado que
guardan nuestras fuerzas defensoras de la independencia nacional, y aliento
la halagüeña esperanza de que se cubrirán de gloria salvando la nacionalidad."
Con fecha 17 de mayo, precisamente el mismo día eo que el general González Ortega rendía Puebla al general Forey, escribe el general Comonfort a Vi-

480

daurri muy extensa carta. Por supuesto que no se habían recibido noticias
en México de este lamentable acontecimiento, por eso no hace referencia
de él.
Menciona el descalabro que sufrió al pretender introducir un convoy de
víveres a Puebla, cumpliendo disposiciones del Secretario de la Guerra.
'Esta orden -dice- equivalía lisa y llanamente a encomendarme derrotase yo con ocho mil hombres y en campo raso, al ejército invasor, desalojándolo de sus posiciones ret.rincheradas y rompiendo a viva fuerza el sitio
de la plaza. Estas observaciones así como las consecuencias trascendentales
que debían seguirse las hice presentes repetidas veces al Ministro de la Guerra, procurando hacer comprender lo aventurado de una empresa que con
tan poco fundamento se suponía realiwhle. . . Mas fue inútil y las órdenes
terminantes que recibí en contestación fueron de cumplir a todo trance lo
dispuesto."
Agrega sobre este asunto, de suma importancia para la guerra y para su
prestigio militar, que tomó todas las precauciones del caso para cumplir las
órdenes recibidas; pero en sobre cerrado dejó constancia de sus observaciones
a efecto de justificar su actitud. "Marché, pues -&lt;'!J..'])resa- , condenado como antimilitar, a todas luces, a cumplir la referida expedición, y lo que es
peor aún, teniendo el sentimiento de oírla también condenar por la mayor
parte de los jefes que iban a mis órdenes: tal es a veces la triste situación
del soldado sumiso y obediente."
Surge una interrogación: ¿ Por qué Comonfort informa de manera tan
amplia a Vidaurri? La contestación es obvia: porque se sentía obligado con
el amigo que había arriesgado su posición frente a Juárez en los momentos
más difíciles de su vida. Creía que era cuestión de conciencia que su
amigo supiese que en ningún momento lo había defraudado y que era fiel
y seguía siéndolo de la República encarnada en Benito Juárez.
Para quienes, como Bulnes, achacan la derrota de Comonfort a su impericia, hubieran cambiado de opinión al conocer el fondo real de la cuestión
y Admirarían a Comonfort al enterarse de estos pormenores: "Lo único
que le haré presente es: que rechazada la primera División y en dispersión
parte de la 2da., Ja Providencia obrando un milagro en favor de la causa
santa de México, me permitió evitar un desbandamiento general en los momentos que parecía iba a realizarse: formé en seguida y bajo los fueros de
los franceses una segunda línea de batalla que detuvo a aquéllos cuando
esperaban coronar su triunfo con la destrucción de todo el Ejército del
Centro."
La relación toca los puntos de mayor importancia. Para Comonfort aquella desafortunada intervención le había producido un efecto terrible en su
dignidad de soldado, pero sin quebrantar su decisión de continuar en las
481
li31

�filas republicanas, aceptando de buena gana cualquier sacrificio, y así lo
comunica con toda sencillez. "En vista de esto y en obsequio del núsmo Gobierno, cuya acción en beneficio de la defensa nacional deseo facilita~ .~or
todos los medios que estén a mi alcance y haciendo todo género de sacnfic1os
he creído deber renunciar al mando del Ejército del Centro para que se
llene ese vacío de manera que el nuevo Jefe encuentre entre sus subordinados la homogeneidad y armonía que yo no encuentro.
''El Gobierno ha nombrado para ese puesto al Gral. Don Juan José de
la Garza."
Por supuesto que le rinde un especial informe de las fuerzas de Nuevo
León, con mención obligada del coronel Julián Quiroga. Y concluye su carta
con este renglón que encierra su estado de ánimo: "Mi conciencia está tran.
, "
quila, aunque 1acerndo IDl corazon.

•
Dejamos en este punto lo relativo a la correspondencia entre Comonfort
y Vidaurri, la que pone en claro lo que sucedió con el Ejército del Centro,
enviado al mando de Comonfort, con el fin de ayudar al general González
Ortega, gue se encontraba encerrado en Puebla, en virtud del cerco que
había ejecutado Forey con más de 36 mil franceses.
De lo que transcribí se puede advertir la lealtad ?e Co_monfort ~ Juárez,
y la íntima amistad y cariño que le profesaba a V1daurn. Pero bempo es
ya de que nos incorporemos a Juárez en San Luis Potosí, en donde lo dejamos instalado.
Al renunciar el general Doblado como Secretario de la Guerra, por su
preocupación de su Estado, a donde se va para preparar a su gente, a efecto
de hacerle frente a los franceses, don Benito Juárez designa en su lugar
al general Comonfort, quien acepta el puesto a pesar de sus enfermedades
reumáticas, que a veces lo incapacitan para caminar; pero aduce que antes
que su salud está la Patria.
El día 12 de noviembre de 1863, poco después de hacerse cargo de la
Secretaría de Guerra, sa1e con destino a Querétaro con el fin de inspeccionar las fuerzas al mando del general Negrete. En Chamacuero cae en una
emboscada que le tiende el guerrillero Sebastián Aguirre resultando muerto.
La pequeña escolta que lo acompaña es aníquilada. Termina así la vida
de un hombre pundonoroso, honesto y valiente, cuya bondad lo llevó a cometer faltas graves.
Quedan en San Luis el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, don Guillermo Prieto y don José Ma. Iglesias, este último Ministro de Hacienda.

482

Iglesias era un escritor de alta categor.ía por su cultura y su firme apego
a las ideas de libertad e independencia, fundamentales de la doctrina liberal.
En abril de 1862 principió a escribir sus impresiones sobre Jos acontecimientos desarrolJados en México, que reunidos en un volumen titulado Revistas Históricas sobre la Intervención Francesa en Mé."'ico, constituyen un
legado histórico de incalculable mérito.
De este libro copiaré algunas menciones muy interesantes &amp;obre la renclición de Puebla. Tienen el mérito de tratarse de descripciones sobre hechos
recientes captados por el escritor, con la fidelidad que se desprende de
las versiones de numerosos testigos presenciales, de participantes, y de documentos fehacientes. Es así como se advierte de ru lectura el sabor de la
verdad y de la justicia.
Expresa el licenciado Iglesias:
"La ínclita decisión de los defensores de Zaragoza, llenará de asombro al
mundo, así por su sublimidad, como por tratarse de un hecho inaudito
en los anales militares. La defensa de la plaza había sido ya demasiado
heroica, para que sin mengua del decoro se aceptaran las condiciones de
práctica universal en casos semejantes. En el sitio, de duración igual al segundo de la Zaragoza situada a los mái~enes del Ebro, habían abundado hazañas merecedoras de eterna remembranza. Cuando está ya a salvo el honor
militar, se busca en una capitulación honrosa la concesión de garantías personales para una guarnición obligada a rendirse. Estaba reservado a los
s~ldados mexicanos, después de haberse batido con heroicidad, dar el insigne
ejemplo de una abnegación patriótica que les hizo olvidarse de sí mismos
para que fuera m~nos fructuoso el accidental triunfo del enemigo extran-'
jero.
La caída de Puebla, corona espléndida de un triunfo memorable, será
en la historia de México una página escrita con diamantes.
"La ciudad altiva, ocupada, pero no tomada; rendida, pero no vencida,
vio entrar por sus calles a los soldados del emperador, en unión de los
traidores, que fueron apedreados sin que lo impidieran sus aliados, de quienes son vistos con merecido desprecio ...
"Los generales presentes hicieron constar por escrito su renuncia a firmar, tanto por prohibirles las leyes de la guerra aceptar compromisos que
menoscabaran la dignidad del honor mi.litar, como por prohibírselo también
sus conciencias y opiniones particulares...
"Irritado sin duda de tanta firmeza el general enemigo, tomó entonces
Ja determinación de sacar a los recalcitrantes rumbo a Or.izaba y Veracmz.

483

�¿ Qué se propone hacer con ellos? Si en virtud de la resistencia que han
mostrado, piensa conservados en prisión segura, para que no vuelvan a

empuñar las armas en su contra, como han protestado hacerlo, está en su
derecho ciertamente. Pero si va a mandarlos a la Martinica, según se ha
anunciado ya, cometerá un acto de barbarie...
"La falta de compromisos por parte de los prisioneros de Zaragoza, los
ha puesto en aptitud de escaparse, para seguir restando sus importantes
servicios en la presente guerra de independencia. Asi lo han efectuado ya
muchos de los jefes y oficiales y aun algunos de los generales, habiendo
llegado de éstos a ]a capital los C. C. Berriozá.bal, Díaz, Negrete y Régules."
La interesante relación que hace el licenciado Iglesias corresponde a las noticias de los mismos jefes y oficiales que lograron evadirse durante los últimos
días del mismo mes de mayo. A este particular menciona que: "De los oficiales que han recuperado la libertad, unos ochenta la lograron en la hacienda
de los A1amos, salidos ya de Puebla, echándose sobre ]a fuerza que los custodiaba. En este acto de arrojo perecieron dos o tres de ellos ...
''Los generales han salido en coche. La opinión más generalizada es que
se les conducirá a Francia hasta la conclusión de la guerra."
Interrumpiendo la viva descripción del licenciado Iglesias, cabe hacer algunas
pertinentes consideraciones: El general Forey quedó tan profundamente impresionado con el desenlace del .sitio de Puebla, y con la actitud digna
y patriótica de los generales, jefes y oficiales, a pesar de su cautiverio, que
cabe pensar en que su actitud de rudeza era simplemente de forma y no
de fondo.
En efecto así lo hace entender el hecho de que los prisioneros de alta
jerarquía se evadieran en número importante y unos cuantos ellas después
de la rendición de ]a plaza. Hay que tener en cuenta, para formular un
juicio más o meQos exacto, que Forey empleó recursos amables para granjearse la amistad o cuando menos la buena voluntad de los prisioneros,
agasajándolos primero con vino, y a la hora de salir de Puebla rumbo a
Vera.cruz, con algo de dinero, que altivamente rehusaron aceptar.
Es de pensarse que Forey sintiera contrariedad y disgusto por aquella actitud
tan radical, cuando les brindaba la oportunidad de suavizar las mol-e,5tias
del cautiverio. En consecuencia es indicado que hubiese tomado todas las
providencias del caso para la seguridad de los prisioneros, y de acuerdo con
los hechos no sucedió así.
Cabe, ante tal situación, escoger entre estas dos proposiciones: Forey, como militar, era un pobre diablo, o Forey, antes que militar, era sensible
a los hechos heroicos.
En mi concepto¡ todo hace suponer que la contextura espiritual de aquel
484

experimentado militar encaja en el segundo presupuesto. De otra manera,
habría que colocarlo en la categoría de Wl recluta.
Terminada esta disquisición seguiré presentando los comentarios del licenciado lglesias, que en mi concepto contienen una gran dosis de conocimientos
que podernos llamar de primera mano, sobre 1a caida de Puebla.
Escribe Iglesias en su diario en el mes de junio -1863-: "El inesperado
desenlace del sitio de la moderna Zarag&lt;YLa, así como otros motivos muy importantes, no permitieron que se hiciese efectivo el proyecto de defender
a México con todo el empeño deseado. Ni ]as fortificaciones estaban todavía
concluidas, ni se contaba con el número de piezas de artillería necesario
para la extensa área en que debían colocarse, ni la fuerza armada era
la competente para la magnitud de la empresa, ni se había hecho el acopio
de víveres indispensables para evitar la repetición del triste acontecimiento
que había hecho sucumbir, a pesar de su heroísmo y de sus proezas, al inmortal ejército de Oriente...
"También habría sido una locura imperdonable hacer inevitable la pérdida de los poderosos elementos de guerra que a su disposición tenía el
supremo gobierno, y que si bien eran insuficientes pal,} la defensa de la
capital de la república, tenían en cambio un valor inmenso, reservados para
la continuación de la campaña...
"Publicóse, pues, un decreto en que, declarándose a San Luis Potosí capital interina de la República, se acordaba la traslación a ella de los supremos poderes..."
Se emprendió la marcha sin precipitaciones, sin temores y :;í con un gran
espíritu combativo. Las penalidades del viaje se compensaban con la actitud
del pueblo en general. "Su marcha -escribe Iglesias- hasta San Luis fue
una ovación no interrumpida, en que autoridades, fuerzas armadas, particulares y pueblo, se esmeraron en tributarle las más inequívocas demostraciones de aprecio y respeto. Adornos de casas. iluminaciones, músicas, cohetes,
salvas, banquetes, discursos, cuantos testimonios de afecto son imaginables,
producidos con profusión en el tránsito por los cuatro Estados: México, Querétaro, Guanajuato y San Luis.

•
Entre los escritores :mexicanos de fines del siglo pasado y un tereio del
actual,
se destaca, entre los más famosos, don Victoriano Salado Alvarez,
..
mJusta y lamentablemente olvidado o casi olvidado.
Nació en el pueblo de Teocaltiche, Jalisco, en 1867 y murió en México
en 1931, cuando había cumplido 64 años de edad. Su producción literaria
fue muy abundante. Escribió varios libros filosóficos, históricos y literarios

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�y millares de artículos en revistas y periódicos. Ocupó puestos oficiales de

importancia, como Subsecretario de Relaciones Exteriores, Diputado y Senador del Congreso de la Unión, y Embajador en varios países.
Vayan estos datos como presentación de una positiva autoridad en materia histórica y literaria a efecto de que se dé la categoría que corresponde
a lo que transcribiré sobre el general González Ortega, de su famosa obra
Episodios Nacionales comprendida en 14 volúmenes, referentes a los más
destacados sucesos históricos de México, acaecidos de 1851 a 1867. Queda,
pues, comprendida la etapa de la Intervención Francesa.
Si!!l.Úendo
Salado Alvarez el estilo de Pérez Galdós, en sus Episodios Na::,
cionales, presenta con maestría la historia novelada en forma amena, atractiva, sin apartarse de la verdad, de la participación del general Jesús Gon1..ález Ortega en el sitio de Puebla.
Pero, a guisa de presentación de este gran general, procede hacer un
lugar distinguido a la sal y la pimienta con que adereza don Victoriano
sus sabrosos relatos. Vayan como prueba los recuerdos que le adjudica al
personaje que teje y desteje la malla de los sucesos. Dice:
"El 20 de diciembre llegamos a Arroyo Zarco (1860) y supimos que
desde tres días antes estaba aHí el Cuartel General. Mi primer deseo íue
ocurrir a saludar a González Ortega, a quien quizá he dicho ya que conocí
en sus tiempos de estudiante, pues apenas había entre nosotros unos cuantos
años de diferencia. La recepción que me hizo el famoso "curro" fue tan
cordial y cariñosa como si el día anterior hubiera dejado de embmarse en
el menguado barraganciUo con que le había conocido y que él terciaba
con aire de caballero de las Cortes de los Felipes; pero habían pasado tantas
cosas que ganas me daban de negar la identidad entre aquel general que
simbolizaba las esperanzas de nuestro partido y el muchachuelo tracista, maleante, que había conocido en las aulas.
"¡ Y vaya si era maleante y tracista el gran soldado! Una vez ...
"Pero procedamos por orden, que quizá exprimiendo la memoria logre
decir de González Ortega algo que no ande en los manualitos de Historia
ni en las biografías oficiales.
"Jesús González Ortega había nacido en una hacienda llamada San Mateo
Va1paraíso, propiedad de los condes de este título y después de los marqueses de Jaral de Berrio. Resultó el chico avispadillo y modosito, y su padre,
don Laureano, se propuso darle educación científica. Ya se sabe; en aquel
tiempo no se comprendía que un niño fuera a propósito para las letras sin
que se pensara luego en hacerle cura o por lo menos abogado.
"Desgraciada o felizmente, el padre de nuestro chico acabó con sus cortos
recursos o perdió su colocación de mayordomo de hacienda y fue necesario

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enviar por Jesús, que tuvo que seguir la triste canera de estudiante destripado: Hoy dependiente de comercio, al otro día empleado en finca de campo
y al siguiente curial del Juzgado de paz o secretario del Ayuntamiento.
'De todos esos destinos el que tocó a González Ortega fue el de curial,
y asesorando al alcalde, que de seguro lo era algún tendero de posibles, sorprendió a nuestro hombre la revolución de Ayutla ...
"Triunfó la revolución y Ortega cambió el puesto de secretario del Juzgado de paz de Santa Maria del TeuJ par el de secretario de la Jefatura
Política de Tlaltenango, que servía un buen patriota y viejo soldado que se
llamaba don Ignacio Méndez Mora" ...
Sigue el relato sobre las alternativas de González Ortega en sus menesteres covachuelistas, cuando recibe el Jefe Político la consigna para hacer
las elecciones de diputado local, y conociendo la habilidad de su secretario
le encomienda la delicada a la par que sencilla misión, y resultó que "el
rábula, como se dice con frase vulgar y gráfica, se comió el mandado, y en
vez del politicastro provinciano que estaba previsto administrativamente, resultó diputado el propio don Jesús GonzáJez Ortega'.
A esta habilidad, digna de aplauso por cuanto rompía la consigna electoral, aun cuando fuese en mínima parte, había que agregar según Salado
Alvarez, su aplicación a "dos cosas, las únicas que amó en la vida, la poesía
y las mujeres; pues a la gloria y a la libertad que también le atrajeron
con su señuelo irresistible, se aficionó nomás porque eran dos mujeres" ...
Sigue el narrador mencionando conquistas y reconquistas del valiente militar, poeta y escritor para explicar que "esta digresión o lo que se IJame,
no es ociosa, pues el tipo de estos chinacates amorosos y valientes lo fue
González Ortega, de quien decían sus amigos que era el terror de los hombres y el encanto de las mujeres'' ...
Siendo Diputado González Ortega del Congreso de liU Estacfo, Zacatecas,
acreció la revuelta conservadora, que había adornado con lauros la cabeza
fuerte y ágil de Miram6n. De triunfo en triunfo estaba por llegar a Zacatecas, y en tal trance autoridades y vecindario se disponían a entrar en
arreglos con el audaz reaccionario. En tales condiciones González Ortega
se autonombra Gobernador del Estado y.•.
"Saliendo de Zacatecas empezó su carrera de administrador y de soldado,
reuniendo hombres y dinero, decretando medidas extremas contra la reacción
y luchando sin cesar por su credo. Y entonces se vio algo raro y que parecía
como cuento: El pobre tinterillo, el hijo de un administrador de hacienda,
el poetastro abundoso y Ueno de verba, se convirtió en un genio de la guerra.
Ignoraba Jo que era el flanco derecho y el flanco izquierdo, y había obtenido
contra el talento y la ciencia de Miramón la brillante victoria de Süao, en

487

�que con intuición maravillosa adivinó cómo había que vencer al gran soldado
conservador.
"Y es que todo lo tenía Ortega: el ardimiento de los héroes, la clarividencia de los genios, la atracción de los conductores de hombres, la hidalguía
de los paladines y la tenacidad de los f én-eos zacatecos que detuvieron el
paso de los conquistadores por tantos años." ...
Magnífica semblanza con briznas de biografía del héroe abatido, pero no
humillado, en el sitio de Puebla.

•
El amplio escenario en el que se desarrolla el sitio de Puebla: 36 mil franceses, acompañados de acomplejados mexicanos que han renegado de su
patria, rodean la ciudad metidos hasta el pescuezo en las fosas que han
abierto en varias líneas mantienen con cañones y fusiles el fuego sobre la
ciudad ... Adentro, 20 mil soldados mexicanos defienden la plaza, haciendo
uso de cañones anticuados y de fusiles no muy buenos; carecen de alimentos
suficientes. de agua, municiones y servicios sanitarios. Pero ni así han sido
capaces los invasores de tomar la ciudad. Han pasado dos meses y sienten
la acción indómita de quienes pretenden a toda costa conservar la libertad
y la independencia.
Magnfüco panorama para don Victoriano Salado Alvarez. Pinta con vigor
y realismo numerosos cuadros, en los que se destaca lo blanco y lo negro de
la situación. Tengo que frenar la tentación de transcribir estos magníficos
brochazos, pues alargaría más de la cuenta mi relato. En esta razón me apoyo
para concretarme a decir que con fresca galanura menciona una serie de
anécdotas, en las que se advierte la entereza de los sitiados. Bromas, chistes,
corrillos en que se discute la forma de romper el cerco o aguantar la pelea
diaria al máximo; pero nada que menoscabe el honor militar ni la dignidad
del mexicano mexicano.
Llegamos así al punto crítico. Es el día 16 de mayo· la situación es ya
intolerable, se carece de todo y se impone una resolución. Reúne González
Ortega a sus generales, y después de un amplio cambio de impresiones se
acuerda evacuar la plaza mediante un acuerdo honroso con Forey, a cuyo
efecto se designa una comisión para que se entreviste con él.
Dejo a la amena descripción de don Victoriano las peripecias de este
singular episodio :
"El dieciséis de mayo la gente perecía de hambre, pero toda✓ia aguardaban los defensores continuar en su empeño, Miguel recibió un recado del
Cuartel General Estaba Ortega en su despacho, en unión de su indispensable
Mendoza; acaba seguramente de regresar de su diaria visita a los fuertes, re-

488

duetos, puestos y almacenes, pues todavía guardaba el capote militar que
se había puesto por la mañana. Vestía de color gris y llevaba un sombrerillo de fieltro; estaba pálido y nervioso, y se azotaba las botas con un foetecillo.
"¿Se llamó ya -preguntó con voz imperativa- a ese capitán de Guanajuato?
"Aquí Jo tiene usted, contestó Mendoza."

"Presente mi General --balbuceó Olirns, tocándo e el quepís.
"Bien -dijo el Jefe mirando apenas a Miguel- dele usted sus órdenes
- agregó dirigiéndose al cuartelmaestre- (Gral. González Mendoza) y despachen eso en seguida ... ¿Están listos Lalanne Togno? ...
"Salieron los cuatro caballeros rumbo al campamento francés, y Juego que
se anunció mediante Ias señas acostumbradas que llegaban parlamentarios
del ejército mexicano, salieron a recibirlos el capitán Verzin. del primero de
zuavos, un sargento de cazadores de a pie, llamado Delhonette, y dos soldados d~ cazadores de Africa. Con los ojos vendados atravesaron los parlamentanos una grandísima extensión de campo... Llegaron así al campamento del primer batallón de zuavos. El coronel Martín salió a recibirlos
mandó quitarles las vendas y dispuso comunicar al general Forey Ja pre~
sencia de los enviados ...
V~o la respuesta de Forey, y vendados nuevamente, se les guió a su presencia. Eran ellos el general González Mendoza, el coronel Lalanne, y los
capitanes, Olivos y Togno.
"Llegaron por fin al Cuartel General de Forey. Recibióles con exquisita
cortesía el jefe del Estado Mayor, Coronel D'Auvergne. El coronel era
alto, flaco, acartonado, rubio, de mal gesto, parecía un cartujo que por penitencia anduviera en el siglo, y en realidad era la vocación de D'Auvergne,
pues, atacado de una especie de locura nústica, tuvo que dejar el servicio,
años más tarde, por haber ido llevando una de las varales del palio del Santísimo en una procesión, vistiendo de todo uniforme y lleno de condecoraciones.
"Forey tenía fama de ser un sargentón. mas como amo de casa era irreprochable. Ofreció de nuevo un tentempié a los recién llegados, y como
rehusaron, les obsequió con un coñac que contaba más años que la monarquía francesa ...
" eñor ~eneral -dijo González Mendoza-, comisionado por el señor general en Jefe de la plaza de Puebla vengo a suplicarle nos conceda un
armisticio que sirva para dar fin a este sitio, que ya se prolonga demasiado ...
'¿ Ya para qué quiere armisticio el generaJ Ortega?

489

�Señor, como la situación, aunque soportable, empieza ya a ser dificil.
querríamos darle solución a un problema que en la actualidad no tiene
salida.

"Luego que Lalanne concluyó de traducir lo que decía Mendoza el francés exclamó dando un paseo a lo largo del cuarto:
"¡ Qué soportable ha de ser la situación! (y empezó a manotear con brusquedad). No hay en Puebla un grano de maíz, no hay un trozo de ca.me,
no hay un quintal de pólvora ... Se mueren ustedes de hambre, se acaban,
se destruyen ... ¿A qué conduce esta necia terquedad?
"El ejército mexicano ha demostrado que es valiente, que se respeta, que
conoce y cumple sus obligaciones ... ¿Qué más desea? Ha salvado su honor, ha detenido ( y puede envanecerse de ello) a un ejército que sus enemigos llaman el primero del mllndo, ha hecho prodigios de valor. . . Las
plazas modernas no resisten por más de treinta días; Jª han quedado relegadas a la historia las heroicas locuras de sitios sostenidos meses enteros ...
"Y bien -exclamó sacudiendo por un brazo al comandante- ¿ qué pretende
el general Ortega? Que exponga sus condiciones, que diga en qué forma
pretende salir; yo le concederé todo lo que desee, porque tengo facultades
para ello y porque para valientes como los de Puebla no hay cosa que pueda
parecer exorbitante.
"El general Ortega dijo serenamente Mendaz.a- pide salir de Puebla con
tambor batiente1 bandera desplegarla, annas listas, mecha encendida y la
provisión de cartuchos que se acostumbra por plaza. Solicita, además, que
no se le persiga durante dos jornadas en su camino hacia la capital de
la República.
¡ Oh! Todo concederé al general Ortega menos el que las tropas que
manda queden en actitud de continuar la guerra contra Francia; porque
esto no importará otra cosa que cambiar de posiciones los ejércitos beligerantes, pues estoy seguro de que antes de diez días tendria de nuevo en
batalla contra mis tropas al ejército que tanta -guerra me ha dado defendiendo
los muros de esta ciudad. Dígale, por lo mismo, al general Ortega, que si pretende algo me lo proponga para entendernos, y que lo que puedo coniederle, además de los honores militares, muy justos y merecidos, de que
usted me habla, será de que permanezca neutral el ejército que manda
mientras termina la cuestión que hay pendiente entre Francia y don Benito
Juárez1 pero que aun para esto necesito oír la opinión de mis generales,
a cuya deliberación sujetaré las proposiciones que me baga el señor Ortega.
"En ese caso -insinuó Mendoza- preferiríamos no aceptar nada y romper nuestras armas.
"El jefe de Estado Mayor había pennanecido hecho una etcétera, sen-

490

tado en una silla de campaña; pero al oír lo que decían los interlocutores
les interrumpió bruscamente:
"El general Ortega debe estar seguro, si pretende una capitulación, de
que se concederá a los defensores de la plaza todos los honores y todas
Jas garantías que merecen; de lo contrario, debe estarló también de que
los prisioneros que hagamos en la plaza, cuando ésta caiga en nuestro poder,
caso de que sus defensores rompan su armamento como usted lo acaba
de indicar, quedarán sin garantía alguna y, en consecuencia, serán deportados a la Martinica.
"Forey dejó el paseo agitado y nervioso, y parándose en firme al coronel
D'Auvergne, le dijo enojado:
"Yo deporto a la Martinica a los ladrones y a los bandidos; no a oficiales valientes como los que defienden a Puebla."
Continúa el emotivo relato don Victoriano deteniéndose en la descripción
de parajes en los que las lágrimas rodaban por las mejillas acartonadas de
los jefes y soldados. Había regresado la comisión que fuera ante el general
Forey a tratar de la rendición de la plaza, y como no accediera a que el
ejército mexicano saliera con su armamento, el general González Ortega,
de acuerdo con sus generales, ordenó la destrucción de cuanto significaba
elemento de guen-a. Clareaba el día 17 de mayo de 1863, día memorable
en la historia de México, y sin titubeos, conteniendo la emoción que desgarraba el ahna de aquellos denouados valientes, sacando fuerzas de los
músculos flatulentos por el hambre. entraron en acción. Dice don Victoriano:
"Seguían oyéndose ruidos periódicos. Unas veces eran cercanos, otras
distantes, pero todos entristecedores. Los polvorines se destnúan, las piezas
de artillería volaban, los fusiles se hacían pedazos, todo indicaba destrucción y desconsuelo. Los soldados corrían ya sin uniformes por las calles
llenas de escombros; abandonaban las manzanas que habían defendido palmo a palmo; trataban de alejarse pa!'a no ser conocidos como de la gente
sitiada ...
"Los jefes habían cumplido con la orden de presentarse en el atrio de
la catedral y en el palacio de Gobierno ... "
La patética relación de este extraordiiµrio episodio nos coloca en el
ambiente de algo que es dificil describir, especialmente en lo que respecta
al estado de ánimo de quienes peleando par 1a patria exponían diariamente
la vida sin detenerse en consideraciones de ninguna naturaleza ; pero en
esta ocasión habían destruido su armamento quedando a merced del enemigo. No les importaba morir, pero no querían vivir si quedaban incapacitados para seguir luchando.
491

�Cuando Forey recibió la carta de rendición de González Ortega la pasó

a Bazaine diciéndole: "ved qué hermosa carta de Ortega..."
Hace referencia don Victoriano Salado Alvarez de los comentarios a que
dio Jugar entre los jefes franceses la actitud de los jefes mexicanos y de la
pose que tomaron los mexicanos descastados que militaban a las órdenes
de los invasores,
En tanto que Forey agotaba las palabras de admiración por los rendidos, los altos imperialistas mexicanos pedian unos que se fusilara a los
principales actores del drama, y otros que cuando menos fuesen deportados
a un lugar de reclusión. Y comentaba Forey frente a los heroicos jefes
mexicanos: "A los que me pedían que os fusilara mi respuesta ha consistido
en volverles la espalda; en cuanto a los otros, les he dicho: no hay convención escrita; pero a falta de mi firma en un papel, existen las leyes
etemas del honor, que me obligan más que nada, y las tradiciones de confraternidad militar, a las cuales no faltaré nunca. Este ejército quizás haya
excitado el disgusto de los políticos por su tenacidad en la defensa y por
el valor que han desplegado sus jefes; pero en cambio se ha ganado la estima
y la consideración de nosotros los soldados; y nunca consentiré en que se
trate como malhechores a tantos valientes ... "

Y, después, siguió la evasión de los generales, jefes y oficiales, para reincorporarse a las filas republicanas y seguir peleando por la Patria en
aquellos momentos de terrible angustia.
Ha quedado para la historia el testimonio nada menos que del general
en Jefe del ejército francés. Se perdió Puebla, pero se ganó la admiración
del mundo entero por la forma y términos en que se realizó aquel acto
heroico de la rendición de la plaza.

•
Pero todavía hay que presentar una estampa más. El señor coronel don
Antonio Carrión, habiendo formado parte de los ejércitos republicanos que
combatieron la Intervención Francesa, publicó en 1897 una obra en dos
tomos, titulada Historia de la ciudad de Puebla, que fue reeditada en 1970.
Hace en el capítulo relativo al sitio de Puebla una interesante relación,
cuya veracidad está plenamente comprobada, habida cuenta de los testimonios que sobre el particular existen. Menciona con detalles los pormenores del
sitio, de manera de obtenerse datos precisos sobre las particularidades de
ese acontecimiento desde tiempo atrás de iniciarse el sitio. Puede así asegurarse que no hubo descanso alguno de las tropas republicanas durante
el lapso que medió del 5 de mayo de 1862 en que Zaragoza derrotó a los

492

franceses, hasta mediados de marzo de 1863 en que iniciaron el ataque a
Puebla. Todos los detalles a que hace referencia el coronel Carrión son de
importancia, ya que forman la malla que se tejió durante 62 días de continuos combates. Véase, aunque sea en trozos, la descripción:
"La marcha del ejército francés sobre Puebla fue muy cauta, pero no
tanto que pudiera evitar algunas acciones de armas desde Veracruz y fueron
las de Cotaxtla, Paso de Ovejas, Tcziutlán, Cerro de León, Cruz Blanca,
Plan del Río, el Organo, Coayuca, El Mirador, San Salvador, Dos Matas,
Los Llanos y otros!'
Copia el coronel Carrión parte de una carta que el teniente coronel Enrique Loizillon envió a su hermana a París. Por este párrafo se puede juzgar
de la opinión que los jefes franceses tenían del ejército mexicano:
"Está resuelto que se embestirá a Puebla de manera de hacer prisionera
a toda la guarnición o, a lo menos, desorganizada de manera que no pueda
rehacerse en México" ...
En otra carta el mismo Loizillon decía: "Nuestros combates de todas
las noches acabarán como el Sebastopol, por costamos mucho más caro que
tm ataque a viva fuerza y cuando entremos a Puebla no encontraremos en
gran parte más que ruinas. ¿ Qué dirán las poblaciones a las que repetimos
todos los dias que no es a ellas a quienes hacemos la guerra?"
Por su parte el general Thomas opinaba que "es necesario resignarnos
a hacer sucesivamente el sitio de estos lotes o cuadros circunscritos por las
calles",
Todas estas conjeturas se producían por los descalabros que sufrían los
franceses en sus continuos asaltos, espécialmente el de San Javier, en donde
la lucha fue tan encarnizada que se combatió sin tregua aun cuerpo a cuerpo,
con pérdidas enormes para ambas partes.
No fue menos intenso y sangriento el ataque a la fortaleza de San Marcos. Derrumbaron los franceses a cañonazos varios edificios de las manzanas
25, 26 y 27 y al tratar de tomarlas a viva fuerza fueron rechazados. "El
general Bertier intentó que se tomara la trinchera con dos compañías del
lo. de Zuavos, pero mirando que caían diezmados por los fuegos de los
mexicanos, dio orden de suspender el ataque y que se retiraran, lo que
obligó a todos los que peleaban en la manzana 27 a retroceder en derrota,
sacando a su heridos cargados en las espaldas a todo correr; la fuerza que
sufrió más en esta derrota fue la compañía de granaderos del capitán Melot'' ...
Las operaciones del sitio de Puebla, además de complicadas, resultaban
para los franceses costosas en hombres muertos, heridos y prisioneros, a lo
que se agregaba el consumo enonne de parque y de alimentos.

493

�"Tanto llamaron la atención de Forey -dice el coronel Carrión- estas
derrotas, que personalmente fue a ver la manzana de San Marcos y al contem~lar las paredes arpilleradas, las azoteas y puertas cubiertas con sacos
de tlerra, las trincharas improvisadas con vigas y escombros se convenció de
las dificultades que presentaba el atacar a viva fuerza ese' punto se calmó
la c~lera que tenía contra Berthier, y discurrió emplear una serie de galerías
Y mmas para atacar, así como el previo bombardeo de los puntos."
''Después de estos acontecimientos -sigue relatando Carrión- los franceses cometieron la inhumanidad de lanzar sobre la ciudad bombas incendiarias".. .
.
Much~s son las citas; pero proviniendo de testigos actuantes dan al relato el vigor de lo vivido. Volvemos con Loizillon quien haciendo referencia
al ataque a Santa Inés refiere así el resultado:
"Fuimos obligados a retirar nuestras tropas a retaguardia; hemos tenido
grande_s pérdidas: 101 muertos, 234 heridos y 76 prisioneros. Después de
este tnste suceso todo mundo se preguntaba, ¿ cuál es el medio que se va
a emplear?; hay desaliento, nadie contesta Ja pregunta ... "
Come~1;1 el coro~el Carrión: "La derrota de los franceses en Santa Inés
se anuncio con repiques a vuelo de esquilas en la catedral el día 25 a las 11
Y media de la mañana. Los cadáveres de los soldados franceses fueron
reunidos provisionalmente en el Portal de las Flores, de donde se iban leventando por grupos de diez para sepultarlos.
Cu~nd~, agotados municiones y víveres, se rindió la plaza, algún oficial
~rances vio que los soldados mexicanos rompían sus armas, y uno de los
Jefes, en to~o-,solemne dijo: "El ejército francés sabe respetar el valor,
Y una guarruc1on que se ha conducido como la de Puebla no merece sino
nuestros respetos. Dejemos que hagan los defensores de la plaza todo lo
que crean conveniente al honor de sus armas."
Honrosa actitud. propia del renombre conquistado por los soldados franceses, embarcados en esa aventura por un Emperador que estuvo a la altura
del pueblo que gobernaba.

•
Al iniciar este trabajo histórico advertí
grafía del general _Jesús González Ortega.
concreté a lo relacionado con el sitio y la
Simplemente, como un colofón anotaré,
gos biográficos de este personaje.

que no intentaría escribir la bio,
Así lo he realizado, ya que me
rendición de Puebla.
en apretada síntesis, algunos ras-

Nació en la hacienda de San Mateo, jurisdicción de Teúl, Zacatecas. Fueron sus padres don Laureano González y doña María Mateos Ortega. Su
educación superior la recibió en Guadalajara. Se inició en el periodismo
muy joven, destacándose por sus ideas liberales que en esa época eran signo
de cultura europea, especialmente francesa, ya que el espíritu de las juventudes estudiosas se impregnaba de las doctrinas económico-sociales de la
Revolución Francesa, instrumento propulsor del liberalismo.
Las convulsiones que sacudían al país, especialmente a partir de la Revolución de Ayutla -impulsada por los liberales, continuada con motivo de
)a promulgación de la Constitución de 1857, y después por las leyes de Reforma- inflamaron el espíritu apasionado de González Ortega.
Llegó la oportunidad para que entrara al campo de la historia, en la que
habría de ocupar preferente lugar. Caminaba trabajosamente el año de
1858. Juárez había asumido la Presidencia de la República por ministerio
de la Ley, en virtud de que el Presidente Constitucional don Ignacio Comonfort había derogado la Constitución, quedando fuera del Gobierno. Se
sucedieron una serie de acontecimientos que incendiaron de nuevo al país.
La guerra entre liberales y conservadores de nueva cuenta derramaba sangre mexicana a raudales.
Al acercarse Leonardo Márquez1 general conservador, a Zacatecas, era Diputado local don Jesús González Ortega. Las autoridades del Estado y
municipales acordaron entregar la plaza, pero González Ortega se opuso
asumiendo la responsabilidad del caso, y el mando también como Gobernador. Primer acto de audacia y valentía que le abría la puerta del porvenir. Se dedicó con sorprendente actividad a organizar un ejército, formando
pronto importante contingente armado con el que hizo frente a la situación.
Después, Gobernador del Estado. General en jefe de una poderosa División. Numerosas acciones de armas en las que él brilla. Camina de triunfo
en triunfo; Peñuelas, Laguna Seca, y llega la gran hazaña: la derrota del
temible, por valeroso, Miramón, dejando libre el paso a Juárez para que
vuelva, con los honores que le corresponden, a ocupar el Palacio Nacional
Año clave en la vida militar de González Ortega, ése de 1860. Continúa
el tiempo fabricando problemas, guerras, más guenas; pero ahí está el héroe que deshace quimeras. Se rinde en Puebla orgullosamente; se escapa de
la prisión, y regresa con iguales bríos al combate contra franceses y mexicanos extraviados, y vuelve a marcar el paso con triunfos magníficos. Llega
el momento de la liquidación; en Querétaro se representa el último capítulo
del efímero Imperio de Maximiliano. Queda su sueño roto con la descarga
de los fusiles que sirven al general Mariano Escobedo como instrumentos de
justicia. Lo acompañan en el último viaje Miramón y Mejía.

495

49-1-

�Las armas nacionales han bi.unfado. Satisfecho, González Ortega se retira
del ejército. Ha cumplido como los buenos. Se le ofrecen oportunidades
que en algo compensen sus afanes. Rehúsa la candidatura al Gobierno del
Estado y la de Diputado al Congreso de la Unión.
Entre tanto otros caudillos se disputan el Poder, él sereno, en cierta forma
amargado, se refugia en Saltillo, Coahuila, y alü muere en febrero de 1881.
Su cadáver descansa en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE
El Gral. Jesús González Ortega en la Historia.

UEVO LEó

(Desde su creación hasta el conflicto del Hospital-Escuela)
ToMÁS

BIBLIOGRAFL\

V1CTORIANO SALADO ALVAREZ,

JusTo

AnALBERTO

El verdadero Juárez.

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SIBRRA, Juárez: su obra y su tiempo.

FRANCISCO BuLNES,

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Episodios Nacionales.

MEolRlCHAGA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

BRAVO UGARTE,

Historia de México.

EN EL ÚLTIMO AÑO de Gobierno del general Bonifacio Salinas Leal ( 19421943) se formuló el proyecto de la nueva Ley Orgánica Universitaria. En
su redacción tomaron parte el doctor Enrique C. Livas y los licenciados Armando Arteaga Santoyo y Raúl Rangel Frías.
La segunda Universidad de Nuevo León fue creada mediante el Decreto
número 79, expedido por la IL Legislatura Local con fecha 18 de agosto
de 1943, promulgado el 13 de septiembre siguiente por el Gobernador del
Estado, general Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Peródico Oficial
el 29 del mismo mes y año. El Decreto que contenía la nueva Ley Orgánica
Universitaria entró en vigor el 29 de octubre.
La Universidad fue sometida al Estado; mejor dicho, convertida en apéndice del Estado. En efecto, el artículo lo. de la Ley Orgánica la define
como una corporación pública "en el Estado" y el artículo 2o. dispone que
se depositan en ella "las atribuciones del Estado en el servicio público de
la educación superior. En consecuencia, las actividades docentes, artísticas
y sociales de esta Universidad se sujetarán a lo prevenido en el artículo 3o.

de la Constitución General de la República''. &amp; decir, la Universidad, de
acuerdo con la Ley Orgánica, era socialista contra la vohmtad expresa de
los estudiantes y catedráticos y, por añadidura, una dependencia del Gobierno.
El artículo 3o. de la Ley Orgánica establece los fines para ]os que fue
creada: " [.-Impartir la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y, eti
general, toda enseñanza posterior a la secundaria, con excepción de la nor-

496

497
H32

�mal. JI.-Realizar y fomentar la investigación científica. 111.-Difundir la
cultura en todos sus aspectos''. Se podría objetar que el mencionado artículo
no plantea correctamente la misión de la Universidad, ya que ella debe
impartir la cultura, la enseñanza profesional y, por último, la técnica.
La Universidad de Nuevo León quedó integrada por cinco Facultades
y seis Escuelas. Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Cien~ías Soci~les,
Odontología, Ciencias Químicas e Ingeniería. Las Escuelas: Bach1Ue_res, Diurna y Nocturna; Música, Industrial Femenil "Pablo Livas", Industnal y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón" y Enfermería, anexa a la Facultad
de Medicina.
Se crearon, además, dos dependencias: el Instituto de Investigaciones Científicas y el Departamento de Acción Social Universitaria. Quedó incorporada
a Ja Universidad la Escuela Municipal de Música.1
Fueron excluidas del sistema educativo universitario la Escuela Normal
y la Escuela Normal Superior, que pasaron a depender de la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
El Gobierno se reservaba el derecho de hacer el nombramiento del Rector.
También hacía las designaciones de Directores de Facultades, Escuelas e Institutos universitarios, de las ternas que le enviaba el Consejo Universitario.
Es decir, la Universidad quedó sometida al Estado, pues el Consejo Universitario, supremo órgano directivo de la misma, no tenia autoridad para
nombrar sus propios funcionarios.
Al estudiantado se le concedió mayor intervención en el gobierno de la
Universidad, pero sólo a través de la Federaóón de Estudiantes Socialistas.

Re presentación estudiantil
El artículo 10, fracción II, de la Ley Orgánica estableció que serían Consejeros electos, ante el Consejo Universitario, durando en su cargo tres años
y pudiendo ser reelegidos, cinco representantes "'de la Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades y Escuelas Uniúersitarias, reconocida
por el Consejo, los cuales serán elegidos de entre los miembros de a~uélla".
Mediante esta hábil disposición se obliga, indirectamente, a las Sociedades
de Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores a pertenecer a
la Federación de Estudiantes Socialistas, como único medio para tener re1 Esa Escuela se fund6 por iniciativa del Alcalde de Monterrey, profesor Manuel
Flores, siendo inaugurada cl 15 de mayo de 1939.. Inició sus. clases~ en ~ salón
ele la Escuela Secundaria Número Uno, el 1o. de septiembre de dicho ano. A fines de
1942 el Municipio le retir6 el subsidio. En 194-3 pasó a formar parte como dependencia de la Universidad.

498

presentación dentro del Consejo Universitario. Sin embargo, debido a que
lru¡ instituciones universitarias eran onc~, excluyendo los tres Departamentos
(Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo), más de la mitad de
las Sociedades de Alumnos no tuvieron delegados ante el Consejo. Se les
concedió este derecho sólo a las Facultades de Medicina, Leyes e Ingeniería
y a las Escuelas de Bachilleres Nocturna e Industrial "Alvaro Obregón".
No les correspondía tener consejo estuiliantil a las Facultades de Ciencias
Químicas y Odontología y a las &amp;cuelas de Bachilleres Diurna, de Música
Industrial Femenil "Pablo Livas" y Enfermería.
'
Por otra parte, era el Comité Directivo de la Federación de Estudiantes
Socialistas el que nombraba a los cinco representantes estudiantiles ante el
citado Consejo Universitario. La designación de dichos Consejeros recayó
siempre en los miembros más radicales de la F.E.S.

Formación del Consejo Universitario
El 4 de octubre de 1943 asumió el cargo de Gobernador del Estado de
Nuevo León el licenciado Arturo R de la Garza.
En la noche del 13 de octubre, el Gobernador expidió los nombramientos
de funcionarios de la Universidad. Fue ratificado en su cargo el doctor
Enrique C. Livas, pero con el título de Rector. Se dieron a conocer los
nombres de los Directores de Facultades y Escuelas: doctor Angel Martínez
Villarreal (Facultad de Medicina), licenciado Manuel Treviño Cavazos (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales) , licenciado Bernardo L. Flores (Escuela Diurna de Bachilleres), doctor Roberto Flores Escobar (Escuela Noc~ - de Bachilleres), doctor Francisco Albuerne (Facultad de Odontología),
mgemero Bernardo Dávila Reyes (Facultad de Ciencias Químicas), ingeniero Manuel Martínez Carranza (Facultad de Ingeniería), ingeniero Ernesto Villarrea1 (Escuela Industríal "Alvaro Obregón"), profesora Julia Gar1,a
Almaguer (Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas") y profesor Isaac Flores (Escuela de Música).
El Consejo Universitario quedó integrado el 3 de noviembre con los
Consejeros ex oficio y los Consejeros electos. Los Consejeros ex oficio eran :
el Rector, el Secretario General de la Universidad, los Directores de Facultades, Escuelas e Institutos Universitarios, el Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria y el Director de Educación Primaria y Secundaria. Los Consejeros electos eran: Wl catedrático de cada Facultad y Escuela, nombrado por la Junta Dfrectiva de las mismas, en representación
de los profesores; p0r cada Consejero electo se designó un suplente. Es decir
que las Facultades y Escuelas tenían dos Consejeros ante el Consejo Universitario: el Director de cada una de ellas y un profesor elegido por la
499

�Junta Directiva de las mismas. También eran Consejeros electos los cinco
representantes de la Federación de Estudiantes Socialistas, única reconocida
por el Consejo Universitario.
Fueron designados como Consejeros electos, en representación de los catedráticos universitarios, los siguientes: doctor Armillo Treviño Garza (Medicina), licenciado José Juan Vallejo (Derecho), licenciado José de la Luz
Marroquín (Bachilleres Diurna), doctor Gabriel Capó Valle (Bachilleres
Nocturna), doctor Rodolfo Poinsot (Odontología), ingeniero químico Manuel Rangel (Química), ingeniero Juan C. Doria Paz (Ingeniería), profesor
Alfonso Reyes Aurrecoechea ("Alvaro Obregón"), profesora Amalia Garza
("Pablo Livas") -y profesora Hortensia Valdés Zan:ibrano (Música). Los delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario fueron: Antonio Costilla
(Medicina), Raúl Caballero (Derecho), Leopoldo Valdés (Ingeniería), J.
Encarnación Pérez (Bachilleres Nocturna) y Víctor Villarreal (Ese. Ind.
"Alvaro Obregón") .
Sin embargo, como hemos visto, el Consejo Universitario no tenía plenas
facultades en el régimen interno de la Universidad, pues la Ley Orgánica
no le concedía el derecho de designar al Rector, sino sólo el de proponer
al Gobernador las ternas de candidatos a Directores de Facultades, Escuelas
e Institutos universitarios y Jefes de Departamentos.
Reunidos los Consejeros universitarios en su primera sesión, celebrada el
3 de noviembre de 1943, formularon las temas para el nombramiento de
Jefe del Departamento de Acción Social y Director del Instituto de Investigaciones Científicas. El 11 de noviembre, el Gobernador designó para
ocupar esos cargos al licenciado Raúl Rangel Frías y al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, respectivamente. El mismo día, el Góbernador firmó el nombramiento del primer Rector que, como ya dijimos, recayó en el doctor
Enrique C. Livas, quien había actuado como Presidente del Consejo de Cultura Superior durante los últimos siete años del mencionado organismo.
La noche del 20 de noviembre de 1943, en solemne ceremonia celebrada
en el Aula Magna de la Universidad, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B. de la Garza, declaró instalado el primer Consejo Universitario y tomó la protesta de ley a sus integrantes. En dicha ceremonia
el Rector, doctor Livas, leyó un importante discurso intitulado "La Universidad. Su misión y su marcha", que se publicó el día 22 en la prensa
local. Después el Departamento de Acción Social Universitaria hizo dos
adiciones del mencionado discurso, que aparecieron como folleto en 1944 y

El 22 de noviembre, el Gobernador declaró inaugurada en esta ciudad
1~ Tercera ~blea Nacional de Rectores, a la que por diversos moti.vos
solo
tres: el licenciado RodoUo Brito Foucher, de ¡a u mver·
·d dconcurneron
•
s1 ~ Nacional Autónoma. de México; el licenciado Manuel Cortés, de Guana}uato; Y el profesor Aureliano Esquive} CasasJ de Sonora; asistieron ademas representantes de las Universidades de Sinaloa y San Luis Potosí y del
~entro de Estudios Superiores de Veracruz. Se excusaron de asistir )as autond~des universitarias de Guadalajara, Morelia, Oaxaca, Campeche y Yucatán. La Asamblea concluyó el día 25. Uno de los acuerdos más importantes
que se ~maron fue el de constituir la Unión de Universidades Mexicanas.
Con mo~vo de e~;1 Asamblea, el vespertino regiomontano El Tiempo del día
2~ menc1~naba el grupo inconexo de Escuelas Superiores que en nuestra
ciudad existen y que, hasta ahora, no han integrado esa entidad de superior
rango que debe ser una Universidad".

El_ Departamento de Acción Social Universitaria, bajo la dirección del licenciado Rangel Frías, tuvo como secretario al poeta español Pedro Garlias.
Este Departamento se hizo cargo de la 'Biblioteca universitaria e inició sus
labores
con. ,la publicación del boletín mensual Armas y Letr"'
·
,
.... , cuyo pruner
numero salio en enero de 1944. Luego editó cl discurso inaugural del docto.
L.
i
IVas Y la Ley Orgánica de la Universidad.
. Al frente de ese Departamento, el licenciado Rangel Frías desarrolló una
unportante obra de difusión de la cultura, promoviendo la visita a Monterrey de
. destacados intelectuales residentes en Ja ciudad de M,;....;c
- n PI ~o,
~ .sene de c~rsos, en vez de conferencias aisladas, dirigidas a los uni.vers1~nos y profesionistas. El primer ciclo de conferencias trató sobre la Histona del_ Arte en México, estando a cargo de tres destacadas personalidades
del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional: don
Manuel Toussaint, Director del mencionado Instituto quien habló sob
1
ArtVi.
'
ree
e memal; don Justino Fernández, que trató sobre "La pintura mexicana en el siglo XIX" y la pintura de Diego Rivera y José Clemente Orozco
Y ~o~ ~~timo do~ Salvador Toscano acerca de "La estética precolombina d~
Mexico . Este ciclo se efectuó a fines de febrero y principios de marzo
de 1944. Desp~és el doctor José Medina Echavarría tuvo a su cargo, del
2:4' al 28 de ~bril, una serie de conferencias sobre temas sociológicos; el licenciado Antomo Castro Leal trató sobre la "Historia de la poesía mexicana •.
del 2 ~ 8 de mayo, y el doctor José Gaos sobre "La mano y el tiempo", del
de noviembre al lo. de diciembre. 3

27

en 1945.2
• El discurso dd doctor Llvas también se reprodujo en la Revista Archivos Médicos, año 1, número 7, noviembre de 1943, pp. 31-36.

~ Sobre las actividades culturales del Departamento de Acción Social Universitana, véanse el boletín Armas y Letras y el anuario Universidad.

501
500

�La exclusión de las Escuelas Normales
Al expedirse la nueva Ley Orgánica, las Escuelas Normal y Normal Superior dejaron de ser instituciones universitarias, siendo incorporadas a la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
La Exposición de Motivos de la Le}' U1úversitaria asienta que "dichos
planteles están estrechamente enlazados con la enseñanza primaria y secundaria" a la que proveen de maestros. Por otra parte, la Ley Reglamentaria
del artículo 3o. constitucional disponía que los planes, programa~ etc. de la
enseñanza normal "son de la competencia exclusiva de la Federación». Se
consideró, por lo tanto, que la Escuela Normal carecía de la autonomía
necesaria para formular sus propios métodos, planes y programas, porque
ello estaba sujeto a 1a jurisdicción de la Secretaría de Educación Pública.
Con ese criterio, el artículo 6o. transitorio de la Ley Universitaria dispuso
que dichos planteles quedaran bajo la dependencia de la Dirección General
de Educación en el Estado, excluyéndolos de la organización universitaria.
La Junta Directiva y el Bloque de Estudiantes de la Escuela ormal solicitaron al Gobernador, Congreso del Estado y Consejo Universitario la denegación del artículo 6o. transitorio y la reincorporación de su Escuela a la
Universidad. Después de varias entrevistas, el Gobernador de Nuevo León,
licenciado Arturo B. de la Gana, accedió, aparentemente, a la petición de
lo normalistas y envió al Congreso un proyecto de ley, que reformaba y
adicionaba los artículos 3o., 4o. y 42 de la Ley Orgánica Universitaria, en
el sentido de que las Escuelas Normal y Normal Superior se reintegraran
al conjunto de instituciones de enseñam.a superior.
El Director General de Educación Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú se opuso a la reincorporación, solicitando que las
Escuelas ormales fueran instituciones de su dependencia. (Ordóñez afirma
que el Gobernador provocó la cliscusión en el seno de la Legislatura, suspendiendo el Congreso del Estado el estudio de la iniciativa) . Poco después
teilll.ÍnÓ el ejercicio legal de dicha Legislatura, quedando el problema sin
resolverse. El siguiente Congreso, del cual formaba parte el profesor De
Villarreal Cantú, olvidó el asunto. El decreto de reincorporación nunca
se expidió.
Dice Ordóñez que los planteles quedaron en una posición "ambigua y
excepcional", pues de hecho no pasaron a depender de la Dirección General
de Educación en el Estado. Funcionaron con una "aparente e injustificada
autonomía", aunque dependiendo, en lo económico y administrativo; directamente del Ejecutivo del Estado. Así -concluye el mismo autor- las Es-

502

cuelas Normales, legalmente, no formaban parte del Sistema Educativo de
Nuevo León.'

Vida cultural
El ?entro Cultura~ ''Carlos _P~reyra·•, fundado a principios de 1943 por
prof~onales y estudiantes católicos, patrocinó una nueva serie de conferencras a cargo de destacados intelectuales mexicanos, que se llevó a cabo
en el Aula Magna universitaria. El Primer Ciclo de Conferencias lo desarrolló el filósofo doctor Oswaldo Robles, bajo el titulo de "Panorama de )a
ultura Mexicana d1u-ante el Siglo XVI", del 26 al 30 de oclubre de
l 943. El Segundo Ciclo estuvo a cargo del eminente hombre de letras doctor
Enrique González Martínez y se efectuó los días 22, 23 y 24 de noviembre
del mismo año; la primera Conferencia fue en el salón de actos de la Cámara de Comercio, tratando sobre "Panorama de la Lírica Mexicana", y
las_ otras dos en el Aula Magna sobre el poeta Salvador Díaz Mirón. Por
úlbmo, el historiador ingeniero don Vito Alessio Robles trató sobre la vida y la
obra de don Carlos Pereyra, en una conferencia sustentada el 29 de noviembre, y acerca de Fray Servando Teresa de M.ier en otra efectuada el
día 30.
Los "cuadros de incompatibilidad·''

Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 se planteó el primer conflicto en la
Universidad de Nuevo León. En los primeros meses de 1941 se había implantado la_ .ins~~ón militar, una vez a la semana, en las Facultades }'
Escuelas uruvers1tanas. Pero fue en el año escolar 1941-1942 cuando el Consejo de Cultura Superior acordó incluir la enseñanza militar obligatoria a
partir del siguiente año lectivo, con un mínimo de tre horas semanarias.
El 15 de octubre de 1943 los alumnos de la Facultad de Derecho celebraron
una asamblea, acordando solicitar a su Director, el licenciado Manuel Treviño Cavazos, que se nombrara una Comisión compuesta de maesb"Os y alumnos, con el fin de estudiar el problema suscitado por los jercicios mili tares
pues los estudi~t~ consideraban que ~ra ~ciente un año de práctic~
para dar cumplirmento al decreto pres1denc1al sobre la instrucción militar.
Por otra parte, los estudiantes de Leyes decidieron nombrar otra Comisión
para tratar con el Director de la Facultad lo relativo a los •·cuadros de
incompatibilidad", que consistía en que el alumno susp ndido en una asig• Lo relativo a la exclusión de las Escuelas Normales del seno de la Universidad
en la obra de Ordóñez citada en la Bibliografía, pp. 1552-1557 y 1608-1619.
'

503

�natura no debía cursar las del siguiente año ni presentar examen de las
mismas, evitando así las omisiones o saltos en el proceso didáctico. Este asunto
se discutía acaloradamente desde el año escolar 1942-1943, en que había
sido aprobado por el Consejo de Cultura Superior, a petici6n del Director
de la Facultad, licenciado Jesús C. Treviño.
El primero de noviembre los estudiantes de Derecho resolvieron no asistir
a las- prácticas militares, mientras subsistieran los "cuadros de incompatibilidad".
El Director de la Facultad, licenciado Treviño Cavazos, en una junta
efectuada con los profesores de la misma, declaró no estar de acuerdo con
dichos "cuadros".
Poco después se entrevistó con el Rector y expuso sus puntos de vista.
Entonces el doctor Livas decidió suspender provisionalmente la aplicación
del mencionado plan.

El ambiente estudiantil
En un artículo intitulado "Luchas estudiantiles", aparecido en el periódico El Porvenir del 18 de octJJbre de 1943, el doctor Guillermo Benavides
Uribe catedrático de la Facultad de Medicina, denunció el ambiente de
' que privaba en la Universidad.
desorden
Señalaba que, consultando el calendario escolar, se podía concluir lo siguiente: descontando las vacaciones oficiales o extraordinarias, las faltas de
asistencia de los profesores y de los alumnos y las suspensiones de labores
"por causa de fuerza mayor' o por otras razones, el total de días de clase
durante un año lectivo de diez meses, desde septiembre hasta junio, apenas
llegaba a ciento cincuenta. Luego comenta el articulista: "Y aun así solicitan
(los estudiantes) más días de asueto." Más adelante añade: "Los estudiant~s
aprovechan en beneficio propio todos los derechos que conceden los Reglamentos, pero siempre buscan eludir la parte de los mismos que les cría obligaciones o restricciones''. Como ejemplo, citaba la rebeldía de los alumnos
de Medieina contra el Reglamento de su Facultad, en la que estaban irucrito.s más de cuatrocientos jóvenes y casi el setenta por ciento eran "irtegularel'. El Reglamento de la Facultad de Medicina concedía el derecho
de e,wnen en el mes de agosto a todos los alumnos que no Jo l].abían presentado en junio, pero hacia distinción entre los estudiantes suspendidos
en el examen ordinario los que no lo sustentaron por causa justificada y,
por último, los que no se presentaron '' porque no quisieron o no pudieron
preparar su examen ordinario", a quienes se trataba con mayor rigor, pues
no tenían derecho a consultar el cuestionario ni a escoger las fichas, pudiendo el jurado interrogar al alumno sobre cualquier tema relativo a la

materia, se encontrara o no anotado en el cuestionario, pero siempre dentro
del programa de estudios. El objeto era obligar a los estudiantes a presentar
los exámenes ordinarios completos, evitando que dejaran materias pendientes para los exámenes de agosto. Las autoridades universitarias ---concluye--,
por medio de esas restricciones, trataban de poner un límite al abuso "de
presentar cuando les viniera en gana".

La F.E.U.
La iniciativa para transformar la Federación de Estudiantes Socialistas
(F.E.S.) en Federación de Estudiantes Universitarios (F.E.U.) partió del
grupo izquierdista de la Facultad de Medicina a principios de octubre de
194-3. Se trataba de reunificar al estudiantado bajo una nueva denonúnación, pero manteniendo las mismas directrices.
Debemos recordar que en noviembre de 1941 se había constituido la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa (F.E.U.N.), integrada por las
Sociedades de Alumnos de tres Facultades: Medicina, Derecho y Química.
Esta organización estudiantil independiente pugnaba por la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra; tenía como propósito fundamental
luchar por la creación de la Universidad Autónoma del Nbrte y proclamaba,
como una de sus principales finalidades, la edificación de la Ciudad Uni-versitaria. La F.E.U.N. condenó vigorQSamente el monopolio estatal de
la enseñanza y puntualizó las relaciones que deben existir entre el Estado
y la Universidad. La F.E.U.N. dio un importante paso cuando se afilió
a la Confederación Nacional de Estudiantes. Por fin, en asamblea extraordinaria celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela
Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a 1a F.E.U.N.
Al crearse la Universidad, en septiembre de 1943, la Ley Orgánica concedió a la Federación de Estudiantes Socialistas el derecho de nombrar
a cinco representantes ante el Consejo Universitario. Así, la F.E.S. obtuvo
el monopolio de la repFesen'ijlCÍÓn estudiantil.
Como hemos visto, la Federación de Estudiantes Socialistas buscaba la
unificación del estudiantado en una sola Federación. El objetivo era controlarlo bajo la nueva Universidad. Con ese fin se anunció la celebración
de un Congreso que debía celebrarse en el mes de octubre, pero posteriormente fue aplazado.
Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 la F.E.S. tomó parte en un importante evento: el Primer Congreso de las Juventudes Revolucionarias, celebrado en la ciudad de Morelia del 28 de septiembre al 4 de octubre de
1943, al que asistieron cuatro de sus lideres.

505
504

�El problema fundamental de la F.E.S. era mantener el control estudiantil.
En Asamblea celebrada el 11 de octubre en la Facultad de Medicina, la
F.E.S. acordó laazar una convocatoria invitando a todos los universitarios
a formar la nueva Federación. Los trabajos preliminares fueron encomendados a algunos dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas. En
la noche del 27 de octubre, los Presidentes de las Sociedades de Alumnos de
varias Facultades y Escuelas Superiores tuvieron una importante junta con
el objeto de activar la creación del nuevo organismo, que "estará desligado
de todo carácter ideol6gico", según afirmaban.
A principios de noviembre se formuló el anteproyecto para la creación
de la Federación de Estudiantes Universitarios. (Véase el Apéndice.) En
esos días el Consejo Directivo de la F.E.S. efectuó una junta en la que
aprobó importantes acuerdos. En primer término: "Participar en las pláticas
pro unidad del Estudiantado (así, con mayúscula) Universitario, con miras
a constituir la central única." Además decidieron protestar, "enérgicamente",
ante el Embajador de Argentina en México, por el cierre de las Universidades argentinas y en contra de los "actos fascistas" del Gobierno de aquel
país, así como apoyar a la juventud universitaria argentina. También se
acordó: "3o. Enviar con anticipación al 7 de noviembre una felicitaci6n a
la juventud rusa, por la gal.larda defensa que está llevando a cabo en contra de las hordas del Tercer Reich, la gue se hará por conducto de su Embajador en el país, en ocasión del aniversario de la revolución rusa." La F.E.S.
decidió solicitar al Gobernador y Congreso de Nuevo León el reingreso de
la .Escuela Normal de Maestros al seno de la Universidad. Por último, se
aprobó dar "apoyo ilimitado" a los estudiantes de la Facultad de Medicina
en su conflicto con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública, así como
felicitar al doctor Martlnez Villarteal "por la brillante defensa que viene
haciendo en bien de la Escuela y estudiantado de Medicina". 5
A mediados de ese mes, los dirigentes de la Federación de Estudiantes
Socialistas nombraron una Comisión con el fin de discutir y lanzar la Convocatoria citando a un Congreso que debía celebrarse del lo. al 3 de diciembre de 1943. Su objeto era crear una Federación "liberal" y agrupar
en ella a las Sociedades de Alumnos disidentes.
Sin embargo, un duro revés tuvo que soportar la Federación de Estudiantes Socialistas cuando, a mediados de diciembre, las alumnas de la Escuela de Enfermería decidieron no adherirse a dicha Federación.

• El Porvenir, noviembre 4 de 1943, p. 4.

506

11
A principios de octubre de 1943 los estudiantes de la Facultad de Medicina decidieron en una asamblea solicitar al Gobernador que se les dieran
mayores facilidades para hacer sus prácticas en el Hospital Civil. El día
11 de dicho mes una Comisión de estudiantes entrevistó al Gobernador del
Estado; iusistieron en que se debía considerar al Hospital como un "departamento técnico" de la Facultad y además pagarse un sueldo a todos
los estudiantes que practicaran en el hospital, ya que sólo doce de ellos recibían salario.
El 13 de octubre el Gobernador hizo los nombramientos de Rector y
Directores de Facultades y Escuelas Universitarias. El cargo de Director
de la Facultad de Medicina recayó en el doctor Angel Martínez Villarreal
y el de Secretario en el doctor Dante Decanini. Este fue el santo y seña
para iniciar la agitación estudiantil contra el doctor Francisco L. Rocha,
Director del Hospital Civil, y la Junta de Beneficencia Pública.
Se efectuaron algunas escaramuzas. Por decreto presidencial de 16 de
octubre de 1943 se había creado la Secretaría de Salubridad y Asistencia
Pública, en la que se fusionaron la Secretaría de Asistencia y el Departamento
de Salubridad. En la Junta de Beneficencia Pública de Nuevo León existía
un representante de A~istencia y otro de Salubridad. De acuerdo con el
decreto citado, por el que se fusionaron las dos dependencias federales, hubo
necesidad de nombrar un solo delegado en vez de dos. A mediados de octubre se efectuó una sesión de la Beneficencia Pública para designarlo. Después de tres horas de discusión no se llegó a un acuerdo, quedando pendiente el nombramiento.
En otro episodio de esta lucha se propaló el rumor de que la Escuela de
Enfermería iba a ser anexada nuevamente a la Facultad de Medicina y,
por lo tanto, el doctor Martínez Villarreal sería también Director de aquélla.
Pero luego se informó que el doctor Rocha iba a aswnir la dirección de la
Escuela de Enfermeras, quedando ésta independiente de la Facultad de
Medicina.
Por último, el doctor Rocha dictó el nombramiento de Subdirector del
Hospital Civil a favor del doctor Rodolfo L. Rodríguez. El doctor Martínez
Villarreal impugnó la designación alegando que el cargo lo debía ocupar otro
profesional, miembro del sindicato médico al que él pertenecía. La sesión
se prolongó por espacio de cinco horas. Posteriormente el Gobernador del
Estado ratificó el nombramiento.
En una plática sustentada el 27 de octubre en el Club Rotario de Monterrey, el doctor Rocha, Director del Hospital Civil, advirtió que mientras

507

�él estuviera en dicho cargo "no admitirá que (el Hospital) fuera regido por
influencias personales o compadrazgos políticos, que dislocarían cualquier esfuerzo para establecer una organizació1i sólida de servicio". 6
Días después un numeroso grupo de estudiantes de Medicina entrevistó
al Gobernador De la Garza, ratificando sus peticiones en el sentido de que
"cuanto antes se considere el Hospital Civil como escuela de prácticas" y,
además, que se les asignara un sueldo a todos los alumnos practicantes del
Hospital.
También se trató sobre la construcción del nuevo edificio de la Facultad,
que se proyectaba levantar en un terreno colindante con el Hospital, cuyo
costo debía ascender a un millón de pesos. (La Secretaría de Salubridad y
Asistencia Pública había acordado cooperar con la mitad de esa cantidad
si el Gobierno de Nuevo León aportaba la otra mitad). El Gobernador prometió a los estudiantes que muy pronto contarían con un nuevo plantel,
dotado de todos los adelantos de la ciencia médica.
El nuevo edificio de Bachilleres

En una cena ofrecida la noche del 28 de octubre al Director de la Escuela Diurna de Bachilleres, licenciado Bernardo L. Flores, por los ex
alumnos del Colegio Civil de la generación de 1912, a la cual pertenecía
el licenciado Flores, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B.
de la Garza, manifestó que era urgente 1a construcción de wi moderno edificio para la Escuela de Bachilleres. El edificio tendría el costo de un millón
de pesos. El Gobierno Estatal aportaría gran parte de esa suma y lo demás
sería colectado entre los antiguos alumnos del plantel.
AJ día siguiente, en una importante junta celebrada en el Palacio de
Gobierno, se integró un Comité Directivo formado por siete personas. que
se encargaría de coordinar los trabajos. En dicha junta se colectó entre los
asistentes la cantidad de sesenta mil pesos para iniciar las obras.
A fines de septiembre de 1944, un grupo de ex alumnos del Colegio Civil
celebró una reunión con el Gobernador de la Garza para discutir el mencionado proyecto. Se informó a la prensa haber conseguido entre los antiguos alumnos del plantel casi un cuarto de millón de pesos.
Se inicia la lucha

En octubre de 1943 estaba planteada, abiertamente, la lucha entre los
dos sindicatos médicos de Nuevo León.
• El Porvenir, octubre 31 de 1943, p. 15.

508

El diario El Porvenir publicó el día 31 de ese mes, bajo el titulo de
'¿Se trata de estorbar la obra de la Beneficencia?", algunos datos interesantes sobre aquella pugna. La ampüa información provenía de "fuentes estudiantiles''. Señalaban que la actitud de ambos sindicatos médicos "tiene por finalidad . .. apoderarse de las riendas del nueuo Hospital Civil y de las Escuelas de
Medicina y Enfermería''. Los dos bandos estaban personificados en los doctores Angel Martinez Villarreal y Francisco L. Rocha. Los informantes decían que el doctor Rocha había proyectado la creación de un Internado
dentro del Hospital Civil para los alumnos practicantes, con lo cual disminuirían sus egresos por concepto de asistencia. Sin embargo, el doctor
Martínez Villarreal se opuso a la idea. Con motivo del primer Congreso
Mexicano d~l Cáncer, que debía celebrarse en la ciudad de Guadalajara
la primera semana de noviembre, el doctor Rocha había conseguido que
fueran sufragados los gastos de varios estudiantes para que asistieran a dicho
evento, Pero el doctor Martínez Villarreal amenazó a los que acompañaran
al doctor Rocha con perder el año de estudios. AJ fin, varios alumnos de
6o. año asistieron al mencionado Congreso, desoyendo al Director de Medicina. (Mientras el doctor Rocha asistía al Congreso, en el cual presentó
una ponencia, arreció la campaña para arrojarlo de la Dirección del Hospital Civil).
El doctor Martínez Villarreal, en una carta a don Federico Gómez, Director de El Porvenir", publicada en ese diario el lo. de noviembre, calificó
la información de "falsa y escandalosa". La mencionada carta es bastante
confusa en algunos párrafos. Señala los dos fines que se propone : elevar
la eficacia de la enseñanza médica y hacer cumplir las nuevas disposiciones de la Ley de Deneficencia Pública. Luego enumera algunos de los
numerosos problemas que debían resolverse a corto plazo en la Facultad de
Medicina. Pero consideraba que el más urgente era: "establecer una enseiíanza clínica con práctica hospitalaria en los respectivos años de la carrera".
Acusaba a la Dirección del Hospital Civil de "una inexplicable falta de
comprensión, hostilidad y menosprecio" hacia la Facultad de Medicina,
afirmando que se pretendía desconocer las atribuciones y derechos que le
concedía la Ley a dicha Facultad.
En una sesión efectuada el lo. de noviembre la Sociedad de Alumnos
de Medicina, reconquistada por los líderes de la F.E.S., protestó airadamente contra la misma información del 31 de octubre, pero no desmintió las
acusaciones. Se tomó el acuerdo de apoyar al doctor Martínez Villa1Teal,
Director de la Facultad. Al concluir la asamblea, los estudiantes de Medicina recorrieron las calles de Monterrey en una agitada manifestación,
visitando las redacciones de los periódicos. La Sociedad de Alumnos de
Medicina declaró que las afinnaciones publicadas en El Porvenir, "recogidas

509

�en fuentes desconocidas, provienen de gentes interesadas en obstaculiza1 el
progreso de la enseñanza médica", aunque no las refutaban.

Antecedentes del conflicto

En la misma noche del lo. de noviembre, la Junta Directiva de la Facultad de Medicina celebró una importante sesión en Ja que se tomó el
acuerdo de luchar por la institución del Hospital-Escuda, mediante el cumplimiento de la Ley de Beneficencia Pública, "que establece que el personal

El Gobernador de Nuevo León don Santiago Vidaurri. decretó, el 4 de
noviembre de 185 7, la fundación del Colegio Civil del Estado. Pero fue
hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el Gobernador Interino don José
Silvestre Aramberri promulgó otra ley disponiendo la apertura del plantel.
En este último decreto se estableció la fundación de una Facultad de Medicina, incorporada al Colegio Civil.9 En el primer año lectivo ( 1859-1860)
iniciaron la carrera médica 15 alumnos.10
Con el fin de impulsar la enseñanza de las ciencias médicas, el benemérito doctor José Eleuterio González había promovido la construcción &lt;le un
Hospital Civil. Las obras se iniciaron el Jo. de febrero de 1858, siendo abierto
al público el 2 de mayo de 1860. Desde entonces los alumnos de la Escuela
ele Medicina hicieron sus prácticas en ese Hospital. Es decir, las funciones
-asistencial y docente- del Hospital y la Escuela siempre estuvieron coordinadas, aunque no existiera una legislación al respecto.
Al ocupar el cargo de Gobernador de Nuevo León don Francisco A. C.írdenas, el 4 de octubre de 1931, afrontó el grave problema de la construcción de un nuevo Hospital Civil. Como primer paso, este distinguido gobernante se dirigió a la delegación local de ]a ASóCiación Médica Mexicana
para que emitiera su opinión. El citado organismo nombró un Comité, que
presidió el doctor Francisco L. Rocha y en el que figuraba, entre otros
facultativos, el doctor Angel Martm.ez ViUarreal. El mencionado Comité
presentó un Informe al Gobierno del Estado "recomendando lo que debería

Técnico del Hospital Civil debe ser nombrado de las Ternas que para el
efecto envíe la Facultad ..."' Los catedrátiros de la Facultad de Medicina

consideraban que el Hospital Civil debí.a ser, respecto a la Facultad, "su
más importante e indispensable laboratorio . .. "

1

La Sociedad de Alumnos de Medicina, en unas declaraciones enviadas
a la prensa local, afirmaba que «reprueba de la manera más enérgica la
actitud asumida por gentes irresponsables que, por carecer de valor civil,
recurren a la noticia anónima para sembrar el desconcierto y falsear la verdad ante la opinión pública, tratando de hacer aparecer la defensa de una
causa noble que, además, se verifica dentro de los terrenos de la legalidad
-por estar apoyada en una Ley de Beneficencia en vigor- como una cuestión puramente personalista". Añadían que la Dirección de la Facultad

negó su permiso a los alumnos de 60. año para asistir al Congreso del Cáncer,
justificando las razones que para ello tenía . .. " Por otra parte, aseguraban
que la mencionada Junta Directiva de la Facultad no se había opuesto al
internado de los "practicantes" en el Hospital Civil, "sino que, exclusivamente~ ha creído conveniente se haga su reglamentació11, con el fin de no
lesionar los intereses del estudiantado".8

También el Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesionistas Conexos del
Estado de Nuevo León hizo sus declaraciones, aparecidas en El Porvenir y
El Norte del 5 de noviembre. Condenaban la "ligereza y mala fe" de )as
personas que, "imprudentemente", habían proporcionado las informaciones
publicadas el 31 de octubre, en las que se censuraba "pública y calumm.iosamente" al doctor Martínez Vil1arreal, miembro activo de dicho Sindicato.
Hacían saber que, desde años antes, el Sindicato pugnaba por el funcionamiento del Hospital-Escuela, pues era "el único medio de proporcionar la
debida atención a los enfermos y la adecuada preparación médica a los jóvenes alumnos de la Facultad de Medicina y Escuela de Enfermeras". Solicitaban que se pusieran en vigor las disposiciones relativas de Ja Ley de
Beneficencia Pública y Ley Orgánica de la Universidad. Invitaban, por último, a todos los médicos, "sindicalizados o no", a apoyar la nueva Ley
de Beneficencia Pública.
' El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 7.
• El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 4,

510

hacerse para tener un H'Ospital moderno".11

Las obras se iniciaron el 3 de mayo de 1933 en un terreno con superficie total de algo más de treinta hectáreas, situado en el extremo poniente
de la Ca.17,ada Madero, que el Gobierno de Nuevo León había comprado
en cincuenta y dos mil pesos a don Santiago T. Belden y a los sucesores
de don Francisco Armendáiz. A fines de ese año el Gobernador Cárdenas
fue obligado a renunciar. Durante su breve actuación "se construyó la obra
gruesa del sótano al cuarto piso", con un costo de casi medio millón de pesos,
dejando en existencia materiales por valor de cien mil pesos.12
• ISRAEL ÜAVAZOs GARZA, ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", en La Prensa Médica Mexicana. México, D. F. Octubre de 1959. Páginas

441-444.
1•

Reseña Hist6rica de la 1-nstrucción Pública ... , p. 87.

Informe del Gobernador don Francis.c o A. Cárdenas al Congreso del Estado.
Año 1933. Página 111.
"' Hospital Dr. José Eleuterio González, pp. 22-23, e Informe del Gobernador Cárdenas, año 1933, p. 111.
11

511

�Bajo el Gobernador sustituto licenciado Pablo Quiroga vinieron a menos
los trabajos, en los que sólo se invirtieron doscientos setenta y cinco mil
pesos. Durante el interinato del general Gregario Morales Sánchez se interrumpieron las obras. El siguiente Gobernador, general Anadeto Guerrero
( 1936-1939), dio nuevo impulso al proyecto.
Siendo Gobernador de Nuevo León el General Anadeto Guerrero se expidió, el 13 de octubre de 1937, la ley que creó la Junta de B_enefi~encia
Pública en el Estado, que puso a disposición de ésta el patnmoruo ~el
nuevo Hospital Civil y le dio absoluta independencia para su manejo. La
Beneficencia Pública fue integrada por algunas personalidades de la Industria, la Banca, el Comercio y el Periodismo nuevoleonés. Dicho organismo
semioficial se hizo cargo de la construcción del edilicio hasta su tenninación,
En la administración del general Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943) las
obras recibieron mayor impulso, pues se erogaron, con la ayuda del Gobierno
Federal, casi dos millones y medio de pesos. A mediados de enero de 1941
este gobernante nombró director del Hospital Civil al doctor Francisco L.
Rocha, quien aprovechando la estrecha amistad que lo ligaba al doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad y Asistencia Pública, obtuvo diversas aportaciones para continuar los trabajos del moderno Hospital Civil.
La culminación de la obra se debió, en gran parte, a la ayuda moral y
económica del doctor Baz, quien siempre mostró gran simpatía por su realización. El nuevo Hospital Civil fue inaugurado el 3 de octubre de 1943
por el Gobernador Salinas Leal, precisamente el último día de su gestión
administrativa. Sin embargo, aún faltaban algo más de quinientos mil pesos
para la adquisición de equipo médico.
En las postrimerías de este Gobierno, el Congreso de Nuevo León expidió, el 18 de agosto de 1943, un decreto que reformó Ja Ley de Beneficencia Pública. El artículo 9o., fracción XIV, establecía que "el personal
médico técnico" del Hospital Civil "será designado de entre las temas que
para cada caso envíe la Facultad de Medicina, a solicitud de la Junta (de
Beneficencia)". En otras palabras, el Hospital Civil dependía directamente
de la Facultad de Medicina y su personal médico sería nombrado por la
Junta de Beneficencia, de las temas propuestas por la Dirección de la Facultad, a solicitud de la Beneficencia Pública. Dicho decreto fue "inspirado
por el doctor Angel Martínez Villarreal y aceptado por el entonces Gobernador
electo (licenciado Arturo B. de la Garza) ... " 13
u Drs. 'ENRIQUE C. LIVAS y 'RAFAEL SALINAS RtvERO, "Algunos antecedentes acerca
del Hospital-Escuela" en la Revista del Hospital Univenitario "Dr. Josl Eleuterio
González", año 1953,' número 6. (Este número no existe ea las colecciones de la Biblioteca Universitaria y de la Facultad de Medicina. El artículo aparece en la
obra del doctor AGUlllRE PEQUEÑO, Biograffa y pensamiento vivo . . •, pp. 58-62) •

512

Hubo algunas entrevistas de los doctores Martíne-z Villarreal y Rocha, ante
el nuevo Gobernador, con el fin de coordinar las actividades de la Facultad
y el Hospital, pues no existía una ley que tratara de las relaciones entre
ambas. Se hicieron listas de médicos para escoger a los que debían desempeñar las funciones docentes y hospitalarias en las dos .instituciones. Pero
no se llegó a un acuerdo.
Las modificaciones a la Ley de Beneficencia Pública plantearon un grave
problema. La Junta de Beneficencia sostenía que, con las reformas de 1943,
se Jimitaban sus funciones en la dirección y administración del Hospital
Civil
El edificio de Medicina

El 1O de noviembre un grupo de alumnos de Medicina, encabe-zado por
el doctor Martínez Villarreal, entrevistó al Gobernador del Estado con el
objeto de integrar un Patronato para la construcción del nuevo edificio de
Ja Facultad de Medicina. Dos días después, en la tarde del 12 de noviembre,
el Gobernador de 1a Garza visitó la Facultad de Medicina, atendiendo la
invitación que le habían hecho el Director y los estudiantes. El Gobernador
recorrió las aulas y otros departamentos del antiguo edificio, "habiéndose
dado cuenta de las condiciones deplorables de los mismos", decía el periódico El Norte. Añadió el matutino que le presentaron al Gobernador los
siguientes datos estadísticos: el plantel contaba con 451 alumnos, de los cuales 425 eran varones y 26 señoritas; los catedráticos eran 44 y 18 los "preparadores". Se impartían diariamente 10 materias, sustentándose 17 clases
los lunes, miércoles y viernes y 16 clases los martes, jueves y sábados. Sólo
se disponía de tres salones de clase, teniendo que ocuparse frecuentemente
la biblioteca y los cuatro laboratorios con ese fin por carecer de otras aulas.
Además había un arúiteatro que constaba de dos salas con cuatro mesas
para disecciones.
Por su parte, el periódico El Porvenir informó que "en numerosas ocasiones (maestros y alumnos) se han visto en la necesidad de suspendet algunas clases por falta de local para impartirlaf'.1• El edificio se había concluido a fines de 1890, cuando solamente 25 alumnos cursaban la carrera
médica. El Gobernador ratificó su promesa de edificar la nueva Facultad
junto al Hospital Civil y con un costo de un millón de pesos; tendría cupo
para cuatro mil estudiantes y las obras debían iniciarse en el mes de enero
" En el año escolar 1940-1941, el Consejo de Cultura Superior había acordado
limitar las inscripciones en la Facultad de Medicina en el siguiente año, debido a
la falta de cupo.

513
H33

�de 1944. (En realidad, el actual edificio de la Facultad de Medicina se
empezó a levantar cuatro años después, a mediados de enero de 1948, y
se inauguró el 9 de noviembre de 1952, habiendo sido necesaria una huelga
estudiantil para hacer efectiva aquella promesa).
El Comité Pro Edilicio de la Facultad de Medicina se constituyó en una
junta celebrada en el Palacio de Gobierno, el 18 de noviembre de 1943.
El mencionado Comité debía recabar la cantidad de doscientos cincuenta
mil pesos con ese fin. El Gobernador De la Garza ofreció su colaboración
incluyendo, en los presupuestos del año siguiente, una partida de doscientos
cincuenta mil pesos. Además declaró que en su próximo viaje a la ciudad
de México trataría de conseguir una aportación del Gobierno Federal por
la cantidad de medio millón de pesos, que era 1a mitad del costo del
edificio.
En la misma junta i¡e propuso la venta de los antiguos edilicios y terrenos
que ocupaban la Facultad de Medicina y el Hospital Gonzál.ez con el objeto
de obtener la parte correspondiente al Comité, o sea un cuarto de millón de
pesos. También se decidió que la nueva Facultad se levantaría en terrenos
adyacentes al moderno Hospital Civil.
Al regresar de la ciudad de México, el 24 de diciembre, el Gobernador
anunció a la prensa local que en los primeros meses de 1944 se iniciaría
la construcción de "tres grandes edificios" para la Facultad de Medicina
y las Escuelas de Bachilleres y Femenil "Pablo Livas".
A principios de enero de 1944 los estudiantes de Medicina acordaron decretar una huelga si -como se había propalado- se daba preferencia a
la construcción de nuevos edificios para las Escuelas de Bachilleres, Femenil "Pablo Livas" y Secundaria, pues era más urgente llevar a cabo la edificación de la Facultad de Medicina. A mediados de ese mes el licencíado
Eduardo Livas, Secretario General de Gobierno, declaró que "definitivamente" en febrero o principios de marzo se iniciarían l3$ obras de la nueva
Facultad de Medicina y de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Femenil
"Pablo Liv'clS". Pero a principios de abril el Gobernador declaró que las
obras de la Facultad de Medicina se empezarían en el mes de mayo con
la aportación de doscientos cincuenta mil pe.sos que él había ofrecido entregar.
Se agudiza el conflicto
A principios de diciembre de 1943, el doctor Dante Decanini, Secretario
y catedrático de la Facultad de Medicina, envió una queja al doctor Francisco L. Rocha, Director del Hospital Civil. Afumaba el doctor Decanini

que el. ~a 8 d~ ~e. mes se había presentado con un grupo de alumnós en
el servicio Radiologico del Hospital para comprobar la lesión pulmonar de
un enf;1?11º encam,ado en dicho centro médico, pero la encargada del apara~ ,clm1co se nego a p~o?orcionar el ervicio, aduciendo órdenes superiores.
Exigia el docto~ J?ecamm la cooperación del Hospital Civil para llevar a
c~bo el apren~~Je de los estudiantes, "no como u1ia concesión o favor",
s1uo en cumplimiento de la obligación que tenía contraída el Hospital respecto a la Facultad, de acuerdo con la ley vigente de Beneficencia Pública.
I°:°1ed.iatamente la Sociedad de A1umnos de la Facultad de Medicina
se hizo eco de la airada protesta del doctor Decanini. En sesión efectuada
el día 10 de ~ciembre, ]a Sociedad de Alumnos acordó dar a la publicidad
unas declaraCiones "para conocimiento de la opinión ,,.íblica". En p ·
lg
~ tb " , .
t"
runer
u ar p~o.es a an energicamente" contra la Dirección del Hospital Civil
Pº; ha~e~le negado el uso de un aparato clínico a dicho catedrático. Ademas solici_tab~ la ~te_rvención del Gobernador del Estado para que la Junta
d~ Beneficeneta Publica i:esolviera cuanto antes este problema, pues "en
ninguna forma estamos dispuestos a permitir" que se aplazara indefinidamente. Por último, advertían "a la sociedad en general" que Ja opinión
de los universitarios "está unificada" y las Sociedades de Alumnos de las
Facultades y Escuelas Superiores "apoyan nuestra actitud, por enérgica que
se~ la_ ;-ue ~sumamos'\ pero ac1araban que "no es nuestro propósito hacer
agtt(l(;t0n nz crear problemas al Estado". Concluían que, si sus peticiones
-apoyadas en una ley en vigor- no eran oídas, estaban decididos "a ir
hasta el extremo, si es necesario, para lograrlal'.u
. El doctor Rocha, Director del Hospital Civil, contestó los ataques dirigidos en su contra por la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos de
la Facultad de Medicina. Dijo que la mayor parte del equipo de Rayos X
Y Fluoroscopia del Hospital estaba fuera de servicio por haber sufrido desperfectos. Se h~bían ped~do las ~~acciones a la fábrica pero aún no llegab~. En esas arcunstancias, decidió que el único aparato de Rayos X que
eXJStía fuera manejado sólo por el doctor Marco Antonio Ugartechea, Jefe
del De~~e~:°· Por otra parte, el aparato de Fluoroscopia que se usaba
en las clínicas que sustentaban los catedráticos de la Facultad, también
estaba fuera de servicio debido a la descompostura de una pieza. El doctor
Rocha, ~adió que, por las razones expuestas, se le había negado a dicho
catedratt_co el, uso de un aparato clínico "y no con el pretendido objeto de
obstruccionar' su labor, como se afirmaba. El doctor Rocha también declaró que la Facultad debía contar con equipos completos para sus "sesiones
" El Porvenir, diciembre 14 de 1943. p. 7.

515

514

�clínicas". Manifestó, por último, que en unos días más enviaría declaraciones
a la prensa local.16
En carta dirigida a don Federico Gómez, director del peritdico El Porvenir, y publicada en ese diario el 17 de diciembre de 1943, el doctor Rocha
denunció la campaña contra el Hospital Civil y, en particuhr, contra él,
''haciéndome aparecer como un enemigo de la Facultad de Melicina y como
un estorbo para la buena marcha de la misma". Hacía algwas preguntas
a sus detractores: "¿ Qué sería ésta (la Facultad de Medicina; sin un buen
Hospital? ¿Podría florecer la enseñanza sin las amplias opownidades que
el H'Ospital presta a la Facultad de .Medicina? Si yo he contrihlído a que el
Hospital se construya y equipe convenientemente, ¿no he a1J.dado a que
la Facultad de Medicina pueda cumplir mejor su misión al dispmer de dicho
Hospital /Jara la enseñanza clínica? ¿Qué trabajo o esfuerz&gt; han hecho
en la Facultad para que el Hospital se termine?"
En la mencionada carta, el doctor Rocha añadió, entre otras con ideraciones: "A lo que sí me he opuesto y me seguiré oponiendo, mentras sea el
Director del Hospital, es a que traten de apoderarse de él qtienes no han
podido o no ha1t querido contribuir en forma alguna a su cm.strucción, y
ahora que ya está terminqdo se sienten con derechos y prerrogztivas, amparándose en necesidades de enseñanza." Puntualizó que dicho centro médico
se había creado para llenar una doble función: la primera, "úender a los
enfermos que a él recurren", y la segunda, "subsidiaria, pero miy importante,
es dar facilidades para la enseñanza clínica de los estudiantes mla Facultad
de Medicina". Agregaba que siempre había procurado dar ess facilidades
para la enseñanza, pero el Hospital aún no estaba concluido ü totalmente
equipado y, por lo tanto, su funcionamiento no era correcto. Las deficiencias existentes, que con buena voluntad "no tendrían importarcia, han sido
aprovechadas para acusarme de obstruccwnar la educación clínica en el
Hospital". El conflicto entre la Facultad y el Hospital lo caificaba como
una "pugna aparente", que "sólo ha servido para provocar &lt;v,itaciones inútiles y nocivas a los intereses de la Facultad y del Hospital".
En una introducción a la citada carta del doctor Rocha se daban a conocer las opiniones de un destacado miembro de la Junta de Beneficencia,
cuyo nombre no se menciona. Afirmaba que con las refomas a la Ley
de Beneficencia Pública quedaba ésta prácticamente sometida ah Facultad de
Medicina, "semicontrolada" por el Gobierno del Estado y :on "un carácter de independencia a medias". Añadía que la pugna e:istente entre
la Facultad y el Hospital "cobró forma legal" cuando entraron en vigor las
modificaciones a la citada Ley, pues se estableció que los n•mbrarr\ientos
" El Porveni'r, diciembre 15 de 1943, p. 9.

516

de los médicos del Hospital Civil debía hacerlos la Junta de Beneficencia
pero a propuesta de la Facultad.
En esas condiciones las prerrogativas de la Junta de Beneficencia quedaban restringidas y la función de los miembros de la mencionada Junta
reducida a la de simples "administradores'' o "meros empleados'' de la Facultad de Medicina, sin el derecho a designar a los médicos que debían
dirigir los servicios clínicos del Hospital Es decir, las reformas a la Ley
de Beneficencia Pública nulificaban la acción de la Junta. Por último, el
informante declaró que la Beneficencia Pública sólo pretendía que dentro
de ella "no prive el criterio sindicalista'', sino "la capacidad y merecimientos'' de los que fueran a desempeñar las tareas de asistencia pública.
El doctor Angel Martínez Villarreal contestó a las declaraciones del doctor Rocha en una carta publicada en el mismo diario el día 19 de ese mes.
En ella hace una vigorosa defensa del Hospital-Escuela y niega que se
pretendiera "con fines sindicalistas atribuidos a una persona el control del
Hospital ... " En seguida de la carta del doctor Martínez Villarreal aparece
una "Nota de la Dirección", escrita indudablemente por don Federico Gómez, en la que afirma: "eso del Hospital es conflicto de personas y, tLn poco
más ampliamente, de un grupo contra una persona. No vale tanto la enseñanza médica ni la vinculación de Hospital y Escuela, sino la política que
bulle en el fondo". Añade que aplicar las reformas a la Ley de Beneficencia
sería volver a la misma situación en que se encontraba el antiguo Hospital
González seis años antes, "esto es, manejado por la acción oficial y por la
política''. Y concluye: "para eso no ha.cía falta instituir una Junta de Beneficencia", creada "especialmente'' para evitar la intromisión de la política
y los intereses personales en el nuevo Hospital Civil.
Situación económica del Hospital

El 17 de diciembre la Beneficencia Pública celebró una -importante sesión.
Se informó a la prensa que los ingresos no bastaban para cubrir el presupuesto del Hospital Civil. Por lo tanto, se había decidido restringir los
gastos de construcción del mismo. La Junta de Beneficencia había expedido
bonos por valor de doscientos cincuenta mil pesos, "los cuales no han sido
absorbidos aún por el público y las instituciones de cr4dito". También se
informó que habiéndose vencido un préstamo de la institución nombrada
"Crédito Industrial de Monten-ey'' por ciento cincuenta mil pesos se resolvió pagar la cantidad de veinticinco mil pesos.
A mediados de diciembre de 1943 el doctor Rocha informó a El Porvenir
sobre el proyecto que existía para construir la Casa de la Enfermera, pues

517

�en esa época el internado de la :&amp;cuela de Enfermería funcionaba en el tercer piso del Hospital Civil, ocupando las dos alas orientales, y el número
de alumnas iba aumentando constantemente. Además se refirió a la construcción de dos hospitales, uno para tuberculosos y otro para enfermos de
cáncer, cuyos proyectos ya eran del conocimiento del doctor Gustavo Baz.
Ministro de Salubridad.
"En defensa del Hospital-Escuela ... "

A fines de ese año el doctor Angel Martínez Villarreal dio a conocer su
interesante trabajo "En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que lo
hacen factible en Nuevo León", publicado en El Poruenir del 28 de diciembre de 1943, página 4, y editado como folleto en el mes de enero del
año siguiente.17
El doctor Martínez Villarreal Janza un violento ataque contra la Dirección
del Hospital Civil, acusándola de entorpecer la labor de los catedráticos de
la Facultad de Medicina y, por consiguiente, el aprendizaje de los alumnos.
Enumera una larga serie de "irregularidades'' en el manejo del Hospital,
afirmando entre otras cosas que al hacerse las designaciones de "médicos
internos" no se tomaba en cuenta para nada la opinión de la Facultad
de Medicina. Por otra parte, la Junta de Beneficencia había concedido
becas a algunos médicos para hacer estudios en el extranjero sin consultar
antes con la Facultad.
El doctor Martínez Villarreal sostenía que la "ori.entaci6n médicd' del
nuevo Hospital Civil y "todo el trabajo docente" que se realizara en él
debía estar sometido a las nonnas dictadas por la FacuJtad de Medicina
con el fin de preparar a los estudiantes de dicha carrera, así como a los
graduados y las enfermeras.
El autor añade que la FacuJtad necesitaba un Hospital-Escuela o quizá
varios "y s6lo puede establecerse en el único Hospital oficial que aquí existe
o en los que se construyan después''. Considera que las reformas de 1943
a ]a Ley de Beneficencia Pública -sugeridas por él y otros integrantes
del sindicato médico al que pertenecía- "no fueron bastante explícitas, dejando lugar a tropiezos''; sin embargo "se da la oportunidad de lograrlo (el
establecimiento del Hospital-Escuela) ...", pues dichas reformas legales
disponían que el personal médico del Hospital Civil sería nombrado, p0r
medio de temas, a propuesta de la Facultad. Más adelante afirma: "en
11

Lo reprodujo el doctor Aguine Pequeño en su obra Biografla y penramiento

nuestra opinión, todo médico del Hospital debe estar ligado a las labores
docentes de la Facultad ... "
Agrega que siendo Director de la Escuela de Medicina el doctor Eusebio
Guajardo (lo fue en cuatro ocasiones, a partir de 1918), los médicos del
antiguo Hospital eran designados con la aprobaci6n de la Escuela. El doctor Guajardo elabor6 un proyecto de ley para la creación de un Instituto
de Ciencias Médicas, "en el cual quedaban tmificadas esas dos instituciones
y, además, todos los servicios médicos impartidos por el Estado que existían
o se crearan después''.
Afirma que a1 iniciarse Ja construcción del nuevo Hospital Civil, en 1933,
se pensó en edificar la Escuela al oriente de aquél, "porque se aceptaba la
idea de su inseparabilidad". Como prueba de ello menciona el Informe que
el doctor W. H. Walsh -cóntratado por el Gobierno de Nuevo Le6n para
supervisar el proyecto- dirigió a ]a Fundación Rockefeller, en el que afirmaba que los catedráticos de la Escuela de Medicina serian los Jefes de
Departamento del Hospital.
Añade que las reformas a la Ley de Beneficencia no limitaban las funciones de la mencionada Junta, pues ésta "sigue siendo, de todas maneras,
el gobierno semioficial y descentralizado del H'Ospital", con la "facultad"
de designar a los médicos de dicha instituci6n conforme a las temas que _le
enviara la Facultad de Medicina. Además la Junta de Beneficencia Pública debía ocuparse "del aspecto financiero de la construcción, todo lo administrativo del mismo y, en general, la atenci6n de las numerosas y urgmtes
necesidades de la Asistencia Pública en el Estado".
Su propósito quedó fijado en el siguiente axioma: "Todo servicio de asistencia en el Hospital debe hacerse en funci6n de enseñanza . .. " Después
afirma que ya se le había entregado al Gobierno de Nuevo León un "plan
de departamental~acign" del Hospital, un poco más amplio que el propuesto en 1932 por la Asociación Médica Mexicana al Gobernador don
Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el doctor Martínez Villarreal expone
en lineas generales su plan hospitalario.

111
Al iniciarse el año de 1944 se organiz6 la ofensiva contra el doctor Francisco L. Rocha y la Junta de Beneficencia Pública. La Sociedad de Alumnos
de la Facultad de Medicina, controlada por la Federación de Estudiantes
Socialistas, dirigió el asalto. Como primer paso se intent6 declarar la huelga
el día 10 de enero.

vivo •.. , pp. 29-39.

519

518

�En la tarde del 10 de enero de 1944 los estudiantes de Medicina efectuaron una víolenta sesión. Al final decidieron aplazar el movimiento huelguístico, mientras se conocía el resultado de una junta que debía celebrar
la Beneficencia Pública esa misma tarde, en la que serían discutidas las
demandas estudiantiles. Pero la junta no se llevó a cabo y el problema quedó
en suspenso.
El Consejo Universitario, presidido por el doctor Livas, acordó apoyar
al Director de la Facultad de Medicina para que se hicieran efectivas las
reformas a la Ley de Beneficencia, y así lo comunicó al Gobernador del
Estado.
Otra sesión de los futuros galenos se efectuó el día 13, en la que se reafirmó el propósito de suspender las clases si no eran resueltas sus demandas.
Se propuso el nombramiento de una Comisión que debía estar integrada
por un representante de los profesores de la Facultad y otro de los alumnos,
a quienes se debían agregar el representante del Gobierno del Estado y el de
la Junta de Beneficencia.
Durante varios meses en el seno de la Beneficencia Pública se había tratado inútilmente de conciliar los puntos de vista de los doctores Villarreal
y Rocha. En vista de ello el Gobernador De la Garza había nombrado
a los hombres de emprresa don Joel Rocha y don Manuel L. Barragán
para que procuraran resolver la controversia, llegando a la conclusión , de
que el problema era de carácter personal y, por lo tanto, ambos deb1an
renunciar. El doctor Rocha ofreció presentar . su renuncia, si hacía lo mismo
el doctor Mactínez Villarreal, y éste se comprometió a renunciar previa
consulta con el Gobernador. El licenciado De la Garza juzgó que dicha
solución no era prudente.
El Gobernador tuvo una reunión privada con el Rector, doctor Livas,
y con los doctores Martínez Villarreá.l y Rocha, el día 14 de enero. S_e
habló de formar una Comisión con representantes de la Facultad de Medicina, el Hospital Civil y el Gobierno de Nuevo León) con el ~in. d~ elaborar
un estudio sobre el funcionamiento del Hospital-Es&lt;;uela. En pnnc1p10 se acordó respetar la inamovilidad del personal de ambas instituciones, pues se
rumoró sobre la destitución de algunos médicos.
La Comisión que debía dictaminar sobre el problema de] Hospital-Escuela
fue integrada, a mediados de enero, por los doctores Jesús Lozano, Cesáreo
Sader Matar y Francisco Vela González y el estudiante Mario Navarro,
en representación de la Dirección del Hospital Civil, la Facultad de Medicina, el Gobierno del Estado y el alumnado de Medicina, respectivamente.
El representante estudiantil tendría voz pero no voto.
El Gobernador concretó el objetivo de la Comisión en tres puntos: 1,

520

Adaptar la organiz.ación y funcionamiento del Hospital "a la mejor satis/acción de las necesidades" de la Facultad, con el fin de que los estudiantes
"complementen en la Casa de Salud la enseñanza de las ciencias médicas",
asegurando la mayor cooperación del Hospital "a los fines de la Escuela
( de Medicina), sin perjuicio de su funcúfo como centro de asistencia pública, ni de la salud y la vida de los enfermos en él asilados''. II, La Comisión debía elegir el personal que, '"perteneciendo o no en la actualidad
al Hospital o a la Facultad, vaya a prestar en lo sucesivo sus servicios en
los referidos Establecimientos'', tomando en cuenta la antigüedad, competencia y honestidad profesionales, « exclusivamente". III, La Comisión podía
proponer las reformas necesarias a las Leyes de la Beneficencia y de Ja
Universidad, pero el nombramiento de Director y de Subdirector del Hospital, "queda reservado a la Junta de Beneficencia Pública". Las partes se
comprometían a acatar el arbitraje de la Comisión y debían dictar las disposiciones necesarias para ponerlo en práctica.
El Gobernador sugirió que la Comisión se su jetara a la interpretación
que él había hecho de las reformas a la Ley de Beneficencia. Sin embargo,
los Directores del Hospital y la Facultad opinaron que los miembros de
dicha Comisión debían tener absoluta libertad para proponer la solución del
conflicto.
Los estudiantes de Medicina solicitaron a la citada Comisión que los catedráticos de la Facultad fueran los únicos autorizados para recibir el nombramiento de Jefes o Subjefes de Salas del Hospital Civil. Después se pidió
que todo el personal médico del Hospital fuera escogido de las ternas enviadas por la Dirección de la Facultad.
En el término de diez días, que era el plazo señalado para resolver el
problema, no se llegó a un acuerdo.
A principios de febrero El Porvenir informó que la mencionada Comisión
Dictaminadora había aprobado "en todas sus partes las peticiones de los
estudiantes de Medicina". 18 Lo cierto es que, después de varias semanas de
pláticas, no se unificaron los criterios que sustentaban los doctores Lozano,
por una parte, y Vela González y Sader Matar, por la otra, para la interpretación que debía hacerse de las modificaciones a la Ley de Beneficencia.
Entonces los dos últimos entregaron al Gobernador del Estado un dictamen
favorable a la Facultad de Medicina, que posteriormente fue impugnado
por el doctor Jesús Lozano.
En sesión "extraurgente'\ celebrada el 30 de marzo de 1944 y presidida
por don Joel Rocha, la Junta de Beneficencia decidió rechazar la resolución
del arbitraje. (El doctor Martínez Villarreal, en su carácter de Vocal de la

'ª

El Porvenir, febrero 7 de 1944, p. 11.

521

�Junta de Beneficencia, votó en contra de ese acuerdo) . La .Beneficencia
Pública sostenía que dicho arbitraje no era válido, pues había sido aprobado
por dos de sus miembros y no por los tres. Consideraba que, al acatar
el mencionado dictamen, no podría llevar a cabo plenamente sus labores y
sería "inútil su actuacwn".
La Federación de Estudiantes Socialistas envió a El Porvenir unas declaraciones, publicadas el primero de abril, en las que acusaba a la .Beneficencia Pública de colocarse "en una actitud de rebeldía en contra del Congreso del Estado", que había aprobado las reformas a la Ley de Beneficencia,
y también en contra del Gobernador de Nuevo León, "que es el encargado
de hacerlas cumplir".
El Primer Congreso de Facultades de Medicina
En la Tercera Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en Monterrey
a fines de noviembre de 1943, se había tomado el acuerdo de convocar a
un Congreso Nacional de Facultades de Medicina, que debía efectuarse por
primera vez en el pais. Dicho evento científico se llevó a cabo en esta
ciudad del 2 al 6 de abril de 1944, asistiendo delegados de las Facultades
de Medicina de México, Guadalajara, Puebla, Michoacán, Oaxaca y San
Luis Potosí y, además, de la Escuela Médico Militar y Escuela Nacional
de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico.
El punto culminante de este Congreso fue la interesante ponencia presentada por los doctores Angel Mar(mez Vi,llarreal y Amulfo Treviño Garza,
a nombre de la Facultad de Medicina de Nuevo León, bajo el siguiente
título: "Relaciones entre las Facultades de Medicina y Hospitales, otros
servicios de asistencia, sanitarios, etc., desde el punto de vista de sus posibilidades docentes." La ponencia fue leída por el mencionado doctor Treviño Garza y sus conclusiones aprobadas por unanimidad.
Los delegados nuevoleoneses afirmaban: lo. Que las relaciones entre las
Escuelas de Medicina y los Hospitales del país eran, ''en la ma,,or parte
de los casos, deficientes, desde el punto de vista del aprovechamiento total de
sus posibilidades docentes". 2o. Era indispensable el establecimiento de· uno
o quizá varios Hospitales-Escuela u Hospitales Universitarios para cada
Facultad de Medicina. 3o. Debían establecerse condiciones especiales que
permitieran el mayor aprovechamiento para la práctica de los estudiantes
eh los servicios sanitarios, de emergencia, Hospitales particulares, clínicas de
obreros y de industrias, etc., concediendo a la Escuela de Medicina la
«necesaria intervenci6n en provecho de sus alumnos o finalidades docentes". 19
u Véase la ponencia en la obra del doctor Aguirre Pequeño, Biograffa y pensamiento vivo . .. , pp. 43-55.

522

Declaraciones del doctor Rocha

En la ponencia presentada por los doctores Martínez Villarreal y Treviño
Garza, ante el Primer Congreso de Facultades de Medicina, se hicieron algunas alusiones a la pugna que existía entre la Facultad y el Hospital Civil
de esta ciudad. Con ese motivo, e1 periódico El Porvenir entrevistó al doctor
Francisco L. Rocha, Director del Hospital. 20 El destacado profesional afirmó que la citada ponencia era "la coronaci6n de una serie de maniobras
del doctor M artínez Villarreal, con el objeto de impresionar favorablemente
a la opini6n pública, al mismo tiempo que hacer presi6n sobre el Gobernador
del Estado para real~ar sus anhelos y ambiciones", o sea controlar la Facultad y el Hospital Añadía que el doctor Martínez Villarreal, "o no está
convencido de la bondad de sus ideas o no puede dejar de obrar como político, en lo cual tiene gran experiencia». Acusaba al Director de la Facultad de Medicina de haber buscado y obtenido el apoyo de algunos grupos
para lograr sus fines: "Primero, los estudiantes de Medicina, a quienes ha
prometido maravillas; los ha a.mzada en contra mía, haciéndome aparec"er
como enemigo de la Facultad y del estudiantado. Después, a los profesores
de la Facultad de Medicina, a quienes canuenci6 de la santidad de esta cruzada; casi al mismo tiempo, a los miembros del Sindicato de Profesionales
y Conexos del Estado de Nueva Le6n (así dice) ,, aun a los del Sindicato
de Dentistas."
El doctor Rocha consideraba que el mencionado Congreso, en el que se
habían reunido los directores de varias instituciones médicas del país, "en
realidad, para el doctor Martínez Villarreal no tiene más objeto que recibir
de ellos el 'espaldarazo' y el apoyo que tanto necesita!'. Afirmaba que di.cho
profesional "tiene una confusi6n de términos e imprecisión en las ideas.
U na casa es Hospital-Escuela, edificio en el cual están la escuela '1 el hospital, y en el que el fin primordial de toda la organización es la enseñanza,
y otra cosa es Hospital Uniuersitario, que es aquel propiedad de la Universidad a que pertenece la Facultad de Medicina y que es controlado en todos
sentidos por la misma Facultad; en este último caso, la Facultad tle Medicina tiene su edificio aparte, a veces distante".
Sostenía el doctor Rocha que la verdadera causa de la pugna entre la
Facultad y el Hospital "es evidente: ahora que el Hospital Civil está casi
terminado, un grupo de médicos políticos, encabezado por el doctor Martínez Villarreal, trata de apoderarse del control del Hospital, amparándose
en supiiestas necesidades de enseñanza". La Facultad no podría cumplir su
misión "sin un buen hospital, en donde la enseñanza clínica pueda impar• El Porvenir, abril 6 de 1944, pp. 7 y 10.

523

�tirse con toda facilidad ... Esto es evidente y nadie lo discute". Añade que la
"pequeña parte" en que él había colaborado para termin~ y equipa:, _el
Hospital Civil, beneficiaría más a la Facultad y a los estudiantes que di.scursos y promesas". Luego afinnaba: "Que yo sepa, nadie ha tratado de
oponerse a que el Hospital dé a la Esc1tela toda clase de facilidades para
la ensefuma; yo menos que nadie, a pesar de las calumni.as que al respecto
se han hecho."
En principio, se había acordado que fueran 25 los "profesores de clinica '
de 1a Facultad de Medicina que ocuparan los cargos de ''Jefes de Servicios"
en el Hospital. Pero "con ellos no puede (el doctor Martínez Villarreal)
manejar a su antojo el Hospital. Pide, exige nada menos que 48 puestos
para sus amigos y deja, como un favor, sólo 18 para lo: ~em~': Estos últimos no estañan en el Hospital por el hecho de ser med1cos, sino por su
indiscutible competencia". Conforme al plan del doctor Martlnez Vtllarrea1,
el Director del Hospital, sea el que fuera, quedaría a merced del grupo
mayoritario de médicos encabe-t.ados por el Director de la Facultad. El
doctor Rocha preguntaba: "¿Cree usted que yo o cualquiera otra persona,
con una poca de dignidad, va,1a a aceptar semejante situación? ¿ Director
pelele? ¡Nunca!"
. .
La Junta de Beneficencia Pública sostenía que la Facultad de Medicina
"no tiene po-r qué intervenir en el manejo" del Hospital Civil y "sólo cabe
buscar coordinación" entre ambas instituciones, "sin supeditar en modo alguno éste a aquélla . .. " Por el contrario, si "intereses polític~s" buscaban
someter el Hospital a la Facultad, "e11 buena hora que se suprima la Junta
de Bmeficencia, que sale sobrando, y se entregue el Hospital en manos de
la Facultad de Medicina". Continuaba el doctor Rocha afumando que el
doctor Martínez Villarreal, "graciosamente", señalaba que la Beneficencia
Pública tenía "toda la responsabilidad económica y administrativa" deJ f:ospital mientras la Facultad intervendría en la elección del p_ersonal médico,
"dando así oportunidad de colocar en los puestos del Hospital a elementos
adictos a s-u grapo". Y concluye: "Ante la evidenci.a de ~st&lt;:5 ma_niobras",
la Junta de Beneficencia Pública acordó no aceptar la m1erencia de la
Facultad en los asuntos internos del Hospital.
El doctor Rocha creía que, en caso de realizarse el plan del doctor Martínez Villarreal, no mejoraría la enseñatl7.a en la Facultad de Medicina:
"En teoría, tal vez; en la práctica no", afirmaba. Añadiendo que se puede
ser un magnífico clínico o cirujano, "y ser perefectame11te incapaz de enseñar", así como "un magnífico maestro y, al mismo tiempo, uti mal partero
0 cirnjano. En el primer caso, los intereses del enfermo est~~, garantiza~os
y los de los alumnos no; en el segundo sucedería lo contrano . ~o seguida
señala dos "graves vicios" que existían en la Facultad y que debian ser o-

rregidos por su Director: primero, el hecho de que "prácticamente está11
cerradas las puertas de la Facultad" a los médicos que no eran miembros
del sindicato al que pertenecía el doctor Martínez Villarrea~ como "si toda
la sabiduría estumese en los médicos de ese grupo .. . " Otra lacra era ªel
monopolio que algunos médicos tienen de las clases", quienes impartían dos
o tres cátedras, "a veces disímbolas". El doctor Rocha preguntaba: "¿Son
insustituibles y no hay quién prieda impartirlas igual o mejor?" Los estucliantes habían hecho varias tentativas, "aunque infructuosas", para conseguir que fueran nombrados catedráticos que no pertenecieran a ese grupo
sindical. El doctor Rocha menciona su propio caso: "Hace un año, aproximadamente, era yo profesor en la Escuela de Medicina y, no encontrando
razones para quitarme mi puesto en la Facultad, tuvieron la idea genial de
mprimir la clase que yo impartía, c&lt;m lo que automáticamente quedé fuera
de la Escuela ... "
Por último, afirmaba que "sería para mí un gran descanso dejar a un
lado los problemas del Hospital" y dedicarse por entero a su profesión. "Si
he luchado y sigo luchando es porque creo que, por encima de los intereses
particulares, está11 los intereses generales de la colectividad, a la que tenemos
la obligación de servir, especialmente en asuntos asistenciales, en los que
tan poco se ha hecho en beneficio de los pobres y de los enfermos."
Una carta aclaratoria

En una extensa carta publicada en El Porvenir del 9 de abril,, página
16, el doctor Rodolfo L. Rodríguez, Subdirector del Hospital Civil, aclara
algunos p1mtos oscuros del conilicto. Afirma que Jas modificaciones a la
Ley de Beneficencia fueron hechas "si,i que la Junta (de Beneficencia Pública) fuera tomada en cuenta para conocer su opinión .. .'-' El 28 de octubre
de 19+3, al tomar posesión de sus cargos los nuevo,s núembros de la Junta de
Beneficencia, el Gobernador del Estado expuso su criterio en relación
a la interpretación que debía darse a dichas reformas legales, principalmente
en el capítulo referente al nombramiento de1 personal médico del Hospital.
El Gobernador opinó que la Facultad de Medicina solamente debía presentar temas a la Beneficencia Pública cuando ésta tuviera que escoger a los
Jefes y Subjefes de servicios del Hospital y, además, dichos médicos debían
ser "profesores de clínica" de la Facultad. Es decir, la Junta Directiva de
la Facultad no tenía atribuciones para proponer el nombramiento del resto
del personal médico del J-Iospita], pues éste era un derecho exclusivo de la
Beneficencia Pública.
En la fecha citada. el doctor Rocha designó Subdirector del Hospital Civil
al mencionado doctor Rodríguez, autor de la carta, habiendo consultado pre-

52,5
524

�viamente dicho nombramiento con el Gobernador del Estado, quien lo aceptó
sin objeciones. Pero el doctor Martínez Villarreal ªprotestó enérgicamente".
afirmando que el cargo debía ser ocupado mediante la elección de una tema
presentada por la Facultad de Medicina, "a pesar de la interpretación que
el Gobernador acababa de hacer de dicha !-,ey''. La sesión fue suspendida
y, reanudada el día siguiente en el despacho del Gobernador, ratificó éste
la elección del doctor Rodríguez.
Por otra parte, el Gobernador De la Garza interpretó las reformas a la
Ley de Beneficencia en el sentido de que los nombramientos se debían haeer
de común acuerdo entre ambas instituciones, es decir de &lt;profesores de
clínica" de la Facultad y de Jefes o Subjefes del Hospital. En caso de cliscrepancias, escogería el Gobernador entre los candidatos propuestos.
El doctor Rodríguez afirma que esta resolución del Gobernador se discutió en la Facultad de Medicina y en el sindicato médico al que estaba
afiliado el doctor Martlnez Villarreal,21 privando la idea de que debía ser
uno de los dos grupos antagónicos el que dirigiera los destinos del Hospital
y, puesto que ellos tenían mayor influencia política, "no veían por qué hubiera transacción~' con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública. Esto se
lo había referido confidencialmente al doctor Rodríguez un miembro del
citado sindicato médico. Fue entonces cuando los estudiantes de Medicina,
con la anuencia de las autoridades universitarias, amenazaron con declarar
una huelga general si el Gobierno del Estado no accedía a sus peticiones,
exigiendo que todo el personal médico del Hospital Civil debía ser nombrado
por la Facultad.
Respecto al dictamen redactado por los doctores Sader Matar y Vela
González para solucionar el conflicto, asienta que estos profesionales habían
actuado "con criterio político", pues de la lista presentada por ellos para
cubrir los servicios del Hospital, excluyeron en la categoría de "médicos consultantes" a facultativos "de los más capaces, que serían magníficos profesores", resultando de esa manera que una "abrumadora mayoría", o sea 48
doctores, eran miembros del sindicato médico y s6lo 18 pertenecían al grupo
del doctor Rocha. De estos últimos solamente dos eran catedráticos de la
Facultad y otros siete no estaban afiliados a ningún sindicato.
Según el proyecto formulado por los doctores Vela González y Sader Matar, el personal médico del Hospital constituía el Cuerpo Consultivo del mismo. Siendo una mayoría de sus integrantes partidarios del Director de la
Facultad de Medicina, el doctor Rocha no podría tener "el control y unidad
11 El doctor Angel Martínez Villarreal había sido uno de los principales organizadores del Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesíonistas Conexos del Estado de
Nuevo León en 1936 y Secretario General de dicho organismo en. 1940 y 1941.

de mando" _en el !1ospital y éste sería dirigido, en última instancia, por el
doctor Marünez Villarreal " a t raues
' del grupo mayontano
· · que lo representa''.
. En cuanto a los nombramientos, en el futuro, del personal médico, mediante, conc~s d_e oposición, no se podría constituir un jurado imparcial,
pues este ~na des1gn~do por ~os mismos que pretendían dirigir la Facultad
Y el lfospital. Ademas, la Uruversidad se reservaba el derecho de conceder
el ~xamen de oposición y ésta se hallaba &lt;'controlada por otro grupo de
armgos d~l do:tor ~artíne_z Villarreal". Por lo tanto el acceso a los cargos
d~I Hospital solo sena posible a los médicos que tuvieran la aprobación del
Drrector de la Facultad de Medicina y de su grupo sindical.
Concluye ~nd_o que un miembro de la Junta de Beneficencia pidió
al doctor Martínez Villarreal que, "por patriotismo", tuviera un arre«lo con
el doctor Rocha, pero aquél declaró que "sólo con la aprobación del dictamen, como había sido propuesto, terminaría el problema".

Continúa la polémica
En~ artículo intitula~o "La verdad sobre el asunto del Hospital-Escuela",
aparecido en El Porvenir del 13 de abril, el doctor Guillermo Benavides
~nbe, ~tedrático de la Facultad de Medicina, admite que en d Hospital
_se realizan la mayoría de los estudios clínico.s necesarios para la enseñanza";
SlD embarg~
p~fesores y alwnnos "tropiezan con innúmeras dificultades
para traba¡ar en el. Acusaba a la Junta de Beneficencia Pública de que.
en un "alarde de rebeldía", se negaba a acatar las reformas a la Le d,
Benefi1cencia
· y elclictamen de los dos núembros de la Comisión creada Y
parae
resolver el problema. Rechazaba la versión de que el conflicto surgido entre
la Facultad y el Hospital Civil era "un asunto personal o de política'' afir,
man do -~ue "'este. es un conflicto de carácter docenten. Añade que "nunca

!;s

hubo dificultades" entre el antiguo Hospital Civil y la Escuela de Medicina,
pues se_ consideraba que aquél era el « complemento necesaric" de ésta. AJ
cons~. el _nuevo Hospital se originaron los primeros desacuerdos entre
ambas instltuciones, que fueron aumentando con el tiempo Asegu b
l
al éd' d
·
ra a que
e person m 1co e1 Hospital estaba "completamente desligado de la Facultad de Me~icina y aun, en parte, en p1,gna con la misma", existiendo "un
gran _porcenta¡e_ de m~di~os que n~ siquiera_ conocen nuestra Escuela y, por
lo mismo, no tu:nen ni sienten hacia ella ningún cariño ni deber". Consideraba que la Facultad tenía derecho a que "sea el profesorado de [a misma
el que forme_ el cuerpo técnico del Hospital" . E insiste en que "un asunto
de t~l magnitud" no podía estar inspirado en "intereses mezquinos y personalrstas, como se trata de hacerlo aparecer'.

527
526

�El "voto panicular'' del doctor Jesús Lozano

El doctor Jesús Lozano, miembro de la Comisión Dictaminadora del caso
del Hospital-Escuela, envió a la prensa local unas importantes "aclaracio11 es'', publicada en El Porvenir y El Norte del 15 de abril. Primeramente
negaba la categoría de fflaudo arbitral, fallo inapelable y hasta pacto de
honor", que se pretendía atribuir al dictamen presentado por los doctores
Vela González y Sader Matar. El doctor Lozano se remonta a los origenes
del problema, afirmando que las refonnas de 1943 a la Ley de Beneficencia Pública "fueron hechas en condiciones tales que la Junta de Beneficencia
y la Dirección del Hospital no las conocierort sino hasta que aparecieron
publicadas" en el Periódico Oficial.2 z En principio, se tuvo e] propósito de
superar algunas diíerencias que existían entre las autoridades del Hospital
y de la FacuJtad, pero las citadas reformas ''trajeron como consecuencia
problemas más difíciles que aquellos que se trataba de corregir''. Según esas
modificaciones legales, el Hospital sería "manejado técnicamente" por la Facultad de Medicina, "quedando a la Junta de Beneficencia, exclusivame11te,
las obligaciones y responsabilidades económicas y admirlistrativas''. Así, de
hecho, el Hospital estaría supeditado a la Junta Directiva de la Facultad.
El Gobernador De la Garza -sigue diciendo el doctor L&lt;YLa110- hizo una
interpretación muy acertada de las reformas de 1943, estando de acuerdo
con sus puntos de vjsta el doctor Rocha y 1a Beneficencia Pública. Sin
embargo, el doctor Martínez VillarreaJ exigía la estricta aplicación de la
Ley y, llegando hasta sus últimas consecuencias, pretendía que también el
Director y el Subdirector del Hospital Civil debían ser escogidos de las ternas enviadas por la Facultad.
Debido a que no se llegaba a un acuerdo, un grupo de médicos pidió
al doctor Louno que, teniendo en cuenta la estrecha amistad que lo ligaba
con el Gobernador del Estado, le propusiera a éste que se creara una Comisión, ajena a los intereses en pugna, con el objeto de estudiar el problema
y llegar a un arreglo definitivo.
El doctor Lozano afirma que, en lo fundamental, ya se había llegado
a un entendimiento entre los tres integrantes de la Comisión, cuando el represen tante de la Facultad de Medicina, "influido .seguramente por el
Director de la Escuela, desconoció lo aprobado hasta entonces, alegando faltas de comprensión que no hubo". Añade que el representante del Gobierno
21 El doctor Enrique C. Livas afirma que el Gobernador Salinas Leal expidió el
mencionado decreto, "de acuerdo" con el licenciado Arturo B. de la Gana, futuro
Gobernador, "y con la iriterl!encidn del Dr. Martínez Vülarreal. . . " ("El doctor
Angel Marúnez Villarreal y la Facultad de Medicina", en la Reoista Médica de
Nuevo León, números 3-4, junio-julio de 1959, p. 3) .

528

Estatal no estuvo de acuerdo en elaborar y suscribir con él una proposición,
conforme a lo ya aceptado por las partes. Sin embargo, después de aJgunas
"discusiones inútiles", los delegados de la Facultad y del Gobierno redactaron
un dictamen "favorable enteramente a sus puntos de vista".
Opinaba que el mencionado dictamen no se había ajustado a las atinadas
recomendaciones del Gobernador, en el sentido de respetar la independencia
de Jas dos instituciones -Hospital y Facultad-, coordinando su funcionamiento para garantizar la enseñanza de los estudiantes y la asistencia de los
enfermos. Por otra parte, sólo se propuso el nombramiento del personal
médico del Hospital, pasando por alto la designa,i6n del profesorado de la
Facultad, que era otro de los objetivos de la Comisión. Los dos representantes mencionados propusieron la designación de un número excesivo
de médicos para cubrir los servicios del Hospital, "de tal manera que, para
darles acomodo, habría necesidad de modificar la estructura y el funcionamiento de la institución . .. " Conforme al plan presentado, "iba a existir
tm Jefe o Subjefe de ServicÍQ por cada dos enfermos y medio, aproximadament,·, ~in contar médicos internos, practicantes y enfermeras ... cuyos sueldos di: bía11 gravitar sobre los ya limitados recursos del Hospital, pues es bien
sabido q1ie la situación económica de éste es bien difícil". Concluía diciendo
íJUe, al mencionado dictamen de los doctores Vela González y Sader Matar,
"debe dársele, si acaso, el valor de una opinión más en este controvertido
asunto".
El doctor Cesáreo Sader Matar contestó al doctor Jesús Lozano en una
carta publicada en El Porvenir y El Norte del l 9 de abril, afirmando que
el citado dictamen "tiene todas las características de seriedad, conocimimto
del problema, imparcialidad, simpatía para ambas instituciones, capacidad.
de ejecución y validez legal . .. " En consecuencia, aunque no había sido
aprobado por unanimidad, debía aceptarse "por el más elemental sentido
democrático y la más relevante condición caballerosa".

Desenlace
La Beneficencia Pública, en junta celebrada la noche del 21 de abril,
ratificó el acuerdo de la sesión anterior, en el sentido de no admitir el
laudo arbitral de los dos miembros de la Comisión Dictaminadora, por ser
"impracticable".
El sábado 22 de abril, el doctor Martínez VillarreaJ, Director de la Facultad de Medicina, presentó su renuncia al Gobernador del Estado. Unas
horas después, el cuerpo docente de la Facultad, presidido por el doctor
Martínez Villarreal, se reunió en el local del plantel y acordó renunciar
en masa.

529
HJ¼

�La Federación de Estudiantes Socialistas, que donúnaba las Sociedades
de Alumnos de casi todas las instituciones universitarias, se decidió a actuar
a fa"or del Director de Medicina. En un "pleno" celebrado el día 24 en
la Aula M¾ona, los futuros médicos se declararon en huelga. Ese mismo
día la Facultad de Derecho y las Escuelas de BacruJJeres e Industrial "Alvar'o Obregón" secundaron el movimiento de protesta con~a la Beneficen~~
Pública, aclarando que "su actitud no es contra el G~btemo_ del Estado •
Poco después, las demás Facultades y Escuelas Supenores dieron todo su

nes recibieron las ternas enviadas por la Facultad de Medicina e hicieron
los nuevos nombramientos.24 En dicha sesión fue electo Director del Hospital
Civil el doctor Francisco Vela Gonzá!ez y Subdirector el doctor Raymundo
Garza, quienes tomaron posesión de sus cargos esa misma tarde.

apoyo al estudiantado de Medicina.
El Gobernador intervino personalmente para poner fin a esta pugna, que
se había prolongado por espacio de siete meses. En ~na ~?~~i~~ión ,,oficial dirigida a la Beneficencia Pública, decía que estuna m~usttftcadn , la
resolución del 21 de abril, añadiendo que ªviola los compromisos contraídos
y contradice abiertamente el espíritu de conciliación qtte dio orig~n .al nor:ibramiento de los árbitros''. Por lo tanto, le ordenaba "el cumplimumto inmediato y estricto de las disposiciones legales en la materia, en sus_ términos
literales . .. ", agregando que, "con la urgencia que el caso amerita,. . . se

Anteproyecto para la creación de la Federación de .Estudiantes Universitarios
(F.E.U.). El Porvenir, noviembre 4 de 194-3, p. 4.

sirva solicitar de la Facultad de Medicina las ternas nttesarias para el nombramiento del personal médico-técnico del H ospital Civil . .. "
Es decir, el Gobernador decidió que se hiciera la aplicación literal de la
Ley de Beneficencia, contradiciendo el criterio que había sustentado en un
principio.
.
En la junta celebrada por la Beneficencia Pública la noche del 25 de abril,
a la que también asistieron el Gobernador del Estado, el Rector_ d_e la
Universidad y el doctor Martínez Villan-eal, se acordó dar :~plim1ento
a la orden del Gobernador, solicitando a la Facultad de Medicina las ternas para escoger al personal médico del Hospital. En la misma sesión, después de producirse dicho acuerdo, el do:tor Francisco L. Rocha, Dire~!~
del Hospital Civil, "presentó .su renuncia irrevocable, la cual se l~ ace~t6 •,
El doctor Rocha también dimitió como Secretario de la Beneficencia Publica y Director de la Escuela de Enfermería. Unos cüas d~ués, presentaron su renuncia los 61 médicos del Hospital Civil, los qwnce profesores
de la citada Escuela y todas las enfermeras del Hospital, como prueba de
adhesión.
El 28 de abril, los estudiantes volvieron a clases.
.
De los 14 miembros de la Beneficencia Pública, dos habfan renunciado:
el doctor Rocha y don Federico Gómez, Director del periódico El Porue~ir.
En la mañana del 28 de abril la Beneficencia Pública celebró una reunión
en el despacho del Gobernador, a la que sólo asístieron seis miembros, quie.. El Porvenfr, abril 26 de 1944, pp. 9 Y 10.

530

APENDICE

lo. Se constituye en la ciudad de Monterrey una Organización Estudiantil integrada por las Sociedades de Alumnos de las Escuelas y Facultades
Universitarias y la Sociedad de Alumnos de la Escuela Normal
2o. La denominación Oficial de esta Organización será la de Federación
de Estudiantes Universitarios.
3o. La F.E.U. tendrá por normas fundamentales:
l . Defender los .intereses específicos del estudiantado.
II. Luchar por la aplicación integral de 1a Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León.
III. Conservar y acrecentar el prestigio cultural de Ja Universidad de
Nuevo León.
IV. Abstención completa en las cuestiones Político-Electorales.
V. Luchar por la Unidad Estatal y Nacional del Estudiantado.
4o. Las Autoridades de la F.E.U. serán por orden jerárquico:
El Congreso de Sociedades de Alumnos.
El Consejo Directivo.
El Comité Ejecutivo.
So. En cada Escuela o Facultad Universitarias y en la Escuela Normal
para Maestros funcionará una sola Sociedad de Alumnos reconocida por
la F.E.U.
60. Habrá un absoluto respeto a la Democ1q.cia interna de cada Sociedad
de Alumnos.
Se convocará al Congreso Constituyente en fecha próxima.
Tomados estos acuerdos, fueron turnados a la representación de cada escuela, para que sean sometidos a la consideración del alumnado.
:. El Porvenir del día 29 comentaba: "No faltó quien nos hiciera la observación
en el sentido de que todos los nuevos midieos del Hospital Civil, si acaso con una
o dos exce/m"ones, pertenecen al Sindicato Rojo de Médicos Cirujanos de Nuevo

León."

531

�u

RAM.os
~ZANo,_Hu_MBER. TO, "La personalidad del doctor Angel Martínez Villarreal",
e Vid
n
a niversitana, número 152, febrero 17 de 1954.

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Monterrey. Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo
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segunda sección, p. 2, y noviembre 3 del mismo año, segunda sección, pp. 2 y 4,
con el siguiente título: "Historia de la Escuela de Medicina".
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Decreto número 80, expedido por el Congreso del Estado el 18 de agosto de 1943,
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GoNZÁLEZ, HicTOR, Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. EdicioJ1es Botas. Mé,ñco, 1946. (Sobre la Segunda Universidad de Nuevo León, véanse las pp.

Reseña Histónca de la instrucción Pública en Nuevo León, desde sus orígenes hasta
1~97, p~esentada ~o, el Consejo del Ramo al Superior Gobierno del Estado
Tlpograf1a del Gobierno. Monterrey 1894 (Sobre la "E d 1
• • ·
Médicas" . el d
'
·
nsenanza e as C1enc1.3.5
por
octor José María Lozano, véase las pp. 79-96).
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Informe que rinde el Gobernador Constitucional del Es-tado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta
y tres y Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León. Septiembre diez y seis de mil
novecientos treinta y tres. (Sobre el origen de1 nuevo Hospital Civil, pp. 109-117).
In/ orme que rinde el C. General de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
Constitucional del Estaáo de Nuevo León, ... durante el año de 1942-1943, y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1943.
Informe gue. rinde el C. Lic. Arturo B. de la Garza 'Y Garza, Gobernador Constucional del Estado de Nuevo León, ... durante el año de 1943-1944 y Memoria
anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1944.
Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial
del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Octubre

RE.VISTAS

Universidad, 6rgano de la Universidad de Nuevo Leo'D. Números 2 y 3. Septiembre
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Arma.1 y Letras, boletín mensua1 d e Ja U Dlversidad
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ORDÓÑEZ, PuN10 D., Historia de la Educaeión Pública en el Estado de Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escuela Socialista. Monterrey, N. L., 1948

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�UN PATRIOTA JALISCIENSE, TADEO ORTIZ DE AYALA,
DIPLOMATICO MEXICANO
ERNESTO DE LA TORRE VILLAR

Biblioteca Nacional de México

El Hombre
o de Ayala nació según confesión propia, en el Reino de Nueva Galicia en el valle de Mascota, Jalisco, a fines
del siglo XVIII, y más exactamente el 18 de octubre de 1788,1 y murió
a bordo de un buque que iba a puertos norteamericanos en el año de 1833.2
Joven aún, partió a Europa en 1808 donde le sorprendió el inicio de la
guerra de :independencia, habiendo vuelto a América hacia el año de 1811.8

DoN SIMÓN TADEO ÜRTIZ Y AYALA

TmMoNs, "Tadeo Ortiz, Mexican Emisary Extraordinary", The
1 WILBERT H.
Hispanic American HistMical Review, august, 1971, vol. LI, No. 3, p. 463-477, cita
la fe de bautismo e,cpeilida en el convento de San Francisco de Guadalajara que in-

dica nació ese día.
1 CARLOS MARÍA DE BusTAMANTE, Continuacwn del CuadTO Histórico de la Revolución Mexicana. Introducción de Jorge Gurría Lacroix, 3 vv. México, Universidad
Nacional de México, 1953-4 ( Publicaciones de la Biblioteca Nacional de México 2),
un cuarto volumen fue publicado en México, Instituto Nacional de Antropología e
Historia, 1955; IV-219. La noticia de su fallecimiento fue dada en El Telégrafo
el 31 de diciembre de 1833. En el Boledn Bibliográfico de la Secretarla de Hai,ienda
y Crédito Público, 10 de enero de 1967, p. 7; apareció una nota que recoge esa
información de El Telégrafo titulada: "Necrología de Tadeo Ortiz".
s TARstcro GARCÍA DÍAZ, El pensamiento político, económico y social de don Tadeo
Ortiz de Ayala. En su obra México considerado como nai;ión Independiente 'Y libre,
México UNAM Facultad de Filosofía y Letras, 1962. 4-132 pp. (Tesis para optar
el títul~ de lice~ciado en Historia). Apoyado en Llns PÉRBZ VERDÍA, Historia par•
ticular del Estado de Jalisco, 3 vs., Guadalajara, Talleres Grilicos, 1951, 111-611;
afuma sirvi6 a la familia Iturrigaray y con ella paa6 a España. Se ignora cuá.nto
tiempo estuvo a su servicio, pero debe de haber sido algo más de dos años.

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Un~ comunicaciones que dirigió el mes de junio de 1812 a Morelos y
a Rayon desde Nueva Orleans, y la información procesal a que esas comunicaciones dieron origen por parte de las autoridades virreinales nos enteran
más ampliamente acerca de él. En la que envía a Rayón le dice "Señor,
nací en un lugar de la Provincia de Guadalajara; después de estudiar en
México la lengua latina y parte de la filosofía, salí para Veracruz con destino de ~barcarme para Europa. Mi objeto era no más que viajar, porque
me consideraba no podía de otro modo instruirme de las costumbres de los
hombres a que precisamente me inclinaba por naturaleza. Dos años estuve
en Ja Europa, poco menos. Mis viajes y observaciones no [se] extendieron
hasta donde quería por las guerras. En este tiempo sucedió la muerte de
mi padre, igualmente la revolución de nuestra patria. El deseo de mantener
a mi madre y hermanas, con el estímulo del amor de la libertad en mi
país, me obligó a solicitar mi licencia para volverme, la que se me negó.
Sabiendo que nuestros patriotas carecían de noticias, traté de imponerme
a todas las relativas a la Península y a las de América, de las intenciones
del gobierno y formé mi plan. Me embarqué ocultamente para estos Estados,
con el fin de darles las noticias, pasando por Provincias Internas. En este
país me encontré con la novedad ocurrida del desgraciado héroe Hidalgo
Y de la contrarrevolución: este accidente me ha privado a que me quede
en esta ciudad." 4
Sabemos, por afirmarlo el propio Ortiz en otros documentos, que al
enterarse en España de la Revoluci6n de México y al negársele el permiso
de volver, tuvo que salir clandestinamente de España por la frontera de
Portugal, habiendo embarcado hacia Estados Unidos. En Filadelfia, "un
paraíso de conspiradores" como ati.nadamente la denomina Marfm Luis Guzmán, trabó importantes amistades, se enter6 del "último estado de México
y se puso en comunicaci6n con sus amigos, sin poder continuar su viaje sino
hasta Nueva Or1eans por las dificultades del momento".
Por la Averiguación iniciada en Veracruz nos enteramos había entrado en
contacto c?n diversos conspiradores y era sabedor del desarrollo de la guerra emancipadora aun cuando no sabemos hasta qué punto, pues los nombres de Manuel Morelos y Joaquín Rayón con que designa a los jefes del
movimiento indican cierta imprecisión. Más tarde en otros documentos insistirá en estos nombres. También sabemos de la información que tenía de
• • Averiguaciones robre las cartas de don Tadeo Ortiz a los jefes independientes
mterc~ptada.r e¡i ~eriuruz. 18 de junio de 1812 a 25 de agosto de 1813, en J. E.
IIERNANDBZ Y DAVAl.OS, Cokccwn de docum'IJntos para la historia de la Guerra de
independencia de México de 1808 a 1821. 6 vv., México, José María Sandoval
Impre.sor, 1877-1882. (Biblioteca de El Sistema Postal de la República Mexicana)'
V-188-196.
'

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�los corsarios que amó.liaban a los insurgentes y de los designios "pérfidos"
de la MetróPoli, así como de los interesados de algunas potencias europeas
y principalmente de los Estados Unidos. No es factible que sin ciertas relaciones mas6nicas hubiera podido estar suficientemente informado de todo,
y aun con ellas, algunas de sus ideas son discutibles y parecen como surgí~
de un deseo de exagerar su personalidad e importancia. En estos escntos
iniciales ya descubrirnos sin embargo algunos pensamientos que le acompañarán a lo largo de toda su vida.
En esta documentación se menciona igualmente que algunos parientes
de Ortiz se habían afiliado al partido insurgente y luchaban denodadamente. No sabemos quiénes eran ellos y tampoco si alguna relación existiera
entre él y los célebres Ortiz radicados en San Miguel el Grande, el famoso
Mariscal de Morelos, Ayala, o la familia Ortiz de amplias ramificaciones
en Nueva Galicia y alguno de cuyos miembros participaría en los movimientos insurgentes en la época de Francisco Javier Mina.

Ortiz, Agente Mexicano en el Exterior
La comunicación que establece con los dirigentes de la insurgencia parte
de su llegada a Filadelfia, y más correctamente a Nueva Odeans. Desde
ahí es que se pone en contacto con simpatizantes de la emancipación y con
los caudillos, o a través de los Gua.dalupes, partidarios ocultos de la emancipación que como ya hemos dicho en otro trabajo eran numerosos, pues
estaban como el viento por todas partes y lo mismo eran eminentes personafes que miembros del pueblo. 5 Entre ellos que formaban un largo engranaje bien jerarqui2ado, figuraban tambi~n c~erciantes extranjer?s . algunos españoles de ideas liberales y otros moVJdos mas por razones econom1cas
propias que por convicciones patrióticas y políticas.
Es indudable que algunos mercaderes y comisionistas establecidos en México, situados unos en el interior del país, y otros en los puertos, ligados
con vastas y muy ramificadas empresas comerciales, y más aún con vigorosos
intereses políticos y económicos rivales de España, vieron en la emancipaci6n una puerta maravillosa que se les abría para fortalecer sus posiciones,
obtener crecidos beneficios y poder intervenir desde muy buena hora en
la vida econ6mica de los nuevos países y por ende en su política. La intervenci6n que muchos de ellos tuvieron en la política mexicana ~osterior fue
decisiva, al grado que es difícil precisar cuándo actuar~&gt;n movidos Pº; _los
intereses ajenos que servían, por los propios o los particulares de Meioco.
• ERNBSTO DE LA TORRE VtLLAR, Lo.r "Guadalupes" y la Independencia, .con una
selecci6n de documentos inUitos, Mbtico, Editorial Jus, 1966, LXXIX-186 pp.

El caso de la familia Murphy o Murfi es uno de tantos que requieren la
atención de los estudiosos.
Pues bien, estos hombres dotados de una aptitud extraordinaria para las
empresas comerciales y también con un olfato político bien afinado, simpatizaron y sirvieron a la causa emancipadora no siempre muy limpia ni
activamente, pero sí la sirvieron. De su auxilio como intermediarios se aprovecharon los jefes del movimiento, utilizándolos como medios para establecer contactos con otros grupos-, preferentemente del exterior, para allegarse
información y diversos elementos. Son est-OS simpatizantes los que aprovecltó Tadeo Ortiz de Ayala para entrar en contacto con los próceres mexicanos, hacerles llegar sus noticias y recibir noticias del movimiento e instrucciones concretas.
Pese a todas las medidas tomadas, es indudable que en muchas ocasiones
las autoridades a través de su policía especial sorprendía las comunicaciones, realizaba averiguaciones y enjuiciaba, roas había que correr esa suerte
y en todo caso se podía negar la participación cuando no había pruebas
comprometedoras o más aún, en caso de peligro acusar a ciertos sospechosos o a los comprometidos directamente para evitarse castigos. Las comunicaciones por otra parte, remitíanse a manera de clave por medios secret01&gt;
y consignas muy específicas.
La correspondencia cruzada entre Ortiz y los caudillos de la emancipación,
pero principalmente las diligencias judiciales realizadas muestran dichas conexiones y el procedimiento empleado. En efecto, Ortiz dirige varias cartas
tanto a don Mateo Murphy, como a don Pedro Echeverría, a don Juan
de Castilla, a don Ramón Garay y a don Francisco Luis Septién establecidos
en el comercio en Veracruz y a través del contador de un navío americano
quien comisiona a un jamaiquino para entregarlas. Algunas de ellas llevan
doble cubierta, método que Orti2- recomienda a sus destinatarios empleen en
lo sucesivo. A través de esos envíos y de enlaces muy bien pensados, se
asCocruraba la penetración de alguna misiva e información. Es indudable, como
sucecli6, que algunos conductos fracasaran, que personas de escaso valor se
hayan atemorizado, que la policía que vigilaba a los elementos sospechosos
haya actuado, interferido las comunicaciones y hecho fracasar un conducto,
pero es indudable que éstos fueron día tras día en alllllento y que no pudieron impedirlo la extremada vigilancia de las autoridades de Veracruz, de
México y también del Ministro Español en Washington, Luis de Onís, hombre de empresa quien desplegaba en las Provincias Internas, y en los Estados Unidos una vigilancia rigurosa, descubriendo conspiraciones, persiguiendo
sospechosos y obteniendo a través de todos los recursos posibles la informaci6n necesaria para poner en salvo al Imperio.

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�Los asesores del Virrey, Venegas en este momento, Miguel 13ataller y José
Yáñez, quienes van a figurar tanto en la política de defensa de las colonias,
tratarán igualmente por todos los medios, de evitar esos contactos, mas la
situación del Gobierno era tan precaria, que poco podía hacer para contener
a las fuerzas de Morelos en el Sur y el Occidente e impedir que las costas
del Seno Mexicano estuvieran infestadas de "bandidos que intentan abrir
la comunicación con los angloamericanos". 6
Es evidente que Ortiz, pese a la red policiaca tendida, logró establecer
contacto con los insurgentes, y que éstos ante la información valiosa, aun
cuando exagerada, que les remitió optaron utilizarlo en favor de su causa.
Se trataba de un mexicano con sentido patriótico, inteligente, perspicaz,
fuera del país y radicado en la República con la que mayor interés tenían
en establecer contactos. Por otra parte no pedía nada, lo que demostraba
su desinterés. Recomendaba el envío de un Diputado para tratar con el
Gobierno Americano, que según él estaba muy bien dispuesto a ayudarles,
y en caso de que se acreditara, él podría auxiliarle como secretario e intérprete. No dejaba escapar la posibilidad de que él fuera designado como
Diputado interino, pues estaba en los Estados Unidos y decía contar con
excelentes conexiones. Recomendaba remitir a Veracruz la correspondencia
a cargo de algunos de los partidarios de la causa quienes la harían salir a
través de los corsarios franceses o los buques españoles que tocaban Campeche, La Habana y Nueva Orleans. 7
Ortiz, en diversas cartas que escribe tanto a More]os como a Rayón, ]es
informa pormenorizadamente de la situación reinante, 1a cual estos jefes
podían comprobar por otros medios. Así en las cartas del 16 y del 18 de
junio de 1812 escritas a ambos jefes, proporciona un panorama amplio de lo
que ocurre en Europa y en ]a convulsionada América, panorama que s61o
pudo formar a base de contar con abundante información y conexiones. En
la carta más amplia dirigida a Morelos traza un excelente cuadro de esos
días y deja entrever también sus aspiraciones.
"Mi enipresa -dice a Morelos- era informar a Vmd. del estado político
de la Península, de las intenciones de su Gobierno, respecto a los americanos; dd modo de pensar de las potencias extranjeras, acerca de nuestra
independencia y de la situación de la América del Sur. La España está
totalmente conquistada por los franceses, a excepción de la Isla de Cádiz
y la Galicia, y estos puntos no pueden aguantar mucho tiempo, por el partido
francés y la miseria. El gobierno está débil y errante, y carece enteramente
de recursos. En el día está haciendo los últimos sacrificios para trasladarse
• lbidem.
' lbidem.

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a México de sorpresa y esto mismo trataba de hacer aun desde antes de
salir de Cádiz yo. Este mostró podrá traer hasta 30 miJ hombres, si el
inglés no lo abandona para conquistar de nuevo el país que pretende dominar. Sus miras son tiránicas y ambiciosas y cree engañar a los americanos
valiéndose del .maquiavelismo, para ponerles un pago mucho más duro, cruel
y tirano, que el que han sufrido hasta ahora y tal vez_ ahorcarlos; el término
favorito que se oye entre el Congreso es: 'por ahora engañarlos que después ]os ahorcaremos'. El Cie]o quiera que el Puerto de Veracruz no exista
para ellos cuando esto suceda. Es de importancia dar este paso muy pronto;
la conducta de todas ]as potencias extranjeras es muy favorable. La nación
americana potente y respetable, como cualquiera de la Europa, espera con
ansia un diputado con las formalidades necesarias con quien tratar; ella
podrá dar todos los auxilios necesarios en el momento que éste se presente
y que haya un punto por mar o por tierra para comunicación en lo que se
debe andar con mucha importancia. Parece que esta nación declarará guerra
a la Bretaña y ésta será una cosa que nos importará mucho pues en ese
caso decididamente protege nuestra causa; dará no solamente armas sino
aun tropa si se necesita y buques para nuestros puertos y costas. Las miras
poüticas que este Gobierno tiene respecto a Jas Américas nominadas Espa•
ñolas son hacer una alianza con ellas una vez independientes, para de e.ste
modo hacerse respetar de la Europa, Jo que muy probable sucederá si hay
una buena inteligencia, al mismo tiempo extenderá su comercio que es la
causa principal de su opulencia. Est-0y informado de que este Gobierno
está dispuesto a dar auxilios, aun bajo de fianza, si de otro modo no se
puede, siernpre que haya un gobierno, aun interino con quien tratar y esto
lo ve con tanto ahinco que dice que mientras no se ponga, no tiene mucha
esperanza, del buen éxito que desea, como causa propia.
"La otra América se mantendrá con Junta a la manera que en España
hasta congregar una Gener.al en la Nación y de este modo se evitará la
anarquía. Nosotros debemos [apoyar] una cosa que por experiencia propone
buen resultado.
"Los extranjeros se admiran, como los mexicanos no han dado un paso
(habiendo tantos hombres sabios) que tiempo ha hubieran ilustrado al pueblo, y arruinado a los españoles. La nación Rusa pura y desinteresadamente, tiene los mismos sentimientos y está pronta a dar lo que quieran los
mexicanos, a protegerles y a reconocer su independencia¡ sin más interés
que su comercio; estas son las órdenes que su Emperador ha dado al Ministro de América y me consta a mí con evidencia. La nación füitánica que
por Ja alianza con España no puede hacer nada mientras no la abandone
es muy probable guarde una neutralidad pedecta; estoy muy seguro en

539

�esto. Finalmente la Francia que antes tenía miras interesadas, en el día ha
dado prueba de lo contrario; he visto W1a Proclama del Rey José dirigida
a los mexicanos, reconoce nuestra independencia y 1a protege. El mismo
Bonaparte hizo un discurso al Senado y en suma dice lo mismo como también su Ministro.
"Las Américas del Sur se han erigido en Estados independientes, su gobierno es republicano, han seguido en lo general a la Constitución americana después de haber puesto el Congreso, su gobierno ejecutivo, dado sus
leyes y hecho su Constitución; en sus decretos han dado una prueba nada
equívoca, de su celo, patriotismo, sabiduría y libertad, han decretado la
igualdad de derechos, han quitado al pueblo los estancos e impuestos de
la tiranía y puesto otros más suaves y acomodados a la humanidad, han llamado a todos Jos extranjeros, prometiéndoles su protección, han decretado
la libertad de la prensa~ han mandado sus diputados a este Gobierno, y a la
de España y finalmente han abolido la Inquisición, como un monstruo
que no debe existir, sino entre la barbarie. Esto ha sido tan celebrado de
todos los extranjeros, hombres de bien, que no quieren esclavizar su modo
de pensar, que dentro de poco tiempo Caracas hará república. [Esta} es
la primera campeona de la libertad, llamada Venezuela, con Santa Fe, Cartagena y Buenos Ayres tendrán a sus puertas millares de e&gt;..'tranjeros útiles,
no sólo para el aumento de la población que tanto se necesita en ]a América, sino para que prosperen la industria, las ciencias, las artes y 1a agricultura. Si estos nuevos gobiernos [se constituyeran] los españoles ya ninguna
esperanza tienen de dominar, ni aun en el Chile y Quito que han seguido
el mismo sistema. Es muy probable que Lima tome el mismo partido y aun
ya se asegura su revolución, con la del Reyno de Guatemala y las Islas, de
fas cuales la de la Habana, es evidente que está en espectación del resultado de México para seguir su partido.
"Señor, después de informar a Vmd. del estado político de la España y
América no me parece fuera del caso informar a Vmd. lo que sería más
conveniente hacer para que todo resultase en favor nuestro; todo el mundo
desea que haya un punto por mar o por tierra por donde comunicarse con
México: Este es uno de los puntos que deben ocupar más vuestra atención;
conseguido esto, sería la decisión de nuestra independencia, y por este medio
introduciríamos armas y todo lo necesario de que tanto abunda este continente, se introducirían los extranjeros a millares, ya para la milicia, ya para
la 3ooricultura; podría venir un diputado para tratar, con el gobierno que no
es menos interesante: en esto sería muy importante andar con mucho tiento
[ya] que para [bien] de nuestra desacreditada nación, como para desempeño
de su comisión, convendría que fuese un hombre no solamente sabio, prudente y juicioso, sino afable, cortés y bien educado. El sistema que las Amé540

ricas del Sur han seguido en estas comis1ones es bien recibido; su legación
consta de un diputado, dos Secretarios y un escribiente. El diputado seria
muy bien que tuviese por lo pronto plenos poderes para tratar con los
agentes de los gobiernos extranjeros que desean nuestra amistad y si por
una desgracia no pudiere verificarse que venga alguno, scóa muy conveniente que se comisionase algunos de los americanos que estamos aquí, aunque es verdad que de México no conozca a ninguno, pues Roxas ya ha
muerto; yo me considero inútil para ello, pero el deseo de mi patria y mi~
sentimientos podrán suplir. Tengo amigos instruídos en materia de diplomacia de quien valerme, sujetos de confianza y buenos sentimientos; si se
verific.ase la venida de un enviado, estimaría en mucho Vmd. no me olvidara
para una de las comisiones ínfimas; no es deseo de ambici6n sino de servir
a mi Patria, como también porque tengo algún conocimiento de esta Nadón, y gobierno y de la lengua, como también con muchos particulares de
respeto y con algunos individuos en las Embajadas e.'l.traojeras, que en cierto
modo me he sabido sacar un partido grande con ellos, y desean tenga alguna
comisión para tratar. Debo notificar a Vmd. que en las ciudades en donde
he estado, he procurado informar al pueblo y al gobierno del estado de nuestra revolución, de sus progresos y de la esperanza del buen resultado, particularmente en esta ciudad, en donde se tiene por concluída en favor de
los españoles, que desde la prisión de nuestro Héroe Hidalgo y sus compañeros habían esparcido su fin: igualmente he dado noticia de nuestros jefes
actuales, de sus talentos y de sus ideas." 8
Como se puede observar, acierta Ortiz en cuanto señala que las potencias
europeas están interesadas en la emancipación de Hispanoamérica, que ésta
ha logrado en algunas regiones como la Nueva Granada y el Río de la Plata
avanzar muchísimo hacia su emancipación total y en la organización palítica
que tratan de darse. Este conocimiento del desarrollo político sudamericano
le va a servir para sus actividades posteriores, aun cuando entonces la situación haya variado. Apreciamos también la exageración mostrada al referir el interés que tienen varias potencias revelado por sus agentes, en la
emancipación y la ayuda que pueden prestar y es indudable que estuvo bien
enterado de ]a misión venezolana a Norte América en Ja cual actuaron
hombres de ]a talla de Juan Vicente Bolívar quien fracasó dado su idealista optimismo y de Telésforo Orea y José Rafael Revenga. Sin embargo
es indudable que Ortiz no haya sabido, o si lo supo lo calló, Ja respuesta
de los gobernantes norteamericanos a esa diputación y por ello insistía tanto
en el envío de la misma y en sumarse a ella.
En efecto, los Estados Unidos a partir de una ley dada en 1794 que
• A.veriguaciones •.•

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�"prohibía la aceptación y el ejerc1e10 de comisiones en la Unión, el alistamiento de soldados, el equipo y armamento de navíos y la organización de
expediciones para el servicio de cualquier Estado con el cual se hallasen
en paz los Estados Unidos" adoptaron una posición de neutralidad que reafirmó Washington en su proclama de despedida al recomendar a sus sucesores "sostuvieran con Las naciones extranjeras tan pocos nexos como fuere
posible dentro de la conveniencia de desarrollar las relaciones comerciales.
No debía mezclarse al pueblo norteamericano en ]as vicisitudes, combinaciones y coaliciones tan frecuentes entre aquellos Estados". "Nuestra situación
apartada y remota, decía, nos convida y capacita para seguir caminos diferentes." 9
Sin embargo, el Presidente Madison en su mensaje de noviembre de 1811
señalaba, abiertos los ojos a las circunstancias del momento, que "una amplia filantropía y una previsión ilustrada concurren a imponer a los consejos nacionales el deber de interesarse profundamente por sus destinos, de
abrigar recíprocos sentimientos de simpatía, de observar el desarrollo de los
acontecimientos y de no hallarse desapercibidos para cualquier orden de cosas
que pueda ser últimamente establecido", ideas que encontraron en el Congreso un apoyo prudente al manifestar que si bien sentían amplias simpatías
por las provincias que luchaban por establecer su soberanía, el gobierno sólo
las reconocería cuando esas provincias hubieran alcanzado la condición de
naciones por el justo ejercicio de sus derechos. 10
Conviene hacer notar el marcado interés de Ortiz por que se establecieran
Jos contactos con el exterior a través de los puertos del Golfo y el conocimiento que tenía de los enviados que los dirigentes mexicanos habían comisionado en los Estados Unidos, como José Rojas, cuyo nombre va a usar en
diversas ocasiones. También importa subrayar la presentación que hace de
las aviesas miras del Gabinete Español sobre sus dependencias insurrectas
y la simpatía que aquí muestra hacia Rusia, cuya proposición de ayuda
reitera en varias ocasiones. Esta simpatía hacia Rusia contrasta con el excesivo temor que revela hacia dicha potencia en su México considerado. Este
contraste se explica si se tiene en cuenta que para entonces Rusia era campeona en la Santa Alianza, enemiga implacable de todo liberalismo.
En esa correspondencia, informa a Morelos y a Rayón que estaba un
tanto enfermo y que pronto dejaría Nueva Orleáns para trasladarse a Baltimore. Como las cartas referidas cayeron en poder de las autoridades y
' CRJsTÓBAL L. M1rnDOZA, Las primeras misiones diplomáticas de Venez11ela, 2 vs.
Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela. Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, 52 y 53). 1-161.
11 Ibidem, 1-167.

542

por ello las conocemos, pensamos que otras, remitidas por distintos conductos, como era prudente pensar y hacer, debieron llegarles a los jefes insurgentes. Estos, como decíamos anteriormente, urgidos de partidarios, de voceros en el exterior, de agentes que les informaran de la situación reinante,
que establecieran contactos y que además fueran honestos en su proceder,
pues había pillos y espías que se prestaban para ello, decidieron emplearlo
al servicio de la Independencia en el exterior, usarlo para relacionarse con
los jefes de la insurrección en otras colonias, para dar al movimiento emancipador el amplio sentido americanista que en sus primeros años tuvo, para
establecer relaciones serias y fecundas que permitieran hacer de América una
unidad de países vinculados por la tradición, la cultura, las costumbres, la
lengua y el desarrollo político. El pensamiento y la situación posteriores de
Ortiz, revelan a las claras esta alta y extraordinaria idea. La designación
que de él se hizo no fue para los Estados Unidos a donde se enviaría a
otras personas, a Herrera principalmente, sino a los países hispanoamericanos
que como México luchaban por su autonomía.
Después del año de 1813 parte a Sud América con la misión que le confiara don José María Morelos y don Ignacio López Rayón. Sabemos que
estuvo en la Nueva Granada, mas dadas las dificultades políticas y militares
en que por aquel entonces se debatían los países neogranadinos su misión
no encontró eco.
En efecto, Ortiz desde Nueva Orleáns una vez que entro en contacto
con Jos jefes insurgentes, o presuponiendo que debería cumplir la misión que
él creía conveniente y necesaria, zarpó rumbo a la América del Sur. El barco
en que partió detúvose en Jamaica, centro de arribo de conspiradores y de
refugiados y de ahí salió hacía la Nueva Granada habiendo sido detenido
en el camino, por lo cual "y para evitarse comprometimientos quemó la
mayor parte de sus papeles, de los cuales conservó sólo algunos que daban
fe de su misión y perdió todos sus haberes, llegando a Cartagena en el estado
más horroroso de miseria". 11 En Cartagena de Indias desembarcó a fines de
1814, y se relacionó como enviado diplomático de México con don Juan de Dios
Amador, Gobernador de la Provincia, a quien manifestó sus deseos
de entrevistarse con el Presidente de la Nueva Granada a quien, decía, únicamente presentaría las credenciales que afirmaba traer. Como se obstinara en
esa petición, el Gobernador Amador no volvió a hacerle caso abandonándolo
a su suerte. Ortiz no se inmutó ante esa negativa sino que se internó en
n SERGIO ELiAs ÜRTIZ, "Sobre un supuesto enviado diplomático de México, en
l814, ante el Gobierno de la Primera República Neo-Granadina", Boletin Cultural
'Y Bibliográfico, Banco de la República, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, Colombia, vol. 5, No. 8, agosto de 1962, pp. 1002-1006.

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�el país y en enero de 1815 se presentó en Ocaña desde donde escribió al

Ejecutivo Neogranadino, manifestándole el objeto de su misión diplomática
como enviado de México. Señalaba que los patriotas de Ocaña le habían
recibido bien y auxiliádole por lo cual proseguía su viaje a Santa Fe. Ya
en esta ciudad el 9 de marzo de 1815 dirigió al Secretario de Estado del
Poder Ejecutivo la comunicación siguiente: "Santafé, marzo 9 de 1815. C.
Secretario de Estado de P.E.G. de las Provincias de la Nueva Granada. Por
mis anteriores dirigidas desde Cartagena y Ocaña, sabía V. S. que existía
en la Nueva Granada un diputado por México cerca de este Gobierno, y
que continuaba su ruta hasta la cort.e donde estuviese su residencia. Hoy
tengo el honor de noticiarle mi llegada a esta capital y V. S. se servirá comunicarlo al gobierno general elevando a las manos del Exmo. señor presidente el adjunto mensaje. Dios guarde a V. S. muchos años. Tadeo Ortiz." 12
El mensaje, en su parte sustancial -afirma Sergio Elías Ortiz-- se contraía a exponer que a fines de 1813 el jefe de la república mexicana don
Manuel Morelos le dio a Ortiz amplios poderes para representar a su país
ante los gobiernos de Venezuela y de Nueva Granada; que antes de recibir
esta comisión estuvo Ortiz en España donde "instruido de los progresos internos de la revolución de México", por sus corresponsales en Veracruz,
resolvió marchar a su patria, lo que efectuó clandestinamente por la frontera de Portugal, en virtud de habérsele negado el permiso de salida, con
dirección a Estados Unidos; en Filadelfia se informó del último estado de
México y se puso en comunicación con sus amigos, sin poder continuar su
,mi je sino hasta Nueva Orleáns por las dificultades del momento, pero entonces recibió de don Manuel Morelos la comisión diplomática de que estaba investido; trasladado a Jamaica el barco en que iba fue asaltado y él
para evítarse comprometimientos quemó la mayor parte de sus papeles, de
los cuales sólo conservaba algunos que daban fe de su misión y perdió igualmente todos sus haberes, habiendo llegado a Cartagena "en el estado más
horroroso de miseria" y por último que los poderes que traía eran amplios
para negociar con los gobiernos republicanos.
Aún más agrega Elías Ortiz: "el ilustre prócer doctor Crisanto Valen-zuela que desempeñaba a la sazón el cargo de ministro de estado y de relaciones exteriores, a quien por ésta razón correspondía el conocimiento del
negocio, no encontró regular esta forma de presentación y por lo mismo
se limitó a sustanciar al margen de la nota de Ortiz: "Pídanse los documentos que expresa haber conservado con todos los que puedan dar lugar
a su comisión. Valenzuela."
Con un nuevo mensaje en que descubría Ortiz sus segundas intenciones,
12

544

Jbidem, p. 1004.

al e.xponer como objeto de su misión, que Morelos solicitaba de los gobiernos
rebeldes un empréstito para comprar mil quinientos fusiles, por no poder
sacar ~inero al exterior debido a las circunstancias existentes, envió también
al gobierno todos los papeles que tenía a mano, los cuales, examinados en
Consejo de Estado, se encontraron sin el menor asomo de seriedad y materialmente inhábiles para ser tenidos en cuenta. En primer lugar lo que
se presentaba como credencial era un largo escrito, en papel ordinario, firmado por Manuel Morelos como general en jefe de México, sin sello, ni
autenticaciones que demostraran su procedencia oficial, en que se dice que
don Simón Tadeo Ortiz, "agente de negocios extranjeros de México", tiene
el encargo de negociar con los gobiernos de Venezuela y Nueva Granada
y adquirir conocimientos de la situación en que se hallan para ayudarse con
México, que a 1a hora ya estaba libre; que todos los tratos y negociaciones
que este comisionado hiciere, serían religiosa.mente cumplidos y termina el
escrito en la siguiente forma: "En consecuencia de todo lo expuesto y como
general en jefe y defensor de los derechos de México, firmo y sello este
poder y carta credencial para que tenga valimiento y sirva en debida forma
en la ciudad de Guanaca (sic) a 29 de noviembre de 1813 -Manuel Morelos- General en Jefe de México." En Santa Fe no estaban tan atrasados
de noticias que ignorasen que uno de los grandes caudillos de la revolución
mexicana se llamaba don José María Morelos y Pavón y no Manuel como
decía el papel -"credencial"-, aunque no sabían de la existencia geográfica de esa "ciudad de Guanaca" donde estaba fechado; además, en
algunos papeles se advertían enmendaduras de fechas, otros por la letra y
el estilo se comprendía que habían sido fraguados por el propio interesado;
en un borrador de carta dirigida a Londres a don José María del Real,
se le hacía a este "delegado de México"¡ en un pasaporte de Puerto Príncipe
para Manzanillo aparecía el interesado como Sedano y en el de Manzanillo para Jamaica, como Ramírez, etc.
"En estas condiciones de papeles tan burdamente fabricados, el Consejo
tuvo ante sí tres cuestiones para resolver: ¿ se trataba en realidad de un
enviado diplomático? No; porque no había un solo documento válido en
su abono; ¿ se trataba de un embaucador que quería sorprender la buena fe
del gobierno y hacerlo víctima de una estafa en grande? No imposible, pero
increibJe que un individuo en las condiciones de miseria en que se presentaba Ortiz se atreviera a hacer un viaje de casi un año entre las Antillas
y Santa Fe con ese solo objeto; ¿se trataba entonces de un espía al servicio
de los españoles? Muy probablemente. Así, el Consejo optó por esta última
suposición y en consecuencia resolvió no aceptar a Simón Tadeo Ortiz como
"enviado de México", ni siquiera recibirlo en la secretaría de relaciones exteriores como él solicitaba y vigilarlo como presunto espía hasta su salida
545
H35

�del territorio. El secretario del triunvirato, don Andrés Rodríguez, quedó
encargado de devolver a Ortiz sus papeles y notificarle su rechazo Y el
abandone del país.
Insistió Ortiz, una y otra vez, en ser atendido en una confe~~cia, o entrevista con las altas autoridades y en último caso que se certifique de su
presentación y se dé una idea de lo que había informado relativamente ,a
su comisión para después partir, decía, a un punto a restabl:~erse. Quena
él de todas maneras tener algún documento por poco que di1era para hacerlo valer más tarde. Nada pudo obtener sino la respuesta de que el
uobierno no podía considerarlo como enviado par no estar arreglada su
documentación a los usos y costumbres de las cancillerías. Con esto se cerró
el episodio trágico novelesco de este supuesto representante de México, de
quien nadie, ni Morillo, ni la Corte de Madrid sabía nada. ¿Sería. este un
espía destacado por el capitán general de Cuba q~e .estaba esp~e~te
encargado por la Corte para vigilar todos los moVlllllentos revoluc~onanos
de las colonias? Si fue asi sorprende la forma burda en que se presentaba
el espía. En Santafé se pierde el rastro de Simón Tadeo Ortiz. Tuvo tiempo
sobrado antes de marcharse para Venezuela en desempeño de "su misión"
de darse cuenta de cómo andaban las cosas en las Provincias Unidas de
la Nueva Granada; de las rencillas políticas en que se debatían los patriotas, de la falta de preparación armada para resistir la invasión del ejército pacificador que a esa hora estaba llegando a las costas venezolanas,
del desconcierto de los pueblos ante las fallas del gobierno Y de las fuerzas
de reacción que estaban minando por toda'&gt; partes la estabilida~ ~~ l~
primera república. Si fue un espía, como parece lo más probable, su mlSl6n
estaba cumplida. 1ª
. .
El maestro Antonio Martínez Báez, que conoce como pocos los teSll.moruos
de ese período, me ha hablado de algunos documentos que s?bre Ortiz
existen en Venezuela y la imposibilidad de que él haya cumplido con la
misión que dijo se le había confiado.
,, Ibídem pp. 1004-1006. Este autor que suministra tan importante información
y que señaÍa con atingencia el porqué del fracaso de la misión de Ortiz en Nueva
Granada, observa que los docwnentos de Ortiz iban !irmados_ J&gt;'.'r. Manuel Morelos
y Joaquín Rayón, hecho genetalizado en la documentación del Jalisciense. El nombre
de Manuel podía ser una mala u,anscripci6n de Maria, como se observa en los
documentos argentinos. La ciudad de Guanaca es indudable que es Oaxaca a la
fecha ocupada por los patriotas. Cfr. ver la tesis doctoral de Omán Roldán Oqu~~o
ya citada, primera parte pp. 6-10 en la cual reseña a base de _la documen~ac1on
.
a misión hasta hoy desconocida y ya muy posterior en el ano de
neograna d ma un
d
l ·
· ·
1821, de un José Cadenas que se decía Teniente General y Delega o P empotenciano

del Congreso Nacional de la América Mexicana.

546

Entre los papeles del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no
hemos haUado huella ninguna sobre él, y no es si.no a través de los do-cumentos argentinos que nos enteramos que estaba en Buenos Aires desde
antes de septiembre de 1818 y que de esa ciudad se disponía a partir para
Londres después de mayo de 1819.
. Si. fue a ~ond.res, lo haría para entrar en contacto con varios patriotas
hISpanoamencanos que por entonces habían encontrado en aquel pais el
apoyo de la masonería internadonal en favor de su causa y a través de
ella, el de los intereses económicos angloamericanos que propiciaban la
autonomía hispanoamericana para aprovecharse de ]os mercados que las
antiguas colonias les ofrecían. En México aparece en el año de 1821 al
poco tiempo de la entrada del Ejército Trigarante, habiendo sido comisionado -según nos informa Jorge Flores D.- por Iturbide en una misión
secreta y por breve tiempo.
, I~tervino en l~ política mexicana habiendo militado en los grupos masomcos que se disputaron el poder, pero separóse de los mismos desenaa~
u·aao, como otros contemporáneos suyos, entre eUos el Dr. Mora. Dentro
del grupo de hombres del partido del progreso figuró Ortiz habiéndose fijado
en don Manuel Mier y Terán para candidato de ese partido, cuyas virtudes
deseaba contraponer a 1a ambición desmedida y a los vicios, que ya empezaban a delineane, de don Antonio López de Santa Anna. En este tiempo
consagróse, al igual que otros hombres progresistas, a trabajos de colonización, habiendo intervenido en los proyectos de Coarzacoalcos y Texas.
El Colonizador

El inmenso delta del Papaloapan y la zona de Coatzacoalcos provocó desde
los primeros años de la colonización grandes entusiasmos. Las difíciles circunstancias que la geografía dio a esa zona, las endemias fatales que la
hacían inhabitable para quien no estuviera aclimatado y aún así, impidieron
que en ella se asentara una población numerosa. Ricas tierras, inmensos ríos,
bosques inagotables, ubérrimos frutos, todo ello provocó un deseo de penetración que durante la d01;ninación española fue escaso, debido al enfrentamiento con la realidad. Al obtener México su independencia, uno de los
problemas básicos que nuestros estacwtas, al igual que los de otros países
hispanoamericanos trataron de resolver, fue el de la colonización de vastas
regiones, ricas pero despobladas. Los esfuerzos ilustrados de colonización
interna y externa que se dieron en España, y el ejemplo de la colonizaci6n
de territorios hasta entonces abandonados y los cuales se convertían una
vez que el hombre penetraba en elJos en zonas de inmensa riqueza, como

547

�ocurriera en los Estados U nidos, movieron a nuestros estadistas a volcar
sus ojos en diversos sitios intríruecamente ricos, pero descuidados hasta entonces como habían sido los territorios del Norte en las Provincias Internas,
y grandes facciones de las tierras calientes.
Por otra parte, el istmo volvía a despertar la atención no tan sólo de los
mexicanos sino de los extranjeros. Su situación, su corta extensión, las facilidades que ofrecía para el tránsito interocéanico le deparaban un porvenir
extraordinario. Los proyectos que en torno de él se hicieron fueron numerosos y en la medida que la navegación progresaba y las potencias marítimas
tendían a enseñorearse de los mares, el istmo de Tehuantepec se convirtió
en centro de atracción. De ahl el deseo de establecer poblaciones prósperas en

él, que pudieran estimular su desarrollo y progreso.
Tadeo Ortiz fue U11 entusiasta enamorado de las tierras cálidas de Veracroz. Viajó por ellas y las describió como "uno de los poqu1sirnos puntos
que el Nuevo Mundo ofrece", "más ventajosamente situados, para dar un
impulso acelerado a los adelantamientos del espíritu hwnano, a las comunicaciones de interés general, y a los progresos de la marina, cultura y comercio de la nación".14 Analiza en sus proyectos las ventajas que su colonización acarrearía al país y concluye que de llevarse a cabo la empresa, se
manifestaría al mundo entero: "que la primera administración liberal de
la República Mexicana es capaz a la vez de organizarse, dirigir un pueblo
grande mejorando sus instituciones y su suerte, y probando que los mexicanos tienen puertos que pueden ser agrícolas y comerciantes a la par mineros, y la nación una p0tencia marítima" _-1:1
El entusiasmo que desbordó en una serie de estudios publicados algunos
en El Sol, en 1824 y 1825, en varias comunicaciones dirigidas a las autoridades veracruzanas y al Secretario de Relaciones Interiores y Exteriores en
1826, hicieron posible se efectuara a base de colonos franceses un intento de
poblamiento, el cual desgraciadamente fracasó, no por culpa de Ortiz, sino
14 CARLOS J. SIERRA, Tadeo Ortiz de Ayala (viajero y colonizador). México, [Talleres de impresión de Estampillas y valores de la Secretaría de Hacienda], 1965.
(Sobretiro del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
Nos. 331 y 332 del 20 de noviembre y lo. de diciembre de 1965, p. 29.
» Ibidem, p. :n. Ortiz no deja de observar y de ponderar en diversas ocasiones
la posición crucial del Istmo de Tehuantepec. En diversas obras como México considerado . .. , los artículos que recoge Sierra y aun en los amplios escritos publicados
en este libro y dirigidos en 1819 a las autoridades del Río de la Plata, hace hincapié en
el interés que Tehuantepec ofrece al desarrollo Universal; un trozo de este escrito
es el siguiente: "la inmediación del Istmo de Tehuantepec, tan interesante en el
mundo comerciante por ofrecer una fácil comunicación entre los dos mares, se poblaría y conocería su factibilidad con relación al prospecto interesante a todas las na-

de algunos
funcionarios
d
li . , deshonestos y desleales. Ante ese fracaso , Ortiz tiene
que ar una exp cac1on en junio de 1831 en el propio Sol. 16
La desastrada fortuna de ese primer intento le hizo más cauto respecto
a sus empresas colonizadoras en Texas, en las que también participaban
otros hombres como Ramos Arizpe, Gómez Farías, amén de Lorenzo de
Zavala.

Su misi6n Consular
, ~abiendo ~ido designado Cónsul de México en Burdeos en momentos dif1ciles
· · ' a satis
· facoon.
· ' Burdeos era por C!ltonces el puerto
. , cumplió su ~on
d~ mgreso a :rancia más jmportante, que los países hispanoamericanos te~an, y Franc~a se había ,c?nvertido en la depositaria de los caudales espanoles que hwan ~e Amenca, salvándose de toda posible incautación. El
movmuen~ ~~c1pad?r alarmó y afeetó los capitales de los peninsulares.
Desde sus trucios
la salida de buena parte de ellos comenz'o a IIllCiarse,
· · ·
1
.,
mas
~. consumacron militar, y principalmente las medidas de consolidación pohnca de 1~ nuevas r:_Púhlicas, representadas entre nosotros por los decretos
de expulsi~n de espanoles_ de los años de 1827-28 provoearon la fuga en
masa_ de illlpor~ntcs capitales. Como la situación por la que atravesaba
Espana que oscilaba del absolutismo al liberalismo y en la que eran frecuentes los golpes militares no ofreciera signos de estabilidad ni confi
¡·.
anza
en as mvers10nes, buena parte de los capitales americanos ingresaron a la
Banca francesa por entonces plenamente acreditada y en franca expansión.
El Banco de Francia directamente o a través de sus filiales establecidas e
.
.
n
vanas ciudades recibieron capital español, el cual ingresaba de preferencia
por B~deos y Bayona. Burdeos representaba así uno de los lugares de
mayor rmportancia por el movimiento de capitales y mercaderías que se efectuaba desde o hacia México, de ahí la importancia que tenía el mantener
en esta ciudad un hombre experimentado, hábil y eficaz.
d

,. Muy unportante
.
en este aspecto de la colonización de Coatzacoalcos es la obra

e _M. A. BRisSOT, Voyage au Guazacoalcos, ~x Antilles et aux Etats-Unis par
Pans , Arth ur Bertrand, Edº1teur, 1837, q1.11cn
· pIOpo.rciona
·
...
una visión e informaci·'
muyamli
. véanse las propias producciones del mismo
on
.
P as sob~ ese asunto. T
amb1én
Ortiz: Ba.es sobu la.s que se ha fcmnado un plan de colonízaci6n en el Ysmo de
Hoaz"oalco o Teh~antepec, para l~s beneméritos ciudadanos militares o particulares
que busquen un a.silo de paz y quieran dedicarse con utilidad prAhia y del Est d
a la agncu
. lt ura, M,exico,
.
.
vr
Imprenta Nactonal
del Supremo Gobierno
1823 21 a o
As'
'
'
pp.
1 _como su_ Carta a los redactores del Registro Oficial del Gobierno de los Estados
Unidos ~~~tonos, 26 de julio de 1831. La obra de Carlos J. Sierra ya citada es
fuente utilis1ma para conocer esta actividad de Ortiz.

ciones". Vid. Apéndice III.

.549
548

�Por otra parte, Burdeos significaba no sólo la puerta de ingreso de los
capitales españoles en América, sino también un sitio en el que se habían
concentrado muchos de los emigrantes expulsados, quienes no veían con agrado su salida de México y trataban valiéndose de cualquier medio de volver
a una tierra en la que tenían crecidos jntereses. Para ello dedicábanse a
conspirar, a establecer relaciones económico-políticas con particulares y con
representantes de potencias europeas con miras a obtener su ayuda, su apoyo
en cualquier acción de volver al statu quo que tenían antes de su expulsión. Los intereses que se jugaban en Burdeos eran peligrosos para la estabilidad del Gobierno Mexicano, dado que la República aún no había logrado obtener su reconocimiento por los Estados poderosos.
México luchaba desde hacía varios años por obtener su reconocimiento y
al cf ecto había delegado comisionados a Europa, los cuales habían establecido abundantes contactos. Francia en el caso concreto, había enviado desde 1823 di\'ersos agentes destinados a explorar la situación general de los
países hispanoamericanos, entre ellos México, a informarse de sus recursos,
de sus posibilidades económicas, comerciales principalmente, de la estabilidad política de los mismos, y a establecer contactos preliminares con los
gobernantes. En el año de 1823 ingresaron a México los señores Julián
Schmalts y Aquiles de la Motte enviados por el Gobierno de Luis XVIII.
Su misión no fue muy afortunada, pero de toda suerte marca el inicio de
unos contactos mayores y más frecuentes.U Poco después en 1824 el Sr.
Samouel, teniente de navío, logra ingresar al país y conversar amistosamente
con Lucas Alamán, responsable de las relaciones con el exterior. 18 Al año
siguiente el Gobierno francés a través del Ministro de la Marina y Colonias,
Conde de Chabrol, comisiona al Sr. Alex Martín, "encargarse -en México-de todas las reclamaciones y peticiones que considere convenientes presentar
a las autoridades de ese país, en defensa de los intereses comerciales y de
la navegación francesa. Se le encarga establezca relaciones con las personas
más prominentes y destruya los rumores de que Francia apoya a España
para recobrar sus posesiones, y aún más, que haga ver que está dispuesta a
auxiliar a los enviados mexicanos ante el Vaticano.
Se Je aconseja el empleo de la inteligencia y 1a prudencia, encargándole
poner gran atención en los aspectos de producción, consumo, importaciones
y exportaciones, explotación comercial, navegación y tarifas. Se le advierte
será acreditado en ese país por el Vicealmirante Duperre, Comandante de
11 ERNESTO o:&amp; LA ToRRE VILLAR, Juan Schmaltz y su misión en Mfutico 1823-24,
La Habana, Cuba, 1957 en Libro Jubilar de Emeterio Santovenia en su cin()uentenario
de escritor, 621 pp., pp. 499-523.
,. ERNESTO DE LA TORRE VILLAR, Correspondencia diplomática franco-mexicana
(1808-1839). México, El Colegio de México, 1957, XVJ-424 pp., pp. 20 y ss.

550

las fuerzas francesas en las Antillas.19 Para el afio de 1826, Alex Martin
ya había sido acreditado y recibido por el Gobierno de México el cual a
su vez comisionó a don Thomas Murphy, por entonces en Inglaterra, como
Agente General del Comercio y de la República Mexicana en el reino de
Francia y sus dependencias. Ese mismo año en el poder Guadalupe Victoria, don Sebastián Ca.macho Ministro de Relaciones va a Europa, a Inglaterra en principio, para concluir con esa potencia un Tratado de Alianza
y Comercio. Desde Londres, Cama.cho pide al Ministro írancés otorgue a
Thomas Murphy el exequatuor de rigor para que cumpla su misión y él
mismo emprende el viaje a París para sostener diversas conversaciones que
darán lugar a un tratado entre Francia y México firmado el 8 de mayo
de 1827.
Parece ser que la actuación de Murphy dio lugar a ciertos problemas.
Pero por otra parte para atender la situación de Burdeos el Gobierno Mexicano encargó de sus negocios en esa ciudad al señor Santiago Jacqucs Galos
quien actuaba en ese lugar desde el año de 1825. En 1830 interinamente
ocupó ese puesto Emile Galos. Para esta fecha, el Vicecónsul francés en
México, Laisne de Villeveque, comunicaba al Ministerio de Relaciones haber tenido durante el mes de julio, el día 5, una amplia conversación con
el señor Tadeo Ortiz, hombre prominente en la política y buen conocedor
de la situación, acerca de las relaciones entre sus dos países. Poco tiempo
después el Sr. Adrien Cochelet, acreditado ya en México como Encargado
de Negocios informa que el Gobierno Mexicano "ha comenzado a desconfiar de su agente comercial en Burdeos y ha enviado a un mexicano hábil,
con el fin de que dé cuenta de las intrigas de los españoles expulsados que
se han reunido en aquella ciudad'?º y el 18 de noviembre de 1829 avisa.
que el Gobierno designó al señor Tadeo Ortiz como Agente Consular
Burdeos. Así, desde ese año, hasta 1832 en que tomó posesi6n como Agente
Consular de México en Francia Fernando Mangino, y fue recibido con
carácter de Encargado de Negocios A. J. de México en Francia, Ortiz trabajaría en Burdeos al servicio de México.
Sabemos que poco tiempo permaneció Ortiz en ese puesto, y también que
ahí en el año de 1832 publicó su obra más importante: México considerado
como nación independiente y libre, o sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos, obra que es en el fondo un vasto proyecto o programa de gobierno que el grupo del progreso proponía a don
Manuel Mier y Terán.
En esa obra podemos advertir el ideario de todo un grupo, cristalizado

en

19 Ibídem, pp 41 y ss.
"' Ibídem, pp. 76, 78, 79.

551

�a través de la experiencia y la sensibilidad de un hombre ilustrado y europeizante como fue Tadeo Ortiz. En él concentra muchas de las ideas anteriormente expuestas las cuales comprenden una serie de temas que van desde
los principios de organización del país, su estructura económica, sus relaciones con otras potencias, hasta el fomento de la instrucción pública, las artes,
las ciencias y la transformación de la ciudad a la manera de las ciudades
europeas, incluyendo un catálogo de sabios mexicanos a partir del siglo XVI,
que nos recuerda no sólo la obra de Eguiara y Clavijero, sino otras más recientes como las Memorias de Zerecero.
Su trabajo tiene, y así ha sido considerado, un fin netamente pragmático:
postular un sistema liberal de gobierno en contraposición de un sistema caduco al que analiza con acritud. Defiende la organización federal, el liberalismo económico, la reforma educativa y plantea la necesidad de una serie
de reformas que tomen en cuenta los recursos del país, que él cree, inspirado
en Humboldt, inmensos e inagotables. Plantea la urgencia de comwricar
la República, poblarla, modernizar europeizando las costumbres y transformar la faz de las ciudades para que pierdan su aspecto "gótico" -así califican a nuestro barroco- para adoptar lineas neoclásicas. En ese .mismo
hbro señalará la importancia de mantener hacia el e:&gt;..1:erior una sana política, a la que habremos de referimos posteriormente.
Otras producciones más de Tadeo Ortiz, son sus Exposiciones dirigidas
al supremo gobierno relativas a la seguridad de los límites de esta República
publicadas póstuma.mente; la Exposición dirigida al Vicepresidente, en la
que insiste en el fomento de la colonización principalmente en Tehuantepec.
Como hombre inteligente, sus sugerencias fueron tomadas en consideración por las autoridades y su influencia fue reconocida, principalmente en
materia colonizadora. El final de su vida se marca por su. participación
en ciertos movimientos liberales. Carlos María Bustamante nos proporciona
en su Continuación del Cuadro Histórico un dato que explica tanto su.
posición en la política mexicana como la razón de su muerte al decirnos
con esa cruda franqueza con que opinaba de los que no quería: "El día
24 de agosto salió de México para los Estados Unidos un célebre aventurero de la otra América llamado D. Tadeo Ortiz con comisión de Gómez
Farías secreta; ignórase cuál haya sido, pero se presume que fue para solicitar auxilios y socorros con que acabara de subyugar a los que tenía por
enemigos; mas Dios le quitó la vida en la navegación atacándole el clzolera
morbus y Dios nos libró de tal hombre y de sus maniobras." 21
Continuacwn del Cuadro Histórico de la Reuoluci6n Mexicana. Introducci6n de Jorge Gurría Lacroix, 4 vs. México, Biblioteca
Nacional e Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1953-1964, IV-219.
21

552

CA.ai.os MAlÚA DE BusTAM.ANTE,

Respecto a su producción personal, algunas de las obras que nos han
llegado o de las que tenemos noticias, son las siguientes:
Memo-ria de los heroicos sucesos de la Revolución de México ... Buenos Aires,
4 y 16 de septiembre de 1818.
Memoria sobre el proyecto de crear una Compañía Auxiliadora para la liberación definitiua de América. Buenos Aires, 28 abril de 1819.
Memoria sobre la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México. Buenos
Aires ( 1819). Lo cita en la anterior Memoria.
Resumen de la estadística del Imperio Me:ácano, dedicado a la Memoria
del Sr. D. Agustín 1, Emperador de México por D ... México, Imprenta
de doña Herculana del Villar y Socios, 1822, 103 pp. Una segunda
edición con estudio preliminar, revisión de texto, notas y anexos de Tarsicio García Díaz, fue hecha en México, Biblioteca Nacional, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1968, XXVII-108, p. ils. (Nueva Biblioteca Mexicana 10) .
Bases sobre las que se ha formado un plan de colonización en el Ysmo de
Hoazacoalco o Tehuantepec. México, Imprenta Nacional del Supremo
Gobierno, 1823.
Estadística. Memoria en borrador que el comisionado para los reconocimientos del rio Goazacoalcos presenta al Supremo Gobierno de la República
Mexicana. Paso de la Fábrica/ Veracruz / 7 octubre de 1824. Lo recoge Carlos J. Sierra, ok., cit., pp. 29-58.
Continuación de los reconocimientos del bajo río Goazacoalcos desde el Paso
de la Fábrica hasta el estero del Naranjo, distante veinte y nueve o treinta
leguas de la barra. Paso de la Fábrica, 22 de noviembre de 1824. Recogido por C. J. Sierra op. cit., pp. 58-65.
Continuación de los reconocimientos del Goazacoolcos en la parte alta del
Río. Tehuantepec, 28 enero de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit.,
pp. 65-73.
Reconocimiento del istmo, sobre el litoral del Océano Pacífico paralelo a la
parte navegable del río Goazacoalcos. Paso de la Fábrica sobre el río
Goazacoalcos, 4 abril 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp 73-94.
Terrenos valdíos que se encuentran sobre las riberas del río Goazacoalcos y
países adyacentes pertenecientes al estado de Veracruz. México, agosto
29 de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp. 95-98.
Estudio. . . "de todos los puntos litorales y garga11tas de cordilleras susceptibles de defensa". México, 1829. Lo menciona Ricardo Delgado Román,
op. cit., p. 32.
553

�Representaciones dirigidas al Primer Magistrado de la República y al Soberano Congreso a que nos referimos. Burdeos, 30 noviembre de 1830.
Se continúa con un escrito firmado en Marsella, 4 de octubre de 1831.
Estas Representaciones aparecen tanto en la primera como en la segunda
edición de México Considerado y son la misma pieza docwnental que la
siguiente, con la supresión de las cartas dedicatorias o de remisión y
pequeños y nada importantes trozos de cumplimiento al final de cada
una de las representaciones.
Exposiciones dirigidas al Supremo Gobierno por Don Tadeo Ortiz, relativas
a la seguridad de los límites de esta República, mandados imprimir por
acuerdo de la Cámara de Diputados de 27 de enero del corriente año.
México, Impreso por J. Mariano Lara, 1840, 43 pp. Esta obra fue impresa póstumamente con este título.
Representación dirigida al Supremo Gobierno el 31 de enero de 1831 referente a la creación del distrito de Coatzacoalcos. Citada por el propio
Ortiz en la Representación de Marsella 4 octubre de 1831, contenida en
las Representaciones o Es posiciones dirigidas al Primer Magistrado de
la República o al Supremo Gobierno.
R emitido del Sr. Tadeo Ortiz, a los editores del Cemor de V eracruz. Burdeos, 31 marzo de 1831. Aparecido en El Sol de México de 26 27 y 28
de junio de 1831. Recogido par J. Sierra, op. cit., pp. 101-114.
Exposición al Excmo. señor Vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo
de los Estados Unidos Mexicanos por ... [1850) Póstumo. Publicado en
Problemas Agrícolas e Industriales de MéxicoJ Vol. II, Nos. 3-4, 1950,
pp. 325-331. Se refiere al Istmo de Tehuantepec y al fracaso de la colonización de Coatzacoalcos. Tal vez sea de 1831 ó 1832 por el tema
a que se refiere.
México considerado como nación independiente y libre o sea algunas indicaciones wbre los deberes más esenciales de los mexicanos. Burdeos, Imprenta de Carlos LawaUe Sobrino, 1832, 600 pp. grafs. Una segunda
edición de esta obra, prologada por Ricardo Delgado Román, fue hecha
en 2 volúmenes en Guadalajara, Talleres del Instituto Tecnológico de la
Universidad de Guada]ajara, 1952 (Biblioteca Jalisciense 5 y 6).

¿Es posible asegurar que haya realmente recibido de Morelos y de Rayón
la misión de ir a la América del Sur en pos de ayuda, de colaboración, o
bien hay que pensar que él se arrogó facultades y actividades que nunca se
le encargaron? ¿Es viable que su labor en los países del Sur le haya sido
encomendada o él actuando "per se", mas patrióticamente, la haya reafüado?
Del análisis de varios documentos que ofrecemos podemos desprender las
respuestas, y también de las consideraciones que es posible hacer en torno
de la política e}..1:erior seguida por los iniciadores y organizadores del movimiento emancipador mexicano. Veamos pues, en orden, los testiminios conducentes. En primer lugar tengamos en cuenta la política internacional seguida al inicio de nuestra independencia, de la coyuntura que se utilizó y
de sus resultados, y en seguida analicemos con atención los testimonios que
forman el objeto principal de este libro.
Corresponde al señor Hidalgo el mérito de haber pensado en la necesidad
de establecer relaciones de amistad y auxilio con otras potencias. La designación que hizo de Pascasio Ortiz de Letona, Ignacio Aldama y Bernardo
Gutiérrez de Lara entre otros así lo demuestran. Si el resultado de sus gestiones se frustró en parte como efecto de la lucha, de las desgracias y del
resultado de ese primer instante, no le resta mérito. El Padre Hidalgo percibió muy bien la necesidad de entrar en relaciones con los países vecinos,
principalmente con los Estados Unidos, cuya ayuda creyó sería de gran
utilidad.
Ignacio López Rayón, al encargarse de mantener 1a unidad del movimiento y de acuerdo con sus grandes condiciones de organizador, planeó
con amplitud las relaciones exteriores, y así comisionó a varias personas para
llevar a los países extranjeros comunicaciones en las que señalaba nuestro
deseo de emancipación y pedía apoyo y auxilio. Para esos enviados, Rayón
redactó instrucciones muy precisas y el resultado de algunas de sus gestiones
es bien conocido. Las respuestas de los Estados Unidos y de Haití revelan
una política diferente en cada caso, ante la cual Rayón no desmayó sino
que prosiguió sus esfuerzos. ¿ Cuántos comisionados despachó el licenciado
López Rayón?, no lo sabemos, pero sí fueron varios, entre los cuales citaremos
a Francisco Antonio Peredo, Pedro Girard, Ortiz y otros. 22
.. La Diplomacia Mexicana. [Prólogo de Federico Gamboa), 3 vv., México, SecreRelaciones Exteriores, 1910-1913; IsmRo FABELA, Los precursores de la
Diplomacia Mexicana. México Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Ei&lt;teriores, 1926, 106 pp. lis. (Archi\'o Histórico Doplomático Mexicano, 20). p. 5;
CARLOS Boscu GARCÍA, Problemas diplomáticos del México Independiente, México,
El Colegio de México, 1947, 334 pp., Passim; ALBERTO MARÍA CA.RREÑo, La diplomacia extraordinaria entre México y Estados Unidos. 2 vv., 2a. ed. México, Editorial
Jus, 1961, I-98 y ss. La Colección de Documentos de lIERNÁNDEZ Y IYÁVALOS
aporta excelente documentación al respecto.
tat'Ía de

Su Misión Diplomática
Presentado ya el individuo, es menester precisar cuál fue su misión ante
los países del Río de la Plata, cuáles sus resultados y frutos obtenidos, pues
esta es nuestra finalidad.

554

555

�Don José ;María Morelos, tampoco desdeñ6 la ayuda del exterior, antes
bien estuvo convencido de su utilidad y así delegó a varias personas para ir
al extranjero en busca de cooperación. La misión más importante fue la
de don José Manuel de Herrera a los Estados Unidos. A otras partes, Morelos, auxiliado por hombres muy brillantes también envió comisionados, sin
saber mucho de ellos. 23
El interés que ambos personajes revelaron, y por el que se esforzaron tanto,
de establecer con otras naciones lazos de amistad y colaboración, si bien no
siempre rindió los frutos apetecidos, si revela la alta visión que los señores
Morelos y Rayón tuvieron de la política, dentro de la cual márcase con gran
precisión, la internacional 24
La petición de Ortiz a Morelos y a Rayón muestra que aquél conocía
la posición de ambos próceres y sus preocupaciones, las que trató de cristalizar. Hoy conocemos la respuesta de ambos y el hecho de que Ortiz dijera
ostentar la representación de México y mostrara cartas credenciales que
avalaban su misión, revela que ellos aprovecharon cuanto apoyo y cooperaxi Morelos comisionó para ir a Estados Unidos a Daniel Fero y a Allaro Tabares
quienes no pudieron cumplir ese deseo, cosa que tampoco realizó otro norteamericano
Pedro Elías Bean. Acerca de este extranjero afiliado a la insurgencia ver EnuARDO
ENRIQUE Rfos "El insurgente Pedro Elías Bcan" en ..4.nales del Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnografla, México, 5a. época, t. I, 1934, pp. 500-510.
Por el poder que Morelos otorgó a Ortiz y diversas declaraciones de éste, conocemos
que Morelos diputó a los Estados Unidos antes de Herrera a José Rojas Ladrón de
Guevara. De él nada sabernos, excepto lo que menciona Ortiz de que Rojas fue
sorprendido por los enemigos y antes de revelar sus secretos prefirió morir. En relación con don José Manuel Herrera, ver los trabajos de: H.ÉcToR SILVA ANPRACA,
José Manuel Herrera, primer diputado de la nación mexicana. Ponencia presentada
al Primer Symposium Nacional de Historia sobre el Primer Congreso de Anáhuac,
celebrado en Chilpancingo del 11 al 13 de septiembre de 1963, Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística, 1963. Nuevos documentos en torno de Herrera aporta
en su trabajo mi joven discípulo José R. Guzmán, "La Misión de José Manuel Herrera en Estados Unidos", en Boletín del .Archivo Genernl de la N aáón ( 1970) , t . X,
Nos. 1 y 2, pp, 253-288.
"' El señor Morelos intentó enviar emisarios no sólo a los Estados Unidos sino
a América del Sur. Se sabe quiso comisionar a Fray Pedro Ramírez para que de Acapulco fuera a Guayaquil y a Lima a conferenciar con los criollos dirigentes de
aquellos países. Vid: ERNESTO DE LA ToR.Ri; VILLAR, La Constitución de Apatzingán y los creadores del &amp;tado Mexicano. México, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1964, 425 pp. ils. (Instituto de Investigaciones Históricas, No. 92. Serie
documental 5), p. 39. Acerca de las relaciones que Morelos deseaba mantener hacia
el exterior Vid. Apéndice IV. Comu11icación de Morelos al Mariscal Intendente
Ignacio Ayala, y los nombramientos redactados por los integrantes de la Suprema
Junta Gubernativa, Dr. José Sixto Verduzco y José María Liceaga en Sultepcc el
15 de junio de 1812. Apud HERNÁNDEZ Y DÁvALos, op. cit., IV-224-25. Y Apéndice IV.

556

cion se les ofrecía en su magna obra, aceptaron su ofrecimiento y le acreditaron como su comisionado o agente.
Es importante subrayar que el interés de todos los próceres de la emancipaci6n americana o por lo menos de buena parte de ellos en torno de las
relaciones internacionales, representa uno de los puntos cardinales de su
política. Todos estuvieron plenamente convencidos que el auxilio del exterior,
el reconocimiento de su autonomía por otros países, resultaba indispensable.
La alianza a establecer entre aquellos que luchaban por su libertad les
fortalecería, pues de la unidad de esfuerzos y comunidad de miras, era posible obtener el vigor y cohesión necesarios para su causa. Alianzas, confederaciones, ayuda mutua, económica, política y militar, era lo que ansiaban
los dirigentes de la independencia americana. Estos anhelos, 1o hemos dicho
ya, no estaban circunscritos a los países hispanoamericanos sino que se dirigieron también a los Estados Unidos en primer término y en seguida a
las potencias europeas, Inglaterra, principalmente. Era bien conocido el interés político-comercial que la gran Bretaña tenia por las antiguas colonias
españolas y ese interés sería bien explotado por los estadistas hispanoamericanos, aun cuando a veces peligrosamente, pues el auxilio británico no se
otorgaba graciosamente sino a costa de grandes y onerosas concesiones que
ligaron a muchos países en forma indefectible al ámbito económico inglés,
a su engranaje imperialista. De toda suerte, por el momento la ayuda británica era indispensable y por de pronto la única que estaba en posibilidad
de recibirse.
Inglaterra, aislada por las potencias continentales y excluida de participación en la política europea, tuvo la oportunidad inmensa a principios del
siglo XIX y principalmente a partir del Congreso de Verona y el ascenso
al Ministerio de Estado en asuntos extranjeros de William Canning, de iniciar una "nueva era en la política de la Gran Bretaña". Canning "vio el
terrible y creciente poder del despotismo continental y creyó que el solo
medio adaptable para que Inglaterra no fuese su víctima, era el unir su
suerte con el Imperio de la libertad e iniciar una política orientada hacia
la América Española. En esta política el reino británico no tuvo por el
momento competidor alguno y por ello fue que sus intereses económicos
pudieron penetrar por todos lados sin obstáculo y arraigarse fuertemente. Los
Estados Unidos comenzaban a despuntar y por de pronto circunscribíanse a
un ámbito más reducido. La década de 1810 a 1820 y algunos años después permite a Ing1aterra obtener cuanto su política imperial requería en
Hispanoamérica, y no fue sino a partir de la tercera década que los Estados
Unido.s se lancen en una política de expansión y de rivalidad antieuropea,
rivalidad que encuentra su fundamentación en el famoso mensaje de AdamsMonroe de 1823.

557

�De la necesidad de contar con el reconocimiento y el apoyo de esas potencias, surgió el envío de comisionados hispanoamericanos. Ya hemos señalado que la organización masónica coadyuvó a encontrar ese apoyo y a ofrecerlo, y esto se evidencia más a partir de 1815. Pues bien, esto es lo que
explica la salida de hispanoamericanos rumbo a los Estados Unidos y a
Inglaterra en busca de apoyo. Gran Bretaña, por su parte, trataba también
de lograr a base de debilitar el poder de las potencias rivales, la prepanderancia mundial que habría de alcanzar a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Para ello puso los ojos en el imperio colonial español, bastante dw;uidado y pésimamente explotado. Hay que dudar mucho del altruismo y benevolencia inglesa hacia los pueblos de la América española y
considerar objetiva y realistamente sus intereses.25 Por ello importa saber
que los intentos de Pitt --quien "vio claramente que el adelanto de tan
inmenso y variado Continente (el americano), redundaría no solamente en
beneficio de la Europa en general sino que contribuiría en grado eminente
a la prosperidad comercial de la nación que dirigía- no sólo estaban movidos
por u'na justa y racional simpatía alimentada por sentimientos de compasión
y de personal interés hacia los nativos de Hispanoamérica", sino por razones
más concretas y fuertes, las económicas.
El apoyo que Pitt prestó a numerosos hispanoamericanos descontentos y
rebeldes, pero sin apoyo ninguno en la base ni influjo algi.mo en sus países,
no condujo a otra cosa que a hacer brotar hacia Inglaterra un sentimiento
de simpatía y confianza en nuestros dirigentes. Francisco de Miranda a
quien protegió Ja política inglesa no pudo menos que solicitar de los Cabildos de México, La Habana y Buenos Aires que enviaran a Londres, sin
dilación, "personas autorizadas y capaces de manejar asuntos de tanta entidad, para que vean con ese gobierno lo que convenga hacerse para la
seguridad y suerte futura del Nuevo Mundo". 26
La iniciativa de la autonomía surgida del seno mismo de las colonias que
era una condición esencial para lograr la independencia, al brotar desde
1809-1810, podía encontrar en el apoyo de Inglaterra toda ayuda que la
haría invencible. De ahí el interés de las colonias españolas por destacar a
Londres desde esos años, misiones solicitantes de su auxilio. Venezuela la
primera envía el mes de junio de 1810 a Simón Bolívar, a Luis López Méndez y a Andrés Bello, aereditados por la Suprema Junta Gubernativa de las
Provincias de Venezuela, a la Corte de Londres a que "reclamen la alta
.. WILLIAM

WALTON,

,fo expose on the dissensions of Spanish America, London,

1814, pp. 62

y SS.
• CR.lsTÓBAL L. MENDOZA,

Las primeras miriones diplomáticas de Venezuela, 2 vs.

Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela, Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, tt. 52 y 53, 1-65-66.

558

protección de S. M. B. : ofrezcan por parte de este nuevo gobierno Ja más
cordial alianza bajo la garantía de las disposiciones pacíficas y amistosas en
que se hallan estos pueblos con respecto a los Vasallos de la Gran Bretaña: y sean el órgano de las comunicaciones que exijen entre unos y otros
Ja necesidad y buena correspondencia, y no se opongan a las Leyes Fundamentales de la Monarquía Española" y se precisaba en ese comunicado tanto 1a IIWiiÓn que se enviaba a Inglaterra como los frutos gloriosos de la misma, al señalar: "En vista de la falta ele un gobierno legítimo en la
Península, así como de la importancia absoluta del que existe actualmente,
la Gran Bretaña, por su poder marítimo, por su influencia política y por
las miras filantrópicas que la animan es la nación que parece llamada a
completar el gran trabajo de confederar las apartadas secciones de América
y a hacer que el orden, la concordia y 1a libertad racional reinen en ellas, y
podemos augurar que nada sería más digno de la Gran Bretaña, más digno
del ilustrado gobierno, así como más propio del carácter y de Jas virtudes
personales de V . M.; y que a los muchos rasgos trascendentales que ya adornan el memorable reinado de V. M. ninguno comunicada a esta era más
esplendor ante los ojos de la posteridad que este al cual aludimos." 21
Ni este mensaje escrito por Roscio., ni la impetuosidad y franqueza de
Bolivar lograron concitar la entera benevolencia ;inglesa, preocupada por su
alianza con España contra la política napoleónica, y pese a las buenas palabras de Lord Wellesley no lograron el reconocimiento solicitado. Es indudable que si bien 1a Gran Bretaña no quisa comprometerse en ese instante
en forma oficial, sí condicionó su conducta a f~ilitar a las provincias rebeldes algunos auxilios.
Importa destacar que esta misión que tenía una concepción amplia de
la politi.ca americana explicó a los hombres de Saint James, que Venezuela
había hecho un llamado a las restantes provincias americanas para secundar
el movimiento y que confiaban que en ellas hubiera surgido la conciencia
de unirse. Los Diputados esperan ~ribían- que los diversos Virreinatos
y Provincias del Norte y Sur de América se dividirían en diferentes Estados,
de acuerdo con sus límites físicos y políticos; pero ellos proyectan un sistema
federal, que dejando a los respectivos Estados una independencia de Gobierno, pueda formar una autoridad central y combinada, como la de los
Anfictiones de Grecía". 28 Esto evidencia ese amplio sentimiento de unidad
americana que se precisa en otros documentos sobresalientes de la emancipación como la Circular de la Junta a los Cabildos hispanoamericanos, en uno
de cuyos párrafos leeemos después. de excitarlos a seguir su ejemplo e iniciar
Ibidem., 1-70 y ss.
"' lbidem., I-89-90.

t1

559

�"la grande obra de la confederación americana española": "Además de
estos objetos que deben considerarse circunscritos al país, se halla animado
nuestro Gobierno de consideraciones más extensas. Miraría como una calamidad para la América la absoluta disgregación de las partes libres de la
Monarquía española, cuando la identidad de origen, religión, leyes, costumbres e intereses parecen sugerirles una confederación tan estrecha como lo
permita la inmensa extensión que tienen nuestrrui poblaciones. Venezuela se adherirá a los intereses generales de la América y estará pronta a enlazarse
íntimamente con todos los pueblos que resten inmunes de la usurpación
francesa, y que reconozcan estas bases preliminares: conservación de los derechos de nuestro amado Soberano el Señor D. Fernando VII, sufragio libre
de los ciudadanos españoles deJ Nuevo Mundo en los puntos que directamente interesen a su destino presente y futuro: integridad y pureza en la
Religión de Jesu-Christo." 29
Y al regresar Bolívar de Londres a Caracas asegurará que Venezuela ''no
descuidará de invitar a todos los pueblos de América a que se unan en confederación". 30
El deseo de establecer relaciones con otras potencias surge así en los mismos años de lucha. Cabría mencionar para ejemplificar con mayor amplitud esta necesidad las gestiones realizadas por Antonio Nariño y Pedro Fermín de Vergas, representantes de la Nueva Granada ante los países europeos,
la labor de José María del Real, enviado por Cnndinamarca a la Gran Bretaña y la ya citada misión de Bello y Bolívar a ese mismo país. También
puede señalarse el envío de don Pedro Lastra, de don Manuel Fajardo y de
c1on Pedro Gual a los Estados Unidos y de don Nicolás Mauricio de Omaña
a las Antillas, todos ellos acreditados por la Nueva Granada. Aun entre las
Provincias se dio el envío de comisionados para unir sus esfuerzos, como
ocurrió con la misión del Canónigo don José Cortés Madariaga y su sobrino
don Francisco de Cámara, delegados por Caracas ante Santa Fe de Bogotá.
Uno de los esfuerzos más evidentes es el realizado por López Méndez ante
los gobernantes de Buenos Aires. En efecto, el 26 de mano de 1811 escribe.
al Gobierno: "Es seguramente sensible que los dos primeros pueblos que
han dado a todos los de América el ejemplo más glorioso de energía Y patriotismo, no hayan tenido hasta ahora medios de entenderse in.me~tamente", y más tarde presenta a Manuel Moreno, el agente de Buenos Aires,
un plan de unión hispanoamericana concebido en los siguientes ténninos:
''habrá desde luego una correspondencia entre Caracas y Buenos Aires; la
primera se entenderá con Santa Fe, Quito, etc. y la segunda con Chile y el
" lbidem., l-103-104.
.. Ibídem., I-104.

560

Perú con la finalidad de promover una reun1on de representantes de los
gobiernos independientes que se hayan formado o se formen en la América
Española. En esa reunión se combinarán todos los asuntos militares, políticos y morales a fin de obtener la armonía y consecuencia indispensables
para aumentar la influencia de los principios que di.rigen los americanos".
Esta idea la ratificará una y otra v(';Z. Así, en una comunicación del 4 de
septiembre de 1811, señala a la Junta de Caracas la conveniencia de convocar a todas las naciones hispanoamericanas a un congreso que discutiera
la situación general y propusiera medidas para salvaguardar su independencia
y agrega: "No dudamos que habrá sido uno de los primeros cuidados de
ese Congreso el entablar íntima correspondencia con sus vecinos libres para
arreglar esta y otras materias de genera] interés; pero quizás convendría
que por cualquier medio seguro se estableciesen relaciones con Buenos Aires,
Chile y quizá el Perú occidental, que para esta fecha suponemos reunidos
a los Patriotas del Río de la Plata. Una liga general de todos estos pueblos,
un comprometimiento de no hacer convenios separados, sea con el Brasil,
sea con la Inglaterra, en materias que afecten al interés general, es uno
de los medios más a propósito para aumentar la influencia de nueslros principios, para presentar los derechos de América con dignidad y para que
se echen las bases de un sistema político, uniformemente entendido.'' 91 Estos
deseos que motivaban la misión del prócer, fueron detenidos debido a los
lamentables sucesos de 1814.
Un año más tarde, en 1815, en su profética Carta de Jamaica, Bolívar,
quien se. refiere a las provincias americanas en conmoción, reconocerá que
"los mejicanos serán libres porque han abrazado el partido de la patria con
la resolución de vengar a sus antepasados o seguirlos aJ sepulcro", y después de hacer amplias consideraciones acerca de la situación de los restantes países, de las formas de gobierno adoptadas y de su desarrollo futuro,
concluye afu:mando: "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes
entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres
y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible
porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡ Qué bello seria que el Istmo de Panamá
fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los
11

Ibídem ., I-105-106 .

561
H36

�altos intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres
partes del mwido."
Y ya al final de ese notable documento agrega: "La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; aislada
en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni au..xilios militares y
combatida pcr la España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podernos adquirir." 32
De esta suerte mostraron los próceres de la América H;ispana sus preocupaciones por mantener relaciones vivas y continuas entre todos sus países,
condición que pensaron era indispensable para asegurar su independencia
y libertad.

Su actuación en el Río de la Plata
Al no cristalizar su misión en Nueva Granada, Ortiz volvió a Nueva Or.. Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla. Kingston,
6 de septiembre de 1815, en SrnÓN BoúvAR, Obras completas. Compilación y notas

de Vicente Lecuna con la colaboración de la señorita Esther Rarret de

azarie, 2a.

cd., 3 v. La Habana, Editorial Lex, 1950, 1-159-175, p. 172. Esta idea de tanta
altura la reitera Bolívar desde Angostura el 12 de junio de 1818 al escribir a Juan
Martín Pueyrredón, Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata,
y decirle: "Excelentísimo señor: cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan
comunicaciones más frecuentes, y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano que,
formando de todas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al
mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas.
La América así unida, si el cielo nos concede este deSeado voto, podrá llamarse la
reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Op. cit., 1-293-295.
En la misma Carta de Jamaica, Bolívar, conocedor de los acontecimientos ocurridos en México, dirigidos principalmente por Morelos y según los cuales habían
despertado grandes esperanzas en todas las provincias que luchaban por su emancipación, escribe: "Los sucesos de México han sido demasiado variados, complicados, rá•
pidos y desgraciados, para que se puedan seguir en el curso de su revolución. Garecemos
además de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos.
Los independientes de México, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después ya tenían centralizado su gobierno
en Zitácuaro e instalada allí una Junta Nacional, bajo los auspicios de Femando
VII, en cuyo nombre se ejercían las funciones gubernativas. Por los acontecimientos
de la guerra, esta junta se tras.lad6 a diferentes lugares, y es verosímil que se haya
conservado hasta estos últimos momentos con las modificaciones que los sucesos hayan
exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador, que lo es el ilustre
general Morelos ; otros hablan del célebre general Rayón; lo cierto es que, uno
de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen la autoridad suprema

562

1~ en l 8_15 en donde reanudó sus contactos con Alvarez de Toledo y conoCJO al Manscal Anaya, al Dr. Robinson y a José Manuel de Herrera. 83 Ese
año de 1815 fue desastroso para la causa insurgente que comenzó a declinar
con_ ~ muerte de Morelos. En los otros países Ja situación tampoco era nada
pos1bva, aun cuando se luchaba firmemente en pos de la liberación total.
No sabemos en qué momento y ya con poderes de los antiguos jefes, Ortiz
decide emprender viaje a Sud-América en cumplimiento de su misión. Parece ser que debió haber salido hacia 1816 y tocado varios países y provincias
como Venezuela, Cundinamarca, Lima, Quito, Guayaquil, Santiago y finalmente
Buenos Aires. En
todos ellos observa con curiosidad cuanto ve , toma
.
.
informes que anota cmdadosamente para aprovecharlos pcsteriormcnte, acerca de los recursos naturalesc, población, extensión del país, situación social
y económica, comunicaciones, etc. y se presenta en el Río de la Plata en
Buenos Aires.
A_ esta ciudad debió haber llegado en el año de 1818, antes del mes de
septiembre, pues a partir de esta época datan sus primeros escritos,
en aquel país; y recientemente, ha aparecido una constitución para el régimen del
estado. En mano de 1812 el gobierno residcnte en Sultepec, presentó un plan de
paz Y guerra al virrey de México, concebido con la más profunda sabiduría. En él
se reclamó el derecho de gentes, estableciondo principios de una exactitud incon·
testa.ble. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y con•
ciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los
derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros,
debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes•
que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollase~
los que rendían las annas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que
no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni
quintasen para sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan se
observarían rigurosamente las represalias. Esta negociación se trató con el más alto
desprecio; no se dio respuesta a la Junta Nacional; las comunicaciones originales
se quemaron públicamente en la plaza de México por mano del verdugo, y la
gnerra
de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado,
.
nuentras que los mexicanos y las otras naciones americanas no la hacían ni aun a
muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que por
causas de conveniencia, se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la
constitución de la monarquía. Parece que la Junta Nacional es absoluta en el
ejercicio de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, y el número de sus
miembros muy limitado".
l3oli.var percibía con su gran visión, los enormes esfuerzos realizados por los me•
xicanos para libertarse y organizarse autónomamente, dentro de un régimen jurídico amplio y digno. El, quien tuvo que declarar la guerra a muerte en momentos
críticos, supo apreciar el espíritu altruista y de suprema dignidad y justicia que
imperaba en documentos como los Planes de Paz y Guerra del doctor Cos, en las
declaraciones de Cbilpancingo y en la Constitución de Apatzingán.
"' W. H. Tll!MONS, op. cit., p. 473.

563

�dirigidos al Secretario de Estado don Greg_orio Tagle, a. quien solicitó insistentemente le permitiera tener una entreV1Sta con el Drrecto1: Supremo ~e!
Estado, Brigadier don Juan Martín de Pueyrredón, para qUien acompano
w1a serie de memorias de gran interés acerca de la Revolución de Independencia en México, de las ligas que deberían existir entre todos los paises en
proceso de emancipación, de la forma de coordinar su acc.ión, ~~ la constitución de una compañía auxiliadora a través de una co~ederacmn de Estados con raíces comunes, y con esas memorias, las credenciales que le_ otorgaron tanto el señor iMorelos como López Rayón, las cu~es _le acre~1taba:
como su Diputado. A estas credenciales se anexan amplias mstrucc1ones.
Las comunicaciones que Ortiz envía al Secretario Taglc son varias: la
prin1era está fechada el 4 de septiembre de 1818 y en ella_ se revela que
Ortiz hab1a solicitado ya antes de esa fecha y por dos ocasmnes se le admitiera a una conferencia en la que informaría de su misión, presentaría
sus papeles y daría cuenta de la situación de la Independencia d~ ~~ país,
de la general de América y e&gt;.1Jondría sus planes. Con esa p~tmon del
4 de se tiembre anexa un "papel para dar idea sucinta de los heroicos sucesos
p
h . . ,
de Ja Revolución de México, seguro de que tan brillantes hec os msprraran
a su Excelencia los sentimientos sinceros de adhesión y confianza en unos
pueblos que suspiran por la alianza con esta gran República". 35 •
•
Esta primera Memoria arranca del inicio de la independencia reahzada
por Hidalgo en Dolores y termina c.on ~nas ~onsideraciones a~erca d~ la
desventurada expedición de Francisco Javier Mina. Para dar mas autondad
y peso a sus afirmaciones se apoya en las Gacetas. En esta Memoria. ha~!ª
con mucho elogio de la Jabor de Morelos y de los intentos de orgamzacion
realizados por Rayón, con quien simpatiza extremadamente.
Una segunda comunicación al Secretario de Estado en el Dep~tamento
de Gobierno fechada el 16 de septiembre acompaña a otra Memoria, la cual
pide se entregue al Director Supremo, pese a que hubiera deseado presentarla en una entrevista personal, en la cual le daría también a conocer los
papeles que componían su comisión. En esa comunicación rueg~ al Sec~etario acelere su negocio para que pueda trabajar y ofrecer al gobierno vanos
proyectos más, relativos a su comisión.
· est'a compuesta por vanos documentos, a saber:
Esta segun da M emona
$1 ERNESTO 08 LA TORRE VlLLAR, México y su politica interamsricana.
La misión
de don Tadeo Ortiz de Ayala. Guadalajara JaJ. Librería Font, S. A., 1973, 214 PP·
(Documentación Histórica Mexicana 4). Apéndice 111.
""Ibidem.

564

l. Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Está suscrito por
Ignacio Rayón, Presidente [de 1a Junta] en el Palacio Nacional de América
en Zitácuaro y fechado el 16 de enero de 1813. Lo refrenda Ignacio Oyarzabal, Secretario de Estado y Gobierno General.

2. Credenciales del Presidente del Gobierno de México, Ignacio López
Rayón~ expedidas en favor de Tadeo Ortiz para que pueda negociar y estipular con las naciones extranjeras cuanto convenga en utilidad de la libertad,
defensa y prosperidad de la América del Sur y de México.
3. Credenciales otorgadas por el Presidente deJ Gobierno Libre de México, don Ignacio López Rayón dirigidas a su Diputado Comisionado, para
que de acuerdo con los países de América pueda convenir en la posibilidad
de auxilio, celebrando tratados con esos países. Fechadas en Zitácuaro, 16
enero de 1813.
4. Credenciales otorgadas por don Manuel Morelos (sic.) (Creemos es un
defecto de transcripción) al Diputado Comisionado, a quien designa con el
calificativo de Brigadier distinguido de la República. En estas credenciales,
Morelos le otorga poder para tratar y contratar con los países de América
del Sur, principalmente los de Nueva Granada y Buenos Aires. 36
Las credenciales que presenta a Jas autoridades rioplatenses son en su orden: a) Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Firmado por
Ignacio López Rayón e Ignacio Oya.rzabal en Zitácuaro, 16 de enero de
1813. Este oficio, como los subsiguientes, tiene pleno sello de autenticidad,
mostrado tanto por las designaciones de los signantes, lugar y fechas, cuanto
por el estilo y sentido que contienen, y porque además coinciden con la
forma y el espíritu que anima nombramientos semejantes como son los expedidos por la Suprema JUIJta Nacional en junio de 1812, suscritos por José
Sixto Verduzco y José María Liceaga, así como la Plenipotencia e instrucciones que Rayón expidió el 25 de julio de ese mismo año y también algunas
de las instrucciones del propio Morelos. 37 Por otra parte, en las credenciales
otorgadas por Rayón se confirma que la correspondencia que Ortiz dirigiera
a Morelos desde Nueva Orleans, una de cuyas copias cayó en manos de
las autoridades realistas, llegó a poder de Morelos quien la remitió a Rayón.
De esta suerte, toda sospecha de inautenticidad queda desechada.
El contenido de este primer documento es el siguiente: Rayón como
sucesor de Hidalgo hace ver a los Gobiernos de Sud-América: "la utilidad
que a la común causa de América redundaría si uniéndose por medio de
una diputación general apareciese representado en cuerpo a la faz del mundo
'" Ibídem.
n Ibidem, Apéndice IV.

565

�la justicia de su causa, al paso que combinándose tomase medidas awciliatorias y defensivas para sostenerse a lo menos en cuanto lo permitiesen
las circunstancias"; para ello les pide traten con su Diputado Comisionado,
«en todo lo que diga relación a la independencia, defensa y prosperidad"
para lo cual les ofrece cederles la tercera parte de los caudales que se obtengan y la apertura de los puertos mexicanos para esas providencias. La
unidad en la causa común y el auxilio en la lucha que se realizaba era lo
solicitado en este documento.
En las credenciales que Rayón otorga a los "gobiernos libres de Nueva
Granada, Buenos Aires y demás de la América del Sur les autoriza a negociar, tratar y estipular entre sí, y ante las naciones extranjeras, cuanto
convenga en utilidad de la libertad, defensa y prosperidad de la América
del Sur y México", persuadido que su causa es la de México, y que sus
intereses tienen una relación íntima con los propios nuestros. . . y convencido de la necesidad que tenemos de relacionamos y combinarnos con los
mencionados gobiernos de nuestros hermanos del Sur y las naciones extranjeras, en virtud de los obstáculos que entre nosotros existen." 38
Y en cuanto al poder que Rayón otorgó a Ortiz, aquél señala que lo da convencido de sus buenas cualidades, de la recomendación que el señor Morelos
le hizo después de haber recibido sus informes enviados desde Nueva Orleans
acerca de la situación general reinante y de la necesidad de establecer contactos con otros países, en los cuales se tiene buen concepto de México. En
esa virtud nombra a Ortiz "Diputado de la República de México, Comisionado de su pueblo libre cerca de los gobiernos libres de Sud-América y
particularmente de los gobiernos de Nueva Granada y Buenos Aires, y Agente
general de negocio.s extranjeros, para que en virtud de los extraordinarios
poderes y amplias facultades que le conferimos, y con arreglo a nuestras
instrucciones felicite a nombre de México a los mencionados gobiernos y
pueblos por la libertad de que ya gozan ... ", e inmediatamente. . . "fonne
con su protecei6n y con los auxilios que dichos gobiernos o particulares puedan prestar al crédito de México, sin omitir gastos ni sacrificios, una expedición naval de todos los buques que se puedan, con destino a sacar caudales de nuestros puertos u otro punto del Norte, que las circunstancias
venideras puede proporcionarnos, para que dichos caudales, que en parte
están reunidos y siguen acopiándose, se empleen en armas, buques y demás
útiles de guerra que necesitamos en México y necesiten en las Provincias de
la América del Sur, y para cubrir los gastos de la expedición o expediciones
que en beneficio de la causa común se inviertan, según lo hallen por conveniente nuestros aliados y apoderados los gobiernos libres del Sur y nuestro

Diputado comisionado, para lo cual les queda una libertad absoluta" ''P
IJ MJ' .
,
• or
Y Para , e o. . exico cedera
la tercera parte de dichos caudales al Frerno
b.
»
que ~ se mteresa_re ; _Y ofrecí~ _López Rayón que "todos los tratados y
negociaaones. . . serian fiel y religiosamente ratificados, cumplidos y guardados con preferencia a todos nuestros empeños y deberes como lo
,
d
, il
.
'
mas
sagra, o y ut . a la patna,. en todo tiempo y circunstancras y bajo cualquiera
f~nna de gobierno o magistrados establecidos por los pueblos libres de MéXJ.co". 39
En _el _poder otorgado a Ortix por el señor Morelos, éste señala que: "tiene
c?nOClllllento pers~n~I del referido". No sabemos si eso era verdad O simple
formula,
de su persona a través de otros corre¡1g10nanos.
· ·
·
L d • o conoclllllento
.
.
~ . es1gna Bngaclier distinguido de la República y también Diputado, Co1Il1Slonado yd.Agente General, y le autoriza "pueda negociar, tratar y contratar :ºn I~h?s Gobiernos, compañías y particulares extranjeros en todo
lo relativo y util a la defensa, prosperidad e independencia de la Am' ·
deI sur Y M'
·
enea
. eXIco,
a nuestra unión recíproca y establecimiento de relaciones
con las naciones e~jeras" y persuadido de que ''la causa de la América
del Sur es la de México y de que nuestros empeños deben ser comunes" auto ·
a .1os G ob.1ernos 1·1bres de la América del Sur a que de acuerdo' connza
su
D1putado
puedan:
"a
nombre
del
Gobierno
y
pueblo
libre
d
M'
·
·
.
e
exico, negoctar, tr~tar y contratar, ~odo lo que convenga a la defensa, independencia
Y_ prosp~?dad de la .~enea d~l, Sur y México y a nuestros intereses paraculares . Morelos senala ta.mb1en que el primer auxilio debe consistir en
preparar y enviar una expedición naval a Acapulco, Tehuantepec O algún
puerto del_ N~~te "tal vez con eJ objeto de verificar nuestro dicho proyecto
de. comurucacion y sacar caudales para comprar armas y buques y distri~wrlos en América según lo exijan las necesidades de cada provincia, e
igualmente para los demás gastos que se ofrezcan en beneficio de nuestra
común causa". Ofrece en cambio de ese auxilio la tercera parte de los caudales, de los cuales -dice- ya tiene reunidos más de seis mil pesos en 0
lata
,
.
.
ro,
~
generos preciosos. TerIIllJla el poder con la m.sima promesa de ratificac10n y cumplimiento de los tratados por parte de México.&lt;º

. '!,

F~ahnente tenemos las Instrucciones del Gobierno de México para los
~ob,ernos de la América del Sur. Este documento reviste capital importancia no_ sólo ~r el amplio espíritu americanista que sustenta, por los ideales
de umdad hispanoamericana, de apoyo y auxilio entre todos los países, sem~ante a los testimonios de los próceres de Nueva Granada: Bolívar, L6pez
Mendez y otros que hemos ya comentado, sino también porque revela el
• Ibídem.
• Ibídem.

"' Ibidem, Apéndice 111.

567
566

�anhelo de una unidad política, en virtud de antecedentes comunes de cultura, religión, costumbres, etc., y proclama la urgencia de una unidad económica, de una solidaridad basada en la utilización y para beneficio de todos, de los
enormes recursos naturales que ]a pródiga naturaleza había concedido a
América. Se trata de una idea que se anticipa más de ciento cincuenta añor.
a los proyectos de un mercado común, a la formulación de pactos comerciales, gracias a los cuales las repúblicas hispanoamericanas puedan auxiliarse
y apoyarse en su desarrollo económico.
Estas instrucciones preveían la unidad de todas las naciones de la América
Hispana, con la finalidad inmediata, claro está, de una "aliaw.a ofensiva
y defensiva, única. y permanente, seguida de un tratado de comercio libre
y particular". Lograda esa unidad, para apoyar la aliana establecida, se
invitaría a "potencias extrañas" en los términos que demandan nuestras particulares circunstancias y las generales de América. "A través de esta fórmula se prevenía la elaboración de pactos fijos, inmóviles que perjudicaran en
un momento dado a nuestros países." Para celebrar esos acuerdos, los gobiernos americanos unidos deberian comisionar diputados al exterior y en
caso de que algunos ya los hubieran enviado, lo acordado por ellos debería
ser comunicado a los restantes. En cambio del auxilio prestado por las
potencias extranjeras, se concedería a éstas la libertad de comerciar con todos
los puertos y la disminución de impuestos.
Si alguna potencia por su Política de neutralidad no pudiera auxiliar
a las naciones americanas en un momento dado, podrían formar&amp;e, principalmente en los Estados Unidos y en Inglaterra, compañías particulares
de mercaderes, a quienes se ofrecerían atractivas ventajas económicas. Se
planeaba que la ayuda sería por un término de cinco a siete años, durante
los cuales podrían obtener apreciables beneficios tanto en frutos agrícolas
como en ganado, minerales, etc.
Los auxilios obtenidos se emplearían en la adquisición de armamento, en
Ja formación de una escuadra naval apoyada en sitios neurálgicos como el
Istmo de Panamá, las Floridas, Tehuantepec. Esta escuadra que se desplegaría tanto por el Mar del Norte, Golfo de México, como por el Mar
del Sur, por entonces el más libre, extraería de determinados puertos los
recursos que los insurgentes mexicanos habían acumulado y con los cuales
subvendría el pago de los gastos realizados. La guerra contra España debería efectuarse en cualquier parte, en donde los gobiernos de acuerdo con
un plan bien meditado lo creyeran conveniente.
Importa destacar aquí cómo en ese año de 1813 ya Morelos, Rayón y
demás dirigentes, subrayaban la importancia estratégica del Istmo de Pa~
namá. El artículo séptimo de las instrucciones señala la necesidad de ocu-

568

par Panamá, Tehuantepec y las Floridas "como puntos generales y de apoyo
para auxiliarnos mutuamente y atender a las Provincias libres que necesiten
soco1Tos, atacando a las débiles ocupadas por el enemigo. El Istmo de Panamá -se afirma- además, nos proporcionará un punto interesante para
nuestras 1-elaciones recíproras y extranjeras". De esta suerte nuestros héroe.e;
se adelantaban en sus previsiones a sus hermanos de lucha en la América
Española, pensando en un punto de unión en el que proyectaran con amplitud y libremente el destino maravfüoso que ellos deseaban para el continente.
Otro de los puntos esenciales, que estuvo siempre en el ánimo y en la
mente del señor Morelos, fue el que quedó magistralmente plasmado en esta
fórmula: "nuestra general determinación a una absoluta y total independencia de los Gobiernos de España, sean los que fueren sus principios y
sistema: para siempre nuestra dependencia será incompatible con la prosperidad de la América".
Si se postulaba la unidad en la acción, en la defensa, en la economía y
en la política futuras, Morelos señalaba que esa unidad de un pretérito
plural que era el que enlazaba a todos los países en la guerra que sostenían,
guerra común contra un solo enemigo P9r "sus horrorosos altercados, su
violación del derecho de gentes y de guerra, observado y reclamado constantemente por nosotros, su tenaz empeño en asolar la América, un desprecio a
todas las transacciones equitativas, la prnvocaci6n de cuantos modos pueden
al desorden, a la anarquía, y guerra civil'', causas que habría que señalar a1
mundo como generadoras de la lucha en que estaban empeñados. Para
ello proponía la elaboración y publicación de "un manifiesto oficial a nombre de la América del Sur unida con México".41
Prometía el caudillo en este documento la ratificación y cumplimiento de
todo "lo que los gobiernos libres tengan por conveniente obrar según las
circunstancias lo exijan en beneficio de nuei;tra ya común causa de la América del Sur y de México". Las instrucciones terminaban haciendo un llamado a los gobiernos para que su juicio, sabiduría y discreción completaran
esas bases y suplieran y dispensaran "la juventud y tal vez poca práctica
de nuestro comisionado que es acreedor a la mayor indulgencia y consideración de sus hermanos del Sur" ."2
Tales son los documentos comprobatorios de la autenticidad de la misión
confiada a Tadeo Ortiz de Ayala por Morelos y Rayón en 1813. Tanto por
las personas que aparecen citadas, los lugares en donde se e&gt;.l)idieron, los
términos y las ideas contenidas, los antecedentes y ligas que encontrarnos
., Ibidem.
.,. lbidem.

569

�con otros documentos, es indudable que se trata de documentos auténticos
y de una misión planeada por los jefes de la revolución mexicana con Ortiz. Podría alegarse que algtma de las fechas de los mismos no corresponde
exactamente al día en que estaban en un determinado sitio los jefes insurgentes, pero no hay que olvidar que la secretaría no se movía con la misma
prontitud, que muchos de los documentos dejaban en blanco ciertos elementos que después eran llenados como se ve en algunos de los testimonios
documentales que ofrecemos en los apéndices, y como se observa en los
mismos documentos de Morelos.
Podría ser que originales de estos documentos, o copias, hayan sido los
que llevaba Ortiz en su frustrada misión a Nueva Granada y que él destruyó
como resultado de sus naufragios y cautiverios, y que de los únicos que conservó haya hecho copia u obtenido posteriormente copias o traslados a su
vuelta a los Estados Unidos. Lo que sabemos de cierto es que éstos son
los que presenta a los dirigentes rioplatenses en 1818 para acreditarse tomo
Comisionado Mexicano.
Su llegada a Buenos Aires la efectúa en un momento en que la política internacional y americana no es aún demasiado clara. Las conexiones
entre los países americanos eran difíciles, aún no se. concluía la guerra contra
España y sólo Venezuela y Argentina mantenían algunas relaciones. Las
Gacetas aun cuando tardíamente, habían llevado a las provincias australes
las noticias de la muerte de Morelos, del debilitamiento de la causa insurgente en Nueva España y del fracaso de la expedición de Mina que había vuelto a prender el entusiasmo por la libertad.
Ante esa situación y alejados por la distancia e intereses diferentes, los
hombres de estado rioplatenses no podían dar completo crédito a un extraño
que llevaba poderes de fecha muy anterior, que les ofrecía una unión que
si bien era indispensable- y atendible, por la forma como se configuraba no
podía sino parecerles irrealizable. Si bien existían ciertos nexos entre Estados
lejanos como Venezuela y Argentina, ellos tenían como mira inmediata sacudir la opresión de los ejércitos realistas que asolaban América. Por otra
parte, Ja preocupación inmediata en Buenos Aires, radicaba en mantener
defendido a Chile, que pese a la Victoria de Chaca.buco en 1817, peligraba
tanto interior como exteriormente; defender el tenitorio Argentirfo aún amenazado después de Maipú ¡ consolidar el Estado Chileno con O'Higgins a
la cabeza, para poder maniobrar hacia el Norte, hacia Perú; defender las
provincias orientales de los portugueses y mantenerse en pie en medio de
graves problemas de los montoneros. La situación no era propicia como
para escuchar a un comisionado que les pedía la formación de una escuadra para ir a traer supuestos caudales a un país tan lejano como México. Bastantes esfuerzos reafu:aban Pueyrredón y sus hombres para proveer a San

570

Martín de soldados y de buques con que iniciaría la expedición que ambicionaba, marchar al Perú y liberarlo de los ejércitos españoles.
Las preocupaciones de los dirigentes mexicanos señaladas en sus instrucciones y poderes eran las mismas que mortificaban a los del Río de la Plata,
quienes acrerutaban comisionados a los Estados Unidos y a Europa en bus:ca
de apoyo, de armas, de navíos, sin poder recibir sino débil ayuda. 'Manuel
Aguirre y el señor Alvarez Condarco habían sido enviados a Estados Unidos
y a Inglaterra a comprar barcos para proseguir la guerra y poco después
se designó a don José Valentín Gómez y al señor Rivadabia para pasar
a Francia e Inglaterra, pero sin lograr éxito o muy relativo. El temor de
que la amenaza del absolutismo español apoyado por la Santa Alianza se
cumpliera, enviando una expedición de veinticinco mil hombres y una poderosa escuadra para dominar Buenos Aires, hacía que el Supremo Director
Pueyrredón y demás responsables de la política argentina, no pudieran atender una petición que si bien era justa, no era realista. Buenos Aires era
por el momento el baluarte de la emancipación americana y había que atenderlo preferentemente. Urgía consolidar su posición y dar al enemigo, que
al mando de Pezuela parapetábase y preparábase en el Perú, un golpe definitivo que permitiera la liberación de toda América. El punto neuráJgico,
el determinante del triunfo o la derrota de la emancipación americana era
por el momento América del Sur, Lima y las altas mesetas peruanas. Para
ese ataque definitivo, San Martín adiestraba el Ejército de los Andes, que
pronto se cubriría de gloria.
Esas razones motivaban la dilación que desesperaba a Ortiz, ellas eran
las que hacían que don Gregorio Tagle ni le obtuviera una entrevista con
el Supremo Director, ni le recomendara a las autoridades chilenas, preocupadas con las disidencias internas, la amenaza de los Carreras y muchos
otros problemas. Por esas razones que eran poderosas, se puede afirmar que
la misión de Ortiz no encontró eco en los estadistas del Río de la Plata.
Llegó en un momento inoportuno, en un período de graves preocupaciones
internas originadas por la lucha de las facciones y densos nubarrones de la
política mundiaL
No fue una falta de sensibilidad política ni una actitud egoísta la que
observaron Tagle y Pueyrredón, ante un llamado fraternal de México, sino
que su táctica dilatoria y evasiva muy común en estos casos, ohededó a hechos reales, a una coyuntura insalvable que les impedía obrar en otra forma.
Ortiz por otra parte, aun cuando era de espíritu penetrante y estaba informado de los acontecimientos generales que afectaban a América, no
podía conocer a fondo las dificultades políticas del Río de la Plata, sus
enormes conflictos. Sabía, sí, de las victorias obtenidas por los ejércitos eman571

�cipadores que eran patentes y notorias como Chacabuco y Maipú; de la
consolidación de una escuadra liberadora en el Pacífico y de sus triunfos,
pero no podía saber ton qué esfuerzos, sacrificios y heroicidades pudo formarse. Por otra parte, el llegar solo, sin recursos, sin apoyo ninguno que permitie:ra a los argentinos confiar en u misión, hacía desconfiar de él. ¡ Qué
clilerentc va a ser el arribo de los señores Rodney, Graham y Brackenridge,
em-i.ados norteamericanos que llegarían al estuario del Plata llevando el reconocimiento de los Estados Unidos! Ortiz pudo pasar así como un visionario, como un proyectista sin respaldo, como un espía como se le consideró
en Nueva Granada. Todo eso pudo ocurrir. y debido a ello, su loable empeño, dedicación e inteligencia no obtuvo resultado satisfactorios.
De la imposibilidad de que su voz encontrara eco, voz afligida no sólo por
el porvenir de su patria, México, sino de toda América, deriva la angustia
y desesperación de Orti2. Un hombre que ha pasado cerca de diez años
consagrado a la liberación de su país, en continuo peregrinaje, sometido
a privaciones y persecución, alejado de su familia y de toda comodidad,
enfermo, pues de continuo escribirá que se halla delicado de salud y a quien
no se escucha ni atiende, sino que se le toma por espía, desconfiando de su
presencia en países convulsionados es evidente que haya desesperado de
la indiferencia de los hombres de las cancillerías, de su silencio ante sus
clamores, de la demora en responder a sus apremiantes solicitud~. Por eso
es que en los documentos que presentamos va a urgir al Secretario Tagle
"que en correspondencia a mi exaltado celo por Ja prosperidad de la causa
común de América, se sirva acelerar cuanto sea posible mi negocio para
según su resultado trabajar varios proyectos que me he propuesto, relativos
a mi comisión. y es de mi deber comunicar al Supremo Gobierno" ."J Y en
otra comunicación agregará: "seguro de que el celo a mi deber, lejos de
causar displicencia me disculpa, me tomo la libertad por tercera vez de suplicar a Vuestra Excelencia con el mayor respeto, se sirva tener la bondad
de hacerme la gracia de admitirme a una conferencia en los términos y
para los fines indicados en mis anteriores súplicas'' .4~ Y añadía subrayando
tanto la importancia de su misión como la naturaleza confidencial de la
misma: "Cuando Vuestra Excelencia se instruya de la importancia de mis
papeles, la trascendencia de mi comisión y el vasto campo que ella ofrece
a los ojos de la política e intereses generales de América, y especiaJmente a
la gloria del Supremo Jefe de las Provincias Unidas, y a la América del
ur, espero que en obsequio del patriotismo, se me dispensará esta coincidencia, tanto más, cuanto no permitiéndome mis circunstancias presentarme
0 Ibídem.
•• Ibídem.

572

con un carácter público, sólo aspiro a ser útil a la causa de América y mi
patria ... " -1 5
Al año siguiente en 1819, pensó Ortiz llamar otra puerta más, la del Gobierno Chileno. Por ello en mano de ese año envía una comunicación al
Diputado del Supremo Gobierno de las Provincias Umdas en Sud-América,
cerca de] Estado de Chile pidiéndole le ponga en contacto con su gobierno
para exponerle su Comisión. Esta petición la reiteró un mes más tarde sin
hallar respuesta alguna. Ortiz pensaba, y así lo escribía, que su ca.usa no
podía ser desconsiderada por esos Estados, que su misión era tan importante
.. Tbidem. La idea de una Unión hispanoamericana, que postulará pennanentemente Ortiz y la cual considerará no sólo necesaria sino indispensable, no la abandonará jamás, sino que la sustentará siempre con gran vigor, mayor en los momento:; de crisis políticas que puedan poner en pelign, la libertad e independencia
de nuestras repúblicas. Por ello, varios años después, al escribir su México comiderado . .. redactará unos párrafos llenos de verdad y acertadas consideraciones políticoeconómicas que corroboran ese pensamiento y los cuales transcribo aqul para que
puedan cotejarse: "La república de Centro América, limítrofe por el rumbo opuesto,
parece destinada a seguir la estrella de México, y por su posid6n y circunstancia~
particulares, a pesar de la antipatía que afectan aJgunos de sus administradores inexpertos, los bienes y los males que se disfruten o encorben a México, refluiran en
su salud o en su perjuicio; y dígase lo que se dijere, un Estado pequeño y sin rentas,
no es ni puede ser verdaderamente independiente en un sentido tan riguroso que no
necesite del auxilio y poder de sus vecinos más aproximados para asegurar su e.xist.encia
política Estos cuerpos, semejantes a los satélites, no pueden menos que girar alrededor de sus planetas. México será por mucho tiempo el Júpiter de Guatemala;
y no tiene otro interés, desde que con la mejor voluntad reconoció auténticamente
su emancipaci6n, que el de verla feliz y prosperar. Un tratado especial de amistad intima, y la residencia de un ministro hábil que trabaje en obsequio de los
guatemaltecos, y en inspirar confianza y borrar hasta de la memoria e.&lt;:a suspicacia y susceptibilidad de algunos de los hijos de Guatemala contra los mexicanos,
que tienrn el vergonzoso e innoble origen de las preocupaciones y falsa política que
dejaron por herencia funesta los ceñudos dominadores para dividirnos y devorarnos,
llenará estos objetos." Y añade en seguida: ''Con la república de Colombia, 1nmediata, México tiene intereses más trascendentales que trazar, y el primordial es desearle su unidad a lo menos con Quito; y prescindiendo aho:ra de las relaciones
men;antilcs existentes, aún antesc de ru emancipación (continuadas entre los puertos
de Guayaquil y Acapulco, Maracaybo y Veracruz a causa del consumo del cacao
que los Mexicanos necesitan; este tráfico eventual se suspenderá en fuerza de los
adelantos del cultivo de este fruto -en Tabasco, Guazacuako, Colima y otros para~
que el gobierno deberá fomentar en su suelo, natural y primitivo desde la más remota
antigüedad) una política previsora no debe olvidar que la población de Colombia
(se entiende reunido a lo menos Quito) aglomerada en los litorales, agricola y emprendedora, llegará un día, por su despejo, el espíritu de cálculo y sus soberbio~
puertos, a formar una potencia marítima que en el caso de una guerra &lt;'mprendida
contra México, cooperaría, con el auxilio de ~us escuadras, a contrabalancear lo.,
esfuerzos de cualquier potencia, por la oportunidad de la combinaci6n de las po-

573

�que deberían oírle. Dábase cuenta de las dificultades existentes, pero le parecían salvables, fáciles de resolver frente a la enorme empresa que él promulgaba, por tal motivo escribirá: "Se me dirá que hay muchas dificultades
que vencer y que las vastas atenciones que ocupan justamente la de estas
soberanas repúblicas no permiten emprender tamañas empresas. Yo me propongo argüirlas, y entre tanto debo observar que las grandes y singulares
empresas siempre han tenido contradicciones, pero la historia confirma que
el arrojo y atrevimiento heróico, siempre ha decidido en favor; el descubrimiento de nuestro mismo suelo y la historia de sus conquistadores nos contencias, por la oportunidad de la combinación de Jas operaciones de ambas naciones
en uno y otro mar, de cuyas ventajas .inapreciables no se pueden lisonjear otros
e.o;tados de América. Con la mira de prevenir estas ideas, muy posible en el curso
de los acontecimientos humanos, eJ gobierno mexicano tiene que tirar lineas más en
grande en el cultivo de la amistad, y sus transacciones con el de Colombia, y una
necesidad de aliarse y mantener un ministro ilustrado cerca de su gobierno.
Las repúblicas del Perú y Chile, engarzadas más de cerca con Colombia, no obstante la distancia que las separa de México, no dejan de ligar sus intereses de algún
modo con ésta, pues aunque sus relaciones comerciales sean de poca monta, a
causa de la identidad de producciones, su situación, como potencias marítimas, y las
simpatías y causa común a todos los nuevos estados, en el incidente de una desavenencia suscitada entre ellos, el gobierno mexicano acreditado, podría por la influencia
de sus consejos ofrecerles una cordial mediación, lo mismo que a las de Bolivia
y Argentina. Así es que por un encadenamiento político natural, México puede
ligar sus interese.o; más caros, con todos los Estados de América, y llegar al magnífico
resultado de la ereación posi~va de una gran confederación en el nuevo mundo,
que iniciada en el istmo de Panamá, tal vez temporaneamente, se trasladó a Tacubaya, y se desea su continuación por todos los americanos pensadores, a fin de regularizar definitivamente un tribunal supremo e inexorable de pueblos soberanos y libres
que arreglando el derecho internacional de los diversos estados, uniforme las reglas
de su conducta política exterior con respecto a los demás, asegure y mantenga el
reposo y la paz exterior e interior, y oponga un antemural a las pretensiones desmedidas que pretenda suscitar la Europa contra América, presentando a un mundo
de repúblicas, formando una fuerte liga invencible por sus simpatías, armonía y unión
compacta que el gobierno de México está en el caso de agitar.
Por no haberse llevado a su fin y grandioso objeto, el resultado de esta liga,
con motivo de las disensiones de los diversos Estados Americanos, ellos se han 1mesto
de peor condición, y desaveniéndose algunos, la Europa o sus reyes coligados discurrían ya, según los rumores diplomáticos y es casi como seguro que hubieran intentado su funesta intervención, si la gloriosa revolución del pueblo francés no viene
oportunamente a desconcertar sus ceñudos planes contra la 1.ibertad del mundo, llamando la atención de los gobiernos despóticos, los cuales no pueden, ni podrán
transigir jamás de buena fe, con la independencia y libertad de unas regiones que
en general usurpadas, han dependido directa o indirectamente de Europa, y tarde
o temprano excitarán una revoluci6n general de principios, trascendentales a los pueblos gobernados según las máximas del pretendido derecho divino, que parece caducar
y reemplazar por el axioma de las soberanías nacionales. La América, hasta la época

574

finnan este principio; esta es una lección que nos enseña que en América
todo ha de ser grande y peregrino; es, pues, claro que en un negocio tan
interesante nada deba omitirse, la gloria debe estar siempre de parte de quien
pone los medios para alcanzarla aunque los resultados no sean felices." 46
Pese a la energía y reiteración de tales argumentaciones la realidad política de los países australes era tan delicada que sus gobernantes no pudieron atenderlas. Los planes de Ortiz eran de tal magnitud que hubieran
requerido el esfuerzo íntegro de aquellas provincias, una acción singular,
la concentración de todas sus energías en una empresa arriesgada, difícil y
casi impracticable. Argentina y Chile terúan ante sus ojos problemas muy
delicados que resolver, su existencia misma como naciones independientes
peligraba y no podían embarcarse en empresas un tanto utópicas presentadas
por un individuo que fuera de su documentación, de sus razonamientos, de
su tenaz capacidad para tratar de convencer no presentaba apoyo ninguno,
no era secundado por todo un grupo lo suficientemente fuerte para convencer. Tenazmente esos países realizaban en el exterior gestiones para conjurar las amenazas externas y para combatir a los ejércitos realistas en su
propio suelo. Mucho se había conseguido con las victorias de Chacabuco
y Maipú en el Sur, así como la de Nueva Esparta ganada por los hombres
de Boüvar, pero aún tendrían que conjugarse los esfuerzos y realizar jornadas
heroicas para vencer al enemigo.
Por ello ante las reiteradas gestiones de Ortiz, los encargados de la política exterior argentina van a recomendarle vaya a Europa, a la Gran Bretaña, a solicitar el auxilio deseado, a unir sus voces a las de sus propios comisionados. Abundantes razones debieron exponerle los poüticos rioplatenses
para convencerle de marchar a Europa, a Inglaterra, "con el objeto de trade la revolución del año de 1830, acaecida en París, debió considerarse como aislada
en sus principios; pero en la actualidad, aunque más escudada con la opinión esparcida de los pueblos, no debe aún olvidar que los gobiernos de estos mismos pueblos
le son hostiles, y aun cuando, respecto a las naciones, Ja cuestión sea diferente, y
no nos vean con ojeriza, inciertas todavía, y sin que les inspiremos mayor confianza con una conducta más arreglada, fuerte y legal, mientras ellas no sean libres,
y de hecho sus mandatarios tengan a su disposición los recursos forzados de los pueblos, podemos precavemos, reparando a la vez nuestros males y verificando lo que
los reyes hubieran ejecutado (esto es, una reunión recíproca y eficaz) y aún podrian
practicar, si por una fatalidad triunfan, y la lid del absolutismo se decide y pr~~uncia
contra los principios liberales. Reúnase la América, entre tanto esta cuestion en
litis se decide, y apelando al proverbio del inmortal poeta .Beranger, invóquense sus
sublimes palabras consignadas en estas magnilicas frases:
Peuples, formons une saillte aJliance,
Et donnons-nous la main", México Considerado ... , pp. 104-109; Cfr.
Vid. R. ÜRNÁN ÜQUENI&gt;O, op. cit., Passim.
.. Vid. Apéndice Ill.

575

�bajar allí con actividad y empeño por la libertad de mi Patria al lado de
los señores diputados de los gobiernos libres de la Améric.a del Sur&gt;.~1
No disgutado, sino cerciorado de ese hecho, lo acepta y el 4 de mayo
de 1819 en una última comunicación que dirige al Secretario de Estado
Tagle, al comunicarle que va a partir en cl plazo de un mes a Inglaterra,
le dice está penetrado del más alto .respeto y gratitud hacia el Jefe del Gobierno por haberle colmado de gracias y de cuya protección espera el éxito
de sus negocios. Al Secretario le llama "ilustrado y benévolo" y añade "espera de él un buen despacho con amplitud, para Poder emplear mis trabajos
y patrióticos ardientes deseos en utilidad de la libertad y unión de la América del Sur y México".' 8

Este párrafo nos indica con claridad cuál fue el desemboque de la misión
de Ortiz en América del Sur. Convencido de la gravedad de la situación
americana y de las dificultades que sorteaban los países hermanos, impedidos
por el momento de emprender una acción que aunque altamente positiva
en sus resultados futuros, en sus implicaciones para el porvenir y en el alto
espíritu que estaba concebida, era irrealizable, tuvo que fijar la atención
en la ayuda que una potencia europea podía prestarle. Se percibe a través
&lt;le sus lineas que contó con la simpatía de los- gobernantes; más aún, con su ayuda. El hecho de que solicite de Tagle un amplio despacho para trasladarse a
Europa, indica que tuvo el estímulo de Jos estadistas argentinos y su comprensión. A partir de ese momento abandonó sus gestiones en ese país y marchó a

~• Ibídem.
.. lbidem. Es irrebatible que don Tadco Ortiz poseía una constancia y decisión inquebrantables. No era hombre que sucumbier.a ni se arredrara, y así lo había
demostrado, ante las dificultades. Las ideas que sustenta las mantiene durante años,
las engrandece, las condiciona a las circunstancias que se van presentando, pero no las
abandona. Meditados trozos escritos más de una década después en Burdeos,
también lejos de su patria, nos revelan cómo Ja preocupación que tuvo de que México y todas las naciones hispanoamericanas mantuvieran estrechas relaciones de
amistad entre ellas y con otras potencias, se mantuvo como una constante en su
pensamiento.
Los renglones siguientes tomados de su México considerado ... , pp. 98-111 reflejan
esa preocupación continua. Leámoslos: "Aunque el esencial deber y obligaciones primordiales de los depositarios del poder de una sociedad recientemente ell)ancipada
; constituida, sean ded;car toda su atención a Ja observancia de las leyes, consolidación del régimen político y sostenimiento a toda costa del orden público, mediante
el libre ejercicio de su autoridad JegaJ, y la cooperaci6n y goces de los derechos
espeditos de los ciudadanos; sin perjuicio de estas bases capitales, los principios de
conveniencia y política generalmente recibidos entre las naciones, y eJ encadenamiento y enlazo de los intereses de todas las sociedades, exigen por una consecuencia
necesaria a su propia consetvaci6n, comunicaciones y relaciones de buena correspondencia y amistad, más o menos estrechas con las potencias vecinas, y con aquellas
que por Ja naturaleza de su pPlítica y posición en el orden de los acontecimientos
presentes y futuros, pueden af!;Ctar y ligar de algún modo sus intereses con los de
la nación, o por el contrario perjudicar, si no se atienden, a la causa pública. Estas
:relaciones son tanto más indispensables a un pueblo naciente, cuanto que, fonstituyendo el derecho de gentes, por su órgano se estipulan y alcanzan su goces, y los
,derechos y ventajas que por la naturaleza y la equidad tienen y son inherentes a
todas las naciones. Mas sin embargo de esto, un gobierno nuevo, aJ establecerlas.
no debe perder de vista que el resultado de sus negociaciones será más o menos eficaz
y saludable a sus justas pretensiones, cuanto sea el grado de estabilidad moral y
fuerza física con que se presente, y el realce de las cualidades de los agentes a quienes
se conficn; puesto que los fastos de la historia antigua y moderna nos enseñan
que el éxito de mucbos negocios ha dependido en parte de la habilidad de los
gobiernos y las circunstancias eventuales, sin cuyo aprovechamiento, que con el ex.-

pendiente más efectivo y dependiente de los hombres de Estado, parecía increíble que
unas asociaciones tan reducidas como las repúblicas de Holanda, Venecia, Génova,
y sobre todas PL~a, hubieran Uegado, en la época de su florecimiento, a nivelarse con
las potencias más poderosas de Europa, y aún a influír en las transacciones y cuestiones más importantes de las ligas que se formaron en su época. A Jas circunstancias
y a la activa sagacidad de los diplomáticos anglo-americanos, más bien que a su
poder debieron sin duda su engrandecimiento territorial los Estados Unidos de América, pero sin estabilidad y buen orden parecería imposible que a los veinte y cinco
años de su existencia, hubieran podido anexar a su vasto imperio y afirmar, sin disparar un tiro, la extensa e importante región que abraza el Mississippi, y poco
tiempo después, el interesante puesto de la península de las .Floridas, que les ha abierto
la puerta del grande Océano, y dado una de las Uaves de] seno mexicano, _por cuya
conservación habían hecho antes, España e Inglaterra, grandes sacrificios". Y añade
las siguientes valiosas reflexiones, fruto de su larga experiencia de diplomático sin
e¡¡.equatur: "Los embarazos de Europa son grandes, extraordinarios los sucesos, y
el fermento que se e,¡perimenta y aparece casi en todas las naciones, y en particular
en la hermosa Italia, y en la parte pensadora de Inglaterra y Alemania, presagian
una serie de acontecimientos de inmensa trascendencia. Este es, pues, el tiempo que
los hombres de Estado de América deben emplear, aprovechándose de tan favorables
circunstancias, no para mezclarse en los negocios europeos, ni manifestar i11tenciones
hostiles (excepto a España que se debe tratar de inquietar en sus posesiones de las
Antillas y la Asia, a fin de obligarla a hacer la paz o reducirla a la perunsuJa)
sino para fijar la posición que debemos tomar después de haber consumado nuestra
emancipación redproca, para ponemos por siempre fuera de los tiros y pretensiones
&lt;le la denominada Santa Alianza, dejando a cubierto nuestros derechos y los de todo
un mundo libre y verdaderamente independicn\-e.
Aunque un pueblo naciente necesita, por su estado infantil, del apoyo y amistad
de todas las naciones para acreditarse, debe sostener sus derechos y mantener la
paz y buena armonía con todas; no teniendo México otras relaciones que las de
(;Omercio con la mayor parte de Europa, éstas se deben limitar al fomento de este
ramo mediante sus ag~ntes mercantiles, que residirán con el carácter de encargados
o agentes de negocios en el punto donde más convenga, y en Jos demás, los cónsuJes y
vicecónsules pueden muy bien desempeñar estas funciones, reduciendo su policía en esta
parte a la protección de su comercio, abandonando en Jo posible el sistema prohibitivo
y rebajando proporcionalmente la tarifa de los derechos de entrada, que no sirven

576

577
H37

�Europa. Sabemos por Timmons que permaneció pocos meses, tres, en Inglaterra, y de ahí partió hacia Holanda, Francia y España en donde pem;ó
podría impulsar sus proyectos aprovechando 1a vuelta al régimen constitucional que se había operado en la Península. Alarmado por la cesión de
la Florida y sabedor de las victorias que los ejércitos trigarantes realizaban,
volvió vía Guatemala a México después de más de doce años de ausem;ia. 19
Ante la consumación y admirado por el atractivo Imperio, dedica a Agus•
tín de Iturbide por su ilustración y benéficas intenciones su Resumen de la
Estadistica del Imperio, llamándole: "héroe inmorta1 conducido por los sen•
timi:entos más nobles". 50
Ahora bien, ¿ cuáles fueron los proyectos presentados insistentemente a la
cancillería?, ¿ cuáles ]as informaciones que les transmitió?, ¿ cuáles sus ideas
en torno de una unidad americana?
Veamos en primer ténnino la segunda cuestión, la información que pudo
acreditarle como auténtico enviado del Gobierno de México y que él no
quería se ostentara públicamente. Según se desprende de los documentos,
las "memorias" que presentó a la Cancillería fueron varias.
La primera de ellas es la que acompaña a su petición del 4 de septiembre
de 1818, en la cual trata de desmentir •t¡a falsedad de los embrollos ridículos
y jactanciosos que en todo tiempo ha publicado y publica descaradamente
el gobierno opresor y sus parciales: dueños de todos los puntos de comu•
nicación, constituidos jueces y partes [quienes], pueden decir sobre el estado
· como -efectlvamente
·
1o h acen" .51
interior del país, todo lo que se les antoJe,
si11o para fomentar el contrabando, disminuir los consumos y el tesoro público, combinando éste de manera que no se perjudique la industria del país.
Esta regla general de política deberá tener sus excepciones, con respecto a la Gran
:Bretaña. El punto de contacto de los dominios de esta potencia con México, su
vasto comercio, la simpatía del pueblo inglés en favor de nuestra causa, los recursos que ha ministra.do al gobierno y a los particulares a beneficio de la minería,
el ejemplo que dio su ilustrado gobierno, apresurándose a reconocer la independencia,
las garantías que nos dio de ella el noble e inmortal ministro Canning, en el hech.o
de haberse opuesto a las miras y proyectos hostiles de la denominada Santa Alianza,
y· por último, el poderoso auxilio y apoyo q11e su administraci6n previsora nos puede
prestar en caso necesario, bien por el influjo de su mediación, bien por sus flotas,
exigen relaciones de otra combinación y naturaleza con la naci6n, que empuñando
el tridente de Neptuno, es dueña y señora absoluta del dominio de los mares, Y
por cierros motivos pollticos tiene más interés de lo que se piensa comúrunente, en
que México sea grande y prospere."
.. W. H. T1MMONS, op. cit., p. 476.
00 Resumen
de la Estadistica del I mpe_rio. . . En la Dedicatoria. En esta obra
en la Introducci6n señalará la conveniencia de mantener ''relaciones y alianzas ajustadas entre pueblos lejanos''.
" Vid. Apéndice 111.

578

Afir~a que su información es verídica y que contradirá Jo que faJsament.e
publ~can ~as gacetas en poder del gobierno, y asienta que la popularidad
Y eXIStenc1a de la Revolución de México es tan notoria y evidente desde
sus principios hasta ese momento; y observando con sagacidad el carácter
de la misma, afirma que "la Revolución de México es universalmente pop~~ Y de. consigui~n~, inextinguible, que desde que comenzó siempre ha
existido, existe y _eXISt.tra unas veces militante, y otras triunfante, que los
progr~o_s de la l:iber~d, en Sud-América, y la conducta del nuevo Virrey
de MeXJ.co, la convertiran enteramente triunfante".
Inicia ~u relaci6n con la mención de los acontecimientos de 1808 en los
q~e Itutngaray había "accedido a formar juntas para colocar los americanos
d1gnos, Y se había inclinado .ª celebrar un congreso nacional, con el objeto
de reformar el Estado y eV1tar la guerra civil, en circunstancias de estar
ocupada la _Metrópoli por Jos franceses". La narración de Ja guerra de
Independencia es dara, bien informada y ei.-puesta con entusiasmo. En ella
encon~os arranques d_eclamatorios en tomo de varios temas O personajes
c~mo la libertad o Ignacio López Rayón, de quien dice: "; Hombre virtuoso
digno
ocupar entr~ los h~roes de América un lugar distinguido. y O levantare siempre los OJOS al aelo por tu existencia! · Tú sólo eres digno d
I
los sacrif"1c10s
. d e .nuestros generosos hermanos del sur!"
e
s2
Algunas de las afirmaciones que hace en esa relación están amplificadas
~roducto de su entusiasmo y de la finalidad que perseguía; otras son obje~
hvas fruto de una mente moderada y sensata y algunas coincidentes con las
que los historiógrafos de la independencia mexicana emiten. No encontramos, claro está, el espíritu altamente razonadoT de Mora, la crítica acerada
d~ ZavaJa Y Alamán, la infonnación abundosa y apasionada de Bustamante
m 1a defensa teórica dialéctica y emocionada de Mier. Es de admirar su
ex.posición ordenada y los nexos que establece entre 1a independencia mexicana y el movimiento emancipador del resto de América.
Como no tratamos de glosar esas memorias que presentamos íntegramente
al lector en los apéndices, señalaremos tan sólo algunos de los aspectos más.
relevantes de las mismas.

?e _

Señala que el movimi_~nto lib:rt_a~o no surgió inopinadamente, sino que
aunque abortado y hab1endose 1mc1ado con anticipación, fue el resultado
de "un plan de revolución muy extendido y regularmente combinado". qu
la iniciaci~n realizad~ ~n Dolores ~e sec~~ada en todas las
mas l_a ~e~ada de Me&gt;:1c~ qu~ hubiera decidido la suerte de la patria, fue
e'. p~c•p~o de . una sene 1nfeliz de derrotas. Rayón, deparado por la Providencia, ca\idillo valeroso y emprendedor. . . entusiasma los puebJos, reúne

pro~c.ias:

Q

lbitiem.

579

�los soldados dispersos y organiza un ejército, forma un gobierno, humilla
el orgullo español, y en una palabra presenta la Patria con el carácter majestuoso de nación ordenada". "Muerto Morelos, Rayón no sólo prosigue la
guerra apoyado en otros jefes como Herrera y Ortiz, sino que está a la cabeza
del gobierno libre de la República Mexicana, que tiene un ejército que se
sostiene y se sostendrá." 53
Justamente de esa afirmación arrancaba la autenticidad y legitimidad de
la representación que Ortiz ostentaba, de la e,dstencia de un gobierno libre,
de un Estado que aunque luchaba contra la adversidad era el representante
auténtico de una nación y de una voluntad de propia soberanía.
Señala a la expedición de Mina, «joven español", como "laudable aun
cuando temeraria y mal dirigida" y concluye que la liberación de México
requiere de la cooperación de los gobiernos libres de la América del Sur,
cuyo prnceso emancipador ha sido visto de 1810 a 1813 con entusiasmo, y
que los triunfos de San Martín, O'Higgins y Bolívar animan y mantienen
el espíritu de independencia y han sido muy celebrados, "de donde se infiere
que en todas partes el partido de 1a independencia es universal, que los progresos de la libertad de América del Sur son trascendentales a México, cooperan hoy positivamente a su libertad y muy pronto la auxiliarán eon actividad".
Presenta un rápido panorama de la fluctuante política de los virreyes Venegas, Calleja y Apodaca, de las presiones a que estuvieron sujetas sus decisiones y de la crueldad con que se quiso someter la causa de la libertad,
la cual, concluye: "ntmca ha sido ni puede ser exterminada, que en el hecho
de haberse sostenido aislada, sin auxilios, repuestos, ni amigos por el espacio de
ocho años, únicamente por el valor, entusiasmo y constancia de sus hijos
y enmedio de una serie de desgracias, es inextinguible, y que se sostendrá
militante hasta que los acontecimientos grandes de la América del Sur, y
el auxilio, e influjo de los aliados, que los intereses generales de la América,
la política y la razón le hacen solicitar, la hagan triunfante. Rayón existe,
le secunda Oyarzabal, le sigue Herrera, Je acompaña Ortiz, y le auxilia
Victoria y otros muchos; la revolución de México subsiste; la independencia
es inevitable, los progresos del sur, y la conducta del nuevo Virrey influyen
en su libertad. ¡ Tengo Patria! ¡ Oh Patria mía! ¡ Oh país el más bello del
mundo! ¡ Qué gloria y poder para quien te auxilie!" Con estos arranques
llenos de entusiasmo finaliza esta memoria.H En otros de sus escritos aportará más luces en tomo de Ja insurgencia mexicana, pero ya dentro de
un contexto general que cubre la causa emancipadora de los restantes países.
"'Ibidem.

"'Ibidem.

580

Para ligar esa relación, analicémosla brevemente. En el escrito que remite
el 8 de mayo de 1819 a don Juan Martín de Pueyrredón, le informa "de
la situación política de México hasta el mes de julio del año próximo pasado.
sacado de los partes de los enemigos, que oprimen y devastan aquel país,
publicados en las Gacetas de Madrid de este año y estractados por mí para
instruir a Vuestra Excelencia de un negocio tan interesante, que coincide
con mi dictamen públicamente manifestado, de que la Revolución de México es inextinguible, y muy fácil armar a los patriotas, según los puntos
que actualmente ocupan". 5 ~ En ese escrito señala como causas comunes de
la emancipación: las circunstancias de la metrópoli, la desconfianza de los
mandatarios del gobierno español y las ilustradas ideas de algunos americanos. Menciona cómo en un principio fue "más el espíritu de novedad
y no los principios lo que impelieron a los pueblos a seguirla; y como había
comenzado inmadura, en los primeros contrastes, desgracias y yerros consiguientes a una revolución, se notó el poco patriotismo y espíritu público"
que facilitó las victmias de los realistas. Pero por otra parte, agrega: "siendo
preciso el desorden para ordenarse, según el orden invariable de las cosas
humanas", se adoptaron soluciones poco acertadas que alejaron a muchos
de los simpatizantes, no sólo a las personas temerosas, todo lo cual provocó
una reacción favorable a los intereses españoles. Por otra parte, el reforzamiento de los ejércitos metropolitanos en América, conducidos por jefes decididos y crueles y 1a vuelta al absolutismo más deprimente, hicieron que
hacia el año de 1816 la causa americana estuviera en grave peligro, pues
México casi había sucumbido" bajo el peso de sus reveses al duro yugo del
Caribe Calleja"; en la Nueva Granada, Venezuela, Cund:inamarca y Quito
estaban dominados por el bárbaro Morillo y unas fuerzas colosales que amenazaban extenderse desde Cartagena hasta Buenos Aires. Chile y el Perú
arrastraban el carro del déspota de Lima, y finalmente la América entera
parecía eslabonarse con violencia al vil destino de la barbarie y servidumbre
española". Mas en medio de todo ese cuadro desolador sobresalía el ~obierno heroico y libertador de Buenos Aires, paladín de Ja libertad, cuya
conducta no sólo estimula y alienta a los demás pueblos, sino que revela
"que esta inmortaJ república está destinada por los altos decretos para regeneradora y libertadora del Nuevo Mundo, legisladora de América, antemural de la Independencia y admiración del feliz siglo que le da luz".
Añade en seguida en un párrafo de encendido entusiasmo: "Pasemos en
silencio la aurora de las glorias del más famoso pueblo en sus primeros
triunfantes ensayos contra Jas legiones de la orgullosa Albion, no nos detengamos en la célebre época que inmortalizaron los fastos de Mayo; no
.. Ibídem.

581

�hagamos juicio de las victorias en los muros y montes de Montevideo, JJero
sí hagamos mérito de las nunca celebradas jornadas de Chacabuco y Maipú,
y en suma, del singular fin de la expedición española dirigida a Lima, y nos

que debe servir de norma a toda la América, ella presentará las bases de
una confederación y alianza particular americana, que propendiendo a la
unidad general garantice la individual de los siete estados, a que parece
aspiran los americanos". Y continúa proponiendo una solución que hubiera
dado a América Hispana una extraordinaria fuerza y cohesión politica, pero que pocos espíritus como él concibieron, dándose los demás al caudillismo
provincial que atemorizó al continente en una multiplicidad de Estados
débiles e ineficaces: "La América dividida en más de tres Estados (sistema
a que no deberíamos aspirar con otras luces) es preciso que se debiliten sus
miembros, pero ya que se adopta un mal, puede ser mal necesario, es preciso
buscar el remedio en su misma naturaleza, y este se encuentra en una
confederación a que nos llama un conjunto de circunstancias que es inútil buscar en otros pueblos. Buenos Aires pues, es legisladora de Colombia." 58

convenceremos de esta verdad." 56
Ante la evidencia de que la Independencia total de América va a lograrse
y para ello es necesaria la unidad de todas sus provincias, unidad de acción,
unidad en la dirección de la poütica general y de la economía y de que las
provincias rioplatenses represent.an el baluarte de la libertad, Ortiz tiene que
confesar que es menester evitar errores cometidos en el pasado para lograr
la unidad que propone. Uno de los que subraya es la adopción "de los
bellos principios del federalismo americano" que la inexperiencia colonial,
los pocos conocimientos de política y sobre todo de nosotros mismos, con la
propensión de todos los oprimidos a pasar de un extremo a otro, nos hicieron
aceptar. Dichos principios: "diametralmente opuestos e impracticables entre
nosotros, y sus brillantes teorías reducidas a la práctica no podian menos
que convertirse en fermentos activos de anarquía, egoísmo y divisiones en
unos pueblos desunidos por la distancia, naturaleza de sus orígenes y vicios
de su educación, y esta falta fue uno de los principales motivos de la ruina de
Nueva Granada, Caracas y finalmente de las guerras civiles e intestinas
y atrasos de toda la Améti.ca; era preciso pues, aprender en la escuela de
la desgracia, y con experiencia formar constituciones y sistemas adecuados
al carácter de los pueblos americanos". 51
Ante ese hecho de fragmentación de la antigua unidad, Ortiz ofrece el
ejemplo argentino, en cuya constitución se encuentra el sistema de unidad

Propuesto ese sistema de confederación que garantizará la unidad americana sustentado por la nación que liberará a América, y la cual en esos
momentos poseía el dominio del Pacífico, Ortiz afuma que una vez obtenida
la victoria total en América del Sur, sus gobiernos deben apoyar a México,
pues de no hacerlo comprometerán su honor, el enemigo les impondrá sus
leyes y el edificio de la libertad quedará a medias expuesto a desplomarse
en el primer torbellino; aún más, expone en otra parte de su escrito, sería
peligroso mantener un solo Estado sujeto a la dependencia española, pues
ahí su poder puede consolidarse, y si esa provincia cuenta con recursos naturales y humanos puede representar una seria amenaza a la libertad de

" Ibidem.
líl Ibidem.
Es~ta opini6n que sustenta en 1818-19 ante el panorama de la confederación argentina a quien solicitaba ayuda, revela frente a opiniones posteriores
un sentido oportunista. Del ideario de Ortiz, reunido por Tarsicio García Díaz en
Ja segunda edición de la Estadístict;1 del Imperio. . . y extractado en principio del
México considerado ... , tomamos los siguientes párrafos contrastantes que nos revelan un cambio de ideas, que es posible haya sido un cambio meditado, producto de su madurez y mayor experiencia política: "Los mexicanos por un favor
de la providencia y el convencimiento de la excelencia del sistema federal patentizado
en la administración de algunos Estados que han tenido la suerte de ser regidos
conforme a las máximas prescritas en s11 esencia, son los únicos, entre los nuevos
americanos que han sostenido hasta ahora su co.nstiluci6n. [51)
Combinado el federalismo, exactamente nivelado a las costumbres de los pueblos
y modelado a las necesidades locales, a las luces del siglo y a las exigencias del
tiempo y circunstancias peculiares de las naciones que de buena fe lo abrazan y ejercen,
no es otra cosa, si bien se analiza, que la reunión legal de un grupo de provincias
diseminadas en una vasta región, aisladamente, pero ligadas por la simpatla de la
vecindad, el origen, el jdioma, los usos y la religión, y allll por los hábitos e influencias del trato común y cierta legislación [provincial] que, sin embargo de tanta

homogeneidad, considerándo.~e destacadas sucesiva y gradualmente por la distancia
de llil centro, y deseando mejorar su posición con una administraci6n local inteligente
que les ascglll"e ciertos goces sociales en armonía con los progresos a que brinda su
situación particular, sin aspirar a una separación absoluta ni dejar de auxiliarse mu~amente,_ convencidas de su debilidad para sostenerse aisladamente cada una de por
si, se obligan a buscar en su propia reunión y alianza una fuerza o poder real y
efectivo contra los peligros a que las expondría su □aqueza privada e individual.
[58-59]
La confederación mexicana considerada en general necesita de una subdivisión
legal y razonada, acomodada a la topografía natural de su suelo1 trazada en consonancia con las exigencias y esencia del sistema federal [81)
Las subdivisiones y modificaciones indicadas se fundan en los principios más luminosos de polltica y conveniencia pública; la naturaleza los demarca y la razón
Jos exige ; y sean las que fueren las contradicciones que las preocupaciones y los es•
trechos y .mezquinos intereses del espíritu de provincialismo les opongan, si los
impulsa la esclarecida política de los amantes a la federación con perseverancia y
tacto, eUas se conswnarán con el tiempo, si el sistema federal se radica y progresa
en México." [84]
"' Vid. Apéndice III.

582

583

�los ya emancipados. Consideraba que México, por sus enormes recursos,
podía ser una base contrarrevolucionaria muy poderosa si era manejada
hábilmente por los realistas y por ello debería liberársele también. Que esos
recW"Sos deberían servir a la causa de la libertad y no a los de la opresión.
Mencionaba además que la causa emancipadora requería aún de grandes
esfuerzos tanto humanos como económicos y que éstos era preciso obtenerlos
a toda costa. Para obtener el triunfo definitivo "son precisos grandes gastos, y los pueblos americanos generalmente pobres y desnudos de espíritu
público, no pueden contribuir con tantos y tan indispensables caudales, ni
unos gobiernos nacientes podrán exigirlos, debiendo tener por primera base
para constituirse y hacer la felicidad de América, la captación de los corazones de los pueblos para dirigirlos y sacarlos del atraso en todos los ramos
de su prosperidad. Es preciso pues, que nos desengañemos, es necesario calcu lar en grande y salir del estrecho círculo de nuestros pequeños recursos y
propias fuerzas". 59
Y ante esa situación, ¿ cuál era en concreto la petición de Ortiz?, ¿ cuál
el contenido último de sus escritos y memorias?, ¿cuál la esencia de sus proposiciones?
Tratemos brevemente de concretar sus ideas a este respecto, de sintetizar
su pensamiento, con lo cual habremos cumplido con las interrogantes que nos
planteamos anteriormente. 60
Ortiz propone un proyecto al que llama "bosquejo en embrión piu:a que
otro inteligente lo pula", para que los gobiernos empeñados en la liberación
americana, rodeados de hombres de luces, de cálculo y despreocupación ...
haciéndose cargo únicamente de las ventajas y utilidades que por todas
partes ofrece una compañía a la causa de América, dirigiendo y formando
el plan una mano diestra, patriota y de buena fe, sepa conciliar los intereses
de América con los de la compañía". Señala que ese proyecto, obra de un
americano entusiasta, está de acuerdo con la comisión que el Gobierno de
los pueblos libres de México le confirió desde el año de 1813.
La esencia del mismo consistía en la constitución de una compañía in•
tegrada por los gobiernos libres de América del Sur, Río de la Plata, México, Chile y Venezuela, financiada par capital inglés y destinada a sostener
el movimiento emancipador americano y liberar totalmente al continente
de toda dependencia de España.
Sostenía Ortiz, ya lo señalamos) que la economía de los gobiernos americanos estaba exhausta por la guerra que durante tantos años habían sostenido, y que por ello era necesario dirigir sus miradas a Europa, no a los
50 Ibídem.
• Vid. supra.

584

gobiemo_s que bien sabía estaban muy comprometidos con la política reinante
~ de qwenes poco se podía esperar en esos momentos, "sino a sus capitalistas poderosos, a sus comerciantes especuladores a quien América ofrece un
campo vasto, '! brinda con mil tesoros. La Gran .Bretaña -asegurabacen~o en el dta de las luces, del patriotismo y emporio del comercio propor~iona ~ la Am~ric~ un gran rec~o: su pueblo es nuestro mejor ~go,
su comerc10 el mas mteresado a la mdependencia, y el reciente incidente
entr~ un podero~ señor inglés y el rey de Francia, la mejor prueba de
sus mme~os capitales. Un solo inglés y socios garantizaron ]a deuda del rey
de _FranCia, Y antes le habían prestado caudales considerables, cuando su
gobierno e~ acaso menos estable que los americanos. La Gran Bretaña es
pues _el meJor a~yo de América si ésta sabe sacar partido, y obra con Ja
prontitud y segundad que exigen las circunstancias"_G1

L_a ~ompañía, que proponía debería constituirse a instancias de la "ilustre
republica del Río de la Plata", la cual la ofrecería a los gobiernos de Chile
Venezuela ! México, pudiendo admitir con todos sus privilegios a los Es~
tad,os amen~anos -~ue en el futuro se constituyeran e inmediatamente des!mes de ,~u libera&lt;:1on. La compañía se crearía en Londres o en otra ciudad
~?lesa, por me~o ~~ una o más casas fuertes reunidas o por una suscripc10n de m~chos mdiv1duos unidos a un jefe con quien se estipularan los
tratado¡¡ baJ~ todas las formalidades de estilo". Esta eompañía -añade adelante- en cierta manera se semejaría a la de la India, su cuerpo existiria
e~ ~uropa, y sus agentes y comisiones en América1' ; y para liberarse de toda
~nbca ante el peligro de pe~:tración y sujeción total, añade: "pero que
Importa cuand~ todo se co~cil1a tomando un medio entre las concepciones
de much~ ~plitud y exclusivos generales. No nos alucinemos, la Compañía
en los ternunos propuestos1 extendiendo sus privilegios en el vasto continente am~ricano, queda comparada a los privilegios que un gobierno ofrece
a los particulares de una nación y nada más". 62
. Si el capital lo proporcionarían los comerciantes e industriales ingleses
mteresados en obtener ricos mercados y materias primas de América ese
capital que él calculaba entre cinco y siete millones de pesos deberí~ ser
asegurado por las aduanas y territorios libres en los términos convenientes.
L_:1s bases serían tambié~ privilegios exclusivos por siete) quince o veinte
anos en los ramos de comercio de más utilidad y estimación, con otras ventajas en las minas y cosas de importancia.
D~ es~ ,capital, una tercera parte se destinaría a auxiliar a México bajo
la drrecc1on de los otros estados, confiando tal liberación al más inmediato
11

Vid. Apéndice III.

ª lbidem.

585

�o al que ellos creyeran más apropia-do. Las otras dos partes se subdividirían
entre aquellos estados.
Para asegurar ese capital, Ortiz pensaba deberían emplearse los inmensos
recursos naturales que el Nuevo Mundo ofrecía. Calculaba que cerca de tres
y medio millones de pesos estaban representados por la cochinilla de
Oaxaca, la vainilla de Teutila y Misantla&gt; el añil de Caracas, la platina
de Cundinamarca, la quina de Loja, la vicuña del Perú y el cobre de Guaseo
y Copiapo. El resto debería afianzarse otorgando a la compañía: ' el privilegio exclusivo de importar y exportar un millón de pesos libres de todo
derecho cada año, en los principales puntos de América, comenzando en
las provincias libres y compartidos entre los Estados. Abastecer a todas las
provincias de todos los ramos de guerra, libremente y hasta la paz. Permiso
de cortar y construir maderas y construir buques en los principales arsenales
y astilleros de América. La introducción libre de la maquinaria o toda especie de máquinas con el privilegio de su aplicación a todos los ramos de
su resorte. La explotación libre de las minas y todos los artículos de su
consumo. Tener factorías en uno o dos puntos a lo menos en cada estado.
Transportar familias y solteros de crédito a todos los estados en los buque-;
de su tráfico. Preferencia en todos los ramos útiles en concurrencia ( con
los extranjeros) que las circunstancias ofrezcan. Derecho de ciudadanos y
repartición ele los mejores terrenos desocupados a todos los individuos, agentes y empleados de la compaffia en cada uno de los estados. Protección especial, distinciones, ceremonias y todas las consideraciones dables al cuerpo
de la compañía y sus agentes" .63
Como se ve, Ortiz rompía con esto en forma total el sistema de estancos
y monopolios establecidos por la política económica española sobre América, otorgando una libertad total de comercio a las potencias europeas, principalmente a Inglaterra, y brindándole amplias concesiones e inmunidades.
Es de señalar que aquí ya aparece en forma muy clara una de las preocupaciones más salientes en Ortiz, la de la urgencia de colonizar los vastos
territorios americanos despoblados o con una población poco estimable, con
elementos positivos, nuevos y vigorosos que los transformaran. Más tarde
frente a las inmensas planicies de Texas y las ricas y cálidas tierras de
Coal'Zacoalcos, Ortiz habrá de planear interesantes proyectos colonizadores.
Sabía Ortíz perfectamente que sus ideas serían atacadas por quienes propugnaban por un mantenimiento de la antigua situación económica, por los
interesados en mantener la exclusiva del comercio y la industria a los monopolistas, pretextando que esa apertura traeóa perniciosas consecuencias a
la economía de estos países, mas él señalaba que era necesario arriesgarse
'"Jbidem.

586

un tanto para obtener a la larga mayores beneficios. Atacaba el sistema
exclusivista español y aseguraba que "Ja decrépita España, los aspirantes
monopolistas de Cácliz han disfrutado exclusivamente por el espacio de casi
tres siglos del comercio vasto de todos los ramos de América. Más de noventa
millones de pesos pasaban anualmente de nuestros puertos al almacén de
Europa o departamento de Cádiz, todo lo que necesitaba para su consumo
y el de sus colonias. La España, sin manufacturas ni industria, estaba obligada a comprar a los extranjeros con nuestros metales y frutos. Los géneros
destinados paTa América, que debían recalar en Cácliz, pagaban un derecho
allí de 22 por ciento sujetándose a la impericia, ninguna economía y mal
cuidado de la marina española; los géneros llegaban a nuestros puertos averiados, podridos y recargados de derechos pasando por mil manos y sujetos
a nuevos impuestos en estas aduanas. De esta manera lo que va11a en Europa uno se vendía por quince y hasta veinte a los americanos, y como
los españoles disponían arbitrariamente del valor de nuestras producciones,
hacían de ellas un monopolio que pasando de los límites de privilegios coloniales, se convertía en un verdadero despotismo y esclavitud perjudicialísima en todas sus partes, y en todo sentido a los progresos de América". 6 t
En contraste con esta situación de dependencia, esbozaba un cuadro optimista de lo que ocurriría al establecer la compañia compuesta de hombres
de bien, de cálculo y con capitales que reemplar..a.rían a los ignorantes y
miserables menopolistas de Cádiz, cuya ciencia consistía en comprar barato
y vender caro. La Compañía "influiría a la par a vivificar nuestra industria, a extender nuestro comercio, aumentar la población, estimular la
indolencia amaestrar a los americanos y habilitarlos y facilitar la explotación de tantos metales preciosos y de utilidad que, por falta de capitales,
inteligencia y brazos, estarían por mucho tiempo en las entrañas de la
tierra" .65
Con perspicacia indicaba que la emancipación americana no era una
cuestión que interesara únicamente a América, sino que su destino preocupaba hondamente a todas las naciones: "La causa común de América es
seguramente una de las empresas más populosas e interesantes a la sociedad
y humanidad. Todo el género humano debe comprometerse en su lid, porque su independencia no solamente propende a su propia felicidad, sino
2. la de toclos los pueblos y naciones." Y este interés radicaba justamente
en las inmensas riquezas que América encerraba, riquezas inagotables e intocadas las cuales transformarían la economía no sólo de este continente sino
de todo el mundo. Por ello añadía: "Los Estados Americanos bien adnúnistrados presentan a todo el mundo un complejo de bienes, difícil de en" Jbidem.
'" lbidem.

587

�contrar en la civilización de Europa y barbarie del resto del globo. La miseria de todos los hombres será reemplazada por una riqueza incomparable
y prescindiendo de 1a justicia de la causa, ésta es Ja principal de su popularidad."
A más de estos beneficios económicos, otros mayores de carácter social
derivarían del triunfo de la libertad y de ]a ayuda recibida del exterior. La
recepción de una población vigorosa, amante del trabajo y acostumbrada a
la libertad, liberar'ia a la población nativa o africana esclavizada que duramente servía en los feraces campos americanos. Señalaba que en aquellas
provincias en donde no había habido fuertes núcleos de esclavos como en
Argentina y en donde la población era escasa, los colonos extranjeros nutrirían al país y le permitirían emplear útilmente sus recursos, y que en las
regiones en donde la mano de obra era servil, sería sustituida por operarios
libres y animosos.

Analiza en seguida en su memoria e1 estado que guardaban ramos especüicos de 1a economía tanto agrícola como minera, industrial y comercial,
entre los cuales sobresalen los renglones que dedica a revisar la realidad y
potencialidad de algunos como la cochinilla de Oaxaca, la vainilla de Papantla y Teutila que opina deberían venderse al Oriente, el cacao de Venezuela así como su añil que considera superior al de Guatemala e i1:,'1lal al
de la India; el platino de Cundinamarca estimadísimo en Europa para Ja fabricación de instrumentos científicos y de solidez; la quina de Loja, la
mejor que la próvida América ofrece a los mortales, la vicuña y alpaca
del Perú, el cobre de Coquimbo, que es uno de los géneros más estimados
para el comercio de la China y el que se cambia por pieles de nutria, armiños, y otros animales para llevar a Oriente.
Indica que el privilegio de importar y exportar anualmente un millón de
pesos en géneros sin derechos, dividido en todos los estados de América no
debe alarmar, puesto que aun en esos años difíciles el movimiento del comercio americano en su totalidad era de entre 90 a 100 millones de pesos.
Un millón, por tanto, distribuido entre todos los estados, no perjudicaría en
nada la renta de las repúblicas. México podría absorber medio millón, Argentina, cien mil pesos, Chile otros tantos, Lima dosc~entos mil y Venezuela
cien mil y lo que faltare entre los estados que se vayan liberando, los
cuales gustosos cederían esa pequeña cantidad a cambio del inmenso beneficio de gozar de una libertad plena. Señala ponnenorizadamente el resto
de su escrito, en qué forma pensaba se debería otorgar 1a ayuda militar;
el privilegio de cortar maderas y levantar arsenales que posibilitarían la
creación de una marina indispensable a todas las naciones para lo eual contaban con recursos forestales inagotables; la introducción de maquinaria e
instrumentos y la enseñanza de su manejo a los americanos, principalmente
588

para crear redes de navíos que recorriesen los litorales vast:ísimos de esta
porción del mundo, sus caudalosos y extendidos ríos, de maquinaria para
la transformación de sus productos agrícolas como la uva, el olivo, seda,
cáñamo, lino, licores; para la explotación rigurosa y efectiva de sus minas,
mal trabajadas y abandonadas otras, y sujetas a una torpe y nefasta politica
de abastecimiento de dementas indispensables como el azogue.
En este aspecto de la minería indicaba que en el nuevo sistema todo ha
de inspirar liberalidad y franquicias y añadía comparando lo que ocurrirfo
con el nuevo régimen frente al viejo: «En el sistema monárquico del gobierno opresor, pasaban los IDD1eros sin derechos a proporción de las trabas.
En México, el quinto, el uno por ciento, el derecho de monedaje, de apartado, consumo y brocado reunidos, ascendían a un total hasta 19 pesos;
los gobiernos independi'entes siguiendo los principios de Ja sana poUtica pueden reducir tanto disparate complicado al solo derecho del quince o 5 pesos
de monedaje, y de esta manera economizan tantos oficiales zánganos del
estado, dando todo el derecho y protección al ramo de más importancia;
y si la acuñación de México con tantos inconvenientes ha progresado rápidamente desde el principio del siglo en que vivimos, si sus minas generalmente
explotadas sin inteligencia y con mezquindad produjeron en 1801 diez y seis
millones, y sucesivamente ascendió hasta 28 millones después, que se acuñaron antes de la revolución; si la América del Sur con menos protección
acuñaba hasta 15 millones ¿ qué no se deberá esperar de la explotación
de las minas más ricas y abundantes de América? ¿ Cuál será la producción
dirigida con inteligencia, empeño y toda la protección y liberalidad? ¿Cuál
su cantidad cuando a un mismo tiempo se ataquen las innumerables vetas
del Perú, México, Qhile y la Nueva Granada?" Otras consideraciones amplias acerca de la minería hace en esta memoria principalmente las relativas
a las formas modernas de beneficio, a la utilidad del azogue y otros elementos, a la explotación de los minerales de fierro, etc.66
En el campo de la población los razonamientos de Ortiz están acordes
con su época y con el pensamiento colonizador general que privó en América. En él encontramos una opinión un tanto despectiva respecto a los
grupos autóctonos a los que denomina "indolentes castas'', las cuales mejorarían indudablemente al mezclarse con "razas vigorosas y activas". Propugna
por la venida de grandes contingentes de familias y principalmente de solteros, hombres y mujeres para facilitar la mezcla; y por la ayuda que deben
recibir tanto de los gobiernos de sus países de origen como de los americanos, los cuales deben proveerlos no sólo de tierras adecuadas para que las
cultiven y pueblen, sino de animales y útiles que requieran, así como de ví., lbidem.

589

�veres de primera necesidad para un año y también de los instrumentos mecánicos que les sean indispensables. Ortiz, quien criticaba al sistema español,
no hacía paradójicamente otm cosa sino volver a los principios de la política colonizadora establecidos por la Corona Española. Sus proyectos en torno de la colonización gurdan en algunos aspectos cierta relación con los
sostenidos por Las Casas en su tarea de aportar colonos para civilizar: las
nuevas tierras.
Esa población exrranjera, procedente de Inglaterra, Holanda, uecia, Francia y Alemania, es decir predominantemente anglosajona debería ser traída
para ocuparse los hombres en la agricultura, mecánica, servicio domé tico y
en los ejércitos. Señalaba que los mecánicos deberían enseñar sus oficios
a los niños pobres, las mujeres principalmente en el seIVicio, los agricultores solteros en el peonaje de los campos, distribuidos en las inmensas extensiones vacía del continente el cual irían poblando paulatinamente, por ejemplo en el Pilcomayo, el Gran Chaco y otros lugares. ostenía que debería
admitírseles también en la milicia, pues era indudable que: "los ejércitos
mezdados de hombres ... por su carácter extraño y variedad de naciones
y opiniones, equilibrarian los partidos y contribuirían a conciliar los intereses
de tantos colonos adhiriéndose naturalmente a los blancos''.01
Es indudable que la idea de que era necesario aportar una raza fuerte
activa y emprendedora que separara las deficiencias de Jos grupos indígenas,
de los colonos españoles y de los esclavos negros, idea tan eJctendida en
muchos de los dirigentes iberoamericanos del siglo XIX, encontró en Ortiz
un exponente vigoroso. Sus proyectos colonizadores de Texas y Coatzacoalcos
ratifican en parte este aserto. 68 Por otro lado la participación que tomó en
el grupo de Gómez Farías, principalmente en el terreno colonizador verifican
lo dicho.
Aseguraba que esos colonos atraídos por las riquezas agrícolas y mineras,
por el comercio y la industria favorecerían a toda América. eñalaba que
en el caso de México existían otrOs atractivos dignos de tomarse en cuenta,
como eran la pesca de la perla en Californias, la captura del cachalote o
gran ballena en las Islas Marías de San Bias, la explotación de1 apartado de
" lbidtm.
• lbidem. En las Esposi.cionej dirigidas al Supremo Gobierno ... , p. 13 insistirá
en ese aspecto: "A solicitud del gobierno pueden form~ en Europa tres o cuatro
sociedades de fomento de colpuización, presididas o influídas de los agente diplomáticos o mercantiles residentes de la República y autorizados por el gobierno, cuyo
hjeto deberá ser ocuparse de los medios más seguros y eficaces para reunir familias
honradas, robustas y laboriosas, y facilitarles recursos para su pasaje gratuito a los
puntos que se destinen, conforme a los reglamentos del gobierno, algunos auxilios
mcdicales, los precisos utensilios del uso doméstico y labran~ y acaso las obras
elementales para la educación de sus hijos."

590

metales preciosos y otros atractivos más que dice va a señalar en otra de suc;
memorias relativa a la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México,
memoria que no conocemos, pero que e indudable constituye un acopio de
datos estadísticos, de rawnamientos &lt;'.C'onómicos y &lt;le ideas en embrión que
trasladaría posteriormente a algunas de sus pasteriorcs producciones.
Indica que frente a tantos beneficios aportados por la reunión de algunos
capitalista ingleses, o la sUSC'ripción de murhos comerciantes, los estados deben otorgar a la compañía, us empleados, miembros y dependientes derechos de ciudadanos, distinriones de ceremonia y otras consideraciones o
gracias, pues es indudable que ella cooperaría a impedir Ja ruina de América. contribuyendo a su propiedad.
Finahnente razona que la coustitución de la compañía sería favorecida por
razones económicas, políticas y sociales. Económicas por cuanto existían en
Europa grandes capitales sin giro de consideración, y la actividad y c-odicia
aguijoneada incesantemente inspira a las grandes empresas; políticas por
cuanto auxiliando a los estados americanos a obtener su libertad contribuirían al mantenimiento de una paz duradera que les beneficia y sociales, por
cuanto podrán emplear en todos los rincone de América a una población
bulliciosa e inquieta que perturba en la metrópoli y emplear a una gran milicia en puestos qu la compañía requiera. Hay pues, afinuaba, muchos motivos justos, hay mil razon :s fundadas en política, conveniencia y posibilidad
para esperar el éxito general de la compañía" 89 y fmalizaba ofreciendo para el caso de que el vasto proyecto f ucse aceptado por el gobiemo libertador
"emplearse activamente en algo útil y converúente a la gran causa de América".
Algunas otras consideraciones a hacer en torno de este extraordinario documento que esclarece p rsonalidad y pensamiento del ilustre proyectista
jalisciense, son las siguientes: en primer térnuno es importante subrayar Ja
importancia que concedía a la libertad y dignidad humana. Aborrece el
sistema esclavista y propugna por una relación laboral de hombres libres.
Estima que la población americana sólo podrá progresar en la medida en
que se posibiltc su cultura, que se le dote de una instrucción sólida y se le
sunumstre I aprendizaje de artes manuales y oficios que le hagan útil.
Resulta así1 como se puede verificar en otras de sus producciones, un educacionista convencido. Rechazaba, por una opinión política firme y un conocimiento de la realidad española que había vivido, las formas hispánicas de
vida, educación y costumbres que le parecían anticuadas y se manifestaba
contrario a las expresiones artísticas producto de su cultura. No era partidario de los bienes amortizados por la Iglesia, que opinaba estancada y da• Vid. Apéndice III.

591

�ñaba ]a economía. Consideraba a algunas instituciones religiosas como los
conventos, inutilísimas, principalmente dada su abundancia en las ~iudades.
Era favorecedor de la industrialización de nuestros países .Y de la 1;°tr.oducción de capital extranjero que la hiciera posible y que adiestrara técnicas Y
oficiales aptos y capares. Creía que la Nueva España frent~ a los restantes
países, los cuales había recorrido en medio de grand~ calamidades, era muy
superior tanto por sus recursos naturales variados e mme~s como por los
humanos. Defendía la explotación de esos recursos y propiciaba su defensa,
por ello combatía entre otros vicios la ~esfore~tación irracional y dañosa Y
recomendaba el establecimiento de una mdustna pesquera que aprovechara
los tesoros marinos que sus litorales ofrecían.
Sostenía la necesidad de establecer gobiernos respetados que defendieran
Ja integridad de sus territorios y no sucumbieran frente a los peligros de la
-nolítica norteamericana e inglesa. Para ello insistía vehementemente en man~ner la unidad de ideales y de intereses de los próceres. No deseaba
una América fragmentada en muchos estados, sino un núcleo corto, persistente y estrechamente unido de repúblicas fuertes que pudieran bastarse a
sí mismas, intercambiar sus producciones y hacer frente todas ellas a un
destino común.
Tales son las ideas más salientes que surgen de la lectura de sus escritos
-que presentamos a la inteligente visión ~e n~es~s Ie~tores, para ~ue ellos
puedan por sí solos admirar más a es_te mqUieto, mteltgente y patnota me:xicano, hasta hace poco tan mal conocrdo.

ALEXANDER AGASSIZ, OLVIDADO VIAJERO A YUCATAN
Lic. RoooLFo Ruz MENÉNDEZ
Universidad de Yuca.tán

DESDE QUE YucATÁN FUE DESCUBIERTO, en 1506, por la expedición que
explor:ó parte de su COSU!, oriental, comandaqa por Juan Díaz de Solís y Vicente
Yáñez P.i.nzóo, este último compañero de hazañas y de gloria del Descubridor
de América, numerosos visitantes intrépidos han req:irrido su territorio y
dejado testimonio escrito de sus andanzas, algunos imagen fiel de la realidad, otros llenos de fantasías, los más, encomiásticos y los menos, denigrantes.
El primero de estos viajeros fue Fray Alonso Ponce, quien acompañado
por Fray Antonio de Ciudad Real visitó Ja Penúisula, entre los años de
l588 y 1589, dejando interesantísimo relato, que incluye descripción de las
Ruinas de Uxmal, mismo que se publicó bajo el extenso título de "Relación
Breve y Verdadera -de al_gunas c01,as de las muchas que sucedieron al Padre
Fray Alonso Ponce en las provincias de 1a Nueva España, siendo Comisario
General de aquéllas partes. Tratánse algunas particularidades de aquellas
tierras y dícese su ida a élla y vuelta a Españ~ con algo de lo que en el
viaje le aconteció hasta volver a su Provincia de Castilla. Escrita por dos
religioso1,, sus compañeros, el uno de los cuales le acompañó desde España
a México (Fray Alonso de San Juan) y el otro (Fray Antonio de Ciudad
Real) en todos los demás caminos que hizo y trabajos que pasó. Ahora por
primera vez impresa." Madrid, Imprenta de 1a Viuda de Calero~ 1873-1875.
Dos tomos. (Colección de documentos inéditos para la Historia de España.
Tomos LVII y LVIII).

El barón Frederic Waldeck fue el primer visitante extranjero de las- ruinas
mayas, que da a conocer sus impresiones y experiencias, en un libro publicado en francés, en 1838, editado en español en Mérida, en 1930, por don
Carlos R. Menéndez, con el nombre de Viaje pintoresco y arqueológico a
la Provincia de Yucatán, durante los años de 1834 y 1836 por f ean Frederic
de W aldeck. Traducción y prólogo del doctor Manuel Mestre Ghigliazza.
592

593
H38

�Aunque no es nuestro propósito continuar enumerando a los más destacados
viajeros a Yueatán, no podemos dejar de mencionar a John Lloyd Stephens:
autor de un admirable libro Incidentes of Travels in Yucatán, Nueva York,
1843, maravillosamente ilustrado por su amigo y compañero el inglés Frederick Catherwood, que dio a conocer nuestros monumentos arqueológicos
en el mundo entero. El doctor don Justo Sierra O'Reilly tradujo y anotó esta
obra, que ha tenido múltiples ediciones en lengua inglesa y varias en la
española, la última de las cuales fue patrocinada por el Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnología, México, 1937, y que lleva por título
Viaje a Yucatán, 1841-1842. En esta edición se agrega lo que Sthephens
escribió, anteriormente, acerca de Yucatán, en otro igualmente admirable
libro que, en su última edición española Costa Rica, 1971, traducción de
Benjamín Mazariego Santizo, se denomina Incidentes de Viaje a Centro
América, Chiapas y Yucatá11.
Cabe recordar también a Desiré Charnay, ilustrado viajero y arqueólogo francés en varias de cuyas obras se menciona sus recorridos por el Mayab, con importantes noticias acerca de sus ruinas y de los usos y costumbres de sus naturales. Una de ellas, Ma derniére expeditio11 au Yucatan, fue traducida
al español por el licenciado don Francisco Cantón Rosado, e impresa en
Mérida, en dos ediciones sucesivas, una de 18"88, sin ilustraciones y otra
ilustrada, de 1933, bajo el título, ambas, de Viaje a Yucatán a fines de
1886.
Asentamos, como dato curioso, que el licenciado José Fernando Ramírez,
Ministro del Emperador Maximiliano y acompañante de la Emperatriz Carlota, en su viaje a Yucatán, a fines de 1865, publicó también, en ese año.
sus u:npresiones de viaje, en un libro titulado Viaje a Yucatán, reeditado
en esta ciudad por don Carlos R. Menéndez, en 1926.
Entre las obras inexactas, fantasiosas o denigrantes puede mencionarse
Rambles in Yucatan, Nueva York, 1843, escrita por Benjamín M. Norrnan,
que vino a Yueatán en pos de la fama de Stephens y The American Egypt.
A Record of T,ravel in Yucatan, Nueva York, 1909, de Ohanning Arnold
y Frederick J. Tabor Frost, ambas nunca traducidas al español.
Quien quiera seguir las huellas de todos los más importantes viajeros a
Yucatán, debe consultar un interesantísimo trabajo de nuestro estimado amigo el escritor yucateco don Víctor M. Suárez, Medalla Yucatán, publicado
en el Suplemento del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público_, México, 1956, bajo el título de Fichas Bibliográficas de
visitantes a Yucatán, que contiene nada menos que 78 Bibliografías críticas,
de otras tantas obras de relatos de viajes a nuestra tierra.
Deja de mencionar, don Víctor M. Suárez, la obra de Stephens Salisbury,
Jr., The Mayas. The Source of Their Mistery. Dr. Le Plongeon Í1t Yucatan. His

594

Accour1t of Discoveries. Privately Printed. Worcester, 1877. 103 págs. {Ilustrada con "Plano de Yucatán", trazado en 1848, por el Coronel de Ingenieros
Santiago Nigra de San Martín y con numerosas fotografías del sitio donde
se halló la estatua del Ohac-Mool y edificios próximos, así como de la exhumación de dicha estatua y de las reliquias encontradas con ella), de la
que en otra ocasión nos ocuparemos más a fondo.

Ninguna bibliograf.ía yucatanense y, por supuesto, tampoco don Víctor M.
Suárez, menciona la obra de G. R. Aga.&lt;:Siz: Letters and Recollections of
Alexander Agassiz with a Sketch of his life and Work. (With portraits and
other ilustrations), Boston, 1913. 454 págs., y que será materia de este
trabajo.
La obra en cuestión, nunca traducida al español, pero cuyo título en castellano significa: Cartas y recuerdos de Alejandro Agassiz, con un bosquejo
de su vida y obra. (Con reproducción de retratos y otras ilustraciones), fue
editada por un hijo de Agassiz, como homenaje a su memoria y, en sus
páginas, de la 191 a la 203, capítulo IX. 1881-1884. México y la India,
se habla del viaje a Yucatán de Alejandro Agassiz, distinguido y próspero
científico norteamericano, que llega a Progreso el 29 de diciembre de 1881.
para retomar a Cambridge, Massachusetts, en febrero siguiente. En el capítulo citado se reproducen dos cartas suyas desde Mérida y una desde Izamal, dirigidas a su esposa, que contienen noticias interesantes de sus observaciones en ambas ciudades y de sus visitas a Ohiehén Itzá, acompañado de
Desiré Charnay, a quien ya hemos mencionado, y a Uxmal, en las que afloran sus prejuicios contra lo español y su incomprensión del medio, expresados en durísimos e injustificados conceptos, impropios, en verdad, de un
científico de su prestigio.
Para comprender mejor quién fue Agassiz y cuál fue su importancia como
científico, perrnítasenos reproducir aquí lo que acerca de él dice la Enciclopedia Británica, Chicago, 1959, obra de consulta de reconocida solvencia
informativa:
Agassiz, Alexander Eman-w.el ( 1835-1910). Hombre de ciencia estadounidense, hljo de Jean Louis Rodolphe Agassiz, nació en Neufchatel, Suiza, el
17 de diciembre de 1835. Se trasladó a los Estados Unidos, con su padre,
en 1846. Egresado de Harvard, en 1855, posteriormente estudió Ingeniería
y Química, por lo que obtuvo el grado de Bachiller en Ciencias, en 1857.
en Ja Escuela Científica Lawrence de la propia Institución. En 1859, llegó
a ser Ayudante de la U. S. Coast and Geodetic Survey. Desde entonces se
convirtió en especialista en Ictiología Marina, pero dedicando gra parte de
su tiempo a la investigación, inspección y explotación de minas, habiendo
sido Superintendente de 1as minas de cobre Ca1umet y Hecla del Lago
Superior, de 1866 a 1869 y, posteriormente, como accionista de las mismas,

595

�adquiri6 una fortuna, de la cual donó a Harvard, para el Museo de Zoología Comparada y para promover el estudio de la Biología en H~rvard ~ e~
cualquier otra parte, más de un millón de délares. En 1875, mspecctono
el Lago Titicaca, en el Perú, examinó las minas de cobre de Perú y Chile
y form6 una colección de antigüedades peruanas, pára el Museo antes mencionado del cual fue Curador de 1874 a 1885. Auxilió a Sir Wyville Thomson en 'ia revisión y clasificación de las ,wlecciones de la expedición exploratoria "Challenger" y escribió las Adiciones a los Erizos de mar, en los
informes de la misma. Entre 1877 y 1880, tomó parte en las tres expediciones
de dragado del Vapor ".Blake" de la U. S. Coast and Geodetic Survey Y
presentó un relato completo de el1as, en 1888. A sus o~os escrito~ acerca de
la Zoología Marina, la mayor parte de los cuales están contemdos en los
Boletines y Memorias del Museo de Zoología Comparada, debe agregarse
Estudios de Historia Natural de los Litorales, que publicó, en 1865 ( con la
colaboración de Elizabeth Cary Agassiz, su madrastra), obra en un tiempo
exacta y estimulante, y, en 1871, Animales Marinos de la Bahía de M assachusetts. Muri6 en el mar, a bordo del 'Adriatic', navegando hacia los Estados Unidos, el 27 de marzo de 1910. Ver G. R. Agassiz (editor), L etters
and Recollections of Alejander Agassiz. (Borton, 1913), que contiene un bosquejo de su vida y obra."
Sólo resta agregar a lo dicho por la Enciclopedia Británica, que el padre
de Alejandro, Jean Luis Rodolphe Agassiz (1807-1873 ), nacido también en
Suiza y naturalizado norteamericano, fue uno de los más grandes y famosos
naturalistas y maestros de su especialidad, al que su hijo sucedió como Curador del citado Museo de Zoología Comparada de Harvard.
Achaques de salud forzaron a Alejandro Agassiz ~ huir d~ los, ~rudos inviernos de la Nueva Inglaterra, trasladándose a climas mas cáhdos, pero
sin abandonar nunca ni sus intereses científicos, ni mU1~bo menos los económicos. Su viaje a Yucatán está determinado por su deseo de _con_o~r sus
ruinas, el clima caliente, la perspectiva de hacer un poco de eJerc1c10_ Y la
facilidad de trasladarse a California, vía México, con los ojos muy abiertos
para observar la geología de la región, los Eriz~ de Mar y tamb,ién !ªs
minas y sus posibilidades, con miras a buenos negoc10s f_uturos .. Ade1;11as, v1,ve
en Mérida don David Casares Galera (1835-1914), bnllante 10gen1ero, téc11ico de todas las empresas ferrocarrileras de la Península y director de importantes construcciones, entre ellas la del propio Palacio ~e Gobierno d~I
Estado, a quien conoció en Harvard, cuando ambos estudiaban su Bachillerato, con el que lo une excelente amistad y quien ha de ser, en cierto
modo, su anfitrión. Casares Galera, hijo del distinguido maestro don Manuel Casares de las Llanas, había obtenido su título profe$ional en la Escuela Central de Pa.ds, tras ocho largos años de estudio. Su biografía puede
596

consultarse en A través de las centurias, tomo III, Mérida, 1931, de José
Ma. Valdés Acosta.
La Revista de Mérida, dirigida en aquel entonces por el señor J. Vidal
Castillo, en sus números 15 y 16, página dos en ambos casos, correspondientes~ respectivamente, al jueves 19 y viernes 20 de enero de 1882, da cuenta
de la estancia de Agassiz en Mérida y también de la de Charnay, que había Jlegado, procedente de México, el 3 de diciembre del año anterior y
quien, veinte años antes, había hecho su primera visita a Yucatán, según
afirma don. Carlos R. Menéndez, en Noventa años de Historia de Yucatán
(1821 -1910), Mérida 1937. Las gacetillas se refieren a un banquete ofrecido a 1os distinguidos visitantes, conteniendo, la primera, la inexactitud de
llamar Arqueólogo a Agassiz que, como veremos, no supo comprender el arte
maya. Hélas aquí, en el orden a que nos hemos referido:
Primera Gacetilla del jueves 19 de enero de 1882.
'.Banquete. Anoche hubo uno, dedicado al Sr. Agassiz, por varios amigos
suyos, en los espaciosos salones de 'La Unión'. Estuvo animadísimo, habiéndose cruzado los brindis más entusiastas entre los invitados. Nos complacemos al consignarlo, pues eso y mucho más merece el ilustre Ai·queólogo,
que ha venido a honrarnos con su visita a nuestras antigüedades."
Segunda Gacetilla de] viernes 20 de enero del propio año.
''Banquete. Anunciamos en m.¡estro número de ayer a vuelapluma el banquete ofrecido la noche del miércoles, en el local de ]a Sociedad de 'La
Unión', a los señores Agassiz y Chamay. Circunstancias independientes de
nuestra voluntad nos privaron de asistir a aquella simpática fiesta, a que
fuimos invitados, y a la que concurrieron distinguidas personas de ciencia
y amigos de aquellos ilustres viajeros, habiendo reinado la más cordial franqueza en ]a reunión que se prolong6 más de tres horas.
Hubo brindis entusiastas a los que correspondieron en los términos más
expresivos los ilustres viajeros, sin que se hubiese dejado de hacer mención
del señor Salisbury (se trata del ya citado Stephens Salisbury, Jr.), que
tantas simpatías tiene por los yucatecos y que es antiguo y buen amigo del
señor Agassiz. Uno de los circunstantes dio lectura a una cartita de nuestro
apreciable corredactor y amigo don Felipe Ibarra Ortoll, quien no pudo
asistir, y en ella terminó proponiendo un brindis 'por los amigos nuevos
y antiguos y por los amigos presentes y ausentes' cuyo brindis fue acogido
con aplausos.
La mesa fue servida espléndidamente como era de esperarse, y el local

597

�se hallaba sencilla, pero elegantemente decorado, ostentándose a la cabeza
del salón principal, los pabellones Nacional, Americano y Francés.
Todos los circunstantes se retiraron muy satisfechos de aquel agradable
convite, que ha venido a estrechar más la estimación que se han conquistado
en nuestra sociedad el afamado profesor señor Agassiz, a quien deseamos
el más feliz viaje al interior de 1a República y al ilustrado viajero señor Charnay a quien, Wla vez más, esperamos tenga grata permanencia en Mérida".
Ya es tiempo de que transcribamos las tres cartas dirigidas por Agassiz
a su esposa, desde Yueatán, dándole cuenta de sus andanzas e impresiones,
en aquella época, en la que viajar por el interior del Estado, sin caminos
adecuados, ni comodidad alguna y bajo la constante amenaza de los indios
rebeldes era una auténtica aventura. Traducidas, por primera vez, a1 español, por nosotros, dicen textualmente, como sigue:

A lá Sra. Louis Agassiz
Mérida, 2 de enero de 1882.
"Por fin llegué aquí, el sábado por la noche, después de un agradable
tránsito por La Habana. Pero, en cuanto arribamos a Progreso, el puerto
de este lugar, un persistente norte se instaló y tuvimos que levar anclas
todo el viernes, sin comunicación con la costa, con la agradable perspectiva
de que el viento pudiera durar 3 o 4 días y, entonces, ser llevados a Veracruz, sin tener oportunidad de desembarcar. Afortunadamente, el sábado
por la mañana el viento se calmó y los botes se dirigieron a la playa, después
de maniobrar. EJ Cónsul Americano se me unió en Progreso. Pasó mis
guardados por la Aduana, sin melindres y mi único contratiempo fue la
pérdida de un abrigo de verano, el cual, con los múltiples acarreos hechos
del bote a la playa, a la Aduana, al hotel, al vagón, encontró otro propietai-io.
Aunque tuvimos toda la mañana para transbordamos, antes de que el tren
partiera para Mérida, los retrasos de la Aduana, etc., fueron suficientes para mantenernos ocupados, hasta que aquél se hubo marchado, y tuvimos
que jr a Mérida, al través de 27 millas, en vagón, que es llamado 'Volacache'
( quiso decir Volankoché) un delantal de cuero estirado sobre un cuadro
y suspendido sobre dos inmensas ruedas, como los volantes cubanos, sólo que
con ejes cortos. Esta máquina está tirada por tres mulas, que marchan a
galope tendido y lo mantienen durante todo el camino, al través de protuberancias y hondonadas, de charcos y de secos, gracias a los gritos y chicotazos del conductor indio, que se sienta al frente, arriba, mientras los pasajeros están acostados sobre un colchón, colocado encima del cuadro del

598

carro. Todo ello está cubierto por un toldo, para mantenernos secos y frescos, y uno se agarra, de la mejor manera que pueda, de los sostenes del
toldo, para evitar saltar hasta el techo.1
La carretera es perfectamente recta de Progreso a Mérida, tan plana como
mi mano, pues la total elevación, en las 27 núllas, viene a ser como de
cinco pies· es precisamente como las carreteras de Key West (Cayo Hueso);
de hecho mi traslado hasta Mérida me demostró lo que había sospechado,
desde antes, que Yucatán entero está constituído, como la Península de Florida, de piedra caliza coralina. Por cerca de tres millas, tierra adentro,
no hay nada sino una sucesión de llanos bajos con charcos cubiertos de
manglares y lajas de piedra caliza coralina, tales como los que uno encuentra en el cabo oriental de la Isla de Key West. Todo esto encaja admirablemente bien con mis ideas acerca del antiguo curso de la Corriente
del Golfo (Guli Stream) y por su acción emergió, no solamente Florida,
sino Yucatán. Esto completará mi capítulo del B]ake admirablemente bien
(alude aquí a su informe, en preparación, de las expediciones del Vapor
Blacke) y si no hubiera visto nada, sino esto, mi estancia en Yucatán habría llenado su objeto.
Llegando a Mérida, fui conducido de inmediato a las más elegantes habitaciones que C. . . ( don David Casares Galera, por supuesto), quien estuvo
en el grado escolar anterior al mío, reservó para mí; tengo aquí de hecho,
a mi disposición, una enorme sala, ahora desocupada, una de las más elegentes casas de Mérida, donde duermo y mis alimentos los tomo en la del
Cónsul. Me encuentro precisamente en la Plaza, teniendo enfrente la Catedral y, anoche, que era jueves y Día de Año Nuevo, fue un regalo para
los ojos ver a todos los indios, hombres y mujeres, con sus limpios vestidos
blancos, elegantemente bordados, sentados o paseando, dedicados a fumar,
charlar y darse gusto, a la animada manera mexicana. Nunca vi tal cantidad
de gente limpia, toda ella de blanco inmaculado, bien lavada, bien vestida
y evidentemente trabajadora. Este es con ventaja el mejor espécimen de
país hispano que he visto nunca; pero, en verdad, no es español, sino indio.
' El admirado poeta don Antonio Mediz Bolio, en carta fechada en Ochil, el 17
de agosto de 195 7, dirigida a nuestto distinguido amigo el escritor yucateco don
Renán Irigoyen, quien gentilmente nos facilitó copia xerográfica de ella, establece
muy claramente la etiología de volankoché, palabra mestiza o híbrida que proviene del español volán, síncopa de volanta o volante y del maya koché: litera,
andas. Y añade, con cierto gracejo: "Al Koché maya sobre ruedas españolas se le
llamó volán-koché, que usaron nuestros antepasados y que yo alcancé y ocupé muchas
veces. Es un predecesor del camión de pasajeros." J. L. Stephens describe este vehículo y su construcción, en su citada obra sobre Yucatán, pasaje que ha comentado
Renán lrigoyen en su trabajo titulado Orfgenes y resultados de nuestro mestizaje, publicado en Orbe, Organo de la Universidad de Yucatán, No. 48, Mérida, junio de
1957.

599

�Estoy de sueyte, Hallé aquí a Charnay, el francés enviado por Lorillard,2
que Inicia mañana una expedición a Chichén Itzá, 3 donde pueden verse
algunas de las más lindas ruinas, por lo que voy a ir con él, para pasar ahí
un par de días. Si hubiera sabido que Chamay estaba aquí y que podía
juntarme con él, no me hubiera ocupado de México, para dedicarme por
entero a Yucatán, bajo condiciones que, mucho me temo, no han de presenl:al'Se de nuevo, por algún tiempo.
Todo mundo por acá es muy cortés conmigo y pienso podría tener cualquier cosa que deseara, o tal vez, porque no deseo nada, todos son tan
corteses. Si te encuentras con Charles Norton,4 cuéntale de mi buena suerte
y dile también que el modo que más nos conviene, para que Yucatán sea
explorado, es dándole ayuda al Cónsul Americano local, Louis H. Aymé,
quien es muy entusiasta y quien aprenderá de Chamay, durante su expedición, toda la parte práctica de sacar moldes, etc., etc.
Me estoy sintiendo perfectamente descansado. Duermo de nueve a siete,
cotidianamente, estoy a la intemperie todo el día y espero regresar de mi
expedición en excelentes condiciones, excepto, quizá, un poco hambriento.
La temperatura es deliciosa, alrededor de 70° (Farenheit), todo el tiempo,
tal como me gusta; ¿ Por qué no puedo introducir esta reforma, entre otras,
en el clima de Cambridge? No tendrás noticias mías hasta que regrese de
Chichén Itzá. Partimm¡ mañana al amanecer.
Cariños a los muchachos y a la familia. Por favor, conserva mis cartas,
pues es mi manera más sencilla de llevar un diario -¡ no es que. desee
guardarlas por su pulido estilo!"

A la Sra. Louis Agassiz
lzamal, 7 de enero de 1882.
''Te escribo ésta esperando estar en Mérida mañana, a tiempo para al• Lorillard, protector norteamericano de Chamay, en cuyo recuerdo bautizó éste,
con su nombre, unas ruinas situadas en. la parte meridional de México, cerca del
río Usumacinta, que forma Ja frontera con Guatemala, en la región de los lacandones,
cuando las visit6, 1881. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. Tomo
XXXI, Espasa~ Barcelona.
• Charles Eliot orton escribe a Agassiz: "Estoy especialmente satisfecho de que
tenga tan buena oportunidad de ver las ruinas de Chiché.n.
ingún otro americano
vivo, hasta donde sé, cuya información puede ser verídica, las ha visitado." ota del
editor de las cartas de Agassiz.
' Charles Eliot Norton (1827-1908) fue un erudito investigador norteamerícano,
especializado en. el Dante, nacido en Cambridge, Massachusetts. The Encyclopedia
AmeTÚ:ana. Nueva York.

600

canzar el Correo. He regresado tan lejos como donde estoy, de mi primera
visita a las ruinas, que ha sido uno de los viajes más acertados e interesantes. •
A propósito, Izamal queda a unas cincuenta millas al oriente de Mérida,
en caso de que desees ver donde be parado. Las ruinas que he visitado
están en Chichén, a unas ciento veinte y cinco millas de Mérida, hacia
el este. Dejamos Mérida a ]as 5 de la mañana del jueves último, en una,
o más bien en tres, de estas máquinas de madera galopantes, sobre dos
ruedas, como en la que hice mi entrada en Progreso. Mr. Charnay tenía
toda una colección de efectos personales, para una permanencia de 10 días
y íue, por supuesto, bien cargado con toda suerte de adminkulos.
El primer día, hacia la altura de Izamal, marchamos lindamente, con el
camino en buen estado y con las mulas, todo el tiempo, a pleno galope,
excepto un descanso de dos horas, para desayunar, en un caserío a mitad
del camino, llamado Cacalchén, donde obtuvimos huevos y frijoles y naranjas y café y tortillas. Pasamos la noche en Izamal, pero, en lugar de
permanecer en el comparativamente cómodo lugar donde paso la noche
(ahora), tuvimos que colgar nuestras hamacas en barracones, sucio lugar,
aun para un pueblo hispano. Nos arreglamos para pasar la noche, después
de una cena muy parecida al desayuno, y no partimos sino hasta las siete de
la mañana, habiendo esperado pacientemente dos horas, después del chocolate, hasta que a nuestros muleros les dio la gana de continuar. El Cónsul Americano está con nosotros y se supone que tiene esta expedición a su
cargo y que ha hecho todos los arreglos necesarios con las autoridades, pero,
de algún modo, hasta ahora, las órdenes que debieron haber sido cruzadas,
no han llegado basta nosotros y por todo el camino, basta que llegamos a
Chichén, sólo obtuvimos promesas y muy poco se había preparado.
El segundo día, de Izamal a Tri tás ( quiso decir Dzitás) , fue agradable
cabalgar· si pudieras imaginar un carro conducido a plena bajada desde
el fuerte de Key W est, sobre la playa rocosa, hasta el reducto tendrías una
muestra de la clase de conducción que tenemos. Llegamos a Tuncás, tras
29 millas, para desayunar, gustosos verdaderamente de tener un pequeño
desc:anso; ahí nos hallábamos ya en territorio indio y me satisfacía de ver
lo bien que estábamos, bajo la vigilancia de la escolta; el camino se hallaba
bien custodiado, hasta la próxima parada, habiendo llegado a Tritás (Dzitás)
con retraso, para encontrarnos con que todo lo que pudo reunirse, para enviar
a las ruinas y que el Mr. Charnay había despachado, con dos semanas
de anticipación, estaba todavía ahí, por lo que la tarde fue empleada en
maldecir y tratar de obtener caballos y hombres, para que todo esto fuera
transportado. Por fin, a fuerza de insistencia, a las cinco de la mañana se
prometió proporcionamos los hombres que fueran necesarios, por lo que
caímos en las hamacas rendidos. A la mañana siguiente, ¡ dieron las diez!,
601

�antes de que consiguiéramos los hombres y los caballos, por lo que apuramos las cabalgaduxas y a. la pequeña escolta, para llegar a las ruinas a las
dos de la tarde.
No puedes imaginarte los daños que estos indios han hecho; aún retienen
la mayor parte de Yucatán, excepto una estrec:.ha faja a lo largo de la costa,
sin que hayan s:ido nunca sometidos; y no es cosa de admirar; y resulta tan
difícil tratar de sofocar una nube de mosquitos como capturarlos al través
de los bosques, donde se han retirado. A cada momento causan perjuicios
en los poblados y lo destruyen todo. Tritás {Dzitás) era un lugar próspero,
de quince mil habitantes; nada se ha dejado sino unas cuantas casas y unos
cuantos mestizos. Camino de las ruinas, atravesamos un par de poblados
más, enteramente cubiertos por la vegetación, con árboles de unos diez afios
de edad, de tal modo que, si no hubieran sido señalados, jamás se sospecharía de su existencia. Contábamos con setenta y cinco hombres de escolta y unos cincuenta más se habían adelantado para despejar las ruinas,
de modo que yo tuviera toda la tarde y el día siguiente, para ver las reliquias halladas en Chichén.
Consulta el Stevens (Stephens) que está en mis anaqueles Steven's Yucatan y encontrarás una buena descripción de todo lo que he visto, sólo que
las ruinas se están dando al traste con rapidez y, en los últimos doce años,
desde que 1Mr. Chamay estuvo aquí, los cambios han sido muy grandes y,
con este grado de destrucción, nada quedará de estas magníficas ruinas, excepto montones de piedras. En lzamal hay también pirámides, que examinamos a nuestro tránsito. Las dos noches que pasamos en Chichén, vivimos
en las ruinas, en el 'Castillo', de tal modo que estuvimos totalmente a salvo
de ser atacados y los hombres, además, se distribuyeron en piquetes, vigilando cuidadosamente, pero todo estuvo tranquilo.
La única desventaja de esta expedición fueron las garrapatas; se queda
uno totalmente cubierto de éllas; son muy pequeñas y pican que da gusto;
Jos efectos posteriores son muy desagradables.
Eché una ojeada a la Geología del país, que es muy interesante y complementa la historia de Florida, admirablemente bien. No creo que estas ruinas
sean muy antiguas. Maderos usados como dinteles y travesaños se encuentran en buen estado y este clima no les garantiza una gran antigüedad. Es
el mismo viejo cuento del Perú y la consiguiente exagerada historia. 5 Los
indios actuales son una buena clase de gente y aun se apegan a su antigua
lengua y hacen lo mismo que hicieron sus antepasados al menos si podemos
• "Por lo que habi.a visto en Centro y Suramérica, él creía (Alexander t\gassiz)
que los Incas y razas similares no fueron tan civilizados, como generalmente se supone."
Nota del editor de las carlas de Agassiz.

602

juzgar por las pintu1·as de las paredes, que muestran basta los más minuciosos detalles. Algunos de estos dibujos están maravillosamente bien conservados y los bajorrelieves también, pero todo es primitivo y demuestra poco
arte.
Qué lástima que estas ruinas no se encuentren en un país civilizado donde pudieran ser estudiadas y conservadas y tal vez aun restauradas. Espero
hacer arreglos para ir mañana a otras ruinas y asj sucesivamente, basta el
final de la semana, para tener entonces unos cuantos días de descanso, después de mi regreso de Uxmal. Esto será en una región bien segura. Pero
es 1;".Stúpiclo ir por ahí solo, especialmente cuando, al concluir la jornada,
no hay nada que hacer ni por la tarde, ni por la noche. No me dará pena
estarme de nuevo quieto por unos cuantos días, antes de volver al mar,
porque esto es apurarse y apurarse, lo cual es un trabajo duro; pero tomarlo con más calma es imposible, excepto para un haragán profesional o
para un español."

A la Sra. Louis Agassiz
Mérida, 17 de enero de 1882.
"Regresé ayer de Uxmal y encontré un paquete voluminoso de cartas procedentes de Cambridge. La carta de Rodolfo estuvo muy buena y muy legible; hazlo esc,ribir a menudo. Yo le escribí una notita, por el último Vapor,
para decirle que aquí no hay monos y que él podrá con:,eguir lagartijas,
más avanzada la estación, cuando no se cong,elen por el camino.
No me arrepiento de haber tenido un par de días de descanso, pues mis
viajes a las ruinas han sido verdaderamente fatigosos. He hecho poco más
de cuatrocientas millas, sobre caminos verdaderamente infernales; levantándome al romper el día, zarandeado hasta despedazarme, con alimentación
muy pobre y durmiendo en hamacas, lo que no es precisamente comodidad
adecuada. Estoy empezando a sentir que no puedo sostenerme sin alimentación más nutritiva, que- 1a que puedo obtener en los trópicos, por lo que
debo arreglármelas para mantenerme, de aquí en adelante, en la proximidad de regiones más civilizadas, donde la comida no es simplemente frijoles
y tortillas y café y c.hocolate y un huevo, muy de vez en cuando, con nada
de beber, sino eerveza; por fortuna, fui preverúdo de este estado de cosas
y traje conmigo algún Claret1 de tal modo que me las he arreglado bastante bien. Pero me siento muy cansado y no creo sea bueno para mí continuar de este modo, pues he perdido peso. He tenido de nuevo también
síntomas de mi vieja dolencia~ lo cual, probablemente, contribuya a que
me sienta tan fatigado; si nada queda de esto, cuando llegue a México,

603

�realizaré mi viaje al int-erior del país y volveré a casa vía Veracruz. Lo
que parece que me ha dejado fuera de servieio es el chicoleo de los carruajes. Pensé que me encontraba bien fuerte, otra vez, pero, parece, que
aún debo tener cuidado.
1

Este último viaje a Uxmal ha sido sumamente interesante. El Sr. C ...
( Casares, por supuesto), quien estuvo en el grupo escolar de 1856, y que
ha sido de lo más amable y atento conmigo, me acompañó a Uxmal, de
modo que todo fue muy agradable y no padecí soledad alguna. En una
de las haciendas, donde pasamos la noche, se nos uni6 su primo y dos
amigos más, quienes nos acompañaron a las ruinas y, desde ahí, regresamos
a la hacienda del señor. .. {el editor omite el nombre, por razones obvias) a
pasar la noche, antes de volver a Mérida. Esto me proporcionó excelente
ocasión de ver algo de la clase de vida de la mejor sociedad, propiamente
de los petimetres del Estado.
Francamente debo decir que aterra lo bárbaros que todavía son, por lo
menos con cien años de retraso. Cómo alguien como C. . . (Casares, por
supuesto) , que pasó cuatro años en los Estados U nidos y que, posteriormente, estudió ocho años más en Francia, pudo volver a este estado 1ernibárbaro, escapa a mi comprensión. Ellos comen como cerdos, duermen .igual
y tienen un santo horror al aire fresco y al agua fria. Lo primero que
piensan es que uno tiene asegurada la fiebre y mantienen una bufanda,
sobre sus bocas, por temor a permitir que la última miasma penetre en süs
pulmones.
inguna de las comodidades decentes de la vida se halla en
alguna de las magníficas haciendas, donde nos detuvimos, ya ea para desayunar o para pasar la noche y, aunque los encargados habían sido prevenidos de que íbamos hacia allá para tenerlo todo listo había muy poco
de comer y parecían no saber c6mo utilizar aun aquello que tenían.
os
dieron algo de una miserable carne de res con papas, en tanto que había
lechoncillos y naranjas y plátanos y toda clase de vegetales, creciendo alrededor. Y luego la suciedad, y las moscas y las garrapatas cebándose en
nosotros, mientras recorríamos las ruinas, lo que no me indujo a ver, ciertamente, las cosas por s~ mejor lado.
Sin embargo, a pesar de todo esto, el viaje me compensó con amplitud y
lo he disfrutado inmensamente y he aprendido gran cantidad de cosas. Cuando haya visto los 'pueblos' 6 cerca de Santa Fé, tendré una idea mejor de
1a Arqueología Americana. No entraré en detalles acerca de las ruinas de Uxmal, pero te remito de nuevo a Stevens (Stephens), cuya información es
más precisa.

Todo mundo aquí es muy cortés conmigo, de hecho demasiado cortés,
pero el esfuerzo de hablar español y practicarlo continuadamente, es casi tan
cansado como cabalgar, al mismo tiempo, por un camino muy escabroso
y cuando ocurre hablar de Filosofía y de Religión, a lo que son muy afectas
algunas de estas gentes, que teorizan todo el tiempo, entonces, ya es demasiado para mí."
Termina aquí el relato epistolar de Alexander Agassiz, que a pesar del
mal humor de su autor, por los inconvenientes del viaje, descargado sobre
los yucatecos, contiene noticias interesantes y curiosas y aun de verdadero
valor científico.
Cabe apm1tar que Desiré Chamay (1828-1909) menciona su encuentro
en Yucatán, con Agassiz, así como también los estudios geológicos realizados
por éste&gt; durante su viaje a las ruinas. Puede consultarse lo anterior en la
obra titulada América Pintoresca . .Montaner y Simón Editores. :Barcelona,
1884, estupendamente ilustrada, que contiene notables relatos de viaje, entre éllos algunos de Charnay, como El viaje a Yucatán y al País de los
Lacandones, en el cual habla de Agassiz y del banquete que a ambos se les
ofreeió en Mérida, por los señores Aymé, Cantón, Casares, Carrillo y Ancona, Hube y Alvaro Peón, en los salones de la Sociedad "La Unión".
Para concluir, queremos nombrar al último viitante a Yucatán, de que
tenemos noticias, que haya escrito sus impresiones de viaje, el licenciado
Ciro R. de la Garza, distinguido jurista e historiador tamaulipeco, cuya mano
tuvimos el gusto de estrechar, en Monterrey, en septiembre de 1971, con
ocasión de celebrarse el Congreso de Historia del Noreste de México, del
que fue alma nuestro muy querido amigo Israel Cavazos Garza, En su libro:
Algunas observaciones aJ margen de un provechoso viaje a Yucatán, Ciudad
Victoria, 1965, 49 págs., que aún no figura en ninguna bibliogi:afía yucatanense, con motivo de una segunda estancia en Yucatán, en 1965, rememora el autor su primer viaje efectuado en 1929, para asistir, en Mérida,
al Sexto Congreso Nacional de Estudiantes, llevando la representaci_ón de
su Estado natal. El licenciado de la Garza proporciona curiosos detalles y
describe las ruinas de Chichén y Uxm.al y la ciudad de Mérida, comparativamente y entretejiendo recuerdos de sucesos y personas, de una y otra época.
Mérida de Yucatán, a 27 de enero de 1973.
Lic. Rodolfo Ruz Menéndez.

• En español, en el original, lo mismo que volantes, tortillas, "Castillo" y alguna
palabra.

otra,

604

605

�LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE PIEDRAS NEGRAS
PRoF. lLDEFONso Vll.IARELLO
Universidad de Coahuila

I
a que atendió el Gobierno del Presidente
don José Joaquín de Herrera, no fue el menos importante la defensa de
la frontera, no tanto de los recientes enemigo_s (los Estados Unidos) , cuanto
de las incursiones depredatorias de los bárbaros, que asolaban las poblaciones de los Estados fronterizos del norte e impedían su regular progreso. Y
a resolver este gravísimo problema tendieron muchas de sus disposiciones,
aun cuando no pudo gloriarse de su éxito.
Fue problema antiguo en estos Estados, que formaron las antiguas Provincias Internas de Oriente -Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas-y de Occidente -Sonora y Chihuahua- la defensa contra los salvajes. Este
problema preocupó grandemente al Gobierno Colonial y al efecto de pacificar esas Provincias para promover su colonización y su consecuente adelanto, se dictaron muy importantes disposiciones, entre las cuales fue sin
duda una de la mayor trascendencia, el establecimiento de presidios en las
fronteras, que servirían de protección a las poblaciones del interior y harían guerra sin cuartel a los nómadas depredadores. La importancia de estos
establecimientos, cuyo reglamento se expidió en 10 de septiembre de 1772,
puede verse en los beneficios que produjeron para el awnento de la población
y riqueza de las Provincias a que nos hemos referido.
El Reglamento de 1772, ya mencionado, fue consecuencia del informe del
Marqués de Rubí y del Ingeniero Lafora acerca de su visita a la Frontera
norte de las Provincias Internas, efectuada durante los años de 1766 a 1768.
En el nuevo Reglamento dispúsose la situación de cada uno de los presidios,
en vista de las necesidades de defensa contra los bárbaros. En el territorio
de Coahuila, las nuevas disposiciones produjeron el establecimiento de los
ENTRE LOS MUCHOS PROBLEMAS

606

presidios de San Vicente, cerca de los límites con Chihuahua;. el de Agua
Verde, en territorio del actual Municipio de Zaragoza; el de Monclova Viejo,
en donde hoy se encuentra el punto de igual nombre, muy cerca del Rfo
Bravo y de El Moral del actual Municipio de Piedras Negras; y el de la
Babia en la Babia en territorio del actual Municipio de Múzquíz, «con el
fin de que sirviera de enlace entre Santa Rosa (Ciudad Melchor Múzquiz)
y San Vicente ... " para "cubrir aquella entrada, muy socorrida por los
indios, y para proteger una de las rutas más accesibles entre Coahuila y la
Nueva Vizcaya".
Los presidios a que me he venido refiriendo cumplieron convenientemente
el propósito de su establecimiento y mantuvier-on a raya a los bárbaros durante muchos años; por lo menos hasta 1832, según el testimonio de F:ilisola.
Ya para 1811, Ramos Arizpe anota en su Memoria -que las naciones bárbaras habían desaparecido de Coahuila y que sólo "por su frontera del
norte la hostilizaban los lipanes y comanches y por la de1 poniente, los apaches y mezcaleros". Contribuyeron muy eficazmente al exterminio y persecución de los salvajes, muchas tribus indí_genas, con las cuales frecuentemente se hizo alianza para esa lucha contra las otras tribus guerreras.
Pero muy pronto la relativa paz que se había impuesto en algunos lagares
de estas Provincias, desapareció a consecuencia de los múltiples trastornos
que sufrió el País por levantamientos, pobreza del Erario, abandono administrativo y otras muchas causas, que al desatender los presidios, dieron ocasión a nuevos y más encarnizados ataques de los salvaje-s, a quienes más
tarde también ayudaron algunos aventureros de lru, nuevas colonia5 del
Departamento de Texas.
El avance de los norteamericanos hacia e1 oeste obligó a numerosas tribus
bárbaras a emigtar hacia nuestro país. Muchas fueron buenos auxiliares de
las guardias presidiales y de los colonos en la defensa de sus vidas e intereses,
como los seminoles, kicapús y máscogos, que procedentes del norte de los
Estados U nidos, se establecieroD en Coahuila después de haber estado en
Texas, antes de su segregación. Pero otras, como los lipanes y comanches,
-acostumbradas al saqueo y a la violencia, multiplicaron sus ataques en nuestro territorio, batidos en el norte por los angloamericanos.
Agravóse la situación angustiosa de los Estados de la Frontera del Norte,
con la guerra que llevó los límites al Río Bravo, y la mayor y más eficaz
persecución de los norteamericanos a los salvajes, que fueron arrojados a
nuestro territorio y mucho más porque se encontraba ''la República agobiada bajo los males de la guerra e:xterior y de 1a desorganización interior ... ", según la frase del Presidente Herrera. Para salir de esta penosa
condición, el Gobierno Federal dispuso la creación de las colonias militares,
pues consideró que "la guerra hecha por los bárbaros del Norte a los De-

607

�partamentos fronterizos, es una de las mayores calamidades de la Repúbli.ca".

Estas Colonias Militares, eran, según se dice en la Memoria presentada
al Congreso por el Presidente Herrera el lo. de enero de 185~. "la imagen
de los antiguos Presidios que produjeron las épocas de tranquilidad que se
han gozado en el interior" y se establecieron 'para ~r pues a. nuestras
tropas un punto de apoyo tal que pudiese a la vez selVlfles de rearada, de
punto avanzado, y que fuese la base de las nuevas poblaciones ... "
Las Colonias militares a que vengo refiriéndome fueron creadas por Decreto -de 19 de julio de 1848 para atender a la conservación de Ja integridad
&lt;le! ten'itorio de la nueva linea divisoria y para defender de los bárbaros a
los Estados fronterizos. Dependerían del Gobierno General; les servirían
de pie las compañías presidiales creadas en 1826 y . perman~c~rian e~ los
lugares de su asignación, solamente hasta que los habitantes civiles pudieran
formar un pueblo, atendido su progreso por el Gobernador del Estado, Y
previa autorización del Gobierno General.
El Secretario de la Guerra, Gral. Mariano Arista, expidió el Reglamento
de las Colonias Militares el 20 de julio del mismo año ( 1848). En dicho
ordenamiento se dividía la l'mea fronteriza en tres secciones, llamándose en
esa virtud, Frontera de Oriente a la comprendida en Coabui.la y Tamaulipas. Cada una de esas fronteras estaría bajo el mando de un Coronel
Inspector General de Jas Colonias, Jefe de las Armas y encargado de la
Administración de Justicia; Inspector de todos los ramos de las colonias
y su administración y con las facultades que correspondían a los jefes políticos de los Territorios de la Federación. Estos inspectores podrían residir
en donde lo juzgaran conveniente. Don Antonio María Jáuregui, Inspector
de la de Oriente con jurisdicción sobre la de Coahuila y Tamaulipas, re-sidió en Monterrey.
La$ Colonias estarían al mando directo de un ·capitán, encargado de su
-gobierno interior y de las armas, y bajo las órdenes de subinspectores, comandantes militares y jefes políticos subalternos, que tendrían bajo su mando dos o b·es colonias. En Coahuila, en cumpfüni.ento de estas disposiciones,
fue subinspector el Teniente Coronel Juan Manuel Maldonado.
Asignábanse en el Reglamento, dotaciones de 100 a 150 hombres, que
podrían aumentarse con los vecinos que voluntariamente se sujetasen a1
Reglamento: serían infantes y jinetes voluntarios, enganchados por seis años,
quienes después de cumplir su contrato, recibirían recompensas en tietras
de labor, de las que en una extensión de ocho sitios de ganado mayor. se
adjudicaban a cada colonia.
Por el mismo Ministro de la Guerra y en la misma fecha, se dispuso el
establecimiento de siete colonias en la Frontera de Oriente; tres en Tamau608

lipas: Ca.margo, Guerrero y Monterrey (población frente a Laredo); y cuatro en Coahuila: El Pan, Río Grande, Monclova Viejo y San Vicente. Las
de Coahuila, salvo la de El Pan, quedarían en los mismos lugares de los
antiguos presidios, cuya situación indicamos al principio. La Colonia El
Pan debería situarse en la localidad de ese nombre, que hoy se llama Villa
de Hidalgo, casi en los actuales límites de Coahuila y Nuevo León.
Pero la realidad no correspondió a las buenas intenciones del Gobierno
del señor Herrera, pues las difíciles condiciones del Erario Federal, la Guerra
de Yucatán, la Insurrección de Sierra Gorda, lo mismo que las dificultades
en 1os arreglos con los Gobiernos de los Estados, retardaron el establecimiento
y debida organización de esas Colonias Militares. Para el mes de septiembre
de 1848, según comunicación de 22 de ese mes dirigida por el Ministro de
la Guerra, general Arista, al Gobernador del Estado de Coahuila, se había ordenado a los Inspectores de las Colonias se ocupasen del reconocimiento y selección de los sitios a propósito y de los terrenos que deberían
adquirirse para la formación de las Colonias. En octubre del mismo año,
el Gobierno de Coahuila trató de organizar la lucha contra los bárbaros,
con la cooperación de los Ayuntamíentos del Estado y del Gobierno de
Nuevo León, a quien se pidió situara una fuerza en la frontera de Río
Grande, en donde más tarde se estableceda una Colonia Milit&amp;I. En comunieación que el de Coahuila dirigió al Gobierno de Nuevo León, con
fecha 7 de noviembre, aquél expuso el plan general de la campaña, en que
no se contaba todavía con los contingentes de las Colonias Militares. Y
en copia de comunicación del Ministro de la Guerra al de Relaciones puede leerse: "Digno es de una administración que como la presente comprende
sus deberes y la índole del sistema federal, el dirigir sus cuidados y atenciones a los Estados fronterizos, que son los que más horriblemente han sufrido
las triples calamidades de una prolongada lucha intestina, de la guerra extranjera y del barbarismo de los salvajes. Agitada la República por largós
años de discordias civiles, los Gobiernos que fueron causas o efectos de ellas,
ocupados solamente en los medios de su conservación, nunca o casi nunca
dirigían su vista más allá del peligro que les amenazaba de cerca. Así se
iban relajando los vínculos de unión de aquellas provincias con el centro,
y así ha llegado a temerse en estos últimos meses la erección de una República a que pertenecerían los Estados de que se trata (La República Río
Grande) . Afortunadamente y sea dicho en homenaje de justicia, la idea de
anexión a los Estados Unidos y la de independencia, no ha encontrado apoyo
en los leales fronterizos; y aunque estos datos están muy al alcance de V. E.
he creído conveniente hacer uso de ellos para fundar la necesidad, la conveniencia y la justicia que reclaman del Gobierno Federal medidas prontas
en favor de aquelJos habitantes. Varias notas de este Ministerio se encuen-

609
H39

�tran en el del Digno cargo de V. E. sobre este particular, y no dudo que
ellas obtendrán muy pronto los resultados que tienen por objeto. Entre tanto, las colonias militares creadas por la Ley de 20 de julio ( 1848) se hallan
enteramente desarmadas y no pueden por lo mismo, prestar auxilio ninguno
a los Estados fronterizos en Ja presente estación, en que los bárbaros amenazan por todas partes en partidas numerosas. El E. S. Presidente atendiendo
a la perentoria urgencia que hay de poner aquella fuerza en estado de servicio, ha tenido a bien acordar que por el Mirústerio de V. E. se encargue
con la más particular reromendación al E. S. D. Luis de la Rosa, Miriistro
Mexicano en Wáshington, setecientos fusiles y mil ochocientas carabinas, todo
de chispa de las que allí se conocen con el nombre de flint lock, con cuatrocientos tiros cada una y su correspondiente correaje adecuado para cada
arma, provistas así mismo de los baleros necesarios. La venida de este armamento de tan urgente necesidad, que sin él ni se pueden organizar las
colonias de que se trata, ni tampoco oponerse resistencia a las in ursiones
de los bárbaros, que como ya se ha dicho se hacen en la presente estación
muy repetidas veces y con todo el vigor cle que son capaces aquellas tribus.
Por esto espera el E. S. Presidente que V. E. hará al Sr. Rosa la recomendación que merece tao gra e asunto. Dios y Libertad. México, noviembre
18 de 1848. Arista." Y en subsecuentes comunicaciones del propio general Ari ta, así como en el informe al Congreso del Estado, del Gobernador de Coahuila,
presentado en febrero de 1849. puede verse que el establecimiento de esas
colonias militares, tan urgentemente reelamado por la luchíl encarnizada de
los bárbaros, no se había logrado.
Para noviembre de 1849, el Comandante General del Estado de Coahuila
informó al Ministro de Guerra y Marina sobre el estado que guardaban
todos los ramos encomendados a su cuidado. Al referirse a la guerra contra los bárbaros, ese documento dice: "El Gobierno Supremo convencido
de la importancia de contener en lo posible los avances de las tribus bárbaras que hostilizan los Estados linútrofes, y penetrado de que la justicia
reclamaba imperiosamente impartiese su protección a sus habitantes para
librarlos de las crueldades de los salvajes y proporcionarles alguna seguridad
en su vida e intereses que continuamente se ven amagados, decretó el establecimiento de Colonias Militares; pero como hasta ahora, quizá por falta
de recursos, no se han organizado y establecido en los puntos y de la manera
que previene el Decreto de su creación al menos en este Estado, aún no se
disf rutao los bienes que tan acertada medida debe producir si se llevase a
efecto ... " Y más adelante en el mismo documento, agrega: " ... Si a pesar
de sus esfuerzos (del Gobierno Federal) no ha logrado proporcionarles la
seguridad necesaria, es debido únicamente al deplorable estado que guarda
hoy la Nación, por causas que a nadie se ocultan ... "

610

Y es_ta situación continuaba a fines de 1849, según puede desprenderse del
contemdo de un Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones
d~ los bárbaros, presentado al Congreso General el 18 de septiembre de dicho
an~, Y apro~ado por la Junta de Representantes creada por la Ley de 24 de
abril del nusmo 1849, con fecha 8 de diciembre. Tal dictamen se refiere
al ~lan de Defensa. propuesto por los Gobernadores de lo.s Estados de Sonora.,
Chihuahua, Coahuila.., Nuevo León y Tamaulipas, y por los Comandantes
?enerales de dichos Estados. Del mismo se desprende que las Colonias Militares creadas
. por la Ley de 19 de julio del año anterior se desenvolvían
muy precanamente y que muchas no se habían establecido en los lugares
que se les había asignado.
)

II
H~ce algún tiempo se consideraba que la fecha asignada a la fundación
d~ P1ed~s Negras por el historiador don Esteban L. Portillo en su Catecismo Histónco Geográfico y en su Anuario, era la verdadera, y naturalmente, se esperaba la coru:nemoración de su centenario en el año de 1949.
Pero ya cerca de este acontecimiento, me di a la búsqueda de los documentos que pudieran_ confirmar ese dato. Encontré señalado el año de 1849
como el de . la mencmnada fundación, en los citados libros de Portillo y en
el Prontuario de Cosme Garza García, en un "entre-par'ntes·
· · eI
e
1s" , a¡ citar
dec¡eto que_ elevó a. , la Villa en Ciudad Porfirio Di'az. Soli Che
·•.{ por vanos
·
conductos, mformac1on a las autoridades de Piedras egras, especia
· lenente
procurandq. obtener
el
acta
de
la
fundación
o
documento
fehaciente
sob re
.
ese acontecmuento. Incluso llegué a creer que se mantenían reservados estos documentos, para aprovecharlos en forma exclusiva los organizadores de las f · _
,
• . •
1es
tas o a 1gu~ penod1sta interesado en la exclusiva. Dirigí. mis investigaciones por
otr~ cammo~ y en e1Jas me auxiliaron con muy buena voluntad algunos
vecm~s de Piedras egras; pero fracasé también. El distinguido histo.riador
coahmlense don Vito AleSfilo Robles, en sus Gajos de Historia, del 24 de
marto, trat? esta cuestión y después de referirse a carta del periodista Cosme J. Habitud y transcribir la parte correspondiente del Anuario de Portillo
muy justificadamente dijo: 'Portillo no expresa de dónde tomó los dato~
que se transcriben" y agrega: "Busqué en el Archivo Histórico y de Cancelado~ en la Secretaria de la Defensa Nacional y hasta la fecha no he podido
confirmar el dato que apunta Portillo .. . "

En todo de acuerdo con el señor Alessio Robles me sorprendió la
•
·, d 1
• •
,
aseve
rac1on e penodISta señor Habitud, de que " .. .en el Archivo de la Iglesia

611

�de Allende existen otros documentos que demuestran que fue el 26 de marzo
( de 1849) cuando se fundó la hoy progresista ciudad de Piedras Negi-as ... "
Me sorprendió, repito, porque no pude comprender cómo habían llegado
a la iglesia de Allende tan preciosos documentos. Sin embargo, también
pensé que el señor Habitud debería exhibir copia de dichos documentos.
Mis sucesivos fracasos en la búsqueda de los documentos, incitaron mayormente mi ambición, y al fin, gracias a la valiosísima ayuda del señor Armando
J. Guerra, encargado del Archivo Histórico del Estado de Coahuila, me fue
posible dilucidar este interesante punto, con documentos que me parecen
concluyentes y que existen en el mencionado archivo, entonces al cuidado
del diligente y acucioso señor Guerr~
Ya anteriormente he citado documentos que demuestran que las colonias
militares se desenvolvían muy precariamente, y que para fines de 1849, algunas de ellas no se habían establecido. En Coahuila se hallaban la de Río
Grande y la de Monclova Viejo, al mando del Subinspector Juan Manuel
Maldonado. Pero la Colonia Militar a que se refiere la información de
Portillo no aparece en los documentos del año de 1849. Cítase ya, y esto
es comprensible, el punto y vado del Paso del Aguila, como Jugar en que
se hacía el contrabando, desde el año de 1848, 11 de agosto, cuando acababa
de expedirse el Decreto que creó las Colonias Militares, por Jesús María de
!barra, Administrador de Alcabalas del Estado de Coahuila. Igualmente
menciónase Piedras Negras en una solicitud para obtener la concesi6n de
establecer una empresa de chalanes para efectuar el paso de los viajeros
del "vado de Piedras Negi-as al de Paso del Aguila"; acompaña a esta solicitud un certificado de las autoridades de San Femando de Rosas, en que
manifiestan no haberse hecho concesión alguna en el punto citado, comprendido en los terrenos baldíos del Municipio referido. Este último documento corresponde al mes de marzo de 1850 y por él se puede suponer
que Piedras Negras no se había fun~ado para el mes de marzo de 1850.
Por lo contrario, se hallaban, en el Archivo Histórico de Coahuila, documentos que claramente dicen que la Colonia Militar de Piedras Negi-as se
estableció en ese punto en el mes de agosto de 1850, pues con fecha 2 del
citado mes, el Subinspector Juan Manuel Maldonado comunicó al Presidente
Municipal de San Fernando de Rosas, que cinco días después de esa fecha,
comenzaría a medir los ocho sitios de ganado mayor, que de acuerdo con
la Ley de 20 de julio de 1848, correspondían a cada colonia militar. Además
se halla también comunicación del Inspector General, de 13 del mismo agosto, en que se comunica la autorización presidencial para establecer en Piedras Negras la Colonia Militar de Guerrero. (Que no debe confundirse con
la actual Villa de Guerrero). Por otros documentos se sabe que Piedras Negras, antes de la fecha que acabo de citar, fue punto de un resguardo de

612

soldados destacados por el J efe de la Colonia Militar de Río Grande (actual
Guerrero), y que estuvieron al mando, los del destacamento de Piedras Negras, del capitán Leal, quien fue substituido más tarde y antes de su establecimiento en el mes de agosto, por el capitán Andrade.
Sin embargo de que esos documentos demuestran que la Colonia militar
de Piedras egras se estableció el mes de agosto -el día 7, probablemente-- de 1850, y pensando en que pudiese haber habido otro establecimiento antes de esa fecha, se prolongó nuestra investigación, con un halagüeño resultado.
pues encontramos documentos que pueden constituir la demostración, primero, de que Piedras Negras no se fundó el año de 1849, como se había
creído; segundo, que la fundación de que se trata se llevó a efecto el año
de 1850, al 15 de junio, como después se verá; y, tercero, que no fue militar la colonia, sino civil, y finalmente, cuarto, que se pretendió darle el
nombre de Villa de Herrera, en honor del Presidente de la República, don
José Joaquín de Herrera.
Sobre el primero de los puntos citados, ya hemos señalado documentos
que prueban esa aseveración; es decir, que Piedras Negras no se fundó en

1849.
La demostración documental del segundo, será la prueba del tercero y
cuarto. Y al efecto, transcribo acta levantada en el punto de Piedras Negras, de las diligencias efectuadas por el Subinspector Juan Manuel Maldonado, para dar establecimiento y organización a Uíl gTUpo de ciudadanos,
que así se lo pidieron, en la visita que dicho militar efectuó a ese paraje
el 15 del citado mes de junio. De estos hechos dio cuenta el referido Juan
Manuel Maldonado, al Inspector General, don Antonio María Jáuregui, en
comunicación de 22 del mismo mes, remitiéndole copia del acta referida.
Este importantísimo documento dice: "En el paso de Piedras Negi-as por
la derecha del Río Bravo en el Estado de Coahuila, a los 15 días del mes
de junio de 1850. Yo, C. Andrés García Secretario nombrado interinamente
para desempeñar en este acto, doy fé: Que hallándose con asuntos del
servicio en la nueva población establecida en este punto, el señor coronel
don Juan Manuel Maldonado, Subinspector de las Colonias Militares de
Oriente y Jefe Político Subalterno de ellas, se le presentaron todos los ciudadanos que constan en la adjunta lista presididos por Andrés Zapata, Gaspar Salazar y Antonio Ramírez y manifestaron a su Señoría lo siguiente:
'Que habiendo formado en el pru1to arriba dicho, frente al nuevo establecimeinto del Fuerte Duncan, Texas, una nueva población, construyendo casas
y abriendo sus labores sobre la margen expresada del Bravo, bajo la protección del Sr. Político de Departamento, Don José María de la Garza, ocurrieron por su conducto al Supremo Gobierno del Estado, pidiendo s.e les
concediera establecer una nueva población con el título de nueva Villa de
613

�Herrera, sujetándose a las obligaciones y cargos comejiles correspondientes.
Que de la misma manera pidieron nombrara de entre ellos mismos un alcalde, que conociera de sus demandas en juicios civiles y criminales, sujeto
a la jurisdicción que les designara y que les sitv:iera de conducto en sus relaciones con el Estado, mediante a que siendo este un punto comercial
expuesto a muchos desórdenes por la concurrencia de naeionales y extranjeros, exigía que hubiera en él una autoridad que hiciera de todos respetar
las Leyes de México y arreglara un orden que no existía aquí, pero que habiendo quedado sin efecto sus solicitudes, progresó más el desorden con
haber cesado en sus funciones la Jefatura Política y retirándoseles la protección que les daba el resguardo de la Aduana fronteriza de Río Grande,
encontrándose así en peor estado; pues no dependiendo de ninguna iurisdición es sobre manera muy difícil y comprometida la situación que actualmente guardan. Que por tales motivos y entretanto el Supremo Gobierno
resuelve sus pretensiones suplicaban al señor Sub-Inspector se sirviera acordarles su protección, ofreciéndole sujetarse a sus órdenes bajo la.s reglas interinas que tuviera a bien él darles.' En consecuencia el referido señor SubInspector les manifestó que desde luego se haría cacgo de la nueva Villa
de Herrera, reconociéndola como una de las nuevas colonias que están a
su cargo, dando cuenta al Supremo Gobierno de esta providencia, hija de
las circunstancias, y de lo demás que ocurriera en ella. A continuación dispuso
Su eñoría que a pluralidad de votos nombraran alcalde que se entendiera con
sus asuntos gubernativos y judiciales y un síndico personero que le ayudase
en la economía interior de la precitada Villa, según las instrucciones que
les daría; quedando nombrados para estos encargos Don Luciano de la Cerda
y Don Antonio Arredondo. Y habiendo aprovechado este nombramiento, manifestó de nuevo a los habitantes de _la nueva Villa de Herrera que entretanto se resolvía11 sus pretensiones, una fuerza militar cuidaría del punto
en que se hallan y que el Sr. Inspector General Don Antonio María Jáuregui a quien daría cuenta con esta act_a, determinaría lo que creyera más
de justicia, firmando para debida constancia con dicho señor los tres individuos que lo supieron y representaron este pueblo por ante mí el infrascrito secretario, de que doy fé. Dionisia Meade.-Hilario Vara.- José María
Rodríguez y Valdés.- Juan Manuel Maldonado.-Andrés García, Secretario . . _,,
Con el Acta anterior, se remitió al Inspector General de las Colonias de
Oriente don Antonio María Jáuregui, Hsta de los ciudadanos que pretendían
formar la nueva Villa de Herrera, y cuya fundación se había hecho e1 15
de junio citado, al nombrarse las primeras autoridades. Estos fueron, realmente, los fundadores de la Villa de Piedras Negras, que así llegó a llamarse
más tar&lt;le por el sitio en que se situó, después de habérs.ele denominado
614

"Colorúa Militar de Guerrero en Piedras Negras". La importante lista es la
siguiente: Andrés Zapata, Hilario Vara, Gaspar Salazar, Matías Sala:za.r, E.
Smothrurik, Jesús Ramón, José María Rodríguez lo., Antonio Ramírez, José
María Rodríguez 2o., José María Flores, Pedro Herrera, Eduardo More, Pedro
Faunes Juan Bautista de Upa!, David Faunes, Nazario González, Dionisia
González Timoteo González, Marcelino López, Manuel Amador, Manuel
(a} eJ Herrero, Antonio Arredondo, Francisco Martínez lo., Juan Jiménez,
Francisco Jiménez, José González, Victoriano Fuentes, Manuel Fuentes, Pablo Fuentes, Juan Flores, Lorenzo Patiño, Juan Barrera, Juan Valdés. Treinta
y cuatro nombres distinguidos, dignos de memoria en los anales de la ciudad
de Piedras Negras.
Estos vecinos se establecieron en el paso de Piedras Negras, en los primeros
dfas de abril de 1850 con autorización del Jefe Político don José Ma. de
la Garza quien con fecha 10 de dicho mes y año, comunicó al Subinspector
Maldonado d~ la Colonia de Río Grande, haberse hecho al Supremo Gobierno del Estado, por su conducto, la solicitud de cincuenta y seis vecinos
para fundar la Villa de Herrera. Por el acta que he transcrito, se ha visto
cuál fue el resultado de esa soHcitud.
Después de esta fundación, el 7 de agosto del mismo 1850, con la autorización de la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente,
se estableció una colonia militar en Piedras Negras; esta Colonia llevó el
nombre de Colonia de Guerrero. En tal fecha se midieron -como ya lo
clijimolr-- los ocho stios de ganado mayor que de acuerdo eon la Ley les
correspondían, y ya para el 14 de septiembre, el coronel Maldonado comunicaba al Inspector General, haberse hecho las primeras construcciones, y en
7 de novíembre del propio 1850, se levantó plano del terreno correspondiente
a la Colonia de Guerrero en Piedras Negras, asi como de la de Río Grande,
cercana a la Villa de Guerrero.
Estos fueron los principios de la hoy pro~i.sta ciudad de Piedras Negras,
nacida el 15 de junio de 1850.

BruuOGR.A.FÍA

Manuscritos: Archivo General del Estado de Coahuila.
Reglamento de Las Colonias Militares. 1848.
Estados Generales de fuerza de las Colonias Militares, correspondientes al año
1850. Paquete de 1850. Legajo "Colonias Militares".
Pequeña Memoria por la que se informa a! Exmo. Sr. Ministro de Guerra y
Marina del estado que guardan todas las ramas que comprende esta Coman-

615

�dancia General conforme a lo prevenido en Circular No. 58 de fecha 18 del
último septiembre. lo. de noviembre de 1849.
Comunicación del Alcalde de Rosas, Anastasio Santos, al Gobierno de Coahuila.
3 de agosto de 1850.
Comunicación del Secretario de Guerra y Marina al Inspector General de las
Colonias Militares de Oriente. 13 de agosto de 1850.
Comunicación del Subinspector de las Colonias de Oriente, Juan Manuel Maldonado, al Gral. Inspector D. Antonio Ma. de Jáuregui. 9 de septiembre de
1850.
Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones de los bárbaros, al Congreso General. 18 de sep. 1849.
Solicitud de Felipe de la Garza para el establecimiento de chalanes Y canoas en
el vado de Piedras Negras. 8 de marzo de 1850.
Certificación de Miguel Flores, Juez Unico Local de la Villa de San Fernando
de Rosas, Coahuila, de que Felipe de la Garza es vecino de esa Vüla y que
los vados de Piedras Negras, hasta el Aguila del Río Bravo no están concedidos, por esta banda que solicita, a ninguna persona y están en los linde~!'8
de los terrenos de este Pueblo con los baldíos que pertenecen a la Federac1on
o al Estado. 8 de marzo de 1850.
Comunicación del Subinspector Juan Manuel Maldonado. No. 95 de 13 de abril
de 1850 al Inspector de las Colonias de Oriente, transcribiendo la de Jefe
Político 'del Departamento, sobre la solicitud de 56 ciudadanos de Coahuila,
para fundar la Villa de San José Joaquín de Herrera, frente al Fuerte Duncan.
Acta levantada el 15 de junio de 1850, en que se nombran Alcalde Y Síndico
de la Villa de He~.
Comunicación del Gobernador del Estado, 12 de julio de 1850, sobre el trámite
dado a la solicitud para la fundación de la Villa de Herrera.
E:q&gt;ediente relativo al establecimiento de la Colonia Militar de Guerrero en Piedras
Negras. Legajo No. 1603, Año de 1850.
Oficio No. 286 de 16 de agosto de 1850, comunicando haber dado posesión de
la Colonia Militar de Guerrero al Capitán José Ma. Andrade, el 14 de agosto
de ese año.
Testimonio del Expediente de medidas y posesión de la Colonia Militar de Guerrero. Legajo No. 1669, Año de 1851.

GARZA GARCÍA, CosM&amp;:

Prontuario de Leyes y Decretos del Estado de Coahuila de Zaragoza.

1902_

L.uoRA, NmoLÁs ox:
Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados en la frontera de
la América septentrional perteneciente al Rey de España.
Jlemoria presentada al Congreso General por el Presidente Gral. José Joaquín
de Herrera. 1851.
Memoria presentada al Congreso General por el Presidente, Gral. Marian&lt;&gt;
Arista. 1852.
PoaTn.Lo, ESTEBAN L.:
Anuario Coahuilense, 1886.
Catecismo Histórico-Geográfico. 1895.
RAuos ARlZPE, MicuEL:
Memoria sobre el Estado de las Provincias Internas de Oriente presentada a
las Cortes de Cádiz.

Impresos:

ALESSIO ROBLES, VITO:

Coahuila y Texas en la Epoca Colonial.
Coahuila y Texas, desde la Consumaci6n de la Independencia hasta el Tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo.
Gajos de Historia: 24 de marzo de 1949; 5 de mayo de 1949 Y 19 de mayo
de 1949. El Porvenir. Monterrey.
fu1s0LA, VICENTE:

Memorias para la Historia de la Guerra de Tejas.

616

617

�LA REVOLUCIÓN DE 1810 E

DURA GO

Lrc. JosÉ

IGNACIO GAL.LEGOS

C.

Universidad de Durango

Poco, MUY POCO es lo que se sabe sobre la participación que Durango tuvo
en la revolución de independencia de 1810.
Con los datos que ahora se conocen se puede afirmar que aunque Durango
no fue campo de combate, sí había un ambiente favorable, el que se manifestó tan pronto como se tuvieron noticias del Grito de Dolores.
El primero de octubre, es decir quince días después de que se iniciara el
movimiento, apareció en la puerta mayor de la catedral de Durango una
proclama invitando a la rebeliónJ la que fue contestada inmediatamente por
el Ayuntamiento de la ciudad el tres del propio mes.
Dándose cuenta el gobernador Pinilla Pérez de que la opinión popular era
desfavorable para la causa que representaba, procuró obrar con desmedida
energía en contra de los simpatizadores del movimiento de independencia.
Fue más lejos, como hubiera personas que manifestaran su simpatía por la
causa insurgente, los mandaba aprehender, les :instruía proceso por los delitos de infidencia e insurrección, poniéndolos presos en la cárcel de San
Francisco donde permanecían incomunicados y con grillos en los pies.
Al decir del propio goberandor Finilla fueron muchos los procesos que
se instruyeron en Durango en contra de los simpatizadores de la independencia, tantos que muchas veces facultaba a personas ajenas como jueces
por no poder hacerlo él.
A la ciudad de Durango la puso en estado de defensa. Ordenó que de
día y de noche fuera custodiada por patrullas y rondas. Por las noches había un servicio de vigilancia por la calle de San Francisco a cargo de "sereneros", o serenos. Este servicio se amplió a otras calles.
Según carta del propio Finilla del 17 de noviembre de 1810, en su afán
de poner en estado de defensa la Provincia a su cargo, llevó suficiente tropa
618

hasta la frontera con Zacatecas para impedir que los rebeldes que ya dominaban la capital del hoy Estado, se pasasen a Durango.
Por otra parte, el Comandante General de las Provincias Internas que
residía en Chihuahua, don Nemesio Salcedo, mandó levantar tropas para 1a
defensa del reino y para impedir que los campesinos fueran a servir a los
rebeldes, les mejoró los sueldos, pues conforme al Reglamento de Milicias
Provinciales de 1a ueva Vizcaya del primero de marzo de mil setecientos
ochenta y dos, los sueldos eran bajos, pero ahora los sueldos mejoraron. Así
al capitán le pagaban cien pesos al mes· cincuenta al primer teniente; cuarenta y uno, al primer alférez¡ igual cantidad al capellán; veintidós al sargento; doce al tambor; veintiuno al cabo; veinte al carabinero y dieciocho
al soldado.
Todavía los sueldos e mejoraron cuando las tropas salieran de la línea
divisoria de la provincia de la Nueva Vizcaya y fueran hasta la provincia
de la ueva Galicia. A los soldados se les daba además de su sueldo, cinco
reales diarios; cinco y medio a cada granadero; seis reales al cabo segundo;
siete al cabo prirttero; ocho al sargento segundo, y nueve al sargento primero.
Esto era en la tropa de infantería.
En lo Dragones, el aumento era de un peso diario al soldado; nueve reales al granadero; diez al cabo y once al sargento. Fue orden que diera el
comandante de Jas Provincias Internas dC&gt;n Nemesio Salcedo.
El propio gobernador Pinilla Pérez, hizo circular con profusión por toda
la Provincia a su cargo el bando promulgado por el Virrey Venegas concediendo el indulto a todos los levantados en armas, que es de once de
febrero de mil ochocientos once.
Pero lo que más alarmó a Finilla Pérez, que era un realista furibundo,
fue el levantamiento de los indios de San Andrés del Teul en favor de la
independencia. Este pueblo que pertenece a Zacatecas, se encuentra al sur
y próximo a los limites del Estado de Durango muy próximo a El Mezquital.
De acuerdo con el comandante de las Provincias Internas, Pinilla ordenó
la formación de compañías de soldados en lo que es hoy el Estado de Durango. Así se formaron Compañías en El Oro, lndé, San Bernardo, Huazamota, Las Poanas, Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Cacaria Canatlán,
La Punta Gavilanes Guarisamey, San Dimas y Tayoltita. Lo que se quería
era que hubiera un fuerte núcleo de soldados listos para repeler una sublevación si la hubiera en la provincia de la Nueva Vizcaya.
El punto que se tuvo cuidado de defender por su proximidad a San Andrés del Teul, fue el Mezquital, a donde se mandó suficiente tropa a las
órdenes del capitán don Pedro María de Allande, que fue nombrado comandante de todas las fuerzas en el Estado.

619

�el juzagador, debido al gran número de procesos que se seguían por el delito de infidencia.
No obstante el cuidado que hubo en poner a la provincia de la Nueva
Vizcaya en estado de defensa y que no hubiera levantamiento militar alguno,
fue imposible evitarlo, pues el primero ocurrió al sur del Estado.
Debo decir que ninguno de los levantamientós armados que hubo en el
hoy Estado de Du~go, fueron de importancia; ninguno puso en peligro
la estabilidad del gobierno colonial, pero se ve en ellos la inquietud y el
deseo que había de un cambio de régimen.

El señor Benítez no pudo o no quiso seguir avocándose al conocimiento
del proceso, por lo que se excusó. Otras personas nombradas también declinaron, finalmente fue el señor Juan Manuel Pescador quien dictó sentencia.
Como fiscal en esta causa actuó el licenciado José de la Bárcena, fundador
de la vieja familia de la Bárce,na por tantos años conocida en esta ciudad
y hoy ya desaparecida.

La primera sublevación que hubo en Durango a favor de la independencia, fue el sur del Estado, que colinda con el hoy Estado de Nayarit.
Aquí hubo el movimiento armado que dirigiera el P. José María Mercado
pues este caudillo deseando que se extendiera al Estado de Durango, comisionó a Fr. Mariano Orozco, de la Orden de Menores&gt; que radicaba en
el pueblo de Jesús María, para que la extendiera por la región y era natural
que éste pusiera sus ojos en los indígenas que radicaban en Huazamota, pueblo que pertenece a Durango, pero muy próximo a Nayarit, donde radicaba
Manuel de la Cruz Pastrana, que ostentaba el cargo de general de los
indios tepehuanes.

Los reos pidieron se les aplicara en su favor el indulto publicado por las
cortes de España, pero se les negó.

EJ P. Orozco extendió a favor de Pastrana un nombramiento que se encuentra en su proceso y que dice así: "En virtud df? las facultades que me
tiene concedidas el P. José María Mercado de nombrar jueces y gobernadores, según me parezca que convenga al servicio de Dios Nuestro Señor,
del Rey y de la Patria, y depositar en éstos las facultades que conducen a
dicho fin, nombro por gobernador al mismo que lo es don Manuel de la
Cruz Pastrana y lo instituyo general de las armas, de los pueblos de Huazamota, San Lucas, San Anto.ni.o de Padua, San Pedro Jícara y de San Buenaaventura, y que éstos deben obedecerlo siempre que les mande cosas que
sean para defender nuestra justísima causa y que éste sólo obedezca al teniente comisionado de San Juan y a los demás superiores de éste. Dado en
el Cuartel de las Armas Americanas de Jesús María, a 23 de enero de 1811.''
Tan pronto como la Comandancia de las Provincias Internas, que estaba
en Chihuahua a cargo de don Nemesio Salcedo, tuvo noticias de esta sublevación, comisionó al capitán don Pedro María de Allande para que la combatiera.

El cuatro de agosto de mil ochocientos doce se dietó sentencia imponiéndole a Pastrana la pena de diez años de prisión y a los otros la pena variaba
de tres a seis años. Como los reos no se conformaran con el fallo interpusieron
en su contra el recurso de apelación, pasando el proceso a Guadalajara,
que confirmó la pena el siete de noviembre de mil ochocientos catorce.

Otro proceso seguido por insurrección en esta ciudad de Durango fue
contra Juan Antonio Alcalde, Miguel de Larriva y Ventura Saracbo, que
radicaban en la regrón de las Poanas. Dio principio el tres de diciembre de
mil ochocientos diez.
Hay en este proceso declaraciones de testigos que dan a conocer el ambiente tan favorable que había en favor de la independencia, así. como la
simpatía de que gozaba Hidalgo en el pueblo.
Los acusados eran españoles y los testigos de cargo igualmente. Uno
de ellos, Juan Pedro de Iturralde, vecino de la hacienda de San Esteban,
así como Andrés Velázquez y Domingo Antonio González, también vecinos
de la región de las Poanas, al igual que el testigo José Luis Rivas.

Allande llegó a Huazamota e inició la correspondiente averiguación, apareciendo como jefe del movimiento el indio Pastrana y como sus cómplices
Felipe Jerónimo Retana, José Miguel Mendieta y Prudencio Acevedo, los
que fueron sujetos a proceso, traídos a la ciudad de Durango, siendo internados en la cárcel de San Francisco co.n grillos en los pies.

Este en su declaración djjo haber oído en alguna ocasión a Saracho decir
que estando Hidalgo diciendo QlÍSa había oído una voz que le decía que
defendiera el reino, si no se perdía, pues los españoles lo tenían vendido a
los franceses.
El testigo Juan Pedro de Iturralde afirmó que había oído decir al Alcalde
que "España le quería entregar el reino a los franceses y que el cura Hidalgo
era un santo, que estaba borlado en tres facultades y que sólo una borla le
faltaba para ser lo mismo que San Juan Neponuceno..." (textual)
El testigo Andrés Velázqu~ dijo que el Alcalde había expresado alguna
vez ser simpatizador de la causa de Hidalgo.
Bastante tiempo estuvieron los acusados presos y con grillos en los pies,
en la cárcel de San Francisco, tanto que sus familiares se dirigieron por escrito al Gobernador pidiéndole su libertad.

Fue su defensor el señor Joaquín Reyes y su juez el señor Joaquín Benítez
debidamente autorizado por el Gobernador-Intendente, por no poder ser él

621

620

�De este proceso conoció como juez el jefe de Policía que era don Manuel
Fernando Zambrano, hermano del capitán don José del mismo apellido, pues
el gobernador tampoco pudo atender este proceso por estar atendiendo otros
muchos por el mismo delito.
Este proceso no tiene sentencia; probablemente se e&gt;..-travió.
En Pueblo Nuevo, de la jurisdicción de Durango, hubo otro levantamiento
en favor, de la independencia. Los indígenas se sublevaron y para escapar
de la furia realista se fueron a la sierra llevándose preso al párroco de dicho
lugar, don Telésforo Alvarado, quien después de muchos trabajos pudo escaparse, cayendo en manos de los realistas que lo consideraron inmiscuido
en el movimiento insurgente; fue la víctima. Lo trajeron a Durango internándolo en la cárcel de an Francisco, con grillos en los pies y se le instruyó el correspondiente proceso.
Fue el propio P. Alvarado quien tomó su defensa· en su proceso aparecen escritos formulados por él mismo, en los que hacia resaltar su inocencia.
El veinticinco de septiembre de mil ochocientos doce se dictó sentencia
definitiva poniéndolo en libertad.
Todavía conocemos otro proceso por insurrección contra José Hennenegildo Casas pero de este no tenemos mayores datos.
Era tal el celo de las autoridades virreinales por evitar la propagación
de la rebelión iniciada en Dolores, que el Comandante de las Provincias
Internas, don emesio Salcedo, tuvo noticias de que la Nueva Vizcaya se
aproximaba un individuo de nombre Luis Bringier, de nacionalidad francesa, quien al parecer era un espía, pues traía noticias de curiosidad y formaba mapas. A la ciudad de Durango llegó la orden para aprehenderlo y
que se remitiera pre:io a Chihuahua pero sin quitarle los papeles, que seguramente serían el cuerpo del delito.

LA

CAUSAS DE LA CONTROVERSIA ENTRE AUSTIN
Y ROBERTSON
MALcoLM D. McLEAN
Subdccano de Artes y Ciencias
Texas Christian University
Fort Worth,- Texas

DJScuRso PRONUNClAJ)O ante la Reunión Anual de la Asociación de Historia
del Estad? de Te:xas, en el Hotel Driskill, Austin, Texas, en la mañana del
viernes 17 de marzo de 1967. Con algunos datos que han salido a luz (o
vuelto a las tinieblas) después de esa fecha.

Lives of great men oft remind us,
as their gages o'er we turn,
that we sanetimes leave behind us,
letters that be ought to burn.1
A manera de introducción yo debo hacer una pausa aquí para agradecer
la diligencia del doctor Eugene C. Barker, insigne profesor de historia de la
Universidad de Texas, quien localizó y publicó la mayor parte de los
documentos citados en este estudio. Su capítulo intitulado "La Controversia
sobre la Colonia de Robertson" en su libro, The Life of Stephen F. Austín,
fue la inspiración para esta investigación especialmente su conclusión que

Robertson's statements teem with error and mis representation Austin's
explanation on the other hand, is consistent with all the known fact. 2
1 "A veces, al leer la biografía de un hombre ilustre, nos damos cuenta de que
éste ha dejado entre sus -papeles ciertos documentos que mejor hubiera quemado."

An6nimo.

• "Las declaraciones de Robertson abundan en errores y falsificaciones. La ex.
plicaci6n de Austin, en cambio, está de acuerdo con todos los datos conocidos."
Euo:&amp;NE C. BARKER, The Life of Stephen F. Austin, Founder o/ Texas: A Chapte1

622

623

�Por consiguiente quiero expresar mi agradecimiento al doctor J. Milton
Nance, Presidente del comité que arregló este programa, por haberme invitado a presentar algunos datos adicionales que hasta ahora han permanecido desconocidos para el público.
La primera carta que yo quiero citar dice así: "I am of opinion that the
upper colony will totally ruin me ... cursed be the hour I ever thought of
applyi.ng for that upper colony." Firmada: "S. F. Austin." 3
La Colonia de Arriba estaba situada en Texas sobre el Río Brazos y al
norte del camino que conducía de la Villa de Béxar (hoy San Antonio,
Texas) a Nacogdoches. Se llamaba "de Arriba" porque estaba río arriba
de la Colonia de Esteban F. Austin, pues el mencionado camino formaba
la línea que separaba las dos colonias. Se extendía unas 100 millas de suroeste a nordeste, a lo largo de dicho camino, y más de 200 millas río arriba
hacia el noroeste, ocupando las dos riberas del fertilísímo Río Brazos, o, mirando un mapa de ]a época actual, podríamos decir que la Colonia de
Arriba comenzaba a unas pocas millas al norte de Austin, Texas, y se extendía hacia el norte, llegando a un punto al oeste de Fort Worlh, e incluía Thorp Spring, el pueblecito donde más tarde naciera la Universidad
Cristiana. de Texas (Texas Christian University). Incluía, total o parcialmente, 30 condados de Texas: a saber:
Bastrop
Bell
Bosque
Brazos
Brown
Burleson
Bumet
Callaban
Comanche
CoryeJl

Eastland

Erath
Falls
Hamilton
Hill
Hood
Jack
Johnson
Lampasas
Lee

Limestone
McLcnnan

Milam
Mills
Palo Pinto
Parker
Robertson
Somervell
Stephens
Williamson.

-in the Weslward Movement of the Anglo-American People (Nashville, Tennessee:
Cokesbury Press, 1925), p. 330.
• "Yo opino que a mí me va a arruinar totalmente la Colonia de Arriba ... Mal4.ita sea la hora en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba." Carta
&lt;le s. F. Austin a Samuel M. Williams, 31 de mayo de 1833, en Evcm '.E C. BARRER
(editor), The Austin Papers, Tomo II (Washington, D. C.: United States Govemment Printiog Office, 1928), pp. 983-984. (Annual Report of the Americari Historical
Association for the Year 1922. Tn Two Volumes and a Supplemental Volume, Tomo
II: The Awtin Papers. Edited by EuoENn C, BARRER).

624

La Asociación Tejana (Texas Association), la empresa que se propuso
colonizar esta región, presentó varias solicitudes al Gobierno Independiente
de México, entre 1822 y 1824, pidiendo permiso para establecer una colonia,
pero sin éxito. Por fin su apoderado, Robert Leftwich, agotó todos los fondos que la dicha Asociación le había dado, y, cuando nó llegó más dinero,
y el Gobierno Nacional de México adoptó una Constitución que relegaba
a los Estados el poder de conceder contratos de colonización, el Sr. Leftwich, de su propia cuenta, pidió prestado el dinero que necesitaba, y se trasladó de México a Saltillo para ver si podría conseguir un contrato en su
propio nombre.
Una mañana de primavera en el año de 1825 Leftwich y otros solicitantes
de contratos de colonización estaban en la calle frente a la Cámara Legislativa, platicando con el Barón de .Bastrop, el Diputado de Texas que
había redactado un proyecto para una ley de colonización que permitiría el
establecimiento de extranjeros en Texas. Dentro podían oír las voces de
los legisladores que discutían su proyecto.
De repente su conversación fue interrumpida por la llegada de un coneo
de San Felipe, capital de la Colonia de Austin en Texas. El .Barón de
Bastrop abrió una de las cartas para leerla, y al mismo tiempo rompjó el
sello de otra de Esteban F. Austin y se 1a entregó a Leftwich. Éste comenzó
a leerla, pero casi inmediatamente su cara se llenó de asombro. Al terminar
la lectura1 sin decir una palabra, entregó la carta a Frost Thom, y éste la
pasó a H-aden Edwards, cuya cara se Denó de sorpresa al principio, y luego
indignación cuando devolvió la carta a Bastrop. En la carta Austin daba
instrucciones a Bastrop para que éste, aprovechando su autoridad, como
representante de los colonos establecidos en los valles del Brazos y el Colorado,
para evitar la concesión de contratos de colonización a otros empresarios,
formando así un monopolio, siendo Austin el único empresario y Josef Erasroo Seguía como el comisionado para la concesión de tierras. Leftwich,
Thom y Edwards todos demandaron una explicación de parte del Barón,
pero éste no pudo decir nada. Así. pasó el momento más dramático de la
colonización de Texas!
Sin embargo, este esfuerzo de parte de Austin para apoderarse de toda
la colonización de Texas llegó tarde. Por fin la Ley de Colonización fue
• Carta de (Estevan F. Austin] a Gaspar Flores, después del 6 de diciembre de
BARKER (editor), The Austin Papers, Tomo I (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924), pp. 984-986. ( A11nual Report of the American Historical
Association for the Year 1919. In Two Vclumes. Volume II: Tl1e Austin Papers.
Edited by Eugene C. Barker. Part 1). Ver también 1a declaración de Haden Edwards,
sin fecha, en C. A. GULICK y otros (editores), The Papers of Mirabeau Buonaparte
Lamar (6 tomos: Austin, Texas: A C. Baldwin &amp; Sons, 1921-1927), III, 258-264.

1824, en

625
H40

�aprobada por el Congreso de Coahuila y Texas el 24 de marzo de 1825,
y poco después (el 15 de abril) Leftwich recibió permiso para establecer
800 familias en Texas.
Leftwich regresó triunfante a ashville, Tennessee, después de Wla ausencia de tres años, y vendió su contrato a la Asociación Tejana, bajo la condición de que siempre en adelante tendrían que llamar la región por el
nombre de "Leftwich's Grant», y fue conocida por este nombre entre los
año.s de 1825 y 1827.
En man.o de 1827 la Asociación Tejana nombró a Hosea H. League como
su agente y lo despacharon de Nashville rumbo a Saltillo con una solicitud
en que pedían que el Gobierno del Estado de Coahuila y Texas declarara
eomo nulo el contrato que había hecho con Lef twich, y que reconociera en
su lugar a League como Empresario o Agente de la Asociación Tejana. 6
Los miembros de ésta le habían dado instrucciones a League para que
buscara la ayuda de Austin, y por consiguiente League le mandó los documentos de la Asociación para que pudiera darse cuenta de su contenido
antes de que League y Austin emprendieran juntos su viaje a Saltillo,6 pero
a la última hora resultó que League no pudo hacer el viaje porque la
Asociación Tejana no le adelantó los fondos necesarios para la fecha convenida, de modo que Austin hizo el viaje a Saltillo sin League, prometiendo, sin embargo, "usar toda su influencia para lograr los propósitos de
]a compañía". 7
La Asociación Tejana había pedido que los límites de la colonia se extendieran hacia el oeste hasta el Río Colorado, pero Austin les escribió que:
"The land bordering on the Colorado is all disposed of to other Empresarios
except a small corner which is of not much importance." 8 Seis días más
5 "Memorial of the Texas Association to the Congress of Coahuila and Texas," 7
de marzo de. 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 25-28, Spanisb Archives,
General Land Office, Austin, Texas.
• Carta de H. H. League a Austin, 11 de abril de 1827, en BAR:K.EF. {editor), The
Austin Papers. Tomo 1 (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924),
pp. 1627-1628. ( .d1111ual Report o/ the American Historical Association for the Year
1919. In Two Volumes. Volume Jl: The Austi11 Papers. Edited by Eugene C.
Barker. Part 2).
7 Carta de Rosea H. League a la Jwita Directiva de 1a Asociación Tejana, 21
de mayo de 1827, publicada en el periódico National Banner and Nashville Whig,
Nasbville, Tennessee, 14 de agosto de 1827.
ª "Los terrenos que limitan con el Río Colorado todos han sido concedidos a
otros Empresarios, con excepción de un rinconcito sin mucha importancia." Carta
de Stephen F. Austin a H. H. League, 5 de octubre de 1827, Colección de la Sra.
William C. Harllee, en posesión del Dr. Malcolm D. McLean 2555 Cockrell, Fort
Worth, Texas 76109.

626

tarde Austin pidió ese "rinconcito sin mucha importancia", pero no lo deseaba para la Asociación Tejana: lo de$eaba para sí mismo. 9 Lo consiguió
el 20 de noviembre de 1827, y llegó a ser conocido como la Colonia Pequeña
de Austin (Austin's Little Colony). Abarcaba parte de los Condados de
Bastrop y Travis, e incluía el lugar donde hoy se encuentra la capital del
estado, bautizado con el nombre del hombre que consideraba que era un
"rinconcito sin mucha importancia" _io
El mismo día en que pidió este "1-inconcito sin mucha importancia" para
sí también presentó una solicitud que había redactado de parte de la Asociación Tejana, en la cual pedía una extensión del territorio de ésta hacia
el norte (la tierra de los comanches), y fue concedida el 15 de octubre
de 1827 .11 Al hacer la traducción, sin embargo, Austin firmó la versión
española de su solicitud como "Agente de la Compañía de Nashville" en
vez de la "Asociación Tejana", y el Gobernador, cambiando aún más 1a
terminología, declaró "la Asociación de Nashville" era el sucesor legítimo
de Leftwich, pero entre 1827 y 1831 la región se conocía como "la Colonia de
Nasbvílle".
Por tres años (de 1827 a 1830) League vivió en San Felipe, listo para
servir como Empresario de la Compañía de Nashville, pero ellos no le mandaron colonos. Entonces un día, cuando andaba por la calle con Setb Ingram, hubo un tiroteo en que lngram mató a John G. Holtham.
Aunque no hay nada en la documentación que indique que League fuera
más que un mero espectador, se le acusó de ser cómplice del homicidio, y
él e lngram fueron tratados con la misma severidad: les pusieron • grillos
y los encadenaron a la pared dentro de una prisión que se componía fle
un solo cuarto sin ventanas. El alcalde negó darles su libertad bajo fianza
y demoró la conclusión del caso, alegando que no había traductor disponible.12
En vista de la posibilidad que el pleito podría prolongarse por meses, y
hasta por años, League decidió v~nder, a Esteban F. Austin, propiedades
suficientes para pagar todas sus deudas. Estos terrenos incluyeron su sitio
• Carta de Estevan F. Austin al Gobernador de Coahuila y Texas, 11 de octubre
de 1827, en BARXKR (editor) The Austin Papers, I, 1697-1698.
Jt BA.RKER, The Lífe of Stephen F. Austin, p. 143.
"' "0ontract between the ashville Company and the State o! Coahuila and Texas,"
15 de octubre de 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 34-35 Spanish
Archives, General Land Office, Austin, Texas.
,s The Texas Gazette, San Felipe de Austin, Texas, 6 de septiembre de 1830;
BARKER, Austin. Papers, II, 496, 547-548; carta de Ira Ingram á Roswell Ingram,
19 de mano de 1833, Ira lngram Papers, The University of Texas Archives, Austin;
BARK.ER, Life of Austin, pp. 219-221.

627

�de tierra cerca del Encampamento de Jennings, sobre el Río Colorado, la
octava parte de un sitio de las ti.erras de la Villa de Matagorda, la cuarta
parte del teneno concedido originalmente a Juan McFarland, su sitio sobre
Clear Creek ( Arroyo Claro) y las propiedades que poseía en la Villa de
San Felipe. La señora de League tuvo que ir a vivir en el Encampamento
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!bid., p. 537.
14 Originalmente este poder
estaba en el Archivo de la Secretaría de Gobierno
del Estado, Saltillo, Legajo 29, Expediente 1293, p. 569, donde yo lo vi en 1940
pero había desaparecido cuando volví para consultarlo de nuevo el 11 de julio de
196 7. Afortunadamente existen varias copias fotostáticas en los Estados Unidos, de modo que será fácil identificarlo y denunciar el robo cuandoquiera que se ofrezca en
venta en los Estados Unidos. Ver el Tratado de cooperaci6n entre los Eslados Unidos
de América y los Estados Unidos Mexicanos que dispone la recuperación y devoluci6n de
bienes arq1uológicos, hist6ricos y culturales robados, que entró en vigor el 24 de mar-

de 1971.
Carta de Sterling C. Robertson a [Ramón Múzqu.izJ, 13 de noviembre de 1830,
acodoches Archi es, Texas $tate Library, Austin.

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Tennessee. 14
Robertson había firmado un contrato, en junio de 1830, con la Asociación Tejana, bajo el cual él se comprometió a traer 200 familias a Texas,15
pero cuando llegó a Nacogdoches ese otoño en la vanguardia de su primer
grupo, foe confrontado con la Ley del 6 de abril de 1830, la cual prohibía
la inmigración de los Estados nidos de orteamérica. Aunque sus familias
fueron detenidas provisionalmente, Robertson consiguió permiso para adelantarse personalmente hasta San Felipe para ver si podría obtener la ayuda
de Esteban F. Austin quien acababa de ser elegido como Diputado al Congreso del Estado de Coahuila y Texas, para que Austin interviniera de parte
de los inmigrantes con el Gobernador del Estado.
Austin prometió pedir permiso para que las familias se establecieran en
la Colonia de Nashville, conseguir el nombramiento de un comisionado para el repartimiento de tierras, y arreglar una extensión del perfodo dentro
del cual tendrían que cumplir con su contrato. Animado por la aparente
u Carta de H. H. League a Stephen F. Austin, 10 de octubre de 1830, BARKER,
A.ustin Papers, II, 505-506 ; carta de League a Austin, 13 de noviembre de 1830,

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de Jenning.s.13
Abrumado bajo el peso de estas desgracias cumulativas --encadenado, sus
negocios arruinados, con los ahorros de toda una vida ya agotados, roto de
salud y separado por fuerza de su familia- League ya no podía funcionar
como Empresario de la Asociación Tejana.
Así es que, el 10 de octubre de 1830 -el mismo día en que decidió vender sus propiedades a Austin- trasladó su autoridad como agente de la
Asociación Tejana al Mayor Sterling Clark Robertson, de Nashville,

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Robertson no sabía que, inmediatamente después de la aprobación de
la Ley de 6 de abril, Austin había demorado su publicación en Texas hasta
poder inventar una traducción alterada que le dejara una base sobre la cual
pudiera continuar con su propia colonia. Al traducir el Artículo 10 suprimió
la palabra colonias e insertó en su lugar la palabra contratos y luego lanzó
una campaña para convencer al general Manuel de Mier y Terán, el oficial mexicano comisionado para la colonización, que su contrato había sido
establecido. Así, si se aprobaba su traducción, sólo tendría que probar que
había comenzado a poblar su colonia; de otro modo tendría que demostrar
que ya había terminado el proyecto.
Mier y Terán aceptó la traducción alterada, no sin ciertas inquietudes de
conciencia, e hizo aún más. Mandó instrucciones a sus comandantes mili~~ para que no admitieran ningún inmigrante a Texas, a menos que exh1b1era un pasaporte del Cónsul Mexicano de ueva Orleáns o algún documento indicando que iba a la Colonia de Austin.17
Para sacar todo el provecho posible de su éxito en esta maniobra Austin
' a Saescribió su firma al pie de 200 hojas de papel en blanco y las mandó
muel M. Williams con instrucciones de mandar imprimir pasaportes en el
espacio que él había dejado en blanco arriba de su firma, teniendo cuidado
de hacer esto de noche y sin testigos. Entonces debía completar las formas
con todos los datos, menos el nombre de la persona interesada, ]&gt;ara distribuirlas sigilosamente entre sus agentes en la frontera de Texas. Luego amonestó a Williams que: "There can scarcely be a more difficult thing than to
play a double game1 it is dangerous . .." 18
"' Carta de Sterling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril
de 1834, Legajo 29, Expediente 1293, p. 603, Archivo de la Secretaría del Estado
$altillo. En la noche del sábado, 15 de enero de 1972, yo recibí una llamada tele:
fónica desde Washington, D. C., avisándome que al día sigufonte, a las dos de la
tarde, las William Simpson Galleries, de Houston, Texas, iban a ofrecer en venta
en subasta, el original de esta carta. A la una de la tarde de ese mismo día yo hablé po;
teléfono con William Simpson, dueño de las mencionadas galerías, y, al ser enterado
de que el documento babía sido robado del Archivo de Saltillo, él prometió retirarlo de
la subasta y ponerlo en el correo en la madrugada del dJa siguiente, rumbo de regre-&lt;;o a México, explicando que el documento no era suyo, que sólo Jo había
recibido en consignación de una viuda que vivía en Cucmavaca y, cuando le expliqué
las provisiones del tratado entre México y los Estados Unidos sobre el asunto él
dijo que no iba a aceptar más documentos de la citada viuda para venderlos' en
los Estados Unidos.
u DusLÁN y LozANo, Legislación mexicana, II, 239.
18 ''No hay nada más dificil que desempeñar el papel de un hombre doble.
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cooperación que había recibido de Austin, Robertson volvió a Tennessee
para traer más familias. 16

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�Cuando Austin llegó a Saltillo para servir como Diputado en el Congreso de Coahuila y Texas, inmediatamente fue consultado por los oficiales
del Estado sobre un nuevo proyecto pata establecer una colonia en Texas.
El Gobierno Mexicano, alarmado por el creciente númer.p de inmigrantes
angloamericanos, se había apresurado a contrarrestar este peligro invitando
a los Hermanos Villeveque, de París, para que establecieran una colonia francesa que sirviera de barrera. entre los angloamericanos y los mexicanos. Se
deseaba el consejo de Austin en cuanto al territorio que solicitaban los Villeveque, para ver si estaba en conflicto con otros contratos anteriores.
Después de consultar los archivos en la Secretaría de Estado, Austin informó al Gobernador que el territorio abarcaba una parte de los tttrrenos ya
contratados con la Compañía de Nashville, y una parte de la región señalada para David G. Burnet. Sugirió, sin embargo, que
Hay un terreno de bastante estención situado al norte del camino
que vá de Nacogdoches á Natchitoches, que no está ocupado por ningún contrato, según estoy informado, y no enct,entro obstáculo en otorgarlo á los Sres. Villeveques .. . 19

Esta opinión es importante porque, después de la Revolución Tejana,
Austin alegó que su conducta en esta ocasión fue motivada por el deseo
de excluir a los Villeveque totalmente de Texas, mientras que en verdad el único inconveniente que él tenía era en cuanto a la parte de Texas
que ellos deseaban. Su razón verdadera por haber recomendado el cambjo
de límites se reveló muy pronto: deseaba ese territorio para sí.
Para conseguirlo él presentó un documento que aparentemente era ~n
testimonio de un poder dado por Samuel M. Williams a Esteban F. Austm
en San Felipe el 17 de diciembre de -1830, "para allanar las circunstancias
que pueden sobreponerse". 2º Decimos "aparentemente' porque más tarde
Austin lo creyó conveniente escribir a Williams para infonnarle de su contenido, aunque se alegaba que Williams mismo había escrito el original.21
ligroso... " BARKER, Life of A1,stin, pp. 296-328 ; ÜKLA o MoRTON, "Life of General
Don Manuel de Mier y Terán," Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas,

XLVIII, 193-218.
1• S. F. Austin al Gobernador, 3 de febrero de 1831,

BARICER,

Austin Papers, II,

592-593.
'" Samucl M. Williams a Estevan F. Austin, 17 de diciembre de 1830, Archivo de
la Secretaría de Gobierno del Estado de Coahuila y Texas, Saltillo, Legajo 25, Expediente 1061, pp. 971-972. Este documento también ha desaparecido del archivo
en Saltillo, pero existen copias fotostáticas en otros archlvos.
.
" Stephen F. Austin to Samuel M. Williams, 5 de marzo de 1831, BARKER, Aust,n
Papers, II, 607. En una carta que Austin había escrito a Williams el 5 de febrero

También ya hemos citado la carta en que Austin dijo: "Maldita sea la hora
en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba."
El 25 de febrero de 1831 Austin y Williams recibieron el contrato más
extensivo de todos los concedidos en la colonización de Texas. Abarcaba
todos los_ territorios contratados previamente por Austin, y además se tragó
la Colorua de Nashville, ni siquiera esperando que se venciera el plazo legalmente establecido para la introducción de familias por la mencionada
compañía.22 Unos pocos días después Austin escribió a Williams:
~rivate.. 1 wish the [B]oss [Teran?] to take a part in this-if he will,
all u safe. I am operating on a pritty large scale, f or a taciturn and noisless man . .. Keep all this to yourself .. . 23
En efecto Williams ni pío dijo, y toda la maniobra se guardó en secreto
has~ el otoño d~ 1831, cuando uno de los amigos de Robertson vio por casua:lidad una copia del contrato én 1a oficina de Austin. e informó a Robertson
de su existe~cia. I~edia~ente éste se presentó a Austin, alegando que,
e~ vez de eJercer su influencia para el beneficio de la Compañía de Nashville, como había prometido, Austin había obtenido la colonia para sí y
su compañero Williams. Para el asombro de Robertson, Austin confesó descaradamente que en efecto así lo había hecho, y que había negado los carde 1831, Austin dej6 la impresión de que originalmente Williams había enviado una
solicitud en su propio nombre, pero que, cuando Austin visitó la Secretaría de Estado en Leona Vicario (Saltillo) para buscar el documento, no pudo encontrarlo,
y que por consiguiente Austin le había dicho al secretario que él (Austin) presentarla
una nueva solicitud, como apoderado de Williams, y el Gobernador prometió que
despacharía el asunto inmediatamente. !bid., pp. 594-595. Más tarde, sin embargo,
Austin tuvo que amonestarle a Willill.lll5 que volviera a leer las cartas que Austin
le había mandado en los últimos dos correos, pues quer.Ían decir mucho más de lo
que se veía a primera vista. Ibid., p. 612.
n Contrato de Austin &amp; Williams, 25 de febrero de 1831 ) Legajo 25, Expediente
1061, Archivo de la Secretaría de Gobierno del Estado, SaltilJo. Es decir, el original
antes existía en el lugar indicado arriba, pero ha desaparecido. Hoy hay que confirmar su existencia consultando la traducción en inglés que se encuentra en las
''Translations of Empresario Contracts," pp. 190-191, Spanish Archives, General Land
Office, Austin, Texas. A pesar de la importancia de este documento en la vida de
Austin, el DR. BARKER no lo publicó en los Awtin Papers.
.. ".Reservado ... Yo quiero que el Jefe [Manuel de Mier y Terán (?), Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente] tome parte en esto. Si acepta, no
habrá peligro. Estoy manipulando las cosas en una escala bastante grande para un
hombre taciturno y silencioso... No se diga nada a nadie ... " Stephen F. Ausrin a
Samuel M. Williaros, 5 de mano de 1831, BARKER, Austin Papers, II, 607. La idea
de que el "Jefe" sería Mier y Terán es una interpretación del Dr. Barker.

631

630

�gos antes porque temía que se presentara alguna dificultad, esperando que
entretanto Robertson, sintiéndose sumamente desanimado, abandonara el
país. 2'
No resultó así pero, antes- de entrar en detalles, demos una ojeada a lo
que hicieron Austin &amp; Williams con la Colonia de Arriba. La tuvieron bajo
su control entre 1831 y 1834, pero durante ese tiempo no se nombró ningún
comisionado para el repartimiento de tierras, de modo que, hablando estrictamente, Austin &amp; Williams, como empresarios de esta colonia, no expidieron
un solo título para tierra.
Esto no quiere decir, sin embargo, que no se expidieron títulos para tierras
en la Colonia de Arriba. Según la Ley de Colonización del Estado de Coahuila y Texas, el Gobierno todavía podía vender tierras a mexicanos, hasta
)a cantidad de once sitios (más de 48,000 acres) para cada comprador. Hubo varios mexicanos prominentes que compraron tierras en Texas, y Williams,
por medio de poderes expedidos a su nombre por estos compradores, logró
concentrar bajo su control más de medio millón de acres. No hemos encontrado ningún dato que indique que estos individuos de veras se hayan
establecido sobre sus tierras; en efecto, la mayoría de ellos nunca vieron
las tierras que compraron en Texas.
Por ejemplo, Tomás de la Vega, uno de los compradores, más tarde negó
rotundamente que jamás hubiera expedido poder alguno a favor de Williams.
Cuando le pusieron pleito, varios testigos dijeron que este documento, y
otros de la misma índole, habían sido audazmente falsificados, y el resultado fue que las tierras en la sección oriental de la ciudad de Waco siguieron siendo asunto de pleitos durante años y años. 25
En cambio, veintiséis padres de familia que de veras estaban presentes en
el territorio se presentaron para solicitar tierras, pero no se les concedió título alguno. 26
En resumen pues, podríamos decir que, durante los tres años que Austin
&amp; Williams tuvieron el dominio de la Colonia de Arriba, concedieron títulos
"' S1erling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril de 1834,
Legajo 29, Expediente 1293&gt; p. 606, Archivo de la Secretaría de Gobierno, SaJtillo.
'" Romrn . CoNOER, "Tbe Tomás de la Vega Eleven League Grant on the Brazos,'' The Southwestern Historical Quarterly, Tomo LXI, No. 3 (enero de 19S8),
reimpreso bajo el título de Brazos Empire.- The Tomás de la Vega Eleven League
Grant, p. 6. El Sr. Conger es actualmente ( 1972) Presidente de la Texas State
Historical Association.
"" Las solicitudes de estos individuos se encuentran en el "Character Certificates
File," Spanisb Archives, General Land Office, Austin, Texas.

632

a especuladores que no pensaban establecerse en la colonia mientras que no
dieran títulos a los pobladores que de hecho estaban pr~ntes dentro del
territorio. Esta política tuvo dos resultados importantes. Desde Juego, el
papel ~esempeña_do p?r Esteban F. Austin en estas especulaciones gigantescas
le costo la Pres1denc1a de Ja República de Texas. 21 En segundo Jugar (y
cosa que tuvo un efecto mucho más duradero), la venta de estas enormes
extensiones de tierras a especuladores que no pensaban poblarlas demoró
por muchos años la colonización de la parte central de Texas.
Entr:tanto Robertso~ había presentado una solicitud en la cual pedía que
el Gobierno de Coahuila y Texas le reconociera como empresario de la Colonia; el ~ywitamiento de San Felipe había aprobado la petición, 2ª y Robertson, trmnfante, había comenzado su viaje rumbo a Monclova, capital
del estado, a principios del año 1834.
Viajaba solo, y, después de haber pasado por San Antonio y llegado
al campo abierto, varias veces durante el día vio un hombre a caballo a
una gran ~stancia detrás de él, que le dio la .impresión de que lo se~ía,
pero, en vista de que este personaje misterioso nunca lo alcanzó, Robertson
concluyó que sería algún indio que lo espiaba, pero el empresario, sabiendo
que él iba montado sobre una yegua de pura sangre que descendía de caballos
de carrera, no se preocupó.
Esa misma noche se detuvo para dormir a un lado del camino, pero varias veces su sueño fue interrumpido por las inquietudes de su yegua. Por
fin se despertó con un sobresalto y vie, en silueta contra el cielo, la forma
de un mexicano inclinado encima de él, con un cuchillo levantado para asesinarlo. Derribando el cuchillo de la mano de su asaltante, comenzó una
tremenda lucha libre en que por fin pudo dominar al deconocido, lo arrastró
a donde había dejado su silla de montar, cogió su látigo y le dijo que lo
iba a matar a Jatigazos si no le explicaba por qué deseaba asesinado.
Entonces el mexicano alegó que Esteban F. Austin le había prometido la
suma de $ 3 000 si lograba asesinar a Robertson antes de su llegada a
la capital. El mexicano siguió pidiendo misericordia en una forma tan patética que por fin Robertson se arrepintió, le perdonó la vida y le mandó
largarse, amonestándole que nunca jamás en su vida se dejara ver en su
presencia. 29
" BARKER,

The Life of Stephen F. Austin, p. 371.

Informe dirigido por el Ayuntamiento de San Felipe de Austin aJ Gobernador
de Coahuila y Texas, 6 de febrero de 1834, Expedfonte 1293, pp. 593-596.
211

:at

MRS. CoNE JoHN:SON, "Incident Told To Me by Sterling C. Robertson, Grandson

633

�Entretanto Willíams había puesto en movimiento otro plan. Presentó una
denuncia delante del Jefe Político del Departamento de Béxar, alegando
que Robertson incitaba a sus colonos a tomar posesión de su colonia a fuena
de armas.~º Este cargo fue elevado a Monclova y, cuando Robertson llegó
allí, lo tomaron preso y lo detuvieron en la cárcel por dos meses antes de
que pudiera conseguir una entrevista con e1 Gobernador.
Un día, estando todavía en su prisión, oyó un ruido cauteloso cerca de
la ventana, y al acercarse se dio cuenta de que era el mismo mexicano que
lo había atacado en el camino. Éste había seguido a Robertson a. Monclova,
y ahora, para expresarle su gratitud por haberle perdonado, le había traído
algo para comer. Siguió trayéndole la comida durante su permanencia en
la cárcel.31
Por fin, cuando Robertson logró hablar con el Gobernador y se dio cuenta
de los cargos que Williams le había hecho, contestó así:

of Major Sterling C. Robertson," sin fecha, CoUection of Mrs. Williams C. Harllee,
documento en posesíón del autor.
No cabe duda que así lo dijo el mexicano, pero el lector tendrá que juzgar el
caso y llegar a su propia conclusión, después de tomar en cuenta estos datos adicionales: ). Los modos de comunicación eran muy deficientes en aquel entonces, Y
era imposible que cada uno de los personajes de este drama supiera el paradero ex~cto
del otro en un momento dado. 2. En efecto, antes de que Robertson emprendiera
su viaje para Mo,nclova, Austin, quien regresaba de México a Texas después de
una ausencia de .muchos meses, fue tomado preso en Saltillo el 3 de enero de 1834,
y tuvo que volver a México. Asi es que no se encontraba en 1.~na situació~ ~uy
propicia para arreglar asesinatos. 3. .Hay documentos contempora~eos q~e mdican
claramente que ni los oficiales de Monclova ni los de San Antonio sab1an el pa•
radero de Robertson. 4. Hemos encontrado un pasaporte concedido a Robertson en
Goliad Texas el 20 de febrero de 1834, lo cual indica que Robertson procuraba
escond~r su p:U.adero y la ruta de su vi.aje a Monclova. Si no, hubiera pedido su
pasaporte en San Felipe o San Antonio, donde predominaban los amigos de Austin.
Lo importante es que el mexicano lo dijo, que Robertson lo ac~pt~ como la pura
verdad y que así Jo cont6 a su familia y a los centenares de ¡.nm1grantes que se
habían, establecido en su colonia. Por consiguiente este incidente explica la actitud
de la familia de Robertson y sus colonos hacia Estevan F. A.ustin.
ao Samuel M. Williams to the Crhief of the :abar Department, March 26, 1834,
Volume 54, pp. 301-301 verso, Spanish Arehives General Land Office, Austin, Texas.
01

634

M.Rs. CoNE JoaNsoN, [bid.

Traducida
Al Ecmo. Sor. Dn. Franco. Vidaurri y Villaseñor Gobor. del Estado
libre kle Coahu.ila y T ejas.
Monea. 4 de mayo de 1834.
Ecmo. Sor.
Estando noticiado qe. V. E. há recibido varias comunicaciones de
un hombre llamándose Samuel M. Williams relativas al negocio que
tengo pendte. con el gobo., me parece qe. la justicia me pone bajo
la obligación de informar á V. E. quien este tal Willíams es.
Huyendo de los Estados Unidos del norte pr. una violación criminal de la buena fé en el año de 1822 emigró á Tejas bajo el nombre
de Samuel Eckleston y trajo consigo una muger qe. titulaba su esposa
y en quien tubo hijos. Era conocido y recibido pr. este nombre hasta
qe. fué nombrado srio. pr. el Sor. Austin cuando dejándolo, se tomó
el de Williams, pr. el qe. se há conocido hasta ahora.
Algunos años después de su llegada en Tejas arrojó de su casa á
la muger qe. trajo consigo al país y se casó con otra.-Me parece qe.
un hombre como este no merece la confianza.
Para la verdad de todo lo referido en esta Carta hago referencia á
todos los estrangeros en esta Capital pudiéndose probár judicialmente,
en caso necesario.
Tengo el honor de ofrecer á V. E. la espresion de m" mas distinguida
consideracion y respeto. 32

Inmecliatam.ente Robertson fue puesto en libertad, y el 22 de mayo de
1834, el contrato de los señores Austin &amp; Williams fue declarado nulo en
n El borrador original de est.a carta, en español, se encuentra en la Collection of
Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
El nombre de "E. Eccleston" aparece en los Austin Papers bajo las fechas de 25
de abril y 26 de agosto en el año de 1823. Después de esta fecha, desaparece, y
el nombre de Samuel M. Williams aparece por primera vez el 18 de octubre de 1823.
BARK&amp;R, Austin Papers, I, 632, 682 y 700. J. H. Kuykendall lo conocía como E.
Eccles o Samuel M. Williams. J. H. KuYKEN'DALL, "Reminiscences ef Early J;exans.
A Collection from the Austi.n Papers," The Quarterly of the Texas State Hi.storical
Association, VII (1903-1 904) , 33. Para los detalles de un incidente en el cual los
colonos de Austi.n castigaron al Dr. Lewis B. Dayton, untándole con brea y plumas,

635

�cuanto a la Colonia de Arriba,ss Guillermo H. Steele fue nombrado como
comisionado para el repartimiento de tierras,34 y, antes de romperse la Revolución Tejana, se le acredita a Robertson con haber introducido, a Texas
00
más de 600 familias. Habría traído más, pero a, Steele se le aca su surtido del papel sellado en que tenía que extender los títulos para cumplir con
la ley, y Williams, quien por casualidad controlaba las reservas d~ esta mercancía en su empleo como administrador de correos ~ San Felipe (_don~e
se vendía este papel), rehusó venderle un nuevo surtido, aunque terua disponible una cantidad del mencionado pape_! oficial. 35 As~ es, que algunas de
las familias traídas por Robertson, no pudiendo consegmr títulos en su colonia cruzaron el camino y pidieron tierras en Ja Colonia de Austin.
'
.
Williams no había descansado por un solo momento desde el mstante en
que él y Austin perdieron su colonia. En efecto, tan temprano co~o febrero
de 1834 -áun antes de que se devolviera formalmente la colorua a Robertson, Williams ya había despachado su agente, Tomás W. McQueen, ~ :
boa Monclova para recobrarla de nuevo. 86 En la misma n~e _en que s~~~
de San Antonio, sin embargo, McQueen fue atacado por mdios y rec1b10
.,
, s1
varias heridas, de las cuales muno
unos días d espues.
Luego Williams contrató a Juan Antonio Padilla para representarle en el
· pero, cuando éste llegó a Monclova, los oficiales
le recordaron que
p1e1to,
.
.
había perdido su ciudadanía por haber sido denunciado ~mo el au~or mtelectual del asesinato de un hombre en Texas, Y que pnmero tend na que
•
38
remover este obstáculo antes de tramitar asuntos aJenos.
Lament" ("la Queja de
laGSeñoral
1
por haber compuesto Y cantad O "M rs. Wilfams'
•
d Williams") ver OAH SMITBWICK, The Evolution of a State (Austw : amme
B:ok Compan;, 1900; reproducción en facsímile: Austin, The Steck Company,:935),
pp. 80-81 ; KuYKENDALL, Jbid., pp. 49-50 ; CHARLES ADAM GuLtCK, JR. _Y IN:~
AL
(editores) The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar (6 tomos , Ausn •
Vo~NBoECKYA1-N'•JoNES, 1920-1927), Tomo _rv,. Primera Parte, p. 254 ; J. FRAN~
1928 ), pp. 155
D'OBIE, F ol{er de Dr inkin' Gou'd (Austin: Umvemty o{ Texas .Press,
ty'')
158 (No. VII de las "Publications of the Texas Folk-Lore SOC!e
•
..
38 Decreto de 22 de mayo de 1834, del Gobierno de Coabuila Y Texas. Origmal
en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
.
u E1 Gobernador Vidaurri a Guillermo H. Steele, 24 de mayo de 1834, Collectlon
of M:rs. T. s. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
9
• Guillermo H Steele a Gaspar Flores, 6 de mano de 1835, Tomo 54, pp. 30 309 verso, Spanish Archives, General Land Office, Austin, Texas.
Williams
• Samuel M. Williams a T. McQueen, 8 de febrero de 1834, Samuel M.
PapeIS, Rosenberg Library, Galveston, Texas.
·
Franklin, íennessee, 13 de junio
" "Desperate Conflict," Wutern Wee kl y Rev1ew,
de 1834, p. 2, col. 3.
38 BARKER, The Life of Stephen F. Austin, p. 363.

636

También Williams pidió la suspensión de Steele como Comisionado de
Tierras, alegando que Steele no sabía absolutamente nada de español, o de las
leyes del país, y que estaba extendiendo títulos que estaban en conflicto con
otras concesiones previas.89 Aunque Williams no presentó ninguna documentación para establecer la veracidad de sus cargos, el Congreso del Estado
sí expidió una orden suspendiendo a Steele como Comisionado de Tierras
en la Colonia de Robertson, pero, afortunadamente para las familias que
llegaban a esa colonia, pasaron seis meses antes de que Stee1e recibiera una
copia oficial de esta orden.. 40
Igualmente Williams pudo conseguir, del Congreso del Estado, un decreto
con fecha de 18 de mayo de 1835, trasladando la Colonia de Robertson otra
vez a Austin &amp; Williams,41 pero Steele, quien estaba presente en Monclova
cuando aprobaron el decreto, no le hizo caso porque él decía que no había
quórum legal en el Congreso en la fecha en que expidieron el decreto. 42
Las oficinas para la distribución de concesiones de tierras fueron cerradas
por orden de la "Consultation" de Texas en el otoño de 1835, pero, después de la Revolución Tejan~ cuando el Congreso de la República de Texas investigó la conducta de Steele, decidieron que "todos los títulos o concesiones de tierras e&gt;.-pedidos por Guillermo H. Steele, Comisionado para
la Colonia de Nashville ... serán tan válidos como si hubieran sido expedido.s por un comisionado autorizado~ a pesar de todas las leyes al contrario..." 43
Sterling C. Robertson, el Empresario, murió en 1842, y cuando su hijo,
'" Samuel M. Williams al Gobernador de Coabuila y Texas, 28 de marzo de 1835,
Legajo 30, Expediente 1313, pp. 837-840 Archivo de la Secretaría de Gobierno de!
Estado, SaltilJo. Este es otro de los documentos que han desaparecido.
.. Expediente 1313, pp. 848-852.
Tomo 54, p. 304, Spanish Archives, General Land Office, Austin, T exas.
"" Sterling C. Robertson al Congreso de la República de Texas, 1O de diciembre
de 1840. Copia en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
Este decreto fue uno de los pro}•ectos más discutidos en Monclova durante esas scsione5 del Congreso, pero el acta para ese día no indica que !li hubo quórum o no.
Sin embargo, si uno lee las Actas desde el principio, se ve claramente que varios
Diputados se habían retirado de las sesiones y se habían marchado de Monelova
antes de la fecha indicada, y el resultado fue que, no olamente para este decreto,
sino para todos los demás que se discutieron después de la fecha en que se retira.ron,
oo había quórum coostituciooal. "Actas del Quinto Congreso Constitucional del
Estado Libre de Coahuila y Texas.. . ," copia escrita a máquina en The Unive.rsity
Texas Archives, Austin, pp. 1925, 1928, 1932, l 938-1939 Y l 941.
&lt;1

"' Laws of tite Republic of Texas, Passed at tite Session o/ tite Fifth Congress, pp.
140-141.

637

�E. . C., examinaba los documentos de la colonia, encontr6 estos renglones
que su padre le había dejado, copiado~ de la obra intitulada Mazeppa, de
Lord Byron:

Time at last sets all things even,
And if we do but watch the hour
There never yet was human power

Which could evade if unforgiven
Tke patient search &amp; vigils long
O/ him who treasures up a W1'ong.u

S

TIAGO

IDAURRI, CAMPEÓ DE LO
ESTATALES: 1855-1857

DERECHOS

DR. EnwARD H. MosELEY
Profesor de Historia y Director
de Estudios Hispanoamericanos de la
niversidad de
Alabama

Tarde o temprano vendrá el desquite
Y sólo tenemos que esperar la hora.
Nunca hubo poder humano

Que pudiera escaparse impune
Del estudio concienzudo y consta11te
Del que no olvida 1111a injusticia.

"Elijah S. C. Robertson from Sterling C.
Robertson," 2 de agosto de 1841,
Collection oí Mrs. T. S. Sutherland, Sr.,
en posesión del autor.

638

PR.oBABLEME TE, los más absurdos conceptos mezclados en la política de lo
Estados Unidos de orteamérica son aquellos que se relacionan con los Estados, dentro de nuestro Sistema Federal. Los campeones de los derechos
de los Estados identifican sus causas on los derechos individuales y libertades básicas y asocian el gobierno con la tiranía, la cual usurpa todas y
cada una de las libertades del ciudadano. U na situación semejante puede
encontrarse en la política de Hispanoamérica, donde, durante el iglo XIX,
los partidos liberales sostuvieron el Federalismo como parte de su intento
de derribar di ersas dictaduras centralistas. Los historiadores hispanoamericanos han elaborado, a menudo, una simplísima ecuación en la cual iden•
tifica el Liberalismo con el Federalismo y el Conservadurismo con el Centralismo. Esta tesis resulta demasiado sencilla, para ser exacta. Tanto en la
política de Hispanoamérica cuanto en la de nuestros propios partidos o
facciones minoritaria o que no están ej rciendo el poder, se encuentra una
arma adecuada en la doctrina de los derechos estatales. Otro ingrediente
muy importante complica aún más el estudio de los citados derechos de
los Estados: la intervención del "caudillo' (*) o político ambicioso. Este
aspecto de los derechos estatales es el tema de este estudio.

La trayectoria de Santiago 1daurri en la Historia de México, se ve manchada por la traici6n de que se le acusa. Durante la Intervención francesa
rompió sus relaciones con el Gobierno de Benito Juárez y más tarde se unió
( •) En español en el original.

639

�al Imperio de Maximiliano.1 El "caudillo" (*) fue señalado como traidor,
capturado después de Ja caída de la ciudad de México y ejecutado por orden
del general Porfirio Díaz. Influidos por estos acontecimientos, la mayor
parte de los historiadores mexicanos repudian a Vidaurri, por ser un hombre
fuerte .interesado tan sólo, en el poder personal. Mientras tenga validez esta
opinión, se tenderá a oscurecer la carrera de uno de los más poderosos caudillos regionales.
l examinar los principios de la carrera de Santiago Vidaurri se columbra un interesante caso, digno de estudio, de la aplicación
de la doctrina de la soberanía de los Estados, por un político astuto.
El Plan de Ayutla, de lo. de marzo de 1854, fue originalmente un pronunciamiento negati o contrá la dictadura de Antonio Lópe-z de Santa Anna.~
n año después ( 11 de mayo de 1855)
antiago Vidauni se enfrentó al
dictador y proclamó su propio Plan de Monterrey.~ En menos de dos semanas se hizo del control de la mayor parte del Estado de uevo León.•
na de las primeras cosas que realizó el nuevo "caudillo" (*), al subir al
poder fue apelar al orgullo del pueblo del Estado. Le aseguró que no era
como lo "miserables indios ' de los Estados del interior de México, prome-tiéndole que pondría en sus manos la legítima soberanía. 5 Al mismo tiempo,
acusó a anta Anna de actuar en contra del interés nacional, al vender parte
del territorio patrio a los Estados Unidos. En respuesta, el dictador lanzó
acusaciones contra Vidaurri, afirmando que trataba de establecer una nación separada, la Repúbljca de Sierra Madre. El "caudillo" (*), naturalmente refutó dichos cargos como fa]so , los cuales tendían a ocultar lo
propios crímenes de Santa Anna.ª
• Las condiciones que condujeron a este rompimiento están por si mismas en•
vueltas en el asunto de los derechos estatales con el gobierno libei:al de Benito
Juárez. Hechos básicos al respecto pueden ser hallados en SAN TIAGO RoEL ( Ed.),
Correspondencia Particular de D. Santiago Vidaurri . T omo Primero : Juárez Vidaurri,
(Monterrey, 1946) .
1 MAiu:o DE LA CuEVA (Ed.), Plan de Ayutla, ConmemQfaci6n de su primer Centenario, Prólogo (México: Ediciones de 1a Facultad de Derecho, 1954) ; RICHARD
A. JoKNSON, The Mexican Revolutíun of Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ t}¡ e
Evolution and Dutruction of Santa Anna's Last Dictatorship (Rock Island, Illinois:
Augustana College Llbrary, 1939), p. 38.
• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de uevo León, 17 d e mayo
de 1855. La revuelta comen1.ó realmente en el pueblito de Lampazos con la ayuda
del Coronel Juan Zuazua.
• El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855. (Este periódico semioficial
del régimen de Vidaurri produjo el nombre del movimiento que el "caudillo" ( • )
había iniciado en Lamp¡¡zos y que de aquí en adelante es llamado El Restaurador (*).
• El Restaurador, 28 de mayo y 4 de junio de 1855.
• El Restaurador, 23 de junio de 1855.

640

El movimiento que triunfó en uevo León ganó apoyo hacia el oreste.
Un~, f~~rz~ de más de ~ hombr~ fue levantada y equipada bajo el nombre
de _EJ_erc1to _de~ orte .' Vidaurn, entonces hizo planes para extender su
movtmI~to, mYJtando al pueblo de Tamaulipas a unirse a la revuelta ontr~ la d1c~dura centralista. Aunque dejó bien claro que el Jefe del movirmento ~tar, el hombre fuerte prometió a los ciudadanos de Tamaulipas
que hana valer sus derechos, con miras a organizar un gobierno civil para
un Estado soberano e independiente. Durante el mes de ·J. ulio de 1856
.
·
· · a.lid
, va
nas muruc1p
ades, al occid nte de Tamaulipas anunciaron su aceptacjón
del Plan de Monten- .y. El éxito parecía asegurado y se hicieron proyectos
para marchar contra las guarnicione federales que ocupaban el importante
puerto de Matamoros, en el Golfo de México.ª
L~s- suceso~ de occidente, sin embargo, obligaron a abandonar los planes
de sitiar la crudad porteña. Un ejército federal en altillo intentó tomar
Monterrey y l~s ha~itan~s de aquella ciudad se llenaron de pánico.º El
Gobe~ador V1daurn realizó una marcha forzada, con el Ejército del orte,
anunciando al pueblo de Nuevo Le6n que podía descansar seguro ya que
lo protegería de las fuerzas que amagaban al Estado. 10 1 llegar el Ejército
de Monterrey las fuerzas Federales, que habían alcanzado los aledaños de
la ciudad, se escurrieron de regreso al camino d $altillo. 11
altillo tenía una reputación de conservadurismo y la presencia de lementos .santan:istas
ahí, representó una seria amenaza para el Gob"1erno
.
R evo1ucmnano,
que había llegado al poder en Nuevo León. Dejando a
Juan _J~~ ~e la ~ para guardar el flanco de Tamaulipas, el general Vidaurn llllCIO operaciones contra la capital de Coahuila.
0 obstante que se
encontraban en una fuerte posición los defensores empezaron a desmoralizarse en _cu_anto se nteraron de la proximidad del Ejército del Norte.u
El 23 de Julio de 1855, después de un solo día de sitio, la ciudad se rindió
' El Restaurador, 14 de julio de l855.
D eclaraci6n de Viudaw-ri (producida en Mier Tamaulipas, el 8 de junio de 1855)
~l- Restaurador, ~4 de julio de L855 · Juan José de la Garza, importante figura po~
lítica en Tamaulipas acept6 el Plan y se convirti6 en el segundo en el mand d 1
0
"Ejército del Norte" y en Director de las fuerzas de Tamaulipas.
e
• Bol~tln ( del Gobierno de uevo León) 29 de julio d 1855. El Restaurador
30 de ¡unio de 1855 y 14 de julio de !855.
~
10 Vidaurri al
Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletlo 14 de junio
de 1855. " ... primero es salvar a
uevo León que ha puesto en mis manos su
suerte".
u Boletfo Extraordinario, 1 7 de julio de 1855.
u Bucheli a &amp;p;ina, 20 de julio de 1885, El Restaurador, 18 de agosto de 1855.
(.Esta e ~ fue capturada d~spués de la caída de altillo y demuestra el temor que
se expandió al través de la ciudad provocado por el Ejército procedente de Monterrey.
8

641
H41

�y el Ayuntamiento aprobó otorgar a Vidaurri las Jefaturas Política y Militar
del Estado hasta en tanto que un Gobernador pudiere ser electo.18 Otras
municipalidades siguieron el ejemplo de la ciudad capital y para principios
de agosto, el 'caudillo' (*) de uevo León tenía casi un completo_ con:uol de
CoahuiJa.H Retomó, pues, a Monterrey, con los laureles de la v1ctona. Los
ciudadanos regaron de ílores su camino, dieron vivas, prendieron fuegos arti-

fidales y dispararon rifles y cañones.16
Al mismo tiempo que Vidaurri ganaba el control de Coahuila, otros enemigo de Santa Anna obtenían éxitos en la región central del paí . El dictador marchó al destierro, el 13 de agosto de 1855.16 Los hechos de armas
de Vidaurri habían ayudado a producir el colapso del Gobierno central Y
los jefes revolucionarios del interior tomaron conciencia de la fuerza política y militar de que gw,aba el "caudillo" (*), en el noreste.u El nunca
había aceptado el Plan de Ayutla, pero había insistido en que el suyo era
un movimiento indep ndiente, para restaurar las libertades del pueblo Y la
soberanía de los Estados. Vidaurri sostenía que cada Departamento que se
había levantado contra Santa Anna tenia que reasumir su soberanía interior
como Estado libre e independiente.
í también el derecho de manejar sus
propios asuntos y de controlar su propia milicia, hasta que una nueva Constitución Federal fuera elaborada, por una asamblea de dichos Estados libres.18
Al través de Mé....:ico, las opiniones variaban en lo que concierne al hombre fuerte norteño. La prensa conseivadora, como es natural, lo denunciaba como una amenaza a: " .. .la propiedad y a las virtudes de las esposas
e hijas de México" y "a la sagrada religión ... m 9 Algunos liberal s también
se expresaron acerca de la posibilidad de que Vidaurri pudiera tener co,. Vidaurri al Secretario de Gobierno de Nuevo León, 23 de julio de 1855, Boletín
24 de julio de 1855. Acta del pronunciami.Bnto de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio
de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855.
" Boletín, 7 de agosto de 1855.
u ''Entrada triunfante del ElClllo. Sr. Gobernador del Estado Y las tropas de su
mando a esta capital", El Rertaurador, 11 de agosto de 18~5.
1' Jon soN, Tlie Mexican Revolution of Ay11tla, _61-62; 'fo11Ás SÁ~cnBZ HERNÁNDEZ, Las operaciones Mililares como consecuencia de la proclamacion ~sl Plan
de Ayutla hasta el triunfo de la Revolucwn Liberal, Plan de Ayutla (Mario de la
Cueva, Director), pp. 163-164.
JT Eulalio Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de
1855. Documentos inéditos O muy raros para la historia de Mé..'Cico, publicados por GENARO G~CÍA Y
CARLOS PEREYRA. Tomo XXVI, La Revolución de Ayutla según el archivo del

general Doblado, (México, 1909).
"' El Re5tautador, 11 de junio de 1855 y 30 de junio de 1855.
n El Universal, 26 de julio de 1855.

642

nexiones con los '"'Yankees". io Sin embargo, ya desde mayo de 1855 varios
"puros'' (*) o ultraliberales empezaron a considerar a Vidaurri ~mo un
miembro, de. sus f~as, pues se daban cu nta de que el "caudillo' (*) del
norte sena f1 ra unportant del movimiento, para restablec r un
bierno
nacional, que siguiera a la caída del dictador. 21

. La Revolución de Ayutla fue seguida por un período de confusión polít~ca. Juan ,:'--~varez, el iejo caudillo revolucionario, sirvió el cargo de Presidente Pmv1s1onal por corto tiempo pero luego se lo pasó a Ignacio omonfort. Considerado como un "moderado" ( *), el nuevo funcionario intentó
atraer a cliver as facciones hostiles dentro de un gobier:no provisional, en tanto
s redactaba una nueva onstítuci6n. También permitió que algunos de
los antiguos sostenedores del dictador ingresaran de nuevo en 1a familia nacional. Mucho 'puros" (*} denunciaron esto por ser contrario a los propósitos de 1a revuelta que había triunfado. En mayo de 1856, Benito Juárez
denunció a Comonfort por acciones contrarias al propósito de la Revolución. 22 El President Provisional, sin embargo, enfatizó la necesidad de un
gobierno capaz de trabajar que pudiere extender su poder administrativo
al través del te1Titorio nacional con el ánimo de poner fin a la situación
caótica.2ª
, antiago 24Vidaurr! U_e~ó a ser uno de los críticos más severos de Ignacio
Com~nfort. . A pnncip1os de 1856 estalló en justa indignación, para denunciar Presidente Provisional por subvertir los propósitos de la Revolución y
.., M. . iliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855. Documetdos inéditos. XXVI,
• • -~e lemo ~ue es Vidaurri sea la avanzada yankee ... " ; W.E.M. Rad.ley a Vida~ 31 de Julio. de 1855. Correspondencia particuJar de Santiago Vidaurri (localizada en el Archivo General del Estado de uevo León, en Monterrey. D aquí
en adelante se citará como Corr. Par.)
., Guillermo Prieto a Manuel Doblado (n. d.) Documentos inéditos, XXVI. "Pero
puedo asegurar a V. que en el partido exaltado tiene un lugar emfoent • las doctrinas
de Vidaurri."
ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente 1856 y
Extracto .d~ todas sus sesiones y decumentos parlamentarios de la época (2
volum~ncs), Meiuco, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1857, 1861, I, pp. 79-81.
Antomo Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Documentos Inéditos
XXVI.
'
"' FRANCISCO

185,7,

:., J.

M. Lafragua (Secretario de Gobernación de Comonforl) a Manuel Doblado

15. de dici~mbre _de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. " ...que no puede habe;
umdad oacmnal si no hay un gobierno que organice los ramos todos de la administración pública".
. " Vidaurri a Ignacio Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletín, 29 de septscmb": de 1855. Esta carta que llegó a Comonfort con antelación a haber asumido
e~ Gob1c~o Provisional, se refiere al problema de conceder una tregua a ciertos caudillos militares que habían sido partidarios de Santa Anna.

643

�por permitir, a 1os partidario del_ dictador, r e ~ a la grey na~onal: Entre los crímenes más serios arropdos a los pies del Jefe del E1ecuovo se
hallaban no obstante, los de que staba intentando usurpar los derechos de
los E tados soberanos. 25 E to proporcionó al "caudillo" (*) una nu va aura
de popularidad con los "puros' ("*), quienes incluso 1:11e~cionaron su nombre como posible candidato a la Presid ncia? 6 Vida~, Sin e~argo, estaba
prin ipalmente int resado en los asuntos de sus prop~~, donuruos._ En realidad, para ntender los verdaderos motivos de ~~ opos1c1on al Gobierno Proisional es nece.sario ten r en cuenta la situaCIOD de la frontera del norte.
,orno se ha dicho, el Gobernador consideraba el m~~miento que ,encabezó
como independiente del surgido en el centro de M xico. !nformo a~ . Presidente Comonfort que taba deseoso de reconocer al Gobierno ProV1S1~al
de la ciudad de México, pero dejan~o entrev~~' claramente, que se coJlSld~~
raba como el legítimo caudillo político y militar de la frontera noreste:
de Nuevo Leon
Sus planes fronterizos incluían ]a unificación de los Estados
. . zsF
t
v
ahuila, bajo un sol gobierno, con él como Jefe de 1 EJecu~vo.
ue es e
deseo de incorporar Coahuila dentro de una permanente _umon con .. uevo
León, lo que lo condujo a un conflicto directo con el Presidente ProVIS1~~El Gobernador Vidaurri propuso públicam nte el movimiento por la ~ruon
con uevo León, para 1 romoverlo en Coahuila y en pri':'ado _tomó provtd:ncia para a egurar dicho movimiento. FTancisco Vidaurn, residente de Mnz. eoahuila y hermano del 'caudillo" (*) demostró
ser de gran ayuda
q lU7.
.,
~
oahuil ~9
junto con otros parientes y amigos en a~ue_lla region norte~ de
a.
En Monclova y pueblos próximos e1 sentumento de_ aprobacion, co~ respecto
a aquella idea, se expandió on amplitud, espec1alme~te desp_ucs_ de q~e
idaurri prometió enviar tropas para destruir a las gavillas .de md10s ho bles. so Lo periódicos de Monterrey dieron cuenta de las crecientes demandas

par una unión permanente con 1 uevo León surgidas al través de Coahuila.31
Los opositores del proyecto, concentrados originalmente en altillo, fueron
identificados on Santa Anna y marcados como enemigo de la líbertad.32
Expresando confianza en que toda la gente buena y honesta de Coahuila
deseaba la unión, Vidaurri promulgó un decreto, el 19 de febrero de 1856,
por el cual precisamente la consumaba. El proclamó que, en lo futuro, la
región sería una sola unidad política, el E tado de uevo León y Coahuila. 33
El Presidente Comonfort consideró la acción de idaurri como una amenaza a la autoridad d l Gobierno Provisional.34 Repudió el de reto de unificación, pero tratando de mantene relaciones pacíficas con el "caudillo" (*) .
El Pr idente enfatizó que el Plan de Ayutla reconocía a Coahuila como
un estad independiente y afirmó que ni Vidaurri, ni el Gobierno Federal
podrían violar su soberanía y apeló al Gobernador para que abrogase el decreto. 35
Vidaurri, el campeón de los derechos estatales, no tuvo intención de usar
su propia doctrina contra su proyecto. Declaró que su decreto había sido
tan sólo una respuesta a las demandas del pueblo de Coahuila. El meollo
del asunto no era el tamaño del Estado o el asiento de su gobiemo1 sino la
voluntad del pueblo. 36 El Gobernador indicó que las autoridades del entro,
que se opusieran a su decreto, erían vistas como enemigas de la libertad
y de los sagrados derechos del pueblo de un E tado, tratando de escoger
su propio gobierno. 37
A principios de mayo de 1856, la situación en la frontera norteña era
tensa. Los jefes políticos de Saltillo, que se oponían a la unificación, tomaron medidas para evitar que se llevase al cabo. Los parientes de Coahuila
del Gobernador Vidaurri hicieron ver que, las hostilidades con el Presidente
omonfort, podrían traer al "caudillo'' ( *) la derrota en dicho estado y,

"' idaurri a Juan Alvarez, 27 de abrii de 1856, Corr. Par. (Hay otras muchas
cartas en la corr pondencia privada del "caudillo • ( •) relativas a este asunto_) ..
"" Antonio Ag\lado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Docutn6ntos Jrud11or,
XX J; Gabino ?-{ootemayor a Vidaurri, 28 de marzo de 18~6- Corr. Par..
= idaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletin, 29 de sepaembre de
1855 " ... estoy dispuesto a sostener al nuevo Gobierno si no se ,{~lsea el Plan de
tla ... "; "verdadero objeto, carácter y tendencias del Plan Polit1co de uevo Le6n ·

" Boletín, lo. de octubre de 1855.
Marcial idaurri a Vidaurri, J9 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Hubo cierta
validez en la acusación y originalmente se entabló fuerte lucha por el asiento del
Gobierno).

El Restaurador, l l de agosto de 1855.
.
,s Vidaurri a Francisco Vidaurri y Borrego y a don Santiago del Valle, 28 de

.. Joaquín L6pez Hermosa a Doblado, 8 de diciembre de 1855, D oct1mentos Jnéd'.tos, XXXI. (Este documento indjca que aún había temores de que Vidaurri pudjera establecer la "República de Sierra Madre'').
.. DoN ANSELMO D.E LA PORTILLA, Méjico en 1856 y 1857, Gobierno del general
Comonfort ( ew York: S. Hallet, 1858), 49.
• Vidaurri a Juan Alvarez, 27 de abril de 1856. Corr. Par.
"' Vidaurri a Juan José de la Garza, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.

Ari:,-

septiembre de 1855. Corr. Par.
"" Francisco Vidaurri a Vidaurri. 22 de septiembre de 1855, Coi:r· Par.; Mar _ial
idaurri a Vidaurri, 19 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Marcial ,daum es sobrino
de Santiago Vidaur:ri.)
• Juan Long a Vidaurri, 16 de enero de 1856: Co~. Par. (Long estaba también
emparentado con Vidaurri, en virtud de su matnmomo).

644

ª

ª "Proclama del Gobc.mador del "Estado de uevo León y Coahwla, Santiago
Vidaurri ', Colecci6n de Documentos para la Historia de México, VII ( de la Segunda Serie).

645

�pos.iblcmente, en ue o León.~ El Gobernador estaba al tanto del peligro
involu rado y envió una delegación a la ciudad de México para conseguir
un entendimiento pacifi o con las autoridades nacionales.s9 El intento de arreglo, no obstante fracasó y en junio un conflicto abierto parecía inminente.
Vidaurri no tenía intención de ceder a las demandas de la ciudad de México, sino que empezó a prepararse contra un ataque. Unidades militares
adicionales se formaron y equiparon, especialmente entre los pueblos leales
del norte de Coahuila."4° Al mismo tiempo, el Gobernador incrementó sus ataques políticos contra el Gobierno del centro, denunciando los impuestos federales como una vuelta a las artimañas de_Santa Anna y una violación a los
derechos de la soberanía estatal. 41
En junio, José Maria Laíragua, Secretario de Guerra del Gobierno F deral expresó que el Gobernador Vidaurri estaba en oposición directa con las
miras y acciones de la nación • 2 y ordenó que se evitara la introducción de
anna y municiones a los Estados de uevo León y Coahuila. Esta orden
produjo un rompimiento abierto, por lo que Vidaurri pidió la remoción de
Comonfort de su puesto de Presidente Provisional. El Gobernador acusó el
hecho de que los funcionarios federal s intentaban fo17.,ar al pueblo de uevo
León y Coahuila a ervir como esclavo, en pago de la ayuda prestada contra los indios hostiles.43 En respuesta a estas acusaciones Comonfort declaró
a Vidaurri en rebeldía y le ordenó renunciar a su cargo de Gobernador,
tanto de ue o León como de Coahuila." Como podía esperarse, Vidaurri
rehusó y ;,.,"])l·esó su confianza. de que los ejércitos fronterizos fueran totalmente capaces de resistir a la agresión federal. El estaba decidido a proteger
las libertades del pueblo y lo derechos de los Estados soberanos! 5

ª Francisco Vidaurri a Vidaurri, lo. de mayo de 1856. Corr. Par. " .. .yo te suplico
a pesar del gran interés que tengo en la agregación a Monterrey, que no comprometas tu persona, ni tu reputación por el negocio de an ación. Sino que no más
emplees su influjo para con tus amigos y que conserves siempre las buenas relaciones
de amistad que llevas con el Presidente de Ja República"; Marcial Vidaurri a Vidaurri, 2 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Vidaurri a Encarnación Alvarez, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Juan Long a Vidaurri, 21 de julio de 1856. Corr. Par.
" Declaración de Vidaw:ri, citada por iceto Zamacois, La Hist oria de Mijico,
XIV, p. 263.
41 Lafragua a Vidaurri, 5 de julio de 1856. Documentos que manifiestan los principales sucesos que precedieron el desconocimiento que el señor general don Santiago
Vidaurri hizo, de la autoridad del Gobierno de la República, 1856.
" "Proclama del Gobernador del Estado de
uevo León y Coahuila, antiago
Vidauni - Monterrey, 12 de julio de 1856", Colección de Documentos para la Historia de México, VTI (de la Segunda Serie).
.. ZAM.Aco1s, La Historia de México, XIV, p. 342.
.. Vidaurri a Juan Alva!'e'l, 3 de julio de 1856 y 17 de agosto de 1856. Co{T. Par.

En octubre, el general Rosas Landa, al mando de un ejército federal
marchó de an L~is Potosí a Saltillo.46 Al mismo tiempo, Juan José de la
Gara de Tamaulipas anunció que sostendría al Presidente omonfort, en
su confrontación con Vidaurri. u Esto colocó elementos hostiles en dos de
los flancos de uevo León y Coahuila. El Ejército del
arte, Jefaturado
por el coronel Juan Zuazua, se movió para bloquear el avance de Rosas
Landa. Al mismo tiempo una fuerza proveniente de Tamaulipas atacó Monterrey derro~ando a una pequeña Avanzada, a cargo de un joven oficial de
nombre . ~anano Escob do. De la Garza puso sitio a Monterrey, exigiendo
su rendi□on a nombre del Gobierno acional. El coronel Zuazua, sin embargo, regresó a la ciudad y expulsó a las fuerzas atacantes. 48 Afortunadamente para Vidaurri las fuerzas de Rosas Landa no habían coordinado su
ataque con aquellas provenientes de Tamaulipas.
Monterr~y se e~con~aba aún amenazado por el Ejército Federal, bajando
desde_ altillo. Mas bien que aguardar el ataque en su propia capital Vidaum despachó al Ejército del arte para interceptar al enemigo. El coronel Zuazua trabó contacto on el Ejér ito Federal hacia la mitad del camino entre Monterrey y Saltillo, en un Jugar llamado "La Cuesta de los
Muerto . Un desenlace Corzo o parecía inminente, pero, el 18 de noviembre
de 1856 el Gobernador Vidaurri firmó una tregua con el Comandante Federal. El 'caudillo' (*) convino en reconocer la autoridad del Presidente
Comonfort y de llevar el asunto de uevo León y Coahuila a una Asamblea
Estatal antes de que pudiere ser convocada la elección para Gobernador.
'Tamhi~n convino en someter el asunto de la anexión al voto popu1ar de
Coahuila; Rosas Landa, en cambio, prometió que el Gobierno nacional concedería_ la suma de
mil pesos mensuales a la región, para reanudar las
~~panas contra los indios hostiles. El pueblo de Monterrey r cibió las noticias de esta paz con manifiesto regocijo. En la ciudad de México Comonf~rt dio gustosamente su aprobación y la amenaza de gu~rra entre el PreS1dente "moderado" (* ) y el "caudillo" (*) pareció haberse e itado.4 9 A
p~era vista, parecia que Vidaurri se había rendido a las exigencias del
gobierno del centro, a cambio de la ayuda federal. Otras causas, sin embargo, ~lican por qué el hombre fuerte estaba tan deseoso de aceptar esta
transacción.
ntes de que las abiertas hostilidades entre Comonfort y Vidaurri hicieran

º:11º.

" Vidaurri a José S. Aramberri, 27 de septiembre de 1856. Corr. Par.; Aramberri
a ,?ªna González y García Rejón, 26 de octubre de 1856. Corr. Par.
HERMENEGILDO DÁvn,A, Biografla del señor general don Juan Zuazua (Monterrey, 1892), 41.
'" /bid., pp. 41-43 .
'" /bid., p. 43 .

647
646

�crisis, en Ja frontera norteña, delegados procedentes de todos los Estados de
México se reunieron para estructurar una nueva Constitución acional. Los
"puros" (*) tendieron a dominar la convención y miraron con suspicacia
al gobierno de Comonfort. Ellos también abogaron por un gobierno central
relativamente débil, con Estados virtualmente independientes.50 Vidaurri gozó de un elevado prestigio entre muchos de los delegados y trabajó incansablemente para convencerlos de que el asunto de Coahuila reflejaba la más
grande causa del liberalismo y derechos individuales de los Estados. 51 No es
nece ario decir que estos argumentos contenían también un llamamiento a
los muchos "caudillos" (*) locales y regionales, al través de la Nación, que
deseaban conservar sus posiciones.52
Durante el otoño de 1856, el Congreso Constituyente continuó con sus
debates. Muchos delegados tendieron a favorecer la posiciqn de Vidaurri
y a c1iticar acerbamente al Presidente Comonfort. El 15 de septiembre de
1856, la asamblea votó 60 a 24 a favor de la anexión de Coahuila con
Nuevo León. 53 Esta actitud de la Asamblea de Querétaro ayuda a explicar
el deseo de Vidaurri de firmar la tregua con el general Landa, dos meses
después. Luego, en enero de 1857, el pueblo de Coahuila votó abrumadoramente en favor de la anexión con Nuevo León.M Cuando la nueva Constitución Nacional fue promulgada el 5 de febrero de 185 7, uno de los Estados
mencionados Por esa Ley Fundamental fue el de Nuevo León y Coahuila. 55
El Estado binario estaba firmemente bajo el control de Santiago Vidaurri.56 En nombre del liberalismo y de los derechos estatales había desafiado

al _Gobierno acional y había salido triunfante. Durante los ocho años sigweotes se mantendría como el más poderoso individuo en Ja frontera norteña y como el incansable defensor de la soberanía estatal.

Traducida por el
Lic. Rodal/o Ruz Menéndez.
Universidad de Yucatán

.. DA JEL MORENO, Los hombres de la Ref&lt;&gt;1ma (México, D. F. Ediciones LibroMex. L956), 49-53, 61; FRANK A. KNAPP, JR., "Parliamenlary Govemment and the
Mexican Constitution of 1857: A Forgetten · Phase of Mexican Political History".
Hi.spani.c .American Hi.stori.cal Review, ol. 33 (febrero de 1953). 65-80; WALT RR
V. SCEIOLES, "El Liberalismo Reformista", Historia Mexicana, II (julio, 1952-junio,
1953), 342-352; ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario, I, 31.
ª Vidaurri a Juan Alvarez, 3 de julio de 1856. Corr. Par.· ZA.Reo, Historia del
Congreso Extraordinario, 273-278, 344-345, 353-354, 508.
111 Antonio Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856, Documentos Inéditos,

XXXI.
os ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario,

II, pp. 310-31 l.

., El Resta1trador de la Libertad, 23 de enero de 185 7. ( La votaci6n fue de 4056
en favor de la anexi6n y solamente 260 en contra).
"' ZARCO, Historia del Congreso E:drnordinario, II, pp. 310-311.
,. El Restaurador, 13 de marzo de 1857. (Su popularidad fue dctnostrada el 27
de diciembre de 1856, cuando fue confirmado en su cargo por notable mayoría.
Las siguientes elecciones fueron para mantener su poder.

648

649

�APORTACIO ES AL ESTUDIO DE LA INDEPENDENCIA
DE CENTROAMERICA
JoRGE LuJÁN MüÑoz
Universidad de San Carlos
de Guatemala

I. Advertencia inicial
LA I DEPENDENCIA de Centroamérica es un tema que ha interesa~o a nmltitud de historiadores; el número de trabajos que se han p~oducido es ~umerosísimo; parecería que poco podría agregars~ ~ ~u me1or compre~lon.
Afortunadamente, la historia, como todas las d1Sc1plinas human~, e~~ sujeta a constante revisión; cada nueva generación está e_n la obligac1on de
aportar sus nuevas perspectivas, basadas en los nuevos_ ms~entos Y posibilidades que otorga el cambio en las ideologías y las c1enc1as..
La historia tradicional, como dice Femand Braudel,* se ha _interesado en
el tiempo corto, el individuo, el acontecimiento. Así, el estud.i? de nues~
independencia se ha hecho centrándose, . sobre_ todo, en la acc1on _de los mdividuos y en el acontecimiento aislado. Por e1emplo, el 15 de septiembre ha
sido acontecimiento de especial atracción.
Una de las aportaciones más importantes que ha dado nue~tra época al
mejoramiento del estudio del pasado es el estudio de lo ~ue el citado Braud6l
llama "larga duración"; es decir, ver el fenómeno en ue~po pr?longado, a
través de su desenvolvimiento. Indudablemente, el estudio del _nempo_ ~o~
-el acontecimiento-- aporta luces y es necesario. Pero la perspectiva deflilltiv:i,
sólo se obtiene cuando se hace el estudio inten·elacionado de los acontecimientos; entonces, se les puede ubicar en su verdadero sentido.
.
Los estudios generales del proceso de la independencia centroamencana
han sido, por lo general, de tipo narrativo, sin penetrar en lo fundamental:
La historia y las ciencias sociales, (El Libro de Bolsil1o 139;
Madrid: Alianza Editorial, 1968, pp. 64 ss.
•

650

FrutNAND B11.AUD.BL,

establecer la coherencia de los acontecllDlentos, interpretarlos dándoles su
significado. Por otro lado, no se ha hecho a través de lo que ahora se llama
historia social; es decir, enfocando el estudio de la sociedad global, de los
factores sociales, del ambiente ideológico, etc., y cómo todos esos factores
se interrelacionaron.
Es importante tener en cuenta otra limitación. Cuando un acontecimiento
--como la independencia- se convierte en motivo de conmemoración cívica
-15 de septiembre-, se corre el riesgo de otorgarle una carga emotiva que
dificulta su comprensión. Hay aspectos que se dan por establecidos y otros
que se vuelven intocables. Mucha gente cae en confundir el festejo con el
acontecimiento festejado, y así llega a creerse en la participación popular
y mayoritaria.
El presente trabajo es un aporte que trata de sentar algunas hipótesis
de discusión, que puedan dar nuevas perspectivas y posibilidades a la comprensión de nuestro pasado. No es el resultado de una investigación específica. Más correctamente podría describirse como el producto de un largo
proceso de elaboración mental Juego de varios años de docencia y de reflexión sobre el tema. Paulatinamente se fue llegando a tener los criterios
que ahora se presentan.
Ahora, al momento de redactarlos, hemos considerado necesario dividir
la exposición en dos partes. En la primera se intenta resumir aquellos elementos que se consideran fundamentales para la elaboración ulterior: es decir, es la base para desarrollar las ideas de la segunda, en la cual se llega
a lo que se padría llamar interpretativa.
Esperamos que este modesto aporte sirva de base para otras investigaciones, que permitan la profundización de la historia social de nuestro país y
de la Patria Grande.

II. Situación del Reino de Guatemala
Vamos a intentar a continuación, en forma harto esquemática, hacer una
descripción y caracterización de la población y la economía, el sistema de
poder, el desarrollo urbano y la estratificación social en el Reino de Guatemala a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Todo ello nos servirá
de referencia para intentar (en la segunda parte del trabajo) una mejor
comprensión de la Independencia.
A. Población

Varias fuentes coinciden en consignar que la población de toda la Capitanía General de Guatemala, a principios del siglo XIX, era de alrededor

651

�•
b la agricultura y comillón de habitantes.1 Los Apuntamientos so re
.,
de un
(l 8 l0) 2 distribuyen esa poblac1on en
mercio del Reyno de Guatemala
'
" 40 000 'blancos". Don
.
313 334 "pardos y algunos negros y
'
646,666 indios,
,
.
_ d ués da también cifras similares
Manuel Vela,ª que escn~, catorce ,~n)os
bl ~ente obtenidas de la antela . , total "un rrullon escaso ' pro a e
.
(pob cion
. . .
"clases" Vela redondea las cifras y cambia un
rior fuente. Al distnbmr en
&gt; 000 . di
300 000 ,1mulatos, negros- y
nomenclatura: habla de 600,
m os,
'
la
poco
. 11 ,,
'
d 30 a 50 000 "espanoles cno os .
castas &gt; y e
,
o es-tas cifras y a explicar algunos :15Pasemos ahora a comen~ar un pOC l
1 .sta es el contenido racial
.
L 0 prunero que sa ta a a VI
d
pectos mteresantes.
d 1 . 1 XVI Entonces cuan o
tur
.
oria-inada
des
e
e
s1g
o
·
&gt;
o étnico de la nomenc1 a,
::,,
· d da pleno sentido.
, f
d ninguna mezcla tenia, sm u ,
todavía no se hab1a e ectua o
,
d 1 misma terminología,
• XlX un.que se segwa usan
a
A principios del sig1O
,
tían grupos "puros",
.
b'
biado notonamente: ya no exis
la realidad ha ia caro
_
, .
te , an ya un sentido socioeco.
din' . social los teillllnos ru
y' por la rrusma
anuca
.,
.
erder su original connotación ranómico. Es decir, que con el tiempo, sm_dP d tipo más bien social Para
·a1, h. ab'1an adquirido un nuevo conteru
o e .
. .,
_
el que poseía una pos1c1on
0
criollo y espano1 era aqu
d
al,
entonces, en gener
.
d
rnb.tis que habían a , .
.vil .ad Los descendientes e uruones
economica pn egi a.
.
1 tuviera por "blancos" ( que se
di E . Wolf· "Así el
quirido riquezas habían obtemdo que se es
d
to ) Como ce ne
.
'
tenga por blanco, decían l~s ráº~:Uen ; ~n un grupo social, no rac;ial." •
grupo blanco se transformo p~ amen

7

ª

ª

°·

.

. d l h" t . de la ciudad de Guatemala (3a .
mpendw e a is ona
"d
• Do'MINCO JuAllROS, eo
.
936
I 65-66 da un cuadro resUIUl .o
eclici6n; Guatemala: Tipo~Ía Na~:na;d:6n
1778, q;e da un total de 805,339
de toda la poblaci6n del Remo, segu . p b l
bla . 6n véase: MAJÚA E. BozZOLI
habitantes. Para un estudio más amplio so re a po , .c1 ~ final del s.iglo XVIII Y
DE WILLll, "La diferenciación soc~ d~~?tr:Wl~aC:emia de Geografía e Historia
durante las primeras décadas_ del SJglo ¡
' d l Independencia (Sao José Costa
d COsta Rica Centro Aménca en las v speras e a
e
'
•
73-97.
Rica: Imprenta Tre1os, 1971)' pp.
. d L Reyno de Guatemala que el
• Apuntamientos sobre la agricultura ~ comdercio Jas
e Cortes Extraordinarias de .la
· Lar azábal Diputa o en
señor doctor don Antoruo
r. . , ~ R l C nsulado en Junta de Gobierno de 20
Nación por la misma ciudad, p1d10
~a
o
1 Oficina de don Manuel AréGuatemala• unpreso en a
.
de octubre de 1810 . N ueva
·
. d
. plemente como Apuntamientos.
D
aquí
en
adelante
cita
o
sun
del
valo, año .d e 1811 ·
e
d
R ales CaJ· as de Guatemala, acerca
d I M" . tro Tesorero e 1as e
M clrid
s Informe
e
uus .
d
és d 1 15 de septiembre de 1821.
a
'
estado deficiente del Erano antes Y, ::~ua.t:mala en los siglos XVIII Y XlX ,&lt;3a.
11 de marzo de 1824. E~ Ec~nomta
Carlos 1970), PP· 78-79. De aqm en
ed. ••. Guatemala: Uruvers1dad de San
,
icton,
.
V I o Informe de Ve1a.
adelante simplemente citado como e a
. .
(México· Ediciones Era, 1967'
• EtUK WoLF, Pueblos y culturas de Mesoamerica
.

l;

p. 207 .

652

Es decir, una estratificación de origen racial o étnico pasaba a ser de tipo
social.
En cuanto a los indios, eran tales los que vivían en comunidades indígenas.
Los que salían de ellas -ya fuera obligados, ya fuera voluntariamente-rápidamente, quizás en una o dos generaciones, perdían s-u identificación
cultural. Entonces, sin que necesariamente se hubiera dado mezcla, pasaban
a engrosar los grupos mestizos.
Los mestizos merecen un poco más de cuidado. Originalmente fueron los
hijos de españoles e indias. Habría que agregar que rápidamente se hizo
una distinción: los productos de esta mezcla que lograron y mantuvieron
una posición privilegiada, pasaron a engrosar los grupos criollos (españoles) ;
Leonor Alvarado y sus descendientes serían un ejemplo. Los que quedaban
viviendo con su madre en la comunidad ind~~ena quedaban como indígenas.
Fueron mestizos únicamente aquellos que quedaron marginados tanto de los
criollo como de los indígenas. También engrosaron su número los indígenas
que abandonaban sus comunidades e iban a trabajar a las plantaciones o a
las minas y obrajes, o los que se ubicaron en los centros urbanos españoles.
Los "mestizos" constituyeron un grupo intermedio (entre españoles criollos
(blancos) e indios) al cual, en buena parte pasaron a pertenecer quienes
no eran (social, económica y culturalmente) ni una cosa ni otra. Los desplazados que no encontraban ninguna ubicación clara, y que ya tan antiguo
como a mediados del mismo siglo XVI eran preocupación de muchas personas, entre ellas el obispo Marroquín que se refiere a ellos en su extensa
correspondencia.
Con el correr del tiempo vinieron a engrosar el grupo mestizo todos los
tipos de mezclas entre español, indio y africano siempre que vivieran en el
mundo "español'',5 en los poblados o en las plantaciones dependientes directamente de lo españoles y los criollos. También pasaron a ser vistos como tales, y se mezclaron con ellos los españoles y criollos empobrecidos.
A principios del siglo XIX era imposible hacer una distinción entre estos
grupos. Cualquier esfuerzo en ese sentido resultaba estéril e irreal. Así lo
reconoce el propio Ayuntamiento de Guatemala cuando en 1820 argumenta
en contra de Ja djscriminación del n egro de la calidad de ciudadano. Si
bien reconoce que la inmigración negra fue escasa en el Reino, señala que
ahora no era factible hacer una distinción y calificaba de injusta la medida...
• Uso aquí el término "mundo español" como una contraposición cultural a ' mundo indígena". Por supuesto, entre ambos mundos se daban fundamentales relaciones
de tipo económico. El "mundo español" lo componían los españoles, los criollos,
los mestizos; los que dominaban eran los primeros.
• Es una argumentaci6n que hace el Ayuntam.iento en favor de que se cambie
el artículo 22 de la Constitución que priva "a los descendientes de Afriea" del

653

�Así pues, para princ1p1 s del igJo XIX, la nomenclatura misma se habfa
hecho ambigua y confusa. Cuando Jos Apuntamientos hablan de "pardos ' J
o V la de "mulatos, negros y castas" se están refiriendo a ese grupo intermedio, al grupo humano producto de mezclas imposibles de diferenciar; ~unqu la mentalidad de ]a época quiso hacerlo con una nomenclatura pmtoresca que nadie otendia y menos podía aplicar. 7 Es decir, los 300,000 que
mencionan ambos documentos ntre los indios y los blancos deben entenderse como grupos mestizos en el sentido :más lato, y sobre todo como los
grupos que vivían al lado d los ('criollos" o " spañoles', pero que no
pos ían su riqueza.
El ro lizo urgió, pues, de orígenes no sólo raciales sino también culturales
muy disímiles.
unca fue po íble que se di ra en te grupo una unidad.
demás, vivía n una siluación marginal: ra recha7,,ado por los grupos e •
pañoles, a los vales no podfa incorporarse fácilmente, pero a lo cual aspiraba, y él a su vez rechazaba despectivamente lo indígena. Era un desheredado .ociaJ y, culturalmente, pri ado de un lugar estable en el orden

sacial.8
Algunos autores llegan a aürmar que los mestizos dcsarrolla~on por :llo
complejos y traumas. Pablo Martíne.i del Río l1abla de complejo de Edipo,
que luego de la Independencia se va a manil:5tar como un_ odio-~ la cultw-a
española y amor a lo indígena· como una busqueda de af.i.nnacion nacional
en los alores indígenas.9
El mestiro vivía en una situación insegura en Ja que lo valía era saber
derecho de ciudadanos, porque s consid ra injuslo e imposible de poner en prácLka.
"Instrucciones que el Ayuntamiento de Guatemala confirió al diputado de esta provincia a las Cortes Españolas y AD1ericanas" (16 de diciembre de 1820), en Boletín
del A.rchiuo General del Gobierno (BAGG), IV, 1 (octubre 1938), PP· 93-94. éase
también El Editor Con.rtitucional, o. 6, 17 de agosto de 1820 "Ciudadanía del
indio español", en que s defiende la el vación del fodio de su calídad de "menor"
y la ciudadanía de oriundo d ALrica. En el E. C., o. 39, 19 de marzo de 1821,
al transcribir párrafos del acta de la 5a. sesión de la Diputación Provincial ( 17 de
noviembre de 1820) en que se mencionan dos casos similares de San Miguel Y
Comayagua en el sentido que el solo concepto de pardo$ no los hace por esa única
razón ser reputados originarios de Africa o ser excluidos de las electíones.
' La nomenclatura de mesti7.aje era inaplicable; habla nombres tan peregrinos como "tente en el aire", "no te entiendo" (confesión de culpa de semejante despropósito), "vuelta atrás"· adem:is de hablarse de lobos, castizos, barquinos, cambujos, chamizos, etc.
• Wo1.1&gt;, op. cit., 208.
• Citado por oSEBIO DÁv&gt;.1.0s HURTADO, "La morfología soci~I de ueva Españ~,
móvil de su independencia" en EJtudios Antropológicos publicados en homenaJe
'
.
al doctor Manu11! Gamio (México: Universidad acional Autónoma de México, 1956),

p. 601.

654

adaptarse y saber cambiar a tiempo.
o era él quien tenía el poder, era
sólo un servidor, necesario e indispensable, pero sólo eso. Vino a ser -dice
Eric Wolf- la antítesis del indio. AJ ontrario de] indio, no echó raíces en
ninguna comunidad, "mientras el indio permanecía obstinadamente unido
a las normas de su grupo, el mestizo aprendería a modificar su comportamiento d 1a misma forma omo otros hombres se ponen o se quitan una
máscara"; mienlras el indio 'se encerraba dentro de sí mismo", el mestÍ7,,o
'habría de desenvolverse con toda naturalidad en el mercado de los objetos
mate1iales, de las ideas y de la genle", mientras el indio -en su omudad- consideraba el poder como atributo del cargo oficial y lo redistribuía
uidadosament el mestizo veía en el poder un atributo de la p rrona, una
fuerza personal que podía subyugar y someter a la gente.1 º
Tampoco el criollo se hallaba en una situación definida y con tructiva
cultura1?1ent:. Admiraba y ~piraba a lo español, pero sentía de precio por
los funcionanos reales que venian a de pJazarlo de pasiciones que consideraba
suyas, y que impedían que hiciera lo que quisiera. Quería demostrar que
era tan_ español como los españoles e imitaba, con afanes de distinción y
elegancia rebuscados Jo que le llegaba de España.
o tuvo el vigor de crear
una man~1~ de ser una cultura original y propia. Su manera de ser no pasó
d supediCJal trru¡plante de lo peninsular· de una España en crisis. Vivía
un mundo superficial y vacío.

B. Economía
Hagamos a ontinuación, a grandes rasgos, la descripción de la situación
del sistema económico del Reino de Guatemala entonces.
Como es sabido, nunca fue una zona rica en minas, salvo la región hondureña; _que tuvo algunas minas. Fue fundamentalmente una región agrícola.
ttbzando conceptos actuales, podríamos distinguir dos sistemas agrícolas
(no separados sino interdependientes} : el comercial y el de consumo int mo.
El primero estaba bajo el control de la oligarquía urbana. El uJtivo fundamental de exportación era el añil. La producción había venido sufriendo
una baja en los primeros años del siglo XIX. Se puede decir que había disminuido .a la mitad: de más de 1.000,000 de libras en los buenos años -en
algunos pasó de 1.300,000- y alrededor de las 800,000 en otros no tan
buenos; a partir de 1811 bajó a menos de 450,000, y no sobrepasando las
350,000 luego de 1817.11
,. WotP, p. 209.
Véase, Ro11ERT S. J,IlTH, "Indigo Production and Trade in Colonial Guatemala", Hupaníc American Historícal Review, XXXIX, 2 (mayo 1959), pp. 181-211,
especialmente pp. 197-199.
u

655

�La comercialización del añil estaba controlada por las grandes casas comerciales de Guatemala (capital), que a su vez estaban relacionadas con
las casas comerciales de Cádiz. 12 Estos grandes comerciantes capitalÚlos tenían el completo monopolio de la exportación, establecían las calidades y
sus correspondientes precios, compraban a los grandes productores, que a
su vez habían adquirido la producción de los pequeños productores (poquitero ) . Eran obligados a traer el añil a la ciudad de Guatemala donde se
efectuaban las tran,;acciones. Después, ya en propjedad de los exportadores,
el añil salía hacia España. Los grandes comerciantes eran a su vez prestamistas; adelantaban dinero y mercaderías ( de sus negocios de importación)
sobre la cosecha. Al producirse la falta de pago las plantaciones fueron pasando a sus manos hasta llegar a convertirse en lo primeros productores (el
marqués de Aycinena llegó a tener las mejores fjncas añileras de El Salvador
y a poseer la flota con que se hada la e,qJOrtación) ?- 3 Este sistema monopolístico trató de romp rlo el gobierno español sin éxito. A la larga provocó
una serie de descontentos y enconos de parte de los provincianos contra los
grandes comerciantes de la capital, en especial, y de la capital, en general,
como centro de poder y explotación.u
Al lado de la comercialización del añil, según muestra también Floyd, los
comerciantes capitalinos controlaban también el tráfico de ganado que venía de las haciendas de Honduras y icaragua para la provisión de la capital.
De ella obtenían el beneficio fundamental los comerciantes, sin que corrieran
mayor riesgo.
También formaba parte del sistema agrícola comercial los cultivos del azúcar y el algodón, generalmente efectuados por propietarios de tipo medio.
El cultivo del algodón había prosperado gracias al desarrollo de una incipiente industria de telares, sita, sobre todo, en la capital y Antigua.
"" Todo esto no es más que un resumen de las ideas sustentadas por

TROY

S;

FLoYD en su estudio " Los comerciantes guatemaltecos, el gobierno y los provin-

cianos 1750-1800'', Cuadernos de Antropología 8 (1968) , pp. 37-58. Publicado originalmente en Tit e Hispanic American Historical R eview, XLI (febrero 1961 ) . Véase también la lista de familias ricas d e la ciudad de Guatemala, en G. A. TRO'MPSON,
Narración de una visita oficial a Guatemala viniendo de México. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia (1927), pp. 161-162.
u ALEJANDRO D. MARRoQUÍN, Apreciaci6n sociol6gica de la independencia salvadoreña (San Salvador: Instituto de Investigaciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de El Salvador, 1964) , p. 16, da una lista de fincas
de añil del marqués de Aycinena en El Salvador obtenida de "Estado General de
la P. de S. Salvador" de Antonio Gutiérrez de Ulloa que foe intendente.
" Todo este sistema de explotacrón de los añileros y hacendados salvadoreños y
nicaragüenses explica el sentido de odio y r~ntimiento contra la capital, y el sentido
separatista regional que más tarde va a ser importante para ex"J)licar muc:has situaciones durante la época federal.

656

!~

Al lado, de
agr~cultura comercial existía la agricultura para consumo
loca!: rnaiz, fnJol, trigo, verduras, etcétera, generalmente en manos de pequenos. 1~bradores en su mayoría indígenas. Los Apuntamientos describen
las acbvidades productoras de los indígenas, con palabras difíciles de mejorar:
"Su agricultura se reduce a sus milpas, trigales, frixoleras y hortalizas
en terrenos para ellos precarios aunque propios, . . . pagan su tributo
ocurren á las capitales de sus cofradías religiosas y caxas de comun¿
dades. Proveen con dichos esq1tilmos y frutas la plaza de la Capital
y Cabeceras de Partido donde se compran por las otrns clases para s~
sustento y regalo." 15

Tenían, los indio una cierta especialización de producción y mercadeo
que todav1a al10ra se nota en parte, y sus artesanías características. Eran además la mano de_ o~ra para los o~o grupos, a través de los sistemas de trabajo
forzado (repartl.IDl.entos) : culbvaban el añil, trabajaban en las hacienda
hacían los camÚlos, erigían edificios, Jlevaban Ja carga. Como se mee en lo~
Apuntamientos: "Ellos son el descanso de las demás clases sin exclusión:
ellos son los que nos alimentan surtiéndose de lo necesario y de regalo, . , ."
_Es decir que los agácultores de subsistencia eran los que proveían de
alimento Y de mano de obra al sistema de agricultura comercial de ahí su
conveniente interrelación.
'
En l~s. cen~s urbanos., especialmente en la capital, se habían desarrollado
la~ actividades artesanales orgaruzadas en gremios. Esta actividad econórruca como algwias otras q~e habían sido originalmente españolas, pasaron
luego a manos de los mesmos al haberlas abandonado los españoles. 1 º 0
t~os lo oficios ru todos los artesanos se encontraban a jgual ruvel económico. Los maestros ocupaban una posición privilegiada que no todos alcanzab~ · algunos ~ae~tros lle~aron a obtener suficiente éxito como para con~
verl:lrse . en prop1etano meruanos. Por otro lado, hubo oficios que permitían
menos mgresos y que gozaban de menos prestigio social.
, Especial mención merece el caso de los textiles. En el siglo XVIII babia prosperado la producción de telas con algodón del país. El barrio de

8:

Folio
Los Apu11t_amtentos se ~tienden bastante en la explicación de Ja agric_ultur_~ Y Vida de los mdigenas, e mcluso se proponen medidas para remediar su
situac1on,
. l. A vec~ l? que efectiv31:11~nte sucedió fue que los españoles o criollos que continuaron e!e_rc1endo estos oficios desmejoraron socialmente por pérdida de riqueza
Y _d~ prest¡gto. La demanda de trabajo y la necesidad de las actividades abrió los
oüc10s a los mestizos y muJatos.
16

657

�San Sebastián de la nueva capital y la Antigua Guatemala eran los grandes
centros de telares. Esta incipiente industria, se hallaba en crisis a causa de
la importación de telas, gracias al libre comercio y al contrabando. El gre• 17
mio de los tejedores se encontraba en franca efervescencia.
Por último, hay que mencionar las llamadas "profesion~ liberales" Y_ los
"oficios de letras", ubicados en las ciudades y también servtdos por me~tJ.zos.
En resumen, pues, los mestizos eran los servidores y los aliados, ~onscie~tes
e inconscientes--- de los grupos que controlaban el sistema econorruco y social.
Concluyendo, tenemos ante sí el esquema de una típica -~conomía colonial y dependiente: productora de un producto de exp?rtac1on (_Wla materia prima, tinte), que España revendía {como econonna depend1~te del
resto de Europa); importadora de productos manufacturados (espanoles Y
europeos, sobre todo), y un sector de consumo ~terno, todo ello ,estructurado
dentro de un sistema jerarquizado y de explotaaón de la mayona. E~ ~oder
económico estaba en manos de la pequeña oligarquía "criolla", que eficientemente (para si, no para el país) explotaba la economía en su bene~cio.
A partir de 1810 la economía pasaba por un_ mal mo~~nto, especialmente
a causa de la baja en el precio y la producc16~ del añil,
otras ~uctuaciones internas de producción. Los efectos se depban ver mas notonamente
en Jas zonas añileras (especialmente El Salvador) y ganaderas (Nicaragua) -18

!

C. El gobierno
También el poder político se encontraba altamente concentrado. Sin embargo, esta concentración no coincidía con la concentración del poder económico. El poder político --civil y religioso-- se hallaba cen~o. en la capital, pero no en las mismas manos, sino en los. altos funcionanos reales,
en su inmensa mayoría peninsulares.
Esta contradicción entre poder político y poder económico fue uno de los
motores de Ja acción de los grupos privilegiados criollos contra el sistema,
con el fin de controlar también el poder político, según veremos más adelante.
El sistema colonial español produjo invariablemente, en todos los territorios una centralización exagerada, en favor de la capital y en detrimento
del r~to de las regiones. La dependencia hacia la capital era innecesariamente exagerada.
11 Existía una gran desocupaci6n y descontento entre los tejedores.
Esto trató
de ser aprovechado en favor de la independencia en 1808 y, como veremos más
adelante en las elecciones de 1820.
" Dei' Informe de Vela queda claro que esta crisis se ha~í~ ~ílejado desd_e ~cía
varios años en la situación de la Real Hacienda, que era deficitana desde hac1a anos.
Los ramos que más producían eran tributos, alcabalas Y tabacos.

658

El sistema político fue doblemente no representativo. Por un lado lo.s altos
funcionarios centrales y regionales venían desde España; con lo que se cerraba la participación de gente del país en el sistema de gobierno. Por
el otro, en el gobierno local (municipal) se desarrolló un sistema aristocrático, en que los cargos eran otorgados por el sistema de puestos vendibles
y renunciables, con lo que cayeron en poder de las oligarquías locales, sin
que tuvieran representación alguna los grupos medios y populares.
Los centros de la vida .regional fueron los poblados más importan tes de
cada región; el centro indiscutible de toda la Capitanía era la capital. Existía, pues, un gran desequilibrio en la concentración de poder político. Cada
centro urbano regional aspiraba a una vida más autónoma en la que cada
grupo Joeal de poder tuviera más que decir en la resolución de los problemas
que les correspondían. Iban adquiriendo la noción regional al mismo tiempo que se creían capaces de gobernarse a sí mismos, sin estar sujetos al poder
económico y político de la capital.

D. El desarrollo urbano
El desarrollo urbano del Reino de Guatemala era insignificante. La ciudad
principal era, por mucho, la ciudad de Guatemala que contaba en aquel
momento, a lo sumo, entre 25 y 30,000 habitantes. 19
El traslado de la ciudad al valle de la Ermita había hecho reducir el
número de habitantes (o al menos que no aumentara ostensiblemente), ya
que muchos nunca llegaron a abandonar la anterior ciudad o habían vuelto
a ella. 20 Otros habitantes habían fundado nuevos poblados (Villa Nueva,
p.e. ) , y otros pocos optaron por tra ladarse a las provincias.
Es necesario señalar otros efectos que produjo la traslación. Por un lado
está el nivel tan fuerte y simultáneo de inversión que hubo que emprender
para llevar a cabo todas las obras de la nueva capital, en detrimento de las
provincias, precisamente en un período de recesión económica. Este mismo
,. Los datos para la población de la capital fluctúan un poco: JuARRos (1, 66)
da 23,343 ; BosTAMANTE y GUERRA (Archivo General de Indias, Leg. 526 (3 de
noviembre de 1814 ) , citado por SEVERO MARTÍNEZ PELÁEZ, La Patria del criollo.
Ensayo de interpretad6n de la realidad colonial guatemalteca (Guatemala: Editorial
Universitaria, 1971, p. 721) , dice que "apenas sube a veinticinco mil al.mas de
todas clases .. ." ; El Amigo de la, Patria ( o. 3, 3 de noviembre de 1820) da 30,000,
Y El Editor Constitucional (21 de febrero de 1821) da 40,000. Esta última cifra
me parece exagerada, me inclino por las de BusTAMA TE y El Amigo.
20 Antigua nunca fue completamente abandonada. Según J UARR.O
( I, 66), en
1795 tenia 8,000 habitantes. Se menciona que llegaron a fundar en ella 1,000 telares ( 1795). H. H . S,ufAYOA G., "El artesano en la indt1pendencia de Centroamérica", Universidad de San C'}rlos LX ( 1963), p. 123.

659

�alllplio programa de construcciones hizo que muchos artesanos d_e ~tros oficios pasaran al de la construcción y que población de las pro~inc1as fuera
a la capital atraída por esa posibilidad de trabajo. Cuando el mvel de obras
fue disminuyendo, los artesanos de otros oficios no volvieron a su ~pación original, ni los inmigrantes nuevos regresaron a su lugar d: ongen.
El resultado fue el desempleo, lo que coincidió con la decadenc;_i.a de los
telares. 21 Esa gran cantidad de trabajadores desocupados, descontentos, desadaptados a la vida de la ciudad, faltos de co~esión social y ~oral, fueron
lo que motivaron esa desmoralización y violenoa, esa degradaoon y descontento que a diversas personas llamó la atención. 22
Los primeros años del siglo XIX: nos muestran pues ~a .capital a 1:11edio
hacer, llena de problemas, de población descontenta e mqtueta., ~a cmdad
de Guatemala seguía siendo el centro indiscutible del poder poüuco Y económico del Reino y la mayor ciudad que existía. Pero ello a costa del ~escontento y el resentimiento de los provincianos, y un aumento del detenoro
económico y social.
Además de la capital, ¿cuáles eran los grandes centros urbanos del Reino?
En esto hay que tener sumo cuidado. Puede caerse en un error al creer
que los centros de población que llevaban el nombre de ciudades eran los
más importantes. No era así. Este apelativo venía de las fundaciones efectuadas -en el siglo XVI. 2 ª Entonces ttece núcleos habían recibido el título
, de ciudades.24 Posteriormente muchas de ellas rio se desarrollaron o decayeron. En cambio, otros centros urbanos ( villas y pueblos) prosperar-on.

= HÉcTOR H . SAMAYOA G., Los gremios de artesanos en la ciudad de Guatemala
(1524-1821) (Guatemala: Universidad de San Carlps, 1962), pp. 207-208.
" Véase jnfonne de Bustalllante y Guerra y la exposición del oidor don Joaquín
Campusano sobre Jo sanguinario y desordenado de la ''plebe". Citados por S, MARop. cit., pp. 704-705.
l&gt; Sin importar necesariamente el tamaiío, una ciudad era donde predomina~an
--esto originado en el siglo XVI- los españoles; villa cuando era de menor importancia o también había otras clases de gentes, y p~ebl&lt;:&gt;5 donde s~lo viví~ indígenas. Según GARCÍA l'F.LÁEZ (Memorias para la historia del Antiguo Reino de
Guatemala) (Ill, 2a. edición; Guatemala: Tipograffa acional, 1944),_ 160: "El
miembro de una ciudad o municipio lograba más derechos y prerrogativas que el
de una villa éste a su vez participaba en lo material y lo form,al de más comodidad
y ventajas ~ue el de una aldea ..." Para un estudio completo del urbanismo véase

TÍNEZ

M.E.B. de W1LLE, op. cit.
"' La lista de las trece ciudades "primeras" es la siguiente: Santiago de Guatemala,
Ciudad Real, San Salvador, San Miguel, Comayagua, San Jorge de Olancho, _San
Pedro Sula Gracias a Dios, Puerto de Truxillo, León, Granada, Nueva &amp;egovia Y
Cartago. Véase: ANTONIO VÁZQtraZ OE E SPINOSA, Compendio :V de1cripcilm de la.;
Indias Occitúmtales (Smithsonian Miscellaneous Collections, Vol. 108; Washington:
The Smithsonian Institution, 1948), pp. 259-260.

660

Como índice aceptable de cuáles eran los centros urbanos más importantes
a principios del siglo XIX, podemos tomar la lista de "ayuntamientos de
españoles" que presenta Juan:os. 25 Son quince: nueve ciudades: Santiago
de Guatemala, San Salvador, San Miguel de la Frontera Ciudad Real de
Chiapa, Valladolid o Comayágua, León, Granada, ueva Segovia y Cartago; 26 cuatro villas: San Vicente de Austria, Santísima Trinidad de Sonsonate, Tegucigalpa y Rivas; 27 y dos pueblos: Quezaltenango y Santa Ana
Grande. Además, habría que agregar la Antigua, que ya entonces tenía ayuntámiento.~8
El movimiento independentista fue un movimiento fundamentalmente urbano. Ello es fácil de comprender: ahí estaba la concentración de los sectores
que tenían el poder político y económico o que aspiraban a él · ahí estaban
los sectores más elevados intelectualmente, la gente más concientizada y moderna· ahí se concentraban los problemas y la gente que tenía alguna posibilidad de organizarse para dejarse oír. En pocas palabras, ahí se daba
el fermento y la capacidad necesarios; ahí estaba la mayoría de la o-ente
que podía buscar y entender la independencia y beneficiarse con ella.0 Así
l? ~econoce José Cecilio del Valle cuando dice que las nuevas ideas y sentun1entos encuentran "su mayor exaltación en las Capitales de América donde
hay más ilustración y pasiones que en los pueblos subalternos".29

E. Estratificación social
Para hacer una reconstrucción de la estratificación social de la época utilizaremos tres fuentes, ya antes citadas: los Apuntamientos, el Informe del
minish·o tesorero Vela y las Memorias atribuidas a Pedro Malina. so
!ti JuARRQS, II, pp. 41-43.
"' Habían dejado de tener ayuntamiento Truxillo y Gracias a Dios ; se Je había repuesto en 1809 a Nueva Segovia.
"' Las villas que habían dejado de serlo eran: Realejo, Xerez de la Frontera ( Choluteca), San Pedro Sula y San Jorge. Lo anterior en relación al Memorial de Juan
Díe-z de la CaUe de 1646.
.. Aunque JuA.R.llOS no incluye la Antigua, desde abril de 1799 tenia ayuntamiento
ya que se le había reinstalado por orden del Capitán General y Audiencia Boletín deÍ
Archivo General del Gobierno, VIII, l ( marzo de 1943), pp. 170 y ~s., especialmente 180-182.
u Carta de J. C, del Valle. a Bustamante y Guerra el 28 de mayo de 18 LS,
"Documentos de la independencia de Guatemída" publicados por Lou1s E. Bu.NOARTE11. Antropología e Historia de Guatemala, XIII, 2 (julio 1961), p. 59.
• DIR:umentos relacicmados con la Historia de Centroamérica. Memorias acerca
de la revolución de Centro América, desde el año de 1820 hasta el de 1840, por
el doctor don PEDRO MoLINA. Guatemala: Folletín de la República (1896), p. 5.

661

�Comencemos por el sector privilegiado y minoritario, que era el que sin
duda estaba mejor estructurado. 31 Según el autor de las Memorias, estaba
constituida esta "primera clase' por "las familias españolas ricas y las de
los primeros empleados, casi siempre peninsulares". 32 No especifica las actividades económicas de esta clase, salvo al señalar que pertenecen a ella los
al tos funcionarios ( "primeros empleados") .
En los Apuntamientos no se señala específicamente una clase alta; se
habla sólo de la clase de los ''blancos", en la que se ubica a los "americanos
y europeos, hacendados y comerciantes, mercaderes de toda suerte de tráficos, empleados, eclesiásticos, etc." 3 3 Vela tampoco distingue clases dentro
de los "blancos", aclara que entre éstos están los europeos o chapetones, que
"siendo en muy corto número... forman una sola clase con los del país ... " 3!l
Esto es una confirmación de lo que ya mencionamos antes, el ser blanco
tenía entonces un sentido socioeconómico privilegiado, el que era rico pertenecía a este grupo.
Para algunos autores, los criollos o españoles americanos y los peninsulares
se encontraban en una situación tan antagónica que no podían formar una
sola clase social. A ese respecto hay que hacer algunas aclaraciones. Es probable que los funcionarios reales redén llegados de ~paña, fieles al sistema
y a quien los había nombrado; cumpliendo unas funciones específicas que
muchas veces los obligaban a actuar, sobre la oligarquía local ("los nobles"
o aristocracia capitalina) , no se hayan integrado a esa clase alta, ya que
no compartían intereses ni actuaban como grupo. 35 En cambio, la situación
La atribución a Molina es puesta en duda, al menos p ara la totalidad. En cualquier
caso tuvo que escribirlas algufon muy cercano a él. De ahora en adelante citadas
como Memorias.
11 Creo que ya en ese momento se puede hablar con propiedad de una clase social
alta. El grupo oligárquico había dejado de ser un grupo étnico o social para convertirse en una clase.
ª Me parece que cuando babia de "familias españolas" debe entenderse gue se
refiere, como era usual en la época, a españolas peninsulares y americanas ; de ahí
que al referirse a los "primeros empleados" se sienta obligado a especificar la clase
de españoles: peninsulares.
'" Apuntamientos, fols. 7 ss. Las citas que luego haré de esta fuente se refieren
a los mismos folios.
_. V BLA, págs. 78-80. Las citas siguientes de esta fuente se refieren a estas páginas.
.. Según Lorenzo Montúfar (citado por MARROQ11ÍN, op. cit., p. 52 ) las autoridades
españolas se vincularon estrechamente con "guatemaltecos pertenecientes a las familias que se llamaban nobles. Los males por tanto, procedentes de las primeras autoridades, no se atribuían únicamente a los peninsulares, sino a la aristocracia guatemalteca". El panorama que explica Floyd es diferente y contradice lo anterior,
los provincianos se dirigen a las autoridades españolas para que pongan coto a Jo
que consideran abusos de los comerciantes guatemaltecos, y las autoridades intervienen.

662

del resto de los españoles -los que no venían como funcionarios reales o los
que viniendo como tales o dentro de una comitiva de c.apitán general se
quedaban en el país- se integraban a la clase oligárquica local, sí lograban
adquirir el nivel de riqueza necesario o entroncaban familiarmente con ellos.
Así lo reconoce una cita de El Editor Constitucional~ cuando dice refiriéndose a los "gachupines", "es la menos numerosa.. . Estos hombres no deben
considerarse aislados: casados con americanas y con hijos, o unidos con los
criollos ya por vínculos de amistad, ya por los del interés era imposible que
la persecución de un gachupín no se llevara de encuentro diez o veinte americanos". 36
Hay que reconocer, por supuesto, que en el siglo XVIII y especialmente
en los primeros años del siglo XIX se había enconado el resentimiento de
los "españoles americanos" contra los "españoles peninsulares" por sentirse
menospreciados socialmente por algunos de ellos y, sobre todo, excluidos del
más alto poder político. Vela dice en su Informe, por ejemplo, que los criollos
son enemigos de los europeos o chapetones "por la fortuna que suelen hacer.
por la superioridad que les observan en su mejor disposición, actividades ;
~des y porqu.e comúnmente se enlazan con las hijas del país, que los
prefieren muchas veces por su propia combeniencia". 37
Hay que tener cuidado con la adecuada interpretación del decir de Vela.
Por un lado, escribió después de la independencia, cuando se encontraba
dolido por lo que él consideraba una traición; lo que quizás le llevó a exagerar o generalizar ese sentimiento de inferioridad y odio. Además, no olvidemos que al hablar no está haciendo distinciones de clase, y es probable
que también incluyera en esa descripción de la actitud de los "criollos", a
pertenecientes a los grupos ilustrados medios que utilizaron en sus ataques
contra la monarquía española la discriminación que siempre habían sufrido
los del país.
La oligarquía -sin hacer distinción de si eran de vieja estirpe criolla o
españoles recién llegados- era una clase social en el sentido que se asigna
al término actualmente en ciencia social. Tenían una comunidad de intereses, compartían el control de los medios de producción y aspiraban al
total control del sistema de gobierno; tenían un tipo de vida común, y un
papel semejante en la estructura social. Todo ello, a pesar de que los "criol~os. ,viejos" no veían complacientes a los "nuevos ricos" recién llegados,
smttendose superiores; y a la vez, éstos sintiéndose también mejores que los
criollos.
Especialmente enérgico quiso ser el Capitán General M . de Gálvez, que intentó
romper el monopolio.
" El Editor Constitucional, 30 de julio de 1821. El subrayado es nuestro.
" VELA, p. 79.

663

.,

�Precisamente esos matrimoníos de que hablan Vela y El Editor corroboran esa unión de clase. Está probado que las uniones matrimoniales tienden
a darse entre :miembros de la misma clase. Criollos y españoles se casaban
unos con otros no sólo porque no tenían prejuicios raciales entre sí, sino
porque ambos lo encontraban conveniente. Los criollos veían en ello un
medio de mantener más "pura" su estirpe española, a la vez que los recién
llegados tenían un medio cómodo y rápido de afirmarse en la nobleza local.
Floyd documenta varios casos de matrimonios entre hijas de los grandes comerciantes capitalinos y españoles. 38 La cita que ya se hizo de El Editor
Constitucional ( nota 36) lo confirma. Aparentemente, lo mismo sucedía
en las provincias; .Marroquín lo señala para El Salvador y Germán Romero
para icaragua. 89
No es dable aceptar ]a existencia de una sola clase alta para toda la Capitanía. Los indicios muestran lo contrario. El sistema colonial establecía una
centralización de poder económico y político en la capital, a que ya nos
hemos referido. Ello produjo un nivel tal de desequilibrio en la concentración de poder a favor de la clase alta capitalina y en contra de la de las
provineias que se estableció una estructura de dependencia que produjo el
desarrollo de intereses encontrados por la inaceptable forma (para la clase
alta provinciana) de compartir los medios de producción. Al contrario, como a señalamos, eran los grandes comerciantes de la capital los que con
su monopolio explotaban el sistema a su favor ; los ricos provin ianos se veían
explotados y no sentían simpatía alguna de la aristocracia capitalina.
Marroquín destaca en su estudio cómo las demandas de lo que él llama
los criollos salvadoreños ( que sería la clase alta local ) tenían un carácter
local e iban encaminadas contra la oligarquía guatemalteca:'º Una situación
similar se planteaba en las demás provincias, con excepción de Costa Rica,
que no e encontraba vinculada al sistema de mercado y de control económico en favor de los comerciantes capitalinos. Ahí existía una situación más
bien autárquica que no permitió el desarrollo de estas actitudes.
Ahora bien, estas clases altas locales que habían desarrollado un fuerte
espíritu localista tenían algunas de las mismas características ideológicas que
la clase alta de la capital: eran clases privilegiadas de propietarios agrícolas,
saturados de prejuicios discriminatorios contra los mestizos y los indígena , y
se consideraban los dueños verdaderos de todo como ''herederos" de los conquistadores.
Véase Ft.oYD, nota 1, p. 37.
GERMÁN RoMERO V., "Por una historia social de Centroamérica en el siglo
XVIII". Ponencia presentada al Congreso Centroamericano de Historia, San José,
C. R., 6-11 de septiembre de 1971. (mimeógrafo).
"' A. D. MAAAOQUÍN, op. cit., p. 49.

La masa popular o baja era la inmensa mayoría de la población ; estaba
constituida por el elemento humano que carecía de todo acceso al poder
económico y al poder político; eran explotados y no participaban de la
riqueza; carecían de una organización que les permitiera reivindicar sus
derechos cuando lo deseaban, y la mayoría de las veces vivían en tal situación
de ignorancia que no tenían conciencia de su situación.
Puede distinguirse una clase baja rural constituida por todos los mozos,
peones etc., que trabajaban la tierra, incluyendo aquí también a quienes
tenían tierra propia pero pobre e insuficiente. ''La mayoría de la gente de
labranza era pobre", se dice en las Instrucciones. Este sector aunque numéricamente importante, carece de significación para nuestros propósitos, pues
casi no participó en la independencia. 41 Los sectores bajos que tuvieron alguna significación en la independencia fueron los urbanos. Aunque eran
menos numerosos que los rurales, tenían suficiente conciencia para poder
manifestarse y compartían inquietudes y problemas en más cercanía. En las
M emorias se habla de una "tercera clase", así: "entraban los jornaleros, los
sirvientes, menestrale , y aun algunos propietarios tenidos por españoles".
Cuando en las Instrucciones se describen las "divisiones' de los "pardos"
(mestizos ) , se incluyen en esta ''clase" a los artesanos, la gente de labranza
y arriería y la "zanganada . Vela sólo habla que la "parte común del pueblo" que eran los más numerosos dentro de los "mulatos".
La capa media que se encontraba entre la clase alta y la masa baja, no
constituía tampoco una clase. Su origen tan disímil, su acceso tan variado
a los medios de producción, su falta de intereses comunes de tipos de vida
similar y sus papeles tan diversos en la estructura social lo impedían. Escasamente diferentes de los más pobres, sólo t:enían en común unos ingreso no
tan escasos como los del sector bajo, y su condición de vivir al margen del
poder, aunque sosteniéndole con su trabajo y funciones. Eric Wolf hace una
identificación de los dos sectores mestizos en estos términos:

" Viviendo en una inseguridad permanente, sus reacciones no se parecían a las de las clases medias europeas sólidamente establecidas, sino
a los grupos que Karl Marx llamaba 'las capas de Lázaro de la clase
obrera' y a los intelectuales harapientos mal pagados, sin raíces ni
destino, que surgieron en Europa después de 1929 y que llegaron a

13

•

664

S. MARTÍNEZ, op. cit., pp. 366-369, hace una muy interesante reconstrucción
de lo que él llama "capa media baja rural". Especialmente importante es la situa•
ci6n de los ladinos no reunidos en pueblos y la razón de ello.
11

665

�ser los condottieri de la derecha y de la izquierda. En su com1í11 alejamiento de la sociedad, el pequeño funcionario, el cabildero político,
el campesino e1i dificultades, el sacerdote famélico, encontraron un factor común con el indio carente de la protecci6n de la comunidad; con
el artesano pobre que pasaba la ui.da trabajando y entregado a los ejercicios piadosos· con el comerciante o ganadero en pequeño; con el pobre
de la calle sin empleo, y con el pelafustán del 'mercado de ladrones'.
Estos hombres no constituían ni una clase media ni un proletariado,
sino que pertenecían a un mundo social sumergido en las sombras.' •~
En la Memorias atribuidas a Molina se describe a la capa media como
de "personas españolas, de mediana fortuna o po~~' d~icados regularment a las letras, en que solían ingerirse talentos d1Stmgw_do~ de las otras razas". Es interesante resaltar dos aspectos de esta descnpc16n: W10, que se
señale la dedicación a las "letras' , el carácter letrado del grupo (lo que
00 se hace con respecto a la primera clase); y dos, el interés por ~os~
el origen mayoritariamente "español del estra~, y ólo com? ~xcepct?n _de
otras razas", es decir, de origen indígena o afncano. Esto ultuno mas 1b1en
parece afloramiento de un prejuicio racial y_ un afán de mostrar tanta )&gt;ureza' como para el primer sector. En realidad, este grupo aunque mas 0
menos "blanco", no podía negar su origen mestizo, aunque el autor trata de
minimirarlo.
Los Apuntamientos no incluyen específicamente ~a ca~a. media, pues d~~tro de la "segunda clase" de habitantes (pardos), solo distmgue las tres diVIsiones ya señaladas; las cuales, con la excepción quizá de algun~ artesano~
de éxito hemo incluido dentro de los sectores bajos. En camb10, Vela s1
hace un~ interesante distinción dentro del grupo que él llama "de los mulatos"• para "la parte común del pueblo que es la más numerosa",. de los
que "~r la mejora de fortuna companen otr~ media" en la que mcluye
"bastantes personas eclesiásticas, abogados, médicos, maestros [artesanos], artistas, propietarios, agricultores y tratantes &amp;c."
De 1a capa media los que actuaron más eficaz y continuamente en favor
de la independencia fueron dos: el grupo de artesanos descontentos y, sobre
todo la minoría ' ilustrada '. Los núcleos de personas que poseí~ la ~ucacióo suficiente para convertirse en guías, trataron de hacer oir us ideas
influir dentro de los otros sectores bajos y medios y atraerlos a su causa.
;ero también la Corona encontrará eficientes y fieles servidores dentro de
esta capa.
., WoLF, 212.

666

III. Interpretación social de la Independencia
En primer término, quiero señalar que me parece inadecuada la terminología criollo-mestizo aplicada a la comprensión d la independencia. La comprensión del fenómeno desborda esta terminología, que resulta insuficiente.
A pesar del sentido de estamento social que se quiere darle 1a realidad se
evade de ella. Y no se trata de una cuestión puramente semántica, sino de
penuria conceptual. La estratificación colonial era de origen étnico, pero ya
había perdido esa connotación exclusiva al momento que estudiamos.
Lo tradicional ha sido caracterizar la independencia como un movimiento
criollo al menos en el sentido que ello lo dominaron y lo realizaron fundamentalmente. ¿Pero qué se quiere decir con ello? Probablemente cosas diferentes según cada autor.
E te tipo de esfuerzos generalizados y simplificadores a la vez se pueden
notar ya en el siglo pasado. Por ejemplo el italiano Tommaso Caivano decía,
en 1895, el "gran movimiento insurrecciona! separatista . .. encontró eco entre la rica y medianamente culta raza criolla, que anhelaba. . . enarbolar lo
más pronto posible el sagrado estandarte de la independencia, y eco muy
entusiasta halló también entre la ignorante y ambiciosa raza mestiza de los ladinos ... " ,s Los criollos fueron, desde su punto de vista, los verdaderos dirigentes y artífices de Ja independencia.
Una actitud semejante, aunque más elaborada, expone Jorge del Valle
Matheu. Según este autor, "El movimiento de la Independencia no es más
que una rebeldía criolla de indudable base económica enganada en incremento de cultura." 44
A. D. Marroquín en su interesante estudio sociológico de la independencia
también mantiene esta nomenclatura, pero aclara la situación cuando contrasta los propósitos y perspectivas diferentes de criollos y mestizos. Sin
embargo, las fronteras entre ambos grupos son oscuras. Incluso las mismas
fuentes de época se muestran inconsistentes, pues mientras en unas se nota
un énfasis racial en el término, en otros lo tenía social. Además, como ya
dijimos antes en nuestro trabajo, el sentido verdadero del término tendía a
ser social, pero siempre con ambigüedad. Cuando leemos con atenci'ón el
uso que se da a los términos en la época, llegamos al convencimiento que
diierentes personas lo usaban en forma diversa. Sin duda, para el "criollo"

ª ToMr.rAso CArvANo Guatemala América Central. Versión Castellana. Florencia:
Tipografia de Salvador Landi 1895) , pp. 71-73 .
.. JoRGE DEL VALLE MA'l'BEU, Sociologia Guatemalteca
(Guatemala: Editorial
Universitaria, 1950), p. 223. El autor llama al período que se inicia con la independencia, del "Dominio criollo" .

667

�( español americano) los que eran inferiores económicamente que él no eran
criollos; aunque ellos se creyeran asi.
Por ello he intentado una explicación de la independencia usando 1a estratificación social que delineamos antes. Me parece que al analizar los intereses (económicos y políticos) de cada estrato, su papel en la sociedad lo
que querían con la independencia, y el orden social y político que deseaban
obtener, se logra un panorn.ma más claro.
o se puede decir simplemente, sin calificar y aclarar, que existía en la
población voluntad de independencia y conciencia de que podían resolver
su problema por sí mismos. Esto es cierto, pero sólo en parte, porque esa
olun.t.ad y esa conciencia era, no sóJo diferente segÚil la clase o estrato,
sino según 1a región geográfica. No concebían igual la independencia los
grupos oligárquicos de la capital que las oligarquías provinciales; ni los grnpos ilustrados, medios, ni los sectores populares y medios sin educación. Como dice S. Martínez: "Uno de los motivos -son varios- por los que el
estudio de la independencia sigue siendo un atolladero histórico lleno de graves problemas de interpretación, consistente en suponer que los grupos sociales que luchaban por la emancipación lo hicieron con idénticos propósitos
y Ja concebían de igual manera. Ocultando que la sociedad colonial presentaba profundas divisiones de clases, se ha dado poca importancia al hecho
de que los grupos interesados en la independencia esperaban de ella resultados
distintos y hasta contradictorios.' 45
Creo que para nuestros fines podemos distinguir cuatro grupos actuando,
con fines diversos: Ja clase alta capitalina· las clases altas de las principales
ciudades provinciales; las capas o estratos medios, especialmente el sector "ilustrados" y las capas o estratos medios y bajos no ilustrados. Tratemos de responder para cada uno a las preguntas: ¿Qué buscaban con ta independencia?
¿ Qué procedimientos usaron? y ¿ Qué tip9 de país vislumbraban después de lograda la independencia?
Para los representantes de la oligarquía capitalina la independencia suponía, fundamentalmente, mantener y af.i.nnar su poder económico, obteniendo un mayor control del sistema, para así obtener más ganancias y que
éstas no se fueran a Españ.a, sino a .sus bolsillos. Además -y esto era lo
más importante- querían obtener el control del poder político; querían
el control del gobierno para orientar éste en beneficio propio y de acuerdo
a sus propios esquemas, que favorecerían, claro está, su poder económico.
Como dice Luis Vitale, hablando de Chile, pero válido para Guatemala:
"La burguesía criolla aspiraba a tomar el poder [político] porque el gobierno significaba el dominio de 1a aduana, del estanco, de las rentas fiscales,
de los altos puestos públicos, del ejército y del aparato estata~ del &lt;:ual de&lt;4

668

S.

MARTÍNEZ,

op. cit., pp. 321-322.

pendían las leyes sobre impuestos de exportación e importación. El cambio
de poder no significaba transformación social. La burguesía criolla perseguía que los anteriores negocios de la corona pasaran en adelante a ser
suyos. De ahí el carácter esencialmente político y formal de la Independencia.'' 46
En general sus procedimientos fueron tímidos y cautelosos, el convencimiento de su necesidad tardío. Prefirieron las tácticas solapadas y ocultas
que no los expusieran. Usaron el argumento verbal retorcido y no abierto.
Llegaron de último a la contienda, pero fueron los que sacaron mejor tajada; supieron colocarse al frente en el momento oportuno, cuando ya no
había alternativa. Son los tardíos aprovechados.
Buscan un régimen político "moderadd', en el que no cambiaran las
cosas; en el que simplemente saliera España y ellos ocuparan su lugar. Precisarntmte por eso posteriormente se inclinaron por la fórmula imperial mexicana, que les garantiza un sistema rígidamente estratificado en el que sus
prerrogativas se mantendrían y en el que podrían lucir posibles títulos no~
biliarios, y luego luchan por el sistema unitario que garantizaba la hegemonía capitalina.
Pasemos ahora a las oligarquías provincianas. Cada una de éstas buscaba,
igual que la de la capital, consolidar su posición de poder económico y
asaltar el poder político; pero con el propósito no sólo de librarse del control español, sino también de la explotación de la oligarquía guatemalteca,
y de un sistema impositivo que consideraban había contribuido a arruin~rlos.
A. D. Marroquín señala las demandas dirigidas por el Ayuntamiento de San
Salvador en contra de las autoridades guatemaltecas pidiendo autonomismo
provincial, descentralización política y administrativa, eliminación de los nobles de Guatemala como sector políticamente dominante y erección de un
obispado propio. 47
Con igual o menor fuerza a San Salvador se manifestaron en todos los
centros urbanos provincianos similares reivindicaciones localistas. Todo ello
se va a afirmar después de la experiencia de la anexión a M,exico -y va a
ser una motivación fundamental en las contiendas políticas de la Federación.
Las clases altas provincianas se manifestaron más tempranamente que la
de la capital, pero también lo hicieron en tono "moderado" y manifestando
Luis VITALE, Interpretación marxista de la historia de Chile, t. II: La colonia
y la revolución de 181(). (Santiago de Chile: Prensa Latinoamericana, 1959) pp.
40

156-157. Citado por ANl&gt;RE GUNDER FRANK, Lumpenburguesia: lumpendesarrollo
(México: Ediciones Era, 1971), p. 58.
" MARROQUÍN op. cit., pp. 50-51. Resumen de las "Ynstrucciones" que el Ayuntamiento de San Salvador dio a su Diputado en Cortei¡ (1820).

669

�recelo y desconfianza de las acciones más radicales de los grupos "inferiores".
A. D. Marroquín muestra cuál fue la actuación real de los llamados infidentes de San Salvador ( 18lf) ; que no fue sino una actuación oportunista
y pacificadora del brote planteado por los "mestizos". Similar situación señala en el movimiento del 24 de enero de 1814; en que la actitud vuelve
a ser temerosa ante la acción radical de la "plebe", y contemporizadora de
las demandas, llegando esta vez al sacrificio y traición del líder mestizo Pedro
Pablo Castillo. ¼a
S. Martínez afirma tener pruebas documentales de situaciones similares en
Nicaragua. 411 En ambos casos la situación es casi igual; el descontento popular a causa de la difícil situación económica estalla en forma violenta,
pero con propósitos poco definidos; 50 en ambo.s lugares los criollos terminan
neutralizando el movimiento y afirmando su control de la situación. En
el movimiento de 1811, incluso se cuenta con la colaboración de representantes de la aristocracia guatemalteca (M. Aycinena y Peynado ), que van
como pacificadores enviados por Bustamante y luego actúan de Intendentes.
El régimen político que V1slumbraban los grupos oligárquicos provincianos
tampoco supone un cambio de estructuras, aunque sí se manifiestan un poco
más avanzados y menos rígidos que los guatemaltecos: piensan en un sistema
republicano constitucional que garantizara cierta descentralización y autonomía provinciana, y que neutralizara la hegemonía política y económica de
la capital.
Los grupos medios ilustrados sop difíciles de separar de la oligarquía en
las provincias; es decir, casi siempre las minorías cultas coinciden con ]a
oligarquía local, quizás porque casi siempre se hacía necesario un viaje a
Guatemala para completar su educación. En cambio, en la capital sí se
nota la diferencia; había incluso "mutua aberción" entre lo.s de la "clase
media" y los "españoles americanos", al decir de Vela.
En las Memorias se define la actig.1d de la capa media ilustrada así: "la
idea de independencia era más general en la clase media, y más natural
en los individuos, que no gozando de los privilegios de la primera, conocía
por sus luces y sentía por consiguiente más que la última Da tercera, la baja],
las restricciones y males de la dependencia. Hubo pues, promovedores (sic)
de la independencia en esta clase1 y fueron los más activos, no por alcanzar
las distinciones que aborrecían, sino por mejorar la suerte del pueblo sin
"' Ibid., pp. 60-77.
•• S. MARTTNEZ, op. cit., p. 710, nota 154.
No es simple casualidad que los movimientos se dieran en las dos zonas en
que la crisis económica golpeó más fuerte en sus efectos, por ser ahí donde se
producía el añil y el ganado, y en donde se dejaban sentir los efectos del Iilonopolio de los comerciantes de la capital.
IMl

670

opción a mejorarla hasta entonces". 51 Vela, en cambio, luego de confirmar
que los de la "clase media" "siempre han sido partidarios de la independen~~", lo explica "por el ~el~ \sic) y deseo de llegar a igualarse, y poder
parb~par ~e los honores y distmc1on s que disfrutan los criollos, o españoles
am~ncanos . Probablemente se daban las dos situaciones: es decir, aquellos
asp1~aban a ~armar. parte de la "nobleza'' con el cambio, y los que habrían
quendo abolir tal tipo de distinciones.
Como_ ya se dijo antes, del estrato medio surgieron no sólo líderes independenbstas, s~o también realistas y lideres antiindependentistas. J. C. del
Valle ~ un eJemplo de estos últimos; severo auditor de Guerra y hombre
de c~~1~za de Bustamante y Guerra. Tan de confianza que en 1814 lo
esco~o, Junto con otras dos personas, para que informara detallada y confidencialmente "sobre el verdadero origen de las sediciones. . . los fines y agentes de que se sostuvieron". Valle aprovecha la coyuntura para tratar de obt~~r un cargo que había solicitado en noviembre del año anterior "para
VI":; e~ países mas análogos a mi carácter y menos expuestos a cor:ipromisos - St S. M. escuchaba sus súplicas estaba dispuesto a escribir "reservadamente
para
mis sinceros deseos de servir en asunto de tamana
.
. ,,comprobar
.
~portancia - S1 n~ merecía ser trasladado a la península consideraba muy
nesgoso .ª su se~dadc}ar la infor;mación. 52 En 1820 se convierte en jefe
del partido realis~ o Gas", compuesto por "enemigos de las novedades y
~lementos d~l 'ba10 pueblo' ", según las Memorias. En eambio en el partido
mdependen~st~ o "Caco", se juntaron los independentistas antiguos -del
estrato medio ilustra~o- con los nuevos convencidos, la nobleza. Según el
aut?r de las Memorias, Valle y los dirigentes gases (Mariano Larrave, Antoruo Robles e Ignacio Foronda) "tenían aversión a las familias tituladas
nobles"._ En el sect~r medio ilustrado hubo "de todo", convencidos y tempranos mdependent:tstas, y españolistas incondicionales.
No se e~cuentr:in evidencias que muestren que la concepción que los estratos_ medios terua~ de los cambios para después de la independencia incluye1a el d~plazarmento de la clase alta ni del poder político, ni del control
de los medios de producción. Los planteamientos se limitan a un nue
.
r·
w
s1s_tema po 1tico. Apare~t:rnente, _creían que cou un sistema político repub~c~o, en qu~ se penmt1era el libre juego, se resolverían los problemas econorrucos Y socia~es. Igual, ~ue muchos pensadores de otras partes, creían
~ue _~ste nuevo SIStema político ideal conformaría una sociedad ideal 1 sin inJUStJ.cras, que superaría los lastres coloniales. De su pensamiento aparece un
Memorias, pp. 5-6.
" Carta de J. C. del Valle a Bustamante y Guerra ''Documentos de J • d
pead en cia.
. · · · " , pub1i ca dos por Lours BUNOAR'I'NER, Ántropologia
'
in ee Historia ...a, XIII,
2
59
,p. .
11

671

�futuro optimista, en el que todas las luces del progreso alumbrarían sobre
el nuevo estado. o veían por qué en Centroamérica no se p0dría instaurar
un sistema político semejante al de los Estados Unidos, y que produjera
similares resultados. Creían en la perleccionabilidad de la sociedad dentro
de una democracia parlamentaria y no concibieron soluciones radicales.
Así pues, para ellos la .independencia supondría -por la acción de leyes
justas e ilustradas-- una forma de p0der político más .representativo, y que
luego se iría perfeccionando. o pensaron en la creación de un nuevo orden
económico.
La definición por la independencia de los grupos medios ilustrados, como reconocen las Memorias y M. Vela, fue más temprana y definida que
la de la oligarquía. Su estilo de acción fue la conspiración con aspiraciones
pacíficas. En ningún momento plantearon la campaña militar como el camino para lograr la independencia.
Los estratos no ilustrados bajos y medios -salvo casos aislados de personas
un poco más preparadas- tuvieron concepciones muy poco claras. Sus
actuaciones y estallidos fueron tan momentáneos y sin una concatenación
aparente, que algunos hablan de "espontaneidad". En realidad, son manifestaciones de exa peraeión luego de un prolongado fermento producto de
su e:i,..'Plotación y mala situación económica.53 Su falta de organización y
de líderes, así como de procedimientos bien definidos, impidió que tuvieran
resultados duraderos. Muchos de estos brotes fueron tempranos, e independientes de una acción dmgida por los grupos medios o la clase alta, quienes
más bien, como ya se señaló, u-ataron de morigerar el desenvolvimiento; sin
duda porque manifestaron temores producto de prejuicios clasistas· y porque tenían sus propios objetivos. En los acontecimientos que cuhninaron
con el acta de independencia el 15 de septiembre, los grupos medios y bajos
cumplieron un papel de comparsa, _d e grupo de fondo que fue movilizado
por los independentistas interesados en mostrar "apoyo popular''.
Sólo nos resta hablar de la llamada "participación incllgena'' en la independencia. En ese sentido hay que distinguir dos situaciones bien distintas:
una, la participación individual de algunos individuos ( Manuel Tot, Tomru:
Ruiz, p.c. ) , que aunque indígenas étrúcamente, vivían incorporados al sistema
no-indígena o 'blanco" ; la otra, la actitud general de los indígenas socio-culturalmente tales y, en particular, el caso de comunidades que se rebelaron.
En el primer caso como es obvio, no se trata de indígenas en el sentido
sociocultural que es el que debe darse al término. Vivían incorporados
"" En ciertos grupos populares se manifiesta una fuerte actitud antiespañola y anticriollista; en cambio en otros casos, como los que señala Marroquín en El Salvador
(nota 4 7) , el respeto que los "mestizos" tenían hacia los criollos les liizo buscar,
esperar y aceptar la acción de los líderes criollos.

672

al sistema social "no-indígena ", probablemente en los niveles medios G
lm ente se trataba de · dí
nera
od
· eS
.,
m genas acom ados y de cierta estirpe " bl "
u actuac1on fue dentro del proceso independ enasta
.
no
como lo plantearon eJos.
dí
grupos me os, y, posteriormente la clase alta Ell
presentantes del
o indí
,:
.
os no actuaron como "revechar su candi ~up . gena ' aunque en algún momento se quiso apronaran J
Ciodn étm~ para que se acercaran a los indígenas y los gaa a causa e los mdependentistas.
al grupo sociocultural indígena Ja situación fue como la plante'
M•EnVe]cuanto
0
a
en
.,
. su lnform e.. "Los y n dios no han entrado actibamente en l
reboJuci~n, smo que se han dejado llebar por su simplicidad a donde
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n e on o, n1 se dieron cuenta de lo que
a, y no tuvieron mas que aceptar el
b.
:ftraectuó en la capital. Su situación de suje=n
cosa.

i;

d
d
d:p~:d::::l:cop=~:

En cuanto a las rebeliones
·al
por Atan . T ul
.
' y e.n especr la de Totonicapán acaudillada
asio z ' no IJ.ene nada que ver
l
en la capital y demás centros urbanos del R~:n e pro:eso qu: se ges~ba
te, propio. que en ningún
. . Es un mtento rndepend1enna1 " . ' .
momento tuvo ru adquirió características "nacioes ' smo sunplemente "comunales"
. . .
.
los indígenas · se refería sólo l
. i .s1qu1era intentaba liberar a todos
'
ª os grupos
qUichés de Totoni
'
que los alzados veían como fo
d
capan, que eran los
rman o parte de "su nací, " E
querer ver la rebelión de T ot omcapan
.
~ como algo rela . on d· s un1 e1Tor
acontecía en la capital. A lo sumo lo
c1ona o con o que
al clima de .inseguridad d
que puede aceptarse es que contribuyó
Y escontento j pero aun esto es d d
todos los sectores medios y altos se tení tal ti d d
u oso, ya que entre
~e lo indígena, que lo probable es qu: mása~i= hae temor y de separaciún
Stempre se mantuvo lattinte a todo lo largo de la
~usado temor (que
de una rebelión en contra de la "gente de razón" lo:~~ y aun después)
Es tambi, , til
.
y
ancos.
dentista, difen u . ' para ~eJor apreciar la evolución del proceso indepenerenc1ar cambios de tono
. . .,
largo deJ tiempo. Es dable as' d" tiny ~ardt1c1pacion que se dieron a lo
1,
· d
IS
gwr os etapas en los
· · t
m ependentistas, separadas por la calma de 1814 a 20 U
~~Vlilllen os
de 1808 o 1810 a 1814 muestra brotes de ori en
.
na pn~~ra etapa
fracasan; en los que las clases altas .
g popular_ que rap1damente
d
Juegan un papel suaVJzador en su f'
e mantener el control. Todavía no tienen claro el camino '. d d adan
~ando entre la independencia absoluta y sistemas intermedio:m D:b ~ ~a~er much_os en la oligarquía que todavía confiaban en la sol~c-ón Io h_e
1
tucional umdos a España Ad , 1
cons que se d , h b'
. . emas, es aterraban las supuestas atrocidades
ecia a Jan cometldo las fuerzas independentistas
N
E
paña y udam' ·
L
en
ueva senca. os grupos medios ilustrados no pasan de la conspua.

:i

673

�ción tímida, y de la tertulia en que se discuten las posibilidades y las nuevas
ideas. Probablemente recurren al pasquín y a la propaganda anónima.
Entre 1814 y 1820 hubo una tranquilidad, en que por debajo se g tó el
convencimiento, poco a poco, de la imposibilidad de una solución dentro
de la monarquía española. Lo que no se veía claro todavía era cuál sería
la solución a ptable, y las clases altas no asumieron una posición abierta,
que suponía riesgos que no estaban aco tumbrados a correr. Se vivió en
"calma ', a la espera de lo que fuera sucediendo en otras regiones americanas.
i hubieran fracasado los movimientos en esos países, no se habrían atrevido a actuar _inmediatamente. Mientras tanto, lo grupos medios ilustrados
partidarios de la independencia afirmaban su fe independentista y olteaban
la espalda a mantener una unión con E paña; pero también esperaban. Y
así la ituaci6n fue madurando y se fue formando la conciencia "general"
(en los limitados sectores de que hablamos) de la necesidad y capacidad
de indcpendii.arse.
Luego del retorno a la constitucionalidad las fue17.as se desbordan. Se
fonnan los partidos ya antes mencionados, y en el partido independentista
figuran cada vez más dcfinidamente los nobles. Aunque n la superficie
parecía un partido unido de .independentistas "viejos ' y la nobleza capitalina, los propósitos diferentes que le veían al movimiento los hacía vislumbrar camino que en el futuro chocarían. El partido Ca o se rompería
inmediatamente después de la Independ ocia entre republicanos e imperiales
(estos últimos especialmente los "nobles" de la capital).
Entre 1820 y el 15 de sepúembre del 21 Gases y acos tratan de capitalizar a su favor el descontento de los grupos medios y bajos. En El Editor
Constitucional y n El Genio de la Libertad se trata de estimular el descontento y utilizar a las masas en favor de la Independencia. Los del partido
Gas se ac rcan al ·'bajo pueblo' y especialmente a los tejedores para asustarlo con los peligros de la libertad de comercio ( que preconi1,aban los
independ ntistas) . Para las elecciones de 1820 van delegados del partido
realista a hacer propaganda en ese sentido entre los tejedores de Antigua.

Así logran ganar las elecciones. 54
Pero son los acontecimiento en la ueva España los que precipitan los
acontecimientos e inclinan la balanza hacia la independencia. ¿Luego de
la ind pendencia mexicana qu' le quedaba a las autoridades españolas? ólo dos alt rnativas; o enfrentarse al nue o estado independiente o seguir sus
pasos. Por supuesto Gaínza se inclinó por el camino más cómodo, tratando
de sacar prove ho en su favor.
í lo reconoce en su Manifiesto del 15
°'

SAMAYOA,

de
unasepti mbre
Am.de. 1821 cuando dice: "Guatemala, colocada en medi o d e
.
Y_ otra
enea, era espectadora alegre y tranquila de ambas" "
unpos1ble
···Y era
. .
que conmovi a al ur y al orte toda la masa de este· continente
SI_gmese el centro en reposo". "Resonó en la ue a España la independen~
ia, y los ecos se oyeron al momento en Guatemala. se encendí,
t
el dese
· ,
h b'
·
o en onces
..
o que Jama e a 1a apagado; pero los Guatimaltecos pacífi os y
y _siempre ~anguilos, esperaban que los de México llegasen á su último término. Duro ,m " e la espectativa •,, " e mo'VIO
. , O axaca; y e1 movmuento
. .
pasó
á Chi
apa...
Mantenerse
indiferentes
era
quedarse
.,;~lados·
.
di · ·
f
....,
. exponerse a,
_VIs1ones unestas: cortar relaciones: y sufrir todos los riesgos." i Gaínza
m los nobles de Guatemala estaban dispuestos a correrlos.5s
. El número extraordinario de El Genio de la Libertad del día 15 de se tiembre pr~nta la noticia que "hay en México una división de cinco
hombres d tmada con el mimo objeto (hacer jurar la independencia] ara
Guatemala". Es_e era el ambiente en que se decidió Ja separación de Esp~ña.
d Cuando
I Pla d losI mdependentistas vieron que el camino emprendido a través
;
. ,n e !P1ala encaminaba a la independencia ( ya fuera a través de
. ~ccion m~cana o por voluntad propia), trataron de fo17,ar los aconteirrne~~o . Gamza_ se puso a la defensiva. Los partidarios de la anexión
a Mexico se m~vieron por lo bajo para convencerlo de que se plegara a
~a Indepen~encia. E e es el trasfondo del llamado "Plan secreto". 5&amp; Los
mdependenb
¡ · d
d tas· enterados o bien oliéndose la cuestio'n trataron d e [orzar
a m epen eneta absoluta. Su éxito fue parcial. El acta del 15 de septiembr ~s, en el fo_ndo, un documento de tran acción: se declara la independencia
pero suJeta a lo que decidiera en definitiva un congreso u1 tenor
·
Ar
(
• 1o. Y 2o. ) ; no se menciona expresamente que sea de México. no
se hac novedad en las autoridade establecidas incluso el Jefe Político
7o. Y 80: ) . pero se crea una Junta Provisional Consultiva con atribu&lt;:1ones no de~m_1das y ~ hacía participar en ella a personas que garantizanan la. parcialidad haoa la ane."--ión (Arts• 80 . y JO o. ) pero se ¡ogra
l
en ed m!Sl1lo
acto la ,jura. de Gaínza (Art· 14) · En fm· , se declara ¡a 1n
· d e•
pen encia en esos tenrunos transaccionales gracias a la habilidad de los

·a

i!i

( 1:5·

.. Manifiesto del Jefe Polflico a los Ciudadanos de Guatemala 15 d
u· 1
d e 1821. Impreso.
,
e sep cm Jre

d
d
"Plan Pacífico para la Inde pen d encia.
· d e la Provincia
· · de Guatemala"
por el ~octor Juan José d Aycinena, don José Francisco Barro .
re ac~ o
de Ayc1nena, el doctor Pedro Molina y don Mariano de Beltra nd.1a, Pdobnli Mdanano
Enrique del c·d
F • El 1mparctal,
.
u ca o• por
t •
14 de septiembre de 1963 Enena.
.

que C~~ano die~, sin duda por t.radición recogida en Guat~I= m::resa.ii:e senala~
la
y que guardó las apariencias para mostrar
, q queGamza
tomo
e dects16n
" preu,amente
fue hecha
tr:ci7n~' Opeqpue~ta asam7b61e7a7 de personas entre las más notables por su rango e ilus.
. " ., pp.
- .

Los gremios, p. 208.

675
674

�partidarios de la anexión ( que ya tenían claro su crunino) y a la astucia
del redactor de ella José C. del Valle. Se trata, como dice el docu.mentoJ
de ' prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la pro-

clamase de hecho el mismo pueblo...''
La claridad de objetivos y la eficacia de organización permitieron a la
!ase alta capitalina tomar el control de una situación a }a que se había
incorporado tardíamente. Sólo hasta después del derrocamiento de Iturbide recobrarían sus posiciones los independentistas republicanos.

de 1a capi~l se :illan con Gainza para intentar que la separación de Es aña
provoque inmediatamente la anexión a México· lo cual garan..:~~b
p .
tereses y espo d'
, .
'
a sus mr
n 1ª a sus propos1tos clasistas. Los m
· dígenas -como grup
. ltural
socm~u
- no participan en el movimiento. su situación
.
o
pendiente en la organización colonial 1 .
S
. marginal y de. , al
o tmp1 e. us rebeliones son "prop ias", sin conexion
guna con el proceso urbano.
UqQ

·a

Conclusiones
reo que queda elato que la única forma de estudiar y comprender adecuadamente la independencia es estudiarle como un proceso -fenómeno de
larga duración- y enmarcándolo dentro de la sociedad en que se dio. Una
ele las mayores limitaciones para apreciar adecuadamente el sentido del 15 de
eptiembre de 1821, ha sido olvidar que es sólo un acontecimiento (fenómeno' de corta duración) dentro de un proceso. Este hecho no hay que
verlo ni siquiera como el momento culminante sino como un acontecimiento
n el medio del proceso.
us implicaciones y la compr nsión de lo que
sucedió después, scapan a los limites de este trabajo.
La indcpenden ia no [ue un procéso mayoritario, en el sentido que en
'l participara la mayoría de la población.
1 contrario, quienes lo promo•
vieron, quienes sabían más o menos lo que querían y cómo obtenerlo, fueron
unos pocos· incJuso mucha de la población que "fue testigo'', lo fue en un
sentido pasivo.
La independ nda es un proceso netam nte urbano; se gestó y desarrolló
en los centros urbanos de Centroamérica. Por supuesto influyeron en 'I
situaciones del campo, ya que se trataba de una región de cono:mía agricoJa.
Considero que en lugar de segtúr enfocando la independencia como algo
realizado -en diferentes proporciones- por criollos y mestizos, debe hacerse
--en parte- desde una comprensión de la estratificación social. De este
studio resulta que las di ersas clases o estratos tenían intereses y propósitos
diferent y que esperaban resultados variables. Los primero estallidos fueron desarticulados, de origen popular y medio, y los grupos altos hacen pa•
pel apaciguador. Las clases altas, especialmente las de la capital, se incorporaron tardíamente al movimiento indep ndentista pero por la claridad
de sus propósitos, su organización y poder, logran sacar mejor provecho; los
grupo bajos y medios resultan al final casi completamente marginado . La
serie de acontecimientos que 11egan a producir la firma del acta del 15 de
septiembre son precipitados por la independencia de México, y los nobl s

677
676

�LA REFORMA LIBERAL E G ATBMALA: UN E SAYO
DE INTERPRET CIÓ

DR. Joao&amp;

MARIO GARCÍA LA.GUARDIA
ociedad de Geografía e Historia
de Guatemala

Sumario: I. Independencia, anarquía 'j restauració~. A. Ilustraci6n Y despotismo
ilustrado en España. B. Las fuentes ideol6gicas republicanas. C.
d_ocumentos claves.
D. Independencia y anexi6n. l. El conflicto ideológico. _2· El 1mpeno y la av~lanch~
liberal. E. EL íracaso del primer intento liberal. JI. Rég11nen conseruador Y lnun~o liberal. A. El monocultivo: tragedia na~onal. B. Los ~!orantes~ base del rég=e:.
, y la vinculac16n al mercado mtcmac1onal. D. Las m
conservad or. e• El cafe
-~
od
E El
didas gubernamentales sobre comercio y producc1on del nuevo. pr., ucto. . :
auge del café. 111. Decisiones pollticas fundame~tal~s. A. Explicac1on prelunmar.
B. La lucha de tendencias. C. El proceso conslltuc1onal.

'!res

de racionalización del poder; se impulsa una reforma económica y social
-que Jovellanos representa firmemente- y un exagerado filantropismo, que
se engloba dentro del intento de mayor control de la monarquía pam sus
gobernados.
El rey será convertido en el "nervio principal de la reforma", al decir
del autor de las Cartas al Conde de Lorena. Los ilustrados españoles rodean
a Carlos III.
o son políticos atrincherados en la oposición, sino funcionarios -algunos de ellos apoltronados en una larga carrera burocrática-,
que piensan en una reforma cauta lograda a través de la autoridad real.
Una generación que se debatió en una contradicción profunda: preparó
la caída del antiguo régimen al mismo tiempo que enaltecía basta el límite
el poder absoluto del r y.
El esquema teórico que el despotismo ilustrado formuJó en el siglo XVIII
tendrá una significación muy especial e influirá en Guatemala durante todo
el siglo
IX. El movimiento liberal de la reforma, ya muy entrado el
siglo, lo tomará como referencia para todo un catálogo de tesis adoptadas
y decisiónes tomadas. Piénsese, por ejemplo, en el reformismo económico J
social· el liderazgo palemalista; el acento puesto en la reforma educativa y la
fe en la legislación como instrumento de cambio; la lucha contra los jesuita como poder político dentro del estado· la desamortización de los
bienes clesiásticos y sobre todo la teoría de la dictadura democrática, que
l upa radie.al formulará en 1871 y sancionará en 1876.

B. Las fuentes ideológicas republicanas
J.

INDEPENDENCIA, ANARQUÍA Y RESTAURACIÓN

A. Jlustracwn y despotismo ilustrado en España
La segunda mitad del siglo XVlll en España representa un cambio fundamental en las instituciones y actitudes peninsulares. Toda una nueva
conciencia., precursora de modernos cambios, se forja en la península.
Desde el punto de vista político, el nuevo sistema se denominó d~potismo
ilustrado sobre las huellas de la clasificación de las formas de gobierno de
Montesq~eu. Ceballos, publicista de época, es posiblemente quien explica
con mayor claridad esta tendencia en España: "el gobierno donde uno solo, con
la regla de la ley o de 1a razón y para el bien común, lo ordena todo,
par su juicio soberano". En pocas palabras:_ la suprema_ autoridad del rey
prudente y no el arbitrio desenfrenado del urano. Se afirma el expreso reconocimiento del poder absoluto y total del monarca; prin ipia la corriente

La formación de la conciencia política republicana debe rastrearse en las
lecturas que durante la colonia se filtraron abundantemente, sobre todo a
partir de 1770. La documentación de La Inquisición de Guatemala, que e
ha localit.ado,1 nos permite reconstruir las fuentes ideológicas republicanas en
nuestro país. Rousseau, el abate Pradt, el barón de Montesquieu, Voltaire y
Jeremías Bentham nos aparecen como los autores más significativos. Las
doctrinas del pacto o contrato social, de la soberarua popular, división de
poderes derechos naturales y poder constituyente las ideas representativas.
Y es curioso hacer notar la modernidad con que se manejan esos instrumentos.
El Contrato Social de Rousseau, cuya primera traducc~ón al castellano se
' MARTÍN MÉRIDA, "Historia crítica de la Inquisición en Guatemala", en Bol11tín del
Gobierno de Grlntemala ( 1937). Año III, o. 1 ; ER ESTO CarnCHtLLA Aouu.AR,
La Inquisición en Guatem11la (Guatemala: 1953) y JORGE MARIO GARCÍA LAGUAROIA,

"Documentos del Santo Oficio de la Inquisición en GuatemaJa", en Revista AltTo, de
la Universidad d~ San Carlos de Guatemala, ·o. I, Epoca I, 1970.

679
678

�hace en 1779 por exilados españoles en Londres, es conocido en Guatemala
sólo cuatro años más tarde, tiempo mínimo si se toman en cuenta las dificultades de impresión, circulación y transporte. Consideración aparte merece la correspondencia de Bentham con dos o tres americanos considerados
por él importantes, entre los cuales está don José Cecilio del Valle -indudablemente una de las cabezas más organizadas dé la época- con el cual
cambia información, documentación e ideas. 2

"constitución inglesa", documento redactado por el deán don Antonio García Redondo. Y fuera de otras instrucciones menores, el Consulado de Comercio formula unos Apuntamientos para Larrazábal, que constituyen la
radiografía más completa de nuestra estructura social y económica en los
albores del XIX. 5

D. Independencia y anexión

C. Tres documentos claves
Años antes de la independencia el fermento ideológico que existía en el
Reino de Guatemala había llegado a un punto de desarrollo apenas superado
en la América española. La posibilidad de participar en el primer congreso constituyente español, en el que se dio lugar importante a las colonias, permitió que ese fermento aflorara. Los documentos que Antonio
Larrazábal - diputado por Guatemala- lleva a Cádiz en 1811, constituyen
un ejemplo de seriedad y competencia además de que nos permiten ubicar
el origen de las tendencias de nuestro pensamiento político y recoger las
fuentes ideológicas diversas que están en la base de nuestra organización republicana: la ilustración francesa y el liberalismo inglés.
El ayuntamiento de la capital elabora, bajo la dirección de José Maria
Peynado, unas Instrucciones 3 para su diputado en Cortes, en las cuales el
pensamiento político de la ilustración francesa se transparenta con claridad.
Se incluía en ellas una Declaración de los Derechos del Hombre - la primera
de la América española- y todo un proyecto de Constitución de 105 artículos, junto a múltiples consideraciones de orden económico y fiscal. Co~o el
grupo de comerciantes que integraba la minoría del cuerpo municipal no
estuvo de acuerdo con la tendencia radical del documento elaboró un voto
razonado, los Apun:tes Instructivos! en que se confesaba la influencia de la
Cartas de Bentham a José Cecilia del Valle (México:
1942), Cartas de José del Valle (Tegucigalpa: 1963 ).
• Instrucciones - para / la Constitución funda mental I de la / M onarquía Española, / y su Gobierno / de que ha de tratarse en tas próximas Cortes Generales I
de la Naci6n / Dadas por el M. J. Ayuntamiento / de la M. N . y L. Ciudad de
Guatemala, / a su Diputado el Sr. D. AntlJTlio de Larrazábal, / Canónigo Penitenciario de esta Sta. Iglesia Metropolitana, / formadas / por el Sr. D . José Maria
Peinado, Regidor per / petuo, y decano del mismo Ayuntamiento. / Las da a !uz
en la ciudad de Cádiz el referido / Diputado. En la Imprenta de la Jimia Superior.
Año de 1811.
• Apuntes Instructivos / que / el señor Don Antonio Larrazá~al I Diputado_ I a
las Cortes Extraordinarias / de la nación española / Por el Cabildo I de la Ciudad
1 RAFAEL HsueooRO VALLE,

680

l. El con/licto ideológico

El J 5 de septiembre de 1821 w1a junta de notables, a la usanza de la
'poca, se reunió en la capital -la que hoy es ciudad de Guatemala- y
declaró la independencia en relación con España. El panorama que se presentaba era semejante al de otros Jugares: una autoridad errática que había
perdido sus vínculos con la metrópoli; el alto clero y funcio~rios españoles,
fieles hasta el final a la Corona; y la presión popular por la independencia
e}í.-presada a través de improvisados tributos emergentes de la clase media.
En el acta de ese día, la palabra "república" no aparece ni una sola vez.
Los conservadores, que controlaron el movimiento, sujetaron la declaración
de independencia a la ratificación de un congreso, con la esperanza de que
antes de su instalación se diera algún acontecimiento que permitiera mantener su status. Una retirada condicional del grupo dominante, un antídoto
contra proclamaciones radicales. Proclamemos la independencia -dijo Valle, el redactor del Acta- antes de que el propio pueblo la declare.
Y las mismas autoridades españolas, que habían perdurado a cambio tan
radical, fueron Jas que impulsaron -aliadas a los conservadores-- el acercamiento al imperio mexicano de Agustín de Iturbide.
Gabino Gaínza, el antiguo jefe español que comandaba al nuevo país,
se apresura el 18 de septiembre a manifestar al emperador mexicano su adhesión, y el ayuntamiento de la capital -controlado por los conservadores-decreta el 5 de enero de 1822, después de una discutible consulta, la anexión
de Guatemala / dieron s!l.s regidores / don Jo.sé de 1sasiJ don Sebastián Melón, don
Miguel González y don Juan Antonio Aqueche. Nueva Guatemala / Impreso en
la oficina de D. Manuel de Aréualo. Año de 1811 .
• Apuntamientos sobre la agricultura y camercio del Reyno de Guatemala / que
el señor Dr. Don Antonio Larrazáhal. / Diputado en las Corles Extraordinarias /
de la Naci6n / por la misma Ciudad. / pidió / al Real Con.s11lado / en la Junta de
Gobierno de 20 de Ootubre / de 1810. / Nueva Guatemala. / Impreso en la
Oficina dé D. Manuel de Arévalo. Año de 1811. Ver también, JoRGE MARIO GARCÍA
LAOUARDIA, La génesis del constítucionalismo guatemalteco (Guatemala: 1971), donde se incluye una reproducción facsimilar de estos documentos.

681

�de Centroamérica a México. Los impulsores de estas medidas se conformaban con poco. Que se llame al Imperio asociando los nombres de Guatemala y México pedía alguno; y otro, m.ás domésticamente, solicitaba que
a1 hijo del Emperador se le llamara Príncipe de Guatemala, como se "llamaba al de Asturias de España."

2. El imperio y la avalancha liberal
La anexión a México enfrentó por vez primera a los conservadores y liberales. Atrinchera.dos éstos en San Salvador, desconocieron las autoridades
de la capital y declararon que ninguna autoridad podía der_~gar el a~~ ~e
septiembre. Temerosos, los conservadores urgen la _~roteccion del eJer~1to
imperial que, efectivamente al mando de Vicente Filisola~ o_cupa 1~ _capital
y libra una guerra, más larga que cruenta, contra los ~r0vmc1~0s disidentes.
En el anecdotario de esta época turbulenta está la fallida anexión de El Salvador a Jo Estados Unidos, decretada por un congrero revolucionario como
una defensa contra el "imperialismo mexicano '.
En febrero de 1823 -tras un largo período de lucha- Filisola entra en
San Salvador, logrando con ello una victoria pírrica, porque es el momento
en que él Imperio se desploma, viéndose obligado a teg-resar a Guatemala.
El Viernes Santo de marro, recibió las noticias de México, según las cu:ues
la Junta de Puebla había desconocido la autoridad imp~rial de Itu~b1de.
La suya quedaba en el vacío y, no encontrando otra salida, desarchiva el
acta de septiembre y de conformidad con su art. 2o. conv~ca a un ~ongreso el que integrado, se apresuró a decla~- 1~ indepe~dencia de la anbgua
España, de México y de cualquiera potencia, as1 del a~tiguo como del. nue~o
mundo; y que las provincias de Guatemala no son ru deben ser patnmoruo
de persona ni familia alguna.
En un ambiente de euforia nacionalista hábihnente manipulado, los liberales triunfan en las elecciones y -muy en su estilo- se dedi.can a legislar
profusamente. En diecinueve meses formulan 784 actas, 13 7 decretos Y
1186 órdenes. Y, naturalmente una Constitución, inspirada en la 1ey funda~ental norteamericana en su parte orgánica y en el joven constitucionalismo
español en su estilo e inspiración general. La comisión redactora era explícita: ' Al trazar nuestro plan noso~os hemos adoptado_ en la ~ayor P~
el de los Estados Unidos, exemplo digno de los pueblos mdependientes...
• Informe sobre la Constitución. Leido en la Asamblea Nacioo~l Consti_tuyente el
23 de mayo de 824. Impreso por Arévalo, pág. 5. Ve~ -~1én. el dJScurs~. de
José Francisco Barrundia, el principal miem~ro de
CoIDJs1on, ~licando los m~delos de otras constituciones", que les hab1an se{V1do de fuente, Asamblea constl-

!ª

682

E. El fracaso del primer intento liberal
Muchos factores parecen entrelazarse para impedir que una nueva estructura de poder se afiance en Centroamérica, sustituyendo el esquema colonial,
dentro de los cuales, la falta de una estructura económica estable e importante .que integrara a la nación incipiente a los grupos sociales y al país al
concierto mundial, parece er la significativa. El catálogo de causas es de muy
variada índole: falta de un centro urbano importante que sirviera de
punto de referencia a la regíón · características medievales del marco geográfico falta de vías de comunicación y límites imprecisos entre provincias y
regiones; ausencia de fuerzas populares en el proceso que queda bajo la
dirección de una burguesía poco caracterizada, de influencia europea, que
se refugia en los ayuntamientos; grupo dirigente poco dispuesto a asumir
responsabilidades produce un vacío de poder que es rápidamente colmado
por arnbicion~ locales ejercicio autoritario de caciques regionales, y en algul'.Ja medida por aventureros extranjeros; resaca de lo.s ejércitos europeos
en descanso, en busca de emociones fuertes y ascenso social; y una pobreza
general en un país escaso de riqueza minera, que se basa esencialmente en
la agricultura.

11.

RÉGIMEN CONSERVADOR Y TRIUNFO LIBERAL

A. El monocultivo, tragedia nttcional

Como una tabla de salvación a semejantes facto~s adversos, el país se
encadena al monocultivo desde la colonia, cuya política económica se orienta
a 'crear un flujo de recursos destinados a ser acumulados en España:' .7 Las
cri is periódicas producidas por el sistema, se salvarqn sustituyendo un producto por otro, sin salir del circulo vicioso. El cacao -que hizo famoso
el nombre de Soconusco en el mundo-- fue el primero de ellos. Cuando
es desplazado por el producido en Guayaquil, más barato aunque de peor
calidad, se sustituye por el añil, que las industrias textiles europeas hacen
necesario. Cuando éste a su vez es desplazado por el añil de la India, dr
tuyente 1824. Actas de las sesiones públicas. Mes de julio, Sesi6n del 24", en Archivo
General de Centro América en Ciudad de Guatemala, B6.26, Expediente 2968, Legajo 115.
1 Especialmente de
metales preciosos, CELSO FuRTADO, La economía latinoamericana desde la conquista ibéTica hasta la reuolución cubana (México: 1969), pág.
28 y también del mismo autor, Formación económica del Brasil (México: 1962).

683

�,
más fácil acceso por las guerras revolucionarias europeas, se sustituye por la
cochinilla --colorante animal- que a su vez, a mediados del siglo XIX, es
sustituido por los colorantes químicos.
Puede decirse que junto a cada acontecimiento importante de nuestra
historia aparece la problemática de un producto agrícola. E~ la base del
movimiento de independencia está probablemente "la decadenc1~ en l~s cultivos del añil, tesis que no deja de tener fundamento, pues. SJ analizam_os
detenidamente dónde tuvieron lugar los primeros brotes de mdependEmc1a,,
encontramos que fue en las provincias donde el añil se producía _en mayor
escala".ª Y la explicación del sentimiento provincial contra la capital ----&lt;}Ue
provoca parcialmente el rompimiento de la Federación- debe encontrarse
en las relaciones de los comerciantes de Guatemala con los productores locales del interior.9
El desplazamiento del añil y la sustitución p~r la c~c~a ~ortaleció la
restauración conservadora. U na alianza de la anstocracia capitalina con una
masa rural fuerte dedicada al cultivo de 1a grana, forma la base política
del régimen que eleva al poder a Rafael Carrera, convertido en caudill_o del
nuevo país y consagrado como Presidente vitalicio eón derec~o a elegir ~cesor. Una monarquía sin rey. Y en un ambiente de paz sooal transcurrieron los treinta años del régimen conservador. Los grupos emergentes de
la independencia no pudieron organizar alianzas suficienteme~te _fuertes para cambiar la estructura de poder y abandonaron el escenano sm esfuerzo.
Mientras la economía estuvo basada en la explotación del cultivo de la ?1'ana
y del añil "e1 status derivado de la colonia pudo mantenerse y consolidarse
transitoriamente" .1 º

B. Los colarantes, base del régimen conservador
La independencia coincidió con la expansión de la revolución industrial
en Europa, y las fábricas de tejidos necesitadas de materia prima p~a sus
colorantes se lanzaron en busca de mercados. Los productores nac1onales,
preo upados por la inestabilidad del x:iquilite, iniciaron un proceso de sustitución desde principios del siglo XIX.
El nombre de nuestro diputado en Cádizl don Antonio de Larrazábal,
' MANUEL RUBIO SÁNCHEZ, "El añil o xiquilite', Anales de la Sociedad de Geografía e Hisl&lt;&gt;ria de Guatemala, T. XXVII.
.
0 TRoY s. FLOYD, "Los comerciantes guatemaltecos, eJ gobierno y los provincianos,
I 750-1800". Cuadtmos de Antropologla, Facultad de Humanidades, Instituto de Investigaciones Hist&lt;iricas Universidad de San Carlos de Guatemala, No. 8.
10 EoBLBERTO To~s RrvAs, Prncesos " estructuras de una sociedad dependiente
(centroamérica). (Santiago de Chile: 1969), p{¡g. 39.

684

aparece vinculado a Ja introducción de la cochinilla, pues en su viaJe a
México, desde Tuxtla, recomienda la extensión de esa industria a Guatemala, la que al momento de la independencia está bien establecida, al extremo de que en 1824 "su exportación bastó para nivelar 1a balanza de
pagos del Estado de Guatemala" pudiéndose citar el año 24 como aquel
en que la cochinilla "ya era un producto de primera linea".11
Las estarustícas publicadas en periódicos locales nos informan de la importancia de su producción, de cómo durante unos años había descendido
fuertemente, y en general, que se manifiesta inestable. La competencia de
las Canarias -donde un guatemalteco injusto la había introducido- y sobre todo la influencia del clima, prov.ocan la primera crisis. Un periódico
local afirmaba que el cuJtivo del nopal se había convertido en "verdadero
juego de azar, sometido a la caprichosa influencia del tiempo". El Presidente
Carrera se había percatado del problema, al afirmar con gran visión en su
mensaje a Ja Asamblea de 1861 que el comercio y ia agricultura habían
sufrido considerablemente "a causa de la mala cosecha de la cochinilla y de
la depresión que este fruto experimentaba en los mercados extranjeros", advirtiendo de la ''necesidad en que estamos de procurar otros artículos de
producción".
El país se vinculó, aunque modestamente, al mercado internacional. Ya
en 1820 se envían las primeras remesas a1 extranjero, cuyo costo es muy
grande por la falta de ías de comunicación interna y mala calidad del
transporte marítimo. Las estadísticas sobre el problema nos ilustran más
que cualquier argumentación al respecto.
Guatemala se presentaba como el productor más importante de grana en
el mundo e Inglaterra como el comprador más fuerte. Los omerciantes de
la capital siguieron aprovechándose del sistema colonial, en virtud del cual
compraban a bajo precio materia prima a cambio de productos manufacturados del extranjero, obteniendo una triple ganancia, si se piensa en el crédito
controlado en gran parte por ellos mismos, como adelanto de cosechas.
La rubia, la arcbila y sobre todo el descubrimiento de los colorantes químicos que abarataron el producto, dieron el golpe de gracia a la cochinilla.
Hacia 1861 los productores dejaron de sembrar nopales y el país se sumió
en una nueva crisís. Don Ignacio Solís se dolía apocaliptitamente: "Fácil es
de suponer cuán tristes consecuencias acarreó tal quebranto, cuántas familias
u MANUEL Rtro10 SÁNCHEZ, "Breve l1istoria del cultivo del añil o xiguiHte y de
la gtana o cochinilla", en Economía de Guatemala en los siglos XVlll y XIX (Guatemala: escuela de estudios generales Universidad de San Carlos,. 1968). págs. 172173. De este excelente estudio utilizamos la información sobre el desarrollo de este
producto. La historiografía centroamericana deberá agradecer a su autor, el haber
puesto el acento en estos problemas y orientado sus investigaciones a estos temas.

685

�PROD CCION DE GRANA E

EXPORTACió

GUATEMALA

1851-1857

Año

1851
1852
1853
1854
1855
1856
1857

Producción
Valor

Libras

1.251,780
568,150
512,850
1.757,300
986,560
1.581,240
1.017,270

2.041,050
680,100
323,450
2.587,200
1.210 360
1.782,550
1.470,140

Cuadro publicado en La Semana, Guatemala, 14 de mayo de 1865.

Por Izabal, grana aforada a 6 r. lb.
Por Izabal, añil aforado a 6 r. lb.
Por Izabal, cigarros 20 tercios
Por Sonsonate, añil aforado a 6 r. lb.
Por Sonsonate, cigarros

$ 431,350
$

2)812
2,013.7¾
2,550
250

$
$
$

Total

$ 438,975.7¾
34,489.1½

EXPORTACIÓN DE GR.ANA: 1856
Calidad

egra o cascarilla
Plateada
GranilJa

Total:
PRODUCCIÓN DE GRANA EN GUATEMALA

Cantidad

V aJ.or en pesos

100,550 lbs.
1.680,000 lbs.
2,000 lbs.

117,920
1.263,000
325

l. 782,550 lbs.

1.381,245

EXPORTACIÓN DE LA COCHINil.LA

1858
1859
1860
1861
1862

Producción
Valor

Libras

Año

1.407,410
1.222,680
1.274,240
788,630
837,986

2.018,440
1.786,670
1.676,160
1.559)80
1.659,185

Cuadro publicado en La Semana, 14 de mayo de 1865.

686

14,433
14,600
l 3,859
16,748
15,257
14,154
18,626
13,751

1868
1869
1870

quintales
quintales
quintales
quintal~
quintales
quintales
quintales
quintales

57
82
71
59
82
28
67
00

libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras

121,428 quintales

~

libras

CANTIDAD DE TERCIOS DE GRANA VENDIDA EN LONDRES
AL 31 de DICIEMBRE DE 1849

IMPORTACIÓN

Total

1863
1864
1865
1866
1867

Total:

MOVIMIENTO COMERCIAL 1843-1844

Por Izaba!, según aforo arancelario
Por Istapam JI Sonsonate

DE 1863 A 1870

$ 445,590.11/2

De Guatemala
De Mé.xico

$

De Canarias

60,896.1¼

$ 504,486.3¼

567
234

7
Total

808
687

�cayeron de la opulencia a la miseria, cuántas lágrimas fueron vertidas con
tal motivo ... "
C. El café y la v-inculación al mercado internacional

La revolución industrial se presenta en la primera mitad del_ siglo ~asado
como un fenómeno exclusivamente inglés y concenn:~do en la mdust,na textil. Pero a mediados deJ siglo se produce una expans1on de la econorrua mundial en la que influye significativamente el desarrollo de los transportes. Las
lín~s de ferrocarriles integraron los mercados internos europeos y. el descubrimiento de la hélice y los cascos de hierro de las naves produ1eron una
ampliación de las posibilidades de intercambio, lo ~ue hizo que. "durante
el iglo comprendido entre los años veinte del ochoaentos el pnrner co~flicto mundial, se implantó un esquema de división internaci?~al del trabaJO
y tomó forma un sistema de econorrúa mundial. Las actiVIdades de una
parte creciente de la población mundial pasaron a comportarse co°:1º elementos interdepenclientes de un conjunto articulado' .u Y_ e_~º produjo una
·' d e la 'tasa de crecimiento económico", la ampliac1on de
e1evac1on
, la• expecd
tativa de la vida de la población y un desarrollo de la tecnologia ~ncula o
a las formas de producción. Las estadísticas recogen que el comercio mundial, cuyo valor era mínimo a principios de siglo, subió .ª mediados a 13,500

r

y llegó a 40 000 millones hacia la primera guerra mundial.
,
El aumento de la capacidad económica en el mundo provoco ~emanda
de artículos suntuarios y muchas regiones de América Latina se vmculai·on
al mercado mundial con "economías de sobremesa": azúcar tabaco .. • En
Gua teroa1a, e¡ aumento de las importaciones de productos manufacturados,
uilib ·
que comerciantes locales manipulan libremente, ~~ovoca_ un deseq_ _rt~ ~ue
exige encontrar un producto interno de exportac10n de unportanc1a s1~cativa y mercados. extranjeros donde colocarlo. Y todos vuelven los OJOS al
café.
Había sido introducido en Guatemala por los jesuitas en el siglo XVIII
como planta decorativa, y se había producido en baja ~~ala durante las
·
d'ecad as d e1 sig
· Jo XIX. La quiebra de la
hace volver
pnmeras
. cochinilla
.
los ojos a él y el gobierno principió débilmente a dictar medidas protec~oras,
1o que prod~jo el aumento de su producción y el inicio de las exportaciones,
tremo de que Vicente Cerna - último mandatario conservador- opal
ex
" d
· ·'
tiruistamente en su postrer mensaje presidencial decía que _I~ epre~iacmn
del que fue por tanto tiempo ramo único casi de exportac1on y alimento
" Cv.Lso FoRTADO. La economía latinoamericana .. •

vigoroso de nuestro tráfico exterior, apenas se ha hecho sentir, encontrándOS'e
inmediatamente substituido con otros no menos ventajosos". 13
El mismo presidente Cerna se congratulaba del espíritu de empresa que
creía encontrar en los nuevos plantadores, a "cuya iniciativa -decía- debe
dejarse siempre el cuidado de promover lo que sólo el interés individual
puede concebir y poner por obra". Pero los cafetaleros emergentes no comp~~ su opinión. El nuevo cultivo necesitaba condiciones especiales muy
distmtas a las de la cochinilla. Amplias extensiones de tierras, sujetas a
apropiación individual crédito modernizado y mano de obra en abnndancia
eran requerimientos que no podían cumplimentarse: si no era con una eficaz
decisión gubernamental. Lo grupos urbanos mercantiles de incipiente desa1:ollo hubieron de buscar una alianza con grupos de productores provinaanos para encontrar una nueva fórmula de estructuración del poder político. La clirigcncia dual de García Granados ---comerciante de fa.núlia con
vieja tradición mercantil de la ciudad-, con Rufino Barrios -propietario
de tierras y productor de café del Occidente- representa ese arreglo.

Grupos previsores del antiguo régimen trataron de provocar un cambio
moderado que sirviera de antídoto a explosiones revolucionarias, como aparece de las proposiciones de diverso orden que se pierden en el trámite parlamentario del úJtimo año. 14 Y el nuevo gobierno, aunque con divisiones
internas, se orienta firmemente a la solución de los problemas apuntados
aun a riesgo de enfrentarse a intereses tradicionalmente poderosos. La desamortización de bienes eclesiásticos se orienta a vincular a la producci6n amplias extensiones de tierras ociosas que fueron repartidas con amplitud y
liberalidad; la nueva clase agro-exportadora forma su nuevas fuentes de
crédito a través del sistema bancario; y se pone en vigor toda una legislación
de trabajo que reactualiza las instituciones coloniales.
El gobierno se sintió obligado a proporcionar mano de obra a los propietarios de las nuevas plantaciones de café y lo bizo coaccionando a los indígenas a prestar servicios sin condiciones. 15
u Mensaje a la Cámara de Representantes el dla 25 de nouiembre de 1870, citado
por Aoousro CAZALI, El desarrollo del cultiuo del café y su influencia en el Tégimen
de trabajo agrícola en la época de la Teforma liberal (1871-1885), Tesis (Guatemala:
1968), Múneo.
-u ''Borradores de actas de la Cámara de Representantes, 1870 a 1871" A. C. de
C. A., Documentos no clasificados. Ver también "Decretos y órdenes de la Cámara de Representantes en el primer año del cuarto período constitucional, 1870 a
1871. Ignacio Solis. Oficial Mayor", Idem., Documentos no clasificados.

"' Ver AUGUSTO CAzt.u, óp. cit., "Como puede verse, la finalidad ~pccífica de
tales disposiciones fue forzar --especial.cnente al campesino indígena- hacia el trabajo de las plantaciones cafetaleras. . . existía contradicción entre los principios te6-

pág. 46.

689
688

H44

�D. Las medidas gubernamentales sobre comercio y producción del nueuo
producto

Una breve descrip&lt;¡ión de la politica del nuevo gobierno~ orientada hacia
el fortalecimiento del nuevo cultivo y de su vinculación al mercado internacional, nos aclarará la hipótesis que hasta aquí hemos formulado.16
Como era indispensable desarrollar la infraestructura necesaria para llevar
el café a los mercados extranjeros~ toda una serie de disposiciones se refieren
a la construcción de caminos, vías férreas, puertos, etc. La primera disposición di tada todavía por García Granados, como jefe del Ejército en Campaña, es ]a de habilitar el puerto de Cliamperico (10/6/71); decl~ra de
utilidad nacional el ferrocarril de vapor entre el Puerto de San Jose Y la
capital ( 18/4/72); favorece la radicación de individuos en los puerto de
Charnperico, San José e Izabal, dejándoles libres del servicio de las armas
durante ocho años (24/8/72); se abre una carretera entre Guatemala e
Izaba] y se establece la contribución territorial, cuyo producto se destinará
a la apertura de vías de comunicación (15/2/73); se obliga a todo vecino ~
trll,bajar en caminos públicos (26/10/74); se establece en la Escuela Politécnica la enseñanza de las siguientes carreras: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, de Zv1inas, de Montes; Agrimensores, Arquitectos, Jef~ de
Telegrafistas y Tenedores de Libros (30/12/74); se concede exonerac1on a
Felice, Novella y Compañía por cinco años sobre los derechos de las mercaderías que se importen en la República por los buques de Ja línea de su
compañía ( 15 / 12 / 71) ; se establece en el puerto de Champerico wia aduana
de registro (29/1/72) · se aumentan las líneas telegráficas contratadas el 4 de
octubre de 1872, de la manera siguiente: de Quetzaltenango a San Marcos,
Quetzaltenango a Huehuetenango, de Sololá a Quiché, de Jalapa a Guatemala, de Zaca_pa a Izabal (31/12/74). se autoriza al Ministerio de Fomento
para proponer al público un empréstito de $ 300,000 para construir la carretera
al Atlántico (29/1/75); se hace el estudio de una carretera entre Santa
Cruz del Quiché y Totonicapán (10/5/75); se ordena que uno de los ~geni ros del gobierno haga las mejoras necesarias a la carretera entre Antigua
ricos del liberalismo y los preceptos de esta legislación reguladora del trabajo agrícola. . . no se propició la libre contratación, ni existió el libre juego de la oferta ~ la
demanda como presupu_esto para la, obtención de la mano de obra. . . ¿ no hubi~ra
sido más positivo dinamizar las relaciones de producción, sobre la base de los salarios
justos antes que por medio del trabajo forzoso?", pasrim.
ada mejor que utilizar para esto como fuente de primera mano, la Reco{lilaci6n
1•
de las leyes emitidas por el gobierno democrático de la Repú.blica de C:Uate,n:14, desde
el 30 de junio de J 871, h(1$ta el 30 de junio de 1881. (Guatemala: tipografía El Progreso, 1881).

690

Guatemala Y Quetzaltenango ( 10 /5 /75) ; concede indulto a presidiarios que
s~ ocupan de la apertura de la carretera al Norte (28/5/75); que con el
dinero de la nacionaliz.ación de los mil rifles Remingtons y una ametralladora, ~omprada con fondos particulares de los vecinos de los departamentos
de ocade~te en 1871, se inicie una carretera entre Quetzaltenango y el puerto de
Champenco ( 1/8/75); que se dé principio a la carretera que de Quetza1tenango conduce a Champerico, pasando por Retalhu1eu (23/8/75) · indulto a los
presos Y presas que han trabajado en la carretera al Norte (8/1/76); aumenta _el monto de la llamada contribución de Caminos (30/5/77) • abre
el cammo e_ntre Cobán y Telemán (26/5/76); que el mínimo del valor en
que se ena1ene cada caballería de terreno baklio sea de. cincuenta pesos
( 15 /2/77) ; se establece una suma anual de doce reales con que todo vecino debe contribuir par~ separación y conservación de caminos (21/3/78); habilita
el puerto de Lívmgston para el comercio de importación y exportación (9/
11 /78); contrata con Deliino Sánchez, Luis Schlesinger y Guillermo Nanne
la extensión de la línea férrea entre Escuintla y el Puerto de San José
(13/7 /80); exonera de los derechos fiscales de tonelaje. anclaje y faro a
la empresa de vapores Sorutton, Sons y Compañía, por las precios favorables
que dicha compañía concede por fletes a los importadores y exportadores del
país (4/6/80); establece un servicio de transporte por medio de buques de
vapor entre los puertos de Panzós y Lívingston ( 11 /3 /81) ; contrata sobre
~ns~cción y explotación de una línea férrea entre Retalhuleu y Champenco, VJa Caballo-Blanco (12/3/81); deroga una serie de artículos de la Jev
de enjuiciamiento mercantil para levantar las garantías del crédito en b¡neficio de 1as empresas agrícolas que necesitan del concurso del capi;al ajeno
( 10/6/81) ; construcción del ramal telegráfico entre Izaba! y Lívingston
(28/8/81); crea el consulado de Guatemala en el puerto de San Nazario.
Francia (2:/12/81); se or-dena camino entre Antigua y Palín pasando po;
Santa Mana ( 19 /7 /82); traslada la cabecera del departamento de Izabal
al. puerto libre de Lívingston ( 12/8/82); contrata construcción y manteninuento de una línea de ferrocarril y telégrafo con Ulises Grant, bajo el nombre de Compañía del Ferrocarril de Guatemala (6/10/82); exonera a los
vapores fl~tados p~r la compañía Aguirre y Compañía del pago de impuestos
de tonelaje, anclaje y rol y demás derechos de puerto establecidos para situar productos de ~:-13ortación en Jos principales puertos de Europa (8/1/83);
contrata coustrucc1on del Ferrocarril del orte (4/8/83); se conceden mil
aballerías a la Compañía del Ferrocarril para establecer una empresa agtícola (6/12~?8); cons~cción de un puente sobre el río aranjo (18/1/84);
construcc1on de1 pnmer tramo de ferrocarril del norte, de sesenta y dos millas entre Puerto Barrros y los Amates (1/5/84) · construcción del ramal
de ferrocarril que wie Zaeapa y Chiquimula (8/5/84); concesión a Lyman
691

�y Gordon para la construcción y explotación de la vía férrea de Polochic a
Cobán (12/5/84); otorga mil quinientas caballerías de terreno a la Compañía del Ferrocarril de terrenos baldíos del norte de Ja república (16/5/84);
habilita la balúa de Ocós como puerto de exportacíón e importación ( 16/
9/84).
Y otras más se emiten organizadamente con e1 fin de impulsar la producción del café. A los jefes políticos departamentales se previene para que
dispongan en su jurisdicción la siembra de diez quintales de café para
seurilleros y almácigos "con el objeto de que cuando estuvieran en estado
de trasplante, puedan darse a las personas acomodadas que los soliciten,
a costo; y gratis, a los que por sus circunstancias carezcan de los medios
necesarios para obtenerlos" (10/5/75); dispone apertura del camino carretero solí itado por los propietarios de las fincas de café en el distrito de San
Agustín, ololá, y el puerto de an José (20/36/75); di posición penal por
]a cual para impedir el robo de almácigos y árboles de café la gravedad
del delito debe apreciarse "no en proporción de lo hurtado, sino de los perjuicios causados al incremento de las plantaciones de café", imponiendo la
pena de trabajo forzado en obras públicas (25/ 9/76 ); los pueblos indigenas
deberán proporcionar a los dueños de fincas que lo soliciten, el número de
mozos necesario hasta cin uenta o cien, según la importancia de la empresa (3/11/76); y el reglamento de jornaleros, que imponía el trabajo

forroso (3/4/77).

E. El auge del café
La historia dio la razón a los liberales. Guatemala salió de la crisis en
que se había smnergido merced a la sustitución de la cochinilla por el café, que
se convierte en los años pósteriores a la revo]ución del 71 en la base
de la economía nacional con todas sus virtudes y todos sus vicios. Ignacio
Solís -en excelente estudio i11explicablemente inédito-17 apunta que "el bien
que el páis ha reportado d los esfuer-.ws y sacrificios de los fundadores del
nuevo ramo de riqueza se encarga de decirlo la estad.í tica de exportación
por lo que respecta a la producción de la riqueza. En el año de 1852 comenzó a figurar el café en el movimiento comercial con la harto insignificante suma de $ 690; a los diez años había ascendido a $ 119,017 y al triunfo
de la revolución (1871), el país exportaba café por valor de $ 1.312,129.30".
De nuevo las estadísticas son más elocuentes que los argumentos. El proceso de competencia entre los dos productos y la eliminación de la grana
" Memorias de la Casa de la Moneda de Guatemala y del desarrollo económico
del paú, 1897. El original de esta obra está en la Sociedad de Geografía e Historia
de Guatemala, donde la hemos podida consultar.

692

se confirma pl~~icamente en el cuadro elaborado por Vicente Zebadúa C tador de la ac1on, en febrero de 1872 is y se conf
1 . .
' on
que tomamos de Rubio Sáncbez.

EXPORTACió

'

DE

inna

con e siguiente cuadro

AFÉ Y DE COCHJNILLA
1867-1871

Cochinilla

Años

Café libras

Valor

1867
1868
1869

3.465,650
7.505~102
7.183,887
11.322,982
13.121,293

415,878

1870
1871

788,035
790,227
1.132,298
1.312,129

libras

Valor

1.525 782
1.273,591
1.862 667
1.443,357
1.460,082

1.068,047
891,513
1.266,613
865,414
876,025

d Sigui~~do con este muestreo de cifras, recordemos la afirmación de Mosk
e que en 1870 conforme a cifras oficiales las exportaciones de dich
llegaron
a 113' 000
· tales, Y en 1880 habían subido a cerca de O290,000
grano
.
. qum
qwntales. Este mcremento de la octava década fue del 150
·
~, 1u
y el cuadro que
publicaba
el
diario
oficial
El
Guatemalteco
el
po20rdcie
enf
bto
.
,
,
e rero
de 1879
, es aun mas revelador:

EXPORTACió

DE CAFÉ: 1874-1878

Año

Libras

1874

18.851,488
18.318,461
22.045,800
23.005,016
24.866,381

1875
1876

1877
1878

11

Valor

$ 3.300 621.11
$

3.217,344.66

$ 3.767,471.01
$ 3. 773,183.84
$ 3.918,912,32

Boletín Ofi,ial, Año 1872.

1978~ANFORD A. MosK, "Economía cafetalera de Guatemala, durante el período 1850, en Economía de Guatemala (Guatemala: Seminario de Integra ·6 s · 1
1958), pág. 167.
o n ocia,

693

�III.

DECISlONES FOLÍTIGAS FUNDAMENTALES

A. Explicación prelimi11ar
El cultivo deJ café necesitaba extensiones de tierras sujetas a apropiación individual créditos amplios y mano de obra abundante. Había que desamortizar
los bienes de la Iglesia para suplir Ja falta,2° establecer nuevas fuentes de
crédito a través de los bancos y legislar firmemente para garantizar mano
de obra para los agricultores. Eran medidas drásticas que necesitaban energía y decisión y que l grupo conservador no estaba interesado en tomar.
Era una clase política a ejentada en un largo ejercicio abusivo del poder, que
no había podido establecer sus mecanismos de renovación. La modernización
que significó la vinculaci6n al comercio internacional para el país no pudo
ser soportada por el régimen de Cerna. Su base social se estremeció. Y las
voces clel pequeño grupo ilustrado dentro de su seno no encontraron auditorio. 21
Las circunstancias históricas que hemos apuntado antes hicieron necesaria
una revolución y un régimen político fuerte que emprendiera las reformas
de gran profundidad que se hacían necesarias. En general, los gobiernos liberales que se implantan en Latinoamérica después de la independencia tuvieron que devenir en gobiernos fuertes. Su necesidad tan contraria al espíritu
liberal doctrinario, tiene su origen en el hecho de que un estado gendarme en. el sentido teórico, sólo podía existir allí donde ya hubiese so iedad
liberal, en tanto que a un gobierno liberal en una sociedad con fuertes resabios coloniales, sólo le cabía tomar una actitud enérgica en política e intervencionista en la economía. Barrios dijo alguna vez que él no era liberal, sino
reformador. Es una contradicción que sól&lt;:&gt; las circunstancias explican.
"' En ningún documento de la ~poca de carácter oficial, aparece un ataque a la
Iglesia católica desde el punto de vista religioso. La propia explllsión de los jesuitas
es justificada en razones de carácter económico y político. Se les acusaba de falta
de honrade-¿ en la propagación del culto, ineficacia en sus lah(Jres docentes, excesos
contra las personas, enriquecimiento indebido, y sobre todo influencia política sobre
el régimen depuesto y sobre los opositores al nuevo, que se levantaban en el Oriente.
Cuando los bienes de la Iglesia fueron desamortizados se destinaron para la fundación del primer Banco acionaL Y al separar la Iglesia del Estado, se destinó
parte del presupuesto para el sostenimiento del culto, y existen muchos acuerdos par_a ayudas personales a sacerdotes y monjas exclaustradas. El propio general Barrios tramitó
personalmente -según aparece de documentos del Archivo de Centroamérica- el
nombramiento de curas para pueblos que los necesitaban.
.. Es ilustrativo examinar el proceso de refor¡na universitaria, monetaria, etc. que
se pierde en el papeleo burocrático y parlamentario, boicoteado por los "duros" del

La actitud del grupo agro-exportador pujante y nuevo que hecha a andar
el proceso de reforma en Guatemala es ejemplar. Impulsa el desarrollo económico no sólo para su propio beneficio sino para todo el país. La idea de
progreso está en la base de esa generación, profundamente patriótica y moderna. Y el desarrollo económico que se impulsa, que inicialmente lo beneficia con exclusividad, es distribuido entre grandes sectores de población, impulsando un vasto programa de desarrollo social.
La generaci?n liberal aún vive. Está vigente. &amp; un ejemplo de cómo se
puede producir un cambio significativo, profundo, patriótico y progresista.

Un estudio global del movimiento liberal es aún imposible de hacer. EJ impacto que prod~jo en I desenvolvimiento del país fue a distintos niveles y en
áreas muy amplias. Cada uno de sus aspectos necesita de la mano uidadosa
-que aún no ha llegado en t' rminos generales- de especialistas que trabajen
las fuentes y las interpreten. Piénsese, por ejemplo, en el desarrollo de la
agricultura y el comercio internacional, en la reforma educativa, en la e.'&lt;.celente modernización de las leyes, en el entrecruzamiento de liberalismo y
positivismo, en la obra de infraestructura, régimen de trabajo, relaciones in·t~macionales .. ·,22 Aquj, ~ara presentar una _interpretación significativa analiza_r:111os el periodo, partiendo del centro de mterés de la vida y las decisiones
políb.cas que se plasmaron en los textos constitucionales, percatándonos de su
limitación.

B. La lucha de tendencias
Los grupos moderado y ractical de la facción triunfante se van a enfrentar
en el propio inicio del nuevo régimen, y estarán representados por los dos
líderes de la revolución: Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios,
entre los cuales existía un abjsmo de formación, de temperamento y posiblemente de ideología.
García Granados, nacido en España, pertenecía a una familia de comerciantes del Puerto de Santa María, que se establecieron a principios de siglo
'" Par_a aclarar estos puntos es indispensable la consulta de las fuentes primarias.
Con mobvo del centenario del nacimiento de Barrios. Se publicaron varios trabajos
de mucho valor informativo aunque no interpretativo. Vid. J&amp;sús CARRANZA, Alg~nos datos o refert.ncias para la biografla del benemérito General Justo Rufino Bamos, refo7'UJd01 de Guatemala )' caudillo de la Unión de Centroamérica (Guatemala~
1930); VrcTOJt MmuEL DfAz, Bronces Patrios, Barrios ante la posteridad (Guate•
mala: 1935); ÚASIMlRO Roa10, Biografía de J. Rufino Barrios~ Banios a través de
la historia (Guatemala: 1935). También P,w'.L BuROEss, ]1tsto Rufino Barrios, una
biografLa~ traducción de FRANCIS GALL (Guatemala: J 971). Y especialmente la Recopilación de las Leyes, ya citada.

régimen.

694

695

�en uatemala y México, paí s en los que labraron una respetable fortuna,
participando acti am nt en la politi :a nacional. u adscripción de típica clase
alta metropolitana explica en gran medida su po ºción girondina, moderada
aún más por su avanzada edad n el momento de la re oluci6n, despu 's de
una vida de laboriosa opisi ión integrada, dentro del régimen conservador,
en el cual jugó un brillante papel parlamentario. Pocos años antes de la
re olución había participado con un grupo que proponía una salida el ctoral
encabezada por el Mariscal Zavala. Fracasado el intento, fueron colocados, por
torpeza del régimen de Cero en una oposición abierta que posiblemente no
buscaban. Exiliado en México su gran prestigio personal posición moderada
y vinculaciones con amplios sectores nacional lo hac n convertirse en eJ jefe
del movimiento. Políticamente era un liberal muy moderado
'ptico por
ternperam nto y tem roso de los cambios radical
un "liberal conservador"
egún autocal.ificación, que cr ía que la solu ión de nu tros problema es~ba en
la implantación de una :república conservadora sobre las huellas del ejemplo
inglés y chileno. 25

Barri

era un guatemalt o típico d

clase alta local de

poca.~• Hijo

:a
er. Mrn1orias del General Miguel García Granados (Guatemala: 1952), 2a.
ed., T. II .. págs. 285-287; también una
eladora boja u Ita firmada por él -con
sentido polémico- asi al final de su vida Miguel Garcfa ranado.r _al públic~ (Guatemala: Jmpr nta El Progreso, diciembre 24 de 1878). u personalidad cautivadora,
típi
de un intel ctuaJ de época, la describe Ramón Rosa frente a su tumba: "Yo
no puedo olvidar a aquel hombre d delgado y ílexible uerpo, de fisonomía expresiva, de tez pálida, d anchurosa fr nte, de ojos vivos y de inl ligente mira~a: yo
no pued olvidar a aquel hombre que, en divet$0S idiomas m ha ía . ap 1ar 1
bellezas literarias de lo clásic antiguos y modernos: yo no puedo olvidar a aqu 1
hombre que deparúa conmigo bre filo oíla positiva, y que me apuntaba las correccion que había hecho aJ texto de la obra que Mr. de Lamartine escribi~ sobre la
vida de Julio César: o no puedo olvidar a aquel hombre que me d I Jtaba C..'f.poniéndomc sus ideas sobre el sistema de Litrée, en las cie~C'ias moral , Y sobre todo
el de Darwin en las ciencias natural : yo no puedo olvidar
aquel hombre qu ,
si bien se apartaba en mucho de nu tras condiciones social , m m ~traba I excelencia y las ventajas d I sistema parlamentario inglés, al que rendía v r nt cuho:
yo no pu d olvidar a aquel hombre que en los salones era el caballer
de exquisitos modales y de conversación amena y atractiva ... ", "En las honras fúnebres d I
neral Miguel arcía ranados" Oro de Honduras, Antología de Ram6n Rosa (Tegucigalpa: 1948).

" Hecho que gustaba subrayar: " ...aunque hijo del pue lo como soy, nací ric_o
ostener la gu rra que debla traer a mis
compatriotas el r cobro de sus Libertad
y derechos ... " Procla~a d~l Gral. iulo
Rufino Barrios de 8 de noviembre de 1877. ''Desca.nsand en JllJ re utud, he ~dentificado también mi suerte con la suerte d mi patria, queriendo que ualquier nesg
que ella corriera, lo coniera igualmente yo, y lo orricran mi familia Y. mi p~opi dad.. . cuanto tengo, en el país
tá fincado: aquí mi casa, aquí Jru propiedad
y pude destinar mis propfos fondos para

69

!

de agriculto~ provinci~nos, había recibido la educación normal en personas
de u ex:1'ª c1on graduandose de Escribano en la niversidad d
an arios.
Persona_lidad ~acterística en ~ o grado tenía todas las condiciones para
convertirse en hder de un moVllll!ento encaminado a tomar d · ·ones trascendental .
Precedido. d~ un anecdotario aventurero y con antecedent gu rrilJeJ" dentro del moVlllUento armado de erapio ruz, se vincula a García Granados
en el exilio _mexicano, y durante la campaña, por su audacia, valentía y ju~~tud: rápidam nte se. coloca en la primera fila de la dirigencia junto al
v1eJo ~der.
o ra un mtelectual. us enemigos insisten en subrayar su .ignor~cia, a~qu~ reconocen su inteligencia y abundante talento. Hombr de
decc tones eJecuhvas, ambicio a toda pru ba, actividad insuperabl
claridad ~n ua_nto a p~ ama mínimo tien toda las características def típico
caud1Uo latmoamencano del iglo die,¿ y nueve.

d j • un credo que lo identifique ideológicamente. Pero dos O tre ideas
de sus discurso poütic-o aparecen sufici otemenre claras. Tenía todas las
ondi ion de un liderazgo eficaz: entido de la historia ~5 predil ión 211 por
níltica aquí nus mter · s y mis negocios todos, al amparo de la misma ley que
prot g lo&lt;, de todo:; Y expuestas como los de todos a cuanto pudiera en cualquier
em encia sobr venir" Renuncia del Oral. Barrios a la Presiden cia en M ensaje a
la Asamblea Nacuma/ el 5 de marzo de 1880· " po..,, 11 e 1"d tifº d
•
.
• . . . . ...
en 1ca a m1 persona
Y ~ suerte, como hombre, con la su rte de mi políti
como
obcmante, no he
qucndo pon~ fuera ~e. aquí nada de lo que me pertenece para dejarlo a-,egurado
n
parte • Exp~sició_n del General J. Ru/ino Barrios a la Asamblea Nacional renunciando_ a la Pre.r,dtncia de la República el 29 de diciembre dt 1882. obre este
aspecto Vid., Memorias de las riquezas de la mortual del señor General Ex-Presi.dente
Don Justo Rufino Barrios m su relación con los intereses de la Harienda Pública 2a ed.,
(Guatemala: 1885). Cfr. tarnbi'n, "Participación en vida d don José Ignacio Ba rrios
Y su posa doña María Josefa Auyón de Barrios, San Marcos, 1864", A. . D. c. A.
D ocumento no clasilic.ado, que a lara definitivamente la u tión.
""
.
mh
. o espero s~
argo nada del present ; tengo la vanidad d no haber querido
trabaJar para el d1a de hoy: el tiempo
mi mejor ami o, n él r olí, y a ti m someto• • •." Renuncia del Gral. J. Rufino Barrios a la Pre.rideru;ia de 5 de marzo de / 881. Vid.
tamb1én, ALPIW&gt;()
UlNONEZ, Anicdotas histórieas del caudillo unionista General
Justo Rufino Barrios (Guatemala: 1921 ).

º':'"ª

" La expansión con que m entrego sin reservas a mis amigos... t ngo la satisfacción de que mi vida no ti ne man ha al na d inc h. uen ia O de traición;
jamás he abandonado ni engañado a mis ami os· jamás h dejado comprom tidos
a los que guían mis ideas y abra2.aban mi
usa; y jamás be prometido en vano
porqu nunca he pro"?etido lo que no podía, o no tenla int nción d cumplir", Car,;
qu~ el general ( Ru!ino Barrios, Presidente constitucional, de uatemala, dirige a us
am,gos del Partido liberal de Centrb-Amlrica con motioo de la u11i6n de estas repúblicas (Guat mala: lipografía El Progr ,o, 1883), pág. J l. "Ojalá que en I días
d peligro, mis amigos que me han obligndo a hac r te sacrificio
n ut'ntren a mi
lado" Documentos relativos a la elección popular para la Presidencia con.rtiturional

697

�us amigos y d

\'OCi 'n

por la JeaJtad

an capa idad de decisión jecuti a ~7

y claridad en dos o tres osas inmediatas por realizar.
u libe1 lismo era poco doctrinario basad en un ntido común "mis ideas
han ido que uatemala se regener p r la 1ib rtad y se n andezca p0r la
paz y por el trabajo"· 2,11 ' • • •deseo ardientement ver implatad en mi patria
J ' imen liberal en su manifestación más enuina: limitada la a ción del
Gobi rno uanto pu de limitarse extendidas las garantías todas d los indiidu . sin ex epción, hasta d nd deben
ende ... ' 29 Consid raba que
la implantación de los principios liberal
eran consec\1en ·a del pro
material basado en la xplota ión acle uada d la riqueza d I país
pecialroente d la a ·cultura sobr la base de una paz social obtenida a ualqui r e t : ... bien pe uadido de qu sin el apo ·o de la tranquilidad públi a, n serían r alizables Jos ad lant que 1 país reclama bajo nu vas
institu ion · he con retado mi roa r mpeño a onser ar y afianzar sólidament la paz ue disfrutam " · ªº y onf ba sin eufemi roo que en Guat mala
en rircun tan ias anormales era impo ible realizar lo prin ipios liberal
y s justificaban toda clase de medidas de emergenci : ' ... no
que
faltara de isión ni que la altura del p der haga cambiar las ideas d libertad
y d absoluto re p to del d recho de los individu s. . . ra n realidad impo i le mantenerse in ariablement dentro del ír ulo de los prin ipio , in
salir nun a d éJ, y sin echar mano ara salvarlos de recursos eficac que

dt In República en la peTsona del G neral J. Rufino Barrios. Renuncia del eneral
Baf'rios 'Y repetida den gaci6n de la A samblea u g· Jativa. Toma de posesión )' Manifi.esto del Presidente Constitucional a los guatemaltecos (Guat maJa: Tipografía El
Progreso, 1880) .
22 "Desde el momento en que cambié la tranquilidad de mi
ida privada por la
agitaci6n de la política me b acosrumbrado a meditar mu bo y mu hbimo cu alquier resolución importante antes d adoptarla: una ve-L ad ptada, no t n
la
costumbre de
troceder". Documentos, op. cit.: " . .. ' adoptar sin ,,-acilacian medida, né ·cas e inílexibl en épocas de ttan ici6n y desconcierto ; ' tambi n ser
esclav r petu so de la I y cuando impera el rd n ... " ldem . pág. 12.
"' " arta a mis amig
del partido liberal ... ", op. cit. pág. 7.
10 Idem.
• Mensaje que el Gral. Barrios Presidente de la República de Guatemala dirige
a la Asamblea Nacional Legislativa instalada el I o. de marzo de 1880. En su proclama al r
de su viaje a I
tados
nidos, in i tía en
l
tem q11,.
parece ser ob ·vo para los liberal : " unqu fue b tant
rta mi permanencia
los stados nidos y en Europa, pr uré aprovechar tod los días y todos
los mom otos, observando y tucliando I manera omo realizan allá los randes
progres que, n todo sentido tienen conqiwtados para crearlos
impulsar! aquí
también . . . y pensé detenidamente muchas veces, acerca de los ramos de agricultu ,
qu pueden foment.ars de las indwtrias qu es prove hoso timular, de las empr
qu
se debe o promover ... "

698

de ·bara~ran tant
. tan formidables bstá ul
no he h
qu h~b1era querido hacer lo que habría h&amp;bo . . d
. . , _pu. lo
y las ideas de mi f políti a .
I
b
s1gu1en o mis mspu-a on
·
mo O que
podido hace
1 • •
turiones y el régim n aquí plantead
dº
r porque as m 1.1d
os rstan mu bo d er Jo qu
d
y e r pooder al concepto que t ngo formado d I
yo . e~ra
ci 'n n tam nte liberal ... " a1
que es una admm1Stra-

°

1 aunamos a sta cliferen ia esencial de
dirigen
lógico expli
.
temperamento, la edad d los
'
carse que hubieron de hacer grand
sfu
ra no hocar abiertamente L
d d
es
erzos pavi jo I de ían popuJarm ~t a
a t avanzbada de arda Granados -el
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on rasta a con la en ,
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Bamoi qu al frent del ., "t 1. ral .
a exagera a de
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ra n a capital
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Una
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Rafa I Pérez d los jesuitas
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ex'P os enuncia cómo la Junta Patri, tica
v rsi a
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at malteco. En la misma na,
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an al ador, qu
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xpulsados, q u II va al e
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elimo ánchez enviad po n . •
prar armas
., .
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r uai nos a ampara
eJer ito regional a lo E tado
nidos despu" .
tant Minis O d F
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oncesionano de important obras.
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an alizaba a las señoras anti .. - anuc
su opmmne atr vidas. Mi
guenas, on
I
nados
tudi
.
gue
asconcelos con sus recientemc-nte tennios m canos tomaba las posiciones más radicales. a Rosa
to,
les hubo d oncedcr permiso de sus ministerios para
y
taran sus exámenes prof ionaJes o la Facultad de erecho d Jue:r , nbral y
turo Ubico aún cursaban Ja carr ra. . .
, on
artmerz
de la

º

García Granado es rod ad
.
ello vi jos rvidor del , . o por sus aaugo de gen ración, muchos d
.
regunen conseivador d rrocad . 1 Mariscal Zaala,. qu babia puesto u pada al rv·ic10
. d e arr ra
nombrad
Mim tro de la Gu rra. J , B · V
o
emto asconc I
VICJO s cretario d
Jo u
mara de Rep entant
se convierte n el
•~ . del
.
e a aºtu
•
... no
pnm r con
on b yente que impulsa el President Provi. ono
. . d on Frane1sco
.
Alburcz

e,

'

: Carta a mis amigos del partido libual.. . págs. 7-8.

T

La Compañia dt ]esú.r en Colombia y Centroamérica después de
· III (Valladolid, España: 1898) .

Restauración.

699

�1,

1'

Ministro de Gobernación y diputado a la asamblea, se excusa de no asistir
a las sesiones porque su médico le prohíbe salir de noche. . . Razón tenía
Lorenzo Montúfar, que se resiste a integrar el primer gabinete, porque veía
"en el gobierno a personas que no inspiraban confianza al partido liberal" _a3

''

'I
'

1

1

C. El proceso constitucional
'1

1

La idea constitucional aparece en el propio origen del movimiento liberal.
En el Manifiesto, que desde el "cuartel general en marcha", el 8 de mayo,
García Granados dirige a los guatemaltecos u al hacer la expresión de agravios contra el régimen conservador encuentra lugar preferente la crítica contra su orden constitucional, ofreciendo la supre ión del Acta Constitutiva
-ley constitucional del antiguo régimen- calificada como "documento in-

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forme y absurdo '.
Pero a pesar de que tanto liberales orno conservadores se manifestaban
a favor de la reorganización legal del nuevo régimen, desde los últimos
meses del año 71, se vislumbra la futura escisión. La posición conservadora
es clara: apoyo a un marco legal, como instrumento de defensa del statu quo,
y antídoto contra decisiones radicales. La de los liberales más definidos, es
aún errática, pero se orienta a fortalecer el poder de un régimen de facto
y fuerte que reorganizara el pais sobre principios liberales. La idea de la
dictadura democrática, que tomará cuerpo más tarde, se principia a elaborar.
El proceso hacia la constitucionalizaci6n, firmemente orientado por el
Presidente Provisorio, se abre camino y en marzo de 1872 la Asamblea Constituyente se instaJa bajo el control de los moderados, pero con una oposición vigilante de los radicales. Dentro del cuerpo los tres grupos clásicos
que se enfrentan en el siglo XIX se aprestan a tomar sus posiciones: los
conservadores, los renovadores y los innovadores· o dicho en otras palabras,
los conservadores y los liberales escindidos en dos tendencias, la moderada
y la radical. "Tal vez estamos sobre el cráter de un volcán", predijo uno de
los periodistas leales a Barrios. 85
En los primeros meses de trabajo, el grupo moderado había controlado
los trabajos de la asamblea y la integración de la comisión de Constitución,
la cual labora con tenacidad. A mediados de julio tenían casi concluido
su trabajo, plasmado en un desarrollado proyecto que presentó el 2? de
agosto. Su orientación es evidentemente conse,rvadora. Adopta el régnnen

republicano y unitario, y es fuertemente nacionalista: no concede importancia constitucional al proyecto de reconstrucción de la federación centroamericana. Aunque no es reconocida expresamente la religión católica como la oíicial, se acepta la obligación del estado de ayudarla y sostenerla
con los fondos públicos por ser "la religión de la República" y el Presidente
ejerce el Patronato con importante intervención en Ja administración ecle~~ca. La enumeración de Jas "garantías individuales" es muy amplia.
sigwendo muy de cerca a las declaraciones de derechos de la primera 'poca
liberal republicana, esp ciahnente a la Ley de Garantías del 5 de diciembre
del año 39, Decreto 76 de la asamblea constituyente de entonces. El grupo
electoral se reducía notablemente, en amplitud y en funciones, creando un
cuerpo electoral special intennedio, integrado por la C,0rte Suprema d
Justi ia, el Anobispo y Consejo Eclesiástico, graduados de Ja Universidad
.
'
miembros de la ociedad Económica, omerciantes con capital mayor de
3,000 pesos y dueños de fincas con valor mayor de 2,000, los cuales elegían
en segundo grado a los senadores, al presidente y a los cons jeros de Estado.
adoptaba el bioameraljsmo y se reconocían amplias atribuciones al poder
judicial, reconociéndose la autonomía municipal, resolviendo también en general sobre administración regional.
La adop ión de las fórmulas propuestas constituiría una ictoria definitiva
para lo conservadores, lo que hace radicalizarse al grupo liberal, que en ese
momento tiene ya una mejor posición en la asamblea, por los nuevos elemiembros de la ociedad Económica, comerciantes con capital mayor de
grupo ministerial barrista. Por medio de uno de los propios miembros de
la Comisión que denuncia que se ha manipulado la redacción del proyecto,
y se opone a él a través de un voto razonado 38 los liberales e::-..-presan su
posición: " ... si la discusión se hubiera abierto al tomar ya parte otra ez
en los trabajos del proyecto habría tenido el sentimiento de salvar mi voto en
los puntos cambiados y agregados. El sistema electoral privilegiado para
la elección de senadores y de presidente, lo habría combatido. El Con ejo
de Estado también privilegiado, yo no lo habría admitido. La Comisión permanente con la primera atribución que le da el proyecto, tampoco lo habría
aprobado; y a éste tener otros muchos puntos en que no estoy de acuerdo ...
el sufragio popular, por ejemplo, se restringió de tal modo, creando entidades que no deben admitirse en el istema Republicano adoptado en el proyecto, que, a mi juicio, si llegasen a prevalecer en la constitución, quedaría
falseada en su base la forma democrática ... " Y se rechazó, sin siquiera

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ª

Memorias autobiográficas (Guatemala; 1898), pág. 551.

.. Ver inf ra., pág.
• "Sobre elecciones", en La Guasa, vol. I,

700

o. l6, 3 de febrero de 1872.

• "Voto particular del Diputado don Martín Mérida, como integrante de la Comisión de Constitución, 9 de septiembre de 1872" El Crepúsculo, T. I, o. 58,
14 de septiembre de 1872.

701

t

1
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'

�concederle el honor de la discusión', según palabras de uno de los diputados moderados.
na nueva comisión, esta vez nominada par los radical , se apresuró a
elabora1 un nuevo proyecto que e presentó el 16 de noviembre. El nuevo
proyecto tiene un tono completamente diverso del anterior. EL centroamericanismo insufla todo el articulado tratando de lograr 'fraternizar ]os paLes
del centro y sólo hacerlos combatir contra los elementos del retroceso" estableciendo por primera vez -con gran sentido precursor- disposiciones tendientes a la int a ión ec nómica a tra é de la unión aduanera y el libre
comercio. Legisla ampliam nte sobre inroi ación. Aunque 1 conoce que la
católica es la religión del país no specifica ayuda económica por parte del
estado. Es menos ampli al reconocer los derechos humanos en la parte
dogmáti a y reconoce la pena de muert tribunales milita.res stados de
e ·cepción drásticos y del ación legislativa, en una tendencia a forlalecer
el ejecutivo. Adopta el unicameralismo y l sistema parlamentario por primera vez en nuestro pa-ís. El voto de confianza, la dimisión del Ministerio
y la "apelación deG,nitiva al juicio de la ación" indican que los redactores
estaban bi n inf rmados de la estructura d dicho sistema. La influencia de
los juristas se hace sentir al estable er un ribunal de casación, un poder
judicial indep ndiente con poderes de control con titucional de carácter clifuso, general con nulidad ipso-jure. Y se reconoce la autonomía municipal
1-eglamentando además la administración regional.
La discu ión de este nuevo proyecto enfrenta a grupos y personas n una
discusión :rin salida.
na enmienda conciliadora firmada por 18 diputados,
permitió que se principiara finalmente a discutir el texto, en un momentQ
en que los grupos se habían radicalizado y el proyecto constitucional pasaba
a segundo plano.

En efecto, "Barrios s había negado a integrar el gabinete del Presidente
García Granado y se había re[ugiado en Quezalt nango, capital de la Zona
de los Altos de de donde principió a ejercer un liderazgo compulsivo, eficaz
v revolucionario. a organización de la burocracia local~ solución de los problemas de tierras, trabajo1 comunicaciones, estuvieron en primer plano. Y en
agosto, cuando el pequeño grupo de jesuitas prote t6 por la hostilización de
que era objeto por parte de sus parciales, fue expulsado de Q,uezaltenango,
on rigor especial, hacia la capital, como si ésta constituyera otro estado,
escalando la temperatura de la reforma.
Mientras tanto, dentro de la asamblea se produce una ercladera avalancha
de renuncias y el vacío es rápidamente colmado con diputados d tendencia
radical. El propio Barrios desde l occidente considerado e1 baluarte de la
revolución se hace elegir diputado por Zacapa centro del oriente cons tvador, aunque nunca se integra a la asamblea. Y sorpresivamente, a finales

702

de diciembre del 72 se presenta en la capital con parte de su e·ército
hospeda en el Cuartel Militar de San José. Tres d'as
d
é GJ , y se
1
nadas renun ·
t l asamb
espu -s, arcia Gra. Cla
.ª
lea, la que convoca a elecciones presidenciales
B
que amos gana facilmente.87
'

an:

~a -~blea, mien~-as tanto, herida de muerte, entra en un proceso de
e~tmc1on. Las r~nunc1as se suceden ininterrumpidamente. Los cliputados no
~
a ~~ sesiones. -!-'as últimas actas recogen el viacrucis. unca fue
disuelta
.
. . d lofi 1almente y sui continuidad se reum.6 vanas
eces hasta el 6 de
Juruo e 73 en que se encuentra el último rastro de sus ses·
~
~- ss
n mano. firme, Barrios inició su fulgurante carrera presidencial I
un nuevo til d
b'
. mpuso
1
. s o e go ierno, y realiw una ingente labor legislativa y de todo
orc,e~, rmpulsando la reforma. Técnicamente ejerció una dictadura semileg:tt.Jma. El 21 de octubre de 1875 convocó a una nueva asamblea consti~y~te para ~ue .reorga.iuzara l país, Ja cual se reunió en octubre del año
SI . •ente .
mtegr'o una coJD1S10n
· ·' d e onstitución, que se qu da sin ocupac1on, _porque un grupo de diputados presenta una proposición en la que
so considera que no
· ·
. es llegado el momento d e es tructurar onsb.tuoonal]
men te a a R p'bl
· se le prorrogue por cuatro años el . . .
u ica y solicita
del pod di
•a1
G
eJerctc10
er ctaton a1 eneral Barrios. Lorenzo Montúfar p
. d
de u mejores clise
d •
.
ronunc1a os
"
.
urso e poca, para apoyar a los mocionantes aceptando
_la dictadura transitoria como una necesidad", y el decreto 6, recogió el

ten

~~ d; esa aventura.
o era llegada la oportunidad -decía- de emitir
Y widamcn_ta)-, porque el país e taba organv.ándose y no se tenía idea
clara
de la misma. Su emisión entorpece'
. h a d e la
c1m· del
. contemdo
.,
oa Ja ma.ic
a rmstrac1on que on plena confianza del pueblo el Presidente di . ,
el cual
sus medidas acertadas y prudentes, irá preparando a la ación
ngia
'b' "con
1
a _rec1 rr a ley fundamental. .." El artículo lo., fijaba el período de uatro
anos para que el General Presidente D. J. Rufino Barrios ejerza la dicta ura
" 28 candidat s obtuvieron votos. Para Barrios resultaron 6 572
,
Granados 1,419. El lectorado del oriente, votó por García ,.,..,,:~d y paratn_ ofarcia
Chl · ula z
.
•....,. os que u a en
, qw.m , acapa, ru_o 1:1-°ndo, San Agustín Acas¡¡.guastlán y ampliamente en Pete~. Un sufragante so~tano deposita el único voto en Esquipulas por el
ariscal
V1CCnte Cerna. El Occ.idente estuvo firme al lado d e Bamos.
·
11

"Asamblea constiruyente. Acta de la sesión 87 de 6 de junio de 1873" A ¡ ·
GeneTal de Centro América, Documento no dasifi~do Sobr
t .
' re nvo
constituyent "f
d .,
·
e es e interesante cuerpo
e rustra O , ver lliRRJC.K Tao&amp;rAs, Constilutior1al Devclopm.ent ·
l.ema~a during the Barrios period, 1871-85, Mss. JoROE SKtNNER l&lt;LEB "L::1 m ~;a•
co~sntuyente de _1872:', Estudios Sociales, órgano del Instituto de es~u.dios ª;:;tic:~
soc.ial.es
de la mversidad Rafael Landívar de Guatemala
I ( .· b
ágs 33-49 D 1 .
, O.
noviero re, 1970)
P • ·
• e IIllSIDO autor. E olución )1 revolución. (Guatemala· 1971)
J '
MARIO GARCÍA L
L a re IQTma liberal
.
.
' y 1972).
ORGS
·
AGUARDIA
en Gualema.la (Guatemala:

703

�constitucional. En nombre del pueblo soberano, la asamblea se declaró en
receso hasta que fuera ''nuevamente convocada por el Supr mo Gobierno".
Barrios había jercido la dictadura desde el año 73. Posiblemente sentía
que su liderazgo estaba gastado y necesitaba de una nueva legitimación, y
escogió el instrumento usual en Latinoam 'rica de un poder constituyente.
in embargo, la situación no aparece tan clara, porque iempre afirmó que
la dictadura, como una ne esidad, no estaba de acuerdo con sus principios.
y cuando la asamblea le otorgó la prórroga de su mandato, afirmó que acataba la decisión, aunque contrariaba sus deseos. 39
Antes de que expirara el plazo fijado por la constituyente, Barrios se impacientó y el 9 de noviembre d l 78 convocó un nuevo cuerpo, argumentando que la dictadura no está de acuerdo C-On I s principios republicanos
y que la aceptó únicamente por las circunstancias difíciles por la que atrav aba el país. El 15 de marzo del año iguiente, la asamblea se instaló,
con una omposición, que, si naturalmente rompía el equilibrio en favor
de los liberales, permitió la representación de una minoría conservadora
inteligente y combativa. En un ambiente de paz, sin conflictos significativos
internos y externos, se dedicó a discutir el proyecto que una comisión pr~
cid.ida por Dellino Sánchez 40 -y cuyo miembro más importante era el doctor Montúfar- presentó al pleno en noviembre. En el mes que se discutió,
un público interesado -es constante el interés político y la opinión pública
de ciudad de Guatemala- tuvo oportunidad de presenciar un hermoso ejemplo de juego parlamentario y de elevación doctrinaria. Una erdadera élite
intelectual constituyó temporalmente 1a clase política que fijaría las pautas
constitucionales del país.u
.. Sobre esto, ver dos interesantes cartas, "Carta del Dr. Montúfar a don Martín
Barrundia, San José de Costa Rica 3 de noviembre de 1882", en El 2 de abril, Reproducción de escritos interesantes para la historia paltia (Guatemala: Tipografía El
Comercio, 1894). "Carta de J. Barrunclia a don Lerenzo Montúfar, de 13 de cpriembre de 1882", El Renacimiento, Vol. I, septiembre 7 de 1885.
• El lllli'lllO jovencito d mala catadura a que se refería el Padre Pérc-t.
"J. RAFAEL MoNn1PAA, publicó el Diario de
esiones de la Asamblea Constituyente
de 1879 (Guatemala: 1927). Aunque -con la pasión con que se ha discutido el
_período- se le acusó de hacerlo tendenciosamente en fonna incompleta, esto es s6lo
parcialmente cierto. er Contestación de Rafael Mo1d1ífar a las objeciones hechas
al preámbulo del Diario de las Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1879 ( uatcmala: octubre 1927). fü...-plica aJlí que lo que no publicó, no era llllportante, y no
lo había hecho porque ictor Miguel Díaz, que era el único que tenia la colección completa "no pudo Iacilitánnela por falta de tiempo ---dijo- DÍ permiti6 que
otra persona hiciera el registro requerido". La verdad es que lo omitido, con:esponde a actas de ninguna importancia, que hemos pocl.ido consultar, para completar la informaci6n n la Hemeroteca acional y en el Archivo General de Centroamérica, donde las hemos locafu.ado. Aquí sólo hacemos una referencia a grandes

704

El _sentido centroamericanista ya tradicional en los liberales, y que parecía
obsesionar por esa época ya la conducta del general Barrios, det rmina muchas disposiciones de contenido integracionista. Los discursos más hermosos
Y apasionados se pronunciaron al discutir las relaciones entre la Iglesia y el
Estado, aunque en la obra legislativa del régimen liberal eJ mismo había
si~~ r uelto en sen~do liberal. e sancionaron las decisiones anteriores, proh1b1endo el establecunicnto de congregaciones religiosas vinculaciones e instituciones en favor de manos muertas, reconociendo la libertad de cultos v
la educación laica. En Ja vieja polémica de Ja integración del legislativo, ~
optó por cámara única.
El _11 de diciembre, "quincuagésimo octavo de la independencia ' se promulgo un texto corto de 104 artículo , on una inspiración liberal evidente.
Una constitución laica, centralista, sumaria. Reconocía la divisi6n de pode~s en forma absoluta, pero fortalecía el poder del Ejecutivo, que funcionaria asesorado por un onsejo de Estado, son carácter representativo.
El esquema jurídico de esta Constitución norm6 el proceso político en
Guatemala durante todo el período liberal. Ha sido la onstitución más perm~ent de nuestra historia. Fue reformada ocho veces en aspe tos secundar~os,_ que no modificaron su inspiración general, hasta que en 1945 fue
susb~1d~ po~ un nuevo texto, concluyendo así toda una etapa de nuestro
const1tuc1onalismo republicano.
El general Barrios hizo su última práctica como Presidente esta vez, limpiamente constitucional, al realizarse "una de las ilusiones que más he acariciado con mi corazón de patriota: la de que se consolidara el régimen constitucional". AJ convocarse a elecciones presidenciales triunf6 por una
abrumadora mayoría y a pesar de reiteradas renuncias, que no le fueron
aceptadas siguió ejerciendo el poder con esta nueva legitimación hasta 1885.
En e te año, el 2 de abril queriendo - por la fuerza- realizar el viejo
sueño de la integración centroamericana, murió al frente de su ejército unionista, en circunstancias discutidas todavía, en la batalla de Chalchuapa, en
El Salvador.
La constant del constitucionalismo liberal vuelven a aparecer en Ja
discusión del anteproyecto. Los temas de discusión van a ser de nuevo
la reestructuración de la patria entroamericana fas relaciones entre Iglesia ;
Estado y la estructura del gobierno, pecialmente centrada en la composición del órgano legislativo. Y las soluciones serán de orte eminentemente
liberal.

rasgos para oncluir nuestro estudio, pero el tema de esta Constitución, aún espera
el esfuerzo de un jurista acucio o y competente, que haga su e tudio global.

705
H45

�Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés</name>
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        <name>Ciudad de Piedras Negras</name>
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                    <text>negarse a que sus restos reposaran en la Rotonda de los Hombres Ilustres de
México, D. F.; Vasconcelos, el único en esta América nuestra, que dijo Rubén,
capaz de dejárnos un pensamiento sistemático, en medio de sus ex abruptos;
de Pitágoras a la Metafísica, de Estética a Lógica Orgánica, de Historia de la
Filosofía a Todología -la comenté en "Atisbos",- "El último libro de José
Vasconcelos"- 28 agosto 1952, dándole el postrer y póstumo saludo en ABC,
de la capital mexicana.14

Sección Segunda
LETRAS

DUiante los años 196_1 y 62, expuse a Vasconce\os y a Gaos, mis Maestros de
México - el primero me envi6 un prólogo para mi segundo libro "Itinerario Filosófico"
que lleva ya cinco ediciones. Y no me canso de divulgar su pensamiento, obra y personalidad t:n conferencias, mesas redondas, diálogos y demás. Así: "José V asconcelos. Siempre
Iracundo" -Diario de Hoy, 4 enero 1969; "Vasconcelos, el Iracundo", Diario Latino,
4 octubre 1969; y muchos otros sobre el Ulises Criollo, que sería demasiado largo enumerar. Ultimamente ensayé armonías y discrepancias, en "Caso contra Vasconcelos y viceversa" I, y 11, Diario Latino, 17 y 24 junio, respectivamente ... sin dejar en el tintero
a ''No Soy Filósofo: Gaos", El Diario de Hoy, 14 diciembre 1969; en el mismo periódico,
"'Maritain, Robles y Gaos", 14 octubre 1969; "Un Filósofo en las Sombras", refiriéndome al terrible estado que precedió a la muerte de mi querido Maestro, Oswaldo Robles,
El Diario de Hoy, 3 agosto 1969. Y en "Abside", a cargo -después de los hUinanistas
Méndez Plancarte--- de don Alfonso Junco, que por regiomontano eminente, en las letras
y en la poesía, no requiere mayores presentaciones: "De Gavidia a Masferrer hasta
Vasconcelos", octubre-diciembre, 1968; y "Oswaldo Robles y su Tomismo Viviente",
octubre-diciembre, 1970.
14

278

�DOS HITOS EN EL CAMINO HACIA EL ROMANTICISMO
EN ALEMANIA
Lrc. EouARDo GUERRA CAsTELLANos
Escuela de Letras del I.T.E.S.M.
Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.

I. EL FAUSTO
EL FAUSTO HISTÓRICO vive entre los años de 1480 y 1540. Tal vez el
documento más importante acerca de su vida sea la Historia von D. Johann
Fausten editada por Johann Spie de Francfort en 1587. Sin embargo, el
personaje de Fausto ha servido de tema esencial a canciones folklóricas, leyendas, libros populares 1 y dramas. Ya en 1600, en Inglaterra, encontramos
piezas teatrales con el tema fáustic.o representadas por actores trashumantes
y, durante los siglos XVII y XVIII, en Alemania, donde además existen
versiones para teatro de marionetas.
La literatura se ha volcado, por decirlo así, sobre el tema de Fausto. Hay
que recordar a Lessing, Chamisso, Grabbe, Heine, Lenan, Klinger, Vischer
y T. Mann, entre muchos autores que han basado su obra en este personaje.
Lo interesante es que cada uno de ellos tiene un concepto diferente de aquel
carácter misterioso que, dentro de su conciencia, oscila entre el brujo diabólico y el gran sabio.
Goethe se interesó por el tema hacia 1772. Se sabe que ya existía una
primera versión de su drama cuando llegó a Weimar. La primera parte del
drama estaba terminada en 1806 y se publica en 1808. La segunda parte
se edita después de la muerte de su autor. De tal suerte que podríamos decir
que Fausto acompaña a Goethe a través de toda su vida.
Para Goethe, el Doctor Fausto es el pensador inconforme que va en busca
de la última verdad y las últimas relaciones de este mundo. Desesperado
1

Cfr. Der Christlich-Meinende, 1725.

281

�ante esta circunstancia Fausto piensa en el suicidio, pero las campanas de
Pascua le liberan de su demencia.
Mefistófeles ha apostado con Dios que podría seducir a Fausto. Se le
acerca al Doctor en forma de perro y logra un pacto con él: el demonio
se presta a servir a todos los deseos de Fausto, sean espirituales o sensuales,
hasta que Fausto diga que se quede. En ese instante Mefistófeles queda
libre de servirle y el alma de Fausto sería de s~ propiedad.
El viaje por la vida se inicia en la bóveda de Auerbach, donde Fausto
conoce las diversiones salvajes de los estudiantes. La siguiente escala es la
cocina de la bruja, donde Fausto es transformado en un joven galante por
medio de un brebaje mágico. Ahora ve a Helena en cada mujer. Fausto
cumple sus deseos amorosos en Gretchen, la criatura inocente. Con las intrigas demoniacas Fausto lleva a cabo la seducción; sin embargo pierde su
cinismo y el personaje es capaz de un amor verdadero. Fausto llega a matar
al hermano de Gretchen, huye y es llevado entonces por Mefistófeles al
gran aquelarse de la noche de Walpurgis. Entre tanto Gretchen es acusada
de haber matado a su hijo y espera la pena de muerte en la prisión. Fausto
regresa con el propósito de salvarla; sin embargo Gretchen siente la presencia
de las fuerzas diabólicas y le rechaza. Fausto de nuevo va hacia el castigo.
Hasta aquí la primera parte. Sin embargo todavía no se nos dice nada
de lo que el poeta crea de nuevo en el concepto del protagonista.
Veamos una síntesis de la segunda parte.
Después de un sueño benéfico, Fausto se despierta con una nueva fuerza
vital. Su camino ahora le lleva a la corte del Kaiser. Allí hay escasez de
dinero; sin embargo Fausto soluciona el problema con una edición de billetes.
Sigue una fiesta de carnaval agitada, llena de disfraces fantásticos y plena
de alusiones mitológicas.
El Kaiser expresa su deseo de ver a Helena ·y a París. Fausto, ayudado
por Mefistófeles, cumple ese deseo. Se invoca a Helena y Fausto es deslumbrado por su belleza. Se sucede una explosión y Fausto se encuentra de
nuevo en su cuarto de estudio. Su asistente, Wagner, entre tanto, ha llegado
a ser doctor y trata de fabricar un Homunculus. Con la ayuda del demonio
logran dar vida a esa criatura. Fausto es llevado -siempre por Mefistófelesa la noche de Walpurgis clásica en Grecia. Fausto encuentra a Helena
en el palacio de Menelao. En el paisaje arcadiano Helena y Fausto contraen matrimonio. Tienen un hijo, Euphorion, el cual, como !caro, quiere
subir más y más hasta que cae a los pies de sus padres. Helena le sigue
al reino de las sombras, mientras que Fausto se queda con su vestido y el
velo en la mano. Encontramos de nuevo al mago en la alta montaña. Siente
nuevas fuerzas. Con ayuda de Raúfebold, Habebald y Haltefest se une al
282

Kaiser en una guerra y luego le pide tierras para colonizar. Una cabaña
donde viven Philemon y Bancis -una pareja de ancianos- es obstáculo
para el proyecto. Mefistófeles ayuda destruyendo la cabaña con fuego. Los
ancianos perecen en el incendio.
El aliento de la "Sorge", una figura alegórica de la preocupación, ciega
a Fausto. Su último deseo es la creación de un espacio donde millones de
hombres puedan vivir libres. Este es el instante en que diría a Mefistófeles
que se quedara. Fausto muere. Lémures preparan su tumba. El infierno se
abre para recibirlo, pero en ese instante los ángeles vienen flotando y le
salvan del abismo. Aparece la Madre Gloriosa invitándole a elevarse a esferas más altas. El coro termina:
Alles Virgangliche
1st nur ein Bleichuis!
Das Unzulangliche,
Hier viras Ereignis!
Das Unbeschreibliche,
Hiier ist's getan!
Das Ewig-Weibliche
Zicht uns hinan

(Toda lo transitorio
es solamente una parábola,
lo insuficiente,
aquí llega a ser acontecimiento,
lo indescriptible,
aquí está hecho,
lo eterno femenino
nos lleva hacia arriba).

Concentremos nuestra atención en el núcleo del drama. Frite Martini,
en su Deutsche Literaturgeschichte,2 dice que Goethe vio en el hastío de
Fausto la potencia creadora a un devenir superior; vio en todo el apuro
y en toda la culpa, el camino hacia una madurez más alta. Condición única y
básica es el empuje vital que conserva la fuerza y que evita que el hombre
se contente con una quietud que no le permite llegar a ser lo que es. La
oposición de Fausto y Mefistófeles -siempre, según Martini- es la oposición ente el anhelo infinito y el instinto ciego. A la vista de Dios, sin embargo, esta oposición llega a una superior unidad: Fausto es salvado por la
armonía final del mundo en Dios. Es esa armonía que convierte lo malo
en motor de lo bueno. Lo que en el concepto negativo del demonio es caos
confuso, en Dios es proceso de purificación: "Un buen ser humano -se
dice en el drama- en sus impulsos oscuros, está consciente del camino correcto". Así, dice Martini, el Fausto es un drama de la salvación que conduce a través de toda culpa y todo abismo hacia la catarsis y la liberación
trascendente. De lo que el negar resulta una fuerza positiva. En los versos
entre la invocación del espíritu de la tierra y el pacto con Mefistófeles,
1

MARTINI, FRITE,

Deutsche Literaturgeschichte. 10 ed. Stuttgart. 1960.

283

�aumenta el titanismo de Fausto hasta considerar la muerte voluntaria. La
Hybris, sin embargo, resulta finalmente en el pacto fatal.
Martini ve la culpa esencial de Fausto en el rechazo de todo lo existente,
en la negación del sentido de duración y la realidad. Este titanismo sin
límite resulta en destrucción. Fausto busca un escape en la embriaguez sensual, en las dichas y dolores de la vida terrestre. Hasta aquí Martini. Pero
¿por qué Fausto se quiere suicidar? ¿ Qué resulta del encuentro con el espíritu de la tierra? ¿ cuáles son las condiciones del pacto con Mefistófeles?
¿Fausto sólo desea gozar de la vida? ¿qué significa este compromiso para
Fausto? ¿por qué no le interesa en ese momento su salvación? Preguntas
que Martini no contesta. Veamos.
El drama comienza con el monólogo de su protagonista. Se nos descubre
no sólo un estado de ánimo momentáneo sino su situación existencial. Por
su imp~so interior, Fausto se ha dedicado a la búsqueda de la verdad pura.
El ha tratado de llegar a su meta por todos los caminos que le ofrece el
mundo. Fausto tiene conocimientos universales, tiene fama entre los hombres; pero él se mide con la medida absoluta de su gran propósito. Fausto
se nos muestra como el humanista y, aún más, como el ser dramático cuyo
dinamismo hace que su ímpetu espiritual sea demasiado profundo para concentrarse en la noción de que llegando a los límites de lo humano hay que
resignarse.
Fausto se plantea su problema existencial con claridad, pero también con
radicalidad. Todo el ser de Fausto, su alma y su carácter, le urgen en esa
búsqueda. Progresar en ella, bajo el impulso de sus fuerzas morales y de su
voluntad, significa para Fausto el sentido de su existencia. Fausto es fiel
consigo mismo.
Lo encontramos, sin embargo, en un punto donde él se da cuenta de que
sus esfuerzos han sido en vano. Está lejos de la verdad, tanto como al principio de sus estudios. Su sentido vital impedido por los límites de lo humano
le prolu'ben el cumplimiento de su existencia. Fausto se encuentra en una
situación contradictoria que hace imposible una solución. Fausto se siente
destruido. Quiere tirar su vida aunque esto le parezca una ironía inmensa
porque tal vez, con la pérdida de lo biológico, llegue al último conocimiento.
Pero esta idea es absurda y Fausto se da cuenta a tiempo.
Cuando Fausto conjura al espíritu de la tierra va más allá de sus límites
humanos. Como maestro mago, que maneja a los espíritus, aún trata de conservar su autonomía. Sin embargo cae en la cuenta de que las fuerzas del
hombre son insuficientes para ese mundo elemental. Fausto de nuevo se encuentra ante una barrera que le marca su condición humana.
En el monólogo del primer acto, él mismo expresa que se dedicó a las'
artes mágicas por las razones antes expuestas. En el diálogo con la aparición

284

nos enteramos de la discrepancia que tortura a Fuasto: los deseos infinitos
de su alma y su condición humana. Fausto quiere levantarse a alturas sobrehumanas, sin embargo es rechazado. Ante la presencia de Wagner, su ayudante, en quien Fausto ve una informe caricatura de sí mismo, le sobreviene
una inmensa amargura y quiere matarse. Las campanas de Pascua le detienen. Pero el símbolo conlleva el ámbito cristiano de Dios y el Demonio,
a partir del cual el drama se desarrolla.
De las condiciones del pacto hay que pensar que Mefistófeles espera que
Fausto, como todos los seres humanos, se pierda en la tentación de la dicha
material. Si Fausto se deja distraer por los placeres del mundo -placer
que el demonio puede ofrecer-, rechaza definitiva e irrevocablemente el
camino hacia la •salvación por la gracia divina. Sin embargo la apuesta no
está encaminada por ese círculo. Fausto impone como condición que él le
pida a Mefistófeles que se quede. En otras palabras, Fausto exige como
recompensa el cumplimiento de toda su inquietud, de todos sus deseos. Pero
• cuál es el deseo de Fausto? Por su vida anterior sabemos que Fausto de~ª el reconocimiento de la última verdad. En términos cristianos: Fausto desea
ver a Dios. Paradójicamente Fausto pide al demonio la cercanía de Dios,
0 sea la salvación. En este momento Fausto diría: "Quédate, eres tan bello".
Para Fausto, pues, quedan dos posibilidades: o sigue sin cesar a su imperativo espiritual de su existencia o abandona este deseo contentándose en el
gozo del mundo en infidelidad consigo mismo. Estas son las condiciones del
pacto que ~plican claramente que Fausto no piensa, de ninguna manera,
conformarse con las diversiones mundanales que Mefistófeles le ofrece.
En cuanto a gozar de la vida por parte de Fausto, todas las indicaciones
se nos muestran negativas. No obstante, es un hecho que Fausto, con ayuda
de Mefistófeles, se convierte en un hombre joven, que busca amores: Gretchen, en la primera parte; Helena, en la segunda. Parecería, pues, que no
se pudiera negar un intento directo del protagonista hacia los placeres del
mundo. Tendríamos que preguntarnos ¿ por qué, entonces, pide Fausto la
embriaguez de la dicha del mundo? ¿No será esto una antítesis de sus
ambiciones netamente espirituales?
Hay que recordar que su vida, antes del pacto, como catedrático ha sido
un mundo de libros y los contactos con la naturaleza han sido, por otra
parte, sumamente escasos. Tal vez el símbolo de su vida anterior sea el
estrecho cuarto gótico, donde estudia día y noche. Sin embargo, ahora, desesperado por los hechos, Fausto prueba otro camino que tal vez le lleve a
su meta : la experiencia humana. Con los servicios de Mefistófeles, Fausto
puede ahora contar con un máximo de experiencia. Y, precisamente, porque el placer como tal no tiene valor para Fausto, convirtiéndose en un
mero detalle transitorio e irrelevante, es por eso que le dice al demopio,

285

�con toda tranquilidad: si me pierdo en la felicidad, puedes llevarme. Si me
quedo fiel a mí mismo, no seré tuyo. Su búsqueda es pues no el placer
como valor en sí, sino experiencia en cuanto camino o medio de reconocimiento.ª
Ahora bien, el significado total del compromiso se explica al encontrar
que Fausto tiene todos los caminos hacia la verdad bloqueados. De allí su
necesidad de contacto con las fuerzas oscuras que lo llevan a lo suprahumano. En esta consideración, Fausto, sabedor de los límites humanos,
carga con la culpa. Sin embargo, las condiciones de la apuesta con el demonio, le dan un punto de ventaja: Fausto conserva la posibilidad de salvación que descansa, fundamentalmente, en su propia responsabilidad hacia
la existencia como tal. En el fondo, si se ve bien, Fausto permanece como
hombre libre. Aquí, tal vez, se encuentre la diferencia esencial entre la interpretación de Goethe y la de otros poetas anteriores, en los cuales, el
pacto significa una entrega total después de un lapso de tiempo determinado.
La posición cristiana ortodoxa no permite juzgar a Fausto en la interpretación de Goethe.

Ya en el final de la segunda parte, nos encontramos con un Fausto envejecido y ciego, el cual reconoce la esencia del mundo, su sentido profundo
y el orden universal del creador. Nos dice:
Das ist der W eisheit letzter Schlub:
Nur der verdient rich Freiheit und das Leben,
der Tiiglich sie erobern mub.
Auf freiem grund mit freiem Volke stehn,
zum Augenblicke dürft'ich sagen:
Verweile doch, du bist so schon!
(Esta es la última sabiduría: sólo aquél que gana y merece la libertad
y la vida, que diariamente las debes conquistar..
Estar de pie sobre tierra libre con un pueblo libre, a este momento debería decir: ¡quédate, eres tan bello!).

Fausto se ha acercado a su meta y en la visión de ella muere. El prota3
En el creador de Fausto, en Goethe, tenemos el ejemplo perfecto de esta concepción: en todas sus fases, Goethe buscaba el mundo con sus experiencias, no porque
fuese un epicúreo, sino porque en él la experiencia formaba parte integral del proceso
espiritual del conocimiento.

286

gonista está necesariamente cerca de Dios hacia el cual sus esfuerzos ardientes
le han conducido. Y con ello, se encuentra también, en el ámbito de la
gracia divina.
Fausto permanece fiel a sí mismo.

JI. LAs

AFINIDADES ELECTIVAS

Tal vez la obra de Goethe que marca un paso adelante hacia el romanticismo sea, junto con el Fausto, Las Afinidades Electivas. En ella, las potencias oscuras que el hombre no puede controlar empiezan a surgir nuevamente.
Desde un punto de vista formal, la novela tiene dos partes. La primera
de las partes expone las características de una "Novelle"; 4 la segunda, en
cambio, presenta la forma larga, de tipo épico o verdadera novela. Estos
solos datos nos aportan un material importante para la investigación. Goethe
al crear su obra tiene la idea de una "novelle"; sin embargo, al introducir,
posteriormente, motivos de tipo social que exigieron la representación de un
ambiente, la concepción dramática de la obra se abre hacia la novela. Mas
todo ello no es de gran importancia, ante el otro elemento de la concepción
creadora de Goethe consistente en la irrupción de lo maravilloso en la realidad.
El acontecimiento extraordinario es, sin duda, el engaño recíproco de
aquella noche en que Carlota y Eduardo procrean al niño que después parece tanto al Capitán y a Otilia. Los capítulos antecedentes lo preparan.
Podemos observar cómo la situación cambia por la presencia de estos dos
últimos. Los cambios, sin embargo, son paulatinos y de ninguna manera llamativos. Los procesos psíquicos se realizan en el subconsciente y se reflejan
solamente en las juntas musicales de Eduardo y Otilia, en el medallón, en
la copa de la colocación de la prime.ra piedra. Todo aparenta quedar en el
marco de lo social. El matrimonio, la familia, parece aún capaz de controlar
las pasiones que se forman. Pero aquella noche lo subconsciente se libera
en el acto del amor engañoso. Este es el punto donde las fuerzas oscuras
e incomprensibles irrumpen, rompiendo el mundo controlado por el hombre.
Allí donde el ser humano se encuentra confrontado con fuerzas que van más
allá de su comprensión y su capacidad de voluntad. En lugar de que se
encuentren nuevamente Eduardo y Carlota, se encuentran Eduardo y Otilia,
Carlota y el Capitán.
• Esta forma de prosa se desarrolló en la literatura alemana a partir de las "Erzahlungen deutscher Ausgewanduten" de Goethe, principalmente en el siglo XIX. La
"Novelle" es una última intepretación de la forma cuentlstica que se inició con
Bocaccio.

287

�Todo el ser de Eduardo fluye hacia Otilia no sintiendo ninguna restricción de la conciencia. Carlota trata de protegerse mediante el autocontrol,
buscando normas morales, sin caer en la cuenta que estos acontecimientos
ya no son superables por un formulismo de tipo social. Carlota todavía espera, pero aumentan los augurios fatales: hay que entender simbólicamente
al Capitán que salva en el último minuto al muchacho que está ahogándose,
así como los fuegos artificiales en el cumpleaños de Otilia, La esfera de fuego
que corre por el aire en su eamino determinado caracteriza el destino de
los amantes.
El final de la primera parte deja todo suspendido. Ha salido el Capitán,
Eduardo ha abandonado la casa, Carlota y Otilia han quedado solas.
En 1~ .segunda ~arte ?e. la obra, notamos dos cambios estructurales que
se mamfiestan hacia lo epico: dos elementos que nos llevan necesariamente
hacia una amplificación de la perspectiva narradora. Se intercala un cuento
--el de los niños vecinos curiosos--, y se cambia el modo de narrar por la
presentación del diario de Otilia. Precisamente en el diario encontramos
máximas y reflexiones. que caracterizan el movimiento clasicista. Hay, por
otra parte, otros cambios fuertes en la composición: la coordinación de los
personajes es alterada de fondo. En la primera parte hay equilibrio. No
se puede aislar a una persona como protagonista. Es más bien el conjunto
de los cuatro personajes el que forma el centro de la obr;a. Cada individualidad se entiende únicamente por el reflejo que produce en el personaje
con~rapuesto. El tema de las afinidades electivas se realiza de manera muy
estncta tanto en la temática como en la estructura.
En la segunda parte, sin embargo, surge Otilia como carácter central,
y con ello se cambia la distribución de los acentos. Cabría preguntar qué
es lo que Otilia tiene de extraordinario para ser levantada sobre el nivel
de los otros.
. El carácter, la existencia de Otilia abarca ámbitos más amplios que los
otros personajes. Demuestra una conexión con el mundo vegetativo y elemental: su personalidad tiene aquella tranquilidad que encuentra su motivo
complementario en la prisa y la inquietud de Eduardo.
Tenemos dos símbolos centrales en la novela que ilustran la posición existencial de Otilia: Los chopos sembrados por Eduardo el día que nació Otilia
mismo día en que se ahoga un niño. La vida de los árboles coincide con 1~
de Otilia. Los chopos se encuentran cerca del agua, cerca del elemento
que en toda la novela queda conectado con el motivo de la muerte. Por
otro lado el símbolo del aster. El aster es flor que radica en tierra, aunque
a la muerte de la heroína se compare con una estrella. La luz de la estrella
sólo. se da de_ ~oche. Otilia, sólo brilla en la muerte. . . Goethe dice que el
desuno de Ottlia fue puesto como una semilla que tuvo que crecer y madurar

288

a su tiempo. Junto con el motivo de la semilla, el poeta utiliza el ámbito
de la leyenda religiosa para espiritualizar al personaje. Esté dato nos lleva
a la consideración de que se empieza a romper con el clasicismo para llevarnos a una nueva concepción en donde el mundo humano se amplifica
y el hombre encuentra y reconoce nuevamente las fuerzas de la naturaleza.
Con el acercamiento a estas fuerzas no controlables por el ser humano, observamos en la novela una amplificación en el concepto del espacio. Los
hombres se alejan cada vez más de aquel ámbito circunscrito al parque.
Los paseos los llevan cada vez más lejos en los caminos. Del paisaje a los
prados silvestres y peligrosos.
Al principio de la segunda parte empiezan a aparecer el cementerio, la
capilla, los adornos de la tumba, los cuales, siendo elementos espaciales, intensifican esta red de símbolos de muerte que se extiende por toda la obra.
Tal simbolismo, fundiéndose con el ritmo vital de la naturaleza, representa
un paso decidido hacia la relación mística y estética del hombre y la naturaleza, que ya conocemos como propiedad exclusiva del Romanticismo.
Los símbolos de la muerte no los quiero detallar en este trabajo. Es fácil, sin embargo, darse cuenta en qué forma se conectan los motivos del
agua con los de la muerte. Lo importante es reiterar cómo el motivo de
muerte se repite constantemente a la manera de leit motiv. En el Romanticismo, como sabemos, este motivo es muy importante. Sería, sin embargo,
muy precipitado identificar el motivo de muerte en Las Afinidades Electivas
con el deseo de muerte y oscuridad del hombre propiamente romántico. Por
otra parte, son evidentes semejanzas tales como la muerte de Otilia y estos
conceptos románticos.
El caso de Otilia se nos presenta importante de dilucidar. ¿ Por qué se
muere Otilia? ¿ Cuál es el conflicto irresoluble que le lleva a la renunciación
de la vida terrestre como única salida? El problema se inicia con el amor
entre Eduardo y Otilia. Es un amor tan elemental -así lo indica el título
,con su referencia a las leyes físicas de este mundo- que no es superable.
En contra del cumplimiento de este amor está, por lo pronto, la sociedad.
Una sociedad que incorpora las normas mínimas para la convivencia humana. Hay un obstáculo más fuerte: aparte de que Otilia interpreta el
orden social de manera muy seria, es sobre todo el nacimiento del niño y
su muerte, lo cual, como incorporación de la culpa, no les permite la realización de su amor.
Beuno von Weise observa, en las notas prologales del texto de Hamburgo,
refiriéndose a lo anterior, que "la ley de su carácter exige la conformidad
libre con lo moral, pero al mismo tiempo es su amor aquella llama demoniaca, que ya en su formación pertenece a la oscura diosa de la muerte,
cuyo aliento trágico es palpable en todas las fases de esta novela. En este

289
H19

�punto descansa la premisa de su resolución, que es precisamente despertada
por la muerte del niño". Podemos observar que Weise basa su interpretación
en aquel fragmento donde Otilia dice: "Dios me ha abierto los ojos. En
qué crimen me encuentro coludida. He salido de mi camino, he roto mis
leyes y, aún más, he perdido el sentimiento para ellas". Según Weise, el
orden del amor de Otilia no le permite el cumplimiento del amor en esta
vida, sino únicamente en un medio espiritual del más allá. Pero no sólo
esto. Otilia quiere expiar la culpa de los otros -no negando su amor, por
supuesto--- llegando así al nivel de la santidad.
Quisiéramos acentuar, sin embargo, que en el carácter y las decisiones de
Otilia se nos muestra una motivación difusa y emocional, a la cual podríamos llamarla también "intuitiva", que más bien responde a una época postclasicista. Las actitudes de Otilia son un regresar a los misterios de la existencia humana, los cuales determinan su vida antes de que ésta sea capaz
de una solución consciente.
El principio fundamental de su existencia lo explica Otilia en un pensamiento de su diario: "Todo lo perfecto en su especie tiene que ir más allá
de su especie, tiene que hacer-se otra cosa, algo incomparable. En mucho de
sus tonos el ruiseñor es todavía un pájaro, después asciende por encima
de su clase y parece querer indicar a todo ser vestido de plumas lo que en
realidad se llama cantar". 5 En el desarrollo personal de Otilia, a través de
la novela, sube desde el estado de muchacha joven e inexperta hacia la
altura del ser humano que ha superado el mundo material. Volviendo a
la imagen del ruiseñor, hay que pensar -en relación a la vida de Otiliaque éste alcanza el más allá porque desde el principio es ruiseñor. Esta visión
nos inclina a ver otra característica del Romanticismo: en la experiencia
de la naturaleza, de las potencias elementales, de un mundo infinito y por
tanto no limitado' el estrecho ámbito humano experimenta
su juego de fuer.
zas que no alcanzan a la comprensión del hombre. El Romanticismo, por
tal proyección de lo infinito, ya no puede reconocer una libertad absoluta
a partir de la conciencia que penetra todo. El medio nuevo es la intención
que viene hacia el hombre como fenómeno no manejable.

APROXIMACIONES A DÁMASO ALONSO*
CARLOS 0RTIZ G1L,

Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores
de Monterrey

"¡Que nada se interponga
-si es posible- entre el
lector y la obra!" 1

La intuición del lector.
A diferencia de los otros géneros literarios, la poesía no señala, sugiere
solamente. Y es en e~a capacidad de sug(;rir donde radica el encuentro del
lector y el poeta, el momento del ti:aslape espiritual de creador con recreador, el impacto poético.
Algunos llaman a lo anterior la sensibilización del alma, el entonamiento
espiritual que permite presentir el inminente arribo del hecho estético y adivinar cuál es esa intuición que comienza a surgir e inquietar el universo de
imágenes contenido en el lector. Porque la palabra poética es, fundamentalmente, despertadora:

Tristísima nostalgia hacia la carne 2
por ejemplo, suena triste y se arrastra en las eses de tristísima provocando
en el lec;tor la imagen de un muerto que se afana por su carne perdida e

• GoETHE, Las Afinidades Electivas. Col. Austral, 2a. edic. BS.AS., 1941. p. 193.

290

* A Eduardo, cuyo aliento y generosidad me animaron a aproximarme a Dámaso
Alonso.
1
ALoNso, DÁMAso, Poesía Española. 5a. Edición, Ed. Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, Col. Estudios y Ensayos No. 1, Madrid, 1966, p. 45.
• ALONSO, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios. Ed. Espasa-Calpe, S. A.,
Col. Austral No. 190, Madrid, 1959, p. 99.
291

�inalcanzabl~ ya, la imagen de un lento arrastrarse, de un sordo reptar por
el ámbito de la nada exclamando
¡Ser, ser, ansia de ser!ª

reiterándose el sonido asilenciado de las eses. En cambio, qué diferente la
imagen que se suscita al leer
Viviría 'la vida': ese palpo, ese pálpito.¼

o

merodeó al creador en vísperas de escribirlo. Pero basta y no: no es suficiente enfrentar la expresión poética, sino que se hace preciso establecer una
suerte de caja de resonancia en uno mismo en la cual repercutan los sonidosimágenes y se vayan entrelazando hasta integrar la impresión íntima y personalísima.
Dámaso Alonso sabe esto. Sabe que la eficacia de la palabra poética
depende de la espiritual caja de resonancia, de la disposición del lector para
dejarse incidir por el filo de los versos y abrirse, como continente, a lo incontenible, a eso que Dámaso llama lo inexpresable e inefable, lo que muchas veces él manifiesta a los oídos sordos del

quizá
Estoy vivo y toco.
Toco, toco, toco 5

donde la viveza de viviría coincide con lo sonoramente táctil de palpo, pálpito
(corazón que late: pal pi pal pi pal pi: sístole y diástole contenidos en la
palabra), para reafirmarse en la reiteración y el firme ruido de toco, toco,
toco en el cual se escucha la reminiscencia de .aquel palpitar que contrasta
su imagen de vida con el tremendo vacío sugerido por la í prolongada en
tristísima.
Muerte y vacío por una parte; vida plena por la otra. Y eso sólo en
unas cuantas líneas aisladas de dos poemas diferentes.
Ahí está evidenciado, pues, ese poder sugerente de las palabras poéticas
que disparan imágenes en el lector y lo mueven a compartir el estado de
ánimo del poeta.
Un verso teje toda una urdimbre de imágenes; el que lo sigue enriquece
el universo despertado; el siguiente cala más hondo; y así hasta conseguir
arrancarle al alma esa intuición totalizadora de la que habla Dámaso Alonso 6 y que sirve de puente entre la voluntad artística creadora del poeta y
el alma entonada del buen lector de poesía.
El simple lector deambula por los versos; en cada uno levantándose sus
intuiciones Barciales,7 inquietándose ante el pronunciamiento de la palabra
poética, despertándose o aquietándose su espíritu.
Basta el enfrentamiento con el poema mismo para advinarlo - para adivinar al poeta tras de la palabra- en uno mismo y recrear la imagen que
1

•
•
•
•

292

lbidem.
lbid., p. 148.
lbid., p. 149.
Cfr. ALoNso,
lbidem.

DÁMASO,

Poesía Española, pp. 39-41.

.. .hombre que pasa junto a mí,
el hombre moderno
con sus radios, con sus quinielas, con sus películas
sonoras,
con sus automóviles de suntuosa hojalata,
o con sus tristes vitaminas,
mudo tras su etiqueta.8

Se trata, en última instancia, de un pedido de intuición por parte del
lector, de un mínimo requisito, de una simple disposición hacia la palabra
poética, de un estar puesto para recibir la blanca luz de una imagen simplísima.
Hay, pues, dos laderas para contemplar la poemática de Dámaso Alonso:
la apertura crítica que auxilia para transportarse el lector de la forma externa al espíritu interior, y la ladera de la pura intuición del lector, esa
intuición personalísima que "se la tiene o no se la tiene, como en la mística
los carismas y gracias especiales".9
Y es esta última ladera desde la cual este escrito intenta contemplar la
poesía de Dámaso Alonso.
La imagen simplísima.

Antes de entrar de lleno en Dámaso Alonso, poeta, vale la pena detenerse
un poco en lo que él mismo narra como su primera intuición frente a la
poesía.
Dámaso cuenta: "El muchacho, casi un niño -aspirante a matemático-,
que por las avenidas del Retiro sacó de su bolsillo Le cento migliore liriche
8
ALoNso, DÁ111Aso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 118.
• ALoNso, DÁMASO, Poesía Española, p. 44.

293

�della lingua italiana, y por primera vez se puso en contacto con el soneto
inmortal, leía con dificul~d el italiano y no tenía la menor idea de análisis
estilísticos. . . Intuyó una imagen simplísima. En el alma está aún: no ha
cambiado. El hombre, casi un viejo, cansado y desilusionado, tiene aún en
las entrañas del alma esta cámara intacta, de candor, de ilusión eterna. La
misma que se abrió aquel día en el alma del niño. . . La imagen primera
-milagrosa, blanca, ascendente, encendida- es la que sigue abierta al fondo
de una galería de su alma" .10
Dámaso Alorn¡o se refiere, al mencionar al soneto inmortal, al de Dante,
contenido en Vita Nuova,
Tanto gentile· e tanto onesta pare
la donna mia quando ella altrui saluta,
ch' ogne lingua deven tremando muta,
e li occhi non l' ardiscon di guardare.
Ella si va, sentendosi laudare,
benignamente d' umilta vestuta
e par che sía una cosa venuta
da cielo in terra a miracol mostrare.
Mostrarsi si piacente a chi la mira,
que da per li occhi una dolcezza al core
ch' entender non la puo chi non la prova,
e par che de la sua labbia si mova
un spirito soave pien d' amore
che va á-icendo a l' anima: sospira.

La lectura de estos versos conmovió el alma de Dámaso runo: obtuvo,
por intuición de lector, una imagen imborrable que lo acompañºa. El poeta
se encarga de comentar, verso por verso, las imágenes suscitadas en él, y
termina diciendo que la imagen total y primera es "blanca, ascendente, encendida". Y la expresión de Dámaso Alonso se da a treinta y cinco años
de distancia de haber enfrentado el soneto.
La cita anterior tiene un doble propósito: reafirmar la validez de la
intuición del lector, y establecer una comparación con un soneto de Dámaso
Alonso que parece poseer una secreta, oculta, relación con el de Dante.
Primero intentemos reconstruir esa imagen simplísima que Dámaso avivó
1

º Ibídem, pp. 43-44.

294

en sí al seguir la cadencia del soneto italiano. La doncella es leve, porque
leve es quien provoca
ch' ogne lingua deven tremando muta

con solo verla al paso; una doncella
che da per li occhi una dolcezza al core
y que es tan sutil que da la impresión de desvanecer su corporeidad y devenir en puro espíritu

. . .soave pien d' amore
che va dicendo a l' anima: sospira.

La doncella cantada por Dante dejó un surco en Dámaso Alonso; la intemporalidad que transitó real o imaginariamente por el alma del poeta italiano
incidió también al lector casi niño, depositándole una semilla de blancura.
No le interesa si la doncella exjstió: le importa sólo la manera como las
palabras se transmutan en imagen simplísima, en aliento poético. Y esa
apertura espiritual a la poesía (más que al poema específico) es lo que
posiblemente movió a Dámaso Alonso a ahondar en las formas -"minucias"
las llama- para desentrañar el misterioso y complejo mecanismo que se
inicia con la palabra y termina en la intuición, en la imagen.
Ahora el soneto de Dámaso, significativamente titulado Oración por la
belleza de una muchacha, y no, como pudiera esperarse, Soneto por la belleza de una muchacha -luego se verá el porqué oración sustituye a soneto-.
Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;
esos bultos de nieve, que bullía
al soliviar del lino la tersura,
y, prodigios de exacta arquitectura,
dos columnas que cantan tu armonía.

Ay, tú, Señor, le diste esa ladera
que en un álabe dulce se derrama,
miel secreta en el humo entredorado.

295

�¿A qué tu poderosa mano espera?
Mortal belleza eternidad reclama.
¡ Dale la eternidad que le has negado! 11

Sobran las comparaciones entre la doncella de Dante y la muchacha de
Dámaso. La primera aparece descorporizada en tanto que la segunda adquiere el neto perfil de su cuerpo y sus formas. La doncella gentil y honesta
que a su paso provoca que toda lengua tiemble y enmudezca, deviene en el
soneto de Dámaso en causa para que surja la palabra, exigencia en el fondo, pidiendo eternidad para su belleza. La doncella leve dice al ánima:
suspira; la muchacha, en su belleza, provoca el grito final del soneto: ¡Dale
la eternidad que le has negado!
No estaría fuera de razón suponer que ante una muchacha bella Dámaso
enfrente la cualidad de mortal. Pero si se atienden otras noticias poéticas
dadas por el mismo Dámaso, se comprenderá que su Oración por la belleza
de una muchacha está ciertamente relacionada con la imagen intuida por
primera vez al leer el soneto italiano, por las avenidas del Retiro.
Dámaso Alonso tiene guardada esa imagen simplísima en el fondo de su
alma, partamos de esta suposición. Una segunda es la expresión de Dámaso
respecto a su soneto
¡ Rezaba, sí!
Entonces
te recé aquel soneto
por lá belleza de una niña, aquel
que tanto te emocionó.12

Expresión donde es evidente el cariño tan particular que el poeta tiene
por su Oración por la belleza de una muchacha al grado de afirmar que
emocionó a Dios. Más aún, los versos anteriores están contenidos en la
Dedicatoria final (Las alas), uno de los poemas más sentidos -junto con
A un río le llamaban Carlos- del poemario de Dámaso Alonso.
¿ Está Dámaso Alonso pidiendo eternidad por la belleza vista y que plasmó en su soneto? Es posible, pero ¿ no será más bien una petición de
eternidad, de conservación perenne, para la primera intuición tenida de niño,
ésa que le dejó el exacto color y la genuina sensación de blancura?
Dijo Dámaso: " . . . una imagen simplísima ... esta'cámara intacta, de can11

ALoNso, DÁMASO, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 28.
" ALONSO, DÁvAso, Hijos de la ira, Ed. Espasa Calpe Argentina,

tral No. 595, Buenos Aires, 1946, p. 164.

296

dor, de ilusión eterna. La misma que se abrió aquel día en el alma del
niño" .13 He ahí mencionada la palabra eternidad, referida a la intuición
despertada por el soneto de Dante, y la misma palabra se coloca en el
último verso de su Oración por la belleza de una muchacha.
No. No está Dámaso Alonso hablándole a Dios de una muchacha particular -pese a su carnalidad manifiesta en los versos- y pidiéndole eternidad para ella sino clama eternidad para su recuerdo más querido, para
su casi ingenuo despertar a la poesía.
Apelando a la intuición personalísima e insustituible del lector, veámoslo
así: el soneto de Dante es apertura espiritual para Dámaso Alonso niño;
luego deviene en recuerdo lacerante que se transforma en añoranza en el
Dámaso académico, ya viejo y cansado y desilusionado que reencuentra su
recuerdo ante una bella muchacha; y finalmente, o una vez más, la presentación de la imagen simplísima.
Se trata, en realidad, de una transposición de poema a vivencia, de vivencia a recuerdo, de recuerdo a nostálgica añoranza, de añoranza a soneto
y de soneto a oración.
Así opera el misterio de la poesía: a transmutaciones. De mera palabra
a palabra poética que cala en el ánimo y, a través de cambios renovados,
hace llaga, al menos en el caso de Dámaso Alonso.
Todo lo anterior no tendría razón de haber sido escrito si dejara de
conducirnos hacia algo. No se intentó más que establecer el primer paso
en la aproximación a Dámaso Alonso, poeta, poeta angustiado cuya angustia
responde más a un conflicto de índole existencial que a una problemática
de tipo religioso, como pudiera parecer a la primera lectura de su poemario.
Pero antes de proceder a explicar los argumentos para la conjetura anterior, es necesario intentar el deslinde de ciertos conceptos claves en Dámaso Alonso, mas no el Dámaso crítico sino el Dámaso poeta que en poesía
explica más, si se le sabe escuchar con el ánima entonada y predispuesta
a la intuición.
Por lo pronto, dejemos a estos dos Dámasos como opuestos filos de acantilados: el niño que descubrió la blancura leyendo a Dante, y al académico
"casi un viejo, cansado y desilusionado" que en un momento de su vida
habla sobre él
.. .ese tristísimo pedagogo, más o menos
ilustre,
ese ridículo y enlevitado señor,
subido sobre una tarima en la mañana de primavera,

S. A., Col. Aus,. Cfr. Nota 10.

297

�con los dedos manchados de la más bella tiza,
ese monstruo, ese jayán pardo,
vesánico estrujador de cerebros juveniles,
dedicado a atornillar purulentos fonemas
en las augustas frentes imperforables,
de adolescentes poetas, posados ante él, como estorninos
en los alambres del telégrafo,
y en las mejülas en flor
de dulces muchachitas con fragancia de narciso,
como nubes rosadas
que leyeran a Pérez y Pérez.14

Como si quisiera decirnos que en alguna parte colgó su alma de poeta y
vistió el atuendo de académico de la Lengua.
La expresión poética.

.... '1

Se ha hablado antes de dos Dámasos; o, yendo un poco más hondo, se
ha sugerido de modo claro o velado que en el mismo hombre se encuentra
no una doble personalidad -Dámaso Alonso está muy apartado de la esquizofrenia- sino dos suertes de laderas para contemplar la poesía: la actitud primera del lector y la' del crítico.
Vayamos un poco más lejos y permítasenos suponer que en Dámaso Alonso existe una doble actitud frente a la expresión poética: la del que busca en
ella los resortes secretos --el secreto de la eficacia de la palabra poética-,
en el cual caso estaríamos considerando la actitud crítica, y la del creador.
Por una parte, pues, el que analiza, y por la otra el que crea. Sin embargo la separación de las dos actitudes no es tan neta como pudiera expresarse, ni tan contrastante como supondríase. Porque no es nada difícil
creer que Dámaso Alonso, como crítico, habla en una forma diferente a
como poeta, tal si tuviese la capacidad de transformista para vestir ahora
un ropaje intelectual y otro luego.
No; las dos actitudes mencionadas antes fueron traídas a cuento solamente para diferenciar determinadas circunstancias de la creación alonsina
y de ninguna manera para decir que una contradice -o marcha a contracorriente- a la otra. Baste para constatar esa entremezcla de actitudes la
idea de Dámaso sobre qué es, o pudiera ser la poesía:
u ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, Ed. Espasa Calpe Argentina, S. A., Col.
Austral No. 595, Buenos Aires, 1946, p. 27.

298

. . .imágenes que desdoblan mundo y trasmundos, ritmo, rima, estrofa, intuitiva selección de determinadas voces, extraídas - ¡ precisamente ésas!- del gran lado gris del léxico, afinidad selectiva entre las
palabras, que pugnan por colocarse, con toda exactitud, éstas al lado
de aquéllas. Afinidad de los sonidos aislados -vocales, consonantes- que
bullen también -¡ qué zumbador enjambre, qué marea creciente!- y
se asocian, se traban o se esquivan. Extraños movimientos lánguidos, de
versos que crecen y se tensan, como lomos de ola o de pantera elástica,
o de versos que se derrumban, súbitos, a pico. Afinidades y reacciones,
de verso a verso, pues se prolongan y dilatan como río por vega extendida, o se quiebran y contradicen en rápidos zigzags, en duras hoces.
Reacciones entre las estrofas que se suman o se contrastan, sometiéndose
a otro movimiento más amplio y no menos misterioso, que es el forzoso
crecimiento orgánico del poema, adonde todo este bullir de vida va
dirigido -porque el poema es una criatura tan complicada como delicada, un organismo: ¿quién pensó que era una suma?-, crecimiento
predeterminado desde que cuajó, plasmó, como criatura única, en los
abismos psíquicos de su creador: criatura, siempre, siempre teleológica,
río al mar, o potro ansioso de meta. E imágenes, misteriosas imágenes
nos amplifican y multiplican cámaras transidas de luz, ya lívida, ya
coloreada, mientras se cruzan frenéticos, gozosos equívocos en los centros
nerviosos donde selectivamente se suscitan nuestros depósitos conceptuales. Y todo, todo ligado en masas de color y música, con hervor y fermento de vida incontenible, con inmenso crecimiento vegetal.15

Está hablando el crítico, el diseñador de instrumentos estilísticos, en cierta forma el académico. No obstante, ¿ en qué libro de crítica literaria es
frecuente encontrar tan poéticas explicaciones no poéticas de la poesía? Detengámonos un momento en la cita anterior y entresaquemos algunas frases,
vocales, consonantes. . . ¡ qué zumbador enjambre, qué marea creciente! por
ejemplo. Puestas enmedio de un contexto crítico, las palabras adquieren
--quizás por contaminación- una connotación, un matiz crítico; devienen
en palabras que señalan e indican, que se corresponden con otras para
lograr integrar la explicación pretendida. Pero cuán distinto si vemos las
palabras aisladas del contexto, o si las ofreciéramos, a modo de juego de
adivinanza, a un lector, colocadas así:
Vocales, consonantes,
¡ qué zumbador
,. ALONSO,

DÁMAso, Poesía Española, pp. 113-114.

299

�enjambre
qué marea
creciente!

O menos comprometidamente, solamente del siguiente modo:
vocales, consonantes
¡qué zumbador enjambre
qué marea creciente.

Y lo mismo podría hacerse con otras frases: en rápidos zigzags, en duras
hoces, como lomos de ola o de pantera elástica, pero todo para comprobar
el arrebato poético del crítico cuando habla de poesía.
No; a plena justicia, no podemos hablar de dos Dámasos, y es dudosa
la validez de establecer, en Dámaso, dos lenguajes ,-mismos que responderían, en todo caso, a dos actitudes distintas, porque lenguaje y actitud
van unidos-. Quizás lo único valedero fuera hablar de Dámaso como ejerciendo dos facultades intelectuales: la crítica y la creación, y, adelantando
un poco otra aproximación posterior a ésta, encontrar allí precisamente el
conflicto, o problemática alonsina, manifiesto en su poemario.
Pero volvamos a la cita, a lo que es -o pudiera ser- la expresión poética. Dámaso escribe: porque el poema es una criatura tan complicada como
delicada ... criatura única ... criatura. 16 Y no se detiene en sus textos de
crítica para aludir a la expresión poética como criatura. Años atrás dijo:
Sobre papel yo grabo criatura novísima:
Dios complacido la mira surgir de la nada.
Nunca, nunca se alumbró su sonrisa como ahora
que grabo
sobre papel criatura de mi pensamiento, tan tenue,
poema, máxima creación posible a mortal,
máxima creación sin materia, espíritu sin pies y
sin manos.11

Reiteración, pues, del concepto de expresión poética no únicamente en
el nivel primario y superficial de expresión bella sino de criatura, de ser que
surge de la nada gracias al poeta, al creador, al creador-poeta que creando
poesía complace a Dios y lo recrea viéndolo ver cómo su criatura crea otras
complacientes.

La expresión poética deja de ser -o es más- que aquella norma oscura
que encadenaba en música palabras 18 para devenir, primero, en criatura
novísima, luego en máxima creación posible a mortal estableciéndose evidentemente que la palabra poética es, para Dámaso, la forma más alta de
lenguaje espiritual, la única manera de hablar con Dios acerca de uno
mismo o de los otros, el mejor modo de alabanza de Dios
Y porque la uso para alabarle.
Bendito sea.19
Y de hallarse uno mismo con uno mismo en la libertad y en la creación:

Porque, libre, uso mi libertad espíritu creando
creando más, más libertad, poema creando.20

Queda, entonces, la palabra poética como la más alta forma del lenguaje, como el modo divinizado de comunicar la íntima angustia. .. o de
orar:
Y o te he rezado mis canciones.
Recíbelas ahora, Padre mío.21

Y queda el poema como criatura tenue -como la doncella del soneto de
Dante-, novísima, musicada, plena oración; pero de modo más definitivo:
modelo a escala humana de la Creación.
Un poco más al respecto: al igual como la expresión poética es un acto
humano divinizado, lo es también de redención para Dámaso Alonso. Lo
dice:
Ay, hijo de la ira
era mi canto.
Pero ya estoy mejor.
Tenía que cantar para sanarme.22

Frente a Dios -en el máximo encuentro posible a una criatura- no se
ofrece Dámaso académico, Dámaso crítico, Dámaso diseñador de herramientas críticas y estilísticas. No; se ofrece sólo un Dámao cuasi franciscano, una
13

Ibídem, p. 94.
,. /bid., p. 141.
"' /bid.

" Ibídem.

" ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 165.

u Ax.oNso, DkuAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 141.

" Ibidem.

300

301

�humildad palpitante y encarnada en quien pronuncia, balbuciente, lo que él
llama
.. .mis canciones.
Es lo que he hecho, lo único que he hecho.
Yo no he tenido un hijo,
no he plantado de viña la ladera de la casa,
no he conducido los hombres
a la gloria inmortal o a la muerte sin gloria,
no he hecho más que estas cancioncillas:
pobres y pocas son.23

,,

Aquí una vez más aparece el abismo de la angustia de Dámaso Alonso, en
esta ocasión más claramente: considerar que de todo lo hecho lo único que
finalmente queda es la expresión poética y que ésta -junto con el amores el recurso de purificación y redención, quizás porque luego de vivir buscando métodos de aproximación estilística o crítica, quede la evidencia de
que
.. .nunca formas llegarán a esencia.24
Vida y muerte.

En la poesía de Dámaso Alonso campea la muerte, pero simultáneamente
deambula la vida. Ambos conceptos juegan pirotecnia en los versos y son
mucho más que simples polos entre los que oscila el ser humano.
. Para ~a inteligencia clara y aguda como la de Dámaso, la muerte y la
vida podnan ser conceptos más complicados, más intelectualmente elaborados si de culteranismo contemporáneo se tratase, pero Dámaso está, en su
poesía, muy alejado de adoptar el ropaje filosófico, y cuando habla de vida
o de muerte su palabra es poética y nada más.
Vid~ y muerte no aparecen desligadas en la poemática alonsiana, pese a
que ciertos poemas llevan explícitamente el término vida o muerte como
título; más bien, al enfrentar los versos, se tiene la impresión de que una es
contraparte de la otra -es decir, vida y muerte- y que llevan una existencia correlativa:
Los muertos, en la noche, tienen rumbos.
Tristísima nostalgia hacia la carne.
,. !bid.
" Ai.oNso, Dhuso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 32.

302

¡Ser, ser, ansia· de ser! Angustia, asfixia,
evocación, sin luces, de una ausencia,
arcos de puente, hacia la vida rotos,
¡ oh rosas sumergidas, oh los lirios!
El desvaído mundo de los muertos
-¡ser!- quiere ser, y es sólo una memoria.25

En estos versos aparece la muerte --de hecho es el tema central-, . pero
no obstante el poeta hace asomar la vida como la otra latitud, porque la
vida aquí es para el muerto una memoria como memoria es para el vivo
el muerto. (Es de notarse que en el tono general, en el tratamiento de la
muerte como angustia y evocación, existe un matiz de aquel concepto griego
del Hades, lugar donde curiosamente se recordaba pero nada podía hacerse
como no fuese el evocar con la misma
.. .Angustia, asfixia,
evocación, sin luces, de una ausencia.26

Los conceptos o ideas de vida y muerte, además de aparecer como contrapartes en los mismos versos, se entrelazan para fabricar la urdimbre de hilos
delgadísimos por sobre la cual se mueve el hombre; en contraste, la contrapartida es evidente:
Hombre, toca, toca
lo que te provoca:
seno, pluma, roca,
pues mañana es cierto
que ya estarás muerto,
tieso, hinchado, yerto.21

He aquí un llamado imperioso a vivir mientras se vive -¿ qué más vivir que tocar, maniobra que no engaña tanto?-, una conminación en la
cual se rinde ese entretejerse de vida y muerte: seno, pluma, roca son palabras vivas, pertenecientes a la dimensión de lo tangible, la primera -senocon todas las implicaciones del sensual tacto, la segunda -pluma- con toda
la levedad de un ave que vuela, y la tercera -roca- con la firmeza que
se recorta contra el horizonte de un paisaje animado. En cambio tieso, hin"' Ibídem, p. 99.
" lbid.
21
!bid., p. 149.

303

�chado, yerto van a incidir las fibras imagineras de lo duro, inanimado, inmóvil, muerto.
¿Contraste poético accidental? En otro poeta fuera posible la conjetura,
mas no en Dámaso Alonso en el cual nada es accidente, mucho menos la
palabra en su dimensión poética.
Hay algo profundo, una causa generadora para que vida y muerte aparezcan contrastadas en el poemario alonsiano, y que el lector en ocasiones
no sepa qué es más angustiosa: la vida o la muerte. Así que vayamos a ver
un poco más en detalle las diversas maneras cómo el poeta conceptualiza la
vida y la muerte.
La más evidente imagen del vivir es la que se nos rinde bajo el signo de
lo táctil. En cierta forma no hay mejor punto de referencia poético de lo
tangible que este solo verso:

Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-el gran viento se lo lleva. 29

La tierra que grano a grano se desgrana en un viento sobrenatural, o vida
que puede pertenecer a esa otra misteriosa, enigmática, realidad:
.. .el sueño de la vida.30

Entre ambos niveles poéticos se desliza la vida para Dámaso Alonso; hay
veces en que la vida posee el realismo de una
.. .lámina de mica, transparente
agua sorbida por el gran estío,
sólo arena dorada.81

Toco, toco, toco 28

Mientras que en otras todo se queda en lo sutil e intangible de un mero
en el cual se brinda la eficacia de lo táctil para consignar el hecho de vivir.
En la nada -en el no ser- nada se puede tocar; ahí está el vacío, el ansia,
quizá la reminiscencia del H ad.es en la poética actual de Alonso. En cambio en el vivir todo es tocar. El ojo ilusiona, el oído puede engañar, el gusto
corre el riesgo de confundirse, así como el olfato, pero el tacto es difícil que
yerre la señal, el dato externo del medio circundante. Es por eso, posiblemente, que vivir, en la poesía de Alonso, sea primeramente un tocar.
Lo anterior en cuanto a vivir, a la característica de estar vivo, mas no a
la vida, porque hay que trazar la diferencia entre vivir y vida en Dámaso
Alonso. Véase si no: vivir es practicar la vida, ejercerla, seguir el oficio de
viviente; vida, por otra parte es algo hondo que puede ser referida e identificada a algo material estrictamente

( ¡ .. .cantar soñoliento!) .32

Detengámonos brevemente en las dos citas anteriores. En la primera, la cual
refiere la vida a lo material tangible, a lo real-real, está contenida la
imagen de una existencia delgadísima, frágil a cual más -la mica tiene
esa especial característica de ser transparente y quebradiza- que acaba por
ser sorbida por una sequía irreductible -similar al puñadito de arena que
el gran viento se lo lleva-, mica que se transforma en arena dorada capaz
de volar, también, al menor soplo de aire. En el verso es patente, luego de
repetirlo varias veces, cambiando un poco la acentuación, o haciéndola más
enfática, que

.., ..,
Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terreno.
La tierra volvió a la tierra.

agua sorbida por el gran estío

es efectivamente el agua hundiéndose en la i de sorbida debido a que un
hueco sediento yace en el fondo (la í acentuada de estío). Está, pues, lo
material presente: agua, hueco. En cambio

Entre tus manos me tienes,
tierra soy.

cantar soñoliento

se encuentra desprovisto de sensorialidad como no sea la intemporalidad
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
28

304

Ibid., y Cfr. Nota No. 5.

20

lbid.,
Ibid.,
n lbid.,
"' lbid.,
30

p.
p.
p.
p.

82.
13.

26.
33.

305
H20

�Seréis torrente en furia
que va a rodar al páramo. Seréis
indignación y grito sin respuesta.as

y la ausencia de espacio de un cantar entre la vigilia y el dormir, instante
ambiguo que cristaliza en el uso de dos simples y sugerentes sílabas: soño,
presentes en soñoliento.
Quedan entonces dos niveles de imágenes: las referidas a lo material y
aquellas relacionadas con universos intangibles. Dejemos las primeras, qµe
en realidad no dicen tanto, y consideremos las segundas en las cuales se
ofrecen los datos más importantes en lo que a conceptualización poética concierne.
Hay noticias varias sobre la vida; una de ellas, quizá la más desgarra-

Como si la vida fuese un continu0 mqumr,
.
. . una eterna interrogante sin
solución.

·!

Queda, entonces, la vida que deviene en it
.
.
nación, el alarido sin eco en d li t
o angust:10so, en ua, en indigvida pero también
'
o en e germ o. Dámaso Alonso habla de la
gráficos- de su vida: aparte de los que se constituyen en claros hitos bio-

dora es:
como la vida
( ese amarillo pus que fluye del hastío,
de la ilusión que lentamente se pudre,
de la horrilJle sombra cárdena donde nuestra húmeda
orfandad se condensa).83

Porque alú está contenida la densa amargura que mostrará en otros versos Dámaso Alonso. 'La imagen es clara; se inicia en el universo de lo
material -ese amarillo pus- para de pronto adentrarse en el mundo de
lo sentimental -que fluye del hastío ( una vez más la í que sugiere el vacío)y permanecer en él revestido de nuevas y más pesadas imágenes: ilusión que
lentamente se pudre, horrible sombra cárdena, húmeda orfandad.
Con noticias poéticas como la anterior se tiene el pie para conjeturar que
es la vida lo luctuoso, más que la muerte. Pero sigamos.
La vida también es llamado constante para Dámaso:

mi frágil vida, acunadla
como a una hojita pequeña,
como briznilla de nada.31

ºt'

abH
_briznilla, palabras que comienzan a susurrar esa fragilidad que
re
p1amente en cuatro hermosísimos ve
.
.
se
mundo vital inten·or d D,
rsos, qumtaesenc1a de todo el
e amaso:
(.°Te quebraré, varita de avellano,
te quebraré quizás? Oh,, tierna vida
ciega pasión en verde hervor nacid:
tú, frágil ser que oprimo con la m~no.ªª

de~~::b:eaú:n e:t•:=t:a~arita ,d: avellano, tensa, en la víspera misma
. .'
croscop1co en que no se ha roto ,
.
ya casi. Sm embargo, esa varita de avellano frágil
,
aun pero
atiende a la estructuración del siguiente poe~a:
, ya está quebrad.:!, si se

cómo me llama la vida,
qué imperiosamente llama.ª'

Mas no un llamado quieto sino un grito compulsivo que golpea los cráneos
de vivos y muertos con la reiteración voraz de
¡Ser, ser, ansia de ser!

35

La copla quedó partida.
No la pude concluir.
Y era la copla de mi vida.
(Morir, palabra dormida,
¡ cómo te siento latir .1)
Bien templado en instrumento

E incluso llega también a los que aún no han nacido, a esos qufc Dámaso

Y a medio giro el cantar,
llevóse la copla el viento.

dice:
as ALoNso, DÁ111Aso, Hijos de la ira, p. 155.
" ALoNso, DÁ111Aso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 15.
15

306

Ibídem, p. 99.

.. !bid., p. 19.
.., !bid., p. 15.
88
I bid., p. 21.

307

�¡ Oh muerte que das vida! 44

(¡vida, cantar soñoliento!}
y no la pude acabar.39

Y, curiosamente -¿ curiosamente?-, en la misma forma como la vidatierra es volada por el viento, la vida-copla es arrastrada igualmente por el
viento, ese viento cuyo símbolo marca la presencia y ausencia de Dios.
Quede, pues, por lo pronto, la vida como grito, como angustia, como rompimiento inminente, como fugacidad, como gran luto porque:
Toda la vida oculta en el implacable mar bulle y se
levanta,
y en mar se alza como materia sólida, como un paño
de luto. 40

De esta suerte, la vida para Dámaso resulta una punzada sin fin, un suspendido suspiro doliente para el que vive, como prefiguración del mundo,
en una
.. .ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).41

En la misma medida como la vida llama imperiosamente al poeta, igualmente hay un pálpito próximo:
(Morir, palabra dormida,
¡ cómo te siento latir! }42

......

La muerte no es el fin último para el hombre, y aunque Dámaso parezca
contradecirse en ocasiones, sigue prevaleciendo -y valiendo- la idea de
que la muerte resulta más feliz, más agraciada, halagadora y rica que la
misma vida.
Pediste plenitud: la muerte pides.'ª

Condensa esa riqueza espiritual accesible sólo a los que cumplen el requisito estipulado: el necesario tránsito por la muerte que nos recuerda
aquel bello verso de Fray Luis de León en el que exclama:
.. lbid., p. 33.
.. ALoNso, DÁMASo, Hijos de la ira, p. 146.
41

lbidem, p. 15.

.. ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 33.
0

Y que mueve a Dámaso a decir, en feliz paráfrasis:
Sólo allí donde hay muerte puede existir la vida.45

Una vez más la muerte correlativa de la vida, como imágenes recíprocas
que son reflejo una de la otra.
La vida es sueño, duermevela quizá; la muerte es la vigilia. La primera
transcurre; la segunda cae a plomo, cortante, oculta aun en los sitios más
infantiles y menos imaginados:
.. .en el fondo, entre los peces de colores,
está la muerte.46

Muerte necesaria y consecuencia irreductible de todo lo que vive, incluso
de lo que es bello:
ay, ni tú mismo harías que la belleza humana
fuese una viva flor sin su fruto: la muerte. 47

Y si bien la vida es interrogante, la muerte también:
Ah, Dios mío, Dios mío, lqué han visto un instante esos
ojos que se quedaron abiertos? 48

He ahí la pregunta matizada por el mismo tono de angustia con el que
Dámaso pregunta qué es la vida. El poeta tiene una certeza, al menos sabe que
la muerte es la luz 49

y lo dice en las cinco más bellas palabras que se han escrito sobre la
muerte, comparables sólo a la petición de plenitud pidiendo la muerte. Y
es luz la muerte porque la luz es la contraparte de la oscuridad de un vivir
entre cadáveres, de un fluir desde el hastío, y porque la luz ilumina.
" LEÓN, FRAY Lms DE, Poeslas completas, 3a. Edición, Ed. Sopena Argentina, Col.
Biblioteca Mundial, Tomo I, Buenos Aires, 1945, p. ll .
.. ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 30.
.. Ibídem, p. 26 •
41
lbid., p. 164.
.a !bid., p. 44.
" ALoNso, DÁMASO, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 13.

Ibidem, p. 30.

309
308

�Y si bien la muerte puede ser el paso de
.. .un sueño dorado, un sueño dulce,
tibio )' dulce,
al sueño largo y frío. 50

También la vida es un sueño o quizá menos: una simple copla que se
lleva el viento.
En la poesía de Dámaso Alonso morir no es difícil, porque no es duro
morir ya que a la muerte se la encuentra a la vuelta de la esquina y está
en todas partes
¡Tú muerte, tú, el amor; tú, en el amigo;
tú, la melancolía, los presagios,
los tímidos avances temblorosos;
tú, los rojos carbones y las llamas;
tú, el espasmo dulcísimo, tú oculta
amante, único amor, eterna amante! 51

Y está presente en el simulacro del espasmo sexual que es un monr en
pequeño.
Para Fray Luis de León, en el Cantar de los Cantares, la muerte es amor;
para Dámaso también:
¡ Amor, amor, principio de la muerte! 52

Dándosenos el bello engarzamiento, la suave transposición que nos lleva
de la muerte como tránsito a la muerte como interrogante, Juego como luz
y, finalmente, como remate del juego pirotécnico: la muerte como amor,
como ahincamiento en lo imperecedero y no sólo en un mero
Y conoció el amor. Vencidos cuerpos
se desploman sobre la delicia.
¿ Lo fugaz conquistó lo permanente? 53

La muerte -anonadamiento, aniquilarse el ser en el no ser tiene un sentido muy profundo en Dámaso Alonso. Como luz, es la única cierta, la
"" ALoNso, DÁMASO, Hijos de la ira, p. 42.
01
ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 104.

= LEÓN,
51

310

FRAY Luts DE,

blanca luz que le recuerda a la muchacha de su soneto preferido; y como
amor, la muerte lo estrecha y conduce a lo permanente, a Dios, porque
soñando la vida
. . .la muerte es el único pórtico de tu inmortalidad.54

De esta manera, no es descabellado concluir que para Dámaso Alonso
la vida es definitiva angustia, y la muerte conquista de lo inefable.
Dios en Dámaso.

Así como suena: Dios en Dámaso. Podrían escribirse multitud de páginas al respecto y no llegar a agotar el tema.
Algo impide haber escrito "el concepto ( o idea) de Dios en Dámaso Alonso". Quizás haya sido la familiaridad adquirida ahora a partir de las aproximaciones anteriores o -una vez más- la intuición del lector. Sea lo que
fuere, esta aproximación ha quedado con ese título: Dios en Dámaso.
Muy al comienzo de este escrito se mencionó que para Dámaso la crisis
espiritual no es de carácter religioso sino de otra índole, vocacional ciertamente. Es probable que sea arriesgado él juicio, pero no tanto si atendemos
a diversas noticias que, en su poemario, otorga Dámaso.
Es verdad que en algunas líneas Dámaso trae perdido a Dios, o al menos
recuerda haberlo tenido en pérdida. Pero basta avanzar en la lectura de los
poemas para percatarse de ese tan característico tono de salmo penitencial
que ventea y se pasea a lo largo y ancho de la poesía de Dámaso Alonso.
Y es suficiente recordar el profundo amor que se alojaba en el corazón de
los salmistas para comprobar que incluso en el mayor sentimiento de abandono de Dios, Él estaba metido en el poeta.
El matiz penitencial de la poética de Dámaso es evidente en los títulos
de sus colecciones: Hijos de la ira -cuyo epígrafe terrible ( .. .et eramus
natura filii irae sicut et ceteri ... : .. . siendo por nuestra conducta hijos de
ira, como los demás) anticipa la velada iracundia de muchos versos aparentemente apacibles--. Oscura noticia y Hombre y Dios. En uno y otros
aparece esa tónica religiosa plena de grisura, casi un aullido, véase si no:
Hijos de la ira.
Oscura noticia.
Hombre y Dios.

op. cit., p. 125.

ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 103.

"' ALONSO, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 165.

311

�Grito penetrado por la rabiosa angustia de la pérdida o la añoranza,
sugerido por el primer título, que mueve a pensar en el rechinar de dientes,
en la desesperación manifiesta en el rostro oculto y el imperceptible temblor
prendido al cuerpo de Eva en ese conmovedor cuadro de Masaccio ( Adán
y Eva expulsados del Paraíso) en el cual Adán comienza a ver hacia atrás
con un gesto que anuncia un profundo grito de ira que culminará en la
acción asesina de Caín. Profundísima tristeza es la que permea el título
de Oscura noticia, que parece amenazar con una información triste y color
ceniza. Y enfrentamiento franco en Hombre y Dios (ambos sustantivos con
mayúscula, en pretendido gesto de igualdad o en actitud paralela al Non
serviam).
Sin embargo, ¡ cuán grande engaño si el lector se deja llevar un poco por
la imaginería y otro tanto por la polivalente interpretación de las palabras
y frases de Dámaso Alonso! Oscura noticia, por ejemplo, ofrece la multiplicidad de un espejo de entenderes, con mucho el estar en una feria, metido en el laberinto de vidrios y reflejos al que son tan afectos los parques
de diversiones norteamericanos:
Oscura noticia: nefasta información recibida
grisura
dimensión cuasi demoniaca
infame turba de nocturnas aves

(A)'
(B)'
(C)'
(D).

¡ Pero qué pletórico de engaños está el parque de diversiones de la imaginación si no se tiene la guía del mismo fabricante de la casa de los espejos!
Nada de lo anterior es cierto: no hay información que sea nefasta en la
poesía de Dámaso, ni grisura posible, ni demoniaca dimensión, ni la negra
sugerencia del verso gongorino. Todo lo que está contenido es simplemente
la negación de A, B, C y D, cuyos paréntesis indican aquí el posible disfraz
-metáfora- que Dámaso haya querido otorgarle a una simple oscura noticia, que es, desde el punto de vista alonsiano, aquello que lo movió infantilmente a emprender el desciframiento de la eficacia poética: la intuición.
¿Es el aserto anterior opinión personal o simple aseveración lanzada al
azar para ver si pega en el blanco? De ninguna ~era, porque el término
oscura noticia, cuya connotación llama a la grisura y a la nefasta información en el verso, pasa a ser la luminosidad y la límpida transparencia de
la intuición cuando -como es y debe ser frecuente en el caso de Dámaso,
poeta-académico o al revés- algunas referencias poéticas tienen pared de eco
en StlS ensayos sobre métodos y límites estilísticos.
En su sabio y saboroso -así tal cual: saboroso- escrito sobre el tema
de Polifemo, contenido en su Poesía Española, llega el momento -pasaje

312

en realidad, si se trata de leer, pero momento s1 se está escuchando a Dámaso- en el cual se dice:
Cuando por causas distintas se nos ha presentado este dilema nos hemos inclinado una vez más con Garcilaso hacia la explicación de "oscura
noticia'', de pura intuición poética; 55

para agregar más abajo, refiriéndose a una interpretación deliciosamente inteligente que
fue oscuro también el proceso que llevó hasta este verso oscuro. Fue
una honda intuición.56

En ambos casos la estructura verbal oscura noticia está referida a intuición, lo cual dice mucho y cambia completamente el panorama de apreciación de la poética de Alonso si se parte ahora de otro supuesto. Veamos
si no.
Aparentemente, el primer libro de poemas de Dámaso Alonso es precisamente Hijos de la ira; posteriormente -seguimos en el supuesto que el primero fue el primero, esto es: Hijos de la ira- se publica Oscura noticia y
Hombre y Dios. Ahora contemplemos el territorio que nos ofrecen los tres
títulos reunidos como si fuesen intervalos de un transcurso existencial:
Hijos de la ira . . . . . . . . . . Oscura noticia . . . • . . . . . . Hombre y Dios.

Donde se comienza por rechinar y rabiar, recibir lo gris en el alma y,
finalmente, enfrentar al Creador con un profundo sentimiento de perdición
anticipada.
Esta imagen queda si el término clave, Oscura noticia, quedase como
tal: como oscura) nefasta y gris noticia. Sin embargo, ¡ cuán distinto despliegue de imágenes se allega si sustituimos el término clave por su exacto
-y oculto- correspondiente poético!:
Hijos de la ira ........... INTUICION ..... . ..... Hombre y Dios.

Porque aquí la rabia -reprimida o soltada al aire- remansa y se disuelve en la intuición de Dios para alcanzar el instante inefable en el cual
el hombre enfrenta a Dios no como desafío sino como creatura que anhela
a su Creador. Y para justificar esto he aquí ese conjunto de versos que son
.. ALONSO, DÁMASo,

Poesía Española, p. 331.

.. lbidem.

313

�centrales en toda la obra de Dámaso -centrales en cuanto sirven de punto
axial para ese "antes" y el "después" de los que se hablará más adelante-:
Y al cabo de los años llegó por fin la tarde,
sin que supiera cómo,
en que cual una llama
de un rojo oscuro y ocre,
me vino la noticia,
la lóbrega noticia
de tu belleza y de tu amor.51

Sabiendo que el tu de tu belleza y de tu amor se refiere al posesivo de
Dios (los versos, sabiamente reservados para el final, pertenecen al poema
Dedicatoria final ( Las alas), poema donde el interlocutor es Dios para Dámaso, ah, pobre Dámaso).
Así, minúsculo punto -verso- hallado, eje de giro de etapas anteriores
y posteriores, no queda sino proseguir estableciendo ese antes y ese después
del que da cuenta y razón -en breve tiempo- Dámaso.
Cuántas veces de niño vi las representaciones
groseras
de tu forma sin forma. 58

Dice el poeta recordando aquellos dibujos que frecuentemente se presentan a todo infante de cualquier país católico del mundo. Representaciones groseras, dice, no significando lo que por grosero quieren decir las
niñas bellas, sino grosero por lo grueso. Esa es la imagen precisa que se
conoce de niño: la imagen desvirtuada que pretende constituir lo que de
suyo es inconstituible; la imagen de
un viejísimo Dios,
oh rostro venerable y triste,
lleno de arrugas 59

que siempre deviene en buena cornucopia aun para el peor de los humanos,
un Dios típicamente protagonista del Nuevo -mas no del Antiguo- Testamento. Un Dios, en fin, perdonador de todo porque lo venerable y triste
61

ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 164. El subrayado es mío.
ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 130.
'" Ibídem, p. 133.

18

314

y viejísimo, en la dimensión connotativa -aunque nunca en la denotativade nuestro lenguaje implica, respectivamente: digníficamente amable, apesadumbrado por lo bueno que es, accesible porque no hay anciano eterno
que se cierre a la aproximación.
Ese es el Dios conocido infantilmente por Dámaso, y por todos los que
fueron niños y se llaman con otros nombres.60 Pero de ninguna manera ese
Dios es el que por
.. .averías solitarias
en las que Dios con alas invisibles
roza apenas las copas de los árboles.61

Sería injusto que así fuera ... para un niño. Para un niño. Para un runo
que no sabe aún de lo huidizo y del microscópicamente imperceptible rozar
tenue de unas alas insubstanciales -¡ inconsútiles, en la exacta acepción de
los poetas modernistas!- sobre algo que ha alcanzado a ver con su mirada
infantil pero que conceptualmente no se ha fincado en su cerebro.
Pero Dámaso Alonso no es un niño cuando a los cuarenta y tantos años,
luego de haber confrontado la pesada disyuntiva existencial de tomar un
camino -la creación poética- u otro -deshacer minucias para "explicar''
la razón exterior de la íntima eficacia interior-, exclama que
¿Vivir no es más que el roce de su viento?
Fuga del viento, angustia, luz y sombra.62
Una vez más el viento -repetido en dos versos seguidos-, pero ahora
algo sumamente hermoso -¡ y significativo!-: la luz. La luz, la luz que
tanto y tan sutilmente definirá a Dios, a ese Dios que está
donde tus siglos rugen.63

Y que es
. • .sólo el viento
que mueve y pasa y no mira.64
.. Busque el lector en su memoria los recuerdos de niño y compare: ¿ no es Dios,
acaso, viejo, venerable y bueno?
81 ALONSO, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 96.
01
Ibidem, p. 11.
03
Ibídem, p. 26.
" Ibidem, p. 74.

315

�Y que en el fondo de la carrera en busca de, en la persecución del alma es
.. .la fuga secular de las estrellas a
la busca de Dios.65

Para la poesía española, que bien puede llamarse -sin temor a equívoco
o a corrección, al menos desde el aire süave de Garcilaso a Fray Luis- una
poesía de viento, Dámaso deviene en perfecto ejemplar, en renovada reiteración de ese sublime verso en el cual Fray Luis, el espectante, esculpe ocho
lapidarias palabras-imágenes en las cuales ansía permanecer porque "allí"
debiera estar Aquel:
En gozo, en paz, en luz no corrompida.66

Y si volvemos a pensar en lo que la luz pura -no corrompida- viene
a significar para Dámaso, nos hallamos una vez más en la coincidencia
exacta entre la imagen primera y la idea de Dios. Y vale la pena repetir
el hallazgo: la Avenida del Retiro --donde el Dámaso niño descubría a
Dante (a la eficacia poética en realidad)- es la misma avenida solitaria
en la que Dios, con alas invisibles, goza apenas las copas de los árboles.
Aquí tenemos esa desconcertante coincidencia en la cual el Dárnaso cuarentón -figurativamente, porque nunca él ha dejado de ser niño- reencuentra
a Dios en el viento.
Ya se ha visto que la vida es efímera que
•. .no es más que el roce de su viento.61

Y que ese viento es un gran viento, un tan enorme vendaval que barre
y borra todo y conduce lo arrastrado hasta
.. .donde tus siglos rugen.68

Basta solamente comprender la relación fonética --evidente por demás-en este verso para entender, en su descarnada plenitud, el agobio y la pesantez de poner por escrito que Dios es, para Dámaso, el que
cruje en el hueso.

69

.. Ar.oNso, DÁMASO, Hijos de la ira, p. 89.
.. LEÓN, FRAY Luis DE, Poesías completas, p. 25.
" Ar.oNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 11.
68

Ibídem, p. 26.

.. ALONSO, DÁMAso, H ijos de la ira, p. 144.

316

El crujido es algo que se da en la temporalidad, en la no espacialidad.
Uno oye el crujido, el hueso quebrándose en el tiempo (el hueso se hiro
trizas en el espacio donde aconteció el accidente) y al sanar no se recuerda
dónde fue sino cómo fue. Eso, eso es suficiente para entender que el crujir
en el hueso, ruido despojado de espacialidad, deviene en crujir constante,
eterno, imperecedero.
Luz limpia -no corrompida-, crujido en el hueso: dos noticias dadas
de Dios por Dámaso, poeta que sigue bien la tradición sensorial característica de la poética española en la cual cada palabra, más que a un concepto
obedece a una sensación vivida. . . Pero sigamos adelante: dos noticias en
las que una reafirma aquella imagen primera de la que antes se habló, una
imagen luminosa que reaparece, a cada paso, en Dámaso-poeta y en Dámasoensayista.70
Leer el poemario de Dámaso es toparse constantemente con advertencias,
veladas o francas, de la presencia de Dios. Salvo algunos versos bien librados
de la sacralización, los demás contienen o sostienen, ocultan o manifiestan,
muestran o disfrazan la obsesión por lo divino:
.. .la fuga secular de las estrellas a
la busca de Dios.71

Dios es, a primera impresión del lector, no sólo el que cruje en el hueso
(imagen fonética por demás eficaz, desde la perspectiva puramente poéticoanalítica, pero bellísima desde d nivel de la pura contemplación volitivo-creadora) sino síntomas más c9mplejos y profundos de una dolencia espiritual:
si Dios es sólo eterna presencia del recuerdo.12

Empecemos del verso anterior. Dejemos que sea aquí Dios la presencia en
el recuerdo, como el recuerdo sabroso de la imagen primera -¡ una vez más
la reafirmación de la añoranza de Dámaso!-. O dígase mejor: arranquemos
de ese verso y consideremos este otro :
.. .¡Oh Dios,
oh misterioso Dios.73
•• Valdría la pena ensayar un intento de interpretaci6n del concepto de luz y su
relación con la imagen primera del niño Dámaso.
n ALONSO, DÁMASO., Hijos de la ira, p. 89.
n Ibidem, p. 54.
.. Ibid., p. 78.

317

�Y este otro:
¿Por qué nos huyes, Dios, por qué nos huyes? 74
Reunidos todos, y conservando la imagen de un Dios que cruje en el hueso,
que duele, cualquiera puede pensar que estamos exactamente en la trayectoria de un poeta a la busca de Dios, pero con ese tan peculiar matiz de
búsqueda de divinidad que posee la poesía española:
La ebriedad de mi sangre busca un lago
final: embriagarme en Dios un día. 15
Aparentemente no queda duda: Dámaso es un poeta a la caza de su
Dios, un poeta desgarrado por el problema existencial que le plantea al hombre la incertidumbre de su trascendencia; un poeta meridianamente clavado
a la angustia.
Pero no siempre lo aparente es lo esencialmente verdadero, y este es el
caso de Dámaso: lo aparentemente cierto deviene en mero disfraz --en muchas ocasiones buen disfraz o eficaz despiste- de su auténtico sentir. Veamos:
No me sirven mis manos ni mis pies,
que afincaban la tierra, que arredraban el aire,
no me sirven mis ojos, que aprisionaron la hermosura,
no me sirven mis pensamientos, que coronaron mundos
a la caza de Dios.16

J,

Dice Dámaso, sintiendo hondamente la insuficiencia de su humanidad.
Ya no se habla de un Dios huidizo, misterioso, anhelado, sino de un Dios
necesario que viene a ser culminación de una larga y penosa y dolorosa cacería existencial de años y años. Nada le sirve a Dámaso: ni su humanidad
ni su intelecto cazador... ni siquiera aquella hermosura aprisionada por la
Avenida del Retiro, y luego aquella otra motivadora del soneto-oración, que
es mucho decir porque gran cosa significan ambas, como se vio antes. No es
éste el lamento de una ausencia sino la penosa presencia de Alguien que
puede hacer claras las cosas; Alguien a quien Dámaso pide:
14

ALONSO, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 31.
,. ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 137.
" ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 102.

318

no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la
noche.11

Y Quien, quizá por el largo silencio de años, llega a ser motivo de una
trágica expresión que en otra circunstancia sería frase final de un angustioso
diario íntimo:
también Dios odia.78
Pero no es así; no al menos con Dámaso Alonso.
Dámaso trajo perdido a Dios por mucho tiempo. Es natural: todos los
humanos pierden a Dios alguna vez en su vida, y si tienen la ocasión llegan
a decirlo. Pero aunque esa pérdida temporal se atisbe y sea declarada por
Dámaso cuando éste se sienta y de un tirón se arranca de dentro los poemas,
ya el lector confronta a un poeta que ha recobrado a su Dios, a un poeta
superador de la crisis religiosa y que ahora exclama lleno de candoroso
cariño:
.. .¡Ay, Dios,
cómo me has arrastrado,
cómo me has desarraigado,
cómo me llevas
en tu invencible frenesí,
cómo me arrebataste
hacia tu amor! 19
Son estos unos versos donde se juega hábilmente con los verbos; donde
queda indicado el antes y el después. El antes: cómo me has arrastrado,
cómo me has desarraigado; y el después: cómo me llevas. Y ambos instantes
de la temporalidad unidos finalmente en un tiempo verbal que, aunque en
pasado, posee la pesantez gratificante del presente: cómo me arrebastaste
hacia tu amor.
Dámaso, pues, narra en su diario íntimo, en su poemario de años acumulados, aquella angustia sentida y que
.. .ahora,
a los 45 años,
" lbidem, p. 82.
•• !bid., p. 53.
'" !bid., p. 114.

319

�cuando este cuerpo ya me empieza a pesar
como un saco de hierba seca,
he aquí que de pronto
me he levantado del montón de putrefacciones,
porque la mano de mi Dios me tocó,
porque me ha dicho que cantara:
por eso canto. 80
¿ Circunstancia fortuita? ¿ Evento aleatorio acaso este momento en que la
mano divina hace que el poeta se incorpore y cante? La gracia tiene misteriosos caminos: a unos les viene de golpe, y a otros -Dámaso entre ellos-luego de golpe tras golpe, tropiezo tr.as tropiezo, balbuceo tras balbuceo. Puede despistar el que Dámaso diga que

.. .al cabo de los años llegó por fin la tarde,
sin que supiera cómo,
en que cual una llama
de un rojo oscuro y ocre,
me vino la noticia,
la lóbrega noticia
de tu belleza y de tu amor.81

Porque parecería que Dios revino a Dámaso en una fresca tarde en que
nada tenía sentido porque todo carecía de fundamental sustento existencial.
Se tendría la impresión de la gracia abatiéndose sobre el poeta perdido del
que habla el último poema de 1/Jombre y Dios, gratuitamente como es característica de la gracia divina. Sin embargo no parece que así fuera, sino
que la lóbrega noticia, la intuición de Dios

me veló la estructura de estas nadas,
para -a través de lo real, deshecho-auparme a su verdad, a su poema.83
¿ Y para qué desea!' el poeta a su Dios, para qué pedirlo? Entre mil y una
cosas para averiguar la verdad viéndola por medio de la Verdad, para comprender la borrosa realidad circundante y tener

.. .ojos que penetren tras lo gris
la verdad de las almas,
la hermosa desnudez de tu imagen:
el hombre.84

Conocer al hombre. Al hombre precisado por Dios para completar su
plenitud
(Para su plenitud Dios necesita al hombre
En su divina mente le concibió por eso,
para eso).85

porque el poeta se pregunta:
¿Qué es la luz sin un ojo que la mire? 86

Y en la misma medida como el hombre -Dámaso- busca lo cierto a
través de la Certeza conseguida, igualmente sucede que Dios
.. .para ver, humanamente,
su Creación,
necesita mirarla
a través de mis ojos,
a través de los ojos
del Hombre. 81

(Sí, mi intuición de Dios
es muy pequeña).82

despertó -al igual que el primer goce estético cuando niño al leer a Dante
avivó la primera intuición poética- con el contacto con la realidad:
Dios a mí ( como a niño que a horcajadas
alza un padre, lo aúpa sólo al pecho
antes, porque el gran ímpetu no tema)
80
81

!bid., pp. 27-28.
!bid., p. 164.

"' ALONSO, DÁMAso,

320

He aquí, entonces, no el alarido soberbio del hombre por saberse complemento de Dios en la Creación, sino al hombre entendedor del mundo a través
"' Ibidem, p. 111.
.. Ibid., p. 119.
80
!bid., p. 127.
80
!bid., p. 134.
"" !bid., p. 135.

Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 126.

321
H21

�de su Creador y a Éste en el regocijo de tener a la vista a su criatura admirable y admirante, al único ser capaz, sobre fa tierra, de salmodiar penitencialmente:
Y ahora, Señor, oh dulce Padre,
cuando yo estaba más caído y más triste,
entre amarillo y verde, como un limón no bien maduro,
cuando estaba más lleno de náuseas y de ira,
me has visitado,
y con tu uña,
como impasible médico
me has partido la bolsa de la bilis,
y he llorado, en furor, mi podredumbre
y la estéril injusticia del mundo,
y he manado en la noche largamente
como un chortal viscoso de miseria.
Ay, hijo de la ira
era mi canto.
Pero ya estoy mejor.
Tenía que cantar para sanarme.88

Y posiblemente por esto todos los poemas de Dámaso conllevan la angustia de quien ignora no dónde está su Dios sino dónde quedó colgada cierta
parte del alma, en este caso el alma de un poeta llamado Dámaso Alonso,
ese poeta que hacia la mitad de su vida exclama:
La copla quedó partida.
No la pude concluir.
Y era la copla de mi vida.

Bien templado el instrumento
y a medio giro el cantar,
llevóse la copla el viento.90

Copla que puesta en otros términos señala que Dámaso, con el instrumento
poético bien templado para cantar en ese instante de su vida en el cual
el vivir está en medio giro, siente que su copla-vida (o su vida de poeta)
voló hundida en el viento...

No• Dámaso no es el poeta con su Dios perdido sino el poeta con el
Dios ~nquistado en el rincón más secreto de la entraña, animándolo desde
ahl, impulsándolo a cantar el hallazgo y la pérdida: hallazgo d~ Él Y pérdida de él de él de el Dámaso que en algún momento de la vida, ante el
' llaman
'
río que todos
Carlos y Dámaso llama Dámaso -en su poema ("lapsus
linguae") A un río le llamaban Carlos- se pregunta:
qué eran, qué significaban "fluir", "fluido",
"fluente".89
·

Pregunta que es como si Dámaso poeta volviera a interrogarse como crítico cuál es el significado y cuál el significante existencial. O poniéndolo
en otra forma: ¿será un río fluyente el que explique la razón por la cual
una fluyente vida de poeta acabó por devenir en existencia de crítico?
Posiblemente por esto el poema pensado al contemplar el río de Massachusetts es tan conmovedor y se siente como culminación del poemario. Quizás
por esto Dámaso deliberadamente confunde los nombres y se compadece de
sí mismo, digo, del río.
88
89

322

Ar.oNso, DÁMASO, Hijos de la ira, p. 165.
Ar.oNso, DÁMASO, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 150.

00

Ibídem, p. 33.

323

�:i1

"EL CRISTO DE VELAZQUEZ"
de Unamuno
LEncIA PÉREZ GuTIÉRREZ M.L.E.
ITESM

UNAMUNO escribió versos desde muy temprana edad, pero no fue sino hasta
su madurez cuando se dio a conocer como poeta. Tenía cuarenta y tres
años cuando se publica su primer libro intitulado Poesías. Desde ese momento no dejará de producir y de seguir el difícil camino de la lírica. Nunca
fue un poeta de fácil expresión. De su alma angustiosamente torturada y
de su denso pensamiento no podía emerger un verso claro y sencillo. Las
formas métricas fueron irreductibles en sus manos. No llegó a dominar totahnente el arte del verso, por eso en su quehacer poético se encuentran
tantos altibajos. En su credo poético Unamuno explica: "el sentimiento
poético ha de ser pensado, y sentido el pensamiento"; la "idea ha de encarnarse, sea escultórica y no musical su vestidura" .1 Esto nos explica perfectamente su ideario: la búsqueda del vocablo adecuado, del que enraíce más
en la idea, del que se extraiga más contenido no obstante su rudeza. La
idea siempre predominando sobre la musicalidad del vocablo. "La poesía
de Unamuno está fuera de todos los ráiles escolásticos para ser rotunda y
simplemente suya, cambiante y polifacética, sin . duda, pero tan profundamente impregnada de su específico aliento intelectual, que se respira de
manera radical de todo movimiento poético que la rodee. Se separa, sobre
todo, porque el modernismo es un movimiento para el que la obra poética
es una finalidad, mientras que para Unamuno es un simple cauce ideológico
y sentimental" .2
Cuatro son los poemas que forman la Cristología Unamuniana: el poema
ToRRENTE BALLESTER, GoNZALo, Panorama de la Literatura Española Contemporánea. Ediciones Guadarrama. Madrid, 1961. 151.
s DÍAz PLAJA y MoNTERDE, Historia de la Literatura Española e Historia de la Literatura Mexicana. Editorial Porrúa, S. A., México, 1965. p. 350.

dedicado
Cristo de Ca~rera ante el cual medita el 21 de mayo de 1899;
el d~l Cnsto de la Colegiata; el del Cristo yacente de Santa Clara en la
Iglesia de la Cruz en Palenc!~; y el famosísimo Cristo de Velázquez, que
es el poema cumbre de la lírica Unamuniana.
Los Cristos ante los que Unamuno se muestra impresionado según dice
Serrano Poncela en su libro "El pensamiento de U namuno" so tod "C · _
lí ·d
n
os
ns
tos vi os, escuálidos, _acardenalados, sanguinosos, esos Cri'ltos que alguien
ha llamado_ feroces. ?nstos que alguien denominó africanos -el poeta Guerra Junqueiro---, nacidos en las tierras cálidas de la vieja Cartago como San
Agustín". 8
"El C~sto de Velázquez" fue publicado en 1920. La génesis del poema
lo consbtuye la contemplación del Cristo que Diego Velázquez pintó en
1638 Y que hoy puede admirarse en el Museo del Prado de Madrid. Para
este poema ,'l!n~~o u ~ endecasílabos libres. Lejos de emplear un esquema estrofico uruco, deja vagar sus reflexiones y pensamientos en 88
es?"ofas de ~versa extensión; y sin la rigidez del patrón rimático su pensamiento adqwere más espontaneidad. Su "Cristo de Velázquez" presenta
algunos barroquismos bien definidos. Hermano de Quevedo en la expresión
y en el acento, desgarrado. El largo poema está dividido en cuatro partes y
cada una de estas muestra a su vez un tratamiento diverso del tema contemplado.

I
~a primera parte es totalmente impresionista. Unamuno -poeta- recibe
el unpacto de la visión del cuerpo pendiente de la cruz. Los tres primeros
poem~s son situacionales. Ponen al hombre frente a Cristo, "carne que se
hace idea ante los ojos".
El sentimiento de la vista es el que se -ejercita en primer lugar. Menciona
el poeta doce veces el verbo "ver," en distintas formas así como siete veces
la palabra "ojos". Es el preámbulo a la meditación~ La composición de
lugar, según los exegetas, que antecede al cuerpo central de la meditación.
El alma se apresta a comenzar su oración y dice humildemente:
Broten del recóndito
de mis entrañas, ríos de agua viva,
estos mis versos, y que corran tanto
cuanto yo viva, y para siempre.

1

324

ª

SERRANO PoNCELA,

1964. p. 162.

El Pensamiento de Unamuno F.C.E.

Breviario

N

76
O.

•

M' ·
eXICO,

325

�Junto a la aspiración, un deseo, el de perpetuarse: que mis versos -dice el
poeta- corran no sólo mientras "yo viva" sino "para siempre".
Y allí está este Unamuno distinto, frente a "El Hombre sin sangre, el Hombre blanco como la luna de la Noche Negra".
El primer paso de la meditación es una búsqueda desesperada, que se
resume en tres palabras: Dios - eternidad - misterio.
A partir del poema IV la actitud de Unamuno es dialéctica.
"¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?" pregunta.
Del poema IV al XXXIX una serie de imágenes y comparaciones surgen
espontáneas y vibrantes. El cuerpo de Cristo es el centro de atracción:

si~erar a Jesús no sólo como puerta, como ánfora, o tela sino también como
alimento:
"Hostia blanca del trigo de los surcos", "Como la leche de María blanco
nata de Humanidad". Y de ese cuerpo que en su albura se confunde co~
el fuego y con el sol:

como la rosa del zarzal bravío
con cinco blancos pétalos, tu cuerpo,
flor de creación.

"?namun~ seguirá en actitud lúdica con el color blanco, y toma toda una
sene de arumales que en la Biblia fueron conocidos como símbolos futuros
de Cristo Libertador y en todos ellos predomina el blanco:

El cuerpo del Señor representa -afirma el poeta- "dos bocas yertas de
sed de amor". La una es la lengua y la otra el corazón. Ambos 'reposan secos
de haber tanto amado". Pero el cuerpo de Jesús no sólo es "rosa de zarzal
bravío" sino también "lirio del valle del dolor". No sólo hay en él fuego,
flama, sangre; también hay pureza "Blanco lirio entre cardos", 'lirio del
valle del Dolor".
El blanco, símbolo de la pureza, es el color que predomina en este largo
poema. Se menciona muchas veces en muy diversas comparaciones. Forman una escala por donde el alma asciende a la contemplación de lo Eterno,
contrastando con el negro de la noche, y el negro de la cabellera del Señor.
El cuerpo de Jesús es:

Blanco león de los desiertos, mecen
vientos de fuego tu melena negra,
¡ Rey del desierto, León de Judá!

Blanco cual las nubes
espuma de los cielos, ·

y es "nube... de blancura". Pero no solamente es blanco cual la nube sino
"cual la nieve en las cumbres". Y núrando a lo alto con añoranzas de lejanía
exclama: "Eres la blanca puerta del empíreo"; "ánfora blanca de licor divino". Incontenible la inspiración del poeta observa "Blanco lirio tu cuerpo,
frágil tela", pero bajo esa blancum que evoca frialdad, hay fuego, calor:
eres blanca llama de la hoguera
blanca llama de fuego que devora.

Pero aún esta multitud de símiles no está completa, si no llegara a con-

326

La visión del espíritu en tu pecho
·se espeja, y a nosotros su paloma,
blanca lengua de fuego como copo
vemos que nieva desde tu regazo.

Y junto a la grandiosidad del rey de los animales está también la mansedumbre, y Cristo es el "Blanco Toro de luna de frente" y el
Becerro expiatorio del rebaño
cabeza y a la vez que sacerdote.

Recordando al Antiguo Testamento. Unamuno trae a la memoria aquella c~a milagrosa en los llanos de M oab cuando los hebreos caminaban por
el desierto y un~, plaga de serpientes venenosas los atacó, como justo castigo
a su murmuracton. Yahvé mandó a Moisés que hiciera una serpiente de
bronce y todo aquel que se sintiera mordido por una serpiente la veía y
sanaba de su mal. Pues a esa imagen alude Unamuno cuando llama a Cristo
Serpiente blanca, a quien te mire
con ojos de pasión

y también eres,
blanco Dragón de nuestra cura
. . .todo el veneno del dolor recoges.

El Antiguo Testamento enumera una multitud de sacrificios que se ha-

327

�cían a Dios, ya por Moisés, David, o Salomón. El sacrificio más común era
el de un cordero sin mancilla. Así llama también Unamuno a Cristo "Cordero blanco del Señor'' y añade "Herido por nosotros como ciervo que a
morir corre al matorral nativo".
Y volviendo los ojos hacia las alturas dos símbolos b.r:otan espontáneos:
tú así, Paloma blanca, de los cielos.
y Aguila blanca que bebiendo lumbre
del Sol de siempre con pupilas fúlgidas
nos la entregas, pelícano.

Otro motivo poético usado por Unamuno en sus símiles es el del agua.
Unamuno compara el cuerpo de Cristo
que es cumbre de la vida,

después con un arroyo, "como un arroyo al sol tu cuerpo brilla/ vena de
plata viva en la negrura/ de las rosas que ciñen _su encañada;/ las aguas
corren y el caudal es uno/ sobre el alma del cauce duradero". Después el
caudal de agua se convierte en río: "Nos bañamos en Ti, Jordán de carne".
Y por último es fuente viva: "Eres, Jesús, cual una fuente viva/ que canta
en la espesura de la selva/ cantares vírgenes de eterno amor".
Y el momento solemne llega y el agua no sólo es agua, sino también es
vino:
Que si en las bodas de Caná cambiaste
en vino el agua, en el martirio cruento
de tu pasión volviste al rojo• vino
en agua viva de Sicar que apaga
para siempre la sed

y también es sangre:
Sobre el lagar divino de tu pecho
pisó el licor que nuestras penas lava.
Es tu vino, Señor, tu propia sangre,
y hay en el vino de tu sangre ¡oh Cristo!
agua también, de cumbre y sin mancilla".

Tres de las más bellas comparaciones son las que hace Unamuno de Cristo

328

con respecto a la Música. Cristo es música, es fuente viva de dulces melodías
.
'
es mstrumento musicaf que vibra. "porque es música tu cuerpo/ divino, y
ese cántico callado/ -música de los ojos su blancura-,/ como arpa de Dios
da refrigerio".
Y la música es bálsamo del alma:
y a las notas
de la armonía de tu pecho santo
se aduermen nuestras penas hechizadas.

Música, el lenguaje más sublime, el lenguaje del universo, aquel del cual
cantara Fray Luis de León, en su "Oda a Salinas". El idioma del universo
todo, pero con Cristo en el centro, el imán de los imanes:
El canto eres sin fin y sin confines;
eres Señor, la soledad sonora,
y del concierto que a los seres liga
la epifanía. Cantan las esferas
por tu cuerpo, que es arpa universal.

De la mina inagotable del estro unamuniano manan como de una fuente
perenne, muchas otras comparaciones aplicadas todas al Cuerpo de Cristo.
Es en toda esta parte el Unamuno objetivo, el que ve, el que observa, el
que a través de su visión contempla y sumiso baja la cabeza y dice a Cristo
con la voz velada:
Porque eres el libro eterno de los cinco sellos
arrollado a la cruz,
santo madero en que navega el alma
tendida entre dos eternidades.

Porque Cristo es el puente, la escala, por el cual el hombre roza lo divino,
"Que es tu cruz gradería de la gloria" y los clavos que atan a Jesús a la
inmóvil y dura cruz son "las llaves que nos abren/ de la muerte -la vidalos cerrojos".
Ante la contemplación se abre el silencio. Con él termina esta primera
parte.
Silencio, desnudez, quietud y noche
te revisten, Jesús, como los ángeles
de tu muerte

329

�dice el poeta, sólo se escucha en el silencio hondo. :'de tu ~o_r el arrullo
que nos llama". La primera parte de esta delectac1on amoros1S~a h~ terminado en el silencio, que es más elocuente que las palabras. Silencio en
el cual se escucha la voz de lo Eterno allá dentro del alma.

II
La segunda parte la constituyen 14 poemas que muestran espacialmente
cuatro planos distintos: plano divino-humano, Cristo; plano humano, lo~ ~ombres; plano divino, y plano de la naturaleza. Gua~ planos, cuatro ~~tas
posturas ante el Sacrificio perpetrado en el Galvano. Es la Pªr:te mas línea
del poema. Se acumulan en ella metáforas, símiles y comparac1on~ de gran
belleza. Se ahonda en los sentimientos. Ya no es la contemplac1on atenta
de la vista, sino la de la inteligencia que empieza.

A). Plano Divino-Humano
Este corresponde a la persona de Cristo. Dos poemas, el II Y el V
recogen las últimas palabras del Dios sacrificado. En el primero Cristo expresa con voz estentórea, sacando fuerzas de flaqueza aquél "¡ Se
consumó!" Y el poeta temblando explica:
gritaste con rugido
cual de mil cataratas, voz de trueno
como la de un ejército en combate
Tú muerte con la muerte.

La segunda vez el Verbo Humanado con voz pausada y lenta, dice "Mi
espíritu en tus manos/ encomiendo".
Hay en estos poemas una de las más bellas comparaciones unamunianas.
Adán recibió de Dios la infusión del alma por la boca, dice la Sagrada
Escritura, ya que Dios: "Le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así
el hombre ser animado" (Gén. II-7); y Cristo entrega su postrer aliento
al Padre por su boca "Eterna fuente/ que canta en la espesura de la
selva". La vida que se une a la Vida Eterna.
B) . Plano humano

Este plano está a su vez dividido en: Plano humano, la escena del
sacrificio hace 2,000 años y al pie del Calvario (Poema VII); Y el

330

otro, plano humano en el Siglo XX, Unamuno de pie ante el Cristo
de Velázquez en el Museo del Prado (Poemas VI y XI ).
En el primero los amigos de Jesús están allí presentes en el sacrificio del Gólgota, U namuno va nombrando uno por uno:
tu amigo Lázaro, el de Betania
pálido repatriado de la tumba.
con aguileños ojos contemplaba
tu cuerpo Juan.
Tomás se resistía
dar a sus ojos fe.
.. .M iraba el triste piso
Pedro desencantado.
Nicodemo,
vergonzante discípulo de noche.
La Magdalena
sólo una sola nube tras las lágrimas
veía de sus ojos.
Con furor Santiago
mirando a la ciudad cerraba el puño.
Estaban, tierno mozo. ..
recogía con pi,edad, cual reliquias, los guijarros
con señal de tu sangre.

Pero sobre todos resaltaba la figura hierática, muda de la madre:
Con sus vírgenes ojos en Ti fijos
Tu Madre te bebía la blancura.

En el plano humano pero espacialmente separado del sacrificio por XX
siglos, Unamuno también contempla al Cristo enhiesto, al Cristo sufriente.
Cuatro poemas I - IV - VI - XI, cuatro actitudes descubre Unamuno: la
soledad de Cristo (1) que clavado en la cruz se levanta entre los hombres
y Dios para impetrar perdón cuando abandonado de su Dios Padre le llama
"oh León de Judá, Rey del desierto/ y de la soledad/".
En el Poema IV el alma de Jesús cual una ave gigantesca se eleva con

331

�sus "alas de fuego" porque, dice el poeta, si fuego viniste a traer sobre la
tierra, eres fuego de amor "blanca luz que llueve".
En el poema VI examina Unamuno el momento inminente de la separación del cuerpo y el alma de Cristo cuando:
Tu alma
sobre tinieblas frías recostada,
de la agonía descansando mira
su compañero cuerpo, al que ha dejado
de la cruz en las garras, de los clavos
pendiente.

En el poema XI el cuerpo, vacío, sin vida, ha quedado. La envoltura
camal se ha marchitado; La Madre en su obediencia Je dio a Cristo ese
cuerpo mortal y la Palabra se hizo carne ''Y al ir a muerte esa Palabra
dijo: '¡ Se haga tu voluntad, y no ]a mía!' " Y es por eso, dice e] poeta, que
tu cuerpo desnudo, el vaso que ha quedado ya vacío en completa desnudez,
"Ya desnudo/ vuelves al Padre como de El saliste".

C). Plano divino
Presenta dos aspectos también. El superior, en el cual se encuentra
Dios, el Padre, El que sostiene la cruz del Hijo amado como "una
balanza de pesar estrellas". A semejanza de este Dios del &amp;ltiguo
Testamento, del padre severo que con voz atronadora conmoviera el
Sinaí hasta sus cimientos con su palabra, que apareciera "envuelto/
tras negra nube, erizo de relámpagos", y que exclamara estremeciendo el monte "¡ Soy el que soy!"; ahora el Hijo, también en un monte,
el de las Calaveras, dice: "¡ Yo soy la vid, vosotros los sarmientos!"
Ya no hay temor; el Dios enérgico, el Padre fuerte, el vengador, hoy tras
las nubes del Calvario se nos muestra sonriente. Cristo ha enseñado al hombre el bondadoso semblante de Dios. (Poema XIV).
El segundo aspecto en este plano divino lo muestra el poema VIII intitulado ''Miguel". Unamuno recuerda la lucha perdida del llamado "Archidragón Satanás" que se presenta lívido de ira y "sus sierras de dientes pór
1a envidia/ castañeteando con furor inválido", ante Miguel que con su espada guarda la puerta del paraíso y la cuida de los "buitres infernales" que
acudían al husmo de la muerte y caían doblegados ante "el Hombre Dios
enarbolado".

332

D). Plano de la Naturaleza
La muerte de Cristo repercute en el plano de las cosas naturales,
poemas III, IX, X de esta parte. Si el autor de la vida ha muerto,
la naturaleza lo resiente:
Plañía el mar tu muerte plañidero,
desgranando sus olas sollozante,

y en el ocaso de ese día exclama el poeta
se acostó el sol en nubes de sangría.

La naturaleza toda se viste de luto: "negro está el cielo, negro y tormentoso".

III
Los veintisiete poemas de la tercera parte están dedicados a cantar con
sentimiento y morosidad cada parte atormentada del cuerpo de Cristo. Después de esa contemplación comparativa analítica de las partes I y II, sigue
el poeta en su prolijo examen, su análisis de la parte alta del cuadro hacia
abajo, comenzando por el rótulo. El primer poema que podríamos llamar
introductorio empieza abruptamente con un "¡ Lo escrito, escrito está!" Recuerda U namuno lo dicho por Pilato cuando los judíos fueron a reclamarle
los términos en que estaba redactado. Esta primera línea pone al poeta de
n~evo ante el cuerpo de Jesús Crucificado y lo transporta en alas del pensarmento hasta el sacrificio del Calvario. Pero más fuerte aún que la voz de
Pilato es la de Jesús, "la Palabra" como le llama U namuno que con su
muerte "sin rw'do de arre
. " h abla mas
' fuertemente " en el silencio negro".
Y habla el Crucificado con su, cuerpo pálido y blanco.
Esta parte tercera es la más lírica de todo el poema. Unamuno, el poeta
de la emoción, de la pasión "de la visión íntegra y total" como le llamara
Federico de Onís descubre su corazón.
Un Unamuno distinto, religioso, se descubre en este poema. Y una larga
consideración comienza.
·
La corona de espinas irradiante de luz como "polvo de estrellas, va sobre
tu frente" -dice el poeta- y la aplicación
Nuestros pecados son las púas
que hacen brillar la sombra de azabache
de tu cabeza de nimbo

y la cabeza de Cristo es "cual sobre el tallo una azucena ajada/ por el sol".

333

�La melena de Jesús es ahora el punto de atención. Los recuerdos brotan
espontáneos. Días de sol, aquellos en los que caminaba el Nazareno esparciendo el bien. Su larga melena recogiendo ya "las perlas del rocío de
la alborada"; ya "el bálsamo de nardo oliendo a amor" con que María los enjugó; y aquel amoroso coloquio con Juan en la última cena, cuando los
cabellos de Jesús "en apretados rizos/ negros como el abismo de los cielos/
en las cerradas noches misteriosas/ rozaron como brisa de ultramundo" la
frente del discípulo amado.
Pero los recuerdos han de quedar ahora mudos, callados, y estáticos ante
el sacrificio que se contempla. La frente -exclama el poeta- "hastial de
la basílica que es tu cuerpo" que "empolló tus celestes pensamientos". "Paradojas, parábolas y apólogos/ florecían lozanos de tu boca"; El sublime pensamiento del Dios-hombre; El misterio insondable de la unión de lo divino
y lo humano. Punto misterioso, de contacto entre lo infinito y lo finito.
El rostro, los ojos, los oídos, la nariz, las mejillas, son los temas de los cinco
poemas siguientes. Y son un himno glorioso que canta la belleza del rostro
noble del Señor, de esa faz que atraía como un imán con fuerza irresistible.
El rostro del Señov en el que resaltaban "tus dos luceros de mirar, tus ojos/
como palomas cándidas/. Esos ojos, dice Unamuno~ "como el cielo azul, azules", que vieron con tanto amor no sólo al tierno niño sino también al pecador. Esos ojos que perdonaban mirando y que cuando los posara en Pedro
"él lloró su culpa al ver tus ojos hartos de perdón!"
Antes de seguir este errar meditabundo por el cuerpo del Señor, el poeta
hace una pausa. Considera la obediencia de Jesús ante su Padre. Tú eres;
dice Unamuno, "el Verbo/ colgando como cuelga un estandarte/ por entre
cielo y tierra, ... Porque has muerto de pie, como hombre. . . cual columna
erguida''. Y por eso Unamuno le llama "torre".
La pausa ha terminado. Al pasar los ojos por 'el cuerpo colgante del Crucificado la meditación continúa y el poeta sigue su dilatado examen. El cuerpo,
el pecho, y el último "respiro que lo sorbió el de tu Padre: arroyo al mar"
exclama el poeta. El amoroso reconocimiento sigue adelante: la osamenta,
los brazos, el regazo, los hombros, las manos, el dedo índice de la diestra,
la llaga del costado, el vientre, la verija, las rodillas -lugares en donde el
sentimiento se explaya y el pensamiento enmudece- y los pies de Jesús que entraban por la puerta del aprisco, que pisaban la tierra bendita, los que
"el Jordán ciñera con las linfas/ de su caudal corriente como a preso de
ancla de eternidad". Aquellos "benditos pies que enjugara Magdalena,/ los
que escalaron el Tabor y hacían/ temblar de amor bajo ellos a las rocas"
hoy bajan al sepulcro, dice el poeta, donde se "bebe la linfa de la eternidad".

334

El poeta ha terminado su análisis y exclama ahora en un grandioso corolario:
Dios el misterio de la vida humana
trazó con las estrellas en el manto
de ébano de la noche, y descifraste
tu secreto con gotas de tu sangre
sobre la Tierra, en testamento fiel.

IV
La última parte la constituyen ocho poetnas y una oración final. Son eJ
epílogo de la Redención. La muerte, el silencio, el ''Consummatum est", los
últimos pensamientos. La aparente inmovilidad de lo eterno; pero bajo ella
se fermenta la vida, porque si no se muere no se nace a la verdadera vida.
Es la semilla divina que al morir florecerá en millares de corazones limpios
que buscan el significado de la vida y la eternidad. Las ideas fundamentales
de la redención, muerte, vida, reino y amor se glosan en esta parte final.
Este es el Unamuno desconocido. El Unamuno del Cristo de Velázquez;
el que buscara afanosamente una respuesta a sus inquietudes, el que emprendiera una ruta especial, porque como dijera León Felipe "Para cada hombre
guarda/ un rayo nuevo de luz el sol, y un camino virgen Dios. Y este "ateo
muy especial" según Sainz de Robles va en busca de "la emoción de lo
eterno, del misterio inmortal de nuestro destino: su busca por tan buenos
caminos y con tan hermosos trenos, ya dicen muy a las claras que su fe iba
con él, si no siguiéndole como su sombra, por tener la luz ante los ojos,
si precediéndole por haberse vuelto de espaldas a la luz".
Allí queda ese monumento vibrante de sentimiento que es El Cristo de
Velázquez, mientras en el silencio la oración final del poeta seguirá resonando como él pidiera al principio del poema y que "estos mis versos ... corran
tanto/ cuanto yo viva/ y sea para siempre/":
Dame Señor, que cuando al fin vaya perdido
al salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acrocha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
H ijo de Hombre, Humanidad completa,
en la inc:reada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
Mi mirada anegada en Ti, Señor!

335

�BIBLIOGRAFÍA

DÍAZ PLAJA y MoNTERDE, Historia de la Literatura Española e Historia de la Literatura Mexicana. Editorial Ponúa, S. A. México, 1965.
Draz-EcHARRI y RoCA FRANQ.UESA, Historia General de la Literatura Española e
Hispanoamericana. Aguilar. Madrid, 1960.
SERRANO PoNCELA, El Pensamiento de Unamuno. F.C.E. Breviario No. 76, México,
1964.

TRES ASPECTOS DE LA LITERATURA NICARAGÜENSE

TORRENTE BALLESTER, GONZALO, Panorama de la Literatura Española Contemporánea. Ediciones Guadarrama. Madrid, 1961.

PROF. HENNING GRAF

Febrero de 1973

UNAMUNO, MiouEL DE, El Cristo de Velázquez. Espasa Calpe, S. A. Madrid, 1957.

l. El mestizaje cultural o la obra del güegüense o macho ratón.

2. El problema de la emigración del poeta o el "Trío de oro"
(Salomón de la Selva, Azarías H. Pallais, Alfonso Cortés)
3. Sacerdocio y compromiso político o la obra de Ernesto Cardenal.

literarios de Nicaragua significa una excursión a tierras incógnitas para cualquier autor alemán. Hasta el momento no se ha
publicado todavía en ningún país de habla alemana una historia de las letras
rúcaragiienses (¡véase notas bibliográficas!) .
ESCRIBIR SOBRE TEMAS

Existen unos pocos estudios aislados sobre algunos grandes nicaragüenses
como Rubén Darío y han aparecido recientemente algunas traducciones de
una u otra obra de autores nicaragüenses (Hernán Robleto, Ernesto Cardenal, etc.). Si bien el mercado del libro alemán revela un creciente interés
del lector alemán en la literatura latinoamericana -sobre todo después de
entregar el Premio Nobel de Literatura a Miguel Angel Asturias-, esto no
ha conducido todavía a estudios minuciosos del desarrollo literario en cada
uno de los 20 países (incluyendo a Puerto Rico) latinoamericanos.
Así que tuve que recurrir únicamente a fuentes latinoamericanas para
llevar a cabo el presente estudio.
"Ombligo del Nuevo Mundo'',1 así llama a su patria Pablo Antonio Cuadra, portavoz literario de Nicaragua desde que con Luis Alberto Cabrales,
José Coronel Urtecho enarboló la bandera de la vanguardia literaria en 1927.
Cuando uno contempla el alargado continente americano desde las estriba1

336

PABLO ANTONIO CuADRA en: El Nicaragüense, Managua, 1967.

337
H22

�dones árticas del Canadá hasta aquella isla austral de Tierra de Fuego,
entonces Nicaragua forma más o menos el centro geográfico de las Américas.
Es como sus cinco vecinas centroamericanas un país de puente entre dos
océanos y facilita comunicaciones del norte al sur y del oeste al este. Al2
gunos escritores nicaragüenses hablan del "destino mediterráneo" de Nicaragua, del intercambio y encuentro constantes de civilizaciones y pueblos,
del movimiento casi nómada de gran parte de la población, del afán de
importar experiencias y modas extranjeras y de la necesidad de emigración
de grandes nicaragüenses que, a veces, sólo en el extranjero llegan a realizar
su vocación y a alcanzar fama y éxito internacional.
Tierra de paisajes de una belleza incomparable, un riguroso dualismo geográfico, del clima y de la historia impregna el destino de Nicaragua. En los
testimonios de piedra de la remota civilización chorotega, o sea en aquellas
estelas con facciones humanas coronadas por figuras de águilas, caimanes,
serpientes o tigres ya se presenta este aspecto dual y tanto escritores como
arqueólogos designaron este fenómeno extraño con el concepto filosófico del
"alter ego" y fue esto tal vez manifestación artística de un gran movimiento
religioso que desde Nicaragua llegaba hasta México y hasta el Perú. Dualismo geográfico: forma Nicaragua dos grandes regiones, la zona del Pacífico,
relativamente seca, centro de la economía, de la vida política y cultural donde
habita más del 80% de la población -en su mayoría mestizos- hispanoparlante y la zona del Caribe, cubierta de una vegetación impenetrable, lozana y
hostil con grandes recursos naturales pero casi despoblada donde viven restos
de una población indígena y negros de habla inglesa, descendientes de esclavos
africanos traídos de Jamaica cuando Inglaterra trataba de incorporar las costas
orientales de Centroamérica a sus territorios antillanos. Dualismo del clima y
la división en dos estaciones del año la caracteriza Pablo Antonio Cuadra con
estas palabras : "estación del polvo" y "estación del lodo".3 Y finalmente aquel
dualismo histórico entre las ciudades de León -al oeste- y Granada -al
este- cuyas pasiones belicosas fomentaron un siglo de guerras civiles en Nicaragua. Pero más allá de este dualismo omnipresente, cabe mencionar el papel
de Nicaragua como país de encuentro y de puente. Hasta aquí bajaron los
aztecas y los portadores de la civilización chorotega, hasta aquí subieron tribus
de los pueblos chibchas y conquistada desde Panamá, perteneció Nicaragua durante 280 años al Capitanato General de Guatemala.

El mestizaje cultural o la obra del güegüense
o macho ratón

Predominantemente mestiza, la población nicaragüense es el resultado de
una mezcla sec~ar _de español~s y en mucho menor grado de otros europeos
con los pu_eblos m~os que habitaron el territorio nicaragüense. La población
p~colombma de Nicaragua no era uniforme ni en el sentido racial y menos
a~ en _cuanto a la unidad lingüística. Cuando llegaron los españoles vi~eron cmco grupos étnicos muy distintos en Nicaragua. Algunos pertene- ·
ci:i-n a la gran familia nahuatl y otros eran de supuesto origen sudamericano.
Solo la mezcla de las razas -la vencida, mucho más numerosa, con la
vencedora que ostentaba todo el poder político y económico- ha id0 b0_
· mayores llegando así al mestizaje cuyo grado de fusión
rr~dldif
o as eren~as
sera cada ~ez meJor. Este mestizaje si bien es un resultado nuevo sin embargo, no tiene carácter estático, sino está sometido a transformacio~es constantes ya que el grado del mestizaje varía de un ciudadano a otro.
, ~a p~cipal condición del mestizaje cultural no es la perfecta mezcla biologica, SIDO la unidad lingüística de la nueva sociedad. El paulatino enmudecer ~e las lenguas precolombinas que se hablaron en Nicaragua
l
aceptación general, del idioma castellano enriquecido y transformado, cÍesd:
luego, p~r gran numero de palabras y conceptos procedentes preferida.mente
d~ los ~alectos ~ahuatl ha contribuido esencialmente a formar la sociedad
mcaraguense. Asi han podido conservarse valores emotivos originarios tanto
del mundo precolombino como del europeo y sólo la sobrevivencia de estos
valores -costumbres, mitos y tradiciones culturales- es imprescindible para ?oder llevar a cabo la fusión de experiencias culturales tan distintas E ta
f_~sión es la ~ás difícil y no se realiza sin una serie de conflictos. El. d~alisino_ Y conflicto de las distintos componentes raciales en el nicaragüense lo
describe Pablo Antonio Cuadra en su poema: "I:fijo del septiembre" :
Yo pelié con don Gil en la primera,
guerra nicaragüense. De muchaco era indio
J
y espanol y al unísono me herían. .
• . .porque m e dieron flechas en el lado blanco y balas
en mi dolor moreno.4

No cabe aquí enumerar todas las respectivas influencias precolombinas y
europeas que han contribuido
formar al hombre y la literatur
·
··
L
a rucaraguenses. o que consta es que se perdieron o fueron suprimidas muchas

a

en: "De Colón a los finales de la Colonia, Panorama
de la literatura nicaragüense, Managua, 1967.
• PABLO ANTONIO CUADRA en: El Nicaragüense, Managua, 1967.
• JoRGE EouARDO A.RELLANO

f

338

• Ibídem.

339

�experiencias culturales indias y que la civilización europea tuvo durante siglos un carácter impositivo y que la naciente sociedad mestiza nicaragüense
se limitaba como otras sociedades latinoamericanas a imitar y a copiar fielmente lo que Europa a través de España le ofrecía. Al investigador moderno
le extraña la singular convivencia de dos civilizaciones aún separadas durante los tres siglos de la así llamada época "colonial", o sea la literatura
oficial "española" de carácter religioso-didáctico con sus crónicas, sus relaciones de viaje redactadas por obispos, sus epopeyas religiosas, sus_ fábulas
y su poesía de amor al estilo rococó, frívola y graciosa y la literatura popular más bien marginal donde sobrevivían mitos y tradiciones precolombinas como los bailes de máscaras de animales -aún se bailan "La Yequita",
el "Toro Venado", el baile de los "zompopos" (hormigas grandes con quijadas en forma de tijeras), etc.; bailes que se organizaban con motivo de las
grandes fiestas eclesiásticas.
Según las informaciones de los primeros sacerdotes españoles, los indios
de la wna occidental de Nicaragua conocían la escritura y poseían libros de
cuero parecidos a los de los aztecas. Pero el fanatismo religioso de los
vencedores condujo a la destrucción total de cualquier literatura precolombina: en 1524, el padre Bobadilla hizo quemar los libros indios en Nicaragua.
De todos modos consta que Nicaragua no ha tenido ningún Popol-Vuh, ni tampoco obra lírica del nivel poético del rey azteca Nezahualcóyotl. Según los
cronistas españoles como Fray Bartolomé de las Casas en su "Apologética
Histórica de las Indias", existían distintos tipos de baile con diálogos intercalados, con canciones y partes en prosa y acompañados de música y bailes
de máscaras. Podían tener un carácter lírico-épico de tono religioso o de
"cantar de gesta", pero lo que solía dominar era el fuerte elemento dramático que lo mejor se manifestaba en una especie de farsas, llamadas "mitotes" que eran bailes de viejos mañosos. Esta combinación de diálogos dramáticos, de elementos de farsa y de bailes muy· artísticos constituía una singular
alternativa y contribución india a las tan populares "Comédie-ballet" durante
el barroco y el rococó. Veremos cómo en el güegüense sobrevive esta tradición india y adquiere al mismo tiempo dimensiones nuevas. La influencia
precolombina que sigue dejando huellas en la literatura nicaragüense fue
tanto la visión del mundo mágica y mítica del indio como su inclinación y
talento burlesco y burlador para una poesía sat'rrica.
El conquistador español vivía aún dentro del estático orden mundial de
la Edad Media donde cada ser humano estaba en una relación fija y claramente establecida con Dios. En su ''Weltanschauung" se unían elementos
mágicos y cristianos y el espíritu crítico y racional del humanismo y renacimiento italiano no habían todavía penetrado profundamente en aquella Es-

340

paña que se preparaba para la conquista de mundos nuevos. La visión cristi:--na. de~ ~undo fu: en cierto modo introvertida y no podía aceptar y menos
aun Justificar la eXIStencia de civilizaciones no cristianas. Pero fue precisamente el español que a pesar de todos los obstáculos históricos y de los defectos humanos .....:.fa extrema dureza y el espíritu guerrero de la clase hidalga d:
cual pr~venían la mayoría de los conquistadores- cumplía con
1~ cond1C1ones especiales tanto intelectuales como físicas para colonizar contmen~s ?,Uevos. Pablo Antonio Cuadra apreciaba "la larga educación y
ca~ac1tac1on del pueblo español para el mestizaje",5 porque el propio espanol es r:5ultado de una simbiosis secular entre las civilizaciones grecoromana Y arabe con un fuerte componente judío. Nos confrontamos pues
con una situación paradoja: Inflexibilidad ideológica de los cristianos inc~paces par~ en~~lar un diálogo entre dos civilizaciones distintas y al mismo
tiempo la di~s1c1ón de estos mismos cristianos a una asimilación biológica
com~le~ Y eficaz. Empezaron por sustituir la civilización precolombina por
la cristiana-europea y: sólo a mediados del siglo dieciséis con los primeros
resultados d: una. naciente sociedad mestiza aumentaron las posibilidades para una coeX1stenc1a cultural al mismo tiempo que quedaron manifiestos los
comienzos de una fusión cultural. Unamuno habla en este sentido del "mutuo conquistalismo". 6 A la "política de las puertas cerradas" siguió pronto
la necesidad de una simbiosis cultural.

!ª

La nueva clase mestiza tuvo su "literatura popular" donde se unía la tra~ci~~ lite~aria oral de los indios - leyendas, danzas y farsa- con la

nquisuna literatura popular española - leyendas, romances, cuentos, restos
populares de las novelas aventureras, etc.-. Fue la literatura de todos los
que no podían disfrutar de la literatura oficial debido a su ínfima condición
social y sobre todo debido a su formación rudimentaria. Pero fue precisamente aquí donde se iniciaba el mestizaje cultural.
Primer resultado de esta fusión cultural fue la obra maestra del teatro
popular nicaragüense, o sea el güegüense o macho ratón. Trátase de un texto trilingüe donde prevalecen las partes en español y en nahuatl con un
vocabulario mangüe menos frecuente. Se supone que esta obra nació cerca
de Managua donde vivieron los mangüe-chorotega. Como los sacerdotes españoles se sirvieron de la lengua nahuatl para cristianizar a los indios centroameri~os, aquel idioma se convirtió en "lingua franca" en Nicaragua y así
se explica la gran cantidad de fr.ases nahuatl en el güegüense. El texto
data de mediados del siglo dieciséis. En 1882, el norteamericano D. Garrison
' lbidem.
• PABLO ANTONIO CUADRA

en: "lntroducc1·o'n a Ja literatura nicaragüense",
·
Pez

y Serpiente, No. 4, Managua, 1963.

341

�'
1

Brinton publicó una copia de esta obra vertida al inglés junto con un comentario extenso.7
En los Cuadernos del Taller de San Lucas se editó en 1942 una reproducción en lengua española sobre bases filológicas con la colaboración de
P. A. Cuadra quien redactó un comentario y un glosario. Francisco Pérez
Estrada publicó una traducción actuaJizada del güegüense junto con otras
obras del teatro popular en: "Teatro Folklórico Nicaragüense", Managua,
1946. Carlos Mántica A. es autor de un importante estudio etimológico donde reúne los distintos sentidos de las palabras "güegüense" y "macho ratón".
En el idioma nahuatl, güegüense significa viejo (la forma original debía
ser "huehuetzin" o también "cuecuetzin", según Mántica). El texto español
ofrece el diminutivo "viejito". Los primeros interpretadores opinaron que
el Güegüense tenía mucho que ver con las danzas o bailes de los viejos.
P. A. Cuadra, sin embargo, tradujo güegüense con farsante. Mántica se dio
cuenta de que existían aún otros tipos de bailes, entre ellos un baile en el
cual un farsante como primer bailarín solía entender al revés las órdenes
de su amo y solía provocar la risa de los espectadores porque estropeaba
intencionalmente todas las palabras. Así se ofrece el doble sentido de güegüense como viejo y farsante o pícaro. La palabra "cuecuetzin" no significa viejo, sino más bien astuto y travieso. Mántica llega a la conclusión de
que la componente decisiva no es la vejez, sino la picardía.
El subtítulo "macho ratón" posee también un doble sentido. Mántica
supone que la palabra-raíz de macho fue el verbo nahuatl "macehua"
lo que significa bailar. Si uno combina entonces "macehua" con el diminutivo nahuatl-ton resulta el sentido de danza o ballet. Brinton se sirvió
de este sentido y llamó su traducción inglesa "Comedy-ballet". Por otra
parte, la palabra española ratón .significa en nahuatl "michin". Michin
quiere decir también "pequeño" o "niño" (forma breve de "cumichin" que
parece proceder de coatlmichin/ serpiente-pez) y según informaciones de
cronistas españoles había hasta niños disfrazados que participaban en aquellas danzas gritando chistes y bromas a los espectadores. El segundo sentido
de "michin" es listo, astuto, en el sentido de bailarín listo y hábil. Por otra
parte, el crítico literario J. E. Arellano m~nciona un~ traducción ~e ~,egüense y macho ratón como burlador sabio. Falta aun una coordmac1on
de las tantas significaciones.8 Los elementos más importantes son, sin embargo, las condiciones de pícaro y de viejo.
• D. GARRisON BRINTON: The Güegüense, a comedy-ballet in the Nahuatl-Spanish
Dialect of Nicaragua, Philadelphia, 1882.
• CARLOS A. Mántica en: "Estudio etimológico sobre el güegüense o macho ratón en: Prensa Literaria, 18-12. Managua, 1966.

342

Se representó el güegüense con motivo de las grandes fiestas eclesiásticas
hasta fines del siglo diecinueve. La pieza es una farsa satírica, de tono
burlesco y bastante grosero, sobre el Cabildo Real que carga de , altos impuestos la mercadería del traficante ambulante güegüense. Su adversario
burlado es el gobernador Tastuanes, representante de la autoridad española
en Nicaragua pero quien no entiende nada de asuntos comerciales y menos
aún de contribuciones. El texto consiste esencialmente en diálogos con partes intercaladas de música; elemento importante y pintoresco son los bailes.
La música del güegüense es en cierto modo precursora de la actual música
folklórica en Nicaragua. Contiene 14 partes musicales, los instrumentos de
música son la flauta, el violín, la guitarra y una especie de pífano.
El contenido:

Alegando la pobreza de las autoridades reales, el Gobernador prohíbe
toda clase de diversiones y ordena que le traigan al güegüense a quien le
imputan la escasez de vestidos en la jurisdicción del gobernador. Güegüense
en compañía de sus dos hijos dón Forsico y don Ambrosio entiende al revés -adrede desde luego- las palabras del alguacil y del gobernador y
demuestra su inespeto sumámente hábil. Con rodeos y excusas equívocas
trata de debilitar los reproches de traficar sin permiso y como el Gobernador se muestra implacable, Güegüense, en plan de congraciarse con él, le
ofrece parte de sus riquezas muy dudosas para sobornar al Gobernador;
una magnífica escena plena de psicología y una red inextricable de mentiras,
burlas insinuadas y semi-verdades. El Gobernador, desconfiado, se dirige
a los hijos y mientras don Forsico apoya a su padre, don Ambrosio le confiesa que su padre es un pobretón y encima ratero. Ante las insistencias del
Gobernador, Güegüense cambia sutilmente el tema para vanagloriarse de los
tantos talentos de don Forsico. El Gobernador, interesado, pide que todos
bailen y acaba por bailar junto con ellos. Cuando pide el baile del macho
ratón, güegüense aprovecha la oportunidad para pedirle la mano de su
hija Suche (en nahuatl: xoxitl) Malinche. Como el notario declara que el
candidato debe ofrecer una dote muy grande, Güegüense aclara que desea
a Suche para don Forsico y al mismo tiempo se queja de la boda. El hijo
se enamora de Suche y se casa con ella. Ahora sugiere el Gobernador que
Güegüense ofrezca vino al Cabildo Real. Esta vez, el viejo no logra salir
por la tangente y tiene que confesar que no sabe cómo procurar la bebida
deseaba. Don Forsico le saca de apuros devolviéndole el vino que había
robado a su padre. Se presentan los machos (bailarines con máscaras de
mulas) . Güegüense los examina y pronuncia discursos locos. Al final, el Ca343

�bildo achispado despide al Güegüense y éste le grita a sus hijos que sigan
divirtiéndose a gll!ltos del Cabildo el mayor tiempo posible.9
Es una lucha brutal de todos contra todos en una sociedad en formación
donde se imponía sin frenos el derecho del más fuerte. Sobrevivir aquí significaba que el menos privilegiado tenía que recurrir a todas las mañas y ardides y tratar de ganarle en astucia al más fuerte. El Güegüense es tanto
mercader como farsante, pícaro y estafador. Representa al traficante indio
que pasaba de una provincia a otra para vender su modesta mercancía. No
cabe duda que la figura del güegüense sea de origen precolombino aunque
enriquecida y trasformada o mejor dicho mestizada por este aporte español
que son la gracia, la viveza de espíritu y la picardía que le dan una gracia
muy especial a esta comedia. Hay que pensar aquí en las farsas de Gil Vicente, en el elemento burlesco y en la lengua salada y grosera del teatro popular español de comienzos y mediados del siglo dieciséis, o sea en el teatro
de Lope de Rueda, en su País de Jauja. No faltan aquí reflejos de elementos romanceros y de los corridos de la Madre Patria.10
Güegüense viajaba en compañía de mozos de cuerda indios. Los bailarines con máscaras, los machos, demuestran que en el entretiempo los cargadores indios fueron sustituidos por mulas. Así los machos llevan máscaras
de mulas. El uso de máscaras era común tanto en las danzas indias como
en el teatro europeo de entonces y también en muchas partes de Europa como en la Alta Suabia del sur de Alemania existieron y siguen existiendo
bailes populares con máscaras y hasta bailes de "viejos" ya que las máscaras
alemanas de la Selva Negra que se llevan para celebrar la expulsión del invierno en tiempos del Carnaval simbolizan siempre brujas y brujos viejos.
El requisito indispensable para astutos y brujas parece ser la vejez.
E . J. Arellano menciona dos elementos precolombinos: las mujeres que
participan (Suche Malinche y otras) no hablan y las mujeres solían ser interpretadas por hombres. Pero hay que tomar en cuenta que también el teatro
de la antigüedad y de la Edad Media se servía de hombres para interpretar
papeles femeninos y que aquí parece más bien una fusión de elementos europeos con otros precolombinos.
Tanto Pérez Estrado como Pablo Antonio Cuadra insisten en el carácter
mestizo del güegüense. Escribe el poeta y crítico literario Cuadra: "El güegüense es la piedra angular de nuestro teatro que comprende todos los ingredientes que ocurren en obras del mismo carácter y en la misma época".11
• JoROE E. ARF.LLANO en : Panorama de la Literatura Nicaragüense, pp. 75-76,
Managua, 1967.
10
Ibídem.
u PABLO ANTONIO CUADRA en: "Los Diálogos del "Güegüense, citado por J. E.
ARELLANO en Panorama de la Literatura Nicaragüense, p. 70.

344

Y Francisco Pérez Estrada subraya su carácter mestizo con las siguientes palabras: "El güegüense no es de ningún modo obra maestra india. Primero
no había comedia precolombina en el sentido actual de la palabra... y segundo ... aparece nuestra comedia como fruto maduro de mestizaje. No
sólo por la lengua, sino también por las cosas que trata" .12

El problema de la emigración del poeta o " El trío de oro"
(Salomón de la Selva, Azarias H. Pallais, Alfonso Cortés)
Durante milenios, Nicaragua había sido un país de tránsito; oleada tras
oleada de pueblos precolombinos (nómadas o semi-sedentarios) desalojaron
a los antes residentes y al cabo de décadas o siglos fueron expulsados por
su parte por otros pueblos más guerreros. Sea por la secular inseguridad
política, o sea por la situación económica -todavía apremiante- para }a
gran mayoría de la población nicaragüense, unos de los rasgos más sorprendentes son el profundo desarraigo y la aparente falta de patria mental de
muchos nicaragüenses. Lo que le caracteriza y lo que le distingue claramente de su vecino costarricense son el poco interés en una vida sedentaria,
su extrema mobilidad, y su espíritu en cierto modo nómada. Las condiciones
socio-económicas no pueden ser el único motivo de este constante afán de
desplazarse y de emigrar, parece más bien que se trata aquí de una disposición innata. En su Carta a Nicaragua, Rubén Darío destaca que "el nicaragüense es emprendedor y no falta en el deseo de los viajes y cierto anhelo
de aventura". 13
Desde hace algún tiempo, algunos escritores nicaragüenses (J. E. Arellano,
P. A. Cuadra, y otros) suponen que el legendario Robinson Crusoe de Daniel Defoe habrá sido un marinero nicaragüense quien antes de haber sido
hallado por el navegante inglés William Dampier en 1680 había vegetado
algunos años como náufrago en la isla de Juan Fernández. Escribe Pablo
Antonio Cuadra que "el robinsonianismo es nuestra tentación y nuestro peligro".14 Esta mentalidad sumamente· móvil se manifiesta perfectamente en
la locución popular -se fue de viaje- que adquiere aquí un sentido de
despedida definitiva y hasta se convierte en sinónimo de muerte.
Muchas cosas en Nicaragua parecen poseer solamente un valor y carácter
transitorios, la vivienda del nicaragüense de condiciones sencillas y hasta las
u FRANCISCO PÉREZ ESTRADA: Teatro Folkl6rico Nicaragüense, Managua, 1946.
" RunÉN DA!Úo en: "Viaje a Nicaragua", citado en P. A. CUADRA: El Nicara-

güense.
14
PABLO ANTONIO CUADRA en: El Nicaragüense, Managua, 1967.

345

�de la clas:e media son sencillas y feas y carecen a menudo del más mínimo
detalle de adorno o decoración.
El casi constante movimiento de partes o de la población entera ha influido profundamente en la formación del hombre nicaragüense; le distingue
movilidad mental, afán de contactos -se trata de un pueblo muy sociable
y extrovertido-, capacidad para acomodarse a cualquier situación vital, posee a menudo gran variedad de talentos aunque le falta a veces estabilidad
y más 'a menudo arraigo. La emigración de tantos nicaragüenses no se limita a los así llamados grupos marginales que salen en busca de una existencia material, sino comprende sobre todo a la élite intelectual del país.
Parece que la fuerza de absorción de la micro-sociedad nicaragüense no
basta para incorpararles de manera positiva y productiva en pro de una
urbanidad que alcanza poco a poco a todos los grupos sociales.
Como esta naciente sociedad sólo logra satisfacer necesidades vitales básicas) los más destacados representantes de su élite intelectual --escritores,
artistas, etc.- estaban obligados a emigrar en busca de centros culturales
más abiertos y más propicios para el óptimo desarrollo de sus talentos en
constante busca de horizontes nuevos. De ahí que el gran poeta nicaragüense
suele abandonar su país natal todavía en sus años mozos, consigue realizar
su vocación en una fase de depuración y aprendizaje y en continuo contacto
con mentalidades distintas llega a adquirir perfiles realmente cosmopolitas.
El primero que emigró fue Rubén Darío y Ernesto Cardenal no será el
último de los poetas nicaragüenses. Y cuando regresan por fin a su tierra
natal ya se habrán convertido a veces en monumentos nacionales, adorados
y homenajeados sí, pero raras veces integrados de veras porque sus dimensiones mentales superan las capacidades de absorción y de integración de
su patria. Si bien su larga permanencia en países extranjeros los aleja de la
micro-sociedad nicaragüense, por lo menos su estadía extranjera les dio el
éxito y reconocimiento público merecido y sólo así pudieron obtener fama
intemacional.
U na de las medidas más nocivas para la evolución homogénea de la vida
cultural tanto en Nicaragua como en otros países latinoamericanos ha sido
el castigo del destierro. La sociedad en formación de una estabilidad muy
frágil estaba sumamente susceptible contra sus intelectuales escépticos e inconformes o realmente rebeldes. La imposición muchas veces brutal de primitivos intereses caudilleros significaba la división del país en partidos menos
políticos que emocionales, y la victoria de un grupo implicaba en general la
supresión radical del otro bando y el afán de sobrevivir no ofrecía otro remedio que la aceptación del destierro inmediato o sea un exilio involuntario. La falta de tolerancia política y la falta de estímulos culturales han
346

sido indudablemente los motivos más decisivos para la constante emigración
de poetas, escritores y artistas.
En su estudio sobre los tres grandes poetas nicaragüenses posdarianos:
Azarías H. Pallais, Salomón de la Selva y Alfonso Cortés, el erudito crítico
literario rumano Stefan Baciu creó el término de "Trío de Oro",15 ya que
por su alto nivel literario no podían ser incorporados ni a los tantos poetas
posdarianos en Nicaragua y ni tampoco a la naciente generación de la vanguardia. Los mencionados tres poetas tuvieron sus problemas de integración
en el ambiente más bien provinciano de su patria. Salomón de la Selva
pasó gran parte de su vida en el extranjero, Alfonso Cortés se internó más
y más en el exilio interior de su creciente enfermedad mental y Azarías H.
Pallais, profundamente impregnado por tradiciones literarias del viejo continente fue el poeta y sacerdote inconforme y rebelde en una sociedad mez..
quina.
El "Trío de Oro" surgió a la sombra poderosa de Rubén Darío y de sus
epigones y aunque su obra revela elementos modernistas, especialmente los
poemas de Azarías H. Pallais, dejaron tras ellos el modernismo decadente
y agotado. Superaron el modernismo y buscaron y encontraron caminos nuevos para sus ideas, medios estilísticos y decir poético, y a pesar de múltiples
contactos con la generación siguiente de la vanguardia no pertenecen a ésta
.sino ocupan un puesto independiente en la historia de las letras nicaragüenses. Pablo Antonio Cuadra los llama una "generación de puente''.l.6 No fundaron escuela alguna y el único lazo que los unía era su independencia, su
originalidad y su inconformidad con el ambiente medio. Con ellos se extinguió definitivamente el mundo milenario de la mitología greco-latina y
se abandonó la rima, cultivada con tanto arte y sensibilidad durante siglos,
porque empezó con ellos también en Nicaragua la época del verso libre.

Azarías H. Pallais
Hijo de un francés y de una nicaragüense, Azarías H. Pallais nac10 en
León en 1886 y allí mismo falleció en 1954. Su vocación religiosa le hizo
tomar el hábito y los años más importantes de su formación intelectual los
pasó en seminarios belgas, franceses e italianos. Ordenado en 1908, poco
después doctor en teología siguió viajando a través de la Europa Occidental
donde Flandes y especialmente Brugas fue para él su segunda patria. Volvió
15

STEFAN BACIU:

Poesía, Vida e Morte de Azarías H. Pallais, Río de Janeiro,

1956.
u PABLO ANTONIO CUADRA: "Introducción a la literatura nicaragüense, Pez y Ser-

piente, No. 4, Managua, 1963.

347

�a Nicaragua en 1914 donde fue sacerdote y profesor de latín, filosofía y literatura. Espíritu independiente e inconforme estuvo a menudo en conflictos
con las autoridades eclesiásticas y políticas que le impusieron un semi-destierro y la prohibición de todas las actividades docentes. Orador apasionado,
hombre humilde que vivía a veces en la mayor pobreza era amigo de los
pobres y de la juventud y enemigo de los "doctores, sabios y ricos" a quienes
solía llamar los "dueños de la vida" .17 Opuesto a todo academismo y al
formalismo hueco de las sociedades literarias, gozó del respeto y de la admiración de la "antiacademia" de la joven vanguardia literaria nicaragüense.

......

Su obra literaria comprende principalmente poesía. Comenzó con A la
sombra del agua (1917), siguieron Espumas y estrellas (1918), Camino
( 1920) y El libro de las palabras evangelizadas ( 1927) que le dieron reconocimiento y fama literaria más allá de las fronteras de su p_atria. En 1928
se editó su obra principal Bello tono menor; muchos de sus poemas tempranos fueron reunidos en Piraterías ( 1951). El crítico y escritor nicaragüense José María Tijerino dispone de las mejores informaciones en cuanto
a sus poesías inéditas. Póstumas son sus obras en prosa como El libro de las
salutaciones, Cartas a un joven obrero y Peregrinaciones donde se ofrece lo
mejor de su obra paciente y apasionada de evangelizador y padre de almas.
Las coordenadas espirituales de su existencia y de su creación literaria son
el mundo greco-latino y el cosmos medieval. Poseedor de una amplia formación clásica, tradujo obras de Horacio y de Homero y dijo una vez de sí
mismo que era "un clásico exilado en el mundo moderno en el cual vivamente participo".18 Influencias clásicas -íntimo contacto con la civilización
antigua ("los griegos me encantan", dijo en Yo), sencillez del decir poético y moderación, elegancia y claridad de estilo- se combinan con el mundo sentimental medieval de un San Francisco de Asís. Azarías H. Pallais
siente un amor profundo por la naturaleza, por las flores y los animales en
los poemas Ciervo, Ardilla y especialmente por los pájaros en Casi pájaro
o en El abanico de los grandes vientos donde escribe

En Bélgica y en París llegó a conocer el simbolismo, las obras de Baudelaire, de Maeterlink y especialmente la poesía de Mailarmé y experimentó
la influencia del modernismo que dejó huellas en su obra lírica. Tiene
cierta predilección para temas modernistas como las piedras preciosas, los
astros exóticos, las personas históricas como Juan de Austria, los Gibelinos
y Güelfos, el rey Arturo y los pintores góticos y renacentistas como queda
manifiesto en su magnífico poema Nocturno. Surgen Heracles, Castor y
Pollux, pero en oposición al modernismo dariano, estos recuerdos mitológicos
no son los elementos fundamentales de un ambiente aristocrático estético e
irreal, sino a lo mejor recuerdos de un humanista para describir' su cosmos
original y no son más que bellos ornamentos aislados. "Su verdadero modernismo es la sencillez y la austeridad", según Stefan Baciu. 20 Toda su
obra lírica está escrita en alejandrinos clásicos; sus poemas se componen
de dos o cuatro versos y parecen monótonos, efecto que se aumenta por
numerosos estribillos al estilo medieval. Es su mérito el haber creado una
obra moderna según las severas reglas clásicas y este clasicismo muy personal no se puede imitar; Azarías H. Pallais tuvo admiradores pero ningunos
discípulos, ninguna escuela. Más que el modernismo se manifiesta la influencia simbolista que el poeta admitió y de la cual a la vez se distanció
en el poema Los nueve Kiries de las aves porque transformó el simbolismo
por la austera sencillez de su cosmos medieval. "Soy músico, pero aún más
soy pintor", dijo alguna vez y le fascinaron especialmente la música, la pintura, el tono, el color y las figuras plásticas. Aquí sí que es simbolista, pero
el simbolismo de Pallais es más bien colorido que fundamento real y molde
exclusivo para la creación literaria. Admiró a los simbolistas y adaptó de
ellos algunas técnicas, pero conservó su independencia estilística. La íntima
unión de la música y del color simbolistas con un lenguaje "expresionista"
-influencia del modernismo por la riqueza de adjetivos plásticos- ofrece el
excelente poema Nocturno que también ha sido llamado Fiesta de pintores
donde el poeta manifiesta una penetración e intuición profundas por el
cosmos pictórico del alemán Mathias Grünewald con su concepto metafísico
de la pintura posgótica (comienzos del siglo dieciséis) .

son chispas de la voz y gotas de cristal,
puntos en suspenso de una fuga musical.19

Aquel verde morado de llaga purulenta

y rojo de traición y nácar de tormenta,
Canta el ambiente monacal de Fulda, de San Galo y de Cluny y su fervor
y piedad franciscana se revelan lo mejor en el poema Y o que es una fuente
de interpretaciones del hombre, del sacerdote y del poeta Azarías H. Pallais.
11

AzARÍAs

H. PALLAIS en: Stefan Baciu: Vida e Morte de A. H. Pallais.

y azul envenenado y amarillo mortal,
es lepra de colores, Mathias Grunewald ...

Puede llamarse gótica la obra lírica del sacerdote Pallais; y otro poeta y

18

Ibidem.
,. Ibidem.

348

20

lbidem.

349

�sacerdote, Ernesto Cardenal, caracterizó el lirismo de Pallais con las siguientes palabras: "con su doble pausa y unidos en el ángulo de las rimas, estos
alejandrinos han sido construidos en la manera de ojivales góticos".21
Otro rasgo esencial del hombre, del sacerdote y del poeta Pallais es su
interés activo en los acontecimientos políticos. A pesar de los modelos clásicos y modernistas, su decir poético es eminentemente político y refleja al
rebelde y al cristiano luchador. Abierto a todas las tendencias nuevas, comprende los movimientos revoluéionarios en la política y en la literatura y
se siente unido a ellos. "Y como todos los revolucionarios es solitario",
como escribió Stefan Baciu.22 Dijo en uno de sus poemas: "Mis versos son
islas del silencio". Frente al "establishment" de su país su conducta fue
revolucionaria, se sintió "pisoteado" y como "anarquista de Dios" como observó lúcidamente Stefan Baciu. 23 Sus enemigos, enfurecidos de su escepticismo mordaz y temiendo su gran talento oratorio, le llamaron con cierta burla
y sorna el "santo de los zapatos deformados". Azarías H. Pallais estaba
convencido de que todos los gobernantes se asemejaban y que todos los políticos eran igualmente malos. Su engagement o compromiso político se preocupó especialmente por el destino político de su país, había conocido ·1as
dos violaciones de la soberanía de Nicaragua por parte de los Estados Unidos
y las décadas convulsionadas que condujeron a la dictadura caudillera y semidemocrática de la dinastía Somoza. Vio a su patria amenazada desde el
interior y desde el exterior. A los estaunidenses los comparaba con los
cocodrilos egipcios y con los faraones que oprimían al pueblo judío y de
Centroamérica; dijo en Yo:
Somos cinco pequeñas soberanías
contra toda razón, contra toda razón.24

También la alta política: Woodrow Wilson, el tratado de paz de Versalles,
la revolución mexicana y los bolcheviques tuvo frecuente mención en su obra
poética. Su credo político, lo pronunció Azarías H. Pallais en la Balada del
Color donde escribió lleno de repugnancia: "Con asco me llenan. .. y nuestros salvadores y nuestros parlamentos y lo que se llama Partido Liberal
( Partido que ha apoyado a los Somoza) ".25
Tal vez sean los rasgos más impresionantes de su obra su independencia
n STEFAN BACIU: Poesía, vida e morte de Azarías H. Pallais.
H. PALLAIS en: Stefan Baciu: Poesía, vida e morte de A. H. Pallais.
23
AzARÍAs H. PALLAIS en: Stefan Baciu: Poesía, vida e morte de A. H. Pallais.

= AzARÍAs

u AzARÍAs H. PALLAIS en: Biblioteca Popular, No. 3, Managua, 1962.
,. Ibídem.

350

espiritual y su inconformidad con el ambiente medio. Fue uno de los pocos
moralistas de la literatura nicaragüense.
Alfonso Cortés:

Al lado de la "grande voz griega", como Pablo Antonio Cuadra llama a
Azarías H. Pallais, se alza la voz prometea de Alfonso Cortés quien nació
en León en 1888. Fue profesor y durante cierto tiempo periodista en Nicaragua y en Guatemala. Sus amplios conocimientos lingüísticos le facilitaron
traducciones de textos literarios franceses, ingleses, italianos y portugueses,
parte de su obra poética ha sido traducida al inglés y a algunas lenguas
románicas. Stefan Baciu introdujo la obra lírica de Cortés en el Brasil. Desde
1927 sufrió los primeros trastomos mentales y desde 1945 vivió en un asilo
de enfermos mentales. Recuperaba de vez en cuando momentos de lucidez
y siguió escribiendo poesías. Su faxnilia facilitó la publicación de su obra
poética.
Sólo parte de su poesía ha sido editada hasta ahora. Se han publicado
Poesías, Tardes de oro (casi todos poemas de su juventud antes de iniciarse
su perturbación mental), Almas sucias, Poemas eleusinos, Las siete antorchas
del sol, 30 poemas de Alfonso y Rimas universales, y otras.
En su Antología de la Poesía Nicaragüense, la editora y poetisa María
Teresa Sánchez llama a Alfonso Cortés un "prometeo'', cuya melancolía
es "de una sensibilidad majestuosa" y que todo en su obra tiene un carácter
"descomunal" y acaba por compararle con "una gran ave mitológica''.2 6
Eduardo Zepeda Henríquez rechaza en un estudio sobre el poeta los reproches de la poca claridad y vaguedad mítica y define su poesía no como
"contemplación", sino más bien como "vivisección".27 Lo que importa es
que la obra literaria de Cortés tiene un carácter estático que está sin evolución progresiva; el poeta volvió a transformar sus poemas de la juventud en
un plan de refinamiento estilístico o para precisar su decir poético. El tema
central del mundo lírico de Alfonso Cortés es la ubicación del hombre entre
el macro y microcosmos y el mismo poeta se llamó alguna vez "Soy el mercader de una divina pena".28 Esta ansia de penetración cósmica que resulta
de su afán de colocar el cosmos al alcance del hombre, de unir lo finito
con los componentes del mundo infinito se manifiesta en Canción del espacio
.. MARÍA TERESA SÁNCHEZ: Poesía Nicaragüense, Antología, Managua, 1965 (2a. ed.).
" E. ZEPEDA HENRÍQUEZ: "Alfonso Cortés", Prensa Literaria, 17-7-1966.
29
ALFONSO CORTÉS en: "Precursores del Movimiento de Vanguardia", Biblioteca
Popular, pp. 43, 48 (No. 3).

351

�donde ubica al hombre en el centro de todas las cosas y rechaza cualquier
especulación metafísica y donde escribió :
Este afán de relatividad de
nuestra vida contemporánea -es
lo que da al espacio una importancia
que sólo está en nosotros
.. .Tiempo, ¿dónde estamos
Tú y yo, yo que vivo en ti
y tú que no existes? 29

Sus meditaciones sobre el valor, el sentido y la existencia del espacio y
del tiempo recuerdan a Quevedo y el barroco español. Son precisamente
problemas einsteinianos que ocupan a Cortés, o sea la relación del hombre
con el espacio y el tiempo y el problema de su existencia. El Yo existe en
el tiempo que no existe y la palabra -manifestación de lo humano- no
necesita espacio.
Aquella poesía "cósmica" abarca desde luego todos los elementos de la
naturaleza, o sea al hombre, los animales, las plantas, los minerales, los
astros, el alma y los símbolos de la fe cristiana. Alternan bruscamente visiones optimistas con imágenes pesimistas y se concibe el renacimiento del
alma como resultado de una larga expiación, igual que en la India. Evoca
esta expiación y castigo de la· hibris humana el poema Las piedras donde
las piedras simbolizan la expiación prometea bajo el rigor de una ley vengativa. Esta "aventura cósmica" como dijo el propio Cortés, empuja al poeta
a averiguar lo inefable y lo desconocido y le obliga a atravesar siempre de
nuevo aquella "línea crítica" que el destino ha trazado como límite al espíritu escrutador del hombre. En el poema de su vejez, La línea crítica, Alfonso
Cortés, acaba por confundir los dos mundos después de pasar impune
la línea divisoria entre lo terrestre y el reino extraterrestre. Como si fuera
por fuerza mágica, se siente impelido hacia el Más Allá y su demencia temporal le procura la ilusión de acercarse más y más a aquellas emanaciones
sobrehumanas del cosmos. Se mezclan aquí influencias simbolistas, barrocas
y modernistas en una cosmovisión muy temporal que según Cortés refleja
en el macrocosmos los sentimientos, el amor y el odio, del microcosmos
humano. Su mejor realización y trasposición en el lenguaje poético tuvo
esta visión en los poemas Ventana, Danza de los astros y Vida anterior donde
Cortés, "viajero visionario entre los mundos" creó imágenes majestuosas y
llenas de un lirismo profundamente dramático:

Viví muchos años como vecino de las estrellas,
pasaron cerca de mí, constelaciones maravillosas,
soles con barbas ardientes de luz cristalina. ..30

Al fin y al cabo, esta "aventura cósmica" es manifestación de una penosa
Y larga busca de Dios, es la actitud de Job, del ser humano afligido, atormentado y desesperado que pide a Dios el remedio de los males que le
atri~ulan. En ?ración, Cortés siente la "presencia misteriosa" de Dios y
le pide encarecidamente que le renueve sus sentidos y sensaciones lastimados. Es una latente corriente religiosa, algo parecido a un substrato omniprese~te en la obra de Cortés que se manifiesta también en el poema
Afrodita, donde el símbolo helénico-clásico de la belleza absoluta adquiere
dimensiones cósmicas para entregarse después -enriquecida y purificadaal servicio de Dios.
La poesía de Cortés pregunta siempre de nuevo por la posición del hombre y de lo humano en el juego de los elementos cósmicos. Es, según Eduardo Zepeda Henríquez, el "poeta de la existencia humana" 31 para quien el
problema mayor se plantea en la pregunta de la certidumbre del hombre
y d~ su ubicaci~n. Es el hombre "el barco meditativo", su destino es luchar y
sufnr en medio del saber y del no saber. Y la existencia y misión del
poeta que se expresa en Y o es la busca tenaz y paciente de lo no sabido.
. Conforme con los simbolistas, especialmente con Verlaine con quien tiene
ciertas cosas en común -su preocupación por el hombre y su sentir religioso-, Alfonso Cortés sabe de la alegría que suelen dar los detalles y las
cosas sin importancia. Dijo en el poema Detalle, que suele llamarse también
Ventana, que "un pedacito de azul es de mayor luminosidad que el cielo
entero".32 Como Verlaine, concibió la ventana como símbolo de contacto y
de felicidad para el hombre.
Alfonso Cortés es un poeta extático, surge repetidas veces en sus poemas
aquella palabra "éxtasis", acompañada en general por algún adjetivo como
"Extasis crepuscular". Manifiesta esto el afán del poeta de una armonía
completa entre todas las partes del cosmos, esta ansia de una perfección
formal que sirve de puente sobre los abismos de nuestra existencia.
No falta en su obra la preocupación social para los menesterosos. El poeta, llamado el "poeta de los pobres" en su juventud, realza el valor del
trabajo. Aceptó la realidad del presente sin titubeos ni desprecio en oposición a tantos latinoamericanos siempre dispuestos a sacrificar el día de hoy
30

,. ALFONSO CORTÉS en: "Precursores del Movimiento de Vanguardia, Biblioteca
Popular, pp. 43, 48 (No. 3).

352

lbidem.
E. ZEPEDA HENRÍQUEZ: "Alfonso Cortés", Prensa Literaria, 17-7-1966.
az ALFONSO CORTÉS: Las Rimas Universales, Managua, 1964.
31

353
H23

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acaso modestas, en pro de un día de mañana
.
con sus tantas pos1 . a es,
.. , n uno de los poemas de Rimas umverUeno de ilusiones traidoras. Es~nb10 el
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. es la ID1tad de pasa o .
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En los Medallones líricos, una Pat:e e f
el ya mentado Verlaine,
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informó acerca de sus mo e o
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. •d ,, 3s En oposicion
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"Hay que substantivar. ,e es o, ·. . "Uniré los detalles de F rma,
adjetivos
O
. resurruo su poenca.
fl .
casílabo; en Almas sucias
. b lista. Belleza del idioma, exiLuz y Acento",ª1 tradición pur:3111en:e ;;c:mbinaciones vocálicas Uen~ de
bilidad y lisura formal y la nquez líri'
L unión de elementos sunboca.
. surrealista
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. .,
, .~ a de cierto mattz
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·
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l' . d Cortés un alto grado e uru.
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. "Alfonso Cortés"' Prensa Literaria,
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81

354

Ibídem.

,

HENRIQUEZ.

miento de la civilización anglosajona ya que entonces la Meca de los intelectuales centroamericanos solla ser Europa y especialmente Francia. La
caída del presidente-dictador nicaragüense Santos Zelaya le metió en grandes
apuros financieros ya que su beca no fue pagada por el nuevo gobierno
conservador y Salomón de la Selva tuvo que ganarse la vida por medio de
varias actividades manuales. Por sus convicciones democráticas se alistó como voluntario en el ejército inglés al estallar la primera guerra mundial
y en las trincheras y lodazales de los campos de batalla en Flandes y en
Francia conoció todo el horror y las atrocidades de la guerra en frentes
estancados. Volvió a Nicaragua en 1922 de donde tuvo que salir desterrado
por su simpatía y apoyo en favor del guerrillero Sandino. Vivió algunos
años en Estados Unidos, Costa Rica y desde 1930 casi siempre en México.
en Panamá fundó en 1933 una revista bilingüe inglés-español -el "Digest
Latinoamericano y en E.U. editó la revista bilingüe American Poetry. En
1958 fue nombrado doctor honoris causa de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
En 1916 publicó una traducción inglesa de algunos poemas de Rubén
Darío bajo el título Eleven poems of Ruben Dario y en 1918 su primer tomo
de poesía Tropical town and other poems. Con El soldado desconocido ( 1922),
magnífica obra que reúne en un peculiar decir poético las experiencias de
Salomón de la Selva de la guerra, el poeta volvió a emplear el español para
concebir su mundo poético sin dejar por eso el estrechísimo contacto con
la civilización norteamericana. Siguen las publicaciones Defensa al pudor
(1943), Evocación a Horacio (1949), Ilustre familia (1950), Tres poemas a
la manera de Rubén Darío (1951 ), Canto a la Independencia de México
(1955) , Evocación a Píndaro (1957) y finalmente poco antes de morir se
publicó la trilogía Acolmixtli Netzahualcóyotl en la cual el poeta trata de
unir la antigüedad helénica con el México azteca. Es sin duda el poeta más
importante de Nicaragua después de la muerte de Darío y su obra tuvo múltiple eco en Europa y especialmente en los países anglosajones.
A pesar de su larga estancia en países latinoamericanos, en Europa Occidental, y en Estados Unidos -el destino casi obligatorio del intelectual nicaragüense, o sea el afán de estudio y de viajes y las peripecias del destierroSalomón de la Selva, el "ilustre desarraigado", fue siempre un patriota ferviente sin perjuicio de sus inclinaciones y convicciones cosmopolitas. Dijo
María Teresa Sánchez en su Antología de la Nueva Poesía Nicaragüense:
"Se expulsó de su región nativa para vivir en la inmensa América, sin embargo escribió poemas llenos de amor a su tierra original y supo dar a su
poesía ese sabor agridulce, amoroso, y nostálgico de nuestro suelo".38 Este
88

MARÍA TERESA SÁNCHEZ: Antología, Poesía Nicaragüense, p. 277, Managua, 1965.

355

�cariño entrañable por su patria y especialmente por su ciudad natal, aquel
viejo León con su ambiente pintoresco de conspiraciones políticas, de poesía
de amor, de liturgias y brujerías está palpable en el retrato muy poético
con tenues matices muy personales en la Oda a L eón y en Tropical town
and other poems traducido parcialmente por el poeta Joaquín Pasos, miembro del grupo vangua:z.dia nicaragüense. Junto al colorido poético se distinguen estos poemas en lengua inglesa por las tiernas imágenes a la manera
impresionista y por su lenguaje musical. Tiene especial interés una serie
de Aquarelas, llamadas Mi Nicaragua porque se manifiesta aquí la influencia de Walt Wlútman como en la ya mencionada Oda a León. A pesar
de usar vocablos populares, siempre escoge la palabra adecuada, como juzgó
Fiallos Gil quien llamó a Salomón de la Selva "el poeta de la humildad
y de la grandeza".39
En estos poemas de su juventud refleja ya su independencia espiritual y
su rebeldía ante las obligaciones huecas que impone la sociedad, rebeldía
que fue la causa de su largo destierro. Abrigó la defensa del indio y de los
oprimirlos y de los que sufren la constante explotación por los señores que
obran en "complicidad con militares y políticos".
Una relación amorosa con una poetisa norteamericana le facilitó el acceso
al mundo de la civilización antigua; aprendió griego y desde entonces se
sintió íntimamente unido al mundo helenista y pagano, en oposición a Rubén Darío que no llegó a asimilar plenamente el mundo pagano a su obra
debido a su catolicismo un tanto supersticioso y temeroso. La predilección
por la antigüedad fue un rasgo común del "Trío de Oro", pero "la actitud
pagana" de Salomón de la Selva que sólo hacia fines de su vida trataba
de conciliar su paganismo helénico con el mundo cristiano, esta actitud lo
separaba de Pallais y de Cortés.
Con el Soldado desconocido, dedicado a los soldados nicaragüenses que
habían luchado y muerto en ambos bandos, obtuvo fama y reconocimiento
internacional. Se alzó la primera voz latinoamericana para dar testimonio
literario de esta guerra fratricida, testimonio muy distinto de los de Guillaume Apollinaire y de E. M. Remarque. Si hubo elementos modernistas
en la poesía temprana de Salomón de la Selva, ahora sí que fue superado
el modernismo aunque su obra posterior conservaba restos aislados como
recuerdos remotos. Nació un estilo sobrio y espontáneo en favor de un tono
íntimo y personal.
Acaso sean Oda a Safo, Granadas, Poilu y La Bala los poemas más bellos
por su superrrealisrno poético y por el profundo sentido humano que simultáneamente transfiguran los acontecimientos reales de la guerra por sus ma.. FIALLOS G1L: "Salomón de la Selva", Cuadernos Universitarios, 22/1963.

356

tices líricos y acentúan su realismo cruento por la experiencia dolorosa del
poeta-soldado. En el prólogo se presenta el soldado normal quien en la paz
"se convierte en holgazán, sin ganas ni interés", mientras que su compañero
herido transformado y deformado experimenta una vida de enfermedad e
invalidez. Según las palabras del poeta, el soldado es "barato, y sirve a todo
y no posee nada más que a la patria". Y este soldado es "el verdadero
héroe de la guerra". Alternan en este libro imágenes de una sensibilidad
delicada cual si fueran impresiones fugitivas con la super-realidad atroz de
la guerra. Aparece un realismo brutal que hiere a los contemporáneos acostumbrados aún a los juegos estéticos de los modernistas por la vulgaridad
a veces obscena del lenguaje. Efecto de choque que se ofrece especialmente
en Oda a Safo:
La humanidad, alas, no huele a rosas.
Y ¿dónde encontrar la belleza, Dios mío?
Si todo es podredumbre, y dolor, y miseria.40

Es el lenguaje brusco, vulgar y tosco del combatiente insensible después
de tantas privaciones que el poeta reproduce en un realismo hasta entonces
insólito: "a mi mujer le apestan los sobacos".
Sin embargo, no predomina el tono wlgar, sino se impone en todo su fulgor funesto la muerte omnipotente que evoca el poeta y cuya cercanía fatal
hace nacer un espíritu nuevo de compañerismo.
Afuera está la muerte,/ adentro están los hombres,
el héroe negro espulga/ al compañero blanco.

Este espíritu de una nueva solidaridad humana se manifiesta lo más puramente en Poilu o en el Canto a mi bayoneta, donde el poeta .compara al
enemigo con la princesa invisible de los modernistas y exclama "lejos, de
sentir odio para él" ( el enemigo alemán) ya que el destino del soldado es
igual en ambos bandos. Prevalecen los elementos líricos, la bayoneta se convierte en la novia y en la bala "La bala que me hiera/ será bala con alma"
se nota una creciente tendencia a humanizar y a poetizar los instrumentos
cruentos de la guerra, como las granadas que se comparan con "golondrinas
de los atardeceres". De este afán de condensar la realidad vivida en el
sentido de la palabra nacen imágenes e instantáneas preciosas que se distinguen por lo conciso y por la sencillez clásica de su dicción poética.
Siguieron muchos años de silencio. Fracasó su intento de tomar el hábito.
"'SALOMÓN DE LA SELVA en: Precursores del M ovimiento de Vanguardia .

357

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Resultado de estos esfuerzos fue La vida de San Adefesio ( 1930) que en
cierto modo constituye una especie de puente y contacto con la vanguardia
literaria mexicana. En una época de revoluciones, golpes de Estado y violaciones de la precaria soberanía de los países centroamericanos, Salomón
de la Selva no pudo disimular su decidido "engagement" político y fue lo que
hoy día sería un intelectual de izquierda. Partidario de Sandino, escribió
sobre él en el Digesto Latinoamericano (1934) en Panamá: "Sandino destruyó en gran parte el complejo latinoamericano de la inferioridad física".41
Contempló los acontecimientos políticos en su patria con escepticismo y amargura y en el ensayo Urgencias Centroamericanas ( 1922) criticó impl~blemente el sistema de préstamos, la explotación por parte de los extran1eros,
la dependencia económica, la aversión al trabajo manual, el vicio del alcohol, la falta de amor materno y la indigna posición social de la mujer "mero
instrumento de placer sexual y la primera sirvienta del hombre" .42 En Canto
a la Independencia Nacional de México en homenaje al "Hércules Libertador" ( el Padre Hidalgo), el poeta definió de nuevo sus puntos de vista
y evocó el destino centroamericano. Destacó la supresión, la pobreza, el retraso general, la falta de vías de comunicación suficientes, falta que tanto
había favorecido el regionalismo y protestó contra los tantos jefes militares
y caudillos, problemas que aún en la actualidad atacan a veces a la América Latina. Insistió en que la falta de una conciencia nacional ha sido
la causa de la falta de un sentimiento de solidaridad social y que las clases
pobres nunca han llegado a conocer los beneficios de una patria. "La Patria
ante todo debería ser una madre",43 o sea la inexistencia de una protección.
Patrias irresponsables o a lo mejor inconscientes y la ausencia de una paz
duradera han sido las coordinadas existenciales en la vida del centroamericano:
Hemos tenido sólo paz esporádica
nunca fecunda y larga,
y no sabemos gozarla todavía. ..
dolor de la miseria
que ha sido nuestra suerte.. .44

En Evocación de H oracio y en Evocación de Píndaro, Salomón de la Selva
volvió a la civilización greco-latina con el afán de conciliar la antigüedad
FIALLOS GIL: "Salomón de la Selva" en: Cuadernos Universitarios, 22/1963.
"' SALOMÓN DE LA SELVA: Urgencias Centroamericanas. México, 1922.
.. FIALLOS GIL: "Salomón de la Selva": Cuadernos Universitarios, 22/1963.
" SALOMÓN DE LA SELVA en: Precursores del Movimiento de Vanguardia, p. 38.
41

con la época moderna. Volvió a adoptar ciertos elementos estilísticos modernistas, atacó a la vanguardia y arregló sus deudas literarias con Rubén
Darío; y compuso sus poemas en "la imitación consciente e infantil de Darío". Recordó el mundo de los símbolos darianos, especialmente el cisne
y realizó su idea preferida: la de unir en matrimonio a Persefone, hija del
Zeus y de la Demeter con el valle de Anáhuac. Adquiere aquí el mundo
azteca el mismo rango y valor como el mundo antiguo. La unión definitiva
entre el mundo griego, el cristianismo y la civilización precolombina-azteca,
la inició el poeta en su trilogía Acolmixtli Netzahualcóyotl que se compone
de las siguientes partes: Tepanecas y Tezozómoc, las palabras del príncipepoeta Netzahualcóyotl y de la declaración de P'mdaro de Tebas. Punto de
salida fue la bula del Papa Paulo III de 1535 en la cual se concedió la calidad de "verdaderos seres humanos" a los indios, lo que contribuyó a la
integración del indio en la naciente sociedad "colonial" y lo que facilitó
desde el punto de vista moral la fusión biológica que ya existía. Salomón
de la Selva fue más americanista que Rubén Darío pero no tan radical como la generación de la vanguardia que sólo de las tradiciones culturales
americanas, de preferencia precolombinas, querían reconstruir a América. Lo
que intentó Salomón de la Selva fue una síntesis de evoluciones y resultados
culturales europeos, norteamericanos e indoamericanos.
Como el viejo Rubén Darío tocado de la muerte, como el anciano Goethe,
Salomón de la Selva adoró la "belleza intelectual", consuelo de la vejez que
convierte en lucidez humanista la sensualidad espontánea del joven poeta.
"Nada es intelectual, si no es la belleza". Esta predilección por un concepto
de belleza acorpórea y condensado en el intelecto refleja la transformación de
su lenguaje poético o sea la renuncia paulatina en la expresión exuberante
y lozana, el abandono de la rima después de Tropical town. .. , el estilo substantivado y la creciente sobriedad del idioma que reduce el decir poético
a unas señales mínimas y que exigen del lector preparación y colaboración
intelectual. Hemos dicho que 1a emigración del poeta ha sido y sigue siendo
un problema para el micromundo social nicaragüense. El "Trío de oro" no
constituyó una excepción, ya que Salomón de la Selva y A.zarías H. Pallais
y hasta Alfonso Cortés tuvieron que buscarse una existencia material pasajera
o definitiva en el extranjero. Por otra parte, la emigración de su élite intelectual y cultural significa para Nicaragua el contacto permanente con las
nuevas evoluciones culturales en el Occidente. Significa también que a todos los poetas nicaragüenses se les puede asignar la denominación de "políticos" porque sólo por medio de la confrontación cultural y política -tan
necesaria para una asimilación posterior de lo extranjero- pueden poner su
nota nicaragüense en el concierto cultural de los pueblos del Occidente.

358

359

,,,

�•
Sacerdocio y co,mpromiso político o la obra de Ernesto Cardenal

... dolor de la miseria que ha sido nuestra suerte. (Salomón de la Selva.)
La experiencia del dolor constituye en cierto modo el fundamento de la
civilización cristiana, no en el sentido de una aceptación y resignación fatalistas, sino más bien como impulso creador ya que el afán de cambiar y de
transformar lo que existe es un rasgo esencial de la civilización occidental.
El dolor y la miseria han sido los compañeros inseparables en la lucha existencial del nicaragüense sencillo por la falta de protección social, por la
explotación a través de extranjeros y conciudadanos y por la falta de educación, preparación y capacitación profesional para enfrentar una vida cada
vez menos inteligible.
Nicaragua tanto como Panamá ha sido con frecuencia mero objeto de la
gran política. Sufrió el expansionismo inglés en el Caribe que puso en peligro su unidad nacional -desintegración pasajera de la Mosquitia-, experimentó después los azotes del "big stick" norteamericano para la imposición
de ciertos intereses políticos y económicos, y conoció a veces una política de
liquidación de los valores y recursos nacionales por parte de algunos gobernantes en pro de un caudillismo retrógrado.
Después de 1945 iban surgiendo tendencias y voces literarias nuevas en
Nicaragua de modo que se ha hablado de una generación del 1950, integrada
principalmente por Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas y Ernesto
Cardenal cuya obra literaria ha tenido el mayor eco en el extranjero. Pertenecen a la así llamada "generación traicionada" 45 que posee un perfil literario distinto de la generación anterior de vanguardia. Si bien continúan
algunas invenciones-vanguardias como la supremacía del intelecto sobre el
sentimiento, como cierto surrealismo pintoresco de ciertas tendencias indigenistas en la literatura, se distinguen por. otra parte por su creciente pesimismo, por su lirismo más introvertido y personal y por la separación de la
"littérature gratuite" de la "littérature engagée" que a veces son fases evolutivas en el mismo poeta. Se mantienen a raya de cualquier -ismo, sus
modelos espirituales son Kafka, Rilke, Eliot, St. John Perse, Ortega y Gasset,
Heidegger, Sartre, Neruda y César Vallejo y otros. Se acentúa el tono de
inconformidad rebelde en favor de una poesía política que es resultado y a
la vez pauta del "engagement" político activo del poeta. Si bien algunas
tradiciones e -ismos literarios continúan, adquieren aspectos nuevos. El surrealismo -ismo más fecundo- se combinia. en la obra de Carlos Martínez
Rivas con un existencialismo filosófico y se mezcla con la visión política
y la profunda religiosidad monacal de la poesía de Ernesto Cardenal. Nace
., ANDERSON lMBERT:

360

Historia de la literatura panamericana, II, México, 1954.

un lirismo inspirado a veces por ideas comunistas, no en un sentido doctrinario, sino con fuertes componentes sociales que sale en busca de un concepto de mundo más humanitario en estrecha unión con un catolicismo
renovador. El catolicismo en plan de reforma encuentra apoyo moral en la
fuerte tradición religiosa que sigue manifestándose especialmente en la literatura nicaragüense desde Rubén Darío hasta los poetas de la última promoción como Horacio Peña.
La Iglesia en la América Latina ha entrado en una fase de cambio de
actitudes mentales, ~e ha decidido a una apertura espiritual y social después
de haber permanecido durante décadas de un estancamiento mental en los
cómodos moldes del conservadurismo. Ha planteado de nuevo la cuestión
ontológica, pregunta fundamental de nuestra existencia humana. Ha vuelto
a descubrir su responsabilidad social y se esfuerza a humanizar a un Dios
e~tático Y e~-~ático. Ha colocado al hombre en el centro de sus investigaciones y analistS de las condiciones socio-económicas que determinan su vida.
Su nueva preocupación humanitaria se combina con una disposición al diálogo hasta con los grupos de ideologías más adversas con los cuales no parecía . poder armonizar jamás. Entre difíciles luchas internas ha procreado
por fm una nueva generación de sacerdotes dispuestos a poner en práctica
las palabras del evangelio o lo que creen que fuera mensaje evangélico contra la resistencia de los grupos sociales privilegiados que detentan el poder.
Algunos de ellos como Camilo Torres fueron mucho más allá de una actitud
escéptica y confundieron su necesaria participación en el diálogo político
con la acción armada lo cual les puso fuera de la ley. Estos cambios han
puesto a la Iglesia en una situación difícil ya que tiene que aflojar los seculares contactos con los grupos sociales privilegiados y buscar a ganar a los
que hasta entonces la consideraron enemiga. Su abertura y nueva movilidad
provocan la reacción hostil de los que de ningún modo están dispuestos a
aceptar cambios cualquiera.
La d~ast~a Somoza trajo por primera vez a Nicaragua un período largo
de paz mtenor acompañada de un rápido desarrollo socio-económico, si bien
este pro~eso no a~canz~ c?n igual intensidad a todas las clases sociales. Aparte
del creciente ennqueclllllento de los ya ricos se formó una modesta clase
media como fundamento aún frágil de una futura estabilidad y equilibrio
político. Si la generación de la vanguardia empezaba por celebrar el ascenso
de los Somoza como aparente símbolo de la pacificación interior, acabaron
por entrar en una oposición cada vez más tenaz a medida que esta "dinastía"
iba fortaleciendo su poderío personal en contra de las convicciones democráticas del pueblo nicaragüense. La resistencia intelectual pudo desenvolverse
en relativa libertad con tal que no chocara directamente con los intereses
políticos del gobernante, mientras que las radios y canales de televisión esta-

361

�•
han debajo del control directo de los partidarios somocistas. Iban aumentándose las diferencias entre la élite intelectual de liberales izquierdistas y la
masa de la población rural de una mentalidad más bien conservadora y
cuya opinión era manipulada por los caciques locales del partido gubernamental.
Ernesto Cardenal es tal vez el poeta más popular de esta generación de
1950. Nació en 1925 en Granada, ciudad de provincia con preciosos matices
coloniales. Allí cursó sus estudios secundarios en el entonces famoso Colegio
Centroamericano donde los padres jesuitas habían contribuido a la formación de la generación de vanguardia. En 1943 fue a estudiar filosofía y ciencias de letras a México donde pasó su licenciatura sobre el tema Nueva
poesía en Nicaragua. Volvió a Nicaragua donde tomó parte activa en las
ardientes discusiones políticas. Sus primeros poemas revelan aún la influencia de la vanguardia y dan testimonio de su compromiso político. En el
cuento El sueco ( 1950) describió con gran acierto y con un tono kafkesco·
la lentitud de la justicia, arbitraria y olvidadiza con sus costumbres "coloniales" en las cárceles. Condiciones que sacrifican al hombre en pro de un
mecanismo administrativo inhumano. Significa este cuento un ataque directo a la dictadura somocista. Su participación en acciones de una resistencia armada le costó la cárcel y el destierro pasajero. En 1957 se retiró
a la vida religiosa y entró en el monasterio trapista de Nuestra Señora de
Gethsemaní (Kentucki, E.U.), dirigiéndose después a un monasterio en Cuernavaca. Vivió algún tiempo en Colombia (Cali y Medellín) y desde hace
algunos años ejerce el sacerdocio en la isla encantadora pero muy aislada
de Solentiname en el Lago de Nicaragua. En 1965 obtuvo Ernesto Cardenal
el "Primer Premio de Poesía Centroamericana" por su obra lírica El estrecho
dudoso.
Entre sus primeras poesías conviene mencionar La ciudad deshabitada y
Hora O, el último libro editado en México en 1960. En La Ciudad deshabitada ya suenan los primeros tonos de su futura vocación sacerdotal. Son
poemas llenos de metáforas vanguardistas donde el poeta evoca en esbozps
muy delicados el antiguo León "la lejana amante" que se hundió en el Lago
de Xolotlán hacia el año 1600. Sale el poeta en busca del Edén de los bienaventurados como isla de salvación y de descanso para el hombre moderno
atribulado por "el dolor ecuménico".
Hora O permaneció un fragmento, ejemplo de una poesía con fuerte compromiso político. Contiene en un lenguaje moderado una crítica amarga de
las maniobras de las grandes empresas norteamericanas en Centroamérica,
tema literario actual desde la generación del Trío de Oro. El poema United
Fruit Company acusa aquel mecanismo de explotación responsable según el
poeta de la inseguridad política y social y de la pobreza y atraso económicos.
362

~~lítica ~~mercial q~~ según Ernesto Cardenal ha contribuido a la corrupc1on espmtual y política de Mesoamérica "un diputado es más barato que
una mula".46 Venalidad de las altas clases sociales, las cuales por egoísmo
económico ofrecen concesiones fatales a consorcios extranjeros que se sirven
de los litigios más insignificantes entre los pequeños países centroamericanos
P_~ra imp_oner sus intereses económicos a las buenas o a la fuerza. Explotacion particular del campesino nacional, especialmente del peón cuya situ.ación
económica iba de mal en peor.
Y los campesinos son encarcelados por no vender a 30 centavos
Y sus bananos son bayonetados
Y la Mexican Trader Steamship les hunde sus lanchones,
Y los huelguistas dominados a tiros.
(Y los diputados nicaragüenses invitados a un garden party).4-1
Doña Beatriz la sin ventura que relata el destino y el ocaso de Doña Beatriz Y de su marido, el conquistador de Guatemala, Alvarado, en la erupción
del volcán Fuego es una crónica llena de elementos líricos y de acentos dramáticos donde acontecimientos telúricos adquieren especial carácter humano.
L~ primera gr_a~ obra lírica de Ernesto Cardenal ha sido Epigramas,
publicadas en Mexico en 1961. Abarca las tendencias literarias más diversas
y revela el afán del poeta de penetrar en zonas incógnitas de la poesía, poesía
que se acerca más y más a la prosa, y en el prefacio dijo el poeta: "He tratado principalmente de escribir una poesía que se entienda".48 Se compone
d~ dos partes: en 1a primera se cantan motivos populares, o sea el paisaje
mcaragüense, la comida del "pinolero" ( apodo del nicaragüense sencillo),
el amor en esbozos delic;dos y fugitivos y hay sobre todo poemas satíricos
de un marcado carácter político o que tratan acontecimientos históricos. El
tono sumamente personal y sobrio ya anuncia su futura poesía religiosa. Los
poemas son de la brevedad y concisión de las epigramas antiguas. Algunos
son confesiones políticas del poeta revolucionario que ya había renunciado
a esta clase de actividades cuando se publicaron las Epigramas. La segunda
~~e muestra el tránsito paulatino de la poesía política hacia la poesía religiosa en la obra de Ernesto Cardenal. Si bien se encuentran todavía temas
político-históricos (el motivo de Adolfo Hitler), esta segunda parte reúne sobre
todo traducciones de Catulo y de Marcial aunque parece que la presencia de
estos dos grandes poetas romanos no es acaso más que una especie de marco
histórico y estilístico para la poesía muy individualista de Don Ernesto.
.. ERNESTO CARDENAL:
41

48

Hora O, México, 1960.

lbidem.
ERNESTO CARDENAL:

Epigramas, prefacio, México, 1961.

363

�En Salmos (Medellín, Colombia, 1964), Ernesto Carde~al se ha convertido en poeta religioso. Se trata de 25 poemas -salmos- que reproducen
en íntimo contacto con el texto bíblico, los problemas, las preocupaciones y
la esperanza, la miseria existencial y la confianza y sobre todo la liberación
del hombre moderno en un lenguaje claro y lleno de símbolos comprensibles.
Aún aquí está presente el gran tema político - la pasión imborrable del
poeta- y las acusaciones contra la estructura política tan atrasada de Nicaragua culminan en la designación de "gángsteres" para los políticos de su
patria. Sin emba~go, la confianza y la fe en Dios se convierten en el último
recurso y en la fortaleza que no sucumbe ante las tribulaciones que amargan
la vida humana. Trátase de una confianza y fe de combate que abraza con
especial ímpetu la idea vengativa del Antiguo Testamento:
49

Los que purgan a otros serán a su vez purgados.

Sólo la fe en Dios ayuda al hombre que vive en la cárcel de instituciones
y partidos: "No hay felicidad para mí sin Ti". El poeta se sirve con preferencia de "slogans" políticos para manifestar su fe, lemas que suelen emplearse para la propaganda política o económica; reza el salmo 15:
El Señor es mi parcela de tierra en la Tierra Prometida.
Me tocó en suerte bella tierra
en la repartición agraria de la Tierra Prometida.50

Dios hasta fue equiparado con la figura histórica-política de Simón Bolívar que ha ejercido una singular fascinación sobre la naciente conciencia
panlatinoamericana.
•
Los salmos revelan un cambio constante de esperanza triunfadora y de
dudas atormentadoras; aparecen conceptos militares para definir el respectivo estado mental como "línea de defensa", o "defensa antiaérea'' y otros
más. En el salmo 34 surge la impaciencia y la crítica del intelectual inconforme en la deficiente actividad de Dios:
¿Hasta cuándo? Señor, serás neutral
y contemplar todo como un simple espectador.51

Los salmos tratan de fusionar exigencias y demandas políticas y humanitarias con una fe en Dios sumamente personal. Al mismo tiempo consti.. ERNESTO CARDENAL:
00
51

364

Ibídem.
Ibídem.

Salmos, Medellín, 1964.

tuyen una tentativa original de verter el mensaje de los salmos bíblicos en
un lenguaje inteligible para todos y profundamente impregnado por la máxima preocupación e interés del siglo veinte, o sea el vasto ambiente sociopolítico.
En 1965 publicó Ernesto Cardenal en Colombia Gethsemaní Ky, libro de
poesía poco voluminoso que relata en un lenguage extremamente sobrio y más
bien prosaico sus aventuras y experiencias en el monasterio trapista en Kentucky. Su tutor mental y su amigo y modelo en aquella experiencia monacal, el trapista y poeta norteamericano Thomas Merton escribió en el prefacio de este librito: "Combina de una manera clara y segura los dones del
observador contemplativo con los del artista".52 Describe Ernesto Cardenal
en todos sus pormenores y con cierta reserva interior la vida de un monje
cistercense, vida sin acontecimientos exteriores que se dedica enteramente a
la contemplación. Los pocos "detalles exteriores" de su vida, las experiencias
y sensaciones se reproducen con una sencillez y objetividad absolutas y no
cabe aquí ninguna retórica metafísica. La reclusión monacal tiene un efecto
de "catarsis" sobre el poeta, el compromiso político disminuye en favor de
una poesía religiosa de fuertes matices personales, poesía que abarca una
cosmovisión nueva. Nace una poesía espiritualizada e introvertida. El poeta
describe con especial acierto el silencio profundo de la noche en Kentucky
y el oído adquiere las principales funciones de contacto con el mundo exterior para este monje trapista. Esta sumisión a la mayor concentración espiritual y a la contemplación significa la renuncia en cualquier diversión o
distracción. De ahí que el goce de un cigarrillo se convierta en placer ameno,
o el canto de las ranas en una noche de verano signifique una distracción
alegre. Sale aquí una poesía que abandona cualquier tono enfático y se
limita a una reproducción sumamente objetiva de detalles e impresiones exteriores. En las tantas horas interminables de la concentración interior surgen recuerdos remotos de la patria nicaragüense: "La primavera ha llegado
con su olor a Nicaragua, a tierra recién mojada con su perfume del calor..." 53
La vida monacal la compara el poeta con la existencia en un aquario y en
cada poema se manifiesta la obligación de meditar sobre las raíces de su
existencia: "Como latas de cerveza vacías y como colillas apagadas han sido
mis días..." 64 y poco a poco nace una cosmovisión mística y religiosa cuyos
contornos se perfilan en el poema "Imagen del invierno":
Y o apagué la luz para poder ver la nieve.
Y vi la nieve tras el vidrio y la luna nueva.
.. Ibídem., Gethsemaní Ky, Medellln, 1965.
.. ERNESTO CARDENAL: ibídem.
"' Ibídem.

365

�Pero vi que la nieve y la luna eran también un vidrio
y detrás de ese vidrio Tú me estabas viendo.55

BIBLIOGRAFÍA

HENNING GRAF: Entwicklungsphasen der nikaraguanischen Literatur, Manuskript, 1969.

Durante su estadía en los Estados Urúdos, Ernesto Cardenal se abrió de
par en par a la influencia espiritual de la literatura norteamericana contemporánea; entre sus modelos literarios cuenta Whitman, Dickinson, Macleish
y Thomas Merton quien considera a Cardenal como "uno de los poetas latinoamericanos más importantes" después de 1950.
En 1965, el poeta publicó otro libro de poesía con el título: Oración por
Marilyn Monroe y otros poemas, un lustro antes de un misterioso redescubrimiento del fenómeno Monroe. En la forma de una oración se evoca la vida
y el "martirio" de esta famosa actriz de los años 50, víctima de una ame.rican
way of life cada vez más dudoso y comercializado. También "los otros poemas" de tono religioso están dedicados a temas y problemas actuales. Termina la oración cuando Ernesto Cardenal pide a Dios que sea indulgente
con la vida fracasada de Marilyn Monroe

JORGE E. ARELLANO: Panorama de la literatura nicaragüense (De Colón a los finales
de la Colonia), Managua, 1967.
AoENOR ARGÜELLo: Los precursores de la nueva poesía en Nicaragua, Managua, 1962.
ToMÁs AYÓN: Historia de Nicaragua, 3 tomos, Managua, 1882.
M. CASTRILLo G.: Próceres nicaragüenses, Managua, 1961.

J.

CORONEL URTECHO: Reflexiones sobre la historia de Nicaragua, León, 1962.
PABLO ANTONIO CUADRA: El Nicaragüense, Managua, 1967.

-

"Introducción a la literatura nicaragüense" en: El Pez y la Serpiente, No. 4,
1963.

CrusPÍN DuARTE A.: "Historia de la literatura en Nicaragua" en: Anales de la Universidad de Venezuela, Caracas, mayo-junio de 1931, pp. 259-291.
PEDRO HENRÍQUEZ H.: El teatro en la América Española durante la época colonial,
Buenos Aires, 1959.
Juuo LINARES: Letras Nicaragüenses, Managua, 1966.
RrCARDo PAiz C. : Historia de Nicaragua, Managua, 1965.

Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuest1'a 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trq,bajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos
tranquilizantes. ..56

A pesar de todas las críticas, no condena a la época en la que ha sido
destinada a vivir y si la declara "bárbara y primitiva", le concede que también ha sido "poética".
En Riquezas Injustas, el poeta volvió a su acusación de la miseria social y
de la riqueza fenomenal de unos pocos, ideas que la Iglesia posconciliar iba
adoptando en su nuevo programa político-social. Advierte el poeta tanto los
vicios del capitalismo aún presente como rechaza la ilusión de la existencia de
un "Estado Comunista Perfecto" y que la palabra de Dios, base moral
de nuestra civilización, rú siquiera en los Estados socialistas podría perder
actualidad, peso y vigor.

FRANCISCO PÉREZ E.: Teatro folklórico nicaragüense, Managua, 1946.
"Precursores del movimiento de vanguardia", Biblioteca Popular de Autores Nicaragüenses, Managua, 1962.
JUAN F. ToRUÑo: "Sucinta reseña de las letras nicaragüenses en 50 años ( 19001950)" en: Panorama das literaturas das Américas (de 1900 a actualidade),
Angola, 1959.
Juuo YcAZA T.: La poesla y los poetas de Nicaragua, Academia Nicaragüense de
la Lengua, Managua, 1958.

Diccionario de la literatura latinoamericana, 2o. tomo, Unión Panamericana, Washington, 1963.
E. ANDERSON lMBERT: Historia de la literatura hispanoamericana, 2 tomos, 4a. edición, 1964.
MARÍA T. SÁNCHEZ:

Poesla Nicaragüense, antología, Managua, 2a. edición, 1965.

STEFAN BAcru: Poesía, Vida e Morte de Azarías H. Pallais, Río de Janeiro, 1956.
E. ZEPEDA H.: "Alfonso Cortés", Prensa Literaria, 17-7-1966.
MARIANO FIALLOS G.: "Salomón de la Selva" en: Cuadernos Universitarios, León,
1962.

.. lbidem•
.. ERNESTO CARDENAL: Oraci6n por Marilyn Monroe y otros poemas, 1965.

366

367

�un punto de vista muy diferente: Ellos son Antonio Machado de Ruiz, Dámaso Alonso y don Miguel de Unamuno.

EL POETA Y DIOS

El orden que sigue el estudio no es un orden cronológico; se quiere tender
un puente desde el hombre separado de Dios (Las Faces de Dios - Antonio
Machado) sobre el hombre sujeto al Ser Divino (La Lucha del YO - Dámaso
Alonso) hacia el cristiano que experimenta la salvación por intervención del
Dios-Hombre (Esperanza - Fe - Cristo - Miguel de Unamuno). El análisis
se basa en la expresión poética de los autores aunque intervienen ideas desarrolladas en textos de prosa.

ANALISIS TEMÁTICO DE TRES POETAS
ESPA.fi3°OLES EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

Las Faces de Dios en la Poesía de Antonio Machado.1

IRENE

GARTZ

Departamento de Humanidades
Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores
de Monterrey

UNO DE LOS FENÓMENOS, mejor dicho: de los elementos esenciales de la Literatura Española que me han llamado la atención especialmente, es la expresión
de la religiosidad del hombre español a través de las obras literarias. Religiosidad
no en su sentido profundo quizás, sino la simple conciencia y natural expresión de que el hombre es creatura de Dios, que la fe católica es la verdadera
fe, que el hombre, sea malo o bueno, es pecador ante Dios y que él necesita
de la misericordia divina y la agradece.
Este espíritu tradicionalista se ha conservado dentro de la península ibérica hasta _el principio del siglo XX. Corrientes europeas de los países germanos, corrientes de rebelión, reforma, .separación de la Santa Iglesia nunca
han llegado a apoderarse del espíritu español.
Pero la "Generación del 98", generación intelectual-literaria, rompe el cerco.
España se hace consciente de su participación en la vida europea y -como
una esponja desecada chupa el agua- chupan los intelectuales españoles las
ideas de filósofos extranjeros, como Spencer, Comte, Kiergegaard, Bergson,
Heidegger y otros. ¿ Cómo influirán aquellas ideas en la vida espiritual española? ¿ Cómo se desarrollará la posición del hombre español delante de
Dios que ha sido su Señor durante un millar y medio de años?
Entre los poetas españoles de la primera mitad del siglo XX veremos a
tres que tuvieron que sufrir la soledad y la angustia de perder valores, valores
que en juventud habían sido considerados firmes, fijos. Hombres que tenían que
luchar por una nueva valoración subjetiva. Cada uno de elJos llegó a

368

Por lo general se considera a Antonio Machado un incrédulo. El trabajo
nos lle~ará ~~r distintas etapas de la vida interna del poeta hacia la meta que
alcanzo el filosofo, su personal concepto de Dios.
Como representante de la Generación del 98 trata el poeta de analizar

las causas que han originado la ruina de su querida patria. Y acusando a
la Iglesia Católica y a la religio,sidad del español como culpables, busca Antonio Machado las formas en las cuales Dios es manifestado en la mentalidad
y literatura de su pueblo. En "El Dios Ibero" 2 dibuja Antonio Machado
al dios del campesino "que apedreó la espiga y malogró los frutos otoñales"
y también al Señor "que grana centenos y trigales". La cara del Dios de la
Venganza que maldice los asesinos y les cobra la vida, la reconoce el poeta
en "La Tierra de los Alvargonzález".3 Con alta apreciación respeta el crítico
la irradiación del alma de Gonzalo de Berceo,4 la contemplación impasible
de Fray Luis de León,5 el "alma de Fuego" de Santa Teresa,6 el "espíritu de
Llama" de Juan de la Cruz,5 la creencia de Miguel de Unamuno que quiere
fundar y adelantar una verdadera fe en el alma española,7 pero "esa España
inferior que ora y bosteza",8 "estos coranzoncitos de Jesús que se apagan
1
MACHADO, ANTONIO, Antologia Poética, (Col. Libros RTV, No. 16, Biblioteca
Básica Salvat), Ed. Salvat - Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1969. MACHADO,
ANTONIO, Abel Martín - Cancionero de Juan Mairena, Prosas Varias, 2a. ed. (Bibl.
Contemporánea, No. 20). Ed. Losada, S. A., Buenos Aires, 1953.
• "Campos de Castilla", No. CI.
' "La Tierra de Alvargonzález", No. CXIV.
' "Mis Poetas", No. CL.
• "Campos de Castilla", No. XCVIII ("filósofos nutridos de sopa de convento").
• "Proverbios y Cantares", No. XX.
r "A Don Miguel de Unamuno", No. CLI.
• "El Mañana Efímero", No. CXXXV.

369
H24

�en el frío"

9

y al señor Jerónimo con sus restricciones y censuras

10

los abomina

y los culpa.
La investigación lleva al poeta al rechazo de la fe tradicionalista, Y él . se
encuentra luego dentro de un vacío mental. El anhelo por e~contr~ a D~os
vive en él -como en cada hombre que ha pasado por una infancia de mflujos religiosos- y este anhelo se expresa en varias ocasio~es. ~n su obra
temprana se vale el poeta de habl~ de ~ueño~, sea que sus mq~etudes br:ten del subsconsciente, sea que su liberalismo mtelectual tema aun una co fesión sincera formulada. Vemos por ejemplo: "Ayer soñé que veía / a
Dios y que a 'Dios hablaba, / y soñé que Dios me oía. . . / despu~s soñé .que
soñaba." 11 En "Galerías" podemos leer: "y pobre hombre en suenos, / s1emre buscando a Dios entre la niebla".12 La desesperación del poeta durante
~sta etapa de su vida es formulada de tal modo: " ...razón y locura / Y
13
amargura: ¡ de querer y no poder / creer, creer y &lt;:reer". y la resultante
resignación sobria: "El Dios que todos llevamos, / el Dios que todos hacemos /
el Dios que todos buscamos / y que nunca encont raremos" .14
.
Perdida la fe, la plataforma, perdido el amor con la muerte de su muJe~,
empieza Antonio Machado la búsqueda por una fe que satisfaga al, h~mbre liberal: "la fe después del pensar".15 Esta búsqueda toma un paso mas frrme que
la anterior busca nostálgica de tristes sueños. El sevillano se convence de que se
odrá hallar "una fe que nace / cuando se busca a Dios y no se alcanza, /
p en el Dios que se lleva y que se hace"; 16 se convence de que se podrá hallar
:Cal Dios de la distancia y de la ausencia, / del áncora en la mar, la plena
mar ... / El nos libra del mundo -omnipresencia-, / nos abre senda para
caminar" .17
El anhelo de encontrar la faz. de "su" Dios, acompaña a Antonio Machado
por una etapa larga de soledad del alma dentro de la mar de la ete~nida?.
filosof1a
Pero e l anhelo pierde el sello de ansiedad y se transforma en»1una
l
8
1
bstracta. El Dios soñado, buscado, el "sembrador de estrel as , se e con19
:erte en el creador de la sombra, creador de la nada. La última faz del
• Véase nota 5.
"Proverbios y Cantares", No. CXXXV.
11
Ibid., No. XXI.
u Ibid., No. LXXVII.
u "Campos de Castilla", No. CXXVIII.
,. "Parábolas", No. VI.
,. "Proverbios y Cantares", No. XXXII.
11 "Elogios" ("Desde mi Rincón"), No. CXLIII.
•
" ( "s·1esta").
" "Cancionero Apócrifo de Juan d e Mairena
19
"Galerías", No. LXXXVIII.
,. "Abel Martín" ("Al Gran Cero") .

10

370

Señor que el poeta-filósofo nos revela es una cara que no se inclina hacia
el hombre y su destino, es la cara de un ser autosuficiente en su inconcebible
perfección: la faz del "Ser que se es." 2º
Qué distinto de este camino de filosofía abstracta es el camino del ex:istencialista Dámaso Alonso, su
.,
Lucha del "Yo." 21
Mientras Antonio Machado partió del punto de vista nacional, tenemos
en Dámaso Alonso al hombre, o mejor dicho: al ser humano, ante Dios. En
su poesía confiesa el alma humana su miseria y su dicha. Parece obvio que
se manifiesta un misticismo moderno en sus poemas. Pero queremos emplear
el concepto de misticismo con cierta cautela. El auténtico misticismo español llegó a su auge en oposición al movimiento del renacimiento. Todos sabemos que los mejores y mayores místicos eran los de los Siglos de Oro.
¿ Y qué es lo que ellos nos han dejado? La comunicación de la experiencia
del alma humana que se pierde en Dios. ¿ Y qué fue de otro lado la esencia
espiritual del renacimiento? El despertar y el independizar del "yo" del
hombre.
En casi 500 años, el hombre ha aprendido a entender mucho; mucho acerca del hombre, mucho acerca de los enigmas de la creación. Parece que
no hay límites puestos a la extensión del poder del "yo" humano. El hombre
domina la creación. Pero nuestro tiempo ve el lado negativo de esta realidad: la liberación del "yo", su desarraigamiento, ha costado un precio alto.
El hombre moderno, podemos decir el hombre existencialista, se siente frustrado y, o se deja caer en el nihilismo o se busca una salida.
Dámaso Alonso, el gran sabio, conocedor y magistral intérprete de tantos
poetas españoles, tiene que luchar la batalla de quinientos años del desarrollo
humanos, dentro de sí mismo. Veremos a dónde lo llevaban sus sufrimientos.
El joven intelectual ha absorbido las ideas filosóficas de Bergson (Antonio
Machado), Heidegger, Sartre - y su espíritu se encuentra aislado de las raíces metafísicas medievales. El confiesa haber hecho la libertad, centro de sí.
Se sentía "Libre Dámaso-Dios" y sigue: "osé la libertad que Dios me daba, /
látigo contra Dios alzar. . . / " 22 Pero más tarde sufrió la soledad entre hombres: "El hombre en voz en viento. . . ay, nunca el cielo entenderá su grito:
,. Ibid.
ALoNso, DÁMAso, Oscura Noticia y Hombre y Dios (Col. Austral, No. 1290),
Ed. Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1959. ALONSO, DÁMAso, Hijos de la Ira, (Col.
Austral, No. 595), 2a. ed., Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1958.
" "Hombre y Dios", p. 142.
21

371

�¡ nunca, nunca los hombres." 23

Su gran poen_ia_ "Mujer ?ºn Alcuza": poema
de la figura simbólica del ser humano en el viaJe de la vida, nos repite ocho
veces el estribillo "y estaba sola".24
De la soledad brota la angustia, la angustia de la vida: "Quede a ~osotros
¡ turbio vivir, terror nocturno, / angustia de las horas".25 La angustia de la
misión del amor carnal simbolizada por "los insectos. . . me roen las noSU
• 1m l
b
"26
ches... , que roían el mundo. . . royendo y royendo mi a , a~ ~
re· · ·
La angustia de la muerte, del "terrible momento de transito , cuy~ presentimiento Dámaso expresa en esta forma: "Ah, sí, que es -~as horrible '
infinito caer sin dar en nada, / sin nada en que chocar. Oh viaJe negr~, / º,
poza del espanto: ¡ y cayendo, caer y caer siempre." 28 Pero la angusna mas
horrible aún, es la angustia de Dios.
Esta angustia de Dios se le presenta a Dámaso ~onso en dos ~ensio~es.
La una: cuando el alma no dispuesta al llamado siente la presencia de Dios.
"A veces en la noche yo te siento a mi lado. / que me ace~~' / • • •Y el
alma se me agita con el terror y el sueño / como una cabntilla, amarrada
29
a una estaca, / que ha sentido la onda sigilosa del tigre." La otra, la
opuesta, aquella en que aún buscando a Dios, se es rechazado por El, la que
el poeta expresa en el poema "La Sombra": "No me digas que no. No, no
me digas ¡ que soy náufrago solo / como esos que de súbito han visto las
tinieblas ¡ rasgadas por la brasa de luz de un gran navío, / ,Y el ~oraz~~ les
puja de gozo y de esperanza. / Pero el resuello enorme / paso, rozo lenttsuno,
· , en la noche, m
· diferent e y sordo." ªº 31
y se aleJo
Aquí se marca claramente la necesidad de Dios que _sufre el ~oeta. Esa
necesidad toma en él una forma especial. No es la necesidad de solo reconocerlo, de coexistir con El, sino la necesidad de renunciar la importancia del
propio "yo", la necesidad de entregarse sin condiciones a Dios. ¡No! i no

E°

.. "Hijos de la Ira", p. 36.
u !bid., pp. 64/65.
" !bid., p. 31.
.. !bid., pp. 121/122.
,:r !bid., p. 41.
.. !bid., p. 88.
.. !bid., p. 91.
" !bid., p. 92.
n u na tercera dimensión de la Angustia de Dios reconoce Dámaso . Alonso en .su
ensayo "En Busca de Dios" (Poetas Españoles Contemporáneos), ~Bi~I. Romá~'.ca
Hispánica), Ed. Gredos, S. A., Madrid, 1965), pp. 375-380. Aqw cita el cnt1co
los versos de José María Valverde: "Temes el agua quieta de lo eterno, / su b;lleza
suprema en que todo se iguala." Pero esta idea no es expresada en la poes1a de
Dámaso como experiencia angustia! auténtica suya.

372

sm condiciones! Dámaso aún no puede con eso, le hace falta primero reconocer la superioridad del otro ser al cual él se quiere subordinar. Con
frecuentes menciones, invocaciones y apóstrofes, reconoce él lo extraordinario
de Dios. Su grandeza: "tú que todos los límites contienes / en intuición sin
límite",32 - la fuerza de Dios: "pero Dios es más fuerte que tú",33 - su espiritualidad invariable, calidad apreciada por el conocedor de lo pasajero
humano: "oh ideas purísimas dentro de la mente invariable de Dios.. ." 34 el Dios misterioso: "Oh Dios, / oh misterioso Dios ... ",35 - el silencio de la
eternidad donde no hay las turbaciones del hombre: "el silencio de tu invariable noche" 36 y "rodeado de un silencio / que ni aún ángeles turban",37
- la justicia de Dios que puede sosegar el alma del hombre que es agitada
por la injusticia mundana: "Dame, gran Dios, los ojos de tu justicia."38
Ya reconocido y aceptado que Dios es superior a todo humano, Dámaso
Alonso justifica su anhelo de acercarse a El. Como científico necesita de un
análisis, de una historia del desarrollo de sí mismo y nos lo da en "La Isla" :
"Y pienso / cuan prodigioso fue / que tú me rodearas, / que tú me contuvieras, Señor, así, / ... que hayas estado circundándome / cuarenta y cinco
años / originándome / cuarenta y cinco años, / callado y en reposo junto a
tu criatura / más desvalida, / ... Y has sido para mí como un paisaje / nunca
visto, ni soñado tampoco, / y como una música no oída ni pensada, / que
misteriosamente, / sin nosotros saberlo, / nos condicionen con secretos efluvios
de belleza / ... y luego has comenzado / a agital'te, a agitarme. / ... y me he
asomado en la noche / y he sentido bullir, subir, amenazadora, una marea
inmensa y desconocida/ ... Oh, Dios;/ yo no sabía que tu mar tuviera tempestades, / y primero creí que era mi alma la que bullía, la que se movía, /
. . . / y eras tú."39
Después de esa conclusión, el poeta da elocuente expresión a su anhelo:
"Todo, todo sí, aún Dios, el Dios inmenso, / va a centrarse en mi mente."4 º
La meta mística de la vida madura del pensador se determina definitivamente en "Embriaguez" : "la ebriedad de mi sangre busca un lago / final:

ª
ª
"
,.
"
87
18

"
•

"Hombre y Dios",
"Hijos de la Ira",
!bid., p. 30.
[bid., p. 72.
!bid., p. 75.
"Hombre y Dios",
!bid., p. 117.
''Hijos de la Ira",
"Hombre y Dios",

p. 115.
p. 54.

p. 125.
pp. 136-138.
p. 124.

373

�embriagarme en Dios un día." 41 Su "yo" ofrece ser borrado: "y sea yo isla
borrada de tu océano".42
La humillación del gran hombre es conmovedora. Las imágenes en "De
Profundis'' no son juegos de palabras, sino reflejan tanto el sufrimiento como el trabajo espiritual: (Dios) "quiso que fuera ...una ramera de solicitaciones mi alma, / no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer /
de amor al príncipe, / . . . / sino una loba del arrabal, acoceada por los
trajinantes, / . . .yo soy la piltrafa que el tablero arroja al perro / del mendigo.. . / yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha, / yo soy
el excremento del can sarnoso, / y el zapato sin suela en el carnero del camposanto, / yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que n~e compr~, /
. . .¡ déjame, déjame fermentar en tu amor / ... para que un día sea mantillo
de tus huertos!" 43
Después de tanta ansiedad son pocos los ejemplos del gozo místico, gozo
que para nosotros, hombres de nuestro tiempo, aún con toda voluntad espiritual,
es difícil de concebir. Pocas palabras nos comunican la dicha de no haber
estado buscando en vano: "Yo, sólo, el junco verde que los vientos agitan /
en tus orillas grises. / ... Yo el Hombre / oh tú, mi Dios, mi Dios." 44 Con
..
alegría reconoce el hombre e1 cual ya no 1DS1ste
en su "yo" que "fta
an smas
45
eran, son, sólo fantasmas, / mis interiores enemigos. /"
A este escalón del estado espiritual se repite el saber de la necesidad de
la caída, que antes el poeta había sufrido en angustia. Ahora nos recuerda
su caída el "amoroso lance" de San Juan de la Cruz.46 Y con firme esperanza se nos comunica el sentimiento de una tranquilidad satisfecha, esa
confianza en la voz del Padre: "Vas a caerte, / abre las alas." 41
Nosotros -hombres activos en un tiempo productivo-- no nos contentamos
con la pura abstracción de una idea. ¿Cuál será la tarea resultante de la experiencia de Dámaso? El nos confíes~ con júbilo y satisfacción: "Porque la
mano de Dios me tocó, / porque me ha dicho que cantara: / por eso canto." ,s
Hemos observado un largo camino, el camino de una larga vida humana,
u !bid., p. 137.
.: "Hijos de la Ira", p. 139.
.. !bid., pp. 143/144.
" "Hombre y Dios", p. 129.
.. "Hijos de la Ira", p. 149.
.. CRuz, SAN JUAN DE LA, Obras Escogidas, 5a. ed. (Col. Austral, No. 326), EspasaCalpe, S. A., Madrid, 1964. "Otras Coplas al mismo Invento", p. 35.
◄&lt; "Hijos de la Ira", p. 158.
'" !bid., p. 27.

374

pero también el camino de un "yo" decepcionado, frustrado, angustiado,
de un "yo" autoconsciente, orgulloso de su libertad e independencia, de un
"yo" apasionado, sensible, intelectual -de un intelecto influido por la filosofía de tantos siglos, filosofía que ha ido destruyendo más y más el concepto de la unidad metafísica-. En una palabra: el camino del existencialista al núcleo de la existencia del ser humano al radicar en Dios.
Ya hemos visto a un hombre que se quemó el corazón en el hielo de un
Dios indiferente. Acabarnos de ver a otro que entregó su alma sin condición
previa al Dios que parece existir exclusivamente para él. Nos falta ver al
tercero, el que encuentra a su Dios por intervención del Dios-Hombre: a
Miguel de Unarnuno.
Esperanza - Fe - Cristo
Diferente de los pasajes anteriores de este estudio, el de ahora no revela
las ideas del autor a través de su poesía: las apoya. Es que las ideas de don
Miguel se encuentran expresadas más claramente en sus ensayos. De ahí
partimos para poder comprender su poema "El Cristo de Velázquez".49
Un concepto mil veces repetido en la crítica literaria acerca de Unamuno
es su "ansia de inmortalidad".50 Esa ansia explica la creencia del poeta. El
género humano vive del recuerdo, de la experiencia; en breve: de la historia
del pasado. ¿ Qué hay de ilógico en prolongar la línea del pasado a través del
presente hacia el futuro? Sin pensar en el futuro no hay dinámica, no
hay actividad, no hay voluntad de sobrevivir, de transformar, de crear. Pensar positivamente en el futuro es esperanza. Y Unamuno define exactamente:
"Y si la fe es la sustancia de la esperanza, ésta es a su vez la forma de la fe.
Se recuerda el pasado, se conoce el presente, sólo se cree en el porvenir.
Creer lo que no vimos es creer lo que veremos. La fe es, pues, lo repito, fe
en la esperanza.'' 51
El cristianismo, o sea la religión que predica que Cristo, el Hombre Dios,
venció la Muerte y lleva al alma redimida hacia un feliz futuro sin confines,
es para Miguel de Una.muno la única salida de la angustia de la muerte.
'" UNAMUNO, MIGUEL DE, El Cristo de Velázquez, 3a. ed. (Col. Austral, No. 781),
Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1963.
'° La exposición de teorías se basa en el artículo ''Religiosidad de Unamuno, indiferencia religiosa de Ortega" de PIÑERA, HUMBERTO, Unamuno y Ortega y Gasset,
Contraste de dos Pemadores, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, México, 1965, p_p. 39-50.
n UNAMUNo, MIGUEL, Del Sentimiento Trágico de la Vida, tomo II, Aguilar,
Madrid, 1951, p. 909.

375

�Sin embargo hay durante la vida de Unamuno constantes fricciones, que
resultan de conflictos entre la ansiedad de satisfacer a la razón y la ansiedad
de satisfacer a la esperanza. Pero en todas las épocas de su vida ha salido
ganadora la voluntad de creer en la esperanza, en contra del movimiento filosófico del nihilismo.
De las manifestaciones del cristianismo, la que más satisface a don Miguel es el c;atolicismo como la más adecuada para él, aunque no acepta todo
el dogmatismo de la iglesia romana. Su cristianismo lleva más bien el sello
metafísico, un algo de la remota Iglesia original.
Sin ir más a las teorías: aquí queremos ver como Unamuno "un hombre
embriagado de Dios" 52 da expresión poética a su creencia en el salvador.
El poema de versos blancos endecasílabos que reflexionan ante el óleo de
Velázquez lo veo centrado en siete núcleos en los cuales se agrupan las ideas: 53
la idea principal de Unamuno: la victoria sobre la muerte, la humanidad
de Dios y del universo, el amor divino que irradia luz, ideas eucarísticas, el
pecado y la salvación, la ansiedad del hombre por Dios, y el Cristo que satisface a la razón del hombre.
En torno a los constantes pensamientos de Unamuno acerca de la muerte
encontramos: "mostrándonos / al hombre que murió por redimirnos / de
la muerte fatídica del hombre" 54 "tú salvaste a la muerte" 55 y ahora con
más revelación de la angustia del hombre: "con tus brazos / . . . / descorres
la cortina de tinieblas / del terrible recinto del secreto / que a la casta de
Adán le acongojaba / mientras ansiosa consumía siglos".56 Viendo la única
salvación en el redentor, suplica el poeta: "No escondas tu rostro, que es
volvemos / chispas fatuas, a la nada matriz." 57 y la confesión medular de
su fe: "Sin Ti, Jesús, nacemos solamente / para morir, contigo nos morimos
/ para nacer, ..." 58
Un eslabón entre el tema de la muerte y la humanación del universo parece el pasaje: "Tú, Cristo, con tu muerte has dado / finalidad humana al universo / y fuiste muerte de la muerte al fin!" 59 "Tú has humanado al universo." 60 Otra alusión a la humanidad eterna hallamos en los versos: "al reposo
.. Véase nota No. 50.
03
Haciendo caso omiso de ideas bíblicas netamente interpretadas.
,,. "El Cristo de Velázquez", p. 15.
.. Ibid., p. 18.
.. Ibid., pp. 23/ 24.
.., /bid. p. 101.
08
/bid., p. 123.
.. /bid., p. 131.
00
/bid., p. · 21.

376

Hamas / a la congoja de que el alma vive / quemándose a esperar. Y nuestras
penas / sobre tu corazón, fuente sin corte / de humanidad eterna".61 La
Humanidad eterna, que es para el poeta la esencia de Dios, es citada en:
"Destapaste a nuestros ojos / la humanidad de Dios; con tus dos brazos /
desabr~ando el manto del misterio, / nos revelaste la divina esencia, / la
humanidad de Dios." 62
Cristo es Amor, Cristo es Luz. De tantas alabanzas escogimos unas cuantas
como ejemplos. El primero de los cuales es parte de la anteriormente revelada idea de la Humanidad: "Tú y tu madre .. . juntos juntasteis ¡ la nueva h~anidad, la que, ave Fénix, / sobre el nido de llamas de tu pecho /
encendido de amor, se reconquista / y S"e levanta hasta tocar a Dios!" 63 _
"Tú, Cristo, conquistaste / con tu espada de amor, que es brasa pura." 64 - "Tu
pecho, de hirviente amor llagado." 65 "La luz de Dios se espeja como en foco / dentro tu corazón." 66 - "Luz, Luz, Cristo Señor, luz que es la vida!" 67 - "La luz que te rodea es el espíritu / que fluye de tu padre, el sol
eterno, / las tinieblas rompiendo, y a nosotros / de Ti, ru luna en nuestra
noche triste." 68 Mientras las alusiones primeramente citadas se basan en
trabajo intelectual que quiere penetrar y casi justificar la fe, nos parecen mística poesía los últimos versos citados y los siguientes: "¡ Oh Luz queda, sin
olas, luz sin tiempo, / mar de la luz sin fondo y sin ribera, / mar de la
muerte que no se corrompe / y de la vida que no pasa mar!" 69
Misticismo puro en sí es la idea de la Eucaristía. Vemos los versos:
"Hostia blanca del trigo de los surcos / del desierto, molido por la muela /
del dolor que tritura; pan divino / de flor de harina, como lecho blanco." 10
La otra forma eucarística es cantada de tal forma: "¡ Sangre! ¡ Sangre! Por
Ti, Cristo, es la sangre / vino en que ante la sed fiera del alma / se estruja
el universo." 71
El enigma siniestro del pecado y el misterio glorioso de la salvación, se
expresan en los siguientes versos-: "Oh feliz culpa, de la ciencia madre / -la
ciencia no es sino remordimiento-, / fuente de redención culpa fecunda /

'

., /bid., p.
.. /bid., p.
63
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" /bid., p .
85
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26.
24.
133.

20.
23.

26.
42.

92.
26 .
38.

27.

377

�tú hiciste el verbo carne.. .'' 72 Leamos otros: " ... el único / hijo del Hombre de pecado libre, / mas el único, Tú, que lo comprendes. / Y así tomaste
sobre Ti el pecado, / del bien y del mal la triste conciencia amarga".73
El ansia que siente el hombre por la salvación de Cristo, eLansia personal,
pide: "Cuando de sed morimos, danos Cristo, / vendaval de aguas negras
que nos calen / el tuétano del alma, cataratas / que el rostro nos azoten;
mas no muera / de sed el corazón aunque lo abrase / la tormenta." 74 "¿nos bañamos en Ti? Jordán de carne" 75 y finalmente: "Amor de Ti nos
quema, blanco cuerpo,/ amor que es hambre, amor de las entrañas; / hambre
de la palabra creadora / que se hizo carne; fiero amor de vida / que no se
sacia con abrazos, besos, / ni con enlace conyugal alguno." 76
El poema es dedicado más a la fe, al aspecto de la vida del alma que al
intelecto, a la razón. Pero el conflicto apuntado en las oraciones introductorias de la tercera parte del artículo, el conflicto continuo de Unamuno, es
ligeramente marcado aquí por unas pocas invocaciones, donde el pensador
busca en Cristo la satisfacción no sólo de la esperanza sino también de la
lógica. Como ejemplos citamos: (Cristo) "la Razón, la norma",77 "Eres Tú
la verdad 78 y "Tú, el Hombre, idea viva." 79 Hasta aquí el tratamiento del
"Cristo de Velázquez" de Unamuno.

ANÁLISIS ESTILíSTICO DE UN SONETO
DE MIGUEL HERNÁNDEZ
foNACio BoNNIN

Texto
T engo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

El Siglo XX -siglo de decadencia espiritual- siglo de descentralización
de ideas y valores.
Tres grandes hombres, pensadores y poetas españoles en la primera mitad
de este siglo, hombres que buscan y hallan una salida de la angustia deceptiva. Los tres son conocidos, reconocidos, famosos. ¿ Quiénes los leen? ¿ Quiénes los aprecian? No serán aquellos que no se quieren dejar caer en la nada?

VALLS

Catedrático

5

10

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufrágio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
N adíe me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

" !bid.,
n lbid.,
.. lbid.,
,. lbid.,
,. lbid.,
" lbid.,
8
'
lbid.,
,. lbid.,

378

p.
p.
p.
p.
p.
p.
p.
p.

94.
95.
80.
34.

56.
21.
136.
134.

MIGUEL lIERNÁNoEz.

De El rayo que no cesa.

Asunto.-El poeta, sumido entre penas y cavilaciones, se compara a las
olas del mar. De este su estado sólo puede sacarlo el amor; pero, ni aun
en él confiando, se sonríe estoicamente de sus propios sufrimientos.
T ema.-Desesperanza del poeta al no hallar la tranquilidad y el descanso
que apetece.

379

�Análisis estilístico

l. La primera impresión que recibimos al leer detenidamente este soneto
es la del vaivén. El poeta se halla zarandeado entre las penas y las cavilaciones, sin conseguir jamás el descanso, como las olas del mar. La idea
del zarandeo, del vaivén, nos viene dada:
a) Por la utilización de los verbos ir y venir ( vs. 3, 6 y 14) y por su posición en el v. 3 (lugar inmediato a la pausa y apoyo acentual).
b) Por el significado de las palabras mar, naufragio ( dos veces utilizadas), vaivenes, tabla (en flotación) , procuro (de pro-currere 'intento alcanzar'). norte, mal presagio, pretendo (de prae-tendere 'dirigirse a' "busco") ...
c) Por el valor onomatopéyico de la palabra vaivén (= va y ven) , en
la que entran los sonidos a, i, e (abierta, cerrada y media, respectivamente
recuérdese el Triángulo de Hellwag), pasando de la más abierta a la más
cerrada y volviendo atrás hasta la e. La boca avanza rápida y retrocede
un poco, como las mismas olas del mar.
d) Por la alternancia vocálica e - o del primer verso (las dos vocales,
medias, pero una interior y la otra posterior), con la que la boca adelanta
y retrocede sin cambiar su grado de apertura.
e) Por el paralelismo sintético invertido de los dos primeros versos:
huesos (A1 )

............•

penas (Bi)

cavilaciones (B2) ......... sienes (A2)
f) La repetición de "como el mar de la playa a las arenas'' ( vs. 4 y 5) intensifica su significado. . Es un caso de reiteración léxica múltiple.
g) La noción mar - playa queda reforzada por la aliteración vocálica de
la a.
Entre los versos 2 - 6 hay 67 vocales, de las que 28 son a, con la particularidad
de que ésta figura en las palabras de mayor interés conceptual, tales como:
cavilaciones, penas, vas, mar, playa, arena, naufragio, vaivenes, sartenes, etc.
La a, la más más abierta de las vocales, ayuda a crear la imagen visual
de algo tan abierto como el mar o la playa.
11. El poeta está hecho a las penas (v. 1). ( Sus "huesos", por "cuerpo"
constituye una sinécdoque de la parte por el todo) . Estas ·penas le han quitado la carne -sólo quedan los huesos-; el poeta está espiritualizad6, desmaterializado (como D. Quijote, buscador también infatigable de lo inaccesible, lleno de nobles quimeras) .

380

Sin embargo, no ha perdido la serenidad. Por eso sus "sienes" pueden
seguir cavilando. Esa serenidad de ánimo queda expresada estilisticamente
por:
a) las esticomitias (vs. 6 y 14) .
b) los encabalgamientos suaves (vs. 1-2, 3-4, 7-8 y 12-13).
c) los paralelismos:

19) huesos (A1 ) . . • . . . . . . . . . penas (B1 ) }
cavilaciones (B2) ........ sienes (A2)

(

vs.

29 ) paralelismo en forma de reduplicación versal

•

39) amor (A1 )
voz (A2 )

••••••

•.•.•.

_)
12

(vs. 4-5)

tabla (B1 ) • • . • . . procuro (C1 )
norte (B2) ...... pretendo (C2 )

}

(

vs. 10-11

)

(Se trata de un paralelismo sinónimo de tres pluralidades bimembres).
d) un caso de construcción bilateral (o bilateralidad) perfecta en el v. 3.
e) escaso empleo del hipérbaton. En todo el texto sólo hay dos: uno en
el v. 2 y otro en el v. 14, y aun este último es distensivo, y, por tanto,
de efecto conceptual.

f) el estilo lento, nominal, producido por la abundancia de sustantivos
y adjetivos. De las 43 palabras con acento rítmico, sólo 14 no son ni
sustantivos ni adjetivos. Si tenemos también cuenta los que están en
final de verso (seguidos, por tanto, de pausa) -10 de entre 14---,
veremos que la imensa mayoría de las palabras situadas en un lugar
estratégico lo son.
g) pocas antítesis: "vas - vienes" y "vaivenes". Y éstas no expresan falta
de serenidad, sino el zarandeo a que se halla sometido y que resiste
serenamente.
h) la aparición de un verbo de estado o reposo (tener hechos, v. 1).
i) la enumeración de adjetivos en el v. 8, que da lugar a una imagen del
siguiente tipo:
Aa de Bb ' b '' b ' ' ' b ' ' ' '.
( A _:_ noche; a = oscura; de B = sartenes; b '
pobres; b ''' = tristes; b '''' = morenas).

= redondas; b ' ' =
381

�III. Noche-soledad.

a) el predominio de las oraciones subordinadas: actitud lógica, razonadora, intelectual.

La expresión "noche oscura" (v. 7) ya es de por sí una me~o_ra, cuyo
significado real es el de "estado de desolación, de abandono espmtual, de
cansancio". (Recordemos a San Juan de la Cruz). Pero, por tratarse de una
metáfora excesivamente repetida (se ha convertido en metáfora tópico), el
poeta le da originalidad al transformarla en el elemento real ( Aa) de una

b) la métrica utilizada: endecasüabos, soneto. (El soneto es la estrofa
culta por excelencia. Lope de Vega: "El soneto está bien en los que aguardan." Exige, pues, reflexión.

V. El lirismo.

imagen.

En estos dos versos (7 y 8) aparecen las únicas notas de color -y aun de
color negro, que es, en definitiva, ausencia de todo color;
noche -

oscura -

sartenes -

morenas.

IV. Estilo conceptual.
La · ausencia de ·colorido, así como de notas sensoriales correspondientes a
otros sentidos que no sean el de la vista, privan al poema de cuanto podría
indicar sensualidad o deleite de los sentidos. El poeta produce, en consecuencia, no un estilo sensual, sino conceptual y sentimental: "cavilaciones" "penas".
Esta relación entre pensamiento y sentimiento nos lleva al recuerdo de
las definiciones que de poesía dieron Unamuno y A. Machado. Decía el
primero: "Piensa el sentimiento; siente el pensamiento. Algo que no es música es poesía". Y el segundo habló de "verdades cordiales". P~dríamos,
a partir de aquí, esbozar un estudio de influencias o de parecidos que
nos llevaría muy lejos. De todos es conocido el magisterio de éstos en los
poetas más jóvenes.
El conceptismo ( o, tal vez mejor, ~onceptualismo, para evitar equívocos)
me viene confirmado por:
a) la estructura del poema (paralelismos, bimembraciones de los vs. 3,
10 y 11, bilateralidad del v. 3, etc.).
b) el uso de metáforas (v. 7); imágenes (vs. 7-8; 6, 9, 10, 11); comparaciones ( vs. 4 y 5) ; sinécdoque (v. 1), y la alegoría de todo el poema.
, Añadamos que los vs. 10-11, además de un paralelismo conceptual, con~tituyen un paralelismo rítmico, según podremos comprobar en el estudio
rítmico del texto que pondremos al final de este análisis.
Por otra parte, son notas cultas -M. Hemández, Generación del 27,
Góngora-:
382

Se trata de un poema extraordinariamente lírico. Lo indican estilísticamente:
a) La expresión constante de los sentimientos personales del poeta: desesperanza, amor, burla de sí mismo, ansias no alcanzadas, etc. Repasemos
el significado del léxico.
b) la utilización de la I"' persona del singular en los verbos: tengo, voy,
procuro, pretendo, habré, voy sonriendo, etc.
c) El uso de pronombres personales y adjetivps posesivos.
VI. El poeta nos compenetra su dolor. Para ello se sirve de:
a) el uso de los artículos determinantes delante de "penas", "cavilaciones", "mar", "playa" y "arenas". (Hacen que el lector se familiarice con
estos conceptos) .
b) a lo mismo contribuye el empleo de los adjetivos demostrativos: "estos
huesos", "estas sienes" y "este naufragio" (2 veces).
c) incluso encontramos un recurso estilístico en la diéresis de "sonriendo",
que, al hacer el verso más lento, lo hace más comunicativo.

VII. Conclusión.
La actitud estoica -resignada y a la vez sarcástica- que apuntábamos
al principio y que se desprende del poema queda resumida al final, a manera de epifonema.
¿ No se advina acaso también una nota romántica, cual corresponde a
un poeta joven y enfermo física y moralmente?
Análisis rítmico del texto
Esquema

,

1 - - - - - -- - - - -

Endecasüabo sáfico
383

�,
2-----------

3----------4----------5----------6 ----------,
,
7----------8,- - - - - - - - - - -

9----------10 - - - - - - - - - - 11 - - - - - - - - - - ,
,

12 - - - - - - - - - - 13 - - - - - - - - - - -

,

,

,

14 - - - - - - - - - - -

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heroico

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a la francesa

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melódico

id.

melódico

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heroico

id.

sáfico

id.

trocaico

LA UTOPÍA HUMANÍSTICA SEGÚN ALFONSO REYES
DR. CARMELO GARIANO

id.

heroico

id.

a la francesa

id.

a la francesa

id.

melódico

id.

a la francesa

id.

sáfico

Dept. of Spanish and Portuguese
University of Southern California
University Park
Los Angeles, Calif. 90007

,I

Observaciones

a) Versos polirrítmicos.
b) Los versos 4 y 5, de ritmo melódico, tienen un movimiento equilibrado
y flexible, de acuerdo con sus significados.
c) Los versos 10 y 11 tienen paralelismo conceptual y rítmico.
d) Todos los versos, excepto el 3, llevan acento en la 6ª" sílaba. "En la lectura rápida yámbicos y sáficos suenan como unidades iguales al oído, y
sólo uno ejercitado los distingue sin distraer la atención del sentido de
las palabras." (HENRÍQUEZ UREÑA: El endecasílabo castellano, RFE,
1919, vol. VI, pp. 132-157).
e) Esta bipartición rítmica ( ~ bimembraciones) da la impresión de una
doble situación o actitud (el ir y el venir, el mar y la playa).

LA UTOPÍA HUMANÍSTICA se define en el siglo xv, cuando el florecimiento
de estudios grecolatinos fomentado por los humanistas europeos entronca
con el ensanche geográfico 'determinado por el descubrimiento de América
e inaugura una nueva visión del mundo, del hombre y de la vida. El retorno
a los clásicos parece un movimiento regresivo, algo así como una evasión de
la historia, pero en la práctica se resuelve en un enriquecimiento del presente merced a la imagen que los estudiosos sacan del mundo antiguo para
aplicarla a la renovación actual y al progreso en oposición a la barbarie.
Alfonso Reyes reconoce que la lección sacada de la cultura enterrada en los
monumentos y manuscritos antiguos inicia una etapa filológica, que pronto
se traduce en movimiento de ilustración, reivindicando un nuevo tipo humano: esto es, el ideal del hombre clásico, amoldado por el sentido de responsabilidad personal y por los cánones de la razón, de la dignidad individual y del dominio de los instintos animales.1 La concepción individualista
heredada del mundo helénico afina tanto la dimensión personal como la social del hombre. Por un lado se ofrece el espectáculo del héroe griego en
pugna contra el sino misterioso rescatando su individualidad a costa del
supremo holocausto; por el otro, aparece el primer experimento de democracia directa, dentro de la cual el orden social se realiza en armonía con los
aportes de cada miembro participante.
De tal modo, se subarayan las potencialidades humanas y su influencia
1

Cf.

ALFONSO REYES,

"Palabras sobre el humanismo," Boletín Capilla Alfonsina,

XIX (1971), 13.

384

385
H25

�no sólo en la etapa de superac1on individual, entendida como esfuerzo de
continuo perfeccionamiento y expansión de los valores, sino también en la
posibilidad de crear un orden mejor por encima de las rígidas estructuras
tradicionales. El Humanismo renacentista, si no elimina, por cierto reduce
el impacto de lo sobrenatural en la historia al paso que acentúa la importancia del individuo en la acción coordinada de los grupos humanos. Alfonso Reyes lo reconoce en forma explícita: "El Renacimiento volverá a la
inspiración clásica, e intentará la reducción de la historia a las solas causas
humanas." 2 De semejante concepción emerge la valorización del hombre
natural. Este logra la plenitud de la persona gracias a la obra de la paideia,
cuyo poder modificador había producido las normas de una superior humanidad en tiempos de Pericles. Su objetivo es la areté helénica, facultad
sinónima de la virtus latina, que puede realizarse dentro de un contexto
natural, sin la intercesión de la gracia. Lo humano del hombre (humanitas)
es la esencia común que enlaza a todos los hombres con un vínculo de hermandad natural, acentuada por el atamen de hermandad teológica tradicional, por ser todos hijos del mismo Padre eJlpiritual.
La corriente humanística consagra el triunfo del individuo o, por decirlo
con Reyes, "va a hacer del hombre natural --que antes era como un diminuto
agregado dentro de una corporación espiritual y política- un centro de
interés".3 y como el individuo es perfectible, surge la posibilidad de una
regeneración social que corra pareja con la regeneración individual. Por ese
camino, · se fortalece la fe en una sociedad perfecta, realizada por los seres
humanos, quienes pueden lograr en ella el ideal perdido de la felicidad terrenal. La lección teórica del mejoramiento ético en el plano individual adquiere un empuje militante en el plano de las reformas sociales, tanto en la
persona del príncipe ideal en oposición al príncipe maquiavélico como en
las instituciones y las normas jurídicas.
Alfonso Reyes se sintió fascinado ·por el ideal utópico, columbrado por
los humanistas renacentistas con miras a la hermandad humana y al bienestar universal.4 En la transición de la época medieval a la moderna, Reyes
• A. REYES, Estudios helénicos, en Vol. XVIII de las Obras completas (México:
Fondo de Cultura Económica, 1966), p. 179. Las citas allonsinas que aparecen a
continuación se sacan de esa colección de sus obras indicando el tomo y página después de la abreviatura OC.
• A. REYES, Capítulos de literatura española. II serie, OC, VI, 231-32.
• El tema utópico se encuentra con cierta frecuencia en varios libros de Alfonso
Reyes. En particular, véase el ensayo sobre "La Atlántida castigada," Sirtes (México:
Tezontle 1949) · "El presagio de América," última Tule, OC, XI, 11-62; "Las utopías," L;s trabajos y los días, OC, IX, 274-77; "La novela de Platón", Junta de sombras, OC, XVII, 233-535; No hay tal lugar, OC, XI, 336-89. Además, se hace re-

386

ve que esa idea cobra cuerpo y forma a través de tres vertientes. A saber:
la tradición mitológica clásica, emparentada con la noción edénica bíblica; la
visión de una sociedad utópica, enraizada en la creación literaria humanista;
y el movimiento cosmopolita, basado en la cohesión de los grupos ilustrados
por encima de las diferencias raciales, religiosas, nacionales y culturales.
La CQ.rriente mitológica y prehistórica abre una nueva ruta que sale del
manuscrito clásico. Se desorienta por distintos caminos durante la Edad
Media. Se concreta con el Humanismo. Se re-crea como triunfo artístico
en el Renacimiento gracias al genio cervantino.5 Es el mito de la Edad de
Oro, la primera de las edades hesiódicas, que evoca el recuerdo del Edén.
lugar o estado de felicidad terrenal, enlace entre la inocencia natural y 1~
gracia divina, beata infancia del género humano aún incontaminado por el
pecado y la caída. El mito de la Edad de Oro tuvo muchas variantes entre
los pueblos antiguos y se difundió por las regiones más apartadas. Sus rasgos
fundamentales pueden resumirse de la siguiente manera siguiendo a Alfonso
Reyes:
a) Disciplinado anarquismo: "En la Edad de Oro no había leyes ni legisladores, y todo era paz y ventura";
b) Lozanía física y psíquica: "Se ignoraba el mal y no existían las enfermedades. . . Los hombres alcanzaban una larga vejez, y luego eran transportados en sueños al reino de los espíritus";
c) Abundancia, como en tierra del pipiripao: "La Tierra ofrecía gratuitamente sus frutos, los árboles destilaban miel, los ríos manaban vino y leche";
ferencia al curso sobre "El pensamiento político de los griegos" ofrecido en El
Colegio Nacional de México en 1950 y a otro curso que tenía preparado sobre "Los
primeros siglos de la literatura francesa," a propósito del tema de San Balandrán.
• Cf. A. REYEs, Estudios helénicos, OC, XVIII, 42: ''Don Quijote, ante los
asombrados cabreros, evocará un día la Edad Áurea con acento comparable al de
Hesíodo". En Tres alcances a G6ngora, OC, VII, 224, Reyes añade que "la célebre
escena de don Quijote y los cabreros procede en 'sinécdoque mental': la bellota
lleva a la encina, la encina a la Edad de Oro, y don Quijote, con un puñado de
bellotas, imagina tener en la mano un compendio de los 'siglos dichosos', y habla
de ellos creyendo que todos lo entienden". Refiriéndose a ese episodio, Harry Levin,
en la introducción de su trabajo The Myth of the Golden Age in the Renaissance
(Bloomington: Indiana University Press, 1969), p. xxii, contradice cierto acercamiento arbitrario establecido por Elizabeth Armstrong, Ronsard and the Age of Gold
(Cambridge, 1968), afirmando que "to strongtben her claims for Ronsard's originality,
Mrs. Armstrong discusses the association between Don Quixote's discourse on the
golden age and the handful of acoms that sets it off. 'Wouldn't even he have been
able to produce this particular association of ideas,' she asks, 'had Ronsard not
pioneered it a generation before.' It would be my answer that Cervantes had many
nearer sources, and that Ronsard was by no means a pioneer in this respect."

387

�d) Libertad de las rutinas y gozo a pierna suelta: "Nadie necesitaba trabajar para el sustento";
e) Libertad de las preocupaciones materialísticas: "Se vivía en comunidad de bienes. No había armas ni guerras, ni hacía falta la navegación porque todo se encontraba en casa." 6
Esa dichosa edad del género humano se ubica bajo el proto-dios Cronos,
esto es, la época de los orígenes cósmicos. Lo cual no deja de tener, según
Reyes, su contradicción interna, puesto que el hombre, de acuerdo con el
mito griego, no había aparecido aún. El hombre, según la tradición más
autorizada, fue modelado por Prometeo con barro de Panopea, en Beocia,
y luego Atenea comunicó el primer soplo de vida al inerte muñeco. Esto
pudo ocurrir en época posterior, bajo el reinado de Zeus. De todos modos,
no faltan otros mitos griegos que atribuyen el origen del hombre a generación
espontánea del suelo o de los planetas, a la autoctonía ateniense, y a otros
procesos. De acuerdo con los misterios órlicos, "el primer hombre fue amasado con las cenizas de los Titanes a quienes Zeus fuhninó después que ellos
hubieron devorado los restos de Dioniso Zagreo: lo cual ell.'Plicaría la doble
y contradictoria naturaleza del hombre, ya titánica ya divina por los principios que se juntaron en su elaboración".7 El mito de la Edad de Oro
viene a rescatar el impulso de lo divino en el hombre.
A través de los siglos, ese mito permanece como una aspiración latente:
un deseo reprimido o expreso de escaparse de las dificultades de la vida
hacia espejismos espaciales, como las Islas Afortunadas, o hacia estados de
vida idealizados, como la Caballería. Se trata de un mito que alienta la
nostalgia intrínseca en el individuo: nostalgia en el tiempo, que explica tanto
el refugio de la conciencia individual en los recuerdos de infancia como la
fuga de la conciencia colectiva hacia visiones edénicas. Con los humanistas,
esa nostalgia colectiva se acentúa en forma de renovación social. El movimiento depurador de los textos anti~os se actualiza como esfuerzo realizador de los mitos antiguos. La sabia constitución de la Atlántida y de la
república ideal de Platón, el Aleccionamiento de la república real de Tito
Livio, la visión de mesiánica redención en la bucólica de Virgilio, y sobre
todo, el estímulo por renovar la vida presente a imagen de lo clásico, todo
conduce a una palingenesia ético-social sin convulsiones violentas. Con los
humanistas se inicia la más difícil de las revoluciones -la revolución interior- y se afirma de un modo aparentemente contradictorio, puesto que se
adelanta lo nuevo so color de lo viejo y se renueva el presente en nombre
del pasado. En breve, se superan los desconectados ciclos históricos reanuREYES, Mitología griega, OC, XVI, 397-98.
' Loe. cit., p. 392 et passim.

' A.

388

dándolos en una coincidencia de dos planos: el plano ideal heredado del
mito y el plano real heredado de la historia. La herencia mitológica sirve
de antídoto a la herencia histórica, de la cual el hombre había recibido
crueles pasiones, el impulso de destruir obras y vidas, la voluntad de someter
a los débiles, el empeño de obligar a los inteligentes al conformismo bajo
amenaza del fuego eterno, cuando no de la hoguera temporal.
No bien se realiza el descubrimiento de América vuelve a cobrar vida el
mito de la Edad de Oro resucitando el oleaje de' promesas y redenciones.
Europa, como siempre, es el centro de la acción mundial, pues allí se acrisola
lo anímico. Pero el punto de referencia espacial en América, con una doble
vertiente transatlántica: o tiende del alma europea hacia el Nuevo Mundo,
o brota del Nuevo Mundo hacia el ahna europea. En ambos casos, la ilusión
apetece realizarse : "La idea de que existe un reino de la felicidad donde
los hombres son naturalmente buenos - lejano bosquejo del sueño filosófico
de Rousseau- cunde por todas partes." 8 En vísperas del descubrimiento de
América, el Cardenal Aliaco no sólo representa seres fantásticos, como los
macrobios con cuerpo de león y garras de águila, los cíclopes, las amazonas,
los monopodios, los acéfalos, y otros bichos raros, sino que cree también "en
la existencia de gente beatísima, en los hiperbóreos casi inmortales, de que
algunos suelen suicidarse hartos ya de felicidad y de vida" (lbid.).
América se asoma a la historia "como la nereida de la égloga marina" y
fomenta un nuevo género literario: "Los humanistas resucitan el estilo de la
novela política, a la manera de Platón, y empiezan, con los ojos puestos en
el Nuevo Mundo, a idear una humanidad más dichosa." 9 Claro que ese
ideal de un mundo mejor aflora también en obr-as medievales, como la Ciudad
de Dios de San Agustín; como el Blanquerna del Doctor Iluminado, quien
abulta las dimensiones de lo real y la concepción de la Caballería para el
logro de una humanidad mejor; como el Milione de Marco Polo o los relatos de sus epígonos, de los cuales emergen sociedades estilizadas con arreglo
al canon de cierta perfección humana. Pero hay una diferencia fundamental
entre las dos nociones alfonsinas de "quijotismo oriental" y "quijotismo americano". Aquél es color, descripción pintoresca, lejanía inaccesible a las aspiraciones europeas; éste, en cambio, es un centro de convergencia, una atracción inmanente, el polo orientador de los anhelos del hombre occidental.
Los humanistas, seres dotados de alma cristiana con mente pagana, impresionados por la sencillez de costumbres y la justicia del orden social entre
los indígenas de América, creen ver realizado entre ellos el mito de "la
Edad de Oro, el estado de inocencia natural, sin querer darse por entendida
• A. REYES, Última Tu/e, OC, XI, 42.
• Loe. cit., p. 58.

389

�de lo que había de herético en esta noción" (lbid.). En particular, el humanista Pedro Mártir prepara, con su "filósofo desnudo", al noble salvaje
de Rousseau. Más tarde, en el momento culminante del Renacimiento, Cervantes ensalza este mito en la conmovida evocación de su ingenioso hidalgo.
Su presencia se hace sentir en los mejores escritores del Renacimiento europeo:
Erasmo, Moro, Rabelais, Montaigne, Tasso, Bacon, Campanella. De tal modo, el humanismo literario, que había avivado el humanismo activista de los
exploradores, se remata en humanismo ético, más intensamente humano en
su contenido y propósitos: "Si Juan de Ponce delira por encontrar la surgente
de la juventud eterna en la Florida, los filósofos piden al Nuevo Mundo un
estímulo para el perfeccionamiento político de los pueblos." io
El humanista que lleva la voz cantante en esta tendencia literaria es el
inglés Tomás Moro (también Morus o More). En él se remata la esencia
del movimiento utópico. El propio nombre de lo utópico es su invento.
Deriva de su Utopía (en forma completa: De Optimo Reipublicae Statu deque Nova Insula Utopia, 1516), cuya etimología griega traduce vívidamente
Quevedo por "no hay tal lugar". 11 Sobre ese tema suda la prensa en el siglo
sucesivo, en que aparecen, entre otras, las siguientes obras de índole utópica: la Ciudad del Sol de Campanella (1620), la Nueva Atlántida de Bacon (1627), y la Oceana de Harrington (1656). 12 La Utopía de Moro nace
como reacción contra la mala política del gobierno inglés que expropia los
bienes raíces de las ciudades en beneficio de cortesanos con el rey en el
cuerpo. En su propósito de establecer enormes latifundios para la remunerativa industria lanar, los ávidos gobernantes no se pierden en repulgos de
la empanada ante los derechos de los pobres. Por culpa de los magnates
laneros, se llega al absurdo de que las tímidas ovejas se convierten en monsIbid. Cf. también No hay tal lugar, 09, XI, 346.
u Loe. cit., p. 338.
u ALFONSO REYES no es excesivamente favorable a la obra de Campanella, que
tanto influyó sobre Fernán Pérez de Oliva y otros autores españoles. La considera
como "obra abstracta y fría, sin el aliento humano de Moro; concepción intelectualista y militar (hoy diríamos, a la prusiana), donde verdaderamente parece que
pisamos el suelo duro y adamantino de otro planeta". La Nueva Atlántida de Bacon
se le antoja como la expresión típica del genio científico de su autor Y, en cierta
medida, cobija la confianza en la ciencia y sus aplicaciones prácticas del mundo
yanqui: "Quiere que la ciencia nos dé, a toda prisa, la felicidad. En cuanto lo.s
numerosos mensajeros de la Nueva Atlántida tienen noticia de un invento cualquiera, lo traen a la Casa de Salomón para que allí acaben de perfecciomtrlo Y ensayen sus aplicaciones prácticas." De la Oceana de Harrington reconoce su influencia
en la época colonial de Norteamérica, como también en el ambiente republicano
de la independencia y en varios principios constitucionales de la América inglesa Y,
un poco, de Francia: cf. No hay tal lugar, OC, XI, 367-71.
1•

390

truos que se tragan a los desamparados: siempre quiebra la soga por lo más
delgado. Al perder sus tierras, los pobres se echan a la ventura y al banditismo, es decir, contra la ley, contra la paradoja de la ley, que antes los
depriva de lo suyo y luego los castiga por los efectos causados. Autor y
estadista honrado, si los hay, Tomás Moro no echa buena sombra en la
corte del "coronado Barba Azul de Inglaterra". Y de tal suerte, afirma
Alfonso Reyes, "no tanto por apego a un dogma determinado, cuanto por
apego a la decencia. . . prefirió morir 'ahorcado, arrastrado y desentrañado' ".13 Entrando en materia, huelga destacar que la primera norma sobre
la cual descansa la sociedad de Utopía es el trabajo obligatorio y su ecua
distribución : "La jornada de trabajo no pasa de las seis horas" ( I bid.).
De tal modo, el trabajador, lejos de convertirse en mecánico instrumento
de producción, tiene tiempo para cultivarse espiritualmente. Otro principio
social es la abolición de la propiedad privada y del dinero. El intercambio
de los bienes de consumo se realiza por canje directo en los grandes almacenes públicos. La abundancia económica tiene sus efectos benéficos sobre
el alma humana: "¿ Quién ha de quejarse, donde la tarea es tan dulce?"
se pregunta el Sabio mexicano. "¿ Quién ha de sentirse codicioso donde la
abundancia es la ley?" (lbid.). A la inversa de los europeos, los habitantes
de Utopía desprecian las piedras y metales preciosos. El oro sirve para
hacer cadenas para los esclavos y sambenitos para señalar a los crimina!es.
En esa sociedad no se admite la pena de muerte, pero sí la esclavitud. Por
suerte las leyes son pocas y bien claras: corruptissima res publica, plurimae
leges. El jefe, Utopus, gobierna sabiamente armonizando a todos los grupos,
y no armando a los ricos contra los pobres. La guerra es la peor que puede
acontecer, y nadie espera gloria de ella. En caso de invasión, se entrega la
defensa a unos mercenarios colindantes, con lo cual se reduce su número,
y también se promueve la disensión interna entre los enemigos, se causan
sublevaciones sociales, se concierta el asesinato de los caudillos civiles y
militares. Estas afirmaciones de violencia parecen cosidas con hilo blanco
dentro del contexto de moderación de la obra; en realidad, subrayan el pragmatismo británico del autor, quien justifica la muerte de unos pocos hombres peligrosos a fin de salvar el mayor número de habitantes. En él coexiste, según Reyes, una "mezcla de piedad estoica y de escepticismo ligero,
de grave prudencia y travesura de humanista" (Ibid.J.
La obra de Moro anticipa el "utilitarismo de Bontham y de Mill" y preconiza la "absoluta libertad religiosa" sostenida más tarde por Locke. Ciertas intuiciones preanuncian conquistas que enriquecieron el progreso posterior
" Loe. cit., p. 363.

391

�de la humanidad.14 Por ejemplo: el uso de incubadoras en la cría de pollos; la
selección de los estudiantes para sus carreras de acuerdo con sus aptitudes;
la rehabilitación preventiva corrigiendo a tiempo las malas inclinaciones en
lugar de castigar por el daño hecho. En fin, Moro sugiere una conciliación, tan propiamente humanista, entre las doctrinas cristianas y ciertos
principios epicúreos, de tal suerte que el hombre trasciende el ascetismo medieval, esto es, se humaniza cultivando los placeres del cuerpo y del espíritu,
en particular la salud, sin la cual se justifica una forma de voluntaria eutanasia.
El orden social de Moro no se adhiere, por supuesto, a la realidad del
mundo europeo: para éste viene a plana y renglón la política de Maquiavelo. Pero en el Nuevo Mundo tiene distintas repercusiones. América es
una tierra utópica. Todo gran proyecto es siempre un sueño utópico. A la
postre, ¿ no fue el Descubrimiento una idea utópica antes de realizarse como
suceso histórico? Y si el Descubrimiento se realizó después que tan intensamente lo sofü1ron los humanistas prerrenacentistas, ¿ no huelga cobijar la
esperanza de que se realice la Utopía social porque tan verosímilmente
la prefiguraron los humanistas del Renacimiento? El destino de América
adquiere una nueva dimensión: "Comienza a definirse a los ojos de la humanidad como un posible campo donde realizar una justicia más igual, una
libertad mejor entendida, una felicidad más completa." 15
Esa figuración utópica, con frecuencia, se pierde de vista en nuestro continente, y bien está que de cuando en cuando se levante la voz de algún
humanista moderno que traiga a la memoria el mensaje de los antiguos
escritores. América ha sido siempre un gran campo de experimentos sociales, desde muy temprano: "Vives y Moro, a través del obispo Vasco de
Quiroga, inspiraron las Fundaciones de Michoacán, una de las varias utopías indígenas soñadas por los civilizadores de América." 16 El otro experimento, de mayor alcance, fue el famoso Imperio Jesuítico, organizado sobre
la base de un comunismo católico en el Paraguay y las regiones adyacentes
del Brasil, Uruguay, Bolivia y Norte argentino.U Tras tantos años, aquellos
experimentos aparecen bajo destellos idealizados. En la práctica, pudo ocurrir lo de siempre: so vaina de oro, cuchillo de plomo. La realidad' puede
" Loe. cit., p. 366.
"' A. REYES, última Tule, OC, XI, 58.
11
A. REYES, Letras de la Nueva España, OC, XH, 308. Véase también: No hay
tal lugar, OC, XI, 364; Los trabajos y los dias, OC, XI, 275.
17
A. REYES, última Tule, OC, XI, 59. Sobre las relaciones entre el Imperio Jesuítico y la obra de Moro, véase mi trabajo "More's Utopía and the Jesuit Reductions in Paraguay," De Paul Studies, II (1955 ), 19-30.

392

deslucir en plomo el oro del idealismo utópico, pero eso no implica que
se interrumpa el perfeccionamiento de los rasgos más humanos del hombre
a fin de hacer más feliz su estadía en este planeta.
Con la concepción utópica tiene que ver cierto esfuerzo supernacional
que los humanistas trataron de llevar a cabo en su siglo. Es una prolongación de su afán de lo universal, un deseo de hermanar el conocimiento
cultural con el trato humano por encima de fronteras o barreras políticas.
Después de sentirse asociados con los genios más grandes de la antigüedad
superando las lejanías del tiempo, es natural que quieran superar las distancias del espacio para asociarse con los ingenios del presente. Erasmo,
con sus viajes y comunicaciones, promueve un verdadero movimiento paneuropeo entre los humanistas de su generación, la ilusión de una república
de sabios que se enlaza por cierta afinidad selectiva y se ubica por encima de
las fragmentarias estructuras poüticas. Prima facie, parece tratarse de una
libre agrupación alitista, una especie de aristocracia intelectual, que se
aparta del profanum vulgus. Por repulsivo que sea todo intento inspirado
en un complejo de superioridad, bien por herencia de la casta o adquisición
del mérito, cabe indicar que el propósito de extraterritorialidad intelectual
de los humanistas es esencialmente democrático. Su selección no es discriminatoria, pues se cuenta con que la virtud del saber, la paideia, ponga al
alcance de todos los medios para superarse. Los humanistas presentan en
su conjunto los caracteres de una democracia integral, pues abarcan un
corte horizontal de toda la sociedad. Salen de las clases humildes, de las
clases medias y altas, salen de la nobleza y de la plebe, y en la nueva
esencia de lo humano descubren la cohesión y hasta un subconsciente sentido
de misión. Recogen el ideal fracasado de la Caballería inspirado en el logro de
las virtudes caballerescas merced a la espada, y se proponen de realizarlo
con la pluma gracias a la virtud humana. Ese carácter universal del Humanismo pasado es muy cónsono con la personalidad de Alfonso Reyes,
quien lo concibe como "la creencia en una posibilidad de acuerdo entre el
realismo histórico y las exigencias del espíritu" .18 Es un refinamiento espiritual que tiende a un cosmopolitismo sui generis.
El co¡;mopolitismo es un fenómeno que atrae vivamente el interés de Alfonso Reyes. Al analizarlo, considera una forma de cosmopolitismo exterior,
impuesto desde afuera con la fuerza o las presiones: tal es el cosmopolitismo
imperial de carácter guerrero, como el romano; de carácter económico, como el yanqui y el fenicio; o de carácter mixto. Pero hay un cosmopolitismo
de orientación interior, sin miras a conquistar ni dominar, fundado en un
is JEAN CAssou, "Un verdadero humanista", en Páginas sobre Alfonso Reyes (Monterrey: Universidad de Nuevo León, 1955), I, 394.

393

�afinamiento de lo humano. De este cosmopolitismo purificador Alfonso Reyes distingue cuatro variedades claramente identificables en la trayectoria
de la civilización; a saber: el cosmopolitismo caballeresco; el humanístico;
el filosófico; el romántico. Pasamos por alto los dos últimos tipos por caer
fuera de nuestro asunto.
El cosmopolitismo caballeresco está fundado en la herencia cultural de
la unidad latina y la universalidad del cristianismo, pero también ofrece el
primer asomo de agrupación cultural con los clérigos y letrados de dos distintos niveles: el "mester de juglaría", de índole popular, y el "mester de
clerecía", con un aliento más elevado. En la etapa sucesiva triunfa el aspecto cultural, enraizado en lo universal de lo humano como valor, y no
en la universalidad de la Iglesia. "El segundo intento de cosmopolitismo
sobreviene con el Renacimiento humanístico," afirma el Sabio mexicano,
aclarando por grandes brochazos su programa: "El siglo XVI predica el retorno a las dos antigüedades clásicas, aviva el interés por el hombre mismo
en cuanto es criatura de la tierra, y nutre un ideal de armonía ya menos
asido a la caridad y más afirmado en la cultura." Por eso, sus adalides son
verdaderos intelectuales a nuestro modo: "¡ Ojalá, en otro sentido, nosotros
lo fuéramos de ellos!" 19
De tal modo, se viene formando la conciencia laica europea, que en España es tan benéfica como en otros países. En la tensión entre tradicionalistas e innovadores, no sólo se enriquece la cultura española, sino que revela su poder de crear formas originales de arte y pensamiento absorbiendo
las savias de otras influencias. Los dos polos del Humanismo mediterráneo
se unifican en el eje entre las dos penínsulas latinas, lo cual representa
Reyes en un simbolismo cromático: "Y toda una gama de matices y cambiantes entre el amarillo y el azul pudo ser la historia de las relaciones entre ambos pueblos, y sobre todo en la era de sus relaciones más altas, cuando
el beso sensual de Italia hacía palpitar ei seno de Castilla." 20 En ese intercambio creador, el filólogo Nebrija adquiere, en el pensamiento alfonsino,
una estatura más alta de lo que le merecen sus estudios de varia ciencia:
es "el abuelo de los europeizadores de España".21 La esencia de ese humanismo mediterráneo se traslada directamente al lado ibérico del Nuevo Mundo. Llega con la visión de la historia por obra de Solís. Llega con el reconocimiento de lo humano en la p~rsona del indio gracias a Bartolomé de
las Casas. Llega y brota más tarde con el humanista mexicano Landívar
por las influencias de Poliziano, Fracastorio y Pontano: influencias que

ª A.
"' A.
11
A.

394

REYES,
REYES,
REYES,

Tentativas y orientaciones, OC, XI, 191.
Las vísperas de España, OC, II, 212.
Retratos reales e imaginarios, OC, 111, 420.

asoman con cierta frecuencia en los años formativos de la cultura del Virreinado de la Nueva España, atestiguando el humus humanístico en la
base del florecimiento cultural de Iberoamérica.22
La difusión del saber promueve la dialéctica interior de la utopía humanística. Brotada del seno de la mitología religiosa, se acendra como mito
literario, que de la esfera del arte tiende a desbordar en los cauces de la
realidad humana. Su primer asomo se esboza en la noción de un cosmopolitismo humanista, de carácter culto, pero en seguida se traslada a América, cuyas sociedades indígenas ofrecían el paradigma de organizaciones fundadas en principios justos e igualitarios, y cuyas riquezas, si bien explotadas
y bien distribuidas, prometían la redención de la pobreza y los males sociales.
De tal modo, las tres vertientes de la utopía humanística -la mítica, la
literaria y la cosmopolita- se unifican, gracias a la mediación de Alfonso
Reyes, en un contexto que aúna el tiempo y el espacio. Diacrónicamente,
se ata la prehistoria a la historia, reconduciendo el mito a las corrientes vivas
del anhelo colectivo. Espacialmente, Europa se inserta en la conciencia de
América por la integración cultural al mismo tiempo que América se inserta
en la conciencia de Europa por la esperanza de llevar a la práctica el atisbo
utópico de la imaginación. En esa conjunción, lo ideal hace presión para
fijarse en lo real. Es el primer signo de la unidad intercontinental del Occidente, que se realiza bajo el signo de la utopía humanística.

,. Cf. A. REYEs, Pasado inmediato, OC, XII, 313; Letras de la Nueva España,
OC, XII, 319, 378-79; Capítulos de literatura mexicana, OC, I, 187.

395

�OBSERVACIONES SOBRE LA "AMADA" Y SOBRE
LA PREOCUPACIÓN HISTóRICO-PATRióTICA EN
LAS NOCHES LÚGUBRES DE JOSÉ DE CADALSO

DR.

RALF R. NICOLAI

Dept. oí Germanic and
Slavic Languages
The University oí Georgia
Athens, Ga. 30601 U.S.A.

LA IDENTIDAD DE LA AMADA en las Noches Lúgubres de José de Cadalso ha
sido el tema de varias investigaciones, pero parece que la mayor parte de
los críticos, hasta ahora, no se han destacado por una explicación cabal
del texto. El propósito de esta investigación es mostrar que al invocar a
su amada, Cadalso trata el tema de la decadencia de su patria y de su
glorioso pasado. Una exhumación de la amada corresponde al em~eño
de recordar y tal vez recrear la conciencia de un esplendor que era propio de
la España de siglos anteriores.
No ha habido falta de esfuerzos para identificar a la amada con una
persona específica que figuró en la vida de Cadalso. Escribe Nigel Glendinning, por cierto uno de los hispanistas más conocedores de la obra de
Cadalso, que el lamento de Tediato lo escribió el autor con motivo de la
muerte de María Ignacia Ibáñez, aunque cree que "la tentativa de la exhumación" es "ficticia y no verdadera" y que la historia del desenterramiento
es, probablemente, por parte derivada de la "leyenda popular llamada en
España La difunta pleitada". Además nota que el estilo de Cadalso y "los
varios puntos de vista de los personajes, el desarrollo de sus ideas y toda
'la parte de adorno'" indican que las Noches es "obra de pensamiento más
que de sentimiento".1
1 En
su Prólogo a: Cadalso, Noches Lúgubres (Madrid: Espasa-Calpe, S. A.,
1961 ), pp. XVII ff., particularmente XXII f. y LXXI. En adelante abreviamos en
el texto: Glendinning, Prólogo.

396

Edith F. Helman manifiesta que Cadalso, al componer las Noches, no
tenía "propósito moralizante alguno" sino que "quería aliviarse de su pena
y escribía una lamentación por la muerte sin sentido de su amada [María
Ignacia Ibáñez] y por su propia vida, ahora igualmente sin sentido". 2
La teoría de que las Noches constituyen la narración de un hecho real
fue adelantada por José F. Montesinos 3 y recientemente reiterada por Felipe Ximénez de Sandoval, el cual -fiándose en demasía de su propia interpretación somera de la obra- edifica un castillo de naipes al reconstruir
los pensanúentos, sentimientos y hasta actividades de Cadalso, presentando
productos de su imaginación como hechos auténticos.4
Russell P. Sebold, en su libro sobre Cadalso, parece contradecir, hasta
cierto punto, la noción de que la amada en las Noches sea María Ibáñez,
y sostiene que a la amada se le debe de tomar como símbolo de ilusiones
perdidas:
.. .this shadowy, nameless figure T ediato so
often forgets .. . is only a pretext, like the
lost or impossible love in so many later
Romantic works; for T ediato's lost illusions
are the real objects of his mourning. His
beloved's putrefact remains are more important
as symbols of his dashed ideals than as tragic
reminders of a lost passion.

Desafortunadamente, Sebold no niega rotundamente que la amada es una
persona real, sino opina:
.. .Tediato's recollection of the " beautiful eyes",
"Hair more precious than gold", "white hands",
an "loving lips" that have turned into
corruption makes us really certain that it is
, En su introducción intitulada "Cadalso, romántico antes del romanticismo", en:
José Cadalso, Noches Lúgubres (M adrid: Taurus Ediciones, S. A., 1968), p. 61.
Al citar de la obra de Cadalso, nos referimos a esta edición, usando la misma! ortografía y dando los números de las páginas en paréntesis.
• JosÉ F. MoNTESJNos, "Cadalso o la noche cerrada", Cruz y Raya (abril, 1934),
pp. 45-67.
• Véase: FELIPE XIMÉNEZ DE SANDOVAL, Cadalso (Vida y muerte de un poeta soldado) (Madrid: Editorial Nacional, 1967), p. 250. Sobre todo las páginas 247252 ofrecen buen ejemplo del estilo novelístico y ficticio del autor.

397

�a fellow being and a woman that he
mourning.6

is purportedly

Hay motivos para contradecir a las citadas interpretaciones. Para delinear
el probable significado del término "amada", se tiene que comprender sobre
todo que se trata de la forma femenina del participio del pasado del verbo
amar, y que estrictamente no tiene que referirse a una persona. Más bien
es posible que el objeto del atributo "amada" sea cualquier substantivo de
género femenino.
Al ser confrontado con tal razonamiento, es justificada la pregunta: ¿Dónde dice Cadalso que el protagonista de las Noches, al hablar de su amada,
no se refiere a una persona? Efectivamente en ninguna parte. Pero tampoco no dice que sí se trata de una persona. Se propone indicar, sin embargo, que su amada no es una persona específica. "No te canses", le advierte Tediato a Lorenzo en la primera Noche, "no busco el cadáver de
persona alguna de las que puedes juzgar. Ya no es cadáver". Y Lorenzo,
por consiguiente, pregunta: "Pues si no es cadáver, ¿ Qué buscas?" (p. 93).
Poco antes ya manifiesta Tediato que no busca los despojos ni de su padre,
ni de su madre, tampoco de hermanos, hijos, o de amigos, ya que todas
estas "personas" no merecen la aflicción en que él se encuentra. Aunque
Cadalso evita cualquier referencia a alguna novia o comprometida, no sería
lógico suponer que la evaluaría más alto que a un hijo propio. Además el
lenguaje de Cadalso parece indicar en esta escena una indiferencia completa
frente a un individuo en particular. Por ejemplo, de los padres dice que
.. .nos engendran por su gusto, nos crían por
obligación, nos educan para que los sirvamos,
nos casan para perpetuar sus nombres, nos
corrigen por caprichos, nos desheredan por
injusticia, nos abandonan por vicios suyos. (p. 89)

Aún menos, según Tediato, se debe a las madres que igualmente nos "engendran... por su gusto: tal vez por su incontinencia", y hasta "nos vician
con su mal exemplo, nos sacrifican á sus intereses, nos hurtan las caricias que
nos deben, y las depositan en un perro o en un páxaro" (p. 89 f. ). Palabras similares emplea para hermanos, hijos y amigos. Es evidente que
tales argumentaciones por parte de Tediato no serían justificadas si se tratara
sólo de una yuxtaposición de mencionadas personas con una novia. Además
el lector se da cuenta de que también el sepulturero Lorenzo, en este caso,
• RussELL P. SEBOLD, Colonel Don José Cadalso (New York: Twayne Publishers,
Inc., 1971), p. 107. En adelante abreviamos en el texto: Sebold.

398

emprende su trabajo con un sentimiento de desasosiego inesperado. Lorenzo
observa que nunca tembló al enterrar cadáveres, aunque los pusiera "entre
otros muchos ya corruptos", rasgando sus vestiduras "en busca de alguna alhaja de valor"; cuenta también que les rompió las cabezas y huesos, sin sentir temor alguno. En este caso, sin embargo, es diferente:
.. .al ver el reflexo de esa lámpara me deslumbro . .. al tocar esos mármoles me hielo . ..
me avergüenzo de mi flaqueza: no la refieras
á mis compañeros ¡ si lo supieran harían mofa
de mi cobardía! (p. 78)

Esta reacción de Lorenzo sería inexplicable si, en efecto, el objeto de su
búsqueda fuera la novia de Tediato, persona para él desconocida. Considero
eso como prueba de que no quieren recobrar un cuerpo humano. Volviendo
a la pregunta ya citada "Pues si no es cadáver, ¿ Qué buscas?" (p. 93),
analizaremos las frases del diálogo entre Lorenzo y Tediato:
Lorenzo
.. .¡Mas ay nuevo espanto ¿Qué es aquello?
presencia humana tiene. .. Crece conforme nos
acercamos. .. Otro fantasma más le sigue . ..
¿Qué será?

Tediato
- ¡ Necio! Lo que te espanta, es tu misma sombra

con la mía que nacen de la postura de nuestros
cuerpos respecto de aquella lámpara. Si el
otro mundo abortase esos prodigiosos entes, a
quienes nadie ha visto, y de quienes todos
hablan, sería el bien o el mal que nos traerían
siempre inevitables. Nunca los he hallado: los
he buscado. (p. 79)

El significado es claro: Lorenzo cree vislumbrar algo que crece conforme

sr. acerca y que sí tiene "presencia humana": quiere decir que lo "humano"
no se puede excluir de la visión. Al mismo tiempo que Tediato niega la
presencia actual de lo que Lorenzo cree ver, también la define: Son "prodigiosos entes" (nótese el uso del adjetivo "prodigioso" que el diccionario Larousse define como maravilloso, extraordinario, excelente, perfecto) : aun-

399

�que todos hablan de ellos, nadie los ha vis~o -indu~ablemente porque están
muertos. Se refiere obviamente a personaJes conocidos, aunque ya no presentes, 0 sea personajes históricos. Por eso añade que nunca los ha hallado
aunque los ha buscado.
Se nota repetidas veces que Cadalso, al hablar de la amada, parece referirse a un "plural" en vez de un singular, sin que esta maner~ de nombrar
contradiga el concepto de la amada en el sentido antes establecido. En otras
palabras: la amada aparenta expresar una idea o. un c~ncepto _que
ticalmente se suele usar en el singular, pero al nusmo tiempo siendo desi::,-

gr~:-

nación colectiva.
Ya queda dicho que Tediato no está buscando un verdadero cadáver.
Parece más bien que en esta obra se usa la palabra "cad_áver" en u_n sen.d fgurativo. En las últimas páginas de la Noche primera, Ted1ato, a
t101
.
b
"l
primera vista, aparenta contradecir su declarac1ón de _que no usca "e cadáver de persona alguna" de las que Lorenzo puede Jllzgar porqu~ ya °_º
, " (p. 93) , exclamando·• "·1 En qué estado estarán. , las tristes rehes cadaver
quias de tu cadáver!" (p. 95) . Lo que parec_e contradicc10n, no obstante,
resulta ser un desarrollo ulterior lógico y consistente del tema, porque Tediato sólo nota que no busca el cadáver de una persona (p. 93) •
Por tal razón es posible que el cadáver le sirve al autor como símbolo.
Cadalso siempre evita cada palabra que podría designar persona alguna,
usando la palabra "objeto". Además uno se da cuenta d e que este " ob.~eto"
indica un plural de aspectos -Cadalso dice "conjunto"- que todavia es
visible:
Objeto antiguo de mis delicias...
objeto de horror para c_uantos te
montón de huesos asquerosos . .
tiempos conjunto de gracias! (p.

¡ hoy
vean!
¡ En otros

97)

Esta interpretación se puede respaldar a base del episodio siguiente. Lorenzo y Tediato levantan la piedra de la tumba:
Lorenzo
-La abertura que forma, ya da lugar para que
salgan esos gusanos que se ven con la luz de
mi farol.

400

Tediato
-¡Ay, qué veo! Todo mi pie derecho está cubierto
de ellos. ¡ Cuánta miseria me anuncian! En estos,
¡ ay en estos se ha convertido tu carne! ¡ De tus
hermosos ojos se han engendrado estos vivientes
asquerosos! Tu pelo que en lo fuerte de mi pasión
llamé mil veces, no sólo más rubio, sino más
precioso que el oro, ha producido esta podre!
¡ Tus blancas manos, tus labios amorosos se han
vuelto materia y corrupción! ¡ En qué estado
estarán las tristes reliquias de tu cadáver!
¡ A qué sentido no ofenderán la misma que fue
el hechizo de todos ellos! (p. 94 f.)

Se nota lo ambiguo de todos los vocablos importantes. Los "vivientes asquerosos" -sólo Lorenzo los nombra "gusanos"- anuncian "miseria". En
la siguiente frase dice "que el pelo. . . ¡ ha producido esta podre!" Esta idea
carece de lógica (evidentemente, "pelo" no puede producir una podre en
el sentido literal de la palabra) si uno ignora la comparación implícita con el
oro. Como parece, Cadalso quería expresar la noción de decadencia general a causa del efecto del oro o, lo que es lo mismo, de los valores materiales. Eso explicaría también la ambigüedad de la declaración que las
"blancas manos" y los "labios amorosos" se "'han vuelto materia" y "corrupción" - materia no en el sentido de "substancia material" sino más bien
en el sentido figurativo, o sea como aspiración hacia la opulencia, así como
la palabra "corrupción" tampoco se debe comprender en su significado de
"descomposición'' o "putrefacción" sino en el de decadencia general, tal vez
social. Entonces, lo que Cadalso dice en la última frase de la parte arriba
citada es lo siguiente: "Todos ellos" (los vivientes asquerosos) fueron hechizados por lo que a Tediato le ofende todos los sentidos, y fueron víctimas
de la atracción que para ellos tenía la "materia" y la "coITUpción".6
Indudablemente, aun la palabra "noche" y por tal el título de la obra,
se puede comprender como símbolo. "Domina, noche, domina," exclama
Tediato frente al carcelero en la Noche segunda, "y más y más sobre un
mundo que por sus delitos se ha hecho indigno del Sol. Quede aquel astro alumbrando á hombres mejores que los de estos climas" (p. 115) . Se trata aquí
• El único otro tén:nlno al cual las palabras "la misma" pueden referirse, es la
"podre" ( por ser femenina y usada en el singular), pero eso no afecta el sentido,
porque la "podre", a su vez, designa la "materia" y la "corrupci6n".

401
H26

�de una reiteración encubierta de que el mundo se encuentra en un estado de
perversión. Las últimas líneas de la Noche primera son igualmente inequívocas: "Para mí nunca sale el sol," comenta Tediato. "Las_ horas todas
se pasan en igual obscuridad para mí." Es decir que para 1::diato~ ~l e~~!
está consciente de la esterilidad de su época y de la corrupc1on e mJusncia
que reinan en general, el día no existe. Lo que otras personas perciben
"en lo que llaman día", son para él "fantasmas, visiones y sombr'.15 qua~do
menos... algunos son furias infernales" (p. 97) . Más tarde, Ted1ato opma
que al morirse uno ya no está expuesto "a la tiranía, envidia, orgullo, venganza, desprecio, traición, ingratitud... Esto es lo que dexas en el mundo"
(p. 112).
Junto a eso resulta informativa una vista breve a las Cartas Marr~e~as.
A los "fantasmas" (p. 97) Cadalso parece referirse otra vez en sus enocas
directas a España (así como en toda su obra es bien consistente en el uso
de términos al manifestar sus ideas) , y compárese también las otras palabras
mencionadas de Tediato -y su pensar y desarrollo en general- con las

frases siguientes:
El hombre que conoce la fuerza de los vínculos
que le ligan a la patria, desprecia todos los
fantasmas producidos por una mal colocada
filosofía, que le procura espantar, y dice:
Patria, voy a sacrificarte mi quietud, mis
bienes y vida. Corto sería este sacrificio si
se redujera a morir: voy a exponerme a
los caprichos de la fortuna y a los de los
hombres, aun más caprichosos que ella. Voy
a sufrir el desprecio, la tiranía, el odio,
la envidia, la traición, la inconstancia y
las infinitas y cmeles combinaciones que
nacen del conjunto de muchas de ellas o de

i¡

la ~uj~ria, gul~, i~obediencia, ambición, soberbia, envidia, codicia, venganza,
traicton y maligrudad ( p. 91), mientras que se destruyen la virtud el valor
Y la prudencia (p. 123). Se comprende que aquí ha de tratarse d/los vicios
de una época en la cual valores materiales tienen más importancia que virtudes sociales.8
Russell P. Sebold subraya la correlación entre lo personal y lo cósmico
en las Noches. Se funda en la cita que aparece al frente de la obra. "Crudelis ubique luctus, ubique pavor, et plurima noctis imago" (Virgil.: Aen.
2 v. 368), Y en una frase que introduce casi la misma cita en las Cartas
Marruecas: " . . . el epígrafe, a mi ver muy oportuno aunque se deba traer
d~ la catástro~; de E1:11'opa a un caso particular ... " (Carta LXVII, p. 226).
~ice S~bold: Assummg the correct interpretation of the epigraph, the reader
1s app~d fro~ the outset that in the Nights a personal grief will be represented tn cosrruc terms..." (Sebold, 88) .9 Pero si Cadalso, como anuncia
~ la frase cftada, insiste en aplicar el tema de las Noches a un caso par~cula:, (a~u1, ~ de Tediato) en vez de a uno general (o sea a una
s1tuac1on histonca como la catástrofe de Europa), la interpretación de Sebold
debe ser volteada, porque no se trata de un lamento personal presentado en
términ?s cósmicos, sino de un lamento que se refiere a un acontecimiento
histórico, presentado en términos personales. En este caso, el denominador
común otra vez se reduce a Zeitkritik.
Aun~ue Cadalso, por ~edio de Tediato, habla de "un mundo que por
sus delitos se ha hecho mdigno del Sol" (p. 115), implica que no habla
del mundo ente~o sino qu~ se limita a cierta región geográfica, porque sí
hay hombres me1ores que viven en otros "climas" (p. 115). No cabe duda,
pues, que expresa su desesperación por el estado actual de su "amada"
España.10 La identificación de su país con un cadáver o, más correcto, con
un "montón de huesos asquerosos" (p. 97), no extraña si recordamos que
ya en las Cartas Marruecas, al hablar de los problemas de su país compara a España en la muerte de Carlos II con "el esqueleto de un gigante"
(Carta III, p. 67) .11

todas. 1

El "conjunto" de los vicios aquí nombrados designa claramente el polo
opuesto al "conjunto de gracias" del cual habla Tediato en las Noches (p. 97) .
Un marco de este tema es la referencia repetida a dos polos opuestos:
el de la "constancia", expresando un estado de virtud y de valores idealistas,
y el de la "fortuna" donde predominan los "vicios de los brutos", sobre todo
' CADALSO Cartas marruecas (Madrid: Espasa-Calpe, S. A., 1935), Carta LXX,
p. 242 f. T~as las referencias a las Cartas en el texto se refieren a esta edición.

402

• La mencionada polaridad desciende de una tradición literaria ya establecida
desde el siglo XVII, relacionada a las ideas de vanitas y carpe diem. Recordamos
también l_a poesía satírica de Francisco de Quevedo Villegas, "Poderoso Caballero
es don Dinero", que ya cien años antes criticó tal forma de pensar.
• Véase también: NmEL GLENDINNING, Vida y obra de Cadalso (Madrid: Editorial
Gredos, 1962), pp. 84, 194, 213 f. En adelante abreviamos en el texto: Glendinning.
Hay un problema en el texto de esta carta, y Glendinning prefiere leer "Troya"
en vez de "Europa". Esta discrepancia no influye mi interpretación.
1/1 Ad.1c10na
. lmen te, " nac1on
. ' " y " patna
· ,, concuerdan con el participio femenino
"amada".
" Un esqueleto efectivamente "ya no es cadáver", como dice Tediato ( p. 93) .

403

�La importancia del papel de Lorenzo, el cual coopera con Tediato en la
tentativa de exhumar a la "amada", no se limita a su asistencia de sepulturero. Nigel Glendinning recuerda que "fue notado ya en el siglo pasado
por alguno de los censores de la obra en el proceso inquisitorial" que "Lorenzo es más que un mero sepulturero", aunque la deducción de Glendinning de que posiblemente "en parte le consideraba como el Lorenzo de las
Noches de Young: una persona que necesitaba de 'desengaño'" (Glendinning,
Prólogo, XLIV) , parece poco verosímil. En otra ocasión ve correctamente
que "la baja moral de Lorenzo ... es también de la sociedad" (Glendinning, p. 74).
Considero a Lorenzo con su familia como encamación de todo el pueblo
español. Su soborno y su codicia son propiedades que el autor flagela repetidas veces, señalando la manera de pensar y de actuar de la gente en general. Y, no menos importante, los sufrimientos de Lorenzo y de sus hijos
denotan las privaciones y la realidad desgraciada de una gran parte de
su pueblo. Esta vida miserable exculpa, hasta cierto• punto, el hecho del
soborno, y tal vez es defendible el parecer que "Lorenzo se decide a ayudar
a Tediato. . . arrastrado por las circunstancias y no por sus inclinaciones"
(Glendinning, p. 76) . Cadalso muestra aquí que la decadencia común, al
afectar la vida y la moral de todos, conduce a ~ círculo vicioso de corrupción del cual el individuo difícilmente puede extraerse.
Tal interpretación aclararía la mezcla de compasión y falta de esperanza
que ocasionan las palabras de Tediato, concluyendo la Noche segunda:
Te compadezco como á mí mismo, Lorenzo,
pues la suerte te ha dado tanta miseria, y te
la multiplica en tus deplorables hijos. .. eres
sepulturero . . . haz un hoyq muy grande, entiérralos
todos vivos, y sepúltate con ellos. Sobre tu losa
me mataré y moriré diciendo: Aquí yacen unos niños
tan felices ahora, como eran infelices
poco ha; y dos hombres los más míseros del
mundo. (p. 120).

De ningún modo tenemos aquí el motivo del doble suicidio a la manera
romántica.12 Nótese que Cadalso presenta la idea del pueblo sepultado vivo,
,. No niego una posible influencia por la Nouuelle Héloise, como la sugiere Russell
P. Sebold, pero Cadalso no hace a Tediato introducir el tema del "doble suicidio
como solución a las penas de dos amigos" (SEBOLD, p. 99 f.). ¿Dónde le dice
Tediato a Lorenzo que se mate?

404

Y la tristez_a de Tediato y su anhelo de morir son el resultado de este estado
de su patna: La gente "vive" en un país que ha perdido su vitalidad.

. Ni?gún buen autor que escribe para un público y que trata de captar
'.nteres pa~a su obra, puede ~tarse a temas puramente personales y sin
unportanc1a fuera de sus sentunientos íntimos. Tampoco Cadalso se mueve
en un vacuo histórico. Si la amada, como 1a describe en las Noches lúgubres
no fuera más que un homenaje a cierta persona que figuraba en su vid~
pe1:'onal, esta obra -a pesar de un posible valor formalista- sería dign d
olvidarse. Mas e~ propósito de Cadalso era dar a entender su menosp:ci:
al orden establecido
en la España del siglo XVIII . A causa de 1a censura
.
Y de l~s. nesgos personales que habría de correr al criticar las instituciones v
la polín~ de su ~aís, le fue menester obscurecer el significado de s~
obra Y disfrazar ~s 1~eas heterodoxas en acontecimientos que podrían interpretarse como expenenc1as personales. La advertencia del carcelero en la Noche
segunda: "delante de mí no se habla; si el castigo no basta á cerrarte la
boca, mordazas hay", indica el problema con el cual Cadalso se veía confrontado, Y no. se eq~ivoca el lector. que percibe la voz del autor en Ja respues~ de T~diato: haz lo que qweras, no abriré mis labios. Pero la voz
de ,mi corazon : . . aquella voz que penetra el firmamento• é. e'orno me pn·
var~ de e~la?" (p. 110) . Cadalso no sólo se conservó la libertad del pensamiento, smo -por medio de la literatura- también la libertad de expre_
sar1o.1 3
º?~amente ,Cad_also ~ospechó que sus N oches, aun en su presente forma
ª!egonca, podnan mducrr la indignación de la censura. En una carta dirigid~ a Juan Antonio Meléndez Valdés, con el cual depositó unos papeles,
escnbe referente al manuscrito:
1.-Noches Lúgubres. Las leyó Ud. en Salamanca
y le expliqué lo que significaban: la parte
verdadera, la de adorno y la de ficción. Supongo
en U d. o por m ejor decir, creo y me consta en
U d. bastante discreción para no fiar este papel
a mucha gente, ni leerlo al profano vulgo
( entiendo por vulgo: toda aquella gran porción
del género humano que no piensa y que a fuerza
de dejar en la nación su racionalidad casi la
,. A pesar de la ~rohibición de su drama Solaya, o los circasianos, unas difi.
cultades
Carda, y su destierro de Ma dn'd por selS
· meses
h b con• su tragedia Don Sancho
.
por a er circulado un manuscrito del Calendario manual en 1768.

405

�han igualado con el instinto de un bruto o el
movimiento de una máquina).14

Con todo el desaliento y el sentimiento funesto que se revelan en las páginas de la~ Noches, la obra termina en una nota más positiva. Cadalso
indica sutilmente una posible solución para el dilema de su patria: Una
nueva manera de pensar a base de ideas humanísticas y de relaciones significativas entre los hombres. Ya en la Noche segunda son perceptibles los
primeros indicios de un desarrollo correspondiente en el carácter de Tediato
cuando éste expresa su compasión por el niño de Lorenzo:
Si eres algún mendigo necesitado que de flaqueza
has caído, y duermes en la calle por faltarte
casa en qué recogerte, y fuerzas para llegarte
á un hospital, sígueme, mi casa será tuya . .. (p. 116).

Es verdad que en esta escena, a pesar de este factor compasivo, aún prevalecen las quejas: Tediato todavía se siente demasiado afligido por su
adversa suerte para visualizar un remedio. Mas del pesimismo de Tediato
poco a poco surge una simpatía intensa por el prójimo y hasta una identificación completa con todos los otros desventurados, sin que preste atención
alguna a su clase social:
... Lorenzo infeliz. . . Ven : hallarás en mí un
desdichado que padece no sólo sus infortunios
propios, sino Jos de todos los infelices, á
quienes conoce, mirándolos a todos como hermanos:
ninguno lo es más que tú ¿ Qué importa que nacieras
en la mayor miseria y yo en cuna más delicada?
H ermanos nos hace un superior destino, corrigiendo
los caprichos de la suerte que divide en
XrnÉNEZ DE SANDOVAL, op. cit.; pp. 342 f. Publicó Ximénez de Sandoval esta
carta primero en su artículo "Quince Cartas inéditas del Coronel Cadalso", Hispan6fila ( número 1O, 1960). El hecho de que Ximénez cree que en vez de "nación"
Cadalso quizás quiso decir "inacción", demuestra hasta qué grado se suele entender
mal a Cadalso.
Ya mencionamos que Cadalso es consistente en el uso de su vocabulario. En la
última frase citada de la carta escribe Cadalso que la gran porción del género humano que no piensa casi ha igualado la nación "con el instinto de un bruto". En
la Noche tercera lamenta Tediato la calumnia, los oprobios, la cárcel y las cadenas
a que está sujeto tnientras que "el ayre... está libre para las aves y brutos" ( p. 124).
Sin duda se refiere a la gente que sin pensar concuerda con el orden establecido.
14

406

arbitrarias clases á los que somos de una
misma especie: todos lloramos ... todos
enfermamos. . . todos morimos. (p. 124 f.) .15

Y en el último párrafo de la Noche tercera aclara Tediato, otra vez portavoz del autor, cuál es el remedio para la convalecencia del país: Coooiste
en sobreponerse al "tedio" pasivo y en establecer un fundamento nuevo para
las relaciones entre los hombres conforme a la primacía de un altruismo practicado, buscando el cumplimiento personal en la dicha ajena.16 Dice Tediato:
-El gusto de favorecer á un amigo debe hacerte
la vida apreciable, si se conjuran en hacértela
odiosa todas las calamidades que pasas. Nadie es
infeliz, si puede hacer á otro dichoso. Y amigo,
más bienes dependen de tu mano que de la
magnificencia de todos los Reyes. (p. 126) .

El remedio está en la acción y en que cada persona acepte su responsabilidad. Dados estos hechos, ofrece alentamiento y esperanza la exhortación
final de Tediato: "andemos, amigo, andemos".

"' En las Cartas marruecas leemos: "En Marruecos no tenemos idea de lo que por
acá se llama nobleza hereditaria, con que no me entenderías si te dijese que
en España no sólo hay familias nobles, sino provincias que lo son por heredad. y 0
mismo que lo estoy presenciando no lo comprendo". Añade el autor las palabras del
cochero de Gazel: "aunque soy cochero, soy noble" (Carta XII, p. 108 f. ). Continúa con su crítica en la carta siguiente: "Instando a mi amigo cristiano a que me
explicase qué es nobleza hereditaria, después de decirme mil cosas que yo no entendí,
mostrándome estampas, que me parecieron de mágica, y figuras que tuve por capricho
de algún pintor demente... concluyó... : -Nobleza hereditaria es la vanidad que
yo fundo en que ochocientos años antes de mi nacimiento muriese uno que se llamó
como yo me llamo, y fue hombre de provecho, aunque yo sea inútil para todo"
(Carta XIII, p. 109 f.).
,. Compárese la importancia de palabras como "abulia vs. acción" y "noluntad vs.
voluntad" en España aún a principios de este siglo (Generación del 98).

407

�entonces eran la Jesuita (con Suárez y Molina) y la Tomista; también conoció bien a San Agustín, San Bernardo y San Buenaventura, no quedando
~ marge~ d,e. las controv~rsias te_ológicas de su tiempo. Por eso su poesía,
sm ser f1losofica en senado estncto, revela una concepción del hombre y
del cosmos perfectamente delimitada, abordando en sus Autos los grandes
temas filosóficos y teológicos: la muerte, la redención, la culpa, el pecado.

LA CONCEPCIÓN ANTROPOLóGICA EN EL AUTO "EL PLEITO
MATRIMONIAL DEL CUERPO Y EL ALMA", DE CALDERÓN
DE LA BARCA
DRA. CELIA

A.

LERTORA MENDOZA

Universidad Católica
"Santa María de los Buenos Aires"
Buenos Aires, Argentina

CADA ÉPOCA y cada autor encuentran su modo de expresión en diversas formas literarias. Calderón de la Barca ( 1600-1681) encontró en el "Auto Sacramental" más amplias posibilidades para su actividad creadora que las
ofrecidas por las formas más estereotipadas de la comedia, aún de la comedia alegórica.1 Según Valbuena Prat 2 un auto sacramental es "una composición dramática ( en una jornada) alegórica y relativa, generalmente, a
la Comunión"; donde la alegoría es la característica esencial del auto, aun
cuando en él se trate de un gran problema filosófico o bíblico (Antiguo y
Nuevo Testamento), y se introduzcan personajes reales o históricos. Sea
como fuere, la redención y la salvación del hombre aparecen siempre como
temática constante, ya a través de toda la obra o cual apoteosis final. El
desarrollo adecuado de la acción dramática requiere, además de la natural
exigencia de perfección literaria, un conocimiento bastante profundo de teología, que se hace más necesario cuanto más dificultoso es el tema tratado.
Calderón, en sus estudios filosófico-teológicos de seminario, siguió la corriente tradicional de su época según se daba en el Colegio Imperial de la
Compañía, y que no abandonó en toda su vida. 3 Las corrientes dominantes

De entre la numerosa producción de Calderón, y donde cualquiera de
sus Autos puede tomarse como punto de partida para la búsqueda de la
antropología subyacente, hemos escogido El Pleito matrimonial del Cuerpo
y el Alma, porque allí está tal vez mejor compendiada y claramente expuesta
la temática antropológica fundamental, que constituye el tema central de
su obra.
Este Auto es uno de los primeros, y de los llamados "breves" con un
tema típico de la Edad Media: los misterios representados por la iucha entre las potencias del hombre. España no acompañó al resto de Europa en
el rompimiento renacentista de la concepción medieval, y esto explica que
la temática en el mismo período sea comparativamente tan diversa, como
lo ha notado Green.4 Los temas medievales se mantienen en España, pero
a través de nuevas formas literarias: en la Edad Media tomaba la forma
de un debate, en nuestro caso al parecer originado en una leyenda del asceta
~lejandro, que encuentra un cadáver y dos ángeles que le explican el sigmficado de la separación del cuerpo y el alma.5 El arcaísmo del tema no
impide sin embargo un tratamiento dramáticamente valioso, pues ha sido
retomado con toda libertad, introduciendo las potencias y los sentidos, la
~uerte y el pecado, figuras alegóricas que constituyen el transfondo negabvo, acechando constantemente al hombre desde su nacimiento. Pero Calderón, de formación escolástica, no les da un sentido maniqueo de fuerzas
del mal equiparables al bien y en eterna lucha. Todo está previsto en el
plan de la providencia divina; y precisamente esa preexistencia de los seres
en Dios es lo que explica la aparente incongruencia de hacer hablar a los
dos co-principios antes de que lleguen a existir, sobre todo en el caso del
Cuerpo, que no vive sino por el Alma. Bajo esta perspectiva providencial,
todo el desarrollo conducirá al fin de cuentas a que el Pecado será vencido
y el Hombre aguardará gozoso la resurrección final. Un clima hondamente
religioso atraviesa toda la obra, sin constituir esto una exclusividad de Calderón : ya Green ° ha notado que los españoles del Siglo de Oro en general

1 Cf. A NGEL VALBUENA PitAT, en Historia General de las Literaturas Hispánicas,
publicada bajo la dirección de Guillermo Díaz Plaja, Editorial Barna, S. A., Barce-

lona, 1953, T. 111, p. 401.
' CALDERÓN DE LA BARCA, Autos Sacramentales, T. 11, Ed. Clásicos Castellanos,
Madrid, 1927; Pr6logo, p. XXIII.
• Historia General. . . cit., p. 403.

408

• ÜTIS H. GREEN, España y la tradici6n occidental, traducción de C. SÁNCHl!Z GIL
Biblioteca Románica Hispánica, Gredos, Madrid, 1969, T. 11, p. 123.
'
' Pr6logo cit., p. LIX.
• Or1s H. GREEN, ob. cit., p. 123.

409

�conceden importancia primordial a la interpretación de la naturaleza humana a la luz de la revelación, y del hombre como imagen de Dios, fundamento del único optimismo posible dentro de concepciones en general dualistas, como es el caso de nuestro autor. De allí la fluctuación constante
entre el ensalzamiento y la denigración de lo humano, entre la imagen del
gusano y el ángel, de las antípodas entre el bien y el mal, una de cuyas
expresiones es precisamente la oposición entre el cuerpo y el alma, tema del
Auto que nos ocupa.
El pleito matrimonial se interna decididamente en los dos grandes temas
de la antropología teológica : el del compuesto humano, y el de las facultades.
Si bien entre los pensadores católicos no hay mayor desacuerdo sobre el
primero, pues todos admiten en mayor o menor medida una unión de tipo
sustancial que les impide caer en el dualismo total; en cambio el segundo
tema ha sido objeto de muy vivas polémicas. Al mismo tiempo toca el
problema teológico de las consecuencias de la caída y del pecado: la muerte
y el peligro frente al destino final. Es difícil, por no decir imposible, separar
los elementos propiamente filosóficos de los teológicos: ambos conforman
un cuadro coherente, un esquema de pensamiento sobre el hombre y el cosmos
expresados en forma poética, esencialmente alegórica, por lo cual requieren
una interpretación. Y si bien a los exegetas y literatos les corresponde en
primer lugar esta tarea, es posible intentar extraer de una obra literaria
los elementos extraliterarios -filosóficos o teológicos- que le sirven de base.

LA

3) el conflicto
4) el desenlace del conflicto y la solución del autor
l. los orígenes del hombre

Ya hemos indicado que Calderón no escapó a la tendencia común de
los autores españoles a explicar e interpretar la naturaleza humana primordialmente a través de la luz de la revelación. Desde este punto de vista
tanto )a explicación del origen cuanto la composición esencial (cuerpo-alma)
está dentro de la línea tradicional: el hombre es un compuesto de un cuerpo
mortal y de un alma inmortal, y ambos son creados por Dios. Por lo tanto
su concepción no puede ser estrictamente platónica, en la medida en que
para Platón el estar unida al cuerpo es un castigo para el alma,7 sino más
bien en la línea de San Agustín, que, aunque de inspiración platónica, admitía la unidad sustancial del compuesto. Sin embargo cada uno posee su
propio destino y su propia función; y refiriéndose a ello dice el
PECADO

ANTROPOLOGÍA BASAL

Para el análisis de la concepción antropológica subyacente a este Auto
Sacramental hemos seguido el mismo orden en que los problemas son en él
presentados, pues la progresión de la acción tiene también importancia para
explicar cómo se da dinámicamente -y no sólo desde el punto de vista de
su composición entitativa- la relación alma-cuerpo. Asimismo no hemos
soslayado los elementos teológicos, pues entendemos que están de tal modo
indisolublemente ligados a su concepción del hombre, que en definitiva se
trata de algo más que de una estricta y exclusiva concepción filosófica; sin
perjuicio de ello atenderemos más especialmente a los elementos que permitan formular una antropología filosófica.
Teniendo en cuenta la aparición de los personajes y el desarrollo de la
acción podemos considerar fundamentalmente cuatro partes en el Auto:

2) la composición interna: las facultades

410

8

. ,Tenemo~, ~ues, dos afirmaciones: a) el alma tiene esencialmente por func1on constitwr el compuesto o naturaleza humana unida al cuerpo; b) la
naturale~a humana será reina absoluta del mundo, o sea, será lo más perfecto existente en el mundo material. Sin embargo se introduce desde el
comienzo, desde el origen mismo del hombre, el tema del mal: los dos males
con que el hombre topa se refieren respectivamente a cada una de sus partes: la muerte al cuerpo y el pecado al alma. De ahí que el Auto comience
por un diálogo entre ambos, explicándose mutuamente cuál es su modo propio de destruir y aniquilar la obra de Dios. Ambos males no tienen igual
rango ni origen simultáneo: la muerte se introdujo por causa del pecado:
1

1) los orígenes del hombre

en la soberana idea
de Dios miré la pintura
del alma hermosa del hombre,
cuya gran belleza, cuya
perfección había de ser,
al cuerpo mortal conjunta
humana naturaleza
reina del mundo absoluta. (67-75)

PLATÓN, Fedón, 83, c-d.

• Los textos del Auto que transcribimos están tomados de: CALDERÓN DE LA BARCA,
Autos Sacramentales, Clásicos Castellanos, T. II, con prólogo, edición y notas de
ANGEL VALBUENA PRAT, Madrid, 1927. Se cita según la numeración de esta edición.

411

�PECADO

¿A un mundo yo no te introduje?

MUERTE

Sí.
De la muerte el pecado origen fue. (21-23)

Lo que sí tienen en común es su función destructora y ciega:
PECADO

Víboras somos; ajen nuestros pies
sus flores ciento a ciento y mil a mil,
mientras no empaña, al ver nuestro arrebol,
su faz la luna y su semblante el sol. (29-32)

Este odio se expresó por primera vez y se concretó en el pecado del Paraíso, pero simbólicamente el poeta lo interpreta como una realidad que
se repite, por la debilidad de la naturaleza, en todos los hombres: desde
su nacimiento el hombre, compuesto de cuerpo y alma, creado por Dios, está
acechado por las fuerzas del mal. Resta por ver, y se verá más adelante en
el Auto, cómo reacciona el hombre frente a ellas.
Analicemos ahora los caracteres de la composición cuerpo-alma. Calderón ha seguido aquí la tradición cristiana de corte agustiniano, pero también podemos apreciar algunos conceptos de tipo aristotélico: el alma -según la describe el Pecado ( 85 y sgtes) - es la parte más noble, teniendo
una cierta semejanza con Dios en cuanto El es de duración infinita, sin
principio ni fin, puesto que eJ alma, si bien tiene principio, no es perecedera
y su vida no tiene fin :
PECADO

porque tiene la segunda [duración]
de las tres que hay: sin principio,
sólo es duración de Dios,
que sin principio y fin t-riunfa;
con principio y fin que es otra,
es la duración caduca
de la vida humana, pues
anochece aunque madruga; (96-104)

Es decir el compuesto en sí es caduco porque tiene principio y fin, pero
el Alma participa de los caracteres angélicos ( de las sustancias separadas
de la filosofía escolástica) pues tiene principio y no fin.9
• Referencia a las tres formas de duración: eternidad ( exclusiva de Dios), eviternidad (propia de las sustancias intelectuales y del alma separada) y tiempo ( correspondiente al mundo corpóreo) . Tenemos una explicación filosófica de lo que
aquí se menciona poéticamente en la Suma Teol6gica de SANTO ToMÁs DE AQUINO,
1, Q. 10: ser eterno es propio sólo de Dios, porque exige perfecta y total inmuta-

412

pues con principio y sin fin
por si.glos de si.glas dura. (107-108)

El alma se une al cuerpo hasta entonces informe, incluso hecho de "lodo
10
de saliva y tierra", infundiéndole vida y animándole (en terminología aristotélica diríamos que el alma es el acto o forma del compuesto) :
PECADO

se le dan a que se infunda
en el informe embrión
de un cadáver sin figura
ni forma hasta aquel instante
en que ella le anima y le ilustra. ( 114-118)

Estos versos nos indican la composición sustancial, donde ambos elementos
se unen generando un vástago: "la Vida", expresión poética que significa
en realidad el cuerpo anirnado.11 Esta unión es simbolizada como unas bodas, conforme a la tradición medieval de donde Calderón ha tomado el tema
y a la que cada parte aporta una dote, consistente en sus propias perfec~
ciones: las Facultades del Alma, y los Sentidos del Cuerpo:
PECADO

llevan en dote a estas bodas
ella las Potencias suyas
y él sus Sentidos de quien
juntos uno y otro usan. (126-130)

Nótese aquí un concepto claramente aristotélico: si bien el entendimiento
y la voluntad (las Potencias) son facultades inmateriales, sus actos propios

no sólo son del alma, sino del compuesto. Otro tanto puede decirse de los
sentidos, que pertenecen al Cuerpo en cuanto son potencias radicadas en
órganos, pero su acto no es meramente corporal, sino del hombre todo:
"juntos uno y otro usan".
bilidad, y sólo El es absolutamente inmutable ( a. 3); el tiempo se düerencia de la
eternidad no sólo en que tiene principio y fin ( esto le es accidental, pues filosóficamente es concebible un tiempo infinito con respecto al pasado y al futuro) sino
y fundamentalmente en que es medida del movimiento ( a. 4) ; y el evo es como
un intermedio entre tiempo y eternidad, no düerenciándose de ellos en que tiene
principio y no fin, sino en que le es propio medir la duración de los seres cuyos
actos no tienen antes y después en sí mismos, pero sí sucesión discontinua ( a. 5).
'º Aquí hay una alusión clara al origen del hombre como hecho de barro según
las Sagradas Escrituras ( Génesis, 2, 7).
" Perfectamente equiparable por lo tanto, a la caracterización aristotélica del alma
como forma de un cuerpo que tiene la vida en potencia (De anim., II, 1, 412 b 6-8).

413

�Esta unión sustancial ha sido querida por Dios y el mal no puede impedirla, pero sí impedir sus efectos, es decir, la prolongación de la Vida, ya
que separándose ambos elementos se aniquilará el compuesto.
PECADO

Ponerla yo impedimento
no puedo, pero si ayudas
tú mi intento verás cómo
su matrimonio se anula_.
pues estas bodas la Muerte
haciendo que se desuna
el Alma del Cuerpo es
la que las da por ningunas. (131-138)

Entonces cada potencia maléfica: Pecado y Muerte, tendrá su propio
trabajo:
PECADO

Nos hemos de introducir
en sus familias: la una
que es la del Cuerpo te toca [a la Muerte]
pues es jurisdicción tuya
cuanto es mortal; la del Alma
le pertenece a mi astucia. (159-164)

A esta función destructora ayudará la misma naturaleza opu~ta de Cu;rpo
Alma: cada uno de ellos busca su propio bien, con una especie de ego1smo
~atura! que lo inclina a determinados fines. Aquí apar~; nuevamente la
concepción platónico-agustiniana del alma forza?ª a la uruon con ~l ~~erpo,
que le veda el acceso a las alturas divinas de la sab,duría y la bo~dad, ~mb.endose
como desterrada el Alma del reino celestial donde ha tenido ongen.. Esta
· · ·a1 voluntad adversa a la unión nos hace presentir desde el comienzo
UUCI
.
f
·, · f
que las "bodas" no serán felices, pues el Alma se resiste a su unc1on m ormadora y anhela ya la separación:

ALMA

Patria hermosa en que nací
forzada a la tierra voy (249-250)
al es.poso que me espera
protesto que voy forzada.
Protesto que en la prisión
del cuerpo que he de asistir
siempre desearé salir
para volver a mi región. (257-262)

414

En cambio el Cuerpo se muestra gozoso por esta emergencia a la existencia,
aun comprendiendo que su destino es volver a la nada de donde surgió.
En la concepción escolástica de Calderón, ser y bien son convertibles, y el
bien para el Cuerpo es existir (por la información del alma) aunque sea
para quedar luego destruido:
CUERPO

Mas, ser quiero; que es error
no ser si en mi mano está,
pues peor no ser será
que siendo ser lo peor. (229-232)

Esta es una franca declaración de la caducidad y contingencia que acompaña todo lo humano, a pesar de lo cual el hombre se esfuerza por ser,
por conquistar su yo y afirmarse frente a la realidad.
El Cuerpo obtendrá la animación por el Alma, pero ella, una vez separada de su origen no tiene ya la misma clarividencia, y por la unión ha
quedado oscurecida, de tal modo que su primer paso en la tierra es impedido por la potencia maléfica que comienza su obra destructora, y una
de las primeras observaciones del Alma unida al Cuerpo será la de haber
caído en pecado:

ALMA

Y a. tierra, tu centro piso
y, en ti mi divino ser,
el primer paso es caer. (279-281 )

Vemos aquí la concepción pesimista de Calderón en cuanto a las posibilidades
de la naturaleza humana para evitar el pecado, quien acompañará al Alma
durante toda su unión con el Cuerpo, el cual, a su vez, apenas despertado
se encamina hacia la Muerte, como a su natural destino. Ni bien unidos
ambos surge su vástago: la Vida, víctima en cierto modo inocente de las
rencillas y dificultades que sobrevendrán, ya que acabarán con ella. Esta
fragilidad de la vida humana, que Calderón ha expresado en casi todas sus
obras,1 2 y que sin duda ha sentido profundamente, se manifiesta con toda
claridad en los primeros versos recitados por la Vida al aparecer en escena:
12

Así por ejemplo la fatuidad que lleva a la condenación es el tema de El gran
teatro del mundo; en La vida es sueño asistimos a un trastrueque de valores, pues
la muerte resulta el despertar a la verdadera vida; la inconstancia y la reiteración
de las caídas llevan a la desgracia final en El gran mercado del Mundo; el Hombre
acosado entre el deber y el placer se muestra en los magníficos versos de Los encantos
de la Culpa; y así podriamos seguir destacando siempre la preocupación calderoniana
por ese ser tan frágil e inconstante que es el hombre.

415

�VIDA

Cuerpo, bruto material;
Alma, espíritu inmortal;
y Vida, llama encendida
que de los dos procedida
vive tan sujeta al viento
que de uno en otro momento
dura lo que ha de durar,
pues de inspirar a espirar
110 ha), más que un solo acento. (330-338)

Este compuesto tan inestable es a la vez profundam~nte p~adojal, mezcla
de brutalidad y angelismo, lo que explica que la rmsma Vida c_ompr~nd1~
el germen de disociación radicado en lo ~ profundo ~e la existencia;
y que por otra parte explica el comportamiento tan . ~verso d~l hombre,
elevándose a veces a alturas casi divinas, y otras rebaJandose mas que las
bestias.u
En suma, podemos explicar los orígenes del hombre y su situación en el
mundo de la siguiente manera: el hombre es un compuesto de alma Y ~uerpo creados por Dios; el alma es inmortal, dotada de grandes perfecciones
y destinada a informar y dar vida al_ ;uerpo, que a su v_ez goza. de _la perfección de los sentidos; pero esta uruon, con ser sustancial, no unpide _que
exista una tensión constante entre ambos polos: el cuerpo, en cuan~o nene
de material tiende al mundo y a sus goces; el alma, en lo que tiene de
espiritual, tiende a Dios y Su reino, donde está, en. realidad~ su verdadera
caracter
de forzomorad a. L a uru·o'n tendrá, pues, para el alma un cierto
.
.
sidad que determinará el constante peligro de supervivencia del compuesto,
ame~azado además en todo momento por sus dos enemigo~, naturales: el
Pecado y la Muerte. Pecado y Muerte, q~e tienen una func1o_n d~structora
de la obra de Dios, son a la vez causa y castigo de las desobediencias y desviaciones del hombre.
,.. Este carácter paradoja! del hombre ha sido también expresado -tal vez con
frases más fuertes y desesperadas-- por Pascal: "Juez de t~as 1~ cosas Y gusano
imbécil de la tierra; depositario de la verdad y cloaca de mcerttdumbre Y error;
gloria y vergüenza del universo". (Pensées, sec. VIII, 434).
.
,. Ese extraño comportamiento le parece a veces inexplicable, como lo atesuguan
estos versos de El divino Jasón:
¿ cómo esta cruz es arco, es pasadizo,
por quien llega al Emp!reo con la frente,
a mi pesar el corazón humano
una vez casi Dios y otra gusano?

416

2. La constitución del hombre
A pesar de su trasfondo dualista, Calderón concibe una armonía entre
las facultades del hombre, por lo menos consideradas entitativamente y antes
de la desarmonía que introducen los artífices del mal; esta armonía deriva de
que el hombre posee en sí las perfecciones de todas las creaturas: los
Sentidos (máxima expresión y más perfecta realización en el reino de lo
material) y las Potencias, que lo asemejan a los ángeles y a Dios.15 Este ser
que reproduce el macrocosmos se nos presenta como un microcosmos, pero que
lleva ínsito un desequilibrio que es difícil superar: 10 consumada la
unión del Alma con el Cuerpo, éste se anima y comienza a obrar por sí,
despreocupándose del Alma, que a su vez se Ilena de interrogantes con respecto a su futuro. En esta representación de las primeras preguntas que el
hombre se dirige sobre su naturaleza y su destino -una vez que ha tomado
conciencia de sí- aparece un notable matiz de angustia, ya destacado por
otros autores.17 El hombre no sabe qué hacer con sus potencias: se ve cercado
de deseos y amonestado por preceptos; su primera reacción es la desorientación, lo cual Ileva a cada potencia en particular a obrar libremente, haciendo caso omiso de las potencias superiores. Veremos pues, que la raíz
de las discordias, y del resultado fatal del pleito, se inicia con esta autoliberación de cada potencia, comenzando por los sentidos, cuya finalidad
es gozar sin limitaciones racionales de su objeto propio. Nótese que Calderón
,. Un texto del Auto Los alimentos del hombre reproducen esta idea casi exactamente:
Y la razón para esto
fue si a ellos les dio el instinto
darle a él entendimiento,
con tantas prerrogativas,
para ser munáo pequeño.
11

Esta concepción del hombre como microcosmos es bastante aproximada a la
noción leibniziana de la "mónada" que refleja el universo: "Además, toda sustancia
es como un mundo completo y como un espejo de Dios; o bien de todo el universo
que cada una de ellas expresa a su manera, algo así como una misma ciudad es
vista de diferente manera según las diversas situaciones del que la contempla...
Puede decirse, incluso, que toda sustancia lleva en cierta manera el carácter de la
sabiduría infinita de Dios y lo imita en cuanto es capaz. Pues expresa, aunque
confusamente, todo lo que sucede en el universo..." (Discurso de Metafísica, traducción de A. CASTAÑO PIÑAN, Aguilar, Buenos Aires, 1962, p. 35).
11
Cf. EUGENIO FRUTOS, "Origen, naturaleza y destino del hombre en los autos
sacramentales de Calderón" en Revista de Filosofía, Madrid, Año IV, No. 15, noviembre-diciembre 1945, p. 525 y sgtes. También ANGEL VALBUENA PRAT en Historia
General. . . cit., p. 403.

417
H27

�st

f
.,
nsitiva en cuanto tal, es decir, no cae en
no niega el valor de la uncio?
e dejados a su arbitrio los sentidos
un extremo platonismo; pero ~i a u:111ª qu d
los dictados de la voluntad.
.
1 l d la inteligencia y sor os a
son ciegos a a uz e
.d
.
el abuso de los goces que
El mal no está en el uso de blos se~tl a1º! smeloqeune cae en la bajeza de todo
·
El "hom re amm ,
•
ellos proporcionan.
d
dº tados de la razón que aconseja
lo sensitivo, no alcanza a enten er 1os ic
prudencia:
CUERPO

·Sentidos tengo? Es así,
é
íd
boca, ojos, manos y o os
mas todos entorpecidos. (349-35l)

y dirigiéndose al alma
·por qué el usar me detienes
, d
de ellos? Sepa yo hasta cuan o
me quieres tener dudando,
hasta cuándo padeciendo. (359-362)·

e

A continuación el Alma va permitiendo el uso y reconocimiento de los
sentidos: oído, olfato, gusto, tacto, vista, que el Cuerpo entrega al Alma
para que se sirva de ellos.18

,

.
. resante comparar aquí la concepción dualista
is En un contexto diferente, es mte
d l mundo material infravaloradontidos
forman parte e
calderoniana -en que 1os se
d
Paul Claudel otorga a los sen. b 'li
al que un poeta roo erno,
'
con el papel slDl o co Y re
.
d la acia divina. Transcribimos algunos
tidos como vínculos para la recepción e
~.
ás •
tes a nuestro propoSito.
de los párrafos m mteresan
d
ue puedan aportarnos a la percepción
"Examinaremos bajo el aspecto _de la a~d a ~ t ·ores que son: el Olfato, el Oído,
de la invitación divina, nuestros cmco senti os m_en
la V1Sta, el Tacto Y el Gusto.
.
t el mismo aparato por el cual
El Olfato es el sentido que tiene por ~ strumen o l
. .,
El Génesis nos
. d al exterior el de a resp1racion.
sacamos directamen~ nuestra v1 ~ l ti
' la materia del hombre, inspiró en su
dice que Dios, habiendo sacado e a 1errap
b' s (20 27) que El no deja de
id (G' 2 7) y os rover 10
,
, .
rostro el soplo de v a
en, f' .
. to de nuestro espíritu [.. .]. Este espmtu,
escudriñar con una antorcha el ,unc1ona~al1en - hay en el cuerpo, de lo que puede
. . t d lo mas esenc1 qut:
] El
siendo el . desas1D11en ° e
, d"
. , &lt;lose es también llamado esencia [. · ·
d
t stimonio de s1 ISO1v1en
'
. 'bl
t
quemar y ar e
.
t
comunicaciones con el Inv1S1 e Y, pues o
sonido es el órgano apropiado para nues ~ .
on El Por eso El se revela en
. . 'bl
ara nuestras comurucac1ones c
·
.
que Dois es mV1S1 e, P
se acompañan sus manifestaciones,
l d íl graciones Y truenos con que
l
la noche, y as e a
a·e a través de los ruidos profanos y de as apason sólo para _que El abra un paseJ ues decir que el aparato auditivo es por exceriencias pulverizadas [...]. Se pued p '
1 sonoridad divina en el fondo de
lencia el órgano de la Fe [. ·} Hay, pues, e~ t ~gencia y sacud~ento de nuestra
nosotros, a la Vez impregnacion de nuestra m e

418

Como contraparte de esta "dote", el Alma muestra al Cuerpo sus Potencias: y veremos que también éstas, si bien son buenas por origen, son susceptibles de caer en grandes tentaciones, especialmente la Voluntad, mientras que la potencia más fi~l a las normas divinas de la recta conducta
resulta ser el Entendimiento.
La primera facultad que aparece en escena es la Memoria, que no sólo
ayuda al Alma, sinó también al Cuerpo en cuanto le permite recordar lo
que ha visto, gustado u oído.
En segundo lugar aparece la Voluntad, cuya función será:
CUERPO

tú mi privanza has de ser
pues contigo puede hacer
elecciones mi albedrío. (402-404)

voluntad [...y con respecto a la Vista]. Comprendemos así que al rayo exterior corresponde en el fondo de nosotros una paleta de sensibilidades. La Biblia en todas
sus páginas nos dice que Dios es fuego y luz: era, nos dice San Juan, la luz verdadera
que alumbra a todo hombre que viene a este mundo [.. .]. Ahora, escuchadme: la
luz de la Gracia produce sobre el alma efectos comparables a aquellos que la luz
exterior produce sobre el individuo físico [...y sobre el Tacto]. Existen el tacto de
Dios sobre el alma y el tacto del alma a Dios [...). Por otra parte, el tacto propiamente dicho, en tanto que distinto de la pura sensibilidad tactil, en la mano o
paleta digital de la que es la extensión especializada, es por excelencia el instrumento
de nuestra voluntad [. ..]. No es pues sin razón que la Biblia nos habla en cada
página de la mano de Dios o de los dedos de Dios, en quien todo conocimiento es
acción [...]. El Gusto o sabor es la impresión que produce en nuestra boca un cuerpo
extraño, disolviéndose a nuestro provecho [...]. ¿ Cómo evitar la comparación de
esta operación física con aquella del ablandamiento intelectual, a la vez análisis y
constitución, y la reducción de este bocado alimenticio que nuestra pinza bucal ha
tomado de afuera con el amasamiento y la confección en el vestíbulo de nuestro
espíritu de la almóndica inteligible? [...] Nosotros buscamos el maná verdadero
que, bajo todo aquello que el cielo y la tierra poseen de conocimientos y de delectaciones (Sab., 16, 20), oculta el sabor esencial, el átomo eterno y el fruto profundo" .
El sentido de profunda unidad humana, más allá de todas las distinciones -que
llevadas a su extremo constituyen precisamente la raíz de los dualismos- aparece
en este párrafo de transfondo evidentemente filosófico, y cuyas amplias implicaciones
no podemos analizar aquí: ''Uno de los errores de la psicología libresca consiste en
atribuir existencia efectiva a las separaciones que, por comodidad didáctica, establece
la filosofía entre las facultades humanas, como si entre ellas hubiese tabiques, o palabras, o botones para oprimir uno después de otro. No es así. No es solamente
nuestra sensibilidad que nos sirve para sentir, ni nuestra voluntad para querer, ni
nuestra inteligencia para comprender, y todos estos verbos no sirven más que para
definir el modo y el sentido en el cual cada uno aplica el conjunto de sus facultades"
(Presencia y Profecía, traducción de MANUEL PEREA MuÑoz, Ediciones Aguamarina,
Buenos Aires, 1950, p. 56 y sgtes.).

419

�Entonces surge el Entendimiento, quien tiene por función hacer conocer
al hombre su limitación, su desnudez, su nada, apareciendo en última instancia, como la superior de las potencias del Alma. Esta primera núrada
de la inteligencia sobrecoge al hombre inferior, le muestra su tremenda limitación.
CUERPO

¡Oh, cuán trocado me siento
después que te he conocido! ( 433-434)

La reacción inmediata del hombre inferior, simbolizado por el Cuerpo,
es doble: por una parte, revestirse de galas exteriores para disimular sus
carencias, y por otra solicitar auxilio al Entendimiento contra las amenazas
de la Muerte. En este segundo punto el Cuerpo resulta desahuciado, pues:
ENTENDIMIENTO

Gobernar la vida tuya
mas no librarla podré
siendo Entendimiento ,-,o,
porque Dios poder me ha dado
de librarla del Pecado
pero de la Muerte no. (513-518)

El Entendimiento tiene por función dirigir la vida del hombre a fin de
que obre rectamente y evite el Pecado, pero no tiene poder sobre la maldición de la Muerte que pesa sobre él.
Tenemos así la triple distinción de facultades: memoria, entendimiento y
voluntad, de orientación agustiniana; facultades cuya función es regir la
vida del hombre, y que constituyen el llamado "hombre superior". Pero por
sobre todo son las potencias abiertas a la gracia divina, que en digna coronación teológica pone Calderón como suprema información sobrenatural
de la vida humana. De ahí que veamos al Entendimiento ofrecer al Cuerpo
y al Alma un Banquete exquisito, símbolo de la Comunión, que será la
salvación de ambos y lo que les permitirá sobreelevarse y aun reconciliarse
en la armonía interior del hombre en estado de gracia. La dignidad del
hombre procede de dos fuentes: del Entendimiento, en cuanto es capaz de
intelección, y de la Voluntad, en cuanto tiene libre albedrío, lo cual si bien
es una gloria, es también un gran peligro para el hombre, como en seguida
veremos.
La finalidad del hombre es la salvación, la deificación, precedida por la
redención, en figura del Banquete que ofrece el Entendimiento. Aparece así
en este Auto, como en general en toda la obra de Calderón, la doctrina de

la epopeya cristian~: caída, redención, deificación.19 En este contexto, . cuál
de aquellas potencias rectoras tiene la primacía? El Cuerpo h
·éd
la V: J tad
·
a e1egi o a
del
a qwen ve como agente de sus deseos, con la viva reprensión

:i:: '

ALMA

Porque es verdad
que aún no ha conocido bien
al Entendimiento, quien
prefiere a la Voluntad. ( 462-465)

Este pasa3·e ' ·
f
· d.
' un1ca re erenc1a rrecta a la supremacía del Entendimiento
sobre la Voluntad, se ve corroborado por la actuación posterior de ambos
donde nunca el Entendimiento resulta totalmente obnubil d
.
'
tie d ·
a o, smo que manne esp1erta a1 Alma, advirtiéndole los múlti 1
Ji
,
está su· ta. Doc · d
P es pe gros Y crudas a que
Je
trma e corte netamente intelectualista - y no voluntarista
como la de otros autores del Siglo de Oro español- que está dire tam
emparentada con la tradición aristotélico-tomista y no con 1 li c
en~e
niana q h ta
, h
,
a nea agustiue as aqw a seguido Calderón casi constantemente.
Apenas entra ~ ~unciones el Entendimiento, propone un Banquete -símbolo de la Eucanstia- con el cual se saciarán AJm
c
,
t , .
a y uerpo, segun la
ematica general a todos los Autos Sacramentales como ya lo · d.
Pero la E
. t'
.
.
'
m icamos.
ucans ia nene un sentido más amplio que el hech
·
d
Ja C
·'
· boliz
O llUSIIIO
e
omuruon: sun
a en Calderón todo el misterio de la redención que
es propuesta ~, hombre, que éste puede aceptar O no, y que muchas veces
no acepta, de3andose 11:var por lo terrenal. El Pecado y la Muerte hacen
qu~ el ho~bre se asemeJe a una bestia, siguiendo los dictámenes de sus más
ba1as paSiones: la razón natural y la voluntad (disminuidas por la unión
~~ el cuerpo) no son capaces de enderezarlo; pudiendo operarse la salvac1on sólo po~ 1a gracia
· di vrna,
·
' redención.
·
VIa
Redención que no Je es dada
~ hombre ~m lucha y decisión de su parte, es decir, con intervención del
libr; albedno.. El fin del hombre, la muerte, tiene su origen en el pecado
Y solo la gracia lo puede salvar alimentándolo con la esperanza de la vid
~ra:
a
C UERPO

ENTENDIMIENTO

i Dónde vendré defe11dida
Vida y Alma?
En la comida
que hoy a tu boda he de dar. (540-544)

" ÜTis H. GREEN, ob. cit., p. 157.

420
421

�El Entendimiento propone, pero el libre albedrío acepta:
VOLUNTAD

Si será, pero, sin mí
a comerle has de llegar. (545-546)

Los versos que siguen --donde poéticamente expresa la Voluntad el odio
hacia un Alma que ha preferido al Entendimiento, y su esfuerzo en procura de que el Cuerpo haga todo lo que el Entendimiento desacons_ejason expresión simbólica del libre albedrío separado de las. ~etas orientaciones del entendimiento y, por lo tanto, culpable. En defirutiva el Pecado,
si bien corteja y halaga los sentidos, entra en el hombre a través de la
Voluntad, pidiéndole:
PECADO

Introducirme no más
en la familia del hombre. (592-593)

Si el libre albedrío acepta el pecado, éste se introduce en el hombre impidiendo el Banquete, como nos muestra Calderón. A partir de aquí se inicia
el conflicto.

3. El conflicto
Comienza el conflicto cuando el Cuerpo deja el Banquete porque ha sido
abandonado por la Voluntad, y sin ella y sin fe, encuentra que la Eucaristía
no tiene para él ningún atractivo, y aunque para la Vida es "pan de vida", no
basta al Cuerpo, que sigue sus propias necesidades. La segunda en vacilar es la Memoria frente a las seguras afirmaciones del Pecado en contra del dogma. El Entendimiento interpela al Pecado que se ha ~nt:oducido
en el Banquete, pero éste alega haberlo hecho con el consentmuento de
la Voluntad del hombre. Es decir, toda falta, todo pecado, para ser verdaderamente tal ha de ser voluntario; y allí radica la responsabilidad que encierra tal acción.
Se produce entonces una especie de dialéctica de afirmación y negació~
del Pecado por parte del hombre, simbolizado en el Auto por el arrepentimiento del Cuerpo que hace retroceder al Pecado, y nuevamente con la
exigencia de aquel a la Voluntad para que provea a sus gustos:
CUERPO

422

[a la Voluntad]
Tú otro banquete me da
que si allí el alma comió
yo no comí. (692-694)

Lo que solicita el Cuerpo es satisfacción para cada uno de sus sentidos:
alimentos variados, música hermosa, ricas galas, ociosidad, juegos, amores,
beber y comer serán en adelante los preferidos del Cuerpo. A poco el hombre (simbolizado por la Vida) se pliega a estos requerimientos de su parte
inferior, a pesar de que aún el Alma permanece despierta, pero sin fuerzas
ya para oponerse:
Pues ¿de qué lloras?
¿No será mejor lograr
mi vida en gustos que en penas?
ALMA
VIDA

¿Tú estás de su parte ya?
En aquesta parte sí. (721-725)

Estos goces introducen definitivamente el Pecado en la Vida.. Además
las potencias inferiores ensayan una justificación de su proceder: mientras
insisten en que el Cuerpo necesita comer, el Alma recomienda templanza
o satisfacción virtuosa de las necesidades, pues el hombre inferior es aquel
que no se sujeta a la razón en la satisfacción de sus legítimas necesidades
naturales, intentando someter a la parte superior que se resiste:
CUERPO

ALMA

Todo ese usufructo es mío
y siendo mi esposa ya
has de obedecerme

Sí
pero en lo justo no más. (782-785)

La discusión en torno a lo justo y debido a cada parte del hombre hará
entrar en juego la cuestión del pleito, alegando la nulidad de una unión
en la cual una parte no respeta a la otra. Forma alegórica ésta de indicar
que cuando haya distorsión entre las potencias del hombre, siempre que una
parte no se someta a la otra en el recto orden, se producirá el fatal resultado de la muerte, que metafóricamente es la caída definitiva en el pecado
y en la culpa.
Es de notar que quien se perjudica por estas disensiones es el vástago del
Cuerpo y el Alma, la Vida, el Hombre total, producto de sus dos coprincipios, amenazado por el Pleito matrimonial, vale decir, por la disolución
de los vínculos entre Cuerpo y Alma. El esfuerzo por mantener la Vida
hace que los contendientes se soporten durante un paréntesis, reprochándose
mutuamente sus incomprensiones:
423

�ALMA

CUERPO

[a la Vida]
Pues ¿si no fuera por ti
viviera yo con él más?
Si no fuera por ti ¿yo
sufriera su vanidad? (813-816)

El resumen de su posición filosófica podemos encontrarlo en el cántico
que sigue:
En las bodas del Cuerpo y el Alma
siendo ella eterna y siendo él mortal,
sólo un hijo que es de ambos la Vida
es quien los tiene, forzados, en paz. (845-848)

Aparece reflejada aquí claramente la concepción dualista del hombre en
Calderón: las desaveniencias, independientemente de la intervención malévola del Pecado, están prácticamente ínsitas en la naturaleza de los elementos
que componen el hombre: el alma inmortal, contemplativa de las ideas,
de la gracia, de la virtud, es decir, perteneciente al reino superior de lo
espiritual, y el cuerpo, sujeto al reino de lo material. La oposición de los
dos reinos sólo se da en el hombre por esa peculiar naturaleza suya, unión
de los dos en un nexo forzado, que busca constantemente su disolución.
Es precisamente ese "forzados" lo que impide una exégesis más aristotélica
o aristotelizante de la posición de Calderón, pues de otro modo sería perfectamente aceptable que la Vida sea quien mantiene unidos al Cuerpo
y al Alma, es decir, que en el ser vital del hombre se unifican y llegan a existir
ambos co-principios. Sólo el apetito natural de existir impide o atrasa el
desenlace. Esta desarmonía no sólo es fruto del pecado actual, sino constitutivo permanente del hombre caído, a diferencia de la armonía perfecta
que el estado de gracia había introducido en el Paraíso. Notamos también
la tendencia pesimista que ya hemos señalado con la angustia, pues aunque
teológicamente disponemos de los medios necesarios para asegurar la continuidad de la unión pacífica, las fuerzas contrarias operan con tal vigor
que pueden llegar a sofocar y anular el llamado de Dios. En nuestro Auto,
a partir de la renuncia al Banquete y la aceptación del pecado, ya la gracia
no podrá jugar ningún papel hasta el desenlace.
Quien entrará inmediatamente en juego es la Muerte, que aunque destructora, lo es en cierto sentido ambivalente, pues al convencer al hombre
de su ser mortal por su proximidad, servirá al Entendimiento para sus fines
como guía de salvación: la Muerte es enemiga del hombre en cuanto tiene
de destructiva, pero no le compete el castigo de la parte superior del alma:

424

MUERTl':

mi jurisdicción fatal
no aspira a su perdición;
que sólo es jurisdicción
en la parte de mortal. (886-889)

_Que~a así sell~do táci~ente un acuerdo entre la Muerte y el Entendimiento· ella_ clara un aVJSO al Cuerpo y el Entendimiento se lo explicará.
Un solo pedido formula el Entendimiento a la Muerte:
ENTENDIMIENTO

Mas no sea tal tu empeño
que le cojas en pecado. (906-907)

Este P;1"imer recado de la Muerte consiste en un profundo sueño que se
le ase~eJa: poco a poco las potencias van perdiendo su poder, se oscurecen
Y la Vida y el Alma misma quedan como a oscuras: doble simbología del
estado de Peca~o y del estado previo de la muerte real, que es un sueño profundo: Este sueno es a la vez premonición e imagen de la muerte. Su resultado
e~ ~wr el Alma del Pecado al advertir que en su mesa se halla sin Entendimiento, sin justificación de sus actos. Pero el hombre se resiste y se entrega
al Cue~o y ~ntonces la separación ya estará consumada: Alma y Cuerpo
no podran mas entenderse ni vivir en paz; la Muerte deberá realizar
tarea. Ella es indiferente al bien y al mal, y por tanto corresponde al Es~
tendimiento utilizarla rectamente para alcanzar la salvación. Por eso, au:que la Muerte sea consecuencia del Pecado, es independiente de él:
MUERTE

[al pecado]
Pero, ignoras que neutral
siempre fui y acudo a quien
o me busca para el bien,
o me quiere para el mal. (1058-1061)

es el Pecado quien nublará al hombre para que no piense en la Muerte
y tema así por su destino futuro.

4. La solución del conflicto
La entrega del hombre al Pecado y la negativa final del Cuerpo a someterse a las disposiciones del Entendimiento determinan que el Alma entable
fre~te a Dios el "pleito matrimonial", pidiendo su separación del cuerpo.
Es mteresante notar los argumentos que emplea: primero, que su unión fue
forzada:

I

�ALMA

hoy primeramente alego
la fuerza que protesté
al descender de mi centro. ( 1183-1185)

Segundo, la figura jurídica del "error en la persona", que significa el desconocimiento por parte del alma de la verdadera naturaleza del cuerpo al
cual infundió vida: su natural inclinación al pecado:
ALMA

luego el error de persona
pues quien tan vano y soberbio
procede, ¿qué más error
de persona que sus yerros? ( 1186-1189)

una cita textual de San Jerónimo y otra de San Pablo; todas son concordes
en que el Cuerpo es prisión del alma, y que sólo librándose de él podrá
alcanzar las alturas a que está destinada. Mientras pronuncia su discurso
e insiste en su petición, la Vida y el Cuerpo, al verse en peligro, se lamentan e intentan detenerla. Cuando la separación va a consumarse aparece
la reunión final de las potencias del Alma: la Voluntad, que había traicionado su misión plegándose al Pecado, se vuelve hacia el Entendimiento.
El Cuerpo también solicita ayuda en un interesante pasaje en que Calderón
expone la teoría contraria a la del cuerpo-prisión; el alegato del Cuerpo le
es dictado por el mismo Entendimiento:
ENTENDIMIBNTO

Para probar sus causales, conforme a la costumbre jurídica, invoca la autoridad de la Escritura y de San Agustín. El Salmo 141 al que se refiere
es en realidad el 142 de la numeración usual; también se cita a San Agustín,
Genebrardo y San Gregorio Nacianceno,20 tres de las Lamentaciones de Job,
"' La idea del cuerpo como prisión del alma se encuentra en la Enarración al Salmo CXLI de San Agustín, donde se dice que cuando el alma se separe del cuerpo
"nada combatirá en el hombre contra el alma" (No. 20) y se aprueba con una
cita del Libro de la Sabiduría (9, 15). "El cuerpo corruptible sobrecarga al alma
(No. 22) (Cf. SAN AGUSTÍN, Obras B.A.C., T. XXII, pp. 861 y 864).
El sentido de la frase atribuida a San Gregorio Nacianceno corresponde a su poema
Ad suam animam Anacreonticum (Cf. Sancti Patris Gregorii Theologi, Carmina, Líber
II, Historica; Migne, T. XXXVII, V. 3, c. 1438, 70-75 y 1459, 105-110). Las referencias son las siguientes:

Celerrimi studii
In coelum convertens
Ego pennas purgabo
Ego verbis tollans,
U t agilem quamdam aves
Ad aethera deducam (c. 1438, 70-75).

V estis autem tibi sit, aut camelorum
Pili, more justorum

Aut pellis, veteris
Nuditatis tegumentum
Lectus sit tibi vulgaris. (C. 1459, 105-110).
La cita de Genebrardo corresponde a la obra: Commentaria in Psalmos Omnes
Davidicos, según VALBUENA PRAT ( Historia General cit., p. 458, nota 21). En Dictionaire de Théologie Catholique, Tomo 6, Col. 1184, sub voce GENEBRARD, GILBERT,
se cita como Psalmis Davidis vulgata editione, calendario hebraeo, syro, graeco, latino,
hymnis, argumentis, et cornentariis genuinum et primaevum sensum hebraismosque
breviter apparientibus instructi, in 80., París, 1977. Suponemos que se trata de la
misma obra.

426

Alegar que no fue cierta
la fuerza del Alma, puesto
que ella de su Voluntad
usar no pudo primero
que el casamiento se hiciese,
y cuando le hiciese es cierto
que habiendo ella concurrido
en tus gustos y deseos
alguna vez, ya prestó
ella su consentimiento,
y validó el matrimonio,
pues se embaraza con esto
la nulidad, y será
divorcio sólo, viniendo
tiempo en que vuelva a juntarse
contigo. (1304-1319)

El resultado de esta apelación del Cuerpo es la modificación del alcance
de la sentencia que estaba por pronunciarse. Las causales alegadas por el
Alma: fuerza y error, producirían la nulidad del matrimonio (son conocidos
ya desde el Derecho Romano los vicios del consentimiento -error, dolo y
violencia- que determinan la nulidad de los actos jurídicos). Pero habiéndose convalidado el acto realizado por fuerza y error, por el consentimiento prestado, aunque fuera una sola vez, ya no podrá haber nulidad sino
divorcio, es decir, separación. Para Calderón, poeta cristiano, la muerte no
es el fin, ni puede caerse en la desesperación. La sentencia no es de aniquilamiento sino de separación momentánea hasta el juicio final, que sustanciará
definitivamente la litis.
MUERTE

Dios me manda . ..

427

�que se deposite el alma
cuya sentencia cumplió
el número a sus alientos ( 1358-1361)

El Cuerpo va a los brazos de la Muerte, alcanzando a pedir y obtener
perdón por sus faltas. La Muerte tiene para Calderón el sentido de una
perpetua advertencia a nuestra fragilidad :
CUERPO

No llevo del mundo más
que el desengaño que os dejo,
mortales; y aun fuera mucho
si os sirviera de escarmiento. (1384-1388)

Consumada la separación, el Pecado se apresta a llevarse el Alma pero
es detenido en virtud de los merecimientos de aquella por su amor al Sacramento Eucarístico, que intercede concediéndole el perdón y determinando
que pagará con sufrimientos postreros sus defectos. Tal estado es el del
Purgatorio, en que el Alma individuada y ya separada del Cuerpo es incapaz
de nuevos merecimientos. Incluso por la gracia del gran misterio eucarístico sus sufrimientos son abreviados, entrando en seguida al Paraíso. Esta
separación es momentánea porque Cuerpo y Alma, hechos naturalmente
uno para el otro, serán restituidos a su unidad pñmera con la resurrección
final
CUERPO

Aquí [e.d. en la tumba]
Señor, mi mudanza espero
y que volverá a ser mía,
mi esposa en el día postrero
que en sentencia de revista
deste matrimonial pleito
me la entregues cuando vuelvas
a juzgar vivos y muertos. (1454-1461)

El Pecado queda así burlado y la gracia de Dios triunfa definitivamente.

5. Conclusión
Las notas más salientes de la concepc1on antropológica subyacente a este
Auto -confirmadas por lo demás en pasajes paralelos de otras obras del
autor-21 son las siguientes:
n Cf. EUGENIO FRUTOS, art.

428

cit.

lo. Dualismo mitigado. La concepción de Calderón, siguiendo la línea
agustiniana, es en general dualista: cuerpo y alma, si bien forman una unión,
son entidades en cierto modo contrapuestas y en continua tensión. Su formación escolástica coincidente en afirmar la unidad sustancial del hombre
le impidió caer en un dualismo exagerado a la manera de Descartes: cuerpo'
y alma, aunque son de algún modo expresión de la materia y el espíritu,
no son tan ajenos entre sí como para impedir toda relación mutua. Por
eso hablamos de un dualismo mitigado y no extremo, cual serían las concepciones platónicas puras y las cartesianas.
2o. Pesimismo. La naturaleza humana es vista con cierto pesimismo en
cuanto a sus posibilidades de obrar el bien sin la gracia. Sobre el pesimismo
de Calderón se ha discutido algo, siendo indudable que el tema de la angustia aflora en sus obras, como hemos tenido ocasión de notarlo en este
auto. Eugenio Frutos encuentra cierto paralelo con K¡iergegaard,22 pero se
niega a reconocer una tendencia pesimista en Calderón, polemizando con
Behn 23 y admitiendo el dualismo señalado por Margraff 24 sin aceptar empero como válida la lista de obras en que según este autor el hombre es
sucesivamente ensalzado y degradado. Creemos sí, que existe un cierto pesimismo, pero diverso al de Pascal, tomado muchas veces como patrón y
ejemplo de pesimismo antropológico. Es indudable que Calderón se ha referido en muchas de sus obras a la dignidad de la naturaleza humana, incluso en la obra que comentamos, con más énfasis que los paralelos pascalianos; pero nos parece que su pesimismo radica en su profunda duda sobre
la posibilidad de la naturaleza para obrar el bien sin la ayuda de la gracia.
No está en la línea de un Lutero, en el sentido de afirmar la maldad radical
de la naturaleza humana, ni de un Jansenio sobre la inutilidad de las
obras; pero en la medida en que existe una tensión original entre dos componentes del hombre -cuerpo y alma- sus posibilidades de obrar el bien
se ven disminuidas, y casi anuladas sin la gracia divina.
3o. Intervención necesaria de la gracia. Dijimos al comienzo que los elementos filosóficos están estrechamente ligados a los teológicos. Calderón es
ante todo un pensador cristiano; como tal corona su esfuerzo con la afirmación de la necesidad de la gracia redentora. Sin ella el hombre no puede
alcanzar su destino, ni siquiera su destino natural. Además de la raíz teológica de esta concepción, se le toma más necesaria por su pesimismo antropológico, al que hicimos referencia en el punto segundo. La intervención
de la gracia lo transforma en optimismo. En síntesis, su concepción dual
y pesimista del hombre desemboca en el optimismo de la gracia divina.
.. Id., ibid., p. 528.
,. Id. ibid., p. 534.
" Id. ibid., p. 535.

429

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>sentencia del Juez Primero de Distrito. El 13 de mayo, nuestro Supremo
Tribunal revocc;, el fallo del juez Hernández Ortega, con lo cual las cosas
volvieron al estado en que se encontraban, pudiendo por lo tanto, el Departamento del D. F. continuar el procedimiento de cancelación de concesiones, en tanto se entraba en e1 fondo del amparo.
Dado que se consideró que el servicio de tranvías de la ciudad de México era indispensable para la colectividad, el gobierno finalmente canceló
las concesiones y creó una entidad denominada Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., entidad descentralizada encargada de administrar y organizar debidamente esos servicios. El desarrollo del Servicio de Transportes
Eléctricos queda ya íuera de estas notas y constituye de por sí capítulo
aparte.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

754

�LA ORCA:-.:17..ACióN J¡\TERNACIONAL DE LA PAZ
PoR EL Ltc, ALDF.aTo GARCÍ\ Góau:z
Unhnsidad Nadonal Au16nnrn.1 de Mrxico
Uni\enidad Autónoma de Nuevo 1...cón

IIA so:-.·,.oo L.\ hora en la que el hombre ele nuestro tiempo prinripi:: la larra
ele su sah•aci6n, empleando tocios Jos medios de que aún dispone. Entre las
principales tareas urgente.!&gt; que debe implil'ar su rifuerzo, tonsidcramos está
la 01ga11itació11 J,ztemaciouol de lo Pa::, si se toma en cuenta &lt;¡uc lns circunstanrias predominantes que el mundo ofreq~ no son cicrtamr.nte alentadoras;
mando i;c contempla, con fu11clada wzolm1, que la paz se r·ncut·ntra gra\'emente amenazada en alguno.:; lugan&gt;s y mando Jas Grandes Potencia, aumentan
cada \'eZ m[1s en poderío las 111ortífcra5 arma., de sus al'S('nalc.s para clr-sembocar
en lo que posiblemente puede i;er el trágico final &lt;le la especie humana. Cosa
que deseamos no suceda nunca.

To&lt;.la\'ia en nuestro tit·mpo, &lt;ltsafortunadamentc, ~igue imperando la fucn.a
sobre la raron y pende sobre las cabezas de los humanos la amcn:17-a termonucll-ar. Lo~ nubarrones de la &amp;ruerra aumeJ1tan y ~ exticmlcn, siendo lamrntablc llc-gar a la concl11si6n de que el hombre no ha obtenido todavía Ja
madun-1. nec5aria, a pesar de las amargas experiencias del pasado, y aunque
rl empleo de tal erlt'rgfa con fine&lt;; bélicos. por fortuna toda\'Ía no se ha usado
nuc\-amente como lo fu1•ra en la experiencia "lon1l" de Hiro:.hima y Nagasaki,
la distancia entre las annas "convencional~" y las at6mkas cada día se aroru
más y mis.
Así. ante la gra\'rdad de la 11ituaci6n prn•alec.it·ntt\ el hombre clr todas las
latitudes se pregunta con ansiedad y angustia, ante la amenaza, si no hay
medios cfidentcs para frrnar el peligro d1: la carrera armamentista y. sobre
todo, si ~ puede e,·itar que tal amenaza se eonvierta en t'xtr.rminio.
Bastante confusa es la situadón pre\'akci1·nte en un mundo en el que los
,-alores moral~ han ido cediendo gradualmente ante presiones de toda naturaleza, ya sran r1•on6micas, políticas, 1•tc.; pero cirrtamente tal ~ituaci6n revela

757

�la carencia de ideales o de grandes causas que han quedado postí'rgadas ante
la absurda materialidad de la fuer7.a. La diplom::1&lt;·j a1 otrora eficaz medio de
comunicación entre los Estados, ha quedado reducida posiblemente al simple
uso de un teléfono rojo del que depende, en í1ltima instancia, la SC'gllridad y
la vida de todos los seres humanos.

¿ Cuáles son los m('dios de que dispone el hombre de nuestro tiempo para
evitar tan grave y peligrosa ext('nninación?
Por d~cia, el hombre actual se ha tornado escéptico al advertir que pequeñas guerras pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera y t..-S entonces ruando no encuentra la respuesta adecuada a la interrogante que se fonnu.
la. Además, n: aterroril.ldo rómo la amrnaz.a a1ómi&lt;'a se arcrca c.ada vt:z más
peligrosamente; obscr\'a, confundido, cómo los gobiernos ele las Grandes Potencias aplican su esfuerzo -como es lógico-, a la rt&gt;alización y pros&lt;•cución
de S-.J política iutemacional de acuerdo con sus intereses y conveniencias, ol,idando que las consecuencias &lt;le sus decisiones, t·n el ca,;o de una T&lt;•rccra Guerra Mundial, c.:ien mortalrn1•nte sobre la Humanidad.
No está por dem.-\s decir que cuando enfatizamos esto í1ltimo, lo hacemos
al obscn:ar la realidad de nuestro tiempo, ya que sin tener presente tal realidad,
todos los esfuerzos en favor de la paz -especialmente para los que ignoran los
alcances mortales de la anwnaza lcrmonurlcar o para los que pretenden ignorarla, o para ]os escépticos-, carcn·n ele valimil'nto r resultan dl-hilcs, inoperantes o utópicos los intentos para prewnir la catástrofe. Pero, aunque algunos
e.stimen que se predica en d dcsirrto, no obstante, confiamos no con falso
optimismo, en el C'$pÍritu del hombre, en rl espíritu de todos los hombres dcl
mundo ante la grawdad de la situación señalada, ra que ha sonado la hora
de principiar las tareas de salvamento.
Respecto de los medios o posibilidades, para n·~ponder a la intcrrogaci6n que
fonnulamos con anterioridad acerca de los caminos de que di.~pone el hombre
de nue.stro tiempo para evitar la exterminaci6n, es posible ronsiderar los siguientes:
a). Tenernos, en primer término: lo Organización de- las N~iones Unida1.
en la que, en el Preámbulo a la Carta de la misma, están contenidos lo,- idt:tle.~
y la nobleza de sus propósitos. Pese a ser ampliamente conocido y tomando en
cuenta su importancia, conviene rC'cordarlo:

que dos vetes durante nuestra vida l1n irtfligido n la humanidad sufrimientos indecible.s:
- o reafirmar la fe en los drre.cl,os fwulamenlales del hombre, en la
dignidad y e,/ valOT de la persona humana, en la igualdad de deu~chos
de hombres y mujeres y de las 11acionn grarzdes ~ pr.quriías;
- a crear condir.iones bajo las CUlllcs puedan mantenr.rse. la iu1ticia
y rl respeto a las obligaciom~s emanados de los tratados y dr otras f ucnteJ
del derecho internacional;
- a promollt'r .el /irogreso social y a rlm1nr el niud de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad.

Y CON TALES FINALIDADf:S
- a practica, la tolrroncia )' a convivir en paz como butmos vecinos;
- a unir nuestras fuuzas Jmra ti ma11trnimin1to d,• la paz y la segu.
1idad intc,naci011ales;
- a augurar, mediante In aceptación de principios y lo adopción de
método1, que no u usará la fuer:a armada sino en sewicio del interés
común,;•
- a emplea, un mecanismo internacional para promover d progreso
econ6mico y social de todos lor pueblos.

HEMOS DECIDIDO AUNAR NUESTROS ESFC:ERlOS PARA
RBALIZAR ESTOS DESIGNIOS.
Por lo tanto, nuestr, is n·,pccti\'os gobiernos, por medio de representantes
reunidos en la dudad de San Franrisco, que han exhibido sus plenos pocfon-s,
encontrados en buena y dcbiJa forma, han con\'enido en la presente Carta de
las Nacionr.s Unidas, y por c:itc arto establrcen una organi1.ari6n internacional
que se denominará las Naciones Unidas.1
Como es de ohservaf'S(', en el contenido del Preámbulo, se trata de presrrvar
a las futuras generaciones de la guerra; se hace una afirmación de los derechos
fundamentales del hombre, de la dignidad y el ,·alor de la persona humana
)', en síntesis, se apela a la unión &lt;le fuerzas de los paises para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionalrs.

NOSOTROS, LOS PUEBLOS DE LAS 't.'ACIONES UNIDAS, RESUELTOS

No se precisa de severo enjuiciamiento para advertir hasta qué punto ha
sido posible para las Naciones Unidas alcanzar las metas para las que fue

a pre.ccrvor a lar grncracione.s t•enidera, dtl flagrlo de la gut"ª•

.s Organizaciones Internacionales no Americanas.-Instrurnentos Constitucionales.Instituto Inttramericano de Estudios Jurídicos Internacionales, Washington, 1964, p. 3.

-

758
759

�éreada la Organi7.ación, las que, en ocasiones, han resultado árduas. Además,
debe tomarse en cuenta que nació bajo el clima producido al finalizarse la
Segunda Guerra Mundial 2 y que las circunstancias de esa etapa eran de
desequilibrio y decaimiento moral y material. También debe advertirse que
han transcurrido ya veintiocho años en que tales circunstancias han variado
de naturaleza, aunque .muchas de ellas han venido agudizando la situación.
Tal parece que el recuerdo de los horrores de tal guerra permanece registrado
solamente en los libros de historia. Mas, si las heridas han cicatrizado, no así
el mal que las produjo y que ahora puede producirlas de nuevo y hacerlas
mortales.
En otro aspecto, no menos importante, encontramos la propia naturaleza
de las Naciones Unidas, fundamentalmente en lo interno y en las limitaciones
a que está sujeta, así como la carencia de elementos necesarios que le permitan
el ejercicio y la realización plena de sus tareas.
Precísase mencionar también el factor político, constituído por la acción
de los Grandes, o sea de los poderosos, que entre otros recursos emplean el
llamado Derecho de Veto, como acontece en el Consejo de Seguridad, que
paraliza las decisiones y los acuerdos del propio Consejo, cuando así lo demandan sus intereses y los lineamientos de su política.
La estructura del Consejo de Seguridad es muy sencilla: cinco de sus once
miembros (China, Francia, los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión
Soviética) son miembros permanentes y los otros seis son elegidos entre los
miembros de la Asamblea General por el sistema de rotación. Su procedimiento
sumamente expeditivo, está previsto para que fuese capaz de reunir a sus
miembros en sesión permanente, e indica su finalidad básica, la de constituir
un cuerpo ejecutivo susceptible de adoptar cualquier resolución de carácter
urgente. 3
Al Consejo se le dejaron pocas tareas de tipo exclusivamente administrativo.
Recomienda a la Asamblea General la admisión de nuevos miembros y participa en la elección del Secretario General y de los jueces que han de formar
el Tribunal Internacional de Justicia. Su finalidad principal es, como se ha
dicho, la de velar por el mantenimiento de la paz y el orden, y con este propósito fue dotado de dos tipos de poderes claramente especificados. En primer
lugar, puede tratar de conciliar cua1qi.úer querella internacional por medios
pacíficos. El procedimiento que se sigue a este respecto ha quedado fijado
por el contenido del Capítulo VI de la Carta.
• Firmada en la ciudad de San Francisco, el 26 de junio de 1945.
• L&lt;U Nation,s Unidas )' la Comunidad Universal.-Edito.rial Hispano-Europea.Barcelona, España, 1957, pág. 25.

í60

Primeramente, ambas partes deben procurar hallar una solución al con/licto
por medio de negocíaciones, interpelació11, conciliación, mediación, apelación
judicial, recursos a organirmos regionales y acuerdos bilaterales y ot-ros medios
pacíficos que esté en su poder arbitrar. El Consejo de Seguridad está autorizado
a investigar en cualquier disputa o situación que pudiera originar motivos de
fricción internacional o ser causa de conflicto entre las partes en litigio y determinar si peligra el mantenimiento de la paz y la seguridad en la zona o intereses afectados. Si el Consejo estimase que 1a continuidad de la situación haría
peligrar la seguridad mundial, puede recomendar procedimientos de conciliaci6n o incluso los términos del acuerdo que según su punto de vista debería
ser adoptado.

Hasta aquí, los poderes del Consejo no parecen ser más amplios que los de
la Asamblea. Como esta última, sólo puedé hacer recomendaciones; pero no
dírigir los asuntos internacionales. El Consejo tiene, sin embargo, según el
Capítulo VII de la Carta, una facultad más amplia que las de la Asamblea,
como es la de determinar las situaciones en que exista un peligro para la paz,
violaci6n de la misma o acto de agresión. Una vez efectuada semejante determinación, el Consejo puede hacer las oportunas recomendaciones o decidir las
medidas que deban tomarse para salvaguardar la paz o restaurar una situaci6n
de derecho preexistente, si fue violada. Pero antes de proceder a aquella determinación o tomar tales medidas, el Consejo puede "aconsejar'' a las partes
en conflicto que cumplan determinadas medidas provisionales que eviten una
agravación de la situación.
Las medidas que el Consejo de Seguridad puede adoptar contra un Estado
que haya violado la paz incluyen la interrupción de las comunicaciones exteriores, las sanciones económicas, rompimiento de las relaciones diplomáticas y,
la más importante de todas, el uso de la fuerza armada. Las unidades militares,
navales o aéreas serán puestas a disposición del Consejo por lo Estados miembros, a base de algunos acuerdos especiales, negociados entre ellos y el propio
Consejo de Seguridad.
Todo este despliegue de poderes y funciones está regulado por las votaciones
que se efectúen en el seno del Consejo. En cuestiones de procedimiento, las
decisiones pueden adoptarse por el voto favorable de siete de los once miembros
del Consejo; en los asuntos más importantes se requiere el voto afirmativo de
siete miembros, íncluídos los uotos de los miembros permanentes."
En este párrafo se ha determinado~ implícitamente, el derecho de veto,
causa de tantas controversias en los primeros días de existencia de la Organización. AJ principio, la mayor parte de la opinión era favorable a la concesión
' lbid., pág. 27.

761

�&lt;lel derecho de veto, mientras que un grupo relativamente pequeño lo denunciaba como una inclusión de las viejas nociones de la soberbia nacional en el
organismo y afirmaba que el veto llevaría a la Organización a la impotencia.
La inmensa mayoría lo defendió como un derecho básico y una garantía de que
cada una de las grandes potencias se esforzaría en cooperar con las otras,
puesto que dispondría del derecho de oponerse a cualquier medida que afectase
a sus propios intereses, aún cuando las demás, en bloque, intentasen emprender
una acción en tal sentido.
Este derecho de veto constituye un elemento que rompe la armonía del propio Consejo de Seguridad. El tratadista Verdross, por su parte, establece: 5 De
la regla de la igualdad jurídica de los Estados ( artículo lo., punto 2o., y artícülo
2o., punto lo.), se hace, pues, una importante excepción en favor de los cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad, puesto que sólo ellos poseen
el llamado derecho de veto. La verdad es que, según la letra de la Carta, se
trata de algo más que de un simple veto, si por él se entiende el derecho de
oponerse a la resolución de una corporación, toda vez que, al tenor del artículo
27/3, una decisión del Consejo de Seguridad sólo se da si hay siete votos
afirmativos, entre los cuales han de contarse obligatoriamente los cinco de los
miembros permanentes. Según este mismo apartado, todo miembro permanente
puede impedir que se adopte una resolución no sólo con su voto negativo, sino
también con la mera abstención o ausencia. Sin embargo, la práctica constante
&lt;lel Consejo de Seguridad ha dulcificado esta disposición en el sentido de que
una decisión del Consejo de Seguridad adoptada por siete miembros se considera
tomada válidamente si ningún miembro permanente votó en contra. Cabe
preguntarse si esta práctica se refiere también a la ausencia de la sesión. Es
de advertir que, según el artículo 28 de la Carta, cada miembro del Consejo
telldrá m todo momento su representante en la sede de la Organización, por
lo que si un miembro no se presenta a una sesión, habrá de ser tratado como si
en el voto se hubiese abstenido.
Podemos concluir, por lo que respecta a la Organización de las Naciones
Unidas, que ha cumplido su misión, dentro de sus limitaciones. Podría formularse, sin embargo; la pregunta de si tal Organismo es lo suficientemente capaz
para resolver la situación que actualmente confronta el mundo. Entonces
podría pensarse en la necesidad de reformar dicho Organismo de acuerdo
con las exigencias presentes; o bien, establecer una nueva institución dentro
de una nueva proyección que pudiera resolver el problema de prevenir una
conflagración exterminadora.
Es indudable que lo anterior constituye solamente un inicio en el camino
• ALI&gt;RED VERDROSs,

pág. 406.

762

d: la paz y de la salvación del hombre, puesto que la proyección de institu.
c1ones de tal naturaleza debe dirigirse no solamente al presente, sino fundamentalmente hacia el futuro, en la tarea de la Organización Internacional
de la Paz, que .exige la adaptación, si no la creación, de uno O varios organis.
mos que coordinadamente n:spondan a la urgente necesidad que de paz tiene
el hombre de nuestro tiempo.

b). Cabe mencionar a los demás órganos de las Naciones Unidas que, en
la tarea general en favor de la paz, cubren diversas e importantes áreas en
el ~po intern~cional. De, n~ menor im~rtancia, resulta la obra de la Iglesia
Catolica, a traves de las multiples exhortaciones del Romano Pontífice en favor
de la paz.
En otro aspecto, tenemos la vigencia de tratados internacionales también
en favor de la paz, que como el de Tlatelolco, se aplican fundamentalmente
a 1a prevención y proocripción de la fuerza nuclear para ser empleada con
fines ~licos y, ~r último, la meritoria Jabor de organizaciones privadas que
por diversos medios llevan a cabo importantes labores en favor de la paz.
En la enumeración de los organismos e instituciones, así como de los instrumen tos internacionales que hemos señalado, es posible concluir que desafortunadamente resultan al presente insuficientes para contener lo que aún
podemos llamar guerra; pero ciertamente son incapaces de detener una conflagración termonuclear. No es cuestión de pesimismo o de optimismo. sino de
7ealismo.

LA

ORGANIZACIÓN GENERAL DE LA PAZ

En el concepto tentativo que expusimos en nuestra teoría acerca de la
6
paz dijimos: "Entendemos la paz como la apertura y disposición del hombre, como resultado de una educaci6rt universal dirigida a tal fin, para el
establecimiento de un nuevo orden moral, filosófico, social y jurídico perma.
nente; de lo individual a lo colectivo y de lo nacional a lo internacional en
el que, por principio, se requieren por todos los medios -inclusiue el empleo
de la acción cívica de los pueblos de cada Estado- para la proscripción definitiva de la fuerza nuclear y de cualquier otra en los conflictos internacionales,
Para que su obrar permita la convivencia humana natural y justa en la libertad. El hombre debe ser educado en y para la paz."
Del concepto anterior, vamos a referirnos concretamente a lo que se refiere

Derecho Internacional Público, Editorial Aguilar, Madrid, 1957,
• At.11ERT0 GARCÍA

G6iu~z, La Universidad Internacional de la PQ.t, pág. 102.

763

�a "recurrir por todos los medios, inclusive rl nnplro de la acció11 ckica de los
pueblos Je cada Estado".
Respecto del contenido de est.'l parte del concepto sobre la paz, no debe
ohidarse que la acción dvic-a es una / urrza también y de que aunque es
hábilmente manejada en el terreno político, puede y drbe canalii.an.e para la
paz, que es un valor superior a los contenidos en cualquier política nacional.
ya que constituye básic.amrnte el bien común internacional, sobre todo en
nuestro tiempo.
Es precisamente sobre este punto, el relativo a la acción chica de los pueblos de los F..stados del mundo, &lt;¡ue hemos querido di1 igir nuestro presente
estudio dentro del esquema general de la Organización Internacional de la

Paz.
Así, la acción dvirn,

a nuc~tro juido---, pul'de tt·ncr do. direr1 ione~:

a) la política y b) la acció11 poJ1ular.
Vemos, en el primer C'a)-0, qm• es f m1dament."llmentc en el campo de l.l
política en donde la acción cívica de los pueblos se verifica. Aunque pueden
ser empleadas varias vfas por la acción cívica, es más comcnientc la del
camino legal, como así lo instituyl'n los ordenamientos comtimcionalt:s, con
objeto de que a los Jefes de Estado Ir$ sean restrinf,ridos ·o derogados los poderes
o facultades con que tales ordenamientos les permiten manejar los delir..,d0$ asuntos de la guerra: desde Juego, las refonnas legislativas que correspondan en todo el proceso, implicando, desde la toma d&lt;' decisionl's cmcrg1:ntcs,
hasta la declaración formal de la propia guerra, la que al tiempo pre~nte
reviste otros medios.
Respecto clt! lo anterior, hay ya signos positivos, ya que tomando en cuenta
la gra\'edad que hemos enfataado, e.e; lógico suponer que los pueblos del
mundo se encuentran hondamente preocupados. Por lo menos, es el inicio de
lo que puede: llegar a ser un alto en las dcd~iones que se tomen wbre la
guerra.
Teniendo en cuenta la dinámica de los acontecimiento~ hajo la creciente
presión, tanto de la ciencia como de la tecnología tcnnonuclear bélica, se
observa que marcha a una \'elocidad muy superior a la prevista t·n los ordenamientos constiturionales que otorgan u 10!&gt; mandatarios del mundo poden!.'i
para manejar las cuestiones de la guerra. Cicrtament~, lo que cambia e~ la
forma procesal, pero aún en los Estados que han consagrado su vi,ir polítko
en la dt&gt;mocmcia, pueden en un momento determinado, lanzar toda la fuerza
de que son rapaces y provocar el holocausto nuclear.
Cabe tomar en cuenta que los ordenamientos constitucionales de todos los
países dt·I mundo, con las posibles excepciont:.s. cieuamcnte fueron hecho~ con
la mentalidad y técnica jurídica del pasado, de un pasado lejano,
que el

ra

i64

legis~dor . de, ayer no pi:=vió -ni podía hacerlo-, la presencia del poder
nuclear, ru de sus extc'nrunadoras consecuencias y a\.'anres en nut-stra contem.
porancidad. Lo jurídico acerca de la l!llt•rra era distinto a grado tal q
• 1 .
1
.
'
' ue
me us1,·c. e pmp10 Derecho Internarional ~e di"idió rn dos da~s: Dert.-cho
lnten1a&lt;.1onal de la Guerra y Derecho Internacional de ta p 37~
Respecto a la ncces_idad de _revisar, para modificar, el otorgamiento de pode';~ a los mandatarios, cmp1c-a ya a ocupar la atención de pcn5adores )'
pol~llcos en los Estados Unidos, país que ha ad\'ertido lo que signific.a el
peb~o ,_norta_l, no solamente para él, sino para toda la humanidad. las dcdsiones prcs1denc1ales sobre la guerra.
Reci&lt;·11temc11te, ap.,n.&gt;eió un libro: "La Presidencia Imperial"' 1 del conocido
abogad~ e historiador norteamericano, Arthur M. SchlesingPr Jr., el que en su
obra 5enala que: "Los Estados UnidO'&gt; pad&lt;&gt;ccn de un mal doloroso en su cuerpo político''. Habla también de ''siniestras invocac·ioncs a la seguridad nacional'', Y en general, se refiere a que "se ha llegado a la ronclusión de que
s.olamt·ntc el Jefe del Ejecutivo. dotado de una singular habilidad ,. con una
~nonne _capacidad de libre y ca.mbiahlc decisión, podría manejar' las crisis
111temar1onalt.'S".

Los Podc_rl.'S Lt..-gales del Presidente, el autor los vé. como que son continuamente mod1fica~os ~e 1~ conrepci~n de John 1.ocke - nunca explícitamente
hcdaos ¡~or la Con,t1tuc1ón; pero SJcrnpre prcsenu· ,·11 .-I pcn~miento de los
Padres l•uncia dores ( romo así se k-s denomina rn Nortt~mfric.-i a los erra.
dores de· e&lt;;c país)-, en cJ sentido de c¡ue un lída democrático en una
g:1mina emergencia, tiene la prenogativa de actuar de acuerdo con su discrl'r.1ón para el bien pí1blit-o. pro,cyendo u .1¡,robarión en d pueblo y subsccuentc•mcnte c_n ~ Jegislac16~.. Por í1ltim,,. S. l1!esingcr conviene en el arquetipo
dt&gt; pre\rnpc1011 dcmoc,~1t1ra expresado por el Presidente Woodrow Wilson
quic~, 1•11 1884, dijo: "La h11. es L-. única cosa que puede purificar nuestr.:
atmosícra polítka ... luz que pen11itirá ponrr a la vist:i. IOli recintos íntimos
del Gobierno•·.
~~r su parte, también el senador norteamericano, Jacob ja,its, en su libro:

Qww hac_e. la Gurrra 8 ha csrrito: "Entn: las muchas lecciones r¡ue deben
ser a~rend1das d&lt;&gt; la tragedia de Vietnam, ninguna es más compulsiva que la
nt•c1•.~1Cla&lt;l de un debate nortcameric•;mo accrra ele rómo controlar el podl'r del
Presidente para hacer la guerra. El Jefe del Ejecuti,·o debe S('r libre para
re:.pondcr instantáneamente de su artuación, dt.&gt; arundo ron las circunstancias
M. ScnL.Esl.SGER, 1A Prtsidttma [mpttial, Re\is1a Tirnt, Jl:o\icmbre
46, 1973, pág. 52.
• Senador JacoL Javits.-Quiln l:au la guura Comentario en la Sección I.ibros

'&gt; ' ARTIIVa

TIME, 12 de ooviembre 1973.

.

i65

�del ataque. Pero en más equívocas circunstancias, lo nacional pudiera quedar
lejos de una mejor salvaguarda, si e1 Congreso reafirma su autoridad constitucional como la sola rama facultada para "declarar la guerra". Si ésto pudiera
llegar a operar prácticamente, un creciente número de tratadistas sobre política
y los políticos mismos~ argumentan ahora que el Congreso pudiera encontrar
también una forma para prevenir a los Presidentes de cómo conducir guerras
no declaradas.
El senador republicano por el Estado de Nueva York, Jacob Javits, tiene
una razón especial para examinar el problema. Se opuso a la política de los
Estados Unidos en Vietnam. Más aún, como otros congresistas, se sintió compelido a votar en favor de los gastos militares, en tanto que los combatientes
de los Estados Unidos estuvieran "allá" por orden presidencial. "Esta miserable
guerra nos ha dado una pausa", dice el autor. "Los resultados que ésto produjo
acerca de la forma en que conducimos nuestros negocios nacionales, me ha
llevado a ]as páginas de la historia en las cuales encontré extrañas analogías
que parecen 1os temas del presente".
El autor hace notar en su libro una firme erosión en la fuerza del poder
congresional a través de la historia de los Estados Unidos, a partir de 1793,
hasta la guerra de Vietnam. Por último, Javits ha constnúdo un caso sólidamente histórico, aunque las guerras son muy importantes para ser dejadas
solamente en las manos del Comandante en Jefe..
Es lógico pensar que el mecanismo constitucional pueda funcionar de acuerdo
con las circunstancias o bien con los propósitos de las políticas ~eguidas por los
dirigentes de los Estados, salvo el caso de los dictadores, investidos de facultades
plenas1 a quienes les resultaba fácil tomar decisiones que arrastrarían a sus pueblos a la ignominia de la guerra. Tal fue el caso de Hitler o de Mussoliru.
Entonces, respecto del procedimiento jurídico político del presente, encontramos que lógicamente opera; pero el hecho de declarar una guerra, necesariamente requiere un procedimiento especial, tomando en cuenta la gravedad
trascendental que significa en nuestro tiempo la adopción de una medida de
tal naturaleza.

LA ACCIÓN POPULAR

Queda, por último, la acción cívica como acción popular, para establecerla
como la acción directa del pueblo.
Este aspecto, a primera vista, pudiera presentar algunos inconvenientes y para
algunos una posible invitación a la anarquía o germen de turbulencias.
Cuando se invoca la acción popular, se está llegando al último extremo de

766

una realidad social en que los pueblos del mundo deben levantarse, para que
dentro d_e lo~ cauces legales del orden, se logre la desaparición de los poderes
o la d~stítuc1ón de los mandatarios. La denominación no importa. El hombre,
angustiado, amenazado y sín protección para su vida y la de los suyos, legítimamente puede lanzarse a arrojar del poder a quien compromete !a vida de ese
hombre y de ese pueblo, en una desesperada legítima defensa, con objeto de
que los Estados del mundo puedan decidir razonable y pacíficamente sus conflictos sin llegar a1 exterminio para resolverlos.
Pensamos que, dadas las circunstancias reiteradamente señaJadas de grave
tensión _Y amenaza por las que atraviesa la humanidad de nuestro tiempo, es
necesano establecer que el derecho a la vida, además de su naturaleza como
valor primario, ha pasado a primer plano dentro de la jerarquía jurídica axiológica ~ternacional de nuestro tiempo, si partimos de la amenaza y el peligro
que e,aste contra tal derecho y contra el cual ningún poder de la tierra tiene
facultad para destruirlo.
El prócer José Martí escribió con caracteres luminosos: "Los derechos no se
mendigan, se reclaman y se exigen. Y si es necesario, se arrancan."
En tratándose de la vida misma del hombre, es obvio que es impostergable
frente a otros valores, como llevamos dicho, en cuya escala sólo queda como
superior el de la paz, considerando que es en la paz en donde se produce la
propia vida humana.

El maestro mexicano, Manuel Herrera y Lasso, dijo también en cierta ocasión que: "El atentado tiene un límite cuando de él se pasa, el hombre que se
respeta a sí mismo y sabe que la vida, sin las razones para vivirla, no es estimable, tiene que poner un hasta aquí, aunque no sea sino para salvaguardia
de la propia dignidad que no se compadece con la merma de los derechos
fundamentales. Quien ante tal extremo no protesta, merece que se Je tenga
por desprovisto de cualidades viriles y por indigno de vivir en una sociedad
humana". 9
En nuestra circunstancia, reviste el atentado su forma más grave y artera,
tomando en cuenta que si 1a vida de un solo hombre es preciosa, resulta
inimaginable un atentado en contra de Ja vida de la especie humana. Es entonces cuando se justifica el que los pueblos del mundo, unidos, derriben a sus
ciegos e irresponsables conductores, que por torpeza o por mala fé y siguiendo
siniestros designios, pueden arrojar a la humanidad dentro de la hoguera
nuclear.

• '.MANUEL HERRERA Y

LAsso, Estudios de Derecho Constitucional, Editorial Polis,

México, 1940.

767

�cm~CIA, CONCIENCL\ y JUICIO
DR. P, RuBÍ:N Dr.LOADO M.
Doctor en Derecho
Uoh,enidad Gregoriana de Roma

EN LA PROnun1ÁTICA jurídica y ética no es raro encontrarse con un matiz
de hipocresía, que unos lrat.'ln de disimular y otros han manifestado abiertamente. Los primeros son censurados por no atreverse a confesar abiertamente
la desproporción del verdadero inteñ-s de los individuos con los resultados de la
acli\idad ética }' jurídica; los otros aparecen como francamente en desacuerdo
y buscan en otras disciplinas y dencias el c.1mino que conduzca aJas soluciones
que verdaderamente satisfagan los intereses de la justicia y de la moral. Tal
situación se encuentra 110 sólo a este nivel más familiar, sino que grandes
pensadores filósofos o teólogos, \"en con desagrado por lo menos en sus sistemas
la dependencia del homhre del Derecho y &lt;le la Etira.1 Esta tcn&lt;lcnda de los
tres últimos ~iglos, aunque con distintas manifestaciones, sigue operante en
nuestros días y parece que estamos asistiendo al nacimiento de un Derecho
y de una Etica al re-..·és, dando el ,-alor de tales a actitudrs y pensamientos
antiguamente pertenecientes al no-Derecho y a la no-Etica.:: Cuáles son las
características ele l'Sla nowdad no es fáciJ todavía sistematizarlas intcgraJmcntc.
Bástenos con obscr.-ar el cambio en cuestiones tan importantes como la vida
• Así 'Machiavelo, lle~!, Nietz.cht. Marx, Freud, etc., quienes c-.ada uno a su modo
critic-.a y dC$tmye la Etica y el Derecho de su tiempo, haciendo patent~ el etemo
problema de la moro! y de b ciencia. "l.'id~ limite d'une morale rationclle, au lieu
d'ctre UM garantie d'&lt;-ífic:1ci1é, rüque d&lt;'i íotunir un nlibi pour des reíus d'rngagement:
les wu attendront \"ninement des régles infaillibb; d'nutres cou\nront d 'une rationalit~
prétcnduc l'incrrtitude de lcur choi1t". Marce! OF-SCHOUX Jacques GAGEY et Pierre
BIGLER, LA CO!'JSCIE.'-:CE, Prcsses Univerntaires de francc, 108, Boulcvnrd SaintGermain, P;uis, 1964, p. 4.
• fü1e n1&gt;-Dcn·cho ; l'sta nn-Etic,1 titne cl srntido que le da Nietzsd1e, ''Ln thcologic a
étouffé Dicu et la mornlité n étmnglé la moralc", en la obra citada anterlormmte,
[,a Conscirnc,, p. 143.

769

�y la muerte; la verdad y la mentira; el matrimonio y la sociedad.ª No creernos
en posiciones contradictorias ni contrarias, sino más bien en lo estable y per-

. no " med"10"
durable; por lo cual es urgente para nosotros encontrar e1 cammo
o "intermedio", sin objetivo, que nos permita el contacto con la realidad
correspondiente al hombre en este planeta, a pesar del temor a caer en la
vaciedad y en lo pasado de época. Por otra parte, la convicción de que el
mundo en {tltimo término depende de lo duradero y perdurable, de lo que
queda y sigue abriéndose paso, nos obliga a ser fieles a nuestro propósito.
Sin querer hacer una teoría sistemática, selecciono tres palabras, para mí
claves en nuestro tiempo: la CIENCIA, la CONCIENCIA y el JUICIO. No
me detendré en todos los aspectos presentados por la problemática de estas
palabras; quiero limitarme a examinar la psicofilología de ellas, convencido
de que con ello se abren senderos fecundos de reflexión, elaboración y decisión, de utilidad y de provecho para la responsabilidad ante las instancias de
nuestro tiempo. puestas por el hombre que vivimos.
Con este método logramos no s6lo conocer mejor las palabras y lo que significan, sino que maravillosamente vamos encontrando la coincidencia, desconcertante a veces, de lo antes tenido como contrario y contradictorio. El conocimiento psicofilológico de una palabra o de varias palabras, no sólo nos
indica su significado exacto, sino que nos hace penetrar en el misterio del
entendimiento humano, que al encontrarse con la verdad, ''el hacerse de las
cosas'', llega a un mundo lleno de luz y de vida humanas. El entendimiento se
hace a sí mismo ante "el hacerse de las cosas"; o más claramente, la naturaleza
del entendimiento humano, es "hacerse a sí mismo ante el hacerse de las cosas".
Esto intentamos al examinar la!i palabras CIENCIA, CONCIENCIA y JUICIO: buscar no sólo el fenómeno fonético o gramatical, sino el "hacerse
mismo" del objeto descrito, para con ello llegar a la verdad de su -contenido.
Tarea modesta, es cierto; sin embargo básica y fecunda, ya que una vez logrado
su propósito, podremos multiplicar, permítase la expresión, mágicamente, la
misma operación, conscientes de ello y por tanto útilmente.

CIENCIA:
La palabra CIENCIA. de todos es sabido, viene de otra palabra latina
SCIENTIA. Esta a su vez está compuesta de un elemento ENTIA Y de
otro SCI. El elemento ENTIA es un semantema final que en Jas lenguas
indoeuropeas tiene una raíz '- nt que se usa para significar una acción activa
• Una síntesis de este problema en cuanto a 1a vida y a la muerte se refiere lo
tenemos en el arúculo del Dr. Humberto Piñera Ll. de la Universidad de Madrid en
HUMANITAS, Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n, 1973, PP. 130 Y ss.

770

o pasiva.• Con la edición de la terminación IA se convierte, determinándose
de este modo, en un abstracto equivalente a "la acción de" o más claramente
a "una serie de actos de". El semantema tiene una significación independiente,
de tal modo que puede añadirse, tanto en griego como en latín, y en otras
lenguas indoeuropeas, como el español, o cualquier raíz sin cambiar esencialmente su significado.
Examinemos la raíz SCI correspondiente al español CI-. Procede del verbo
latino SCIO y se encuentra en los adjetivqs verbales SCIENS y SCITUS, participios activo y pasivo respectivamente del mismo verbo y de aparente igual
significación; SCIENS significa "el gue sabe"; "SCITUS" en cambio "el
sabido" o "el enterado de". "Saber'' y "ser sabido" parecen identificarse debMo
a la significación refleja que tiene el verbo "saber", como otros verbos también,
así el verbo "beber", ya que podemos decir "el que bebe" o "bebido" y aunque la diferencia e:-i:acta es el denotar la acci6n como efectuándose ·'SCIENS"
o ya efectuada "SCITUS", se dio a ambos participios significación activa.
SCIO por tanto tiene una significación profunda reflexiva: el sujeto actúa y
recibe el efecto de su acción; sin embargo culturalmente ]as cosas están más
determinadas en el caso del verbo SCIO.
Lo más importante de la palabra es la raíz 'SCI, de la cual vamos a en.
contrar el significado por una parte y por otra determinar lo más exactamente
posible "el hacerse" concreto al cual ese significado se refiere, de lo cual
podremos deducir una idea clara de lo que es CIENCIA.
La raíz latina SCI significa saber, conocer, estar enterado de; pero saber ¿&lt;'Ómo? Veamos cómo. La raíz griega correspondiente ef1 SJA (
),
que se encuentra en el verbo SJAZO (uxatw) y SJOO (uxw) y en el aoristo
SJASAI (axauax) , que es la forma más usada en el griego, de la cual todo
el sistema de palabras y significaciones en griego se deriva claramente.
Como un significado original, en griego, de todo este sistema SJASAI
(uxaua") tenemos "hacer una hendidura", "hender", de ahí "abrir" y "'soltar''; la palabra habría sido usada sobre todo en el lenguaje técnico ca.
racterístico de la profesi6n médica quirúrgica; esta significación fundamental
la encontramos en la expresión técnica FLEBA SJASAI (&lt;pUpa uxáuax),
es decir "abrir las venas"; "hacer una sangría". No obstante una equivalencia
segura de la palabra griega con otra no griega no ha sido encontrada, por lo
cual es posible que el aoristo SJASAI sea una creación original del griego.11
No obstante, se suele comparar, entre otros, con el sánscrito CHYATI, que
• A. MEJLLET et J. VENDRYES, Traité de Grammaire Comparée des Langues Classiques, París, 1953, p. 336,
• HJALMAR FRisK, Griechisches Ethymologisches Worterbuch, Heidelberg, 1970, Karl
Winter, Universitats Verlag, s.v. SJASAI.

771

�significa "hender", "herir" y se dice sobre todo de la piel. Hipotéticamente se
suele también hacer derivar de ahí el \'Crbo latino SCIO 11 : otros en cambio
lo aseguran s:implmncntc, diciendo 1¡ue el verbo SCIO latino se reduce al sánscrito CHYATI: "él corta; separa cortando".'
¿A qué se refiere exactamente relacionar la significación de "{-1 corta separando" con el verbo "saber"? El probable neologismo griego nos hace pensar
en un ambiente cultural muy determinado psicoculturalmente, como es el
lenguaje térnico de la medicina quin'argica, en el cual "saber" equivalía a
la acción de hacer una incisión en las venas, una sangría y más generalmente,
en el lenguaje corriente, a la acción de cortar la piel cn general; qui1.á el
neologismo se hizo para expresar tambi{-n la práctica mí-dka probablemente
8
más antigua (2980 a. C.), la de asistir a la mujer para dar a h11_
Tí'niendo en n1enta la importancia para la vida humana de hac&lt;&gt;r una
incisión en las \'enas. o también la de asistir en el parto a la mujer, se explica
la ronsagrar.i6n, por a!'&gt;Í decir, dr la palabra "saber", ron lo cu:il por una
parte se le dio , it&gt;rto sentido mágico y por otra se asoció c.onstantemcnte
ron el he.dio d1• "estar enterado"; de "haberi;r dado cuenta de algo por haberlo visto con los propios ojos". "Saber" por tanto significa en este oonte.xto
''comicrr algo importante" por hal)("rlo "visto". De hecho, el vt•rho "saber''
es traducido al griego por OIDA (O,da) que significa ver; y el sánscrito
CIT, que según algunos significa igualmí'nle ver,• ya que lo hacf'n pror&lt;&gt;cler
de una antigua forra.'\ KIT 10 que tiene ese significado.
Todo e!\tO sin t·mb.-u-go no nos lleva aím claramente al hecho o "harrr..e''
. ., en 1a t'111, " se•.,·
·
perca'bºd
I o nccesanamente
y expresado m edº1ant e la p ala bra " seto
en español, de donde podremos concluir al significado de CIENCIA. Es posible
concretar todavía má.~ los datos expuestos, ya que hasta ahora hcmt&gt;s llegado
al ambiente próximo semántico de la palabra, c:s decir, a ttn significado atribuido e.xternamente y lo que nos interesa es el ambiente intrínseco de la palabra; para ello \'Olvamos a la s.ignifir.ación de "s.'lber" como "cortar separando''
o "hender" para preguntarnos po, qué la.~ lengu:is indoeuropeas llaman a la
acción de "saber'', "cortar separando'', aclarado lo cual podrema.; cletenninar

daramentr la razón por la cual "saber" es un "cortar separando" y qué clase
o modo de cortar separando.

, 1-:n ":alidad fa palahra sánscrita CHYATI no es la última rafa del verbo
SCIO smo más bien una drscripción o c-qui\,;ik'llci.'\ semC'jantc a la existente
las palabras esp:ü10la~ "saber" y ''di~cemir''. Encontrarnos además la
raaz mdocuropea 'SECTII, que significa "apoderarse de'' 0 también "dominar
algo ,a la
fuerza". ¿Qué
relación
existe entre 'SEGI"
• "SCIO
· " O, llll'j0r,
· CS
,
•
•
•
• :i )
la rarz SF.GH el tercio medro, el la20 de unión entre los \'Crbos "cortar"
''scn.'l
o
r-rar cortand o., r "sabcr''? Creemos que sí. SABER es un separar cortando; pero no sólo sino "para cnscñon:~rse de" algo; para "apoderarse de''
dio. 'SEGJ I significa "~cnsc11orearse
d e" a1go )' por rom,1g11wntc
· ·
"cortarlo"·
SABER.&lt;: un cortar y separar para sí. No sabemos si la raíz 'SEGH se refer~
~ la acaon concreta de dominar por la fuen.a a un pueblo O a una aldea 0
srmplemcnt~ :i cortar y dividir un c:impo para hacerlo propio. En tocio ca.so
las le~guas mdocuropeas usaron ese verbo para CX'J)rcsar la acción de "s.,bt'r" •
los gr'.cgos en épocas más n·dcnt~ usaron esa raíz &lt;'onvcrtida sobre todo e~
eJ aonsto SJASAT (axaoat} para indicar la acci6n tt'cnica ele abrir las venas
en la medicina q1~i~rgi1•a para "ensciiore.1rsc del vem'no" y sanar al enÍf'nno.
Era w1 uso e~1fem1st1co dcl \'Crbo ªcortar separando''; "apoderar.;e de". "Saber"
algo, no es s1mplcmcntc conocerlo, sino "ronocr.rlo por propia cxperirncia, 0
sea, cortándolo _Y ~~ar.ín~olo para apoderarse de ello y poseerlo". Esto es muy
claro en la cknvanon latma d1• la raíz 'SEGII; el gri&lt;'go dcsarro116 el verbo
OIDA (Owa}; d sánscrito VEDA (sabio). No tcncmos por ahora datos
p~ra afirmar!~; ~C'ro no cm·rnos difícil poder lograr la rrducci6n de rstas
diferentes den\'3Clones
a la misma raíz indoeuropea 'SEGH• Esto sm· embargo,
.
~ secundano ya que nos r&lt;&gt;krimo~ ronnctanwnte a la palabra CIENCIA
por consiguiente a la deri\'ación latin:i y romance, que se usa también en
,nglés. En alemán se desarrolla má., bien la derivación griega OIDA.11

t·~m:

0

t

En la ~n~epción dr Aristóteles del entendimiento humano se distinguen
dos entcndmncntos: el agentr. y el pariente. El primero está siempre' en arto
hace toda~ las cosas; es romTIKOS (:nou:r,"o.:-}; el segundo es pacien~
P,\ THETTKOS (.na811roco;) y ~· hace todas las rosas. El primt&gt;ro act(1a
'" Efectivamente CIT ,endría de KIT; la K "endria de SJ ya que SJl (

• lb. J.c.

' C:.-.aL D/IRLING Bucic, ,-l. Dictionar, of uluttd lndo-F.IHoPtan Lang1JagtS. A ro11tribu1ion lo the history o/ ldtar, by. Thc Univtrsity of Chicago PttSS, Clñcago, lllinoo,
1949, ~.v. SCIENCI-:. GONTER-SCHERER, Grund/rngrn drr Spracliwissenschaft, Q1ulle
ond /,ltytr, Heildcllieq;, l 9j6, p. i6.
• Al hablar de 1·sto c:on la P!ic:. A. Flores de D. me hizo 11 sugerrncia de I;\ posibilidad que el significado inclu}·era también "el cortar'' el cordón umbilical del recién
nacido y "separarlo" de la madre.
• BoPP, M. fRAr:i;o,s, Crammaire Comparl des 1,angues lntloruroptnnu, t . 1, Parl,,

1866, p. 152.

772

)

igu,il a 'Ky o 'Kh. Cfr. Meillct-Vcn&lt;lr}'l'S 0.1\ p. 19. remarque.'
es
11
Sabio y Cii:.ncia en alemán se dice WEISE y WJSSENSCHAIT rcs~cth-amcnte.

El DR. GJ\RCI,\ B.\CA en su intrre.s:mtc :irrirulo "Svbre el sentido de 'conciencia'
l'n la '~lcstina/ HUMANIT,\S, Unhwsidad Aut6noma de NuC\-o l..cón, 1973, p. 110,
reduce fa hosulrdad de las cosas", qur estaría representada por Ll raíz indoeuropea
'S~&lt;1H: "dominar'' a la c-oncepd6n estoico-romana de CONCIENCIA. Sin embargo,
psioofilol6gicamcntc ~blando es mi.5 seguro extender tambifo esa signiíicaci6n a b
palabra griega OIDA y comiguicntcmentt• SINOIDA (O'ivo,6a).

773

�hac-icndo especies .inteli_gib1es, mediante las cuales el entendimiento pasivo es
impresionado para entender y conocer. El entendimiento agente es como el sol
que ilumina todas las cosas para que puedan ser vistas. Al concebirse el entendimiento agente como activo, siempre actuando. como eterno e inmutable,
mmortal y tenido por Aristóteles como separado del alma y del cuerpo, aunque no todas interpreten a Aristóteles en este sentido.12 La concepción de Aristóteles en todo caso, aun no siendo cierta ni clara, nos ayuda a determinar
el sentido de "saber". "Saber algo" equivale a "cortar separando para apoderarse de" e.'le algo por parte del entendimiento pasivo, llamado así no porque
nunca esté en acto, sino porque es el que pasa de la potencia ( de1 poder
entender) al acto (al entender). El entendimiento agente es la misma intdigibil.idad de las cosas, sean naturales, sean artificiales; pero inteligibles-, no contradictorias consigo mismas, coincidentes con su propia definición; tales que no
contienen ninguna contradicción interna entre sus elementos constituyentes.
Pongamos un ejemplo: "pacta sunt servanda", los contratos deben ser guardados; si decimos: lo no pactado debe ser guardado, o al contrario, lo pactado
no debe ser guardado, nos resulta ininteligible e imposible no sólo la proposición
en sí misma, sino la existencia misma de una realidad social semejante, ya
que sus elementos ihtrínsecos resultan contradictorios el uno con el otro. Los
seres inteligibles, son al mismo tiempo verdaderos, buenos y bellos; bajo el
aspeclo del ser. El entendimiento pasivo es impresionado por estos seres, por
su inteligibilidad, llamada especie inteligible, con la cual entiende; describiéndolo con términos concretos: "corta el objeto, separando su inteligibilidad de su
realidad en la cual se encuentra para apoderarse de él". Zenón compara,
al decir de Cicerón, la ciencia con la mano izquierda cubriendo el puño cerrado
de la derecha.
Los griegos al hablar de "saber" dicen "ver"; prescindiendo de que ese
"ver" tenga el mismo contenido psicofilológico que «saber"; no toda visión es
"ciencia" sino aquella que "separa lo inteligible del objeto, cortándolo para
poseerlo". Con ('.$ta actividad nada es comparable sino la misma sabiduría,
como dice Cicerón,13 ya que versa sobre lo inteligible del objeto, sobre sus
causas internas, llegando al mismo hacerse del objeto; al cómo está hecho, a
su verdad y cohesión interna dinámica de sus elementos. La CIENCIA es
por tanto una serie de conocimientos o de "actos de saber". Tal es e1 conocimiento verdaderamente científico, fecundo y útil, hábil para el hombre; me~
&lt;liante él no sólo se puede usar adecuadamente de los seres, de su bondad
y de su belleza, y al saber cómo están hechos, puede crear seres nuevos, en lo
ú Fr. GUILLERMO FRAILE O. P., Historia de la FilosofÍti, I Grecia Y R oma por Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1956, p. 475 y ss.
u FRAILE, o.e., p. 583.

774

cual participa del poder creador del entendimiento divino, del entendimiento
POIETIKOS, creador de todas las cosas; pero sobre todo el hombre al ponerse
en contacto con "el hace1-se de las cosas", "se hace" a sí mismo.
No nos proponemos ahora discutir la relación existente entre la SCIENTIA
de los romanos; el NOUS de los griegos, la CHIT hindú, con la fe, la creen.
cia, la PISTISI (nt&lt;1n;) traducida, como nota GARCIA BACA, CONCIENCIA del Nuevo Testamento. Problema de gran trascendencia desde este punto
de vista psicocultural o psicofilológico.w
La CIENCIA es el grado de co~ocimiento más alto y sólo puede adquirirse
mediante una seria disciplina, so pena de quedarse en dividir "las cosas", sin
separar de ellas su inteligibilidad, para apoderarse de ellas y poseerlas. Efectivamente, la CIENCIA está a disposición de todos; consiste en "conquistar'';
pero no es una conquista única y exclusiva, ya que Ja inteligibilidad de los
objetos es eterna e inmutable y consiguientemente se está participando a todos
los que la buscan. Antes de separar lo inteligible del objeto del objeto mismo, los hombres buscan apoderarse del objeto mismo, creando de este modo, un
problema jurídico natural, ya que todos tienden a apoderarse de un objeto
bueno, una vez conocido, naturalmente, es decir necesariamente; por esta razón
en todos los conjuntos de leyes de las naciones, desde que nos consta, existe un
sector de ellas que regulan este fenómeno, cuya manifestación más típica es la
compra-venta mecliante la permuta de un objeto por otro. El fenómeno psicológico de este fenómeno puede ser descrito así: si un individuo junto con
otro u otros "sabe" el mismo objet-0, algo nuevo se origina en ellos, con Jo
cual se sienten ligados, dependientes unos de otros, comprometidos: de la
mera CIENCIA se origina la CONCIENCIA. Esto es verdad, sea que se trate
de un objeto material, de una ley física e incluso del ser absoluto.
Psicofilo)ógicamente la palabra CONCIENCIA, está compuesta de CON
y de CIENCIA. hablando en términos generales podemos decir que f.i1ol6gícamente, siendo el primer elemento un tema verbal, CON, el sentido de]
compuesto es regresivo, es decir, el segundo elemento pasa al primer lugar, de
este modo CONCIENCIA tiene el sentido de CIENCIA CON.
El elemento CIENCIA lo tenemos ya determinado como «¡a serie de actos
de cortar Jo inteligible de un objeto, separándolo del resto del mismo objeto
(su materialidad) para poseerlo".
El segundo elemento es CON. Su sentido es claro en español; y se concreta
" Dr. Juan David García Baca, Le., p. 111; en cuanto al problema de la CIENCIA,
la RAZON y la FE ha becho una brillante exposición a prop6sito de Galileo el Dr.
JOAQUIM DE MONTEZUMA DE CARVALHO, Sociedad de Estudios de Mozambique (Africa Portuguesa) en HUMANITAS, Universidad Autónoma de Nuevo
León, 1973, pp. 184-217.

775

�. fil I , El pañol CON viene directamente
más todavía conociendo su ps1co l o ogia.
es
M
. ·gnili'ca "seguir
d de una raíz 'Ko , que s1
del latín CUM, queª su vez proce e ,
di -='ica en el griego KATA Y
.
. , d ,, "' tat'Se a" Esta raiz se ve1""
la direcc1on e , JUD
·
.
d
.b el sentido de este elemento
,
. SAM En gnego se escn e
SYN; en el sanscnto
·
( ,
, ) . "sur&lt;&gt;'iendo la dirección de
., KATA ROUN uai-a eov'I' .
o·
"
con la expresmn
ANA ROUN ( a-va eov") : contra la
las aguas del rio" y se con~~t;t a tid de CON la realidad o hacerse que
sen o .
l m~ntos a uno sólo siguiendo
dirección de las aguas del no .
''1
.6 de J. untarse uno o vanos e e
'
expresa es a aco ~
,
f
'SEM se usa para formar palabras
su dirección". La misma raiz en su
·ego OMO (~µo)· el latín
d "hacerse uno asi e1 gn
'
1 ·d
que tienen a 1 ea e
.
. filoló • de CONCIENCIA, es
00
UNUM. De este modo el equivalente ps1co
gi 1 . teligi'ble del objeto
"una serie de actos de cortar o m
CON O
CIENCIA
sea
.
d , d se de él (ello) para poseerlo,
separándolo del resto del nusmo . ap~ e)ran o
. . do la dirección de" ( otra aencta .
SJguien d f . . ,
determinación la encontramos coofirmada por la palabra
~ta
S~i.;;; : SINEIDESIS, es decir «visión junto a", con la que se
1
~ ~~
.
.
sánscrito en cambio se llama CHIT a la CONs1gruf1ca la misma i~ea. En "CIENCIA JUNfO CON", sin contenido, es
CIENCIA y se explica_ comol
li . , del fenómeno al estado de sentir
decir, s.in objeto, reduc1endo a exp bc_ac10~ terminado is Esa misma palabra
saber con otros (hechos ~o) un o Je~o e e com~ente decimos en espa. ifi ''pensar" en su sentido absoluto, lo qu
, ,
S1gn
ca
.,
'gnifi
estar
pensando;
pero
en
rungun
ñol "No pensar en nada , lo que s1
ca
. "
d . "
darse pensando o pensativo .
objeto c.oncreto, es ec1r que
d d
ºto este fenómeno
Con gran elegancia y gozo nuestro hemos encon~ o desctan alma pecadora"
las alab
"Que as1 goce es
por García Baca al comentar
P . ras
d
· ar el sentido de CONde la Celestina de Fernando de Ro1as para etemun

~!"°1ª,

~ ·l 1e
CIENCIA en esa obra espano ª·

.
" ún" y
rioNCIENCIA tiene en cuanto a CON el mismo ongen ~u: com
,
'-'
d . d 11 Cómo se ongina lo comun
"socio" y consiguientemente todos sus ~nva os.
d 1 estudio de la palabra
y lo social mismo, creemos que aparecera claramente e
JUICIO.u
.
NlKHILANANDA SWANI The Upiinishad, by. Vol. I, Harper
u Cfr. por eJem~lo:
is0-178.
1 D Garcfa Baca se refiere
iind Brothers Publishers, Nueva York, 1949, pp.
u D
JuAN DAVID GARCÍA BACA, l.c. : el gozo a que e
r.
,
. • .pura. , en la cual se encuentra uno a s1
R.
se identifica
con el CHIT, con 1a conciencia
b·
·
como expenencia
mismo; pero no como o ¡eto, s~? d I raíz 'KOM y de Yo. Cfr. Meillet Vendryes,
~• El adjetivo KOINOS se ongma e ª
o.e., p. 44.
has d fi . .
. traemos a cuento la del Diccionario
u De CONCIENCIA se dan mue
e lillciones,
· Ed Gustavo Gil 1942 ·
Etimol6gico de la Lengua Estañ~la ~~ Cázares y ~ánchez, !:~~ion~ actuales o pasad~
Barcelona. Tomo I, s.v. conc1enCia: Es la suma e repres

716

Lo que hemos encontrado sobre la CONCIENCIA no lo hemos obtenido
a base de abstracción o deductivamente, sino a base de inducción, es decir
examinando los elementos constitutivos de ella y del nexo necesario y dinámico
existente entre ellos, tal como nos lo transmiten los datos psicofilo1ógicos de la
raíz de la cual la palabra procede. No nos referimos por tanto sólo a la CONCIENCIA psicológica, puesto que se incluye su aspecto ontológico; no se
refiere a la CONCIENCIA llamada moral, puesto que no se limita a la
Etica y tampoco a las costumbres, sino en cuanto estas y aquella participan
del ser; no se refiere a la CONCIBNCIA de sí, puesto que no se limita al
sujeto como objeto de sí mismo; no se refiere a 1a fe o a la c~ncia, puesto
que es simplemente CIENCIA CON. Se refiere a todas estas CONCIENCIAS
y a la actividad humana continuamente existente en los seres humanos en la
cual existe una CIENCIA COF otra persona presente o ausente; pero posiblemente presente.
La CONCIENCIA así descrita es la base ontológica para Ja actividad social
y jurídica, sobre todo y más claramente cuando de crimen, delito, culpa, frau-

de, sanción y pena se trata. Toda sociedad, incluso la familiar&gt; es la unión
intencional de varias personas para conseguir una meta o fin determinado: el
fin es el objeto presente o por adquirir, conocido por quienes se unen, es una
CIENCIA CON.

JUICIO: Junto a la CONCIENCIA ponemos el JUICIO como la solución
de la CIENCIA y de la CONCIENCIA o como el efecto o producto humano
integral de ambas, o también como Jo que pone o vuelve a poner a la
CIENCIA y haya CONCIENCIA en contacto con la realidad planetaria y
cósmica al ser humano, siendo dirigido, armonizado y equilibrado por ella.
Veamos cómo:
La palabra española JUICIO, se deriva del latín JUDICIUM, siguiendo
en esto la suerte de la palabra correspondiente en las otras lenguas indoeuropeas
primitivas y derivadas. La palabra tiene dos elementos, siendo el primero
]UDIC y el segundo (I) UM. Este último elementos semántico no es más que
el sufijo que indica el abstracto del primer elemento y eqiúvale a "la acción
de" o a "la cualidad de".
que permite al hombre obtener una imagen de su personalidad física y moral". Esto
sería CIENCIA CON sigo. Más exacta nos parece la del SHORTER OXFORD DICTJONARY, Oxford at the Clarendon press, 3a. edición, 1944, s.v. Consciou.rness:
(Mutual knowltdge-rare) 1681. The state or faculty of being Cóunscious. Counscious
Knowing somethif18 with another; knowing something in oneself ( with oneself) ; 1664.
Knowing together with another.

777

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" !\IF.U 1.Er-VF.SPRYES, o.r, p. 372; adt•má.s V1.ADUUR l. GEORCffV, 1 ,cusAnULA
GRAl,r.A, Vol. IX, Introduzioru: al/a Storia delk I,ingue Indocuroper Roma, Edizioni

dell'.\teneo, 1966.
" A. ERNOUT, Mo,phologir /listorique du Latin, trc-isiime edition, revue et corrigée,
Par1s, Librnirie C. Klincksieck, 1953, p. 46; M. NIEDERMAN:s', Phonetiqut histo,iqtu
du 1,atin, 1,ihraiñe C. Klindsie&lt;k, Parls, 1953, p. 154.
" BucK, l.c. 2 t. 11, p. 14'.!0.

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'1'

I&gt;IX.2º
DIX se hace proceder del \erbo gri~o DEIKNIM l {Ótix,iiµi), que junto
ron DEKOMAI (ócxoµat) y con el adjcti,·o DEXIOS (ó1:tt0~} provienen
de la raíz indoeuropea 'DESK o 'DEK i en ~nc;nilo DAC que significa ofrecer;
o también DAKS, que significa mover, alcanzar. Entre todas &lt;•!las la más
antigua es la A Vt:STA DAKS y si~nifica ''ensl·ñar". Como trasfondo &lt;le todas
1.'llas SI.' !'nruentra con toda probahilidarJ la antigua ~ánscrita DIS (la más
semejante a DIX) que tiene 1•1 ~ignific.ado de "dirección" o "regibn del cielo".
Para t•ntenclcr esto dchcmos hacer rcladón a la importanria de la Astrología
l'nlrt' los pueblos más antiguos, en la cual se toman las rstrcllas y loe; astros,
principalmente rl sol y la luna, como lo~ que señalan o indican el destino de
los pu&lt;'blos y de los individuos, dchido sobre todo a que ele ellos dep&lt;'ndcn las
cosechas de los &lt;'ampos, el día )' la noche. la esrascz y la abundancia. Si
11os fijamos ,·n la significación dinámica de esta "DIRECOTON'' o ''REGION
DEL CIELO", encontramos que todas las significacion&lt;'S coinciden: ''región
del ciclo", ''direcrión", "ensrñar" ''mowr y ak:mzar". "hacer hábil y útil" (visihle). La significación de DIX hásiramrnte srría "iluminar'', d sol por ejemplo, a las personas y a las rosas, ''en~eiiar1as", "hacerlas visihles"; el&lt;' ahí la
significación de orient:ir, i11cli,·ar, dirigir para hacer algo o dejar de hacerlo.
El prim1•r clcmmto JUS :1 su vez viene clt·l indoeuropeo '}'U que significa
"reunir"; ''acrecentar" en d sentido de- producir (Cfr. el significado de lUS,
caldo, mrzcla) ; de ahí la signifir ación de "acuerdo"; "annonía" "tranquilidad''. La raíz se di\'ersificí, en sánscrito en IOUS, qua significa "salud''. es
decir "el bienestar que se ~icnte d&lt;'spu(,s de haber hecho salir algo"; por esto
mismo, significación no lej;ma de la de "acuerdo, armonía". De ahí &lt;'1 vi.':&lt;lico
1
IOUS-DA: "harrr ritualml'nte puro", ts d&lt;'rir "cil-rto, wrdadero" _:

1

i1¡
'

El primer cle11l!'nto JUDIC e~ la variación fonétita que convierte en radical
d compueqo IUDEX, que a su vez con~ta de IUS y de DEX. Para entender
la SÍ!,'llificación de ambos, t'Xaminemos primeramente el segundo, DF..X. Este
elemento es un nombre-raíz 1º que se cncurntra únicamente en la compo:,ición
JUDEX y sus deri,'aclos. ¿Cuáles el significado de este nombre? N&lt;mnalmentc
S(' dice que rs un derivado o un sinónimo dcl verbo ''decir", lo l'Ual aunque
es exacto, nada nos clic-e &lt;ld fenómeno de "&lt;lrcir" y concrctamrntc del f enómcno psirnfilológico DEX. DEX en 1calidatl es n11a &lt;·onvrn,ión analógica del

'.

J_untai~do_ los d_~s elementos qur tcnmms c.,-aminados DE..-X • IU
mos la s1gnifil'acion psicocultti1....
..,1 &lt;le " CIL&lt;;Cna
_ r ba&lt;'('r
)
·e·JCSlo
1S encontrala annonía" •• 0 , •·
l
·
~
"
'
mam
e
acuerdo a
,am )Jl n, c-nscnar la salud"• 0
¡ · ~ .. . .
.
' • tam &gt;trn, ltab1htar, hacer útil
ofrecer la salud"· ¡
' o qut&gt; no es muy d1forcnte &lt;le "hacer n't ualmente puro'.
.
,
JUICIO consiguicntemt&gt;11tc es la "accion
. , e1e ensenar
la sal d" Tocl • • .
por tanto es una ooincidcncia o identidad
"
- 7 u .
o JUICIO
mejor dr la '':;;il d .,
de ensenan ,a'' con "salud"• 0
•
• 11 &lt;on 1a rcgion del ciclo"• d ¡ "l
,,
•
Esto t·ntonces cq11i,-alía a '·li '. . 1
' e
iacer con la "dirección''.
,
:icr i ntua mente puro" a
TO
formula rdicios.'l v sigue 51·.~ncl 1
.
, ) que
US-DA or:i
'
, ·
~ .1o o, por CJCmplo
e 1
·
1
•
rlas diferC'ntcs religiones ~· más ·)
'. n os ntos &lt;e pemtencia de
.,
,
,
.&lt;aramentcrnelntoosa·
,.
confesion o penitencia I a 'el "d d
e •
,. 1 l'lll! a
en estas
I b cramcnto. l'atohco de la
mica, es decir '·la .....,.;ón del . 1 ,,
,
pa a ras se concibe como din:í,
'
"'é,"
ne O artua o hace ob" f
1
annoma; la tranquilidad El d"'"''
d 1
. Je iva y rea la salud; la
·
·
c.-.mo e o~ hombres taba - 1
ciclo, .,
por "una r~rión del cielo"·' (·ra taml11·rn
~ 1a " ensl'nan:r"
. - es
sena ado
&lt;l por el
estac1011
(
cpifaní
t)
v
dcspu.
.
:a
un
acto
e maníf
• ,
es una ~ne de co · ·
&lt;'ho espontáneo v ordinario
. ,
nocumcntos en tomo a este hr"DIX" ''la d . . .. , " , qu~ const1trna una "enscñan1.a". De rste modo 1
'
octrma y la sabiduría" e
I
e
destino, de la suerte que le espc•ra r la ~n. par~ e hombre la medida de su
¿cómo existir? r ·1,ara e ~ .· .. ;) so u':ºº a problema filosófico primero,
''D .
&lt;.'.
¡uc existir. ; es dcnr, (·ra la verdad
ecir el Derecho" cqm· \'a1r a h accr comci&lt;lir
.
"la ~ t d" · "
_
t·1wontrando ¡.. . . ·d d
.
sa u con la enscnanza"
" \Ct a
Y 1a rcrt1&lt;l b
'') ·
•
Derecho" es HACER coincidir "la ~;md'~r, ~'1 ntua~~entc puro". "Occir &lt;·1
de se extiende ,· desde donde 1
. u)
con a re!.'1011 dd rielo", de.-;dc don•
,
•
1 lUe\l'll OS rayos ele J J
f'1 .
intencionalmente dcspucs'· . 'b"d
a uz, s1camcnte primero
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,
' rtc1 J os por el homb
tra el "DECET" 1
.
re, qmen e este modo encuen•
• 0 que com,ene a su existir v
.
·
• .
tierra; ese ser ''enseñado'' '·1
·¡ d ,,
'. a su seguir existiendo en la
,
.
, naru esta o , constituye el ''DECUS" 1
.
y mas precm~ para el hombn•. i.u decoro b ·11
1
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JUICIO t'.5 una valoración (wohl) h bl 1
. .
IJIIC' tif'lle su orÍº('ll en d ,-el
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a amo ps1cof1lológicamentr
0 p1ocr1 Pnte de lo ra . d 1 " . ,
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por lo&lt;: dem!tS hombres adqt1·e
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. o , es cnr purde st·r ";sto
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hab1J y {1til, derecho (DEXIOS) E.
~r, es va or:1elo. es hecho
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·
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del cosmos. que con sus lcv=
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" ensena
.. a euseñanza
o mejor. cómo sobrc·\~vir. Lui.:go viene la ,·aloraci61~. como ,1,1r e,n la tierm,
c.,presa en palabras ese hecho
1
.
. segunda, la forn1ula que
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rea ' que ruega o atribuye al
1 .
1
• go a a guien o a
a go. Esta, como es evidente t1ºe11e .
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&lt;omo &gt;ase a aquella El I1
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real, espíritu que se real'17
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benéficas o nocivas de1 rosmos d
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. o ~UJCto a las míluencias
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.
. , ncia en a berra: de ahí la
, e esa om•11tac1011, en la crisis de la \"ida y de

779

I¡

1

\

�la muerte, de la abundancia y de la escasez. Tanto más el hombre conoce y
domina las leyes de la naturaleza, tanto más esa enseñanza se humaniza, se
hace humana y viceversa.
Este es el contenido psicofilológico de JUICIO, JUDICIUM; tales son los
fenómenos y realidades que lo constituyen. Ni DERECHO (DEXIOS; ~ci;i0 t;)
sólo; ni ENSE~ANZA (DIX) sola, sino JUICIO (JUDICIUM; JUDEX;
JUS-DIX) ; o hablando más literalmente JUS-DERECHO. En nuestras lenguas se traduce JUS dándole el significado de DERECHO; sin embargo, psicofilológicamente, una cosa es el JUS, el producto humano de uno solo o de
varios hombres, y otra cosa es el DERECHO; lo valorado por la realidad, lo
objetivo, real, cósmico; aquel es dependiente del hombre, es personal o social.
En español la palabra "juicio" por esta razón también significa una. actividad
mental recta, equilibrada, objetiva y real, verdadera, "ritualmente pura"; es
decir, correspondiente en su debida proporción y en una determinada manera
a la historia de la humanidad que "ha sabido" y "sabe" sobrevivir, a través de
los siglos y a pesar de todo y contra todo, en este planeta, la tierra. Igualmente
decimos en español que una persona es juiciosa, es decir "jw,ga" rectamente.
El JUICIO, todo JUICIO en la debida proporción, es la comprobación Y la
experiencia hecha por los siglos de la historia de la humanidad, que "ya sabe
los caminos", la DIKE, manera, modo, sabiduría, que realmente conducen,
enseñan y dirigen a la vida y alejan de la muerte.
Junto a este fenómeno primario, JUS-DIX, el hombre añade su juicio ~ropio, la manifestación de sí mismo, su palabra, su JUICIO: una senten°:1 o
axioma una simple frase que hace coincidir dos elemenlos de mil modos, iluminando el uno mediante el otro. Este es el JUICIO verbal o gramatical, la
fórmula mágica, aunque controlada por el uso, natural y evidente, en la cual se
expresa la relación del entendimiento con la realidad. Si la luz del cielo orienta
la salud (wohl en alemán; health en inglés) de los hombres y valoriza las cosas, laluz del JUICIO de la inteligencia de los hombres, orienta las mentes y las
intenciones, la actividad humana y las costumbres, las emociones y los afectos,
las actitudes y las pasiones, el ETHOS y el PATHOS del hombre, produciendo
armonía existente antes en el cosmos; con un JUICIO el hombre se tranquiliza,
se armoniza, oye la verdad, se rectifica.
"Decir el Derecho" es una meta, algo que tiene que hacerse continuamente;
la coincidencia de la "salud" con la "enseñanza" no nos es dada una vez por
todas; ni para todos para siempre; por eso hay juicios erróneos; juicios falsos;
juicios injustos; pero aun en tal caso, todo juicio, aun el erróneo e injusto, sigue
siendo un acto vital que "cura", pone en armonía y tranquiliza. Esto es evidente
si se trata de un juicio privado y personal; pero es también cierto si se trata de
un juicio forense; aunque el decoro y el esplendor en tal caso sea para la socie-

dad; es saludab!e que haya un tribunal y que ese tribunal juzgue en la sociedad.
De_ los datos ps1coculturales que hemos recogido sobre el JUICIO hemos conclwdo los elementos intrínsecos y necesarios del Jlll.• cio su física '
hace,
tai' ·
,
,
, como se
Ysu_
1S1ca, como ~;. r_ero no las proporciones entre un juicio y otro; entre
un JlllCio forense y el Jwc10 personal; entre el juicio de la humanidad en los
albores de su existencia y otros de la nuestra actual.

°:1~

La diferencia entre el JUICIO y el ETIIOS, entre el DERECHO y la ETI-

?A o la_ MORAL, por tratarse de la esencia misma de unos y otros, sí se ve

influenaada por lo que hemos dicho, es decir, con ello la diferencia entre la
ETICA Y el DERECHO no se reduce a la existente entre la parte, el DERECHO Y el
J_a E~~CA; sino que es más profunda; la ETICA no compromete con lo ob3ebvo, no hace ritualmente puro" no hace la
rdad·
1
DERECHO n
·
·
•
'
ve
, Ye
"
.
ecesan~:nte, s1 es tal, mcluye este compromiso, necesariamente
hace ntualmente puro , valora, produce esplendor y honor "hace ser visto"
Esto no ~~ la po_sibilidad a la ETICA de ser verdadera; :unque hay éti~
falsas~ e! JWClO es siempre verdadero en sí mismo, compromete lo humano con
Jo obJ~tl~o Y lo real, con el cosmos. El JUICIO es siempre pasto para el
entendimiento humano, sea verdadero o falso, falible O infalible, ético O no.
La ?I~CIA es la participación de la infinitud de lo inteligible, pasto del
entendimiento del hombre; la CONCIENCIA ES LA COMUNION en la
verdad del ser encontrado y el JUICIO es la armonía consagrada entre el
ser Y am~~· Es la r~alidad ~um~~ que se hace camino a través del tiempo y
de_l espaci~, contraria a la mmovilidad y estacionamiento estériles; es fruto y
ongen radical de la existencia humana; realidad que es vida y muerte eternas
a la que se somet~n desde los milenios hasta los individuos de una generació~
Y de la que le sigue. Hay tantas ciencias como sistemas de encontrar "el
hacers~" de las cosas; hay tantas CONCIENCIAS como grupos humanos;
pero solo el JUICIO las conforma y las ilumina a todas. Si el JUICIO de los
h~mbres falta, "la región del cielo" sigue "enseñando", haciendo patentes la
\1Ida y la muerte.

tod?,

780
781

�LA PINTURA RUPESTRE PRE Y PROTOHISTóRICA EN MÉXICO
SU EXPRESióN COMO TESTIMONIO DE UN HORIZONTE
I)E CULTURA
Por ANTONTO POMPA Y P01,tPA
del Instituto Nacional de Antropología
e Historia

Tooo AQUELLO QUE el hombre pensaba y que constituía el eje de su existencia
fue, durante los milenios anteriores a la escritura, confiado a las rocas para
dar duración y permanencia a sus pensamientos. Por eso las representaciones
rupestres son valiosos documentos del espíritu humano, de la mayor importan.
cia para el estudio de los problemas del desarroJlo del pensamiento, del origen
de todos los movimientos espirituales }' de los comienzos del conocimiento del
orden terrenal.1
Por ello, el hombre situado en la tierra sintió el deber de relacionarse con
el mundo exterior para registrarlo en su esfera espiritual y articularlo en _su
recuerdo. Las representaciones rupestres manifiestan su diálogo con el mundo
exterior, con su realidad; de allí la importancia y la significación de los símbolos y signos del hombre JJre y protohistórico para tratar de entender el
mensaje lejano y al parecer inasequible del hombre primitivo.
Bien está que ante todo y de manera sumaria hagamos el deslinde aproximado de algunos estadios de la pintura rupestre en México, en que se observan características de variable cronología, superposiciones y estilos que pueden
llevar a preconizar expresiones de la prehistoria, a la Historia propiamente
explícita; es decir, de un supuesto paleolítico nuestro, a un supuesto también
neolítico, quizás con mayor énfasis en un supuesto mesolítico, dentro del amplio
cuaternario.
Especial interés para la investigación presenta el estadio que abarca el ahora
sureste de los Estados Unidos y noroeste mexicano, particularmente Ja parte
• KUHN,

H., El arte rupestre en Europa.

783

�central de la Raja California y el oeste de Sonora, dentro del gran complejo
de la Cultura del Desierto, con sus expresion,-s cochi.se y }'lllila, guaicura y
pcricú, estadio donde se proporcionan elementos para ent&lt;'ndcr la evolución
cultural de esta región, cuya pintura mpestre sugiere pender quiás de la era
paleolítica con sus expresiones scminaturalistas de animales, como se manifiesta
en el Palmarito ubicado en la Si,·rra de San Francisro, con la magnífica reprcsentaci6n de un ciervo; o rn la cueva de San Borjita próxima a Mulegé, con
esc,enas ele hombres traspas.,dos por lan7.a5, así como representaciones de animales; o en ]a gruta de San Juan próxima al río San Pedro, o en la cañada
dr San Matillita donde se adv:iertl'n superposiciones.
En la región sonorense debe ser mencionada la gruta amplia y espectacular
denominada La Pintada, t·ntre Hermosillo y Guaymas, con pintura rupestre
antigua y superposiciones de épocas post.eriorcs. Más al sur, en el ámbito
sinaloense, que en otra ocasión hemos estudiado. son múltiples los lugarc-s que
dan testimonio de la presencia dd hombre primitivo: Ahome, El fuerte, Mocorito. Culiarán, Co-&lt;alá, Elota, Concordia y otros sitios más exponen testimonios ironomásticos en la representación de sus figuras; a veces ideográficas,
representativos de ideas u objetos por símbolos o jrroglíficos que &lt;;ugícren la
presencia de c:uadorcs-recolectores en una protohistoria de la región.
Otras estadones del art&lt;• rupestre hemos encontrado en los territorios de
Nuevo León, en Coahuila. donde recientemente se han descubierto .mauifesta.
dones por demás importantes de manos negatiuas; en San Luis Potosí, en Michoacán, en el cerro del Opeño, con superposiciones de diversas épocas, en
Guanajuato, en la Sierra dd Cubo, con pinturas que suponen la diáspora humana provocada por erupción de la zona volcánica denominada Las siete luminaria~; en Mitla, de Oaxar.a; en el estado de Guerrero, en el lugar denominado Juxtlahuaca y en la cueva de Oxtotitlán; súmanse también los territorios
de los estados de Morelos, Hidalgo, y México, con las pinturas rupestres de
Tetitla, Ateteko e Ixtapantongo.
Muchas estaciones de pintura rupestre están diseminadas en territorio mexicano, que invitan al estudio, para tratar de entender el mensaje del hombre
primitivo en el territorio nacional, raíz y oríl{Cn de nuestro primer testimonio
histórico de la presencia del hombre americano.
De la observación de las gráficas constitutivas del mensaje rupestre americano, se pueden obten&lt;'r elementos que nos ¡&gt;J"(lporcionan carartcrísticas gl'ncrales
para el mejor conocimiento de estas manifestaciones culturales dd hombre
antiguo~ pues al primer contacto con la e_xpresión rupestre, sin adentrar en
observación analítica, piensa uno en el mundo de los cazadores recokctores
del pakolíti, o europeo. o de pueblos primitivos de Afrira o de otros lugares
semejantes. Las figuras de animales en la edad de piedra europea, llevaban

con frecuencia flechas clavadas, aquí las vemos también y además en los
hombres; lo que nos lleva a plantear diversas interrogantes acerca de las acrit~des .del hombre ~re _Y protohistó~co en México que, en cuanto se hayan
disc_utid~, pueden dilucidar con clandad, las motivaciones que produjeron los
testimoruo~ rupest~, de allí_ la urgente necesidad de, dentro de una rigurosa
metodolog1a, estudiar el ambiente, la tipología de los motivos su temática así
co~o la p~colo~ia d~ los hombres que ]a crearon, y de es~ manera e] ~
parietal sera test1moruo q~e -~xprese el concepto del mundo y de la vida que el
hombre de la remota ant1guedad nos transmite en tiempo y espacio.
La variedad de motivos que sugieren manifestaciones culturales diferentes
~ccn pensar en estructuraciones db1.intas, más en tiempo que en espacio .
sin ;mbargo, ~ método comparativo, aun ante la expresión del viejo mundo:
dana ~onclus1ones aceptables, ya que existen manifestaciones sugerentes en
evoluciones
paralelas de grupos primitivos que viven de la caza o ta reco¡ce.
.,
c1on; es por ello necesario comprobar otras, tanto como sea posible, semejanzas
que rcspond~n a ieme~ante tipología, para entender la evoluci6n y preconizar
un planteamiento te6nco qu: se proponga verificar las hipótesis para lograr
normas que lleven a una posible o a una relativa evidencia.
. Rí'.Sp_ecto a l~ representación del espacio se obst'rva una falta absoluta de la
~1~~c16n_ de este, como si se deseara la represcntaci6n de las cosas en su
md1v1~ual1da~ ma~rial cerrada, no en el espacio sino en el plano. Se desea
traducir las d1mens1ones de profundidad en relaciones de superficie.
. Este fenómeno no es sólo observable en las pinturas del estado de Sonora
sino que puede gcncrafüarse a diferentes culturas, en las cuales se nota c6mo
la tendencia a la abstracci6n busca separar los objetos del acaecer y tomarlos
absolutos, a través de la captaci6n de los mismos en su individualidad material
~ representnci~n en un plano. y la no existencia del espacio, puesto que éste
Yltl~~la los obJet~s. En_ la abstracción geométrica se busca lograr la emancipac1on de la accidentalidad r temporalidad que rigen el panorama universal.:
Un aspecto de fundamental importancia es la observación de la posición
de mu~h_os de los grupos animales que parecen seguir un camino, lo mismo
que las figuras human3:5 que se encuentran alineadas en el mismo plano. Leroi
Gourhan hace referencia a que "las explicaciones temporales y espaciales están
es~hamente ligadas al mundo natural (entre los grupos primitivos}" (André
Lero1 Gourhan, 1958-59, p. 8), "y que entre los grupos que viven de ta
explotación directa del medio natural se observa que los objet~ no se sitúan
en un espacio sino sobre un trayecto".
• M1 SSMACHER, M., Las Pinturas Rupestres dr La Pintada.

lógico, MS.

f

Un rn oqur Metodo-

785
784

�diez mil años, aunque Meighan, sin fundamento, les da una edad menor, pues
las compara con las de la Cueva Gardner que fecha con el carbono 14 en
1432 + 80 de nuestra era; en consecuencia, no podemos opinar de este impor.
tante fenóme~o pre_~ protohistórico en forma amplia y precisa porque carece~os ~e razon suf1c1ente, por ello nuestra hipótesis está basada en algunas
evidencias_ Y ~uchas hipótesis de trabajo que sirven de esquema para un
enfoque oentllico que nos proporcione mayores evidencias.

El mismo autor explica también la forma en la que esto se realiza entre los
cazadores de América, ... "los cazadores del continente americano explican la
ordenación del caos original por un héroe civifüador que recorre el mundo
destruyendo monstruos, nombrando lagos, ríos y montañas, y humanizando
un espacio geográfico que corresponde aJ que humanizan los cazadores con sus
itinerarios" (!bid.).
El espacio y el tiempo descritos anteriormente tienen una estructura afectiva
puesto que dependen en el fondo de las dificultades y peripecias de aquel que
las hubiera recorrido.
La significación de la Simbología parietal está en la exclusiva concepción
del espíritu humano y por ende en el horizonte de su expresión cultural, por
ello, define un momento histórico en la evolución e historia de la cultura,
cuya naturaleza excluye causas de otra índole.
El arte de las cavernas no sólo representa una expresión estética, sino algo
más que eso, la transmisión de un pasado anecdótico por lo general, no aislado sino dentro de un contexto que revela la presencia de grandes temas
hall~dos en su propia área geográfica y social, económica y religiosa. La carencia de estudios acerca de la simbología parietal de la pre y protohistoria mexicana, a pesar de su extraordinaria importancia para el conocimiento de las
actitudes y actividades intelectuales de sus creadores ha planteado serios problemas en el estudio de los orígenes de la historiografía mexicana. El significado
y propósito de la pintura rupestre no pueden ser otros que la trans~ón de
acontecidos en la variada gama de las actitudes humanas que para su mterpretación ameritan la aplicación de una sistemática muy rigurosaJ ya que los
indígenas actuales han perdido toda continuidad histórica y cultural con sus
antepasados, quienes crearon las pictografías.
En consecuencia, sólo una sistemática adecuada y lógica podrá hacer voz
informativa y testimonial del fenómeno pre y protohist6rico mexicano.
Ubicar en el tiempo las múltiples expresiones rupestres, es posible sólo con
un estudio metodológico que a ello lleve, que aún no se ha postulado en México. La cronología de la antigüedad aún no está preconizada dentro de la
evidencia. La presencia del hombre en América se sugiere ~ntre c~nta
sesenta y cinco mil años antes de nuestra era y se dan treinta y cm~o ~1
años a. C. al testimonio más antiguo de la presencia del hombre en Califorma
y Texas. Doce mil quinientos años se anotan para una segunda penetración a
América por Beríng que llegó hasta el México central. Cinco mil años antes
de Cristo se da a la cultura californiana en su período inicial, en que aparece
la pesca y la recolecci6n de frutos, se origina la cerámica y se utilizan recipientes de piedra y de fibra. ¿Podremos ubicar a 1~- pintura rupestre _en sus
orígenes en esa etapa? A las pinturas de San Boq1ta se les han asignado

'!

786

La significación de la pintura rupestre ya lo hemos indicado obedece a la
transmisión de hechos humanos en el tiempo y en el espacio' acerca de su
~u~d_o Y de su vida y por ello constituye la piedra angular de los testimonios
histoncos acerca de la presencia del hombre en México.
Su s'.gnificación es tan variada, como variada es la vida del hombre, por
ello qu1enes han especulado en el aspecto etnológico encuentran en la pintura
~pestre sim~logía mágico-religiosa; otros la ven como indicaciones cinegé.
hcas; _los mas, como expresiones estéticas del hombre primitivo. Quizás todo
eso exista en la expresión parietal, pero, ante todo y con mayor profundidad
exp~esa _un lenguaje de símbolos que crea los más antiguos y espontáneo~
testimomos de la presencia del hombre en la pre y protohistoria.
Los ,cronistas e historiadores como Francisco Javier Clavijero afirman que
por mas que se ha preguntado a los indios californios qué significan las pinturas, rayas, y caracteres, no se ha podido conseguir razón alguna que satis.
faga._ Lo mas que se ha averiguado es que son de sus antepasados y que los de
hoy ignoran absolutamente la significación.
C. Reichel Dohuatoff, en su estudio acerca del simbolismo de los indios
tukanos del Vaupés, nos dice que a veces los payés (chamanes) van a los ce.
rros, morada del Dueño y sus animales, no .imaginariamente, sino en realidad
para afirmar sus solicitudes y fomentar la fertilidad de los animales. Eviden~
temente encuéntranse en la actualidad las rocas cubiertas de pictografías representando diversos animales y símbolos de fertilidad donde generaciones de
payés . (cha.manes) han dibujado en colores, rojo, amarillo o negro, formas
de amrnales de presa. Los dibujos muestran venados, micos, dantas o tapires,
roedor~s, tortugas y aves, al lado de símboJos fálicos y uterinos. También figuran allí las rayas y rombos, así como la culebra mítica que trajo la humanidad.
Las paredes rocosas son verdaderos palimsestos con superposiciones de figuras
~ue, a trav~ de los siglos, muestran diferentes estilos. A veces aparece un
J~ar dorrunando la multitud de representaciones más pequeñas de los otros
arumales, mostrando esta fiera divina su poder fertilizador y dominador de
la selva.
Salomón Reinach en su estudio acerca del arte y la magia afirma que el
arte paleolítico es un arte mágico, así como que los animales representados

787

�eran aq_uellos con los cuales se nutrían los grupos de cazadores y que para los
primitivos tenía grande importancia ejercitar dominio sobre los animales, lo
que no discrepa de La Rama Dorada.
Sin descartar la importancia de la magia de la c~ en la pintura rupestre,
no podemos aceptar que sea el único motivo ni el más preponderante, puesto
que se hallan representados fenómenos de la naturaleza, ritos de iniciación y
asuntos propiamente anecdóticos.
La presencia de las manos en la pintura rupestre mexicana, si la comparamos
i:on la de la América del Sur, tiene grande importancia y significación de
antigüedad, sean estas representaciones positivas o negativas, y así lo aceptan
investigadores de la expresión en el Sur como Menghin, Casamiquela, Ibarra
Grasso, D. M., Heizer, R. y Barumhoff en su estudio Prehistoric Rock Art

Color

Especie
M inerológica

Rojo

Compuesto
Químico

Fórmula
Química

Hematita

Oxido Férrico

Fe2 O s

Negro

.Pisolusita

'Oxido de Manganeso

Mn O

Negro

'Polvo de carbón fósil
(vegetal o mineral)

Carbono

Limonita

Oxido Ferroso

Amarillo

of Nevada.
Muy importante es pensar en los materiales utilizados en la pintura rupestre
del estadío mexicano; mas no contamos con análisis de dichas pinturas y sólo
se pueden sugerir tierras colorantes de la región correspondiente ( Apéndice 1).
Acerca de la permanencia de la pintura en abrigos poco profundos, Obermayer nos dice que se debe a la feliz circunstancia de haber experimentado
con frecuencia una verdadera fosilización, gracias a la cual adquirieron una
gran resistencia, y más adelante el mismo Obermayer nos refiere la experiencia
del quúnico y minerólogo A. Stois, de Munich, especial.izado en investigaciones de pinturas antiguas, quien se ha dedicado a examinar con los más modernos métodos científicos, pruebas pictóricas procedentes de los abrigos españoles, habiendo llegado a la conclusión de que la capa de color es-tá cubierta
frecuentemente por una durísima película caliza, que ha dado lugar a que las
pinturas quedasen protegidas como por una capa sólida de barniz. En algunos
casos la pintura se ha hecho sobre una capa de barniz calizo ya preexistente;
entonces esta capa fue reforzándose de dentro a fuera a medida que iba recibiendo la pintura, creciendo en cierto modo dentro del mismo color, de tal
manera que éste quedó fosilidado.

1

Verde

Malaquita

Carbonato Cúprico
Oxido de Cromo

1

1

Azul Obscuro

1

Azul Obscuro

1

Cu COs
1

Cramita

Verde

Fe O
1

1

Verde

e
1

Espinela

Metales bivalentes
forman entre los
aluminatos el grupo
de espinelas

Azurita

Carbonato
Básico Cúprico

(Al02 ) 2 Mg.

1CU2(OH)z CO8

co o

Oxido Cobáltico

1
Azul Cielo

Turquesa

1
Blanco

1

tosfato de aluminio 1
cobre, hierro y calcio~

2A12OsPh2Os
HO

Sulfato de Bario

Ba So.

Barita

+s

1

1

1

1

¡

AGLUTINANTES: Cactáceas -

Tragacanto Algas
Grasa animal.

Cirio -

etc.

Marinas -

788

789

�Motivos rupestres

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rupestres
Motivos

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La Pintada.-Edo. de Sonora.

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La Pintada.-Ed0 · de Sonora.

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�Motivos rupestres

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Chalcatzmgo..
Edo. de Morelos.

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Sierra de S an Pablo.-Sinaloa.

792

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¿ UNA GENERACIÓN DESENCANTADA?
Por ANOELES MENDU!TA ALATORR"&amp;
Asociación Mexicana de Sociología

Contenido:. Prólogo.
- ¿Nuevos Valores? Unirse para el odio. - Desacral'17.:.lCl. 6 n: oranf
.
d,ad• espmtual.
se destruye un 1Wºt0 , nace un ieb=e.
r " A - ¿ Eq_wvocados
•
•
hé - Sexo:
.
proneros
vicllmas
o roes Vlolentos'· - e· Protesta para a ¡canzar una convivenaa
·
· j11Sta o instau-'
.,
raaon
de
otra
forma
de
pod
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E
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A/rica.

796

PRÓLOGO

DE
' ALGO
d PODEMOS estar ciertos en un tiempo quebrado, trans'ido.. v1V1Inos una
epoca e profundos cambios sociales cuya consecuencia inmediata multiplica
respuestas Y c~ graves excisiones; es así como se han formado grupos de rechazo, acep~cion o entusiasmo, con las dosis correspondientes de sufrimiento
humano debido a la tensión a la cual todos nos vemos sometidos.
~l impacto ~e r~novación o deterioro funciona en razón inversa a la edad, de
ahi que lo~ m~ Jovenes parecen ser más sensibles a su nueva circunstancia.
Nu:5tro pa.is registra como población mayor a jóvenes y niños, de ahí la preocupación de las •generaciones adultas• Nuestro paternalismo trad.'1C1·0 na1nos trae a
mal tra~r hab1~a. cuenta de que los jóvenes están haciendo el mundo en el que
ellos q~eren VIVJ.r y de poco o nada servirán nuestras llamadas; empero, por
honestidad que se apoya en la propia convicción, es legítimo señalar los riesgos
advertir c~án dañada puede quedar una generación que responde con violenci~
a las pr:51ones del ~mbi~ socí~l~ no muy bien definidas, inciertas y aparentemente ~Jenas al patnmoruo espmtual. La finalidad no es lograr la rectificación
-también nosotros somos ajenos a la inocencia- sino para tratar de encontrar
el pl~teami~nto de las dudas, una actitud más propicia para entablar el
diálogo. Bien a bien, quizá también esto pueda ser calificado como un deseo un

~?

797

�tanto mezquino de perseverancia, pues siempre los mayores dejan su mejor
legado con el fin de prolongar lo mejor de su propia heredad.
Grandes líneas, aparentemente irreversibles -supongo que nadie gustará de
retroceder su vida en el reloj del tiempo- señalan dos caminos diferentes y
la disyuntiva puede ser total: una que presagia el comienzo de una nueva forma
de convivencia hu.roana, más justa, menos ambiciosa en cuanto a la captura de
la felicidad humana y por ende más limitada y, por otra parte, la instauración
de otras formas de poder con estructuras más demoledoras, pero consideradas
como un paso necesario dentro de la experiencia, en el proceso histórico de
la vida humana.
Congruente con la objetividad de la investigación sociológica, se señalan solamente los fenómenos sociales, principalmente los de nuestro país, revisión válida
como testimonio, ajena a la toma de juicios de valor, más difíciles e inciertos en
Los tiempos de cambio.
La imposibilidad de poder alcanzar mayores horizontes, confiere por lo tanto
a este trabajo, las limitaciones de lo que puede ser la crónica o la historia, esto
es, apenas el comienzo elemental de una indagación.

¿NUEVOS VALORES? UNIRSE PARA EL ODIO

Numerosas corrientes de opinión parecen haber roto un mundo de sólida
apariencia asentado comodinamente en teorías desgastadas. Sin embargo, es
probable que tampoco los cambios sean definitivos pues la sociedad es algo
cambiante cuyo proceso se adelanta y consolida en trasmutación parecida a la
complejidad humana,
Conviene anticipar: inmersos en la propia circunstancia di: conflicto, los hechos parecen a veces contradictorios por falta de perspectiva. Ignoramos si
algunos pueden prevalecer, tampoco este apunte es de carácter crítico. Sabemos
que algo puede ser preservado a ultranza, no poco relegado y acaso alguna cosa
menor, elevada o restaurada.
En trazo elemental, esquema apenas, estas son algunas de las características
más dramáticas que han recaído sobre un mundo en formación como es la
juventud, penetrándolo, distorsionando su \'ida o modificándola.
Lo más ostensible parecen ser los nuevos valores.
¿Otros valores? ¡ Cómo! ¿Acaso otros valores, ahora -&lt;le repente- nuevos,
realidades intemporales pero históricas, concretas, donde uno configure su propia vida como desti,i.o, entre el ser y la nada que apremia la muerte? No los
hay ni podrá haberlos. Son nuestros valores en tanto que criatura humana in-

798

conclusa. H abrá estilo de vivirlos, y cada época perfila el suyo, imagen del mundo en Dilthey. Engarce de lo temporal y lo eterno. Tampoco podemos crear
valores. ¿Habremos creado, por ejemplo, la verdad, la justicia? (F. Cannona
Nenclares: Cultura que sirua al hombre.) Esta es nuestra posición, sin embargo
hay algo que desasosiega y escuece, como una trasposición de la cual no estamos
bien ciertos, o sea del añadido de lo valioso a aquello que antes se encontraba
totalmente despojado de valimiento.
Por ejemplo, la destrucción como valor: ¿ Valentía de romper, de enfren.
tarse? Viejo es el tema del enfrentamiento humano, la sañuda imagen de 1a
guerra, la ira del iconoclasta; pero ahora sucede que en esta actitud no hay
fines por alcanzar, sino que parece estar en la violencia misma el principio y
el fin. No se ven las banderas, sobre todo entre los jóvenes. Algunos aducen
que todavía no están preparados. "Las expresiones juveniles carecen de mensaje". (T, Ramírez: ¿Generaciones uacías?)
La destrucción adquiere perfil de paradoja, pues se acepta la certeza de
carecer de la habilidad para construir. No se ve o no se quiere ver, qué puede
sobrevenir, como si esa ceguera formara parte del presentimiento fatal. La
consigna parece ser: nos toca destruir, a los demás corresponderá hacer mañana su parte.
¿ Qué más? Un contumaz apresuramiento y, por ende, en la contrapartida,
el desprecio a la obra paciente. Unos y otros hemos sido arrebatados en ef
vértigo y la velocidad, atrapados en las ruedas de las máquinas, desplazados
del camino grato. Así sobreviene el miedo de no estar "in", temor de quedarse
rezagado, no se sabe bien para qué es la carrera, pero tampoco cuenta. Vivir
al día, como los antiguos guerreros que ignoraban si el destino les depararía
el gozo del mañana. En el trasfondo, qui2á) se reinvierte en cada hora la
pesadumbre de saber que un botón de mando puede provocar el desastre final.
También dentro de esta convicción ca.be la consigna: todo lo permanente
debe ser destruido, todo lo estable, asesinado. La obra lenta, benedictina, se
desprecia. Pero sucede que el deslumbramiento provoca ceguedad momentánea,.
lo cual impide ver las metas de llegada. Correr, partir, sin billete de vuelta,.
sin estación marcada, deviene en aniquilación. "El hombre moderno piensa
que pierde el tiempo si no actúa con rapidez; sin embargo, no sabe qué hacer
con el tiempo que gana, salvo matarlo". (Eric Fromm).
Veamos un ejemplo en la vida de los jóvenes: el estudiante se encasilla
en la plétora de la información. Para fijar rápidamente los conocimientos se
aplican métodos tan sutiles que pueden llegar basta 1a violencia psicológica_
El apresuramiento compulsivo impide "tragar'' la cultura, digerir la ciencia~
Seminarios, cursillos de adiestramiento rápido, lectura mecánica, idiomas fijados por medio del ensueño, educación intensiva, todo lleva un visible engaño.

799'

�Alguien habló ya de las píldoras del saber -¿Ezequiel Martínez Estrada?-

º sea esos estudios realizados para acrecentar los créditos del currículum uitae,

ajenos al verdadero conocimiento y menos a la sabiduría.
Pero es ciertamente la exigencia impuesta a los jóvenes; ellos saben que
deben estar listos a los 22 años porque a los 28 serán elementos desechables y
encontrarán cerradas las puertas de las grandes compañías. La vida en las
grandes ciudades se ha vuelto parecida a los cursos de enseñanza, sus habitantes
son como bólidos ciegos, incapaces de disfrutar del camino, como buenos viajantes de esta vida, sin saborear las pausas. Correr con miedo pánico para no
quedar rezagado, terror a no estar listo a la hora exacta, impaciencia por
marcharse. Otro sí: dar validez a los medios, no a los fines.
Como todo movimiento que nace, la nueva conciencia necesita adeptos para
buscar la solidaridad. La "concientización", palabra fea, ha menester de identificaciones para que sus miembros sean reconocidos. El manejo de las conciencias, la manipulación de las multitudes a base de símbolos como signos de
identificación, presenta numerosas gamas, desde el lenguaje cifrado hasta la
vestidura estrafalaria, tal como lo hicieron con el pez los antiguos catecúmenos.
También hay necesidad de fortalecer esa identificación, con perió.dicos, festivales y reuniones, sin fronteras geográficas ( happenings) donde no se comenta la realidad, sino se evade por medios diversos como la droga, que provoca en
algunos la supuesta visión de paraísos artificiales o se lanza a los mismos al
desasimiento total, por medio de la estridencia de las ondas sonoras en el
límite mismo del rompimiento de los tímpanos. No hay héroes tampoco y si
los hay, son efímeros y pueden ser sustituidos.
Pero la solidaridad puede ser negociada y cualquier circunstancia de conflicto se aprovecha para gritar la disidencia y fortalecerla. Naturalmente, la
vida estudiantil presenta numerosas grietas que se manejan arbitrariamente:

"El problema no es de autonomía sino de ideas. Los nuevos mexicanos,
en la Universidad, expresan a su manera de adolescentes la incultura y
la barbarie de nuestro país; la asombrosa habilidad para transformar un
argumento razonable en prejuicios fácilmente refutables; persistiendo a
la vez, en una característica nacional: unirse para el odio. La joven
generaci6n puede dividirse en dos vastos grupos: el de los indiferentes,
profundamente individualistas, preocupados por un incierto destino personal --entre los cuales están los mejores- y el de los que crean el
desierto de la razón. Los primeros dialogan y los segundos constituyen
el reino de la acción directa."
Gast6n García Cantú añade las palabras del maestro "bajo las especies de
sindicalismo y fascismo aparece por primera vez un tipo de hombre que no

q~ere tener ~ón, sino sencillamente se muestra resuelto a .
.
unponer
sus
opiruones. He aqu, Jo nuevo.. el d erech o a no tene
,
, ¡
raz.ón ( mínimo homenaie a Ort
G
r razon, a razon de la sin~
ega y asset).
Por otra parte, los jó\·enes, debido a su entusiasm
.
o y a su frescura, no parecen darse cuenta de que han .d
l
. .
si o maneJados Hay cal
.
.
cas, panes fiJos, unpuestos a sangre y fuego Del cab' . te
. ·
~e m rnacmnal · "C"
·
•
destitución del uobierno Una
el.
meo mil estudiantes piden la
o
·
ra JOerotsora andestina
·
li .
.
COllffilna aJ presidente
a salir a la calle a dialogar S
. e so cita pan libertad . d
.
cian los intereses norteame •
El
·. '
Y emocracia. Se denun.
ncanos.
gobierno culp
l
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lllgenuos que los siguen. Estud1"a tes
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. a a os extreIDistas y a los
Y o reros msultan
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n
tanque aplasta la verJ·a del Polit'ecmco
.
La go1piza
. fu · a• os
. so ados. Un
heridos y 200 muertos Ofic· 1m
9 .Lo
.
e uurusencorde. Hay 600
.
ia ente . s vecinos de las
.
•
ron sus puertas para prot e
casas cercanas abne1
sultó herida". No no es egcr'r ~ os es~diantes. Una periodista extranjera reomca mexicana de 1968 .
. .
,
, Smo noticia del 17 de
noviembre en Grecia.

a·

.

Dentro de todos estos signos e
d
violencia.
rnza os, parece campear la justificación de la
Este es uno de los temas más perturbadores p
tocia, para el estudioso de la socio} ,
_e!, observador de la bisdestruir la ignominia l
1 . d ogi~, _la
tificaoon de la sangre para
' ª ese avitu o la mJusttc1a
f ,
asaz válido. Pero en el tiempo en el cual estos hech es un enomeno recurrente,
os parecen enlazados, cuando
no se sabe hasta dónde está la . •=fi . , d
Jus... cacron e algunos t
d6 d .
.
ya los criminales, estas cosas parecen rofund
ac os y' n. e mtervienen
p "
_amente contradictonas. Por ejemplo, ante la ola de asesinatos d
.
e nuestro septiembre negro" . d l
.
meXIcana se vio estrernec·c1a
d
, cuan o a sociedad
1
e espanto por los
· to
•
secues~~do~~s que solicitaban dinero para la luchaa;;:cas 1::a~o~
los
sos políucos se apresuraron a negar su reJ . ,
1 ' .
arna os pre. b"
ac1on con os IDJSmos y a
.
que, s1 ien ellos también cometían "
. .
precisar
dr' exp~piac1ones", eran ajenos a esas terribles matamas. En todo caso
por desatar f
han , po ian ser Juzgados como reos de mal ejemplo
uerzas que
llegado al exterminio.
de violencia han cread o e 1 caos o propiciado estas . f .
L Las palabras
.
os extreJDlstas de todo el mundo
.
m arruas.
humanidad no
, 1·b h
no vacilan en decirlo abiertamente: "La
sera l re, asta que el último ca .talis h
.
p1 . ta aya sido ahorcado
con los intestinos del último b , ta" "L
. tifi
.
urocra .
os estudiantes extr · tas d h
JUS mm la v10lación a la ley con el fin d
l
effils
e oy
una generación de gentes anormal
l e p~mov~r e cambio". "Se necesita
irreligiosas y aniñadas" (Revista V'rtes? oclas3,dirrac1onales, sexuales, irritadas,
,
.
e ice,
e enero de 1969).
S1, precISamente
if" d
. . es la generaci,on que nos conmueve sacrificada
para d ar advenuruento a otra q . ,
. ,
, cruc 1ca a
Ul%a no muy convencida d IO
hi
•
mayores.
e
que c1eron sus

!~s.

:rra

~~

800
801
H-51

�Naturalmente hay miles de jóvenes, convencidos, que no han advertido que
en su miés ha sido sembrada Ja cizaña y quizá no pueda ser separada en la
hora final de la cosecha.
Finalmente, también en la cultura hay cambios muy precisos, sobre todo con
la presencia de un lenguaje cifrado cargado con simbolismos ajenos a 1a etlmolog'ta y semántica de las palabras. También el vocabulario ha sido perpetrado: una mentira repetida cien veces adquiere categoría de verdad, dicen
los viejos textos. La sociedad puede ser sorprendida por caminos más vulnerables que el de las ideas, de paso lle_gan también los mensajes a los menos
cultivados. A los grupos débiles, flexibles, se les ha educado por medio del
cinematógrafo, no c-0mo séptimo arte, sino en sus expresiones menos felices;
manipuladas por intereses comerciales también, eStá el triunfo de la revista
ilustrada, la novela gráfica, el cómic, la caricatura. Se ha logrado el repudio
a la lectura morosa, a Ja reflexión sensata, a los caminos del pensamiento
y la caridad para penetrar en la sabiduría.
El arte presenta fisuras donde suelen colarse los suplantadores. También la
simplicidad cúbica a] invadir el espacio arquitectónico simplifica -¿ cuadricula?- el ímpetu poderoso de la creación. Oficio nomás. Presencia de lo feo
estético hasta sus últimas consecuencias.
Sin embargo, creo que en estos campos hay muchas coincidencias. No ha
sido deliberadamente hecho por grupos violentos poco calificados, sino simplemente se han aprovechado para aparentar un contubernio tácito.

DESACRALIZAClÓN: ORFÍ!-NDAD ESPIRITUAL

En religión se ha operado una desoladora puesta en tela de juicio. La revisión de la Biblia con nuevos ojos, eJ deseo de establecer una. Iglesia menos
meticulosa y ornamental, los documentos del Concilio Vaticano II han buscado
una "vuelta a la sencillez, que en el fondo es el eco de la sencillez del Dios
único. No es sustituir e] cristianismo por algo distinto o mejor, sino volver á
poner de relieve lo cristiano mismo en su propia novedad que no envejece"
{Joseph Ratzinger: ¿Qué significa renovacién en la Iglesia?)
Sacudido el árbol de sus hojas secas prevalecerá por la vitalidad de sus
ramazones eternas.
Esto es cierto, pero no a todos ha llegado la gracia de la nueva era, ni el
gozo de la anunciación. Muchos han sido llamados a escándalo. Algunos, sin la
fe de sus mayores, ciertamente simplista, modosa, casi mecánica, enta.i.zada en
sus costumbres, han sido sacudidos violentamente. Si ha habido desbandada
de sacerdotes, religiosas y miembros de la jerarquía, hay que suponer lo que

802

ha ocurrido entre los jóvenes. Solamente consignamos hechos, definitivamente
maravillosos y abiertos para algunos, pero para otros la renovación los há sitiado en un espacio personal, de conciencia aterrada, desasimiento cuva consecuencia más inmediata es la orfandad espiritual.
'

SEXO; SE DESTRU\'E UN MITO, NACE UN FETICHE

¿ Cuáles fetiches? ¿ Los tuy-0s o los míos?

Interrogado el doctor B. F. Skinner si en su mundo programado había lugar
para Dios, la rebeldía o la espontaneidad, repuso que e] destino del hombre
está en peligro a causa de su apego a los fetiches de libertad y dignidad.
¿Será? No lo consideramos así. En todo caso, los frutos agrios no recomiendan la alegría de los nuevos caminos. Veamos un ejemplo:
En 1970 aparecieron en las discotecas mexicanas muchos discos con audaces
ilustraciones, uno de ellos tenía en la cubierta una imagen significativa: presentaba a un joven únicamente de la cintura a 1a rodilla y la cremallera del
pantalón tenía que abrirse para sacar el disco. ¿ Connaturalización con el sexo
o sublimación de un fetiche? En el fondo una falacia: e] triunfo de la muerte
de un mito, la constancia de haber destruido una prohibición.
·
La exaltación fálica es explicable en las civilizaciones primitivas; hoy es solamente pretexto para crear un fetiche al servicio de los más oscuros intereses
desde los comerciales hasta el envilecimiento de los jóvenes.
'
Ciertamente, las parejas buscan otras formas de convivencia, más allá del
viejo escándalo del amor libre; pero no parece que la homosexualidad legal
y el irrestricto mandato "ama y haz lo que quieras'' hayan dado satisfacción
cumplida a sus adeptos. Por el contrario, el baile ha destruido a la pareja,
cada uno se satisface en sí mismo y la desilusión les ahoga el alma y marchita
el rostro a destiempo. La propia juventud parece harta de la vulgaridad y la
pornografía.

¿ EQUIVOCADOS PIONEROS, VÍCTIMAS O HÉROES VIOLENTOS?

No hay respuesta. Aceptamos a regañadientes los hachazos a las viejas banderas de la libertad del pensamiento, el advenimiento de la superficialidad y
la puesta en juego de los héroes violentos.
"Nuestra generación adolece de tres males que amenazan acabar paulatinamente con la independencia del pensamiento y de la voluntad y con toda

803

�firmeza de carácter, en una palabra con lo que llamaríamos el hombre interior.
El primero de esos males consiste en la errónea manera de formar el espíritu,
según la cual el hombre es exclusivamente una máquina. El segundo mal está
en el descuido de la voluntad; es decir, el desenvolvimiento moral dentro de la
educación. Producimos térnicos) pero estamos olvidando al hombre en su es-plendorosa e indestructible integridad de cuerpo y espíritu. El tercer mal es
la superficialidad. Pero los jóvenes no son totalmente responsables de esos tres
males. En cierta forma, todos somos una generación en fuga. ( Genaro María
González: Ante el hombre quebradizo, Generaciones en fuga.)

¿PROTESTA PARA ALCANZAR UNA CONVIVENCIA MÁS JUSTA
O INSTAU~CIÓ~ DE OTRA FORMA DE PODER?

Presentado asi el fenómeno social, no cabe duda que puede calificarse como
mundo desafortunado. Pero no lo es. Hay ahora más cosas maravillosas que en
otros tiempos. Más hechos singulares para renovar la esperanza humana. Inclusive estas reacciones arrebatadas han dado paso a formas más frescas y
limpias para la convivencia humana. Se han destruido formalismos caducos, se
ataca la hipocresía, hay mayor libertad para la conciencia, se busca la gracia
por encima del dogma. Puesto a contraluz, por los mismos jóvenes, advertimos
fácilmente las grietas, la aparente solidez, hoy quebrada. Ellos parecen decir:
no nos interesa el dinero, tampoco el poder, menos lo construido artificialmente.
Optamos por una vuelta a la naturaleza, por las razones del amor, no de la

guerra.
Somos ahora más libres-¡ cierto!- menos hipócritas-¡ también!- y más
felices. . . ¡ no, ojalá. fuera verdad!

EN

UNO U OTRO CASO, UNA GENERACIÓN HA SIDO SACRIFICADA

En la legítima búsqueda de una convivencia más justa, se han manejado
superficialmente, sin responsabilidad alguna, elementos perturbadores como el
sexo, la violencia, el odio y la rebelión.
Hasta aquí se han expuesto hechos que requieren interpietación, pero conviene hacer un breve comentario.
En el trasfondo ha funcionado un grave engaño. Se han añadido dosis de
validez a aquello que no está probado que lo sea; se ha impulsado a los jóvenes
a destruir, entre otras cosas porque aparentemente es muy fácil hacerlo; pero

se enfrentan al peligro de carecer del patrimonio espiritual largamente resguardado por 1~ generaciones viejas. Directamente, Ja acción destructiva daña a la
~ostre Y quien ar~a confronta la necedad de su tarea meuiuina. Quizá haya
sido bueno ~estrwr Jo caduco; pero esa tarea conlleva obligado sufrimiento. No
enaltece ammar un poco de fuerza para provocar la caída.
Muchas de estas situaciones han dado lugar a la vacuidad• la sensación de
desasimiento deviene en vacío total.
'
. f-,as _pro.m~ del goce in-estricto del sexo se han desplomado. Sin moderaci~n Til IlllS~no, el hecho descamado deviene en melancolía. Ha habido algo
mas que la infracción mo~l: las leyes de la naturaleza no pueden manejarse a
gusto humano Ymuchos sienten ya lo que significa el hastío y la frustración.
Convendrá quizá ela~rar un mensaje, un manifiesto que diga algo más de
lo ~ue se ve Y se ~a dicho, que hoy por hoy no satisface, ni a los mismos
conJurados en la nolencia.

Quizá en el fondo sea solamente el coletazo de las viejas doctrinas marxistas
que mueren cer~~o la inti_~~ad humana. El llamado a la Jucha-"proletarios
mundo, ~os - prop1C10 el rencor que ha sido llevado a campos más
mtimos y radicales, como la lucha de sexos la aeneracional

?el.

'

1:)

•

Se han tratado aquí de señalar los riesgos. Conviene a veces hacer lll!ª pausa
Y. moderar el paso. Hay tma desoladora y breve biografía escrita por Octavio

Paz:

No lo que fue.
Es lo que ha sido
y esto está muerto.

Es el réquiem de un mundo trasmutado, donde una generación parece haber sido sacrificada.
Cuentan los testimonios: muchos han sido encarcelados, otros envilecidos,
la droga ha marginado a miles y a algunos Jos encaminó al suicidio. Muchos
escaparon de su hogar y otros fueron expulsados. Los menos cautos fueron
llevados hasta la violencia total, inclusive al crimen. Algunos mantienen ,altas
sus banderas, pero los mismos líderes parecen haberlos traicionado
No es ciertamente agradable el panorama. Todos somos culpables,· pero más
algunos.
Lo más penoso ha sido el exterminio de la fe en sí mismos y la convicción
de que el mundo sigue su marcha.
Confiamos en que prevalezca lo mejor y cese ya tanto sufrimiento. Pero a
reserva de creer en ello fervorosamente, como una renovación de esperanza,
duele contemplar a una generación ciertamente desencantada.

805

804

�POLíTICAS DE INGRESO E INFLACIONARIAS, EMPLEO Y
PROBLEMAS EN LA BALANZA DE PAGOS
DR. PROFESOR DAVID G. DAvms
Departamento de Economía
Universidad de Dulce
Durham, N. C., EE. UU.
(Traducei6n del Lic. Alberto García G.)
Por

el

COMO GoTTFruED fIABERLER Jo bace notar en su excelente monografía intitulada: Políticas de Ingresos e In/ladón, la política de ingresos significa cosas
cliferentes para países diferentes.1 El autor distingue entre dos tipos básicos.
En una clase de política, el gobierno utiliza determinadas líneas de manejo
o controles para tratar de regular las fuerzas del mercado. Más específicamente,
el gobierno intenta controlar la economía y fijar tanto salarios como precios
en un esfuerzo para prevenir las significantes redistribuciones en el ingreso,
para que los salarios se mantengan constantes mientras los precios se eleven.
Esto es, en general, un cambio en el ingreso de los asalariados a los propietarios
de capital. En otro aspecto, si los precios se mantienen constantes o aumentan
más despacio que los salarios, hay una redistribución del ingreso para los
asalariados. Es generalmente cierto el afirmar que la mayoría de tratadistas y
autoridades están pensando en términos de controles sobre salarios y precios
cuando se refieren al concepto de política de ingresos.

"

El segundo tipo básico de política de ingresos no substituye la regulación
gubernamental en las fuerzas del mercado; pero envuelve al gobierno en un
programa para hacer las fuerzas del mercado más competitivas y responsables
de acentuar los cambios econ6micos. Esta clase de política involucraría, entre
otras cosas, el estímulo de oportunidades en el aumento educacional y ocupacional para los trabajadores, así como también una infonnación incrementada
acerca de oportunidades de trabajo para los miembros de la fuerza laboral.
1

GOTTFRIED IíABERLER,

PolEticas de Ingresos e In/lacwn. (WashingtOn, Instituto

Americano Empresarial, 1971), pág. 3.

807

�Las políticas de ingresos de la primera clase no son nuevas; las autoridades
estatales han intentado controlar los precios en varias ocasiones en los pasados
7000 años. Cuando Hannnurabi inició su reinado en el año de 1800 a. C.,
introdujo los controles de salarios y precios, mismos que persistieron alrededor
de 1500 años. El pre-cio de una mercancía muy importante: el buey, para
labores agrícolas, permaneció aproximadamente en 20 shekels sobre ese vasto
período de tiempo. El hecho que Hammurabi estableciera con firmeza tal
precedente, teniendo violadores de sus controles de sueldos y precios sometidos,
sin duda, ayudó a mantener los precios fijos por un largo período, pero even2

tualmente la inflación llegó aun a Babilonia.
A pesar de los edictos de la Dinastía Sung y de Diocleciano, así como de los
esc1itos de Santo Tomás de Aquino, China, el Imperio Romano y los países
de Europa durante la Edad :Media, todos experimfilltaron inflaci6n. En la
mayoría de los casos, los controles de salarios y precios no podían simplemente
acabar con los altos sueldos causados por la escasez de trabajadores después
de la Plaga Negra; el dramático aumento en los precios siguiendo el influjo
del oro en Europa, procedente del Nuevo Mundo, o las más sutiles formas de
inilaci6n cuando el legislador mermó el contenido del precioso metal en las
nuevas monedas acuñadas. Aunque los violadores de los edictos sobre precios
y salarios fueron multados, encarcelados, empicotados, desterrados o condenados a muerte, los vendedores, en forma individual, continuaron aumentando
los precios cuando el dinero se devaluó y las mercancías o el trabajo llegaron
3

a ser relativamente escasos de obtenerse.
No obstante la falla, o quizás debido a la ignorancia de las duras políticas
de ingreso del pasado, los encargados actuales del gobierno han vuelto incrementadamente las modernas versiones de las políticas de ingresos, especialmente
desde el final de la Segunda Guena Mundial. La razón de que hayan regresado a estas políticas es que, dado el apremio politico de mantener el empleo
total, las medidas económicas tradicionales han fracasado en frenar la inflación.
Los economistas estuvieron examinando la cuestión de la estabilidad econ6mica y los problemas de inflación y desempleo, aún antes de la Revolución
Industrial. Hasta fecha relativamente reciente, sin embargo, sus principales
prescripciones para controlar la economía, fueron, en su mayor parte, varias
técnicas monetarias. Estas técnicas incluyen el cambio del suministro de dinero,
porcentajes de interés y ténninos de crédito.

t•

A partir de la Segunda Guerra M di
las ~conomías más desarrolladas
se han comprometido a mantener eJ un
altos nÍ\•eles de empleo l
.
emp ~o a ruveles muy el.evados. A estos
, os precios y salanos pued 1
rentes razones: demand pull (infl . ,
. en evantarse por dos dife(inflación por costos) llamad
ª;1ºn poir presión de demanda) y cost push
'
as as1 por os economi ta L
.
.
i .
s s. a pnmera, resulta
de la .escasez de mercanclas y trabaJo
re anvos al sum· · tr d di
carencia de mercancías disminu e la
.
.
1lliS o
e nero. La
más altos. Similarmente la es y
dresistenc1_a de los consumidores a precios
'
casez e trabajo mengua ¡
·
•
patrones al pago de salarios , al
a resistenaa de los
mas tos que deben of
·
la propia escasez del suministro de tr b . *
recer un mt-ento por superar
.
a ªJº·
eon baJos porcentaJes
· de desempleo y con un
.
creciente costo de la vida
las uniones de comerc1·0 .:e d
unenasermásagrei
'
rios más altos y beneficios m~mn 1 Mi
s vas en sus demandas por salaes.
entras tanto las firm d
que estan obteniendo niveJes más altos de utili
' ,
~ e negocios
para conceder sueldos más altos tamb''
1 dade~, están meJor dispuestas
cuando estos pagos negociadosal t b . ren a trabaJo. Un punto crucial es
ra ªJº exceden las ga
·
·
nancias en e1 promedio
d e .productividad del trabªJº,
entonces
el
costo
de
1
d
y viene a ser una art ·
uru a Ia boral aumenta
. p e rmportan-te del factor "cost-push" (infl . ,
en e 1 proceso inflacionario.:,
ac1on por costos)

,

ª ·a

Guiados por. el profesor Milton Friedman, 1os monetanstas
.
así
1
o tros economistas creen que J
lí .
,
como mue 10s
.
'
ª
po tica monetaria es
ll
confianza primaria debería d
aque a en la cual la
l
.
escansar cuando los gobiernos b
.
uscan combatir
as presiones inflacionarias del "demand ull"
anteriormente) . Hay mucho m
p
(en el concepto que se expresa
¡
¡
enos acuerdo prot ·
apropiada debería ser si la econom'
.~
. esiona en o que la política
.
,
.
ia es._.. expenmentand
.
.
nas, las que se deben a los fact
d 1"
o presiones mflacionaores e cost push" G
puros siempre contar'
.
, aunque 1os monetaristas
1a1l con 1os cambios en el
. .
d
.
medios por los cuales los gobiernos pued
e dine.ro, como los
riables macroeconómicas tal
. en prove osamente afectar esas va'
es como el mgreso el
I ahorro, la producción agregada y el empleo.
,
consumo, e

7tro

Opuestos a Ja posición de los monetaristas, están los fis .
• .
data de fecha anterior a la Revolución Ke esian d 1 c_alistas, cuyo hnaJe
analistas ponen una fuerte ~oniianza
yn , ~ e_ os anos de 1930.1 Estos
en Ja polínca ÍIScal como un conjunto
• ALBERT REEs, Wage-Price Polúy (Política de Salari
.
General Learning Prcss, 1971) á 1
os y Precios). (Nueva York:
• Ibid.
' P g. .

• Algunos economistas no creen que haya un fe ,
costos.
nomeno tal Y como la inflación por
1

• ELLIOT CAiu.soN,

Re/renamienlo del Sueldo-Precio a través del Tiempo, Wall

Street Journal, 23 de septiembre de 1971, pág. 8.
• HABERLE&amp;, op. cit., pág. 3.

808

-o-ª

General TheM

f

(Teoría General del Empleo, el I
é
y ~ Employment, lnlerest, and Money
nter s y el Dmero). Nueva York: W. W. Norton,
1936.
'
JoBN MAYNARD KBYNRs

809

�de medios para controlar la inflación y et des&lt;&gt;mpleo. Los gast05 del gobierno
y los impuestos son los instwmentos espedfk·os que debt&gt;n usarse para akan7..1r

el empleo total sin un aumento general en los pl'l'Cios.
En años recientes, la política fiscal no había tenido éxito notable en Europa,
Latinoamérica o los Estados Unidos, en t'I mantenimiento del empleo total
mientras se reducia la inflar.i6n. Una investigación reC"iente tiende a confirmar
fa hipóte~is d1• &lt;1ut• los gastos multiplkadores di'! gobierno Kcynisiano son
mucho más bajos (cerca de q.-ro), que los previamente estimados por los neoKcynisianos. m resultado es debido, parcialm!'nte. como el mismo Kcyncs lo
hizo notar, al "crowding ont" ( derroche) de los ga.~tos privados en los desembolsos del gobierno. Roben Spencer y William Yohe sefialan que el "crowding
out" (derroche) del gasto privado es teóricamente más parecido al empleo
total y considcrablt•mcnte mmos que las condirioncs del emplro total,ª tal y
como existieron en la Gran Brctafia }' en los F..stados Unidos en los años de

1930.
Estudios empíricos del Ranr.o de la Reserva .Federal de San Luis ( Mi~uri),
tienden a mostrar que las acciones fiscales pued!'n no tener un efecto a largo
plazo l'n d gasto total, en 1•1 ingreso agregado y el empico. La~ are-iones fiscales
del gobierno puedm afectar al producto nacional bruto a término corto y
pueden también cambiar La distribución del ingreso. A largo plazo, sin embargo, el gasto drl gobit•mo pan·rr t&lt;·ncr un pequeño efecto sobre importantes
macroagn-gados.11
En otro aspecto. los fiSC".alistas señalan que la política monetaria no ha trabajado muy birn en llevar a rabo el rmpleo toL1l sin inílari6n en los año~
recientes. En Inglaterra, por ejemplo, los políticos creyeron ,·erse constreñidos
a usar una polítira monetaria para propósitos domésticos por la necesidad
de proteger su posición de fCS&lt;'l'Ya intemadonal. El Gobierno Conser,.-ador
trató de alentar la im-ersi6n con objeto de rebajar los costos, mejorando la
producthidad )' fortaleciendo el Cl'C("imicnto eron6mico, esperando que lo.ahorros suficientes compensarían cualquier problema inflacionario a corto pla::ro. Los aumentos en el ingreso generado~ por la política del gobierno, sin
embargo, causaron un aumento t•n las importar iones, lo que trajo la crisis en la
balanza de pagos de 1964.10
• Roor.R W. Sn:NC!!R y \\'11.uAM P. YoHr., "The 'Crowding Out' oí Prívate ExJ)('oditure by Fi~I Policy Actions", Rtciati-Ftdual Rtsnu Bad o/ Sto. Lcuis,
Ottubw 1970, p.:íg, 24.

• Nouus N. Bowsm,a, "1971 - Ycar of Rcco\ery and Controls", Recuu.-Fcdtral
Rmn•t Dan/,; o/ St. louiJ, diciembre 1971, pig. 4.
• LLoYn Uuu:,¡ y RoDERT J. Ft.ASAOAS, Restriccionu de Precio: Un estudio dt lnf
pollticaf de ingwo tr: Europa Ouidtntal. (Bc.rkeley: Imprenta de la Unh~rsidad
de Caliíomia, 1971, pp. 13-14.

Los fiscalistas tambifn hici&lt;'ron notar que la II Fase del programa del Pre.
~idente Nixon falló t-n frenar la elevaci6n de los precios. De hecho, los precios
han aumentado más rápidamcnté durante la IJJ Fase que en cualquier otro
tiempo en los último.,; 20 años. Los monetaristas responden que la 111 FaSt'
no es una prueba de la capacidad política monetana para alcanzar la estabilidad &lt;le los pn:cios y del empleo total, debido a que las autoridades federalC'S
de la Rescrya permitieron que c-1 suministro de dinero aumentara más rápidamentr que el porcentaje de la producción real. Mis aún, los monetaristas afirman que la estabilidad monetaria en el crecimiento dd suministro de dinero
( como opuesto a los altamente variables porcentajes de crecimiento de lo
federal), es sólo necesario, pero no condición sufiriente para una satisfactoria
actuación económica. Hay largos retrasos entre un c.arnbio de políti,.-i monetaria y el resultado de tal política. El daño de una política altamente variable
no puede ser deshecho rápidamente, por lo tanto, se necesita tiempo antes de
que w1a justa tasa de rontribud6n r.n polític.a monetaria pueda ser heda.u
Los oponentrs de la confianza en la política monetaria observan, sin cmba~o,
que la acción fedrral ,¡ue ha eausado aumentar tan rápidamente el suministro
de dinero, es evidencia Jirima /acir de que ainbas, tanto la política oomo la
ccon6mica, constituren la falla de Ja política monetaria.
En cualquier caso, corno Ilmry Wallad1 y Sidncy Wl'intraub lo hacen notar,
"los objetivos gemelos dl' la &lt;'SL'lbilidad del precio y del t·mplco total, nos han
hecho hasta escapamos de las técnicas convencionales monetarias y ftsoles".1 =
La inefec-til.'idacl de la polí1ic a económica ortodoxa en los Estados Unidos produjo der.&lt;&gt;pción r.ntrc los economistas, así como también en tocios los segmentos
del público.13
fatancada la libre economía, economistas tales como d Dr. Arthur Bums.14
han cambiado de posicjones con rcsp&lt;&gt;cto a su burna voluntad de confiar cu ta.~
tradicioualcs políticas para acabar ron c1 desempleo y la inflaci6n. En la plática
en la Asodaci6n Económica Americana, en Toronto, Canadá, el 29 &lt;le didrmbrc
de 19i2, el Dr. Bums declaró &lt;jlle no podía contarse ya más con las fuer11

LU.AMI B. Yr.AOF.R, l'olitica Monttaria y Rtali.:adó11 f:conómica. W:uhington ,\me•
rican En1erprise Imtitu1e, 1972, pá~. 11.
" Hr.NJlY WALI.ACII y Smx1\Y Wl'JNTRAUB, Una Po/ltic(t dr Jngrtros basada tn /n.
gr,•1os. Yale Depanment oí Ekonomic.s Discussion Paper ~o. 6, mimco, pig. l. Vfasc
tambifo a A. L. Gaathon. "Para una Política de l11gr&lt;' o )' SaLuio", Jsratl Quartrr!y
o/ Economics, Verano de 1972, pp. IR-28.
u SHELOOS W. STAHL, "Polltica de Jugresos. Un:a Id~ para quiellt'S el Tiempo ha
Ucgado", /tfonthly Tltvitu-, Ftdrral lltsewe Barik o/ Kansas City, Stptiemhre-Octulirr,
197J, p5g. 4.

" ARTUUJI

in F.conomics.

F. BuaNs, Gulas de Salario• No, Reprinted in Paul Samuelson, llt11dings
(l'•fo~\-a York: .McGraw-Híll, 1970). pp. 373-377.

810
811

�zas del mercado para detener el rurso ascendente de salarios y precios. Sostuvo que observadores informados estiman que las reformas ~structw-ales en
la economía se necesitan con objeto de debilitar las ya construidas fuerzas de
]a inflación. Entre otras cosas, el Dr. Burns recomendó reimponer la adecuación de leyes dirigidas en contra de las prácticas monopolistas de negocios y
trabajo; restricciones de ingreso a negocios o a profesiones; los subsidios a
campesinos; el salario mínimo federal; el sistema de beneficencia; cuotas de
_importación; tarifas y otras clases de legislaciones que inhiban el proceso competitivo.15
..
Hay, desde luego, individuos que siempre han declarado que las tradlClonales políticas económicas no llevarán a cabo la estabilidad del precio y del
desempleo total. Quizás el más elocuente de estos escritores, lo es John Kenneth Galbraitb, exadministrador comisionado en la Oficina Federal de Administración de Precios de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Ha sido por largo tiempo, proponente de los controles de salarios y precios
,
•
, ]6
para ayudar a regular y llevar a cabo una estable pero creciente economra.
Como previamente lo hicieron notar, Wallach y Weintraub, así como también muchos otros observadores, éstos afirman que no hemos sido capaces de
alcanzar la estabilidad de los precios y del empleo total. Bien pudiera ser que
este fracaso no sea tanto económico como lo es en lo político. Los funcionarios elegidos deben, si es que sobreviven, poner atención al plazo corto Y, si
las políticas económicas toman un tiempo más largo en ejecutarse de lo que
uno puede esperar, los líderes políticos descartarán tales políticas. La siguiente
elección es qué es lo importante. Un líder político no puede hacer mucho
"bien" si no está en el cargo.
En cualquier caso, un número creciente de autoridades gubernamentales en
muchos países ha cambiado a políticas de ingresos con la esperanza de detener
la inflación de la pasada Segunda Guerra Mundial, mientras, sosteniendo al
mismo tiempo, el empleo total. Estas políticas han variado ampliamente entre
los diferentes países. Probablemente la forma de política más débil, fue el esquema indicador de salario-precio que existió en los Estados Unidos ~ntre
1962 y 1966. Los indicadores fueron promulgados por la Junta de Conse1eros
Económicos, quienes recomendaron que los salarios deberían ser aumentados
sólo para igualar los aumentos ineludibles en los costos. Los indicadores sólo
fueron consejeros desde que no hubo una ley que los estableciera.17
,. A.RTHUR F. BuRNs, "La Difundida Reforma Estructural vista como cura para la
Inilación". Houghton Mifflin Economics/Business News, 1973, pp. 8-10.
1
• J. KENNETn GALBRAITH, "La necesidad para más directos e indirectos ~ntroles",
reprinted in Paul Samuelson, Readings in Economics, Nueva York, McGraw-Hill, 1970,
pp. 371-372.
1
' Ress. ! bid., pp. 3-4.

812

A pesar del hecho de que las reglas del Consejo sobre salarios-precios no
tenían base legal, se ejerció una gran presión presidencial para sobrellevar
a varias grandes industrias entre 1962 y 1965. Quizás el más famoso de tales
casos fue el de la industria del acero. El gobiemo usó veladas amenazas de
acción antimonopolista y el FBI hizo un esfuerzo para obligar a la industria
del acero a rescindir el 3.5% de aumento anunciado en los precios. No es
necesario decir que tal acción dejó una marcada impresión en los dirigentes
empresariales de los Estados U nidos.18
La política británica de ingresos, desarrollada por el Primer Ministro Wilson
en 1966, fue más sólida que los "indicadores" anunciados antes por la Junta
de Consejeros Económicos de los Estados Unidos. Todo el proceso, incluyendo
individuos especiales y oficinas para administrar el programa, tenían una base
legaJ. Gran número de fijadores de precios y salarios se requirieron para dar
noticias adelantadas al adecuado ministro del gobierno, quien entonces podía
someter Ios planes de precio-salario a la Junta Nacional de Precios e Ingresos
para su estudio. En tanto que esta Junta podía aplazar todos los cambios de
predo o salario, mientras estudiaba una proposición, sus recomendaciones no
tenían fuerza de ley.19
La forma legal más poderosa de una política de ingresos de tiempo de paz, se
produjo en los Países Bajos. Los salarios, que son fijados de acuerdo con los
procedimientos oficiales, llegaron a ser los salarios máximos legales. Los hombres de negocios, que podían verse tentados a pagar salarios más altos debido
a que la demanda para su producto estaba aumentando, se encuentran inhibidos
de hacerlo, ya que pueden ser legalmente perseguidos. 2 º
Con objeto de implementar y evaluar un tipo de salario-precio en la política
de ingresos, es necesario determinar y convenir un criterio general de conducta
sobre precios y salarios. Si los consumidores, las uniones de trabajo, los hombres
de negocios y las autoridades del gobierno no especifican cuáles son los objetivos de 1a política y, específicamente, cómo habrá de suponerse que trabajará
el programa, será imposible de evaluar; como tampoco el programa podría ser
un éxito.
La regla específica a Jargo plazo más a menudo utilizada para intentar hacer
funcionar una política de ingreso, es la de que los salarios deben ir paralelamente con la tendencia del promedio productivo del trabajo en la economía.
En algunos casos, como en el de la Gran Bretaña, se otorgaba una extensión
en el promedio de la productividad y las fijaciones del salario caían dentro
u TaoM.As GALE MooR.E, La política de ingresos de los Estados Unidos, su racionalidad 'Y desarrollo, Washington: American Enterprise lnstitute, 1971, pp. 21-22.
j t Rees. !bid., pág. 4.
'"Ibid.

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de los Paises a1os.
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a largo plazo, ha sido sosteru o en a
n Jbid., p.

5.

" lbid., pp 5-6.
.. lbid., p. 7.

814

un país relativamente pequeño, con un gobierno y un mercado centralizado
de trabajo y una población homogénea.
La Segunda Guerra Mundial dejó la economía de los holandeses en condición desesperada. En respuesta al desafío de reconstruir la economía, la ma.
yor.ía de los habitantes de los Países Bajos, incluyendo los miembros de las
uniones comerciales, convinieron en un sistema de controles económicos comprensivos. El meollo de esta estructura era el controlar Jos porcentajes de
salarios. El control de precios probó ser evasivo, aún al principio, a caúsa
de que gran cantidad del producto nacional bruto en los Países Bajos dependía del comercio con otras naciones 2t y los holandeses sólo podían tener muy
poco control sobre el precio de las materias primas y otras importaciones. 2~
Aún en el pasado, en 1951, no obstante, los líderes de las uniones comerciales
estaban todavía dispuestos a apoyar el plan económico comprensivo, aceptando
una disminución en los salarios reales del 5%, con objeto de ayudar a desviar
una crisis en la balanza de pagos. Continuadas presiones oficiales para rebajar
los precios siguieron, a pesar de las carencias de trabajo a finales de 1950 y
a principios de 1960. Sorprendentemente, los líderes de las uniones laborales
estuvieron de acuerdo en otro corte en el ingreso real, cuando un problema
serio en la balanza de pagos surgió de nuevo en 195 7. Como era de esperarse,
los miembros de las uniones de comercio no estuvieron muy contentos acerca
de la erosión de su ingreso real. Más aún, los trabajadores no estaban satisfechos con los aumentos del salario general, siempre que la economía estuviera
limitada al costo de los aumentos de vida. Las diferenciales de ganancia variaron ampliamente entre las industrias y los unionistas del comercio desearon
una nueva política de ingresos que les permitiría obtener porcentajes de salario más altos, con una productividad más alta y más altas ganancias para las
industrias. Como dato curioso, algunos patrones simpatizaron con este argumento cuando se enfrentaron con la escasez de trabajo, generalmente, con un
cerrado mercado en 1950.26
Como resultado de esa distribución de los problemas de ingreso, aumentados
por el trabajo, el plan económico fue cambiado en 1959; pero debido a su
inoperabilidad, se desechó cuatros años más tarde. Sin embargo, bajo el nuevo
sistema adoptado en 1963, la economía holandesa experimentó una "explosión
de sueldos". Después de un prolijo regateo en 1964, los patrones concedieron
un aumento en el promedio de sueldos del 15%. Este enorme aumento tuvo eJ
efecto de distorsionar el plan económico del gobierno y mostró que la temprana
" U1.MAN Y FLANAGAN, op. cit., p. 57.
,. ER1c ScmFF, Las Políticas de Ingresos en el Exterior. Washington American Enterprise Institute, 1971, p. 15.
" ULMAN Y FLANAOAN, /bid., pp. 58-60.

�•
fe del trabajo en la profecía y planeamiento económico holandés, se fía desvanecido considerablemente. El aumento total del salario durante el período
1963-65, ha sido estimado aproximadamente en un 38%-~7 La política de
ingresos en los Países Bajos estaba claramente en términos confusos.
Mas grandes aumentos de salatios en 1966, llevaron al gobierno a decretar
un salario congelado. Afortunadamente, las condiciones del meneado se aligeraron y ambos, tanto precios como salarios, subieron menos rápidamente en
1967. No obstante, a principios de diciembre de 1967, los Países Bajos se
alejaron de los sueldos controlados por el gobierno hacia la determinación,
_pero no del todo aún, de fijar libremente los sala1ios en el mercado. 21
Como el profesor Ulman y Flanagan lo hacen observar, "los prospectos para
el éxito de la política de ingresos, pueden a priori aparecer más favorables
en el Reino Unido que en &lt;sualquiera de los otros países" estudiados en su
encuesta. 2 &amp; La actuación de la economía británica ha sido pobre desde la
Segunda Guerra Mundial, si bien el sistema político y social era estable.
A diferencia de los Estados U nidos, pero como la mayoría de otros países
europeos occidentales, la Gran Bretaña sufrió periódicos problemas en la balanza de pagos. Bajos niveles de productividad y altos costos en la unidad de
trabajo fueron menos severos frente al éxito del Reino Unido en arribas esferas
económicas; la doméstica y la internacional.
La primera experiencia de postguerra. de la Gran Bretaña con la política de
ingresos, ocurrió en 1948, cuando el Gobierno Laborista invocó el que un
aumento general en el ingreso del dinero sería rechazado por los trabajadores
hasta que la productividad aumentara. La política del gobieno era estrictamente voluntaria, sin embargo, perduró por dos años y medio. En 1950 hubo
una explosión de salarios.ªº
En 1956, serios problemas en la balanza de pagos, alentaron al Gobierno
Conservador a formular un plan que refrenara la política de precios de los
patrones, así como también las restricciones del salario. Las uniones, sin em.
bargo, se rehusaron a cooperar. Nuevamente, en 1961, bajo otra crisis en la
balanza de pagos, el Congreso de la Unión de Comerciantes se rehusó a
sostener el pedimento del Gobierno Coruervador acerca de un salario congelado temporal. Un año después, el gobierno publicó su Diario Blanco sobre
politi::a de ingresos, que invocaba aumentos de saJarios basados en la tendencia
de la productividad agregada. El Diario pedía, específicamente, aumentos en
los salarios de entre 2 y 2.5% Más aún, el gobierno estableció la Comisión
" SCHll'F, op. Út., pág. 19.
'" Ibid., pp. 21-24.
'" Uu1AN y FLANAGAN ,

Ibid., p. Jt.

Nacional de Ingresos la q
te ,
1
fines sobre el salario 'si am;:: ~~oe 1~der -de inspeccionar y reportar, con
de acuerdo. Las un.i~nes com:rciales
nuevo a cooperar.~1

~rir:~~;

:~mo los empresarios, estaban
' m embargo, se rehusaron de

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aumentos de salarios en 1962 el rome .
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· ·
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Su proyectado aumento de sueldos y sal .
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. .
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.
e crecimiento se fijó del 3 al 3 S% E
of1ciaJ en el precio tope de I saJ .
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efecto, en el mercado para :;
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mayo de 1965. Esta política tenninó cuando se
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segw o urante un tiempo de "mocle _, ,. El
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la economía danesa. Más aún, debido al sistema ~:~10s que peo~~~~ en
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extranJeras no podrían acomodar la inflación doméstica sobre en c.ucu acmn
marca se valoraba ella misma fuera de los mercados mundiales,

r::~::~~

" /bid., p. 17.

10

11

SCHíFF, op. cit., pp, 6-8.
UU1AN Y FLANAGAN, op. cil., pp. 17-23.

• /bid., pp, 16-17.

816

817

�mal acogida en una situación en la cual las exportaciones son esenciales para
la salud económica de un pequeño país que descansa en gran escala en el
comercio internacional.
En marzo de 1963, el Parlamento Danés sancionó los diferentes contratos
de sueldos y salarios existentes en el momento por dos años, a partir de entonces. La Ley, de hecho, no congeló los salarios debido a que los contratos
contenían cláusulas que sujetaban los c.ambios de salarios a los cambios en el
costo de la vida. Además, algunos ajustes (ueron pennitidos para aumentar
los salarios y sueldos para los trabajadores más bajamente pagados, tanto en los
sectores privados como públicos de la economía. Como Eric Schiff lo observa
en algunos otros países, en Dinamarca había wia tendencia a usar la política
de ingresos como un instrumento para cambiar la distribución del ingreso hacia la igualdad.34
El Parlamento también decreló la misma legislación que fue la base para
un congelamiento temporal de los precios, en los márgenes de prbvecl10, en
los dividendos, honorarios de directores y los subsidios para la agricultura. No
obstante las leyes y la maquinaria establecida para cumplirlas, la espiral sueldoprecio ptido ser observada nuevamente a principios de 1964. La pregunt.a era,
entonces, si resultaba posible mantener una política de ingresos y, de ser así,

qué forma debería tomar. 35
La respuesta del gobierno era eliminar los controles obligatorios de sueldos
corno herramienta de la política de ingresos. El Consejo Económico empleó
un sistema de guías para gobernar el total del aumento anual en los ingresos
de dinero. Sin embargo, debido a los continuos aumentos de sueldos y precios
y a la devaluación danesa, en 1967, el nuevo y más conse:ivador gobierno,
36
impuso nuevos controles de precios y márgenes de provecho, en 1968.
Es imposible saber lo que el movimiento de salarios y precios pudo haber
sido en ausencia de una política danesa de ingresos. En !a Tabla 1 podemos
vi;:r, sin embargo, lo que en efecto sucedió a las ganáncias por hora en la
manufactura y construcóón, asi como también el índice de precios del consumidor. Usando aún un criterio liberal para la evaluación, parecería que ambos,
salarios y precios, estuvieran lejos de ser estables y que los aumentos de salarios
fueran aproximadamente el doble de grandes que aquellos para lm precios.
Más aún, mientras las figuras en la Tabla no lo muestran, los costos de la
unidad laboral en la manufactura, de 1963-1969, fueron alrededor del 140%
del niYel de otros 12 países mejor industrializados de Europa. En los cuatro
" ER1C Sclfll'F,

Política, de lng,esoj en el Exterior II. Washington American Entcr-

¡,rise lnstitute, 1972, pp. 44-45.
"' I bid., p. 46.
• Ut.JJ.A:-1 y fLANACAN, ,:,p. cit., pp. 1'1)-143.

818

:ño.~ precede.ntes a la ??lítica de ingresos, los Costos de la unidad laboral daesa ¡fuero? _Justamente iguales a aquellos en los otros 12 países." Parece claro
ª pohnca de ingresos en Dinamarca no está trabajando efectivamente.38

que

Tabla J
INGRESOS DANESES y EL INDICE DE °PRECIOS DEL CONSUMIDOR
AUl,-IENTOS OEL PORCIENTO SOBR.E EL AÑO EN PROCESO

Afio

Ingresos

1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971

12.0
11.8
9.1
11.6
11.6
11.1

13.2

Indice de Precios
del Consumidor

6.1
6.9
7.7
8.0
3.5
5.9
5.2

Ingresos por hora en la manuf~ctura y construcci6n·
PUENTE·· E ~·e Seh.ff
· de Ingresos en el Exlianjero.
.
1 , p 0 l'itica
Instituto Ameri
E
sana!, 1972, p. q7_
cano mpre-

Canadá es el país más reciente en adoptar una política de in!?re.S
Co
los Estados Unidos, en muchas formas Canadá cubre una J,,r&lt;r "', os.
~o
fica ti
· d
.
-.,a area geograba .~ d ene un ~tpo e gobierno federal y una población heterogénea con trad J ¡ ~entralizado Y mercados de productos. Aunque plagada por muchos
ti e os mismos ~ro~l~mas de la mayoría de las otras naciones mejor industriad:~as, Ca~iad~. oficialmente ~10 adoptó una política de ingresru; hasta después
. a pHbl.icacion por el gobierno del DiariO Blanco en diciembre d 1968
Fmalmente
'
· económico
e
d
, sin em bargo, un 1cnto porcentaje del crecimiento
el•
esempleo en aumento y la elevación de la inílación incrementaron I p '.•
para tomar Ia dec1S1on
· ., d e hacer algo en la política acerca
'
a resmn
de estos problcm
. bl ec1endo
•
. E!. gobierno re spon di,o esta
una CoriJlsión de Precios e fngre"'" as.
JUJUo de 1969 S f'
= en
ha
· u lll era señalar los problemas creados por la inflació
cer reeomendaciones sobre cómo podía alcanzarse la estabilidad del pre:i:.
: S~llfffl', Polílica en el Exterior, pp. 49-53.
Vcasc a Bowen Northrup, ''Una Lecci6n para los EstadóS Unidos", Woll Strett
Jaurnal, Sept. 13, 1971, p. l.

819

�La Comisión entró en negociaciones con el trabajo, empresas y profesionales,
teniendo como meta organizar un conjunto de acuerdos que controlarían los
aumentos de precio e ingresos. Después de mucha discusión y grandes negociaciones, el Congreso Laboral Canadiense y la Confede.ración de Uniones de
Comercio Nacionales, dos de las organizaciones principales del trabajo en Canadá, rechazaron la idea de establecer represiones de ingreso específico.s:i
Audazmenle, la Comisión de Precios e Ingresos, presionó sobre esto con un
plan para comprometer la resistencia de los hombres de negocios a mantener
voluntariamente los precios bajo conlrol. Mientras éstos respondieron favorablemente a las peticiones de la Comisión, los miembros y el personal de la
Comisión trabajaron diligentemente para obtener la cooperación del trabajo
organizado. Mientras los empresarios aparentemente estaban dispuestos a stúrir
algunas presiones en sus márgenes de ganancias, cualquier éxito a largo plazo
de la política de ingresos dependía en cierto grado de la restricción del salario.
Los patrones no podían pagar continuamente de 8 a 10% de aumento en los
salarios, en tanto que la productividad se incrementara solamente del 2 a
2.5o/c:40
Con esta idea en mente, la Comisión de Precios e Ingresos promulgó un
conjunto de tarifas sobre sueldos y salarios, en 1970. Un parcentaje anual de
aumento del 6% fue impuesto como el limite tope sobre los salarios. Como
ocurre en otras naciooes con políticas de ingresos, las excepciones fueron reconocidas en cierta situación especifica. Aunque sostenidos por el gobierno federal, los gobiernos de provincia y las uillones de trabajo, rechazaron la tarifa
del 6%, Los aumentos de sueldo operaban entre el 8 y el 9% por año, en ese
tiempo. Desde que no había fundamento legal para el 6% establecido, la
Comisión simplemente renunció a la tarifa. Justamente un año y medio después de su iniciación, los patrones también descontinuaron su participación
en la política de ingresos. De hecho, el Canadá no tuvo por más tiempo tal
política. 41
Tal vez la adopción más dramática y sorprendente de una política de ingresos, oclllTió en agosto de 1971, cuando el Gobierno de los Estados Unidos
anunció un congelamiento de salarios y precios durante 90 días_ La economía
había operado bajo presiones inflacionarias des~e que el Presidente Johnson
intentó una "econorrúa de pistolas y mantequilla", en 1960. Grandes aumentos
en el slllllinistro de dinero, acompañados por grandes desembolsos del gobierno, tanto para tiempo de paz, como para propósitos de guerra, propiciaron
ScRJFF., ]bid., pp. 35-37.
.. lb.id., pp. 37-38.
.i fbid., pp. 39-41.

•

820

una gran tensión en la utilización de recursos y, como consecuencia, amnentaEstos aumentos de precios continuaron, como así predijeron
los monetaristas que sucedería, muchos meses después aún de que el Presidente NiJmn asumiera el cargo.
ron los precios.

La administración de Nixon usó restricciones de política monetaria tradiciollal, para tratar de frenar la inflación. Debido a los largos retrasos de
tiempo que ocurrieron entre la iniciación de un cambio en la política moneta1'ia
y los efectos de ese cambio, se produjo cierta mejoría en la lucha contra la
inflación, hacia e.! verano de 1971. Más aún, el desempleo había aumentado
a niveles polític-.amente intolerables. Como resultado, el Presidente creyó que
no podía esperar más para la ad.opción de una política monetaria que tuviera
efecto y frenara el persistente aumento de los precios. Invocó la Ley de Estabilización Económica que el Congreso de los Estados Unidos aprobó en 1970.
Esta Ley permitió al Presidente utilizar ambos controles: los de salarios y los
de precios.

El congelamiento original de salario--precio de 90 días, que empezó en agosto
de 1971~ se prorrogó en noviembre de 1971 y continuó hasta enero de 1973,
cuando el Presidente Nixon abolió tanto la Comisión de Precios como la Junta
de Pagos que habían estado controlando los precios y los salarios, respectivamente. En lugar de estas últimas, la administración estableció un Consejo de
Costo de la Vida, al que se le responsabilizó de la administración de la III
Fase de la política de ingresos del Presidente. En efecto, la Tercera Fase
representa un retomo a la política voluntaria de indicadores practicada en
Inglaterra de 1948 a 1950 y en los Estados Unidos entre 1962 y 1965.
Resulta difícil juzgar acerca del éxito o del fracaso de la experiencia de los
Estados Unidos con un sistema de control de salarios-precios obligatorio. El
período de tiempo en el que tal poütica estuvo operando fue breve y estamos
aún muy cerca del mismo para ser capaces de hacer una efectiva evaluación.
Sabemos que, el suministro de dinero aumentó al 8% en 1972 y de que la
economía está creciendo rápidamente. En consecuencia, el porcentaje de desempleo es menor que cuando el gobierno .inició la poütica de ingresos, en 1971.
También sabemos que el porcentaje anual de aumento en el indice dPI precio
de! consumidor~ alcanzó su mayor alza en enero de 1971, siete meses y medio
completos antes del congelamiento de salarios-precios en agosto de 1971. Más
a(m, el porcentaje de aumento en este índice continuó decreciendo hasta bien
entrado 1972, cuando empezó a aumentar casi a mitad del año. A final de
marzo de 1973, los awnentos del precio del consumidor tuvieron el porcentaje
más alto obsen•ado en 22 años. No obstante, tendremos que esperar una más
completa información antes de obtener una completa y efectiva evaluación
de este experimento, el más reciente en la política de ingresos.

821

�¿ Qué se puede decir acerca de la política de ingresos? Los proponentes citan
la necesidad de controles sobre salarios y precios, para eliminar las expectativas
inflacionarias. Algunos defensores argumentan a favor de los controles permanentes debido a que la inflación ha llegado a ser el tema permanente de
la economía de los tiempos modernos. Creen que hay factores existentes, de
carácter sicológico, institucional y eslructural, que hacen que las econonúas
estén más inclinadas a la inflación que en el pasado.t 2
Por su parte, los antagonistas de la política de ingresos estiman que inter•
fiercn en los trabajos del mercado libre. El resultado es una ineficiente asig.
nación de recurws. Más a6n: incertidumbre y desequilibrio en los precios
de los productos y el trabajo; una nueva y grande burocracia gubernamental
son fraudulentamente impuestas sobre la economía. Y, en suma, al mismo
tiempo, la energía estéril y la frustración, causadas a los individuos, al intentar
cumplir con las variadas y a menudo confusas directrices del gobierno. Muchas
libertades esenciales, tanto personales como económicas, deben ser reducidas.~ 3
En conclusión, tal vez sea seguro predecir que, a pesar de las grandes defi•
ciencias de la política de ingresos, los políticos continuamente recurrirán a su
empleo para tratar de acabar a cm1o plazo con los problemas inflacionarios,
de desempleo o los de la balanza de pagos.

LOS POBRES Y LOS RICOS EN EL MUNDO DE HOY
f'Rop. C. A.

CANNl!OIBTER

Doctor en Economía
lrutituto de Jovestigación Económica
Nueva Zelanda
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

CUANDO CONSIDERAMOS A los pobres y a los ricos del mundo de hoy, tenemos
que comprender que la gente pobre está viviendo como la mayoría de algunos
países, tales como Ja Inclia y Pakistán, mientras en otros países, los ricos, están
viviendo como en los Estados Unido y en el Canadá. Esto no significa que
no haya gente rica en los países pobres, ni gente pobre en los países ricos, como
es el caso de los negros en los Estados Unidos. Sin embargo, es la vasta
mayoría la que es pobre en los países pobres y, en otro aspee:to, hay una
vasta abundancia en los países ricos, al grado que dichos países podrían ser
llamados países "ricos".

Esta distinción divide al mundo en dos grupos: los que "tienen" y los que
"no tienen", Los economistas y políticos llaman a los que no tienen o a los
pa~ses pobres, países "en desarrollo", ya que nadie, y ningún país, quiere ser
llamado "pobre", por considerar ésto como una clase de calificación denÍ•
grante o de.sagradable.
Por consecuencia, los países ricos son llamados entonces países "desarrolla.
dos", y así el mundo está dividido en dos grupos: los países "desarrollados"
y los "en desarrollo".
¿Qué queremos decir exactamente con ésto y qué hay detrás de ello?

e1 THOMAs'M. HuMPJIIUIY, La. uonomla dt las palíti,a1 de ingre.ros, Federal Reserve
Ba.nk oí Richmond Monthly Review, Oct. 1972, p. 9.
., Para una excelente discusi6n de los muchos aspectos de las poüticas de ingresos,
véase a Martin Bronfenbrenner, Teorla de lo distribuci6n del ingreso. Nueva York y
Chicago, Aldine Atherton, 1971, cap¡tuJo 17.

822

"Pobre" y "rico" es, básicamente, wia distinción basada en cosas materia.
les, en condiciones económicas. Por consecuencia, tenemos que considerar la
distinción en primer lugar desde el punto de vista del economista al tratar
sobre estos aspectos .
El economista caracteriza a los países en desarrollo como países con un bajo
nivel de vida para una gran mayoría de su población. Estos países tienen

823

�grandes y complejos problemas en sus intentos por mejorar la suerte econÓ•
mica de sus muy a menudo grandes poblaciones.
Examinándolo con más detalle, los países en desarrollo tienen las cuatro
características siguientes: l) su economía depende de unos cuantos artículos
de exportación; 2) tiene problemas con el financiamiento de su desarrollo
económico; 3) un deterioro drástico de sus condiciones de comercio; y 4) problemas con la rapidez de su creciente población.

1. Su economía depende de unos pocos artículos de exportación:

11

Esto puede ser ilustrado contemplando la dependencia de exportación de
una sola mercancía, que es lo que prevalece en los países de América Latina,
como así se sumariza en la Tabla l. Esta dependencia de exportación hace a
esos países en desarrollo mucho más vulnerables en su economía que los países
desarrollados, como, por ejemplo, los Países Bajos. Cuando vemos las estadísticas de exportación, se hace claro que tal país no depende sólo de un
producto de exportación: los artículos de exportación son tan variados que
no hay un artículo que sea sobresaliente. Así, cuando la demanda de cigarros
holandeses fuese repentinamente reducida del todo a cero -debido a que la
genle ya no quiere fwnar más--. Holanda no se vería en problemas con sus
exportaciones, ya que hay otros muchos artículos que son exportados y los
cigarros suponen sólo una pequeña cantidad del total de las e&gt;..l)Ortaciones.
Pero ¿qué sucedería si la demanda mundial de café se redujera a cero, debido
a que el café es dañino para el corazón? Significaría una catástrofe para países
como Colombia y Brasil, que perderían el 77% y el 58%, respectivamente, del
total de sus ingresos de exportación.

2. Todos esos poi.res tienen grandes problemas para financiar su desarrollo.
Puesto que necesitan enormes cantidades para su desarrollo económico, mien.
tras que los medios de que disponen son muy limitados.
3. El deterioro de las condiciones de comercio.

¿Qué significan las condiciones de comercio? Es la relación entre sus precios
de exportación y los precios de importación. Esto quiere decir que, cuando
sus precios de exportación están subiendo o sus precios de importación bajan,
y así puedan comprar rus importaciones más baratas, sus condiciones de co.
mercio mejoran y, en el caso opuesto, se deterioran. Cuando consideramos,
por ejemplo, qué está sucediendo a los precios de exportación e importación
de un país como Nueva Zelanda, que tiene los mismos problemas a este respecto que los países en desarrollo, ya que posee la misma clase de productos

824

de exportación (productos agrícolas) y la misma clase de productos de ím.
portación (mercancías manufacturadas), entonces vemos que los precios de
exportarión se están quedando atrás de los precios de importación. En el
esquema No. 1 ésto se ha ilustrado para un período más reciente. Este dete•
rioro de las condiciones del comercio en los países en desarrollo, tiene como
consecuencia que constantemente surgen problemas para obtener suficientes
ganancias de exportación para el pago de sus importaciones. Es tan obvio, que
el Fondo Monetario Internacional, explícitamente ha establecido que está dis•
puesto a ayudar a esos países con financiamientos compensatorios, si están
ex.perimentando un déficit temporal en el total de las ganancias de exportación,
mayormente atribuibles a circunstancias fuera de su control.

Tabla I
M:ÁS DE

50%

DE DEPENDENCIA DE EXPORTACIÓN DE LOS
PAÍSES LATINOAMERICANOS

Promedio 1957--59

País

Venezuela
Colombia
Cuba
Guatemala
El Salvador
Panamá
Chile

Haití
Bolivia

Brasil
Ecuador
Uruguay
Costa Rica
Honduras

Porcentaje del Total de las
Ganancias de Fxportación
Derivadas de una
Comodidad

92% (petróleo)
77% (café)
77% (azí1car)
72% (café)
72% (café)
69% (plátanos)
66% (cobre)
63% (café)

62% (hojalata)
58% (café)

57% (plátanos)
54% (laoa)
51 % (café)

51% (plátano)

Fuente: Comité poro .d Derorrollo Eeon6mico, Cooperación para el Progreso ,n ,lm/.
riea Latina, Nueva York, 1966, p. 27.

825

�¿ Cuáles ron las razones que determinan rl deterioro dc- las rondidoncs dcromerl."io de !(,.. paÍSC'S en d&lt;"!.J.rrollo? Hay varias. MenrionaremOll cuatro·

Rsq11, mll 1
Drn-'IUORl:t.ACIÚN 01' 1.AS CON l)IGIONES m: COMERCIO

I. L M productos sínléticoi e.ttán rn:mpla.zando los royos. Las ramisas de
ah;oclón y Jos trajes de lann que tuvimos en el pasado, se han ttCmplazado
por camisas de nylon y trajes hechos con fibras elaboradas por el hombre. El
hule natural ha sido repuesto por el hule artiíidal. El cambio ~ignifica una
di~mínurión en la demanda de los produrtos de exportación de los países en
desarrollo, lo que es una de las causas del N'7.agO de sus precios de exportación. füto ll{'Jl:ó a ser un problema tal, que en la Primera Conferencia de las
NacionM Unid;1s sobre Comercio y Desarrollo, llevada a cabo en Ginebra,
('n 196-1. se debatió oobre planes para ayudar a los productores de materias
prima~ naturales a enrararse con la creciente competencia de los productos
sintéticno;. Loo;: paÍ!óCS en desarrollo acnrdaron entonces que nl're;ibban un
pJ"Oí!ratna de investigación y desarrollo sostenido, para combatir en esta batalla.

JI. Los paí.1n desarrollados están gastando su in¡:rno adicional rn otrar
dirueio,1n Los países ricos csL-\n volviéndose más y más ricos; pero su ingreso
adicional no u utilizado para comprar los produck&gt;S de los países pobres. En
lugar de comprar, debido a sus in_i,-esos más altos, café, algodón, lana y otros
productos agrícolas que son producidos por los países pobres, este in.gres&lt;&gt; adi.
cional ~ u~ en un campo dl' gasto completamente diferente, como hoteles,
motelrs, sc-nicios, "iajes, salones de belleza, peluquerías para da.mas, dcportl."S,
doctores, dentistas, enknncras, salud, educación, diversión, etc. Cuando se es
rico, sólo se puede llenar el estómago una vez al día y se tiene un sólo cuerpo
para ponerst un traje en cada ocasión, mientras las otras posibilidades son
mucho más numerosas y atractivas. Cuando uno le pregunta a alguien qué
haría si de pronto recibiera un millón de dólares, la respuesta e~, la mayoría
de las veres: No comer o tomar más; pero sí hacer un agradable viaje, o
comprar prodoctos industriales ( automóviles, etc.) de los países ricos. Esto
si~íica en loda la extensión de la palabra, más demanda para los productos
de los países ricos y no un aumento relati\'O en la demanda de produrtos de
los países pobres. En consecuencia, los precios más altos son para los productos
de importación de los países pobres y no los más altos precios para sus produc•
tos de exportación. En otras palabras, Wl deterioro constante en sus condiciones
de comercio.

III. Técnicas mejoradas han aumentado el suministro de lo.1 producto.1 de
paísts pobres. La "revolución verde" incrementó la productividad y rfi•
cit•nda de 10!1 países pobres con métodos más modernos¡ pero si esta aumentada
producción llega al tnl'rcado mundial y encuentra que la demanda mundial
aumenta, entonces este esfuerzo conduce sólo a un sobre.suministro de los

101

826

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1964-1972 (Alms J unio)
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t'ui::.n.s: Anuariu O/icfof de Nu,va Ztfand,a, 1972, Oepart:unento de Estadí3tica.- -Wclling•
t"n. Captacúfo Extnior Mrnwal de fü1adlslicas, Dcparumento de E.sudístic:u
Wellingt.,n.
•

�productos y, por consecuencia, a un deterioro de sus condicíon~ de comercio.
Esto es, como lo dijo Emile Lamal, cuando se consideró el drsarrollo del
precio de los productos minerales y agrícolas en 1969: "Como ya se ha mencionado aquí hace un año, el progreso técnico revolucionario ha causado el
desarrollo y creci.miento de la capacidad de producción de los productos agríco•
las y mineros más allá de las necesidades y carencias inmediatas de esos prod uctos" .1
En el mismo análisis, se menciona, cuando se está tratando sobre la sobreproducción del trigo y de las grasas, que la restricción de la produccí6n en los
Estados Unidos es constantemente neutralizada por el aumento de la productividad.2

IV. Barrerru generalizadas sin aranceles en los países ricos en contra de los
productos de los países pobres. Las barreras sin aranceles en el comercio, son
restricciones de importación, no poi- la vía de aranceles, sino por la de un
sistema de cuota. Por ejemplo : las importaciones entonces se restringen a una
cierta cuota, y por encima de esta cantidad las importaciones están prohibidas.
Estas barreras de comercio de los países ricos significan que el suministro en
aumtnto de los países pobres está llegando al mercado mundial con muy ]jmitadas posibilidades de exportaci6n, y más aHá de estas limitaciones el país no
es capaz de exportar, aunque proporcionara sus productos gratis. Estas barreras
de comercio significan, por consecuencia, limitadas posibilidades de exportación, reduciendo a precios más bajos las exportaciones de los países pobres,
o, en otras palabras, conducen a un deterioro en sus condiciones de comercio,
¿Por qué los países rjcos están protegic.ndo sus mercados nacionales tan estrictamente en contra de las e:,.-portaciones de los países pobres? Primero tenemos
que damos cuenta de que esas exportaciones son, en su mayoria, exportaciones
agrícolas. Entonces tenemos dos razones:
a). Si los países ricos no -protegieran a sus campesinos en contra de las
importaciones baratas de los países pobres, esto significaría que tales campe.
sinos se enfrentarían al trabajo sin ganancias; las granjas tendrían que cerrarse,
la agricultura se vería reducida y, en caso de guerra o de otras emergencias, el
país no seria capaz de alimentar a su población. T6mese, como ejemplo, a los
Países Bajos: si abrieran sus mercados y se especializaran en producir productos
manufacturados, jamás serían capaces de alimentar a su población, si alll se
produjera otra guerra o una emergen da cualquiera

b). Los campesinos son también votantes y, en un país demócrata, e1 Go' Analiz.e et Prévision, Chroniques d'Actualité, Coojoncture des Matiere:i premiéres,
S.E.D.E.J.S., París, 1969, p. 205.
• /bid., p. 215.

827

�biemo en el poder quiere permanecer en él y, por consecuencia, quiere complacer a tantos grupas en su país como sea posible; quiere naturalmente, tener
los votos de los campesinos también.

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.
4. T odos los países en desarrollo tienen problema.s con el rapido crecimiento de su población. Desde que esos países se encuentran subdesarrollados,
una gran parte de su población no p uede. leer. Aunque el porcentaje de analfabetismo de todo el mundo mejoró durante el período 1950-1960, de 44.3%
a 39.3%,8 permanece aún muy alto, y esto es particularmente cierto para los
países pobres. Si más de una tercera parte de la población mu~dial no puede
leer, tampoco puede :.aber algo acerca del contrnl de la nata!~d~ Y. la _planeación familiar, y más aún, no puede leer un libro o un penod1co s1qwera.
Para hacer corta esta larga historia, si el ingreso nacio~al aumenta, ,es_to es
sobrecompensado por el aumento de la población, y el mgreso per ca.pita se
está viniendo abajo o, en otras palabras, el país todavía perman~e pobre.
Entonces no hay mucho dinero disponible para escuelas y educaoon, Y por
0

Esquema 2

consecuencia, la población continúa ignorante y pobre. Aún si el país pudiera
construir escuelas y ofrecer más educación, cuando la gente es pobre, los niños
solamente pueden ir a la escuela solo el primer año; después tienen que salir
para hacer algún dinero y ayudar a que la familia sobreviva. Así es que ya no
pueden ir más a la escuela, debido a que tienen que sobrevivir y quedan ignorantes. Continúan no siendo capaces de leer algo acerca de la planeación
familiar y el control de la natalidad. Esta es la razón por la cual el profesor
Bos manifestó que el crecimiento de la población en los países no-occidentales
podría llevar a una disminudón proporcional del ingreso per cá¡,itn. 4 Que ésto
está sucediendo en un mundo real, puede deducirse de la crudeza de los hechos. Cuando consideramos el porcentaje de crecimiento anual por cabeza,
sobre el período 1961-1968 por el PNB en el factor costo, puede verse que
los siguientes países tienen un porcentaje de crecimiento negativo entre O y

-2%:

5

Gambia
Malagasy
Congo (Kinshass )

Nigeria
El.

Sudán
Rep. Centro Africana
Ghana
Senegal
Chad
Niger

CAMBIO DE LA ESTRUCTURA DE LA ECONOMÍA DUR;'NTE
EL DESARROLLO ECONOMlCO

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Entonces hay otra característica notable del desarrollo económico: que allí
hay un cambio en la estructura de la economía sobre el período de desarrollo
económico. Este rasgo puede observarse en el pasado de los países más desarrollados y también en el presente de los países en desarrollo.

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Foun.e:s: Departamento de Estadística del Trabajo de los Estados Unid?3; D?a~tade~to
de los Censos de los Estados Unidos ; Departamento de Econorrua Agr e.o
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Estados Unidos. Tnformalion. P(etUe Afmanac.,_Atlas and . l".~arbook., 1~72, p. l 22,
Charles P. Kindlebcrge:r, Duarrollo Econ6mzco., 2a. edieion, p. 178.
• Ayuda a /q educaci6n en los países menos desarrollados. O.E.e.O., abril, 1971 , P· 7.

828

¿ Qué vemos en el pasado de los países ricos como, por ejemplo, los Estados
U nidos? Que ha habido un cambio en la estructura de la economía lejos de la
producción primaria hacia un aumento de la producción terciaria. Cuando
figuramos, por ejemplo~ para los Estados Unidos, el porcentaje de la fuerza
laboral destinada a la primaria (agricultura, pesca, etc.); secundaria (manufactura, edificios, etc.) y producción terciaria {servicios, etc. ) en el pasado,
entonces hay un cambio nota.ble, como se ilustra en el esquema No. 2. El mismo
' Ver Quod Novum., 9 de febrero de 1968, p. 4.
• Véase h Tabla del Crecimiento publicada en The Eco numút , 30 de enero de 1971,
p. 53.

829

�cambio está teniendo lugar en los países menos desarrollados de hoy o puede
esperarse. que así suceda en lo futuro.
¿ Cuáles son las caraclerísticas de los países más desarrollados? Lo opuesto
a las caracterlsticas de los países en desarrollo. Han mejorado las condiciones
de comercio debido a que sus importaciones de materias primas para su producción marmfai::turada no ha aumentado mucho de precio. Pueden beneficiarse de una producción en gran escala y por la alta sofisticación de sus
productos industriales especializados, hechos posibles por una larga historia
de desarrollo industrial. Hay, sin embargo, también, países intermedios, como
México, que han progresado mucho más allá de su status en desarrollo, al
grado de que ha alcanzado una etapa intermedia de desarrollo.
Esto nos trae a la pregunta: ¿No deberíamos dividir al mundo en tres
grupos, en lugar de dos., o sea: en países desarrollados, países en desarrollo
y países a la mitad del camino?
Hay otros individuos que no simpatizan con la simple distinción entre países desarrollados y en désarrollo. En la Primera Conferencia sobre Comercio y
Desarro!lo de las Naciones Unidas (UNCTAD), llevada a cabo en 1964, en
Ginebra, el economista japonés Dr. Saburo Okita, Presidente del Centro Japonés de Investigación Económica y del Centro de Desarrollo Internacional del
Japón, declaró que los arreglos deberían ser hechos por 13: u:ansición de ~~a
economía en desarrollo a una desarrollada y para los casos hm1trofes. Tamb1en
hizo notar que es necesario llegar a un concepto más definido de lo que constituye una economía en desarrollo o una economía desarrollada. Y tiene
que admitirse que no hay una definición oficial o generalmente aceptada acer~'l
de los países "desarrollados" y "en desarrollo". Es notable cómo las orgamzaciones internacionales agrupan a los países de diferente manera. Las Naciones
Unidas, por ejemplo, toman como países "en desarrollo" a todos los países de
Africa (excepto Africa del Sur); de América (excepto los Estados Unidos .Y
Canadá); de Asia (excepto Japón y Turquía); de Oceanía (exreplo Australia
Nueva Zelanda); pero no a países europeos. La OECD (Organi7.ación para
y
b" . 1
Cooperación Económica y el Desarrollo) en otro aspecto, tam 1en me uye a
Grecia, España, Yugoslavia, Malta, Gibraltar y Turquía. Pero aún hay oti:o
grupo compuesto de setenta y cinco países "en desarrollo" que emitieron la
Declaración Conjunta de los Países en D esarrollo en la Asamblea de las Nationes Unidas, Ja que precedió a la Primera Conferencia (UNCTAD), de
!964. Nueva Zelanda ha sido, por ejemplo, incluída en este grupo de pa1ses
''en desarrollo". Otro agrupamiento fue hecho en dicha Conferenria por setenta. y siete países "en desarrollo", que actuaron como directivos; una clase
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siete" fueron, a su vez, aunlentados a noventa y seis países "en desarrollo"

R30

y ahora son llamados los "setenta y s.iete" de los "noventa y seis". Durante
diciembre de 1971, publicaron una Declaración conjunta, pidiendo una nueva
división internacional de trabajo que aseguraría relaciones económicas más
razonables y equitativas, de acuerdo con la estrategia para el desarrollo, como
la trazada para la Segunda Década del Desarrollo ( 1971-1980).

Otra distinción entre los países "desarrollados" y ''en desarrollo", fue hecha
por la Junta de Comercio y Desarrollo, fomentada más o menos como organización permanente, como resultado de las Conferencias de la UNCTAD. Todavía, para entonces, otra división del mundo fue bosquejada por el Impuesto
de Igualamiento del Interés en los Estados Unidos en 1964. Tal impuesto se
estableció para desalentar la flotación de las emisiones de los valores extranjeros en el mercado americano. En 1965, el impuesto se extendió para incluir
los préstamos a largo plazo de los bancos americanos a los extranjeros. En su
aplicación, en 1965, se definió como "países menos desarrollados" a los ya
enumerados países desarrollados occidentales y a los países enumerados dentro
del Bloque Sino-Soviético.
Filialmente, las restricciones de los Estados Unidos sobre las regulaciones
de inversiones extranjeras de 1968, hicieron por primera vez una distinei.ón
oficial del mundo en tres grupos:
-

países más desarrolla.dos,
países menos desarrollados, y
países intermedios.

De cómo todos estos agrupamientos _diferentes están dividi.endo a lo.~ países
cada uno en su propia forma, puede ser visto en la Tabla No. 2, en la que una
selección de los países m(is importantes del mundo está listada de acuerdo con
la magnitud de su ingreso per cápila, expresado en dólares circulantes de los
Estados Unidos, para el año de 1970. Desde que los porcentajes de cambio
oficial de las diferentes monedas en circulación .no están siempre en línea con
la paridad del poder de compra, una corrección ha sido hecha. para obtener las
figuras del ingreso expresadas en dólares de los Estados Unidos, en línea con
la igualdad del poder de compra, vía los esquemas de comparación del precio
internacional de las Naciones Unidas y publicados en The Financia[ Tim.es.
Para algunos paises, han s.ido usados esquemas que ya habían sido co1Tegidos,
mientras que para otros, se ha puesto más atención a la calidad de los productos, con objeto de obtener una comparación más realista. M..irando la primera
columna de la Tabla, un grupo pudo haber sido hecho de acuerdo con el
Prodm::;to Nacional Bmto per cdpita de cada país. Pero ¿dónde debería fijarse
la línea fronteriza? Paul G. Hoffman, de las Naciones Unidas, la estableció

831

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entre los países pobres y ricos en 300 dls. por año.8 ¿ Pero tiene sentido escoger
tal esquema para indicar la distinción? Parece corno si tuviera más sentido
trabajar con una zona, o con un grupo intermedio. En otras palabras, con una
clasificación de tres grupos, como así se hizo en la última columna de la Tabla.

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preguntarse cuál es la mejor forma para hacer esta división. ¿Por cuál criterio
deberá un país considerarse pobre o rico? ¿ De acuerdo con el nivel del pro.
dueto nacional bruto per cápita de nuestra Tabla 2? Este criterio tiene muchas
desventajas y puntos débiles.

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' Véase a Hailstones, Martín and Mastrianna, Contemporary Economü: Problems and
bsues, South-Westem Publishing Co., 2a. edición, 1970, p. 462.

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Xi número de cartas domésticas enviadas por año
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X6 provisión de teléfonos (X 100)
X7 Existencia de vehículos. de carretera (doméstico y comercial
X 8 consumo de carne en K g. por año.

X 100)

~

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De ésto, concluye por algunas vías, las siguientes dobles ecuaciones logarítmicas, que pueden usarse para comparaciones de ingreso entre países (Y)
Y
0.273
0,295x2
0.261x:e
0.109x1
Que ésta es una ecuación muy útil, lo bas6 en el hecho de que encontró
para esta correlación en los diferentes países, que él usaba una correlacióncoeficiente de

+

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R2

-

+

+

0.974

.]eckerman considera la aplicación de este método puramente como un substituto para ]as comparaciones de cuentas nacionales a esca1a completa. Está
aplicado el método para una lista de países, para el afio de 1960, comparando
los datos con los resultados de usar porcentajes de cambio oficial para con,.
vertir los cálculos de cuentas nacionales de consumo privado. H a.ce notar que
su método está dando mejores resultados en oeasiones. T urquía parece, por
ejemplo, estar densamente sobrevaluacla con el método del porcentaje de intercambio, lo que la pone por encima del nivel de Italia. Beckerman piensa
que ésto no es muy realista cuando se llega a un nivel muy bajo, sobre todo

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Por consecuencia, ha habido muchos intentos para mejorar el método. Por
ejemplo, Wilfred Beckerman, del Centro de Desarrollo de la OECD, propuso
un nuevo método para medir el desarrollo de los países, con lo que él llama los
"indicadores modificados no-monetarios", "moclificados" debido a que muchos
trataron de hacer esto antes que él.7
Su método está basado en una descubierta, más que cerrada relación, entre
ciertos indicadores no-monetarios y el consumo real privado per cápita. Desde
que hay una reconocida y cercana relación entre el consumo y el ingreso (la
función de consumo de Keynes), el consumo privado de X figuras per cápita,
puede ser usado para calcular las figuras del ingreso nacional Beckerman llega
a la conclusión de que las siguientes variables explicativas per cápita, en volumen, deberían usarse :

7
Beckerman proporciona un sumario de los diferentes estudios que se han hecho en
este campo en su libro lntemational Comparis.ons of real incomes, Centro de Desarrollo
de la O.E.C.D., París, 1966, Cap. IV "Indicadores No Monetarios''.

839

�en Brasil, cuando el "método-indicador modificado no-monetario" es aplicado.8 Un sumario de sus ·resultados se da en la Tabla No. 3.9
Examinando todo lo que ha sido llevado a cabo para ordenar a los países
sobre una base de indicadores no monetarios, y comparándolo con lo que ha
sido hecho en el campo de los indicadores monetarios, no tenemos más que
llegar a la conclusión de que la clase de datos antes mencionada es la más
práetíca-en tanto no ~a sido hecho más trabajo en esta área-. El mismo
Beckerman lo siente también así y propone como un programa de investigación
futura: 10

a) . Comparaciones nuevas sobre el ingreso real deben ser hechas para los
países avanza.dos de la OECD.

b). Los países menos desarrollados de la OECD deben también ser llevados
a las comparaciones.
c). Algunas comparaciones experimentales también deben ser llevadas a
cabo para algunos países de ultramar, no miembros de la OECD.
d) . El modificado método indicador no-monetario, podría entonces aplicarse a un número muy grande de países restantes con medios estadísticos no
muy bien desarrollados.
Concluyendo, las siguientes razones pueden mencionarse para justificar por
qué los indicadores monetarios del Producto Nacional Bruto, per cápita, parecen todavía la forma más práctica y realista de ordenar a los diferentes países,
considerando las diferentes etapas de desarrollo económico, en tanto no se haya
efectuado más investigación en este campo :
L Como Beckerman lo explica en su estudio, los métodos que han sido
aplicados antes que introdujera su método no eran muy satisfactorios.11 Su
método de los Indicadores Modificados No-Monetarios, el que se publicó en
1966, está trabajando todavía con 1,960 figuras. Este hecho no es muy convincente de que sea muy fácil obtener los datos no-monetarios. Trabajando con
los indicadores monetarios en 1966, los datos pudieron ser coleccionados para
años posteriores a 1960. Esto significa que para obtener datos más recientes,
su método no sirve de ayuda, mientras ésto sea una de las cosas más importantes: ser capaces de obtener datos recientes para tener la posibilidad de
obtener resultados actuales.
lbid., Capítulo V, Un nuevo método propuesto.
' Ibid., pp. 36-37.
,. Ibid., Capítulo VI, Posible trabajo futuro.
11
Ibid., Capítulos 1-IV.
• BECKERMAl'í,

836

Tabla 3
COLOCACIÓN DE PAÍSES DE ACUERDO CON LOS INDICADORES

MONETARIOS Y No MoNETARIOs

lndice Real de Números del Consumo Privado

por Cabeza en

196()

(EUA 1960 = 100)

País
E.U.A.
Suecia
Canadá
Australia
Reino Unido
Dinamarca
Suiza
Nueva Zelanda
Noruega
Alemania
Francia
Bélgica
Países Bajos
Italia
Japón
Africa del Sur
Argentina
España
Venezuela
Portugal
Chile
México
Grecia

Brasil
Turquía
Egipto
Tailandia

Indicadores
No-Monetarios

100
77
77
65
62
59
59
59
57
56
54
54

45
31

29
26
24
20
19
17
17
13
13
12
10
6
4

Indicadores Monetarios

100
55
74
57
50
47
56
56
35
41
47
48
31
22
13
36
19
14
32
12

21
16
16
6
27

-

4

2. Asumiendo que no hay ventaja del método no-monetario, en el sentido
de que los datos son tempranamente aprovechables, entonces el método de
indicadores monetarios es preferible, desde que la colección de datos es más
simple: sólo un dato para cada país, en lugar de toda una lista de datos.
3. Los notables resultados del método no-monetario de que Turquía está
837

�cerca de Brasil, en lugar de estar cerca de Italia, es también logrado con la
lista actualizada de los indicadores monetarios, de acuerdo con la primera
columna de la Tabla No. 2 arriba mencionada.
Usando los indicadores monetarios y agrupando al mundo en diferentes ca..
tegorías, ésto puede ser hecho de la siguiente manera:

l. Los países menos desarrollados, con un ingreso per cápita de 100 dls. o
menos.
2. Los países en desarrollo. Es difícil poner en figura límite más arriba
para este grupo. ¿Deberemos poner aquí el límite, como lo hace Paul G. Hoffman, de las Naciones Unidas, entre los países más y menos ricos, a 300 dls.
por año?
3. El grupo intermedio, conteniendo países que se están cambiando de un
grupo a otro y también países que tienen las características de ambos, tanto
de los en desarrollo, como de los desarrollados.
4. Los países m.ás desarrollados; el problema está aquí de nuevo. ¿D6nde
ponemos el límite? Algunos creen que en 500 dls., pero otros creen que es una
estimaci6n muy alta.
Habiendo considerado los datos esenciales de los países pobres más en detalle, es interesante también centrar nuestra atención en los países ricos.
Debido al más y más gradual progreso económico, en estos países el nivel
de vida está subiendo y están terminando en una especie de sobre-desarrollo,
con las siguientes cuatro características:

l. Falta de verdadera libertad de selección
2. Falta de actividad física
3. Sobrenutrición
4-. Tensión física
l. El primer punto mencionado, la falta de verdadera libertad de selección,
ha sido ilustrado en una película norteamericana llamada El Ser Querido.
Esta película establece con claridad que hay algo deprimente acerca de la
"forma americana de muerte". Se dice que en los Estados Unidos la realidad
de la muerte ha sido disimulada por un elaborado atavío de pomposos entie.
rros y prácticas diseñadas para inmortalizar el cuerpo del "ser querido". Esto
incluye ataúdes impermeables de bronce pulido costando 3,000 dólares o más.
El cuerpo del "ser querido" es transportado en una carroza fúnebre, Cadillac
"El Dorado", que cuesta no menos de 14,000 dólares y detrás del féretro van

tos familiares y amig.os, llevados al cementerio en una flota de 4 o 5 limousinas,
Cadillac, cada una de las cuales cuesta alrededor de$ 9,000 dólares. Uno puede sorprenderse del porqué de todo ésto a Wl nivel de costo tan alto. ¿ Se debe
a que la industria funeraria está empujando así a Ja gente? Ciertamente, no.
Hay algunos casos en que la industria funeraria trató de hacer las cosas un
poco más simples y menos costosas. Pero entonces estuvieron per-diendo clientela. En segundo lugar, podríamos sorprendemos si estamos ante un nivel tan.
alto de costo, debido a que tales complicaciones son exigidas por la ley. Ciertamente, tampoco es el caso, ya que un cuerpo no tiene que ser embalsamado
si es enterrado dentro de las 24 horas después de la muerte.
La verdadera razón de porqué el funeral tiene que ser a un nivel tan alto de_
costo, es que, de hecho, ésto le es impuesto a la gente por la idea de qué es lo
que los vecinos puedan pensar y decir cuando uno haga todo por sí mismo
para ahorrarse los gastos. Daría la impresión de que "el ser querido" no lo era
tanto y de que esa gente era muy mezquina para gastar. Estamos llegando al
punto de que, debido al nivel de elevado ingreso, 1a gente está llegando a ser
refrenada en su elección. Esto es, como John R. Ericks lo dijo: "Si la industria
funeraria está enferma, es debido a que están operando en una sociedad enfer-·
ma".12 ¿Cuál es la enfermedad de esta sociedad? El sobre-0esarrollo. Otro ejem.
plo de la enfermedad se ilustra con un extenso informe acerca de cómo las
familias amerícanas, con un ingrew anual alrededor de 20,000 dólares, pueden
duramente vivir con sus salarios.13 Aunque este grupo contiene solamente el
2% más alto de la población con los más elevados ingresos, se siguen considerando ellos mismos pobres aún. Esto no sólo se debe al constante aumento del
costo de la vida, sino, fundamentalmente, a que tienen que hacer muchas cosas
que llegan a constituirse en una necesidad, por la misma razón expresada arriba: qué es lo que los vecinos podrían pensar o decir cuando uno lo hizo "sin·
eso" . . . Con el transcurso del tiempo, estas familias han terminado de pagar
las simples necesidades de la vida, tales como un horno que se limpia por sí
mismo; una puerta nueva del garage dotada con un ojo eléctrico (446 dls.);
el necesario reestucado y remiendo de la casa (6,000 dólares); simplemente no
se deja sobrante para una sana diversión. Así, aquí aparece de nuevo el que esa
gente está forzada por su alto nivel de ingreso a mantenerse firme con los v~ci-'
nos y son, de hecho, restringidos en su libre elección. Esta es también la razón
de porqué muchos americanos dejan el país para establecerse en otros en donde
esta competenda de ratas no es tan prevaleciente, como por ejemplo, Australia.'
2. La falta de actividad física: En los países sobredesarrollados, la gente se
u ERtcKs, JoHN R., El Ser Querido en Texas: Una Seeuela. The Daily Texan, 3 de.
mano, 1966, p. 5.
11
Véase la Revista Lile del 3 de febrero de 1969, pp. 58-64.

�inclina a emplear el automóvil, el elevador; a usar la sierra eléctrica, el cepillo
de dientes, el cuchillo para la carne, etc., lo que reduce sus posibilidades de
actividades físicas. Esto es, como la Asociación Médica Americana lo manifiesta
en su campaña de publicidad: ~ mayoría de los niños en América, aprenden a
caminar a los 16 meses y paran de caminar a los 16 años. En 1968, The Economist habló acerca del "proY,ecto de ley para la prosperidad material",H men.
cionando los resultados de este proyecto en Alemania. En este último país, cerca
del 70% de los asalariados están inválidos antes de que deban retirarse a los
65 años, a causa de esta falta de actividad física. La misma característica llega
a ser aparente allí, cuando los resultados de los exámenes médicos para el reclutamiento militar son considerados bajo los siguientes aspectos: aproximadamente el 25% de los jóvenes enlistados fallaron en la prueba, mientras que de
aquellos que la están pasando, el 15% no pueden hacer ya más caminatas de
cuatro millas.
3. Sobrenutricíón. En la sociedad sobredesarrollada la gente está cambiando
por completo la comida básica, más nutritiva, para llevar una pobre dieta de
propaganda, basada en convencimientos secretos; falta de tiempo (más tiempo
se necesita para el consumo extenso de la clásica comida), o suspirar por una
vida fácil. Y así, cambian de las más básicas comidas, tales como leche, legumbres y fruta, a azúcar (dulces) y grasas ( papas fritas, pescado frito y pollo
frito) . Particularmente, las tres últimas cosas están arruinando su salud en esta
forma:

- sobrenutrición: la gente está comiendo mucho; el Profesor Chittenden
prob6 que la gente, en general, en los países sobredesarrollados, está comiendo
el, doble de lo que necesita.15
.- Mucho azúcar ( Cocas, galletas, dulces, helados, pasteles, etc.)
- Mucha grasa animal, lo que significa el peligroso sobreconsumo de grasas
saturadas y colesterol

nión anual del Colegio Americano de Cardiología, en 1966, las mujeres, particularmente, fueron culpadas por el hecho de que muchos hombres están
sufriendo de problemas en el corazón. Las mujeres están sobrealimentando a
sus esposos con ricos platillos (aquí tenemos la combinación de los tres: sobrenutrición, mucho azúcar y mucha grasa animal) y los están protegiendo mucho, poniéndolos en un confortable sillón frente al aparato de televisión, en
lugar de hacerlos segar el césped o caminar una cuadra. Los médicos procla.
man que esta es la razón del porqué las mujeres están viviendo siete años más
en el promedio actual, que los hombres, mientras que hace una centuria el
promedio de vida era el mismo para ambos. Esto también explica los dolorosos
hechos de cada día, 1,400 americanos mueren por ataques al corazón y 500
por ataques cerebrales. ¿ Qué están prescribiendo los médicos en contra de
estos sombríos hechos de la vida diaria? Ejercicio y actividad física (que se
han reducido por nuestra fácil riqueza de vida) y menos comida. &amp;tablecen
que el promedio de adultos necesita cerca de diez calorías menos por día, por
cada año que pasa, para mantener su peso. Pero con un nivel de ingreso más
alto, -aunque de acuerdo con la Ley de Engel, la gente está gastando un
porcentaje más bajo de su ingreso en comida-, están todavía inclinados a
gastar más en comida en un sentido absoluto y, particularmente, en alimentos
con alto valor en calorías, tales como dulces, grasas, animales y bebidas aleo.

hólicas.
Estos hechos amargos pueden confirmarse cuando consideramos el cambio
en la expectativa de vida. Entonces vemos que, debido a estas consecuencias
de "sobredesarrollo", la expectativa de vida en los países como Estados Unidos
Y Nueva Zelanda, por ejemplo, están bajando por primera vez en la historia
como se ilustra en la Tabla 4.

La combinación de tales sobrenutriciones, grasas saturadas, colesterol y la
falta de actividad física, mencionadas bajo los puntos anteriores, nos conduce
a otra característica predominante del mundo sobredesarrollado, la arteriosclerosis: el endurecimiento de las arterias. Las arterias o líneas conducentes de
sangre al músculo del corazón, por sí mismas llegan entonces a entorpecerse
con los depósitos de grasas: es como una clase de moho biológico. En la reu1
• El Economista, 2 de mano de 1968, pp. 24-26. Alemania: El interior de cada hombre gordo.
11
Véase a la Dra. Kristine Nolfi, My &amp;periences with Living Food, Humlegaarden,
Dinamarca, p. 12.

840

841

�Tabla 4
ExPECTAT1VA DE VIDA EN LOS ESTADOS UNIDOS y NUEVA ZELANDA

Estados Uni&lt;/os
1

~

l

Año

Expectativa de Vida

Período 1

Expectativa
de Vida
Sólo [hombres]

1850
1890
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1965
1966
1967
1968

39 (Sólo Massachusetts)
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43 "
47
50
54
50
63
68
70
70
70
71
70

1880-92
1891-95
1896-1900
1901-05
1906-10
1911-15
192-1-22
1925-27
1931
1934-38
1950-52
1955-57
1960-62
1965-67

54.44
55.29
57.37
58.09
59.17
60.96
62.76
63.99
65.04
65.46
68.29
68.88
69.17
68.67

De la Tabla de Vida comparada para la expectativa de la vida del hombre o años.

FUENTES:

Para los Estados Unidos Oficina de los Censos, Departamento de Salud,
Educación y Bienestar, Servicio de Salud Pública; Reporte Anual. Estadlsticas
Vitales de los Estados Unidos. The lnformation Please Almanac 1972, El
Almanaque Americano 1972, El Almanaque Mundial de 1970 publicado
por Newspaper Enterprise Association.
Para Nueva Zelandia: Anuario Oficial de Nueva Zelandia de 1972, Departamento de E.tadística, p. 97.

El mismo fenómeno puede verse en otros países, como en Europa Occidental, donde, también, por primera vez en la historia, la expectativa de vida
de los hombres está declinando. Las estadísticas de salud son también sombrías en otra forma: las estadísticas de la Sociedad Americana del Cáncer,
indican que el cáncer atacará a dos de cada tres familias americanas, y que
también lo hará en uno de cada cuatro americanos ahora vivientes. Para muchos autores, el cáncer es también considerado como una enfermedad de una
sociedad sobredesarroUada, causados por tomar alimentos que son muy refi842

nados, muy preparados, muy horneados, coloreados artificialmente y a un nivel muy alto de consumo proteínico.1° Tiene que admitirse que en las áreas
de muy bajo subdesan'Ollo. el cáncer está a bajo nivel, como, por ejemplo,
entre los aborígenes australianos,17 indicando también que hay cierta relación
entre el cáncer y el desarrollo económico, vía de sobrenutrición y de mala
nutrición de las sociedades desarrolladas.

4. Tensión física. Pudiera ser que haya más tensión física en una sociedad
sobredesarrollada, pero ¿ cómo podríamos medirla? En Amsterdam fue hecho.
Por ejemplo, llevándose a cabo la verificación de que, dentro de un período
de diez años, los casos de suicidio en el Hospital Académico se triplicaron.
Alli observaron, a tra\'és de una extensa investigación, sus causas. Es notable
que tales causas se tomaron hacia el "sobredesarrollo".
De acuerdo con la investigación arriba mencionada, las causas pueden reducirse a los siguientes dos puntos:

I. Las relaciones laborales son menos personales. En el pasado, cuando la
economía no estaba como ahora tan sobredesarrollada, la gente trabajaba en
unidades más pequeñas y c1.1ando tenía algunos problemas personales los podía
discutir con su jefe y sus problemas podían resofverse o llegar a ser menos
apremiantes. Con más desarrollo económico, vino una más grande división de
trabajo más eficiente y unidades de producción más grandes; el trabajador
perdió su relación personal más íntima con su jefe. llegando a ser sólo un
número en una gran unidad. Ya no tiene a nadie con quien discutir sus
problemas; por consecuencia, tiene que resolverlos él mismo, lo que no puede
hacer, deprimiéndolo y llevándolo a un caso de suicidio.
II. Menos asistencia a la Iglesia. En el pasado, con menos desarrollo eco•
nómico, las gentes eran pobres en Holanda. Para compensar sus miserables
vidas diarias iban a la iglesia. Cuando tenían problemas, podían tener la
ayuda del ministro o del sacerdote. Con más desarrollo económico. recibieron
más educación, mayor ingreso; leyendo más y atendiendo a más eventos culturales, pudieron desarrollar sus propias personalidades. Llegaron a ser críticos de la iglesia y sintieron que podrían vivir sin ella. Tuvieron muchas otras
cosas, tales como deportes, etc., que les fueron atractivos. Por consecuencia,
" ARBUTBNOT LAm, SIR WILL!AM, El cáncer es una enfermedad de la civilizaci6n,
causada por la mala nutrición y la falta de movimientos digestiuos. Véase a la Dra. K.ris•
tine Nolfi, Levende Foede, pp. 78-98.
" Véase al Dr. Robert A. Good, Jefe del Departamento de Patología de la Universidad de Minnesota, en un reporte presentado ante el 570. Congreso del Colegio Americano
de Cirujanos durante octubre de 1971.

843

�ya no tuvieron tiempo para ir a la iglesia. La iglesia fue considerada como
opio para los pobres. Pero cuando el pueblo holandés se volvió menos aisistente
a la iglesia, tuvo también que resolver los problemas que discutían previamente con el clérigo, o tenían que ir con un siquiatra, que resu1ta más costoso. Aquí, nuevamente, en muchos casos, terminaron enfrentándose con los
problemas que no podían resolver por sí mismos, haciéndolos infelices y depresivos, guiándolos a casos de suicidio.

más joven, de volver a ésto de nuevo. Hay, por lo menos, 2,000 experimentos
comunales en operación en los Estados Unidos y muchos también en otras
sociedades con características de sobredesarrolio. Robert Hourlet, quien visit6
cincuenta experimentos comunales, llega a la conclusión de que esta. es la clase
de sociedad que vamos a ser forzados a adoptar. Sexo y drogas no están muy
mezcladas en ello como la gente piensa. Durante su viaje no vio muestras de
heroína o su empleo incrementado rápidamente.

Esto llegó a ser un fenómeno tal, que en 1970 se estableció un Centro de
Crisis en Amster-dam, para salir adelante con dichos casos de frustración. En
otras sociedades sobredesarrolladas. vemos las mismas características: en los
Estados Unidos, 250,000 personas por año tratan de suicidarse, de acuerdo
con un estudio de investigación. Los cálculos oficiales de suicidio -alrededor
de 22,000 para 1969--- no significan mucho, tomando en cuenta que todos
los casos dudosos se registraron como "accidentes''. Si .incluimos estos, también
entonces probablemente terminaremos a un nivel de 50,000 a 60,000 por año.
Tiene que asumirse que el porcentaje de suicidios en los Estados Unidos es más
alto que el porcentaje de accidentes de automóvil (54,000 en 1969, aunque
probablemente incluyendo muchos suicidios) .

4. Menos materialismo. En las sociedades más primitivas, la gente no es
muy materialista; como los Paupanos, en Nueva Guinea, las cosas les son
fácilmente indiferentes. Este es el caso, también, de porqué están viviendo más
sobre una base de grupo que sobre una de individualismo y propíedad privada.
Lo mismo vemos en la sociedad sobredesarrollada, en la que, en un aspecto,
el hombre que Ía ha hecho es tan rico que las cosas le son indiferentes en
forma fácil nuevamente (Roekefeller, Ford); mientras que en el otro aspecto,
tenemos la generación más joven de este grupo, la que ya no está muy interesada en el dinero, tanto en las cosas materiales como en ]as .inmateriales
que puedan mejorar su calidad de vida. También se dan cuenta que es mejor
dar que recibir. En la Sociedad Alternativa la gente no tiene interés en el
dinero.

Estas tensiones físicas causadas por el "sobredesarrollo" están llevando a
toda clase de desórdenes nerviosos.
Mencionemos algunos de esos otros aspectos:
1. Alimentaci6n. Como una reacción a la sobrecivilización en este campo,
hay una tendencia para comer de nuevo los alimentos más simples, menos
cocinados y menos refinados. Las tiendas de alimentos para la salud están
aumentando como hongos, también esti.mu1adas por la profesión médica, la
que proclama que debemos comer, en lugar de arroz blanco, pan blanco, azúcar blanca, macarrones blancos, tostados y corn flakes: arroz moreno, toda
clase de pan de trigo, de maíz, etc., y tanto, como sea posible sin cocinar,
como verduras frescas y frutas.

2. Construcción. Aquí también hay la tendencia a volver a una forma
más simple y primitiva, como vivir en caravanas y acampar en tiendas. Hay
de nuevo ansiedad por lo que los primitivos están haciendo, como una reaeción a las muy grandes y elaboradas residencias que hay que tener limpias y
cuyo mantenimiento es caro.

3. Comunidades. La gente primitiva vive en pequeños gru,pos; en ]a sociedad sobredesarrollada hay una tendencia, particularmente en la generación
844

Con ésto parece que el círcu1o se ha cerrado. Una especie de reloj del desarrollo puede construirse como un nuevo modelo para las cinco diferentes etapas
del desarrollo econónúco, como se indicó en la figura No. 3. Las cinco etapas son:

l. La sociedad muy primitiva. La gente está desnuda, habita en cabañas
muy prinútivas o en cuarteles; come en una forma muy primitiva, vive en
pequeños grupos y no es muy materialista; las cosas ]es son fácilmente indiferentes, como lo hacen, por ejemplo, los Paupanos en las tierras altas de
Nueva Guinea.

2. La siguiente etapa, es la sociedad menos desarrollada. Aquí la gente
se va a vestir mejor por sí misma. El Paupano usa zapatos ( que probablemente no le a justan ) , no porque sea más confortable ( ¡ oh, no, completamente
al contrario! ) , sino porque es un signo de riqueza y de distinción. Las condiciones de su casa están mejorando un poco, aunque todavía son muy primitivas; están viviendo en relación familiar, en lugar de un pequeño grupo. Se
están tomando más materialistas desde que se han extendido desigualmente
para construir sus propias pequeñas propiedades ; está empezando, como los

845

�"fedayi.nes", el campesino o trabajador agrícola en Egipto, quien no posee
ninguna tierra y tiene un promedio anual de ingreso de 12 dólares.18
3. La siguiente etapa es la sociedad intermedia. Aquí la gente tiene más de
un par de zapatos que realmente le ajustan; viven en una bonita y pequeña
casa; comen un poco más sofisticadamente; el vínculo familiar está volviéndose más fuerte ( a los egipcios pobres no les preocupa dar un niño, por ejemplo), ahora se inclinan a pensar más en términos de dinero; como el mexicano, quiere ahon-ar para dar un pequeño confort a su casa.

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4. La siguiente etapa es la sociedad más desarrollada. En ella la gente
come bien verdaderamente; tiene roperos llenos de ropa y calzado; ahora
viven en casas bonitas; están integrando su pequeño patrimonio familiar y,
por consecuencia, son muy exigentes acerca de! nivel social de los amigos de
sus niños, con los cuales, finalmente, podrían casarse. Están llegando a ser
extremadamente materialistas, prefiriendo evadir los impuestos oficiales sobre
la renta un poco, si no es mucho, y si pueden, manejan ésto de acuerdo con
su conciencia. Aquí, los grandes beneficios se logran debido a que el hombre
de negocios está inclinado también a engañru un poco a sus clientes. Los
negocios son un tanto sucios en cualquier forma. Las uniones laborales son
también tan materialistas, que no rinden más hasta que hayan recibido un
aumento de pago más aJto que su aumento en la productividad de trabajo,
forzando en esta forma la economía hacia una situación inflacionaria sin fin,
como las que hoy tenemos en la mayoría de los países occidentales.
5. La última etapa para hacer el círculo totalmente redondo, es la sociedad
sobredesarrollada. La gente está regresando a la misma forma de vida de la
primera etapa. Les gusta andar desnudos, comer las simples comidas naturales, ele. La cosa notable aquí. es que, si consideramos quién concurre a las
playas nudistas y a las tiendas de alimentos para la salud, nos damos cuenta
de que no son los pobres diablos~ sino la gente de la clase más alta. La gente
hace a un lado costosas y complicadas comodidades de su casa, a cambio de
una simple caravana u otras posibilidades de vivir al aire libre, como tiendas,
o quieren dormir a la intemperie o con un simple toldo. Es la gente que
Robert Houriet descubre en su viaje alrededor de las comunidades, los exdrogadictos y los ex-hippies, quienes fueron a tales comunidades en busca de
alguna rehabilitación natural.19 Aquí está la gente que ha reunido tanto dinero que quiere dilapidarlo y que está llegando a ser menos materialista; la

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'" VANGSJ, J., Plaidoyer pour la régulation des ,iaissances, in Je une Afrique, 31 de
diciembre de 1969, pp. 44-47.
'"HoURIET, RoBERT, Regresando Juntos. (Getting Back T ogether, 1971).

847

�gente que se cuida más para mejorar la calidad de vida, que coleccionar más
y más riquezas; la que, finalmente, se dá cuenta que es mejor dar que recibir.
Aunque es obvio que hay una especie de movimiento circular -y en esta
forma una especie de movimiento de reloj, el reloj del desarrollo- en el otro
aspecto, comparando las etapas primera y última, llega uno a la conclusión
de que hay una diferencia. Pudiera ser que la gente esté viviendo en muchos
aspectos, en la misma forma: nudismo, comida simple, etc., en la primera
y última etapa. Pero hay una enorme diferencia cuando uno compara, por
ejemplo, los aborígenes primitivos en Australia y las multitudes en las playas
nudistas de Francia, o los aglomerados campamentos a lo largo de la costa
belga en sus caravanas y tiendas.
Los últimos grupos causan una impresión más descansada y feliz que la
desagradable vista de los nativos desnudos de Nueva Guinea. Ello se debe a
que esos aborígenes no están particularmente disfrutando con el nudismo, ya
que no saben lo que es estar vestido con una corbata y un saco. Más aún,
están mortificados por toda clase de temores que los naturistas occidentales
no tienen. Es por eso que su aspecto es más impresionante: es el temor que
tienen por las enfermedades; el temor de ser molestados por los espíritus de
sus antecesores; el temor de guerra con el pueblo al otro lado de la montaña,
eso es lo que los deprime.

más realista aún y enfatizar los problemas del mundo en desarrollo, después
de ésto, el esquema puede ser completado con algunos hechos más :recientes
acerca de cuánta gente está incluida en cada categoría y cuál es su promedio
de ingreso, como se ilustra en la figura 5.
Aunque desde un punto de vista sociológico y humanitario, es interesante
distinguir este reloj del desarrollo y ver cómo hay ahí un cambio de tipo de
vida sobre el tiempo, considerando a los pobres y ricos en el mundo de hoy,
este reloj también atrae nuestra atención ante los duros hechos que siguen:

l. La distribución del ingreso es desproporcionada, inclinada hacia los ricos, en el sentido de que el mgreso está subiendo agudamente, como puede
verse en la figura 5.
2. La distribución de la población es desproporcionada, inclinada hacia los
países pobres, como puede verse en la Tabla 5.

Tabla 5
LA

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACfÓN MUNDIAL SOBRE LOS
PAÍSES RICOS Y POBRES -

Aunque hay muchas formas de similitud entre el grupo más bajo y el más
alto del desarrollo económico ( alimento, ropa, casa, grupos comunes, las cosas
les son indiferentes fácilmente), hay también diferencias:

Clasificación

- en el sentido de que la gente de la sociedad sobredesarrollada está más
consciente acerca de su despilfarro de las cosas y lo disfrutan como tal. Aunque los muy primitivos están haciendo lo mismo, lo hacen en una forma menos
consciente.

l. Los países menos de-

- en la sociedad sobredesarrollada, la gente goza más quitándose sus abrigos, corbatas y ropa; comiendo las cosas primitivas, viviendo a Ja manera
primitiva en campamentos y caravanas; mientras que la gente primitiva vive
de la misma forma, pero haciéndolo en un modo inconsciente, y más aún,
su alegría al hacerlo se oscurece por toda clase de temores primitivos, creencias

e ignorancia.
Los hechos significan que no estamos regresando a la misma etapa en la
que los primitivos comemaron, que no es exactamente un reloj circular, sino
más bien un movimiento llevando a la misma situación y estilo de vida, pero
a otro nivel. El reloj del desarrollo tiene que ser ajustado para obtener un
modelo más realista, como ha sido hecho en la figura 4. Para hacer el reloj

848

1968

PNB per cápita en
$ de E.U.

sarrollados

% de la Población

Mundial

$ 100 dls., y menos

51%

$ 100 -

16%

2. Los países en desarrollo

3. El grupo intermedio
4. Los países más desa-

$ 500 dls.

$ 500 dls., y más

33%

rrollados
100% Total
1
FUENTES:

1

Banco Mundial Atlas, Banco Internacional para la Reconstrucción y DesarrolJo 1970, y Hailstones, Mart.in y Mastrianna, Problemas Económicos Contemporáneos y Resultados, Compañía de Publicaciones Sudoccidental, Cincinnati, 1970, p. 462.

849

�200
4800

'\

'\

PAlSES MENOS
DESARROLLADOS

PAISES INTERMEDIOS

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SUBDESARROLLADOS

•-:.-.. NUOLEO REAL
DE PAISES

•• MUY PRIMITIVOS

Población en Millones
PNB por cabeza en 1971. Dólares.

1971

FueNTE: Producto Bruto 'Mundial. The Economist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

3600
1032

población: 2300
PNB per
cápita:
204

'• MENOS DESARROLLADOS

Europa Comunista, Mediterráneos, algunos
de Asia del Pacífico, algunos latinoamerica.
nos
Población
600
PNB per cápita:
1800

500
2400

Promedio PNB per cápita:

Total de poblaci6n:

Europa Occidental
Japón
"Antiguos" Dominios Británicos
Población:
PNB per cápita:

PAISES MAS DESARROLLADOS

E.U.A.

SOBRF.-DESARROLLO
Población:
PNB per cápita:

Figura 5

INTERMEDIOS

''

Derrochan las cosas fácilmente. Temor
de enfermedades. Temen ser molestados
por los espíritus, la sombra de sus antecesores; temen la guerra, con la gente
sobre la montaña.

MUY PRIMITIVOS

REALISTA RELOJ DEL DESARROLLO

EL RELOJ DEL DESARROLLO CUBIERTO CON LOS HECHOS ACTUALES

Más conscientes en derrochar las cosas.
Disfrutan más su simple modo de vida.

SOBREDESARROLLADOS

EL AJUSTADO, PERO MÁS

Figura 4

�Tabla 6
EL

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN LAS DIFERENTES
ETAPAS DEL DESARROLLO -

Etapa de Desarrollo

1971

Porcentaje del Crecimiento de la
Población por año

rápidamente, haciendo más difícil de vencer su pobreza, haciéndolos aún más
pobres. El hueco entre los pobres y ricos está aumentando; acelerado por el
hecho de que los ricos están mejorando su posición más que los pobres. Este
hueco creciente puede ilustrarse, por ejemplo, considerando la tendencia del
Producto Nacional Bruto, per cápita, durante un período reciente. (Ver Tabla 7).

Tabla 7
Muy primitivos
Corazón-duro de los países menos
desarrollados
Países menos desarrollados
Países intermedios
Países más desarrollados

}

FUENTE:

Años

Países Ricos

Países Pobres

1

1960

100

1961
1963

103
107
110

100
102

1964

116

1965
1966
1967

121
126
129

1

1962

2

Producto Mundial Bruto, The Eco1Wmist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

Aquí estamos tocando los hechos más asombrosos de la distribución del ingreso: los que, de acuerdo con las estimaciones de 1968, más de la mitad de
la población mundial está viviendo en el grupo más bajo de los· paí.ses en desarrollo, con un promedio de ingreso per cápita de 100 dólares o menos. Nos
encontramos al mismo tiempo, con el problema básico de todo el campo del
desarrollo económico, que no lo es tanto como para que en él no haya diferencias; así como que ]a parte más grande de la población mundial está viviendo en estos países pobres. Es el prejuicio en la distribución del ingreso por
lo que el problema está aquí. Este prejuicio está llegando a ser peor desde que
la población crece más aprisa en los países pobres que en los ricos, como
puede verse en la Tabla 6
Concluyendo:

El verdadero problema de los pobres y ricos- en el mundo de hoy, es que
mucha gente está muy pobre y que las poblaciones pobres están creciendo más
852

= 100) en precios
constantes de 1966

(1960

Sobre 1

Sobre-desarrollo
TOTAL

T ENDENCIA DEL PRODUCTO NACIONAL BRUTO PER cÁPITA

2½

FUENTE:

104

107
111
113
115
118

Producto Mundial Bruto, The Ecom&gt;mist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

La consecuencia es una creciente tensión entre pobres y ricos, la que podría
conducir a una peligrosa explosión. Este es el por qué -aparte de sentimientos
humanitarios y de una creciente conciencia social en el mundo-, los ricos están más y más preocupados acerca de la brecha en aumento. Hay un sentimiento cada vez mayor acerca de que algo debe ser hecho para ayudar a los
pobres.
Los gobiernos de los países ricos están poniendo más y más atención a este
problema. En algunos países, ministerios especiales del gobierno se han establecido para promover la ayuda a los países pobres.
La gente está volviéndose más activa en este campo para hacer algo a tal
respecto, como por ejemplo, la creciente Sociedad para el Desarrollo Internacional, la que ahora tiene sucursales en todo el m1.1ndo y abarca tanto a

853

�individuos, como a organizaciones, trabajando interesados en cerrar la brecha
entre los pobres y ricos en el mundo de hoy.
Hay que tener fe en que Ja creciente preocupaci6n y actividad en el mundo
trabajará a tiempo y reducirá las crecientes diferencias entre los ricos y los
pobres, previniéndose así una catástrofe mundial.

LOS MESTIZOS Y SU CULTURA EN LA VIDA DE
HISPANOAMÉRICA
DR. EoMuND STEPBBN URllANSKI

Howard University

LA

del Nuevo Mundo produjo el choque de dos razas y
dos culturas, cuyas consecuencias se manifiestan en el mestizaje. Es el resultado del entrecruzamiento racial &lt;lel español con el indio. Dicha mezcla, justificada mayormente por impulsos biológicos, originó durante la época colonial un nuevo grupo étnico: los mestizos. Es un término genérico que se da a
la mezcla de las dos razas. En los países andinos, a los mestizos se les suele
llamar cholos y en los países centroamericanos ladinos.
CONQUISTA IBÉRICA

El viajero norteamericano E. G. Squier, quien a mediados del siglo XIX
visitó Hispanoamérica, describió a los mestizos como gente de color moreno,
estatura mediana, bien proporcionada y fuerte. Observó, igualmente, que "es
difícil decir si los blancos se han asinúlado mucho más a ]os indios en su modo
de vida o los indios más a los blancos". Parece indicar esto que los rasgos
somáticos en el mestizaje son quizá de menor importancia que la asimilación
cultural como resultado de la convivencia histórica. Debido a la intensidad de
la mezcla de los peninsulares hispanos con los indios americanos en el pasado
y entre sus descendientes de ahora, la clase mestiza constituye hoy el tronco
de la población hispanoamericana.
Los descendientes de los españoles nacidos en América que no se mezclaron
con los indios u otras razas se llaman criollos, término sinónimo de la gente
blanca. Gracias a la gran extensión del mestizaje, tanto los criollos como los
indios constituyen hoy una minoría. En Bolivia, Ecuador, Guatemala, México
y Perú hay todavía un considerable porcentaje de indios, pero tanto en estos
como en otros paí~ de Hispanoamérica predominan los mestiros. Los indios
debido a sus condiciones generalmente primitivas y falta de aculturación, viven en su mayoría, casi al margen de la vida nacional en varios países hispanoamericanos.

855

854

�Mientras tanto, los criollos, merced a su importancia social y económica e
influencias culturales, desempeñan un papel preponderante en la mayor parte
de Hispanoamérica. Países como Argentina y Uruguay están poblados principalmente de criollos y de descendientes de inmigrantes blancos. Por eso, a
dichas naciones del Plata las llaman países criollos. También lo son Chile y
Costa Rica, ya que en ellos es difícil hallar notorias huellas de mes~je, pese
a que en el caso de Chile durante la época colonial haya vivido un núcleo
bastante numeroso de indígenas.

1 11

1

Vale la pena explicar aquí que mientras la antropología define el mestizaje
como entrecrw,amíento de la raza blanca con la india, el mestizaje en la libre
.nterpretación intelectual hispanoamericana ha de entenderre como cualquier
mezcla racial, sin restringirla a determinados grupos étnicos. Tal circunstancia
induce a veces a algunos escritores "latinos" (Vgr. F. Pallavicini) a llamar
mestizos no sólo a los hispanoamericanos sino también a los angloamericanos
en cuanto se les considera a todos producto de varias mezclas étnicas dentro
de sus constantes históricas.
La mezc.la racial estadounidense dentro del conglomerado étnico se parece
algo al mestizaje hispanoamericano, pero tiene que ser considerada bajo otros
aspectos. La estructura étnica de los Estados Unidos es diferente de la de
Hispanoamérica. L a dominan mayormente los blancos de origen europeo, quienes se mezclan principalmente dentro de los grupos étnicamente parecidos. Sin
embargo, entre ellos y varios grupos minoritarios estadounidenses, también ocurre la mezcla racial, en grados variados y quizá con menos intensidad. Esta
mezcla abarca, no obstante, a gente de tan distintos continentes como Europa,
Sudamérica, Africa y Asia, lo cual mereció a los Estados Unidos el calificativo
de crisol de razas. Sin embargo, lo que esencialmente sobresale en este país
angloamericano es no tanto la mezcla étnica sino la simbiosis ideológica, producto de la amalgama de civilizaciones e ideologías de varios continentes. Se
trata, pues, de un crisol ideológico, cuya nivelación y ajustes a las necesidades
del momento se reflejan en la constante evolución civilizadora, a través de
muchos logros e inquietudes sociales y raciales. Por estas razones, el crisol
ideológico en los Estados Unidos tiene mucho más importancia que el crisol de razas, aunque a veces Jos dos fenómenos se funden en uno.
El Libertador Simón Bolívar hizo una definición del mestizaje en 1819 al
decir: "No somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre
los aborígenes y los españoles". Sin embargo, la herencia colonial española
sobre la inferioridad racial del indio repercutiría todavía por mucl10 tiempo. La
perjudicial doctrina racista de Gobineau sobre la "supremacía nórdica" no
contribuyó a crear un sentido igualitario. Pero, tampoco pudo contener el

856

desenvolvimiento de la civilización mestiza, que se forjó su propia conciencia
y derechos de "ciudadanía cultural".
El ensayista colombiano, Germán Arcini~as, debido al histórico proceso de
amalgama de razas, considera mestizos tanto a los pueblos europeos como a
los americanos. Su opinión se basa en el análisis del desarrollo étnico-cultural
del Viejo Mundo, "en donde se recogieron y aglutinaron los hombres de
Asia, de Africa y de Europa misma". Por eso, considera a la Europa de la
época del descubrimiento como "continente de mestizos, triángulo de razas y
culturas". Arciniegas cree que la existencia de distintas sangres le ha inyectado
a los españoles fuerza imaginativa y creadora, que por consecuencia tiene sus
proyecciones en los hispanoamericanos.
En su ensayo América, tierra finne, Arciniegas examina cuidadosamente la
idiosincrasia mesfüa hispanoamericana.1 Atribuye a los mestizos, entre otros
rasgos, la ingeniosidad y el a{án creador, por un lado, y por otro, Ja doblez
del alma y la ansiedad interna. Según él, la doblez es una virtud debido a la
grandeza del proceso en que un alma se bifurca a través de la mezcla racial.
Las ventajas de esta amalgama son evidentes cuando enriquecen al individuo
con nuevos valores psíquicos que le abren nuevos horizontes en el camino de
su desarrollo interno. Desde lu~o, el mestizo padece también de falsia, indecisión, decepción e inestabilidad. Pero estos complejos inevitables parecen ser
contrarrestados con inteligencia y un enorme potencial de fuerzas vitales que
ya se están despertando plenamente.
Otro intelectual colombiano, Jorge E. Gaitán, atribuye al pueblo mestizo un
rasgo más, denominado por él como "malicia indígena", que es un sexto sentido de desconfianza ante el explotador. Arcini~as está convencido de que
"los hispanoamericanos ostentan un espíritu faústico más desarrollado que los
europeos, porque al natural deseo de progresar unen la contemplación de una
realidad esplendorosa que les muestra hasta d6nde han podido llegar los europeos". No cabe duda que tal actitud mestiza se relaciona con la ambición de
querer superar a otras sociedades para alcanzar sus logros culturales en menor
tiempo. Es una motivación plausible, porque muestra cierto grado de uitalidad
mestiza, aun cuando el ritmo de vida en la América mestiza sea, generalmente,
lento.
Como ferviente defensor de ios valores americanos precolombinos, Arcinie.
gas cree que los logros de la civilizaci6n indígena del Nuevo Mundo eran
superiores a los que existían en España durante la conquista. Esta postura proindigenista, aunque, a veces, demasiado emocional, es comprensible. Tocado de
cierto orgullo mestizo-americanista, Arciniegas expresa su admiración por la
grandeza de las viejas capitales azteca e incaica y por los monumentos del arte
' ARCJNIBOAs,

Germán, América, tierra firme (Santiago de Chile, 1937), pp. 46-48.

857

�indígena, la cual compartimos. Empero, la comparación de las pirámides de
Teotihuacan o Chichen Itzá con la catedral gótica de Burgos o la fachada
plateresca de la Universidad de Salamanca, por ejemplo, serla muy discutible.
Aquellos monumentos tienen distintas caracter'JSticas y valores. Por eso, el
excesivo optimismo nativista, aunque bien intencionado, no es factiblemente
justificado. Hay que recalcar, sin embargo, la originalidad analizadora de
Arciniegas, al señalar el complejo idiosincrático del mestizaje, en el cual el
orgullo se entreteje con la conciencia americana y el arraigado sentido telúrico.

descendiente de ellos. Tal generalización terminológica logró, al parecer, bastante popularidad en algunas regiones de Sudamérica. Por eso, el investigador
chileno Rolando Mellafe introdujo hace poco dos nuevos términos-: euromestizo
que qenota la unión del europeo (español) con criollas o mestiz.as predominantemente blancas, y afromestizo que señala una mezcla racial en la que participa la sangre africana. Dichos términos parecen comprensibles y útiles, ya que
sugieren la preponderancia de determinada sangre en el conjunto del mestiza.je, aun cuando difieran de los _científicamente aceptados términos antropológicos.

Como ya señalarnos, el mestizo constituye hoy el tronc-0 étnico de Hispanoamérica y, por eso, en él se apoya el destino de muchos países. El mestizaje,
con todas sus virtudes y defectos, sigue su marcha histórica a escala continental. Hay pocos escritores hispanoamericanos a quienes les deja de atraer esta
difícil temática, todavía velada por el misterio psíquico de la conducta mestiza. Uno de ellos es el ensayista peruano, Luis Alberto Sánchez, quien en su
obra ¿Existe América Latina? ( México, 1945) discute la transformación étnico-cultural dentro de la compleja personalidad hispanoamericana. El autor
asume una postura que oscila entre el indigenismo y el criollismo, por medio
de la cual analiza el dualismo espiritual mestizo con evidenle sobriedad. Es un
examen psicológico en el cual Sánchez recalca que "el mestizo se acerca biológicamente al .indio, pero intelectualmente al europeo y es síntesis de ellos".
La tesis de Sánchez parece lógica; pero su afirmació~ no abarca necesariamente a todos los países hispanoamericanos de igual manera. Como se sabe,
en Colombia y Venezuela, por ejemplo, el mestizo se parece más al criollo
que al .indio.

Sánchez considera la raza como producto de la geograña y como factor
étnicamente unitario, que hubo de influir primero en el indio, después en el
español, luego en el negro, y por último en el meStizo, sintesis de todos. Este
concepto de Sánchez acerca del mestizaje encaja, pues, en la libre interpretación intelectual más bien que en la rígida definición antropológica. Sin embargo, en la discusión de las transformaciones étnicas, Sánchez hace acertadas
observaciones sobre el desigual grado de la mezcla racial, cuyos resultados se
notan ora en el aindiamiento del blanco ora en el blanqueamiento del indio.
T ales fenómenos hacen, a veces, difícil de revelar hasta qué punto las características peninsulares penetraron en el indígena y, al revés, hasta qué grado
los rasgos indígenas se adentraron en la personalidad de descendencia española. En estos casos no se trata simplemente de la simbiosis biológica sino
también, y aún en mayor grado, del trasplante de ciertas cualidades psíquicas.
Semejantes consideraciones nos llevan a distinguir entre los mestizos españolizados y los indios ligeramente amestizados. A veces es difícil penetrar en las
motivaciones internas de éstos y aquéllos. El único indicio de su distinción
idiosincrática, por lo visto, en su conducta individual que se revela en la
personalidad del hombre.

Debido a la muy arraigada tradición española, el mestizaje colombiano,
ecuatoriano, venezolano o peruano tiende a identificarse con el criollismo, desde luego, más bien en el sentido intelectual que en el étnico. T al cosa no
excluye, empero, el que algunos escritores como el colombiano Fernando González, en su obra Los negroides (Medellín, 1970) admita que no pocos sudame_
ricanos oculten a sus ascendientes indios o negros. Dice González: "En realidad, tal mezcla es un bien; pero en la conciencia tenemos la sensación de
pecado. Vivimos, obramos y sentimos el complejo de la ilegitimidad". Apenados por tal motivo, no faltan, pues, sudamericanos que simulan europeismo.
Lo contrario existe en los países mesoamericanos, sobre todo en México., donde
la conciencia mestiza es muy evidente y, por eso, mucha gente se siente orgullosa de su origen indígena.
Respecto a la terminología que concierne a los mestizos, todavía existe gran
discrepancia. Así, en la libre noción intelectual se considera mestizo a cualquier mezcla del europeo con el nativo americano, fuera este indio o negro o

858

Sánchez considera el papel del mestizo como si se tratara de quien todavía
no ha colmado sus dimensiones históricas, y añade lo siguiente: "Falta aún
clarificar su posición emotiva, difícil de precisar por su inadaptación presente,
en parte a consecuencia de una ausencia visible de vertebración substantiva y
honda. El acervo espiritual del mestizo posee. una multiplicidad desconcertante.
En ello influye la orfandad de sus tradiciones, no por carecer de ellas, sino
por sufrir muchas. De ahí, en parte, su grandeza y su miseria".
El proceso de formación de la idiosincracia mestiza se remonta a la primigenia mezcla biológica del español e indio, la cual pasó por extraños caminos.
Según el autor peruano, mientras el indio trataba de absorber lo hispánico
dentro de sus posibilidades de asimilación, el blanco peninsu1ar se mantenía
al margen. Parece que la motivación española en aquella simbiosis se basaba
más en la concupiscencia que en la voluntad de engendrar nuevos valores

859

�1

~

1

espirituales. Para crear tales valores hubo necesidad de un nivel cultural
1
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no tenían la mayoría de los colonos peninsulares F
. ue una aguna que se hizo
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responsable del abismo entre esos dos grupos humanos Sa'nche
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es e a ISmo no fue colmado por el mestizo puesto que las ..J:____
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.
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e cas que e ~~tetiza, reside~ más en el alma que en la sangre". Esta
acertada deducc1on parece confll1llar Ja existencia del dualism p , · d
tro de la mentalidad mestiza.
o SUJUico en-

cuando se enfrentan a una mayoría, inclusive desarrollando actitudes, un tanto
racistas y, desde luego, discriminatorias". Por otro lado, se dan casos de fuerte
hispanización en varias comarcas aisladas de Nuevo México (EE.UU.) en
donde las gentes, muy orgullosas de su ascendencia ibérica, se olvidan de que
sus antepasados llegaron de la Nueva España o sea de México, y no directamente de España. Hay que subrayar aquí que el orgullo hispánico es también
un rasgo típico de la civilización mestiza.

. Ahora_ bie~. ~a mez~Ia racial con todas sus ventajas o desventajas bioló.
gicas o ~ISOnomicas,, lraJo_ co~igo cier~. ~rirninaciones económicas que en
: ~~orna Y despues eqwvalían a pre7utcios sociale-s. Se manifestaban en la
VIS10n de 1a sociedad colonial en varias clases segun' su condi ., d b'
.
. . .,
cron e 1enestar
matenal.
Tal divIS1on mostraba la incompatibilidad de dichas ci=
, ___ _ o grupos
, .

El papel histórico de los mestizos empieza a marcarse perceptiblemente desde la guerra de Independencia. Así, por ejemplo, en México aparecen caudillos mestizos muy notables como M.orelos y Guerrero, quienes en sus hazañas
encuentran también el apoyo de los indios. Desde los tiempos de la Revolución Mexicana, de 1910 en adelante, tanto los indios como los mestizos llegan
a ser un importante contingente militar. Aunque el mando revolucionario se
bailó dividido en manos de los criollos y mestizos, no faltaron lideres rurales
como Emiliano Zapata y Pancho Villa, notables guerrilleros. El Presidente
Lázaro Cárdenas, de origen predominantemente indio, mediante la Reforma
Agraria, hizo mucho en favor de la causa indígena. Por eso, Jiménez Moreno
afirma que desde esa época "el indígena es uno de los factores que han dado
a México una ÍISOnomía inconfundible, y México es precisamente uno de los
países más equilibradamente mestizos del continente americano".

e?'1cos, que lógicamente tuvo que ver con los prejuicios raciales. Sánchez
~cute con valor_y honestidad estas desigualdades sociales, remontándolas a la
epoca precolombma, es decir, antes de la llegada de los españoles
ortugueses al_ Nuevo Mundo. Los prejuicios existían ya entre los aztecas ye ~neas
que cons1d~rándose ~periores ª. otras tribus indígenas, se casaban sólo dentr~
de s~ propio clan. Sanc?ez considera como primer racista español al P. Barto.
lome de Las Casas, qmen tratando de ayudar a los indios, se mostró injusto
con los esclavos negros. El abuso contra los indios y negros durante la colonia
era fr~ue~te_ Y ~l, relegar a los mestizos a puestos inferiores, es otra prueba
de la ~sc~ac10n. Sánchez cree que el español, en su afán de legitimar su
conqmsta, creo el mito racial que tanto ha contribuido a retardar· la r
·,
d fi · ·
ionnac1on
e ~ttva de la pe~nalidad 1:°estiza. Contrario a algunos escritores hispanoamencanos qu~ prefieren _cubnr el asunto racial con silencio O relegarlo a un
lugar secundano, el mencmnado ensayista peruano lo e'll'Tlone de esta man .
"El
bl
d1 ·
·
··r
era.
~ro ema e racismo implícito y explícito en la América Latina debe ser
considerado como primordial. De él depende, en no escasa proporción el de
nuestra unidad efectiva".
'
. Observaci~n~ muy interesantes sobre el mestizaje se derivan de los estudi~sos de ~~XIco, donde la mezcla racial parece la más equilibrada de toda
Hispano~enca. E! e~ohistoriador mexicanoJ Wigberto Jiménez Moreno, en
su t~baJo ~l mestiza7e y la transcultnración en Mexiamérica (México, 1961)
exam.ma cU1dadosamente el proceso de la mezcla étnica en varias partes d la
Repú~lica Mexicana, el Suroeste de los Estados Unidos y Centroamérica. eLo
estudia tanto en las zonas agrícolas de preponderancia indígena como en las
~rban~ que se caracterizan por su mestizaci6n activa. El autor señala la res1stenC1~ a la mestización de algunas comarcas muy indígenas como Yucatán,
donde el grupo de origen español ha permanecido muy fuerte frente al indio
por bastante tiempo, con esa cohesión y agresividad que tienen las minorías

860

La dramática participación de los mestizos y de los indios en forjar los cimientos modernos de México está descrita, de una manera realista, en las obras
de una nueva clasificación novelística, llamada la novela de la Revolución
Mexicana. Los ejemplos notables de esta narrativa revolucionaria $0n Los de
abajo (1915) de Mariano Azuela, El águila y la serpiente (1928) de Martín
Luis Guzmán, ¡ Vámonos con Pancho Villa! ( 1931) de Rafael F. Muñoz, Tierra (1932) de Gregorio López y Fuentes, Cartucli-0 (1931 ) de Nellie Campobello, La asonada (1931) de José Mancisidor y Mi caballo, mi perro y mi
rifle (1936) de José Rubén Romero, para mencionar sólo algunas novelas de
este tipo que llegan a docenas. T ambién hubo reacción psicológica antirrevolucionaria, manifestándose posteriormente en El luto humano (1943) de José
Revueltas, Al filo del agua (1947) de Agustín Yáñez y La región más transparente (1958) de Carlos Fuentes. No cabe duda, sin embargo, que la Revolución Mexicana (su etapa inicial: 1910-1917), por ser el primer auténtico
acto de protesta continental del siglo XX, ha .influido en despertar la conciencia mestiza de otros países hispanoamericanos. Acrecentó, así, más tarde su
rebeldía intelectual y política.

La novela de la violencia colombiana que describe los trágicos acontecimientos de la no declarada guerra civil en Colombia, a partir de 1948, refleja
una notoria semejanza con la narrativa mexicana. Sus ejemplos son: El Gris861

�to de espaldas (}952) y Manuel Pacho (1966) de Eduardo Caballero Calde.
rón, El alzamiento ( 1960) de Luis Castellanos, Balas de la ley ( 1953) de
Alfonso Hilari6n Sánchez, Tierra sin Dios (1954) de Julio Ortiz Márquez,
La calle 10 (1960) de Manuel Zapata Olivella, Quién dijo miedo (1960) de
Jaime Sanín Echeverri, La mala hora (1962) de Gabriel García Márquez y
Las bestias de Agosto ( 1964) de Enrique Posada, sin mencionar más novelas
de este tipo.

Igual rumbo ideológico toman también las novelas revolucionarias cubanas,
que narran la sublevación de Fjdel Castro en 1958 y la anatomía de su
revolución. Tales obras son: Mañana es 26 ( 1960) de Hilda Perera, No hit}•
problema (1961) de Edmundo Desnoes, Maestra voluntaria (1962') de Daura
Olema García, Los muertos andan solos (1962) de Juan Arcocha, Pequeñas
matziabras ( 1963) de Virgilio Piñera, Vivir en Ca11donga (1966) de Ezequiel
Vieta, y La vida en dos ( 1967) de Luis Agüero. Indicamos aquí sólo algunas
narraciones de esta índole, sin mencionar las abundantes memorias de los
autores exiliados, opuestos a la revolución castrista.
El cambio gradual de mutua postura entre los varios grupos étnicos den.
tro del espectro de la civilización mestiza se debe indudablemente al enor.
me progreso intelectual del mestizo, que se marufiesta en reconocidos lo.
gros literarios, art'isticos y científicos. Al referimos a la interacción de los
varios elementos que se funden en la idiosincrasia mestiza, conviene decir que
el sentido telúrico heredado de los indígenas~ se revela notablemente en la
litei-a.tura mestiza; pero es algo desdibujado o hace falta en la literatura criolla,
sobre todo, la rioplantense. Rasgos nativos parecen ser, además, la apacibiJi.
dad, la percibilidad artístic.a y la apatía. El sentido contemplativo puede ser
atribuido tanto a los indígenas como a los peninsulares, fundiéndose esta ca•
racterística en la personalidad mestiza muy ostentosamente. Mientras- tanto, la
herencia española se expresa en la imaginaci6n desenfrenada, sensibilidad estética y exuberancia emocional, rasgos que se reflejan tanto en las letras mes.
tizas como en las criollas. De no poca monta son también el muy desarrollado
sentido especulativo y el frecuente tono de espiritualidad, características inse.
parables de la mentalidad hispanoamericana.
Desde los tiempos del Inca Garcilaso y Alva Ixtlilxóchitl hasta la época
moderna se podría formar una larga lista de notables hombres de letras y
artistas mestizos. Bástenos mencionar sólo a algunas figuras representativas
como Rubén Darío, Ricardo Jaimes Freyre, José Santos Chocano, Ricardo
Palma, Manuel Altamirano, Franz Tamayo, César Vallejo, Alcides Arguedas,
José C. Mariátegui, Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Sabogal, Os.
waldo Guayasamín y Carlos Chávez. Fama internacional ha logrado Miguel
Angel Asturias, ganador del Premio Nobel (1967) . La contribución cultural

862

y arfIStica de estos y otros personajes a la cultura moderna es demasiado evidente para que se reitere su importancia. Empero, en Hispanoamérica nadie
los distingue como mestizos sino como creadores de obras, que trascienden los
conceptos raciales. Quizá, por eso, pocos críticos literarios hispanoamericanos
se ocupan debidamente del aporte mestizo a las letras uruversales.

"Los

MESTIZos"

Es curioso notar que el término mestizo en el sentido étnico está usado
con más frecuencia en la literatura antropológica que su aplicaeión cultural
en la crítica artístico•literaria. Se suele hablar vagamente de "nuestro continente mestizo", pero no se le presta la atenci6n debida. Una muestra de ello
es. la obra Letras del continente mestizo ( Montevideo, 1967) del talentoso autor
uruguayo Mario Benedetti. Se ocupa en ella de algunas lumbreras de las letras
mestizas, pero al anal.izar su producción literaria; no la identifica como su ge.
nio étnico cultural. La postura de dicho autor criollo es bastante extraña,
porque el lector al tomar su obra en la mano, espera hallar la elaboración
de los conceptos psicológicos de sus autores, que provienen de su alma mestiza.
Pero salvo el fascinante título del libro de Benecletti, en su conterudo crítico•
literario no hay casi nada que pudiera directamente esclarecer los móviles
interiores del "mestizaje cultural". En este y semejantes casos es difícil adivinar si se trata de 1a falta de comprensión criolla de la compleja idiosincrasia
mestiza o simplemente de la evasión de su análisis, dejándoselo a los mismos
intelectuales mestizos, que a veces lo hacen con ingeniosidad. Por cierto, son
casos muy contados.

Así, se intenta definir, de vez en cuando, el afán del mestizaje en el sentido
intelectual. El ensayista venezolano, Arturo Uslar•Pietri, dijo en cierta oca.
sión que "Tan avasalladora es la vocación del mestizaje y el fondo histórico
del fenómeno cultural que se pone de manifiesto aún en aquellos casos en
que los hombres de pensamiento pretenden reaccionar intelectualmente contra
la tradición y la herencia del pasado e instaurar un nuevo rumbo". 2 Uslar.
Pietri se refiere, desde luego, al enfoque literario de los autores mestizos en
los aslllltos americanos, posiblemente para contraponerlo al insuficiente inte.
rés criollo por la misma temática. Es un anhelo legítimo, que a la vez señala
el alejamiento progresivo de Hispanoamérica de los asuntos peninsulares. Aun
cuando tal hecho no signifique el corte de los lazos culturales entre Hispano• UsLAR-PLETRI, Arturo, "El Mestizaje
(Madrid, 1967 ), No. 49, pp. 24-25.

en

el Nuevo Mundo". Revista de Occidente

863

�f

)1 1

américa y España, es lógico que la sociedad multirracial hispanoamericana se
esté concentrando cada vez más en sus propios problemas vitale.5. De su solución depende, pues, su propio porvenir. La probJemática mestiza ocupa en
tal respecto el interés principal, porque la sociedad mestiza constituye hoy el
tronco de la población de Hispanoamérica.
Entre algunos pueblos hispanoamericanos existe la tendencia de rechazar
ciertas raíces peninsulares, porque se culpa a España por el retraso y des.
gracias sociales, que Hispanoamérica sufrió bajo su tutelaje colonial y aún
más tarde. Tal hecho es responsable de la complejidad idiosincrática que
concierne, sobre todo, a los mestizos quienes junto con los indios, sufrieron el
abuso de la dominación española. Es un curioso problema que, al parecer,
no tiene una fácil solución, ya que está atado al complejo atávico, que se manifiesta en la similitud de costumbres hispánicas. Según señala el concienzudo
investigador mexicano, Leopoldo Zea: Hispanoamérica, aunque obtuvo a prin.
cipios del siglo XIX su emancipación política de España, no logró a la sazón
su emancipación mental. Por eso, los hispanoamericanos aún después de separarse de España, seguían siendo españoles en su alma y ostentaban las mismas
virtudes y defectos de los peninsulares.8
Así, el despotismo colonial español desde la Independencia ha sido meramente sustituido por el despotismo republicano hispanoamericano, con su caudillismo, absolutismo, patemalismo, latifundismo y otros -ismos. Muchos de
estos rasgos están todavía hondamente inculcados en el alma hispanoamericana sin que mucha gente se dé cuenta de ello. Tal fenómeno confirma
simpÍemente la inse-parabilidad psicológica entre España e Hispanoamérica,
al igual que sus nexos lingüísticos y religiosos, aun cuando las dos entidades
desde hace tiempo sigan sus propios rumbos de desarrollo cultural. La interacción de los "viejos" rasgos heredados con los posteriormente adquiridos en su
propio seno, hace, pues, la idiosincrasia mestiza bastante comple~a. Parece
como si la ironía histórica efectuara una extraña jugada al hacer que los
hispanoamericanos desdeñen ciertas costumbres perúnsulares que ellos mismos
cultivan. Es un t,pico caso del ataitismo étnico.
Por eso, el análisis de la personalidad mestiza no es fácil. El mestizaje biológico y la aculturación produjeron un complejo idiosincrático, que se caracte.
riza por diversidad de actitudes. Unas son lógicas y otras contradictorias como
sus motivaciones psicol6gicas. Su conjunto es como un laberinto misterioso en
el cual es difícil hallar el camino que conduzca a una interpretación racional.
Tal incógnita es a la vez fascinante por ocultar el subfondo emotivo de la
conducta mestiza. Tratar de penetrar su psicología es como acercarse al pozo
• Zu, Lcopoldo, Dos et-apas del pensamiento en Hispanoamérica (México, 1949).
Véase el Cap. 111, "La herencia española en Iftspanoamérica", pp. 74-85.

864

de sus mágicas vivencias, pero al mismo tiempo nos encontramos confundidos
frente a sus íntimas realidades anímicas. No obstante, la discrepancia entre lo
real y lo imaginativo hace la literatura mestiza temáticamente atractiva. Ofre_
ce una tremenda variedad ideológica y anecdótica, lo cual comprueba el alto
grado de la inteligencia mestiza.
El pensador mexicano, Octavio Paz, expone el misterioso rumbo de la conducta y actitudes mestizas con bastante claridad. En su obra El laberinto de
la soledad (México, 1950) analiza ciertos conflictos que surgen en la conciencia mestiza. Enb"e ellos señala el egocentrismo, el empleo de la violencia, el
abuso de autoridad por parte de los poderosos, el escepticismo y resignación
del pueblo, como resultado de sus desilusiones post-revolucionarias. Aunque
Paz se refiere espeéúicamente a México, su análisis también puede ser aplicado, en varias medidas, a otros pueblos de Hispanoamérica, que poseen iguales estructura étnica, mentalidad y condiciones sociales. La supervivencia del
servilismo lo atribuye Paz a la miseria y a las abrumadoras desigualdades so.
ciales, que han humillado al pueblo; pero también produjeron en él un espíritu de rebeldí~ contra las injusticias. Semejantes tribulaciones interiores las
atribuye Paz al choque étnico entre españoles e indios en los comienzos de la
conquista. Un caso ejemplar es la unión libre del conquistador Hernán Cortés
con la india Malinche, también llamada doña Marina. Su papel de amante
se Je considera como equivalente a una traición al indio y, por lo tanto, a la
dignidad mexicana. Por esta razón, e] término malinchismo se usa ahora popularmente en México para denunciar a todos los contagiados de contaminaciones extranjerizantes y, en cierto sentido, enemigas del pueblo.
Hay que señalar aquí que, de todas las antiguas colonias españolas, México
es el único país que nunca erigió un monumento a Cortés. Otras naciones, por
lo contrario, sí honraron a sus conquistadores como Pizarro, Jiménez de Quesada, Valdivia, Mendw.a, Cabeza de Vaca, Orellana o Martínez de Irala.
Esta postura mexicana está indudablemente motivada tanto por el orgullo
como por un hondo sentimiento nacionalista. Se explica tal hecho en la rene.
gación al hibridismo racial y la condenación de la tradición hispánica, que es
"un conjunto de gestos, actitudes y tendencias en los que ya es difícil distinguir lo español de lo indio". El mexicano no quiere ser ni indio ni español.
Quiere romper con el pasado colonial que produjo el mestizaje. Como mestizo,
se ni~ a sí mismo, porque no ve claro su destino. Tal conciencia le empuja
a la soledad personal e histórica. Aunque Paz no niegue el beneficioso impacto
cultural español, no puede ocultar el escepticismo popular de 1a situación actual que ha llevado a muchos mexicanos a "vivir cerrados frente al pasado".
Desde luego, esto no concierne a los indigenistas, aun cuando Paz tenga algu.
nas dudas al respecto) diciendo que "la propaganda indigenista está sostenida

865
H-55

�por criollos y mestizos maniáticos, sin que jamás los indios le hayan prestado
atención". ¿ Quiere decir esto que se trata de insinceridad o de un acentuado
dualismo psíquico?
Paz deplora, sin embargo, la tragedia mestiza del desarraigo étnico, cuando
dice: "Es pasmoso que un país, es decir, México, con un pasado tan vivo, profundamente tradicional, atado a sus raíces, rico en antigüedad legendaria, si
pobre en historia moderna, sólo se conciba cotno negación de su origen". Respecto a la actitud racial dentro de la mentalidad mestiza, la tesis mexicana de
Paz y de Jiméne-L Moreno no difieren de la tesis peruana de Sánchez. Todas
ellas están en contradicción con el excesivo optimismo de la tesis colombiana
de Arciniegas. Hay que añadir aquí que el Perú, México, Bolivia y Ecuador
tienen un considerable porcentaje de población indígena, cuyo número es insignificante en Colombia y Venezuela; pero todos estos países son fundamentalmente mestizos. Aun cuando la postura mei.tiza respecto a su origen exalte
a veces el valor de lo indígena, hay también opiniones contrarias. Estas, aunque contadas, provienen de los hispanófilos iberoamericanos, que alaban todo
lo peninsular desmesuradamente. En este respecto el orgullo mestizo no conoce
fronteras nacionales, siendo tal orgullo intelectual uno de los rasgos básicos de
la común idiosincrasia hispana.
A despecho de todo eso, la conciencia mestiza experimentó en los últimos
tiempos una especie de revaloración de los nexos emotivo-históricos con su
antigua "madre patria". Parece que en la conciencia hispanoamericana se hace
cada vez más patente que dichos lazos con España, aunque positivos en el
campo cultural, fueron más bien negativos respecto a la estratificada estructura
social y al predominio peninsular en la jerruquía política y eclesiástica de las
colonias. La exclusión de !OS- mestizos y otros grupos étnicos del manejo colonial
es bien conocida, no pennitiéndo]e heredar una equilibrada tradición políticoadministratíva, la cual se desanolló entonces, por ejemplo, en las colonias inglesas del Nuevo Mundo. Después de que Hispanoamérica se independizara
de España, no hubo modelo gubernamental qué implantar para el mejoramiento general de las nuevas repúblicas.
Desde luego, no re puede culpar de todo eso a España, ya que los pueblos
hispanoamericanos independientes hubieran podido escoger durante los 160
a,ños de su soberanía un sistema político-social que más plugiera a sus anhelos
y necesidades. Sin embargo, justificadas o injustificadas estas pretensiones de
carácter histórico-político, en los rincones de la mentalidad mestiza quedó una
especie del inconsciente reproche psíquico hacia España. Es curioso notar que tal
situación exista, sobre todo, en algunos países con bastante poblaéión indígena,
poco o no hispanizada. Es precisamente allí donde surgieron los significativos
términos lndqamérica e lndoiberoamérica, que de una u otra manera oscurecen

866

la latinidad peninsular en el histórico espectro étnico-cultural de estas tierras 0
hasta la niegan. Quizá, por eso, algunos países y escritores mestizos movidos
por la sensibilidad y orgullo del glorioso pasado indígena, lo enaltec~n ahora.
A tal circunstancia se debe la creciente tendencia del natiuismo, que en varias
fonnas trata de ligar el pasado indígena con la vida contemporánea de dichos
países mestizoamericanos.
La civilizació~ mestiza ha sido recientemente objeto de serias investigaciones
que abar~ ~an~s aspectos de la vida hispanoamericana. La antropologia hace
una clara di~?11ción entre el mestizaje biológico, es decir, la mezcla de sangre, y
la aculturacton, o sea la transferencia de elementos culturales, la cual a veces se
IJama, en el sentido libre, mestizaje cultural. En e] proceso de aculturación hay
que tomar en cuenta el grado de intensidad en transferir los valores culturales
,por un individuo a otro y la capacidad de éste en absorberlos. La persona "aculturada" es el producto del proceso de aculturación. El mestiza.je biológico tiene
poca o ninguna relación con la aculturación, ya que ésta requiere la habilidad
de asimilación en el sentido intelectual. Mientras tanto, la absorción de ciertas
costumbres y rasgos de carácter social, que llamamos aculturaci.ón social ocurre
en lo~ países ~es~os con frecuencia. El aspecto quizás más important~ de los
estudios amencarustas del presente, es la estrecha vinculación del mestizaje con
las actitudes interraciales en Hispanoamérica.
~a mayor ~portación en este campo corresponde al antropólogo Juan Comas,
qwen a traves de la obra colectiva Relaciones interraciales en América Latina:
1940_-1~60 (México, I:&gt;61), abarca el panorama de convivencia de varios grupos etmcos desde el R10 Grande hasta la Tierra del Fuego. Su significación es
tanto más amplia cuanto que comprende también alusiones al problema racial
en Angloamérica. Basándose en datos fehacientes e investigaciones regionales
Comas no niega la eicistencia de la discriminación racial, sobre todo, en los paí:
se_s ~n _pre~nderante población indígena. El autor califica, sin .embargo, esta
dJSC:runmaoón más bien de prejuicios de tipo social, cultural y económico, que
como consecuencia de determlnadas actitudes raciales entre los varios estratos
de la pobJación hispanoamericana. Según Comas, "Tal estado de cosas -de
hecho, aunque no de derech(}- motiva el que grandes sectores de población no
se _ha!an integrado a 1a respectiva nacionalidad de sus países". Ta] parecer
comade con la opinión de varios americanistas europeos, sobre todo, con Ja del
antropólogo Alfred Métraux. En su ensayo Problema racial en América Latina
(~arís, 1960), publicado por la UNESCO, Métraux dice lo siguiente: "En
runguna región de la América de habla española se presentan las relaciones raciales con la inhumana rigidez con que se asocia a la noción del racismo. Pero
sería erróneo afinnar, como sucede, con frecuencia, que en los países con fuerte
porcentaje de población indígena, no existan ciertas formas de prejuicio y de

867

�1

11

discriminación de carácter racista". No cabe duda que dicho prejuicio está
sutilmente camuflado. Pese a tales afinnaciones, es poco discutible que los pre.
juicios raciales en Hispanoamérica son menos intensos en comparación con los
de Angloamérica, pero existen.

colonizadora, las raíces europeas, africanas y asiáticas. Fertilizaron con eUas
su extenso mestizaje novomundano, mediante la mezcla con los indios y negros.
Tales hechos explican el mosaico étnico-cultural de Iberoamérica, en su dimen.
sión histórica.

Sin embargo, la vida sigue su marcha y conlleva cambios que se reflejan
también en la transformación social de la clase mesfu.a. Los mestizos ganaron
en los últimos tiempos mucha respetabilidad. El surgimiento de los sectores
medios cuya existencia era antes casi insignificante, tiene estrecha relación con
la revolución social que todos presenciamos. Entre los observadores de tales
cambios quizá el más imparcial y autorizado es el socio-antropólogo norteame.
ricano, John Gillin. En su ensayo The Social Transfonnation of the Mestizos
(México, 1961) dice que durante los últimos cincuenta afios se fueron gradual.
mente desvaneciendo los viejos prejuicios contra la mezcla racial y los mestizos,
en muchos sectores latinoamericanos. Según él, Latinoamérica está ahora experimentando una revisión fundamental de su e.structura social, en la cual el papel
de las genealogias y los atributos físicos de la raza comienzan a ser subestimados.

Algunos ensayistas ibéricos nunca utilizan el término de "mestizaje" para tal
mezcla étnico-cultural, pero su implicación histórica es evidente. Lo afoma la
obra del ilustre hispanista Américo Castro, España en su historia (Buenos Aires,
1948), cuyo subtítulo "Cristianos, moros y judíos" es muy significativo. Denota,
pues, los tres principales grupos étnico-religioso-civilizadores, que establecieron
las tres prú1cipales ramas de la cultura española antes de Colón. Sus reflejos
espirituales, como es fácil de suponer, perduraron aún por mucho tiempo. Mien_
tras tanto, las p€CUliaridades idiosincráticas peninsulares continúan influyendo
en los hispanoamericanos. Los españoles que emprendieron el mestizaje novo.
mundano, lo enriquecieron con su experiencia ecol6gica y valores culturales,
pero también lo debfütaron con sus contradictorios rasgos anímicos. Se origin6,
así, una complejidad psíquico-social, que todavía espera un análisis más detallado de las motivaciones del ser hispanoamericano, para entender tant-0 la
grandeza como las debilidades de la mentalidad mestiza.

Gillin señala que "ahora está surgiendo una 'nueva aristocracia' que se esfuer.
za por alcanzar el poder e influencia en los negocios, la política y la vida intelectual. En varios países hispanoamericanos los miembros de esta nueva y ereciente clase social son obviamente los mestizos". Muchos de ellos lograron subir
el escalafón social por su propio esfuerzo y por eso tienen poco respeto para
con la nobleza de abolengo y la pureza racial Gillin subraya que en el proceso
del cambio de los mestizos de un estrato social a otro, el dinamismo y las habilidades individuales sobrepasan las consideraciones étnicas y somáticas. Estas
observaciones son muy alentadoras, porque muestran que el mestizo va gradual.
mente llenando el vacío histórico. Le ayudan en tal p1,"0ceso su inteligencia y
dinámica social, que se desenvuelven al compás de su fantasía desenfrenada y
de varias inquietudes espirituales.
Concluyendo nuestras reflexiones étnico-culturales, hay que decir que el mes_
tizaje como consecuencia del conglomerado racial, se había conocido en España
antes de la colonización del Nuevo Mundo. Lo afirma la historia de los últimos
tres milenios. Las invasiones, conquistas y ocupación territorial de la Península
Ibérica por una multitud de pueblos, desde los tartesios, celtas, iberos y fenicios
hasta los cartagineses, griegos, romanos y árabes, hicieron del pueblo espafiol
una raza multisanguínea. Se fundían en ella rasgos de varias civilizaciones e
idiosincracias étnicas. El pueblo español como producto de aquel crisol histórico tuvo, así, fuertes antecedentes de mestizaje europeo-africano, antes del des.
cubrimiento del Nuevo Mundo. Lo trajo a las tierras americanas, reforzándolo
con la mezcla con los indios. Los colonos portugueses que llegaron al Brasil,
llevaron a su vez, a través de su histórica experiencia comercial-marítima y
868

Vale la pena añadir aquí una observación que tiene que ver con la defensa
de la tradición mestiza hispanoamericana, en el ambiente anglosajón. Se trata
de los diez millones, aproximadamente, de ciudadanos estadounidenses de descendencia mexicana, que viven principalmente en Texas, Nuevo México, Arizona y California. Expuestos a la "angloamericanización", tratan de conservar
su identidad étnica a través del idioma español y costwnbres mexicanas, los
cuales regían en estas comarcas antes de que fueran incorporadas a los Estados
Unidos ( 1848) . Entre estos mexicano-norteamericanos hay no pocos casos de
bilingüismo, pero en su tremenda mayoría están apegados a la mexicanidad
ancestral. Así, pues, aparte de conformarse con algunas costumbres yanquis de
poca monta, ellos no ostentan marcados rasgos de aculturación en el ambiente
anglosajón, en cuyo seno pueden vivir corno qtüeren. Sin embargo, esta alienación voluntaria, acompañada de varias desventajas sociales y económicas, ha
creado en ellos un extraño complejo psicf)[ógico. Se manifiesta de este modo:
de un lado, existe su resistencia a la aceptación de 1a civilización angloamericana, la cual les parece espiritualmente ajena; mientras, que del otro, debido
a limitados intereses o contactos :intelectuales con su madre patria, les falta
identificación con los valores auténticos culturales de eUa, aun cuando la están
afiorando.
Es una especie de doloroso dualismo psíquico, que emana de las misteriosas
motivaciones mestizas, que no hallan fácil solución en el complejo de la vida
moderna. Parece que semejante estado de inquietudes psíquicas son experimen.
869

�tadas también por los exiliados. cubanos en los Estados Unidos. cu,•o número
entre 1959 y 1972 ha llegado a casi 300,000. Mucho más adapbbl~s se muestran ya los hijos de estos exiliados; también los de otros inmigrantes hispanoamericanos, que no viven en densos grupos étnicos latinos en el seno angloamericano. Tal hecho parece confirmar que la voluntaria exclusión• de las
minorías que se encierran en sus propios ghettos étnicos, es contraproducente
para su elevación social o por lo menos debilita sus oportunidades en su nuevo
ambiente. Les permite, empero, defender su patrimonio espiritual, que se diluye en el contacto con la mayoría yanqui.
Felizmente, las relaciones interracíales en los Estados Unidos tomaron en los
últimos años un rumbo reinvindicador, que permite la identificación social de
varios grupos minoritarios que integran el polisangtÚneo "crisol" estadouni~en~~- Precipitaron es~ identificación las inquietudes de aquellos grupos que,
smtiendose menospreciados en sus prerrogativas civiles o enajenados del tronco
''nórdico" de la nación, reclaman ahora una mayor participación en la vida del
país. Mediante su actitud, a menudo militante, exigen reconocimiento de su
propio patrimonio étnico-espiritual, ya que hasta recientemente les fue reconocida sólo su labor en el desarrollo colectivo del pueblo estadounidense.

guas habladas en los Estados Unidos, el idioma español ocupa el primer lugar
y sigue al idioma inglés. Lo utilizan cotidianamente ~i doce millones de
personas de origen hispano que radican en este país. Merced a tal hecho, los
Estados Unidos ocupan el quinto lugar entre los pueblos del mundo con población de habla española, sobrepasados únicamente por la misma España,
México, Argentina y Colombia, según nos asegura la revista Américas, órgano
de la Organización de los Estados Americanos (Vol. 24, No. 1, 1972). Entre
paréntesis se puede añadir, aunque sea de paso, que más de 300,000 jóvenes
norteamericanos estudian el español cada año, lo cual afirma la comprensión
extendida de este idioma entre los ciudadanos estadunidenses.

Merced a esta circunstancia se debe la creciente atención que se presta ahora
a los estudios étnicos de varios grupos minoritarios, sobre todo, de los negros,
los chicanos y los puertorriqueños. Aunque no se sabe el exacto origen etimológico del término chicano, es de suponer que proviene de la palabra "chico"
usada por los jóvenes mexicoamecicanos y deformada por sus vecinos anglosajones. Este término adquirió, empero, mucha popularidad y aún entró en el
vocabulario político yanqui. Segfu: anota Luis Leal, la palabra chicanos es
apropiada para designar a los ciudadanos de los Estados Unidos de origen
mexicano, ya que el término mexicanoamericano implica que no se es ni mexicano ni americano._. No faltan escuelas con la enseñanza bilingüe: inglesa y
española. Ya hay universidades y colleges en California, Texas y Colorado, que
introdujeron Jos llamados estudios chicanos. Estos estudios abarcan cursos en
español de historia, demografía y literatura del suroeste, también de dialecto.
logía y folklore mexicanoamerieanos. En los escasos libros para la enseñan7a
de la literatura chicana se ve que su tono dominante es la raza en el sentido
ancestral, indígena y mestizo. Esta literatura es, al parecer, una especie de
recreación de las leyendas, corridos y cuentos pueblerinos, así como la exaltación de algunos héroes populares mexicanos y líderes chicanos. Su propósito
es inspirar el orgullo étnico en los lectores. Se acude también a la temática
general hispanoamericana, de la cual se sacan los valores cuturales y sociales
"latinos" para alzar la conciencia. raizal de los chicanos.
Al margen de nuestras reflexiones es útil recordar que entre las muchas len870

871

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

�UNA NUEVA OBRA DE VON Ru.'ITELEN SOBRE LOS VALORES

Fmz joACHIM

VON RtNTELEN: Value.s in European Thought, I, Ediciones
Universidad de Navarra, S. A., Pamplona, Spain, 556 páginas.

Por el

DR. AGUSTÍN

BASAVl!

FERNÁNDEZ DEL VALLE

EL TE,-tA CAPITAL EN LA VIDA DE FRrrz JoACHIM voN RINTELEN ha sido el del valor.
Desde los primeros años que dedicó a la docencia y a la investigación filosófica, empezó por meditar sobre el carácter del valor. Basta ver el Tratado de Filosofía de
Johannes Hessen para cerciorarse de la importancia que tiene la Teoría del Valor
en la fi.losofía temprana de Fritz Joachim von Rintelen.
Las ediciones de la Universidad de Navarra han publicado una obra en inglés -la
última de von Rintelen- intitulada: Values in Europtan Thought.
La temática de esta obra contiene parte histórica y parte sistemática. Está dividida
en un prefacio y seis capítulos. Los títulos principales de la obra --omitamos los sumarios- son ya de por sí bastante elocuentes: I) Análisis del Valor; 11) La Relación
de los Valores con la Histoña en General; III) La Idea del Valor y de la Antigüedad;
IV) La Noción del valor en el Cristianismo Primigenio y en la Edad Media.
Es la segunda obra que el Prof. Frltz J. von Rintelen publica en inglés. En otras
ocasiones habíamos señalado el acierto de utilizar un vehículo universal del pensamiento, como es, en nuestros días, la lengua inglesa. Pero no olvidemos que Fritz J.
von Rintelen piensa en alemán y es medulannente germano.
Para Fritz J. von Rintelen lo axiológico implica en sí un elemento dinámico, porque
porta la exigencia de ser afirmativamente ambicionado. Y la ambici6n tiene su raíz
en el propio contenido de sentido. Distingue el profesor de la Universidad de Maguncia entre un mero valor de relación (Relationswert), e., decir, un valor para mí
o para algún otro, y un valor que. se suele designar valor propio (Eigenwert). En
todo caso el valor nos atrae, nos eleva y se nos presenta, íntimamente, de un modo
tal que tratamos de cumplirlo existencialmente, identificándonos con ello. El valor
propio se nos presenta primariamente y el valor de relación secundariamente. Ante el
valor asumimos una posición afirmativa o negativa, una tendencia hacia la realización. Un contenido cualitativo de sentido es rasgo esencial del valor, Cuanto más
pr6irimos están los valores de la existencia humana, tanto más fuerte se destaca el
valor propio. En palabras de von Rintelen vertidas al inglés:

•

875

�.

"These essential properties a'Te the following. There is required a qualitative
content o/ meaning, which as int1insic value at the same time includes within
itself a relational ualue. The closer values stand to human existence, the stronger
does the element of intrinsic value come to the forefront, making it poHible
to distinguish between personal and impersonal values. All thinking about value,
which only within the individual can attain its actual degree o/ íntensity in
relation to an ideal fulfillment. Intellectual rqlection is able to derive universal
forms and ideas o/ value out of experience. Economic value serves the welfare
of man as tl1e foundation f or the possibility o/ personal development worthy of
human dignity. Political values are conceived as community values, whose role,
as an actually realized pattern o/ arder, is to g11a1antee human existence. The
comprehensive concept of cultural values direoted our attention toward that
spiriiua/ly creative domain whose aim ÍJ to frromote the in/ usion o/ more intensively personal meaning into life, whether it be in the form of e11riching and
unifying objects of the inner world of the soul, or in the form of an objectifíed
spiritual legacy. Belonging to this domain are esthetic values, whose role is to
give sensible expression to the truths of li{e with f ull authenticity and vigor
of form. Ethícal values reaoh all the way into the most intimate interior dimension of man, manifest themselves into the mode oj normative obligation, and
realize themselves in loving activity that is directed toward sorne objectively
valuable meaning to which we aspire as an ideal. In religious values man seeks
afrer a suprasensible transcende11t divine realm, which introduces him into the
de{initive stage o{ value rea[ization and inoludes awe be/ore the ultimate div.ine
value aboue him as a fundamental exigency of his soul." (Fritz Joachim von
Rintelen: Values in European Thoughl, 1, Ediciones Universidad de Navarra,

can hower be extensively incorporated as an axiological image into the total
world piclure. Therefore it is im.portant that an individual should be able to
g~ow as a personality from within the spirit of a whole without ntrglecting any
single on~ of_the moit important axiological spheres. This is of course a requirer:ient wluch imposes an endless task on us." (Fritz Joachim von Rintelen: Values
in European Thought, 1, Ediciones Universidad de Navarra, S. A., PamplonaSpain, página 549).

La Axiología, _que ~ juzgar de algunos filósofos contemporáneos parecía un capítulo
m_uerto de la F~osof1a, se renueva en el pensamiento del Prof. Fritz Joac.him von
Rmtelen y adqmere nuevos y promisorios rumbos.

S. A., Pamplona-Spain, páginas 28,29).
El filósofo de Maguncia analiza la realización de los valores en el todo cultural,
cuestiona el problema de la relatividad de los valores en la historia y el proceso de
revaluación., la idea del progreso y la validez eterna de los valores. Vida y mente,
objetividad-individual y valor-realidad, valor-realidad y temporalidad como prototipos
hist6ricos y el punto de partida del valor, son examinados con ejemplar rigor y pulcritud mental. Hasta aquí la parte sistemática, relativ¡miente breve, condensada en
62 páginas. El resto de la obra está consagrada a la idea del valor en la Antigüedad
Clásica en el cristianismo hasta fines de la Edad Media. No podemo.s entrar en detalles por los límites de este comentario. Pero pocas veces -acaso ninguna vez- un
autor occidental ha entrado más a fondo en el desarrollo hist6rico de los valores en su
:Europa natal. Particularmente rico es el desenvolvimiento de la teoría de los valores
en el Medioevo.

En las últimas páginas de Von Rintelen se abre el camino a Ja modernidad:
".At the beginning of the modern period we do nevertheless find an euer
increasing emphasis on the intention and innermost position of the individual
subject. This was a permanent gain f or the development o/ a;eiolo_gical thought.
The intrinsic conviction of the subject, as the deepesl centre of the penonafüy,

876

877

�JUAN LUIS VIVES VISTO POR ALAIN GUY
Au.IN GUY: Vives

ou l'Humanisme Engage, Editions Seghers, París,

1972, 223 páginas.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ Dl!L VALLK

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos

v LA CA.LIDAD DB BsTuoros dedicados por Ala.in Guy al pensamiento de
habla española, es verdaderamente impresionante. De su ágil y mesurada pluma, han
salido libros sobre Fray Luis de Le6n, José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno,
los filósofos españoles de ayer y de hoy, sin contar con numerosos artículos, presentaciones y traducciones de autores bispanopadantes. Sus tareas vocacionales las ha
venido cumpliendo, el maestro de la Universidad de Toulouse, con ejemplar pulcritud, rigor y mesura. Su capacidad de simpatía bacia lo español y hacia lo hispanoamericano es verdaderamente notable. Por esa aptitud de vibrar al unísono con fos
filósofos de lengua española, logra el Prof. Ala.in Guy introducirse con la contextura
más intima del modo hispáruco de ser y de pensar.
EL NÚMERO

La obra de Alain Guy está estructurada en la siguiente forma: Introducción (triun•
viro del humanismo), I } La crítica de la Escolástica, JI) La promoción de la Psicología, 111) La Renovación Pedagógica. IV) La Filosofía Política. V) La Doctrina
de la Paz. VI} La Reforma Social. Conclusión: Una sabiduría a la medida de la
modernidad; Selección de Textos. Debo decir que la Selección de Textos abarca las
materias más diversas en que trabajó Luis Vives, y los textos varios de s11
obra multiforme. Todo ello con un magnífico criterio selectivo y pedagógico. La obra
de Alain Guy -no hay que olvidarlo--- va dirigida primordialmente a lectores franceses.
Al contrario de lo que piensa Heidegger, Alain Guy sostiene que el Renacimiento
no fue solamente una renascentia romanitatis, sino, sobre todo, una considerable promoción de la filantropía, gracias a la caridad, aunque aparezca como consagrado enteramente a proclamar y elevar la dignidad infinita del ser humano, en la luz erasmiana de la philosophia chTisti.
Juan Luis Vives, miembro de una familia de judíos conversos, es el valenciano
universal que representa una de las mejores síntesis de la tradición y de la inquietud
religiosa, de la veneración de la antigüedad clásica y de la voluntad radical de
renovación. Luis Vives es -qué duda cabe- un gran europeo y, al mismo tiempo,
un ciudadano del mundo. Sin embargo, no deja de ser profundamente español y
específicamente levantino.

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�El asalto contra el ignorantismo pedante surge del contacto con profesores -de
varias nacionalidades- que encuentra Juan Luis Vives en aquella ciudadela de la
ignorancia que era la Sorbona. El lenguaje bárbaro, el abuso de la paradoja, la tiranía mental, la inadaptación a la vida, el confusionismo mismo, la escolástica degenerada que se reduce a esgrima verbal son lacras que señala con índice de fuego el
gran humanista valenciano,
Contra el método de autoridad, la tradición de los intelectuales, la sobreestimaci6n
de Aristóteles -torpe monopolio de autoridad-, Vives dirige algunos de sus violentos dardos. La inanidad de los epígonos Je irrita. Deplora que los escolásticos consa•
gren tanto tiempo a la pseudo-dialéctica. Y no se arredra al señalar la culpabilidad
del público. Con mano maestra traza Juan Luis Vives el programa de humanismo. El
retrato del sabio adquiere perfiles luminosos: humanidad intelectual, recurso a Dios;
desinterés pecuniario, servicio del bien público, inquietud por la concordia, proscápción de plagios literarios, conocimiento de sí, y perdón.
Uno de los méritos reconocidos universalmente a Juan Luis Vives es el haber promovido una psicología existencial e introspectiva. El Prof. AJain Guy muestra una
gran capacidad de síntesis al presentar, en apretado resumen, la teoría de la anticipación, la teoría del juicio, la teoría de la razón, el recuerdo y el ingenio, las pasiones en el pensamiento de Luis Vives. Todo ello apegándose a textos esenciales y
en unos cuantos renglones.

constante y semejante a sí mismo, que hace frente serenamente, a todas las circunstancias y a todas las situaciones, que se adapta sin amargura ni resentimiento a cada
uno de sus partidarios o de sus adversa.ríos. Esta bella y delicada silueta que dibuja
Alain Guy, corresponde a la vida y a la obra de uno de los más insignes españoles
de todos los tiempos. Dulce y perfecto caballero que fue un demócrata nato, un
hombre- de corazón y de juicio, un hermano de todos aquellos que sufren y que anhelan una vida mejor. "A l'horizon, comme au principe de toute sa pensée et de son
activité infatigable au scrvice de l'humanité laborieuse et souffrante et de Ja petite
cohorte des érudits, se décele une vie religieuse profonde" (Vives ou l'humanisme
enpagé p. 147, Editions Seghers, París, 1972).
Quienes pensamos en español y vemos en España a la Madre Patria no podemos
leer el libro de un lúcido hispanista francés, sin viva simpatía y profundo reconocimiento. Alain Guy es uno de los nuestros. En México, en Colombia, «:n Argentina
o en España puede sentirse, por derecho de amor y de estudio, como en casa. La
gran casa de una veintena de pueblos hlspanolocuentes que no podrán olvidar su magnüica labor. La bibliografía sobre Luis Vives se engalana con este libro que es algo
más que una presentación una selección de textos, una biografía y una bibliografía
de Juan Luis Vives. Hay una apasionada entrega a la tarea de una nueva y luminosa
visión del español universal.

La renovación pedadógica que propicia el hwnanista español sigu~ dando sus fruto~
en nuestros dfas; no ha sido aún agotada. Llama la atención el sentido tan vivo de
la democratización de la cultura y de las modernas técnicas pedagógicas: educar
para moralizar, examen de aptitudes, lecciones de cosas, juegos, reciclaje, santuario
de la lengua y plan abierto de estudios. La reivindicación en favor de la mujer, la
difusión de los diálogos y los estudios sobre matrin:ionio, celos y deberes de la procreación, encuentran en Vives uno de los más agudos p¡;dagogos. Pero el Prof. de
la Universidad de Toulouse no quiere limitarse a uno o varios aspectos de Juan
Luis Vives. Uno de sus mayores méritos estriba en contemplarlo en su totalidad como
una figura prometeica, polifacética, tornadiza.
El compromiso temporal, la exigencia democrática, el Derecho y la equidad ponen
de relieve la honda preocupación política -en nivel filosófico- del valenciano universal. Y su doctrina de la paz, y su etiología de la guerra, y su terapéutica de los
conflictos armados nos hacen admirar y querer al pacifista integral.
¿Fue Luis Vives un reformador social? Hasta dónde un fi16sofo y humanista -que
no es w1 hombre de acción- puede serlo, Juan Lim Vives fue un apasionado abanderado del p,rogreso social. S.u nostalgia del comunismo original -que nada tiene
que ver con .el materialismo ateo de Marx-, su condena de los pecados de los ricos,
de los acaparadores y de los adoradores de Mammon no ha perdido su vigencia. Pide
una estructura laica de la asistencia para que se combata la miseria, se dé auxilio
a los pobres, se provean empleos y se lleve un plan de financiamiento público. Condena la violencia. Es realista sin caer en utopismos. Yo no diría que profesa un
verdadero "socialismo" -vocablo demasiado ambiguo y gastado por el uso y el abuso-pero sí apuntada que marcha hacia un Estado social de Derecho.
La sabiduría a la medida de la modernidad, es la conclusión que Alain Guy extrae
de su estudio de Juan Luis Vives. Amaba a Dios y a los hombres. Así se incrementaba en la sabiduría. "Hombre de todas las horas", es decir, un hombre siempre

880

881

�LA ESCUELA JUSFILOSóFICA ESPAROLA DE LOS SIGLOS DE ORO
Reseña de Filosofía
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLI!.
Guadalajara (México), 1973. 74 págs.

EL n.USTRE JURISTA AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, bien conocido en Es•
paña por sus estudios jurídico-filosóficos, ha dedicado uno de sus últimos trabajos
a la Escuela Española de Derecho Natural. Se trata de una aportación sumamente
valiosa para el conocimiento y valoración de conjunto de los maestros españoles del
siglo de oro. La profundidad de pensamiento se armoniza con la belleza de la dicción
literaria, pues en ambas es maestro el ilustre autor mexican.o .
Conviene resaltar Ja perfecta trabazón lógica del estudio del profesor Basave. Consta
de dos partes, perfectamente delimitadas. En la primera, después de Ieferi~e a las
características generales de la Escuela Española, estudia las principales aportaciones de
Francisco de Vitoria, Melchor Cano, Domingo de Soto, Juan de Mariana, F. Vázquez
de Menchaca, Gabriel Vázquez y, finalmente, se extiende en la exposición del sistema
filosófico de F. Suárez poniendo de manifiesto la importancia de su doctrina jurídicofilosófica y de su teoría del Estado. Esta primera pane termina con unas consideraciones muy acertadas acerca del tránsito a la Edad Moderna y con un balance positivo de las aportaciones singulares de la Escuela española del Derecho natural y de
gentes. La segunda parte se refiere a la proyección de la Escuela española en eJ
futuro. Aquí las estimaciones del Profesor Basave son de una importancia singular
porque nos indican y advierten lo mucho que queda por descubrir en esa fuente inagotable de pensamiento iusfilosófico que representa la Escuela española.

El trabajo termina con unas notas bibliográficas, muy breves por cierto, ya que
sobre la Escuela española se ha escrito tanto que es imposible recogedo en un trabajo
de esta índole.
Felicitamos muy sinceramente al Profesor Basave Feruández del Valle por haber
tenido la fecunda idea de ofrecernos un trabajo tan completo y enjundioso -Sobre la
Escuela española.
MARcELJNO Rom.iÍGUEZ MOLINERO
Profesor de Filosofía del Derecho
en la Universidad de Salamanca

883

�TEORIA .POL1TICA
Comentario

HÉCTOR GoNzÁLEZ URIBE
México, Editorial Porrúa, S. A.,
1972, 659 páginas
Mag. DDbR. Ivo HoLLHUBBR
Salzburg (Austria)

EL ILUSTRE ERUDITO HÉCTOR GoNZÁLEz URmE -profesor, a la vez, en la Univenidad
Nacional Autónoma y en la Universidad Iberoamericana de México-- ofrece el producto de sus vastos estudíos politológicos y de su larga experiencia pedagógica, en
primer lugar, a los estudiantes de las aulas universitarias. Le da, por este medio, una
extraordinaria oportunidad de realizar profundas meditaciones no sólo sobre Teoría
Polltica --según el título modesto que dio el autor a su obra magistral- sino tam•
bién sobre las plorifacéticas disciplinas que la abarcan. Desde las puras investigaciones fenomenológicas de la Ciencia Política, el lector se ve invitado a interesarse
en los vastos problemas de la historia del pensamiento político, de la Sociología Política, de la Economía Política, de la Psicología Política, élel Derecho Político, y a
llegar ha.sta las más elevadas cuestiones que conmueven al espíritu filosófico, metafísico y ético.

I
En la primera parte, intitu1ada El conocimiento del Estado, González Uribe, formulándose la pregunta "¿ Qué clase de ser es el Estado?" trata de dar, por Jo pronto,
una contestación aproximada: el Estado es una agrupación humana estable y perma•
nente, basada en múltiples lazos de solidaridad, asentada en rm territorio preciso y
delimitado, dotada de un orden jurídico que puede imponerse aun por la coacción
física, regida por una autoridad que supera a todas las que pueden ~tener los grupos
sociales inferiores y unificada en tomo a un fin común, distintó y superior al de cada
uno de los miembros de la misma (p. 15-16).
Múltiples son los aspectos bajo los cuales consideran las disciplinas políticas al
Estado, ya sea bajo un punto de vista del saber filosófico (Filosofía Política), del ~her

885

�hist6rico (Historia Política) o el del saber estrictamente científico (Ciencia Crítica
del Estado), aumentados por las consideracioues ofrecidas por la Antropología Social,
la Demografía, la Estadística y otras más ( p. 30-31).
Con la mira de introducimos en el variado panorama que no:; ofrecen los pensadores más representativos de la metodología epistemológica del conocimient~ po~itico,
el autor pasa revista a Hegel y sus sucesores, tanto de la derecha como de la izqwerda,
y expone los primeros atisbos de una crítica al formalismo jurídico que culmina en
Hans Kelsen jefe de la Escuela de Viena. Comenta las cualidades y deficiencias
de los princi~ales polit61ogos alemanes contemporáneos, y manifiesta su predilección
por las exposiciones hechas por Jean Dabin, Adolfo Posada, Sánchez Agesta, }asa~e
Fernández del Valle, Georg Jellinek y, sobre todo por Hermano Heller, cuya Teona
del Estado" pone constantemente de relieve. Hace -resaltar que el Estado, bien lejos
de ser s6lo un ente de razón o un mero conjunto de normas, es un ser social Y una
creación cultural cuya esencia realizada apunta sin remedio al campo valorativo (p.

38 y

SS.

y 59 y ss.).

La validez crítica del conocimiento político se basa en la evidencia objetiva, que
se alcanza por la concordancia del juicio con el objeto contemplado (p. 70). Se
evita así, por una parte, el idealismo trascendental y el formalismo apriorista (Kant
y los kantianos) y, por otra parte, eJ desbordante naturalismo y positivismo (Augusto
Comte y sus seguidores, p. 73 y ss. y p. 77), De la misma manera, el autor pone en
tela de juicio el intuicionismo sistemático de Henri Bergson (p. 79 y el existencialismo
que desespera de la razón, y en sus principales propugnadores (Martín Heidegger,
Jean Paul Sartre y o eros) se echa en brazos del instinto y . co~~uce fatalment~ al
nihilismo escéptico (p. 80 y ss.). El, en cambo, abram los pnnop10s de un realismo
moderado, provenientes de la filosoffa tradicional, siguiendo las huellas del Estagirita
y del Aquinate (p. 83).

Articulando el co.nocimiento político, Go.nzález Uribe difiere de la clasificación
propuesta por los especialistas en Ciencia Política que se reunieron en la sede de la
UNESCO (p. 95, 96), y distingue como materias de la Teoría del Estado los pro•
blemas de orden filosófico, los de carácter hist6rico y los de índole propiamente científica (p. 100).
Debido a la enorme diferencia entre las corrientes de la Filosofía contemporánea,
también a la metodología política le faltan unidad y coherencia. Sus supuestos se
diferencian muchísimo en el plano metañsico, gnoseológieo y cultural González Uribe
tiene el mérito de haber dado xelieve al primado de lo ontológico, al acentuar que
"es el ser el criterio y la medida del conocer y no viceversa" (p. 110).
Con toda raz6n localiza al Estado, como ente social, en el dominio de la cultura.
Basándose en una pluralidad de individuos humanos, en un fin único y objetivo, Y
en un conjunto de relaciones organizadas en vista de egtos fines, el Estado, como
sociedad perfecta, no es una ficci6n o una creaci6n arbitraria de la mente humana,
sino un ser social (p. 114) y una entidad moral ( p. 115 y ss.). Está bien fundada
la crítica que González Uribe apunta contra el logicismo radical de Kelsen, que injustificadamente identifica el Derecho y el Estado (p. 120 y ss.). El autor se declara
conforme con las conclusiones sacadas por Hennann Heller cuando considera al Estado,
en su naturaleza óntica, como un ente de cultura (p. 128, 130, 135) •
Muy acertadamente dibuja González Uribe un panorama de las denominaciones
del concepto del Estado en los diversos períodos de la Historia. Señala las diferencias

886

entre las definiciones fenomenológicas, deontológicas, sociológicas, jurídicas y políticas
del Estado propuestas por Jellinek, Heller, Del Vecchio y Dabin (p. 143•162) y trata
de la teorfa de la institución explicada detenidamente por Maurice Hauriou (p. 182
y ss.).
En el capítulo "Estado y Derecho" llegan a e¡q&gt;oner sus teoóas, entre otro,;, Johannes Messner1 que ve el origen del Derecho en los fines existenciales del hombre (p.
202), los teóricos del romanticismo alemán y de la filosofía hegeliana (Savigny, Müller
y Stahl), y sociólogos tan importantes como Leopold von Wiese y Max Weber (p.
209 y ss.). Está muy fundada la crítica que hace el autor de la kelseniana "teoría
pura del Derecho", que con su identificación del Derecho y del Estado -considerado
éste como la mera personificación del orden jurídico- destruye la base de su legitimación y lo deja reducido a "un descarnado esqueleto de normas", con lo que le
resta toda posibilidad de justificarse (p. 214 y ss.).

II
En la segunda parte, intitulada Ser y Vída. del Estado, el autor presenta más detenidamente el problema de la "realidad misteriosa" que es el Estado, que se ofreeé
a nuestra consideración como un enigma. Abraza, con una ojeada penetrante, tanto
las teorías materialistas y biológicas del Estado como las concepciones contractualistas
y las de carácter teológico (p. 238 y ss.), y critic:a, una vez más, la personificación
total del Estado elaborada por Kelsen (p. 244). Con toda raz6n, González Uribe da
relieve a la exigencia del Estado, subrayando "la necesidad de una autoridad regulante que brota de la naturaleza misma de seres inteligentes y libres que requieren
de una jerar&lt;¡uia de funciones para alcanzar mejor su fin" (p. 247).
Siguiendo la pauta de Radbruch y Recaséns, el autor pone en tela de juicio el
transpersonalismo, que va más allá de los fines de 1a persona humana, mientras que
él mismo toma partido en favor del Personalismo para el cual el valor del Estado
consiste en ser un instrumento al servicio de la persona humana para alcanzar la
plenitud de su naturaleza y ejercitar toda su responsabilidad moral (p. 255, 256),
puesto que para la auto-,realización ético-espiritual del hombre "se requiere de modo
necesario la sociedad" (p. 263). Además, para una bien equilibrada estructura y función del Estado son de suma importancia los principio¡; de solidaridad y subsidia•
riedad (p. 287).
El autor tiene en cuenta los varios matices del concepto de nacionalidad, según
predominen elementos físico-somáticos o psíquico-espirituales, que se diferencian, ademá$, según las idiosincracias nacionales (p. 292 y ss.).
El fin propio del Estado es el bien común. González Uribe acierta plenamente al

realzar que el concepto del bien común no puede declararse neutral, sino que -ant~
de poder definir justamente ese concepto fundamental- debemos tomar posici6n
frente al problema del sentido de nuestra vida, con base en una concepción del hombre
Y de su vida como tal (p. 304). (Por esta misma razón, el recensionista ha opinado
que también Agustín Basave Fernández del Valle, al anteponer a sus estudios estata•
les ~n su obra magistral Teoria del Estado, México, 1955- un capítulo específico
dedicado al problema ''¿ Cuál es la esencia del hombre?" ha procedido con entera
justifü:aci6n; y estima que el descuido de una precisa antropología filosófica tiene

887

�la culpa de tantos tratados malogrados en varios politólogos europeos y estadouni-

denses).
Haciendo suya la interpretación de Jean Dabin, el autor concibe al Estado como
"una sociedad jerarquizada al servicio del bien público temporal" (p. 311).
En el capítulo "Estado soberano y sumisión al Derecho", González Uribe da una
historia sucinta de los pensadores más representativos en esa línea, entre los cuales
figuran Bodino, Hobbes, Locke, Juan Jacobo Rousseau, 13urke, Duguit y otros.
Con un interés profundo en la problemática dinámica del poder polltico, el autor
pasa fl!Vista a las teorías esbozadas por Montesquieu, Hawiou, Jellinek, Y a las constituciones federales norteamericana y mexicana (p. 359-382). Con ~ero ejemplat
Gon.zález Oribe da un panon.ma histórico de las diferentes estructuraS del poder
polltico. Trata del gobierno y el régimen representativo, de la libertad política Y la
soberanía nacional, del poder de sufragio y el poder ejecutivo, de las varias formas
de referéndum y plebiscito, de los diversos gobiernos de matices aristocráticos, democráticos y mixtos, y de las varias formas de federaciones y confederaciones de Estados
(p. 383-410).
Tratando de las vicisitudes en la vida del poder estatal, el autor discute las grandes
revoluciones de la Historia y el derecho de la resistencia activa y pasiva contra la
opresi6n (p. 4141 y ss.), la fusión y extinción de los Estados (p. 421), el derecho
natural e inalienable de fonnar agrupaciones que persigan fines comunes, los partidos
socio-económicos e ideológicos de cuño personalista o transpe.rsonalista (p. 427 y ss.),
el muy importante fenómeno de la opini6n pública (p. 432) y las organizaciones internacionales, incluso la ONU y sus agencias especializadas (p. 435 y ss.}.

III
En la tercera parte, intitulada El Deber Ser del Estado, el autor trata primeras
mente el problema del origen. del Estado bajo los puntos de vista histórico, sociológico,
teol4gíco y ético-espiritual.
Varias son las etapas que recorre el Estado en su evolución desde la familia hasta
la constitución del grupo gobernante que reclama con exclusividad el monopolio de la
coacción {p. 444) .
Los teólogos, haciendo hincapié en la palabra del Apóstol (San Pablo, Rom. XIII,
l : "No hay potestad que no venga de Dios y todas las que existen son ordenadas por
Dios") reconocen a Dios como la causa eficiente primera del Estado, y al hombre,
con su naturaleza racional y su voluntad libre, como la causa segunda del mismo
(p. 445). Dedica el autor sendos parágrafos a los principales expositores de la doctrina del contractualismo originario, a saber, Hobbes, Locke y Juan Jacobo Rousseau
(p. 446 y ss.), y a los más destacados representantes del iusnaturalismo cristiano,
desde Santo Tomás de Aquino, Fray Francisco de Vitoria y el Padre Francisco Suárez,
hasta nuestros días, con Cathrein, Rommen, Leclerq, Maritain, Nell-Breuning, Verdross, Messner y otros (p. 450 y ss).
La pTegunta "¿Por qué debe existir el Estado?", fue contestada de un modo muy
diverso a lo largo de la historia del pensanúento políticoi bajo un punto de vista
teológico-religioso ---&lt;¡ue en nuestros días ha sido desarrollado ampliamente por las
encíclicas papales en materia civi.copolítica (p. 476 y ss. ) - el origen divino de lá

888

autoridad política constituye también la justificación traset-ndente del Estado (p. 468
Y ss.), mientras que 1a posición naturalista ve al Estado como producto de una necesidad física u orgánica, y la contractualista ---&lt;¡ue se apoya en un plurifacélico con•

tractualismo originario, concebido, las más de las veces, no como un hecho histórico
~o como principio de justificación ideal del Estado aun cuando jamás se haya rea~
liza~o (p. 488)- lo ve como una necesidad jurídica (p. 478 y 481 y ss.). Otras
teonas parten de una base de necesidad ética o psicológica o de una solidaridad social.
Merece una consideración especial el "personalismo moderado -equidistante del individualismo a uJtranza y del exagerado colectivismo"- abrazado por el mismo autor
según el cual el Estado "tiene el valor de un medio para el cumplimiento de los m~
altos fines hwnanos" y, dando al hombre la oportunidad de alcanzar su desarrollo
integral Y hasta su bien supremo, promueve al máximo el bien público temporal sobre
la base de un orden juridico justo que garantiza la primacía de los valores espirituales
(p. 497 y ss.).
Sin turbarse frente al pragmatismo y utilitarismo de las axiologías modernas Gon-

~I~. Unl&gt;e sabe bien que los valores tienen su raíz en el ser (p. 505) y ~ta de
Justificar qu~ el valor supremo de la vida social es el bien total de la persona humana.
Una, vez mas se declara partidario intransigente del "personalismo, que da la pñmacia a la pei:sona y sus valores" y condena inflexiblemente el "transpersonalismo
que va más allá de la_
a la que instrumentaliza, y considera como supremo~
los valores de la colecbv1dad (p. 510). Añade el autor una sumaría ojeada histórica
del ~ro~lema de la ~ona humana desde la Ciudad Antigua basta las ideologías
totahtanas de nu~tro s¡glo1 a saber las del fascismo, nazismo y comunismo (p. 510515), Y más detewdamente en la perspectiva ontológica contemporánea (p. 5l8 y ss.).

~.r:a•

• Es evidente para el autor la necesidad del personalismo, que es un humanismo
mtegral,. al cual considera bajo el ángulo axiol6gico del Estado. Hay una jerarquia
en los bienes y val?res q~e debe respetar la personalidad moral del hombre y que Jo
conduce hasta su vmculación con el ser necesario. Entre esos bíenes íntermedios entre
el bi~n ~artic~;ir del ser humano y su Bien Supremo, está la s:ociedacl, que es, en
esen~ la umon moral de personas humanas para el bien común". Este "no es sino
el. COnJu.nto de bienes Y servicios que la colectividad social pone a disposición de sus
:embros para q_u~ al~cen su desarrollo. pleno, e~ todos los órdenes, material,. ,:,ulral, moral, espmtual (p. 543). La soaedad, ast, es concebida en función de lá
person,t: "es una prolongaci6n de la persónalidad humana, una especie de superestructura personal" (p. 552).
. Go_nzález _1;1ribe dedica el último capitulo de su magistral y voluminosa obra a los
ideanos polittcos y al humanismo político. El víejo ideario liberal eambió muchas veces_ su sembl~te. _Habiendo pugnado por la desaparición de monopolios y reglamen•
taCiones, el ~beralismo abrazó el lema del "Jaissez Iaire, laissez passer", y favoreció
una tendencra netamente individualista y capitalista, para lá cual los individuos no
eran más que átomos sociales {p. 570).
~ secuaces del Estado de Derecho liberal-burgués se guiaron, sobre todo por la
legalidad _d_e ~ ~dministración y la Constitución como ley suprema, con su a~íración
~ un equibbno fundamental de poderes, sin tomar en consideración que la antítesis
mterna _del libe~smo_ radica (según Ruiz del Castillo, citado por el autor) en que
la doctnna ha de msp1rar, a la vez, una soberanía absoluta para el Estado y un derecho absoluto para el individuo, y que dos absolutos no pueden coexistir (p. 573),

889

�Entre las corrientes de neoliberalismo y sus críticos destaca el autor los matices
abrazados por Keynes (Teoría general del empleo), Franklin Roosevelt (New Deal) y
James Bumham (Managcríal Revolution) (p. 578 y ss.).
Sin perjuicio de su intransigente condena de los sistemas totalitarios, González Uribe
no ha pasado por alto el hecho de que existen también regímenes dictatoriales y
cuasí--dict.a toriales de una clara filiaci6n anti-comunista ( el de Portugal y el de España) que ddiendcn los principios de la civilización cristiana y las costumbr~ nacionales (p. 574 Y ~.). Los menciona con objetividad y trata a continuación de los
idearios de la democracia cristiana, que han tenido aplicaci6n en diversos países. Su
fundamento está en las encíclicas y documentos papales, desde la Rerum Nooarum,
de León XIII, hasta la Carta Apostólica Octogesima Adveniens, de Pablo VI, de
1971 (p. 476 y SS. y 596 y SS.).

IV
Aumenta mucho el valor pedagógico de la obra que reseñamos, el Apéndice intitulado Esquema de Historia del Pensamienú&gt; Polltico, que ofrece a los estudiantes de
la politología contemporánea toda una sucinta historia de las ideas poüticas (p. 613659).
V

Séale permitido al recensionista a.ñadir de su cosecha algunas palabras de reconocimiento y suplemento.
La obra magistral de Héctor González Uribe merece sumo agradecimiento sobre
todo de parte de los que cursan los estudios poüticos en la., aulas universitarias, porque
les facilita enormemente la difícil orientación en el laberinto moderno de la desgraciadamente demasiado pragmatizada bibliografía política. El estudiante podrá recurrir
también, con sumo provecho, a otro volumen magistral de un pensador mexicano, a
saber, a la Teoría del Estado (Fundamentos de Filosofía Politica), de Agustín Basave
Femández del Valle, México, Editorial JUS, 1955, al que el mumo autor de la
Teoría Política ha citado algunas veces.

que fue con un propól;ito premeditadísimo que el pensador austríaco vino a ser víctima
de un ostracismo cultlll'lll y político.•

Las razones principales que hacen comprensible ese silencio alrededor del sabio
vienés han sido: a) para los social-demócratas. Spann es el enemigo mortal del
marxismo y uno de sus más terribles críticos; b) para los católicos, Spann es sospechoso de adherirse al panenteísmo, porque en todas sus obras habla de la Ganzheit
( = el "todo" o "entero"} que concibe como idéntico con el ser y valor más alto y
por tanto con Dios mismo (Spann era, sin embargo, un teísta convencido que imprudentemente hi1.0 suya una dicci6n semejante a la del Maestro Eckehart); e) para
los nazis, Spann. no obstante su alta estima de la nación alemana, era un serio adversaño porque defendía intrépidamente la primacía del espíritu mientras ellos abrazaban
la primacía de la sangre.
Inspirándose en el universalismo de Platón y Aristóteles ( cfr. Polit. A, 1, pío. 11 b:
primacía del todo sobre la parte) y en el idealismo alemán, Spann opinaba que la
sociedad era conceptualmente el dato primero, y por lo tanto habría corrido el riesgo
de ser clasificado por González Uribe como partidario del trampersonalismo. Por otra
parte, empero, Spann condenaba intransigentemente el lOtalitarisrno y el colectivismo,
y hacía hincapié en la economía concebida como un medio para fines, y combatía infatigablemente en favor del esplritu humano -que para él sólo es capaz de desarrollarse
cuando se nutre de otro y&lt;&gt;-, de tal modo que quizá bajo estos puntos de vista el
ilu,tre fi16sofo m~cano no babría impedido rigurosamente a Spann el acceso a su personalismo recordando que también el bien &lt;'.onocido teólogo católico K.arl Adam, en su
obra magistral sobre la Esencia del Catolicismo, ha opinado que, respecto al pecado
original y la redención realizada por Cristo, la vida, virtud y pecado de los hombres
constituyen una totalidad y unidad sui-generis como un solo hombre al cual se aplica
el proyecto de la salvación divina, y que la Iglesia ya existe en germen, antes de que
Pedro o Juan se adhieran a ella.• Esta manera de pensar desempeña quizá el papel
de un "transpersonalisrno" personal o de un personalismo elevado a una segunda
potencia.

En lo que atañe a tantos otros teóricos políticos de idioma español, querríamos remitir a los lectores a una joya desgraciadamente casi olvidada, a saber, la Prudencia
Política, escrita por el catedrático de la Universidad de Madrid, Leopoldo Eulogio
Palacio.'
El único gran pensador en materia filos6fica y sociológica que, a pesar de su im•
portancia fundamental para el desarrollo de la Sociología y la Politologfa bajo un
punto de vista metafüico, no trata González Uribe en su Teorla Política, es Othmar
Spann.i Sin embargo, nadie podría culpar de descuido al ilustre autor mexicano por1

Cfr. PALACIOS, LEoPoLDO EuLooro, La Prudencia Pol!tica, 2' ed., Madrid, Instituto de Estudios Poüticos, 1946.
1
Cfr. SPANN, ÜTHMAR, (1878-1950). La edición completa de sus obras abarca XXI
tomos, con aproximadamente 8,800 páginas, y fue publicada en Graz, Austria, por la
Akademisclle Druck- und Verlaganstalt. Entre sus obr.u fundamentales se cuentan:
Geseflschaftslehre, t. IV; Der wahre Staat, t. V; Schopfungsgang des Geisw, t. X.

890

• Hace falta el nombre de ÜTHMAR SPANN también, p, ej., en los dos tomos peda•
gógicamente importantes en el ambiente de la politología alemana: Kla.s$ike, des politischen Denkens, t. I y 11, München (ed. C. H. Beck), 2' ed., 1968.
• Cfr. ADAM, KARL, Das Wesen des Katholizismus, 9' ed., Düsseldorf, Alemania
(Mosella-Verlag), 1940, p. 45, 46. {Existe también una versi6n española).

891

�LA DIFlCIL PROGXOSIS PARA LA U~IVERSJDAD
ZoENEK KoURÍM

"Lo QUE MÁS URO.E A LA Ui-1v.ERSIDAD C5 penetrarse de su condición problemática",
escribió en 1951 J. Marías.' Palabras que se quedaron sin resonancia alguna, como
ocurrió, por lo demás, con muchas otras; el discurso sobre la Univ&lt;&gt;rsidad no fue entendido fuera del cu.adro cerrado de ésta: clasilirado desde su origen bajo el adjetivo
"universitario" no tenía derecho para llegar a ser universal. En el peor caso, relegado
entre los ejercicios estilístico-intelectuales: en el mejor. admitido en una pcrspcetiva
cuya dimensión \'a del voluntarismo a la utopía, no interesaba sino a los universitarios.
Pues ¿no fue concebido por uno de ellos y a ellos destinado?
Se olvidó ( por causa de dicho ostracismo categorial que tiene sus raíces en un
anquilosamiento normal de todo pensamiento autosuficiente) lo esencial: que la Universidad no es una institución equiparable con el conjunto de otras instituciones; que,
para cumplir su misión, necesita siempre ir más allá de su función explírita y programas establecidos.' Sólo este continuo superar ( vencer la contradicción formal del
estatuto) le puede asegurar la supervivencia y el desarrollo.
Hace ya más de cuarenta años, J. Ortega y Gasset, con su habitual claridad, planteó
el problema fundamental, el del binomio Universidad-ci.c ncia que no deben ser ni
fundidas ni separadas. En una visión totalizadora "la Universidad es el intelecto -y.
por lo tanto, la ciencia- como institución"; pero esa identidad espiritual, si engloba
la\ condiciones de eficacia y actualidad, resulta --sigue resultando-, de una hetero•
geneidad de hechos cuyo sentido constituye el contenido de una finalidad, la nuestra.

De aquí la fórmula orteguiana: "la Universidad es, además, ciencia". Y la precisión consecutiva: "no un además cualquiera y a modo de simple añadido y cx~ma
yuxtaposición, sino que - ...- la Universidad (iene que ser antrs que Universidad,
ciencia". La "atmósfera" científica da "el supuesto radical para la existencia de la
Universidad", se puede decir que "la ciencia es la dignidad de la Universidad, más
aún", su r'alma".
La segunda significación del "además". complementaria y no menos importante,
insiste en que la Universidad debe abrirse "a la plcma actualidad", estar en medio
de ella, sumergida en ella. Para que la Universidad vuelva a ser "lo que fue en su
' El intelectual y su mundo, Madrid, Espasa-Calpe, 1968, p. 104-.
: Hecho que fue comprendido --en su forma negativa- por los nazis que cerraban
sistemáticamente las Universidades en los países ocupados.

893

�hora mejor: un pnnc1p10 promotor en la historia europea", Ortega preconiza con
urgencia su intervención en la vida pública.•

•
En los años cincuenta, dedicó al problema de la Universidad unos penetrantes
estudios Gastón Berger, inventor de la "pedagogía prospectiva", según la cual "la
educación tendrá que anticiparse a la enseñanza, lo que supone un cambio radical
de orientación: en lugar de distribuir los conocimientos enciclopédicos, rápidamente
superables -pues perecederos- en el mundo cuya historia va acelerándose, hay que
dotar ante todo a los jóvenes de medios adecuados para afrontar la situación científica y cultural en continua evolución.

Así, en la concepción bergeriana "la Universidad no proporciona el coronamiento
de los estudios sino que es una apertura sobre la vida". Lejos de estar limitada a lo
útil, su tarea humana imprescindible ~ "aprender a ser'', darnos ''el gusto y el amor
de la libertad sin la cual no hay existencia auténtica".•
Prolongando la obra del filósofo francés en la dirección. indicada, sus colaboradores
y discípulos establecieron, antes de estallar la -rebelión estudiantil en 1968, un diagnóstico que la preveía con una certeza casi matemática.

En
papel
marla
en la

efecto, si la Universidad debe desempeñar en la sociedad contemporánea su
de centro "de producción científica y de creación cultural", es necesario refordesde lo interior y, al mismo tiempo, reconsiderar las modalidades de inserción
estructura estatal."

Pero -y los hechos lo mostraron contundentemente-- tampoco el análisis y visión
prospectivístas fueron tomados en serio.• Hoy, cinco años después de la ola de "con•
testaciones" que trastornó el antiguo sistema universitario, el nuevo orden todavía no
está en vigor; la Universidad (al menos la de la Europa occidental) trata de acomodarse, con éxitos bastante desiguales, a un "modus vivendi" pragmático donde la
precariedad concepcional se pone en difícil equilibño con la flexibilidad doctrinal.

• Obras completas, Madrid, Revista de Occidente, 1962, t. IV, pp. 350-353.
' L'homme moderne et son éducation, París, P.U.F., 1967, pp. 131, 111, 93.
' " ...si se adopta un punto de vista prospectivo, las Universidades aparecen como
instituciones, centrales y no marginales, y cierta gestión estática como 1a herencia de
una época acabada, cuando los problemas de la producción y del cambio parecían
menos importantes que los de la igualdad juridica y de la transnúsión de Jo adquirido." (A. ToURAlNE, Crise et transformation de l'Université; PROSPECTIVE, París,
septiembre 1967, núm. 14, p. 50).
• Naturalmente, no podemos aquí dar cuenta de todos los escritos que fueron consagrados en este periodo al tema de la Universidad, escritos que van del radicalismo
(cf. por ej. G. GusooRJ&gt;, La Universidad en cuestión, París, Payot, 1964) hasta las
posiciones más o menos tradicionales (cf. por ej. A. CATURELLJ, La Universidad, su
esencia, su vida, su ambiente, Universidad Nacional de Córdoba, 1963; part. pp. 133134: "Técnica y misión de la Universidad").

894

•

En su impresionante libro sobre Ser y quehac11r d11 la Universidad,' Agustín Basave
Femández del Valle, Presidente del Centro de Estudios Humanísticos y catedrático
de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, nos invíta a reflexionar, hallar con él
un remedio a tal estado de cosas.
Ya en la Introducción, situándose "en posición de universitario comprometido"
-a quien incumbe "una elevada rectoría social, cierta preeminencia personal y una
inocultable función prospectiva"- el autor se pronuncia en pro de "la Universidad
vocacional frente a la Universidad profesional", postulando así la prioridad del "espíritu crítico sobre 1:l sistema concluido de conocimientos actuales".•
El Profesor Basave acomete el problema en metafísica que reconoce la finalidad
del ser de cuya verdad última procede el saber comunicativo, unitario y orgánico. De
aquí, la siguiente definición: "la Universidad es la institución de estudiantes y profesores que por la investigación y 1a docencia se ordena a la contemplación de la
verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento de las vocaciones
personales Y a la preparación de profesiones necesarios para la realización del bien.
común".
Conforme a esta escala axiológica es permisible "conjeturar, para el próximo futuro,
un desplaza.miento del centro de gravedad de la enseñanza. universitaria" hacia "la
clarificación e impulso de las vocaciones" que se efectuará al través de "un continuo
aprendizaje, ...un arte de evaluación, crítica y autocrítica".
Para "hacer de la Universid;d la tonciencia más lúcida de nuestro tiempo" hay
que mantener la presencia viva de "una idea directriz" ("la Facultad de Filosofía
puede servir como eje espiritual de la Universidad") que se concreta atribuyendo un
carácter universal, comunitario e interdisciplinario al trabajo universitario a la vez
educativo y de "investigación abierta, continua, prospectiva", donde el humanismo
se combina indisolublemente con "la invención a todos los niveles" según "una metodología rigurosa"!
Antes de proponer unas medidu específicas para buscar soluciones a la crisis de la
Universidad contemporánea -crisis causada principalmente por la preponderancia
concedida a la enseñanza profesional- y llegar a la meta indicada, el autor nos facilita los resultados de su vasta encuesta sobre la situación universitaria en los principales países europeos (incluso la U.R.S.S.), los Estados Unidos y Ja América Latina;
se desprende de este estudio comparativo que no existe ningún modelo acabado y
transmisible. Tampoco el balance de la rebelión estudiantil (el Profesor Basave habla
de "una nu~va clase social: el estudiantado") aparece como unilateralmente positivo
o negativo. Más que de otra cosa, se trata de un síntoma que señala "una sociedad
defectiva. Los que ostentan el poder social no están a la altura de su misión hist6rica".'º
"La reforma integral de la Universidad" debe tener en cuenta todos los aspectos:
estructural, administrativo, acadénúco y vocacional; sus principales bases expuestas
por el catedrático de Monterrey, son las siguientes:
' El subtítulo: Estructura y misión de la Universidad vocacional; prólogo del Prof.
Dr. F. J. von Rintelcn; Monterrey, Centro de Estudios humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, 1971, 496 pp.
~ /bid., pp. 16, 17.
0
J bid., pp. 2-13.
10
/bid., p. 347.

895

�1 ) "Reforma de la primera y la segunda enseñanza - ...- , para que el alUlllnO
llegue a la Universidad con una base decorosamente sólida de cultura general.
2) Estudios electivos, al lado de los cursos básicos para desarrollar la personalidad
y la vocación.
3) Asegurar todos los objetos y accesorios necesarios a la enseñanza moderna.
4) "Becas y pensiones para estudiar dentro del país y en el extranjero."
5) Dar una elevada formación pedagógica a los universitarios.
6) Garantizarles una seguridad material
7) "Restaurar la disciplina" en la Universictad no con la ayuda de reglamentaciones, sino requiríeQdo que "el gobierno mantenga el imperio de la norma jurídica, sin
atropellos" y, por otra parte, "preparar un clima de mayor simpatía y comprensión
entre maestros y alumnos".
8) "La educación integral y armónica de los discípulos ocupará el lugar primordial
en la Universidad del porvenir". Se trata de "conjugar en feliz sincretismo" lo mejor
de los estatutos universitarios existentes, eliminando "de la educación todo dogmatismo y aprendi7.aje pasivo", preocupándose "por la vida entera del educando", ...y
"provocar la personalidad del estudiante, guiándola y dirigiéndola, a fin de que des•
cubra personalmente la estructura de la realidad que se le trata de mostrar'.

9) La tarea universitaria es ante todo socrática: despertar al educando y ponerlo
en la v'ia de "contemplación y acción". Además, la Universidad vocacional a) debe
buscar "la unidad orgánica del saber, la implantación de materias comunes verdade·
ramente universales -Antropología Filosófica, Teoría de la Política, Historia de la
Cultura- y abertura a los fundamentos filosóficos; b) Diálogo interdisciplinario~
c) Departamentalización sin abolir las Facultades; d) Simbiosis de Investigación y
docencia; e) Actividad orighµl y creadora en una integración metodológica con el
seminario científico y el practi&lt;:um, el taller y el laboratorio"."
El mensaje contenido en el libro del Profesor Basave es profundamente optimista:
bajo ciertas condiciones, la Universidad puede llegar a ser el más adecuado instrumento para la puesta en práctfoa del ''nuevo humanismo universitario", preparar el
advenimiento del "humanismo integral". De las negativas, la más importante queda
su "independencia de todo control político" que permite un ambiente de "verdadera
libertad dentro del orden"; de las condiciones positivas, la de reconocer en obrar de
la Universidad la primacía "del 'logos' sobre el 'ethos', es decir subordinar su que-

11
]bid., pp.350-3!&gt;6. Al propósito de la "simbiosis de investigación y de docencia"
el autor critica la opinión diferente expresada por J. Ortega y Gasset (cf. pp. L2-3,
163). No podemos detenernos en este punto. Sin embargo, hay que notar al menos
que Ortega se opone a Ja "investigación" y "cientifismo" entre comillas, que invadieron
a la Universidad, dañándola, porque ofrecían al estudiante una falsa imagen ( des•
problematizadora) de la verdadera ciencia, induciendo al joven a error de facilidad
en cuanto a su posible carrera científica.
Y hoy más que ayer la praxis confirma la vigencia de la siguiente proposición orteguiana: "la ciencia, al entrar en la profesión, tiene que desarticularse como ciencia,
para organizarse, según otro centro y principio, como técnica profesional. Y si esto es
así, también debe tenerse en cuenta para la enseñanza de las profesiones". ( Obras
Completas, t. IV, p. 341).

896

hacer a su ser. Ya que la Universidad, ese 'laboratorio cultural', supone y exige el
cultivo de la dimensión axiotrópica del hombre. Y se cumple en la fecunda proyección
socio-política".ª

•
A pesar de terminarse por un punto de interrogación, el título del último estudio
de Jean Fourastié, conocido universitario y futurólogo francés, parece señalar, al contrario, una visión pesimista. Cuando nos planteamos la pregunta: ¿ Quiebra de la
Uniuersidad?,u tenemos en efecto una duda seria que no incita particularmente las
esperanzas para una respuesta no afirmativa.
El autor parte de la comprobación común: "En ningún país del mundo, la institución universitaria está hoy juzgada satisfactoria -y estable"." La urgencia de una
mutación a la cual asistimos resulta ante todo de la creciente presión económica: la
sociedad actual siempre exige más diplomados y mejor calificados para unas tareas
precisas. El primer iupecto es cuantitativo: "la Universidad llega y llegará a ser cada
vez más el único empleo normal de los años de adolescencia y de juventud". La consecuencia de tal "extensión de la Universidad a las masas de hombres" será, según
J. Fourastié, "su estallido entre un número muy grande de medios culturales" u con•
forme a las aptitudes humanas.
El segundo aspecto calitativo (mejorar la calificación) debería hallar su solución
en la "adaptación de la Universidad al empleo"; en vista del aumento irresistible de
informaciones científicas, la única medida adecuada seria prolongar la enseñanza
de "cada ciudadano a lo largo de su vida", instaurar la Universidad vitalicia, incon•
mensurable con la nuestra: "es la nación entera la que persigue tareas universitarias".
El autor francés preconiza el "advenimiento ineluctable" de lo que Uama la "nación
universitaria" como resultado de "la reconversión de la Universidad introvertida" o
"universitante" que está demasiado separada de la parte activa de la nación; vemos
ya los primeros pasos prácticos en la progresiva fusión "del trabajo de los universitarios, ... de los ingenieros y .•. de los administradores", en la puesta "en uso de
las fórmulas harto eficaces de asociación universidad-industria"."

Esta transformación estructural destaca la importancia de otro problema: el de la
búsqueda de una cultura "polivalente" o "pluridisciplinaria" impuesta por la imposibilidad de una previsión rigorosa de empleo. Con lo que abordamos lo esencial de
la reforma del funcionamiento de la Universidad.
Hasta ahora dominaba en sus aulas el residuo de la mentalidad tradicional, la racionalidad, correspondiente mucho más a la transmisión de los resultados científicos
{"almacenar la información") que a la verdadera introducción metodológica en la
ciencia ("el tratamiento novador de la información, la aptitud para la descubierta,
la adquisición de informaciones absolutamente nuevas" ) . A la Universidad de hoy
Y de mañana incumbe promover el espíritu científico experimental, llave de 19s tiem•
pos actuales y próximo." En lugar de aprender, hay que "ap,render a aprendel", es
" Ser y quehacer de la Universidad, pp. 449-477.
u ¿ Fail/ite de l'Université?, París, Gallimard, col. "Idées", 1972, 186 pp.
" lbid., p. 9.
" /bid., pp. 65, 68.

" lbid., pp. 78-83.
tt /bid., pp. 11 O, 165.

897
R-57

�decir ... aprender a tratar la información; en vista de la decisión". En una frase:
"aprender a descubrir".'8
Partiendo de la distinción entre "Los valores científicos", los que "hacen progresar
a la humanidad'', y los valores "que La hacen durar" ( distinción establecida en sus
precedentes trabajos), J. Fou:rastié asigna a la Universidad (y no sólo a ella) el papel
siguiente:

1. Toma de conciencia por los enseñantes de este problema que debe moáificar su actitud pedagógica.
2. Ofrecer una imagen adecuada áe la Síntesis y resultados de la ciencia ex-

perimental.
3. Poner de relieve el espíritu científico, en tanto que "el método experimental es un factor mayor de toda concepción del mundo, y por consiguiente del
equilibrio vital de todo hombre de hoy".
4. Elucidar la idea de la felicidad: no hay que correr tras etla sino hacerla
objeto de "una investigación seria".
5. "La Universidad debe dar a las ciencias humanás lo mejor de s! misma";
es necesario renunciar "a las ideas preconcebidas, a los prejuicios políticos, a
las mentalidades arcaicas y mágicas", vigentes aquí más que en las ciencias
de la naturale'za, para diferenciar "claramente el espíritu racional del espíritu
experimental, sola fuente de descubierta, sólo criterio de la adecuación del pensamiento a la realidad".
6. En las ciencias humanas se impone así "el estudio de la condición huma,ia,
en su amplitud, en su drnma'', y la elaboración (y la enseñanza) de "la teoría
de la decisión" que puede esclarecerla.
7. En "la base de la revolucwn cultural" deberían estar las "cieiicias experimentales de la vida'', a saber "la biología, la zoología, la botánica".
8. Cada profesor "consciente de las lagunas de la ciencia y de la amplitud
de lo incógnito" tendría que poseer el sentido de la humildad, '.Y saber comucarlo a sus estudiantes.
9. Es preciso que "toda la Universidad colabore para volver a dar a la humanidad una concepción del mundo de acuerdo co,1 sus conocimientos y capa.?
11
de renovar de generacwn en generación el ardor de vivir''.

•

No hay duda de que existe un evidente paralelismo entre los libros de A. Basave
y J. Fourastié; es posible incluso llamarlo analogía, la cual va más allá d e lo aparente.
El primer autor, abiertamente filósofo, nos propone una perspectiva cuyo determinante de última instancia es moral (derivado de una fe ontológica), con todas las
implicaciones sociales. Para que el lector adopte la misma visión, más que el concurso
de los hechos, le es necesario estar en disposición espiritual favorable: creer que "antes
de reformar a La Universidad tene¡:nos que reformamos a nosotros mismos", tomar por
segura la tesis según la cual el universo entero tiene una aspiración hacia la unidad
y preguntarse ¿ por qué la Unwersiáad no habrla de constituirse en inst,-u,nento para
restauMr la quebrada 1Jnidad del cosmos?"°
u ]bid., pp. 119-120.
19

]bid., pp. 126-162.
.. Ser y quehacer de la Universidad, pp. 454, 362.

898

. En el segundo ~s,tudio, J. Fourastié escogió, a primera vista, una actitud más objct:Jva, la de UD soc1ologo que no reflexiona sino a partir de los datos estadísticamente
comprobables. Sin embai:go, las ideas que encontramos en Ja conclusión son las de
sagacid~d,_ filosofía, t~ologfa, co11cepcwn del mundo. Por lo demás, la fuente aparente
d_e_l p~rmsm~, o mcJ~r, de la prudente expectación, se apoya en la siguiente constac1on: Trescientos anos después de Galileo, el espíritu cientüico continua raro v
precario"."
'
Urr esclarecimiento su PIemen tano
• pued e ser halla d o en otro libro del mismo autor
donde ~e trata de la relación entre "el espíritu cient'úico experimental"
"la moral
necesana a 1a humanidad científica"; aunque "la moral no puede. . . se; cientüica"
s~ debe "beneficiar del espíritu cien tífico"; más, "la primera regla moral de nuestr~
tJempo es el deber de información científica".
D e aqu:í la concepción de "la moral humana" que comprende "diferentes 'niveles' ,,
desd? los ín_ipe~~vos cuya base es instintiva hasta la conducta influída por las "co,:
cepcione! filosoficar más generales", siendo éstas fuertemente depenwcntes "de la
personalidad &lt;le cada hombre".

. Para {~ Fourastié: ."la :ri~s. actual de la moral tiene"... por causa profunda la
mtcrvencion ~el espmtu cien tilico en la reflexión moral"; la solución se desprende ya
del plant~am1e~to del ~roblema: la renovación de la moral tradicional se efectuará
cuando dicha intervención llegue a ser decisiva, cuando se reconozca comúnmente
como "sola certidumbre" la experimental, cuando funcionen plenamente "los dos
motores" de la renovación moral "el conocimiento de Jo real y la fe e 0
un progreso
colectivo"."
~os autores subrayan la importancia, el papel fundamental del método investigattvo cuya generalización y aprendizaje constituyen la piedra angular de toda reforma
eficaz en la enseñanza universitaria, de la reconstrucción de la Universidad contemporánea .~el fut~?· A. Basave. se,, ~ronuncia en favor del método fenomenológico y
de una mtegracion metodológica , J. Fourastié sostiene el método experimental."'
Pe~o -y ese becho nos parece bastante grave para señalarlo-- uno y otro dan en
sus libros respectivos la impresión de ignorar la tentativa más seria que elaboró en
nuestro
.
. tiempo Fcrdinand Gonseth, La de la metodología de la apertiira a la e~peri.enc,a.
H ay _otro punto sobre el cual quisiéramos llamar la atención de lós dos autores·
10 contJe?e ~I Y~ citado estudio de J. Ortega y Gasset, en el que podemos leer: "eÍ
~cter mstituc1onal compete propiamente a la Universidad ....La ciencia es incoercible e irreglamentable".'"
Es decir, que el problema esencial que tiene que asumir la Universidad de hoy,
para problematizarse hacia el mañana se da en la cuestión: é Cómo institucionalizar
la libertad crtadora?
'

:: ¿Faillite de /'Université?, pp. 162, 166.
i,i J. FoUJlASTJÉ, Essais de morale prospective, París, Gonthier, 1966, pp. 128-189.
Cf. Ser y quehacer de la Universidad, p. 371.
~• Cf· t·Faillite
d e l'Unwemt
·
· ¿J. , pp. 96-7; Esrais de mcrale prosJ&gt;ective, p. l 70.
,.
.
Op. Cit., p. 351.

899

�ECOS Y REFLEJOS LITERARIOS DE LA AMWCA LATINA EN ALEMANIA

Comentario
Prof.

lIENNmG GRAP

Monterrey, N. L.

Es-ra ARTÍCULO-RESEÑA de algunas de las publicaciones más significativas de autores
alemanes sobre asuntos latinoamericanos abarca, en el sentido cronológico, el recién
pasado lustro entre 1968 y 1973. Se ocupa especialmente del creciente impacto que
causa la literatura hispano y luso-americana no sólo en los reducidos círculos de expertos hispanistas universitarios, sino más bien en aquel grupo cada vez más amplio
de lectores alemanes que se interesan vivamente por lo que sucede en la Améri!?'
Latina.
Son tradición fecunda y prometedora los múltiples vínculos tanto comerciales, como
espirituales y humanos con sus numerosos lazos de sangre que unen los países de
lengua alemana con sus amigos y socios latinoamericanos. Son tradición también los
seculares contactos entre los puertos de Hamburgo, o de Dremen con los centros económicos al sur del Río Bravo; son tradición los frecuentes intercambios de técnicos o
de científicos entre ambos socios en el pasado y en la actualidad. Basta con pensar
aquí en Mauricio Rugendas, en Alejandro von Humboldt, en Osear Niemeyer, etc.
Si el secular interés de Alemania en la América Latina se ha basado en estímulos
comerciales, en el afán de investigar y de explorar y basta en él de ciq,lotar (Federmann y otros); si la América ha sido hasta ahora la tierra -promesa para tantos emi•
grantes alemanes perseguidos, inconfo):ll)es o acosados por la más dura miseria, se está
perfilando un verdadero cambio deL interés. Europa-Alemania ya no son el núcleo
cultural-imperialista dentro de un mundo satélite político-econ6mico-cultural. El traslado de los centros políticos a las antiguas zonas marginales del Occidente y la manifiesta debilidad política europea, el constante perfeccionamiento de los medios de
comunicación visual y los frecuentes intercambios humanos, han contribuido a que
el viejo continente reconozca la igualdad de posición y de derechos del mundo latinoamericano. Ha ido desvaneciéndose la conciencia de preceptor-disdpulo en pro de
un trato amistoso de socio a socio. En los centros escolares alemanes, la información
detallada y objetiva sobre los países latinoamericanos ha sido deficiente y escasa hasta
fines de la década sesenta.. Lo que debJa ser realidad se confundía co11 imágenes y
nQCÍones misteriosas, ex6ticas y casi irreales. Fragmentos de informaci6n: el carnaval
de Río, los tantos pronunciamientos militares, los ritmos musicales, Benito J uárez,

901

��esfuerza por definir. Son impresiones pasajeras que no merman en el valor de este
libro y su valioso aporte a la concientizaci6n alemana del mundo latinoamericano.
La tarea de promotor y de preceptor en cuanto al descubrimiento y análisis literarios de la América Latina, la sigue Günter W. Lorenz con Literatura Confem/Joránea
en la J.mlrica Latina (Zeiagenossisohe Literatur in Lateinamerika). El subtítulo:
Cr6nica de una realidad, motivos y estructuras bosqueja los contornos Y perfiles
exclusivamente novelísticos de aquel mundo cuya fabulosa creatividad despierta la
admiraci6n y la fascinaci6n del lector europeo. Sigue Lorenz también esta pasión ma•
nifiesta por el periodismo, actitud que refleja en cierto modo su compromiso intelectual y sus inclinaciones sentimentales; continúa el estilo vivaz y rápido del reportaje
que combina el estudio analítico con el efecto peculiarmente informativo que procede
de la entrevista personal. La concentración del autor en la evolución de la gran
novela latinoamericana que se presta acaso más fácilmente a la definición de lo que
es y de Jo que significa esta América Latina, excluye desgraciadamente muchos aspectos interesantísimos marginales y se limita a destacar los emínentes centros narrativos
en la América del Sur o en México. Excluye el movimiento literario antillano y centroamericano. Lorcnz no intenta, desde luego, escribir una historia minuciosa de la
literatura, sino poner a discusión esta América Latina literaria, afán que la frecuente
inserción de opiniones a veces muy subjetivas y contradictorias de algunos destacados
autores americanos subrayan y apoyan. No es pues una obra que se dirija al científico
universitario, sino a un círculo más amplio de lectores interesados y preparados.
Literatura de un continente entre "el duende y eJ reino de nepantla", la "historia
como anticipación del futuro", aquel extraño pensar entre "sueño y realidad" cuya
magnífica manifestación es fenómeno vital de lo "real maravilloso", vigoroso concepto
más bien existencial que mera moda literaria, el delicado equilibrio mental entre
"desengaño y progreso", la transposicióp y transformación del "cosmos indio hacia un
cosmos interior" que puede ser, acaso, la misión más difícil que tiene que llevar a
cabo el "mestizaje cultural"; la busca afanosa de accesos a los "espacios del alma",
antes de que el avance de la ciencia les prive de sus encantos; todos aquellos problemas y actitudes, programas y corrientes revelan la muy complicada y fecundísima
realidad literaria de la América Latina. Realidad que se desarrolla simultáneamente
en varios niveles de la conciencia, realidad horrorosa y atractiva, confusa y pintoresca,
cuyos resultados asustan y asombran con su ímpetu de enseñar caminos nuevos no· sólo
para la América Latina, sino para la humanidad entera. Realidad de un mundo tosco
y refinado, cruel y sensible, tan cerca y al mismo tiempo tan distante en su manifestación literaria de las esferas de experiencia del lector europeo. Realidad cuyo tema
-central ha sido y será la busca de la "posición del hombre" (Ernesto Sábato), o sea,
la busca de un humanismo nuevo y auténtico.
El lector romántico se inclinaría a llamar a este mundo tierra exótica y virginal,
concepto que abarca tantas ilusiones fáciles. No es un mundo virginal lo que Lorenz
trata de presentar en su libro, es más bien un mundo bicéfalo y dual, ancestral Y ju•
venil, material e inmaterial y la supuesta virginidad existe sólo en el sentido de que
no ha corrompido todavía su esperanza en el hombre, única arma eficaz y creativa
ante el caos y la creciente absorción de Jo humano por la técnica. Nos devuelve aquel
continente la imagen del hombre que lucha, que sufre y que espera ante la tétrica
realidad y pesadil:a del hombre que funciona solo.
No extraña, pues, que el autor, ante una cosmovisión americana tan compl.e ja, re-

904

sultado de dos civilizaciones hostiles y ahora for2-0samente inseparables; ante e¡¡ta
síntesis de tendencias, manifestaciones y conceptos, se limíte a destacar los núcleos
de cristalizaci6n -los t1Qvelistas eminentes- y los momentos clave de una larga evolución que sigue en camino. Los siete capítulos manifiestan el lento y cauteloso proceder de Lorenz, su tenaz esfuerzo de interpretar, de definir, para captar una idea
concreta de lo que es la América Latina ob$ervada a través de su literafilra. He aquí
una relecci6n de los capítulos más importantes:
Perfil de un mundo antes del alba, Ariel entre los fuegos, La realidad de
la raza cósmica, La Argentina: modelo de un cosmos especial, Nueva Novela
o La época de la síntesis, y otros.
Sólo el consciente lector latinoamericano podrá juzgar si la VISion lorenziana de la
literatura contemporánea de la América Latina corresponde a la verdad y a la realidad de aquel continente.
La recepción de la actual literatura latinoamericana en los países de habla alemana
es el tema de un estudio muy interesante del hispanista alemán, Prof. Gustav Siebenmann (Universidad de Erlangen). Frente al gran número de títulos sobre aspectos
socio-económicos o políticos latinoamericanos, debido al estrechamiento de los contactos técnico-económicos bilaterales; frente al creciente número de traducciones, el
autor siente la necesidad de averiguar los motivos de este súbito interés y de
investigar la extraña correlación entre editores impulsados por cálculos económicos y lectores desorientados ante la múltiple oferta literaria latinoamericana. El súbito
"boom" editorial de títulos latinoamericanos (autores latinoamericanos o publicaciones
de autores alemanes sobre aquel continente) es la base de un análisis crítico que
reafü.a el Prof. Siebenmann para eliminar ciertos prejuicios muy arraigados. Son los
siguientes prejuicios: desinterés del editor alemán en arriesgarse a editar literatura
desconocida; el interés subdesarrollado del lector alemán para permitir la aceptación
de la literatura latinoamericana en gran escala; el cliché de considerar a la América
Latina como parte integrante del Tercer Mundo; la idea de que la manifestación
literaria americana es apéndice de la vida literaria peninsular. Estudia el autor las
costumbres e inclinaciones del lector mOQemo, su preferencia por libros de divulgación científica, por mini-enciclopedias, por la novela rosa. Acaba Siebenmann con los
prejuicios arraigados en cuanto al desinterés del editor, acaba con aquel cliché del
Tercer Mundo mediante un esbozo bien acertado de la evolución literaria latinoamericana que facilita el acceso a muchos autores americanos. No puede descartar, sin
embargo el prejuicio del lector desir,teresado, prejuicio que es más bien realidad que
se explica por la tradicional política cultural y educacional en la cual el complejo
América Latina ocupaba únicamente una posición marginal. El autor supone que
no babrá profundos cambios en las costumbres del lector alemán medio mientras que no
haya un verdadero cambio en la política. educativa, o sea, mientras el idioma español
no se enseñe en la etapa secundaria, para acercar, al adolescente, el mundo Ja.tinoamericano.
Siebenmann basa su estudio en una encuesta detallada dirigida
alemanas (de la RFA, RDA, Suiza y Austria). El resultado y la
prometedores ya que tanto el editor como el investigador sienten
probar mecanismos hasta ahora desconocidos. Parece que el interés

a 94 editoriales
colaboración son
la necesidad de
principal de con•

905

�sumidores y editores se conce:11ra en la vida literaria de los grandes países latinoamericanos (Brasil, Argentina, Chile. México), países con los cuales existen seculares
contactos oomerciales y humanos-familiares. El índice de los escritores traducidos nos
revela algunos aspectoS asombrosos. Parece que el conocimiento de la literatura brasileña está mucho más divulgado en los países alemanes que en los vecinos países
hispanoamericanos, según el número de autores traducidos.
El libro de Siebenmann, La Literatura Contemporánea en la América Latina y
su Recepción en los Países Alemanes (Die neuere Literatur Lateillamerikas und ihre
Re:teption im deutschen Sprachraum), 1972, interesante no s6lo por su amplio aparato
bibliogr-'"fico y por su resumen en castellano que permite también el acceso y la apreciación de este estudío por parte de lectores de babia española, hace referencia a la
Enciclopedia literaria -Autores Latinoamericanos- editado por Dieter Reichardt.
Abarca aquella enciclopedia (Literaturlexiko11 Lateinamerikanische Autoren), editado
en 1972, todos los autores, poetas, novelistas y dramaturgos latinoamericanos cuyas
obras o parte de ellas habían sido traducidas en alemán. Es de inmenso valor para el
lector alemán, no s6lo por los amplios datos biográficos sobre cada autor, sino, más
aún, por su valorización, breve pero objetiva, 1a cual reúne los elementos esenciales
de la respectiva obra litemria traducida de modo que el lector interesado encuentra
un sinnúmero de datos que le facilita la entrada a aquella literatura. Esta amplia
enciclopedia le comunica al público curioso una idea de la magnitud de la obra latinoamericana, tan s61o en su reducida parte traducida; le ayuda a escoger los temas
de su preferencia; le explica fenómenos insólitos o desconocidos y le invita a segUÍJ
adentrándose en una literatura tan fabulosa como inagotable.
La obra de los mencionados autores pertenece en cierto modo a una fase de iniciación alemana sobre el mundo literario latinoamericano, con sus autores, promotores y
vanguardistas, en una comprensión y un acercamiento mayorC11. Distingue a los promotores su abnegación y su entusiasmo, que valen más que algunos errores y defectos
ocasionales. La segunda generación se dedicará a estudiar con más objetividad tal
vez {ya que díspondrá de más información) fenómenos detallados, pasando así de
la creación de los contornos a un sistema de nexos y correlaciones que se extenderá
como un mosaico completo y delicado haciendo transparente y claro aquel mundo
literario aún poco conocido, misterioso y extraño.
Apoya este afán y necesidad de transparencia el libro editado por Elizabetb Siefer
por encargo de la Central de documentación {ADLAF) en el Instituto de Investigación ibero-americana de Hamburgo. Se trata de la Neuere D~tsche Latein-ÁmerikaForschung (Actual investigaci6n alemana de la América Latina), que oúe&lt;1e por
primera vez un resumen detallado de las instituciones y personas con dedícación científica sobre asuntos latinoamericanos. Es una especie de "¿ Who is Who?" bilateral ale•
mán-iberoamericano. Está dedicado principalmente a los temas socio-económicos; el
ambiente literario o filológico, sólo posee aquí carácter marginal.
La disposición de investigar es una de las necesidades fundamentales del hombre.
En su dedicación a la América Latina, esta disposición encontrará nuevas orientaciones humanas, encontrará un camino lleno de promesas y esperanzas.

906

LIBROS MENCIONADOS

GROSSMANN, RudoU, Geschichte tmd Problenu der lateinamerikanischen Literatur,
Munich, cdítoriaJ Hueber, 1969.
Lorurnz, Günter W., Dialog mit Latemamen
·
·ka, T-b'
n lllga, edítorial Horst Erdmann,
1970.

LouNz, Günter W., Zeitgeniissische Literatur in Lateinamerika, Tübinga, editorial
Horst Erdmann, 197 l.

StEBENMANN, Gustav, Die neuere Literatur Lateinamerikas und ihre Rezeption 1m
deutschen Sprachraum, Berlín, edítorial Colloquium, 1972.

RErc:a:ARDT, Dieter, editor, Literaturlexikon-Lateinamerikanische Autoren, Hamburgo,
Inslitut für lberoamerikakunde, 1972.

Sm~R, Elisabeth, editora, Neuere Deulsche Lateinamerika-Forschung, Dokumentationsleitstclle der ADLAF am Institut für lberoamerikaku11de, Hamburgo, 1971.

907

�EL REYNO: UN LIBRO DE RELATOS

Fms, El Reyno: Un libro
Sistemas y Servicios Técnicos,
S. A., Monterrey, México, 18 de agosto de
1972, 309 pp. P ortada de Federico Canru.

RAÚL R.ANGEL

4e relatos,

LA

PLUMA D.EL MAEsTRo RAÚL RANGEL F!ÚAs ha transitado como reja de arado
prodigioso _por distintos campos, sembrando cosechas que nunca se pierden. No es labrador rutinario que cansa la tierra con un solo cultivo. Año tras año, varía la semilla
y la madre de polvo responde prodigándose en frutos. A los temas universitarios que
maneja con la habilidad de un doctor en ajedrez, porque siente la angustia de sacrificio del peón y el alfil, se suman los razonamientos filosóficos, las cuestiones sociales
y las andanzas con vigor de atleta griego por las rutas de la historia.

Maduro ya como humano y escritor; en paz consigo mismo después de haber dado
al mundo ciudadano y al pueblo estudiantil el rédito de enseñanzas que recibió, se ha
detenido unas horas a la sombra del recuerdo para ver hacia atrás todas las pequeñas
cosas que, ensambladas, forman el todo de nuestra vida. Producto de ese repaso minucioso al pretérito es su nuevo libro: El Reyno, aparecido en los calores de agosto
de este año. El reyno a que aluden todas sus páginas nació en el horno de septiembre
Y por eso la de la fiebre es la temperatura normal de la región y de sus habitantes.
Fiebre para amar tozudamente a una naturaleza madrastra; fiebre para tejer el progreso en una rueca sin hilo; fiebre que engendra delirios vueltos realidad sobre la
marcha.
Una cita del padre de nuestra crónica local abre con aldabonazo solemne la puerta
del libro de relatos: "No tan solamente en los Reynos muy poblados y opulentos suceden prodigios y portentos sino en provincias y poblaciones pequeñas, que son para
mayor admiración".
La obra es eso: una serie de relatos de prodigios y portentos sucedidos en familias
que aportaron al edificio de Monterrey el ladrillo o el adobe de sus hijos; algunas,
conocidas no más allá de las tres puertas de la calle en que vivieron; otras, de fama
saltarina que rebasó límites de muniaipio y de provincia. L a vida de cada uno de
nosotros es tan interesante como la del Rey Sol, pero como el marco no es de madera
de Versalles, nos hundimos con plomo de inferioridad en un pantano de nada. La
obra de Rangel Frías no exige a sus personajes, para entrar a ella, ni casaca floreada,
ni frac adusto de hombre público, ni espada de gala de caudillo victorioso.

909

�Principia el libro con 1a partida de nacimiento del reyno que se disputan en tercia
los lusitanos Carvajal y de la Cueva y Alberto del Canto, así como el posiblemente
extremeño Diego de Montemayor. Las palabras de Rangel Frías asumen aqui el tono
amarillo-pergamino que corresponde al rancio castellano que ya no se habla. Al lado
de los diálogos españoles danzan los indios pintados de rojo. El valle azul mira con
ojos de Santa Lucía la abundancia de mezquites, anacuas y tunas. La religión de
Jehová recién injertada en la tierra virgen de hispanismo, se quiebra como palo
de quiote y la comarca entra en catalepsia esperando un despertador. Otras carretas con
vanguardia de jinetes cristianos arriban después retocando desde el sur las paralelas
de camino que llevan al reyno dormido.
Los relatos brincan con desorden de impala a la época actual. Andrés, cuya vida
de niño pone esmalte de nostalgia a las 309 páginas de la obra, es, en realidad, el
Maestro Rangel Frías. No puede encapucharse de e."Ctraño. Se descubre en el amor
con que mati.7.a los óleos, sin secar nunca, de la madre y el padre médico; de la casona
de los años 20, escondida frente a la estatua de Gonzalitos,, en un recodo de la calle
15 de Mayo; de los vecinos pintados a 1o Franz Hals que yo también conocí. Uno de
los dos hermanos curanderos y santos varones que cita, fue mi padrino de primera
comunión: don Guillermo Gutiérrez. En la botica que ambos regenteaban compré por
dos centavos cada una, las primeras obras literarias que leí, ajenas al libro escolar:
los cuentos de Saturnino Calleja.

La calle del 15 de Mayo se estanca como placa de daguerrotipo en el recuerdo del
Maestro. Bullen en él los contornos distantes de albañiles, aprendices, pilmamas, sirvientas y aseadores de cal:&gt;.ado que nutrían de pobreza el vientre de tejabanes de
aquellos condominios rústicos designados con el nombre fraternal de vecindades: San
Miguel, Santa Lucía, La Jarrita; surtidoras de pies descalws teñidos de chocolate que
subieron a estamparse en los murales de Diego Rivera.

aplastar con fuego porfiriano a los espartacos indígenas de Tomóchic. La estrategia
teórica que triunfa siempre en las aulas del Colegio Militar, sufre grave revés .en el
frente real atrincherado de pinos. Caen oficiales enamorados de Napoleón y ruedan
acémilas que nunca figuran en la orden del día. Ningún revoltoso quedó con vida.
El teniente Frías describe más tarde las escenas de sangre en un libro que hace estremecer de ira las cien medallas del Dictador. Ordena que se le juzgue procurando
matarlo en forma legal. Sin embargo, logra salvarse como en las novelas de aventuras.

La revolución que arrulla a Monterrey con cañonazos es evocada por el Maestro
Rangel Frías en el primer ataque carrancista y la epopeya ridíruJa y vana de José
Gonzalo Escobar. Siguen otros capítulos que no comento para dejar al lector, que los
habrá en gran número, la oportunidad de reflexionar. El libro es un balance de impresiones personales vistas a travé$ del sentimiento y una apología del reyno hoy menos
inoce11t·e y más cargado de la codicia y la violencia de los hombres.
Mis vacaciones escolares de fin de año las pasé siempre en una casa asomada a la
boca del cañón de "La Huasteca". Jesús Scpúlveda, ahijado de mi madre, pizcaba en
agosto la producción generosa de aguacates, higos y duraznos de la heredad. La aprisionaba en cajas que luego traía en guayín al mesón de don Cesáreo Campos. La
despedida era siempre la misma: Mamá, voy pal reyno... La palabra estuvo prensada
muchos años por capas sucesivas de recuerdos. Hoy, el Maestro Rangel Frías tocó
el santo y seña de una época que se fue caminando a1 infinito... agosto.. . el reyno...

Profr.

HuMBERTo BuE'NTELLo CHAPA

En la casa patriarcal, cuyo patio era un bosque doméstico de granados, el alma
de Andrés muda de piel para convertirse en adolescente. El 6rgano de tubo único de
la cigarra, el parloteo gangoso del loro consentido y las notas de los pijaros enjaulados
que se encuentran a medio camino como trapecios de circo, van formándole una
costra de fantasía que barnizan el olor de los perones y la vista de las uvas en racimo.
A sus ojos la eme de la Sierra Madre se vuelve todo un abecedario de sueños.
D e un anuario carcomido por el tiempo extrae la reliquia artística de la~ pastorelas,
dramas que alborotaban de ingenuidad el barrio. Truenan de muerte comida los buñuelos mientras los dedos que debieran deshojar pétalos se ocupan en deshojar tamales. Tazas barrigonas de atole escapan de dos en dos del fondo de las cocinas para
que las bocas ávidas de retar a Lucifer aborrecido, cobren una nueva fortaleza. Quien
hace de Virgen María se ha lavado su pelo negro con raíz de amole y el cuerpo tierno
con jabón "Mariposa". Gila, Bato y los demás pastores de ocasión se pierden entre
tiras onduladas de listones.
Una sola vez contemplé de niño este espectáculo, para mí más imponente que La
guerra de Troya. Fue una noche decembrina de- cielo estrellado y frío que muerde
con dientes de lobo. Los coloquios se alargaron hasta asir el nacimiento de otro día.
Al regresar a casa mi madre me recibió con un aplauso atronador de nalgadas.
Asoma también la cara con bigotes marciales del teniente de la 4a. compañía del
9o. regimiento, Heriberto Frías, cercano antepasado materno que maneja la espada
Y las letras. Marcha coo su corporación por la cresta de la sierra chihuahuense para

910

911

�SOBRE EL FIN INMEDIATO PARA EL QUE CERVANTES
ESCRIBIÓ EL "QUIJOTE"
Comentario

G&amp;EOORJO B. PALACÍN
University oí Miami, Emeritus

Creo que el mejor modo de e3tablecer qué es el Quijote es precisar cuál fue el fin
inmediato para el que su autor Jo escribió. Naturalmente, si determinamos la verdadera situación del pueblo español en los días en que el gran libro se escribía, tendremos una buena base objetiva de conocimiento muy apreciable.
Podemos ver en la composición del Quijote dos propósitos fundamentales, uno inmediato, actual; otro más general y universal El propósito inmediato, actual, dirigido
a los contemporáneos del autor, incluye estos objetivos:
l. Distraer al lector:

"Yo he dado en Don Quijote ( el libro de 1605) pasf}tiempo al peeho melane6lico y m'Ohino / en cualquier saz6n en. todo tiempo",
escribió Cervantes en el terceto 8 del capítulo IV del Viaje del Parnaso. Y en el
capítulo 28 de la primera parte del Quijote se refirió a que los días en que escribía
su libro eran una época "necesitada de alegres entretenimientos...", idea que se reitera en otros lugares de la obra.

2. Censurar vicios y defectos de sus contemporáneos y de la sociedad de su tiempo,
lo cual incluye:
a) Crítica política y social,
b) Crítica literaria,
e) Orientación moral:

"Y quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto
de sus escritos enteramente, como deseaba .. ." dice Ceruantes al final del libro,
o sea, que su deseo al escribirlo no era otro que el de ver publicado sin reparo
de la aprobaci6n todo cuanto en él dice, como he expresado en En torno al
"Quijote", p. 232.

913
H-58

�3 Ob.etivo
nacional que incluye los dos anteriores y se refiere a combatir el des1
.
'
' a ¡·males de1 sigo
. 1
aliento
individual y general
español frente a la situación del pa1s
XVJ y a despertar y estimular el entUJliasmo en otro tiempo tradicional.
El propósito más general y universal incluye estos objetivos:

l. El primero del grupo anterior, siemprt'. vigente.
2. Humanfslica, o estudio de la naturaleza humana )' desarrollo de fuerte sentido
humanizante asociado a un alto sentido del humor.

3, Pedagógico, orientación del lector hacia un mundo de valores ~~ el que ~~re•
salen los más elevados ideales. Don Marcelino Menéndez Pcl,iyo dtJO del Qu1Jote,
en discuno leído en el Paraninfo de la Univenidad de Madrid el 8 de mayo de
J 905 que "Don Quijote se educa a sí mismo, educa a Sancho, Y el libr_" entero es
uná 'pedagogía en acción, la más sorprendente y original de. las pedagog1as~ _la conquista del ideal por un loco y por un rústico, la l~ura aleccionando y comgiendo a
la prudencia mundana, el sentido común ennob!eado por su contacto con el ascua
11iva y sagrada de lo ideal".

·
d o a h•cc•
4. Moralizador, onenta
" , a! hombre me¡·or y a mejorar su organización

social.
· eresa en este trabajo el objetivo que \Jamo nacional, el tercero del primer
M eun
_,
-1
rupo. No dudo que Cervantes escribió el Quijohi para sus contempomneos espano es,
~o que no se opone al hecho incuestionable de que, al mismo tiempo_,_ biro Co? él o~ra
universal y de permanente actualidad. Y opino que, leyendo el Qui¡ott, o bien oyendolo leer, puesto que el número de analfabetos era considerab~e, más del_ no~enta por
ciento,' e! pueblo español pudo recobrar y fortalecer la. confmnza en s1 ffi.lS.IDO .~ue
tan debilitada estaba cuando finalizaba el reinado de Felipe II. ~l valor del_ Qui¡ote
como obra de entretenimiento, "pedagogía en acción" Y orientación a la_ vida ~structiva, aumenta asl a medida que se considera la situación polí~:3, socioecon~mI~
y espiritual del pueblo español en los días en que Cervantes escnb1a su gran libro.
1 En el capítulo 32 de la primera parte del Quijote nos muestra Cervantes un ejemplo, suficientemente ilustrativo. de cómo se entusiasmaban las .gentes _oyend? leer los
.b
d caballería que podemos aplicar a la lectura de su libro. Dice alh el Ven•
liros
e
,
,
]¡·
hsega
tero: "._.cuando es tiempo de la siega se reúnen aqm, en as 1estas, ~uc os
·
dores y ~empre hay alguno que sabe leer, el cual coge uno de estos libros en las
man;s, y rodeámonos dél más de treinta, y estámosle oyendo con tant? gusto, que
•1 m·l "'"''.
(esto,
es no;. com=nsa
de las penalidades de la VI da Y nos da
nosqu1a1
........... ,
,-satisfacción)".
s Aún continuó esa pérdida de confianza en sí mismo del pue~lo español durante
el reinado de Felipe III. Gran parte de éste y durante los de Felipe IV Y Car!~, 11,
00 obstante ser también períodos de decadencia, como sus monarcas no eran belicoso,
pudieron pacificarse un tanto los espíritus y prepararse poco a poco ~a las _reforn;as
·
de Ft: " pe V - - vnrdenación administrativa , planes agrícolas e mdustnales,
oantenor~
•
mento de la educación, etc.- que continuaron con Fernando VI Y culminaron con
Carlos 111,

914

Y tengo para mí que la lectura del Quijote foe un elemento valiosísimo en el
período de 1605 a 1700 para ayudar a los españoles a reponerse espiritual y moral•
mente, a sobreponerse a la dura realidad y a estimular su fe en sí mismos.• Me baso
para llegar a esta conclusión en dos hechos: el conocimiento objetivo de la circunstancia española al salir de prensas el Quijote, y la valoración de tan excelente obra
-por numerosas personalidades en orden a permitir aquella alentadora acción.
Recuerdo en este ensayo la teoría de don Ramiro de Maeztu sobre el fracaso del
sueño de monarquía universal y de que, como consecuencia de ese fracaso, d pueblo
español se encerró en sí mismo. Una exposición a grandes síntesis de los reinados de
Carlos I y de Felipe II me es suficiente para refutar aquella teoría, pues10 que me
muestra una realidad muy diferente.
Me refiero a la decisión de Cervantes de contribuir a devolver a su pueblo la
tranquilidad que no tenía y a que por ello escribió el Quijote. Juicios de grandes figuras y consideraciones al respecto me confirman el valor de la historia de don Quijote
para aquel propósito.
Recuerdo por último la tesis de don Ramiro de Maez1u sobre que la raza t..'Spañola

se recogió a descansar después de illlber realizado su obra en el mundo; la refuto, y
razono que Ce.Nantes comprendió la !iituación de su pueblo y las causas que la deter•
minaron, y que para estimular a sus compatriotas y ayudarks a recuperar su fortaleza
de ánimo escribió eJ Quijote
Escribió don Ramiro de Maeztu en Don Quijote, Don Juan y La Celestina: "He
aquí un pueblo que lle;;a a ser una de las colonias más cultas )' ricas de la Roma
Imperial (era provincia, no colonia). A la caída del Imperio romano es invadido por
los bárbaros (el pals, naturalmente, no el pueblo). Cuando logra que los conquistadores acepten la religión y el lenguaje oficial de los conquistados, welve a ser invadido por los árabes, sin que se escapen a esta invasión más que unos cuantos grupos
montañeses. Durante varios siglos es la península el campo de bata.Ha de Africa y
Europa, sin que se St:pa si quedará al fin incorporada al mundo del Islam o al de
la Cristiandad. Al cabo de ellos empieza a decidirse el porvenir en favor de los reinos
cristianos. Avanzan estos paralelamente, con un punto ideal de confluencia en el
estrecho de Gibraltar. Al fin común de expansión cristiana sigue la fonnación del
medio común; la monarquía católica. Al ultimar la reconquista descubren estos pueblos las rutas marítimas de Oriente y Occidente. Se duplica la superficie de la tierra.
La expansión cristiana encuentra dos mundos nuevos que ganar para el cielo. Entonces
se escinde la Cristiandad de Europa en dos mitades. Se acude al fervor de los pueblos
peninsulares para el restablccirniento de la unidad cristiana. Se intenta la Contrarre•
fonna. Los pueblos hispánicos pelean en todos los ámbitos del orbe. Como es una
• Del éxito con que fue recibido el Quijote da idea el hecho de que habiendo
llegado a Portugal en enero de 1605 la primera edición de Juan de la Cuesta, en
febrero siguiente ya hizo la suya e.! librero de Lisboa Jorge Rodriguez, y en marzci hizo
otra el impresor de la misma ciudad Pedro Craesberck. Patricio May, de Valencia,
hizo dos ediciones en el mismo año, a conúnua_ción de la de Pedro Craesbeeck, de
Lisboa, Durante el reinado de Felipe 111 se public6 el Quijote en España en 1608,
1615 (dos ediciones), 1616 y 1617. Durante el de Felipe lV salió de premas en 1637,
1647, 1655 y 1662 (dos ediciones} . Y en eJ de Carlos II, en 1668 (dos edicionest,
1674 (otras dos) y 1697. El Quijote fue, pues, libro muy leído durante el siglo XVII.

915

�lucha supe.rior a aus fuerias, no triunfan sino a medias. Fracasa el rueño de la monar•
qui universal. Y entonces nuestros pueblos re encierarn en sí mismos."•
Todas las ideas son respetables y no lo es menos la ~uesta por don Ramiro de
Maei:tu. Peru a mí se me ocurre seguir otro proceso, más político-social, para llegar
a precisar el estado del pueblo español en la, d1a.s en que Cervantes comenzó a escribir
el Quijote:, o sea, hacia 1598, cuando Felipe II moría y !e sucedía su hijo Felipe 111.

.1

Las aspiraciones de Carlos I a la corona imperial, con nue= demandas de rervicios
a las cortes, y luego las guerras con Franci,co I de Francia, con los protestante,
alemanes y con los turcos y berberiscos, ocasionaron a España tan cuantiosos gastos
que de verdad la empobrecieron. La política de expansión de don Carlos, en fin, y
su intervención en todos los asuntos de Europa l!evaron a la hacienda española a un
lamentable estado de pobreza. Esto sin contar los grandes gastos que ocasionaban las
exploraciones y conquistas en América. Podría objetarse que España recibía oro del
Nuevo Mundo; pero en gran parte iba a otrm países de Europa para pagar las mercancías que de ellos se recibían y que España no produda, por falta de brazos -la

• M.u.zTU, RAMIRO DE, Don Quijote, Don Juan )' La Cdestino, 1926. Cito por la
octava edición de Espasa-Calpe., Col. Austral, 1957, p. 26. El sueño de monarquia
universal, que jamás tuvo el pueblo e.1pañol, lo que es de verdad España, era de
Carlos I y ele su para él complaciente corte. Tan imposible sueño en el Renacimiento
de "un monarca, un imperio y una espada", al que se lleg6 en un exaltado anhelo de
grandeza al recuerdo de Augusto por el que se llamó al monarca e.spañol el César, lo
sintetizó Remando de Acuña en su

SONITO AL REY NUESTRO SEfWR
Ya se acerca, señor,

o

es ya lfogada

la edad gloriosa en que promete el Cielo
una grey y un pastor sólo en el .suelo

por suerte a vuestros tiempos useruada.
Ya tan airo principio en tal jornada
os muestra el fin de uueslra santo celo,
y anunaia al mundo para más consuelo,
un monarca, un imperio y una espada.
Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra Monarquía

población había disminuido sensiblemente, hasta quedar en poco más de cuauo millo•
ne.1 de habiranres-: y por otr;u circunstancias político-sociale4.
También los sucei;os en el interior de España contribuyeron a aquella pobreza. Sometidas las Comunidades de Castilla y las Germanía&amp; de Valencia, así como los
moriscos de diversas regiones, a quienes se oblig6 a abrazar el Cristianismo, tenemos
Wl panorama. nacional de aquel reinado que fue en definitiva un periodo de guerras
exteriores y de problemas interiores.
Cierto que España se cubrió de gloria en aquel tiempo con las exploraciones y
conquistas en Centroamfrica, con el viaje de Magallanes y Ele.ano, y con las conquistas,
en fin, ele México, el Perú y Chile. Pero la injusticia social, la pobreza, cada día
má.s acusada -ya desde los días deJ Descubrimiento de América el alza de los precios
había sido extraordinariamente grande y la producción habla disminuido mucho-produjeron lamentable:¡ efectos en el pueblo espaiiol, degenerando sus costumbres ;
debilitando su fortaleza de ánimo, tradicionalmente tan elevada.
Felipe II no foe menos absolutista que su padre. Lo prueba el que todos los asuntos
pasasen por sus manos y los consejos quedasen bajo su omnímodo poder. Incluso los
derechos de la religión católica se identificaron con los del monarca en la mente del
segundo de los Austrias españoles. Y si mereció de muchos aquel rey el dictado de
prudente, no faltaron en él pruebas de irresoluto e indeciso.
Felipe II heredó de su padre extensos estados, un ejército numeroso, aunque insuficiente para conservar y defender tantos territorios, en los que, como se decía, nunca
se pon.ía el sol; y, con todo eso, la enemistad no sólo de los protestantes de toda
Europa, sino también la de príncipes católicos, y aun la del propio papa Paulo IV
quien lleg6 a excomulgarle y le• increpó diciéndole: "Engendro de iniquidad, Feli~
de Austria, hijo del llamado emperador Carlos, el cuaJ, haciéndose pasar por rey de
España, compite con él en infamia y aun procura aventajarle".º
Entró Felipe II en guerra con .Enrique II de Francia y con el Papa; y luchó en
los Países Bajos. Y, por si fuera poco, envió contra Inglaterra la desgraciada expedición
de la llamada Armada Invencible.' Toda esa política de expansión y guerras empobreció todavía más la hacienda nacional. Y si Carlos I ahogó en sangre las libertades
de Castilla y de Valencia, Felipe Il tennin6 de manera incalificable con las libertades aragonesas. La muerte de Escobedo, secretario de don Juan de Austria, de incidente
al que no son ajenos los amores del propio rey con doña Ana Mendoza de la Cerda,
princesa de Éboli, le sirvió de pretexto inicial. Se acusó de haber instigado la muerte
de Escobedo a Antonio Pére:i.:, secretario de despacho del monarca, y éste, temeroso de
que se divulgasen en la corle sus amores, mandó prender y procesar a su sec.retario.
La intención de don Felipe en este desgraciado incidente queda bien clara con el final
del mismo. Antonio Péttz fue encerrado en la fortaleza de Turégano; pero pasado!
cinco añoo pudo huir a Aragón, donde se acogió a los fueros del reino aragonés y a
la protecci6n de su Justicia Mayor don Juan de Lanuza. Luego pasó a Francia.

conquistada por vos en justa guerra,
1

que a quien ha dado Cristo su estandarte
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.
Hemando de Acuña (1520-1580), de Valladolid, fue poeta cortesano, que no popular, y capitán de los ejércitos reales de España. En su soneto resalta la lisonja, opuesta
al sentimiento noble y sincero.

916

A mediados del siglo XVU la poblaci6n total de España era de 4,5 millones; en

1723 se había elcvado a 6 millones. De 7,4 miUone, era en 1747;- de 9,7 en 1768 y
de 10,4 en el censo de 1787.
• Bú.z~uEz FAArLE, AousTÍ.N, Hisloria de &amp;paña, ~egunda edici6n, Barcelona Editorial Ramón Sopena, 1933, p. 420.
'
' Intervino también Felipe II en las luchas civiles de Francia. Todo desencadenó
fuera d1.1 España un odio general contra aquel monarca.

917

�Como ZaragO'UI había prntegido a Antonio Pérez, Felipe II ordenó que penetrasl!
en ella un ejército al mando de Alonso de Vargas. Y aunque el Justicia Mayor y muchos caballeros se opusieron a aquel acto de fuerza, no Je fue diücil a aquellas tropas
adueñarse de la ciudad. Alonso de Vargas aconsejó a Felipe 11 el perdón general;
pero el monarca te escribió: "En reeibiendo ésta, prenderéis a don Juan de Lanuza,
Justicia Mayor de Aragón y tan pronto sepa yo de su muerte como Oe su prisión"."
"El Justicia -ha escrito el bistoriador Blá7.C¡uez: Fraile- fue preso cuando iba a
misa a la Seo. En la plaza del mercad◊ ahóse el cadá!so, y la cabeia de don Juan
de Lanuza rodó bajo el filo del hacha del verdugo, y su casa fue derribada hasta
los cimientos. Algunos nobles aragoneses que se habían distinguido por su adhesión a
Lanma, murieron en prisión aquel año. En las Canes de Tarazana de 1592 se modificaron los fueros de Aragón, y el cargo de Justicia pasó a ser nombramiento del rey,
quien, adem;(is, podría poner en el reino de Arag6n virrey extranjero."•
En el siglo XV las Cortes comenzaron a decaer y decayeron cada \'CZ mis. A mediados de aquel siglo los reyes comenzaron a usar la fórmula legislativa "quiero que
haya fuerza e vigor de ley, bien como si fuese hecha o promulgada en Cortes", sufi-

cp. Úf,, p. 4J6.
Para comprender bien la falla de respeto de Felipe II a las institucion~ de la
naci6n española, no está de más recordar el proceso de la institución del Justicia Mayor de Aragón. En su origen debió ser el justicia un funcionario público que entendia
en los casos de agravio del rey o de los ricoshombres. Probablemente comenzó siendo
un hombre algo versado en leyes a quien el rey elegía libremente para que le asesorara en !a administración de la justicia. Le encargaría luego administrarla en su nombre y por delegación suya. Es probable que existiese ya el justicia en el siglo XII.
Desde luego se sabe que en el XIII seguía a la curia real, que oía las causas ante
el monarca, y que por su orden ·promulgaba la sentencia que la curia dietaba. En un
pergamino existente en el Archivo de la Corona de Aragón se contiene una sentencia
del justicia Martín Pérez, del año 1248, en la que se lee: "de mandato spuiali dic/1
domini Petri Corpel/i dicimur judicando .. .", donde la expresión "demandato rpecia/i"
da a entender que el justicia no fallaba por s.í, independientemente.
Por ser Zaragoza la ciudad más importante de Aragón, su justicia pasó pronto a
ser el principal, y se le atribuyó competencia sobre los demás lugares donde había
justicia local, hasta constituirse en verdadero Justicia de Aragón.
La Concordia de Egea (1265) elevó mucho la dignidad deJ Justicia de Aragón.
Aquella transaeción entre Jaime I y lóS nobles, o el convenio que estos arrancaron al
monarca, 1:!Stableció en su ley quinta que en los pleitos o causas entre el rey y los
ricoshombrcs, hijosdalgo e infan-zones fu~ juez (lompetente el Justicia Ma}·or, pre•
vio consejo de los ricoshombres y caballeros que asisten a las Cortes y no fuesen
parte interesada, y que en todos los negocios de los ricos hombres, hijosdalgo e infanzones entre sí, fuese juez competente el Justicia, previo consejo del rey. La ley décima
de las Cortes de Egea estableció adem55 que el Justicia Mayor fuese siempre caballero. De este modo, como Je nombraba el rey, quedaba capacitado para juzgar las
diferencias entre ambos poderes.
En 1266 Jaime I dio jurisdicción al Justicia Pedro Sá.nchez para oír en cualquier
parte del reino en primera instancia. Mandó también que las sentencias de los justicias de las ciudades, villas y lugares pudiesen ser apeladas en primera instancia ante
~ BLÁZQUEZ FRAILE, AGUSTÍN,

cientemente expresiva de la suplantación de las Cortes, ant= ..,._
""' pod•,
. . osas, por e1
rey. Juan 11 hab'ia mandado que las dietas y gastos de los procuradores fuesen pagados
por el erario público; pero el número de ciudades con voto en Cortes fue reducido.
Para tomar juramento a Enrique IV se convocaron tan sólo doce ciudades, bacifodose
saber~ las demh que podrlan hacerse representar por cualquiera de aquéllas. Durante
los rema~os de Carlos I y Felipe II las Cones fueron convocadas muy pocas ve~."
La coacción Y el. soborno, a un tiempo, pesaban sobre los procuradores con frl'cuencia
'
nombrados por el rey.

Los Con~jos (de G.astilla, de Estado, de Hacienda y de Guerra) lejos de ser órga•
nos de gobierno eran meros cuerpos consultivos sometidos en absoluto a la autoridad
omnímoda del rey.
La administraciÓn municipal era realmente escandalosa ya desde los Reyes Católicos.
En los pueblos de realengo todos los nombramientos correspondían a la corona, y
bita, para allegar fondos, concedía los cargos mediante ciertas sumas. De ese modo el
cargo municipal se perpetuaba en el comprador y sus herederos. Con los Reyes Católioos, Carlos l y Felipe II se hiz.o normal la venta de carg:os concejiles ( regidores
pe~petuos, etc.). Los alcaldes ordinarios los elegían los ayuntamientos; pero quedaban
ba10 la autoridad del corregidor, quien era nombrado por el rey. En lo~ pueblos de
~ñorio los nombramientos de cargos municipales los hacía el respectivo señor; mas

1

i

918

el Justicia Mayor, pudiendo, los que lo quisieran, apelar de él ante el rey. Las causas
en segunda apelación eran de incumbencia del monarca; pero las resolvia eJ Justicia
Mayor por comisión especial, hasta gue por costumbre pasó a ser atribución suya.
E~ la ley ten:e.ra del Privilegio General dado en las Cortes de Zaragoza de 1283,
se dispuso qu_e et Justicia Mayor "iudge todos los pleitos que viniesen a la Corte con
consello de los ricos-hombres, mesnaderos, caballeros, fofanzones, ciudadanos, y hombres buenos de las villas segunt fuero y segunt fue acostumbrado".
En las Cortes de Zaragoza de 1348 fue reconocido el Justicia de Aragón como único
jue:i: competente para entender en todas las 1Iausas de oficiales y jueces delincuentes.
sin que nadie, ni el mismo rey, pudiese desvirtuar su sentencia. Impuso además aque~
!la ley á los oficiales públicos la obligación de consultar al Justicia de Arag6n sobre
las dudas que tuviesen acerca de fueros, privilegios~ libertad o uso del reino.
Por acuerdo de las Cortes de Alcañiz de 1435 el Justicia sólo podía ser preso o
vejado por acuerdo de las Cortes con el rey; y por decisión de las Cortes de 1441, de
la misma ciudad, el Justicia no p()dria ser removido de su cargo por el rey sin la
conformidad de las Cortes.
Esos prjyilegios y esa autoridad tenía don Juan de Lanuza. Con su arbitraria e
inhumana orden a don Alonso de Vargas, por la que .se ejecutó a aquel Justicia, Felipe
II infringió toda la tradici6n foral de Aragón y en especial las decisiones de las
Cortes de 1435 y 1441. Puede verse también proyectada la voluntad real sobre
las Cortes de Tarazona de 1592, al disponer estas que el cargo de Justicia Mayor
fuera amovible a voluntad del rey.
11
En los reinados de. Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe IV, esto es, durante
149 años, tan sólo se convocaron cortes un total de 44 veces. Se daba el caso, además,
de que procuradores elegidos por los pueblos vendían sus puestos a personas que con
f~uencia carecían de todo interés de servir a sus representados.

919

�todos quedaban bajo la autoridad de los corregidores. De elle modo el pueblo nada
tenía que hacer en e1 gobierno municipal.u
Escribi6 Fr. Luis de León que muchos súbditos de Felipe II eran "vasallos viles 'P
afl'Clltados, ... vasallos ruines y viles, ... generaciones de afrenta que nunca se acaba, ... va.salios apocados y viles, ... un cuerpo social deforme y Yil, ..• un ganado

- •..
ronoso

[,

....

Grande era la corrupción de las costumbres en Ll época de Felipe U, tanlo enlre
las clases populares como entre las elevadas. Cabrera de Córdoba, historiador de aquel
monarca, se hace. eco de tal corrupción con verdadera elocuencia. Abundaban los
vagos y la.,; mujeres de mal vivir, y eran frecuentes los amancebamientos. El jur,go
estaba muy generalizado y menudeaban los desafíos. Las disposiciones oficiales para
corregir ~ejante situación eran muy severas. Recordemos el Pregón que se hiro
público en Madrid el 4 de diciembre de 1585 por sus rigurosas prohibiciones y seveI'a('I sanciones.u Y tambiin que por acuerdo de 6 de junio de 1586 la Sala de Alcaldes
de Casa y Corte prohibió que las compañías de represenlantes llevasen mujer alguna
para representar, bajo pena de cinco añoo de destierro del reino y de cada cien mil
maravedíes para la Cámara de Su Majestad."
En una sociedad así, en que tanto abundaban los hijos fuera de Jlllltrimonio,"" no
es extraño que Cervantes tuviera una hija natural con Ana Franca de Rojas, como
tuvo otra con Marta de Nevareii el otro príncipe de las letras españolas, Lope de
Vega, después de varios amores adúlteros. Y recordemos que una tla de Cervantes,
doña Maria, siendo soltera tuvo a au bija doña María de Mcndoza, que llegó a ser
dama principal en Alcalá de Henares, con don Martín de Mendwa, ar1,edi.ano e hijo
bastardo del tercer duque del Infantado; que doña Andrea, la hermana, tuvo su hija
doña Constanza de relaciones con Nicolás de Ovando; y que la propia Isabel de
Saavedra se habría de ballar en 1608 con una niña de ocho meses de edad poco
más o menos, sin que conste que se hubiese casado con anterioridad. Disculpo, claro
está, aquellos deslices de las mujeres de Cervantes, víctimas sin duda de la sociedad
de su tiempo; pero sus casos son muestra&amp; evidentes de la corrupción de las costumbres en aquel tiempo.
Como ha recordado Américo Castro: "Situándonos a fines del siglo XVI, observamos que d erpañol no encontraba dentro de si nada fi= i, indiscutible sobre qué
u Muy tardíamente se trató de coTTegir tan desgraciada situación, creándose en
1766 por Carlos III nuevos magistrados de carácter popular llamados diputados del
común y síndicos personeros, los cuales fiscalizaban los servicios de aprovisionamiento
e intervenían en la hacienda municipal, con v02 y voto en las juntas de propios y
arbitrios.
u Citado por Américo Castro en Cervantes y las casticismos e.pañoles, Madrid-Bar•
celona, Alfaguara, 1966, p. 27 n.
n Pregón / general, para la / buena goveniación desta / Corte. / Madrid. / Por
la viuda de Alonso Gómez. Año de 1585. 8 hojas sin foliar.
" PÉREZ PASTOR, ÜRisTÓBAL, Nueuos dalos ...• segunda serie.-ASTRANA MMúN,
Luis, Vido ejemplar &gt;' heroica de Miguel de Cm1antes SMutdra, III, pp. 505-506.Arthivo Histórico Nacional. Actas de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte.
" Numerosos son loa caso., de bastardos iluures que nos ofme la Historia de &amp;-paña. RecordemOl! como ejemplo el rey Enrique II de Trastarnara y a don Juan de
Austria, hijo éste de Carlos I y la plebeya Bárbara Blomberg.

920

apo}'arse fuera de las ntimacia,us tristia.110-uiejas. La conciencia del ser y valer íntimos por sí sola valía poco; ni nada exterior (riqueza, tareas inteligentt:5) protegía
contra la condición asignada al individuo por !a soi::iedad, por la 'opinión'".'"
Tal era la situación de España en los días en que Cervantes comell7.Ó a escribir el
Quijote. Pero aún se agravaría m.U. aquella situación con Felipe III, de quien su padre
había dicho al morir: ''Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo
capaz de gobernarlos. Temo que me lo gobiernen"." Y, en efecto, se lo gobernaron.
Felipe II, como su padre, en rigurosa Ulterpretaci6n de la idea de la época, según
la cual la soberanía estaba en el rey, habÚl seguido una política estrictamen1e personal. Felipe III, en cambio, abandonó esa poHtica y la reemplazó por otra más fácil
y cómoda, y, sobre todo, muy compatible con su afición a fiestas y placeres. Así dej6
el gobierno en manos de un privado, favorito o valido.
En 1604, cuando Cervantes ya había terminado el Quijote de ]605, gobernaba a
España don Francisco de Sandoval, duque de Lerma. Era un hombre de escasa moralidad, corto de juicio, engreído e hipócrita, quien estaba aconsejado por el no menos
ambicioso don Rodrigo Calderón, marqués de Siete lglesias. Anibo5 tuvieron al cabo
muy mal fin, pues el primero, si salvó la vida por milagro, fue destel'l'ado a sus estados,
y el otro acabó sus días en la horca.
Frente a gobiernos capaces de otros países, como el de Clemente VIII en los Estados
Pontificios, el de Enrique IV en Francia, el de Isabel I en Iaglatcrra, el de Rodolfo I
en Alemania y el de Mohamet III en Turquía, España estaba regida por un ambicioso, hipócrita y menguado valido, con el respaldo de un monarca irresponsable, débil,
incapaz y amigo de diversiones.
Don Francisco NavaTTO Ledesma nos pinta este retrato del hijo de Felipe II: "Felipe 111 era un pobre ser linfático, clorótico, de colgante labio, de swnidos aladares,
de claros, in~rcsi.vos ojos, de planta neciamente fanfarrona; gran jinete, corto
lector y tan pobre de inteligencia que su ayo y preceptor e! arzobispo toledano don
Carda de Loaysa apenas pudo imbuirle cuatro devotos conceptos en el angosto
cráneo...""'
Don Francisco Navarro Ledesma nos ha dejado también este cuadro de los tiempos
del reinado de Felipe III: "Aunque Le.rma tuviese, más de águila, de urraca guardadora, bien conoció que a semejantes seres (don Felipe y su mujer doña Margarita
de All!lt.ria) convenía divertirles y los llev6 por España de fiesta en fiesla, les procuró
remuneradas ovaciones, la.s hizo creer en esa felicidad universal cuya ostentación tan
propicios baila los ánimos de los tantos. Una espesa atmósfera de bobería comenzaba
a formarse en los alrededores de Palacio. De fl iban huyendo los caballeros de las
barbas agudas y de las mejillas maceradas y de los ojos soñadores que Theotocópulos
pintó. De la remilla echada en las casas de la grandeza por los primeros místicos y
ascéticos .iban recogiendo el fruto aquellos escurridizos e insidiosos eclesiásticos que
las gobernaban a su talante y voluntad, absolviendo lm deslices de las señoras y compagin!ndolos habilidosamente con los de los señores. A la seguridad y firmeza con
que se pensaba y se procedía en tiempo de Felipe II, había reemplau.do uoa voluble
•• ÜAST11.o, AM'IDUco, op. ál., p. 29.
" Bl..ÁZQUE.Z, AGUSTÍN,

p.

420.

El lngtnioso Hidalgo Migud de Oervanter Saavedra, Col. Austral, No. 401. Espasa-Calpe, Argentina, S. A., Buenos Aires-México, 1944,
p. 251.
" N,WARRO LEDESWA, FRANCISCO,

921

�intrnnquilidad, una inco11sistencia casi gelatino!!a de las voluntade:oi. El miedo reina_ba
en los palacios reales y en los de la nobleza; un miedo inexplicable, absurdo. Dios
sabe de qué1 del pecado, de la contaminación, de la herejía"...
•
.Agregaba Navarro Ledesma; "La Inquisici6n velaba, pero la heterodoxia. andaba
no menos despierta y si no contó con varones tan preclaros intelectualmente como
¡03 protestantes españoles del tiempo del emperador, si pro:iiguió haciendo su propa•
ganda en la obscuridad, trabajando el pensamiento de, ést': y de aq~él, no ~¡ de la
masa. Andaba la Inquisici6n persiguiendo a 1elapsos e ilullllna~os, a ilusos e ilu~en~es
de menor cuantía y mientras tanto dejaba pasar conceptos e ideas que en el pulp1to
y en el libro moldeaban las almas e influían en ellas".•
.
.
y estableció el mismo escritor: "Hay toda una parte secreta de la Histooa de
España en e;tos años en que parecía todo el mundo suspendido Y embobado, la cual
está por escribir. Recelos, sospechas y desconfianzas increíbles dominaban ~ la gene~
debilidad de \os espíritus. Unos a otros se miraban de reojo ~os los espanoles. N.ecm
sería no darse cuenta de cómo esta intranquilidad, esta insegundad, esta mal :-aaada
hambre del alma y del cuerpo, se reflejan en todas las obras de nuestro siglo de

,,..

oro~í: pues, comenzado el reinado de Felipe 111, con una ad:i3Ulis~6n en plena
corrupción, empobrecida la. hacienda nacional, recargado el pa_ts de tributos. ~ . cl
favoritismo y el cohecho siempre operantes, como normas casi de C&lt;lnducta _oficial,
dilapidándose en fiestas cortesanas y públicas buena parte de los fondos nacionales,
degeneradas cada ve2 más las costumbres, con una injwticia. soc!al imposible d~ soportar y una marcada inseguridad de pensamiento y de conciencia, era necesan~ h_acer
algo para devolver a aquel pueblo, siempre heroico y noble, la confianza en SI mLSmo
que malos gobierno¡ y sufrimientos le habían hecho perder."
"' lbid., pp. 251-252.
"' /bid., p. 252.
" lbid.
"' Con plausible moderaci6n, pero marcando un avance sobre la critica anterior, el
Dr. Basave Fernández del Valle ha escrito en su Filosofía del Quijote, Col. Austral
No. 1289, Espasa-Calpe Mexicana, S. A., México, 1959, p. 70, que "en medio de 1111
estado polhico y social en declive, aporta (CeJ"Vantes) nuevos elementos de cultura
y lucha por la recuperación de los valores espiritualeii postergados"•
.
También con marcada moderación, don José Cam6n Aznar parece acercarse a nu
tema en su articulo "El tercer personaje", ABO del 2 de julio de 1972, p. 1, cuando
escribe: "¿Qué había pasado en la sociedad española de la segunda mitad del siglo
XVI para verla asentada sobre los desengaños del sentido común Y tan lejos . de la
cn[ebrecida atmósfera caballeresca de un siglo antes? Se habla de la decadencia del
siglo XVII como adscrita a ese siglo y desgajada de la époea anterior. Y es _lo cierto
que el pesimismo nacional -que quizá arranque de la guerra d~ las Comum~ades-lo vemos atravesar a veces con fulgores trágicos, durante el remado de Felipe 11.
Es la de este reinado una grandeza enlutada, con la conciencia del poder más grande
de la tierra, pero congelado eternamente en una piedra en la que lo más eficaz, esté-

ticamente, son las aristas".
.
Agrega el señor Camón Aznar: "No pódemos ocuparnos ahora de es~e decliv~ {'e.stado político y social en declive' llamó antes el Dr. Basave, en su cita antenor,_ al
mismo fe 11 ómeno hist6ñco, político-social y espiritual) . Pero ~í proclamar que la p1eia

922

Y Cervantes hizo el milagro. Su fuerte espíritu de solidaridad humana; su profunda
visión de la vida; su visión artística de la realidad, le llevaron a forjar una obra en
la que la locura, el humor y la aventura dieron a sus contemporáneos la oportunidad
de escapar de aquella ingrata realidad en que vivían, de compensarla viviendo las
locuras de un genial visionario, y de recobrar sobre esa lectura la fortaleza de ánimo
que tanto necesitaba.
En cierto modo el Quijote, ya la primera parte, neutralizó en el ánimo del pueblo
español el efecto negativo que en este pueblo proyectó aquella lamentable situación
Interna a que le habían llevado por lb menos dos siglos de! malos gobiernos. Y fueron
tantos los lectores, u oyentes de la lectura, del libro más grande y más beneficioso
para España, que en el mismo año de su aparición, el de 1605, se hicieron de él seis
ediciones conocidas, más dos o tres que podemos suponer por indicios razonables, y
tan pronto, que ya desde ese primer año figuraban en fiestas populares tipos dW"razados de Don Quijote y Sancho. Y no sólo en España, si.no también en América.ti
Cervantes, un español excepcional de su tiempo, alentado por su ideal caballeresco
frente a la vida, acertó a ver en ese ideal y en su acritud heroica y humorística el
medio idóneo de promover en sus con1emporáneos -y en el hombre de cualquier
tiempo y lugar- los más altos valores de bondad, justicia y caridad, junto a la alegría de vivir."
Del Quijot6 dijo Washington lrving que es como la Biblia, en lo profano, lo que
coníinnó Sainte-Beuve llamándole "la Biblia de la Humanidad ... " Y si el Jíbro es
así, ¡ qué decir del héroe!
En su arúculo "Hamlet y Don Quijote" decía lvan Turguenev que el Ingenioso
Hidalgo simboliza la fe en algo eterno, en la verdad superior al Uldividuo1 en la verdad
que elOge culto y sacrificio y que no se alcanza sino después de larga lucha y de abnegación ilimitada."
clave del Quijote es esa sociedad, que, como un plinto de risa, lo levanta sobre los
tiempos. Es el tercer personaje que los otros dos (Don Quijote y Sanchol necesitan
para que su silueta se destaque e:¡tricta y melanc61íca, a compás del sol que se deshace".
Y termina don José Camón Amar su interesante trabajo refiriéndo~e a dos figuras
excelsas que, como los héroes cervantinos, se salvan en aquel "declive" del siglo XVI;
"Pero Don Quijote --dice-- no está 110!0. A su lado, en sus mismos días, hay otros
héroes, también altos, también f=s, con10 blandones sobre el duro campo castellano.
Solos y altos. Así el 'Greco' en perpetua ascensión cenital. .Así San Juan de la Cruz
(y yo diria también su compañera de religión, Santa Teresa, y aun un poco antes el
Santo de Loyola) levantado sobre la tierra, en angélica sumersión eo la divinidad. En
el mismo tiempo, en el mismo lugar, ya son tres los Quijotes".
:s El Quijote pasó pronto a las Indias, ya en 1605. No tardó en hacerse popular en
diversos lugares dél Nuevo Mundo. Hay una relación de 1607 según la cual en los
Carnavales de aquel año y en la ciudad peruana de Pausa hicieron la alegría del público tipos ',!estidos como Don Quijote, Sancho, el cura y el barbero.
,. También con acierto y moderación ha _escrito el Dr. Basave (!bid., p. 69} que
"Cervantes, como eipañol de su tiempo, suste.nta su idea] caballeresco ante la vida.
Pero un buen día le nace el designio ya no sólo de concebir ese ideal ante la circunstancia, sino de realizarlo novelesca.mente en ella. He aquí la génesis del Quijote".
"' TUJtGUENl!.V, IVAN, Hamlet )' Don Quijote, Revista Contemporánea, Madrid, 23,
1879, pp. 453-71.

923

�En carta a su sobrina Ivanova decía Fedor Dostoiewski: "Sólo hubo un hombre
reahnente bueno en el mwido: Cristo... De todas las figuras de hombres buenos en
la literatura cristiana, sin duda la más perfecta es Don Quijote..."
En :ru breve ensayo El Cristo a la Jineta escribió José Enrique Rodó: ''Despul:s del
Cristo de paz, hubo menester la humana historia del Cristo guerrero, y entonces
naciste tú, Don Quijote, Cristo militante, Cristo con armas, implica contradicción,
de donde nace, en parte, lo cómico de tu figura, )' también lo que de !ublime hay
en ella ... Dos naturalezas habfa en ti, como en el Redentor: la humana y la divina;
la divina de Don Quijote, la humana de Alonso Quijano el Bueno. Muri6 Aloruo
Quijano, y para otros quedaron su hacienda y las armas tuyas, y el rocln flaco y
el galgo corredor; pero tú, Don Quijote, tú, si moriste, resucitaste al tercer dia: no
para subir al ciclo, sino para proseguir y consumar tus aventuras gloriosas; y aún
deshaces agravios, y enderezas entuertos, y tienes guerrn con encantadores, y favoreces
a los débiles, los necesitados y los humildes, ¡ oh sublime Don Quijote, Cristo eje&lt;:u•
tivo, Cristo León, Cristo a la Jineta!"."'
Rubén Dado, ea un soneto de 1905, dijo, refiriéndose a Cervantes, entre otras cosas:
"bl (Ceruantes) es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis .rueños errantes.
Es para mi: .suspira, ríe y reta." n

En ~u "Letanía de nuestro

señor Don Quijote", dijo el mismo Darío:

"¡Ora por nosotros, señor de los tristu,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de aúreo yelmo de il,uión,
que nadie ha podido vencer todavla,
por la adarga al brazo, toda /antas/a,
y la lanza en ristre, toda coraz6n!""'

Y el poeta lilipino Jesús Bahnori, en sus verso, A Nuestro Señor Don Quijate de
la Mancha, escribió:
'" Rooó, JosÉ ENRl~UE, El mirador de Pr6spero, 1906. Como dije en conferencia
del 1 de abril de 1955 en la University of Miami, "tanto para el cristiano como para
el que no cree en el Crucificado., la figura de Cristo debe simbolizar por lo menos el
.mhimo de perfección humana. No pecaron de irreverentes Dostoiewski, Rubén Daría,
Rodó y cuantos han comparado en alguna manera a Don Quijote con Jesús, o han
Jantificado al Caballero, pues al hacerlo s6lo han exaltado el valor de la genial figura,
símbolo del ideal de plenitud humana". (Puede vene en el libro: En el 350 aniversario
de la. primera publicación del "Quijole", Coral Gabli:s, 1956,)
" Soneto de Darlo en Canto de vida y esperanza, 1905.
:s Poema de Darío, tambil:n en Canto de vida y esperanza.

924

Señor de los poetas, de lot desventurador,
de los que han hambre y sed de justicia en la lierra!

Aún seguimos soiil:mdo castillos los t,osadas,
ejirátos de príncipes altivos las mernadlJS,
jardines encantados los páramos ,in d11eño,
y en todos los instantes )' e,i todos los cominos,
todos vamos cayendo por focha, con molinos,
y a todos nos destrozan las aspas del ensueño

Oh, señor, ve que es cosa de gran desesperanza
salir po, esos campos empuñando la lanw
a desfacer enluertos en sin igual empresa!
L11chw con la quimera hasta rendir los brazos,
y azolarse las carnes hasta hacerltJS pedazos,
por romper el encanto que duernu a 11na princesa.
Pero todos lo hacemos, con erfuer.zo y al trote,
no hay un hijo de Espaiía q11e no sea Quijote,
y aunque vaya soñando haga el bien por doqui~,a. . .111
Aún hoy, a.l cabo de tantos años (más de tres siglos y medio) todo el que vive
en wt ambiente hostil, adverso, o sencillamente no grato, mira a Don Quijote, reformador y rebelde, como un héroe de su mayor simpatía. El Q11ijote libro ha sido
siempre compañero del que sufre y busca compas.i6n a su dolor. En 1921, Sir Herbert
Grieson hizo un elogio del gran libro y expuso lo significativo y valioso que ha sido
para muchos su compañia en tiempos de guerra.•
Thomas Mann, en su viaje a loo Estados Unidos, libre de los nazis, en 1933, leyó
el Quijot~, único libro de lectura que llevaba "para", como escribió su discípulo Leo
Spitze, "afirmar los valores cristianos y humanisticos de la civifüación europea frente
a la irracionalidad desenfrenada, la fe mítica y la violencia bárbara"."'Y Albert Einstein tenia un ejemplar del Quijote sobre su mesa de noche.
En otro lugar he escrito esto que es oportuno recordar: "Hay en el Quiiote un
s.evero examen crítico de la sociedad de su tiempo, en el que resalta el sentimiento
de perfección y de justicia social del escritor, sanamente orientado a la depuración de
todas W clases, desde la más humilde a la más poderosa; porque tener O.efectos Y
vicios y cometer errores es .inherente a la condición humana. La defensa del humilde
es tan evidente en el gran libro, que resultaría ocioso ponerla en duda. Y no va desen-

'"'El poeta Jesús Balmori (1886-1948), oació en Bacolor. Su obra lirica re contiene
en sus libros Rimas malayas y Mi casa de Nipa. El paema "A Nuestro Señor Don Quijote de la Mancha" lo publicó el diario madrileño ABO en su cdici6n del 13 de octubre
de 1970.
"" Sir GRIESON, HERBERT, Don Quixote, Some Wartime ReflectiDns on lts Character
and lnflv.ence (English Assodation, Pamphlet No. 48, 1921 ).
11
SPITZER, LEo, Thomas Mann y la muerte de Don Quijote, Revista de Filología
Hispánica, t. II, 1940, p. 40.

925

�caminado en algün modo el juicio que en la Universidad Fu Tan de Shangai se ha
hecho de la historia del Ingenioso H.idalgo, en el sentido de que en ésta el autar
"doble las campanas por la muerte del feudali:iIII.O y la explot.ación del campesino".""
Dándose cuenta de la verdadera situación del pueblo español al comienzo del siglo
XVII, esto es, al aparecer el Quijote, es fácil imaginarse el efecto en él de la lectura
del gran libro.
Tomó Cervantes muy en serio la fantasía, y con ella y el mejor sentido del humor,
enseñó a sus contemporáneos y a las generaciones posteriores a elevarse sob~ la
realidad. Como ha escñto .el Dr. Basave Fem:indez del Valle, Cervantes "nos enseñó
-y esto importa mucho decirlo-- a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario· a vencer al hombre egoísta que todo lo calibra por el interés. Y aunque
su quere; va siempre más allá de su poder, nunca pierde el impuls;i, y la dirección
hacia el ideal. La vida 2ª'-fª Don Quijote es quehacer altruista, faena redentora. Su
caridad como la de todos los santos, es una caridad militante" .111.
Escri~ió don Ramiro de Macztu en 1926: "No comprendo que se pueda leer el
Quijote sin s.aturane de la melancolía que un hombre y un pueblo sienten al desengañarse de su ideal; y si se añade que Cervantes la padecía. al tiempo de escribirlo,
y que también España, lo mismo que su poeta, necesitaba reírse de si misma para
no echarse a llorar, ¿ qué ceguera ha sido ésta, por la que nos hemos negado a ver
en la obra cervantina la voz de una raza fatigada, que se recoge a descansar después de haber realizado su obra en el mundo?"."'
En mi libro En torno al "Quijote" me he ocupado de la teoría de la decadencia
de España y del Quijote obra decadente, que expuso don Ramiro de Maeztu, Y la
be refutado ... Me interesa, no obsta,nte, hacer constar aquí lo siguiente:
l. Que España y su pueblo defendieron con arrojo y heroísmo su fe católica, Y no
fracasaron ciertamente en aquella empresa. Lo atestiguan cuando menos Trento Y los

misioneros.

2. El sueño de monarquía universal nunca fue sueño del pueblo español. Lo fue
de los Reyes Católicos y de Carlos I, y si hubo fracaso en reafüarlo, ni fue de España
ni de los españoles, sino de aquellos monarcas.
3. Que el lector del Quijote no se satura de la melancolía que un hombre y un
pueblo sienten al desengañarse de ~u ideal. Fue precisamente la exaltación de su ~e~l
cabaJleresco, que implica el de hacer bien a los demás, lo que llevó a Cervantes n escnbu
su gran libro, en el que, como ha dicho el P. David Rubio, "está la filosofía de la fe
en el ideal, en el valor del esfuerxo, en el triunfo de la justicia, en el mérito del
sacrificio"... Antes, como he citado ya, Ivan Turguenev decía que Don Quijote simboliza la fe en lo eterno, en la verdad superior al indi\/lduo, en la verdad que eúge
111.

Puede verse mi libro Ahondando en el "Quijote", Madrid, Ediciones Lcira, 1968,

p. 47.

op. cit., p. 15.
op. cit., p. 22.
• Puede verse mi libro En torno al "Quiiote", Madrid, Ediciones Leira, 1965, pp.
"' BASAVE FERNÁNDEZ

Df.L VALU!, AGUSTÍN,

., :MAEZTU, RAMlRO Da,

129 y siguientes.
" RUBIO, P. DAVID, La Filosofla del Quijote, Buenos Aires, 19-i-3.

926

culto y sacrificio y que no se a l = sino después de larga lucha y de abnegación
ilimitada.
En el Quijote hay tragedia, cotno en la \/lda mimia, de !a que es maravilloso reflejo; pero también hay optimismo, y estimulo, y aliento al vivir constructivo. La
melancolía a. que se referla De Maeztu se la ha puesto cierta crítica desde el siglo
XIX. Pero contra ella reaccionaron algunos, y ya en 1864 escribía pluma tan valiosa
como la de C. A. ele Sainte-Bel.lve: "Si queremos obrar coa verdad al juzgar eJ
Quijote es preciso secar esta lágrima que se le ha querido un.ir en la sonrisa, o cuando
menos es menester decir, para que el mundo lo sepa: 'Esta lágrima se la hemos
puesto nosotros, porque creemos que le sienta mejor'.""'

4. Que no puede verse en el Quijote "la voz de una raza fatigada que se recoge a
descansar dllSpués de haber realizado su obra en el mundo". ¿Qué obra es esa realizada por el pueblo español en el mundo, por la que quedó fatigado y se retiró a
descansar? No la defensa de la fe católica, como he dicho. No tampoco la del Descubrimiento de América y la colonización de tantos territorios en el Nuevo Mundo y
en Oceanía. Ambas obras las realizó con cariño y nobleza:'" ¿ De qué obra se trata,
pues? Acaso la más trascendental sea la cultural, y ésta la realiza España en diversas
naciones de manera continuada, año tras año, desde hace varios siglos, y habri de
continuarla.•
5. Que nada tiene que ver el Quijote con la delibitaci6n de la unidad de! Imperio.
Don Manuel de Montolíu escribió en 1939 que "el Caballero de la Triste Figura,
encamación de la filosofía del desengaño, es el heraldo de la inminente debilitación
de la unidad del espúitu del Imperio''."' Pero el Imperio, excepto el colonial, fue
sólo un proyecto, un sueño, y ninguna relación puede establecerse válidamente entre
él y el libro de Cervantes. Y en cuanto a que Don Quijote sea encarnación de la
filosofía del desengaño, recordemos las palabras de Turguenev citadas, y las del P.
David Rubio, quien considera que en la historia del logenioso H.idalgo está la filosofía del ideal.
Tenemos que reconocer, en cambio, que Cervantes y España tenían que reírse
hasta de sí mismos para no echarse a llorar. Pero, ¿no nos sucede esto a todos? La
vida tiene con frecuencia mucho de adversidad y contratiempo y si, a veces, no somos
capaces de imponernos y de reímos iocluso de nosotros mismos, y aun de hacemos
"un poco el loco", mal podremos salir adelante. El buen sentido del humor es con

.,. Les nouueau.x- lundir, París, 1864, Vol. VIII, p. 40.
"' He escrito en la p. 140 de En torno al "Quijote": "Las dos obras más grandes que
España ha reafuado, dos obras que ninguna otra nación ha tenido el privilegio de
llevar a efecto, son, en mi opinión, la producción del Quijote y el descubrimiento y
colonización del Nuevo Mu,11do; ambas obras valiosas, dignas de la admiración universal; pero aquélla positiva y útil en todos sus aspectos, en su totalidad, y la otra con el
aspecto negativo del sufrimiento de los aborígenes".
'" Yo he colaborado modestamente durante muchos años en esta labor, como técnico
pedagógico, catedrático, escritor y conferenciante, en varios países de América, como
han colaborado muchos otros.
" Mot-1Toúu, MANUEL DE, En busca del poeta nacional de España, La Prensa, Buenos Afrcs, 23 de octubre 1939.

927

�frecuencia el mejor anüdoto contra el veneno de la vida. Que ya dice el rdrán:

ª

mal tiempo buena cara.
..
ed · tif
las difeEI fin inmediato para el que Cervantes escribió el Qu11ote pu _e 1us 1car
rencirui esenciales entre el libro de 1605 y el de 1615, sobre todo s1 tenemos en cue~ta
conjunto de la obraI y su detalle, fueron meditados y pia.D~dos muy se~1a•
que el
Q ..
con él Cervantes-- mua con atenCl 6n
mente. En e! libro de 1605, Don lllJOte -y
d
E I d 1615
el mundo que le rodea, y nos re~ta com_o narrador, é~uenloo~~; : :
~n~ento
se hunde en el mundo en que vive, se integra
y
dor y descriptor aquel
bumaniunte bienhechor. Al presentamos ese mun o, como narra
, .
• •
· 1 .:cM y DJt"tiende como nota característica del héroe y de su libro.
•
·
1 ·a eaJ, omo
senbmlento se m en:w,,._ ....
Es como si con el volumen de 1605 tratara Cervantes de refle)a.i: ª vi ª r al e d
al tiem
que aportando ta sana ironía correctora y el b~~ humor enta" or,
e~
pob
'
¡
Por eso en 1614 escribió en el V1a¡e del Parnaso: Yo
-·
615
ás f
esomulante, uscarn conso ar.
he dado en Don Quijote pasatiempo..." Y luego, oon el Qu;1ote d~ 1 _d , : . ~r.
más educador buscara corregir vicios y defectos y onentar
VI a
acia 05
m~Uv~,tos valores de 'bondad, justicia y caridad, hacia el ideal de plenitud humana,
m
¡ b las ¡ dulce a Jo provechoso y lo moral a lo faceto,
"mezclando las veras a as ur &gt; 0
•
»
'bíó
disimulando en el cebo del donaire el anzudo de la reprehensión ... ' .c~mo e:scn
A b ., del 17 de marzo de 1615 el Mae!ltro Joseph de Val.d1Vleso.
en su pro ac1on
rendi6 bien la situación de SI.la
Concluyo, pues, asegurando que Cervanles cornp •
.
.
d
_,
añoles y las causas pcliticas y soc10econ6m1cas de1ermmantes e
contempo,«neos esp
,
·
e habían
·
··
estimular en ellos la confianza en s1 llllSmos, qu
:t:::n
Y
a
';:to
de perder, escribió el Quijote. A este primer objetivo en
1 0
percomposic1
. .6
&lt;rr&lt;1n libro se une el de hacer de H la obra universal Y de permala
n d e¡ .,--

;r1

aqu;~

nente actualidad que es.

s:

FRAY PEDRO DE GANTE: MAESTRO Y CIVILIZADOR DE AM.tRICA
Seminario de Cultura Mexicana.
México, 1973, 143 piginas.
ER.N!!STO DE LA TOP.RE V!LLAR

HTST01u1, OP!CIA.L DE Mbaco -la que se enseña en las escuelas de Gobierno
y la que se saca a relucir en discurros de funcionarios públicos- no ha hecho justicia
aún a la pléyade de misioneros que vinierqn con los conquistadores españoles. Gracia!
a la obra in.signe de estos maestros y civilizadores de nuestro Continente puede hablarse de !a conquista espiritual de América por fupaña. Ninguna otra naci6n ha discutido desde la atalaya de una ilustre Universidad -la de Salamanca- los títulos
de legitimidad para conquistar tierras de indígenas.
LA

Ernesto de la Torre ViUar, Director de la Biblioteca Nacional de México, y uno
de los historiadores mexicanos más penetrantes y agudos ha escrito una elegante Semblanza de Fray Pedro dt Gante, seguida de il1.1Straciones, notas, apéndice d(ICwnental
y bibliografía. El apéndice documental contiene cinco cartas de Fray Pedro de Gante y
una biograf'ia de este egregio misionero de sangre real, escrita por Fray Jerónimo de
Mendieta.
Fray Pedro de Gante ( Pedro de Mura, Peter van der Moere, de Moor o de Muer)
había nacido en Ayghem-Saint Pierre (una parte de la ciudad de Gante) probablemente entre los años 1476 a 1485. Muere en México, rodeado de sus hijos espirituales, los ind.ioo, en la pascua de 1572. Ernesto de !a Torre ViUar no vacila en decir
que Vasco de Q □ iroga y Fray Pedro de Gante "fueron quienes, con su ejemplo, ideas
renovadoras y labores permanentes, pusieron las bases de nuestra civilizaci6n" (pág.
10) . Pariente cercano de Carlos V, Fray Pedro de Gante recibio educación en
la Universidad de Lovaina, conoció las inquietudes humanistas de Erasmo y Vives, la
incitante utopía de Tomás Moro y la naturaleza de España y de los españoles. En
1522 llegó a México y consagró saber, esfuerzo y amor a la enseñanza de esos indios
de "bonisima complexión y natural, aptos para todo, y más para recibir nuestra santa
fe". Sin embargo no deja de advertir: "pero tienen de malo el ser de condición servil,
porque nada hacen sino forzados, y cosa ninguna por amor o buen trato; aunque en
esto no parecen seguir su propia naturaleza, sino la costumbre, porque nunca aprcn.
dieron a obrar por amor a la Yirtud, sino por temor y miedo". Este texto -me
parece- explica en buena parte los rasgos psicológicos del mexicano. Fray Pedro, franciscano lego, aprendi6 el nihuatl y catequizó a los niños para que practicasen la reli-

929

�·•
tóf'ca y la enseíiar.m a sus mayores. La mayor parte de su vida, F1:y P~ro
g1on ca 1
,
•
· pillas a bauuzar miles
la dedicó a la conversión de !os indios, a levantar 1g1esias Y ca
, .
_
y miles de indígenas y a establecer talle1es artesanales y centros de adiest.ra1111ento en
las artes plástiCáS y en la música. Enseñaba a cantar y ~~ñer; inv:nth ~ método para
enseñar rápidamente a los indios usando sigo~ gerogltfi~ Y figurauvos.
t smitir religión y cultura. Rehusó la mitra de México, que le ofrecio
para :ran
•
-b· ,__
d ' d
para las cuales
ador en varias ocasiones y nunca quiso rea ir I&gt;LS sagra as or enes ,
P"
'd raba indigno El humilde lego Fray Pedro de Gante se doha de la falta
se cons1 e
·
1¡ b
ta tierras Y
de frailes para catequizar a los muchos indígenas que pu u a an ~r es s
·
cierto que le pedía al Emperador español algunos frailes que ~uescn
aunque es
. .
[alta
do munese llego
Flandes
de Gante para que los indios no smb.esen su
cuan
,
y
·¡
d'
castellano }' en náhuatl. Me
a olvidar el idioma flalllcnco y so o po ia expresarse en
d I T
arece -y este sería el único reproche que le podría formular a Ernesto e a orre
~iHar- que la huella de España en la vida y en la obra de Fray Pedro de G~:e
da un tanto silenciada. Todos los antecedentes flamencos de Fray Pedr~. de
que .
.
rancia ante su incorporaci6n existencial a la obra mts1oncra de
te palidecen en 1Il1por
- d
din ~· de des.,_ - También Carlos V era flamenco de sangre, pero espano1 e cora
,
d
alma mis que se
,:,,;pana.
•
El César había dicho que "cada lengua que se apren a, es un
_
t..lno.
·
nvertirse en cspanol Y
adquiere". Carlos V, al aprender nuestro romance, qwso 00
'
en español oraba desde el monasterio de Yuste,
.
bre de Pedro de Gante está indisolublemente uwdo a los nombres de ,1os
El nom
d
á
Fray Jul1án
grandes misioneros y civiliz.ldores españoles: Fray Juan e um rraga,
M li ,
Garcés, Vasco de Quiroga, Fray Bemardlno dé Sahagún, Diego Valadez,
oto ma,

!od; :~

el;

z

Olmos y Fray Alonso de la Veracruz.
La historiografía mexicana :re engalana con la brillan!~ semblanra de
Cante, escrita por el licenciado En:c~to de la Torre V1llar, con pluma
Jada, con nobles y generosos propoS1.tos.

F:

::dro ;~
P Y

HISTORIA DEL NUEVO REYNO DE LEÓN {1577-1723)
Eumrn10 DEL Hoyo
Volumen l. Publicaciones del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, 13, Monterrey, 1972, 662 pp.

EL MAESTRO DON EucENlo DEL Hoyo encierra en su perrona dos características esenciales: una formidable y auténtica vocación por las investigaciones históricas que
realiza con material de primera mano y un desprecio por la notoriedad que lo posterga
al nivel de desconocido. La primera desemboca en seis obras publicadas por el Instituto Tecnol6gico y de Estudios Superiores de Monterrey, en su serie: His.toría, dos
de ella, Tedactadas en colaboración con M. D. McLean y el resto de su eJ1c!lllliva
cosecha. La segunda es relativamente criticable, porque en estos tiempos de audacia
Y simulación intelectuales la postura de modestia no merece reconocimiento. Suben a
la superficie valores dudosos que acaparan distinciones y prestigio, mientras el legílimo
acreedor a ellos es sólo espectador impotente del torcimiento del mérito.

El Tecnológico es la única institución de alta cultura, en Monterrey, que sin interrupi:loncs lleva a cabo una valiosa labor editorial. Por desgracia, solamente tira 500
ejemplares de cada obra publicada. Podrá ser 6té un factor decisivo para que el libro
se convierta en es&lt;;:aso tiempo en gema bibliográfica; pero el reducido número trae
consigo anémica difusión del mismo y el desconocimiento del autor fuera de los muros
de una pequeña élíte.
Apenas el 20 de febrero de este año nos alegró don Eugenio con :m Historia del
N11evo Reino de León (1577-1723) presentada en dos volúmenes con un total de 662
páginas, que divide en ocho capítulos. Aclara en el prólogo que no es una historia
en el sentido tradicional, Slllo una colección de ensayos ordenados cronológicamente,
que llevan como finalidad única despejar el camino y señalar rutas a los investigadores que deberán venir después. La bibliografía proporcionada al fin de fa obra abarca
127 páginas. A este material caudaloso y al contenido riquísimo de los capítulQs IOil
comidera el autor "u1\a sencilla aportación".
Como apasionado que soy de la toponimia me atrae de inmediato el capítulo 11:
''Los Primeros Avances de la Colonización Española en el Noroeste de la Nueva
España". En él despliega don Eugenio un ml:todo de investigación muy suyo: expo~
diferentes versiones ajustándose al texto de quienes las sustentaron, la desmenili:a

•

951

930

�cuidadosamente para comprobar o rectificar datos, hace desp11é., conjeturaJ lógicas sobre temmo ya más firme y arriba a 11na realidad que si no e, la definitiva, se aproxima
mucho a ella. Desdeña el cauce de la repetición para establecer, cuando es necesario,
una cosa nueva. Rebatirlo mpone, por lo tanto, una labor de paciente cotejo, iuperior a la que ~I desarrolla.
En este capítulo identifica, sin lugar a duda, la precisa ubicación de lo que las
crónicas Uamaron Río de las Palmas, descubierto y navegado en Wl trecho por Alonso
Alvarez de Pineda, en 1519; para WlOS, el Pánuco; para otros, el S010 la Marina;
para 1erceros, el arroyo del Chama!; para un mínimo, el Bravo. Las vagas referencias
geográficas sobre la corriente son motivo para que se enfrasquen en sup(mcion« erróneas los relatores de la conquista Berna! Díaz del Ca.~tillo, Lópei: de Gómara y Torquemada. En el siglo pasado lo discutieron Manuel 0roz.co y Berra Y Antonio García
Cubas; en el prc;ente, Vito Alessio Robles. Tercian asimismo los norteamericanos
Bam:roft, Hodge y Lowery. Ninguno de ellos acepta el B~vo. Lo afirman Carlos E.
Castañeda y Paul Horpn con argumentos no muy convincentes.
Trabaja don Eugenio sobre la vasta cartografía levantada de 1501 a 1680 y se
apoya en infinidad de notas de la ~poca, hasta llegar a la conclusión de que el Río
de las Palmas de la primera mitad del siglo XVI, el punto más remoto entonee!
hacia el norte, el límite austral de los enormes rebaño.s de bisontes, no pudo ser más
que el Bravo, llamado así en su curso alto desde 1598 por la expedición de Juan de
Oñate que tropezó con sus aguas en la marcha a Nuevo México. A fines del siglo
XVH, el S·oto la Marina se adueiíB del discutido nombre y el Bravo adopta éste y
el de Grande del Norte.
Eil el capítulo III, "Las Tres Fundaciones de Monterrey, principia por exhibir el
mito de dos fantasmones: Unliñola el Viejo y fray Cebrián de la Nada, que vivieron
algunos siglos gracias a la reencarnación sucesiva que les infundieron historiadore,
copistas. Viene después Alberto del Canto, viejo conocido nuestro a partir de la
enjundiosa intervenció~ de don Eugenio en el Congreso de Historia de septiembre
pasado y la sigue don Luis de Carvajal y de la Cueva. Después de no pocos análisis
concluye por afirmar; "Las entradas de Carvajal al Nuevo Reino de León en realidad
no fueron de colonización, ni de evangelización, ni tan siquiera de pacificac:i6n. El
fondo de la empresa era esclavista".
"Las Gentes de Carvajal" es uno de los temas en los que don Eugenio abate con
denuedo todas las consejas bordadas de antihistoria que se escribieron y se repiten
con ánimo de zaherir, en torno al supuesto predominio de población judaizante en
el Monterrey del siglo XVI. Inició la pastorela de cuentos en 1870 don Vicente Riva
Palacio; la continúan algunos norteamericanos que levantan un pedC$tal de mártir
a Carvajal y la remacha. con tintes dramáticos don Vito Alessio Robles. El maestro
Del Hoyo quita las prendas falsas que visten a la leyenda y la obliga a mostrarse
en cueros de verdad. Cierra el primer torno Diego de Montemayor -y, al comentar las
razones de tipo geográfico que lo llevaron a poblar el valle de Extrema.dura, critica
el abuso del término "desierto", enderezado más como halago a los habitantes de
Monterrey, que como realidad.
En el segundo tomo figuran los capítulos VI, VII y VIII: "Consolidación del
Nuevo Reino (1626-1664)", "Medio Siglo de Inercia (1664-1715)" e "Intentos fallidos de Reforma (1715-1723 )" todos ellos enfocados desde ángulos muy distintos a
los tradicionalmente explotados.

A pesar de que la obra no se dirige al público común, su lectura atrae y despierta
inquietud. Episodios ya conocidos se representan en otro foro y con distinta decoraci6n. Si a veces los galanes asumen rasgos de villanos, es porgue ahora los ,·emos actuar con naturalidad. Podrá o .no gtJstamos, pero la historia real no se escribe para
que sea éxito de taquilla, ni para que culmine en un desenlace. feliz oomo las películas
de Hollywood.
El libro reciente de don Eugenio del Hoyo merece el respeto de quienes admiramos
el valor, el conocimiento y la constancia que se requieren para llevar a cabo una
labor de ~ naturaleza. Por ser yo un amaltur de la Historia quizá sea el menos
indicado para hacer este comentario; pero he creído un deber referirme a la obra
ante la epidemia de silencio que circunda casi siempre a !os que valen de verdad.

,932
933

�LA RELACIÓN HISTÓRICA DE J.A COLONIA DEL Nl'F.VO S.\NTANOER
Y FRAY VICENTE DE SAN1 A MARIA•
MARÍA

m:L

C,\RMEN \11\IÁZ(!UEZ

El Colr.1¡10 de México

F.sTA E.S V, PRIMBRA vez qul' la Relación de íra)' Virrnte de Santa M.ufa w la lu1
públic.i, hbre e indcpcnrlienic de la c.omp ifa d • otros ncritos. Al C'mpe-,.ar MIi' •1glo.
según V.11(,L~ ootidas de- Nicolis León, R:bJ,,.,:ra/ía rneir•cana dtl n,./1&gt; XVIII, Méxíoo,
Imprcnt.l de l.1 \iuda de Jlrancl._&lt;.eo Dfaz de L&lt;-on, 1907, p. 389, l.1 Rtlación había
sido ya publicad.1 (mando d virrey Mi~cl José de A,:anza comisio116 .i Ju:m Antonio
del C:utillo )' J.hu, octubre -t de 1799 para que a\crigu.u,1 los li1111M c¡ue debía
tener un nuC\1&gt; obi,¡padu rn la Sil'rra Gord.i,, del C:Utrllo ) l.hu pidi6 .ti v;ITC'\ que
lo acomp.nial':I ,•I Revt&gt;rendo Padre juh1l11dn írav Vict·ntc- de S.mta M:irb, "por
haber rcrorrido en ptnona toda l.1 Colonb del Nuc,.o Sanundcr. y lo nús dt"I trmtorio que he de inspt•crionar y fonnado de él urn l"o:npleta dcsnipnón, por t·ner.ir~o
)' súp!íc-l lle mis hrmunos poliuros, Conde de Sierra Gorda, gobernador de dieh.1
coloni.l y Don Mariano dr r:.mmdón, M.wmc f..scuela de J., S;lnL1 liilc-ñ.1 de Vall.1dolid · cu}O lr:lbajo lo redujo 3 \"arios tom , ~· :1 cam:i de J.1 ~erra. no 1tt h •n rrm1•
1ido ,1 K~;iña para su impri:,i6n...", Rrnesto d L1 Tc-rrc V1llar, f"s1udw1 dr lmtoria
no:;.,/iupana 111, Méxiw, UNAM. Instituto de lnH•sti~aci&lt;-':-iM Hblri 1 , 1970, 173234, p 195 J. Debido .i que él no pudo localizar ninsún «'Jl'WJ&gt;lar d1• e-: a primera
edid6n y f.ictlit.ír.dost'lc mtonccs su "reimpresion", l.l dio 3 l'.onoccr romo ".'\pfodice a 1.1 1 tra S" de Lt Scc&lt;'i6n Primera. Cuarta Partc A • Z, pp. 389-515 de su
Biblio~•afla En l9l9-30 ..-olvi6 a dane 3 las prensa.\, t'lmhiitn como 1\pfndice :i Jix
doc-um,.ntffl que tratan de b cmprl'S3 de colonÍ2.1ción de J &gt;Sé F.=ndón en b Colonfa
del Nuevo Santander. :reunidos en lo~ tomos XIV y XV de h ~erie de Puhlicadon~ del
Arrhivo General dr l.1 Nación, por Rafat'l Lópt"Z.
F.n nurstros días a dos Ernesto, histori.1dort1 les ha intcr~do tanto la Rrlación
como ~u .iutor. E. de la Torre es el editor y autor del e5tudio que acompaii:l a e,;u
edi(i6n dr l.i r.olrcdón Nue\".1 Biblioteca Mcxi1·ana 28 del Instituto de lnvcstigndon~

• S.\~,.... MuÍA, V1c1.:-•;·n; DE, Rtlación hut6raca de la Cobnia drl NutDO Santan•
de,. lntroduoc,6n y not.is de Ernt&gt;sto de la Tortt· Villar, México. U;-:t\M, Direrción
Gcner.il dl' Publicaciones, 1973 (NuC\-a Bíbl.oteca Mcllion:i 27).

935

�JSibGowdlicu de la UNAM. E. Lemoine Vdlica.h ha drdicado su atención al eatlldio
de la participación de Santa Maria en d movimieoto emancipador.
Vicenk! de Santa María (1735-1813), fraile íranciJcano, pertenece al grupo de
hombres que se ubican "montados eo dos 1igloa", aquéllos que vivieron en las úllimu
dttadas de la dominaci6n española y en los primeros a!ÍOJ de la, guerru de indrpendencia de México. Hombres de idea.s y de acdoo, en una época de cambio violento
que, por 1an10, rtsuh.an cgntradictorios y difíciles de ea-plicar.
LuC3.!I Alam!n, en iu HiJtoria J, Mlrito, México, Jus, 1942, menciona a fray
Vicente en el tomo 1, «mo participan1c en la conspiración de Valladolid (diciembtt
1809); en el 111, en relación con las negociaciones diplomiticas de Ignacio L6pez
Ray6n en 1813¡ Ja, co111ultu que éstt huo al franciscano sobrr las facultades que
lw&gt;ian de recaer en el individoo de la Junia que fuer:a nombr.1do Generalisimo y
tambibl tn rclaci6n ron la redacción de una nueva constitución, que habla dr con•
1ul1ane con los Gu:ida.lupes de b ciucbd de México; y, por último, en el XII, tn
una aclanción de Mucio Valdovinos, que n!cibió don Lucas en 1848, en b que, entre
otras cosas, se refiere Valdo\'inos a los que compooian la Junta de Valladolid: Jo.
hermanos Michelena, García Obeso, Ab.1rca, Soto Saldaña, Luis Correa "y algunos
otros como el padre, Santa Mari:l; pr.ro que no coocurrian con frecuencia". Al.amán
no hace :ilusión a la Rdacióri. L.u menciones en la lli&lt;toria dt Mlxico señalan claramente la 11rese11cia de Santa Maria entre. los primeros iruurgentts; pero ninguna es
indic:uiva de que el franciscano 1uvicra decisiva. influencia en los acontecimirn1os.
En esta pracnte ~poca, De la Torre y Lcmoinc consideran que Santa María llK'recc,
tanto por su Rtlar;ión como por inrurgente, un recuerdo má1 pruim y dt!ltacado.

La participación de Sanu Maria tn IOII primeros años de la lucha por la independtncia no se olvid6 del todo en la sei;iunda mitad del siglo XIX. Los dist.ioguidos
eruditos, Juan Eusebio Hemández y D3valos y Geuaro Gnrda, rcrogi&lt;'rOn, en sus
coleccionea de documentos, algun011 de y sobre Santa Maria, ya con fmcs de "utra&lt;'r
del olvido" al "fog0:50 fraile criollo". Nicolh Rangel publicó, en este Mglo, tn el
Bolttlri dtl A.uhirJO Gtntrol dt la Noción, II • 5 (MExico, !1Cpt.-oct. 1931) 707-769.
la '"Relación de la causa criininal de fe y de cst.ado que se sigue tn eite Santo Oficio
contr.1. Vi~nte Santa María, observante de la Provincia de San PNlro y San Pablo,
lector jubilado, ministro de Tercer011 en su convento de Valladolid, natural dt la
mi.mu ciud.1d y de edad de cincut"nta y cinco años"', Liter.uur:a h.i.uórfra qui" para
rus estudios han manejado tanto De la Torre como Lemoine.
Por diversas circunslanci:u, en la rcconstru«ión histórica, ron frccucnria Je, pre•
sen ta el pt'ligro de J.&gt; qut el hutoriador can:idifose J. Monet llama la elaboraci6n
&lt;k "héroe, sintét.icm'' ("Marquette, Jacques", Dictio'lla)' of CanadUm biog,o¡,hy l.
University o[ Toronto Pfffl, 1966, p. 492) . Los escrilM de Santa María se n-duc('n
a la Rtlatión y a unas carta! que Lcmoine ha localiudo en ti ramo de lnfidtncüu
del Archivo Genera.] de la N::ici6n, amEn de l:u not.ici;u: rec;:c,gidas en las colecciooca
doc:umenL1lcs mtncionadas. Pocas y parcas son las referencia, de !lis comcmpodnoo1
al fraile insurgente. ¿ Pueden aer CS!os testimooios y los que d intms y la Jl"'BI'•
\·tnncia de De la Torre y Lemoine han cncon1rado suficientes par,;i sacar a fray Vi.
tente de Santa Maria de la media luz en que AJamtí.n lo dejó?
Empecemos por el insurgente franciscano que Lemoinc ha ~ludiado en 1u articulo
"Fray Vicente Santa María. Boceto de un insurgente olvidado", Estudios dt hiJ10,ia

modmu 'Y ,onkmJlo74rua d, MIJtwo 1, Mbico, UNAM.. Instituto de lrrveatipciooa
Históricas, 1965, 63-124.

En aportaciones anteriores ("Zitk-uaro, Clñlpanringo y ApatringAn. Tres grandes
momentos de la insurgencia meicicana", Bolttín d,t drehi110 Gtn,ral tU 111 NW11,
JV - 3 México, julio-agosto«ptiembn: 1963 385-710 y "Fray Vicenre Sanb. María_
COIIUIOr de la Const.itudón de ApaU:i.ngán, (octubn: 19641", M1moria dtl Sym¡,osi,mt
Nuional dt Hidorilf sobr, la Co,utituúó,a tlt A;otririgán, México, Sociedad Mexicana de- ~ i a y Estadística, 1965, 353-368), Lemoi.nc k'iialaba ya la cootrihución
de Sania Maria a la obra política de los primeros insurgi:ntes. En ru articulo de
1965 va más allá y .uienia que "hay ruones para pensar que Santa Maria foe
dimtor psicológico e inteJ«1uaI de la. co1Upiraci6n de 1809", en Valladolid, hoy
Mordia. Asimismo, que en 1813 redactó un PfO)"Ceto de Co,a1ti11uión uc-io11lfl, qvt"
desgr:iciadamentc hasta ahora se drsconoec, pero que (.emoine supone, por refrrencia.,
que mvi6 de "fuentr dr inspiraci6n para la Con1titución defin.itiv:i [ck ApatzinPl!f'.
Ana Macias, en su arúculo "Los autores de la Constitufi6n de Apattin,.::áll", HisWria m,rieana, XX · 4 (80). (México, abril.junio 1971) 511•521. nos previene para
no dejn.m09. llevar por la simpatla o in1er6: que nos pueda impirar alguno de Jo.
personajes de la Epoca de la iruurgenó:i. Ella asienta que los principios det"larados
en la Comititución de Apatziog.in eran propiedad común de todos los liber:alt'5 de
los siglos XVIII y XIX. Lemoine mismo menciona "la fübre constitucional'" que se
apoderó de 1-0S inrurgentes en los primeros años dr lucha por la emandp..-ición. Dado
d ambiente polltico y de renovnci6n qur rcin::iba en Michoacin a fines del siglo
XVII( y principios del XIX, es fácil convenir en que Vicente Santa ~farí.l estaba
preparado intelcctualmcn1c pMa elaborar una oon1tituci6n; que 1e11ía e~ricncfa en
la pll'SCntaci6n de sus idea., por tsai10 y que le gustaba participar en actos de carácter público.

Agtt51in García Alcaraz, al hacer la historia del Pontificio y Real Colegio ~minario
del Príncipe de los Apóstoles el Señor San Pedro, erigido en Valladolid por d obispo
Anltlmo Sá.nchez de T;1gle, en 1771, en su libro La cuna idtolófico dt fa lndtptneia, Mon:lia, Fímax Publicista,, 1971, dice: "Podemos llegar pues a la conclu~6n de
que el Tridcnt.ino era una institución abicru a la, divenas e$'uela5 y corrientes y qur
C:$0 influyó para fomentar la idea de independencia en los alumnos, en algunos, la
viokncU (p. 77)". En el Seminario Tridentino, " ... la cl1t-dra de filosoHa
se
huo c-co eo muchas oca1iones del movimiento n:novador de la esc:olásrictt. A,í 1e nos
babia en mucba.s ocasioms de 'fiJ050fia peripatético-moderna', como en el arto público
que sobre el ltma replicó Vicente SanL1. María i:n srptiembrc de 1787 (p. 70)".
En Valladolid, en donde oació y vivió por largas tempor.idas Saou Maria, pudo
b.abt'r conocido y llevado buena amistad con muchos de ru• oorrelil!ionarios de despuk, Sin embargo, al estudiar la compiración de Valladolid (pp. 83.92), Garda
Alcaraz menciona a Santa M.uía .sólo como uno de Jo, conspiradores y 110 como el
autor intelectual de elb. Ese mErito $C lo adjudica, como Al:imá.n, a Michelena. Quizá
cnientra.s no apatezc3.n los escri1os de Santa Maria que se neen perdidos, ti juicio
de J~ Maria Moreloa, que Lemoioe cilil, sea el mejor y único tribulo qoe hasta
ahor.1 ac: pueda hacer al padn: Santa Maña como iosurrntc: estuvo dispuesto a
"influir en cuanto estuviese de su parte ro beneficio de la patria".
Para E. de la Torre, Santa Maria es un viejo conocido, algo elusivo hasta que

936
937

�encontró documentos que le pcnnitier.m reconstruir la ,ida del frarn:isl'.llnO con se•
guridad. En d libro l.a Con--&lt;tituci&amp;n de .dpat:ingán )' fos crcaJom del criado mexicano, M6:ico, UNAM, 1964. p 32, ya lo menciona como destacado insuigentc:
"iba a la cabeza" de la conspiraci6n de Valladolid: autor de un proyecto di' constitución (p. 72, nota 55). En gl'neral, su admiración por el frauc.iscano insurgente
corre parrjas a la lle Ll'ntoínc. Pero, adem;u, De la Torre lo ha estudiado comn
autor de la Relación.
En su Introducción a esta tercera edición apunta al adeL,nto y progreso que se
advertía m l'I obispado de Michoacin en el último tercio del siglo ~'VIII y :i 13
actitud renovadora r moderna del alto clero de Valladolid, hoy mejor conocida por
el estudio do Grrmán Cardow G.,luf, Michoacán en el siglo de las luas, México,
El Colegio de México, 1973.
Santa María tuvo vario, c:argos en los convento, dc su Orden en la diócesis.. Era
hombre inquieto, mac,tro de novicios y orador y, por lo que clr.clarn en su Relación,
leyó tanto a los autores permitidos c.01110 a los "ilustrados'' prohibídQS. Lr interesaron
las lt.-nguas indígenas y, como muchos otros rcno..-adores de su tiempo, quiro encontrar en su estudio y comp:irnción alguna luz pa.ra entender a los indios.
Santa María llevó amistad en Qul•rétaro ron la familia Escandón y, ruando las
"particularl'S ha7.añas" del primer condf' de Sierra Gord3 foeron puestas en dud3
por Jo, funcionarios metropolitaJ10s y del ,irrein.:ito, en la segunda mitad del siglo
XVIII, los hijos del conquistador del Nuevo Sintander confiaron a Santa Maria la
defensa de la obra de su padre Este parece ser el origen de la Rclació,1.

E. de l.1 To!TI' analiz.1 el método empleado par S.mta María para escribir su obra,
los libros y documentos que le sirvieron de fucntrs de infonn.Ir;6n }' el e1tilo sencillo,
íluido y gu!lOSO, earatterístico de estr texto. Es objeio tambifo de amplio eomrntario
de De la Torre l.i. ,,s16n de la tierra de b Colonia y del hombre "americano" que
Santa María tenía.
Tanto De la Torre como kmoine han considerado ::t Santa María un patriota
com-eneido, crítico del gobierno csp:iño~ un criollo mexicano "ilustrado", racionalista,
de espíritu modernista, renovador y rcvolu~onario. ¿ Se revelan estas característica.~
del autor en \U obra?
Del plan de la Rtlación que Santa :Maria compuso ~6lo ha llegado hasta nosotros
cl Tomo Primero, en d que el fraile se proponb. tr.ltar "el estado natural y antiguo
de la costa desde el tiempo de -i;u gentilidad, ::t lo que ~e puede conj!'lur:ir, hasta la
primera entrada de los csp.1iioles en ella''. ,\sí que sólo por est.1 parte podemos juzgar
su obra histórica.
Es toda ella beligerante y eclEctica y se ad\·icrte, en su dr.urrollo, el tránsito del
c-rudito, un ¡&gt;OCo pedante, que describe la naturaleza con entusiasmo rowseauniano,
al narrador que ha ,i\'ido cerca de h vida de la frontera. J-:1 tema explícito e implícito en !'$le Tomo Primero son los indios y más t-.spccíficamt•ntc los de las pro,incias
internas, indios de guerra, a los que la Corona española combatió duramente a lo largo
del siglo X\'UJ.
Queriendo razonar la aversión que le causan, menciona su origen -venidos de
Asia, por donde son más vecinos los polos- y quizá dejándose llevar por b huella
que dejaron en su ánimo las lecturas de De Pauw y Buffon, explica y concluye, de
muchas maneras, cómo y por qué degeneraron en el Kucvo Mundo. No acepta ni

938

:iprucba la idea dcl "buen sakaji:", "digan lo que quieran los filósofos de nuestro
siglo (p. 120)", " .. es, digo absolutamente neCCS.lrio, que estos hijos de Li natura•
leza, l.111 decantado; y pintados en el capricho d.- algunos con coloridos t.,n quimfricos
St' prcl"ipitcn sin tino, sin luz y sin rienda hast.1 el último abismo de s11 miseria (p.
1:!O)". No admite explicaciones de tipo sodo-cconón1ico para disculpar, por ejemplo,
la desnudcz de los indios: "La !"••ms.11 que 5uele produdrse por algunos encaprichado~
en las espec-ics de América, de que la pohreza swna, b inopia de rt"('Ul"50S y lo linútado de los jornales del bajo pu&lt;'blo americano, los obliga a Clil.l cl;,sc de desdic:ba
cscandalo!&lt;:l; esta c.1u$.1l, digo, es tan vana y ha.~ta frívola, cuando e~ público y cierto
••. (97-98)". Y sin t'lllhargo, cuando él \'Ísitó la Sierra Gorda y trató de cerca a algunos
de esos "miserables" encomró en sus explicaciones ''bastante sentido y no poca ~T.l•
cia (p. 123)''.
Aprcndi6 la historia de 10$ indios de guerra chichimeco.~ y de los soldados frontcriws en loo escritos dc Al(,nso de l..í'Ón r Juan B.1utisl,1 Ch.:1pa, para quiC'llCS las atro•
cidade,, la \ iolenci.i y la muerte r.ran cosa de todos los días. Pero obviamentt: no
)luede aswuir la .1&lt;'titud realista e histórica por ejemplo de Alonso de León, quien
sin m5.s comentario escribe: ",\ Pcrcyra lo comil'fon en k1rbacoa, y quedó deyoblad.1
la labor", Jlis1011a de Nuwo l.(6n co,1 noiicia.r sobre Coahurla, Tamaulipm y Nuevo
León, trcritn en el si,:fo Xí'JJ por el Cap Alonso de Ldm, Juan Baututa Chapa y
el Gral. Fernando Sénchrz de Zamora E~tudio preliminar y now dc Israel C:iva;:0$
Carza, Monterrey, México, 0-ntro dr E~tudios Humanísticos de la l'nhersidad de
Nuevo León, 1961 (Bihlioteca de Nuc,·o León 1), p. 71. Todo lo contrario, escribiendo
liit'ntc la uccesidad de condenar la barbarie de los gentiles y Uc¡;.1 a los mayore., extremos par.i justific.1r su "racionar• actitud, por l'jemplo, cuando describe los mitotes
de comanches y apacl,es, que riuy po,ib)l'mentl' había oído menrion,ir ... n cuentos )'
decírcs. contrarios a de~cripcioucs de individuos que convivit•rm1 con esos indios. Y, par.1
no dejar dud.1 en el l,·c1or, refuer,.1 la descripción con un.-is ilu~tr.tdoncs

El editor había dado )'a notici.i de la Rrlaci6n manuscriu qur guarda l.i Bibliotec.a
Nacional, en su artículo "La 'Relación histórica de fa colonia del Nucvo S.1n1.1.nder'
en un manuscñto original", Estudios de historia nounhispana JI, México, UNA.\f.
Instituto de lnvestig.1duncs Hist6rkas, 1967, 203-'.! 12, al mal acompañan dl('z lánún.15, reproduc.idas d,·1 dicho manuscrito, y sr pn-gunta De 1.i Torre quic'n pudo haber
sido el dibujJ.Dte quc las hizo. Tre~ de e5.iS ilustraciones fueron reproducidas en la
¡1resenw edición. Los indios allí dibujados se parecen más a los que pint6 Jacqucs l.e
Moyne, dado.~ a conoct'r por Johann Theodor de Bry en su obra Ambica, Franclfurt
am Mayn, Durcli Nicoltium lloffman, 1617, o a los de la, ilu;tracionc~ de la 1,!m1
de John Smith, Tht Generall Historu o/ J'irginia, London, Printcd b)' l D . .ind 1, H
Ior Michal'I Sparkcs 16.!·l, que a lm apaches dibujados hacia 1803 en el "Map.i de
B.1ja Cahfomia, Sonor.1 y Nue\·a Vizcaya" de Juan de Pagazaurtundia, qul' se ron•
serva en el British Mus1·um. o a los que t•stán dibujados en el ".Mapa de la Sierra
Gorda y Costa del Seno Mexicano, desde la Ciudad de Querét.-uo, situ.1da serca de
21 grados hasL1 los 28½ en que e.stá la Bahía drl Esp[ritu Santo, sus Ríos, Emenadas
y Provincias que circumbalan la Costa dcl Seno Mexicano, reoonozid;i, pazificada y
Poblada, en la mayor parle. por Don Joseph d1· Escand6n, Conde de la Sierra gorda,
Cavalloro del Orden de Santiago, Coronel del Rerimiento de Querét.,ro, Thenicnte
de Capn. General de la Sierra gorda sus ~foiones, Presidios y Fronteras, y lugar Thenientl! del Excmo. Sr, Virrey de e3ta nueva España, en dha. Co!ta, de cuyo orden

939

�hilo la reft-ricb expedición", que ae ,i:uarda en la Sew York Public Libr:uy. _Una
reproducción, posiblemente de una copia, poco cuida~ de este.~~' acampan~ el
estudio de Ma. Elena Galavíz de Capdeviellc, "Descripción y paahcaaón dr la S1cn:a,
Gorda", Eitudios d~ historia novohis¡,n1t.a IV, Mi!:xico, UNAM. lmtituto de Jnvcsugationcs HUt6ricas, 1971, 113-H9.
" -•-ta te ta inconformidad de Santa Marta con la vida nómada y birbara que
.~o """ n
del~
llevaban Jos indios de bs provincias internas, cuando describe las. congrega.
_uevo
Reino de León critica los CJlCCSOS de los justicias que las penn~tfan Y las con11dera
la raíz del mal que padecía el Reino por "el abuso que te SC!fll13 de cllu contra la

libertad de los indios (p. 159)'",
S:inta Mari.a se lamenta de los vicios y abusos de las autoridades, de su ind~e~ncia
a Jo que él considera la conservación y progTeSO de la n.1ci~n, el poco mérito q~c
hacían de las empresas a.inrrica~, como la de E.sc.mdón. C1crtamcn1c, 5;lllta M3:11a
dio pruebas auficicnt~ de sentir ese "amor que todo hombre debe tener 3 su. nac1~n
......,_
"criollo ilustrado" no quería en na patria ni a los íunc1onanot
1. p. 63)"• .,-v
como
.
.
U
bl&lt;v
- ¡
nin.sufan:s ni a los indios los enemigos dom6iucos, t oJ que 5C su
an
e.spanoe:!I J&gt;C
'
'
•
'ó (
175)
y no quieren docilitane y nosotJos que permanecemos eo la. lIUCCI o P•

s·1 tambi&amp;i se hubiera perdido este Tomo Primero de la Rd1ui6n de Santa Maria,
,__ nono.as
• •
no se pasarían apuros para obtener, de otros auto.res, .....,
que él d a; pi:ro
_ serta
bmentable cancer dr este tenimonio, un de !!poca, pam conocer el pcmam1ento _de
un intelectual provinciano del noresle del viininato, que ~vió alerta a los rambm1
en J.as úhimus dfradu del dominio español en Nueva Espana.
Facilita.ria d manejo de la presente edición el que las ?-;ow a la lntroduoción 5t'
refirieran a las págin:u de la Rtlocidn que la siguen y no a las de la ~ir.ión df' 1929•
1930 deJ Archi,.,o General de la Nación.

SANTIAGO \'lDAURRI Y LA COSFEDERACIO!"-, DEL SUR

RosH11&gt; C. T1"I.U.
Santiago Vidaurri and thc S0111hm1
Conftdcraey, Texas Sta.te lfutorica!
Auociation, 1973

"V1DAt1ur P111tTEstc1ó A trHA generación de jóvenes norteños que amaban el nont,
pero estaba menos dispuesto que los otrot a sacrificar esa dc,,·oción a la causa nacional. Se convirtió con el tiempo, m U110 de los principales defensores de los derechos
d,: to. estados en Mb:ico y su de-seo de autonomía l«al lo hiw alejarse del nacionalimio mexicano. El partido, el estado y la nación estaban tod01 subordinados a SIU
internr.s penonale:s. En eno siempre fue muy contistente, y aunque en ocas;ioncs alguna derrota militar o amenau extrrna lo obligaron a cambiar sus planes, siempre
protegi6 primero su propia J)Q!ición y en aegundo lugar la d1• la ~nte dt Nuev,i
León. Si había que considt"rarlos, la nación o t&gt;I gobierno federal, quedaban cuando
mucho en tercer lugar." Es la opinión que sobre e.str interesante penonaje expresa
Ronnie C. Tyler en su libro S11ntiago Vidaimi )' la Conftdr:,atión dtf St11.

Aunque Tyler hace un ucdente resumen de la vida política de Vidnurri, dedica
la mayor parle de su libro al tema fU11damental enunciado en cl tÍl\1!0 de SUJ rela,
cienes ton 1~, estados surianos durante la Guerra de SettSión en los Estados Unidos.
Los eHados surianos, bloqueados por la marina del none, R" dieron cuenta inmt•
diatamrnte que Méxi...o era 111 fuente mh importante de abastttimiemos y ti camino
p.ua :i.,rar su producci6n de algodón a 101 mcrc.ldos mundiales. Los contact~ de los
confederados con el gobierno de JWru fallaron. Por lo unto, 5e vi~ron prr&lt;:isadO"
a a«:rcal'Je a Vidaurri quien era el hombre íuerte de la frontera nor1e. El princip;•I
agente ('Uviado para establecer relaciones con es1c pcnonajc fue J&lt;»i Agustin QuinlCro, un cubano IIIUY hábil, educado rn la Universidad de H.uvanl, quitn era un
apasionado ,eguidor dr la c.1!Wl nui3na. Las inuruccion,:-s de Quintero eran con,eguir
de Vidaurri, el que se impidif'ra que las tropa., unionistas Cru1..3.f.ln a tra~·ú de 1erri1orio me.icano para 3t:icar 3 los coníederados, Mt'gurar una s.,lida para ~u producción
de algod6n y ver si era J)(nible les proporcionara abaitecímientos, incluyendo armas.
Con rdación a este último punto, las gestiones de Quintero no tuvieron bito, puts
Vidauni le informó que no oontaki. más que con dit2 u once c.aíionrs y menos dr
10,000 rifle.s, material ,¡ue podría vr necesario para la defensa local. Pero la.1 pU.ticaJ
tuvieron un &amp;ito mucho mayor que ('! que Quintero esperaba, pues Vidaurri !e dijo

940

�"que era bien conocído de todos en fa frontera .•. que por vanrn. años había esta.do
ansioso de establecer la República de la Sierra Madre. formada por los estados del
norte de M6rico. Sin embargo, ton el advenimiento de 13 Guerra Civil Americana,
una anexión de esos e5udos por la Confederación -podri.i. ser uro mejor solución.
Vidaurñ mencionó varias razones pam opinar co esta foan.a. liada algunos años que
.idmiraba a los americanos y consideraba que d norte de México tenía más !ieil1ejanza, tanto geográíica como sicológica, con la parte sur de los Estados Unidos, que
con el sur de México con su clima tropical e indios iletrados". Es muy probable
que Vidaurri peusara que, al incorporarse a la Confederación, se oolucionaría su pro•
b!ema fundamental que era el de mantencr.,e en el poder. De hecho, uno de los
principios b.isicos: estabJeddo al organiz.arn: los est.ados surianos fue la garantía de la
soberanía y derechos de los estados. Por Jo tanto, una Confederación fu~rte babrb
protegido a Vidaurri de Juirn y sus aliados cent.ralislas.

mit,nto de Vidaurri con Juárez, su apoyo al imperio de Maximiliano y ~u trlgico fin
en julio de 1867. Pero el comercio del algodón tuvo efectos permanentes en ambo,lado, de la Ú-Ontera, ya que fue el origen de forw= considerables. En Monterrey,
algunos comerciantes acumularon bienei; que se convertirían en el origen de una
prosperidad más permanente.
El libro de Tyler, no sólo es una contribución muy importante para la his101i:,
regional del norte de México, si.no que está hien ~ri10 y su lectura rerulta muy
agradable.

lsmao

V1zc,,.y,1. CANALES

Pero a Oavis, presidente de la Confederación, le pareció que sería un error anexan.e
al norte de México, pues esperaba "que varias potencias europeas intervinieron en
México. Francia probablemente trataría de establecer un gobierno tltere. En este caao
los Estado., Unidos seguramente n:tarían a lo., intervencionistas y posiblemente se llegara a una guerra en que las potencias europeas se vcrian obligadas a recollocer a
fa Confederación suriana. Pero si el sur se anexaba territorio mexicano, tal oonflicto
podría no sargir y cl mismo sur scrb víctima de las potencias imperiali~tas". Además,
la anexión baria que los puertos de México quedamu sujetos al bloqueo de la marina
del norte.
Uno de los aspectos má.ll interesantes del libro de Ty!er es la descripción de la complicada vida de la frontera en e$ln época y las múltiples friccione1 provocadas por
el choque de divcr.,os interese5: los surianos y los norteños de }05 Estados Unidos,
Juárez, Vidaurri, las facciones políticas de. Tamaulip3.s, filibusteros y 5imples bandidO!.
Pero el :ispecto má., novedoso del libro es eJ relativo a la prosperidad extraordinarfo.
que el comercio del algodón trajo, por un breve período, a las poblaciones dd norte
de Mbico. "El algodón es ~y"' se decía entonces. Ciemos de carretones moviéndose
en ambas direcciones enu-e Goliad 'f Brownsville y también de San Amonio a Laredo
y a Eagle Pau, 5etenta barcos esperando ser cargados frente al puerto de fugdad,
varios kilómetros de pacas de algodón tiradas a fo largo de la costa y tres lineas de
diligencia, operando entre Mat..'l.lDOI'OS y Bagdad. A Monterrey; Vidaurri lo había
hecho un depósito libre para el algodón, lo que significaba que sólo se pagaban los
derechos cuando salía para Matamoros o el interior del país. A cambio del algod6n,
México enviaba a los surianos, ademi!i de lo que veiúa de Europa, produc1os alimcn•
ticios como café, azúcar, trigo, mafa y harina y algunas materias primas importantes
en la guerra: azufre, salitre y plomo. Pero lo que es más interesante es que tambifo
se mandaban productos manufacturados: frazadas, zapatos, telas y pólvora. Dos fábricas de pólvora t.rabajaban para surtir a los suria.oos y en Nuevo León y Coahuila
había ocho industria.1: textiles que tenían 14,500 husos y 451 tcfares, procesando
1,500.000 libras de algodón anualmente y surtiendo de manta a los confederados.
Ocasionalmente también se les proporcionaban algunas annas, como en diciembre de
l86J, que Je ofrecieron a Quintero 370 rifles en 2,000 dólares.
Tyler ha llamado muy apmpiadameote a su último capítulo "El Fin de una Era'',
pues, uno tras ouo, se suceden una serie de acontecimientos que determinarán el fin
de esta momentánea prosperidad de la frontera ; el fin de la Guerra Civil, el rompi•

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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ANUAR 10 DEL CENTRO DI: ESTL'DIOS HUMANÍSTICOS

l

[l,l.,

15

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUF.VO LEÓN
19 7 4

, rüi

��HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HU~fANíSTICOS

15

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
19 74

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

HUMANITAS

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AousriN BASAVE F ,ERNÁNDEZ DEL VALLE
Jefe de la Sección de Letras:

Lic. EouARDO

GuERRA CASTELLANOS

Je/e de la Sección de Historia:
PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA

PRIMERA EDICION
Diciembre de 1974.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA ÜÓMEZ

15
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - Mixico

1974

�INDICE

FILOSOFIA

(A)
Dr.

INVESTIGADORES LOCALES

AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEz DEL VALLE: Análisis crítico del materialismo dialéctico e histórico • . . . . . . • . . . . • . . . . . . . • . . . . . . . . . .

(B)

Profr. Dr.

M1cHELE

F.

17

COLABORADORES FORÁNEOS

ScIACCA:

37

Contemplación y acción

Profr. Dr. FRITZ JoACHIM VON RlNTELEN: Una contemplación filosófica
sobre la obra de Fausto de Goethe . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . . .. . . . .

51

Itinerario e.tistencial de Gastón Berger: de la fenome110Iogía a la perspectiva . . . . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

65

ZDENEK KouRÍM:

Dr. Ivo
+

'

SERGIO SARTI:

Profr.
Dr.

J.

The ambiguity of mysticism . , . . . . . . . . . . . . . . .

83

Bosquejo de una teoría de la mediación lógica . . . . . . .

97

La incompenetración de los cuerpos ... , . . . . . • •

113

Perfiles sobre Caso y Vasconcelos . • •

135

HoLLHUBER:

E.

BoLZAN:

JosÉ SALVADOR GuANDIQUE:

HARoLo EuGENE DAVIS: Man in contemporary society: Alienation

011d

anonzie . . . . . . . . . • • . . . . . . . • . . . • • • . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . • . .

191
11

�Dr.
Dr.

S. J.: La educaci-0n personalista según T eilhard
de Chardin . , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . .

213

La doble agonía de re/le:&lt;ión y pa.rión en
Pascal y Unamuno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

235

GERARDO DE LEÓN ToRREs:

ISMAEL QuILEs,

HUMBERTO PIÑERA LL.:

Dr.

OsCAR HASPERuÉ BECERRA :

Lms

Lic. CARLOS GoNZÁLEz SALAS: Problemática de la historia colonial de
Tanzpico •..• . ...... .. ..••.... . .... .... .. . . , .. ... •..........

511

Un mundo nuevo para el 1iuwo mundo 271
(B)

La escisí6n del hombre en la época moderna 295

RIONDA ARREGUÍN:

Tres Benítez gobernadores de Nuevo León 491

ÜOLABORADORES FoRÁNEos

Oaxaca antes, en y después de la Independencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 529

JORGE FERNANDO lTURRIBARRÍA:

LETRAS

Lic. Lurs RuBLÚO: Carta historiográfica para Carlos Pereyra 1871-1971

545

La sombra de Lerdo . . . . . . . . . . . • . . • . . . . .

563

XwIER TAVERA ALPARO:

(A)

Lic.

TABOADA: Francisco Zambrano y su diccionario biobibliográ/ico de la compañía de Jesús . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . 515

INVESTIGADORES LOCALES

MIGUEL CIVEIRA

Algunas notas a propósito de
Macedonio Fernández . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .

311

GtHLLERMO ARRAMnÍDEZ

M. L. E.: El amor, la mujer y el mar e11 la
poesía de Pablo Neruda ., .......... . . , . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . • .

321

F.: Intento de caracterización objetiva de la obra
poética de Federico García Lorca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Profr. ANÍBAL ABAmE A1CARD1: El cine como instrumento de la leyenda
negra. Notos profanar de un espectador . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 621

331

EDUARDO GUERRA CASTELIANOS:

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREZ,

DAtETH DE HoYos

(B)

CoLABORADORES FORÁNEOS

MARcELO

Coooou: El recuerdo en la poesía de César Vallejo

397

Sur l'analyse nurnérique du uers fran,ais . . . . . .

421

STANISLAW WIDLAK:

Profra. T. AVRIL

BRYAN:

Notas para la historia del trabajo y de
las comunicaciones en J.,féxico, La Compañía de Tranvías y las luchas obreras 1900-1945 .. . . . . . . . . . . . • . .. . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 667

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

TERCERA

(A)

HISTORIA
(A)

12

PERRv:

Un estudio de la religión en La regenta . . . 435

SECCIÓN

JosÉ

B..u.u.Ro

El significado de lcamole. El papel del noreste en la insurrección de Tuxtepec . • . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 631

LAuRENS

ERNESTO DE LA TORRE VrLL.AR:

Profr. HENNING GRAP: Africa en América -algunos aspectos de la simbiosis literaria afroamericana- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353
Profr. Dr.

ARELLANO : Breves apuntes del Territorio de
la Baja Cali/ornia .. . ... . .. r .• .. •••• • • .. •••• .• .•• • ..• _• • • • . • 587

INVESTIGADORES LOCALES

P. SALDAÑA: A.puntes políticos y socio-económicos de Monterrey 447

Lic.

INVESTIGADORES LOCALES

ALBERTO GARCÍA G Ól\fF.Z:

Dr. F.

RuBÉN DELGADO

La organización internacional de la paz 757

M. : Ciencia, co11ciencia y juicio . . . . . . . . . . .

769

13

�(B)

ÜOLAOORADORES FoRÁNEOS

La pintura rupestre pre y protohistórica
en México. Su expresión como testimonio de un horizonte de cultura 783

ANTONIO POMPA Y PoMPA:

ANGELES MENDIETA ALAToRRE:

¿Una generación desencantada? . . . . 793

Dr. Profr. DAVID G. DAVIES: Políticas de ingreso e inflacionarias, empleo y probleffllls e11 la balanza de pagos . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 807
Profr. C. A.

Dr.

CANNEGIETER:

Los pobres y los ricos en el mundo de hoy 823

EDMUNDO STEPHEN URBANSKI: Los mestizos y su cultura en la
vida de Hispanoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . • . . . . . . 855

Sección Primera
SEccrÓN QurNTA

FILOSOFIA
COMENTARIOS Y RESE~AS
BIBLIOGRAFICAS

Una nueva obra de Von Rintelen sobre los valores, DR. AGUSTÍN BASAVE
FERNÁNDEZ DEL VALLE, 875.-Juan Luis Vives visto por Alain Ouy, DR.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNl&gt;EZ DEL VALLE, 879.-La escuela jusfilosófica
española de los siglos de oro, DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,
883.-Teoría Política, MAG. DDDR. Ivo HoLLHUBER, 885.-La difícil prognosis para la universidad, ZnENEK KouRÍM, 893.-Ecos y re/lejos literarios
de la América Latina en Alemania, PROFR. HENNING GRAF, 901.-El
reyno: un libro de relatos, PROFR. HuMBERTO BUENTELLO CHAPA, 909.Sobre el fin inmediato para el que Cervante,f escribió el " Quijote", GREGORIO B. PALAcfN, 913.-Fray Pedro de Gonte: maestro y ciuilizador de
América, fut~EsTo DE LA ToRRE VILL-\R, 929.-Historia del Nutvo Reyno
de León, HUMBERTO BllENTELLo CHAPA, 931.- La relación histórica de
la Colonia del Nuevo Santander y Fray Vicente de Santa ,\,faría, MARÍA
DEL CARMEN VEL..\ZQUEZ, 935.-Sa.ntiago Vidaurri y la Co11federaciór1 del
Sur, IsmRo VIZCAYA CANALES, 941.

14

�ANALfSIS CRíTICO DEL MATERIALISMO DIALÉCTICO
E HISTóRICO
r
DR. AGUSTÍN

BAsAVE

Fu.NÁNDEZ DEL

VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-EI materialismo dialéctico. 2.-Leyes del movimiento dialéctico y praxis.
3.-El materialismo histórico. 4.-Crílica al materialismo dialéctico e histórico. 5.-La
filosofía materialística y dialéctica del derecho. 6.-Crítíca a la füoso[ia marxista
del derecho y del estado.

l. EL

l\-iATERIALlSMO DIALÉCTICO

CARLOS ~IARJC (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) superan al resto
de los hegelianos de izquierda en precisión conceptual, coherencia metodológica y emdición histórica. Y sin embargo, esta teoría es -como alg:µna
vez lo advirtió Stammler- "deficiente y superficial". Me propongo exponer
y criticar e] materialismo dialéctico, el materialismo histó.rico y la filosofía
jurídica y política del marxismo-leninismo.
Hegel y Feuerbach iníluyen, decisivamente, en el pensamiento de Man&lt;.
De Hegel hereda Marx el principio fundamental de la unidad del espfritu
y de la realidad. De Feuerbach proviene el apartamiento total de la esfera
de ]o ideal. En materia socioeconómica, Marx acepta dogmáticamente las
principales tesis del liberal David Ricardo. Engels colabora estrechamente
con Marx para sintetizar la dialéctica hegeliana y el materialismo científico
de Vogt, Moleschot.t y Büchner. Los comunistas rusos Plechanov, Lenio,
Stalin, Konstantinov, Rosental, Mitin, etc., completan y modifican -a su
modo- la síntesis de Marx y de Engels. El "corpus" ruso de filosofía marxista oficial se encuentra plasmado en tres obras fundamentales: Osnovi
marksistikoi filosofü (Moscú, 1958) (Fundamentos de la filosofía marxista),
Osnovi marksisma-leninisma (Moscú, 1960) (Fundamentos del marxismo-

17
H-2

�leninismo) y Kartkii /iiosofskii slovar (Moscú, 1955) (Breve diccionario filosófico) . No han faltado marxólogos que afirmen que en esas obras no r.stá
e..'\-presatla la verdadera filosofía marxista. Procuraremos alenemos a los textos
de Marx y de Enge1s, aunque hagamos en algunas ocasiones referencias al
marxísmo soviético.
Marx y Engels no pretenden contemplar la realidad desinteresadamente.
La filosofía es pauta o giúa para la acción. Naturaleza, sociedad y pensamiento del hombre se hallan subordinados a leyes universales. El marxismo
presenta 5 características notables: 1) Realismo, en uanto la mente reproduce,
refleja y fotografía cosas independientes del conocimiento; 2) Racionalismo,
en cuanto todo lo real resulta cognoscible por la razón -sin posible sitio
para el misteri&lt;r-, con la certeza de poseer la verdad absoluta; 3) Materialismo, en cuanto el mundo o naturaleza material es lo único que existe;
4) Infiniti.smo, en cuanto el mundo es infinito (infinitismo mundanal equivale a ateísmo); 5) Epi/enom,mismo, en cuanto que f'I espíritu y la conciencia
se reducen a funcfones o fen6menos concominantes de la materia.
La materia y el infinito son los dos conceptos-clave del marxismo. La
materia tiene diversos movimientos: local y mecánico, vital, psíquico e histórico. "La cuestión fundamental de toda Filosofía, y en especial de la
nueva -asegura EngeJs- eslá en determinar la relación entre el Pensamiento y el Ser, entre el Espíritu y la Naturaleza •.. ¿ Quién se originó
primero: el Espíritu o la Materia? Esta pregunta se ha convertido en oposidón a la Iglesia en esta otra: ¿ Ha creado Dios el mundo, o ha existido
éste desde la eterrúdad? AqueUos que sostl"nÍan la primada del Espíritu
sobre la Naturaleza y, por lo tanto, admitían en {1ltima instancia 1a creación
del mundo, formaban el grupo de los idealistas; los que veían a la Naturaleza
como causa primera pertenecen a diversos grupos del materialismo".1 Engels
identiíic-..a indebidamente pensamiento y espíritu, ser y naturaleza, naturaleza y materia; "o sea que el conc.epto de .Materia se dilata de tal modo
-advierte el Dr. Luis Cencillo- que viene a ser intercambiable con el de
Ser, mientras que el de Ser se restringe de tal manera que no supera el
nivel de lo material". 2 La rela-ci6n entre pensamiento (espíritu) y scr (naturaleza-materia) se reduce ---craso error- a prioridad de origen, y esta prioridad se identifica -peor aún- con el problema de la creación, sin advertir
que la confusión de- la prioridad con la eternidad del mundo ignora que el
mundo pudo haber sido creado para la eternidad. Las identificaciones ambiguas llegan al colmo cuando se dividen a rajatabla los filósofos de todos los
1

1

FEUERBACH, Ludwig, Und das ende der klassich~n philosophü, 1885, pp. 15 y s.
C1tNcn.Lo, Luis, Filosofía fundamental, II, "Historia de los sistemas filos6ficos",

Madrid, Syntagma, 1968 (TC:ittos de Investigación Filosófica), p. 197.

18

tiempos en: "idealistas'' (comprendiendo por igual a verdaderos idealist~
gnoseológicos y a espiritualistas no monistas) y "materialistas" ( englobando
al naturalismo epifonomenista y al realismo gnoseol6gico). Las simpl.ificacio.
nes prosiguen: se habla de metafísicos (como sinónimo de pensadores fixistas,
burgueses, sean verdaderos ontólogos o existcncia]islas y neopositivistaS) y de
dialécticos ( ven la conexión mutua de los fenómenos originados por el movimiento y la oposición). "Materia -dice Lenin- es una categoría fi1os6fka
para designar aquella realidad objetiva que llega al hombre a través de Jas
sensaciones y que es reproducida por ellas, copiada, fotografiada~ a la vez
que existe independientemente de ellas".s Marx y Engels creían que la materia estaba oomputsta por una multitud de átomos indivisibles. Pero la ciencia
nos dice ahora quf" el átomo se resuelve en cargas enf"fgéticas. No podemos
identificar --como lo hizo Lenin- materia y sensoriolidad. Y menos aím
dar un salto místico al decir: "el electrón es tan inagotable como el átomo;
la Na!urale;:a es fo/iuita".• La afinnaci6n de carácter transma.tcrial convierte
a 1:1 materia o naturale:za en una entidad metafisica con TaS"OS trascendentes.
La infinitud temporal, espacial y de intensidad, tal como se entiende en
l()s Fundamentos de filosofía marxista, envuelve graves rontradkciones. La
ílimitación ----sin principio ni íin- de los procesos evolutivos no es eternidad
e implica la insoslayable contradicción de que a rada etapa de cada proceso
tendría que haber antecedido una serie infinita de procesos. Pero si hubiese
una serie infinita de procesos anteriores nunca hubiésemos Uegado a 13 fase
aelua1. La infinitud espacial es un postulado no probado. No es lo mismo
indefinido que infinito. Einstein presenta. en su Teoría de la Relatividad,
&lt;lilirultades astronómicas contra el infinito espaeial. La llamada Infinitt:d
ir.tnuiva no es, riguwi;amente, una infinitud, sino una inagotabilidad de
partículas electrónicas.
Si la materia -como admiten los marxistas- se ha resuelto en energía,
¿ por qué seguir manteniendo el dogma de la materia sensorial como única
realidad monista? El materíali~mo dialéctico tiene en la materia -y no en
t&gt;I ser- su conrepto supremo y hace de la experiencia la única fuente de
ronocimiento. En consecuencia, resulta imposible hmdamentar teóricamente
la autonomía filosófica. A partir de la experiencia solo se obtienen conocimientos empíricos con va1or actual. La praxis no puede ser el criterio final
para el conocimiento corre ·to, puesto que su adccuacíón o no adecuaci6n
con alguna teoría es algo que cst.'Í. a{m por conocer. Para considerar f'Orrccto
ese supuesto conocimiento sería indispensable una ·eriíicad6n por la praxis.
Finalmente, no se llegaría a decisión alguna.
1 LENIN Materialismo y empiriocritiei..smo, Moscú, 194-7, p. 147.
1
• lbid., p. 278.

19

�El priru·ipío füico de la consen:aeión de la ma&lt;:a y la energía se refirre a
procesos intramundanos. La suma de la rnasa y la energía pennanece constante mando una cümensibn inlraoiundana OJl&gt;'r.t $Clbr(" otra. Pero con ~ta
t1sevrrari6u no se ha dicho nada o,ob!'f' la rnc~1i,111 dr si el mundo como totalidad tuvo o no tuvo comienzo. Suponiendo ciuc· el mundo no tuviese un
oomi1mzo temporal -romo lo afinmt el marxismo-leninismo-. de rsta rare~ei~ no ~abe de~ucir (]He r10 hav Dins. En rigor, los argumentos para probar
la eXJstenna dr Dios n&lt;, se apoyan en 11n romirnzo kmporal del mundo. sino
'!l su· contingencia. eri su folta de necesidad intc-ma, en su indiferencia fl'C"nle
al sc-r. Si c-l mundo pttC'de srr p&lt;'ro l:tmbit:n no ser. el mundo es ~odificahle.
Si existe algo contingente -y esto es m1 h~ho innegabh·- existió siempre
algo. L_ue!_?o hay algo necesario. Esta argumentación de lo contingente a Jo
neccsano hace ca~o omiso de la cuestión de si C'I mundo ticnr O no tiene un
comienzo temporal.

2.

LEYES f&gt;EL MOYJMIF.NTO DTALHCTICO y

PRAXIS

La Dialéctka &lt;'S -para Engcls- "la Ciencia de las leyes evolutivas más
universales de la Naturaleza, ta Sociedad humana y el Pí'nsamii&gt;nto'',:1 Consiguientemente, la diahktica refleja el cambio universal y eJ ue..xo dinámico
de tocias las cosas. Rosental nos habla de seis clases de dialéctim, de )as cuales
•~ p~rtenecen al materialismo dialfcrico: t) El conocimiento y sus leyes:
d1alrchca g-encral; 2) nialé&lt;-tica de las superestructuras ( rienda, moral arte
derecho. estado. f't'ligióo) ; 3) Dialéctica de las dascs sociales y de ta r~volu~
ción ( socioló_gic.a dinámica) . Las leyes riel materialismo dialéctico fueron
teduci?as a tres por En_gcls: Lenin Cllf"Ota dieri~éis y Stalin formula cuatro.
Atengamonos a la última fnnnufación de Stalin:
l. Ley de la unidad de contrarios

2.

Ley de la mutuación de lo cuantitativo en cualitativo

3. Ley de la necesidad
4. Ley de la negación de la negación o de la contradicción.

La ley de la unidad de los contrarios divide la 1midad cósmica en contrastes
excluyentes pero interrelacionados. Así se piensa excluir la ne~esidad de un
' ENGRLs, Frirdricl1,

p. 86.

20

L11.dwig F11uerbach un das ende der klassichen philosophie,

lllotor extcrior a la materia. Los ejt·mplos que se aducen no son de (011tradiccic1J1es, sino de fases sucesivas.

La le-}' de la tran.1{01mnció11 de la cuaritidad c,1 cualidad indica un movimiento ascendente de Jo sim1&gt;lc a lo complejo, por mrdio de un ('n.•cimiento
o dim1ínul'ión que llega a un punto nítiro, en donde se pro&lt;lure una brusca
transformarióu cualit.ati\'a. Los cambios n1alilativos propician nue,·o:; &lt;'ainbios
c·uantit.ati\'os c¡ttr. 5" resolverán en cambios cualitativos. Cuantidad es la de.
tcrmiuaci{m más exterior en rl desarrollo de las propic·dades ( rA·nnbios de
grado}. En este sentido, el materialismo dialé&lt;-tico bac-e ''de¡l('nder In más
interior y esencial de lo más extrrior )' an'i&lt;lental". Cualidnd son los rasgos esenciales, rstablt:&gt;s -rclativamcntl'- y di.~tintivos df' un objrto. E.~tos rasgos
esenci:iles -fenotipo:,- "con$tituyen ello~ mismos la n•aJidad profunda y
auténtica de w1 ente, o dependen a su vez de algo má~ profundo e íntimo.
y entonces se plantraria el problt'ma ele si esta mutarión rualitativa afecta
sólo al fenotipo o implka una mutación Vf'rdadcram&lt;-ntc• esencial. A esto no
responde PI Diamat" (Luis Cenc:illo). F.n la socird:tcl . ciali~ta se detiene
inexplicablemente esta ley. Ya no habrá revolucionrs, sino mutacionc:; graduales. Cabría preguntar cómo pm·dc c·rs.u· una ler intrínseca a la rC"a!idad.
Hay una e~catologín marxista que no encuentra justificación.
La ley dr la tif'cl'fidad nos viene a decir que nada -en la naturaJ1,z., o en la
sociedad- ocurre al acaso. Todo se explica por leyes objetivas. La libertad
queda reducida a1 conocimiento de las leyes necesarias y a su manipulación.
Pero esto contra&amp;cc al vC"rdaclrrn sentido df' libertad que- vivimos y demostramos con nuestro vivir.
La ley de la negt1rió11 de la negatió11 se roncibe como el elemento c.srncial
de todo cambio o evolución. No se trala de algo meramente nr.a;afo·o. ~ino de
una Aufhebm,~ dinámica qu&lt;' rn negando estadios por mecüo de otros ulterior&lt;'s ya prcronteniclos en los anteriores. Lo nu&lt;'VO niega a lo antiguo, Sf"
reabsorbe en una síntesis, para ser -esa síntesis--- nue,·amente urgada. Df'
esta i:eric de negac-innes sucesivas pem1,mecc un fondo positivo. E·ta ley ya
había siclo adwrticla por los grit-gos y PS tan vieja corno la filosofía. Nada
tenemos que objetar al hl'Cho -demasiado obvio- de qui" f'n el rnmbio algo
se suprime y algo permanece.

La dialéctica marxista es, a la par, Lógica y Teoría clt·I Conocimiento. El
conocimiento se explica por rl reflejo de la cosa, por la adcruacíón -fotográfica- r-ntrc cosa y mente. C.onsta de. tn-s frase$: a) contcmpladón viva,
b) abstracrión, e) praxis. La materia es la ba~e, y el conocimiento la supraeslructura. Esta afim1ación se pretende probar por la correlación entre- la
organización nerviosa y la perfección del t'Onocimiento par leyes dialécticas
(mul.arión de Jo c11antitativo en lo cualitativo y negación de la negación).

21

�en el Manifiesto del Partido Comunista-, es una historia de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros

Lo "material" se convierte en «intelectual". ¡ Curiosa alquimia. que amena2a
derruir la unidad monista del materialismo, aunque se diga que esta oposíción sólo tiene validez en el ámbito gnoseológico! Las cosas se conocen practicándolas. La praxis es el fm del conocimiento y el único criterio de verdad.
Si se gana en una revolución -como la de octubre en Rusia- ya no hacen
falta justificaciones filosóficas. El absolutismo y el imperialismo -n"'t pro ra.
tio11e voluntns- vuelven a surgir bajo otra cobertura. ¿ Es que la praxis ha
de cristalizar siempre en estructuras justas? ¿Quién garantiza que la pra,ás
no degenere en caos, violencia, arbitrariedad, oligarquía, injusticia? Ya se
habrá comprendido que de aceptarse la primacía de la praxis cae por su base
toda posibilidad de una filosofía en sentido estricto. Porque filosofar siempre
ha sido -y tendrá que seguir siend0- trascendencia de la praxis para
reflexionar --de modo profundo e integral- sobre la misma praxis.
El marxismo pretende ser una filosofía transformadora de la realidad. "Los
f.ilósofos -afirma Marx- se han limitado a interpretar el mundo; de lo que
se trata es de transfonnarlo" (Tesis sobre Feuerbach). La te.orla -una
teoría revolucionaria- queda subordinada a la acción. Las cosas son o, mejor
aún, devienen verdadera,; en función del desarrollo. Pero cabría preguntar:
¿cómo puedo saber de antemano que serán verdaderas por la praxis, si la
misma praxis no se ha verificado en la praxis? La filosofía de la Praxis rechaza todo tipo de aprioásmo e instaura, a priori, el criterio de la praxis
como suprema certeza de verdad.

3. EL

MATERIALISMO RISTÓRICO

•
Todo lo hwnano -moral, derecho, arte, filosofía, religión, vida del espíritu- es mera superestructura de la realidad económica, al decir del materialismo histórico. La historia humana es, en su más íntima contextura, la
historia de una lucha de clases. El Estado no es más que el instrumento de
opresión de Ja clase dominante. Los capitalistas explotan a la clase de los
asalariados porque poseen los medios de producción y porque el obrero cede
el valor de uso de su trabajo a cambio de un salario menor, apenas suficiente
para vivir. Esta diferencia de valor (plusvalía} ha enriquecido y sigue enriqueciendo a la clase explotadora. Alguna vez se detendrá la acumulación
creciente de bienes. Los explotados llegarán a expropiar los bienes de los
explotadores. Entonces se iniciará una nueva era de la humanidad. Antes
habrá que pasar por una dictadura del proletariado. "Toda la historia de la
sociedad humana, hasta el día -aseguran Carlos Marx y Federico Engels

22

y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre,
C'mpeñados en una lucha inintem.u:npida, velada unas veces y otras franca y
abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes".º La moderna burguesía es producto de un largo proceso histórico. El
régimen de cambio y de producción determina las transformaciones radkales.
La existencia de la burguesía presupone una revolución en los instrumentos
de la producción en todo el sistema económico. "La burguesía va aglutinando
cada vez más los medios de producción, la propiedad y los habitantes del
país. Aglomera la población, centrali7.a los medios de producción y concentra
en manos de unos cuantos la propiedad. Este proceso tenía que conducir, por
fuerza lógica, a un régimen de centralización política. Territorios antes independientes, apenas aliados, con intereses distintos, distintas leyes, gobiernos
antóuomos y líneas aduaneras propias -escriben Marx y Engels-, se asocian
y refunden en una nación única~ bajo un Gobierno, una ley, un interés nacional de clase y una sola linea aduanera".7 El desarrollo del proletariado
es proporcional al de la burguesía. El trabajo sirve para incrementar el
capital. "El obrero, obligado a venderse a trozos, es una mercancía como
otra cualquiera, sujeta, por tanto.., a todos los cambios y modalidades de la
concurrencia, a todas las fluctuaciones del mercado" •8 Antes de fortificarse
y consolidarse, el proletariado recorre diversas etapas: a) obreros aislados;
b) obreros de una fábrica; e) obreros de una rama del trabajo. Tras esta
primera etapa eo que se destruyen mercancías, máquinas y fábricas para
volver a la situación del obrero medieval, viene la fase en que los obreros
se unen contra los burgueses, en organizaciones permanentes. Surgen, de vez
en cuando, revueltas y sublevaciones. Pero la concurrencia desatada entre
los propios trabajadores mina las organizaciones sindicales. La lucha de clases
prosigue. "De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía oo hay
más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado".9 Los labriegos, artesanos, pequeños industriales y pequeños comerciantes son burgueses,
reaccionarios. Las leyes, la moral, la religión son para el proletariado "otros
tantos perjuicios burgueses tras los que anidan otros tantos intereses de la
• MARX, K. y

1949, p.
' Op.
' Op.
' Op.

ENOELS,

F., Biogrofla del manifiesto comunista, Editorial México,

72.
cit., p. 77.

cit., p. 79.
cit., p. 83.

23

�burguesía".10 Los proletarios no tienen nada propio que asegurar, sino destruir todos los aseguramientos y seguridades privadas. La lucha empieza por
ser nacional y conduye si&lt;"ndo internacional. "La burguesía ,·e tambalears .
bajo sus pies la base sobre que produce y sr apropia lo producido.'' A,·an1.a.
cava su fosa y tría a sus propios ent •rradorcs. Marx y Engcls afirman, en
tono profético: "Su muerte y e1 triunfo del proletariado son igualmente
inevitables" .11
Los comunistas --dicen los autot'e'S del },,fanifif'r/(}-- pueden "remmir su
t('oría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada''. 1~ Trátase de convertir el capital en propiedad colectiva. Hasta ahora se le ha \·:~nido pagando
al obrero lo estrictamente necesario para seguir vhriendo y trabaj,mdo. El
obrero vive para inrrementar el capital, que es trabajo acumulado. En la
sociedad comunista, por el contrario, el trabajo acumulado scn:idi para dilatar, fomentar y enriquecer la vida de los trabajadores. Los trahaj:ulm·cs no
tienen patria. Al suprimir los an(ar1onismos de clase se horrarán las h&lt;1~Lilidades de las naciones entre sí. No hay verdades eternas. como libertad. jmticia, etc, "Las ideas imperantes t&gt;n un::i época han sido sien1pre las ideas
propias de la clnse imperante," El Esta.do perderá todo carácter polítíro tan
pronto como hayan desapqrecido las diferencias de das(". "El poder político
no es, en rigor, má" que el poder organizado de una clase para !a C1presión
de la otra·'. 13 Marx y Engels confiesan, abiertamente, que los comunistas
apoyan en todas partes cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante. "Sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden existente".H Nada tienen que
perder los proletarios, como no sean sus cadenas. El célebre J!anifiesto
comunista termi;na con u11a exhortación: "¡ Proletarios de todos los países,
uníos!".
F. V. Konstantino afirmi,,: "La sociedad humana es parte del mundo
material, único que nos rodea. De ahí que las leyes y categorías del materialismo dialéctico tengan también vigencia en su aplicación a la sociedad. Sin
embargo, ésta representa un campo del mtmdo material específico, rnalitati,,amente distinto de la naturaleza. E lo hace que dichas leyes y categorías
se presenten aquí bajo w1a forma propia, peculiar y exclusiva de la sociedad". 1-'i
Op. cit., p. 84.
Op. cit., p. 85.
" lbid., p. 87.
" Op. cit., p. 95.
" lbid., p. l 08.
10

u

"

KoNSTAN1'lNO,

F. V., Los fundamentos de /a. filosofía mar.tista, México, Edit.

Grijalrn, 1962, p. 331.

21-

Las leyes a que se refiere el materialismo histórico son: a) Ley de baja
tendencia al d~·I porcentaje de beneficio; b) Ley de proletarización cr('rÍente:
c) las crisis como ley del de arrollo del capitalismo; d) la revolución emergente
de la disparidad enlre la evolución de las fuerzas de producción y la de las
relaciones de producción.
La sustancia {mica del valor de toda mercancía es el trabajo. }..{ientra~ m
las economías prccapitalistas el trabajador obtenía la totalidad del fruto de
su lahor, en el régimen capitalista el patrón adquiere la fue!'Za de trabajo
al precio de :-u valor y roba la plusvalía. La p!usvalfa marxista consiste en el
ex&lt;:e&lt;lentc de valor que el obrero produce en relación a lo insumida por fü
manutención. La injusticia estriba n que el capitalismo adquiere la fuerza
de trabajo -mercancia- para revenderla con un excedente de \ alor. Y esto
-dice Marx- es un robo objetivo. Los capitafütas se afanan por incrementar
la plusvalía mediante la prolongación de las jamadas de labor. Y cuando ello
no sea posible procurarán Jisminuir el costo de producción de la fuerz..'l. de
trabajo, disminuyendo el valor de los artículos de c.mnsumo de la clase obrera.

El proceso térnico y la mecanización inrrementan aún más la plusvalia. En
tanto c¡ue- en las cco1mmías precapitalistas el artesano vendía su mercancía y
compraba mercancías de otro tipo, e11 el régimen capitaljsta el patrono hace
circular el capital para adquirir con él me,rcancías y adquirir, por ende, un
capital aumentado. En el primer caso el ciclo es el siguiente: mercancía-dinero.
mercancía. En el st&gt;gundo caso se presenta un nuevo ciclo: dinero-mercancía•
dinero. La ley de acumulación constante del capital nos indica que "cuanto
más haya acumulado el capitalista, tanto más tendrá oportunidad de arurnular". La masa de "capital constante" (máquinas, materias primas, etc.)
aumenta mientras disminuyr el ",apital v:i.riablc" (dedicado a los salarios)
con la consiguiente dt&gt;soeupación de las masas rnás o menos numerosas de
trabajadores, rnya sola presencia hace bajar, inmediatamente, los salarios. La
concentración de las rmpresas opera e.n medio de la proletariz.,ción constante.
Esta proletarización acarrea la disminución d.e la plusvalía, puesto que el
capitalista invierte su haber en la adquisición de material de trabajo ("capital
constante") y deja de invertir, proporcionalmente, en salarios ("capital variable,"). En vano tratarán los patrones de incrrnumtar la producción, para
evitar la disminución de su beneficio. Sur~e el subconsurrto y se presenta,
ineludiblemente, la crisis económica. Estas crisis debilitan las posibilidades
de resistencia del régimen capitalista. A medida que la masa ele proletarios
va engrosando, los "expropiadores" capitalistas se van reduciendo en número.
Pero llegará el día, fatalmente, en que los zánganos-capitalistas será □ e&gt;.--propiados en tma rernlución violenta y catastrófica.

25

�4,

CRÍTICA AL MATERIALISMO DIALÉCTICO E HISTÓRICO

En su más pura raíz original, el socialismo fue una justa reacción -en la
segunda mitad del siglo pasado- contra los excesos del capitalismo manchesteriano. Aspiraba a aliviar las condiciones de los trabajadores explotados por
un capitalismo individualista, burgués, materialista. El socialismo utópico de
Fourier., Blanc y Prouclhon derivó hacia el comunismo de Carlos Marx y
Federico Engels. Rodbertus y Lasalle preparan el terreno al llamado "socialismo científico". Este sistema -filosófico, social, económico y político-- priva
al hombre, como todo totalitarismo, de su dignidad de persona humana. El
hombre sólo cuenta en función de grupo, de la clase social. La utilidad y
progreso de la colectividad despe~onalizan radicalmente al ser humano. Al
arrancarle el alma espiritual -raíz y savia de la dignidad humana-, el
hombre queda reducido a título anónimo: será reconocible por algún guarismo
colgado en el don;o.
Quisiera concretar las críticas al materialismo dialéctico y al materialismo
histórico, sirviéndome de las observaciones críticas que he apuntado en algunas
de mis obras (Teoría del Estado, Teoría de la democracia, Se, y quehacer
de la Universidad), aunque no limitándome a ellas:

1) El materialismo dialéctico tiene en la materia -y no en el ser- su
concepto supremo, y hace de Ja experiencia la única fuente del conocimiento.
En consecuencia, resulta imposible fundamentar teóricamente la autonomía
filosófica. A partir de la experiencia sólo se obtienen conocimientos empíricos
con valor actual. La praxis no puede ser el criterio final para el conocimiento
correcto, puesto que su adecuación o no adecuación con alguna teoría es algo
que está aún por conocer. Para considerar correcto ese supuesto conocimiento,
sería indispensable una verificación por la pra.xis. Finalmente no se llegaría
a decisión alguna.
2) La materia no es eterna, como lo asegura el materialismo dialéctico.
El principio físico de Ja conservación de la masa y la energía se refiere a
procesos intramundanos. La suma de la masa y la energía permanece constante
cuando una dimensión intramundana opera sobre otra. Pero con esta aseveración no se ha dicho nada sobre la cuestión de si el mundo como totalidad
luvo o no tuvo comienzo. "Concluir del hecho de que masa y energía no son
producibles por causas intramun&lt;lanas, que son invariables, es un evidente
corto circuito lógico" (Gustav A. Watter). Contra la teoría de la entropía
-muerte por calor- la filosofía oficial de la URSS aduce la infinidad
espacial del universo. Pero la infinidad espacial del universo no es más que un
postulado del materialismo dialéctico. Suponiendo que el mundo no tuviese

26

un comienzo temporal -como lo afirma el marxismo-leninismo-, de esta
carencia no cabe deducir que no hay Dios. Los argumentos para probar la
existencia de Dios no se apoyan en un comienzo temporal del mundo, sino
en su contingencia, en su falta de necesidad intema, en su indiferencia frente
al ser. El sofisma lógico e.s patente.
3) Si reconocemos el principio de causalidad -y el materialismo dialéctico
lo reconoce-, el efecto no puede pertenecer a un orden del ser superior a
la causa. La conciencia no puede provenir de la materia inorgánica y de la
biología. Y nada se adelanta c.on hablar de "función", puesto que debe existir
siempre una proporción entre el órgano y su función. En otras palabras, un
órgano material no puede ejercer una función inmaterial. Hablar de )a conciencia material como propiedad de la materia es una contradictio in adjectio.
Lo afirmado en el sustantivo es negado con la función adjetiva.

4) El salto de la cantidad a la cualidad no ofrece ninguna explicación
del surgimiento de la nueva cualidad. Mientras la transformación del agua en
vapor se mantiene dentro del mismo orden de la materia inorgánica, la
transformación del mono en hombre supone el salto a un orden superior del
ser. Invocar la ley del salto de la cantidad a la cualidad para explicar el
ascenso a un orden superior, entraíia una violación del principio de causalidad.
La ley de la unidad y lucha de los contrarios tropie7.a con el escollo insalvable
de que no puede habf-r negatividad real si pensar y ser ya oo son idénticos
(como en Hegel). Se confunde la contradicción -un elemento positivo y su
negación- con la lucha de opuestos ele.mentas positivos ( un modo de operar
la causalidad).
5) Al decir que el hombre aparece cuando surge el trabajo colectivo y
la formación del lenguaje, se considera al efecto como causa y a la causa
como efecto.

6) Si en el mundo capitalista hay que atribuir toda la perversidad o malida
al sistema y no al capitalista individual, "el propio sistema no ha pocfido
constituirse, en cambio, más que por efecto de una malicia anterior a él''
(Jean-Ives Calvez).
7) Al contrario de lo que suponen los marxistas, la vida económica es una
consecuencia de la vida social. El elemento religioso, político, moral, etc.,
priva deddidamente sobre el factor económico. Si la filosofía soviética atribuye
un papel activo a la superestructura, ¿cómo escapar del llamado "idealismo"?,
¿ cómo se compagina la transformación política de la URSS, que antecedió
a la transformación económica, con el esquema de la base econ6mica y de la
superestructura? Si la moral está determinada por la dase ¿ cómo reconocer

27

�aquellas normas morales que tuvieron y tienen validez para todas las épocas,
aunque a veces no s.e hayan conocido y practicado perfectamente? Si el cristianismo debe su nacimiento a la necesidad del Imper.io Romano de tener una
religión unitaria mundial, ¿por qué fue perseguido el cristiano durante dos
largos siglos? Y ¿por qué el cristiano ba sobrevi\;do a tantas y tan diversas
organizaciones del ser social: esclavitud, feudalismo, capitalismo y socialismo
soviético?
8) No hay solamente dos clases, como asegura Marx, sino ruversas clases
sociales con luchas y colaboraciones parciales:. La conciencia de clase suele ser
fruto de propaga11da --causa ••ideológica"- y no mera rnsultante del factor
económico.
9) El valor de una cosa proviene no tan sólo del trabajo, sino también de la
'lecesidad que se tenga de e·lla, de su rareza; en suma, de su utilidad.
10) La, teoría de la plusvalía descansa sobre un concepto inexacto, erróneo,
del valor-trabajo. De ser cierta la tesis marxista, las industrias (]Ue tienen más·
obreros serían las que obtendrían beneficios más altos, lo cual es falso. Olvi~·
dándose de que la Jey del valor era valedera para, el peclodo capitalista, Marx
la extiende para todo el curso de la historia.
11 ) La eoacentración capitalista no se ha realizado en todas las ramas de
la producción. Habría que decir, además, que la concentración de empresas
no significa. ineludiblemente, una concentración de la propiedad.

12) La historia nos ha demostrado la falsedad de la teoría marxista sobre
la desaparición progresiva de las clases medias y la miseria creciente de los
proletarios. Las clases medias se multiplican en todos los pueblos y la condición
de los asalariados ha mejorado gracias a la acción sindical.
13) Para acelerar el cambio del régimen capitalista a la dictadura del
proletariado, es preciso suponer la libertad que ha sido negada, teóricamente,
pQr Marx.
14) El marxismo incurre en el conocido sofisma de "ignorancia de elenco"
al confw1dir el materialismo con las ciencias naturales, la economía O el
realismo, y a.l confundir el espiritualismo con el idealismo. Mientras e1 idealismo niega la realidad de los cuerpos y la materia, el espiritualismo la admite
al- fado de un elemento distinto y superior: el espíritu.
15). Como todo materialismo, incurre en los conocidos absurdos: a) la
materia, sometida a cambio y mudanza permanente es eterna e increada· es
d .
'
'
ecu-, que teniendo en sí Ja razón de su existencia es necesaria e infinita. Pero

28

entonces, ¿ cómo concebir una infinitud cambiante y mudable?; b) supone
erróneamente, contra la ley de la inercia, que la materia se dio a sí misma
el movimiento; e) pretende hacernos creer que los cuerpos. son puros fenómenos sin sujetos; d) acaba con el fundamento de las leyes naturales y en
ru lugar instaura el acaso y la generación espontánea.
16) En vano intenta el materialismo dialéctico destruir el principio de
contradicción. Por el hecho de que a una cosa le convengan sucesivamente
un estado y su contrariaJ no se puede deducir -a menos de caer en sofisma
de composición- que también le convienen simultáneamente. ¿ Cómo justificar. la ·contradicción sin justificar el absurdo? Y una filosofía que pretendiese
justificar el absurdo, ¿ no sería por eso mismo absurda?

17) E&gt;..-plicar el desenvolvimiento de la materia mediante un proceso ideológico (o una teoría mctafísir.a) es una abierta contrarucción con los principios
mismos del marxismo.
18) El factor económico es un factor de la actividad humana pero nnnca
un factotum como lo supone el marxismo. Resulta contrario a la naturaleza
espiritual del hombre, a 1a razón, a la libertad y a la historia misma hacer
de la religión, del arte, del derecho, de h ciencia y de b cultura en general
un simple reflejo de los factores materiales. La historia nos enseña que entre
la economía y las aclividades superiores sólo hay influjo mutuo y desarrollo
paraldo. El progreso reposa sobre la inteligencia. y la voluntad del hombre;
nunca sobre la materia bruta.
19. El programa de Marx "no es científico, ni moral, ni benéfico, ni posible" (R. Martínet. del Campo). Si .es falsa su teorb. del valor que desconoce
la mutua utilidad de los contratantes, lo raro del objeto y la contribución
del capital y de la dirección, cae por su base la teoría de la p1usvalía. La ,
sociedad sin clases es una cándida ilusión que supone un nuevo hombre y
una nueva sociedad, húrahumanos por cierto.

5,

LA FILOSOFÍA MATERIALISTA Y DIALÉcTICA DEL DERECHO

De los filósofos ingleses --de Bacon y de Hobbes, sobre todo- hereda Karl
Marx el concepto del Derecho como expresión de poder. Cierto que su fundamentación es muy diferente. Coincide tan sólo en la ceguera hacia 1a esencia
del Derecho. En su crítica a la filosofía hegeliana del Derecho ( 1844) contrasta, con sobrado érúasis, cl idealismo con el materialismo. "La critica de la
filosofía del Derecho y del Estado, que por dbra de Hegel ha tenido Ja más

29

�ronsecuente, rica y última consideración, es lo uno y lo otro -tanto el
análisis crítico del Estado y de la realidad vinculada a él, cuanto la decidida
negación de toda la forma seguida hasta nosotros de la conciencia política y
jurídica alemana, cuya expresión más noble, más universal, cle'"ada a ciencia
es precisamente la filosofía. del derecho especulativo. Si sólo en Alemania era
posible la filosofía del derecho especulativo, este.' abstracto, exuberante pensamiento del Estado moderno cuya realidad perdura más allá, este más allá
puede hallarse también sólo allend el Rhin. Igualmente. el pensamiento
alemán de llegar al concepto del Estado moderno abstrayendo del hombre
real, por más que anormal, sólo em posible parque y en cuanto el mismo
Estado moderno hace abstracción del hombre real y responde a los planes
del hombre total, no dividido de un modo imaginario", dice Karl Marx en su
bzfrodu(jci611 para la crítica de la filosofía del Derecho de Hegel. 18 Esta misma
crítica aparect'rá con otras palabras, en el prefacio de El Capital y eo La
Sagrada Familia; que escribió en unión de Engels.

Para Karl Marx y Friedrich Engels el Derecho es mera superestructura
ideológica, como Jo son la moral, el arte, la religión, el Estado. Esta ideología
de clase, que es el Derecho, se eleva por encima de la realidad material del
control de los medios de producción, como toda típica superestructura. "La
particular estructura económica forma la base real que, en {Lltímo anáfüis,
servirá para explicar la superestrurtura de instituciones jurídicas y políticas
-escribe Engels--- y de la producción religiosa, filos6fica y de otro Lipo
(He?Stellungswcise) de cada período histórico". 17 Obsérvese que la idea de
justicia está ausente en la concepción marxista y hegeliana del Dt&gt;recho. El
crítico del sistema jurídico en turno debe desenmascarar el Derecho como
mero instrumento de dominación en manos clc los explotadores. La cobertura
normativa se emplea en interés de la clase explotadora. El hombre, en la
sociedad ,apitalista, está enajenado. Sólo cuando el proletariado se apodere
d 1 poder cesará la enajenación. El Derecho, que contribuye a la alienación
en el capitalismo resultará innecesario y superfluo en la sociedad sin clases.
Resulta curioso el hecho de que ni Marx ni Engels traten en detalle las cuestiones específicamente jurídicas. En el famoso Manifiesto se hace alusión al
Estado, pero jamás se menciona al Derecho. Sin embargo, esta ausencia de
mención expresa no significa en manera alguna que Marx y Engels se desentiendan del Derecho. Bastaría pensar en el rechaw radical de la propiedad y
en nueve medidas más que se proponen a fin de instaurar el régimen comunista,
para percatamos de que a los autores del Manifiesto les es imposible desen" HE011t, Guillermo Federico, Filoso/la del Dertcho, pról. de Carlos Mant. Edit.
Claridad (Biblioteca Filosófica de la Editorial Claridad) , p. 14.
" ENoBLs, F., Die t111iwieklung des soziafümus von der utopie zur wisstnschaft, 1882.

30

tenderse del Derecho. El derecho de libertad de quienes TIO poseían propiedad
alguna hace necesaria la abolición de la propiedad que mantiene a los desposeídos en la servidumbre.
Karl Marx y Friedricb Eogcls exigen la destrucción del orden jurídico
c,dstente y esperan que la dictadura del proletariado haga desaparecer 1a
división de da.ses. La predícdón de Engels, en el sentido de que "el Estado
se marchita", no se ha cumplido en los países comunistas. Todo lo contrario,
el Estado -un Estado totalitario, por supuesto- se robustece día a día a
costa de la libertad y de la asfixia de los súbditos. Pensaba Engels que la
sociedad, basada en la lucha de clases, tenía necesidad del Estado para mantener por fuerza a las dases explotadas, en condiciones de opresión. Pero cuando el Estado se convierte al fin en el verdadero representante de toda la
sociedad, deja de ser necesario. Tan pronto como cese el régimen de clases
ya no será necesario la f uen.a rcpmiva ( el Estado). La toma de posesión
de los medios de producción en nombre de la sociedad sin &lt;'!ases hace superfluo el instrumento de dominación. "El gobierno de las personas es reemplado por la administración de las cosas y por el manejo de los procesos de
producción. El Estado no es abolido: se marchita". 18 La era sin Estado, profetii.ada por Marx y Engels, ha resultado pura utopía. Y no vale argüir, como
lo hizo Stalin, que se ha impedido el marchitamiento del Estado en Rusia
porque. el proletariado en la Unión Soviética se enfrenta a un hostil mundo
capitalista. Supongamos -mera bip6tesis de trabajo- que desaparezca el
mundo capitalista. ¿ Puede alguien creer, sensatamente, que el Estado comunista mundial languidezca? ¿ Cabe prescindir, entre seres humanos, del gobierno
y de la coacción?

En su libro Anti-Düliring -La s1tbuersión de la ci.c11cia por el señor Euge11
Dühring-, Federico Engds señalaba que "el contenido real de la exigencia
proletaria de igualdad es la reivindicadón de la supresión de clases. Toda
exigencia de igualdad que vaya más allá de eso desemboca necesariamente
en el absurdo". 1 ~ Partiendo de la de.sigualdad accidental -no esencial- que
se da entre los hombres (inteligentes y estultos, laboriosos y negligentes, sabios
e incultos), ¿ cabe evitar la existencia de rlases? ¿ Lo han evitado Rusia,
China y los países de la "cortina de hierro' ?
No podemos desconocer las condiciones sociales con que se relaciona el Derecho. Es mérito de Marx y Engels haber puesto de relieve estos condicionantes
sociales de la ciencia jurídica. Pero de aquí no cabe deducir que el Derecho
sea mera superestructura ideológica. Está muy bien retrotraerse a los orígenes
" ENGEt.S,
0

ENOELS,

F., Socialismo uló pico '1 socialismo cientlfico, Bs. As.
F., Anti-dühring, 'México, Edit. Grijalvo, 1964, p. 96:

31

�históricos del DNecho para comprender mejor el fenómeno jurídico. Pero está
muv mal reducir el Derecho a la historia y asegurai- -como lo hace Engdsqu~ t-0do oJden legal contiene, como elemento C.'lencial, t&gt;l derecho de ser derrocado. Ni los Estados constitudonalistas ni los Ei;tados totalitarios actuales
podrían confirmar ese aserto. Co~o certeramente advierte C. J. Friedrich,
"las naeione.s de Derecho y gobiemo dentro del contexto del materialismo
dialéctico se convierten en un positivismo snperi-ícial que quisiera ver \a ciencia
del Derec.ho como algo análogo a la ciencia natural: como una mera colección
,rnpírica ·&lt;le datos, y su análisis" .20 Las clases sociales no son meros productos
de factores puramente económin,s: No. hay que confundir un factor con un
factotum. Tampoco cabe ignorar que el Derecho ha servido como medio para
defender a los económicamente débiles. La actitud marxista presuntamente
positivista y científica no puede ocultar el anhelo y las demandas de un
Derecho justo o de una Justicia social.

6.

CRÍTICA A LA FILOSOFÍA MA.R.'CISTA DEL DERECHO Y DEL ESTADO

Resulta muy fácil decir que la historia de la humanidad y la historia del
Derecho en particular no son otra cosa que reflejos de la situación económica.
Pero afirmar no es probar. "La concepción materialista de la Historia es
mcompleta y falta de desan·ollo. Es incompleta -advierte el iusfilósofo germano, RudolI Stammler porque usa sus conceptos fundamentales, como sociedad, fenómenos económicos, forma de producción social, etc., sin definirlos
antes mediante características unitarias. La reflexión crítica enseña que el
punto de víst.a social es el de la relación entre fines humanos. La cuestión
social no pertenece a la ciencia de Ia naturaleza sino a la de la finalidad. La
relación entre economía y Derecho no es la de la base y la superestructura. Al
contrario, no puede pensarse la economía social sin una forma jurídica determinada según la cual funciona. Todo concepto económico presupone ciertas
instituciones jmidicas cuya desaparición entrañru:ia también la suya propia.
No sucede en cambio lo contrario. En tal sentido el Derecho es la forma.
(o sea el modo lógicamente condicionante) y la economía la materia (pensamiento lógicamente condicionado- en la representación de la existencia social
del hombre. Ambos están implícitos en el concepto de la colaboración con
igualdad temporal, pero con la expresada prelación lógica... Está falta de
desarrollo porqlle no ha elaborado consecuentemente el pensamiento de la
regularidad de la vida social ... La regularidad y las tendencias sociales no
"' FRIEDRICH,

32

C. J., La filosofía áel Derecho, 'México, F.C.E., 1969, p. 221.

resulta simplemente de su devenir, del mismo modo que el conocimiento del
desarrollo de una doctrina de- las ciencias naturales no garantiza la certeza de
su contenido. También el error y la conducta reprensible nace causal y
necesariamente. • . No hay ninguna garantía absoluta de que la humanidad
irá siempre por el e.amino del progreso histórico. Pero la experiencia nos autoriza a esperar que el anhelo por ]o justo será cada día más vigoroso". 21
l

La supraestructura jmídica se reduce prácticamente, para los marxistas, a
establecer las relaciones de propiedad. Escuchemos a Konstantinov:
"El derecho que predomina en cada sociedad, fija ante todo las relaciones
de propiedad. Tal es la función que cumple el derecho de propiedad. El
derecho público y el derecho de propiedad sancionan el dominio económico
y político de una clase dada mediante la promulgación de leyes y normas
jurídicas obligatorias para toda la sociedad. Valiéndosé del poder estatal, la
clase dominante dieta sus leyes y -procedimientos, crea diversas instituciones u
organizaciones (militares, judiciales, represiva&lt;;, ideológicas) que velan por
las leyes y los procedinüentos ventajosos para dicha cJase. Gracias al derecho
se erige en ley la voluntad de la clase dominante, voluntad que se cumple
mediante la fuerza coercitiva del Estado". 2:
Bastaría leer someramente la Constitución Política de la República Mexicana
y la Constitución de la propia URSS para darnos cuenta de que el Derecho
no se limita, de modo preeminente, a reglamentar el derecho de propiedad.
De ser cierto que el Derecho erige en ley la voluntad de la cwe dominante,
no hay Deretho sin&lt;&gt; arbitrariedad o autoritarismo. ¿ Cómo llamar al Derecho
soviético, de a.cuerdo con la tesis de Konstantinov? Se dice que "el Estado es
fruto de la sociedad dividida en clases, del carácter irreconciliable de las
contradicciones entre ellas". Para con:oborar e) aserto se aduce el hecho
pretendidamente histórico de que "tanto en los regímenes esclavista y feudal
como en el capitalista, la sociedad se compone de distintas clases; sin embargo,
el Estado representa la organización política cle una sola clase, precisamente
Jaque domina económicamente". 23 Resulta grotesco presentar al Estado como
1:1n instrumento de opresión al servicio de la clase dominante. Cuando hay un
instrumento de opresión es que no hay Estado o ha fallado d Estado.
¿ Acaso abrir carreteras, administrar servicios públicos, legislar en favor de la
clase obrera y de la clase campesina es tnstrumento de opresión? El .verdadero
Estado abarca todas las clases sociales. Hablar de "Estado de clase" es una
n

FRIEDRICH,

C.

J.,

Modernas teorlas del Derecho y del Estado, México, Botas, pp.

119-122.

= KoNSTANTINOV,

Los fundamentos de la filoso/la marxista, México, Edit. Grijalvo,

1962, p. 417.
11 Ibid., pp. 451-452.

33
H-3

�contradictio in adjectio. Por su fin y por su función, el Estado supone Ja
unión, la colaboración de clases. De otra suerte no se realizaría el Bien Común.
Y si se suprime el Bien Co!Dún -causa final del Estado- se suprime el
Estado, para quedarse con un instrumento de opresión o con una banda de
ladrones.
Lenin sostuvo que el Derecho no era otra cosa sino "la expresión de la
voluntad de las clases que obtuvieron la victoria y conservaron el poder pollúco en sus manos". Por encima de todo criterio jurídico, que se consideraba
ya como obsoleto, está la conciencia socialista, la justicia de clase, la rápida
eficacia revolucionaria. La dictadura del proletariado se basa en la fuena y
no en el Derecho. Pocos años después los soviéticos se vieron precisados a
la autoridad estatal mediante leyes. Al principio sólo tenía importancia el
Derecho penal y la organización del Estado. Más tarde se admite el Derecho
privado c-lásico. Evgenü Bronislavovich Paschukanis (1891-1937) se convierte
de pronto en el principal teórico del derecho en Rusia, pero cae en desgracia
ante e1 gobierno de la URSS y sucumbe, al parecer, en una purga staliniana.
Paschukanis afirma en su Teoría General del Derecho y Marxismo que el
Derecho es un producto típico de la economía y cultura burguesa. El intento
de crear un ''Derecho proletario" o socialista está condenado al fracaso. Sólo
cabe el desvanecimiento gradual de las categorías jurídicas burguesas. La
progresiva desaparición del Derecho terminará cuando advenga la sociedad
socialista. Mientras tanto será un instrumento de regulación social que resuelve conflictos de intereses. Como en la sociedad socialista no habrá conflicto
de intereses, saldrá sobrando el Derecho. En 1929 Stalin dirige un ataque
frontal a estas ideas de Paschukanis. El ius.filósofo soviético se retracta en
varios artículos y adopta la concepción de Stalin: la situación política exigía
no tanto un debilitamiento cuanto más bien una vigorización de la autoridad
estatal Tras las excusas, lamentaciones y retra-ctaciones, insiste en un solo punto: no es necesario desenvolver un Derecho proletario porque tendrá que
venir la desaparición del Derecho. Antes de que desaparezca el Derecho desa.
parece de la escena el desventurado Paschukanis. P. Yudin y Andrei Vyshinsky
atacan violentamente a Paschukanis y sostienen la concepción de una nueva
forma de Derecho socialista -estabilizante del orden social-, diverso y
superior al Derecho capitalista. Se despiden de Marx -en silencio- y hablan
de un Derecho que defienda la estructura socialista. "Nuestro Derecho -dice
Vyshinsky- es la voluntad de nuestro pueblo elevada al rango de ley." El
Derecho no puede ahogarse en la economía ni en la política. En su libro
El Derecho del Estado soviético, V~hinsky asegura que el marchitamiento del
Estado se producirá por la máxima intensificación del poder y no por su
debilitamiento. El gobierno es el "individuo colectivo". Con esta fantasma-

34

goría se pretende hacer necesaria en la Unión Soviética la existencia de un
poder coercitivo aunque no existan clases rivales. S. A. GoJunskii y M. S. Strogovich definen el Derecho como "un conjunto de reglas para la conducta
h~ana, establecidas o afirmadas por el Estado, cuya fuerza coercitiva garantJ.za su puesta en práctica, con e) fin de defender, asegurar y desarrollar
las relaciones y acuerdos jurídicos beneficiosos y ventajosos para la clase
dominante, es decir, para el proletariado". 2~ Ningún gobierno puede perpetuarse en. el poder sin hacer uso del Derecho. Los marxistas parecen ignorar la
necesidad de orden, paz, seguridad, justicia, que sólo el Derecho puede plasmar
en la convivencia social.

" G-oLUNSKn,

S. A. y

STROGOVICH,

M. S., Teoría del Estado y del Derecho.

35

�CONTEMPLACIÓN Y ACCIÓN
MtCHELF.

F.

SCIACCA

Génova, Italia.

1.

SIN CONTEMPIACIÓN MUERE EL SABER FORQUE CESA EL PENSAMIENTO

o "DETENCIÓN PARA VER": este significado correspondiente a la
contemplatio o a la actividad de "considerar atentamente con el intelecto
y con los ojos" lo contemplativus, se identifica con lo "especulativo". Ttmplum
era el "Jugar", como escribe Vanón, "desde el cual se podía libremente mirar
et delo y tomar los augurios"; para Ci&lt;-erón "ex terra emintnt, qu.od contemplationi coeli officure possit". Contemplación es la vista atenta, concentrada,
profunda, y por lo tanto libre, en donde convergen el ojo y la mente por nada
distraídos y "videntes'' de allá de la misma vista escudriñadora de causas,
rarones, fines, secretos; y Lucrecio llama templa mentí.! (los secretos del alma}.

"TEORÍA"

Un alto para ver; si uno no se detiene no ve, cuando muchn mira fugazmente, quedando siempre en la superficie como si no hubiese nada que ver,
como si nada mt'reciera ser visto, como si todo fuese sin valot e insignificante:
"No los observes; mira y pasa". El no detenerse para ver es la actitud
espiritual de qtüen no sabe ver por ignorancia o por obtusidad que no quiere
remediar, o bien por sabihondez y presunci6n ; tanto en un caso como en el
otro es pereza intelectual y moral por descuido o por negligencia, por desprecio
de cuanto se mira. Pero quien no ve no conoce; quien no conoce no sabe.
No detenerse para vt'r es condenarse a un perpetuo turismo de masa: una
mirada fugaz a este o aquel lugar, cuatro charlas y una docena de trivialidaclcs sazonadas con despropósitos, un haber estado en cuaJquier parte sin
haberse detenido en un solo lugar.

Sin contemplación no hay saber, muere la scientia porque cesa el pensa-

37

�miento. Frente a la planta se detiene el botánico para verla, par.a observarla
a fin de estudiar su vida, de clasificarla, describirla: de conocerla; se detiene
el pintor frente al paisaje; se detiene el filósofo y el teólogo para reflexionar
sobre los problemas del mundo y sobre Dios; se detiene quien hace un trabajo,
cualquiera que éste sea, si quiere que sea válida la obra de su trabajo.
Detenerse para ver es descubrir que así se conoce lo que no se conocía, y
que conocido es conocimiento nuevo; es saber que crece y se renueva. Reducir
el espacio de la contemplación que exige un ambiente favorable y no enemigo de silencio y de tranquilidad; tanto amor por lo que se quiere ver y por
el mismo ver o por la búsqueda, y por esto tanta. disponibilidad y con ella
dedicación, sacrificio y humildad, es empequeñecer el espacio del conocimiento hasta la anulación del saber, en homenaje a los eslóganes vulgares de
que la contemplación es "pérdida de tiempo", "egoísmo anti-social", etc.
Más cómodo y más al alcance de todos como mercancía de vasto consumo es
el mirar y pasar, pero el precio es la pérdida del conocer y del saber -por
falta de vista-, el fin del verdadero progreso que es y crece sólo con el
saber en cualquiera de sus formas; y nada puede saber ni por razón o sentimiento ni por intelecto o fantasía quien no se detiene para -ver. Combatir
la contemplación o reducirla, sin espacio a lo que vendría a identificarse
como una actitud antisocial, egoísta o "aristocrática", es ser enemigos de una
sociedad de hombres libres, para hacerse constructores atareados de una masa
de bípedos reificados; es desconoc~r, como escribe Cicerón, el fin para el
cual el hombre ha nacido: "Equus vehendi causa~ orandi bos, venandi et
custodiendi canis; homo autem hortus est ad mundum contemplandttm".

2.

CoNTEMPLACIÓN NATURAL Y CONTi/,MPLACIÓN SOBRENATURAL

La contemplación natural o del orden humano es el momento intuitivo del
conocer, es la intuición de la verdad: "ve" intuitivamente desde el punto de
vista artístico la verdad de un jardín el pintor; del mismo modo ve in.
tuitivamente desde el punto de vista científico la verdad el botánico, y
el jardinero ve la suya. Como conocimiento intuitivo, la contemplaci6n se
contrapone al conocimiento discursivo, pero le es fundamento: se contra•
pone.n en la, co~boración; en la contraposición están Uamados a integrarse.
Pero como fundamento del conocimiento discursivo, el intuitivo puede estar
solo, el otro no: es el primado de la -intuici6n inteligente sobre el discurso
racional. En efecto, el verdadero "descubrimiento" -y son pocos en cada rama
del saber- es siempre un acto intuitivo, un rayo de la inteligencia y de la
fantasía que llega de improviso, pero no es nw1ca improvisado, fruto a veces

38

de largo estudio y de sufrida maduración; las mismas invenciones requieren
un mínimo de intuición, pero precisamente porque no basta cuanto basta, son
muchas, demasiadas. Con frec;:uencia la intuición vuelve superfluo el conocer
d.iscursivo. que viene después a confirmarla: lo precede siempre, a veces espera
siglos para tener la así llamada confirmación científica, artística, etc. Sin embargo, precisamente por ello el conocimiento discursivo es también necesario,
no sólo porque confirma al otro, sino porque a través dt"l discurso se recaba
cuanto está conte11ido en el intuitivo que así es fecundo de otros conocimientos; porr¡ue aún el discursivo contribuye a que la intuición llegue a ser obra
construida. La intuición es el momento creativo y cada obra creativa es acto
contemplativo; de la intuición creativa vive la .razón o el momento constructivo; si se apaga la contemplación y no son posibles ya obras de auténtica
creación, y si se apaga .el mismo conocimiento discursivo por falta de trabajo
se cien-a la gran f ábtica del saber humano, la única que alimenta a las otras.
Además de la contemplación natural está la contemplación sobrenatural, la
forma más alta de la oración. De orden intuitivo también ésta, se contrapone
a la meditación, que es discursiva, 110 discurso interior sobre Dios y su 1nisterio
hecho por pasajes, solicitados por la intuición y juntos rumbo a la visión
sobrenatural verdadera y propia. En ésta el grado más alto es la contemplación
infusa o pasiva porque la iniciativa es de Dios; pero, recibida pasivamente
por abandono a la Gracia, ~ un potente muelle de acción que desencadena
su dinamismo propio en cuanto potenciada y elevada por la acción divina.
La contemplación natural es inicio y crecimiento del conocimiento respecto
a la naturaleza, al hombre y a la vida sooial; aquella sobrenatural es crecimiento del conocimiento de Dios con la ayuda de Dios mismo. Eliminar esta
última, o la oración en el sentido más pleno, es como violar el templum dejan.
do que ahí se instalen los mercade~; es transformar a los orantes: de con•
templantes o de videntes libres del cielo, en perpetuos dialogantes con la
tierra en el olvido de Dios, en condescendientes "prob]ema.tizantes" aquellos
misterios de fe que deberían contemplar por amor de Dios y del prójimo.
En una forma o en otra la contemplación nos viene al encuentro cuando
nace el cansru1cio y el aburrimiento por el mero mirar sin ver, cuando
~l hombre se avergüenza de estar siempre en la superficie, en la insignificancia
de sí mismo y de todo. Nace como intolerancia de la superficialidad y de la
suficiencia del andar vacuo., sin detenerse; como exigencia, a veces angustiasa,
de eiperanza, de profundización para saber más; entonces, eomo necesidad de
amar
Ser o a la verdad de las cosas, del hombre de Dios; ~peranza y
amor alimentados por la fe en los poderes del hombre ( contemplación natural)
Y en la Gracia de Dios (contemplaci6n sobrenatural) , ca.paces de descubrir
para profundizar aún, de modo de no reflejar la superfic:ie de lo creado, sino

ª!

39

�de reflejarse en altura y profundidad. Entonces, en ambas formas de contemplación, el estímulo nace de la exigencia de tocar (coger) intuítivamente la
verdad o el logos propio del hombre y todas las verdades que ahí se inscriben,
y de la otra el calarse en el misterio divino.

tín: ''Quod 110n amatur, nemo potest perfecte habe,e vel nosse ..• Nullum
bonum perfecte noscitur, qttod non perfecte amatur''. 1

Todavía: en un caso y en el otro la contemplación es personal y por el
compromiso que comporta, también la natural es un grado de vida ascética
en la cual el contemplante es activo, es el que "adquiere" este grado de vida
que, en el caso de la contemplación sobrenatural, queda en espera del grado
"infuso", libre iniciativa de Dios. Personal e indeclinable como la persona
contemplante, la contemplaci6n natural es también comunitaria: quien descubre intuye sólo, pero en su intuición han colaborado y colaboran otros y
su descubrimiento vale para la humanidad que en eUa está presente; está solo,
pero nunca como en este momento está con los hombres que estuvieron, están
y estarán todos presentes en la verdad descubierta. Permnal e indeclinable la
contemplación sobrenatural -Dios visita, infunde y se infunde singularmentees también ella comunitaria; cuando se ora en común es siempre cada persona
como tal Ja que ora; cuando se ora solo es siempre la humanidad que está
presente, y Dios visitando a un hombre los visita a todos; también a aquellos
que lo ponen a la puerta.

3. L... CONTEMPLACIÓN,

El conocimiento de una verdad comporta la fruición de cu:1nto es conocido; más se le profundiza y más la fruición crece, regocijo desinteresado
y también el contemplante, motivado solamente por el haber intuído y penetrado, por el haber andado dentro y más adentro. Tal fruición es también
co,1fruición, un gozar de ello junto a los demás. Pero no hay momento creativo
sin la capacidad de darse a aquello que se busca y se quiere conocer; sin la
plena disponibilidad o momento de la objetivación en o del transformarse
en la cosa, en el valor, en el tema (sujeto) que se desea conocer. Y objetivarse
en comporta ir más allá de nosotros, salir de nuestro egoísmo y de nuestra
comodidad, hacernos aquellos que queremos conocer; de esta dedicación se
dispara la chispa creativa.
En cuanto hemos dicho está implícita la respuesta a un antiguo problema:
si la contemplación es intdectiva -&lt;orno piensan Ritardo de San Víctor y
Santo Tomás- o volitiva. Retenernos que es tanto acto de la inteligencia
y de la voluntad, aún más es del hombre todo. San Buenaventura, además
de la contemplación intelectiva, admite aquella "sapienciae" -volítiva y un
grado más alto de la otra- o la "unión" con Dios "en el amor". Podemos
decir que el amor favorece al conocimiento que permanece siempre acto intelectivo, teniendo por objeto propio la verdad o el ser; sobre esta base la
voluntad de amor mueve a la inteligencia, enciende la fantasía y los sentimientos y empuja. (impulsa) a má~ y mejor conocer. Como escribe San Agus-

40

FUNDAMENTO NECESARIO DE LA ACCIÓN.

EL

MOMENTO

DEL "SER" V F.L MOMENTO DEL uHACER"

El problema de la relación contemplación-acción hoy ha sido planteado por
muchos -no stli si por ignorancia o por malicia- en términos de aut-aut: o
una o la otra; quíen contempla no actúa, quien actúa no contempla ; urge
escoger: o la contemplación o la acción; un término excluye al otro. Este
modo de poner el problema no es sólo sofístico o malicioso, salido para los
ingenuos, sino que es también facilista y superficial en tanto que no resuelve
el problema mismo; simplemente elimina a uno de los dos términos y con éste
mismo al problema, operaci6n de la cual todos son capaces. Resolverlo es
mantener unidos a los dos ténnjnos en su relación. En efecto, contemplación
y acción no se excluyen, se completan; antes bien la contemplación es el
fundamento necesario de la acción. Detenerse para ver o contemplar, y quien
"ba vis
't"
o sa be.
: s1 no sa be'
, s1 no conternpla ¿qu éhace ..r Nha
o
ce: deshace.,
o extrahace, sale fuera del hacer; entonces el hacer sin contemplar no es
nunca verdadero hacer, es destruir. De ahí que el problema se plantea en estos
ténninos: detenerse para ver, ver para mejor hacer; más se contempla y mejor
se hace porque más se sabe: el momento del contemplar es el fundamento
del verdadero hacer; éste no lo excluye; al contrario, lo exige, en cuanto la
contemplación lo potencia y hace que éste sea siempre un hacer mejor.
Pero atención: mientras que e.l verdadero hacer no puede estar sin la contemplación, ésta puede estar por sí sola: el momento teorético está por sí;
la verdad es válida en cuanto verdad, mientras que ningún hacer es válido
si no St' funda sobre el saber. Una ley física es verdadera aunque no prodw.ca
nada de útil o alguna obra externa, cualquiera que sea.; y no puede haber
una apHcadón técnica si no hay un descubrimiento del cual se hace la aplicación. No sólo el contemplar es el fundamento de la acción, sino que también está independientemente de !a acción que de él depende; pero afirmada
esta dependeucia, precisamos: La verdadera contemplación no puede cerrarse
en sí misma, incluye la verdadera acción de ella naciente. En efecto, como
ha sido dicho, del momento contemplativo nacen las verdaderas, ordenadas,
i

De diverris questionibus, 83, p. 35.

41

�duraderas obras de poesía, de deneia, de caridad, etc.~ El momento de la
acción es ya aquel del hacer que, de tal modo, no sólo tiende a eliminar
la contemplación sino a reducir al mínimo también el espacio de la acción
entendida como actividad inmanente; el momento de la contemplación, in•
cluyente de la acción inmanente, es aquel del ser. La substitución de la
contemplación por la acción en el plano teorético corresponde a la substitución del ser por el hacer. De aquí la supremacía absoluta de la eficiencia
económicamente productiva, del éxito. No cuenta el ser de las cosa.'i ni de los
hombres; cuenta si prescindiendo de este problema hombres y cosas son eficientes, si sirven, si son consumibles. Este dogma lleva a la sociedad más cruel,
cleshumana, alienada que se pueda concebir. Si no cuenta el ser hombre sino
la ef.icienda, cada hombre vale no por el hombre que es sino en la medida
en la cual es eficiente; si como lo &lt;Jue cuenta no es su ser hombre sino su
hacer, la sociedad lo pone aparte, lo rerhaza: no sabe qué hacer con él, es
un peso. Viejos y enfermos, unidades no eficientes: EGcientes recuperaciones
asépticas y funcionales les esperan hasta que la sociedad pueda gastar; en
caso de necesidad, como ineficientes, es también ( otro tanto} funcional elimi.
narlos por la buena salud de la eficiencia. Si eliminamos el ser, si mandamos
al exilio la contemplación por la idolatría del hacer y del e{ficere, debemos
tener el valor también de aceptar las consecuencias: la antihumanidad radical,
consecuente de la negación del ser del hombre, de su verdad, que es tal aunque
ineficiente. De hecho, el hombre antes es tal por su ser hombre -y es este
su ser, como dice Santo Tomás, la digrudad de la persona-, vale como
hombre; después también porque hace. Antes debemos detenemos para ver
y así saber qué es un hombre; sólo así nuestras acciones o nuestro hacer en
relación con los otros hombres se elevan al nivel de acciones morales o civiles.
Ahora: la contemplación en sí misma es "obra" en cuanto es "obra" el
descubrimiento de un principio teórico de ciencia, de filosofía, de matemáticas,
etc., desde el cual, como ha sido dicho, el hacer; por tanto la contemplación
es agente, además de acción inmanente de la cual sigue el hacer. A su vez,
el ver laborioso es el fundamento del hacer mejor; pero si el hacer mejor es
fruto de la contemplación, la acción misma y también el hacer es contem2 Estamos usando indiferentemente "hacer" y "actuar'', annque consdentes de que
el hacer indica una acúvidad "exterior" o el producir algo, y el actuar una actividad
"interior" que no aspira a producir, sino sólo al perfeccionamiento del agente (actividad
inmanente). Sobre la ba.,e de esta distinción, también la acción corresponde al "ser''
y no al "hacer", en el sentido de que, como ha sido dicho, es extrlnsecación del ser
o en correspondencia a eso que se es; a la actividad interior sigue el hacer o la
ejecución exterior --el producir algo- de lo que .se es nlterionnente pensado, concebido, decidido, etc. Del contexto resultará evidente cuando distinguimos el actuar
del hacer y cuando, como ahora ocurre, los identificamos.

42

plante. Substituir el contemplar por el hacer no es, como se cree, potenciar
éste último, sino perder también el momento de la acción que sólo el contera.
piar vuelve formativo y después positivo y no destructivo en su obrar. Se
tiene así que, quedando su primado finne y su independencia, la contero•
a 1a acción; la primera incluye a la otra, el momento
Plación está diricida
:::,
,
del ser a aquel del hacer, el momento teorético ele la verdad a aquel practico.
C.Omo el verbo se ha hecho carne, así la contemplación se encama en la acción)
pero primera es la contemplación como primero C!i el Verbo. Esta última
no es una invitación a la inercia y a la pasividad, ni la acción un empujón
hacia el deterioro y la di~persión de energías espirituales, si ambas son vistas y
tenidas firmes en su relación dialéctica al interior de la cual la contemplación
alimenta a la acción y viceversa: potenciamiento recíproco a través del cual,
como hemos dicho, la contemplación es agente y la acción es contemplante,
siempre que ésta última llo se separe de la otra haciéndose principio y fin de
sí misma contra el orden que la hace hija de la contemplación, que es también
el fin de la acdón en el sentido cristiano. La encarnación de la contemplación
en la acción es la prese11cia de Cristo en fo vida del cristia110. El esfuerzo
siempre imperfecto de asimilarse a El, la disposición a Sn iniciativa: querer 1a
misma cosa que El quiere. Conocer con la contemplación eso que, como cris.
tia.nos~ debemos hacer, significa establecer una relación personal y amorosa
con Cristo que es la unióu de contemplación y acción; actuar a Cristo en
nuestra vida cristiana, de la cual El es el principio animador, según el principio
unitario de la gracia habitual que, como tal, la hace duradera y permanente.
Pablo, de,slumbraclo por Cristo, caminó a Damasco -contemplación- y por
eUo "capturado" en la vida cristiana quiere saber qué cosa debe "hacer":
"¿Domfoe, quid me vis faCt're?".: por eso llama a )os cristianos ''veritatem

.

facentis''.

4,

PLEGARIA Y TRABAJO: SOLEDAD Y AISLAMIENTO

Esto nos permite liberarnos de otro malicioso sofisma que circula también
en los ambientes católicos y eclesiásticos. Es este: la plegaria pertenece al
momento contemplativo, a la reserva de los pierdeticmpo; basta trabajar para
orar; la única oración verdadera es el trabajo, entonces el "e.stacanovista" es
el más grande rezador.
Esta tesis es sostenible en una concepción arreligiosa, radicalmente laica,
aún más es su coherencia interna: El trabajo es la única plegaria del hombre,
dado 9ue el hombre se dirige al hombre de hoy y de mañana, que el hombre
es el fin del hombre. La misma tesis transferida a una sociedad cristiana

43

�comporta la negación de ser cristianos o no tiene sentido. Tiene uno, si
decimos así: el cristiano ofrece a Dios también su trabajo como plegaria.
Pero decir esto es presuponer la plegaria como momento autónomo, en cuanto
no se puede abolir la plegaria diciendo que el trabajo en y por sí mismo es
plegaria, y después ofrecer a Dios el trabajo como plegaria. No se puede
utilizar la plegaria como calificante del trabajo en e) momento mismo qm.• se
la reduce al solo trabajo; esto es, se la niega como momento autónomo. AJ
contrario, el cristiano que ofrece a Dios también el trabajo como plegaria hace
que el trabajo quede como tal y al mismo tiempo lo calilica con t'l momento
de la plegaria, que se enriquece con el trabajo calificado como tal. De este
modo el trabajo del cristiano incluye el momento de la oración y con esta el
momento de la contemplación sobrenatural; aquel de la acción en el sentido
inmanente o de la preparación o perfeccionamiento interior-momento de la
concepción, decisión, etc., al cual sigue el verdadero hacer o la obra externa.
Quien trabaja como cristiano contempla, actúa, hace sin substituir la plegaria
con el traba jo.
Se objeta todavía: en el momento contemplativo el hombre se aísla, rompe
la colaboración, la comunicación con los demás; el aislamiento es antisocial,
egoísta. Aquí se confunde entre "aislamiento» y '•sote.dad" posiciones bien
distintas. Aislarse es substraerse de los demás para cerrarse en el propio egoís.
mo; retirarse a la solt-dad es alcanzar una mejor y más profunda comunicación
con los demás; es más, nunca se comunica uno con la humanidad entera
Yse Je siente hermana como en el momento de la soledad auténtica, momento
del recogimiento para una comunicación intensa; en la soledad se extraen
• las verdades más profundas y perennes no ligadas a las contingencias de
nuestro tiempo: es éste e1 mejor modo de servir a nuestros contemporáneos.
En la sociedad cada uno de nosotros adquiere el sentido de sí mismo con tal
de que sea libre de él; dejemos a '10s progresistas y a los retrógrados ... que
se mueven en el espado exterior, 'ir' 'adelante y atrás', 'arriba y abajo'', y
busquemos nuestro ámbito interior 'poniendo dentro del universo entero, que
es el mejor modo de expanderlo' ". ª La soledad es la fortaleza de las almas
robustas que desde lo .interno y con tanta humildad buscan .rescatar a quien
es todavía esclavo del mundo, a fin de que inicie la ascensión. La soledad es
rrústica: es contemplación, es plegaria, es vida religiosa, profunda participación
con los otros; como tal, una carga potente para la acci6n. Sobre todo el
misticismo cristiano recibe el máximo impulso a la acción precisamente de )a
nada, de todo, en relación a Dios; de hecho en la soledad mística -:tnuladón
del mundo para Ja unión con Dios- se recupera el mundo mismo en todo
1

44

UNAMUNo,

M. de, Enrayos, 1, Madrid, Aguilar, 1945, pp. 243-245.

su ser. Todo es "nonada", dice Teresa de Jesús; ella misma ha sido renovadora
y fi.mdadora de conventos, mujer activ1Sima. La presencia de Dios en el hombre en la soledad mística le da una fuerza nueva e inagotable; de esta soledad
la "determinada determinación de no parar,,, de no detenerse; el má.ximo de
contemplación con el máximo de acción.
Por otra parte. si se elimina el momento contemplativo ¿ quién da al hombre
la fuerza de continuar? ¿De dónde una hermana que pasa cuarenta años en
Africa al cuidado de los leprosos extrae la recuperación espiritual para
continuar su acción de caridad, sr no del momento contemplativo de la oración?
Esto es también para cada uno de nosotros al final de la jornada de trabajo,
para poder comenzar otra: El momento contemplativo -de la soledad, de la
plegaria, del recogimiento- nos purifica para reencontrarnos cada día a
nosotros mismos y a los demás. Añádase que de cuantos se sacrifican en silencio
la historia no se da cuenta; es la in justicia históricamente irreparable. Pero
estos desconocidos (ignorados), para los cuales el ojo de la historia es ciego,
son vistos por el ojo de Dios. Nadie sabe nada del último siervo de César, pero
Dios lo sabe: "Los últimos serán los primeros".
Se dice que quien contempla no trabaja, como si los cient'tficos, filósofos,
artistas, santos, etc., no hubieran nunca trabajado; al contrario, son los fabricantes de los zapatos con los cuales camina la humanidad a veces por milenios.
Si eliminamos el momento contemplativo, los i.a.patos no se fabrican más y la
humanidad descalza, sangra. En efecto, hoy no tenemos más upateros;
solamcntt" remendones que de mala pena remiendan, cuando no deforman,
los zapatos que han fabricado los viejos zapateros. Si el contemplante es un
"desocupado", tenemos que decir que la historia y e1 progreso han sido hechos
por los grandes "desocupados".

5.

MAR.THA

v

MARÍA

Para el tema que estamos tratando es emblemático el episodio de Martha
y Maria (Lucas 10, 38-42). Orlgenes en primer lugar hace de Martha el
símbolo de la vida activa y de María el de la vida mntemplativa; desde
entonces la tradición patrística y la medieval han reconocido los dos tipos
fundamentales de la vida cristiana -activa y contemplativa-, sin por ello
separarlas; casi sería consentida la elección de Martha por sí misma prescindiendo de María cuando, al contrario, es ésta el fundamento de Martha que
solo está de.stiuada a "deshacer'; el hacer, por sí solo, repetimos, no está en
pie porque se priva de su principio: la contemplaci6n.

45

�Martha "acogió" (vnEJE!;°a~o) en su casa ''como huésped" a Jesús; este
término, no usado al acaso, iucluye Ja "protección", el tomar cuidado de parte
de q~üen precisamente sabe poder, y esto es poder hacer mucho por la persona
acogida; aunque este elemento protector en el texto que examinamos excluye
la actitud de superioridad o de soberbia, aunque fuese bondadosa, e incluye la
otra amorosa de la madre hacia el hijo. Martha se afana en los quehaceres
de la casa para hospedar dignamente al Señor y a sus discípulos. Pero se
afana d~mashtdo; descuida el momento contemplativo, fundamento de su
hacer: satagebat: ~•se deshacía" en preparar para sus huéspedes, hacía satis
"cuanto basta" y lo hacía con diligencia, pero por eso, porque toda "ocupada"
en su hacer, creía hacer ''cuanto basta a hacer todo", por eso ''se deshacía"
Y deshacía su mismo hacer. En breve, Martha circunscribe su encuentro con
Jesús al afanarse en los quehaceres de la casa; es decir a la acción del todo
m~dana separada del momento contemplativo, del mensaje de verdad, tentativa de "cerrar" bajo presión de "apertura" al hacer, lo infinito y lo sobrenatural en lo finito y natural; pero el hacer que no encarna la contemplaci6n
está ausente de Cristo, se priva de su presencia; Cristo no es reducible al
m~do, no se puede "secularizar'' sin negar también el estado seglar que se pierde sin Él y se rescata sólo con y en :!ti.
Cristo no le reprocha porque hacía, sino porque hacía más allá de lo
necesario, descuidando lo ''solamente necesario"; se "daba que hacer alrededor" hasta el punto de "circundarse por todas partes" (neett8na:r:o)
satagebat, de quedarse prisionera en el hacer desarraigado del contemplar; de
h_echo, no e~cuc~1a la palabra de Cristo que es la "vida". Ciertamente, apreciable el mtstenum de Martha; pero su servicio (8taio,,la) no puede ser
de la palabra de Dios si tiene cuidado de escucharla: la actitud religiosa
con la cual se afana a preparar en honor de Cristo y sus discípulos tiene una
vuelta -y he aquí un limite suyo- de religión del hacer, au!lque su fin es
bueno; pero deja de serlo si el seIVido llega a ser fin en s.í mismo y no servicio
al Señor, del quien cada cristiano debe estar enteramente a su servicio. Martha es la patrona de casa, fa buena "empeñosa" señora de todos los tiempos
que se preocupa del bienestar de los huéspedes, pero también del "quedar
bien" Y recibir alabanzas. Martha quiere estar al centrn en su hacer, pero en
el centro está María quien, sentada a los pies del Señor, audiebat verbum
silenciosa Y auténticamente "disponible"; su iniciativa es el escuchar, el "recibir".
Martha se detiene y dice "Señor, tú no te ocupas de que mi hermana me
deja sola en mis servicios. Dile que me ayude". Se espera un elogio para sí
46

y un reproche para la hrnnan::i. La falta de Martba no es sólo el hacer notar

a Jesús -&lt;a.si una queja- que no se preocupa que su hennana no la ayuda,
sino que, al pretender que el Señor le ordene a ayudarla, la quite del escuchar
el Verbo, -para correr a trabajar oo descanso junto a ella como si la hermana
perdiese el tiempo escuchando la palabra divina; a esta conclusión lleva, al
final, el hacer que no encarna la contemplación; empujado por su lógi:ca
interna concluye con la "mundanizacióu" del mensaje y con la reducción
de Cristo a un predicador revolucionario de la justicia mundana. Toda la aSJ
llamada "protesta" odiema en la Iglesia está Cuera, obedece ciegamente a esta
lógica que va más allá y fuera de la posición de Martba: del puro hacer por
una total liberación mw1dana con la consecuente reducción del Verbo, no más
Dios encarnado, un ingrediente temporal de la "transfonnación" del mundo,
fin en sí misma y fin único del hombre.
Cristo la desilusiona y la amonesta: "Martha, Martha, tú tienes cuidado
con afán (µceiµva~) y haces ruido ((/oevfJát11) por muchas cosas". Ni el
sollicita es ni el turbaris de la traducción latina nos dan la preñez de los términos griegos: el cuidado de Martba no sólo es afanoso hasta la "afficció.n"
por muchas cosas -aunque se lo da a Cristo quien sin embargo no escucha-,
sino que en este cuidado poue todo su "pensamiento'1 ; es decir piensa sólo en
las cosas por hacer (es el sentido de µeeiµváw) y a ellas limiu su pensar,
acantonando con eso mismo el momento contemplativo, el poner.le a disposición del verbo, y así quita potencia a su hacer. Por eso su "tomarse cuidado"
de muchas c,gps es el "pensarlo hasta el afán", suspensivo del momento contemplativo del pensar en cuanto tal -el momento de la parada para vervuelve su hacer, comparado con el contemplar o escuchar de Maria, un "hacer
ruido", un "gritar", que es el opuesto negativo del "sonido" de la verdad
y del "hablar". De ahí que Martha, haciendo así, no hace, se deshace y deshace, extrahace y por ello se lanza y "tira en el desorden" (otro significado
de OoevfJiw). Y en efecto, su bacerj separado de la contemplación que lo
funda, sale con eso mismo fuera de su orden, no es más ordenado al unum
necessarium, al escuchar el Verbo; no está ya disponible temporalmente para
Cristo, que es el camino, la verdad y la vida. A Martha así se le escapa la
"mejor parte" (T77v ára(/~v µce,~a), la única necesaria, la elegida por
María, "la parte que nunca le será quitada". Sólo si el hacer se funda en el
contemplar y nunca se le separa y sólo si hacemos -y solamente en este caso
el amor al pró.jimo es cristiano- está hecho para la Gloria de Dios, el hacer
nos asimila a Cristo: como el Verboj se ha hecho carne, así la contemplación
va encarnada en la acción.
La comparación entre las dos posidones se mantiene finne; sólo en tanto

47

�una es comparada con la otra como dos partes de un todo, la de María es
mejor y por ello es "buena" la de Martha/ quedando firme la primacía
Y la superioridad de la primera. Si se actúa la unión perfecta de contemplación y de acción, este último problema no se plantea siquiera; nace en el
momento en que se hacen dos partes separadas. María, que se está a los pies
de Cristo a eseuchar el Verbo encarnado, ejerce la unión de contemplación
Y acción inmanente; es decir establece una relación pe!'.Wnal con Cri~to hacienao así de aquella unión la esencia de su vida cristiana en el amor por Cristo
mismo, el Modelo, que es 1a unión perfectísima y viviente de contemplación
Y acción; por esto, la parte de María, comparada con aquella de Martha es
la "mejor''. Pero dicha parte, precisamente porque ejerce esta uni6n ~ Ia
posición perfecta para "prepararse" y "ejercitarse'' en el verdadero ~acer o
para la acción transeúnte productiva de obras. Martha, preocupada de acoger
bien al Señor, "acantona" esta parte necesaria, y Cristo la reclama al "orden"
porque la mujer exige que el maestro le diga a su hermana que la ayude.
En la respuesta, Cristo afinna toda 1a positividad, la primacía y supremacía
de la posición de María y pone en evidencia todos los riesgos de un "hacer"
que no se funde, y la descuide, sobre la esencial preparación que Jo convierte
en verdadero hacer productivo de obras válidas y no "afán" 0 "hacer rui.
d"
a1.
o ; en cu qmer caso un hacer no cric;tiano, es decir, una acción exterior
qu~ no brota -~e la unión de contemplación y de acción inmanante y por ello
an:iesga tamb1en de olvidar el amor por Cristo que, como hemos dicho es esta
1
unión perfectísima y viviente.

«

Creo que así van entendidos los duros ttproches que Cri:to dirige a
Martha, cuya acción factiva queda "buena" sólo si es comparada con ¡
de Maria : ~risto reconoce que Martha lo hace por amor suyo y de los sant~
Y que tamb1en el hacer o el producir obras está bien ( es bueno), siempre que
pa~ ello nos preparemos como María; o sea, que se Je haga brotar de la
unión de contemplación y acción inmanente para ejercerlo en cada momento
de la vida del cristiano. En breve· María está' en Ja condic" • " · r''
"
.
·
·
wn meJo para
hacer bien"_ -~ más se existe en esta condición y mejor se hace- y con
verdadera ef1cac1a; Martha, que está prisionera del hacer, cree hacer -y el
hacer es acc1on
. , "buena" J)ero sale fuera de rd
·
d
,
o en araesgan o compro.
me~ la bondad de su hacer. Esto luego se pierde del todo si pura accron
extenor se pone, subvirtiendo el orden como principio sustitutivo del contemplar Y del actuar interior, que es sustitución de Cristo o su identificación
con lo mero mundano y por ello su negación. Cristo en el fondo rechaz.a no
• Entre dos, la parte ii.yafJq es la "mejor"; entre tres, la 6ptima.

48

en Martha sino a través de la amonestación a Martha la exaltación del efi~•
cientismo preocupado sólo de sí mismo, que. pret1.:nde. ser todo, como si ei'
momento contemplativo fuese nada o descuidable.
" ··
Si Martha se hubiese tomado cuidado de "prep~rar" para los l1uéspecle~
pero sin ''af.án", de hacer, sin "agitación" y s61~ cuanto era necesario y nq
"muchas cosas", no habría sobrehecho ( extrahecho), habría hecho sin descuíd¡ir
su preparación interior y la relación personal con Cristo, se habría abstenido
de pedir a Jesús que solicitara a su hermana que no escuchara el Verbo por
ir a ayudarla: su hacer habría estado en la "justa" posieíón. Si así se hubit&gt;se
comportado, probable~nte ?-Jaría misma habría pedido al Señor su consentimiento para ayudar a su hermana sin que ello comportase separación o
distracción de El y del amor por El o Cristo mismo se lo habría ordenado.
La "falta" de Ma11ha, no intrínseca al hacer que es acción positiva, es de
cerrarse en éste aunque la intención es buena; es la de ser precipitada y por
tanto intempestiva en el exigir la ayuda de su hermana; Cristo toma la ocasión para enst"ñar que el hat:er, que es un bien, no va nunca separado de la
vida cristiana ni empujado al punto de descuidarla si se quiere que sea hacer
bien. Pero, en tal caso, el hacer unido a la contemplación y a la acción
interior sobre la cual se funda y de la cual nace, no es ya la parte "buena"
comparativamenu, a aquella contemplativa, ni @Sta ~s la "mejor" en comparación a la acción exterior, sino que uno y otra -deJando de ser dos partesse ejercen como el todo; es decir, como la perfecta vida cristiana, Modelo
Jesucristo.
Por esto se puede decir con Belarmino que se trata de dos "partes" y que
cada una no es el ''todo", aunque aquella de Maria, el escuchar del UTLum
necesarium, es "mejor" y necesaria para la aceión que, a su vez, como la que
es la encamación del Verbo escuchado en la actualidad del hacer, es intrínseca
a la contemplación de la cual brota. Ni el puro hacer que ~ falso hacer, ni
la conteruplaci6n estéril que es falsa contemplación de "gente", como dice en
el Vejamen Teresa de Jesús a Juan de la Cruz, "tan espiritual que quiere
volver todo contemplación perfecta"; y recomienda: Martha y María "deben
siempre proceder juntas para hospedar al Señor y tenerlo siempre con ellas";
para amarlo como el Modelo viviente ele la unión ele la contemplación y de
la acción. S6lo así la parte que no pasa y no puede ser quitada, "la postrada
a los pies" del Verbo para la salvación eterna cuyo fin e-; siempre la Gloria
de Dios, es el f undamen:.to de la acción, que ele ella recoge el hacer cristianamente bien.
Así San Agustín: "Buena es la tuya, Martha, pero la otra es 'mejor': buena.
la que. has elegido porque está bien ocuparse en servir a l0s santos, pero la ofra

�es 'mejor'. Al final la que tú has elegido pasa (tran.rit). Servir a los hambrientos y a los sedientos, preparar lechos para que reposen, abrir la puerta
a aquellos que piden hospitalidad, omnia ista tran.seunt. Tiempo vendrá en el
cual ninguno tendrá hambre, sed, sueño; en toces tu cuidado te será quitado.
María ha escogido la parte mejor, aquella que no le será nunca quitada. No
Je será quitada porque contemplad elegit, Verbo vivere elegit •. .ipsum V ubum

vita est".6

UNA CONTEMPLACIÓN FILOSÓFICA SOBRE LA OBRA DE
FAUSTO DE GOETHE
(traducción de Priscilla Martínez)
PRoP. DR.

FR1.Tz

J0Ac.m11 voN RrNTEL•N

Ma.inz, Alemania

LA

POLARIDAD y los derrumbamientos de nuestro ser, que están motivados por
una aspiración de realizaci6n de nosotros mismos, son los que se presentan
ante todo en la obra de Fausto. Fundolf opina que Goethe escribió esto con
un sentido de liberación. "Poetizar es sostener un juicio de uno mismo" ( lbsen).
En este sentido ya es la obra de Fausto una confesión del propio Goethe, aunque la figura de Fausto pe:rrnanezca independiente al del poeta ya que lucba
constantemente contra ella y muestra su propia imagen aun en otras figuras.
Goethe busca al demonio constituyente, mientras que Fausto se deja arrastrar
por lo demoníaco. Ambos se comportan en fonna diferente aunque los polos
se atraigan. Muchas de las preguntas aquí expuestas tienen su significado
también en la actualidad.

El Fausto es una excepción que repetidamente fracasa aun teniendo la
mejor disposición. Es por eso que se nos presenta como una advertencia, ya
que Goethe no invita a lo loco sino que exige un cambio orgánico, un conocimiento reflexionado, medido, una emoción en el sentido trascendental. Pero
la emoción interna que embarga al Fausto es al mismo tiempo la de Goethe;
es en sí la del hombre como fundamento de toda pasión que evoluciona la
vida. Nunca llegamos al final de la meta. "Esta vida es un constante cambio, no
es un estar tranquilo, sino un ensayo constante" (Lutero). Estar estático tampoco es lo adecuado para Fausto. " Porque con el estatificarme no busco mi
cura: El estremecimiento de la humanidad es su mejor parte" (Fausto 6271) .
"Sólo soy un caminante"; esto lo dice ya Goethe en el Werther. Al éxito se
antepone un momento. "Es imposible permanecer en lo perfecto".' La pola:ri• Scrmo 169, 17, Cfr. también Scrmo 103. Todo dedjcado a Martha y María.

50

1

Jublawmausgabe Cotla -

C.34:17: Winckellmann zur Kunts, Vomde, 1804.

51

�dad de la vida no permite una pura -digamos- clásica estatificación. Esta
se lleva acabo en intervalos que permiten la entrega. la delicia, la sublevación,
el desaparecer, )a carga y el hundimiento. "Y mientras que esto no Jo expe.
rimentes/ muere y cambia./ Sólo serás un triste huésped/ en la oscura tierra"
(Divan, C. e. 5, 16).
La pregunta trascendental en el Fausto y en sí en el propio Goethe, trata
sobre la propia estima en la posibilidad de encontrar en la vida una única
satisfacción. Sin un sentido todo se convierte en la nada. El hombre tiene
según Got-tbe un derecho natural de ver en la vida un sentido. El susodicho
pensamiento moderno ya no es digno de crédito, ya que seg{m éJ las reservas
racionales se han pnesto en tela de duda. Aunque se inicie hoy un nuevo
comienzo. Así se habla según Gabriel Marcel de una "angustia" como una
relación dialéctica hacia el optimismo ocasionado por el avance técnico:.1 Se
conoce una angustia creativa que en sí es una mentira cuando no existen
reservas íntimas que ayuden al éxito y a la superación.
Al mismo tiempo Fausto uos trasmite una verdad impresionante, ya que
entre más peligros encuentre eJ hombre más tiende a elevarse espiritualmente.
Es entonces cuando se puede medir la miseria del hombre (Pascal La naturaleza de Fausto es la mezcla de dos almas; la una tiende a las realidades bajas
y está bajo el influjo de Mefistófeles (ver Phorkas en Fausto II), mientras que
la otra ]o lleva a lo ilimitado, lo infinito y a terminar por ú1timo en la
insatisfacción. En principio él es el objeto de los demonios. Pero el llamado
interior pennanece como una fuerza antagónica que no le evita ni ]a lucha ni
el dolor. Es así como se convierte en un ser "inhumano" al que le falta la
tranquilidad y que en todo momento permanece insatisfecho (11452). "Solamente he corrido por el mundo/ aceptaba cualquier deseo" para caer por
último en el anhelo "y dejarme llevar por lo eterno" ( 11434, 11447).
Pero debido a esta constante confusión no le es posible a Fausto encontrar
una claridad. Esta confusión lo ata cada vez más a Mefistófeles para apartarlo, como más adelante se sabe, de la verdadera hwnanidad del hombre. Fausto
se une, según Goethe, con el "diablo", como lo antagónico a Dios. La
verdadera humanidad se aparta para negar con la ayuda de Jo simplemente.
elemental el orden cósmico. Es así como no sóló se encuentra bajo el influjo
ambivalente de la naturaleza, sino también de la magia. Reinhold Schneider
advierte a lo que a nosotros mismos nos concierne, como es lo siempre atemoriiante en el Fausto.; o sea lo que nos tiende a la nada, para tan usada en
nuestros días. Por lo tanto no es justificable decir: ''qne así como el Quijote
1

Positions et approches concretes du mystere ontologique, p. 480 (Philos. Jahrab.

59, 8, 1949).

52

es una crítica a los españoles, el Fausto es una crítica del alemán".ª Goethe
no parece en principio que desee dar una imagen adecuada del ser humano
en Fausto, que refleja un dinamismo sin ninguna norma, del que hoy en día
se habla; pero al mismo tiempo hay que agregar que en Fausto se encuentra
aún en forma latente algo positivA, ya que nos aparece como un ser malvado
como se ve en Mefistófeles. En Fausto se notará el compromiso íntimo hada
un sentido de sublevación aun tomando en cuenta los peligros que ocasiona
la magia. El permanece ante Mefistófeles con una dimensión de superación
a) exclamar: "Si yo pudiera apartar de mi camino 1a magia ... Valdría la
pena ser un hombre" ( 11404, comparar 1526).

Es así como se expresa su íntima tendencia y vemos a Fausto con sus ímpetus
ambivalentes. Su tendencia parte, en principio, de un querer titánico hacia un
conocimiento más íntimo de la grandeza divina y sobrenatural, para entregarse luego al mundo del amor y de la felicidad. Este ritmo se repite en la
segunda parte del Fausto a través de una elevación, de tipo estético, al idea]
clásico de Ja belleza (Helena) para entregarse sin límites al poder productivo
que exige la comunidad. "Este mundo todavía da lugar a grandes hazañas" ( 10182). Si al principio de la segunda parte, a Fausto le, es concedida
una renovación en el sueño, sin tomar en cuenta la culpabilidad, vuelve en
principio su mirada a la cúspide de las montañas con las siguientes palabras
que veneran el principio de la luz "divina": "A ustedes les es permitido
gozar en la mañana de la luz eterna/ que más tarde se vuelve a nosotros" (4697). Un brillo tan sublime se le presentará en Ja forma clásica de
"la imagen divina hecha hombre'' en Helena. Pero cuando esta imagen eterna
Sf' le pierde, ha sucedido lo más doloroso para Fausto y es entonces cuando se
vuelca por completo al trabajo de su mundo interior.
U na gran comunidad es ahora atacada. Lo que se confronta a ella debe
caer, y sin razón, destruida; así se destruirán las cho7.as de los dos viejos
Philemón y Baucis, que son eliminados por completo. Cae nuevamente en las
garrns del poder y Kommerell afuma: "Técnico y poderoso hasta el último" .4
Pero Fausto dice: "Paga, tienta y apresa./ Con cada día que pasa quiero
noticias/ como se exige del subyugado" ( 11554, s.) . Es así como está apresado
por una inquietud de progreso. En el ú1timo momento, ya ciego, se da cuenta
de su osadía, aunque se tome en cuenta como lo último que tiene valor.
"¿ Podrá esto a la vida su última forma?" 5 Esto nos pone con Goethe ante
1
RE1NOLD SCHNEIDER, Fau-sts Rettung, p. 17 (1946). Cgl. O. Veit Flucht vor der
Freíheit 306 f. (1947).
,
~ M. 'li:OMM.ERELL, Geist und Buchstabe der Dichtung, p. 126 (1942) . Vgl. B. v.
W1ese, D1e deutsche Tragéidie von Lessing bis Hebbel 1, 190. 195 (1948).
1
EouARO SPRANGER, Goethes weltanscbauung, p. 245, 1946.

53

�la pregunta trascendental: ¿ Existe un valor eterno de la acción? ¿ O requiere
de una argumentación interna y moral eon aspectos sobresalientes?
2. Ahora nos encontramos ante la pregunta fundamental que corre a lo
largo de la obra de] Fausto y por la que luchó el propio Goethe. ¿Existe un
valor eterno de la acción? ¿ No debe de estar si'empre ligada a llll ascenso
• intelectual? ¿ No lleva un intento malogrado a trágicas consecuencias? Veamos
ahora nuevamente cada una de las preguntas. Fausto dice: "Acción es todo,
nada es la fama" ( 10188). Para el hombre verdadero la fiesta es la acción·,
esto se afirma en Pandora (C. 15.177). La euforia cae por sí misma. "¡ Qué
valor! ¡ Qué prisa1" (9785) Goethe mismo ve la antimonia del simple obrar
y el sentido de que debe ser superada. Hasta lo afirma en máximas y reflexiones: "El que obra nunca tiene conciencia, sólo tiene conci¡ncia el que
observa" (C. 4,212). "El sentido abre nuevos ámbitos, pero también paraliza;
la acción anima, pero limita" (Lebrjahre 8,5.C. 18; 324). Goethe sabe que
nuestra verdad fádlrmmte se convierte en una parodia de la idea, pero aun
así busca la unión de sentido y acción como fundamento de verdadero valor
humano, que debe aceptar como verdad las tensiones. Al mismo tiempo no
conoce agir sans éspérance (Sartre). La acción debe convertirse en una acción
consciente, una acción interna, no externa, regida por la firme voluntad para
alcanzar un carácter valorable.
Por eso Goethe no quiere el exceso -o sea la hybris del querer-. porque
debido a eso se destruyó el fundamento de nuestra existencia y en el deshielo
se carcomió cualquier comiemo. La razón y la acción con sentido deben
alcanzar un equilibrio, aunque el hombre "anhele lo imposible" (7488). Sólo
en ese momento "el que obra podrá estar siempre agradecido" (183). Esto
también se refiere al total de la naturaleza.

"Ella forma con regla toda figura,
y aún en lo grande no es por fuet7.a" (7863).
Esto cabe también para Fausto, que a1 final de cuentas no pretende la acción
por sí misma; porque si asi fuera, no lo llevarían sus innumerables desilusiones a una continua desesperación, sino que la acción debe ocurrir, al final de,
la segunda parte del Fausto, como un obrar con sentido. Si en el Fausto se
habla continuamente de "palabra, sentido, fuena y acción" diciendo él mismo
''y al principio fue la acción" ( 123 7) se debe a esta aparente sucesión de
valores que de nuevo ponen en tela de duda al propio Goethe. El hacer es un
"hacer reflexionado", o sea que el hombre debe obedecer la voluntad de
su razón, de allí que "el hombre no será feliz hasta que no lo circunde su
aspiración trascendental" (Lehrjahre 8 ;5.C.18 ;328).

54

Para esto se requiere una tendencia intelectual y quisiéramos hablar aquí
de una tendencia vertical, como lo veremos más adelante. "Observar, saber,
suponer, y creer", con estos cuernos de la abundancia debe lanzarse el hombre
al universo y así descubrir lo que busca ( an.v.3.5.1827). El observar parte ya
de su unificación con el sentido. Nos guarda ante la vana intelectualidad de
un Wagner en ]a obra del Fausto, así como e1 ver intelectual nos abre "la
mirada al sentido de las cosas", en lugar de que vayamos "tentaleando ciega~
mente". "Los ojos de la razón" ven con los ojos del cuerpo en unión siempre
viva (C. 39;155). ''Ved siempre con los ojos de 1a razón (Lehrjahre 8;8.C.
18334) . Con tal actitud, dice ya Goethe en 1773", podrán pregonar llenos de
razón con el lenguaje. del intelecto, el secreto del mismo" {C.36;102).
Cabe ahora la pregunta de si la aspiración del Fausto lleva la misma tendencia. Cuántas veces se repite la palabra: "quién siempre trata de aspirar/ será
salvado" ( 11936). Característicamente siempre se ha querido entender esto en
un plano formal. No contesta Fausto al realizar el pacto con el diab1o lo
siguiente: "La aspiración de toda mi fuerza/ es precisamente Jo que prometo" {1742). La aspiración como tal es un reflejo de ta fuerza -es en sí un
valor- pero unido a otros momentos. Todo depende del contenido de la
aspiración en correspondencia con el sentido de la misma. Esto mismo se cambia grandemente en el Fausto. Por supuesto "el hombre vaga, mientras aspira,, (317). De esta manera le contesta Fausto a Mefistófeles. "¿ No fue apresada la razón del hombre sin su aspiración a partir de un semejante?" {1675).
Cabe ahora la duda si e,;tamos de acuerdo con- Fausto en sus aspiraciones
hacia gradaciones interiores y lo seguimos alabando a pesar de su sed de
dominio. En todo caso, Goethe expresa en su obra el Fausto, de un conocimiento obrante con tendencia hacia arriba a partir de una gradaci6n que
lleva a la superación; "En qué belleza del alma se grada la forma sagrada" ( 10064). Después de la muerte del Fausto esta elevaci6n vertical se
acentúa cada vez más. "Ele".ados a .círculos cada vez más altos/ creced cada
ver más inadvertidamente" ( 1191B) . "Elevación con ganancia total" {11799).
"Aquí la vista está libre,/ la razón elevada" ( 119897). "Elévate a esferas
más altas" ( 12094).
Pero la relación entre el hacer y la elevaci6n racional siempre está amenazada. "Quisiste alcanzar lo más bello,/ pero no te fue posible" (9929).
Así las tensiones de la vida humana se ponen en prueba y en momentos
desfallecen sin que también les sea posible elevarse nuevamente. Una existencia
fuerte puede llevar al hombre a través de momentos trágicos a la fuente
perenne de) amor, esto se palpa claramente en el Fausto y es por ello que se
alcanm la purificación y la superación. Es precisa.mente aquí donde se ha
sobrepasado el ser fáustico del hombre.

55

�, Goothe ve por lo tanto el nq _poder abstenerse de lo trágico (ver Ephigenia),
así como de la culpabilidad, aunque así lo trate, para lograr con ello lo abisJnfilico · de la vida así como el reino de lo que niega lo divino. ' 1¡ Oh pena!
¡ Penal ¡ Que te inicias antes del tiempo del suicidio, déjame!" Esto ya se
exclama en la obra del Egmont (C. 11;319). Peto Goethe deja que la
esperanza obre. Tal vez vio en e] periodo clásico el ' aspecto de una annonía
cóliJJlica sin turbaciones, _pero no deja de ser una armonía de añoranza,
tomando en cuenta los doJorosos descalabros de la perdición que él mismo
vivió. Cada vez vuelve a éaer Fausto en la -duda que le ocasiona la culpabilidad. Pero aun así •~Ja naturaleza obra con el derecho de madre" y ruida
de que no se pierda totalme'ntc. Al mismo tiempo la profundidad de la
tragedia media como una catarsis, una purificación de la razón que lo abre
a las. verdades sobrehumanas que ha jan, ya al final de la obra, desde las
alturas. Es así como se puede dar una sublimación de lo trágico, que no es
~omG en Jaspers, etema.6 Esto sólo lo logra la literatura de Goethe como se
palpa en la segunda parte del Fausto. Así se realiza un estado de seguridad,
una sublimación que alcanza un sentido &lt;le lo trágico, penetrante hasta los
recovecos más profundos del alma) como una defensa libertadora del hombre
en su destino racional, que en Goethe no se señala como un caos o un miedo
a lo que no tiene sentido. En él no vemos un absoluto patragiquismo porque
existe la probabilidad de poder domin!;lr los riesgos demoníacos y tomar sobre
sí responsabilidades confiando en poderes sobrenaturales.
. Tomando en cuenta lo que Goethe nos dice, deberíamos afirmar que nos
encontramos, a pesar de lo trágico, en una relación de sentido subjttiva, a la
que nos debemos enfrentar con poderes que destruyen y que parten de nuestra
propia fragilidad. Nos pot:lrán arrastrar a la perdición con culpa o sin ella.
De está manera vemos el mundo de la razón en comparación con la vida que
se lleva. acabo ( ver Tasse). Precisamente lo intrascendente. el héroe, obra como
un p:uarrayos contra los peligrosos poderes, debido a que él quiere más que
otros y esa demasía lo enreda en la culpabilidad. A esto sólo le resta una
~levación racional que parte de la caída a las últimas cosas y esto lo palpamos
en la última escena. Por eso formulamos ahora la pregunta: en qué -momento
fue posible una sublimación o una salvación.
. 3. · Está claro que Goethe incluyó un motivo de salvación en su obra. De

esto ya se habla en el Werther, en la tragedia del Mignon, en las leyendas
( saérificio de sí mi!mlo) y en las leyendas Poriales. Según el conocido investigador de Goethe, Steiger, también se puede incluir aquí a la Ephigenia.
í Vgl. ·Ka.rl Jaspers, von der Wahrheit 945, 960 (1947) : Unsere Zukunft und
Goethe 576 (Die Wandlung 1947). H. Ehrenberg, Goethe. Der Mensch 149 (1949) .

56

Ya en la parte primera del Fausto existe un reconocimiento de la salvación
cuando se dice: "está salvada"; es la experiencia de un poder salvador. Orgáñicamente perwnece al todo, pero se cumplen sólo hasta el final de la
segunda parte. Ya Goethe responde a Eckermann (5.5.1827) f'que sea salvado
el hombre que a partir de grandes perturbaciones tienda siempre. a una superación". Es fácil decir cuando Trunz afinna que las palabras "que- dcl mal se
salven alegres", sólo tengan el significado de "desligar" o "desatar". 7 Por supuesto que también aquí se habla de un liberar ( "Hbrate de la opresión del
mundo"), de lo restrictivo, de lo rastrero, p&lt;lrn elevarte libremente a la,s alturas
y ser digno como "miembro de un mundo racional", no sólo una libertad
que anule el sentido. No importa cual sea nuestro punto de vista, no cabe
más que atender a las palabras de Goethe. Ya Erich Franz habla de una
salvación de la culpa como regreso a ·la pura humanidad y liberación de los
poderes demoníacos y así obtener un estado más cabal.8 Pero preguntémonos
primeramente ¿a causa de qué se debe salvar Fausto? Se salva a partir de su
naturaleza apremiante que a pesar de las fuerzas dadas padece de una
ceguera que lo lleva a la razón libertadora. Pero que a partir de la dualidad
humana, que restringe el temor a la muerte, sobreviene el no sentirse realizado
el que algún mal ha de sobrevenir, lo que causa una inseguridad en la qu:
nos encontramos todos los aquí vivientes, sobretodo cuando nos intranquilizan
las pregw:itas acerca del valor y sentido de nuestra existencia.

Pero esto no significa para Goethe una renuncia a la naturaleza·, más bien
ama "Ja naturaleza divina",. el brillo de la vida, aclama la alegría que nos
eleva -como se lo enseñó Spinoza- a una participación más efectiva de la
na°:11'alez.a divina. El ve que la belleza puede tener mayor fuerza que lo
terrible, porque entiende todo según la gradación de Plotino. Esto de ninguna
manera anula a que Fausto dialogue con la preocupación o los pendientes
dados, del camino desviado y los naturales problemas de la vida.
Fausto quiere ser salvado de los J10deres del mal y de la pena subyugante
del sentido. Con esto penetramos al ámbito cercado de la vida, del alma human_a llena de tensiones y culpabilidades. Sólo cuando al hombre en repetidas
ocas10nes le es posíble sucumbir, le es dada la salvación. De tal manera surge
la discrepancia entre lo realizable y lo que se debería de realizar; a partir de
ello surge la pena y el sufrimiento dd corazón. Pero junto a los peligros de la
naturaleza aparecen también los de la razón cuando no están bien condicio.
nados. F-austo también quiere ser liberado del deseo a lejanías inalcanzables
casi podría decirse a lejanías románticas que sobrepasan las fronteras de };
: Kommentar zu Goethes Fau.sl, 629 (Hamburger Goetheausgabe Ul, 1949) ,
E1uca FRANZ, Mensch und Damon Goéthes Faust, 161, 1953.

57

�insatisfacci6n del eterno buscar. Pero precisamente este deseo ''es el impulso
íntimo del ser atado a, lo terreno, aunque esté sobre la tierra repatriado busca
lo permanente", ya que es condici6n preliminar para la salvación.$ De allí
que Goethe tiende hacia ana sublimación del hombre, consciente de la estrechez de todo anhelo y buscando cada vez más el origen prístino del hombre.
Por lo tanto, Fausto será liberado del anhelo ilimitado; expresará "por fin
permanezco". Esto es lo que quería Goethe señalamos, mostramos los límites
del hombre, para por este medio aclaramos la naturaleza del hombre.

4. ¿Por qué ahora pudo ser salvado Fausto? Esta pregunta es la más difícil de contestar y será contestada en varias formas. Será discutida la apuesta
que Mefistófe]es realiza con Fausto. Fausto se confía a su compañero Mefistófeles, así como a su guía y su ayuda: "De momento diré:/ Permanece,/
¡eres tan be1lo!/ Luego podrás tomarme en tus garras/ y con gusto me perderé" ( 1899). Pero antes se le pide una condición a Fausto: "Mientras que
yo me recuesto en mi cama de flojo/ tú con gusto me podrás engañar, €Sto
será para mí el último día". Pero cuando expresa "por fin permanezco"
( 11581), antes de su muerte, no se le exige que se realizen los placeres mundanos; más bien quiere permanecer trabajando. La apuesta sólo la había
p_erdido a la mitad, esto el mismo Goe·the se lo confiesa a Schuberl el 3 de
febrero de 1820. El quie~ "permanecer" en el "momento", pero sujeto a
grandes metas y no para placeres mundanos. Esto será el motivo de que se
hable de una superación, aunque la palabra "momento" tenga doble sentido.
¿Se hablará aquí sólo de una satisfacción que al final no lleva a ninguna
felicidad? Aunque hay que tomar en cuenta que ya para Goethe "un momento
realizado" tiene un sentido perenne. El octagenario olímpico dice:

"Entonces el pasado continúa.
Lo que viene tiene uida.
El momeTito es eternidad'"' (Vermachtnis 1829).

feles. No le grita en la segunda parte: "¡Maldito... ! ¡ Víbora!" (3292)
"¡Perro! Animal aborrecible" {en el U rfaust) . Se deja llevar notoriamente
por el influjo de los podere&lt;i bajos, aunque permita en la segunda. parte el mal
en contra de Philemon y Baucis. El se aparta del "diablo" y no cae en el mal;
sólo así pudo ser salvado en el momento en que se arrepiente de su maldad:
"en mi interior me molesta el maldito hecho" ( 11340) . Hay la voluntad
para un cambio.
5. Así pudo ser salvada, en el sentido de Goethe, "la entelequia" o sea la
naturaleza del Fausto.1 º .si Goethe se adhiere en el periodo del Sturm und
D1ang a la natural~ humana del panteísmo, luego con Fausto a la magia
y en la segunda parte de su obra Fausto a la pureza estética de la belleza, Y
por último, se adhiere al ímpetu sin límites del trabajo, aún en estas condiciones
sobrepasa lo "maldito" (9952) y alcan7.a por último la ayuda divina a la
hora de la muerte. De tal manera que Goethe le dice a Eckermann el 6 de
junio de 1831: •~ el Fausto mismo existe una tarea cada vez más sublime
para alcanzar, por último, de El la ayuda y el amor eterno". Esto está en
perlecta concordancia con ]os supuestos re1igi050S, ya que no alcanzamos la
salvación sin la gracia divina. Fue difícil entender estas palabras en el sentido
de una salvaci6n vital de la naturaleza.
Cuando aparece Fausto, al final, como el hijo descarriado, se unifican
culpabilidad con desmorafuación; es así como la posibilidad de salvación se
convierte en la digna salvación, ya que su ser interior aparece cada vez más
motivando por lo tanto al eros que será llevado por la fuerza del amor a las
alturas. Pero los valores trascendentales de la salvación se unen sólo hasta
la muerte del Fausto. Por medio del amor se inicia la tragedia del Fausto
al final de un carácter específicamente mítico y sobrenatural. Así Goethe
expresa al final del verso 11824: Ellos (e) coro de ángeles) se elevan, llevándose la inmortalidad del Fausto, su entelequia. Ya así se expresa en Dios
y Bajadare (1797).

Nos adelantamos a la superación del tiempo. Sólo el clásico Goethe- podía
afirmar esto. Su voluntad recia desea verdadera libertad así como verdadera
salvación, que sólo el sentido racional del hombre puede "hacer permanente
un momento'' ( das Gottliche, C.2 ;64). Por supuesto que aquí no se. habla
de un momento eterno, que será paradójico, ya que todo "lo pasajero es sólo
una semejanza". Más bien Ja eternidad adquiere aqui el carácter de un
llamado, de una señal trascendente, como opina Flintner,
Se supone aquí que Fausto ha negado la magia y se ha liberado de Mefistó• GÜNTHER MÜLLER,

58

Geschichte der de"ts,hen, Seele, 424, 193"9.

"Inmortales elevan ninos perdidos
con brazos ardientes al cielo."

6. ¿ Debido a qué pudo ser salvado Fausto? Esto ya había sido expresado,
por medio del amor divino. ¿ Es este amor sólo un olvidarse curativo, como
al principio de la segunda p¡irte, o es un amor cósmico de naturaleza humana
en t?&lt;lo su sentido? Esto signific.aria de momento muy poco. El investigador
" Zur Entelecbie am l. Sept. 1828 zu Eckermann.

59

�de Goethe, KommereH~ opina: •'Es mejor tomar 1a gracia en su sentjdo.
estricto''. 11 Significa al mismo tiempo libertad a las alturas; casi se podría
hablar de un secreto trascendentalmente cósmico, no importando la relación
de Goethe con Dios, porque lo que interesa es Ja parte humana trascendental.
Por supuesto que aquí no se puede hablar, en sentido cristiano, de una
gracia trascendental o de wia relación personal con lo divino, sino más bien
se nos viene a la mente un amor de tipo inteJectual y espiritual, a la Spinoza.
Tanto Spinoza como Plotino impresionaron durante un tiempo a Goethe.
Plotino parte de una divinidad única en la cual el eros es como un amor
desbordante en el "perilampsis" para convertirse en una luz metafísica (Enneaden V,2.1. und V.5). Si sólo se viera esto como poder de la naturaleza
sin ningún valor, entonces valdría eliminar todo lo expresado por Goethe.
Guiado y socorrido por una "mano divina" penetramos junto con Fausto
a las esferas más elevadas que Goethe haya podido expresar. Sólo un "amor
divino'' puede libertar la entelequia humana o sea el núcleo de la personalidad
humana de lo terreno (i?pranger). Fausto está rodeado del "coro real de
los espíritus" ( 12084) y llevado hacia las alturas in exelcis. ''Brillo de las
estrellas duraderas,/ núcleo del amor divinoi, ( 11864).
Siguen las palabras: "cargadas con la inmortalidad del :Fausto".
"Salvado está el miembro sagrado
del mal en el mundo de lós espíritus:
El que siempre con ánimos tiende hacia las alturas,
¡ a ese lo podemos salvar!
Y habrá participado del amor divino,
salvado lo alabará la comunidad divina
y con cariño lo recibirá" ( 11934 f.).
Según Korff, Fausto ha alcanzado, después de haber atravesado la vida
activamente, las esferas divinas con un "trabajo puro". F.sto corresponde a'
la forma tardía de ver Goethe lo divino ante todo en el cuidado amoroso de
una mujer ( ver Makarie, Efigenia, Otilia y otras). No se había dirigido
ya Margarita en parte primera a la "mater dolorosa": "Oh, dirige tu mirada,
madre dolorosa, en mi pena" (3587). Asimismo, al final, dice: "Inclina, divina
mujer, tu mi.rada a mi felicidad" (12069) y las últimas palabras son: "Lo
subyugante de la mujer, atrae."

De esta manera la madre gloriosa se convierte en expresión de sublime

divinidad y fuerm suprema: Virgen, pura eu el más bello sentido,/ madre
sublime/ reina por nosotros elegida/ semejante a los dioses" ( 12009).
Todo esto lo toma Goethe como símbolo, como cifra, para entregarnos lo
inalcanzable. Según Obenauer fue "tan grande" para alabar formas de la vida
religiosa, así como en una obra tardía "Divan", que habla con tal comprensión
sobre la majestad de Allah. 12 Así dice a Etlennann el 6 de junio de 1831:
"que me pueda perder en lo vago en cosas de tantá trascendencia". De allí
que sus intenciones fueron darle a estas fonnas la fuerza bienhechora.
- 7. ¿Cuál es el resultudo de la sublimación del Fausto? Se lleva a cabo
µna especie de desvalorizadón y deshumanización (Gundolf) y toda culpa
queda anulada. 13 Y se realiza un regreso humano al hogar, mientras que una
divinización y un titanismo se han sobrepuesto. Esto adquiere su verdadero
sentido casi al final de su estancia terrena. Penetrarnos a un ámbito más
elevado con las características de falta de temporalidad, eternídad, sentido
del Ser, así como belle2.a, verdad, bondad y amor; pero también e.xisten
penalidad, pesadez terrena, enfermedad y restricciones intrascendentes que
han podido sobreponer. Si se ha podido decir: "todo lo pasajero e.s sólo una
semejanza" (C.14,286), esto se ha podido decir cuando se restringe a uno
mismo, en donde lb temporal sólo tiene un paresC:i.do. Se puede repetir esto
con Nadler: sólo se realiza la humanidad cuando encuentra la perfección
en el amor.1&lt;1 Es- al mismo tiempo una ordenac:íón en la armonía cósmica.
Es entonces- cuando se sostiene el pensamiento del amor, señalado a través
de todas las esferas de la existencia. Lo que alguien ama verdaderamente
se convierte en parte de él mismo. Se inicia aquí un movimiento trascendental,
con propiedades únicas para el alma, ya que ésta desea con vehemencia un
regreso a la existencia interior. "Sólo en el interior. La luz está clara" (11500);
ésto lo expresa Fausto después de que se queda dego. De esta manera Fausto
puede penetrar a las alturas dél intelecto, ya que aquí se propisiona todo,
aunque parezca un misterio. Algo semejante, aunque no tan ac.equible y un
tanto vago, sucede hoy cuando se habla de "abierto" y "limpio", aunque con
características diferentes. Lo decisivo será la dirección hacia lo vertical frente
a lo hoñzontal: "la razón tiende hacia las alturas, donde pennanece eternamente" ( Pensamientos de Howard1 1800; C.2.256). "Elevaos a círculos
cada vez más altos./ Oreced si~mpre sin daros cuenta,/ como siempre en
sentido puro/ la presencia de Dios se acentúa'' (11918).

Es así como se muestra un trasfondo trascendental. Koch opina que un

ª
60

Kommerell 129.

K. J., Goethe vnd sein Verháltnis zur Religion, 159, 1937.
F., Goethe 123, 745, 1922.
J., Goethe, Gott, Gottmensch, Mensch 34 (Gloria Dei 1949).

"' ÜBENAU.Ell.,

u

GUNTJOLF,

" NADicER.,

61

�Goethe se imaginaba un cristianismo temprano, apocastásico, pudiendo decir
también una epistrófe de tipo plotínico (Ver Dichtung und Wahrheit 11,SC.
23;) . Esto mismo se puede referir a Mefistófeles, cuando dice del "Señor"
en el prólogo: "Y cuidame de no romper con él". Comparemos ahora 3 Goethe
con Dante o con Buenaventura; en su Jtinerarium mentir in Deum se pre•
senda una diferencia marcada. Al penetrar en el mundo de las alturas no
existe en Goethe una relación con un Dios amigable., sino la conservación
de las fuenas cósmicas en la entelequia del Fausto, q~e nuevamente habrán de
obrar. Aquí Goethe no se expresa abiertamente. Pero vale la pena señalar
que el hombre no quiere permanecer en un anonimato y perder de esta
manera su propia función. Es así como esta vísión trasciende a lo que Heidegger
pudo afirmar como el regreso a lo curativo, como lo sagrado, "el proceso de
, a l ongen
. ".
lo sagrado como Ia cercama

Cabe afinnar que Goethe se abrió, ya en la plena madurez, a experiencias
místicasY Toda mística -dice Goethe- es un trascender y un resolver
del objeto, que se creyó haberse dejado atrás, pero que no significa anulación de todo lo que tenga significado.18 Pues ya se expresan las últimas
palabras del Fausto en un chorus m,1.1ticus.
8. Pero preguntémonoo por último sobre la imagen del hombre que Goethe
nos quiere entregar en la obra del Fausto. No les es posible ni a Fausto ni a
Goethe apartarse de los poderes demoníacos, pero la imagen de su mundo no
se destruye. Es por eso qut el hombre no debe titubear, aun en nuestros dí.as,
cuando aparecen épocas de inseguridad y él mismo se sienta inseguro, sino
''pennanecer seguro en sus puntos de vista". Así debe encontrar nuestra
existencia una correspondiente naturaleza en un espírit-u vivo, no en lo abstracto, y confiar de tal manera en la vida para no perder la imagen prístina.
El hombre es el representante del sentido, por lo que alean-za un rango único.
Bajo este aspecto se convierte en el núcleo del ser y su meta debería ser la
armonía entre fuerzas contrarias, aJ unísono de energías sensuales-psíquicas
y espirituales. Esto es difícil de lograr, como le sucede al Fausto. Aún así su
entelequia permanece etemamente en tal forma que alcanza una ética del
amor viviente. Esto corresponde al ideal clásico de Goethe.
'
La tragedia del Fausto nos entrega precisamente a un hombre dinámico y
decidido, enfrentándose a una falta de realización y que se deja llevar, debido
a las tensiones, por fuerzas ajenas a lo divino. La tranquilidad clásica ya no le
es dada. Lo demoníaco que lo impulsa rechaza la voluntad moral en todos
sus ámbitos, debido al deslumbramiento. El destino del hombre está tramado
u
11

62

Kocs, J., Goethe und Plotin, 199, 1925.
Marximen und Reflexionen Nr. 336 (v¡I. Ausgabe Hecker, Goethcgee. XXI, 1907).

por fuerzas que no ~lo llevan a 1a realización sino también a la destrucción.
En muchos momentos no se logra el equilibrio en unión a una confianza
espiritual y elevada. El destino del Fausto nos enseña que debemos llegar a
una reflexión y rectificación.
Pero entre más nos embargue este entendjmiento de que lo verdadero e-.s
una parodia a la idea misma, y nos sobrecoja la tensión de nuestra existencia
así como la conmoción trágica, más pronto nos preguntamos sobre el valor
sobrenatural de nuestra vida para entrar de tal manera en un conflicto con
ta existencia trascendental. Esta situación pone a Fausto sobre la última
decisión. ¿ Se logra entonces un equilibrio en unión con la fuerza espiritual?
Si no es así, aparecerá una angustia del espíritu sin sentido, como se ha visto
en la historia de los pueblos. Es entonces cuando se exime al esp1ritu de su
natural oxígeno y permanece sólo la acción desconsiderada así como el provecho
propio en conexión con el poder y el egoísmo. En tales momentos pobres y
oscuros aparece un extrañamiento del hombre en relación a su propio destino
y un alejanúento de lo divino a lo cual se refiere Heidegger en relación a
nuestra época.
Para Goethe la eterna patria del hombre se encuentra en el espíritu vivo

y atado a la naturaleza. No se aparta del sentido verdadero de la existencia y
muestra una absoluta redención. No se aparta de una imagen sobrenatural
como se ve al final
la segunda parte cle la obra del Fausto. Esto posibilita
aJ reconocimiento del rango más elevado y espiritual, la, posibilidad de una
superaci6n, y la exige,icia a lo espiritual no se pierde. Por lo tanto, el espíritu
amante se convierte en un espíritu viviente y ac.tivo con realidades recíprocas,
regido por verdades liberadoras que median una opinión propia. Por supuesto
esto se muestra en Goethe mediante ejemplos o imágenes para alcam.ar una
espiritualidad interior,

de

"Y de tu espíritu alto vuelo
ya. encuentra una semejanza suficiente en la imagen.''.
(Proemium)
Pero el hombre no podrá sobreponerse a su propia atadura al mundo ni a
las barreras que le ocasionan su culpabilidad, si no Je es posible, como en el
Fausto, alcanzar una elevación espiritual. Con esto pe.netramos a un ámbito
más profundo, que fueron las propias experiencias místicas del Goethe ya en
edad avanzada. Sólo nuestra atadura a la naturaleza podrá unificarse con el
espíritu en una acción de amor. De t.al manera el hombre podrá convertine
en una "semejanza del espíritu eterno".

63

�Ahora se podrán romper las barreras del mundo a pesar de nuestra, f ~lta
de reali7.ación y nuestras propias limitaciones, como nos lo, muestra la últuna
parte de la obra Fausto. Su potencia espiritual pennanecera c~~o una entele:
quia intad1 able que ya no será romántica o limitadamente clas1oa. Alcanzara
su elevación existencial según el .grado de fuerza interior. Es entonces ~uan~o
se habrán realizado, en el sentido de ~~e,_t.?d~ 19.s peldañ~s ~e la ex1stenc1~
hasta su máxima intensidad. Con el poder del amor este movmuento alcanzara
su suficiencia así como su última realidad. Haber podido expresar esto en la
bra del •Fausto habrá sido para Goethe. su .más íntimo deseo.• , o

'

•

-

ITINERARIO EXISTENCIAL DE GASTON BERGER:
DE LA FENOMENOLOG1A A LA PERSPECTIVA.

•

ZDENEK

KoUJÚM

Gidy, Francia.

•
1.

LA VOCACIÓN' FILOSÓFICA

S1

HAY MUCHOS hombres que ''hacen" filosofía escribiendo tratados sobre
los te.mas tradicionalmente considerados como filosóficos, enseñándola por )a
palabra o/y --en caso extremo, pero en nuestros días cada vez más frecuente-por el compromiso personal de acción-actuación política, hay sin duda pocos
cuya primera motivación fundamental tenga ya el sello de la misma filosofía.
Es decir, que raros, si no rarísimos, son los que escogieron lo incómodo de una
continua tensión espiritual por empuje vital conscientemente aceptado y asumido, que optaron deliberadamente en favor de la dificultad del ser. Puede
sostenerse la opinión de que sólo a e]los debería otorgarse el título hoy desvalorizado de filósofos.

En todo caso, Gaston Bcrge.r pertenecía incontestablemente a esta clase de
hombres, y la frase de su discurso de apertura al IX Congreso de la,; Socie.
dades de Filosofía de lengua francesa constituye algo más que
enuncia,ción
de una verdad descubierta. Cuando dice que "la filosofía es la único serio"/
expresa a la vez su credo y la intención formadora de su existir, que se
actualiza al través de una vida filosófica, la de G. Bcrger. En este punto
concuerdan todos los testimonios de sus contemporáneos, los cuales subrayan
la identificación del hombre con su tarea; 2 la obra que sigue vigente como

la

1 Cit. por R. Mucchielli: La philosoph-ie et la vie, en Les Etudes Philosophiques, 4,
París, 1961, p. 364.
1 Cfr. por ej.: J. BouRBON•Buss1tr, Ganon Berger, in Prospective, 1, París, p. 6;
Mo11.0T-Sm. E., : La missíon du philosophe, in hommage a Gastan Berger, Aix-en-Provence, Publication des Annales de la Faculté des Lettres, 1964, p. 33. Este colaborador
de G. Berger escribe en otro lugar: "La realidad filos6fica no es la fuosofía, sino el

65
64

H-5

�ya probad~s - al menos en el orden espiritual- en su correspondencia ron

parte integral de nuestro horizonte espiritual después &lt;le la desaparición del
autor, da ]a mejor prueba de esta serit:dad óntica cuya única meclida ~
cualit.-itiva. comunicable sólo en el proceso ele creación y rc-creadón.

las urgencias que oprimen al hombrr- y en ,u impacto sobre ellas.~
Este
•
• 11ut·e en el primer trab . d 1
. 1&gt;roceder y preocupac1"6n apa1ecen
ya m
C'Studiante
· so br~ Ln.r condutones
. .
ªJº e
l
bl G. lk~er, una. mem~na
de la intdit?íbilidad

Y éste, según G. Berger, tiene que ser siempre radical. De tal mant.&gt;ra quc"la filosofía es una reflexión que no admite qu~ se le impongan límites de
antemano y el filósofo es el que plantea cuestiom·s hasta su~ última&lt;; consr•.

y e pro ema de la contingencia,~ su desarrollo desemboca en la af
.,
del papel n
· "d
.
mnanon
,.
ccesano e una meditación explícita sobre el Absoluto, es decir la
metaf1s1ca. Ella sola puede demostrar la rclati\"ídad de las 0 b - 1
'
hace
'
¡
ra~ lunJanas y
d I rnos mas to e~tcs. Ella sola nos volverá a dar el sentido de la plenitud
e mundo, de su nqueza y de sus posibilidades". 1

cuencias".3
La concepción del preguntarse perpetuo, rechazando ron anticipadón todas las escapatorias c¡ue se nos ofrezcan, significa que el filósofo tampoco
evita el problema qu&lt;" le torn directamente -el de la vida-, que arepta C'1
riesgo má&gt;.--imo de aventurarse por el campo en el que "todu r-;tá puesto en
cuestión",' incluso las bases constitutivas dc·I a1·to preguntativo: rs decir, el

mismo conocer humano.
El punto de anclaje de la reflexión bergeriana se sitúa en la vivencia aguda
del gran dilema filosófico que le transmitieron sus maestros de la Universidad
de Aix-en-Provence, Maurice Blondel y René Le Senne: cómo conciliar r-1
rigor teórico con la eficacia práctica sin sacrificar ni la pureza dd pcn~amiento
ni el alcance ético de la acción.

Lo original de la solución propuesta por G. Berger a lo largo de !&gt;U obra.
consiste en la toma de conciencia, en el ensayo de elaboración de un método
unitario y evolutivo para 1º - la investigación filosófica; 21 - la actuación
(prmcis) filosófica. Su búsqueda de clarificación y su esfuerzo de construcción
parten de aquí, del tonnento personal ante un proyecto que al reali?.arse, va
desvelando cada vez más la insufidencia humana. Porque no se trata de dar
un esbozo intelectualmente brillante de un edilicio sistemático, sino de caminar
paso a paso con el peso de }os problemas integrados y ofrecer la~ respuestas
filósofo con sus proyectos de acci6n. Este fil6sofo puede llegar a ser un sabio si

e.1

capaz de encontrar la calma C'll medio de las tormenta.~ humanas, e incluso de amainar
esas tormentns por su palabra y su acción. Tal es el sentido de la empresa ftlos6fica
que G. Berger intentó acometer y animar". ( A1cese philosophique et amiti; selon Ga..ston
Berger, en Les Etudes Philoso(lhiqius, 196), p. 314) - Los datos biográficos evidencian
la presencia, consentida, queñda y cultivada del llamamiento filosbfico en la vida de
G. Berger: así el jefe de una empresa privada se transfonna en organizador y reformador de la enseñanza superior francesa, plegándose voluntariamente al progreso del
conocimientQ totalizador que va del objeto como obstáculo opaco al ~ujeto como
próximo transparente. CL al prop6sito MoRoT-SIR, lntroduclion il la vi, de Ga.iton
Btrger, en Gastnn Berger: L'hommt modtrnt et son éducatíon, París, P.U.F., 1967.
pp. 1-15.
• BEROER
• BeROER

66

G., Phlnominologie du temps et prosf!ective, Paris, P.U.F., 1964, p. 80.
G., L'Homme modernt et son lá11.calion, p. 186.

Desarrollo
que el autor nos presenta como )Mico
-obed"1ente a 1 Iogos del
•
•
-r:,•
::.~onoc1~1en_to y supe.ración- y afirmación que nada tiene que Yer rnn un
'. o ar~1t.rano. El sujeto que se dc&lt;'ide en pro &lt;le la filosofía se comoromcte
uremed,ablemente
consigo mismo' ahriénd()S(' descl r 1o .mtenor
. al soplo
. a la
d
d
\·ez :·va~ta or y salvador de la otredad, y a través de eHa a l t
d
1
La v1a tra 7,ada J&gt;O G Be
. .
,
o rascen cnta .
r . rger es 1a s1gwente: ''La metafísica parle del cogil
0
pero lo Supera
• concreta'
1·
lla Y es una experiencia vivida · Por =o
'""" la p51·e0 ¡og1a
IC'ne l'll e
su empico. Si_ se q~isiera indicar con algunas señal&lt;'S las ela .as
qur ddrbe recorrer,
se podna dcctr· " yo soy•. ~o
. no soy nada; 010s
. existc ·p el
,
rnnn n estádpnr hacer".
Este orden es esencial "Ha
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cer e muncio ~ntes de
r dorna o conc1cnna de nuestra falta ele s••1·
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empren erlo todo si In Absoluto no lo hiciera todo posihlc sería· l~rura" o

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1
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a cond"1e1on
constnngcnte
espado-temporal del hombre su'·"ílojedre~e a 1~ fuenas que le disputan c-1 derecho a la libert.~d 110 rab~

&lt;t

I
;,~;aª 11:gar

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du~ ac-ceso racionalmente mC'tóclko en toda' tentativa
u
umana. Las etapas que presupone y engloba la

• ". • · tal es la rcflexi6n del filósofo ue 1a
problemas cobra por lo men t ta . q
manera de plantearse e iotroducine los
en efecto no podrían tener
val1mpo~lncia ,como las soluciones propuestas. Estas
or, oo o serian el tcnnino d
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amen e, a.~
1cultade.~
\•id:i por la ..,.·erdad y tod . .
. 1 dno ,10 ogr~ du temp1, p. 12.) "La filosofía es una
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o mvcst1ga or para q111cn no sea ~t d t
no es un ,·erdadcro filó f
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.
.
.
o, e 3 mancra más seria,
SI) º· n
nusmo tiempo toda filosof'
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. .
sobre los demás, singularmente ¡,ot t
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.
.
es una acc1un e1erc1da
tipl .
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.
en e, pero so o difcnda, que opera a través de múJ.
• es mtcrme ios." (L'homme moderne, p. 288.)
CL SANG1uo1-o R., La plriiosophie de G B
.
t1tropéen11e. Tableau de la phil phº
• e~gtr, rn: ll1stoire de la philosophie
' L'h
d
oso ,e eontemporaine. París, Físchbacher 1957 p 287
011mtt· mo e,ne, p. 208.
•
, •
.

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'"N o 1lay dos verdades apoyadas en las mismas
. .
scrfa científica y la otra filosófica y . 1 •
.
•~penenc1as de las que la una
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.
•
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a tnterpret.1c1on del filósofo
1
metaf mea. e.~ decir que va más allá dd mundo m
•
·. . proc :una que es
rceonocimiento de lo que supera el mund "
momen,o pnnc1pal dcherá ser el
º lbid., p. 342.
o.
' ., p. 217).

(11,d

67

�metafísica en tanto que "traspasa el mundo" se desprenden del alcance de
es-ta ambición: en el campo de investigación hay que solucionar los problemas
gnoseológico y psicológico corno previos a la salida de la prisión -veremos que
imaginaria- del tiempo; el valor, imponiéndose como arquetipo moral, permite que nuestra conducta se abra al futuro, adquiera wia dimensión suple-

mentan~ siendo ésta equivalente al ser (del) porvenir.

•

,

.

La teoría bergeriana toma su fuente en la fenomenología de Husserl; sin
embargo no se confunde con ella. El f-ilósofo francés tiene la pretensión de
ir más lejos que su maestro y el {mico reproche que le dirige abunda en
el sentido de no haber sacado todas las conclusiones metafísicas de su descu-

bierta.10
El paso fundamental cumplido por la fenomenología, según G. Berger,
es el que lleva al cogito, depurando el yo del aluvión psicofisiológico y social;
hay que partir "del conocimiento en vez de intentar alcanzarlo", prestarse a
un "despertar fenomenológico'' o efectuar una "conversión", dándose cuenta
de que ''la conciencia t'S más ancha que el ser" y que "el conocimiento no se
deja reducir" a nada que le sea ajeno, porque está implícitamente supuesto,
por eso mismo, con lo que se pretende dar cuenta de ella" .11
As~ evitando la trampa del idealismo y los inconvenientes del pasitívismo,
que ambos desconocen el poder de apertura propio a la intencionalidad de la
conciencia,12 G. Berger echa las bases de su "teorética", definida como "una
búsqueda pura». "La idea de la pureza corresponde" a su vez "antes de todo
1• Cf. Phdnomhiologie du t,nzps, p.p. 37-39, particularmente las siguientes líneas: "la
fenomenología carece de todo carácter religioso no tanto por la ausencia de toda teo•
dicea ~rtsa, sino porque su esfuerro por pasar de una filosofía de la poscsi6n a una
filosofía de la aspirad6n no acaba con éxito. La fenomenología crítica, que se quedó
en expectativa, podia J:¡aber mostrado que la exigencia que sentimos en nosotros mismos
es imposible de satisfacer de una manera natural. Si no 'acabamos' (bouclons) con las
cosas sensibles, tampoco -alcanzamos lo A~luto en las esencias, o siquiera en el cogito.
Las esencias quedan probables y el 'ego trascendental' intencional"
n BERGER, G.,, Recherches sur les conditions de la connaissance. Em:ú. d'une théo-

rltique pure, l'arls., P.U.F., 1941, p. 32.
u ''El problema crucial del idealismo, el de saber cómo se puede salir de la couciencia individual, no existe para la fenomenologia. No se está nunca 'encerrado' en la
conciencia y oomo cortado de una misteriosa traseendencia, porque el propio de la conciencia es llevar otra cosa que s1 misma. La primera verdad no es 'pien.s-0, luego
soy' sino Ego cogito cogitatum." {BEJtOllll, G., Le cogito dans la philosopliit de Hus-

~ deseo .1:_..:
más profundo de la teorética: él de no suponer encima de ella
rnnguna w.:.uplina previa"_ 1s

Estamos pues en presencia de una ciencia radica]
~edida en que nuestro conocimiento se profundiza ur!e se es~bl:ce e~ la
eta que garantiza ese
.
' P
ca Y radicaliza; aen.
considerado como
constitutivo., Esto puede ser
operacio 1
••
o como teona de un método

"un!::::rsr:~ªc:!:n:~

elucidaci~: ~~~~~doesd:iec::dmetodología del conocer orientado hacia la
o.
El sentido
. di ca su superacmn.
.,
como
signifi no existe fuera del
. mundo·' sin embargo, m
icante connota la significación más allá del
. .
., ,
~ue nos devela por "análisis intencional" "de los siro.bol mundo, s1gnifi~aon
mtenores al mundo" 15 Al
li d
.
os Y de. las relaciones
...
.
.
yo re ga o con el ser en el acto in
d 1
mtenc1onalidad constituyente" ie pertenece e1 papel creador cesante• e a
creador; si podemos "ver en la sub ·etivida
. , o me1or coobietividad" u
.
J
d trascend ental el oagen de la misma
"
, un centro en tomo del cual "tod0
• •
resultando as'
· ·
conocllillento se organiza"
l conocuruento-perspectiva no ha
1
.
para la actualiza ·' d ,
'
Y que O VIdar dos condiciones
.
c1on e este: l"' Es el ser bruto del mundo el
•
a su opacrdad, permite nuestra visión. "Un c
. .
que . graaas
accesible
ni concebible. S61o conserva un sentido
º?ºClllllento
perfecto nt nos es
.
para nosotros
.

~

ouento perfecto ni nos es accesible ní concebible. Sólo
, un con~para nosotros un conocimiento en el ue 1
b
conserva un senado
recíprocamente " 1a D
ta
q
ª som ra Y la luz se determinen
.
.
e es manera e1 Ser, mostrándose como "calidad
·ti·
que conviene al mundo"
•
pos1 va
con el "
'
, no se presta más al Juego verbal dt' contradicci6n
solidez i:::~~)=~:r!~~:roe:::;::
sentido del sujeto es hacer -vivir- 1

d:~~

;1

Y:, 5 ;ns~en.te. El Ser es esta
d · orre ativamente, todo el
a prueua e este mundo".ª
L-

~e _E~ el .ser bruto del .mu~do nuestra percepción no puede ca tar sino
su mfm1dad, solamente al mtenor de esta "existencia total" "destac!:nos for'1 Reche,ches, p. 40.
"••n
Ru~ h Yh, H., La thlorétiqi:e, en: Lts Etudes Philosophiques 4 1961 p 352

ecnerc es, p. 42.

,

•

.,

•

.

bajo lacierto
intenci6n
•
y que conserva
rái qu e r~JaCJo?a
un estado. de conciencia con lo que 'significa'
.
ca cter ps1col68Jco aunque Siendo
.d".
ha
.
nalidad trasc,ndental por la ,.._ual e1 suJeto
• ' el ego se pone
ya e¡ cllca,
Yduna . 1nteneiomundo que le es dado a tltul d
. '
'
en correipon encia con el
o e cogdatum
Si ahondam
I
. nalidad
.
.
os comp etamente el sentido
de e,ta última forma de intenc10
• nos damos cuenta d
___ ..... _
creadora
•
.
.
e
es vcruaderameote
, . y se merece por ello el nombre d e mtenc1onali.dad
oorabtu•• ,, (P'1. 1
no.ogie du temps, p. 4, (nota}.)
,~nua.
,u;noml11 ". • •

~

lbid., p. 9.
Rech,rches, p. 100.
• Ibid., p. 103.

u

11

rerl, Paris, Aubier, 1941, p. 137}.

69
68

�mas relativamente independientes, por el doble juego de nuestros ímpetus y de
nuestra crítica; de nuestras intenciones y de nuestras apredadones", contribuyendo a~í a darle sentido. Consecutivamente, incluso la idea de realidad,
no se halla insrrita en el concepto original; al contrario, aparece como un valor
por el cual "se precisa y s-e cumple una significación". 2 º Pero la idea del valor,
a su vez, "implica siempre la de verdad" y por su "carácter fransexistencial"
nos obliga a esclarecer la referencia a su medio, a la existencia.
Notemos aquí la diferencia entre la concepción bergeriana y la de los filósofos generalmente designados como existencialistas que también reivindican
la herencia fenon1enológica. G. Berger opina que estos últimos se pararon a
medio camino, que no efectuaron la ,.reducción total", encerrándose en la
"angustia insoportable" sin salida. 21 Para él la "continuidad existencial no se
interrumpe en la frontera" del cuerpo; se derrama en una com~penetración o
"sentimiento de intimidad con el mun&lt;lo", tiene capacidad de elevarse hasta
la esfera del "idealismo trascendental" sin zozobrar en lo patético o lo trágico. 2 :i
Afirmación que aparece evidente si insistimos con e1 autor francés sobre 1a
distinción entre "la existencia cuyo sabor se prueba y la realidad cuyo valor se
aprecia". 2s De 1a re-ali.dad ax.iológica como significación límite depende la,
realidad ontológíca del existir humano que encuentra ahí 1a intención valorativa y comunicable de los otros.:M
Podemos, pues, concluir que "el único mundo objetivo posib}¿' es un mundo donde intervienen los otros junto a mi yo, que "la idea de la realidad
acompaña siempre la de la intersubjetividad" y que "la intencionalidad que
nos remite hacia el mundo y las ~ue nos lanza al encuentro de los otros ... se
implican recíprocamente". 25

•

filosófico de investigación) po~ G. Berger podría ser calificada cle dialéctica,
atribuyéndole a este adjetivo el contenido de un proceder discursivo establecido conforme a cierta práctica, abierto a su propia renovac-ión 1 e inclusive,
seg{m los resultados alcanzados, a la autorrevisión. 21
En efecto; la "teorética" nos conduce, acabamos de verlo, por reducción
trascendental al yo depurado, núcleo del conocimiento-perspectiva, se apoya
sólidamente en la ''materialidad" (la opacidad) del mundo y en la intencionalidad realizada (realidad axiológica) de los otroS. La experiencia traspasa
pues el dominio de lo subjetivo hacia. la estructura subjetual, siendo tomado
lo subjetivo como componente inter-actívo, o inter-constitutivo del ser.
Esta opción metodológica se queda utilizada íntegramente sólo en tanto que
igue siendo operacional, capaz de funcionar más allá de lo subjetual.28
A tal extensión del cuadro pertenecen los trabajos de G. Berger en caracterología cuya orientación es inversa y complementaria de la reducción purifi.
cadora del sujeto. Este último se toma en su globalidad individual, como "una
estructura en el mundo&gt; a través de la cual todas las aemás le son dadas", 29
y que finalmente forma parte de la objetividad en tanto que es la situación del
hombre.
"La caracterología tiene un valor filosófico" porque delimita y estudia la
naturaleza humana, es decir, la que tenemos como su jeto psicológico, diferenciándola de lo que somos en nuestra aspiración trascendental. Gracias a tal
esclarecimiento&gt; podemos comprender y establecer la relación comunicativa
entre lo subjetual (haber) y lo subjetivo (ser) y, por "la mediación filosófica", "aprend~ a discernir a través -de la naturaleza. del hombre y primero
a través de nuestra propia naturaleza, una esencia íntima y un principio que
supera la naturaleza".

Hasta aquí la metodología escogida y esbozada 26 ( en la parte del método

Según G. Berger, "la caracterolog'ia, es así, con la sociología, la mejor
introducción a la metafísica. Ambas nos librarán de la 'precipitación' debida
a nuestro temperamento y de la 'prevención' que viene de la sociedad".3º

.,¡ Ibid., p. p. 83, 89. ''Fuera de la significaci6n no hay nada pensable, y, ya que la
realidad es un valor, nada real." (lbid., p. 108).
"'- Cfr. L'homme moderne, p. 218.
.., Recherches, p. p. 4-7-48.
.i Ibid., -p. 86. L'homme moderne, p. 353.
l• "Lo que se tiene que hacer, lo que se tiene que amar ti.ene mayor importancia
-mayor realidad-- que los medios de actuar o las posibilidades de unirse. El valor
tiene mayor realidad que la existencia. No se vive, sencillamente. Se vive 'para algo'."
(Recherches, p. 92). Cfr. también Phé1unné11olo_gie dv. t11mps, p. 69.
" R_echerches, p. 188; Phé1101ninologie du temps, p. 15.
20 Tratando de llUestra búsqueda del "sujeto trascendental", de nueatra iinpauiencia
y deseo ''mundanos" para entrar en la seguridad del yo pu.ro, G. Berger escribió: "hay

que escoger: sea hundirse en la noche del espíritu y renunciar a la motétiaa; sea intentar
comprender y luego contentarse con 'indicar' el ténnino puro que no se pu.e.de alcamar."
( Recherches, p. 115).
"' Cfr. GoN'Sl:TH, F., Le problim.e d1t temps, Neuchatel, Edit. du Griffon, 1964,
p. 22 [nota].
,. Cfr. los cuatro rasgos destacados por G. Berger como determinantes de la "actitud
fenomenológica" ; l 9 "reducción de los prejuicios", 29 los "análisis completos",
3~ "la intencionalidad", 4 9 la puesta en relación de "las cosas con el hombre y con la
conciencia". (Phénoménologie du temps, p. p. 245-246).
" lbid., p. 114.
• Berger, Gaston, Trailé pratique d'analyse du 1:aractere, París, P.U.F., 1971, p. 29.
Cfr. también: Plténornénologie du temps, pp. 77-70 y L'komme moderne, p. 84.

70

71

�La función retroactiva del método caracterológico va aún más lejos en la
misma filosofía, permitiéndonos lo que podríamos llamar una desmitific.ación
o una mirada más crítica y penetrante en cuanto a los sistemas filosóficos, su
"comprensión más profunda", situándolos en la circunstancia particular con
más justicia.31
En resumen, nos damos cuenta de que la caracterología ocupa en la obra
de G. Berger un lugar, en cierto sentido, privilegiado: por un lado nos ofrece
una prueba concreta de la extensibilidad práctica del método fenomenológico
y por el otro asegura la transición científicamente (por la "ciencia pura")
controlada hacia lo nítidamente metafísico. 32

2. LA

Fll.OSOFÍA EN ~L MUNDO

Este pasaje G. Berger lo descn'be de la manera siguiente: "He aprendido
a situar en el mundo mis aptitudes, mi carácter, mis gustos, mis opiniones.
Eso ya era desatarme de ellos, volver a encontrar para con estas disposiciones
cierta independencia y, en suma, aproximarme a la libertad. De esta libertad,
que sólo mi reflexión hace posible, puedo ahora hacer uso y volver al mundo
por un acto que será verdaderamente un compromiso...33
El primer efecto de la investigación acción caracterológica refuerza lo ya alcanzado por la fenomenología: ahí la epojé de Husserl "es un desasimiento", lo
lo que no quiere decir "ni la indiferencia, ni la aversión. Es un desdoblamiento. Marca el acceso del filósofo a un nivel superior de conciencia".M
Sin embargo, esta comprensión de la "reducción fenomenológica" hay que
''probarla." -papel que incumbe a la "reducción caracterológica"- para
llegar a su actualidad trascendentaJ.sG
Lo que podríamos designar como segundo efecto se manifiesta en el proceso
constitutivo de la persona cuando el yo se reintegra al individuo, pero ni por

ª "Pensamos que ya le es posible a la caracterología hacer más que sugerir hip6tesis
explicativas muy generales. Puede dar cuenta con cierta precisi6n e internándose en el
detalle, de las actitudes que están a la base de los grandes sistemas filos6ficos." lbid.,
p. 22. Cfr. también Phl11omlnologie dv. temps, p. 94.
ª Esta importancia de los estudios caracterol6gicos de G. Berger la ponen de relieve
diversos autores. Cfr. por ej.: Guy, A., El espiritu.alismo fenomenol6gico de G. Berger,
en Revista de Filoso/Ea, año XIX, 73-74, Madrid, 1960, pp. 176-180; 'Mo11.oT-SUl, E.,
La. mission du philosophe, p. 36; .dscese philosophique et amitié selon Gaston Berger,
p. 314; MEsNAllD, P., Gaston Berger et la caractérologie, en Les Etudes Philosophiqu,s,
4, 1961, pp. 327-337.
.. Caraetere et personnalítl, París, P.U.F., 1971, p. 117.
"' PhlnomJnologie du temps, p. 33.
• Cfr. L'homme modeme, pp. 340-342.
72

una yuxtaposición, ni por una identificación. "Se compromete en él". 3G La
caracterología, permitiéndonos reconocerlo de entre los otros, sitúa el compromiso en su justo nivel : como el acto a la vez más personalizador y más
universafuador.

•
En la opinión de G. Berger, Ja verdadera filosofía es incompatible con la
oscu~dad; según él "el filósofo está hecho para la luz"; contra los falsos
entusiasmos la tarea de éste consiste en "la distinción de ]as ideas y en la búsqueda ·de las significaciones precisas"; 31 y la claridad del conocer no solamente influye sino que continúa directamente en el plano moral: gracias a ella
el hombre puede "pasar progresivamente de la naturaleza a la libertadº. Lo
que es una "conversión", un "desatamiento" de las aparentes cosas del mundo
"una especie de desintoxicación espiritual ..., más una realización personai
que la adquisición de un saber", 4:un ascetismo,. 88

Si seguimos el movimiento ascendente de la filosofía bergeriana, llegamos
con su autor al nuevo compromiso, mis amplio y más concreto condicionado
por la liberación y el reconocimiento del yo trascendental Y~ que veremos
que, en realidad, el desatam:iento preconizado "no es un rechazo sino un
"6 "
,
a
aceptaci n , que se trata de acceder a través de "Ja reflexión trascendental,,
al conocimient()-participación al mundo, conocimiento que va más allá del
simple reflejar, que interviene.
Hay que darse cuenta de que "con todo, el desasimiento sólo es intencional
como_ la pureza. Sólo a este precio queda real. Lejos de suprimir la acción,
la exige. AJ mostrar que todo conocimiento está ordenado al desasimiento
la ~&lt;;°rética no termina, pues, en una doctrina de la pasividad y de la in~
acc1on. Se d~~l!a al contrario en filosofía del valor. Tenemos que acep~ nues~ sttuac1on para tenerla en cuenta en nuestros juicios y corregir
1mperfeec1ones para remediarlas sin irritarnos con ellas. Tenemos que aceptar
las tareas modestas que se nos ofrecen porque tienen su sitio en el conjunto.
En una palabra, tenemos que aceptar nuestro papel, pero desempeñarlo".ª9

•
Un lector que no tendría una completa información sobre la filosofía de
•
.,
•
•

Recherches, p. 122.
PhJnomJnologie du tem/)s, pp. 246, 265.
L'homme moderne, pp. 317-318. Recherehes, p. 134.
lbid., pp. 173-175.

73

�G. Bergcr y que recorrería su obra con una atención no suficientemente pro-

funda, quedaría sin duda sorprendido delante de las páginas publicadas por
este autor en la Enciclopedia fra1tcesa bajo e] título Lu vítla mística, donde
halla el siguiente párrafo: "Según una opinión muy difundida, el misticismo
sería la negación de la razón. Tal interpretación resulta superfirial; aparece
éste, en ciertns casos, como un complemento requerido por una reflrxión
racional cuidadosa de rigor crítico":"º
Pero, ¿ no se desprende la misma enseñanza de los sistemas de Descartes, de
Kant? Como ellos, G. Berger quiere ser ante todo tm constructor y por esta
razón dota su edificio del doble anclaje: al mismo tiempo que cada parte y
la totalidad temporal del discurso está comprobada, situada metodológicamente, su intención no obedece sino a la intuición ax.iológica.
En este sentido, la filosofía debe ser comprendida como preparación a la

vida espiritual, y ser experimentada directamente por el místico, en el cual el

filósofo puede encontrar un apoyo por su intuir y cobrar nuevas fuerzas por
lo ejemplar de la sabiduría irracional.
Porque el conocimiento incesantemente purificado trasciende al yo hacia lo
puramente discursivo que se desvela, en última instancia, como telos o "exi•
gencia del orden"; s6lo una visión conformada a esta perspectiva esencial
muestra al hombre la meta de su caminar.

La única aproximación efectiva al otro, dado o supuesto el carácter tras.
cendenta] de su yo, es la intencional y participativa a la vez, la intención
denominada por G. Berger amor. Amar a alguien verdaderamente significa más
que un intento de comprensión; "es una voluntad de dar, de darse". Pero el
empuje decisivo a este movimiento de renuncia a lo particular, movimiento
aprobado y seguido por el juicio racional, nos toca en forma de una llamada
del valor supremo. Aquí las propias palabras del autor:
· "Un renunciamiento total sólo puede- tener una razón absoluta. Para que
el conocimiento tenga un sentido, hace falta que sea a Dios mismo a quien
venga a ofrecer el desarrollo indefüiido de mis aventuras singulares." 41

El conodmiento discursivo tiene así la posibilidad de romper su ·clausura
espacial; reflexionando sobre el sentido de sus tentativas cognitivas, el hombre
efectúa la conversión moral 42 . y su yo trascendental se actualiza en y por el
reconocimiento de la jerarquía de los valores.
.. Phénoménologie du temps, p. 100.
• 1 Recherches, pp. 146, 167.
4 "Acceder a la vida del espíritu supone así que se ha realizado una conversión
fundamental que es, en definitiva, la única cosa que cuenta: ya no se interesa uno
por los hechos ni las situaciones, sino por su valor." (L'homme mcderne, p. 52).

74

Lo que no quiere decir, ni mucho menos, que se entre de tal modo en la
quietud y seguridad. Ya que "el valor no es dado nunca; es una relación
entre cierto dato y cierta exigencia ideal con la que relacionamos este da,to". 43
Relación que relaciona lo subjetual objetivado con lo nbjetual subjetivado,
que depende siempre de nuestro consentimiento activo y postula nuestra parti~
cipación. Si el hombre no crea ni siquiera el valor, "inventa las formas particulares en las cuales encarnará el valor que le solicita" 4i y que había reconocido.

Esa "llamada de una trascendencia" que experimentamos "en un acto origina{, la apreciación", nos abre ''una perspectiva hacia lo Absoluto" y la
finalidad; "el sentido y el valor de las existencias" nos hace "aparecer los
seres", es decir, sus siguificaciones o "el sistema de los valores" que poseen.
La inttúción axiológica se confunde así con la intuición cognitiva que ejerce
su creatividad "no porque confiere la existencia a un posible, sino porque aísla,
en el seno de la continuidad existencial, lo que corresponde a su intención". De
tal manera que "conocer es preferir, existir es ser escogido".45

3. EL

HOMBRE Y LA Fll..OSOFÍA

Gracias al esfuerzo metódico, riguroso, comenzado por "la reducción trascendental, que &lt;lesa.ta al 'yo' de sus pertenencias", entrevemos que "la liberación
es posible". La filosofía corobat-e la opacidad de la circunstancia humana y la
clarifica, ayudándonos a tomar conciencia de nuestra eternidad. "La puesta
en evidencia de los procesos según los cuales se "constituyen" los seres en el
mundo, nos hace sentir, de una manera concreta, toda. su contingencia." La
cerradura inamovible del espacio se revela, pues, como ilusoria, porque subjetivamente es constituible; c&gt;.-iste la virtualidad "de otro mundo • .., de un
mundo inimaginable e indecible pero infinitamente más auténtico que el de
nuestros cuerpos y de nuestros sentimientos".46

Sin embargo, la angustia más dolorosa ele) hombre proviene de la amenaza
del tiempo. ¿ Puede la filosofía facilitarnos también una llave eficaz para salir de esta prisión.
Antes de dar una respuesta hay que volver a la fenomenología y replantear
esta cuesti6n en otra más general, ya la aludimos: "cómo la forma se constituye a partir del sujeto". ¿No nos ofrece la solución propuesta para el proPhénomén-ologie du temps, p. 93.
.. /bid., p. 77.
_.. L'homme moderne, pp. 327-328, 352-264.
.. /bid., p. 355.
43

75

�blema espacial esa que acabamos de esbo7.ar, una indicación suficiente para
un proceder analógico?
Si aiiadimos a Ja acción de la intencionalidad cognitiva ~su valorización
de la realidad- el poder de la historia en tanto que ésta contiene y expresa
la modulación de "los deseos naturales de los hombres", el tiempo, en tal
perspectiva "podría aparecer como un compromiso entre m1a exigencia trascendental y una resistencia natural. Ya no seria el marco rígido dentro del
c.ual nos creemos encerrados, sino una. de las maneras posibles de representam~ nuestn\ presencia al mundo".u
Esta perspectiva que parecía intocable, G. Berger se decidió a explotarla
hasta sus últimas consecuencias teóricas y prácticas.

•
Pensar el tiempo signifir..a topar con unas paradojas: "El presente sólo es
real. El pasado y el porvenir no existen" porque "no son sino un recuerdo,
la atención o la espera". Sin embargo, por su parte, el presente carece totalmente de suficiencia, su único apoyo lo constituyen justamente el pasado y el
porvenir. "Percibir es siempre re,conocer y anticipar; mi atención es siempre
a la vez mi memoria y mi proyecto ... Lejos de ser una substancia, el tiempo
se agota en puras relaciones."
Tampoco el tiempo histórico escapa de las contradicciones. Siendo concebido como "una construcción inter-subjetiv~,,, en tanto que le otorgamos la
realidad) presuponía "UDa especie de memoria c6smica''.48

Al contrario, la reducción fenomenológica elimina -stricto sensu- el tiempo. Nos quedamos con el llamado "presente", es decir, con "el ser que llega
a ser'', que se desvela como incompleto y defectuoso; ontol6gicamente encontramos "una insuficiencia".
Este "devenir" que podemos captar en una intuición, se desarrolla entre dos
polos: "el nacimiento y la muerte de los fenómenos"; experiencia que se opone
a Ja representación del tiempo cuando postulamos una sucesión homogénea de
imágenes -ayer, hoy, mañana- que re.sulte una serie temporal.
Según G. Berger "el artificio" que se halla al origen de nuestro concepto
del tiempo "consiste en pasar constantemente de la idea de presente como actualidad probada, como pre.sencia consciente, a la idea del presente como
momento de una serie. Pero é.ste es precisamente todo el artificio de la construcción del tiempo y un artificio que nada parece justificar. O bien un tiempo
., Phinomlnologie du temps, p. 49.
• !bid., p. 79.

en el que el presente no es actual, o un presente sin ninguno de los caracteres
de la serie temporal".4 9
La motivación de este afán parece bastante clara; el hombre lucha asi
contra su mayor enemigo, la muerte, que "es la absurdidad radical, el escándalo, lo ininteligible; es también lo má,; doloroso para nuestro apego personal
a la existencia; nos nieg-a esa dignidad fundamental a la cual cada uno de
nosotros cree tener derecho". De aquí "la negativa de dejar desvanecerse los
contenidos".
Creer en el tiempo como "un receptáculo de imágenes" que no se anihíla1;1
nunca, es crearlo., afirmando el poder humano: del mismo modo que podremos
volver a encontrar el presente pasado, nosotros haremos el porvenir.

A través del tiempo tallado a su tamaño, e1 hombre no manifies~ solamente
la voluntad de dominar los asuntos de su existencia quiere también clarificarla,
hacerla inteligible por entero. Se esfuerza por explicar los "escándalos incesantemente renovados" de los nacimientos y de Jas muertes, acudiendo a una
búsqueda sin fin dentro de lo temporal, con la espera de a l e ~ a sí
mismo.
Dicho por las propias palabras del filósofo francés: "el sentimiento perdido
de la existencia intemporal del sujeto, el sentimiento perdido de nuestra
eternidad, es lo que hace que intentemos recobramos en el tiempo. El ser huye
de nosotros; es porosa la presencia; entonces pondré las manos en la cesta
para intentar tapar los hoyos por los que huye la substancia, por los que realizo
de manera concreta la experiencia de la muerte".

A medio de confirmación de esta hipótesis se puede aducir que "el apego
a la historía crece en razón inversa de la conciencia, que tenemos de nuestr&lt;1eternidad", so en tanto q\.le nos imaginamos aquélla como "medio de conservar
el tiempo" y nos servimos de ella de tal manera.
Por el tiempo construido el hombre, más bien, los hombres, se dan un orden,
el orden histórico, que lo liga en una solidaridad social y les "asegura efectivamente la unión" permitiéndoles la actuación y finalmente la vida en eomún.
Concluyendo con G. Berger diremos que "nada nos autoriza a hacer del tiempo
una condición a priori de todo conocimiento. No es más que la posibilidad
que la humanidad ha actualizado para escapar -en imaginación- a lo insoportable del devenir." Es una ilusión, "una construcción artificial, colectiva,
preciosa para los hombres" por su "eficada práctica", en una palabra, es un
''mi to". 51
• lbid., pp. 131, 132 .
., Ibid., pp. 137, 138.
11 !bid., pp. 166, 140.

76
t

77

�Si el hombre, con todo su equipaje de lo circunstancialmente concreto, no
posee la capacidad para liberarse del tiempo, es porque él mismo fue "constituido por el mismo juego ele intenciones y deseos. que constituy·en el tiempo".
Pero hay que atreverse a combatir tal es~ji.i;mo: "el espíritu no está ligado
sino cuando acepta sus cadenas. Siempre tiene la libertad de negar la ilusión,
incluso cuando no tiene el poder de disipar los sunulacros"."2
La .filosofía del tiempo se revela, pues, en las manos dél hombre, un arma,
instrumento, cnyo manejo le conduce de nuevo a una opción fundamental
(la opción ya señalada de la reducción trascendental) : o «puede consentir al
tiempo, o puede buscar su razón en una eternidad" que no es "una eternidad
a partir del tiempo" sino la certidumbre de "que el hombre tiene una escapada'' en y por su propia vida fecundada po1· la reflexión. En todo caso, la
alternativa es clara: "Pcredo actuar en el tiempo, pensando que la plenitud
va, a conquistarse en el tiempo; o puedo pensar que hay una eternidad más
rica que sostiene a la vez mi libertad. Y el tiempo es entonces una cosa con

Lo que G. Berger explicita de la manera siguiente: "Es que no se trata de
constatar Jo que existe&gt; sino de comprender implicaciones racionales".S!
La puerta, generalmente cerrada, entre pensar y actuar es posible, pues,
pasarla con la ayuda de la imaginación, al se1vicio de lo discursivo: jmaginación imaginada, es decir la ilusión vivida como tal, dominada por la razón,
e imaginación imaginante instigada por la razón. La ilusión común de los
hombres, que los envuelve, oprime y ciega es el tiempo; no existe sino wia sola
y única vía para redimirnos: utilizar esta ilusión, hacer el tiempo operatorio,
prospectándolo.

El método prospectivo, la más espectacular invención bergeriana, confinna
nuestra hipótesis inicial: se trata de la continuación -en el plano práctico-del método fenomenológico, de una nueva conversión que se efectúa como la
apertura del tiempo-dimensión humana. 55

•

que tengo que hacer algo". :;3

4.

LA PERSVECTIVA DE LA PROSPECTIVA

Hacer algo con el tiempo, tomarlo como materia prima de la praxis filosófica; tal es el imperativo en que desemboca la teorfa filosófica (la teorética y
la fenomenología del tiempo) de G. Berger. Al comienzo de nuestra reconstrucción expositiva de esta doctrina hemos apuntado su constante preocupación metodológica; tl"',sis que corrobora el lugar privilegiado reservado al papel
de la temporalidad en el pasaje esencial del pensamiento, en 1a acción.

Si la reducción trascendental y sus implicaciones nos conducen al reconocimiento del verdadero carácter de lo snbjetual y penniten la purificación
(autentificación) de lo subjetivo, liberando su posibilidad constitulÍ\·a ( el actuar de la intencionalidad), lo que hay, lo concreto, no por ello pierde nada
de su espesura. El conocimiento llega a eximir el ser, a vehicular el valor; la
tarea consecutiva y más importante consiste en reintegrarlos como agentes
universales al parecer objetua] que se nos impone en nombre de la objetividad.
Volviendo al proceder fenomenológico, consignado en sus textos por Husserl, veremos que la ficción desempeña aquí un papel muy considerable, que
"es el elemento vital de la fenomenología como de todas las ciencias iedéticas".
"' Ibid., p. 166.
.. !bid., pp. 147, 148.

78

Tal perspectiva cambia totalmente nuestra óptica habitual: el tiempo
desaparece como prisión para desvelar su papel de "preparación" {o primera
etapa} a las tareas más altas y más urgentes. De esta manera ..el filósofo
que quiere comprender" tiene por obligación "elucidar la significación humana
del tiempo, elucidal' la noción del porvenit',56 y el filósofo que pretende actuar
debe esclarecer las condiciones del acceso necesarias a la realización de esta
noción.
El mundo moderno no corresponde más a la imagen estática que hemos
heredado de los antepasados; su principal caracter.ística, gracias sobre todo al
.. Ibid., p. 27: Señalemos a este prop6sito un interesante artículo de G. Berger sobre
la Constitución del universo teatral donde podemos leer: "Así como el sujeto, por la
toma de conciencia, constituye el mundo como unidad de sentido, así el espectador
no se limita a ser un elemento contingente, que podría faltar sin que cambiara nada
en la comedia. . .. El sentido de ésta ni está en el escenario ni en la mente del
espectador, sino entre los dos: es una realidad fenomenológica". (L'hnmme modeme,
p. 306).
"'" Cfr. Phénoménologie du temps, p. 210. Cfr. también lo que escribieron sobre la
unidad metodológica y sobre el papel de la imaginación en la obra de G. Berger, E.
Morot-Sir (part. L'homme modernt, p. X; Hommage a Gaston Berger, pp. 34-35),
sobre la linea evolutiva teorética-prospectiva B. Ginisty (Conversion spirituelle et
engagement prospectif, Parí.s, Les Editions ouvñhes, 1966, p. 251) y, sobre el tiempo
tomado por la prospectiva G, Tournier ( Le coeur des hommes, París, Fayard, 1965,
p. 278).
• Phénoménologie du temps, p. 252 .

79

•

�desarrollo fulgurante de l~ técnicas, es la movilidad; de aquí el nuevo
concepto de la aceleración de la historia.

La idea del porvenir no puede quedarse extranjera a esta evolución; su
contenido se transforma. Para los antiguos, la inmutabilidad del fatum permitió sólo que el porvenir inevitable fuera desvelado en oráculos y profecías;
la ciencia positiva y positivista de ayer llegó a la previsión de las leyes naturales
que rigen y reglamentan necesariamente la marcha del universo; el porvenir
nuestro "está por construir, mediante la invención y mediante el trabajo". 57
G. Berger evoca al propósito a H. Bergson, cuya filosofía hace estallar
''por primera ·vez la concepción tradicional del tiempo". Siguiendo su orientación, podemos decir que "el porvenir ya no es lo que debe inevitablemente
producirse, ni siquiera lo que va a ocurrir; es lo que el mundo en su conjnnto
va a hacer. La creación deja de ser una especie de redistribución de elementos
según ciertas leyes fijas y al interior de un marco inmutable que sería el
tiempo: es 'el mismo tiempot ".~
La espera nos está, pues, prohibida; tenemos que actuar, inventar ("la virtud
suprema llega a ~r entonces la imaginación") nuestro porvenir, de ningún
modo deducible del presente, creando nuestro tiempo, Lo que nos impone la
obligación de una reflexión profunda y siempre renovada sobre la fmalidad de
este proceso, reflexión más difícil que "el conocimiento exacto de diversos
medios posibles" e inseparable de él. La filosofía, particularmente la filosofía
de los valores, debe acompañar la técnica. ''Una de las demandas de la prospectiva es la de la confrontación constante que se debe efectuar entre los fines
de la actividad humana, la fecundidad de los medios disponibles y de la realidad de las situaciones que existen de hecho." 69

c) . "Analizar hondamente" y no contentarse con los procedimientos uti.
!izados por la previsión ( precedentes, analogía, extrapolación). "La visión
prospectiva"
no puede ser sino "el acabamiento de un largo trabaJ·o de aná. ,,

)j SIS •

d) • "Tomar riesgos". Al opuesto de la "previsión a corto plazo" que "nos
comp~mete a menudo de una manera irreversíble", «la prospectiva supone
una libertad que no permite la obligación a la cual nos somete la urgencia".
e) . "Pensar en el hombre". El centro de interés de la prospectiva es el
hom~re, él es quien da la escala: Como pasa con la historia, a su campo
propio pertenecen sólo los·"hechos -humanos" mientras que los datos naturale$
la conciernen sólo como repercusiones o influencias. 60

Las implicaciones y consecuencias de la prospectiva en las ciencias hwnanas
son múltiples; G. Berger destaca sobre todo dos de ellas: la necesidad de
elaborar la antropología y la pedagogía prospectivas que corresponden a nueslra
toma de conciencia, y a la siguiente diagnosis de la situación actual: "La
humanidad de hoy tiene el privilegio -y la responsabilidad- de transformarse
a sabiendas. A ella, entonces, le toca escoger su destino.'' et
Una vez más la espera pasiv¡ es imposible. Hay que formar los inventores,
hay que establecer un efectivo diálogo entre los hombres y garantizar su calidad.
Lo que nos remite a la metafísica del don, del amor, de la esperanza.
''La razón de nuestros actos está antes de nosotros: vamos hacia nuestra juventud", escribe G. Berger y añade: "Tomar conciencia de esta 'inversión del
tiempo' es correr el riesgo de producir un choque. Pero la reflexión debe utilizar la sorpresa en vez de quedarse desconcertada con ella." 62

La prospectiva, tal como fue concebida por su autor, "antes de ser un
método o una dísciplina . . • es una actitud" que tomamos para proyectar,
preparar la acción explotando el tiempo operatorio. Los cinco rasgos que la
caracterizan son los siguientes:

~a prospecti_v~ quiere ser esta reflexión, "reflexión sobre el porvenir, que se
aplica a descnbir sus estructuras más generales y que quisiera destacar los
elementos de un método aplicable a nuestro mundo en aceleración.,_&amp;3

a). "Ver lejos" o "mirar hacia lo lejos". La prospectiva tiene que completar la previsión; en su enfoque no se encuentra el asunto sino la situación

•

que no predice, a la cual ya participa.
b) . "Tener amplias perspectivas" (voir large) , lo que promueve la acciónconfrontación interdisciplinaria para elaborar las decisiones y las soluciones

'
. Para concluir, nos queda por responder la última cuestión, averiguar o
mfonnar nuestra tesis inicial. ¿Manifiesta la obra de G. Berger, en su desarrollo,
la unidad metodológica?

verdaderamente sintéticas.
n !bid., p.

233.
• !bid., pp. 210-211.
• Etapes de la prospective, París, P.U.F., 1967, pp. 86, 89.

80

• Cfr. Phénoménologie du tem/,s, pp. 270-275.
Etapes de la prospective, p . 177.
11 Phlnominologie du temps, p. 236.
ª Etapes de la prospective, p . 286.
11

BI
11.fi

�La respuesta no deja lugar a dudas; el método prospectivo "no está en las
cosas sino en el hombre. No es una ley del objeto, sino una regla para el
sujeto". A una posible objeción en cuanto a una falta de objetividad, G. Berger
opone la ''exigencia subjetiva: se trata, para obrar mejor, de transformamos a
nosotros mismos". 64 Esta "ciencia de la práctica,, ( término tomado de M.
Blondel) nos impone efectivamente al menos dos reglas de conducta: ''una
revisión permanente de nuestros objetivos y de nuestros problemas" en estrecho
contacto con 1a "realidad concreta" y según las "experiencias verdaderas''. y el
no dejar sin clara solución el dilema de poder y libertad.
G. Berger se quedó fiel -podríamos decir con fidelidad dialéctica- al
papel que asumió voluntariamente y con plena conciencia. Escogio el itinerario
de su existencia y lo recorrió sin vacilar. "Entrar en la carrera filosófica"
significó siempre para él "recusar una vez para siempre los argumentos de
autoridad y decidir no ceder sino a la verdad de las razones o a la realidad
de las experiencias".65

THE AMBIGUITY OF MYSTICISM
IVO HOLLHUBER
(Dr. phi!., Dr. jur., Dr. rer. poi., Mag. pbil.)

To what extreme degree "popular science" adopted sham-conceptions of
mysticism and offered at times quite a caricature of its most typical representatives appears obvious when consulting one of the most renowned encyclopaedias.

In tbe Encyclopaedia Britamca (London 1955) we read under the heading
''Mysticirm" as follows:
"My.rticism, a phase of thought, ar rather perlzaps of feeling, which
from its vny nature is hardly susceptible of exact definition .•.
The thought that is most intensely present with the mystic is that af
a supreme, a{! - pervading, and indwelling power, in whom all things
are one. H ence the speculatíve utterances of mysticism are alway.s more
or fess pantheistic in character. On tite practical side, mysticism mafotains
the possibility of direct intercourse witli this Bei11g of beings - interco1trse, not tltrough any e.xternal media such as an historical revelalion,
oracles, answers to prayer and the like, but by a species of transfusion
or identification, in wliich tite individual beco mes in vny trutlz 'pnrtaker
of the divine nature'. God ceases to be an object to him. and becomes
and experience. . . When a religion begins to ossify i11to a swtem of
formulas and observances, tlwse who protest i,¡ the 1uune of a heartreligion are not unfrequentl,y known by the 11ame of myst:cs. At times
they mercI,, brúzg into prominence again the everfresh fact of personal
religious experience; at otlzer times mysticism develops itsclf as a powerful solvent of definite dogmas.»
lbid., p. 287.
G., Hommage
1958, p. 116.

The Encyclopaedia artirle confinns:

416

• Bu.GER,

82

a.U%

philosophes aixois, en Les Etv.des Philosophiques, 2,

(Ed. 1955): ((In St. Theresa (1515-1582) a11d John of the Cross
( 1542-1591) the counterreformation can boast of saints second to none

83

�•

in the calendar Jor austerity of mortifications and the rapture of the
visions to which they were admitted. But, as was to be exf1ected, their
mysticism moves in that comparatively narrow -round, and consists simply
in the heaping up of these sensuous e:cperiences. The speculative character
has entirely f aded out of it, or rather has bee11 crushed out by the reins
of discipline.
(Ed. 1955 and Ed. 1964): "The shopk threw her (St. Theresa) into a
trance, and these f,rances, accompanied by visíons, recurred frequently
in the subsequent part of her life. They haue since been adduced as
Divine attentations of her saintslzip, bttt the sisterhood in the convent
set them down"' t'6 the possession by the devil ... The visions grew more
and more vivid. The cross of her rosary was snatched from her hand
one day, and when ret,urned, it was made of jewels more brilliant than
diamonds, visible, /wwever, to her alone. She often had an acute pain
in the side, and fancüd that an angel carne to her with a lance tipped
with fire, which he st,ruck into her heart."
U nder "Jobn of the Cross", apart from the biographical data you finil
one single sentence: "The lofty symbolism of his prose is freqwmtly
obscure~ but his lyrical ver-ses are distin.guished for their rapt,urous ecsta.ry.t
and beauty of expression." The Edition 1964 only shesses: "one of the
great mystics of ali time" and spe.cifics in lite-rary details of prosody.
(Ed. 195S): Lucie Christine (1844-1908) "also liad r,isions of another
description: she was shown hell with its horrors, and the devil would
sit upon her breviary,, belabour her with blows, and fill her cell with
imps. For seueral years these experiences continued, and the verdict as
to their source still reniained far ftom unanímous."

Ver¡ few o( the above assumed cbaracteristics of mysticism can really
stand a thorough scrutiny. Let us attempt one. We have to bl&gt;,gin far bac.k,
if we want to get a solid base which permits seeing the threadbareness of
the stale argumentation underlying the widespread prejudices about mysticism.
Although under the headin.g of mysticism sometimes are included those
strange experiences which go by the mune of thought-reading, telepathy,
clairvoyance, clairaudition, hl-location and sevral more, the conception of
nature•mysticism can be confined "to praeter-natural experiences in which
sense perception and discursive thought are transcended in an irunediate
apperception of a unity which is apprehended as lying beyond and transcending tbe multiplicity of the world as we know it", following hereby an
author who .is well known to the English public, R. C. Z&lt;rehner (Spalcling
84

Professor of Ea~tern Religions and Ethics at the University of Oxford)i and
whose outstancling work about roysticism 1 has to be considered as one of the
most solid and profouncl stuclies in the relevant sciences. 2 Tbe keynote of ali
~atur.a.l_ mysticism is with~ut doubt "union", though ali praeternatural expen~nce 1s very far from bemg essentially and always one and the same, otherwrse the transports of the saint and the ecstasies of the maniac would be
identical. This latter thesis is held by Aldous Huxley 3 who claimed that what
he experiences under tlle influence of the mescalin-drug could by closely
compared to a genuine mystical experience and that the highest states oí ·the
mystics should be campa.red to, or e,1en identified with, the effects of drngs
and alcohol. In the last consequences ali rneditative. and contemplative religion
could be reduced to pure lunacy, 1n as much certain states usuallv referred
to as mystical seem also characteristic of acute mania.
·
Toe natural mystical experience, whose essence is union and which ma)·
or may not be accompanied by any subsidiary and accidental praetematUial
phenomenon, proves nothing at ali in that direction, but simply inclicates
that there is in ~ature sometimes a deeper and more intimate unity than js
?º~mally pe1~eptible and that nature can be experíenced as being mysteriously
rns1?e man himself wbo may experience the past in the present and imagine
havmg trans~nd:d ~e and space. The dangerous and most fatal consequence
of su~ an unagmat1on may end in the phantom of being the Absolute or
God H.tmself. In such a case a mystical experience, as a sense of unio.u or eveo
identity with something other tban oneself, rum; the risk of ovemding the
~roper se~, for, imagining that I am the Absolute Itself {Brahman, God),
1.e. One without a second, I cannot any longer speak logically of being united
to the Absolute since in my imagination I am alre.ady the Absolute (Him or
It) myself.

R. C. Zaehner, and we may concede that in doing so he is right, distinguishes
three t')lpes of praeternatural experience:
a) The experience usually tenned panthcistic which tells you that you
are ali and that ali is you, culminating in the fa:mous fonnula of the KausitakiUpanishad "Thou art this ali". Yet it is wrong to caU that experience of the
nature mystic "pantheistic", hecause no term of it represents God or has any
relation to God. Therefore, what is meant here is better represented by the
term "pan-en-hen-i.sm", i.e. "alJ-in-one-ism".
1

Cf. R. C. ZAEBNER, MJsticism Sacred and Profane, Oxford, 1957.
Yet we differ from Zaehner's analysis in severa( inst.ances as will be shown in the
course of this exposition.
• Cf. ALI&gt;ous Huxt.EY, The Doors of Perception, LoDdon, 195+.
1

85

�b) The V ediintin monism culmina tes in the Upanishad-formulae "Thou
art that", "This atman is Ilrahman" ("lb.is individual soul is the Absolute"),
"I am Brahman" and "Consciousness is Brahman", ''Atman" meaning "self",
the individual semi. "The proposition then, that 'Atman is Brahman' means
that the indívidual sould is substantiaIIy and essentially identical wíth the
unqualifiable Absolute. From this it follows that the phenomei:ial world has
no true existence in itsclf: from the point of view of the Absolute it is
absolutely non-mci.stent. Therefore, the sould which realizes itself as the
Absolute, must also realize the phenomenal world as non-exístent. This, then,
is to expenence one's own sould as being the Absolute, and not to experienre
the pbenomenal world at all." •

fo botl1 forms of natural mysticism any sense of communion with God and
any direct apperce.ption of a Divine presence is entirely lacking.
e) The normal type of Christian 1J_1ystical expe,ience in wich the soul
apprehends and feels to be united with God in !ove. Mysticism here means
a direct apprehension of the Deity, a dírect relationship between the soul
and_ God and above ali union with Him. In Christian mysticism moreover the
dogma of the love of God is put to the test, as Zaehner puts it.
Zaehner attempted to show that the Hinduism of the Upanishads is a bridge
between nature mysticism (in its form the :identification of the human soul
with tbe whole of Nature) and conscious theistic mysticism.
13ut, if we accept the description nf Urahman as "Bcing, Awareness or
Thought, and Bliss", which, accordíng to Zaehner, later becamc curreot among
all tbe Vedantin schools, "it is very plain tbat we are not here dealing with
an élan vital, libido, or energy inhcring in matter, but to ali intents and
purposes wíth a living and personal God. ~ Moreover, "the Bbagavad-Gita
takes us a stage beyond monism in that it introduces a personal and incarnate
God with whom a personal relation is possible". 6 Whereas the state of the
nature mystic in its pan-en-henic forro is tbe realization of the oneness of
Nature, in the cJassic teclmique of the Hindus an ascetic training is essential
to any hicrher mystical state. But to subdue the passions and to cmpty onc's
bcing of all unessentials is not enough, if the esst&gt;ntial soul is Jeft at the merey
of whatever will takf' tbe place of them. Therefore, the Hindu theistic mystic
philosopher Ramanuja after having attacked Sankara and dísputed the monistic
position, knew quite well tbat fírst of a1l one has to set his will and mind
finnly oo the Absolute J3eing, i.e. God Himself who is ali truth and Good-

• Cf.

• Cf. R. C.

Zt.EBNER,

Mystieirm Saered and Profane, pp. 28-29.
l.c., p. 140.

• Cf.

ZAEBNER,

Le., p. 146.

86

Z AEH TER,

ne..~. _It i~, besid~, ol sorne interei,t tbat we find the Christian insíght in God's
anticipa~on'. which ~lected us to Iove Him, intimated already in a saying
of Abu "\ az1d (who mtroduced Indian monism into Islam and felt tom betwccn his attac~cnt to a transcendental God and to monism) : "I thought
th~t .~ 1ove? ~Ii_m, bu~ ~be~ looked ( again I saw that) his Iovc preceded
mme • In the1s1Jc ~yshc1sm 1t IS always God who takes tbe -first step a.nd rnakes
tbe human soul Ílt for the union with Him.1

!

In a similar w~y it is the case with Süfism: "They asked Junayd ( who
combatted pantheJSID and formulatecl the classical Sufidoctrine): "What is
Sufism?" and the replied~ "That you shou]d be witb God and free from
attachment". 8
The great Muslim mystic and theologian Gha1.ali, also batting pantheism,
seemcd to have followed Junayd more or less dosely, when he started with
th~ dogma that God alone exists in reality. He allows man's ''borrower
existence" to fa]I from him, in order that man be annihilated aud God aJone
remains. For him the real rnystic is completely overcome by the presence of

God. 9
Summarizing the characteristics essentials of tbe third forro of mysticism
Zaehner co_uld state: . "~ ystical r~gion proper, tben, shows tha t the mystical
stat_e at wfi!c~ the religi~us man a1ms, is the reverse of the natural mystical expe~1ence: 1t 1s the cuttmg off o( one's ties with the world, the settling in
qwetness in one's own immortaJ soul, and finally the offering of that soul up
to the Maker". 1 º In the eyes of the theistic mystic thc ~onist's idea of
"libe~tion" is simpl~ the realization of bis immortal soul in scpa.ra~on of God,
and IS only a stage m the path of the beginner (Junayd). u

lt is_ therefore of the utmost importance to avoid thc, alas, often too popular
confus1on between nature mysticisrn and the tbeistic mysticim which Jends
~ountenance to the position that God is simply anotber term for Nature and
1s reduced to a sum-total of natural impulses.
Perhaps the opposition between the different aims of theistic and monistic
mysticism is best comprehended by using an image: ''In the one case you have
~ ray of light returning to its source, or the drop of water d:issolving in wine;
m the other you have lhe drop of water imagining itself to be the ocean
because it has no experience of the ocean not can it adequately conceive what
• Cf. R. C. ZAE.RNER, l.c., pp . 146-147.
• CI. ib., p. 149.
' Cf. ib., p. 160.
10 Cf. ib., p. 14-9.
u Cf. ib., p . 204.

87

�the word mea.ns" u {Hínduism too had, as Zaehner put it, its theists as well
as its monists; and the Bhagavad-Gita as well as Ramánuja, accorcling to him,
stand nearer St. John of the Cross than they do to Sanlara).
Thus we see how precipitated and unfounded the conclusions about mysticism were, to which the Encyclopaedia Brittanica jumped. It is contradictory
to the esscntials of mysticism and to the facts of hi9torical mysticism to suppose
that "the speculative utterarn!es o{ mysticism are al·ways more or less pantheistíc
in character". This could be true only with regard to a single fonn of mvsticism
(i.e. the monistie form) but is strietly wrong witb regard to the two other
main fonns of mysticism, namely to the "pan-en-henistic" nature mys.ticism on
the one hand, and to the theistie mysticism on the other hand. As tn the
lattcr it would be for the rest equally wrong to aifinu "a species of t'ransfusion
or idenlification" and to reduce God, who should "ccasc to be .:111 object", to
a mere experience and to reduce religi.on to a mere "heart-religion", the
"powerlul solvent of definite dogmas", which mysticism erroneously .is supposer to be.
lt rema.ins yet to conect the wron.g impression concerning outstanding
representatives of western mysticism which, supported by popular philosopby
and encyclopaedian "statemcnts" is offered to the credulous mass.
Though we considercd Zaehner a highly esteernd companion, especially along
the routes of the. mystici~ of Ea.stem Religions, we must part company with
hñn when he affinns, that "Meister Eckhart ... at times adopted a fully monistic position~' 13 and by so doing supports a widely spread erroneous inter~
pretation of the greate.st mystic, Germany ever had. We concede that it is
not easy to fathom a nwnber of obscure sayings of Meister Eckhart, clothing
them soruetimes in an ahnost shocking nomenclature of his own, which fa~
cilitated an obvious misinterpretation as soon as these tenns are torn out of the
whole context and dissected into- its incoherent parts.
Otto Karrer, Aloi:r IJempf 14 alid, last bnt not least, Theodor Steinbüchel 15
paved the way for an unequivocal theistic interpretation of Meister Eckhart.

It is customary with anti-Christian scholars to interpret Meister Ecllliart
as a champion fighting for the modero myths of a self-developing God and
1:he self-deification of man, whereas in reality Eckhart always embra.ced the
purest theism.
To fulJy understand one of Eckhart's most misw1dc~tood remarks: "If God

did not exist, I wouJd not e.xist; if 1 did not exist, God would not exist", it

is necessary to consider contínuously that Eckhart had always in mind the
man who lives etcrna11y ín God as God.'s real ide.a of man, so that without
th.is i~ea of man, God never exists. On the other hand, one has to pay
attention that I myself, be.ing a human being, thought from etemity by God
neve,r would e_xist, if God &lt;lid not exist. 16 Well, this sounds li.ke purest thcism&gt;
devoid of the slighte,;t tinge of pantheism!
)
Whoseever affirms that Meister Eckhart "best characterized God as nothing"
(of the Encyclopaedia Brittanica 1955) forgets that Eckhart can be understood
only by paying attention to his dialectical thinling: Deus est esse and Deus
est nihil: God is Ileing and God is Nothing. For Eckhart's Esse is nothing
~stract, but most perlect and most living ( plenitudo esse) Deus est i11te1fi~ere,
m as much, whatever God thlnks, springs into being. Titls is idealism in ifs
mos't perfect (rtot Nco-Kantian or Hegelian) sense and conceived in the direct
line of St. Augustine and St. Thomas A.quinas: «Universas creaturas non quia

sunt ideo novit Deus, sed ideo sunt, quia nozrit".11
Moreover, as soon as one ta.kes additionally into consideration that Eckhart
strictly embraced the "analogia entis", every shadow of pantheism vanishes·
the proportion between likeness and unlikeness dominates the analorrou:
essentia1 relation between God and bis creatures and hinders any fusio: or
amalgamation of the two. Finally, Eckhart could never have been pantheist,
because he stuck to the Thomistic theory of the real difference between esse
and existere, two principle.s constitutive for finite beings principies that coincide
only in God. The negation in the formula "God is nothing'' is only due to
Meister Eckhart's tendency to keep from God away ali finite, human and
imperfect determinations and isi therefore, simultaneously the position of an
absolute incomparability of the Divine Being with every other being. God is
for Eckhart nothing in the way in wh.ich all other beings are. Therefore the
asse.rtion "Deu.s est nihil'' demand~ dia1ectically thc assertion "Deus est esse",
in-as-muc.h as God exists in an incomparahly higher sense from the point
of view of the essential hierarchy, than ali created things do. Eckhart speaks
therefore of God's ªiiberwesende nihtheit''. 18 In the same way one has dialectically to complete the formula "God is oot good". He is not good in the
way in wbich ali finite things and beings are good, i.e. in the sense of created
beings, beca.use he excells all goodness in an infin.ite and incomparable degree.
Here again Meister Eckhart keeps in line with St. Augustine's "Deus bonus

,., Cf. R. C. Z.-.EBNER, 1.c., p. 181.
is Cf. R. C. ZAEHNER, l.c., p. 205.
" Cf. Aw1s DEMPF, Metaphisik des mittelalters, München-Berlln, 1930, pp. 135-137.
11 Cf. STEINBÜCBEL, TRBOUOR, Mensch
und Gott in Frómmigkeit und Ethos de.,
deutschen .Mystik, Düsseldorf (Patmos-Verlag), 1952.

88

1•

Cf. ibid., p. 59.

11

Cf. ST. AuGUSTINE, 15 de Trinit., cap. 13 in med. and T1:toMAs AQUINAs, Summa
Theol., I qu. 14, a. 8.
" Cf. Th. Steinbüchel, 1.c., p. 110 liS.

89

�...
si11e bonitate". As to tbe assertion "God is all", it was likewise in. C~istian

Meister Eckhart in lzis defence wrote the sigt1i/icant profJosition: "Errare
enim possum, haerecticus esse non possum". 21

mysticism, as for e.xample with St. Augustine, a custom to repeat 1t w1thout

any smack of pantheism.
Nor did Eckhart, when he taught "as soon as God was, he crea~ed the
world" condescend to a pantheistie leaning or assert the world's eterru~y, but
only wished to emphasize the etemity of God's creative act, th?u~h ~y his bold
fonnuJation he scandalized those who did not know how to distmg1.11sh clearly
between the creative act and its effect in time.19

Edition 1964: "His theology ht15 close affinities with that of ThomtlS
Aquinas, but there are differences o/ empliasis - Like Pseudo-Dionysius,
Eckha.rt refers to Godas "Nothing". This implies not that God does not
exist, but that he has a fuller existence than any creoted being. lf we
are to affirm anythfog positiue about God, the most important statement we can make is that he is (Ex. lll, 14). With Aquinas, Eckhart
adds that, whereas the creature has being, God is being. In a sense he is
above being, since he cuated being.

The essentials of Eckhart's mysticism are based on his living up to the maxim: "when thou hast God, thou hast wíth God the whole world; who has
God and with Him the whole world, possesses not more than he who h~ God
alone." Tbe nothing in proportion to the universe is compared to the uruverse
· proportion to God. Thus the W1iverse is, as it were, a middle between God
:nd the Nothing Eckhart meant the same what the Theresian "Dios solo
basta" (God alone suffices) expresses. For him the union of ~he h~um~ s~ul
·t1 God is perfonned in the innermost bottom of the soul (funkelm, • scint,lla
Wl l
• •
animae, hondón in the Spanish mystics) by. a11 act ~f intellectual ~~~ion
which is an immediate apprehension of the h1ghest Bemg and Value tn ictu
trepidantis aspectus'' (St. Augustine) -~º

Wlien Ecklzart assert; that all created beings are unum purum nihil,
he does not deny the exzstence of the world, but means that in comparison
with God the world is as ,nothing. His cardinal doctrÍ1le is tlzat of the
birth of the Son in the .rou/, which signifies the mystical union of the human and divine, the highest goal of man. This is attained by a process
of purification. It is a union of wills, not of essences. It is gitJen by grace,
not acquired by merit."
But with referen ce to the importance of the my.dical culmination in
Spain represented by St. Theresa and St. John of the Cross we dare say
that the Edition of 1964 /el/ equally short of tite expectatüm set in it, in
so far as whole paragraphs of the Edition 1955 were uncritically copied.
The appreciation of John o/ the Cross lacks entirely of sound tlieological
or pliilosophical expositions (C/. in this paper p. 4).

Into the bottoru of the human soul God alone enters and makes a very
deep joy pervade the whole bcing of man.
With reference to the importance of Eckharfs mysticism the Encyclopaedia
Britanico has improved since its last edition: Whilst the edition of 1955 gives
yet a rather pantlreistic interprctation, the edition of 1964 clearly aclmowledgcs Eckhart's theism and orthodoxy.

Edition 1955: "Eckhart goes on to declare that apart frorn the Divine
existence there is nothing . . . In addition to this pantheistic leaning,
the statement that at the same God engendere{Í His Son, co-eternal
and equal to Himself. He created the world, brought Eckhart's orthodoxy
under suspicio11".
As to the a.uertion that "in Eckhart the attitude of churchman and
traditionalist is entirely abandonend" and "the doctrines .•. acquire a
11 ew sensc in the system a11d o/ten become only a m,,stical representation
of speculatiue trnth" it may su/fice to hint at tlze historical fact that

St. Theresa de Auila gave in her succinet treatise "Las Moradas" ("The
Abodes") that goes hy thc name of "Castillo Interior" ("The Inner Castle")
such a deep and well-weighed theory of the hierarchical steps of mystical
amplification (which in part served as pattem for St. John of the Cross, the
greatest systematic mystic Europe ever had), that it sounds like an insult
without tbe slightest support to assert that the mysticism of St. Theresa and St.
John of the Cross "consists simply in the heaping up of sensous experiences",
that "the speculation character has entirely faded out of it',, and to confine
the memorable dala of that great feminine genius to the enumeration of a fcw
superstitions and crazy tricks the devil should have been playing on her. It is
difficult to undcrstand how a standard work of high ranking such as the
Encyclopaedia Brittanica could havc acceptcd such pseudo-scientific clichés.
It is erroneous to lay the stress in explaining mysticism upon ecstatic e,..-pe-

10

:a

90

Cf. ibid., pp. 145-146.
Cf. ibid., pp. 198-199.

11

Cf. Th. Steinbiichel, 1.c., p. 20.

91

�riences which havc never const:ituted the cssentaials of mystidsm and which
are to be judged as mere accessories or may even be missing all together. The
tbree fonns of Theresian ecstasie.'&gt; ("arrobamiento", "arrebatamiento" and
"vuelo de espíritu" or "rapto") have only a preparatory character and are
lacking o.a the highest step of mysticism i.e. in the seventh ''morada". This
"morada" is without ecstasis and represents the most intimate union with
God.

St. Theresa and St. John of the Cross make a careful distinction between
spirit and sou1. "Hay diferencia en alguna manera, y muy conocida del alma
a] espíritu, aunque más sea todo uno'' ("There is in a certain way a well,,
known dístinctioo between soul and spirit, though aII is moré one") ("Las
Moradas", VII, 1) . The Aristotelian distinction between the finlt and the
seqmd actualization of the soul is here recalled. In a similar way St. T_homas
Aquinas called spirit the soul in-as-much it can be independent from the
body, whereas by the soul in its proper seose he meant tbe body's vital principie.
Besides, this distinction is of grest importance to delimit the "meditación" as
an activity of the sensuous soul from th!! "contemplación" as an activity of
the spiritual soul.2 2
The mysticism of St. Theresa and St. John of the Cross is born out of a
deep hurnility3 i.e. "Dio_s es suma verdad, y la humildad es andar en verdad"
("God is the highest truth and humility is walking in truth") ("Las Moradas",
VI, 10), and out of a deep }ove, i.e. "Quen-ía tener mil vidas para emplearlas
todas en Dios" ("! should like to bave thousands lives and to ernploy them
all for God") ("Las Moradas", VI, 4). It keeps very far from a passive
indolence and a dreamy revelling: "Que no, hermanas, no: obras quiere el
Señor" ("No, my sisters, no: our Lord wants works!") ("Las Moradas", V,
3}. Deeds and works are born out of the "divine matrimony'' - the highest
"morada" of Theresian mysticism. On the one side, God and the soul enjoy
each other in the most intimate silence: "en esta Morada suya, sólo El y el
alma se gozan, oon grandísimo silencio" (''Las Moradas", VII, 3), whereas
on the other side, this spiritual matrimony serves to bring forth out of it
always works and works: "de esfo sirve este matrimonio espiritual, de que
nazran siempre obras, obras" ("Las Moradas", VII, 4).
It is impossible to appreciate in a few lines lhe gigantic systematic work
of St. John of the Cross, who is prese~ted to the public only as author oí
"lyrical verses distinguished for their rapturous ecstasy and beauty of expres:i Cf. ALOYS MAGER, Myslik als Lehre und Lebe", 1934, and Mystik als seelische
Wirklichkeit. 1945, passim. and lvo Hollhuber, gentliche der Philosophie in Spanishchen
[(ulfurbeinch, Munich-Balc, 1967, p. 52-97 aad p. 226.

sion" and of "a frequcntly abscUre prose (foil oí) lofty symbo]ism". Not even
the most important achíevements of that pioneer of theoretical mysticism that
he actuaUy was to a degree never exGeiled in Iater centuries~ can be here
sketched.

In
En una noche oscura
Con ansias en amores inflamada,
¡ Oh dichosa -ventura!
Salí sin ser notada
Estando ya mi c~sa sosegada.

a dark night

The sou1 inflamed
With deep love's yea.rníngs
O felicious venture!
I set out
·r
when my house was already )
calmed down.
( that mcans, when aU
sensuous appetites. were
ca1med and lulled to sleep)

_For three reasons St. John called that narrow way that Jeads to the union
w1th Gocl a "dark nigbt" in his "Subida del Monte Carmelo" and in his
"Noche Oscura": f irst, in regard to the start by which the soul sets out,
because man has to lack the appetites of ali things he possessed in the world
and negate them; that negation is night to ali of bis senses; secondly, in regard
to the means and to the path the soul musf take in order to reach divine
union; _that. ~ay is Fai~h wi~ is another night to human understanding "in
statu. viator~; and thirel% m regard to the end he has to attain i.e. God,
who m the life beneath is a dark night too for the yearning soul.
. The purgations, which man's soul has to undergo, when passing the dark
rug~t of the senses and tbe even more tremendous night of tbe spirit, are of an
active character as long as tbe soul is .kept busy with its ascetic work and of a
passive character in the moment, God Himself acts in the soul a:;, 1 principal
agent so that the soul's acting is God's own acting.
Thougb St. John of the Cross in his most tender myslical work "Llama de
Amor Viva" (''The vivid Flame of Love"), I, 12, concedes that "El centro
del alma es Dios" ("the centre of the soul is God"), there is no room left
for any form of pantheism, because the soul is God only in the sense that it is
G9(l by participation: "y la sustancia de esta alma, aunque no es sustancia
de Dios, porque no puede susCancialmente convertirse en él, pero estando
unida como aquí esté con él y absorta. en él es Dios por (Jarticipaci6n de Dios"
_('~lama de Amor Viva", 11, 34), "and the substance of that soul, though
1t 1s not substance of God, because it cannot chauge into Hirn, remains here
united wíth Him and absorbed in Him, and

is God hy participation of God".

92
93

�In that highest grade of uniou, tbe soul "acts in God through God th_at what
He acts in the soul through Himself, in the way that He acts it, because the
will of the two are one and so the operation of God and the operation of. tite•
soul are one" ("Llama de Amor Viva", UI, 78: «hace ella en Dios por Dios
Jo que él hace en ella por sí mismo, al modo que él lo hace, porque la voluntad
de los dos es una, y así la operació1z de Dios )' de ella es uria").
]n the mysticism of St. John of the Cross Love prevails as it does in every

genuine Christian mysticism:

Ni ya tengo otro oficio
Que ya sólo en amar ei mi ejerocm
( "Cántico Espiritual", e.XXVIII)

I have no .o ther office
For loving is aJone aJl
my occupatioo.

The theoretical mysticism of St. John of the Cross culminates the~fore in
Love as its hi_ghest imaginable form: Love on the side of God who says in that
most intimate union to the jubilant soul: "Yo soy tuyo y para tí, y gusto,
é!e ser tal cual soy para ser tuyo y para darme a tí", (''Llama de Amor Viva",
III, 6: "I aro thine and for thee and I enjoy to be such as I am in order
to he thine and to give me to thee") ; :ind Love on the side of man who,
although realizin_g in his humility tbe immense distance between the creature
and its Maker, enjoys an ineffable bliss, because he becornes able to give to
God a return present of inestimable value i.e. to give to God, God Himself
in God: "está dando a Dios a1 mismo Dios en Dios'' ("Llama de Amor Viva",

III, 78).
In this context a word of caution must be said about thc general prejudices
regarding mysticism as a whole. If the aim and purpose of genuiue mysticism
is an immediate apprehension of an intuitional intelligence, avoinding the
discursive thought, one wonders why so often even competent sc.ieotísts succumbed to the t~ptation of hringing mysticism in antithesis to reason, in
antithesis to theism in general and to Christian Revelation in particular, and
in antithesis to activity in dayl)' life.Z 3
That mysticism is not opposed to reason follows already from the fact that
even in common lile and thought a non-rational knowledge is the foundation
of all our rational knowledge, of all propositions aud of all conceptions. The
stress might be laid upon the intelligence ( in the sense of an "intuslegere")
which in the intuition of the idea of esse, i.e. of the first truth of an Objective
Interiority that has nothing to do with subjectivism.
:,,11 Cf. e.g. the disapprovement of mysticism in W. HERRMANN:
Der Verkehr des
Christen mit Gott, 6th ed., Stuttgart-Berlin, 1908, p. 23 ss. nnd F. GoGARTEN; Di,
religiose Entscheidung, Jena, 1921, p. 37.

94

That mystici.-;m is not opposcd to theism we hope to have made sufficiently
clear by showing that even in oriental mysticism a whole trend of mystical
thinking and feeling, embraced a theistic -philosophy as its fully acknowledge
background and base. Yet a few words have to be added with regard t? the
relation of mysticism with Christian theology. By stuclying especially the earlier
centuries of Christian thought and life one is forced to conclude that mysticism
is nothing ex'traordinary, but only the normal culmination of perfectly living
up to the Christian ideals. Mystical lile may thus be regarded as the manhood
of a mature inner life so that whosoever did nol yet taste mystical life
(which, as was explained, can very well miss ali ecstasies as unnec~
acccssories) , has not yct stripped off the shoes of spiri tual infancy. F or, in
tbe development of normal spiritual lífe, the purification of the soul is not
complete, if it has not yet experienced the "passive" purifications which have
always a mystical character. 24 Nor is from the theological pojnt of view a
special appoi □ tment to mystical life necessary, it presupposes only a pure
heart, a simplicity of spirit, a great humility, a great concentration io thought
and prayer, and an ardent love. "Who can say'', exclaims Garrigou Lagrange,25
"these inner presuppositions cxceed my forces and exceed the bestowed grac.es?"
Consequently Íll the early Christian centuries mysticism was wide spread and
quite generally acknowledge, although the normal culmination of having perfectly lived up to Christian ideals remainecl nevertheless always a cu.lminationpoint.
Only by slow degrees, mysticism receded to hecome a rare event, a fact
which Aloys Mager c,alled special attention to. 26 One of the chief reasons of
the dedine of mystical life even among the best, seems to be the lack of genuine
humility and the varity of petfect co-incidence of one's proper will with the
Divine Will and a rather stubbom living up to one's own extremelly subjective
and egoistical ideas of perfecti.on.
That mysticism is not opposed to the activity of dayly life, is suíficiently
proved by the biographies of the gre.at mystics who generally led a most
active life, and that life not next to, but resulting from their contemplative
life, owing ali the excessíve forces, necessary for their practical life, to their
•• Cf. GARIIIGou-LAGRANOE, Perfectíon chrétienne et contemplalion, Paris, 1923, p.
H2: "Dans le progres de la vi.e intcírieure, la purification de !'ame n'est complete
que par les puriiications passives, qui sont d'onlre mystique".
•• Cf. G,uuuoou-LAGRANGE, 1.c., p. 484, and Ivo Hólllu1.ber, gerchichte der Philo,ophie
un Jpanichen Ku.lbubeinch, 1967, p. 55 ss.
211 Cf. ALovs M."-GER, Mystik aLs Lehre und Leben, 1934, pas.sim,' and lihiwise to
Kus whole chapter. Iuo Hollhuber, Sprache-Gesellschaft-Mystik, Munich/Bale, 1963,
pp. 263-33 l.

95

�s,~:

mycstical experíence. lt may suffice to remember that for examlpble
T(wheoresarks
· f Avila one of whose dev1ces
.
"
b
obras
y
no
pa
a
ras.
was o ras,
.
ffi .· t,
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' d no words'") gained out of her ,,spmtua
. . l m atnmony'' su crcn
.
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· '
· ·ty ·
erfonrung
di I d ring twenty years an indefatigable. acnv1 m P
fo_rdces to ~p
and in founding a considerable munber of conve~ts;
wt e-reac
g
. .
both.tn mystical contemplabon
.
St John Of the Cross excelled in a SlllllJar way,
• in an active life of a convent's prior. In agreement w1'th h'~f
ownultngurous
and
ocles

:fo~

ds he sought far himself not the easier, but the more
ic, r:1.
efm¡· ~g: "Procure siempre inclinarse no a lo más fácil sino a lo mas dif1cuI o 1vll.l •
d
•to
no a 1o
toso. .. no a lo más gustoso, sino antes a lo que a menos gu:¡ .• ;,
.
• . .
l0 trabaJ·~0
("Subida del Monte Garmelo , l, cap.
que es d~caruo smo
w • • •
•
the more
XIII 6) (~'try to bow theeself always not to the eas1er, but to
'
difficult·
not to the more agreeable, but to th e less a greeable·' not to what
grants ~pose, but to what is troublesome").

d

BOSQUEJO DE UNA TEOR1A DE LA MEDIACIÓN LóGICA
Su010 SA.11.TI
Udine, Italia.

ª

EsTOY PERSUADIDO DE que entre lógica y ontología subsisten estrechas relaciones, y que no tomarlas en cuenta no favorezca ni a una ni a la otra. El
iector no se sorprenda por lo tanto si en el trazar el bosquejo de una teoría
de la mediación lógica tomo las instancias de lm argumento que aparece muy
lejano del ámbito de Ja lógica, esto es de la ecología.

De ecología se habla mucho hoy, desde que nos dimos cuenta que el difundirse de la tecnología amenaza de un modo grav'.isimo el equilibrio vital de
nuestro planeta, y poniendo en un "tal,, vez nuestra misma iiupervivencia.1
No obstante me parece que la filosofía no haya extraído generalmente lecciones
útiles de este hecho. El único argumento, en lo que sé, ha &amp;ido recabado de la
precaria situación determinada por el desarrollo indiscriminado de la tecnología, tiene un sabor más político que filosófico: se ha observado que esto
afecta a la ideología marxista, ya sea porque ésta pone en la culminación
de la dialéctica histórica una sociedad que liberada. de toda opresión debería
dedicarse a "vencer la naturaleza" (y los hechos nos demuestran que precisamente esta "victoria" sobre la naturaleza significa, o puede significar, el fin
del hombre y por lo tanto de toda sociedad}; sea porque la polución en sus
varias y múltiples formas afecta tanto a capitalistas y prolelarios, y es consecuencia de las industrias en cuanto tales, sea cual sea la ideología que est.á
detrás de las fábricas, de las máquinas, y de sus procesos técnicos. 2
• Entre las diversas obras que tratan de los peligros del "cientificismo y de 1a tecno.
logía" cuando son ejercidos en forma indiscriminada, me gusta citar a 'SERMONTI,
Ginseppe, El crepúsculo del cientificismo, Milán, Rwconi Editor, 1971. El Sermonti,
eminente estudioso de genética, es de los pocos científicos que no ceden a las seducciones del triunfalismo científico y que tienen presentes todos sus lados negativos. En su
trabajo, el lector podrá encoulrar citadas otl'lU publicaciones competentes sobre el
argumento.
s La observaci6n ha sido heclia, entre otros, también por

96

BARlltELL1N1-AM10EL,

Gas-

97
H-7

�y 0 pienso todavía que las consecuencias que la filosofía debería extraer del
trastorno ecológico sean también otras y distintas. Ante todo., se pue~e cons~tar el fracaso -confirmado a través de una pn1eba, por así d_e('Jr, expenmental- del idealismo de tipo hegeliano. No se puede concebir el mundo
natural como inmanente al pensamiento humano cuando este mundo demuestra poder reaccionar a la actividad del pensamiento al punto de amenaz:r
la existencia del hombre y por tanto del pensamiento mismo del cual de~na
depender. Se puede luego constatar ~l fracaso ~bi~~ de t~da 1: ment.~!idad
cartesiana, y así de todos los positivismos, los c1rntif1Smos; las tnfatuac1oncs
tecnológicas, los fantasmas y los fetichismos tecnocráticos ; d:5de el ~o~e~to
que ciencia y técnica demuestran claramente requerir dirccct0nes y linutac10nes que solas no saben ni pueden darse.
Pero sobre todo, del problema de la turbaci~n ~cológica por, obra de l~
actividad humana surge el reproponerse a la conc1enc1a contemporanea el antJguo tema de la solidaridad cósmica. La ecología nos d~muestr~. c~m~ cada
fragmento de lo real está ligado a la vida del todo y que si el equilibno mtemo
del todo no es rígido, tolerando perturbaciones parciales, todavía éste ~ tal
que se despedaza irremediablemente cuando las perturbaciones superan oertos
límites.
El principio de la solidaridad cósmica trae consigo el otro principio de la
responsabilidad hacia el todo. Si el hombre ~ ---como es _de hecho- un
.elemento particularmente dinánúco en el ámbito de l~, totahdad de lo
es de él de quien depende particularmente la turbac1on o la conservacm~
de aquel orden que permite la supervivencia suya y del ~odo :_ es entonces a el
a quien va imputada la responsabilidad de esta supervivencia.
.
Pero para que esta responsabilidad pueda ser aceptada y comprendida
adecuadamente es necesario que el hombre conozca lo más exactamente posible su relación con el todo: y en esta relación vuelve a entrar (y en título
eminente) también la mediación lógica.
•
El significado literal del término mediación ~s aquel de un act? que interpone un quid medium entre dos extremos. Es interesante notar, SlD embargo,

1:~•

pare, El minusvalor, Milán, Rizzoli Editor, 1971. En un recientí~o ensayo: El ~nredo
ecológico (Turín, Einaudi Editor, 1972) el autor PACCINO, DARto, ~I'Xls~, mte?ta
poner al revés la argumentación haciendo de la ecología Ufla especie de mvenci6n
pitafuta a favor de las especulaciones de los patrones. Justamente Tomsco, Alfredo,
~entemente en el Corriere d11lla sera del 21 de Sept. 1972, el trabajo, subraya la
elmental insostenibilidad de la tesis.
.
• Sobre este argumento he enviado al Congreso de Filósofos Cat6licos terudo en S.
Paulo (Brasil) del 16 al 22 de julio 1972, una comunicación con el título de: "El final
del hombre cartesiano y el teorema de Godel", que será publicada en las actas del
minno Congreso.

98

que en el lenguaje filosófico corriente la referencía al quid medium ha caído
o al menos se ha atenuado. La mediación, en efecto, viene casi siempre contrapuesta a inmediato ( celeridad, rapidez), y porque está en el campo gnoseo)ógico, indica la identificación del conociente con lo conocido, la primera viene a asumir el significado de un alejamiento, de una separación, o
aún más, de una oposición entre conociente y conocido: la función de nexo
propia del medio queda de este modo desconocida. Por otra parte, siempre
en el lenguaje filosófico corriente, se habla de mediación también al interior
del juicio lógico que es la forma típica tradicional de mediación; pero también
aquí, entre el sujeto del juicio y el predicado, no se reconoce o no se pone de
relieve el elemento del medio; así se tiene la paradoja de una mediación sin
nada•que actúe la función mediadora.
Creemos que valga la pena retomar toda Ja ~uestión desde las bases, tanto
en el campo de la teoría como en el de la terminología, que aparece ambigua
e insuíiG.iente. Naturalmente para afrontar un problema tan vasto y comprometedor sería necesario extenderse más allá de los límites que nos hemos
propuesto ; por eso aqu1 se tratará solamente, de nuestra parte, de formular
un bosquejo de teoría, que será de.sarrollado y profundizado en otra sede.

De la terminología filosófica corriente rechazamos ante todo la dicción
(frase) "sujeto" y "objeto", entendidos como los extremos de la mediación.
Esta dicción nos lleva a un clima idealista: para los idealistas precisamente
el sujeto es tal porque tiene enfrente al objeto, y e) objeto es tal porque está
frente al sujeto ; de este modo, la mediación aparece como algo de originario
ya dado, sobre el cual sería inútil ponerse el problema y cuyos términos están
&lt;lentro de la mediación.
Preferimos entonces decir que la mediación~ en su sentido más general, se
deocnvuelve entre dos términos identificables corno el hombre y el mundo. El
hombre es aquel que ejerce la mediación: eJ mediador; el mundo, aquello
en lo cual y de lo cual se hace la mediación: lo mediable. Son términos que
vendrán ulteriormente profundizados: por ahora podemos hacer notar que los
dos elementos si hien están tomados en su relacionarse recíproco en la mediación, pero no en el interior de ésta; son tomados como realidades que, aunque
íntimamente conexas (hombre y mundo se dan juutos, sobre esto no cabe
duda: recuérdese lo que hemos dicl10 sobre la solidaridad cósmica), no lo
son al menos en primera instancia, en virtud de la mediación. Y de este
modo no viene ya dado por resuelto -y resuelto en sentido idealista- el
problema que se pretende afrontar.
El desempeño de la tenninología idealista nos provee la ventaja de que,
mientras entre "sujeto" y "objeto" no es concebible otra mediación que la
gnoseológica, entre hombre y mundo es posible ver instaurarse otros tipos de

99

�• · · es propiamente
l
mento de nuestra investtgac10n
. .
mediación. Es verdad que e. ~rgu
también verdad que ésta puede rec1bll'
Ja mediación 16gico-gnoseolog:tca, pero es . .
·,
mediaciones distintas.
luz dc- la confrontac10n con • .
. plo mediaciones prácticas: el
Entre hombre y mundo existen, por eJe~d d, lo media Se puede hablar
.
, .
d 1 ndo según sus neces1 a es,
hombre, elaboran o e mu .
.
bast de una mediación arttstica.
así de una mediación técmco-op~rattvaody
a traer el ejemplo del trabajo
1 , ·eO -operativa p emos
· Limitándonos a a tecm
d •
(ollero) (alfarero). Encontrarnos
,
ti larmente el e1 vasero
"nf
artesanal, mas par cu
.
.
mediable la greda 1 orme
. do I ll ro (alfarero) mL'lmO' un
'
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.
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. n mediato la Jarra o e a
.
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sobre la cua e opera, u
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día . •
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1 d de la obra de me c10n-,
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' .
l greda para obtener 1o me a .
.,
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.
t, rmino de comparac1on y
. . • que pu ede servirnos
ejemplo de med1ac1on
. . • como
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tudio de la mediaoon og¡ca.
de guía en nuestro es
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1 té . os hombre y mun o as
Hemos dicho que os rnun
la mediación lógica merecen
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como media or y m . a · ' • pero para poderlo realizar necesitamos poseer
f d
una mayor pro un izaeton.
.
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·
b la conc1enoa. s m spensa
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d la vastedad del tema) sobre este
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había hecho de la conciencia un
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l idealismo ege tano
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d la realidad la filosofía europea conocro
Moloch en el cual era ~~glutidal;o ,ª
e.gar a 1~ concienciá. toda realidad; a
un movimiento de reacc1on q~e ego a n
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1 Ortega y Gasset y Sarlíc1tamente por eJemp 0 ,
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. ,
l Ortegw·ana o sa:rtriana nos
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1 posición 1deahsta como a
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. .
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tifcadas y comprendidas en
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parecen C.'&lt;agerac1oncs qu '
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. . tificadas en el plano
el plano histórico y psicológico, son igua mente IDJUS
lógico.
.
. cia he hecho señalaciones esparcidas en di;ersa.s
Sobre mi conccpc16n d~ la .co?c1enb
tá contenido en la relación co.n el titulo:
d
• rgáruco 51 bien reve, es
C
obras; el trata o mas o
"n roblemática de la verdad", presentada al II ongreso
"Bosquejo de nna concepc10 p
(Arg tina") del 6 al 12 de junio 1971.
•
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Córdoba
en
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Filos6fico Argenbno, tem o
Prólogo pata Alemanes, sostiene que el acto de aque
6 ÜRt'EOA. Y GAsSET, en e
1
t es con el cual se aferran las cosas,
. •
· ria" e acto es o
.
.
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,
, . ' ,, L que significa que esta concrenc1a
0
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existe por s1 ID1smo.
"oo se da cuenta e s1, no . .
"Lo ue hay verdaderamente en este caso, soy yo
Prima.ria ea rigor no es concrenc1~. •. 1
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tri'ángu]os ideas pero no hay nunca
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d . romera e.s personas,
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'
• .
Y las cosas que me orcun an.
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, d haber afirmado qne el term100
, cia" y poco espues e
juoto a esto, una conc1en
. ,,
..:~, . "Lo que hay verdaderamente, no es 1a
,, . d al lazareto , conu.r,ua.
tomo
conciencia va envia O
•
hombre que existe en un con
11 I ideas de las cosas, sino u 0
•d t
conciencia Y, con e. a, as
.
"Obras Completas", Madrid, Revista de Occ1 en e,
de cosas, en una arcunstanCJa. . . (

~

e;1

Rechazada entonces tanto la elevación de la conciencia al rango del todo
como su reducción a nada, queda abierta la posibilidad de reconocer la realidad de la conciencia en su ser relación, y precisamente relación entre e)
hombre y el mundo: aquella relación en la cual y por lo cual el mundo se
hace presente al hombre,
Es necesario todavía añadir que para nosotros no se agota totalmente en la
relación indicada. No es que nosotros queramos restituirle aquella dignidad
ontológica que Ortega y Sartre le han negado (justamente) ; ninguna nostalgia
idealista nos anima. La conciencia no es substancia, no es "res"; es relación y
sólo relación; pero no es sólo relación con las cosas. En verdad, en base a
&lt;".onsideraciones demasiado amplias y complejas para poder ser reportadas aqu~
nosotros nos hemos persuadido de que la conciencia no podría ser tampoco
relación con las cosas, si 110 fuese también relación con algo más; que en
suma, en ella la relación con el mundo no es primaria sino derivada, siendo
fundada sobre otra más profunda relación. Esta relación radical es fundante,
es la relación con el ser.

Sabemos demasiado bien que esta afirmación puede sonar, para muchos,
como una herejía, y es de hecho una herejía para la mentalidad moderna. Esta,
concibe el ser como algo estático, fijo, inmutable, y entonces totalmente
opuesto al dinamismo intrínseco al pensamiento. 6 Para nosotros, en cambio,
y para la exigua corriente filosófica a la cual nos honramos en pertenecer,
el ser es tan poco extraño al pensamiento que éste del ser vive, en el ser
respira, del ser se alimenta, del ser extrae su capacidad problemática y por
ello su dinamismo; 1 y piensa todo eso que piensa por medio de la categoría
tomo VIII, 1965 p.p. 49-51.) A su vez SARTRE, Jean PauJ, alinna: "En aquel tipa de
esencia que es la conciencia, el sólo &amp;er que se pueda encontrar es aquel que está abi
en perpetuo, es lo conocido. El Cognosciente no existe, no es aferrable, no es otro que
eso por lo cual hay un ser ahi de lo conocido, una presencia . . • Pero esta presencia
de lo conocido es una presencia para nada". "Por eso la conciencia es el mundo .•.el
mundo, y, fuera de eso, nada. . . Esta nada es precisamente la realidad humana"
(L'Etre et le Néant, París, 1943. Las frases citadas están en la p. 225 y p. 232).
• Entre aquellos que tienen al ser como algo macizo e impenetrable y por eso contrapuesto irreductiblemente al pensamiento, lastbut not least cstá también Jean Paul Sartre,
que como es sabido impone todo su L'Etre et le Néant (op. cit.) sobre la oposición
entre el ser (eJ "en sí") y la conciencia o pensamiento (el "para sí"). Este modo
de considerar al ser es de neta marca moderna, derivando directamente de Cartesio,
y es extraño reencontrarla ea pensadores que se consideran innovadores y revolucionarios
respecto a la tradición racionalista.
' Entre aquellos que ven una estrecha relación entre pensamiento y ser, y que
precisamente sobre esta relación basan el dinanúsmo del pensamiento, recuerdo S01ACA,
Michele Federico, de quien a prop6sito se vea especialmente Atto ed Essere, 2a. edición revisada, Milán, Marzorati, 1968. Temas muy afines a los de Sciaca son tra-

100
101

�del ser, que es para la mente humana la única espontánea, la única no determinada hlstóricamente, la única que pueda decirse inmediata, porque ella
media todas las cosas sin ser mediada por nada.
Es necesario todavía poner de relieve que, si la relación fundante de la
conciencia con el ser es primv.m quoad .se, en cambio la relación fundada
con el mundo o las cosas es primum. quoad 110s: es esto que salta a los ojos en
primera instancia, y es de esto de lo que -al menos por el momento- nos
ocuparemos.
La conciencia, entonces, vale para nosotros como relación entre el hombre y
las cosas. El hombre es un ser en el mundo y es solidario con e.! mundo;
y todavía frente al mundo afirma un "sí" irreductible, originario, irrepetible,
que no se identifica con el mundo~ no se le asimila, no se confunde con él,
no se pierde en él. La conciencia es la relación que liga jwitos hombre y mundo: de tal modo que restablece la unidad, pero reconfinna, juntamente, la
separación, la distinción. Es como un puente entre las dos riberas de un río:
las conjunta, pero el solo hecho de- que haya necesidad del puente para
conjuntarlas muestra que las orillas son dos y que el río corre en medio.
Hombre y mundo son dos términos de esa relací6n que es 1a conciencia: son
los mismos que indicábamos como los extremos de la mediación. Ahora podemos aclarar m~jor su signifieado. El mediador, se ha dicho, es el hombre:
pero porque es de la mediación lógica que aquí se trata, será el hombre en
cuanto capacidad lógica, en suma en cuanto pensamiento; y el pensamiento
vuelve a entrar (corno parle, función, o aspecto, poco importa) en la conciencia. Se ha dicho luego que lo mediable es el mundo; pero para llegar a ser
elemento de mediación, el mundo debe estar ya dentro del horizonte humano,
porque el hombre no podría mediar algo que le fuese totalmente, radicalmente,
extraño. Por lo tanto, lo mediahle es e] mundo en cuanto entrado ya en la
conciencia y precisamente en cuanto ya percibido a través de los sentidos. Es
bien cierto que a la percepción sensible le es frecuentemente atribuida una
ÍWlCÍÓn mediadora; pero, dejando aquí la cuestió.n, notamos de todos modos
que la mediación sensible si es, en cuanto sensible no es lógica.
Lo mediable es entonces el mundo externo que a través de la percepción
sensorial se hace presente a la conciencia y se vnelve así disponfüle a la
mediación del pensamiento. Y porque, como heUlOS visto ahora, mediador y
tados en España por ALcoRTA, Ignacio, en su El ser. Pensar trascent!e:ntal. Madrid,
Ediciones Fax, 1961 y en Argentina por CATURELLI, Alberto, en varias obras, entre
las cuales La Filosofia. Madñd, Editorial Gredos, 1966. En Italia, además de Sciaca,
es necesario record.ir a los co,mponentes de la llamada Escuela Metafísica Padovana,
a la cabeza de la cual GENTILE, Marino, que también pone en estrecha conexión ser,
pensamiento y prob!ematicidad.

mediable vuelven a entrar en la conciencia, ahí reentrará necesariamente
también lo mediato, el producto de la mediación que la tradición miJenaria
identifica con el juicio. 8 La conciencia se revela entonces como el ámbito
exclusivo de la mediación lógica.

. Podemos en este punto dar respuesta a la pregunta que Ja posibilidad de
diversos tipos de mediación nos sugiere: la pregunta de cuál sea la específica
característica que distingue a la mediación lógica de Jas demás. Limitarse a
~e°: _qu: la primera se resuelve en un conocer y las segundas en el hacer,
s1gnif1cana permanecer en lo genérico, también porque el mismo conocer
puede fácilmente ser interpretado como una modalidad del hacer. Pero, sobre
la base de cuanto hemos rucho l1asta ahora podemos trazar una distinción
más precisa, considerando que en las mediaciones prácticas viene modificado
lo mediable, mieo,tras que la lógica tiende a modificar al mediador.
Nótese en efecto: en la mediación práctica ejemplificada. por nosotros Jo

mediato -la jarra o eJ ánfora conformados por el alfarero- se se;ara
del mediador y entra a formar parte dcl mundo externo, al cual aporta algo
nuevo y ~n el c.ual quedará para constituir una nota particular y reconocible
en el conJ~nto de las cosas mundanas; tal vez un dfa, miles de años después
de a_contec1do el acto de mediación, después de la desaparición del artesano
mediador, un arqueólogo encontrará un fragmfillto de aquella ánfora y de
eiito obtendrá aclaraciones para la comprensión de la sociedad e.n la cual ésta
fue hecha. Toda otra cosa sucede en el caso de la mediación lógica: ésta se
plantea y se res~el':'e en el ámbito de la conciencia, y lo mediato --el juiciono entra a consnturr un elemento del mundo externo, sino que entra a formar
parte del ~nsamiento que lo ha formulado. Con la mediación práctica el
hombre ennquece al mundo; con la mediación lógica enriquece en cambio su
espíritu.
Todavía esta diferencia no es decisiva. Y no lo es porque el hombre -que
nosotros hemos sumido con el mundo, como uno de los dos términos de la
mediación lógica- no se resuelve totalmente en esta mediación, no se agota
~n. ~lla. El hombre, antes y después de cada acto de mediación, de cada
JUioo particular, vive en el mundo, opera en el mundo, actúa entre las cosas
Y sobre las cosas, y las modifica; y si con el juicio enriquece su espíritu (nótese
q_u~ ~samos este término sin ninguna connotación teorética; como simple
smommo de pensamiento o conciencia), este enriquecimiento interior se refleja
8

Por comodidad, en este escrito usaremos en general el término "juicio" para indicar
además del acto mental de la mediación, o juicio en sentido propio, también su e.,qircsi6;
verbal, que debería decirse {mejor) "enunciado" o "proposici6n". Retenemos que este
1150 que éncontró en Kant un afirmador, pueda ser seguido 1:1.quj sin daño, salvo en
algunos c.uos en Jos cuales haremos explícita la distinción.

102

103

I

•

�luego en w1a 1meva acción sobre el mundo. Así que aquel efecto de enriquecimiento de lo mediable que se obtiene de modo directo de la mediación
práctica, se obtiene también de la mediación lógica, si bien sólo indirectamente. Si acaso, aquí habría que notar que la mediación lógica aparece como
la premisa necesaria de toda mediación práctica asumiendo por tanto sobre
de ésta ( en contra de la tradición prevaleciente en el mundo moderno) un
primado neto; pe.ro no es sobre este punto que ahora pretendemos detemernos.
Una segunda respuesta a la pregunta que nos ocupa se puede enc-onlrar
a través del análisis de que lo que hemos dicho constituye el producto de la
mediación lógica, el juicio, y de su confrontación con los productos de las
mediaciones prácticas. En estas últimas el producto mediato presenta una
unidad intrínseca; el ánfora salida de las manos del ceramist.a no pennite
ya distinguir entre lo mediable (la greda informe), del medio (la forma
iniusa en ella por el artesano) ; uno y otro son llevados de nuevo a una
unión inescindible. En la mediación lógica, en cambio, dentro del producto
mediato -el juicio-- subsisten dos ténninos cliferentes y netamente identificables: el sujeto (lógico) y el predicado. Es este un aspecto del problema
de máximo interés, cuyas implicaciones son fundamentales para nuestro asunto.

la forma que le da el artesano, porque ésta y aquélla aparecen juntas sin
distinción alguna.
En el interior del juicio hay entonces -entre la posición del sujeto y la
posición del predicado-- un hiatus, un instante de suspensión, un epoqué;
hay eso que en términos psicológicos podemos llamar una espera. Esta epoque
tiene impo11ancia ante todo para distinguir la unión predicamentaJ de dos
términos en un juicio, de la unión de dos conceptos en un concepto único. 9
"Caballo blanco" es una expresión queJ aunque estando formada por dos
palabras, expresa un concepto sólo: "el caballo es blanco"; es una expresión
que en el momento en el cual unifica los conceptos de "caballo" y de "blanco", los mantiene distintos. Diciendo "caballo blanco" me comprometo a
asumir esta expresión como base de mis ulteriores consideraciones, una base
al interior de la cual no pretendo hacer recaer discusiones: del cabaUo blanco
diré que corre o que descansa, que está sauo o que está enfermo, que ha
ganado el gran premio o que es un tonto, pero será siempre del y sobre el
caballo blanco que hablaré. Diciendo en cambio "el caballo es blanco" emito
un enunciado que por su naturaleza implica en su interior la posibilidad de una
discusión: si digo que el caballo es blanco, es porque podía ser de otro color
o porque alguien podía pensar que lo fuese. Si el juicio -según la definición
tradicional, que nosotros pensamos que debe ser precisada y profundizada
pero no sustancialmente cambiada es el acto mental con el cual se predica
~go de algo, todo tentativo de asimilar la wlión predicamental a la unión
de dos conceptos en uno está destinado , -a causa de aquel hiatus que hemos
señalado-- a revelarse vano.

Analizando el juicio encontramos dos términos., de los cuales uno ~1 sujeto- expresa eso sobre lo cual cae la predicación, eso sobre lo cual el juicio
afirma (o niega) algo; el otro -el predicado-- expresa el acto mediador,
la afirmación o negación de algo que respecta al sujeto. Uno es lo mecliable,
entonces el mundo en cuanto percibido; el otro es el mediador, entonces
representa -casi encama- el pensamiento humano. Nótese que en el interior
del juicio la teIIIlltlologia sufre una inversión respecto a la relación hombre.mundo: el mundo, lo mediable (aquello que el idealista llamaría eventualmente el objeto), deviene en el juicio; el sujeto (lógico), mientras que el
hombre, el mediador, el sujeto ontológico de la mediación, en el juicio refleja
a sí mismo ( o sea a su pensamiento, su mundo cultural, sus exigencias
lógicas) en el predicado.

Antes de tomar más a fondo e] significado de este hiatus, detengámonos
un momento para hacer una singular constatación. Se recordará que, en el
ejemplo de mediación práctica, hemos encontrado un mediador (el alfarero),
un mediable (la greda), un mediato (el ánfora o producto acabado) y un
medio (la forma infusa en la greda para llegar a ser jarra o ánfora). Pasando
luego a la mediación lógica hemos reconocido el mediador (d hombre, en

U na vez esto declarado, lo que nos urge subrayar es que en la expresión
verbal del jukio (pero, como veremos, no sólo en ésta) los elementos sujeto y
predicado se presentan como diversos, diferentes, separados, con la interposición
de un "es" que constituye casi el símbolo concretamente visible de la escisión.
Ciertamente, así como la conciencia separa tanto al hombre del mundo cuanto
los unifica, así la cópula tanto divide a los dos términos cuanto los liga, sin
~mbargo, mientras que a través de ella sujeto y predicado aparecen en to~a su
diversidad irreductible. Y esto, a diferencia de lo que sucede en las mediac10nes
prácticas donde ninguna cópula subsi$te para separar o para evidenciar la
diversidad, pongamos, de la greda de la cual el ánfora está compuesta de

• La asimilación de la unión entre dos conceptos en un juicio y aquella de dos
conceptos en uno solo, pertenece a la tradición idealista; ya Hegel había afirmado
la unidad interna del juicio, pero aquel que hiw un tratado explícito es GENTILE,
Giovanni, en el Sistema di Logi~a come teoria del conoscere, dos volúmenes, Bari,
Laterza, 1922-1923. En el primer volumen de est:l obra poderosa y por tantos versos
genial, y sin embargo fundamentalmente equivocada (se vea mi refutación en mi
ensayo lo cogitante ed lo problemaJico, Brescia, Paideia Editora, 1962, último capítulo)
p. 155 el Gentile absorbe el predicado en el sujeto (o como él se expresa, el verbo
en el nombre); y en la p. 185, analizando el juicio, dice que en este el acto del
pensamiento es único y que los dos términos no son sino los "limites" entre los cuales
circula este acto único.

104

105

�cuanto pensamiento que se refleja en el predicado del juicio),. lo medi~ble
( el mundo asumido perceptivamente por la conciencia y convertido en suJe~o
lógico del juicio), lo mediato ( el juicio}. Pero no hemos encontrado todavta
el medio.
En realidad, el medio parece ausente del juicio en cuanto completa~~nte
absorbido por los dos términos concretamente expresables en forma fonet1ca,
el sujeto y el predicado. Por esto, muchos lógicos consideran al juicio como
eonstituido e.icclusivamente por tales términos y no reconocen derecho de
ciudadanía (al menos en el campo del juicio) al invisible término medio.
No obstante, este último es tan esencial como los otros dos; sin él tendremos
el absurdo de una mediación sin medio.
Para aclarar la presencia del térrnjno medio en el juicio debemos apuntar
de inmediato un hecho: que aunque el juicio constituya una típica modalidad de discurso apofántico, puede haber ( y es más, hay) también juicios
completamente anapofánticos; o para mejor decir, hay expresiones verbales
que del juicio apofántico tienen el aspecto exterior, fonético-gramatical (son
frases que tienen un sujeto, una cópula, un predicado), pero que en realidad,
no expresando nada, no predican algo de algo, no son, en efecto, juicios. Son
éstas las expresiones que fo1man la mayor parte del tejido del discurso común,
usado en el mundo de la existencia banal e inauténtica en la cuaJ cada uno
dice lo que se dice y no asume la responsabilidad de sus propios enunciados.
En este caso, se puede verdaderamente hablar de la ausencia del término
medio, porque sujeto y predicado son simplemente pue.c;tos uno junto al otro,
y quien los enuncia no tiene presente en la mente del motivo lógico de su
unión , el criterio de su relacionarse recíproco, la íntima razón de su ligazón.
Se puede fácilmente demostrar que estos, antes que juicios son puras tautologias que en el mejor de los casos expresan inmediatamente ( o sea, sin ninguna mediación) confusos estados de ánimo, sentimientos vagos, sensaciones
indeterminadas.
Prescindamos entonces de estos pseudo-juicios totalmente y linütémonos a
considerar los juicios realmente apofánticos, los juicios teoréticamente válidos,
es decir, verdaderos y propios; y no olvidemos que un juicio es un acto mental
que no va confuso con su expresión fonética. Ahora, no es posible enunciar
un juicio auténtico sin tener presente el por qué de su enunciación; no es
posible atribuir un predicado a un sujeto sin darse cuenta de las razones de
esta atribución y precisamente de ésta y no de otra cualquiera. Este porqué, este "dan.e cuenta", estas "razones", no son otra cosa que el término
medio que precisamente en cuanto medio liga lógicamente sujeto y predicado.

Si un hombre inculto y no sensible ni preparado en el campo estético,
afirma: "La transfiguración" de Rafael es una obra de arte, probablemente
~ razón de esta afínnación suya sea sólo una vaga sensación de belleza que
el ha probado delante del cuadro, pero que no sabría ni analizar ni definir·
.
'
s1 por otra parte esta afirmación es hecha por un crítico responsable ésta implica que él tiene presentes las características propias de la obra de arte y
que éstas las encuentra en "La Transfiguración"; estas características constituyen entonces e) ténnino medio, la liga7.Ón intrínseca entre el cuadro y su
calificación como obra de arte. Si el niño de las primeras clases de primaria
dice: "dos más dos son cuatro", esto no significa sino que él ha aprendido
de memoria una cosa que le ha sido enseñada; pero si la misma frase es dicha,
o más exactamente, pensada por un matemático, ésta implica el conocimiento
de todas las propiedades del sistema numérico, para las cuales dos unidades

juntas añadidas a otras dos forman cuatro unidades; y este conjunto de
propiedades es el término medio.
Se dirá que, incluyendo a] término medio en el juicio, nosotros asimilamos
el juicio al razonamiento. No rechazamos esta interpretación; para nosotros,
en efecto, el juicio no es más que un razonamiento contraído, y el razonamiento
no es más que un juicio vuelto explícito; el término medio que en el juicio
está presente pero no es visible, en el razonamiento es evidenciado y llevado
a la luz. Entiéndase bien; cuanto decimos vale para el juicio auténticamente
apofántico, teoréticameote válido, el juicio en el cual se dice algo sabiendo
por qué se dice; el juicio, en suma, con el cual la mente humana pretende
afrontar y resolver un problema.
Hemos enunciado con esta palabra problema, aqueUa que es para nosotros
la clave fundamenta.! para comprender ]a íntima naturaleza del juicio y, por
tanto, de la mediaci6n 16gica.
Volvamos a aquel hiatus que hemos encontrado en el interior del juicio y
que hemos calificado sobre el plano psicológico como un momento de espera.
Este hiatus no es un hecho solamente psicológico; si así fuese, permanecería
e::..iraño a la realidad lógica del juicio, mientras que reentra como parte
esencial y constitutiva de ella. En realidad, el hiatus entre sujeto y predicado
es el índice de la intrínseca problematicidad del juicio. Lo hemos dicho: en el
interior del juicio cabe discusión; y entonces cabe problema. Si afirmo que
el e.aballo es blanco, es sólo porque para mí o para alguien que me escucha
no hay seguridad de si el caballo t"-5 blanco o no. El juicio, todo juicio, con
tal que sea expresable en proposiciones apofánticas o significativas -a conrución de que en resumen sea juicio verdadero-, no es sino el acto de proponer

106

107

�y de resolver un problema, acto en d cual es tenida pr&lt;"Sentc junto a la solurión,

tambil~n la Po5irión del problema mismo. Si el tt:m1ino 1m•dio es lo que liga
problema y soluci6n ( y es además base ron la que se llega a la solución) , por
otra parte d hintus es eso por lo cual el problema queda presente &lt;lenlro del
juicio, y 110 &lt;.'S asumido como yn inmediatamente re.suelto; es en suma lo que
mantiene al intl'rior del juicio, la tensión problemática.
Como se puede ver ya clarammte, la problcmaticidad no es un accidente
e)..-temo para el juicio, sino que es su raíz, la esencia. Cuando los analistas
del lenguaje, los neopositivistas o ncoempiristas lógicos manejan juidos formalizados y simholii.a.dos, los alinean, los encuadran en sus tablas, los escinden,
los reconstruyen, los seccionan, dan toda la impresión de anatomista~ que
ttabajan sobre los cadáveres; y en efecto, los juicios en sus manos son cadáveres, porque l&gt;OD abstraídos de aquella problematicidad profunda para la
cual nacen y que constituye su vida. Ellos toman a los juicios en la supe,ficie
dfl pensamú11to, haciéndolos extraños a su razón de SC'r que ellos tienen por
el mismo pern1amiento: y por esto sus csfuerros, con frecuencia admirables
por su agudeza y finrza de ingenio, acaban por genc-rar un sentido de inutilidad, de vacío, casi de lúdico pasatiempo.

~miento -el mediador- una dl'lenninación o una espe&lt;'ificación. Cua d
digo •· t
.
es o es un gato" , pongo en el sujeto "esto" un indeterminado den Jo
cual me pongo el pro~lema de qué !iea y que luego determino. resolvi;ndo el
proble~ia;, en .~-1 predicado "gato''. Y análogamente, cuando digo "el gato es
un fch~o O este gat? es gris~', el sujeto "gato", aunqúe determinado bajo
o:os asJ)f'&lt;'tos. ~pa~e md~termmado bajo el aspecto particular que me interesa
a
e:- decrr, bajo aquel de su pertenencia a una u otra especie animal,
o haJo aquel d~I color del prlo: y el prcdkado "felino'' 0 " ·1• ·
d
1
T
.,
gn , viene a anne
a c-spcc, 1ca&lt;'1on requerida y resuel\"e el problema. La ejemplificaci6n se pu d
ex_leuder,a cada. tipo de juicio; en este: "César nadó en el año 100 a.C."~ e~
SUJeto C(•sar es md&lt;·termiuado en lo que respecta al año de su nac· · t
1 di do 1
muen o, y
e pre ca
o. determina; ahora \"eamos en esta otra fra~c} "el valor de X
para_ esta c~uac1ó~ es 'a', se tiene la detenninaci6n del sujeto X a través del
predicado a ; etcetcra.

°

'ªi:a1"•

. _P~ro, andando más al fondo, nos damos cuenta de que el problema que el
JU~c10 -~ne y re~uelvc- no es simplemente ac¡uel de Ja especificación y deter.
mmac1on del SUJeto a través del predicado.
Sabemos que la conciencia se pone como un puente entre el hombre y las
c-0sas. y q~c establece entre uno y otras una unidad que no suprime -sino
que ~m~lica Y subraya- la diferencia. Esta diferencia ~tá orincipaJmente
const1tu1cla por la pres~ncia en el hombre del pensamiento: en d~nde el hombre
p~ra establecer la umclad debe reconducir las cosa,; a su pensamiento asu01Jrlas &lt;'n su pensamiento, justificarlas de frente a éste para volverlas' aceptabJ~ ~. por tanto para poder hacerlas sJJyas. Es esta la tart-a orecipua de Ja

Veamos ahora con más precisión rn qué consiste el problema interno del
juicio. Sabemos que el sujeto 16wco del juicio, Jo mediable. está ronstituido
por un aspecto del mundo extemo presente en la ciencia a través de la
percepción sensible: es entonces de este mundo que se da problema, y este
mundo es quien impone al pensamiento el problema. Sin duda, se puede
observar que no siempre el sujeto de un juicio corresponde a una percepción
scnsihlc ( un C'aballo del cual se quiera saber si es blanco o no, una rosa de la
cual se nos pregunte si está en botón o marchita, un auto del cual nos
interesa saber si es nuevo o ya usado} ; un juicio puede también afrontar y
resolver problemas que no tienen su origen eo la percepdón, por ejemplo
puede querer cstabl('{'er la fecha del nacillliento de César y el valor de una
incógnita en una ecuación. Pero también en estos rasos el problema -siempre
que el juicio sea verdadero juicio y no diletantesro ejercicio de las facultades
lógica.r- me rs puesto, propuesto. y quizá impuesto, por aquella que Ortega
y, Gas..&lt;.('t llamaba la circunstancia: me es puesto, esto es, por mi colocación
en el mundo, por el her ho que opero en el mundo, y que en el mundo y con
el mundo debo vivir y convivir. Así que el sujeto drl juicio, tambíén cuando
no parece directamente como perteneciente al mundo percibido, en realidad
l'll él entra como parte suya o aspecto constitutivo.

media ble.

En cada caso, el sujeto del juicio, lo mediable, apare&lt;'e como algo de indefinido o informe, que como tal se pon&lt;' .orno problrma requiriendo del pen-

Pero par~ poder asumir en sí plenameate lo mediable, el pcruamiento debe
poderlo radicalmente justificar; y para poderlo justifirar radicalmente debe ha-

)03

mediac1on.

·

P.uestas l~s co~ de este modo, aquel problema interno al juicio que nos
ha_b1a parcc1~0 sunplf'mentc como de especificación O de determinaci6n del
suJeto a ttaves del prrdkado, se muestra en una nueva luz Se h,a•·a • d
pccifi
1 •
·
.. « , s,, e
es
1car e SUJeto1 pero para reencontrar en éste, por mrdio del predicad
fa. modalidad específica para poderlo reconducir al pensamiento. Lo indete;~
mmado mediable drl sujeto está disponible al pensamiento, pero no es todavía
~cnsado, hasta que _el predicado no indi&lt;'a, especificándolo, la vía por donde
este ~ede ser asumJdo por eJ pensamiento. Camino que el pensamiento mismo
predispone con el término medio ( del cual aquí una vez más se p ,.d
¡ ·
.
•
,
u. e constatar a 1mportanc1a y la insuprimibiodad), el cual indica Jas rondicioncs en
base_ a las cuales éste pensamiento está dispuesto a asumir como propio lo

109

�berlo puesto totalmente en problema. Aquellos problemas particulares que
hemos visto puestos y resueltos dentro de los juicios singulares de los cuales hemos traído algunos ejE&gt;mplos, aparecen sólo como casos parciales de un
problema mucho más vasto: aquel de la justificación del mundo en su totalidad.
¿Pero puede ponerse la conciencia humana un problema similar? Ciertamente no, si ésta se a.gota toda en la relación con las cosas. Aún más; en este
caso ella 110 podría siguiera ponerse el problema de ninguna cosa particular,
porque cada cosa le parecería -com..o parece al animal, al bruto-- e.orno
absolutamente evidente, indiscutible, sustraída de toda problematicidad. Si,
entonces, el hombre puede ponerse aquellos problemas particulares que se
traducen puntualmente en sus juicios, es sélo porque la conciencia puede
ponerse el problema d@ la totalidad. Y esto· es posible porque -corno hemos
notado -al inicio de este escrito-- en la conciencia la Telac~ón con las cosas
es secundaria y derivada, mientras c¡ue primaria y fundante es la relación
con el s-er.
En la tradición filosófica clásica está presente un tema que la filosofía
modema ha dejado escapar y que sólo recieuternente ha reGlamado de nuevo
la ateución de algunqs estudiosos: aquel de la thaumasia. La thaumasia, a 1a
cual hace alusión Platón (Teeteto, 115 D), retomada y desarrollada por
Aristóteles ( M et. A, 2,982 a, 4) , es el estupor IIeno de admiración y de
espanto que el hombre prueba frente a las cosas, al mundo, a la realidad
toda, cuando se la pone desinteresadamente delante. Este estupor no es sino la
expre-sión, en ténninos psicológicos, del problema de la totalidad del mundo:
problema que sólo el hombre puede formular y sólo en cuanto pensamiento;
más exactamente, sólo en Cllanto su pensamiento está en relación con el ser. ""En
efecto, sólo esta relación le permite no senLirse totalmente ligado a las co~s,
ser al menos parcialmente independiente de ellas, ponerse en actitud de~interesada al confrontárseles y en fin de ponérselas globalmente como -problema.
Y ahora verdaderamente tenemos a la mano todos los elementos para
comprender el significado último del problema intrinseco al juicio. Antes este
problema nos había parecido como vuelto a la especificación del sujeto a
través del predicado. Después nos pareció inclinado a volver posible la asunción del sujeto a través del predicado, en el contexto lógico del pensamiento.
Pero ahora hemos dado otro paso y tenemos presente que el pensamiento vive
en el ser, respira ser, se alimenta del ser; el pensamiento, entonces, para
asumir algo como propio, dehe convertirlo en ser, debe concebirlo como
parte, aspecto o modalidad del ser. Por eso el problema que se esconde en la
intimidad de cada juicio se puede e&gt;.-presar así: "¿ Cuál atributo debe recibir,

110

cuál especificación debe acoger, en cuál categ@ría debe reentrar esto particular
mediable para poder ser concebido como ser (como reentrante en el ser o
como perteneciente al ser) por el pensamiento, y entonces ser asumido como
propio?". Porque en verdad todos los predicados que nosotros usamos no son
sino aspectos o formas más o menos parciales del ser; y el ser en su unidad
formal no es sino el supremo criterio de la realidad de las cosas·, es decir ' es
el supremo 'i definitivo término medio.
Este hecho., que el ser sea el término medio en suprema instancia, nos
sugiere una última y conclusiva consideración.

Antes hemos examinado el proceso con el cual el mundo viene a ser asumido
como propio por el hombre; pero si es v~rdad que la conciencia lanza un
puente entre hombre y mundo, es también verdad que este puente sería transitable en un sentido único si no permitiese también al mundo, en cierto
modo, haeer suyo al hombre.
En realidad ( nosotros lo habíamos ya puesto en relieve, pero sólo ahora

el relieve aparece en todo su alcance), el hombre, mientras asume en sí al
mundo, precisamente porque lo asume en nombre de aquel ser que es fundamento también de su ser, acrecienta, enriquece y por lo tanto modifica también a sí mismo. Y se modifica a sí mismo tambíén en el sentido -entre
otros- de volverse más apto para vivir en el mundo, aún más, para convivir
con el mundo.
Porque quien juzga a las cosas del mundo sobre la base del ser no puede
ser Uevado a considerarlas simples mercancias de cambio, ni meros instrumentos para su placer ni campo indiferente de explicación de su potencia.
Quien juzga a las cosas del mundo sobre la hase del ser es llevado a amarlas
por sí mismas, por su ser, a comunicarse con ellas, a sentir de ellas el profundo
misterio y la íntima sacralidad.10 Quien juzga las cosas drl mundo sobre la
base del ser sabe que este mismo ser que envuelve y funda las cosas, envuelve
y funda también su yo, sobrepasando infinitamente a éste y a aquéllas; y sabe
que poniendo en peligro el ser de ellas, pone en peligro también a s-u pro-

p10 ser.
Por tanto, quien juzga las cosas sobre la base del ser, conoce, independiente
y antecedentemente a toda elaboración filosófica, los principios de la solidaridad cósmica y de la responsabilidad hacia el todo que el hombre de hoy
10 El sentido sacral del mundo es propio, como es sabido, de las culturas que por
comodidad Jlamamos primitivas: este hecho reconfirma. a nuestro parecer, que la categoría
c1el ser es para el hombre la más espontánea, aquella de uso más inmediato y universal.

111

�está aprendiendo a redescubrir, y que el pensamiento moderno, a causa de su
olvido del ser 11 habfa olvidado para poner en peligro, con la tw·bación de los
equilibrios ecológicos, su propia supervivencia.

trad. Priscilla Martínez.

LA INCOMPENETRACiúN DE LOS CUERPOS

J. E.

BOLZAN

Pontificia Universidad Católica
Argentina.
Buenos Aires, Argentina.
"-Señor -respondió el Dr. Fcll- no

sólo la solución es difícil. Este es un
problema muy difícil."
D1cxso · CAR11., Dark of the moon

EL TEMA DE la incompenetración de Jos cuerpos, con haber sido grato especialmente a los escolásticos no ha perdido vigencia ni ha tenido, a nuestro
entender, satisfactoria solución.

EL

HECHO Y SUS INTEllPRETAClONES

Que la incompenetración de los cuerpos es un hecho de la experiencia
cotidiana lo afirman coincidentemente autores tan disímiles como Santo Tomás
y Newton. Para el primero,

11 Hablando del "olvido del ser" oo pretendemos recalcar las huellas de Heidegger,
que de este olvido --extendido a toda la cultura occidental, desde Sócrates a nosotrosha hecho su caballo de batalla. Ante todo, para nosotros el ténninQ "olvido" es una
metáfora eficaz, para no tomarse sin embargo a la letra; en efecto, si el ser es (como
se ha dicho) la categoría más universal (la única, es más, categoría universal) un
olvido suyo en un sentido estricto es imposible. En segundo lugar para nosotros el
olvido, en aquel tanto y en aquel sentido que esto es posible, afecta s6lo el mundo
occidental moderno, desde Cartesio en adelante, y no es tampoco aquí total, porque
hombres como Pascal, Kierkegaard, Rosmini en partlcular, Blondel y otros, han sabidQ
mantener vivo en sí, no obstante la at1I1-6sfera adversa, el recuerdo del ser,

112

''es manifiesto que arribar un cuerpo a un determinado lugar comporta
la expulsión de algún otro cuerpo; por donde la experiencia muestra
imposible que ambos cuerpos existan en el mismo lugar". 1
Para Newton,
"Que lodos los cuerpos son impenetrables- lo sabemos no por demostra.
ci6n sino por los sentidos; pues hallando impenetrables a aquellos que
utilizamos, concluimos que lo son todos los cuerpos del universo".2
1 S. TOMÁS, In Boet, De Trinitate, Q. 4, a. 3, resp., ed. Decker.
• I. NEWTON, Pl1ilosophiae N aturalis Principia Malhematica, L. III, Reg. 3; citamos

113
H-8

�Todo ello, sin embargo, no autoriza despachar tan fácilmente el tema como
lo hace McWilliams,3 sino que más bien incita a ser cuidadosos en el planteamiento y resolución precisamente porque la psicología enseña que tanto menosfácilmente nos hacemos cargo de un problema y de su solución, cuanto más
familiar nos resulta como experiencia vulgar.i No analizaremos en detalle esta
experiencia vulgar de la incompenetración de los cuerpos por cuanto ya lo ha
hecho muy bfon Hoenen 5 y estamos plenamente de acuerdo con él en este
punto: no hay dudas acerca del carácter activo del fenómeno, manifestándose
como una oposición mutua -y esto es fundamental, como veremos- de los
cueqms a dejar compartir sus respectivos lugares; la incompenctración surge
cual un,;1. modificación del estado de reposo o de movimiento de uno de los
cuerpos por obra del otro; etc. En suma, que un. juicio inmediato hace residír
la incompene.tral?ilidad de los cuerpos en el hecho de ser éstos extensos y
activos, y si en definitiva esta primera apreciación es o no correcta será
precisamente cuestión a responder en este trabajo, luego de registrar algunas
de las soluciones ya ofrecidas por diversos autores. Soluciones que pueden
agruparse fundamentalmente en dos apartados, según que sus propiciadores
recurran a explicar el hE!'cho echando mano a sólo la cantidad, o bien a algún
modo de energía o fuerza activa supletoria. Nos parece también conveniente
dedicar una tercera sección a la opinión de Santo Tomás, tanto porque los
escolásticos -sea cual fuere la solución que sostengan tienden a hallar en él
el fundamento de la respuesta, cuanto porque creemos poder decir también
aquí algo nuevo.

Incompenetrabilídad y cantidad

: Bajo este acápite. pueden ser reunidos la mayoría de los escolásticos, especialmente los tomistas clásicos, con la curiosa circunstancia en muchos casos
según la ed. crítica. de A. Koyré-1.B. Cohen, Harvard U. Press, 1972, vol. II, p. 553,

de pretender solucionar, en un tratado filosófico, cierta problemá:tica sobrenatural que nada tiene que hacer allí como no sea quedar comprometida
-como veremos en nuestra solución- en la inseguridad del saber natural.
Juan de Santo Tomás 6 responde a la pregunta Utrum duo corpora possint
penet,rari in e_od5m loco divina virtute, sosteniendo -tras referir algunas opimones-- que si bien la interpenetración repugna naturalmente considerada
.
'
no lo hace sobre.naturalmente; y lo prueba primero y a posferiori, sobrenatur-almente (virginidad de la Ssma. Virgen María; ingreso de Jesús en el Cenáculo luego de su resurrección), insistiendo en que en este argumento debe basarse
la prueba de repugnancia natural y haciéndolo él mismo con nn argumento a
priori rechazando, con razón, que se deba a una resistencia de la cantidad
'
sipo más bien a un efecto secundario de ésta en cuanto perteneciendo
la
cantidad ''ordenar las partes en el todo"', con mayor razón le corresponderá
mantener exterior a sí todo otro cuerpo cuanto: "si autem ponit un:am extra
aliud, non Telinquit intrn proprias terminos loci el hoc est non penetTatl'. 1
Dado este ejemplo clásico, saltemos ya a los contemporáneos a fin de no
dilatar este apart.ado. 8 Hugon muestra también un amplio interés teológico 9
admitiendo con los clásicos que la jmpenetrabilidad es potentiam quamdam
receptiuam" y propiedad de la cantidad, por consiguiente no operativa sino
s~plemente potencia impeditiva. Pues si fuera una fuerza, la misma debería
ejercerse también entre las partes de la substancia y resultarla así una operación
inmanente que en realidad es propia sólo de los vivientes. Concluye en que la
impenetrabilidad, así concebida, es la causa de que dos cuerpos no puedan
estar naturalmente en el mismo lugar, pero que bien puede Dios suspender
este efecto secundario de 1a cantidad, lográndose de tal modo que "peT
miraculum fieri potest compenetratio''. Adv,iértase de paso que Hugon distingue
entre impenetrabilidad como cualidad de los cuerpos e incompenetración como
resultado de una relación de impenetrabilidades.
Para Gredt 10 los cuerpos son naturalmente impenep-ables, pe.ro no ve repugnancia en que se compenetran "supernaturaliter". La impenetrabilidad es
algo negativo y nna incapacidad de rt"cibir en sí una cantidad a otra, que se

a

línea 10.

· ª A la pregunta: ¿ Pueden dos cuerpos absolutamente sólidos ocupar exactamente
el mismo lugar retenj"erido cada uno su identidad?, responde sumariamente y sin más
aclaración: "There does n.ot seem to be any reason why we should hesitate to answer
No."., J. A. McWu.LIAMS, Cosmology, New York, 1956, p. 95.
•. Esta ('Loi de prise de consi;ienee" fue descubierta --o al menos enunciada- por
cJaparcde diciendo: "L'individJI. prend co,ucience d'JJne rela1io11 d'autant plus tard
el · pllis difficilement que sa conduite a impliqué plus tót, plus longtemps
p(us
fréque'mment l'usage automatique de cette relation", Arch. de Psychologie, 17, 1918,
71 (apud. A. FELICE - A. DE C'ONINK, Cours de Métaph,ysique, Louvein-Paris,

º"

1971, t. I , p. 230).
• P. HoENEN, C-0rmológfa, Roma, Sta.,. 1956, p. 115 ss.

·114

• I. A. SANCTO THoMA, C11r.rus Philosophicus Thomisticus: Natural&amp; Philosophiae,
I. P,, q. XVI, a. 4, en ed. Reisei;-, t. II, p. 350. b, Tau.rini, 194!!,
' Loe. cit., pp. 353 a 3.
ª Véanse en Hoenen y demás C$colásticos otros testimonios clásicos· pero no agregan nada importante.
'
, ~ E. HuooN, Cursus Philosophiae Thomisticae, vol. 11: "Philosopbiae Naturafu", Pans, 5ta. (1935?), p. 197 ss. Claramente señala su jnterés teol6gico en el subtítulo:
"Ad theologiam Doctoris Angelici Propaedeuticus".
•• l. Grumr, Elementa Philosophiae Aristotetico-Thomisticae~ vol. I, p. 279 &amp;S., ed.
13a., 1961,

115

�sigue de la cantidad cual efecto secundario e impide tanto que las partes de
un cuerpo se eompenetren cuanto que lo hagan los cuerpos entre sí. Prueba la
impenetrabilidad nab.lral con dos argumentos: el primero, "ex experientia",
sin más; por el segundo, sostiene que el efecto secundario de la cantidad
reside en el orden que mantiene a un cuerpo exterior a otro: "Effectus secundarius quarztitatis est ordo u11ius corporis extra aliud. Atqui hunc ordinem
naturaliter sequitur impenetrabilitas. Ergo corpora sunt impenetrabilia naturalite.i'; y pasa en SEgt1ida a considerar 1a no repugnancia "preternatural"
sosteniendo que, en cuanto secundario, aquel efecto de la cantidad puede ser
"preternat-uralmente'' suspendido. Consecuentemente la impenetrabilidad no
es una resistencia o actividad -que podría ser en tal caso superada por agentes
naturales-- sino "incapacitas et repugnantia unim quantitatis ad recipiendum
intra se aliam quantitatem", naturalmente insuperable.
Distingue Pirotta en la cantidad nada menos que tres efectos fonnales:
positivo uno (la divisibilidad in actu e:xercito); otro positivo-negativo ( ocupación actual de lugar); y, finalmente, un tercero positivo-extrínseco ( distinción
numérica o situacional entre cuerpos) .11 La impenetrabilidad puede consíderarse "impropiamente o secundum quid", la cual no es debida sino a la porosidad del cuerpo; y "propiamente seu simplíciter'', siendo ésta según 1a cual
real y perfectamente un cuerpo rechaza a otro de su lugar propio. Esta impenetrabilidad propiamente dicha se distingue a su vez según se la considere in
actu signato como aptitud o e~gencia del rechazo, o in actu exercito cual la
actual expulsión o rechazo. Tratándose de esta última, concluye en que repugna física más no metafísicamente que dos o más cuerpos se compenetren.
Prueba la repugnancia física por tres argumentos: 19 ) a posteriori, porque
echada una piedra en un recipiente con agua, ésta se ve desplazada; 29 ) a
priori, "qttae sunt per se contiguo. et non continua, quodlibet naturaliter habet
propriara quantitatem dimen.riva.m. Atqui una quantitas dimensiva unum lo.
ut duo corpora quanta sint unum corpus quantum. Atqui si duo corpora
cum, unum ubi et unum situm per se nccupat. Ergo •..''; 3") "Repugnant
physice penetrari possent, fieret unum corpus. Ergo ...". Mas no existe imposibilidad metafísica porque "duo vel plura corpora ad invicem penetrari,
contradictoria simul esse vera non involvit".
Como se ve, el autor hace, residir toda su argumentación en el que él ha
denominado efecto positivo-negativo (secundario) de la cantidad considerada
como accidente del ser natural. No podemos dejar de señalar el grueso error de
considerar nada menos que tres efectos formales, por un lado, y por otro la
extraña concepción que tiene de la metafísica cuando dice que "'repugnare
u

A. M ..

l'rROTTI\,

Taucini, rn36.

116

Summa Philosophitu Arútotelico-Thomisticae, vol. II, p. 208 ss.

seu non repugnare metaphysice' idem est quod theologice 'repugnare seu non
repugnare supernaturaliter seu absoluta Dei potentia' ".12
Para Bayer simplemente la cantidad continua es naturalmente, sí bien no
absolutamente, impenetrable,1 3 tratándose de una causalidad formal no eficiente; pero soslaya la dificultad que supone recunir a un efecto formal
secundario señalando que la cantidad climensiva incluye, primo et per se, la
distinción de situs correspondiendo de este modo a cantidades dimensiva~ diferentes, di.c;tinción según el situs como a su objeto formal primario. Sin embargo, al probar que sobrenaturalmente podría darse. compenet.ración dice que
hacer a los cuerpos impenetrables no es efecto fonnal primario de la cantidad
dimensiva, y así Dios puede suspender aquel efecto secundario.
Según Ponce de León 14 debe distinguirse entre compenetración circunscriptiva ( los cuerpos compenetrados conservan su extensión actual), definitiva
(si, "despojados de su extensión actual tienen presencia local definitiva en el
mismo espacio") y mixta ("si un cuerpo está circunscriptivamente y el otro
definitivamente en el mismo espacio") ;16 pues bien, "a 1a compenetración se
opone la impenetrabilidad natural, no radical o fundamental sino actual".
Rechaza por arbitraria la distinción entre impenetrabilidad propia impropiamente dicha y se inclina por hacer de la impenetrabilidad un efecto formal
secundario de la cantidad, anotando que "todos los filósofos católicos admiten
la posibilidad de la compenetración mh.-ta y definitiva", siendo "también
común en las escuelas católicas la sentencia de que por virtud divina pueden
muchos cuerpos estar circunscriptiuamente en un mismo lugar'', sin agregar
nada importante,

Así como nada agregan Donat,16 Morán,11 Phillips,18 Dougherty, 19 Jolivet,20
etc.; pero destacamos la cuTiosa solución de Hellín,21 semejante a ]a de Pirotta,

quien .señala una ''Radix remota: quantitas et exten.tio actualis", y una "Radix
proxima: effectus quidam /ormalis quantitatis secundarim, vel potius tertiarius",22 esto es: exigencia de extensión actual -la extensión actual- 1a impenetrabilidad natural, respectivamente.
PtRoTTA, o.e., p. 209, nota 4.
,. C. BoYER., Cursus Philosophiae, vol. 1, p. 405 ss., Roma, 1936. "Quantitas continua
~t naturaliter impenetrabilis, non tamen absoluta'', p. 407.
11 J. M. PoNCE os LEÓN, Curso de Filosofía, vol. IVi: "Cosmologia", Buenos Aires,
1952, p. 118 AS.
• Nótese la nomenclatura de "estar en un lugar", aceptada en general por los escolástic.os: la ubicación puede ser "circunscriptivaJ llamada también cuantitativa porque
C! propia de los cuerpo! solamente: CQnsiste en que el cuerpo todo está en todo el
espacio o lugar y cada una de sus partes eu una de las partes del lugar ( .•. ).Definitiva,
connatural a los espíritus finitos: co.nsiste en que la substancia toda entera está dentro
12

117

�Tncompenetración y actividad
Hacer de la incompenetración el resultado de cierta oposición activa ha sido
opinión sostenida por algunos escolásticos clásicos, si bien con expresiones no
muy claras, tal como pueden verse en )a obra de Hoenen. La "vis replendi
locum" de San Alberto; o la "corpolentiti', según San Buenaventur~ poco
explican; 23 pero no así Duns Scoto, quien claramente ~aza la recurrencia
a causalidad fonnal de la cantidad, insistiendo en que no puede hablarse de
formalidad cuando no se trata de un .mismo sujeto sino con relación a otro,
refiriéndose luego a una "repugnancia virtuaP' que se da entre "causam naturalem et oppositum sui effectul': la impenetración se da en -un snje.to distinto
y por consiguiente exige actividad. u
~
Siguiendo el biJo cronológico, es en el campo no escolástico donde se hallan
claras posiciones a favor de una actividad como causa de la impenetrabilidad.
Así, para Locke "no e&gt;..iste idea que tan a menudo recibamos de la sens~ción
que la idea de solidez", a la cual solidez -o impenetrabilidad, aunque constdera
más positivo aquel término- se debe a la imposibilidad de que dos cuerpos
se aproximen indefinidamente; resistencia tan grande que ninguna fuerza
puede sobrepasarla: "todos los cuerpos del universo, presionand~ sob~ una
gota de agua. desde todos sus lados, jamás podrán vencer la resistencia que
·
·' de aque'11os" .-~.s N o cabe
opondrá, blanda como es, a la mutua aproxnnac10n
de su lugar o espacio y toda en cada una de las partes dd espacio" (p. 116). Dejamos de lado la infmita y la sacramental, que nada tieuen qué hacer aquí.
M J. DoNAT, Summa Philosophiae Christianae, vol. IV, p. 43 ss., Barcelona, 11 a.,
( 1936?).
.
11 J. G. MoRÁN, Cur.tus Philosophicas, Pan IV, p. 161 ss., Méxic~,, 2a., 1951.
•
:u R. P. PRILLIPS, Moderna Filosofla Tomista, t. 1, p. 108 ss., vemon cast., Madnd,

1964.
~• K. F. DouoJttRTY, Cosmology, p. 45, New York, 1956.
• R. JoUVET, Tralado de Filoso/la, t. I, p. 279 de la versión castell., Buenos Aires,
1960.
21

En Philosophiae Scholasticae Summa, vol. II, p. 192 ss., Madrid, 1955.

= Probablemente

el cuaternario coincida con la aparición del hombre ...
Vid. estos testimonios en HOENEN, o.e., p. 125 ss.
14 "Patet ergo quod (in compenetratione) non est oppositlo vel repugnantia fonnalis
quia non in eodem subiecto; nihil enim unum informatur ab eis. Est ergo tantwP
oppositi.o virtuali.s in quantum efl'ectu.s llllius causae, qui est ~pletio lo~i, e.o modo
quantitas habet efficaciam vel efficientiam respectu effectus q111 est esse m l~co repletive,
opponituT alteri causae naturali"; apud HOENEN, o.e., p. 127.
• J. LocxB, An essay concerning human understanding, L. 11, c. 4, citamos por
ed. "Great Books of the Western World", pp. 129-130: "l. There is no idea whlch
we receive more constantly from sensa.cion than solidity ( .•. ). That which thus hinders
the approacb of two bodies, when they are moved one towards another, I call roli:ia

?ºº

118

duda para Locke de que todo se debe a una resistencia activa e invencible;
repárese especialmente en esta última característica, cuya importancia se harápa tente al proponer nuestra solución.
El inevitable Kant, en una obra del período postcrítico, sostendrá ze que·

"la materia llena un espacio no por mera existencia sino en virtud de una
fuerza motriz peculiar' ( Le hrsatz, 1), recházando el término "solidez" por
ambiguo" ("ein ziemlich vieldeutiger Ausdruck", Anmerkung al Lehr. 1). Esta
materia "llena su espacio gracias a ( ... ) una fuerza de expansión que le es
propia, la cual posee un valor definido más allá del cual se pueden concebir
valores mayotes o menores, al iofinito',. ( Lehr. 2) , agregando en la conespon•
diente Beweis: "Es una fuerza que se opone a la. invasión de otras materias ( ... ) y debe poder concebirse una ma.yor"; "la materia puede ser comprimida al infinito, pero jamás penetrada por otra, no obstante cuán grande
sea la fuerza de comprensión" ( Lehr. 3). Distingue entr-e impenetrabilidad
relativa, "fundada en una 1resistencia que crece proporcionalmente a la com.
prensión", y una impenetrabilidad absoluta "fundada en la hipótesis que la
materia, en cuanto tal, no sufre comprensión" ( Erklii,,¿_ng 4). Sin embargo~
luego no sabe bien qué hacerse pues reconoce que "la impenetrabilidad abso.
luta no es ni más ni menos que una qualitas occulta (Dit absolute Undurch.
dringlichkeit ist in der Tat nichts mehr, oder wéniger, als qualitas- occultd),.
ya que prnguntando por qué las materias en sus movimientos no se pueden
penetrar recíprocamente, se llega a la respuesta: porque, son impenetrables";
pretendiendo escapar del círculo diciendo que "recurriendo a la fuerza de
repulsión, la solución es irreprochable", lo cual es ilusorio pues a continuación
dity ( ... }-; if any one think it better to call impenetrability, he has my consent. Only
I have lhought the tenn solidity the more proper to express this idea, not only be.cause
of íts vulgar use in that se.me, but also be.cause it carries something more of pos,iti.ve
in it that impenetrability; which is negative and is perhaps more a consequence of
solidicy, tlian solidity itself. 3. This resistance, whereby it keeps other bódies out of the
space whicli it pos.sesses, is so great that no foree, how great soever, can sunnount it. '
All the bodies in the world~ pressing a drop of water on all .si.des, will ne.ver be able
to overcome the rcsistance which it will make, soft as if is, to their a.pproaching one
another, till it be removed out of their way: whereby our idea of solidity is distinguished
both from pure space, which is capablc neither of resistcnce nor motion; and from
ordinary idea of hardness ( ... ) . 4. . . .in that solidity consist in repletion, and so an•
utter exclusion of otper bodies out of space it possesses ( ... ). 5. By this idea of solidity
is the extension of body distinguished from the extension of space: the extemion of
body being nothing but cohesion or con tinuity of solid, separable, movable parts".
'" l. KANT, Metaphysischlf Anfangsgrilnde der Naturwissenschaft, zweites Hauptstück, según ed. hlMANUEL KANT, Wlfrke, herausg. von W. Weischedel, Darmstadt,
1968, Band. 8.

119

�agrega: "no puede explicarse la posibilidad de esta fuerza, que debe considerarse como una fuerza fundamental (Gnmdkraft)" ( Anm. 2).
Schopenhauer, con su buena voluntad de representar el mundo, sostendrá
que "la esencia de la materia --substancia- consiste en la acción y por ello
en la causalidad ( ... ) , en la derivación de las detenninaciones básicas de la
materia a partir de las formas de nuestro conocimiento, de las cuales somos
a priori conscientes, reside nuestro conocimiento a priori de las propiedades
indudables de la materia: ocupación de espacio, es decir: impenetrabilidad;
es decir: actividad ..•''.n Si bien excesivo en la esencialidad propuesta, es
claro en su afirmación de actividad y hasta put-de concluirse que tal impenetrabilidad es absoluta.
Extraño resulta que Meyerson 28 sostenga que "la impenetrabilidad no es
una noción de la experiencia, ni aún parece sugerida por ella", en clara oposición con lo corril'ntemente aceptado como origen del problema. Admite, con
Leibniz, que la impenetrabilidad "es un principio metafísico", porque sin su
aceptación "se hace imposible toda acción recíproca entre dos cuerpos, es
d,ecirJ todo fenómeno". Se trataría, en todo caso, de lo que Leibniz denomina

"antytipiam seu impenetrabilitatem".:!9

Y llegamos así a los escolásticos contemporáneos, en general dependientes
.-tal cual lo reconocen- del análisis y solución de Hoenen,30 por lo cual
expondremos las ideas fundamentales de este autor con algún detalle: "La

impenetrabilidad es la propiedad que impide que dos cuerpos ocupa11 el mismo
lugar propio ( ... ) , que los cuerpos corrientes posean impenetrabilidad no lo
sabemos por intuición intelectual, tal como ocurre con sus propiedades geométricas primeras ( .•. ) sino a posteriori, tal cual acontece con las demás propiedades purame.nte físiC'asº, y qqe es lo que sostienen tanto Sto. Tomás cuanto
Newton, según vimos. De aquí que sea 1a misma experiencia quien deba
aleccionamos acerca de la causa de esta impenetrabilidad.
En primer lugar, es claro que necesitamos de la extensión -"sea como
causa parcial, sea como condición''-, pero luego las opiniones aparecen di-.,iclidas como ya se expuso. Mas por cuanto aquella misma experiencia señala
que en todo fenómeno de impenetrabilidad existe una concomitante y decidida
interacción ( choque entre cuerpos, resistencia de sostenimiento de cuerpos
apoyados, etc.). será necesario tener esto en cuenta en un factor a agregar a la
"' A. ScROPENHAUER, The world as will and represenlation, trad. inglesa, New York;,
1966, t. 1, L. I, parágr. 4- (pp. 8-11).
• E. MEYERSON, It1entidad y realidad, ed. castell., Madrid. 1929, p. 333 ss.
!o,
•
Carta a Wagner, apud. MEYERSON, o.e., p. 505.
ª HoENEN, o.e., p. 115 ss.

120

me~ extensión; concluyen Hoenen: "La impenetrabilidad propiamente dicha 31
consiste en una fuerza activa perteneciente al género de la causa eficiente.
por lo_ cual no es idéntica a la extensión ni efecto formal de la cantidad';
(T_heru 11) ; produce un efecto sobre otro cuerpo y, por consiguiente y si~mendo a Scoto, no puede ser efecto formal de Ja founa del primer cuerpo
s~~ efecto de la causa eficiente: "La impenetración es efecto de cierta causa
ef~ciente que es_ la impenetrabi~idad", propit-dad del cuerpo ponderable simétncamente relativa con los &lt;lemas; "es cierta forma que informando a su sujet
l~ hace ~pene_trable". Y precisamente por su actividad no puede ser cantida~
m exteosion, m efecto formal secundario de la cantidad: tal efecto es inintelible Y_ de~ tratar~ más bien" de un nuevo efecto debido a una nueva forma.
En fm, la cant:idad, forma puramente pasiva, no puede tener un efecto
~~rmal que sea fuerza al'tiva", por un lado; y por otro y definitivamente:
A~uello que posee un efecto en otro sujeto pertenece al género de la causa
efictentc".
Ahora bien: por cuanto la impenetrabilidad no es idéntica a la extensión
;.~eden darse se~ extenso_s penetrables, afirmando Hoenen que el (dudoso)
/ter de Lorentz', concebido como extenso, bien puede ser aceptado como
perfe:tamente ~~etrable por los cuerpos ponderables". Además, tratándose
en la unpenetrab11idad con una fue.rza activa, é~ta habrá de tener siempre
un valor finito y podrá ser sobrepasada por otra mayor. '
Estimamos que nuestro autor yerra aquí doblemente porque como él m.ism
0
Io d"t~, sien
. d o la nnpenetrabilidad
·
'
una propiedad simétricamente
relativa, .no
es ~ib~e que un cuerpo sea penetrado por otro sin serlo éste a su vez por
aq1,1el, aun cuando uno de ellos sea el hipotético "éter" ( volveremos sobre ello
en nuestra solución final) ni tampoco puede hablarse de una fuerza mayor
vencedora, pues ¿quién vencerá a ésta? Una doble falacia en fin por no respetar el orden simétrico relativo.
'
'
Si~en a H~enen, entre otros, Bergbin-Rosé,az van Hagens,ª3 y Koren.H Para
el ~nmero, la impenetrabilidad -distinguida en interna y externaJ equivalente
a lIIlp1:opia Y propiamente dicha- es "exactamente una potencia operativa
(capacidad de obrar) a la cual sigue, oportunamente, la acción de repulsión
" Denomina impenetrabilidad propiamente dicha a la propiedad gracias a )a cual un
cuerpo ucluye ª. t~do otro del lugar que oc:upa; impropiamente dicha es aquella que
causa la extrapo~etou de las partes de un continuo; o.e., p. 118.
: G. BERGRIN-Rosi, Elementi di Fílosofia, t. III, p. 43 ss., Torino, 1960.
B. V.u; HAGENS, Cosmologla, p. 137 ss., Torino 1961 (t. IV de Jnstitfltiones
Philosophia8 a cargo de profesores del Pontificio Ateneo Salesiano de Roma).
"' H. J. KouN, An introduetio11 to the Phil-Osophy of Nature Pittsburgh 1960 p.

102

SS,

'

1

J

121

�del cuerpo extraño", potencia que puede faltar y que existiendo JX&gt;&lt;l:ría ser
vencida por una mayor. Mas habiendo ilicho que "es una fuerza activa del
cuerpo extenso y por consiguiente el mismo cuerpo impide la ocupación de su
puesto por parte de otro cuerpo operando al modo de causa eficiente (, •.. ),
impidiendo así un cuerpo la compenetración", declara a ésta "naturalmente un.
posible". · Por qué? Si la impenetrabilidad puede ser vencida por una fuerza
mayor, re:ulta claro que !¡e trata de dos fuerzas en pugna de valor disímil Y
debe haber una resutante. Vale aqui también nuestra erhica anterior a Hoenen.
Van Hagens y Koren siguen también estrecha pero sucintamente a HOt'nen;
el primero habla de una "vis méchanica" sólo e,cístente en función de impenetrabilidad, niega que sea de efectos formales de 1a cantidad {pero admite que un~
causa formal pueda tener pluralidad de efectos formales) , etc. El segundo, s1
bien acepta que la razón de unpenetrabilidad debe buscarse en una resistencia
activa, cree que no es posible sostener la imposibilidad metaf'isica de compenetración.

la opinión de Santo Tomás
Adelantamos ya la intención de dedicar párrafo aparte a Sto. Tomás, autor
al cual apelan prácticamente todos los tratadistas escolásticos -sean ellos
"cuantistas" o "dinamistas"- citando dos o tres pasos clásicos en los cuales el
Angélico hace referencia al tema. Mas lo llamativo. del easo es que tanto
quienes se deciden por hacer de la impenetrabilidad una resultante de la cantidad, cuanto aquellos que exigen alguna suerte de fuerza activa o energía, se
apoyan con mejor o peor suerte en textos de nuestro autor. Para evitar toda
interpretación ya en la misma traducción, citaremos todos los textos que traigamos al caso en su idioma original.
Los cuales textos, considerados como lo serán en secuencia cronológica, nos
mostrarán que nada fácil resulta resolver la cuestión.
·
En su,s amplios comentarios a las Sentencias (1254-56) del Lombardo -obra
de la cual acostumbra citarse uno o dos pasos, los menos comprometedoresparece exigir Sto. Tomás, junto a la extensión, algún modo de actividad. Así,
existe un claro dinamismo en su apreciación del contacto, más allá del simple
"estar situado" tan recurrido por los "cuantistas" :
"Corpus per essentiam suam, quae circumlimitata est terminis quantitatis,
determinatum est ad situm aliquem, non potest esse quod corpus movens
et motum sint in eodem situ.; unde oportet quod simul sint per contactum; et sic uirtute sua corpus immutat, quia immediate sibi conjungitur

122

quod etiam immutatum aliud immutare potest, usque ad aliquem terminum''.35

E insistiendo,
" ... quanto, prout quantum est, non debetur propria locus, nec per consequens potentia ad ubi, sed prout habet determinatam naturam.". 36

.

,

Nuevamente aparece actividad cuando co~idera lo que es propio del sentido
del tacto, el cual sólo puede operar y, por consiguiente y en cuanto la potencia
se define por la operación, tener sentido gracias a la "solidez" de los cuerpos:
"Palpatio no pertinet ad sensum tactus inquantum est discretivus calídi
et frigidi et hujusmadi contrariorum; sed inquantum est disCf'etivus c&lt;Jrporum solidorum quae habent potentiam naturalem resistendi dividen.
di". s1
.•

Y én la Summa. Theol. 38 insistirá en la palpabilidad debida a cualidades
del cuerpo capaces de afectar el sentido del tacto según 1a resistencia que
opone; y aún más:
" ... corpus aliquod dicitur esse palpabile, non solum ratione resistentiae,
sed ratione spissitudinis suae". 39
Volviendo a la distinción según cl situs, es bien claro en el siguiente paso
que existe una recurrencia a cierta totalidad, que necesariamente ha de ser
dinámica:
"propter hoc necesse est duo corpora in duobus loéis esse, quia diversitas
materiae requirit distinctione in situ ( ... ). Hoc autem esse distinctum
dependet a principiis rei essentialibus sicut a ·causa proximil',&lt;lº
Y en el ya citado paso de su comentario al De Trinitate, tras referirse al
• S. THoMAs, In I Sent., d. 37, q. 1, a. 1, sol., (t. 1, p. 857 ed. Mandonnet).
'" S. THoMAs, In II Sent., d. 2, p. 2, a. 2, 3um (t. 11, p. 74 ed. Mandonnet).
., S. TaoMAs, In III Sent., d. 21, a. 4, sol. 2 (t. 111, p. 654 ed. Mandonnet).
• S. TsoMAs, Summa Theol., Supl., q. 83, a. 6, resp. Cfr. también In IV Sent. ,
d. 44, q. 2, a. 2, sol. 6 (Ed. Vives, t. XI, p. 326 b);
• S. Taor,us, Summa Theol., III, 54, 2, 2um.
" S. THOMAS, In IV Sent., d. 44, q. 2, a. 2, sol. 3 (Ed. Viv~, t. XI, p. 324a),

123

�carácter experimental de la incompenetración, no sólo surge la necesidad de
dinamismo al hablar de la expulsión de un cuerpo por otro, sino que continuando con su lectura nos hallamos con que
" ..• oportet quod causa huius impedimenti referatur ad naturum corporaitatis, ex qua corpori omni, inquantum est corpus, naturam sit esse
in loco /-y la razón-/ non est smnenda ex principiis mathematicis
( . . . ) non est sufficiem ad probandum duo corpora 1U1turalia non esse
simul ( . . •) ex natura materiae subiecta dimensionibus prohibentur plura
corpora esse in eodem loco ( ... ) impossibili est hanc materiam esse distinctam ab illa nisi quendo est distincta secundum situm".f1

La vacilación que tal vez pudiera aparecer aquí se vuelca decididamente
a favor de la actividad en el siguiente texto, no obstante tratarse de un problema sobrenatural:
"Similiter etiam secundum na.turam sibi /-del cuerpo glorioso-/ competit ut resistat cuilibet alteri corpori transeunti, it a quod nott possit esse
c-um eo simul in eodem loco;'. 42

En fin,
"Dicitur autem aliquod corpus esse sensible ex materia et forma et
11aturalibus accidentibus, quae omnia ad integritatem natura.e pertinent
( . . . ) coexistentia.m corporis impedire in eodem loco est i-n plus quam
replere locum. ( ..• ) Hanc autem distinctionem sitm non requirit aliqua
corporis qualitas: quia corpori non debetur aliquis situs ratione suae
qualitati.s ( .. .). Similiter etiam materia non potest induc-ere necessitate.m
praedictae distinctionis: quia materiae non advenit situs nisi mediante
quantitate dimensiva. Similiter etiam neque forma situm habet nisi ex
materia situm habente. Restat ergo quod necessitas distinctionis duorum
corporum in situ causatur a 1wtura quantitatis dimensivae, cui per se
convenit sit1Lr: cedit enim in definitione eius, quia quantitas dimensiva
est 'quantitas habens situm' ". 43

a " ~ r _cantidad dimensiva"i y ésta ha sido siempre considerada en un
senttdo emmentemente estático confundiéndola con la simple cantidad. No nos
detendremos a justificar puntillosamente nuestra interpretación, pero es claro
que puede demostrarse fácilmente la diferencia entre una v otra ---cantidad .
1
.
cant1"d ad d'llllens1va-,
y no ya solamente en el sentido en que una es abstractay
Y la otra "encarnada" en el ser físico, pero haciendo de éste en la práctica
. 1e cuerpo geométrico como suele acontecer (piénsese 'en las conocidas"
un s,~p
relac10ne,s que de continuidad, contigüidad y consecutivitlad se hacen corrientem:nte en pos de Aristóteles, y se comprenderá que no se trasciende así la
~eome~~ de los c~erpos) ; sino en un sentido eminentemente dinámico, pues
poseer s1t10 es ~icho con mayor propiedad- poseer estructura y esto comporta una estab1bdad de partes que bien lejos tiene que estar de ser estática:
en última instancia significa el predominio de una forma, de un acto, y

"N
. on

potest ergo esse quod duo corpora rema11eant duo et tamen sint
si_mul /-por ocupar el mismo sitio--/ nin utrique conservetur esse dis~
ti~~tum Juod pri~ habebat, secundum quod utru.mque erat 'ens in
dwzs~m- t~ se et ~z~um a_b ~liis'. Hoc autem esse distinctum dependet
a pnncipus essenttaltbus rei s1cut a causis proximis''."

Pero, ¿es que los principios esenciales pueden ser considerados,
eurcito, como estáticos? Y si se sostiene que

in

actu

"~~rpus non comparatur ad locum nísi mediatibus dime1tsionibus propru.s secundum quas corpus locatum circumscribitur ex contatu corporis
locanti,'' "5

¿_no es cierto qu: ~ admitió, ya que el contacto "inmuta" que el cuerpo 00
nene locus o u.bt smo en cuanto "tieoe natura determinada" y que "palpar"
-que es una forma de circunscribir- es sentir el efecto resistente del palpado?
No ha de asombrar entonces
"quod ~utem_ aliquod corpus sit repletivum loci, hoc hobet per illud quod
est de integrztate 11aturae eius." 43

Más aún:
Ahora bien 1 este texto pide una exégesis cuidadosa pues prima facie es
contradictorio en sus partes ya que "algo más que ocuparlo" se reduce luego
41

0
0

124

S. TBOMAS, In Boet De Trinitat-e. Q. IV, a. 3, resp.
S. TaOMAS, Summa Theol., Supl., q. 83, a. 6, resp.
S. TnoMAs, Sv.mma Theol., Supl., q. 83, a. 2, rcsp.

"Quia quod corpus humanum non glorificatum, non possit simul cum
.. S. TsoMAs, Summa Theol.,. Sup)., q. 83, a. 3, resp.
: S. THOMAS, Summa Theol., Supl., q. 83, a. 5, resp.
S. Tao?dAs, Sum.ma Theol., Supl., q. 83, a. 2, resp.

125

�.
alio eorpore ~sse, i11est sibi ex natura --y la propie~ad que impid_e _s~an
dos en el mismo lugar- nullo modo est separabilu vel destru-ctibilis a
corpore, cum non sit mathematica corpulentia, ut ipsi dicunt, sed ipsae
dimensiones corporis quanti, quibus proprie accidit situs".41
En el contexto del ''ex natura" y por oposición a la "mathematica co~pulentia'-', se sigue sin ambigüedad que las "dimensiones" no son las medidas
del cuerpo matemáticamente expresadas.

"Duo enim corpora non patiuntur eundem locum nec secundum rem
nec secundum animi fictionem: quia hoc nec intelligi nec imaginari
potest'',49

leída a la luz del conocido paso acerca del término del conocimiento, que es
para las cosas naturales los sentidos y para las matemáticas la .imaginación,5°
es definitiva: no siendo la incompenetración ni imaginable ni experimentable:,
debe ser absolutamente desechada.

Lleguémonos ahora al texto del Quodlibeto 1, al cual l~~ "cuantistas" infaliblemente recurren. Sostiene allí Sto. Tomás que es manifiesto que el cuerpo
humano en estado natural no puede existir con otro cuerpo en el mismo lugar
ni aún lo puede un estado glorificado, pues "glorificatio no~ tollít naturam".
Pero •qué es lo que lo impide? Recha7.a la apelación que algunos hacen a. la
,é
1
,
't
1
"grossitiem vel corpulentiam quandam" sin ac arar en qu: consJS e Y que e
mismo Sto. Tomás dice que no puede ser ni una cualidad separable del
cuerpo ni ha de ser la forma ni la materia, ~ues ambas son part~ de l'~ ~ncia.
No: aquello que lo impide son las dimensiones a las que convi.ene primo et
per se" la distinción según el situs; situs ya interpretado por nosotros con ~l
término más correcto de estructura y que justificaremos brevemente en el proximo apartado. De modo que bien podemos decir ahora que la cantidad
dimensiva se define como aquella cantidad que tiene estructura -parafraseando al mismo Angélico- haciendo así distinto según estructura al cuerpo
dimensionado; luego,
~

"sicut est distinctic diversarum partium unius corporis secundum diversas
partes unius loci per dimensiones, ita propter dimensiones diversa corpora
J.
d'wersa loca."-ll&lt;
di.stinguuntur secunaum
Nuevamente aquí, interpretando este texto a la luz de la exégesis anterior,
se lo halla concordante y predisponiendo a una interpretación "energetista"
de la incompenetración. Pero quede bien claro que las consecuencias las sacamos nosotros.
De todos modos una conclusión es manifiesta para quien acabe por leer atentamente su obra, pasando más allá de los pocos textos corrientes y copiados
unos de otros por los manualistas: que la incompenetrabilidad es absoluta y
no relativa --contra los "energetistas" ahora- pues la afinnación:

•• s.
16

126

THoM.-.s, Super E vang, Joan.,

XX, lectlo 4, n 9 2527 de ed. Marietti.

S. TaoMAs, Quod. l, q. 10, a. 1 (21).

CRÍTICA Y SOLUCIÓN

lncompemtrabilidad y cantidad
¿ Puede ser la incompenetración de los cuerpos un efecto de la cantidad?
En modo alguno: en primer lugar, queda descartado que lo sea como efecto

formal primario, pues en este caso tal efecto se define unánimemente diciendo
que se reduce a extender la substancia material, a procurarle "partes extra
parte~"; más" tampoco es aceptable cual efecto formal secundario, ya que esto
simplemente no tiene sentido: e] efecto formal de una fonna es único ya que
una forma, en cuanto tal, produce un efecto y sólo de la relación entre eféctos
formales de formas diferentes pueden surgir los mal llamados "efectos secun.
dari.os" -¡ no formales!- de una determinada forma.~ 1

Así pues, toda "potentiam quamdam receptiuam", o la realidad de un
cuerpo "extra eliud", o la expulsión actual de uno por otro, o hablar de la
impenetrabilidad de la cantidad continua y hasta escapar por un fantasmagórico "effectw . .. potius tertiariu..r', todo ello e.quivale a decir ot-ra cosa
además de la cantidad, o nada se dice realmente. Si ha de existir un efecto
• S. THOMAS, In boet. De Trinitate, lectio I, fin (Esp. Cap. Primé, ed Decker.)
.. S. TaoMAs, 111 Boet, De Trinitate, lectio U, q. 2, a. 2 (
q. VI, a. 2 ed, Decker).
Tan está convencido Sto. Tomás de esta imposibilidad que al reíeriNe a los milagros
señala que "ocupan el grado supremo entre los milagros aquellas cosas que Dios hace y
que la naturaleza jamás puede hacer, como que dos cuerpos existan simultáneamente
{en el mismo lugar)", Contra Ge-ne., L. III, a. 101.
"'- Tal cual In reconocen algunos, "esta cuestión muy [del efecto formal de la c.antidad]
disputada entre los escolásticos no tendría sentido si no fuera por cierta$ dificultades
teológicas", F. SELVAGGI, Cosmología, Roma, 1959, p. 48.

=

127

�derivado de la cantidad s6lo podrá hacerlo como coef~to co~ la cualida,d,
cada fonna produciendo de sí su efecto único pero mteracoonando segun
existen y obran en mismo sujeto. Por consiguien~ ese ef~_to resultante conJlevará la actividad de toda cualidad y será él mismo actlvt~ad.
.,
Es decir, que aun admitiendo como raíz primera de la mcompen~t:~clon
de los cuerpos la cantidad, bien entendida ésta, se concluye en la adm1s1on de
algún modo de actividad como causa inmediata de aquélla. ·
.
.
y sin embargo, esta explicación no acaba de se: totalmente satisfa.ctor~a
por la sencilla razón que la cantidad no es un predicamento_ de la substancia
material sino el resultado de aplicar [a matemática a la realidad nat·ural, que
es esencialmente activa.
Insólito cuanto pueda aparecer este enunciado, :u justif~cación surge ~
una cuidadosa consideración realista de la substancia material que, no mulbplicando las entidades sin necesidad, redu7.Ca al mínimo necesario -tal ~ual
debe hacerse- los predicamentos o modos fundamentales de ser _Y mamf:5tarse dicha substancia. Así, aceptar la existencia de una substancia material
ceptarla inmediata y concomitantemente durante y dinámíca,6 2 y de esta
::. ;rescncia continuada y activa resulta todo cuanto de aquélla pueda acontecer y se pueda decir; por ser la substan~ia material, operativ~mente, un
.
·smo durante llega a establecer relaciones conducentes a diversos estad marrn
,
.
d" , · )
tados: si se trata de un estado de equilibrio dinámico (siempre mam1co
consigo misma y cual relación del todo y de las partes,53 estamos en, el e~
de la estructura; si el estado de equilibrio dinámico lo es entre una su~s~cia
material y la O las que la rodean inmediatamente alcanzamos la ubicaci6n;
tratándose de un estado de desequilibrio, el resultado es un proceso.
Se agotan así los modos fundamentales de la substancia material, no ~~areciendo para nada la cantidad, pues ella no pertenece al. planO' de lo fis1c~
sino al matemático ocupando incompartidamente su propio plano de. consideración (segundo grado o nivel de abstracción}. La física de la cantidad es
un resultado reflejo de la lógica de la cantidad en tanto se numera el resulta~o
de la relación interdiuámica entre substancia material ''medida" y substancia
0 substancias materiales "medidoras" o instrumento. Medir es apreciar numéricamente desde dónde y hasta dónde se extiende dinámicamente -interdinámicamente-- una substancia en tanto se opone a la aproximación de la substancia -instrumento-- medidora.
Piénsese en los ejemplos que se deseen: siempre se acabará en que toda
"' En realidad con toda substancia acontece esto, pero ahora sólo queremos restrin-

gimos a la substaucia material.
.•
~
a Toda substancia material es compleja, al menos con la comple11dad que senala

medición es numeración de intensidad gracias a algún interdinamismo que lo
pemúta. Ser es ser dinámico y la cantidad e,.-presa de por sí un estatismo
incompatible colocado precisamente entre los predicamentos, entre las dignidades de la substancia material.u
Es posible "matematizar" el dinamismo substancial y en ello reposa toda la
sorprendentemente fecunda físico-matemática moderna; pero no es posible
hacer de la cantidad una categoría o predicamento, y cuando se hable de la
extensión de la substancia material ha de entenderse correctamente que dicho
término s61o simplificadamente expresa el alcance de 1a intensión o el dinar
mismo propio de un individuo substancial, cuya existencia distinta es el dato
necesario de partida de toda posterior especulación, aun la especulación matemática.
lncompenetrabilidad y dinamismo
Lo cual dicho nos deja a fas puertas de nuestra soluci6n, pueS' es claro de
todo aquello que nos inclinamos a dar razón a quienes sostienen la necesidad
de alguna especie de causalidad eficiente para explicar la incom_penetración de
los cuerpos.
Aceptarnos, sin más, el análisis experirnental o vía fenomenológica inicial
según Hoenen: mas para nuestro caso la explicación resulta aún más simple
y, esperamos, más profunda y esencial, pues por cuanto se trata fundamentalIdeas que adelantáramos -un tanto exploratoriamente entonces-- en nuestro
artículo "Continuidad de la materia", Sapientia, 1968, XXIII, 13 u ., posterionnente
ampliado (ibid., pp. 97 ss. y 169 ss; y 1969, XXIV, pp. 87 ss. y 265 11&amp;.) y el todo ampliado y refundido en nuestra obra Continuidad de la materia. Ensayo de interpretaci6n c6smica, Buenos Aires, 1973, especialm. "Tercera Parte". Lamentablemente
no podemos ahora demoramos en esta temática de los predicamentos, pero confiamos
en que al menos el lector se habrá hecho cargo ya de nuestro nuevo modo de interpretarlos, esto es: cuales aspectos más generales de la substancia material, que fluyen
inmediatamente de ella misma y de sus fundamentales relaciones con otra u otras
substancias materiales, según nuestro modo de apreciar tales interacciones. Predicamento
resulta así té.nnino que utilizamos primordialmente en su sentido literario más clásico
de "tener predicamento", de poseer cierta dignidad ; siendo algo que es de la substancia
y se nos manifiesta en tanto somos capaces de captarlo. Queremos, pues, según se los
establece por una cuidadosa "via inventionis", evitar todos los equívocos a que suele
conducir una categorización de la substancia y de los accidentes que tras resultar de
motivaciones no bien justificadas, conduce a menudo a hacer de los accidentes ''algo
que Je acontece a la substancia", algo que !}O le es más que fortuitamenteJ agregada,
desde fuera; como si la substancia, de hecho, fuera una suerte de núcleo misterioso
cubierto por sucesivas capas de accidentes a los cuales no le queda más remedio que
soportar Se paga así un alto tributo a la 16gica de la substancia en desmero de una
realidad primordial.
14

su real distensión.

129
128

H-'l

�mente de la interacción entre dos· substancias materiales, y dicha interacción
no puede ser sino interdinamismo, la imposibilidad experimental de que dos
substancias materiales ocupen un mismo lugar simultáneamente ha de hallar
su explicación en el ser mismo de la substancia 1naterial.

A ello apuntan, si bien se repara, especialmente las opiniones de Schopenhauer
y de Loc.ke, mostrándose en realidad más sagaz este (lltiroo con su término
"solidity", pues así se explica activamente y desde dentro de la substancia
esa incompenetrabilidad que va más allá de la simple dureza basta hacer que
ni aún la acción de todo el universo sobre una humilde gota de agua pueda
vencer su "solidez", que para Locke no es más que "aquello que impide la
aproximación de dos cuerpos" más allá de su contacto sin que su empírismo
le facilite profundizar en su fundamentación.
Pero también es posible salvar, aceptando y explicando la extensión según
nuestro modo de ver la~ cosas dinámicamente, algunas de las soluciones fundadas en la cantidad, pues es cierto que de algún modo la incompenetradón
es consecuencia natural de la extensión; pero en todo caso esto sccia hacerdemasiada fuerza a los textos y al espíritu de sus autores.

En cuanto a Sto. Tomás, ya hemos visto que aun resumiendo sus matices en
la impenetrabilidad surgente "p1opte1 dimensiones diversa corpora", no puede
• negarse que varios importantes textos permiten ser interpretados como una
apelación implícita &lt;1.l dinamismo: así cuando djce que "impedir la coexistencia
de un cuerpo en el mismo lugar es algo más que ocuparlo", o que "ser
distinto depende de los principios esenciales de la cosa como de causas próJrimas", o cuando sabe que "un cuerpo es -palpable gracias a sus cualidades
tangibles y por oponer resistencia a quien lo toca", etc., está, sin duda&amp;, apuntando a actividad.
Y claro está que de entre los escolásticos, quienes más se aproximan a nuestra solución -&lt;:orno se verá- son aquellos que en pos de Hoenen apelan con
razÓn a cierta causalidad eficiente. No obstante, tampoco éstos nos satisfacen
plenamente, pues nuestro punto de mira es diverso como nuestra conclusión.

Nuestra soluci6n
Vaya ésta encabezada p&lt;&gt;r una conveniente precisión terminológica. Tal
como hemos visto, los autores que citamos se refieren muy a menudo y pre-

ferentemente a la impenetrabilidad de los cuerpos; nomenclatura no desdeñable si no fuera por el apriorismo del cual emana y que se hace más evidente

Por ~uan~ el hecho mismo de que dos cuerpos no puedan ocupar el mismo
l~gar simultáneamente, es sólo experimental en primera instancia, y se trata
siempre
de un hecho fuente
de una relación simétrica y iu&lt;1..1
__ 1 en t re 1os cuerpos.
•
•
{
pre
hablar de. mcompenetración -&lt;orno resultado- e mcompenetra·
bTderunos
d
1 1 a --&lt;:orno propiedad relativa ad fouicem~ y no de .impenetrabilidad en
cuanto ~tnbuto de cada uno de los cuerpos por separado, basta no haber
fumlamentado
desde
la substancia corpórea, misma este atn·bu t o. E n segun d o
, .
.
tenruno,
precisamente por nuestra negación de categoría O predicamento
a la can~dad, p~ferimos referirnos a la substancia material O a un trozo de
substancw
·
· ' nene
·
. . material antes que a cuerpos, pues esta d enonunac1on
consuetudínanamente
la« carga de
•
~
,
• las "tres dimensiones" con que se 1
o
caracte5
n7.a, amen de ser substanaa material" un térm1'no fil oso'f'1camente mas
' correcto.

!

Esto aclarado'. ,entremos ya en la etapa resolutiva: tal como se desprende de
nues~a concepci.on de los predicamentos de la substancia material y la unidad
que esta les confieren, la incompenetración debe entenderse como imposibilidad
de que dos trozos de substanciá material ocupen simultáneamente I
·
b· · , ·
a IDJSma
u tcaczon, s1en~o esto ?ebido al dinamismo inherente y congénito de cada una
de las substancias ~n Juego. El cual dinamismo, puesto ahora en interacción,
conduce ª que la mrompenetración entre substancias materiales es absoluta
Y_ª q u: en todo caro se trataría no de penetración sino de com¡Jenetrac1'ó11
1
·si mu tán ea,
·
·ble que mientras una ·substancia
· -1 penetra
, Y¡as1' hes unpos1
• ma'te na
en otr~, esta. o . aga en aquella, pues ello supondría que cada uno de los
re~pcct1vos chnam1s~os resulta vencedor y vencido simultáneamente ba·o el
nusruo punto de vista.
y J
Ya desde esta primera aproximación resolutiva aparece claro el yerr d
Hoc
o e
ne~ .Y SUS segw·aores cuando estiman posible superar el valor de la fuerza
de activi~a~ ~ue postulan dado que ella, como natural que- es, no t.endrá
u.u valor mfuuto ; Y el yerro reside en parcializar aquello que no se deja ese.neia~~nte hacerlo, puesto que la razón de ser de la incompenetración t-,s la
relacion .entre do~ o más substancias materiales. Y es relación siempre activa
( un ser merte es mconcebible ;) de aquí también nuestra crítica a la solución
que Hoenen .propone con respecto al hipotético " éter" as1me
· 't ricamente
·
pene..
trable, pues s1 este "éter" es una substancia material debe ser actirn y Je caben
las generales de la ley.
.. S. TaoM;s, Contr~ Gtnt., L. IV, c. 81: "De otro modo se considera la corporeidad
~: cuan_to es
acc1den~, según lo cual se denomina cuerpo lo que está en género
canndad Y as1 la corporeidad no es más que las tre5 d'
·
·
esencial del cuerpo".
imensiones que consutuyen lo

º"!1ª

en los autores "cuantistas".

131
130

�Pero aún es posible bucear en profundidad para echar las que estimamos
bases definitivas de solución. Todas las soluciones vistas, también la nuestra,
parecen reposar inmediatamente en un concepto ingenuo y anticuado de substancia material pensada y representada en función de cuerpos perfectamente
"plenos" -a lo más porosos- sin que ciertas singularidades accidentales
(los 19,.ismo~ pcr:os, ciertas fisuras, etc.), alcancen a comprometer en mtxlo
alguno la continuidad "material" del trozo de. substancia considerada. H-0y
pensamos más bien en ténninos de actividad, de energía y hasta de discontinuidad, aun cuando equjvocadamente en este caso pues la ~en que en rigor
la ciencia nos ofrece acerca de la "materia" es, precisamente, de un pleno
más allá de aquella otra imagen -también ella anticuada e ingenua, pero
corriente- del átomo cual minúsculo sistema planetario. 56
Sin embargo, concebida la substancia material como el sujeto último actuante según las interacciones nos ponen en contacto con él, estimamos que nuestra
solución continúa válida y tanto más cuanto más hacia la f'nergía se traslade el
concepto de substancia, porque entonces será eminentemente clara la imposibilidad de un vencimiento mutuo de energías en sentido estricto, ya gue si efectivamente la substancia material -la "materia"- consistiera en energía, la
compenetración significaría, en rigor, el vencimiento mutuo de aquello en que,
esencialmente, consisten los "cuerpos". En una palabra: comporta.ría una
mutua aniquilación.
Esto, que pareciera una concesión a la preeminencia de la ciencia con respecto a la "materia", posee una inmediata justificación ontológica si reiteramos
lo dicho acerca del dinamismo como epifanía del esse. En efecto, si en el plano
de lo material ha de tener el esse su expresión, so pena de sei" un simple
concepto vacuo, esa expresión no puede ser otra que el dinamismo de la substancia material. El agere sigue necesariamente al ess_e y por el agere el esse se
manifiesta y comunica ; y se manifiesta y comunica no sólo en cuanto él es,
sino también en cuanto "el otro" es: toda comunicación es intercomunicación
porque "obrar no es otra cosa que comunicar, en cuanto es posible, aquello
por lo cual el agente está en acto". 61 Y sólo en cuanto es posible, pues debe
necesariamente contarse con el dinamismo propio de quien recibe ("quidquid
recipit·ur ad mod'Um recipientis recipitttr") . De aquí que necesariamente debe
concebirse la substancia material como un ser-en-sí-para-otro y aun gracias-a-

otro,M esto es: en esencial interdinamismo manifestante, precisamente, de su
más íntima intimidad gue es su esse. 69
Volviendo a nuestro concepto de substancia materia1 y sus predicamentos,
es claro que ahora esa substancia debe ser concebida necesariamente como la
singularidad dinámica que es, cual la concreción híc et nunc de una de las
indefinidas posibilidades o síntesis ontológicas a que es susceptible el ser materializado.
Si esto es así, el mutuo y simult-áneo vencimiento de aquel dinamismo esencial comportará la anulación del esse respectivo en cada caso y, por consiguiente, ¡ la recíproca aniquilación de las substancias!
Mucho puede decirse acerca de la riqueza gue la annonía así lograda entre
ciencia y filosofía de la substancia malerial a través de una concepción dinámica del esse expresa, y esto sin concesiones oportunistas de la filosofía a la
ciencia; preciso nos será por ahora restar en parquedad. Confiando en haber
sido suficientemente daros en nuestra propuesta solución, destaquemos todavía
sólo dos consecuencias ha~ta aquí implícitas. En primer lugar, si la querella
entre "cuantistas" y· "energetistas" puede expresarse en línea causal como la
preeminencia de la causalidad formal y de la causalidad eficiente, respectivamente, parece que fallamos a favor -paradójicamente- de los primeros ahora,
pero sólo es así en tanto la actividad que propugnamos como causa de Ja
incompenetración de las substancias materiales no es sino la fundamenlalisima
expresión del esse de cada una: si "forma dat essc'' y el esse se muestra y es
descubierto como actus essendí a través del clínamismo que en línea existencial
es la misma substancia material, Ja causalidad que en este punto pueda asignarse se debe directamente a la forma substancial. Podría pensarse aquí en la
objeción vista de Duns Scoto, mas siguiendo nuestra línea de explicación es
evidente que la incompenetración surge sí por relación dinámica entre substan.
cias y cual oposición de una con respecto a la otra, ~ro en realidad y positivamente -recordam~ aquí la preferencia de Locke-- cual afirmación del esse
de cada una; y esto es causalidad formal.
Es decir que si bien fenomenológicamente la incompenetración lleva a con•
ceptualizarla como una oposición eficiente de un cuerpo a dejarse penetrar por
otro y recíprocamente, la consideración ontológica transforma aquella oposición "contra otro" -en afirmación "de sí", de la realidad propia de cada
substancia material. Desde este punto de vista, ese dinamismo fundamental

.
11

.. Continuidad de la materia, cap. V.
117 S. TnoMAs, De Potentia, q. 2, a. 1, resp.

132

Ideas que también desarrollamos en Continuidad de la materia, especialm. p. 93 ss.
st
Este esse es "aque1Jo que más inmediata e íntimamente conviene a las cosas"
pero además ''es también lo máximamente comwúcable"; S. THOMAs, Quest.
De Anima, a. 9, resp., y a. l, 17um, respectivamente.

dü/
133

�.
ten"al puede denominarse justificadamente impenetrabide t oda substanc1a ma
. ..
e si
l1.d d (la "solidity'' de Locke como aproximación). Por ello diJUDOS qu
ª
,,
· "
aceptábamos plenabien concordábamos con Hoenen y los energetistas • no
mente la solución.
E
do término si bien se mira nuestra resolución, conlleva la consen _segund
"abl; de haber logrado reducir la explicacíón del hecho a los
cuencra no espreo
. .,
d ,
1 '
.
. . .
1·ustamente al de no contradicc1on- mo o este e mas
pnmeros pnncJp1os seguro de lograr conocimiento científico estricto.eº

PERFILES SOBRE CASO Y VASCONCELOS

DR. JosÉ

SALVADOR

GuANDIQ.UE

El Salvador, C. A.

No ACERTAMOS A saber por qué aún se carece de un amplio paralelo entre
ambos exponentes del pensamiento continental. Agustín Basave Fernández del
Valle ensayó el de Unamuno y Ortega en un libro de juventud, con prólogo del
Ulises Criollo 1 que algunos criticaron, pero que tenía el coraje de enfrentarse
a tan cimeras personalidades con aliento y sin rodeos. En cambio, pese a que
el mismo autor ha explorado a cabalidad en Vasconcelos/ todavía no hay un
pendant entre Jos Maestros -así mayúscula y todo- capaz de ilwninar perspectivas y deshacer pésimos entendidos. Estos párrafos constituyen, apenas, tal
le anota su rubro, simples perfiles sobre tan candente y aleccionadora cuestión:
En muchas oportunidades nuestros lineamientos serán una vivencia más
cerca de Dilthey que de Husserl o Bergson, porque no vale distinguir a Caso
de Vasconcelos por lo que media entre el sereno y el apasionado, pues uno y
otro ostentaron su propio y distintivo pathos, el cual pudimos palpar quienes ,
como el suscrito alcanzamos la dicha de ser sus alumnos. Bajo la impecable
apariencia casista bullía el calor, la lucha, y diríamos la cruzada, oculta.ndo
la iracundia vasconceliana, mucho de análisis y proyección. 3
Y nos decidimos a abordar este tema porque en corta pero fecunda estancia

8 resp • ' 1El raciocinio humano, cuando
Summu Theol., I. P., q. 79,
· ·
'd ·
tiga · •n O invención parte de ciertas verdades inmediatamente
sigue un proceso e mves
c10
,
d
,
v' a de juicio
entendidas, que son los primeros ~rincipio_s, _P~ 1:l:~a~:'i:í1a::.. ; lcfr. también
resolutorio, a czomprobar con esos IWsmos pnnc1p1QS
De Veritate, q. 15, a. 1, resp.

"" s

THOHAS

ª· •

··

.

.

• Miembro de la Carrera del Investigador, donsejo Nacional de lnveatigaciones

' Migu el de Unarnuno 'Y José Ortega 'Y Gasset. Un bosquejo valorativo. (Prólogo de
José Vasconcelos ) , Ed. Jus, México, 1950.
• La Filosofía de f osé Vasconcelus. El hombre )' .su sistema. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1958.
' Debo agradecer un prefacio del Maestro Vasconcelos a mi segundo esfuerzo a
partir de 2a. edición, que él me envió -cordial misiva suya de fecha 11 noviembre
1948-: "Muy distinguido y fino amigo: Teago el gusto de adjuntarle una nota sobre
su interesante libro Itinerario filosófico, por si desea usted usarla en la nueva edici6n
que prepara. Le saluda con .renovado aprecio su Afmo. Atto. y S.S. LIC. JOSE VASCONCELOS" . Y la incluiré en 4a. Ed. que saldrá en Jus próximamente, México, D.F.

Científicas de la Rep. Argentina.

135

134

�en la capital mexicana, avizorando casos y cosas que nos traje~on_ reminiscencias de etapas estudiantiles, se nos vino la idea de expresar siqu1era algo
en tomo a las dos figuras, en forma espontánea, sin mayores preámbulos,
acogidos a la hospitalidad que nos ha brindado Hu manitas por lustros, e incluso
de primera intención quise titular este esbow "Caso contra ~asconcelos Y
viceversa" ,4 pero nos inhibió tal vez la altura académica del anua1m del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León o el hecho de que
las discrepancias entre don Antonio y don José fueron más contingenciales,
dado el querelloso momento que los enfrentaría, que medulares o de ideología.
Todavía rememoro ------&lt;:ual si fuese antier- el emocionado homenaje rendido a Antonio Caso JXlr Mario de la Cueva -ambos ex-rectores de la
UNAM- al conmover los medios intelectuales salvadoreños la penosa noticia
de.la desaparición del primero en 1946~ durante una jornada cultural de nuestra Casa de Estudios, habiéndome tocado antes el honor de pre--sentar al laborista azteca en el antigu,o Paraninfo que devoraron las llamas~ al fin nuestro
profesor en la escuela, hoy facultad, de jurisprudencia en _la unive~idad
que lleva por lema "por mi raza hablará el &lt;'Spíritu", vasconceliano ~r cierto;
y esas férvidas palabras despertaron en nosotros un alud retrospectivo, desde
cuando poseímos la fortuna de escuchar al máximo crítko del positivismo en
México tanto en el derecho como en filos.ofía, allá por 1939, época en que la
prepotente y masiva ciudad universitaria no existía -una facultad quedaba,
en San lldeforuo y la otra en Mascarones, Ribera de San Cosme- y merced
a.1a re1ativa distancia era posible, cual lo hrcimos varios, seguir las dos carreras a la v.ez, del centro a la colonia Santa María . . .
Generalmente quienes estudian la recia enseñanza casista son los expositores
de filosofía mas deseamos iniciar este &lt;'scorzo po.r su vertiente sociológica,
'
.
la primer;:.,. en que con él nos tocó abrevar, no sin que estemos convencidos
de que el Caso filósofo resulta inintelig:i,ple sin el Caso sociólogo, y tengo para
mí que aquella Socio'logía genética y sistemática,, ("atractivo manual e5;lar'.':
califi&lt;.a l\ecasens Siches, 5 de 1927, cuya 4a. Ed. es de 1945, que despues salio
•~sociología" y atesoramos su 9a. Ed. - Libreros Mexicanos U nidos, México,
1958--) .c;alta clave en el desentrañamiento de cómo Caso era ante todo y sobre
todo un pensador de lo colectivo, no alquimista de biblioteca.
_, Con respecto a ello, frecuentemente se olvida la dedicatoria: "A la memoria de los ilustres sociólogos René Worms, primer secretario del Instituto
Ver, del suscrito, con· el mismo rubro, Diario Latino, "Esa importante disputa",
San Salvador, l y II, 17 y 24 junio 1972.
.
.
• Reconocí expresa:mente el magisterio de Caso en mi primer libro Datos de Sociología, proemio de Rccasens Siches1 San Salvador, Tipográfica "La Unión", 1946.
•

4

136

Internacional de Sociología, y Mariano H. Cornejo, cuya obra alcanzó mere~
cido rango internacional (subrayado por él). A la memoria del eminente
historiadór, Carlos Pereyra, fundador de la cátedra de Sociología de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México".
Lo de Wonns indica la influencia francesa sobre Caso, que luego dejara'
lugar a las corrientes alemanas. por ejemplo, Freyer, Weber -Alfred y Max-,
Tonnies, Scheler y Wiese; y algo símilar pasó con su especq_lación filosófica
corno lo reseñamos en seg{iida. Y lo de Pereyra, Caso fue siempre, mucho más
que Vasconcelos, univf"f$itario, químicamente puro, rasgos muy típicos en su
obra y magisterio.
·
Servía como texto dicho libro en la materia al asistir, por primera vez, a su
cáteclta sin igual; y en breve Nota sobre la fundamenta.ción de la Sociología,
p. 391-4, con que termina la Ed. 9a. cil, hay una lJamada (única): "Véase:
E. Husserl, Meditati-Ons Cartesiennes, Meditación, Versión francesa de Levinas
y Peffer'', 1a cual revela el giro "germ¡mo" de Caso, ya aludido, incluso en su
hacer sociológico, como calibrar al "más grande 1os filósofos modernos, Descartes" (p. 391) mediante la lupa del creador de la fenomen0logía en vez de
recurrir a cualquiera de sus innúmeras fuentes galas. Ese oscilar entre alemanes y franceses o al .revés, no ha sido explorado suficientemente por sus
comentaristas. ¿Se querría poner al minuto o representó afán del propio
desarrollo? ¿Influyó en ello la llegada de los trasterrados españoles tan af.e.ctos
a sus tudescos? De todas maneras, Caso fue superior af verter los hontanares
de Lutecia que los de Germa:nia. Pero no adelantemos juicios .. ,
·

LAs

LE9CIONEs DE

GAso

Don Antonio -y es ,criterio peISOnaJ, aunque respaldado por muchos de stls
a!lirrmos--- fue mejor con la. palabra que con la pllllÍla, independientemente de
sus altas dotes de escritor. Caso era -filósofo o no- un tribuno, un mago
del discurso ..•
Sin embargo, las lecciones e.asistas me dejaban ---era asaz un adolescenteme producían una sensación extraña, desconcertante. Para continuar con la
sociología - primer año en jurispruclencia- un día hablaba de Tarde, y
salíamos aquellos pimpollos -plenamente persuadidQS de ser el hecho coleotivo
fundamental, al léxico francés, la imitación, con sus leyes lógica~ y extralógicas; otro, de Durkhcim, y todo era división del trabajo; aquel, de Gumplowicks, y el mundo se convertía en lucha de razas; éste, de Ward, o sea que
imperaba la sinergía social . . . Aquella palabra fácil -quizá demasiado-,

º

137

�supraexpresiva, francamente arrolladora, proteica, como dudo h~ya ha.bid,º
otra en la pedagogía de su tiempo y fuera de él, más que persuadir, arrastro.
Sería hasta su extinguimiento terrenal un virtuoso de las aulas. Y los muchacho le siguieron al ritmo m:;uavilloso de sus explicitaciones, a veces sin calar
en el fondo.
Don Antonio se nos presentaba elegante, atildado en vestir -y Vasconeelos
nunca supo a ciencia cierta lo que se puso encima, ni le importaría- de
sombrero y bastón con puño de plata, reluciente, guardando ant~ de em~ezar
unos minutos de silencio que pareci1;ron naturales pero eran bien estudiados
por él, para situar "en trance" al alumnado; y, de improvi8?, se desbord~ba
la catarata sin una duda, sin un tropiezo, sin un lapso, tersa, bnllante, sostemda,
al modo sinfónico, provista de todas las gamas, que él dominaba sutilmente a través de _inflexiones o gestos. Al conclnir, tomaba su bastón, llevó el
sombrero en Ta mano para cubrirse fuera del aula, y nosotros quedábamos
felices eon ... su verdad; mejor, alelados por su facundia. Pun_to.
Ese verbo fluyente le granjeó muchos admiradores y no sé cuántos adversarios. Pero su fina sensibilidad de artista más que de científico -si bien esto
parezca paradójico-- le hizo perder la paciencia cuando se te lle..,aba la contraria circunstancia que le desfavoreció en sus nutridas polémicas. En cierta
opor~dad, al comentar las clásicas normas tardeanas, y su fuente, la invención, expresó su vigencia alargándose morosamente al decir: el primero _que
elogió a una mujer: "tú eres una rosa", fue original; "el último sería casi un
tonto .. .''; y se calló esperando la unanimidad del auditorio, mas un ocurrente, truhán de escasos años, le ripostó: "Ah, maestro, siempre queda el
consuelo de no ser el último ..." Y el aludido, visiblemente contrariado: "Que
con su pan se lo coma ..." Y prosigi.üó la disertación.
Contra lo creído, Caso no era muy sociable, aunque su cortesía nunca le
abandonó ... Valga el enojo del entonces licenciado Gómez Robledo, abo.ra
bidoctor -Leyes y Filosofia-, porque, asistiendo a una de las asignaturas
impartidas por don Antonio, éste le. confundió con el doctor Cómez Robledo.
Caso -lo tengo muy presente- nos saludaba en la avenida Juárez, pero vivía
inmerso en sus soliloquios, introvertido, al contrario de Vasconcelos que ostentó
de extravertido, aunque poco cuidadoso del trato social como de su induroen-

taria.
¿ Qué repre.sentaba la materia bautizada por Comte, para Caso? En mi criterio, la aplicaci6n de la filosofía a lo social; tal lo demuestran párrafos: "Toda
fundamentación debe partir de principios absolutamente indubitables; de este
modo, si se razona correctamente la certidumbre del principio fundamental
comunícase a todo el edificio de la construcción científica" (Sociología, cit.,
p. 391). Don Antonio advino a la sophía procedente de las disciplinas jurídico.

138

sociales. La Soci9logía. implicó su preámbulo. Al presente, reflexionando sobre
su estupenda elocuencia, place calcular cómo sería nuestro filósofo en lo,s
ardores juveniles, si bien para ello recurriremos a- cuanto logramos acopiar
en algunas de sus exposiciones, comemando por Estética; y, de paso, recuérdese que Vasconcelos pregonó el monismo de la misma como m6dulo de su
sistema, imperante desde el "Pitágoras", y ya lo glosaremos ...
Infaustamente no fuimos directos alumnos de Caso en lq ciencia fundada por
Baumgarten, pues al llegar a Mascarones~ en años anteriores a que se colocara
allá Ja estatua de Fray Alonso de la Verat:ruz, ya había dejado de impartirla
y estaba en manos de Samuel Ramos, quien nos la enseñó con base en el
tratado de Croce, él, que en memorable disputa, habiendo sido discípulo
dilecto del Maestro por antonomasia, le llamó "demagngo de la filosofía"·
pero algo recogí de los cursos casistas al respecto, que seguían la línea de sus
"Principios de Estética" ( 1944), donde se ocupa de la intuición creadora, de la
teoría del arte en genera~ del arte contemporáneo, y a la posti:e, incluyera
Dramma per Musica, estudios acerca de Beethoven, Wagner, Verdi y Debussy,
seguidos de diálogo entre el estela y el moralista. Lo primero, más expositivo;
lo segundo, más doctrinario, al grado que no conozco, si bien es ·probable
que haya algún trabajo o tesis o monografía que contraste esa Estética con la
de Vasconcelos, y si no, debería acometerse porque encuentra su entraña.
En el otrora recoleto ambiente de Filosofía y Letras, de poca asistencia,
sin escuela de verano, estuvimos en dos cursos estupendos, abrillantados:
Uno, extensivo, Filosofía de la Historia· y don Antonio acostumbraba desenvolver a. un representante de dicha rama por semestre; vamos a reseñar su
enfoque de Spengler y Niet?.scbe.

El de- La decadencia de occidente no abrigaba secretos para. e.ste demiurgo:
Se lo conocía en el fondo y al detalle. Sns juicios iban cayendo certeros,
acertados, usualmente revestidos de una. censura que presentía admiración.
Centró el examen en esa obra, y no recuerdo haya mencionado Años decisivos
o El hombre y la técnico. Lustros más tarde, escribiendo En la ruta del estado 6 o consultando volúmenes cual Filosofías sociales de nuestra época de
C1'isis -Ed. Aguilar, Madrid, 1956- de Sorokin,7 extenso en Oswald como
parco para Toynbce, de continuo se nos aparecieron, vívidas, las admoniciones
casistas, tan explícitas, que al referirse a las correlaciones que Spengler trajo
• En lo. ruta del Estado, Ministerio de Educación, San Salvador, 1, 1964; 11, 1965.
En éste, Cap. Crisis política, paraleliz6 "El Hombre y la Máquina'' de Berdiaeff con
"El Hombre y la Técnica" de Spengler.
.
' En "Sociología de Ayer, Hoy y Mañana" por Sorokin, Revista /nteramericana ·ae
Sociología, julio-septiembre 1966, México, vienen aspectos que tratamos en Datos
de Sociología, Cap. "Sociología Enciclopédica y Sociología Analítica".

139

�a :r:ernate. de sus capítulos, don Antonio sencillamente las compietaba gracias a
aquel tesoro de conocimientos que se fueron con su muerte, mochos escapados
a libros, conferencias o clases.ª
El otro profeta que le vimos desmenll.7.M: Nietzsche, significó uno de sus
odio;-~ores a partir de la plática magistral (1907) incluida, ampliada y
corregida, en la sección InditJidualistas germánicos de "Filósofos y Doctrinas
Morales" ( 1915). A propósito, Gaos, Filosofía mexicana de nuestros días -Imprenta Universitaria, México, 1954---: "Llama la atención la apelación al
cristianismo como instancia definitiva para rechazar el individualismo del genial
alemán. Sobre la creencia pesimista de Nietzsche, más humana, más científica
más consoladora, está la creencia que con su carne y su sangre vienen infun.
diendo, hace muchas generaciones, las madres cristianas a sus hijosu. Y ello,
aplicable a los años mozos de Caso, no lo son tanto al 1:11omento en que le
escuché en Mascarones, a) menos enfáticamente (p. 102).
•

y agrega Gaos: "Este proceso de superación radicalmente espontánea del
positivismo recibió esthnulos de varia procedencia, índole e important:ia de los
demás términos del panorama filosófico de) joven Caso. Aquel de ellos que se
pre.senta ep un principio con más relieve está integrado por Nietzsche y
que se emparejan para Caso mozo como los representantes de un ge-rmaruco
individualismo e.xtremo. Caso no puede menos de reconocer la grandeza de
Nie~che y ve a Stimer mayor de lo que le vemos hoy. AJ elegirlos pata asunto
de sus primeras oraciones de tema no impuesto por la ocasión, cede sin duda
a la presión del volumen que ambas figuras habí3:° venido a ocupar e_n el
panorama filosófico divisado a la sazón desde México. Pero desde el pnmer
momento es de repudio la posición última que frente a ellos toma Caso. En
éste no cede a presión alguna, antes las resiste todas, y en este resistirse hace
pie en )a realidad qu.e será en definitiva la más propia suya" ( Obr. cit., p. 78).

1

recomendación para Caso, Qujzá por este lado entrañó la conferencia sobre
Nietzsche un ataque disimulado, indirecto al positivismo" (Obr. cit., 78).
Finalmente, su curso "Historia de la filosofía francesa en el siglo XIX"
que aprovechamos en aquellos lustros unos pocos, poquísímos alumnos. Nosotros, al cabo jóvenes inexpertos, llenos de esa osadía característica de los veinte
_abriles y pico, creíamos saber algo sobre hombres como Turgot y Comte, cuando
Caso nos sacó de dud_?S. Su radiogr_afía, por ejemplo, de los resonantes discursos
de aquél en la Sorbona, antecedente de la ley de los tres estados, y otms puntos
más, pese a haberla oído con reconcentrada atención en la clase de Sociología.
Oene_ral, pronto nos demostró que no éramo_s sino catecúmenos con alardes
dO(;l:Qs: Don Antonio, en una serie de lecciones vespertinas, entre la quietud
reinante en dichos daustros, acumulaba puntos de vista, horizontes, documentados sucesos, mientras el asombro cundía por doquier. Caso era un espectáculo
en la cátedra; y si en sociología nos convencería de que cada tendencia tenía
razón en este siglo XIX, visto por su linterna mágica, supimo~ que debíamos
ponemos a estudiar, pues la ignorancia nos dominaba.º¡ Lástima que ese, como
tantos de sus cursos, insustituibles no se grabaron cual ahora se estila ... ! 10 •

S~:r,

Don Antonio siguió fieUnfiel al enorme Federico; y el escogerlo para todo
un semestre en su programa de filosofía de la historia ( Año lectivo 1941, si
mal no señalo), lo contraprueba, por lo que sale oportuno transcribir de nuevo
a Gaos:
"Ante todo, ve en Nietzsche un gran artista (Caso adoraba a los artistas
más que a los filósofos o científicos, insistimos) , más todavía que un gran
pensador, aunque en ello comparte Ja visión generalizada hasta años muy
recientes. Caso anuncia y percibe la conexión de Nietzsche, a tra.vés de su
pragmatismo con e] positivismo: es claro que la conexión no ~onstituía una
• Ver del suscrito Desde Centroamérica - La maestrla de Antonio Caso, I, II Y
IJI Mbico D. F.,
Prensa, mayo~junio, t.963, amculos escritos a solicitud ama1&gt;le
de 'su entonces director Manuel lfoendfa.

La

140

LAs MOCEDADES DE CAso

Para ellas, como hiciéramos anteriormente, recurrimos a Gaos, quien les
dedicó un capítulo entero (p. 63-93), con fervor y acuciosidad, insertando
la conferencia dada en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM (obr. cit.),
23 de agosto 1946; y publicada por e} Centro de Estudios Filosóficos de la
misma, Homenaje a Antonio Caso, Ed. Stylo, México, 1947.
"El lo. de julio de 1905 tomó posesión don Justo Sierra de) puesto de
secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes en el gobierno del general Díaz.
La. Instrucción quedaba separada de Ja justicia. El nombramiento de don

• "La etapa del positivismo, que domin6 el panorama intelectual mexicano, y que
fue el origen de la enseñanza y de la creación de la cátedra de Sociología, fue superada
por una nueva etapa, que se inicia brillantemente con Antonio Caso. Como diée
Alfonso Reyes (Pasado inmediato, Sur, 64) bajo su palabra elocuente había de des.
vanecerse la filosofía positivista mexicana, que había recibido de Gómez Robledo los
primeros ataques. Antonio Caso ( 1883-1946) fue Rector de la Universidad de México
y profesor de Sociología; su cátedra, agrega Reyes, sería más tarde el orgullo de nuestro
mundo universitario, su elocuencia, su eficacia mental, su naturaleza irresistible, lo
cpnvertirían en ~l director público de la juventud", PovIÑA, Alfredo, Nueva Historia
de la Sociología Latinoamericana, imprenta de la Universidad, Córdoba, 1959, p. 290.
Y, a p. 381: UNAM, Escuda Nacional de Jurisprudencia, Programa Oficial de
Sociología, Pr-ofesor: Antonio Caso. Y aprovecho, para agradecer a Poviña, la ampli¡i

141

�Justo Sierra promovió el entusiasmo del estudiantado y de la íntelecrualidad
de 1-a capital. En nombre del estudiantado se encargó de saludarle con una
alocución un alumno de la Escuela Nacional de Jurisprudencia: Antonio Caso.
El 18 del mismo mes tuvo 'verificativo' una velada literario-musical organizada
e.n el Teatro Principal de To]uca por un Comité de estudiantes del Instituto
Científico y Literario del Estado, en honor del 'inmact1lado reformador Benito
Juárez'. Uno de los números fue un Canto a juárez, que recitó su autor, el
mismo alumno de la EsGuela de Jurispmdencia. Poco menos de 1.1n año después,
por abril de 1906. encontramos al mismo joven tomando parte en las oposiciones a una cátedra de Historia de la Esc_uela Nacional Preparatoria. No la
gana, pero los pe1iódicoo le señaJan, con el público, como uno ele los que
hubieran debido ganarlas, "si la cátedra no hubiera estado destinada de antemano al candidato oficial que la obruvo, aunque sin los votos de los catedrá.ticos más competentes en la materia''' (Obr. cit., p. 64).
Desde sus albores el orador iba hacia la enseñanza: Caso -repetimos-no se comprende sin las aulas, que fueron para Vasconcelos uno, pero no su
único medio de expresión, pues don Antonio, aún dentro del periodismo era
pedagógico y el otro aun en sus conferencias saltaba antiacadémico, mas oigamos de nuevo a Gaos:

11

"En el siguiente mes de mayo organizaron los estudiantes de la Escuela
Nacional Preparatoria? de Jrnisprudeneia, de Medicina, de Ingcnieria -y de
Bellas Artes, una velada conmemorativa del primer centenario del nacimiento
de Stuart Mill, que tuvo lugar en el anfiteatro de la cámara de diputados
con asistencia del Presidente de ]~ República, el general Díaz. De los tres
discursos que con otros números integraban el programa, el primero fue pronunciado por nuestro joven. Poco más, esta vez, de un año después, el 12 de
mención que me hace en el magisterio sociológico tauto en la Universidad Autónoma
de El Salvador como en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores, Mont.errey,
Nuevo León, México, pp. 311-313, en dicha obra.
'" "Carlos Pereira ( 1871-194'3 ) publicó en la Revista Positivista -un estudio sobre
"La Sociologia abstracta y su aplicación a algunos problemas fundamentales de México",
de carkter anti.organicista y de una extraordinaria bibliografía doctrinaria", Poviña,
obr. cit., p. 290.
11 "Caso fue designado catedrático de Sociología en la Escuela de D~cho de la
Univenidad Nacional en 1909. Hasta 1915 enseñaba la materia usando como texto
la Sociología del peruano Mariauo H. Cornejo, que ya conocemos. Posteriormente publica
su libro Gomo su experiemña ae la cátedra en e1 que marca su espiritualismo 61os6fico
y su sociologismo culturalista" (Povíña, obr. cit., p. 290). Y por nuestra parte, el
Comejo fue texto hasta que nosotros lo sustituimos por Datos de Sociologia en las
Facultades de Jurisprudencia y de Econonúa de la Universidad Autónoma de El Salvador, 1945, mediante Apuntes de clase y 1946, con mi libro inicial. ..

142

junio de 1907, interviene el mismo en el segundo de los seis primeros actos
públicos de una serie de conferencias recién fundada por un grupo de jóvenes
intelectuales. Aquellos actos se compusieron de músiea, poesía y oratoria. Caso
dio una conferencia anunciada bajo el título de La influencia de Nietzsche
en el pensamiento moderno. Otra vez un salto de un• año ' y en eJ de' 19081
en marzo, el 18, da la conferencia correspondiente al primero de los cuatro
nuevos actos de la misma sociedad, M ax Stirner y el individualismo; el 22
él y don Justo Sierra son los oradores en el más solemne de lo_s varios actos
a que para aquel día había convocado desde el 18 del mes anterior 1ma
junta encabezada por Caso, con el fin de honrar la memoria de don Gabino
Barreda, que con su obra, la Escuela NacionaJ Preparatoria, acababa de recibir un nuevo ataque de los 'ultramontanos'; y en octubre, e] 4, es el orador
único de la 'ceremonia civíca en homenaje al licenciado V &lt;miad que inició
las conmemorativas del prin1er centenario de la independencia nacional" (Obr.
cit., pp. 64-65).
Hasta allí, Caso se mueve dentro de la ortodoxia mental imperante; y Gaos:
"Mas del 25 de junio al 6 de agosto del mismo año (1909) lo vemos dando
los viernes, ea la Escuela Naeional Preparatoria, siete conferencias sobre la
historia del positivismo. El 5 de septiembre del mismo año pronuncia un discurso en la sesi6n conmemorativa del 520. aniversario de la muerte de Comte
que se efectuó en la. casa donde habitaba don Porfirio Parra, pero en los res,t antes meses del año publicó un ensayo sobre la 'Perennidad del pensamiento
religioso y especulativo', cuyo simple título ya dice qué separación del positivismo representaba" {Obr. cit., p. 65) .
ParaJelamente, Heroández Luna, diligente historiador de las polémicas casistas y nuestro compañero en. Mascarones desde principios de 1939, no se anda
por las ramas: ( Antonio Caso, embajador extraordinario de M éxico, Ed. Salm,
México, 1963) .
"1.-La oratoria del embajador Antonio Oaso.-Su fama como orador.Cuando el maestro Antonio Caso fue designado embajador extraordinario de
México, gozaba fama del más grande orador de la república. Esta fama venia
de tres lustros a.tras. Desde sus aJios mozos la oratoria le había servido para.
destacarse en el mrmdo universitario y politico de su tiempo. Su oración fúnebre al eminente jurisconsuJto Jacinto Pallares ( 1905) , su salutación al maestro Justo Sierra al tomar posesión de. la Secretaría de Instruccí6n Pública y
Bellas Artes ( 1905), su 'Canto a Jua rez' ( 1905) , su disertación sobre la Convención Francesa en las oposiciones a la cátedra de Historia Universal en la
Escuela Nacional Preparatoria ( 1906), su discurso en la conmemoraci6n del
primer centenario del nacimiento de Stuart Mill (1906), su conferencia sobre
'La influencia de Nietzsche en el pensamiento moderno' (1907), su conferencia

143

�sobre 'Max Stirner y el individualismo exclusivo' (1908), su discurso en la
conmemoración del licenciado Verdad ( 1908), sus siete conferencias sobre
la 'Historia del positivismo' en la Escuela Nacional Preparatoria ( 1909), su
discurso en la conmemoración del LII aniversario de la muerte de Augusto
Comte ( 1909) ..." Y le cortamos aquí suspensivamente para ir al ritmo de
Gaos, quien más reflexivo que el amigo Hemández Luna, torrencial en su
afán de llegar al Caso diplomático, m~t:iza~ .• _ _ _____ .
-"En la fecha de la alocución de saludo a don Justo Sierra tenía Caso 22
años y era estudiante· ele jurisprudencia. La conferencia sobre NieLzsche la d~
a los 24 anos' y siendo abogado. · Las m:riferencias sobre la filosofía de la
intuición ·y sobre Renan, siendo director, un director de 30 años, de la Escuela
Nácional de Altos Estudios, la más alta de la nueva Universidad y por tanto
el más alto centro cultural del país a la sazón. Antes · encontramos a Caso
como profesor de las Escuelas Preparatoria y de Jurisprudencia (Nacional y
Libre), como secretario de la Universidad y del Ayuntamiento de México
y como primer presidente del Ateneo, del que volvió a serlo a fines de 1913"
( obr. cit., p. 67).
·

Y continúa: "Es, pues, cosa propada que Caso se destacó desde sus años
moros entre sus compañeros de estudios, entre los intelectuales de u generación,
en la vida cultural y política toda de la capital. Y es cosa no menos probada
que lo debió ante todo a la palabra. En las anteriores efemérides sólo figuran
discursos y conferencias, el Canto a ]uáre.z, y cuatro artículos o pequeñas
series de ellos entre los cuales los de fondos de la Reelección, que, aunque
anónimos, deben atribuírsel&lt;', no sólo por su condición de Di.rector del periódico sino por las ideas y hásta el estilo. Este es el mismo en todas las oraciones
enumeradas, más o menos ocasionales, políticas o filosóficas, pronunciadas o
leídas. .La oratoria de Caso impresionó desde el primer día. En la prensa de
aquellos años no se encuentran más que elogios para cada una de las piezas.
No puede caber duda de que la alocución a don Justo y la inteivención en las
oposiciones le eligieron para participar en el homenaje a Stuart Mill. Ni que
el éxito de esta participación y el de la conferencia sobre Nietzsche le hicieron
iniciar la segunda serie de actos de la Sociedad de Conferencias. Ni que las
intervenciones en los aclos en honor de Barreda, el licenciado Verdad, la- Corregidora, Verdi y de reparto de premios, presentación de los orfeones, conmemoración del 16 de septiembre y en el Museo de Artillería significa que era
el orador de México por aquellos años" {Obr. cit., pp. 67-68).
En seguida: "Lo impresionante de su oratoria empezaba ya por la cabeza,
la figura, la expresión, el movimiento. De la cabeza podemos juzgar aun
personahnente por los retratos y caricaturas: la misma melena1 pero más
alborotada, y más negra, naturalmente; los mismos ojos ya incisivos, taladran-

144

tes, ya jocundos, benevolentes; el mismo mentón saliente, enérgíco, imperioso,
que llegamos a conoc.er quienes ya sólo conocimos al Maestro en sus últimos
año~. En_ cuanto a aquello de que ya no se puede juzgar igualmente, tocios los
testunomos son contestes" (Obr. cit., pp. 68-69).
A continuación, Gaos, transcribiendo una crónica, la misma que Hernándcz
Luna (pp. 22-23) del libro referido, pero éste concreta la fuente: "Derrotas
~ue son triW1fos y lriunfos que son escarnios", La Opini6n, diario político,
mdependiente, T. II, Núm. 578, Veracruz, lo. mayo 1906:
Pero de todos hay uno que por parecenne el más cabal. reproduzco. Pert':neee a una _no~ la" reseña periodística de los ejercicios de oposición a la
catedra de HIStona. Entre la multitud agolpada a las puertas del salón se
abrió paso ~~ joven como de cera, quien nerviosamente se apoderó de la' trib~a, sacud10 la melena y rompío a hablar como un inspirado. ¿ Fue un
discu~ el que sobre la Convención francesa pronunció el joven Caso, pálido
Y nervxoso? ¿Fue una narración histórica? No: fue una brillantísima disertación de pens~d~r hon?º• dentro de las modernas corrientes del pensamiento,
dentro de los ultimos canones de la dialéctica, dentro del más elevado criterio
filosó~ico. T~mó l,as figuras culminantes de la Revolución Francesa, y les
extraJo su ps1cologia, y les arrancó sus ideas, y les desarticuló sus tendencias
Y les p~lverizó sus sofismas. Tomó la época, y la presentó sacudida, agrietada'.
convulsiva, llena de profundos abismos y de aspiraciones de justicia, y de vapores de sangre, Y explicó los choques y los conflictos y las calástrofes. Caso
posee temperamento de orador. El gesto, el ademán, la palabra, todo es en
Caso grande Y admirable. I ,a hermosa cabeza que lleva sobre los hombros
adornada de una crin luenga Y bruna, cierra el movimiento de las cláusulas'
espontánea vibrante y radiosa. Produjo el frenesí en aplauso. Caso tiene u~
~ltísimo concepto de la historia y una noble misión del arte." Mas el compañero
Hernández Luna perfecciona el suceso: "Algunos años después Caso declaró
a un periodista -Samuel Ruiz Cabañas-, '¿Cuál es la emoción más intensa
que ha experimentado usted en su vida?' " (Encuesta de Zig-Zag, 5 mayo
1921- que en aquella ocasión había experimentado una de las emociones más
intensas de su vida) . El día del acto, impresionado por la selecta concurrencia
}', sobre todo, por la brillante intervención del fogoso tribuno Diódoro Batalla 12

'
u ,A propósito:
al llegar Rubén a Veracruz procedente de La Habana , para d ec1r
• ¡o
.
en tenrunos de Torres Bodet: "El poeta salió muy pronto de dudas. Un he
d
' ·
·
ad
rmano e
su . in,tJmo ami~o .A,m o Nervo, Rodolfo, enviado por la Secretaría de Relaciones
Extenores, le md1co francamente que, caído el gobierno del doctor Madriz I d 1
,
d'
'b'
, e
e
Genera.I D 1az
no po 1a rec1 trlo como representante de Nicaragua pero q
I d ¡
,
ue o ec a.
b 'h . ,
ra a uesped de honor a la na_ción.' Mientras tanto, en Veracruz, Dario acepta una
vela~ p reparada en su honor. D1ódoro :S-atalla lee un caluroso discurso" ( Rubén Dar fo-

145
H-10

�que le había precedido en la tribuna, inició su discurso muy nervioso; pero de
pronto se rehízo ''al contacto de una inesperada y súbita fuerza desconocida",
haciéndolo que se reconcentrara, que hurgara en sí mismo y hablara con
elocuencia sobre el tema. Esta singularísima emoción le convenció de que "muchas veces el orador no debe perseguir el dominio de su emoción, sino, antes
bien, entregarse a ella, arrojarse a ella, porque es algo superior, algo sagrado,
algo que está más allá de las fuerzas humanas" ( obr. cit., p. 23).
Y continúa Hernández Luna acopiando fuentes diarísticas: "Por las mismas
crónicas de la prensa, sabemos que la oratoria de Caso impresionaba patéticamente a los grandes públicos que lo escuchaban. El día que sustentó su conferencia sobre Nietzsche, relatan los periódicos que la lluvia detuvo a muchas
personas; pero era tal el entusiasmo par oír al 'aplaudido orador Antonio
Caso', que poco después de )as nueve de la noche y a pesar de la lluvia, estaba
bien concurrido el salón del Casino de Santa María, con un público que
intenumpió varias veces su conferencia con aplausos prolongados, que culminaron con una ovación delirante al terminar" (Obr. cit., pp. 23-24, El Diario

de México, 14 junio 1907).
A mayor abundamiento, también del anterior: "Un análisis de los testimonios acabados de glosar, nos revelan que en la oratoria de Caso había: a) una
'hermosa cabeza', 'adornada de una crin luenga y bruna', sobre los hombros
del orador; a la que habrá que añadir la frente afeitada que nosotros conocimos, unos 'ojos, ya incisivos, taladran.tes, ya jocundos, benevolentes' y el
'mentón saliente, enérgico, imperioso', q_ue nos describe el maestro José Gaos;
b) un temperamento en el que descansaba, como columna dorsal, su estructura
de orador nato; e) una emoción que lo hacía hablar como un 'inspirado', como
un poseído por una fuerta sobrenatural; d) un gesto y un ademán admirables
que completaban el movimiento y expresión de su cabeza y de su mentón de
prognata; e) una palabra y una cláusula espontánea, a veces vibrante y
radiosa, a veces insinuante, suave, velada, como una confidencia; f) una condición de 'pensador hondo y de elevado criterio filosófico'; g) una capacidad
para situar las ideas dentro de las modernas corrientes del pensamiento; h) nna
docta habilidad para manejar los 'cánones de la dialéctica' y 'pulverizar los
sofismas'; i) una sorprendente facultad para extraer de las figuras culminantes
de una época su 'psicología, sus ideas, sus tendencias y sus aspiraciones de
justicia'; j) una belleza y brillantez en la composición de las frases, revelado•
ras de una 'noble misión del arte'. Todos estos ingredientes fundidos compoabismo y cima, FCE, Méltico, 1966, pp, 240-241). Y don Jaime traslada de lo
publicado en Di6doro Batalla, huella de su pasión 'Y de su esfuerzo, 1957, algunos
párrafos de esa estupenda bienvenida, pp. 241-242, donde campea la viril elocuencia
del tribuno.

146

nían
, en el público, a veces el 'frenesí en el
1 la ' oratoria de Caso y prod uc1an
ap auso y, otros estados subjetivos que se difunden
sueño, la oración y la muerte' ,, ( ,b
.
Y agra an como 'el en•
0 r. cit., pp. 25-26).

d

. Ahora vamos,ª. rehilar la casi inacabable serie de actuaciones p 'br
s1stas con su magico verbo, aunque lue o de las
,
~. I ~ caen el señalado capítulo de su ob
g
mocedades, as1 calif1co Gaos,
ra, o sea en el períodO
·
madurez .. _1a
que signa una precoz
Porque cuando don Antonio abrió su cruzada
. .. .
.
su instante de reformador ideol 'gi
I antlpos1bV1Sta ejemplificaría
incontrastable de su poderosa elº c~,. para e cual le fue muy útil el arma
ocuc1on.

DEL ATENEO A. LA UNIVERSIDAD POPULAR

Retomemos a Ga os, quien
· proyecta ese embrio .
•
ser al modo de Ortega u y
ºbl
nano penodo y tenía que
es pos1 e acercar a Caso con aq ·¡
muno con Vasconcelos si b"
•
ue como a Una,
'
ien a este no le gustaba
~ente, y algo hay de ello en el prólogo al libro de B -y _me consta personalcito en nota ( 1 ) - que 1
.
asa ve, s1 mal no lo recuerdo
o aprox.uoaran al vasco de las
.
,
cuales el Ulises Criollo llegó a d ecrr
. que debian
• curarse
.
angustias,
para
las
d.
dosis de aceite de ricino :
me iante una buena
"A principios del año siguiente el año 10
.
.
de la velada con que el Ateneo 'd I J
ya, prom1~c1~ el discurso inicial
e a uventud, asoc1ac1ón fundada en los
13 "Ll
cgamos ahora a la figura preeminente de A t .
•
filósofo Y sociólogo autor del .
.
n oruo Caso (1883-1946) notable
.
'
pnmer texto relauvament
d
'
escnto en México. Al ser nombrado catedr'ti d
_e e~tenso e sociología general
precocidad madura a los 26 aa c~ e es~ c1enc1a en 1909, -¿no constituye
preguntanarnos mternun . d ;,
de D erechO (¿no sería Escuela nos,
·
··
'
pien o.- en la Facultad
, mqu1nmos pues así. f
anos después?) de la Universidad N . '1
a encontramos a6n en 1939 30
Sociología general del peruan M _aoona co~nzó por fijar como texto la no;ab!e
.
o
anano ComeJo Pero entr el fil' t
meXJcano y el positivista pensador sud
.
.
e
l osoio espiritualista
A,
amencano no pod'a h b ¡¡
s1 que eu 1928 Caso publicó su SociolQgia
¿.
1 a er gas muy duraderas.
experiencia de diecinueve años de cátedra El
Y sistemática, producto de una
discrepancias respecto del de C
• p.
J ro o rece, como era de esperarse muchas
orneJo ero lo q
, .
•
frecuente a la realidad social
. .
ue mas mteresa de él es su alusión
b
d d d
mexicana. Por lo demás
t lib
_reve a
e sus páginas y por la habit l
f d"d
, es e
ro, por la relativa
libro para irúciados: mucho hay que lee~ªenr::: ~:e~ ad de su autor, es ante todo un
lo expresado o, simplemente sugerido H
ºd
y mucho hay que meditar sobn!
·
·
'
· a s1 o texto no 61
la
umvers1dades mexicanas sino en las de
.
,
.
s o en
mayoría de las
d
ha ,
vanos pa1ses launoam •
H
e su autor bm alcanzado cw.tro edic'
La
.
encanos. asta la muerte
El
10nes.
qwnta p6stu
h al
autor no modificó substancialmente el te.~to ori ,
'. . • ma, a s ido en 1949.
gmal, lirrutandose a agregar párrafos

rten ';'ª

147

�. l1onrar el 26 de enero a don Rafael
terior quiso
d l ~
últimos meses e ano an
'
.
El 8 de. 1'ulio inaucnua la
M' ·
primera \'CZ
::i·
Altamira, recién Uega~o a
exico p:r f
. his;anoamericanas con que el
serie de seis conferenctas sobre grabn -~s idgulraCsentenario de la independencia:
.
ó a la cele rac1on e
mismo Ateneo se sum
.
,
l de don Eugenio M. de H0Itos.1J
• f t't
lada
Ln
filoso/za
mora
·
la conferenna ue I u
d
. _. 1 del homenaje a la Corre•
El 7 de septiembre vuelve a s~~ el ora _nrl pdm~cipagurar.;e la Escuela Nacional
Q , ta con ocas1on especia e mau
gidora de uere. ro,
r·~ s uesta ba·o la advocación de la heroína. y con
Primaria Industnal para Nm.c P .
J
• . El 28 de octubre, pro•
.,
1 de las conmemorac1ones centenarias.
.
ocas1on genera
d
·os a los alumnos de la Um.,
di
en un reparto e prem1
nuncio un nuevo scurso
'niciativn de don Justo Sie-rra con
'd d N . al acabada de restaurar por 1
•
,
\'ers1 a
acion ,
. b
saben ustedes lo c¡ue paso--.
•,
ra) El ?O de noviero re la misma ocas1on gene .
d
tro 1· oven maestro -así pode. .
·olvemos a tener e nues
La primera not1c1a que v
d
d artículos publicados por él en
mos empezar a llamarle ya-, la e un par e
, G
I dimitió rui•
•
nte cuya Secretana cncra
1
defensa de la Universidac' prec1samc '
•
lto de un año
. . . . t y de nuevo es menester un sa
dosamente en JUnto s1gu1en c.
. d
tros discursos sobre los temas
. d
t
ra hallarle pronuncian o o
.
aproXlllla amen e pa
' 'el culto a los héroes y e1 tesoro de los humi~des''
'la paz prepara la guerra y .
izados por el Museo Nacional
y re.'&gt;pectivamente en una sene de actos organ
. 1 , " ( "La Sociología en México" ' II' por
sugeridos por los adelan~?s de la
Sociología del Siglo XX, por Georges
Carlos A. Echánove Tru1illo, pp.
• ~ .'
Ed Ateneo 1956). y le agradecemo,
G urvitch y Wilberl E. Moore, Buenos Aires, ; . )' b"' lrrs Antillas, U, p. 302. la
S · l , en Centroamerica
•
'd
a Echánove, cabe G. La . ocr~ ogia
ello• Datos de Sociología , y el haher s1 o
.,
algunos de mIS Libros, entre
mencmn a
1 1 titulo Tecnológico de Monterrey.
catedrático en El Salvador y en e_ ns
. . "Al rimero de estos cinco períodos
nferencia de homenaje.
" Gaos concluye su eo
r· ., d le laP denominación puesta por m1·
. ad A b
1 'mocedades' ' trans inen• o ·da obra y personahd
lo he llamado e 1 de as
• m a!
rfodo de •u propia v1 ,
.
1 .
ma stro Ortega a pnmer pe
.~
LPero a tratar el incitante e mstruc:oeas
-y
hasta
a,so
m.u-.
.
d d
mocedades f ueron coeu1
C
O I ga en esta conferencia tuve es e
d des paralelas de aso Y r e
·
.
,
tivo tema de las moce a.
f encía ni prolongada abusivamente mas
un principio qne renunciar. Porque una con er
'

3s;;:1;?;g•:n

allá de la hora, da. para ~an~o".H
Aritología, prólogo de Pedro Henríquez Ureña,
u Ver de Eugemo Mana e
ostos, •.
1 d H t
Madrid. Imprenta Juan
05 ,
'
, di
Eugeruo Car os e
5eleeción, arreglo y apcn ce ['ºr. ta "Junto a la Moral social ( 1888) hay que poner
Bravo 1952. y al final el pro ogms :
.'
l ·ovestidura de sus primeros
'
. . d"
e Hostos prununno en a 1
•
-el e~aord1nann iscurso qu
f d
'b' ndo en síntesis, con singulares
'l declaró toda su e, escn ie
. . .
discípulos ( 1884) ; en e
,
f
I ideal y el ~crificio de su vida, ,us prmc1p10s
parábolas y relampagueantes a~tro es, e b
de refonna espiritual y de mejoramiento
d la ensenanza como ase
.
l
éticos y su concepto e
.
b maestra del pensarmento mora
.
A
• Caso que este d1srurso es 1a o ra
A , .
social · Piensa
merica
, . ntoruo_ 1 ,,
?Q.21. y en La.r corriente.r literarias en la
"
en la Amenca espano a ' pp. .
l
1 . ón llamando a Caso e1
.
.
•M'
.
FCE
1949 p. 159-, repite a a USl
Hispánica c:-.xico,
•,
: •
filósofo mexicano", con giro restnct1vo.

°'

i48

de Artillería y en la fiesta de los Orfeones Popularei- Nacionales que se celebró
en el teatro Arbeu bajo la presidencia del señor Pino Suárez, Vicepresidente
de la República y Ministro de Instrucción. En juJio del mismq año de 12
inauguró un curso libre de Introducción a los problemas filosóficos en la
Escuela Nacional de Altos Estudios. El 16 de septiembre y el 22 de octubre,
siempre del mismo año dt&gt; 12, pronunció sendos discursos más Pro Patria,
en presencia del Presidente de la República, y en el homenaje a don Justo
Sierra, recién fallecido, organizado por el Ateneo de la Juvmh1d. En abril
del año siguiente publicó el artículo 'El conflicto interno de nuestra democracia' y en septiembre del mismo año participó con un Elogio de Ve,di en el
festival con que el Conservatorio Nacional de Música y Declamación con•
memoró el primer centenario del nacimiento del músico italiano. El 24 de
noviembre de 1913 y el 16 de febrero de 1914 dio respectivamente las confe.
rencias La filosofía de la i11tuición y El ari.stocratismo de Re11an, en endas
series de ellas, en la librería de Gamoneda y en la Sociedad Artística 'Carlos
J. Meneses'. En 1915 publica su primer libro, Problemas filosófirn1" (obr.
cit., pp. 66-67) .
Más completa sale Ja lista de Hemández Luna, sobre todo a partir de: "Su
eonferencia sobre La filorofía de Augusto Comte ( 1913), su discurso en la
in.auguración del Museo Científico Escolar ( 1914), sus dos conferencias sobre
'El espíritu del cristianismo' y 'San Pablo' {1915 L sus cursos de Estética en
la Escuela de AJ tos Estudios ( 1915), su discurso 'En honra del descubrimiento
de América' ( 1916) en el anfiteatro de la fücuela Nacionat Preparatoria, sus
conferencias sobre la 'Esencia del cristianismo' en la Universidad Popular
Mexicana ( 1916), sus conferendas sobre el 'Intelectualismo histórico de Comte' y el 'Materialismo Histórico de Marx' ( 1916), su discurso en el homenaje
al poeta Salvador Rueda ( 1917), su conferencia sobre 'La Cilosoffa francesa
contemporánea' ( 1917), su discurso en 1a Cámara de Diputado,; defrndiendo
la autonomí.a de la Universidad ( 1917), su conferencia l&gt;obr Ricardo Wagner (1918), su discurso en honor de Claudio Debussy ( 1918). su discurso e11
el Restaurante Chapulteper al conmemorarse el VIII aniversario de la fundaeión de la Universidad ele México ( 1918), su discurso de toma de posesión
del cargo de presidente del Ateneo Nacional de Abogados ( 1919) , su discurso
sobre 'El valor y la significación del genio' (1919), su conferencia sobre 'La
filosofía en México' ( 1920), su discurso de recepción a la Academia Mexicana
de la Lengua sobre la 'Oda a la mt'1sica dr fray Luis de León' ( 1921) y su
discurso al celebrarse el primer lustro de vida de la Federación Mexi&lt;-ana de
Estudiantes (1921). constituyen el total de piezas oratorias pronunciadas por
el maestro Caso basta el momt&gt;nto de ser nombrado embajador extraordi.
nario de México y que le habían servido para difundir su nombre por el
149

�.
· tar la fama del
público intelectual y polítko de la Re!lÚ1&gt;l1ca Y para conqms
más m-ande orador de México'' ( obr. cit., PP· 18-19 l •
e,·
'
l
.
e
I nde¡)endientemcntc de que la simple lectura de los titu os previene acer a
·
·
·
·
t C, sobre
&lt;le la e\·olución m uta! y social, du:ho
con1unto
emc~e 1mpres1~nan
todo por sus competidores t'Il sas justas: "Caso hab1a pronunciado algunas
de l'stas piezas oratorias en alternativa con los orad~res__Y poetas qu: en ~l
México de aquellos días gozaban de bien ganada adm;rac10;- E~ la Cf'I ~moma
luctuosa en honor del jurisconsulto Pallall'.s, alternó cm~ Ncn:es10 Garc1a ~~. . rn el torneo de oposidón a la cátedra ele Historia Um\·crsal. con 010ranJo,
J
5·
l
doro Batalla· en el homenaje a Gabino 'Barreda. con usto . iena: en a
ceremonia ele toma de p~esión como cfüel'tor de la ES&lt;"uela Nacional Pre!lara•o
· CO"'.. J=:.
Vasconcelos.
en la velada en honor al maestro Justo• Sierra,
' na,
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•
•
' •
·tas
Lu·is
G
Urbina
v José Santos Chocano: en la ceremoma c1V1ca
1
con os poe
·
·
l · ,..
fn·nte a la colurrma de la 1ndependenria. otra \'ez ron el vale . o,~ antos
Chorano: en Ja cdcbración del IX Anivrrsario &lt;le la Un.i,·ersid~d Nanonal_ ?e
~ .·
n Jo•r.
N Madas v, con Luis Cabrera: n la reremoma ele. recepcion
M CXICO.
co
,,..., .
s b"d
a la Academia Me •icana ele la Lmgua. con José López Portillo v RoJ,ª~· a, 1 °
es que todos estos personajes eran fj~s de p.rimer orden en _el -~rx1co ~-ulto
de ac¡uellos años. y su alternativa con ellC's es mrludablc que su",:º de caJa &lt;le
resonancia para amplific.:.r más la fama de Caso como orador.
y rehíla, Hernándcz Lu:~a, de los participantes al auditorio: ' 'Por otra parte,
la~ primeras figuras de la política mexicana de :u épo&lt;'~ -~S("UC~ron Y aplaudieron algunas de c-sas piezas oratorias. Porfirio D1az pres1d10 ~us ~iscursos sobre
John Stuart Mili, Gabino 'Barreda y el liccndado Verda_d; Fra~c1sco l. Madero
sus discursos 'Pro Patria'; José María Pino Suárez. v1cepres1dcnte de la, Reública. sus discursos sobre 'La paz prepara la guerra'. 'El culto_: les h •roes
~ el tesoro de los humildes·; Eulalío Gutiérrez, presidente P:°nsmnal de la
~epúhfü·a, su discurso de toma &lt;le posesión dd cargo con_io director de la E~·
1 Prepa.....
toria • Venustiano Carranza. su &lt;l1srurso en la conmeruc1a N ac1ona
,..
·
·
.
.
·
1
moración del VIII aniversario de la fundación de la Un1\'ers1dad Nan.ona
dt• Mé,árn, y Alvaro Obreg6n, su discurso sobre el_ nuevo l~ma de la Um':er.d d 'Por mi raza hablará el espíritu'. En total nnco presidentes y un , ..ces1 a
. d e
. Sª
presiden le de la República Mexicana escucharon la oratoria e ~so Y ) a ...
sabe que con el presidente concurren los núembros &lt;le su gabmete Y u_n
'
, 't d poli•:cos por lo que puede asegurarse que la oratona
numeroso
scqu1
o e
u
,
,
dr Caso era familiar a los personajes más salientes de aquellos reglfilenes de
la política mexicana,, lobr. cit., PP· 19-20) ·
.
'
·
·
"A
·
damente
entre
los
veinte
y Gaos concreta, cronolog1camente.
proxlllla
.
.
y treinta años de su vida: entre eJ e tudiante de la Escuela
Junsprudenc1a Y
el Director de la Esrnela de Altos Estudios ; entre la alocuc1on de saludo a don

.l:e

j usto Sierra y la publicación de su primer libro, se extiende un primer período
de la vida, obra y personalidad de don Antonio Caso, perfect.amente deslindado y aractcrizado por el empleo prácticamente exclusÍ\'O de la palabra oral
como medio de expresión y por la adopción de la posición que iba a toTil.'.lr
cuerpo en el período siguientl' ... {obr. cit., p. 92). O sea que Caso alborearía
merced a su estupenda oratoria, rnn muy poco periodismo, alcanzando un nivel
que jamás logró Vasconrelos ni siquiera en sus tiempos de la campaña presidencial. No es que ratifiqut"mos los juicios del ingeniero Vito Alessio Robles,
en '1'.1is Andanzas cnn Nuestro Ulises' exagerados virulent.amente por Blanto
Moheno, en 'Crónica de la Revolución Mexicana', T. 11!: Vasconcelos-Calles.
Cárdenas, (Ed. Diana, México, 1973), pero el aludido ni era elocuente ni se
esforzaba por conseguirlo, conforme al apotegma de que el poeta nace y el
orador se hare, aunque Vasconcelos, en sus arranque.s iluminados, poseía fuerza )' atracción, mas no en el sentido ni en las dosis casistas. Además, Caso tu\·o
una memoria feliz atenta al detalle. a la fecha, al dato, que no mantenía, ni
de lejos, d Ulises Criollo quien a veces me hizo el honor de pregunt~r
ternas o autores filosóficos usuales, porque así era él, sin aquel puntillo de
vanidad que abundaba en Caso. Y si confiamos todo a tma palabra: Vasconcelos era soberbio, no orgulloso. No sé por qué a menudo se nos ocurrió comparar c-1 magisterio filosófico de Caso con el platónico y el vasconceliano con
el de Aristóteles, toda proporción guardada".
Que don Antonio se haya destacado en ese período inicial a base de su
verbo, qul'da bien resuelto por Gaos: "Pero el nativo t.alento oratorio de Caso
se halló en el seno de un medio propicio. Lo más valioso intelectualmente
de la joven g_eneraci6n ingresante en la vida pública nacional recunió en
general a la palabra oral como enuncian estos términos de dos de sus miembros, miembros fraternales ... Obvio resulta que en semejante oyuntura de la
palabra y del pensamiento, de la rapacidad filosófica y la capacidad artística,
Caso, orador nato y el filósofo del grupo, iba a parecer en semida el arquetipo, a ser reconocido a poco por el presidente, el directivo, el maestro. Tanto
m~, cuanto que la palabra oral viene siendo en los países de nuestra lengua
algo, y por razones que quizás no se dan, al menos igualmente, en los de otras
lenguas sobre lo que no diré más aquí, por falta de tiempo, y porque acerca
del punto me he extendido en otros lugares" (obr. cit., pp. 72-73).
Se ha redicho que omos tierras de retóricos y oradores; pero sería sugerente
ensayar un estudio sociocultural de cómo la elocuencia en el ramo, directa,
aswne mayor importancia en las comunidades reducidas que en las cosmópolis.
¿ Habría obtenido don Antonio sin igual nombradía en el México 1973, extenso,
tnorme, con su smog y su falta de comunicaciones? Lo dudamos mucho, pero

151
L50

�Hcrnández Luna aporta otro factor, buceando en el contenido filosófico de su
verbo:
"Había además en la oratoria de Caso un elemento esencial: la novedad.
Este demento era como el contenido, como la sustancia ideológica de su
oratoria. Sus discursos siempre aportaban novedades, y sin duda, este elemento
novedoso era uno ele los que más impresionaban a sus auditorios. Los discursos
y conferencias sobre Stuart Mili, sobre Augusto Comte y sobre la historia del
positivismo, tienen como contenido, como sustancia filosófica la crítica y el
abandono del sistema de ideas positivistas que había formado el espíritu de
Caso en sus años mozos, y son ejemplo de la campaña qne emprendió para
desa.rraio-ar este sistema de la enseñanza universitaria. El propio Caso describió
~
.
aquella lucha contra el positivismo. En la campaña, escnbió. en que estuve
empeñado por los años de 1907 y 1917, en contra del dominio exclusivo de la
enseñrm7.a ele la filosofía positivista en las aulas de la Escuela Nacional Prepa•
ratoria traté de oponer excelentes razones filosóficas del agnosticismo comtista
y spen~eriano, cuyo punto débil es, y será siempre, la falta de una epistemología
vereladera, esto es, de una crítica de la facultad de conocer, que en Cornee no
existe, y en Spencer termina con la contradictoria afirmación de un no-relativo•
reaJ.incognoscible, cuyas manifestaciones son universalmente reductibles, empero, a la fónnula célebre de la evolución: "tránsito de lo relativamente
homogéneo, indefinido e incoherente, a lo relativamente heterogéneo, definido
y coherente" {obr. eit., pp. 26-27; y la. cita es del propio Caso, Ramos y ya,
w1 ensa,yo de valoradón perso11at Ed. Cultura, México, 1927. p. 7).
Y Herná.ndez Luna señala los hontanares: "Las razones filosóficas que Caso
puso
en aquella campaña al agnosticismo comtista y spenceriano, fueron
0
tomadas del panorama filosófico europeo que ofrecía su tiempo y que por
todas partes estaba dominado por tendencias irracionalistas. En Alemania el
irracionalismo se presentaba bajo la forma de voluntarismo de Schopenhauer,
del vitalismo de Nietzsche y el individualismo anomístico de Stirner. En Francia bajo la forma del contingencialismo y pluralismo de Boutroux y del
intuicionismo de Bergson. En Italia bajo la forma del idealismo subjetivo de
Croce. Y en los países anglosajones, bajo la forma del pragmatismo de James.
Los discursos y conferencias que Caso pronuncia en su campaña contra el
positivismo, se alimentan, se nutren de todas estas formas del irracionalismo
moderoo, que era la tendencia generalizada y dominante en las na:::iones que
iban a la cabeza de la civilización occidental. Pero aun cuando sus piezas
oratorias respiran todo este irracionalismo internacional, es el irracionalismo
francés el que predomina y ocupa sitio predilecto en su oratoria".
La tesis sale demasiado categórica. Eso sería en el embrionario periodo, al
que denomina Gaos el de las mocedades, antes de su obra escrita, ya que, según

152

el catedrático trasterrado: " ... bajo la fonna del :.istema clc la existencia como
eco~omía, desi~terés y caridad, prtra constituirle, en un tercer período, en el
me,acano alecctonador de su propia patria que ésta consideraría representativo
hasta el punt~ de elegirlo_ por su enviado extraordinario a los principales paí~es
del m_undo h1spanoamencano, con ocasión señaladísima" (obr. cit., p. 92).
Y, de1ando para lnego el cuarto y quinto periodo, agrupados así por Gaos
volvamos a Hernández Luna: '
'
. :•Las confe_renci~s sobre Nietzsche y Stirner y sobre La filosofía de la intuic1o71 Y_ La. f il~s~fza {rance~a contemporánea, tienen romo contenido, como
sus~nc1a filos,of1ca, res~ecnvamente, el irracionalismo germánico y e] irradonalísmo frances. y reíleJall la preocupación de Caso por buscar en el pano
de la ~~o~fía alemana y _ele la _filosofía francesa una filosofía con qué
al positivismo. Pe~o al _:JDJs~o tiempo e.stas conferencias CX'J)resan w1a simpatía
~referente por el u-racmnalismo francés, ya que mientras las teorías irraciona•
liS tas. de un Nietzsche y de un Stimer 'producen fonnidables estragos', las
~octnn~s ele un Boutroux y de un Bergson son 'la defensa sistemática de la
bbertad.
· ,
, Por eso dice Caso, que para 'derrocar de- su soli o a 1
.os pos1·t·w1stas
cm~leo el recurso de 'exponer la filosofía contemporánea, especialmente la d;
Errule Boutroux y Henry Bergson'" (Caso. Ramos y ,_,0 , p. 10).

su;::;

Y ese ímpetu oral se comunicó a lo escrito, de acuerdo con el multicitado
c?mpañero: "E.,;te_ irracio~alismo característico de su oratoria, es el mismo que
ci~ula por sus primeros libros Problemas filosóficos ( 1915). Filósofos y doctrmas morales (1915), Doctrinas e ideas (1919), y La existencia como ewnomía., como desinterés y como caridad ( 1919) , como que son libros formados
en gran parte con la refundición de las piezas oratorias que el maestro Caso
había pronunciado en su brillante carrera de orador. Y este irracionalismo es
también el conteni~o, la sustancia filosófica de las conferencias y de los dis.
cursos que el embapdor Antonio Caso pronunci!) en las universidades e ins•
tituciones
científicas de las cinco repúblkas hermanas que
recorr·,
•
.
•
10 y que
~crecieron el aplauso unánime de los públicos culto~ que Jo escucharon" ( obr.
Clt., pp. 28-29).
. El Ateneo brindó a Caso sede para sus triunfos e inquietudes, pues era más
fume asen~rse en un centr~ ~e tanto prestigio que ir de aquí para allá, aunque
en oport~mdades destacad1S1mas y egregia compañía a fin de proseguir su
trayectoria de mentor nacional. Dejaremos la voz a Pedro Henríque
~
d • ·
.
·
z rena,
om1Wcano ilustre (en nota 8), Cap. VIII de Las corrientes literarias en la
América Hispánica FCE México, 2a. ed. esp .• 1954, p. 268:

u

"Los miembros más conocidos ele) Ateneo son Antonio Caso Alfonso Re
José Vasco~celos, ~artín Luis Guzmán, Carlos González Peña: Mariano
Aceves, Juho Tom, el compositor Manuel M. Ponce, los arquitectos Jesús

s~:;
153

�Tito Acevedo y Federico ~fariscal, y los pintores Diego Rivera y Angel Zárraga.
Al grupo se unió Gonzále-z: Martínez,1 6 al.lllque pt&gt;rtenecía a una generación
anterior. Varios de sus miembros han tomado parte acúva en la política, especialmente Vasconcelos, Isidro Fabela, Alfonso Cravioto y Alberto J. Pani
primer presidente de la Universidad Popular (el segundo y último fue el Dr.
Alfonso Pruneda). Aunque nacido fuera de México, e1 autor de estas líneas
perteneció también al At&lt;'ne.o, fue C'I primer se('retario de la Universidad
Popular y, antes de ello, miembro de la redacción de El Antirreeleccinnista,
órgano del partido que se- oponía a la reelecdóo de Porfirio Díaz, y quc. con el
tiempo eligió a Madero presidente; el periódico fue suprimido por el gobierno

de Díaz tn 1910."

En ese Cap., ''Problemas de hoy'' ( 1920-1940), nota 2. "A esta generación
de trancisión pertenecen, el poeta y ensayista Alfonso Reyes (n. en 1889), los
filósofos Antonio Caso y José Vasconcelos, el novelista Carlos González Peña
(n. en 1885), el ensayista Julio Torri (n. en 1889), los poetaS Salomón de la
17

Selva (n. en 1894) y Rafael Heliodoro Valle (n. en 1891)."
Tal vez el carácter literario ....-si bien hay otras circunstancias- les quitó
a los del Ateneo mayor relieve en dicha obra, que Gaos percibe a damente:
"Aquella generación fue, pues, un prímer factor detenninante del pensamiento
de Caso, que la palabra manifestó desde uo principio como la a tividad al
cabo definidora de la personalidad del Maestro. Hay fundamentos para conjeturar con la más elevada r&gt;robabílidad que un mirmbro del grupo, Pedro
Henríquez Urcña, cuyo ma~tcr.io socrático dentro del mismo ha sido bien
recordado con ocasión dt&gt; su reciente fallecimiento, sugirió a Caso temas como
el de Hostos -ver, muy significativa la reCerenda a Nota (15)- y le incitó
decisivamente a conocimientos como el de Be~on. Pero también hay fundamentos para estar poco menos que seguro de que unos y otros vinieron a
insertarse en la trayectoria espontáneamente oriunda del nativo fondo de la
personalidad de Caso. y ciertas reservas que no dejan de hacerse perceptibles
en las referencias de Ureoa a Caso, signifiran a mi parecer, justamente la
originalidad de dicha trayectoria por respecto a ruanto vino a insertarse en
ella. Mas como quiera que sea de estas relaciones inte.mas al grupo, mucho
~• Ver, del suscrito, Gonzált:z Martlnez., d del búho, Gonzáli:z Martinez, m11estro de
los Contemporáneos y Radioscop!o de Gonzále: Mardnet, 1, i1 y lll, respectivamente,
\1 diciembre y 18 de 1971 y 8 enero de 1972, Diario Latino, San Salvador, compro-

bando cuanto Hemíquez Ureña afirma en obr. cit., p. 266: "Entre 1915 y 1925,
Gonzilez Martíncz influyó mucho en México sobre. loS poetas j6venes de entonces".
" Ver. del suscrito, ''Recuento necesario de un Latinoamericano que no fue Premio
Nóbel", I y 11 , Diario Laiíno, San Salvador, 4 mano y 11 mismo mes 1972, donde
glosamo~ la bibliografía de Alfonso Reyes, rn especial Pillado inmediato, México, 1941,
cit. Nota 9.

154

n:1{is p.
importantes
me parecen las del grupo en con1unto
.
rit.,
73).
con su medio" (obr.

'."1 o he recouido per;onalmente de .esos
mon como Hcliodoro Valle
H av_atares, tanto procedente de Salo. .
' porque st ennquez U .. ,
sus nrnbdades con Caso fuero
rcna no dc1ar1a de tener
d
,
n peores aJ entrar
gn o que unos se fueron con es'te
1 .
en escena V asconcclos; al
1 1
,
, como e rucara ..
cua e hondureño, separándose clefi ·~:
guense, y otros con aquél
1
.
1muvamente· pe b
bº
'
ayar tales discrepanc1·as e 1r
. al f on d o: is
' ro acc icn Caos en sos
- .
.
d "La, actividad de la Soócdad de· Con{
• erenc1as
¡)nm
d
espucs, 1as intervenciones de Caso
ta
•
. ero y
I Ateneo, al~o
, •
en ntos y tales t
umco y el sentido de estas interv
.
. .
ac os como orador incluso
.
enc10nes, s1gmfican ·
bl
m1rnto en México de un n1om t d
.
mnega emente el adveni.
·,
en o e magist ·
·
Jovenes, o de neoaacia en un bue
.d
. eno, s1 no ele mando, de los
liec Izo d e1 magisterio
.
n
seno
o
cuyo
correlat
,
0
s·
1
'
era 1a perdida
de
·
· 1 no , e mando
bilidad de la gerontorrac.
d
' por ~arte de los mayores, o la imposi,
ia en to os los senados y en breve"
.
No se trata aquí de una '-"'"ºta •• ,
(obr. cit., p. 73).
: """' pos1c1on merame t
.
que somos escépticos ante t' •
ne generac10nal -y conste
1
.
optcos tan aceptados
Espana-, smo de ahro d' t·
, .
como e de la del 98 en
.
.,
,
is mto, acronolo!!lc
'ta]
'
s1tuac1on y experiencia d,,.
~ o por v1 : " Mas seme1·ante
, , encontrarse llegando
ralmente parecería deber se .
a ocupar un lugar que natuguir ocupando aún p I
1
menos e e repercutir profundam te b
,
. or os mayores, no puede
depcton
· ., de la vieja guardia poen·u· .SO ted SI . ,m1sm a. Concretamente aquclla
. . •
s1 VlSta cb,o de
b
pos1bv1smo se presentase dcsd l .
ser astante para que el
d
Pe pruner momento 1
e suyo caduco. sin nec idad de nad
'd
a a nueva generación como
y
a vcru o dC' fuera" ( b
.
Gaos concluye subrayando tod 1 , f . .
o r. nt., p. 74) .
0 e parra o s1gu t "F
·
p_rev10 agotamiento del positivismo e M' ,•
.. ten e:
ue, por tanto, el
• d I
n
t'XlCo vivtdo en 1 .
.,
n encia e acceso inmediato d l
'
a
s1tua
ion y expee a nueva gener ·ó 1
.
·
en la capital, sin poder aguardar I
d.
. ac, n a magisterio de la cultura
.
a roa urez lo que d
superae160 autóctona cabe llamar!
. . 1'
e suyo acarreaba Ulla
'
a, ongma del
·· ·
.
ensenanza extranjera, que uando lle ,
, , pos1bvismo, antenor a toda
tiva".
go, resulto, pues, meramente corrobora-

y ahora
•
. otra voz hisp ana, d e d'1stmto
simio· "C
bergsorusta americano glorificador del 'homb~ e=· R~yes, _vasco~cdos -el
en 1904 el Ateneo de la Ju'ientud M ex1cana
.·
E s este iro1 • H. Urena fundan
b ate contra las guerrillas av-"d . d l
.: .e pnmer red u -to que ~e
...... as e pos1t1vLSmo 'Al
·
nue,·a corriente ---de ,igof050 tint
. . 1'
. ea Jacta est', porque la
e espmtua ista- parece ahogar los últimos
_
" . Ver del suscrito, "Todavia
, convive
. con nosotros e1 •rnagotable
tmr,, 18 abril 1970 ., __ Sal d
Salomón" en D' .
La
,. _,.
,
• .;&gt;;in
va
or,
rcpr
?6
•
~
,
3 ¡1n'I
~ n , N1caragua.
· ~
mtsmo ano en El eentraamericano,
. , 1aT10

155

�epígonos que aún ofrecen resistencia" (Cados Lópcz Núñez, Hori::onfe ~o~trínal de lo sociología hispanoamericana, Sevilla, 1953, p. 87) • Lo prox1mo
anterior rubrica a Gaos que hemos escogido en estos escorzos tanto ·po~ su
personal perspectiva corno por sus múltiples contactos con los protagomstas
del Ateneo, que surjen aqui y allá:
''Hace unos momentos- be e,..-puesto cómo desde un principio debieron vivir
el positivismo los jóvenes intelectuales de la generación de Caso. El Po5itivismo
estaba en México literalmente exhausto. La oficial conmemoración de Stuart
Mill debió de ser un acto de inercia del cadáver en pie que era el régimen,
como debieron de serlo a pesar de toda su aparente movilidad, los de conmemoración del centenari~ al cabo de ]os cuales le sobrecogió ]a Revolución. Caso
debió tomar parte en la conmemoración de Stnart M:m como en cumplimiento
de un obligado deber de guardar las formas mientras s: consumaba_ la. reno~~ción del fondo; cumplimiento facilitado, en lo &lt;lemas, por la sunuficacmn
histórica del filósofo inglés, el representante por excelencia del positivismo
para Caso en las conferencias sobre la historia de la direcci~n. Caso ~día
amar a Stuart Mili, como se encuentra declarado en los gmones de dichas
conferencias. sin necesidad de profesar la misma filosofía que el pensador

inglés" (obr. cit., p. 77).
Caso tenía que derivar de lo que estaba en su preconcepción pen,onal si
estaba dispuesto a llevar a cabo una misión renovadora y no quedarse en el
estrépito que circunda a los voceros ocas!onales: p&lt;&gt;r_ eso ;l de~ender a ~a1;e_da
no acentúa su -positivismo sino su liberalismo, en tesis mas soctal que hlosofica
en los remotos 1908, cual no se le escapa a Gaos, quien, a renglón seguido:
"Las conferencias sobre la historia del positi,-ismo, al empezar a tomarlo
históric.amcnte, empiezan a tomarlo como cosa del pasado, en el fondo ya no
· vigente; por debajo de las formas, guardadas todavía~ se hace una c~íti~a de
cada una de las grandes doctrinas o grnpos de doctrinas de los pnnCJpales
representantes de\ positivismo que concluye en rechazarlas todas. aunque no se
deje de utilizar posteriormente alguna. como la identificación del hegelianismo
y el positivismo por Taine, para situar, definir y poder crit-icar la moral de
Hostos."
Las obras más destacadas de este portoniqueño, Moral Social publicada
en Santo Domingo ( 1888) y el Tratado de Sotiología, aparecido en Madrid
( 1904), que Henríquez Ureña en su proemio "Ciudadano de América'' -véase Nota 2- alude como "breves tratados de Sociología (1883-1901 ) son
seguidas por el discurso pronunciado en la im·cstidura de sus primeros
di. cípulos" ( 1884), ''obra maestra del pensamiento moral en la América
Española', aíinna Hcnríquez Ureña, tanto en dicho prólogo cual en Las
corrientes literarias en la América Hispá11ica, que así fue destacado por Caso,

per~ ~ll~ puede d~berse a que el último tributo menos a Comte-Spenccr, que
los -~1~alment~ citados, o al afán de Caso por rescatar lo rescatable del
pos1hvismo, al fm renovador y no revolucionario en su apostolado pedagógico,19
lo cual se corrobora permanentemente en las exposiciones respectivas, balanceadas desde aquéllas por Gaos;
"Las filosofías de Nietzsche, de Stimer y de Hostos se presentan explicadas
por las personalidades de los autores hasta el punto de que se recuerda el
apotegma de Fichte: 20 'Qué clase de filosofía se tiene, depende de qué clase
de hombres se es'. Pero si el simpati2ar con todo filósofo y el entrar y salir
~r cada uno no era incompatible con la construcción de la historia de la
filosofí~, el ,hacer justicia a cada filósofo desemboca de suyo en el progreso
de la filosofm en conjunto" (obr. cit., p. 83).

:l

, Ya en
tiempo ateneísta Caso nadaba seguro en aguas tan procelosas
dandole VJ.ento a una cátedra abierta y sin recelos, habiéndose encontrado allí
con Va.sconcelos
y Ureña -¿sería extremoso Sócrates , Pedro, Plat'on, Ant onto
·
. ,
Y Ans~tcles José, en el hilo de las actitudes no para el fondo mental?-,
pero mtentras el Maestro universitario por excelencia, al grado que la propia
UNAM_ no se explicaría sin él, persistiera como lo continuó, preocupado de
tendencias Y campañas, con un bagaje erudito e histórico el Ulises Criollo
llegó a _esa juv_entud decidido a pensar por su cuenta y ri~go; y ya relataremos mas ampliamente en la segunda parte de estos párrafos algo que está en
alguna de sus obras autobiográficas- esos libros de barricada, tal los llamé
en Mendoza, al tener el honor de presentarlos 21 ante )as reservas del qoerido
profesor Oswaldo Robles-; llevó al Ateneo un trabajo filosófico sin una sola
cita, causando cierta sorpresa en aquel medio muy intelectualizado, faltándonos
1: •~~ando la
labor de Hostes, podemos decir que ha construido un sistema
sociologico ~oncreto, el primero existente en América, adelantándose mucho al estado
del pensamiento de su tiempo. En definitiva, se trata de un realismo naturalista de
~~ácter positivista Y de lineamiento sistemático, que permite atribuir a su autor ei ca1racter de •fundador., de la Sociología en América Latina" (López Nunez,
'obr.. Cl't.,
p. 343). Hos~os nac10 en una de las Antillas - Puerto Rico, 1839- y murió en otra
-Santo Domingo, 1903- estudiará en España, viajó por media América fue Profesor
de Dcre_cho Constitucional en la Universidad de Clúle, y de Sociolog{a y Derecho
Internaa~nal y Pe~al en la República Dominicana. Bien seleccionado -se:i por él 0
por Henr1quez Urena- para aquella conferencia de 03.50 •.•
'ª Fichte inspiro a Caso sus Discursos a la nación mexicana (1922) y Nuevos disctmos
a la nación mexicana ( 1934) , donde éste reasume su rango de mentor y guía
" "!'.~onomía ,Y P~~ye~c'.ón", palabras dichas por el suscrito al inau~arse la
~xpos1c1on del Libro F1losof1co Argentino, en la ciudad de Mendoza, sobre la penonahdad del Maestro Vasconcelos con ocasión del Primer Congreso de Filosof'a b ·1
1949, reproducido e~ Proyecciones, San Salvador, Opto. Ed. Ministerio de CultU:a: t~S;,
PP- 75-78. Y la revista Ateneo de El Sa/ziador las publicó -agosto 1949-.

157
156

�saber quién se impresionara má.c;, si el compatriota o el dominicano, ya c¡ue nos
consta la sonrisa de gusto con que Vasconcelos nos contó el sucedido en los
Liempos que fungía como director de la Ribliote.ca Mhico, cabe "La ciu•
dadela".
Lástima para aclarar el punto, que don Antonio no dejó páginas de A-femo•
rias como don José, aunque las vasconcclianas son muy ilustra.tivas de sucesos
poüúcos, pero no de cuestiones atingcntes a su desenvolvimiento filosófico.
De ahí que los avatares atcneís~ no ocupan mayor sitio en ellas, restringidas
a efímeras alusiones.

Pero, retomando el continuo análisis de filósofos y moralistas, casi obsesión

de) Caso originario, salta oportuno: "Al desaparecer en el decurso incontras-

table del tiempo la porción falsa en cada elaboración filosófica, los elementos
verdaderos y frcundos que la componían, han ido a integrar y enriquecer el
conjunto de datos, de premisas y de conclusiones, que informan el riquísimo
caudal de la especulación contemporánea". De estos conceptos infiere Gaos:
''Desde el primer momento, en suma, toma Caso la fi)osofia fundamentalmente
en forma 110 dogmática sino lzutórica. Es la forma más moderna de tomarla.
Si no fuera porque el nombre no debe imponerse a quien por sí no lo recabe o
acepte, diría que es la forma 'historicista' " {obr. cit, p. 83).
Mucho se ha criticado a don Antonio ese oscilar entre epígonos y mentalidades, y ello enfocaremos mejor al tratar de su "sistema", pero .n o se puede
-y sentimos disentir con Gaos-- rematar en que fuera un historicista más,
calificatt\lo que Dilthey rechazó indignado ante la acertada puntería de Husserl en ese rumbo. Caso se valía de éstos y aquéllos, tanto en la cátedra como
en la polémica, no por considerar un elemento del conocimiento a \a dimensión
temporal -el q11é del historicismo-, sino en la lucha por centrar su pasición
personal, siéndole desfavorable que en medio de la oceánica cantidad de asuntos
tratados a veces no llegó a concluir, quedándose en la exposición de los
mismos, lo que llevaría a sus adver:;arios a calibrarlo cómo sincrétiro o al
2
menos enciclopédico, cuando Caso era cuidadosísimo de su rara metódica. ~

Vasconcelos, cuyo ángulo "historicista" no era su fuerte -así lo demuestra
su manera de lústoriar a la filosofía- iba a su objetivo sin pn:ocuparse de
cuadros generales, de tendencias imperantes, de escuelas académicas y menos
de andar clasificando a los artistas -como, al contrario, practicó Caso, divin Muy .acertado, Ed1ánovc Trujíllo: "Diré finalmente que no obstante la. inclina·

ción fundamentalmente filosófica de Caso, su Sociología (nombre definitivo de la obra)
no puede ser coruiderada como sociología filosófica. Cuando deriva hacia la filosofía,
el autor lo hace con plena conciencia de que abandona el campo estrictamente científico
para buscar raíces en otro terreno, pero sin que éste invada con sus tierras el suelo

diéndolos, en . su Elogio de Verdi, en f1·1oso· r·1cos y cread
r·
·
manera que sm excursos doct nnanos
. . expresó
ores
iguratwos- de
d d
su idea de Pitá.goras mas· 11'
,
,
su ver a , su monismo estético
a Y mas aca d
' ·
•.
'
mucho al tino y al otro I
d
e exeges1S adnuudas. Esto influyó
,
, a gra o de que al insta . d 1 .
unproba enconlrar el casista
.
nte e mtema e.s tarea
. .
•
, mientras el vascon r
f
mmterrurnpida sucesión de
b
ce iano o rece apoyo en la
' sus o ras, menos am
t
, .
Caso, pero más coherentes
p ias crnat1cami&gt;nte que las de
, ras«o que es ad
"bl
remota época en que se encontraroºn d
vlerll e en ambos a partir de la
entro &lt;el Ater
·
ca bo su sede y cuartel creneral
I
ieo, uno inmerso en él al
.
o
, Y e otro aprovech' d
d 1
'
sm darle al mismo la importancia de Cas
. . ~ ose e a coyuntura, pero
o Reyes. Desde luego Caso era I t
,º' m siquiera la de Henriquez Ureña
.
,
e a enctsta po
t
.
tramatorio y no del todo f
r an onomas1a. Vasconcclos el
d
ervoroso, tal lo revela
t .
.
,
esconocido pero sintomático meJ·o d fi . .
un esti.momo suyo, bastante
Al
•
.
,
r e 1ruttvo:
vemr el Uhses Criollo a Cuzcatlán J U
y entre aquéllos y f.stas el Ateneo d
t1aron de honores y atenciones,
mientras el doctor Victon·
A l e
a vador le rindió cálida acogida
· no ya a se duele
·
'
posesión de la nueva junta directi , z.3 I 23 , con motivo. en la toma de
"El l"
.
va, e
de enero.
1cenc1ado
señor don .José V asconceIos conocido
. .c
.
d f
en la recepción que como sOCIO
· H onorano. le' biz.
orno
I .e ama extensa '
que aunque él no era para este ca
h b'
o nul'Stro nstituto, manifestó,
Revista Atc11eo 1931
m.~ , .a ia aceptado el nombramjcnto
»·2.~
•
• m comenta.nos
· ··
Caso no; al menos, a la nacional.
..• Vasconcelos se fue a la política.

,

ª

r

El~

s·

. :ero se prc;;entaría el trance de que el Ateneo
ficientc o, vale la paradoJ·a de
. d
. .
de la Juventud fuera insu• masia o amh1c10so •
d ·
d on Alfonso Reyes. "Entret
, mas CJcmos la palabra a
·
anto que pone
· ·
Escuela de mayor J·erarquía no b d :mos sitio la nivcrsidad deso la
.
,
a an onamos nuesu:
rb
1
llempo, el Ateneo fue siendo menos exc1us1vame
•
as i • res abores. Con el
n te 1·iterano
su misma latitud

ª

.

.

\
Poviña nos une así.· "Haccmos un grupo
· ,¡ lfrcdo
,
.
•
con los profesores d e
Socio og1a que han publicado, a1 rrusmo
tlcmpo
obra .- aparte
L •
Sal vador cuenta con dos maestros d
. .,
s -1stem.. t:1c.as sob~ la materia. El
V t .
.
.
e prestigio que llena
d bl
••
ic onno Ayala, quien fuera cate.,-·a·
la F
o ese o e requisito. Son:
.b
w-a co en
acuitad d J .
su 1i ro en 1921 con m o tivo del Pn"
Ce
.
e unsprudenda, que publicó
G
di
mcr
ntenano de la I d
d .
uan que, profesor de nacionalidad
.
n epcn enc1a i y José Salvador
mexicana que f
d .
tanto en la Facultad de Derecho como
I d
uera cate rático de Sociología
atribuya la nacionalidad mcxican
en ~ e conomía" (obr. CÍL, p. 311). Que me
de Filosofía, en Mendoia fo~d se e:r.p ica !'ºr habemos conocido en el Congreso
,
o este aervidor parte d I d 1
.
Y por haber drsarrollado mucha de . l bo
d
.
e a e egac1ón nie.idcana.
veinte años de residir en •
d rru a. r pe• ~gógica Y cultural durante cerca d'
.,
mi segun a patna Mex1co
e
y gloso el pasaje en Gavidia, tl amigo
Darlo .
"
Nota 15, p. 203, Ministerio de Educación 1967 d
II, Cap; ,Eto~ya, Declinación",
y Vasconct:fos, tal veremos en su o rt , .
, o~ e le dedico vanas páginas a Caso
ese campo", cu.al dijo en San SalvaJ:r :::gunad,dal hn ateneísta también, sin "ser para
o .....

E

de

d

de aquél" (Obr. cil, p. 322).

159
158

�.
.
ºd d
Un secreto instmto
nos dice qu e pasó la hora
. , del
le quitaba neces1 a . . .
'd el L ., ·roen nos pennitía la acc1on en
b'
peraúo a la ca1 a e 1egt
El
Ateneo.
e.aro 10 o
. . b d 1912 fundamos la Universidad Popu 1ar,
otros medios. El 13 de d1c1em re el
b.t
·us tallrres y sus centros, para
"b
buscar a pue o en s
escuadra volante que 1 a a
t d' SUJJerior s ni tenían tiempo de
.
podían costearse es u 10s
b'
llevar a . qmt&gt;nes
no 1 aquellos• conoc1m1en
. . tos }•a indispensables que no ca ian,
1
concUlTll' a as escue as,
.
.
I iV&gt;riódkos nos ayudaron.
l
orramas de las primanas. ,OS r
'
·a·10s
sin embargo, en os pr g •
·u Nos. 0bl1'garon a no recibir subs1
f · on au.x1 os
Varias empresas nos o rl'C'1er
ºbf 1 . descansos del obrero o robando
del Gobierno. Aprovechando en lo pos1le os tr es la Univen;idad Popular
.
d d 1de lo consentían os pa on
horas a la Joma a, m_
- . hazaria de que pueden enor~llecl'rse los que
continuó su obra 1~or diez anos:
t y otroJ ensay11s, MC:xicn. 1951).
la llevaron a ténnmo ( Pasado mme ta o
.
'
,

¿·

1

'en el invierno de- 1915. segun las

y Gaos: • El curso de Caso tuvo ulgard_ . , d 1919 conservadas en la de
aJ b d 1 'preliminar' de a e ic1on e
•
•
1 ¡·

primeras p. a ras
e
de EuEd
a to
d 1915·
primeros meses de este año.· ¡&gt;residencia
·
1943.' Invierno
e
·
,
I
.
d
l
primna
vez
Ministro
de
u(V
los por ·1 era e es1gna o a
Gutierrez, bl" asconce, dese)
'
. guerra con (',arr anza. rivalidad de Villa y Zapata;
ración Pu 1ca, recuer
. d e cuan t as \ ·eces la atacan los carran. J
, t' que In picr
defensa de fa &lt;:1p1ta por es e, sob~e rl cristimü mo para don Antonio?_¿ Una
cistas ... i Qu fue aquel curso 1 . , d caridad? . Una fu~ de la cucun .,
1 •
standa una ecc1on e
. t
.
.
lcccion
'
. e "d
J? . Un desafío a la circunstancia,
. a a circun
f . compensatono
t ea . e
,
, una
.
tanc1a. un re ugm
l"d
d
voz
saldrta
con
mas
energr.cas
•
· · d la persona 1 a , cuya
reacción de afmnac1on e
I
r la cabellera leonina? . . . Fuera de estas
vibraciones del rostro coronac o po
te 'circunstan ial' o si lo
• ..
1
f ra no fue el tema puramen
.,
pos1b1hdades a que ~e ' , am lio
rof undo que en de la mrra relacmn
fue. lo fue en un sentido mas . ~ y dp 1915" y por allí de- filaron Nietz..
11 •
tandas d I mviemo e
.
con aque as circuns
·l eli ro drl hombre, reiterado en La person_a
sche, ya \ratado en 1907, E p g
I ha frente al Estado Totahhuma11a, postrero volumen del Maestro en su uc
A

tario =5

,

9 9

~

: ina~ de temas desarrollados en 1 1 con
En I 916 un opusculo de 40 pag . .
er'' y una nota: "Esta idea
D
"Ser es luchar ,·1v1r es venc •
b
lema
de
Le
antec,
1
1
'd
b
a
mi
hermano
Alfonso
Caso"
(
o
r.
de asimilar el juego a l¡i. luc 1a a e o
.

,

, .
bozo · bien
. .
f casista desborda los itmJtes de este es
• SI
La abundante h1bhogra ia •
. 1 . .
l'n sus directrices cardinales.
haremos algún esfuerzo por smtettzar a, s1qmera

cit., pp. 103-104).

.
·entes de esa etapa: La ptrsona hum1111a
,. Aumentados y corregidos trahaJos _provend1/ h b
( 1942) . Fil6rofos y moralistas
. . ( 1941 ) . El peligro e om re
,
. ,
'1 el Estado tot11l,tnr10
·
•
•
mo uonomta como des1ntu,r1 Y
[
(1943) . nue\•a edición de La c.ustcnc1a co
,
ranceses
•
• · ( 1944)
como caridad ( 1943) y Principios de Estet,ca
.

DE

TRIBUNO A PERlODlSTA

Caso comienza oratoriamente hasta que en 1915, justo el año que imparti6
ese curso de invierno, acabado de reseñar, apareciera su libro iniciatorio:
Problema.t filosóficos, alternando dt'Sde entonces verbo y pluma, en dosis muy
equilibradas aw1que sería imperecedero por aquél y no por ésta:

Seguiremos en el múltiple itinerario al maestro Recasens Siches, quien en
Estudios de Filosofía del Dneclio adscritos a Filosofía del Derecho por Del
Vecrhio-UTIIEA, México, 1946, T. II. pp. 571-577, le enmienda la plana
a su colega, Gaos, citando en la entrada: Filosofía de la intuición (1914),
"obra en tomo del punto de vista bergsoniano; Problemas filosóficos ( 1915), al
cual el otro eminente trasterrado le confiere ser el primero" (obr. cit. p. 67).
Y es de justicia onsignar que, a pe.sar de que Gaoo analizó La biblioteca dt'
Caso (obr. cit., pp. 55-62) a invitación, seg{m declara, de Vasconcelos ~ Garr.ía
Máynez -p. 55, Nota 2-, y, El Sistema de Caso, del cual nos ocuparemos
enseguida. igual que Las Mocedades de Caso, ya omentadas aquí, la enumera.
ción de) re-cardado maestro Reca.sens/ 6 es más completa; ambos de la Escuela
de MadridY Filó.so/os y doctrinas morales ( 1915), ensayos sobre hombres e
ideas de Europa y América; La existencia como economía y como caridad ( 1916); La existencia como uo11omía, como desinterés y como caridad ( I 919}; nueva versión del mismo tema; Dramma per Musica ( 1920) ;
Discursos a la nación mexicana ( 1922); Ensayos críticos y polémicos ( 1922);
El concepto de la Historia V11iver.ral ( 1923) ; El problema de M éxicc:, y la
ideolo¡¿ía 11acio11ol ( 1924) ; Doctrinos e ideas ( 1924) : Discursos heterógeneos
( 1925); Principios de Estética ( 1925) ; Historio y Antología del pensamiento
filosófico ( I 926) : Sociok&gt;gía Genética y Sistemática ( I 927) ; El acto idea/o.
rio ( 1934): la filosofía de Husserl (1934); Nuevos discursos a la Nación
Mexicatza (1934); Me}'erson y la Física .Modema ( 1939); Positivumo, Neopositivismo y Fenomenología ( 1941) ; La persona humana y el Estado totalitario ( 1941); El peligro del hombre ( 1942); FiJóso/os y moralistas franceses ( 1943); nueva edición de la existencia como economia, como desinterés
y como caridad (1943); nueva edición de Principios de Estética ( 1944)."
'" Le debo al doctor Recasens Siches, "A guisa de prólogo" -México, D. F., diciem.
bre de 19%- que utilicé en la primera edición de Datos dt Sociología, estímulo en
mis inicios sodofilo,óficos en la UNAM; y dos menciones, a p. 66 en lo correspondiente
a México y pp. il0-71J, 3 El Salvador de la obra cita.da en el texto; y, a trav~s de

Humanitas, me uno espiritualmente a sus discípulos que Jo homenajearon en la capitaJ
mexicana el agosto p:uado.
:n Ver, del suscrito, ''Or1ega contra Uoamuno", Huma11ilas, Monten-ey, México, 1970,
donde examino la llamada "Escuela dt Madrid". especialmeme las postreras posiciones
de Gaos y Reca.sens.

160

161
ff . fJ

�. . . d Reca.sem para cada obra, no sólo
Lamentamos omitir los certeros JUldc~os e . nados sino porque éstos, incluüa d" 1 ··óa de los fütu ios menr.10
'
bl'
por la amp
,vu gan
. d dicado al pensamiento latinoamericano, o l•
so, figuran en ,,olumen aparte,_ e
l utores desde el Bravo hasta
uienes se m tcrcsen por ta es a
'
.
l
gada consu la para q
d
d , .nca.lculables proyecc10nes, aporta
.
tal panor.una e to av1a l
1
1a Patagoma, pero
•
.
"d
te I 9i3 indusi,,e entre os que
.. , d 1 .
Caso desconoc1 o a es
,
.
,
una vis1on e mmenso
•
d
.
no de ellos que rnrnnonare
deseo
of
en
er
a
mn~
'
.
0
se di ·en sus alumnos-y n
I UNAM- no digamos para estudiosos

lw..--go, mis respetados profesores en a
de distintas latitudes···
d \
t Mencfü,ta y Núñez, dd que nos
.
denota algo e maes ro
. .
Po'lliña, tan ar:uc1oso, .
zs •
oder referirnos a la fuente ongtbemos ocupado en multitud de veces, sin p
na.ria (obr. cit., P· 290):
d'
Núñe-z ha hecho una clasi. d
h s libro~ Men ieta y
"Caso ha publica o mue O
..
be . 1 ) obras sistemáticas, que
. .clid
tres gmpos a sa r.
ficacióu de: ellos. d1vt os en
' 1
tros habíamos citado en la
d
filosofía
entre
las cua es noso
•
)
comprenden: a
e
', . 6(.
{1915). La existencia como econom1a,
icos
,
.
.
al
FI . . Problemas. fzlor(1919)
anterior ¡stona:
El concepto de la histono umvers
como desinterés 'Y como carzdad 933). , ,\)' de sociolo ía, tales como El pro. Grnettcn
, · 'Y Su ~
,; de 1a m
,~osof'ta de los valores ( 1 . , 1l ( 1924 ) y Soúolog·io
blema de México y la. ideología naciona
d' '., de 1940 lleva el simple
desde su tercera e ic10n
l
temática ( 1927),
que
_
ta
!945 y una quinta póstmna, en
. l , 1,arec1endo la cuar en
.
noinbre de Socio og1a, a
fl f' desde Filó of os 'Y doctrinas
1949. 2) Estudios sobre historia de la a/. :so
ceses ( 1943). 3) Ensayos,
morales ( 1915), hasta FilóJofos y moalr ts ~:
s los Discursos o la nación
.
d'
rsos entre los cu es c1 amo
l
conferencias y lSCU
'
b .
son· La persona hwnana 'Y e
últimos
tra
aJOS,
que
.
94
)
mexicana ( 1922) , Y su
.
,J
mbre ( 1942) y México (1 3 •
. • (1941) El pe 1igro ae1 1w
estado totalitano
'
.
322 ) . "El pensamiento
y por su lado, Echánove Trujildlo l(obr.
cocno por lo que
'
C
t to respecto e a SOCIO
•
sociológico de aso, ao .
f1
d
. ndo en cuando en otros libros
. l ,
ex1cana a ora e cua
.,
atañe a la soao og1a m
, .,
l' .
( 1922) Discur.sos a In nac1on
Ensa)'OS cnticof y JJo emrcos
'
11925)
suyos, ta 1es como
•
,
1924) Di.scunos hettrogéneos ,
1
mexicana (1922), Doctm:a: e ~aJ
(!934) y Mb:ico (1943).
.
la nacion mexicana
Nuevos drscursos a
. 'fi
. l' ·ca e histórica- no alcanza
.
· ta -filoso 1ca, socio ogi
,
La triple vertiente casis
d' , ·1 Más allá y mas
al' d d de un quehacer tan is1m1 .
a abarcar todas las mod 1 a es , ... \
palpiLa en don Antonio cierto
·r y campaña anupos1uv1s a,
senb
acá de su
Núñez y su obra
,
ntarios del suscrito sobre Men dieta Y , _ ,.
:o F.ntre otros aruculos y come
S ki
Mendieta y Nunez - , I y 11,
. rDe oro n a
sociológica: "Enfoques soc1opo iu~os T
la de los Grupos Sociales 28 Y
.
.
Acota&amp;iones y La axonom
•
b el
Diario Latmo, Crlncas 1
.
l . . periódico, comentan.o, este mes, so re
29 mano de 1967; y por salit en -~1 mwno
y C;i:mi.ncá Tru11l o.
maestro mexican

ª

¡tan

_c1l:g•tgcnerai

"d

l 6'2

(

enciclopedismo, muy siglo XIX cual si sus libros formativos apenas en los

balbuceos de la presente centuria lo hicieran seguir nódulos de dilatadas perspectivas, aún dentro de los marcos sociológicos, algo que se advierte con
sólo echar una mirada encima del prott&gt;ico y esmaltado mapa de sus cxhuberantcs escritos, de filosofía al arte, de política a fisica, de historia a economía.

Apenas, entre los de su ieneración, Alfonso Reyes -véase nota 17- encuentra tal proliferación de publicaciones, aunque las del eximio regiomnntano
llevan la impronta literaria, "~va en aquéllas de empuje filosófico o históriro,
porque ese ritm de tres y hasta cuatro .libros anuales resulta difícil de sostener,
aún para. escritores tau prolíficos como Vasconcelos. Cierto es que, rn Caso,
menudean ncoversiones, aumentadas y corregidas, pero éstas no quit.:1.11 mérito
ni defe tos a una producción sin igual. mantenida por décadas, dentro y fuera
de la cátedra, de cargos administrntivos y alternativas políticas universitarias, de altos y bajos frecuentes en los azarosos jalones de la Revolución
Mexicana. Todavía, que sepamos, no existe un catálogo de obras (:ompletas,
que satisfaga a los especialislas en los \'arios géneros abordados por Caso, labor
futura, en espera de elementos rapaces &lt;le acometerla, con vigor y técnica.~g
El problema se complica al ponderar la fecw1cla tarea de Caso en las te\•istas
y periódicos, ya que, al momento, sólo hemos reparado en sus libros, o algunos
folletos, quedando aparte la ilimitada región de sus artículos no tan volanderos,
pues el Maestro, extendería sus lecciones a las planas periodísticas, abordando
cada semana, por ej~mplo en las gustadas entregas semanales a El U 11foersal,
:o Las listas bibliográficas que hemos venido ofreciendo demuestran dicho \'aCÍo, por
Jo que es tarea casi descubridora colel'CÍona.r la producción casista en sus libros y
folletos, no digamos en hojas volanderas o artículos periodísticos. Y las referencias
a él se han perdido o extraviado, vaya una recopilada por el minucioso Hernández
Luna --obr. cit. p. 24-:
"Cuando pront1nció su discurso en homenaje a los héroes, el 16 de septiembre de
l 9J 2 frente a la Columna de la l nde.pendencia, refieren los pertódicos que A.C., 'ya
suficientemente conocido en la oratoria mexicana', prommció un discurso que los
'concurrentes interrumpían frecuentemente con sus aplausos' y que el frenesí que el
orador su&amp;citó hizo que la concurrencia se 'desbo rdara no respetaudo la íila de gendarmes
ni de guardias pn:sidt'nciak·~, quienes naturalIOl'nle procuralxm mantener a la multitud
en sw justos límites' (La Nación, 17 de septiembre de 1912). Y no cabe duda que
la piem oratoria q ue Caso pronunció en el Salón Verde de b Cámara dc Diputados
e11 deferu.a. de h a utonomla de b Escuda ~acional PrepaTatoria, d 29 de septiembre
de 1917, hizo abortar el proyecto del ministro Andrés Osuna encaminado a convertir
la Escuel:1 Preparatoria y las demás escuelas uni\-Crsit.arias en dependencias de las
Secretarías de Estado, así como es evidente que provpe6 la renuncia del propio ministro
Osuna al cargo de director general de Educación Pública" . ("Los estudiantes universitarios no quieren estar bajo Osuna. Caso triunfó contra. el ministro protestante", El
Vespertino, 2.9 tep ticmbre, 1917).

163

�México, D. F., ampliando así la docencia a incontabl s lectores, ;obre todo
cuando sus polémicas animaron el ambiente. ciada la calidad de sus opositores
y el bien ganado renombre del asiduo colaborador, tan conspicuo cual corutante.
Y aquí ad,-enimos al quebradizo capítulo de las disputas que protagoniw
don 1\ntonio mejor en la exposición que en su dialéctica, causándole más
dolores de cabeza que provecho, en una serie de controversias, entre las cuales
cabe cnlistar las de Samuel Ramos, Lombardo Toledano, Alfonso Caso y
Eduardo Pallares, historiadas, en detalle, por Hernández Luna en conocido

estudio.
Contra Ramos y Lombardo, Caso sufrió en carne propia, las rebeldías de
dos de sus apreciados discípulos, y al tildar a don Vicente de tránsfuga obtuvo
la respuesta de éste, afinnando que había rehecho su cultura filosófica después
de haber salido de las aulas. Uno y otro incluyeron sus alegatos en seodas
obras. Y Toledano, puso en juego el recurso de inventariar los dichos de su
adversario en falsedades, argumentos y hasta ataques pet5onales, insistiendo
en no responder a los últimos; y, siendo como era alumno clilecto de Caso en
el prominente grupo llamado de los 7 sabios, con los licenciados Gómez Morín
Alfonso hermano de don Antonio, Vázque.z del Mercado, Palacios Macedo, y
demás, la controversia tornó estatura académica y publicitaria.
Nosotros centraremos nuestra atención a Caso-Ramos, pues don Samuel,
cual ya lo apuntamos, fue profe.sor de Estética en nuestros tiempos e.studiantilcs
y escuchamos ese curso, en el que sucediera a don Antonio,3° conforme al
carácter vivencia/ que perseguimos en estos perfiles, sin que sea inoportuno
asentar cómo el contender, ni en jerarquía ni en capacidad pedagógica e.~taba
a su altura, pero ostentaba una reciedumbre de escritor muy particular.
Basa e Femández del Valle ha escrito un libro_, Samue/ Ramos. Trayectoria

Filosófica y Antología de Textos -Centro de Estudios Hwnanísricos de la
Universidad de Nuevo León, Ed. Jus, México, 1965, 330 páginas- en el cual,
con adecuada distribución arranca desde el paisaje natal del michoacano
-campos. lagos, colores, siluetas- que "impresiona dcfiniúvamente su sensibilidad estética", pero nos urge llegar al meollo, ya que el verbo espontáneo,
sonoro y esplendente de Antonio Ca.~o -readjetiva el autor a p. 12- aclaró
vocaciones y alentó investigadores. Más que obra escrita valió su magisterio
• Ramos era supeñor con la pluma que en la cátedra, tal lo indican: Hipótesis ( 1928),

El perfil del hombre y la cultura en México (2a. Ed., 1938) del cual me ocupé, "Hasta
diluddaciones urgentes", Diario Latirio, I y U, 10 y I l marzo 1966, San Salvador;
Hacia un nueuo humanismo {1940); y Nolas de Ertfüca (1941) ----en sus cursos de
la disciplina usaba a Croce-- siguiendo a Caso ... ; M&amp;.s allá de la moral de Kant
(1938) lo mismo que Historia de la Filoso/Ea en Mlxico (1943). Colaboró en numerosas
revistas y múltiples periódicos; 61tim..lmente Novedades, del D. F.

filosófico. Pero Ca'IO ora un
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acuso a su maestro de ser demasiado
al otro: "Cada uno con un "est'o ad ant~ c,on cada tratadista que hizo sentir
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'. damos '.)' yo, c,t, donde, a tono de
riones de Melito" y B
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a~ave anu a• "Con
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•
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n En el texto reproducimos algo publicado en
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f y 11, 27 marzo y 3 .ahril 1966 por Jo
El_ Diana de Hoy, San Snlvador
Q entrevista de Elena Garro en E' ll .
q~e. a ese: tiempo cabe remontar la cita d:
xc s1or, Mcx1co, D. F.

164
165

�lancia, el maestro hace una lista de sus méritos 1 transcribe los elogios que le
han tiibutado en Sudamérica 32 y concluye haciendo la apología de sus obras
y de sus cursos."

Cual ante Lombardo, Caso, otra vez, perdió tos estribos, naufragando en la
a.utoapolo 0 -ía; y Ramos: ''Para fortuna mía, Caso equivocó el terreno atacando
como aboe:a.do, mediante un alegato mañoso que podría ser de gran efecto en
uu pleito jurídico, pero que es enteramente ineficaz para deshacer una seria
crítica filosófica." Al fin. Basa\'e, dándole una mano a don Antonio: "marca
el término del afrancesamiento de nuestra cultura, en el cual estaba formado
Antonio Caso, y el inicio de las nuevas perspectivas hispano alemanas" ( obr.
cit., p. 16). Y, por otro lado, censura a Ramos "ligereza impropia de un
filósofo" al afinnar que: "La comprensión rápida de la.o; ideas francesas en
México, proviene, además, de que en nuestro país y Francia existe la afinidad
del espíritu latino." Pero Ramos no apenas allí reveló alguna superficialidad,
sino en análisis de escuelas y doctrinas tan exploradas como, por ejemplo, las
existencialistas; y tuve coyuntura de ponerle, con más respeto que el suyo,
ante Caso. los puntos sobre las íes en dctemúnada situación. 3 "
Independientemente de 1-us fallas dialécticas, Caso mantuvo por décadas un
periodismo filosófico, cual Reyes cl literario, sin desmayo ni tregua mirntra5
que el cultivado por Vasconc:elos tuvo de todo, incluyendo la querella o la
disputa. Y a propósito, recordaríamos "Nuestro Juego Literario de Fin de
Año" -Re"·· Siempre!, México, D. F. 5 enero 1966- donde se someten a la.
curiosidad o erudición de sus lectores, diez retratos y otrm ruantos breves t&lt;"xtos
"" Para no alargar estas líneas no perfilamos la extraordinaria embajada de Ca.so por
Perú, Chile, A¡gentina, Uruguay y Brasil, histori:ida a la altura por Hcrnández Luna

en el multicitado libro .••
'" Ramos, en Noi•edadl!s -lunes, 21 abril 1952-: ''El existencialismo es un método
fil óiico que no ha llegado a cuestiones éticas. Trata de explicar al hombre por principios realt's. No es una ética, es una ontología, una met.-úi&amp;ica. Yo me atengo a la forma
dd existencialismo alemán, que rs el original. Dentro de la metafísica. el e.,cistencialismo
no se utiliza como 11n principio de explicación·• (Pro )1 contro del Eristencialismo)
donde, con m tivo de las declaraciones del Papa Pío XII, Ramos eirpu.so, con bastante
superfidalidad incluso en lo peñodístico su personal criterio que nosotros refutamos,
en mesurado estilo que él no u5Ó al enfrentarse a Caso, cabe el intercambió A.tiJ•
bos en una serie de 5 artículos, de los cuales el primero, desde su título, indicaba bien
nuestra posición: Heidegger, moralista -26 abril- seguido por Toda ontologla im•
fllica una ltica. /ean Paul Sartre, literato, Heidegger y Sortre y Esterilidad social del
e.ristencialismo, durante el mes de mayo, algui\Os de los cuales fueron elogiados en su
presentación por el director de 1tlisbos, el licenciado regiomontano Capistrán Garza.
Ramos dio el silencio por t1...¿a respuesta. Y nos condudria dema5iado lejos el siquiera
delinearlos aqu{ ,i bien sus rubros resultan aclaratorios ...

)66

seleccionados del libro acabado de
bl'
Protagonistas de la Lit ratu M . pu icar por Emmanuel Carballo, "19
ra
ex1cana del Siglo XX"
y
1 No 4·
"--Su b h .
...
en e
o ra a mteresado a mayorías
.
•
. .
ustt'd, sin eufemismos '-U rd d C
y mmonas porque en ella ha clicho
' ta sea Ja característica sobrC'saliente de su obra? ' · ve ª · é· ree que es

-Sí. En t''X1co
· no 1._
uay literatura
.
Yo, en cambio, la he dicho en vo Jtporq~e casi nunca se dice la verdad.
z a a y sm sonro1'arm L 1·
ser f undamentalmentc prote t S
,
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c. a it~ratura debe
5 a.
'
u ra1z es la hb t J 1
, •
la que C'n nu stro caso, está escrita en los , d' er ac ' a autentica, no romo
moral. debe triunfar el bien para
ha
co igos. Aunque sea en el orden
sí no ésta se convierte n prostitu!ue ya una ver_d~dera expresión litcraria,
de los poderosos.
que acata o dt.1mula los actoc; per\Tersos
Femando Benítcz
José Vasconcelos
Carlos Fuentes
Vicente Lombardo Toledano

1 Entre
, • esos cuatro nombres • no dudam os m. un momento• v
t d
1
a pagina para comprobarlo ya. b'
, . , an es e vo ver
.
,
sa ,amos que se trataba d I
d
que mt admiración hacia él
.
e segun o: y conste

.
rra muy antenor a la fe h
.
segundo bbro "ltincrarin Filosófico" (
N
e ~ en que pmlog6 .m1
quien desde luego no comparte
ch ver d ota 3) .. ~ m el propio Carballo,
estético. logró resistirse al embruJ· md uf as e las optmones de aquel monista
.
e tormentoso oaxaq - d' .
s1 1os hubo a su minuto.
ucno, tansta de garra,

°

Garro dijo a fines de 1965 ' en E~xce'{.
d Elena
d
nor que el {mico f
. sal
a o por México era precisamente el Uliscs C : 11
tpo umvcr
cautivó la genial impaciencia de Vascon 1 •• no ~- y To":s Bodet: "Me
1965-; y, para no conti
ce o~ '. lo mismo, en s,,.mprr! -abril
nuar, nuestro Gavtdia. "&amp; ta b',
)a fundación de los altos estudi"
ML. :
·
m ien concomitante
·
·
os en
t"XlCO aunq
b
ya que en esto se ~iente el espíritu de V~
ue con no~ res modestos;
en el período de propaganda a
r· ncelos, que habrah de destacarse
.
, que me re ,ero y que aú1
.
(D tscursos, Estudios y Conferen . "L ~
.,
1 no a termmaclo."
.
eras,
a ionnac1on de un fl f'
.
o sea
latmoamericana [al redactor de la doctr·
d 1 a i oso ia propia
·
ma e senor Ac d' · H
rano . D. José Vasconcelos] p· 118' f eb rcro 194 1 San Salvad a em1co¡ onoamp 11amente en 'Gavidia el ami
d D , , ,' . '
or, que g osamos
go e ario ', ctL).
Y nunca me perdon
•
. are' h. a be r d eso1'd o, mmerso
cual andaba en
teres, su generosa sugerencia para escribir un "Vasconc 1
~~os ,?1enesel que poseía bastant~ material cuando ~1
e o ' anecdonco , para
libros autohiográficos Ulises C~ioll L cTascguraba ~ue completaría asi sus
0,
a ormenta El f)
t
consulado, y aún La Flama. pc'
esas rt, y El Pro'
ro, y a estas alturas se habrá captado muy

167

�bien, estos perfiles entre Caso y Vasconcelos van dirigidos en primer lugar a
don Antonio, por lo que retomamos el hilo casista, no sin rememorar a\~o
que personalmente nos consta, porque lo presencié mu~l~ veces e~ ~ ~plio
despacho de la Biblioteca México, 34 cuando do~ Jose dictaba a a~ ~ mte.
ligcnte secretaria, cuyo nombre se me escapa, cbrectamente a la m~qwna; ~,
mediante pocas correcciones, quedaban listas las apresurada~ cuarttllas destinadas por entonces a Novedades y a los Soles de la Cadena García Valseca. 35
Como el suscrito colaboraba en ese tiempo en la Dirección de Información
de Gobernación, a unos metros de la Ciudadela, con frecuencia iba adonde
el Maestro, para visitarlo y escucharlo en amenas tenidas, ya que fue insuperable
conversador, fluido y espontáneo, sin el tono doctoral que más o menos oculto,
más O menos patrnte, surgiría de continuo en las conversaciones con Ca~,
quien mantuvo entre él y sus discípulos una invisible pero cabal distancia.
Este era a adémíco cien por ciento· aquél, sencillo, cordial hasta común,
cuando no saltaba dentro de su mentalidad, la fuerza del polemista o la
soberbía de una trayectoria política, según su sentir, truncada en lo óptimo,
dejando para el próximo ejemplar de Humanitas, perfilarlo en :llo frente
a Caso, aunque cedemos a la tentación de transcribir algo del propio Ramos;
bajo su impronta, cual denotó Basave:
"Durante la administración de Carranza se consideró que la administración
pública debía quedar a cargo de los municipjos, a imitación de los Estados
U nidos, y se suprimió el Ministerio de Instrucción Pública. En ese ~stado de
cosas se encuentra México cuando es designado José Vasconcelos Jefe de la
educación nacional. El destino llevaba a un filó,sofo -como él mismo lo ha
dicho-- a la magna tarea de educar a un pueblo. El hombre supo rt"Spo?der
con grandeza a la responsabilidad que caía sobre rus hombros. La personalidad
.. Si no fuera por el espacio, siempre apremiante, aún dentro de la generosa hospitalidad siempre brindada por Hum.a.nitas, dedicaríamos un apartado a lo que Gaos
delineara estupendamente --0br. cit., La biblioteca de Caso, pp. 55-62- co~ t.razOs
seguros: "La biblioteca del Maestro, múleiple por la repartición en los lugares senal~dos,
era doble porque \a mesa en que el '.Maestro traba.jaba en su recámara es~ba cubierta,
sin dejar libre más que el espacio estrictamente indispensable para tra_baJar, por filas
de libros que revelaban ser como un exuacto, como una quintaesencia de la biblioteca
toda. más aún como un extracto o quitaesencia de la cultura humana entera según
la v~ía el Maestro desde el :luigulo de sus intereses, decisivamente el filosófico." p. 56.
y en oportunidad futura aquí, en Hiimanitas, nos referiremos a la de Vasconcelos Y a
la de Reyes muy abundosa la de don Alfonso, que toda su residencia fue biblioteca
y viceversa.'. . mucho menos extensa, la personal, de don José, no muy ordenado
en ella, •.
• Ver, del suscrito, "El Vasconce\os de siempre", Diario Latino, San Salva~or 8
marzo 1966. y "Al Margen del Existencialismo", Rev. de la Facultad de Humamdader,

de Vasconcelos reunía el sentido de la realidad con un idealismo que se
remontaba, a veces, hasta altitudes místicas. Pero su misticismo no era contemplativo -alguna vez dijo Gómez Robledo que sólo el misticismo era capaz de
producir transformaciones profundas--36 sino dinámico y propulsor de una
v~_luntad potente, arrolladora, como una fuerza de la naturaleza. La interrupc10n de la obra y la labor,, muchas veces destructiva, de posteriores regímenes,
son la causa de que el plan de Vasconcelos no se realizara por completo. Sin
embargo, puede afinnarse, como lo comprobaremos, que todo lo que se ha
hecho de bueno es una prolongación de las ide.as vascona-lianas y también
' ,
'
que la secretaría conserva en sus lineamientos generales la estructw-a que
Vasconcelos le dio." Y ya adujimos una ilustrativa frase de uno de sus sucesores
en el alto cargo, Torres Bodet, y en venidera oportunidad, añadiremos algún
punto de vista de Agustín Yáñez, iguahnente titular de la SEP ... ambos entrañables amigos del que esto escribe.
Terminaremos este escolio sosteniendo la abismal diferencia Caso-Vasconcelos, por cuanto se refiere al arraigo: aquél era sedentario, aferrado a su
Valle de México, entre el Popo y e] lzta, a su hora sin smog, ni demasiado
tránsito, la región más transparente del aire, que vibró en los. lemas de Reyes,
antes que en la novela a lo Fuentes. Y pocas veces abandonó don Antonio su
marco
cx.istencial,
constitutivo, no mero contorno, de su íntima idiosincracia,
.
,
s1 se exceptuan contados casos, tal el de su embajada extraordinaria a través
de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, antes esbozada.
En contraste, Vasconcelos, al cabo Ulises Criollo, sería viajero incansable,
pertinaz, apenas esperando la invitación para ir a dar conferencias o cualquier
pretexto para calzar.;e la aleatoria sandalia del peregrino, desde los años en
que los reveses políticos lo !amaron al exilio, que no fue tan duro, dada la
simpatía conqne lo recibieron aquí y allí; y, por mencionar casos y cosas, al
acompañarlo por Argentina, Chile y Perú, en 1949, pude darme cuenta de
cuántos admiradores y pa.rtidarios tenía el pensador Vasconcelos, más allá y
• Cita de "El Maestro", sobre Anacleto González Flores, primero firmado con el

seudónimo de Demetrio Loza, -Ed. Xalisco, Guadalajara, 1937- el libro inicial,
poco conocido en los medios univecitarios, del hidoctor Antonio Gómez Robledo -leyes

y filosofía- quien, al momento de redactar estos párrafos, funge como Coordinador
e.n la ciudad de México, de Ja.5 pláticas entre los Delegados de El Salvador y Honduras,
para resolver las diferencias entre ambos países, y a cuya figura, de intelectual, cate.
drático, escritor y diplomático, dediqué umu declaraciones, que envié como mnple
artículo a El Diario de Hoy, pero su director don Napoleón Viera Ahamirano le dio
aquella forma, aparecida el miércoles 10 s~pticmbre del corriente. Ver del lib;o multimencionado de Gaos: La filosofía en el Br-a1il (Antonio Gómez Robledo) pp. 261273. Y del suscrito, "La política de Vitoria", Revista de lo. Escuela de ]urfsprudenáa,
UNAM, enero-junio, 1941.

Universidad de El Salvador, enero-abril 1961.

169
168

�más acá, del hado eleccionario o las incidencias de su rompimiento con e\

M ·xico oficialista.
Cuántas veces iba Caso, a paso firme. elegante y bien presentado, saludando
quizá sin reconocer, deteniéndose muy poco, tal vez nunca, a\ fin herac\itiano,
por las calles de la capital mexicana -tema de Goozálcz Obregón y de C:istillo y Píña-,37 (·antada entre muchos, por Fray Manuel Navarrete, el de
«Poesías Profanas•• -Ed. UNAM, 193~ y por Alfonso de Rosenzweig Diaz
en "Mexicanidacl de Méxiro" -Ed. Dolphin Book, Oxford, 1959- feliz
de t"ncontrarse en su ambiente. en espera ele que en él se le busc.ara no como
Vasconcelos que se fugó por los caminos en busca de contactos y disparidades;
y, al margen de esto, vaya una verídica anécdota que acabo de extraer de mis
recuerdos, pues lleva su miga: ª8
El Gmpo 'Carlos Pereyra" -y no olvídese que Caso le dedicó su Sociología
Genética y Si,umática hasta su Sociología, a secas- de Monterrey, centro
gf'nerador del Instituto Te.enológico y de Estudios Superiores, andaba organizando, allá por 1943, si la memoria es fiel, un ciclo ele conferencias que
animaran el ambiente regiomontano y sus dirigentes pensaron en don Antonio,
en primer lugar y la elección no padía ser más acertada para que concurriera
a la Sultana del Norte. Caso envió su temario, como lo hizo Vasconcelos, y
los licenciados Rafael Preciado Hemández y Manuel Herrera y Lasso, pero
a la hora del pro!!;l'ama se puso al Uliscs Criollo para que dictara la plática
inaugural debido a circunstancias del momento.
Vasconcelos ni tardo ni pernoso fuese a Monterrey. y hubo ciertos incidentes, en cuenta algún pedruzco que le tiraron al vagón en que viajaba, pero
él me decía, !&gt;atisfccho: -Fíjese, a mi edad, todavía despierto pasiones ..•

Así era el oaxaqueño de Todología?9
A la hora buena, cuando le tocaba su tumo a Caso, fuimos con el estimable
" Ver, del suscrito, "De las Musas y el Suicidio de Manuel Acuña. En el Cente•
nario de aquel estudiante de roedióna", Diario Latino, 1 y 11, San Salvador, sábado
lo. septiembre 1973, donde recogemos la infonnaci6n del doctor José Castillo y Piña
sobre el trágico fin del poeta, reproducidos en "Mis Recuerdos" -Imp. Rebollar,
México. D. F., MCMXLI- y publicados originariamente en Revista Salvadoreña,
dirigida por S:ilvador Calderón Ramírez, 1937, glosando artículo de don Antonio
Magaña Esquive!, ''Poeta-Dramaturgo. Et1 el Centenario de Manuel Acuña", El

licenciado Alf•:-,1150 G-o nza, 1ez Segovia a "Lad Bah.
"
de operaciones para el ilustre fi!ósof.
.Y
tmore • de Madero, centro
o en sus mstantcs de e
· ·
tomaba ~u cotkliano caf~-" l
d
sparemuento, donde
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· , , uego e exponerle el moti. d
comumc-andok• quC' todo estaba listo ara
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"'º e nuestra entrevista.
Antonio se C'XCU5Ó rotundame te
p d' re~~irlo en la urbe norteña. don
·
n , usan o hab1les salid
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ad uc1endo que estaba roo
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para la fuudación d } U •
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memna, ron c.loña Adela F
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tendría infinitas perspect' .
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an C1 ta, en esa obra que
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l\ as para
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a ~o altara , con su palabra férvid
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". e, Y e paso, por si
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Valle de México del ct1al ~ .. t'
a, m1gua able, nos h120 el pane~rico del
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"' n ia apartarse y
¡ 1 •
cuantos años, de )a-; bondades d e su e 1·ima
• denunca
la 1 o, .1abia
. hecho
d' . , no sabía
auroras y de la belle-u d
'
umnuca trra lacion de sus
ª t" sus atardeceres.
od
nosotros, permaneció finm.· en su ne ativa
y, .P:~e a t o lo que aducimos
tesía, para dejamos entre ~atisfecl .g d' ·1es~1diendosc con su habitual cor. ·
·
tos Y cs1 usiooados H bo
insigne tricloctor regiomontano
. . l .d
. u
que recurrir al
, mi mo v1 ablc doctor
Id R
d uac1o en filosofía medicin
.
l
,
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swa
'
a y ps1co og1a fervtente
.
. o oblcs, ,granurstro problema pues va h b'
'
e.asista, quien, al explicarle
'Id
'
· •
ta propaganda
clemás
hunu ad que algunos le negaban
. .
' se o recu:~ra, ron la
"C
, a sustlturr a su "querid M
,,
1
ar os Pereyra" salimos del apuro .• .
o aestro y los dc-1

°

d

o

ª

y

r .

Y . ahora va Jo meJ'or.. a ¡ rontArle a Vasconrelos
,
pasaJe de los libros autobion'fáf
,
-tengase en cuenta el
e
.
n
ICOS en que este se refiri,
d
0
a~. strndo uno Ministro ele Ed
.,
muy uramentf' a
me contestó:
ucanon y el otro, Re tor de la UNAM-Es que yo fui de pnmero.
·
· • Tal es Antonio
40 (De p
reconciliaron ... ) .
···
aso: nunca se
Pero . no había amargu
•
. ra m· rencor, ~enc1llamente
el Ulise C .
de, lo
h.ndo
ante
el
incidente
'f'
,
.
, magni 1co paladeador d 1 "ds nollo
ha gozaba
nummos detalles -como diJ·e-, rapso
• d a incansable
.
e
ª
Vl a,
~ta en sus
-y el t
d
.
contumazaprovechando
de
.
a·
o
ro,
. .
'
mm iato toda oportunidad d
. se entano
pa1sa1es, signado para siempre por el título re .
. e avizorar nue~os
par:i el autor. "El Ulis C . 11 ,.
'
petido aqu1 como substantwo
no o . aunque en uno d

Contemporáneos' Ed · No,•aro, 1955del corazón ..."

') .

t" sus u ltmo -Temas
nos confie.• "V"
·
laJar es dejar pedazos

Y al asentar lo anterior, i·1 ummanamos
· ,
a Caso, en su biblioteca, a la que

Nacional, 'Mé:cico D. F., 17 junio 1973.

ª

Ver, del suscrito, "Los que se fueron: Antonio Cai;o" La Prensa Grd/iea, señe

de 7 arúculos, San Sah-ador, enero-febrero 1963.
• Ver, del suscrito, "El Ultimo Libro de José V~oncelos", Alirboi, México D. F.,
28 agosto 195~. whre T odologfo o una filosoíía de l;,. coordinación, "conclusiones finales
de su experiencia" provocadas "por l;i. necesidad de acudir a un empeño eobrenatural".

.. _Ya relataré en segunda parte las altcmatiYas de e
.
travcs de sonados arúculos · en ll campa-na ru1ZCortm1sia
.
. . uando
¡ ·Vasc.oncelos
·
. intenino ' a
AJIonso Reyes y otros, lo mismo que impres·
d
e eccmnana, scgwdo por don
el licenciado Angel Carvajal, Salvador A~::: e vasconcelista.t importantes, como
oa,i;aqueño de las paradojas.
Cervantes Ahumada. . . acerca del

Ed. 'Botas, Méxko. 1952.

171
170

�siendo la verdadera sociología una explicación sodológica de los fenómenos

·
ble aún en pechos de
más de una vez, siendo sus a1umnos, unpeca
.
con urnmos
ib'
. eprochablemente ataviado,
.
. b'
• or costwnbrc nos rec 1era 1rr
, .
camisa, s1 l&lt;:° casi p unca le vimos estallar en carcajadas, corno le era t.1p1co

.

sociales." 0
Nuestro cordial amigo argentino no aborda frontalmente el terna que nos
ocupa: ¿Es o no Caso un sociólogo sistemático; mejor, un exponente magi,;;tral,
algo que nadie duda, pero con propio sistema?, pues una cosa es aquello y
otra esto. Y la noción de sociolO!!Ía uerdade,11 no sale muy bien conformada
del pán-afo transcrito.

con una sonr1Sa, que 11
•
•
'denciaba cierta melancolía,
.
una sem1SOnnsa. que cv1
a Vasconcelos, meJor,
.
1 trance terrenal cúsprofunda ansiedad, en los labios que pronunciaron en e
pide: -Ahora, voy a saber ...

EL

Por su lado L6pcz Núiiez ---&lt;ibr. cit., p. 88 y ss.-: "Critica Antonio Caso
la teoría de las fom1as sociales y sostiene que el error invalidante de la misma
arranca de su fonnalismo absoluto, de intentar prcscincfü por completo de
toda motivación y de todo contenido. La verdad -viene a decir- es que al
lado de las formas estudia la sociología los factores de la evolución social, así
como 1a relación que media entre los aspectos de la vida social y las formas
físicas y biológicas que constituyen el ambient de )as sociedades humanas".
Y, después de citarlo en su con cpto de los fa tores de la evolución social:
''Hay un influjo innegable de Pareto, de Hans Freyer, de la Sociología francesa
más reciente, induso de L. F. Ward en el sist ma de Caso. Tales iníluenóas
contrapuestas llevan al autor a determinadas fluctuaciones ideoló ic.as que
pudieran parecer extrañas. Por Jo pronto hay en su obra una reacción valiente
contra el naturalismo sodológico."

SISTEMA CASISTA

' creemos que !lo se han
. l C
dmales o sea e Jaso en
deslindado adecuadamente las dos vertien es car
'
,
.
.
, .
1 contrario sobre todo los expositores
Saciologí11 )\ e11 Ftlosofui, smo que, por e
.'
97 d 1 libro
Gaos por c1tar uno. a p.
e
de f.sta se conforman ---eso pasa a
'
.
C
. r' .d
a la soplua, olvidando a la disciplina bautizada por omte.
1
mu tue en o-.
¡
trario•
Nosotros comentaremos al asunto precisamente a con
.
.
.
. l' . t ~ O apenas alinea don Antomo entre los
•H_a.y nstema socw ogico ca.suª·
· '
1
e
• •
be 1 s oradores de la misma que en nues ras
profesores de la matcna, o ca
o
" .,1 "
. d
b d
mal llamados por los poco entendidos como SOClO ogos . a
lat1tu es a un an,
. tff
t
y en procura de
sa de no encontrarles un casillero cien ico exac o . . . '
1
:~ues~ hay que remontarse a la~ fuentt&gt;s, a menudo postergada.'&gt; en os
· 1

Se ha discutido mucho sobre e-1 parucu ar, mas_
·

t

panegíricos a Ja gloria de don Antomo.
,
bra "Sociología Genética y Sistemática" ( 192i)' pero
Caso 11 amo a su o
·
.
• f
;&gt;
.
onde c1 título al contenido, o fue otro alarde del tnbuno tnun_ante ....
c:resp
·' . el tratadistas reputados· sin mengua de aqmlatar que
Véanse algunas exegestS e
'
.
' r
..
, ( 1958) pasando por la de 1945, no ad\•erumos ma)O es
en la novena e dlCIOn
•
, ¡ · l ·'
.
1 tratamiento de las cuestiones medulares, pero s1 a me us1on
cam b10s en e
.
d''
-' "to
de más abundante doctrinaria. alemana -algo similar suce io co~ s~;~~ns1
Y q uehacer filosóficos-- al lado de la originaria, de origen fra~ces. el 1c1bonar
.
.
r ello muchas neovers10nes e o ras,
o corregir no equivale a superarse, y, po
'
, .
ed'
. 1 I de texto que hicieron fortuna, no mejoran sus pag1nas, qu anen especia as
,
dose e.a.si como al principio.
Tal, Poviña, en su Sociología -2 tomos, Ed. Assandri, Córdoba, 1954 en

el primero, p. 2-12-:
.
''Caso define a la sociología como el estudio científico de los b~hos, ~1ales,
. t como un fenómeno de conciencia que lleva tmpl1c1ta una.
1 1 ch
y a l
o socia
. .
dos supremas
finalidad. Así sostiene que la causalidad final y la conc1enc1a ,son
, .
·1al,· y que lo social no se reduce a fo.nomenos ps1qmcos,
SOC
lo
de
categorías

Pero, en seguida: "Hasta aquí el pensamiento de Caso es congruent&lt;'. No

'

es que puedan señalarse aporías insoslayables en el mismo. Es claro que no.
Pero, como de.stacara Perpiñá, de un modo a mi entender corre&lt;'to y categórico,
hace sucesivas concesiones e.n su "Sociología" a la posición naturalista clásica,
tan combatida por él según dijimos. Así en su concepción del hombre no
traspasa los límites del "horno faberJ•. Así análogamente considera como
distintÍ\•o de la especie humana e1 gozar de una técnica o industria progresiva.
Viejos resabios estos que muestran coa toda la elocuencia, de los hechos, cuán
difícil es de desarraigar las ideas y los hábitos mentales que tuvieron resonancia
en un pasado anterior." ◄ z
López Núñez da en el blanco, precisamente porque la monumental figura
no le impresiona tanlo como a otros ... Caso, por ejemplo, heredó de Wa.rcl
41 Aprovecho la oportunidad para agradecerle a Poviña la referencia dt•dicada al
suscrito, en Sociologia, l., "Los recientes prOgTCSO$ de la Sociología Latinoamericana",
p. 245. En relación a "Lombardo Toledano y su Tiempo", ver E:uélsior, 16, 17 y l8
julio 1973.
" Ver, del suscrito, Ensayo sobre la realidad y sentido del Estado, México, 1945 y
Editorial U nh· ni iaria, 1962, San Salvador, acerca de los que pudiél'l!m()!; denominar
kelsenianos anti!elsenianos, reiteradón de esos resabios apuntados por Lópe:i; Núñez
en el texto ..•

173
172

�.
•.
en tre otras tesis
· • la de sinergla social,
d
d d d I disciplina en l\orteamenca,
fun a or e a.
.
,
d Cuadro de éstas en el esta oarmoniza&lt;lora de las fuen..as colccd~v::5 -C:~~VeIII HP 19~-200 Ed. F. Beltrán,
3 r• 1
"Campen 10
• ·
'
unidense, me uso en su
. • l
. •eras
ediciones ya que en la
,
, .
d "d 1929-- que apa¡-ece meJor en as pnm
Ma n ,
.
. d
r su cuádruple vertiente domestica, econovena, la dilute en la ~olidanda , poXXI XXII x· XIII y XXTV- aunque
•·
· 'd
--Caps , ,
, •
nómica, pohl:!ca y JUrt tea, . d ·,
, '.
ás a!!l.lda al incidjr en el natud" trices surgien o a cnl:lca in
~
subyace
en
' al formarse en e1 po.,1
-·tivismo, tributó sin quererlo. a
.
1 sus
. . irec Caso
rah.smo e a.s1C1sta, pu~.
.
r ente un balance de don Antomo,
los que tanto combatma, al grado de que es u, g
( cuanto contraprueba la
.. .
. b'
filosóficam nte seria an ,,
neoJ1osrtivutaJ st ten.
.
,
t así natura para aclarar antino"dad de escindir su achtu&lt;l en una y o ra
g
·c1
neres1
• .
lémicas t"specialmente la so tem a con
mías que aparecieron en algunas po
,
Bulnes perfilada detaLombardo Tokdano; en ello, cabe destacar otra,!~º-º d
~ •s
lla d amen te por Hem ández Luna en la obra mu u ita a aq .
.,
..
r el hecho social /u11damrntal, asunto grato a
La preocupac1on cast~ta po
.
· d. ca otro rasgo
1
d d" , su "Sociología" Junto a Pereyra-, m l
\'fono~--:-._ª que e tco L S ciolo ía -naturaleza, co11teriido y agregados-,
ncopos1t1v1sta. Wonns, en a o
g
.,
. • . es de 1921 Paris, se
"d Ed I Gón ora 1925, cuya vers1on ongmana
'
.
Madn ,
. ee
g, . VII
38-44 de la segunda parte; en Ja pnmera,
ocupa de ello en el capitulo
' PP·
'
·
·
rv&gt;cial condu'-·e
1
. l , sea un arte o una CJencta esi-'
'
después de negar que a _soet? ogta
d I sociedades y la filosofía de las
en qué constituye: la ocnc,a general e as

1
do5 de la sociología establece a su sabor as
En la tercera parte Agrega ·
d"
· :... ,s sociales las artes
,
1
. l g'a las 1\/ersas aen ""
'
relaciones entTc esta y a ps1co o • , . d
odestia a los sociólogos enci.. ,
1 {I·¡ f' . y aunque recom1en a ID
sociales y a oso ia, '
d
t ni en amb1aon
.
.
.
or abarcarlo todo, no se que a cor o

ciencias sociales partic.ulares.

rloped1stas, ansiosos p
. d d los sociólogos metódicos, en su
ni en boriz ntes frente a la adusta a.ct1tu
e
mayoría alt'manes.

. ..
d b !to·
. d
I libro de Caso las s1m1btudt"S brotan e u .
Si se t"cha una
ª ª las cirncias conexas ( c1enc1as
• ·
· ¡ flosofía ele
.
,
soc:ia es, i
capítulo I.-La Soc:iolo~i~ Y ,
1 f al en !Ol&gt; prometedores, en el título
la historia, psicología y h1olog1a)' y a
r •mata "n posición alguna.
· ¡ , e tcmporanea no e
.,
"Caracteres de la Soc1_0 og1_a ,o~ I . t . - Allí alude a Freyer reiterando:
Capítulo Il.-La Sociolo!'ª y ª¡ _1~ ~n:n Francia Inglaterra y AJemania",
"La sociología y la filoso~,a d_e la usl onaltur d Alf;ed Weber"• notándose su
¡ ·
. "La h1stona de a cu a e ·
para conc uir en.
'd
I
r los tudescos sin que se:i esto
interés por abandonar a sus quen os ga os po
0 Jea

t? ,"

e Sociología 1946, influidos por el Maesuo Ciuo situamos
nd' . ; de la Jolidaridad, extremo que no haríamos

ca Nosotros, en ~atos d
a la sinergia ward1ana como
al presente.

174

'º "'º"'

muy convincente ... El capítulo III "Filosofía y Sociología", revisa a Comtc,
Spencer. Fouillée, Gumplowickz, Comnudad y Asociación (se trata de Tonnies,
por supuesto), la ociología Formal ( es Sirnmel y Wiese, apenas aludidos),
Tarde y Durkhcim, ciencias de la naturaleza y ciencias de la cultura (toques
ligeros ei1 menos de una página a Windelband y Rickert), Dilthey y el Método
de las Ciencias del Espíritu, Meyerson y Spranger, La Po::tura de Max Weber
y la de Ma..'&lt; Scheler y en la página 47, sorpresivamente inserta a L. F. Ward,
uno de ~us autores preferidos, con su sinergía social a la que posterionncnte
trata ea el capitulo VII; por cierto en el Compendio de Sociología del norteamericano priva una distribución muy similar a la de W orms y a la de Caso,
quizá con mayor profundidad. Y el balance de la obra acumula teorías y
doctrinas sin aportar criterio personal, C'.aso era un expositor .sistemático, pero
110 elaboró un sistema sociológico, al extremo que sicmpre nos hemos preguntado de dónde extrajo Poviña "su" definición de la materia, ya apuntada.
pero el tratadista argentino: "afirma Caso cn cuanto a la sociedad que es
un fenómeno geográfico, es decir privativo de nuestro planeta y que se encuentra regida por fuerzas ordenadas en la sinergía, concebida como acción
mutua y recíproca de energías, siendo las principales fuerzas, la imitación y la
invenció1J"; aunque sin fijar la proceden ia de esa noción de la cual se infiere
que la sincrgía es el hecho social f u11dame11tal casista, pero no ht"mos encontradoesas deffoiciones en el texto correlativo.
La cuestión de si Caso poseyó sistema o no, está más explorada desde cJ
ángulo filosófico, decidiéndose la mayoría de sus expositores por lo segundo;
e incluso priva no sólo para extraños sino en el seno de sus discípulos inmecliatos como nuestro profesor Eduardo García Máynez;u quien en su lacóniro
estilo:
"Antonio Caso pertenece al grupo de filósofos en Jos que domina el pensamiento problemático; por eso no ha onstruido un sistema. En cambio, dejándose lleva r por su hondo instinto metafísico, se ha aventurado por casi todas
las provincias del vasto territorio de fa filosofía general, libre de todo dogmatis.
mo y armado de penetrante sentido crítico, en busca de las eternas aporías. Y
se ha enfrentado a ellas con elegancia y desenfado, deshaciendo muchos errores
y logrando, en ocasiones, verdaderas conquistas, que le aseguran un puestoindependiente como pensador." ( Prólogo al libro de Caso Positivismo, ncopoJitivismo y fenomenología, 1941.)
Y García Má}TJez, gran conocedor de Nicolai Hartmann -el de la distin.
dón entre sistemáticos y problemáticos-, coincide, por citar alumnos directos
.. La última \'l!Z que estuvo entre nosotros Garda Má.ynez, para dictar unas conferencias en la facultad de Derecho, le ~1.ludé: "Vida Univenharia - Un fil6sofo del
Derecho en Tierras Cuzcatlecas", El Diario de Hoy, San Salvador, 14 julio 1961.

�de don Anwnio como él, con Oswaldo Robles; es decir, que el Maestro no
dejó un sútrma, típico, agregaríamos, de aquel orador nato al que a veces
arraslrÓ su verbo y no la pura sophía.
El propio Recasens --obr. cit., p. 574--, luego de signar a Ca.~ como
filósofo de la acción pol.'{lue "sostiene que en el mundo estamos para obrar y
toda su obra está transida -por la exa1taci6n de la preeminencia de lo éticd',
calificó de certera la anterior caracterización garcíamaynezca. por lo cual
resuh.a orif:,rinal el esfuerzo de Gaos en la obra multireferida. dedicando uno de
sus capítulos, justo al Sistema de Caso, pp. 95-127, por cierto uno de los más
logrados según su criterio.
Gaos se remonta a los lustros de la Univel"liidad Popular ya "~stos por
nosotros, y en especial al aparecimiento de La ,·xistencio como economía y
i;omo caridad que llevó el ~-ubtítulo ''Ensayo sobre la esencia del cristianismo"
que "engrosado hasta el vohunen de un libro reapareció en 1919 y con adiciones
y modificaciones en 19-1-3'', mientras Rccasens señala (1916) para la versión
original y el n1bro agregado "como des.interés" para el de la segunda fecha.
Y aquél agrega: "con fundamento, pues pudo dedical'Q'le el Maestro un
ejemplar de esta (Lltirna edición con las palabras • ... este Ensayo, qu ha cons-

tituido mi preocupación de toda la vida'", p. 96.
Y, cabe }05 libros de eitposición sustantiva de su propia filosofía -fuera
de los dr c-onfcrencias, ensayos, artículos, de texto y de exposición más o
menos crítica- resalta La existencia por lo más decisivo de todo, que es la
exposición del ,fist.ewa de Caso (subr., oñg.). Pues hay en la obra de Caso un
sistema quizá oculto por lo misceláneo de la producción y por no haberse
incorporado en toda una serie de gruesos volúmenes como el sistema de don
José Vasconcelos, sino sumariamente en este ''ensayo", pero no Por ello menos
efe tivo ya para quien haga, no más, un primer examen del contenido de sus

capítulos ( pp. 99-100) .

Gaos se cubre con un q1tizá, si bien, el sistema vasc.onceliano no dependió

jamás de dichos gruesos info\iosj asunto que :malizarernos el año que viene
desde el Uliscs Criollo¡ más prosigamos con don Antonio, al viso gaosiano,
sistemático:

4~

"El libro de 1919 se ensancha en estos cinco capítulos: La vida como eco•

11omía, La ciencia como economía, El arte como desinterés, La existencia como
" Basta leer de Gaos el siguícnte capítulo: "Un Sistema", en que no [igura por
su rubro e:r::plkitamente Vn.sconcclos, pp. \ 29-142, desde. luego menos extenso y menos
logrado que el de C:130, al que reseñaremos en Humanilos el año venidero, pa.ra perca•
tane, por él, de que Vasconcelos si es si1temdtic11 y no por habem&lt;&gt;! dejado "una serie
de gtUeso5 volúmenes", remitiendo 111 lector al balan e de Basave 'Femán.dez del Valle en
su obra wb~ el Uliscs Criollo ••.

.
caridad' Ensayo so bre la esperanza. el de 194
estos nue,·e: La vida como econo , . L
. 3 se completa s1mftricamente en
·
nua a cu:n ·
,
nismo y la teoría económica del e ' • . c1a como economia, El intuido, bol o y la fo11na Los u l
mn
,onocm11ento
.
, Ef
~ arte como desinterés El

,

a ores estet1cos L

cª

;xu

·t

.

,

sobre la esperanza, Ensayo sobre l f ,
encta como caridad, Ensayo
partes del título definitivo del "ensaª ,:· M'a. a tres responden a una de las
El tem.'1 o los
· capítulos de La "d· yo • 15tlca de Ia tr'ad
i
a, tan tenaz pues
d
•
vz como economía
1
'
·
e una F1losofía Notural o Cormol ,
l
son e germen o el desarrollo
"L
1 . .
.
ogia; e tema de 1 . t li
.
soure a ciencia como econom'
l
,
a in e genc1a o los capítulos
d
ia y a teona eco , . d
e una Teoría del conocimiento o L6 ica l t
nom1 a el conocimiento, los
al adoptar la crítka hech
1 . ~
a ti sensu, que en el libro de 1943
. . . .
.
a a a, teona económi d l
. .
mtwctomsmo eidético de H
1
~
ca e conoc1m1cnto por el
usser ' entrana la T
, d l
. ~orra e os Objetos u Onwlooía
d e los objetos reales e ideal . 1
es' os temas del 1ueg
d I
"'
acerca d e los mismos temas so I
o y e arte o los capítulos
sofia dd Arte; el tema de l"snt e ~ermden o desarrollo de- una Estética y Filoti
" res v1rtu es teol
1
J
e entes, los de una Filosofía de l R
og~ es o os capítulos corresponMetafísica, que todo ello p
a e t!Tlon y :ttca, y tocio ello apunta a una
.· t
f"I , .
resupone y cntrana - .
1
s1s erna 1 osof1co bien completo?-"
tno soo as partes de un

ª

r .,

, p. 105.

~~:

Estupendamente
distribUI.dO por Gaos si b.
•
pero s1gam~, antes de enjuiciar a am~s
no por Caso, tod~ lo transcrito,
en orden, mas que el artífice . "L di . ,
que el comentarLSta puso aquí
al libro, manifiesta que en. .uo pa ~ ~•?n hech~ al título, al pasar del opúsculo
l d
I
( . o os os polos son opuestos

nnc.tp10 no VIO

e

.

1

. vercl d I
?
ac;o smo os opuestos polos
biológico v el desinter, h , e'.
a ector. , entrelinearíamos) del inte ~
. .
,
es umano, encarnado
res
cruttana, pero que no tard,
.
supremamente en la caridad
.
.
o en mcorporársel
•
medio e) de lo estético", p. 106.
e. como sustantivo término interY. saltándonos esas tiradas en tomo a la "len

N

temas y formas estéticas". "El
d
gua espanola y su característica
r.-. , •
•
caso
e
don
· con los Principios de'
=letica, Dramma per Musica
aná. . Ant
. omo,
, con sus
lis1S )'' 0
•
con Ia bellei.a creciente de su
l b
e mentar10s de obras de arte
Pª a ra oral y
·
h.ast
'

es uno de los más destacados que
. .
escnta,
a con sus versos
Nada más natural, pues que la 1·11cosugme~~ la inducción caracterioló(l')ca'
0
té · ·
'
rporac1on de J
,•
""
•
rmmo mtcrmedio del sistem" T . b',
o estet1co en sustantivo
.
... am 1en es ara t , .
miento, por ser la esencia misma de I ; d .. ,e enstico del mismo pensasustantividad de lo estético no s
.
ª¡ 1:1 tao? aludida, el que toda la
a 1 , .
ea sino re abva o mte
d'
o el.leo, a lo meta.físico, a lo religioso" G
ia para trascender
Antonio ... y~ tal va construyendo su a. d ª°_5 ~a kantzam.zando mucho a don
tan elogiosamente, a fin de concluir n am~aJe, el suyo no el del examinado
,
.
en un mtema salg
.
salt a mas de relieve al irse a. las fuentes
.
a como saliere; y ello
sustituye a los franceses por sus e.aros t d. donde, sm andarse por las ramas,
u escos, en constante desplazamiento:

~~

177
H-12

176

�.
lo cedió ante la 'filosofía del
•&lt;La filosofía biol.ógica de Le Dantec,. rorbe1emp ·an' a de la inteligencia sino el
· 11 s0 bre la doctnna ergsom
Driese
·
. .
od
· • n 'economista'
0 nr.:i_nismo' de
•:,'
h L crítica dec.1S1va de t a concepao
'economismo de Mac . a
1 . t ·ci·o,us·mo eidético ele Husserl.
.
l
· · to la aporta e m u1
de la cienna, de conocnmen ,
1C
.
·1 desciende en el maduro
. d ltam nte par e aso 1uvem '
Schopenhauer, esnma o a
e .
,
ránea (sic) buena muestra
al nivel en que \e ha puesto 1a filoso~ :::=:es miis delicadas de la bis,.
de la sensibilidad del Maest~ para
.
.ch e·¡ f' •• pp 106-107.
,
tona de d1 a t ooo ia ,
.. .
entador de Leibnit2 en La cuah
penhauer?
El
lo!rtcO.
complem
,
¿ c uál Se o
.
"
.. t (1813}. el cn'tico que no ep1gono
· · · d
'n suficten e
,
'
drupe raíz del principio _e_ ~azo
l ( 1815) . el epistemólogo de El mundo
Sobre la v1s-ion y el co or
'
.
, .
d
de Goe th
. e, en
. , ( 1818) que si bien no haya tenido exlto, e
como voluntad y represcntac10_11
rdi l ·
corolario LA voluntad tn la
i6
.
tituye libro ca na , su
,
hi
creer a Bre cr, cons .
del .
D"lthey· Los dos problemas fundanaturale=a ( 1836)' antecedente
pnmer Pi z:po',nena ( 1851 ) a las cuales
, • ( l841) 0 Pa.rerga y ara •
·
'
mentales de la etica
. , I ·¡ t historiador de la filosofía cuando
,
.
·egar
-y
se
le
escapo
a
'
us
re
, .
hab na que agi
.
d l
l
placable censura al Kant etico.
El ongen e a mora,
es muy unportanteaanar fama inmortal. . . Pues esta y
jurídico, que le valió perder un lauro y "' .
.
. Caso de manera
'nflue11cia schcpenlu1.ueriana palpita su~mpre en
'
11
aque a 1
l'b l n
.
Gaos la concrete para ca 1 rara.
permanente, sin que
.
_ . ta que viene a continuación, donde
. . , d s a repetir 1a proteica 1is
Y, resistien ono
F
.
d Asís y Tolstoi, Santa Teresa
stín y Carlomagno, San ranclSCO e
, .
A
S
d
an a an gu
.
.
. "Los clas,cos y otros conteroy Kierkegaard,4ª en un si.ncrctismo contumaz.
lill.

. .
•. f -Ed Sudamericana, Buenos Aires, 1948,
.,, Er:nile Brehier, H1slona Je la Filoso ta 1 d . Caso que el de Gur..-itch, como lo
II p 678 y ss. y nos gusta mis el Husser e
,

.

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1

.

de Dario l p. 278.

d fil

expre-.é en Gavw.ia, e amigo
• ¿
1 a.ctuale.s expositores e ' ota ado cual ·merece, entre os
,
., Schopeuhauer no h ª d es c
'
¡ tres sofistas -Hegei,
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us demoledores ataques a 05
1
sofía contemporan~, tanto po~' 5
"
ant en su trabajo Fundameritos de la mora
Schelling y Ficl1te- co~o ald p;dre ~ ~cervamente al dios de la época, y por eUo
-Ed. Prometco, Valencia-, on e ceni: d
I Rea1 Academia de Dinamarca, cuya
., .
. tiv.une.nte ser prelllla o por a
.
"16 f
no mereao, meqwta
lt 1 . el autor menciona d1v-enos •l so os
.
"E fin no debemos oca ar o,
.
.
acta termina:
n
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,~" sumamente 1Dconveruente, que
di
1 roá grandes con un tono ,....,
contemporáneos, de os
s
d ' p 1 .
d--.t.- se ...,uivoca de medio a me 0 ,
~-.
di h
( . " 'M nén ez y e a110, a =iao,
es en extremo o enswo.
e
.
. . d Schopcnhauer por babcr ganado e o
afirmando que de ahí aun1ent6 el prestigio el d 1 1·b
l~drío todo eo su Histi&gt;ria
e l re a
•
0 tema era e
lauro, recibido en No,uega, :uy IV Ed Gl
Bueuos Aires, 1943, p. 165-. Mayores
de las id tas estéticas en Es pano '
. p ero, fa] de Menéndez Y Pe!a)·o"' del
detalles en "Schopenhauer eontra Kant- aso. en
sodécad3.5 gracias a la incansable
siucrito: "Sábados" de Dia¿o Latino~ m:i.nte:~:s i:~o debe \a cultura continental, 5
labor del doctor Juan Felip.e Toruno, a q
noviembre 1969.
ib n .sociólogos sin mucha hondura, prtferi.mos
• Eo vez de estratos, tal acostun ra
,__ hubo CD la época colo.
. ni clases porque no ....,,
utilizar ,stamentor, Y no razas, ru castas,
'

poráneos summtstran ilustraciones y rnmplemcntos más o menos esenciales.
Pero las corrientes de pensamiento ajeno, con ser mucho, en todo pensador,
son en este caso, como on todo caso de pensador auténtico, es decir, que piensa
e11 última instancia por sí, lo de menos. Lo de más son las ideas, las intuicíones,
las convicciones, los sentimientos y hasta las tendencias que realizan o mov.ilízan
el pensar en última instancia por sí. Las ·clefin.itivas de Caso afloran ya en el
op{1sculo. Mas el hacer justicia a su pensamiento requiere atenerse no a las
flores tempranas, sino a los frutos maduros", pp. 108-109.
Gaos se esfuerza por "si.,;;tematizar" a Caso, valido de su expliátación "existencial", así: 'He aqu.í expreso el espíritu sistemático de 'ensayo' en las
palabras del segundo 'preliminar' añadido en 1943 bajo el titulo 'Sub Specie... ', como un segundo pórtico de arquitectura simétrica, armoniosa como
la de una construcción clásica. En síntesis, filosofía de la existencia filosofía
de la vida, sin que falte la historia cara a1 historicismo contemporáneo. Pero
sin quedar.;e en éste, como a él rnismo le es imposible qttedarse. La filosofía
debe hallar la síntesis de la Metafísica y de la Historia, teniendo en cuenta
tanto la Historia de la Metafísica como la Metafísica de la Historia", pp.

108-109.
· Pese al entusiasmo gaosista, no emerge claro el "sistema" de Caso y menos
si se aprecia su obra coJosaJ muy por encima de ese pórtico por clásico que
parezca; y también dentro de éste se encuentran dudas: "Hay en el sistema
una cierta oscilación, que no es meramente tenninológica entre 'lo existente'
y 'la existencia', como aun entre dos acepciones de este último término: vida
biológica y vida humana. vida 'biográfica'. Es la naturaleza entera, on la
inanimada y no sólo la vida, biológi&lt;-a, lo que entraña los principios energéticos
por los que se la concibe" , p . 109.
Gaos menudea en citas casístas que cubren el final de la p. 109 rematando
en su ímpetu por medir al autor c.on un exitómetro -valga el modernismo-de los doctrinarios a su estilo que a la fecha no son ya tan actuales ( escribió
, para 1947. Luminar, noviembre VIII , 1946, 3-4): " Pluralismo bien coincidente con las direcciones más importautes e influyentes de la filosofía contemporánea, hasta las m:ís recientes, hasta el 'exístendalismo• empeñado, exasperado casi, en diferenciar radicalmente la 'existencia' humana de todo ente
no existenciforme."
nial de Anifrica Hispana, tanto en Prt1bíttro y doctor José Mada.s Delgado -Ministerio
de Educación, San Salvador, 1962- y "De les ancestros al presente: A¡&gt;Qrtes para
el Sesquicentenario de la Independencia de Centroamé.rica.", en Repositorio, 15 ,ep.
tiembrc 1971. Y presente un:t ponencia ' EstamentO!, DO clases, ni rua.s, ni casta.," al
I Congreso de Historia de Centroamérica, celebrado en Guatemala, diciembre !972,
que acabo de entregar al doctor Mcndicta y Núñez para su publicación cu próximos
números de la Re\ista Interamcricana de Sociología.

179
178

�.

,

d

de su "sistema",

, ito ele modt'Tnt:ar a Caso entro
.
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BuUe allí un confeso propos
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o es inoporumo aquel pasa.Je,
1 1 día al pootrer gn o, Y 11
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algo cual poner o a
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no comprobable pero posible. d~ q , 0
m¡&gt;robar su modernidad ya que
l)OT' el mteres
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intej?ra me dt a m e ,
d O .. ido Robles a una pregunta e
por lo que saltan fieles las palabras e .
lo de Robles:
b', como f'l suscnto tsnpu
Hernánde"l. Luna, tam ien,
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denr-nde de su novedad.
l ·alor de una oso ia no
r' Para mí, eompanero. e ,
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falsa.e;. La ,,erdad o false,
. .
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No hay filosof1as neps O nue, •
.
d
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&lt;l ende de su veJe't o e su nov
f,
dad de w1a filoso ia. no ep
1 1 ·¡
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Mascarones de a p u osop
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1963- en su 250. am\'ersa.no e
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1 ... t rna" cas~sta a\ viso e aO!''.
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mino "estratos" aparece en él sumamente vago, at l
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de cualquier etapa sto.
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, E 1' ·ca" publicada
la Teoría Pura y la Tcona go o i
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• Vr.r del suscrito, "Algo sobre
. t Tecnológico de 'Monterrey. 1950; en la
R;uista de Esludios Contables, _Institu º1951 -•·-• refutando "Teoría E11,ológica
eu 1ª
.
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anu.,.,,
.
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Revista Jus, MéXJco D. F., JU o-6cpR • t de la Escuda Nacional de Ju.nsprndencra,
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Teoría Pura.", pu bli e:ad
•
• libro Pro-yeccwnu inis e
Y
1950 Hay reproducc16n en m1
UNAM, enero-marro,
·
195-211.
Cultur.i., San Salvador octubre 1957- pp.

rica? ¿Afirmaría Caso, sif'mpre ponderado, ese ec.onomismo, exhaustivo y
absorbente, t&gt;n su tabla de valores? Estamos ciertos que no y no ... ) sobre
tocio el de la ·aridad (¿por qué ese sobre todo, es que el desinterés ya no rige?)
resulta si no acaparado exclusivamente, sí revelado decisivamente por el
Cristianismo. La concepción total oscila cle nuevo así, e.ntre la de estratos
esenciales de la naturaleza humana y la de etapas históricas del género hu.
mano'', p. 130.
Que la caridad sPa cristiana, igualmente lo es el desinterés. qu~ aquella
integra una modalidad más encendida de éste, pero al mismo tiempo tales
oscilaciones, csc.ap:índosc del boceto gaosista, reve1an las fallas del ' sistema"
en Caso, no en su exégeta:

"La relación de la economía. el desinterés y la caridad con la filosofía de
Caso es también diversa. La economía y el desinterés son estratos o etapas
(¿en qué quedamos, por fin. ya que los primeros tienen connotación sociológica,
aunque difusa y las segundas hist6rica, o en el sentir de Gaos. historiruta?)
del objeto de la filosofía de Caso, lo existente y la existencia: la caridad es
desde luego lo mismo, pero este estrato o etapa afecta a la filo·ofía de Caw
como no lo hacen los otros dos: (¿por qué? ¿ Por afirmarlo tal Caos?) la
filosofía de Caso no es ciencia económica ( ni podía serlo, rehilaríamos) ni
siquiera arte estético (esta simbiosis no adara nada y confuncl mucho) sino
adjetivamente -si bien de muy subida calidad-, pero aunque se deba distinguir entre la caridad sobre la que se filosofa y el filosofar ~bre ella, .¿no
está este filosofar animado por el espíritu de lo llamado en pasaje anterior
de este trabajo el cristianismo filosófico de Caso? ... ''La filosofía es imposible
sin la caridad ... " (La existencia, 1943, p. 171).
Contra lo creído por Caos y por otros, ese opfaculo y luego volumen de
Caso no es filosófko sino sociológico, como le sucede a considerable parte de la
meditación de Dilthey, y la vía hjstoricista, a la que Gaos quiere llevar a Caso,
mediante los exponentes cimeros de la filosofía contemporánea, seleccionados
por aquél en la abundosa catarata de éste, lo contraprueba. Podría aclmitine
cierto "sistema" allí, pero sociológico, no filosófico, algo que no advirtió ,el
trasterrado en su examen, tan deseoso de sistematizar un pensamiento problemático, de suyo hasta evanescente.

Y si se analizan a esta luz Ja.5 páginas siguientes hasta. acabar el resptctivo
capítulo, pronto advertiremos un desarrollo sociológico, no filosófico, aJ ual

Caso no siempre se mantuvo adicto, al grado que en su "sistematización" Gaos
recurre justamente a "Positivismo, Neopositivismo y Fenomenología11 , prologado por García Máynes, aún Caso en plenítud ; y éste, al ser calífü-ado
de problemático, asínti6 a] menos con u silencio, gue si no lo hubiera llrdo,

181

180

�aquel polemista sin miedo y sin tacha, se daría tiempo y lugar para ponerle
al discípulo bien los puntos sobre las íes ..•
Los apuntes gaosistas a la "filosofía estética" de Caso, p. 1 12, por ejemplo,
ni agregan, ni disminuyen en el asunto, purs cabe w1a sociología del arte, más
all:í y má.o; acá de Guyau; y las conexiones con e.l moriismo estético vasco11celiano, ya apuntadas aquí, subrayan CJUC ese sí fue sistemático, del "Pitágoras",
a la "E.-;tética", de ésta a la "Metafísica", de ella a la "Etica", aún a la
"Todologia", panorama que por ningún rumbo asoma en Caso, y no porque
el otro dejara volumiuOSos tomos, sino porque conserva una línea vertebral.
de que don Antonio careció, cual lo contraprobaremos en sus descendientes, de múltiples matices y tcndmcias. CJUe se decían discípulos y, algunos
lo eran, no sólo por debt.-rle mucho en t&gt;l conocimiento filosó[ico, sino tambié-n
porque la asistematicidad casista les pennitía reguir sus propias convicciones
sin nf'gar tan descollante prosapia ... Y de inmediato lo perfilaremos en tan
sobresaliente sucesión cuando hay hasta elementos contrapuestos, t&gt;n mutua
polémica, pero todos ellos, incluso categóricamente reconocieron la maestría
sin igual de Antonio Caso, mientras repudiaban o criticaban el pensamiento
vasconceliano. no digamos las actuaciones del Ulises Criollo ...
Los excunos de Caso -lo repetimos-- acerca de la economía, el desinterés

y la caridad, más cerca de las prédicas de Cmnte sobre su "Catecismo Positivo" y su relilrión universal, por esos "resabios" de que nos habla López Núñez,
que permiten explorar a un Caso, neo y no anlipositüri.sto, son sociólogos y no
filosóficos, lo que explica no sólo esas oscilaciones, que parecen :;orprender
a Gaos a cada paso, sino aquellos instantes en que el comentarista -dado que
la sociolo~ía no era su fuerte- se pierde sin remedio, hundido en un niagare~co fluir de exaltaciones casistas. que él. hecho en la escuela germana, por
usar un vocablo genérico, no logra detener y menos clasificar.
Tanto en sociología como en filosofía, Caso era un sistemático, pero en la
exposición de teorías ajenas, pues al llegarle el minuto de decir su verdad,
muchas veces -y basta leer las páginas de ''Sodología" para comprenderlo-sus ac:ípites, cuidadosamente separados y clasificados, se quedan inconclusos.
Y no era viable encontrar un "sistema" -si bien ea de elogiarse el ánimo
de Gaos al intentarlo-- en un libro sociológico, y no filosófico, lleno de oscilaciones, por no decir de hiatos, CJUC ualCJuicra que parezca su mérito -más
en el juventli que en el maduro- no tiene ni el alcance ni la envergadura
para albergar todo el pensamiento de don Antonio, rnyos mil problemas y
aporías desbordan sus páginas, bastando considerar cómo Gaos camina con
mejor pie rn el capítulo de la multicitada obra, denominado, a sec.as, Un
Sjjtemo. introduciéndonos en el vasconceliano, tanto porque allí se trata de
temas filosóficos como por encontrarse con un autor que lo tuvo, y que tal vez

por ello, no presenta continuadores que llev
,
.
.
geniales, punto que deJ· amos p
1'
, . aran mas lejos, sus iluminaciones
ara ª proJUma entrega d H
·
nos ocupemos de estos perfiles desde V
• e ttmanuas, cuando
sentes...
asconcelos y no de Caso, cua] los pre-

LA

ESCUELA DE CASO

• en este 1973
.Casi y .sin. el casi·'nad"ie, rn· aun
d' d
miento físico, ha encontrado en los m di
•.
~ca. as de s~ desapareciseguidores -o que
1
e os um, ers1tar10s mexican(lS tantos
se o creen- como do A t .
lus~s en que medio mundo, del Aula Pal~ar n oruo, al extrPmo que hubo
propia saJm0&lt;lja. "M'
C
es
Mascarones, entonaba la
•
• 1 maestro
aso
" aun u
ch
no tan jóvenes tendrán .
1 ..• '
q_ e mu os, y los lectores ya
eJcmp os a mano ru t
•
personalmente, tampoco en la se . &lt;l
b '
conocieron, no digamos
· ne e o ras publicad
·
edi tar era aún en M' .
as, en tiempos n que
ex1co, tarea no de roman
.
d
. .
que, en medio de esa abigarrad
hcd
os smo e eg1pc10s. De manera
a mur
umbre que
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a elanto de la filosof'a e '·- "b
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poco o na a lUl por el
1 ~
•
auc en ar a los de prim
fil
suscrito en su mayoría todav'a
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era • a, para fortuna del
• 1 ensenan o en I UNAM
f,
durante los 40, al llegar nosot.tos de tierras
.
a
salvadoreñas dmes
· ded los 30 y
por su sociología y no por sus teX tos f'Il oso•r·1eos . y
•. ,a miranl o a. Caso
acabaría auténtica pues don .._. • .
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' , quiza, aque la vivencia
•
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rui.01110 a CJUlrlO sobre tod f
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mcJor nombradía con su "gene•...,:uca Ysis
. tematica"
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Ul'ra
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su
palna,
1
que por variadas circunstancias no d bo d
lque.co~ os ensayos filosóficos,
p
es r aron os hm1tes del Anáh
or el orden, ya mencionado García M' , . . . .
uac.
en una Escuela -¿lo sería'- uc a a)nez, e ~1c1are~os por él este bucear
profesores:
.
q
grupa los mas quendos nombres de mis

~

ª

~

~

ª

Conozco demasiado bien a aquél ara saber
.,
c.om ún. desde 1939 cuando lo
lp.
su devoc1on por eI Maestro
,
escuc 1e no obstant
,
.
materia por estudios anteriores l"C'alizad~
qu~ trnia revalidada la
en "Introducción al Estudio del De~cho" en la -~~1vers1dad de El Salvador,
continente por su obra
•
, ' conoc1dis1mo a lo largo y ancho del
, con no se cuantas ed' ·
Ali'
nunca se dedico al d ch
.
.
1c10nes.
i don Antonio que
sado por el autor, es~:c
a ~~g:::;fía}urídica, fuera del cariño ;rofe0
en claro.
'
e una vez para dejar las cosas

~

au:::i~

Seguí el curso de Etica con García M. ,
Filosofía }' Letras . y tal r" rd , l
a} nez, a la saz6n ya director de
' •
"'co aran os compa •
11
L una, ni en sus e,.-plicaciones de cát d
bl" neros, entre e os, Hernández
posterior, Etica empírica ética d / ra -:-~u icadas en 1939- ni en el libro
bajo la inspiración de S •h I
e umes,_etica formal y ética valorativa, 1944
e e er y, en espec1al de N. Hartmann , de q men
. G arc1a
.'

183

182

�Máynez fue discípulo en Alemania, como de Kelsen, encuéntrase aprovecha.
miento de las ideas casistas, ni siquiera en lo de economía, desinterés y caridad,
exaltados por Gaos, tangenciales a alguna de las ramas morales enseñadas
por nuestro fenomenólogo.
En Historia de la filosofía griega hasta Platón, asignatura dictada por García
Máynez, con estudio manifiesto, plena de lecciones, no obstante ser Caso el
Sócrates mexicano, éste brillarla por su olvido ... Igual en El Derecho natural
eri la época de Sócrates ( 1939), véase algo referente al Caso, moralista, muy
destacado por sus críticos.
Menos contribuye explícitamente don Antonio en cursos monográficos de
García Máynez a guisa de la "Indefinición del Derecho", que con base en Fritz
Schreier, cardinal figura de la fenomenología jurídica alemana, con Kaufmann
y Reinach1 nos impartió él en Mascarones, durante esos años, al e.xtremo de
poderse preguntar -y fuera interesante la respuesta del aludido- ¿ qué sobrevivió del casismo en todo eso?, pues abundan hartmannistas influeneias, también schelerianas. . . independientemente del aprecio que guardamos por Gar cía Máynez, cuyas tesis filosófico-jurídicas hemos defendido frente al ególogo
argentino Carlos Cossío en varias oportunidades. 50

\

En la Axiomática jurídica nuestro docente (1945), véase por Stammler
-muy caro al maestro Juan José Bremcr en sus Apuntes de introducción al
Estudio del Derecho- Schapp y el mismo Schreier, Lessing y Brentano, al fin
dentro de la fuente feuomenológica, sin que Ca,;o aparezca por parte alguna,
ni en El problema fil-Osófico~jurídico de la validez del Derecho ( 1935), ni en
La libertad como derecho y como poder ( 1941).

Y para no alargar la nómina, Gaos, invitado por Vasconcelos y García
Máynez, para disertar acerca de La biblioteca de Caso -obr. cit., pp. 55-62,
el 27 -noviembre 1946, en el mismo libro, al glosar amplia y generosamente,
La lógica jurídica de Eduardo García M áynez- fragmentos de un curso de
invierno, dado en febrero 1952, bajo el título de Contactos recientes entre
Filosofía y Derecho, Facultad de Jurisprudencia de la UNAM -obr. cit.,
pp. 143-181- uno de los más extensos, aunque no de los más exactos, trae
algo, siquiera algo, sobre la influencia de Caso ~bre el estudiado filósofo del
derecho ... 51
"' Ver, del suscrito, "Ma.ritain, Robles y Gaos" -El Diario de Hoy, 19 octubre 1969
No soy filósofo: José Gaos--", 14 cliciembre mismo año.
11 Ver, del suscrito, "Caso doloroso Un f:i!6sofo en la, sombras", El Diario de
Hoy, 3 agosto de 1969 y otro artículo en 1A Prensa, México, D. F., sobre el doctor
Robles.
y ''Letras Contemporáneas -

184

Oswaldo Robles, a quien traté íntimamente 52 y de seguro por su temperamento apasionado, en contraste con la parquedad emotiva de García Máynez,
se proclamó siempre un discípulo de Caso; y lamento no encontrar en mi
biblioteca su tesis profesional para optar al doctorado de filosofía en 1a UNAM
-ya era médico graduado de una universidad nort.eamericaua y, posteriormente, lo fue en Psicología por la alta Casa de "por mi raza hablará el
espíritu"- relativa a 1as relaciones entre el cuerpo y el alma, continuadas
en su Antropología filosófica -Ed. Pax, México, 1942- que comenté a su
minuto ~s dijo bellas palabras sobre Caso en sus cátedras pero poco en sus
obras escritas debido a que el tomismo viviente, lo separó, pese a sus manifes~ciones de cordialidad y admiración, hacia el amado Maestro, que por
encuna de sus explosiones "cristianas" albergó mucho de pagano, en el sentido
socrático del calificativo ...
Ni en Kant y la Metafísicm (1936), ni en El tomismo viuiente (1937) ni en
Esquema de ontología tomista (1941), aparecido originariamente en Abside,
ni en Esquema de Antropología Filosófica, ya cit., ni en Propedéutica. filosófica
-Curso de Introducción a la Filosofía- Ed. Porrúa, 1943, cuyas pruebas
tuve el honor de corregir y hacerle al autor alguna sugerencia, y menos en
Fray Alonso de la Vera Cruz ( 1943), ni en el estudio preliminar a los escogidos de José de J. Díez de Sollano y Dávalos ( 1943), ni en La teoría de la
idea en._Malebranche y en la tradición filosófica, para no continuar con la
etapa psicológica de Robles, ni en La filosofía natural de los vivientes en
Fray Alonso de la Vera Cruz" -Anuario de Filosofía, Seminario de Investigaciones Filosóficas de la Facultad, UNAM, 1943- se permean citas de Caso
o alusiones a su pensar o sentir ... "
Uno de los factores que explican si no justifiean esos silencios en torno al
Maeslro podría ser que tanto García Máynez como Robles, cada uno en lo
suyo, son sistemáticos y no problemáticos, como no lo fue don Antonio, rebelde
" Gaos --&lt;Jbr. cit., p. 17-: "Del Seminario de Investigaciones filosófica&amp; de la
Facultad", puesto bajo la dirección del doctor Oswaldo Robles., han sido labor la que
corresponde a su nombre, y la editorial, ésta con el número 1 de un A.nuario de Filosofía
que he de citar aún". Allí iba nuestro grano de arena con "Temas de Filosofia Jurídica
en la obra de Clemente de Jesús Munguía", pp. 137-158.
11
Ver, del suscrito, "Una Guía Filosófica" (Introducción general a la Filosofía
por _d doctor Oswaldo Robles, Librería de Porrúa, 22 páginas, 1943) Novedades,
México, D. F., cliciembre mismo año· y "Esquema de Antropología Filosófica" Revista
Abside., México, D. F., abril-junio, 1942.
'
.. A lo expresado por Gaos en el texto acerca de "La lógica jurídica de Eduardo
García Máynez", hicimos "Comentario a un Comentario" -Revista Signo Biblioteca
Nacional de El Salvador, abril-junio, 1971- poniendo un poco de ~tiz a los
entusiastas juicios del insigne trasterrado •.•

185

�\

a dejarse encasillar o incluir. . . cual si temiera perder su irrequieto magisterio,
del que salieran fenomenólogos, tomistas y hasta respondones, a lo Ramos.
Ga~ albergó una fuerte inquietud historicista -y por ello de lo mejor en
su poliseñalada obra, viene en "Crisis y Poivenir de la Ciencia Histórica",
dedicado a O'Gorman, pp. 217-224, en fonna de Carta Abierta, y "O Gorman
y la Idea del Descubrimiento de América", pp. 225-260-; y ya reseñamos
su actitud ante el "sistema" de Caso, pero al igual procedió con Robles, lo
cual consta. en el referido estudio-entrevista de ,Hemández Luna a aquél en el
Hom enaje, ya citado:
Tengo entendido -le confía a Robles Hernández Luna- que el doctor
Gaos destinó un comentario a su "Pr9pedéutica Filosófica", en el que observa
que usted la presenta como un libro sistemático y que sin embargo hace en
ellas reiteradas referencias de tipo histórico a filósofos y problemas de la
filosofía. De donde resulta que su Propedéutica es "tanto histórica cuanto
sistemática". En otras palabras, que con el "espolvoreo de la historia de la
filosofía" que hace usted en su Propedéutica, ha venido a probar el ineludible
hecho del historicismo de nuestro tiempo. ¿ Qué opina de esta objeción de
historicismo que se imputa a su Propedéutica?Efectivamente el doctor Gaos ha objetado esto a mi Propedéutica. Pero,
pregun.to yo, ¿ por qué la referencia histórica a los grandes pensadores en relación con los problemas de la filosofía ha de ser argumento en pro del
historicismo filosófico? ¿ Por qué historicista? ¿ Por qué la referencia a la
personalidad y a las doctrinas de Descartes, o de Kant, o de Bergson, o de
Husserl, ha de ser forzosamente el reconocimiento a la tesis que afirma que
la filosofía en su historia es la filosofía? No soy historicista, más no por eso dejo
de reconocer las influencias del complejo circunstancial histórico en el plante-O de una problemática. Disto, en consecuencia, de negar, en la constitución
de una corriente filosófica determinada, el importante factor de las situacionesconcretas" ( pp. 104-105) .
Tal el confrontamiento RobJes-Gaos, al marg.en de ese libro -4 ediciones, en
Porrúa, México, 1943, 1947, 1951 y 1958- ya que en seguida el del tomismo
viviente se orientó a otras ramas, como la Psicología Científica, sobre la cual
dejó una obra, con varias ediciones y un ensayo sobre el psicoanálisis freudiano. 55
.. Ver, del suscrito, "La Política de Vitoria", Revista de la Escuela Nacional de
Jurisprudencia, UNAM, enero-junio, 1941; y "Acertada Elección de Coordinador de
Pláticas, El Salvador-Honduras", que lo es al minuto de escribir estas líneas G6mez
Robledo en México, declaraciones hechas por mí a El Diario de Hoy, 19 septiembre
1973. Salomón de la Selva tradujo al inglés Los Pactos de Bucareli, según conocedores,

Asistimos a los cursos de Lógica, Teoría del Conocimienl,o y Psicolouía en
Mascarones que Robles p1·ofesara 1940-1944, y Jas remembranzas a ºcaso
abundantes en la charla y en diálogo privado, apenas abultaron en sus cátedras'
pero él, ferviente del Maestro, tuvo una desilusión, cuando, yendo con Vas~
concelos y Larroyo, al Congreso Internacional de Filosofía Mendoza 1949
al filo de Caso-Vasconcelos, interrogarnos a muchos de los asi~tentes res~ltand;
~ás conocido el Ulises Criollo. Lo dicho: don Antonio representó u~ personaje
sm el qu~ no~ ent~ndería la UNAM, un fen6meno muy mexicano, a veces con
reson~ncia uruven;itaria, fuera de las fronteras del Anáhuac, pero no en la
magnitud de Vasconcelos, y ello será explayado en el próximo escorzo para

lfumanitas.
Gaos mantuvo_su loable actividad de enjuichr a los colegas mexicanos· y así
se enfrentó cordialmente con otro de nuestros profesores, Francisco L~vo.
en conocida polémica, contenida en "Dos Ideas de la Filosofía" -Ed. de·
Casa de España en México 1940- según 1a cual Larroyo defendió a fa filos~fía, al modo neokantiano, teoría de los valores, y Gaos como personalidad
o filos_ofía de la filosofía, rememorada por éste -obr. dt, p. 29-: "El docto:
Francisco Larroyo tra&lt;; de polemizar en los años inmediatamente anteriores
con la filosofía de la filosofía presentada por mí, siguió haciéndolo con el
personalismo del hispano-argentino don Francisco Romero y el "romanticismo
filosófico", como él lo llama. del doctor Xirau, todo en defensa de su propia
posición neokantiana." Y Gaos no enlaza a Larroyo con Caso ...

b

La proficua producción larroyista, de filosofía a pedagogía, es sabida. Nuestro profesor de Lógica -&lt;londe usaba ..Lógica de la Ciencia" escrita en
colaboración con_ don, Miguel Angel Cevallos {1939), con dedi~atoria para
Cohen- y de Filosofia de la Educación al par alumno de don Antonio se
expresab~ en ese carácter de éste. si bien con menor entusiasmo que Robles;
Y, ya habiendo encontrado su personal ruta ideológica, no persistió ni en temas
ni en tendencias con el discutido Maestro.
'
'
Por enumerar algunas de las abundantes producciones Iarroyanas, especial~ente las que, debido a condicionantes de carácter cronológico, hubieran podido responder a resonancias casistas:

Lo: p~incipios de la ética social ( 1937), con subtítulo concepto, axiología
Y real1za~zón. d~ l~ moralidad~· L~ filosofía de los valores ( 1936) ; Bases para
una teoria dmarm. ca de las ciencias ( 1941) ; Bibliografía general del socia/is.
mo (1942); Dos ideas de la filosofía (1940), ya citada· Exposicián y CTítica. del
impecablemente, Y lo asenté en "Todavía Convive con Nosotros el Inagotable Salomón"
"Sábados" de Diario Latino, San Salvador, 16 abril 19'70 repr. por El Centroamericano'
L, N'
.
,
,
eon, • 1caragua, 26 trusmo mes y año, y La Hora Dominical, Guatemala, agosto 1970.

186

187

�personalismo espiritualista d,· nuestro tiempo (194-L) en controversia con Romero; El romanticismo füosófico (1941) polémica contra Xirau; Los f1mdamentos filosóficos de la Escuela Unificada (1941 ). e Hí.storia de la filosofía
e11 Norteamirica -Ed. Stylo, Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad
de México, 1946--, a la altura de obras espel·ializadas, como la muy consultada de Blau sobre el pragmatismo estadounidense.
Mucho ha escrito y publicado Larroyo en di ersas facetas: merece especial
relieve su tesjs, e.encialmente formalista -recuérdese que. para Stammler el
derecho es "forma" y la economía "contenido"- de que la sociología es una
lógica de las ciencias so ·aks lo cual, según él, se contraprueba al fijar la
esencia de la sociabilidad. "Lo que' se llama hecho social -anótese el fundamt11tal, resabio neopositivista en Caso- es una relación interhumana. Pero
esta relación es inseparable de cualquier hecho social; del económico. del
político, del religioso, etc. No es una realidad distinta de los hechos de la
cultura; es, más bien, su subsuelo, su intrínseca e inseparable ley, su t&gt;sencial
condición. Decir lo contrario. suponer que el objeto de la Sociología es algo
más radical es sólo afán metafísico; es el pendont de aquel viejo problt&gt;ma
de la metafísica de la naturaleza que suponía que al lado de las ciencias
particulares era posible ui1a disciplina de una realidad absoluta. No hay lugar
en el cuadro de las ciencias filosóficas para una mewociología" (Ponencia
ante la Sociedad Mexicana de Sociología, 1943). Y basta leerla para darse
cuenta de que Larro ·o está a mil kilómetros del Maestro Caso en elloi como
remitiéndonos a lo enlistado, que sus obras no acusan la impronta ni la huella
del tribuno en la filosofía mexicana.
Personalmente he estado en mayor contacto con García Máynez, cual lo
estuve con Robles, pero si é:i,tos ran más rigurosos y dedicados a la cátedra
-y Larroyo no lucía en sus exposiciones orales, dan&lt;lo a veces la impresión
de estar distraído en busca de su noúmeno- como escritor, el ncokantiano
raya a nivel superior. Agil, dialéctic.o, capaz de orquestar tema~ disímiles,
erudito sin perder la línea marburguense más que badeniana, incansable en
sus innúmeros infolios, ha colmado una producción de medular importancia
dentro de su posición.
Ha e rato que no sé directamente nada de él; no sé, incluso, si 5Ígue enseñando o editando, pero, hasta lo señalado con anterioridad, Larroyo es un
má.ximo exponente enmedjo de los llamados discípulos de Caso, si bien él,
menos que García Máynez, mucho menos que Robles, al fin hombre de batalla
campal ídeológi a, en los lustros en que lo frecuenté como profesor y amigo,
y fuimos juntos a Mendoza con Vasconcelos y Robles. no tenía, como los rrse.
ñados el fervor casista ni la cálida admiración hacia don Antonio. a quien
'
respetaba,
pero no quiso, de acuerdo con mi vivencia ...
188

_un poco más lejos de Caso que sus directos discípulos, si bien también lo
f wmos en los lustros que él, ra consagrado internacionalista y catedrático de Ja
materia, tanto eJl la entonces Escuela, todavía no Facultad, de Jurisprudenda
Y de la Escuela Libre de Derecho, está el doctor Antonio Gómez Robledo.
A su lado, escuché a don Antonio, í'ntre otras asignaturas, en Filosofía del
Derecho, siendo profesor('.,; a la época los anterionnentc mencionados: García
Máynez,-.6 Robles y Larroyo. De manera que el ilustre vitoriano, si bien
deudor, como todos nosotros, del ~bcr casista, no puede parangonarse cronológicamente df'sde pronto, con ellos.
'
__Ga~ Jo destaca: "El licenciado Antonio Gómez Robledo, cuya Política de
del año anterior a estos cinco, una vez más se dio a conocer al gran
publico como un católico liberal dueño de uno de los estilos más rezumantes
de gusto clásico, no sólo español, sino latino, sin dejo empero alguno de arcaísmo, Y de más arrebatadora y apasionada vibradón, o sea, más modernos,
que sepa man:jar un pensador de nuestra I ngua, se confirmó con su ensayo
sobre las ~~laoones entre Crütia11ismo y Filo.10/ía en San Agustín y en general
co~o espmtu capaz de revivir y repensar en la fonna más personal Jos más
radicales problemas del pensamiento y la existencia".

1'

:'º~ro,

Esto_ e,n Cinco ~iios de filosofía en México -obr. cit., pp. 31-32- y Iue"o

Je dedico un capitulo entero. La filosofía en el Brasil (Antonio Gómez Robledo) pp. 261-274, relativo al libro del propio rubro -Imprenta Universitaria
México. J946-, que marca la vertient filosó.fica del autor, luego de obras ta~
reputadas como Los Pactos de Bucareli, que la Escuela Libre de Derecho editó
junto a un trabajo de León de la Darra y a Evolución doctrinal d,l Derecho
ln:ernacio11al Privado, de nuestro inolvidable profesor ya extinto, licenciado

Trigueros Sara,~a.
Gómez Robledo, pues, no su~c casista, aunque aprendiera mucho de don
Antonio ... ni tampoco el doctor, entonces licenciado Agustín Yáñez, com.
pañero de e) primero en sus afanes filosóficos, novelista de estirpe.

La EJcucla de Ca.so, -y fijaos que el multicomentado catedrático hispano
.. Gaos -obr. cit., p. 40--: "El sistema del maestro Vasconcelos. el neokantismo
del doctor Larroyo )' los suyos, la axiología de los licenciados Máynez y Romano el
tommno
'
d el doctor Robles, con su 'óntica existencial', y todo, y el eroticismo 'del
doctor Xirau son filosofías universalistas, si no universales, o presunta.mente abstractas
de tocia ~ircunstancia colecúva o individual hit et nunc -«i es que no 500 trasplantes,
t~o lo ~nnowdores que se quiera, pero de filosofías que, a pesar de su apariencia
UlUVC~tsta, arraigaban en circunstancias bien detenninadas." Y, agregaríamos, si una
filo~ha no pretende ser univcnal, o al menos, univenalista ..• ¿ qu6 queda de ella?
Aq~1 rnelve a aparecer el historicismo gaosista, que no es que analizamos en Humanitas
"Dilthey, Soci61ogo" -1969- glosando el memorable cruce epistolar de &amp;te oo~
Husserl, Quien lo tildaba de historicista, influido por la crítica de Ebbinghaus.s ...

189

\

�que historió sus mocedades y su s.istcma, no aborda dicho asterisco- luego de
confrontar, sobre todo a García Máynez, Robles y Larroyo/ 7 que Ramos salta~
ría, para expresarlo con suavidad heterodoxo, la Escuela de Caso 58 -repetimos- constituye más una emoción que una doctrinaria; uo espíritu que una
corriente; un ánimo que una problemática; un impulso que una tendencia,
emoción, espíritu, ánimo e impulso que llegara hasta nosotros; y, por ello, cada
uoo a su esti)o Hernández Luna y el suscrito, de los de Mascarones, a fines
de la década de los treinta, le rendimos y le rendiremos siempre el debido
pleitohomenaje, como acabo de hacerlo en estos PERFILES ENTRE CASO
Y VASCONCELOS, hoy desde el primero y en el próximo año, siempre bajo
la generosa hospitalidad de Huma11itas, al segundo.

M N IN CONTEMPORARY SOCIEJY: ALTENATTON
AND ANOMI.E*
by RuoLo EuceNi;: D,wJs
The American Uruversity
Washington, U.S.A.

THE CENTRAL THEME oí the topic here cleveloped ínvolves the philosophicaf

prospccts oí the day, or general trends in social thought ancl .d l .
th
di ·
.
.
1 eo og1es, e
u:an co~tion of man mcludmg the question of man as a historical being
an sorne
g of the condjtions of human life in thc world toda Th ,
general quesúons lead us to the persistent and pervasive problem
m~dem ~o~ld confronls, ~e problem of widespread alienation, its frustrations
an anxicties, together w1th the anomie of the present g
b.
•
t d
•
enera on - 1ts
en en~y to re1ect the authority o( ali institutions and value systems of the
past. Fmally, I shall consider the pathways of the ..... :~d
d . ·t
..
d
. l
.
.,..,., an spin , creativ1ty
an socia goodw1U, as they .relate to rnan's place in the world.

h .

~hat :

., Y Caos, confirmando su historicismo: "Pero el personalismo de Caso, meollo de
sus reflexiones sobre la circunstancia mundial y la mexicana de nuestros dlas, el dibujo
del perfil del hombre y la cultura en México del doctor Ramos y el filosofar en
español (sic) del doctor García Bacca son manifestaciones de un pensar conscientemente circuns1aocial --del que ruego se me permita decir que me parece la única
vía prometedora de llegar directamente a la meta de una filosofía mexicana o española,
o hupanoamericana, mientras que el universalismo no parece prometerlo sino por la
vía indirecta del entrenamiento - indisperuable-- que el conocimiento y práctica de
toda gran filosofía requiere y promueve" -obr. cit., p. 41-. Desde luego asi puede
avocarse Gaos a un •'sistema" e.asista, ya refutado en el texto. Habrfa, que añadir el
ensayo del para mí más acabado exponente del Grupo "Hiperión" el agudo Emilio
Uranga cuyo Análisis dtl ser del mexicano, ya sin el aditamento de Ontología analicé
t.'lnto en Alisbos como en Correo de los intelectuales, México, D . F., y Ú1 Prensa
Gráfica, San Sah-ador, IO abril 1966.
• Gaos fue más benévolo con Caso que con el propio Ortega: cuando Ten:sa Alvarenga le pl'CfJUntó en Caraca.: ¿Se puede hablar de un sistema filosófico en Ortega?,
rapondió: "Sistema fil osófico, en sentido clásic:o, no; pero sí hay un sistema de ideas
filosóficas. El tiene una visión del mundo, porque aun cuando, como Dilthey, no
publicó nada con ese propósito, no deja por ello de ~tir dicha concepción." (lndic,
de .Artes '/ Letras, Madrid, julio, 1959. Ver, del suscrito, "Ortega contra Unamllllo",
Humanitas, 1970.) Lástima que ya no podemos preguntarle a. Gaos: ¿es, en sentido
clásko, válido hablar del sistema casisl2?

Two

TRENOS IN PRESENT-DAY THOU CHT

. One may distinguish two radicaUy different trends or schools of thou ht
m the world toda y. Thcse two modes of thinking contradict each otherg ·
~ y ~ays,. thou~ also. agreeing in sorne. Takc:i togetber they constitute •:
bas1c dialect1c or dialog in the contemporary intellectual worfd. They are:
1. Na t ura)jst-existentialist-relativist- bchaviorist.

2. ~ormative-ic!ealist-neoThomist-platonic-neoKantian-spiritualist ( somcttmes also eXIStentialist).

• Lecture for Inter-American Defcnse Collcge, September 8, 1971.

190

19t

�TI,e first of thesc two trends reveals a central theory of the nahrre and
reality of knowledge connected with a naturalistic concept of beíng which
is usually non eleatic and skeptical of the humanity of man.
The St"cond trend in thougbt today is that of thl' normative idealist. In sorne
cases it tcnds to be neo-Thomist . attempting a modcrn rcinterpretation of
.classical religious of theological thought. Somctimcs it is morr platonic neoKantian, or spiritual in thc broad humanistic sense. Undcr this heading may
be grouped a wide range of differing trends which have thc co1runon denominator of searching for a nonn and asscrting the fundamental reality oí thc
ideal.
Relativist and existcntialist theories are ccntr:&gt;.1 to our knowledge o[ the
physical world today, as well as to knowledgc of the human or social world.
They tend to reject the possibility of universal standards or norms as merely
subjective. Unbappily, in the popular -...;cw rclativism and existcntialism have
often come to mean to the present gencration that idr,as are nothing more
than opinions. Since nonnative principles are all subjective in this way of
tbfoking, notbing can be either good or bad from an ethical standpoint; it
can only have a ertain relationship to a situation. Hence, we. ha.ve what is

I

caUed the situational ethic.
In accordance with this pattem of thinking it is easy to fall into the trap
that no legitimat ha.sis for authority exists in society becausc there is no
demonstrable principie upon which authority can rest. The next stage through
which much of tbe popular thínking of toda.y goes, though id &lt;loes not proceed
logically from the pre ·eding stage, is to assume that because no nonnative
principle for authority can be demonstratcd. all authority is cv:il. Jt is bad,
the reasoning goes, because it limits the esscntial freedom that makcs one
person's opinion as good as another person's opinion, just as tnic as another person's opinion.
This stagc brings us to the essential anarchism of the anti-establishment
popular psychology of today. As already suggested, this anarchisrn does not
necessarily follow from a commitment to the existentialist and relativist point
of view. In general, one finds that most scientists and careful students who
accept as scicntifically nece~ary this view of the truth of relativism and of
existence as truth, still believe that is possible witbi.I1 tlús existentialist-relativist
context to define nonns or stand:irds.
At this point it may he appropriate to point out that the problem of norms
rai5e5 the question of the significance of historical tradition and the meaning
of history. One finds today, specially among tbe youthful genc:ration -the
generation I am in contact with as a university professor- that the existentialist relativist behavioralist p0int of view leads to .1. rejection of the shmificance

or the meaning of. .hIS
· tonea
· 1 ex-penence.
.
·
It is not necessarily the case that
th
d r
e se&lt;"on o two vtewpoints meo u·oned ' t he normanve
. one should be h" t . al
Nom1S may he
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•
•
•
JS onc .
'
amveu at, m vanous ways, upon the basis of a hiloso
man s ~ture, for example, or upon tl1eological bases. But so:1e h"
o~
Li 1011ght IS commonly Cound amon tha.e h" k
is onca
point of ~iew.
g
t m ers who embrace the nonnative

~h~

Two

ATIITUDF.S TOWARD J&gt;HlLOSOPHY:

ANTONIO CASO

to :~~ier approa':11 ¿o contemporary thinking about the relationship of man
tyf ª!:Pea1: ~ tbe thought oí th.e Mexicau philosopher Antonio Caso
I n one o ws bnlliant ~ys Caso d" • •
'
biloso h "
isungwshed these two "attitudes
toward·
P
p y.

Dos

ACTITUDES HACIA

u.

FILOSOFÍA

1· i6~~!~~~I~~nt~¿U;~tusiasmado, intrepido, problemático. PLAMAX SCHELER_'
IN, BLAS PASCAL, HENRI BERGSON,
2. DISCRETO: objetivo, sereno, lógico, débil. ARISTOTELES CLE
MED,..r-;rn DE ALEJANDRIA, RENE DESCARTES MANUEL KANTE 1v.lUNDO HUSSERL.
'
,

"Heroic"
thought ' accord.mg to Caso, 1s
. concerned with the solution
of The
problems
I 1h:

~;t

tinus, Saint. A~s~:e~a~ryp!~la~ s~h
pbilosophers as Plato, PloSche1e f Ge
an
enn ergson of France, and Max
ro
nnany. Today, we ascribe this kind of think.ing to the a t' . t
to one w~o _beli:ves that philosophy is true only as it is expr~d :'::tion
and that tt mcv1tably calls for action. lo the literary tradition of the U . d
S tates Henry Thorcau was
onl ,
.
suc h a p hil osopber-actiV1st who believed thatmte
the
. y ~e p~losophy was the philosophy that was lived by Hen Tl
.
hved his _ph1losophy, going to prison in passive resistance ag~nts
~~reau
~cause it supported a govemment which tole ted sJ •
po . ~•
m prison b his
d f .
ra
a-.ery. He was VIS!ted
Emerson, wiio is
tor::e ~~e~oeri essayist; philosopher, Ralph Waldo
Thor
.
•
oreau, 'Henry, why are you here ?"
.lS that
eauf rephed:
'Waldo,
why
are
you
not
here'"
..!
f Thon-au
.
th
. . • .
• i Tiú
J reac,.on o
0
e actiV1St: 1t is the heroica of whích Caso speaks.

~

:i

----Quoted in the "lntroduction" b

1
Jase h L .
or Lile in the Woods (New York yM p"ll . Krng to Henry David Thoreau, Wálden
:
acmt an, 1929). p. xv.
'

193
192

H-13

�In the second of these attitudes toward philosophy the discreto, or "disc•
reet'' Caso seems to have been describing himself. Certainly, the tenn would
well :pply in general to Antonio Caso's own attitude toward philo~ph~. B~t
it could not apply uniformly, for at one point Caso le~t ~e uruve~ty m
protest aaainst its educational philosophy. The ' 1discreet' pbilosopher is ob.
jective, ;,eno, lógico, perbaps débil, humble in bis weal-ness. In _this das.,;
Caso places such great figures as Aristotle, Clement of Alexandna, Reneé
Descartes of France, Em:manuel Kant of Germany and Edmundo Husserl,
the 20th century existentiaJist philosopber of Gennany.
The discreto today is the scientific thinker, detached- in his thought. Like
Emmanuel Kant, he may insist upon what Kant described as the "categorical
imperative" that requires the individual to act in accorda_nce with values and
norms that cannot be demonstrated empirically or logically. Sorne of the
most significant trends in thought today are of this general character. They
are spirilual in sorne sense, insisting upon the philosophical possibility of
establishing value systems, rather than upon a rule or principie that can be
dernonstrated empirically or logically, even though they rest chiefly upon
what man as man bclieves to be true.
Obviously, these two classifications of thought, as outlined by Antonio Gaso,
do not describe the intellectual problem of today from ali points of view. They
are merely two basic ways of analysis which have a funclaID;ental relevance
to understanding the questioning going on in the world today. They are
forros of analysis concemed with tbe nature of truth and its relationship to
action.:?

'
T1IE BASIC SUBSTANTIVE IS.SUE

But if one tums from these questions of the fonn of thought. to the questions
of substance, that is to say to questions oí the social order, social change, social
movements and soóal behavior, other ways of analyzing the contemporary
scene appear. In i.his author's view the most basic issue may be stated in the
following simple form:
"Heroísmo filosófico", fo Ensayos críticos y polémicos (México: Cultura, 1922),
. 67-68. Examples of phil05ophers were given in Historia y antología del pensamiento
r::os6fico. (México: Secretaría de Educación Pública, 1926), pp. 8-13. See also the
comment in John H. Haddox, Antonio Caso (Austin: University oí Texas Press, 1971),
1

p. 14.

194

1. IS THE GOOD LIFE ACHIEVED THROUGH. THE GOOD SO-

CIETY (SOCIALISM)?
2. OR IS THE GQOD SOCIETY ACHIEVED THROUGH THE
GOOD INDIVIDUAL?
Ideologies and political leaders today tend to embrace and to act upon the
basis of one or the other of these two assumptíons. The difference between
the two explains to a considerable degree the meaning of the increasingly
polarized political activity.
The trend toward polarized ideologies is so noticeaWe that many writers
and thínkers today have pointed the finger particularly at this central question
as the great intellectual problern that society faces today in its rapid social
change. In simple terms the issue is that of the relationship of man and his
hurnanity to society. Obviously, the füst point of view stated above is the one
most closely identified with the various varieties of socialist thought. This does
not necessarily mean thought that derives from Karl Marx. Ralher, embraces
ali social theories which assume tbat the structure of society produces the
good file, as against theories that propose the human person as the essential
element and argue that by improving the life of human beings one creates
the good society.
This first proposition assumes either that the will of God or the natural
law of the Universe, or possibly sorne combination of both of these as in the
pantheism of Spinoza, is best expressed in these abstract structures of society.
A famous example of this pantheist or quasi pantheist view appears in the
ambivalent phrase in the United States Dedaration of Independence which
speaks of national indepe.ndence as a right under "the laws of nature and
nature's God." This first point of view assumes that although man is a child
of God and/or a child of nature, he achieves his human character from the
society or the culture of which he is a part.
Tus is Marx.ist doctrine. but it is also theory of Thomas Hobbes, ( 15881679) of Nicole Machiavelli (1469-1527), and of many other writers on the
pl'Ob!em of a pol.itical and social order. Their view is that man is civilized
by law and institutions - by virtue of a kind of law of necessity. This is the
view of many, but not ali, revolutionaries today who say that the only hope for
mankind is a complete revolution in the structure of society. But it is also the
point oí view of many advocates of gradual and peaceful change.
The second point of view assumes, and it has many great exponents, that
man either as a child of God having something of God's nature in him, or as
a child of nature, has in hirn the rea.son, the good sense, and the good will
to love his fellowman and to seek his own improvement in the companionshíp

195

�of others. Wc may venture to say there is no greater rnmmon link between
the tradition of Christian thought and the tradition of democratic thought
than this basic concept that democracy rests upon the !ove of man for mankind.
An eloquent expression of this idea appears in the writing of Esteban Echeverrfa
of Argentina, one of the famous "Generation of 1837", in }ús Dogma Socialista.
But the idea is by no means original with Echcverría and bis group of the
Association of May. It was expressed by Jean Jacqurs Rousseau and ha.,;
roots in the answer of Jesus to the question of the Pharisee, ''What is the
great commandment?" His reply was: "Love the Lord your God with ali your
heart, and with ali your soul, and your neighbor as yoursclf." This Christian
commandmcnt finds secular cxpression in the democratic point of view that
the good society is built on the love of man for mankind.
Antonio Ca.so, and many others. have pointed out thal St. Augustine and
Thomas Aquinas in diffcrent ways, effected a kind of reconciliation of these
two divergent points of view. in the sense that neither was true to the
exclusion of the other. This ".scholastic" view may weJI be thc best and most
fundamental approach to the theory of the contemporary revolutionary movcments which assume that a revolutionary change in social structure is essential
before one can begin to achieve justice and the good life. Indeed, when social
theory is considered in terms of these two altematives here presented, the truth
becomes obvious that really great minds in our intellectual tradition havc
always pointed out. 'Ibat neither of thesc two opposing views can be exclusively
true. A solution must be found in the logical relationship of one to the other.
Exclusive commitment to either poínt of view is dangerous in tenns of the
social action that may result from it. At the same time, however, we must
remember that these two opposing theories of society rest upon such divergent
philosophical concepts of the value of truth and existcnce that many scholars
say no reconciliation is possible.

THE

RELATIONSRJP OF M~N TO SOCIETY: THREE MODELS

Mario Lasema, a spokesman for one wing of the Conservative party in
Colombia has suggested these three "models,, for thinking about the relationship of man to society:

3

1. INDIVIDUALISMO RADICAL
BASE: Naturalista-biológica
ORGANISMO BASICO: El individuo

2. COLECTIVI MO RADICAL (Authoritarianismo de Führer-prinzip,
partido, o clase social)
BASE: Positivista-biológica
ORGAN1 MO BASICO: La sociedad

3. EL MODELO HUMANISTA TRADICIO rAL
BASE: Cultura humana
ORGA l MO BASICO:

?

~~spite the fact_ that La.serna is writing as the spokesman for an ideological
pos1tion he has given an interesting and, on the wholc, an objective presentation of three possible approaches to thinking about society. What he caJ]s
"ac u·tu des" or " mo deIos" are more prec1sely
·
models of positions or attitudes
ratber than models of thought. But I find them especially interestíng because
they spring from a consideration oí the two altematives we have just dis ussed.
The fi~t model is ~at of radical individualisrn. Here one begins by assuming
that the 1mportant thmg about human society is the biological nature of man
as a being. The model is that of man as parl of the animal world, so that bis
characteristics as a biological being are the basis upon which on consi&lt;lers the
social problem. The result of this approach, then, is to see that the social
organism of fundamental importanre in the individual.

The second attitude, that of radical collectivism, places us in the cross-fire
of ~e French matmer of distinguishing between the politícal right "derecha
radical' and the political left, or "izquierda radical". Lasema's position is that
whether i.7.quierda or derecha, this radical collectivism is the authoriurianism
oÍ the clan, or oí a party, or of a class. The basis of this collectivism is
"po_sitivista biológi~a'', by which he means that il rests upon social principies
de~1ved from lookmg upon society as an organism. Hence the organism for
this model or attitude is the biological character, not of the individual, not
the social animal, hut of society itsclf. Within this model socíety is treated
m accordance with the positivist pattem of thinking in a kind of Darwinian
or ~iological evolutionary fonn as a social organism; it is a social organism
~hich obeys biological principies. This pattrrn of thinking resembles the ideas
ID ?swald Spengler's Decline of tlze W est, in which he treated cultures morphologically, comparing them as biological forms. If this second model of Laserne
is examined alongside the previous definition of the basic issue in society - that
of thc primacy of society ovrr the individual - it appears clearly to assume
that man's humanity and the good life come to hirn through social structure.

?f

What is particularly significant in Mario Lasema's presentation of this
~ncept is that this roodel applies equally to the radical left and to the radical
nght. It embr-.ices both the Leninist concept of dictatorship of the party of tbe

; Individuo y sociedad ( Bogotá, 1969), pp. 33-36.

197
196

�proletariat and something approaching the fa.scist concept. In both cases,
the authoritaria:n approach suppresse.s the initiative of the individual in the
belief that the way to achieve thc good life for tlle individual is through
imposing radical change in social struclure.
Tbc third of Laserna's models is what he himself proposes. It is the model
of traditional humanism, of the humanism that rest.,; it.,; case upon the tradition of religion and upon the tradition of cultare. To Laserna, tbis means
those values, standards, and attitudes that have come clown to the present
out of the past; they are essentially concerned, not with society as a collectíve
structme, but with man as manJ either as an individual or as a family or group.
What Laserna appears to be trying to say here, in a very general sense, is that
sorne kind of merging of the first two attitudes he has stated is the only possible
answer in accordance with an honcst rec.ognition of human values as the basis
for social action. Altbough Laserna &lt;loes not specify his idea of the corresponding ha.sic institution, it would appear to be something within the traditional
structure of family--church-commnnity-society-state.
This third attitude or model also seems to he essentially one that analyzes
the social proh1em against historical experieoce. If so, we are led to an important series of questions as to what we understand by the historical way.
These questions seem especially irnportant today, when so much of the present
generation is rejccting the relevance of historical experience and of historical
thinking. In considering the role of tradition we conf ront the whole question
of the nature and meaning of human history.

THREE THEORETlCAL APPROACHES

These three models of Lasema suggest three basically different theoreticaapproaches to understandíng the relationship of man to society. Hist first model
resembles that of the traditional (Christian) natural law, as developed by
Saint Augustine, Thomas Aquinas, Francisco Vitoria, and Francisco Suárez.
It is Aristotelian and Thomistic. The second rests upon empírica! sociological
views as developed in nineteenth century positivism and Marxism, expressing
a kind of natural law of empirical-historical derivation. It_is also akin to
twentieth century psychological and socio-analytical thought, as for example
in the thought of Ericb Fromrn:
Laserna's third model, in emphasizing the role of human culture, and by
implication the importance of historical tradition, raises the question of a third
and more distinctively historical approach. To be sure, hoth Marxism and
positivism rest upon a "scientific" view of histol"} in which history provided

198

the basis of a science of society, and it is very imporlant today to emphas1ze that the Marxi.st social theory of Kar1 Marx and Friedrich Engels
rested essentially upon their scientific historie materialism. As you will recall,
the essentials of this Marxi.st historicaJ view were that society was basica.lly an
economic phenomenon, that the system of production determined all aspects
of the social order, including religion a.nd philosophy, and that the basic
social structure changed when control of the system of production ( the "ohjective conditions") became such a narrow monopoly that it cmdd be overthrown
by an uprising of the proletariat. This was wJ1at Man.: and bis fo11owers
dt'rived from the study of history, and upon these bases they erected their
science of law and society.
Actually, the difference was not great between this view of history as the
basis of a social order and that of such non-Marxists of the nine-tecnth century
who developed what we call our science of sociology as Auguste Comte of
France and Herbert Spencer of England. Their view of history was different
from the. Marxist view, but was like Marxism is resting the science of society
upon principies derived from history.
But while the historical basis of all theory of social action was equally
clear in these two strea.ms of nineteenth erntury thought, the differences were
likewise fundamental. The sociologists Comte and Spencer did not adopt historical materialism, nor did they view history as a struggle of classcs. Rather,
they saw the. process of history as the gradual liberation of man's mind from
superstition, so that increasingly man and society became reasonable, coming
under the control of institutions ba.sed upon knowledge and reason rather than
upon force. As sodety progressed it became more highly structured. These
structures consisted of laws that represented intelligent action to deaÍ with
social problems. An increasingly complicated and institutionalized social order
working through ~ evolutionary process, eventually produced the good society'.
The important thing to notice is thc extent to which most of the thought
of the nineteenth century, whether positivist or MarxistJ rested upon certain
simple conclusions that were drawn from the study of history. As one looks
at the world today, seeing the significance of this kind of hi.storical thought
rejected, it begins to appear how great thc twentieth century revolution in
thought has been. One can eithcr say that this rejection makes it impo rtant
to get back to sorne kind of historical basis of thinking or one can say about
history, with what is perhaps the majority among our youth today, "Eso no me
dice nada" - that history means nothing to us and that only in the contemporary world can we Jook for solutions to our problems. This historical skep.
ticism, as we shall note, is a major element in the alienation and anomie so
characteristic of our intellectual age.
0

199

�But this sociological history, whether Marxist or positivist, is not the really
historical way of thinking. In fact, both Marxism and positivism, while laying
a scientific historica1 basis for social science, rejected all philosophy of history
as metaphisical. So, one must also ask of anyone defending an historiqtl way
of thinking. Is this Marxist or positivist "scientific" history? Is it the classic
view, as old as Saint Augustine and repeated, in a sense, in Giambatista Vico's
New Science? Or is it the idealistic view of history, seeing history as the
manifestat.ion of man's thought, becoming reality through man's action? This
is the neo-Kantian view of history, one that is not too far from the idea of
the Spanish philosopher José Ortega y Gasset - from his "vital" concept
of )aw and history.
Ortega's philosophy of history has had considerable influence upon the
pre.sent generation of intellectuals, partic.ularly in Spanish America. It is also
the idea represented in part in the contemporary Spanisb philosopher, Julián
Marías, who has popularized the Ortegan interpretation of history as "the
method of the generations" (El método de las generaciones). The Marias
historical method is an existentialist idealist interpretation of history which
assumes that each generation makes a new fonnulation of values and principles,
which the generation then proceeds to give reality by tuming these ideas into

facts.~
Finallyi we may ask, is the historical theory bctter defined as institutional,
;;¡. history that also centers around the ideas upon which institutions are built.
This theory found expression in the United States, for instance, in the work
of the historian James Harvey Robinson. In the Spanish tradition it is representetl in the work of Rafael Altamira of Spain, of Ricardo Levene of. AIgentina, and of Silvia Zavala of Mexico. In considering the problem of
revolutionary thought today, the ideas expressed by this trio have a special
relevance, predsely because they view the proct':55 of social change as it finds
expression in institutional changes that embody ideas.

THREE ASPECTS OF MAN'S HUMAN CONDITION

1. MAN AS BIOLOGICAL
BEING
2. MAN AS SOCIAL BEING

( Physiological)
( Psychological _ sociological)

• José Ortega y Gasset, Hístory as a System and Other Essays toward a Philosophy
of Hi.story {New York: W. N. Norton &amp; Co. 1962); Julián Marías, El Método de las
Generaciones ( 3a. ed. Madrid: Revi;rta de Occidente, 196 J ) .

200

3. MAN AS HISTORICAL
GEING
Historical Materialist View:
Econornic motivation to action.

(Cultural - historical _ aathropological)
Philosophical - idealist Historical
View: Values and beliefs as basis of human action.

One may consider the: human condition of man today in terms of lhree
fundamental aspects. These are also aspects of man's capacity or power to
act in society. One may look at the condition of man as a biological being, one
may look at his condition as a social being, or one may look at his conclition
as a historical be.ing. If one looks at man as a biological being, he is looking
at his physiological condition, that is to say his health, his housing, bis material
well-being, the aspects of bis living as a biological organism. If one looks
at man as a social being, one looks at his psychology: at his intellectual life
at bis beliefs, at his standards of behavior, at bis ethics, at his esthetics. I~
short, one look at man in terms of social or group behavior of how men think
and react toward each other and toward the society of which they are a part.
But when man is considered as a historical or cultural being, he is considered
n~t j~st in _tcrms of the way in which his mind operates - bis psychology,
bis rrnnd, his whole mental and psychological and nervous aspects. He is also
consi~e..re_d in ~e cultur~l an~ historical setting in which he has developed
and m his react.ion to this settmg. The last work of the Spanish philosopher
José Gaos, recently published in Mexico where he opent tbe last decades of
his life, consists of his lectures on anthropological philosophy given at the
National University of Mexico. Th.is is perhaps one of the more philosophical
approaches that can be made to a study of man in his human condition as a
historical being. 5
But when man is regardcd as an historical being from the standpoint of his
power to act in society - or to be organized for action - it is necessary to
make a choice which is not always clearly enough madc in the thinking of the
present day between nvo views of history we have previously discussed. We
must choose between historical materialism, in which the basis of history is
seen_ as the system of economic production, and the essentially idealist approach
to history. This distinction becomes particularly important when it í.s remembered that historical understanding is an essential element of power. How
people look at society today - and how they act in relation to their community, their nation or the world, rests on what they think they are and
~ Del Hombre (México: Fondo de Cultura Económica. y Universidad Nacional Autónoma de México, 1970).

201

�what they think they believe. This in turn depends Qn bow they Iook at their
history. One may well say that a sense of history provides power which makes
the difference between willingness to act and unwillingness to act. A sense
of history represents the difference between a sense of identity and a state of alienation. One of the tragic effects of the rejection of history in the
thought of the wotld today is that is the rejection of this majar -::onstituent
of the power structure - its cerncnt, but even more significantly, its basic
element.
One of my favorite poets, Ralph Waldo Emerson, e,rpressed this idea of
history in the following verse:

There is

1w great and no small
To the soul that maketh all:
And where it comcth, ali things are;
And it com.eth everywhere.

I am the owner of th.e sphere,
Of th.e seven stars and the solar year,
Of Caesar's hand and Plato's brain,
Of Lord Christ's heart and Shakespeare's strain.
If Emerson had been writing for a Spanish-speaking auclience he would have
said Cervantes instead of Shakespeare and would have been saying essentially
the same thing about the power that is history.

V ARIETIES

OF ALIENATION

1. Alienation from self - diverted from normal function, especially mental
or psychological.

2. Alienatiou frorn spouse, friends, or relatives by the action of another
person.

3. Alienation of the generations (Ortega y Gasset and Julián Marías).
4. Alíenation in industry.
5. Alienation from society. Man feels himself impoverisht:.d frustrated_
,
imprisoned by powers outside his control, and rebels against society as
irrational or unjust (Erich Fromm) .6
• Tht Sane Societ-y (New York: Fawcett World Library, 1966}.

202

6. Alienation from God.
Tbese varieties of alienation derive in part from Erich Fromm, but have other
sources as well. The first, alienation from self, is the most primitive or simple
concept of alienation. It concerns alienation as something essentially mental
or psychological - an abnonnality or insanity. This is a specialized meaning,
but also the original from which the other mea:nings seem to derive. In this
case the word has essentially the same meaning in Spanish and Portuguese
as it has in English.
The second variety of alienation represents another common use of the
termia every day speech. We speak of alienation from one's wedded spouse
or from f riends or relatives hy the action of another person. Thus we speak
of a thjrd person alienating the affection of a wífe or of a husband or of a
child or of a friend.
The third kiud of alienation is the one already noted in the hi.storical
thought of Ortega y Gasset and of Julián Marías. Thus we speak of the
alienation of each generation from the generation that preceeded it, of the alienation of children from parents. TI1is concept of alienation is one of b:istorical
process.
Today, we are concerned with a fourth type, alienation in industry. This
is a phenomenon of industrialization in which the. worker comes to feel that
he is not really a part of the factory or of the process of production. He thinks
of himself as somehow scparated and apart from it - that he is not personally
involved in anythiug he is creating, and so is alienated from the whole system
of industrial production.
The sixth and even broader kind of alienation 1 alienation from society, is
the kind that is spoken of most commonly today. This is an alienation, as Erich
Fromm has suggested in bis Sane Society, in wbich man fee]s himseli frustrated,
impoveri.shed, a prisoner imprisoned by powers outside bis control, and so
rebels against society as irrational or unjust. In passiug, it may be noted that
Fromm's book might be more accurately called The lnsane Socicty, since he
is viewing this socicty, at least frorn the standpoint of the human being, as
insane. Hence, alienation from this kind of society is in a sense the search for
a sane society, and Fromm is descrihing what he believes a sane society wou1d
be like.
The last variety of alienation to be mentioned is alíenation from God or
from religion in general. This kind of alienation is also a characteristíc of n:uch
of the world today. Sorne would say it is the root of the three preceding

types.
At this point we should be reminded that these fonns of alienation are not

203

�new. History provides numerous examples of all the kinds mentioned, including
alienation from society, from industry, and from God. Moreover,_ sorne of. th:
great intellectual and moral figures in our bistory have been abenated md1viduals. In tbis sense, one may speak of Jesus as alienated from the worl~
in wbich he lived and one may speak of the Buddah as alienated from h1s
Hindu world.
Literature provi&lt;les many expressions of this idea of the insane society. Amon_g
the numerous excellent plays of the Norwegian dramatist Ibsen, for example, 1s
one called The E11emy of the People (El E11.emigo del Pueblo). "The Enemy"
is a physician who discovers that a spa of which be has charge uses pollute~
water. Sinee it has been advertised as a health spa, he proceeds to revea~ ~h1s
truth about the water supply in an effort to get the community to stop blhng
the people who come there for a cure. But the result of his ~cal _is tha~ he is
ostracized by the whole community in a kind of near lynching ID which h_e
is called the enemy of the people. At one point he says, in effect, ~at he IS
not sure whether it is the society tbat is mad or that he is insane. Th1s theme
oí alienation occurs in many of the Ibsen plays, suggesting that the concept of
alienation from society was common in bis &lt;lay.
The alienation of Thoreau has been mentioned, and many othcr figures of
U .S. inteJlectual lustory would be recognized as emhodying in sorne re.spects
this alienation from the world in which they lived. This wou]d be true particularly of those who have been identified with sorne. kind of reform movemeot. A modest acquaintance with the writers of Spanish America and of
Brazil suggests that a numher of them would also fit in this category of literary
and cultural figures whose essential posirion has been that of feeling them~lves
somebow or other rejected by the world and tbe situation in which they hved.
Is the alienation today diíferent? U it is, it _may he in part becau:;e it is so
widespread. Because today we have not just the alienation of the individual
intellectual or religious leader or reformer, but a great wave of pr,pular
alienation _ of the separation of great masses of peoplt'. from the values and
the :irutitutions in which they grew up. The alienation of today, thereforn, is
probably not so much a difference in kind as a difference in de~ee., a quant~tive
difference traceable at least in part to modern mass comurucatton. At times,
of course: a quantitative difference becomes a qualitative differenc:. So_ it
may be true today that the quantitative difference actually makes the ahe~tlon
of today sometbing different from tbe kind of alienation we have expenen_ced
befare. In any event, it would be a nÚ5take simply to assume that these fee.lmgs
of alienalion are something which have never occurred in the world before. At
least gain further by perspective on the problem we are dealing with today

204

by recognizing that alienation has been a common occurrence in the history
of man's culttire.
MANIFESTATIONS OF ALIENATION

l. Idolatrous worship of persons, leaders, gods (Erich Fromm).
2. Egocenaism and a cult of self.
3. Withdrawal from family, church, school, community, and society.
4. Rejection of accepted ethical, esthetic, political, legal, economic, and
other nonns and values.
5. Rejection of accepted religious beliefs.
6. Rejection of history.
7. Resistance to political, social, economic, and cultural institutions:
a. Passive resistance (Ghandi, Thoreau),
b. Violent, revolutionary resistance (Camilo Torres, Tupamaros).
8. The counter-culture ( contracultura) of today embraces elements of most
of above manifestations.
The manifestations of alienation set forth above illustrate in a general way
the varieties just discussed. The first manifestation, one taken from Erich
Fromm, is the idolatrous worships of persons, leaders, gods and passions.
Extreme personalism in one form is the exaggeration of the leader concept.
It is the exagge,ration of the importance of Lenin in the U.R.S.S., of Mao in
China, of Hitler in Gerrnany, and of Mussolini in ltaly. It would not be
difficult to enumerate sorne notable instances in Latin Ameriea of tbis manifestation of an exaggerated personalism that expresses a feeling of rejectíon
by society. This exaggerated cult of persons also finds expression in such
religious manifestations as the contemporary. Jesus cult among our youth. This
cu1t ma:nifests alienation not only from the society, but from the established
religion as well.
Egocentrism and a cult of the self is one of the most obvious expressions
of alienation among our educated youth today. It finds expression in the
belief that nothing matters except one's self ~ that satisfaction of self is
the measure of all things.

The phenomenon of withdrawal from family, church, school, community,
and society is a third manifestation of alienation. Sorne of our most sensitive
and educated youth have become itinerants. We see them walking around the
streets, .m igrating {ro,rn one town to another. They are "tramps" in the classical English use of the term ( vagabundos in Spanish or Portuguese) . We
are seeing a generation who rejeot family, church, school, community the whole
205

�So.ME CHOICEs

society. Of course, we have had this phenornenon in our societies before, but
n·ot in such large numbers as today.
A fourth manifestation of alienation is the rejection of accepted ethical,
esthetíc, political, legal, econornic, and other nonns upon which the social
structure has rested in the past. A fif th manifestation is closely related to thc
fourth - the rejection of accepted religious beliefs. Both resemble, and are
interconnected with the third manifestation. We have already spoken bf the
sixth instance, the rejection of bistory.
The seventh manifestation, that of resistance to political, social, economic.
and cultural institutions, takes either of two fonns, that of passive resistance or
that of violcnt rebellion. One should certainly not underestimate the influence
of Mabatma Gandhi in this respect. Gandhi ha'I been a great figure in the
minds of the present generation. His influence roay even have been greater
outside India than it was in the India movement for independence. The fact
that India, the second most populous country in the. world, acquired its
indepe:Ddence under tl1e leadership of Mahatma Gandhi has made this influence, perhaps more clearly than that of anyone else, one of thc great cultural
and psychological facts of this age. Its influence probably tends to be diluted
as it moves out from India, but it certainly has had great influence in the

Uruted States.
A few years ago, in connection with a series of lecture given in the India
Intemational Center, in New Delhi. concerning impressions of India \tarious
parts of the world, this author was asked to state the concept of India generally
held in the United States. H.is. off-hand reply was- that the average person in
the United States had two strong impressions of India. Tbe first was the
impression given in a book by Katherine Mayo, called Mother India. This
book gave a dismal picture of social, health, and eultural conditions in India,
as viewed through the eyes of foreign mis.5ionaries. The second impression
was that of Mahatma Gandhi and bis passive resistance movernent.
The eightb and final manifestation of alienation is that of the counter
culture or contracultura. The counter culture is the positive response to the
rejection of the existing culture. lt appears in the ''communities" of disillusioned youth tbat bave mushroomed in contemporary socie.ty as well as among
o.lass conscious and etbnic groups. We hear a. great deal of talk today about this
counter culture which rejects the existing culture and presumes, with a good
deal of naivete, that a new culture is being established with. values basically
different f rom those of the existing cultures. This new culture, it is assumed,
iinds its value systems in the little communities of the disenchanted, or in

l. ERICH tal
FROMM
. confronted witb the most funda. ·. "M an tod ay is
men
choice; not. that between Capitalism or Communism but
that between robotism (of both th.e capitalist and th
' .
variety)
H
. .
e commumst
' or wnarustlc Communitarian Social"sm" 1
2. HERBER. T . MAR. CUSE·
. . ._of both marxist-leninist
i
•
. . Severe cntlc
and
Cap1tabst
.soc1ety;
influence
on
youth
T
e
ts
•
•
•
e din
.
. r a soc1ety as urational,
pr ten . g ~e rahonal. No solution. PHILOSOPHICAL ANARCHISM.
SOCJahst
Solidarity
(v~e ) · " · · · we sh.all be fre~ to· think
bo
h
.
a ut w at we are gomg to do." s
3. ANTONIO
CASO·
. our specific conscience the
.
. . " . . . Iet us orgamze
national
now tom to piece.s' · · · hopmg
. th at other ' hap· d consc1ence
·
p1er ays Will see Mexicans closer to one another in the m t .
and royal realm f th
·
ys enous
.
o
e soul. After ali, love is easier and l
a·
turbmg than hatred." 9
ess is-

t?

F.ive different choices' from amo ng many that appcar m
. the present day
dialogue on these .
isrues, are suggested above. The first comes from E . h
Fromm the Germa
·
• 1.tst philosopher
.
'
.
n ex!Stentia
and psycho!o . t
h ne..
be called. In bis Sane Society, Fromm says that tbe most funf , as e ~y
man confronts toclay is not that between cap1'tal'ism or communism
amental
b t choice
th
between
of. both the capitalist an d th e coromumst
. vanety
. ' uand
ra the
er
h
• rohotisni
.
communitarian socialism. In speakino- of the h
. ti"
•
tanan SOClal.ism Erich F
.
. u.man.IS e commum•
finds its
'.
.
romm is_ really speaking of the counter culture that
but are ~xp~1on J~ a _conunuruty. He speaks of values that are humanistic
.
oaªso commfurntanan. One suspects that for Erich Fromm the humanism
IS a, pr
· ·
alth
h uct
th o the
. co_mmuru'ty ra th er than the creator of the community

~arustl?

oug
e meamng 1s not clear.
'
Jnother Cerman philosopher, now .resident in tbe United States wh h
uen~d youth movements of today, both in Europe and in tbe
States, is He~bert Marcuse. His Essay on Liberation states what may be
d
a ·second
choice
M
·
·
·
•
·
ca
e
·
arcuse
1s
a
rev1s1orust
Marxist
a
se
•t·
f
b
Lenin •
.
·
,
vere en te o oth Mar
xist.
.1st and cap1talist society. Like Fromm, he says that society is insane.

U:it:~
·u

'

• The Sane Society, p. 315.
• Essay on Liberation ( Boston. Beacon Press 19 69
Velázquez "El Sociali•~o Ant1s0' : ¡ d
'
)' pp. 79- 9 1. Sce a!so Manuel
.
'
_,.
c1a e Herbert Mar
" · p
·
.ltl~o) , Vol. III, número 9 {Enero 1970)' pp. 55-6;.usc , in ensamiento Político (MéEI Problema de México y la Jdeolo Ea N . t 2
.
•
Original ed. 1924)' p. 83.
g
aciona ( a. ed. México: Ltbero-Mex., 1955.

~ conscious or ethnic groups.

207
206

�but pretends to be sane. Marcuse advocates no particular solution to the
social pi:oblem; his position can well be described as essentially thal of philosophical anarthisrn, characterized more by what it rejects than by what it
propases to do. He talks vaguely in terms of socialist solidarity, but gives no
clear definition of what socialist solidarity means. 111e quotation at the he.ad
of this section st:ates the essential of Marcuse and his aoarchism, saying "we
shall be free to thlnk about what we are going to dd'. llis, for Marcuse,
is liberation - without a definition of what we are going to be free to do.
We are simply to be free to think about what we are going to d-0. This is a
long way from traditional Marxism, is it not?
The next suggested choice hrings us back to the Mexican Antonio Caso,
and is from bis book,El Problema de México y la Ideología NacionuJ,, written
almost fifty years ago, in the midst of the Me.xican revolution. The English
ve.rsion of this quot.ation is by thfs author: "Let us organize our specific conscience, the national conscience now tom to pieces, hoping that other happier
days will see Mexicans doser to one another in the mysterious and royal realm
of the sou1. After ali, !ove is e.asier and less disturbing than hatred." lt is
interesting that fifty years ago Caso should have used the word "love" much
as the a1ienated youth oí today uses the term in his arguments arld in his
~ussions. This is not to say that today's youth gives the word the same
meani:ng Caso gave it. But it is significant b.ow often this theme recurs in
confronting t,he choices that we have in dealing with the alienation of today.

In Matcr et Magistra, the e:nc.yclical oí Pope John XXIII, one finds the two
paragrapw quoted above. TI1e version used is the one available to me, the
Engfüh language ver:sion. Paragraph 217 sa ys: "No folly seems more ch.aracteristic of our time than the desire to establish a finn and meaningful temporal
order, but without God, its nec~ry foundation." The- following paragraph
(218) adds: "What the Catholic ch.urch teaches and declares regarding social
lile and relationships of men is, beyond question, for all time valid."
Pope John here repeated the essential social teacbing of Christianity, but
with a special social sense that runs througb the Encyclical. One also finds,
inddentally, that the World Council of Protestant Churches, meeting in
Geneva during the. days of Pope John, produced a social statement which
differs little ideologically from the Mater et Magistra. Thus we see evidence
of a rather wide.spread reaction of the established churches to the problem of
alienation in the world today.
For the final suggested choice we turn to another revisionist Marxist
'
Professor Leoncio Basbaum of Brazil. The quotation presented above is from
his book, O Processo Evolutivo da Historia. This book is essentially a treatment
of the theory or philosophy of history. But throughout, one finds a current of

208

criticism of the orthodox Marxist theory of history. Professor Basbaum gives a
new definition of economic detenninism, historical materialism, and the class
struggle more consonant in tenns with the existentialist and relativist views
of the present day. The-dialectic is one in which the thesis is liberdade and
lhe antithesis is escravidáo. Liberty, be is saying, has become slavery. This is
an expression of alienation, but it is also an express.ion of an altemative
approach to the problem alienation presents. Liberty, operating as the thesis
in Hegelian terms, has produced industrial slavery as its antithesis and a
new liberty is being produced as a synthesis. Toe new synthesis as in' all dialectical proce.ss1 is diffe.reut from the two forces that produced it. It is a new
liberty, based on human progre~ and scientific knowledge and on the unifica,.
tion oí the world. This is the process currently going on and creating freedom
in what is a counter culture. What one has here, then, is a more refined a
.. .
,
rev1S10rust concept of the Mandst :revolution, one to be carried out within thls
dialectical process by the rise of the working class.
The Basbaum theory is scarcely recognizable in tenns of the original Marxisrn from wbkh it comes, but it is a point of view · widely held ooncerning
the course of social action that is possible today. Out of this dialectical process,
Professor Basbaum tells us, we are achieving a new fonn of liberty based on
human progress within a historical process that is in a sense inescapable. We
are confronted witb an imperative to structl,lre and to build the. new human
culture which the process of evolution has presented to us in the form of a
new syntl1esis. 1bis point of view is important in two respects. The Basbaum
view is important because it is reasserting the significance of the historical · it
is also important because in recognizing the historie.al it attempts to recon~ile
the historical witb the gene:ral revolutionary movement going on in the world
today.
SOME FUNDAMENTALS

l. ACCEPT ANCE OF ALL THE MEANING OF RELATIVIST AND
EXISTENTIALIST THEORY AND PHILOSOPHY, INCLUDING
ITS RADICAL SKEPTICISM.
2. ASSERTION OF BELIEF IN GOD AND IN VALUE NORMS FOR
PERSONAL CONDUCT AND FOR SOCIAL POLICY.
3. BELIEF IN HUMAN V ALUES REQUIRES LOVE AND RESPECT
FOR FELLOW MEN (LOVE THY NEIGHBOR AS THYSELF).
4. A SENSE OF COMMUNITY RESOLVES THEDILEMMA OF THE
INDIVIDUAL AND SOCIETY. MAN MUST ACCEPT THE DIS•
CIPLINE OF COMMUNITY. RECONCILIATION.

209
H-14

�5. ECONOMIC AND POLITICAL INSTITUTIONS MUST CONFORM TO THE DEMOCRATIC AND RELIGIOUS BELIEF IN
THE LOVE OF FELLOWMAN, PROBABLY WITH LESS EMPHASIS ON THE NATION AND MORE EMPHASIS ON THE COMMUNITY AND ON THE UNNERSAL FELLOWSHIP OF MAN.
If, out of the thoughts we have been sharing, we can draw sorne conclusions helpful in looking at thc problem of man in society today, sorne of
them might be sumrnarized as above. These "FW1damentals" are assumptions
which the thoughtful person must make today as a basis for thinking about
the perplexing present day problems of social policy. Each reader might well
add others, and not all will agree witb ali tbose set down here.
First, we have no alternative but to aceept the meaning of relativisl ancl
existentialist theo.ry and philosophy, including its radical skepticism. We must,
because Lhis is the essence of our sciertce of physics today; without the Einstein
contribution to theoretical physics we might not have put a man on the moon.
This is also the essence of our psychology, of what we know about how man's
mind and emotions work. So, to reject this relativism and existentialism is to
reject much of what is fundamental in our knowledge today. But Lhe danger
in accepting this rational and scientific basis of the contemporary mind is that
we may not recognize its limits. We may not see that its validity rests upon a
concept of human reason which our skepticism and psychology lead us t(,
question. The d:mger becomes particuJarly obv:ious when social scientists begin
to talle of modil-ying human behavior on a social sc.aJe.
' The second essential assumption, therefore, is the assertion of belief in God,
and so in value norms for personal conduct and for social policy derived from
this belief. We must do so because, if we accept the first assumption as the final
word we admit that we can no longer say that belief in God is based on logic
and reason. One of the great things about the t.hought of Miguel Unamuno
was his recognition of this intellectual fact. "Filosofía. y religión son enemigas
entte sí, y por ser enemigas se necesitan •una a otra,º he wrote in his controversial book, The Tragic Sense of Life.12 William James, with whom Unamuno
agreed on many things, wrote something similar: "This inferiority of the
rafionalistic level in founding belief is just as maniíest when rationalism argues
for reUgion as when it argues against it." 11. But Unamuno was led by hís víew
of man as man 1 as well as by hís doUbtíng of the skepticism of Descartes•

Iationalism, to one of tbe most paSMonate appeals for religious belief based
on man's humanism, not just on his reason, expressed in modero thought.

The third essential assumption follows natura!Jy from that of Unamuno.
Belief in human values, in any pattem of religious belief, reguires love and
respect for fellow men. This is the Christian principie stated here as "Love
thy neighbor as thyseli."
The fourth cssential, a sense of community, resolves pragmatically the dilemma of the individual and society. Man must accept the discipline of the
community if he is to escape alienation and anomie sufficiently to find reconciliation to the world iu which he lives. He need not take the route of the
countercultures upon which our hippie communities are based, thought he
may do so. He does need to recognize, a point appropriately emphasized in
~o?e. John's Encyclical, the essential role of t.he commrroity in the reconciliat1on ~f man to society. In -:Erich Fromro's terminology, this is the way to
make soc1ety sane. In more Christian terms it is the reconciliatíon of man with
God through reconciliation to society.
. A fúth and ~inal fundamental i11 considering man in contemporary society
that econo.lil.lc and political institutions must confonn to t.his democratic
'.111d re~gious belief that !ove of fellow man is a commandment of God. What
is rcgwred today is less exclusive emphasis on the nation than in the past and
more e~phasis on the immediate community, as well as upon tbe universal
fellowsh1p of man. This last fundamental seems abstract, abstruse, utopian
no _doubt ; and so_ it is. But it bis a principie inescapable in our t.hinking al:xm;
sooety one th~t 1s neglected ~t our peril. Without this ingredient, the society
that we create m the future will oot be a society of men, but a society of robots
and machines.
15

:11 Quoted from Miguel Unamuno, Antología. Pr6logo de José Luis Aranguren. (Méxit::o: Fondo de Cultura Económica, 1964), p. 307.
13 The Varieties of Religious Experience (New York: The New American Library,
1958) p. 72.

210

211

�LA EDUCACIÓN PERSONALISTA SEGÚN TEILHARD DE CHARDIN
R. P. Da.

IsMAEL QUILES,

S. J.

Universidad de El Salvador
Buenos Aires, Argentina
Sumario: 1.-La educación como función biol6gica universal. 2.-Las intuiciones hisicas
de Teilhard y la educación. 3.-Dialéctica de la educación.

TEILHARD NOS HA dejado pocas referencias explícitas al problema de la edu.
cación; alguna que otra, pero relativamente pocas; es un tema en el cual él
apenas ha entrado. Pero eso sí, nos ha dado los fundamentos de la educación,
nos ha dado una antropología integral, es decir, una antropología científica,
filosófica y religiosa del hombre; ha querido darnos la imagen de todo el
hombre, no solo de un hombre o de un momento hist6rico sino de toda la
humanidad y de toda la historia cósmica; de manera que ha hecho un esfuerzo
de antropología verdaderamente integral. ¿ Qué es pues la educación según
Teilhard? ¿Qué caracteñsticas debe tener y cuál es el aporte, las lineas en que
se movería 11na filosofía y una ciencia de )a educación que escribióa Teilhard?
Es lo que tratamos ahora de reconstruir. Vamos a exponer primero la teoría
de Teilhard sobre la educación como "función biológica universal"; luego
trataremos de aplicar algunas intuiciones más características de Teilhard al
problema de la educación.

Ll

EDUCACIÓN COMO FUNCIÓN BIOLÓGICA U NIVERSAL

a) La concepción de Teilhord.
En un breve pero denso artículo 1 nos ofrece Teilhard su concepción de la
educación dentro de su teoría de la evolución. He aquí sus tres afirmaciones
' En 1938 escribió un artículo que se public6 en Etudes (1945), en que nos da el
sentido de la educación humana y cristiana dentro de su teoría: Herencia social '1

213

�básicas scbre el sentido cósmico de la educación a la que define como "la
transmisión, mediante el ejemplo, de un gesto, y la reproducción del mismo
por imitación". 2
.
lugar, 1a e d ucac10n
., parece " un fenomeno
'
t an comun
' " , " una
1) E.,n pnmer
cosa tan terriblemente banal",3 cual se deduce de la definición dada, y sin
embargo tiene tm sentido y alcances profundos, un "valor estructural".½

Ello se pone de manifiesto en las dos afirmaciones sig:uientes.

" Por s~~~esto Teilhard admite aquí la explicación de la evolución por la
transm1s10n germinal de caracteres adquiridos" ·io Esta transm1s1on
.. , JUn
. to con
los _nuevos 'lant:os y experiencias de los padres sobre los hijos cuando ello es
posible clete~an transformaciones en el germen mismo. "En este caso
---concluye
, b a d o por penetrar
¡
hTe1Ihard- el resultado de la educación h a aca
e, _germen asta el punto de constituir en él un carácter tan determinado
f,s1camente. romo la talla, el color y las demás determinaciones hereditarias
de la especie o de la raza" .11

2) La educación "parece estar ligada a la condición humana", y sin embargo tiene m1 "valor biológico universal".!í
Estamo acostumbrados a mirar la educación como una cosa "específicamente humana",6 pero sólo tiene ese carácter si !&gt;e trata "de una educación
razonada". En realidad la educación específicamente humana, es decir, la
educación razonada, no es sino la prolongación "transfigurada, a medida del
espíritu" 7 de "una propiedad común, cuyos esbozos se reconocen y se pierden
en el pasado por detrás de nosotros". Teilhard cita el caso del adiestramiento
entre los a.ni.males que prolonga hacia atrás la estructura de la educación
a nivel animal, antes de que el hombre existiera, y ello le basta para prolongar
indefinidamente el fenómeno hacia los orígenes de la vida misma: "¿ necesitamos algo mús para considerar que la educación es, por lo menos virtualmente,
una función biológica universal coexistente a la totalidad del mundo viviente?,, 8
Con ello se muestra ya la importancia ele la educación, como una ley general

de la vida, pero Teilhard va todavía más lejos.
3) La educación parecerla "un mecanismo extrínseco, superpuesto secundariamente a la transmisión de la vida",9 y, sin embargo, llega a influir en la
misma "embriogénesis" y va acumulando transforma~iones que permanecen
como una adquisición definitiva y colectiva de la especie determinando la

evolución progresiva de la misma.
progreso. Notas sobre el valor humano-cristiano de la educación. Ha sido incluido en
el volumen El porvenir del hombre, pp. 39-52 E. Rideau califica este artículo de
"notable". El pensamiento de Teilhard de Chardin, p. 286.
• Herencia social 'J progreso, p. 41.
1 lb., p. 41.
• lb., p. 41.
' lb., p. 41.
• lb., p. 42.
' lb., p. 42.
1 lb., p. 42,
" lb., p. 42.

214

De aquí saca Teilhard tres conclusiones:
" la. La ~~ucación no es más que un aspecto o una manifestación de la
ley de ad1t1dad y herencia social que rige en todos los campos I
ta
de la vid "H. " d .
.
.
.
os ava res
a
.
ca
a
ser
transmite
al suruiente el ser que :,¡ h
·b-d
'l d"
iii
.
b
'a rec1 1 o, no
so o wcrs cado, smo acentuado en determinada dirección siguirndo el Ji •
a que pertenece" is y ello se realiza "en el sentido gen::ral d
naJe
e
t
"d d
·
e una mayor
spon anc1 a y de una mayor conciencia". 18

. di"d2a. «La educación supera el caso de la comunicación de m·d"lVl·a UO a lD
vi duo para entrar. ,en fase colectiva y convertirse en sOCJ"al,',13 ya que el resu1ta o de la educac1on se transmite a Ja especie entera.
3a. La
cristiana, a su vez, continua' es t e crusmo
.
" educación
.
proceso transpuesto a las .dimensiones de lo sobrenatural cristia"no'' . y ta mb"1en
, en este
1
caso a• etapa fmal es de unificación colectiva·• "Madurac"6
. .
1 n d e una conc1enc1a
cole bva que acompaña los progresos de una eA-pansión numérica".12
u lb., p.

43.

lb., p. 43.
lo demás
no deja de hacer •....
trau lb.,dp. 48.d Por
. , Teilhard
•
.......~¡•~~
= e1 valor propio. y
1
cx:scen ente ~ a ed~cac1on cnstiana. E. Rideau lo subraya con acierto: "Teilhard
do orta ~ su pnma a ~mp~egnarse «de la grandei.a 'filosófica' y celeste de la función
m cente, mcluso
d en el amb1to de Ja enseñanza rudimentan·a · · · Est,._
"" consagrad a o al
en~s ocu,pa a, a la. formació.n, por tu parte, del Espíritu, para la vida eterna. '
s
mas eficaces hay para colaborar a la plenitud de Cristo como e) de ;ra:::
as a as de los niüos&gt;." (Carta del 20 de noviembre de 1918 en "G ,
d'
pensée" p 355
¡
.
,
e.nese
une
p.
_' ·
' en ª vem 6n española, p. 308). El pensamiento de T11ilhard de Chardin,
286
31

~edi':i

,. lb.
u lb.,
11 lb.,
"' lb.,

p. 44.
p. 48.
p. 39.
p. 39.

215

�LAS

b) C on.sideraciones
, d e T e1'lh a rd, so bre la educación tiene sus
Es fácil de ver que esta teona
valores pero también debe ser precisada en algun aspecto.
' l
frece una interpretación de la educación dentro de su
En pnmer ugar nos o
, , .
desarro., de la evolución cósmica con una cnergia umca que se va
.
concepc1on
•· d d ma or centre1dad
liando de acuerdo al principio de la mayor comp1CJI a y
y
o conciencia.
D
,
rge la gran trascendencia con sentido cósmico y divino, "la
.
e aqu_1 su di .d d de todo cuanto hace referencía a la educación de la
importancia Y gm
tida en ins.
Humanidad" n y el "papel fundamental de la educac1on, conver
trumcnto humano de la pedagogía divina".1s
.
..ó t ·1hardiana tiene el valor de revelar el senado
Sin duda que esta VlSl n e1
d . 1 1 1 'educación
f d del "hecho educativo" propiamente tal (es ecir e &lt;e a
pro un da" 1&amp; reali.z..'lda por d hombre consc1entemen te ) . Es una verdadera
razona
.
bl del hombre con Dios como creador
participación consciente Y. responsa e
b
tura) de la humanidad.
de la naturale7.a, y con Cristo omo Redentor so rena
, .
Es una inserción consciente del educador en ~~ gran pr~~so cosm1co, en la
historia cósmica, humana y divina de la creac1on y salvac1on.
.,

ª

°

-•

.

haríamos a estas notas de Teilhard "sobre la educaoon
La reserva que
.. l . "
es a veces da la
humano-cristiana"' es que exagera el aspecto co ect1vo ' pu '
'
.tmprcs1on
. , por sus repc fi das fónnulas de superponerlo y anteponerlo
a las
p

"personas" propiamente tales, es decir, a los individuos hu~nos. oner ~~m:
.deal último de la evolución y educación "una especie de persona a
etapa o 1
•
•'
1 .: " ~1 puede
,, 20
"una especie de personalizaoon co ec ..va ,
humana genera1
o
·t d
·
inducir por lo menos a errores o ambigüedades. Sin du~a que Teil iar ~w~r_e
• co1ectiva" como el medio en que. cada md1v1•
Presentar esta " person a1·123. .ion
· personarl da.d" .2: Pero
siempre parece
duo ha1Jará "la consumación de i;u propia
,
mas que en lo pe.r.;o.
.
•
esta r puesto el acento -en este ensayo-- en lo colectivo
.
·
ob
1 . dividua) hasta parecer aquello como el
JeUvo últi.m o,. lo que
, seria ,
na , timos
.tn
I
contra
el principio mismo de T ei•lh a rcl d e la pnmac1a de la
;::na. ~n El fenómeno humano Teilhard matiza mejor el problema y su

exposici6n resulta más madura y acertada.
11
11

,.
,.
n

"

216

lb.,
lb.,
lb.,
lb.,
lb.,
lb.,

p. 44.
pp. 48-49.
p. 42.
p. 47.
p. 49.
p. 49.

m·r

fCfONES BÁSICAS DE TEILHARD y LA EDUCACIÓN

Tratemos ahora de recorrer nuevamente las intuiciones características de
Teilhard y la repercusión que pueden tener en algunos aspee.tos de la educa.
ci6n. ¿ Qué es lo que surge de su antropología o de su concepción del hombre
en orden a la educaci6n?

a) La primacía de la persona
La primera intuición básica de Teilhard, la más válida para mí, la má

fecunda de todas, es la primacía de la persona.
Por eso hemos caracterizado la educación según Teilhard como "educación
personalista". No cabe duda pues de que la primera y esencial característica
de toda educación es su referencia a la persona como fin de aquella y como
fundamento y orientación.~ 3
Tcilhard repite de mil maneras, seg(m hemos visto, esta primacía ele la
persona. 24 Henri de Lubac lo subraya también en El pensamiento religioso dt:
Trilhard: toda su obra es la persona, la personalización, la pñmada de la
persona. 2~ Y la primacía, digamos absoluta; es lo último y por tanto aqueUo
n Ese es el sentido que queremos dar al térnüno "educación personafüta": la
penona está presente en todo el proceso. Al principio, como el punto necesario de
partida y como fundamento de todo el proceso; en el medio, o durante el proceso
mismo, como el eje de toda la metodologm y acción cduClltiva; al fío, como su meta
esencial y última. Podía llamarse también "educación personalizada", auaque en este
caso el sentido ~ más pasivo. 'Más de acuerdo con la terminología de Tei.lhard 1ería
tal vez "educación penonalizante", ya que él usa con cierta predilecci6n el término
"personalizante" (v.g. "universo-pcrsonalizante" FH, 314); pero tiene un sentido más
activo y no subrafa tanto el pasivo, que mezcla como una consecuencia lógica, "Educa.
ción personafuta" nos parece más amplio según lo hemos entendido. Pero lo que
importa es que el término señale en alguna forma la primacía de la persona en el
comienr.o, en el medio y en el fin del proceso educativo.
" Ver cap. IV.
:o Remitimos nuevamente al magnífico cap. XIII, titulado "El Personalismo", de la
obra El pensamiento religioso de Teühard de Cliardin, pp. 239-2.54. Recordemos una
referencia que puede ser especialmente aplicable a la orientación de la educación que
debe excluir toda imposición totaliraña porque negaría la primacía de la persona:
En 1937 tennina 111 ensayo ,obre "La Energía. Humana" con unas páginas dedicada..
al "Principio de conaervaci6n de la personalidad".11 Se esfuerza una vez mis en
mantener en ellas que "el Término univcnal y sobrehumano al que nos encamina
(la cvoluci6n) se nos presenta simultineamente como incorruptible y personal". Ua
inlistido de una forma incansable en demostrar "el salto (rebote) humano de la cv~
lución", una "ucemión in-eV1:nible en lo Penonal"... H~ denunciado como una.

217

�..

a· .

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• e'""O 2G La -nersona es la
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. .· t es decir que en ella
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N tros diríamos que es la verdadera 1Ils1stenna '
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d es irreductible
,
Teilhard la persona tiene maxuna igm a '
Ademas, para ,
.
.
5 "inalterable',, y que -coa la persona~
a toda otra cosa; el rrusmo dice que e
máxima interio. .
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con el ind1v1duo, ay que con
.
la meta fi11al del proceso
, • digru'dad La persona es
11
ridad y por e o maxima
:
d l
ta, s:no de toda la materia
•
l
'1 de la tierra e P Iane
,.. '
cósmico umvr,rsa no so o
' l
d n· ao Teilhard ha puesto la
y de todos los espíritus y de todo el p an e ms.

·a

-- - - - . .,
" ue "intenta representar de un roodo confuso ~~
aberración la "neouelig1on terrena q
" upersoc1'cdad sin coraz6n ni rostro .
, d'f " 0 como una s
Divinidad como una energ¡a t usa_
d
nsaroiento Y de acción, todas las teorías
Sistemas e pe
'd
al -ºDOS prácticamente,
H a criticado acremente todos los
•
cialcs" que cons1 era.u,
......,
políticas y todos los "agmp~.ent~~ so bczan sus rogramas con la primacía de )a pura
"a la penona corno secundana y enea
p
totalidad", p. 244.
.•
,
t breve estudio de A. Ligneul, Teilhard
También ser! bueno remitir aqw de nuevo a
.
. 1 te el Cap 111 pp. 25-34.
.
y el personalismo, especia -~en
· . ; de la realidad cósmica en personalidad
"' "En un primer análisis, la condensaet~~
. . 1 Por razo11es de utilidad y de
ley de fonnac1on uruversa .
,
humana parece expresar una
.
h
r cado sobre todo a seguir los feno,
f
t J...u'íti.mos la FISica se a ap 1
•
•
metodo per ectamen e ..,,,,.
t • n El hecho evolutivo viene
.d
que se descomponen o se a onuza .
d la
1
menos en e senti o en . .
. i al de lo real es una síntesis, en el cnrso e
a recordamos que et movmuento pnnc p d ve:t. más complejas y organizadas, yendo
cual lo plural se manifiesta bajo formas -~~:r~ • ,
r un creciroiento de conciencia
~ d
da
d
lterior en la wwicaoon po
,_
acompana o ca
gra O n
.
na1" 1936 en La Energw
.interna y de l'b
t d ·" "Esbozo de un Universo peno
'
,
' er a .
.
Humana , p. 62.
.
.
del mundo físico alrededor de
1
o constrwr una ,gura
·
"' "Me propongo en es t e ensaY
. . . .
d
d
l sistema." Esbo:zo de un
la persona escogida como elemento sigmficauvo e to o e
•
'
1
L" Energía Humana p. 60.
.
universo persona , en ,.
, .
'
1 f d d , mismo [ .•• ] centro puntJ.. "[ ... ] individuali7.ación de s1 m1smo en_ e _on ~ .~ s1
201
.
li e sobre sí mismo [ .. •] y¡da mtcnor , FH,
.
'
forme [ . . . ] rep egu . .
1U .
llegada en este momento con nosotros al
u Que la personalización de
n_werso, 'ble vamos a reconocc.rlo pronto, grado por
estadio humano, sea por naturaleza irre~ersdt ,b . nuestro an.álisis la.a condiciones de
e vayan descubnen o aJo
d d
grado, a m edid a que s
.
p
1 Asi se encontrará salvaguar a a.
•
•
• 35 de un Umverso
e13ona •
coherencta mlerna propi.
, • . r 'bl la "inalterabilidad" de la persona.,
al mismo tiempo que nmda a una F1s1ca Ult~ igi e .
" bo
de un universo
tan justamente defendida por los espiritualismos antiguos, Es zo
personal", 1936, en La :Energía Human;, p. ~5d nuestro ser y las de ta noosfera
• ''Es un error' pues, buscar las_ pro ongae1ones e ría ser otra cosa que lo hiperdel lado de lo Impersonal. Lo Umversal-Futuro no pod •
personal en el Punto Omega". FH, 3 l 4.

persona por encima de todo, ha tenido eSa gran intuición. Hay numerosos
textos acerca de esto. Hemos dado ya varios, especialmente al hablar del
personalismo como clave de la cosmovisión de Teilhard. Recordemos ahora
solamente otro más que tiene un sentido, digamos, educativo. A propósito
de la formación de la persona dice: "¿ Cuál es c;entro del interés mismo .de la
vi&lt;la general, la obra de las obras humanas, sino el establecimiento, en cada
uno de .nosotros mismos, -de un centro absolutamente origina], irreductible, en
el que el ·uni ·erso se refleje de una manera única, inimitab!e: nuestro yo,
nuestra personalidad?" 31
Así que todo el esfuerzo cósmico éle la vida se dirige a ·ta creación de ese
centro '"absolutamente órigimil'' que va a reflejar todo el "universo" en una
forma "única e inimitable". No podía expresar Teilhard más claramente la
primacía de la persona y cómo ella, en consecuencia, es el objetivo último del
proceso cósmico.
El habla aquí de "nuestro yo", "nuestra personali&lt;lad": la "persona" para él
es la realidad metafísica, el centro ipterior, esa realidad que tiene su. interioridad, etc., etc., y la ' 'personalidad" es el ejercicio de esa interioridad que es
como cada uno de nosotros expresamos nuestra manera de ser. Tiene la
personalidad un aspecto más psíquico y moral; la persona, en cambio, un
sentido metafísico, es decir "real". En realidad soy ese centro interior y porque
soy ese centro interior, es decir, un centro "absolutamente original", una
pen;ona metafísica, puedo exteriorizarme y reflejanne en el mundo de esa
forma "única", "inimitable", que es mi "personalidad".

De manera que la persona es como c1 principio que está inspiraudo la
evolución, y por la teoría del Punto Omega sabemos que es e1 fin de la evo.
lución.32
Como he dicho antes, la persona adquiere así. un valor metafísico, es decir,
real, supremo ; un valor axiológico o moral supremo ; un valor psicológico
también supremo·; y en fin , un valor teológico también supremo. Se adivina
la importancia de esto para la educación. Son consecuencias mu.y serias que
todos los edücaclores, todos los padres y madres de familia, todos los que tratramos con los jóvenes y con los adultos y aun al manejamos a nosotros mismos,
debemos tener en cuenta. Porque nuestra educación comienza cuando nacemos
.. FH, 290. T eilhard se refiere aquí al "yo'' y a la "personalidad" como sin6nimos
de "persona" . Ver también FH, p. 312, donde aparecen como sinónimos el "ego"
y la "personalidad" refiriéndose a la "persona". En la terminología filosófica se usan
también con frecuencia como sinónimos. Sin embargo para una mayor precisión del
sentido de esos t 'rminos remitimos al lector a nuestra obra La pers1ma humana, 3a.
ed., p. 297 y SS.
ª Ver eltpecialmente FH, pp. 312 y 314.

21 9

218

�y termina cuando morimos. No es s6lo edur.ación la que recibimos de los otros
sino que la autocducadón es también necesaria y fundamental El primer

educador debe ser cada uno para si mismo.
Surge para todos como consecuencia el respeto a la per.;onalidad del educando. Como educador no estoy manejando un ladrillo ni un animal doméstico,
sino estoy manejando un ser de esta naturaleza, es decir, una persona. La actitud primera del educador, la actitud mía frente a mí mismo, debe ser asumir
y mantener esta conciencia. El educador aunque sea educador de sí mismo debe
conservar siempre esta per.ipectiva y automáticamente actuará de manera distinta. El maestro, cuando tiene presente este principio antropológico, considera
al discípulo como ese "centro absolutamente original' y que por tanto debe
respetar y amar, al guiarlo a su auténtico desarrollo.
Por lo mismo, los métodos de la educación deben tener en cuenta esta
interioridad "absolutamente original" y respetar los fines de la educación. La
educaáón tiene los mismos fines que el hombre. No es otra cosa que el desarrollo del hombre para que realice al máximo posible su personalidad. Por eso
lo primero que debe tener presente el educador es que él tiene que educar a
uaa "persona", es decir, es un centro al que yo tengo que educar como tal,
como centro, con el respeto correspondiente en e) método y en la forma de
actuar con él. Debo educarlo para que sea un "centro", para que él sea el que
se maneje, porque él es el que tiene que realizarse a sí mismo y no otro
por él.
La relación educando-educador debe tener esta per.ipectiva. El niño u ese
centro, e.s una _persona como yo. Aún e:l más pequeño es ya una persona, si se
quiere muy incipiente, pero ya es persona con toda esa dignidad de que nos
habla Teilhard. En algwios la persona se manifiesta precozmente; porque hay
algunos adultos que tienen menos desarrollada su persona que algunos niños
que están todavía en la primaria. Pero, esencialmente, son todos personas, a todos debemos educarlos como tales, es decir, que por sí mismos busquen la
verdad, busquen las rosas desde sí; que ellos trabajen en el desarrollo de sí
mismos, que ellos mismos sean los que se autocontrolen y ejerzan su espíritu
crítico desde sí mismos. El fin de todo el trabajo de la educación es que las
personas sean c.ada vez más per.ionas.
Esto implica -como consecuencia también muy importante- el derecho
que todo hombre tiene a la verdad; porque soy yo, desde mí mismo, el que
tiene que ver qué cosa es verdad y qué no Jo es; no me lo tienen que imponer
desde afuera; me pueden ayudar, me pueden proponer, pero en último término
es cada uno el que tiene que ver, el que tiene que saber. No sabe el maestro
por mí sino soy yo el que tengo que saber; y saber es conocer las cosas como
son y conocer las rosas como son es conocerlas yo por mí mismo.

220

Este es, uno de los fundamentos de la llamada libe r tad d e ensenanza
- Porque
som
. os ::s1 teaemos derecho a ver las cosas desde d tr
..
desde fuera ad t . ,
.
en o y no que nos impongan
, oc nnandonos de cualquier manera que sea ni un b
.
mala doctrina. Esta es una de las n
.
., ,
a ucna ru
primacía de la pe
onnas de la educac1on que nos exige la
rsona.

b) La unidad-totalidad cósmica
Otra gran fotuición de Teilhard la más
d
persona y que ha m
• d b'
'
gran e después de la relativa a la
aneja o ien pero a veces con .
..
totalidad cósmica E d •
lmprecisione;;, es la tlnidad. s CCIJ' que todo el proceso del m d
d 1
una unidad-totalidad e
h
.,
un o y e cosmos tiene
, JU&lt;' ay una concxion entre todas las real"dad
d l
cosmos. Por de prono,
t /¡ustoncame11te,
- • •
o también podríam d .1 l es. e
talmente, quiere significar esta intu' . ,
d
~ ear iorizoníntimamente ligado en las d.
iaon que escle el comienzo todo (.'"Stá
1ver..as etapas e
h .
la historia del cosmos d 1 h
.
n que se
tdo desarrollando
que tocio lo
h y e .ª umarudad. Pero también verticalmente, es decir
que a ora exl5te, todas las partes d J •
'
llas que están allá a miles de ·11
~
e uruverso, desde las estre.
sociedad que ahora
d m1 ones, : años de luz hasta la naturaleza y la
.
me ro ea, todo está mfluyendo en mi, tocio está conectado
connugo y yo con todo por medio de influen ias mutuas en
escala.
mayor o menor

ª

Tomar conciencia de ello podríam 11
.
1
de la unidad rósmica ss C[
, os amar o conciencia cósmica o conciencia
que son una sola co . hab~• mas lqu~ hablar de esta unidad en el sentido de
sa.
ria que e ec1r que todas las artes
, .
un conjunto coherente, están relacionadas entre sí infl P,, d estáodn msertas en
una manera conv
'
U)en ose t as, pero de
ergentc, dentro de un orden · Es una mu'dad
•
,
· d e re 1aciones.
A
s1 se comprende la famosa f
d T .
"embriogénesis cósmica e.s decir raset e eilhard: todo nucrn ser tiene una
. es e ser qu nar.e ahora ha sid
t d
por toda la materia, por todo el proceso , .
al
o ges a o
de dicho
.
cosm1co y tora aparece como frnto
proceso' y no solamente como fruto sino
mente está · f1 'd
.
como un centro que actualm w o por toda la realidad có.~mica. Eso somos cad
d
tros Debemos t
• •
a uno e noso.
ener conciencia de que esta.mas llevando siempre '-"-b•m
~,.cn' nuestra
" Coincidimos con esta idea de Teilha.rd E
.
a esta "actitud de concirncia cósmica"
. 1 ~ o_tras oportunidades hemos llamado
,
con
e
tcnnmo "cosmizar" q
• d ._:,~
que de be mos actuar en todo m mcnt
.
.
•
uenen o Sli;mucar
b
o con esta conc1enc1a viva d
1
Y, .SQ re todo, lo que hacernos, en alguna manera i fl
e que o que !IDIDOS,
CXJge u.na responsabilidad mayor por la trasc d '~ uyc en. todo el cosmos. Ello nos
mundo.
en encta que t:lene nuestra acción en el

221

�un solo conocimiento muv coro ¡ ·
,.
mía que voy agrandando .y acla~a;;~ :~; ;r;::a;~d=nd'una sola expef. riencía
es un solo conocimiento e
. .
d
, .
ta, pero, en m, todo
, onocl.IDlento e mi mismo en 1
d
miento del cosmos n
, .
e mun o, conocisostiene y da senti:o t~rno adm1 m1sm,o, ~onocimiento del Medio Divino qup
ª mun Y a m1 mismo y
1 • •
recibido la nueva luz de la
1 .,
' • -:--para e cnsbano que ha
.
reve acron- conoc1m1ento de C . t
presenoa concreta e histórica del Medio Divino.~(l
ns o que es la

medida y &lt;limensión el pe!o del cosll!OS y de toda la historia y de todos !os astros

eu nosotros. 5._
Por eoo habla Teilhard de 1a "herencia educativa" 35 que re¡;ibimos con
nuestra biología, con nuestra materia, de todo el pasado. ·vo soy un centro
jnterior que me -doy cuenta de mí mismo y que me encuentro inserto en todo
este cosmos, recibiendo todas las influencias del pasado y del presente y
miran&lt;:lo al futuro, 36 sintiendo el medio divino/' sintiendo la materia, sintiendo
el espíritu, sintiendo las otras personas, etc. Si yo soy así, todas mis experiencias múltiples de todo lo que yo siento en el universo, todo lo que yo
conozco, todo lo que yo experimento, todas mis experiencias, todos mis conocimientos científicos de toda clase de ciencia, no son más que aspectos de un
(uúco y el mismo esfuerzo por explicar mi experiencia en el unÍV!!piO; en otras
palabras, son una sola experienda.38 Y vivo esta experiencia a la vez tan
compleja y e.así indefinible, pero yo en ella estoy sintiendo todas las influencias
dcJ pasado, estoy proyectándome hacia el futuro, hacia el PWltO Omega, al
mismo tiempo estoy sintiendo mi ubicación en este cosmos total de ahora, en
este cosmos en que hay materia que yo estoy percibiendo; y hay espíritu que
también e.apto y hay relación con la sociedad que yo estoy experimentando.
Todo el cúmulo de conocimientos que surge de esta experiencia total de mí
mismo y mi ubicación en el universo, está interrelacionado, porque todos convergen a la misma realidad que es mi ser en el mundo. En realidad todos estos
conocimientos que yo tengo de la física, de la química, de la biología, de la
sociedad, de la religión, ele la ética, de la filosofía, de la tf'cnología, todo eso
no es 1nás que el conocem1e a mí aquí, puesto en medio de todas estas flechas
o relaciones vividas que me están penetrando por todas partes. Es de hecho

°

Se nos dirá, ¿ qué tiene que ver esto con la ed
., ? E
Todo esto quiere decir que el saber h
u~mn. s muy importante.
umano a traves mío, a tra , d
d
d e 1os hombres ese saber es
.
t
d
l
.
.
ves
e
ca
uno · o as as c1enc1as no son mas
, que unaa un&lt;'
ciencia cada '·
·
sola
,
c1enc1a es w 1a parce! d
1 . .
educación? La educación ~irnplemªe te una soda ciencia total. y ¿qué es la
, ~
n e, es ayu ar o ayud
.
en cada
momento
más
conciencia
y
mas'
1
'd
d
arse
a
Jr
tomando
, .
c an a de este cono · ·
·
d e m1 mismo en el cosmos es de . d
d
Clilllento mtegral
.,
'
crr' e to as estas cosas juntas
prens1on total, ordenada y por lo ta t
. .
en una corola educación es un solo con . . n odum~na. De modo que, en realidad,
OC.1.Illlento e m1 mismo
¡1
ayuda a orientarme a mí mismo
,
y e e cosmos que me
ria para realizar mi destino person:l ~}osu:~:as_ en e~ _cosm~~ y en' la histo.
del cosmos y de la sociedad l
' Eql ·- plica mi msercmn en la historia
mmana.
mno en la p ·
·
,
• .
todos estos influjos cósm'cos
. 1
nmana está rec1b1endo
i
y socia es; está e..xperimentánd 1
,
1
d ose su posición en el universo E I . 1 .
. está ohac'
os y destá1 ac arán. ne mve secundano
.

y
.
y en el doctoradou:·n. o oh nusmo.
1 en. la universidad está haciendo 1o mismo.
. d

o mismo en una especialidad o arcela
,
.
sigue aaen o
ser y saber. Es decir que la cdJ,,.,c1'6 ]que¡ esta ubicada en ese conjunto del
'
...... n a tacemos por clrc l
, .
de un mismo punto que se
d d
u os concentncos
va agrau an o o ~tarando roás y más.

.. Ver A. Ligncul, Teilhard y el personalismo, cap. II, "Las raíces cósmica, de la

En otras palabras, la educación de la inteli
.
,
.
Por eso la inme
,
gencia es smtesis de conocimientos.
nsa mayona de los programas y planes de estudio que tenemos

persona", p. 15 y ss •
.. Ver Herencia social '1 progreso, estudiado en la primera parte de este capítulo.
• Recordemos lo que Teilhard llama "las tres columnas del porvenir": ''Futuriimo,
Universalismo, Per.mnalismo". Saluemos a la Humanidad, "Ciencia y Cristo", p. 162.
zi "Entonces empecé a sentir [ .. . 1 In que había de inefablemente común en todas
las cosas. La Unidad se me comunicaba, infundiéndome el don de aprehenderla", MD-,
138. "El sentido de la Omnipresencia de Dios[ . .. }" ]bid. 140. "[ ... ]el medio divino
se descubre en nosotros como una modificación del ser profundo de las cosas [ ... ]"
lbid. Notemos, de paso, la íntima conexión que, según Teilha.rd, hay entre la percepción
del "medio divino" y el "ser profundo de las cos.is", pero se cumple sin "desviaciones

.. Esta a la vez real Y mística unidad d 1
. .
Per,ona" es Cristo Teilhard la
e conocmuento y del ser, cuya "misteriosa
'
expone con un estilo iluminad
l MD
y .ss., d onde va a tratar del "Cristo un· . l
I
o en e
' pp. 128
de sw párrafos en que sintetiza su visi;~.EY ~ gran comunión". Recojamos uno
preparación mesiánica hasta la Paru ,
n. d n e fondo, desde los orígenes de la
y las fases del crecimiento de su
o
la man!f~tación histórica de Jesús
Mundo: la Encarnación realizada en e ¿' • dis. ~d acontecun1ento se desarrolla en el
,
a a m VI uo por la Eu . t'
T od as las comuniones d 1 . d
.
cans 1a.
•
e a vi a constituyen
una sola comunión
Todas
l.rui comuruones de todos los homb res actua1mente Vlvtentes,
• . . constituyen una
sola
comunión.

'

pante1stas". ]bid., 139-140.
~ "Todo me es Todo" MD, 127. Repitamos que- Teilhard excluye en esta unidad
de captación de la realidad ( que ante todo se debe a la presencia del medio divino)
toda clase de panteísmo: "Lo mismo que en el seno del Medio Divino todos los
murmullos creados se funden sin confundirse en una nota única que los domina y

;;~::a.sa:n

:r

Todas las comuniones de todos Ios h ombres pasados, presentes y f
una so1a comuni6n", MD, 132.
uturo~ constituyen
. Pero recordemos también junto a la gran verdad u
,
confundine", MD, 126.
q e aqu1 se expresa, que "se funden,

sin

los sostiene [ ..• J" MD, 126.

223

222

�son opuestos a la auténtica educación: los consabidos programas enciclopedistas
de gue no acabamos de liberamos. Eso es la antítesis de la realidad del
hombre: la infonnación debe ser muy poca pero clara, precisa y que se vaya
ensanchando gradualmente. DI:" manera que el niño adquiera tres o cuatro
ideas básicas, pero que esas tres o cuatro sean la semilla de hs demás ideas
que vamos adquiriendo en todo el resto de la vida. Y cuando se trata de una
educación o ciencia especializada, un área solamente, la bioquímica por
ejemplo, si )a separo del resto del saber humano entonces quedo ya deshumanizado. Repitamos que el saber humano es uno y que está muy unido también
a la vida y a la acción. Por eso la actividad religiosa está incluida en esa misma
c.oncfoncia del saber, lo mismo que la actividad moral, social, científica o técnica
están intimamente ligadas con esta conciencia del hombre y su ubicación en el
cosmos. Por eso pensamos que deberían reforma.ne, simplificándose, a un
saber básico los programas educativos de acuerdo a este que podemos llamar
principio metafísico orientador áe la educación.
Teilhard con su gran visión de la unidad cósmica lo confirtnaría y no dudamos de que estaría totalmente de acuerdo en esta concepción del enfoque de
la educación.

c) La evolución cósmica
Pasemos a otra intuición básica de Teilhard: la evolución. La educación
es por esencia evolucionista, en su mejor sentido. La educación supone progreso, es vida, es movimiento; por eso está dentro de la realidad biológica,
tanto por sus raíces como por su naturale:,.a y sus fines. 40 Por eso habla Te·i lhard
de la educación como la "herencia biológica" de todo el pa~ado; 41 más aún,
él quiere que haya un proceso que sea unitario, incluso relacionado con la
aparición del espíritu y con la aparición de lo sobrenatural. No es que Teil'" "La educación está íntimamente asociada a 1a realidad biológica, a la que penetra
y prolonga hasta en sus raíces". E. Rideau, El pensttmiento de Teilhard de Chardin,

p. 286. Esta es la tesis central de Teilhard expuesta en su ya citado artículo, He·rencia
social y progreso: Notas sobre el valor humano-cristiano de la educación. He aquí
cómo formula su conclusión: "Pero, ¿ necesitamos algo más para considerar que la
educación es por Jo menos virtualmente, una función biológica universal, coexistente
a la totalidad del mnndo viviente?" ( En "El porvénir del hombre", p. 42). Repitamos
dos citas más: "Llevada al campo particular y singular de la especie humana, nuestra
idea de que la educación no es un "sub-fenómeno", sino que forma parte integrante
de la herem;ia biol6g1ca [ ... ]" lb., 46. "[ ... ] tal es, por coru.iguiente, la prueba
definitiva de su naturaleza [de la educación] y de su valor biológico incluso en las
co~'\s del espíritu" lb., 47.
u FH, 361, nota.

224

bar.d quiera negar el carácter propio de lo sóbrenatural que exige una ínter~
vención especial de Dios. Lo dice cla:ramente al final del Fenómeno humano,,
donde señala que aún cuando lo sobrenatural entra dentro del gran plan de
evolución, sin embargo, no era simplemente exigido por el proce.so natural
sino que estaba la materia y todo su proceso muy preparado para que pudierJ
sobrevenir lo sobrenatural con su "supergra tuidad" .U
Teilhard quiere salvar siempre cierto carácter evolutivo del proceso. No es
extraño que él quiera aplicar su principio a la educación. Esta es integrante
esencial del mismo proceso de la evolución biológica que va desde la pre-vida
a la vida vegetal y animal, a la vida humana espiritual y culmina en la.
''incorporación progresiva del Mundo al Verbo Kncamado''.½ 2
Tiene una expresión muy hermosa: El educador -dice-- tiene que ser como
un "colaborador inmediato de la creación". Y porque es &lt;lolaborador inme-diato de la creación debe dar al educando un profundo sentido de la vida; la
, ida es la materia, e.! cosmos material, el cosmos biológico, con su inserción en
la vida espiritual. "Colaborador inmediato de la creación -cóntinúa Teilhard-, el educador ha de buscar el respeto y el placer de su esfuerzo en un
sentido profundo y comunicativo de los desarrollos ya alcanzados o esperados
por la naturaleza"!ª De manera que el educador debe atender a lo que ya
la naturaleza ha ido haciendo hasta ahora, y con réspeto y placer de kdunciól't
misma que él está eje.rciendo, con un sentido profundo, trata de comunicar
al educando los desarrollos ya alca.m.ados o esperÁdos por la naturaleza misma.
Es como si el educador entrara dentro del proceso de la evolución y lo asumiese
conscientemente. Como si entrara dentro dd proceso de la naturaleza que
va desde la trama del universo hasta Dios, para asumirlo y comunicarlo al
educando. ''En cada una de sus lecciones -pro,sigue Teilhard- debe amar
y hacer amar lo que hay de más invencible y definitivo en las couqui.stas de la
vida"; 44 es decir, debe hacer amar la vida como vida, incluso la vida material.
Por eso, repite, la "educación no ·t".s un fenómeno artificial, accidental, accesorio; es nada menos que u11a de las formas e.sencialcs y naturales de la actividad biológica"!5 Aquí aparece el "biologismo" de Teilhard.
r
Volvamos a notar que el "evolucionismo'' y el "biologismo" de Teilhard aplicado al proceso o fenóri:Jeuo educativo debe ser bien entendido, de lo contrario
tendríamos que hacerle las mismas precisiones o reservas que a sus f6rmulas
evolucionistas en general. Es válida la te.sis de Teilhard en cuanto parece
claro que la educación influye en el proceso evolutivo, tanto de la vida anímal

ª Herencia social y progreso, 51.
.. /bid., 50.
" lb., 50.
.. lb., 43.

225
H-15

I

�como de la espiritual y de la sobrenatural. La educaci6n es siempre necei;aria
y decisiva. Es el factor de acumulación de cualidades "aditivas" que se van
conservando en la espede y en la cultura humana.
También es válida la tesis de Teilhard en cuanto que la evoluci6n del espíritu
es coherente y en cierta manera se coordina, prolongándola, con las metas
alcanzadas por la vida puramente biológica o animal Y que la realidad de la
vida sobrenatural se apoya en Ja vida espiritual humana elevándola a un nivel
superior con una evidente congruencia sin perturbar Ja naturalw.a misma.
Pero no se puede hablar de "evolucionismo" ni "biologismo" en sentido
estricto porque la educación no puede justificar, por sí sola, el tránsito de la
vida vegetal y animal a la vida del espíritu si_ no interviene un nuevo factor
ontológico que nos dé la razón suficiente del "salto crítico''. Y lo mismo se
diga con mayor razón cuando se trata del salto de lo natural a lo sobrenatural.
El problema de la educobilidad, que interesa a los modernos filósofos de la
educación, recibe cierta luz del principio de la evolución. Porque si "evolución" es "progreso", el hombre está sujeto a aquella y siempre será educable.
El hombre es un ser maravilloso, sin duda ninguna, pero en medio de todo es
imperfecto. Aunque Teilhard siempre señala más los rasgos positivos que los
negativos, es cierto que tenemos nuestras deficiencias enormes, nuestras angustias, nuestra estrechez y a la vez sentimos la urgencia interior de supe.rarlas.
Es decir, sentimos un impulso interior hacia un continuo perfeccionamiento.
Ser imperfecto pero con impulso y capacidad de perfección es la educobilidad
como estructura ontológica. Nuestro ser es educable porque en nuestra realidad
somos imperfectos, pero tendiendo a una perfección cada vez mayor.
Pero la educabilidad no es sólo una estructura ontológica, sino también
una estructura ética. Porque la necesitamos y nos sentimos con el deber de
aspirar a una mayor perfección; es pues una estructura ética, es una obligación
que vivimos; no es que nos impulse solamente nuestro ser desde dentro sino que
además desde arriba, desde "lo superior" también hay algo que nos dice
"tienes que" . . . En síntesis la educahilidad es una consecuencia de la ley de
evolución progreso y en nosotros es una estructura real ontológica y ética.'6

r

d) Ley de complejidad-interioridad
Otra intuición típica y exclusiva de Teilhard es la ley de complejidad.,interioridad. También ésta tiene su aplicación a la educación. Recordemos que según
• Teilhard repite que la educaci6n es el único mecani&amp;mo para garantizar el
desarTollo progresivo: "Y para asegurar la continuidad fisica, en todas sus fases, a
este desarrollo extendido a mirladas de elementos diseminados en la inmensidad de los
tiempos, un solo mecanismo: la educación". lb., 50.

226

esta ley, cuanto la realidad es más compleja, la interioridad o interiorización
del ser en si mismo es mayor. En cambio, curiosamentr, la unificación de las
partes menos complejas es menor. En la materia, por ejemplo, todos los átomos
están unidos, pero con una cohesión mucho menor de aquella con que están
unidas las células vivientes en el organismo vivo. De manera que hay más unidad en medio de más complejidad. Creo que podemos decir lo mismo en
el orden de la sabiduria y de la educación en general: cuanto más amplía es la
zona o la suma de nuestros conocimientos más necesaria es la síntesis. De
manera que esta ley de Teilhard se aplica perfectamente al campo del saber.
Lo mismo debemos decir cuando éste se transmite al ~ducando. Si Je trans.
mitimos una gran suma de conocimientos pero sin ]a síntesis, le damos una
masa indigesta y a veces dañosa, causamos en el educando la disgregación y
el caos que es lo contrario de la ciencia. Ley pedagógica fundamental es la
unidad: donde no hay unidad no hay saber. Tanto más sabemos cuanto me11os
sabemos, podemos decir. En otras palabras, tanto más sabemos cuanto sabemos
menos cosas en número, porque todas las hemos ido integrando en u11 saber.
Hemos logrado la unificación, la reducción de todas a una intuición a un
saber. La unidad de la totalidad es el ideal en la realidad y tambié~ en el
conocimiento. El saber disgregado no es una imagen de la unidad y coherencia
real de los seres. Nuestro ser está penetrado por todo: Jo físico, lo biológico
lo metafísico, lo psíquico, lo religioso, lo moral, lo técnico, lo social, lo estético:
etc., etc. Todas esas realidades forman un solo haz, una sola unidad de nuestro
ser. A e!Ja debe corresponder nuestro saber y nuestra acción. Esa unidad tanto
más centrada en sí cuanto más compleja debe ser reflejada en el proceso de
nuestra educación. t1

e) La socializaci6n
Sumamente importante es también el aspeeto social de la educaci6n. Teilhard lo ha subrayado notablemente y ha querido llevarlo hasta su máximo
., Teilhard, presuponiendo esta unidad del saber, aspira siempre a la "unanimidad"
humana, que si se entiende, en sentido literal es una utopía en este mundo: "El educador,
encargado directamente de asegurar la unanimidad humana, tanto si tiene que hablar
de literatura, de historia, de ciencia o de filosofía, ha de vivir constantemente y perseguir conscientemente su realización" lb., 51. Pero, dejando de lado la "unanimidad"
ut6pica, la idea de Teilhard de la unidad del saber fundada en la coherencia del
universo es correcta. J. E. Jarque señala como característica de la metodología de la
apologética de Teilhard el que nos ofrezca una visión fenomenológica coherente de
la totalidad del universo y del hombre. Lo que él llama: "L'intelligibilité, de l'uníven
comme un tout par l'interpretation cohérente des faits". Foi en l'homme, L'apologétique
de T. de Chardin, p. 299. Por eso la apologética de Teilhard, es decir, su educación

227

�d al señalar como una etapa necesaria en la evolución del hombre la
• "d
d sel
;'socialización". La socialización, en cierta manera, ha ex1sll o e e que
existe el hombre. Porque éste, desde que existe, vive en sociedad )' se halla
"socializado". Así que en el fondo no habría nada nuevo. Se trataría de un
grado mayor O menor en el desarrollo de la dimensión social del hombre. L~
socialización, en síntesis, es la comunicación de los centros humanos entre s1.
Esta comunicación pertenece a la esencia de la persona. La persona es ~ncialmente social. Esa tscncia social radica en la intenujetividad. Estamos unidos
como sujetos en una misma existeucia. Como nuestros se._res _son espíritus,
vivimos una intcrsujetividad o comunicación vital de connenc1as.

~ai O

Pero cuando Teilhard habla de "socialización" lo entiende en un sentido
más profw1do y absoluto. Sería un estadio ulterior de la humanidad ~n que
esa intersujetividad llegue a formar una "conciencia única". De hecho siempre
ha habido una intersujetividad de conciencias y también una "concienci_a
única". Porque todos estamos en la gran comunicación c~ltural, _la oomumcación de los espíritus, y par eso el saber siempre ha sido cmmentemcntc

social.
Sin embargo corno acabamos de indicar, al hablar &lt;le "conciencia única''
Teilhard 00 se 'contenta con esta "socialización" en sentido social general, sino

!ª

que apm1 ta a un estadio superior de ~ inteligenci~ hu~an~, de
?~fera
en que todas las conciencias estarán umdas en una totahzaoon ps1qtuca • en
que todos Jos pensamirntos formarán "una sola envoltura ¡~cnsante" , "un_ solo
lio Graoo de Pensamiento a escala sideral. La pluralidad de reflexiones
yamP
laRfl .,
'
individuales agrupándose y reforzándose en el acto de W1a so
e exion unanime" .'º De esta manera "la noosfera tiende a constituirse t."n un sistema
cerrado en el que cada elemento por si mismo ve, desea y sufre las mismas
cosas que todos los demás simultáneamente" .•"O E sta es 1a " s~~. 17':1,c10'n" pro•
píamente dicha, que anuncia y a que aspira Teilbard. La soe1al17.ac1on hasta la
''unanimidad". 51 Entoncl."s la humanidad está preparada para emerger &lt;·n el
Punto Omega, pleroma, plenitud de la humanidad y su historia.

ar .

para comprender el hedio cristiano, se dirige ante todo a mostrar "celle harmonie, ce
rmu:imum de cohbu,ce t:nlre la Science el le CrúlianiJmt:" lb., pp.212-213. Tanto
más exigirá Teilhard esta coherencia., este "Univcr&amp;a inteligible en la totalidad de su
desarrollu" (centrología ()euv. VII, p. 105), esta "visi6n extendida al Todo" (FH,
4-0) tratándose de la educación en el orden natural. Esto es lo que en el fondo no~otros
llamamos "principio metafísico odcntador de la educación". Por lo demás, el_ tema
de la coherencia del universo aparele continuamente en la extensa obra el~ Tetlhard.

* FH. 336.
.. FH, 30-1.
,. FH, ibid.
" FH, ibid.

228

Refiriéndose a la educación, Teilhard subraya este aspecto de la socialización como ''estado humano de conciencia co!cctiva".s2 Nos habla de "una
esprcie de personalidad humana general, vfaibJemente t."n vías de formación
en la tierra a través del tiempo", 53 de "una espeeie d personalizadón '"ºlectiva
mediante la que se modela en los individuos cierta conciencia de la Humanidad" ; s. de la "maduración de una conciencia colectiva, que acompaña los
pro resos de una expansión numérica"; ~, etc.
Y la "función espec-ífica de la educación" en el caso del hombre sería precisamente garantizar esa condencia o personalización coloctiva, "ase!?Urar los
continuos desarrollos de ésta, comunicándola a la masa siempre cambiante de
aquéllas Qas pen.onas-individu05]".66
Ya hemos visto anteriormente que esta plena "socialización" lleva a la
pérdida &lt;le la personalidad y que es contradictoria con el rec.haro de "lo
colectivo" y lo "imperrona)" que tan rlaramente proclama Teilhard: "En
tanto que absorbe o parece absorber a la persona, lo colcclivo mata al amor
que quisiera nacer".:; 7 Tei]hard aquí mezcla el estado de unión perfecta de
los espíritus, que sólo se dará en eJ cielo, con la utopía de su realización en la
tierra. Ya hemos señalado que en este sentido la "socialización" plt.".na de que
habla Teilhard sólo se lograrla por una impotición externa a costa del valor
supremo de la persona. Seria por tanto inhumana. Por ello no puede ser un
prin ipio orientador de la educación, pues en la práctica siempre lleva a la
anulación de la personalidad. En cambio b aspiración a una con icncia social
cada vez más profunda y consecuente, fundada en el amor, es esencial para el
hombre, para la persona y su educación.~8
Aqui debemos volvl."r sobre uno de los principios fundamentales de la educación que oeneraJmente se llama de "libertad de enseñanz.a" ._ Este principio
" Herencia social y p,ogruo. Notas sobre el valor humano-cristiano de la educación.
en ''El porvenir del hombre", p. 47.
,. lb., p . 47.
.. lb., p. 49.
.. lb., p. 48,
• lb ., p. 47.
" FH, 322-323.
• R pitamos que en el ritado estudio sobre la educación, Herencia. social 1 progreso,
Tcilbard acentúa demasiado lo colectivo sobre lo personal contra su principio mismo de
la primach de la persona y del amor. Tal vez una frase nos da la mentalidad demasiado "colecth•isu" de Teilhard en este articulo (que luego aparece más mitigada en el
conjunto de su obra fundamental, El fenómeno /111-ma,io) : Tcilhard a5pira a la "realidad
de un crecimiento de la Hamanidad, a faVQr y por encinta de un erecimienlo de los hombn:s. ·.. " ( p. 4 7) , NosotrOII invertiríamos lo, téroünos: fosistiriamos ante todo en
aspirar a la "realidad de un crecimiento de los hombres (las única11 pcnoaas rea.les),
lo cual redundará sin duda a favor de un crecimiento de l:l Humanidad".

229

�es una consecuencia de las intuiciones fundamentales de Teilhard, especialmente las que subrayan la primacía de la persona, la ley de la complejidadinterioridad y la socialización, cuando esta se inspira e.n el respeto a la persona,
en el amor y no en la presión y fuerza externa.
Todo hombre es libre en el modo de comunicar su ciencia a los demás
respondiendo a un impulso interior de nuestra esencia social, de nuestra intersujetividad cultural. Esta libertad atañe tanto al educador como al educando.
Nosotros diríamos que la ley esencial de la educación de homhre a hombre
justamente es esa que se haga de centro a centro. Teilhard lo ha señalado
bien al exigir que todo esfuerzo de socialización debe basarse en 1a comuni-

cación "inter-ccntros•• .119
Sueña a veces Teilhard con que habrá una sola cultura, con la "unanimidad" .60 Pero ésta solamente sería concebible con uno de los milagr05 más
grandes que Dios puede hacer, es decir, que tod~ los hombres libremente
quisiéramos estudiar lo mismo y quisiéramos recibir la misma enseñanza y
que todos quisiéramos pensar lo mismo, sentir lo mismo, etc. Esto es impensable
en nuestra situación de seres libres pero tan limitados. Esto sólo es pensable en
el cielo, en la consumación, no en el proceso, no en el camino. Nunca la
humanidad alcanzari ese estado ideal en este mundo. A veces mezcla Teilhard
el plano del proceso en este mundo, en la h~toria, y el plano de la consumación
en el cielo, en la cristalización del proceso. Nunca habrá en este mundo una
cultura uniforme, un pensamiento uniforme entre todos los hombres. Siempre
ha de haber cierta diversificación. ¿Por qué? Porque precisamente, como dice
el mismo Teilhard, la comunicación ha de ser "ínter-centros". y cada uno ha
de pensar a su manera. En eso no hay salida. Si no me dejan pensar "a mi
manera" me quitan la personalidad, es decir, no me tratan como persona, lo
cual va contra las leyes de la educación y contra la relación social misma. Por
eso, desde el momento en que la cultura es impuesta desde arriba, caemos en
un totalitarismo del estado o del grupo, en un colectivismo, en un socialismo
cultural que anula la persona. Eso es contra la auténtica socialización, contra
la misma naturaleza social del hombre. Como dice Teilhard, entonces no se
produce ~íritu sino materia. 61 El saber impuesto desde afuera es contra la
socialización misma. Por eso la libertad de enseñanza, la libertad de cultura,
es fundamental para el hombre y su educación.
• "Dado que se trata, en efecto, de reali.iar una síntesis de centros, aquellas partículas
deben entrar en contacto mutuo de centro a centro, no de otra manera" FH, 318.
Teilhard mismo subraya la frase para excluir la pl'CSi6n externa colectiviz:ante.

f) El Punto Omega: Cristo

La última intuición de Teilhard es la exigencia por la evolución misma de
un polo trascendente, que es el Punto Omega, Cristo-Dios. Aquí Teilhard nos
ofrece claramente
su. humanismo
transcendente· En eso se difercnoa
· de otra,
.
.
concepoon~ ~voluaorustas, materialistas o idealistas. Con su humanismo tra;ns..
cendente
cnsb.ano puede dar sentido al cosmos, sentido a la histo.na,
· senti'.:a...
¡h
uu
a ombre,· etc.,
etc.
Pero
con
ello
nos
da
el
fin
transcendente
de
la
d
·'
·d
e ucacmn,
ya. • que comc1 e con el fin del hombre. Porque el fin úlfllllv
'"' d e la ed uca-~
cio~ apunta al cumplimiento total del valor de la realidad del hombre
Teilhard es muy explícito en este punto, respecto de la educación cristian~
Esta. prolonga, sublima a la misma Humanidad , "Para el h umamsmo
·
· •
cnstiano
-fiel ~ esto a la más segura teología de la Encamación- no existe inde.
pendencia actual ni discordancia, sino subordinación coherente entre )a génesis
de la Humanidad en el Mundo y la génesis de Cristo., mediante su Iglesia,
en la Humanidad. Inevitablemente, por razones de estructura los dos proceso,
se hallan ligados entre. sí, uno (el segundo) reqt.iiere al otro ~mo una mated3
sobre la _cual se posa para reanimarla". 62 "La Vida para el Hombre. El Hombre
para Cnsto. Cristo para Dios.. Y para asegurar la continuidad física1 en toda,
sw /ases, a ~ste vas_to desarrollo extendido a mirladtJJ de elementos diseminados en la inmensidad de los tiempos, un solo mecanismo: la educaci6n"Jt
... a es el coronauuentp
~
d Teilhard está aquí mostrando que la educación críst~&lt;&gt;
......
e todo el proceso educativo natural de la evoluci6n cósmica total pues a:J
operar "a la vez directa e indirectamente la incorporación oro~va del
Mundo al Verbo encarnado" u "no sólo continúa y eleva la ~sformaci6n
natural de la Humanidad, sino también, el trabajo biolórnco hereditan·
d d I
'
~
~ ~e
es e os ongenes hace emerger al mundo hacia zonas de conciencia cad
• ¡ d "ª5 D
. .
avez.
m~, e eva as . . e aqm, d_1ce, la gravedad, unidad y complejidad de "la
IIllSlon, tan humilde en apanencia, del educador cristiano".~
, :ºr eso puede concluir Teilhard su capítulo sobre "Educación y cristiandad''
ultimo
di de su estudio "Herencia social y progreso", con estas pala b ras.. "E'
n
me O de este conjunto glorioso [de la educación], adecuado a la edad nueva
del mundo a que accedemos, es interesante comprobar que, fuera del cristia-

ª

Htren,ia social y Progreso. En "El porvenir del hombre" p
' .

ª lb., 50.

• "La pluralidad de las refleidones individuales agropá.ndose y tt.forzAndose en el
acto de una sola Reflexión unánime" FH, 304. "[ ... ] en la edificación unánime de un

" lb., 51.

Esplritu de la tierra", lb., 306.
• FH, 311.

• lb., 50.

11

An

=·

lb., 50.

23L

230

�ni,;mo, ninguna institución parece capaz de infundir un alma verdadera al
inmenso acervo de las cosas enseñadas" .61
...
DIALÉCTlCA DE LA EDUCACIÓN'

·Terminemos anotando cu~l sería, según Teilhard, la dialéctica de la educación, el proceso que debe seguir el desarrollo del educando.
·1o primero es procurar en el educando la centración en sí mismo, ubicarlo

mismo"' . 2)
, "Descentrarse sobre otro".• la fo' rmu Ia no es buena • 70
tr
nunca dmamos "descentrarse", porque todo "dcscentrarse"
' noso
os
·
educación; los neuróticos y esqun·ofré .
,
es
contrano a la
.
rucos están "desee t d ,, .
fenmos la fónnula "co-centrarse b I
n ra os , por eso pre. .
.
so re os otros pero desde sí .
,,
d
crr, sm deJar nunca de ser uno su propio
. centro 3) "S b
nusmo , es e.
0 recentrarse en uno
mavor que él". s'
·
. ,
.
, i, pero agregando el "desde sí". Siempre "desde sí"
s1 no se pierde la primacía de la persana.
.
, porque
He aquí algunas de las Jíneas educativas ue od
. .
mente de Ja antropología filosófica de Teilh!d. p emos sacar, casi directa•

en sí mismo.
El ·segundo estadio sería la centración con los otros centros, es decir, una
centración horizontal, de manera que el educando, ya centrado en sí, se unifi.
que con los otros centros.
Finalmente vendría el tercer estadio, la w.per-centración en el polo trans-

cendente que une a todos los centros.
. Centrarse primero sobre sí mismo, centrarse luego sobre el otro y sobree;entrarse en algo mayor que nosotros.68
Esta dialéctica es comprensible; pero para evitar confusiones en los educandos, educadores y gobern~ntes, yo corregiría estas fórmulas con tres salvedades: Primera, centración en sí mismo; es verdad, es el punto de partida,
el ser en sí mismo; al niño, ante todo, hay que tratar de centrarlo en sí mismo;
es el trabajo principal del educador; tú tienes que estar en tí mismo, ser tú
mismo y desde tí mismo manejarte. Segunda, en vez de la fórmula "centrarlo
con los otros centros" yo diría "ca-centrarlo o relacionarlo" con los otros
centros "pero desde sí": es'te. "pero" es indispensable, pues la relación con los
otros centros debe hacerse desde sí, de lo contrario se corre el peligro de
".descentrarse". Tercera, super centraci6n en el polo transcer1dente a todos los
centros, pero también desde sí. Con estas precisiones admitimos esta dialéctica
del , proceso educativo.
•
He aquí otra formulación que no creemos precisa.69

~)

"Centrarse sobre sí

• lb., 51-52.
_., El término ''Dialéctica d~ la educaci6n", según T eilhard, "nos lo ha inspirado J.
S.ahagúo Lucas. En su obra El hombre social en el pensamiento de T. de Chardin,
trata en último ténnino de 'La nueva pedagogía'", pp. 186-196. Sahagún 11sa la expresión "dialéctica formativa de Teilhard" (p. 195).
·
• J. Sahagún Lucas., op. cit., p. 195. Tanto en esta formulaci6n como en el conjw,to de su exposición. sobrl "La· nueva pedagogía" según Teilhard creemos que
Sahagún es bastante fiel al pensamiento y fórmulas de Teilhard, limitándose a exponerlos y asimilarlos con entusiasmo. Por lo mismo tiene los valores de Teilhard, v.g.,
insistir en la primacía de la persona, rechazar el "totalitarismo educativo" (p. 194),
etc., pero también las ambigüedades propias de Teilhard, sobre todo la de inaistir

232

sin críticas o precisiones en la "unanimidad d la
que como hemos visto como ideal del futue s mentes y de los corazones" (p. 188),
'
ro e; una utopía y
Jºd d ,
puede conseguirse cierta unani •d d
.
,
como rea 1 a solo
•
ID! a
externa con UD régunen totalit •
.
.
ru Sahagún admiten. Teilhard utiliza lo 1 , •
"
•
ano que ru Teilhard
• .,
s cnrunos: CentratJon _ D
tra •
ccntratton en UD pequeño trabajo sob 1 f r "d
ecen non - Suren "Les directions del Avenir" pp ;;6 ~ 37e JCIC ad: Réflexions sur le Bonheur ( 1943)'
'
·
• • reemos que deben ente d
•
sarse ta1 como lo hacemos en el texto de lo con , a .
,
.
n erse o prcc,.
del mismo Teilhard.
'
tr no estaria en peligro el personalismo
.,.. Teilhard dice (v.g.) "centrarse ,
pero más admisible. Ver FH, 21 O. mas allá sobre sí" lo que es también paradójico,

233

�LA DOBLE AGONtA DE REFLEXIÓN Y PASIÓN EN
PASCAL Y UNAMUNO
Da. HuHlll!:RTO PIÑERA LL.
Univemdad de Madrid

más amplio posible, dentro de un riguroso esquematismo, toda
la filosofía ----desde Tales hasta Heidegger- se presenta como la busca afanosa
de la Eternidad.1 A partir del primer filósofo griego hasta el Da-sein heideggeriano el quehacer filosófico consiste en el inalcanzable deseo de descubrir lo inmutable tras lo que cambia. El desfile durante veintisiete siglos es
imponente, y no obstante seguimos como al comienzo mismo, o sea en la pura
tentativa. Al cabo de una dilatada excursión por la Historia de la Filosofía
nos sentimos a la vez descorazonados y esperanzados. Lo primero, porque se
diría que el hombre jamás alcanzará lo que no ha podido obtener tras esfuerzo
tan intenso y dilatado; lo segundo, porque el hombre jamás abandonará
definitivamente la esperanza de semejante descubrimiento.
VISTA DEL MODO

1 Es interesante observar la sutil relación que se da entre Eternidad y permanencia.
Pues aquell!) que _permanece, ¿hasta cuándo lo hace? Si la permanencia se transforma
en cambio, ya por esto mismo deja de serlo ; pero, entonces, debe haber algo que
"sigue permaneciendo", de manera que carece de "instantes", por lo cual se identifica
con la Eternidad, o, dicho de otro modo, que la Eternidad es eso. Ahora bien, el hombre
jamás podrá aprehender esa permanencia, como no sea sintiéndola, pues los sentidos
no nos dicen que algo subsiste tras lo que cambia; es una inferencia que nuestra mente
lleva a cabo al observar que si todo cambiase, sin solución de co.núnuidad, la realidad
no podría ser nunca algo, y esa aniquiJación total y comtante impediría que supiésemos jamás que hay algo que es y existe. Lo mismo si las cosas cambian, como si el cambio e, la cosa misma ( evolución del ser, en un caso; o el ser como evolución en otro),
el sentimiento, o mejor, el presentimiento de la Eternidad opera en el hombre a trav6i
de esa inferencia a que nos referíamos lineas arriba, y de ahí la imposibilidad de
establecer una neta distinción entre pemamiento y sentimiento con respecto a la Eternidad. De ahí que, como veremos más adelante, Pascal y Unamuno están apresados
en las mallas de esa complic.ación de logos y emoción, o --como suelen decir ellos-de raz6n y corazón; y el conflicto comiste en que no ea posible separar a la una del otro.

235

�¿ Somos eternos, o por el contrario apenas una ráfaga en el tiempo? He ahí
la cuestión. Pero el hombre lleva consigo la idea de la eternidad como igualmente la del infinito, que viene a ser, curiosamente, una forma &lt;-'.special de la
Eternidad. 2 Duramos, cambiamos, llegamos a ser, pero he ahí la cuestión:
¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? La cosmovisión helénica busca sin descanso lo
permanente detrás de lo que cambia que no es sino regresar a esa eternidad
en que todo consiste originariamente. De ahí las dos grandes soluciones radicalmente extremistas: la de Parménides de Elea, quien afinna que e~ realidad
no hay cambio, de manera que el movimiento es imposible; y en resuelta oposición, la de Heráclito de Efeso, quien postula el cambio perpetuo, absoluto.
Pero, ¿qué pasa; todo se mueve, de tal manera, tan completamente que no
hay fisura posible, hiato ni pausa? Pues, sencilJamente, que al no haber sino
un solo y único cambio, éste se identilica con la inmovilidad.
El resto ya lo conocemos. La metcxis platónica, la apóf ansis aristotélica,
la sustancia moderna, la cosa e11 sí de Kal)t, el élan vital de Bergson, el "fe:
nómeno" de Hus~rl, etc., etc. Sigue en pie la lacónica sentencia spinoziana:
"Sentimus, experimur q_ue nos esse aeternos". 3 En efecto, el hombre se ha

sentido siempre eterno.
La inmortalidad del alma es tan antigua como la propia historia del mundo.
Aparece en todas las cosmogonías y filosoHas y revela sobre todo que el hombre se resiste a una definitiva desaparición. Pues hay una implícita sensación, o
tal '\lez sentimiento de permane_ncia que por ejemplo, en forma predominante,
constituye el fundamento de la cultura occidental. El cambio, que es una
peculiar forma de desaparición, de muerte,4 ha sido concebido siempre como
' Al expresarme de esta manera, lo que deseo hacer ver es que lo infinito supone
siempre una "locali7.ación" sin la cual es impasible concebirlo. Pues ya se sabe que
infiuito puede serlo tanto el espacio como el tiempo. Pero -si, con Einstein, convenimos
eu que "el tiempo necesita. espacio para ser tiempo, del mismo modo que el espacio
necesita tiempo para ser espacio", es decir, un "desde aquí hasta aUí" (cualqu.iera que
sea la magnitud)., ~ que se verá claramente por qué hablo del infinito como ·"espacialización" de la Eternidad; la cual, por ser, diríamos, el infinito de lo infinito, carece
de toda pos.ible magnitud, por: imaginable que ésta. fuese.
ª Esto se ve claramente al observar el tratamiento matemálico que para la cuesti6n
de la .Eternidad se adopta en la Edad Moderna. Spinoza es un caso paradigmático
pues basta con ver que su obra de más aliento, la Ethica more geometrico demonstrata,
es todo un despliegue de esa "geometñzación" a que se refiere Pascal. Lo mismo ocurre
con éste, pues basta observar cómo él, cuando quiere darle un fundamento inteligible
a sw indagaciones de la Eternidad, acude a elaboraciones de tipo matemático, de las
cuales, por consecuencia, extne Jas t onclusiones a las que se propone llegar. No digamos
Leibnitz, lo mismo que Newton, en cu~as sendas elaboraciones del cálculo diferencial
se aloja, implícitamente, el típico trata.miento "moderno" de la Eternidad.
• El cambio, en efecto, es ,una "muerte" dada en uu instante o en una suma de

"apariencia", "ilusión", o algo por e1 estilo. Mientras lo real, por tanto, lo
verdadero, es lo que no cambia, lo inmutable. Pero ¿por qué se empeña el
hom~re tan af:°osarnente ~n protegerse del cambio recurriendo a )a perma-

nenaa? He ah1 una especie de misterioso hilo que une al hombre con las
co~~ :ºn el resto de la rt'alidad a través de la cual descubre la alentadora
pos1b1hdad de su propia eternidad. Pues el hombre se resiste a morir y probablem:nte ~ome~ó viendo en esa "muerte" que es el cambio, un ~ejo de su
propia ~tcncia, de su acontecer como tal, y el descubrimiento de una permanencia (de lo que es inmutable) debe haberlo llevado, ex analogía, a pensar que en él hay algo que resiste igualmente al cambio impidiéndole morir
del todo. He ahl probablemente el origen de la noción de alma.
Mas la filosofía -como se sabe- sufre un cambio extraordinario al irrum.

pir el cristíanisr:1,º en . la. vid~, occidental. Para decirlo en pocas palabras, se
pasa desde un extenonsrno hasta un "interiorismo" en lo que se refiere
al modo de concebir el mundo, el hombre y la esencial relación entre amb
A 1 "
.
os.
a etenu~ad" del mundo le sucede ahora su "creación", y esto por supuesto apareJa enormes complicaciones. Pues el mundo, lo mismo que el hombre, es "creación en el tiempo" (desde la pura. nada) y por' Jo ·
J
''d
•, ,, d
, ,
IDismo, a
uraoon
e uno y otro (sea lo que sea) no depende de una realidads
instantes. Por !~initesimal que sea, no importa cuán imperceptible resulte es indudable
que debe _consts'!1' ?n la sustitución de una realidad por otra, y as.í
¡0 infinito.
Pas~l se mt~e~ VJvamen~e en es~a cuestión, y el entusiasmo infinitista del siglo XVTI
-:-;VJa Matem_a~~as-- le hizo meduar larga y profundamente sobre la inacabable suces1~n de su~1v1s10nes que, después de todo, no son sino cambios por los cuales cada
CX1Stente
. deJa .de .ser lo que es (es decir, que se "muere") , para -pasar a ser otra cosa
earnb10
cuantitativo
di
.
' es cierto' y' no obstante, cualitah·vo, porque no es lo mismo,·
gamos, la cuahdad de ser partícula a,, que a., o a., etc.
• La rea~ídad ~ncebida como la "materia" con la cual el Demiurgo hace el Universo. Platon (Tim eo, VI, 29-30) nos dice: "Explicamos la causa por Ja cua} el
Creador
ha creado la generación y este Universo. El era bueno y nunca nace 1a envi•
d" d
1a e un _ser bu_cno [ • . . ] Queriendo que todas las cosas fuesen buenas y, en la medida
de lo po~1ble, nmguna ~ al~, tomando lo que no era visible, que no permanecía en
reposo, SIDO ~ue st mov1a _1rregular ~ desordenadamente, Jo redujo del desorden al
orden [. - . ] Juzgando que este era en todo mejor que aquél [ ... ] y después que él
razonando
halló que ninguna de las obras visibles pr"ivad as d e m
· te1·1gen-'
· [ ) en su corazón,
,
c1a
.
.
.
nunca
podnan
llegar
a
ser
más
bellas
que
las
que
tienen
1"nteli
·
· ,:~ .
gencia, y que 1a
inteU6enc1a
no puede habitar en cualquier parte, separada del a•-.
"ll4, por est as razones
co~poruendo un alma dentro de un cuerpo, fabricó el Universo para cumplir la ob~
mas bella y buena que fuera posible."
Vemos, así, que el mu~do viene a ser, en el conúenzo, un pasaje del desorden al
orden,
·
''l o sea de algo ,ya existente y cuya conducta Dios modifica · Por eso, en el IDlsmo
D1a
ogo, un poco. mas adelante (VI, 31-32) , añade que·. "habi"e'ndose pues to D"10s a
componer el Umverso, lo hizo de tierra y fuego".

has'tl

237

236

�.

.

una realidad que ya es todo,' y además siempre, es decir, sin antes ni después.
Semejante "expresa" condición de la materia -vale decir en este caso de la
realidad total- anula toda posible Creación, en términos absolutos, de modo

e Dios Nótese que mientras la eternidad es,

presente desde Stempre, smo d
..
l . tiano no lo es, pues en
, "tácita,, en el gnego, para e cns
.
.
d .
vamos a ec1r as1,
alid d
dada ahora es Dios qmen

tanto que el Demiurgo modela unalre . a./ª en la 'que se va a encontrar
realidad Esta es a s1tuac1on
crea y mo del a esa
· .
.
disposición que el medieva1
. .
al sentrrse en esa cunosa
l
siempre e cnsuano,
.
experimentase la angus1 .
llamaba a contingentia mundt. No es que e gnegl o no
. y el accidente o
.,
íli
anente entre a sustancia
.,
tiosa sensac1on del con cto perm
t' y se creía un pellizco
.
cambio Pero como se sen ta
sea entre permanencia y .
.
U .
l había no creado, sino consde esa arcilla con la qu4:, et Alfarero . mvcrs:io no afectaba a la interioritruido el mundo, la tens1on pennanen~~-ca~z caso para el cristianismo. En
dad del hombre en la forma que nw1s e
, . sro mucho más pro. el hombre cristiano resulta ser para s1 nu o
consecuencia,
blemático que el helénico.
.
l
.dad --en términos genera es-- una
1
El cristianismo ha l1t~cho de ª eterm
f
te la filosofía y la
al han girado a ano_samen
l
b
cuestión permanente so re
cu
la 1'nmortalidad
.
.
,,
términos generales" es porque
ciencia. S1 dcc1~os que en
,
bresaliente de dicha cuestión, puesto que
del alma no es smo el aspecto mas so .
p
toda la cultura occidental
b
al hombre IlllSIDO. ero
se refiere, como sa emos
did .
re de esa idea de eternidad a
-es decir, la cristiana- ha &lt;lepen o s1emp .
.
lso se ha desarrollado la vida de ocadente.
cuyo 1mpu
entra en
de la cuestión que ahora nos ocupa se eocu
.
El punto d e arranque
. . •
anisroo es deCll',
l ntacto y la penetración recíprocos de cnsttamsmo y pag
'
e co
º6
precisamente de ese encuentro, pues
de Biblia y Logos. Toda la cuest1 nílisurge t 1 "sobrenaturalidad" 6 del crisla teolo ía es el resultado del con cto en re a
.
"dad
f nism! y la "logicidad" de la filosofía griega. Porque JD1entras
eterruE t
ia
.
ult
ue es sentimiento para el cnstiano. s o
es concepto para el gnego, res a
li b l referirse al consorcio de theos
explica por qué Unamuno se escan a za, a a nfrentan dos eternidades que si
,
d • de fe y razón Pues aqw se e
y logia; es ecir,
.
·f.
lo mismo no son vistas de igual modo.
b'
he ahí lo cunoso- se re ieren a
'
.
ien . l
.d d "desde fuera" de sí mismo mientras
Porque el griego concrbe a eterm a
el cristiano la ve "desde dentro" de Sl.,
• •
"D tro" y "fuera" o sea como realidad táGita en el caso del c_nsti.~o,
en
l del gr\ego Pues como se sabe, el helénico parte sin mas e
expresa para e
·
'

ª

á

.1ª.

l

.
" b
~-- lidad" de la cual surge la cosmología cristiana
• D l hecho .ou.smo de esa so rena(UC.u
"ó d " tl
e
l E
. dad tenga que ser una cuesll n e se.n (creatio ex-nihilo), depende que
e hay un Dios capaz de crear
miento". Si se admite ~omo lo hace e cnsttano- qu, creado descansa en la mano
toda la Realidad sacándola de la Nada, ese mdundo ag:rse el cristiano en medio de la
•
1 •
la seguridad a que pue e aco
,
de Dios, Y,_ por o nusmo,
'd
nstantemen.te, sólo puede provenir del acto
contingencia en qu: se ~cuentra s_UIJU
co d
de esta manera, a si mismo.
de fe que le penmte aflilllllr a Dios, afumán ose,

ª te;n1 . .

º.

238

que la eternidad adquiere por esto mismo el carácter de cosa rigurosamente
necesaria. 8 Pero hay que. preguntar: ¿acaso no ocurre lo mismo con la cris~
tiana eternidad? Sí y no, cabe responder aquí, pues el acto de la Creación
-que es lo único rigurosamente absoluto-- si bien supone la eternidad, en
el caso del hombre Ja dota de un carácter específico al hacerse "necesariamente" posible -valga 1a paradoja-; pues el hombre siente que puede ser
eterno y piensa que puede serlo, más no puede adrnitirJo así sin más, ya que
su eternidad le es acordada desde el instante mismo de la Creación. ¿No será
tal vez la duda, que muerde profundamente en el hombre, el residuo de esa
"contingencia" en que consiste el hecho de pasar de la nada absoluta al ser?~
Pues la creatio ex 11ihilo culmina en· el ser rigurosamente contingente.

La prueba decisiva, como sabemos, es la conciencia, pues que sepamos .hasta
ahora el hombre es el único ser a quien le está reservado el privilegio de la
percatación rigurosa de su realidad total, es decir, de lo que él es desde el punto
de vista de lo que puede ser tanto como no ser. Es el existente a quien acosan
por igual la historia y la eternidad porque ha de vivir como si jamás fuese a
dejar de ser, y no obstante, dejando constantemente de ser aquello que es,
• Véase la nota 5.
• La cuestión es archlsutiJ y, en consecuencia, muy difícil de contestar, cuando la
utilizamos como contraste entre ~ganismo y cristianismo. Pnes, en efecto, el griego
creía en la Eternidad como algo que, en última instancia, le corresponde a la realidad
misma. El cambio ( el movimiento), el paso de un estado a otro, supone la continuidad
sine die inherente a la cosa, a todo; pero la contingencia implícita en el paso de la
Nada a la Creación ( el caso del Cristlanismo), deja abierta la posibilidad de una duda
sobre dicha continuidad, pues se trata de algo tan radicalísimo como es la creatio
ex-nihilo.
1 Es claro que el griego también conoció la duda y que es el "azoro" de que se habla
constantemente en la historia de la filosofía griega, es decir, esa perplejidad proveniente de saber que se está entre el cambio y la permanencia, y que dicho "azoro" es la
cansa que origina la filosofia. Pero obsérvese que el hombre griego llega a advertir
que pasa desde una Nada relativa al Ser mismo: relativa, porque la realidad está
siempre ahí; mientras el cristiano sabe que viene de una Nada absoluta. La relatividad
de la Nada heléuica se explica perfectamente porque el griego se interesa, sobre todo,
por el cambio (el movimiento, como él suele decir), de manera que la Nada no existe,
en rigor, ni como antecedente ni como consecuente: se está en una re]ativa Nada y se
pasa a otra Nada relativa a través de las distintas clases de movimiento ( cambios posibles
de la realidad). Mientra! el cristiano sabe y, sobre todo, siente que va desde una Nada
absoluta hasta el Ser y, por lo mismo, su contingenciá es radicalísima. De ahí que se
pregun.te a veces, angustiosamente (Pascal, Kierkegaard, Unamuno) si es posible su.
superar la "menesterosidad" de su ser.

239

�, . caso es posible saber
.
.
a ser otra cosa. Ademas, ta
para mmed1atamente p~r
? H ahí la cuestión que nos conducirá ya
que uno se muere definitname~te. e I duda •amás está del todo ausente,
dire tamente al presente lrahaJO, Pues a
}
die por sí mismo lo sabe
drán 1 . que hemos muerto, mas na
ya que o~os po
e ~r . or ué interesa saber si uno se muere o no se
en esta vida. Ahora bien, t P q
d . bl laridad y lo expresa
-:, S .
vio todo esto con a mira e e
muere de veras. pmoza
. io uc el hombre lleva a cabo, o
sumariamente en su conatus esse preser~and,, . q
l
de Pascal
.
b'
1 Histona o bien -como es e caso
bien en la progerue, 0 ten en
la n,;¡ rt ida
ó ·ca actitud del que se obsuna en ganar
t'-y Unamuno- en esa ~g ru
. tamente el afán de inmortalidad, cuya
entablada con esa esfmgc que es JUS
puerta de acceso es la muerte.

ª

'

.

11

.
. l XVI1 y siglo XX- Pascal y UnaDesde dos diferentes perspecbvas -s1g o
o más aded 1
· dad Como veremos un poc
muno encaran el problema e a etenu
. din . . portancia. sobre todo
d la
ctiva tiene una extraor ana im
'
.
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. _los puntos de coincidencia

~~:s:;::::tese

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1

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co::ª1 0: ~e discrepanci;. Por i:;;;to:e:v~~~ae~::::
la misma cuestión, están obsesionados con e a y pr .
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de ellos

~:\C:

en cuenta de ma11era e-Special la clxpelrienAhcia vitalb·1eeno
c:U:~ tanto
·•
t ta de reso ver a.
ora
,
recibe la cuestton y ra
.
.
dos en los cuernos del dilema razónPa.scal como Unamuno se sienten atrapa
,
. t .• , Al fin y al
. d l' . a fe o de razone m u1cio11.
revelación, que es como dcnr e ogic l y I
. ma cuestión. Pero mientras
cabo nombres diferent s para una so a y a. mis
1
...,.,temática y
.
.,
ba de maururar a gran ,,..,.
Pascal vive en un siglo que re '. ~ aca
~no '-" r el contrario se encuentra
él mismo es un notable roatematico, U nam . ~
. d l ciencia
,
comienza a sentir c1ertQ cansancio e a
colocado en una epoca. que
od
lo d'1ce él mismo- un poeta,
, .
'
matcmanca
en genera1, Y es sobre t o --&lt;::orno
·
· d ésas que
es decir, un r,rran "~entidor". Ambos pasan p~r sendas expe~enc1as ~cal en lo
1
1 1
dejan indeleble huella. El accidcn~e. que
:a::~~:
:la situación

c.;:

:ar:!::

que se refiere al efecto que le pro UJO, resn da , , 'mol!énito y que desemboen uc se en uentra Uuamuno a la muerte e su pn º
'
el otro
q . f
" .. " de 1897 n En ambos casos, tanto un suceso como
ca en la amosa crtS1s
·
'" R de Spinoza: Ethica, IV, 18 39. d p
l
o en el de Unamuno, responde
n La "crisis" que decide, tanto en el caso e a.s,ca com otro pasan de cierto estado
.d
E
• so observar que uno y
•
a motivos muy pareCJ os. s cuno "d d" d la que a su vez surge la et3pa defuude fervorosa religiosidad a \:i "mund~~ a
e~
·e~te la prfuiera llamada de Dios,
•
b a los vemncuatro anos s1
• •
tiva. Pascal, como se sa e,
•
. d
Sin mbarg&lt;&gt; el bpmbre de oenoa que
motivada por la lectura de escntos pu osos.
e
'

no son sino e1 catalizador que conduce desde una "exterioridad" i:: transitoria
e incómoda hasta esa "interioridad" que define, completa y otorga su más
acabado perfil a la obra de ambas personalidades. Se trata en realidad de
sendas conversiones que le permiten al investigador explorar !os dos aspectos
fundamentales de las mismas_, es decir, uno que se relaciona con el orden
geométrico y otro que opera en el pensamiento considerado como intuición
raclicalísima de lo real, y en consecuencia retrocede hasta sus mismos orígenes,
o sea hasta topar con la raíz de lo vital; visto esto último, desde luego, en la
había en él no cede, al menos totalmente, ante el avance de la fe; para esto será
necesario que ocurra el suc,eso del puente de Neui1ly (1654), con el que Pascal pone
fin a su etapa mundana, acogiéndose desde entonces a una vida cada vez más religiosa
y, por lo mismo, ascética. No está de más recordar cómo tiene lugar la casi catástrofe
que lleva a su total conversión, por lo que es, en realidad, Wla ºcrisis". "Según el
manuscrito de los Padres del Oratorio de Clermont, M. Arnould (de Saínt-Victor),
cura de Chambourcy, dice que logró saber de M. el predicador de Barillon, amigo de
Mme. Périer (hennana de Pascal), que M. P3!Cal, unos años antes de su muerte. lubí.a
ido, según su costumbre, un dia de fiesta a la Alameda del puente de Neuilly, con
algunos de sus amigos, en una carroza de cuatro o seis caballos; los dos caballos delanteros, a la entrada misma del puente, tascaron el freno, y como no había guardacantones
que protegiesen los laterales del puente, la carroza se precipitó al agua, porque se habían
roto los lazos que unían la carroza al tren trasero de la misma, quedando ésta al borde
del precipicio. Lo que hizo a Pascal adoptar la resolución de acabar con aquellos paseos
y vivir completamente solo." (L. Brunschvicg, o¡,. cit.)
En cuanto a Un.amuno, la "cñsis" tiene lugar después de los años que van desde su
llegada a Madrid, como estudiante (1882), hasta 1897. El creyente tranquilo y convencido, al ingresar en el ambiente "positivista" de la Universidad, se pone en contacto
con Hegel, de quien aprende, sobre todo, que el hombre es un momento en la infinita
conciencia del Espíritu; con Schopenhauer, quien afirma que la vida humana es doloroso
y afanado quehacer de una Voluntad cósmica, a la vez ciega e irracional; con Spencer,
para quien el ser humano es sólo un momento de esa Fuena de la Materia que tiendt'
a hacerse cada vez Jnás heterogénea y, Armando Zubizarreta {"Una desconocida 'Filosofía lógica' de Unamuno", Boletín infoTmatiuo del Seminario de Derecho Político de la
Universidad de Salamanca): . "Unamuno se ha quedado encerrado en el mundo de los
hechos y las ideas, en la existeucia sin alma y sin Dios".
Mas viene entonces el despla2.amiento a Salamanca-; y en esa Castilla, dormida en el
tiempo (Segovia, Avi1a, Salamanca, etc.) hay el estímulo adecuado para hacer que
renazca en él una preocupación de Eternidad jamás awente del todo. La lectura de los
nústicos ~n el marco ad hoc- completa este proceso de recuperación religiosa, aunque eso sí, ahorll con una inquietud que no habrá de cesar ya nunca. Fray Juan de los
Angeles, de quien seguramente Unamuno aprendió aqneUo de "Yo para Dios y Díos
para mí y no más mundo" ( Lucha espirüual y amorosa entre Dios '1 el alma~ I, 11). Y
así, del mismo modo, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y otros.
Faltaba sólo el "punt.o de apoyo", y éste sobreviene en la forma, por una parte, de
la enfermedad y muerte de su primogénito, Rairnundo Jenaro; por otra, ele esa neW'osis
cardíaca que lo acosa desde entonces sirl descanso. Todo esto podemos verlo en su

241

240

H•l6

�órbita de la cultura cristiano-occidental, es decir, la Creación, como origen de
la eternidad.
Pascal -hombre del siglo XVII- es geómetra, lo cual se explica perfectamente dada la importancia que adquiere la matemática en esa época. Mas
este hombre, autor del Essai sur les coniques e inventor de una "máquina aritmética" no se queda allí donde se detiene Descartes: en el proceso que le
asegura' al pensamiento matemático y lógico una absolu~ primacía Y una
capacidad total de absorción de la realidad.1-s En consecuencia, el autor de las
L ettres au Provincial formula su conocida distinción entre el espíritu "geométrico" y el espíritu "sutil", con lo que establece por primera vez en la historia
del pensamiento de la Edad Moderna la separación clara e inequívoca entre
el ordre de raison y el ordre du coeur; proceso que como sabemos remata en
nuestra época.
Mas Pascal hombre de su tiempo, procede siempre metódicamente, porque
la ciencia qu~ recién se ha inaugurado entonces así lo ex.i~e. Es ~bién
hombre de "ideas claras y distintas", pero sabe --de ello está convenodo--que no es posible apresar toda la realid~d en esas id~. Hay una ci~ncia que
reputa casi como la suprema --es decir la geometria- en el sentido de la
máxima abstracción y formalización a la cual es susceptible de someterse una
parte apreciable de la realidad, pero, eso sí, sólo una pa~. H~y ~ues un
espíritu "geométrico" que está contenido y representado en dicha c1enc1a, cuyo
cometido es por una parte someter a prueba toda proposición ; y par otra
acordarles a todas el mejor orden. Sin embargo, tocante a la cuestión del
método,1¼ hay otro que supera al de la geometría, "aun más eminente y
Diario (III, 82-84) y en la carta a su ~ o Jiménez lllundain (13-V-1902)~ donde
dice: "vuelvo a encontrar al Dios peBOnal y evangélico (que surge entre las mmas del
ente realisimo de la escolástica), al Padre del Cristo". En el Diario ( III, 26-27) :~ "Hoy
me encuentro con que todo lo adquirido en estos años me resulta algo extrano, un
aparato externo a mi, algo que no ha tomado ca~e ~~ _mi ,,espí_ritu."
.
n Pascal como matemático, y Unamuno como 'positivista , Yiven en una ngurosa
"exteriorid~d" que les mantiene alejados de la vida espiritual hasta que és_ta se iu_ipone
en eJlos. y si digo que se trata de una exterioridad inc6moda es porque ru uno ru otro
estuvieron jamás convencidos de esa exterioridad.
is Véase lo que decimos a este respecto en la nota 37. Descartes lleva a cab~ tan
rigurosamente la absorción de la realidad por lo geométri~o, que Leibni~ se ve obligado
a corregir e.,te defecto a fin de que pensamiento y extensión quedeu debidamente correlacionados.
u El método e., la piedra angular de la Ciencia y la Filosofía en la Edad Moderna.
Por éste se entiende, en general, la disposici6n racional, deductiva e induc~va, con la
que se puede llegar al conocimiento de la realidad. El modelo por excelenaa es, ~~
se sabe el Discurso del mélodo; pero también el Discorsi e dimostrazioni mate-matrchz
in torn~ a due nuove sciente (Galileo) y el Novum Organum scientiarum (Bacon) son

completo al cual los hombres no pueden jamás llegar".15 Y agrega Pascal:
"Porque lo que sobrepasa de )a geometría nos sobrepasa.,, 16 Método que exige
de un lado ''no emplear ningún término de que no se conozca previamente
el sentido", y del otro "en no avanzar ninguna proposición que no se demuestre por las verdades conocidas".17 Método que el mismo Pascal reputa impo~ible,
[ . .. ] porque es evidente que los primeros términos que se quieran definir imponen ya los precedentes para servir a su explicación; y, por lo
mismo, las primeras proposiciones que se quieran probar suponen ya
otras proposiciones; con lo cual jamás se llega a las primeras.18

Según Pascal, la Geometría es un admirable saber de cautela puesto que
jamás se mete donde no la llaman:

Este orden, el más perfecto entre los humanos, consiste, no en definirlo y demostrarlo todo, ni tampoco en no definir ni demostrar nada,
sino en mantenerse en este término medio que consiste en no definir las
cosas claras y entendidas por todos los hombres y. en definir las otras 'Y
en no demostrar todas las cosas conocidas por los hombres, sino solamente las desconocidas. Contra este orden peean igualmente los que
intentan probarlo y definirlo todo como los que descuidan de hacerlo en
las cosas que son evidentes por sí mismas.19
La geometría -vale decir, en este caso, el razonamiento lógico-matemático-tiene un límite que es el impuesto por los primeros principios y aqueJlas realidades ele las que no cabe esperar eKplicación alguna. Supóngase por ejemplo
que se desea "explicar" lo que es el hombre. A e.ste respecto dice Pascal: ·

categóricas manifestaciones del mismo propósito. Se trata, en fin, de disponer y adaptar
el pensamiento a las exigencias de la realidad, imponiéndole una legislación que, por
su parte, debe concordar con dicha realidad. Desde luego que, en tt&gt;do esto, la Matemática desempeña un especial cometido ; de ahí la preferencia que se le da al cálculo
(Descartes, Gahieo, Pascal, Le:bnitz, Copémko, Kepler, Newton y otros).
ª B. Pascal: Pensées et Opuscules, ed . de L. Brunschvicg, Librairie Hachatte et Cie.,
París, 1912, "Opuscules", troisieme partie, XV, Section I.

"
"
"'
,.

[bid.
!bid.
/bid.
Ibid.

243
242

�d h
, d :bil que los razonamicntor dr los hombres que
Porque na n ay mm 1
,
•¿ d ~ )' por ejem·ntcntnn definir estos ténnino.f primitivos. ¿Que neccsi n ia '
/
1
•
·'l
b
,,¡
·No
11 s barfanle caro,
• • ., :o
Plo de explicar lo que se entie11de por iom re . e
- sigm
· ·¡·,car e•on este tcrmmo.
por' ve11tura, la co.ra que se quiere
. . .,
t ·e dos órdenes diferentes de realidad, uno
Se impone pues la d1stmc1on en J
l' . dºl pensamiento
.
d
t
al proceso ogico ~
'
de los cuales es sus&lt;-'ept1~le e sorne :~re la cual opera el pensamiento dis.
t'S decir, que es la matena adecuada
tro aspecto de la realidad al que
.
E tanto que el otro supone ese o
•
cursivo. ' n
. de que se vale la geomctna,
. ,
d ,a llegar con los recursos d ermt.to nos
l' .
Jamas se po n .
, .
temático Es el ordre du coeur, amp tSLmo,
o sea el pensanuen~o log1co-ma
..
d finición será capaz nunca
d nde cabe v se aloja todo aquello que nmguna e
.
o
.
,
.
.
te
Véase
lo
que
piensa
Pascal
a
este
respecto.
de decir en que cons1S .

definición
Con lo cual basta para ver qu e /ia11.•J palabras cu,•a
•
á es imposíd l
ble. y si la Naturaleza no hubiese suplido este defecto don o a to. ost os
ho~b1es ideas semejantes, nuestras e:rprcsiones serian confusas;/mre~ ras
, t as son usadas con a misma
uc al contrario, lo que vemos es que es
•
.
q •.
- ue si estuviesen totalmente exentas de rquwoco,
seguridad Y arte.a q
l bras ,ma inteligencia
I Naturaleza mismo nos Ita dado, sm pa a
'
porque
más
claraa que el arte que se adqu~re por nuestras explicaciones.n
.
. é uede ser esto ítltimo sino la intuición? En efecto, ~
Ahora bien, e qu P
.
sól
deJ·a penetrar ex abundantra
O se
fonna de realidad que
,
1l
Pasea iay una
la l'og1ca.
.
El orden geométrico queda as1
d.
t I cual se estrella
"
cor 15 y an e a
d . ta de su radical naturaleu definitoria, para
resc1Yado, desde el punto e vis
trar la naturaleza de ella.,;",22
e se nombran y no paramos '
l
designar as cosas qu
·o de mostrar lo que supone licitud o
Definir es pues exact.amentedlo dco~U:ª~o mostrable ~ mostrar lo definible, y
T -1 d se!rnil que se trate e e.1mir
1 lCl u '
o
•
.
nfusión:
hacer tal cosa supone mcurnr en error y co

, 1amas
. , si• se siguiera el orden geométrico.
En los ctlales no se caena
• ·t·
•
• .
, más en de-finir las palabras pnmt W11S
Esta preciosa ctencra no se mete ¡a
.
" "
• ,. "disminu.
,.
"t'
p
,,
"movimienlo"
"'igualdad
,
mayona
'
O
"espacio , U/m
•
'
•
3
ción", '"todo", y otras que cada cual e,it,cnde .•
ft

,. lbid.

lbid.
"' lbid.
u !bid.

Hay en consecuenda dos formas de saber que se excluyen recíprocamente:
uno es el de la Geometría (en tiempos de Pascal "mecánica", "aritmética",
"geometría") y con el cual es posible establecer un orden perfecto o ca.si
perfecto; el otro, que viene a ser algo así como la linútación del primero.
"De donde aparece que los hombres están en una impotencia natural e jrunu.
table de lle\-ar a la perfección nin~na ciencia con un orden perfecto." ~4 He
ahí poi· qué remata Pascal todo este analítico proceso de inspección de las
posibilidades del saber con su conocida distinción entre el espíritu "geométrico"
y el espíritu "sutil".
La diferencia entre ambos reside, a juicio de Pase.al, en la "comunidad"
o no de los principios, de suerte que, pudiera decirn!, aquellos principios que
son propios del espíritu "sutil,, pertenecen a todo el mundo en tanto que los
del espíritu "geométrico", si bien "son palpables", están, en cambio, "aleja.
dos del uso común". Sin embargo, los "geómetras' no son capaces de penetrar
en ese otro dominio de Jas "sutile2a.s", del mismo modo que Jos "sutiles"
carecen de la aptitud para dirigirse a los principios propios de la Geometría.
Se ve claro que Pascal, al hablar así, lo que intenta es hacer ver que, sobre
todo en eJ caso del "geómetra", se trata de alguien que adopta de una vez
por todas la actitud que lo encierra y comprime en los limites rigurosos del
pensamiento lógico-matemático, y, por lo mismo, es incapaz de "ver" eso otro
que es tan real como el orden geométrico.

Lo que hace, pues, que ciertos espíritu., sutiles tw sea,1 geómetras es
que no pueden voluerse del lado en que se encuentran los principios de
la Geometría; pero lo que hace que Los geómetras no sean sutiles es que
no ven lo que está a11te sus ojos, y que, acostumbrados como están a los
principiós claros y groseros de la Geometría y a no razonar sino después
de haber visto y ma11e1ado bien estos principios, se pierden en las cues.
tio11es que exijan sutilidad, las cuales no se dejan ver ni nianejar bien. 25
Clara y terminante es la ironía desplegada por Pascal en este caso. Matemático él mismo, convencido de la indiscutible importancia que tiene la Ciencia en el ordenamiento del cosmos, percibe que hay muchas ocasiones en las
cuales "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". De ahí que al
insistir en la imposibilidad de "definirlo" todo, esté aceptando y a la vez
afirmando que las causas últimas, como asimismo fas "cosas últimas", se resisten
a ser conocidas por vía del pensamiento discursivo, o sea que no son definibles. Por lo tanto:

11.

M !bid.
• "Peruées", Section I.

244
245

�A esttli cuestiones apenas se las ve, y se las siente más que se las ve;
Tesulta sumamente di/ ícil hacerlas sentir a qui.enes 1to las .sienten por sí
mismos: son cosas tan delicadas y numerosas que se requiere un sentido
mu.,1 fino y delicado para sentirlas y para juzgar recta y justamente según
ese sentimiento, sin poder, por fo común, demostrarles por orden, como
en la Geometría, por qué no se ponen aquí los principios, pues resultaría
una cosa inacabable.26

En consecuencia, se requiere adoptar otra actitud distinta de la que posee
la Ciencia en general, por lo que

[ ... ] es muy raro que los geómetras sean sutiles y que los sutiles sean
geómetras;)' es corriente, en cambio, que los geómetras, al tratar geomé.
tricamente de las cosas sutiles, caigan en el ridícv.lo; porque qu.ieren
comenzar por definición, y luego por principio; lo cual no es propio de
esta clase de razonamiento. 21
Conforme con lo dicho hasta aquí, el ordre du coeur, que Pascal opone al
orden geométrico, podría exigir de 165 "geómeiras" una total abstención. "Los
geómetras que no son más que geómetras tienen el entendimiento recto, mientras las cosas les sean explicadas por definición y l)Or principios; en lo otro

son insoportables." za
Unamuno por su parte, encara la cuestión de ambos órdenes desde la circunstancia histórica qu.e le toca vivir. Como sabemos, hay una etapa inicial
de su vida que abarca desde los primeros años hasta el ingreso en la Universidad de Madrid en calidad de estudiante, en la cual su actitud es la de un
católico militante. Viene a continoación esa otra etapa de inserción en el
positivismo y de sus experiencias socialistas y hasta comunistas, que le hac;e
apartarse, casi completamente, de su antigua fe. Pero esta situación dura relativamente poco, pues en 1897 se produce la famosa crisis,~ que acaba en el
rompimiento total con las toscas simplicidades del positivismo cientilicista y
del marxismo. U narouno se encamina a partir de ese momento, en la direcci6n de un agonismo del cual hace el objeto de toda su actividad intele,ctual
hasta el final de su vida. Porfiada lucha entre razón y revelación, entre lógica
y fe, que, como en el caso de Pascal, consiste e.n enfrentar constantemente el

OTdre du. coeur al ord-re de raison.
M

Ibid.

"' lbid.
"' Ibid.
• Véase

246

supra nota 11 .

Pero, ahora,_ 6:'te enfrentamiento de ambos órdenes reviste ciertas eculiari.
dad~ que d1stmguen fuertemente del de Pascal. Pues no olvidem p
.
tras este vive en una ,
.,
.
os que m1en•
. . N ,_1
epoca que rec1en ha maugurado, con la Matemática la
C 1enc1a attui:U en g ral
ene , namuno, por el contrario asIS·te a l . . 1 .
-p dí
d .
d
J
.
os [IlJCIOS
e· u . era I ec1rse- e la deelmación del prestigio que había alcanzado dicha
1enc1a a do (largo de tres siglos. De esta manera,
·.
.
Kierk
e1 gran vasco almea
con
egaar
una de sus grandes inspiraciones) Dilthey y Be
y tod
su ob
· d ¡d
, .
'
a
partll'
. rgson.
so
en 1 ra, a ·a1
d , e . ramat1co momento de Nicodemo el farisco,
va a ser
d o esenc1
e s1 mlSIJla, la apasionada afirmación de los derechos del ordr;
u coeur, que, a pesar de todas sus indecisiones defiende con obstin e·• .
pul'lS vemos asomar siem
.
'.
a 10n,
lo ue
•
.
pre en sus escntos la predisposición favorable a todo
q ' n~ ,~porta como sea, €S expresión de antilogía. Por eso en 1906
1
anota lo s1gmente en un artículo:
'

!º

u

·

. es
• Los
d dgrandes pensamientos vienen del corazón, se '·lza d"te h o, )' esto

:n, ".

a verdad~ro ~iosta paro aquellos pensamientos qtte nos parecen
as ~Jenos y mas kJanos de las necesidades y los anhelos del e-o ,
·Qu '
b ¡
,
razQn.
{ ien sa e as raices cordiales que en el alma generosa ,, grande
l
nb~ma ~enchida de piedad de Isaac Newton, tuvo el desc-ubrimu:t;nd:l
momio a que damos su nombre? s1

En consecue.ncia, unos años más tarde -al

sentimiento trágico de la vida s2_, dice esto: p

ubli

•
car por pnmera vez Del

La voluntad y Ia in
• terigencta
· buscan cosos opuestas: aquélla, absorber
al! mundo en nosotros, apropiárnoslos; y ésta, que seamos absorbidos en
e mundo. (·Opuestas'). l·No son mas
, b.ten una misma
.
cosa? No nv lo
son, a~nque lo parezca [ ... ] La inteligencia no necesita oigo de ella en
que e¡ercerse; se funde con las ideas mismas• .,_,
..,.;.,ntr as que lo. voluntad
11ecesita ma.teria. 3a
¿Acaso no es esta distinción la misma que lleva a cabo Paseal;,. U namuno,
., Este ensayo de Un:ununo se
pués de la "crisis" de 1897 . F•ue
lectura en el Ateneo de Madrid
Madrid, lo llevó a sus p"..;"as el

puede considerar como el unto r-·'
•
dado a conocer al públicoP por 1'41
· de partida desel 13 de noviembre de 1s'99 L pn;e'?' vez, en una
25 del .
•
. a evuta Nueva, de
n
4-5....
011smo mes y ano.
UN~MUNO: Obras Completas, ed. A[ridisío Aguado 111 p.&amp;g !034
a obra donde Unamuno recoge y condensa, en romd bas~te. te6 ..
aq~eUo que constituye el ideario de su problemática sobre la nu6n y la fe· nea., todo.
M. DE U N,UIUNO: Del sentimiento trágico de la. vida • cu.
...:a Aguil ar,
. 1·1, 832.

.. :· ;Fi

247

�desde luego va mucho más aUá del francés al no hacer concesiones a la Ciencia; su actitud es hipercrítica con respecto al pensamiento lógico-matemático.

¿ Verdad? ¿Verdad, decís? La verdad es algo más íntimo que la concordancia lógica de dos conceptos, algo más entrañable que la ecuación
del intelecto con la cosa -adaequatio intellectus et rei-, es el íntimo
consorcio de mi espíritu con el Espíritu Universal [ ...134
Mientras Pascal admite la eficacia de la demostración matemática, considerándola de un orden elevadísimo, aunque inferior a ese otro sector de los primeros principios y las cosas en cuanto tales, pero convencido de que dicho
orden lógico-matemático es indispensable; mientras así piensa Unamuno, por
el contrario, le niega a éste toda virtualidad y, al hacerlo así, coincide, m'Utatis
mutandis, con la irónica actitud asumida por Pascal frente a los "geómetras":

Esa especie de ag,¡osticismo severo, que suele degenerar en escepticismo
fanático, de ciertos hombres de ciencia, no suele ser más que "asimpatía",
es decir, incapacidad de ponerse en el caso de otro 'Y de ver las cosas
como él las ve.3 !,
La Ciencia, pues, le sin·e de muy poco a Unamuno, si es que de veras le
siIVe para algo. Pues la realidad que busc.a es totalmente heterogénea con
referencia a esa otra típica del pensamiento lógico-matemático. Como ya hemos
dicho, para Pascal hay más bien una diferencia de grado entre el conocimiento
"geométnco" ( científico, en general) y el conocimiento asignable a las verdades
del corazón. De ahí que este último saber lo tiene todo el mundo, incluso, por
supnesto, el "geómetra". Pero, como también se ha visto, ese saber, nn poco
"consabido", es mucho más amplio y a la vez más profundo que el de la
Ciencia. En consecuencia, hay una diíicultád inherente al hombre de Ciencia,
que consiste en que trata de ver dicha realidad mediante una forma preconcebida de intelección. Pero, eso sí, Pascal no niega -al menos absolutamentela posibilidad de intelección de lo "no geornetrizable", y de ahí, como ya
hemos hecho notar, la posibilidad de conversi6n &lt;lel espíritu "geométrico,. en
espíritu "sutil", y viceversa. Y es explicable que sea así, pues el autor de los
Pensamientos no podía desentenderse completamente del criterio intelectual
adoptado por el siglo A'VII. Claro está que él afirma la existencia de otro
criterio expresado como se sabe, en la arclüconocida frase en la cual defiende
el derecho a ser de las verdades del corazón; pero deja siempre en pie la
" M. DE UN.-.MUNO: Obras Completas, op. cit., 111, pág. 434 .
.. lbiJ., IV, pág. 534.

248

posibilidad de un despluam1ento
·
desde un orden al otro M' tr U
no --entre otras cosas
. ien as namul d
.
• porque no era matemático ni hombre de e·
.
o esconoce deliberadamente, aunque debe tenerse
_,ene1a-,
es porque, con el positivismo ( . tif' .
.en cuenta que s1 lo hace
,
cren 1c1smo y mecaruci
) 1 'd . ,
hab1a
adquirido una exagerad
d
.
smo , a VI a cient1fica
a prepon eranc1a que n ,
.
convertirse en una especie de
d . . d
ego, como es sabido, a
seu octenc1a e toda la realidad.

III
Hay un pasaje de Pascal que siempre
h .
.
transeribirlo a fin de que se co
d
~e a unpres1onado mucho. Debo
mpren a meJor qué es 10
•
.
respecto:
que quiero decir a este

Porque,_ en fin, ¿qué es el hombre en la Naturaleza1 r¡
d
comparació
l · f .
· t. na na a en
término me:i;ºe:t:e ::;nito, un todo_ e_n com.paración con la nada: un
mos, el fin de las cosn, o y n~da: ~-nfmztamente lejano a estos dos extre..., Y su principio est 'n p
'l • f' •
en un secreto impenetrable. . l
a , ara e ' m imtamente ocultos
sacado 'Y el infinito en que •e::~u:n:;;:!saces de la nada de que está

A esta conclusión, como se sabe lle a Pase 1
,
matemáticas y físicas T,
, g
a a traves de sus especulaciones
. engase presente que el siglo XVII .
1
miento del "inf 'ti
, . ,,
asiste a descubrilill smo matematico 31 que tanta re
.
,
'
percus1on va a tener a
.. B. PASCAL: Pensées et Opuscules op cit "P , " S .
., La conclusi6n inevitable a q
, 11 .
., ensecs ' ecnon 11, 72.
se ega con el cogito
1
d e ser --como todo lo demás-- ue
p
d
.
es que a extensión, a fuerza
pura. La realidad queda detenida ensa a, se 7nvierte ~n pura espacialidad, eittensi6n
realidad --según la lleva a cabo
presa en e perua.nuento. La geometrizaci6n de la
. .
escartes-- supone la aplic ., d 1 'd
d1stmta1
• por tanto todo
•
acmn e as z eas claras y
11
'
'
aque O no suscepbble de reduci
,
abauclanado, Y esto sucede con las n .
d fu
•
~e a esas 1deas debe ser
ellas son "oscuras" para Dcscart oc1ones e erza, dmammno, dirección, etc. Todas
es.
Aquí es donde interviene Leibnitz L
lid
.
en esa inmovilidad a que la red . nª rea ad extenor, la ltendue, no puede consistir
uce escartes. La geometría sale d I
lid
a I revés. En consecuencia, la generac1on
. , d e 1o extenso linea
,
su erf'e .a rea
'I' ad y no
ed
proc er de un movimiento de u d'
.
, P 1c1e, so tdo-- debe
,
o mamismo que está inicial
t
e1 punto, que no es sólo geométrico . . • .' 1m
men e concentrado en
•
, ni inicia ente esto Por
¡
• .
trayectona, por Jo mimio dirección
•=d
•
e contrario, s1 hay
,
. Y sen.... o, es porque hay alg 0
d
que lleva acumulado en sí :mismn la vis. (la fu erza Viva)
.
cap d capazd e, movene
aquella trayectoria. De ahí que Leibnitz considere
. az e pro uc1r esta o
lo no geométrico, sinoj por el contr.uio l dinámi ese punto, no como lo no espacial,
tonces, punto de energla.
' 0
co, la fuena. Punto quiere decir, en-

D

De aqui al cálculo infinitesimal sólo hay un paso. pues, prosiguiendo en sus inda-

249

�partir de entonces. De la Geometría Analítica de Descartes se pasa en poco
tiempo al cálculo infinite.simnl de Leibnitz y Newton. El microscopio, a su vez,
descubre otro mundo, basta entonces ignorado, de infinitesimalidades; y algo
por el estilo sucede a partir de Copérnico. En consecuencia. el Univerw, dentro
y fuera de él, se pre.senta como un juego constante de infinitud . Infinito
quiere decir ahora -en el siglo XVI1- pasibilidad de generación de lo real
mediante el cambio que, a su vez, consiste en una inarabable relación de cada
cosa con las demás. El Uni..-e.rro se despaja del estatismo típico de la Edad
Media y se convierte cada vez más en una complejidad dinámica. De ahí que
diga Pascal: "Indivisible es lo que no tiene ninguna parte: extensión es lo
que se compone de diversas partes separadas.'' ss Y para hacer aún más clara
esta afirmación, añade que

[ ... ] los indivisibles son del mismo género que los ntímeros. De ahí
viene que, como
unidades pueden formar un número, porque son del
mismo género, dos indivisíbles no pueden formar -una t~tensión, porque

las

no son del mismo género.ª 9
Extensión: palabra clave en la Edad Moderna. Descartes, como se sabe,
inicia lo que poco después completará Lcibnitz. Pero en época de Pascal el
problema espacio=movim~nto no ha sido resuelto aún en la forma en que lo
hará Leibnitz. H ahí por qué la idea pascalina de los dos géneros de realidad
gacioncs, Leibnitt concluye que la fígca cartesiana es fisica geométrica, pues el cuerpo
es pU13 extensi6n; mientras, para Leibníti, el cuerpo es má.s que una figura geométrica,
es algo que tiene la figura geométrica. En fin de cuentas, que el cuerpo no es --como
piensa Descartes- "pura cxtemión", sino algo que tiene extensi6n. Por tanto, e1
punto material no es rolo geométrico, sino que lleva consigo una fuena viva ca.paz de
detenninar la trayectoña y la cantidad de mowniento. He ahí por qué la fuer:a viva
conatituye, a la vez, el pasado y el {uturo de la t.rayectoña del punto material.
La conclusión definitiva ele todo este descub-rimien10 es el cálculo infinittsimal, que se
llama así precisamente porque arranca del punto, o ,ea de la división mis pequeña
que es posible hacer. Ahora bien, como hay dos direcciones que el punto puede seguir:
la recta y la curva, hlly dos posibles re\a.ciones, que son a la vez di/erencias, enu-e el
punto y 5\1 trayectoóa, es decir, recta y curva. He ahí el cálculo diferencial. Pero como,
al mismo tiempo, la "definición" del punto pcniúte s.1ber qué dirección va a tomar
(recta o curva}, dicho puntu va entonces a integrarse eo la sucesión de sí mimio que
determina la recta o la curva, con lo que tenemos entonces el c!lculo integral.
La realidad exterior es, pues, "puntual", o sea que obedece a un sistema de integraciones y desinlegraciones de infinitas realidades. El triunfo del infinitismo quedaba,

así, decisivamente asegurado.

• B. Pascal: Pensüs et Opuscules, o~. cit., "Opuscules", troisieme partie, XV, Sec-

tion l.

• !bid.

250

inconciliables entre sí, es decir, el Ser y la Nada. Pascal lo e&gt;,.-nresa de esta
manera:
·r

_[ ..d.] el celro rw es del mismo género q,u los nrímeros, ya que multi
,,l1cn os, no os puede b p
'b' J
,
so re asar,. de suerte que es un verdadero' fod1· •.:•
SI ,e ae numero., como el in
• d"ivm
. "b le es uti verdadero cero de eztensi,v•y se encontrara una relación semejante rntre el reposo "' l
. . on.
t11tre un instante l (
, e m'Jvimiento,
t
•
y e rempo; ya qru todas estas cosas son heterogéneas enre s,, porque una de ellas, multiplicada, no puede formar la t
y
entonces
enco,1trará U7ZiJ correspondencia perfecta entre esasº
porque las grandezas de ellas son divisibles Ir
. . .
.
,
por ello e,i lo indivisible. d
asta ~l mfm,to, sm cesar
medio entre el infinito ,y 1: s:;:_◄~ue todas se mantienen en un término

se

;;~as.

He subrayado las últimas palabras porque conuenen
.:
la ex r ·, d I
que. no como matemático, smo como homb
I
P icac1on e o
rd d 1
·
· re, e acontece a Pascal L
i a ' e Ser, todo cuanto es, resulta indefecti
. ..
. a rea.
ineludible di · 'bT d d
.
blemente divmble; pero esta
vis1 i i a
no anula m excluye la "exist~ncia" -d"
,
1
05
de la Nada. Todo es divisible ad infínitum hasta el P
• ~
asisuerte que vivimos en perenne descom i i'
e~-~ento m1so:io, de
table relación de las cosas ent ,
~ c 6n y recompos1c1on, en una magosentido ni finalidad algunos ~ que, livista ordine geometri&lt;:o, parece no tener
ascalíno porq
f
. s o exp ca perfectamente el siguiente desahogo
P
,
ue, en e ecto, to es:

:1

Cuando considero la pequeña duración de . .d
b
.
eternidad que la precede y l .
~i vi a,
sorbida en In
1
e d
.
a ngt,e, e pequeno espacio que ocupo .
•uan o me veo ahumado e,i la inmensidad in¡· ·,O d l
.
, )
,onoro '11 q"e t , ·
mi
e os espacws que
"li
, .,
..
u
ignoras
me
espanto
b
d
má.r allá [ ] . p
,
,
y me asom ro e ve,me aquí y no
. . . ' orqutJ no habra razón de para qtte fuese o •
,
para que fuese ahora )t no entonces' ·Q ·•
h
qut y no olla,
orden
.,
. t uien me a colocado? ·Por
dos? ~e:::~~~ep1ºqt.'s"en,_ ested_l~gar )' este tiempo me han sido des~ina.

.ª

1

umus

Jet

praetereuntis.4 1

Aquí es, pues, donde el matemático cede el
con el sentido y el valor de su propia . le . pEasol
. al homb~ preocupado
. .
exis noa.
mundo es mfi 't
•
d ecll', inagotable, y nada de lo que co ti
.
mi o, quiere
de infinitesi.malidad. La Cien •
n ene p_arcce escapar a su condición
aa, por tanto, es mcapaz de decirle al hombre
• /bid. El subrayado es mío.
..l ]bid.,
..
d el hombre lib d a s1'
..." "Pensées", Scction III ' 205 . Agnoucmno
O
en a i~atu:raleza, como una parte lnrm1tesima
· . 1 de elfa Y, por supuesto,ra sin
Dios. mismo,

251

�algo más de lo que ella es capaz de suministrar mediante las operaciones
por qué concluye Pascal, a
16gico-matemáticas de que se val e. Esto e.vnlica
..r
este respecto, diciendo lo siguiente:

. . del homl,re [y estas asombrosas
J1iendo la ceguera y miserta
. contrariedades que se descubren en Stl naturaleza], observando al U_niverso mudo,
·
reY como perdido en este' .d
.Y el hombre sin luz, aba11do11ad o a st, mumo,
'l ni· que• la
o
codo del Universo, sin saber quién le ha puesto en e'
z • veni
•
a hacer, ni lo que le pasará cuando mu,'ra, inca~a:: de tod~ co1iocimze~to,
entre .m espanto como un hombre que u hnbiera ~orm1do, en _,ma is~a
desierta )' espantosa, 'J que se lllspertase sin saber do11de esta y sm medio
para salir [ ... ]12

. tamente donde la cuestión de b Eternidad se manifiesta
del
Es aqu1, JUS
¡, ·
do más cJaro en Pascal. Del universo matemático, que hace O!rl~ente
mo
comprensible
la dualidad rigurosa de Ser y Na d a, se d esp laza Pascal hacia
d ese
· ....,,. que es e tricto ordre du coeur. Pues la falta absoluta e una.
otro uruve.
rd d ¡ h
solución de continuidad en cuanto al infinitismo_ de toda la rea I a '. e ace
ver con la claridad que sólo )a intuición cmocronal puede proporc~onar, el
con'c1·1cto permanen te ("etemo", dinamos) entre Ser y Nada; confliclo
•
d que
1
uede resolverse siempre, consecutivarnente,4ª en el caso de c~qu1era e as
Emumerables componentes de la reali&lt;lad, con la sola exceJX:1611 del hombre,
.
resigna a ser nada más que un pu11to en el espacio. Pues al homqwen no se
,
d p
I
en su
bre -aunque todavía no se sepa esto claramente en epoca e asca -:-• .
e "stencia le va su esencia, aun cuando el autor de Lettres au, Pr~umcial lo
xi
tos terrnmos ·•
barrunta,
0 al menos así parece, por lo que se expresa en es

~

Nada es tan importante al hombre como m estado; 11ada le es tan temible como la eternidad; y así, el lucho de que se encuentren hom_bres
tan indi/ere11tes a la pérdida de su estado ,, al ptligro de 1t11n etermdad
de miserias, tlo es cosa natural.º

Pasemos ahora a Unamuno. Si queremos comprender su actitud con respecto al problema de la Eternidad -que es nada menos que el eje de rotación
de todo su pensamiento-, es indispensable acudir a Nicodcmo el fariseo, que,
como se sabe, es eJ punto de partida de la famosa "conversión" de 1897. Dice
así Unamuno en dicho trabajo:

¡Has meditado alguna vez, Nicodemo, con el corazón, rn el tremt'ndo
misterio del tiempo irreversible? ¡Has sentido pe11etrar hasta el tu(,tann
de tu alma esta verdad de que el pasado no vuelve _1'11 jamás, jamás,
jamás? iHas considerado esta solemne .Y ú11ica realidad del presente,
entre el infinito del pasado y el i11/inito drl porvenir, esta solemne realidad del presente eterno, siempre pre~11te y fugitivo siempre? ¡Te has
parado a mirar la eternidad en el seno del siempre fugitivo ahora y rzv
abarcando pasado y futuro? Porque esa eternidad qiu te imaginas se extiende desde lo insondable del último inasequible ayer a lo infondab[e
del último inasequible mañana, es una eternidad muerta en su quietud,
y luu de bwcar la eternidad viva sustentando el movimiento actual, en
las entraños mismas del presente, cual sustancia de éste, como raíz de la
permanencia de lo fr,oitivo, en Dios para quien ayer .Y mafiana son
siempre lioy. Es una meditación que sacude las raíces del alma ésta del
tiempo descansando en la eternidad, de nuestra vida fluyendo sobre la
f(erna vida de Dios!6
Contra lo que com(mmente se ha venido sosteniendo, acerca de que la preo.
cupaci6n de Unamuno, con respecto a la Eternidad, es de carácter religioso,
yo me atrevo afirmar que es en realidad, de carácter metafísico. Pues hay en
él toda una filosofía existencial que- se apoya en el contraste entre la contingencia del existente y la ne esidad última en que éste descansa, que es nada
menos que la temporalizaci6n de la Eternidad· temporalización que lo es
pn-cisamente porque hay una forma o modalidad del existir que es la del ser
humano; un poco a la manera en que se presenta el Da-sein 41 heideggeriano.
De ahí, la apasionante declaración de Unamuno a este respeclo:

Y agrega:

Es u11a cosa horrible se11tir continuamente ogoto~se todo aquello q.ue
uno posee [y todo aquello que uno puede ligarse, mz tener deseo de investigar si hay algo de permanente].º
/bid., Se-ction XI, 693.
d J
lid d
• Es una subdivisión que, al menos mentalmente, puede darse en el ~no e a rea a .

0

.. lbid., Section 111, 194.
" lbid.

252

Más, más )' cotfa uez más quiero ser yo )1, sin dejar de serlo, ser ade.
más los otros, adentrarme la totali~ad de las cosas visibles e invisibles,
" M. DI! UNAMtlt-o: Obras Completas, op. cit., 111, págs. 133-134.
., Heidegger lo ha puntualizado muy claramente: no hay már ser a quien le vaya
su acr en su ser que al ser humauo, quien tiene por esencia la existencia. puesto que sólo
puede existir. De ahí que al interrogai- por el "sentido dl'I ser" este!:, a la vez, haciéndolo
por el Ser mismo. Esto ea lo que, mutatis mutandir, le preocupaba a Unamuno, es decir,
é Por qué soy quien soy, si de veras aspiro a saber qué aoy?

253

�extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inacabable del
tiempo ....8

A lo que se podría añadir esto otro:
•Ser ser siempre ser sin término! ¡Ser de ser, de ser más! ¡Hambre
I
,
,
•
.
•
I ·S
D . , 4.B
de .Dios! ¡Ser de amor etermztmte i eterno! ¡Ser siempre. , er tos.

IV
De la cuestión de la Eternidad derivan Pascal y Unamuno esa otra tan
rgánicamente vinculada a eUa que es la de la Inmortalidad. Ahora bien,
:sta última es algo así como )a "per.;onilicación" de la Eternidad, pues~ ~ue
inmortal sólo puede serlo el hombre, o, al menos -que se sepa- es _el uruco
existente a quien le es dado saber o sentir --0 ambas cosas- que la inmortalidad es algo real O siquiera posible. En otras palabras, que el hombre lleva
consigo la idea y el sentimiento de lo inmortal.
Mas conviene detenerse, siquiera un momento, en esta cuestión de las ~laciones de Eternidad con Inmortalidad, porque, como acabamos ~e deculo,
sin la idea O el sentimiento (probablemente ambos} de la Et~m1dad no es
posible tener, a su vez, la idea o el sentimiento d~ la ~ortalidad. Po~ esto
es que Pascal y Unamuno -como le acontece tamb1en a J_Gerkegaard-, tienen
_,_;r de Ja idea de Eternidad si quieren llegar a sentirla en la., forma como
qt1e. pa1u
ambos ¡0 hacen.5º De ahi el conflicto constante de razón y emocionen que se
sumen, puesto que el sentimiento de la Inmorta~da~ sólo se puede dar a~
de un proceso de pensamiento que rebota en s1 mJ.Smo, y e~
contradicc10~
en la cual se resuelve finalmente está, precisa.mente 1~ ~?sib1lidad del_ senll.
d
car al pe~~.,m1·ento
de esa contrad1ccion al converbrlo en
rmento capaz e sa
,...,..
.
una íntuición emocional que revela el sentimiento de Etenud~d en
~orma
de Inmortalidad. Pues de la confrontación con nuestras propias pos1bilid.ades
como el existente que somos, capaces --como dice U namuno- de sentir al
tiempo deslizándose en la Ete~idad inmóvil, en esa Nada que se opone al Ser;

de semejante confrontación extraemos la obligada c-0nclusi6n de que hay algo
capaz de subsistir en medio de esa fugacidad de lo temporal; de modo que el
deslizarse del tiempo sobre la lisa superlicie de la Eternidad tiene un sentido,
el cual no puede ser otro sino el del tiempo, nacido de la Etemidad, y que,
de alguna manera, debe volver a ella.
He ahí el drama existencial de Pase.al y Unamuno. La vida, como toda
realidad, se proyecta en un fondo último que es la Eternidad, es decir, esa
Nada que se opone al Ser, como -al decir de Pascal- el cero contradice al
. número, o el reposo al movimiento, etc. Así, pues, ]a metódica tarea noética
que conduce paulatinamente al descubrimiento de la Eternidad, nos deja, sin
embargo, solos frente a ella, y a1 experimen·tar el temor de no ser, en definitiva,
más que reflejo de la Nada -la. Eternidad-, nuestro yo se vuelve sobre sí
mismo y busca afanoso una salida: he ahí el drama existencial de la Inmortalidad, que deja de ser apacible faena noética para convertlr,;e en angustioso
inquirir existencial.
Frente a frente de sí mismo, Pascal ( también Unamuno) se plantea la
cuestión de la Inmortalidad del Alma considerándola como el negocio primordial del hombre. Veamos lo que, a este respecto, nos dice el francés:
La inmortalidad del alma es una cosa que nos importa tanto, que
nos interesa profundamente, que es fuer~a haber perdido todo sentimiento para permanecer en la indiferencía sobre saber lo que es. Todas
nuestras acciones y todos nuestros pensamientos deben tomar una ruta tan
diferente, según que podamos esperar o 110 bienes eternos, que es imposible dar un paso en la vida. con buen sentido 'Y juicio, como no sea
regtllándola según las ideas que se tenga11 sobre este punto, que ha de
constituir nuestro supremo fin. 61

1

~';°

!~

!ª.

.. M.

DE UNAMUNO;

,,
Del sentimiento tTágico de la vida, op. cit., II, pág. 764.

• lbid.
K" k
d 1
,. Véase simplemente, como muestra esa dificultad en qu_e ~e. sume 1~r egaar , a
finitud en que consiste la realidad de la subjetividad, con la inhrutud de D1os, que es, 0
parece, puramente "esencial". Semejante paradoja -pues se trata de esto- ~e d~be,
sin duda alguna, a que Kierkegaard no prescinde del todo, en el caso de la mfirutud
y de la eternidad de Dios, de "pensarla&amp;" de algún modo.

254

He abí el punto donde convergen Pascal y Unamuno, es decir, aquel que
se convierte en fin supremo. El significado y el valor de nuestra vida dependen
de que haya vida eterna, pues, de lo contrario, ¿ cómo escapar a la mecánica
sucesión de los días, a ese acontecer puramente automático, ya que seríamos,
siempre, una dada "sucesión" entre una causa y su correspondiente efecto?'
Pues nótese que el matemá,tico Pascal y el "positivista" Unamuno intentan
salirse de la monotonía de la causalidad espacio-temporal, y buscan algo que
los justifique desde fuera de ellos mismos. Y aun en el caso de que no se tenga
la certe7.a absoluta de la inmortalidad del alma, al menos queda la. posibilidad
de anhelarla, buscándola afanosamente a travé.s, precisamente, de la duda.
Así, Unarnuno:
$1

B.

PASCAL :

Pensées et (')puscufes, op. e#., "Pemées", Se&lt;:tion III, 226.

25$

�Y si un día ha de acabarse toda conciencia personal sobre la Tierra, si
un día ha de volver a la nada, es decir, a la absoluta inconsciencia de que
brotara el espíritu humano, y no ha de haber espíritu que se aproveche
de toda nu.estra ciencia acumulada, ¿para qué ésta? Porque no se debe
perder de vista que el problema de la inmortalidad personal del alma
implica el porvenir de la especie humana toda. 5-z
¿ Consuelo, simplemente? A veces da esta impresión en el lector; pero no
debemos apresurarnos a verlo solamente así, pues se trata, en su fondo último, de una grave cuestión metafísica, es decir, la que tiene que ver con
eJ destino del hombre en cuanto es existente capaz de hacer -como dice
Heidegger- "la pregunta que interroga sobre el Ser". Porque el hombre se
enfrenta consigo mismo en una pluralidad de negatividades que se convierten
en positividades mucho menores en número y efectividad. Pues, por ejemplo,
¿ qué puede hacer el hombre frente al mal y a la muerte? El primero, como
minusvalía de su integridad ontológica y metafísic.a ( el mal está siempre, por
lo menos, "rebajándonos", achicando nuestra pen;onalidad); la segunda, como
culminación de] primero, que a la vez nos completa y des~ce. A esto se debe
que Pascal diga:

Nada existe más real que esto [el mal y la muerte], ni nada más terrible. Que 110s demos o no aires de vaúmtía, este es el fin que espera a la
mejor vida del mundo. R eflexiónese sobre esto, y dígase después si existe
otro bien en esta vida sino la esperanza de otra· vida mejor; y si no es
cierto que se es más dichoso a medida que uno se acerca a ella; y que
así como no hay desgracias que valgan contra quien tiene la seguridad
plena de la eternidad, no hay tampoco dicha ninguna para aquellos que
carecen de toda luz sobre este punto:59
Unamul'.lo, por su parte, con ese tono angustiado tan suyo, e..xclama:

Y o necesito la inmortalidad de mi alma; la persistencia indefinida
de mi conciencia individual, la necesita; sin ella, sin la fe en ella, no
puedo vivir, y la duda, la incredulidad de ha.her de lograrla, me atormenta. Y como la necesito, mi pasión me lleva a, affrmarla, y a afirmarla
arbitrariamente, y cuando intento hacer creer a los demás en ella, hacerme
creer a mí mismo, violento la lógica , me sirvo de argumentos que
"' M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., 11, p!g. 756.
.. D. PASCAL: PensleJ et Opuscules, op. cit., "Pensées", Seclion III, 19.J.

256

llaman ingeniosos y paradójicos los pobres hombres sin pasi&amp;n que se
resignan a disolverse un día del todo. 5 •
Pues de cómo se conciba el alma, es decir, si es mortal o inmortal, depende,
en consecuencia, la moral que se adopte. He ahí el disentimiento de Pascal
ante la actitud explícita o implícitamente deísta que ya desde Descartes y su
"moral provisional" venía abriéndose paso en Europa:

Es indudable que el alma es mortal o inmortal. Esto debe establecer
una diferencia completa en la moral; y, sin embargo, los filósofos han
conducido la moral independientemente de esto, ¡ Qué extraña ceguera! 56
En cuanto a Unamuno, sobre este mismo punto, véase Jo que dice:

¿Cuál es nuestra vida cordial y antirracional? ¿La inmortalidad del
alma humana, la, de la persi.stencia sin término alguno de nuestra con.
ciencia, la de la finalidad humana del Universo? ¿Y cuál es su prueba
moral? Podemos f ormularla.s así: obra de modo que merezcas a tu pro pío
juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible,
que no merezcas morir {... ] ff

V
Mas henos ahora en presencia del aspecto más conflictivo en lo que toca
a la inmortalidad d~l alma, es decir, el de la oposición que proviene de la
razón. Pascal Jo advierte con cenital claridad, y, así, nos dice:

Si todo se somete a la razón, nuestra religión no tendría nada. de
misterioso ni de sobrenatural. Si se choca con los principios de la razón,
nuestra religión es absurda y ridícula. 5 r
He ahí, en esencia, la disyuntiva en que se debate Unamuno constantemente, pues, en efecto, es menester que la religión sea tan rawnablemente
creíble corno creíblemente razonable. Disyuntiva que jamás cesa de serlo, de
.. M . DE UNAlllUNo: Obr4$ Completas, op. cit., III, pág. 1131.
.. B. PASOAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées" , Section III, 219.
"' M . DE UNAM:UNo: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, pág. 965.
ar B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section IV, 273 .

257
H-17

�manera que no hay solución y, por esto mismo, no importa cuán ardorosa sea
la decisión de creer, siempre la razón nos hará mantenemos en cierta ambi-

tienden en las cosas del razonamiento; porque lo que quieren es penetrar
d~ un solo golpe de vista y no están acostumbrados a buscar los princifn~s. : _los otros, al contrario, acostumbrados como están a razonar por
P7:~cipzos: nada comprenden en las cosas del sentimiento y buscan prinopios alli donde nada pueden valer el golpe de vista.ªº

güedad. Por eso, dice U namuno:

Cuando la razón me dice que no hay fi,uilidad trascendente, la fe me
contesta que debe haberla, y como debe haberla, la habrá [ ... ]
¿Está la verdad en la raz6n, o sobre la razón, o bajo la rnzón, o fuera
de ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verdadero lo racional? ¿No
habrá realidad inasequible, por su naturaleea misma, a la razón, y, acaso,
por m misma -naturaleza, opuesta a ella? ¿Y cómo conocer esa realidad
si es que sólo por la razón conocemos? 58
Conflicto que deja a Unamuno, lo mismo que a Pascal, en el término medio
de una decisión no asequible totalmente, pues, al fin y al cabo, tanto un pensador como el otro no pueden prescindir de cierto razonamiento. Algo de esto
barruntaba Unamuno al leer a Pascal, por lo que, refiriéndose a éste, nos

Sin embargo, el obstáculo que el pensamiento opone a una fe sin reservas
en el caso de uno y otro pensador, determina en ambos el recrudecimient~
de la decisión de afirmarse en la fe, pese a cuantos obstáculos oponga la rawn.
&amp;te es otro punto en el &lt;;ual concuerdan perfectamente Pascal y Unamuno.
En conse~uencia, el francés n~s dice: "Es el corazón el que siente a Dios, y
no la razon. La fe es esto: D10s es sensible al corazón, no a la razón." 01 y
añade:

No busquemos, pues, ni aseguramiento ni firmeza. Nuestra razón es
~mpre ~e~engaiíada por la inconstancia de las apariencias: nada puede
filar lo finito entre dos infinitos que le encierren y se le escape 11.az

dice:

La verdad de que nos habla Pascal cuando nos habla de conocimientos
del corazón, no es la verdad racional, objetiva, no es la realidad, )' él lo

sabía. Todo su esfuerzo tendió a crear sobre el mundo natural otro mundo
sobrenatural. Pero, ¿estaba convencido de la realidad objetiva de esa
sobrenaturaleza? Convencido, no; persua.dido, tal vez. Y se sermoneaba a
sí mismo.69
La sospecha de Unamuno, a este respecto, parecen confirmarla los siguien.
tes pasajes de Pascal, donde vemos que no abandona completamente la dualidad razón-sentimiento:

Todo nuestro razonamiento se reduce a c~der al sentimiento. Pero la
fantasfa es parecida y contraria al sentimiento [parecida porque t~":poc~
razona; contraria, porque es falsa]: de manera que no se pu.ede distinguir
entre estos contrarios. El uno dice que mi sentimiento es fantasía; el otro,
que su fantasía es sentimiento. Sería preciso tener a ma.no una regla;
la razón la ofrece; pero ella es dócil en todos los sentidos, así es como
nada.
Los que están acostumbrados a juzgar por el sentimiento, nada. en-

,1

.. M. DE UNAMUNO: Obras Completas, op. cit., III, pág. 124. Y Del sentimiento
trágico de la vida, op, cit., II, págs. 865-866.
• 'M. DE UNAM"UNO: La agonla del Cristianismo, Aguilar, pág. 1006.

258

Unamuno, por su parte, expresa lo siguiente:

lnú:il quere~ ~onocer lo de Dios por razonamientos didácticos, por
t~~logw, por logica; una teología es una contradicción íntima, porque
rinen el theos y la logía; no sirven raciocinios para llegar a Di.os.&amp;s
~~e.da ec?ada la suerte ~ estah~ecer -tanto uno como otro- la separación
defm1t1va, via ex abundantia cordis, de la razón y el sentimiento. Para Pascal
~ f~ es don divino en el que la razón no tiene arte ni parte; y, por esto mismo:
s1 b~en_ se llega a la verdad tanto por medio de la razón como por medio del
sentumento, el acceso a los primeros principios es obra del corazón sin que la
razón pued~ ~ada eu contra de esto.Gi De modo que ni ésta pued~ pretender
que el_ ~ntnmento pruebe o demuestre los primeros principios, ni tampoco
el senturuento será capaz jamás de exigir a la razón un "sentir" acerca de las
proposiciones que ella demut'stra. A lo cual se adluere Unamuno diciendo que
"para comprender algo, hay que matarlo".es
00

11

B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées" Section IV 274· Sec.!on ¡ 3
/b"d
·
'
'
•
"'
, ·
1 ., Sccuon
IV, 278.

-= lbid., Section 11, 72.
'"
..
este
..

M. DE UNAMUNo: Obras Completas, op. cit., III, pág. 712 .
B. PASCAL: Pensées et Opuswles, op. cit., "Pcnsées", Section IV , 279, 282. En
caso, me limito a glosar ligeramente.
M. DE U!'IAMUNo: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, págs, 810-811.

259

�Y en otro lugar:

LA verdad puede más que la razón, dijo Sófocles y lo vrrdod es amor
y vida en la realidad de los espíritus, y no mero relación de congruencia
Jógíca entre las ideas. Unción y no dialéctica es lo que nos vivificará.t.6

VI
A través de la adhesión a la fe en la inmortalidad -pues, en efecto,
se trata más bien de adhesión que de fe espontánea y decidida-, lo que se
columbra en la lejanía es la cuestión de Dios. También, en este caso, nos las
habemos con el conflicto de razón y corazón, de lógica y fe. Puesto que no
cabe pensar en la inmortalidad del alma, desde el p~to d~ vista cristiano, sin
el concurso de Dios, la relación hombre-inmortalidad-Dios es de a~soluta
necesidad. Si Dios es la Eternidad misma y de ésta dimana toda creación, la
inmortalidad del alma que también procede de Dios, ha de encontrarse con
éste como remate de ella, es decir, como el término obligado que dota de
sentido y justificación a la vida. De ahl el acierto de .Pab~o al d~~ir a ~os
atónitos atenienses que lo escuchan entre respetuosos e mcredulos: En Dios
vivimos nos movemos y somos".81 Porque, en efecto, así es la Creación para el
c:ristian~. He ahí, pues, el conflicto del "geómetra" con el creyente, lo mis':°º
en el caso de Pascal que de Unamuno. Hay una conclusión more geom~trico
que desemboca en el más crudo y decepcionante mecanismo y autom_ati:~o:
la de la subdivisión hasta el infinito (lo infinitamente grande y lo mbmtamente pequeño) y que, en fin de cuentas, reduce la realidad al ciego enfrentamiento de Ser y Nada. Pero hay, asimismo, otra conclusión -la del ordre
du coeur- que levanta al hombre sobre el resto de la _rcali~ad y, dotá~~olo
de 1.m principio, le imprime sentido y valor a la e:ostenoa al p~nruttrle,
siquiera, sentir, sospechar que hay también un término qu~ se ~elact~na con
el comienro, y, por lo mismo, delinea toda una trayectona eX1.stenc1al que,
lejos de ser simple cadena de medio a fin, de antecedente a consecuente, se
yergue toda ella, en cuanto tal trayectoria, como fin e~ sí mi.s~o, con las tres
etapas fundamentales de la vida terrenal, la ínmortal1~ad y Dios...
De ahí que lo mismo Pascal que Unamuno se resisten ~· adm1t1r. que el
conocimiento de la esencia y la existencia de Dios sea posible mediante la
especulación tal como la lleva a cabo el pensamiento.. Ambos. p~fieren confiar.lf'
al sentimiento y, de este modo, vemos que Pascal dice lo s1gmente :
"' M.

ObraJ Completas, op. tit .• rn, pág. 439.
Hechos de los Apóstoles, XVII, 28.

lllt U l\lAlllUNO :

"' SAN PABLO;

Las pruebas metafísicas de Dios están tan ale;adas del razonamiento de
los hombres, y son tan implicadas, que don poco convencimiento: )!
aun cuando para algunos valiesen, sólo sería durante el tiempo en que
la demostración estuviese presente; pero, un cuarto de hora más tarde,
temerían haberse equivocado [ ... ]
·
Por otra parte, estas pruebas no pueden conducirnos sino o un conocimiento especulativo de Dios; y no conocerle sino de esta suerte es no
conocerle.~
Mientras Unan:mno, por su parte, coincide, muta.ti.r mutandis, en lo mismo:

Se ha empeñada el catolicismo en ra.cionalizar lo fe y en hacer creer,
no los misterios, sino la explicación que de ellos da., y ha sustituido a lo
religión con la teología. No basta creer en Dios; es menester admitir que
se puede probar filosóficamente la existencia de Dios.f;9
Puestos ya en el dilema de la existencia o no existencia de Dios, tanto Pascal como Unamuno se deciden por la afirmación. Veamos cómo se pronuncia
el francés a este respecto:

Dios existe o 110 existe. ¿ A qué respuesta nos inclinaremos? Lo rozón
nada puede decidir en esto. Hay un caos infinito que nos separa. Un
juego se está jugando a tal infinita distancia; saltfrá cara o cruz. ¿Por
cuál apostaréis? La razón nada os dice; por la razón ninguna de las dos
soluciones puede ser de/ endida. 10
Mientras el español afirma lo síguientc:

,

Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios
pero tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me
parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de su.r
contradictores. Y si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en El es,
ante todo, porque quiero que Dios exista, ,- después, porque se me revela
por uía cordial, en el Euangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es
cosa de coraz6n..11

• B. PASCAL: Pensées et Opuscults, o/J. cit., "Pensées", Section VII, 543.
• L. S. GRA~JEL: Retrato de Unamuno, "Guadarrama.", Madrid, 1957, p:S.g. 242.
,. B. PASCAL : Penstes el Opuscults, op. eil., "Peruées", Section 111, 233.
n M. DE UNAlfUNo: Mi religí4n '1 otros ensayos, Aguilar, 1, pág. 572.

261
260

�De aquí al pan n pascalino no hay más que un paso. Pues, en efecto, la
tensi6n producida por la dualidad razón-coramn se resuelve, como decíamos
un poco antes, en la decisión de afirmar, sea. como sea, la existencia de Dios
y, en consecuencia, la inmortalidad del alma. Tal cosa hace Pascal, y así lo
manifiesta con ú:npresionante laconismo:

Sí, pero es fuerza apostar; esto no es voluntario; y estáis embarcados;
no apostar que hay Dios es apostar que no hay. Dios. 13
Y que resuena en el vasco, con toda la pasión que solía pone-.r en estas cosas,

del modo sigui~te:
.Pues bien: ¡no! No me someto a la razón y me rebelo contra ella, y
tiro a crear, en fuerza de mi fe, a mi Dios ínmortalízador [ ... 17~

VII

Como de sobra es conocido, el pensamiento adquiere una importancia extraordinaria en el siglo XVII. Claro está que esto no quiere decir que no la
haya _t~nido antes, pero la primacía concedida al pensamiento queda patente
y de:1s1vamente expresada en la famosa frase cartesiana: "pienso, luego soy''
( cogzto, ergo sum). Primacía que se refiere, por supuesto, al pensamiento
especulativo, de rigurosa condición teórica; ése que se reduce siempre a las
"ideas claras, y distintas". En una palabra, e] que postula Descartes en el
Discurso del método.
Desde el momento que se descubre -y se acepta- que la realidad sólo
puede provenir del conocimiento de ella, y que, a su vez, ese conocimiento
s6lo puede darse en el acto de pensamiento; a partir de ese momento, como el
desarrollo de la Matemática y la Física producen el consiguiente aumento del
dominio de la Naturaleza por el hombre, de esto se sigue que el pensamiento
acaba muy pronto erigiéndose en rector absoluto de la vida intelectual. Y
Pascal, que asiste a este extraordinario fenómeno cultural comparte corno
'
~ exp ticable _q~e así sea, el entusiasmo y la confianza suscitados
por' semepnte descubruruento. "El hombre [nos dice] está visiblemente constmído para
pensar, esto es toda su dignidad; y todo su mérito y todo su debe~ consiste
en pensar como es debido ( ... 76 Pero este mismo pensamiento le sirve al
hombre para comprender que, en última instancia, él no es más que un momento entre dos contradicciones, el resultado inevitab]e de un juego de antinomias que jamás agota su repertorio. En consecuencia:

t.

Queda, para terminar, la triple cuestión -que, tal vez, en el fondo, es una
sola dividida en tres aspectos --del pensamiento, 1a duda y la filosofía. Prefiero
presentarlas de este modo porque guardan estrecha relación entre sí, y sirven
de remate a todo lo que hasta aquí se ha vfnido expohiendo acerca de Pascal
y Unamuno.
n El proceso mi~mo de la "apuesta" que, por cierto, es de un visihle rigor lógico, lleva
implicita la necesidad inevitable de apostar. El hombre puede perder dos cosas (la
verdad y el bien), tiene dos que ofrecer en garantía (razón y beatitud) y temer a otras
dos ( error y miseria). Esencialmente, este es el hombre que Je interesa a Pascal. Si bien
COI\ respecto a 1~ razón no hay -problema (puesto que ella nos ~rve p,1ra escoger Y decidir
en cada caso), no sucede lo mismo con la beatitud, o sea con el "negocio de la
inmortalidad", que es lo que en realidad le preocupa a Pascal. Ahora bien, la apuesta
de que Dios existe supone, o que se gana, o que nada se pierde. He ahl la obligatoriedad
del C¡JSO, porq_ue se trata de una "infinidad de vida infinitamente dichosa que se puede
ganar, una muerte de ganancia contra un número finito de azares de pérdid,a'~ (Pensées,
III 253). Pue~, claro está, si "no es infinito el número de azare~ de pérdida contra
el de ganancia''. ¿ Cómo: pues, rehusar el envite? Pero que se trata, mírese como se
quiera de un "salto" que lo fía todo al "corazón", lo dicen estas palabras de P.ascal:
"y así: cuando es forzoso jugar, es fuerza renunciar a la razón para conservar la vida".
(El subrayado es mío). Sin embargo, tal forzosidad la determina el saber que se gana
de todos modos; pero esto no atenúa la falla de un argumento que es, en sí, pura
arg11mentacióu lógica,. ,aunque e.mana-da de un "deseo del coru6n"u B. PAsCAL: Pen.sées et Opuscules, op. cit, "Pensées", Section III, 233.,
"'M. DE UN,UtuNo: Del sentimienttl trágieo de la vida, op. cit., lli pág. 774. ''

262

Nuestra inteligencia ti.ene, en el orden de las cosaJ inteligibles, el mismo puesto que nuestro cuerpo en la extensi&amp;n de la Naturaleza.
Limitados de todas maneras en este estallo, que sostiene en el término
medio entre dos extremos, se encuentran en todas nuestras potencias.16
Por eso, todo el poder de observación y de análisis del hombre se ve limitado
~iemp": por un "último instante", en el cual la reflexión -esa simplex mentís
mspectio de qne habla Descartes-, se convierte, por consecuencia de su '~analitismo" ~ en cada caso, en un objeto último que i!O es sino nuestro propio
razonamiento. O sea que siempre habrá un "más allá", sin solución de contitinuidad.
Porque, en fin de cuentaJ, ¿qué es el ht&gt;mbre en la Naturaleza? Una
nada en comparación con lo infinito, un todo en comparación con la nada:
un término entre todo y nada. Infinitamente lejano a estos dos extremos,
•• B. PASCAL: Pensées d Opu.scules, op. cit., "Pensées".
" /bid., Section II, 72.

263

�el fin de las cosas y su principia están, para él, infinitamente oc~ltos en
un sectoT impenetrabl(!; igualmente capaces la nada de que esta sacado
y el infinito en que está sur,urgido.11

del Universo le plantea al hombre. Por eso, en un modo de expresión que se
aproxima llamativamente al de Pascal, dice Unamuno lo siguiente:

La verdad es sum, ergo cogito; soy, luego pi.enso; aunque no todo lo
que es, piense. La ciencia de pen.$ar, lno será ante todo conciencia de
ser? (°Será posible acaso un pensamie11to puro, sin conciencia de sí, sin
personalidad? (.'Cabe acaso conocimiento puro, sin sentimiento, sin esta
especie de materialidad que el sentimiento le presta?81

y, por esto mismo, prosigue diciendo:
Quien se considere de esta suerte se espantará de sí mismo, 'Y consi.
derándose sostenido en la maso que la Naturaleza le ha dado entu. dos
abismos de infinito y de nada, temblará a la virta de tales ma~avillas;
creo que cambiada su curiosidad en admiración, esta.rá más dispuesto
)'
'
··•18
a contemplar e11 silencio que a buscar con precuion.
Pues al saberse y sentirse infinitamente nada y solo, el h~mbre descubre
para qué le sirve realmente el pensamiento. Lejos de proporcionarle una forta.Jecedora seguridad en sí mismo, lo que hace el ~ensamiento es despertar en

el hombre una especie de metafísico hoTTor vacui.

¿Qué hará, pues, sino conocer algunas aparitmcias, en 16: ~o~as del
término medio, con una desesperanza eterna de conocer su prmci~io. Y. su
fin? Todas las cosas han salido dt la nada y han sido llevadas al infinito.
·Quién las podría seguir en sus marchas sorprendentes? El autor de estas
~
y na d'ie mas.
, 111
maravillar las comprende.

Véase que Unamuno, en las palabras transcritas, se acerca a Pascal al decir
que "la ciencia de pensar es, sobre todo, conciencia de ser''. Es decir, que el
pensamiento nos sitúa, en última instancia, en esa realidad que es nuestra
propia intimidad desde la cual se nos revela la antítesis de Ser y Nada a que
se refiere Pascal. De ahí que Unamuno sospeche que no es posible el "pensamiento puro", es decir, aquél carente de sentimiento; o sea que el desnudo
razonamiento en que acaba convirtiéndose siempre el pensamiento puro, se
concreta, se '4materializa" en el sentimiento que puede acompañar al puro
pensamiento. Pero, como lo reconoce igualmente Pascal, el hombre no puede
prescindir por completo del conocimiento racional, y Unamunq comprende
que no e.s posible desligarse totalmente de la lógica:

Y, sin embargo, necesitamos de la lógica, de este poder terrible para
transmitir pensamientos y percepciones y. hasta para. pensar y percibir,
porque pensamos con palabras,, percibimos con f ormas.82

y de ahí, finalmente, la desalentadora conclusión a que llega Pascal en lo
que se refiere al conocimiento:

N O busquemos, pues, ni acercamiento ni firmez~. ~uutra razón es
siemp,,e desengañada por la inconstancia de úu aparienCtaJ: nada se puede fijar Jo finito e.ntre dos infinitos que le encierran 'Y se le escapan.ªº
Unamuno como se sabe, hizo de la desconfianza hacia el conocimiento
0 dispueSta
racional uno1 de los motivos principales de su filosofía. J~más
a admitir que semejante conocimiento sirviera para explicar, s1qwera someramente, el enigma del hombre y su puesto en la realidad. Y si digo que el
enigma del hombre es porque de ahí dimanan los otros problemas que el arcano

':8tu:

" Jbid.
t1 ]bid.
" Jbid.
• Ibid., Secti.on 11, 72.

264

Ahora bien, el pensamiento racional va siempre en pos de la verdad, que
para la Edad Moderna -como se sabe- había dejado de ser adecuación de
intelecto y cosa para convertirse nada menos que en adecuación consigo mismo.
Y por eso Kant llega a decir que lejos de ser el pensamiento el que se ajusta
al objeto, es éste el que se ajusta a lo que prescribe el pensamiento: De esta
manera, hay una especie de ''objeto mental", previo al objeto real que, en
definitiva, no existe prácticamente. He ahí la tiranía del pensamiento, que se
extiende casi hasta nuestros días, y que Unamuno rechaza enérgicamente. Por
lo tanto, la uerdad de las cosas, de la realidad en general, ¿de qué depende?
Veamos lo que piensa Unamuno a este respecto:

l Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la ,-azón, o fuera
de ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verda(l.ero lo racional? l No
11

M.

ª

/bid., pág. 811.

DE UNA.ltUNO:

Del smtimunto trágilio de la vida, op. cit., 11, pág. 761.

265

�habrá realidad i,iasequible por su naturaleza múma, a la raz-ón., 'Y ocaso,
por su misma naturaleza, opuesta a ella? ¿Y cómo conocer esa realidad,

si es que sólo por la mzón conocemos? 83
De ahí que Unamuno sostenga que la ra.7.Ón, el intelecto, el cono_cimiento
more geometrico es el que puede penetrar efectivamente en la realidad. La
vida en sí misma jamás se abre a la razón, pues, como asevera Pascal, se- queda
·
sin contenido concreto último y
siempre
en un "res'iduo de ,...,..,.."namiento",
~
definitivo.
Para comprender algo h.ay que matarlo, enrigidecerlo en la mente .. ·.

Mis propios pensamientos, tumultuosos y agitados en los sen~~ de mi
mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a est~ papel y !tJados en
¡¡ en formas inalterables, son ya cadáveres de pensamumtos. ¿Como, pues,
va a abrirse la razón a la revelación de la uida? Es un trágico combate,
es el fondo de la tragedia, el combate de la vida con la razón. i Y la
verdad? ¿Se vive o se compre11de? s.

Y, por eso:
La verdad es algo más itrtimo que la concordancia lógica de dos conceptos, algo más entrañable que la ecuación del intelecto con la cosa
-adaequatio intdlcctus et rei-, es el íntimo consorcio de mi espíritu
con el Espíritu Universal[ .. . ] 85

Por 1o que termina diciendo:

y es qtte, como digo, si la fe, la vida, tw se puede sostenl t sino sobre
esa razón qi,e la haga transmisible -'Y ante todo trammisible de mí a mi
mirmo, es decir, refleja 'Y conGiente-, la razón a su vez no puede so~t8nerse sino sobre la fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que esta
siiue para algo más que para conocer, siroe para vivir. Y, sin embargo,

ni la fe es transmisible o racional ni la raz6n es vital.50

•

ª lbid., págs. 865-66.
.. Jbid., págs. 810-811.
•• M. DE UNAMUNO: Obras Completas, op. cit.,. III, pig. 43'\.
.. M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, pig. 831.

VIII
Y Ahora, ¿qué decir, en fin de cuentas, acerca de dos pensadores como
Pascal y Unamnno, que tan agudamente establecen el contraste entre razón y
revelación, entre ló rica y fe? Por lo pronto, notemos que, al ser ambos filósofos, u filosofía deja de ser rigurosamente especulativa, teóñca, racional, para
adoptar un contenido y una finalidad diferentes. Ambos, en vez de razonadores,
'? n.
son " sentl.dores" , pero ¿ de que.
rues, como todo el mundo sabe, hay quien
en vez de pensar sobre las cosas, sobre la realidad toda, pero, especialmente, en lo que suele 1lama.rse "el arcano de lo real", prefiere sentirlo; pues lo
intuye ~ lo ~~esiente de esa manera dramática que nos ofrece, por ejemplo,
la cons1deraaon sobre la muerte, o el sentido último y, por lo mismo, radical,
de la vida, etc. Basta comparar a Hegel con Kierkegaa~ o a Una.mono con
Ortega y Gasset para comprender perfectamente lo que se quiere decir. No es,
claro está, que no haya un riguroso, orgánico y lúcido uerpo de pensamiento
en la obra escrita de Unamuno, pero todas las razones y los raciocinios empleados por él le sirven, en definitiva, para encarar esta o aquella sinrazÓn. ¿ Por
~ué tengo que morir? Y, en tal ca.'&gt;o, tras el físico óbito, ¿queda algo? ¿Substste algo que se pueda llamar inmortal? Ortega, en cambio, que tan lúcidas
y bellas páginas ha dejado sobre el tema de sus más caras preferencias, la J1 ida,
nos habla siempre de ésta sin el más leve temblor, como quien está bastante
seguro de lo que clice y, en consecuencia, satisfecho. Es la suya una reflexi6n
tranquila y clara, ajena a toda posible contradicción, incapaz de entrar en
abierto conflicto con la e encialidad de la Ciencia en general; en tanto que
Unamuno se opone con avasalladora pasión a la ciencia, en la que cree ver
siempre a la enemiga de la Vida.

La filosofía contemporánea, como es sabido, se aleja casi completamente
de lo que había venido siendo durante ]a Edad Moderna, a partir de Descartes, la. idea fwidamental de la filosofía. Al racronalismo de ésta se van
oponiendo distintos pensadores, entre los cuales se destacan, de modo eminente, Dilthey en Alemania y Bergson en Francia, cuyo pensamiento consiste
en eso que se llama "filosofía de lo concreto", donde la abstracción rnnccptual
es sustituida por la iutuición, ya sea volitiva., ya sea emocional. Se trata, de
cualquier modo, de tomar contacto con aquello que, en e1 conjunto de la
realidad, no se puede reducir a interpretaciones que resultan siempre "exteriores", y, por lo mismo, superpuestas. Ha sido Dilthey, quizás, el que consigue
darnos una idea clara y cabal de lo que se propone la filosofía "de lo concreto"
al decir que mientras la Naturaleza "se explica", el Espíritu "se comprende";
aunque también afirma que la intuici6n es como una especie de si,:npatía

267
266

�intelectual con las que se puede penetrar basta el fondo mismo de las cosas y
coincidir con ellas.
Sin embargo, en plena Edad Moderna hay un hombre que se pl~tea _la
cuestión de cómo es posible, con absoluta efectividad, penetrar en el, mtenor
de esa realidad que el razonamiento no puede apresar, porque la rawn
un
proceso que .subdivide y separa hasta el infinito, dado su carácter anal1tico;
y, en consecuencia, conocemos "relaciones", pero no la cosa como tal. Obser.
vando lo que sucede con la Matemática, este hombre -Pascal~ llega a l_a
conclusión de que tanto las cosas en sí mismas -digamos el homb~, el ~OVI·
miento, el alma, etc.-, como asimismo sus principios últimos,_ son ~accesibles
al razonamiento lógico-matemát.ico. De ahí su famosa y archiconoctda decJa..

:'i.

• no conoce" • Digamos
ración de que "el corazón tiene sw razones que la razon
de paso que la actitud asumida por Pascal, a la que_ se le puede dar el nombre
un tanto vago de "espiritualismo", encuentra seguidores muy pronto Y llega
a convertirse en una escuela que cuenta entre sus componentes a pensadores
87

de la talla de Maine de Birán y Bergson.
No es que Pascal desdeñe la Ciencia, en particular la físico-matemática a
la cual se incorpora su nombre; lo que le ocurre es que, tras ~her ~e~t~do
largamente acerca de las efectivas posibilidades ~el pe_nsarruento ~1e~tíf1conatural, llega a la conclusión de que no basta con este, s1~0. que el s1g~u?cado
y el valor de la vida requieren otro asediq que la razón logico-matema~ca _no
puede efectuar. La realidad -como asc.wera Pascal- está toda cll~ escmd1da
en dos órdenes que se oponen entre sí, es decir, el orden geométrico --en el
cual se asientan la Ciencia-, y el orden del corazón -para valenne ahora de
una expresión que lo dice cabalmente-, constituido por lo que pudiéramos
considerar como la parte "irracional" de la realidad, y que no se hace patente
al hombre más que en una especie de revelación, implícita o tácita, por la cual
ya se está en esa otra realidad; por lo que es cosa de todo el mundo, o, como
dice Pascal, de los espiritus "sutiles". De abí que, en una de las pocas veces
en que habla explícitamente de la filosofía, diga nada menos que esto:

E.s fuerza decir, en conjunto: Esto se hace por figura y mo,vi~iento,
porque esto es verdad. Pero decir de cuáles, y componer kl maquina, es
ridículo; porque es inútil, incierto y penoso. Y aun cuando fuese verdad,
nosotros no estimamos que toda la filoso/ ía valga ni una hora de trabajo.88
Sí, claro está: tomado en su conjunto -&lt;iesde el exterior de sí mismo" B. PASCAL: Ptnslu et Opuuules, op. cil., "Pensées", Section IV, 277.
• lbid., Section I, 4.

268

el Universo, la Realidad, es explicable en ténninos de figura y movimiento.
Esto es lo que hizo Descartes, empeñado en brindar un modelo que fuese
universal y eterno. Mas en cuanto avanzamos un poco en medio de la realidad, de suyo tan compleja y complicada, advertimos cuán difícil es decidir
lo que debe aplicarse, en cada caso, a fin de obtener la adecuada explicación.
He ahí por qué lo califica Pascal de "inútil, incierto y penoso". Yendo aún
más lejos, concluye que todo eso, si bien satisface al pensamiento lógico-mate.
mático, DO$ deja, empero, en la piel de Jas cosas.
¿ Para qué ha de servir, entonces, la fiiosoffa (si se le sobreentiende como
parte de la Ciencia)? Según Pascal, no hay otro modo de justificarla que
oponi~ndose a ella, no tomándola "en serio" (como hace el "geómetra" de
todos los tiempos) . He alú, por qué, en otra ocasión, nos dice: ''Burlarse de la
filosofía es filosofar de vcrdad". 89 Sí, en efecto, es así realmente, cuando quien
lo bace se llama Pascal o Unamuno.

Este, por su parte, se opone igualmente a la filosofía de la Edad Moderna,
es decir, a la que consiste en abstracciones conceptuaJes de la realidad:
¿ Pero es que acaso no hay lugar para otro oficio de la filosofía, '.)I es
que sea la reflexión sobre el sentimiento trágico de la vida, tal como lo
hemos estudiado, la formulación de la lucha e11tre la razón y la fe, entre
la ciencia y la religi6n, y el mantenimrento reflenuo de ella?
Es, pues, la filosofía también ciencia de la tragedia. de la uida, reflexió11 del se1itimumto trágico de ella [ ... } 9º

Filosofía, f)Or tanto, segút1 la ve Unamuno, como esa actitud que consiste en
poner en el contacto más íntimo posible al hombre con lo inefable de la reali.
dad en general. Sólo de esta manera es que la filosofía se justifica a sí misma
y deja de ser esa especulación basada en abstraccione.s que, por serlo, dejan
fuera al hombre y a la vida. Esto explica que Unamuno se haga preguntas
como las siguientes:

[ ... ] ¿para qué se filosofa?, es decir, aara qué se inuesti,ra los primeros principios y los fines últimos de las cosa.i? ¿Para qué se busca la
verdad desinteresada? Porque aquello de que todos los hombres tienden
por 11aturaleza a conocer~ está bien; pero, ¿ para qué? 91
"" /bid.,
'" M. DE UNAJ411NO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., 11 pág. 1011.
" lbid., pág. 754.

269

�Primtros principios y últimos fines, es decir. 1~ mi~o. que ato~~nta .ª
P ~•r"'l pues ni unos ni otros se revelan al pensamiento logico•matemanco, ya
...,.... ·
·
be qué son esos
e ue éste arte de los primeros principios, pero renunaa. a ~ r
rines úh!os, y cuando lo intenta, su "gco_mc~~o" le nnp1de llegar a saber
. ten de veras y por qué son /mes ult1mos.
co que, cons1s
en d . C.'.ISO de Pascal que de
P ues. en f .m de cuentas• se trata -lo mismo
. ,
• d •
que
acontecido
y
segmra
acontec1en o siempre, y
Unamuno- d e lo qu e 11ª
-·
el autor de las Lettrcs au Provincial expresa así:

Yo habfa pasado largo tiempo e11 el estudio de las ciencias abstract;,
su carácter poco comunicativo me había disgustado de ellas. C~an. o
~e comer,zodo el estudio del hombre, /¡e com_Pren~ido qu~ las c~ncuu
abstractos no le son propias, 'Y que )'O me habia aleJadó mas de mi condición penetrando en ellas, que los otros ignorándolas; entonces he pcrqul' a lo menos
donado a los otros su poco saber. p ero yo ¡ia b'ia cre'do
z
,
•
en el estudio del hombre, encontraría compañeros, y que aquel estudio
propio del hombre. Me he equivocado. Aun se e11cue11t1an menos qu
' 92
estudim esto que la geome tna.

er:

, t""" que lo repite siglos después, Cusano, que
Cierto es que esto lo díce •Socra ......,
'
'6
~,,..,1
et sic de cocteris. Pues bi&lt;'n~ de la constatac1 n
vue1ve a aparecer en
- P~ ,
. .
d
"docta ignorancia" sale la filosofía ele la angustia y del sent1m1ento
e_ ~: de la vida, que sirve siempre ele rectificación const:an~e a los excesos de
~stracción conceptual y la lógica. He ahí a Pascal, he ah1 a Unamuoo.

.. B. PASCAL: Prnsées

el

Opuscules, op. cit., "Pensées", Scction II, 144.

UN MUNDO NUEVO PARA EL NUEVO MUNDO

DR. ÜSCAR f!ASPERUÍ BECERRA

Casa de Cultura Americana
Acapulco, Gro., Méx.

a la luz de los conocimientos científicos actuales,
negar a Cristóbal Colón la gloria de haber sido el primer hombre que descu~
brió América para el mundo. Esto no disminuye la significación histórica de
los descubrimientos anteriores realizados por los normandos en Terranova,
incorporada recientemente a Canadá ( 1949) y otros lugares vecinos en los
siglns X y XI. ni los que mongoles, fenicios, griegos y romanos pudieron haber
hecho muc.ho antes. Tampoco la gloria colombina ha de resultar disminuida
por la circunstancia de que Colón hiciera fundamentalmente su descubrimiento
para el mundo europeo, pnes mal habría podido hacerlo -según lo han ob.
servado ilustres historiadores contemporáneos que hau reaccionado saludablemente contra el prejuicio europeista del egocentrismo europeo- para los
propios inclí enas, quienes no habrían necesita.do encontrarse, inventarse o descubrirse a sí mismos.
NADIE PUEDE LEGÍTlMAMENTE,

Creo, sin embargo, que el asunto merece ser revisado nuevamente bajo una
perspectiva más amplia que vuelva a incluir al indígena en el hecho mismo
del descubrimiento. Si éste, como hecho humano, ha de ser entendido no como
hecho de naturaleza física -descubrimiento de tierras preexistentes-, sino
como un hecho de naturaleza espiritual, corno un hecho de conciencia, será
entonces forzoso admitir que la incorporaci6n de esa realidad física onstituída
por el continente, al que más tarde se llamaría América, al conocimiento del
mundo, es decir, al conocimiento del hombre, fue válida como deseubrimiento
tanto para el europeo como para el aborigen. Para el europeo, en tanto anteriormente ignoraba la existencia de la realidad física fonnada por otras tierras
y otros hombres. Para estos, los aborígenes, en cuanto ignoraban que hubiese
más mUJJdo que el de ellos, o, dicho ele otro modo, que existiese un mundo

271
270

�total, el mundo, que los incluía sin que ellos tuviesen conciencia de la inclusión.
Si Humboldt pudo decir ayer que para los habitantes de Europa la obra
entera de la creación se duplicó en el siglo XV, suministrando a las inteligencias nuevoo y poderosos estímulos que aceleraron el progreso de las ciencias,
hoy hemos de afirmar que el descubrimiento de Colón y sus hombres -no
olvidemos a ninguno de sus hombres sin los cuales el descubrimiento no habría
sido posible, como tampoco lo hubiera sido sin el apoyo de Isabel y Femando .
y cuantos más concurrieron de un modo ll otro al coronamiento de la empresaabri6 la conciencia del hombre europeo, indígena, africano y asiático, en suma,
la conciencia del hombre de hace quinientos años, a un universo más amplio e
integral cuyo conocimiento no solamente estimularía las ciencias sino que daría
otra dimensión, otro nivel y otro significado al espíritu de la criatura humana
sobre la faz de la tierra. "América --escribe O'Gorman- ya representa una
ampliación del escenario de la vida de la cultura, hasta entonces sólo constituida por Europa, Asia y Afric.a, y por tal título merece el apelativo 'mundo'".
Pero si nadie ha de negar la gloria del hombre que se sintió llamado por la
Providencia al darle su propio nombre de Cristo para la empresa de redimir
de manos infieles su santo sepulcro, multiplicando los dominios de la España
que le permitió cumplir la otra no menos heroica que la posibilitaria ("Esta
otra Española [ ... ] es para dese3J', e, vista, es para nunca dejar" ), ese mismo
hombre no pudo gozar entonces ni. desde la inmortalidad la gloria de que fuese
llamado por su nombre el continente q1,1e incorporó a la conciencia del mundo.
Dejemos a los historiadores la tarea de esclarecer si Colón .murió pensando
que las islas del Caribe perteneda.n al archipiélago japonés o formaban parte
de una tierra intermedia entre Europa y las Indias Orieot~les por el lado de
Occidente ("Femando Colón dice que la tercera y última razón que movió
a su padre al descubrimiento de las Indias fue la esperanza que tenía de pader
hallar antes de llegar a ellas, alguna isla o tierra de gran utilidad desde la cual
pudiese después proseguir su intento principal" ) . Lo cierto es que ni Colón
ni siquiera Vespucio en su primer viaje en que formó parte de la expedición
de Alonso de Ojeda (1499~1500) , dejaron testimonio de considerar que las
tie.rras par e\1os vistas no fuesen sino del Asia. Solamente en ocasión de su
segundo viaje (1501-1502) dispuesto por el rey Manuel de Portugal que
incorporó al florentino como cosmógrafo de la armada, advirtió éste el carácter
distiuto de tales tierras ( un cielo y un mundo nuevos), si bien el monarca no
atribuyó mayor ÍmJXlrtancia al relato. Decepcionado Vespucio regres6 a España,
narrando en carta a su jefe y amigo Lorenw de Pier Francesco de Medicis
las circunstancias del viaje y las características de las tienas y los habitantes
que conociera en su transcurso. Fra Giovanni Giocondo, arquitecto de Verona,
tradujo la carta escrita en 1503, titulándola Mundus Novus -la carta decía

272

que "a dichas regi~nes podemos ciertamente denominarlas Nuevo Mundo
porque
las conocieron nuestros mayores, siendo cosa enteramente novísima
p~ qwenes de ellas ahora oyen hablar-, siendo posteriormente reproducida
v~~ veces y traducida al alemán, al francés y al holandés. Una de 1as
edie1ones en latín de Mundus Novus fue hecha por un joven poeta d 1
Voogos llamado Matías Ringmann • que la Uevó a sam· t o·,
os
1e, en 1a Loerena
d d
.d"on e.,actuaba un grupo intelectual denominado e·1mnas10
. Vosgense bªJº
. la,
l.~ccio~ del c~nó_níg~ de la catedral y secretario del duque Re.nato, Walter
Lud, qwen hab1a . 1uv1tado a Ringmann y a Martín Wa 1seemu.. Uer a participar
..
d
en una nueva e ición de la geografía de Ptolomeo
la
,
carta d V
· A
•
..
,
que se agregarm la
e espucto. 1 anunctar Lud la nueva edición de la obra de Pt 1
expresó q
· , 1
"
o orneo,
a raza americana". Esta foe la pnmera
.
. , que se
li , tal ued •cxisna
.
ocas1on
ap co hisa Jeuvo,
advierte Diego Luis Motinari, mi 1.,.....
. y maes•
-~enta d o anugo
tro e?
t~n~, en cuya cátedra tuve el honor de colaborar como "efe de
trabaJos
practicos durante algun os anos,
- Y a qwen
• sigo
. bas1camente
,.
Jen esta
, .
pagma.

?º

ª .

Walseemüller estampó como suyo el mapa general del mundo de ue era.
autor Ptolomeo, añadiéndole los nuevos datos proporcionados por V q .
los demás descubridores, publicáncloJo en 1507 en Nuremberg w-1~~u~oll y
había co
d
&lt;lllit:t'.ffiU er
m~~za o en amt ié la reedición de la ohra de Ptolomco en 1505
que aparec10 solamente en ]513 en 1as prensas de Juan Sch0 tt L
.
la part
d 1
·
•
as tierras de
, . e sur e _oontmente fueron designadas JXlr primera vez con la palabra
A.menea. Posteriormente, el Gimnasio editó dos obras la Cosr
h" I
trodu tío y l
'
· oograp 1a.e nmismo
~~ mapa c_on las adiciones señaladas, en las que el autor, el
.·
. emüller, se refiere en cuatro veces a las tierras que supuso habían
~ido descuh1erL:1.s por Vespucio, proponiendo en dos de ellas que se las ba f1
zara con el nombre de " Amenea
• · " en h onor del navegante florentino u

s . n·

.

wais:

Levilli~:ª:,rta

un dato ~e sumo interés en lo relativo al uso prim~ro de
la expreston Nuevo Mundo', que no correspondería a la carta de Vespucio
.
de
pde 1503 pu.esto
1 · fque
· un año antes aparecía en la Bibliot=a
..,., 01·1venana
esaro un ~ arus eno portogués anónimo titulado ''M ndus Novus" E t d
0 0 0
caso, Amérl eo V espuao
· .no tuvo 1a menor responsabilidad en la ,,_d
· . , cl
y•~ew
b
prenom
.. ,, --wce
.1:
L evill'1erial' re para
l denommar al nuevo mundo. "Las C.,c
__,
es~ c ista en eyendas negras al servicio ele un amor al indio degenerado en
odio_a.l bl~co, acus6 a Vcspucio de reclamar para si la prioridad en el hallazgo
de tJerra
firme con falsa fecha de L49i" · L ª Ie)en
, da contra vespuc10
· tuvo
.
segUJdores
notables.
Uno
de
ellos
fue
el
bostoniano
Emerson
el
f'l'
f
ali '
I¡
,
1 oso o que
que e tombre lleva en
. su cond ucta
. st mismo lo necrsan·o pa ra regir
. rmo
1
pues o bueno y Jo malo provienen de su inten"or
, es parte
- · Juz •ar a Ios d emas
de la conducta del hombre. No fue acertada la distinción entre el bien y el

H-18

�·
' de
erson .u ó frente a Vespucio, a quien acuso
mal ~ue la conducta de Em . al) gf
l d segundo contramarstre en una
, "
, alto rango nav
uc e e
ladran, cuyo mas
,
. n loo-ró ingeniarse para suplantar
expedición que no zarpo nunca, pero qu1e
bre nada honorable". La cita
ti
medio planeta con su nom
b
a Colón y au zar
.
cia de Emerson acerca de la verdadera
de Arciniegas revela la completa igno~an d C J'n honrado con el cargo de
.d d d Vespucio buen amigo e O O '
•
1
person ali a
e
- '
508
f te
CU"'º ¡la.lacio en Florencia os
en 1
y ren a
'
.
Piloto Mayor de. Espana
..
.
l f 1 con que excepnonalmente se ¡;end ')es de su patria chica pusieron os ana es
, .
e 1
l
· d res de la Repubbca.
día homenaje a los prec aros sel'Vl o
.
urdida contra
Al sabio Humboldt le correspondió destnnr la lelyend~ n~: del Gimnasio
.
1
en claro que fueron os m1em r
el ilustre florentmo a poner
d
. do la parte meridional del nuevo
Vosgense los responsables de haber c_nonuna
d' d 1507. Años desb d Vespuoo en el maparoun ' e
1
continente con e nom re e
I
'a en el suyo de 1538 a la parte
,
l , _,fo Gerardo Mercator o ap ican
,
., d l
pues, e geo¡;,....
f
Ame,icae "ars se.pte11t1io11olis la region e
boreal y desde entonces ueron .
.:
norte y Americae pars meridionalis la reg1on d~l. sur. . d , d 1 indígena,
l omhre de Amenca proven na e
Algún autor entiende qu: e n
. cia de Chontales que separan el

r

"Aroerriqu_e" de las moni:: : : 1:0:::uitos y que en maya significarla
lago de Nicaragua de la.
, .
,, sosteniendo que el verdadero
, d 1 . t " también "pais neo en oro ,
l
"pats e v1en o y
•
h b ' '-'o deformado y sustituido por e
V
. -Albénco- a ria Sltl
• ,
.
nombre de espuoo
d . . Otro autor Gutierre T1bón, opma
de Amérigo Por ~us compan~~ e vi;!~~ción con la ,dinastía de los Amalos,
que América denva de Ama ~co en .
noble oderoso· "Am" viene
.,_ p d . ' ,. ___ y "a"
la q ue "rico" significa dom.mador, Jefe, rey, .
en
odos, "ne" qmere ecir cau,::u,
héroe
epo'
nimo
de
los
ostrog
l
d e Arn a.o,

posesión tierra de.

d ·'
ez
' .
e lleva el nombre de quien compren to Por v
Este contlllente nuestro qu
tal sentido con mayor justicia
taba de un mundo nuevo -en
primera que se tra
f
n uno de los viejos mundos o solaque si llevara el de quien lo con un 10 co U
hubo de conformarse con el
mente lo consideró escala par_a llegar a e osM~
d en 1806 (Colombia)d
,~ i.nventado por iran a
nombre de uno e sus pa1 ' .
de los procesos de mayor ingratitud
contemplaría con el _correr _del t1em~ uno del nombre patronímico harían los
histórica: el progresivo olVJdo colectivo que .
. E t d. ando los
d
favor del único sin nombre propio. s u 1
países del nuevo mun o a
d
d que en la convención de Filanombres de Estados Unidos, Stewar1 d~~~óer ªcerca del ~ombre que se daría
.
l .,
más adelante a ec1s1 n a ,
delfta se e eJo para
d . d
~ deser.hánclose posteriormente
1 ·
acababan e m epen 17.a, .....,
a las co omas que
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. • al descubridor par existir para entonel de Columbia o Colombia en omenl'aJe I d Gran Colombia para abarcar
¡ b"
h ber adoptado Bo 1var e e
.
ces eo om ia y a .
h ándose asimismo el de Freedoma
olombia
y
Ecuador,
Y
rec
az
Ve.nezue1a, C

a·,

a·

por aquello de "&lt;lonia" o "doña" libre. A Estados Uuidos le faltó nombre, en
tanto le sobraban a Argentina. La Constitución de 1853 dice en su artículo
35: "Las denominaciones adoptadas sucesivamente &lt;lesde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina,
Cónfederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente
para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose
las palabras 'Nación Argentina' en la fonnació'n y sanción de las leyes".
Cuatro nombres a falta de uno.

Al carecer de nombre propio como país, los ciudadanos de Estados Unidos
de Améri~a escogieron la última parte ele esta designación para designarse a sí
mismos, en atención a que la primera equivaldría a federados o confederados
o unionistas cuando para entonces ya existían otras cuatro federaciones solamente en América: Argentina, Brasil, Méjico y Venezuela. A partir de entonces
América ya no fue el continente entero sino el territorio de los Estados Unidos
y americano ya no fue el natural de América sino el ciudadano de Estados

Unidos. Comenzó siendo así para ellós mismos; pronto lo fue también para
Europa y Asia. Finalmente lo fue para los demás americanos que olvidando
su apellido lo renunciaron de hecho en beneficio de uno de sus hermanos. Si
se incurrió de este modo en grave pecado de ingratitud frente al padre Vespucio, es razonable tener en cuenta el atenuante de generosidad hacia el her.
mano e;piritualmente pobre, tan pobre que ni siquiera poseía un nombre que lo
distinguiera.
Mas el nombre de Amé.rica no se redujo a reflejar un justo homenaje al
cosmógrafo navegante. Llegó a significar mucho más que eso; muchísimo más.
Tanto llegó a significar que acabó siendo sinónimo de la esperanza humana.
¿ Qué mayor esperanza que la creencia de estar cerca o dentro mismo del
paraíso terrenal? ¿No había escrito Colón: "Majestad, estoy en el paraíso
terrenal"? ¿ No había escrito Vespucio: "entre mí pensaba estar cerca del paraíso terrenal''? ¿ No escribiría Calmón, refiriéndose a la literatura brasileña,
sobre "la exaltación poética del paisaje bajo la fonna ditirámbica en que se
prolonga la idea bíblica del paraíso"? ¿ No pensaba Fray Antonio de la Ca.
lancha que efectivamente en América estaba situado el paraíso terrenal? ¿No
estaba conve.ncido Vmamil de Rada de que su pueblo natal era el mismísimo
paraíso terrenal?
Ciertamente no andaha descaminado Bolívar al pensar que la libertad de
América, es decir, el ser que América había de realizar, era "la esperanza del
universo". "Continente de la esperanza" le llamará más adelante Martí, y
morirá luchando por la libertad. "América es el nombre de la esperanza humana'', cantará Capdevila y vivirá cantando a América y la libertad. Ortega,
que tanto quiso a América y especialmente a mi patria chica, dirá, desentra-

275

274

�ji.ando el íntimo sentido de la palabra: "La palabra América, repercutiendo
en las cavidades de nuestra alma, suena a promesas de innovación, de futuro,

de más allá".
He aquí el verdadero sentido de América como palabra y como ser. No
habrían de ser las riquezas de su suelo, las más estimadas por la mentali.
dad materialista del hombre occidental, el oro y la plata, los que dieran
la más alta medida de los beneficios de su incorporación al mundo, así fue.
ra para equipar escuelas y a~dar a cultivar las mentes mejor dotadas (Ex•
pertos de las Naciones Unidas). Tampoco la darían las más altas riquezas
espirituales que no hicieren. más que doblar, que repetir, las que los vie.
jos mundos habían dado o pudieren seguir dando. En este caso nuestro con•
tinente no pasaría de ser el "Continente-calco en que vivimos", condenado
por Gabriela Mistral.
Fue el propio Cristóbal Colón, según el relato de su hijo Femando que
hemos recordado más arriba, quien abrigó 1a esperanza de hallar alguna isla
o tierra de gran utilidad desde la cual pudiese después proseguir su intento
principal, o sea, continuar la navegación ("navegar es necesario") hacia el
principal intento. Eso habria de ser América: la esperanza de ser el hogar
temporal del hombre en su gran aventura terrena, en la navegacjón de su
destino, hacia el alto intento de llegar a ser hombre.
Para ello, la isla o tierra de gran utilidad pabría de ser no un mundo
más. no un calco de viejos continentes, sino un mundo nuevo, un continente
joven, el continente de la esperanza humana.

"América es el arca que el porvenir humano
''contiene misteriosa y un día se abrirá"
dirá el poeta argentino José Mármol. El uruguayo Femán Silva Valdés
también vislumbrará el futuro:

"Hombre futuro de América,
"Eres el esperado;
"Serás el equilibrio. Sancho más Don Quijote"
"América
"taller donde se está plasmando
"con modelos indígeno,s y criollos y gringos
"la nueva flor racial para el pecho del mundo'"'
Y será otro uruguayo, poeta también, José Zorrilla de San Martín, el egregio
autor de Tabaré, quien escriba pn;,féti-camente "La Palabra queda flotando

sobre las aguas: la verdad de América, el esp'ir:itu, que mucho más que )a
wüdad geográfica, conglomera a todos estos pueblos nuevos".
Tenemos ya los tres elem~ntos con los que América amasará su destino:
1 ) un nuevo mundo; 2) que el espíritu creará; 3) para forjar el futuro del
hombre. En el futuro está la esperanza.
La ta.rea aparece lúcidamente señalada: crear un mundo nuevo en el nuevo
mundo. El desafío estaba lanzado qesde Américo Vespucio. Miguel Alemán
dirá más tarde en eJ Congreso de Estados Unidos como presidente de Méxioo
palabras que nuestra Casa, cuyo Patronato Mexicano preside, ha. recordado
multitud de veces y hoy las recuerda una vez más: ''Vivimos en una región
de la Tierra que llamamos Nuevo Mundo. Vamos a ver si somos capaces de
hacer de ella el principio de algo más grande: el principio de un mundo
nuevo".*

Los continentes son organwnos geográficos destinados a servir de asiento a
un tipo de cultura. Roto bruscamente por la conquista europea el tipo de
civilización autóctol).a que representa:ban los incas y los aztecas, entr6 la América en un nuevo proceso cultwal, en cuyos comienzos nos encontramos. La
cultura americana, cuando se haya realizado, tendrá que ser distinta de ]a cultura europea. Así pensaba y escribía hace medio siglo Ricardo Rojas. Con
la salvedad de que, con la conquista, América no entró en un nuevo proceso
cultural sino que inició el propio, así piensa su discípulo que escribe estas
páginas.
El organismo continental americano comienza diferenciándose de los demás, en el diverso sen6do que cobran en él tanto el tiempo como el espacio.
U no de los primeros en advertirlo fue el joven acompañante de Edward
Thorton, ministro inglés ante la corte portuguesa, llamado Alexander Cald·
cleugh, autor de ''Viajes en Sud América durante los años 1819.20-21 conte•
niendo una relación del actual estado de Brasil~ Buenos Aires y Chile". "He
observado -escribe Caldcleugh- una cosa muy general en tocia América y
es que la gente no tiene. idea del tiempo ni del ,espado. Lo mismo les da una
hora que dos y una cuadra que una legua". La observación tiene actualidad.
El "ahorita" mexicano lo mismo puede significar dentro de unos instantes, en
un par de horas, mañana o nunca: el "ahí no más" pampeano, a la vuelta
de la esquina o siete leguas más adelante. Contemporáneamente Vicente Pazos
K.hanti referiase a la grandiosidad de los Andes "donde sólo el hombre es
pequeño". Lucie.n Febvre en su conferencia ''Las luces de Clío" a la que en
o_tras ocasion_es me he referido, señalaba el distinto modo que el espacio y e1
tiempo, que Juegan papel tan importante en la vida de las ,sociedades humanas
• Miguel Alem.in, "Misión de la Casa de Cultura Americana", p. 16, Acapulco, 1967.

276

277
,,

�y los seres humanos, son utilizados e interpretados en América y en Europa¡
particularmente -el espacio, sin proporción, en América, con el espacio familiar
' a los europeos. Solamente Brasil -advierte- se extiende de .Porto Alegre en el
sur a Belén en el norte, lo que quiere decir de Gibraltar a Estocolmo, y en
su mayor anchor desde los confines penianos hasta Rccife es decir, de París
a Moscú. Apuntando a Estados Unidos, André Maurois observaba que toda:vía
hoy el continente parece vacío; "los grandes espacios desnudos son la verdadera
patria del americano", quien tiene el sentido y la necesidad del espacio mucho
más que el sentido y la necesidad del tiempo. El Padre Dubarle decía que el
~mericano -invento;r del hombre del espacio intergaláctico- busca sus coordenadas en función de una temporalidad muy distinta de la temporalidad
europea. El espacio está presente en todas las obras sudaroericanas, anotaba
el uruguayo Oribe, agregando: "se encuentra notablemente en la obra de Pablo
Neruda la evocación de esos espacios inmensos donde no hay absolutamente
nada". Etcheverría creyó encontrar una djfcrencia fUIJdaroental a este respecto
entre el americano de Estados Unidos, animado de un sentimiento de audacia,
e&gt;..'J)ansivo, de ,conquista del espacio y el iberoamericano que tiene ,más bien el
sentimiento de ser abrumado por un espacio fuera de la escala de sus posibilidades, se trate de la selva, la cordillera, el mar o la pampa ("donde s61o el
hombre es pequeño,,), sentimiento que se manifiesta bajo forma de melancolía, de tristeza y hasta de cierta aversión por la naturale7.a.
Con tan diversos paralelos y meridianos espirituales, la cultura de América
debió ser bien diferente tanto de las culturas precolombinas como de la cultura
europea. Ser diferente no significa ni remotamente renegar de los genes anímicos que unas y otras aportaron a la creación de la hija común ni tampoco
de otros genes que indirectamente llegaron a su matriz. La cultura del hombre
es una sola porque uno solo es el espíritu del hombre. Pero cada hombre,
con su propio espíritu~ ha de crear su propia J)ersonalidad. Del mismo modo
las naciones crean sus propias culturas y definen sus personalidades y también
lo hacen los continentes. Murena reaccionaba contra el engaño de Sarmiento
que quería liquidar toda vigencia de España en Argentina y aspiraba a conformar el país según otro país americano. "Y el engaño de Sarmiento, trasladado al mundo estético --decía Murena- es el que alimenta las mendaces
obras de los indigenistas. No podemos continuar a España ni podemos continuar
a los Incas, o a cualquier otra cultura indígena que se desee invocar, porque
no somos ni europeos ni indígenas".
Escribi6 Husserl unas reflexiones sobre Europa que vale la pena recordar
aquí. Se preguntaba el gran lógico alemán acerca de lo que cara.eteriza 'la
estructura espiritual de Europa, no geográfica ni cartográfica, y decía que en
sentido espiritual pertenecen a Europa los dominios Británicos, los Estados

278

Unidos, etc., pero no los esquimales ni los indios de las exposiciones ni los
gitanos. Creía encontrar la respuesta en una unidad del vivir, ohrar7 crear
espirituales, con todos los fines, intereses, preocupaciones y esfucrz.os, objetivos,
instituciones y organizaciones. Bn ellos actúan los individuos dentro de múltiples sociedades de diferentes grados, en familias, linajes, naciones, donde todos
parecen estai- interior y espiritualmente unidos en la unidad de una estructura
espiritual. "Aunque las naciones europeas se hallen tan enemistadas como se
quiera -agregaba-, tienen ellas, empero, un peculiar parentesco interior en
el espíritu que las penetra a todas~ que trasciende las diferencias nacionales.
Es algo así como una fraternidad --concluía- que nos da, en esta esfera, una
conciencia patria".
'Sobre el sentido y la suerte de la cultura de América, Amold Toynbee se
formulaba estas otras preguntas: "¿ Sería el Nuevo Mundo sólo w1a expresión
geográfica o tendría una connotación espiritual? ¿Sería la nueva esperan7.a. el
monopolio de una fracción del género humano que en el siglo XX vivía dentro
de las fronteras de los Estados Unidos ( ... ) o sería una esperanza que compartiría la humanidad?"; en otras palaoras, "¿ sería 'el siglo norteaJI!ericano'
del capitalista Harry Luce o •e) siglo del hombre común' de Henry A. WaJlace?"
Para Felipe II la respuesta a la primera de estas preguntas se inclinaba a
favor del primer término de la opción. La legislru;ión de Indias --declaraba
en 1571- tendía a trasladar a América el espíritu y la intención de la ley
de la metrópoli. El Nuevo Mundo no tenía para el taciturno monarca sino sentido geográfico. Así pensaron los europeístas europeos y americanos de todos
los tiempos. Si alguna connotación espiritual llegaba a tener, había de ser
europea. Para el propio Ortega ''el americano es el europeo moderno que
renace en plena modernidad f'xento de pasado". El chileno Diaz Casanueva
hizo notar que "en general, nuestras éfües han amado siempre la cultura
europea y preservan la herencia acumulada del pensamiento europeo ( ... ) ,
mas parece que las élites 'europeizadas' de América Latina no tuvieran conciencia. De allí la decepción que provocan". Díaz Casanueva aclaró su pensamiento: "Las muy sabias 'élites' americanas han transplantado en nuestros paí.
ses un hmnanismo greco-latino que devino puramente formalista, orientado
hacia la formación de falsas élites. ( ... ) Las masas latinoamericanas, habiendo
vivido al margeu de la sociedad durante el período colonial, quieren hoy salir
de la ignorancia y la miseria". Esto se decía en 1954. Cabe repetirlo hoy. También vivieron marginadas después de la independencia hasta nuestros propios
días. El Consejo Mundial de las Iglesias dice en su informe presentado en
Agosto de 1973 respecto a Hispanoamérica: "La desnutrición, la alta tasa de
mortalidad infantil, el analfabetismo, d desempleo, la discriminación cultural,
la explotación de los obreros y la desigualdad cada vez mayor entre los ricos

279

�y los pobres son vistos como aspectos de una situación violenta en que se ven
involucrados miUoneS de hispanoamericanos. La respuesta que ahora buscan
es c6mo derribar las fuerzas que perpetúan esta situación".

A través de aquellos errores, faltas, delitos y pecados desembocamos en los
actuales día.,; cuya realidad describe ese informe. La cultura colonial tanto como
la cultura europeísta o indigenista de la edad de la independencia, en la que
aún nos encontramosJ fueron la negación de lo que América debió ser, quizás
configurando el opuesto necesario para que un día, sobre lo negativo, se
afirmara lo positivo. Fueron y son la anti-América de ayer y de hoy sobre la
que hemos de construir la América de mañana.
El mundo nuevo que se asentará sobre. el nuevo mundo será la respuesta al
desafío lanzado hace un cuarto de siglo por Miguel Alemán: vamos a ver si
somos capaces de hacer algo más grande que llamar nuevo mundo a una
región del planeta.
Hasta ahora no lo hemOS' sido. Por esa misma razón no tenemos aún una
cultura americana. "Sus incipientes realizaciones por numerosas y señaladas
que sean -&lt;lije en América Cultural de Junio de este año-, no configuran
un auténtico universo espiritual ordenado y armónico, enérgicamente orientado hacia su propía personalización, hacia la autenticidad de su ser y su
existir de sostenido mejoramiento". La autenticidad del ser es un problema de
conciencia y el perfeccíon~iento firmemente sostenido es exigencia de existencia consciente. Ambas son demandas ineludibles del hombre en proceso de
personalización.
Si hasta ahora no hemos sido capaces de hacer de nuestra región el principio
de un mundo nuevo, hemos de aceptar ()Ue ne será en el pasado donde
encontraremos el espíritu y la fuerza que habrán de construirlo. Si en el pasado
hubieren estado, allí los habríamos encontrado. Del pasado mucho podrá ser
extraído -materiales, experiencias, tradiciones, aleccionamientos, sin perjuicio
de los que provean el presente y el futuro-, pero el espíritu que lo estructure,
Jo armonice y le insufle el soplo que lo traiga a la vida con vigor suficiente
para que produzca con libertad creadora y espontaneidad emocional las soluciones americanas a los problemas americanos y también a los universales
.q ue como parte del mundo reclamen nuestra concurrencia, hemos de buscarlo
aquí a partir de ahora y proseguir buscándolo vita1, apasionadamente, en el
porvenir.
En el campo del lenguaje y del arte Cardona Peña alertó juiciosamente :
"ya no estamos para tradición, latinismo y puridad, sino para encender acciones
por medio de la palabra, y sobre todo para crear, si es que podemos, el gran
estilo americano que todos deseamos en rebeldía común ( . .. ) , estilo americano
que no es posible concebir sin un conocimiento profundo del idioma".

Lo que Cardona Peña reclamaba para la esfera del arteJ hemos de reclamar
para la esfera de la vida entera. El estile americano deberá traducir W1a nueva
concepción de la vida, del mundo y del hombre; fundamentalmente, del sentido
Y ~el destino del hombre mismo en la vida y en el mundo, y del comportal'lllento del hombre ante 1a vida y el mW1do.

En el presente y el porvenir, no en el pasado, está situado, por lo tanto
el ser de América. Así lo han entendido, con rara coincidencia, los mejor~
pensadores que han pensado este problema, que es, para América, el principal
de todos los problemas por ser, nada menos, el problema de su propio ser.
. Tratando de elucidarlo, O'Gonnan expresó: "América es un proceso histónco, no un ente concJuso, algo así como una sustancia. Lo inventa y concibe
Euro~a, al principio, com~ una posibilidad fecunda, pero a su imagen y
semeJanza. Europa se. considera el albacea de la cultura universal más la
.
.~
'
mvenc10n, que no descubrimiento, es una inagotable actualización de posibilidades, como lo es la historia humana en su radical existencia. Por tanto, el
verdadero problema es averiguar qué es ir siendo América por sí misma".

S_i para O'Gonnan el ser de América se expresa en ese ir siendo por sí misma
en magotabJe actualización de posibilidades, que han de ser propias para que
se ~é el supuesto de 'sí misma" ( ''modo de la vida humana [ ... ] que hizo
posible (. , . )
e~tensi~n de la imagen del mundo a toda la T ierra y la del
c?ncepto de hJStona universal a toda la humanidad"), para Larroyo se idenw
ttfica en la realidad viviente la personalidad americana con la de sus hombres.

!ª

Es nuestra tesis. Dice Larroyo: "¿Qué es esta América a la vez idéntica y
heterogénea? ¿ En qué reside el 'ser' de lo ameris:a,no a lo largo de la historia?
¿Cuáles son los_ caracteres que delimitan el término 'americanidad'? El punto
de apoyo de la idea de amerir.anidad reside, por ende, en la realidad viviente,
heterogéne-a, múltiple, y llena de históricas peripecias, de tos hombres americanos. El tema de la personalidad americana es el mismo tema de la realidad
histórica de los hombres de América, y, a decir verdad, en sus dos vertientes:
en cuanto americanos y en cuanto hombres". Recuérdese aquí la consigna
ºhay que crear hombres, y hombres americanos". La aparente divergencia
con nuestra tesis, en cuanto lo importante para nosotros no es el hombre ame.
ricano de la historia que fue sino el de la hlstoria que será, queda aventada
~or el propio Larroyo: "Es más: la verdadera América aún no es, será" ( .• . )
~un no se ha e~resado en forma plena. Constituida por pueblos en formac1on, es creíble que el punto culminante de su cultura esté en el futuro".
En su citado libro sobre Estados Unid~, Maritain recuerda el título de un
bello poema de McLeish: "América era Promesa". Desde el principio mismo
-añade- los pueblos europeos soñaron con América como las Islas Afortunada11, la tierra de promisión ( .•• ) Lo que esperan de América es: Esperanza.

280
281

�Y quiera Dios que ese hecho crucial no sea jamás olvidado aquí". Fue ese ~1
sentido que Alfonso Reyes asignó al Nuevo Mundo: "Hoy por hoy, el Conhnente se deja abarcar en una esperanza y se ofrece a Europa como w1a reserva
de humanidad. O este es el sentido de la historia o en la historia no hay
sentido. Si esto no es, esto debe .ser y todos los americanos lo sabemos".
Tenía razón Alfonso Reyes. Todos los americanos lo sabemos. Pero sabemos
algo más; sabemos también que América no ha de ser la tierra de promisión,
la Esperanza para Europa y la humanidad, si no co:rnienza a serlo primero
para los americanos, los hombres que habremos de crear a fuerza, precisamente,
de esperanza. Para ello, previamente debemos restaurarla, devolverle plenitud de lozanía. Tal vez nadie como mi !!ran compatriota Raúl Scalabrini Ortiz
a quien en mi tierra llamé "el patriota" por antonomasia, lo expresó con
mayor claridad y más pro(undo amor: "el espíritu de Améric.a, más una idea
que una realidad ( ... ) Lo americano es temblor de idea que junta nuestra
tierra y nuestro ciclo. Es lo constantemente presente, no lo fenecido. Es lo que
está 11egando, no lo que pasó. Es lo que haremos, no lo que hicimos. Vale.mos,
no por lo que en nosotros se cierra -narraciones de despojos y su~ivo hundimiento de lo nativ&lt;r-, valemos por lo que vamos abriendo y anunciando.
Tradición de esperanza nos justifica y ensalza".
Octavio Paz concurre a fortalecer la perspectiva: "América no es tanto una
tradición que continuar como un futuro que realizar", y advierte que el tradicionalismo de Vasconeelos no se apoyaba en el pasado sino que se justificaba
en el porvenir. "Tradición de esperanza nos justifica y ensalza'\ decía Scalabrini.
En el futuro está la verdad. En sus umbrales se libra la lucha. "Ten com•
pasión de nosotros -pedía Apollinaire--- que siempre estamos luchando en tas
fronteras del porvenir ilimitado". Yvonne Picard nos aportó las luces real.
mente esclarecedoras de Husserl y Heidegger para. quienes "el porvenir es lo
que da la verdad, lo que permite el acceso al sentido de las cosas. El porvenir
es aquello por lo cual el pasado adquiere figura y forma, deja de ser vivido
para ser conocido ( ... ) Es, por lo tanto, el poder esencial del espiJitu".
Ahora estamos en mejores condiciones para entender lo que hemos venido
diciendo sobre el ser de América y su futuro.
El hombre de América se alista, por consiguiente, en )as filas de los que
trabajan por levantar un mundo nuevo frente a quienes se aferran al mundo
que se derrumba para morir entre sus escombros. Para Teithard de Cbardin
no l1abía sino dos gnipos de hombres en la humanidad: los que apuestan su
alma a un futuro más grande que ellos mismos, y los que por inercia, egoísmo
o desaliento no quieren avanzar. La sola guerra esencial, la lucha final, abierta

---clecía- es la que se entabla entre la inercia y el progreso, entre lo que se
levanta y lo que desciende.
1918 marcó en América una de las horas alta'&gt; de su destin , una de las
pocas horas de alba del Nuern Mundo.
Al dirigirse la juventud de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica
a raíz de los sucesos del 15 de Junio de ese afio en la capital de la provincia
de ~quel _nom~re, expresó con entusiasmo y firmeza no desprovisto;; de cierta
dosis de JUveru.J candor: ..Hombres de una república libre (por prime,ra vez
en Argentina el gobierno había surgido de la voluntad popular-) acabamos de
romper 1a última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a toda,; las cosas con
el nombr~ que tienen. Córdnb~ se redime. Desde hoy contamos para el país
~na ve.rguenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las
libertades que faltan. Creemos no equivocamos: las resonancias del corazón
nos lo advierten: estamos pisando sobre una Revolución, estamos viviendo una
hora americana".
·

. En ese manifiesto, uno de los primeros documentos de at]uellas jornadas y
sm duda el de mayor trascendencia, se decía un par de otras cosas de importancia suma. He aquí la primera: "Las almas de los jóvenes deben ser movidas
por fuerzas espirituales". He aquí la segunda: "Sabemos que nuestras verda.
des lo son -y dolorosas- de todo el continente".
Los jóvenes universitarios de Córdoba no se equivocMOn. Comem..aron por
co~preoder que el hombre no es libre sino en la república libre, en el Estado
autonomo. El hombre de la colonia -poütica, económica, financiera, educacional. tecnológica ( no incurramos más en el error tan común de agregar la
palabra "cultural" a este tipo de enunciaciones pues la palabra cultura las
comprende a todas)- y naturalmente mucho más el de la factoría, condkión
de la que participan numerosos países considerados soberanos, no es un hombre
libre aunque se maneje con cierta libe1·tad -de movimientos -y palabra en su
comunidad nacional Si Ja nación a que pertenece no es libre, él no puede serlo.
Argentina aparecía como país libre desde 1810. Sin embargo, sólo en 1916
pudo considerarse libre, con todas las reservas de sus ataduras espirituales y
económicas y de la mcmalidad colonial de su clase dirigente. Hasta cntonres
no había siclo sino una colonia inglesa y una factoría de la o)igayquía prepotente y fraudulenta.
~a ~iversidacl_argentina anterior al estallido de Junio de 1918 era la vieja
un1vers1dad colomal, organizada según la mentalidad de la monarquía española
Y, 1~ reaccion3:ia oli~rquía argentina, cuya enseñanza respondí.a al tipo esco.
lastico, verbalista y aJeno a los problemas de la nación y a las necesidade.s del
pueblo. Bien supieron los jóvenes univeniitarios cordobeses que no podía existir

283

�en el siglo XX país libre cuyas universidades correspondieran a la ~entalidad
feudal, pues del espíritu que reine en los más altos ~entros de es~d10s ?e ?na
nación depende la suerte de la nación entera. Francia lo descubno medio siglo
después.

Tampoco se equivocan aquellos jóvenes que me precedieron a~nas po_r una
década, al adoptar el lenguaje directo, desechando todo eufemismo y c1rcunIoquio, para nombrar las cosas, que es modo de crearlas y recrearlas: ~ra el
lenguaje que convenía al encarar la realid~d; de cuy~ profun_do conOC11IUento,
según la expresión de Cardona Peña, surgma el estilo amencano.
Menos aun se equivocaron al reivindicar el sentido ético y los ~~ores del
sentimiento para la revolución que iniciaban. Ha'b\aron de una verguenza menos en contraste -con una libertad más; de los dolores que quedaban, en con~te con las libertades que faltaba conquistar. Más todavía: hablaron del
corazón. Palabras como vergüenza, dolores y corazón inauguraban un nuevo
estilo revolucionario, un nuevo estilo político de muy alto linaje.
Mas si en algún sentido los jóvenes cordobeses del 18 no s6l_o ~o erraron
sino que acertaron en el centro mismo de l_a, cuestión,_ ~u~ al s~t1tul.I el materialismo que a través de su última expres1on, el pos1t1V1smo, unperaba en la
república oligárquica y colonial, por las fuerz.as espirituales y el rotundo reconocimiento de la existencia del alma: ''Las almas de los jóvenes deben ser
movidas por fuerzas espirituales".
El otro gran acierto de los jóvenes universitarios de la Córdoba del ~8 fue
comprender que iniciaban una verdadera revolución que lejos de reducirse a]
ámbito nacional se extendía a todo el continente ("estamos viviendo una hora
americana"). Así lo determinaba una suprema razón: las dolorosas ver_dades
argentinas eran )as verdades dolorosas de todo el c.ontine~te. No ~ equivocaron.. en 1921 se reunía en México el primer congreso 10temac1onal de los
.
estudiantes de la Reforma Universitaria. La revolución de los jóvenes amencanos se había propagado con la rapidez de la luz. Era la luz.
En no lejana ocasión declaré que soy hombre de la ref~rma unive:-'itari~
argentina.• En sus fuentes bebí la emoción que ha mantemdo e:1cendido
espíritu durante casi medio siglo. Al clausurar el Congreso de Co~doba, ~eodoro Roca, a quien 00 alcancé a conocer_ ~rson_almente, ley~ e!
final
de la sesión del 30-31 de julio que aparec10 publicado en el diano La V&lt;n del
Interior" .de la ciudad de Córdoba, edición del día 31 de julio, y en el nú~1ero
de "Ideas,, de Buenos Aires correspondiente al mismo mes de ~~el 011smo
año ''Dos cosas en América y, por consiguiente, entre nosotros -d110 Rocafalt~ban: hombres y hombres americanos. Esto no significa -agregó- que

0:1

ª::curso

aos cerremos a la sugestión de la cultura que nos viene de otros continentes.
Significa s61o que debemos abrirnos a la comprensión de lo nuestro''.
En otros pá.rrafos, Roca expresó que la plebe se suprime tallándola en hombres ("Homocracia propone atacar la masa mediante el único método digno
de la dignidad humana: dignificando al hombre en la masa,,, diré muchos
años después) y señaló la urgencia en legislar, en legitimar lo que hay de
desigual entre ]os hombres ("Uno de )os difíciles problemas que el Código
del Hombre tendrá que acometcr es el de armonizar la igualdad esencial de
todos los hombres con las desigualdades humanas", escribiré cincuenta y cuatro años más tarde). En ese discurso, Roca formuló "la más recia imposición
de la hora: Crear hombres y hombres americanos".
Posteriormente, en Setiembre de 1920, en "La Universidad y el Espíritu
Libre", Roca expresará : ''Vivimos una llora solemne. El mundo está preñado
de acontecimientos. Está anunciado el advenimiento del hombre. Una "sed de
totalidad" abraza las almas y por el aire Ctu.7.an vientos de revolución. Es la
mutilada e.osa humana que se redime. Es el hermano que liberta, libertándose.
Mientras los hombres sigan mutilados, no aparecerá el Hombre. Cuando éste
aparezca, pleno en la posesión de sí mismo, habrá otra luz en el mundo". Ese
día--acoto- se realizará la esperanza: el nuevo mundo será un mundo nuevo.
Tal vez e.stas citas contribuyan a acabar de comprender la razón que nos
movió cuarenta y cinco años después a fundar la Casa de Cultura Americana
y a trabajar los diez años siguientes por su mantenimiento y su crecimiento.
Sabíamos que el hombre de América aún no había sido creado. No podíamos
apartar de nuestra conciencia el mandato de quienes nos legaron la. responsabilidad de intentarlo con la mayor intensidad y el más sostenido entusiasmo.
Olvidar esa obligación habría sido tanto como traicionar nuestra propia juventud, es decir, lo mejor de nosotros mismos, y desertar del más hermoso
deber que nos habíamos impuesto para la vida.
El hombre americano por cuya creación lucharíamos desde nuestro pequeño
hogar continental era el hombre integral en el que pensaron los filósofos y los
teólogos. y soñaron los poetas, el mismo al que se refirió la "sed de totalidad"
que daría fin a )as mutilaciones que había venido sufriendo la criatura humana
y a la que aspiró la revolución univerntaria del 18.
Esa revolución desembocaría en la gran revolución de nuestro tiempo, la
revolución creadora del hombre -cuyo advenimiento se anunciaba- que concebiría al hombre entero y enterizo participando activa multiple y pennanentemente en la realizarión de su propio destino. Ese destino suyo estaba en
América) no en Europa, Asia, Africa ni Oceanía. Si viviese en Africa., allí
estarfa su natural destino. Lo mismo ocurriría si viviese en Oceanía, Asia o
Europa en relación con estos otros continentes. Por consiguiente, americano

• "La Universidad de América", Acapulco, Abril de 1970, p. 15.

285
284

�había de ser el hombre de América para llegar a ser ho1nbrt&gt; del m\lndo. etapa
final de la formación de su personalidad humana y su humano destino.

Hacia el hombre americano se orientaría, pues, nuestra labor cultural. No
estábamos descubriendo la pólvora. El art. 45 de la Carta de Bo!:!:otá tenía
dicho desde quince años atrás que la educación, la ciencia y la cultura -habria
bastado decir cultura- deben orlen~ hacia el me_joramiento .integral del
hombre, "lo que significa proclamar que el ser humano no es un ente exclusivamente económico, sino espiritual en primer término'', y consagrar que el
hombre "es la resultante de materia y espíritu. lo que determina que cada ser
constituya una personalidad diferenciada cuyos derechos humanos deben ser
inviolables para que pueda rumplir en debida forma los fines de u existencia
los de la rolecti,~dad" (''La Educación", 45--48), es decir, los fines propios
de las dos dimensiones integradoras y complementarias del hombre.
En el camino que llevarla a la revolu i6n americana, el hombr de América
había ido dando pruebas de la riqueza de su ingenio, de sus facultades nea.
doras, de la fecundidad de su emoción, de la l"nergía de su voluntad.
En la poesía, cada país del continente cantó a la tierra de la •speranza y
a las cosas del hombre y del mundo con inspiración no inferior a la de otras
latitude,s. "La poesía civil de nuestro país -dice Ricardo Roja.'&gt; 2.ludicndo
a Argentina- abunda en rantos a América, y es la 'Atlántida' de Andrade
.-&lt;anto al porvenir de la raza latina en América- el poema que mejor
expresa la índole de nuestro sentimiento americano''. El mismo autor apunta:
en veinte afi.os, de 1810 a 1830, nuestros poetas cantan a Ja libertad de América Rojas opone su doctrina a los sentimentales de] patriotismo "que sólo
dan' en la acción, una política regresiva, y, eJ1 la contemplación, un arte rudimentario. Para preservarse de una y otra, Eurindia abarca lo nativo y lo
extranjero, dilatando lo Dativo a todo lo americano". El español Alonso de
Ercilla y Zúñiga había cantado en "La Araucana" a la altive-z, el valor y el
amor a la tierra del pueblo araucano con emocionado acento americano, Y lo
propio hicieron Martín del Barco Centenera cantando a la Argentina y Carlos
de Sigüenza y Góngora y Sor Juana cantando a México en tanto Andrés Bello
preparaba su inconcluso canto general a América que Pablo Nerucla coronaría
un siglo de,spués alcanzando superiores alturas líricas. Otros hombres marcan
otros tantos picachos füicos: José Hemández, José Asunción Silva, Rubén
Darío, Leopoldo Lugones, Gabriela Mistral, Manuel Gutiérrez Nájera, José
Santos Chocano, José Martí, Olavo Bilac, Walt Wbitman.
Pereira Salas considera al movimiento modernista la prim&lt;'ra doctrina estética de origen americano, cuya influencia se hace sentir sobre toda la literatura
de lengua española. Por su parte, otro crítico literario y poeta, Alfre,do Cardona Peña, entiende que nunca como con el modernismo la lengua española

286

logró 1.an gratas reveladont's, ni nunca, e-n c.ierto sentido. fue tan universal

Y conciliadora, siendo en América, en la esfera del arte una manifestacibn
abiertamente revolucionaria, que producida por ta consciente asimilación de
culturas europeas, atrapa la mecánica de sus movimientos para incorporarla
a planes de trabajo perfectamente defiuidos y fundir en una sola piei.a )os
lingotes áureos del clasicismo, la violenta y des&lt;&gt;..speranza.da crisis romántica, fa
geometría marmórea del parnaso y las explosiones sensodas del simbolismo,
sín inventar nada nuevo, pues en rigor, nunca han existido poesías nuevas sino

poetas.
La originalidad america11a que Pereira Salas atribuyó al modernismo. fue
asignada por Arciniegas al romanticismo como escuela. o tendencia. En tanto
en Alemania aparece en 1797, en Inglaterra en l 798 y en Francia en 1813, en
América se conjuga con el despertar de la conciencia americana desde las
insurrecciones de 1780 y las mis.iones científicas que tanto concurrieron a brindar una imagen completamente diferente de la que se tenía de nuestro ro.ntinente.
En literatura, como en poesía, son incontables las primeras figuras, Et peruano Luis Alberto Sánchez, el argentino Enrique Anderson lmbert, el domi.
nicano Pedro Henríquez Ureña y el colombiano G rmán Arciniegas escriben
libros que informan ampliamente sobre cada época y cada país en materia
literaria .
Guido Perocco, profundo conocedor del arte figurativo, cree que Estados
Unidos, Méxi o y Brasil son los centros que mejor lo representan, afirmando
que "en sus grandes líneas, los elementos del lenguaje figurativo moderno han
sido inmediatamente asimilados en América: el impresionismo, el fauvismo, el
cubismo, el e&gt;.-presionismo, el surrealismo abstracto han encontrado en América
un terreno virgen que ha producido caracteres totalmente americ:anos". En su
opinión, el más auténtico pintor de Estados Unidos, con fas mismas fuente;
de inspiración que Faulkncr y O'Neill, es Ben Shahn, de quien señala "su
búsqueda del hombre en un mundo nuevo, que procura descubrir en la vida
cotidiana". En cuanto al Brasil, considera a Li,,io Abrama, Cándido Portinari
y Fayga Ostrowcr los más destacados representantes que ha dado el arte figurativo moderno, artistas que incorporan elementos nuevos suministrados por la
tierra virgen americana. "El descubrimiento de este Nue\'O Mundo ---rxpresaes también, desde el punto de vista del arte fi ..rativo una conquista para el
espíritu". Durante la colonia destaca nítidamente en pintura el potosino Melchor Pércz Holguín. Maurois concede mención especial ~l retratista estadounidense Wh.istler que muere a principios de nuestro siglo. Alta jerarquía pl{istica alcanzan Diego Rivera José Clemente Orozro, Emilio Pettoruti, Pedro
Figari. En el grabado ocupa indíscutibl primer lugar el mexicano José Gua-

287

�dalupe Posada. En escultura lo hacen el brasileño Antonio Francisco Lisboa,
••o Aleíjadinho", y el argentino Rogelio Irurtia.
Arquitectónicamente América ofrece durante la colonia el estilo quiteño
-para Oribe, como ciudad-museo, Quito es la equivalente de Toledo---, el
estilo potosino, el estilo arequipeño, el estilo mexicano-cburriguell's"o que en
múltiples casos degenera en churriguerismo, luego de haber dado la majestuosa
.sobriedad del Alcázar de- Diego Colón, cuyas núnas visité muchas veces en la
capital dominicana para leer, meditar o escribir, o combina estilos como en )a
exquisita muestra de-J palacio de Torre Tagle, hoy asiento del ministerio de
Relaciones Exteriores del Perú. En nuestro siglo, la arquitectura de Estados
Unidos, Brasil y Mfaico marcha a Ja vanguardia de las fórmulas renovadoras
del arte de los grandes espacios.
Héctor Villa-Lobos, Manuel Ponce, Silvestre Revueltas y Julián Aguirre se
inspiran en motivos populares para encabezar un movimiento musical rigurosamente auténtico en los países de origen ibérico, tal como George Gen;hwin
To hace en Estados Unidos.
La filosofía y la ciencia van adquiriendo paulatina significación. En el campo

filosófico sobresalen Varona, Hostos, Dewey Henry y William James, Kom,
Vaz Ferreira, Francisco Romero, y en el científico Francisco Hemández en
pleno siglo XVI con su famoso trata.do de farmacopea indígena; José Celestino
Mutis y Francisco José de Caldas en las postrimerías de la colonia, en botánica;
Rufmo José Cuervo en filología y Florentino Ameghino en paleontología; los
hermanos D 'Elhuyar en minería; Agostino Codazzi e Hipólito Unanue en
geografía y geografía humana, respectivamente, sin perjuicio de la obra médica
del último; Carlos Juan Finlay en este mismo campo; Bernardo Houssay en
el de la fisiología; numerosos científicos estadounidenses en los de la química,
la física, la biología, la astronomía, etc.
Sin disminuir en un ápice la significación de las contribuciones culturales
que acabo de reseñar en el par de páginas anteriores, en las que la meo ión
de ciertos nombres traduce un rendido homenaje a los ilustres compatriotas de
continente que en sus tiempos y esferas de trabajo concurrieron poderosamente
a la formación del espíritu americano, sin que la omisión de otros que lo
hicieron con parejos y en casos superiores títulos importe ingratitud ni olvido,
tal vez sea en el campo político donde América haya proporcionado su más
valiosa aportación a la cultura universal.
A Estados Unidos le tocó inventar y organizar el Estado republicano de los
tiempos modernos bajo la forma democrática que poco menos de un siglo
después de instaurada Abraham Lincoln definiría como el gobierno del pueblo,
por el pueblo y para el pueblo. Desde allí cruzaría el Atlántico y posteriormente
se expandería a través de los viejos mundos y el resto del nuevo. El 27 de

288

julio de 1789 el arzobispo de Burdeos, en sa condición de relator del Comité

de Constitución, declaró que al decidir la .Asamblea Contituyente de Francia
proclamar una declaración óe derechos, seguía en ello el ejemplo de América.
"Esta noble idea, concebida en otro hemisferio, debfa preferentemente transplantarse entre nosotros. Hemos concurrido a los acontecimientos que diemn
a la América septentrional su libertad: ella nos muestra sobre qué principiosdebemos apoyar la conservación de la nuestra; y es el Nuevo Mundo, al que
-anteriormente no habíamos llevado sino cadenas, que nos enseña hoy a preservamos de la desdicha de cargarlas nosotros mismos''.
De 1731 a 1735 los comuneros del Para.guay se levantaron redamanctv mayor autoridad para el común, siguiendo Jas ideas de José de Antequerá que
había sido gobernador, Femand-0 Mompox "hablaba del poder de) común de
cualquier república, ciudad, villa o aldea, enseñando que era más 1JOderoso
que el mismo rey. Y que en manos de) común estaba admitir la Jey o el
gobernador". Existían antecedentes en la península: el juramento que en Aragón o;e exigía del. rey, a quien se le advertía que el común valía más que él
("Nos, que jwitos valemos más que V os,.} ; las reuniones vascas en tomo
del árbol de Guemica, allá m Viscaya, cuna de las libertades vascongadas;
d alzamiento de los comuneros de Castilla contra Carlos V que los aniquiló
en Villa1ar y ajustició a sus jefes Padilla, Bravo y Maldonado en 1521. El
soberano ya no sería el rey sino el pueblo desde los comuneros del Paraguay;
la Constitución, el pacto o contrato social que el pueblo soberano impone.
Para las ex.colonias de España y Portt1i,,aal las dificultades fueron mayores
que para las e..'l{-colonias de Inglaterra, pues éstas habían adquirido experiencia
en cosas del gobierno propio, en tanto aquellas habían sido gobernadas con
mano férrea desde sus metrópolis europeas. A la inexperiencia de las últimas
han de atribuirse los tituheos en cuanto a la forma de gobierno. Para ]O!.!'rar y
afiamar la independencia muchos dirigentes pensaron en el establecimiento
de la monarquía, mas el sentimiento popular siempre se inclinó decididamente
hacia la forma repuhlicana. Lo cierto es que salvedad hecha del Brasil que
optó pacíficamente por la monarquía al independizarse de Portugal, Haiti
que conoció autócratas que se titula:ron emperadores .imitando a Napoleón, y
México que hubo de soportar las experiencias monárquicas de Iturbide, también émulo de Napoleón, y Maximiliano, auspiciado por el pequeño Napoleón, el resto de las naciones americanas una vez adoptada la forma republicana y representativa no la abandonó nunca más.
Otra importantísima contribución a la evolución politica de la humanidad,
superior en sentido a la anterior, la dio América a través del cambio pacífico
de formas de gobierno. La primera Junta que sustituyó al virrey español en
Buenos Aires en 1810 para nunca más recaer bajo la. dominación de su metró-

289
H-19

�poli, quedó establecida sin dispararse un solo tiro, y lo mismo ocurriría más
tarde al independii.arse Brasil y Canadá de las suyas. Mientras la república
representativa es lYla de las varias fonnas de gobierno, sin duda la mejor entre
las experimentadas por las sociedades humanas -exduyó la bomocráti~a por
no pertenecer hasta ahora sino al campo teórico--, acerca de cuyas vutudes
se puede concordar o discordar, el cambio pacífico de un sistema político a
otro, cualesquiera estos sean, refleja un estado superior de evolución humana
al prescindir de la violencia, asunto acerca del cual me remito a un trabajo
anterior.*
Muchas otras aportaciones podrían ser mencionadas en este momento. Dele.
gando la tarea a las manos d~ los especialistas en cada sector cultural, me
limitaré aquí a destacar la significación de la independencia cultural americana
proclamada por Andrés Ilello en 1823, cuya repercusión se ewucharía en Tecientes años en lugares tan distantes como Africa y Asia. Siendo Lamine
Diakhaté ministro de Infonnaci6n del Senegal expresó claramente: "Los militantes de la "negritud" eligen aplicarse ante todo a la alienación cultural,
puesto que ella condiciona todas las demás".
Han de resaltarse asimismo las diversas doctrinas que han configurado un
bien perfilado derecho internacional americano que incluso sirvió de guía a la
organización de las Naciones Unidas. Entre ellas, con justicia han de ser se.
ñaladas las de Mariano Moreno, José C. del Valle, Bernardo de Monteguado
y Simón Bolívar sobre la unión ele los pueblos del continente, la de Benito
Juárez sobre el respeto al derecho ajeno como definición de la paz, la de
Mariano V arela sobre "la victoria no da derechos", la de Carlos Calvo sobre
ta exclusión de la fuerza en las reclamaciones pecuniarias de un país a otro
-aplicada por Drago, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, en
1902 en ocasión del conflicto entre Inglaterra y Venezuela-, la del delegado
argenLino Manuel Quintana sobre el arbitraje obligatorio propuesto en 1890
al constituirse la Unión Panamericana y rechazado entonces por Estados
U nidos· la de Genaro Estrada sobre la autodeterminación de los pueblos;
'
la de Hipólito
Yrigoyen sobre el carácter sagrado que el hombre ha de tener
para el hombre y los pueblos para los pueblos y el deber de un país "de estar
con todos para el bien de todos".
Las realizaciones que se han visto y que en conjunto solamente constituyen
una parte del todo que podríamos llamar cultura americana en grado inicial,
no en formación pues siempre ha de estar en formación toda unidad cultural
que corresponda al espíritu vivo del hombre no han tenido vigencia únicamen•
te dentro del per'unetro continental -Buarque de Holanda reconocía que "la

* "Cultura
290

y Violencia", Acapulco, Diciembre de 1971.

República Brasileña se ha basadó sobre la constitución de Estados Unidos" y
"cuando el Brasil constituyó su república aceptó el modelo americano"- sino
que lo han trascendido, ejerciendo benéfica influencia sobre el hombre de otros
continentes según quedó comprobado en el plano político.
Preguntado en cierta ocasión Garidhi sobre cuáles eran las influencias occidentales que había sufrido, contestó: ''Dos: la de Tolstoi y la de Thoreau",
"el autor -dice Kochnitzky- del ''Ensayo sobre la Desobediencia Civil", aquel
pequeño estudiante mal alimentado que Emerson había recogido y que escribió
ese libro capital de la literatura americana, y que un buen día, por no haber
pagado sus impuestos, füe puesto en la cárcel". André Maurois, por su parte,
admitió la observación de Rappard en el sentido de que bastaba examinar una
cualquiera de las jornadas del europeo para ver hasta qué punto los productos
americaI1os, los hábitos americanos, las publicaciones americanas ( referíase natu.
ralmente a Estados Uoiclos) juegan papel en la vida del europeo. Expresaba
que en nuestra época somos civilizaciones de masas "y los americanos han sido
los primeros en producir para las masas". Ernest Van Schenck lo confirmó en
relación con Alemania: "Alemania &lt;le posguerra está mucho más americanizada
que América misma.". El propio Proust declaró un día: "Yo debo casi todo a
William James". Alfonso Reyes hizo en "Medallones" una prolija mención
de literatos ilustres sobre quienes América había ejercido considerable fuerza de
atracción.
Tenía razón y no la tenía Jacques Havet cuando afirmó que el problema
de las relaciones entre el Nuevo Mundo y Europa era en realidad un debate
interior para la conciencia del hombre occidental. No la tenía en cuanto la
afirmación suponía la adscrición de América al ámbito occidental; si la tenía
en tanto el problema era de conciencia.
Efectivamente, el problema del ser y destino de América es un problema de
conciencia. Así lo entendimos desde un principio y así lo hemos venido predicando.
Del IlllSmo modo que la conciencia individual estriba en la cenestesia, unidad
de cuerpo en el espacio, y en la memoria, continuidad del espíritu en el tiempo,
la conciencia nacional del yo colectivo se organiza por asociación de conciencias
individuales hasta definir un tipo de cultura en religión, política, filosofía, letras
y artes, decía mi maestro Rojas. Avan1..ando en la exposición de su pensamiento,
agregaba que nuestra conciencia de americanidad se funda en 1a experiencia
histórica que comprende y asimila Jo indio, lo español y lo criollo, y "se integra
por el conocimiento de l:is ajenas culturas, antiguas o modernas, orientales u
occidentales, a cuyo benéfico magisterio no renunciamos". Rojas proyectaba esa
conciencia en la escuela nueva que habría de constituirse en su torno, "no para
la variedad que son las escuelas filosóficas, literarias o artísticas, sino para que

291

�ella sirva de núcleo iniciador, a fin de que la conciencia americana organice
por sí misma su culturn". Análoga reclamaci6n hacia otro educador argentino,
Juan Mantovani, quien insistía sobre "la necesidad de despertar en todos los
grados y ramas educativos la conciencia de América, deber irrenunciable de la
escuela del Continente, si desea asegurar el conocimiento y la comprensión
entre los puebl~".
Apuntando a las naciones latinoamericanas Rafael Caldera, que luego ocuparía la presidencia de Venezuela, manifestaba que "el problema está en fonnar
una tal conciencia de unidad, una ta] conciencia de compenetración que se
imponga en la realidad americana la existencia de ese conjunto de pueblos
que teniendo muy diversas voces, representan todos un solo sentimiento y una
sola actitud".

Una gran mujer americana, Ana de Gó
M
titulado "Amer·
·
,,
mez ayorga, en un pequeño libro
ican1smo , abarcando "e) continente de uno a otro conf'm" "d
uno a otro pot "
t ,
, e
,
.. o , re enase a 1os grandes valores que han de cimentar la cultura
aut~no~a ~bre ~os que se asentaría "el nuevo mundo, el mundo de mañana"
resu tan o unpenoso a ese fin "barrer con mano firme lo
. •. ,
ocioso, lo vacuo, Jo frívolo, lo ruperficial para dar paso gasl tado, lolmutd, lo
choso lo f
d )
,
a o nuevo, o prove
'
ecuo o, o profundo lo perdurable" " I
d d .
la ve d d
ºd d
'
• e ver ª ero amor fraterno·
. r a era can a ; el auténtico espíritu dl' servicio". Para
¡" '
ces.itamos conocem
rea 12ar esto ne.
os, y para conocernos, necesitamos acercamos''.
Acerquemonos, pues, y conozcámonos para amarnos y servimos.

El brasileño José Honorio Rodrigues ponía érúasis en la necesidad &lt;le "acentuar la americanidad". El respeto por las relaciones interamericanas -decía"debe destacar las actitudes, iniciativas y hechos que forman la conciencia
americana de nuestra civilización y constituyen una garantía de los destinos
pacíficos de nuestro mundo".
Es asunto de conciencia. Aquí más que nunca la reflexión ha de ser ante
todo autorreflexión, como lo era para Kierkegaard y Nietzt;che, para quienes
comprenderse a sí mismos era e) camino de la verdad, lo que equivalía, anota
Jaspe,rs, a tomar conciencia de Ja propia personalidad.
Rigurosamente cierto es que en América aún oo hemos tomado conciencia
de nuestro ser por causa de no haber autorreflexionado seriamente acerca de la
primera cuestión que debiera plantearse todo americano: ¿ por qué y para qué
hemos nacido o viv:imos en América? Esa es la primera pregunta cuya acertada
respuesta nos ayudaría a comprendernos a nosotros mismos y nos encaminaría
por el camino de la verdad, de nuestra verdad americana y humana. Mientras
no nos hagamos esa -pregunta fundamental y no sepamos reflexionar amplia,
limpia y serenamente sobre su sentido, sin permitir la menor interferencia del
prejuicio y el recelo, jamás podremos ni siquiera aproximamos a la gran empresa de crear un mundo nuevo en el nuevo mundo.
El día que verdaderamente acometamos la tarea, entenderemos que como
todas las cosas realmente importantes de la vida humana, también este es problema de sencilla solución. Se reduce a procurar la síntesis de las diversas
culturas de América en la gran cultura americana que las comprenda a todas
sin destruir a ninguna, antes bien, vigorit.ando a cada una de ellas. Lo que
Vasconcelos esperaba de la nue\'a raza, la raza final, la ra1,a cósmica, "hecha
con el tesoro de todas las anteriores", es lo que debemos aspirar en el orden del
espíritu, que e.s el orden de la cultura.

292
293

�LA ESCISIÓN DEL HOMBRE EN LA ÉPOCA MODERNA
PoR Luis

R:ioNDA. AltR11:ouÍN
Univenidad de Guanajuato

LA CIENCIA. -Expone SherWood Taylor en su obra Pasado y Presente de la
Ciencia-, en su más amplio sentido es un método sistemático de describir
y dominar el mundo material.

Es en este sentido una reacción del, hombre frente a la naturaleza. Uno de
los modos en que se manifiesta la existencia lo constituye la ciencia. Los filósofos han estado siempre interesados en resolver la cuestión del ser de las cosas
y de su conocimiento.
La filosoffa griega consideraba que el conocimiento del mundo era un
"hacer patente", "mostrar", "poner de manifiesto" el verdadero ser de las

cosas.
El lenguaje viene siendo el recurso que utilizamos para expresar nuestro
pensamiento de las cosas; es una forma de representar simbólicamente las cosas.
Hay diversas opiniones que han tratado de determinar las relaciones entre
la ciencia y la filosofía; así encontramos una posición radical que sostiene
que no e.xiste absolutamente nada en común entre la ciencia y la filosofía,
sino que son opuestas tanto por sus métodos como por sus fines y objetos de
investigación. Otra opinión se inclina por encontrar entre ellas un acuerdo y
comunidad de intereses en diferentes aspectos.
Las tentativas han sido múltiples a trllvés de la historia del pensamiento
humano por determinar las relaciones de la filosofía con las ciencias de la
naturaleza, una de ellas insiste en que la filosofía debe hacerse científica o
empírica, lo cual significa plantear las cuestiones primordiales de la filosofía en
términos de investigación y métodos científicos. Asimismo durante la época
del romanticismo las relaciones entre el arte y la filosofía ocuparon un lugar
muy importante, y Shelling llegó a una interpretación esteticista de la filosofía.
Cuando se parte de la aseveración de que la filosofía debe hacer suyo el método

295

�cientffico y apoyarse en él, se la está subordinando a otros objetivos que no
son los suyos, pues la filosofía tiene el derecho de reclamar para sí los métodos
que requiera para sus fines específicos. C«;imo tampoco es ra-zonable tratar de
bacer que la ciencia acepte por imposición métodos y objetivos que en muchas
ocasiones le son ajenos. Lo pertinente sería reconocer que la ciencia tiene un
lenguaje propio que le permite hablar por sí misma y exponer cuáles s~n los
caminos y }as metas que persigue. Las fílosofías llamadas empíricas consideran
como inútiles e infructuosas las especulaciones que trascienden el límite ele lo
experimental, ya qne su propósito es apoyarse en los descubrimientos objetivos
de la ciencia en tener como base o sustentación el terreno sólido y firme de la
realidad cie~tífica. El positivismo Comtiano se atuvo a la observación de
los hechos dados y á la detenninaci6n de la constante y regular relación entre los fenómenos para poder preveerlos y someterlos a nuestro dominio. Si la
ciencia supone una actitud peculiar del hombre frente a la naturaleza, el fin
dé la actividad científica es e1 conocimiento. Lo que no se puede sostener por
atrevido en extremo es el juicio según el cual, el único resorte que impulsa la
investigación científica es el anhelo infinito e insaciable de conocimiento que
existe en el hombre. Pues no hay que olvidar que el deseo de conocer está
condicionado en el hombre por exigencias de carácter práctico y utilitario.

La filosofía no puede adoptar una actitud de indiferencia con relación a
los resultados y verdades de la ciencia, sino al contrario, una de sus tareas más
importantes es la de hacer una interpretación de las verdades sentadas por la
ciencia, sin pretender imponerle una metodología determinada. Concretamente
el saber científico pone de manifiesto la armonía. y concierto que privan ·en
la naturaleza. La ciencia por otra parte tiene plena autoridad para indagar
los procesos del mundo físico con sus propios medios y libre de imposiciones
o trabas. El determinismo causal admite que los fenómenos macrof.ísicos están
condicionados necesariamente por leyes mecánicas inexorables. De este modo
los. fenómenos de la naturaleza se explican en términos de relaciones c.ausales.
Lá naturaleza está formada de fenómenos, los cuales son eslabones unidos
interminablemente entre sí en la inmensa. cadena de la causalidad. Un determinismo más amplio sería aquel que considere que el mecanismo debe hacerse
eycten~ivo al ser humano, es decir, que asegure que las acciones 'hutnanas están
necesaria e inevitablemente pre.determinadas. Esto significaría que la histotia
esta(ía .re,gida por leyes estáticas tan inconmovibles cómo las que gobiernan los
fenómenos celestes. La acción humana encontrar~a la causa que la condiciona
en las circunstancias que le preceden remporalmente. El desarrollo futuro de
los acontecimientos históricos estaría predeterminado forzosamente desde el
presente. Los acontecimientos históricos no podrían menos de suceder en ~I
futuró como están determinados a suceder por las circunstancias del presente.

296

~to ~s causalidad estricta, imposible de observarse en el mundo probable de la
histona, ~ro que -~ advi~rte en el comportamiento de los cuerpos celestes.
E~ta teona detemnn1sta niega el libre albedrío, y uno de los rasgos más sublimes ~n el hombre, 1~ n:5ponsabilidad personal de sus acciones, para quedar
convertido en una maqwna que responde rígidamente a los estímulos que
regulan sus actos.
La ciencia hace referencia a una finalidad de índole teórico (que puedo
conocer), en t~t~ que la~~ se refiere a un objetivo práctico (que puedo
hacer), El propos1to de la aenc1a es la inve.stigación de la verdad• ahí termin
s tare
.
'
a
u
ª en sen_ti"d estricto.
En cambio, la .técnica como la aplicación
práctica
de la. verdad, científica a las necesidades de la vida humana co m1enza
·
d ond e
termina aquella.

º.

Sus respectivos dominios están claramente delimitados tanto por Ja actividad
que las ocupa, como por ~as ~etas que tratan de alcanzar. No es posible, sin
em~o, ~up~e de la ciencia como si se tratara de una ínsula apartada del
med:o s&lt;_&gt;eial, smo por el contrario, es afectada por condiciones que provienen
del am~1to externo. En sus inicios, entre los griegos, ciencia y filosofía eran una
Y la: m1Sma cosa, perseguían. un mismo fin: el conocimiento del universo. Es
f~c~ble pues, que la primera actitud del hombre hacia el universo haya consistido ~n un saber contemplativo y estático; de lo que se tratab:i era de
descubnr la verdad última de las cosas y hacerla ohjeto de su meditación.
En el m~~evo se hizo de . Dios la verdad fundamental en que el hombre
permanec10 absorto. A partir de la llamarada del renacimiento se hizo manifiesto el carácter dinámico y progresivo de la ciencia. Su verdadera naturaleza
no era la de extasiarse en verdades perennes, sino la de evolucionar en Ja
adq~~~ión de nuevos conocimientos. Con esto la ciencia fue perdiendo su
condic1on puramente contemplativa. Ahora con el auxilio de la razón el
hombre se propone conocer el universo, y así mismo como un reflejo de a~uél.
El hombre es concebido como un microcosmos en que se manifiestan en
pequeña escala las fuer.la.S que en forma mayúscula actúan y obran en la
naturaleza. El ser humano, piensa la filosofía na·turalista del renacimiento
, 1a en que se expresa en pequeño la vida divina del todo.
'
es una particu
Naturalismo y humanismo aparecen juntos en la época moderna. El hombre
es ~n miembro de ese universo considerado como una unidad dinámica y
re~do por fuerzas y leyes que le son inmanentes. Por tal motivo, el hombre
qU1e~ penetrar y esclarecer por medio de la razón la legalidad y annonía
del mundo físico. Vuelto el hombre hacia el mundo material y un tanto
~ejado de la divinidad, comienza a explicar clara y distintamente, con términos
ngnrosamente racional y matemáticos los procesos regulares del mundo físico.
El nominalismo Occamista repercute en los siglos siguientes al quedar redu-

297

�cidos los fenómenos físicos a simples símbolos matemáticos. Galileo expresa la
naturaleza simbólica del conocimiento cuando afirma: "El libro de la naturaleza está escrito en signos matemáticos". El nominalismo del siglo XVII estaba
de acuerdo con el carácter matemático del mundo natural.
Cuando el hombre emprende la indagación de una realidad distinta de él
mismo tiene que reconocer el hecho metafísico fundamental de que ''el mundo
exteria'r" tiene realidad por sí mismo. Admitir la hipótesis metafísica de la
realidad del mundo exterior, significa que toda investigación orientada al
conocimiento de un orden legal en la naturaleza, supone necesariamente la exis.
tencia de un mundo real externo en que está sustentado. Si no fuese así, sin
este postulado, las bases en que descansaría la ciencia serían inestables, su
destino no podría ser sino bordar en el vacío.
Así pues, el espíritu del hombre de ciencia lo lle~a a rechaza_r- el idealismo
extremado de Berkeley, que reduce el mundo extenor a puras _ideas o _representaciones de nuestra conciencia {Esseestpercipi) para 1::ónfenrle realidad Y
subsistencia al mismo. Esa realidad, que es el mundo extrínseco, es considerado
por la ciencia como mensurable, puesto ~u~ su naturaie a es básicam~nte
métrica. Por consigtúente el rasgo caractensbro de la Tealidad de u~ _objeto
físico es ser eminentemente cuantificable; la realidad del mundo fo1co no
puede ser sino susceptible de mensurabilidad. Si se parte de la realidad de
que existe un orden y una uniformidad en los fenóm~nos de la. natural~~ se
refren_,da la seguridad de que hay una legalidad o con1unto de leyes que ngen
el acontecer natural. Todo lo cual significa que esa. regularidad en los fenómenos de la naturaleza queda explicada por el principio de causalidad, de que
todo cuanto sucede en el universo tiene necesariamente una cau~. Hay por lo
tanto una equivalencia entre legalidad y causalidad, esto es, entre ley Y causa.
No e; posible entonces suponer un orden en el universo, si no existe la cate~oría
de causalidad, como forma a priori del entendimiento que introduce la legalidad

7

en la naturaleza.
,
La causalidad es el fundamento de la teoría del determinismo. El determinismo de carácter teológico reconoce que Dios se manifiesta en el mundo
mediante sus obras y vestigios Aún siendo así, se tendría que admitir que sus
manifestaciones también están sujetas a investigación. Las explicaciones teológicas del universo mantienen su autoridad en un campo diferente del de la
ciencia. Si partimos de un enfoque científico, los fenómenos que suceden en
mundo macrofísico son eslabones de una cadena de causas y efectos. Los fenomenos del mundo natural sujetos a investigación científica se reducen a relaciones de causalidad inmanentes a ellos mismos. Por ello, los métodos científicos
wn los únicos medios que nos permiten la posibilidad de conocer los aconte-

;l

cimientos que se fundan e1i relaciones causales.

El azar se refiere a aquéllo que ocurre de una manera no necesaria es decir
contingente. Es algo que acaece simplemente porque si. Si el azar' fuera el
f~ctor determinaote de todo lo que sucede en el mundo físico, no habría en él
SIDO el caos y el desorden más absoluto. Estaríamos entonces, frente a un
mundo en el que no habría ni regularidad ni uniformidad, ni estaría sometido
a leyes. Existe también una clase de azar que se expresa matemáticamente en Ja
teoría de las probabilidades y que ha sido utilizado como el fundamento de
los métodos estadísticos. Cuando son lanzadas varias monedas al aire no es
pos!ble determ~n~r de un modo cierto y seguro cuántas serán águila y ~uántas
seran so~. Lo u_mco que puede ser determinado con cierta probabilidad es la
frecuenc1a rela_tiva de_ las di~ersas combinaciones de águila o sol que se pueden
dar al ser arroJadas cierto nwnero de monedas un cierto n{1mero de veces. Los
acontecimientos del mundo macrofísico están gobernados por relaciones causales.
Por esta ~azón ha podido e1 hombre llegar a conocer y dominar la naturaleza.
Las relaciones regulares de causa y efecto que tienen lugar en el universo son
rel~ciones deterministas que a,;eguran su conocimiento de una manera ~bal.
As1 pues, hay una dependencia de cada fenómeno con relación a todos los
demás. Laplace en su ensayo filosófico sobre las probabilidades expresa: "Una
inteligencia que conociera en un momento dado todas las fuerzas que actúan
e~ la naturaleza y la situación de los seres de que se compone, que fuera suficientemente vasta para someter estos datos al auálisis matemático, podría ex.
presar en una sola fórmula los movimientos de los mayores astros y de los
menores átomos. Nada sería incierto para ella, y tanto el futuro como el pasado
estarían presentes ante su mirada". En esta fórmula se encuentra la afirmación de un determinismo radical.
La causalidad significa la relación que descansa en el influjo de la causa sobre
su efecto. Ordinariamente se entiende por causalidad, el nexo en virtud del
cual, el efecto depende de una rausa, sin embargo, el término catLc;alidad designa
sobre todo la virtud ontológica que..brola de la causa; aquéllo que da o transmite el ser a una cosa, lo que tiene la capacidad de causar. Por el contrario
p:tra el investigador de la naturaleza, la idea de causa queda restringida a l~
explicación de todo cuanto acontece en la (¡Sfera del mundo físico, de los cambios
y movimientos que en él se operan: es decir, en el dominio de- la causalidad
natural todo fenómeno recibe su ser de una causa, todo acontecer natural es
necesariamente resultado de una causa de la cual depende íntimamente; en
otras palabras, los hechos físicos adquieren realidad explicativa en cuanto se
haya determinado clara y distintamente la causa necesaria de su producción. La
causalidad es pues, el enlace que existe entre una causa y su efecto, en virtud
del cual el antecedente produce actualmente su consecuente; desde el momento
en que la esfera de la naturaleza nada acontece al azar, fortuitamente, sin una

299
298

�razón de ser, los efectos son consecuencias producidas necesariamente por causas
naturales. Seg(m esto, en el mundo físico ningún efecto puede ser producido
por una causa que no le corresponde de suyo, sino que tiene que existir una
conexión unívoca entre causa y efecto, de tal manera que causas iguales, den
lugar siempre a efectos iguales, o sea que es imposible que una causa natural
pueda originar un efecto díferentc del que en realidad produce; pero en todo
caso, todo efecto es siempre lo que es por una causa de la cual depende
necesariamente, y en la cual el efecto encuentra la razón suficiente de su
existencia; lo que quiere decir que la causa es lo que le confiere el ser al efecto,
lo que hace que un efecto sea. Todo efecto necesita de una causa para ser; de
acuerdo con lo anteriormente dicho, resulta que el efecto tiene un ser distinto
del de la causa de la cual depende. El efecto dedva su ser de una realidad
difert"nte de sí mismo, con lo cual guarda una relación de dependencia.
Podemos deducir que entre los rasgos más sobresalientes de !a_ causa están,
el poder ejercer una influencia rea] sobre d efecto, que el efecto es reaJmente
distinto de la causa y que el efecto t&gt;Stá unido a su causa con nexo de dependencia. El roncepto de causa en general, es uno de los primeros con que cuenta
la razón ; la multitud de experiencias en le orden físico, ponen de relieve que
detenninados hechos causan otros y que por lo tanto, no son independientes sino
dependientes. Posterionnente, la razón descubre que los fenómenos fisicos no
pueden detcrminaISe por sí mismos, sino por otro ser de que dependen y a quien
deben su existenaia, al ual se le conoce como causa.

El célebre jesuita y teólogo español Francisco Suárez S.

J. (15.J.8-1617)

llamado el Doctor Eximio, es el I'Ppresentante-- más sobresaJirnte de la escolástica
restaurada del siglo XVI, época en la que destaC'".aron principalmente los teólogos
españoles. El granadino es el centro de este movimiento de restauración de la
escolástica que tiene lugar en España y termina en el Concilio Tridentino.
Suárcz se encuentra con una escolástica anquilosada, osüicada, perdida en una
multitud de comeRtarios, polémicas y argumentaciones y cuya enseiianza se
realizaba en una forma monótona y rutinaria. El pensamiento esco1ástico con
que se tuvo que enfrentar Suárez, daba la impresión de ser un muerto en vida,
incapaz de renovarse y florecer y cuyos dfas estaban contados. España al convertir..e en el principal bastión para impedir el avance del movimiento de Reforma, tuvo a cambio de ello, que aislarse intelectualmente, perdiendo así, la
oportunidad de entrar en contacto bastante con las ideas científicas y filosóficas
modernas, que estaban revolucionando el pensamiento en Europa. Se volvió a
hacer objeto de consulta a las obras filosófiGIS más representativas de la escol~tica medieval, para buscar en ellas las ideas y conceptos, que al mismo tiempo
que enriquecerían doctrinalmente la teología católir.a, fuesen las armas adecua.
das para defender el catolicismo.

300

El Oocto1· Exrm10
· · · f ue e¡ pnnc1pal
· . autor de esta
.,
.
que la escolástica adqu.iríese nuevos b •
•
restauraaon, que hJZo posible
siglo XVI_ nos enmntramos en Es ~1os e unpetus de vida; con lo que en el
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pana con una escolásti
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~ VI a. Durante algún tiempo estuvo afiliado al T . ca renova a y plena
discrepó en a1b•1mos puntos
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Olll.lSJno del que después
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' para a optar una posición
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0 ns,.._, Y 1ecunda. La
0 bra rnás representativa de su
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pensanucnto son las Disp •- .
verdadera síntesis del pens.,...,: t
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llu.,c1oncs Metafísicas,
· .,.,,,en o esco1ast1co hue ale
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!!ación fuera de España. sob tod
J , ,
. anz,o una extensa divul•
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o en as Uni rsidad d
Metafísica que se cultivaba trad' •
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. . .
1c1ona1mente, antes de q
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una d1sc1plrna independi(•nte de 1 t 1 •
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considerando que el saber fiJ. •r- d be
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OSOJJco e t&gt;St
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él la filosofía y la teoloofa aI
. ar su r mado al teológico. Según
..
º canzan su umdad en la un "d d
cnst1ana, que hace de Ja teología un saber d D"
. ~ a suprema de Ia fe
discusión filosóficas. Respecto 1
bl
e ms, ~UXJliado por la refl :-ción y
.
a pro cma de los universal S •
.
fa materia
cuantificada const·t
. . . .
es, uarez nrega que
1 uya eI prmc1p10
d(' · d. 'd
·,
afü:rna que los únicos princip" .
tn IV) uac1on, al contrario
ios tn iv1 uantcs son los 1
'
cada substancia.
e ementos constitutivos de

a· ·a

Suárez dedica una de sus investigaciones a

.

causas del ser en general" p - d r
, ' preCisar el asunto acerca de "las
ª• ,e r caracter abstract
·
d e causa, adjudicando su · estu
r
1
,. .
o y uruversal del ()onccpto
· e lo a a metaftStca • entre 1
para hacer del concepto de causa im ob.
l
.
~ razones que aduce
"primero, porque la misma n . • d
Jeto &lt;e cons1deracmn metafísica, están:

OC:JOn {' causa o causalidad
r
el ser en cierto grado y es menester ex lica .
·, • co~o &lt; i~n participa
segundo. porque b misma
J'd d
P
r en que consiste dicho grado;
causa J a es a man a de
.d
uanto tal, pues 00 se da UJI s q
. .
prop1e ad del ser en
'
er ue no participe en l d l
sa; te,rcero, JX&gt;rque es propio de· J • .
d'
a go e concepto de cau,
a c1enc1a estu tar las causas de su objeto"
EJ celebre filósofo, jcsuí1a español tuvo ta b',
.
contrar una idea general de cat,·sa ' . . m ien como preorupación, en~
que Stn'lese para cxnr
I
1as causas particulares
E
··r icar os conceptos de
. ocuentra que la más adecuad d f .. ,
es aquella que utilizan frecuentemente al
'
a e irucmn de causa,
aquelJo de lo que algo depcnd
_gunos mod m
. os pensador ·s: "Causa es
e propiamente" (Investi
·
Sección 1I pág. 119) Sin
b
S ,
.
gaciones Metafísicas
'
·
cm argo uarcz prefiere dcf · l
'
causa dejando asentada la idea g neral
.
.
. uur e concepto de
Así afirma: "Causa es un p . . .
que me10~ uva a lo que se va a definir.
rmcip10 que omumca p •
cosa'' (Investigaciones Mctafi1s1·cas S . , IT •.
ropiamente el ser a otra
, • ecc1on
pag 119) L
que es cJ principio qu da o tr
.
'
.
. • a causa en cuanto
.
ansrmt. a otra osa su ser . .
"bl
ninguna cosa que no haya recibido
d
' rs impos1 e pensar
F
u ser e una causa de I
I d
rec·.uentemente se fonimla el principio de causalidad d" . d a cua epende.
empieza a ser tiene una c.ausa, pero no es utili. l.,f , 1c1en o que t~do Jo que
7.a e, porque el comienzo tem-

d

301

�poral del universo se sustrae a nuestra comprobación experimental. Por eso es
preferible formularlo de la siguiente manera: Todo ente contingente es causado. El concepto ente, ha de entenderse aquí como realmente existente ; causado significa más exactamente originado, producido por una causa. Así pues,
la noción que según Suárez siJVe mejor para definir el concepto de causa,
es aquella que considera que todo lo que existe realmente es producido por una
causa de la cual depende. Es algo claro al entendimiento que todo lo que tiene
una existencia real y contingente, Je ha sido comunirado el ser de algo, o sea
de una causa.
Los escolásticos consideraban el principio de causalidad como un axioma no
sujeto a discusión alguna. Pero se atuvieron a la división de las causas que
Aristóteles hizo sin lle ar a estable er la diferencia entre el principio de conocimiento y el conocimiento de la causa. En Aristóteles y en la filosofía escolástica, causa es todo principio del cual depende la existencia de un ente contingente. Suárez se pregunta qué significa "depender de otro"; a esto responde
que "causa es aquello de lo que algo depende propiamente". La causalidad
es por consiguiente, la razón ontológica de lo causado, o sea, que la causa
y lo causado nw1ca son idénticos, precisamente porque entre ellos existe una
relación de dependencia. Esta relación de dependencia, afinna Suárez "significa que para la causalidad es menester que el ser que la causa esencial y
primariamente comunica al efecto sea producido por la misma causa y, por
consiguiente, sea un ser distinto del que la C'.ausa posee en si mismo" (Investigaciones Metafísicas, Sección II, pág. 121). De esto se colige que en el pensamiento suareciano, ser causa significa ser algo distinto de ser efecto; lo causad~ es así el efecto de un agente causante responsable de la transformación
a que ha sido sometido. Si la causa es la que transmite a otra cosa su ser,
"toda cosa que comunica el ser a otra a manera de principio esencial y extrínseco, lo hace produciendo el mismo ser que comunica; y así es como siempre
transmite un ser distinto del propio que posee en sí; y esto es exactamente
causar y producir" (Investigaciones Metafísicas, Sección II, pág. 121).
Lo que hace que exista una relación de dependencia ontológica entre la
causa y el efocto, es que la causa comunica al efecto un ser distinto del que
tiene de suyo. Pero es bien sabido que la noción de causa en la filosofía y en
la ciencia no es una mera derivación del acto de rausar. Por otra parte
teniendo la causa una multitud de significaciones, es muy difícil llevar a cabo
una reducción a un concepto único y por último, la noción de causa no
constituye un problema aislado, sino una idea central que se enlaza con las
más importantes cuestiones de la filosofía y en particular con el problema
de la razón.
En la época contemporánea el desarrollo adquirido por la industria, la tee-

nología y la ciencia, han contribuido a fragmentar al hombre como individuo;
éste ha dejado de ser algo indivisible y estamos asistiendo a su desintegración
como ser humano. Atomo es lo "indivisible", lo "incortable". Los átomos eran
considerados por los antiguos representantes del materialismo como las partes
pequeñísimas- no susceptibles de mayores divisiones, eran las últimas partes
indivisibles de la materia. El término latino individuum significa en sentido
físico, lo indivisible, es decir, .Jo que no puede ser cortado o fragmentado
ulteriormente. La característica fw1damcntal del átomo, pensaban los griegos,
era su indivisibilidad. El átomo era lo indivisible. De tal manera que "individuo" y "átomo" quieren decir lo "indivisible". El átomo individual y el
individuo humano han dejado de ser indivisibles.
La ciencia física ha determinado la desintegración del átomo en electrones,
protones, neutrones, etc., por otra parte el hombre como algo individualmente
único ha dejado también de ser indivisible, su desintegración como ser humano
procede de] alto grado de especialización que priva en el trabajo tecnológico
y científico de los países más avanzados en el aspecto industrial; por eso,
dividirlo significa destruir su integridad como ser humano. La indivisibilidad
es la cualidad distintiva del hombre como individuo. Su estructura es integral,
única, singular. El hombre como ser individual se nos presenta como algo
coherente y macizo. La acción desintegradora de ]a tecnología y la industria
sobre el hombre individual, consiste en incrementar la especia lización, o sea,
las ualidadcs funcionales del individuo, dejando en cambio que sus facultades
propiamente humanas se vayan muriendo. Lo que importa es fomentar ~I
ejercicio mecánico de una actividad característica del hombre en el trabajo
con el fin de aumentar la producción en beneficio de las ganancias. Automatizar ciertos movimientos del hombre en el trabajo técnico equivale a mutilarlo
como individuo, para convertirlo en una función especializada. Individuo sig11ifica etimológicamente indivisible. Pero la realidad es que el individuo no ha
podido escapar a los efectos de la especialización, que lo ha escindido como un
todo, como un ser humano integral, para convertirlo en funciones técnicas
específicas que desarrolla en su trabajo.

En el año de 1931 fue publicada una obra de singular importancia del
filósofo Oswald Spengler titulada "El hombre y la técnica: Contribución a una
filosofía de la vida". En una concepción optimista acerca de lo que es la civilizaci6n, se afinna que es un proceso de desarrollo encaminado hacia una meta:
el mejoramiento de la humanidad. Esto equivaldria a alcanzar en un futuro
imprevisible "una perpetua felicidad de razas y de pueblos, estados y religiones".
Sin embargo, Spengler insiste en definir al hombre como "un animal feroz, cuya
vida consiste en matar''. El instrumento que asegura la existencia del hombre
en lucha con el mundo es una técnica consciente y voluntaria, el uso de la mano,

�la posición de la cabeza y el caminar erecto. El hombre comienza a valer5e de
instmmentos que significan una prolongación de sus funciones _naturales. Su~ge
eJ hombre como el artífice que crea instituciones, artes y doctrinas; se orgamza
políticamente en ciudades y estados. Se construye un ~un~o artificial de i~eas,
valores, técnicas y ciencias, El hombre es un rcvoluc1onano que ha cambiado
su estado natural por un orden civili7.ado. Pt&gt;ro ha llegado a un punto en que
él mismo se ha sometido a ese mundo no natural; se convierte en un esclavo
de su propia creadón. No puede escapar de ese mundo artificial que ha c,reª?º·
De creador de un mundo de cosas artificiales se vuelve esclavo de la maquma
hasta tomarse en una pie;,.a de ésta. Va perdiendo su identidad consigo mismo
como un ser humano, como una entidad, para tornarse en alguien que lleva Y
desempeña en su trabajo una ''función técnica específica" de una manera uniforme y automática. En la sociedad moderna se ~~ifiesta cada vez ~n ~ayor
grado una tendencia a estandarizar los gustos, af1c~ones, modas y d1:c~1ones
de las personas mediante productos tipificados, dcstmados a las co]ecti~da~es.
La televisión y la radio contribuyen a crear un mundo de entes falsos Y fingidos
en sus actitudes y sent.íroientos a través de los anuncios publicitarios, los que
por sí mismos están señalando cuáles son, los que confomie ~ los interes,es de
las empresas comerciales consideran los deseos y las prefercnci~ de l.os nucleos
de consumidores. Poseer un automóvil último modelo o una res1denc1a en tal o
cual zona de una ciudad, es un caro anhelo acariciado por mucho tiempo por la,
clases populares. El cine y los cómicos también mu~u:an una inclinación _muy
ma.rcada a inventarle al público una realidad arhfietal y aparente mediante
escenas., acciones, actitudes y seres que realizan ha:r.añas muy por encima de las
posibilidades humanas. El propósito es aislarlo del mundo significativamente
humano que le es propio para introducirlo en un orden_ de cosas y proezas que
no es el su-v-o· con esto el hombn- pierde su configuración humana por W1a
inventada, de;naturalizada y falsa. Lo importante sería enseñar a los demás
a ver las cosas en su dimensión natural y humana y no en planos desorbitadamente deshumanizados carentes de realidad e inaccesibles a los conceptos que
el hombre tiene del mundo y de 1a vida.
De esta manera las novelas televisadas o impresas presentan estércotipos deshumaniudos que actúan de acuerdo con gufoncs prefabricados y conforme a
posturas y movimientos sofisticados. Lo natural e~tá totalmente ause_nte tanto
del argumento cor"r10 de la acción. Lo que se persigue es que las revistas, pasquines y novelas se co11viertan en auxiliares de gran valor para modelar la personalidad ele los individuos conforme a aquellos patrones dr conducta que se
manifiestan en actitudes y movunientos que han de ser copiados o imitados.
La estandarización es un hecho que a\'anza y progresa &lt;le un modo inusitado
como un círculo que trata ele envolver a la sociedad contemporánea.

304

Tal parece como si apartarse de lo común, o sea, la originalidad, que es una
de las notas distintivas del ser humano estuviese dejando de ser un anhelo para
contentarse con la uniformidad. El hombre individualmente ronsiderado sería
sustituible por otro como Ja pieza de una máquina que se llegara a estropear.
Ecito significa que este hombre al poder ser suplido en el trabajo específico que
desempeña se le está anulando su individualidad. Se podría hah]ar de un
int l'(.'ambio de funciones, a tal grado que todo individuo sería un ser para ser
reemplazado. en cuanto que representa una función personalizada que participa
de una función especializada. que realizan de un modo unifonne todos los
individuos de un mismo oficio o trabajo. El hombre como algo singularmente
único que no puede ser reemplazado por otro, es sustituido por la (unción
especializada común que Jo enwelve, para así caer en el anonimato en que la
personalidad queda soterrada. El poder enajenante que la cspeciafü,.ación ejerce
sobre el individuo ha llegado a despersonali7..arlo a tal punto, que ha dejado
de ser él mismo, perdiendo su identidad como un ser hulll.'.lno concreto quedando de esta manera anulado como una singularidad humana única. Para
lograr este objetivo las grandes c•mpresas industriales procuran que los trabajadores en su doble aspecto anímico y corporal encajen ('Il el impeJWnaJ riLmo
de producción de una factoría. El individuo se convierte en una pieza sustituible
dentro de la gigantcoca maquinaria de la producción en serie. La producción
racionalmente programa&lt;la y la rapidez con que se desenvuelve el ritmo de
trabajo, ejerce su acción alienadora sobre el hombre absorbiéndolo casi inte.
gra.Imente- y sacrificando el tiempo que debiera dedicar a la familia.
Si durante varias horas al día por muchos años un hombre reali7.a una función C'.spedali7.ada &lt;Jue lo rnanliene fuera de casa y Jo ocupa por completo, no
puede ;:\I llegar a su hogar tener la paz y la tranquilidad de ánimo convenientes
para ttansforrnarse de pronto en un ser humano. Su vida transcurre monótona.mente de su traba jo a su casa y viceversa, enfrentado a la rutina uniforme de
su trabajo diario y a los quehaceres recompensadorcs de la casa durante los
fines de semana. El conocido fil6sofo Georg Lukac en el capítulo titulado
..La fisonomía. intelectual de las figuras artísticas'•, de su ma~ífica obra, Pro.
blcmas del Realismo, expone una crítica de los prejuicios existentes en la
sociedad capitalista; entre otros, la de.spersonaliz.ación por la uniformidad, por
la falta de variedad. ''Constituye -dice Lukac.,;--- un prejuicio burgués muy
extendido en que lo bueno, lo corrccrn y. en una palabra, lo positivo es uruforme.
monótono y no susceptible de una variación por personalidades que sólo los
errores y las desviaciones, respecto de lo justo so11 variadas. diferenciadas y
personafos. Este prejuicio tiene hondas raíces en la conciencia burguesa. Proviene
de aquí el queJ en la sociedad q1pitalista, el individuo que piensa por cuenta
propia haya de encontrnrse necesariamente en oposición con la sociedad capi-

305
H-20

�talista y sus dogmas aceptados". Lo que actualmente se conoce con el nombre
de modas, ya sea en el vestir, en la forma de pintarse los ojos o de usar el
cabello, son usos o modos que se pone.o en boga err una determinada época
y nación, Pero para divulgar un modo o uso, es decir una moda, en una cierta
época, se requiere crear tipos wiliormes y estandarizados, que respondan al afán
de novedad ele los grupos humanos, aunque no resuelvan ninguna necesidad.
Las novedades en la moda no están en la mayoría de los casos en función de las
necesidades humanas, sino de las utilidades y ganancias que producen al fabricante. Las modas uniforman el comportamiento de las gentes, no así el gusto,
que se mantiene en ca&lt;la persona por encima del paso de aquéllas, como una
fonna origina] e individual de apreciar y elegir. La wiifonnidad que producen
las modas hace que las personas pierdan aquello que tienen de singular y propio
y quedan absorbidas por la estandarización ímica. La fisonomia de las manos
de una mujer se despcrsona!i7.a al maquillarse, anuinando su aspr,cto particular
y característico. Las causas que intervienen en la desintegración del individuo
van desde la cspeciafü.ación y la mecani1.ación hasta la estandarización con las
consiguientes formas de enajenación que han producido en la época moderna.
La escisión de la personalidad es un fenómeno producido por la creciente
trndrncia a la comercialización. En la sociedad contemporánea todos en mayor
o menor grado tienen que vender su personalidad. El liberalismo económico
propio del capitalismo incrementa la Jjbre competencia comercial. En la sociedad actual la ley de la oferta y ta demanda se convierten en el principio rector
en lo económico, cultural, etc. No hay aspecto de la vida humana que no esté
sometido a trato comercial y a compraventa. El valor de una persona lo determina su capacidad para ofrc ersc en un mercado competitivo. Su éxito estará
condicionado por la aceptación de su personalidad entre sus semejantes. Todos
tienen que venderse, el gerente de una compañía, el maestro de una institución
de educación superior, el médico y el soldado. To&lt;los tienen que corresponder
a la demanda. No son las facultades propias del individuo, como la inteligencia,
el carácter o la voluntad las que le confieren su valor, sino el éxito que tenga
su personaJjdad en el mercado. Lo que se valora no son las cualidades que
reúne la persona, sino el recibimiento real y observable que se le confiere por
la sociedad en que se desenvuelve. Si una persona tiene éxito es valiosa; si
carece de él, su valor es nulo. El hombre individual al reducirse a una
mercancía sujeta a los cambios de la oferta y de la demanda, a los vaivenes
del mercado competitivo, rstá perdiendo su identidad consigo mismo, para
convertirse en una cosa que tiene precio y que puede ser comprada y vendida.
La conciencia del valor de sí mismo se va aniquilando gradualment hasta
quedar reducido a un conjunto de funciones que uno puede realizar y vender.
Así como yo, también los demás individuos son vistos como mercancías, en

306

su parte que puede vender, pero no como seres humanos
puede
d
S
. d l
' en su parte que no
.
~en erse. . e pier e a idea de que el valor de la persona reside en el
nnperabvo de F1cbte • "sé eI que e "
.
f
.
res , para ena Jenane en el principio de la
o erta y la demanda que domina en el mercado de libre camb1'0· "se , l
t'
·
"
N b b ,
•
re o que
~ qweras . ¿. o a ra una cualidad de la persona que no ueda ser
c1able, es decll', sujeta al cambio? EJ ser humano tiene unp valor m::a:~que se encuentra en las funciones estandarizad
,
v
as que comparte con otros
. que pone a la venta para su compra. Pero existe una parte incan ·eable en
el hombre, que es su valor como individualidad única, no reductibl J •
función colecti
d
e a ninguna
.
v~cnte est.an ariwda susceptible de alienación. Es la arte
co;erc.i.al y funcional. del ser humano la que tiene un valor no ii1divfdual
o e venta. En la sociedad capitalista, donde priva e) libre camb. d
10
candas el h J
1
'
om Jre a ser considerado como mercancía, se
.
1 e mercon~ertido en cosa, en un medio para incrementar las uti~~:;:a d:I que~a1
mediante su explotación. En la etapa del
·1 Ii
. d
.
cap1ta
. d
cap1 a smo 10 ustnal la técnica ha
enaJena o al hombre aJ convertirlo en u
.
,
'
.
, .
na pieza mas que se ªJusta a la
~quma.. ~lgunos pensadores de la época moderna ban considerado ue
ruma :sp1~tual del hombre occidental obedece a la influencia alienad q
la
sobre el CJcrce este mundo dominado por la má .
J
, ora que
. d lh b
quma y a tecnologia De tal
~o o e om re contemporáneo se siente más inclinado a idolatrar lo¡ valores
instrumentales que a los puramente espirituales No se puede d e
•d d · 1 •
·
· es onocer pues
q ue en J
.
a SOCie a 10c ustna 1 contemporánea la tecnolocña act ,
fuerza de e ·
·• S
'
.:.·
u::i corno una
na1cnac1on. u presencia en todos los aspectos de la
l
ha d t
· d
1 • • .
·
vi a 1Umana
cnmna o que os mdwtduos hayan ido perdiendo paulatinamente el
valor de la soledad y de la r~lusión en su interioridad. La máquina está present~ ~r todas partes: la rad10 y la televisión eomo medios de comunicaci6n
m~1va mtroducen u~a propaganda falsa que está presente en todos los tratos
sociales. La tecnolog,a ha acortado las distancias entre las
.
1
1
••
nacmnes, a poner
a serv1C10 del hombre los instrumentos adecuados de comun·1cac1·,
1
t l' (
¡ l 'f
.
on romo e
e cgra o, e te e ono, la radio, el avión, etc.; en este sentido es obvio que 1
mun~o se ha hecho más pequeño y que las noticias de los sucesos
e
acaecidos Jas tenemos en los minutos siguientes Por lo co . . .
l apenas
1 ,
·
ns1gu1ente a tecno.
og,a opera en este aspecto como factor de comunicación entre los h b .
Pero h
·
la
• om res.
,
ay ocasiones en que
máquina se interpone entre los ho,mbres
d
d al , ·
...,
• re uaen o
mmuno el trato personal. Tal es el caso mtay c ,
•
omun en nuestro
tiempo e.o que el funcionario de taJ o cual dependencia de·
· trad
.
.
, Jª regis
o a su
serreta.na el dictado del día o de la semana en el magnetó' r
el
,
.
•
,
ono, que espucs
1
vue ve a repeurlo para su transcripción Con esto la máq ·
·
.
·
,
uma restringe el
t t h
ra o wnano drrecto entre los individuos.

·a

El contacto cotidiano entre los hombres que se verifica a traves
• ¡ .
e e aparatos

307

�mecánicos, tiende a anular en mayor medida la comunicación con el prójimo,
con la parte humana e individual. En la sociedad contemporánea, el hombre
será el artífice de su futuro, tiene dos opcione.s: abandonarse al poder enajenante de la tecnología dejándose dominar por las máquinas producto de su
creación, o bien utilizar la tecnología como un instrumento de integración
cultural y económica entre los pueblos y los hombres, pero manteniendo su
señorío sobre sus creaciones. La fuerza absorbente de la tecnología lo anula
como ser humano individual; mientras que la tecnología puede servirle como
fuerza de integración, para superar el aislamiento cultural y comercial entre
las naciones.
Entre las diferentes formas de desintegración de. la individualidad del hombre contemporáneo, se encuentra la tecnificación, que propende a invalidar
la personalidad, dividiendo al hombre en funciones colectivas uniformes. Esto
produce un divorcio entre la singularidad como nota distintiva del ser humano
integral y la escisión que en la personalidad humana ocasiona. convertirlo en
funciones técnicas específicas. La especialización impulsa el desarrollo de esas
funciones colectivas uniformadas para dividir al hombre, como algo integralmente único, en fwiciones colectivas especializadas.

I

Sección Segunda
LETRAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Ana para escaparse del mundo materialista en un mundo espiritual Como
se ha dicho, esta novela "sin ser anticlerical, nos ofrece el espectáculo de
una Iglesia tan entregada a las actividades mundanas que los principios dogmáticos se degradan y sus representantes se muestran en exceso ambiciosos
de poder, prevaricadores o en el mejor de los casos -el obispo Camoiráninoperantes ... " 11 Lo curioso es que la verdadera buena persona en la novela, Frígiles no recibe más atención ni de Ana ni de otras personas. Cuando
toda la Vetusta abandona a Ana, él es el único que no lo hace. En efecto,
él trata de evitar el duelo entre Víctor y Alvaro mientras Fennín hace todo
lo posible para lograrlo. A pesar de esta crítica mordaz de la institución religiosa
de sus clérigos hay que apuntar que es evidente que Alas no critica a la Iglesia
en general, ni es anticlerical. El obispo está pintado de una manera simpática, y los dos curas parroquiales que se menáonan brevemente no reciben este ataque del autor. Así, hay que recapitular que Alas sólo habla
de cierta Iglesia y de cierto clero -el alto clero- que es una verdadera
deformación de lo que deben ser la Iglesia y la religión. Es decir, es una
obra moral aunque el autor no ofrece ninguna solución. Está satisfecho de
apuntar los malos de esta sociedad pero la preocupación moral de Clarín
se disfunde por toda la obra. Por las actitudes de don Pompeyo y del obispo,
Alas nos dice que pueden existir otras formas de la religión u otras fonnas
del amor; desde el amor de la familia y de la humanidad, pueden surgir
otros atributos positivos como la generosidad, la caridad y el respeto por la
humanidad. Con esta crítica Alas ve un vehículo excelente para la reforma
social y religiosa.

Además, hay que apuntar que este tema de la religión tiene un positivo
valor literario en cuanto al tratamiento que le da el autor. Alas empieza
a criticar un aspecto despreciable de fa sociedad vetustense. Su propósito
es moral. Sin embargo, ha escogido un tema q_ue hasta hoy día se trata
por autores porque la religión o má.5 bien su degeneración es un problema
universal que sigue molestando a la sociedad moderna. F.s un tema vital
porque desde los problemas religiosos han surgido los problemas políticos y
sociológicos que han resultado en el estallido de luchas casi eternas en Irlanda, en Asia y en el Oriente-Medio. Aquí se ve claramente hasta qué
punto puede degenerar la cuestión religiosa. Por tener una atracción universal este tema tiene su valor literario.

11

444

SERRANO

PO N Cl!LA,

p. 231.

Sección Tercera

HISTORIA

�•

APUNTES POLfTICOS Y SOCIO-ECONÓMICOS
DE MONTERREY
JosÉ P. SALDAÑA
Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geograíía y
Estadística
PRIMERA ETAPA

Trato en principio de presentar una perspectiva de Monterrey. Procuraré, a grandes rasgos, de estructurar la acción de los nuevoleoneses, dentro
del marco de nuestra nación, sobre los más sobresalientes sucesos que le
han configurado su imagen.
Nace Monterrey el 20 de septiembre de 1596, al conjuro de un espíritu
visionario, de clara inteligencia y de pajante carácter, don Diego de Mon.temayor.
Doce hombres, con sus familias lo acompañan. La empresa había ocupado
la mente de aquellos hombres en forma significativa: venían a construir
desde sus ciuúentos una población, con la decisión inquebrantable de realizar la empresa o morir en la jornada.
Seguros del triunfo bautizaron la población por hacer con el título ambicioso a la par que profético de "Ciudad Metropolitana ele Nuestra Señora
de Monterrey".
Aquellos audaces conquistadores lucharon con cuerpo y alma contra los
elementos naturales y los aborígenes, guerreros indómitos. Frío, calor sofocante, epidemias~ inundaciones, guerra constante, y con el arado en una
mano y en la otra el arcabuz se prodigaban para hacer realidad sus sueños.
Pasaba el tiempo en permanente afán creador. Hoy sucumbía uno, otro
mañana; pero los que quedaban, con sin igual coraje seguían la ruta
de los pioneros. Los huecos se iban llenando con los hijos y con los que
]legaban de otras partes.

447

�Lentamente, pero con firmeza, crecía la población. La agricultura y la g.anadeáa formaban los pilares de la subsistencia, después fue integrándose la
artesanía: muebles sencillos, zapatos, monturas, frazadas, telas, alfarería ...
La rueda del tiempo giraba con exactitud inalterable. Monterrey crecía,
con parsimonia, que hacía dudar de su destjno de Metrópoli.
Pasaron dos siglos agotadores. Tiempos breves de paz; las acometidas
de los indios se sucedían con frecuencia. Para otros colonizadores, carentes
dcl carácter férreo de los de aquí, la desbandada hubiera sido el curso natural de aquella situación.
La selección de los pobladores se hacía por sí misma: quienes resistían
los rigores de la temperatura, la mezquindad de la tierra, y los ataques
de los indios salvajes, se quedaban, Jos demás emprendían la marcha hacia
lugares más benignos. ,
En este ambiente de lucha y de angustia Monterrey vio expirar el siglo
dieciocho, recibiendo los albores del siguiente con signos de inquietud.
La Revolución Francesa y la Constitución de los Estados Unidos del Norte,
bajo la égida de los principios liberales, habían llevado a los pueblos sometidos a la Corona de España a una espe.ranza de redención. Para la Nueva
España, amplio camp@ colonial, que se extendía desde Nuevo México hasta
Centro América, la inquietud se filtraba mediante libros y folletos que
sigilosamente se introducían al país.
Durante la primera decena del siglo diecinneve las inquietudes políticas
de emancipación fueron awnentando hasta iniciarse, el 15 de septiembre de
1810, la independencia nacional. Eneabezó el movimiento el Cura de Dolores, Guanajuato, don Miguel Hidalgo y Costilla, secundado por los capitanes don Ignacio Allende y don Ignacio Aldama.
Nuevo León jugó un importante papel durante la Revolución de Independencia, que tuvo su epílogo favorable en septiembre de 1821, confonne
al Plan de Iguala firmado por don Vicrnte Guerrero y don Agustín de
lturbide.
Monterrey recibió con regocijo al Gral. don Mariano Jiménez procedente de Saltillo, en donde babia establecido su Cuartel General. Con instrucciones precisas de Hidalgo se le había encomendado dirigir la insurrección en todas las Provincias de Oriente.
Hombre culto, de principios religiosos arraigados, tolerante, enérgico y
valiente, había logrado la sumisión de los contingentes de la Colonia a base
de una actitud respetuosa, honesta y convincente sobre los ideales que encarnaba la independencia.
De antemano había enviado al Coronel Juan 'Bautista Carrasco quien,
siguiendo los lineamientos de conducta sugeridos por Jiménez, había logrado

4-48

que se incorporaran a la insurrección don Manuel Santa María, gobernador
del Nuevo Reyno de León, y el coronel Juan Ignacio Ramón, jefe de las
fue17,as realistas.
Para cuando Jiménez arribó a Monterrey, a fines de enero de 1811 ya
se había jurado la proclamación de la independencia el día 17 del mismo
mes, con asistencia de los jefes mencionados, tropa y funcionarios públicos.
En esa época Nuevo León tenía algo más de 35,000 habitantes y Monterrey solamente 7:,000. Sus elementos vitales consistían en 51,000 cabezas
de ganado vacuno, 55,000 de caballar, 3,000 de asn,ar, de. pele y lana
1.200,000, y de cerdo 3,500. Estos números tienen de base el padrón levantado en 1803.
El entusiasmo que despertó la insurrección fue como una aurora boreal
obscurecida de pronto por las nubes.
Habiendo concentrado Hidalgo las fuerzas de que disponía en Saltillo,
acordó con Allende, Ji.ménez, Aldama y demás jefes, marchar rumbo a
Chihuahua con el propósito de allegarse elementos de combate procedentes
de los Estados Unidos.
En camino la columna fue sorprendida por el coronel Ignacio Elizondo
en Acatita de Baján. La emboscada se realizó pOJque se le creía fiel a la
insurrección, ya que Jiménez le había reconocido el grado de coronel proporcionándole dinero y armas; pero no quedó conforme. Como fruto de
la sorpresa cayeron prisioneros todos los jefes insurrectos y fusilados más
tarde en la ciudad de Chihuahua.
1

La represión de los militares españoles tuvo l\Spectos crueles, en contradicción a la actitud hwnana de los revolucionarios.
Cuando se abusa de la fuerza la reacción siempre es violenta. El pueblo
estaba en condiciones de comparar entre la opresión que sufría y la libertad
de que disfrutó durante el breve gobierno de la insurrección. En tal situación había tomado partido al lado de los que peleaban por la independencia,
manteniendo viva la llama de la libertad.
Siguieron años difíciles para la causa nacionalista; pero los brotes de rebeldía se sueedían con frecuencia, manteniendo en pie los principios pro•
clamados por Hidalgo.
Una de las contribuciones más fecundas del Nuevo Reyno de León a la
independencia. procede del fabuloso Fray Servando Teresa de Mier y Noriega, originario de Monterrey.
En tanto se combatía a través del extenso territorio de la Nueva España
por la independencia, el ya para entonces famoso fraile, por medio de la
prensa, de folletos y libros, luchaba denodadamente por la sublime causa.
Salia de una prisión de España, por la buena o por la mala, y no tardaba

449
H-29

�mucho en volver a las ma7J11orras; pero su espíritu admirablemente lúcido
no se intimidaba.
En el año de 1813 publicó en Londres su famosa obra en dos tomos:
Historia de la Revolución de la N11eva España. Fue tal el impacto que
causó en las principales naciones ew-opeas, que a partir de entonces se tuvo
como un hecho la independencia.
Incansable en sus correiias se alió con el general español Francisco Javier
Mina, a quien convenció para que annara una expedición que invadiera
el territorio de la Nueva España en apoyo de los insurgentes, que a pesar
de su denuedo y acción constante se veía con frecuencia en condiciones

lamentables.
Mina, de ideas libei:ales, pensando en la posibilidad de combatir a Fernando VII, que encamaba el absolutismo, se dispuso a emprender la empresa embarcándose en mayo de 1816 rumbo a los Estarlos Unidos del
Norte.

Después de la travesía, siempre azarosa en aquellos tiempos se incorporó
al grupo de mexicanos que luchaban en los Esta.dos Unidos por la independencia. En estos menesteres desempeñaba importante papel el Padre Mier.
Cuando había reclutado trescientos hombres fletó tres buques y emprendió
la a~entura con los elementos de combate indispensables. Desembarcó en
Soto la Marina, Tamaulipas, el l 5 de abril de 1817, internándose en el

país.
Su actuación fue ]a de un estratega conocedor de todo cuanto interviene
en la guerra. Una sucesión de triunfos que causaron admiración le dieron
renombre al grado de alarmar al Virreynato.
Pronto se hicieron sentir los efectos de aquella deslWiibrante acción.
Por una parte el fortalecimiento del ánimo insurgente, y por la otra la
represión más aguda de las fueras imperiales.Había que combatir al peligroso nuevo enemigo. Se destinaron los mejores contingentes con tal finalidad. Numerosos regimientos perfectamente
equipados salieron a su encuentro. A pesar ·de tratarse de miles de soldados
y de jefes experimentados no fue tarea fácil acabar con aquella fulgurante

figura.
Varios combates, en desiguales proporciones, minaron los contingentes de
Mina, hasta que, perseguido sin tregua por el coronel Orrantia, fue hecho
prisionero, llevado esposado al fuerte de los Remedios, en donde fue fusilado
por órdenes del general Liñán.
En tanto que Mina, a los 29 años de edad, pasaba a la inmortalidad,
el padre Mier, padecía en las mazmorras de la Inquisición otro infernal

Veamos la forma en que el mismo padre Mier, en sus famosas memorias
refiere este suceso. Para el caso recordemos que al desembarcar en Soto
la Marina con Mina, éste sjguió rumbo al interior quedándose el padre
Mi:r en S?to la Marina con un pelotón de soldados al mando del capitán
J~ Larda. El general Arredondo se preseutó al frente de una brigada
bien. armada, con una sección de artillería, frente al fuerte ocupado por
los msurgentes, y como no consiguiera la rendición incondicional, abrió
fuego con tal aparato como si se tratara de un encuentro entre fuerzas
semejantes en número, cuando en realidad significaban cincuenta por uno.
Después de tres días de combates se rindieron los sitiados mediante convenio de respeto a sus personas e intereses, compromiso no cllll1plido por
Arretlondo. He aquí lo que le sucedió al padre Mier:

"A poco me pusieron un par de grillos y a las once de la noche
me sacaron sobre un macho aparejado con una escolta de veinticinco hombres. Dejo a la consideración de ustedes lo que habré suf,rído con semejante equipo y en una edad auanzada, en la fuerza de
los calores y de las lluvias, en bagajes todavía peores, y pasando largo
rato en la plaza de cada lugar expuesto a la vergüenza pública. La
húmanidad suc1tmbió y estuve muy malo de calentura en Huejutfa".

E~tre los perso~ajes de la Nueva España que contribuyeron a la independencia, tal vez runguno reúne las cualidades del padre Mier: intelectual
profundo, de valor indomable, de increíbles recursos para hacerse escuchar
en todo el mundo, inquebrantable en su fe liberatoria, indomable ante los
tormentos a que era sometido, poseedor del secreto de tas evasiones de cár•
celes infranqueables, resistente física, espiritual y moralmente a las angustias
de los ~utiverios hasta lograr, después de 15 años de ardorosa hrcha, que
se consbtuya el país en nación -independiente.

Con la consumación de la independencia recobró et padre Mier la libertad.
Había logrado E¡ue su anhelo mantenido durante largo lapso enmedio de
P:nalidades indescriptibles, significara eJ final de sus inquietudes y un merecido descanso lo mantuviera alejado de la lucha política. Los hechos hablaban de lo contrario. Continuó su ardorosa actividad en el plano ya de la
configuración constitucional de la Nación, en cuyo empeño, lleno de fulgores
de patriotismo y sapiencia, contribuyó en proporción admirable.
Entre tanto en Nuevo León se había seguido con entusiasmo la ruta de
la Independencia, conservando la memoria del ilustre insurgente don Mariano Jiménez, y de sus seguidores don Manuel de Santa María, gobernador
de la Provincia, y de don Juan Ignacio Ramón, jefe de las armas, fusilados en Chihuahua, después de la emboscada de Baján.

cautiverio.

450

451

�Como ejecutor en el campo de batalla del sentimiento de rebeldía de los
nuevoleoneses, figuraba en primer lugar el .iufatigable guerrillero José Herrera. En varias ocasiones atacó Monterrey, manteniendo en constante alarma
a las tropas realistas.
Como jefe de las operaciones en la región ope~ba el brigadier don Joaquín Arredondo. Se trataba de un individuo tan presuntuoso, venal y atraviliario, como desprovisto de todo signo de valer personal. Convertido en
azote del pueblo, en burlador de la ley y en supremo juez, concitó contra
él mismo el odio de todo mundo, aun de las autoridades eclesiásticas.

Es regla general que los déspotas, en los momentos de prueba, dan
muestras de cobardía y de indignidad. El caso de An-edondo no constituye
la excepción. En el momento mismo en que llegaron a Monterrey noticias,
procedentes de México, de que se había proclamado la independencia del
país, doblegó la cerviz disponiéndose a secundar el movimiento, a cuyo efecto
rodeado de su séquito juró en Monterrey la independencia, entre el júbilo
del pueblo gue la proclamaba ruidosamente el 3 de julio de 1821.
Llegamos a una etapa especial de extraordinaria espectacularidad. Pasaba el país de la subordinación a España a la independencia de toda liga
política. ¿ Seña capaz de asentarse con la firmeza necesaria para mantenerse en esa condición? El tiempo sería el que determinara la situación
definitiva.
En cuanto a Monten:ey, que con entusiasmo había asistido al cambio
¿ cuál era entonces su situación económica-social?
No es difícil valorar sus alcances, bien entendido que cuando hablamos
de Monterrey implícitamente estamos haciendo referencia a Nuevo León.
Seria artificial hacer la desasociación de lo que constituía un todo an110nioso.
Agricultura, ganadería, minería, comercio, artesanía, todo se movía obediciendo a un mismo patrón. Monterrey, con ser la capital del estado no se,
diferenciaba de las demás poblaciones en su forma de vida, si acaso por
un ritmo más acelerado por su mayor población.
Como ha quedado asentado, Monterrey había permanecido durante los
primeros dos siglos de su existencia, en una situación de aguda crisis. Las
continuas guerras con los indios de la región, indómitos por atavismo, y las
dificultades para las c.omunicaciones con el resto del país, no permitían el
aprovechamiento debido de los recursos naturales ni la gran reserva de
energía y de capacidad de trabajo de los regiomontanos, hereder0$ de la
vitalidad creadora de los fundadores de la ciudad.
1-L1.cía falta ambiente propicio para el desarrollo de w1a comunidad que
anhelaba marcar con signos positivos el pensamiento visionario de Jos fun-

452

dadores de la ciudad. Parecía que con la independencia había llegado el
momento esperado.
Era justificado este sentimiento. Los siete mil habitantes de Mrnterre:y,
que saludaban el advenimiento de una nueva vida, sabían que había eJ compromiso de mantener con tesón el preciado don que se había &lt;_:onquistado.
No puede hablarse todavía de condiciones sobresalientes de industria y
comercio de esa época. Sin embargo cabe señalar que Ja artesanía había
progresado en forma notable.
Se tenía por costumbre el intercambio o trueque de productos entre las
diversas regiones del país. Por lo que hace -a Nuevo León er.a autosuficiente
en lo tocante a los artículos de primera necesidad: maíz, frijol, trigo, papa,
frutas y verduras.
En cambio le hacían falta café, tabaco, arroz y ciertos productos de telas,
adornos y útile. caseros. Para obtenerlos y conseguir recursos monetarios
los regiomontanos efectuaban trueques y vendían diversas artesanías de buen
gusto y magnífico acabado.
La materia prima se tenía a la mano en abundancia: lana, algodón, madera, mármol, cueros, ixtle, barro. . . que mediante el ingenio y la tenacidad de los regiomontanos se tra11sformaba en numerosos objetos atractivos
y de gran utilidad, como: mesas, sillas, monturas, jorongos, cazuelas, jarros,
tapetes, mecates, sudaderas, manteles, zapatos, huaraches y una variedad
más de artículos para el trabajo y el hogar.
Con signos futuros se apuntaba la c,:aracterística sobresaliente del regiomontano, que lo llevaría a la industrialización.
Dejamos con estos apuntes, a grandes trazos, la imagen de una época de lucha permanente. Entre el gris de la vida atosigada por la inclemencia de
la naturaleza, y por las adversas condiciones prevalecientes, siempre estuvo
ardiendo la flama del carácter recio de los habitantes de estas ti.erras.

SEGUNDA ETAPA

La evolución socio-ecouómica de Monterrey, como hemos visto, fue lenta,
sumamente lenta durante la Colonia, que comprende más de dos siglos. Se
destaca eso sí, la condición insuperable de la calidad humana de sus habitantes, elemento que jugaría un papel preponderante en el futuro.
Califico de segunda etapa en el desenvolvimiento integral de Monterrey,
a contar de la Independencia al triunfo de la República contra el llamado
Imperio de Maximiliano -1821-1867-.

453

�Las características especiales de esa época integran un tocio en el que
prevalece la inestabilidacl política, y por consiguiente la falta de seguridad
para el desarrollo de los negocios.
Al iniciarse la nueva época vuelve a la lucha activa el padre Mier. De
los sucesos más importantes, después de la proclamación de la Independencia
por don Agustín de Iturbide, ocupa un lugar especial la libertad del padre
Mier, cuya estancia en las mazmorras húmedas del Castillo de San Juan
di:' Ulúa había minado su salud.
A pesar de todo, su espíritu combativo continuó al servicio de la causa
con la misma entereza. Primero oponiéndose a las inclinaciones de Iturbíde
y de sus seguidores encaminadas a preservar incólumes las prebendas y
privilegios de los militares, nobles y clero. Después, en su carácter de diputado al Congreso Constituyente 1824, como representante de Nuevo León,
peleando con denuedo por que se le diera legalmente la categoría de Estado
Libre dentro de la Federación.
Gracias a este dinamismo, energía y capacidad del padre Mier, se logró
que, mecliante las operaciones legislativas del ca.so quedara, a partir de entonces constituido el Estado Libre de Nuevo León.
El distinguido profesor don Pedro R. Nava, de grata memoria, por encargo del gobernador del Estado, Lic. Raúl Rangel Frías, fue comisionado
para recopilar la Legislación Nuevoleonesa desde la fundación del Estado
en 1824.
Como resultado del acucioso trabajo ejecutado por el profesor Nava, se
editó, con fecha de septiembre de 1958, un libro que contiene las Leyes expedidas por el Congreso del Estado hasta el año de 1958.
En mérito a tan importante labor, transcribo a continuación los párrafos
preliminares de la explicación del profesor Nava al particular. Con singular
claridad y exacta verdad histórica queda encuadrado el antecedente preciso
correspondiente a la constitución de Nuevo León, como Estado Libre e
Independiente. Veamos:

"Era el año de 1824. Lo que ahora es el Estado de Nuevo León,
formaba parte de las cuatro Provincias Internas de Oriente: Texas,
Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. En el Congreso General Constituyente, representaba a la Provincia del Nuevo Reyno de León, el preclaro Fray Servando Teresa de Mier y Noriega y Guerra, quien después de contundentes argumentos en la tribuna cameral triunfó en la
defensa, para que, la Provincia de Nuevo León, fuera un Estado Libre
e Independiente."
"Obtenida la victoria, el Congreso Nacional, dictó el 7 de mayo

de 1824, el Decreto No. 45, que instituye el Estado Libre y Soberano de Nuevo León, formando parte de la Confederación de los Estados
del Tertitorio Nacronal."
"El lo. de junio de 1824, la Diputación Provincial lanzó la Convocatoria para las elecciones de los ciudadanos que integrarían el Primer Congreso Constituyente y Constitucional. Las elecciones se verificaron el día 20 y 27 del mismo mes, y los ciudadanos que resultaron
electos, fueron instalados el día 1o. de agosto del histórico año de
1824."
A partir de en~once.s y gracias a la actividad y méritos del padre Mier,
podemos vanaglonamos de este hecho. Precisamente en este año de 1974,
con ceremonias emotivas, se festeja el 150 arúversario de la creación de nuestro
Estado.
Como justa remembranza de acontecimiento de tan alta c.ategoría, procede
anotar los nombres de los diputados que dieron forma a la primera Constitución del Estado, sancionada el 5 de marzo de 1825. A saber:

Dr. José Francisco Arroyo
Dr. José Ma. Gutiérrez de Lara
Lic. Pedro Agustín Ballesteros
José Andrés Sobrevilla
Lic. Juan Bautista de Arizpe
Juan Jore Garza Treviño
Antonio Crespo
José Manuel Pérez
Pedro José de la Garza Valdés
Lic. Rafael de Llano
José Ma. Parás.
Debe s:r recordado. también el noble pensar y sentir de este primer grupo
de Constituyentes qwenes, entre las obligaciones impuestas a los nuevoleo~eses, se establecfa la de: "Amar a la patria, ser veraz, justo, benéfico
y virtuoso". Toda una cátedra significativa de dignidad y convivencia hu.
marústa.
Habían pasado los añ_os borrascosos que siguieron a la Independencia,
cuando los asuntos políbcos de la Nación por organizarse habían pasado
de la Regencia al Imperio y de éste a la República. En todas estas vici.
situdes desempeñó el padre Mier un papel de trascendencia. Apasionado
en favor de su terruño no admitía alusi6n alguna que en su concepto empañara su limpia estirpe, y .no perdía oportunidad para enaltecerlo.

455
454

�Dejamos a esta altura la mención justificada del padre Mier, porque si
la índole de los apWlteS aquí contenidos lo ameritaban nos saldríamos del
objetivo primordial, de seguir la ruta del inquieto cuanto ilustre y patriota
coter.ráneo.
En tanto en la ciudad de México ardían los hornos de las pasiones po•
líticas en Monterrey, una vez integrado el primer Congreso, se pudo ya
pensar con cierta conciencia, en la necesidad de ordenar la propia vida de
la comunidad, sujeta hasta entonces a los caprichos e' intereses personales
del Virrey en turno.
Pronto los resultados confirmaron la ventaja de una vida más indepen•
diente y más de acuerdo con las aspiraciones de progreso y de bienestar.
Contribuyó en gran parte al desarrollo de Monterrey su situación geográfica,
que le permitía la comunicación con los estados vecinos. Fue elemento atractirn también para la inmigración el ambiente de trabajo que aquí se respi•
raba. En breve p~ríodo Monterrey había duplicado su población.
Para mediados deJ siglo XIX la. artesarúa se había fortalecido., y si se
quiere avanzaba hacia la integración a juzgar por los talleres que deman•
daban obra de mano más allá de la familiar.
Duante la Colonia no existía por esta latitud más me,dio marítimo
de comunicación que el Puerto de Veracruz. Controlado el movimiento de
mercancías por el gobierno, su rigor llegaba a extremos increíbles. Toda
mercadería procedente del extranjero sufría un recargo enorme del Virrey·
nato~ y como si esto fuese poco, en tratándose de provincia,; tan lejanas como
la nuestra, había que contar además con las alcabalas impuestas por los
caciques de cada región.

En suma, que el esfuerzo por adquirir tales productos pasaba más allá
de lo razonable, y la prudencia se desbordaba si~ resultados positivos.
Existe un proverbio que dice: "No hay mal que por bien no venga".
En el caso es aplicable en todo su contenido. Si existían tantas dificultades
para obtener objetos de utilidad hogareña, lo indicado e,ra producirlos aquí.
Con signo tan convincente se emprendió la tarea, y a lo ya existente en
materia artesanal se fueron agregando otros productos que con el tiempo
se perfeccionaron: cerillos, velas, jabón, palas, martillos así como los ins.
trumentos de trabajo más esenciales.
Fijemos un dato esencial. Al fundarse Monterrey se le dotó de un terri•
torio que comprendía 15 legu~s de extensión por cada uno de los rumbos
cardinales. A medida que los ranchos o haciendas adquirían la importancia
debida se les otorgaba el título de villas, y cuando su desarrollo In demandaba
se transformaban en municipios.

456

En esta forma fue perdiendo Monterrey espacio y por otra parte ganando
en número de habitantes en franca contradicción.
Pasa el primer siglo de vida de la ciudad sin ningún signo que la distinga de la existencia rutinaria, salvo el coraje, siempre alerta de los vecinos,
para subsistir a toda costa.
Ganando en población y medíos de vida transcurre el siguiente siglo.
A fines de 1796 contaba Monterrey con 3,669 habitantes, españoles y criollos
en su mayoría. Los bienes consistían en: 5,000 cabezas de ganado mayor,
1,100 yeguas; 400 asnos; 1.000,000 de ganado cabrío; y 65,000 de ganado
lanar.
Las casas construidas en su mayoría con sillares, ocupaban un área que
comprendía: a oriente Diego de Montemayor, a poniente, Guerrero, a norte,
Matamoros, a sur, Río Santa Catarina.
Los caminos carreteras se extendían a: Tampico, Matamoros, Linares,
Saltillo, Zacatecas y poblaciones cercanas. Se disponía de 15 diligencias
y de 218 carretas.
Puede resultar redundante este retroc~so cronológico; pero tal vez sin&lt;a de,
enlace a la época que estamos analizando a partir de la independencia.
Podemos así advertir que el cambio significó -un positivo beneficio, a pes.ar
de las convulsione.s revolucionarias sufridas por el país, de las que nuestro
Estado participó ya con la significación de un conglomerado fuerte.
La afirmación de independencia de Nuevo León, cada vez más acentuada, tal vez pueda explicarse como trasunto de la situación prevaleciente
durante siglos de abandono de estas provincias del noreste.
En menos grado existía la situación política de Coahuila y de Tamaulipas. Aquí en Nuevo León se constituyó en baluarte de los intereses locales
don Santiago Vidaurri, que llegó al extremo de anexarse a Coahuila mediante procedimientos amañados, que en el fondo contenían el propósito
de constituir una fuerza capaz de contener la egemonía del Gobierno del
Centro, que a pesar de su constitución federalista, actuaba en plan cen•
tralista.
Hasta el momento en que las fuerzas republicanas obtuvieron el triurúo
definitivo sobre el llamado Imperio de Maximiliano, puede decirse que en
Nuevo León no hubo un momento de tranquilidad.
Primero, -la guerra a muerte entre liberales y conservadores por establecer
el Gobierno Federal o Central, que, según las veleidades de la fortuna se
constituía en una o eJl otra forma. Ello significaba un batallar sin tregua.
Nuevo León participaba activamente inclinado hacia el federalismo, sin
que fuese obstáculo para colaborar con gobernantes centralistas, cuya capacidad y honradez se imponían sobre el interés de las facciones.

457

�Como si fuesen pocas las calamidades que se abañan sobre el país, es
de mencionar la epiaemia del cólera por los años treintas, y la guerra en
los Estados Unidos durante los años de 1846 y 1847, que significó la pérdida
de más de la mitad del territorio nacional. Después flageló al país la
intervención francesa. En ambos casos Nuevo León estuvo a la altura que
demandaba el patriotismo.
Para entonces, es decir para mediados &lt;lel siglo pasado, la lucha armada
entre los indios bárbaros y los habitantes del Estado había terminado con
su expulsión del territorio nuevoleonés. Algunas partidas se fueron a Tamaulipas, otras a Coahuila y algunas :más a Texas. Por supuesto que de
cuando en cuando daban albazos con C&gt;! fin de robar ganado.
Si nos situamos superando eJ año de 1867 podemos advertir el despertar
de un prolongado letargo, que apenas si pudo mantener en pie la artesanía
que de tiempo atrás había dado prestigio a la región.
Había roto la apatía dominante la inauguraci6n, en enero de 1856, de
la fábrica de hilados y tejidos "La Fama", establecida en Santa Catarina.
Era gobernador del estado don Santiago Vidaurri, quien aprovechó la ocasión para darle el mayor lucimiento a la ceremonia.
Presente en el acto inaugural el obispo Rafael José Verger, que gozaba
de gran prestigio, las autoridades municipales, los socios de la empresa y
numeroso público, Vidaurri dispuso que tres piezas de artillería hicieran
varios disparos y la banda militar tocara algunas pieT.aS. Vítores para Vidaurri, entusiasmo auguro de mejores tiempos, y el nombre del caudillo
volando en alas de la fama.
No podemos dar categoría de cambio substancial al sistema imperante df
la artesanía a la fundación poco después de las fábricas de hilados y tejidos
de "La Leona", y de "El Porvenir", porque su influencia no pasó más
allá de su radio de acción.
Queda pues esta etapa, que podemos fijar hasta la consolidación del
gobierno porfirista, como artesanal, preparatoria de un avance hacia la
industrialización.

TERCERA ETAPA

Establecidos de nueva menta los Poderes Ejecutivos eo el Palacio Nacional, por el presidente de la república don Benito Juárez, en ese año de
1867, Nuevo León entró al orden constitucional nombrando en las elecciones

458

al general Jerónimo Tre";ño, quien tomó posesión del puesto el lo. de
diciembre.
Nada puede dedrse en cuanto se refiere a la situación económica, si
no es que se presentaba con caracteres desastrosos. Nada pudo hacer el
general Treviño por mejorar la situación, la que se agravaba por la inquietud reinante provocada como reacción desesperada de los vencidos.
Asaltos a pequeñas poblaciones, rumores alarmistas difíciles de combatir,
a lo que se agregaba el estado de miseria del pueblo, acosado por tan
largos pe1fodos de guerra.
Reelecto dos veces se separa el gobierno por exigencias militares supliéndolo el licenciado Trinidad de la Garza y Melo, primero, y después el licenciado y general Lázaro Gana Ayala, así como el doctor José Eleuterio
González Gonzalitos.
Como corolario de sítuación tan angustiosa, de nueva cuenta Treviño en

e1 poder, secunda el movimiento revolucionario iniciado en Oaxaca por el
general Porfirio Díaz, en contra de la reelección de don Benito Juárez.
¡ Qué de bueno podía esperarse para Nuevo León ante ta1 situación!
Hambre y desesperación. Y Vencidos los rebeldes se hace cargo del gobierno
del Estado el general Lázaro Gana Ayala.
La contienda annada llega a su fin con motivo del fallecimiento de don
Benito Juárez el 18 de julío de 1872. Pero se trata simplemente de 11n
paréntesis. Viene a continuación la rnntienda armada entre el general Díaz
y el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada.
En virtud de que Nuevo León se distinguió en la Guerra de Refo1ma,
y posteriormente en la del llamado Imperio de Ma"Ximiliano, se habían formado generales de personalidad nacional y a ellos acudían quienes necesi•
taban en el terreno de las anoas ayuda. Estaban para el caso: Mariano
Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Lázaro
Garza Ayala, Ignacio Martínez. . . en fin un grupo selecto de caudillos, que
más cerca estaban de los caballos que de las oficinas o sillones de reposo.
Queda con ello dicho que a un grito estaban con la carabina en mano,
listos para todo servicio. Nada podía esperarse en cuestión de producción
alimenticia~ ni de artículos artesanales. Dl!cadencia en todo y a esperar
tiempos mejores.
Largos años de actividades bélicas habían formado un sistema de vida
social y política basada en el militarismo. Las virtudes ciudadanas se me•
dían a través de las batallas ganadas y de las campañas castrenses. Había
más que suficientes hombres de letras, de clara inteligencia y gran ilustración; pero como todo quedaba subordinado a la actividad militar, las más

469

�destacadas personalidades civiles quedaban subordinadas al poder de los
militares. Lo mismo sucedía en el sector conservador que en el liberal.
En esta forma se explica la decadencia en el mundo de la producción
agrícola, minera y ganadera que en la artesanía. Se llegaba al restablecimiento de la República en l867, con la esperanza de una paz acogedora;
pero las cosas se presentaron 1m distinta forma. Vencido el Partido Conservador, dejaba un sedimento de inconformidad, que no significaba fuerza
coherente capaz de trastornar el orden establecido. Las dificultades eran de
otro orden.
El militarismo, como queda dicho, daba muestras de inquietud. Surgían
los caudillos entre las filas de los liberales vencedores. Unidos en las grandes
conmociones de la Refo1ma y de la Intervención France.sa, soltaban las
amarras de la unidad para saciar apetitos pe~onales de poder.
Dos grandes figuras se perfilaban en el panorama nacional: Los generales
Porfirio Díaz y Mariano Escobedo. El primero, ambicioso de poder, no se
limitó a esperar a que la opinión pública lo lleva.Ia a ocupar el primer
puesto, sino que se lanzó de lleno al campo de las armas. El segundo, consciente de su fuerza popular, consideró que debía esperar a que el voto
ciudadano no lo designara.
La fortuna es de los audaces, die~ un adagio latino, que tuvo cabal aplicación en el caso del general Díaz, a quien vemos Ue.gar a la Presidencia
de la República, dejarla durante un periodo para ocuparla ya en plan
pennanente. Su experiencia en defensa de la patria y en las revoluciones,
le permitió avalorar el significado de la paz y de la guerra.
Dispuesto a conseguir la paz a toda costa dedica su inteligencia y su fuerza
política a tal fin. Suaviza el trato ele los eternos enemigos hasta el grado
de utilizar los servicios de algunos de ellos; dicta leyes en protección de la
.industria, el comercio y la banca; acaba con las gavillas de forajidos; garantfaa la tranquilidad en el campo en provecho de la minería, la agricultura

y la ganadería.
Para hacer posible esta línea de conducta cambia los sistemas democráticos
por un centralismo paternal, más agudo que el preconizado por el padre
Mier, que estando por la Federación, recomendaba en principio otorgar las
facultades necesarias al presidente para que estuviera en condiciones de
actuar en el desempeño de sus funciones con libertad.
En esa proyección el general Dlaz logró la paz, al grado de ganar el
título de Apóstol de la Paz.
A medida que la paz SE' afianzaba resurgía la artesanía y se desarrollaban
las labores del campo. Procede consignar una característica de la gente de

460

Monterrey, que subsiste con igual o mayor ímpetu. Me refiero al espíritu
de acometividad de los regiomontanos.
Apenas abiertas las comunicaciones ten-estres y ferroviarias, la acción de
los hombres de :mpresa se _hacía sentir en doudequiera que surgiera un
centro_ de operaciones, lo nmmo en Tampico, Matamoros qne en Saltillo,
Torreon, Durango y San_ ~uis Potosí. Esta constante comunicación permitió
q~: Monterrey se convrrtrera en centro de distribución de bienes y servicios.
~rnpe~1.dos los .empresarios en dar cumplimiento a esta misión pusieron
su 1~teres y ent_usmsm? en awnentar y mejorar los centros de trabajo, fortaleciendo al m1smo t1empo las relaciones comerciales con el resto del país.
Los gobernadores de esa época -1872 a 1855- general Lázaro Garza
Ayala, doctor José Eleuterio GonzáJe-z, licenciado Ramón Treviño licenciado
Viviano :'~!arrea! y licenciado Genaro Garza García, comprom:tidos en el
reto, exp1d1eron decretos favoreciendo las inversiones, que constituían verda~
cleros alardes de desinterés; pues a pesar de la penuria de los recursos públicos, ofrecían hasta 20 at1os de exens.ión de impuestos según la inversión
de que se tratara.
Floreció 1a artesanía y se inició de manera firme la instalación de fábricas, que si 110 eran de grandes propo.rciones servían de estímulo y de
enseñanza
Los productos llenaban las necesidades locales y se distribuían en el noreste y centro del país. Cargamentos importantes salían de Nuevo León
~ándale _crédito:_ muebles bien acabados, camas, cerillos, velas, za.patos, vehces, articulos diversos de cuero, pastas alimenticias, dulce.s, géneros de algodón, sombreros de fieltro, y ya de más altura, se exportaban carretas
carretones y diligencias.
'
Paralelo a este auge, en sentido inverso, vivían los caudillos nuevoleoneses
~ue tan bril~an,tes acciones guerreras habían ganade y que, durante Jarg~
tiempo constitU1an para el gobierno federal una seria preocupación.
Acabar con ese reducto constituía para el general Díaz una necesidad.
La oportunidad para ello se presentó con motivo de la desaparición de los
poderes en el Estado con motivo de la alteraci6n del orden. Se habían efectuado las elecciones para gobernador contendiendo los licenciados Genaro
Garza Garcíay Lázaro Garza Ayala.
'
La pasión en estos casos se desborda. El triunfo electoral había sido de
Garza García; los contrarios no lo reconocieron, trataron de hacer valer sus
derechos con las armas, el orden q uecló roto y el general Díaz, con el pretexto de restablecer la paz, envió al general Bernardo Reyes con el carácter
de jefe de las armas.
'

461

�La elección había sido acertada. El general Reyes, ele prestigio mi.litar,
inteligente, de prendas personales de altura, principió por restablecer el
orden dando plenas garantías a ambas partes.
No habiendo posibilidades de arreglo entre los grupos contencfümtcs y en
atención a. que el Congreso del Estado no se rewúa fue declarado el estado
de sitio. El siguiente paso lo dio la Cámara de Senadores al designar gobernador provisional al general Reyes.
De un golpe cambiaba el panorama en el Estado. Los antes poderosos
e influrentes caudillos quedaron relegados a segundo término. No los persimió el general Reyes; pero tampoco les dio beligerancia para que siguieran
a~ando en la política en las condiciones en que lo venían haciendo.

'

Pronto el general Reyes dio a conocer sus habilidades administrativas Y su
don de gentes. Con 1a misma rapidez se atrajo la simpatía del pueblo y la
colaboración de los hombres de empresa.
Con el carácter de provisional gobernó el Estado de diciembre de 1885
al 3 de octubre de 1887. Durante este lapso logró pacificar el Estado Y
demostrar un dinamismo) espíritu de servicio y honestidad inusitados.
Para acelerar el programa de obras públicas organizó una Jwlta de Mejoras, a cuyo frente quedó nada menos ~ue , ~nzalitos: A pesar de lo
reducido del presupuesto se llevaron a feliz temuno vanas obras de gran
utilidad· entre otras el puente Juárez, para salvar las volwninosas cor:cient6S
del ojo
agua del centro, entre las calles de Allende y Juan Ignacio_ Ramón.
La construcción quedó a cargo del ingeniero Miguel Mayora, pomendo en

de

juego la técnica más avanzada.
También
fierro, y de
las mejoras
del Colegio

fue arreglada la Plaza Zaragoza dotándola de cien bancas de
ocho farolas, cada una de cinco luces. A esto hay que agre~;ir
al Parián, llamado después Mercado Colón; la reconstruccion
Civil; y la construcción del segúndo piso del lado poniente del

Palacio Municipal.
Sin hablar de diversas obras de poco costo realizadas, procede señalar la
iniciación, a fines de 1887 de la Penitenciaría del Estado, que habría de
titularse de grandiosa.
Para cuando entreg6 el general Reyes, el 4 de octubre de 1887·, el gobierno
al general Lázaro Garza Ayala, contaba Nuevo León con líneas telegráficas
que unían los munícipios con Monterrey.
Deja también
plena actividad fabricas de hielo, de azúcar, de almidón,
trigo, aguardiente y de los primeros ensayos de la pr_oducción de cerveza.
La más conocida fue la de don José Calderón establec1cla por las cal!~ hoy
de Zaragoza y de Juan Ignacio Rarn6n. Vale la mención porque seguramente la experiencia adquirida sirvió para la formación en 1891 de la Ger-

en

462

vecerla Cuauhtémoc en la que jugarfan importante papel don José Calderón,
José Schnaider.

y el químico ceJVecero don

La capacidad, diligencia y deseos de significarse del general Reyes dieron
como fruto la integración de más de trescientos talleres, que podían significarse como el primer paso o jalón para superar la categoría de la producción artesanal. Ya comenzaba a cosquillear la palabra industria.

Y puesto que en los umbrales de este amanecer que -vino a dar el perfil
definitivo a Monterrey, como signo de admiración procede mencionar los
nombres de quienes formaron en las avanzadas de las legiones que habían
de darle renombre mundial a Monterrey, como ciudad industrializada:
Valentín Rivero, Luis G. Coindreau, Pedro P. Quintanilla, Rafael Melo,
Carlos Hesselbart, Emilio Zambrano, Pedro MaizJ Francisco Garza Quintanilla, Manuel Bartolomé, Tomás Ortíz, Andrés Hemández, José Calderón,
H. B. Butcber.
Se complementa el cuadro de 1a ciudad, en ese año de 1867, con el funcionanúento imperfecto de los teléfonos, la instalación de la luz eléctrica
en forma rudimentaria, el empedrado de las calles del centro, los tran~as
de mulitas, y los espectáculos teatrales y de circos.
Situación heredada, como queda dicho, al general Garza Aya1a. Para él,
que ya había ocupado ese puesto, significaba una nueva oportunidad de
servir con lealtad, como correspondía a sus principios, al pueblo que lo había
elegido.
Hay que subrayar el hecho de agobio que sufría el Estado en materia económica. Los campos abandonados, la producción en todos los niveles precaria, y la inseguridad en cuanto a1 presente y el porvenir.
A pesar de todo para el general Garza Ayala significaba un reto a su
voluntad de servir. Hombre culto, abogado por capacidad y vocación, pugnó
por implantar un sistema legal de garantías para todos sin distinción de
ideologías. Puso al día los Códigos civiles y penales, designó funcionarios honestos, y abrió las puertas de su despacho a toda idea de progreso, y a toda
queja.
Procuró encauzar en debida forma la educación, impulsó el Colegio Civil
y alentó la iniciación de estudios normales y profesionales de medicina y
leyes.
El clima de tranquilidad que logró establecer Garza Ayala constituyó el
mejor aliciente para el impulso de la agricultura, la ganadeóa y la producción artesanal. Se realizaron varias obras materiales: extensión del servicio
de tranvías, construcción del puente Lerdo, por el doctor Coss, y sobre todo
ello la exposición que tuvo lugar en 1888, con la exhibición de las arte$3.nías
que estaban reclamando por su perfección el título de industriales.

463

�Terminó su gestión el general Garza Ayala con la simpatía y el cariño del
pueblo por su entrega limpia, dejando la impresión de que hizo lo más
que podfa hacer cualquier funcionario dinámico, honesto y patriota.

El cuatro de octubre de 1889 devolvía el bastón de mando aJ general
Bernardo Reyes, que regresaba en carácter de Gobernador Constitucional
electo popularmente. Permanecería en el puesto hasta 1909, año en que
se iniciaba la inquietud política que desembocaria en la Revolución de 1910:
encabezada por don Francisco I. Madero.

CuAR.TA ETAPA

En realidad esta relación es complementaria de la anterior. Merece destac~ por el contenido de todo orden respecto a Nuevo León y particularmente a Monterrey.
Entraba Nuevo León a una etapa trascendental. Había pasado un pe·
ríodo de pesadala El general Díaz, reelecto y vuelto a recibir el poder,
había logrado conquistar de manera firme la ansiada paz. Pesaba sobre el
país un cansancio indescñptible, la paz constituía la máxima ambición. Quedaban los principios bases de las revoluciones en segundo término. La no
reelección sonaba a cascabel roto. Paz, trabajo, bienestar valían más que
cuanto principio había alimentado el espíritu anhelante de libertad.

Posib~e~ente el mism? ~~neral Re'.es no pensó en la posibilidad de que
su com1S1on llegara a s1gruhcar la vmculación estrecha de su vida con )a
de los nuevoleoneses.
En tal _forma penetró en el alma regíomontana, que para él lo más importante rad1ca_ba en que su entrega al servicio del Estado, desafiando los rigores
de una hacienda pobre, tan pobre así que necesitó gestionar se le siguiera
pasando el sueldo de general para poder subsistir.
Pero no le arredraba ni la escasez de elementos pecuniarios, ni el abrumador trabajo que desarrollaba. Su obsesíón era la de convertir al Estado
en industrial, convencido de que la agricultura- y la ganadería y la minería
no serían capaces de producir lo necesario para una administración decorosa, mucho menos para hacer frente a un incremento de la población de
manera de subsistir en condiciones aceptables.
Contaba, así lo expresaba él, con la materia prima el hombre de la
región, leal, trabajador y audaz.
'
Nadie que significase algo en la acción constructiva le era indiferente.
Proc~raba tratar de cerca a todos., descubrir sus alcances y saber así cómo
Y que ayuda debía proporcionarle. Para todos había estímulos además de
los establecidos legalmente. Ello le daba la oportunidad de conocer a fondo
~a cond~cta de los individuos y, cuando las circunstancias lo reclamaban,
mterv;nu para fomentar las buenas inclínaciones o para corregir las que Jo
merec1an.
Por ~upuesto que en no pocas ocasiones, de mutuo propio o por petición de,
parte, intervenía como amigable mediador en diferencias o distanciamientos
surgidos en cuestión de negocios.

No fue para el general Díaz cosa fácil llegar a esta situaóón. Tuvo como
aliados el hastío del pueblo, su experiencia revolucionaria y el conocimiento
personal de los caudillos, que como él, habían peleado por los mismos

Se tra.taba en fin de un hombre inteligente, capacitado en la universidad
de la ;1da, ~ante ~el es~dio y sobre todo honesto consigo mismo, que
no pod1a enganarse m enganar a los demás.

ideales.
Con tales elementos se dedicó a tratar los problemas de cada entidad de
acuerdo con las circunstancias. En algunos casos acercando a su gobierno
a quienes ansiaban figurar; en otros enviándolos como Embajadores a Europa, a Sur América. Y cuando había mayores complicaciones, como en el
caso de Nuevo León, aprovechando la coyuntura más adecuada.

Se disponía de estos recursos humanos en un ambiente preñado de b
.
.
s
~~
mtenc1ones. e había encendido la luz del entendimiento, estaba todo dis~

No existía un caso semejante contra la paz. Media docena de caudillos
prestigiados, valientes y aguerridos -Escobedo, Treviño, Naranjo, Martínez,
Garza Ayala- podían, en cualquier momento, alterar el orden. Con pleno
conocimiento de causa era necesario principiar porque entre sí hubiese algún

distanciamiento.
Creada esa situación, envió al general Reyes, persona de su confianza y
capacitada para el desempeño de una comisión tan delicada.

puesto _para _av~zar y el director, lleno del entusiasmo y de la fe que da
el_ propio valimiento, emprende la jornada que ha de prolongarse por Jaraos
~~
b
La_s puertas pe~anecen abiertas para recibir sin excepción de nacionalidad,
a qU1cnes deseen mvertir, con tal de que sean personas honestas.
Se establece la corriente fertilizante, como las aguas del río que empapa
las tierras promisoras.
• Llegan
,
. me.-&lt;icanos, españoles, alemanes' norteamericanos, franceses, arabes. chinos. . . que prosperan en su mayoría y andando el .:empo d ·
,
_
,
..
e.Jan
aqu1 su fortuna, su ensenanza, sus cuerpos y sus familias, que a su vez se

465

464

H-30

�multiplican aumentando en progresión geométrica el número de los mexicanos.
De aquellos apellidos que llegaron siendo extranjeros ~ora so~ mexi~nos: Hernández, Prieto, Rivero, Be.rardi, Belden, Armendaiz, Maiz, Mendirichaga, Milmo~ Schnaider, Schmid, Buchard, ~~er~ C~, :-'~troth,
Hass, Robertson, Stro22i, Ferriño, Ferrara, Brand1, Pnce. A pnnctpios_ de es•
te siglo llegaron algunos árabes. Descendientes de ell~ pasan re~ta de
·
d" .:~ ·dos entre 0 • ~ · comerciantes industnales y proíes1onales.
mexicanos IS .... ,gw
u=,
Se entrelazan los apellidos: Marcos, Ganero, Canavati, Nader.
Después se agregan los Saide, Giacoman.
Van surgiendo las industrias a partir de 1880, siento que en forma modesta; pero en señal inequívoca del paso de la artesanía a la maqui~arí~.
Sucesivamente salen al mercado nacional, muebles de buena apanenc1a
y magriífico acabado, salas, recámaras, com~dores. L3:&gt; f á~ricas d: ~17..ado
se multiplican, así como las de talabartena, y curnduna, convuuendose
Monterrey en proveedor de numerosos artículos de cuero, entre los que se
cuentan los velices y las sillas de montar.
.
Se distingue también la. fábrica de ladrillo, que habría de propomonar
su producto para la pavimentación de las principales calles de la ciudad,
con resultados notables.
Buen impacto hicieron las fábricas de aguas gaseosas y las de cigaiTos
de hoja de maíz, además de las de dulces de tipo moderno, a las que
se agregaban las panaderias higiénicas.
.
No menos importancia adquirieron las fábricas de artículos de hojalata
y lámina, que variaban desde tinas hasta petac~ y baúl~. _Y ya, que hablamos de láminas ocurre pensar sobre la instalac;1on, en la ulnma decada del
siglo pasado, de más de cuatro fundiciones de fierro. ¿A que obedecía
este fenómeno?
.
las causas Una de ellas radica en la.s disposiciones dictadas
D 1versas
son
•
.
por el gobierno norteamericano en la materia, que dific~ltaba el co~erc10
de lámina. Sin concederle a este hecho gran categona vale co1~s!derar
como más viable que se debiera a dos causas concomitantes:, las facil1dades
dadas por las autoridades a los inversionistas, y lo para m1 ~damen~al,
la abundancia de agua con que se contaba en Monterrey, pues bien sabido
es que las fundiciones por su propia naturaleza, necesitan de mucha agua.
Antes de finalizar el siglo pasado se inicia la gran industri~- Es en 1891
la Cervecería la que pone la muestra. Principia con un cap1ta_l ~odera~o;
pero muy pronto lo aumenta a dos millones de pesos, que eqwval1a a diez
tantos del capital inicial.
Siguen varias fundiciones que llegan a la cumbre a1 finalizar el siglo

con la constitución de la Fundición de Fierro y Acero de Monterrey, con el
enorme capital para esa época de 10 millones de pesos.
Pilares ambos que constituyeron el sostén principal de la verdadera industrialización de Monterrey. Fueron los imanes que trajeron a Monterrey inversionistas, técnicos y hombres dispuestos a trabajar.
Terminaba el siglo XIX dejando la estampa de un Monterrey, que si
ªP«:nas había rebasado los 70 mil habitantes, mostraba una extaordinaria
pUJaJlZa.
Con la industria había florecido el comercio afianzando su posición en
Ja primera línea del noreste del país. Su situación geográfica le daba
gran ventaja sobre las demás poblaciones importantes de Ja región.
Los ferrocarriles de Laredo a México, a Tampico, a Matamoros y a Torreón eran arterias vitales para el intercambio de mercancías para la introducción de materias primas y para la eKportación de productos elaborados.
La alborada descubría un porvenir promisorio.
Y si comercio e industria se complementan en cierto radio, no sería la
unión completa sin la cooperación de las finanzas. No podemos hablar
todavía del poder de las instituciones financieras, sino más adelante, cuando
la importancia económica de las empresas lo reclamaba. Por ah.ora cabe
anotar la existencia de tres Bancos: Milmo, Nuevo León y Mercantil de
Monterrey, que con excepción del primero, siguen operando con ramificaciones que los coJocan en carácter de nacionales.

Se suceden los primeros añoS del siglo actual. El nombre de Monterrey
va cobrando prestigio como centro industrial. Participa en exposiciones nacionales, en Norteamérica y en Europa. Obtienen .sus productos medallas
de oro, pergaminos honrosos y estímulos preciados. Camina de prisa a la
consagraci6n.
Debe subrayarse en justicia que unido al nombre de Monten-ey iba el del
general Bernardo Reyes. Su vinculación a Nuevo León era en forma total.
No existían reservas, la entrega en las faenas sociales y económicas, era igual
en cuanto se refería a la educación, a las garantías individuales y a la
integridad del Estado.
Puede citarse a este particular su empeño decidido y logrado en fijar de
manera precisa los límites con Tamaulipas y Coahuila, causas de largas y
enojosas controversias. En tratándose de Coahulia logró, mediante determinadas concesiones limítrofes que se le reconociera a Nuevo León el título
de fronterizo merced al agregado de una franja de terreno colindante con
el río Bravo, que se bautizó con el nombre de Congregación de Colombia.
Los documentos que obran en los infom1es del general Reyes de los años
de 1891 a 1895, constituyen w1a clara manifestación de su apego a lo

467
466

�nuestro. Son testimonios de lealtad y de amor aJ terruño por él escogido
como propio.
El licenciado Santiago Roel escribió una magnífica obra titulada: Nuevo
León.-Apuntes históncos. Apegado a la verdad, sin que fuese obstáculo
que hubiese actuado en forma brillante en la política en contra del general
Reyes, al hablar de él, expresó:

"El general Reyes fue durante toda su vida lln hombre activo y progresista. Favoreció a su labor gub.ernativa el largo períndo de paz y
tranqHüidad que se inició al llegar el general Díaz a la Presidencia de
la República. Todos los problemas de importancia fueron resolviéndose
paulatinamente y la Nación entró en senda de progreso que jamás antes
había conocido. El sistema autoritario que, por otra parte, el general
Re,oes impuso en su administración, acostumbrado como estaba al mando militar, le alla11ó también numerosos obstáculos. Así es que pudo
dedicarse de lleno a las labores reconstructivas que el Estado, y principalmente su capital, mcr-ecían por la dedicación de todos sus hijos al
trabajo. Fue secundado con entusiasmo en aquella obra por los elemen.tos del garzayalumo y, en gen.eral, por todas las clases sociales, y
aún por muchos destacados corifeos del genarismo, quienes aceptaron
la situa.Gión ya creada y comenzaron a servir en aquella administración."
Cumplida declaración de una persona que en su juventud y ya como
abogado, en unión de otros compañeros hizo por medio de la prensa abierta
oposición al general Reyes. Se destaca la grandeza del gobernante y la nobleza del adversario.
Los primeros años del siglo pasaban entre animoso ajetreo y vigoroso
progreso. Al trabajo que ennoblece se agregaban las representaciones teatrales
continuas: drama, comedia, opereta, ópera, circo ... Una compañía se iba y
otra llegaba. Los éxitos sucedían en el ambiente artístico y en el económico.
A tiempo que se daba impulso a la educación públic~ mediante disposiciones certeras del general Reyes, que alentaban las inscripciones al Colegio
Civil en las Normales, y en las Escuelas de Leyes y de Medicina, en la
Primaria dedicaba la atención más acuciosa, al grado de establecer sanciones a los padres de familia que no enviaran a los niños en edad escolar a las
escuelas. En esa época nacieron los jardines de niños.
Como complemento de este resurgimiento del arte y de la educación, se
formaron en los barrios de la ciudad estudiantinas, que fueron algo así
como el desbordamiento de las tertulias familiares. Daban serenatas y tocaban en fiestas populares.

4{j8

En cuanto a la industria siguió incrementándose sobre todo en lo tocante
a talleres de herrería y cerrajería al contar con la materia prima abundante
de las fundiciones. Aumentó mucho la producción de muebles. Figuraban
en forma de grandes industrias las fábricas "La Mexicana", "Salinas y Rocha" , "La Malinche" y "El Ancora" que ocupaban varios centenares de
obreros.
Llegó el _ambiente industrial al grado de hacer pensar al general Reyes
~n la neceSidad de djctar disposiciones protectoras de los trabajadores. Su
ldea, aceptada por algunas prominentes _personas, se discutía por otras en
forma negativa, aduciendo como razón fundamental que se podía dar luaar
0
a que algunos inversionistas se desanimaran.
, Venciendo oposiciones se 1·ealizó el proyecto del general Reyes, promulgandose en 1906 la Ley sobre Accidentes del Trabajo, la primera disposición
legal en la materia que se conoció en México. El humanismo del general
Reyes triW1faba.
Con signos satisfactorios pasaban los años menos de los que fueran de
dese~, pu~ en 1909 ~ hizo sentir, con cierta fuerza, el movimiento político.
El ano antenor, el preSidente de la república, general Porfirio Díaz, declarab~- al señor Creelman, periodista norteamericano, entre otros conceptos
pohticos, que el pueblo mexicano está capacitado para el ejercicio de la
democracia.
~~as declaraciones, hicier~n el efec~o de una sonora clarinada que repercut'.o en tocio el pais, surgiendo de mmediato Jas actividades políticas contemdas durante treinta años.
En julio de 19l0 debían efectuarse las elecciones de Presidente de la República, de Senadores y Diputados al Congreso de la Unión.
Las corrientes de opinión iban desde el cambio del Vice-Presidente hasta
el del mismo Presidente. Esas corrientes se personificaron, en el caso de
la Presidencia, en la reelección del general Dfaz, y en la designación del
general Reyes.
Rápidamente la candidatura del general Reyes tomó tales proporciones
que alarmó a los llamados "cientüicos" integrantes del círculo de amigos
del general Díaz. Se trataba de los integrantes del gabinete y de los más
altos funcionarios federales. Como contrarios a la personalidad política del
general Reyes, al ver la entusiasta acogida que había despertado su candidatura maniobraron de inmediato para evitar se consolidara esa situación.
Cuando llegó el momento de las resoluciones, a pesar de la presión de los
líderes reyistas y de gran parte del pueblo, al ofrecerse la candidatura al
general Reyes la rechazó de plano. Pesó más en su c,onciencia la amistad
y la le.altad al general Díaz, que el halago de sus partidarios.

469

�Fue así como decidió abandonar el país. El 5 de noviembre de l 909 se
embarcaba para Francia con la nominación de Embajador. Su obra en
Nuevo León se eleva en tal forma, que no podrá ser olvidada.
Coincidíendo su ausencia con una serie de acontecimientos trascendentales,
se cierra esta etapa en la vida política, económica y social de nuestra entidad.

QUINTA ETAPA

La fuerza de las circunstancias obliga a que el período comprendido de
1910 a 1930, signifique un paréntesis en el desenvolvimiento norma1 de la
región.
Se trata de un cambio radical en las instituciones oficiales y privadas que
transformó desde su base la organización política y social, y como consecuencia, las estructuras económicas sufrieron las consecuencias consiguientes.
Principiaron los acontecimientos con una vigorosa acción política. Como
queda dicho al arranque del movimiento la [igura que con mayor atractivo
se dibujó en el panorama político fue la del general Bernardo Reyes. Eliminado por propia voluntad, quedó el tablado nacional libre. ¿ Quién surgiría capaz de arrastrar al pueblo?
Durante el año de 1909 había circulado profusamente un libro titulado
La sucesión Presidencial escrito por don Francisco l. Madero, residente en
Parras, Coah. La obra contenía consideraciones oportunas que merecían
la atención de todos los mexicanos, cualquiera que fuese su posición política
e ideológica.
Con este motivo Madero se puso en comunicación con los ideólogos
políticos a tiempo que les enviaba el libro. Algo se conocía ya de él; pues
había sido Presidente Municipal de Parras, y escribía artículos en periódicos;
pero su contacto principal con quienes se habían significado lo consiguió
mediante su libro.
Es así como entabló correspondencia con los hennanos Flores Magón,
Juan Sarabia, Antonio l. Villarreal, Camilo Arriaga, los hermanos Vázquez
Gómez, Juan Sáncbez Azcona, Aureliano Rivera, Félix F. Palavicini, Roque
Estrada, y algunos más.
Como el campo había quedado libre con la ausencia del general Reyes,
el problema consistia en encontrar un candidato capaz de enfrentarse al
general Díaz.

470

Se barajaron nombres quedando en primer lugar don Francisco l. Madero. La tara de los más radicales consistía en considerarlo un burgués.
Pero la mayoría se impuso y en una convención del partido Antireeleccionista
se lanzó su candidatura.
La opinión pública en un principio acogió aquello con indiferencia, actitud que fue cambiando de manera favorable ante la actitud valerosa de
Madero hasta llegar a la más genuina popularidad.
En cambio en el sector oficial en un principio se le calificó de loco,
y cuando se dieron cuenta de que arrastraba a las multitudes, de la indiferencia se pasó a la persecución sin disfraces. Fue aprendido en Monterrey y enviado a San Luis Potosí poco antes de las elecciones.
Grande fue la conmoción en el país. Las pasiones habían llegado a extremos alarmantes. L-as elecciones se efectuaron en julio de 1910, siendo
declarado triunfante el general Porfirio D.íaz.
Burlada la voluntad popular el ambiente estaba preparado para la revolución. Madero logró evadirse de la prisión de San Luis Potosí, internarse en los Estados Unidos, y desde San Antonio expidió el Plan de San
Luis Potosí llamando a los mexicanos a levantarse en -armas contra el Gobierno, fijando el día 20 de noviembre de ese mismo año de 1910 para
que estallara.
En esa fecha, en la ciudad de Puebla, se dispararon los primeros proyectiles de la insurrección. Aquiles Serdán, sus hermanos y un puñado de
correligionarios &lt;,ombatieron contra el ejército federal. La casa de Serdán se
convirtió en baluarte ; el combate desigual terminó cuando los revolucionarios _habían c~nsumido el parque, haciendo numerosas bajas al enemigo, y
munendo vanos de ellos, agregándose la vida de Aquiles cuando, cesado el
fuego fue descubierto en un escondite, siendo villanamente asesinado.
Había sonado la hora de la acción. A partir de aquella heroica hazaña,
el incendio se extendió a través de todo el territorio nacional.
Surgieron por todas partes los hombres armados dispuestos a jugarse la
vida frente a las bien organizadas fuerzas militares. Todo parecía indicar
que el poder de las armas del gobierno sería decisivo en la contienda. Sin
embargo el poder de la justicia y de la razón contaban de manera notoria
en favor de la causa revoluciona ria.
Las acciones en los campos de batalla favorables o no en los resultados
inmediatos a la insurrección demostraban cuánto significan los ideales. Día
a día aumentaban los contingentes rebeldes y más y más se afianzaba en
la opinión pública la justificación de su actitud.
Bastaron seis meses del fragor de los combates para que el gobierno se
diera cuenta de la inutilidad de prorrogar la contienda armada.

471

�Para Madero, que había pasado al territorio nacional para ponerse al
frente de la Revolución, la lucha sería ardua y el triunfo seguro. Si en 1a
campaña cívica-electoral había demostrado un valor a toda prueba, de no
menos entereza daba pruebas al mantener la disciplina entre los revolucionarios, y en los momentos de los combates.
Cuan.do los funcionarios que rodeaban al presiden te Díaz se percataron
de que no sería posible detener la avalancha, coincidieron en convencer
al general Díaz de la conveniencia de tranzar con los revolucionarios. Para
ellos un arreglo, por radical que fuese, les pemútiría salvar sus intereses
particulares.
En esta dirección se encaminaron las gestiones. Primero tratando de
arreglar mediante concesiones en el plano Ministerial; después proponiendo
la renuncia del Vice-Presidente, don Ramón Corral; y por último aceptando la renuncia del Presidente y del Vice-Presidente.
Por su parte el general Díaz, que se había entregado con pasión a la
causa de la paz, lográndola después de inauditos esfnenos, no era cosa
fácil atizar la hoguera para volver a los tiempos aquellos, en que siendo
actor prominente, había contribuido a destrozar a la patria.
Con profundo dolor, reconociendo la necesidad de su alejamiento de la
vida política de la Nación, expresa en su renuncia;
"No conozco hecho alguno imputable a mí que motivara ese fenómeno social; (la revolución) pero adm.itie-ndo sin conceder que puedo
ser culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mí la persona menos
a propósito para raciocinar y decidir sobre mi propia culpabilidad. En
tal concepto, respetando como si.empre he respetado la voluntad del
pueblo, y de conformidad con el artículo !)2 de la Constitución Federal,
vengo ante la Suprema Representacilm de la Nación a dimitir el cargo
de Presidente Constitucional con que me honró el voto nacional; y lo
hago con tanta más razón, cuanto- qu.e para retenerle- sería necesario
seguir derramando sangre mexicana, abatiendo el crédito de la nación,
derrochando mi riqueza, cegando sus fuentes y exponiendo su política
o conflictos internacionales."

Esto sucedía el 25 de mayo de 1911. El día 21 del mismo mes se firmaba
en C. Juárez, ya en poder de los revolucionarios un convenio que daba fin
a la contienda armada. Los puntos claves son los siguientes:
"Unico.-Desde hoy cesarán en todo el territorio de la República las
hostilidades que han existido entre las fuerzas del Gobierno del Gral.

472

Díaz Y las de la Revolución; debiendo éstas ser licenciadas a medida
que en cada Estado se vayan dando los pasos necesarios para restablecer
y garantizar la paz y el 01'den público."
"Tra.nsitorio.-Se procederá desde luego a la reconstrucción o reparación de las vías telegráficas y ferrocarrileras que hoy se encuentran
interrumpidas. Firman el tratado los señores Lic. Francisco S. Carvajal, en representación de! Gobierno del Gral. Diaz, y en nombre de
la Revolución, Doctor Francisco Vázquez Gómez, don Francisco Madero, padre de don Francisco l. Madero y Lic. José Ma. Pino Suárez."
Ante este hecho, don Venustiano Carranza, secretario de guerra en el
gabinete de Madero, e&gt;..l)resÓ estas visionarias palabras: "Revolución que
tranza, revolución que fracasa."

Por su parte el taJentoso y agudo político, licenciado Luis Cabrera envió
una carta pública a Madero en la que le decía, entre otras expresiones de
penetración realista Jo siguiente:

"Las revoluciones son siempre operaciones dolorosí.simas para el cuerpo social; pero el cirujano tiene ante todo el deber de no cerrar la
herida antes de haber limpiado la gangrena. La operaci6n, necesaria
o no, ha comenzado: usted abrió la herida y usted está obligado a
cerrarla; Pero gttoy de usted, si acobardado ante la vista de !a sangre
o conmovido por los gemidos de dolor de nuestra patria cerrara precipitadamente la herida sin haberla desinfectado y sin haber arrancado
el mal que se propuso usted extirpar; el sacrificio habría sido inútil
y la historia maldecirá el nombre de usted, no tanto por haber abierto
lo. herida, sino porque la patria seguiría sufriendo las mismos males
que ya daba por curados y continuaría además expuesta a recaídas
cada vez más peligrosas, y amenazada de nu.evas operaciones cada 1'ez
más agotar¡tes y cada vez más dolorosas."

El tiempo confirmó plenamente los temores de estos dos personajes, que
el destino uniría dos años después en una lucha reivindicadora, don Venustiano como primer jefe de la Revo1uci6n Constitucionalista, y el licenciado
Cabrera como uno de los más cercanos, leales y eficaces colaboradores.
Razones había de sobra para pensar en forma pesimista. Conforme a los tratados de C. Juárez, serían licenciados los revolucionarios, en cambio los
cuadros políticos, sociales, administrativos y militares del teóricamente vencido régimen porfirista quedaban en pie.
Había cambiado la fisonomía del país. Se abrían las puertas de la Ji-

473

�bertad de prensa, y si en un principio la figura de Madero era enaltecida
no pasó mucho tiempo en que se pasara de la libertad al libertinaje.

El más destacado de los jefes revolucionarios maderistas, el general Pas•

cual Orozco, desconoce al presidente Madero al frente de Ja., fuerzas que

El día 7 de junio de 1911, es decir, 15 días después de Los arreglos de
C. Juárez, entró Madero a la ciudad de México. El recibimiento tuvo
características hmsitadas. Hubo derroche de aJegría, de tal manera, que
la tumultuosa. forma de actuar del pueblo daba la impresión de una locura
colectiva. Don Francisco Bulnes, al comentar el acontecimiento, dijo que
la popularidad de Madero era semejante a la de la Virgen de Guadalupe.
En octubre tuvieron lugar las elecciones. participando tres planillas figurando en ellas como candidato a la Presidencia Madero, y como VicePresidente, respectivamente, el licenciado José Ma. Pino Suárez, doctor Francisco Vázquez Gómez. y licenciado Francisco León de la Barra. El triunfo
correspondió a la primera planilla. Como al iniciarse la campaña palítica
el doctor Vázquez Gómez había integrado la planilla con Madero, y tratándose de una persona de alta calidad intelectual, su exclusión provocó
desajustes profundos entre la plana mayor del maderismo.
Al tomar posesión de la Presidencia don Francisco l. Madero, el 6 de
novie-mbre de ese mismo año de 1911, ya su partido mostraba grietas peligro.~as.
Siguieron días de ajustes administrativos, de tanteos políticos, de críticas
acerbas aun dentro de los mismos revolucionarios, y de rebeldías en el campo
entre las que contaba en primer lugar la. de Emilia.no Zapata~ que al grito
de "Tierra y libertad" dominaba Morelos y parte de Puebla y de Guerrero.
Con ser esto suficiente para mantener la intranquilidad, había que agregar la actitud de la prensa, que a medida que transcurría el tiempo avanzaba su agresividad contra el régimen. Con el fin de contrarrestar en lo
posible la agresiva actitud periodística, un grupo de amigos de Madero fundaron el diario Nueva Era, que poco pudo hacer de provecho.
La opinión pública, antes a favor de Madero ciento por ciento. cambiaba
en su contra especialmente en e) Distrito Federal. En provincia seguía manteniéndose el sentimiento madf'rista; pero la confrnión aumentaba con las
noticias y comentarios de la prensa. de México y con los rumores de los
malquerientes que hacían circular.

Se creó una atmósfera pesada, artificial, pero efectiva, en descrédito de
cuanto hacía o dejaba de hacer Madero. Para él todo caminaba bien, su
optimismo, basado en el ideal de libertad le hacía ver que cuanto estaba
pasando era producto precisamente de esa libertad de que se gozaba y que,
como consecuencia el pueblo seguiría estando con él. Desoyó a sus amigos, fio en
sus enemigos francos y solapados hasta que la catástrofe vioo a probarle el
error en que ~e encontraba.

474

comanda en el estado de Chihuahua. Salen fuel"Uls del gobierno a combatirlo, se efectúan sangrientas bataJlas y es al fin vencido. En esa ocasión
el general Victoriano Huerta, en calidad de general en jefe de la columna
gobiernista se adjudica los laureles de la victoria que poco después ha de
arrast.rar por el lodo de la ignominia.

No se apagaban todavía los ecos de la rebelión orozquista cu.ando estalla
la IJamada "Decena Trágica". Inicia el cuartelazo el general Manuel Mondragón. Al frente de dos mil hombres, entre soldados
línea y alumnos de
la Escuela de Aspirantes, marcha de Tlalpan hacia la ciudad de México
en actitud de rebeldía.

de

•

Son liberados de la prisión los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz.
Aumenta el número de sublevados y fonnándose dos columnas marchan,
una sobre el Palacio Nacional, al mando del general Reyes, quien es muerto
al trabarse el combate. La otra columna logra tomar la fortaleza de la
ciudadela y allí se hacen fuertes. Es el 9 de febrero de 1913.
.Madero pone en manos del general Victoriano Huerta la suerte de su
gobierno. Se combate día y noche hasta el momento en que Huerta se
entiende con el enemigo traicionado a quien había confiado en su honor
de soldado.
Apresados Madero y Pino Suárez son villanamente asesinados el 22 del
mismo mes de febrero. La traición de Huerta le valió llegar a la Presidencia
ele la República.

•
Inmediatamente después de estas tragedias ignominíosas renac10 la revolución, en esta vez con caracteres de total reivindicación en los planos políticos y sociales.
En Coahuila se formalizó el movimiento. El gobernador del estado, don
Venustiano Carranza. y la legislatura local desconocieron al presidente usurpador, general Victoriano Huerta y a todas las autoridades federales y
estatales que lo obedecieran. Quedó consignada esta actitud en el Plan
de Guadalupe finnado en la hacienda de ese nombre el 26 de marzo de
J913, siendo desiguado don Venustiano primer jefe del Ejército constitucionalista, título impuesto a la nueva revolución.
El plan se concretaba a la cuestión política .encaminada. a volver al régimen constitucional, pisote-ado por el más abominable militarismo cuartelario. Había que concentrar la atención revolucionaria en este aspecto, sin

475

�perjuicio de ir estudiando las cuestiones SCX:iales del campo y de la ciudad,
para aprovechar aquello que fuese conveniente.
Con rapidez vertiginosa se extendió 1a revolución en la amp~i~d del__territorio nacional. Puede asegurarse que no se sustrajo a la acc1on pumuva
ningún poblado. En pocos meses sumaban centenares de miles los hombres
annados.
Los combates te-11.ían lugar diariamente, unas veces con resultados favo- ,
rabies, otras adversos; lo que contaba en última instancia es el saldo favorable a la insurrección.
Fueron cayendo en poder de los revolucionarios ranch_os, vill~ ~ ciudades.
Ahora una capital de estado, mañana otra, hasta .reduor al e1erc1to federal

a un territorio sumamente limitado.
Llegó el momento en que el general ~uerta ren_unci~ al poder. huyendo
al extranjero. Designado presidente proVlSlonal al hccnc1ad~ F~anclSCO ?ar•
vajal con él se trató de la rendición incondicional. La expenencta a~nse~aba
un proceder enérgico. Después de algunas vacilaciones aceptó el licenciado
Carvajal la exigencia de don Venustiano.
Con la entrada triunfal de los contingentes constitucionalistas a la ciudad
de México, y ]a disolución del ejército federal, la Revolución había triunfado.

•
\.

Los intereses creados durante el porúrismo no perdían las esperanzas de
conquistar posiciones dentro de la Revolución. Movían los hilos de la intriga, como )o hicieron contra Madero al inflar la_ figu~ de Pascual Orozco,
ahora utilizaban el presúgio guerrilero de Francisco Villa, el Centauro del
~orte, para enfrentarlo al primer jefe don Venustiano Carranza.

Tras una serie de incidentes que principiaron con el ataque y to~a de
Zacatecas por Villa, y después con las convenciones militares de_ la ciudad
de México y de Agu~ientes, más la designación de un presidente pro•
visional, que recay6 en el general Eulalio Guti~rrez. Com_o anteced:nte
existía la e,dgencia de Villa para que don Venust.tano renunciara a la Jefatura. de la Revolución.
Maduró la intriga y los que habían luchado unidos contra _la usurpación
lrnertista, se lanzaron a una contienda todavía más encarruzada que la

anterior.
Las fuerzas que se enfrentaban habían quedado más o menos equilibra&lt;l:15
en potencia bélica; pero de parte de Carranza existía la fuerza de la razon
y de la j~ticia, la fuerza del verdadero ideal revolucionario.

Los ejércitos bien equipados y disciplinados, mandados por jefrs valientes
y foguea&lt;los, se enfrascaron en batallas seguramente en las que, en todos
los tiempos, han sido las más sangrientas y en las que han intervenido
mayor n(1mero de soldados.
Quedan en las páginas de la historia~ en mención de estos hechos de
armas Jos nombres de las ciudades de Celaya, Trinidad, León, Aguascalientes,
EJ Ebano, Chihuahua .•.
La historia, cansada de {:rear se repite. Cierto o no este principio, es el
caso de que de esta implacable contienda surgió un nue,·o caudillo, que
causaría después al país nuevos qucbrantos1 el general Alvaro Obregón, a
quien se le atribuyó el triunfo. Cosa esta que está por dilucidarse puesto que
hubo otros que merecen la primacía, como el general Francisco Murguía;
pero no es esta la ocasión de entrar en pormenores.
Vencida la insurrección \-illista convocó don Venustiano, ya en carácter
de Presidente de la República, a un Congreso Constituyente. Se reunieron
los diputados electos en el Teatro lturbide de Querétaro a fines de 1916,
y después de las labon:s correspondientes se promulgó la nueva Constitución
el 5 de febrero de 1917. En ella se contienen los puntos &lt;le carácter social
que demandaba la época. Cuestiones de los campesinos, de ]os obreros, de
la propiedad del subsuelo ...
Había reservado el destino a México más inquietudes, desasosiego, traiciones y dolor .
Terminaría don Venustiano su período de gobierno constitucional el lo.
de diciembre de 1920, y las elecciones serian el primer domingo de julio.
La campaña elec1oral para fines de 1919 estaba ya en su apogeo. Contendían tres candidatos: !os generales Alvaro Obregón y Pablo González y el
ingeniero Tgnacfo Bonillas.
El obregonismo se manifestaba extraordinariament~ activo y agresh•o; el
om.alismo actuaba con mo&lt;lel'ación y bien organizado. Ambos grupos atacaban a don Venustiano asegurando que trataba de imponer al ingeniero
Bonillas. Esta anna, aun cuando carecía de justificación y de lógica hacía
profunda mella en la opinión pública.
Era notorio que la publiddad de los generales Obregón y González, especialmente la del primero, opacaba la del ingeniero Bonillas PoT rompleto.
Faltaban a éste elementos pecuniarios para competir en ese plano con sus
adversarios. La razón radie-aba en el hecho, comprobado en el momento de
la crisis, que quienes podían ayudar con dinero estaban ron Obregón o con

Gonzá)t'7..
En efe.cto, de los gobernadores solamente estaban con Bonillas d11co. y en
cuanto a los generales el ochenta por ciento respaldaban a Obreg6n o a

477
476

�Gonzále:z. Además, como principio imperativo de imparcialidadJ había dispuesto don Venustíano que de la Tesorería de la Nación no se empleara
un solo centavo. Esta línea de conducta siguieron los gobernadores bonillistas.
No se llegó a las elecciones. El 24 de abril de 1920 se ex-pidió el Plan
de Agua Prieta, a pretexto de una supuesta imposición, declarando desaparecidos los Poderes de la Unión. El movimiento lo encabezaban los obregouistas, general Plutarco Elías Calles y don Adolfo de la Huerta, gobernador
de Sonora.

El ambiente estaba admirablemente preparado. A partir de ese momento,
los generales con mando de fuerI.as, fueron adhiriéndose al Plan sin necesidad de combatir. Y como si esto fuese poco el general Gon7..ález se adhirió
también al movimiento, poniéndose al frente de importantes contingentes
de tropas. La suerte del gobierno estaba condenada a la derrota. Gráficamente el licenciado Luis Cabrera calificó esta revolución de huelga de militares.
Cercado el Presidente de la República con elementos fieles abandonó la
ciudad de Méiáco ocupando varios trenes con destino a Veracruz. Perseguido por los rebeldes se combate diariamente hasta llegar a estación de
Apizaco, en donde la superioridad del enemigo convierte la expedkión en
un desastre.

rrero con cualquier pretexto. El cansancio y e] hambre silencian el campamento. El sueño vence a todos.

Es la madrugada, entre los breñales se arrastran como víboras los soldados
de Herrero,_ y cuando se ~cuentran a corta distancia del jacal que ocupa
don Venust1ano hacen vanas descargas cerradas. Sabían el Jugar preciso en
que estaba y no erraron. Las balas traidoras cumplieron su misión. Nacía
apenas el nuevo día, el 21 de mayo. Cuando se había consumado el crimen
Herrero_ levantand~. el campo: el &lt;!!idáver de don Venustiano y la
detenc1on, en cahdad de pJ1.SJoneros de quienes lo acompañaban.

aparee!?

¡ Digno epilogo del Plan de Agua Prieta!

•
Ha?ían transcmTido tres años después de estos acontecimjentos, y de nuevo
el . pa1s se a~ercaba a nueva tragedia. Como producto del Plan de Agua
Pneta, que dio fin aJ Gobierno Constitucional de don Vcnustiano Carranza
fue ~lecto Presidente de la República el general Alvaro Obregón. Su períod~
tenrunaría el lo. de diciembre de 1924.
Para substituirlo se lanzaron las candidaturas de don Adolfo de )a Huerta
Y d:l general . Plutarco E.üas Calles, unidos en el Plan de Agua Prieta y
desligados radicalmente en esta ocasión.

Con un grupo pequeño de militares y civiles se interna Carranza en la
Sierra de Puebla en donde la traición lo espera. Caminata penosa en lo
flsico y en lo moral. Entereza de Carranza, agobio, desesperación y pesimismo en la comiti\·a. El instinto de conservación obliga a seguir adelante,
desafiando el frio, la lluvia pertinaz, y lo abrupto del terreno, que entre
peñascos y matorrales estrechos las veredas fueron trabajosamente salvadas
por los caballos.

En esta ocasión la imposición la realizó él. Pero antes, conocedor de estas
cuestiones hostigó a los delahuertistas hasta obligarlos a fa rebeldía.

En una apertura de la serranía se presenta un individuo que reconoce el
general Mariel como el general Rodolio Herrero. Lo presenta a don Venustiano en calidad de amigo y conocedor de la región. Se muestra amable
y servicial ofreciendo sus seivicios con lealtad.

El 3 de diciembre de 1923 daba principio la Revolución encabe7ada, contra
su voluntad, por el señor de la Huerta. La lucha fue encarnizada. Murieron
en el campo de batalla fusilados centenares de personajes entre los que contaban en mayor número los generales.

Sigue el grupo sierra arriba guiado por Herrero. Se llega a w1 lugar al
parecer deshabitado en donde se hace alto, diciendo Herrero que allí se per•
nocte, con la seguridad de que no había problemas, pues a corta distancia
tiene sus soldados.

Es _de obse~ar que con algunas excepciones, Ja mayoría de los jefes deJahuertistas hab1an formado parte del Plan de Agua Prieta, es decir, habían
sido convencidos obregonistas.

Es el 19 ele mayo de 1920, va cayendo Ja tarde empapada de la lluvia.
En unos cuantos jacalones se acomodan todos. Queda el señor Presidente
con cuatro acompañantes en el que le señaló el general Herrero, como el
rneJor. Sigue lloviendoJ la noche oculta caras y sentimientos. Se retira He-

478

La opiiúón pública se inclinaba francamente hacia el señor de la Huerta.
pero no así el general Obregón. Obraba contrariando su actitud cuand~
él e~a can~idato. En:onc~, so prete..xto de la in1posición que se decía pretend1a realizar don \ enust1ano lo combatió con las armas en la mano.

Hecha la paz se efectuaron las elecciones saliendo avante fa candidatura
del general Calles. Su administración se distinguió por el ímpetu que dio a
las obras de comunicación y a la cuestión bancaria.

Se proyect6 y se adelantó bastante la carretera de México a Laredo y se
c.onstituyó el Banco de México, único capacitado para emitir bíUetes. Trató
479

�de aquietar antagonismos políticos, principiando por crear el Partido Revolucionario de México con la idea de aglutinar a todos los partidos políticos
integrados por revolucionarios.
El 3 de octubre de 1927 ocurrió un acontecimiento que estremeció de
horror a todo el país. Se aprestaban los poüticos a organizarse para participar en las elecciones que se realizarian en julio del año siguiente.

Un grupo, encabezado por el general Francisco Serrano se reunió en un
hotel de Cuemavaca, con el Yin de cambiar impresiones pues el general
Serrano aspiraba a la candidatura presidencial. Sorpresivamente un destacamento del ejército federal aprehendió a las personas allí reunidas. En
forma que puede calificarse de milagrosa se salvaron el general Antonio I.
Villarreal y el licenciado Francisco J. Santarnaria.
Trasladados en automóviles rumbo a la ciudad de México, todos sujetos
de las manos con alambre, al llegar a un lugar llamado Huitzilac fueron acribillados a balazos, sin fonnación de causa. Llegaron a México los cadáveres
hacinados en automóviles como carneros degollados.
Entre si fue Calles u Obregón quien ordenó la muerte infamante de 13
personas de alta categoría social y política, es cuestión que con detalles ha
recogido la historia. Cabe destacar que el general Serrano había ocupado
la Secretaria de Guerra en la administración de Obregón y desempeñó durante varios años el puesto de Jefe de su Estado Mayor.
La versión del daridoso y cáustico escritor Roberto Blanco Moheno, en su
obra Crónica de la Revolución Mexicana, tomo II es la siguiente:

"Sobre la carretera federal a Cuernavaca, ya: cerca de la tierra caliente, en una de las mil curvas del camino, puede el viajero ver, todavía, catorce cruces de hierro. El sitio se llama Huitzilac, donde Obregón realizó su postrera hecatombe .•. He aquí la lista de las víctimas,
de las nuevas víctimas en le empeño de Obregón de &lt;salvar a México de
sus sa.lvadores': Gral. Francisco R. Serrano, Gral. Carlos A. Vidal,
Cnel. Miguel A. Peralta, Daniel Á. Peralta, Gral. Carlos V. Ariza, Lic.
Rafael .Martínez de Escobar, Alfonso Capetillo Robles, Augusto Peña,
Antonio Jáuregui, Ernesto Noricga Méndez, Gral. Octavio Almada, Lic.
José Villa Arce, Lic. Otilio Go11zález y Enrique Monteuerde fr." . ..

De las órdenes correspondientes dice Blanco Moheno, como si en lugar
de pluma usara una daga florentina:

"Es por la tarde, en el Castillo de Chapultepec, residencia del Presidente de la República, Gral. Plutarco Elías Calles. El Jefe del Eje-

480

ctltivo
, da órdenes a dos generales• • • Usted, Gral• Jos'e Al uarez, en su
c~r~~ter de Jefe de Estado Mayor Presidencial, hará después el escrito
d~rzgzdo al Gral. Clau1io Fo:r. .•• Usted Gral. Fox, me responde con su
vida de esas aprehensiones.. , y de esas vidas. Quiero ver vivos aquí
a todos, sobre todo al 'cabezón'.
"Perdone, señoT Presidente _;nterrumpe
r:
·' es el cabe•
c-ox¿quien
zón?
"Pancho Serrano.
''Fox se cuadra. Va a salir ya. Da media vuelta. Y entonces se topa
de manos a. boca, con la muerte. La muerte viene con un brazo d;
menos, Y chupas en los ojos claros. Es Alvaro Obregón grita:
"Nada de eso. ¡Los quiero muertos, a todos!
"Claudio Fox sabe que el jefe nato del Ejército es el Presidente de
la República. ~oltea a ver a Calles. Está consciente de que hace un
papel
desazrad_o, pero consciente también, de que su obediencia a
Obregon e~ n~cesana, 'Y hasta justa si ha de saluarse la Revolución, conserva la dignidad solamente en la imperturbabilidad de fa cara, dura
"/ angulosa, como labrada a golpes de machete:

7:uy

"Ya oyó usted al señor Gral. Obregón: obedézcalo". •.
·
· Descripción
l ·
• tajante la de Blanco Moheno' de sabor tr'agico.
Menos agrestvo e, mgemer~ Vito Alessio Robles, se ocupa de la misma masacre, en
su art1~ulo ~ublicado en la revista Todo el 5 de no\~embre de 1935. En
lo relaovo dice:

"El general Obregón, desde el Castillo de Chapultepec, dictó todas
las
'
, l ·órdenes, con la anuencia y complicidad de Calles, y Oun
cuando este
u timo tema toda la responsabilidad legal, el moralmente responsable
e.n aquellos
momentos trágicos fu.e el Gral• Obre~o'n
Et
·
•
b
•
s e ord ena ba impenosamente
y el encabezado
del Poder E1·ecutiuo callaba 'Y obedecia
,
.
r
..
sm repicar. En mi infecta prisión supe al día siguiente el asesinato
del general Serrano y de trece acompañantes suyos en la carretera de
Cuernavaca.,. Se mascaba el terror, según gráfica frase de Pérez Moreno" . .•
Sin desmerecer
en cuanto. a fidelidad de los hechos narrad os por Blaneo
.
M h
o eno,. lo .dicho por Aless10
. Robles merece completo ere'd"t
1 o, por tratarse
d
e un historiador de amplia ejecutoria , de seriedad.
Días después, por los mismos motivos se levantaba en armas en Veracruz
el general Amulfo G. Gómez, uno de los militare,s de mayor confianza de

�Obregón. Perseguido sin descanso cayó prisionero encontrándose seriamente
enfermo. Mereció se le formara Consejo de Guerra sumario siendo fusilado.
Estas situaciones se originaron en atención a que el general Obregón pretendía reelegin;e, cosa que indignó a muchos de sus más allegados colaboradores.

•
Abortado lo que pudo ser una revolución quedó libre el camino para
la elección, de nueva cuenta, de Obregón. Previamente se reformó la Constitución de manera de quitar la drástica disposición de la no reelección.

Pero antes es preciso hacer referencia al último levantamiento. El día 3
de octubre de 1929 se rebelaban numerosos militares al frente de las tropas
que mandaban.

En Torreón el general José Gonzalo Escobar. En Chihuahua el general
Marcelo Caraveo. En Veracruz el general Jesús Aguirre. En Sonora el
ge?eral ~opete. En Durango el general Domingo Arrieta, y algunos otros
mas en diver.,os lugares del país .
Una rápida movilización de las fuerzas gobiernistas acabaron en tres meses
con el incendio que amenazaba envolver en llamas todo el territorio nacional.
Co~ esta rebelión abortada te1minó el ciclo, ya muy prolongado, de revofociones, asonadas y cuartelazos.

Realizados los comicios triunfó Obregón. Había sufrido la Revolución
serio descalabro en uno de sus básicos principios. No faltaron los agoreros
que predecían la estancia indefinida de Obregón en el Poder, siguiendo
Wl

los mismos pasos de don Porfirio.
El destino no permitió que se comprobara la predicción. Para celebrar
el triunfo del primer domingo de julio de 1928, los amigos íntimos lo agasajaron con un banquete en el restaurante La Bombilla, el día 17· del mismo

SEXTA ETAPA

En ese lapso tan prolongado, que arranca de 1910 y termina en 1930.
¿qué había sucedido en Monterrey, que es decir en Nuevo León?
·

mes.
Cuando el entusiasmo se desbordaba en alabanzas al ''héroe de Celaya",
un individuo, de aspecto inofensivo, se acercó a Obregón con el propósito
según decía, de hacerle un dibujo. En contacto con él, sin que nadie lo
advirtiese, le disparó un balazo en la cabeza.
Confusión indescriptible; Obregón se doblega pausadamente, estaba muerto.
Varios de los comensales sujetaron al homicida, y una voz fuerte, sonora,
dominó el ambiente, era Aurelio Manrique que gritaba ¡ no lo maten, no lo
maten!
El artero homicida, sin inmutarse, a pesar de los golpes recibidos, dijo
llamarse José de León Toral y obrar por cuenta propia. Sometido al juicio
de rigor se le sentenció a muerte, siendo fusilado.

•
La magnitud del acontecimiento impactó seriamente en la vida del país.
Con el fin de arreglar la situación, el general Calle,, Presidente de la República, convocó a junta a los generales con mando de fuerzas. Después
de varias reuniones acordaron designar al licenciado Emilio Portes Gil, Presidente Interino, quien convocarla a elecciones. Llenados los requisitos del
caso se efectuaron )as elecciones triunf anclo el general Pascual Ortiz Rubio.

482

Como en la revolución maderista, estallada el 20 de noviembre de 1910

no p~ici_pó Nuevo León con las armas, prácticamente la situación soci~
y econom1ca se mantuvo en un ritmo de actividad constructiva.
La industria mueblera había alcanzado un rúvel envidiable. En septiembre
de 1~10, con. ~~tiv~ de las festividades organizadas para celebrar el cent~nano de Ja m1c1acJon de la Independencia, entre los números más atractlvos se cuenta la inauguración del Mercado Juárez con una expo · "ó
· d
ial
,
sic1 n
m ustr
en la que se exhibieron los productos locales, siendo entre los de
~~yor atrac_tivo el calzado y los mue?les. También causaron buena impreS1on los artículos de tocador, como Jabones, talcos, agua florida, lociones,
cremas ...
~n suma, se trataba de un espectáculo alentador, estimulante, que hacía
olvidar, aun cuando fuese por momentos, la agitación política llena de resagios sombríos.
p
~n fastuosidad se efectuó en el remozado Teatro Independencia la fiesta
lummosa de los Juegos Floral~, organizada por la Colonia Española, que
el fondo llevaba una especie melancólica de la despedida, como espanoles, de lo que no era ya sino una reminiscencia de su nacionalismo, envuelto en" el m~to, ya con los colores del verde, blanco y colorado, de la
llamada Colonia Española". A poco andar, con el injerto de las nuevas
generaciones, quedó fundida en la mexicanidad.

:º

483

�El programa abarcaba desfile de carruajes adornados, kermeses, bailes
populares, desfile de tropas, funciones teatrales y de circo, corridas de toros,
y todo cuanto, en estas ocasiones. es motivo de diversión.

El comercio y los Bancos operando con éxito. Había que agregar a los
existentes -Nuevo León, Milmo y Mercantil- las sucursales del Banco Nacional de México y del de Londres y México.
Esta situación se .mantuvo inalterable durante los años de 1910, 1911 y
1912, a pesar de los cambios habidos en el Estado en lo político.

Pero llegó el año de 1913 con un cortejo de acontecimíentos que ensombreció el ambiente. Sí antes Nuevo León había sorteado las dificultades,
las cosas habían sufrido transformaciones de tal importancia que eJ cambio
se imponía.

A la campaña de virulentos ataques emprendida, especialmente en la ciudad de México, siguió ]a llamada decena trágica, que culminó con el asesinato del Presidente y el Vice-Presidente de la República, don Francisco l.
Madero y licenciado José Ma. Pino Suárez, todo provocado por la traición
del general Victoriano Huerta. Crimen realizado el 22 de febrero de 1913.
Había llegado el momento de que Nuevo León hiciera acto de presencia
en los campos de batalla, en los que se reivindicarla el respeto a la Constitución y se aplicarían las sanciones correspondientes a los causantes de
dramas tan repugnantes.
No es este relato el apropiado para hacer una descripción circunstanciada de los hechos relativos. Baste con recordar, exclusivamente, a los
generales de nuestro Estado que participaron en las acciones guerreras, por
ser poco menos que imposible mencionar a los jefes de menor graduación.
He a qui a los que retienen mi memoria: Pablo González, Antonio I. Villarreal, Marciano Gonzá1ez, José E. Santos, Teodoro Elizondo, José Elizondo,
Fortunato Zuazua, Pablo Quiroga, Porfirio G. González, licenciado Pablo A.
de la Garza, Gregario Morales Sánchez, licenciado Aarón Sáenz, Anacleto
Guerrero, Bonifacio Salinas Leal, Federico Amaya, Juan F. Azcárrate, José
López Zuazua, Jesús Santos Mend.iola, José Cavazos, Aristeo Canales, Juan
B. Lara, Francisco G. Peña, ReynaJdo Garza, Jesús M. Garza, Jesús Garza
M., Jesús de la Garza, Heliodoro Pérez, Jesús Morales, Armando Garza Linares, Daniel Gutiérrez Santos, Félix Lozano, Absalón Lozano, Ismael
Hernández, Manuel Flores, Lázaro Alauís.
En la medida en que los hombres del Estado participaban en estas actividades, disminuía la vitalídad económiea. Llegó el caso de no quedar en
algunos Municipios un solo hombre capaz de empuñar un arma que no se
fuera a la revoludán. Como se sucedieron las campañas guerreras por diversas causas, del 13 hasta el 30, no cesó la agitación salvo breves períodos

4.84

en los que no había tiempo suficiente de tranquilidad para regularizar los
negocios.
A pesar de todo: pésimas comunicaciones, cambios bruscos de autoridades,
falta de garantías, carencia. de materias primas, y cuantas trabas se presentan
en estos casos, el ritmo de trabajo siguió aquí aun cuando en fonna irregular.
De las industrias que con más
fábricas de muebles, de zapatos y
lidad de la fabricación de sillas
Por supuesto que para traer la

eficacia trabajaron, es de mendonar a 1as
de ropa. "La Malinche" hizo uoa especiade encino, resistentes y de buen aspecto.
materia prima había que hacer prodigios.

Las incomunicaciones ·e sucedían, primero en la lucha contra el usurpador Huerta -1913-1914-; después en la contienda entre Carranza y
Villa -1915-1917-; más adelante con motivo de] Plan de Agua Prieta
1920; y posteriormente con la revolución encabezada por don Adolfo de la
Huerta -1923-1924-; a la que siguieron los movimientos de los generales
Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez_, para cerrar el ciclo de pronunciamientos -1929- ron Ja revuelta que dirigió el general José Gonzalo
Escobar.
Sin entrar en detalle$ sobre la materia económica-social, cabe decir que
en este lapso se detuvo la expansión ele los negocios. De 1910 a 1920 la
población de Monterrey pennaneció estática, y con pocas alternativas favorables, puede decirse lo mismo sobre producción, comercio y movimiento
financiero.
En lo que respecta a diversiones, rara vez se careció de espectáculos teatrales. Cabe asegurar que hubo un notaple auge, especialmente en la comedia, así como en lo que respecta a la operela y a la zarzuela, que mantenían el interés del público por tiempo indefinido. Las estadías de las
compafüas se contaban por meses.
A fuerza de escuchar día a día, durante años, las peripecias de los combates, y de percibir el estruendo de los fusiles y de los cañones, se llegó a
considerar todo ello como parte de la vi&lt;la mdinaria.
Transcurría el curso de los sucesos marginando la tragedia para dar lugar
a la distracció11, como válvula de escape. De otra manera podía convertirse la ciudad en un manicomio o en un cementerio.

485

�SÉPTIMA ETAPA

Se inicia la corriente finne ea el munclo complicado de los negocios a
partir de 1930. Había pasado la pesadilla de los cuartelazos y todo hacia
suponer que :;e entraba a una nueva perspectiva llena de promisiones.
No era cosa fácil sacudir el marasmo que había causado la suresión de
acontecinúentos bélicos, que dejaba un remanente emocional propicio a la
desconfianza. Algunos hombres de empresa decían que convenía ~perar
a que se aclarara la situación. Si bien el t'strucndo de las anuas había cesa.do.
ocupaba su lugar la demagogia, agraria y religiosa.
Urgía tomar una decisión, se había perdido demasiado tiempo y las vacilaciones a nada conducirían. Se decidió la cuestión por el la.do positivo,
había c¡uc trabajar.
Ante la inercia de la mayor parte de los hombres de empresa del país&gt;
se hizo sentir el impuL'iO que aquí se daba a la producción en todos los
órdenes. Las industrfas ya establecidas robraron su posición correcta: mejorar instalaciones, administración y calidad. El comercio a dar señales de
actividad a través de toda,; las líneas de comunicación. Las instituciones
crediticias a operar en la forma más dinámica posible. En marcha toda
acción.
Nacen nuevas fuentes de trabajo, aumentan los Bancos y se instala el líl
de julio de 1933 la primera financiera, "Sociedad General de Crédito". Con
este alarde de optimismo despiertan quienes no querían creer en las posibilidades de paz.

construcción caminó velozmente a su integraci6n, teniendo como base abundanria de cemento, de fierro estmctural y de piedra arrancada al ceJTO de
las Mil.ras y del Topo Chico.
Grande impul'&gt;O recibió la elaboración &lt;le hilados y tejidos, y con elJo se
multipliraron las fabrkas de camisas, de pantalones y de ropa interior.

Al ser substituidas las cajas de madera por las de cartón surgieron las
industrias de papel y cartón. Como complentarias se instalaron las impresoras.

Jugando carreras competitivas el comercio ocupó la posición que le correspondía, llegando al extremo de colOC.1rse en primer lugar después del Distrito
Federal.
Por cuanto a las finanzas se llegó a alturas insospechadas. Aumentaron
notablemente los Bancos, las Financieras, las Sociedades Hipotecarias y de
Seguros de toda índole. Cabe aquí mencionar, con Jos honores merecidos
que varias de est.as Instituciones han adc1uirido una categoría nacional, pues
operan en todo el país. (En mi libro Grandeza de Monterrey me ocupo con
pormenores de esta cuestión.)
Puede todavía caber una mención más de la potenria productora de
Monterrey al recordar que numerosas industrias, además de contar con unidades en diversos lugares del pais, han instalado otras plantas en el ex-

tranjero.
Uu índice confiable es seguramente el relativo a la estadística del Seguro
Social. En 194-5. la inscripción de trabajadores sumaba 20,000 y 40,000 los
beneficiarios; los patrones inscritos llegaban apenas a 2,100. Al año siguiente la consu]ta cx1:ema fue en número de 489,627, la hospitalización ele
3,710, partos de 1.532, e intervenciones quirúrgicas de 1,464.

En esa tarea de reconstrucción pasan los primeros diez años para llegar
al de 1940. Duras pruebas habían siclo vencidas. Las pérdidas anticlericales
del general Calles, las actuaciones socialistas clel Presidente ele la República,
general Lázaro Cárdenas, los discursos incendiarios del licenciado Vicente
Lombardo Toledano, los desmanes de líderes obreros que intentaron suplantar el Hímuo Nacional y la Bandera Tricolor por el himno bolchevique
y la bandera rojinegra.
El carro del progreso impulsado por la iniciativa particular estaba en
marcha&gt; no babia que detenerlo, y no tan solo no se le detuvo sino que,
todo lo contrario, con un ímpetu digno de la noble causa, a partir de la
iniciación de los añóS cuarenta, se le dio todavía más impulso.

Las consultas médicas en el año de 197'.J se estiman en 3.000,000; ingresos
a hospitales i2,000; intervenciones quirúrgicas 26,000, partos 37,000.

Por todas partes se levantaron edificios fabriles, ya con la maquinaria
más moderna. empleando los procedimientos técnicos adecuados. La gama
de nuevos artículos fue ganado el mercado nacional.
Nació la industria química en grande escala, formándose- varios grupos
de gran capacidad económica y variedad de productos. La industria de la

Todas las atenciones médicas se .realizan en hospitales y clínicas propiedad
del Seguro Social, en lo que se han ínvertido centenares de- millones de pesos.
En el año de 1973, la inversión en un hospital y 6 clínk.as llega a la cantidad ele $311,530,000.00. Y la programación siguiente abarca un hospüal de
psiquiatría, otro especial, edificio para enfermería, ampliaciones de varias

486

Las atenciones se prestaban en edificios rentados y hospitales subrogados.

La población de fa ciudad consistía en 250,000 habitantes.
El panorama actual -principios de 1974- es como sigue:
Habitantes caku1ados 1.200,000, ele los cuales están asegurados: permanentes, 230,000, correspondiendo 850,000 beneficiarios. A esto hay que agregar 30,000 eventuales fabriles y de Ja construcción, estimándose los beneficios

en 100,000.

487

�clínicas, oficinas administrativas, y dh-ersos edificios complementarios. Esta
segunda etapa suma: $ 240,145,000.00.
Por supuesto que la Delegación de Monterrey recauda, por cuotas obreropatronales, alrededor de novecientos millones de pesos anuales.
Al iniciarse en Monterr.ey la seguridad social presidía la República el
general Manuel Avila Camacho; gobernaba el Estado el licenciado Arturo
B. de la Garza, y era Presidente Municipal de Monterrey don Constancia
Villarreal. Fungía como Presidente de la Cámara de Comercio e Industria,
don Miguel Margáin Z.Ozaya; del Cmtro Patronal, don Antonio L. Ro&lt;lriguez.
La administración general del Seguro Social estaba a cargo del licenciado
Ignacio García TéUez y en la administración local se encontraba el licenciado Pablo Quiroga.

•
Pasemos a otros renglones tan interesantes como este. Me refiero a la
Educación Pública. Su importancia requería de menciones específicas en
multitud de situaciones, que la índole de este estudio no nos lo permite.
Trataré de pre.~entar el panorama a grandes rasgos, procurando dar una idea
más o menos cabal del problema.
Del informe rendido por el general Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
del Estado, el 16 de septiembre de 1942 presentamos los sigui~ntes datos:

"La tarea educativa está dividida entre la Dirución de Educación
Primario y Superior del Estado, que tiene a su cargo la Enseñanza Primaria y Secundaria, y el Consejo de Cultura Superior que controla
la Enseñanza Profesional en sus diversos aspectos, incluyendo la que
se imparte en la Escuela Normal para Maestros.
E11 el ciclo escolar 1941-1942 funcionaron 397 escuelas primarias oficiales, atendidas por 1,417 maestros. La matríc-ula alcanzó la cifra de
52~07 alumnos, 27,l 11 varones y 2SJ92 mujeres.
La iniciativa privada sostuvo 18 escuelas, atendida.s por 120 maestros,
matriculándose 7,033 alumnos, siendo 3p03 varo11es y 3,430 mujeres.
Lo que da un total de 86,895 alumnos, frente a la estimación de
105;)40 niños de ambos sexos.
Las cantidades invertidas en la Educación en el año fueron las siguientes: Gobierno del Estado $ 2.831,483.23; Gobierno Federal .••
$ 834,114.80, y particulares $ 439,799.40. En obras materiales, nuevas
aulas y reparaciones, el Estado gastó $ 375,907.13.

Los ingresos ~el_ Estado durante el ejercicio del lo. de agosto de
1941 al 31 de ¡ulto de 1942 sumaron la cantidad de $ 8.079,871.00.
En el lapso de 31 años que dista de esta época -1941-1942- a la de
1973, la distancia. en tiempo no es tanta en relación a la transformación sufrida.
Afg~nos datos sobre los mismos renglones glosados nos darán la
noram,ca de esta gran transformaci6n.

pa-

El día primero de marzo de 1974, el Gobernador del Estado, Dr.
Pedro. Zorrilla Martínez, rindió a11te el Congreso del Estado y representaciones de todos los sectores sociales, locales y nacionales, su Informe
comp~endiendo el año de 1973. El acto tuvo lugar en el amplio salón
del Cinema Río 70.
Se imp~~tió por e_l Gobierno la educación primaria y preescolar a
310,735 mnos, atendidos por 7,022 Profesores, en 722 instituciones. En
~l añ~ ,se construyeron 546 aulas, 29 laboratorios y 3 talleres con una
mversion de $ 76.343,000.00 de lo que aportó la Federación 62 millones
843 mil p~sos; el Gobierno del Estado 7 millones quinientos mil pesos,
y los particulares 6 millones de pesos.
El gasto total en ~a educación pública pasó de 650 millones de pesos,
de los cuales se aplicaron a la Universidad 98 millones. La diferencia
con lo gastado en 1942 es estratosférica.
Debemos agregar e11 materia educativa la existencia de m&lt;ÍS de cincuenta. cole~ios particulares, el Instituto Tecnológico de Monterrey y
las Universidades de Monterrey 'V Regiomontana. Entre todas estas escuelas puede estimarse un alum~ado de 20 mil jóvenes y niños.
La capacidad económica de la región impone sus reglas. Si en 1942 los
ingresos directos del Estado sumaron 8 millones de pesos, en 1973 alc~nzaron la cifra de. 822 millones. A esto hay que agregar las aportaciones de la Federación para educación y obras públicas que pasaron de

1,20() millones de pesos".

•
Muestra política del grado de avance económico conglomerado social
se refleja en el panorama recreativo, que abarca lo familiar, lo social y
lo colectivo.
En todos los órdenes ha podido apreciarse una amplia gama de actos
recreativos, que van desde la famiHa, a los clubes y se manifiestan con
esplendor en las plazas y parquei¡ públicos.

489
488

�Aparte de significar esta actitud ciudadana UO&lt;c"\ magnífica demostración
del poder adquisitivo de la mayoría de la población, es un escape merecido
al espíritu sometido al trabajo creador, que necesita del ambiente reparador.
Las funciones teatrales se suceden ininterrumpidamente, con la presentación de los más destacados artistas y las obras de mayor categoría en la
comedia, la opereta y la revista.
Es de anotar el vigor adquirido por los grupos locales aficionados al
teatro, cuya calidad artística viene afinándose en forma notable. Mantienen
en actividad, con notorio éxito, diversos teatros, corno el del Maestro, d
Grillo, de la República, etc.
De esta.&lt;; meritorias actividades han surgido actrices y actores que forman
parte destacada de Compañías Metropolitanas.
Los circos nos visitan con frecuencia divirtiendo y llenando con público
juvenil sus carpas. En forma permanente actúan los espectáculos de aparatos,
que tienen como eje los caballitos, antiguos y siempre nuevos.
El carnaval popular aparece desterrado definitivamente de nuestra ciudad.
Ha quedado reducido al Casino Monterrey y a algunos otros centros sociales. Tal vez sea lo más apropiado pues la última vez que se llevó a
cabo popularmente, hará de ello unos diez años, resultó desastroso, por las
incalificables tl'Opeñas cometidas por individuos incontrolables.
Por supuesto que estas fiestas rwnbosas en otras partes tienen gran acep-tación, aun cuando, si deja utilidades el turismo se pagan muy caro. Se
estima que en Río de Janeiro, Brasil, hnbo más de trescientas muertes en
este último carnaval. ¿ Cuánto vale una vida humana?
Por fortuna en nuestro medio no hacen falta esas fiestas populares, pro-

picias al desenfreno de las pasiones bajas.
Agregamos a los espectáculos ya mencio1;1ados, las corridas de toros, el
futbol, el beisbol, el basketbol, la natación, el ciclismo, etc, Bien podemos
decir que está saturado el ambiente de diversiones.
Buena llave para cerrar la puerta que nos ha permitido asomamos a la
evolución política, social y económica de Monterrey.

TRES BEN1TEZ GOBERNADORES DE NUEVO LEÓN
GEJtARDO DE LEÓN TORRES

Soc. N uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs

que existen actualmente en el Estado de Nuevo León
son, ~asi segurament~, descedientes de las primeras del mismo apellido establecidas, desde el siglo XVIII, en la ciudad de Linares, del mismo estado.
FAMILIAS BENÍTEz

, ~parecen, en documentos antiguos del Archivo Municipal de Monterrey,
umc:_amente _dos personas de apellido Benítez en el siglo XVII: Diego de
Bemtez, ~estigo en un poder fechado en 1642, quien, al parecer era vecino
de esta cmdad, 1 y Juan Benítez, quien solicita una merced el año de 1698
1
vecino del Real ~e San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama, N. L. )
y uno de sus pnmeros pobladores. 2
El prim:er asiento e~- el archivo parroquial de Linares, con este apellido,
es el bautlSlllo de la nma Juana Antonia Rita Benítez nacida ah' el 11 d
· · d
,
1
e
Jumo e 1773, y lo siguen las partidas de dos hermanos de ella. Sus padres
se_ habían avecindado en el lugar procedentes de la Villa de Revilla (hoy
Cm~ad Guerrero, !amps. ~, de tal manera que podemos considerar al progem_t?r, don Antom~, Dommgo Ilenítez y Palacios, como el genearca de estas
f~lias en esa_ ':gt~n. Algunos. de los hijos mayores declaran en algunas
ocasiones ser ongmanos de la misma Revilla. Como esta población fue fundada el 10 de octubre de 1750, 9 es probable que este don Antonio Domin
·
go
haya s1'do de sus pruneros
pobladores.
T~e.s de sus nietos, don Francisco Benítez Herrera, doña Isabel Benítez
Dávila y don Francisco Benítez Muñoz, vienen a constituir los troncos de
• CAVAZOS G., Israel, Protocolos del archivo municipal de Monterrey 1599-1700
Ramo Civil. Vol. V /626. Monterrey, ITESM, 1966.
·
i CAvAzos G., Israel, Cedulario autobiográfico de P!'bladt&gt;Tts y conquistadores de
Nuevo León. Céd. No. 38. Monterrey, U.N.L., 1964.
1 GARZA, Ciro R. de la, Historio. de Tamaulipas, Anales y efemérides, 1956.

490

491

�otras tantas ramas: los Benítez y Pulillos, los Garza Benitez y los Benítez
Gutiérrez, algunos de cuyos descendientes llegaron a destacar brillantemente
en diversas actividades cívicas de la población y del estado.

Santa Ana de Tampico fuf fundada el 12 de abril de 1823, con 60 familias que llegaron de Alta.mira (Tamps.) y Pueblo Viejo (Veracruz) ,i
y entre ellas fueron ]as de apellidos Segovia y Benítez, de las que sabemos
qut", recién emigradas de la Península, residieron en el Puerto de Veracroz.
Un hijo de don Romualdo Antonio Segovia (quien figura :ntre aquell~s
fundadores), don Wenceslao Segovia Benítez, Hegó a avecmdarse a
nares procedente de Tampico, a mediados del siglo. XIX, y ahí :~tron~o,
por matrimonio, con la familia Garza Benitez, aparec1.endo en sus d1ligenc1as
matrimoniales una dispensa del Gobernador de la Mitra en Monterrey, por
consanguinidad en tercer grado, con lo que nos queda. deníostrado que
éstas eran las mismas familias desparramadas por el antiguo Nuevo San-

L!-

tander, hoy Estq.do de Tamaulipas.
Tomaron parte activa eo la administración pública dt Linares o como
representantes al Congreso Local del Estado, dur_a~te el siglo pasado, don
Francisco Benítez Herrera, &lt;lon Jesús Benítez y Pm11los, don Wenceslao Seg_ovia Benítez, los hermanos Vicente, Manuel, A~toni~ y Juan de D~os Gana
Ben'itez, el doctor Joaquín Benítez Gutiérrez y el hcenciado Pedro ~emtez Leal.
Todos como vimos, emparentados entre sí, y todos grandes entusiastas de las
causa: republicana y nacional, cuando las vicisitudes en que se vio involucrada la patria, así lo hubieron exigido.
Posteriormente, a principios de este siglo, cuando el largo periodo gubernamental &lt;le don Bernardo Reyes había colmado la medida de condescendencia de los nuevoleoneses, como clamor fue levantándose en todo el
Estado un movimiento de inconformidad. En Linares, organizaron don Juan
de Dios Garza Benítez y don Wenceslao Segovia Benítez con otras personas,
el Club Gerónimo Treviño de filiación política antirreyista.

DoN J:t:sús MARÍA B:t:NÍTEz Y PINILLOS

De entre todos los miembros de las familias Benítez que mencionamos,
quien se destacó más notablemente por su entreg~ a las ca~sas civ'.e~s Y
libertarias de México, fue sin duda alguna don Jesus Ma. Berutez y P1mllos.
Originario de la propia ciudad de Linares, donde nació el día_ 23 de feb~ro
de 1828. y creemos que su estirpe, al meno,s por tres generaciones, sea lma-

reuse, pues aunque las partidas de bautismo y la de matrimonio de sus
progenitores, don Francisco Benítez Herrera y doña Tómalos Martínez ele
Pinillos, no se .han encontrado, parece que al menos el padre fue originario
de ahí, pues ahí celebraron su matrimonio, en 1793, los abuelos paternos,
y en esa también falleció su abuelo nueve años después. Ya para 1822 aparece don Francisco como Regidor del Ayuntamiento de Linares, e ininterrumpidamente forma parte del mismo durante muchos años llegando a ocupar
la alcaldía primera el día 6 de enero de 1834.

Al contraer don Jesús María matrimonio coa las hermanas Felipa y Juana
Leal y Tor.rea sucesivamente, estrecha sus vínculos con algunas otras personas que colaboraron también en la forja de los destinos de la patria en
aquellos angustiosos años, como su hermano político, don Andrés Leal y Torrea, Alcalde de Linares,_ y Diputado a la XI Legislatw-a del Estado por
1857-1860. Sus concuños, don Pedro José García, también Alcalde de Linares, Diputado local, Vice-Gobernador electo y Encargado Constitucionalmente del Poder Ejecutivo desde el 18 de febrero de 1850, por muerte
del gobernador don José Ma. Parás; y el doctor José Sotero Noriega, genearca de su apellido en las regiones de Linares y Ciudad Victoria, que aunque originario de Zacatecas, arraigó desde muy joven fuertem[!nte en el
Estado, habiendo llegado a ser diputado local y representante de Nuevo
León al Congreso Constituyente de 1857. Es además autor de la primera
Geografía del Estado de Nuevo León, publicada, en forma de artículo, por
don Manuel Orozco y Berra en su Diccionario Universal de Historia 'V Geografía~ editado en la ciudad de México entre 1853 y 1856. Don Jo,'&gt;é ·sotero
fue padre de otro ilustre nuevoleonés, el doctor Pedro Noriega, legislador,
médico eminente, director del Colegio Civil y maestro de grata memoria
para varias generaciones de preparatorianos y estudiantes de medicina. A él
se refiere el doctor E. "Brondo Whitt en sus memorias, diciendo: "Traduce
a los autores alemane.s, y puede dar clase de mate.mS.ticas a los ingenieros."~
Por la familia Leal y Torrea también emparenta cJn la estirpe, auténticamente nuevoleonesa, del cronista y capitán Alonso de León, en virtud
de que una hija del general Alonso de León, el gobernador, casó con el
capitán Antonio Leal, descendiente de fundadores, quien fue subjefe de la
expedición a Texas contra los franceses el año de 1686; y éste a su vez,
abuelo cfel capitán Anto.nio Leal de León que acompañó a don José Escandón
a la conquista pacifica de la Nueva Santander, y fundador, con 46 familias,
de la Villa de Burgos el 20 de febrero de 1749. 6

'

• BRONDO

• lb.

492

• GARZA,

Wmrr, E., Nuevo León (novela de costumbres), México, 193§.
Ciro R. de la, op. cit,
,, .

493

�.,

Este capitán Leal de León fue abuelo de don José Antonio Leal de León
y Gómez de Castro, quien se casó en Linares con doña Trinidad Torres y
Gó.tne-L de Castro, pertenecientes ambos, por el último apellido a otra
familia de raigambre netamente norteña. Estos señores, pues, fueron los
padres poñticos de don Jesús Ma. Benítez y Pinillos en sus dos matrimonios,
legando así a sus hijos una prosapia que los vincula, con hondas raíces, al
solar nuevoleonés.
Aunque no por lazos familiares, también cultivó relaciones fraternas mien•
tras la vida se lo permitió, con algunos otros linarenses distinguidos, aun•
que algunos lo hayan sido también por adopción, como el doctor Manuel
Z. Doria, diputado federal por Nuevo León e hijo político de nuestra he~
roína de 1846, doña Josefa Zozaya; y con su hermano, e] coronel y !icen•
ciado Juan C. Doria, valiente soldado de Jas huestes republicanas, héroe del
Cimatario cuando el sitio de Querétaro en 1867, también legislador federal
y gobernador de los Estados de Nuevo León e Hidalgo.
Características del señor Benítez y Pinillos durante sus gestiones públicas
fueron su rectitud y su apego a las disposiciones legales establecidas.
Cuando, durante la Guerra de Reforma, después de que don Santiago
Vidaurri y sus huestes norteñas fueron derrotados por Miramón en la batalla
de Ahualulco, y con el pretexto de que don Juan Zuazua, su subordinado,
se había puesto a las órdenes del ministro de la guerra, don Santos Degollado,
con una fuerza de 5,000 hombres, aquél montó en cólera y ordenó a sus
subalternos (Aramberri, Escobedo, Zaragoza y Garza Ayala además de Zuazua) que regresaran al Estado, sin tener en cuenta el peligro que para las
fuerzas liberales entrañaba aquel mandato, mostrándose en franca rebeldía,
obligando por ello una profunda división entre los caudillos nuevoleoneses,
quedando frente a frente Zaragoza, Escobedo, Aramberri, Garza Ayala, Na•
ranjo, Treviño y Pedro Martínez contra Zuazua, Quiroga y el propio gobernador Vidaurri, al desconocer éste la autoridad del ministro de la guerra;
llegando a amenazarlo, mediante un decreto, en considerarlo como enemigo
de la paz del Estado si llegaba a pisar su territorio.7
Cabe hacer la advertencia que por aquel entonces esa rebeldía no creció
al grado de negar la autoridad del jefe de la nación, pero sí mostraba,
aún a los ojos del menos perspicaz, a lo que era posible que llegara aquél
hombre cuando se sentía herido en su amor propio o cuando consideraba
en peligro la autocracia con que manejaba esta extensa zona del territorio
nacional. Degollado desconoce entonces la autoridad de Vidaurri, nombrando
en su lugar, como gobernador y comandante militar del estado de Nuevo
León y Coahuila, al general José Silvestre Aramberri.
' RoEL, Santiago, Nueuo León, apuntes históricos. Monterrey, 1948.

494

Con este motivo llegó a Linares un correo, procedente de Galeana con.
d~dendo ~os pliegos para
akaJde de esta ciudad, que 1o era do~ Trimd~d Gut1errez de Lara, quien se negó a recibirlos y se los turnó al vicepresidente del Ayuntamiento, don Jesús Ma. Berúte-z y Pinillos. Estos pliegos
no eran otros que el Decreto de Degollado, fechado el I l de septiembre
de ~859, por_ el que destituía a Vidaurñ y designaba en su lugar a Arambern, una circular del día 12, con la que Aramberri hacía responsable
al Juzgado Primero de Linares si acataba las órdenes del señor Vidaurri
y un oficio personaJ del propio Aramberri.

:1

Benítez y Pinillos, a la sazón de 31 años de edad, se ve en la necesidad
de convocar al vecindario para participarles el contenido de los documentos
Y ha.cerles saber las razones porqué era él quien estaba haciendo fa con•
vocatoria, en virtud de que el Presidente en funciones se negó a afrontar
la situación prete:,,.1:ando estar enfermo ("aunque no lo estaba" --dice el
acta respectiva).
En la zona sur del Estado siempre simpatizaron con los caudillos oriundos
de la re~ón (~sco~ed? y Aramberri), y fue abierta la antipatía que se le
tuvo a V1daum, pnnapahnente en Linares. Sin embargo, don Jesús María
sorteó con habilidad la situación y la evidencia ha quedado patente en el
acta aludida, levantada el día 17 de septiembre de 1859, que contiene los
párrafos siguientes:

.".Ji_s innegable la _l~gitimidad de autoridad del Sr. Gral. en Jefe para
calzfu:ar los actos militares de todos los generales y jefes del Ejército Cons.
titucional, así es que esta parte del Decreto no ataca en nada la Constitución Federal ni la del Estado. ¿Pero puede legalmente destruír al
Gobernador de tm Estado y/o nombrar, aún provisíonalmente, a la per•
sona que lo sustituya?"
Y citando el Artículo 116 de la Constitución Federal y los Nos. 103 a
105 de la Constitución del Estado de Nuevo León, concluye:
"El actual Gobernador debe ser acusado ante la Legislatura del Estado del deliJo a que se refiere el Decreto del Sr. Gral. en Jefe del
Ejército Federal, más entretanto, sus actos son legales a juicio de los
que suscriben."
Se acuerda contestar los pliegos de Aramberri con las siguientes resolu.
ciones:

"la.-Se reconoce al Gral. Aramberri como Jefe de las Fuerzas de

495

�Nuevo León. y Coahuila en vírtud del nombramiento hecho por el G,al.
en Jefe del Eiército Federal.

Fechada al dfa siguiente, en nueva acta, el Ayuntamiento acuerda:

"Dirigir una comunicación al Sr. Gral. D. J. Silvestre Aramberri
que ocupó el día de ayer esta plaza, suplicándole a nombre de este

2a.-lnterín la H. Legislatura del Estado no declara reo al Gobernador Constitucional del delito que lo acusa el mismo General en Jefe,
esta dudad lo considera legalmente investido de las facultades que le
da dicho cargo."

vecindario que se sirva SU!fJender los movimientos müitares sobre las
fuerzas del Gobierno del Estado, 1 otra al Sr. Quiroga que de dichas fuerzas se halla más inmediato, para que mspcnda las suyas sobre las
del Sr. Aramberri; entretanto que una comisión de este vecindario
ocurre personalmente con instrucciones de él a m,anifestar al Supremo
Gobierno del Estado el profundo sentimiento con que, de desarrollarse
en él la guerra ciuil y cuál sea en su concepto el remedio con que deban
cesar los males consiguientes a esa guerra . .. " 11

y termina:
"4a.-La población de esta ciudad, prescindiendo de la cuestión legal se someterá a la resolución de la mayoría del Estado." 8

¡ Hasta aUá llegaba el celo con que defendía la legalidad el joven Alcalde
de Linares! Su firma encabeza una lista de cuarenta y ocho ciudadanos
más.
Las presiones políticas
que once días más tarde
ahora presidido por una
secuentes; en la primera

deben haberse impuesto por aquél entonces, porestá registrada Ja siguiente acta del Ayuntamiento,
nueva persona, quien firma ésta y las actas subde las cuales quedó asentado:

"Se reconoce como legítmio y emanado de autoridad competente el
Decreto dado en San Luis Potosí el 11 del presente por el Exmo. Sr.
Don Santos Degollado, '.)I en consecuencia se reconoce como Gobernador
Interino y General en Jefe de las fuerzas del Estado al Exmo. Sr. Don
]. Silvestre Aramberri." 9

Diez meses después, tiene ocupada la plaza de Linares el propio Ararnberri, y frente a ella, las tropas vidaurristas de Julián Quiroga se encuentran
amagándola, cuando se levanta una acta del Ayuntamiento, fechada el día
3 de julio de 1860, que en la parte que nos interesa, asienta:
"El pueblo de Linares adopta a la letra los artículos en que concluye
el acta levantada en la Villa de Galeana el 28 de junio pr6ximo ( Acta
levantada por el propio Aramberri y los Jefes de las Guardias Nacionales desconociendo a Vidaurri como Gobernador del Estado), e imJita
a los demás pueblos del Estado para que igualmente la secunden." .1o
• Archivo municipal de Linares, N. L., Actas de Cabildo.
• lb.
'º lb.

496

é$ta se encargará de invitar a las autoridades
políticas de Montemorelos y Cadereyta a que cooperen al restablecimiento
de la paz, mandando comisiones al Supremo Gobierno con el objeto indicado. Calzan el acta veintitrés firmas de dudadanos.
y se nombra la Comisión, y

Pero el día nueve siguiente, Ja plaza está en manos del corone) Quiroga,
y éste convoca de nuevo al Ayuntamiento para que consulte el vecindario
su opinión acerca de las actas levantadas en los días 3 y 4, y éstos resuelven:
"Habiéndose retírado las fuerzas que ocupaban esta población áesde
el 3 del corriente mes, por cuyo acontecimiento se levantaron las acta.s
expresadas, y siendo hoy inuitado el vecindario por el Sr. Corl. Quiroga,
Jefe de las fuerzas que la ocupan, por conducto del Sr. Alcalde I o.
para emitir libremente su opinión respecto de dichas actas, el pueblo,
viendo que ha desaparecido el temor de que sufra la población los
males que entonces la. obligaron a tomar aquella resoluci6n, declaran:
que obedecen al gobierno _y acatan la constitución. En consecuencia,
ha cesado la misión de la comisión nombrada en el Acta del día 4 del
comente para acercarse al Gobierno, por haber quedado sin, efecto
dichas actas." 12

Suscriben esta última, diecinueve firmas, encabezándolas todas la del mismo alcalde. Sin embargo, no volvimos a ver la del Sr. Benítez y Pinillos,
Seguramente que estas tambaleantes resoluciones contrariaban su carácter
hecho para la rectitud y el derecho.
u lb.
"lb.

497
H-32

�Se suceden con rapidez los acontecimientos que dieron una tregua fugaz
a las luchas de nuestra pobre patria, al concluir el conflicto con la derrota
de Jas huestes conservadoras de Miramón en Calpula1pan~ por las tropas
del general González Ortega y la ocupación d~ la capital del país por el
gobierno de don Benito Juárez en enero de 1861. Sobrevienen las intrigas
de los derrotados en las cortes europeas y el corolario de la intervención
francesa, con los episodios de sobra conocidos del triunfo de Zaragoza en
Puebla primero, y el sitio y la caída después de la misma ciudad, con lo
que les quedó a los invasores expedito el camino a la capital, obligando al
presidente Juárez y a su gobierno a su famosa peregrinación rumbo al norte,
al través del territorio nacional.

Establecido el gobierno general en Saltillo, quiso el primer mandatario
trasladarlo a Monterrey, a la sazóu aún bajo la férnla del cacique Vidaurri,
quien se opuso decidida y altaneramente a que el Presidente realizara sus
propósitos. A la férrea voluntad del Indio de Guelatao no bahía quien la
~rredrara, y realizó así su _primer viaje a la capital del entonces Estado de
Nuevo León y Coahuila, para tratar de conciliar los intereses del gobem~dor.
Tuvieron una entrevista de escasos minutos, suficientes para que deJaran
ambos sus cartas abiertas sobre la mesa, viéndose obligado el señor Juárez
a re!!'rcsar a Saltillo. Tras el rompimiento vino la traición definitiva de Vída~i al reconocer al imperio. El presidente de la república, desde Saltillo,
decreta la separación de los Estados de Nuevo León y Coahuila el día 16
de febrero de 1864, a la vez que declaraba el estado de sitio en ambas
entidades. Haciendo concPntración de sus fuerzas, con el propósito de someter al rebelde, hizo de nuevo su entrada a Monterrey el día 3 de abril
siguiente, estableciéndose en ella con su gabinete, mientras los traidores huían
rumbo a Texas.
Por esta época ya aparece ele nuevo el nombre de don Jesús Maria Benítez
y Pinlilos en las actas del Ayuntamiento ele Linares, y es electo _popularmente como Alcalde para el periodo que comienza en 1862. ( Posteriormente
lo sería de nuevo el año de 1867.)
En vista de los a~ontecimientos acaecidos en la capital del Estado que
culminaron con la ruptura de los mandatarios de la república y el local,
el pueblo linarense invade las casas consistoriales a las doce de la noche
del día 10 de marzo de 1864, protest:audo por la infidencia de Vidaurri,
dejando constancia de estos hechos en una acta que, firmada por el vecindario, se levantó a ]a madrugada del día siguiente, y que eo su parte medular
dice:
"En la Ciudad de Linares del Estado de Nuevo León, a los once días
del mes de marzo de 1864, reunida en la Sala Capitular una multitud

498

de pueblo, en la que figura la ma}·or parte de los vecinos de más representaáón, resolvieron: que en virt1td de haberse rebelado el mai ciudadano Santiago Vidaurri contra el Presidente Constitucional de la
República, quien le retira, con sobrada justicia, la autoridad que Ita
representado inmerecidamente '.V lo declara traidor a la Patria, indigno
de llevar el nombre de mejicano, ha acordado lo siguiente:

Jo. No reconocer más autoridad que la que emana del Supremo
Magi5trado de la Nación.
2o. Re prueba con la más alta indignación, los actos de Don Santiago
Vidaurri, a quien se le considera como traidor a la Patria.
3o. Protestamos solemnemente de/ e11der, de cuanta manera sea posible, las instituciones que actualmente nos rigen.
4o. Remítase copia de esta acta. al Presidente Constitucional de la
República, C. Benito Juárez, a los pueblos de nuestro Estado )' al de
Tamaulipas, para que si lo tienen a bien, secunden nuestro movimiento." 13

La autorizan ochenta y siete firmas, entre las que figuran las de don Jesús
Ma. Benítez y Pinillos, don Juan C. Dbria, don Vicente Garza Benít.ez,
don Juan de Dios Garza Benítez, don Manuel Garza Be.nítez y otros.
Es por es-os el.fas cuando es integrado, en la misma ciudad, el Batallón
Juáre:l, para colaborar con las armas a la defensa de la República el que
se convirtió después en el 180. Batallón de Linares y que fue refundido
finalmente en el 60. Batallón "Cazadores de Galeana", organizado por el
intrépido linarense ( asi se consideraba él), licenciado y cornnel Juan C.
Doria. Este grupo de bizarros mexicanos llenó muy hermosas páginas de
nuestra historia, tomando parte en numerosas acciones de guecra, entre las
que se cuentan: la ocupación de San Luis Potosí; la batalla de San Jacinto,
el lo. de febrero de 1867; la batida a las tropas de Márquez desde los llanos
de San Lorenzo hasta Texcoco, etc. Pero su honor más importante fue el
de haber sido designado escolta del general en jefe Mariano Escobedo, ton
cuyo carácter defendieron y ganaron el cerro del Cimatario, durante el
sitio de Querétaro, al general Migue] Mí.ramón el 27 de abril de 1867.
Finahnente ~ presentó este batallón al sitio de la ciudad de México. Y
dice la tradición que la bandera que Uevaban de batalla en batalla estos
" SALCE, Pablo, Linares, la 1a. ciudad nuevoleonesa .:1u te reheló contra el imperialista Vidaurri, Pub. Esp. del del ler. Congreso Nac. de Historia para el Estudio

de la Guerra de Intervención, México, 1963.

499

�. En otra q~e s~ ~adre político, don Antonio Leal de León, le escribe desde
Linares al d1a s1gu1ente, le comunica:

patriotas nuevoleoneses, fue bordada por damas de Linares, entre quienes se
contaba doña Felipa Leal de Benítez.u 15
En oficio del Ministro de Relaciones y Gobernación, don Sebastián Lerdo
de Tejada, dirigido a don Jesús María Ben.ítez y Pinillos, fechado en Monterrey e1 13 de abril de 1864, le dice:

"Mi queridisimo Jesús Ma. Benítez:
Co~ mucha sorpresa leí tu apreciable del 12 del presente, y nadie
ne~ara la honra que el Sr. Presidente de la República te hace nombrandote Gobemador del Estado, pues está al alcance de todos lo crítico
de la si~uación y tu comprenderás los cuidados, ta11to de ;u familia
com~ mws, y puesto que fueron inútiles tus excusas, no queda más remedio que obedecer y después pedirle a Dios acierto en t-us disposiciones.
Busca hombres de buen juicio y toma sus consejos." 18

"Atendiendo al acreditado patriotismo de Ud. y a todas las cualidades que lo recomiertdan, el C. Presidente de la República ha tenido a
bien nombrar a Ud. Gobernador y Comandante Militar del Estado de
Nuevo León, no dudando que desempeñará Ud. ese e11cargo con toda
la decisión que ha demostrado en favor del bien de su Estado y de la
causa 11acional. Tengo la honra de comunicárselo a Ud. por lo relativo
al encargo de Gobernador y transcribo este oficio al Ministro de la
Guerra, para que se sirva comtt1ticarlo al Cargo de Comandante." 16

¡ Así premió don Benito Juáre-t fo. lealtad y el patriotismo de nuestro evo-

cado personaje!
¿ Eran para aquellos próceres codiciadas presas los puestos políticos de altura?
Muchas veces se ha imputado a Juárez como un exceso de ambición la
defensa que hacía del mando a su cargo, cuando trataron de conocérselo
aun los miembros de su mismo partido. Pero la realidad es que a estas
gentes las guiaba exclusivamente el desinterés y el patriotismo. En una
ojeada al archivo de correspondencia de don Jesús Ma. con su familia, durante aquellos días, hemos podido constatarlo, porque en ella se evidencian
sus verdaderos sentimientos, desnudos de cualquier apariencia política o de

falsa modestia.
En una carta de su esposa, dirigida desde Linares el mismo día de su exaltación al poder, le dice:
"Esta niañano, solemnizaron aquí. tu nombramiento de Gobernador.
Desde esa hora que lo supe ha sido para mí como si hubiera sido una
sentencia /atal para los dos, más después me impuse de la carta d e mi
hermano Noriega ( el Dr. José Sotera), y por ella veo que para tí no
ha sido menos sensible el admitir el cargo, pero i71evitable. Sea por
Dios y El te a.,y ude con su infinita misericordia a desempeñarlo con
amor y utilidad a nuestra Patria, pues sólo por servir a ella se puede
hacer tamaño sacrificio." 11
" lb.
1' ToRuA, Juan Manuel, El Cimatario.
1• Archivo Gral. del estado de N. L.
" Fur,daci6n Cultural Pablo Salce, Arch. de Corresp. de D. Jesús Ma. Benftez
Pinillos.

500

ji

Las ~ircunstanc~ era~- por demás difíciles para cualquier gobernante,
e~ rea_hdad, y la m~stabil~da~ de las instituciones, por causa de la guerra
extranJ~r:i, y de las discordias mtemas, se prestaba bien poco para desarrollar
una. ef1c!e_nte labor administrativa. Sin embargo, al recorrer los decretos
y dispos1c1ones del flamante gobernador, nos queda una idea de que el
Pre_sidente no cifraba en vano sus esperanzas al honrarlo con tan alto como
delicado puesto:
El 2,1 d~ a~ril renuncian los :miembros del Superior Tribunal de Justicia,
Y al d1a SJgwente les admite sus renuncias nombrando nuevos titulares.
El mismo día 22 de abril, cesa en sus funciones a la Diputación Perma•
n~nte del Estado que componían Nuevo León y Coahuila y hace nombranueq,to de una nueva.
El 13 de mayo admite la renuncia del secretario de gobierno licenciado
José de Jesús Dávila y Prieto, nombrando en su lugar al patriot~ licenciado
Manuel Z. Gómez.

~l. 6 de junio dirige comunicación al presidente municipal de Monterrev
sugméndole la c~nvenien~ia de nombrar una comisión que reconozca y
cumente las propiedades situadas "al norte del Seminario" y lo que se llamó
el Nuevo ~ep~eblo,_para que se formen expedientes de acuerdo con la ley.
~l 9 de JUnfo enute un decreto disponiendo la organización de la guardia
nacional, con un instructivo a manera de reglamentación.
Ese mismo día aprueba un presupuesto para la construcción de un caño
cond~~tor de a~a de la Plaza de la Purísima a la de Zaragoza, con el
pro~s1to de al1IDentar la fuente de mármol recién construida durante el
gobierno de Vidaurri.

d~:

t• lb.

501

�Ordena que se baga denominación de todas las calles y plazas de Monterrey y una numeración de sus casas.
Y todos estos casos pueden ocupar su atención, gracias al cuidado que
tuvo desde el principio de su gobierno, por la organización del ramo hacendarío, pues para el 30 de mayo decreta sobre la organización de juntas
calificadoras de los impuestos a favor del estado en todos lo~ distritos y
cabeceras municipales.
En fin, atiende con esmero solicitudes diversas del pueblo, como algunas
de jóvenes estudiantes sobre permisos y privilegios en sus estudios, para los
que ordena, en cada caso, se re,abe la información pertinente. 19
También durante su gobierno se conmemoró en Monterrey, por primera
vez, el triunfo de la batalla del 5 de Mayo, en cuyo acto estuvieron presentes
el señor presidente Juárcz y su gabinete, y en esa misma ocasión se impuso
a la antigua Plaza de Annas el nombre del general Zaragoza.
Pero, indudablemente, tras aquel despliegue de actividades, libraba su
espíritu una intensa lucha interna. El abandono de sus negocios particulares y graves problemas de tipo familiar ocupaban buena parte de sus cotidianas preocupaciones. Durante su estancia en Monterrey por su gestión
administrativa, en Linares nacía una hija suya, por cuyo motivo su señora
esposa se acarreó una enfem1edad que finalmente, y en muy poco tiempo,
la llevó a la tumba. Recurrimos de nuevo a su archivo epistolar, y nos
damos cuenta cabal de estos acontecimientos y del predicamento a que lo

gando a Dios que te la admitan, y te puedas ve11i1 mu,, pronto, que estoy
en ansias por verte como también verte libre del cargo que tienes . .. "n
Seis días después, en nueva carla, insiste la señora sobre el ~smo tema,

"Por tu muy grata de fecha 27 veo con gusto que ya presentaste la
renuncia. Dios permita que te la admitan, para que te vengas pronto ... ,, 22

El a su vez le escribe a ella desde Monterrey, el 30 de junio:
"El sábado, como te he dicho, presenté mi renuncia, y desde el lunes
he estado en conferencias diarias con el Sr. Juárez y con el Sr. Lerdo,
pues ellos se resisten a admitirla y yo insisto. Hasta ahora sólo suplican
que desista, por lo qeu tengo esperanzas de lograrlo." 23

Pero e] 4 de julio siguiente, hace ceder las esperanzas de ella, cuando
le escribe:
" ... el 30 del pasado, esto es, el jueves, recibí auiso de Sabinas de que
Quiroga había pasado el rio en Laredo. .. y luego me he ocupado en
mandarlo perseguir con fuerzas del Gobierno General y del Estado . .•
pero entre tanto me ha dado vergüenza insistir en mi renuncia, porque
no lo atribuyan a miedo, pero luego que pase un poco esto, sigo hasta
conseguirla." 24

obligaban:
Carta de su hermano político, don José Antonio Leal y Torrea, fechada
en Linares el 23 de mayo de 1864:
" .. .por mi parte aconsejo que con la prudendo que acostumbras, procures allanar todos los estorbos que puedan presentarse, y conseguido
esto hagas tu renuncia, poniendo por excusa la verdad, esto es, la situación en que te hallas, tus compromisos, tus negocios paralizados, y por
fi11 los achaques inesperados, que a resultas del parto, le han sobrevenido a Felipita (su esposa), demandando tu presencia que servirá
,
idd
,,20
de consuelo a la pobre enferma, y calmaros tus cu a os ...

El 23 de junio le escribe su esposa:
"Recibí tu mwy apreciable de fecha 20 y con ella tuve el gusto de
saber que estás bueno y que ya vas a presentar tu renuncio. Estoy ro-

Por fin, el día 13 de julio del mismo año, entrega su alto encargo de
gobernador y comandante militar de Nuevo León al licenciado don Manuel
Z. Gómez, constituyente del 57 y su coterráneo (éste había nacido en Linares el día 4 de marzo de 1813, siendo hijo de don Salvador Gómez de
Castro y de doña Rosalía Valdés) quien, debido a la proximidad de las
tropas imperialistas y de la resolución del primer magistrado de abandonar
la ciudad de Monterrey, ocupa dichos puestos un mes escaso.
Extraoficialmente hemos sabido que don Jesús María fue también senador
de Ia república, más, desafortunadamente, no hemos encontrado el dato al
cual referirnos.
21

lb.

= lb.
lb .
" lb.
20

.. lb.
i. lb.

502

503

�En el tiempo que le dejan disponible sus deberes oficiales, y para su subsistencia, ya que nunca representó para él la política un medio de vida,
se dedica a los negocios agricolas, y alguna vez incursionó por los industriales, con la instalación de. u.na fábrica de azúcar en Linares, en sociedad
con el general Mariano Escobedo, sin poder contar con un éxito en su empresa. En la agricultura, sujeta como está a los caprichos meteorológicos,
frecuentemente sufria algunos descalabros, pues en la correspondencia que
dirigía a su hijos, cuando eran estudiantes en la ciudad de México, luego
se quejaba de la penuria a que lo obligaban sequías prolongadas o fuertes
heladas en la región.
Sostuvo sincera amistad con varios de los próceres nacionales de aquella
época. Ya apuntamos la que lo ligaba a Juárez y a Lerdo. Además, lo atestigua la correspondencia cruzada con el general Gerónimo Treviño o con
el poeta e historiador Juan de Dios Arias, por ejemplo. Pero con quien
cultivó una más estrecha intimidad durante toda su vida fue con el general
Escobedo. Además de su relación epistolar particular, sus hijos lo tenían
en información constante desde México de la salud y de los movimientos
del héroe de Santa Gertrudis y su familia.
Una carta a su hijo Pedro, fechada en Linares el 14 de julio de 1879,
es elocuente testigo tanto de la sinceridad de dicha amistad como de su
acendrada fidelidad hacia el juarismo, al decir de su opinión sobre la primera
administración del general Porfirio Díaz, otrora contrincante político del
Benemérito:

"Mis ocupaciones agrícolas exiglan mi presencia en la hacienda al
romper el alba, y calculaba no poder voluer a tiempo para escribirte;
pero no pudiendo resistir el deseo de hacerlo por la grande impresión
que en mi ánimo han producido los horribles asesinatos de Veracruz,
no menos del inminente peligro en que por ef desgobierno considero
a mi caro y predilecto amigo, el Sr. Gral. Escobedo, me he esforzado
en volver oportunamente para ponerte al menos cuatro letras. El desquiciamiento socio.( en nuestro pobre país, por falta. de gobierno, no
puede ser más absoluto: quédanos pues el único recurso, en primer
lugar de confiar en el Sup,-emo Regente de las sociedades, para esperar
que vuelva el equilibrio en la nuestra, y eu segundo, de llenar nuestro
deber como ciudadanos para alcanzar aquel fin. Da ésta por suya a
mi siempre querido amigo." 25
Don Jesús Ma. Benítez y Pinillos tuvo dos hijos varones y cinco mujeres.
Aquellos fueron el ingeniero Francisco y el licenciado Pedro Benítez Leal.
:o

504

Fundación Cultural Pablo Salce, Arch. de Cormp. del Lic. Pedro Benlttz.

Fue su único yerno el doctor Joaquín Benítez Gutiérrez, también linarense, y gratamente evocado en su tierra natal, a quien su bonhomfa y desinterés aJ dedicar su profesión en beneficio de las clases menesterosas, sin
el señuelo de ganancias económicas de ninguna especie, dieron por resultado
que, a su muerte, el pueblo entero se congregara a rendir homenaje a su
memoria.
Falleció el señor Benítez y Pinillos en Linares, el día lo. de diciembre
de 1899.

EL LICENCIADO PEDRO BENÍTEZ

LEAL

El segundo hijo de don Jesús Mana Benítez y Pinillos fue don Pedro
Benítez Leal, a quien le tocó también ocupar la primera magistratura del
estado.
Nació en Linares, N. L., el día lo. de julio de 1861, y en su ciudad
natal hizo sus primeros estudios. El día 10 de m¡iyo de 1874, de escasos
13 años de edad, llega a la capital del país, acompañado de su señor padre
y de su hermano Francisco, con el propósito de que ambos jóvenes continúe_n
su educación. Allá se reúnen con sus primos, el futuro ingeniero Andrés
y el después doctor Pedro Noriega. Regresó el licenciado Benítez Leal a
su tierra, ya titulado, a final~ del año de 1883, y al decir de su hijo, el
licenciado Salvador Benítez, en ese lapso de casi diez años no volvió una
sola vez a ver a sus familiares. La distancia y la incomodidad de las comunicaciones en aquellos tiempos, así lo exigían. Recién graduado se dedicó
a actividades propias de su profesión, pero ya para 1887 fue electo diputado
local por el sexto distrito de Nuevo León, a la XXIV Legislatura del Estado,
y fue reelecto en las subsecuentes hasta la XXX Es decir, perteneció al
congreso local durante el último gobierno del general Lázaro Garza Ayala
y a las gestiones de los generales Bernardo Reyes y José Ma. Mier, salvo
su propio interinato de casi tres años. Píies desde la XXXII hasta la
XXXV Legislatura representó al primer djstrjto electora~ hasta 1911.
Cuando el general Reyes fue llamado a ocupar la cartera de guerra y
marina en el gabinete de don Porfirio Díaz, fue designado por el Congreso
para sustituirlo el licenciado Pedro Benítez Leal, quien tomó posesión de
su puesto el día 23 de enero de 1900, y cuando aquél hubo renunciado al
ministerio y regresó a Monterrey, tomó de nuevo el mando de manos de
éste, el día 29 de diciembre de 1902.
Mucho se ha escrito y se ha comentado sobre la poderosa sombra con que
cubría la administración del licenciado Benítez el ministerio de la guerra

505

�desde la capital, y en realidad tuvo la mala fortuna de desarrollar sus fun.
ciones ha jo tan desfavorables circunstancias. Sin embargo, su paso por el
poder dejó una honda huella de honorabilidad y buen gobierno.

y conocedora de nuestro Estado y de sus mandatarios, estuvo desde
luego y siguió siempre bien dispuesto a desentenderse de todo lo que

Dejo a )a pluma del doctor Carlos R. Cantú una de estas opiniones sobre
la personaJidad de este gobernante, tomada de su trabajo "Los- Sucesos
del 2 de Abril de 1903 en Monterrey":

pudo en otro tiempo excitar los ánimos, atendiendo de con.suno sólo
a la justicia y a la equidad com-0 principios; al resultado pronto, económico y satisfactorio para ambas entidades, como fines; y a la armonía,
franqueza, lealtad y mutua con/ianza, como medios.

"Qt,edó al frente del Gobierno en Monterrey, el Lic. Pedro Benítez
Leal: hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata
de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo
había dicho y está entendido, en su 1zombre; a él tenía. que darle cuento
de todo, pormenorizada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia
o por su orden." 26

"El Sr. Ing. Miguel F. Martínez, que, como suplente del Sr. Lic.
Be11ítez, lo sustituyó en el ejercicio de la Comisión de Límites desde el
27 de enero último, fecha en que el primero subió al Poder Ejecuthlo
de aquel Estado; el Sr, Martínez, decía, inspirado en los propios deseos
del Sr. Benítez, ha obseruado la misma conducta prudente y conciliadora de su antecesor, y con él he coneurrúlo a los últimos acuerdos con
que han dado fin los est-udios que hemos hecho para trazar teóricamente la diuisión en los planos." 21

Tuvo la fortuna histórica nuestro biografiado, sin embargo, de que durante su gestión tomara forma y auge el movimiento antirreyista de Nuevo
León. Y decimos esto porque, al inaugurarse el interinato con un hijo del
estado, renacieron las viejas esperanzas de reemplazar al veterano jalisciense
por un nuevoleonés en )as riendas del gobierno. Son de sobra conocidos
los acontecimientos que se sucedieron entonces al respecto, y si no, al trabajo
citado del doctor Cantú nos remitimos, donde están plenamente explicadas
las razones de esas inquietudes que eulminaron, desgraciadamente, en el
atropello gubeni-amentaJ del 2 de abril de 1903.
Pero no todo había de ser apreciado con tintes tan negativos en esta
administración. Fue por iniciativa propia del licenciado Ben:ítez Leal, y
por fidelidad a su carácter de educador de las juventudes nuevoleonesas,
que durante su gobierno se decretó la ley de instrucción pública para la
enseñanza preparatoria, que rigió muchos años en las esferas estudiantiles,
por citar un ejemplo de su responsabilidad como gobernante.
Desde el año de 1890, era don Pedro Benítez parte integrante de la
comisión de Hmites entre Nuevo León y TamauJipas, cargo que desempeñó
ininterrumpidamente por diez años, hasta 1900. Del informe que rinde a
su gobierno el C. Manuel Ma. Hinojosa, delegado del estado vecino, entresacamos los siguientes párrafos:
"Instalado desde a fines de agosto de 1898 en la capital de Nueuo
León, pnncipié las conferencias con el Comisionado de di6ho Estado,
Sr. Lic. Pedro Benítez Leal, quien como persona entendida, honrada
"' ÜANTÚ Y CANTÚ, Carlos R., "Los Sucesos del 2 de abril de 1903 en Monterrey",
publicado por Humanitas 12, U. N. L. 1971.

506

Unos días después de haber entregado el mando, el 7 de enero de 1903,
le escribe a Linares a su madrastra, comentándole el reingreso a sus actividades habituales, y le dice:
" .. .y además tendré otra vez la Comisión de Limites de Nuevo León

con, T amaulipas, en esta vez con sueldo, aunque moderado, pero
gratuitamente como antes . .. "2s

11.0

Además de impartir la cátedra largos años en el Colegio Civil, de gloriosa
memoria, ocupó la dirección del mismo de 1925 a 1934, y fue miembro de
la comisión organizadora de la primera Universr8ad de Nuevo León en
1933.
Una vez alejado de las cuestiones políticas, se dedicó por entero a su
profesión, habiendo sido representante de varias importantes firmas de la
localidad y de la nación.
Murió a los 84 años de edad, en esta Monterrey, N. L., el día 14 de
septiembre de 1945.

11
HINOJOSA, Manuel Ma., Informe Gral. de lor Arreglos de Límites con el Edo.
de N. L., presentado al Gob. de Tamaulipas. Cd. Victoria, 1905.
" Fundación Cultural Pablo Salce. Archivo de la Corresp. del Lic. Pedro Benítez
Leal.

507

�Fue tambiéo nativo de la ciudad de Linares. donde vio la luz primera
el día primero de enero de 1891, y ahí mismo inició su educación primaria.
Pronto, sin embargo, se trasladó la familia a vivir en Monterrey, por lo
que en esta capital concluyó la primaria y la preparatoria. Hizo sus estudios
profesionales en la ciudad de Mé.-cico.

la época-, . fue presentad~ por sus partidarios, el antiguo obregonismo, como precandida~ a la presidencia de Ja república. Con este motivo primero:
Y ~r haber _sido _nombrado después ministro de instrucción pública en el
gabmete del mgemero Pascual Ortiz Rubio, su antiguo contrincante se vio
precisado a dejar varias veces, mediante los permisos conducentes 'otorgados por e] eo~greso local, la gubernatura de Nuevo León. y fueron algunos
de ellos los ID1Smos que cubrió el licenciado José Beníte-z, y que comprenden,
del 27 de mano al 14 de agosto de 1928, primero, del 6 de noviembre de
1928 al 25 de marzo de 1929 después, y finalmente, del 3 de febrero de
1930 al 12 de septiembre del 31. 28 meses en total únicamente en el
período de Sáenz. 30

Recién titulado se dirige a Europa con el propósito de ampliar sus conocimientos en Derecho Comparado, doctorándose en Heidelberg, Alemania,
en los trágicos días de la primera guerra mundial.

fue aqu~, una épo~ de turbulencias políticas nacionales, no tan solo
por la reelecc10n y el asesmato de Obregón, sino porque advino el entronizamiento de la política callista que despertó no pocas inquietudes en el país.

Antes de que terminara este conflicto se encontraba el licenciado Benítez
en Viena, cuando el embajador de México se vio precisado a dejar el país,
y lo dejó a él encargado de la legación nuestra ante el Imperio Austríaco.

Pero, por lo que a nuestro estado respecta, coincidieron los mandatos
del licenciado Benítez con una temporada de grandes realizaciones en b .
'bli
.
.
o ras
pu. ~- En la cmdad de Monterrey, por ejemplo, se ampliaron varias artenas importantes, como las avenidas Morelos, Zaragoza y Venustiano CaTuvo lugar la construcción del Palacio Federal, entonces en primera
lmea en cuanto a los a~elantos técnicos de la ingeniería. Se construyeron
numerosas escuelas de upo monumental, como la industrial técnica Alvaro
Obregón, ahora dependencia universitaria, las primarias Presidente Calles
Fernández de Lizardi y otras más, obras en las que puso especial empeñ~
y dedicación el propio gobernante Benítez.

EL

LICENCL\Do

JosÉ

BENÍTEz

Hijo del ingeniero Francisco Benítez Leal, y por ende nieto de don Jesús
Maria Benítez y Pinillos, fue el señor licenciado José Benítez, gobernador
constitucional interino del estado en varias ocasiones.

A su regreso a México, se vio precisado a presentarse a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, y continuó prestando entonces setvicios diplomáticos
con comisiones en diversos países de Sudamérica, obteniendo por esa época
una condecoración del Perú.
Cuando ocupó esta secretaría el licenciado Aarón Sáenz, el licenciado Benitez estuvo encargado de delicados negocios mexicanos en Washington y
en Guatemala.
Posteriormente, cuando el mismo licenciado Sáenz se hizo cargo del gobierno del Distrito Federal, fue su secretario general el licenciado José Benítez.
Los vemos ocupar por primera vez el gobierno interino de Nuevo León,
por el corto lapso de 13 días, el año de 1925,29 durante la gestión de don
Gerónimo Siller. Y una vez ocupada la gubernatura constitucional por el
licenciado Sáenz, él se hace cargo de la secretaría general de este gobierno.
Es por aquel tiempo cuando el general Alvaro Obregón lanza su candidatura para ocupar la presidencia de la república por segunda vez, y ya
siendo electo, tuvo lugar el as-esinato de La Bombilla que todos recordamos.
Fue nombrado para suplirlo, provicionahnente, el licenciado Emilio Portes Gil,
en tanto se convocaba a nuevas elecciones. Y es entonces cuando don Aarón
Sáenz "discípulo predilecto de Obregón" -como lo llamara un orador de
• CovARJ1.UB1As,

508

Ricardo, Gobernantes d1 Nuevo Le6n, 1884-1961.

r,ranza.

Una vez que se hubo retirado de los menesteres políticos el licenciado
Benítez dedicó por entero su tiempo, como abogado, a a~orar con su
~on~!º, y con su experiencia a diversos grupos industriales de Monterrey,
S1gruf1candose mayormente su relación con la Cía. Fundidora de Fierro y
Acero de .Monterrey,. d_e la ~ue fue apoderado general, y miembro de algu~os consejos de Admm1strac1on de negociaciones filiales, con las que trabajó
mcansablemente basta su muerte, ocurrida en esta misma ciudad, el día 2
de octubre de 1954.
:rocó así ~ estos tres señores Benitez -padre, hijo y niet~ ocupar la
pnmera mag1stratura del estado de Nuevo León en tres diversas e importantes etapas de la vida nacional y regional. A don Jesús María en los
días más críticos para la Rept'1blica ante el avance hacia el norte de los invasores franceses; a don Pedro en el momento psicológico apropiado para
desbordar los ánimos y los entusiasmos de los nuevoleoneses contra el con-

'°

lb.

509

�tinuismo del general Reyes, culminantes en crisis de vital importancia par¡¡
nuestra historia provinciana; y a don José, durante el primer gran impulso
del desarrollo urbanístico de la ciudad de Monterrey, que desde entonces
la caracteriza. y los tres, en las medidas de sus posibilidades, ofrendaron
buenas partes de sus vidas en la forja de la historia de la patria y la del
e~tado en particular.
PROBLEMÁTICA DE LA HISTORIA COLONIAL
DE TAMPICO
Lrc. CAALos GoNzÁLEz SALAS
Asociación Mexicana de la Historia
Regional

APRESURADO SERÍA DAR por sentados los datos más conocidos hasta el grado
de dejarse fascinar por la fácil aventura de enumerar fechas y sucesos en
orden cronológico; repetir lo que figura en Jibros y ensayos históricos representaría una tarea simple.

Se ha convocado a este "Segundo Encuentro de Historiadores de Provincia" bajo el signo de la problemática; su enunciado claro lo dice: "Problemática de la Historia Colonial de la Región de Tampico". Siendo como
es la historia. una verdadera ciencia de investigación, esta investigación ha
de ser siempre progresiva y dinámica. Trata de ir al fondo de la verdad y
descubrirb. en toda su complejidad, no en un afán de dudar de todo
sistemáticamente ni de establecer la carlesiana ''&lt;luda metódica". Hay multitud de hechos y fen6menos históricos que se encuentran ya perfectamente
circunscritos en su realidad espaciertemporal, en su génesis y naturaleza, en
su desarrollo y causalidad. Eso ha sido fruto de investigaciones anteriores
concienzudamente llevadas a cabo. Restan otros muchos fenómenos que no
han sido suficientemente aclarados y 'precisan búsqueda y fijación. Y en
esto me adhiero a la opinión manifestada en magníficas aportaciones por
el licenciado Antonio Martínez Leal: "Es tan amplia la problemática de
la historia de Tampico que, sin exageración, hay que revisar con cuidado
las diversas fases de su desarrollo para poner en buena luz algunos puntos
oscuros, y a fin de extirpar errores y supercherías en extremo arraigados".
Y más adelante ex-presa: "La ciencia demanda objetividad y un espíritu
crítico, sin prejuicios ni pasiones de localismo barato. Conviene superar
la etapa de las alegres improvisaciones y del funesto diletantismo, para apoyar
documentalmente las afirmaciones y desembarazar la historia de ligerezas y

511

510

�arbitrariedades." 1 "Toda ciencia es indagación y verificación constante. Y
la Historia -pese a las sofísticas argumentaciones del maestro Antonio
Caso- es una ciencia que organiza y sistematiza objetos de conocimiento
determinados. Por eso- no es algo yerto, sin vida, sino una disciplina dinámica con vocación renovadora. Por eso progresa." 2
Existen otros muchos hechos sobre los cuales la investigación histórica
no ha lanzado todavía el reflector de su luz; esto vale lo mismo para la
historia nacional como para la de toda entidad, lo mismo para la época
prehispánica que para la colonial, para la de Independencia como para la
de Reforma y la Revolución, y vale también extenderlo no sólo a la historia
civil, social y política sino también, y principalmente en nuestro caso, a
la historia eclesiástica y religiosa, a la de las denominaciones envangélicas
y demás organismos de aliento intelectual y filosófico.
La tarea es ardua porque el campo es demasiado ancho e inexplorado.
Justo es rendir homenaje a todos aquellos caballeros e historiadores que en
una u otra fonna han abierto y roturado caminos para la historia de Tamaulipas entre los que debemos enUIDerar a don Alejandro Prieto, Adalberto
J. Argüclles, Lorenzo de la Garza, Blas E. Rodríguez, Joaquín Meade, Carlos
Eduardo Castañeda, Rafael de Alba, Gabriel Saldívar, Ignacio Fuentes, Juan
Manuel Torrea, Arturo González, Candelario Reyes, Luís Velasco y Mendoza, Ignacio Montes de Oca y Obregón, Marte R. Gómez, Leopoldo Ponce
Días, Manuel E. Guajardo, Femando Ocaranza, Manuel Toussaint y más
recientemente a los licenciados Ciro R. de la Garza Treviño, Juan Fidel
Zorrilla, Antonio Martínez Leal y los profesores Renato Gutiérrez Zamora
y Vjdal E. Covián Martínez. En Matamoros, Florentino M. Cuéllar. En
la capital, los estudiosos Ernesto de la Torre Villar, Ernesto Lemoine Villacaña, Jorge Gurría Lacroix y Ma. Elena de Capdevielle. Más allá se asoma
al horizonte histórico de nuestra colonia Fidel J. Lejana y los cronistas
de la colonización religiosa del Nuevo Santander; Fray Vicente de Santamaría y Fray Simón del Yerro y, presidiéndolos a todos, la sombra del frailuco enorme, Andrés de Olmos, políglota, filólogo, fundador de pueblos y
misionero evangelizador, "primer doctrinero" de la Huasteca.
Abocándonos al tema que se nos ha invitado a desarrollar y hecha la
advertencia de la intención problematizadora de esta reunión, creo, pues,
oportuno prevenir que no haré una descripción más o menos amena de los
acontecimientos que pudieran ofrecerse como la historia colonial de nuestra
' MARTÍNEZ LEAL,

Antonio, "Etimología de Tampico", El Sol de Tampico, jueves

22 de marzo de 1973.
1 MARTiN EZ LuL, Antonio, "Ubicaci6n del Tampico Antiguo", El Sol de Tampico, miércoles 11 de abril de 1973.

512

. regton de Tampico, sino trataré de presentar algunos datos y fechas sobre
los que cabe aún ampliar y profundizar para obtener el conocimiento de
la verdad histórica.
¿A qué podemos llamar Tampico colonial?
Sea la primera cuestión la de puntualizar a qué &lt;lebe llamarse Tampíco
colonial, la fecha de su fundación, a quienes se debió ésta y cuáles han
sido los avatares de su peregrinar hacia otros sitios acosada por diversas
calamidades.
El Tampjco indígena fue fundado desde tiempos inmemoriales; en esta
región merodearon los huastecos siglos antes y se aposentaron en diversos
sitios como constan en los asentamientos de Las Flores en Tampico, Miradores, Las Pahnas~ etc. No cabe duda que hubo un asentamiento huasteco
en la margen sur del río Pánuco no sabemos con e:xactitud del horizonte.
Del asentamiento de la colonia Las Flores sabemos que fue en el Horizonte
Pánuco 5 que floreció del año 1000 al 1250 pero que a la llegada de los
españoles había desaparecido. Es de suponerse que el pueblo español se
levantó sobre un poblado indígena anterior.
Andrés de Olmos, el franciscano de los pies alados, penetra en la Huasteca
hacia 1530 llevando la luz del Evangelio y de la Religión Cristiana y cons
truye iglesia y convento que cambiaron varias veces de lugar como acierta
a decir el capitán Pedro Martínez de Loayza en su Descripción de la Villa
de Tampico, entresacada de las re]aciones que acostumbraban redactar los
capitanes y alcaldes mayores de las provincias.
9

"En esta vilJa hay un solo templo, que es de la orden del Señor San Francisco; su advocación es de San Luis; hay en él sólo un fraile con título de
guardián. . . Fundó este convento el P. Fr. Andrés de Ohnos, que fue el
primer doctrinero que vino a esta villa. Fundóse el año de 1532 y se ha
trasladado tres veces a diferentes partes, hasta el lugar en que ahora está.
Su traza es ésta: una iglesia cuyas paredes son de adobes, y la cubierta de
paja, con sus vigas y pilares de madera: tiene cuatro altares, una sacristía,
dos celdas y un refecorio: esto está alto, que se sube á ello por una escalera
de adobes." 3 El capitán Pedro Martínez escribe hacia 1603. Es de suponerse que esta iglesia y monasterio se fundaba para congregar indios; sin
embargo, ambos debieron ser provisionales ya que el 26 de abril de 1554
aparece don Luis de Velase.o, segundo Virrey de la Nueva España conce• MARTÍN EZ DB LoAYZA, Pedro, Descripción de la Villa de Tampico, sacada de las
relaciones hechas por Pedro Martínez, capitán y alcalde, mayor .en aquella provincia_.
Colección de Documentos Inéditos de Indias, Torres de Mendoza y otros, T. IX,
p. 67, apud Manuel Toussaint, La Conquista de Pónuco, Edición de El Colegio Na•
cional, Méx. MCMXLVIII, 1948, p. 291. Apéndice 16.

513
H-3.1

�diendo autorización para que se fundara en Tampico "una casa y monasterio
de la orden de San Francisco"; en este documento se alude a la licencia
para que los españoles puedan poblar y ~vir en ese lugar. Dice _don ~~
de Velasco; ''y otro sí, por cuanto soy mformado que en el dicho s1t10
hay aparejo y comodidad donde puedan poblar y vivir algunos españoles,
y que dándoles el sitio para hacer sus casas y tierras donde labren se irán
a poblar en él, por la presente doy licencia a cualesquier españoles que
quisieran ir a vivir y morar en la parte sobredicha para que lo puedan
hacer y bagan, y mando al que es o fuere Alcalde Mayor o Juez de Residencia en la dicha Provincia de Pánuco, y a los españoles que se quisieren
ir a poblar al dicho sitio de Tampico, que en razón les dé solares en que
puedan hacer sus casas en que puedan vivir y morar, y, asimismo, tierras
y huertas y heredades donde puedan tener sus granjerías, en partes sin perjuicio de los indios ni de otro tercero alguno con que no exceda para
cada vecino y de un solar y, para huertas y heredades de cuatro suertes,
y que cerca de lo suyo dicho les favorezca y haga el favor y ayuda necesario para que con mejor voluntad puedan hacer la dicha p~blaci~n~ los
cuales dichos solares y tierras les dé con cargo de los que as1 se vtmeren
a poblar el dicho sitio que dentro de dos alíos estén ~bligados a labrar
los dichos solares, cultivar las dichas tierras y, dentro de diez, no las puedan
vender, so pena de las perder''. Luis de Velasco. Por mandato de su
Señoría, Antonio de Turcios.~
Pedro Martínez nos dice por su parte: "La villa de Tampico es de
vecindad de españoles, aunque también de· indios naturales que viven en
el pueblo de por sí: llamábase Tampico antes que los españoles le poblaran
y ahora se conserva el mismo nombre: es de la jurisdicción de Pán~co, que
es cabeza de este distrito. Esta villa está veintitrés grados y medio de la
parte norte, fundo.da a la ribera de una laguna salada, en tierra llana Y
muy llena de árboles, de manera que las calles de la villa son muy angostas,
porque de una parte y otra tienen espesura de monte, y la plaza por la
misma razón no se parece que lo sea. Dista de la ciudad de México sententa
y cuatro leguas; confina por la parte del norte con la tierra de guerra
de los chichimecos; y por la del sur con e] pueblo de Oceloama y por la del
oriente con la mar del norte; y por la de occidente con el pueblo de Tamós;
. 1
, "~
tiene un puerto de mar a med1a egua poco mas.
El mismo capitán y alcalde mayor de Pánuco nos proporciona el nombre
de los primeros pobladores venidos por cierto de la villa de Sanriesteban de
• .A.pud MEADE, Joaquín, Documentos inéditos para la historia de Tampico&gt; Siglos
XVI y XVIIJ, México, José Porrúa e Hijos, 1939. p. l M.
• M.ilR.nNEZ, Pedro, op. cit., loe. cit., p. 283.

514

Pánuco que era "población de espaifoles aunque también tiene alguna vecindad de indios naturales que se congregaron en ella de seis años a esta parte.
Los españoles le pusieran el nombre de Pánuco cuando la poblaron, porque
se llamaba así el Señor que poseía aquella tierra", explica Martínez. Los
nombres son: Cristóbal de Frías, Diego Ramírez y Gonzalo de Avila. Por
cierto que en )569, según refiere Joaquín Meade, se inició un proceso de
la Inquisición ante Juan Franco, vicario de la villa de Tampico, contra
Gonzalo de Avila, vecino de esta villa, por haber dicho que eran tantos sus
sus pecados que Dios no le perdonaría e iría derecho al infierno. 6 "La villa
-prosigue Martínez- de Tampico se fundó en eJ tiempo en que gobernaba
la Nueva España Don Luis de Velasco. No se dice en qué año de los que
fue Virrey." 7 La Villa llevó el nombre de San Luis de Tampico en honor
del Virrey don Luis de Velasco. De hecho. la fUDdación real fue el año
ele 1560 como lo confirma el dato de la Descripción Universal de las Indias,
escrita por los años de 1571 a 1574. En ella el cosmógrafo y cronista don
Juan López de Vela$co, dice: "Tampico: La Villa de San Luis de Tampico, setenta leguas de México y nueve de Santiesteban del Puerto, en levante junto a la mar del norte, tiene veintitrés o veinticuatro vecinos españoles y doscientos veintiséis indios tributarios; es la doctrina de un Cura
que hay en él {puesto por el Arzobispo). Fundóse por orden del Virrey
Don Luis de Velasco, año de sesenta". (1560) 8 A éste Tampico es el que
llamamos Tampico colonial.
Sin embargo, surge una interrogante: ¿hubo otro Tampico clistinto del
español, el Tampico indígena, separado de aquel? ¿ Este último quedó fundado en tomo al templo y convento construido provisionalmente por fray
Andrés y más tarde en torno a 1a Custodia del Santo Salvador? Tanto el
capitán Pedro Martínez como fray Agustín de Vetancourt hablan de la
fundación de la custodia, en 1530 (Vetancourt) y en l532 (Martínez), pero,
en realidad, 1a formalización en Custodia parece haberse efectuado eJ año
de 1554, ya que Torquemada decía en su Monarquía Indiana (libro XIX)
en 1606; "ha más de cuarenta años que se fund6", y por cierto, bajo la
advocación de San Luis Obispo de T olosa. La existencia simultánea de dos
Tampicos, uno indígena y otro colonial, parece desprenderse con evidencia
del dato aportado exptesamente por el padre Juan Franco, el viejo, cura
y vicario de la villa de San Luis de Tampico, ele la provincia de Pánuco,
quien en una memoria rendida en 15 70, al arzobispo de México ( de quien
• ME.ADE, Joaquín, La Evangelización de la Huasteca Tamaulipeca y La historia
ecksiástica de la región. Sobretiro Nos. 3 y 4, Tomo XIV, de Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, México, 1955, p. 284.
1 MAllTÍNEZ, Pedro, op. cit., p. 286.
1 VELA.seo y MxNDOZA, Luis, Repoblación de Tampico, México, 1942, pp. 7-8.

515

�dependía en este tiempo eclesiásticamente, la parroquia de Tampico) entre
otras esas decía que la villa era de españoles con diez y seis vecinos casados,
estando situada a una legua del mar, pueblo apá:rte a su cargo era otro
Tampico. . . "pueblo de indios distintos de la villa d~ los españoles, que
tiene treinta vecinos, sin de su Majestad". 9 Esto suscita no pocos problemas
ya que sugiere la coexistencia de dos Tampicos coloniales, uno fundado,
como dijimos, alrededor de la Custodia y otro el fundado para los españoles.
Mearle dice que la ubicación del Tampico indígena de que habla Juan
Franco, cura y vicario de la villa d~ Tampico, bien podría haber estado
"al norte, rumbo a la laguna del Chairel o bien por Andonegui o Arbol
Grande"?º No es extraño, en efecto, encontrar cerámica huasteca en todos
esos sitios y en el mismo Arbol Grande, municipio de la actual Ciudad Madero, vecinos del lugar me aseguran haber recogido abundante copia de
ella, rumbo a la actual calle 16 de Septiembre, a las cercan.ías del rio Pánuco. (Familia Rodríguez Rocha.)
En cuanto a la ubicación del Tampico colonial español, son muy de
tomarse en cuenta los pormenores aducidos por el capitán Pedro Martínez
de Loavza referentes al pequeño manantial de agua .gruesa, situado como
a cien ~etros fuera del poblado, que brotaba de una oquedad que había
en el lugar (y existe todavía). El capitán Martínez escribe lo siguiente:
"ni aun en la villa hay fuente pública, sino fuera de ella, como dos tiros
de arcabuz, está un manantial pequeño que sale de una piedra blanca, _Y
el agua es gruesa y no sana y algunas veces tan poca, que con gran trabajo
se coge"; u por esos y otros pormenores, lo defensores de la ubicación del
Tampico colonial en la ribera sur del Pánuco, o sea, en ]a margen derecha
del mísmo, lo ubican frente al lugar conocido como El Humo m~y cer~a
de la desembocadura del río en la Barra. "Así lo demuestra, d1ce Lms
de Velasco y Mendoza, un documento contemporáneo a Fray Andrés . de
Olmos y a Don Luis de Velasco. Nos referimos a la Relación Geográfica
que figura en la obra que. con el título de Papeles de la. Nueva España,
publicó el sabio poligrafo Don Francisco del Paso y Tronc~so. En ~I ~úmero 637 de esa Relación, se lee: "Tampico: este pueblo nene 150 md10s,
est.á de la Villa de Santiesteban o Pánuco nueve leguas, confina con Chachanal ( debe decir Chachahual) o Tamacuil; está a la boca del río junto

a la mar." 12
• MEwE, Joaquín, La Et•ar.geli.tacwn de la Huasteca Tamaulipeca, etc., op. cit.,
p. 284.
'º MEAD&amp;, Joaquín, ibid., ll· 284.

Pedro, op. cit., p. 287.
v MENDOU,, Luu, op. cit., p. 8.

u MARTÍNEZ,
·~ VE.LASCO

516

Esto de la ubicación de Tampico ha sido motivo de gran controversia

y diferencia entre los historiadores ya que Mea.de y Blas R. Rodríguez lo
colocan en el silio q¡¡e ocupa el Tampico moderno, o sea, el de la repoblación o fundación de 12 de abril &lt;le 1823. Por el dato del "manantial
pequeño" el lugaT parece haber sido el de actual Pueblo Viejo ( Villa Cuauthémoc o sea, en la margen sur, como lo sostiene fundamentado en sólidos
argumentos el licenciado Antonio Martínez Leal. Los argumeutos de este
investigador, cronista de nuestra ciudad y puerto de Tampico, aparte de
numerosos, parecen ser contundentes pues además de los valiosísimos datos
del capitán Martínez, se ha apoyado en el emplazamiento presentado por
varios mapas, como el de Abraham Ortelius en 1579 y la Carta de N. Sansón
D' Abbeville, trazada poco después de la expedición de Alonso de León "a
la Huasteca y Puerto de Tampico, que muestran con toda claridad la ubicación de Tampico en la margen sur del Río Panuco. Aduce también la Crónica
de la Provincia del Santo Evangelio de M é:cico que Fray Agustín de Vetancourt escribió en 1697. Juzga que oí la Geografía y Descripción Universal de las Indias &lt;le Juan López de Velasco que comprende el período
I571-L574 ni la relación del comerciante inglés John Chilton, que visitó
la región en 1572, aportan elementos para dilucidar la cuestión, "-a pesar de
que sus crónicas han sido muy manejadas por los historiadores de la región''.
Nosotros remitimos a los lectores a los bien documentados ensayos históricos
que tanto sobre este punto como en el referente a la Etimología de T ampico
publicó el licenciado Antonio Martíne:i Leal en el diario El Sol de Tampico. 13

Los hechos demuestran que fa iglesia y convento fundado por fray Andrés
de Olmos supusieron población indígena, ya que a los indígenas vi.no a
evangelizar y por tanto justamente es llamado el fundador de Tampico colonial; además de esto, existe su reveladora y luminosa carta al emperador
Carlos V en la cual encarece que haya puerto en Tampico, dicha carta es
de 25 de noviembre de 1556 y constituye un documento de primera fuerza.
En ella el padre Franciscano suplica a la Real Audiencia, "primero, diesen
frailes para cuatro partes 0 pueblos de los dichos cbichim~ y son los
pueblos de Tampico y Tamaholipa y Tamachipa y la Villa de los Valles;
lo segundo, que se poblaren tres ríos de la costa. norte, que son el río de
las Palmas, el Brabo y el Ochuse, que es ya en la Florida, donde todos
desean entre la palabra de Nuestro Señor Jesucristo; porque tanto dicen
por ahl los que vinieron, que parece otro mundo; y para esto y para el
seguro de los dichos chichimecas salvajes y de los navíos, sería gran cosa
"' M.\RTÍNEZ LEAL, Antonio, "Ubicación del Tampico Antiguo", El Sol de Tampico,
jueves 12 de abril 1973 y 13 de abril 1973. En cuanto a "Etimología de Tampico",
loe. cit.

517

�c¡ue en lo mejor de los dichos ríos que de paz están, para mejor atraer
por algún tiempo a los que en ellos confinan de guerra, ayudáodoles a
poblar, y para fundar sus iglesias. Lo 4o. que los corregimientos de la Cuestera y provincia de Pánuco se diesen y proveyesen a los que en Tampico
hiciesen asiento y vivíesen para amparo de aquella costa. . . También parece a algunos que, para el seguro de la dicha costa, hubiese en Isla de
Lobos puerto, que dicen estar cuatro leguas del río Tuehipa, donde seguro
estarán barcas y subirán seis leguas a un muy buen surg;dero seguro; Y que
haya más de un puerto en tierra tan grande, aunque sea este el de la
Villarrica para quien le quisiera, con sus contrapesos, y el camino podrá
salir bueno por Quauhchinanco para México, o haya· puerto en rl río de

Pánuco, junto a Tampico, donde se hallan cuatro brazas y más, con mar
baja, como está jurado '.Y tomado por testimonio estando yo en el dicho
pueblo, y hay mucho lastre, agua y leña, mucha cal '.Y piedra, buenos campos
y tierra más sana ; y afirman pilotos meterán en él navíos de 300 toneles y
más dicen sería mejor moderar los navíos, que no ponerse hacienda y vidas
a tanto riesgo como en San J uao de Ulúa se pasa, donde niño, dicen
apenas se cría". . . "Parece a muchos que poblando buenoo cristianos a trechos, como dicho es, se dará en los dichos ríos, donde hay noticias de mucha
gente. De manera que habiendo religiosos que sean obreros, cierto se servirá
mucho a Dios y V.M. No quiero ser pesado con más particularidades de
notar. Por la limosna para el monasterio de Tampico, que manda hacer,
beso a las manos de V.M.: a su tiempo habrá lugar D.M. Menor Capellán
de V.M. que sus manos reales be¡¡a, Fray Andrés de Olmos." 14
En Tampico muere Andrés de Olmos de olor de multitudes de indios y
de santidad el 8 de octubre de 1571. Aún le debemos al Padre fundador de
Tampko y al infatigable apóstol de las Huastecas el monumento que
merece.
Los piratas ingleses, capitaneados por el cruel Lorenzo Jácome, Lorencillo,
iban a destruir pronto la obra de fray Andrés de Olmos.
Vencido y casi aniquilado Sir John Hawkins en Veracruz, pensó dar golpe
mortal a Tampico. Tras largas y desesperantes vigilias, luego de navegar
por las costas del seno mexicano buscando la entrada de la Barra de Tampico,
un viento huracanado arroja la flotilla de Hawkins como cuarenta leguas
al norte de la Barra de Chavaría o Soto la Marina; viendo todo tan desierto, dispersó el corsario a sus hombres que estaban desesperados y sedientos
enviándolos a tierra. El relato de esta aventura se debe a la pluma de
" .Apud FUF.NTES, lcNACIO y TORREA, Juan Manuel, Tampico ( Apuntes p~ra su
historia), obra escrita por iniciativa y especial encargo del C. D. Jesús Qumtana,
presidente municipal de Tampico, 1942, pp. 46-4 7.

518

Miles Phillips y en ella se describe cómo al encontrarse unos indígenas aquel
grupo de marineros escuálidos y demacrados los dejaron pasar adelante y
señalándoles el sur les decían que podían pasar adelante profiriendo: "Tampico, Tampico, cristiano", o sea, Tampico. A estos los aprehendió el alcalde
ordinario de Tampico en ese tiempo, el capitán Luis Carvajal y de la
Cueva, años más tarde descubridor y conquistador del Nuevo Reino de
León.
De estos filibusteros se escaparon nuestros antepasados tampiqueños. No
asI de las huestes de Lorenzo Jácome "Lorencillo", así apodado por su cuerpo pequeño, ágil como ardilla, activo e inquieto a fuer de ambicioso. Se
duda mucho de cuándo dieron los piratas de Lorencillo el golpe de Tampico, pero en el volumen 21 de las Cédulas Reales del Archivo General
de la Nación encontró un documento el historiador don Joaquín Meade por
el cual queda perfect.amente localizada la fecha de la entrada de Lorencillo
a Tampico en abril de 1684. Varios días duraron los excesos. Las fuerzas
del pequeño baluarte fueron reducidas no sin antes lograr enviar a pedir
refuerzos y auxilios al puerto de Vera.cruz, al general de la annada de
Bar:lovento, la eual pronto hlzo proa hacia Tampico. Al avistarle el vigía
filibnstero en guardia rápidamente dio aviso y se clio la orden de embarque.
Luego de prender fuego a la ciudad, los piratas huyeron en varias naves.
Una de las embarcaciones, cargada de prisioneros, cayó en poder de la armada, no sin una encarnizada resistencia de los piratas. Lorencillo más cmel
que nunca volvió a la carga y volvió a incendiar el pueblo. Todo el r.úmulo
de los esfuerzos ardía en llamas. El documento antes ruendonado otorga
luces al respecto al referirse a los procedimientos que de.ben seguirse contra
Jos piratas aprehendidos y a favor de las fortificaciones que se creen necesarias. Don Melchor Portocarrera Lasso de la Vega, conde de la Monclova,
virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de
la Real Audiencia es informado sobre el modo de obrar contra los piratas
confirmando la obra por el anterior virrey. "En carta de 12 de Agosto
del año pasado de mil y seíscientos y ochenta y cuatro, refiere que el mucho
desahogo conque el pirata se entra cada día a executar tantas hostilidades
en los puertos de esas Costas, nace de la ninguna resistencia con que se
hallan por los vecinos acosados de sus continuas invasiones desamparan los
pueblos y huyen a los montes y que en la Villa de Tampioo entró en abril
de mil y seiscientos y ochenta y cuatro el enemigo habiéndola robado toda
y hecho prisioneros a sus moradores se dio noticia a la Veracruz al mismo
tiempo que a vuestro antecesor y por la poca clistancia que hay por mar
desde dicho puerto a aquella barra socorrió esta necesidad la Armada de
Barlovento, llegando a tan oportuna ocasión, que apresó ciento y cuatro
piratas y una embarcaci6.n en los que condujo a la Veracruz y que babién-

519

�dole dado cuenta del suceso al General de la Armada, dio traslado de ello
al Fiscal de esa Audiencia, el cual pidió se ejecutase en todos la pena de
muerte condigna a su atrevimiento y que por hallarse con una Cédula de
veinte y dos de febrero de seiscientos y ochenta y cuatro en que se dispone,
que los que se cojieran pirateando se envíen a España, ordenó viese esa
Cédula con los autos. su asesor general de la guerra, el cual fue de parecer
se die.se cumplimiento a lo por ella mandado y que los prisioneros quedasen
aherrojados en parte segura hasta que la Armada los condujese; y que el
General ejecutase en los que hubiere hallado ser capitanes o cabezas, la
pena de horca (como lo hizo y constaba de testimonio de autos que remitió
vuestro antecesor) y que sin embargo de ello, habían vuelto los enemigos
a entrar nuevamente en Tampico con cuatro embarcaciones con designio de
invadir Gua7.aqualco no obstante las prevenciones de gente y armas que
tienen los vecinos; en cuya consideración; dice le representaron los de la
dicha villa de Tampico lo conveniente que sería fabricarse en aquel puerto
un castillo o fortín según la planta que deligneó (sic) el ingeniero militar
remitida al Alcalde Mayor de aquella Provincia que vino con los autos:
en cuyo punto no pasó vuestro antecesor a tomar deliberación hasta darme
cuenta atendiendo a lo apurado que está mi real Patrimonio y que yo
mandase lo que tuviese por más conveniente. Y vista su representáción
en la Junta de Guerra de las Indias con el testimonio y planta referidos;
y lo que sobre todo pidió mi fiscal, he tenido por bien de aprobar como
p0r el presente apruebo lo que en esta materia obró el Conde de Paredes
vuestro antecesor en los cargos de Virrey y el General de la Armada de
Barlovento y ordenaron y mandaron a vos que en la primera ocasión ti_ue
se ofrezca me deis cuenta por mano de mi infrasquito secretario del paradero que han tenido los piratas que se apresaron en Tampico y no se hizo
justicia de ellos y que en caso de estar en ese Reino y Provincias, hagais
se ejecute con ellos lo que está resuelto por las últimas órdenes que están
dadas en esta razón y con los demás que se apresaran, se haga y ejecute
lo que e.stá resuelto y que si se remitieren a España, sea enviado al mismo
tiempa testimonio de los autos de sus causas y sentencias que contra cada
uno se diere, para que en vista de ello se tome la resolución que más conven{ra · y en cuanto a 1a certificación de los vecinos de la Villa de Tampico
propusieron a vuestro antecesor, sería conveniente se hiciese en aquel puerto
os lo remito para que los informeis luego, si conviene que se fabrique el
reíerido castillo o fortín, en qué sitio, de qué calidad ha de ser, y la guarnición que será preciso tenga y con qué cavo, y la costa que tendrá su
fábrica, y el sustento de la infantería, enviándome razón de todo pormenor,
y de qué medios se podrá suplir este gasto que no salga de mi Real Hacienda por Jo sumamente empeñada que se halla y la porción con que para
l:)

520

'

todo podrán contribuir los vecinos y natales de dicha Villa y Puerto de
Tampico, pues se ha de convertir en defensa de sus personas, casas y familias, para que enterado de todo, resuelva lo que fuere más conveniente.
Fecha en Buen Retiro a veinte de noviembre de mil seiscientos ochenta y
siete años. Yo el Rey. Por mandato del Rey Nuestro Señor, Manuel Ortíz
de Otarola, Rúbrica". 16
Destruido por las hordas piratas, Tampico subsistió por algún tiempo pero muchos vecinos empezaron a emigrar unos rumbo a A]tamira, otros rumbo
a un lugar denominado Joya donde condujeron al Cristo, imagen obsequiada
p&lt;&gt;r Carlos V a los habitantes de la Villa en cambio de un donativo de
5.000 pesos en oro. La estancia de muchos vecinos se prolongó durante
algún tiempo en el sitio ocupado por la Villa ya que el año 1684 todavía
la encontró con vida el arzobispo de México, don Francisco de Aguilar y
Seijas en su visita pastoral, de la cual existe una noticia escrita con fecha
de agosto 20 de 1684. Eso y la noticia que proporciona el 31 de octubre de 1748 fray Jacobo de Castro considerando como segunda misión a la de
San Luis Obispo establecida en la Villa de Tampico deja suponer que en
realidad no fue del todo abandonada.
Fray Jacobo de Castro, en su papel de jefe de la custodia del Santo Salvador de Tampico se refería en el documento mencionado a la Villa de
Tampico, "fundada a orillas del Mar Océano". . . "es frontera de indios
bárbaros, sin defensa alguna para los ingleses, quienes la han quemado y
saqueado en dos ocasiones", la última en 1740. Nosotros nos inclinamos a
la opinión de que no quedó despoblada del todo la Villa de San Luis de
Tampico y aducimos como prueba de ellos el que se encuentren documentos -actualmente en el archivo parroquial de la catedral de Tampicoque consta fueron expedidos en dicha ViUa de Tampico. Los documentos
vistos por nosotros datan de 1773 en adelante y claramente se refieren a la
panoquia del Pueblo Viejo de Tampico. Creo existan otros que dan pie
y fundamento a nuestra opinión.
Un misterio todavía por dilucir lo constituye la imagen de Jesús Crucificado recibida con júbilo en la Villa y Puerto de Tampico la mañana del
14 de abril de 1644 a cambio del regalo de 5,000 pesos de oro enviado al
emperador Carlos V a quien las crónicas mencionan como nuestro amo y
señor, siendo que éste había muerto en el Monasterio de Yuste más de un
siglo antes, el 21 de septiembre &lt;le 1558, no sin antes acordar a celebrarse
la fiesta del Señor de Tampico el día 15 de mayo.
La emigración a la Joya está fuera de duda, dado que existen crónicas
11

MP.ADB, Joaquín, Doc!lmentos inéditos para la historia de Tampico, Siglos XVI
op. cit., pp. 81-86.

y XVlI,

521

�que hablan expresamente de las deliberaciones de los vecinos por salir de
ese lugar y la determinación de poblar otro más benigno por su clima y
situación denominado los Barrios o Ranchos, donde se asienta el actual
Tampico Alto.
Las diligencias mencionadas se llevan a cabo ante don José de Escandón
en su breve estancia por estas tierras. En una de ellas se lee: "AJ margen,
Representación de Rvdo. Padre Custodio Fr. Matías Terrón de la regular
observancia de N.P. S. Feo., el Rector y Predicador General custodio de 1a
Custodia del Santo Salvador de Taropico y sus misiones y hallándose V.S.
(Don José de Escandón) en esta Villa y Misión de Tampico en prosecución
de su visita por parte de VS se me ha notificado de ruego y encargo asista
al reconocimiento de los indios de ella, diere noticia de las familias de españoles y demás genfe de razón avecindada en dicha Villa~ de la calidad
del terreno, aguas y temperamento, lo que tengo ejecutado en mi respuesta
y porque la justificaci6n y celo de V.S. provino en mi auto dijera si necesita
alguna providencia para mi aumento y bienestar, sobre cuyo punto respondí
lo haría por escrito en cuya consecuencia comparezco a V.S. en la mayor
, forma que p1iedo y debo y digo que esta población que hoy se llama Tampico,
estaba antiguamente situada en el sitio qtte hoy se nombra Pueblo Viejo,
la que combatida y perseguida de piratas ingleses quedó d esierta, retirándose
de ella sus vecinos, unos para diversos pueblos y otras a la Joya que ha
quedado en el nombre de Tampico, en donde sin más licencia que la que
les dio el Señor, se quedaron poblados y en atención de haberse traído u11
bellísimo simulacro de Jesucristo Crucificado que la liberalidad cesárea de
Carlos Quinto envió al Puerto y Villa de Tampico, se hizo forzoso que los
religiosos misioneros también mudaran, pero como los más de los vecinos
reconocieren lo ardiente del territorio, lo falto de aguas en los meses en
que el cielo las e.scasea, lo abundante de todo género de mosquitos y la copia
de niguas, dejaron la devoción y compañía de la Sagrada Imagen por su
incomodidad temporal y se trasladaron a unas lomos que distan un cuarto
de legua que llaman Los Ranchos en donde hasta el presente se man.tienen,
desde entonces están unos y otros vecinos desunidos y en guerras civiles,
y defendiendo aquellos el que no se intente novedad alguna, alegando éstos
la antigua posesión y aquéllos las grandes incomodidades que tiene el terreno,
así para el bienestar de los vecinos como para el mayor culto de la Sagrada
Imagen; siendo esta discordia, causa de perniciosas consecuencias, que con
el santo motivo de venir a misa, los de Los Ranchos cometen muchas culpas
ocultándose entre la espesura del monte que es forzoso transiten y que
en tiempo de aguas, se valen los mozuelos del pretexto de traer en sus
caba]Io-s a las mujeres para lograr sus dt;!pravados intentos, daños que necesitan el más oportuno y eficaz remedio; aunque ya por convenio -de los

522

v~os e información de los RR.PP. custodios, se han dado justas providencias no se ha logrado el fin, lo que para descargo de mi conciencia y
cump~iento _de mi obligación, hago todo referente notorio a V.S. y pido
y suplico se suva poner fin a este litigio civil, y poner reparo a las ofensas
a Dios, mandando el que los vecinos se junten y vi.van congreg-ados, así
para que tenga e5ta Imagen e1 debido culto, como para que en cualquier
invocación de los enemigos los pueda repeler; mas porque los que están
en esta Joya son 27 familias, el terreno de Los Ranchos es saludable v
' ,
está con las plagas de los mosquitos y niguas, y aquel sin ellas, se ha
d~ seivir V.S. de que estos que viven en la Joya se congreguen y junten
con los que viven en los Ranchos y aunque pudiere servir de estorbo para
esta mutación el tener Iglesia y casas, ya V.S. le consta que la Iglesia fuera
de no estar finalizada, está incapaz de que se acaba, por estar echada a
perder su fábrica y aun se teme que venga al suelo en los nortes que son
muy recios por esta tierra, y que las casas todas están viejas, aiílena7..ando
ruinas y todas de materia pajiza que son de poco costo. Espero en la benignidad de V.S. atenderá, a ésta mi petición y sobre ella determinará lo
que le pareciere que sin duda será lo más justo. Fray Matías Terrón. Villa
de San Luis de Tampico y enero 12 de 1754. (una rúbrica)".16
En seguida se pone a votación la triple opción : o pennanecer en el lugar
la Joya, o regresarse al Pueblo Viejo de Tampico -que no se había des-

poblado del todo según de los documentos se infiere) o poblar los Ranchos"ranchos o barrios, como se le menciona en otra diligencia, que llaman
de Tampico y se halló ser unas lomas altas continuadas de bastante extensión
para cualquier población aunque sea grande ; circumbalada de varios aguajes de buena agua pennanente, se escasea pero nunca llega a faltar, su
temperamento por estar en alto se liace sea el menos caliente y libre de
mosquitos, que toda la comarca tiene muy buena vista, al mar, que se haya
distante como una legua a la parte del oriente, y a tres de la barra queda
el norte, y en dicho paraje se hayan ciento quince casas o jaca.les eo que
viven los soldados y vecinos que las habitan, e incontinente se pasó adonde
al presente se haya la Iglesia" ... 17 allá en la Joya. . . La victoria correspondió a estos Ranchos o barrios o "lomas altas continuadas" con 49 votos
a favor, 13 para el paraje de dicho Pueblo Viejo y 17 para el presente
en que se hallaba la iglesia.
,. Apud, PoNOE DíAz, Leopoldo, Copia de la Cédula Real y título de la Villa de
Tampico Alto, del estado de Veracruz, ordenada el año de 1754-. Denominación
de terrenos, linderos, aguas, etc. Dr. Leopoldo Ponce Díaz, Editor, Tampico, Tamps.

Talleres Linotipográficos "El Comercio", 1931, pp. 13 ss.
11 PoNCE DÍAz, Leopoldo, op. cit., p. 16.

523

�Este fue de hecho el Cuarto Tampico. habida cuenta el que se asentó
en Joya o tercero de haber existido aparte el pueblo indígena Tampico de
que nos habla el cura y vicario Joan Franco.
Deciamos que el Pueblo Viejo de Tampico no se despobló de todo, cosa
que consta por los libros parroquiales que hemos revisado, de modo que
su vitalidad tanto como pueblo como puerto fue aumentando llegando a
tener comercio considerable y a contar i;on numerosas familias de españoles,
de mulatos y de indios huastecos. La iglesia del lugar siguió abierta a los
fieles y el comercio del camarón, del ostión y del pescado se intensificó
con los pueblos cercanos y se extendió hasta la capital del vinseynato. La
re_gión reconocía a TantO)'UCa como capital de la jurisdicción de Pueblo
Viejo o Tampico el Viejo y de Pánuco; aílá residía el corregidor y teniente
capitán generaJ. De vez en v&lt;'Z anclaban barcos procedentes de Campeche
y Veracruz que venían henchidos de sal con la que los moradores se dedicaban a la sala.7,ón del pescado y a la fabricación de la cecina, pero subieron
al doble los precios de la sal y eso ya no fue posible.
Por otra parte, en 1789 el gobernador de la colonia del Nuevo Santander
dispuso se abriera puerto en Pueblo Viejo, el gobernador se llamaba Vicente
Gómez de Santibáñez. St' trataba de impulsar el comercio c.on Veracruz y
Yucatán y que se nombrase un administrador que percibiera las alcabalas.
Así se podrían exportar lanas, sebo, cueros de venado y de res y carne que
se beneficiarían en Veracruz pues acá carecían de valor. Se podrían importar en cambio "ropas de Castilla de que estaban escasos los habitantes",
pues según parece se vestían con pieles de venado y carecían de moneda
al grado que las transacciones comerciales las efectuaban por trueque o
c.ambalaches al modo de los pueblos primitivos.

Quedaron establecidos la aduana y el puerto pero éste no llegó a tener
el auge debido sino hasta los primeros días de la Independencia, pues según
die.e don Pedro Gonzále-.t Paredes, primer diputado por el estado de T amaulipas en el Congreso General, "se mantuvo cerrado hasta la primera insurrección, en que no pudiendo los \'etacruzanos que abastecían de géneros
a casi todas las provincias hacer remisiones por tierra por habérseles obstnúdo los caminos, se dirigían con ellos a él, y desde aquella fecha continuaron haciendo introducciones que motivaron su habilitación en el año
de 1816 para el comercio con Campeche, sin que por eso dejasen de arribar
exJ:&gt;ediciones de La Habana y aun en España".1 8
Mayor auge llegó a tener la ViUa de Altamira fundada bajo la Advocación de Nuestra Señora de las Caldas el 2 de mayo de 1749 por don José
,.. Citado por Lms

VELASCO Y MENOOZA,

Repoblaci6n de Tompíco, Méxko, 1942,

de Escandón. Tenía mejor acceso a muchos pueblos de la Huasteca por
medio de las vías íluviales de los ríos Tamesí y Pánuco y por las lagunas
de Campayán y chairel. Entabló encarnizada competencia con Pueblo Viejo.
El comercio de éste Ja estrangulaba.
Se pensó en la necesidad de un nuevo puerto. Fue entonces cuando surgió
en ambos bandos competidores la idea de poblar un nuevo Tampico.

•

ALGUNAS

qttisquicosillas que aún molestan el olfato del investigador e his-

toriador de la historia regional.

1. ¿Dónde estuvo situada la Custodia del Santo Salvador de Tampico?
2. ¿Dónde está el sitio exacto de los restos del gran evangelizador de la
Huasteca, fray Andrés de Olmos muerto aquí en ''su" Tampico?
3. ¿Dónde estuvo situado el hospital de San Sebastián de la Junta de la
Caridad de Tampico cuyo reglamento fue publicado en Tampico en
1857 y por qué razón no se asignó te1Teno para hospital en el repartimiento
de solares de 12 de abril de Hl23?
4. De los diversos asentamientos huastecos que sí consta estuviesen en tierras
de nuestro actual estado de Tamaulipas, ¿ ninguno llevó el nombre df•
Tampico? ¿ Cómo se llamó eJ asentamiento de Las Flores pertenecientes
al Horizonte Pánuco V año 1000-1250?

5. ¿Dehe en definitiva aceptarse que la etimología de Tampico -Tam
lugar de y pikó: perros- prueba la existencia de perros (cánidos) y 110
de perros de agua o nutrias después de las pruebas aportadas por el
licenciado Antonio Martínez Leal?
6. Las cuestiones sobre los diversos significados de ''Tamaulipas" planteadas por el autor del presente ensayo, ¿ derrumban de modo definitivo
la significación etimológica, Tamaulipas, Tam: lugar de -Aulipas: Montes Altos?*
• El licenciado Juan Fidel Zorrilla en un reciente trabajo -Tamaulipai-Tamaholipa,
publicaci6n awpiciada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Univer..idad
Autónoma. de Ta.mauJipas, Ciudad Victoria, Tamps., l 973-, dice lo siguiente: "El
origen del nombre de nuestro .Estado de Tamaulipas dio lugar a cinco artículos que
escribí en junio de 1972 que ahora se presentan en este folleto, corregidos, ampliados
y complementad~ con notas sobre fuentes consultadas para mejor comprensión dd
tema. Dichos artícuJos se publicaron en El Diario de Ciudad Victoria en julio de

1972.
Carlos González Salas promovió esta importante cuestión histórica con el emplaza•
miento público que hizo a los historiadores tamaulipecos y posteriormente la volvió

pp. 20-21.

525
524

�CONCLUSIONES

8a. Que se abra un concurso para una biografía de nuestros grandes colonizadores: fray Andrés de Olmos y don José de Ese andón.

1a. Con el fin de dar a conocer más la Historia de nuestra región, p1·oponer
al gobierno del estado, a la Universidad de Tamaulipas o a los clubes de
servicios, la creación de becas para que los estudiosos de la historia
de nuestro estado se consagren a la investigación sin angustias económicas. Y que ayuden a la publicación de esas investigaciones.

9a. Que se erija un monumento a la memoria del Apóstol de las Huastecas
fray Andrés de Olmos en Taro.pico.

2a. Organizar concurso~ sobre una Historia Breve de Tamaulipas, de Tampico y otra de Ciudad Madero o de otros municipios cuyo premio sea
la publicación a fin de que sirvan como fuentes de información para
escuelas de primera, segunda enseñanza, preparatoria y nivel universitario así como para tesis, estudios socio-económicos, estudios sociológicos,
socio-religiosos, etc.

Tampico, Fiestas de abril y sesquicentenario de la repoblación de
Tampico, 1973.

3a. Que se finne una Sociedad Tamaulipeca de Estudios Históricos y que
funcione con sesiones cerradas y abiertas para intensilicar los estudios
históricos de nuestra región.
4a. Organizar concursos sobre historia regional en los niveles educativos para divulgar su conocimiento.
5a. Que se pida a las autoridades educativas incluir la historia regional
en los estudios primarios y secundarios, a fin de formar conciencia.
6a. Que se pida a las respectivas autoridades el cuidado, la clasificación
y el ordenamiento de los archivos civiles, militares, parroquiales- y de
las curias episcopales para saber con cuál y dónde se encuentra la información histórica.
7a. Que se editen en ediciones económicas y populares al alcance de todo
el pueblo sobre diversos temas relativos a nuestra historia regional y
que se seleccionen a manera de antología trozos de los muchos estupendos que escribieron nuestros cronistas e historiadores para el conocimiento y divulgación de los hechos.
a abordar en cementado artícuJo que se public6 en diversos periódicos dd estado
durante el mes de septiembre de 1972. En el apéndice de esta obra se reproducen
las dos interesantes colaboraciones del intelectual tampiqueño.
Se empieza a percibir un mayor interés por los temas hist6ricos de Tamaulipas y
confío que este breve estudio mooográfico contribuya a difU11dir la cuestión tratada".
Refiérese nue5tro amigo a dos colaboraciones mías tituladas "Tamaulipas, ¿Misterio semántico?" y "Otros significados de Tamaulipas y algunas toponimias huasteeas" (El Sol de Tarnpico y Et Diario áe Ciudad Victoria, sept. 1972) en que
quien esto escribe no hizo m!s que reunir todos los significados circnlantes de "Ta-

526

maulipas" y que en total suman seis en la actualidad: -Lugar de Montes Altos
(Historiadores, Fray Vicente de Santamaría en la Relación Hist61ica áe la Colonia
áel Nuevo Santander); Lugar de los Olivos (Fray Agustín de Vetancourt, Saldívar); Lugar donde se reza mucho (Joaquín Meade); Lugar donde rezan los Lipanes
(Joaquín Meade); Valle Hermoso (Toribio de la Torre y coojutores); y Cuando
llegaron las palmas (Tarn -ulits • apats, el texto está equivocado en el escrito de
Juan Fidel Zorrilla), veni6n que recogimos en unos manuscritos de Toponimias que
puso en nuestra manos doña Glafira Horta. Zorrilla documenta y hace un evtenso
comentario a los cinco primeros inclinándose al significado de "Lugar donde se reza
mucho", lo mismo que el suscitador de esta cuestiúncula histórica que uos atañe tan
de cerca. Remitimos a la obra de Juan Fidel Zorrilla -57 páginas de texto, más
once de ilustraciones- para una mayor noticia de este punto.

527

�OA.XACA ANTES, EN Y DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA
JORGE FERNANDO ITURRIBARRÍA

Universidad

Juárez,

de Oaxaca

LA

PODLACIÓN de la Nueva España durante los fines del siglo XVIII y
principios del siguiente era predominantemente indígena, como es sabido.
Con un total de seis millones y medio de habitantes, después de los indios
ocupaban el segundo y tercer lugar, demográficamcnte hablanclo, los criollos,
que aportaban un millón, y Juego los mestizos, que contribuían con millún
y medio. Al final se colocaban las castas y los negros.

El norte del país estaba poblado por much05 indios :.alvajes, y en el centro
y principalmente en el 'Bajío -Michoacán, Jalisco y Guanajuat0- el mestizaje se hallaba bien equilibrado, condición detern1inantc para que esa
región fuera la cuna de la independencia. En el ~ur y sureste, la población
indígena provenía, en general, o era heredera de una tradición cultural
prehispánica, la de Meso:imérica, y estaba en mejores condicione:; de inc-orporarse a los grupos culturales occ-1dentalcs a medida que se iba evangelizando y alfabetizando.
Desde el punto de vista de la cultura, el siglo XVIII fue en la Nueva
España época de ~plendor, como puede comprobarse en la B1bl1olheca
Mexica11a, de Eguiara y Eguren. Según lo afim1a don Luc-as Alamán,
vivía la Nuern España tiempos de grande-¿a material dentro de sus condiciones de Colonia. Los zapotecas y mixtecas, por su tradición cultural eran
grupos &lt;·on mayor coherencia social; pero. como todos los indígenas, no
partic-iparon en el proceso industrial de la Colonia, ni en el comercio, sino
en labores del campo, en det&lt;'nninadas artesanías y en la servidumbre.
La actividad intelertuaJ dr los C'riollos y la inquietud de los mestizos contrastaba c-on la aparente pasividad de los indios, contraste aún mis marrado si se considera que aquéllos llevaban la dirección de las actividades
intelec-tuales y artísticas, y éstos la dirección política. Por otra partr, los
c-riollos dominaron algunos aspectos importantes de la econ~mía: agricul-

529
H-34

�tura, comercio e industria, según apree1ac1ones de escritores situados en el
desemboque del siglo XVIII al XIX, como el Barón de Humboldt, Mier,
Zavala y Bustamante.
Si Bustamante, valga la digresión, no hubiese dejado su provincia nati va de Antequera en época temprana de estudiante, probablemente Oaxaca
le habría debido algunos de los estudios que nos faltan sobre la sociedad
de su tiempo. Algunos emprendió otro intelectual contemporáneo a Bustamante, don José María Murguía y Galardi,1 pero éste y casi todos los suyos
obedecen a propó.sitos fundamentales estadísticos; en él tenemos al primer
estadígrafo oaxaqueño. Dejó un importante estudio que publicó en el siglo
pasado la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, mismo que, reducido en tamaü.o, formó un librito en octavo" hoy muy escaso.
La explotación de la grana y de la minería dieron riqueza a Oaxaca.
La grana era una industria que podía cultivarse por cualquiera que poseyera una pequeña fracción de terreno para sembrar los nopales y asemillar
el insecto. En 59 años, de 1758 a 1817, se registraron 1.513, 734 ¼ de
arrobas de grana, con un valor de $ 92.356,36 6 rls. Y la minería fu.e origen
de grandes fortunas. Así se concibe que salvo algunas excepciones, el Oa.,.aca
monumental -arquitectónicamente hablando- provenga de la segunda mitad del siglo XVID. Con la expulsión de los español~ en 1828., bajó la
exportación de la grana. Los indíos asemillaban el nopal y cultivaban la
semilla -dice el padre Gay-, pero los españoles la e.xportaban a Europa.

cial!'S y psicológicos -y la pérdidad de vidas-- que los aztecas experimentaron en el Valle de México.

~a~ aclarar aquí que los zapoteC'a.s y sus reyes Cosijoe7.3 y Cosijopü
dernlieron de antemano aceptar la &lt;!onquísta de Hemán Cortés, como lo
hicieron ante las huestes del capitán Francisco de Orozco, indinados a esta
solución por razones políticas, ya que en el momento de aparecer ]as tropas
españolas en el Valle estaban por dirimirse con los rnixtecas la cuestión de
s~~erioridad del poder militar de µnos y otros" y entonces los zapotecas pref meron ser leales a la Corona de España y aceptar la situación que el destino les deparaba, sin poder penetrar en las conllecuencias presentes y futuras.
Los principales núcleos de estos cacicazgos y centros de aculturación esp~ola se encontraban en San Juan Ghapultepec ( 1523), Tlalixtac ( 1543),
Cuilapan (antes de 1550), T omalteµec ( 1551 ) , Mitla y Tlaco Ju la ( 1553) .
Jalatlaco (antes de 1555) y Tlacochahuaya (1564).

Así los caciques zapotecas del Valle de Oaxaca se constituyeron sin coacci_ón en buenos instrumentos del poder colonial español en el a.:,orupamiento
de los pueblos indígenas en congregaciones, las que, por razones obvias, fa.
cilitaron grandemente la implantación del sistema político colonial y la evangelización masiva de la población.

Al bautizarse esto.s caciques adoptaron nombres españoles y trataron de
asemejar sus costumbr~s, atuendo personal y formas sociales a las de los
españoles de la villa de Antequera. La s11misión pacífica de los caciques
zapotecas --diee Taylor- ahorró al Valle de Oaxaca graves desajustes so-

~unque dentro de las formas políticas y sociales implantadas por la C0l~rua, Oaxaca. vivió dentro de un r.Jima general de paz, y aunque con
ciertas alternativas, fue respetuoso del régimen político, y de la Iglesia, por
cuyos representantes sentía afe.cción reverencial; y como, po.r otra parte,
la producción de artículos de primera necesidad, por escasa que fuera, superaba al consumo limitado a 1a corta población, el poder adquisitivo del
peso era enorme, y aun el del real era muy estimable, lo que redundaba en
que la vida resultara increi:blemente barata.
Por lo que toca al nativo, estaba excluido por la legislación de Indias
de prestar el servicio militar, del que, en cambio, no estaban dispensados
los negros. A ello se debió que, cuando a fines del siglo XVIII se organi~aron fue~ en la Costa Clu_ca de Oaxaca para enfrentarlas a la posible
tnvasion filibustera europea, dichas fuerzas estuvieron integradas casi en su
totalidad por soldados negros. Esto explica, a su vez_., como adelante ,·eremos,
por qué militarizado ya como realista el negro, en la segi.uida década del
siglo pasado los negros costeños se enfrentaron a las guerrillas mixtecas de
insurgentes.

' Fue autor de la Estadistica antigua y moderna áe la provincia, hoy estado /wre
)' soberano e independiente de Oajaca.
s TAVLOR, William B., "Cacicazgos coloniales en el Valle de Ouaca", en Historia
Mexieana, Jul-Sept., 1970.

La monotonía de la vida pr,ovinciana sólo se alteraba en Anteque.ra -como sucedía en otras latitudes de la Nueva España- con las celebracione,
religiosas, o con las civiles, cuando ascendía al trono un nuevo monarca
español o se festejaba su onomástico o el de algún miembro de la familia

Sobre un hecho poco conocido, el señor William V. Taylor, de la Universidad de Colorado, nos ha proporcionado infonnación detallada 2 demostrando con estudios documentados la supeivivencia de la propiedad de
la tierra en el Valle de Oaxaca (y en los de Tlacolula y Et.la), así como
principalmente que a la existencia de un alto nivel social en los jefes nativos durante el período colonial se debió a que el régunen erigiera numerosos cacicazgos indios, con reconocimiento de su nobleza original, en favor
de quienes, habiéndose convertido voluntariamente a la religión católica, sirvieron de instrumento en la transmisión pacífica de dichos Valles a la dominación española.

530

531

�reinante, etc, etc. Entre las actividades nos ha Jlamado Ja atenci6n que se
enseñara a los párrocos a practicar la operación cesárea en casos de emergencia. En la ciudad capital de la provincia la estadística de heridos por
lesiones en una población como era la de Antequer~ de 12,000 almas, dio
la cifra de 129 (uno por mil), atendidos en un año en el Hospital Real.
La moralidad social y familiar era proverbial; pero, en cambio, se registraban frecuentes asaltos y robos en Cuajimoloyas, en Tenga, entre Oaxaca
e Ixtlán, y en las famosas cuestas de OcotJán y de San Juan del Rey.
Aseguran m1estros historiadores que el servicio militar era "visto con
horror por el oaxaqueño", cuando, aproximándose las fuerzas de Morelos
a Oaxaca, fue necesario establecerlo. Entonces se dio de alta a muchos
mestizos y continuó la incorporación de negros a las fuerzas reales.
Despuntan músicos religiosos tan inspirados como el zapoteca Juan Matías, y de aseendencia y sangre oaxaqueña proviene un pintor tan proüfico
y afamado como lo fue Miguel Cabrera. Sólo se podía tener acceso a la
música de órgm:10, orquesta y coros, en las solemnidades de la catedral y
templos principales de la. ciudad capital. La 6pera y el teatro en general
fuernn deleites espirituales muy populares en Oaxaca, pero hasta el {1ltimo
cuarto del siglo pasado. La filosofía era impartida como cátedra en el Seminario
Conciliar de la San ta Cruz, de tipo escolástico, sin entrar en aplicaciones
prácticas, y en los colegios de dominicos, agustinos y jesuitas.
Durante Ja niñez de don .Benito Juárez, por 1812, eJ&lt;istían las escuelas
reales, para diferenciarlas de las escuelas religiosas, que funcionaban a la
sombra de conventos y parroquias, y las "amigas", escuelitas estas últimas de
párvulos -que hoy corresponden a la preprimaria- de un solo grupo y
una sola maestra o preceptora, era atendida casi siempre, por una solterona
o una viuda.

La expuJsión de la orden jesuita en Oaxaca, ordenada, como en todas
partes, por Carlos III y cumplida el 25 de junio de 1767, considera el
historiador Gay que causó tan áspera impresión contra 1a Corona, que a este
hecho puede considerársele como de los que más predispusieron al pueblo
en contra de la dominación española, inclinándolo a la idea de la independencia; aunque se ignora que directamente haya conducido a ningún
acto de rebeldía o siquiera de desacato.
Rebeliones sí las hubo en Oaxaca y fueron cuatro: la primera en San
Ilal tasar Chichicapa, zona J;I1Ínera, por la explotación inmisericorde de los
encomenderos; la segunda se produjo dentro del mismo clero, entre el regular y el secular, con escandalosas manífestaciones que coomovieron a la
población de Antequera y que seguramente trascendieron de la ciudad a
la provincia y aun fuera de ella; la tercera ocurre en Tehuantepec, motivada poc abuso de los oficiales reales en el cobro de tributos, y la cuarta,

que fue un caso grave de idolatría sucedido en San Francisco Cajonos, Villa

Alta.

La primera, la de Chichicapan ocurrió en 1530, recién fundada la Villa
de Huaxyacac. Los encomenderos dispusieron entonces de miles de indios
para la explotación minera de San Baltasar, y los obligaban todos los días
de labor a ir desde sus respectivos pueblos de los Coatlanes, trabajar y regresar por solo tomín de paga. Cansados los indios de la rudeza de las
· labores y de Jas grandes caminatas, terminaron por rebelarse dando muerte
a cincuenta europeos y a una cantidad "doblada" de indios zapotecas, según lo refiere el historiador fray Francisco de Burgoa y lo repite don
Lucas Alamán.
Esta rebelión llegó a causar alarma en la villa; los españoles de Huaxyacac tuvieron que armarse y organizar una e,qxxlición sobre los Coatlanes.
Al fin hubo tratados de paz "con que se aquiestaron y aseguraron". pero
antes de ello existió el peligro de un desbordamiento de los rebeldes sobre
la ciudad, para tomar represalias de sus explotadores.

La segunda, llamada "de las Parroquias" se produjo con motivo de que
desde 1627, con motivo de Jas órdenes expedidas para la reivindicación de
todas las parroquias de 1a Nueva Es~ña en favor del clero secular, Jiubo
un enojoso incidente entre el obispo de Oaxaca, Bohórquez, y las órdenes
de dominicos y franciscanos. Ambas órdenes habían llegado a aeeptar el
real patronato, pero no así el sujetarse a la jurisdicción del diocesano. Apelaron a todos los recursos mas sin tener buen éxito, y persistieron en su
negativa, por lo que se inició proceso canónico en su contra.

Por fin, en su defensa nombraron juez conservador aJ guardián de) convento de San Francisco, de la ciudad de México, fray Diego de lbáñez.
Vino éste a Oa..xaca, citó al obispo Bohórquez con apercibimiento de censuras, y como ni así concurrió, lo excomulgó con gran escándalo de 1a
población, pues era inusitado y parecía monstruoso que un prelado pudiera
haber incurrido en excomunión y que ésta se hiciera pública en las "tablillas"
de los templos.

El obispo apeló y le fue negada la apelación. Tuvo entonces que recurrir
a la Real Audiencia que se la concedió. Pero eJ juez Ibáñez, para evitar
ser notificado de la apelación se volvió a México en secreto y de allí se
marchó, del mismo modo, a España. El obispo apeló, a su vez, a la Real
Audiencia, la que respondió que no era asunto que estuvie..se en sus facuJtades. Se echó mano de otros recursos y la excomunión persistió ante el
estupor de la sociedad y de la feligresía y con detrimento del respeto reverencial que inspiraban las inmunidades de los altos dignatarios de la
Iglesia.

532
533

�r

Por fin, desde España nuevo juez conservador vino por pro\'isión rf'a)
y levantó las censura!, el 12 de agosto de 16:31, después de cinco años rn
que- el obispo, dominicos y franciscanos. aquél por el juez ronscrvador y éstos
por el obispo, estuvieron excomulgados.

dición con la que lejos de
en un paraje, en donde ÍU&lt;"r;ump •~ s~s captores, tuvo doloroso desenlace
peñaron :ms cadávert&gt;S.
n ase~ma os, Y en la barra.nea a donde eles.
La justkia española tuvo que intervenir
&lt;l
•
aquellos tiempos El
•
. • poco espues con el rigor de
.
sumario se practico no sin dificultades
tard
porque los pueblos comprometidos en la insurrección era, d" .· \
Q~s,
reos fue-ron sentenciados a morir en la cárcel de S
• ~ec toe o.
umn·
dárseles garrote se les degolló y sus caL-f
, an Francisco. 0&lt;'-Spués de
. .
~,,,as ueron colocadas en
t
los pnncipales
parajl"S del pueblo.
es acas en

].a grave cnfenneda&lt;l que acometió, a resultas, al obispo don Juan Jimeno

Bohórquez, condujo :,. que se par.tara una reconciliación, a base de la c-onclición puesta por el prelado de que se quemara el expe&lt;lic-nte formado.
La reconciliación tuvo lugar en la ermita de San Bernardo, ubicada cen·a
del paraje llamado "La Cascada", al norte de la ciudad, en donde los dominicos poseían una finca campestre. Pocos ffie$.C-S después fallecía el obispo
Bohórquez.
La tercera fue la rebelión de Tehuantcpec, llamada entonces, en mayo
de 1660, Guadalcá.?.ar. Ocurrió, como se dijo, por el abuso de los cobros
de los tributos que hacía el alcalde mayor Juan de A\,ellán, funcionario
que mandaba azotar a los indios que se atra.,.aban en la entrega, en especie.
&lt;lel tributo. Como respuesta se alzó Guadalcá7.ar y la rebelión pronto se
extendió a los Mixcs, Nejapa. lxtepeji y Villa Alta. La noticia llegó al
virrey, el duque de Alburqut'rque, quien echó mano de diversos recursos
para restablecer el orden y, sin lograrlo, acudió para que pacificara la alborotada \·iUa al obispo de Antequera don Alonso Cuevas Dávalos. El
prelado, hombre virtuoso y sabio, cscurhó y pesó las razones de los indios
y, coru;iguientemente, propuso y consiguió del virrey el remedio de los males
que aquejaban a los indios y, con ello, el retomo n la tranquilidad, como
sabrosamente lo relata don Luis Crtlnúlez Obregón.
La cuarta. motivada por idolatría tu,·o lugar en los albores del siglo
XVIII, el 14 de septiembre d&lt;" 1700, cuando los fiS&lt;"ales de la vicaría de
San Francisco Cajonos, Villa Alta, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles,
denunciaron actos flagrantt&gt;s de idolatría ante los frailes de la parroquia.
los que. por ser dominicos eran representantes del Santo Oficio.
Conocedores los indios de los durm castigos que les esperaban &lt;"orno idólatras flagrantes, prefüieron abandonar el pueblo y coaligarse con los otros
Cajono.s --San Mateo, San Pedro, San Pablo y San Miguel- y presentarse
todos tumultuosa y agresivamente frente a la casa parroquial y exigir a los
frailrs Gaspar de los Reyes -famo.&lt;;o éste por sus estudios lingüísticos- y
Aloo¡.o de Va11,ras, la f'ntrega de los fiscales o que, de lo contrario, sufrirían
dios y los familiares de los españoles allí refugiados, las más duras represalias.
Luego de largas reflexiones midiendo el ¡x-ligro de los dos polos de la
disyuntiva, y de haber confesado y absuelto a los fiscales. acc('dieron los
frailes a entregarlos, eon la condición de que se respetasen sus vidas; con-

534

Como nota curiosa cabe agr!"gar que d arzobispo G'll
d
..
pastoral a los U&lt;'hlos d C •
' 1 ow, urante su VISJta
y de Ice

I P
e •.ªJonos, tuvo oportunidad de conocer el episodio
r &lt;&gt; p1 oceso canomco, enterándose de la fonna e
.
sucumbieron en holocausto de la ce C
.d
n que los focales
1' •
onvenc1 O de su m ( " • • • ,
Roma su beatificación. Intervino en la l
~ mo m1c10 en
de los restos el doctor e h ·st 'ad
d oc •~c1on y estudio antropológico
i on
or on Nicolás Lt:ón ue
la
•
estaba organizando en Oaxaca nucstr
.
q , a
sazon,

ar .,

.

• o pnmf&gt;r museo.

•
Por nuestra incomuni

·,
·
. canon, \"Jsto e1 terreno sumamente accidentad
fnos separaba _d~. la ciudad de México, capital del Virreinato y d ·~ qule
uerte compos1c1on demográfica india en la
.,
'
a a a
y su c.ondición de an
. .
poblac1on de nuestra provincia
Hidalgo en las ciuda~!a~ta,E!ª n~?CJa de la insurgencia acaudillada por
d .
e
BaJro, desde la proclamación de la inde
pen enc1a en Dolores, fue escasamente rnnocida aqu'
.
•
ma1iosameote dei
d
.
' y, aun en ese c-.aso,
bl f ,
orma a por las autondades CÍ\'Íles y eclesiásticas de los
pue ~s oraneos. y cuando se le conoció por la imposibilidad de oc 1t 1
produjo pesa?umbre y protesta, cuando menos dentro de los
europeos y cn~llos. Por lo que se refiere a los negros, éstos, com~ se ha di~
c.ho. estaban alistados por ley en las filas de los realistas y allá
.
fieles a la corona de España.
pennanec1eron

~ru~tr:•

las p

·

d

ue:1
reocupac1ones e la guerra, aunque todavía remotas par.:i el oaxa~e
llegaron 3 estos !ares con el advenimiento de dos ingt-nuos emisario~
Hidalgo, comprometidos a encender eJ fuego de la Ju h l"be
.
extender!O
t d 1
. .
.
e a I rtana y
d
por O a a provmc,a. Posiblemente nativos los dos de al
e 1~ pueblos de El Bajío ----("Oino lo revelaba su indumentaria, qu;~:
;sulto d~latora por sospechOSOS- se presentaron en la ciudad de Antequera
os mesuzos nombrados Jos~ María Armc-nta y Miguel López d t·

º:

A
e una.
mbos en~~dos, que pretendían hacerse pasar como vendedores de yesca
ueron lo suficientemente cándidos para confiarse a su delator, un tal Fran~

r

535

�cisco Calderón, guardacaminos a qujen se encontraron en San Juan del
Rey con el interés de que los guiara en su ruta hacia la. ciudad capital.
Calderón comunicó este encuentro como sospechoso a dos europeos y éstos
lo hicieron del conocimiento del intendente José María Lazo. Se les hizo
confiar en la disminución de la pena si confesaban, y así lo hicieron, entregando los pliegos de identificación experudos por Hidalgo. Rápida fue
la causa, dada la confesión. La sentencia de muerte por ahorcamiento se
ejecutó en las Canteras de bcotel.
Un año más tarde, el 2 de junio de 1811 se recibió en la comandancia
militar una denuncia hecha por persona cuyo anonimato se conservó en
su protección durante todo el proceso, señalando a José Palacios y a Felipe
Tinoc,o como los promotores de Wla rebelión para sublevar al pueblo contra
el régimen colonial. El plan consistía simplemente en apoderarse del cuartel
de los "Patriotas voluntarios"; y una vez conseguido esto echarse sobre las
cárceles para sacar a los presos e incorporarlos a sus filas y, con su ayuda
y la de los comprometidos en los barrios de Coyula y el Peñasco, penetrar
a la intendencia para apoderarse de la a·rtillería. Una vez conseguido,
marcharían a detener al comandante general Bernardo Booavia y aJ intendente Lazo, para luego entregarse al saqueo, según explicó el desconocido
denunciante.
Se citaba en los careos y averiguaciones como comprometidos a seis
criollos: Miguel Ignacio lturrribarría, doctor José Femández Zorrilla, José
Mariano Pombo, doctor Mota, Pedro Silva y al licenciado Castillejos. lturribarría era, a la sazón, administrador del Correo y se le citaba como el
jefe de la proyectada insurrección . Sin embargo, a ninguno de los criollos
citados se les llamó a declarar en el juicio y menos se les detuvo. A los
cuatro primeros en las declaraciones se les nombraba como "los tapados".
En realidad la cabeza de la conspiración lo fue el diácono Ignacio Ordoño, hombre corrompido y de muchos vicios, de vida disoluta, afecto al
desorden y a la indisciplina. Ordoño negó todos los cargos en sus declaraciones, pero de su contexto se advierte que estaba tan comprometido,
cuando menos, como Tinoco y Palacios, y que si salvó la vida se debió a
su carácter eclesiástico. Reconoció haber sido anteriormente procesado por
causa de una mujer. Era Ordoño de catadura similar a la de los curas
mujeriegos de que habla el arcipreste de Hita en su Libro de buen amor.
A Iturribarrla se le atribuía simpatía en favor del plan porque alguna
vez dijo en el Correo a don José Ignacio Pombo "que no creía en la prisión de Hidalgo y que era mentira la derrota de Morelos". Las sospechas
parecían recaer en Iturribania y en don Jacinto Varela, pero nada se intentó contra ellos "por estar enlazados con lo más visible de aquí .. , "

536

" ... quedando como quedamos, a la mira de cada uno para providenciar
lo que corresponda .•. " ª
Ordoño. inmediatamente que se le denunció, fue detenido y preso en el
convento de Carmelitas Descalzos. De allí, pasado a la cárcel e inoomunicado.
La sentencia contra Palacios y Tinoco no se hizo esperar. Se cumplió
en la Plaza de San Juan de Dios, el 25 de septiembre de 1811.
A los demás que aparecieron inodados en la conjura se les sentenció a

la pena de destierro a Puerto Rico: José Mariano 5-'anchez, por ocho años;
Ignacio Pombo y Manuel Carmona, por seis;
cuatro, y José Vicente Ramírez, por uno.

José

María del Valle, por

•
Fracasadas las empresas insurgentes reseñadas, llegó a Huajuapan a imprimirles nuevo vigor don Valerio Trujano, comisionado para ese fin por el
generalísimo Morelos. Nacido Trujano en Tepecoacuilco -hoy estado de
Guerrero----, tenía vínculos raciales con la mixteca oaxaqueña. Era hombre
_ cabal, valiente y profundamente religioso. Recorrió buena parte de la zona
combatiendo contra los destacamentos realistas. Se unió a los hermanos
Bravo y al padre Mendoza, y juntos fueron a poner sitio a Régules el 11
de mayo de 1811, en Yanhuitlán, fortaleza en donde éste había establecido
su cuartel general. Avanzado estaba el sitio en favor de los sitiadores cuando
los Bravo, llamados por Morelos que estaba poniendo a su vc-l sitio a Cuau•
tia, tuvieron que quebrantarlo.
Entonces Trnjano se decidió a ir a tomar Huajuapan. Logrado, se hizo
fuerte en el conjunto de edificios formado por el templo y el convento.
Para reforzar a Régules Bonavia mandó a Yanh.uitlán una columna de 400
negros bajo el mando de Juan Antonio Caldelas. Ya unida la fuerza marchó,
con Régules a la cabeza, a ponerle ~itio a Trujano. A su paso, Régules
cometió muchas atrocidades contra los indios, como fue desorejar a más de
veinte de ellos.
Es célebre en los anales de la historia insurgente en Oaxaca este sitio,
por la vigorosa y esforzada resistencia de los insurgentes, hasta la llegada
de Morelos, a quien se mandó pedir au.xilio con el famoso indio de Nuyoo,
que pudo violar la vigilancia realista y lanzar en la misma noche un cohete
de aviso. Es célebre también por los quince ataques que sufrió el sitio y los
ciento once días que dur6, sin dejar de combatirse en un solo día.
' Pág. 233, del proceso

537

�Por fin, Jleg.ó Morelos a Huajuapan, con Hennenegildo Galeana, Víctor
Ilravo y don Vicente Guerrero. Las bien combinadas operaciones permitieron a Trujano romperlo y a Morelos consumar la victoria, acción precursora de su campaña formal sobre la capital de la provincia. El botín logrado en Huajuapan fue espléndido.

•
El general don Antonio González Sarabia, que desempeñaba en la capitanía de Guatemala el supremo rnando militar, bahía sido removido por el
rey de España para encargarlo del mando en la Nueva España, pues el virrey Venegas estaba desempeñando los dos, el civil y el militar.
Cumplidas las órdenes por González Sarabia, hecho que tenía molesto
a Venegas, dejándolo sin noticias en Oaxaca por deliberada demora del
Virrey, llegaron las primeras versiones respecto de que Morelos preparaba
en firme su campaña sobre la provincia, plaza que por su alto carácter
militar le correspondía defender a González Sarabia. Estaba en pésima.&lt;;
condiciones, pues la tropa era escasa y el obispo Bergosa y Jordán había
tenido que formar con seminaristas uniformados de morado un batallón, al
que el pueblo conoció como "el batallón de la mermelada''. El mismo Bergosa y Jordán, que desde el púlpito -según lo refiere don Carlos María
de Bustamante-, había lanzado sobre la figura del jefe insurgente diatribas,
aun soeces, llamándole jefe de una horda de bandidos, acababa de lanzar
su pastoral aprestando al pueblo oaxaqueño a las anuas para defender
"al Rey, a 1a Patria y a 1a Santa Religión".
Morelos dirigió a González Sarabia, · desde Etla, la consabida intimación
de rendición, pliego que un indio, su portador, por miedo, dejó al cura
del Matquesado, en las goteras de la ciudad, y que éste entregó al general
realista externporáneamente, cuando ya el ataque se había iniciado. No habiendo respuesta, a las diez de la mañana del 27 de noviembre de 1812
comenzó el asalto a la ciudad, el que terminó tres horas después, a la una
del medio día, con la rendición incondicional de la plaza.
A Morelos lo acompañaron en esta acción jefes insurgentes tan distinguidos como Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros, Guadalupe Victoria -que en la Victoria de Guadalupe, en Oa.xaca, se cambió el nombre
de Félix María Fernández-, Manuel Terán, y Ramón Sesma, Montaño y
Larios.
El primero en escapar con rwnbo a Guatemala fue el obispo Bergosa. Se
le promovió allí anobispo de México, puesto que no aceptó, y fue a morir
a Tarragona, España, su tierra.

538

Infelizmente para González Sarabia, después de la caída de la ciudad,
tratando de escapar rumbo a Guatemala, íue descubierto con pantalones
de uniforme militar y montado en un asno; llevado a la presencia de Morelos el jefe insurgente le negó el indulto y fue fusilado en las Canteras de
Ixcotel, donde antes habían sido sacrificados Annenta y López de Lima .

•
Después de haber dejado organizado el gobierno inswgente de la provincia
salió la fuerza militar de Morelos el 7 de febrero de 1813, con el fin de ir
a atacar el puerto de Acapulco -en cumplimiento, extemporáneo, de la
promesa hecha a Hidalgo--. Y luego, con su arribo a Michoacán y zona
de El Bajío y los sucesos posteriores que lamentablemente determinaron su
captura y muerte, la -situación de Oaxaca se hizo muy confusa. Esto sedebió en gran parte a la falta de unidad de mando. Lo ejercían, don Benito
Rocha, en Tehuacán, con influencia sobre la Mixteca oaxaqueña; don Ramón Rayón en Antequera, lugar en el que carecía de contactos y amistades,
teniendo más tarde que ir a situarse a Huajuapan para evitar la infiltración
de cuerpos realistas dentro de la Alta Mixteca; y lo ejercía también, aunque
menos directamente, pero sin dejar de tener iníluencia, el licenciado Juan
Bautista Rosáins, hombre de carácter violento y de espíritu sanguinario.
Este abogado había estado muy cerca de Morelos, había sido su secretario
y íue e1 que redactó los famosos "Sentimientos de la Nación". Desaparecido
Morelos, Rosáins fue nombrado por el Congreso jefe insurgente de la zona
oriental, con sede en Tehuacán, que comprendía Puebla, Veracruz, Oaxaca
y el norte de México.
Mientras tanto, quedó en Oa,caca como comandante el funesto cw·a de
Zongolica Juan Moctczwna, que se decía brigadier, famoso, como Ordoño,
por su vida disipada y su afición al juego y al alcohol. Por sus vicios y
la indolencia e irresponsabilidad que éstos traen consigo había dejado desaparecer el regimiento de caballería de los Valles, organizado durante la
estancia de Morelos por don Carlos María Bustamante, con su carácter,
entonces, de inspector general del ejército. Dice el propio Bustamante que
Mocteruma era muy afecto a improvisar discursos populacheros, y que concluía éstos aclamando a la Virgen de Guadalupe.
Fue al venir el desastre de Morelos en Valladolid y Puruarán cuando el
Congreso confió el mando de Oaxaca a don Ramón Rayón, en las condiciones anteriormente relatadas; pero en el fondo, para alejarlo de .su sede.
En estas condiciones de elemento desechado poco podía lograr para levantar
la moral de los pocos insurgentes que aún quedaban.

539

�A los escándalos de Moctezuma y Ordoño se agregaban el rechazo del
pueblo y la moneda de cobre mandada fundir por Morelos, que circulaba
forzosamente: tenía el valor nominal de doce reales --o sea un peso--- troquelada en un metal de ínfimo precio. La moneda mafa desplazó a la
colonial de plata produciéndose la inevitable carestía de la vida y gravitando
siempre ésta sobre las clases económicamente débiles.

El 29 de enero de 1814 se situó Rayón en Huajuapan, en donde fue recibido por don Manuel Terán, comisionado allí por órdenes e.le Mo":los.
Entonces comenzó a discutirse la cuestión de jerarquía de mando, pues IIDenlras Terán se amparaba en un nombramiento del generalísimo insurgente,
el Congreso aún no despachaba las órdenes para Rayón. Este jefe se dedicó
a roncentrar recur.;os en esa wna de frontera, a fabricar salitre y a mandar
reparar fusiles. Hizo, además, gran requisa de ca.me salada de "chito'' y,
estando sin fondos mandó fundir cañones para hacer tlacos, moneda de ínfimo valor, fragmentaria, de a centavo. Aun asi tadavía se dividía ésta en
tlacos y medios tlacos, con algún valor adquisitivo.
Dice Gay que, aunque activo Rayón, le fue imposible desarrollar una

acción positiva eo beneficio de la causa insurgente, y que "bajo su iniluencia
los ánimos y los pareceres se pusieron en oposición anos con otros, y las
diferencias que surgieron entonces entre los insurgentes era preciso que debilitaran su fuerza ... " " •.. Estaban en pugna el padre Velase.o y el canónigo
San Martín, ambos insurgentes, y éste con el comandante Moctezuma'', a
la vez que Moctezuma con don Benito Rocha. Por iguales razones también los pueblos se hallaban divididos.
Por fin, al amparo de esta situación de desconcierto y malestar se situó
en Tepeaca, Puebla la brigada realista del general Mekhor Alvarez, enc3:gado de la recaptura de Oaxaca, lo que se realizó sin acción militar y sm
tenerse qui! disparar un tiro.
.
Marchó, pues, Alvarez sobre Oaxaca y Rayón tuvo que retirarse de Huajuapan a Tehuacán. Alvarez siguió fácilmente el camino de la Mixteca,
y el 29 de mano de 1814 fue recibido Alvarez en la garita de El M~quesado por una comisión de vecinos encabezada por el alcalde de la ciudad,
don José María Murguía y Galardi, nombrado para el desempeño de ese
puesto por Morelos cuando reorganizó el gobierno. Iban en la comisión unas
damas oa.xaqueñas que, portando un ramo de flores, según cue.nla Bustamante, lo ofrecieron al soldado español, y Murguía en acatamiento a su
autoridad le alargó el bast6n de man.do, que Alvarcz rehusó, volviéndolo a
su depositario, en cuyas manos, dijo, se encontraba muy bien, con lo que
le restituyó el puesto. Acompañaban a Murguía los ediles del cabildo de la
ciudad, cuyas simpatías por el retorno al régimen colonial eran eYidentes.

540

Como Murguía y Galardi había ac&lt;'ptado, sin presentarse a su desempeño,
el puesto de diputado al Congreso de Chilpancingo, y ejercido el dt&gt; alcalde
de la ciudad, su caso fue llevado a los tribunales de la C,orte, en donde
se le absolvió.

•
Aquíetado el Valle de Oaxaca, prevalerían algunos brotes insurgent~
en la Mixteca, en Teotitlán del Camino y en el Isbno de Tehuantepec, a
base de guerrillas, cuando el capitán Antonio de León, comandante de los
''Patriotas realistas'' y con una fracc·ión de un Batallón de Guanajuato, incitado por Iturbide, proclamó la indt'pendencia en Tezoatlán, Huajuapan,
el 19 de junio de 1821.
Marchó a la cabecera. que se le rindió, y síguió hacia el fuerte de Yanbuítlán. Después de largo tiroteo y continuas escaramtl7.as~ capituló la for.
taleza, el 16 de julio siguiente entregada por su defensor Antonio Aldeco,
sin que el comandante Obeso, que operaba por Huitzo, hubiera podido
cumplir su promesa de llegar a darle apoyo.
Aumentadas las fuerzas del capitán León con las que. se habían incorporado en Huajuapan y las que fueron convergiendo con él a su paso, procedentes de Putla, Tlapa, Teposcolula, Nochixtlán y Las Sedas, decidió
continuar sobre EtJa, plaza que capturó no sin enconada resistencia, después de un combate de tres horas, que cuJminó con Ja victoria insurgente.
Por fin, el 31 de julio las fueras de don Antonio de León entraron
triunfantes, sin oposición, a la cíudad de Antequera. Desfilaron par las
calles de la Concepción -adyacentf's al convento, hoy 2a. c:tlle de Carda
Vígíl-, cuando coincidentalmcntc, prrn causando el hecho una impresión
premonitoria sobre el puC'blo y la sociedad en general, se desprendió dPI
frontis del convento de b Orden Conce¡xionista un gran escudo co!orúal
de la ciudad, a causa de un fuerte sismo que en esos momentos se produjo.

•
Después de la consum.ac1on de la independencia en Oa:liaca por los mismos procedimientos que lturbide usó en el Valle de México. y a imitación
de lo que d('spués del derrocamiento del primer Imperio ocurría en la capital de la □amante república, el primer régimen independiente del estado
fue constituido por un triunvirato intt'grado por don Miguel Ignacio lturribarría, don Irmacio Goytia y don José Joaquín Guc[Fué, A su renum:ia,
a fines de diciembre de 1822, f'l Congreso del Estado nomhró gobernador
541

�a don José María Murguía y Galardi, quien llegó a tener muchos problemas
graves con el ya entonces coronel León, porque valido de su influencia y
de su grado militar trataba de imponer su voluntad en el gobierno civil.
A )a renuncia de Murguía y Galardi, en noviembre de 1823, fue nombrado gobernador el licenciado don José Ignacio Morales, fundador del
Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

El Congreso Constituyente de la entidad, al que correspondió discutir y
aprobar la Primera Constitución Local, estuvo integrado por los siguientes
diputados:
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.

Florencio del Castillo
Lic. José Mariano Gonzále--l
Manuel Domínguez
Juan José Unda
Ignacio María Ordoño
Miguel Martínez
José Ortigosa

ca expidió el primer código civil que rigi6 en ]a República, antes que el
del Distrito Federal.
Trascendieron a Oaxaca, como no podía ser contrariamente, las luchas
de los partidos, entre federalistas, principio por el que se pronunció el
~tado tempranamente, y centralistas, liberales y conservadores, aceites y
vinagres, luchas que culminaron en su primera etapa con el holocausto del
general don Vicente Guerrero~ en Cuilapan.
Desde su juventud, los abogados Benito Juárez, Miguel Méndez y Marcos
Pérez fueron rectores del espíritu liberal, acrisolado en el Instituto de Ciencias y Artes del estado.

8. Manuel Enciso
9. Pedro Vega
10. Lic. Joaquín Guerrero
11. Juan Ferra
12. J~é Esperón,
13. Ignacio Goytia.'

El Primer Congreso del Estado, establecido en 1825, revisó la división
territorial, en la que se daba el nombre ele "partidos" a lo que hoy se
designa como distritos judiciales y rentísticos. En Ja actual división la mayor parte de ellos subsisten con el nombre de sus cabeceras, como Oaxaca
(Centro), Zaachila, Ocotlán, Ejutla, lxtlán, Zimatlán, Tehuantepec, Pochutla (o Huamelula), Miahuatlán, Villa Alta, Teotitlán del Camino, Jami1tepec, Nochixtlán, Teposcolula, Huajuapan y Jutlahuaca. Así pues. prevalecen en la actual nomenclatura de Ja época colonial 16 nombres.
Y desaparecieron como "partidos", incorporándose a los anteriores o aglutinándose los pueblos en otras cabeceras de nueva formación, los siguientes:
Tlalixtac, Ayoquesco, Tlacochahuaya, Atatlahuca, Colotepec, El Marquesado, con 93 poblaciones, entre ellas Etla y 38 haciendas; Teococuilco y
Teutila.
Durante el primer decenio del período independiente, el estado de Oaxa• MURGUÍA y GALARDI, José María, Estadística antigua y moderna de la provincia,
hoy estado libre, soberano e independiente de Oajaca. Según los datos . estadísticos
de Murguia, en 25 años, de 1822 a 1857 la población total del estado au~ent6
únicamente en 146,488 habitantes, o sea 5,859 por año. Considérese la mortalidad,
principalmente la .infantil.
En 1854 el impuesto de "Capacitación" (plr cápite) dejaba al erario público la
irrisoria suma de $ 113,483.33, JlllmSualmente, se supone, principal ingreso con que
contaba entonces el gobierno dd estado.

542

543

�CARTA HJSTORIOGRAFICA PARA CARLOS PEREYR.A
1871-197!

Lic. Lurs RusLfo
Academia Nacional de Historia
y~a

r
LAs TERTULIAS DE MA.oRm son famosas fuera de :M adrid. No he visto realmente en ningún i-itio igual animosidad, ni igual ambiente propicio para
la charla. Una ciudad olorosa a flores, a vegetales; anchas sus avenid~
como extensas salas de juntai;: a los lados de la Gran Vía, de la Princesa;
de la calle de Alcalá; en los camellones laterales de la Castellana y de la
Cah-o-Sotclo; en la Plaza Mayor )' en los caf{,s circundantes a la Puerta
del Sol: mesas y sillas suficientes para quienes estén dispuestos a la conversarit1n acerca de todo.

Y el Rastro dominical del antiguo barrio; y Atocha, lindísimas feria.,
entre solemnes y vernáculas, donde el ir y venir de los transeúntes afanosos
d&lt;' lectura fonna como un entreacto de la wmcclia humana que tod~
hacen: aquí un viejo muy mayor de corrugado semblante anali?.a ~ilenrioso
un libro diminuto, al parecer dieciO(·hesca edición de los Nombres di' Cri¡to
de fray Luis de León, )' aquel de excels.-i barriga, usa unos lentes que c:ttiendeu aún más su anchísima cara; correcto en el vestir, revisa papeles
sobre papeles en un pue.~to drsvendjado. ¿ Serán académicos o catedráticos
C5-0s señores? Y continúan los tipos: una mujer, por In!. ademanes debe
ser andaluw., parece reiiir y simplemente pregunta por una novela de
Concha Espina. Entro a un puesto como antes y después de \'arios m5s
y \'eo colocado en una hilera, rnn la portada al frente, un libro de bella
carátula:
Carlos Pereyra / Las Huellas / de los /
Couquistadores / Aiio / MCMXLII /

545
H-35

�Publicaciones/ del / Consejo de la
.Hispanidad.

Y bien: ,ru1dcstos como aan, n&lt;fuellos tscritoru 111mc" obdi,:aron dr

m calidad literaria para dirigirse al. público. Te11úm fe en d espíritu ..." 1

Al centro un escudo en rojo y gualda; y en rojo y gualda son las letras.

¿De cuándo a ~ta fecha había querido tener este libro, justamente en esta
edición? y por sólo cincuenta pesetas, quizá por menos si regateaba, podía
llevarlo. Me animé y junto a azorines, píos barojas, icazas y ortegas, Wl
pereyra de gran valor.
Además no sólo en estas ferias y calles modrileñas se conversa; lambi~n
en )as viejas librerías como la antigua de San Bernardo o la de la calle de
León casi enfrente de la Real Academia de la Historia, y aún en las modemas editoriales apostadas en las calles aledañas a la Puerta de Alaca}A:
Gaya, Velázquez, Murillo, en los barrios de Salamanca y flellavista; &lt;'n fin,
en Madrid interesan todos los problemas humanos y por eso después del
trabajo y del almuerzo buena es la tertulia.
Salamanca palpita nerviosa por el rumor inacabable de voces jóvenes en
derredor de la vitja Univen;idad, por la Clerecía, por la churrigueresn Plaza
Mayor y por las Catedrales; pero son cantos, son refranes estudiantiles
entreverados con pláticas ya erudita&lt;;, ya picaresca~; y es inconfondible Salamanca. Barce1ona toda está repleta de libros: en las Ramblas, t'n los Paseos de Gracia y del Barrio ~tico; en la plaza Cataluña. Todo mundo lec
en Barcelona pero en silencio; y en casa menudean las lecturas y entretenimientos, pero atildados y severos. Solo Madrid está dispuesta a ser la sede
para cotidianos congresos. Esa es su peculiaridad.

Tt'nían fe en el espíritu y por lo mismo viven todos ahora en intensidad perpetua.

II
En el hogar continuaban los libros. Y al ruidado del bibliófilo y de la
biblioteca, otra biuliófila. María Enriqueta Camarillo: mujer {ína y srnc-illa,
de alma generosa y grande. A don Carlos lo amaba romo a su marido,
como a un niiio y como a un ser casi legendario. Ya c'n su e&gt;..irema longevidad, ru su casa de Santa María en la ciudad de México, sentada eu
una silla mecedora contemplaba respetuosa el n-trato de don Carlos y hacía
rccu&lt;'rdos.

Una n?. me dijo:
-Carlos y yo nos quisimos siempre, basta la muerte,

t\l

leía mis ruentos

y yo sus historias; bromeaba y a nuestros amigos les contaba: María Enriqueta y yo no podemos ser m:ís antagónicos; ele ahí nuestra unión: ella
se pasa las horas contando mentiras e inventando sucesos; y yo mt&gt; las pam
averiguando verdades y corrigiendo mentiras.

Pues bien, esa fue por más de tres décadas el mundo de Carlos Pcreyra.
En un ambiente de tanta sociabilidad y frivolidad no menos intelectual pasó
la mitad de su vida, la de su mayor producción, en Madrid. En academia~.
en institutos, en librerías, en calles y en casa; en todo sitio &lt;'I espíritu eterno
de ta cultura lo invadía, y le recordaba su misión profundamente hispanoamcricanista.

Es más, hubo testigos que así lo vieron. Alfonso Reyes recuerda en una
de sus páginas de Cuntiones estéticas, esa,; tertuJias y a nuestro historiador,
nervioso consistente del sistema:

"Si queréis tener una imagen de lo que pudo ser este concuno, a.romaos, por la noche, a la librería del anticuario Ortiz: allí suekn reunirse a charlar don Francisco Riuas, nuestro maestro de Raíces Griegas
en la Preparatorio, don Luis Conzález Obregón, a quien di:bemo.1 tan•
tnr rect1erdos de la antigua México, don Carlos Pereyro, el maestro de
Historia, el polígrafo y catedrático d,m Victoriano Solado Alvarez, etc.

~46

Dcda m{lS }.faría Enrique ta:
-Uno frente a otro en nuestra salita de estudio nos pasábamos a veces
todo el día, to&lt;la la noche sin ad\·ertir el sol, ni la luna; y sin almorzar ni
merendar, porque coordinábamos extrañamente nuestras tareas ele escribir;
y, metidos en la obra de nada no~ acordábamos.

ue

Sólo
vez en niando una exclamación de cualquiera de los dos interrumpía al otro:

-Aquí está, yo lo decía, ¡ Claro, $1 las ideas de don Fulano de Tal no
daban para más; qué documento, qué documento! -Gritaba don Carlos.
' Aciw1mo, Edbcrto Osear, Recuerdo bio-hibliográfico del historiador CaTlos P&lt;'·
reyra, separada dd estudio publicado en Historia americana y argentina, McndQ'l.l,
nos. l I y 12, 1966-1967, pp. 21-56.

547

�Luego Maria Enriqueta solía decir:

anécdota, no para sornetérseie y acatarla, sino precisamente para vulnerarla
y destruirla, con 1as propias armas de su amenidad ... u s

~Sabes Carlos, pondré en pelit:,rro al pobre Mirlitón, pero junto ron Juan.
No obstante se salvarán de los bandoleros; es necesario exaltar el valor de
un sentimiento humano por la vida de los anjmales. Así que ya sabes, te
lo adelanto, sufrirá Mirlit6n.

Martín Quirate, el más apasionado pereyriano, esrribió en su libro sobre
el autor un párrafo verdaderamente justo: "tiene páginas que no hubieran
deshonrado a un Leopold von Ranke, en cambio a veces deja la pluma deJ
historiador, para tomar la annadura del caballero andante y coger entre
las manos el lanzón del combatiente".º

Y seguían t&gt;ntre wrdades y mentiras que para el caso de crear y renear
casi siempre resulta lo mismo.

Tal vez por ese lanzón, a Pereyra no muchos le hacen raso. Menos cuando
lo usó en asuntos concretos y actuale.~; mejor dicho, contemporáneos para
~I y en estos días todavía vigentes. ¡ Habría que leer algunos textos con•
movedores en el final de la Breve historia de América: y qué decir de sus
libros exclusivamente polémicos!

Escribió Unamuno: "Todos los que vivimos principalmr-nte de la lectura
y en la lectura, no podemos separar de Los personajes poéticos o novelescos
a lo.s históricos'?
Agregaría Ortega: '°La novela de aventuras, el cuento, la épica, son aquella manera ingenua de vivir la~ cosas imaginarias y significativas": 3 y diría
más: que la ficción es solo verdadera historia "divinamente corrompida IX&gt;r
el mito''.t Contemplaba así Ortega, la realidad en la ficción del Quijote.

Hombre aguerrido fue Pereyra: tenía ideales y quería conseguir idea1es,
pero no por eso menos ciertos y tangibles para adelantar..e en el progreso
y avanzar por el conocimiento de la experiencia humana. Y mucho hizo
María Enriqueta con su carácter, con su paciencia, con su vocación. Quirarte mismo se pregunta: " ... ¿ cuán las veces el carácter duke de doña
María Enriqueta calmaría los arrebatos de ira de don Carlos? ... " 7

La novela suple a la historia r-n cuanto a los alcances humanos no logrados en su dramática realidad· todo lo soñado entra en la generosidad
amplísima de la ficción siempre junta e irrenunciable lazo con la realiclaú;
de manera que nada ficticio en este afán está lejos de una verdad fuente
de mil elucubraciones justas.

Jamás, aun cuando estuviera en España o en Bélgica, o donde fuera,
olvidó a Méxieo, ni a su continente hispanoamericano. Por el primer caso
sabemos bien como acierto, aquella afirmación &lt;le Paco Morales Padrón:
"Hay unos elementos religiosos, una concepción de la vida, una lengua, unas
costumbres, unos problemas, etc.. que hacen que el hispanoamericano o eJ
e:,;pañol al ir de un país a otro experimente lo mismo que el duciío de una
casa al pasar de una habitación a otra de su maosión''. 8 Con todo, así es.

Pere;Ta fue un historiador veraz, ele lucha incesante, de frente ante los
problemas históricos relacionados con la vida a&lt;·tiva pero muy junto siempre
con toda referencia proíuudarnentc humana; historiador de combateJ esrri.
bió las más hennosas páb'Ína.s serenas. A veces parece ser un novelista:
pero no hay en ninguna de sus labores la menor inconsistencia que pcnnita
una sospecha de que hable con la verdad; y aun supera la \·erdacl de su
juicio. Al frente de la conquista de las rutas oceánicas, expresó su teoría
estética: " ... Para popularizar una materia histórica. sobre todo si es t."ln
rica y compleja, hay que apelar por fuerza a la intervención del episodio
dramático. Alguien dudará de que sea lícito buscar la cooperaC'ÍÓn de la
anécdota -residuo legendario para 1a. exposición de la verdad, que en historia no existe frecuentemente sino cuando lucha y se impone contra el ele•
mento de la fábula. El autor de estas líneas no ha vacilado, y arnde a la
' A. G., "Serpentinas. Un mrxicano en Madrid: Car)c¡s Pere)'Ta", 1.'ll l,a P,rnsa,
M~xico, 2 de julio de 1942.
• Aou1t.vo SrENCER, Rafael, Prólogo, selecci6n y notas a Carlos Pcreyra, antología
publicada por la Secretaría de Educaci6n Pública, México, S.E.P., 139 pp. ilu~.
{Biblioteca Enciclopédica Popular, n. 190.)
• A1.&amp;ss10 Ronus, Miguel, "Carlos P••reyra. y su ciudad natal", en El Unil,ersal,
Mixico, 1 l de octubre de 1929.

548

Por el S&lt;&gt;gundo caso c.le su estadía en países extraños en circunstancia,
Percyra fue siempre un portador de nuestras viejas tradiciones y tuvo el
deseo nunca desfalleticlo para mostrar todas nuestras capacidades.
México tanto como Pen'1; Argentina igual que Costa Rica y España; así
por el pasado indígena de lo.~ pueblos americanos, como en la etapa colo-

•

- - - - . . En la ciudad dil Saltillo, dibujos de Carrillo y Gariel, México,
Editorial Cultura, 1932, I09 pp., ilus. ( Monografías mexicanas). Contiene nume•
rosas referencias a Cario.~ Pen:-yra, su vida y su obra.
• Auss10 Roeu:s, Vito, Oración fúnebre pronunciada por el Ing. Vito Alessio
Robles, en la rcinhumación de los restos del gran historiador, en la ciudad di'
Saltillo, en ExcélriM, Mcxico, 17 de marzo de l 94·8.
' AsÓNIMOS, "Glosario de rada día. Don CarlO!ó Pereyra'', en Ultimas Noticias
dt E:ccélrior, México, lo. de julio ele 1942.
' - - - - , "R.I.P.5 (Curiosa nota inconsistentl' por la cual el autl•r anónimo
se opone a la idea de l.ra!lladar a México los retsos del historiador), en El Universal,
Ml:xico 4 de julio de 194'.?.

519

�nial y en tuanto al presente mismo, t.'stuvieron en Ja conciencia del historiador, quien sabía de la necesidad &lt;le un.i&lt;lad y de conocimiento para
adquirir las ventajas, siquiera indispensables para nuestro decoro.

111
Cuando me han preguntado por una obra historiográfica acerca de
América, bien escrita y bien pe usada; bien intencionada y con base en
fiel documentación -esa huella humana difícil de comprenderse y explicar..e
siempre-, no vacilo la recomendación inmediata en favor de la obra com•
pleta de Carlos Pcreyra.

Y no vacilo a pesar de saber perfectamente de sus detractores. de aquellos
quienes lo llaman reaccionario. conservador e hispani~ta; términos, los primeros dos, tan elásticos y caprichosos como oír de algunos. re\1olucionario,
o socialista: rl desprestigio de muchos redentores nos orilla a sospechar siempre con derecho y antes examinar para juzgar; y aun en d juicio emitido,
desde su altura, éste encontrará una muy natural oposición. En cuanto al
tercer vocablo, ¡ en buena hora existe el hispanismo, como el helenismo y
el hebraísmo! Términos que- sinteti1,a n el esfuel'7o gi~ante de culturas que no
retonorcn tiempo ni espado, el único poder humano perdurable y siempre
bien recibido; ¿ Por qué no aspiramos a un mrxiranism() univc~ y a un
hispanoamericanismo seme jantc? Pereyra como reaccionario llevó simplemente la acción contraria a la opinión y al hecho que jw.g6 equivocados
y como conservador guardó los principios para darlos en oportunidad corno
guía para seguir un camino, el único permitido al homhrc para conservar
su fe en el futuro; romo hispanista, por último, observó nítidamente las
raíces de una cultura que nos honra y anticipa ahora de nuestra condición
como grupo humano.
Puede el más empecinado, tomar libro por libro de Pereyra y con el
juicio más obcecado, antirrcaccionario, anticonscrvador y antíhispanista, arrancar las páginas, borrar las frases que le parezcan más exageradas y eliminar
cuanto más vea de impertinentes; y cuando acabe su labor encomiable por
tenaz, verá con asombro cómo aún le quedará una buena suma ele juióos
e~clarecedores y certeros; muchas páginas salvadoras a las que debemos h3ccr

caso.
Ya Luis Garrido en re icnte libro explica detalladamente el valor revolucionario de Pcrcyra y sus nexos con el movimiento tan auténticamente
popular y socialista de 1910, como el ideal del historiador; y un c-orifeo de
primeras voces en francés. en inglés, o alemán, en portugués, en italiano,

550

en espafiol, en todos los idiomas cultos de la tierra, autoro.adas voces, afirman y agradecen la buena voluntad de un escritor limpio, de buena fe,
honradísimo. si bien existe otro corifeo empeñado en citar palabras, párrafos,
pá!,rinas en las que ('ncuentran contradicciones, amargura y agresividad contra a~untos tabúes. Cuánto daño hace una reiterada manifestación de aprecio por determinados prototipos, sobre todo cntn· quienes nada entienden
y i;ólo imitan.
La obra de Pereyra es obra encidop{,dica. Es el único bast.'l ahora en
c-onccbir el pasado hispanoamericano con una objetividad estructurada. Por
eso lo compararon con Michelet,U con Rankc y con otros ingenios universales, quienes mnteruplan el pasado humano con lógica vertebral. advierten
el alfa y el omega y ganan la capacidad para explicar nuestros fenómenos
y se convierten en profetas. De cada cien historiadores me atrevo a afinnar
que uno sólo se esíuerui por contemplar conjuntos y obtener conclusiones;
los demás suelen hacer monografías.
Basta pasar la vista por la bibliografía personal del historiador mexicano
para t&gt;ntender la magnitud de su esfuerzo y aun su ideología. Sus libros
sirven ahora, nos serán muy útiles mañana, como instrumentos para nuestro
desarroHo: contienen una doctrina sólida para proteger los valores de nuestra cultura y cxpander las ansias de libertad econ61nica y social: y no servirán sólo a :México; ya se los procuran a lo largo y ancho de nu ·tros países
y gana ca&lt;la \"Cz más una popularidad. Muy bien puedo decir cómo es de
los más leídos y comentados escritores d(' habla española, aunque no goce
de glorias concedidas frecuentemente a otros.

La historia de América Española, La conquista de las rutas oceá11icas, La
historia del pueblo rne.tica110, El /fe111á11 Co,tés y la ef!opeya del Análwac,
La breve historia de América, son libros que merecen ,onst."lntes ediciones,
a milla1-es. por casas serias y editoras clandestinas; se publican antologías y
estudios.

Dos razones e.xisten para que Pereyra pcnnane-t:ca vivo en bihliot('('as y
rstuclios: su veracidad y aprovechamiento de fuentes aunque no ten~a que
señalarlas paso a paso, puesto que bien sabía que los eruditos concx'.en dónde
están y aun tienen el deber dr buscarlas; y los lectores sencillo~ no tienen
por qué sufrir notas impertinentes que distraen su atención y fatigan la
condícióu propicia a la Jectura fluida; y por otro lado, la heíleza y diafanidad de su pro..,;a siempre es leída con gusto.

Su primer=i. actitud siempre se apoya c:on frases wmo estas: "Donde _sólo
•
"P,1ra L, historia. Fichas de archivo" (acer~ d&lt;· algunos juicios
de Cario~ Per&lt;'yra y consideracion~ sobre ellos de AHon&lt;;&lt;&gt; Junco), en El Nacional,
México, t:{ d~ julio de 1942.

551

�se concede la leyenda, Ja historia causa estupefacción"; "lo decimos con dolor, pero no debemos callarlo", etc., etc.

IV
Si el autor de un Juárez discutido como dictador y estadista, con suficiente capacidad mostrada por su destreza en el juicio y su probidad reiterada en el uso de una erudición oceánica, fue honrado por el maestro
Justo Sierra quien lo invitó para ser coautor del célebre libro Juárez, su
obra y su tiempo; pienso sin dudarlo cómo si don Marcelino Menéndez y
Pelayo hubiese tenido CO[llpro:misos así administrativos como editoriales, de
igual manera ocurrido a don Justo y bubie.se al mismo tiempo conocido a
Carlos Pereyra, bien pudo invitarlo a colaborar para Ja Historia de la poesía
hispanoamericana_, y aun para la Hisotria de las ideas estéticas, tan sólo por
considerar la calidad de belleza y erudición de la obra hasta entonces hecha
por nuestro escritor: Lecturas históricas mexicanas y la Historia del pueblo

mexicano.
El mismo alcanzó una sorprendente superación a lo largo de su vida.

Obns monumentales por la excelente calidad erudita y hermosura literaria
son La conquista de las rntas oceánicas (1920); La obra de España en
.América (1929); Las huellas de los conquistadores (1929); Soldadesca y
picaresca, obra de aparición póstuma. Aparte dos obras son modelo cada
cual en su género: una de labor arquitectónica: La historia de la América
Española ( 1920-1927), en ocho volúmenes; y un ejemplo de cómo escribir
una biografía con la utilización de d~umentos, páginas de autores clásicos,
notas justas y estilo claro: Hemán Cortés y la. epope,ya de Anáhuac (1921}.
La lectura de páginas pereyrianas deja en el alma la satisfacción plena
y suave, muy semejante a esa deliciosa experiencia que percibe la vista cuan-

do se está ante la tersura gobelín.ica de
sultado natural de una prosa tan limpia
y la fluidez y sin busca de innovación
¡no es que Castilla está presente a cada
del historiador mexicano?

los palacios castellanos. Es el recomo la azoriniana por la llaneza
estilística. No obstante pregunto:
momento en la derrama espiritual

Cuando se pregunta por las anchas llanuras mielosas, doradas, santuarias,
levíticas, según los rotundos calificativos de Machado, de Ortega, de Azorín,
de Marañón, uno se deja y se abandona; se siente una comunión y naturalmente ejerce su poderosa influencia en el espíritu, Castilla, a pesar de los
criterios divergentes, no puede renunciar a su naturalei.a; menos cuando ha
resistido siglos de ventura espiritual. El artista se deja arrebatar por el in-

552

fluj~ de santidad y sobriedad castellanas; el filósofo trabaja por la mística;
Casttlla sólo puede dar filósofos santos o filósofos místicos. El escritor siente
la penetración en sus páginas de un poco de clasicismo cuando menos.
EJ historiador gana por la. experiencia un ardiente amor por el alma del
hombre intemporal; y aunque lo debe precisar en espacio y tiempo, lo advierte eterno; y aunque lo sitúe en un ambiente definitivo por los mismos
conceptos, lo sabe esencial siempre. Y el reswnen de todo está en obtener
la confiama en el futuro. ¡ Cuánto lúzo Castilla en la obra de Carlos Pereyra! Si su predilección por profundizar en el fenómeno histórico de la
conquista, del descubrimiento, de los viajes insistentes que lograron com•
plet:ar al mw1do y al hombre con todos sus matices raciales; desde sn vida
en México, cuando llegó a España todos los poros de su ser se abrieron
para dejar fácil la obranza castellana.
Recuerdo otra vez el hermoso librito Soldadesca y picaresca, corno la
muestra más sencilla y a la vez más encantadora del milagro operado. Con
el espíritu de la mejor etapa española, con la presencia del paisaje extraordinario, los fantasmas elocuentes de Estebanillo González, de Guzmán de
Alfarache, de Lazarillo de Tormes; la presencia del Cid, la de Don Quijote.
La majestad de Salamanca; aquella venerable, única y sagrada de Toledo;
Y la inalterable Avila, y Segovia y Burgos. Los ríos, las serranías más gra.•
ciosas que altivas, todn concurre para explicar no un hispanismo trasnochado
y f3:Iltástico, ni tampoco una grosera y poco elegante manifestación de grito
sanguíneo por la herencia, sino la verdadera estructura mental, la verdadera
originalidad del hombre que salió de Sevilla y fue al Cuzco, del que anduvo
por todas las costas de la tierra promisoria y nueva, nueva esperanza para
expansiones de todo tipo.
La misericordia psíquica y física no estuvieron ausentes, pero tampoco
lo estuvieron las reservas igualmente de riqueza anímica, la explicación del
porqué, para dar un ejemplo de arte universal, la Edad Media a través
de algunos elementos góticos, nace en Europa y muere en América, eJ Renacimiento crece también en México y Perú y todo es un ensamble para
en adelante caminar juntos, los continentes y el mundo en el destino humano.
Pero a ese sabor castizo del lenguaje, manifiestamente español, debe advertirse el ingrediente americano. Fue América, sus complejos, sus riquezas,
sus posibilidades, sus limitaciones; palmo a palmo en la geografía histórica;
Y suceso a suceso, en su. devenir histórico Jo que má~ atrajo la atención de
su mente.
Pereyra supo y bien que el indígena de América es reserva humana lla.
macla a lograr el progreso largamente anhelado por nuestros pueblos; creyó

553

�en el mestizo como la mejor SQlución para erradicar mil vit·isitu&lt;les de todo
tipo y aun vio conn10\·idu aquel fenómeno ocurrido al conquistador quien

multó a la

~,ez

rnnqu.h.taclo.

Para finalizar citaré la última página de su H~·mán Cortés;

Pre(!;Unla don Carlos:
"·Cómo J,ucden 110 ser americanos aquellos hombres? Cortés cumplió&lt; los veirlte años n1 la Jsla Española, y cuando salió de Cuba paro
ir a México, ya 11nda le quedaba de la patria de origen, sino el afecto
de sus padres. P1,Jro Ci::a de León era u,z niño de trece años cuando
1:mpezó los estudios en la U11iversidad Libre del Atlá11tico, que habría
dt? doctorarle c11tre los grandes geógrafos. Lo mirmv Juarz de Castellanos, tan americano que todo el mundo lo creía neogranadino,. Y que
fue 1mn sorpresa histórica el descubrimiento de que liabía nacido en
Alanís. Remando de Soto y Sebastián de Benánca::ar eran adolescentes
cuando se cmbarcaro11 para el Nuevo Mu11do. Berna/ Díaz del Castillo
como Cortés, cumplió los vei11tc años en tierras intutropicalcs... La
fodepcnde11cio. nació con la Conqui.sta».so
La realidad es la de una originalidad como resultado del encuentro. y
no puede ser indígena ni española y sí necesariamente de las dos como
punto de partida. Es indispensable siempre subrarar este concepto porque
mucho hará para nuestra definición.

V
La antología aquí expuesta está formada de paginas, algunas de las m~
brillantes; tanto por el fondo ideológico, como por la pureza del lenguaJe
manejado.
Es opinión casi unánime entre los especialistas como Manuel González
Ramírez, Martín Quirate, Luís Garrido, de México; Eclberto 0s~ar Acevedo.
de Argentina; Rafael Heliodoro VaJle, de Honduras; Angel D_otor y Municio, de España; Robert Ricard, de Francia, etc., la de considerar como
la obra más importante su Historia de América Española y el volumen de
más valor entre los ocbo que la integran, el tercero referente a México. La
'" - - - - , "Serán tr:i.ídos de España lo~ restos del historiador m~cano Carlos Percyra", en Excilsior, México, 22 de abril de 1947.

554

razón precisamente &lt;.'S la mexicanidad del autor. Aquí reprodU7,eo el final
de este tomo, capítulo al que llamó ''Grande--l&lt;l mexicana'' y constituye una
visión casi profética y lle-na de esperanza para et país que lo vio nacer.
Se lrata de un resumen conciliatorio en busca del equilibrio nacional; y
quien hahla mal de los liberales, según dicen algunos ligeramente, los llama
insignes; y quien expresó alabanzas por ciertos conseniaclores, los censura
no menos &lt;le cien veces, Este e:&gt; un lrmm ciertamente n(l de los más bellos,
ni "imlento 1ú agresivo como las páginas del "paralelo imposible", o del
Mé,áco falsifica&lt;lo; pero hay eleh-anda, claridad, rapidez y afán tomprensivo. Junto a Lucas Alamán, Carlos María de Bmtamante, y junto a Ignació Manuel A1ta111irano, Aguilar y Mai-ocho, irreconciliables t•ntre sí cuando vivieron, Pereyra los une en \'Írtud de sus \irtudes y los proyecta romo
forjadores de nuestra nacionalidad en derredor de un mestizaje espiritual
en un esfuerzo por sostener el prindpio de 11uestra naturaleza.
El preliminar y el capítulo primero, "Lineamientos de la acción conquistadora", de Las huellas dr. los conquistadous, también los incorpora: representan sus juicios y labor de investigación; el esfuerzo considerable de
Pereyra por una historia comprensiva. Y finalmente el pequeño ensayo
"Entre Sevilla y el Cuzco'', una de las pa1tes del libro varias veces m('ll•
rionado en esta introducción, Soldadesca y picaresca; es tal ve--,i en esta obra
de conocimiento póstwno, donde el historiador entrega su n,á,,¡:jma capacidad literaria.
Los tres ensayos so11 de los más serenos, de los más precisos y constructivos.
y pm·den servir parn dar una orientación y semblanza de las cualidades

señaladas a lo largo de este trabajo consagrado a indicar el valor más importante de Pereyra como intelectual de habla española: visión, precisión,
comprensión y elegancia expresiva.
Queda el aspecto del Pereyra agresivo, combatiente y apasionado. El que
más atrae y por 1o que más se le juzga po~itiva y negativamente; pero considero para un trabajo como el presente, indicar un c-onocimiento sistemátiro
ele un hombre al que se le puede encontrar sencillo y complicado; pues bien,
tomamos a.l primero como iniriación y la crítica subjetiva hará el resto.
En la selección de textos para situar su personalidad he creído conveniente exponer algunos juicios de diversos escritores, mexiranos y extranjeros,
de su tiempo y posteriores. Así estarnos en aptitud de saber cuál fue la
estatura derta del hombre intelectual. Textos de Robert Ricard, el cé~
lrbre autor de La conquista rspiritual de México, muy conocida en la versión rastcllana de Angel .Macia Garibay; historiador semejante en mucho a
Marre! Bataíllón, por el fervor que siente hacia nuestra ruhura.
De Rafael Hdiodoro Valle contemporáneo, correligionario y colega de

555

�Pereyra, hondureño continental quien mucho dej6 para México, doy aquí
un ensayo breve: "Carlos Pereyra, gran maestro", reproducido en 1a obra
de Angel Dotor y Muncio. De Ja misma fuente un comedido trabajo de
Melchor Fernández Ahnagro.

encar~ado de negocios en Washington, nnrustto en Cuba, subsecretario de
Relaciones Exteriores, embajador en Bélgica; antes en 1907, diputado al
~ongreso
la Unión en México; y en su últimos lustros, profe,'iOr, investigador y dtrector de centros de estudios históricos en España.

De un historiador argentino, Edberto Osear Acevedo, selecciono una valoración nueva de la obra de Pereyra: de su Recuerdo bio-bibliográfico, la
parte critica de la Historia de América Española.

Carlos Pereyra ocupa un lugar importante en la Historia de la historio-grafía n~ci?nal, lati~oamericana y de España. Hasta ahora son muy pocos
los especialistas mexicanos que logran su estatura intelectual. En el balance
de su vida y de su obra se pierde en efecto, cualquier error político, para
un hoi_n?re que no fue político y a quien debemos observar más bien por
sus mentas, muchos y superiore~ a sus deméritos. Seríamos injustos con
un José Fernando Ramírez salvador del Archivo General de la Nación y
~~eador de ~ey~ que hicieron posible nuestra biblioteca Nacional; quien deJ~ obras ~ahos.isunas de notable y utilísima erudición; descubridor y estudmso de cientos de documentos importantes para nuestra rustoria entre ellos
.?ódi~o q.ue lle~a su nombre, nada más porque e.orno políti~o no tuvo
v1s1on ni atmgenc1a oportuna. Y seríamos injustos también con Salvador
D~az ~rón si lo juzgáramos ante todo por haber estado cerca del .general
V~ctonano Huerta en todo caso responsable de las múltiples tragedias ocumdas en una de las más graves etapas de la vida revolucionaria de nuestro
país; sin justipreciar el valor de su producción literaria, Díaz Mirón fue
más grande poeta que político; y como poeta estuvo a la altura del arte
continental de su tiempo y aún sus poemas fueron y siguen siendo instrumentos generosos para los revolucionarios más auténticos, porque se trata
de un poeta popular a quien interesó más que todo la condición social de su
patria. En cambio cuantbs oportunistas supieron hacer los malabarismos
necesarios para que cayeran de pie después de la refriega.

De nuestros autores recojo el texto íntegro de las palabras que Martín
Luis Guzmán escribió desde París en comentario a La conquista de las rnta.r
oceánicas, la versión france.sa, y que también fue recogido por Angel Dotor
y aparece en uno ele los preliminares de las 0b1'as completas, editadas bajo
el cuidado de Manuel Ramí.rez; e1 preámbulo de Luis Garrido a su libro
consagrado a don Carlos, y finalmente las conmovedoras palabras de María
Enriqueta, escritas a raíz de la muerte de su esposo.
Aparte he integrado w1 índice de ilustraciones que explica el origen de
eUas y la gratitud que debo a quienes cooperaron para lograr esta exposición.

VI

'
Para el lector sencillo debo señalar los datos biográficos más indispensables
acerca de la existencia de Carlos Pereyra. Saltillo fue el lugar donde nació
el 3 de noviembre de 1871, y en Madrid falleció el 30 de junio de 1942.
La bibliografía personal da las fechas de su actividad historiográfica desde
1904, cuando apareció su primer libro, Juárez discutido como dictador y
estadista; hasta 1960 en que se publicaron hallazgos reveladores como sus
notas sobre la H'istoria de Coahuíla, trabajo realmente inicial.
Tuvo la fortuna de conocer a una mujer extraordinaria que Jo acompañó
por muchos años y juntos formaron una pareja distinguidísirua, conocida
y respetada en todos los círculos culturales de España e Hispanoamérica;
de Francia y Pa'JSeS Bajos, Don Carlos y María Enriqueta contrajeron nupcias el 7 de mayo de 1898.
El historiador salió a Bruselas como ministro embajador de México, en
agosto de 1913 y después de los amargos días huertistas por los que México
atravesó, el matrimonio Pereyra-Camarillo fue a España a radicar, desde
octubre de 1916. En 1948, por indicación del presidente Alemán, se logró
la repatriación cle la ilustre escritora mexicana y de los restos del historiador quien había dejado la indicación expresa de que, de ser posible, fuera
sepultado en su ciudad natal; y allá fue trasladado. Durante su vida fue

556

d:

e!

Carlos Pereyra como mexicano estuvo interesado siempre en los pi:oblcmas
sociales de México; ante todo fue un historiador social, y más todavía: de
sus escritos se colige una visión hacia el futuro como razón natural de su
carácter científico. Como escritor aspiró a una universalidad en sus estuclios
Y abrazó el hispanismo; no debemos olvidar que el medio es importante
para la vida de los hombres que trabajan cualquier aspecto del pensamiento.
A don Carlos le tocó la plenitud de vida de los célebres autores de la
generación del 98, cuando vivía en España, y durante su juventud recorrió
la saVIa
. provechosa del positivismo que proveyó a escritores y tientíficos "'de
consignas para elaborar estudios de concreción finne; y si bien algunos exageraron Y quisieron llevar a probetas de laboratorio emociones metafísicas
li
.
'
nac e que se precie de ser un comunista sincero y equilibrado ante la realidad social, es culpable de la obra neg-ativa que se empeñan en realizar
los improvisados y los demagogos. Y como positivista Pe.reyra, a quien tocó
estar muy cerca &lt;lel historicismo de Dilthey rde Croce, y más cerca aún del

557

�existencialismo de Unamuno y de Ortega, no tuvo esos errores que hubieran
dcsequilibraclo su labor. Así que los exabruptos. las pasiones y otros desaciertos no privativos &lt;le don Carlos se miran muy pequeños ante su calidad qur sin embargo d('hemos sup0rar.

OBRAS DE CARLOS PEREYRA

l. "Crítica de la~ Lt:ye~ ,obp: vías gt:nerales de cr,munica ·ión (5 de junio dr 1888 l,
y aprovechamiento de aguas de jurisdicción fodcrnl ( 16 de junio de 1894)",
en Anuario de la R,·tiit,1 de J.,cgislal1tra y /1tri1prudnrcia, año XII, Mé.."&lt;íco,
1895.
2. J-li!toria d,. Coaliuifll (fra,:mentos), obra escrita entre 1898 y 1906 de publicación
póstuma f•n el t. J, de las Obras completas.
•
3. /uríre;: discutido con¡o dictndor y e.1tndista, M1:xin1, Tipográfica eco?ó~ca. 190-!.
4. De Barradas a Baudín; un libro de poUmica /iütorial, México, .Ed1tonal Economica, 1904, 232 pp. (Fondo Hilario Medina en la Biblioteca Nacional de Mé-

xico).
. . .
.
5. Traducción de, Historia dr la cfr•iliwción aritigua, de Tadeusz Z1ehnsk1, Madnd
M. Aguilar, 190-1- (i. •. 1894), 421 pp.
_
.
6. Historia del pueblo me:cican.o. México, J. Balle~d (s. a.) 2 vols. 1lus. Existe
edición popular: 1fhdco, Editorial Nacional, 1955-1956, 2 tt. 1-195 pp.; 11231 pp., ilus. (Colección, ns. 559-560).
.
.
7. Capitul~ todavía no identificados en /uórt:., JU obra -¡ su lrt~i!º• col~bora_c16n
con Justo Sierra, Mclxico, J. Ballesrá, 1905-1906; 2a. cd., Mcxtco, Umve~1dad
Nacional Autónoma de Mc~,cico, 1948 (ObrOJ completas dd mantr&lt;&gt; Juno S,n,a).
8. Coautor con Gcnaro García. DocumentoJ ,n¿ditos o muy raros para la Historia
de Mi:tico, México, Editorial de la Lfürería de la Vda. de Ch. Bonn.·t, 19051911, 36 volúmenes.
9. La Doctrina Mnnroe; el destino manifiesto y el únperialismo, México, J. Ballescá y Cía .. 1908.
JO. Lecturas históricas mexicanas. La conquista de Anáhua&lt;, Mtxico, J. Ballescá ')'

Cía., 1900. 272 pp., ilus.
.
.
._
11. Patria; hi.Jtoria de Ml.tico para ni,ios de la ercuela pnmana elemental, México,
Vda. de Ch. Bouret, 1909, 158 pp.. ilw.
, _
_
12. Bolívar y Wasl11ngton. Un paralelo imjJoJible, Madrid, Editorial Am~ri~. 1916.
(3. El mito de Monroe, Madrid, Editorial Amfrica, 1916, 471 pp. (Biblioteca de
Ciencias Poli ticas y Sociales) .
14. El crimtn de Wot,drow Wilson. Su contubernio con Villa. S1u altntado1_ tn
Snnto Domingo. Su rigimen eorrupto en Nicaragua. Los dos polor de ta diplomacia de Rll/ino Blanco Fombona, Imprenta de Juan Pueyo, Madri~, _1917.
15. Humboldt en América, Madrid, Editorial Amfric-a, 1917, 175 pp. (Biblioteca de
la juventud hispanoamericana).
16. El pensamirnto polltico de 1•fbtrdi, Madrid. Editorial _-i\m~rica, 191_8. _
t 7. Prologo y traducción ¡¡., Formación histórira de la nae1onalidod brasilena, de M.
Oliveira Lima, tr. y pr61. poi',,., Madrid. Editorial Amfrica, 1918, 278 PP·
(Biblioteca Ayacucbo, n. 35),•

558

18. Francitco Pi:arro 'Y el teJoro de Atahualpa, Madrid. Editoñal América, 1919,
223 pp. (Biblioteca de la juventud hi~panoamcricana).
19. RosA~ v TmERS, La diplomacia europea rn el Rfo de la Plata. (1838-1850),
Madrid, Editorial Amfrica, 1919.
20. Prancisco Solano L&amp;pez y fa g1.1eT1"a del Paragua}', Madrid, Editorial Am{-rica,
1919, 270 pp. (Biblioteca de la juventud hispanoam,•ricana).
21. TtjaJ; la primera dt:Jmembración de México, Madrid, Editorial Arnfrica, 1919,
252 pr,. (Biblioteca de la juventud hispanoo.nwrkana).
2'.?. El General Sucrr, Madrid, Editorial América, IQ19.

::!3. l,a Comtitución d~ los EjtadoJ Unidos como initrumrnto dt1 dominación plutomflica, Madrid Editorial Amfrica, 1919.
H. Historia de América Española, M:idrid, Editorial de Satuminc, Calleja, l 920J92i, n&lt;·ho volúmenC$, ilus. Existe una roición popular y facsimilar de la antt:rior; México, Editora Nacional. 1959, ocho \•olúm1•nes ilus. El C(IIltcnido de
rada tomo C'S como sigue: 1.-Descubrimiento y exploración del Nue\'o Mundo.
11.-EI Imperio español. IIJ.-Mfxico. IV.-La.~ Repúblicas del Plata. V.Los países antillano:. y la Ami·rica Central VI.-Colomhia, Venezuela y Ecuador.
VII.-Perú y Bolivia. VIJI.-República de Chile.
25. La Tercer-a lntunacional: doctrinas 1 controversias. Madrid, Biblioteca Nueva,
1920.
26. Dncubrimitnto y e:iplornción del Nu.,110 Mundo (folleto), Madrid, 1920.
27. Prólogo y traduccí6n a, Micadina, de lléctor Henri Malot, tr. y próJ. por, ..• , M:iclrid, Editorial Estrella, 1920, 339 pp. (Grandes c,;critorcs modernos).
:!8. "Sol, hi~toria y ruinas", en Ambica Espa,iola, Madrid. n. 5, lo. dl· ju.lío de 19'.!1.
29. Menlnde;; y Pelti)"' como amet~anista, ci1ado corno follctn por Angel Dotor y
Muncio, sin dar n·ferenrias bihliográficas precisas; y en la bibliografía preparada
por el Dr. í:arrido aparece romo artículo puhlkado en lleliq11ias de Ambica
F.-spañola, E,cuela Tipográfica Salesiana, México, 1922.
30. l..a obrn de España en .fo1irica, Madrid, Biblio1rca Nueva, 1920, 292 pp. Otra
edición: Santiago de Chile, Editorial Difu,ión Chilena, 1944, 291 pp. ( Bibliografías y not:is al pie de páginas.)
31. Hcrnán Cortls y la epoprya del Antlhuac, Madrid, Editora Americana, 1921,
328 pp. ( Biblioteca de la ju\'entud hispa.noamericana.) Existen r.!.tas otras ediciones: !.-Madrid, M. Aguilar, 1931. 437 pp., ilus. 2.-Buen~ Aires, Espas3Calpe Argentina, 19+2: oua ed. en 1959, 283 pp. (Colección Austral, n. 2:16.)
3.-Con prólogo de Martín Quirarte, México, Editorial Pomía, 1970, XLUI194 pp. (Colcrci6n "Sepan Cuántos ... " n. 165.)
32. "Del calor estival en Sevilla y de cómo lo han discutido ilusires prr.1ona~ de
antaño y hogaño", en Revista de A.mlrica Española, n. 10, Madrid, 15 de septiembre de 1921.
33 "Los viernes y las justicias de d1,ña Isahel en el Aki:w&gt;', en Ret·Üla dt América
Española, n. 13, Madrid, 1o. de noviembre de 192 l.
34. "La popular España de Martín }-lume", en ReviJla de Ambica Eipañola, n. 27,
Madrid, lo. de junio de 1922.
35. "El haulizo del príncipr don Juan", en Re1,ista de América Española, n. 16.
Madrid, 15 de diciembre de 1922.
36. La conquista de las rutas oceánicas, Madrid, Ju3D de Pueyo. 1923 pp. (En la
Biblioteca Nacional de México ex.bten tres ejrmphues: uno en el fondo general
de consultas y dos en 1•1 Departamento de Manuscritos y Libros Raros y Cu-

559

�riCl!IOSj de éstos, wio dedicado por el autor al poeta Luis G. Urbina, y el otro
del Fondo Hilario Medina, s6lo autografiado.) Existe edición popular: México,
Editora Nacional, 287 pp., iJIU.
37. Prólogo a, Picaresca stntimental. La vida en los Estados Unidos, de William
Sidney Poter (trata de los aña&amp; de 1862 a 1910), Madrid, 1923.
38. Prólogo y tradut·ción a, ¿ Ha mwerto Shalmpeare? Sátira.r dt Mari: Twain,
trad. y pról. por ... , Madrid, Bibliotoca Nueva, 1923, 225 pp.
39. IJispanoamlrica e /beroamérica, pról. de Ciriaco Pérez Bustamante, Santiago de
Compostela, Editorial El Eco Franciscano, 1927, 15 pp. (Uni\'eraidad de San•
tiago de la Provincia de Galici.a., Facultad de Filosoíía y Letras).
40. Prólogo a, Los orlgenes del gobierno virrtynal en las Indias EspaiiolOJ. Don Antonio de Mmdoza, Primer Virrey de la Nueva España, 1535-1550, pr61. de .••
y notas prcliminare1 de Luis Blanco Rivero, Santiago de Compostela, El Eco
Franci.,;cano 1928, XV-230 pp. ilus (Anales de la Universidad de Santiago de
Galicia.)
41. la huella de los conqvistado,es, Madrid, M. Aguilar, 1929, 404 pp. Otra t'dición
corregida y aumentada, de aparición póstuma: Madrid, Publicacion~ del Consejo de la Hispanidad, 1942, 317 pp.
42. Bm•e Histo,ia de AmJrira, Madrid, M. Aguilar, la. ed. 1930, 2a. ed. t 94 t.
887 pp. ilus. Otras ediciones: 1.--Santi:i.go de Chile, Editorial Zig Zig, 1938,
685 pp. (Bilioteca Cultura.) 2.-México, Editorial Patria, 5a. e&lt;!., 1969, 681 pp.
43. La juventud legendaria de Bolívar, Madrid, M. Aguilar, 1932, 532 pp. ílus.
H. Prólogo a, La l'ida azarosa 'Y romántica de don Carlos Marin de Bu.stamnntc ,
de Victoriano Salado Alvarez, Bilbao, Editorial Espasa Cal pe. 1933. Otra edirión:
México, Editori.-ll Jus, 19681 265 pp. (Colección Méxic:.&gt; heroico, u. 91.)
45. Pr6logo a, Historia verdadera de la conquisla de la Nueva España, de !!cmal
Díaz del Castillo, Buenos Aire-México, Editorial Espasa Cal pe, l 933, 716 pp. :
recdición en 1955 denl:ro de la Colección Austral, n. 1274.
46. "Las noticias secretas de Am~rica y el enigma de su publicación··, en Recista de
lndúts, año 1, Sc\'illa, 1!HO.
47. Las dos supe,eheríns diplomáticas norteamericanas, (Afonroe y el panamericanismo), folldo, Madrid, (s. a.) 1941?
48. La discusión. Cues1io11es ¡,ríhlicas europeas y anuricana1, Madrid, (5. a., 19·11 ?) .
49. El panamericanismo y ti momento aclual, Madrid, (s. a.).
50. La ¡,oblaci611 de El Salvador, Madrid, Publicaciones del Consejo Superior de
lnvt'Stigaciones Científicas, Instituto Gonzalo Femándc1 de Ovieoo, (s. a .).

ach•ertine que fue escrito en España), publicación pos· t
campleta.s, I t., en 19S 9.
uma dentro de las Obras
58. Soldadesca 1 picartsco, obra de publicación póstuma integrad
I bo .
period.ísti~ denU'O del t. 11 de las Obras comptet:S . en 196~ por coa raciones
60. Et Docto, Monardes, sus libros 1 sat museo obra d~ pubr ·., ..J.
d
tro del t. II de las Obras completas en 1960
,cac1on .l",stuma en61. El monasterio de Guadalupe, notas de publicación ...(
las Obras cornpleta.s de 1960.
.,..,stuma dentro del t. II de
62. El Mbaut_izo d_ e la Cali/ornia, citado como folleto en el libro de Angel Dolor
~
u~c10, s1n dar referencias bibliográ!iC.1.S.
63. Estudios_ ~e Derecho. Internacional" ( co-autor con Celio A('osta) folleto
en la Biblioteca Nacional de Mexico se encuentra clasificado d~ la . s_. a.,
manera: D341,57 ACO.e.
s1gu1ente

6-1-. Poinsett y socios (Obra inédita citada por e) Dr. Luis Garrido en
de Carlos Pereyra).

su libro acerca

65. Tra~ucción
66

·

7
6 ·
68 ·
69.

y prólogo a, Socialismo gremial; el sistema jornal y los medios de
obolzrlo, Madrid, Biblioteca Nueva (s. a.) 359
Pr6logo
B · l
·
'
pp.
• a, a10 llJ ctnuas del tedio -y otras nozielas, de Fidelino de fi ercido
Madnd .. ~spa~ ?alpe, 19?? (_Co!ecci6n Awtral, n. 74 J).
gu
'
T-':'du~ion Y_ ~rologo a, La ilusión yanqui, de Eduardo Pando Prado Mad 'd
Ed1tonal Amenca (s. a.), 264 PP· (Bfülioteca Andrés Be!Jo n 49 ) •
n '
Traducci'un d e L as lrtºb ulacrones
·
' . de .Robrrt L ·
de un jovtn indolente novela
Stevenson, Madrid, Biblioteca Nueva (s. a.) 235 pp. ,
ou1s
Prólogo . a, El
d
·
·
d
E
d
M
'
. iarro t va e
ark Twain ( citado en la obra de An ¡ D
Y Munc10, :nn fecha).
ge
otor

70. Prólogo a, El Centouro del Ybicui, por Juan E. O Leary citado en 1~ h"bl'
al'
preparad
I D L •
•
,
~ 1 1ogr 1a
3 por e
•
r. UIS Gamdo, dentro de su libro acerca de Carlos Pere ra.
70 Bu. Obras cumpletas, pr61. y notas de Manuel González Ram:-. "{' •
YL_

bro5 U 'd
M ·
""z, " ex,co, 1"d d ni os_
CXJcanos, 1~59-1_960, dos volúmenes (Colección Laurel). Con te·
O
m
el primer romo: H1stor1a de Coahuila· México sus pai~a·es
¡
d
su vida;
Juárez discutido como dictador y ~tad=•ta·
god'lil.e
His
.
~
, 'ne Ba~,.1
uouas aY 8 au
tona de!, pueblo °:~cano; I...ecturas hist6ricas mexicanas; Tejas, la primen:
desmemb~1on de Meneo, México falsificado. Contenido del segundo tomo·
La conqUista de las rutas oceánicas; LM huell~ de los conquisl.3.dores. La b ·
de España en América; Ilemán. Cortés: Soldade.,¡ca y picarcxa; Godo/ Estu~i:
breves (Monardes, El monasteno de Guadalupe, etc.); .España rstá despierta..

ª

51. la disob.Ación de Rusia, Madrid, (s. a.).
52. El feti,ht. conslitucional americano, Madrid, M. Aguilar, 19-l2.
53. QuimeraJ )' t•erdadcs en la historia, Madrid, M. Aguilar, 19·15 (Coll'ccibn Crisol).
54. Vcnión pr6loso y notas a, La linterna fant4stica, de Rudyard Kipling, 2a. ed.
(Madrid, M. Aguilar 1958, 392 pp., reir. [Colección Crisol, n. 321].)
55. Berna! Díaz dl'l Castillo -, su obra, estudio al frente de una scfección de rapltulos de la Historia verdadera dtl soldado eronuta, con el tfolo de: Dtsc"bri•
mitnto y conquista de México, Narraci6n Integra de tsta epopeya f ormcda con
los más brillanter capitulas dtl Prlncipe de las cronista.s, México, Eoitora. Nacional, 1959, 49 pp. ( 455 pp. del libro e ilus.) .
5b. Mhtico falsificado, publicaci6n póstuma, Méiáco, Editorial Polis, 1949, 2 vols.
57. Müico, sus paisaje1 )' algo de su vida (a la importancia de este libro, debe

560

561
H-96

�LA SO.M.BRA DE LERDO
XAVIER TAVERA ALPARO

Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo

habfa desaparecido del escenario polítiro, la atención tanto de Díaz como de L'l opinión pública se fijaba en Guanajuato en donde
estaba el foco del movimiento encabezado por el licenciado Iglesias, las
fuerzas se concentran hacia este lugar y se preparan a asestar el golpe de
muerte. En tanto, en la capital de la república, el general Juan N. Méndf'?
dispone que se lleven a cabo las elecciones municipalt&gt;s.
LERDO DE TEJADA

Drspués de la derrota del general Antillón ocurrida en Unión de Adobes.
se ronsidera que militarmente el iglesismo ha quedado vencido y sólo re
espera aniquilarlo polític.1mente.
No tarda en hacerse sentir eJ rápido debilitamiento político del iglesismo.
y como síntoma grave desaparece de la circulación, al dejar de salir a
pública luz, el periódico La Legalidad órgano del grupo i~lesista residentt·
en la ciudad de Méx:ico. 1

Se decía que "El Presidente Constitucional de la República C. José María Igelsias'' declaraba que cualquiera que fuera "el orJcn de cosas que
se [estableciera] en el país en virtud de la Revolución [que encabezaba} el
general Dí:iz'' sería recha1,ado por él "como at&lt;'ntatorio a la Constitución"
y que "cualesquiera que fueran las vicisitudes no abandonaría ui por un
solo instante la bandera de la legalidad"; 2 empero, a pesar de todos t&gt;Stos
deseos el partido de José María Iglesias rarecc de fuerz.as para sostener la
situación y sucumbe ante el aplastante movimiento tu.'{tepecauo.

Mas, en cambio, se mantiene viva la chispa del lerdismo. A todas horciS
parece acechar el momento oportuno para convertirse en incendio. El go' Lg., 8 de enero 7i.
~

Lg., 8 de enero 77.

' 563

�biemo de Tuxtepec desconfía, los tuxtepecanos se sienten vigilados por la
sombra de Lerdo que parece estar presente en todas partes.
A tal grado se hace sentir la amenaza del lerdismo que aquello que
era una petición de los tuxtepecanos en el mes de diciembre, a partir de
enero se convierte en una exigencia insistente y molesta. Nos referimos al
proyecto que habían concebido los amigos de Díaz de destituir de sus puestos a los lerdistas. Posiblemente e.ste proyecto tenga dos aspectos; uno el
tendiente a buscar, a manera de recompensa, un puesto dentro de la administración, y el otro tendiente a disminuir la fuerza con la que, en las
filas del gobierno, pudiera contar el lerdismo. También, a partir de enero,
El Federalista, periódico que como sus mismos editores confesaban se trataba de una publicación partidaria de Lerdo de Tejada, se convierte en
un ariete contra el porfirismo.

Hay pues, un fantasma, una sombra que se cierne amenazante sobre el
régímen aún inestable del general Díaz. A tal grado es esto notorio para
el mes de julio de 1877 que cuando llega a México Lancaster Jones, comisionado pot don José María Iglesias para .reorganizar el movimiento de
la "Legalidad", ha de escribir al expresidente de la Suprema Corte que,
a su juicio, es inestable la situación politiea, y agreg.a, "yo creo que el
desencadenamiento de todas las furias de la guerra civil no tarda largo
tiempo; pero hasta hoy no se ven más que amenazas", y asegura que el
ejército se abrazaría al Ierdismo por ser "la única bandera que hay'', pues
por lo tocante al principio de la "legalidad" no quedan ya señales de vida.
La inestabilidad del régimen de Díaz, la falta de haberes para las tropas
y los comentarios de la prensa a raíz de los primeros fraudes electorales,
dirá Lancaster Jones, es lo que, desde los primeros meses del año, empezó
a animar a los lerdist.as cobrando con ello cada vez mayor brío. 3
En efecto, como hemos dicho más arriba,
y luego la de otros periódicos que en un
patía y confianza al régimen tuxtepecano
y opiniones, esa situación de inestabilidad
por el licenciado Iglesias.

primero la labor del Federalista
principio habían visto con simcrean a éste, con sus artículos
que veía el observador enviado

Desde los últimos d.ías del mes de diciembre de 1876, al comentarse la
"convocatoria para los poderes federales" que había hecho el gobierno presidido por el general Juan N. Méndez, se inician los ataques, diciéndose de
ella que es una "pieza en la que queda de manifiesto el exclusivismo de los
tuxtepecanos".' O bien se considera que "en cualesquiera otras circunss Lancastcr Jones a J. M. Iglesias, México-Nueva York, 9 de julio 1877. A.
L. 15, C. a, fs. 73-75.
• Lg., 27 diciembre 76.

564

J.

M l.,

tancias, desp~és de la caída de una administración como la del Sr. Lerdo
la_ ~onvocato:;ia a elecciones... habría venido a ser el término de una
CTISlS !:&gt;enosa , mas en la convocatoria del general Méndez no podrían
advertirse ?uenos augu~os sino, los gérmenes de nuevas discordias políticas
que acabanan por hundir al pats. 5 Tal ocurrirá puesto que la convocatoria
no hace sin~ falsif~car los a~elos democráticos, "ya que de un tuxtepecano º?. quiere, ru acepta, ru admite de ninguna manera más que su
predomm10 absoluto". 6 Pues, asegura otro periódico, Jo único que al parecer
quieren J~s caudillos de Tuxtepec, son los puestos públicos y para eso no
hay necesidad que se demuestre con la convocatoria sino que lo aprueba
el artículo 3o. del famoso Plan de Tuxtepec. 1
'
También se empieza a señalar qu_e todos los procedimientos anormales
de , los que se acusó al gobierno
de Lerdo de Te1·ada·. "Pris'o
b"tr '
•
•
1 nes ar 1 a nas;
prestamos forzosos; contnbuc1ones extraordinarias; violación de la soberanía
de los Estados; el poco o ningún res~to a la opinión pública. en fin tod
0
anuell
·, anatemizó se está poniendo en práctica
'
•
,., o que 1a revo1uc1on
nuevamente" por la restauradora revolución. Mas, se comenta, de todos e.sos hechos que fueron atacados, el que con más dureza se censuró "fue el de
sostener que -cosa falsa- el gobierno protegía determinada candidatura
para los puestos oficiales''. Lo curioso es que todos aquellos vicios que el
~~ tu.x-tepecano ~hacó al gobierno de don Sebastián y que sirvieron para
JUStifi~ la revolución., se e-Stuviera.11 llevando a cabo y, el de la imposición
de c:md1datos lo hagan con dinero del erario con el que, además, se "van
a, a~entar algunas publicaciones que usurparán sus t-ítulos a Ja opinión
publica y propagarán las ideas oficiales".s

, Y, lo más c~rioso es que aun algunos periódicos que aparecían como
organ~s del parttdo conservador que llegaron a atacar rabiosamente a Lerdo
de Te3ada y ~ llenar de loas al caudillo de Tuxtepec, invirtieran Ja fónnula
al ll~ar a D1az detractor de la Constitución, y al referirse a don Sebastián
lo senalaran como un hombre que "aunque abusó de ella para sus fines
sin embargo la tuvo con miramientos y respetos",9
'

Engaños ,, desengaños
Al parecer, a Porfirio Díaz y los suyos solamente les mueve la avidez r
eL poder. Al grupo tuxtepecano se le califica como una pandilla ebria ~e
• Lg., 28 diciembre 76.
• Lg., 30 diciembre 76.
' P., 4 enero 77.
• F., 3 enero 77.
• f'., 26 diciembre 76.

565

�ambición que quiere derribar el orden legal "para erigirse en los escombros
de nuestras leyes protectoras...10
Díaz y los suyos han transformado apenas "en una hora toda la elaboración del tiempo en su marcha social". Han ido corrompiendo toda la administración, suplantando ''empleados dignos y llenos de mérito con el primero que ha gritado en la plaza ¡ Viva el Plan de Tuxteped" .11 Se ha
aliado con los conservadores, "con los hombres del pasado", y cuenta entre
sus miembros al secretario del sanguinario 00 Tigre de Tacubaya".ll En
efecto la prensa conservadora se I't'gocija porque su partido había logrado
una alianza con el tuxtepecanismo lo que les hace mantener un optimismo
efímero acerca de la participación de este partido en la vida política que
se inaugura en el país. El pa,rtido católico confiaba en Díaz porque con él
militaban "muchos católicos y conservadores'',1 3 ya que el plan de Tuxtepec
llevaba en su bandera "el simpático lema de la libertad del sufragio". Estas
son las razones por las que creen los conservadores en Podirio Díaz y lo
apoyan candidato a la presidencia de la república, y ésta también la razón
por la que el partido conse1vador presentaría candidatos para las elecciones
de 1877.u De esta manera los miembros de la prensa conservadora han de
desatar una campaña eufórica en favor del tuxtepecanismo pues están seguros de la legalidad "de las próximas elecciones", afi:rmando que ahora
sí "todos los trabajos electorales deben ser públicos y enteramente libres,
nada de intrigas, nada de influencias oficiales. Que alguna vez siquiera
triunfe la voluntad naeional". 15 Se asegura también que el general Díaz
tenía en sus manos el remedio de la situación católica de la nación, y ya
que en sus filas habían militado muchísimos católicos él podia acabar con
todas "las leyes inmorales, con las persecuciones al culto dominante", acabar
definitivamente con los principios impíos y antisociales que han vertido el
tósigo de la inmoralidad en las masas del vulgo ignorante, no menos en las
clases que se tienen por ilustradas". Por estas razones se está con Porfirio
Díaz, por esto se lanzan candidatos- conservadores para que ayuden al gobierno del caudillo de Tuxtepec a poner el remedio a la situación del país,
puesto que el ascenso del partido católico a los puestos públicos "lejos de ser
una calamidad, como dicen los declamadores reformistas, será sin duda el
restablecimiento del orden, de la justicia, de la libertad y de la paz".18
'º F., 6 enero 77.
u F., 10
11

,.
••

"
'"

566

F., 6
VM.,
VM.,
VM.,
JlM.,

enero 77.
enero 77.
29 diciembre 76.
28 diciembre 76.
5 enero 77.
26 ene~o 77.

Empero; este optimismo es de muy corta duración, y el amor que los conservadores profesaban a Porfirio a raíz del triunfo de la revuelta de Tuxtepec se transforma en desamor y en manifiesta aversión.
Se empieza por desconfiar en la sinceridad e imparcialidad del sufragio,
aun cuando de todas maneras piensan los conservadores participar en las
elecciones.U Así, ya para el día 14 de enero advierten q_ue, al parecer, no
se respetará el sufragio puesto que se están siguiendo procedimientos previos
a las elecciones que hacen sospechar que ha de caerse en una situación
electoral viciada que conducirá a una política "como la de la época de
Lerdo".111 Y días después, en una editorial en la que se hablaba de la po-pularidad del movimiento de Tuxtepec originada por provocar la caída de
Lerdo de Tejada y por declarar el respeto al sufragio, se denuncia al partido
liberal como el que falsea la "regeneración" al constreñir a Jos ciudadanos
del Partido Católico y al tratar de desvirtuar el sufragio,~9 Y~ posteriormente,
analizando la historia política dt'lSde "la dictadura lógica de Alvarez hasta
la dictadura irregular de Díaz'', se hace ver que hay una serie de caudillos:
"próceres liberales", que han llegado al poder alegando "su amor a la pa•
tria". Ahora bien, se argumenta, Díaz no está en la circunstancia de lo~
eaudillos que Je han antecedido, puesto que "está colocado entre un partido caído y audaz que lo hostiliza y un gran partido influente que lo recela". Naturalmente el partido "influente" era el conservador. La política
que sigue Díaz es embarazosa y le estorba tener buenos resultados, se afirma;
debe hacer caso omiso del partido que lo hostiliza y cumplir con el programa
que señala el Plan de Tuxtepec.20 Todavía hay un tir6n más al optimismo
del partido conservador; éste se da cuando el Ministro de Gobernación de•
clara que "el gobierno no permitirá que el desacuerdo en las opiniones religiosas sirva de pretexto para destmir 1a igualdad de derechos entre IOti
ciudadanos". 21
Empero, bien pronto este optimismo decae y se desbarranca; primero
por la pendiente de la desconfianza hacia el régimen tuxtepecano y después
por la de la aversión; todo ello originado por los resultados de las elec•
dones de 1877. Se aseguraba que "el gobierno existente ha tenido el talento de descontentar a todos, de dividir a SUS- mismos parciales, de no engañar más que a sí mismo y ser objeto de lástima universa)". Este gobierno
que ha perdido el apoyo de los liberales, se afirma, quiere echarse en brazos
" V.M., 12
" VM., 14
" VM., 16
"" VM., 19

enero
enero
enero
enero
" VM., 23 enero

77.
77.
77.

77.
77.

567

�de los católicos, pero éstos no pueden confiar en un gobierno en el que
los mísmos liberales confían. 22

ni

Y ante todas las violaciones electorales que han ido cometiendo los funcionarios tlL'ctepecanos, el gobierno emanado de la revuelta de Tuxtepec sufre
terribles ataques de parte de los conservadores, quienes argumentan que por
· )as constantes violaciones a la Constitudón ha resultado peor que el gobierno de don Sebastián Lerdo de Tejada.:?3
Poco a poco, a través de las editoriales, artículos y gacetillas, el partido
con.servador va tejiendo una urdimbre de ataques al régimen de Tw..1:epec
hasta que, violentamente, se le achaca su ilegitimidad. El régimen de Díaz,
aseguraban los conservadores, es un régimen espurio, ilegítimo, que ha traicionado lo.~ principios deÍ Plan de Tuxlepec, que ha vuelto la espalda a los
anhelos populares, pues el pueblo lucha, quiere un orden tal de cosas que
no sea como el que 11a auspiciado el grupo porfirista, "el pueblo quiere que
ya no se mantenga sobre leyes anl:icristianas". 2• Es ilegítimo; y, cosa curiosa
que hasta ese momento lo reconozca el partido conservador, porque e] Plan
de Tuxtepec reformado en Palo Blanco sostiene que son leyes supremas de
la República: "La Constitución de 1857, el Acta de Reformas promulgadas
el 25 de septiembre de 1853 y la Ley de 14 de Diciembre 18641' , mas no
dice nada sobre la Ley del 6 de noviembre de 1874 que instituyó el Senado.
Por lo tanto, y este es un argumento más de ataque, el gobierno sin Senado
no es gobierno, pllesto que el poder legislativo no existe. De esta manera
coinciden los conservadores con la oposición que El Federalista, órgano del
lerdi.smo, y el M01iitor Republicar10, órgano liberal, venían hadendo a Díaz;
,¡ se agrega que una vez que el gobierno de facto tennine, nadie podrá
~ncionar a Dfaz como presidente de la República, puesto que falta uno de
' 10'5 Poderes de la Unión: Y, por otra parte, se agrega, como este Poder
existe constitucionalmente, repre.~entado en la legi~latura lerdista, no podrá
. tener validez el gobierno de Porfirio Díaz. 25
De esta manera) ante la realidad política que ha puesto en juego sobre
el tapete el gobierno de Tuxtepec, aquellos- organismos de opinión que en
un tiempo fueron sus parciales vuélvense en su contra. Tales ejemplos los
dan La Vo.z de México y el Monitor Republica110.
.,. Así pues, cuando ya se anunciaba que pronto la dictadura militar seria
proclamada en el país, y con ella se aca.b::irían las libertades y las cárceles
quedarían abiertas para los inocentes, llenándose el país de c.rímenes ho•

rrendos,2 6 existía ya una pesada y densa atmósfera rodeando a Díaz y a
Tuxtepec. Al tenninar el mes de marzo, la tirantez con que algunos órganos
de 1n opinión juzgaban el régimen de Tuxtepec, no deja de ser sintomática. Se consideraba que después de tanto sacrifido para alcanzar el sufragio libre, se estaba "como al principio, o peor que antes", que todo
esto se traducía en la "pesca milagrosa de las grandes realidades" y que
todos los esfuerzos por alcanzar un mejorarrúento político y social hal&gt;ían
quedado olvidados, pues parecía ser, tal era la opinión, qur el único objeto
era el de convertir "en bandera, en supremo legislador" al "héroe de toda
esta tremolina". La revolución de Tuxtepec, que meses atrás se veía como
la salvación del pueblo mexicano, es considerada como una burla más que
lo único que produce es el ''escepticismo social" y viene a confirmar "que ya
no tenemos hombres íntegros y sinceros que trabajan por el bien de la patria,
sino por su engrandecimiento personal".~'

Cada vez los dardos son más directos, rada día que pasa parece robustecerse el escepticismo que va creando una tensión muy especial y que hace
ver, por otra parte, la proximidad de una revuelta más.
Como lo advertía Lancaster Jones, esta revolución c¡ue se entrevé en el
nublado panorama político, sólo podía ser, a esas alturas, un movimiento de
carácter lerdista.
Aquel tambaleante gobierno toxtepecano que trataba de consolidarse, no
dejaba de manifestar su inseguridad y su temor a través de persecuciones,
encarrelamientos y destietTos y no dejó de perlurbarlo el conocimiento de
un Manifiesto firmado por Lerdo de Tejada en Nueva York y fechado el
24 de febrero. Este dorumento venía a agravar la situación política desper.
tando temores y produciendo comen.tarios en los que se traslucía la creciente
inseguridad.28 También la prensa subvencionada por el régimen tuxtepecano
no dejó de atacar nuevamente a Lerdo y de tratar ele disimular la alarma

del gobiemo. 29
En su Ma11ifies-to el licenciado Lerdo de Tejada hacía una exposición de
los hechos que se habían seguido a partir del día 20 de noviembre de 1876.
EJplicaba cómo las dos facciones revolucionarias le imputa.ron que llevaba
el propósito ele abandonar su cau$a y de haber dejado instrucciones a la
fuerza existente en México para someterse a la revolución .

Esto era inexacto, declaraba Ler&lt;lo de Tej:1da, pues aun cuando hubo
la intención de presentar su renuncia ante el Congreso no era de ningún modo

'' VM., 11 marzo 77.

,. F., 10 marzo 77.
" fJT., 25 marzo 77.
" S., 27 marzo 77.

°" VM., 9

'" MT., 27 marzo 77.

"' VM., 22 febrero 77.
"' VM., 23 febrero 77.

568

marzo

77.

569

�posible que con ella "se verificase la ttanmusmn legal del poder, en vi~tud
de que faltaba el funcionario que pudiera substituirlc, porque había dejado
voluntariamente su carácter legal, para ir a encabezar en Guanajuato su
segunda facción revolucionaria". En esta forma, Lerdo apoya una . ~¿mera
premisa que Je servirá para afinnar que, puesto que no hubo trasm1s1on del
poder y puesto que él se encontraba investido "por el voto_ ~el puebl~ Y. la
declaración del Congreso, en observancia de todos los reqws1tos const1tuc10nales", él seguía siendo el presidente constitucional de la república. Por
lo ranto, quedaba por su parte totalmente desconocida la revolución y el
gobierno emanado de ella. De tal manera que, aun cuando Lerdo de Tejada afirmara que nada valía su pe~na y ~ue ningún af~. per.;onal_ lo
movía, sin embargo por no haber podido venficar la transm1S1on. consbtudonal de la autoridad, fa1taria a sus más sagrados deberes haciendo un
abandono voluntario de ellos &lt;&lt;ante los más altos intereses de la nación)
única que puede dispnner libremente de sus destinos".ªº
Con esas declaraciones de Lerdo, hechas precisamente en aquel caldero en
ebullición se volvía a pnner de actualidad el problema de la legitimidad del
gobierno 1tu.xtepecano. Ahora bien, ante los fracasos que el _gobierno. ~e la
"i·evolución'' había tenido, ante la pérdida de simpatías que iba adqwnendo
y ante la falta de consolidación, no dejaba de ser amenazante para los por•
firistas el Manifiesto de don Sebastián. Al mismo tiempo, todos aquellos
descontentos ante la política seguida por Tuxtepec encontraban una fácil
bandera en esta pretendida constitucionalidad de Lerdo de Tejada, y veían
en el Manifiesto un "documento importantísimo. . . que ... por sí solo,
marca un período nuevo en nuestra vida independiente".
Este docwnento llega a ser considerado como "obra maestra. . . por la
sobriedad en el estilo que forma contraste con la abundosa e inútil fraseología de su antagonista". Mas con esto, Lerdo de Tejada, a quien sí se le
da la categoría de presidente de la república, está dando pruebas de cuánta
es su energía y "cuán férrea es su voluntad para realizar a~uello .ª que el
deber le inclina".31 Es decir, se está, de manera muy sutil, excitando al
pueblo a seguir los pasos del presidente constitucional y . a derrocar, en defensa de las instituciones y de la constitucionalidad, al régimen que ha bro•
tado de la revuelta tuxtepecana.
De esta manera volvía a :aparecer el fantasma amenazante sobre el entonces frágil régimen tuxtepecano.
Mas la teoría de unirse a la acción. El lerdismo, como cáncer lacerante
para la administracíón del general Díaz, se va propagando nústeriosa y rá• F., 25 marzo 77.
11 F., 25 marzo 77 ,

570

pidamente. Se conspira en la frontera Norte, en San Luis Potosí, en Cam•
peche, en Veracruz, en Puebla y en la misma capital de la república a medida que el descontento aumenta en el país a1 ver esfumarse las halagüeñas
ofertas hechas por el Plan de Tuxtepec refonnado en Palo Blanco.
Activamente trabajaba en la frontera un grupo de lerdistas encabezados
por el general Escobedo, quien dirigía, desde los Estados Unidos, tales acti•
vidades. En enero de 1877 había sido fusilado en Monterrey el general Ju•
lián Quiroga a quien le habían encontrado papeles comprometedores. En
junio de 1877, un mes después de haber tomado posesión de la presidencia
de la repúbUr.a el general Porfirio Díaz, el coronel José Machorro se apoderó
por unos días de Paso del Norte y el capitán Pedro Valdés atravesó el río
Bravo con francas intenciones de apodeum;e de Matamoros. Uno y otro
fueron rerha7.ados y obligados a regresar a los Estados Unidos. Entre tanto,
de julio a noviembre de ese año se le instruía a F.scobedo en los Estados
Unidos un proceso por el delito de violación a las leyes de neutralidad.32
Al siguiente año la actividad fue mayor aun cuando con resultados ne•
gativos fundamentalmente pnr una falta de sincronía. En efecto, 1lll imlividuo, G. Monroy, escribía a Escobedo desde Reynosa que desde el día 5
de marzo en adelante se había dedicado, con otras personas, a recorrer al•
gunos ranchos y a visitar amigos de los pueblos pr6ximos a la frontera. Sin
embargo, el gobierno cada día más suspicaz vigilaba constantemente pues.
dice el propio Monroy que después de hablar coo "Don Pancho Gómez".
citaron "a Lozano y a. Pepe Ardínes pero éstos no vinieron diciendo que estaban vigilados". Por la misma carta sabemos que "el cáncer de la conspira.
cíón tenía ronchas metástasis, pues dando noticias acerca de Pancho Gómez, dice Monroy que "tiene más miedo que nunca y dice que no se levanta
hasta lo que paga P. Martínez y que esto será cuando esta11e una combinación que hay en San Luis y otros Estados". Concluye Monroy asegurando
al general Escobedo que todos están "bien listos":93
"Hoy o mañana", se ruce en otra carta, "desp~haré para San Luis a un
Jefe de empuje que va animado de las mejores intenciones y resuelto a levantarse luego con más o menos elementos''. También se afirma que por
las noticias que dan los peri6dicos "estos señores de Tuxtepec ya están vol•
viéndose bola", y que muy pronto "será esto un campo de Agramante, si•
tu.ación que podremos aprovechar perfectamente".:u
Revueltas y Fuero habían estado hasta el quince de mayo, más o menos.
,. BRAVO UoARTE, José, Historia d·e Mixico, Tomo Tercero, p. 376.
,. A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de Y.G. Monrroy a Escobedo de Reynosa a donde se
halla el 21 de m;mo de U178. fs. 11-12 .
.. A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de M. Torres a. M. Escobedo S/l el 2 de roano
de 78. fs. 13.

571

�en el estado de Veracruz, mas habían abandonado luego este lugar lo cual
no dejaba de alannar a algunos lerdistas que veían que en aquellos momentos en los que podía ocurrir algo importante en la frontera Norte, el
abandono que estos hombres hacían en Veracruz fuera a hacer un mal efecto
y a desalentar a los partidarios de aquel puerto clave.35
Para el 19 de mayo se anUL1cia que de Matamoros han salido fuerzas porfiristas al mando de Cuéllar, mas éstas piden refuerzos porque los Jerdistas
cuentan en esa región con cerca do 400 hombres, se advierte que "Canales
no podrá mandar ningún refuerzo porque se encuentra con poca gente,
tanto que ha pedido tropas a México, de donde le dicen que le mandarán
pronto por el Vapor Independencia".86 Este último dato coincide con el
proceso seguido en Veracruz por el Juzgado de Distrito contra el marino
Capmany a partir del 27 de junio a quien se acusaba de pretender apoderarse del vapor de guerra Independencia. Este marino estaba, por los cargos
presentados en ese proceso, inodado en la conspiración lerdista ª7 y un año
después formaría parte de las víctimas ~crificadas en Veracruz por el gobernador Mier y Terán.
Pedro Martínez, encargado de insun-eccionar el estado de San Luis Potosí,
explicaría que el día dos de junio había tenido en el puerto de la Manzana,
una cscaramuw. con una columna de ciento cuarenta hombres al mando de
Nuncio, que había salido de Piedras Negras, "de la que no salió muy airoso
el enemigo pues mis guerrías (sic) pararon la marcha de toda la columna
y ésta tomó rumbo a la Hacienda de Guadalupe".38

Jalapa Y Xavier Espino en Tlapacoyan; sin embargo, estos revolucionarios,
como los anteriores, son también reducidos al orden.
Lerdo de Tejada no era ajeno a esa intentona revolucionaria. El, a través de un señor Morales se comunicaba con el general Escobedo y con otros
jefes usando "palabras convenidas para sustituir los nombres de personas, lugares y hechos".39
Un año después vuelven nuevamente a adquirir bríos los conspiradores.

Será la última vez. En esta ocasión Escobedo, Romero Rubio y Baranda,
entre otros, encabezan en la ciudad de México la conspiración. El gobierno
cada vez más alarmado obra violentamente y la noche del 24 de junio son
api:ehendidos en el puerto de Veracruz varias personas y, sin previo juicio,
fusiladas nueve de ellas en la madrugada del 25 de junio. Con esta represión brutal en Ja que solamente algunas de las víctimas eran probados exlerdistas terminaron los enredos subver..ivos y pudo avanzar, ya sin la amenaza del fantasma de Lerdo de Tejada, el gobierno de Díaz, premiando
a algunos de los antiguos dirigentes lerdistas con cargos públicos de primera
línea, taJ es el caso de Romero Rubio y del general Escobe.do.
Con el atronante ruido de la fusiJata en Veracruz terminaban, no los
ataques a Díaz y los elogios a Lerdo, mas sí la amenaza que el gobierno
de Tuxtepec había sentido pesar sobre sus hombros desde el día mismo de
la victoria de Tecoac.

•

Sin embargo, a pesar de estos intentos por lograr el éxito de la empresa
revolucionaria, ésta, por carecer de una más o menos perfecta unidad, de
falta de sincronía, y quizá también por falta de eco entre el pueblo, ya
cansado de tantas revueltas, tiene que fracasar y terminar con la prisión del
propio general Escobedo, a quien aprehendieron en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 20 de julio de 1878.
Desde el 28 de abril, el general Lázaro Garza Ayala había sido derrotado
en Matamoros, y en junio, Pedro Martínez en el mineral de Catorce en
San Luis Potosi es también derrotado.
Desde diciembre del año anterior se conspiraba en Veracruz y la denuncia
se presenta e.o enero, Lorenzo Hemández se levanta en agosto de 78 en
"" A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de ? a Escobedo S/1 s/f. fs. 15.
• A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de C, Castro a Escobedo de Brownsville. Tex. a
donde se halle, 19 de mayo 78. fs. 7-8.
" A.J.D., Proceso incoado contra.
11 A.J.M.I., L. 15, C. h.
P. Martínez a Escobedo. Arroyo de Peñitas a donde se
halle el 6 de junio de 78. fs. L6.

572

Explicación de las siglas:
A.J.D.

A.J.M.I.

. ........... Archivo

del Juzga.do lo. de Distrito de Veracruz.

.......... Archivo de José María Iglesias, L. equivale a legajo
y C. a carpeta.

F •............•.. El Federalista, periódico mexicano.
Y.T •..........•.. El Hijo del Trabajo, periódico mexicano.

Lg •.............. La Legalidad, periódico mexicano.
MT .............. El Monitor Tuxtepecano, periódico mexicano.
S •.......•....... El Siglo XIX, periódico mexicano.
VM ...........•.. La Voz de México, periódico mexicano.

• A.J.M.I., L. 15, C. h. Lerdo de Tejada a Escobedo de Nueva York a •.. el 25
de mayo de 78. fs. 1-2. Carta de ? a Escobedo s/1 s/f., fs. 15.

573

�FRANCISCO ZA1'1BRANO Y SU DICCIONARIO BIO-.BIBLIOGRAFICO
DE LA COMPAN'fA DE JESÚS
MIGUEL

ÜIVEIRA

T ABO;\DA

Academia Nacional de Historia
y Geografía

Vm.Mos UNA ÉPOCA en que las grandes obras editadas están escritas por
grupos de personas: equipos les llaman. Inclusive, Jas planas que algunos
periodistas llenan semanalmente tienen la colaboración de informantes que
entregan su material escrito. Pasaron los tiempos en que un Guillermo Prieto,
Ignacio Manuel Altaroirano y otros distinguidos escritores del siglo XIX,
cubrían la redacción de una o dos planas de los diarios informativos.
Por eso, es de suma importancia escribir de un sacerdote que se dedicó
-cuando cumplió treinta y un años- a elaborar un diccionario&gt; y que
cuando el Señor lo llamó a su lado le mut&gt;stra las pruebas finales del tomo
XII. Es decir, que lo que se propuso hacer, lo realizó, pues vio publicados
o-r,.ce tomos y dejó listo todo el material del siglo XVII y XVIII y avanzados el XIX y el XX, que proseguiría publicando el padre José Gutiérre-1.
Casillas.
Este portento de investigación lo fue el sacerdote jesuita Francisco Zambrano, que nació en Monterrey, N. L., el 2 de junio de 1888.
Al iniciar el Tomo I, dice: "La vocación a la vida religiosa y a la vida
sacerdotal es siempre un llamado en que interviene directamente la divina
gracia. Recordar a los que han Lrabajado en esta Provincia llamada primero
de Nueva España, y ahora de México, es el objeto de este Diccionario".
Esa fue la meta, que comienza a escalar cuando publica en la Editorial
Jus, S. A., el tomo I, en el año de lg61, corespondiente a los jesuitas mexicanos de los años de 1566-1600 (siglo XVI).
La obra queda bajo el patrocinio del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana.
El primer tomo contiene 683 pp., incluyendo el índice de personar, lu,'!ares
~I

t6picos más notables.

575

�El método investigativo que siguió fue "lo. La biografía de cada uno.
(Breve esquema de sus datos personales); 2o. Las fuentes biográficas por
orden alfabético de autores; 3o. La bibliografía de cada sujeto, si la hay;
y 4o. Las referencias bibliográficas.

segundo volumen, comenzando por el padre Anlonio de Mendma y continuando con los demás, del mismo siglo XVI, tratando de dar a conocer
lo que cada uno hiw, por establecer el reinado de Jesucristo en nuestra querida patria".

En el primer tomo estudia sesenta y cinco personas. Doy como ejemplo
la acuciosidad del padre Zarnbrano, al hablar de José de Acosta. Primero
da su biografía abreviada de 1538 -nacimiento- a 1600 en que fallece en
Salamanca. En la segunda parte escribe la biografía extensa -&lt;latos aportados por diversos escritores, fichas geográficas, etcétera --estudios--, obras
escritas, cuándo y dónde, apostolado. Tercera parte: Bibliografía, reimpresiones y traducciones. Notas de diversos autores sobre esta obra. Referencias bibliográficas.

Por cierto que en este prólogo refiriéndose a una carta del doctor Ed~
mundo O'Gonuan, lo designa encargado del Archivo General de 1a Nación,
cuando en realidad, el qu~ desde aquellos anos ocupaba esa dirección lo
era el doctor J. lgnado Rubio Mañé.

Es decir, sólo el estudio que hace del padre Acosta -uno de los más
notables jesuitas-- ocupa 62 páginas. Con este ejemplo decimos en pocas
lineas, cómo trabajó durante su investigación el padre Zambrano.

Con el tomo III, comienza el padre Zarnbrano el estudio del siglo XVII.
Dice: "En este siglo XVII gobernaron la Iglesia, 13 Papas; en el gobierno
español 3 reyes; rigieron la Compañía 10 geuerales; y la provincia 35 p.rcr
vinciales. Tuvieron lugar 16 congregaciones de provincia''. Estudia en este
tomo 126 jesuitas.

La editorial Jus entregó listo e1 tomo ID, el 31 de mayo de 1963, y el
tomo IV, lo terminó el 30 de enero de 1965.

Cuando un ser pensante proyecta una obra de tal magnitud su mirada
es al infinito y la del jesuita en esta obra la dibuja en las siguientes
líneas:

De este último escribe el padre Zambrano: "Pretende abarcar este tomo
todos los sujetos cuyo apeUido comienza con la letra B, y parte de los que
empiezan por C".

"Por eso, e:¡ta obra de rehacer los datos bio-bibliográficos de todos los
hijos de San Ignacio que trabajaron en México, no tiene límites, y la esperanza del que comienza esta obra, es que haya otros muchos que la sigan.
Se encontrará que de algunos sujetos, no hemos encontrado más datos que
los del día de su muerte; faltan, pues, muchas investig.'.lciones que hacer
e ir llenando con el tiempo, ya no los huecos, sino las enormes lagunas,
que en sus vidas existen.

En noviembre de ese mismo año le entregan el Tomo V, en el cual estudia
105 miembros de la Compañía de Jesús, correspondientes a los apellidos que
comienzan con C y algunos de la D.

Los historiógrafos de la Provincia han tenido mala suerte en sus escritos:
basta 1945 se publicó la Relación breve de la venida de los de la Compañía
de Jesús a. Nueva España, bajo el anónimo, siendo su autor el P. Gaspar
de Villerías y cuyas páginas nos llevan a la fecha inicial de 1572. La fundación de la Compañía de Jesús e11 Nueva E.rpaña del P. Juan Sánchez
Baquero, escrita desde 1572 a 1581, vio la luz pública (¡nadie se asombre!)
hasta 1945. La Crónica, tan llena de datos del P. Andrés Pérez de Rivas,
escrita a mediados del siglo 17, no se publicó sino hasta 1896. La del padre
Alegre, trabajaba hasta 1767 en que la concluyó, fue publicada hasta mediados del siglo 19. Y la del padre Rodrigo de Vivero, ni siquiera se ha
publicado".
El Tomo JI contiene el estudio de 65 jesuitas y en el primer párrafo del
prólogo dice el padre Zambrano: "Animado por la benevolencia y bondad
con que ha sido recibido en los círculos de historia el primer tomo de esta
obra, todo el referente a los jesuitas del siglo XVI en México, sale este

576

Es interesante conocer el prólogo de este tomo por los datos que propor•
ciona de cómo se fonna a un jesuita.
"Aunque lentamente, hemos ido pasando revista sobre cada uno de aquellos seres que consideramos privilegiados con el llamamiento de Dios a las
filas de la milicia de la Compañía de Jesús.
El U.amamiento fue divino, la correspondencia a este llamado, fue humana. Muchos de ellos sobresalen, en medio de una vida muy ardua, muy
monótona y ruuy abnegada; ante la cual, no todos perseveran, ni todos e~
rresponden a la magnitud del sacrificio; pero sí la mayor parte merece
una citación y un llamado al mérito.
Desde los tiempos de su fundador, San Ignacio de Loyola, hasta los
presentes días, todos los miembros ele la Compañía de Jes6s, tienen forzosamente que pasar por el mismo molde, por las mismas pruebas e idéntica
fonnación: a los que piden ingresar a la Compruiía, se les hace esperar,
más o menos, según son, o las manifiestas cualidades o la madurez de sus
deseos, sin compromiso alguno, ni de parte de la orden, ni de · parte de los
sujetos. Cada uno ha de ser examinado por cuatro sacerdotes jesuitas (sin
ponerse de acuerdo entre ellos) y cada uno envía aparte su parecer al provincial, en sobre cerrado.

577
H-37

�Los penc1onarios desde entonces, st: llaman postulantes, si son para hermanos coadjutores; candidatos, sí son para escolares; pueden entrar en este
último rango, algunos sacerdotes seculares, que después de sus cinco años
de servicio en la diócesis, pretenden ingresar a la Compañía de Jesús, con
la autorización y venia de sus respectivos prelados. Ya admitidos por el
provincial para ingresar, siendo la c:;dacl tope por uno y otro lado, desde los
15 años hasta los 50, se llaman novicios ya escolares, ya coadjutores. Los
cuales dentro de ese período, han de someterse a las pruebas ignacianas,
que son seis:
la. Los ejercicios espirituales, durante todo un mes, bajo la dirección ele)
experto maestro de novicios.
2a. El servir en los hospitales por espacio de otro mes.
3a. El mes de peregrinación que consiste en salir de la casa de probación,
_pidiendo alojarrúento (generalmente en los curatos) y sus alimentos, de li-

mosna.

Han transcurrido de diez a catorce años, cuando el estudiante de la
Compañía se acerca a1 ihmúnado umbral del sacerdocio, momento tanto más
risueño cuanto más esperado. Sus familiáres en ese venturoso día, le forman
una merecida corona de satisfacción purísima. Ya ordenado, estudia el cuarto
año de teología.
Falta todavía un paso para salir al apostolado, 1a tercera probación o
terecer año de noviciado, en donde se repiten los experimentos ignacianos,
antes dichos, bajo la dirección de un paclre muy experimentado, que se
llama el instructor.

Los hermanos coadjutores, después de unos diez años de servicio, pasan
también a su tercer año de probación y se disponen para su incoIJ)Oración.
final.
Se impone un minuto de reflexión: todos los jesuitas deben de pasar por
este ~emidor y tamiz; todos deben de haber caminado por esta carrera; todos deben de haber sido sometidos a esta medida y a esta talla, para ser
coronados con la incorporación definitiva.

Otra idea: muy del espíritu de San Ignacio es el pensamiento de que

4a. El mes de oficios humildes, ocupándose en asear la casa, en fregar

el hombre se multiplka conforme a las lenguas que sabe; y por esta razón

la vajilla, en servir en los oficios más bajos, a las órdenes de la obediencia.

la provincia mexicana en los tiempos colcmiales exigía el aprendiza je de
las lenguas indígenas; y en la moderna, envían los superiores a sus súbditos,
ora en tiempo de los estudios, ora desde sus probaciones, a países extranjeros,
para que ensanchen su vi~ualidad y al mismo tiempo adquieran otros idiomas.
Y ca,¡i no hay sacerdote jesuita que, a] fin de S\L carrera, no hable de dos
a cuatro lenguas, sobre todo, aquellos que se han querido especializar en algnna ciencia. Así, fácilmente, hay personas entre los miembros de la Compañía, que saben el inglés, el francés, el alemán y el italiano; fuera de latín
Y del griego, lenguas con que se han familiarizado desde los estudios de
humanidades.

5a. Enseñar por treinta días la doctrina cristiana a los niños y gente
ruda.
6a. Salir a ayudar a dar misiones por los pueblos, preparando a , la gente
humilde, e instruyéndola para la confesión y comunión. (Examen, cap. 4.)

Es el tiempo del noviciado ( por dos años) el tiempo del aprendizaje y
del amoldamiento, en donde el novicio debe de tomar la forma inicial de
jesuita, siempre con los grandes ideales de ofrendar toda su vida al servicio
de Dios y de la iglesia.
Una vez hechos los votos del bienio, pasan, tanto los hermanos coadjutores
como ]os escolares, al juníorado, en donde los escolares empiezan los estudios
de letras humanas, que duran más o menos tiempo, según las disposiciones
de cada sujeto. Los hermanos coadjutores, se emplean en aprender el mayor número posible de oficios, convencidos de que serán tanto más útiles
a la corporación, cuanto multipliquen sus habilidades.
El estudio de las ciencias dura un año; tres los de filosofía, después de
los cuales, como es costumbre antiquísima, interrumpen los e.'itudios y pasan
a enseñar en los colegios durante el tiempo que se les señalare.
De vuelta, por cuatro años se entregan al estudio de la teología, bajo
la enseñanza de los más selectos profesores.

578

~o deja_mos de_ advertir que durante el tiempo de la colonia hispánica,
sohan venir de diversas partes de Europa, expediciones selectas de jesuitas,
pues el número exiguo de jóvenes mexicanos que los padres generales admitían, no era sino de 5 a 10 cada año; número qoe no bastaba para
cubrir las naturales bajas que hacían o la muerte o la claudicación de algunos. Y como los extranjeros no podían venir sin el pase regio, adquirido
por medio del presidente del consejo real de Indias en España, eran muy
lentas las expediciones de los jesuitas que llegaban a la Nueva España.
EJ asunto de la longevidad de los su jetos de entonces, en comparación con
la de las provincias modernas, es muy notable, y averiguar las causas es
cuestión de suma importancia. ¿Por qué los jesuitas de antaño (eon 'sus
debidas excepciones, aunque muy contadas) vivían menos años que los je-

579

�suitas modernos? El porcentaje en favor de la actualidad es admirable.
Creemos que la diferencia se debe a dos causas principales: a ~ alimentación y a la exageración en las penitencias: sabemos , que en los_ tt':111pos coloniales, por regla general, no había sino una comida a~ _i_nediod1a y una
colación por la noche; lo cual trajo forzosamente la pemnsmn del ch~late
por la mañana, que cada uno preparaba e~ su ~posento, ~?~n su necesidad.
También creemos que las exageradas mortificac1one.s de cilicios, chalecos de
pú¡u, apretados cordeles a la cintura, cruces de rayos al ~echo y disciplinas
de sangre (mortificaciones tan canonizadas en los varones ilustres de aquella
época), debieron de surtir efecto en la longevidad. Anciano se llamaba
entonces al jesuita que alcanzaba la edad de 60 años; y estamos seguros que
si se verificara una minuciosa encuesta acerca de este vital punto, obtendríamos que la experiencia y la histori~ han hecho a los jesuitas modernos
más prudentes, cautelosos y acertados.

y Romana fundada por el Maestro Divino, como la única sociedad infalible
e~ cuanto al dogma y la moral, y perpetua en cuanto al tiempo, acostumbrada está desde sus inicios. a ver venir las tempestades y pe.rsecuciones y
a verlas pasar ron rostro sereno: "alios vidi ventos aliasque procellas" ... quedando ella siempre con la absoluta seguridad del triunfo, debida nada.
menos que a la promesa divina. Esto se palpa mucho más ahora en el
mundo entero después del Concilio Vaticano Segundo".

El 28 de junio de 1968 se acabó de imprimir el Tomo VIII con las biografías de 99 jesuita&lt;;.
En el prólogo habla el padre Zambrano de dos aspectos fundamentales
de Ja conquista espiritual de la Compruíía en Nueva España: bautismo de
sangre de sus hijos y apostolado educativo. De sU111a importancia son estos
párrafos para la Historia de México.

No mencionamos aquí, la hora del sueño o descanso, porque pensa~os
que en aquel tiempo, y en el presente, son las mismas siete horas reglamentanas
las que regían oficialmente a las comunidades jesuíticas de la a~ti~a colonia y de la actual república. Aunque quedan los casos extraordmar10s de
varios varones seíialados, quienes, según nos cuentan sus biógrafos, se contentaban con dormir de tres a cinco horas".

"Hace un poco más de cuatro siglos, que el año de 1566 puso el pie
en territorio perteneciente entonces a Nueva España, el primer evangelizador jesu.íta, P. Pedro Maitín~.t, quien poF cierto, murió allí victima de
su deber, de su valor y de su apostolicidad ( véanse su historia documentada,
en el tomo I de esta obra, pp. 646.666)".

El Tomo VI se terminó de imprimir el 20 de julio de 1966 y en él se
dan 122 biografías correspondientes a la C, D, E y F.

y establecida con la llegada del P. Pedro Sánchez y sus catorce compañeros

En el prólogo escribe el padre Zambrano una srntesis histórica de todos
los que han escrito libros relativos a la Compañía de Jesús en México.

Trabajo de suma importancia para conocer -hasta nuestros días- a los
que investigan en el arduo campo de la vida apostólica de los jesuitas en
México.
La editorial entregó el Tomo VII el 12 de agosto de 1967, que contiene
121 biografías, correspondientes a la F, G y H. Tomo que dedica "A la~ 6~8
jesuitas de la Provincia de México, que fueron desterrados el 25 de JUOIO
de 1767".
En el prólogo da el padre Zambrano una reseña de la expulsión de los
jesuitas en Nueva España. "Ahora, a dos siglos de distancia, en que se
ha levantado la bruma de ,tquellos tiempos; y la historia nos muestra la
caída de las monarquías, y el restablecimiento papal de la perseguida Compañía de Jesús, brilla la luz de la verdad, acerca de las causas de aquella
persecución".

La Compañía de Jesá~ estorbaba a los planes de las sociedades secretas
para acabat' con la Iglesia Católica en el mundo entero. "Sed portae fofcri
non praevalebunt adversus eam". Y la Santa Iglefila, Católica, Apostólica

580

"Fundada de hecho por un santo canonizado, F. Francisco de Borja (1572),
a México (siete padres, tres escolares y cuatro a;,adjutores), el 28 de septiembre de 1572. Recibiendo al año siguiente ( 1573) a los ocho primeros
estudiantes, entre ellos (nótese bien), a Antonio del Rincón (fl601), descendiente de los reyes de Texcoco, y a Bernard.ino de Albornoz, hijo del
regidor de México ( t1615) uniendo de esta manera en una, las dos razas,
mexicana y española, teniendo por ideal y base la apostolicidad de la patria,
cimentada, nada menos, que por la Virgen Santísima de Guadalupe. Así
comenzó la Compañía de Jesús en México, revestida de un manto rojo
y blanco: el martirio y la pureza de costumbres. Y así permaneció en las
dos centurias (1572-1767) en que trabajó en nuestra patria, y así fem!&lt;'.ió
t.ambién el año de la más injusta expatriación de todos con la túnica roja
de) dolor y la cándida de la inocencia",
El tomo IX acabóse de imprimir el 28 de febrero de 1969 y trae 113
biografías.
"En este tomo IX en que entran los jesuítas del siglo XVII, cuyo apellido
comienza con letra M, se ha de tener en cuenta, 1a grande abundancia de
personas que pidieron ingresar a la Compañía, y se les t&gt;xigieron los informes y fe de bautismo y los llegaron a presentar; y muchos de los cuales
o no fueron recibidos, o no hemos tenido la fortuna de encontrar otros datos de eUos".
581

�Inicia el prólogo de la jmportancia que tuvieron los Padres CeneralC$
de la Compañía para que todos los sacerdotes aprendieran Jas lenguas indígenas. Como ejemplos pone varias certificaciones y órdenes al respecto.
El 15 de febrero de 1970 se terminó la impresión del tomo X, con 136
biografías, y el tomo XI, lo terminaron de imprimir el 16 de noviembre de
1972 con 89 biografías.
El padre Zambrano fallece el 18 de marzo de 197B después de haber
vi.c;to impreso once tomos, en 12 años, en los que prescnt6: mil ciento
dos estudios de jesuitas.
¡ Obra monumental! dijeron en cartas que le enviaron los mejores historiadores de América y Europa.
No requiere de adjetivos superlativos esta obra, porque fue escrita pen•
sando en Dios y en los que por El trabajaron en sus mieses. No fue escrita
para alcanzar mérito ante la vanidad del mundo; pero podemos decir,
que el padre Zambrano deja para el futuro, una investigación que será
obligatorio consultar cuando se quiera escribir de la vida religiosa del pueblo
de México, desde la conquista hasta nuestros días. Y digo nuestros días,
porque así la planeó y sus apuntes por publicar llegan hasta el año de 1950.
Monterrey, N. L., cuna donde vio la luz primera, tiene en el padre jesuita
Francisco Zambrano, a uno de sus hijos ilustres, que vino a enriquecer, una
vez más, el catálogo de sus intelectuales que han esorito obras de arte,
ciencia y literatura.

2

M

jul.

jul.

1888

1888

1914

1915

Filosofía ( lcr. año). Colegio de Tepotzotlán. Cuautitlán,
Edo. de México.

1915

1917

Filosofía (2o. y 3er. años). Woodstock College, Wodstock,
Maryland, U.S.A.

1917

1921

Magisterio. Escuelas y Academias del Sagrado Corazón
de la Residencia de Granada. República de Nicaragua,
Centroamérica.
1917-1918. Profesor del 2o. grado, profesor también de
inglés y castelJano en la Escuela de Obreros, encargado de
los acólitos, colaborador en el economato, prefecto de
disciplina.

1954 -

1956

Seminario de Montezuma, New Mexico, U.S.A. Padre
espiritual de casa y de los teólogos. Profesor de Teología
Pastoral, Ascética y Mística. Moderador del Apostolado
de la Oración. Explica el catecismo a los hermanos ,::oacljutores.

1956 -

1959

Nace en Monterrey, Nuevo León, México.
Sus padres: Adolfo Zambrano y Margarita Berarcli de
Zambrano.

Superior de la Residencia Mayor de Guadalajara, .Jal.,
San Felipe, desde el 2 de julio de 1956. Prefecto de la
Iglesia. Moderador del Apostolado de la Oración y de la
Cong. Mariana de Ntra. Sra. de Guadalupe y de Sari
Francisco de Borja para señores, y de Ntra. Sra. de Guadalupe y de San Ignacio para señoras. Director de Ejercicios y Retiros. Consultor de Ja Religión de Ejercicios
y Retiros. Consultor de la Región Septentrional de la
Provincia de México.

1959

1960

Escritor. Residencia del Colegio de Guadalajara, Jal.

Bautizado en la parroquia de San Francisco, Monterrey,

1960

1961

Escritor. Residencia de la Universidad Iberoamericana..
México, D. F.

Confirmado en Monterrey, N. L.

1961

1962

Escritor. Instituto de Literatura. Puente Grande, Jal.

N. L.
3

oct.

8

sep. 1902

4

oct.

1907

1909

Realiza sus estudios hasta el segundo año de Preparatoria.

1962

1967

Ingresa al Noviciado en "EJ Llano", cerca de Zamora,
Mich. Al iniciar e.l 4o. semestre es enviado a España,
según la costumbre.

Residencia de Monterrey, N. L. Padre espiritual y confesor de casa. Confesor del clero. Director de ejercicios
y retiros. Escritor. Consultor del economato. Admonitor.

L967

1968

Votos del Bit:"nio. Los pronuncia en Loyola, Azpeitia,
Guipúzcoa, España. Recibido por el P. Mi1lán.

Colegio de Tampico, Tamps. Padre espiritual y confesor
de casa. Escritor. Consultor del economato. Admonitor.

1968

1973

Escritor. Noviciado y juniorado de Puente Grande, Jal.

9

ene. 1973

Licencia del P. provincial para editar el tomo XII de
su obra Diccionario· bio-bibliográ/íco de la Compañía de
Jesús en. México.

18

mar. 1973

Muere en la pa,z del Señor, en Guadalajara, Jal.

1909

1910

Media Gramática. Loyola.

1910

1911

Suprema Gramática. Loyola.

1911

1912

Retórica ( 1er. año) . Loyola.

1912

1913

Retórica (2o. año). La Merced, Burgos, España.

582

583·

�1918 -

1920 -

1922
20

1920

1921

1924
jul. 1923

1923
1924

1924

1925

1928

2

1925

Tercera probación. St. Andrew on Hudson~ Poughkeepsie,
N. Y., U.S.A.
Colegio de San José. (Instituto de Ciencias de Jalisco.)
Guadalajara, Jal. Prefecto del colegio. Ministro de casa.
Profesor de inglés en 3o. y 4o. años de preparatoria. Consultor de casa.

1926

Incorporación definitiva a la Compañía de Jesús por los
últimos votos.

1928 -

1929

Padre ayudante del padre maestro de novicios. Ministro
de juniores. Profesor de latín en ruda gramática. Examinador de candidatos a la Compañía de Jesús. Da cate•
cismo en "San José". Consultor de casa. Ysleta Col1ege~
El Paso, Texas, U.S.A.

1929 -

1936

Maestro de novicios. Padre espiritual de juniores. Confesor de casa. Examinador de los candidatos a la Compañía. Adrnonitor. Ysleta College.

1936

-

1938

Superior de la residencia de San Felipe, Guadalajara, Jal.,
desde e1 21 de febrero de 1936. Prefecto de la Iglesia.
Moderador diocesano del Apostolado de la Oración. Moderador de la Congregación Mariana de Ntra. Sra. de
Guadalupe y San Francisco de Borja para señores. Promotor de la Propaganda Fide y de la Obra Pontificia de la
Santa Infancia. Profesor de la Acción Católica. Moderador de las Escuelar "Hogar", Confesor en el templo.

1938 -

1948

Superior y pátroc~ de la residencia e iglesia de la Sagrada Familia, México, D. F., desde el 22 de diciembre
de 1938. Prefecto de la Iglesia. .Asistente eclesiástico de

584

feb.

Profesor en el 3er. grado. Profesor de inglés en la Escuela
de Obreros. Encargado de los acólitos. Prefecto de disciplina. Enseña el catecismo en ''Ntra. Sra. del Perpetuo
Socorro".
Profesor en la primera sección del 4o. grado. Prefecto de
disciplina. Enseña el catecismo en el Perpetuo Socorro.
Bedel de hh. maestros.
Teolo~ía ( lo. a 3er. año). Colegio de San Ignacio, Sarriá,
Barcelona, España.
Ordenación sacerdotal conferida por el Excmo. Francisco
Muñoz. Sarriá, España.
Teología ( 4a. año} . Woodstock College.

1948 -

1951

1951 -

1954

la Acción Católica. Moderador de la Conferencia de San
Vicente de Paul, de la Propaganda Fide y de Ja Escuela
Parroquial. E..xaminador de los candidatos a la Compañía.
Procurador de la provincia. Padre espiritual de la residencia del Colegio "Patria" e Instituto "Bachilleratos".
Admonitor.
Superior y párraco de Ja residencia e iglesia de Ntra.
Sra. del Carmen, Torreón, Coah., desde el 27 de septiembre de 1951. Procurador. Moderador de las Congregaciones Marianas de la Inmaculada Concepción y de
San Lnis Gonzaga para señoritas, de la Purificación v Santa
Te,resit.a para niñas. Moderador de la Tercera, Orden
de Ntra. Sra. del Carmen y de la Confraternidad de San
Vicente de Paul. Asistente Eclesiástico de la Acción Católica.

585

�BREVES APUNTES DEL TERRITORIO DE LA BAJA CALIFORNIA
Gun.LERMO ARRAMBÍDEZ ARELL\No

Seminario de Cultura Mexicana, La Paz
LOCALIZACIÓN

En la porc1on noroccidental de nuestra república mexicana, se extiende
de norte a sureste, un largo brazo derecho de feraces tierras, ricas montañas,
desiertos extensos, oasis deliciosos, que remata al sur, muy al sur en la zona
semitropical de la región del Cabo de San Lucas. Los profundos mares del
Pacífico con su riqueza inagotable, circundan el occidente, aunado, el Golfo
de Cortés o Mar .Bermejo, cubre los litorales al oriente, rodeando la península con hermosas playas y primorosas bahías. Al norte los E. U. de norteamérica, limitan la codiciada California sur. La localiz.ación aproximada,
geográficamente hablando, es la siguiente: Comprendida la Baja California
entre los 109° 30' a 117° 10' Long. W. de G. y los 22° 45' a 32° 30' Lat. N.
CLIMA

El clima de la Baja California, como debe de comprenderse, es sumamente variable, debido a su extensión territorial, principalmente contribuyen
a la variación del clima los factores siguientes:
lo. La longitud de aproximadamente 1300 kmts. desde Cabo San Lucas
a Tijuana.
2o. Sus montañas.
3o. La influencia de las corrientes del Pacífico o sean las del Kuro-Siwo
que bordean las costas de la península, provenientes de los m ares del
Japón pasando por las islas Aleutinas, costas de Alaska y los E. U.

En el primer punto o sea la longitud de la península, se toman como
factor principal la latitud geográfica, la altitud y la naturaleza de la base

587

�sobre la cual descansa la atmó.,;fera, objeto de nuestro estudio, cubierto ele
capas de veget.ación, o sencillamente desértico.
Partiendo de estos puntos tenemos pues; que la península de Baja California, cuenta con un clima variado, pues en la región de Cabo San
Lucas tenemos un clima semitropical y mayor precipit.ación pluvial, característica ést.a que se nota hasta la proximidad del paralelo 24.
A partir del paralelo 24 por la zona costera al Pacífico hasta los límites
con los E. U. de norteamérica, encontramos un clima fresco durante el
verano y frío en e1 invierno, influenciado por las corrientes marinas del
Kuro-Siwo, los vientos alisios soplan del Océano Pacífico, favoreciendo las
costas con un clima ideal en el verano, adentrándose en tierra en las
planicies muchas veces hasta 80 o más kilómetros como en el caso del Valle
de Santo Domingo, los llanos de Iray y el desierto del Vizcaíno, decreciendo
en est.a última zona, la precipitación pluvial.
Viene después la parte montañosa en la cual los picos más altos registran
temperaturas bajo cero en invierno, principiando en Cabo San Lucas, tenemos la Sierra de la Victoria, Sierra de San Bernardo, Sierra de San Venancio, la de La Laguna, las diversas alturas de la Sierra de La Giganta
en el territorio de San Borja, Calamajué y San Luis, Sierra de San Pedro
Mártir y la Rumorosa, en el estado de Baja California.
No es e,¡;traño que en invierno en las partes más altas de algunas de
estas montañas se registren nevadas, la vegetación ele pino, abeto~ madroño,
encino y roble es común.
La región costera al Golfo de Cortés casi en su totalidad es calurosa en
verano y ligeramente fría en invierno. Finalmente tenemos la estepa y el
desierto con clima extremoso.
Puede conside.rarse a la península esencialmente montañosa; existiendo
pequeños valles al sur, San Jooé del Cabo, Santiago, Caduaño, La Ribera
y Las Cuevas.
En la costa del golfo frente a la isla de Cerralvo la región ele los P1ane-.s
y la planicie de La Paz, que se prolonga rumbo al suroeste hasta encQntrarse con los pequeños valles de Todos Santos y Pescadero en la vertiente
del Pacífico.
Al norte, por la misma costa del Pacífico, encontramos médanos y dunas
por la costa, frente a las islas Margarita y Magdalena los estériles llanos de
lray, y después el Valle de Santo Domingo de magníficas condiciones agrícolas. La gran llanura del Vizcaíno que se extiende desde las Salinas del 40
al sur de la Laguna de San Ignacio, hasta un poco más al norte del paralelo
28, al este desde las faldas de la prolongación norte de la Sierra de La
Gigant.a y Sierra de Santa Lucía, al oeste la Sierra de San Andrés y Picachos

588

de Santa Clara. Una extensión llana con grandes salitrales, médanos y
arenales, la vegetación es de cactáceas y lechuguillas en la parte más poblada, sigue después el chamizo y finalmente la parte central del desierto.
El valle de Vizcaíno en su mayor parte no es más que un desierto carente
de agua aflorante. Cuenta con aguas subterráneas que naturalmente tienen
su limitación y que deberán de ser aprovechadas según técnicas modernas,
de las que más adelante se habla. Explicado lo anterior, se puede dividir
el territorio en las siguientes zonas:

lo. Zona. semitropical desde un poco más al sur del paralelo 23 al 24.
2o. Zona semidesértica del paralelo 24 al 26.
3o. Zona desértica, la comprendida entre los paralelos 26 y 28; principalmente 1a región noroccidental o sea Vizcaíno.
LITORALES

Los litorales son accidentados con prolongadas playas, principalmente en
las costas del Pacífico, ias profundidades medias por la costa del Pacífico
forman una plat.afomia casi regular.
De Cabo Falso rumbo al norte y con una longitud de 65 kilómetros y
una anchura de 5 kilómetros mar adentro, con una profundidad media de
200 metros. Se prolonga después hasta Cabo San Lázaro una plataforma de
mayor anchura con profundidades fluctuantes entre los 11 a los 185 metros,
localizando en este trayecto la Bahía Magdalena, fonnada por la isla del
mismo nombre, la Isla Margarita y la prolongación al sueste de Cabo San
Lázaro. Encontramos después la plataforma comprendida entre 10 a 150
metros y que en su anchura mayor .registra aproximadamente 80 kmts. A lo
largo de este litoral se localizan Punta San Juanico, Punta Santo Domingo,
Laguna de San Ignacio, Punta Abreojos, Bahía Asunción y Punta Eugenia.
Se forma la gran Balúa de Vizcaíno dentro de la cual se localiza la Laguna
de Ojo de Liebre y las Salinas del mismo nombre ~í como las de Guerrero

Negro.
Los litorales del Golfo de Cortés son swnamente accidentados; las mona! sur a través del desierto ele Vizcaíno hast.a juntarse con los salitrales de
la Laguna de San Ignacio. En las mareas altas se not.a la invasión del mar
en estas zonas casi hasta junt.ar una y otra laguna lo cual nos hace suponer
que en épocas pasadas, no muy remotas, las agnas del Pacífico srparaban
las sierras ele San Andrés y Santa Clara del resto de la península fo1mándose
así islas de grandes dimensiones.
Los litorales del Golfo de Cortés son sumamente accidentados; las mon589

�tañas Ucgan hasta el mar, formando acantilados profundos y de vez en
cuando pequeñas playas. Distinguese por su hermosura y tranquilidad las
bahías de La Paz y Concepción, así como numerosas más, de menor importancia pero de incomparable belle-za.

Dentro de estas bahías se encierran playas de hermosura poco común,
las aguas son cf'istalinas y debido a las diversas profundidades de primoroSQs
colores, encuéntrase ahí la del azul, del verde, violeta, etc.
El clima cálido dominante en estas costas hace de él un lugar ideal para
los centros turísticos poco explotados hasta la fecha y por desgracia los ya
inslatados, usando de una política indebida al cobrar precios exhorbitantes
en los hoteles y bmchas de pesca, han ido a1ejando los turistas a tal grs1do
que en la actualidad es raro ver a los veraneantes y pescadores deportivos.
El Mar Bcm1ejo o Golfo de Cortés frente a las costas de Baja California
está poblado de islas, en su mayoría son escarpados salientes montañosos de
poca o ninguna vegetación. La principal riqueza de estas islas consiste en
la pesca y la explotación de las salinas como son las de San José y del
Carmen, el yeso en Isla San Marcos.
Durante siglos los mares de Baja California, han sido ricos en perlas,
siendo éstas el origen de muchas de las actuales fortunas californianas. Desgraciada.mente debido a una epidemia murieron millones de ostras agotándose e.asi la especie de madre-perla motivando esto el que nuestro gobierno
dictaminara la veda de la pesc;:a del molusco.
Tanto en la costa del Golfo como en la del Pacífico florecen las poblaciones tranquilamente, poblaciones qne en su mayoría fueron fundadas por
los diversos misioneros, que con la conquista vinieron a la Baja Cali(ornia.
ÜROGRAFÍA

Las montañas del territorio como se dijo anteriormente, cubreu la mayor
extensión del macizo. La cadena montañosa proveniente del norte y denominada Sietn de San Carlos, Santa Lucía y Sierra de La Giganta, forma
el espinazo de la península, naciendo de éstas, numerosas ramificaciones
que se prolongan a los lados, fórmanse así las serranías de San Ignacio;
Las vírgenes, con recientes vestigios de erupción volcánica (más de un mi~
llón de años), las sierras que forman Bahía Concepción, la de Comondú y
la Purísima, Loreto y San Pedro, Soledad, etc. Los fenómeno.,; geológicos
hacen que las montañas vayan decreciendo en su altura hasta llegar a lo
que hoy conocemos como los Filos, siguiéndo!fe después una serie de lomeríos
de escasa altura, localizándose después, la depresión que forma el Valle ele
La Paz, que se prolonga al sur hasta casi llegar a T odo_s Santos. La serie
590

de montañas al sur, parten del Picacho en la Sierra de la Laguna remontándose hasta la región del Cabo, San José del Cabo.
l-IroROGRAFÍA

A continuación, hipótesis del autor de este trabajo, basada en sus observaciones persónalcs, que nos dice lo siguiente:
"Debido a su posición geográfica. la precipitación pluvial de la Península

es escasa. Teniendo de por medio el Golfo de Cortés, las corrientes &lt;le! aire
caliente que se forman en las costas de Sinaloa y Sonora impelidas por las
corrientes frías provenientes de la sierra Madre Occidental, soplan baria
la parte costera de .Baja California sin llegar a ellas debido a ese fenómeno
físico que todos conocemos, el aire caliente tiende a subir siendo desplazado
por el frío, esas corrientes de aire de Sinaloa y Sonora, hacen que mientras
en aquellas regiones llueva mucho, al arrastrar las capas superiores de aire
los cúmulos potentes o cúmulos congestus hacia la Baja California el aire
c:aliente desplazado del Golfo de Cortés rechace las masas de nubes, evitando
así la precipitación frecuente en esta zona.
"En cambio, tenemos la formación de nubes del Pacifico, que los vientos
alisios arroja.o sobre tierra, pero presentándose estas formaciones en espacios
tan cortos, solamente se registran fuertes neblinas a lo largo de la región
costera. Llegándose a registrar en los higrógrafos, aparatos especw.les para
medir la humedad ambiente, hasta 100% de humedad. Necesitándose condiciones muy especiales para que la precipitación pluvial nos favorezca,
siendo éstas principalmente las ocasionadas por las perturbaciones ciclónicas
fo1madas al sur de Cabo San Lucas".
Cubriendo las montañas la mayor extensión de la península, la proxtmidad
de dichas montañas al mar es muy corta fonna.ndo numerosas c:u"iadas,
arroyos secos la mayor parte del año y muchas veces por varios años. Cua~do
llueve dichos arroyos son verdaderos torrentes, las aguas corren con rapidez
hacia las dos vertientes; la del Golfo y la del Pacífico. Debido a los grandes declives montru1osos y las estrechas llanuras, pronto se pierden las ~uuas
en el mar. Las vertientes internas o de lagos son escasas, más bien dicho,
no las hay de verdadero interés; se forman grandes charcas en El Cardonoso,
en las sierras de Bahía Concepción, frente al Coyote, en las mesas de Comondú, los llanos &lt;le San Julio sobre las sierras de San Javier, contándose
algunas más al sur de Loreto cerca de los Dolores, los llanos de Kaquibue
y del Venado que en tiempo de lluvias se llenan de agua formando pequeños
lagos sin mayor importancia.
Tenemos también arroyos que en la mayor parte del año tienen gasto

591

�es decir, corrientes de agua. t:ntre éstas contamos como el principal en el
Territorio el arroyo de la Purísima que tiene su origen en el Ojo de Agua,
al principio del cañón de la Purísima, al cual convergen innumerables arroyos
vertientes de las sienas que circundan Bahía Con~epción, San José de
Gracia, así como las de prolongación de La Giganta, por Loreto y Comondú.

Más al sureste y al pie de las Sierras de San Venancio, están San Venancio, El Refugio y San Jacinto, corrien1es de agua estas últimas que no se
aprovechan en su máximo, primero por falta de tierras cercanas y segundo
por Ja falta de obras de irrigación. Después encontramos la colonia Calles,
también con un pequeño caudal prominente del arroyo de San Jacinto.

El arroyo de La Purísima constantemente tiene gasto aproximadamente de
150 litros por segundo en tiempo de estiaje o de secas. En cambio en las
avenidas que se registran una o dos veces al año pudiéramos calcular hasta
3,000 m 8 • regándose con estas aguas pequeñas zonas agrícolas, San Isidro
y La Purísima, en la que se cultivan principalmente viñedos, olivos, dátiles,
un poco de caña de azúcar, naranja y algunos otros cultivos.

Por la costa del Golfo encontramos los manantiales de San José del Cabo
con abundante agua, pero que desgraciadamente no se aprovecha pues las
tierras fueron invadidas por las arenas arrastradas por los arroyos en las
precipitaciones registradas en los últimos años, necesitándose un sistema de
canalización y bombeo para aprovechar nuevas tierras laborales. Recursos
Hidráulicos ha estado trabajando en la perforación de pozos.

Después de un recorrido de aproximadamente 60 kilómetros a lo largo
del cual con numerosos aOuentes desemboca en d Océano Pacífico, en el
lugar denominado La Bocana de San Gregorio.
Sigue después Gomondú que también tiene su 01igen en Ojos de Agua.
Considerando que dichos ojos de agua sean el producto de las acumulaciones
de agua pluvial en los Llanos de San Julio y los de la Mesa de Comondú,
lugares éstos eo los que se fonnan pequeñas lagunas. El gasto o corriente de
agua con que cuenta Comondú es pequeño, siendo por lo consiguiente el
área de cultivo menor que la de La Purísima. Los cultivos también son similares, es decir, dátiles, viñedos, olivos y legumbres en pequeña escala.

Caduaño, Santiago, Las Cuevas y San Bartolo tienen también antiguos
sistemas de riego de los que se han venido sirviendo. Fuera de los mencionados, sólo encontramos contados pequeños manantiales localizados la mayoría en las cañadas de las distintas serranías, siendo así como pndiéramos

San If1acio, al noroeste de Santa Rosalía una pequeña población agrícola
con escasos recursos acuíferos. Canales de una presa de construcción burda,
riegan pequeños viñedos y árboles de olivos, los datilares crecen sin cultivo
alguno, sólo la feracidad de las tierras propias para estas plantas, pernúte
su abundante desarrollo. El principal sustento de esta población es la pesca.
Aun cuando se encuentra lejos del mar, los moradores ocurren a la costa
del Pacifico en las grandes temporadas de pesca de langosta y abulón.
En la parte sur y por el Pac'úico, encontramos los manantiales de Todos
Santos de una regular consideración. Se aprovechan por medio de la Presa
Juárez, la cual deriva sus aguas a los canales de riego, los que se ramifican
a las tierras de cultivo. Además, la Secretaría de Recursos Hidráulicos, ha
perforado y dotado de equipos de bombeo a la unidad de San Juan que
riega las tierras altas que no se pueden regar con la prt'.sa. Los cultivos
en esta zona son principalmente de caña de azúcar, maíz, frijol, legumbres
y árboles f rutalcs como el mango, aguacate, naranja, guayaba, etc.
Pescadero, localizado a1 sureste de Todos Santos también cuenta con un
pequeño caudal de aguas escasamente aprovechado, más bien dicho ma.l distribuido, siendo hasta hace poco cuando Recursos Hidráulicos ha hecho algunas obras pa.ra el mejor aprovechamiento de las aguas.

592

citar los siguientes de mayor importancia:
Por la costa del Pacífico y de norte a sur: San José de Castro, en la porción occidental del Vizcaíno con aguas termales, Patrocinio en las sierras del
mismo nombre y al noroeste de las salinas del 40, San José de Gracia, localizado en las serranías del mismo nombre. Cadegé al norte de Punta San
Juanico, ranchería ésta que ha logrado gran adelanto debido a la influencia
de la instalación de un internado de primarias que la Secretaría de Educación ha instalado en el lugar.
Volvemos a encontrar manantiales hasta Todos Santos que como la anterior ya fue tratada. Quedando una vasta zona costera de más de 350 kilómetros completamente desierta y sin agua aflorante. Sobre las sierras de
Las Vírgenes en la costa del Golfo existen pequeñas rancherías que tienen
ojos de agua. Más al sur encontramos a Santa Agueda que surte de agua
al poblado de Santa Rosal.ía, después San Bruno que cuenta con abundante
agua pero pocas tierras de cultivo. Internándose un poco en las sierras,
San José de Magdalena con un gasto aproximado de 50 litros por segundo.
Agua dedicada a pequeñas huertas de naranja y algunos árboles de fruta.
Escasos cultivos de tierras laborales.
Mulagé, también en el Golfo tiene agua abundante que se aprovecha por
medio de una presa derivadora y un sistema de canales en el riego de huertas
de mango, higo, dátil. La mayor parte del agua se pierde en el cercano mar.
Esta corriente se ve notablemente afectada aguas abajo de 1a presa por el
flujo y reflujo del mar.
Nos volvemos a encontrar afloraciones hasta en el cañ6n de San Javier
en el poblado del mismo nombre vertiendo hacia e) Pacífico y dando origen
593
H-38

�a la formación del arroyo ele Santo Domingo al norte. de este _v~lle. Aproximadamente a quince kilómetros al noreste de San Javier se ongma ,el arroyo
de las Panitas o Loreto que vierte sus aguas en el Golfo de Cortes.
Sobre la cadena montañosa al sur de San Javier encontramos los orígenes
del arroyo de las Bramonas ocasionado por numero~ afluentes q~e pa~ten
de las sie1Tas de San Isidro, Santa Marta, Tembab1che, San Fehpe, Juntándose éstas con las que se originan en El Plátano y San Luis Gonzaga,
desembocando finalmente en el Pacífico no sin antes alimentar los mantos
acuíferos del Valle de Sa..,to Domingo.
Tenemos después San Pedro y La Presa. manantiales que al juntarse
fonnan el Arroyo de Paso de Iritú cambi:llldo más adelante al nombre de
Sauta Rita, siendo su cuenca la vertiente del Pacífico.
En la Soledad y la Purificación se origina el Arroyo_ de la Sole?ad ~ue
con numerosos afluentes toma después el nombre de El Pilar y despucs uruendose al de San Venancio, siendo también la vertiente del Pacífico.
En la vertiente del Golfo al sur de Loreto hasta La Paz, no encootramos
arroyos de mayor importancia, dada la p~oximidad de _las montañas al mar,
solamente impetuosos torrentes que en tiempo de lluvias vierten sus aguas
en el cercano mar de Cortés.

.PRIME.ROS MORADORES

Los vestigios de Jas viejas civilizaciones anteriores a los indios encontrados por los españoles en la península son muy escasos, tanto así que ~lo
se han hallado leves huellas en cuevas labradas o naturales, escasas rumas
y utensilios diseminados a todo lo largo de la misma.
Los fósiles de restos humanos encontrados en distintas partes nos dicen
que existió una raza de gigantescas proporciones, considerándose que. estos
individuos pudieron alcanzar altura basta de tres metros.
Las consideraciones que Clavijero hace a este respecto son las siguientes:
"Observando los pocos antiguos vestigios que existen aquí, es ra~io~a~ llegar
a la conclusión que esta Península estuvo habitada en sus pnnc1p1os por
una gente menos bárbara que la encontrada por los españoles.
"Los jesuítas en los últimos años (deberá entenderse_ de su es~cia en
esta región y aquella época) descubrieron en las montanas que esta~ entre
los paralelos 27 y 28, varias cuevas artificiale_s labradas en b ~ca viva, ~n
las cua]es se notan pinturas de hombres y mu1eres con decente mdumentana,
así como distintas especies de animales. Estas pinturas, aun cuando sean
burdas, representan claramente el objeto, no perteneciendo a las tribus

594

salvajes que los españoles encontraron a su llegada. Estas pinturas sin duda
pertenecen a un pueb]o m:ís antiguo".
"Hay una tradición en el País que se refiere a u~a raza de gigantes
que vino del norte. No pretendemos que se dé crédito a estas tradiciones,
pero de varias exhumaciones que se han verificado, no cabe duda que esta
región estuvo habitada por gente &lt;le bmaño desproporcionado".

Clavijero continúa así: "Vestigios de restos humanos encontrados en el
rancho de San Joaquín, más allá de la Mir,ión de San Ignacio ( supone el
que esto escribe que se trata del San Joaquín localizado a 14.5 kmts. al Sur
de San Ignacio), por el Padre José Ma. Roben en el año de 1765, nos hace
suponer lo siguiente: Tomando en consideración el tamaño del cráneo, el
lugar que ocupaba el esqueleto y comparando la columna vertebral con la
de un esqueleto ordinario, se calcula que la persona a que pertenecía tenía
once píes de altura".
Otro cronista antiguo se expresa así: "En toda la región de California
de Norte a SUT y especialmente en las cuevas y rocas lisas existen pinturas
burdas, los colores que dominan en ellas son cuatro; amarillo, verde, negro
y rojizo". La mayor parte de ellas están locaJizadas en lugares altos y de esto
se deduce, que la vieja tradición tenga fundamentos y que una ra7.a de
gigantes habitó estas tieras de Baja California.
Algunas de estas pinturas tienen inscripciones parecidas a caracteres góticos, mezdados con trazos al parecer hebreos y caldeos o de lenguas muertas e indescifrables. Indudablemente estas pinturas y caracteres son signos que
dejaron a la posteridad los ignotos moradores de aquellas tempranas edades
de la Baja California.
En la misma forma que se explica lo anterior, encontramos petroglificos
en San Ignacio, en la Bahía de la Concepción, así como en distintas partes
de la Giganta.
En el sur, se encuentran pintura,; en el Carrizalito, en las sierras cercana•
a Santiago, en la Sierra de la Victoria y lugares inmediatos a Caduaño.
Estos petroglíficos están escritos en rocas lisas con el frente hacia el este,
a una altura de 10 a 15 pies del nivel del suelo y cercano a lugares en que
hay agua.
Las pinturas de San Pedro Mártir, San Ignacio, Mulagé, a~í como fas
cercanas a Caduaño representan figuras htllllanas y algunos animales como
venados, león del país, etc., etc. Otro grupo de pinturas representa sólo
signos y caracteres que se parecen a los usados por los antignos caldeos y
etíopes.
En la Giganta, internándose por las serranías al noroeste de Tepentú se
encuentran en las proximidades de las pozas en los arroyos, roe.as con signos

595

�dispuestos horizontal y verticalmente, son de una longitud de 10 a 15 centímetros en grupos de 4 ó 5 lineas, al verlos piensa uno en el tejido de un
petate.

Los mismos autores norteamericanos aceptan el que dichos indios carecían
de la más rudimentaria cultura y vivían completamente desnudos, sin abrigo,
en la llanura, como vulgarmente se dice: al cielo raso.

A la altura de El Paso de lritú y cercano al Aguajito volvemos a encontrar
signos de la misma naturaleza. Asimismo en la región que existen algunas
cuevas que cuidadosamente fueron tapadas en su entrada con material bien
dispuesto cual obra de albañilería.

Siendo así, no podemos considerar que fuesen aquellos los que habitaron
y pintaron las cavernas hasta hoy descubiertas, ni los autores de jerogüficos
que denotan cierta cultura, cierto adelanto.

Más al sur en las mesetas que se localizan a Ja altura ele los "Higueritas
de los Polo" por el camino a la Soledad, a la vera del camino se encuentra
una piedra de aproximadamente Yá de metro cúbico en Ja cual en una de
sus caras aparecen signo.s semejando cenefa, grabados y no pintados.
Cercano a Santiago, un poco antes de llegar al Carrizalito, se desvía un
camino a la derecha, aproximadamente a un kilómetro se encuentra una
gran roca con innumerables signos y rayas cortas verticales y horizontales,
jeroglíficos algunos que simulan figuras humanas y diversos signos indescifrables, por lo menos hasta hoy.
La ma~·or parte de estas pinturas fueron hechas con un líquido rojo que
penetró e-n la roca, pues al desprender con un pico parte de éstas, se nota
en su corte transversal que la pintura penetró de tres a cinco milímetros.
Probablemente se utilizó como pintura el líquido lechoso del arbusto conocido como "Lomboy''.
Constatando lo relativo a la raza de gigantes, el que esto escribe ha escuchado de labios de personas dignas de todo crédito el que en algunos
lugares cercanos a San Pedro de la Presa y el Paso de lritú para mayor
precisión en Karatel se han encontrado restos humanos entre los cuales existe
una tibia de 0.65 sesenta y cinco centímetros de longitud. Digo que existe,
porque las personas que la encontraron la volvieron a sepultar en el mismo
lugar.
Según Peter Gerhard y Howard E. Gulick, autores de Lower California
Guidebook, con excepción de los habitantes de la Tierra del Fuego, los
primeros habitantes de Baja California son los más primitivos de América.
De ser cierto lo anterior se deduce que trátase de los indios prehispánicos.
pues no hablan estos autores de esa raza de gigantes que hablamos an.teriormente. Además deberá considerarse el que si estos indios fueron tan primitivos como se dice, debieron de quedar aislados del resto del continente.
Aislados posiblemente por uno de tantos movimientos de inmersión y emersión de la península.
Ese aislamiento pudiera e:,,."J)licar el estado de ignorancia y falta de cultura
de estos indios que perdieron todo contacto con las civilizaciones mayas, az.
tecas y resto del continente más cercano.

596

El hecho de que los indios prehispánicos vivieron desnudos y carecieron
de vestido es significativo, ya que en las pinturas rupestres aparecen con
vestido, si bien es cierto, primitivo, era vestido al fin.

La carencia de monumentos grandiosos, como por ejemplo monolitos y
y pirámides, pueden tambifo ser debido a que efectivamente, los moradores
indios o gigantes de esta región, fueran de los más primitivos en América
y que al quedar aislados del resto del mundo, como se dice antes; debido
a las inmersiones de la Península, quedaron también aislados de toda civilización, de toda cultura, sncediéndose por siglos, de padres a hijos, los
más rudimentarios conocimientos adquiridos en sus principios en las consecuencias lógicas del vivir.
Lo anterior en realidad es la "X" por despejar. Los restos humanos
mfü; antiguos de que se tiene noticia son los ele la Isla de Java, el Pithecantropus Erectus. Se calcula que existió en el Pleistoceno, asignándose-le una
antigüedad que, según diversas opiniones varía entre el medio millón a un
millón de años. Por lo que se acepta la posibilidad de qne el hombre haya
aparecido en la última parte de] Pliocenio, es decir, inmediatamente antes
del Coartemario y por lo tanto hace un millón de años.
Considerando que la última vez que- la Baja California encontró casi en
su totalidad unida al macizo del Continente, fue en el Plioceno y que c;on
posterioridad en el Pleitoceno volvió a sumergirse, según los mapas tectónicos
y paleográficos del ingeniero Federico Mina U., publicados en el Iloletin de
la Asociación Mexicana de Geólogos de Petróleos, pudiera e&gt;..istir Ja remota
posibilidad de que efectivamente, los primeros habitantes de la Baja California, fueran de los más primitivos pobladores de la Amé.rica.

Los indios prehispánicos, según la cronología prehispánica, posiblemente
pertenecieron a la etapa superior del Paleolítico, iniciada hace unos 50,000
años, en la que se formaron pequeñas comunidades de cawdores nómadas,
que usaban lanzas, arcos y flechas, realizaban trabajos en piedra y pedernal.
Pese a que posteriormente vinieron las edades del Mesolítico, en que el
hombre construyó canoas, herramientas de piedra, arpones d.: hueso y algunas cerámicas. Así como el Neolítico en que la cultura del hombre llegó
hasta el cultivo de la tierra y la alfarería. Nuestros indios siguieron estancados en su eivilización debido a su aislamiento.

597

�Los abundantes hallazgos de puntas de flecha labradas en pedernal, obsidiana y piedra común, así como piedras planas, es decir, lajas y manos de
piedra para moler las semillas de plautas silvestres que les servían de alimento, nos dicen que su adelanto en este aspecto hasta este grado estaba
limitado. Si acaso se han encontrado obras de cerámica, al igual que muchas pinturas rupestres, no pertenecieron a los indios prehispánicos, más
bien es de suponerse, como se dijo antes: que pertene-Lcan a una civilización
diferente.
La posibilidad de su emigración de) norte es aceptable, considerando que
se fueron adentrando en la península y que por razones desconocidas o las
ya expuestas, quedaron aislados del resto de las tribus pobladoras de la Alta
California, Arizona y Sonora.
También e:xiste la teoría de que los moradores de la parte sur, es decir,
de Cabo San Lucas, San José del Cabo y toda esa porción de emigrantes
que llegaron a la península por mar, procedentes de las islas de los mares
del sur.
Bien conocido es por la generalidad las diversas historia" que de la Baja
California se han escrito, todas con sus variantes según el temperamento
de cada escritor. Así es que se ha hablado roncho del asunto, más no dejamos de tener delante de nosotros la interrogante, la incógnita la cual no
podrá despejarse por completo, sino hasta cuando se puedan descifrar los
jeroglíficos e interpretar las pinturas rupestres debidamente, así como obtener mayor abundancia de datos arqueológicos, fósiles, cerámicas, etc., etc.
que arrojen más luz en el hasta hoy obscuro pasado de los primeros moradores de la península.
A continuación me permito agregar a lo que he venido escribiendo, un
arreglo con los datos que me fueron proporcionados por el señor don Francisco Jerez, en los cuales he encontrado muchos de sumo interés y que el
lector podrá apreciar. Se observará que datos similares a estos, han visto
la luz de la publicidad en diversas obras. No obstante esto, no se le resta
mérito a la obta del señor Jerez, ya que su trabajo ha sido obtenido de la
consulta de viejos archivos y observaciones hechas durante sus largos años
de estudio.

En la región cercana a la Poza Honda, Tihuana y Tepentú, habitaban los
cahuias. Todas estas tribus sin formar poblados bien definidos, sí daban
nombre a determinados lugares en que moraban. Siendo así como aún en
la actualidad conocemos los que hoy son rancherías, las que llevaban por
nombres los de Iraky, Iritú, Merecuaco, Humí, Aguí, Tepentú, Atipategui,
etc., etc.

Al norte de Loreto se encontraban los cochi.míes, que poblaban la mayor
parte del tenitorío hasta las serranías en el extremo norte. Al parecer esta
tribu descendía de ]os }'lll.llas.
Todas las tribus juntas se calcula que sumaban entre 25,000 a 40,000
almas, hablando distintos dialectos. De padres a hijos se trasmitía la leyenda de que habían vivido hacia el norte, pero que fueron arrojados por
otras tribus. El idioma era pobre. Para expresar el día empleaban una
palabra que equivalía al sol. No tenían nombres numerales que pasaran
de cuatro. C"mco lo expresaban tanto como una mano y diez como dos
manos, veinte tanto como dos manos y dos pies. Lo que pasaba de 20
era la inmensidad.
Su constitución física era sana, de buena estatura, pelo negro, lacio e
hirsuto, dentadura blanca y bien proporcionada, en general un individuo
normal. No fue sino hasta después de la llegada de los españoles, que trajeron consigo enfermedades y epidemias desconocidas, cuando las tribus de
los indios californianos fueron diezmadas y finalmente extinguidas o absorbidas totalmente, por el cada vez creciente número de extranjeros que se
arraigaron. De aquellas ra7.as de guaycuras, pericúes, cochimíes y cahuias
sólo quedan los diluidos vestigios manifestados en la raza de mestizos que
aquí y aHá, aisladamente pueblan la Baja California. Mestizos que casi en
su totalidad han perdido hasta su nombre indio original, llevando como
suyo: el de Rodríguez, Domínguez, Sánchez, González de origen español
o Geraldo, Gerardo Drew, Moller de origen inglés y así franceses, italianos
que poco a poco se han ido mezclando constituyendo la actual población
de la península de la Baja California.
DATOS HISTÓRICOS DE LA CONQUISTA DE LA

Tamus

QUE POBLARON LA BAJA CALIFORNIA

Las principales tribus de la región sur, eran los pericúes, que poblaban
desde Cabo San Lucas, hasta las cercanías de 1a Bahía de La Paz. Después poblaban la región de Todos Santos, La Paz y hasta las cercanías de
Loreto, los pericúes y guaycuras, ]os cuales se encontraban en frecuente lucha
por la posesión de la zona que habitaban en común.
598

BAJA

CALIFORNIA

(1532). Habiendo llegado la conquista hasta las costas occidentales de 1a
Nueva España, Cortés decidió enviar una armada al mand0 de Hurtado de Mendoza, con el objeto de recorrer los litorales del Pacífico,
en busca de una isla de la ruaJ decian los dignatarios de la corte
de Moctezuma, adquirirían mucho de sus tesoros.

599

�Dicha armada salió de Acapulco, habiendo descubierto las hoy
islas Marías, mas el propósito era llegar hasta la fabulosa isla que
según la conseja deberían encontrar a la mano derecha de las
Indias y que los indios nombraban "Cihuatán".
Mendcrza nunca volvió, pues a1 parecer tropezó con dificultades
y sublevaciones de su tripulación, sucumbiendo en las revueltas,
sobreviviendo solamente tres marineros de aquella infortunada expedición. ,
( 1533) . Cortés volvió a enviar otra e"-pedición. En esta vez dos barcos se
lúcicron a la vela; uno al mando de Diego de Becerra, con Fortún
Jiménez como piloto y el otro al mando de Remando de Grijalva.
Dieoo
de Becerra fue asesinado por Fortún Jiménez en un motín.
o
.
Dueño Jiméne-L del navío desertó de la expedición y con la tnpulación que le siguió navegó a través del golfo, haciendo tierra en
el Jugar que hoy conocemos como Punta Santa Cruz. En este lugar
la mayoría fueron asesinados por los indios, pereciendo entre ellos
Fortún Jiménez.

( 1535). Ante estos fracasos, Cortés consideró nece5ario hacerse cargo de la
empresa personalmente, por lo que se hizo a la vela con tres naves
y numeroso contingente. Habiendo llegado a las costas orientales
de la California, navegó a lo largo de las mismas por la parte sur.
Descubrió en su viaje una hennosa bahía, haciendo tierra en un
lugar al cua1 puso por nombre Santa Cruz (hoy La Paz), por haber
desembarcado precisamente el día tres de mayo, día de la Santa
Cruz. Tomó posesión de la pretendida isla a nombre del rey de
España, Carlos I de Asturias.
( 1539). Cortés envió su última expedición a la Baja California siendo Francisco de Ulloa el encargado de dicha expedición. Ulloa llegó a
las costas californianas en el otoño de 1539, desembarcando en
La Santa Cruz, partiendo de ahí por tierra hacia el Pacífico. Llegó
hasta Cabo San Lucas. En su exploración por el territorio no
le fue posible encontrar todas aquellas fabulosas riquezas qoe se
deda de la Ilaja California.
En este mismo viaje descubrió Ulloa, Bahía Magdalena en las
costas del golfo, levantando cartas geográficas de todo su litoral,
hasta la. desembocadura del río Colorado.
Finalmente esta expedición corno las anteriores, tuvo trágico fin,
pues de tres embarcaciones que habían zarpado solamente regresó
una al puerto de Acapulco.

600

{1539). En este mismo año, fray Marcos de Niza mmonero italiano de
la orden de los franciscanos, acompañado del negro Estebanico
se aventuró en busca del reino de Quivira y las siete ciudades de
Cíbola, la más importante de las cuales se decía~ estaba formada
por casas de piedra, de varios pisos, rematadas por azoteas adornadas con turquesas. Estebanico murió en una emboscada de los
indios, escapando milagrosamente el religioso. Las fantásticac; narraciones de fray Niza dieron origen a la expedición de Francisco
Vázquez Coronado, gobernador de Nueva Galicia. Vázquez Coronado hizo una búsqueda infructuosa, habiendo encontrado solamente siete miserables aldeas. a estas alde.as las llamaban los indios
Cíbola, derivado del nombre del bisonte que pastaba en las praderas y que los indios llamaban Cíbolo.
( 1540). Vázquez Coronado en su expedición descubrió los e&gt;,_1ensos valles
de Sinaloa y Sonora, prolongándose su e"-"J)loración basta el río
Colorado y parte de su cañón, así como tierras de Arizona y Nuevo
México.
( 1540). Se efectuaron e&gt;..-pediciones a lo largo de la península; entre los
expedicionarios más connotados podemos considerar a Vázquez Co,..
ronado, Pedro Alvarado, gobernador de Guatemala, Femando de
Alarcón y el capitán Domingo del Castillo.
( 1542). Juan Cabrilla notable marino portugués dobló el Cabo San Lucas,
navegando al norte, visitó Bahía Magdalena, Isla de Cedros, la
bahía que hoy conocemos como de Vizcaíno, Punta Canoas, sobre
el para1elo 29 y Puerto de Posesión que se presume sea Bahía
de San Quintín, cerca del paralelo 30. Al parecer este marino navegó más al norte, pues anotó en sn bitácora la Bahía de Todos
Santos, habiendo sobrepasado el paralelo 32.
(1579). El pirata Francisco Drakc efectuó incursiones en las costas de la
California, cometiendo depredaciones y asolando los mares de California. El sanguinario pirata efectuó repetidos viajes a estas costas
a las cuales llamó Nueva Inglaterra.
( 1587). Sebastián Vizcaíno realiza su primer viaje a la Baja California.
(1587). Sir Thomas Cavendish célebre pirata inglés, autorimdo por 1a corona de Inglaterra, en una de sus correrías por la Baja California.
capturó en aguas cercanas a la península, el galeón español "Santa
Ana", que conducía grandes rique7.a5, valuadas en más de tres miUones de d61ares en joyas, oro y plata. Cavendish después de su
601

�saqueoi ancló su armada en la Bahía de San Bemabé a unas cuantas millas al este de Cabo San Lucas. Partiendo de este punto rumbo
a las Filipinas, pero un ten-ible temporal hizo que el "Contentns"
una de las naves de Cavendish, tratara de regresar a la costa de
California frente a las cuales se supone que neufragó, pues jamás
se volvió a saber de esta nave, sin duda que el cargamento de oro,
plata y piedras preciosas se encuentran perdidas a lo largo de las

costas californianas.
( 1589). A su arribo a Plymouth, Cavendish informó a la corona inglesa lo
siguiente: He navegado por las costas de Chile, Perú y Nueva España, donde he consumado grandes saqueos, he quemado diez
y nueve embarcaciones chicas y grandes, he saqueado y quemado
todas las poblaciones a mi paso.
A principios del siglo XVI Inglaterra y Holanda, países qne entre otros, veían la piratería como algo legal, enviaban frecuentemente expediciones de filibusteros, en busca de los galeones españoles, los cuales iban siempre cargados de riquezas. Estas expediciones de piratas se llegaban hasta las costas de Baja California,
fondeando en lugares cercanos a Pichilingue y Puerto Ventana en
donde encontraban seguro abrigo. En estos lugares establecían contacto con los indios ralifomianos, haciendo trueque con ellos, dándoles mercancías y baratijas a cambio de pedas.
De Piehilingue y Puerto Ventana se desprendían los pjratas para cometer sus pillajes, asolando a los galeones españoles. Ante
esto, la corona de España que principiaba la conquista de la parte
sur de estas tierras, decidió explorar hacia el norte en busca de
lugares seguros y habitables.

(1596). Ante la constante amenaza de piratas y la necesidad de nuevos
lugares de seguro refugio, salió de Acapulco Sebastián V12caíno
quien ya en 1587 había realizado otro viaje a estas tierras. Tres
navíos perfectamente equipados numerosa tripulación y gente para
colonizar era el contingente.
Llegó a la Bahía de la Santa Cruz, lugar el cual bautizó con el
nombre de La Paz, por lo pacífico de sus aguas y sus habitantes.
Intentó colonizar La Paz y estableció una guarnición habiendo
fracasado en su intento de repoblar el lugar. Se hiw a la mar el
año de 1602. Durante su estancia en Baja California visitó Bahía
Magdalena, Las Vírgenes, la Ilahía que lleva su nombre, San Quintín y Bahía Todos Santos. Además realizó grandes exploraciones
en tierra firme.

602

Transcurrieron algunos años sin que se lle,•ara a cabo otra expedición por las costas occidentales de California.
( 1605). En el mes de enero de este año Juan de Oñate.s, explorando la
costa de la península llegó hasta la desembocadura del río Colorado.

(1616). Juan de Itu1:b~ navegó por las aguas del sur de la Baja California;
en sus expedicmnes por el golfo, encontró valiosas perlas principalmente en la Dahía de La Paz.
( 1683). Isidro
Antillán , almirante de la la flota espano
~ )a,
. , de Atondo v
1
partio de Nueva España acompañado de los padres jesuitas Juan
Copaut,, ~usehio Francisco .Klno y el padre Gomí; que venían con
el propos1to de colon.izar la California.
Tras de vano intento de establecer una misión en Ja Santa Cruz
º. sea La _Paz, fracasó nuevamente, teniendo que regresaT a México, no sm antes haber realizado nuevas exploraciones en el territorio.
Los fracasos de todas estas expediciones fueron debidas a la inadecu,ada preparac_ión, la escasez de buenos sitios para la agricultura,
ast como la dificultad para obtener alimentos y medios de vi.da
a través del golfo.

M~ _de cient~ cincuenta años transcurrieron desde las primeras
expediciones enviadas por Cortés, hasta la última en que almirante
Isidro de Atondo junto con el padre Kino, fracasaron en su intento de conquista de estas agrestes tierras californianas.
(1697}. T~as de _innum~rabl~~ sacrificios y continuas luchas, los padres je.
swtas baJo la drrecc1on del padre Juan Ma. Salvatierra nativo de
~jj~ y de noble estirpe, fundaron la primer misión d; Ilaja Cahfonua en Loreto. San Bruno localizado un poco al norte de Loreto, fue el primer lugar que tocaron los jestútas, habiendo fundado aquí un fuerte, siendo éste el primer presidio formal del
virreinato en la California.
.Para S~vatierra fue ,de s ~ utilidad la experiencia que el padre
Kmo . tenia de este pa1s, as1 como el esfuerzo y sacrificio del padre, Juan de U~1:e. Estos tres sacerdotes con tenacidad y gran
espmtu de sacrificio de que estaba dotada aquella gente, dieron
principio _la colonización y catequización de la península, para Jo
cual el virrey conde de Moctezuma concedió la licencia de colonización el día 5 de febrero.
El día 15 de octubre del mismo año con una escolta de seis

603

�soldados y compañeros de sacerdocio, Juan María Salvatierra dio
principio a la magna obra qoe habría de extenderse a lo largo
de toda la California, la Baja California y la Alta. Magna obra
de la cual a 263 años de distancia vemos aún florecientes la mayor parte de las misiones fundadas. Obra misma que r-n la .ac~~lidad, aun contando con los medíos de transporte y comumcacion
moderna, sería dificil realizar.

(1718).

E) padre Juan de Ugarte deseando explorar la cos~ al norte de
Loreto, se dio a la búsqueda de madera para construir una emb~rcación ya que carecía de ella, logrando encontrarla ~n l_as montanas
al noreste de Loreto, construyó auxiliado por los mdms, una pequeña nave, la cual llamó "El Triunfo de la Cr,uz"., Se hi~~ a la
vela, navegando hacía el norte, explorando Bah1a Concepc1~n, l~
costas actuales de Santa Rosalía, Isla San Marcos y la de Sal si
puedes", sobre el paralelo 28º. Navegando hacia el este,, pasó la
Isla de Tiburón, llegando hasta la desembocadura del Río Colorado.
En la ausencia de Ugarte el pirata inglés George Sehrolck's merodeaba las costas de California, efectuando intentos de ataque a
las fundaciones de los jesuitas.

( I 748). Se estalece el campo minero del Real de San Antonio.
( 1768). Debido a las intrigas y envidias, los jesuitas perdieron el favor
de la corona, pues se les acusó de enriquecerse y tratar mal a los
indios, por Jo que en este año se les ordenó entrega.~en las m.is1on_es
fundadas a los misioneros franciscanos encabewdos por el franciscano Junípero Serra.
Duró la gestión de los jesuitas sesenta ~os, dura~te los cuales
levantaron cartas de la costa oriental y occ1dental as1 como de las
islas de California. Exploraron su interior hasta el paralelo 31 °•
Establecieron el fondo piadoso. Fundaron pueblos a1 par de sus
misiones. Instruyeron a los indios en pequeñas industrias, como
el cardado de lana, la curtiduría, sistema que aún se ~sa en el
territorio, conservar las frutas, carpintería, elaboración d~ :"mos, queso y mantequilla. Así mismo fueron ellos lo que hmeron fructificar la vid el olivo, el higo y d dátil, frutas éstas que vemos a.e,
, l
tualmentc producirse en abundancia en toda la penmsu a.
En las artes, )os indios aprendieron a tocar instrumentos musicales como la guitarra, el violín, el arpa, la flau~, etc.,, e~c. Fundaron veintitrés misiones de las cuales catorce tuvieron ex1to. Le-

604

van taron y hermosearon los lugares con estructuras de piedra labrada delicadamente, siendo de esto mudos vestigios los que en
cada misión se encuentran a lo largo del territorio.
Al ritmo de la fundación de misiones, construyeron una basta
red de comunicaciones de veredas y caminos. Tomaron datos científicos y geográficos de la región, reunieron datos etnológicos de
las razas antiguas. Abrieron tierras de cultivos con sistemas de
riego, por medio de las cuales si hubiesen permanecido más tiempo
en la región, hubieran impulsado notablemente la agricultura, tomando en cuenta las extensiones de sus llanuras y recursos acuíferos de la época.
Al establecimiento de veintiún misiones en la Alta California
por los franciscanos durante cincuenta y cuatro años precedentes
a la Ley de Secularización no desmerece un á.pice el trabajo peninsular de los jesuitas. Los que vinieron en esa época, eran hombres de vasta ilustración, muchos de ellos de noble estirpe. Acerca
de su labor en la pen1nsula justificadamente se ha dicho que siendo
tan remoto el sitio y djfícil su con_quista, hay pocos capí.tuJos en
la historia del mundo, que sean acreedores a tan justa y sincera
admiración, como la que se tributa a esos Salvatierra, Kino, Ugarte,
etc., etc., que han dejado indeleblemente grabados sus nombres en
la historia de la Baja California.

El número de estos nobles jesuitas que forjaron durante sesenta
años esta patria, ascendía a diez y seis, siendo ocho alemanes, seis
españoles y dos mexicanos. Con lágrimas en los ojos abandonaron
las amadas playas de la Cálida Fornax, como la llamara aquel intrépido conquistador don Hernando de Cortés.
Embarcáronse en Loreto en un navío real que los condujo a
tierra firme. De sus posesiones fueron despojados, permitiéndose
a cada padre llevar consigo solamente su hábito, sus libros de
teología y algunas otras pequeñas pertenencias.
(Según Clavijero: en las distintas misiones había 70,000 indios,
pero las epidemias que diezmaron la población indígena hicieron bajar este número a 25,000 finalmente poco a poco se fue extinguiendo esta raza como antes se dice absorbida por el cada vez creciente
número de emigrantes).
Tanto dominicos como franciscanos continuaron la obra catequizante, Siendo una figura notable la de fray Junípero Serra,
c.uyo verdadero nombre era el de Miguel José siendo profesor en
la orden de los franciscanos en 173 l adoptó e I de Junípero.
Su labor fue similar a la de Salvatierra, pero Serra se dedicó es-

605

�peeíalmente a la Alta California, donde fundó las actuales misiones
de aquella parte. Realizó penosisimas ex-pediciones, su labor evangeli7.adora es adrrrirable.
El límite de la Alta CaJjfomia según acuerdo tornado por el
virreinato el año de 1772, debería de ser a los 32º 15' 00'' latitud
norte. Los franciscanos tras innumerables intrigas, al igual que los
jesuitas cayeron de la gracia de la real corona y fueron reemplazados por la orden de los dominicos, los cuales a la postre fueron
acusados de mala conducta.
Los padres superiores de las misiones de los dominicos fueron
padre Vicente Bolda, padre Rafael Rovina, padre Plácido Sáenz,
padre Ramón López y padre Tomás Ahumada, siendo este último
eJ que por un corto período cambió la capital a San José del Cabo
en lugar de Loreto.

MISIONES FUNDADAS POR LOS DIFERENTES MISIONEROS
EN LA BAJA CALIFORNIA

( 1718). La Purísima a los 26° 02' 54" latitud norte y 111 ° 48' 20'' longitud oeste de Grenwhich, altitud 260 metros. Fundada por el padre Nicolás Faramal.
( 1720) . Nuestra Señora del Pilar de la Paz, hoy La Paz, a los 24º 09' 41"
latitud norte y 110° 20' 44'' longitud oeste de Grenwhich, altitud
26 metros. Fundada por el padre Jaime Bravo.
(1720). Misión de Guadalupe a los 26° 55' 00'' latitud norte y 112º 11' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 215 metros.
( 1721). Misión de los Dolores a los 25º 04' 00" latitud norte y 110º 52' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 40.00 metros, quedó a cargo
del padre Guillén.
( 1723). Misi~n de Santiago, a los 23º 28' 24" latitud norte y 109º 43' 21"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 125.00 metros. Fundada por
el padre Ignacio Ma. Nápoli.
( 1728). San Ignacio Kadamán o Kadacamán a los 27° 16' 50'' latitud
norte Y 112° 51' 00" longitud oeste de Grenwhich, altitud 95 metros. Fundada por el padre Juan Bautista Lujando.

(1697). San Juan de Londo a los 26° 07' latitud norte y 111° 30' longitud
oeste de Grenwhich, altitud 60 metros, fundada por el padre Juan
Ma. Salvatierra,

(1730). San José del Cabo a los 23° 04' 08" latitud norte y 109º 40' 35"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 35 metros. Fundada por el
padre Nicolás Fa.ramal

( 1698). Nuestra Señora de Loreto a los 26° 01' 10" y 111 ° 20' 20" y 5
metros sobre el nivel del mar, fundada por el padre Juan Ma. Salvatierra.

( 1735). Todos Santos a los 23° 26' 50" latitud norte y 110º 14' 10" longitud oeste de Grenwhich, altitud 23 metros. Fundada por el padre Segismundo Faraval.

( 1699). San Francisco Javier a los 25° 54' 00" y 111 ° 33' 00'' altitud 435
metros. Fundada por el padre Piccolo con asistencia del padre
Salvatierra.

( l 740). San Luis Gonzaga a los 24° 55' 15" latitud norte y 111 ° 18' 00''
longitud oeste de Grenwhích, altitud 160 metros. Fundada por
el padre Francisco Magner.

( 1705). M'ulagé a los 26º 53' 48" latitud norte y 111 ° 58' 34" longitud oeste
de Greowhich altitud 35 metros. Fundada por el padre Manuel
Basaldúa.

(1751). Misión de Santa Gertrurus a los 28º 06' 00" latiud norte y 113º
08' 00" longitud oeste de Grenwhich1 quedando a cargo del padre
Jorge Retz.

( 1705) . San Juan Malibat o Ljgüig a los 25° 55' 00" latitud norte y 111 °
20' 00" longitud oeste de Grenwhich altitud 15 metros. Fundada
por el padre Pedro Ugarte, hermano de el padre Juan de Ugarte
del mismo apellido.

( 1762). San Francisco de Borja a los 28° 48' 00" latitud norte y 113º 52' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 75 metros, encomendada al
padre Wenceslao Link.

( I 708) . Comondú a los 26º 02' 54'' latitud n01te y 111 ° 48' 20'' longitud
oeste de Grenwhich, altitud 260 metros. Fundada por los padres
Ugarte y Salvatierra.

( 1766). Misión de Sanm María o Calamajué a los 29º 25' 00" latitud norte
y 114° 15' 00" longitud oeste de Grenwhich, fundada por los padres Victoriano Amés y Juan José Díaz.

606

607

�( 1778). Misión del Descanso a los 32º 13' latitud norte y 116° 15' longitud
oeste de Grenwhich.
(1781). Misión de San Vicente Ferrer a los 31° 19' latitud norte y 116° 15'
longitud oestt' de Grenwhich.
( 1784) . Misión de San Miguel el Fronterizo a los 32° 06' latitud norte y
116º 07' longitud oeste de Grenwhich.
( 1791 ) . Misión de Santo Tomás de Aquino a los 31 ° 45' latitud norte y
116° 30' longitud oeste de Grenwhich.
( 1797·). Misión de Santa Catalina de los Yumas a los 31 ° 35' latitud norte
y 115° 45' longitud oeste de Grenwhich. Fundada por el padre
José Llorente.

Asolaron en_ esa época las costas californianas grandes partidas
de contrabandistas de Inglaterra, Francia y Rusia quienes traficaban con perlas.
( 1836). El gobiernó mexicano decreta una ley para establecer un obispado
para las dos Californias.
( 1840) • ~n este año Francisco García Diego, último presidente de las mis10nes. fue designado obispo, con sede en San Diego cambiando
postenormente a Santa Bárbara; la Baja California desde 1774 estaba bajo el obispado de Sonora.
( 1842). Se anuló el decreto de 1836.

(1842) - Según Jos censos de aquel entonces. la población de Baja California
era la siguiente:

DATOS POSTERIORES A LA FUNDACIÓN DE MISIONES

( 1804) . V uélvese a delimitar la California por un decreto fechado en el
mes de marzo de este año. Quedando la parte norte bajo el mando
de un señor de apellido Arilliga. La parte sur quedó bajo el mando de Felipe Goycochea.
Por esta época el Viejo Continente se vio envuelto en las guerras
napoleónicas postergándose en el olvido por largo tiempo a la Baja
California.
(1814). Remando de la Toba asume el poder del territorio sur substituyendo a Goycochea que venía gobernando desde 1804.
( 1815). José Darío Argüello sucedió a De Ja Toba. En este año contingente
de Mulagé, San Ignacio y La Purísima se lama a la revolución.

( 1822). Los barcos corsarios "Independencia" y ''Aranciano" saquean la
Misión de Loreto, despojando los altares de la misión de valiosos
hilos de perlas y ricos ornamentos. Regístranse por esta época
fuertes temblores y tempestades que alarmaron la población considerando los fenómenos como algo extraordinario y enojo divino
para con los sacrüegos.
(1829). Se nombra capital del territorio a La Paz en la Bahía de la Santa
Cruz de Cortés.
El último gobernador colonial fue el señor José Argüello en
1815. El primer jefe político o comandante territorial fue José
Manuel Ruiz quien entregó al coronel José Echeandía.

608

La Paz

4-0()

Loreto
San Javier

200

MuJagé
Comondú
Magdalena
Guadalupe
San Ignacio
San José del Cabo
Todos Santos
San Antonio Real
Santa Gertrudis
San Borja
San Fernando
Rosario
Santo Domingo Nte.
San Vicente
Santo Tomás
Sta. Catarina

55
74

Habitantes

"

"

240

"
"
"

19
320

"

81
35

260
717
53

71
45

75

"

"
"
"

"
"
",,

159

,,

261

,,

430
48
3,776

"
"
Habitantes

( 1842) . Se nombra subjefe a Luis Negrete a la caída del Sistema Federal
Mexicano.
( 1847). El ~ronel Stevenson ocupó las playas inmediatas al notte de la
Bah1a de La Paz, desembarcando en esta capital el coronel H.

s.

609
H-39

�Burton con pretensiones de invadir la plaza, siendo recibidos a
balazos por los escasos habitantes. En San Antonio los señores
Hidalgo también hicieron frente al invasor. Por ese entonces el
presidente de los Estados Unidos era Mr. Polk quien tenía grandes deseos de adueñ:irse de la península..
Los escasos recursos h Uinanos del territorio se organizaron al
mando del capitán Pineda, registrándose algunos encuentros entre los mexicanos y los invasores, en La Paz, San José del Cabo,
Todos Santos. Registrándose los combates más importantes en San
Vicente y San José del Cabo. Fue notoria la heroicidad del capitán Pineda, de Mijares, Moreno, Mejía y Gon1,ález.
( 1848). Al terminar la guerra, los tratados de Guadalupe Hidalgo en febrero del año citado, fue devuelta una parte de la California
invadida, perdiénd0-se para siempre la Alta California.
Muchos fueron los mexicanos que en su ambición traicionaron
a la patria afiliándose con las huestes invasoras al finnarse el tratado de Guadalupe Hidalgo, 300 traidores salen en los barcos norteamericanos "Warren" y South "Anton'' para la Alta California y
protegidos por los Estados Unidos de América.
( 1850). El padre José S. Alemany fue nombrado para suceder al obispo Francisco García Diego, quien 10 años antes había sido nombrado para ocupar ese puesto.

fue~s se preparaban al ataque, huyó con dirección a la frontera.
No sm antes destruir las valiosas notas y manuscritos del archivo
d~ L~ Paz, en el norte Walker estuvo posesionado de aquel temton_o durante el resto del año. Los numerosos ataques de gente
organizada
en Santo Tomás y al mando de Franosco
·
Javier
· d e1
.
Castillo Negrete, lo obligaron a inteman;e en el desierto de Sonora
donde su gente lo abandonó. Obligándolo fas circunstancias a regresar a su país.
( 1856). El 12 de octubre de este año se dicta una nueva ley de colonización.

( 185i) • AJ finalizar el siglo ~VII vivi~n en_ el territorio 10,126 indios según
~a5;5epus, pero en 18J7 se babia extmguido a taJ grado la población
md1gena que solamente se contaban 1,938 indios.
(1863).

J.

L. Hapkins edita un periódico Ham:ido El Mex;,.
.... ano.

( 1864) • En San Francisco, California, se organiza una compañía la cual bajo
la promesa de_ ,colonizar la península consiguió del presidente Juárez ~a conces1on de 47,000 mitas cuadradas localizado este latifundio :ntre los paralelos 24° al 31 °. AJ parecer esta compañía no
encontro
costeable 1a explotación
,
. . o por convenir a sus m· tereses, traspaso sus derechos a un smdicato de capitalistas norteamericanos
del
·, este,l los l'uales a .la larga
. fracasaron en su intento d e expIotacion a a vez que de;ando mcwnplida la promesa de colonización.

( 1852) . Ros.set Boublón soldado de fortuna, invade el estado de Sonora.

(1853). William Walker organiza una expedición filibustera en contra de
Rosset llevándose a cabo este hecho el 16 de octubre del citado

año.
( 1853). El filibustero Walker toma La Paz, haciéndose pasar por hombre
de negocios, desembarcó en este puerto el 6 de noviembre de
1853, con un contingente armado, apresó al jefe político de apellido
Espinosa así como al coronel Juan Clímaco Rebolledo, los cuales
se rindieron tras de un breve tiroteo.

Dueño de la plaza el pirata se proclamó presidente de una nueva república constituida por él. Izó una extraña bandera con
dos estrellas, es decir Baja California y Sonora que consideraba sus
dominios.
El teniente coronel Manuel Márquez de León en Todos Santos
al enterarse de la situación imperante en La Paz, organizó fuerzas
para arrojar ali nvasor. El cual a1 enterarse de que numerosas

610

( 1870). El gobierno de los E.U. de norteamérica adquiere la concesión de
Bahía Pichilingue.
( 1870). Descúbrense en el Real del Castillo terrenos auríferos y minas de
plata.
( 1873} . ( 1875). Se efectúan sondeos y planificación de ]a costa peninsular.

( 1880) . r·
Descúbrese oro ea Bahía de los Angeles asimismo plata • seeneb
1cian ~etales en _San Juan y las Flores, encuéntrase oro en Sta.
Gertrud1~, Calmallí, Los Tres Pinos y Juárez.

'

( 1880). En este año se registra la última revolución en el territon· n· ha
f ·, f
O.
IC
revo uc1on ue encabezada por el general Márquez de León.
( 1885) . La compañia francesa "El Boleo" compra los feudos mineros de
Santa Rosalia a Moller y Cía. de E.U.A.

( 1884). (Un año antes) siendo presidente de la república el general Gon611

�.

•,

1

al dio oportunidad

decretó una ley de colomz.ac1011, a cu
.
.
.
rse de grandes lanfund1os.
bos extranjeros para posesiona
l
a mue
,
unos de estos laúíundistas fueron Flores H. a.~1_:
En esta epoca
d ·
comprendicll:l:&gt;
e tierras.,
. na
e,1a. A esta Cía · se le hizo la concesión
de una extens1on aproxu desde el paralelo 23 al 29 que compren
~
,

zález, se

damente de 4,000.000 acres.
1 . The Cbartered Cornpany of
Flores Hale traspa.,;a sus derec lOS a
lower Calif.
a·, d · do así co. es fueron suce icn ose sien
Posteriormente las C(\ncesion
,
l Luis Muller quien trasmo tuvieron concesiones en la penmsu a
. , d 15 miJlones
, ·
con extenston e
pasó a la Intematioual d e M ex1co
de acres en la zona norte.
inglesa compró sus
1891 - La Mexican Lan&lt;l of Colonización compama
.
derechos a \a lnternational Company.
. 1
la Baja California un terrible
1891.- Se viene la crisis mund1a y para
período de se&lt;¡uía.
.
.
des ierta el entusiasmo romero por El
1890.- A fines ele\ siglo xyu1 se
p I
l la actividad y explotación
Real de San Antonio, lugar _en &lt;&gt; - cua
"d' , dose desde el año
.,
, d cien anos cons1 eran
tuvo una durac1on mas e , bl "ó :1 campa mint"ro del Real de
de 1748, focha en que se esta ec1
San Antonio.
ha•
arte de los
A uí llegan los apuntes históricos de rste ~ Jº, p
fesor
q
ados de los apuntes extra1dos por el ~ro .
cuales fueron tom
l
d
con diferentes datos históncos
Francisco Jerez y romp cmenta os
lta d.. 11·b1·os sobre el mismo
.
-f ·
• como consu
"
de la Ba.Ja Ca11 orrua, as1
•
ñar a\ final de este
tema. Bibliografía que me peronto acompa
trabajo.

ASPECTO ECONúMICO DE LA PEN1NSULA
•
DE LA RAJA CALIFORNIA
ista de la Baja Califomia, los misioneros
Durante . la época de la colnq~ di
on la búsqueda de medi05 de sus~
'ón de os m os c
aunaron la cateqmzaci
•
.
·¡¡ bestias reses y aves d o,
't
tra1eron
ronstgo
semi
as,
'
tento. Para t al proposi 0
mésticas.
.
d. •ersos de la agn·cultura aprod'
a los cu1t1vos 1, •
Raquíticarnente se ieron
. .
labo bles y más escasos aún rerecursos de tierras
ra
,
vechando los escasos
.
de labor Siendo así y encontran·r
""
con
que
,_.,ar
las
tierras
·
CUn!OS 3CU1 erv.,
• -"

&lt;lose en una país esencialmente montañoso, las únicas aguas aprovechables fueron y siguen siendo, las que escurren en las innumerables cañadas de la
enorme cadena montañosa peninsular. Con las grandes excepciones de los
grandes Valles de Santo Domingo y parte del Vizcaíno.
Es así como vemos poblada la península de pequeñas rancherías escondidas en los más recónditos e insospechables lugares. Volando a lo largo del
territorio surgen aquí y aJlá el verde de los palmares y el diminuto campo
de cu.ltivo moteando el árido paisaje de las sierras desnudas de vegetación.
Esta incipiente demostración de la explotación agrícola se ha venido robusteciendo más y más a medida que se ha ido poblando la península, y a
través también del adelanto y civilizac.i6n del país.
Nuevos sistemas de aprovechamiento de aguas tanto superficiales como
subterráneas han hecho posible eJ que se apro\•echen vastas zonas de magníficas tierras antes desiertas. Tierras que si no han rendido aún todo el
beneficio apetecido, encuéntranse en proceso de estudio para enc.'Ontrar el
cultivo adecuado, considerando que la frutkultura, así romo sus derivados
podrán figurar como renglones de mucha importanda principalmente en el
Valle de Santo Domingo.
Mas, si bien es cierto que el aspe&lt;·to agrícola es un renglón de importancia, en lá Baja California no se puede considerar que sea éste la futura
base económica del territorio, purs son diversas y variadas las causas qne
impiden el que la agricultura llegue a figurar romo base principal dd
sustento económico de los habitantes de esta pa1te del país.
Me permito a continuación 11acer un breve análisis de los motivos que
impiden a la agricultura como se dijo antes, ser la base econ6mica de esta
entidad.
En primer lugar, se ha querido hacer de este territorio una zona eminentemente agrícola. El VaUe de Santo Domingo, esa vasta extensión de tierra
al norte de La Paz, ha hecho "!l que se despe,rtara el vivo interés de colonizar
esa parte, al localizar.;e magníficos mantos acuíferos en el subsuelo. La inmejorable calidad de su tierra, compuesta de alubión acumulado durante
siglos demostró en sus primeros cultivos, ser una tierra fértil y capaz de
rendir magnificas cosechas. Ante esto no cabía más que abrir de lleno
al cultivo esa enom1e extensión de feraces tierras.
Se recurrió al expediente de traer colonos y por medio de la prensa invitar
al campesino mexicano, para que vieniese a poblar el territorio y principalmente el Valle de Santo Domingo, y en la actualidad una nueva wna, la
del Vizcaíno.
El resultado de esta iniciativa, fue el que en breve ,riésemos llegar barcos
con familias. Muchas de ellas integradas por auténticos campesinos y también mucha:; de improvisados agricultores. Animados éstos con los mejores

6l3
612

�propósitos d&lt;' trabajar y contribuir al desarrollo y c-olonizaóón de lo~ vaJles.
Había también UJl contado grupo de logreros, los buscafortunas, polític~
y demagogos.
~e repartieron tierras, todo el que quería tenia su lote, aquí y allá afano~ se veía a los colonos desmontar, barbechar, quemar y preparar las
tie-rras. Después las solicitudl.'!i de perforación y dotación de equipos de

bombeo.
Se perloró a los primeros y después a los que fueron llegando y así sucesivamente sin medida llegándose a la cantidad de quhúentos veintitrt-s perforaciones de las cualt!S actualmente ( 1960) trabajan trescientos ochenta
y cu:1.tro pozos; por fin, se pensó en vedar las perforaciones, ya que se llegó
a la conclusión al aforar algunas, de que los mantos acuíferos se cslán abatiendo, es &lt;lec ir las aguas subterránea:. están bajando de nivel debido a la
sobre-{'xplotaci6n a ciue han estado sujet~. Imaginémonos trescientas ocheny cuatro chorros de agua de odio pul"adas extraídos día y noche de aquel
depósito subterráneo. Un río, un verdadt&gt;ro río de grandes dimensiones formaría aquellos chorros de agua. Si consideramos que el promedio anual
de lluvia en cliez años es de ciento d.Íl'Z mm. en la Sierra de la Giganta que
es donde se originan los arroyos que aliment-'ln al Valle de Santo Domingo.
llegamos a la conclusión que el gasto diario que se hace en el Valle es muchas veces superior a la precipitación en aquella zona, por lo tanto no hay
reposición del liquido extraído. .Esa agua que abundantemente se bombea
en su mayor parte es agua depositada en el subsuelo durante miles de años
y que se había acumulado en grandes masas formando el actual depósito.
Resumiendo: si se sigue bombea.ndo agua en la pro)JOrción actual. llegaremos a ver en corto tiempo el que se aproxima la fecha de que las aguas
se agoten, sufriendo después la invasión de aguas marinas, al terminai;se la
presión de los mantos acuíferos actuales. Será entonces el acabóse de lo
que actualmente es un vergel. Se convertirá aquello en un desierto ya que
las tierras abandonadas y sin vegetación ninguna, quedarán en peores r,ondiciones que antes de la colonú-.arión, pues antes cuando menos, cardones,
gobemadora y me.zquitales, poblaban el Valle tle Santo Domingo.
Dicho lo anterior ¿ qué es lo que cabe por hacer?
Primero: Limitar la cxtracci6n de agua por bombeo. Para llegar a esta
detenninación hacer un estudio concienzudo de las condjciones geohidrológicas del Valle de Santo Domingo y que la explotación de sus aguas se
balancee rigurosamente dejando un margen para los años en que escaseen
las lluvias.
Actualmente la Secretaria de Recursos Hidráulicos ha delimitado La zona
del Valle de Santo Domingo, dividiéndolo en áreas mejores, aceptables, dudooas, malas y muy malas. Dentro de esas zonas, únicamente en las ·•me614

jores', Sé tiene el propósito de efectuar nuevas perforaciones ( anterionnente
se perforaba indistintamente en wnas buenas y malas).
En las áreas aceptables se permitirá la explotación de los pozos que nunca
habían trabajado. Estas dos zonas servirán ante todo para que aquellos
agricultores que se encuentran en zonas desfavorables desde el punto de vista
geohidrológico para la. explotación de sus pozos, se les permite ("atnbiarse a
esta 7ona.

Segundo: Efectuar un estudio para que 1.as aguas se aprovechen en los
riegos a su máximo, por medio de canalt"S de material impermeable y no por
el sistema de canales de tierra, los cuales tienen grandes pérdidas por absorción.
Las pérdidas por infiltraci611 durante el riego, han contribuido en forma
directa a la sobre-explotación de los mantos acuíferos, el material limoso
que constituye estas áreas. tiene un índice de absorción muy grande, alterando así los coeficientes de riego y reduciendo ademá~ las áreas por regar.
La canalizac_i6n de esas aguas traería corno consecuencia el que las pér.
diclas por infiltración se eliminaran y además se lograría un awnento en
la zom de riego de un 25 a 30% naturalmente en beneficio de la economía
del agricultor. Existe además el expediente moderno del riego por aspersión
y más moderno aún el del sistema por goteo que principió a ser aplicado
en estas zonas de cultivo.
Tercero: Es indispensable que s:e Jleve a cabo un estudio agrológico con
el objeto de poder dctenninar los tipos de cultivo que puC'dan adaptarse
a estas tierras y que para su desarrollo exijan una mínima cantidad de agua.
Que se haga un estudio formal de Jas plantas que se deban cultivar en esa
zona y no se siga como hasta ahora haciendo siembras de tanteo, como ha
sucedido con el algodón, el olivo, el cártamo, el abono verde.. etc., etc.
cultivos que no han traído más que pérdidas de las fuertes inversiones tanto
de particulares como del gobit&gt;mo.
Aparte de lo antes dicho y como segundo término contrario a la agri&lt;"ultura tenemos lo siguiente:
E) riego J.K&gt;r bombeo con equipo de combustión interna, es decir, con
diese! es sumamente costoso, parliendo d~e su acarreo de es.ta ciudad de
La Paz, hasta el Valle de Santo Domingo es decir un promedio de 250
kilómetros. Vienen después los cultivos de la planta (la planta que sea, suponiendo que sea trigo), los fertilizantes, insecticidas, ent.omólogos, etc., etc.
Después la co!eC'ha, la triU~ y el acarreo nuevamente a La Paz. para su
embarque al interio.- de la república, Jos fletes marítimos de feITocarril y
tren. El caso es que cuando suponemos a México, Guadalajara, o algún otro
centro de consumo, el producto lleva una serie de cargos que lo han hecho

615

�tener un valor elevadísimo y así tienen que competir con productos levan•
tados o cosechados en condiciones muchas veces más ventajosas que el trigo
de la Baja California.
.
Al actualizar este trabajo el año de 1970, tenemos qe se ha abierto un
puerto para el embarque dt, 1a produc;ción agrícola del Valle de S-aRto Domingo, en la costa oriental de Bahía Magdalena; el pu~rto de San ?arlo.~
dotado con grandes y modernas instalaciones para el obJ~to, absorbera para
su embarque las cosechas de trigo, cártamo~ etc., del citado valle.
Ante Jo anterior ¿Qué es lo conducente?
Primero: Hacer que el bombeo sea más económico, ya ~ que se, ado~te
el bombeo de electricidad o que los combustibles sean adqwndos a mas bajos
precios tener el gravamen del acarreo, inclinándose por el bombeo por
electricidad.

y segundo: Es de suma importancia, e1 que los productos tengan me,rcado,
dentro de lo posible~ en la misma península; para lo cual, ~na ~ecesario crear fuentes de consumo siendo estas fuentes las que a co~tin.uac1on
se detallan, pasando en. esta forma al análisis de otro aspecto econom1co del
territorio.
La Península de Baja California se encuentra rodeada casi en su totalidad de mar, entonces es éste el principal y más rico recurso con qu_e
cuenta. Indiscutiblemente pues, que es la industria pesquera en sus diversas fonnas la que debe de constituir la base fundamental de la economía territorial. Países en peores condiciones geográficas que las nuestras
y con litorales varias veces menores que los del territorio de Baja California,
tienen cimentada su economía en el mar, contamos entre estos a Noruega,
Suecia, Finlandia, Dinamarca, etc., etc.
Débese entonces pensar en la explotaci6n de nuestras costas, pero explotarlas no como se hace hasta hoy, rudiru'1ntariamente o dejar que ~
ploten otros llevando el beneficio al extranjero, no, explotar la pesca técruca
y científicamente.
,
• Qué no sabemos hacerlo?, pues a traer técnicos de aquellos países q~e mas
ad~lantados estén en este aspecto y a -enseñar a los nuest~; deJar esa
apatía y esa indólencia pastoril y abrir nuestros. senderos ha~1a el .mar Y
su inagotable riqueza. He aquí la base, la creación de una md~tna pes· orgauu.c,,
~:~.,da, traeria el florecimiento
de nuevas
poblaciones a, lo
quera b•ien
.
.
largo de ambos litorales, poblaciones que co~ la ~cultúra, la ganadena Y
la minería, complementarían nuestra econorrua. Creando~ a la vez los _centros de consumo para la producción agrícola que antenonnente se senala.

:X·

616

•
El aspecto ganadero es un renglón que por siglos ha sido el principal
en el territorio y no tiene por qué ser relegado al último término, pero para
que su importancia no venga a menos es necesario el que se deje ese sistema
implantado por los primeros colonos de la Baja California hace doscientos
sesent,a y tres o más años. Es en realidad mínima la transformación que
ha tenido la 4ldustría ganadera en el territorio. Aún vemos al .ranchero alimentar su ganado con cardón pirado o choya medio chamuscada, abrevar
el ganado con aguas contaminadas1 dejar el ganado sin atención veterinaria
y por último elaborar eJ producto en pésimas condiciones de asepsia,
vemos a la mujer o al hombre ordeñando con manos que hace tiempo
no ven el agua. Asimismo se bate 1a leche para cu:ajarla en un lugar cercano
aJ ooo-al y en medio de nubes de moscas. Se prensa la cuajada en prensas
de madera expuestas a la tierra y a bichos distintos, se pone el queso en el
"zarzo" de carrizo, donde se le deja para que escuna y por último se amontona en un rincón cualquiera en espera del comprador. Pregunto, ¿no será
posible mejorar este sistema?
Principiando desde la selección de ganado para mejorar la raza.
Sembrar plantas forrajeras en la.,; zonas donde se cuenta con agua y
en las que no, zacate propio para las regiones esteparias y resistente a las
sequías.
Observar un régimen veterinario con el ganado, que permita el sano desarrollo del mismo.
Y por último, educar al ganadero para que elabore sus productos con la
mayor limpieza posible. En el aspecto de la explotación ganadera, tenemos
que considerar la elaboración de queso, mantequilla, cremas y demás de~
rivados de la leche, aspecto este del cual se desconoce en el territorio la
explotaci6n adecuada y que mayores beneficios puede rendir al productor.
Para esto es necesario que técnicos en esta materia, ya sean extranjeros o
del país, eduquen al ganadero.
Tenemos también la explotación de la carne, no para el abasto, para el
rastro. no, para explotar1a por medio de la instalación de empacadoras de
carne que agregarían un guion más en esta industria ganadera de que se
viene hablando.

•
El aspecto minero es un punto menos que muerto en el territorio, pues
salvo Santa Ro.salía, y uno que otro pequeño mineral que en una raquítir.a
forma siguen trabajandoJ no encontramos feudos mineros que trabajen de.
bidamente, más bien dicho no los hay, pese a que el territorio es sumamente

617

�rico en minerales que casi pudiéramos decir, afloran a la superficie de la
tierra.
Necesario es el que se realicen exploraciones minuciosas en todo el territorio para localizar y explotar esas riquezas que sólo esperan la mano del
hombre para rendir sus frutos.
Se localizan en el territorio depósitos de carbonato de calcio propios para
la fabricación del cemento.
Depósito de yeso, cuarzos y cantera, arenas con sílice propias para vidrio.
Enormes cantidades de granito, etc., etc.
Existen asimismo en los campos y a lo largo de toda la península plantas
fibrosas que pueden originar una .industria cordelera. Tales plantas son
principalmente de la especie de la yuca, comúnmente conocida en la región
como datilillo, la lechuguilla o mezcalillo como se le conoce en Baja Califomia.
La candeJilla es una planta de tallos largos y jugosos desprovista de hojas
y que se desarrolla en grandes matorros en casi todo el territorio. De esta
planta se obtiene la cera de candelilla, que como es bien sabido tiene grandes
aplicaciones P.n la química y los plásticos. El precio de la palma de candelilla es de aproximadamente $ 1,400.00 la tonelada.

~eter and E. GuucK Howard, Lower California guide book, Gleanda1e,
Califorrua, U.S.A. 1956.

GERR.~

U., Federico, Boletín de la Asociación Mexicana de Ge-0logos de Petr6leos,
México 1956.
Editorial Cumbre, Enciclopedia ilu.1trada cumbre, México 1958.
CuVtJERo, Historia de la Baja California.
MINA

La candelilla siendo una planta que no requiere ningún cultivo, ya que
crece espontáneamente en casi todo el territorio nacional, en esta península
de Baja California, no ha sido explotada por lo que abunda en todas partes
en grandes cantidades, encontrándose un campo virgen para la explotación
lo que reduce el costo de producción y promete pingües ganancias. U na
nueva fuente de vida se abriría en los campos a un bajo precio de inversión.
He aquí expuestos a grandes rasgc;&gt;s los diferentes aspectos que presentan
la~ actividades que pudieran llevarse a cabo para mejotar económicamente.
al territorio. Unidas estas actividades, se forjarla una base sólida sobre la
cual descansara la economía territorial.
En esta forma doy término a este modesto trabajo, con el ferviente deseo
de que no esté lejano el día en que se convierta en realidad el surgimiento de esta patria chica como la llamara el profesor Jesús Castro Agundes; y
que potencialmente rico se destaque ante el panorama nacional.

8tBUOOR.AFÍA

Manuel, Historia del territorio sur de la Ba)a California, México 1956.
Pablo L., Lecciones de historia de Baja California, México 1958.

ToR.R.E loLESIA,

MARTÍNEZ,

618

619

�EL CINE COMO INSTRUMENTO DE LA LEYENDA NEGRA
NOTAS PROFANAS DE UN ESPECTADOR
PRoFR. ANÍBAL ABADIE AtCARDI
Instituto Portugués, Lisboa

EN EL ÚLTmo medio siglo, la leyenda negra hispanoamericana se ha visto
profusamente ilustrada, en especial, por las suntuosas candilejas de Hollywood,
que conforme a sus propios líbretistas o g110ines basados más o menos
fielmente en obras literarias de varia nacionalidad y calibre, han venido
haciendo circular, con enorme impunidad y éxito, imágenes familiarmente
peyorativas o abiertamente denigrantes de diversos pueblos. Entre éstos no
sólo se cuentan muchos subdesarrollados, sino incluso pueblos meridionales
europeos de rica tradición cultural, pero menor desarrollo material en la
actualidad, tales como España1 Portugal, Italia ( fundamentalmente la meridional) o Grecia. Ha contribuido a este empeño -nada casual- la mayor
receptividad natural del lector o espectador dominguero u ocioso, al que la
filosofía y la tecnología masificantes, con el concurso hasta cierto punto responsable de numerosos creadores y artistas, ha ayudado no ya a elevar, sino
a convertir en "consumidor ruedio'' y manso, gracias a tácticas tan arrocinantes como eficaces.

De tal modo, el mundo más "típico", "meridional", "latino", "de color",
"folclórico", "tropical" ( triste o no ... ) , "natural" o "bárbaro" del
subdesarrollo o del menor desarrollo, se reveló cinematográficamente apto
para brindar horas de esparcimiento y evasión, al socaire de las cuales se
filtraron, insídiosame-nte, mensajes de desprestigio universal de pueblos, culturas y personalidades respetables o dignas de la natural consideración humana, o por lo menos, de una atención revestida de un mínimo de decencia que no es excusable infringir.
Así, Tarzán, superhombre blanco aterrizado en su tierna infancia en la
selva africana, pudo, gracias a su genotipo y a sus músculos, reinar sin
corona entre negros voraces y guturales y fieras traicioneras; y merced a una

621

�red efic·iente de lianas y a la [iddidad de la mona Chita {chimpancé de
estirpe quasi rousseauniana y en estadio de despegue desarrollista) , cn~ama~
para varias generaciones el amor británico por la madre naturaleza m3:5 alla
y una idea muv somera de su contacto con d ronhnente
d e .suS J·--1=~cs
.uuw ,
.
• lin
africano. O Grmga Din ( 1939), basada en la novela de Rudyard K1p ~•
llegó a representar al joven lúndú, que encamado. en abruatero de uu regimiento victoriano, supo morir abnegadamente bajo las balas de sus sanguinarios compatriotas, fundamentalmente Siks (presentados c?mo -~t~nguladores) a quienes no logró contagiar su devoción al lmpeno Bntaruc~.
y en tos ardientes arenales del norte africano, pudo Beau Geste en su. pnmcra versión, popularizar la silueta de d(l!; aristócratas ingleses y un panente
de &amp;tados Unidos enrolados en la Legión y acosados por los moros, conforme a la atractiva novela de P. C. Wren.
No menos memorables que estas andan?.aS africanas, fueron las proezas
asiáticas, 0 confinantes, de los Tres la,iceros de Bengala (Gary Gooper,
Franchot Tone, etc.) o La carga de la brigada ligera (Errol Flynn), cuyos
románticos y pundonor~os héroes han cabalgado todas las pantallas del
mundo, destarnndo sus estampas de oíiriales coloniales p~gnando por ~
meter a mares de abyectos nativos; o sucumbiendo impenalmente en Cn•
en, la loca
mea, ante rusos subdesarrollados y pomposos, pero. con
, cañones,
.
triunfal carga de Balaclavu ( 185+). Se necesita na tiempo, aun, para
~ue este episodio, sublimado en una balada de Lord Tennyson, vi~~a fi1trad~,
tasada y opacada su gloria por la historia militar (C'est r1U1gmfique, mars
ce n'est par /a guerre!, según la glosa contemporánea d~ jefe de las tropas
xpedicionarias de Francia, potencia aliada ele Gran Bretana en aquella guerra
~protectora" de Turquía, "el país del hombre enfermo'', al decir d~ Zar,
cuya terapéutica querían ambas suplantar). Mayor aún ~e~ía ser el ~empo
requerido para dar paso a un enjuiciamiento más obJetlvo ~ amplio de
,.: ....unstancias históricas; y, desde luego, para hacer posible bastante
aque llas -..,,.,
r·1
·
tardía revisión épico-satírica del suceso en cuestión por un I m reciente,
británico esta vez.

•
A e.aballo ya por tierra norteamericana en busca del subdesarr~llo, imposible no recordar a Los siete jinetes de la victoria, en que vanas genera•
dones de espectadores --captados por la belleza de la realización y por
la simpatía de sus personajes ''favoritos": el ranger texano Gary Cooper, la
flamante Real Policía Montada del Canadá ( con Robert Presto~, P~ton
Foster y Ronald Reagan, cuando aún no era gobernador de Ca1Jfom1~} Y
la improvisada pero devota enfermera Madeleine Carrol- no pudieron

622

menos que despreciar, con los protagonistas, a los bárbaros mestizos católicos francocanadienses de Manitoba, alzados en 1884-1885 contl'a el dominio inglés Y protestante. al mando de Louis Riel (18-14-1885), cuya figura,
hoy en madura revisión, es presentada de fonna sumamente menguada.

No n:ien?s minim~dos y caprkhosamente pintados quedan, por otra parte, los md1os crees aliados de Riel, cuyo cacique, Oso Grande, termina por
amansarlos ganándose la solemne restitución por Prr.ston Foster de su hermosa condecoración victoriana, una de esas que se pueden aún ver en Jo.&lt;,
museos canadienses ...
Campeando ya en tierras de los Estados Unidos, eJ gran tema de las
gu~rras f~anco-brit..-ínicas, con la di\'isión de las aliall7.aS indias, que sigmendo b1cn o mal a Fenimore Cooper, inspiraron más de una versión de
El último mohicano; o m,ís tarde, la conquista y colonización del oeste,
con las. aventura&lt;; de Fuffalo Bill vencedor en combate singular de Mano
Amarilla. y veni?o luego presupuestalmente a más como Coronel Cody y
empresa.no de cm.o; o la breve y fulgurante epopeya del general G. A.
Custer {1839-1876) y su 7o. de CílbaJlería, recogida en Murieron con las
bo~~ puestas ~They die&lt;l with their boots on, 1942) (con Errol flynn y
OhVIa de H~villand), hasta su exterminio por los indios sioux, cheyennes y
arapahoes, aliados ~ s~blevados para defender sus últimas tierras de pastoreo) ,
encabezados por S1ttmg Bull en la sangrienta ratonera de Little Bja Horn
0
( 1876).

En todo este panorama, muy sugestiva parece la observación de la tendenda revisionista pro-india, que asoma en varias producciones notables de
los últimos años, desde La flecha rota (Broken Arrow, 1950) (con James
Stewart y Jeff Chandler) a Ja maguífica obra narrativa y documental que
es Un lzombre llamado Caballo, (Man caUed Horse, 1970).

Y en escala menor, Soldado Azul (So/áier Blue, 1970) por ejemplo. Esta
corriente, intermitente pero notoria, procede atacando a cliversos mitos. Así,
el mito de Custcr, cuya integridad estuvo amenazada ya contemporáneamente por el proceso a su malogrado subalterno el mayor Reno, se vio
defendida no sólo por el prestigio épico del general, sino por el respeto que
inspiraba su fiel y avasailante viuda, cuyas sabrosas memorias y vigilante
actitud demoraron largamente la erosión crítica.
No menos curioso resulta observar que, si bien parece ya lanzada la re\isión de figuras de caciques apaches como Cochise, ella no alcanza aún
a triunfar a nivel de las grandes figuras de la rebeldía piel roja, tales como
Sitting Bull (c. 1831-1890), reducido aun a cazador exitoso de cabdlerru:-.
o a Jer6nimo (c. 1829-1909), el gran caudillo apache Chizicauha, present.."l.do todavía de lejos o como díscolo jefezuelo ladrón de caballos {cf. La

623

�flecha rota y su contraposición de Cochi.se y Jerónimo: ¿el manso y el rebelde?).

•
.
. ifícativas para nuestro tema, puede ser
Otro rubro de observaoon&lt;; 51.gn bl
. . . , d I s heroes no ancos en la epopeya cinematográfica
el de la partic1pa'70~ e o
ser la de los chinos, con Charlie Chang, dede Hol1ywood. T1JDJ?a parece; dif
esor amarillo de Ironside, el buen
tective de San Francisco, 0 ~lgun
uso as
•ates aparece asisrido a titulo
. , d S F cisco que en sus sen
jefe de poliCJa e an r ran
'. b'
da de oficiaJes blancos y por. un
d pareJa 1-sexua
pennanente por una m a
d a veces por técnicos de ongen
.
bastante eficaz. y asesora o
.. .
estudiante. negro
'
. d'
"I t' o" Parece
evt'd ente, en gen'"ral
--. , que el rev1siomsmo
,
vagamente m 10d o a's mdel · pro-serruta
. (o, mas' propiamente, pro-jud10, por
pro-negro sea, esp~e.
, rabes) el más agraciado por el momento.
no haber a(in benef,cia~o a los a , . , d los bl~cos reservan interesantes
Pero también l~ destmos protago;ic~ e/l mado Caballo recoge el hecho
experiencias. Recordemos que Un o~ re l a ti'ven'o entre los pieles rojas
. I'
. t 'ano a quien e cnu
verídico de un mg es vic on . .
a las tradiciones y sociabilidad de éstos.
termina por transculturar Y asmular
.
. , f rzosa inicial del héroe
d
el de la me1us1on o
El proceso opera o es, pues,
sociedad primitiva, que le
. . . d
a alta cultura europea- en una
. . . .,
-ongmano e un .
. llevarlo cumplidos diversos ritos de m1C1ac1on,
va captando hasta ~1 punto de
'bres ideas y creencias, hasta la asuna adoptar voluntanamentc sus costum . ,
'falo cuando la comunidad
c10n con el consenso ge neraJ , del cacicazgohisace
' . ,
' .
cl
eores coyunturas
toncas.
.
se halla en una e sus P
eal. la de un europeo indiaru, u1
ta ues una aventura r •
La pehc
' P cierto,
. '
zado;
y no ela presen
único, por
en 1a 1arga y univenal historia de los contactos culturaJes.
.
Horizo1lte perdido ( 1937,
1
Muv otro es el caso planteado, por eJ~mp o, e 0
1
) film ins.
. , nueva reciente y peor en co ores '
Ronald Colman; con vers'.o~
. J
Hilton (1933), el fino creador
1
la borooruma de ames
·
, ·
pirado en a no~
.
. d' h fihn se exalta a Schangri-La (epommo
1
15
O
del inolvidable M ter Chips,- En , ic
b' t hispanoamericanas), oasis esch I d las oligarqu1as esno IS as
de tantos
a ets e
'd'd por una especie de bonzo,
piritual de corte budista, fundado y pdresialli1, º1a plitnitud. y que, a la hora
f
' que ha alcanza o
'
.
otrora sarerdote rances,
. I'
•,
ta por un mg
es - anb'guo novelista, s1 maJ no
de pensar en su suces1on, op
..:-" 1 as' apto para continuar
. ' ' ) - a] que esuma. e m
recordamos (¿el autor, qwza.
11
mm11·dad asiática feliz, a la que
, d él a aque a co
d
representando, . espues e ,
a· , n ella • como tránsfugas de la
,
. ·¡ do alcanzan o as1 e
ambos se hab1an asmu a ' d . . . redención por vías orientales.
'd tal una suerte e evasiva
Europa occ1 en '
. . .,
e "ida en la Europa de entreguerro:s,
Resulta significativo que esta Ílcc1on, t J

cavilosa por momentos a&lt;'erca de las bondades últimas y duraderas de su
ensimismamiento hegemónico y de su pervivencia imperial. si bien llega
a convenir con una vía de espiritualidad ajena, de linaje lejanoriental y a
supeditarse a ellas, no renuncia a su actitud sutilmente eminencial y rectora, ni a un pase de antorcha estremecido de cierto nepotismo europeísta.
El ab uno disse omnes, aquí, no comporta la elección de un igual más benemérito dentro del contexto humano mayor y más auténtico o "típico", sino
que un recóndito mesianismo europeísta hace que sea, también, precisamente
otro dépaysé o blasé de occidente, el más indicado
encarnar a una comunidad oriental o neoriental, que les ha rescatado, espiritual y vitalmente
a ambos. En un fondo de Edad de Oro ultramarina, pervive, casi arcádica.
mente, la mentalidad europeísta y para-colonial, urdiendo este sueño i.ntercultural paternalista y simpático.

para

Estas notas marginales y profanas se harían interminables, si quisiéramos
abarcar más ejemplos. Detengamos nuestra evoc-ación en una ya lejana tarde
Jluviosa de sábado, en que nos alcan1.ó, en un cine de barrio montevideano,
como a tantos desprevenidos, aquella proyección en tecnicolor de título olvidado -pero identificable por un investigador sufrido- sobre una isla de
Oceanía. En eUa se describía la idílica vida insular anterior y contemporánea al advenimiento de un occidental bueno y enamorado, gauguinescamente feliz, hasta la aparición en escena de los eiq&gt;lotadores blancos, que,
al promove1·, f'Jltre otros puntos de desarrollo, la multiplicaóón comercial
del tótem de piedra de 1a isla, desataban una inflación lícito-litúrgica que
sólo la furia integrista de aquellos suhdesarrolliidos, r, ciertos oportunos &lt;'ataclismos, lograban poner a raya.
Tal es el fresco: simpáticamente imperialista, patemalista y racista, de
solvencia y matices varios; y cuyo valor cinematográfico, literario y documental es a menudo valioso, en que se insertan las películas de tema hispano-

amencano.

•
Cronológicamente, el prúner contacto sobreviene en el área del Caribe.
Allí, en tomo a la Isla Tortuga, reinan los piratas, de filiación byroniana

(grata también a Espronceda), que luchan por la libertad contra malvados
españo]e-5, más o menos truculentamente emparentados con Felipe I1 y Ja
Inquisición. El barroco meridional de éstos es detonante: ron hidalgos
decadentes, afeminados incluso, aunque --como los "judíos" para muchas versiones "arias"; o los "negros", para muchos "blancos", son típfr.'.lJllente libidinoso~ Jlenos de brocados, golas y pomposas tizonas. Llevan nombres interminablesj híbridos con frecuencia de español y portugués; y son g('~lte inepta,

624
625

�cobarde y fanfarrona. Por lo general, sus modales son antiíeministas; y retienen en virtual prisión a alguna hermosa dama \'Ítgen o virginiana, cu&gt;·a
liberación sobreviene con el aborda je por las hordas de Drake, Hawkins o
Morgan, desgreñadas, pero llenas de virtudes quasi democr.íticas y parlamentarias, que, pasteurizando la sangre y la pólvora, y las violaciones con
besos. conducen a los protagonistas al happ,y end.
El espectador de estas producciones (v. gr. El capitán Blood, o El cinte
negro, con Erro) Flynn), casi inexcusablemente puede ver en ellas la pervivencia actual de la leyenda blanca pirática, de raíz inglesa, francesa y holandesa, cuya versión negra dejó arnpJia huella en la literatura española
del Siglo de Oro, en que inglés y holandés fueron a menudo sinónimos de
pirata.
El período nacional hispanoamericano se vincula en general, en estas
películas, con los acontecimientos de la incorporación de Texas, Nuevo México o California, tal como en Remember the Alamo ( 1960) ; y abundan,
entonces, las galerías "mexicanas" de personajes de penosa catadura y esquemática perversidad, bien subrayada por siniestros bigotes y sombreros de
ala ancha; pintura negra sólo atenuada por la inexplicable belleza, aislada
de paisajes y canciones.
Existen, sin embargo, algunas honrosas excepciones; o algunas idealizaciones de figuras corno la de Juárez (interpretada por Paul Muni), en las
que el indio oaxaqueño es visto a la luz de un guión derivado de Franz
Werlel, y admirado como admirador de Lincoln.
No mucho más podríamos hablar en las filmotecas que pu&lt;liera dar cuenta
con un mínimo de buen sentido y dignidad de la historia hispanoamericana,
salvo esas visiones fronterizas y mostrencas en las que cabe inscribir las
producciones referentes a la Revolución Me:&lt;icana, que, salvo ¡ Viva Zapata!
{ 1952) ( con el divismo personalísimo de Marlon Orando) y alguna que
otra, no alcanzan el plano de la decencia o del mérito.
No faltan, por supuesto, las cintas de " ambiente" ttlspanoamericano global, estereotipado y nacionalmente indefinible, que permite a Ja imaginación calenturienta, ya que no tropical, de directores y libretistas, deslindar
más didácticamente su horizonte del "subdesarrollado", diluir más impunemente sus nebulosas culturales y escudarse en apariencias menos compro-

metedoras.

.'

Parece innecesario subrayar la importancia de este tipo de documentación,
sobre todo en estos tiempos de aceleración de la audiovisualidad, ya que su
naturaleza "no propiamente histórica", amena o ÍrÍ\'ola, ba hecho que
626

fue':1 ignorad~ . por una historiografía intelectualista poco permeable a las
realidades cot1d1an35i o demasiado implicada en eJ contexto SOCÍCH:ultu aJ
u·
, .
r y
po tJ.co-econo!Illco de los responsables de estos testimonios cinematográficos
como para poder juzgados críticamente.
•
Un estudio reuospectivo de tipo cualitativo y cuantitativo de estos docu~entos sería provechosísimo, siempre que el investigador lo efectuara minuc.1~ent~ y con inteligencia, sometiéndose corno espectador a las mismas
dosJS m~1vas de buenas y malas películas que han desbordado sobre el
~un~o . lDlágenes de Hispanoamérica desde el auge deJ séptimo arte. Su
mteres ?ªra el conocimiento actualizado de la leyenda negra y de la historia
de las ~deas, de las mentalidad~ y de las relaciones internacionales, podría
ser capital.

. Parece indudable que exploración semejante ayudaría a comprender meJor muchos de l~s . resentimientos e indignaciones de pueblos larga e impunem~nte ~lumn1ados .y despreciados por estas turb~ creaciones; y a de.
nunc1ar
..---.:nnalidad d
·
1
, . mas constructJvamente
,
.e) .espíritu y la r--·~
e qwenes . as
msplr.lron, as1 ~orno sus procedinucntos de captación de la opinión pública
de todos los paISeS.
. E!. estudio de e_stos kilómetros de celuloide, de sus ideas, estilos y financ1ac10n, .de sus directores, guionistas y asesores, permitiría, además, ilustrar
facetas 1D1po~tes de la trayectoria del impe.riaJismo y del racismo en el
mun~o;. ~ exphcar ~uchas de las razones y de los intereses parapetados tras
la d1fwaon de. es~ idea ~e Hispanoamérica y del mundo subdesarrollado,
con. todas sus mevJtables implicaciones políticas.

, Sm embargo, a~en~iendo a Holl}'Wood y a esta fuente de referencia, din.ase que . la conbnu1dacl de exteriorizaci6n de esa visión peyorativa y altanera,. h~b1era comenzado a resquebrajarse algo.
Qwza pued~ ello deberse a la complejidad de los problemas y compromisos
de la af1rrnac16n y de las vicisitudes de los propios Estados Unidos en la
~rena, ?e la beg~onia mund!a~, y a l_a n~esidad de revisar los esquemas
1deofog1_c?s Y 1~ ali~n~; o qmza a la vivencia en carne propia del problema
de la d1S1denc1a racial mterna, y de la agudización de las reivindicacion d
. ,
(
•
es e
sus ~monas negros, mdios, "latinos"), conforme al conetxto de Ja forac1on de una conciencia mundial de tendencia antirracista y antiimperialm.
tsta.
:• podría no ser ajeno a e)lo, el hecho de que la violencia y la sangre
~eJando de ser el pretendido privilegio del mundo subdesarrollad h , '
'd ! T ·
o, ª)ªn
1rrwnp1 o , ami iannente en la vida política y social del país y de otros
grandes pruses de Ckcidente.
Pero, el hecho es que éstos y otros factores, con su gravitación impond •
rabie sobre una opinión más crítica, parecen haber comenzado a minar ~"l

627

�normalidad de ciertos arrestos publicitarios demasiado visibles de la "arro-

gancia del poder" ,2
Por razones tales, nos parece muy pertinente. que W. S. Maltby 3 al aludir,
de paso, a la sostenida veta antihispánica relevable en las novelas populares
(v. gr.: C. S. Forester y su Hornblower, o H. R.ider Haggard), películas,
textos didácticos e ideas del cuerpo docente angloamericano de sus tiempos
de estudiante, observe:

"Por lJarios conceptos. lo continuidad de la existencia de este eJteYeotipo en el mun.do de habla i1lgleta, es itn anacronismo".

curso de_ser mplantado por el anti.anzt-rita.nismo, hecho que no lo hace
menos digno de nuestra atención."
. Ta~ sensatas palabras podrían también ser suscritas con igual acierto por
lustonadore~ d~ otr~s países, a los que el estudio en sí, y la meditación de
la decadenc1a 1~penal propia, parecen llevar creciente.mente 3 experimentar
en carne también
la realidad de la unidad de la histona
· y a m· '
,
, propia,
.
teres.use mas ecuammemente por la historia de Espa-a
d
·
·
n , e su rmpeno y
de su Leyenda N~gra, ~~entras el creciente clamor del mundo subdesarollado
en. general y, .la d1vulgac10n de sus razones contribuyen a la revela c10n
·' de una
HJspanoamenca menos "típica" y más verdadera.

Y reflexione :
"La lcyPnda Negra ha tenido, ínntgoblem,·nte, una parte cónsideroblt&gt; en las turbule11ta.s reladones de los Estados Unidos con ms
vecinos de habla hispana,· y ella continúa influyendo sobre la política
española de Inglaterra. Por más dificultoso que Ien aislarlo, es factor
que sigue pesando en los (ljtmtos internacio11ales.
Para lo.f americanos, el estudio de u11 prejuicio nacional posee un
interés aún más hondo. La pruición de los Estado5 Unidos en el sielo
XX se acerca en más de un respecto a la España en el XV. Esgrimiendo un e11ormR poder en de/ ensa de un ideal esencialmente conservador, se 6ncuentra, como ella, abocada al odio y a los celos de
amigos y .'Ulversarios. Nadie, al leer los periódicos, puede dudar qu~
la.s naciones del muritlo estén compilando una nueva Leyendo Negra y
que América sea la víctima que les está destinadr,. Como España entonces~ los Estados Unidos han disfrutado del poder mundial; como
España, también, se han entregado -sin rest.,icciones a m p((swn por la
autocrítica; y, al final, puede el Izada de ambas llegar a ser el mismo.
También a América puede tocarle vivir para ver .1·1t1 glorias olvidadas
y sus más orgul/osa.5 realizacioner desacreditadas por e{ talento polé•
mico de sus enemigos," •
Y concluya:

"En estos momentos, puede

tnU)'

bien que el antihisponismo. esté en

• MALTBY, W. S., The Black Legend in Engfond. The Dwe/opmtnt o/ Anti-Spanish
Sentime11t, 1558-1660, Durham, North Carolina, Duke University Press, 180 pp.,

p. 6.
• Ibid., p. 10.
' lbid., p. 139.

628

629

�EL SIGNIFICADO DE ICAMOLE
EL PAPEL DEL NORESTE EN LA INSURRECCION DE TUXTEPEC
LAURENS BALLARD

PERR.v

Universidad de las Américas.

o GUERRA CIVIL (no fue "revolución") de Tuxtepec en 1876
puso fin al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada y lanzó el porfiriato. El
general Porfirio Díaz personalmente acaudilló tres campañas militares durante
aquella guerra civil. Díaz fue general en jefe de la campaña iniciada con el
asalto de Matamoros en el estado de Tamaulipas el 2 de abril y finalizada
en Icamole, estado de Nuevo León el 20 de mayo. Acaudilló la campaña que
se inició en Oaxaca y terminó en Tecoac, Estado de Puebla, el 16 de noviembre del mismo año. La última campaña al mando de Díaz fue la del
oeste contra el "gobierno de la legitimidad" de José María Iglesias, que
comenzó en México cl 6 de diciembre y sin batalla alguna finalizó en Guadalajara el 9 de enero de 1877.
LA INSURRECCIÓN

El liderazgo de Díaz ha sido criticado. Parece ser que Díaz figuró en tres
batallas en aquel año: las de Matamoros, Icamole y Tecoac. El asalto de
Matamoros, sin embargo, en las palabras de Daniel Cosío Villegas, '~no era.
precísamente, una batalla'' sino l.llla traición de Ja plaza por el general Jesús
Toledo y otros. 1 Díaz aparentemente fue derrotado en Icamole, y generalmente
se considera que la campaña del noreste fue un completo fracaso. En tanto
a la batalJa de Tecoac hay tendencia en la historia de ese período de dar el
mayor crédito por la victoria tuxtepecana al general Manuel González. En
todo parece ser que al general Díaz le tocó un papel de poca importancia
como líder en la insurrección de Tuxtepec. De esto se desprende que el
gobierno de Lerdo cayó porque él no supo aprovechar sus mudias ventajas
o José María Iglesias, por su defección del gobierno, fue la causa de la de~ DANtEL Cosfo VILLEGAS (ed.), La historia moderna de México (10 tomos, México:
Editorial Hennes, 1955-197 l), La república reslaurada, uida política, p. 869.

631

�rrota del gobierno o en alguna manera otra persona sacaba las castañas

ele Díaz del fuego.
El propósito de este ensayo es poner en tela de juicio este tipo de interpretación. No es su propósito, sin t'mbargo, cubrir toda la guerra civil sino
simplemente el papel del oore~te en la victoria porfiriana en 1876. La hipótesis
es que la campaña del noreste fue esencial para el desenlace final de la
victoria de Tuxtepec, y ciue d liderazgo de Díaz fue realista y capaz. El método
de seguir para demostrar estos conceptos será relacionar la c.ampaña del noreste
con la estrategia nacional clr la insurrección y c~ta con la dinámica general de 1as insurrecciones mexicanas del sigro XIX. Será dentro de este marco
ele referencia donde se tratará de explicar el significado de la batalla de
Icam(llc. Desde luego será obvio por qué se comienza con Icamole.

LA

BATALLA DE lCAMOLF,

En Jos días posteriores a fa batalla de Iramole los periódicos pro-gubernamentales imprimieron boletines tan pronto como llegaron los partes del campo
de batalla, y los periódicos de la oposici6n dudaban de la ,·cracidad de los
informes ofic-iales. 2 El gobierno atribuía una gran victoria y profetizaban pronto
fin a la rebelión. Eslo pareda una apreciación realista en la capital. Habían
llegado noticias de la recaptura de Matamoros por el general Mariano Esrobedo el 19 de mayo y de la derrota de Díaz y sus partidarios al día
siguiente en Icamole. Finalmmte, el 9 de junio el Diario Oficial publicó el
largamente esperado infomlC de la batalla finnado por el general Carlos
Fuero, comandante en jefr de la fuerza gubernamental en Icamole.
El infonne del general Fuero pretendía que las fuerzas del gobierno ascendían a 1.040 hombres y que las conducidas por "don Porfirio Díaz, Naranjo. Charles y Vara" llegaban a "nn número de más de 1,500 hombres''.
Las fuerzas rebeldes ocupaban "una verdadera posición militar ventajosa".
Sin embargo, después de hora y media de lucha, el enemigo retrocedió en
desorden y sufrió ''su completa derrota y dispersión". 3
Desde el principio la prensa apodó a Díaz "El llorón" y ''El huyón" de
• Diario Ofi,ial, 21 de mayo de 1876 • 9 de junio de 1876. Varios están impresos en
ALBERTO MARÍA CAR.Rf.ÑO (ed.), Archiuo del Gtntral Porfirio Díaz, memorias )' do.
,umentos (30 tomos, Méltico: Editorial Elede, 1949-1961), Xll, 7-17. Esta colecci6n
de documentos se citará. de aquí en adelante como APD. La batalla de la prensa está
descrita en Cosfo VtLLEGAs, op. cit., pp. 874-875.
• Diario Oficial, 9 de juuio de 1876. El informe de Fuero está reimpreso en FIUN•
cisco G. Cosmes, Historia general de Ml:cito, continuruión a la de Niceto de Zamacois,
parte conltntpordnta, los (dt1mos treinla y trts años, (4 tomos, XIX-XXII. Barceloua:
Araluce, 1901-1902), XX.U, 792; y en APD, XII, 9-17.

632

kamolc, el prímel'O basado, seg{m rumort&gt;s, que Díaz había llorado delante
de sus oficiales después de la derrota, y el segundo por haber huido del campo ele batalla.
~as descripdones de esos acontt&gt;cimientos son pocas, breves y ~eneralmentc
erroneas. La muy conocida y semioficial biografía de Porfirio Díaz dt! Ht&gt;rbert
Howe Bancroft narra que D.íaz acometió a las fuerzas del general Fuero
Y aisló a 200 soldados y parte del tren, pero que Díaz se dio cuenta de
q~e s~s fuerzas, compuestas sólo de caballería, no podían esperar ganar una
vtc~rm total _c~ntra un ejército superior de caballería, infantería y .artillería.
Tenwndo nol!c1as de la insurrección en Oaxaca, Díaz abandonó el "vasto y
despoblado norte", y dejó a Trevit"io y a Naranjo para que siguieran avan.
2ando.i
En 1900 Francisco Cosmcs escribió la continuación de la Historia General
de J~éjico de Niceto Zamacois. El rt"lato que nos da Cosmes de la batalla usa
el ~1s~no esc¡uema general pero sostiene que eJ ejército del general Fuero

hab1a. mterceplado el paso ele le-amole, y que Díaz únicamente decidió abrirse
camino a tr~vé~ del en~migo, Habiendo logrado esto, Díaz dispersó sus fuerzas,
las puso haJo d1ven;os Jefes y fue a "ponerse al frente de fuen.as considerables
que los insurrectos de Oa~ca y de Puebla habían unido..." s
El siguiente paso en Ja evolución de la interpretación en pro de Díaz fue
dado por Salvador Quevedo y Zubieta c-n 1909. Según fste el general Fuero
Uegó a lcamole con 2,000 hombres contra 600 de Díaz. Diaz inició la batalla,
de su inferio1·idad numérica se reti1·ó del encuentro en orden e
.pero a cau.~a
,
.
mcorporo a sus propias filas los prisioneros tomados del gobierno. Díaz
sufrió '10 bajas en tanto que las de Fuero pasaron de 100.6
José López-Portillo y Rojas en 1920 regresó a la tradición antiporfírista
iniciada por Fuero. Díaz, dice él, tenía 2.500 hombres al salir de Matamoros
y entre cuatro y cinco mil en Icamole. "Sólo así se concibe que ha}-a marchad~
sobre Monterrey..." Sin embargo, Díaz fue tan gra\'emente vencido en lea.
mole que apenas escapó solo, y renunció después de ello a toda Ja campaña
del norte." Esta versión señaló el camino a seguir para interpretaciones posteriores. ª

.

)

4
HusRRT HowE BA!'-IOROFT, Vida de Porfirio Día:: uu;ia históri,a y social dtl
pasado r preuntt de México (San Francisco: Tbc Ristory Company, 1887), p. SOL
• CosMEs, loe. ,it.
• SALVADOR QUEVEDO Y ZUDIBTA, El Ca11,dillo, conti11uadó11 de Porfirio Día:, ensayo
de .PJicología histórica (México: Llbrerfa de la viuda de C. Bouret, 1909), p. '.!40.
' José Lóru PoRTILLO Y RoJAs, Ele11ació1i y cfJÍda de Porfirio Dla!. (Mrxico:

Libmía Española, 1921), pp. l t,t..115.
• Véase por ejemplo, JosÉ G. VALDÉs, El Porfiristno: Historia de u11 ,¿gimtn, el
nacimie11to (México: Antigua Librería Robredo, de José Porrúa e llijos, 1941), p. 151 ¡

633

�Carleton Beals, para citar una biografía de Díaz que apareci6 en inglés,
afuma que Díaz estaba ganando la batalla de Icamole cuando el gen,eral
Julián Quiroga desertó a los porfí.ristas y ayudó a Fuero a derrotar a D1az. 9
En realidad Quiroga desde un comienzo estaba con los federales en toda la
campaña.to
. .
•
Con la aparición del tomo doce del Archivo del Gene~al Porfm~. Dwz,
editado por Alberto María Carreño, es posible una nueva mterpretac1on. La
correspondencia en el archivo del general Díaz demuestra , q~e ~t~, de 1a
batalla de Icamole los rebeldes del centro y del sur de Mexico msistia.n rn
que Díaz se pusiera al frente de ellos. Carreña parece sugerir que la batalla
de lcamole no fue el factor que hizo a Díaz dejar eJ norte aun antes dl'
la batalla. Más adelante se mostrará que tal afirmación es posible aunque
Carreña no expone dicha condusión.
La mayor contribución de Carreña al conocimiento de la "Batalla de
Icarnole"' es que el comhat,e no tuvo lugar en le.amole. Aún más importante
es la mención de que la lucha no se libró entre el general Fuero Y sus
fuerzas por un lado y los generales Díaz, Treviño, Naranjo, Charles Y V~ra
con sus hombres por el otro. El general Fuero encontr6 la columna conduoda
por Francisco Naranjo en un sitio llamado Puerto del Indio. ¡ Los generales
Díaz Gerónimo Trcviño e Hip6lito Charles, con sus fuerzas, no estaban
preS:ntes allí! Ellos estaban en realidad en )a hacienda de_ "Hicamole", más
0 rnenos a tres kilómetros de distancia &lt;le Puerto del Indio cuando ocurrió
el encuentro.
La prueba de este sorprendente descubrimiento es un documento pnblica~o
por Carreño. El día de la batalla el general Treviño envió un infonne esc:nto
a Díaz el cual incluye un parte del encuentro dado por Naranjo a su

superior Trevíño. Dicho parte describe toda la acción sin mencionar a pe_rson~
unidad que no estuviera bajo el solo e inmediato mando de Nar.mJO. S1
~reviño hubiera estado presente como comandante en jefe él hubiera rendido
JlistMia de Mbcico (4 tomos, 3a. ed:, re~sada, México: Editorial
Jus, 1962) III, 364; JoROE FER1'ANDO lTUllRIDARRÍA, Hrstona de OaJCaca ~4 tomos,
Oaxaca: Publicaciones del Gobienio del Estado, 1950-1956), La Restauracú5n de la
República '/ las revueltas de la Noria '1 Tu.xtepec, 1867-18?7 (19~6), IV, 1~7 ..
• CA.llLETON Buu, Porfirio Díaz: Dictator of Mtxíco (Ph1ladelph1a: J. B. L1ppmcott
José: BRAVO UoAJITE,

Cornpany, 1932), p. '.!02.
•.
.
•• La relaci6n del general Quiroga con Porfirio Díaz &lt;e discute ~ adc:l;3-11te. Se
contaba una historia en es tiempo de que Díaz aboro6 a NaranJo despucs de la
batalla con el reto de "Creía yo que los de Nuevo León eran valientes''. Se dice que
Naunjo contestó: "¿Cree usted que Julián Quiroga (oriundo de Nuevo Le6n) e,
de Oax.aca?'' SANTL'GO RoEL,, Apuntes paro la hütorio de Nuevo León ( 2 tomos,
Monterrey: sin nombre de editor, 1938), 11, 78.

634

el informe a Díaz. Si Díaz, en el contrario, hubiera conducido las tropas en
ese encuentro el informe habría sido superfluo en tanto no había nadie a
quien él estuviera obligado a informar. Naranjo se encontró solo en eJ campo
de batalla, pues, como el mismo Tre"iño infom1ó a Díaz " ...si el general
[Naranjo] no fue auxiliado oportunamente por t&gt;I grueso de la columna, fue
pot"quc no llevaba orden de empeñar combate decisivo, simplemente de reconocer y tirotear al enemigo" .u
Icamole fue entonces un encuentro donde un subalterno porfiriano tuvo
órdenes de no entrar en eombate. Comparando Ja lista de bajas de Naranjo
y Fuero, Carreño concluye que "es imposible declarar que el resultado de
aquel combate fue un completo triunfo para eJ defensor del gobierno del
presidente Lerdo, aunque menos para Naranjo". 12

Hay dos motivos par que los historiadores han creído que Díaz estuvo pre~ente en la Batalla de Icamole. Primero, el informe de Fuero, que atribuía
a sí mismo una victoria sobre Díaz, se hizo público y fue ampliamt'nle conocido antes de que Díaz estuviera en situación de modificar esta interpretación.
Segundo, Díaz nunca negó su presencia en lcamole. Las oportunidades que
tuvo para negar una derrota personal fueron muchas, principalmente en las
varias historias de la época y en las biografías que le fueron presentadas para
su corrección personal antes de ser publicadas. La obra de .Bancroft fue
una de esas.13 La de Hemindez, Un pueblo, un siglo y un hombre, publicada
.-a 1909 y dedicada a Días fue otra. 14 Sus pretensiones de haber estado al
mando en Icamole se hallan solamente en su hoja oficial de servicios, que
muchas veces fue impresa durante su administración. 15 Más importante que
t'stas es un ejemplar de la misma corregida con eJ puño y letra del general
Díaz. Sin corregir queda la penúltima anotación, que rei.a así: "la batalln

n Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 20 de mayo de 1876, APD, XII, 331. Sí
existe el documento en manuscrito en El Archivo General del Estado de Nuevo León,
Sección Histórica, Ramo .Militar, Caja 1876, expediente Naranjo.
u CARREÑo, APD. XII (notas), 17-18.
1ll Cfüío Villegas dice que una traducción al español de la biografía de Díaz por
Bancroít "fue sometida a la aprobación de Porfirio Díaz; quien envió una lista de
correcciones", que se conserva t•n la Librería Bancrof1. DANIEL Cosfo VrLLEOAs, "Se·
b.utián Lerdo de Tejada, mártir de la república restaurada''. Historia Mexicana, xvn,
2 (octubre-&lt;fü:iembre 1967), 186.
" Carleton Beals desnibe a Hernández como a "elogia dar a sueldo", autor de
un libro "entre los enviados alrededor del mundo en todos los idioma., para formar
la opini6n en el extranjero de Díaz y de México". Op. cit., p. 272.
,. FoRTUN1,To Hus,bou, Un P1ieb/o, un siglo y 11n hombre (México: Imprenta
de Ignacio EscaJante, l909), pp. 359-365.

635

�de Icamole, Porfirio Díaz al mando, 20 de mayo de 1876, contra el General
Carlos Fuero" .1 6
;_ Por qué Porfirio Díaz prrrnitió que una derrota se registrara contl"a su
no~bre por una bacalla en qur él no estaba al mando, y ni siquiera prese~_te?
Es sencilla su respuesta. Una vez tjue Díaz llegó al poder nunca volv10 a
rd('rme a su carrera de rebelde. Procuró sanar las heridas de la lucha
f rarcionaria. Se situó por encima ele las organizaciones de partido que habían
mantenido los trastornos internos de México y alabó el patriotismo dondequiera que lo hallaba.17 Esa parte de su propia carrera_ tocante a la resist:ncia
rc:-publicana contra b Intervt&gt;oción Francesa la publicó ru su_s memorias _Y
raras ve-ces hizo mención al perío&lt;lo entre 1867 y 1876. Dcsmenhr su prcst'neta
en Icamole habria dado origen a investigariones y a discusiones. Estas tenían
que evitarse con miras a la unidad y a la estabi!i~ad ~lítica: d_cspués de
1876 Díaz no se interesó en dar lecciones sobre ehnentes msurrecciones.
Esta reseña de la evolución de la historiografía de kamole se completa con
dos rdatos importantes: el de Daniel Cosío Vílkgas y el de Angel Taracena,
únicos historiadores que han usado las pub.lkal'iones de Carrcño para la
campafia del nore~le.
Cosío Villegas describe la batalla de kamole es&lt;"ncialmente como lo hizo
Fuero, a excepción de 4uc el encu&lt;"ntro es colocado correctamente entre Fuero
y Naranjo en Puerto del Indio. Pero Cosío Vilkgas confunde los acontc•
cimientos al decir que las fuer7.as porfiristas llegaban a 1,500, cuando no
sabemos de cómo esas fuerzas estaban divididas entre Naranjo. Treviñn Y
Oiaz.1" El general Fuero &lt;"n realidad sólo luchó contra una pe&lt;1ucña partida
de los l,500 porfiristas, los directamente bajo el mando del general Naranjo.
Luego de rsta versión es cuando Cosío Villegas introduce el infonne de
Naranjo: "Francisco Naranjo. quien mandaba en jefr las fuerzas rebeldes,
intentó dar una versión distinta ..• Naranjo no quedó satisfecho de la modestia de su comisión [reconofer y tirotear al enemigo], cumplida al desplegar
a Fuero todas sus fuerzas." Notando que "los adversarios apenas ll~aban a

1,000 hombres y que los suyos eran más" ( que ~o era cierto ni d'~jo eso~ Y
que tenía la ventaja de que aún no eran descubiertas sus tropas, no resiste
1• Este docum&lt;'nto pertenece a la K•ñora María Thércse Gatouillat De Diai Raigosa,
la esposa del nieto del general Día.z, quien hondadosamcnte pc~itió a este investi~a?~r
leerlo ron detenimiento. Es similar al que está en la Colecc10n General de Porímo
Díaz en el archivo documental de la Universidad de las Américas ( 1, 333), salv,,

que c-stá corregido a mano.
11 Uno puede notar sus elogios públicos de Benito Juárei y los bo~ores colmados
sobre Scba.sóán Lerdo de Tejada en sus funerales. para los cuales D1az orden6 los
arreglos.
11 ¿ Tomado del informe de Fuero? De

636

treS a

seiscientos es más probable.

la tentación", de ordenarles que se levantaran y dirigieran nutrido fuego sobre
Fuero. Fue entonces cuando Fuero cambió su frentl', "razón por la cual
fNaranjoJ decidió retirarse". En el relato de Olsio Villegas la batalla fue
decididamente una derrota porfirista.
Cosío Ville~as también afirma que "Naranjo no í'chaba de menos el
apoyo que debían haherlc prestado las fuerzas muy próximas de Treviño y
las de Porfirio, apenas algo más distantes". El autor no explica por qué las
fuerzas de Treviño y Dbz debían apoyar a fa.e¡ de Naranjo, por qué Díaz
tenía que resistir en Puerto del Indio, o en cualquier otra parte del norte.
El que Díaz no lo haya hecho y el que sus subordinados se retiraran de 1ma
fuerte escaramuza. y partirnJannf'nte el que Díaz después de eso dejara el
leatro de operaciones norteño, son las pruebas de que Díaz perdió )a batalla
y la campaña. Fue entonres, insiste Cosío Villegas, "solamente después del
fracaso de Icamole'' cuanJo Día1. se con\'enció de la necesidad de regresar
al sur.1 11
La versión de Ano-el Taracena es un tanto mejor y también peor que la
de Cosío Villcgas. Tara.cena reconoce que Naranjo pe~eó solo contra Ftwro
en Puerto deJ Indio, pero ag¡-ega erróneamente que la batalla tuvo lugar
porque la brigada de Naranjo fue sorprendida por los de Fuero. 2º El parte
de Naranjo claramente dedara que envió al coronel Hinojosa con una pa.
trulla para "cscaramtt7..ar con el enemigo" y atraerlos a un lugar para ser
observados. Naranjo declara que la fuena de Fuero estaba atraída directamente ''sin saberlo a diez pasos de la mía". De esa forma Naranjo quiere
decir que fueron las tropas gubernamentales, no las porfiristas, Jas que fueron
sorprendidas. Comparando los documentos podemos conjeturar que ninguna
cie las fuerlaS fue sorprendida.21
El relato de Taracena, aparte de este error, deja otra mala impresión.
Señala que después de la batalla "don Porfirio considera que su presencia en
Oa.xaca y Puebla sería más necesaria; por lo que deja en Monclova a los
generales Treviño, Naranjo, Charles, y otros más y confía al generaJ Manuel
González la tarea de dirigir los elementos reunidos en el norte y llevarlos hacia
el centro del país''. 22
,. Cosio

La república restaurada, pp. 874-877, 892.
Porfirio Díaz (México: Editorial J-w. de la ierie Figuras )'
,pisodios de la historia de },léxico, núm. 88, 1960), p. l05.
:n Informe de Naranjo, Gerónimo Tmiiio a Porfirio Díaz, 20 de mayo de
1876. APD, XII, 329-331. Cf., informe de Fuero, loe. cil.
:s TARACENA, ú,c, cit. Quevedo y Zubieta usa la misma frase, of,. cit., p. 241.
Los dos parecen haber sido tomados al pie de la letra de CoSiiles, op. cil., XXII,
781-782.
VtLLEGAS,

:. A:-IGF.L TA.RACRNA,

637

�En realidad Díaz antes de dirigirse al sur dividíó sus fuerzas entre Treviño,
Naranjo, Charles y Vara pai:a una continuada guerra de guerrillas. en el norte.
Por su parte el general González que estaba guarneciendo Matamoros dejó
esa ciudad el 18 de mayo, el día anterior a que las fuerzas federales de
avanzada del general Escobedo retomaron dicha ciudad. Luego de dejar
Matamoros, González condujo sus fuerzas haci¡¡ el sur, por la serranía huasteca,
sin incorporar a su mando ninguna de las tropas que habían estado con Díaz
en los alrededores de Monterrey.
Este e:,tudio se concluye que las fuerzas impresas poco aportan al significado
de Jcamole en la campaña del noreste, y nada al entendimiento de la campaña
del noreste dentro de 1a Insurrección de Tuxtepec. La evaluación de la
batalla de Icamole oepende de por qué estaba Díaz en Icamole el 20 de
mayo. Para ello, es necesario considerar toda la estrategia de la campaña
del noreste y cómo ella se relaciona con la estrategia nacional.

LA

TRAGEDIA DEL NORESTE

Implícito en todo relato de 1876 es que 1a estrategia tuxtepecana fue a armar

las fuenas porfiristas wn lla riqueza de Matamoros y luego convergir sobre
Monterrey, seguido de Saltillo, San Luis Potosí y finalmente 111, capital. Tanto
como la campaña de Matamoros a Icamole terminó en dispersión y que
Díaz entonces abando,nó el norte para acaudillar las fuerzas del sureste, los
historiadores uniformemente han concluido que la estrategia de marchar a la
capital por la meseta central se fracasó. Y por eso, se fracasó también
la campaña noreste poñuiana.
Es claro por qué los autores de estos relatos suponen que la estrategia
porfiriana era de marchar sobre la capital, capturando las ciudades mayores
al pasar. No sólo era esta estrategia aparentemente obvia, sino que Díaz
mismo estaba diciendo a mucha gente que pensaba hacer exactamente eso.
Dfaz en 1&amp;76 estaba diciendo, a mucha gente, que después de adquirir materiales de guerra en Matamoros pensaba "comenzar una seria campaña contra
las guarniciones de Monterrey, Saltillo, San Luis- y la capital", e historiadores
subsecuentes le han tomado la palabra.
Las primeras declaraciones de Díaz uo son explícitas respecto a la dirección de sus movimientos pendientes. A los cinco días de haber capturado
Matamoros, Díaz escribió al principal general porfirista de su estado natal
Oa.'Xaca, que babia ocupado Matamoros "eon pocas pérdidas. de mi parte y
también pocas del enemigo. Desde luego me ocupé en organizar con mis

638

elementos propios y los conquistados, una rolumna que llevaré hacia el
interior compuesta de dos mil quinientos a tres mil hombres" .2ª
Exceptuando el temor de que el correo pudiera ser interceptado, Díaz
pudo haber sido más franco con un partidario militante que tenía necesidad
de saber sus planes. El 11 de abril Diaz escribió a Emiliano Martínez en
Nueva Orleans la misma informaci6n, otra vez omitiendo la dirección precisa
de la marcha pensada?' Luego el 14 de abril Díaz informó a Romero
Ancona no solamente que marcharía tierra adentro, sino también que unirla
las fuerzas en Nuevo León, "abriendo ya una campaña formal sobre las
plazas que ocupa el enemigo entre ésta y la capital".u Cualquiera que haya
sido el grado de confianza, el riesgo de intercepción también se hallaba
presente.
Por la segunda mitad de abril no hizo caso de precaución alguna. El 20
de abril un comerciante en Matamoros escribi6 aJ general Díaz objetando los
términos de pago ofrecidos a su establecimiento por mulas y caballos entre.
gados a Jas fuerzas porfiristas. Dia2 ordenó a la tesorería que pagara al
interesado en cuatro abonos mensuales de la renta de la aduana en La.redo
"después de ocupada Ja plaza de Monterrey". 28 Uno quisiera saber si al
comerciante se le había dado información acerca de Monterrey. Entretanto
Estanislao Hernández, empresario de Monterrey, buscó por correo un certificado de Díaz que protegiera de otros porfiristas -sus artículos en embarque.
Díaz le contestó el 22 de abril que no era necesario protección contra los
porfiristas, pero que de todas maneras "para tranquilizarlo, le manifiesto que
dentro de breves días emprenderé mí marcha hacia esa ciudad, y que mi presencia en ella es la mejor garantía que puedo ofrecerle sobre que su casa y
persona serán respetadas".27 Un modo casi certero de hacer que se diera
cuenta de sus planes el gobierno era revelarlos a los comerciantes descontentos.
A amigos y a agentes se les proporcionó la misma información. Díaz- escribiósu agente confidencial, P14cido Vega, eJ 22 de abril, que "dentro de dos
días a más tardar emprenderé mi marcha para Monterrey". 28 A un amigo
en Veracruz una semana después Díaz escribió que había dejado Matamoros
''con dos mil hombres y voy sobre Monterrey". 2 º Eso fue escrito el día antes
de que Díaz cambiara todo su plan de campaija.

ª

» Porfirio Díaz a Fidencío Hernández, 7 de abril de 1876, APD, XII, 160.
u Porfirio Dí.u: a Emiliano Martínez, 11 de abril de 1876, APD, XII, 183-184.

u Porfirio
,. Antonio
223-224.
n Porfirio
'" Porfirio
'" Porfirio

Díaz a Romero Ancon:a, 14 de abril de 1876, APD, XII, 202-21}3.
Guerra a Porfirio Díaz y contestaci6n, 20 de abril de 1876, APD, XII,
Díaz a E~tanislao Hem!ndei, 22 de abril de 1876, APD, XII, 240.
Díaz a Plácido Vega, 22 de abril de 1876, APD, XII, 239.
Díaz a Donaciano Lara, 30 de abril de 1876, APD, XII, 262-263.

639

�¿ Pensaba Díaz marchar sobre Monterrey? Enigmático es el caso del vicegobernador Ant.oine de Luisiana, a quien está dirigida una &lt;'arta que aparece
en los documentos de Díaz, fechada el 11 de abril. En esa carta Díaz declaraba
que bahía tomado Matamoros, y señaló que "dentro de breves días emprenderé mi marcha para el interior del país con una columna de tres mil hombres,
aproximadamente, con la que unidos a las fuerzas de los generales Treviño
y Naranjo, de Nuevo León, en número de mil hombres, estaré en aptitud
de emprender ya una campaña seria sobre las plazas de Monten-ey, Saltillo,
San Luis y la capital"?º
Francisco Cosmes cita una carta escrita desde Matamoros por Díaz, la
cual dice Cosmes que circuló en la prensa mexicana en mayo y que llevaba
fecha de 11 de mayo. Esa carta estaba también dirigida :i Antoíne. Conteniendo tasi la misma información, las cartas emplean, sin embargo, palabras
diferentes. Además, las tropas de Díaz se ajustan a 800, como lo sabría el
general Escobedo el 11 de mayo. El mensaje es el mismo: Díaz se uniría
con Treviño y Naranjo, asegurándole usuficiente fuerza para abrir una ver•
dadera campaña y avanzar contra Monterrey, Saltillo, San Luis y finalmente
contra la capital" .3 1
Es posible que la primera carta haya sido enviada con una honrada refle.
xión de las expectaciones de Díaz, y que la carta de 11 de mayo fuera la
misma, posfechada e impresa después de haber sido traducida al inglés y
retraducida. Las cifras pueden haber sido redactadas por periodistas guber•
namentales a fin de dar la impresión a los lectores capitalinos de que el
reclutamiento por Díaz no había tenido buen resultado. Sin embargo, en
ese caso, extrañamente escogieron la cifra indicada. Una mejor explicación
sería que Díaz escribió amhas cartas, la primera al vicegobernador norteamericano el 11 de abril y que reflejaba una temprana esperall7.a., y una segunda
un mes más tarde intencionada a caer en manos del gobierno. La evolución
de las cartas existentes y puede que haya habido otras -sugiere una reva•
!uación entre el 11 y el 20 de abril. Las cartas dicen demasiado: la estrategia
de la mesa central parece haber sido un engaño para despistar al gobierno.
Prueba de que el gobierno esperaba l:i estrategia central porfiriana se ve en
el refuerm de las guarniciones de San Luis, Saltmo y Monterrey en abril.3 2
Más directamente, Escobedo telegrafió a Servando Canales, gobernador de
Tamaulipas, desde el 11 de abril que Díaz "se dfrige de Matamoros sobTe
• Porfirio Diaz a C. Antoine, Esq., 11 de abril de 1876, APD, XII, 185.
11 CosMEs, op. cit., XXII, 779-780.
e Diario Oficial, 6 de mayo de 1876.

640

Monterrey con 1,500 hombres". 3~ Mientras tanto la prensa del gobierno
parndiaba Ja estrategia porfiriana: "[Todo el mundo] ... ahora contempla
a Porfüio Díaz, al general Treviño y a los otros prominentes jefes de la
revolución derramándose por estos estados y barriendo con sus victoriosas
falanges las 'insignificantes' unidades federales que guameccn las plazas de
Monterrey, Saltillo, Zacatecas y San Luis Potosí." 31
Aun hasta una tardía fecha como el 7 de mayo Escobedo telegrafió un
mensaje al ministro de guerra de que Díaz pensaba ocupar Monterrey en
tres días. 35 No hay duda de que el gobierno creía que la mira porfiriana
inmediata era el sitio de Monterrey.
Una con~rleración de la dinámica insurrecciona) del siglo XIX, de los
cuales se supone aquí que Díaz era maestro, confirmará que la estrategia de
la meseta central no era un plan viable ni realista después de mediados de abril
di:- 1876.

LA

ESTRA'l'EGlA NACIONAL

Hay dos fases en las venturosas insurrecciones deJ siglo XIX. La primera
consistía en la llamada propagandística a los jefes locales por sostener eJ
pronunciamieoto y su plan anexo, con el objeto de obtener un estado como
base de operaciones. La segunda fase de la venturosa insurrección implicaba
la concentración de fuer.t.as rebekles para proteger su base y confrontar la
fuerza gubernamental en wrn bataUa perentoria
Durante la primera fase los rebeldes eluden un choque frontal con fuerzas
gubernamentales. El prop6sito fue extender la conflagradón a todas las partes
del país )' desacreditar al gobierno con sólo continuar existiendo en oposición
obstinada. La actividad militar fue generalmente la de la guerra de guerrillas,
cuya función i:-ra demostrar que el gobierno no podía aplastar el movimiento.
Esto se usó entonces al hacer un llamamiento por más apoyo como prueha
de que el gobierno era menos popular que los que lo retaban.
Otro fenómeno que se podía reconocer transcurre concwTentemente con el
anterior. Mientras más contil1uaban su desafío al gobierno los rebeldes 1 y
esparcían más la insurrección, más represiva se volvía la política gubernamental. El gobierno de Lerdo en 1876 declaró la ley marcial en estado
xi El telegrama fue inmediatamente enviado a Díaz. Santos de la Garza y Gutiérrei
a Porfirio Díaz, 11 de abril de 18i6, APD, XII, 184-185.
11
~oruer1ir de Catorce (Tamauli~~! ' 26 de abril de 1876, tomado de un ejemplar
anterior del Boldln de la 3a. Dw1S1ón (del genera! Escobedo) y reimpreso en el
Diario Oficial, 6 de mayo de 1876.
~ Mariano Escobcdo a Ignacio Meji:i, 7 de mayo de 1876, reimp~o en el Diario
Oficial, JO de mayo de 1876.

6.J.J
H-41

�tras estado, decretó empréstitos forzosos, reclutó tropas mediante leva y finalmente recurrió a la censura de la prensa. Inteligentemente Edmundo Burke
observó que cuando los súbditos son rebeldes por principio, los reyes se
vuelven tiranos por política. Con cada medida los rebeldes convertían en
propaganda las restricciones gubernamentales. Las insurrecciones triunfantes
del siglo XIX en México siempre tuvieron organizaciones eficaces de .P:1"?·
paganda que hacían hincapié en el tema de la tiranía. La prensa de opos1c1on
al pr.esident.e Lerdo sirvió esta función.

"La existencia en la oposición obstinada,, era Wla táctica insu1Teccional
efectiva en cl siglo XIX y durante los años iniciales del XX, porque el
tesoro nacional nunca podía sufragar los gastos de la acción militar contra la
resistencia prolongada. Este fue sin duda el caso en la rebelión de Tuxtepec.
La incapacidad de pagar por más provisiones, sin decir nada de cu~rir la
no'mina militar, fue uno de los motivos principales por el cual el presidente
,
Lerao de Tejada no intentó levantar otro ejército más tarde en 1876, despues
de que el general Alatorte perdió el ejército del gobierno de Tecoac el. 16 _de
noviembre. Cuando el tesoro no pudo hacer frente a los gastos ordinanos
del gobierno, como pensiones y nóminas, sufrió aún una pérdida mayor de
prestigio y de apoyo.
En último análisis una insurrección victoriosa necesitaría ocupar la capital
de un estado para q~e el gobierno pudiera destinar dinero y milicias estatales
al movimien!O. Sin embargo, estaban guarnecidas las capitales de los estados.
Además cuando las fuer¿as gubernamentales estaban en zonas adyacentes, las
ciudades guarnecidas formaban el bloque sobre el cual podían se~ aplasta?:15
las fuerzas rebeldes. Por lo mismo, durante la primera fase de la msurrecc1on
los rebeldes se esforzaron mucho por enajenar la lealtad de los gobernadores
de los estados y de las unidades de las guarniciones a] gobierno. Esto era lo
que Díaz trataba de conseguir en Brownsvi11e y en Matamoros.
.
Cuando los rebeldes controlaban la capital de un estado y a un gobierno
estatal, empezaba la segunda etapa de la venturosa ins~ección. Entonces se
hacía necesario concentrar las fuerzas rebeldes de la region para proteger esa
ciudad de las fuerzas federales que se aproximaban. Los rebeldes podían
Juchar contra esas fuerzas en la ciudad que poseían, o usar esa ciudad
como base de operaciones y marcharse a otra parte para batirse con l~
fuena.s federales. Sin emhaigo, una batalla "perentoria" tenía que ocµrnr
antes de que los rebeldes pudieran marchar sobre la capital. En un período
tardío de la segunda fase, la insun-ección experimentó e! "irse a ~a cargada"
cuando los jefes locales y hasta personajes nacionales vieron_ ,el signo de los
tiempos y clamaron unirse a los triunfadores. En la losurrecc1on de Tuxtepe:
Oaxaca se convirtió en la base de los rebeldes; el
a la cargada" empezo

"me

a principios de noviembre, y la batalla "perentoria" tuvo lugar en Tecoac
el 16 de novíembre. Todo esto era lejos del noreste y mucho después de
abril y mayo cuando tuvo lugar la campaña del noreste.
A mediados de abril Je fue evidente a Díaz que Mata.moros era muy
pobre para servir de base de operaciones y mucho más importante, que ninguna capital de estado podía ser ocupada antes de la llegada de fuerzas
federales. Díaz sabia que era imposible, en esas condiciones, un enfrentamiento exitoso: la campaña del noreste no había entrado en la segunda
fase. Porfirio Díaz, que conocía estos patrones insurreccionales, no habría
planeado enfrentarse con Jas fuerzas gubernamentales en Matamoros, Monterrey, lcamole ni otro lugar del norte. El no habría iniciado una campaña
en }a meseta abierta, en un ataque violento sobre Ja capital, con las pocas
tropas a su disposición a fines de abril, sin una fuerte base de operaciones y
con la gran fue12a del general Escobedo concentrándose en su contra.
Para mediados de abril, sin embargo, se habían desarrollado dos condiciones
que forzaron a Díaz a tomar medidas. Primero, la campaña del sur había
llegado a fa .segunda fase mientras que 1a campaña del norte estaba aún
en la primera fase. Alguna decisión tenía que tomarse porque la situación en el sur estaba rápidamente desintegrándose en una anárquica serie de
rebeliones locales como las que caracterizaban el sur de México entre 1815
y 1820, y de nuevo entre 1913 y 1916. Segundo, para mediados de abriJ
una significativa fuerza federal se acercaba a la zona noreste de México,
donde Díaz estaba tratando de provocar 1a insurrección. Es dentro de estos
perímeu·os teóricos y estas condiciones que ha de colocarse la campaña por~
firiana del norte.

Si e] objeto de la estrategia del norte no era una marcha a la ciudad de
México a través de la meseta central, capturando las ciudades mayores de
paso, entonces ¿ cuál fue su objeto? Cosío Villegas escribió un excelente y
pequeño libro sobre la rebelión de la Noria, en el cual sostiene que la estrategia de esa insurrección había de causar wia desviación en el norte para
el gobierno, mientras que la rebelión Puebla-Oaxaca-Veracruz podía desarrollarse y con eJ tiempo marchar sobre la capital desde esa dirección. Las
razones de los infelices resultados, desde un punto de vista porliriano, son
complejas. Pero con respecto a Ja rebelión en el norte, su fracaso se basó,
según Cosío Villegas, en la carencia del liderazgo porfiriano --o la falta de
diversos jefes p~a sobreponerse a sus rivalidades--, en 1a incapacidad para
reponer armas y municiones y en 1a negativa del gobierno a dejarse desviar
del verdadero centro de la insurrección, que estaba en Oaxaca.36 Díaz sí fue

ª DANIEL Cosío VrLL&amp;GAS, PoT/irio Díaz en la Teuuelta de la Noria (México:
Editorial Hermes, 1953), pp. 168 - passim.

642
643

�al norte durante la rebelión de la Noria, pero sólo después de que la rebelión
en Oaxaca había sido aplastada por la concentrada reacción gubernamental
contra ella. Aunque Cosío Villegas no aplicó la lección de la Noria a la
insurrección de Tuxtepec, se presume aquí que Díaz sí lo hizo.
Porfirio Díaz eu la Insurrección de Tu.xtepec llevaba consigo diversas cartas
para jugar, dándole a él estrategias alternativas a seguir. Hermenegildo Ca.
rrillo había de pronunciarse en Puebla, y Donato Guerra en Durango. El
general Luis Mier y Terán estaba listo para apoyar la rebelión del sudeste
desde Veracrnz y Justo Benítez, secretario personal y gerente de negocios de
Díaz, haría lo que fuera posible en Oaxaca, Podía contal'se con Guerra
para que usara su influencia cerca de los jefes en el noreste. Se esperaba sin
duda que pudiera influir al genera] Sóstenes Rocha, el general más audaz
y temido en México y ahora enemigo poHtico de Lerdo desde su exilio a
Celaya en 1875, para que efectuara la defección de la guarnición clave de
San Luis Potosí. El general Vicente Riva Palacio había de provocar la
rebelión en Morelos. Ya se hallaban en rebelión los "cristeros" de Michoacán,
no por inspiración porfirista, pero no obstante ah.sorbiendo energías gubernamentales. Entretanto existía un partido porfirista bien desarrollado en la
capital de la narión compuesto de políticos, periodistas y abogados. El "directorio'' insurrecciona} en la cjudad de México, identificado por el periodista
porfirista Ireneo Paz, constaba del general Pedro Ogazón, Ignacio VaUarta
y Protasio Tagle, todos los cuales figuraron en el primer gabinete de Díaz.
Tempranamente en el año 1876 los generales porfiristas salieron de la ciudad
de México asignados a zonas donde gozaban adhesiones personales: .Juan N.
Mirafuentes, Vicente Riva Palacio, Hermenegildo Carrillo, Feliciano Chavarría, José Cosía Pont-ones, Aureliano Rivera, Isidro Montiel, Antonio Rodr\,auez
Bocarda, "y muchos otros". 31 Díaz pudo haber razonado que como el reclutamiento y el suministro eran en gran manera función de las cualidades de
mando y habían fallado en el norte durante la anterior rebelión de la Noria,
guiaría él mismo ese desarrollo en la rebelión de Tuxtepec. Los generales
Manuel Gonzáleb y Francisco Z. Mena acompañaron a Díaz a Brownsville.
La primera etapa de la estrategia nacional era arreglar cuantas insurrecciones
fuera posible.
La estrategia nacional global de la rebelión puede ser reconstruida. Probablemente ]as zonas de mayores ex.pec:ta.ciones a cuyo alrededor se había
formado una estrategia, eran las de Puebla, Durango-Zacatecas y TamaulipasNuevo León. Allí habrían de desarrollarse simultáneamente rebeliones, cap•
turar a los gobiernos de los estados y crear concentraciones de fuerzas sufílR.&amp;NEo PAZ, Algunas campai1as: memorias (3 tomos; 2a. ed.; Méxi-co : Imprenta
y Litografía de lreneo Paz, 1884.1885), 111, 359.
01

644

LA

ESTRATEGIA
.NACIONAL

una construcción
te6rica del plan
primaria de las
fuerzas porfirlstas
.rutas primarias~
rutas alternativas==~

l. Guade.lajara
2. San Luis Potosí
3. México

Matamoro
Monte"I"rey ,• - - •
Saltillo;
1

San Luis 1
'Potosi;
&gt;
Querétaro
\
'
México~.

La ruta. que ge.nerallllente

se cree que era el plan
de ataque del
General P-0r!irio Díaz

�cientes para enfren~e con divisiones federales. La parte norte de la estrategia
era que Matamoros había de servir de arsenal y depósito al norte para
abastecer a varios ejércitos que hostigarían a las ciudades grandes en esa región,
las aislaría de sus comunicaciones y las ocuparían de ser posible. Si las
unidades federales reaccionaban primero al núcleo rebelde del sureste y en
regundo término al núcleo del noroeste, entonces darla tiempo a los rebeldes
del noreste para establecer gobiernos estatales que pudieran sostener a los
ejércitos que marcharían a la ayuda de )as rebeliones en el sur. Podían
proveerse confrontaciones finales con los ejércitos gubernamentales más grandes
cerca del centro de la república.
Puesto que. nadie registró la estrategia cabal de la insurrección de Tmct:cpec,
puede haber errores de detalle en el esquema mencionado. El esquema, sin
embargo, sí concuerda con las habilidades de los porfiristas declarados, con
las lecciones de la Noria, con las oportunidades que se presentaron por las
circunstancias de 1876 y con la geografía. De aquí en adelante se hatá
referencia a este esquema, como la "primera estrategia nacional".
Varias personas estaban avisando a Díaz de que regresara al sur. Desde
marzo, Protasio Tagle, identificado por Paz como miembro &lt;le! "directorio
revolucionario", apremió a Díaz a que fuera al sur: "La falta de usted es
irunensa, la situación es inmejorable; no pierda un momento. Si hubiera
estado en Oaxaca todo se hubiera ganado." 38 Díaz contestó a una exhortación
similar de est.e modo: ". , .las indicaciones que usted me hace sobre lo importante que es el que yo esté en Oaxaca o Jalisco me satisfacen poco, en
primer Jugar porque, haciéndolo, reconcentraría la atención del gobiemo en el
lugar en que me encontrara, como porque si falto de aquí, la frontera sigue
impasible indefinidamente. Lo que se necesita e.s que la atención deJ gobierno
se divida lo más posible..." 39
Dos días antes de que se pronunciara Díaz el 20 de marzo escribió estas
líneas a Donato Guerra: ". _ .antes de una semana habré dado mucho que~
hacer al gobierno, llamando sobre mí a una gran parte de su atención y
esto, por lo mismo, dejará un poco desahogados a los amigos que operan en
los distintos puntos que están ya en lucha." •0
La estrategia del norte era claramente parte de la estrategia nacional en
1876, no una marcha sobre la capital desde el norte o un desacierto.
Si ésta era la estrategia nacional, había sorpresas reservadas para los que
hacían planes. Carrillo, Guerra y Rocha fracasaron en todas sus misioues. 41
• Protasio Tagle a Porfirio Díaz, 9 de marro de 1876, APD, XII, 48.
,... Porfirio Díaz a "El Gordo" (?), 19 de marzo de 1876. APD, XII, 90.
• Porfirio Díaz a Donato Guerra, 18 de marzo de 1876, APD, XII, 84.
41 Aunque Donato Guerra creía que era segura la adhesión de Rocha ("Creo que

646

ES~ADO

DE

t ESTADO
..,., •..
J.J/!,

V-.1.L::MC RüZ

ESTADO

DE PUEBLA

• Epatlán

1fi

R

EST,U)()

DE
GUEBaERO

ESTA.DO
DE

OAXAC!

Ji' • Jaz!llÍn
• Y8!lhuitlán

Ixtlán
•

~
G Oaxaca

------------.....:.~~\--------t
EL SURESTE DE MEXICO

en la 1nsurreeci6n de Tuxtepec

�Una docena de las rebeliones menores de distracción sí estallaron, pero ninguna, ni la. de González, Mena y Dfaz, bastó para ganar una capital de
estado. Sin embarg-0, por curiosas circunstancias, Ü.Lxaca. volvió a ser la base
rebelde en 1876, como lo había sido en 1871 cuando Félix Díaz, entonces
gobernador de Oaxaca, se pronunció contra e1 presidente Benito Juárez. Se
realizó la concentración de fuen.as en e1 sureste, y sí. ocurrieron confrontaciones
de las fuerzas federales y rebeldes en la batalla de Jazmín en Oaxaca y en
Epatlán en Puebla. Sin embargo, la fuerza federal no fue aniquilada en la
campaña del sudeste, y ]as fuerzas tuxtepecanas tuvieron que dividirse otra
-vez y volver a una etapa anterior del conflicto.
Brevemente }os sucesos en el sureste fueron estos: un desconocido coronel
Sarmiento se pronunció el 10 de enero por Díaz en Ojitlán, distrito de Tuxtepec en el estado de Oaxaca. El procedió a haéer marchar su pequeña
fuerza de guardias nacionales al estado de Veracruz. El intento fue un fracaso, como lo había sido el pfaneado levantamiento de Hennenegildo Carrillo
en Puebla. Sin embargo, en esos días un levantamiento puramente local en
]a sierra de Oaxaca contra el jefe municipal de Ixtlán se extt&gt;ndió en una
rebelión contra el gobernador del estado. José Esperón, que había enviado
tmidades de milicias a Ixtlán. El caudillo de la sierra, Fidencio Hernández,
que había combatido al lado del general Alatorre por Juárez en 1871 contra
Díaz ahora en 1876 aceptaba el Plan de Tuxtepec el 25 de enero y ocupaba
la ci~dad de Oaxaca dos días después. En una semana había extendido su
riña con un funcionario local a un reto directo al presidente de la nación.
Habiendo nombrado gobemadQr a Francisco Meijuero, Hemández tomó las
armas contra el general del gobierno de la Segunda División, Ignacio Alatorre. 42
)

En Ja batalla de Jazmín del 17 de febrero al general Alatorre se le hiw
retroceder con pérdida de la mitad de su ejército, pero con una pérdida
menor en llÚmeros absolutos que la sufrida por los rebeldes. Las batallas en
San Cristóbal y en el convento de Yanhuitlán entre Fídencio Hernández y
Diódoro Corella, recién enviado a reforzar a AJatorre, alternaron con negociaciones entre Alatorre y los rebeldes. Los rebeldes oaxaqueños buscaban la
defección de Alatorre. Rehusando eso, Alatorre ofreció presentar al gobierno
un convenio por el cual Esperón sería removido de la gubernatura de Oaxaca
a cambio del rechazo rebelde del Plan de Tuxtepec y el reconocimiento de
las autoridades federa.le.5. Se suspendieron las negociaciones. Parece haber
Rocha siempre nos ayudará de buena fe y sus i;ervicios nos serán de importancia".
Don:ito Guerra a Porfirio Diaz, 10 de febrero de 18i6, APD, XI, 310), su aliama
con el porfirismo era tenue.
.,. huRRJBARRL\., op. cit., pp. 150-163; Cosío V1u.EOAS, Ltt República restaurada,
pp. 809, 829-831.

648

querido el gobierno que Alatorre derrotara a la fuerza rebelde numéricamente
superior Y que im~usiera a Esperón al estado. Puede ser, sin embargo, que
fue Hemández qmen ~e negó a retirar su apoyo a la rebelión tuxtepecana.¼3
S~ lo que sea, el gobierno ordenó la terminación de la campaña o&lt;Lxaqueña
a fm de afrontar nuevos acaecimientos en Puebla y Veracruz. Alatorre retiró
la ~ d a Divisió~ de Oaxaca eJ 27 de mano. Los múJtiples puntos de rebelio~, que caracterizaban la insurrección de Tuxtc_pec aseguraban la continuacmn de la base oaxaqueña para el porfirismo.
Las sublevaciones que requirieron que Alatorre se retirara de Oaxaca fueron
las de Luis Mier y Terán en Veracruz y de José María Coutollenc en los
llanos de Puebla, Irónicamente, Mier y Terán, general porfirista declarado
de muchos años, se pasó la mayor parte de la guerra civíl sentado en
una prisión federal después de su captura en la batalla de Epatlán, en tanto
que el general Coutolfenc, cuya rebelión había empezado como una riña
local con eJ gobernador de Puebla, Ignacio Romero Vargas, se volvió un
tuxtepecano importante y leal. Las fue1:Z1S de estos dos generales aumentaron
en_ tamaño e importancia durante febrero, marzo y abril. El 24 de mayo se
umeron con las fuerzas de Fidencio Hernández y se batieron con la división
de Alatorre en San Juan Epatlán el 28 de mayo. Después de varias horas de
lucha los dos lados se retiraron con pérdidas terribles. Diódoro Corella.
el segundo general en el mando para eJ gQb.iemo, murió poco despué:i de
heridas sufridas ahí y Luis Mier y Terán, de las fuenas rebeldes fue hecho
prisiónero. La batalla significó desgaste a ambos lados dentro de la guerra
civil de 1876. El efecto inmediato fue la división de las fuerzas rebeldes.
Dentro de la estructura de los patrones insurreccionales establecidos aqui, Ja
bataJJa de Epatlán lanzó a la rebelión otra vez a la primera fase de la it1surrección, así como aseguró que Alato.rre no podía despojar a la rebelión de
su base en Oaxaca.
Puede mencionarse aquí otro encuentro entre las fuerzas rebeldes y las
federales, de los muchos que caracterizaron el sureste de México en la pri"El punto es dudoso. Compaxese Iturribarrl~, op. cit., pp. 164-171, y Cío Villegas,
La república restaurada, pp. 838-839. Iturribarría investiga alternativas, hasta considerando con particular cuidado la posibilidad de una conexión de partidos entre Ignacio
Mejía Y Fidencio Hemández, por la cual Alatorre podía ser perruadido a que sostuviera a Mejía para la presidencia en 1876 en contra de Lerdo. La teoría encaja
con el uso por Mejía de las fuerzas federales en Oa:xaca, que parecía favorable a
Hernández más que al lerdista Esperón. Cosío Villeg:u rechaza esto y ( con la
autoridad del peri6dico antilerdista el Siglo XIX) culpa del d~lome de las negocia.
ciones a Hernández, quien, sostiene Cosío, insistía en hacer honor a la promesa a.1
porfirismo. Las apariencias y la propaganda porfirista contemporánea favorecen a
Iturribarría, pero faltan pruebas.

649

�mera mitad de 1876. La batalla de Tulancingo en el estado de Hidalgo
ocurrió en junio, mientras que Porfirio Díaz t'l&gt;taba en camino al sur P~
tomar el mando. Después de la batalla de Epat1án y de la vuelta a m~v1mientos tácticos menores, otra concentración de fuerzas rebeldes comenzo a
jWltarse en el estado de Hidalgo. L~ generales Miguel Negre~e Y -~a~acl
Cravioto se habían pronunciado por el Plan de Tuxtcpec Y, teruan CJe~c1tos
desarrollándose en Hidalgo. Los generales Coutollenc y Hemande-z se unieron
a ellos, todos bajo el mando del caudillo de la sierra de Puebla, gener~I, J~n
N. Méndcz, recién nombrado por Díaz comandante supremo de los e1erc1tos
tuxtepecanos del este. La concentración es significativa en que aún cuando las
fucnas rebeldes ascC'ndíao a 4,000 hombres, to&lt;lavía eran incapaces de tomar
wia posición en Tulancingo, sostenida por 400 milicianos del estado_. El
problema era de Jirección, como lo bahía sido en el norte durante la msurrección de Ja Noria: ese grupo de hombres que se habían formado solos no
podían subordinar sus voluntades a un solo prop~ito. Mu~has ele esas tr~pas
re convirtieron en el núcleo slel ejército que Díaz condujo a Tecoac cinco
meses más tarde.H
Siete meses antes de Tccoac la posición de Díaz era menos pr?mete~ora.
Ixsdc el comienzo de la N'belic',n el buen resultado de la estrateg1a naaonal
primaria dependía de dos factores. El primer facto~ era ~ naturale-La de la
fue 17.a insurgente en el norte. Aún ante~ de que D1az sa.l.ie~::i d:- Ma~oros
el 25 d&lt;' abril, habría subido que la estrategia norteña pnman~ habia fracasado. Aún carecía de un gobierno estatal como base de o~rac1~nes. Nece·1 b
la adhesión de Canales en Tamaulipas, que habna dictado una
s1 a a, O •
d f .,
cone,clón con tos ejércitos del sur a través de Hidalgo, o una e ecc1on_ en
Monterrey, para una eone.xión con la rebelión occidental. Para cual~,w~a
de esos acontecimientos Díaz necesitaba fonnar rápidamente un fuerte e1erc1to
en Matamoros. Díaz probablemente pensaba pronunciarse en e) n_orte al
mismo tiempo que sus correligionarios en el sudeste, o poco dcspues. Que
110 se haya pronunciado antes del 20 de mano indica el grado de su fracaso;
El ejército tuxtepecano norteño se desarrolló l~tament:, y n,unca ~lcanzo
dimensiones suficientes para una lograda estrategia nortena. Diaz sabia esto
ya cuando salió de Matamoros el 25 de abril.
El segundo factor para la estrategia norteña primaria estuvo entcramen!e
en manos del presidente Lerdo y su ministro de Guerra, general Ignacio
.. Fidencio Hemández sLn embargo, salió de Tulancingo con 1,500 hombres Y gran
cantidad de armamento 'sólo para perder todo unos pocos días después. en la batalla
de El fortín al general Sánc-hez Rivera. E~tos aspectos de la campana ,del este Y
ta del sudeste son tratadaJ en lturribarría, op. cit., pp. 177-180, y en Cosio Villegas,

Mejía. Si hubiera decidido ,olocar la mayor parte de sus recursos a disposición
de los generales federales que oprraban en l'I sudeste, entonces habría sido
viable la campaña norteña. Decidieron, sin embargo, operar inicialmente
contra los rebeldes norteños. Retirando fuerzas de Michoarán, qur- presentaban una continua hostilidad y depredaciones sin amenazar directamente al
gobierno -ya que esa rebelión católica no había logrado atraer el apoyo
narional- tres columnas separadas se dirigieron al norte a principios de abril
bajo el mando del general Mariano &amp;cobedo. Día:, sabía de esa decisión
gubernamental antes dl" salir de Matamoros el 25 de abril, y por lo tanto
no era viable la estrategia nortciia primaria
Por estas dos ra2ones, la incapacidad para formar un gran ejército en el
norte' y la decisión gubemamental de operar primero en el norte, las cuales
eran del conocimiento de Díaz antt'S del 25 de abril, puede concluirse que no
fue la batalla de kamole la que destrnyó la estrategia norteña o la que
influyó en Díaz para unirse a las fuerzas del sur.

Díaz habría reflexionado sobre la posibilidad de- estos nuevos acontecimientos. pues esa había sido fa. lc&lt;:dón de la Noria. Su plan de mediados de
abril estaha por lo tanto predeterminado. Pondría en operación una estrategia
riorteña secundaria. Continuaría formando nuevos puntos de rebelión haciendo
tanto ruido, atrayendo haria sí &lt;·uantos soldados federales como pudiera.
Entonces Dí::iz iría a dirigir las insurrec&lt;·iones y operando en otros teatros.
Hasta mediados de abril esos teatros podían haber i,ido o su regi6n natal
en d sudeste o l.1. región de Zacatecas-Durango, donde operaban Donato
Guerra y Pedro Ga1ván.
Podría pcnnitirse en este punto una digresión. Puesto que el gobierno
eligió tratar primero con la rebelión del norte y Díaz de hecho sí unió !as
fuerzas en el sudeste y después de destruir Ja Segunda División del gobierno
en Tecoac, ocupó la capital, cabría preguntar si era S..'lbia la estrategia LerdoMejía-Escobedo. Como parecía la situación a mediados de abril la decisión
fue buena. Díaz había hecho mucho ruido en el norte. Los comandantes del
gobierno en esa región estaban pidiendo refuerzos. Un fuerte golpe contra
el ejército del caudillo en jefe podía quebrar el espíritu de la rebelión. Ningún
gran general se había unido a Ja rebelión en el sudeste. No podía esperar.;c
que causara problemas serios en fecha próxima y el genera] Alatorre, aún
en cortas raciones, prost'gnía con gran vigor en ese teatro la guerra. Si los
historiadores han tratado con dureza a Lerdo por mala distribución de recu~os enviando tanta fuena al norte y permitiendo que se desarrollara una
insurrección de las fuerzas del sudeste, puede uno imaginar que el juicio histórico sería aún más duro si se hubiera concentrado en el sudeste y hubiera
tenido buen éxito la estrategia norteña primaria de Díaz.

l..a rt pública rtslaurada, pp. 839-84 7.

650

651

�La estrategia ,iorteiía secundaria.
Cuando Díaz salió de Matamoros el 25 de abril, sabiendo que hab'ia fracasado la estrategia norteña primaria, era para poner en práctica la estrategia
norteña secundaria. Si la estrategia norteña primaria puede haber incluido
el asalto de Monterrey la estrategia secundaria sí que no. Como se ha señalado, semejante campaña habría requerido una concentración de fuer7as
que no estaban listas ni eran bastante grandes para afrontar las fuerzas
conducidas po, Escobedo. Díaz tenía otras b.-es disyuntivas y oti·a vez la
elección dependía de lo que hiciera Escobedo. Si Escobedo hubiera optado
por usar sus fuerzas para refo17..ar las diversas guarniciones del norte en
un intento de aislar a Díaz en Matamoros y de sofocar ]as rebeliones norteñas
menores con fuerzas tácticas, Díaz saldría a combatir esas fuerzas. Si Escobedo
había de conducir o enviar una sola columna contra él, podría esperar
destruirla en una operación defensiva en Matamoros. Si Escobedo había de
dirigir una campaña mayor contra Díaz, entonces la mejor defensa táctica
en la estrategia norteña secundarfa era dividir fuer.ias, evitar un combate y
no librar más que escaramuzas. Esa táctica obligaría al gobierno a dividir sus
fuerzas y a reforzar todo puesto y a defender toda población, mientras que
los tw..--repecanos hostilizarían las comunicaciones y lineas de abastecimiento
del gobierno. Esto es, era la estrategia norteña secundaria crear en el norte
tantas guemts de guerrillas diversionarias en una escaJa tan grande como
fuera posible.
No era inmediatamente claro desde Matamoros lo que haría Escobedo. La
peor contingencia para Díaz ha de haber sido que Escobedo guarneciera
Monterrey, convirtiéndola en aduana y aislando a Dfaz en Matamoros.~ 5 Así
Díaz dividió su fuerza en columnas y marchó de Matamoros hacia :Monterrey.
Escobedo pudo haber optado por esperar a Díaz en Monterrey. Sin embargo,
había disensión en el cuerpo de oficiales federales: era mejor que se les
enviara a campaña. Lerdo necesitaba un pronto triunfo en el norte para
concentrar un golpe final sobre los rebeldes del sur antes de )as elecciones
&lt;lf'J verano. Y era militarmente deseable enfrentarse con Díaz antes de que
dividiera sus fueT1.as para dispersarlas. Por todas estas razones Escobedo salió
a batirlo.
Que Díaz no quería entrar en batalla con toda la fuerza federal está tan
cJaro en el registro de esos acontecimientos como en la teoría antes mencionada .
.. El cónsul norteamericano en Matamoros infonnó a Washington que "todo el
mundo tenía entendido que el plan de Escobedo era esperar el ataque de Díaz en
Monterrey. RICHARD BLAIN McCoRNACX, "Porfirio Díaz en la Frontera Tejana, 18751876", Hutoria ~exicana, V (enero-mano, de 1956), III, p. 397.

652

:La\ CAMPARA. DEL NORESTE
La Ruta del General Día&amp;
l. Brownsville
2. llataaoros
3. Ch.arco- Az;ul
4. Be;ynosa
5. Caaargo
6 • .IUer-

7. Los Aldaiaas
8. !t!ojarras

9. Charco Escond.id~

10. China
11. Linares

COABUIL&amp;.

12. General Terán
Lr1 Ruta del General

Escobedo (- - -)

llonclove

llonterre;r
13. Carral'9'014-. General i'revirI
6. Mier
por el rio a

.Vatuoroe

l

I

e- --

Montel'1'87

'

--•13

�1

1

11

La opini6n de Naranjo el 26 de abril fue que Díaz debía atacar Monterrey
inmediatamente; si Escobedo hubiera llegado, las fuerzas federales sa1drían
de la ciudad para .librar batalla, la cual ganarían los tuxtepecanos, o si
Escobedo no bahía llegado aún, la guarnición huiría a Saltillo, dejando la
ciudad a los tuxtepe.canos.¼ll El general González esperaba batalla y victoria.
Desde Matamoros escribió el primero de mayo a Díaz, entonces en marcha:
"si usted tiene, como yo espero, un triunfo en Nuevo León, me bastará con
400 hombres para las atenciones del se1vicio en el distrito del norte" ... El 3
de mayo Naranjo comunicó que tenía información de que Escobedo estaba
casi listo para salir de Monterrey con 3,000 hombres que no podian resistir un
ataque tuxtepecano durante media hora. iS Estas no eran, sin embargo, las
opiniones de Díaz.

1
1I
1

En el pueblo de Mier en el Río Bravo, Díaz celebró consejo de guerra
el 19 y el 2 de mayo. Ahí dijo a sus subordinados que habría un cambio
de estrategia. No está claro en los documentos de Díaz C'Uá1 sería la nue-va estrategia. Treviño, que había estado en Mier y por ello estaba enterado secretamente del nuevo plan, recomendó a Díaz el 3 de mayo que
Díaz se situara en el pueblo del general Terán, que estaba entonces ocupado
por Pedro Martínez, general federal con una fuerza estimada en 400 hombres.
No está claro el objt"to de] movimiento; pero Treviño esperaba que ''el golpe
decisivo" se diera a las fuerzas federales en unos cuantos días, y aseguró a
Díaz de que las móviles fuerzas porfiristas podían intervenir si Díaz fuera
perseguido. Al mismo tiempo recomendaba hombres que ayudarían a Díaz
tanto en Linares, más al sur ( ! ) como en Matamoros al este ( !!) . Agregaba
que ''todo lo demás que como consecuencia de un movimiento de retroceso
ayuda a la penetración de usted". ( ! ! !) • 9
Los tres lugares indican tres planes diferentes: un ataque contra Monterrey
desde Terán, es decir, una "penetración a la meseta central; una penetración
desde Linares a la sierra huasteca, o una 'retirada' a Matamoros. Díaz mismo
escribió el 3 de mayo que estaba en camino a. Terán y que Treviño sabría
a la hora de la llegada de la carta si Escobedo marchaba al norte al Río Bravo
o en la dirección que llevaba Díaz: " ...si lo primero, debe usted hostilizarlo
enérgicamente por vanguardia para hacer pesada su marcha e impedir que
me alcance; y si lo segundo, protegerme con caballería para situarse en Terán
o sea La Mota para llamarlo a dicho lugar y allí decidir". 50
1
1

1

1
1 ¡1

1

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1

1

1
\

••
"
'"
'"
..

Francisco Naranjo a Porfirio Díaz, 26 de abril de 1876, APD, XII, 256.
Manuel González a Porfirio Dlaz, lo. de mayo de 1876, APD, XII , 271.
Francisco Naranjo a Po.ñ.trio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 280.
Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 276-278.
Porfirio Díaz a Gcrónimo Treviño, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 278.

en ~:m.:~as !untasd, lasD
. ~ ,indican que 1a batalla no había de evitarse pero
erzrunos e raz mas que en I d E be
,
h b"
fi
d
os e seo do y después de que
es~a~e;
o da Escobedo a perseguir por las secas llanuras. Además Terán
• • SJ a •a
e manera de brindar a Díaz alternativas entre 1a: cuales
deodir: . podJa huir al sur, retroceder a Matamoros o atacar Monterre Ha
probabilidades de que la naturaleza del avance de Escobedo deternunY: ,Y
el plan.
ana

-~rz:

El general Mariano Escobedo salió de Monterrey entre 2 500
3 000
hombres el 3 de mayo, dejando como 1,500 hombres de aqueU; ciud~d bajo
el mand? de Carlos Fu:ro. Escobedo marchó al noreste por Cerralvo a Mier sobre. el Río Bravo y de no allí abajo hacia Matamoros. Los generales Martínez
Quiroga con 900 de caballería habían arroiado a Tre ·N
.
y
C rraJ
I
J
vino y a aranJo de
_e
vo ,e 4. de m~yo. s1 Mientras tanto Díaz no había ido al sur a China
m a Teran, s1~0 mas bien en Tecometes (4 de mayo) se había de viad
1
este retr°&lt;:edido a Mojarras (6 de mayo)
a Charco Escondido
es~da
0
de Tamaulipas (8 de
)
·
d
'
·.,
mayo , cammo e Matamoros. Pronto Naran·o
Trevino tamb1en se movían hacia el este por la ribera rumbo M
J y
y ·
E
a
atamoros
d n;;~ntras scobedo ocupaba Mier el l O de mayo, la artillería y Ja infanterí;
e Jaz entraban a Matamoros_s2 Habían cambiado de Janes otra vez los
tuxtepecanos.
p

y

y

a:1

El nuevo plan era encontrarse con Escobedo en Matamoros. E1 7 d
.
el general Naranjo escribió que correspondencia capturad • dicab e maEyo
bd
b'
.
a m
a que s-

chan do. En e f ecto
Esc~bedo -~egrafi~ ~l ministro de guerra el 7 de mayo que aqueJla mañan:
hab1a recrb1do notic1a de sus exploradores de que los porfiristas habían regresado a Matamoros. 53
eo e o sa 1a de la retirada a Matamoros y si&gt;m,,,-&lt;&gt;

~o- mar

Narai_ijo esperaba que Escobedo avanzara río ahajo desde Mier, pero tal
vez hacia el este de Gerralvo ~ Los Aldamos, con otra columna marchando
paralela desde_ Cadereyta y el general Martinez desde T erán. Le entusiasmaba
u_n enfrentamiento completo en Matamoros, y añadía que "necesitamos no
solo recha7.ar a Escobedo, necesitamos derrotarlo..." :;4

El general Jes~ Toledo cl mismo día escribió que Matamoros "es donde
[Escobedo] perdera por completo".55 No sueo sino hasta el 6 de mayo el
"' Mariano Escobedo a I
· MeJ1a,
., 7 de mayo de 1876, Diario Oficial, lO de
gnaCJo
mayo de 1876.
.. Mariano Escobedo a I
· M ., 10· d
gnacio
eJ1a,
e mayo de 1876, Diario Oficial. J 5
de mayo de 1876.
•
.. Mari.ano Escobedo a Ignacio Mejía, 7 de mayo de 1876 Diario o¡· ·
de mayo de 1876.
'
tcial, 11

" Francisco Naranjo a Porfirio D.í.az, 7 de mayo de 1876 APD XII 302 303
., Jesús Toledo a Porfirio Díaz, 7 de mayo de 1876, APD,
303~
•
·

XJi,

!

654
1

655

1

1

1

il:
1

LI

�general Gow.ález de la nueva estrategia. En su carta a Díaz el 7 de mayo
informó a su jele que "hoy a las siete de la mañana han comen1:a&lt;lo los
trabajos de reparadón en la fortificación:\11 Si Oí~ se hubiera dec~~ido m~s
temprano sobre la defensa, a González se Je habna ordenado fortificar mas
temprano. Y si Díaz hubiera solamente decidido inducir a Escobedo a que
se aJejara otra vez de Monterrey antes de que Díaz fraccionara otra vez su,;
fuerzas. no habría necesitado emplear tiempo y recursos preciosos fortificando,
labor qur; procedió a toda prisa hasta por lo menos el 16 de mayo.
Había buenas razones para que Díaz retrocediera a Matamoros para una
batalla defensiva. La ciudad reprcsentaha una buena posición defensiva contra
fuenas superiores, y la marcha allí era más corta para Díaz que para Escobedo,
el cual cansaría a sus fuel"l.as y alargaría sus líneas de abastecimiento. Uno
imagina, sin embargo, qu&lt;' fue la adversidad, no la estrategia, lo que dominó
la decisión: las fue17..as porfiristas a fines de abril y principios de mayo
experimentaron una gran disminución por la deserción. Desde el 20 de abril
Carlos Fuero tele¡.,rrafió al ministro de guerra que los soldados en Matamoros
reclutados por Díai el 2 de abril estaban desertando y uniéndose al oficial
dd gobierno teniente coronel Arroyo en Mier, quien entonces tenía 200
hombres. 1·• El 10 de mayo cl siguiente artículo apareció en El Federalista,
enviado dt'Sdt' Matamoros: ''El 25 del próximo pasado abril salió de aquí
el ~reneral Porfirio Díaz, con 1,500 hombres poco más o roen~, de las tres
armas, con rumbo a las villas del nort&lt;' y según se deda. para 1r hasta Monterrey; desde el momento qne pensó salir de esta plaza comenzó a dispersárscle la gente al grado de quedar su ejército reducido a 800 hombres, cuando
Jh..-gó a Camargo distante 40 leguas desde esta ciudad.
''De allí pasó a Mier, donde se le incorporaron Treviño y Naranjo, quienes
tenían 400 hombres, pero al salir de
rumbo a los Aldamos se le pronunriaron o dispetsaron 150 homhrcs c¡ue pasaron el río en el Alamo, cerca

am

de Roma, Texas.
u ••. En el momento que escribo a usted ha entrado en ésta la poca gente
de artillería que le quedó a dicho generaJ Díaz." 58
Un observador norteamericano de las maniobras también apuntaba gran
deserción a causa de "la sed y la falta de provisiones'', y relacionaba esto
con la decisión de retroceder de Díaz. 59 Deserciones similares ocurrieron antes

en Matamoros. González escribió el primero de mayo que "las guardias nacionales que en gran número se pasaron para el otro lado [del río] por temor de
que se les ohligara a marchar, eslán volviendo a sus casas y muy pocos son
los que aún permanecen en Brownsville". 08
Deserciones similares tuvieron lugar días después: informes de Washington
indicaban que "ciertos" mexk:mos cruzaron el río al accrcaise Escobedo
porque GonzáJez estaba tratando de obligar a todo hombre sano a dcfende;
la ciuclad.r.t Estas obser\"ac-iones claramente establecían la frecuencia de ]a
deserción, y pueden haber influido en Díaz para decidir no enfrentarse a
Escobcclo en el campo &lt;le batalla.
Díaz debe haber rrc-onociclo pronto las pocas esperanzas de drfender Ma-

tamoros. Ninguna furnte contemporánea indica que personalmente haya regresado a aquella ciudad. En efecto, un informe a Waslúngton declara que
el general Rerneltas, a. quien Escobedo ordenó que se adelantara, gan6 Ja
ciudad a marchas fonauas antes de que Díaz pudiera llegar allí.G 2 Sin
embargo, Diaz ya había dado órdenes incongruentes con un ellfrentamiento
completo en Matamoros. El 6 de mayo cJ coronel Cuéllar porfirista salió
' con Díaz
' en
de Matamoros con 100 hombres y 25 mulas para encontrarse
3
Charro Esc1mdido." El mismo día Díaz ordenó al coronel Amador avanzar al
sur: a China y a Linares, Ja mta que Díaz mismo tom6 una semana despuf.s. 8 •
El 8 de mayo Díaz envió al coronel Haro con 300 hombres a unirse con
el general Ignacio .Martíncz para auxiliar a Carlos Díez Gutiérrez a acosar
San Luis Potosíss Unos cuantos días después e) propio Díaz marchó al sur
con Treviño, Naranjo, Charles y Vara. Los movimientos de dispersión prueban
que la estrategia secundaría de Díaz no era una confrontación.

Qui1.á Día-t creyó c¡ur su dispersión induciría a Escobedo a dividir sus
fuerzas para perseguir a los destacamentos de Díaz y así tener menos hombres

con quienes marchar sobre Matamoros. En todo caso, González permaneció
en Matamoros continuando las fortificaciones. Todavía el 14 de mayo, cuatro
días antes de que entró a Matamoros la vanguardia de Escobedo, Gonzále:z
escribió a Díaz lo siguiente:
• Manuel Gonz:ílez a Poifirío Día1., Jo. de mayo de 1876, APD, XII, 270.
op. &amp;it., p. 398.

.. McCoRMC1t,

ª lbid.
,. Manuel González a Porfirio Díaz, 7 de mayo de 1876. APD, Xll, 301.
., Carlos Fuero a. Ignacio Mejía, 20 de abril de 1876, Diario Oficial, 3 de
mayo de 1876.
• Reimpreso en Ciro B. Ceballos, Aumra y oc11,So (2 tomos, México: lmpP.nta
Central, 1907 y Talleres Tipográficos, 1912), II, 500-501.
• McCoRNACK, op. cit., p. 397.

ª Manurl Goruáfe, a Porfirio Díaz, 6 de mayo de 1876, APD, XII, 298.
" Porfirio Díaz a Jv~ h-farb Amador, 6 de mayo de 1876, Colección General
Porfirio Díaz, Unive~idad de las Améric:i.s, Cholula, Puebla, legajo I, documento 128
(de aquí en adelante "CPD'').
"' Porfirio Dí.az a. Juan de Baro, 8 de mayo de 1876, APD, XII. 31»; Porfirio
Díaz a Ignacio Marúnez, 8 de mayo de 1876, APD, XII, 308.

,

656

657
H-42

�'Todas las fuerzas que tengo para sostener esta ciudad son 500 hombres.
Según la autorización de Ud ... [tengo] estas altemativás: o dividir las fuerzas
en bando de guerrilleros o defenderme en la ciudad. Escojo lo segundo."
G-Onzálcz aclaró sus motivos: "Ud. bien sabe que para los 600 [sicJ hombres
no tengo más que cien caballos. También estoy seguro de que en la defensa
de la ciudad ellos sabrán conservar los elementos que adquirimos el 2 de abril.
Y, sobre todo, juzgo que la guardia nacional será más útiJ defendiendo sus

hogares,"

66

Cuatro días después González también abandonó la ciudad.
Las alternativas que se dieron a González probablemente dependían de 1a
naturaleza del avance de Escobedo. Si Escobe.do hubiera dividido sus fuerzas
como Díaz había ilividido las suyas entonces González pudo haber elegido
la defensa. Sin embargo, si Escobedo hubiera avanzado con todas sus fuerzas
sobre Matamorps, entonces González debía mover todas las fuerzas a su mando al sur a la Huasteca. Tal vez podamos interpretar en la anterior orden
de Díaz ~u esperanza de este desarrollo de los hechos: cl 24 de abril Díaz
nombraba al general González "Comandante encargado de. . . abrir la campaña hacia el interior". 67 Escobedo sí ordenó al coronel Ordóñez que persiguiera a Díaz, pero continuó avanzando sobre Matamoros con casi toda
i;u fuerza y ocupó la ciudad el J9 de mayo. 68 Además, González si abrió la
campaña hacia el interior con consecuencia sumamente importante; la reunión
' meses después en el campo de Tecoac llevo, a D'1.az
de González y de Díaz seis

al Palacio Nacional.
El general Escobedo creyó que el objeto de la marcha porfiriana hacía el
sur e.ra el cerco de Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, y envió órdenes
al gobernador Canales para impedir el avance porfiriano. Díaz, sin embargo,
se desvió hacia el oeste a la meseta central. Haciéndolo otra vez tenía
alternativas abiertas para él. Seguramente · que habría querido ocupar Monterrey por los pertrechos militares, los recursos económicos, la opor~idad
de reclutar y el importante efecto psicológico que necesitan para su tnunfo
\as insurrecciones. Con el general Carlos Fuero en aquella ciudad, recién
refor.tada, no eran posibles ni el sitio ni el asalto. El primer ob~etivo . ~e
Díaz era, por tanto, adquirir el control de Monterrey por la mampulac1on
política de la defección.
Al salir de Mabmoros Díaz había estado en contacto con el general Julián
Quiroga en la guarnición de Monterrey más de un m:5. A fines de m~
el general Díaz envió una autorización al general Qmroga para orgamzar
.. M,anuel González a Porfirio Díaz, 14 de mayo de 18i6, CPD, 1, 21.
~' Porfirio Díaz a Manuel González, 24 de abril de 1876, CPD, I, 450.
"" CisnALLos, op. cit., p. 498 ; McC011.NACX, op. cit., p. 400.

658

fuerzas en Nuevo León para los tuxtepecanos. La carta es similar a otras
mandadas a oficiales militares en un intento de reclutar jefes.6 u Sin embargo,
a Quiroga, comisionado por Lerdo para recJutar una fuer7,.a gubernamental
para la pacificación de la frontera, personalmente le antipatizaban Naranjo y
Treviiio.· 0 Sin embargo, según pru·ece, tentado a unirse a los rebeldes, Quiroga
mantuvo relaciones con Díaz por conducto de un partidario porfiriano, durante
las siguientes semanas. El agente era antiguo amigo personal de Quiroga,
Plácido Vega, quien informó a Díaz el 29 de marzo que Quiroga, aún
cuando conducía tropas gubernamentales en ese tiempo llevaba una política
favorable a los rebeldes y que "espero que hasta mcjore".11 Vega, llamándose
a sí mismo "Pedro Soto" y refiriéndose a Quiroga como ''Sr. Quia", creía
que Quiroga acabaría inclinándose por los rebeldes. 72 Entretanto, siu em.
bargo, no debían intervenir Naranjo ni Treviño. 73 Naranjo y Treviño tuvieron
menos paciencia y le advirtieron a Díaz en abril que Quiroga no era de
fiarse.ª
Sin embargo, Díaz mantuvo el contacto, y la disensión entre los oficiales
de la guarnición de Monterrey se veía prometedora. "Ordóñez y Aguilar
han dicho que una vez S\ljetándolos a las órdenes de Quiroga pedía [sicJ
su pasaporte", escribió un agente porfiriano en Monterrey a D.íaz el 2 de
mayo, "a presentarse a ese cuartel general". 75 Jesús Toledo tenía la información diferentemente: º ... están en una completa anarquía Quiroga, Ordófiez
y Aguilar, unidos en contraposición con los demás. . . Creo conveniente se
mandara un propio a casa de Quiroga." 711
Treviiio mandó un agente el 3 de mayo a Quiroga, y envió esto a Díaz:
"Tengo a Quiroga a una distancia de nueve leguas, pero nada nos hará
mientras tanto arreglo con éJ." 11
Era menos optimista el gener:al Naranjo: "Quiroga parece que está bien,
y aunque asegura que el enemigo no se moverá en dos días, no podemos
"' Porfirio Díaz a Julián Quiroga, 20 de marzo de 18i6, APD, XII, 94
'° Plácido Vega a Porfirio Díaz, 29 de marzo de 1876, APD, Xll, 126 y 21 de
abril de 1876, APD, XII, 228.
11 Plácido Vega a Porfirio Díaz, 29 de marro de 18i6, APD, XII. 126.
11 Plácido Vega a Porfirio Díaz, 18 de enero de 1876, APD, XI, 29i.
" "Pedro Soto" a Poñuio Díaz, 4 de abril d~ 1876, APD, XII, 141-142.
" Hay esperanza en la carta de Treviño de 5 de abril, pero ninguna una semana
más tarde: Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 5 de abril de 1876, APD, XII, 148 y
12 de abril de 1876, APD, Xll, 186. Naranjo habla a Díaz de la perfidia de Quiroga
el 17 de abTil, APD, XH, 215.
,. Juan Vargas Durán a Porfirio Díaz, 2 de mayo de 1876, APD, XII, 274.
•• Jesús Toledo a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 2i9.
" Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 277-278.

659

�responder de la autt&gt;nticidad de esta noticia. Ya veremos; esto nos scivirá de
norma respecto de las pláticas que se han entablado con él" 16
Por desgracia no existe más comunicación rcladónada con el asunto que
ha de haber estado por encima de los demás en la mente de Díaz conforme
marchaba al oei;te. Por alguna razón Escobedo no se llevó a Quiroga consigo
a Matamoros. Sirvió con distinción bajo el general Carlos Fuero en Puerto
del Indio.
La defocción de Monterrey habría sido la primera elección de Díaz entre
las posibilidades a mediados de mayo de 1876. Sin embargo, no marchó
hacia Monterrey sin alternativas. En segundo lugar habría escogido rebasar
aquella ciudad, dejando en la zona a las fuerzas de Treviño para hostilizar
las guamicioncs y líneas &lt;le comunicación gubemamentales, mientras lle\'aba
un cuerpo de hombres a Durango o a Zacatecas. Allí podía haberse unido a
Donato Guerra o a Pedro Galván, animando la actividad insurreccional en
Durango. Zacatecas, Jalisco y Guanajuato, coordinándose con las fuenas de
Puebla Qaxaca y Veracruz para un movimiento de pinzas sobre la capital
de la ~ación. La lógica de la combinación era mu bo más prometedora ~ue
el avance contra las guarnecidas ciudades de la meseta, de Monterrey, Saltillo
y San Luis Potosí, parque cn el oeste la población era más densa, más
asequibks los recursos y el escarpado terreno más adecuado para operaciones

insurrcccionales.
Donato Guerra había siJo miembro interior del círculo porfirista durante
años. El y Díaz íueron los últimos en recoger amnistía ~n 1872 a L~rdo.
Mantenían correspondencia con reularidad durante los anos de ad\rerndad
entre 1872 v 1876· ambos estaban ocupados en la agricultura, en la política
y en la con;piraci6n.19 Guerra era uno de los promotores de la insurrección
de Tuxtepec y con certidumbre esperaba que hiciera la rebelión en los
estados centrooccidentales, donde terúa amplia influencia. Hablaba e~ sus
cartas de sus actividades en Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guana1uato
y Jalisco, así como de los rstados noroccidentales de Sinaloa y Chihuahua.
Díaz nombró a Guerra segundo en t:l mando de la rebelión en caso de su
propia incapacitación. Oíaz nunca tuvo la costu_mb_rc &lt;le po~e~ por escrito
sus pensamientos confidenciales, así es que el s1gu1ente sentun1ento es tan
revelador de sus relaciones con Guerra como de su política futura:
"Es de todo punto importante que en los lugares que usted vaya ocupando,
deje la situación en manos absolutamente amigas y que el mando de fuen.as
tenga personas de confianza reconocida, porque en el momento de la ren

Franci5Co Naranjo a Porfirio Díaz, 4 de niayo de 1876, APD, Xll, 290.

construcción amos a tener difirultadcs que sólo dominaremos imporúendo
nucs~ volu~tad. l!d., por_ su parte, resuma el mando de cuantas tropas
o~aiuzen baJo su influencia o existan a su alcance, sin desprenderse. clr
nmguna por un principio ele modestia o de abnegación que más tarde
tendríamos que lamentar/, 80
'
Podría uno suponer que, si Guerra no hubiera sido muerto más tarde
ese año, habría desempeñado un papel cerca del de Díaz en los años siguientes.
. Es . cliiícil saher lo que pasó en los estados centrooccid&lt;'ntalrs. Ningún
h1stonaclor ha reconstruído adecuadamente esos sucesos, y los periódicos contem1&gt;&lt;&gt;ráneos ele propósito dcspistaban. 81 Es aún más difícil saber lo que
Díaz creía que pasaba allí; y en esencia los planes de Díaz a m('{)iadClS de
mayo se basaban en lo que pensaba. Díaz recibía noticias de sus agentes
los periódicos y la correspondencia. De lós agentes y los periódicos nad~
sabemos; de la correspondencia no po&lt;lemos saber si tenemos tocio. Si fas
e.arlas que existen son representativas de lo que sabía Díaz tenía motivo
para confiar en que la región centrooccidcntal haría bien su 'papel. Dona to
Guerra se pronunci1í en Lagos, Jalisco, a principios ele febrero e invitó a
otros a hacer lo mismo. Con trescientos de caballería marchó a Guadalajara,
Pnr:1 ponerse a la cabe-a &lt;le fucr.t.as ya reunidas contra el gobernador lerdista,
Jo.se Ceballos.s: En fe?rero escribió a Díaz que todo estaba listo en Durango,
Zac:itecas y Agu.ascahentes y que sus arreglos en Guanajuato "muy pronto
da':'n sus resultados".83 En unos cuantos días ocupó la ,iuclad de Aguascalientes ron 800 hombres y continuó a Zacatecas.8 ' En un mes había derrotado
al general del gobierno Angel Martínez. "Guerra queda ahora f'll posición
de organizarse'', escribió un porfirísta a Día.z, "pues no lo volverán a molestar
~ podr~ dentro de pocos días tomar la ofensiva" .8 r. A principios de mar,m se
informo q~c ?uerra mandaba mil hombrcs. 86 Hasta el encuentro. que la
prensa capitalina pretendía que era ~an victoria del gobirmo sobre Guerra
fue comunicada a Díaz de este modo:
"En cuanto a las derrotas ele Guen-a y don Rosc11do Márquez no lit·nen
las dimensiones que [Manuel Sánchez) Rivera [el general del gobierno} les da
"" Porfirio Dfa.z a Donato Cuerra, 18 d1· muzo &lt;le 18i6. APD, Xll. 8-l-H5.
De boletines de prensa en grneral un pt:"rplejo observador cnmentó que nada
puede confirmarse, "pues es un mentidero espantoso y se necc.,ila dar cuarentena a
to~()". P. de León a Porliriu Diaz, 19 de maT7o dt• 18i6, APD, XH, 91.
~ J. N. (?} a Anónimo, 10 de fehre.r&lt;l de 1876, APD, XI, 308.
•• Dona'.º Gurr.ra a Porfirio Diaz, JO de Febrero de 1876, APD, .XI, 3!0.
.. Anóm_mu a P1,rfirio Día1., 14 de febrero de 1876, APD, XI, 313 .
.. Franc~sco M Prida ( ?) a Porfirio Díaz, 25 de febrero de 1876. APD, XI, 323.
lgnac10 Martine.z (?) a Porfirio Díaz, 4 de mano de 18i6. APD. XII. 36.
11

"' Diversos documentos, APD, X-XI.

661

660

�y me atrevo a a.segurar a usted que son embustes propios de un traidor,
que no habiendo cumplido con sus compromisos quiere acreditarse con el
gobierno" .81
Efectivamente, a principios de mar.w Taglc informó que Guerra estaba
en camino a Durango donde había prometido apoderarse de la capital, y
otro observador, que estaba en Jalisco, donde Guerra "se organÍZA sin ~
sistencia". s Entretanto, otro general porfirisaa de confianza, Pedro Galvan,
se había pronunciado en Jalisl·o. T~le informó a Díaz que Gal,;án y Florentino
Cuervo mandaban dos mil hombres a principios de mar-.r.o.89 En unos cuantos
días se dijo que Guerra y Gah•án se habían unido. 90 ¡He aquí la fom1ación
de un ejérdto significativo! Al mismo tiempo Porfirio Díaz apenas po~
contar con 200 hombres. Nada más aparece en los documentos de D1az
acerca de Donato Guerra o de Pedro Galván hasta el informe en septiembre
de que Guerra había sido derrota.do por e) coronel Cristerna cerca de Culiacán, en el estado de Sinaloa ( !) .91
Puede ser que Díaz haya sabido de paJabra mit&gt;ntras cruzaba la meseta
central a mediados de mayo que Galván había sido vencido separadamente
y capturado y que Guerra había sido derrotado a fines de abril en Tam~a
por el general Angel Martínei, obligando a Guerra a retroc&lt;'der a Col'.1°~'
luego a Tepie y finalmente a Sinaloa. 92 Durante el mes de mayo ~l Diario
Ofidal informó de una victoria del gobierno tras otra contra una ,cintena de
gnipos rebeldes en los estados centroocciclentales, incluyendo ~ captura y
muerte de varios jefes.9, Mientras que Díaz cruzaba la meseta hacia _Monterrey
existían pocas esperanzas de rebelión triunfante en Durango, Jalisco o Zacatecas.
La tercera alternativa que tenía Díaz a mediados de mayo cuando salió
de Tamaulipas por segunda vez si fracasaban las dos primeras, era dividir
sus fucr,.as para la actividad de guerrillas en el norte y regresar solo a su
estado natal para tomar el mando de las fuerlélS ya desarrolladas allí. Tan
superior &lt;'ra la segunda alternativa, sin embargo, que podía p.resumirse que
aun ('liando se hubiera realizado la defección de Monterrey habría sido
Anónimo a Porfirio Díaz, 8 de marzo de 1876, APD, XII, 43.
Anónimo a Geronimo Treviño, 10 de man.o de 1876, APD, Xll, 54 .
Protasio Tagle a Porfirio Dlaz, 9 de mano de 1876, APD, XII, 48.
"El Gordo" (?) a Porfirio Dí.az, s/fecha (principim de man.o) 1876, APD, XII, 89.
Francisco O. Arce a Anónimo, 4 de septiembre de 1876, APD, XII[, 47.
11 Cosfo ViLLF.OAs, La repúbli,a restaurada, p. 882. La peregrinación de Guerra
íue una de constante desgaste ha ta que vagó a pie, casi solo, a Chihuahua en septiembre, donde fue detenido y muerto.
•• Diario Oficial, 3-20 de mayo de 1876.
"
•
..
'"
••

662

entonce~ combin~da ~on la estrategia occidental. Sin embargo, las dos primeras
alternativas se dts0lv1eron en condiciones adversas a los tuxtcpecanos.
Una, alternativa más ~raba su decisión. Treviño y Naranjo se moverí::m
c01_1 Dtaz hasta que hubieran pasaclo Monterrey. Si Fuero no hacía ur1a
sal~da Pª:ª cortar el paso tuxteperano, Naranjo y Trevíño permanecerían
alli, Y Diaz Y Charles podían moverse al sur, a Saltillo. Si Fuero había
de ~cneguir, entonces podían moverse al norte hacia Monclova. El paso a
travcs de las montañas al oeste de Monterrey, que .se abre hacia el canuno
tanto a Saltillo como a Monclova es a través del rnstrito de García al
noreste de Monterrey, en el cual est."l ubicada la "Hacienda de Hica '1 ,,
F
• .,
mo e .
uero pers1gtno. No sería buena táctica conducir la columna de Fuero detrás
de ellos a la zona donde a Charles y a Vara ya se les había asíanado opera
¡:,
T.
El b"
o Jeto entonces era llevar a Fuero lo más al norte que quisiera ir, lejos
de la meseta central-norte. Díaz entonces dividiría las fuerzas en cuatro
cjé_rci_tos sepa~~dos para conducir operaciones de guerrillas, mientras que él
deJana la region para ir al sudeste, que a fines de mayo era la única zona
donde los ejércitos estaban listos para su lidera¡.go. Por esto estaba Díaz en
Icamole. Mie11tras tanto el combate de enfrentamiento había de evitarse·
•
l ,
no se pe eana con Fuero. A Naranjo se ordenó sólo practicar reconocimientos
} _cs;~uzar .. ~ciadamente para la reputación de Díaz y para eJ registro
histonco, la d1v1S1on de ese pequeño ejército y la separación de Díaz de él
fueron precedidas por un encuentro en Puerto del Indio.

El 11orte despuh de lcamole.
Dcsp~és de la campafia del noreste acauclilla&lt;la personalmente por el ge.
neral D,az, los rebeldes de esta región siguieron sus actividades guerrilleras
durante d resto del año, esfor.t.ando al gobierno de Lerdo de mantener las
b'Uarnicioncs y perseguir a numerosas fucri.as de guerrilleros. Fueron estas
fuerzas rebeldes que más tarde en el año ocuparon las ciudades del norte
para el nuevo gobierno tuxtepecano. En la última semana de noviembre los
generales Servando Canales, Jesús Toledo, Cuéllar y Julio Hemández ocuparon
la zona al norte de San Luis y Carlos Díaz Gutiérrcz la del este. 9• El 2 de
diciembre los generales lerdistas en San Luis escribieron al general Díaz
que aceptaban el PJan de Tuxtepec y que entregarían la guarnición y la ciudad
a los generales Ignacio Marttnez y Servando Canales.9 $ El mismo día Jos
"' Benigno Arri.aga a Porfirio Díaz, 27 de noviembn: de 1876, APD, XIV, 50·
Se,:vando Canales a Porfirio Día.z. 24 de noviembre de 1876, APD. XIV, 12-13.
'
Andrés Martínez a Porfirio Dlaz, 2 de diciembre de 1876, APD, XI, 151-152.

663

�generales Hipólito Charles y Gerónimo Treviño ocuparon Saltillo.90 Las hostilidades en TamJ&gt;_ico fueron terminadas por negociaciones por las cuales
el general Jesús A. Flores, después de ser aislado todo el año en el puerto
por guerrilleros rebeldes, conservó su grado y su puesto y los prb.tamos que
le hirieron los comerciantes del puerto fueron asumidos por el gobierno. 97 Para
el 22 de diciembre el general Treviño, como gobcmador porfiri!&gt;ta de Nuevo
León ocupó la largamente deseada capital del estado, Monterrey, drspués de
que eJ general Fuero la había abandonado, para seguir la batalla en Durango
bajo la bandera de José María Iglesias en conl.ra de los tuxteperano5, 98 Desde
Monterrey Treviño mvió tropas a ocupar Piedra~ Negras y Laredo.9~ En
La frontera Baltazar Fuentes y el general Juan N. Cortina, ambos porfiristas,
ocuparon Camargo, incorporando a aquellos 300 defensores que quisieron unirse
a su fuena y dando de baja a los demás. Para mP&lt;iiados de diciembre esta.han
operando contra Matamoros,'º" donde el general José Revueltas había comandado por el gobierno dcsd&lt;" que los porfiristas habían abandonado la
ciudad puerto en mayo. Dentro del mes el gcnrraJ Re\·ueltas l'slaba en
contacto con Treviño por reconocer al gobierno de Porfirio Díaz. 1º1
El servicio fillal de los ejércitos rebeldes ti&lt;") noreste, clcspu{,s de ~anar el
control de esa región, fue ayudar al ejérdto que el general Porfirio DÍ:lz
condujo de M1~xico al oeste en contra del ''gobierno de la lrgitirnicla&lt;l" de
José María Iglesias. Las ÍUt'rL.aS &lt;lel norestP conducidas o cn\'ia&lt;las por
Servando Canales, Jesús Toledo, Ignacio M.utínez, Gerónimo Trcvii10, Hipólito Charles y Carlos Diez Gutiérrez ayudaron a la orupadún y a b pacilicac-ión de los estados centrales. El general Trcviiío p&lt;':-siguió al gen&lt;'ral
Fuero a Durango, donde éste capituló a Díaz en t·ncro de 1877. 1 º~ Otros
jrfr-s del noreste ocuparon Zaratccas, Querétaro y Guanajuato durante diriem-

.. Hipólito Charles a P&lt;.trfirio Díaz, 3 de diciembre de 1876, APD. X\'. lú9-l 711.
., Aurt·lio Melgare jo a Porfirio Diaz, 21 de diciembre de l8i6. ( no llli5; }t'na
Cam:ño), APD. XI, 280-283; APD, XV, 107-110. Vcime también las i111erMantes
comunicaciones respcctn a quién dl·bía mandar en Tampiui, APD. X\', 22H, 230, 258260. 338-339.
., Francisco Naranjo a Porfirio DÍ3.7., 22 de dirirmbr&lt;' dt• IR76, APD. XV. 120;
Angel Cancino a L1ús Curie), 20 de 110,~embre de 1876, .-\PO. XIV, 109.
"' Ger6nimo Treviño a Porfirio Díaz, 5 de enero de 1877, APD, X\'I. 61.
100 Baltazar Fuentes a Porfirio Díaz, 14 de diciembre &lt;le 1876, APD, XI\'. 311-313
'ª' Benigno Aniaga a Porfirio Di.u, 27 de diciembre dt&gt; 1876, APD, XV, 290 y 216:
Poríirio Díaz a Juan N. Méndez, 28 de diciembre de 1876, APD, X\', 283.
,.. Benigno Arriaga a P rfirio Díaz, 15 de enern de 1877, APD, XVI. 190: Grnaro
Raigosa a Porfirio Díaz, 17 de enero de 1877, APD, XVI, 239.

bre Y enero. 10 ~ Desde el
t d
·
pun o e vista tuxtepccano el noreste había desempeñado bien su papeJ.

~as cod~clusioncs ele este ensayo son breves pues la importancia de lo an
tenor ra 1ca en el modelo · t
•
b
.
m erpretabvo, en el cual los detalles históricos
~rue an smo caos y desorden. El objeto de presenL1r detallPS lus· t . .
l
sido par i
tr
oncos 1a

1• .ª e emos ar que los pocos hechos usualmente enfatizados drben tener
una I ogi~a. dentro de un modelo maror y no una vida propia El problema
c-_~n a b~bliograCía sobre el tema es que los pocos bien conocid~s hechos han
SJ o usa os para crear modelos que son incompatibles con los hechos de
detalle menos c-onodúos. Ejemplificando esta situación está e1 f--n1 ·1· · t
rf ·
d
"' 1 1ar m cnlo
Pº m~o e marchar por la meseta central capturando ciudades a lo J u
del cammo L
·
·
¡
arºo
.
• ~ casi_ universa conclusión h..1. sido que el plan porfiriano menc~onado fracaso. As1 se ha concluido que la causa de la caída del gobierno
solo pudo ser el resultado de la pro1&gt;ia incapacidad de L"rdo
la d
1
•
.
,
, res n o por
o tanto, 11nportanc1a al Jidcrazgo de Díaz.
'

La insurrección de Tuxtepec siguió el modrlo d.. las ·
·
·
d1 •
,
rnsurrecc1oncs tnun~ntes e siglo XIX: un gobierno estatal se consiguió corno base d ,
cmnes
bel'
.
~
e opera1 ., numerosas
,
f' . re tones locales fueron promovidas para a·,straer y r1·1v¡'d'ir
as energ1as o 1C1ale$, y concentraciones de fuerzas rebeldes se formaron para
derr~~ ~ las tropas. federales. Aunque se alteró la "estrategia nacional primal'la D1a2 rrspond16 a los hechos dentro de un marco de rerc
•
· ·• 1
1 rencta que
1-1gu10 as pautas del modelo insurrecciona! del siglo XIX.
f

1

La insunección del norte, a pesar de opiniones contrarias · g'
., .
, JU O SU pape1
tamente. E1 &lt;'Jcrcito
rebelde no se desarrollo' "'n ta ·
•
en
.
. .•
...
mano m tan aprisa
mo se esperaba Y pronto se rnnnrho en el obJ.etivo central del contr"'"'t
f d J p d ·
•
,.... ac¡ue
:, cr_a · 10 UJO, sm embargo, dos resultados fundamentales. Primero el
eJerc1to rebelde absorbió de hecho recursos significativos del gobierno c1·
yendo e ta8 f 17 d J b
•
.
·
is ra
_. . s
ue as e a ase pruna.ria de operaciones, de donde saldría el
t'J~rcllo rebddc de enfrentamiento: el ejército del norte atrajo al &lt;-jército federal
COITCC

:l _

m~s p~croso, el . ~e~ general ~a~iano Escobcdo, hacia eJ norte del país
mientras que el eJerctto que dembó al gobierno de Lerdo quedó disponible
en el sur para su intento de marchar sobre la capital.
Segundo, de hecho una fuer,.a salió del norte y se unió a otras ÍU&lt;"rla.~ de

~~ "base rehel~c par~. luchar la batalla perentoria: el ejército del genPral
• 1..nuel GonzalC7 salto de Matamoros en mayo, sig-ui6 por el borde de la si&lt;'rra
"" Numerosas cartas en APD, XV y XVI describen e~tos movimientos.

664

665

�huasteca y se unió en Puebla con la fuern que Porfirio Díaz bahía forrn.'\do
en Oaxaca, en el mismo momento de la batalla de Tecoac.
Tres factores han distraído la vista de este modelo. 1) La base rebelde en
Oa.'Oca no íue parte &lt;le un plan porfiriano sino un resultado circunstancial
que Diaz utilizó a su fa\'or. 2) Díaz condujo una fuerza a través del norte que terminó en su disper.;ión en vc-L de comandar el ejército que comenzó
en el norte y emergió en el campo de Tccoac. 3) Luego de su dispersión
el ejército &lt;ld norte no hizo nada espectacular aunque su actividad guerrillera

NOTAS PARA LA HISTORJA DEL TllABAJO Y DE LAS
COMUNICACIONES EN MÉXICO. LA COMPA~JA DE
TRANV1AS Y LAS LliCHAS OBRERAS 1900-19-15

íuc significante.
Para \ oh-cr al punto de partida w, comentario es necesario acerca de
kamole. El significado histórico de lcamok es el mismo que c1 de varias
veintenas de otros encuentros similares. Fue simplemente una escaramuza
rntre &lt;los fuerzas opuestas. Una era una agrupación rebelde que no tenia ni
órdenes ni intención ele entrar en rombatc sino de "pegar y correr" en cir-

ERNt:STO DI, LA TORRE VILLAR

La situación gt11eral

cunstancias típicas de guerra de guerrillas. Las fuer,.as de la oposición era
una unidad militar cuyo objetÍ\'O fue bloquear las actividades rebeldes. El
parte oficial dio la victoria a las tropas federales: los gobiernos dondequiera
Jo hacen profetizando un pronto fin a la rebelión. Si el general Porfirio Díaz
no hubiera estado en las proximidades de Puerto del Indio, la ·'Batalla de
Icamole" no se conocería ni tendría más imporLancia que el encuentro del
17 de marzo en Lampazos o el del 4 de mayo de Cerralvo, o Jas otras cien
o más escaramuzas que tuvieron lugar durante la. guerra civil del año 1876.

Los problemas sus&lt; itados entre los trabajadores y las empresas tran\'iarias,
origináronsc a raíz del establecimiento de éstas. No puede pensarse que desde
sus inicios no hayan surgido dificultades entre los que prestaban sus servicios y aquellos que les pagaban por ello. Desgraciadamente poco es lo que
se sabe de los problemas entre patrones y obreros en el si~lo pa:,ado. Sin
tribunales de competencia específica a quienes correspondiera ventilar ese
tipo de casos, sin l&lt;'yes que se ocuparan de proporcionar soluciones a los
conflictos aparecidos, estos dejaron poca traza Je su existencia y fueron en
su mayor parte resueltos mediante la imposición de la voluntad del más
fuerte. El castigo para el trabajador indisciplinado, su despido del taller,
el encarcelamiento si alguna deuda había dejado pendiente, fueron las fonnas
unidas o separadas con que se acostumbró resoh-er las dificultades laborales. No
existe obra en que se hayan recogido, paciente y cuidadosamente, los testimonios
de esos problemas. Hay algunas en las que fragmentariamente se estudian
esos casos, mas ninguna hay que analice ya no digamos toda nuestra historia,
sino ni siquiera el siglo XIX en su totalidad. Esto explica también por qué
resulta extremadamente difícil generalizar sobre esos problemas en los primeros años de vida de las instituciones de transportes públicos, y concretamente los tranvías.
Debemos por otra parte señalar que no se deben confundir hechos aislados
de dificultades obrero-patronales, con la presencia clara de un fenómeno
nacido de una circunstancia econ6mica-social y política de caracterí.sticas bien
precisas. Conflictos aislados de particulares o aun de grupos, los hubo en
todas las épocas y aun bastante graves, (orno el de los mineros del Real

666

•

667

�del Monte en el siglo XVIII, mas la presencia de una situación específica
que origina la repetición incesante de esos problemas, no se opera sino hasta
el momento en que comienza a haber brotes de capitalismo que por muy
incipiente c¡ue sea trae siempre aparejada una inestabilidad social.
En Méx;co se produce esa situación en el último tercio del siglo XIX,
cuando el régimen de Porfirio Diaz se instauró y el cual para mantener
una paz y un orden que aparecían como lemas de su gobierno, aplacó duramente todo movimiento de protesta contra el estado de cosas imperante.
Así ocurrió que en virtud de esa paz y de r.,;e orden, creció la red de comunicaciones entre los centros productores y los consumidore$, y el capital
e.1tt.ranjero invirtió grur.sas sumas en lurratirns negocios dentro de nuestro
territorio.
Fue entonces, al iniciarse la industrinlización del pais y aparecer t0&lt;.las las
múltiples facetas que presenta el cnntacto de )a máquina con el hombre,
que las dificultades de los obr&lt;'ros con sus patrones se multiplicaron. Un
intcHgente escrutador del pasado de MP,-ico, Daniel Cosín Villegas al encararse rnn los problemas sociales d~l porfiriato y en especial con los que
nos preocupan rn estos momentos, señala las causas de ese frnómeno al
escribir: "Los bajos salarios, las jamadas intenninabl~, el trabajo dominical
y nocturno, la insalubridad e inseguridad de los talleres y ciertos abusos
flagrantes como las deducdones a las ray:is h&lt;&gt;chas a ~isa de multas, fueron asociando a los obreros basta hacerlos sentirse fu ·rtes para desafiar al
patrón, al g-0bierno y al país." 1
Efectivamente, durante el r{·gimen del general Díaz "la cuestión social",
tal como re llamó a t'!;e fenómeno adquirió una gran extensión y comenzó
a preocupar a las autoridades que no estaban preparadas "para pensar seriamente en estos problrmas y mcnoo para resolverlos". Ante la insufic-ienda
de salarios, las prolongadas horas de trabajo, los despidos injustificados, el
abuso de administradores, el agio en los préstamos y pagos adf'-lantaúos, las
inicuas condiciones de trabajo de hombres, mujc-res y niños, los operarios
mexicanos comenzaron a adquirir, dirigidos p&lt;&gt;r ciertos líderes enterados de
la situación obrera en Europa, conciencia de su clase, de sus derechos y
obligaciones. Las fonnas o medios más comúnmente utifüados para hacer
fJ"('nte a su situación, fueron las SÍ!,'llientes: las huelgas, el mutualismo y el

nonnas sostenidas en el Código Penal del D F y
I d
.
los cuales las
· .,
.
· · en e e vanos estados,
,
prohtbtan y sa.nttonaban 5everamente. A partir de 1881 el
numero de hue!gas habidas en la República es bastante crecido. Los años
en ~ue hubo lllJ.S ~sos fueron .'os &lt;l&lt;" 1881, J884, 1889, 1890, 1891 y 1895. A
partir de 1905 ascienden, y baJan después de 1907 En 5
•
U
e J
u mayona esta aron
n e
tst~to Federal, mas hubo también bueu número en Puebla Ve
Nue~o Lcon, San ~uis P~tosí y Oaxaca, es decir en las zonas más ~dela:~::
íabnlmentc.
textil ' los ferrocarriles, la m
· d us tna
· ngarrera
• , 1 La mdustna
•
fa
nunena, os tranv1as y las panaderías fueron los mayonnentc afcctados.2' •

n· •

·

~ _las razones proporcionadas anterionnente hay que sumar más tarde
pnncipalmc~te cuando ~ est.'lblecen negociaciones extranjeras que ocu ·
ele preferencia a ,.,,..rsonaJ de .
·
,
d. . . .
pan
1
b .
r
.
.su propio pa,s, 1a 1SCnmma&lt;·1ón que se hace de
os tra aJaclon-s meXICanos. bien pagándoles sueldos meno,...., n , d 1
toe!
"bTd
. ,
... .,, egan o ei;
a pos1 11 acl de mcJnna o asignándoles los trabaJ·os mas'
d
d'
, pesa os
pe igrosos Y aun andoles 1111 trato indigno. Esta situación llegó a tal
extremo, que . numerosos diarios salieron en defensa d..... los opera 110s
· mex1·
canos Y se ~meron en su protesta. El Imparcial, en el año de 1900 a raíz
d: haberse maugurado los ITenrs eléctricos, cuenta, amplificando los hechos
como se trataba a un obrero mexicano y a uno extranJ·ero.
'
" -¿ T'u eres americano?
.
-Sí,
señor.
-Pase
usted
y
si'én...._N,
Q
,
ed ?
,e-.,._. -¿ ue son
ru as. -~nas c-05:,.._ redond:is. -¿Dónde va la lumbre? -En el fo ón
-¿ Para donde canunan las med:is? -Para adelante.
g ·

r

y

-Es bastante, usted puede ser maquinista.

l~:

_ ~~é : 5 _u 5

-Mexica~o. - ¡ Oh, tí1 molestar mucho todo ('l tiempo!
tu mgles. -No, senor. -¿Qué cantidad de combusa·bl
·'
1
e consumma una ocmnolora con-iendo a doce leguas por h
b. d
d·
.
ora v su 1en o una
pcn tente de 3 por ciento con presión de cien libras? ·C :¡· • ¡ ,
d
1 ,
· t ua sena e numern
e ca onas desarrolladas? ¿ Cuál es el consumo de agu
·t ? • áJ
J Í · ·,
.
a y ace1 e. é ,U'
a nccmn sobre los ncles? ¿ Cuál el trabajo de los émbolos
¡ , · d
vuelta.~ de I
d ? C ,
y e numero e
.
as rue as. ¿ ual es la cantidad ele vapor que se consume en una
subida de &lt;:uatro por ciento y dos leguas ele lono-itud:i
Senor,
o·
-..• no se,
porque me
pregunta
muchas
cosas
y
de
una
vez
-Ah
t'
·
•
"
, u mexrrano no saber•
d
na . a.• Tu, ,muy animal, necesitar muchas patadas , T'u no servtr
· para maqwmsta. Tu no servir m{lS que para garrotero, en un tren de carga. Tú no
a-;cendcr por no contestar."
t

e

cooperativismo.
Teñidos con las doctrinac; soc.ialistas que empezaron a estar de boga en
M6xico los tr.i.bajadores recurrieron a los paros y a las huelgas como medio
d&lt;' prcitestar contra la injusticia de que se les hacía víctimas, pese a las

Ante esa situaci_ón desfavorable, el obrero mexicano ulifüa el p:iro y la
huelga como
medios de defensa,
.
. . no obstante que la• le•n-islaa'6
o·
n pena l entonces vigente tanto en el D1stnto como en diversos estados las prohibían

Cosio V1LLEOAs, Daniel, Cuarta llamada partiwlat, 1•n Hístoriti Modrrna de
Méricn. El Porfiríato. Vida Social. Mtlxiro, F.ditori.il HennL-s, 1947, IV-XX 11-XXIU

1 GoNZÁL2Z NAVARRO, Moisés, Hi1tnria Mod~-a d• •
~,..
~ 1tU1tico. El Porfíriato, Vida
Social. México, Editorial H€'nnes, 1947, IV-298-299.

1

668

669

�y señalaban di\'ers:15 sanrionts p:ira quienes las cfeduaban. Las penas iban
de los ocho clías a los u·es o más meses de arr&lt;'sto y variadas multas. En
algunas entidades estas penas se r-xtremaron a un año o dos de prisión y
aun destierro. Los p&lt;&gt;ntífices del régimen, tales como Pablo y Miguel Maredo,
Telésforo García y Rosendo Pineda condenaron las huelgas y los paros. Su
liberalismo que afínuaba que la rompetenda y el "laisser faire"' eran b
base del progreso y de la industria, hacía el juego a la filosofía capitalista
sobre la que se sustentaba el gobierno &lt;le Diaz. Los grupos socialistas la defendían y consideraban que na el únko medio &lt;·on el que llegarían a la
grandiosa revolución social.ª
La actitud de los &lt;lirigcntes del país hacia las a1mas con que contaban
los trabajadores para defenderse, habría de prolongar..e aún por varios años.
El propio general Salvador Alvarado, uno de los hombres más destacados
por sus ten&lt;lencias sociales y por su :irción obrerista llegú a considerarla como medio de ''perptuar el antagonismo entr~ las clases y a mantener una
guerra inte~lina, sin que a la postre resultaran vencedores ni vencidos, pues
qt1e el dcS?stre de cualquiera de las dos implicaba la ruina. material de la
otra", aceptándola sólo cuando los obreros que no fonnaban una unión industrial y que no Podían acudir ni ante }3$ Juntas de Conciliación. ni antr
el tribunal de arbitraje, tenían alguna diferencia con su patrono.'

El mutualismo y la confraternidad que recordaban la antigua asociarión
• I bidem, pp. 290, 298-302. En d año de 1900 ,-.1 derecho de 1o~ obrcroo a la huelga
era discutido en El Imparcial, quien en su editorial del 4 de diciembre decb refiriéndooc a las huelgas quf" habían estallado en esos días, tales como la de panaderos, la
de las trabajadoras de la Cigarrera Me:o&lt;lcana y otras: ''Estamos de acuerdo con un
diario de la capital, en que es necesario combatir esa monomanfa huelguista qur, de
poco tiempo a e1ta pa.rte, se ha dl'5J)Crtado cntr&lt;' algunos de los grupos menesterosos
dl' la nación.
Los hechos qul' hemos presentado en esta rnlumna ( c&lt;litorial) demuestran abundantemente que los 1rahajadores mexicanos no están pttparados para aíronb.r una situación que los tenga fuer;i. de su lugar habitual, puesto que no tienen recursos para vivir
sin jornal. En esto no hay de:1precio hacia los jorna!eros como asienta el periódico a
que aludimo~.
En cuanto a la precisión de demostrar la oolidaridad que ,me a todos los diversos
socios, hemos sido lo5 más atroecs propagadore.,; de t•sta vrrdad científica y no hay

sino recorrer nuesu-as últimas notas editoriales para convencernos.
Volviendo a los huelguistas, diremos que en las luchas entre el capital y el 1.rabajo,
t~rnto puede uno como otro, y acaso éste más que aqnél, ya que los patrones :.e encuentran en condiciones de poder esperar con mucha mayor tranquilidad el resultado
de cualquier cñsis que los otros, quiene:ii no poseen los mismos elementos de vida".
• A1.,vARAOO, Salvador, La Rtconstn1cción de Mlxico. V61.se también CuE.vA, Mario
de la DeYteho Me%icano dil Trabaio, Méirico, librería de Porrúa Hnos. y Cía.,

en l\remios r que t&gt;ra11 form..s ele unión er ºf 1 .
.
1857, también sirvieron a los b
. d P '_lll ll as por la Constitución de
.
o reros e medios de d t
g-am.zarioncs mutualistas se crearo
.
e ensa. Nwncrosas or'blº
n 3 partir de la res•
·, d J
pu ira, con miras a protege
·1·
.
auracJon e a R&lt;',
,
r y auxi iar a dl\'ersos grru
d
b .
•M as aun, se tuvo la idea de ro ·u't .
G
.
' pos e Ira a,adorcs.
ns wr un ran Con
Ob
para a tocios los asalañados.
• greso
rern que agruLa central obrera que se creó
ue lle • l
cional de Obreros que dicho
ydq • vo e . ~om~re de Gran Círculo Na« 1
.
sea e paso sufoo vanas
..
,
.
e amparo au.rusto" d 1 1
.
escisiones, nana baJo
...,
e ª cv. m:i.s dejaban a s •
· d
insurrección únkam"nle ¡)ara' 1
.d •
. us agremia os el drrecho de
~
• • e ra.'iO e que "
rechos naturale!&gt; del hombre'' T.'
•
•
se atentara contra los &lt;le...
. r..ntre sus fmahdades s ~ al· b 1
. .
llnpulsar la im,trurrión de lo b
1 . d
. en a a as s1gme--ntes:
s o reros. a m u t ·
·
1
favorecer a las agrupaciones de t ba. d
s na ~anona y el comercio
con un fondo para sost
I
ra Jª ores, patronnar las huelgas justa~.
• . cner as }' procurar el aument d I . .
l '
ron autores ele este pro}'CCto I d
d
o e os Joma et . Fueos estaca os precursor"s B· bº
l"J'
.
que Im e y Juan O. Arellano.ts
.
. ...
.1r 1er. ·e ix R1~ pesar de la.~ adversas críticas que se les di i .
.
sustttuyeron en gi·;:m mcd" d
1
. . r gie_ron, la,; mutualidades que
.
l a a os antiguos !!Tcnuos
.
1
anugos cl&lt;.&gt;I país realizab"n
b
I
::&gt;
Y a as sociedades de
•
, ..,, una nena abor d
·T
'al
Pra crecido E11 189 ' .
.
1
e au_,¡¡ 10 soc1 . Su nfonero
·
r mscntas en e Co
Ob
Federal y 24 en los estados . l , ngredso
rero hubo 54- en el Distrito
..
. y e numero e i&gt;US socios -los cual
'b'
benef mos reales en momentos cl'f' iJ
' ic es taIe1, como cnferm d d es. rcc1
alíe]1an

muerteno era nada reduc·te1o. s·m embargo esa ayud
e a ' mv
ez.
.
mfortunío tenía un carácter m, d
.
a para compensar d
,
'
•
as e remedio que de
·
.
hab1a más de 428 mutualidades . d
. , prevenbvo. Ifacw. 1906
Frente a l
. .
' s!en o sus af Jhados superiores a 80 000 ,:
.
as asoc1aaones mutualistas surgieron 1
.
,
.
c1edadcs lk obreros las ca1·as I ah
,
.
~ cooperativas y las so'
&lt;e orros y empres..'1s nd . .al
manera u otra trataban de hacer más efectiva 1~
i
es que. de una
los ~alariados. Diferenciábanse ele las mutualisu:rotecnon ,.Y segund~d de
cubrir todas las ner.esidades d
. c·1· d
.
en que estas tendran a
, .
e sus a • ta os, cstunulaban el aho
un e~pintu de JJrevisión entre e JI os,. sien
. d o a d.emás m'
• rro
. Y creaban
mutualidades. Varias cooperaLi
,
as cqmtatlvas qut&gt; las
vas crearonse desde 1870· 1
'd d
ayudaron, la opinión 'bl"
d
' as auton a es les
.
.
. pu ica estuvo e su parte, mas a la I a f
.
debido
a
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mexpencncia
y
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d
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racasaron
l . . .
,
. e recursos e sus promotores.1

~~n

E s111d1calismo, con ma~ sentido trat'0 d e

reso1ver los p

bl

b

Po1·
los años noventa del siglo pasad
. .
1
.
ro emas o reros.
tr 1
1
o, su1g1eron
os pnmcros
sindic-ttos en
e os cua es se cuenta el Círculo de Obreros de Jala1,....., que a41 mismo
'. .
• GONZAUtz
,
NAVAARO, M., op. cit., pp. 346-3-17.
• lbidcm, pp. 349-350.
RoJAS Económica,
Co11.1A, Ros1tNoo.
de ' Cultura
1952. T ratado d~ Cooperativümo Me~icano. Méxiro, fondo

1938, pp. 104-106.

671

6i0

�tiempo que formaba una conciencia entre sus agremiados, desp~rtó los temores de los patrones al grado de dejar sin empleo a los trabapdores asociados al círculo. Pocos años después surgieron poderosos los sindicatos
de ferrocanileros y para principios de esta centuria tres grandes grupos luchaban en favor de los trabajadores, uno encabezado por el anarquista José
Zaldívar, con se.de en Mérida, el que dirigía José María Pino Suárez, tam·
bién en el sureste~ y el que en México tenía como inspiradores a los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón. Los sindicatos, mejor que las
agrupaciones anteriores tuvieron, ~a más cl~ra visión d~l proble~a obrero
y una acción más fecunda y energrca. Sus lideres estuvieron me3or compenetrados de las dificultades que tenían que superar frente a los patrones y
al Estado, que no veía con buenos ojos la fuerza que iban adquiriendo las
agrupaciones obreras y los métodos de lucha por ellas em_pleados. La experiencia anterior, el consejo de luchadores obreros extran1eros procedentes
de diversas escuelas ideológicas y políticas, los viajes y el contacto con personas y países más adelantados en la defensa de Jos trabajadores y además
la presencia cada vez más fuerte del capitalismo exierior en México que traía
aparejado un desarrollo industrial mayor y un. más am~lio aument~ del
proletariado, todo ello coadyuvó a que los sindi~tos pudie~n orgamzarse
mejor, atraer a sus filas a mayor núme~ de agremiados y re~ar una labor
de defensa efectiva y tenaz. Cabe dec1r que al lado de los lideres y de las
agrupaciones impregnados de ideas socialistas, surgieron otros que de_sde
punto de vista católico trataron de resolver el problema. Esta conJunc1on
de esfuerzos muestra no sólo la gravedad del problema que se trataba de
resolver, sin~ la conciencia que entre los diversos sectores de la sociedad
mexicana que se veía afectada por dicho problema, se había despertado, c-0nciencia que no quedó pasiva e inerte, sino que conmovió a nuestra extructura social como nunca otra ninguna al encontrar en los ideales de renovación política -que se presentaron en los primeros años de este siglo Y que dieron al traste con la dictadura porfírica- un aglutinante y un crisol que
los fundió hasta convertirlos en un todo inseparable. Ese todo inseparable
de carácter político, social y económico no fue otra cosa que la Revolución

-~º

Mexicana.
Los problemas de los trabajadores tranviarios

Los trabajadores que prestaban sus servicios en las empresas de tranvías
del Distrito Federal y que constituían un buen número, no podían dejar de tener dificultades con sus patrones, por cuestiones de salarios, jornadas de
trabajo, accidentes y enfermedades profesionales, despido~ injustificados, sanciones y otras causas más. Cuando las empresas se fusionaron hasta cons-

672

~tuir, una sol_a, poderosa y fuerte en manos del capital extranjero, esas dificultades
_, tuvieron que aumentar. No resultaba igual servir a una peq uena
compania que a ~a po~~nte. ,Esta tenía mayor avidez económica por cuanto
representaba una mvers1on mas crecida y por tanto sus exigencias frente a
sus empleados eran mayores.
. Entre las disposiciones legales que encontramos en las últimas décadas del
s1gl~ pasado, para aliviar la situación de los trabajadores en general y en
parbcular de los que prestaban sus servicios a compañías extranjeras, tenemos una dada por el ministro de fomento, Pacheco, de fecha 15 de diciemb~ ~e 1881, la ~ual recoge Maza en su Colección (N-1144) y la que
transcnbunos por el mterés que contiene:
"Habiendo llegado a conocimiento de esta Secretaría las dificultadeJ
con que tropiezan los trabajadores empleados en la construcción de las
líneas férreas, por no comprender las órdenes dadas en idioma extraño
al del país por los jefes o sobrestantes de cuadrilla, dificultades que
muchas veces se resuelven en malos tratamientos a los trabajadores. y
tanto para evitar los conflictos a que esto pueda dar lugar, como
que lo 11atur~l. es que las pers&lt;&gt;nas que vengan a la República procuren
apre~der el t~toma que se habla en ella; el Presidente de la Repiíblica,
a quie_n se dió cuenta. del asunto, ha tenido a bien disponer que se
recomzen~e muy especialmente a los Representantes de las Empresas
Ferrocamleras, que hagan jorque el nombramiento de empleados que
tengan a su cargo una o más cuadrillas de trabajadores, recaigan en
personas qu~ conozcan el idioma del poEs, para que las órdenes que
d~n ~ trasrr:1tan, sean perfectamente entendidas, previniendo que por
ningun m~tivo se maltrate a los trabajadores, pues en ca.ro de que éstos
no cumplieren con los compromisos que hubieren contraído las Empresas podrán ejercitar su derecho ante quien corresponda. '

por-

Lo que comunico a tl.Sted para los fines que se expres&lt;Tn, esperando
acuse el recibo correspondiente."

. :º~

otra parte, al au~entar las Com~añías el servicio y al regularse éste
Jundicamente, las condiciones del trabajo eran más fijas, más estrictas. No
siempre la legislación tuvo un sentido humanitario. A menudo su aplicación a los trabajadores les perjudicó en lugar de favorecerlos. Por otra
parte hay que tomar _en cuenta que las leyes obreras que son las que van
a a(;arrear a los trabajadores un real beneficio, no se promulgan en México
sino hasta ya entrado este siglo. La ley de José Vicente Villada no se vota si~
no el 30 de abril de 1904, en el estado de Méxilo y la de Bernardo R~yes
en Monterrey el 9 de noviembre de 1906. A partir de entonces arrancan

673
8-43

�los intentos de parte &lt;lel ~tado dt! proteger Jos dt'rcc.hos de las clases laborales, intentos que pudieron habc-rse recogido en los preceptos de la Constitución de 185j de acuerdo con una proposición del señor Vallarta, y que
no lo fueron debido al erróneo plantean1if'11to (¡uc el mismo Vallarta hizo
del problema. 8
1

Estas circunstancias fueron las que movieron a los trabajadores de las
cmpresas tranviarias a unirse y enfrentar3e con rntera decisión a los problemas que imli1.·idual ('I colectivamente les afecu,ban y tratar de obte.nrr
a0lucioncs justas y equitativas. La lucha que ellos emprendieron, al igua 1
que los trabajadol'es de otras ramas, no tuvieron en rigor más objeto sino
el obtener una legi::.lación laboral ele parte dd Estado que les rnncedicra un
mínimum de garantías sociales co11 las cuales poder vivir mís humanamente y en forma más digna. Esa lucha no fue corta ni íál'il. Durante
largos años las asociaciones obreras bregaron por que el Estado les reconociera determinados derechos y los impusif'ra a los patrones. A menudo
contaron con el apoyo y la simpatía de la,; autoridades, mas otras ,:e&lt;·es por
mzoncs determinadas, éstas se hicieron sordas a los damore!- de los trabajador&lt;'s y más aún e.stuvieron en su contra. Los intereses que tuvieron que
vencer fueron demasiado fuertes. México en muchos aspectos pasaba deuna situación casi feudal a una moderna. E.xistía d desconorimiento, la
incomprensión y el egoísmo frt'nte a los conflictos planteados entre capital
y trabajo. La or~anización capitalista de la sociedad mexicana rn la época
de don Porfirio, estaba muy lejos de ('omprcnclcr que una renovación social
y económica se operaba en el mundo. Sólo algunos hombres advirtieron
en el panorama signos de cambio y se apresuraron a propugnar por una
renovación en M(-xico. ~~graciadament~ fueron pocos y su voces si bien
lograron conmover a diversos grupos, no tuvieron la fuer:-1.a necesaria. Fuf'
indispensable que una conjunción de cirmnstanci.as se presentara y c·on
su fuer.ta incontenible hiciera saltar la chispa revolucionaria, para que al
calor de las armas y de los enardec.idos debates parlamentarios fuera surgiendo no sólo una legislación protectora sino un C'ambio radical en la
estructura de nuestro país.

Los primeros conflictos
Uno ele los primeros conflictos que conocemos entr&lt;' ]as Empresas Tranviarias y sus opt&gt;rarios, se dio en el año de 1889. Desde el afio antt&gt;rior,
esto es, eu 1888, se había ya manifestado eJ descontento entre los tranviarios,
a consecuencia de los bajos sueldos, de la separación arbitraria de los ~m-

pleados por parte de 1a empresa, el mal tratanúento &lt;le parte de los su[&gt;l'rÍores y el deseo de que el boleLaje estudera ajustado al sistema decimal,
drsajuste que originaba confusión y responsabilidades en los conductores y
cobradores. E-:e descont&lt;'nto se fue incubando )' estuvo a punto de convertirse en un movimiento de huelga, a no ser por la aprehensión de los
dirigentes d!"] mismo, que fueron objeto ele observación y pe~uisa por paitc
de los patrones y del estado, hasta lograr su detcnrión. Al ser inten·oga•
dos por la pnlida, confesaron abiertamente los tres arrestados haber mani•
festado a la empresa sus razones, sin que hubieran sido tomadas &lt;'11 cuenta,
por lo cuaJ pensaban recurrir a la huelga. .En el arta levantada en el mo•
mento de su detención d lo. de enero de 1889, dejaron asentado c¡uc el
sueldo que pretendían era de dos pesos para los inspectorrs y para los
jefes de corrida, a los empicados uu peso cincuenta ccnlaws y a los &lt;'o-

d1eros un peso. D
De la fecha anlt&gt;riormente ciada al mes dr noviPmbre Je 1898, no st·
piense 4ue las relaciones obrero-patronales, en d sistema tran\'Í;u-io furrun
romo mid sobre hojuelas. Si bien durante cierto tiempo los trabajadores
fueron cautos, 110 por eso cesaron de bregar por un mejor trnt~unicnto social
y t&gt;ronómico. Algunas ventajas bien reducidas lograron, roas insuficientes y
desequilibradas frente al costo general de la vida en México. Por eso en
1898 estalló una hue-lga en la que los tranviarios manifestaron no estar
de aC'uerdo en que los conductores ganasen solamente la misl-rrima suma de
diez C'entavos por hora de trabajo, lo mismo de día que de noche, )' en que
la empresa les descontara de 16 a 25 renta.vos, esto es, el importe de hora
y media a dos horas y media de trabajo, cuando dejaban de recoger a uno
de los innumerables pasajFros que \~ajaban, su correspondiente boleto. La
justicia que asistí~ a los trabajadores fue bien comprendida por la prens.1
de la época.10
En vísperas &lt;.le la inaugurnción de los trenes eléctricos. la Junta Directiva
de los Ferrocarriles del Distrito Federal, e~tableció una nueva tarifa de sa•
!arios a base de las aptitudes y comportaJTliento de los trabajadores. Los
sueldos señalados f ucron de ,$ 1.50, $ 1.60 y $ 1.80 por jornada diaria de
1-l a 16 horas de trahajo. Los empleados a quienell se fijaba ese sueldo eran
justamente los que deberían encargarse de manejar los trenes dt&gt; tracción
eléctrica, quienes no consideraron justo que ante mayor responsabilidad y
conocimientos, se les equiparara con los cocl1eros de Jos trenes ele mulitas
que ganaban $ 1.50 diario. Esgrimiendo esas rawnes, el 10 de enero de
1900 solicitaron de la Junta Directiva que reconsiderara el e-aso y les con1

• CUEVA,

674

M. de la, op. eit, pp. 84-90.

GoNZ.ÁLEz NAVARRO,

M., op. cit., p. 314.

'" lbidtm,

675

�cediera un sueldo de tres pesos. El País, diario católico de aquellos días
estuvo del lado de los obreros en este conflicto, lo que indica que la opinión general se sentia conmovida ante la escasa recompewa dada a un
obrero por un trabajo difícil y de responsabilidad. 11 Como muchas veces
el sueldo ganado por jornada diaria estaba calculado a razón de una cantidad determinada por hora de trabajo, los pperarios con el fin de obtener
una mayor entrada, que les alcanzara a medio satisfacer sus exigencias familiares, realizaban jornadas extras de trabajo agobiante. El uso inmoderado de sus fuerz.as, no sólo ocasionaba un desgaste y la enfermedad del
individuo, si110 accidentes en los que terceros salían perjudicados. Esto lo
comprendió bien el gobernador del Distrito Federal quien en el primer
lustro de este siglo aconsejaba que la jornada máxima de trabajo de los
motoristas no debería exceder de ocho horas, duración que va a incorporar
en su programa eJ Partido Liberal el año de 1906.u Que los accidentes
provocados por los trenes eléctricos fueron numerosos, tenemos pruebas suficientes ya aducidas. Una de las razones de ellos, la acabamos de exponer, otra la
proporciona el periódico El Pals, quien indicaba que los motoristas no se
preocupaban de la vida de su prójimo, debido a la ninguna responsabilidad que les salia de ello, no así cuando atropellaban a wi :mimal, a
cuyo dueño tenían que indemnizar y afirmaba que "si los empresarios tuvieran que pagar de 15 a 20,000 pesos por operario muerto, como en Estados
U.nidos, buen cuidado tendrían de evitar los accidentes." 13
Surgida en los talleres de la Compañía de Tranvías, una huelga estalló
en el otoño de 1901, originada por la severidad de su reglamento y por
el hecho de que no se había otorgado a los obreros cl aumento que los
patrones les habían ofrecido, en cambio de su trabajo que se iniciaba a las
cinco de la mañana y terminaba a la media noche. Varios operarios fueron
detenidos por la policía por llevar consigo hojas en las que constaban
11 Presentaci6n en sintesis de los principales conflictos existentes entre los e,abajadores tranviarios 'J la extinta Compañia de Tranvias el-e Mlxfoo, S. A. (Apuntes fornados por los dirigentes sindicales, a base de sus archivos.) México, 1952, pp. 1-2.
11 GoNZÁ.LEZ NAVARllO, op. cit., p. 289. El 21 de diciembre de ese mismo año de
1900 los cocheros de los ferrocarriles del Distrito -según El Impar"Cial- negabánse
a trabajar, alegando que las continuas lluvias habían mojado sw ropas y que ca.r ecían
de otras para presentirse a su trabajo. Ayer no se presentaron más que las dos terceras
partes de los cocheros, lo que dio por resultado que en el servicio había tranvías parados por no haber podido salir todos los coches de las diferentes lineas de la ciudad.
En las líneas de Santa María, San Cosme, San Rafael y Reforma no circularon más
que escaso número de coches, así como en la de A.zcapntzalco y Tacuba. La linea de
don Toribio y Santiago también tuvo sus trastornos, así como algunas otras de las
de tracci6n animal.
11 Ibídem., p. 291.

676

sus peticiones. Entre ese año y el de 1906 se provocaron varios movimientos
por ~on~s semejantes. A ellas se sumó poco a poco otra causa, surgida de
la eXIgenc1a de la empresa para que sus empleados, principalmente los con~u~~res de ~vías, se ~rescntaran debidamtmte uniformados. Esta dispos1?on de caracter suntuano, no fue costeada por la Compañía, sino que se
hizo recaer sobre los trabajadores que tenían sueldos muy cortos, y a los
cuales resultaba sumamente oneroso tener que desembolsar veintiún pesos
por un uniforme que. tenía que ser confeccionado en determinad.a sastrería,
de un mal casimir y sin medidas y el cual no podín siquiera ser ordenado
si no era pagado previamente para lo cual se descontaba a los empleados
un peso semanal. Esta medida asi como el hecho de que la Compañía no les
devolvía al sep~ del servicio la fianza que habían depositado al ingresar,
l~- escasos salarios y la costumbre de pagarles en cheques, cuyo cobro se
dificultaba, motivaron la huelga ocurrida en el año de 1906. El 12 de
diciembre de ese año, candentes los ánimos entre trabajadores y empresa,
un fuerte núdeo de aquéllos resolvió impedir que los tranvías fuesen guiados
por esquiroles. Apostáronse para ese efecto en Peralvillo, mas la intervención
de la policía impidió el movimiento, habiendo apresado a trece y dispersado a más de cien. Disgustados por esta represión violenta, veinte tranviarios lapidaron en el Río del Consulado a un tren. A principios de 1907
fueron cesados 200 conductores y motoristas que se negaron a uniformarse
Y portar las insignias de rigor. En el propio año diversos grupos de trenistas
~ueron disper.;ados y detenidos por las fuerzas policiacas. Algunos diarios
mformaban que el origen de tantos conflictos se debía a instigadores profesionales.u
Mas no eran .instigadores profesionales en el sentido vulgar del término
los que inquietaban a los trabajadores tranviarios en la primera década de
este siglo, sino hombres conscientes de la necesidad de un cambio en las
condiciones sociales y económicas en que vivía el pueblo mexicano. Los
empleados de la Compañía de Tranvías que poco a poco habían formado
~o núcleo que osaba enfrentarse con los patrones, no eran ajenos a los
mtentos de renovación precisados en el Primer Congreso Obrero celebrado
en julio de 1905 ni tampoco dejaron de hacer suyos los postulados del programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación, suscrito el lo. de julio
de 1906 t'JJ San Luis Missouri por Ricardo y Enrique Flores Magón, Juan
Sarabia, Antonio J. Villarreal, Librado Rivera, Manuel Sarabia y Rosalio
Bustamante, el cual en uno de sus párrafos hace mención de los problemas
de los trabajadores en la siguiente forma: "Gracias a la dictadura de Porfirio Díaz, que pone el poder al servicio de todos los explotadores del
" Ibidtm, pp. 340-343.

677

�Pueblo, el trabajador mexicano ha sido reducido a )a condición má.'&gt; miserable; en donde quiera que presta sus servicios es obligado a desempeñar
una dura labor de muchas horas por un jornal de unos cuantos centavos.
El capitalista soberano impone sin apelación las condiciones del trabajo,
que siempre son desastrosas para el obrero, y éste tiene que aceptarlas por
dos razones: porque la miseria lo hace trabajar a cualquier precio o porque, si se rebela contra el abuso del rico, las bayonetas de la dictadura se
encargan de ~meterlo. . . Lo que ahora se pretende -agrega como solución- es cortar de raíz los abusos de que ha venido siendo víctima el
trabajador y ponerlo en condiciones de luchar contra el c.apital sin que su
posición sea en absoluto desventajosa; si se dejara al obrero en las condiciones en que hoy está, difil'ilmente lograría mejorar, pues la negra miseria
en que vive continuaría obligándole a aceptar todas las condiciones del explotador . .. Cuando, los millones de parias que hoy vegetan en el hambre
y la desnudez coman menos mal, usen ropa y calzado y dejen de tener
petate por todo ajuar, la demanda de mil géneros y objetos que hoy es
insignificante, aumentará en proporciones colosales, y la industria, la agricultura, el comercio, todo será materialmente empujado a desarrollarse en
una escala que jamás alcan7.aría mientras subsistan las actuales condiciones
de miseria general." 15
Fueron esas ideas las que impulsaron a los tranviarios a luchar por la
defensa de sus derechos más elementales y por conseguirlos se sacrificaron
durante varios años.
Los fragores de las batallas que los obreros mexicanos emprendieron contra el estado de cosas imperante en las postrimerias del régimen porlírico,
no fueron ajenas a los trabajadores de los trenes urbanos. Los dolorosos
sucesos de Cananea y Río Blanco que preludiaron el advenimiento de una
situación mejor, marcaron honda huella eo los obreros de la Compañía de
Tranvías, quienes aJ irrumpir el movimiento revolucionario supieron tomar
el puesto que les correspondía.
Uno de los movimientos más significativos de los trabajadores de la Compañía de Tranvías fue el que hizo crisis en .el mes de julio de 191 l. Tiempo
atrás los obreros habían presentado a la empresa cuyo gerente era entonces
el señor Harro Harrsen, diversas peticiones que no fueron atendidas. Ante la actitud de los patrones, y después de varias reuniones tenidas por )os
afectados, éstos decidieron el dos de julio presentar a la Compañía un pliego
•• Para esta etapa consúltense las obras siguientes: CRÁvEz 01tozco, Luis, Prehistoria del Soáalis-mo en México. México, D. F., 1936. RAMOS PEDRURZA, Rafael, La
lucha de clases a traQ/s de la ltistoria de México. México, 1934 y Mouus JoáNEZ,
Alberto, Historia de ta Revolución M eúcana. México, 1951, p. 49 y ss. y concre•
tamentc Manuel González Ramírez.

678

de peticiones cuyos puntos esenciales eran los siguientes: lo. Que el sueldo de·
que disfrutaban los motoristas que f'ra de diecisiete centavos por hora
se aumenlara a veinticinco centavos. 2o. Que el sueldo de los conductores
que era de quince centavos por hora, ascendiera a veinte cenlavos. 3o. Que
los inspectores ganaran treinta centa\'OS por hora en vez de los veinticinco
de que di frutaban. 4o. Que se acabara el monopolio de los uniformes.
dejando en libertad a los empleados para comprarlos, o que se les ven-·
dieran a su justo precio. 5o. Que las separaciones o suspensiones obedecieran
siempre a causas perfectamente justificadas, y no al capricho del superintendente o del je{e de línea. 5o. Que los desperfectos de los carros y en
general de todos los materiales, sólo se cobraran a los empleados en caso
de culpa debidamente comprobada. 7o. Que se fijara por la Compañía
la correspondiente indemnización para los empleados que se inutilizaran
en el trabajo. Los trabajadores señalaron a la empresa tres días para contestar sus peticiones y le amenazaron con ir a la huelga en caso de rechazo
de las mismas. 16
Harro Hansen como respuesta ordenó el cese de cien de los obJer~ ftrmantes del pliego de peticiones, medida que provocó la ira de los trabajadores quienes el día 3 de julio lanzáronse a la huelga que se prolongó
durante cuatro días. Los empresarios ante la decisión de sus empleados,
utilizaron los medios clásicos de acallar tan justas protestas, esto es, dividirlos
para debilitarlos, lo cual fue no muy difícil dado que el espíritu de cuerpo,
de clase, aún oo se precisaba definitiva y enérgicamente, y en seguida, utilizar contra los oponentes de convicción, la fuerza aimada para que les
acallara. Al efecto solitaron de algunos obreros, que representaron e) triste
papel de esquiroles, sus servicios para romper la huelga y reiniciar el servicio.
Estos rompehuelgas fueron custodiados por miembros de la polieía montada y rurales. No obstante, los huelguistas persistieron en sus demandas
y cuando trataron de evitar que los trenes salieran a ]as calles, ocurrieron
entre ellos, los policías y los esquiroles violentos choques. El gerente de la
empresa en diversas ocasiones manifestó que "el servicio se reanuda.ría tan
pronto la policía reprimiera los desórdenes que se estaban cometiendo".
Como éstos continuaran, la empresa ofreció a los trabajadores uo aumento
de dos centavos por hora a cada trabajador, proposición que fue aceptada
por varios grupos, no así por los que estaban conscientes de sus derechos
y nece.sidades quienes persistieron en la huelga, lo cual produjo graves
escándalos.17 Al reanudarse el servicio. los dirigentes del movimiento fue" Presentaci6n rn s[ntesif. .• , pp. 2-3.
" Al ser inh'rrogado Harrscn sobre el aumento de salarios, éste de,pcctivament.e
resp,mdi6: "Los empleados para nada necesitan el aumento de sueldo, pues son unos

679

�ron separados paulatinamente de sus empleos, con el fin de cortar todo
germen de inquietud entre los tranviarios.
El comité de huelga de este movimiento estuvo integrado por Antonio
González, como presidente y Enrique Pujol, Everardo Sánchez, José A. López, Dionisia Luna, Sacramento Gonzále:i, José Pérez y Emilio Franco como
vocales. Sus asesores jurídicos fueron los licenciados Carlos Salinas y Trinidad Meza y Salinas en un principio y posteriormente José Peón del Valle
y el doctor Samue) Espinosa de los Monteros. 18

Uno de los postulados más salientes de la Revolución Mexicana fue sin
duda el mejoramienlo de las condiciones generales de los trabajadores. E]
movimiento constitucionalista encabezado por don Venustiano Carranza, al
hacerse cargo del gobierno de la Nación trató de ayudar a los asalariados
para lo cual dictó diversas medidas, una de las cuales fue fijar en el mes
de septiembre de 1914, en nueve horas, la joma.da de trabajo que hasta
entonces había estado al arbitrio de los patrones. El apoyo que los obreros
encontraron en el gobierno revolucionario, la influencia que muchos de los
dirigentes de las clases proletarias tuvieron dentro de ese régimen, y las
circunstancias todas que eran favorables, movieroµ a los asalariados mexicanos en general a lanzarse a una lucha tenaz y efectiva encaminada a
la obtención de mejores condiciones de vida. Los tranviarios no dejaron
pasar desapercibida esta oportunidad que se les presentaba. Con el apoyo
de la Casa del Obrero Mundial, la organización de lucha obrera y de
progreso revolucionario más fuerte por aquel entonces y uno de cuyos inspiradores era el famoso doctor Atl, la Unión Central de Mecánicos solicitó
un aumento de salarios para los elementos de1 Departamento de Tráfico.
Para poder ejercitar sus dereehos a través de una dirección única y eficaz,
los servidores de la Compañía de Tranvías constituyeron el Sindicato de
Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías de Mé:,,.-ico y designaron
a su mesa directiva el 71 de octubre de aquel mismo año, la cual estuvo
integrada por las personas que a continuación mencionamos: Manuel Mora
como secretario general; Hilarión Muñiz como secretario del interior; Leobardo P. Castro, secretario del exterior y en los puestos de secretario y sub•
secretario tesorero, Ignacio Mauleon y Artemio Vega 19
Constituido el sindicato, éste reunió en un pliego las diversas peticiones
de agremiados ·que eran diversas y las presentó a la empresa. Estas eran las
siguientes:
pobres... que están acostumbrados a comer tortillas con chile o frijoles y a beber un
jarro de pulque como alimento". Frases que motivaron una protesta periodística.
-13 P1ese111aci&amp;n en sfntesis, p. J.
st lbidem, p. 4.

680

la. Que se reconociese la personalidad social del sindicato, para que la
empresa de tranvías se entendiese directamente con él.

2a. ~I sindicato se comprometía a establecer un jurado que garanti7.ase
la~ ~pbtudes para el desempeño de Ja profesión y el buen comportamiento,
exi~endo la pertenencia al sindicato, a efecto de prestar las debidas garantias.
3a, Supresión, en lo absoluto, de los descuentos, onerosos y arbitrarios, por
desperfectos en los carros, causados en el servicio.

.~ª:, Establec~ento

de la siguiente tarüa de pagos por hora: Jefes de
d1vmon $ 0.60, Jefes de Ymea, $ 0.55, inspectores y despachadores, $ 0.50,
motoristas, $ 0.45, conductores, $ O. 40, y troleros, cambiadores, etc., $ 0.25.
5a. Que para dar cumplimiento al decreto del gobierno del Distrito
referente a la reglamentación de las horas de trabajo, se estableciesen las
oeho horas continuas o nueve discontinuas, entendiéndose que serán empleadas dos horas para comer.
6a. Que se indemnizase debidamente a los empleados de cualquier categoría, que sufriesen alguna inutilidad. física en el cumplimiento de las
labores, y

7~. Que se impidiese a la compañía dictar órdenes o reglamentos que contranasen lo contenido en estas peticiones.
A más de esta petición de orden general, los obreros de taUeres que tenían problemas concretos, precisaron éstos en un pliego entregado al gerente de la negociación señor C. B. Greaves por los trabajadores Ausencia
TJalpan, Ascensión Treja, Gabriel Hidalgo, Simón Pimentel, Eurique Esqueda y Ed:mundo Fabela. Las cláusulas principales de ese pliego eran
ocho, a saber, lo. Que la Compañía de Tranvías de México, S. A., reconociera al Comité de la Unión Central de Mecánicos para tratar con él,
todos los asuntos que se suscitasen entre la compañía y sus obreros. 2o. Que
se destituyese del cargo de maestro mecánico al señor J. W. Michaud, quien
por su carácter despótico y mal educado se había captado la antipatía de
todos los obreros y empleados que estaban a sus órdenes. Al pedir su separación de €'.ste departamento, los obreros lo hacemos por evitar consecuencias
de mayor magnitud que redundasen en perjuicio de los obreros y sus familias. 3o. Que los maestros mexicanos no fuesen separados de sus puestos
ni se les rebajase el sueldo que se había dispue.sto. 4o. Que se hiciese un
aumento general de un veinticinco por ciento sobre los sueldos actuales.
5o. Que la compañía, cuando necesitase por urgencia del trabajo el servicio

68)

�de los obreros en días festivos y por la noche, éstos fucsen pagados con
tiempo doble por dichos servicios. 7o. Que se establetiese a la mayor brevedad posible, un puesto de socorros en el interior de cada una de las dependencias en que trabajasen obreros. 80. Que en caso de accidente en el
trabajo, la compañía continuase pagando al individuo lesionado su sueldo
íntegro hasta su completo restablecímiento. 20
El plazo que los empleados otorgaban a la empresa para responder a su
demanda general fue de cuatro horas, pues de lo contrario estallaría la huelga. Lo perentorio del plazo señalado en ese pliego, no permitió al gerente
Greaves responder satisfactoriamente la demanda de los trabajadores, alegando no poder resolver petición alguna sin autorización de la Junta Directiva de la Compañía radicada en Londres. Tomada como un simple
pretexto la respuesta de la gerencia, la huelga estalló el día 8 de octubre
de 1914 a las seis de la mañana en los talleres y a las doce del día en el
tráfico, paralizándose totalmente las labores a partir de esa fecha.
La fue17,a de ese movimiento que dejaba sin servicio de transportes a
la ciudad de México y las consecuencias de ese mismo hecho, alarmaron al
primer jefe, don Venustiano Carranza y al general Heriberto Jara, gobernador del Distrito Federal, quienes intervinieron en este conflicto. Las autoridades pidieron a los trabajadores reanudar sus labores en tanto la Junta
Directiva estudiaba y resolvía su demanda, comprometiéndose por su parte
a mediar en ese conflicto y garantizando en forma enérgica su intervención,
la cual consistió en la incautación de los bienes de la empresa. Una vez
incautados, el gobierno elaboró un pacto que firmaron la gerencia de la
Compañía de Tranvías, designada por el gobierno de la Revolución, y el
Sindicato de Empleados y Obreros de la misma compañía establecido en la
Casa del Obrero Mundial. Dicho pacto era el siguiente:

"fo. Celebramos este contrato de ttna parte la gerencia de la Compañia, designada por el Gobiemo de la Revolución, y de otra el Comité
representativo del Sindicnto de Empleados y Obreros de la citada Compañía, reco11ociéndo11os m.utuamcnte nuestra respectiva personalidad social. 2o. El tiempo de duración de este contrato ha de ser de quince
días, contados desde las siete de mañana trece de octubre, luista las sei{
cincuenta y nueue minutos de la mañana del día veintiocho del mismo
mes de octubre de Mil Novecientos Catorce. 3o. En este Mríodo de qui11ce días, el Sindicato presentará a la gerencia de la Compañía de
Tranvías, su reglamento definitivo con las cláumlas concretas referentes
"' lbidem, pp. 4-5.
21 lbidem.

682

a las r~lacion_es qtte deben mediar entre fa Compañía )' el Sindicato,
su functon~mtento y designació11 de asuntos que deben ser tratados por
ambas entzdades. 4o. Durante el mismo período de tumpo In gerencia
de la Compañía estudiará la manera de hacer e/ectiuas las t~rifas de
pago de servicio, presentadas por el Sindicato de la misma, con fecha
o~ho de octubre, a la gerencia de la Compañía que en dicho día funcionaba. So. En el caso de que la gereucia del Go.biemo no aceptara de
plano las die/zas tarifas, e hiciera proposicioues distintas, tendrá la obligación dicha gerencia de presentarlas al Comité del Sindicato o lo sumo
tres
a1Ztes ~le expirar el p~aw de quince, con el objeto de que el
CQmite tenga tiempo de estudiarlas y de someterlas a la aprobación 0
desaprobación de la asamblea ge11CTal del Sindicato. 60. El Comité representativo del Sindicato expresado, estará establecido e11 la Casa
del Obrero Mundial, con carácter permanente, durante Los quince dí.as del
plazo indicado, y sólo se retirará de la citada institución, de diez de la
noche a ~as diez de ~ mañana, en que empezará Stt labor ele estudio para
las cuestiones pendten(es entre ambas entidades, y que han de quedar
resueltas de manera definitiva, en el plazo indicado de quince días. lo.
La genmcio de la Compañía se obliga a pagar a los miembros componentes del Comité, durante los quince días del f1lazo indicado, el mismo
.n_ieldo q~e. si estuviera trabaja_ndo nueve horas diarias, en los respectivos servicios a que cada uno pertenece. 80. Para facilitar la labor de
los miembros del Comité en .ru..r gestiones en.caminadas a solucionar el
co11~licto /1endiente entre la Compañía y el Sindicato, la gere11cia expedirá a su fnuor pases de libre circulación jJara los mismos. 9o. Igual
Jrattqufria concederá a la Administración y la Secretaria de la Casa del
Obrero 11,f un.dial, que auxiliará al Comité en todos los traba.jos encaminados a hallar la solución del conflicto expresado. T0o. Si a las siete
de la mañana del día. veintiocho de octubre de 1914~ no se Iza firmado
entre las representaciones de La Compañía y del Sindicato el Contrata
definitivo, por el cual el Sindicato de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías halle total satis/ acción a sus demandas, en el acto
será declarada la lzuelga general y mantenida firmemente, hasta hallar
la sofación que en dicha fecha, en caso tal, no se httbiera e7lcontrado.

1í~

México, Octubre 12 de 1914."

Así pues, la incautación de los bienes de la empresa y el manejo dr►I servicio de tranvías por una administración nombrada por el gobierno m,exicano, fue la consecuencia de la actitud intolerable asumida por la Compañía
de Tranvías ante las justas peticiones de los obreros. La incautación de
esos bienes, hecha como medida temporal, se prolongó a causa del vaivén

683

�revolucionario hasta el mes de mayo de 1919 en que fueron deweltos sus
bienes a la empresa. Durante la administración gubernamental, los trabajadores no dejaron de plantear a aquella diversos problemas, algunos de
los cuales fueron resueltos, no así otros que tuvieron que posponerse dado
el carácter transitorio de la ocupación.
Este lapso de tiempo si bien no resolvió todas Jas dificultades, sí sirvió a
los obreros y principalmente a sus líderes para forjarse una mayor con•
ciencia de sus problemas y de sus necesidades. Las prédicas revolucionarias,
la agitación social y principalmente la participación activa. de l&lt;:&gt;5 obreros
en la política nacional y en las luchas aunadas fueron ~n mcenti~o extraordinario que les fortaleció y les adiestró. El compromiso contra1do entre
la Casa del Obrero Mundial y el gobierno revolucionario, mediante el c.ual
aquélla contribuía al triunfo revolucionario, mediante la participación activa en la lucha de batallones de obreros denominados "batallones rojos"
fue un gran estímulo para los trabajadores. Los tranviarios constituye~n
el Segundo Batallón Rojo y tomaron parte activa en los sucesos revolucionarios. Un grupo de ellos al abandonar las fuerzas constitucionalistas la ciudad de México, y con el fin de evitar cayeran los tranvías en manos d~l
enemigo, lleváronse consigo los controles .d~ los vagones, he_cho que _dio
origen a la suspensión temporal del seMc10 como hemos visto antenormente. 22

Los obreros )' la devolución de sus bienes
a la Compañía
Cuando en el mes de mayo de 1919 fueron entregados a la empresa sus
bienes era director gerente de la misma el señor G. R. G. Conway, quien
en un~ forma política trató de ganarse la voluntad ~e los obreros, haci~ndoles automáticamente un aumento de diez por ciento en sus salanos.
Desgraciadamente las conwciones de vida en aquel momento eran bast~,te
difíciles y, ese aumento no correspondía en fonna alguna a la desproporc.1on
que alcanzaba el aumento del costo de la vida. Así a fines de 1920, los
Los batallones rojos que se constituyeron fueron seis en virtud del convenio firmado el 17 de febrero de 1915 entre el gobierno Constitucionalista y la Casa ~el
Obrero Mundial cuyos representantes fueron Rafael Zubarán Capmany, Rafael, Qwntero, Carlos M. Rivera, Rosendo Salazar, Juan Tud6, Sa~vador Gonzal~ G:11"~1a, RodoUo Aguirre, Roberto Valdez y Celestino Gasea. El primero estuvo mshtwdo por
obreros de la Maestranza Nacional de Artillería; el segundo por obreros Y emplea~~
de la Compañia de Tranvías, y otros gremios, estuvo a las órdenes del general Enuho
Salinas y actu6 en la Hua.steca Veracruzana, habiéndose disuelto después de un &lt;:&lt;&gt;m•
bate tenido en Coatepec. El tercero y cuarto denominados "Supremos Poderes'' mte1:1

684

trabajadores plantearon a la Compañía otro conflicto de carácter económico, el cual rehusó resolver, así como también rehusó reconocer a la Federación de Obreros y Empleados de la Compañia de Tranvías de México,
S. A. Obligados a ir a la huelga, los trabajadores suspendieron el servicio
durante varios días, reanudando finalmente sus actividades cuando hubieron obtenido un aumento de veinticinco por ciento sobre los salarios anteriores y el reconocimiento de la Federación. Con este aumento, los tranvarios alcanzaron en aquel entonces un sueldo muy superior a la mayor
parte de los trabajadores mexicanos. 23
Entre el año de 1920 y el de 1922 ocurrieron pequeñas desavenencias
entre empresarios y asalariados, los cuales sin llegar a presentar carácter
alguno de gravedad, sí preludiaron el difícil serio conflicto de 1922-1923.

A fines del año de 1922, la compañía después de haber tratado de regular el servicio tranviario, reparando las unidades dañadas durante la revolución y sustituyendo a las inservibles por otras nuevas, para lo cual
utilizó un grueso núcleo de trabajadores, comenzó a separar a varios de ellos,
justificando su despido con decir que los trabajos de reconstrucción habían
concluido y que de los 1300 empleados que tenía en ese momento, sólo
le eran necesarios 650 que eran los que tenía anteriormente. La empresa
consideraba se trataba de un caso de fuerza mayor y por tanto solicitaba
se le autorizara para hacer ese reajuste, indemnizando con tres meses de
sueldo a todos los despewdos. La Federación de Tranvías reclamó ante
ese hecho y pidió a la empresa reconsiderara su acuerdo, a lo cual ésta no
accedió. La inconformidad patronal originó que el Sinwcato de Talleres,
junto con la Federación decidieran lanzarse a la huelga si la erupresa no
satisfacía sus demandas que eran: lo. Que la Compañía de Tranvías aparte
de los tres meses que marcaba la ley como indemnización por despidos injustificados, concediera un mes de sueldo por año de servicios prestados a
la empresa, y 2o. Que la compañía reconociera la personalidad jurídica de la
Federación de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A., para tratar con ella todos los asuntos relacionados con los trabajadores.
grados por ~lementos de los sindicatos de hilados y tejidos, ebanistas, canteros, pintores,
sastres, conductores de carruajes actuaron corno brigada de infantería del Cuerpo del
Ejército del Noroeste a1 mando de los jefes Juan Jasé Ríos y José J. Mé.ndez. El
quinto y el sexto a las 6rdenes del Coronel Ignacio C. Entíq uez. El 31 de enero
de 1916 comen:r.6 el licenciamiento de los batallones en virtud de la agitación obrera
que se había producido y con la cual el señor Carranza no estaba muy de acuerdo
SALA.ZAR, Vid. Rosendo y G. Esco11BDO, José, Las pugnas de la Gleba 1907-1922,
México, D. F. Editorial Avante, 1923.
11 Pr,s1ntaci6n en sl11tem . •. , pp. 8-9.

685

�Como la empresa se negarn a acceder a tales pehc10nes, el 2 de enero,
los tranviarios reunidos en la sede de la Confederación General de Trabajadores, designaron su Comité Pro-Huelga que se compuso por las personas
que siguen: Adolfo Guadarrama, Agustín García, Bernabé Cortés, Antonio
M. Domí'nguez, Leopoldo Palacio y Porfirio Vargas. EsfI&gt; comité estaba auxiliado por los siguientes miembros del Consejo General de la Federación: Isidoro
González, José de Jesús Márquez, Juan Mendoza y Pedro Muñiz. Al día
siguiente, presentaron los obreros su emplazamiento de huelga dando a la
empresa diez días para responder. Dive1'Sas pláticas auspiciadas por e] gobemad01· del Dist1ito, Celestino Gasea, fueron infructuosas, por Jo cual el
día trece, los trabajadores de talleres hicieron estallar la huelga escalonada
a media noche. Para el día 17 varios carros se encontraban fuera de servicio. La empresa amenazó a los motoostas y conductores por las descomposturas que sufriesen los trenes. Los empleados de tallere,s declararon se
adherían al movimiento el día 19 y el día 18 para justificar su conducta
lanzaron un manifiesto que aclaró ru situación frente a declaraciones de la
compañía.2~ Finalmente, cl 21 de enero estalló la huelga general de
traiwiarios en el D. F. El día 25 los obreros .invitaron al Presidente de la
República a intervenir en el conflicto. Dos- días después, varios descontentos de la Federación incitaron a los trabajadores a desconocer el Comité
de Huelga y celebraron una teunión en el Teatro Pr.incipal, en la cual
originóse un documento finnado por los descontentos José Velázquez, Dionisio Alcántara, Arnulfo Llmón, Justino Z. Valladares, Urbano Muñoz y
otros más en el cual se lee:

,rE,z vista de que el conflicto con la Compañia de Tram1Úl$ de México, S. A., permanece si.n solución, a pesar del tÜ!mpo tran.rc1mido y
de que el Comité de H1'elga, nombrado por una mi,wría 110 responde
a la mgencia del momento, comprobado como está que la inmensa mayoría de los que trabajamos en dicha Empresa no estamos de acuerdo
con la actuación del Comité Ejecutivo de ntteftra agrupación, en defensa
de nuestros intereses, tanto de carácter social como de carácter económico, hemos resuelto llamar a nuestros compañeros a una asamblea general extraordinaria que tendrá lugar el día de hoy, a las JO horas, en
el teatro 'Principal', de acuerdo con la siguiente Orden del Día:

''111. Elección de Comité Ejecutivo 'J' designación de Comité de
Huelga.

«JV. Estudio de las peticiones que deben formularse a la Compañía
de Tranvías y /acttltade.s al Comité para resolver la h11elga en forma
honrosa pard la Institución"/~
En una nueva asamblea tenida por los tranviarios en el Teatro Principal,
fueron depuestos el Comité de Huelga y e-1 Ejecutivo de la Federación
Tranviaria, todo ello en medio de fuerte escándalo. Los comentaristas de
estos acontecimientos los achacaban a elementos laboristas enviados por la
CROM, quienes luchaban abiertamente contra los llamados obreros o dirigente.'! rojos. Los esquiroles al servicio de la Compañía inducían por su
parte a los huelguistas a abandonar su aetitud de lucha, haciéndoles ver
que no contaban con recunos para sostener largo tiempo su situación. La
empresa a través de ellos, de agentes destacados entre los huelguistas y por
la compra de diversos órganos periodísticos realizaba una campaña de socavamiento de la resistencia obrera. Fruto de esa labor fue el nacimiento de
una nueva corporación sindical que ahondó más la división. Su nombre
fue el de Unión Sindical de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A.
La cohesión de los trabajadores que ante todas esa'&gt; agresiones se había
roto, fue Ja que originó que un grupo de ellos, de acuerdo con la Compañía
celebrara con ésta un convenio el cual fue firmado en la madrugada del 28
de enero en las oficinas del general Celestino Gasea, gobernador del Dis' - trito. Este convenio que hacía nugatorias todas las peticiones de los obreros,
en sus once cláusulas, otorgaba a la empresa cuanto había deseado. La
lectura de la misma revela hasta que punto mediante ese convenio, se burlaban las exigencias de los auténticos asalariados. Ella dice:

"Púmera. Con relación al Departamento de Talleres, la Empresa
reconoce derecho de antigüedad; en caso de reducción del personal y
tratándose de obreros que tengan menos de ocho años de servicio, se
apreciara teniendo en cuenta el tiempo de servicios y aptitudes, éstas
se apreciauín por medio de peritos nombrados por cada una de las
partes, es decir, dos por parte de la Empresa, y dos por parte del
personal del Departamento correspondiente. En el caso de desacuerdo
la decisión será dada por el director gerente de la Compañía.
"Segttnda. Quedan cancelados los contratos individuales escritos por
el personal de planta en general.

"l. Exposición de motivos, por no más de cuatro compañeros.
''ll. Proposiciones para remover al actual Comité Ejectttivo.
.,. S.u.AZAR, Rosendo, Historia de las luchas Proletarias de Mü.ico. México, Edito•
rial Avante, 1938, p. 22 y ss.

686

u

Ibidem, p. 25.

687

�.
los cinco obreros separados del Departa"Tercera. Con re/eren~ a
.
l mesente conflicto, la Empresa
y que dieron origen a r
. .,
á, T ~n
mento e ,meres
es de indemnizacum.
les entregará confof7TU! a la ley dtresl m.es_ co obreros separados dos que
"Cuarta. Existiendo dentro e os cm
. del trabajo serán somos a consecuencia
'
manifiestan encontrarse enle~ .
__ 1. d s uno por el Gobierno del
de dos medicas nr.mwra o '
. l
metidos a examen
_, d T
'as para determinar si a
1
mpania e ranvi ~
Distrito y otro por a o
d l t ba¡·o En caso de desacuer.
no por causa e ra
·
.
enfermedad proviene o .
,die o en discordia, para que
'd.
brarán un tercer me
do ambos me icos nom
., p
, la indemnización corresdedda en el asunto. La Compama lata~aorapresentado por la Empresa
re w
pondiente con forme con el proyecto
.
ejemplar a este Cona sus oburos y empleados y del cual se agrega un

tos de Reparación, Inspección y Armadura, que se presente a trabajar
el domingo 28 del adual, a las 14 horas, percibirá tiempo doble por
este día. Los que se presenten al turno de lm 22 percibirán tiempo dobk solamente por las dos horas, de las 22 a las 24 horas, y tiempo
sencillo por las horas restantes que trabajen hasta las 6 de la mañana.
"Undécima. El personal que no se presente en los días y a las horas
señaladas en las cláusulas novena y décima de este conuenio, no percibirá los beneficios a qy,e se refieren las cláusulas séptima y décima inclusives.

e

"De acuerdo ambas partes en todo fo antes manifestado, firman. juntamente con el representante del Gobierno en con/liaos obreros, el presente c-0n.venio.
"Nota. Teniendo la Compañía en consideración la situación económica del personal declarado en huelga, anticipará en préstamo a aquellos que habiendo vuelto a su trabajo lo soliciten, hasta ·una semana
de sueldo., que será reembolsado a la Empresa por medio de descuentos
en las cuatro semanas siguientes a aquella en que se reanudaron los
servicios.

venio.
t a que antes se ha hecho rcfe"Quinta. De acuerdo con ~l P;oyec o
pleados y obreros en casos
. Ia Compañía indemnizara. a sus em
rencia,
de accidentes del t,rabajo.
l d tr 'fico tiempo y me-·
11-ude al persona e a,,
"Sexta. La Compama co
l . , del personal en vez de los
· al a~~ad
• a e euwn
· '
di.o en sus días de ftesta
A quellos de los empleados de
cuatro días anteriorme11te sen d os.
a cualquiera de esos seis días
d' áe escanso en
tráfico que les tocar:~ ; : del servicio tuvieren que trabajar, la Com'.Y que po-r las necesz a e
pañÍll les pagará tiempo doble. d
t los días anteriores a aquél en
"Séptima. En tJirtud de que
de tráfico uarios de éstos no
que comenzó la huelga de los emp e ºd.s b ·¿ a la huelga de talleres,
· p falta de carros, e 1 0
pudieren traba1ar
or
.
l do ¡
itad del salario que 1es
' dichos emp ea s m
la Compa.ñía les pagar_a a
. d l horas- reglamentarias durante
correspondería si hubiere11 traba1a o as d como promedio para éstos
, ,·nclu=ndo
a los extras, toman
esos dtas,
r
. o
b . á en fo semana a11terwr.
29
el tiempo tra oJa o
,
d t 'f' . que se presente el lunes
"Octaua. A todo el personal e. ra ,col
iderará como habiendo
p dir traba¡o se e cons
l l
l d•
hasta las 12 de .i a ª e ll
p'l dos que no se presenten e ud .
Aque os em ea ,
l d'
trabajado el ommgo: .
l d
h a que se les conceda e ia
nes 29 a pedir traba10 pierden e erec o

México, D. F., a 27 de enero de 1923.-Por la Compañía de Tranvías, S. A., el director gerente, H. G. Conway.-Por los empleados J'
obreros de los departame11tos de Tráfico y Talleres de la Compañía de
Tranvías de México, S. A., la Comisión, Urbano Muñoz, Justino Valla-

U~(l1la:

dares, Salvador Camarena, Amulfo Limón, F. Ramírez, Rafael Tovar, M.
Martínez Bello, J. Velázquez.-Por el Gobernador, el representante de!
Gobierno en conflictos obreros, José D. Rodríguez". 26

ª

de descanso.
"d
. , , que por la ¡alta del Departa~
. ndo en const eracwr.
fal
d
"Novena. T enie ·
b
'mero Je carros
tos e
all
uentra un uen nu
. . h
mento de T eres, se ene . .
presente a pedir servicio asta
reparación, el personal de tráfico ~ se 'b ·r, su sueldo íntegro correslar 12 horas del lunes 29 del actu Í pe;~ is:bsecuentes que estuvieren
. te al dominuo
pon d ,en
,, 28 del actua y tas
sin trabajo por falta de carros.U
rrespondiente a los departamen"Décima. El personal de ta eres co

688

Los obreros que seguían en pie de lucha, reunidos en tomo de la Federación Tranviaria de México, D. F., no estuviemn de acuerdo en las burdas
maniobras de los falsos líderes y así procedieron a protestar en contra de
las cláusulas anteriores y a refonar las guardias que habían establecido en
los talleres y almacenes de IndianilJa, San Antonio Abad y Valle y a decretar el paro general en todas las dependencias de la Compañía. z7
Los agremiados en la Unión Sindicalista, crecidos por su supuesto triunfo,
mas temerosos de las reacciones naturales de sus compaiieros, apresuráronse
a declarar el mismo día 28 que habían sido amenazados de secuestro por
2~

lbidem, pp. 26-28.

El día 29, la Federación en un manifiesto que publicó declaró entre otras cosas
que el convenio firmado en las oficinas de Celestino García era nulo y que sólo ella
estaba capacitada para entrar en arreglos con la Compañía, a 1o cual no se rehusaba.
lbidem, pp. 30-31.
r.

689
H-44

�sus compañeros, que de~·olverían agresión por agresión y que sin guardar
rencor para nadie exhortaban a todos a sumarse a sus filas.
Para ese mismo día 28, la situación de ambos bandos era ya insostenible.
Los auténticos afiliados a la Federación eran :iuxiliados por agremiados a
diversos sindicatos tales como a la Federación General Obrera del Ramo
Textil, el Sindicato de Obreros y Obre.ras del Palado de Hierro, y el Sindicato de Trabajadores de la .Empresa de Teléfonos Erioon. Los esquiroles
por su parte, con el apoyo que les prestaba Salvador Alvarez de la CROM
y con la fuerza armada, estaban decididos a romper la huelga y a reanudar
el servicio. Pa.ra ello se presentaron ante las dependencias tranviarias, en
donde fueron recibidos con disgusto por los huelguistas. Al intentar por fuerza
romper las guardias, varios de ellos fueron golpeados y arrojados a1 vecino
canal de desfogue. Gracias al auxilio de la policía algunos consiguieron en~
trar a los depósitos y trataron de sacar los tranvías, mas una terrible pedriza
que moslr6 la indígnación y la decisión de los obreros de defender sus derechos, les causó graves daños y les impidió continuar sus intentos, Jo que
obligó a la Compafúa a no reanudar el servicio ese día, sino al siguiente
y medjante el auxilio vigoroso de la fuer¿a armada. E.n San Antonio Abad
el choque entre ambos grupos fue tan violento que Iue nert".sario que la
policía montada interviniera y desbandara a los contendientes r.on fuert~
balacera que preludió graves acontecimientos.
El día 29 la situación presentóse muy tensa. Las autoridades alarmadas
por el desorden y los continuos choques entre obreros, ordenaron L1 vigilancia de los bienes de la empresa y destacaron 85 policías montados y a los
batallones de líneas números 6 y 22 así como numerosos agentes de las Comisiones de Seguridad. Los huelguistas contaban para ese momento con
el apoyo decidido de los trabajadores textiles, lo que originaba fuertes protestas de la Unión Sindícalista auxiliada por la policía.. Mas aún la Unión,
gracias al apoyo laborista con que contaba había logrado hacer llegar su voz
hasta el presidente Obregón quien les concedió en cierto sentido, su apoyo.
Jefe de la guarnición de la plaza era por entonces el general Amulfo Gómez, quien como buen militar, era amante de mantener a todo trance la
tranquilidad, aun mediante el empleo de Ja fuerza. Temeroso de que los
choques de los trabajadores degeneraran en verdaderas batallas, ordenó el
acuartelanúcnto de sus tropas. Górnez pensó que con los ocbocíentos hombres a su disposición, era suficiente para aplacar los ánimos. Para evitar
cualquier ataque a los tranvías, dispuso que cinco soldados armados custodiaran a cada uno de los que se ponían en servicio, colocando a dos de
ellos en la platafoana delantera y tres en la posterior. Mediante estas disposiciones creyó Gómez nadie osaria atacar a los trenes.
En tanto estas precauciones se tomaban por Jos militrues, los trabajadores

690

se ~reparaban para la huelga general. Varias comisiones de obreros fueron
cles1gnadas para ir a los estados de la república, a fin de ganarlos para su
causa Y la CGT fue comisionada para que en el Distrito Federal organi?..ara
la huelga: la cua~ a~yaron con entero entusiasmo los trabajadores textiles.
Este movimiento, si bum no alcanzó a tener las características y a producir
1~ resultados generales que de él se 1,&gt;spnaban, sí mostr6 Ja fuerza ya con•
s1derable de buen ?úmero de obreros wüficados a través de la Confederación
General de TrabaJadores y fue una clarinada del poder que- alcanzaban las
d_a.o;es laborales. Mostró igualmente cuán justa era )a causa peneguida "
como ante e!Ja. los gremios tnás opuestos fonnaban un solo cuerpo que lu~
chab~ . por hacer. realidad los anhelos de( proletariado de alcanzar rnejoTes
con?iciones de ,_,da. Muestra de esa solidaridad la dieron Jos empleados
textiles, ferrocarrileros y de otros gremios. La federación Camionera en un
r~go de comprensión fraterna~ aportó a los tranviarios huelguistas, la can•
hdad de doce mil doscientos noventa y nueve pesos destinados a hacer frente
a los gastos del movimiento y al prolongado paro.,a

ª.

EJ 31 cl~ enero de ese año de 1922, organizada _por la Federación tuvo
lugar una unponente manifestación de los trabajadores desafectos a la' Compañí~ de T~vías, en la que éstos protestaron en contra de las autoridades
labo~ta.s _qmen:s cm lugar de protegerlos los combatían. Un periodista, José
Guati RoJ 0 ,_~men prest.a~ sus servicios en El Demócrata y que era adicto
a la C(l~p~ma de Tranv1as, ante las peticiones de los obreros, fue despedido
de
d1ano por su director don Vito Alessio Robles, quien manifestó lo
hacia a causa de "haber tomado aquél una activa participación en el fallido
~esmemb~ento de b Federación de Tranviarios y cuya actuación }ie
~ido e! pnmero en reprobar, porque eUa abate los firmes ideales por el meJorarmento humano, ha'la.do en la acción de las organizaciones obreras".211

:5e

Los miembros de la Unión, ante el espectáculo que ofrecía la tenacidad
Y resistencia de los huelguista.s, sin más recUTSOs que esgrimir y mn el deseo
de c~n~aciarse con las autoridades, trataron de desbaratarla, denunciando a
los d":1gentes o~~os Sebastián Sanvicente y a Alejandro Montoya corno
extranJeros pem1c1osos, los cuales se decía sólo movían a cien tranviarios
in transigen tes.
• _S.-U.AZo\lt, Ro~nd_o Y C. Escoaf'.DO, Josl:. ÚJJ Pugnas de la Gleba 1907-1922,
Mhu:o: D. F., Ed1~onal. Avante, I 823 ll-1 i6-179. Véase para comprender el cspirih,
d~I ~nodo revoluc1onano la obra de LtsT ARZUBIDE, Annand, Apuntes sobu la prehis~ona de l.a Reoolui;ión. México, 1958 y la de Bf..RRERA Fur.NTES, Florencio Historia de lo Ruoluci&amp;n Mexicana. Ln etapa f,recuraSora. Mtxico, 1955, 3·JO pp. (Biblioteca. del Jnstituto Nacional de Estudios His1óric011 de la Revolución Mexicana.)
• Vfase Aui.ss10 ROBLES, Vito, Dtsfile Sangritnto. México, Imprenta del Bosque
1936. Tnmbién SALA2o\R, R., Hitto,ia de las luchas., : pp. 36-37.
•

691

�?

no se solucionará mientras la Compañía no lo resuelva de co11/ormidad
con los rBprnse11tantes de esta Federación.

Como mentís a esta afirmación, el Comité Pro Huelga Y el 0 mité Ejecutivo de la Federación de Obreros y Empleados de la Compama de T~, d e M'exico,
·
S. A-, lanzaron un manifiesto general
mas
V1as
. en el cual a arlas
de exponer la situación en que se encontraban, exho~ban a s~ e.amar
. ·
la lucha. En. e'l arremetían contra los dmgentes trrudores, Juan
a continuar
,
y Margarita Míranda, Alfonso Rodríguez, José Veláz~uez, Samuel O. Yu. ee1esuno
· Gasca. Los mismos grupos. mtegrados , por Adolfo
dico y el propio
tín
García
Bemabé Cortés, Antoruo M. Dommguez, AnG ua d amuna, Agus
•
.
rfi · v
gel Ayala Víctor Enciso, José Rod.rígue-z, Leopoldo Palacio, Po mo argas, Pe~ Núñez, Isidoro Gonzru.ez, José de J~s Márquez ,Y J_uan Mendot.a,
en otro manifiesto dirigido a sus puros ~areJlllados, les decran .
"Compañeros: Cumple a nuestro deber informar a Íos trabajador~s
que constituyen esta organización y especialmente a los que por no ~slS•
tir a las asambleas lo ignoran, el estado que guarda nuestro conflicto.
"Esta organización de carácter social formada de trabajadores h~nrados para defender sus derechos a cada ín~tant~, pisot,e'!'1os, ha sido
víctima de una traición infame, de una combmacum polittca~ en la _que
la Compañía de Tranvías ha tomado activa part~,. dándole pe~sonalídad
al grupo de políti'cos que trabaja bajo los auspicios del Partido Labo-

~-"Los directores de la Empresa, como lo dijimos antes, en cembi~~.
ción con el grupo de políticos y traidores que encabez~ la llamada Unwn
Sindicalfrta. reunió a un número reducido de campaneros logrando descarriar a u~os cuantos de ellos para formar su Comité, mu~~os. de los
cuales '.)-'ª se han arrepentido, volviendo, o cuando menos, ~td1endo que
se les vuelva O admitir en esta, organización de hombres ~1bres y honrados como son Urbano Muñoz, Manuel Bello, Rafael Gil, etc.
Compañía acogió desde luego al nuevo pseudocomité, en el q~e
constituyó mayoría la borregada de maestros de los talleres Y gra~ numero de policías y empleados del Gobierno, firmando un co-nuemo por
el que, según. ella y los políticos apoyados pur la fuerz_a bruta, queda~a
terminado el conflicto. Mas esto no es cierto, campaneros: la mayona,
la inmensa mayoría de obreros y empleados de la Co~pañía de Tranvías
de México, apoyados por más de veintisiete agrupaciones fuertes 'f aguerridas 1¡o permitirán que se les desconozca y se les burle en forma tan

"L:

,-uin y tan infame.
.
"El conflicto está en pie y aunque algunos compa~eros d~scamados
(pásmense los cmnaradas), obligados por la fuerza, estan traba¡ando, esto
., SALAZAR,

692

R.., op. cit., pp. 39-40.

"No os dejéis engañar, camaradas, 110 entréis al trabajo mientras no
se os dé aviso de que lo podéis hacer con honor por parte de esta organizació11.

"Recurrid por notit;ias a nuestro local, en la Avenida Uruguay, mímero 25.
"Sa1ud y comunismo libertario.-México, D. F., enero de 1923.-El
Comité de Huelga.-El Consejo Federal.
El derra,namiento de sangre

Las primeras horas del día primero de febrero, dieron a la avenida Unaguay un mo"l:ímienco inusitado. Desde hacia varios días se había observado
que la razón de tanta agitación en esa calle se debía a la presencia en ella
del local de la Confederación General de Trabajadores, utilizado como centro de reunión de los obreros tranviarios y de todos aquellos que les apoyaban. Esa mañana la situación se hizo más difícil. Diversos problemas conmovían el espíritu de los trabajadores y uno de ellos consistió en el auxilio
que las autoridades prestaban a los rompe huelgas y a la empresa. La insolente actitud de los esquiroles envalentonados con el apoyo de las fuerzas
atmadas, provocó que los dirigentes del movimiento de huelga nombraran
una comisión que entrevistó al presidente Obregón para mostrarle la justicia
que les amparaba, al mismo tiempo que acordó que por "todos los medios
posibles se evitara siguieran corriendo los trenes y en caso contrario salga•
mos a la calle y por la persuasión o por la fuerza, hagamos se retiren del
servicio los camaradas descarri:.irlos" .81 Esta proposición tomada al calor de
la lucha fue aprobada por los huelguistas qujenes al observar que el tranvla
número 799 de la línea. de Tacubaya, que remolcaba al carro de segunda
263, pretendía reanudar el servicio; trataron e.le detenerlo y dirigirlo hacia el
depósito. El motorista resuelto a continuar su trabajo, desoyó las peticiones
de sus compañeros, rechazó sus propuestas y pretendió por la fuerza abrirse
paso. Decididos 1os obreros a no permitir el sabotaje en su movimiento, forzaron al motorista a obedecer. Los soldados que custodiaban el tranvía
inteivinieron y las annas fueron pue.stas en juego. Ante ]a represión un trabajador atacó a un soldado hiriéndole, lo que prov9tó el inicio de una ba~
lacera entre obreros y soldados que acudieron al lugar de los hechos. Dt1rante treinta minutos se eombatió entre ambas partes habiendo resultado
cerca de una docena de heridos y cuatro muertos. Las tropas montadas y
n

lbidem, p. 41.

693

�las federales tomaron el edificio de la Confederación General de Trabaja•
dores a viva fuerza, destrozaron sus archivos y sus pertenencias, desarmaron
a los obreros ahí reunidos y detuvieron a cerca de doscientos. Varios bata•
llones y fuerzas de caballería intervinieron en este hecho que ensangrentó
y llenó de luto a la ciudad.
Después de la refriega, varios huelguistas intentaron hablar con el presidente, quien les indicó no tenía nada que arreglar .con ellos, toda ~ez
que habían acudido a la fuerza para resolver sus ~o~lictos. Plu_ta_r;o Ehas
Cal1es, Ministro de Cobernación, al dar a los periodistas su opm1on sobre
ese asunto que tanto le afectaba, declaró:

"La huelga de tranviarios debe con.fiderarse como total y definitiva•
mente termina9 y la sociedad 110 de~e abrigar_ te~ores de qu.e se
registren nuevos atentados. Los huelguistas han indicado al G~bier~o
el camino de solucionar el conflicto, pues recurriendo a los medios violentos obligaron al Gobierno a usar de iguales medios. Pero esto no f1u
sino después de haber agotado todos los medíos conciliatorios que .rugería la razón. Fueron inútiles todas las tentativas para solucionar _l~
huelgo por los procedimientos legales. Se lzizo uso de la fuerza ~ segmra
empleándose el mismo procedimiento, a fin ~e otorgar a la _s~c:edad las
garantías que justamente reclama. El Gob:erno no permittra ~ue los
tranviarios lleven a cabo manifestaciones públicas y se han dado mstruc•
ciones a la Jnspección General de Policía para que prohiba la portación
de armas, para lo cual quedan sin efecto, interinamente, todos lo~ permisos concedidos. Los responsables serán consignados a las autondades
competentes y sufrirán las consecuencias de sus actos, pues es indudable
que los huelguistas sabían muy bien ~uáles iba11 ~ ~e~ los resu~tad~s
del programa de ataque a que pretendieron dar pnncipto al medio dza
de hoy." 32
Los dirigentes del Partido Laborista, ante ese hecho que muchos habían
auspiciado, circularon ambiguas declaraciones en las que se lavaban las
manos de toda culpa.
El Poder Legislativo por su parte y ante la gravedad de los acontecimientos, designó una comisión compuesta de varios diputa~os co~ el fin de
que entrevistara al general Obregón, recomendándole ~ª. mmed1ata ~ adecuada solución al conflicto. El presidente nombró al mm1Stro de hac1enda1
dnn Adolfo de la Huerta para tratar ese asunto y gracias a su intervención
y gestiones, no sólo se ordenó la libertad de todos los obreros aprehendidos

= Presentací6n en síntesis. . .

por las fuerzas federales, sino que se recomendó a la compañia que había
sido duramente atacada en el Congreso, a que reinstalara a todos los
emp!eados. Don Vito Alessio Robles colaboró con De la Huerta para dar
a los trabajadores una solución justa.
No obstante las honestas y desinteresadas gestiones de varios diputados,
del Ministro de Hacienda, de Alessio Robles y ele los esfuerzos de los trabajadores y más aún del derram:i.miento de sangre, la huelga estuvo perdida
para ellos. Las autoridades devolviéronles más tarde el local de la CGT,
mas la justicia que ellos pedían y que hubiera sido fácil acordarles en principio, quedó vulnerada. Como consecuencia de ello, se hizo patente a la
clase trabajadora la necesidad de una mayor cohesión. El apoyo prestado
por los trabajadores textiles a los empleados no pudo ser más franco y desinteresado y ese ejemplo debería servir más adelante.
La prensa extranjera, The Tribune, The World, The American, completamente ajena a los verdaderos intfreses de los trabajadores condenó el
movimiento y apoy6 al gobierno en su conducta de represión.
Las autoridades meKicanas decretaron la expulsión del país de Sebastián
Sanvicente, Alejandro Montoya, J. Pérez Gil y Urbano Legaspi dirigentes
obreros que estorbaban la acción del Partido Laborista, de la CROM. El
general Gómez y el presidente Obregón condenaron la violencia empleada
por los trabajadores y manifestaron obrarían con rigor en casos semejantes.
La compañía por su parte rechazó a los dirigentes de la huelga pese a
la mediación de De la Huerta.
Tales fueron los resultados de la acción de los trabajadores para defender
sus derechos. Más tristes no pudieron ser ciado que no trajeron ni la unión
ni la concordia. La división provocada por la Compañía de Tranvías agrió
más los ánimos y ocasionó que en el mes de marzo siguiente Manuel Ruiz,
de la Federación de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías,
fuera agredido por Justino Valladares de la Unión Sindicalista quien le
causó la muerte. Un paro de los trabajadores y una manifestación luctuosa
condenada por las autoridades se realizaron en señal de protesta.
Para mediados de mano, los tranviarios despedidos por la Compañía de
Tranvías aún no habían sido repue-Stos, pese a las gestiones de Alessio Robles ante el gerente de aquélla, señor Gonway.

Creación de la Alia11za de Tranviarios
La Unión Sindicalista auspiciada por la empresa y apoyada por la CROM,
llevó tan adelante sus propósitos de servir más a la empresa que a los obreros,
que al poco tiempo tuvo que ser censurada por su misma madrina, la
CROM. Disgustada por una censura que ésta le impuso, hacia el mes de

p. 11.

695
694

�junio de 1924 optó por separarse de la Confederación Regional de Obreros
Mexicanos. Su separación decidió a numerosos luchadores obreros, cansados de sus arbitrariedades y de no contar con un órgano auténtico de defensa, a crear una asociación en tomo de la cual agruparse. La idea recibida
con beneplácito, cuajó en la formación de la Alianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Omnibus y T.ranvías de Mé.xico, S. A., que se
fundó en diciembre de 1924, auspiciada por la propia CROM. Fueron
nombrados como secretario general Rodrigo Abreu y como secretario del
interior Gonzalo S. Guillén.
La censurada Unión Sindicalista, al ver cómo frente a ella surgía un
grupo de trabajadores dispuestos a luchar por sus intereses, trató de dividirlo. C¿menzó a atacarlo y en sus ataques envolvió a la propia Confederación, acusándola de dividir al gremio al propiciar la formación de la
Alianza de Obreros y Empleados de Omnibus y Tranvías de México. Los
ataques de la Unión fueron estériles y más aún, sólo sirvieron para poner
en claro sus verdaderas intenciones, contrarias a los derechos de los trabajadores y para apresurar su desaparición, UIJO de cuyos dolorosos efectos,
consistió en los trágicos sucesos ocurridos el día primero de febrero de
1923.3~

La AJianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Omnibus y
Tranvías de México, S. A., al poco tiempo de haberse constituido, en el
mes de febrero de 1925, en vista de la situación real de sus agremiados,
confeccionó un pliego de peticiones, que presentó el día 5 de ese mismo
mes a la empresa, y cuyos puntos esenciales eran los siguientes: la firma
de un contrato colectivo de trabajo con aumento de salarios, y el reconocimiento oficial por parte de la Compañía, de la personalidad jurídica
de la AJ.ianza1 a lo cual rehusó aquélla. Habiéndose fijado para el mes de
marzo 1a huelga, ésta se verificó, pese a la labor de la Compañía y a la
obstrucción de la Unión Sindicalista. Las declaraciones hechas por el Comité de Huelga en esta ocasión, muestran el sentido nacionalista del movimiento, sentido que se precisará día tras día en movimientos semejantes.ª'
R., Historia de las luchas, p. 173.
En su parte esencial dicen: "lo. No querer reconocer como agrupac1on social
a esta Alianza tal como nos lo brinda la _fracci6n XVI del artículo 123 constitucional.
2o. No querer aceptar el contrato de trabajo como garantía a sus trabajadores. 3o. Estar
apoyando a elementos extranjeros que en connivencia con la empresa esquilman a
los obreros y empleados de la misma. 4o. Por querer implantar modalidades a los
mexicanos por orden de magnates de Toronto, Canadá, incompatibles con nuestro
carácter de pueblo libre y soberano. Estas razones deben ser motivo suficieote para
que propios y extraños a nuestras luchas sociales, protesten y nos presten su apoyo
moral como mexicanos conscientes, pues nuestra dignidad y nuestra racza se deben.
.. SALAZAR,
M

696

La em?resa, representada. por el señor G. R. Conway, ante las peticiones
de la Alianza, trató de nul1ficar su acción, alegando que ella trataría con
Jos repr~se?,tantes de los obreros, sin importarle si pertenecían a esa O aquella .asocrnc1011. La Junta Central de Conciliación y Arbitraje ante la neg~1va de 1a Compañía declaró que ésta: "quedaría sujeta a las responsabilidades que le resultasen por su negativa a reconocer a los obreros de la
~ el derecho que la Constitución les otorga para coaligarse en defensa
del mismo derecho". 35 El cuatro de marzo, el presidente Calles reconoció a la
Alianza, con lo cual los trabajadores se sintieron apoyados frente a la renuncia
de. la empresa. En una manifestación de entusiasmo, los obreros pidieron a
las autoridades la expulsión de Jos señores Conway, W. T. Fraser y E. R.
Hircheld. El dfa 12 de marzoJ el general Calles, presidente de la república,
en una declaración pública originada por el conflicto tranviario que no
daba trazas de resolverse, dijo en uno de sus párrafos esenciales:

"En e~ actual c-0nflicto entre !a Alianza de Obreros y E111-pleados
de _Ommbus y Tranvías de México., S. A., y dicha institución, el Ejecutwo Federal, tomando en cuenta que la rínica causa determinante
del conflicto Iza. sido la injustificada negativa de la Compañía para
reconocer el sindicato formado por los obreros, tenúi la convicción de
que el co1iflicto sería resuelto en forma inmediata por parte de la empresa, otorgando este reconocimiento., si no por consideraciones especiales para sus trabajadores, sí por la obligación imperiosa que tiene
de respetar y cumplir las leyes de la República; pero dada la circunstancia de que han tr,mscurrido ya casi dos semanas sin que los representantes de la Compañía se avengan a dar cumplimiento a este
deber primordial de todo extranjero, el Ejecutivo de la U11ión estima
pertinente declarar: que si en un término de tres días no cumplen con
la obligación constitucional a que se ha hecho -referencia, declara que
se ejecutarán los acuerdos que procedan". 36
Ante el apoyo presidencial, la Compañía tuvo que ceder en sus pretensiones y el conflicto quedó solucionado, pagando a los huelguistas salarios
caídos por la mitad del tiempo que duró la huelga. No se concedió
a'Wllento de sueldos, pero sí en cambio la Empresa reconoció la personalidad
jurídica de la Alianza, para tratar en lo futuro todos los asW1tos relaciorevelar ante esta intromisi6n de extraños a nuestra independencia. Que la sociedad
nos juzgue y la historia nos lo demande. Febrero 28 de 1925". En SALAZ.u, R.,
Historia de las lvchas .• , pp. 178-179.
• Ibídem, p. J80.
• Ibidem, pp. 181-182.

697

�nados con el trabajo, y desapareciendo automáticamente la Unión Sindicalista de origen netamente patronal. 31
Si ~ien la Alianza obtuvo el triunfo de su reconocimiento, eso no significó
que pudiera amparar del todo a sus agremiad~. La C~m~añía pudo en
ese mismo año valerse del recurso de un conflicto econom1ro y separar a
numerosos obreros.'ª

Obtenci6n de tmeuas prestaciones
En el año de 1925 ante la presión de los obreros, la Compañía se avino
a firmar un convenio que signaron por la empresa, los señores W. H. Fraser
y Jean Bemier y por los trabajadores G. S. Guillén, Juan J. Ríos, Díaz ~López, Carlos L. Díaz, Enrique Esqueda, Crisóforo Pért"Z. En ese converuo
se reguló todo lo relativo a practicantes, extras, cambios de empleo de pl3;11ta,
escalafones, permisos de corta duración, permisos anuales~ días festivos,
duración del trabajo, separación de empleados y obreros, acctden~es ~e. trabajo, sueldos y jubilaciones, además de todo lo contenido en las d.is~s1c10?~
generales. Con este convenio ya se marca un adelanto sobre la s1tuac1on
anterior?ª
Los años posteriores a éste, en el que los trabajadores tuviero~ serios golpes económicos se caracterizaron por una lucha tenaz de la Alianza con~
la Empresa, la que en todo momento esgrimió el argume~to de que no pod~o.
hacer frente a las demandas económicas de sus asalanados. Para el ano
de 1928, Ja Alianza dirigida por Carlos L. Díaz, como s~cretario ge_neral;
Jesus· Agw'lar M., secretario del interior·1 Clemente MeJ1a, secretano del
•
exterior y con el apayo ele Benjamín Sánchez y ~edro Reynoso _po~ el Sm. t o de Tráfico, José Ruíz y Guillermo Palacios por. el Smd1cato
de
d1ca
,
Talleres Fidel Elizalde y Marcelino Herrera por los trahaJadores de V1a Permanent~, solicitó de la Empresa la revisión del Contrato Colectivo de tra., Presentación en slntesis. . . pp. 11-12.
13 s.4 LAZAR, R., Hi.storia de las luchas.,. pp. 192 y 195. Hacia el ~~ de mayo l~
Compañía anunci6 un reajuste de 500 obreros, alegando ?1alas conclic1ones econ6D11•
cas. El primero de julio quedaron, en virtud de ese. co_nflicto, .~ados 300 obreros. Y
empleados tranviarios, contándose entre ellos a los pnnc1~ales dirigentea obreros, pnn•
cipalmente de los que se hablan caracterizado. como enemigos de Morones. Todos ellos
fueron indemnizados con tres meses de salano.
.
• Convenio que celebran, por una parte, /a Compañía de Tranv!as de Mlxtto, S. A.,
· s;e desi·=arL
"La Compañia"
que en l o sucenvo
,. •• a
·
, "~ por otra • la Alianza de Obreros '1
Empleados d, la Compañía de Omnibu! )' Tranvias de Mix1co, S. _A.,_ que en lo su•
· se á es1gnara
·
• por la « .a•¡;anza"
en Tra•
ce.nva
,
, áe acuerdo con las cláusulas siguientes:
• •
bajo y Previsión Social. La Industria, el Comercio y el Trabajo en Mw~o. Tomo III.
Mayo 1928, pp. 351-380.

698

bajo, después de haberle demostradti que su situación era bonancible. La
Compañía ante las razones y resistencia obrera, accedió a celebrar con la
Alianza un convenio el 2 de julio de 1928, en el cual si bien no concedía
aumento de salarios, sí consagraba diversos principios que desde entonces
sirvieron para normar acuerdos semejantes. Estos eran los siguientes: en
caso de que el personal dejara por cualquier causa de prestar sus servicios
a la empresa, recibirla un pago de antigüedad con la distribución siguiente:
para trabajadores con antigüedad de dos a seis años, medio mes de sueldo
por cada dos años; con antigüedad de más de seis pero menos de die-t, por
los primeros seis la compensación anterior y por los restantes un mes
de sueldo por cada dos años; de diez a dieciséis años de antigüedad, se
les pagaría por los diez años primeros la compensación de medio mes de
sueldo ~or cada dos años y por los restantes medio mes por año; y a los
que tuvieran más de dieciséis años de trabajo, medio mes de sueldo por
cada año. En caso de fallecimiento del trabajador, las compensaciones anteriores se oto~garían a sus herederos. Para el caso de accidentes de trabajo,
recompensas Justas fueron señaladas mejorando a las de 1925. En otras
ramas sucedió lo propio, con lo cual los trabajadores obtuvieron una si~
tuación mejor.• 0

Nueva lucha, nueva división
A partir de estos años, obsérvase de parte de la Compañía de Tranvías
el deseo de plantear conflictos económicos, alegando incosteabilidad en sus
opei-aciones a partir del año de 1919 en qne le fueron devueltos sus bienes,
y por tanto incapacid:id para hacer frente a cualquier petici6n de aumento
de sueldos de sus trabaj:idores. El aumento de su red había llegado al
máximo de desarrollo que era de alrededor 330 kilómetros de vías y en
esa cantidad se había estacionado. En el año de 1924 recibió 35 nuevas
unidades de la serie 600. En 1927 aumentó ese número a 75. En el año
de 1928 adquirió la Empresa 30 vagones más de la serie 500 que eran más
ligeros, con lo cual el número de nuevos vagones llegó a 105. El total con
que contaba para ese momento era de 371 carros motores y 42 remolques,
lo que hacía un total de 413 carros en servicio. Posteriormente sólo adquiere
en los Estados Unidos otras unidades de segunda mano en !os años de
1947 y 1948, destinadas a cubrir las más apremiantes necesidades.
De acuerdo con un comunicado oficial del año de 1926, los ingresos de
explotación libres eran de $ 1,479.24 pesos por kilómetro. Según un informe de L'lnformateur de Bruxelles, de 24 de septiembre de 1929, que
., Presentación en síntesis... pp. 13-14.

699

�extracta al Au.tilíaire de la Presse, de llruxelles, el capital de la Compañía
de Tranvías ele México era de 20.000,000 de dólares) de los cuales le quedaba un beneficio neto de 4% en relación al capital, cantidad mueho mayor
que lo que producía al Trust, Ja Compañía de Tranvías de Bruselas que era
tan sólo de 3%. Todos estos informes nos indican que pese a sus reiteradas
declaraciones la Compañía no estaba en situación deficitaria, muy por el
contrario, mas lo que trataba era liquidar el negocio de los tranvías que
se daba c1,J.enta requería gruesas inversiones, a cambio de si ne despredables
ganancias, sí menores de las que obtenía la Compañía Mexicana ele Luz y
Fuerza Motriz de la cual era subsidiaria, para consagrar todos sus esfuerws
a ésta y obtener mayores ventajas. La realidad era que la Compañía de
Tranvías no deseaba ya ampliar sus servicios, sino liquidar poco a poco el
negocio. Toda la política futura seguida por ella va a demostrar esta afir•
mación. Al aplicar esta política, choca con los intereses obreros quienes
se van a enfrentar dura y resueltamente a los deseos de la empresa.
Es así como en el año de 1930 la Compañía plantea un nuevo conflicto
de carácter económico~ mediante el cual trataba de reformar el contrato
colectivo de trabajo firmado dos años antes; limitando los permisos por enfermedades no profesionales, pagando doble tiempo sólo en los días reconocidos
por el gnbierno como obligatorios, y no cubriendo el día de descanso a los
trabajadores de nuevo ingreso. La alianza que estaba dirigida entonces por Car•
los L. Díaz, secretarjo general; Rafael Gómez Puente, secretario del interior;
como secretario del exterior, Arturo de la Fuente; secretario tesorero y subtesorero eran Jesús M. Moreno y Filiberto Campos; de secretario de actas
fungía Enrique Muñoz y de educación y cultura Alejandro Lambert, la
Alianza, repetimos, planteó en una asamblea general de trabajadores como
única solución, la huelga. Desgraciadamente no todos los obreros estuvieron
de acuerdo en optar por esa medida pues algunps consideraban lesionaría su
economía, ya de por sí mala. La opinión de los renuentes fue auspiciada por
la Compañía quien no perdía oportunidad para dividir a los trabajadorc~.
Planteado el conflicto, la Junta Central de Conciliación y Arbitraje el Vier.
nes de Dolores, 27 de marzo de 1931, dio un fallo por el cual el contrato
colectivo de tr~bajo quedaba mutilado en perjuicio de los trabajadores. Los
dirigentes auténticos de éstos no quedaron conformes, con lo que la pugna
y la división obrera apareció de nuevo, y duró largo tiempo. Llevando el
caso ante la Suprema Corte, ésta declaró el contrato de trabajo inexistente,
en virtud de que ya había sido proclamada la Ley Federal de Trabajo y
por tanto los tranviarios quedaban en pleno derecho de exigir la finna de
otro nuevo.
La Alianza aprovechó tal opinión de nuestro Supremo Tribunal y planteó nuevamente a la Compañía la huelga, la cual estalló el 25 de junio

700

prolongándose 25 días. Ante la división de los trabajadores, procedióse a
un recuento de los mismos, habiendo obtenido la Alianza una mayoría.
Pese a esto, .la huelga se perdió. 41
Para 1934 los dos grupos en que se habían escindido los obreros, la Alianza
de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A. y
la Federación de Sindicatos de Obreros y Empleados de la Compafüa de
Tranvías de México, S. A., a través de un esfuerzo noble y provechoso unié.
ronse y nuevamente en un solo haz recibieron el fallo de la Junta Federal
de Conciliación y Arbitraje, de fecha 3 de agosto, mediante el cual auto-rizaba a la Empresa a hacer reducciones en su personal y en los sueldos
establecidos. Los afectados lucharon en todos los campos con la Compañía
habiendo finalmente logrado el 28 de enero de 1935 que la Compañía fir.
mase un acuerdo en el que se estipulaban los puntos siguientes:

I. Nulificación del laudo del 3 de agosto dado por la Junta Federal de
Conciliación y Arbitraje por el rual se reducía sueldo y personal.
Il. Discusión y firma del Proyecto de Contrato Colectivo de Trabajo;

III. Pago de salatio íntegro por el día de descanso semanal para todos
los trabajadores y
IV. Que la Compañía de Tranvías de México, S. A., garantice las can•
tidades a que tienen derecho los trabajadores por concepto de antigüedad,
de acuerdo con el Contrato Colectivo de Trabajo.
El 31 del mismo mes, la empresa excusábase con la Alianza, alegando
no podía fijar fecha alguna para discutir el proyecto del nuevo contrato,
sin antes estudiar detenidamente la propuesta de los obreros y de hacer de.
tenidos cálculos financieros. Como no aceptara entrar en arreglos con los
trabajadores, éstos el 16 de marzo emplazaron a la Empresa con un movi.
miento de huelga, el cual se notificó también a las autoridades competentes,
habiendo señalado el 28 de marzo para que estallara. El comité de huelga
lo formaron Alejandro Vega, trabajador distinguido ya en las luchas sindicales, quien representaba a la Alianza, y Rafael Ledezma representante de
la Federación.
El 28 de ruano, día fijado por la Alianza, estalló la huelga. El primero
de abril, la Junta Federal de Conciliación declaró la licitud de la huelo-a
v
y su existencia legal. Treinta y siete días duró este movimiento, que ha
sido uno de los más largos en toda la historia de las luchas obrero patronales
en el gremio tranviario.
., lbidem . . . pp. 15•16.

701

�Ocupaba para entonces la presidencia de la repúb~ca, el señor ~e~eral

Lázaro Cárdenas y éste fue uno de los primeros conllictos que su regi~en
tuvo que abordar. Como el movimiento se alargaba tanto, dado el espmtu
combativo de los obreros y la unidad que habían alcanzado, así como la
negativa de la Empresa, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje tuvo
que dar un dictamen pericial, emitido p?r. una comisi~? nomb_rada al efecto;
constituida por Enrique González Aparicio y Ascensmn A~e, Y la cua.
debería declararse sobre la solvencia de la Compañía. El dictamen se entregó el 26 de abril y el fallo arbitral se dio el 4 de mayo, habi~ndo favorecido a los trabajadores, imputado la huelga a la Empresa a qwen s~ condenó a reanudar el servicio, pagar los salarios caídos durante los 37· días de
huelga y a célebrar un nuevo contrato con los trabajadores, de acuerdo
con lo que prescribía la Ley Federal del Trabajo. La C?~p~a ante e~a
decisión, recurrió al amparo ante el Juzgado Primero Adimrustrabv~ d~ Distrito, quien se lo negó. Dirigióse en seguida ante el J~z~ado de DIStnto _~e
Toluca Edo. de México y esta autoridad otorg6selo, picliendo fa, suspens1on
,
definitiva de los mandatos del laudo arbicral de la Junta. •
Carlos Zapata Vela, asesor juxídico de los trabajadores de1ttácase en este
movimiento al igual que los dirigentes obreros. A él débese el que éstos
hubieran solicitado el embargo de los fondos de la Empresa, con el objeto
de garantizar el fallo arbitraJ de la Junta, lo cual se les concedió~ habiéndos_e
nombrado un interventor por parte del gobierno para que diera cumpli~~

miento a lo fallado.
Con este movimiento, coincidente con otros de gremios de trabajadores
de empresas básicas, tales como los de la Telefónica y otros más, la situación de los asalariados mejoró y se consolidó. La fuerza con que estos brotes
huelguísticos estallaban, la proteeción justa de que go_zaban por parte del
Estado, la oposición de las empresas afectadas y ~ri~c1palmente ?e las que
representaban fuertes intereses capitalistas e impenalistas, prov&lt;&gt;&lt;:o de parte
de elementos que no podían o no querían comprender
,neces1da~ de ~~
reacomodo de las clases laborantes, una reacción de oposic1on que hizo cnsIS
y se tradujo en las declaraciones imprudentes e _inop~.rtunas del general Calles, en las cuales condenaba las huelgas y la s1tuacion o~rero-patron~ q~e
prevalecía. El bienestar social, el progreso general del pa1s y la conc1enc1a
del cargo que se cumplía en bien de todo el pueblo y no de una sol~,dase,
detenninaron que el presidente Cárdenas, adoptara fre~te a la _reacc1on de
los oponentes de su recia política una actitud f~e e mdepe~d1ente.
Como resultado de la lucha reseñada, los trabajadores obtuVJeron el afian-

~ª.

º

Jbi dem .•. pp. 18-22. Véa&amp;e el diario La Prensa de México de 22 de agosto

de 1941.

702

zamiento del séptimo día de salario, objetivo por el que tanto se había
lu~ado. A m:1s de este beneficio y del cumplimiento de las peticiones ya
senala~, logrosc nuevamente la unidad de los obreros de Ja Compañía de

Tranvias.
Reducciones 'Y ventajas a partir de 1937

Después del contrato colectivo celebrado en 1935, dos años transcurrieron
durante los cuales la Compañía continuó haciendo efectiva su decisión de
desman~elar por completo el servicio de tranvías que le resultaba poco
productivo Y consagrar toda Ja fuerza eléctrica en él empleado en aumentar
la línea de distribuci6n de energía eléctrica que la Compañía Mexicana de
L~ Y Fuerza Motriz tenía establecida en México y que resultaba ya insuficiente por ~a parte y altamente remunerativa por otra. Los tranvías le
causaban
senos dolores
de
·
La reorga. .,
. .
. .cabeza y no demasiadas ganaocias.
~ac1~n del seiv1c10 le significaba muchos millones de pesos que no queáa
mvert1r a causa de la atmósfera de reivindicación obrera y de Ja n ti
d I bº
d
l
ega va
e. go 1emo apoya o por os trabajadores para no permitirle aumentar las.
tanfas.
Para el mes de septiembre de 1937•, después de amplias discusiones tenida11
por l~s obreros, ~ten:ru-naron presentar a la empresa nuevas peticiones que
debenan quedar mclu1das en el contrato colectivo a firmar. Entre ellas tenemos las siguientes: compensación por antigüedad, vacaciones anuales días.
festivos, jubi!aciones, indemnizaciones por accidentes de trabajo y enf;rmedades profeSionales, pago de tiempo médico por enfermedades no profesio~ales, fianzas de mo~ristas p~das por la empresa, salario íntegro por el
tiempo que un trabaJador estuviese preso a consecuencia de accidentes detránsito, etc.
Esta petición, coincidió con un comunicado de ]a Compañía a )a Alianza
mediante el cual Je hacía saber que de acuerdo con la autorización del
partamento Central, suprimía la línea de Santiago y el "servicio rápido'"
que había establec~d~ en diversas lineas en beneficio de los trabajadores que
prestaban sus serv1C1os tanto al Estado, como a los particulares en horas
discontinuas. Los trabajadores opusiéronse a estas dos medidas que lesionaban tanto los intereses de la colecúvidad como los suyos. El "servicio rápido" tuvo que desaparecer después de minucioso estudio, mas la línea de
Santiago, cuya desaparición significaba aceptar la policía de supresión paulatina de vías por parte de la Empresa, no fue aceptada. Los trabajadores.
por su cuenta tomaron el cuidado de cubrir el servicio de la línea de Santiago, evitando mediante la obtención de un amparo que la vía fuese levantada.

n/

70,

�Temían muy justificada, aunque tardíamente los trabajadores, que se aceptase la petición de los empresarios para levantar las vías de Santiago, se
continuara la reducción de la línea general y de ahí la disminución de operarios empleados. El levantamiento de esa vía no era aislado, poco a poco
con un pretexto u otro se habían ido levantando las vías de Angela Peralta,
calle de Dolores, Avenida Juárez, Palacio Legislativo, Lafragua, Las Artes, Avenida Insurgentes, Live:rpool, Roma, San Angel lnn y Tlanepantla. Muchas de
estas vías all evantarse se prometió serían colocadas en otros sitios, promesa
incumplida. A más de eso se había pedido penniso para levantar la linea
de Ixtapalapa. También había dispuesto la Compañía que todo vagón que
requiriera una reparación general, fuera desmantelado sin reponérselo y lo
propio sucedía con la maquinaria de los talleres.
Debe aclararse que el levantamiento de algunos tramos no obedeció siempre al deseo de la Empresa de reducir la extensión general de la línea,
sino que algunas veces -fue ordenada por las autoridades del Distrito Federal
por razones de transformación y embellecimiento de las avenidas. Tales eran
los antecedentes que los trabajadores tuvieron en mente para no permitir
el levantamiento de la vía de la línea Santiago, y para evitar en lo futw-o,
en la medida de lo posible la desaparición de otros tramos de vía.
Un descuido de parte de los obreros y de varios de sus representantes sindicales, motivó que el nuevo contrato colectivo de trabajo que debería ha•
ber entrado en vigor el 2 de noviembre de 1937, en ve-z de beneficiarlos,
les fuera lesivo. El Comité Central de la Alianza a quien se otorgaron plenos
poderes para que obtU\.-iera las mayores ventajas con la firma del nuevo
contrato, fue manejado hábil e interesadamente por Emilio Moreno, secretario del exterior y secretario general del Sindicato de Tráfico, quien se avino
con la empresa a firmar un contrato que no incluía las prestaciones solicitadas por sus compañeros. El 21 de och1bre fue firmado este contrato,
el que una vez conocido por los restantes representantes sindicales, fue por
ellos desautorizado. Estos recun-ieron ante la justicia por la vía del amparo
y ante la Junta a fin de solicitar la nulidad de ese contrato al cual consideraron lesivo. Las peticiones obreras no alcanzaron esta vez completa justicia.
Para comienzos de 1939, dos acontecimientos provocaron la inquietud de
los tranviarios, y originaron un paro y mitin de protesta. Esos hechos eran:
lo. el proyecto del Jefe del Departamento de Tránsito del D. F., coronel
Francisco Cortés Figueroa, consistente en suprimir el servicio de tranvías
en el primer cuadro de la ciudad, por considerar según los peritos consultados -"técnicos en materia de tránsito, inteligentes y conocedores"- que
éstos eran estorbosos, anticuados y antiestéticos; 2o. las declara7iones de

704

la Compañía en las que afirmaba no estar disp~esta a invertir un solo peso
en el sistema tranviario. 43
Coincidieron esos acontecimientos con el fin del anterior contrato de tra~
bajo y la elaboración de uno nuevo. Para formular éste se nombró una
comisión inte~da por los trabajadores José María Solís, Salustio Carba•
Heda, Alberto Mondragón y Antonio L. Espino. De mayo a julio trabajaron
diversas comisiones en puntualizar las nuevas prestaciones que en sustancia
fueron: a) aumento de salarios, b) pago de jubilaciones, e) servicio eficiente del servicio médico, d) detención de la demanda de carácter económico interpuesta por la empresa, con el fin de nulificar el mejoramiento
de los trabajadores.
. El proyecto de contrato fue presentado a la empresa el 19 de agosto, habiendo declarado no estaba en situación ni siquiera de sostener las prestaciones e~onómicas del contrato de 1937, mucho menos otras mayores. Dada
su negativa, el mes de octubre, después de romperse las pláticas, se notificó
la huelga. la cual estalló el día 31, habiendo sido declarada existente y legal.
Salvador Ochoa Rentería, diputado por Michoacán, como muestra de solidaridad con los trabajadores, propuso al Bloque del Ala Izquierda de la
Cámara de Diputados la expropiación de los bienes de la Compañía.
La huelga terminó el 14 de noviembre, mediante la intervención del
presidente Cárdenas. La empresa pagó a los trabajadores los salarios caídos,
gastos de huelga y se obligó con ellos a aceptar el arbitraje privado del
señor licenciado Antorúo Villalobos, Jefe del Departamento de Trabajo. Para fundamentar el arbitraje, se creó una comisión mixta investigadora, integrada por cuatro peritos de cada una de las partes y cuatro del árbitro,
con el fin de que estudiara la situación técnica, contable y financiera de
la Compañía de Tranvías de México, S. A., para buscar Jas formas de reorga~izació~ y las medidas adecuadas, a e~ecto de satisfacer ~n la mayor
medida posible, las demandas de los trabaJadores. La comisión mixta investigadora se compuso de las siguientes personas: Por el árbitro arbitrador:
licenciado Mario Sousa, director de Ja Escuela Nacional de Economía:
licenciado E. Martínez Adame, jefe del departamento de crédito del Dan~
de Crédito Ejidal; licenciado E. Salazar Aree, del Departamento de Tráns.ito de los FerrocarriJes Nacionales y el contador Quintín Botas, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Por la Alianza: ingeniero Fernando
Portilla, del departamento de ingenieros civiles de la Compañía de Tranvías, ingeniero A. Méndez Armendáriz, del departamento central y herman~ del secretario general del Consejo de Administración de la Compañía
Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S. A.; ingeniero Florencio Palomo Va'"Ibídem ... pp. 23-24.

705
H-45

�lencia, ex-senador por Yucatán y quien por causas de trabajo fue sustituido
posteriormente por el licenciado Mario Pavón Flores, asesor jurídico de la
Alianza y el contador Alfonso Sotomayor, &lt;le la Secretarla de Hacienda y Crédito Público. Por la Empresa: licenciado Carlos Duclaudi jefe de su departamento legal; Gabino García, jefe de su departamento de tránsito; el
Sr. Rowley, tesorero general de la empresa, el señor Mac Nei), jefe del departamento de talleres. 44
Habiendo desistido el señor licenciado Villalobos como árbitro, fue designado para sustituirlo el señor licenciado Julio Serram; Castro, auxiliado
por el señor licenciado Paulino Preciado. Después de tres meses de trabajo,
la comisión emitió su dictamen general en el que quedaron resumidos los
de .las subcomisiones técnicas, administrativas, conta.ble y financiera.

La subsección administrativa recomendó: una reorganización administrativa de la compañía, con el fin de evitar la dispersión y duplicidad de
funciones; la necesidad de emplear a técnicos mexicanos en condiciones iguales que los extranjeI'Oll~ prefiriendo a aquéllos; uniformar los horarios de
todos los trabajadores. Ocupóse igualmente esta subcomisión del Reglamento interior de trabajo y reglamentos técnicos; de los cQntratos celebrados
entre la Compañía de Tranvías y la de Luz y Fuena en 1905, 1925 y 1934
para consumo de energía eléctrica. En este renglón la subcomisión mostró
que la Compañía de Tranvías pagaba a la de Luz tarifas más altas que
las cubiertas por otras compañías, a pesar de que aquella era la principal
consumidora de energía eléctrica, y que desde el año de 1920 los tranvías.
habían aumentado su consumo en kilowatts hora de la cantidad de 45.953.081
cuyo importe era de 713,574.54, hasta la cifra de 79.267.439 kilowatts hora&gt;
en el año de 1939, los cuales habian costado 1.623,888.05. La subcomisión
recomendaba ante esa situación: 1) Que se aplique a la Compañía de Tranvías una tarifa semejante a la que venía pagando hasta 1924, o sea de.
$ 0.016 por kilowatt hora, lo que pennitirá. una gran economía por lo q:ue
se refiere al renglón de gastos de consumo de energía eléctrica. 2) Que se
gestione ante las autoridades competentes se haga un estudio minucioso y
detenid0 con el propó.sito de determinar si la tarifa señalada en la recomendación anterior podría ser reducida, debiendo tenerse en cuenta. los
siguientes hechos impo,r tantes: a) Que la Compañía de Tranv1as es, si no
el mayor, uno de los principales consumidores de energía eléctrica. b) Que
otras empresas privadas disfrutan de tarifas muy reducidas, no obstante que
su consumo de energía es mucho menor que el de la Compañía dé Tranvías. e) Que la Empresa de Tranvías presta un servicio de carácter público
.. La. rit11ació1t económica de la Cía . de Tranvlas de México, S, A. Dictamen Pericial de la Comisión Mi.:cta Investiga.dora . M6xico, D. F., 1940, pp. 4-7.

i06

y que por eso debe estar sujeta a tarifas aplicables a servicios que tengan
esa oaturaleza,"' 5
La subcomisión técnica ocupóse de los accidentes, del equipo de la
empresa, cuya falta de uniformidad originaba a más de erogaciones extraordinarias, graves molestias y trastornos para el buen desempeño del servicio
que le estaba confiado; de los ingresos y egresos de operación de la Compañía, los que eran muy variados pues a partir de 1921 se presenta un descenso en los ingresos que se detiene en 1925, aumenta en 192'6 y se mantiene
así hasta 1928. En 1929 se inicia un nuevo descenso hasta el año de 1933,
fecha en
,cual s: ~~cía una recuperación. En el campo de los egresos
la subcomiS1on advirbo un aumento en el concepto de prestaciones a los
funcionarios de la empresa, disminución en los gastos de mantenimiento
de vías y equipo, los cuales no aumentaron sino a partir de 1935-36 en
que tanto las autoridades como la Alianza presionaron a )a empresa• para que pusiera más atención en ese sentido. Los salarios a partir de 1928 descendieron en comparación con los aumentos concedidos a los altos funcionarios. Estudió igualmente la ya mencionada subcomisión clhrersos proyectos
formulados por la empresa para mejorar su administración y sus ingresos;
los problemas de tráfico a que tenía que enfrentarse el servicio dado lo
irre,~lar y atrasado del sistemai el aumento de densidad demogrifica y la
pohttc~ de la empresa para no mejorar el sistema; las tarifas; la competencia creada con los autotransportes.
La subcomisión de contabilidad realizó un estudio detenido de la situación económica de la empresa a partir de la.s últimas décadas del siglo
pasado y en las primeras de éste, en las cuales se fusionaron las empresas,
después de haber vencido serios obstáculos por la falta de elementos para
su dictamen ya que los libros contables se encontraban en su mayoría fuera
del país, en las oficinas de Toronto. Las conclusiones de la primera parte
de su trabajo son las sigui.entes:

~ª-

1. La Cía. de Tranvías de México registra parte de sus operaciones en
México y parte en Toronto, Canadá.
2. Cen respecto a la información contable de Toronto, la empresa se
negó a proporcionar la comprobación requerida para determinar su situa~
ción.
3. Por la razón anterior la mayor parte de las operaciones financieras de
1907 en adelante quedaron fue:ra del conocimiento de esta subcomisión.
4. En el período de 1896 a ' 1909 las utilidades en especulaciones finan.. Ibidem, pp. 9-15.

707

�cieras son de $ 25,894,495.50 y las utilidades en la eKplotación del sistema
importan $ 12,963,458.00 según libros.

3. La importancia económica de la Cía. de Tranvías de México es
menor en 1938 que cuando inició sus operacio11es en 1907.

5. Las utilidades en especulaciones financieras fueron provocadas por

a) Un reparto de dividendos superior a las utilidades obtenidas y

4. El Balance Consolidado formulado por la Oficina de Toronto, tiene
tres enores fundamentales y puede afirmarse que no representa la situación de la Cía. de Tra,wías de Méxíco y sus subsidiarias.

b) Aportaciones y ventas de títulos entre personas y empresas que en
la mayor parte de las veces constituían la misma organización o represen-

5. La contabilidad en el caso concreto de la Depreciación )' Amortización es errónea.

dos causas:

taban los mismos intereses.

6. Dentro de un sistema de registro adecuado esta empresa debió te-

6. Las utilidades de 1896 a 1920 se inflaron en contabilidad mediante
el procedimiento de no calcular la amortización y depreciación.

ner casi todo su activo fijo totalmente redimido.

7. Este aumento de utilidades acrecentó la demanda de títulos haciendo
subir su valor favoreciendo su especulación.

virtud de hacer un cálculo erróneo en la Depreciación.

8. En los contratos de arrendamiento relativos al traspaso de la explotación del sistema ( 1896-1900 y 1907) las dos partes contratantes consti~yen
una misma unidad económica, por lo que las condiciones pactadas no se
sujetan a condiciones económicas de oferta y demanda sino a W1a decisión
previa de una misma entidad.

7. Se ha exagerado la Pérdida acumulada en Diciembre de 1938 en

8. Se han repartido $ 17.483,183.92 de Capital en la forma de dividendos obligando al Sirtema a restringir su desarrollo econ6mico." 47
Después de hacer diversos considerandos sobre cada uno de los aspectos
estudiados por las diversas sub~comisiones y principalmente la financiera,
el dictamen en su parte final y antes de las conclusiones definitivas asentaba:

9. Cada nuevo contrato celebrado en las condiciones antes dichas creó
una carga financiera más para el Sistema de Tranvías.

"La Sub~Comisión Financiera estima que la actual administraú6u debería estar integrada por persoiuJ.S que, contando con la confianza de
los accionistas y de la "SO FIN A', tuvieran la capacidad necesaria para
dirigir eficientemente la Empresa y para seguir la política de buen entendimiento eón la Alianza. Esta administración debería seguir una
amplia política de nuevas inversiones, estimular a los trabajadores mediante una actitud comprensiva de sus ,iecesidades y respetar la independencia de su organización sindical. En caso de q1le una medida
d;; esta naturaleza no pueda ser adoptada desde luego, cree que debe
recomendarse a la actual administración un cambio radical en sus procedimientos técnicos y administrativos y en su política para con los
trabajadores.
En el concepto de la Sub-Comisi6n Financiera, la forma de resolver los problemas que se derivan de la aplicación del proyecto de
contrato colectivo de trabajo, c011siste en aplicar lealmente, todas )'
cada una de las recomendaciones formuladas por la misma y por las
Sub-Comisiones Técnica, Administrativa y Contable. Como a pesar del
compromiso adqufrido por la Compa1íúi en el sentido de que cumplirá
las disposiciones arbitrales sobre su mejor funcionamiento técnico, ad-

10. Las utilidades financieras tuvieron como consecuencia aumentar el
Activo y como en su oportunidad no fueron amortizadas estas partidas,
esto ha contribuido a gravar en forma indebida los resultados de los últimos
a.fi.os y ha restado a la empresa recursos económicos que hoy le son necesarios.'6
En el aspecto financiero general y tornando t&gt;n vista los balances p~entados por la compañía, principalmente el último dt; 1938 que reproduc11T10s,
la subcomisión estimó:

"I. El Balance de Diciembre de 1938 no se obtuvo de los libros de
Contabilidad en México, aunque la mayor parte de sus partidas están
registradas en éllos.
2. El año de 1934 hubo una variació11, de importancia reduciéndose
el actiuo de la empresa de $ 62.778,430.40 que ttnía en 1933, a
$ 36.377,079.81 que aparece en 1934. En los libros de México no existe
ninguna información sobre estas operaciones.
• Ibidem, pp. 44-45.

708

11

lbidem, p. 50.

709

�ministrativo 'Y contable, hay la experiencia de promesas semejantes qt1e
no han sido cumplidas, esta Sub-Comisión considera indispe11-Sable
que la Alianza sea facultada para uigilar la marcha de la negociación
tal como ha sido recomendada por la Sub-Comisión Administrativa.
Esta vigilancia -no significa en manera alguna la intervención de la
Alianza en las funciones directivas del negocio, sino únicame11te el
derecho de conocer sus diversas operacio11es con lo cual no se le coarta
a la Administración ninguna de sus facultades. La Sub-Comisión Fitzanciera, al igual que las otras Sub-Comisiones, ha tratado de resolver
los problemas financieros de la Compañía derivados de su mala administración y de su política contraria a las inversiones; sin embargo
seria verdo.de.ramente imposible que la Comisión Mi.da Investigadora
pudiera dar a la Empresa la solución definitiua de -sus problemas,
si la misma no se decule a cambiar de métodos y de política. Si la
Compnñía. aplica las recomendaciones propuestas por la Comisión Mi.da,
podrá dejar de sufrir las pérdidas que afirma tener, podrá obtener
algunas utilidades y en consecuencia, estará e11 tma situación favornble
para obtener nuevo capital o para que le sea autorizada la venta de
una parte de las acciones o bonos hipotecarios de la Compañía Mexicana de Ltlz y Fuerza Motriz, S. A. En efecto, en la parte final de!
estudio de la Sub-Comisión Co,itable, se afirma que la Compañía puede
obtener economías por valor de $ 4.319,000.00 en números redondos.
Ahora bien, como e11 las recomendaciones finales de esta Sub-comisión
se propone que se conceda a las trabajadores el cincuenta por ciento
de dicha cantidad, la Compañía de Tranuías de México, S. A. dejará de perder los dos millones de pesos a que tantas veces he hecho referencia. Si tomamos en consideración que la Empresa dice gastar
anual~nte eri efectiuo, la suma de $ 200,()()().00, los cuales dejará de
erogar, y si a esta cantidad sumamos $ 150,000.00 que exceden de los
$ 2.0001)00.00, tendremos que la Compañía de Tranvías de México,
S. A. tendrá una utilidad anual de $ 350,000.00. Esta cantidad aumentará seguramente porque el cálculo sobre el mayor volumen de
ingresos en el año de 1940, ha sido muy conservador y podrá aumentar más aún si como ya se dijo, la Compañía se decide a realizar
nuevas inversiones.
Por todo lo expuesto, y de acuerdo con su leal saber y entender, los
peritos que suscriben, proponen al C. Arbitro Arbitrador las siguientes
conclüsiones que deberán servir para la resolución definitiva del conflicto.
.. Ibidem, pp. 95-98.

Conclusiones y recomendaciones finales
Primero. De acue~do con la demanda presentada por la Compañia
ce~ fe:ha 6 de septiembre del aiío próximo pasado, y con lo que se
estipul~ e~ el convenio de 14 de noviembre del mismo año que dió fin
al mo~imumto de huelga, la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
acepto mantener íntegramente todas las prestaciones establecidas en el
contrato colectivo de trabajo firmado el día 21 de octttbre del año de
1~37, lo cual signi(ica que es_tuvo conforme en que su situación financiera Y s1LS erogaciones continuaran siendo las mismas. Sin embaroo
la Comisi6n Mixta Investigadora propone medidas que permitirán a:.l;
Empresa 110 solamente satisfacer las demandas de sus trabajadores sino
obte.ner utilidade~ por valor de $ 35(}1)()().00 anuales, para que pueda
dedicar esta cantidad al mejoramiento de stl sistema de operación.
Segundo. D_el estudio practicado por la Sub-Comisión Contable, en el
cual se r~s~murr&lt;m las recomendaciones de los informes del resto de las
Sub-Comm.ones, se desprende que la Empresa puede economizar en sus
ga~tos la cantidad de $ 4.319,0()().00 cuatro millones trescientos diecinueve
mil pesos. De esta suma, son economías en e/ecti'uo y ntievos inoresos
en efectivo también, $ 1.357,000.00. A esta cantidad hay que S:marl:
la de $ 790,()()().()() que importa la reducción en los gastos por concepto
de e~er~a e.léctrica, reducci6n completamente segura, tanto por lo que
rr:amfesto el C. ]efe del Departamento de Trabajo, como el stiñor Presidente de la ~epública, así como por el hecho de que esta reduccíón
puede ser realrzada por el señor G. R. G. Conway, Presidente de la Cía.
de Tranvías de México, S. A.
~ercero. Las petidones de los trabajadores, de acuerdo, con la valorizactón hecha por los mismos, importan la cantidad de $ 3.549,102.84.
. Esta c~ntidad resultaría aumentada muy considerablemente, si hubiera
sido posible valuar las cláusulas 19-A, 20, 24, 26, 41, 43, 47, 53, 54,
88, 93, 10?,, 108, ~37, 24(), 248, 252, 253 y parte de la 259, cosa que
TJO ~e realiza por cmtud de las bases técnicas adecuadas. Esta Comisión
aplicando un criterio de máxima imparcialidad, considera que en las
actuales co.ndicion~s,. debe concederse a los trabajadores una parte de
las P:estaczones exigidas, cuya valuación importa la cantidad de .....
$ 2.fa9,S0O.00, la cual deberá ser repartida en las cláusulas más importantes del proyecto de contratd colectivo de trabajo correspondiente.
~uarto. Después de analizar concienzudamente las peticiones de los traba¡adores, por las consideraciones que no escaparán al ilustrado criterio del

• Presentación en síntesis . . . pp. 25-26.

710

711

�C. Arbitro Arbitrador, la Comisión Mixta lnue;tigadora considera que la
cantidad de$ 2.159.,500.00 debe aplicarse a las siguientes cláusulas:

mento no se logre la reducción, y que la Compañia deberá continuar
reportando una parte de las pérdidas que dice tener.

Cláusula la. Aumento diario de $ 1.00 por trabajador Y
$ J .04 por cada trabajador Motorista y Conductor .. , .•.. , ...... • , , • • • • • · · · • • • • · · $ 1.405,887 .93
C1áuruJas 51 y 52. Jubilación a solicitud de los trabaja. dores que tengan 25 años o más de servicios,
tomando como base el salario total más alto
que hayan percibido .•...........•.. , , ., 505,081.88

Sexto. En virtud de que el convenio de 14 de noviembre del año
próximo pasado, estipula que todas las prestaciones económicas se aplicarán retroactivament11, a partir del día 21 de octubre del mismo año;
cuyo cumplimiento importa en números redondos, la cantidad de ...•..
$ 900.,000.00. esta Comisión considera prudente que el C. Arbitro Arbitrador conceda a la Empresa un plazo de seis meses a partir de la
fecha, para cubrir a sus trabajadores esa cantidad, en la inteligencia que
podrá hacerlo en exhibiciones mensuales.

Capítulo VIIl. Importe del servicio médico para_ los
trabajad-ores y familiares. En la actualidad

la Compañía gasta ya ..••..• , • • • .. • • •

$ 35.,000.00 ..................

t

•••

-

..... •

•

•

''

Cláusulas 27 y 71. Pago de tiempo triple cuand? se l~bore en los dí.as de descanso obligatorio,
incluyendo pago y tiempo doble cuando
se trabaje el día Jo. de enero . . . . . . • . ,,
Cláusula 37. Aumento en la compensaci.ón por antigüedad importa. anualmente según datos de la
Compañía .•.••... , ....•...•.. • , • • • • ,,
Cláusula 69. Pago de salarios a los miembros de los Comités, a los comisionados sindicales, según
cálculo de la Compañía ........••... , , ,,

111,520.00

42,000.00

36,000.00

21,000.00

30,000.00

7,280.00

TOTAL ...... $ 2.159,669.81
Quinto. Para obtener inmediatamente la dismin~ción en las tarifas de

!ª:

energía eléctrica, el señor G. R. G. Conway, Presw,ente de
Compañías Mexicana de Luz '.Y Fuerza Motriz y de Tranvias de Mexico, S. A.,
debe concertar el contrato correspondiente entre ambas Empresas, de
acuerdo con las recomendaciones de las Sub-Comisiones Contable y Administrativa y gestionar su aprobación por las Secretarías c~rrespondientes. En todo caso, esta Comisió-n estima que deben cubrirse a los
trabajadores las nuevas prestaciones establecidas aun cuando de mo-

712

México, D. F., a 28 de febrero de 194-0.
Los peritos de las Sub-Comisiones Administrativa, Técnica, Contable

Cláusula 97-A. Pago de tiempo extra a los .Motoristas Y
Conductores durante la "Media hora de to-

ler an.cia'1 . . . . . . . • • .. • .. • • • • • .. • •• • • • • • • • • • )'
Cláusula 235. Pago de 20 minutos de tiempo a los Conductores para recabar sus e1untas .•.. , , . ,,

Séptimo. Todo el estudio practicado y las recomendaciones que se
han formulado, se encontrarán en graue peligro de no ser eficaces si, comq,
en ocasiones anteriores, se dejara al arbitrio de la Empresa, el cumplimiento de lar mismas, Por esta razón, la Sub-Comisión considera absolutamerzte indispensohle que se establezca la vigiláncia de la Alianza sobre
todos los manejos de la Compañía, en los términos propuestos por la
Sub-Comisión Administrativa, a cuyo efecto recomienda al C. Arbitro
Arbitrador formular el reglamento correspondiente, en el cual se especifiquen con todo detalle, las funciones de vigilancia, la forma de realizar/ar, etc., etc.

y Financiera.-Ing. Fernando Portilla, Alfonso Sotomayor, C.P.T.; lng.

Alejandro Méndez Armendáriz; Lic. Mario Pa:vón Flores; Lic. Mario
Souza; Lic. Emigáio Martfnez Adame; Jng. Miguel Solazar Arce; Quintín Botas, C.P.T.,· Lic. Ca;los Duclaud; Gabino García; S. Rowley-; K.
S. Mcneil.
Nota: Los peritos de 1a empresa, todos empleados de confiama de la misma, se reservaron el derecho de emitir un voto particuJar.
El dictamen de la comisión mixta investigadora, sometido al estudio y consideración del árbitro, dio origen al fallo que este pronunciara ei 22 de
agosto de 1940, condenando a la empresa a firmar el nuevo contrato colectivo, concediéndole cinc.o días para ello, a lo que no se avino 1a Compafüa,
Y sin ratificar el laudo recurrió al amparo que le fue concedido. La Alianza ante esa actitud resolvió utilizar como medida la protesta, diversos paros
que efectuó a partir del 28 de noviembre, sin resultado alguno, lo que
obligóla a tener que recurrir a la huelga que se emplazó para el 23 de
diciembre y posteriormente el 11 de enero de 1941. Los puntos esenciales

713

�&lt;lel pliego de peticiones presentado eran los siguientes: lo. Cumplimiento del
contrato colectivo de trabajo depositado el 23 de diciembre de 1940
en la Junta Federa] de Conciliación y Arbitraje, firmado por el presidente
~e ese tribunal, licenciado Manuel R. Palacios, ante la rebeldía de la empresa para someterse al laudo arbitral dictado en el mes de agosto. 2o.
Reparación de las violaciones cometidas por la Compañía de Tranvías de
},{éxico, S. A., en perjuicio del citado contrato de trabajo durante la semana
del 23 al 30 de ese mes de diciembre. 3o. Aplicación retroactiva del contrato colectivo del 23 de diciembre de 1940, al 21 de octubre de 1938, y
consecuencias legales de la misma retroactividad.
La huelga estalló el 11 de enero de 1941 y fue declarada existente el día
16. El 21 de ese mismo mes, y dada la firmeza de los trabajadores, la
Compañía accedió a un arreglo por el cual se levantó la huelga. Dicho arreglo comprendía las bases que siguen:

Primero: La empresa cede $ 1.240,000.00 para aumento de salarios por
persona y a ellos se agrega el pago de los obreros en una proporción de
ochenta centavos diarios por persona y a ello se agrega pago de los servicios
médicos.

diarios por cada trabajador, en los términos de la cláusula primera del contrato:

Segundo: Pago de tiempo extraordinario correspondiente a la media hora
llamada de tolerancia, en los términos de la cláusula 63 y demás relativas.
Tercero: Aumento en 1a compensación por antigüedad, en la ionna y
términos establecidos en la cláusula 37 condicional establecido por el C.
Arbitro en su laudo :
Cuarto: Ochenta mil pesos anuales que deberían ser entregados a la Alianza para el servicio médico. ~0
La distribución del dinero correspondiente al aumento de salarios, que
la Empresa dejó que la Alianza hiciera, suscitó algunas pequeñas dificultades, Jas cuales fueron afortunadamente vencidas, debido al buen sentido
de los trabajadores, con lo cual no se perturbó en fonna alguna la unidad de los mismos tan penosamente lograda.
Para que pudiera hacer frente a las peticiones obreras, el Estado intervino ante la ·compañía de Tranvías en la siguiente forma~

Segundo: Un millón de pesos destinado al pago de sueldos devengados,
suma calificada como retroactiva, aplicada al contrato de octubre de 1939
y entrará a formar parte del fondo de antigüedad.

lo.) Mediante oficio No. 00204 de 10 de enero de 1941, girado por la
Secret.aría de Economía Nacional a la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza
Motriz, S. A., se le ordenó a ésta redujera la tarifa de energía eléctrica
proporcionada a la Compañía de Tranvía5, reducción que signific6 anualmente la cantidad de 400,000 pesos.

Tercero: Pago íntegro de salarios por los días que duró la huelga; la
empresa. se compromete a cubrir $ 60,000.00 en esta semana y el resto en
diez mensualidades.

2o.) El Gobierno del Distrito Federal dispuso el 18 de enero de ese año,
que la Empresa red ujera las erogaciones por concepto de mantenimiento
de sus propiedades en cerca de 450,000 pesos anuales.

Cuarto: Desde hoy comenzará a regir el contrato colectivo de 1940 y
será firmado por la Junta Federal de Conciliación esta misma noche. El
servicio será reanudado por la tarde, sin saberse aquí la hora. porque hay
que revisar las vías, los conductos de alta tensión y los trenes de transporte.

3o.) En la misma fecha, el Gobierno del D. F. autorizó a la empresa a
aumentar en veinticinco centavos el precio de los abonos semanales.
Posteriormente, en septiembre de ese mismo año, la Compañía sometióse
a una auditoría ordenada por el Departamento del D. F., la cual fue realizada por los contadores públicos Alfonso P. Vélez y José Oseguera He-

Quinto: Los trabajadores hacen constar que siempre se han opuesto al
aumento de los abonos semanales, y cualquier acuerdo adoptado por las
autoridades DO será de la responsabilidad de ellos. Esta aclaración fue necesaria por motivo a que se le concedió a la empresa que aumentara la
cantidad de veinticinco centavos e1 precio de los abonos semanales para
poder cubrir, según elJa, los aumentos concedidos. El convenio fue firmado
a las tres de la mañana del día 21 de enero y se elevó a la categoría de
laudo por el grupo No. siete de la Junta General de Conciliación y Arbitraje. En síntesis se obtuvo:
Primero: Aumento de salarios de ochenta y dos y ochenta y cinco centavos

714

n-era.
Las luchas de los aifos 1942 )' 1943
En los últimos meses de 1942, los trabajadores de la Compañía de Tranvías, por medio de sus representantes sindicales que integraban la Alianza:
Julián Vera, secretario general; Manuel Bezares, secretario del interior; Francisco Gallegos, secretario del exterior; Luis Lago, secretario de hacienda;
"' lbidem, pp. 26-27.
., Ibídem, pp. 29-30.

715

�Daniel Gómez, secretario de actas y empleos y Juan Aceves, secretario de
propaganda y educación, organizaron su asamblea general permanente que debería avocarse el estudio del nuevo contrato colectivo de trabajo que debería sustituir al finnac:lo el año de 1941, y el cual vendare el 20 de enero
de 1943. El 21 de noviembre de 1942, los dirigentes obreros entregaron a
la empresa su proyecto de contrato, y ella manjfestó que por su parte remitiría el suyo para que ambos fueran puestos a discusión.
Como la parte patronal pese a sus ofrecimientos no enviaba el suyo y el
tiempo coma, los obreros pidieron a la Secretaría del Trabajo y a la Junta
Federal de Conciliación y Arbitraje citara a la Compañía a comparecer
ante los tribunales laborales con el propósito de que se pudiera entablar
la discusión. Esta no pudo efectuarse puesto que la empresa continuó sin
presentarse, lo que. determinó a los obreros a pensar en la utilización de
la huelga como medio de conminar a aquélla. La Secretaría del Trabajo
en actitud conciliadora dispuso por medía de un. convenio elevado a la
categoría de laudo, que la validez del contrato se extendiera hasta el día 5
de febrero, obligando a la empresa a aplicar retroactividad a las prestaciones
económicas que se consiguieran con la firma del nuevo contrato.
Más aún, el gobierno deseoso de que no se alteraran las relaciones obreropatronales, creó la Comisión Técnica de Costeabilidad integrada por los
ingenieros Manuel Moreno Torres, Juan Bringas de la Torre, Fernando Ríos
Venegas y licenciado Alfonso Corona del Rosal, la cual después de diversos estudios, emitió el 11 de enero de 1943 un dictameo, cuyos puntos concretos fueron :
lo.) Es costeable, mediante una buena administración, el actual sistema
de transportes que ~lota Ja Compañía de Tranvías de México, S. A.;
2o.) Medíante la inversión de once miJlones de pesos que la propia compañía ha revelado desea realizar para mejorar radicalmente sus servicios,
se obtienen cuatro millones de utilidades líquidas al año y aún puede 1·cducirse el valor del pasaje.
La intervención conciliatoria de parte de las autoridades aplazó la huelga durante varias semanas; así transcurrió el mes de febrero y el de m;u-zo
en diversas pláticas, mas el estallido de la huelga quedaba en pie, y fue
finalmente fijado para el 13 de abril al medio día. Las peticiones de los
obreros fueron :
la.: La aceptación en los ténnínos del contrato de trabajo, que fue presentado por la Alianza con fecha 21 de noviembre y que deberá regir las
relaciones entre la empresa y sus trabajadores a partir del 21 de enero de
19'43, hasta el día 20 de enero de 1945.
2a.: La aplicación re~oactiva de las prestaciones económicas en el proyecto de contrato de trabajo, a partir del día 21 de enero de 1943, especial-

716

mente de los aumentos ele salarios, pago de nueva cuota para el serv1c10
médico y creación de puestos que .se consignan en los tabuladores.
3a.; Pago de los gastos que la Alianza viene haciendo con motivo ele
la contratación y, en particular~ debido al retardo en la presentación del
contraproyecto de la Compañía.

4a.: La obligación ele invertir la cantidad de $ 4.000,000.00 durante la
vigencia del nuevo contrato, para cubrir el mantenimiento diferido de las
vías y del equipo del sistema de tranvías.
5a.; La obligación de invertir las cantidades que nonnalmente ha venido
erogando en el mantenimiento ordinario de las vías y del equipo rodante,
durante el tiempo que dure la guerra.
6a.: La obligación de que la empresa amplie sus vías_, en una extensión
de 20 kilórrietros como mínimo, para llevarlas a las colonias densamente
pobladas de la capital.
7a.: La obligación de construir, durante la vigencia del contrato, 50 carros en los propios talleres de la empresa. Para hacer posible el cumplimiento de esta petición y de la anterior, la Alianza se compromete a luchar
porque la Compañía obtenga las prioridades necesarias para conseguir los
materiales.

8a. : El otorgamiento de las garantías indispensables, a juicio de la Alian-

za, de que la Compañía cumplirá con todas las obligaciones antes formuladas, y el consentimiento para la creación de una comisión tripartita, en
la que e~tén representados el gobierno, Ja compañía y los trabajadores, para
vigilar Ja reafu.ación del programa de mantenimiento y de inversiones.
9a.: Pago de los salarios caídos, gasto., de prehuelga y de huelga.

Sin haber llegado a ningún acuerdo, la huelga estalló el día fijado, mas
sólo duró noventa minutos, pues ambas partes convinieron en aceptar los
siguientes puntos como forma de conciliar sus intereses:
lo.) Aumento de salarios en un trece por ciento global para los trabajadores de planta afiliados a la Alianza. Este aumento asciende a un millón
veinte mil pesos anuales y se aplicará con retroactividad desde el 21 de
enero ele este año. 62 Por concepto de diferencias, la empresa pagará desde
esa fecha hasta el día de ayer, 12 de abril, más o menos doscientos mil pesos
que cubrirá en un plazo no mayor de quince días.
., Al hacer la distribución, en vista de que al personal en su mayoría se le wm•
pensaba su trabajo por horas, apareció una diferencia de $72,000.00 anuales. En ~
virtud, la Empresa se comprometió a entregar a la Alianza esa diferencia en partidas
de $6,000.00 anuales. Dicha cantidad la recibió la Alianza hasta el momento en que
la Compañía fue intervenida en el año de 1945 en que la renunció como cooperación
al mejoramiento económico del sistema.

717

�2o. La garantía del gobierno, transmitida por conducto del Departamento
del Distrito Federal y de la Secretaría del Trabajo, de que el conflicto
de fondo -mantenimiento del servicio mediante refacci6n económica necesaria para mejorar el servicio en equipo, vías, etc.- se resolverá en un
período de tiempo no mayor de tres meses.
3o.) La empresa no podrá aumentar las tarifas del pasaje.

Con el fin de que la empresa pudiera hacer frente a las peticiones de
los obreros y tomando en consideración el parecer contable ordenado por
la Secretaría del Trabajo a los señores Manrera hermanos, el cual habían
rendido el 31 de marzo de ese año, la propia Secretaria del Trabajo y el
Departamento del Distrito Federal. comunicaron al señor Jean Bemier, consejero de ta empresa, que el estado otorgaba a la Compañía de Tranvías,
subsidios por un monto equivalente al de los impuestos federales y locales. 53
113 El acuerdo mediante el cual se otorgó a la Compañía el subsidio mencionado, señaló Jos puntos principales en que radicaban los problemas. Una vez dictadoJ la C~mpañía promeúó aumentar anualmente tres y medio millones de _pe~s para la rl'paraCJón
de vías y equipo bajo la vigilancia del Departamento del D1stnto Federal. Los •• • •
$65,000.00 que la Secretaría de Hacienda y el Departamento entregaba a la Compañía
para aumento de salarios, serían empleados en el mejoramiento d~ sistema, ~r lstar
a la Empresa capacitada para sufragar por sí ne aumento. El acuer o en cues1mn ce:
y "CONSIDERANDO. Que eJ 13 de abril próximo pasado, la Federación y el Departamento del Distrito Federal convinieron en facilitar a la Compañía de Tranvías
de México, S. A., las cantidades que hubieren pagado, ':2-8~º a la Secretaría de Hacienda como a la Tesorería del Departamento del DJStnto Federal, por concepto
de impuestos y derechos correspondientes a los meses transcurridos de en_~º ~ a_briJ
próximo pasado; que asimismo se convino en que la mencionada C-ompama. sigwera
disponiendo durante el presente aúo de las cantidades que en adelante tuviere que
pagar por los mismos conceptos basta que el Gobierno detenninara si aquéll~ estaba
postoilidad de cumplir con sus compromisos derivados del Contrato Colecttvo cele~
· exp1"d"ó
brado con sus trabajadores; que para la legalización de ese convenio el suscnto
1
el acuerdo número 736 de 29 del mismo abril autorizando al Departamento para
que en los términos del mismo procediera a facilitar a la Compañia l,a cantidad de
$J1I,102.42, importe de los impuestos y derechos pagados a la Tesoren.a del Distrito
Federal, desde el 1/o. de eoero hasta el 15 de abril del año en ~uno, por co~cepto
de predi.al. operaciones mercantiles, cooperaciún, agua y otros diversos, autoniando
ígualniente :i.l Departamentb para entregar, en calidad de s~bsiclio a la Co~pañía de
Tranvías las cantidades que está obligada a pagar, a partir del 16 de abnl por los
expresad~s impuestos y derechos, hasta en tanto .se resolviera acerca de la capacidad
económica de la Empresa, para satisfacer las reclamaciones formuladas por sus ~abajadores y que asimismo se facultó a la Secretaría de Hacienda para que también
entregara a la Compañía el importe de los ímpuestos que a ella está obligada a cubrir

la Empresa de referencia:
"CONSIDERANDO. Que de conformidad con lo establecido por el ai·úculo 4o.,
inciso A de la Ley que fija las bases generales a que deberán sujetarse el tránsito Y

il8

La empresa hubiera deseado en lugar de esos subsidios a los que consideraba
como paliativos, &lt;1ue se le permitiera hacer uso del derecho de aplicar la
los transportes en el Dislrito Federal, está facultado eJ Departamento para proveer
a la necesaria conservación de las vía.s locales de comunicación dentro de su territorio,
y de acuerdo con lo que establece el artículo 16, fracción octava del Reglamento de
dicha Ley, es obligaci6n de las concesionarias de la explotación del servicio de transportes conservar las instalaciones y el equipo en condiciones de dar un servicio eficiente:
''CONSIDERANDO que es indudable que el sistema de trnnvias en e) Distrito
Federal ha venido desmereciendo constantementeJ al punto de que se corre el peligro
de que por el estado de ellos llegue el momento en que no pueda pres"lane el servicio
que tiene encomendado con grave perjuicio de los intereses del público, cosa que ef
Gobierno debe evitar por todos los medios de que disponga;
"CONSlDERANDO que la Compañia de Tranvías de México, S. A., ha venido
sosteniendo que no puede conservar ni mejorar su equipo por carecer de los elementos
necesarios ya que, según ella misma lo expuso, está operando a base de pérdidas y
propone, como punto de solución, el aumento de las tarifas en los pasajes, cosa que
el Gobierno no puede aceptar, en atención, en primer lugar, a que esto significaría
un.a agravación de la situación económica, por la que vienen atravesando las clases
pobres del Distrito Federal, que son quienes principalmente utilizan esos medios de
transportes -y, en consideraciones qul' más adelante se exponen;
"CONSIDERANDO que al revisarse el contrato de trabajo en el mes de abril de
este año hubo un aumento en los salarios de los trabajadores y otras prestaciones que
imp&lt;'rtan $1.140.000.000, hecho que fue señalado por la Empresa como de imposible
ejecución y que determinó que el Gobierno tomando en consideración la capacidad
económica de la susodicha Empresa;
''CONSIDERANDO que hecha una revisí6n de los ingresos que ba venido obte•
nicndo la. Compañía de Tranvías, aparece un ascenso invañable de,sde 1939, puesasí se nota que en este año de 1939 se obtuvieron e11tra&lt;las por la canúdad de
$ l0.736.047.75, en 1940 de $11.760,221.71, en 1941 de $12.068,300.81, en 1942
de $ 12.845,225.83 y en 1943 u.na previsión de $14,400.00 si se toma en cuenta lo
que ha ingresado en les primeros cuatro meses de este año subsecuentes;
"CONSIDERANDO que en esa virtud puede preverse un aumento en 1943 equivalente a más de $ 1.500,000.00 en relación al de 1942, y sí se toma en cuenta que
el aumento que importaron los salarios y prestaciones concedidas en la revisión der
Contrato, ascenclieron, como ya se ha dicho, a $1.140,000.00, resulta que todavía
habrá un sobrante de $ 360,000.00 despu~s de cubrir el au.mento que importó la revisión del Contrato;
"CONSIDERANDO que a mayor abundamiento se ha venido señalando a Ja Empresa vicios de organización y gastos que sin grave perjuicio para su buen funcionamiento. puede suprimirse o por lo menos reducirse, tales como importe de sueldos altos
a sus funcionarios, gastos de oficinas foránea.,, reserva para depreciación y gastos de
polida secreta y sin que el Gobicn10 trate de obligar a la tmpresa a que imprima
tal o cual modalidad a su organuación, se consídera que atnvesando, como sí atra•
viesa por condiciones difíciles, bien puede dictar medidas que e,conomicen sus gastos
en beneficio del servicio del sistema y de la costeabilidad del negocio;
"COXSIDER.'\}J:DO que no obstante que de acuerdo con la exposición que antecede,
a.parece que la Empresa está en condiciones de sufragar todos los gastos que se deri-

719'

�van de sus contratos y concesiones, pero tomando en cuenta que es de urgente necesidad
no sólo conservar el mtema de transporte de paaajeros que regentea, sino sí es posible
mejorarlo, el Gobierno está de acuerdo en segu.ír ministrando el subsid.io que se. contiene en los acuerdos del mes de abril de e.ste año, pero condicionado a que su importe se invierta. precisamente en la conservación y mejoría del sistema para que queden
a cargo exclmivo de la Compañía todos los demás gastos que le corresponden;
"CONSIDERANDO que al celebrarse el convenio de 13 de abril entre la Compañía y sus trabajadores, el Gobierno, por conducto de sus representantes que intervinieron en él, ofreció estudiar las condiciones econ6micas de la Compañía de Tranv1as y
dictar en un plazo de tres meses que vence en esta fecha, la resolución que procediera,
a fin de estabilizar las operaciones del sistema y atender a su conservación y mejoramiento, y cumpliendo con esta obligación y en virtud de lo anteriormente expuesto,
be tenido a bien expedir el sigu.íentc
ACUERDO:

PRIMERO: La Secretaria de Hacienda y el Departamento del Distrito Federal
continuarán otorgando a la Compañía de Tranvfas de México, S. A., a título de
subsidio, las prestaciones autorizadas por los acuerdos números 736 de 29 de abril
del corriente año, dirigido al Departamento del Distritu Federal y el de fecha 9 de
los corrientes, correspondiente a la Secretarla de Hacienda y Crédito Público.
SEGUNDO: El importe de dichos subsidios se destinan exclusivamente a la conservación y mejoramiento del sistema de vías y equipo de la mencionada Empresa. En
efecto, la Tesorería de la Federación concentrará en la del Departamento del Distrito
Federal, el importe de los impuestos y derechos federales y el Departamento a su vez,
con el importe de dichos impuestos y derechos, y lot de su propio erario, en los
limites de los impuestos que paga la Compañía, abrirá una cuenta especial con cai:go
a la cual se harán los gastos que se indican en el punto siguiente.
TERCERO; Para girar a cargo de dicha cuenta el Jefe del Departamento del
Distrito Federal, escuchando previamente la opinión de la Compañía de Tranvías y
de la Alianza de Obreros y Empleados de la propia Empresa, aprobará el programa de
ero$3-ciones para el mejoramiento de vías y equipo que deberá reafuarse, con cargo
a dicha cuenta, en cada año fiscal.
CUARTÓ: La Compañía de Tranvías deberá seguir erogando de su propio peculio
como mínimo, la cantidad que gastó en el año de 1942 para los gast011 de mantenimiento del sistema.
QUINTO: Quedan sin efecto todas las disposiciones anteriores que se opongan al
presente ACUERDO.
Dado en la residencia oficial del Poder Ejecutivo, en la ciudad de México, Distrito
Federal, a los catorce días del mes de julio de mil novecíentos cuarenta y tres.
.El Presidente de la República.-Ma.nuel Avila Camacho."
Ante la insistencia de los empresarios para suprimir !u planillas, la Alianza de
tranviarios prestmtó una proposición, con el fin de que durante el tiempo que subsistiese al estado de emergencia decretado por cl Ejecutivo, se constituyera una Comisión
tripartita, integrada por representantes del Gobierno, de la Compañía y de la Alianza,
que manejara el sistema, velando porque se mantuviera on las mismas condiciones y al
término de la. guerra, si la Compañía gar~tizaba un buen manejo, se le dejara y

720

tarifa mínima de 15 centavos fijada en el año de 1940 y la cual no había
podido aplicar.ª
Como la vez anterior, la empresa confió a los obreros distribuir los aumentos de salarios entre elJos, hecho que originó, en esta ocasión, algunas
dificultades entre los que prestaban su trabajo en el departamento de tráfico
y los de otros departamentos, habiéndose finalmente llegado al acuerdo siguiente: para motoristas y conductores el aumento seria de ochenta centavos diarios y para el resto del personal setenta y dos centavos diarios. 55
Este acuerdo aceptado después de algunas discusiones, mas conseguido a
través de una clara conciencia laboral, dio fin a las dificultades que por
ese motivo se habían previsto.
Buena parte de las dificultades existentes, surgían de la situación económica de la empresa. Un examen comparativo de la misma, nada desfavorable hacia la Compañía, fue publicado en la Revista de Economía, México,
julio 31 de 1943, el cuaJ, por aclarar diversos aspectos, lo incorporamos
a continuación:
"Deseamos dar a conocer a niiestros lectores en este número, algunos datos que sobre el remltado de la explotación de los tranvías
en el Distrito Federal, figuran en la memoria estadística sobre ferrocarriles y tranvías publicada recientemente por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicos.
Los referidos datos utadí.rticos muestran una situación financiera de
la empresa, por demás lamentable. Dura11te los cinco años -19351939- que abarca el periodo que estudia, la Compañía operó a pérdida, como lo vemos en el cuadro que sigue )' que muestra los ingresos, los gastos y los saldos entre ambos.
Años

Ingresos

1935
1936
1937
1938
1939

8 131 822
9 256 697
10 664 262
11 186 383
11 286 339

Gastos
11
10
12
12
13

094
581
053
851
619

513
486
990
920
975

Pérdidas
2
1
1
1
2

962
324
389
665
333

691
789
728
537
636

si no se aplicaran las normas propuestas por los téo.nicos. Esta proposici6n fue aceptada
por la Empreaa.. Vid. Novedades, julio 9 de 1943.
" Defensa que presentan las Compañías de Tranuío.s de México y de Ferrocarriles
del Distrito Federal de México, S. A., en el procedímiento de caducidad de ms con•
.cesiones, incitados por el Gobierno del Distrito Federal el 31 de diciembre de 1945.
México, D. F., marzo de 1946, pp. 28-29 y 81-90.
~ Pusenlación en síntesis . . . p. 32.

721

�Los -ingresos manifiertan un aumento progresivo de un año a otro, pero
en el renglón de gastos, también ha habido aumentos constantes, de tal
manera que éstos, los gastos, sumpre superan a los ingresos. Si los ingresos aumentaron en un 38.79% en 1939 respecto a 1935, los gastos mostraron una elevación, en el mismo período, de 22.76%.
Ahora b-ien, estos constantes déficit en la explotación de los tranv!as de
}..féxico, no deben atribuirse como podría suponerse, a un aumento en el
número de empleados, o a la eleuación en los .rueldos y salarios de éstos.
Como demostración, copiamos en seguida el siguiente cuadro:
Años

Número de
empleados

Emolumentos
sueldos y salarios

1935

3 322

6 259 474

1936

3 428

6 301 758

1937

3 619

6 689 898

1938

3 595

7 101 127·

1939

3 662

7 055 279

El aumento habido en el quinquenio, respecto al número de empleados, apenas significa un 1023%, en tanto que el aumento en sueldos,.
salarios y emolumentos, representa un 12.71%. Como se ve, el aumento
en los sueldos se debió m!Ú que nodo, a la elevación en el número de
empleados, pues si en 1935 el promédio anual de sueldos, por persona,
fue de $ 1 884 00, en 1939 ascendió o $ 1 926 00, lo que sig,iifica un
aumento en el promedio anual, de apenas$ 42.37.
¿Si el mal estado de la empresa no se debió a exceso de personal
ni a atlmentos en los salarios, cuál ha sido entonces la ca.usa de sus
constantes pérdidas? Continuemos el análisis de nuestros datos estodís.
ticos, y veamos si después de él, podemos llegar a una conclusión. Noestudiaremos en detaUe los ingresos en los distintos años, porque, aunque hay ingresos por concepto de fletes, éstos son insignificantes en comparaci6n con lo que obtienen por pasajes, y en la actualidad no existe
ningún otro rengl6n de ingresos. Pasemos pues a la distribución de los
gastos.

722

Concepto

1926

1936

902 422

818 407

1 511 388

1 318 912

Tráfico y transporte ....•........

5 361 592

6 103 045

Gastos de Administración ..........

1 657 374

1 110 053

Conservación de vías

Edificios

'.V

•

~

&amp;•

■

••••••

estructuras:

Conservación de equipo

Diversos

·-

•• •

••••••

■

■

.....

1

-

.....

1 230 069

...................

1937

1938

1939

1 006 000

1 256 053

1 267 143

1 395 096

1 472 691

l 476 902

6 267 219

6 353 691

6 119 091

1 lH 696

1 250 625

1 322 075

2 141 396

2 457 318

3 283 109

Co~~ se verá, hemos suprimido de este cuadro el año de 1935, para
substituirlo por el de 1926, ya que éste fue uno de los últimos en los
que la Compañía consiguió utilidades. No es muy grande la diferencia
entre los gast~s de 1_926 y los registrados diez años después, 1936, o en
1939, Y las diferencias de más que se advierten en 1939, en Tráfico y
Transp~rles por ejemplo, puede atribuirse a 1m incremento en el tráfico,·
pero existe un renglón de gastos que no existía en 1926 y que ya figura
e~ 1935, es el de Diversos. Todos los egrl/sos están perfectamente cubiertos con los renglones detallados en 1926, ¿para qué entonces tse
nuevo concepto de gastos denominado Diversos? ¿Cuáles son los gastos
que se ª"!paran bajo este nombre? En 1936 sumaron $ I 232 069, y
esta cantidad se elevó en más de un ciento por ciento en 1939. Fijémonos. en este detalle y pasemos adelante. Con objeto de conocer pormenonzadamente los resultados de la explotación, damos a continuación
otro cuadro, en el cual substituimos también el año de 1935 por el de
1926.

723

�Concepto

1926

1936

1937

1938

1939

Coeficiente de explotación .. .. .. .

0.9479

1.1468

1.1240

1.1981

1.2602

Kilómetro de vía

337

317

316

311

313

lngreso por Km.

27 990

31172

35.9 72

36 311

36 475

Utilidad por Km.

l 479

4576

4460

7 193

9492

Pérdida por Km.
Pasajeros

trans-

portados 86 934 623 144 300 571 164 924 33 7 176 441 422 174 782 638

Equipo eléctrico:
. .... .

349

379

379

374

376

Carga . . .... . ..

38

31

30

30

24

Pasajeros

Equipo eléctrico: En tanto que en el de pasajeros hay un aume-nto
en 1939 respecto de 1926, de 27 unidades, el equipo de carga se redujo en 14.

Remolques: Tanto los de pasajeros como los de carga disminuyeron
su número, siendo la diferencia de 77 unidades de los primeros y de
43 de los segundos.
Ahora que ya estamos en posesión de datos suficientes, procuraremos
sacar de ellos algunas consecue·ncias. Cómo es que lo que fue negocio
en 1926 y en otros años anteriores y posteriores a éste, dejó de pronto
de serlo, y, {Cómo en estos años de 1935 a 1939, solamente se han
registrado pérdidas? Como habrá notado el lector, en la explotación
por año de 1926 concurren las siguientes circunstancias:
I /a. Los ingresos de la explotación propiamente dicha, los habidos por
el transporte de pasajeros y mercancías, no fueron los únicos que en
dicho año recaudó la Empresa. Hasta el año de 1934 hubo otros conceptos muy importantes de ingresos, que provenían de un activo rico
y saneado. Así, por ejemplo, en 1928 se publica en Bruselas el sigitiente
resultado por el ejercicio de 1928, de la Cía. de Tranvías de México.
Dólares ca11adie11ses

Remolques:
Pasajeros
Carga

..... .

119

58

50

43

42

Beneficio neto de la explotación

339 452

80

41

42

41

37

Ingresos netos sobre inversiones

1079150

Ingresos diversos ...... . ... . ..... . . .

3 446 000

Coeficiente de explotación: Todavía en 1926, el coeficiente de explotación, aunque muy elevado, fue favorable ; pero de 1935 a 1939, el

coeficiente ha sido siempre superior a cien.
Kilómetros de vía: La exte11sión de la vía ha disminuido consta11temente. En diez años, de 1926 a 1936 se levantaron veinte kilómetros
de vía.
Ingresos por kilómetro: A pesar de la fuerte eompetencia que los
camiones urbanos hacen a. la Compañía, el ingreso por kilómetro no
sólo no ha disminuido, sino que manifiesta una tendencia de ascenso.
Utilidad o pérdida por kilómetro: En ningt'tn año del quinqtienio que
se estudia hubo utilidad, por el contrario, las pérdidas han sido fuertes
y mayores cada año.
Pasajeros transportados: En cambio el número de pasajeros se ha
más que duplicado, si se compara el año de 39 con el de 26.
Ingreso medio por pasajeros: Ha sido uniforme en los cinco años:
seis centavos, contra diez centavos que f11e el ingreso medio• en 1926.

724

4 864 602
y agrega el informe: 'hechas las deducciones por grutas de adminis-

tración, gastos generales, intereses a las ollligaciones y para dotación a
los fondos de amortización, el producto neto se eleva a dólares canadienses 995 445.00, contra 601 996 en 1927. El activo que produjo tan
brillantes resultados, estaba integrado de la siguiente manera:
Dólares canadienses
. ... ... .. .... ... ... ...

18 460 840

Cartera . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .

23 604 848

Mercancías, Caja y diversos . . . . . . . .

2 120 670

Adeudo de la Mexicana Light . . . . .

3 061 424

Propiedades

725

�Dólares canadienses

....

41 287
330 287

Adeudo del Gobierno Mexicano ....

1 915 321

Valores diferidos ..•...............
Inversiones

..................

■

••

■

49 544 677
Dólares canadienses
Contra el siguiente pasivo:

Intereses atrasados •...............

21 f}31 013
9 802 669

Valores diferidos . . ....... ... ..... .

114 135

Deudas consolidadas .....•.........

32 747 817'
V e.mos cómo a la cartera se le daba un valor de Dls. Canadienses de
23 604 848 00; pero en realidad su valor era mayor aún, dada la cotización de los valores que la integraban. A propósito de la cartera que
poseía la Compañía, escribe la publicación de donde extractamos estos
datos denominada Analyses de Bilains et Rapports de Societes: 'Existen
además otras causas, que determinan el alza (de las acciones de la Cía.
de Tranvías), pero la principal consiste en las 87 336 acciones ordinarias de la Mexican Light que posee en cartera. Esta participación es una
verdadera joya para, la Compañía de Tranvías'. Desgraciadamente a la
Empresa de Tranvías se le ocurrió hacer un brillante negocio y canjeó estas
acciones de la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, o la mayoría de ellas,
por bonos de la Cía. de T,,-a.nvías y cupones de los intereses insolutos, y
desde entonces, la Cía. de Tranvías solamente ha tenido ingresos por concepto de la operación de sus líneas.
Continuamos exponiendo las causas que, a nuestro modo de ver, han
obrado para determinar pérdidas en la explotación de los tranvías. Queda escrita l~ primera, pasemos a la
2 / a. En 1936 no existe ningún gasto por concepto de diversos, en
cambio, durante el quinquenio que se analiza, los gastos por este concepto sube11 de un añ.o a otro.
3/a. El ingreso medio por pasajeros en 1926 fue de
de 1935 a 1939 se redujo este ingreso a $ 0.06.

$ 0.10, en cambio

4/a. No existe ninguna relación entre los pasajeros transportados, siem,.
pre en aumento, y el equipo empleado para ello. Es cierto que el
número de vehículos en 1935, es superior al de 1926; pera a partir
de 1935, el número de unidades se reduce paulatinamente hasta 1939,
lo cual nos indica la poca atención que se presta al equ.ipo, por más
que, según balances anteriores, las propiedades de la emprésa eran
considerablemente amortizadas caáa aiío, hasta con casi un tercio de
sus ingresos de explotación. Y lo que decimos del equipo, lo decimos
también de la vía. No sólo no se ha incrementado su extensión de
acuerdo con el desarrollo de la ciudaa, sino que se ha reducido e!
número de kilómetros en explotación, y la vía que aún queda, está
en buena parte, en un deplorable estado de abandono.
No se necesita ser un lince para deducir de todo lo ant~rior, el poco
interés que la empresa tiene ya en la explotación de los tranvías. Lo
que más valía de su activo, fue negociado oportunamente; el valor de
las propiedades, si no está ya completamente amortizado, poco faltará
para ello. En cambio, la empresa que había nacido como un complemento de la de trnnsportes y c-0n objeto de ministrarle energía barata -nos referimos a la Cía. de Luz y Fuerza-, se convierte ahora
en la industria principal por su gran productividad. Lo aconsejable,
pues, desde el punto de vista capitalista, era desentenderse del negocio
que dejó de serlo, para dedicarse por entero al otro que promete mucho.
Es cierto que los tranvías urbanos han dejado de ser u11 negocio fácil
y lucrativo, no solamente en México, sino en todo el mundo, muy prin~
cipalmente desde los años que si.guieron a la terminación de la primera
guerra mundial, 'J ello se debe principalmente a dos razones: Al crecimiento tan rápido del volumen de aittomóviles particulares y de servicio público, y a la falta de crédito con que desde entonces tropezaron las empresas: el capital ya no quería correr el riesgo.
De todos modos, la ciudad de México y sw habitantes, no pueden
resignarse a que su principal "medio de transporte desaparezca; tampoco
lo admite nuestro Gobierno que, por ahora parece haber encontrado
una solución al problema. Reconoce el Estado que el incremento habido en los últimos años, en los ingresos de la Compañia, apenas bastará para cubrir el aumento en los salarios de lo.s trabajadores, que se
les concedió en abril de este año. En tal virtud, la Secretaría de H11cienda y el Departamento del Distrito Federal, acordaron otorgar a
la Cía. de Tranvías de México, a título de subsidio, las cantidades que
debe pagar por concepto de impuestos y derechos, con la condición de
que dicho mbsidio se destine exclusivamente a la conservación y mejo~
ramiento del sistema de VÍl7$ y equipo de la mencionada empresa.

727

�De todas maneras, a nosotros nos parece que el problema no se ha
resuelto de una manera total y definitiva, por lo que creernos que es
necesario tomar otras medidas, unas de carácter económico y otras
meramente administrativas.

Medidas de carácter económico
Precio del transporte: Hemos visto, lín-eas arriba, que el producto
medio por pasajero, en los años de 1935 a 1939, fue de $ 0.06, inferior
al de 1926 que fue de $ O.JO, también por pasajero. Como los precios
que se cobran en la actualidad son los mismos que se cobraban en 1939,
podemos decir que el promedio anual por pasajero continúa siendo
el mismo de 39, es decir, seis centavos. Nosotros i,lzgamos que no es
remu1ieratiuo este precio, porque, primef'ó, la energía eléctrica que con•
sume la Compañía, tiene que pagarla en moneda americana o su equi.
valente, a 0.0086 Dls. el K. W. H., y como sus recaudaciones no son
en dólares, el tipo de cambio de nuestra moneda nacioníJL que se pague,
y hay que tener en cuenta que desde marzo de 1938, el tipo de cambio
dejó de ser de 3.60. Segtmdo, el tipo de cambio dej6 de ser de 3.60.
Tanto el material de vía como el de equipo ha subido tambiln de valor,
ya se considere en moneda americana o en la nacional. Tercero. En
los Estados U nidos el precw medio del transporte es de cinco centavos
de dólar por pasajero, y si nuestros tranvías tienen que hacer un gran
núme,ro de pagos en dólares ( energía eléctrica, materiales y equipo)
creemos justo que cuando menos cobren lo que cobran los tranvías ame•
ricanos, al cambio de dos por uno. Las planillas y los abonos se im•
plantaron por razones de competencia, razones que no existen en la
actualidad. La Empresa de Tranvías de El P(l$o a Ciudad Juárez,
cobra $ 0.12 moneda nacional por pasaje de Ciudad Juárez a El Paso
y Dls. 0.06 cuando el viaje se ~ace de El Paso a Ciudad Juárez, y
esta Empresa, en el quinquenio que hemos estudiado, manifiesta un re•
sultado de explotación muy favor.able: $ 48 214.00 como promedio
anual de ingresos por kilómetro (los tranvías de México arrojaron pérdidas). En último análisis, si se juzga que lo que dejamos dic~i~ no
es de aceptarse, conuie11e estudiar la ma11era de vender el servicio al
costo, 'service-at cost' como se ha hecho ya en varias compañías ame•
ricanas. Por supuesto que en este servicio al costo, debe quedar comprendido una compensación justa, para el capital invertido.

728

Medidas de carácter administrativo
1/ o. Aumentar el radio de acción de los servicios, llevándolos a zonas

que actualmente carecen de él, como las Lomas de Chapultepec, Polanco, Anzures, Naruarle, etc.; pero como la Empresa lo más seguro es
que se muestre reacia para hacer inversiones en tendidos de vías, y
como en caso de que se de-cidiese a hacer la inversión, lo más probable
es que no consiguiera créditos, el Gobierno debe permitirle que explote
ómnibus eléctricos o de gasolina.
2/o. Aumentar la velocidad de los tranvías, puesto que el ptí.blicó
-eso es lo que desea, ya que"' a mayor velocidad, mayor eficiencia. Esto
se consegui-ría si se impide que en las calles de mucho tránsito las uías se
vean invadidas por autos y camiones; se consigue también, reduciendo
el ntÍmero de paradas, en fin, estas medidas tendrían que aconsejarlas
los mismos tranviarios, dada su experiencia de tantos años.
. Tal parece, al leer estas conclusiones, que estamos abogando por los
intereses de la Empresa; pero lo único que pretendemos, viendo siempre por el interés de la colectividad y el de los trabajadores, es la
supervivencia de la Empresa. Creemos que si ah01'a bastó para en.
derezar!a un poco que el Gobierno dejase de cobrar los impuestos, ma•
ñana ya esto no será suficient.e, y entonces ho,brá que subvencionarla
o controlar por completo su administración."
El conflicto de /945

El conflicto suscitado en 1945, entre los trabajadores de la Compañía de
Tranvias y ésta, representa la culminación de todos los anteriores y el que
fuerza se aplique una solución que desde hada años deseaban los obreros.
La renovación bianual de los contratos colectivos de trabajo, con los n"a•
turales alegatos de una y otra parte; las molestias que ocasionaban los paros
Y las huelgas provocados en ese mismo lapso de tiempo; la renuencia de la
~mpresa para conceder a los trabajadores cuanto éstos pedían, y la de
estos para amoldarse a lo que aquélla les quería otorgar; la inquietud y
efervescencia política que se originaba y ptincipalmente la dificultad de en•
contrar términos razonables de un arreglo definitivo, dadas las posiciones
que cada una de las partes había tomado, provoc6 en el ánimo de los
dirigentes sindicales el deseo de Juchar denodadamente por conseguir una
solución satisfactoria para sus intereses y para los del público, al cual tra•
taron de defender en su economía. Igual deseo surgió en la mente de las
autoridades mexicanas que inteivenían en los problemas tranviarios, quienes

729

�veían periódicamente aparecer la agitación, las molestias al público Y la
imposibilidad de que esa actitud cesara. Tanto líderes como autoridades
anhelaban encontrar una fórmula satisfactoria, de arreglo definitivo, Y por
lograrla, lucharon tenazmente.
Desde antes del año de 1941, los trabajadores de la Compañía de Tran~
vías de México habían propuesto a los organismos oficiales a quienes competía tratar de' los problemas del transporte metropolitano, una solución,
consistente en que el Estado hiciera de la Compañia de Tranvías una empresa descentralizada, a la cual, para subsistir y ~ejorar, _debía dotar_ el
Departamento del Distrito Federal, por sí o por mtennedio ~e una institución de crédito, la cantidad de diez millones de pesos, destinados para
la adquisición de equipo, compra de material rodante y reparación de vías,
como única manera de corregir las deficiencias del servicio.
La proposición concreta del licenciado Mario Pavón Flores~ asesor jurídico de la Alianza de Tranviarios, fue la siguiente:
Primero: Desplazamíento de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
por considerar su política como absolutamente destructiva del sistema de

tranvías.
Segundo: Trabajar por una empresa de servmo público descentralizado

con características especiales.
Ter&lt;;ero: Subsistencia de las condiciones de trabajo establecido en el
contrato colectivo y, por ende, subsistencia de la compensación por antigüedad, y,
Cuarto: Perduración de la Alianza de Tranviarios, como organismo de
defensa de los derechos de los trabajadores.
Esta proposición tuvo como contrapartida otra, en la cual se . propuso
que con el fin de acabar con la mala situación de la Empresa, el Estado
debería monopolizarla, esto es, adquirirla por compra o incautación y convertirla en una dependencia de] Departamento del Distrito Federal. Esta
proposición, si bien tendía a que el gobierno de la ciudad tomara el lugar
de la empresa, a quien se consideraba incapaz de brindar cualquier solución favorable~ dado el estado de bancarrota en que ésta manifestaba de
manera constante estar, y por tanto imposibilitada para hacer cualquier me•
jora en el sistema, no fue del agrado de los trabajadores, qujenes -dada
la época en la que se temía una excesiva intervención del Estado--, no se
mostraron nada gustosos de aceptar la municipalización del servicio, ya que
ello significaría la pérdida de su carácter de trabajadores sindicalizados,
ajenos a la tutela y dominio gubernamental, para pasar a ser rneros suba!-

730

ternos del estado, un grupo peculiar de su burocracia. Otra- corriente de
opinión, procedente de sectores gubernamentales, se pronunciaba porque
se creara una forma de organización no descentralizada., sino ha jo 1a responsabilidad completa de los trabajadores, pues el &amp;tado no deseaba actuar
como patrón. 56
La posición de la empresa ante esta situación consístió en solicitar nuevamente el permiso para aumentar el precio de los pasajes y suprimir las planillas, medida con la cual pensaba obtener ingresos adicionales por dos
millones doscientos mil pesos anuales, que le servirían para aumentar los
salarios y mejorar su equipo. Alegaba la compañía que dado el aumento
en el costo del material rodante y de salarios de los trabajadores, sólo mediante la supresión de las planillas y el alza de los pasajes podría hacer
frente a ellos.
Posiciones tan opuestas de .las partes en pugna desde hacia varios años,
no podían conciliarse. de una manera fácil. Los obreros empeñábanse con
entera justicia en conseguir una mejoría que les permitiera hacer frente al
aumento del costo de la vida. Habfanse por otra parte, convertido en defensores del mantenimiento del precio de los pasaj!".'i por razones económicas
y políticas. La empresa, cuya conducta desde hacía varios años, consistía
en no querer hacer mejora alguna al sistema, el cual en 1945, en proporción con la población de la capital y la extensión de la misma, era menor
que en 1910, ya que para entonces contaba con dos millones de habitantes
y una superficie urbana de 131.70 kilómetros cuadrados; el mantenimiento
diferido o sean las reparacione-S atrasadas de las vías, importaba más de
cinco millones setecientos mil pesos y mientras en 1938 había 428 carros en
servicio, en 1945 sólo corrian 300,, con un mantenimiento diferido de más
de quinientos mil pesos
La ciudad de México, urbe con más de dos millones de habitantes por
entonces, requería un sistema de trenes rápidos, elevados y subterráneos.
y a falta de éstos, de un buen sistema de tranvías superficiales, en proporción de tres unidades eléctricas por cada ómrubus. Un cálculo moderado
mostraba que para substituir a los 300 tranvías en servicio que durante
1944 habían transportado a doscientos cuarenta millones de pasajeros, deberían utilizarse 1800 camiones más, los cuales agravarían el problema del
tránsito. Por otra parte, cerca de cuatro mil trabajadores tranviarios se
verían privados de su única fuente de sustento y del resultado de su esfuerzo durante largos años, mediante el cual habían logrado reunir su compensación por antigüedad, que representaba la suma de$ 6.500,000 y cuya
garantía única era la propia fuente de trabajo, Los tranviarios con una
'" Vid el diario La Prensa de México, de 22 de ~go~to de 1941.

731

�secretario, Manuel J. Bezares; tesorero, Felipe Gratacós; Benjamín Razo,
sub-tesorero; Gabino Valadez, comisión de prensa y publicidad, auxiliado
por Salustio Carballeda y Filiberto García Briseño, en agitación y propaganda se colocó a Felipe Sánchez.
La compañía, en declaraciones hechas el 11 de enero, manifestó que no
le era posible acceder a las demandas obreras, a no ser que se le permitiera aumentar el precio del pasaje a quince centavos, y suprimir las planillas y los abonos semanales, lo cual, de toda suerte, no le llevaría a
cubrir todas las exigencias de los trabajadores, como eran el aumento de
cinco pesos diarios en sus salarios, con sus repercusiones en otros renglones, y además, el pago de la cuota correspondiente a1 Seguro Social. Ante
la respuesta de la empresa, los tranviarios- actuando políticamente, respondieron que no permitirian el alza de tarifas, ni la supresión de abonos y
planillas, puesto que esa medida era atentatoria de los intereses del pueblo
mexicano. Añadían que la empresa, como ya lo habían demostrado en otras
ocasiones, obtenía a base de las tarifas vigentes, ganancias anuales de seis
millones de pesos comparativamente a los beneficios del año 1942.

. .
f . nal difícilmente podrían encontrar otros medios
larga expenencia pro es10 '
,
,rdida de exuna pe
de que, sub..:c..:~
..,..,._.. y aun hallándolos, eso
. representa.na
57
.
periencia, de conocimientos y de capital h:ruñano.
, difi' ·¡
hecho a1eno por comA más de esta situación ya de por SL
CI , un
,
.
.,
.
mplicar aún mas la SJtuac1on. La
Pleto a las partes en pugna, vmo a co
. d l v . . Be lín Roma Tokio, desataron en wntra
guerra que las potencias
e .s:.Je.
r ,
~
.
,
1
l tuvo repercusiones basta en nuestra propia
de numerosos paises y a cua
, .
. bligado a de. al grado de que el presidente de la republica se vio o
tn
pa a,
·
·canos a los campos

e ·etar el estado de guerra y a enviar connngentes mexi
.
dJ batall esta guerra, la segunda en importancia en lo que va del &amp;glo,
e
a,
M
¡ A il Camacho mandaalteró la situación general del país. Don
anue
v a
,
tario rudente y moderado, para hacer frente a _di~erso_s problemas_ que la
situaJón mundial creaba dentro de México, dicto ~versas me~das_ de
.
L disnnsiciones del Jefe del Estado tuvieron como fmalidad
emergenc1a.
as
r~
.
af
d
blemas
"tar que la situación general del país se VJera
ecta a por pro
~
internos que pudieran crear inquietud y &lt;leso enes.

-~

•
El conflicto de 19-t-5 principió en la asamblea general d~l 29 de sep. b de 1944 la cual se convocó para avocarse al estudio, entre otros
bem re
,
.
.
f
uJ · ' del
t
d la revisión del contrato de trabaJO Vigente y orm acion

:;:y:;;

AleA~~ ve~aEs:::

:el nuevo. La asamblea encabezada_ por
1
eneral· Federico Bezares., de traba.JO y con ictos, ose .
g
. ' del . t . . y tesorero . Bustacio García, secreta.no del
Acosta secretano
m eno1
'
.
J ,
. ,
anda. Moisés V aladez, secretario de actas y empleos y ose
e,ctenor y prof~ag ,: __ .',
vigilancia se avocó al estudio del proyecto, el
Alatorre en iscauz.a.cion Y
'
.,
blea reunida
cual se llevó para su discusión y aprobaaon a una nueva asam
tu
el 25 de octubre.5ª Hasta el 21 de noviembre, dicho proyec~o no es vo
listo mas ese día, después de haber sido apro~ado, se, presento a l~ C~~~: d Tranvías y a la Secretarla del Trabajo. Aquell~, en un _pnnc1pro,
panl1a e d', =n 'unportancia, no así el organismo oficial, que vio amenano e conce 10 b·.
zados los intereses del público en caso de estallar el conflicto.
,
. un1"da el 5 de enero de 1945 acordó emplazar el
Una nueva a:;amb!lea .re
E
11 ·
.
.
a la empresa a un movimiento de huelga.
n e a
21 de ese nusmo mes
'
,
~ 1
.•, de huelga íntf&gt;&lt;Yrlldo
por José Ma. Sohs, pres1 ente'
se nomb ro a comi.e ·
-::,•0

secretario

·a

.

., Novedades, julio 9 de 1943 .
.
para satüfacer sus nuesidades en
"' U . e
de tranoias del pueblo mexicano )'
.
f
las
Manifiesto del Comité Ejet11tivo CentTlll de la Alianza del 5 de ebrero de 1945. Vid Novedades, 6 de febrero de 1945.

ba;a.rn::,t,;.

La lucha que se operó a partir de ese momento entre ambas partes fue
intensa. Una y otra movieron todos sus resortes e influencias, movilizaron
todas sus fuerzas y acudieron a todos aquellos que podían ayudarles. Sabedores de que la lucha que ent-0nces emprendían podía ser la definitiva, los
trabajadores se aprestaron con todas sus fuerzas a ella. La empresa, a quien
la situaci6n de guerra parecía serle propicia, no desatendió, sin embargo, la defensa de sos intereses y sistemáticamente volvió a negar toda posibilidad de aumento de salarios, si no se Je concedía el aumento de tarifas
solicitado. Ante su renuencia, la alianza, por medio de un boletín circulado el tres de febrero, ordenó que la huelga debería estallar ese mismo
día y que a partir de las 18 horas, quedaran encerrados en sus patios, todos
los carros del sistema y se suspendieran las labores de todas las dependencias
de la empresa. Asimismo convocó a todos los trabajadores a constituir la
Asamblea General Pennanente que debería actuar durante todo el movimiento. 59 Las disposiciones de la alianza fueron obedecidas por todo el personal y la huelga estalló el día fijado por los dirigentes.
Frente a la labor unificadora y de defensa de los intereses de sus agre"' Por una reforma a los Estatutos de la Alianza, el período sindical se babia am•
pliado a dos años, con lo cua1 se tendía a evitar cada año agitaciones sindicales inútiles
y perjudiciales, principalmente cuando &amp;tas coincidían con los períodos en que ~e
debería renovar el contt:ato colectivo. La reforma indicaba que la renovación se verificaría en. dos parte.&lt;1. Para el período 1943-45 se eligió a Alejandro Vega, Secretario
General, Carlos Farjeat, Secretario de Trabajo y Conflictos; José Estrada, Secretario
del Interior y Te!erero; Francisco Vázquez, Secretario del Exterior y Popaganda; lg•

733
732

�miados que la aliatl7.a hacía, la empresa, sabedora de que la división de
los trabjadores les debilitaría y le daría medios de vencerlos, actuó con eficacia, sembrando la cizaña entre ellos. A través de una organización que
se denominó Oposición Sindical Revolucionaria, en la cual se agruparon
pocos obreros carentes de conciencia de clase y de escrúpulos, se trató de
quebran1.ar los verdaderos intereses de Jos tranviarios, atacando sus peticiones y a sus principa1es dirigentes: Alejandro Vega, José Ma. Solís, los
hermanos Va1adez y al asesor jurídico de los tranviarios, licenciado Mario
Pavón Flores.641

El Poder Ejecutivo conocedor de la. inminencia y la gravedad del conflicto, el día dos de febrero, promulgó una ley que tendía a evitar daños
al público en general y un estado de agitación inconveniente dado el estado
de guerra en que el país estaba y la correspondiente suspensión de garantías que existía desde el 22 de junio de 1942. La Ley sobre los Transportes
Urbanos y Suburbanos durante el estado de emergeneia, dada por el Presidente Manuel Avila. Camacho dice:

"CONSIDERANDO:

l. Que el servicio público de todos los transportes urbanos y suburbanos, m el Distrito Federal, es de suma importancia para la vida
de la poblaci6n del mismo, y que, por ende, la paralización parcial o
total de dichos transportes, podría ocasionar graues pe.rjuicios al hogar,
a la escuela, al comercio, a la industria, al abastecimiento de víueres
para la ciudad, abriendo además cauces a. la especulación y efectuando
seri'arrumte el fenómeno de la producción con perjuicio de la economía
general y Je la aportaei6n de nuestro país al esfuerzo bélico;
/l. Que las limitaciones impuestas por el estado de guerra, han
disminuido considerablemente la capacidad que én épocas normales tenían los diversos seruicios de transportes urbanos y sub-urbanos, para
suplir la paralización circunstmu:ial de olgu110 de ellos, haciéndose ahora absolutamente indispensable la concnrrencia de todos para q1u, reforzándose y coordinándose, sean capaces de afrontar, con. los reducidos
elementos de que disponen, las necesidades de transportación en una
nacio Díaz, Secretario de Actas y Empleos y José. Alatorre, Secretario de Fiscalización
y Vigilancia. En agosto de 1944, Carlos Farjeat, Francisco Vhquez e Ignacio Díaz
fue.ron sustituidos por Federico Bagueres, Eustacio García y Moisés Vafadez en sus

respectivos puest&lt;n.
"' Preu11taciót1 tn síntesis• .• pp. 34-35.

734

área urbana tan ex!ensa y de una población tan crecida como la del
Distrito Federal.
Jll. Que en caso de falta parcial o total de los transportes ya mencionados, se agravaría el costo de la vida que el Ejecutivo de mi cargo
se ha empeñado en abatir con diversas disposiciones;
IV. Que, en consecuencia, para proteger a la población del Dütrito Federal y a la economía general contra esas contige11cias, es preciso establecer medios legales que permitan remediar cualquier paralización que ocurra en los sistemas de transportes, incluso el de ocupar
temporalmente los bienes afe.ctos a dichos servicios, si llegare a ser preciso; y.
V. Que sin prejuzgar sobre la razón que asista a empresarios y trabajadores, cuando en /as condiciones de guerra actuales, rm conflicto
de trabajo sea la causa de la suspensi6n del servicio, el Gobierno debe
salvaguardar los derechos de la sociedad sin menoscabo de los que
nuestra legislación obrera otorga l1 los asalariados, y como por otra parte,
tanto la Constitución General de la República, como las leyes del
Trabajo rodean de garantías el ejercicio del derecho de huelga, es necesario que la owpaci-0n se haga sin lesionar, en manera alguno, ese derecho, dejando inalterada la situación jurídica e:ci.stente entre los trabajadores y la.s empresas proputarias de los bienes ocupados; he tenido
a bien expedir la siguiente:

LIW SOBRE LOS TRANSPORTES URB.-\NOS Y SUB--URBA.NOS DEL DISTRITO
FEDERAL, DURANTE EL ESTADO DE EMERGENCL-\:

Artículo primero: La presente Ley tiene por objeto mantener en
condiciones de funcionamiento eficaz, todos los seruicios de transportes
urbatws y sub-urbanos del Distrito Federal, durante el actual estado de
emergencia.
Artículo segundo: El Departamento del Distrito Federal se encargará de dar cumplimiento a la disposición del artículo anterior.
Artículo tercero: El propio Departamento procederá a ocupar temporalmente los bümes muebles e inmuebles relativos, así como todos los
servidos auxiliares 'Y stts áepet1dencias, en los casos que se hayan paralizado esos servicios de transporte.
Artículo cuarlo: La ocupación a que se contra.e el artíwlo anterior,
no afectará los derechos de las partes para resolvt'T el fondo de los
conflictos de trabajo, cuando éstos lmbieren dado motivo a la citada
ocupación.

735

�E11 el manejo de los sistemas de transpMtes que
el Departamento del Distrito Federal flegue a ocupar, de acuerdo con
las disposiciones de esta Ley, nombrará o la persona o personas que
estime convenientes para los puestos directivos.
Artículo sexto: Siempre se utilizará el personal que venía dcsem•
peñando el seruicio antes de la ocupación~ conforme a los contratos de
trabajo en vigor, modificados en el sen tufo_ en que las_, partes liayan
convenido durante la tramitación del conflicto y pud1endose, en su
caso ,mtori.zar transitoriamente nuevas condiciones de trabajo.
A~ículo séptimo: Podrán substituirse empleados de confianza en los
casos en que se considere indispensable.
.
. .,
Artículo octavo: Para el mejor cumplimiento de la dr..spostcion del
artículo primero, el Departamento del Distrito Federal, adopt~ró _l~
medidas pertinentes, respetando siempre y en todo ca.so, la legulacwn

"CONSIDERANDO

Artículo quinto:

~~~.
Artículo noveno: La ocupación decretada en los casos prevutos por
el artículo tercero, cesará cuando así lo disponga el Departamento del

Distrito Federal, por haber desaparecido a su juicitJ las causas que la
motivaron.
Transitorio único: Esta Ley entrará en vigor a partir del día de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Dado e11 lo Presidencia del Poder Ejecutivo Federal, a los dos días del
mes de febrcro de mil novecientos ctlarenta y cinco.
Manuel Avila Camacho.-El Secretario de Estado 'Y del Despacho de

Gobernación Lic. Miguel Alemán.-El Jefe del Departamento del Distrito Federal Lic. Javier Rojo Gómez.-El Secretario de Estado 'Y del
Despacho del Trabajo y Previsión Social, Lic. Francisco Trufillo_ Gurría. El Procurador General de la República, Lic. José Aguilar Y

Que el_ Ejecutiv~ Federal ha expedido en esta fecha una Ley de
E-me~ge~c,a, que ti.ende a evitar toda paralización del tra11sporte en
el Distrito
para ¡a u,'d a
, _ Federal .•por las
_ .repercusiones que esto trnería
..
cco 7
del pro~~o Dutrito, para la producción y el detrimento que
su/rm~ la. aportacion de nuestro país al es/uerzo bélico, así como las
molestias inherentes a la població11 que utiliza los medios de transporte.

~º:""ª

"Co~1si~erando. Que la Ley de referencia faculta o.l Departamento
del Dutnto Federal para ocupar las instalaciones y medios de transport~ Y mant:ner el servicio cuando por cualquier circunstancia éste
se vtera ~aral'!;ado, f acuitad . q~e se hace extensiva a la organizacúfo
de una direccion que lo admrnzstre durante el tiempo de la ocupación.
"Considerando. Que los temores del Ejecutivo Federal sobre u 11 a
para:ización ~el transporte y que fueron el motivo de la Ley de Emergencia e.tpedida, se han confirmado en la práctica, en virtud de que
a las 18 lior~ de este día estalló el movimiento de huelga emplazado
por los traba7adores de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
encontrándose el Distrito Federal desde ese momento sujeto a los trastornos y contingencias que la Ley trata de evitar. Por esta circunst~ncia., el Departame1lto de mi cargo, en cumplimiento de las oblieaciones que le han 5ido conferidas, se ve en la necesidad de proceder
a la ocupación del equipo e instalaciones de fa citada Empresa, así
como de sus seruicws auxiliares y de pendencias, medida que se llevará
a cabo, de conformidad con las normas que u contienen ert el riguiente:

Maya."u
Al tenor de la Ley dada por el presidente de la repúblic~ el p~opio d~a
que estalló la huelga, el jefe del departamento centr~, Lic .. Ja,•1er Ro10
Gómez, quien desde el principio del movimiento lo hab1a ~egu1do ~on marcado interés, dictó un acuerdo, mediante el cual proced1a, en V1rtud del
artículo tercero de la ley sobre transportes, a ocupar los bienes m~ebl:-5 e
inmuebles de la Compañía de Tranvías de México, S. A. con la finalidad
de mantener el servicio de tranvías en beneficio del p~blico. ~1 texto del
Decreto de ocupación dado por el gobernador de la ciudad, Jefe del Departamento del Distrito Federal, es como sigue:

ACUERDO!

Primero. El Departamento del Distrito FederQ/ procederá a la ocupación inmediata y temporal de los bienes muebles e inmuebles de los
s~rvicios au:dliares y dependencias de la Compañía de Tranuíns de Mé•
x:co, S. A., con la finalidad de mantener el seroicfu de tra 1uportes que
tiene a su cargo esta Empresa.
_Segundo: El servicio de tranvías urbanos y sub-urbanos en el Distr~to Federal quedar~ a cargo de un Director y un Sub-Director, designandose para el prirruro de los puestos citados al Ingeniero Manuel

"' Diario Oficial del sábado 3 de febrero de 1945.

737
736

�Al día siguiente las autoridades del Departamento del Distrito Federal
ocuparon los bienés de la Compañía y dieron posesión de ellos, corno director y subdirector, respectivamente_, a los señores ingenieros Manuel Moreno Torres y Fernando Portí1Ja.G3 En la madrugada del propio día, las
mismas autoridades congregadas con los dirigentes obreros, llegaron a un
acuerdo proviisonal con éstos, a base de los puntos siguientes: 1) Reanudación del servicio de trenes eléctricos en ese mismo día; 2) Mantenimiento
de la ocupación de los bienes a través del director y sub-director nombrados
por el Departamento, y 3) Concesión de un aumento de dos pesos a cada
trabajador, sin perjuicio de volver en definitiva a reconsiderar las peticiones
de los obreros hechas inicialmente.

Moreno Torres y para el segundo al Ingeniero F~mando Portilla, quie. · ' en esta misma fecha ·
nes tomarán posesión de su comtsUJn
. .
Tercero: El Director designado, queda facultado para_ substituir. al
_, J e con¡·ianza de la Empresa, si lo estima conveniente en bien
personw.
del servicio ,' para hacer las designaciones de este perso~~l; los acuer~os
que dicte en ambos casos se someterán a la aprobacion del sus_crito.
Cuarto: El Director del Servicfo de Tranvías qued~ f~cultad~, igual. t las medidas pertinentes al mantentmtento eficaz del
mente, para dre ar
.
,
. . d los gastos inútiles '11 haciendo lns econom,as
transporte, supnmien o
J
•,
.
ble
.
l
p, 't d evitar que la operacion sea incostea .
11ecesarw.s con e pro 0st O 8
•
•
•
1
Elaborará un programa a ejec1,tar en l~ suce~wo, tendien~e a me7ora1
el servicio actual 'Y a prevenir las conhngenc1as que pudieran afecta
la economía del mismo.
.
Quinto: Se facilita expresamente al Dir~ctor designad~ p~ra . gestionar de las autoridades nacionales 'Y extmn1eras y de las irutzt~cwnes
.
al t d ¡ que fuera necesano para
privadas y particufores en gener , 0 0 0
d
asegurar documentos, fondos y bienes en ge~eral d~ la Empresa e
Tranvías, ya se encuentren en sus edificios o instalaciones, en los Bancos en Tránsito, etc.
. .
,
Sexto: Queda facultada la Dirección del Serv1cr~ de Tro.nv~as para celebrar con los trabajadores huelguistas, el con.venia o co~vemos que
procedan, a efecto de re.anudar, en el menor tiempo posible, el servicio suspendido con motivo de la h1telga.
,
Dado en la cittdad de México, Distrito Feder~l, a los tres dias del
mes del febrero de mil novecien_tos cu_arenta y cmco.-El Jefe del De52
partamento del D. F., Lic. Javier R 0 1° Gómez."
.. El acta de posesi6n de los bie.ncs de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
es ,;:~:i~i:~ad de México, D. F&lt;&gt; a los cuatro días d_el mes ~e 'febrero de mi! _no•
.
siendo la una hora Y media, consutwdos en las oficinas
veoentos cuareJ1ta Y ClDCO,
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S A
Dr Lavista número 164 por una
de la Compañia ~e T~ví.as de Mexico, · ·•0;:s · Femando Portilla, Dírector J
parte ~os .señ:c: ;,:ge~~ero~e ~:::!asM~:::o~ Y Sub~irbanos del Distrito Federal, de
Sub-Director e
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fe del De artamento del Distrito Federal, de fecba
ac11erdo con la resoluc16n del C. Je
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Castaños Inspector General Contador
mento del Distrito Federal, • onso azque-i
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adscrito a dicha Dependenc.ia; los señores Juan Berndierly ~ua ~, ::u;.~vías
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t . General y Sub-Gerente e a . mpan1a
rada General y ecre ~no Al . d V
José María Solá Jcú Alatorre Y Silvano
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d 1 Comité de Huelga, Presidente de la
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Avena, Se~re~rio º6GenerVal_,gilaPr::iaen;resi~ente de la Comisi6n Especial de Vigilaocia,
si6n de F1scalizac1 n Y 1
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M , s
ta · d
Lic Mario Pavón Flores; y Francisco J. acm, ecre no e
asesoradoTs ~r. el sdcenlorCorm.-té Nacional de la Confederación de Trabajadores de Mé•
Asuntos eCDJCOS

o:

La obtención de estas bases, representó un triunfo para los trabajadores,
no sólo por razón del aumento concedido a los tranviarios, mayor que los
anteriores, sino porque mediante la ayuda de las autoridades mexicanas
compenetradas de la verdadera sustancia del conflicto, salvaron, en beneficio de la colectividad, una rama básica de la industria de los transportes.
La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, en horas extraordinarias
de trabajo, se avocó al conocimiento de la huelga tranviaria, y el mismo día
tres de febrero a las veinte y treinta horas, declaró, por medio del presidente del grupo dos, licencia.do Julio Serrano Castro, existente la huelga,
por considerar que procedía 1a revisión del contrato de trabajo, al cwnplirse el término de dos años de vigencia del anterior.
La Alianza, percatada, por otra parte, de que era necesario, en situaciones
semejantes, contener la labor divisionista de la empresa y de los esquiroles
a ella obedientes, procedió, de acuerdo con una política hábil de su secretario general Alejandro Vega, a designar una llamada "Comisión Asesora",
xico; con el objeto de dar cumplimiento al primer punto del acuerdo del C. Jefe del
Departamento del Distrito, dictado con fecha de ayer, donde se ordena la ocupaci6n
inmediata y temporal de los bienes muttbles e inmuebles, de los servicios auxiliare5 y
de las dependencias de la Compañía de Tranvías de México, S. A. En este acto, los
señores Beroier y Luque, con la representación que ostentan, hacen entrega global
de los bienes de referencia, ele acuerdo con las términos de 1a resolución del C. Jefe del
Depa.rtamento del Distrito, y en este m.ismo acto, los señores Moreno Torres y Portilla
reciben dichos bienes, en fonna global y en la inteligencia de que, pc&gt;steriocmente,
r,on ínteIVención de los representantes de la Compañía, procederán a levantar los
inventarios pc&gt;rmenorizados, así como a verificar arqueo de caja y las operaciones
subsecuentes relacionadas con sus existencias. Los señores Bernier y Luque expresan en
este acto, que hacen la entrega, reservándose todos los derechos que las leyes les conceden. Con lo que se di6 por terminada esta acta, firmáudola los que en ella intervinieron."
"' PAVÓN FLORES, Mario. . . Tranvlas para el Pueblo de MJ:rico. México, D. F.,
Editado por la Alianza de Tranviarios de México, 1945, pp. 55-59.

739

738

�en la que incorporaron intencionalmente a los principales desleales y traidores a la causa. El objeto perseguido con esta maniobra del Comité Cen•
tral de la Alianza, consistía en que esa comisión asesorara a los dírigentes
y también para poder vigilar de cerca a los llamados "judas tranviarios", y
ejercer en algunos de ellos una labor de convencimiento. Aun cuando no
logró del todo cumplir con sus finalidades, la "Comisión Asesora'' dictó algunos acuerdos importantes, entre otros los que siguen : A} Que la Compruiía de Tranvías no debería volver a manejar sus menes en razón de la
polltica destructora de esa misma fuente de trabajo; B) Que los traba.jadores
unidos deberían luchar por cuanto medio tuviesen, con el fin de que el
gobierno aceptara la creación de una empresa de servicio público descentralizado, como la única fórmula que garantiza plenamente la consolidación
de la fuente de trabajo y de los derechos de los trabajadores y C) Los trabajadores no aceptarían que la compañía se transformara en una especie
de cooperativa o en otra organización que disfrazara o encubriera a la
misma empresa.64
El último acuerdo tuvo como origen, el rumor que insistentemente circuló
de que el negocio de tranvías se manejaría por una cooperativa de participación estatal, rumor nacido de una afinnación del licenciado Rojo Gómez. Esta forma de organua.ci6n poco deseada por los trabajadores fue
motivo para que los divisionistas encabezados por Antonio L. Espino, de las
oficinas y Alberto Mondragón, de talleres, recrudecieran sus ataques contra los dirigentes de la Aliama. Estos, en una entrevista tenida con el
presidente Avila Camacho, le expusieron deseaban la pronta resolución del
conflicto y para ello propusieron dos puntos concretos: El primero consistía
en que el gobierno debería responsabilizarse con los trabajadores, creando
una empresa de servicio público de.scentralizada y segundo, que el propio
gobierno invirtiera once millones de pesos en la compra de carros nuevos,
reparación de vías, y otros renglones de urgencia. El presidente prometióles
estudiar su petición y resolver lo más adecuado.65
Manuel Moreno Torres, técnico capaz y dinámico al frente de la empresa,
comenzó a hacer sentir en ella muy pronto su acdón. De la ex-cooperativa
.. Para contrarrestar la labor de Espino, Mondragón y socios, escudados tras un
grupo denominado Oposición Revolucionaria de Tranviarios, los dirigentes leales crearon el Frente Unificador de Tranviarios, encargado de hacer una labor de orientación.
A fines de mayo de 1945 la Oposici6n Revolucionaria de Tranviarios con algunos refuerzos, se transforman en Bloque Tranviario De/ensor ¡Je la Fuente de Trabajo. La
obra divisionista de Espino, Mondragón y sus asociados, llevada hasta el seno de las
grandes centrales obreras, la CTM y la Federaeión de Trabajadores del Distrito Federal, hizo que la Alianza tuviera que separarse de ellas.
'" Prtsentaci6n en síntesis. . . pp. 38-40.

de tranviarios de Guadalajara adquirió varios carros que después de reparados comenzaron a prestar un buen servicio; amplió la red existente con
la construcción de nuevos tramos de vía y reconstruyó otros muchos; compró
maquinaria para los talleres y con los pocos elementos con que contab~
demostró la posibilidad de reorganizar el servicio.

El 29 de mayo de 1945, con el fin de promover la solución al problema
tranviario que se alargaba, ordenó se efectuara un paro, que motivó que el
presidente de la república recibiera el primero de junio a los representantes
de los trabajadores y a su asesor jurldico, conviniendo con ellos, en principio, en crear una empresa descentralizada. La acción de la Alianza en
este tiempo fue eficaz, rápida y bien concertada. Sabedores sus dirigentes
de que el fin de la guerra mundial estaba próximo y que con ello se dero~
garían las leyes de emerg.encia y por otta parte que se acercaba un cambio
de régimen y que por tanto era necesario reafirmar las conquistas hechas,
hicieron saber a sus agremiados que, en caso de que se derogaran las leyes
de emergencia, la empresa podría volver. Recordáronles también que al
ocuparse el sistema de tranvías, firmarón con la compañía un convenio
que contenía dos condiciones: a) el movimiento de la huelga quedaría en
suspenso y b) quedaría en vigor el contrato de traba jo anterior, con las
modificaciones administrativas que con acuerdo mutuo se hicieron. En
caso de vuelta de la empresa, recordaban, su conducta debería ser la siguiente: a) vuelta automática al est.ado de huelga, b) sootenimíento del
pliego de peticiones original; c) aumento a cada trabajador de cinco pesos
en su salario, pudiendo aceptar hasta tres y d) no se permitiría por ningún
motivo el aJza de los pasajes. En el caso de que estas condiciones no fueran
aceptadas por los patrones, los obreros lucharían por de.salojarlos de la dirección del negocio en definitiva.
Como habían pensado los obreros, a fines de septiembre, divenas leyes
de emergencia fueron derogadas, entre otras la que afectaba el sistema tranviario. El gobierno en una comunicaci6n dirigida a la Compañía de Tranvías, le señalaba el 30 de ese mes a las 18 horas para que recibiera de la
dirección por él nombrada sus bienes. La Alianza convocó para ese mismo
día a las 16 horas a una asamblea general, con el fin de que la compañía
recibiera sus bienes, y forzara a concluir el estado de huelga y además desconociera los acuerdos tomados con la dirección a cargo del Ing. Moreno
T~rre.s. En dicha asamblea, apostáronse los elementos oposicionistas- y trataron de clistraer la atención de los obreros, lanzando cargos infundados
contra sus dirigentes, tencüendo con ello, a que no se presentaran en las
oljcinas de la compañía y ésta pudiera ocuparlas sin oposición alguna. Pese
a las amenazas de ellos, Alejandro Vega, Solís, Alatorre y otros más, así
como el licenciado Pavón Flores, salieron de la asamblea que les secundó

74-0

741

�valientemente y fueron a las oficinas de la compañía para impedir que sus
directores tomaran posesión de sus bienes. Estos, detenidos por grupos de
obreros apostados a las puertas, no pudieron sino entrar a la sala de la
gerencia a tomar simbólicamente posesión de sus bienes, pero no a las oficinas de la tesorería. Cerca de las ocho de la noche, los empresarios abandonaron Jas oficinas y a las e.ero horas de ese mismo día, se plantó de nuevo
la bandera de huelga.
Cuatro días después, en el zócalo, se efectuó un ímponente mitin de masas
obreras solidarias con los tranviarios, los cuales solicitaban la eliminación
definitiva de la Compañfa de Tramr'ias.
Ante e.sos hechos que no sólo perjudicaban a las partes en pugna, sino
que afectaban a la población toda de la capital de la república, el presidente
Avila Camacho, en un decreto expedido el 5 de octubre de 1945, en el que
hizo diversas consideraciones de orden moral, social, ecouómico y político,
volvió a ordenar la ocupación administrativa de los bienes de la compañía
en una forma transitoria, y durante el tiempo indispensable para resolver
el problema de fondo. Un comité de transportes, constituido por representantes del Departamento del Distrito Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, la propia Compañía de Tranvías, las Organizaciones camioneras del Distrito Federal y las organizaci.ones de trabajadores de
tranvías y camiones, debería avocarse al estudio del problema de los transportes, "tanto por lo que toca a la mejoría del equipo, a 1a coordinación
que debe haber entre todos los sistemas de transportación existentes, a las
reglas de tránsito, a las ta.rilas, como a todas las demás cuestiones que se
1-elacionan con este serviGio póblico, para que se propongan los puntos de
solución adecuada." 60

. . . . r,rr.,
" El Decreto aparecido en el Tomo CLH, No. 31, del Diario Oficial del sábado
6 de octubre de 1945, dice como sigue:
"MANUEL AVILA CAMACHO, Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos, a sus habitantes, sabed:
Que con fuudamcnto en los artículos 5o., 23, fracción I de la Ley Orgánica del
Distrito Federal, y 7o. de la Ley Reglamentaria de dicha fracción; y
CONSIDERANDO:
Que es atributo propio de la autoridad la prestación de los scrvmos públicos, cuya
naturaleza por esencia es s ucontinuidad; consecuentemente, el Estado tiene la ob!iga.ción de vigilar y promover las medidas que sean necesarias para asegurar dicha con•
tinuidad en bien de los intereses colectivos.
Que la reanudación del movimiento de huelga en el secvicio de transportes eléctri•
cos ha colocado en grave situación a la población del Distrito Federal, no sólo por la
falta del servicio que presta, sino por la sobrecarga e insuficiencia de los autotranspor·

742

La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, calificó la huelga existente,
por considerarla como continuación de la iniciada el tres de febrero, pese
a las protestas del apoderado de la Compañía, licenciado Carlos Declaud.
Manuel Moreno Torres volvió a encargarse de la dirección de fa comtes, que se ven en peligro de desaparecer sí continúa la interrupción de los transportes
eléctricos.
Que sin perjuicio del estado de huelga existente, dados los intereses de la sociedad,
cuya salvaguardia corresponde al Esta.do, y atendiendo a la suma gravedad del problema, que se ha tratado de soluciona? por todos los medios posibles por la Secretaria
del Trabajo y por el Gobierno del Distrito Federal, y ante la perspectiva de que la
paralización del servicio se prolongue por tiempo indefinido, el Gobierno estima ne.
cesario proceder a tomar las medida! que el caso amerite eu orden a procurar la
inmediata reanudación del servicio de tranvía~, en tanto se resuelve en definitiva e]
problema en su fondo bajo un régimen que garantice y proteja los intereses del público.
Que el problema de transportes de pa5ajeros eu el Distrito Federal ha. venido adoleciendo de graves deficiencias que el Gobierno no había podido afrontar con motivo
de las consecuencias de la guerra, pero al terminar ésta procede dictar medidas enér•
gicas que tiendan a renovar e1 equipo, a mejorar eJ servicio, a _revisar los sistemas
de tarifas, a armonizar los- diversos sistemas de transportación y a resolver en resumen
todos los problemas que directa o indirectamente se relacionen con este servicio
público.
Que ha sido norma ca-racterística del Gobierno de mi cargo no sólo respetar, sino
proteger vigorosamente la propiedad privada, razón por la cual se considera como
una anormalidad intervenir en ella, pero cuando ésta se encuentra frente a los intereses del público y agrava la situación, el Estado no puede permanecer indiferente y
se ve obligado a ocupar con carácter e.sencialmente transitorio, la propiedad de los
parliculares para proteger los intereses de la comunídad.
Que esta facultad está establecida en el artículo 7o. de la ley que reglamenta la
fracción I del artículo 23, capítulo 3o. de la Ley Orgánica del Gobierno del Distrito
Federal, cuando lo autoriza para dictar Jas medidas necesarias que impidan Ja suspensión o interrupción de los servicios públicos, inclusive la medida de OC1Ipar o in•
tervenir administrativamente su explotaci6n por lo que con fundamento en tal dispo•
sición, he tenido a bien dictar el siguiente

DECRETO
ARTICULO lo.-se decreta la ocupación administrativa de todos los bienes muebles e inmuebles, se.rvicios awciliares, accesorios y dependencias del Servicio de Autotran,portes Eléctricos en el Distrito Federal, destinados directa e indirectamente a la
prestación de dieho servicio.
ARTICULO 2o.-La ocupación a que se refiere el artículo anterior, la llevará a
cabo el Gobierno del Distrito Federal) a cuyo efecto nombrará -uu interventor con todll
las facultades de ad.minístrador general, a fin de que preste el servicio público de
transportes eléctricos, de acuerdo coo las normas reglamentarias establecidas, procurando la mayor sausfaccióo de las necesidades colectivas.
ART]CULO 3o.-La niedida de ocupación no afecta de manera alguna el conflicto

743

�pañía. Más tarde se hablarla de una labor de planificación del sistema tranviario que respondiera a lns exigencias de la Metrópoli, y de la compra
de equipo modemo. 67
ohrcro-pattanal, planteado entre los trabajadores y la Empresa de Tranvías, por lo
que se dejan a salvo los derechos, acciones y excepciones de ambas partes.
ARTICULO 4o.-La ocupación que se ordena en esle dc~to es transitoria y durará. el tiempo indispensable para resolver el problema de fondo que ha motivado la
situación anormal que actuahnrnte prevalece.
ARTICULO 5o.-Se constituye un Comité de Tramportes para el D~trito Federal,
con las siguientes rcpresentacionecs unj\arias: Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Compañía de Tranvías de México, S. A.,
Organizaciones Camioneras del Distrito Federal, Trab~jadorcs de ~ Compañía de
Tranvías de México, S. A., y Trabajado.res de los Camiones de México.
ARTICULO 60.-El Comité a que se refiere el articulo anterior, y que deberá estar
integrado por técnicos en la materia, bará en el plazo más breve posible, un estudio
del problema de los traosportes, tanto por lo que toca a la mejoría .~el e~uipo a la
coordinación que debe baber entre todos los !istcmas de transpo~ac1on cnstentes,. a
las reglas de tránsito, a las tarifa!. corno a todas las demás cuestiones ~~e se relacionen con este servicio público, para que se propongan los puntos de soluaon adecuada.
TRANSITORIOS

I. El presente Decreto entrará en vigor el día de su publicación. en ~). 'Diario Oficial' de la Federación, y dejará de surtir sus efect0s todas las dispos1oones, que se
hayan expedido con anterioridad, relativas a esta m.aLeria.
II. Continúan en vigor los acuerdoo dictados por el propio Ejecutivo, concediendo
subsidios a 1a Dirección de Transportes Urbanos y Suburbanos del Distrito Federal,
que actuó durante el pedodo de emergencia.
. .•
En cumplimiento de lo dispuesto en la fracción l dtd ~rtkulo ~9 ~-e la Consutuci?n
Política de los Estados Unidos Mexicanos y para su debida publicac1on y observancta,
expido el presente Dc.ereto er1 la residencia del P~er Ejecutivo Fede~, ~~ México,
a los cinco dias del mes de octubre de mil noveeientos cuarenta y CIOCO. -Manuel
Avila Camacho.-Rúbrica.-Cúmplase: El Gobernador del Distrito Federal. Javier
Rojo Gómcz.-Rúhrica.-AI C. Lic. Primo Villa Michel.- Secretario de Gobernación.
-Presente.

n Vid. El Na~onal, enero 3 de 1946.-En un Bol.e tín girado a.l final de esta fase
del conflicto el Comité Central de l,i Alianza, declaraba: 1/o. Nuestra huelga que
hoy volvemo; a suspender, está perfectamente consolidada; la d~Ia_ración de. ~ Junta
dos de la Federal de Conciliación y Arbitraje, recoooce que el ultJmo moV1J111ento es
continuación del que ya estaba clasificado de legal, poco después del 3 de febrero
de este año. 2/o. La primera co.nsecuencia es que se pague a los trabajadores los
salarios caídos corres:xmdientes a los dw primero al seis de octubre de este año
(Punto concedido por el Ing. Moreno Tones). 3/o. En el artículo cuarto
Decreto
de ocupación que transcribimos se dice que la ocupaci6o es traruitoria, "que durará el
tiempo indispensable para resolver el problema de fon~o" c?ruistente en el ~esenvol•
vimiento de la fuente de trabajo a través de fuertes mvemones que consoliden los

dd

744

Diversas concentraciones de trabajadores realizadas en la Plaza Mayor
y aJgunos paros efectuados en el mes de noviembre, sirvieron a los dirigentes
tranviarios para hacer conocer sus pwitos de vista, respecto a la solución
del problema que t.anto les afectaba. En uno de ellos, el licenciado Mario
Pavón Flores planteó, ante la negativa de la compañía para llegar a un
arreglo satisfactorio, que las vías que se tenían aute ella eran: o expropiar
a la compañía por entero sus bienes, o declarar caducas sus concesiones,
ingresos actuales ante los problemas de la post-guerra, implantación de la Empresa
descentralizada y lograr posteriores aumentos de salarios".
En El Economista, de enero 11 de 1946, la Compañia de Traosportes publicó unas
declaraciones que muestran su punto de vista ante el conflicto. Ellas dicen:
"La Compañía de Tranvías de México es una emp~ canadiense constitu1da de
acuerdo con las leyes del Canadá y que viene operando en México desde 1907, después de haber cumplido, para ese fin, con todos los requisitos de la! leyes de la
República Mexicana y desde esa fecha el mejor servicio posible, en condiciones a veces
sumamente difíciles.
Esta Compañia no ha repartido dividendos a sus acciones desde 1913 y debido al
insuficiente producto de las tarifas, las cuales no han sido aumentadas de.sde hace máa
de 25 años, no ha obtenido un rendimiento razonable robre el valor de sus propie•
dades, puestas al servicio del público, y no ha podido ni aun cubrir durante muchos
años la cantidad mínima de depredación que oniinariamente inclúyen en sus gastos
de operación Empresas similares, con excepción del año de 1944, en que sus· ingresos
fueron suficientes para este fin y por rawnes que a continuación se indican. Sin embargo, esta Compañía no ha economizado esfuerzo alguno y ha empleado todos sus
recursos disponibles con objeto de mantener el equipo en el mejor estado posible de
conservación.
El Gobierno, en diferentes ocasiones, ha reconocido la difícil situacíón econom1ca
de es.ta Empresa. Por ejemplo, en 1941, con el fin de obligar a la Compañía a au•
me.utar los .alarios de los trabajadores en más de un millón de pesos, se tuvieron que
tomar las siguientes medidas:
1.-Una reducci6n del costo de la energía eléctrica en cantidad aproximada de
$400,000.00 al aiio.
2.-Una orden que recibió del Gobierno del Distrito Federal para reducir los gastos
de manteniniiento de las propiedades de la Empresa, en $ 450,000.00 al año.
3.-Un aument.o de $ 0.25 en el precio de 105 abonos.
Sub.~ccuentemente, en 1943, con el fín de obligar a la Compañía otra vez a aumentar
los salarios en $ 1.150,000.00 al a.iío, aproximadamente, el Gobierno tuvo que otor•
garle un subsidio igual a la cantidad de impuetsos que la Compañía pagaba al Gobierno del Distrito Federal y al Gobierno Federal.
Esta difícil situación económica se debe a que la Secretaría de Comunicaciones
durante much05, y en los últimos añ~ d entonces Departamento del Distrito Federal,
se negaron sistemáticamente a, permitir a la Compañía que aplicara la tarifa minima
de 15 centavos a que tiene derecho, de acut¡rdo con su concesión, y se debe ta.mbién al
aumento de los gastos por concepto de salarios, materiales y otra5 prestadone-s.
Por lo tanto, ~ta Compañía no puede .iceptar ser la resporu.able de la situación en
que el mismo Gobierno del Distrito Federal la ha colocado, al rehusarse constante•

145

�fundando esta última en diversas fracciones de la Ley Orgánica del Distrito
Federal.
La alternativa planteada a1 estado era grave; o devolvía los bienes a la
compafüa y por tanto hacía cesar la ocupación, en cuyo caso la alianza
reanudaría la huelga como era de ley, o el gobierno aplicaba las medidas
mente a permitir que la Compañía ponga en vigor las tarifas que está ptoriza.da a
cobrar, de acuerdo con sus concesiones.
Otra consecuencia de la difícil situación económica en que el Gobierno del Distrito
la ha colocado, es la de no haber podido restablecer su crédito, con objeto de ohtener
los fondos que desde hace tiempo hubiera deseado invertir para hacer mejoras y ampliaciones dd equipo. Aun en el supuesto, de que la Compañía hubiera tenido el
crédito necesario o los fondos disponibles, no hubiera podido adquirir carros nuevos
y cierta clase de equipo en los Estados Unidos o en el Canadá, durante los seis años
que ha durado la guerra.
Pero no obsrante la difícil situación de la Empresa, cuando el contrato oolectivo
tenninó en enero de 1945 los trabajadores pidieron urt aumento de salarios de $ 5.00
diarios cada uno, representando un gasto anual de $ 7.500.000 más otros beneficios
y prestaciones que en total hubieran aumentado los gastos de la Empresa en 12 millones de pesos, siendo que entonces los iogresos brutos de la Compañía sumaban 18
millones de pesos.
Cierto es que los ingre505 han aumenLado durante los últimos 3 ó 4 años, esto debido
a la escasez de camiones de pasajeros, a la falta de refacciones y al .constante aumento
de la población en el Distrito Federal; pero cSta Compañía no ha considerado gue
ese aumento fuese una base segura para incurñt en nuevas obligadon~. sabiendo de
antemano que cuando los nuevos autobuses comiencen a operar, sus intereses gradualmente decrecerán.
Las propiedades de la Empresa han sido intervenidas con el pretexto de dar fin
a las huelgas que estallaron en tres diversas ocasiones: a principios del mes de fe•
brero, a principios del mes de octubre y a fines del mes de diciembre, todos ellos
del aiío próximo pasado. La última de las iotervenciones mencionadas se hizo sin que
tomaTa parte alguna en eUa la Compañía y se orden6 por el tiempo que requiriera
la tramitación administrativa de caducidad de las concesiones (arlÍculo 4/o. del decreto publicado en el Diario Oficial de fecha 2 de enero del año en curso).
La Compañía anticipándose a la difícil situación que se le iba a preseota.r al expirar
el contrato colectivo de trabajo en enero de 1945, desde fines del año de 1944, solicitó
del entonces Departamento del Distrito Federal el que se le autorizara aplicar la
tarifa mínima de 15 centavos, a que tiene derecho, de acuerdo con su concesión ( autorización gue le fue negada) y eo la inteligevcia de que sobre dicha base poclrra aumentar los salarios de sus trabajado~ en una forma razonable.
El Secretario General de Gobierno del Distrito convocó a una conferencia de los
rep(esen-tantes de la Compañía y de los trabajadores para el domingo 30 de diciembre
de 1945. El mismo día la Compañía hízo un ofrecimiento sobre la hase de que se le
permitiera cobrar los quince centavos por pasaje a que está autorizada, de acuerdo
con su concesión, pero renunciando a toda utilidad para sus accionistas durante dOS"
aóos, comprometiéndose a lo siguiente:
1.-A aceptar el aumento de salarios de $ 2.00 por día otorgado por el Interventor

que le aconsejaban los técnicos que él mismo había puesto al frente del
servicio. La huelga, con sus funestas consecuencias para )a tranquilidad
y servicios de la capital, así como para la economía de cuatro mil familias
tranviarias, fue un argumento de fuerza esgrimido con habilidad por los
líderes tranviarios. No obstante ello, por Decreto de 27' de diciembre, el
gobierno ordenó se levantara la ocupación administrativa y se devolvieran
a la compañía sus bienes. 68
La consecuencia de esa. disposición fue la reanudación de la huelga que
se efectuó por disposición de la alianza el 29 de diciembre a Jas 18 horas.
Ante esa situación, el presidente de la república dictó con fecha 31 de
diciembre un Decreto que fue el inicio de la caducidad de Jas concesiones
y el cual dice:
"Manuel Avila Camacho, Presidente Constitucional de los Estados
Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed:

Que con fundamento en los Artículos 5o. y 23 de la Ley Orgánica
del Gobierno del Distrito Federal y 7o. de la Ley que reglamenta la
fracción I del artículo 23, capítulo JI[ de la mencfoada Ley Orgánica, y reforma y adiciona el capítulo VI sobre Servicios Públicos de
la propia Ley, y
que tomó posesión de las propiedades de la Compañía en febrero de 1945, aceptando
también todas las repercusiones del awnento y los beneficios sociales, que en total
representaban un gasto anual de $ 3.300,000.00 o sea un aumento en los aalarios del
33 por ciento.
2.-,o\ firmar un contrato colectivo sobre esa base y sin modificación alguna durante
el período de dos años.
3.-A invertir en mejoras del equipo, dentro del período de dos años, todo el dinero
~obrante, después de pagar los gastos ordinarios de operación, en la inteligencia &lt;le
que se igualaba el precio del pasaje en los dos medios de transporte, o sea en el
de tranvias y en el de autobuses o cauñones de pasajeros, entonces la cantidad
que estaría en condiciónes de inverlir, sería mayor de 10 miUooes de pesos y -probablemente podría llegar hasta 15 millones de pesos.
Este ofrecimiento fue rechazado sin ninguna discusión; y al día siguiente, o sea
el 31 de diciembre último, la Compañía recibió un oficio del Gobernador del Distrito
Federal en cl que se le decía que habiendo incurrido esta Empresa en ciertas causas
de caducidad de las concesiones, se le concedía un plazo de 30 días hábiles para que
presentara las pruebas y defensas que a sus derechos conviniere. No puede considerarse,
por lo tanto, que se haya declarado la caducidad.
A este respecto debemos decir que la Compañía ha cumplido con todo lo estipulado
en S115 concesiones y que no ha violado ley alguna, por lo que aprovechará todos los
recursos legales de defensa de que dispone, de acuerdo con las leyes d.e la República;
y ya está preparando su defensa, confiada en .gue se le hará justicia."
.. Diario Oficial de 28 de diciembre de 1945.

�CONSIDERANDO:

I: Qu~ el Servicio de transportes eléctricos en el Distrito Federal ha
sufrido, durante el año de 1945, tres interrupciotzes con grande perjuicio
para la población del Distrito Federal, dos de CU)VlS suspenño11es el Go-bierno ha tenido que remediar medwnte la ocupación administrativa del
si.suma, con ti doble objeto de permitir la continuidad del servicio para
proteger lo.s irituescs del público y al mimw tiempo para dar oportu11idad
a las partes en conflicto para dirimir .si.u dificultades;
JI. Que no obstante las medidas tomadas e,, el tit!mpo tra11.scurrido
se ha realizado 1m,·irameritr: una tercera suspemiún del serz,icio con amenaza de que nta situación prevalezca por tiempo indefinido ograuando
las circunstancia.s del problema, }"ª que independientemente de afectar
los intereses del público se merma en forma considerable la capacidad
económica de la empresa )' laJ condiciones de eficiencia del equipo que
está destinado a la prestaci6n de un servicio público;
III: Que ante situación tan gravt·, el Estado no puede pcrmaneur en
situación de indiferencia J' tiene la obligación de adoptar la.s medidas necesarias paro resolver e11 su fondo uno situación tan perjudicial para la
colectividad, aun cuando con ello se afecterl intereses particulares que contrarian su política general de protección a los mismos por la que d Gobierno ha venido propugnando;
IV: Qu1i por las razones indicada.s )', además, por las que en el caso
concurren, se considera que deben iniciarse medidas tendientes a resolver
en el fondo las a/ectacio11es exiffe11te.s que la comunidad sufre con las
frecuentes interrupciones del servicio y para lo cual ya se ha notificado
a la Empresa que a juicio del Gobierno existen causas que dan motivo a
declarar la caducidad de las concesiones de que go;;a para prestar el
servicio de tran.sportes eléctricos en el Distrito Federal;
V: Que el procedimiento que la Ley establece para la tramitaciún
de la declaraci6n de caducidad de las concesionn requiere el transcurso de
u11 lapso durante el cual el Gobierno no puede permitir que continríe
interrumpido el servicio, por lo que, sin prejuzgar los resultado.s de la
tramitación administrativa de caducidad, T1e tenido a bien expedir el
siguiente

Servicio de Autotransportcs Eléctricos en el Distrito Federal drstina.Jos
directamente e i11directamente a la preJtación de dicho ser~icio.
Artículo 2/o. La ocu/1adón a que se refiere el articulo anterior, !n
llev~rá a cabo rl Gobierno del Distrito Federal, a cuyo efecto nombrará
un mteruentor con todas las fm;ultades de odmini.strador general, a fin
de que preste el servicio público de transportes eléctricos de acuerdo
con _l?s norma.s regl~nta,ia.s establecidas, proci.rando /a mayor .sotisfaccwn de las necesidades colectivaJ.
Artíc~o 3/o. La medida de ocupación no afecta de manera alguna
el conflicto obrero-patronal planteado entre los trabajadores y la Empresa de Tranvías, por lo qtte se dejan a salvo los derechos, acciones
y excepciones de ambM partes.
Artículo 4/o. La ocupación qru se ordena en este Decreto durará
por el tiempo que rcquitra la tramitació,1 admfoistrativa de caducidad
de las concesiones del servicio de transportes eléctricos del Distrito Federal,, cualquúra que sea el sentido en qru se resuelva.

TRANSITORIOS

l . .El_ prese~te Decreto entrará en vigor el día de su publicación en
el D~o .~fiCJal de la Federación, y dejarán de surtir sus efectos todas
las du!oncwnes que se hayan expedido con anterioridad, relativas a esta
materia.

l!·

Continúan rn vigor los acuerdos dictados por el p,opio Ejecutwo, concedi.endo s1tb.Jidios a las administraciones Estatales que actuaron durante las dos últimaJ ocupaciones adminutrativa.r.
Dado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en México , a
los treinta 'Y un días del mes dtt diciembre de mil novecientos cuarenta
Y cinco. Manuel Avila Camacho. Rúbrica.-Cúmplase: El Gobernador
del Distrito Federal. Javier Rojo Gómez. Rúbrica.-Al C. Lic. Primo
Villa Miche/, Secretario de Gobernación. Presente." 60

.

En la misma fecha, el Gobierno del Distrito Federal envió la siguiente

comunicación a la Compañía de Tranvías de México, S. A.
No. 875
México, D. F., a 31 de diciembre de 1945.

Artículo 1/o. Se decreta la ocupació1l administrativa de todos los bienes
muebles e inmuebles, servicios auxiliares, accesorios y dependencias del

H8

• Dia,io Oficial de 2 de enero de 1946.

749

�ducidad que se han mencionado y se le concede un plazo de treinta
días hábiles a partir de la fecha en que reciba la prese11te 1totificación,
para que presente las pruebas y defensas que a sus deréehos conl.lengan.
Cuando el Gobiemo ha tomado la determinación que se contiene
en este oficio, lo ha hecho obligado por las circunstancias que en este
caso existen. La política gubernamental ha sido uniforme en el sentido de respetar y proteger la propiedad de los particulares, pero también es su obligación ineludible amparar los intereses del público.
Ahora bien, en tres distintas ocasiones se ha prouocado el conflicto
de trabajo entre esa Empresa y sus trabajadores que ha tenido como
resultado otras tantos paralizaciones del seruicio que prestan a la población. En ellas, el Gobierno se vio precisado a intervenir el sistema
con el doble objeto de no paralizar la transportación del público y
de dar oportunidad a las partes que dirimieran sus dificultades, que
con/orme a la Ley tienen competencia para resolver esta clase de conflictos. A pesar de ello, no solamente no se ha logrado nado en este
sentido, sino que la situación se ha agravado por el hecho de que
la paralización independientemente de aceptar los intereses del público,
merma en forma considerable la capacidad económica de la empresa
.'Y las condiciones de eficiencia del equipo }', finalme11te también existe
la amenaza de que esta situación prevalezca por mayor tiempo agravando todavía más los hechos a que se hace re/erencia. .Á.nte esta si•
tuación de gravedad indudable, el Gobierno se ue obligado a tomar
una determinaci6n que, aunque contraria a sus propósitos de que los
particulares manejen libremente y con garantías debidas sus intereses,
está amparada por la le,y 'Y justi/icaáa por una necesidaá inaplazable.
Atte.-El Gobernador del D. F. Lic. Javier Rojo Gómez. 10

C. Carlos Duclaudo,

apoderado de la Cía. de FF.CC. del
Distrito Federal de México, S. A. y
Compañía de Tranvías de México, S. A.
(Cía. Ltdn. de Tranvías Eléctricos
de México, S. A.)
Ciudad.
De conformidad con lo que dispone el artículo 17 de la Ley que
reglamenta la fracción 1 del artículo 23, Capítulo 111 de la Ley Orgánica del Gobierno del Distrito Federal y reforma y adiciona el Capítulo VI sobre Servicios Públicos de la misma Ley, notifico a usted que
su representada y las Compañías cuyas concesione.s explota, han focurrido en las siguientes causas de caducidad de las concesi011es que les
fueron otorgadas para explotar el servicio de transportes eléct-ricos en
el Distrito Federal:
1/a. Por no haber ejecutado las obras ordenadas por este Gobierno,
que se detallan en el anexo número uno.
2/a. Por no prestar el servicio de manera uniforme, regular y continuo, según se detallan en el anexo riúmero dos.
3/a. Por no reemplazar tcdos los bienes necesarios para la prestación
del servicio, ni haber ejecutado las obras de reparación, conservación
'Y reconstrucción indispensables para. la regularidad del servicio, según
anexo No. dos.
4/a. Por haber i11terrumpido el servicio sin causa justificada y sin
previa autorizacíón del Gobierno, como se comprueba con las copias
certificadas expedidas por las Autoridades del Trabajo declarando lícitas las huelgas llevadas a cabo en un período de cinco años a la fecha.
5/a. Por pertenecer las Compañías que usted representa al trust extranjero conocido con el nombre de "Sofina" y "Amitos", como podrá
verse por las copias que se adjuntan.
De conformidad con el artículo 14 de la Ley al principio mencionada,
las causas de caducidad que antes se han enumerado se encuentran
comprendidas de la primera a la tercera, fracción I de dicho artículo
14; la cuarta en la fracción VI del mismo articulo }' la quinta en la
fracción V[]] de la misma disposición. En con.secuencia, este Gobierno estima que es llegado el caso de declarar la caducidad de las
concesiones otorgadas para la explotación del servicio de transportes
eléctricos m el Distrito Federal, y al efecta, de conformidad con la
fracción I del citado artículo 17 del ordenamiento invocado, se le hace
a usted formal notificación por haber incurrido en las causas de ca-

750

Ante ese Decreto, que satisfacía sus exigencias, los trabajadores acordaron

levantar la huelga, después de convenir con la Administración General del
Servicio de Transportes Eléctricos, en varios puntos que normarían sus
relaciones. Esos puntos fueron los que siguen:

1/o. La Alianza de Tranviarios de México convie11e co11 el AdminiJtrador General del Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., en
reanudar a la mayor brevedad posible dicho servicio, dejando suspenso
el movimiento de huelga. que estalló a las dieciocho horas del día tres
de febrero del aii,o próximo pasado y que se ha reanudado en dos oca111

Defensa. que presentan . • , pp. 9-11.

751

�sienes, con fecha primero de octubre y veintinueve de diciembre del
año pasado, cuya suspensión durará el tiempo indispensable para que
el Gobierno del Distrito Federal concluya la tramitación del expediente
administrativo de cancelación de concesiones a la Compañía de Tranvías de México; S. A.., sin que tanto dicha suspensión como las condicio-nes aquí convenidas afecten en manera alguna las acciones que la
Alianza tiene pendientes o que pudiera tener en contra de la Compañia
mencionada, por lo que se refiere a la revisió11 del contrato de trabajo
y el movimiento de huelga a que se viene haciendo referencia.
2/o. La Alianza de Tranviarios de México conuiene en que sus relaciones de trabajo con el Administrador del Servicio de Transportes
Eléctricos del D. F,; se rijan por las estipulacwnes contenidas en esteconvenw. Sin lesionar los derechos de los trabajadores, las partes se
pondrán de acuerdo sobre las medidas administrativas necesarias para
mejorar la prestación del servicio y elevar la eficiencia de los trabajadores.
3/o. Sin que se trate de un nuevo contrato colectivo o del contrato
colectivo en revisión, la Alianza y el Administrador regirán sus relacio11es de trabajo por las disposiciones contenidas en las cláusulas del
contra.to colectivo de fecha veintiuno de enero de mil novecientos cuarenta y tres, con las modificaciones que la propia Alianza 'Y la Compañía de Tranvías de México, S. A. aprobaron ante la Secretaría del
Trabajo y Previsión Social, cuyas cláusulas y cuyo contrato colectiuo sólo
se mencionan para facilitar la re/erencia y no tra.ncribir las disposiciones
que contiene.
4/o. Las partes están de acuerdo en que continúen en vigor los convenios especiales firmados durante las dos ocupaciones administrativas
anteriores.
5/o. El Administrador del Servicio de Transportes Eléctricos del
D. F. conviene en conceder un aumento en los salarios de los trabajadores de sesenta pesos mensuales a cada uno y de treinta pesos mensuales a los aprendices. Dichos aumentos se harán sobre los salarios
que percibían los trabajadores antes de la primera ocupación de
emergencia. Queda convenido expreJamente que dic/iQ Qumento de salarios no tendrá repeTcusión de ninguna naturaleza por lo que se
refiere a las prestaciones derivadas de las disposiciones contractualel
que re/iere la cláusula tercera, tales como horas extras, jubilaciones,
seguro social, salarios de emergencia, compensación por antigüedad,
etc., a excepción del pago de vacaciones y permisos por enfermedades
profesionales y no pro/esionales. Este aumento tampoco podrá ser motivo para reducir las compensaciones de emergencia al salario iusu-

752

ficiente que goza,i en la actualidad los trabajadores, agregadas a sus
salarios.
6/o. El aumento de salarios a que se refiere la clátuula anterior,
comenzará a regir a partir de las dieciocho horas del día veintinueve
de diciembre del año próximo pasado.
7 fo. El Administrador del sistema de Transportes Eléctricos del D. F.
pagará a los trabajadores huelguistas -una cantidad igual al importe de
los salarios que ha11 dejado de percibir durante la segunda reanudación
de su huelga. Asimismo pagará o los trabajadores las cantidades a
que tengan derecho, que hayan quedado pendie11tes de liquidación
durante la ocupación anterior.

8/o. La Alianza se obliga a continuar dando su más amplia colaboración para que todos sus agremiados presten sus s~rvicios en las mejores condiciones de eficiencia y dis-ciplina, con el propósito de conservar y mejorar la fuente de trabajo, y de prestar un buen servicio al
p-úblico.
9 fo. Este convenio estará en vigor por setenta y cinco días hábiles
contados a partir de la fecha del mismo y será prorrogable por mutuo
consentimiento de las partes. Leído este documento lo ratificaron los
que en él intervi1lieron, en la inteligenda de que deberá ser ratificado
ante la Junta Federal de Conciliació11 y Arb-itraje para que, a petición
de las partes, sea elevado a la categoría de laudo y surta todos sus
efectos legales.

Alejandro Vega.
(Rúbrica).

José Alatorre.
(Rúbrica).

José María Solis.
(Rúbrica).

Silvano Avena.ª
(Rúbrica).

La empresa, ante esa decisión, interpuso el 16 de enero de 1946 amparo
ante el Juzgado Primero de Distrito en materia administrativa, a eargo
del licen~iado Ponciano Hernández Ortega, contra actos del H. Congreso
de la Unión, del C. Presidente de la República y del C. Gobernador del
Distrito Federal, recurso que se le concedió a la compañía el día 18 a reserva de ventilar dicho amparo en su fondo. El 12 de abril el juez Hernández Ortega, concedió a la compañía de tranvías la suspensión definitiva
de los actos reclamados para el efecto de que no se continuara la tramitación del expediente de caducidad, mientras no se resolviera en definitiva
sobre el fondo del amparo. Otro amparo fue solicitado por la empresa
ante el mismo funcionario el 22 de abril, y el 29 el presidente de la República pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la revisión de la
" Prestntación en síntesis, pp. 51-53.

753
ll•ffl

�sentencia del Juez Primero de Distrito. El 13 de mayo, nuestro Supremo
Tribuna\ revoc9 el fallo del juez Hemández Ortega, con lo cual las cosas
volvieron al estado en que se encontraban, pudiendo por lo tanto, el Departamento del D. F. continuar el procedimiento de cancelación de concesiones, en tanto se entraba en el fondo del amparo.
Dado que se consideró que el servicio de tranvías de la ciudad de México era indispensable para la colectividad, el gobierno finalmente canceló
las concesiones y creó una entidad denominada Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., entidad descentralizada encargada de administrar y organizar debidamente esos servicios. El desarrollo del Servicio de Transportes
Eléctricos queda ya fuera de estas notas y constituye de por sí capítulo
aparte.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

754

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>mecánicos, tiende a anular en mayor medida la comunicación con el prójimo,
con la parte humana e individual. En la sociedad contemporánea, el hombre
será el artífice de su futuro, tiene dos opciones: abandonarse al poder enajenante de la tecnología dejándose dominar por las máquinas producto de su
creación, o bien utilizar la tecnología como un instrumento de integración
cultural y económica entre los pueblos y los hombres, pero manteniendo su
señorío sobre sus creaciones. La fuerza absorbente de la tecnología lo anula
como ser humano individual; mientras que la tecnología puede servirle como
fuerza de integración, para superar el aislamiento cultural y comercial entre
las naciones.
Entre las diferentes formas de desintegración de la individualidad del hom.
bre contemporáneo, se encuentra la tecnificación, que propende a invalidar
la personalidad, dividiendo al hombre en funciones colectivas uniformes. Esto
produce un divorcio entre la singularidad como nota distinfrva del ser humano
integral y la escisión que en la personalidad humana ocasiona convertirlo en
funciones técnicas específicas. La especialización impulsa el desarrollo de esas
funciones colectivas uniformadas para dividir al hombre, como algo integralmente único, en funciones colectivas especializadas.

/

Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS NOTAS A PROPóSÍTO DE MACEDONIO FERNANDEZ
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y Escuela
de Letras ITE'SM

LA OBRA DE Macedonio Fernández, que ha llegado hasta nosotros compilada
en tres pequeños volúmenes, deja un extraño sabor en nuestro sentimiento.
Una primera visión nos muestra una complejidad de dimensiones: ironia
brutal, aplastante. Soledad inmensa, fría. Humorística fina, desbordada y
pasión, sobre todo pasión. Dimensiones, todas ellas, que conformadas por
Macedonio en rea1ida-des, pocas veces dejan de inmiscuirse en nuestras conciencias. Y sin embargo, esta multiplicidad de facetas hace prácticamente
imposible, por las naturales limitaciones de tiempo y espacio, el realizar
una revisión total de su obra. Este factor y acaso la necesidad de conocer
al creador Macedonio Fernández, nos ba impulsado a explorar un recuadro
de la producción de nuestro escritor: Museo de la novela de la Eterna.

En la advertencia a la obra, Adolfo de Obieta -editor- dice: "Esta
novela fue una gran idea que se dibujó y desdibujó en sucesivas metamorfosis. Acaso interesaba más al autor ~ doctrina que la realización, acaso
soñó más la teoría del 'personaje' que su acción, su ser que su hacer",1
y nada más cierto. Macedonio, entre burlas y veras, nos deja esbozada toda
una teoría de la creación literaria en una serie de cincuenta y siete prólogos,
notas -al autor, al lector, a los personajes-, advertencias y demás.

Macedonio Fernández va entretejiendo una serie de elementos que conforman su ideario estético y teórico literario. Vemos algunos puntos de interés
capital:
1
F&amp;RNÁNDEZ, Macedonio, Mu.seo de fa novela ae la Eterna. Bs. As., Centro Editor
de América Latina, 1967, Libros &lt;le Mar a Mar, p. 5.

311

�1) En
autor:

w10

de los prólogos que llama "A la eternidad", dice nue.stro

"T odo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios
que le decían y aún no había creado el mundo, todavía no había nada.
También eso ,ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja, hendida
nada. Y comenzó.
Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la
he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan; o no comienzan
cuando s11 las inventan. O el mundo fue inventado antigtto".t

Aquí conviene subrayar dos ideas fundamentales:
a) Lo que sirve de supuesto a la creación no es nuevo y sm embargo
debe hacerse.
b) La concepción del mundo como contingencia, Jo cual supone: "El
mundo es una de las percepciones del alma ... " 3
Este extraño inicio sirve, a pesar de todo, de gozne fundamental a la
estructura de la creación macedoniana.
2) La concepción de la novela es otro elemento de importancia. Dice
Macedonio Fernández:
'?v-0vela en que todo se sabe o al menos se ha averiguad&lt;J mucho,
para que ningún personaje tenga que mostrar a la vista del público
que no sabe lo que le sucede, que el autor ignora lo que le sucede
o lo mantiene a aquél en la ignorancia por falta de confianza (. . .)
Novela "Bn que la imposibilidad, de situaciones ,, caracteres, que es el
criterio para clasificar algo como artístico sin complicación de historia,
ni fisiología, se ha cuidado tanto, que nadie, ningún conocedor cotidiano de imposibles, ninguno a quien le sean familiares, podrá desmentir la cónstante fantasía de nuestro 'Telato alegando que hechos o
personajes los tienen vistos enfrente o a la vuelta".•

¿Jugueteo? ¿Realidad? Acaso. Pero lo cierto es que con Museo de la
novela de la Eterna nace un~ nueva forma de novelar donde eI autor
~

lbid., p. 16.
• FERNÁNDEZ, Macedonio, No toda es vigilia la de los ojos abiertos, Bs. As., Centro
Editor de América Latina, l 967 ( Serie del Encuentro 3Q) .
• FERNÁNDEz, Macedonio, Museo de la novela de la Elerna, pp. 20-21.

- teorizando sobre la creación- va trazando sin querer el completo conocimiento del desarrollo ulterior.
. 3) Ideario estético: Macedonio Fernández necesariamente tiene que parbr de un supuesto doctrinario. Mencionamos algunos puntos importantes:

a) "Busco distraer al lector por momentos, opresivamente, cuando
deseo impresionarlo para la sutileza emocional que necesito engendrar
en él, peque,ñas irnprésiones que concurran al propósito emocional de
conjunto de obtenér en él un estado único final y general que imide
su sensibilidad sorpresivamente cuando no está en guardia y en conciencia de hallarse ante un plan literario y no espera, ni advierte ·luego,
haber sido conquistado".5

b) "Yo quiero que el lector sepa siempre que está leyendo una novela
y no viviendo un vivir, no presenciando 'vida'." 6
c) "Lo que yo quiero ( ... ) es ganarlo (al lector) a él de personaje;
es decir, que por nn instante crea él mismo no vivir''.7
Los tres juicios e~resados aquí nos llevan a algunas consideraciones.
Nuestro autor conscientemente -y aquí está lo grave- desea un lector
desguarnecido, con la guardia abatida, para hacer de él, por una parte,
un ser consciente de la ficción del mundo novelesco, y por la otra un
personaje que participe de manera necesaria en el no-vivir del propio mundo.
O para decirlo con Macedonio: "Un choque de inexistencia" en la psique
de él, del lector, "el choque de estar allí no leyendo sino siendo leído, siendo
personaje".ª
4) Los personajes: El punto de partida. es que los personajes tienen su
nacimiento en la realidad. Dice nuestro autor:
"Todo personaje medio existe, pues nun~a fue presentado uno del
cual la mitad o más no tomó el autor de personas de 'vida." 9

Nada hay en la imaginación que no hubiere pasado por los sentidos,
diríamos nosotros. El personaje, ente imaginario, nace calcado de las circunstancias que rodean al autor; acaso de él mismo. Pero, por otra parte:
' lbid., p.
' lbid., p.
'Ibídem.
• Ibídem.,
' /bid., p.

38.
39.
p. 40.

41.

312

313

�"Todos los personajes están contraídos al soñar ser que es su propiedad
inasequible a los vivientes".10

El autor toma al personaje en su "mitad o más" de la realidad, y luego
éste, -ya con existencia, sueña ser real, con lo cual ejecuta y siente: ~uiere
vivir. Dice Macedonio: "Lo que no quiero ( ... ) es que el personaJe parezca vivir, y esto ocurre cada vez que en el ánimo del lec~r hay aluc~ación de realidad del suceso: la verdad de la vida, la copra de la vida,
es mi abominación" .1 • Por ello precisamente crea nuestro autor un personaje
que no figura en la novela. Este ser, que no es ser de fantasía con .respecto
a ]a creación novelesca, sirve de filtro coritra el impulso de realidad del
lector.
Por otra parte, debernos mencionar también otro fragmento de enorme
proyección para este inciso:
"-Yo deseo saber entre qué gente me vMé aquí.
-Ninguna que desmetezca. La el'erna, De un amor, El presidente.
-Porque debe usted saber, señor escritor, que yo ya no estoy para
aprender ni para er~eñar a otros. Yo me. llamé a 1JeCés Mignon en
Wilhelm Meíster ...
P-ero si tenemos aqui a la Eterna que se llam6 Leonora en Poe; y la
que se llam6 Rebeca en lvanhoe. Y también nuest-ra Eterna figuró en
Lady Rowena.
-Cuándo encontré para mí el gran novelista.
-¿No lo habrá hallado ya usted aqui?
-Pero fíjese que su novela no sea con "cierre hermético, sino con
salida a otra, porque soy personaje de transmigración y me de-bo no a
la posteridad de los lectores sino a la posteridad de los autores.
-Sea: por mí, que se porte bien aquí. No creo por lo demás que
los autores del porvenir se conformen con personajes usados, pero esto
no me concierne. Estamos entendidol'.12
Confirmación clara para aquella aseveración primera: Nada hay de nuevo.
Todo está hecho. Y sin embargo, hay que hacerlo.

•
'° lbidem.
u lbidem.
" lbid., pp. 59-60.

314

Hemos dicho que ya desde 1a multitud de prólogos el autor comienza
su novela. Este proceso creativo pasa pues por varias fases:
a) Prese,1tación de la novela desde su exterior.
"Novela con dos comienzos, según preferencias. Con mucho dolor
y entusiasmo, pero ninguna muerte, sino la palabra fin que se escribe

lejos. Mucho después que se habrá terminado de leer el título (. . .)
para most-rar cuán poco de su existencia le debe la novela a la muerte.
Ni a la vúia (verdad, realism-0).
Con dos imposibles casi resueltos ( ...), con una única interrupción
de lectura y de narrativa para que dulce persona se vistiera y entre
tanto el lector no tuviera pretexto para leer, que es su modo de mirar.
Con veintinueve prólogos de no dejarla empezar. Con tres tiempos
matemáticos nuevos, exclusivos de ella, de su 'tiempo de novela' (. . .) .
Con personajes de las tres edades, marcadas por el olvido ( . . . ) con
el dolor de la niña, cuyo hermoso amor no fue- sabido. Y las firmezas
de ventura de un amor El-No existente Caballero".13
b ) Anticipaci6n del relato. El autor narra, en uno de sus innumerables
prólogos, sencillamente el contenido de la novela.
"Un señor de cierta edad: el presidente, en un paraje de nuestro
país, va reuniendo a todas las personas que en sus excursiones fuera de
su casa se le hacen simpáticas, y quieren vivir con él.
Esta tertulia de la amistad se prolonga un tiempo feliz, pero el huésped no lo es: incita a,,sus amigos a entrar en una acción".ª

c) Presentación de los personajes que intervienen en la novela:
Es interesante notar la descripción desconcertante. de Macedonio con respecto a cada uno de sus personajes. Esta presentación, por otra parte, ya
nos muestra la tesitura estructural de la obra macedoniana. Veámosla.
"Personajes efectivos: Eterna, Presidente.
Personajes frágiles: por vocación de vida, porque creen.
Que serán felices: Quizage.nio, dulce-pernona.
" lbid., pp. 48-49.
" lbid., p. 71.

315

�Personajes de la inexistencia: (con presencia): Deunamor.
Personaje perfecto: por genuina vocación, contento de ser.
Personaje: simple.
Personaje de fin de capítulo: el viajero.
Personaje de la ausencia. O la ausencia personaje: el hombre que

fingía vivir.
Personaje relámpago y teórico: metafísico.
Personaje impedido y candidato a personaje: Federico, el chico del
largo palo.
Personaje ignorado: única celebridad que se contiene en la novela.
Personaje con el ser de ser esperado: amada de Deunamor.
Personajes po&gt;r absurdo: el lector y el autor.
15
Personajes desechados ab initio: Pedro Corto y Nicolasa Moreno".
d) Descripción del personaje central: Eterna.

Macedonio Fernández hace aquí gala de un muy particular lirismo, en
fin, autor-personaje que siente una terrible nostalgia an.te Eterna.
"Quien pasa delante de ella pierde el don de olvido, )' si puede olvidarla es un lisiado.
Quien no puede olvidarla se detiene y la comprende, la ama sin
resignación posible''.16

e) 1ncidentes con algunos personajes.
El autor aun en los prólogos discute y argumenta con algunos personajes.
La argumentación va desde el despido de algunos de ellos hasta la discusión
por los nombres que él les ha impuesto. Piénsese en Nicolasa (personajecocinero) que es despedida porque la novela es de "ayunadores''; o bien en
Federico, quien no quiere ser personaje sino ayudante del autor. Asimismo
en Quizagenio, que discute con el autor por su horrible nombre, etc.
f) Un personaje, el Presidente, escribe a Ricardo Nardal.
Extraordinario ·contrapunteo ficción-realidad que realiza Macedonio. En
la carta a NardaJ el Presidente confiesa que antes de ser protagonista de la
11

lbid., pp. 77-78.
,. Ibid., -p. 83.

316

novela asistió a un banquete donde aprendió nuevas manera de aplaudir.
El ya conocía algunas:
"Para llamar al mozo, para espantar gallinas del jardín, para cazar
una polilla al vuelo, para hacerse abrir la puerta y para hacer avanzar
primeros pasos al hijo de meses".1.1

Posteriormente, en el banquete, ha aprendido dos formas más:
"El del autor ll orador que se auto-aplaude (. . .) y los que se constituyen con largos finales musicales de 6pera". 18
g) La metafísica de un Mrsonaje: el Pre$Úlente.

"Siente dos deberes de metafísico: uno con Eterna: demostrarle y convencerla de la nihiliclad de la nada ( ... ) , otro con dulce-persona: demostrarle y convencerla de la ni.hilidad del pasado".19
Interesante disposición de ánimo y espíritu es la que dejan esta multitud
de prólogos. Cada uno de ellos sirve de "filtro" a la sensibilidad desbordada
del "lector-personaje". Cada uno de ellos es barrera que impone el determinado cauce que el autor ha querido destinarnos en su eoncepeión narrativa. Y aquí nos encontramos leyendo y siendo leídos. Recreadores y
copartícipes de la creación. Soñando, y desde mucho tiempo atrás, siendo
soñados por Macedonio Fernández.
lnternémonos en el laberinto. Vivamos al Presidente y Eterna. ¡ Qué
generosidad la de este autor que nos ha creado para mostrarnos en su museo!
Comienza la novela. Vista al relente se nos muestra una estructura desconcertante. Hay aires de angustia que nos arrebatan. Aquí y allá claves
laberínticas; la acotación al capítulo primero: "Fluye el tiempo que hace
llorar",- y luego más adelante: "¿Qué dice la casa, el camino? Por mí pasan
los hombres, los i!lmortales hombres pasan pero inmortales".20
Tiempo y espacio. Condicionadores, arrebatadores de nuestra humanidad
y -"vida"~ para transportarnos desde ahora al mundo de los no-vivientes:
lo;¡ personajes.
Importante afirmaci6ru -por otra parte- la de la casa. "Los inmortales
" Ibid., p. 103.
"' lbidem.
,. / bid., p, 111.
:o I bid., p. 120.

i\

317

�hombres pasan,
en No toda es
metafísico y no
en mucho esta

pero inmortales". En la "Ikscriptio-Metafísica" consignada
vigilia la de los ojos abiertos, Macedonio Fernández ahora
escritor de ficción, tiene una serie de conceptos que aclaran
alusión de la casa.

''Tesis única: La existencia no existe.

Segunda tesis única: no identidad y no reconocibilidad del mtmdo
y del individuo conciencial.

Luego, todo reconocimiento, toda identificación, toda mismidad, es
tautológica.
La existencia no existe. Repito una vez más que carece de todo
sentido decir 'yo so,?, como no lo posee decir 'yo no soy'. Yo no percibo, además del dulce de azúcar, su 'existencia'; nada puedo sentir
de esa existencia; es una tautología; como nada puedo sentir o decir
del no-ser. Durante el no-ser nada puedo decir de que no soy ( ... ).
Mi tesis, pues: ni la conciencia ni el mundo tienen 'existencia'.

Personajes que no son personajes y de pronto son autores de la novela
que viven:
"Quizagenio. No me preguntes, Dulce Persona, qué ha,y hoy en la
novela. Esta vez no estamos en personaje, vamos a hablar nosotros y
para nosotros. Esta vez somos, no somos personajes para entenderlo. •
mira arriba, en la página en que estamos, Dulce Persona, el rótulo de
esta esce-na".2'"
Y más allá, otra clave; el autor sospecha una sombra tenue en la
25
página. Es el lector que se acerca más y más a personaje.
En fin, de desconcierto en desconciertq hasta el final. Unión última
donde autor-lector-personaje confundidos quedan en esa particular vi"\
sión de mundo, angustiosa.

Ni la conciencia ni el mundo tienen perfil, unidad.
Por ello sus inmortalidades: somos individualmente inmortales por
que no existimos".22

Extraña pero aparente contradicción: "somos inmortales por que no existimos". Hay que pensar que la condición de no existencia para Macedonio
tiene una gran trascendencia. El personaje es no viviente. Macedonio quiere
que seamos personajes, Juego: lector no viviente y por tanto inmortal. ..
Y luego, por otra parte, ¿Cómo explicaríamos, si no, ese personaje Deunamor?
¿ Cómo explicaríamos nuesfra misma condición de personajes si no es porque dejamos a un lado nuestro existir para adentrarnes en la "estancia de
la Novela"?
Luego, más adelante, otra clave laberíntica:
''IJulce Persona. ¿Qué va a suceder pronto en la novela, Quizage-

nio?

23

Quizagenio. Te lo diré cuando yo sea el autor" .
" Cfr. Ibídem.
"' FERNÁNDEZ,

Macedonio, No toda es vigilia la de los ojos abiertos, pp. 201-

202.
n Fl!RNÁNDEZ, Macedonio, Museo de la novela de la Eterna, p. 137.

318

,. !bid, p. 139.
" Cfr. !bid., p. 161.

..
319

�EL AMOR, LA MUJER Y EL MAR EN LA POES1A
DE PABLO NERUDA

LEnCIA. PÉREz G uTIÉRREZ M.L.E_.
ITESM

EL TERCER LATINOAMERICANO que recibió el Premio Nóbel de Literatura
( 1971 ) fue Pablo Neruda. Junto con Gabriela Mistral, su maestra, y su
amigo Miguel Angel Asturias forman la repre.sentaciqn de las letras hiSJ2anoamericanas en el concierto universal de los Pre_mios Nóbel.
Nativo de Parral, república de Chile, Neruda se refiere a su familia en
estos términos: ''Mis tatarabuelos llegaron a los campos de Parral y plantaron viñas. Tuvieron unas tierras escasas y cantidades de hijos. En ~l
transcurso del tiempo esta familia se acrecentó con hijos que nacían dentro
y fuera del hogar. Siempre p rodujeron vino, un vino intenso y ácido, vino
pipeño, sin refinar. Se empobrecieron poco a poco" salieron de la tierra,
emigraron volviendo para morir a las tierras polvorientas del centro de
Chile" .
.
Pablo Neruda edificó una de sus casas en un pedazo de la costa chilena
cercana al puerto de Valparaíso denominada Isla N~ra. Neruda compró
esta casa a un viejo capitán de navío que 1a construía para su familia. Es
un pedazo de playa con grandes rocas en donde rompe el mar furiosamente.
Toda la casa está adornada con motivos de mar: conchás marinas, el tim~n
de un barco, ventanas redondas; al segundo piso se sube por una escala tlé
cuerdas como las de los barcos. En la casa se encuentran tres mascarones
de proa, uno en forma de Medusa, otro más pequeño llamado la "Maria
Celeste" y otro en el patio de la casa. A uno de estos mascarones dedicó
Neruda el Soneto LXVIII, en que exalta la figura de la "niña de madera"
que no llegó caminando.
La niña coro-nada flor las antiguas olas,
allí miraba con sus ojos d errotados:

321
H-21

�La gran lluvia del Sur cae sobre Isla Negra
como una sola gota tr:anspare_nte '.Y pesada,
el mar abre S1!,S hojas frías y la recibe
la tierra aprende el húmedo destino de una cC&gt;p~.

sabía que vivimos en una red remota
de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia,
sin saber si existimos o si somos un sueño.
Toda la casa de Isla Negra está inundada por una colección de barcos
en miniatura, de todas formas y estilos, sin falt:ar los armados dentro de
botellas. Además Neruda fue un gran malacólogo. Su colección de conchas
marinas era una de sus pasiones. El mismo relata ~n sus Me.morias: ''Tuve
las especies más raras de Jos mares de China y Filipinas, del Jap6n y del
Báltico, caracoles antárticos y polymitas cubanas, o caracoles pintores vestidos de rojo y azafrán, azul y morado, como bailarinas del Caribe. . . Exageré mi caracolismo hasta visitar mares remotos. Mis amigos también comenzaron a buscar conchas marinas, a encaracolarse. En cuanto a los que
me pertenecían, cuando ya pasaron de quince mil, empezaron a ocupar
todas las estanterías y a caerse de las mesas y de las sillas. Los libros de
caracofogía o malacolog'Ja como se les llama, llenaron mi biblioteca. Un
día lo agarré todo y en ocho inmensos cajones los llevé a la Universidad
de Chile, haciendo así la primer donación al alma mater. Ya era una
colección famosa. Como buena institución sudamericana, mi Urúversidad
los recibió con loores y discursos y los sepultó en un sótano. Nunca más
se han visto".
Su quehacer poético está contenido en más de treinta libro$, el primero
publicado en 1926 y el último en 1962. Sus libros han sido traducidos a
ochenta idiomas y entre todos son cerca de quinientas ediciones.
En sus poemas ha tocado infinidad de temas, entre los que destacan:
el amoroso, el existencial, el amor a su tierra, la naru_raleza, el anhelo, la muerte y otros; pero entre ellos sobresale su ardiente amor por el mar. Esta vinculación del poeta con el mar se ahondó cuando se fue a vivir a Isla Negra. Allí)
e1,1 contacto con el mar, florece espléndido su plectro. En el Soneto LXXXV,
con la pupila atenta, vuelto al mar y al espectáculo de esa naturaleza indómita, contempla que

(Soneto LXVII)
Muchas veces Isla, Negra se encuentra cubierta por la bruma del mar
Y el poeta observa como la neblina invade la costa y +~
=.....b·'1en su casa:

Neblina, espacio o cielo, la vaga red del día
crece con fríos ~eños, stmidos '.Y pescados,
el vapor de las i.rlas combate la comarca
palpita el mar sobre la luz de Chjle. '

•
• • .adws, caen las lágrimas de la naturaleza.
(Soneto LXXIV)
Isla Negra
if fue el refugio
, . preferido de Neruda. Allí en contacto con el
mar, se ton ica~a su espmtu y brotaba incontenible su poesía. "El cielo
es lin
una' red
h . cua1ada de peces sombríos." "El t empora1 al desatarse ,arre~º .~ OJas oscuras y suelta todos los barcos que anoche amarraron al
cielo. Fueron para el poeta esos días pasados junto al mar "radiante dí
balanceados
por el agua marina" donde "el vien
. to de1 mar. caza errantes
s as
·
,,
gaVIotas .

En estrecha vmc
· u)a.ci"6n con el mar se encuentra la poes'1a amorosa de
N
. te poemas
deeruda, en varios de. ,sus libros entre los cuales destacan los Vem
amor y una cancion desesperada, Estravagario, Los versos del capitán y
ien sonetos de amor. Allí en conjunción admirabl
1
del poeta.
e se exp aya el estro

e·

. Centrando nuestro estudio en los libros que ahondan
.
,
l
Y enra.izan su temad • e amor y que marcan la trayectoria desde su juventud hasta su
ma ~~• observamos en la poesía erótica de Neruda tres aspectos: la íntima
conexion que se establece entre el amor y el mar· la relac·,
f d
mu·e
1
• .
,
ion pro un a
EJ r-mar; Y os sentmnentos del poeta empapados por el aguasalina.
tica en

Del mar hacia las calles corre la vaga ni.ebla
como el vapor de un buey enterrado en el frio,
y largas lenguas de agua se acumulan cubriendo
el mes que a nuestras vidas prometió ser celeste. ..

La lluvia azota también a Isla Negra y - la inunda con su voz clara y
-diáfana:
322

n los Sonetos de amor define Neruda este sentimiento que avasalla tod
quel derrumba montañas, que arrostra heroísmos. En el soneto LXXXvnº1'
excama:

323

�Oh amor, rosa mojada por sirenas y espumas,
fuego que baila y sube la invisible escalera
y despierta en el túnel del insomnio a la sangre
para que se consuman las olas en el cielo,
olvide el mar sus bienes y leones
y caiga ·ez mundo adentro de las redes oscuras.

•

Enel sone.to XII tratando de descifrar lo que es amar
., y preguntándose
qué significa la entrega, hace una admirable comparac1on:

Ay, amar es un viaje con aguá y con estrellas_,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
El amor no sólo es un viaje que se emprende o un_ combate_ de relámpag~;
· ·car el amor con la wpetuos1dad de las o as
es más. Nerud a 11ega a 1·dentifi
del mar en los Sonetos LXI Y XV:

Cuando el amor como una inmensa ola
nos estrelló contra la piedra dura,
nos amasó con una sola harina. . •
Porque el amor, mientras la vida nos acosa,
es simplemente una ola alta sobre las olas.

y en el mar su am.or se exp1aya Porque un 8 de septiembre escribe:
Hoy el mar tempestuoso
nos levantó en un beso
tan alto q1Le temblamos
a la luz de un relámpago
y, atados, descendimos
a s1Lmergimos sin desenlazarnos.
La

eriodista chilena Lenka Franulic ha dicho que Neruda es el ~ta
d e1 amor y que «Je puso nombre al amor". Toda
. la obra del poeta
, vrespira
1 di
1:__
, ..:co Se han hecho muchos estudios sobre su poesia.
oo a
un CWJ.14 erou .
b
, del
T ·te1boim en una entrevista que le hiciera en 1943 se expresa a as1
e1 : "Su geruo
. vi·vi·ente le ha hecho la voz mágica del hombre en el amor,
poeta

p

324

y en el combate, en la guerra por su destino y su libertad; la voz humana

del mar, el cielo y del más profundo misterio del planeta".

Y ¿ cómo es la muje'r que Neruda describe tan prolijamente en sus versos?
En sus poemas las comparaciones entre la mujer y el agua se suceden
en forma interminable. "Por eso tú saliste del sur como una isla poblada
y coronada por plumas y madera." El poeta dirá con alegría: "Busco el
sonido líquido de tus pies en el día", tus "pies claros que resbalan navegando en la espuma"; y las manos son tan blancas y bellas "como si en
la mañana del mar fueran creadas". Todo en la mujer le atrae. Dirigiéndose a Matilde le dice tiernamente: "Mi fea, el mar no tiene tus
uñas en su tiendau.
La mujer que Neruda describe en sus poemas canta y llora, sufre y goza,
y tiene en su boca "la sonrisa del agua". Esa es la imagen de la mujer
que el poeta entrega en su poesía. La mujer y el mar engendradores de vida.
Vitalidad y alegria. La mujer con ·sus cantos se une a la interminable sinfonía que el mar entona cuando las olas se estrellan furiosamente en los
peñascos. La mujer canta de cara al viento, enhiesta, altiva : "He dicho que
cantabas en el viento / como los pinos y como los mástiles". Y ríe y allí
"junto al mar en otoño, / tu risa debe alzar / su cascada de espuma".
Pero hay algo en Ja mujer q~e atrae hondamente al poeta y esto son los
ojos: "las ventanas del alma" como dijeran los poetas. Y aquí la identificación ojos-mar es total y completa:

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el ma.r a la orilla de 1Ln faro . ..

Y en el poema "Inclinado en las tardes ... " expresa :
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
A la mujer, "niña, venitla de lejos, traída de tan lejos. . . Quejumbre,
tempestad, remolino de furia (que) cruza encima de mi corazón", a esta
mujer es a la que Neruda canta. Mujer que lleva en sí "la embriaguez
de la ola", que está "eternamente en fuga como la ola". Mujer-mar. Mujer
que se escapa, que es vida y agua, que es lluvia y ola:

De la ola, una ola y otra ola,
verde mar, verde frío, rama verde,
yo no escogí sino una sola ola:
la ola indivisible de tu cuerpo.

325

�La "Canción desesperada" es uno de los poemas en donde ~en~, c~n
mayor ímpetu esta unión del amor-mujer-mar. .En una conferenc~ medita
que Neruda proporcionó a su secretaria y biógrafa Margarita Agurrre, consigna que este poema fue escrito en Puerto Saavedra. El poeta escuchaba
en esos momentos todos los ruidos del mar: el embate de las olas en los
acantilados Jos gritos de las gaviotas, el sonido sordo del mar. Sostiene Angel Valbu:na Briones que este poema "resume ~l mensaje desabrido qu~ se
deduce de la relación amorosa cantada en el libro. No cabe la comlllllcación. La experiencia física, tan intensamente descrita en el poema noveno,
no rompe la soledad". Alfredo Loiada explicando este poema dice que
"es un sostenido 'farewell' en que el hablante, náufrago una vez más en su
sentimiento del tiempo y de la ausencia, rememora en húmeda hora a la ,
ausente, a 1a que amó y perdió".
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El ría anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado co11W los muelles en el alba.
Es la hora de partir, ¡oh, abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
¡ Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

E11 ti se acumularon las guerras y los vuelos.
En ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía,
como el mar, como el tiempo. ¡Todo en ti fue
naufragio!

En muchos de los sonetos de amor menciona Neruda la relación íntima
entre mujer y mar. La mujer se sumerge en el mar y se confunde en él
como la perla en la concha. Las metáforas surgen claras, nítidas, con gran
economía de léxico que busca siempre la exacta dimensión en el vocablo:
Hermosa, reverbero de la indeleble espuma,
deja que tus caderas impongan en el agua
una medida nueva de aisne o de nenúfar
y navegue tu estatua por el cristal eterno.

(Soneto JX)

La reiteración de Isla Negra en la poesía de Neruda se vuelve motivo
poético. Alü está la mujer presente también.
Mientras la magna espuma de Isla Negra,
la sal aiJul, el sol en las olas te mojan,

•
... mientras tú sales del mar, desnuda,

y regresas al mundo llena de sal y sol
reverberante estatua y espada de la auna.

(Soneto de Amor XIX)
, En otros poemas Neruda invita a la mujer a conocer los secretos del mar:
Ven a tocar el fuego del azul instantáneo", le dice en el Soneto XXIV.
. El .~ar Y l~ mujer, motivos estéticos en el paisaje, son para Neruda insplraClon, cammo, senda, Derroteros por donde su poesía se vuelve íntima
sentida, em.ocio~da. En el ~neto de Amor XXXIV, mar y mujer se une~
en un motivo filial La mu3er es náyade e hija del mar:
Eres hija del mar y prima del orégano,
nadadora, tu cuerpo es de agua pura,
cocinera, tu sangre es ti.erra viva
Y tus costumbres son florídas y terrestres.
Al agua van t-us ojos y levantan las olas,
a la tierra tus manos y saltan las semillas,
en agua y tierra tienes propiedades profundas
que en ti se juntan como las leyes de la greda.
Náyade, corta t-u cuerpo la turquesa
y luego resurrecto florece en la cocina
de tal modo que asumes cuanto existe.

Y al fin duermes rodeada por mis brazos que apartan
de la sombra sombría, para que tú descanses,
legumbres, algas, hierba: la espuma de t-us sueños.

Neruda se defme personalmente como "el poeta del amor" y se retrata
e~ sus poemas. Cuando Mariano Alatorre en un estudio crítico publicado en
Ztg Zag (1924) afirmó que en Veinte poemas de amor y una canción

327
326

�" chas imá enes bonitas y originales, pero se predesesperáda hallaba mu
g
lit
. " Neruda contestó
.
ad del libro no era un truco erano '
guntaba,s1 la amd a 1 libro su vida y "el amor de algunas mujeres queque babia conta o en e
. 1 Marisombra. En sus
.das" En 1962 les dio nombres a las dos: Man_so y
1
lí tristeza
n . .
ta evoca sus estados a.nínucos de me aneo a,
,
Veinte _P_oemas. . . el
ha lle do el verdadero amor. Son escarceos
desolac1on, soledad. Aun no
. ga d
oo cierto de1·0 de romanticismo
de juventud. Es un Neruda apasiona o c
y patetismo de adolescente:

ix:e

Cien sonetos de a:mor ~ca un nuevo estadio en su trayectoria. Allí se
encuentra un Neruda diferente, distinto. No en vano han pasado cuarenta
años. El poeta ya en plena madurez está seguro de sí mismo. Dice a su
amada: "Surgí para vivir entre tus manos / me levanté del mar a tu
alegría''.
En el Soneto XLIX se vuelca todo su sentimiento y su alegría de vivir.
En plena posesión del amor rompe el silencio para decir: "por eso canto
al día y a la luna / al mar, al tiempo, a todos los planetas / a tu vo-z
diurna y a tu piel nocturna".

... para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

El caminante ha llegado ya al fin de su senda, y la suprema aspiración
brota incontenible y se vierte en el Soneto XLIX. Es su testamento, su
legado, su última voluntad, su postrer deseo:

. Los versos del capitán fue un libro que en 1954 cl~spertó el . ínter~ d:
1:,. crítica. El poeta iba forjándo.se y cantaba a, una mUJet, pero SID decir s

Cuando yo muera quiero tus manos en mis o¡os:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí tu frescura:
sentir la ruavidad que cambi6 mi destino.

nom'br;e.
el rb L
vas
I ro . as u
E l . ·ente paso en su trayectoria amorosa lo constituye
sigw
"S,e C&lt;_&gt;DSt nnr
· cantando" mencmna una·
'.Y el viento. En ese libro el poema
historia de amor empapada en agua salina:

... y ó de mar y de tierra
te construí cantando.
Necesité tu boca, el arco puro
de tu pequeño pie, la cabellera
de cereal' quemado.
Yo te llamé y viniste de la -noche,
y ·a la luz entreabierta de la aurora
enco;,,tré que existías
y que de mí como del mar la espuma
. tú naciste, pequeña diosa mía.
, n el nombre de 1a musa inspiradora permanecía en el secreto.
Pero au
.
f
ya necesario Neruda menciona su nombre;
Cuando el ano
. rumato no. ue(1958) en el' poema "Pido silencio", escribe:
así es como en Estravaga'rw
,

Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos, _
quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

no
32$

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos ;untos
'.Y que sigas pisando la arena que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,
para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que pase mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.
Pablo Neruda llegó a las letras de Hispanoamérica en un momento crucial.
Momento de cambio, de exploración de caminos. Todo su quehacer poético
marcha por un arduo camino, un largo itinerario de viajero incansable.
En su poesía ha legado a la humanidad un documentE&gt; viviente: "la historia de una conciencia en su enfrentamiento con el mundo''. Pero una historia
que todavía se sigue escribiendo, que va descubriendo y explorando senderos
poéticos que le llevan a trascender y a decir "si me preguntan qué es mi
poesía debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poes!a, ella les dirá
quién soy yo".

329

�BIBLIOGRAFÍA

.
d Ed.
AoUIRRE, Margarita, Genio )' figura de Pablo New a,
1t.

u ru·versitaria

de Buenos

Aires, 1964.
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,
·
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l95L .,,._edo El monismo agónico de Pablo Neruda, México, Edit. B. Costa
•
LoZADA, /UU
Amic, 1971.
· L d 1962
N
Pablo Obras completas~ Buenos Aires, Edit. oza a,
.
.
ERUDA,
B ' s Angel Historia de la Literatura Española, IV, Barcelona, Edit.
V ALBUENA

RlONE ,

INTENTO DE CARACTERIZACIÓN OBJETIVA DE LA OBRA
POÉTICA DE FEDERICO GARCtA LORCA

,

Gustavo Gili, S. A., 1962.

DALETH DE

HoYos F.

Escuela de Letras
ITESM

INTRODUCCIÓN
LA CARACTERIZACIÓN OBJETIVA que se trata de lograr, se intentará asociando
al autor un conjunto de promedios, tablas y gráficas que provienen del apro-

vechamiento de los métodos estadísticos. Como antecedente se dará una
breve descripción de los modelos estadísticos más simples.
Es evidente que este tipo de análisis es gradualmente más difícil mientras
más subjetividad hay en una determinada situación humana o más desconocimiento de una situación en la naturale-za.
Sin embargo, se ha intentado con cierto éxito la caracterización de actividades como las siguientes:
-

330

Variación del tamaño de las colas o líneas de espera.
Fallas de maquinaria.
Predicción del clima.
Composición geológica del subsuelo.
Macro y microeconomía.
Diagnóstico psicosomático.
Interpretación de legislación.
Est,ructura musical.
Estructura de algunas artes plásticas.
Psicología.
Identificación de la paternidad de escritos.
Efectos y eficiencia de la comunicación por teléfono, televisión, etc.
Efectos y eficiencia de la propaganda.

331

�-

-

Elaboración de diccionarios especiales (incluyendo traducción por computadoras).
Análisis del habla de un individuo.
I dentificación criminalistica.
Hábitos de tránsito en grandes poblaciones.

En varios de estos casos_, se investiga el comportamiento de un conjunto
de objetos o de individuos, pero en otros se intenta caracterizar (aunque
sea parcialmente) algo completamente indjvidual; naturalmente en la obra
poética se tiene una de las situaciones más difíciles, pues el poeta -en su
obra- utiliza dentro de su forma de ex'})resión un sublenguaje que él mismo
crea y que lleva múltiples restricciones no sólo de formato y rima, sino además -y esto sin duda es lo más importante-- la comunicación artística de
ideas y emociones.
Tal vez esto úJtimo sea medible ( aunque también estadísticamente) por
la aceptación de su obra dentro del tiempo y el espacio, lo cual supondría
un muestreo muy cuidadoso entre oyentes, lectores y técnicas estadísticas y
computaciones refinadas, algunas de las cuales aún están en pedodo de
formación como identificación de patrones e inteligencia artificial.

propiedad de que todos sus elementos sean positivos o cero y que la suma
de números en cada renglón sea igual a uno.

Estas son las matrices de Markov. Por ejemplo:

½
(½

½)
½

Toda matriz de. Markov se puede representar también con una gráfica
en forma de red, si se agregan (fuera de la matriz) nombres para los renglon~ Y columnas que vienen a ser los nombres de los vértices de 1a red.
Por eJemplo:

A

B

A(½
½)
B ½
½
y la red sería:

MATRICES Y REDES DE MARKOV

Desde principios del siglo pasado se vio la conveniencia de utilizar tablas
numéricas llamadas matrices como la siguiente:

8
(_ 2, 3O 5)

y se encontró la forma adecuada para hacer operaciqnes con ellas, como la
suma, multiplicación, etc., de modo de que estas operaciones fueran útiles
en diversas ramas de la ciencia.

Como se ve, los números que forman la matriz, por estar comprendidos
ent~ cero }' uno, se pueden interpretar cada uno como la probabilidad de
se~1r cada una d~ las cuatro aristas del dibujo; es decir, que estos números
miden el porcentaJe de veces que hay transición de un vértice a otro O de
un vértice a é1 mismo.

L~ única operación que se va a aprovechar de las muchas que hay enlre
matnces, es su producto, el cual se hace del modo siguiente:

Actualmente ninguna parte de las matemáticas aplicadas excluye a las
matrices, pues son indispensables en todas las ramas de la ingeniería, en la
ecometría, astronomía, psicometría, lingüística matemática, etc.
Por naturaleza, las computadoras digitales penniten que las operaciones
entre matrices se hagan con gran rapidez.
En este pequeño estudio sólo se considerarán matrices cuadradas, es decir,
con igual número de renglones que de columnas y que además tengan la

332

Es posible demo~tr~r ~ue si el producto no se hiciera con esta combinación
de sumas ! multíplicaCJones no sería útil en ninguna de las aplicaciones
antes merl01onadas.

333

�En las matrices de Markov el producto se aprovecha para multiplicar
una matriz por ella misma varias veces; esto es, para sacar su cuadrado o
su cuarta potencia, etc., y esto permite en muchos casos obtener el comportamiento "a largo plazo" de los fenómenos de transición.

("66
.17

M4

Mª

--

( .4934
.2533

.34)
.83

("66
.17

.S066J
.7467

.34)
.83

(- 4934
.2533

(-4934
.2533

-

.5066)
.7467

(.3 71
.314

-

Ejemplo:
Hay 20 o más autores que algunas veces escriben en prosa y otras en verso;
se hace una encuesta preguntándoles cuál de las dos formas de escribir
preferirían para su próxima obra; naturalmente, debe conocerse el género
de la última.
Se trata de saber "a largo plazo" cuál es la preferencia de ese grupo por

+

podrían ser:

p

V

y

Se ve que dentro de ocho obras de cada autor, la probabilidad de escribir
en prosa o en verso se hace independiente de cuál haya sido el primer estilo
literario usado.
s·1 se saca Ml6 se nota que quedan renglones iguales, o sea que un método
para obtener Ja preferencia de estilo "a largo plazo" es hacer una potencia
alta de la matriz original, lo cual significa que cuando la influencia del
~stilo de _Partida ha ~esaparecido, la matriz E (Estable), que lleva renglones
iguales, nene la propiedad de que una transición más no la afecta; es decir:

Ln matriz de Markov es:

p

.630)
.680

Sí se examina el primer elemento de M 2 o sea: .8 x .8
.2 x .1, se ve
que se está obteniendo la probabilidad de pasar de P a p en dos transiciones
tomando en cuenta que en la primera transición hay dos casos posibles;
pasar por_ P o por V ; es decir, en dos transiciones los pasos para ir de p a p

la prosa o el verso.
Se va a suponer que el 80% de los que acaban de escribir en prosa desea
para la próxima ocasión usar nuevamente prosa, y que el 90% de los
que acaban de escribir en verso desea para su próxima ocasión continuar con
el verso.

.5066)
.7467

V

.8 .2]
(.1 .9

E =

y la red:

(~ 1-qJ
I-q

lo que representa:

q
q

ENCUESTA

Para obtener la preferencia "a largo plazo" se hace lo siguiente:

M2
"334

=

.8
( .1

=
.2)
(·8. 1 .2)
.9
9.

.66
( .17

.34)
.83

EM = E
l-q )
l-q

r·8

.2J
.9

( .8

.2)
.9

.1

[~

l-q
l-q

abreviadamente:

(q,

l-q)

.1

(q,

1-q)

335

�lo cual da:

.8q
.8 q -

.lq -

q

+ .1

= - .1

(l-q)

=

q

O sea: -

.3q

= - .l q

Es preciso cruzaT los puentes
y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.

y en consecuencia:

1-q -

E-

p

V

½
(½

½)
½

½

I / , ~ JI/3
P

V

2 3

Matriz Estable

O sea, el 33% de los autores prefieren "a la larga" la prosa y el 66%

el verso.

A continuación se intentará aplicar métodos cuantitativos de tipo probabilístico, como el mencionado anteriormente, para la caracterización del estilo
que García Lorca presenta en el poema "El rey de Harlem".

PoETA EN NuBVA YORK. EL REY DE liAru.EM. FEDERICO GARCÍA Lo&amp;CA

EL

RE.Y DE HARLEM

Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire,
y en los montones de azafrán
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
a. todos los amigos de la manzana y de la arena,
'
y es necesario dar con los puños cerrados
a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
para que el rey de H arlem cante con su muchedumbre
para que los cocodrilos duerman en largas filas
'
bajo el amianto de la luna,
Y para que nadie dude de la infinita belleza
de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.
¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dent1'a d.el eclipse obscuro
a tu violencia gra11ate sor&lt;Ú)muda en la penumbra:
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

~

Con u11a cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Fuego de siempre dormía en los pedernales
,, los escarabajos bOTrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas.
Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchar-a del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.

336

•
Tenía la noche una hendidura y quietas salamandras de marfil.
Las muchachas americanas
llevaban niños y monedas en el vientre
V los muchachos se desmayaban en la cruz del despuezo.
Ellos son.
Ellos son los que beben el whisky de plata junto a los volcanes
y tragan pedacitos de corazón por las heladas montañas del eco.
Aquella noche el rey de Harlem con una dttrfsima cuchara

337
R-22

�arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Los negros lloraban confundidos
entre paraguas y soles de oro,
los mulatos estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento empañaba espejos
y quebraba las venas de los bailarines.
Negros, Negros, Negros, Negros.

La sangre no tiene puertas en nuestra noche boca arriba.
No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la espi.na del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.
Sangre que busca por mil caminos muertes enarenadas y ceniza de nardo,
cielos yertos, en declive, donde las col&lt;&gt;nias de planetas
rneden por las playas con los objetos abandonados.
Sangre que mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de espartos exprimidos, néctares subterráneos.
Sangre que oxida el alisio descuidado en una huella
y disuelve a las mariposas en los cristales de la ventana.
Sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas, por todas partes,
para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo.
Hay que huir,
huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar en vuestra carne una leve huella de eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido y rosa química.

•
Es por el silencio sapientí.simo
cuando los camareros y los cocineros y los que limpian con la lengua
las heridas de los mülonarios
buscan al rey por las calles o en los ángulos del salitre.
Un viento sur de madera, oblicuo en el negro fango,
escupe a las barcas rotas y se clava puntillas en los hombros;
un viento sur que lkva
colmillos, girasoles, alfabetos
y una pila de Volta con avispas ahogadas.

El olvido estaba expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo,
el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra.
Médulas y corolas componían sobre las nubes
un desierto de- tallos sin una sola rosa.

•
A la izquierda, a la derecha, por el sur y por el norte,
se levanta el muro impasible
para el topo, la aguja del agua.
No busquéis, negros, su grieta
para hallar la máscara infinita.
Buscad el gran sol del centro
hechos una piña zumbadora.
El sol que se desliza por los bosques
seguro de no encontrar una ninfa,
el sol que destruye los números y no ha cruzado nunca un sueño,
el tatuado sol que baja por el río
y muge seguido de caimanes.
Negros, Negros, Negros, N egros.
Jamás sierpe, ni cebra ni mula
palidecieron al morir.
El leñador no sabe cuándo expiran
los clamorosos árboles que corta.
Aguardad bajo la sombra vegetal de vuestro rey
a que cicutas y cardos y ortigas turben postreras azoteas.
Entonces, negros, entonces, entonces,

338

339

�podréis besar con frenesí las ruedas de las bicicletas,
poner parejas de microscopios en las cuevas de las ardillas
y danzar al fin, sin duda, mientras las / lores erizadas
asesinan •a nuestro Moisés casi en los juncos del cielo.

ESQUEMA DBL CAMBló DE ESTROFAS DEL POEMA

4

¡ Ay, Harlem, disfrazada!
¡ Ay Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!
Me llega tu rumor,
me llega tu rumor atravesando tro11cos y ascensores,
a través de láminas grises
donde flotan tus automóviles cubiertos de dientes,
a través de los caballos muertos )' los crímenes diminutos,
a través de tu gran rey desesperado
cuyas barbas llegan al mar.

"Et

REY DE lfARLEM"

DE FEDERICO GARCÍA LoRCA

versos

5 versos

3 versos
10 versos

4

versos

5 versos

4 versos
4

5 versos

1

versos

verso

12 versos
4 versos
5 versos

3 versos

1

verso

9 versos
6 versos
4

versos

5 versos

5 versos

•

5 versos

5 versos

9 versos

6 versos

•
S40

•
341

�ESTILO DE ~SICIÓN DEL NÚMERO OE VERSOS POR ESTRO.F A APLICADO AL
POEMA '"EL REY DE
ESTUDIO LOCAL.

IIA.R.L&amp;M"

DE FEDERICO GARCÍA LoRcA.

anterior; aquí la respuesta es evidente, pero algebraicamente se podría escribir la condición de "estabilidad" como:

(UTILIZANDO MATRICES Y REDES
DE

l

MAtucov. )

o
o
o

(x,y,z,u)

Esto se refiere al estudio cuantitativo de la transición. Puede ser la transición del número de silabas por verso, del número de versos por estrofa,
del número de estrofas por poema o entre patrones de rima.
Así como de las transiciones del comportamiento de una persona puede
surgir alguna información cuantitativa de su personalidad psicológica, también podría obtenerse una serie de índices de preferencias en las transiciones
de una composición poética.
Un ejemplo supersimplificado de la transición del número de versos por
estrofa podría ser el soneto:

o
l

o
o

~,]
º

-

(x,y,z,u)

lo que representa el proceso de distribución de estrofas "a la larga".
Esto da lugar al sencillo sistema de ecuaciones:
u
X

y
z

-

X

-

z
z
u

-

A,, B1 Bz

Al

(¼ ¼ ¼ ¼)

Se indicarán los "estados" como:
lo que da los cuatro valores iguales a ¼; es deci(, si tomamos al azar
una estrofa, la probabilidad de que sea el segundo cuarteto, sin conocer el
tamaño de la estrofa anterior, es 25%, etc.

A 1 Primer Cuarteto

Az

Segundo Cuarteto
B1 Primer Terceto
B2 Segundo Terceto.

.¡ '

Lo que se llama la matriz de Markov en este caso sería:

A2
1

o
o
o

B,
o

'

1

·o
o

i.

Los unos indican que hay seguridad de que cierta estrofa sigue a otra y
los ceros la imposibilidad de lo rrúsmo en una cadena larga de sonetos.
En casos más irregulares, en lugar de los unos y ceros, pueden aparecer
fracciones como ¼, ½, etc., que se interpretan como probabilidades o porcentajes de casos en que ocurre dicha transición.
En la matriz original se ve que influye el "estado" anterior para saber
si la próxima estrofa es. de uno de los cuatro tipos.
La operación más simple de las decenas de estudios que se pueden
hacer con las matrices de Markov, consiste en averiguar qué probabilidad
hay de que una estrofa sea de cierto tamaño sin conocer el de la estrofa

342

Red en sucesión de sonetos.

Ya se había mencionado que sin ningún modelo matemático el sentido
común nos indicaría lo mismo.
Pero en el caso de un poeta como García Lorca nada de esto es evidente
Y bien puede resultar que él tenga más preferencia por repetir cierto número
de veces estrofas de. tamaño 4 ,o que acostumbre, a la larga, pasar del tamaño
2 al 5 más que otras transiciones (naturalmente esto es sólo una forma
343

�objetiva de ver parte del estilo, pues el poeta seguramente tiene en mente,
en primer lugar, 1a comunicación artística y emotiva, pero entre. las decenas
de modelos matemáticos no necesariamente de Markov, constituyen estos
resultados un pequeño índice del estilo) .
Matriz de Markov para la transición de estrofas en "El rey de Harlem"
de Federico García Lorca.

1
3

1

3

4

5

6

9

10

12

o
o

o
o

½

o
o

½

o
o

o

o
o

o

4

½

o
o
o
o
o

o
o
o

5
6

9
10
12

1
1

1

o

o

½

o

¼
o

¼

1/s

½

½

1

o
o

o
o

o

o

o

1/s

¼

o
o
o
o

o
o
o
o

o
o
o
o

En las matrices cíclicas, como la anterior, es posible obtener información
adicional acerca de los periodos mínimos -que se requieren para ir de un
estado a otro. Pero lo que tal vez es más importante es que generalmente
en estas matrices la dependencia de las probabilidades, aunque existe, es
muy débil, es decir, que casi se podrían considerar los tamaños de estrofas como
tomados al azar, lo que pernúte que en el estudio global se use una modificación de la clásica curva normal (empleada a veces en la distribución
de % de alumnos que obtienen cada posible calificaci6n en un examen) .

1/ 6

o
o
o
o
o

La matriz E (estable) , correspondiente a la matriz anterior, se puede
obtener con un programa para sistema de ecuaciones (en este caso con 8
incógnitas) .
Sin embargo aquí de nuevo es previsible el resultado de que la matriz E
(estable) tendrá como renglones iguales el vector:
1

3

(1 / 12

1/ 2

4
1/ 4

5
1/ 3

6
1/ 2

9

1/ 12

10
1/ 24

12
1/ 24)

Esto se puede comprobar multiplicando este vector por la matriz original
y viendo que da el mismo vector.
La igualdad de los elemen~os del vector im:nediatamente anterior con
el promedio de veces que aparece un determinado tamaño de estrofa en el
poema, se debe básicamente a que se supuso una; lectura circular como
la que es posible en The Finnegan' s W ake de James Joyce. En realidad la
matriz estable (E) no puede alcanzarse aquí por medio de potencias de
la matriz original de transición, pero sí tiene forma estable determinable
en forma algebraica.
Se tiene la siguiente clasificación:

Matrices de Markov estabilizables
(ergódicas) .

344

i

R egularés (f:jemplo: preferencia en la
forma de escribir).

Cíclicas (Sonetos) .

Red para el tamaño de estrofas en El tey de Harlem (lectura repetida).

345

�ESTILO DE TRANSICIÓN DEL NÚMERO DE VERSOS POR .ESTROFA DE hDERICO

Es decir, que la curva buscada sería:

GARCÍA LORCA, COMO EXTRAPOLACIÓN MEDIANTE UNA DISTRIBUCIÓN.

y

ESTUDIO GLOBAL

=

0.64 3. 1S X 2. 15

- .64x

(3. JS ) I

En este estudio se propondrá una curva, entre las que son más usadas
en estadística, para describir aproximadamente (y globalmente) la frecuencia con que se repiten los tamaños de estrofas de Poeta en Nueva York.
Lo más conveniente sería tomar una muestra mayor de la que el poema
El rey de H arlem proporciona (sólo 24 estrofas).
Por ejemplo, si se acepta un riesgo de 5% ( de obtener una muestra no
representativa), se requieren 400 estrofas para que el error entre un %
( o probabilidad) calculados en la muestra y el % en el universo (obra
total) no sea mayor de 5%. O bien para un riesgo de 20% y el mismo
error, se requieren sólo 170 estrofas.
Si las estrofas tuvieran tamaños al azar se podría usar la curva normal
para la descripción de la frecuencia de las estrofas; pero ya se vio que hay
una leve dependencia entre tamaños de estrofas consecutivas; así es que
se empleará para die-ha representación de la frecuencia una función gamma,
que es una modificación de 1a curva normal pero no simétrica respecto al
tamaño medio de estrofas.
Como ilustración se usarán aquí como muestra las frecuencias del poema,
a pesar de ser muy pocas estrofas.
La tabla de frecuencias es básicamente el vector fijo de la matriz estable
y el número medio de estrofas es µ
5.12, mientras que la variancia
(medida de dispersión entre el tamaño de las estrofas llamada en mecánica: momento de inercia) es aproximadamente
8.

e

Cuya gráfica ( diagrama de barras [Histograma]) se muestra aproximadamente en línea punteada sobre el diagrama de barras.
El uso de estas curvas de probabilidad, normal, gamma, etc., está en la
:°ediéión de probabilidad~ mediante el área bajo ellas; por ejemplo, el
area entre O y 3 podría representar la probabilidad de que una estrofa
tomada al azar (para el universo de donde procede la muestra) tenga
1, 2 ó 3.
Si mediante un programa de computadora se hace la tabla de proba~ilidades de estrofas ( de tamaño 1 a la estrofa mayor de la obra) se tendría,
Junto con el vector estable, otro índice cuantitativo del "estild'.
Por ejemplo, puede tabularse "y'' contra "x" mediante la fórmula hallada
y luego graficar mediante la subrutina que hay para el efecto y medir las
áreas (probabilidades) aproximadamente sobre esta gráfica.

=

=

'
'
' ,

La familia de curvas gamma proviene de las funciones:

Xae- b x

(a

En

+

donde:

--

:!'o.

I
I
I

I

&amp;

media -

µ -

a

+b

variancia -

S. 12 b

=

a

u2

_

a

+
b

1

,

',

''

''

' \,t~M~A

''

I

1) 1

''

t
t
1

'' '

' ' ' ..._

+ l, 8 b = a + 1
2

1

de donde se obtiene: a= 2. 15 y b
346

,"'
,,

I

b

Es decir:

1

=

0.64

$

"

.,.

•

,.

Diagrama de barras (Histograma)

347

�Posl.BLES EXTENSIONES

:::ta

de re~resentar con el modelo (fallas de maquinaria, respuesta de per. as a estllllulos, . etc.) . Aquí podrá usarse este sencillo método para ver
~ay concordancia entre ci~rto patrón de rima, por ejemplo aaba en el
ngmal de un poema (real1dad o experimento) y su traducción a otra
lengua (modelo) . (Los fonemas pueden ser diferentes.)

:1 .

PROCESOS 'ESTADÍSTICOS ~UE AMPLIARÍAN EL ESTUDIO

Resumiendo: Se mencionaron modelos que describen transición ( entre número de versos por e.strofa), obteniéndose únicamente el resultado ( además
de reconstruir el universo) de que las probabilidades condicionales son casi
independientes del estado anterior y luego obteniendo una curva asimétrica
(debida a la poca dependencia) que es muy conocida en estadística y que
posee muchas propiedades importantes (gamma).
Como procesos complementarios al estudio mencionado se sugiere:

Se han hecho estos estudios para la traducción de poemas d Ab K
ba f (
·
1
e
ay unanye escntos
J ' · enS a 1engua de Kazajstán que es uralo alta'1ca) a1 ruso
qu_e _es es aVIca. e h~ _visto así que la versión rusa fue hecha con tant~
cwdado que en promedio gran número de patrones de rim f
se d
a·, d d
a ueron conrva os, pu 1en ose ecir que en algo el estilo del poeta fue
d
Sería . te
t
. 1
conserva o.
e ver s1 a guna traducción de "El rey de Har1em" nene
·
,m · resan
imil.
caractens0 cas s
ares.

5) Medida de infonnación.

1) Considerar la red de Markov como absorbente, es decir, que al terminar la última estrofa se caiga en un estado imaginario del que nunca
se sale (probabilidad de volver a él
1). Esto daría mejor información
sobre el proceso, pues le quita la lectura circular y aun cuando aquí el vector
fijo no interesaría, se pueden hacer estudios más significativos que el ya

Nauu:almente la poesía es para cada autor un lenguaje que está íntimamen~ ligado con las reacciones emocionales; pero indudablemente también
constituye una forma muy refinada de mensaje.

mostrado.
2) Hacer el mismo par de estudios, local y global, para la distribución
de estrofas por poema y de sílabas por verso; el caso estudiado fue el caso
intermedio de la distribución de número de versos por- estrofa.
Estos dos estudios adicionales completarían el "estilo cuantitativo" que

Puede ocurrir que dos poemas leídos por una persona medianamente educada le den "men_sajes" con diferente claridad: es posible medir esto en la
fonna usual, mediante:

=

se desea obtener.
Desde luego, es muy probable que no resulten curvas gamma en las formas
globales; es posible que para sílabas por verso resulte una curva normal.

3) Los procesos clásicos de la estadístíca como: análisis de variancia,
correlación y regresión, pueden aplicarse para averiguar regularidades ocultas de conjuntos grandes de datos, preferiblemente a través de computadoras
(se tienden subrutinas para ellos) y pueden emplearse en los modelos de
Markov propuestos, sea la forma cíclica o la absorbente. Principalmente
se podría aprovechar el análisis de factores, que es una de las técnicas más
nuevas (data de 1904 su primer empleo en la psicometría) para obtener el
conjunto de variables que realmente importan en un problema. Sin embargo
los progr.amas son más laboriosos que en los otros casos mencionados.
4) Conservación de la rima en las traducciones.
Es muy popular en la ~tadística, la prueba X 2 que sirve para apreciar
si hay o no concordancia entre un modelo matemático (curva de probabilidad, matriz de Markov, etc.) y los resultados del experimento de que

La apreciación del grado en que un poema da ese mensaje al lector
...,,on.
'
puede hacerse con los métodos usuales de la teoría de inform~,.;'

Información

=

-log2 (Probabilidad del suceso que forma el mensaje).

La información para un suceso cuya ocurrencia
· es segura,
sería:

=

-log2 (1)

=

O

E_s. decir, ~o hay información, mientras para un suceso de pequeña rop
babil1dad la información al rncibir el mensaje resulta grande.
' d e afº!Clona
. d os a veces dan mensajes en forma mu dir t
.As'1, las poes1as
Illlentras
l
.
1
y
ec a,
que a a pr1D1era ectura la poesía de un maestro puede s6lo parecer una excelente combinación de fonemas ( no así si el lector es un
experto en cuestiones literarias) ; aunque bien puede suceder ¡
t · .
o con rano.
que ¡ af · ad
e -1c1on o sea obscuro y el maestro muy claro en la trans· ·' d
1c1on e
ideas.
En cualquier forma, una medida de la informaci6n .recibida aJ leer un
poema puede ser también un índice del "estilo objetivo".

349
348

�CONCLUSIÓN

La idea principal en este trabajo ha sido mencionar dos modelos matemáticos que pueden ser útiles para analizar en cierto aspecto objetivo una
obra literaria.
Uno de los modelos fue el de las redes de Markov, útil para examinar
fenómenos de transición; el otro una distribución de probabilidad, que se
trató de adaptar a una tabla de frecuencias. Este último modelo tiende a
señalar que tan probable es que aparezcan lecturas (datos) de cualquiera
de los tamaños admisibles en el proceso.

4. LE LroNNAts, Fram;ois, Les grands courants de la pensée mathJmatique, VI, París,
France, Librairie Scientifique et Technique, 1962.
5. R.usToN, Anthony y Wn.P, Herbert, Mathematical methods for digital computers,
New York, London, John Wiley &amp; Sons, lnc., 1960.
6. SH.ANNON, Claude, y WEAVER, Warren, The mathematical theory of comunication,
The University of Illinois Press, 1964. (Board of Trustees of the University of
lllinois.)
7. Wx1TNEY, D. Ranson, Elements of mathematical stadistics, New York, Rinehart
and Winston, !ne., 1961.

Existen 10 6 12 familias de curvas de probabilidad con propiedades conocidas entre las que se encuentran: la normal y la de tipo gamma (mencionadas).
Cuando el volumen de datos es muy grande, se recomienda usar programas y subrutinas digitales para que una computadora haga en un corto
tiempo el gran número de operaciones necesarias.
Desde hace tiempo se han hecho algunos estudios en este sentido, y son
los más conocidos los de Paul Valéry 1 y los de la escuela lingüística de
Praga.2

BIBLlOORA.FÍA

1. DoLF.Zl!.L, Lubomir, Petr Sgall y VACHEK, Josef, Prague studies in mathematical
lingüistics, University of Alabruµa Press, 1966.
2. GARCÍA LoRCA, Federico, Poeta en Nueva York. Odas. Canciones musicales. Conferencias, Vll, VI edición, Buenos Aires, Editorial Losada, S. A., 1957.
3. KEMENY, John G. y SNELL, J. LAURIE, llinite Markov chainis, New J ersey, Toronto, New York, London, D. Van Nostrand C-oml)any, Inc., 1960.
1

VALÉRv, Paul (1871-1945).
Poeta, ensayista y crítico francés que intentó crear un arte poético matemáticamente estructurado y separado de los valores, asociaciones y contenido tradicionales.
Fue el sucesor de Anatole Fi:ance en la acadenúa francesa, a partir de 1925.
Por ser también matemático muy distinguido fue invitado por el líder de loo
matemáticos francese.!, Franc;ois Le Lionnais, para prologar su obra fundamental
( mencionada en. la bibliografía) .
• Escuela de Praga.
Ha publicado varias obras en las que muestra la estructura algebraica y estadística
de las composiciones literarias.

350

351

�AFRICA EN AMtRICA
-Algunos aspectos de la simbiosis literaria afroamericana-

PROFR. lliNNING

GRAF

Profesor visitante en el
ITESM. México
Nicolás Guillén: Traemos nuestros
rasgos al perfil de/initiuo de América.
Sumario: 1.~El aporte africano; ritmo y religi6n mágica. 2.-Integraci6n literariasocial del afroamericano. 3.-La imagen del negro entre discriminación, resignación
y definición objetiva. 4.-¿Poe,ía negra o poesía mulata?

LA PAULATINA EVOLUCIÓN hacia el "mestizaje" integral del subcontinente
latinoamericano, hacia la fusión de los aportes africanos con los elementos
precolombinos todavía auténticos o ya sometidos al mestizaje y con las tradiciones cristianas del Occidente -uno de estos resultados de aquel proceso
que aún no ha terminado es el culto de María Leonza en Venezuelaha sido la historia del dolor y de la miseria del hombre en la pobreza y
en la oscuridad de la casa "senzala" .1 El encuentro entre Africa y América
fue un choque violento, sangriento y cruel, encuentro impuesto forzosamente
por los intereses europeos, encuentro de dos mundos marginales, explotados,
subprivilegiados durante siglos. El contacto histórico, los supuestos lazos prehistóricos entre la costa de Guinea y el litoral atlántico sudamericano no
podían haber sido decisivos, el contacto definitivo involuntario se inicia poco
después del 1500. Se inicia con el traslado de los primeros grupos étnicos
del Africa negra a las Américas para que estos envíos humanos contribuyan
al desarrollo económico del Nuevo Mundo no como hombres libres y socios
1

senzala, concepto empleado por el soci6logo brasileño Gilberto Freyre en su
importante ensayo Casa-Grande e senzala, Río de Janeiro, 1933.

353
H-23

�de los europeos, sino como esclavos y meros instrumentos de la explotación
europea.
Desde los comienzos de la especialización de las actividades humanas
en la rudimentaria sociedad neolítica existía la esclavitud como fenómeno
material, social y jurídico, entonces indispensable para el lento y penoso
desarrollo socio-económico. Tanto la economía griega como la romana se
apoyaban sobre grandes cantidades de esclavos cuyo número solía superar
5 6 10 veces el número de los ciudadanos libres. En la antigüedad, la esclavitud se presentaba o en la forma patriarcal del esclavo doméstico o
en su aspecto industrial, o sea, el reclutamiento de muchos esclavos en
talleres de producción ( cerámica, et{:.) o en los amplios latifundios. Seguía
existiendo durante la Edad Media la esclavitud doméstica tanto en los países
islámicos como en el oriente cristiano (Asia Menor, etc.) . Apologista de
una justificación jurídica, moral de la privación del hombre de sus derechos
fundamentales fue Aristóteles en su Politeia. Según él, el hombre, el "zoon
politikon" vive en la comunidad de libres y esclavos, el extranjero y "bárbar-o" por su inferior nivel cultural podía ser esclavizado. Argumentos parecidos presentó a comienzos del siglo dieciséis el jurisconsulto español
Sepúlveda cuando a medida que se extendía la conquista de América iba
surgiendo la discusión sobre la calidad humana del aborigen americano,
sobre su destino e integración en el mundo cristiano-occidental y sobre el
derecho móral de la conquista hispánica. Surgía el concepto del pueblo
elegido español para llevar los destinos del mundo y se establecían las bases
conocidas de la justifieaci6n hispánica-cristiana, según la cual el indígena
pagano, africano o indio, solía ser esclavizado en el caso de rechazar al Dios
de los cristianos y de oponerse al bautismo. Justificación que servía estupendamente a los fines de los negreros europeos -especialmente a los portugueses y españoles del siglo dieciséis pu~to que después iban declinando
las cuestiones teológicas- aunque cabe mencionar que la exirtencia de la
esclavitud hasta muy entrado el siglo diecinueve (abolición en el Brasil en
1888/9) se explica más bien por el sistema socio-económico que reinaba
entonces, ya que a pesar de bautizados y enseñados en la doctrina cristiana
los africanos y los indígenas americanos seguían sometidos a la explotación
europea o criolla. Sólo a medida que se divulgan las ideas más fecundas
de la ilustración anglofrancesa, o sea, los postulados revolucionarios de los derechos del hombre como consecuencia de la guerra de independencia estadounidense y de la R evo1ucíón Francesa, van alzándose algunas voces de protesta de
autores blancos que acusan la violación secular de los derechos fundamentales del hombre. Siendo poetas, estos autores tratan de reproducir, a tientas
todavía, los sentimientos, los sufrimientos, Ja pena y la añeranza de la raza

354

ne~ explotada. Vale pensar aquí en la Plegaria a Dios del mulato cubano
Gabriel d~ la Concepción Valdés, en los Poems on Slauery del gran poeta
norteamencano Longfellow, en el Navio negreiro del brasileño Antonio de
Castro Alves, etc.
En los años _sesenta de este siglo, despierta el continente africano para
rec~perar . su libertad política después de las tremendas transformaciones
socio-p?líucas Y económicas sufridas durante la dominación europea. Transformacmnes que abarcan la destrucción de sus estructuras sociales culturales
Y religiosas t:adicio°:'1les, la creación de nuevas estructuras políti~ sin respeta:, el conJunto tnb~, ~e nuevas estructuras sociales (élite negra con formacio~ europea~ , econormcas según las converúencias y los intereses de las
potenaas coloniales, transformaciones más bien arbitrarias que históricamente desarrolladas, Ja imposición de idiomas extranjeros como nuevas lenguas o~ci~es O adminis_trativ:15, la continuación de la dependencia tecnológica
y ~ononuca de las naciones mdustrializadas, etc. En un singular esfuerzo literano encabezado por el actual presidente del Senegal, el poeta Leopoldo
Sedar Senghor, creador de la "negritud literaria", el continente africano comienza por crear las bases de la paulatina eoncientización africana de raza
~egra. EJ _éxito ~~ las fuerzas de liberación africana, el creciente peso de su
~portanc~a políttca repercuten en la conciencia de los descendientes de
origen afncano en las Américas. Descubren de nuevo sus raíces y se enteran
llenos de orgullo de su larga evolución cultural tan distinta pero no inferior
~ la europea. Los africanos en la América Latina, biológica y socialmente
mtegrados en Ja sociedad polifacética del subcontínente, integrados en Jas
letras por los esfuerzos de la generación de vapguardia, se han dado cuenta
de Jos aportes espirituales africanos a la sociedad y a las letras del Nuevo
Mun:do.

Esta conciencia de una escala. propia de valores existe aún sólo en una
minoría, existe con mayor frecuencia en los jóvenes Estados antillanos 0
en el nordeste brasileño y con menor frecuencia en 1os Estados Unidos.
Escribe_ uno de los ~e~ores africanistas ~!emanes, el escritor y etnólogo
~ahnhemz Jahn que milJones de afroamencanos en Sudamérica, en las Antillas, en los Estados Urúdos van creciendo sin conocimiento alguno de la
cultura africana".2 Si bien el color del cutis le recuerda al afroamericano
su ~~gen racial,, se trata, sin embargo, de un origen de escaso significado
espmtual para el, ya que se esfuerza -reacción estúpida pero bien comprensible- por integrarse lo más rápidamente posible en el medio ambie;1te
; JA:a N, ]ANHElNZ, Muntu, las culturas de la neg,itud, Madád, Ediciones Guadarrama, 1970 ( Col. Universitaria de Bolsillo, 98), p. 25.

355

�de mayoría blanca. Y si no logra integrarse todavía, anhela por lo menos
asemejarse al seductor modelo blanco.
Más que el indio aún, el africano ha sido víctima de una serie de prejuicios
tan arraigados en la sociedad blanca y hasta en la mestiza, prejuicios que
manifiestan el desdén, la discriminación estética o moral, la clasificación de
seres humanos inferiores o a lo mejor una condescendencia mal disimulada.
Encontramos en el Martín Fierro esta queja del "moreno":
Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero;
mas los blancos altaneros,
los mesmos que lo convidan,
hasta de nombrarlo olvidan
y sólo le llaman negro ... 3
El aporte africano: Ritmo y religión mágica

Escribe el gran poeta y novelista ecuatoriano, Adalberto Ortiz, lleno de
amargura y orgullo:
A frica, A frica, A frica, . ..
Qué trágica fue la brújula
que nuestra ruta guió ...
porque el alma, la del A.frica
que encadenada llegó
a esta tierra de Jmérica
canela y candela dio . .. ~

El aporte africano manifiesto a primera vista ha sido su contribución biológica a la formación de la sociedad latinoamericana. Sin el negro, el
pueblo ecuatoriano, el colombiano, el brasileño, algunas naciones centroamericanas o los pueblos antillanos estarían incompletos, les faltaría un
elemento importante para definir su carácter individual. Aporte que por
su creciente fusión racial acentúa el carácter propio, independiente y nuevo
de la América Latina frente a otras comunidades humanas racialmente estáticas.
Las cifras acerca del traslado involuntario de negros a las Américas varían
• HE1u1ÁNDEZ,

J osé, Martln Fierro, el canto del cielo, Bs. Aires, 1871.
Tierra, son ,i tambor: poema, México, contribuci6n ediciones

• ÜRTIZ, Adalberto,

La Cigarra, 1945.

356

notablemente, el africanista alemán Rolf Italiaander supone un éxodo entre
12 a 20 millones de africanos hacia Jas colonias americanas,5 Hay cálculos
africanos como los de Senghor que cuentan con una salida de 60 a 100
millones de africanos negros entre 1500 y 1850. A pesar de que los negreros europeos disponían de sus respectivos centros nacionales de compra en
1a costa occidental africana y que solían enviar sus esclavos desde aquellos
centros a sus respectivas colonias, a pesar de cierta regularidad de los envíos
procedentes de determinadas zonas africanas, resulta sumamente difícil restablecer los rasgos culturales de origen africano. Los negreros árabes, europeos o africanos negros no respetaron las comunidades tribales. Como los
españoles dejaron pronto de participar en este lucrativo tráfico de esclavos
comprando en cambio las cantidades necesitadas a los negreros ingleses, lo
que significaba envíos de distintas regiones africanas para la América Hispánica, resulta ser más grande eJ problema de la identificación cultural
original de los afroamericanos de habla castellana que la de los negros estadounidenses o brasileños. Hay que añadir que en la mayoría de los países
latinoamericano~ se presenta el fenómeno de la fusión biológica en un grado
más avanzado que en aquellas regiones del continente americano donde
los 'esclavos negros forman la mayoría de la población (Haití, Antillas inglesas, etc.) o donde existían obstáculos morales o sociales a la fusión
(Estados Unidos) .. Ante la abolición de la esclavitud, negreros y dueños
de esclavos destrozaron muchos documentos de identificación para evitar consecuencias posteriores. Una vez prohibida la esclavitud, se interrumpió el
continuo contacto humano entre el Africa negra y las Américas, de modo
que los afroamericanos están en la actualidad expuestos a Ja "mulatización"
cada vez más rápida.
La etnóloga y antropóloga austro-venezolana, Angelina Pollak-Eltz .se ha
dedicado a la investigación de los orígenes africanos de la población afroamericana mediante la comparación de los elementos lingüísticos y culturales
de los negros americanos con los que· se presentan en las civilizaciones africanas actuales, método que ha permitido una identificación m'ás" y más exacta.6
De acuerdo con la enorme capacidad de asimilación que [ilOSee el africano
al sur del Sahara, sabemos ahora que no sólo hubo una fusión de elementos
africanos con los cristianos occidentales, sino antes del contacto con el
europeo y después de llegar a América debido a la estrecha convivencia de
grupos de negros de distintas comunidades tribales y culturales hubo tam• hALIAANDER, Rolf, Terra dolorosa, Wandlungen in Lateinamerika, p. 168, Wiesbaden, Editorial F-A-:Brockhaus, 1969.
• PoLLAK-ELTZ, Angelina, "Woher stammen die Neger Südamerikas?" , en Umschau
8, Francfort, 1967.

357

�bién una mezcla de elementos africanos (integración de elementos bantúes
en Ja civilización yorubá), fenómeno que en la actualidad diferencia claramente las manifestaciones culturales afroamericanas de las del Africa negra.
Sin hacer hincapié en detalles, podemos afirmar que la gran mayoría de
los negros latinoamericanos procedía del litoral africano occidental entre el
Senegal, Togo, Nigeria, Guinea con algunos ingredientes congoleses (bantúes~ :_5pecialmente en el Brasil, Venezuela y Haití. El sociólogo y etnólogo
brasileno, Arturo Ramos, resume la cuestíón de la procedencia africana en
tres "modelos culturales", o sea, la influencia cultural de la Costa de Oro
en las Antillas inglesas y en los Estados Unidos, la influencia predominante
de Dahomey en las Antillas Francesas, Haití y en Luisiana (culto vudú),
y la zona luso-española con los centros de Cuba, Venezuela y el Brasil
donde se impuso la civilización yorubá con la asimilación de elementos bantúes.7
Consta que en la actualidad los afroamericanos -negros, mulato~ zambos- alcanzan en algunos países latinoamericanos el 25% de la población
o h asta más (El Brasil, Panamá), y constituyen en Haití hasta el 95%
de los _haitianos. Hasta países actualmente "blancos", como el Uruguay, Ía
A~ge~tma, etc. contaban con un elevado _porcentaje de ciudadanos negros
asimilados poco a poco por la fuert~ inmigración europea a fines del siglo
pasado. Pensemos en cuanto a la Argentina en las Milicias Pardas del dictador J uan Manuel Rosas, en el Canto del Moreno dentro del Martín Fierro
o en el estudio minucioso del uruguayo Ildefonso Pereda Valdés en relación
al aporte africano en el vocabulario del lenguaje popular rioplatense.11 Hasta
en el México colonial, el africano no faltaba en la vida popular y a{m era
más frecuente que hoy día donde los centros de mayor población n;gra
se encuentran en la costa Pacífica de Na:yarit, Colima, Guerrero, en menor
escala en el sur de Baja California y especialmente en la huasteca veraeruzana.
Resulta difícil trazar la fisonomía del africano sin adoptar inconscientemente los prejuicios estereotípicos europeos. La imagen del negro fue impregnada durante siglos por los blancos, entonces dueños de continentes y
océanos; varía notablemente aquella imagen del concepto de la negritud
creada por los propios africanos. Sus aportes principales son la profunda
sensualidad emotiva e imaginativa, su alegría casi corpórea, su goce visual
de colores, su verbosidad. Dotados de una capacidad excepcional de asimilación, se satisfacen a veces a imitar o mejor dicho a adoptar formas europeas

en sus aspectos exteriores wnfiriéndol6S un sentido y alma africana (creación
de una jerarquía aristocrática h aitiana según modelos franceses de Luis XIV).
Se trata de una tendencia de asimilación superficial que conduce a menudo
a nna especie de caricatura de los elementos extranjeros. Difiere mucho
esta capacidad de asimilaci6n de la que posee el criollo y mestizo quienes
adaptan tradiciones europeas para convertidas en algo propio y nuevo (Rubén Darío) . La dulzura y sensibilidad africanas se acercan a veces al servilismo y contrastan violentamente con la necesidad a veces exagerada de
reconocimiento social, necesidad que se conforma con frecuencia con los
vistosos atributos de una dignidad óptica y exterior. Frente al indio americano, los afroamericanos parecen extrovertidos, frente al ensimismamiento
y al proceder ceremonioso taciturno, frente a aquella actitud de estar a la
expectativa, la vitalidad desbordante, la inclinación hacia lo burlesco y hacia
la jactancia. Si bien los africanos desconocen un orden político en el :.entido
positivista, falta que acentúa su afán de rebeldía irreflexiva como su inclinación hacia la tiranía (los monarcas haitianos, el difunto presidente "Papa"
Doc Duvalier, etc.), están, sin embargo, profundamente radicados en una
cosmovisión religiosa-sensual que incluye en un plan armoniosn el caos, lo
divino y lo humano en el cruce de las coordenadas de la existencia. Se
manifiesta esta cosmovisión en el fetichismo simbólico de origen bantúcongolés, en la "teología" yorubá o en el cristianismo ingenuo (spirituals
de los negros estadounidenses) que confunde elementos cristianos con paganos ( oricha-santo) . Escribe Nicolás Guillén en la "Canción del Bongo" :

En esta tierra, mulata
de africano y español
-Santa Bárbara, de un lado;
del otro lado, Changó-.9
Uno de los pocos juicios de aprecio de parte de autores blancos encontramos en el Martfo Fierro "Canta el Moreno":
El negro es muy amoroso,
aunque de esto no hace gala;
nada a su cariño iguala
ni a su tierna voluntá;
y más adelante:

: RAMos, Artur~, As culturas- negras do ~ovo mundo, Sao Paulo, 1946.
PEREDA

1937.

358

V ALDEs, Ildefonso, El negro rioplatense y otros ensayos Montevideo

'

'

• GurLLÉN, Nicolás, "Canción del Bongo", en Antología de poesía negra hispanoamericana, por Emilio Ballagas, Aguilar, Madrid, 1940.

359

�Bajo la frente más negra
hay pensamiento y hay vida . .. -io
En la lírica y en la música afroamericana quedan manifiestas numerosas
referencias a la sensualidad erótica del africano, simbolizada en 1a figura
de la mulata seductora o de la bailadora negra; canta el poeta cubano
Francisco Muñoz del Monte:
¡ Mulata! ¿Será t1, nombre

injuria, oprobio o refrán?
¡ No sé! Sólo sé que al hombre

tu nombre es un talismán . ..

Ser mulata es ser candela,
ser mulata, es imitar
en el mirar de la gacela
la leona en el amar . .. n

Gilberto Freyre en su estudio del paternalismo brasileño (Casa Grande
e Senzala) rechaza el tradicional prejuicio de la corrupción de la vida sexual
brasileña por la amante negra. Destaca más bien los elementos sociales
que fomentaron la influencia especial de la negra en la educación sentimental y
sexual del joven brasileño. o sea la intimidad de la convivencia familiar,
la esclava -criada negra como nodriza de las familias señoriales, su papel
mecánico- pasivo en la educación del adolescente, su condición mísera
de ser objeto de una explotación sexual. D.ice Freyre que "no hay esclavitud
sin lujuria sexual" (Casa Grande e Senzala) .
'
L a sexu~dad y sensualidad africanas están determinadas por un profundo sentinúento religioso. Sexualidad y religión son partes inseparables
de su cosmovisión como manifiesta la danza de amor que baila Ochún para
encontrar a Changó, santos o mejor dicho dívinidades de la religión y
cultura yorubá. Los elementos eróticos en esta danza, como el "vacunao''
y la ''ombligada" -indicación simbólica de . la unión amorosa como encarnación de la única fuerza vital del universo- sólo cumplen con su función religiosa.12
Los africanos trasplantados a las Américas han conservado -por lo menos
en las Antillas y en el Brasil- el recuerdo de los elementos más importantes
de su existencia cultural africana. Trasladaron sus tradiciones religiosas,
sus lenguas nativas reducidas actualmente a una función ritual y sus experiencias mágicas. Al observador no-africano le confunde una multitud
José, "Canta el Moreno'', en Martín Fierro, Bs. Aires 1871.
Mu.Ñoz DEL MoNTB, Francisco, ''La mulata, 1845", en BALLAOAS, E., Antologla
de poesía negra hispanoamericana, Aguilar, Madrid.
u vacunao, ombligada: elementos de danza en la yuca y en la rumba, se trata de
que el bailador choca su vientre contra el de su compañera para indicar la unión
simb6lica entre Changó y Ochún.
,. HERNÁNDEZ,

11

360

de cultos y manifestaciones religiosas que reflejan las peripecias del africano
en el Nuevo Mundo. Mu ltitud de formas religiosas compuestas de elementos heterogéneos por la convivencia estrecha de culturas africanas en
América, culturas claramente separadas en la geografía africana. Confunden
no sólo los nombres exóticos como vudú, santería, ñañiguismo, umbanda,
macumba, batuque, etc., sino extraña también el sincretismo de formas africanas, cristianas e islámicas, sincretismo realizado ya a menudo en tierras
africanas. Debido a la clandestinidad de los cultos africanos durante la
época colonial --dominación exclusiva del catolicismo o del protestantismo
(algunas regiones de los E.U.) - los negros soüan equiparar a sus dioses
con algunos santos católicos. Encontramos la frecuente equiparación de
San Jerónimo o de Santa Bárbara con Changó, de Ogún (dios del hierro,
de la guerra) con San Antonio (al norte de Río de J aneiro) o con San Jorge
(al sur de Río) . En Cuba, Yemayá, diosa del mar y de la fecundidad y
madre de Changó, suele equipararse eon la Virgen de Regla, patrona cubana
de los marineros, etc. Las frecuentes equiparaciones no servían únicamente de
camuflaje, sino demuestran también los adelantos de la fusión de elementos
africanos y cristianos.
Si bien la gran mayoría de los afroamericanos profesan la fe católica,
la influencia cristiana en los cultos africanos se reduce más bien a elementos
decorativos sin poder tocar el núcleo africano de las &lt;;:onvieciones religiosas.
Son precisamente los elementos ~canos que confieren tanta vitalidad a
estos cultos en pleno avance no sólo entre la población afroamericana, sino
también en círculos blancos del Brasil. Las religiones afroamericanas se dividen en tres grandes grupos entre los cuales hay un sinnúmero de transiciones. Se trata del vudú en Haití oriundo del Dahomey, de origen sudanés
eomo la civilización yorubá de Nigeria ( cultura Nagó) cuyas manifestaciones religiosas (santería, ñañiguismo en Cuba, candombé y batuque en el
Brasil) han tenido la mayor difusión en América. El tercer grupo -de menor
nivel cultural- comprende las culturas bantúes ( Guinea meriodional y el
Congo) , Son religiones fetichistas cuya base es la adoración de los antepasados. Algunos cultos bantúes poseían elementos espiritualistas ( culto de
Orodere en Angola), de modo que, una vez trasplantados a América, se
abrieron fácilmente a la influencia del espiritismo europeo del siglo diecinueve. Prestaron además elementos considerables a la más evolucionada
civilización yorubá.13 Este sincretismo entre formas originalmente bantúes,
entre elementos espiritistas, yorubás y cristianos dio entonces lugar al naciu yorubá: conjunto de tribus de negros sudaneses entre Nigeria y el Dahom.ey.
Imperio yorubá entre los siglos 11-18; religión politeísta, culto de los antepasados y
magia. Comienzos de literatura ritual (oral), culturalmente expansiva.

361

I

�miento de los cultos de la umbanda y de la macumba {umbanda de Río)
brasileños. En la actualidad, se trata de _importantes centros religiosos y
sociales, núcleos de la africanidad o negritud brasileña, cuya lengua ritual
ya no son los idiomas africanos, sino el portugués fuertemente impregnado
por préstamos africanos. Revela la umbanda/maclln1ba un grado de fusión
afroamericana más avanzada que los cultos de origen sudanés {vudú, santería, etc.) que conservan sus idiomas africanos {función ritual).
El vudú haitiano, la santería cubana o el candomblé/batuque brasileño
son religiones en el sentido propio de la palabra a pesar del rechazo, de la
discriminación y de 1a persecución que sufren por parte de las religiones
cristianas oficialmente reconocidas en la América Latina. Su hostilidad impidió la integración pacífica del afroamericano en la vida cristiana, sino
provocó más bien el refon.amiento de la conciencia africana en tomo de
sus cultos ancestrales. El carácter religioso de los mencionados cultos se
revela no sólo en el instrumento ritual: templo, o lugar sagrado de ceremonia, clase sacerdotal con sus ritos de iniciación y de jerarquía, sino
especialmente por la adoración de seres espirituales todopoderosos mediante
los cuales el creyente africano llega a comprender los sucesos incomprensibles de la naturaleza. El fenómeno central es la comunicación de estos
seres "loas, orichas o santos" 14 con el creyente, comunicación que se realiza
por la entrada de este ser sobrenatural --espíritu o "santo"- en la persona
del creyente. Eran estos seres mensajerqs del dios supremo -Bon Dieu
(Haití) u Olorun (Cuba); poco a poco se convirtieron en elementos divinos
autónomos, dueños o promotores de las fuerzas de la naturaleza (Yemayá diosa
del mar, Ogún-dios del hierro, Ochún-diosa de la belleza, a veces equiparada
a la Virgen de las Mercedes, etc.}. Poseen estos seres, pues, una funeión
de santos o de ángeles cristianos. La entrada en el creyente significa la
encarnación del santo invocado en la persona del creyente. Este, después
de entrar en una especie de trance, es poseído por el oricha/santo y presta
su existencia corporal al santo para que élite pueda comunicarse con el
mundo. Este acto de posesión de lo humano por lo divino, especie de
recuperación momentánea de. lo divino en la persona del hombre, acto que
en algunos cultos afrobras.ileños se llama la "queda do santo", la caída o
descenso del santo, es el elemento esencial de la cosmovisión religiosa afrosudanesa. Comprende la comunicación bilateral entre lQ divino y lo humano no mediante la participación consciente-racional del cristiano, sino por medio de la
fusión de ambas esferas en el momento de la mayor exaltación y trance mental y
corporal. La invocación del respectivo loa/oricha no corresponde única" loa, oricha: seres intermediarios entre lo divino y lo humano, después dioses,
comparados con los santos cristianos. Loa (vudú), oricha. (Cuba, Brasil).

362

mente al deseo de conseguir ayuda, protección, apoyo, sino significa al
mismo tiempo una necesidad y afán vital del hombre de experimentar y de
participar en lo divino.
La vitalidad de las tradiciones religiosas africanas, su peculiar calor humano, su sentimiento colectivo-fraternal que no suprime sino más bien favorece la manifestación y experiencia individual del crecente le permiten
al afroamericano orientarse en un mundo indiferente o inhóspito. A medida
que la vanguardia literaria de la tercera y cuarta década de este siglo
se dedica a integrar sincera y objetivamente los grupos marginales -al afroamericano en nuestro caso- en el panorama literario latinoamericano, reproducen los poetas blancos o negros -especialmente. antillano~ con cierta
fidelidad aquel mundo religioso hermético y misterioso. Mencionemos aquí
el magnífico poema Liturgia del poeta franco-cubano Alejo Carpentier: 15
La Potencia rompió,
¡yamba ó!
R etumban las tumbas
en casa de Acué.

El gallo murió,
¡yamba ó!
en el rojo altar
del gran Obatalá.16

Y en el momento de mayor exaltación emocional de esta reproducción
de un acto ritual ñañigo 17 cambia el poeta del español salpi~do ya con
africanismos al idioma ritual yorobá cuando evoca:
Endoco endiminoco
efimere bongó.
Enkiko baragofia
¡yamba ó!

(evocación del órgano femenino
del tambor sagrado afroamericano
del gallo-ofrenda ritual
evocación matizada de exclamaciones onomatopéyicas).

El rito y la danza son los elementos indispensables para comunicarse con
lo divino. Son las técnicas rituales para preparar el estado de trance. El
ritmo que poco a ' poco crece se convierte en palabra -alarido, en onomatopeya que revela el frenesí de la entrega. el vudú, en la santería, etc.
cada loa u oricha invocado tiene su ritmo, su música propia y la comunicación sólo se realiza cuando el creyente atiende minuciosamente el respectivo
ritmo. Dentro de las invocaciones colectivas en el fambá {templo de los
ñañigos} o en el hounfort (templo vudú}, cada creyente tiene que ponerse
,. CARPENTIER, Alejo, "Liturgia", Reuista Avance, La Habana, 1927.
'" Acut: Elrué, divinidad de la muerte equiparada a Jesucristo, su símbolo es el
crucifijo. Obatalá, divinidad bisexual, jefe de los orichas. .
" ñañigo: miembro de una sociedad secreta que sólo admite al culto a hombres
ya iniciados. El rito de los ñañigos parece un drama cúltico según la intei:pretaci6n
de Fernando Ortiz, africanista cubano.

363

�individualmente en contacto con lo divino. Para encarnar a Changó, el creyente debe bailar una danza de armas con movimientos que fomenta el eros,
la danza de la miel de Ochún (esposa de Changó) es un ritmo sensual en
espera de la fecundización mística.
Las danzas religiosas se bailaban también en ocasiones profanas sin perder
su simbolismo mágico. La mayoría de las danzas integradas al nivel europeo
son de origen africano como el tango, el fandango, la rumba, etc. En su
forma africana pura quieren "expresar algo",18 mientras que el europeo
adapta estas dánzas con la profana finalidad del arte por el. arte, ~c~nsciente de su misión religiosa y social, aun cuando conserva el nono ongmal.
Por medio de sus danzas, el afroamericano restablece los contactos casi olvidados con sus orígenes culturales. Su entrega y fusión con el ritmo le
recuerdan sus remotas experiencias africanas y con nostalgia ritual evoca
la tierra natal de sus creencias, la distante "Guinea" maternal:
C'est l'heu1e des sortileges et des charmes
dans lesquelles palpite en nous l'aieule endormie: l'A frique;
l'Afrique p1odigieuse, l'Afrique des rites tristes et ardents,
du tam-tam nostalgique ... 19

Al lado de esta voz haitiana, sentimos toda la fascinación de aquella Africa
lozana, ardiente y misteriosa en los versos del poeta puertorriqueño Luis
Palés Matos:

Los ritmos de las danzas afroamericanas-yuca, cumbia, rumba, samba, etc.,
forman el lenguaje de la lírica negra de origen popular, elevada a niveles
literarios por la generación de la vanguardia. Reproduce esta poesía con
gran fidelidad los ritmos de los instrumentos litúrgicos africanos por medio
de elementos onomatopéyicos, por la alternancia de sílabas tónicas y átonas
apoyada por la sonoridad de los frecuentes africanismos, por aliteraciones, anáforas, etc. Los códigos de la métrica europea, elementos indispensables en la
poesía afroamericana hasta comienzos de este siglo, ya no caben ahora. La dominación absoluta del ritmo, cortado con frecuencia por un contrarritmo según
1a tradición del canto altérnado africano, las onomatopeyas -especie de
leitmotiv- los tantos préstamos africanos crean un ambiente de fascinación,
de obsesión y de tensión que cautiva por su vitalidad feroz1 por su plasticidad
sonora al lector contemporáneo ubicado en un mundo racional:
¡ Mayombe-bombe-mayombé!
Se11.Semaya, la culebra.
¡ Mayombe-bombe-mayombé!
Se11semaya no se mueve . .. 2 L

u JAHN, Janheinz, Muntu, las culturas de la negf'itud, Madrid, Edic. Guadarrama,
1970.
·¡
w MoRAVIAH MoRPEAU, Pierre, "Hymne a la nuit Haitienne", en Poemes anti/ ens
de velourr et de flamme, Port-Prince, 1940.
•
,. PALÉS MATOS, Luis, "Danza Negra", en Heraldo de Cuba, La Habana, 1927.

364

= secta de brujería africana)

"Mayombé", tercera palabra de esta evocación, lleva el acento para marcar
el ritmo, su significación mitológica se combina aquí con 1a función onomatopéyica "mayombe-bombe-mayombé". En este poema que capta con especial
esmero el ambiente africano son las pausas que adquieren singular fuerza
rítmica, pausas que suelen introducir un contrarritmo lo que revelan estos
dos poemas Rumba y Sensemayá:

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
(Jefe máximo de algunas tribus negras)•
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuctú.
Es la danza negra de Fernando Poó.20

A través del ritmo, de un sistema polirrítinico de estruétura y composicíón
casi matemáticas, el africano participa en el mundo. El ritmo es la báse
y el colorido musical que definen sus penas, su añoranza, su ansia de amor
-amor consciente de su simbolismo religioso-mitológico-- su esperanza de
una vida mejor, su indignación por la discriminación social.

(Mayombe

Me quema la bemba,22
me quemó;
quema la candela,
me quentó;
quema la calunga;
me quemó;
quema la balumba,
quema de quemacambó.28

¡ Mayombe-bombe-mayombé !
¡ Mayombe-bombe-mayombé! ...

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su cola.
sensemayá... (Nicolás Guillén).

., GurLLÉN, Nicolás, "Sensemayá", en Emilio Ballagas: antología de poesla negra,
Madrid, 1935, 1944.
21
L lRA, Miguel N., Rumba, música para baile, México, Emilio Ballagas, Madrid
( Mapa de la poesía afroamericana) .
" bemba: los labios gruesos de la negra.-balumba: ruido, alboroto.-quemacambó
forma onomatopéyica.

=

365

�Con un mínimo de concept.os, con un vocabulario extremadamente sencillo y
casi banal, el poeta crea la imagen literaria de la dam,a afroamericana -rumba,
yuca, cumbia, etc.- con su calor humano y con su ambiente mágico-real.
"Sensemayá'' reproduce con asombrosa exactitud la secular costumbre africana del baile de la serpiente, que los afrocubanos realizan anualmente el
Día de Reyes en las calles y plazas centrales de La Haba.na. El poema,
cuyo subtítulo re?-a "Canto para matar una culebra" sigue rítmicamente
los movimientos de la muchedumbre en su lento avance que por su parte
imitan el arrastrarse de la serpiente.

Integración literaria-soci.ai del afroamericano

Durante siglos, el indio y el africano llevaban una existencia marginal,
excluidos de la sociedad criolla e ignorados por la literatura cortesana-colonial
tan estrechamente apegada a modelos y modas metropolitanas. Durante siglos, los distintos grupos étnicos radicados en el Nuevo Mundo seguían
caminos espirituales y sociales paralelos e incomunicados sin que aquella
América criolla integrara en su conciencia los resultados cada vez más ostensibles de la fecundísima fusión de tres razas. La integración consciente
y racional y la disposición a reconocer como socios a los demás grupos
étnicos ha sido un proceso secular. Integración racional ya la integración
inconsciente empieza en el mismo momento de la fusión biológica; de ahí,
el fenómeno del "mestizaje mental" de los latinoamericanos blancos. Se
trata de un proceso que apenas en este siglo comienza a ofrecer los primeros
resultados alen ta.dores.
Aquella vida marginal afroamericana e indoamericana no implicaba, desde luego, una indiferencia total por parte de los poetas y escritores cultos.
Sacerdotes y cronistas españoles y portugueses del siglo dieciséis se dedicaban,
llenos de curiosidad renacentista, a investigar, a descubrir y a descifrar -de
modo rudimentario aún- los enigmas de las civilizaciones precolombinas
(Fray Bernard.ino de Sahagún, Motolirua, el Padre Ba.rtolomé de las Casas
y otros más) . Estuvieron impulsados por el afán humanitario y misionero
para defender a los indígenas contra los abusos de la explotación colonial,
les animaba el deseo de conocer costumbres y usanzas tan distintas de la
civilización medieval-humanista europea para integrarlos mejor y menos bruscamente en el ordo cristiano. Encontramos igualmente, aunque en forma
ocasional, autores peninsulares o criollos que tratan de captar aspectos de
una africanidad diáfana, exótica y enigmática. No debernos olvidar que
estos hallazgos de una poesía regional-marginal se deben al hecho de la
coexistencia tan significativa entre literatura culta y literatura popular es-

.366

pañola o hispanoamericana. Coexistencia que es de los rasgos más sorprendentes del barroco hispánico. Al lado de las Soledades están las L etrillas y
Romances de Góngora. Sor J uana Inés de la Cruz, figura sublime de las
letras ~panoamerieanas barrocas, autora de la Respuesta a Ser Fiiotea,
d_e la SJlva El sueño, de varios autos sacramentales, etc. nos legó un villancico hermoso sobre un africano impresionado por el esplendor de la I glesia.
Este poema -Villancico dedicado a. San Pedro Nolasco-- es un tesoro de
aquella. co;1"iente popular muy _vital y fecunda por la inmediatez y veracidad
de las unagenes y por la sencillez de la expresión. Muestra el esfuerzo de
una ~edad a_rr:3-igada aún en la fe cristiana, de integrar al pagano en una
comurndad religiosa-cultural que desconoce las diferencias raciales frente a
Dios. Si bien es meta principal de este villancico la glorificación de Dios
mucho más convincente por la adoración manifestada por un alma ino-enua'
vislumbra, sin embargo, el carácter profundamente afroamericano. S~n su~
elementos, el fun~amento rítmico bien marcado, Ja deformación lingüística
del castellano haaa mayor plasticidad musical, y la conciencia étnica distinta. Deformación lingüística un tanto arbitraria, porque se trata de un
lenguaje primitivo e ingenuo puesto en boca africana por una poetisa blanca
de formación europea. Sor Juana Inés de la Cruz ofrece aquí la visión secuy estereotípica ~el negro: ingenuo, gracioso, torpe, cantante alegre; viSJ~n euro~- deJ africano que va desvaneciéndose en la actualidad gracias al rápido surgmuento de una Africa más y más independiente de tutela p olítica
y cultura].

1~;

Un 11egro que entró en la iglesia
de su grandeza admirado,
para regocijar la fiesta,
cantó al son de un calabazo.
¡Tumba, la, la, la! ¡Tumba, le, le, Le!
que donde
Pilico esolaba. , .

,ia

no quedé
¡ Tumba, le, Le, le! ¡ Tumba, la, la, la!
que donde ya Pilico esclava
no quedé
... La otra noche con mi conga
turo si11 durmí pensaba,

367

�que no quiele gente plieta
como eya só gente branca . . . 24

No cabe aquí una exposición detallada de la evolución histórica de las
letras afroamericanas, conviene destacar las líneas evolutivas de mayor trascendencia limitándose a los momentos decisivos.
La independencia política de la América Latina no implicaba en seguida
la independencia espiritual. Seguía la influencia cultural de Europa, o sea,
el esfuerzo de captar la realidad americana por medio de técnicas y modelos estilísticos europeos. Sólo a través de la integración total -biológica,
social y literaria- de las tres razas que habitan ]as Américas, e] subcontinente
latinoamericano podrá conseguir la independencia espiritual que consiste no
solamente en la simbiosis de tradiciones heterogéneas, sino igualmente en
la evolución de nuevos horizontes y caminos mentales.
Los primeros resultados literario-sociales de la incipiente integración del
africano quedan manifiestos en la literatura brasileña del siglo dieciocho.
Ha existido en el Brasil un contacto mucho más íntimo entre el negro y
el blanco luso-brasileño, contacto que no se explica únicamente por el mayor
número de africanos llevados a este país, sino más bien por la mentalidad
indecisa del portugués entre la Europa ibérica y el Africa mora. Antes
que en la América hispánica, negros- y mulatos solían alcanzar posiciones
dé influencia económica y cultural como el poeta Domingo Caldas Barboza
( 1740-1800), miembro del clistinguído círculo _literari~ colonial d': la ~~va
Arcadia, autor de sátiras populares que anuncian la mdependenc1a políuca
del Brasil. Aún en la época colonial se realizó 1a fusión mental de elementos
portugueses y africanos en la literatuta popular del B~il, fusió~ _de 1a "s~udade" lusitana y de la melancolía, del "banzó" afncano, fus100 especialmente manifiesta en la riqueza formal del teatro popular. Mencionemos aquí
la fandanga, el congo, la congada, el quicUIDbre y el quilombo q_ue co~binan elementos de farsa, del auto ibérico con la música y los bailes afncanos. Profundamente africano es el maracatú, especie de cortejo pomposo
de príncipes negros que deponen sus dádivas en el atrio de la iglesia, africano
por su expresiva mímica. El bumba-meu-boi, llamado frecuent~m:nte bum~a
0 boi refleja críticamente las condiciones sociales deJ afrobrasileno y la mfluencia del bumba-meu-boi queda patente en el famoso Auto da compadecida de Ariano Suassuna ( 1956) . Se mezclan aquí las tradiciones medievales de la farsa lusoespañola (Gil Vicente) con elementos cristianos
y con los símbolos de la religiosidad peculiar sincretista del nordeste (Sertón).
" SoR JuANA I NÉS DE LA CRUZ:

Villancico dedicado a San Pedro Nolasc1&gt;

Emilio Ballagas, Mapa de la poesía afroamericana.

368

en

Son figuras principales el Cristo negro, el diablo, e1 fiscal, la Virgen que
le recupera a un delincuente su existencia terrestre, de ahí, la "compadecida".
Y hasta formas netamente lusitanas, como la "cheganQa" o las Japinhas o
lapa florida ( adoración de los pastores en la cueva de Belén) manifiestan
la integración de elementos africanos.
A pesar del hecho de que algunos negros y mulatos alcanzaron posiciones
holgadas y ocuparon importantes cargos oficiales ( varios ministros negros
durante la Monarquía de Don Pedro II), seguía la esclavitud, fundamento
económico-social brasileño del siglo pasado. La aceptación del negro como
socio y no como instrumento humano y su entrada en la literatura oficial
se preparan en los poemas de Castro Alvés y en la novela O mulato ( 1881)
de Aluizio Azevedo. El tema preferido: los prejuicios raciales, más bien
sociales de los blancos -clase económica holgada- y la lucha del afrobrasileño, especialmente del mulato o de la mulata sensible contra el ambiente
hostil, lucha que suele ofrecer un final trágico. Si el romanticismo se empeña
en descubrir raíces americanas -frecuente idealización del indio-, esfuerzo
comprensible de crear los fundamentos culturales autóctonos como consesecuencia de la independencia política, fue precisamente el realismo -naturalismo que eleva al negro a uno de los temas literarios centrales, tendencia
que continúa el rñodernismo brasileño. Las relaciones ambi~as entre señor
y esclava ( cuento de Bernardo Guimaraes con el título: A escrava Isaura),
el afán del autor afrobrasileño (Machado de Assis) y de sus protagonistas
de integrarse en la sociedad poscolonial se cristalizan hasta en el teatro de
la época. El creador de la novela nacional, José de Alencar, escribi6 el
drama romántico Máe (1859) que trata el problema de un joven casi blanco
que quiere casarse temiendo, sin embargo, que sus suegros se enteren
de que su madre era esclava negra. Manifiesta precisamente este drama los
adelantos de la integración del africano hacia un problema de aceptación
social. Racialmente admilido, ya es parte indispensable de la sociedad brasileña del siglo XIX. Las dificultades que .se presentan contra la entrada
del negro en la alta sociedad no eran de índole racial, sino correspondían
a las barreras sociales que reinaban entonces en aque11a sociedad semifeudal y oligárgica (difícil aceptación social del inmigrante -"bracere"
sudeuropeo) .
Prohibida la esclavitud, el tema racial y abolicionista -tan explotado por
los escritores románticos y realistas- iba desapareciendo. Sin embargo, la
"libertad del vientre" no implicaba por sí sólo la integración social del
africano en el sistema socio-económico y cultural de la nación. El otorgamiento de los derechos cívicos no significaba aún el reconocimiento y la
admisión socia] del negro. De nuevo, la literatura cumplió aquí con su

e

369
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papel de promotor. Antes que en la América hispánica (década de los 30
de este siglo) , la función secular de crisol de razas iba a presentar los
resultados y consecuencias socio-.literarias en el Brasil. En el último decenio
del siglo J&gt;asado, aquel gran país se decidió a empeñarse en el grandioso
esfuel'lO de averiguar y de definir los elementos integrantes de la nacicntt:
brasilinidad. La creación de la visión integral del Brasil -fundamento y
esencia de 1a "brasilidade"- fue desde entonces uno de los temas centrales
de la literatura, sociología e historia de este país. Destle el magnífico ensayocuento Os sertoes de Eu~lides da Cunha (1898), los aspectos regionales,
africanos o indígenas, interesan a los autores especialmente en cuanto a su
contribución y apqyo en la formación de la sociedad brasileña contemporánea.
Ya no se trata de la mera valorización del aporte africano -sobre un plan
descriptivo-, sino la cuestión es la fuena de adaptación y de asimilación
de esie aporte a las condiciones sociales nuevas. Este afán de brasilinidad
aumenta en el expresionismo literario (modernismo brasileño entre 1~22 y
1945). El africano se convierte en tema central de la literatura, sea en la
lírica, en la narrativa, en la literatura regionalista y criollista. La atención
que despierta el afrobrasileño en sus condiciones sociales al lado d,el tema
ya tradicional de la mulata sexual o del mulato que fracasa ante las barreras
sociales de la oligarquía "blanca" corresponde en cierto modo a la rápida
divulgación de los cultos afrobrasileños entre círculos cada vez más amplios
de la población blanca. Su sincretismo afroeuropeo refleja y corresponde
al mestizaje biológico-mental y parece que sus ritos de entrega total del
individuo, su comunicabilidad, su carácter de mutualidad social llenan el
vacío sentimental-religioso del cual padece el hombre moderno más bien
víctima que dueño del avance tecnológico. La integraci6n literaria-social de!
africano prepara y ensancha los cimientos del Brasil de mañana y conduce,
según Gilberto Freyre, a una síntesis racial y cultural -aquella brasilidadeque evita el fraccionamiento socio-cultural del pafs en grupos étnicos aislados,
incomunicados y hostiles. Evita que la "negritud brasileña" sea más que
un aspecto dentro del Brasil polifacético.2~
Mayor eco y resultado de estos postulados -estudio literario-científico
del afrobrasileño- es la literatura expresionista (modernista) del nordeste del
Brasil. Su jefe indudable es el bahiano Jorge Amado, uno de los representantes más importantes del neorregionalismo narrativo sudamerican o. E s
el mayor novelista del proletariado brasileño, en su Ciclo de Bahía con
las novelas Jubiaba (1935), Mar morto (1936), Capitat s da areia. ]1tbiaba
narra las peripecias de un joven negro, su lucha contra los prejuicios .sociales,
21

,i¡

FREYRE, Gilberto, en un aporte para el libro de RoU Italiaander: Terra dolorosa,
~wandlungen in Lateinamerika, Wiesbaden, 1969.

El expresionismo (modernismo) latinoamericano integra a la mujer afroamericana en ]a literatura: ya no es mero objeto de estudio, sino la mujer
afroamericana adquiere contornos propios. Los autores blancos o negros
descubren la atracción de la belleza negra, descubren su humanismo natural
y sencillo, su sensualidad lozana, innata y fecunda en oposición a la mujf'T
blanca, esotérica, supercivilizada a quien reprochan falta de capacidad amorosa. Si antes poetas afroamericanos, como el mulato Gabriel de la Concepción Valdés cantaron a la mujer blanca, ahora presentan a la negra o
mulata según normas estilísticas europeas o vanguardistas (cabello-arrozal,
labios-caimito, etc.) .
Una obra maestra de esta corriente es el precioso romance Essa negra
Fuló de Jorge de Lima. En once. estrofas, el autor resucita ]a historia de ]a
evolución social del Brasil, evoca el pasado colonial de la "fazenda", núcleo
económico-cultural del Brasil hasta fines del siglo XIX. Adquiere perfiles
vigorosos aquella vida diaria entre esclavos y dueños. Manifiesta la estructura social, la disposición total sobre el africano, el papel ceremo11ioso de
la esposa blanca, la sensualidad consciente de la esclava negra, la rivalidad
entre señora-criada:

O'Fuló! O' Fuló!
(Era a /ala da Sinhá)
-Vai forrar a minha cama
pentear os meus cabelos
vem a ajudar a tirar
a minha roupa, Fuló!
Essa negra Ful6!
Essa negra Fu:16!

(Habla y habla la Señá.)
-Ven a tenderme la cama,
corre a peinarme después;
y ayúdame a desvestirme
que tengo prisa, Fuló.

1

1
1

su admisión y ascenso final gracias al apoyo amoroso de una mujer blanca.
Uno de los protagonistas, un negro viejo, desilusionado ve pocas diferencias
entre la esclavitud de antaño y la explotación económica actual. La libertad
se diluye en ilusiones. En Mar morto, el Africa antigua con sus mitos
ancestrales se ha fusionado con la miseria económica-social, pintoresca y
apremiante de los "saveiros", marineros que circulan con sus mini-cargueros
en el puerto de Bahía. Vida muy pobre y peligrosísima de unos afrobrasileños
entre el contrabando, las deudas y la muerte. Vida dentro de un marco
simbólico y mágico: Iemanjá, reina africana del mar, símbolo de la infinita
belleza mortal del mar, encantadora y seductora, arrastra a los hombres a
sus abismos. Jorge Amado, profundo conocedor de la psiquis africana, crea
un cosmos afrobrasileño de perfiles ba1zacianos.

1

370

371

i !

�... O'Ful6! O'Fuló!
Cadé, cadé teu Sinhó
que Nosso Senhor me mandou?
Ah! f oi Vocé que robou,
foi Vocé negra Fuló!
Essa negra Fuló . .. zs

¿ En dónde está tu Señor ...

si . . . el Señor que es mi señor
que Nuestro Señor me dio?
Ya sé quién se lo robó:
¡ Tú también, negra Fufó!

La fascinación sensual que ejerce la negra (Gilberto Freyre analizó la
influencia de la mujer negra en la vida sentimental y sensual del brasileño
blanco) resalta en el siguiente vet-so que revela simultáneamente el sfatema
ignominioso de la esclavitud en el cual se despersonaliza al individuo:
O Sinhó foi acoitar
sózinlw a negra Fufó.
A negra tirou a saya
e tirou o cabecao.
De dentro dé/e pulou
muinha a negra Fuló . ..

El amo fue a castigar
él mismito a la negra Fuló.
Ella se quitó la saya
y se zafó el camisón.
Brilló la carne desnuda
de la negrita Fuló ...

La traducción realizada por Emilio Ballagas resulta un tanto libre, si bien
capta . ~rfe_c~ente el tono popular. Posee sin embargo, el portugués, una
sugestlon distinta del castellano que défine concretamente donde el lusitano
se limita a sugerir. Comparemos aquí el texto español "Brilló la carne desnuda" --descripción concisa y directa- con el verso brasileño "de dentro
déle ~ulou muinha ... indicación insinuante y vaga, pero por eso no menos
sugest:1~0 que aquel verso español. ~l estribillo "Essa negra Fuló" subr.aya
el caracter de romance con su métrica pobre, su lenguaje sencillo, banal y
de expresividad plástica. Considera Rodolfo Gross.mann este poema como
uno _de los aportes más acertados de la gran tradición romancera peninsular
~edieval, desde aquella remota fusión de elementos lírico-épicos Iuso-hispárucos y moros.27
. EJ destino de la mujer afrobrasileña entre explotación¡ misterio enígmáuco, lucha maternal y social en pro de una existencia más humana y justa,
entre víctima de la seducción y seductora es uno de los grandes temas de
la no"'.'ela brasileña. Esbocemos aquí, en orden cronológico, la evolución
narratlva empezando con I nocencia (1872) de Franklin Tavora -situación
28

Ln,!A, Jorge de, "Essa negra Ful6", en Bangué e Negra Fuló, 1930, admitido en
el Mapa de la poesía afroamericana (Emilio Ballagas).
~ Gaoss~ANN, Rodolfo, Geschichte und probleme der lateinamerikanischen Literatur
Hueber, München, 1969.
'

372

de explotación sexual y condición de harén-, mencionemos a la figura dominante de Capitú en la famosa novela Dom Casmurro ( 1900) del mulato
Machado de Assis, la fatalidad destructora entre sexualidad iozana y bondad
del corazón en María bonita (1914) de Julio Alfranio Peixoto, el prejuicio
social que mina la felicidad y que destruye las bases existenciales del individuo en Clara dos anjos ( 1924) de Alfonso Henríques de Lima Barreto,
la superioridad de la mujer consciente de su fascinación física e intelectual
en las figuras féminas ( novela y drama) de la poetisa Raquel de Queiroz
y no olvidemos finalmente a la figura vigorosa y atrayente de Doña Flor
en Dona Flor e seus dois maridos de Jorge Amado.
Hasta mediados del siglo veinte. el afrobrasileño fue al comienzo objeto
de estudio literario superficial en sus aspectos pintorescos, después objeto de
análisis socio-psicológico y finalmente elemento asimilado a la sociedad brasileña en formación. Del estudio aíslado de sus condiciones sociales y culturales, los escritores han llegado a una imagen integral de la «brasilidade"
en la cual todos los elementos de origen heterogéneo están profundamente
arraigados y fusionados. Esta síntesis se alcanza en la importantísima obra
de Guimaraes Rosa. En su novela Grande sertao: veredas, la integración
racial-cultural-socral, base de ]a brasilidade, conduce a una visión más
profunda, nueva, más espiritual del Brasil en busca de un cosmos interior
que posee los contornos humanos en general y brasileños en particular.
En cierta oposición a la "brasilidade" literaria-cultural -sus postulados
sociales aún ~o ofrecen los resultados deseados-, se destaca, a partir de los
años de los 40, el movimiento un tanto aislacionista de la "negritud" brasileña. Encabezado por el dramaturgo afrobrasileño Abdias do Nas&lt;,imento,
se dirige un grupo de intelectuales negros contra actitudes oficiales de convertir a los negros en "blancos" mediante el otorgamiento de libertades en
cierto modo -Superficiales y mediante la admisión y el reconocimiento de
elementos culturales de origen africano (danzas, etc.) . Según ellos, no se trata
de la integración sincera de estos valores, sino de una perversión comercial de tradiciones africanas. El afán de integración total del afrobrasileño en
aquella ''brasilidade", cuyo fundamento es precisamente la fusión étnicacultural de tres razas, impediría, seg(m Abdias do Nascimento, la identificación futura del afroamericano con sus tradiciones africanas. Rechazan la
''brasilidade" por implicar necesariamente la transformación y el mestizaje
de los valores genuinamente africanos. Resultado de esta concientización
africana en el Brasil fue la fundación del TEN (teatro experimental do negro)
con la finalidad de formar actores negros, de fomentar a autores negros y
de crear un teatro negro para negros. El eco literario de estos esfuerzos
son los Dramas para negros e pr6logos para brancos de Abdias do Nascimento.
373

�~u d~r poético consiste en dos postuladosJ integración social y conservaciún
simultánea de los valores africanos.
La incorporación literaria-social del afroamericano en la sociedad americana fue p&lt;&gt;sterior e~ la ~érica Hispánica que en el Brasil. Se realizó gracias
al empuje extraordinano de 1a generación de 1a vanguardia a partir de
1920/5. Encontramos antes de esta incisión literaria tanto autores negros
como el tema afroamericano en las letras hispanoamericanas. Pero el -afro.
americano suele ser en la mayoría de los casos objeto de estudio y de análisis.
según las respectivas corrientes literarias en boga. Fue objeto tanto en el
romanticismo con su afán de costumbrismo y de evocación sentimental como
en la época realista o durante el modernismo. No olvidemos que los autores
que tra~~~an temas af~oameri_canos, eran blancos con un enfoque muy d1stinto
de la v1s1on del postenor escritor afroamericano. Se describe al afroamericano
c?n fórmulas estereotípicas que reflejan actitudes llenas- de prejuicios tradicionales -el negro como ser humano inferior- o el afroamericano está expuesto a idealizaciones románticas al estilo de Chateaubriand. Sólo en la
poesía expresionista o de vanguardia, el negro se convierte en sujeb humano,
adquiere valor individual y se presenta dentro de sus condiciones vitales sin
ninguna finalidad de manipularlo.
Los afroamericanos hispanoamericanos y especialmente los antillanos consiguie:°n 1~ libertad política entre 1833 y 1866 (Cuba), libertad que no
camb1~ . casi nada en s~ mísera condición económica. Tenían que superar
más dificultades y obstáculos que los mestizos para alcanzar la anhelada integración literaria y social. Por otra parte, debido a la falta de población
india en las Antillas en el momento de la independencia política, los afroamericanos tuvieron que ocupar forzosamente el lugar de los autóctonos
precolombinos en cumplimiento del afán de emancipación literaria de las
~dieiones hispánicas. Dentro de este costumbrismo indigenista que significa el esfuerzo de independencia cultural hispanoamericana por medio de
~montar a las raíces nacionales, reales o supuestas, el negro ocupaba un lugar
importante. Con mayor frecuencia en los países antillanos, aunque no faltaba
tam~ en la . novela h~anoamericana continental. Recordemos aquí la
desdichada pareJa Nay y Smar en la famosa novela María de Jorge Isaacs.
En~e 1830 y 184-0 iba formándose en Cuba un círculo de poetas y escritores mconformes con la dependencia política y cultural de España. Encabezado por el humanista Domingo del Monte, pugnaban por "urbanizar la
poesía", ~ sea, pugnaban por elimina:t los elementos hispánicos para hacer
valer me1or los componentes indígenas. En la na.ITativa, se destacaron Anselmo Suárez y Romero y su contemporáneo Cirilo Villaverde. 14 años
antes de la tan popular novela norteamericana Uncle Tom's Cabin, Suárez

374

y Romero escribió su novela Francisco ( 1838), publicada sólo en 1880 cuar.do el tema abolicionista que esta novela trataba ya no poseía actualidad.
Si el terna central en Fran.cisco es la relación entre señor y esclava, la entonces
célebre novela Cecilia Valdés ( 1839, editada en 1882) de Cirilo Villaverde
manifiesta ya la igualdad política-social entre cubanos de distintos grupos
Hnicos. Igualdad oficial, bien entendida ya que el prejuicio social contra
el africano sigue siendo imborrable. El tema casi banal de entonces: la
mulata seductora (Cecilia), sus amores, su volubilidad (inclinación en favor
de un pretendiente blanco rico y rechazo de su novio negro pobre, pero fiel).
la obligatoria veJ18anza de ]a mu1ata siendo repudiada por el marido blanco,
el desenl¡.¡.ce final inverosímil, pero sumamente popular en la literatura romántica (muerto el marido se revela que el difunto y la mulata eran hermanos, solución parecida a ]a que encontramos en la novela Cumandá de
Mera) .
En la lírica se alza la voz .indignada y dolorosa del mulato Gabriel de
la Concepción Valdé.s ( 1809-1844), víctima de la dominación española. Fue
uno de los poetas de color de mayor trascendencia en el siglo pasado. Usaba
el seudó1úmo de Plácido, no s:ólo por sus ataques literarios contra la explotación de los afrocubanos, sino también por su supuesta participación en
conspiraciones anti-españolas. En su obra principal: Letrillas, en sus romances, sonetos, epigramas y especialmente en su violenta y fervorosa Plegaria
a Dios censura Plácido la discriminación de los afrocubanos y rechaza al
f isroo tiempo a aquellos conciudadanos de color que niegan sus orígenes
africanos, resentimiento que manifiesta este epigrama satírico:

Si a todos, Arcino, dices
que son de baja ralea,
cuando tienen a Guinea
en el pelo y las narices.
Debes confesar, Arcino,
que es desatino probado,
siendo de vidrio el tejada
tirar piedras al vecino.u
A pesar de su brío patético, de sus tendencias "tropicalistas" (Emilio Ballagas) , a pesar del ambiente popular que logran reproducir a veces, Plácido, el hispano-cubano Creto Gangá y el propio José Martí en sus Versos
VA.LoÉs, Gabriel de la, "Epigrama Sathico", en Mapa de la poeria
afroamericana, Emilio Ballagas.
'"CoNCEPCIÓN

375

�sencillos siguen las normas estilísticas y métricas tradicionales. Su costumbrismo matizado de indigenismo radica todavía en elementos decorativos
del tema y no implica un cambio esencial de la fonna ( sonetos, octo5Üabos,
etc.) y ni siquiera llega a profundizar el tema esbozado superficialmente.
Manifiesta su obra poética la obediencia a los modelos literarios europeos lo
que conduce a cierta europeización del ambiente afroamericano.
Es precisamente rasgo y defecto peculiar del indigenismo romántico aquel
enajenamiento no solamente formal, o sea, la discrepancia interior entre Ílltegración del autóctono y visión del autóctono mediante la óptica europea.
El propio Plácido escribe el romance Xicoténcatl, sin que el poeta mulato
y cubano tuviera el menor contacto emocional con aquella fase remota de
la civilización azteca-mexicana. Sólo en los "Cantos anónimos" incluidos e:1 la
Antología de la poesía afroamericana, editada por Emilio BaUagas y en
la poesía afrocubana de Creto Gangá (1811-1871), verdadero precursor de la
generación de la vanguardia, encontramos los ingredíentes de sabor africano; el ritmo y el castellano deformado de los negros. En el Canto de bodas,
esta jerga afroespañola mezclada con aportes lingüísticos lusitanos, parecidos
al "papiamento", hablado en C~o, no testimonia únicamente la vitalidad
del ambiente popular, sino demuestra también la simbiosis racial y cultural.
Cantan los "casados":
Nengrito má fortuná
no lo salí lan Guinea.
¡ ]ah bindita hora que branco
me lo traé neta tierra! . .. 29
La alternancia del canto de los casados y de] coro apoya y acent úa el
elemento rítmico:
¡ Guah! ¡ Guah! ¡ Guah!
Baila, carabela,
¡meníalo la pata!
Cañuto son libre
y casá cum Pancha . .. 211

Canto del coro

La Primera Guerra Mundial acaba con la hegemonía cultural ew·opea.
A medida que el Viejo Contmente se abre de nuevo a influencias cosmopolitas -el jazz afroamericano, el arte del Africa negra, la filosofía hind11
" GANGÁ, Creto, "Canto de Bodas", poema de La Boda de Pancha ]UJtía y Canuto
Raspadura, La Habana, 1847.

376

(Hesse), etc.-, la América Hispánica integra definitivamente a los grupos
étnicos marginales en la sociedad criolla. Dentro del expresionismo literario.
los vanguardistas son responsables de la boga de la poesía autóctona y mestiza
-la cosmovisión india de Asturias y la poesía negra antillana-. Las experiencias ancestrales del africano y del indio alcanzan a Europa ( García
Lorca, Blaise Cendrars, Guillaume Apollinaire, etc.) y ejercen allá influencia
fecunda, especialmente en Francia (contacto colonial ron Africa y· con et
Asia oriental), en la evolución de nuevas corrientes literarias, particularmente en el surrealismo. El vanguardismo, imagen literaria de la generación
entre las dos guerras mundiales, es la hora de la independencia definitiva
espiritual y artística de la América Latina.
A la emancipación literaria del afro e indoamericano corresponde el
rechazo incondicional de las tradiciones europeas, o sea, la condenación de
la mitología greco-romana, el abandono de una estilística y métrica seculares.
Proscripción de la rima, imposición de ritmos libres, renovación integral del
lenguaje poético, camino libre para la fantasía, la espontaneidad, la imaginación, exploración de lo inconsciente, abolición del esteticismo decorativo y
exótico, integración del individuo en un ambiente colectivo-frate_rnal, la
sensación de lo real maravilloso, la revalorización de las culturas primitivas
con su cosmos mágico, etc. fueron los postulados principales del vanguardísmo. La negación de las tradiciones se combina con el deseo vehemente
de una libertad total, chocante, anárquica en cierto modo. ¡ Libertad en todos
los ambientes de la vida! El rechazo de la tradición implica un cambio
profundo, revolucionario, con frecuencia rebuscado, en las estructuras morfológicas y en la sintaxis. La exigencia de la libertad absoluta de las palabras
sin nexos. de elementos morfológicos incomunicados, de la agrupación de
conjuntos paralelos en la oración acaso unidos mediante el ritmo (poesía
negra) se refleja en la preferencia por metáforas insólitas, por caligramas,
jitanjáforas (juego de palabras sin sentido lógico que basa en secuencias
sonoras o ríbnicas) y onomatopeyas. La costumbre de contar las sílabas se
sustituye por el ritmo y el ictus. En la poesía afroantillana, llamada también
poesía negra o "poesía mulata'' (Nicolás Guillén) por su carácter de fusión
étnica-lingüística-cultural, se reemplazan algunos componentes de la métrica
"blanca" o española por el principio extraño (para oídos europeos) del
sistema complicado de monorritmos y contrarritmos y de las síncopes. Elementos importantísimos para captar fielmente la danza y el ritmo africano,
apoyados técnicamente por gritos de desafío, de maldíci6n) de provocación,
por onomatopeyas. Esta "lírica con ritmo de rumba" desde el poema Bailadora de rumba ele Ramón Guirao fusiona de manera excepcional las
tradiciones de la lírica popular hispánica con los aportes lingüísticos y rítmicos

377

�africanos. El verso corto de la copla española de seis o preferentemente de
ocho sílabas es el vehículo ideal para esta lírica hispanoafricana. Además
posee el castellano como ninguna otra lengua europea la capacidad de
asimilar los préstamos lingüísticos africanos debido a su asombrosa riqueza
en vocales cortas y sonoras. Puede establecerse así una perfe&lt;:ta annorúa
entre la palabra hispánica y la música de origen africano. Las vocales
cortas y sonoras se acomodan estupendamente a la alternaneia de sílabas
tónicas y átonas que requiere el 11.tmo africano. Podemos apreciar esta afortunada fusión y armonía en Liturgia:
... El gallo murió,
¡yarrwa ó!

en el rojo altar
del gran Obatalá. 30

Divinidad bisexual de origen yorubá o en el magnífico poema Danza negra
(Calabó y bambú-Bambú y calabó) de Luis Palés Matos (vea nota 20),
en Bailadora de mmba o en el precioso poema Para dormir a un negrito
de Emilio Ballagas: 31
D6rmiti mi nengre,
dórmiti ningrito.
Caimito y merengue
merengue y caimito . ..

Mi chibiricoqui,
chibiricocó . ..

... Y si nene 110 drnmi,
¡ Chimbilic6!
Cheché Calunga
lo' ranca la pitico
¡y lo come! 33

... Ninghe, ninghe, ninghe,
duérmete, negrito
cabeza de coco,
grano de café.84

Si bien la mayor parte de los textos líricos de la poesía negra reflejan
fielmente el ambiente popular negro-mulato dentro de sus condiciones socioculturales, si bien algunos poetas como Alejo Carpentier llegan a inte::r:;:·
con tacto y precisión las tradiciones religiosas africanas, la maycrí-a de los
poemas revela, sin embargo, un vocabulario castizo desde el punto de vistn
del lingüista hispanoamericanó. Sólo unos cuantos poetas captan con esmero,
gracia y acierto aquel lenguaje espontáneo y "mulato" que en sus aspectos
fonéticos parece acercarse al dialecto andaluz sin igualarle ni en profundidad,
ni en expresividad. Abundan los intercambios de -r por -1, el enmudecimiento de -r, y -s finales, la supresión de -r, -d, intervocálicas, las asimilaciones
y disimulaciones, la aspiración de la -s ante otras consonantes, elementos
protéticos, etc. Veamos aquí unos versos de la Canción der boga ausente
del poeta colombiano Candelario Obeso:
Qué trijte etá la noche;
la noche que trijte etá: ...

¡ tajá de melón!

Alejo, Liturgia, vea nota 16.
n BAt.LAGAS, Emilio, Mapa de la poesla negra americana.
.. Tatajú: Tata o Taita Judás que infunde miedo a los niños, mandinga blanco:
el diablo en el Río de la Plata, Chechl Calunga: cheché es hombre pendenciero
Calunga es en Cuba (según Ballagas), la virgen del mar, diosa de sexualidad ardorosa'.

378

Canción para dormir a un 11!'grito

Y o gualda pa ti

La vitalidad de la simbiosis hispanoafrieana, o sea, la compenetración- de
elementos mágicos que sobreviven en la superstición popular -Tatajú, Cheché CaJunga, el mandinga blanco, etc.-32 con el lenguaje deformado, en cierto modo "infantil" de la jerga afroespañola se ofrece especialmente en
las canciones de cuna afroamericanas, de excepcional popularidad y divulgación desde las Antillas hasta el Uruguay. El ambiente de evocación má!!ica,
O
del primitivismo consciente de la lengua, del ritmo musical y del calor humano de la madre negra se reproduce con particular acierto en el ya mencionado poema Para dormir a un negrito, en el hermoso poema Drumi, mobila
de Ignacio Villa y en la Canción para dormir a un negri!o del distinguido
poeta y africanista uruguayo Ildefonso Pereda Valdés. He aquí unos versos
de los últimos dos poemas indicados:
•

Drumi, mobila

Las jembra son como é toro
lo retá tierra ejgraciá:
con acte se saca er peje
35
¡ der má! . . . ¡ der má!

La lírica afroamericana, por lo menos en sus formas más auténticas, es lírica
bajo el dominio exclusivo del ritmo. Ritmo mediante el cual el afroamericano tiene acceso a esferas mágicas-religiosas. En Canto negro, la lengua
refleja el paulatino "crescendo" del ,ritmo de los tambores en preparación
del trance que se apodera del danzante. Ritmo que se traduce en aliteraciones, anáforas, paranomasias:
¡ Y ambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,

CARPB,NTIER,

11

,.

BALLAGAS,

Emilio, Mapa de la poesía afroamericana.

• l bidem.

379

�repica el negro bien negro:
congo solongo del Songo . .. 36

En el momento de m1c1arse el trance, apogeo ritual de la danza, !as
evocaciones en idioma africano o africanizado sustituyen los elementos cas=
tellanos:
Mamatomba
serembe cuserembá . .. 36

abarca tanto el rechazo de la tradición como el deseo de explotación de
zonas incógnitas de la (subconsciencia). Los postul~do~ de 1~ libertad absoluta casi anárquica sintáctica y métrica; de la conc1enc1a social y del surrease 'realizan felizmente en la poesía negra antillana. Las
lism'O ar t'stirn
l
•
stiliza · '
componentes lingüísticas africanas no pueden sustraerse a cierta e .. c1~~
surrealista ( transformación en mera función de onomatopeyas), ~n JitanJaforas1 mezcladas con ingredientes estilísticos dadaístas ~ con ~etá!oras _Io,rquianas) como revelan )os siguientes ex1ractos de la p~1a de N1colas Gmllen
y de Alejo Carpentier:

El poellla capta aquí el significado de la danza africana., significado que
no se basa en Ja satisfacción individual, sino en su función cultural -comunicación del afroamericano con sus antiguos misterios religiosos-, com0 el
tema de la danza de amot de Ochún y Changó, tema que reproduce y
populariza la rumba cubana:

CANTO NEGRO

... tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba: que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé! 39

El ombligo de la negra
en la sandunga se abrió
fijo como un ojo impar
para mirar a Changó . .. 37

Ambiente acaso obsceno para la estética tradicional europea, pero sin
el menor ~arácter profano para el africano ya que se trata de la reproducción simbólica de uno de sus misterios centrales.
La vanguardia antillana logra establecer una síntesis fecunda entre los
aportes rítmicos-musicales africanos y la: sonoridad plástica del castellano
cuya sensibilidad y sensualidad se habían refinado gracias a la influencia
del simbolismo y modernismo. Adquiere, pues, el español de Cuba un carácter de baile, según los postulados formulados por Leopoldo Sedar Senghor:
"Insisto en que la poesía sólo es perfecta cuando se convierte en canto:
palabra y música a la vez ... la poesía debe volver a su origen, al tiempo
que era cantada y bailada. Como en Grecia, en Israel, y, sobre todo, en
el Egipto de los faraones. Y como todavía hoy., en el Africa negra" .ª 8
El programa literario de la vanguardia basa por una parte en el criollismo -afán de integración socio-literaria de los grupos étnicos marginales-- y por otra parte en cierto cosmopolitismo intelectual y formal que
'" GuILLÉN, Nicolás, "Canto Negro", en Mapa de la poesía ... , Emilio Ballagas.
"

BALLAGAS,

Emilio, "Rumba", en .A.ntologla de la poesía negra hispanoamericana,

CANCIÓN

Eclipsa la ciudad, Domnisol de Negroluto;
regaliz que riega regaUa; ...
¡ Calicanto!
Cal y canto,
Cálido canto,
con belfo y coba,
del diablo santo.•0

La facilidad aparente y la notable inmediatez del ambiente popular afr~cubano son resultado de un constante esfuerzo artístico. ~s~uerzo de puh., de economía del instrumentario estilístico y de conc1S1ón para
c1on,
• verter
L
f rmas literarias la cosmovisión "coreográfica" del afroamencano. a
en o
tili' ·
sencillez del lenguaje y la prudente utilización de elementos es_ stic~s. surrealistas confieren mayor expresividad e intensidad al mensaje polínco que
abarca esta poesía negra. Mensaje político lleno de indignación contra la
· · ·, etmºca y la explotación material no sólo de la gente de col-0r,
discnnunac10n
sino también de las Antillas por medio del imperialismo norteamerica?~• mensaje político que supera cierto pintoresquismo costumbrista superfie1al. El
1

1935.
•

SEDAR SENOKOR,

Leopoldo, citado por Janheinz Jahn en, MunJu, las culturas

de la rugritud, Madrid, Edic. Guadarrama, 1970.

380

• GUILLiN Nicolás, vea nota 36.
... CARPENT'urn_,

Alejo, "Canción", en Revista de Orienfe, 1931.

381

�afán inicial de "negritud'', ele cierto regionalismo poéúeo de matices afroamericanos se transforma, especialmente en la obra de Nicolás Guillén, en
poesía social y política sobre fundamento"S humanos más amplios. Apartándose más y más de la descripción unilateral-racial, llega Guillén a comprender
la necesidad de la integración no sólo del negro, sino también &lt;lel bJanco
en la sociedad antillana mulata: "ans,ia negra, ansia blanca ... yo las junto".41

Del gran número de vanguardistas hispanoamericanos que pugnaban con
especial empeño por 1a integración socio-literaria del afroamericano se destacan Nicolás Guillén, Emilio Ballagas, Alejo Carpentier, Luis Palés Matos,
Adalberto Ortiz y otros más. Ya no importa la pertenencia a uno u otro
grupo étnico -autores blancos, mulato-mestizos o negros- lo que los une
es su intención tenaz de elevar a nivel literario las manifestaciones del mundo
africano riquísimo en tradíciones y experiencias humanas. Lo que fue moda
literaria en otras partes del mundo (Europa, Estados Unidos, etc. ) se convirtió en las Antillas en auto o redescubrimiento indispensable para crear el
"perfil definitivo de América".
Procedemos según orden cronológico: Nicolás Guillén, poeta y escritor mulato, nace en Camagüey, importante centro agrario con los problemas de

la explotación del peonaje. Su primer libro Motivos del son (1930) provoca un escándalo literario en Cuba, pero encuentra la acogida favorable
de Federico García Lorca quien descubre rasgos parecidos entre la poesía
popular afrocubana y su afán de crear un romancero gitano. En Sóngorocosongo ( 1931) aumentan al lado de las acertadas componentes costumbristas (Canto negro, Rumba, Velorio de papa Montero, etc.) los temas
político-sociales. En mayor escala que otros poetas afroantillanos, Nicolás
Guillén convierte raíces lingüísticas africanas en meros fonemas onomatopéyicos creando así con técnicas dadaístas una impresión mágica surrealista
aparentemente africana.
Sóngoro,_ cosongo,
songo be;
sóngoro, cosongo
de mamey .. . ' 2
En 'West Indies LTD (1934), el ambiente popular y pintoresco se integra
en una visión más universalista, el tema folklórico se combina con los problemas sociales conforme al creciente engagement político del poeta. Su

preocupac1on política aflora claramente en España, poema en 4 angustie,
y una esperanza ( 1937), preocupación por la guerra civil española que
define y concreta su posición política. Como casi toda la inteligencia de
los años de los treinta, Guillén fue comunista y en su Canción a Stalfo,
el poeta le confiere al dictador soviético rasgos mesiánicos y de libertador
de las masas, idealización un tanto exótica que no concordaba de ningún

modo a la realidad de las "hazañas" del dictador rojo. En su poema.
Guillén integra a Stalin dentro de su visión afroamericana: "Stalin ca0
pitán / a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún".
AJejo Carpentier nace en La 1-Dlbana en 1904. Poeta, crítico musical y
coreógrafo aficionado, su obra acaso más importante fue Ecue-Yamba O.
( 1927-33), novela que capta fielmente el mundo mágico-religioso africano.
Su espíritu lo refleja el magnífico poema Liturgia, compuesto para la Revista
Avance en 1927.
Emilio Ballagas, editor de la Antología de poesía negra hispanoamericana
( 1935) nace en Camagüey en 1910. Es uno de los pocos poetas blancos
que logran compenetrar en el mundo africano, recordemos aquí su Cuaderno
de poesía negra (1934) y Nuestra señora del mar (1943).
Luis Palés Matos ( 1898-1959), puertorriqueño, llega desde el modernismo
(Azaleas, 1915) a la poesía antillana. Traspone los elementos populares y
folklóricos negros en una visión artística e imaginativa cuyo mejor ejemplo
es Danza negra, publicado en el Heraldo de Cuba, 1927. Publicó sus poemas
negros en Tuntún de pasa y gritería ( 1937) en San Juan de Puerto Rico.
Su poesía de aspectos telúricos fusiona al hombre con el paisaje como en
Mulata-Antilla:
En ti ahora, mulata
al. tibio mar de las Antillas . ..

me acojo

Eres ahora, mulata,
44
todo el mar y la tierra de mis islas . ..
La poesía negra adquiere perfiles peculiares en la obra del ecuatoriano
Adalberto Ortiz, más conocido por su importante novela Yuyungo. Se trata
de rasgos líricos independientes conforme con las condiciones especiales del
afroecuatoriano. Sus "cantares negros y muJatos" en Tierra, son y tambor,
1941 reflejan la vida de la población negra entre amor, privación, prejuicio
y explotación.

u GUJLLÉN,

Nicolás, ''Balada de los dos abuelos", en West lndies, LTD, 1934, La

Habana.
" Gu1LLÉN,

Nicolás1 Sóngoro cosongo, La Habana, 1931.

" GUILLÉN, Nicolás, "Canto a Stalin", en España, cwtro ang.ustias )' una esperanza.
.. PALÉS MATOS, Luis, "Mulata-Antilla", en Tuntún de pasa )' griter!a, 1937.

383

382

�La imagen del negro entre disaimi1tat ió11,
resignació:n y definición objetiva
... ¿Somos? Aunque no quieran saber que somos,
.. . siempre solos,
siempre desconocidos . .. •5
~tos versos llenos de amargura y de desilusión del poeta cubano Mar~lino Aroza~a abarcan toda la problemática de la penosa identificación
del a~roamencano. Reflejan los obstáculos 'y los fracasos en su intento tenaz
Y. ~aetente d~ ubicación socio-cultural justa y definitiva. Ubicación que con~ª la necesidad de i~entiiicación con el afán de asimilación y de íntegraet6n. E~ los cu~tro Stglós de la convivencia del africano con e1 europeo
Y_ c?n el mdoamencano, la imagen del negro ha estado expuesta a frecuentes y
~~culas _def.ormaci.ones arbitrarias. Fueron sus coordenadas la discriminala mdiferenc1a, la falta de comprensión fraternal, la nefasta pretens1on ~e. u~a superioridad predestinada -uno de los pilares para apoyar
los pnvilegios blancos-- y la mercantilizaci6n total del afroamericano. Componentes de una política consciente, de un esfuerzo secular para enajenar
al negro, para d~arra_1garlo y despojarlo de sus raíces, para despersonalizarlo: Deformac1on fmaJmente victoriosa cuando el negro -resignado
hu~illad_o- acepta_ y se identifica con una imagen forjada por un ambíerit~
hosnl e mcomprenSivo:

~?º•

¿Quién es quien sabe nuestros nombres?
N adíe los sabe ni los mienta.
Somos las sombras de otros hombres . .. 18
Escasean -hasta en la propia poesía negra- las tentativas de -idealización
Y aun s_uelen ser ocasionales los casos de evaluación objetiva. Si bien se h
establecido un equilibrio frágil y absurdo entre la, integi'ación del ind'10 a
las letras Y la simultánea explotación económica del indoamericano s· b'en
rfl
•
,11en
1 a _un tacit~o ac~erdo de convivencia entre indios y blancos, el preJU1c10_ ,rac1dal y so~! ha sido más fuerte aún contra el africano. La recu·
perac10n e .la libertad
por lo
. , política
. . .parecía dificultar - al coffilenzo
menos- la mcorporac1on defllltiva en la sociedad criolla. Fue precisamente uno de los resultados más valiosos y alentadores de la vanguardia

~.P:

•• G
ARoZAaENA,
"Cahción
Negra sin color", en Antolog'1a d e poesia negra.
.,.
,
N'Marcelino,
, "
.,
1934. u11..LEN, 1colas, Canc1on de los hombres perdidos" , e n west ¡ nd',es, LTD,

literaria la denw1cia airada de las actitudes discriminatorias. Su éxito radica en la paulatina reconstrucción de la personalidad individual y colectiva
del afroamericano gracias a la definición de los rasgos principales de la
africanidad. No debe sorprender que ante el lento cambio de las condiciones
socio-económicas impuestas por el blanco, se presente como reacci6n el
fenómeno de la negritud intransigente. Reacción contra la integración,
la mulatización definitiva por parte de un grupo minoritario que anhela
autorrealizarse mediante el aislamiento - Black is beautifull-. Les anima
un afán de coexistencia paralela, sin convivencia espiritual. ni fusión biológica. El movimiento del TEN en el Brasil, la aplicación un tanto arbitraria
del concepto de la negritud cultural (Senghor) a condiciones- muy distintas del
ambiente de crisol -mestizo y mulato- latinoamericano demuestra que
el proceso de integración está aún lejos de cumplir con sus postulados idealistas. No olvidemos tampoco que la promoción literaria africana posterior
a Senghor haya rechazado y superado aquel concepto estático de la negritud literaria-cultural un tanto retrospectiva.
Entre recelos y prejuicios, opiniones y actitudes extremadas se destaca la
obra poética de Nícolás Guillén, Alejo Carpentier, Luis Palés Matos, Emilio
Ballagas, Adalberto Ortiz, Jorge Amada, etc. Logran crear, por lo menos
en las Antillas y en el Brasil, una imagen fiel y objetiva del afroamericano,
imagen que no se conforma con la descripción de los rasgos tradicionales y
pintorescos, sino que abarca la misión de un humanismo general y moderno
que integra y supera al mismo tiempo 1a cuestión racial. Logran crear una
síntesis manifiesta en una "eondition bumaine" en la cual los problemas
y las penas del africano adquieren valor humano universal.
Hasta los comienzos de la vanguardia literaria o para ser más exacto
hasta el surgimiento de la propia poesía negra, la imagen del negro era
ambigua según el origen étnico del escritor. La diferencia entre autor blanco
o afroamericano se borra _poco a poco durante la vanguardia y ya no reviste
importancia en la actualidad. Mientras que los pocos autores afroamericanos
del siglo diecinueve (Plácido y otros) nos comunican una idea distorsionada del
negro ya que tratan de captar su ambiente vital con medio; estilísticos
inadecuados (europeos), muchos poetas blancos vanguardistas siguen sintiendo una atracción y tentación especial por el mero folklore pintoresco
del africano. Resulta de ahí una imagen bonita y a veces impresionante,
pero superficial y sin arraigo humano: ~ problemas del hombre negro
son para ellos más bien accesorios deeorativos inconscientes de que el dolor
existencial es la verdadera base y esencia humana de la poesía negra.
Comparemos aquí estas dos actitudes, o sea, el grito de dolor de una raza
oprimida y el pin~oresquismo fácil y fcivolo:

385
384

H-25

�INCIDENTE DE CUMBIA

BALADA DE LOS DOS ABUELOS

Con queja de indio y grito de chombo,
dentro la cantina de Pa11cha Mancluí,
trashumando ambiente de timba y ki(lombo
se oyó qtie la cumbia resonando está ... 47

¡Qué de barcos, qué de barcos!
¡ Qué de negros, qué de negros!
¡Qué largo fulgor de.cañas!
¡ Qué látigo el del negrero!
Pi.edra de llanto y de sa11gre . .. ~s

nivel reljgioso, una cimarrona negra se ofr&lt;tce como esclava á San JoS{;.
El hecho de que los negros podían venderse al mejor postor para mejorar
su situación económica no era caso tan insólito. Conviene. rec.ordar que Ja
esclavitud implicaba en aquellos tiempos pre-industriales cierta garantía de
empleo, de manutención y de protección "soeiaJ" y un mínimo de ambiente
familiar mediante la incorporación del esclavo en el sistema patriarcal del
hacendado:

¡Comprá 'me, mi amo José!
¡ Comprá 'me, mi amo José!
Y o sabe lavá, planchá,
jasé dulse y cosiná.
Cuando lan galla cantá
ya Maria 'tá levantá ... 51

En el Espejo de paciencia ( 1608), según _Emilio BaUagas el primer poema
de la literatura cubana, surgen ya algunos de los rasgos estereotípicos del afroamericano: su condición social de peón, su carácter irascible con el afán
de pelearse, su fuerza y valor personal. Reza aquel poema:

Andaba entr~ los nuestros diligente
un etiope digno de alabanza,
llamado Salvador, negro valiente
de los que tiene Cuba en su labranza,
... cµando vido a Gilberto andar brioso,
arremete contra él cual león furioso. 49
Uno de los temas centrales de la poesía negra y negrista refleja los .múltiples aspectos de la explotación total del afroamericano. Explotación polifacética que ofrece las formas, matices y fases más diversa~ desde la esclavitud hasta la prostitución para desemQOcar finalmente en 1a desintegración racial y en la alienación cultural. Los siguientes versos denuncian
con resignación y cólera mal disimulada el nefasto reparto de papeles y
funciones:

lNo somos más que rumba, lujurias ntgras y comparsas?
No somos más que mueca y color,
¿mueca y color? ...

ªº

I
La identificación temprana con un papel social forzosamente impuesto -laesclavitud- hasta su aceptación voluntaria queda manifiesta en un villancico negro de Camagüey. Se trata de la trasposición de la esclavitud a un
" K0Rs1, Demctrio, "Incidente de Cumbia", en Mapa de poesía negra americana_
Nicolás, "Balada de los dos abuelos", en S6ngoro cos&lt;&gt;ngo, B. Aires,
Losada, t 967.
"° BALBOA, Silvestre de, ''Espejo de Paciencia, 1608", en Mapa de poesía negra
americana.
.. PEt&gt;Roso, Regino, "Hermano Negro", en Mapa de la poesía negra americana.
"" GUILLÉN,

386

Ofrece precisamente este villancico con su tono popular la fusión de elementos heterogén~: ingenuo fervor religioso y la práctica banal de la esclavitud. No faltan) desde luego, las quejas, el dolor y la indignación de los
vejámenes sufridos por Ja despersonalización del africano -práctica d1·
castigos corporales-- dentro de un sistema de c.ompulsiones y opresiones ineludibles. Escuchemos aquí dos testigos distintos en su decir poéticQ, pero
unidos en el rechazo de usanzas ignominiosas.
EPOCA. COLONIAL

Ao/, mi ama., ay mi ama,
¡ que yo no robé la fruta!
Sus manos, dando en mis nalgas,
pican lo mismo que tunas . .. 52

SroLo

VEINTE

... Y fuiste esclavo
sentiste el látigo
encender tu carne de humana cólera .. . 53

Cuando el imperialismo político y econom1co norteamericano se extiende
vorazmente por las Antillas, la explotación material del negro cambia de
aspectos sin disminuir su omnipresencia opresiva. Se van refinando los
métodos. El despertar de afanes de c.onsumo mediante un materialismo todopoderoso aumenta la dependencia y refuerza las cadenas. Los efectos de
la monocultura, del dictado de precios agrarios, el carisma del dólar y la
"Villancico Negro de Ca.m;igüey" (anónimo), en Mapa de la poesía negra americana.
" "Cantar del Negrito Zurrado", en Mapa de la poesía negra ... Argentina, si01

glo 17 .
13

Hermano Negro, vea nota No. 50.

387

�lascividad peculiar de un turismo ávido de placeres vulgares causan verdaderos estragos sociales y morales -avance de la prostitución que se manifiesta con disimulo en formas distintas- por la paulatina destrucción de los
lazos familiares. A la explotación tradicional que se esconde ahora, más
sutil., tras una careta aparentemente liberal se asocia la comercialización y
perve~ón no sólo del hombre negro, sino más aún de sus valores culturales
y emocionales. Que sirva aquí de ejemplo la mercantilización y simultánea
europeización de los bailes y ritmos africanos:
... trafican con tu sudor
comercian con t-u dolor . .. 5-4

El círculo vicioso entre miseria moral, brutalidad y opres1on, corrupción
y pobreza (Secuestro de la mujer de Antonw, Incidente de cumbia, Balada
de Simón Caraballo, para mencionar sólo unos cuantos títulos) le ofrece
al afroamericano un solo chance de ascenso social y de escape po$ib1e:
el convertirse en boxeador intrépido, tenaz, sufrido, invicto y afortunado.
Pero ni siquiera este camino constituye un escape verdadero, ni definitivo.
A medida que crece su éxito, el boxeador negro se ve expuesto a la comercialización de su talento, se convierte en mercadería humana y la implacable
ley del mercado acelera su despersonalización. A pesar de todos los accesorios materiales del ascenso social, de una situación económica privilegiada,
ni siq11iera ahora logra sustraerse a los prejuicios y conceptos estereotípic~s
blancos y menos aún llega a autorrealizarse. Aflora a veces en las canciones
de cuna afroantillanas este afán de evasión y de ascenso que se nutre tal
vez de algún deseo inconsciente de una -posibilidad de desquite por tantas
humillaciones sufridas:
... Cuando tu sia glandi
ba a ser bosiador.
Nengre de mi bida,
¡ Nengre de mi amor! . .. 55

En la sociedad industrial del siglo veinte, las manifestaciones y valores populan~.c; y folklórieas se convierten en artículos de consumo. A medida que
dejan de ser los reflejos genuinos del esfuerzo perenne del hombre de superarse y de autodefinirse, se pervie1ten en meros estímulos para un goce
cada vez más breve y superficial. La perversión está en la desviación de su
"' PEDRoso, Regino, "Hermano Negro", en Mapa de poes!a negra ame1ica11a.
" BALLAGAs, Emilio, "Para dormir a un negrito", en Mapa de poesía 11egra.

388

secular simbolismo mágico-religioso y emocional hacia un formulismo hueco
que se combina con una mentalidad de hastío, de circo y de droga. Terminan por ser valores dudosos que a lo mejor facilitan unos momentos de
evasión placentera, evasión en cierto modo artificial y "sintética" porque no
implican un comienzo nuevo, ni solucionan problemas fundamentales. La
unión de elementos dadaístas y surrealistas con los aportes tradicionales africanos no obedece siempre a un afán de fusión y de creación auténtica, sino
conduce a veces a la mera creación de sucedáneos culturales que se presentan
como valores postizos. Trátase acaso de cierta nostalgia del hombre positivista contemporáneo, nostalgia de aquel mundo ancestral mitológico, menos
intelectual y acaso más fraternal, perdido desde hace muchos siglos.
La sociedad de consumo, en busca constante de satisfacer su creciente
afán de distracción y de placeres considerados como necesidades esenciales,
enlaza, comercializa y pervierte hasta cierto grado la capacidad erótica de
la mujer afroamericana. Fascinada por esta sexualidad lozana, inmediata
y "tropical'' que arraiga aún profundamente en una cosmovisión mágicoreligiosa, la sociedad moderna contribuye a fomentar y a perfeccionar la
prostitución. Su base siniestra forma las deficientes estructuras económicas,
el desequilibrio social y un turismo en masa que promete la evasión y exención a corto plazo de los rígidos tabúes morales del norte. Objeto de lujuria
y de e¡cplotación desde los tiempos de la esclavitud (Essa Negra Ful6) , la
mujer negra o mulata no puede escapar a las múltiples tentaciones que
ofrece la sociedad industrial con sus potentes atractivos materiales. Tentaciones todopoderosas frente a un ambiente de miseria acostumbrado a fa
depravación y al cinismo nihilista:
... pero amor con hambre, viejo,
¡que va!
con tanto sapato nuevo,
¡que va! ...
con tanto lujo, mi negro,
¡que va! . ..
Depué dirán que soy mala, . . . 56

Este ambiente tétrico entre vicio, mezquindad sentimental y ansias vigorosas de una vida mejor conduce a la destrucción de los lazos familiares,
al abandono y al aislamiento total. De la traición y de la frivolidad de
los sentimientos resultan los celos y el crimen que culmina en la venganza
sangrienta:
" Gtrru.ÉN, Nicolás, "Búcate plata", en S6ngoro cosongo, B. Aires, Losada, 1952.

389

�Si tú supiera, mulata
la verdá,

... Vengador celoso se alza de un respingo
cuando Meme acaba la cumbia, y se va,
cogida del brazo de su amante gringo
(rumbo al dormitorio de Pancha Manchá).
Del puñal armado los persigue, y ambos
57
mueren del acero del gran Chimbombó., . ..
En la idealización y simultánea estereotipización de la mujer afroamericana
como hembra seductora, hermosa y sensual, incapaz de emociones profundas
colaboran tanto
mi c.u~rpo es una hamaca . ..
mi cuerpo es u,i jardín nocturno;
mis se1Zos do$ guanábanas; 58
los poetas blancos como los afroamericanos. Mientras que ubican a la negra
con mayor frecuencia en el mundo de los ritmos y bailes mágicos, suelen
convertir a la mulata en ídolo e imagen ideal llena de feminidad misteriosa,
arrolladora y sexualmente inagotable. Imagen unilateral e injusta que corresponde más bien a la imaginación febril y libidinosa dB sus creadores
poéticos. Realidad es que no faltan los poemas sobre este fenómeno de la
mulata en ninguno de los grandes poetas de la poesía negra amc,ricana.
Recordemos aquí únicamente a Mulata-Antilla de Luis Palés Matos, esta
magnífica visión de la polaridad y simultánea unión íntima entre mujer y

que ,-o con mi negra tengo,
¡ y 1zo te quiero pa 11á! . .. 69
todos estos aspectos han contribuido a crear un ambiente tenso de incomprensión. Ambiente de rechazo que ha llegado hasta la persecución y el
alejamiento de los mulatos de sus puestos políticos o públicos ( en Haití de
Doc Duvalier) cuando la despreciada mayoría negra se dispuso a hacer valer
con severidad sus derechos cívicos.
A pesar de su imagen deformada, a pesar de la famosa fórmula arbitraria
del cubano Francisco Muñoz del Monte ¿¡Mulata! Será tu nombre injuria,
oprobio o refrán?,60 algunos vanguardistas como Nicolás Guillén o Luis
Palés Matos, reconocen la importancia primordial mulata, o sea, su papel
de ser al mismo tiempo símbolo y resultado de la fusión de dos razas en
cierto modo antagónicas:
Sangre bárbara y sangre nuestra
bajo el sol cómplice mezcladas. .. 61
Esta actitud objetiva convierte al mulato en símbolo del dinamismo y progreso
humano que supera el carácter estatuario y estátiCQ de las antiguas l'azas étnicamente definidas en pro de una idea y realidad del hombre más integral.
Falta aquí un solo paso de las palabras de Guillén "Mulata, puente de razas"
al himno telúrico Mulata-Antilla (Luis Palés Matos) que evoca una visión
casi ya realidad del futuro humano:

tierra antillana.
La situación realmente ambivalente del mulato dentro de la sociedad
latinoamericana, su existencia que se desarrolla simultáneamente en dos clistintos niveles étnico-culturales y la falta de un arraigo emocional auténtico
que caracteriza esta existencia, han dado lugar -en algunas ocasionesprovocar reacciones hostiles por parte de la población negra. Su afán de
desprenderse de las tradiciones africanas, consideradas como primitivas y
vulgares, su pretensión de superioridad racial y social frente al negro~ su
firme resolución de integración a todo precio en la sociedad -"modelo" de
los blancos, sin encontrar allí una acogida fraternal, la calumniosa leyenda
de la volubilidad amoral de la mulata:

ª

Koas1, Demetrio, Incidente de Cumbia, vea nota 47.
TABLADA José Juan, "Canci6n de la Mulata", en La Feria, poemas mexicanos,
'
1928.
or

18

.

Ahora, eres, mulata,
glorioso despertar en mis Anti1las . .. 62
Si la imagen de la mujer afroamericana se compone casi exclusivamente
de fáciles impresiones sensoriales -la gracia inimitable del cuerpo, su fuerte
emanación sensual, etc.- conforme al deseo de abstracción de algunos rasgos exteriores, escasean, sin 8mbargo, los tonos profundamente humanos del
dolor y de la humillación social. Sólo las canciones de cuna tan tiernas
y sencillas captan la delicadeza femenina, su alma sensible y su enorme ca• GuILLÉN, Nicolás, "Mulata", en Motíuos de Son, La Habana, 1930.
" MuÑoz DEL MONTE:, Francisco, "La Mulata", en Antologfa de poesla negra.
" P1cBARDO MOYA, Felipe, "Filosofía de Bronce", en Mapa de poesía negra, p. 109.
11

PALÉs

MI.ros, Luis, "Mulata-Antilla", vea nota No. 44.

�A medida que el afroamericano consigue su libertad poütica y el necesario
espacio vital aparecen ]os testigos literarios de su identificación con los sistemas
p01íticos latinoamericanos, comienza su identificación con América. Algunos
textos de la poesía popular-patriótica argentina son testimonio temprano
-fase de la estabilización de las estructurns estatales argentinas entre la
guerra de independencia y Juan Manuel Rosas-- de la rápida integración
y asimilación del africano en la naciente sociedad rioplatense. Se trata de
unos cuantos "Cielitos" y de otras poesías como La negrita, Los negros federales, etc. publicadas en las revistas literarias de aquella época ( La negrita o
El gaucho de 1830) o recogidas en el Cancionero popular cubano.
El hecho de la existencia bastante numerosa del negro en Jas provincias
del antiguo Virreinato de La Plata, especialmente en la región tucumana,
en la cuenca fluvial del Paraná y del Uruguay y en la vasta comarca bonaerense parece causar sorpresa al lector de fines del siglo veinte. Sorpresa comprensible ya que la actual sociedad argentina xevela apenas huellas perceptibles de la convivencia con el afroamericano. Las estructuras sociales de la
Argentina criolla se diferenciaban poco entonces de las de los demás jóvenes
estados hispanoamericanos y sólo las avalanchas de la arrolladora inmigración europea asimilaron y absorbieron étnicamente al africano. Precioso testimonio no sólo de aquella Argentina remota, sino también de la antigua
presencia del negro en este país son ]os cuadros de famosos pintores europeos,
recordemos aquí únicamente el Candomble federal, 6leo de Martín Boneo,
la Canción de A. R. d'Hastrel, las Milicias pardas de Carlos More!.
Abolida la esclavitud, el afroargentino empezó a convivir conscientemente
con el criollo, el gaucho, el miliciano o como miembro de la servidumbre
doméstica. Participó activamente en la discusión política entre el centralismo
oligárgico de los unitarios y el "liberalismo" federal en pro de una representación más equitativa de las provincias del interior argentino. Derram6
el negro argentino su sangre en aquellas luchas fratricidas de las guerras
civiles y contribuye asi a construir las bases de la Argentina moderna en
la cual sólo existe en forma de substrato étnico. Federales convencidos y
agradecidos por su política de integración, los negros prestaron su apoyo
ferviente al dictador Juan Manuel Rosas a quien le sirvieron fieles temibles
mazorqueros en las Milicias Pardas hasta aquella batalla de Caseros que
significaba la caída de su protector. Los siguientes extractos reflejan el
espíritu de partido y de lealtad incondicional:

CARTA DE LA NEGRA CATALINA

LA NEGRITA

pacidad amorosa que se vierte en un inmenso cariño de madre. Cariño y
sentir maternal que vencen la soledad y la miseria de la familia latinoamericana, sin apoyo, sin defensa, sin padre responsable.

y PANCF,IO

Yo me llamo Juana Peña
y tengo por vanidad
que sepan totjos que soy
negrita muy federal . ..
.. . Sólo por don Juan Manuel
han de morir y matar, ... 63

LtrGARES

Esi neglo cada noche
sueña con don Juan Mant,el,
y luego, de mananita
otla vesi hablando de él ... 64

El camino secular hacia la aceptación actual del pluralismo étnico de la
sociedad americana ha sido difícil, sangriento y doloroso. Se trata de un
pluralismo sui generis que no se explica únicamente por el hecho de la
fusión biológica sino más bien por sus consecuencias espirituales. Consecuencias que se manifiestan en el fenómeno del mestizaje o mulatizaje cultural, en la mezcla y síntesis irrevocable de tradiciones y costumbres distintas
Yhasta hostiles. Es precisamente este ambiente mental del mestizaje que influye
poderosamente en aquellos grupos étnicos -blancos, nei:,OTos, etc.- que resistieron a la fusión racial con el resultado de que ellos también experimentan
sus efectos mentales. En Canción del bongo, la mentalidad africana se
apodera del blanco, le confiere un alma mulata:
.. . Pero mi repique bronco,
pero mi profunda voz
convoca al negro y al blanco,
que bailan al mismo son,
cueripardos y almiprietos . .. 65

Esta convivencia en las costumbres, esta aceptación de una realidad definitiva constituye el fundamento indispensable para llegar a la comprensió,n
fraternal entre los americanos de diferente origen étnico. El testimonio literario de esta nueva visión del hombre es el poema• Hiermano negro:
Negro, hermano negro,

tú estás en mí: ¡ habla!
... ; También )ID soy tu raza! ... 68

ª "La Negrita, 1830", en
14

BALLAGAS,

E., Mapa de la poesía negra amuicana.

Ibídem.

• GUILLÉN, Nicolás, "Canción del Bongo", en Antologla de la poesía negra.
• PEDRoso, Regino (poeta cubano blanco), "Hermano Negro", en Mapa de la

poesfa negra.

393

392

\

�La poesía afroamericana alcanza su mayor grado de integración en los
magníficos versos de La voz esperanzada, última parte del gran poema España,
de Nicolás Guillén. Nos ofrece el célebre poota su declaración de amor a
América. Amor que radica en la síntesis indestructible de tres continentes,
en la imagen y en la misión mestiza/mulata de América:

Yo,
hijo dc1 América,
hijo de ti y de Africa,
... yo, hijo de América,
corro hacia ti, muero por ti . .. 61
¿Poesía negra o poesía mulata?
El concepto de la poesía negra provoca ocasionalmente una discusión literaria que gira alrededor de 1a justificación o no del mencionado concepto.
¿ Puede hablarse de veras de poesía negra o se trata más bien de la idealización o valorización excesiva de un mero fen6i;neno literario insignificante?
¿Literatura marginal como moda del indigenismo vanguardista? Vamos
aclarando por partes la confusión aparente de conceptos.
La existencia del africano en el continente americano es una realidad imborrable. Donde escasea el elemento autóctono (Antillas) o donde la presencia del africano llega a constituri porción elevada de la población (Brasil )
la fusión biológica y la consiguiente síntesis étnica-cultural adquieren perfiles
mulatos.
El negro al trasladarse a las Américas estuvo expuesto casi de inmediato
como el blanco -al fenómeno del "mestizaje cultural"-. Iba entregando
parte de su personalidad africana por rasgo~ y experiencias nuevas. Por lo
tanto, la poesía negra en las Américas no puede abarcar la misma cosmovisión que ofrece la poesía contemporánea en el Africa negra. Existen congruencias profundas, pero el mensaje literario es distinto. El sincretismo
religioso, la íntima convivencia y mezcla parcial de diferentes valores culturales, la coexistencia de varios idiomas africanos, y finalmente la ubicación
del africano en un mundo con nítidos contornos hispano-católicos se manifiestan en esta poesía negra. Debemos llamarla mejor y más cor~tamente
poesía afroamericana. Tampoco eonviene Uamarla "poesía mulata", tal eomo

propone Juan Ramón Jiménez,68 porque ta] concepto podría significar exclusivamente la autocientizacíón literaria del mulato. No cabe aquí averiguar
ni definir los componentes mulatos en las letras latinoamericanas que por su
parte basan precisamente en este fenómeno cultural del niestizaje y/o mula~izaje. El nombre "afroamericano" implica ya el sello "mulato" pur el solo
hecho de la fusión étnica y cultural.
Incluye el concepto de la poe:;ía afroamericana también aquella poesía
sobre los negros escrita por autores blancos. Estas manifestaciones literarias
suponen la discusión con lo africano y ofrecen, por dudosa y falsa que sea.
una visión parcial del negro americano. Si empleáramos el tradicional concepto de la poesía negra, tendríamos que diferenéiar forzosamente entre
poesía negra y poesía sobre negros.
La poesía afroamericana incluye el aspecto mulato hasta la integración
definitiva del mulato en la sociedad latinoamericana. Sobre el fundamento
de la integración va proyectándose la imagen del hombre americano euros
-rasgos futuros se perfilan ya en la obra de Guillén, de Freyre, de García
Márquez, etc. Sólo después de realizarse esta integración -aún en marcha-,
la poesía afroamericana pasará a ser reminiscencia histórica en el penoso
proceso de la toma de conciencia americana. En este siglo veinte es todavía
un aporte cultural esencial e importante en algunas regiones del continente.
De menor propagación y de menor peso que el aporte indio-mestizo, no cabe
la menor duda, pero no de menor importancia para formar la síntesis futura
de la Améri&lt;:a polifacética de hoy.

"BIBUOGRAFÍA

Emilio, Antología áe la poesía negra, Madrid, 1935.
Emilio, Mapa ·de la poesía negra americana, Buenos Aires, 1946.
GROSSMANN, Rudolf, Historia y pro.blema.s de la literatura latinoamericana, Munil"h,
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Frankfurt, 1967.
GuILL:ÉN, Nicolás, Sóngoro cosongo, Buenos Aires, Losada, 1967.
NAScrM&amp;NTo,

PBREDI, VALDÉs,

Se mencionan aquí únicamente los títulos que abarcan estudios y referencias generales.

EL RECUERDO EN LA PO.ESfA DE CÉSAR VALLEJO
PRoFR. Da. MARcELO Coooou
Universidad de Concepción
Concepción, Clüle

"Si viene a mi alma algún aliento
dulce, es la luz del recuerdo . .. "

LAs PALABRAS QUE sirven de epígrafe a este estudio fueron escritas por
Vallejo en "el momento más grave de su vida", cuando estuvo en la prisión
de Trujillo.1
El recuerdo es una constante temática en la obra del poeta peruano:
en ella no constituye tan sólo "motivo" literario sino que, como podemos
desprender de la afinoación transcrita, encuentra una significación que
trasciende a la de su mera presencia. El recuerdo es, para Vallejo, según
nos lo deja explicito la frase citada y nos lo permite comprobar un importante número de otros textos suyos, ese "aliento dulce", esa "luz'', en los
cuales fortalece su propio ser expuesto a los acosos de una existencia actual
tenebrosa y oprimente. Vallejo, al dar en su obra testimonio de sí, nos ha
permitido el acceso a los núcleos generativos internos de casi toda ella;
' En carta a su arrugo O sear Imaña. Esta carta forma parte de un conjunto de
cinco que pennanecieran inéditas hasta 1969, en que las recoge y reproduce -en
facsímil y en transcripción mecanográfica-: Visión del Perú (en el "Homenaje
Internacional a César Vallejo"), 4, Lima, julio de 1969, pp. 193-204. Constituyen
• importante aporte documental para el mejor conocimiento del poeta peruano: en el
tono fraternal en que acostumbraba dirigirse a sus am;igos íntimos, describe pormenores de su vida en 1a capital, enjuicia a los intelectuales limeños del momento, habla
de sus proyectos, se muestra, en fin, a sí mismo y a sus preocupaciones. Las fechas de
estas cartas son: Lima, 29-1-1918; Lima, 2-VIT-1918; Trujillo, 26-X-1920; Trujillo, 12-ll-1921 (ésta desde la cárcel y es de ella que extractamos la frase que
comentaremos) y Lima, l-VII-1922.

396

397

�en su clara determinación podremos encontrar, pues, insustituibles puntos de
par tida para la mejor comprensión de esta poesía. Enfrentados al hecho del
recuerdo en Vallejo, procuraremos aprehender, a su través, un aspecto de
la realidad esencial de su púCSÍa.
Como todo hecho psíquico, el recuerdo no puede ser pensado en Vallejo
como un acontecer primario; si pretendemos ver su estructura esencial y
su función en el hombre y la obra, tenemos que considerarlo como reacción
precisamente del hombre contra el mundo. Presupone el recuerdo, pues,
a Vallejo y al mundo, y sólo cobra su verdadero significado si hemos dilucidado antes estas dos entidades. Queremos decir: el conocimiento de la
biografía íntima del poeta y de su circunstancia vital constituyen elementos
de análisis indispensables, por permitir la entrada a la comprensión de un
hecho psíquico de ellos dependiente y que tan fundamental papel juega en
toda su obra. Pero nuestro acento no tendrá que estar puesto en la biografía anecdótica, sino en lo que para Vallejo fue su existir, esto es, la "asunción" de su ser, que dirían los existencialistas, o en otras palabras, el que
Vallejo se haya hecho responsable de sí, eligiéndose y ganándose a sí mismo.
Como en ello se implica una comprensión de la realidad humana por sí
misma, esto es, como la comprensión es la manera propia de existir del
hombre, Vallejo asume su ser comprendiéndolo -proceso que hace explícito
en su obra poética y que en ella misma corrige, desenvuelve-. En el poetizar, Vallejo asume su realidad humana y se dirige hacia el mundo.
El recuerdo, entonces, tiene presencia significativa en su obra, lo que
conlleva que podamos asignarle un carácter indicativo de algo: si de.sarrollainos, pues, su significación, hallaremos precisamente lo significado.
Por apreciarlo como estructura actuante en su quehacer poético, no vemos en él un hecho aislado, escindible: justamente al constituir un fenómeno de conciencia en Vallejo, el recuerdo es significante; más aún: es
en la estricta medida en que significa e] todo de la realidad vallejiana;
expresa, con un aspecto definido, el complejo sintético vivencia) del poeta
en su integridad. Es su propia realidad humana realizándose bajo la forma
del recuerdo: éste constituye así una forma organizada de su existencia.
El indagar si el recuerdo es auténtico fenómeno significante en nuestro
autor, nos obliga a adoptar como único camino posible de análisis efectivo
el de que lleguemos a cercioramos, por un "acercamiento a las cósas mismas", tal como Jo preconiza la fenomenología, lo que ellas nos ofrecen. En
su caso llaman poderosamente a nuestra atención sus poemas.

Ha sido precisamente una lectura cuidadosa de su poesía la que nos
ha permitido ver que en elJa el recuerdo se presenta como una determinada
relación del yo con el mundo; constatamos que la conciencia del recuerdo

398

no es un lazo caótico entre ambas entidades, sino una estructura organizada
y, por ende, suscepb"ble de descripción. Eso es lo que intentaremos en las
líneas que siguen.
El significado del recuerdo en la poesía de Vallejo se nos revela por la
naturaleza de índole funcional que éste en ella cumple. Hablar de funcionalidad implica la idea de fin al cual ptopender. Un examen objetivo
de ciertos textos nos conducirá a la aprehensión concreta de esa significación
finalista. Sin lugar a dudas, el recuerdo cargado de emoción que vemos
operante en los púCIDa5 cuya presencia suscita nuestras reflexiones, constituye
en ellos medios para romper estados tensionales difícilmente soportables par:1
el yo. Es justamente esta tensión de un instante act'Ual que el yo padece,
la que lo remite a instancias de un pasado visto con carga de positividad.~
Se produce entonces un desplazamiento, por esa vía, hacia momentos vividos en tiempo y espacio lejanos, cuyo carácter fundamental quiere ser
recuperado como modo válido de alcanzar así una suerte de fortaleza ante
el momento presente: potenciándose en lo acontecido con rasgos de felicidad se capacita para el enfrentamiento a que se ve ahora exigido en un
mundo de trampas y acechanzas.
De ser esto así -y los textos se encargan de decírnoslo-, el recuerdo
obra como verdadera transformación del mundo. Cuando las dificultades
que se alzan frente al yo superan Jo que él estima sus posibilidades de resolverlas, o cuando el yo no vislumbra otra modalidad eficaz de superación,
ya no se siente capacitado para permanecer en un mundo tan apremiante
y difícil. Ve, siente, las rutas cortadas, al mismo tiempo que sabe que debe
actuar. Trata entonces de cambiar de situación o de vivirla como si las relaciones entre las cosas y sus posibilidades no fueran las que ahora son; esto
le hace remontarse a acontecimientos que, por diversos y ya vividos en un
vencimiento de sus dificultades, le aseguran el éxito que pretende. Se ve
así lanzado hacia el pretérito con toda su fuerza. Aceptemos que en ello
no hay un esfuerzo consciente como tal: no es objeto de una reflexión; es,
por sobre todo, captación de relaciones y exigencias inéditas que al generar
estados tensionales no soportables llevan al -yo a aprehensiones de modalidad
diversa. O sea, sufre una modificación para justamente transformar "el
mundo" actual.
La imposibilidad de hallar una solución eficaz al problema con que se
aboca, moviliza su conciencia irreflexiva hacia una toma del mundo de otro
• El ensayo de Estela dos Santos, "Vallejo en Trilce", de Aula Vallejo, 5-6-7
C6rdoba, Argentina, Universidad Nacional de Córdoba, 1967, pp. 22-46, estudia el
contraste entre presente y pasado a nivel de las particularidades lingüísticas e iJnagin1sticas del libro.

399

�modo y bajo un aspecto clivei:ro que no es el actual, sino el ya conocido
como eficaz.
Ese mundo es el de 1a infancia.
El mismo temple de ánimo que conforma íntimamente los poemas de
Trilce puede documentarse desde muy temprano en el autor. Así por ejemplo, de 1915, cuando es todavía poeta incipiente, se conserva una carta a
su hermano Manuel, en la cual, entre otras cosas, escribe lo que reproducimos
subrayando lo que nos importa atender:
... estoy triste, y mi corazón se presta en esta hora a recordar con
hondo pesar de ti, dé la familia, de dulces horas de tierna hermandad
y de alegres rondas en medio de la noche lluviosa ( . .. ) Bajo la frente
pensando que si es cierto q~ ya no estoy en mi Santiago, en el seno
de los míos, que ya todo eso pasó, pero volveré alguna tarde de enero
caminito a mi tierra, mi querida tierra. Por eso, con esta esperanza
trabajo con entusiasmo todo el día. 8
R etomemos: tristeza del instante actual; impulso para el recuerdo del
dulce y tierno vivir familiar; esperanza del retorno que habilita para soportar
la pesadumbre presente.
Así en los textos epistolares, trasunto inmediato de contenidos anúnicos
reales del propio Vallejo; así en los textos literarios, contemplación poética
de tales contenidos y comunicación de e]Jos, con la esencial impronta que
en el personaje ficticio de los poemas -que es quien se comunica objetivamente c:on nosotros-~ ha provocado la experiencia que p oetiza.
Necesidades de síntesis nos obligan a considerar sólo algunos rasgos de
esa dinámica del retorno. Veremos con especial atención cómo se cua)jfican
las instancias recuperadas.
El espacio privilegiado de la infancia conlleva,, entre otras notas la de una
pureza original que quisiera verse recuperada desde la nueva situación, donde el paso del tiempo ha significado la pérdida, no necesariamente absoluta, de
instancias psíquicas que el retorno por la vía del recuerdo permite por instantes- retomar.
Pensemos, por ejemplo, en ese hermoso texto que es el poema XI de
T7ilce donde se plasma admirablemente la intuición de una sensualidad
esencia] y desnuda, anterior a cualquier índole de censura consciente. El
poema porta una anécdota de manifiesta claridad: el encuentro del yo con
• Carta del 2-V-1915. Aparece reproducida en Aula Vallejo, id., pp. 331-332.
• Cfr. BousoÑo, T eoria de la expresión poi,tica, I, 5a. ed., Madrid, Gredos, 1970,
pp. 38-45.

400

una niña, su prima, quien le cuenta haberse casado. El nuevo contacto fratemal
remonta al sujeto a hechos de la nifiez en que todo fue "Gandor", sin perturbaciones de incontrolable y rebuscado sensualismo:

Tardes años latititdinales,
qué verdaderas ganas nos ha dadO'
de juf{ar a los toros, a las yuntas,
pe.ro todo de engaños, de candor, como fue.

Los versos transcritos muestran ese anhelo persistente de la poesía vallejiana por retomar a los ámbitos perdidos de la niñez de que hablábamos,
y el tono es el de una imborrable nostalgia. Se padece -suave, tranquilamente-- la imposibilidad de retrotraer la vida propia hasta la pureza inicial.
Su núcleo emotivo básico está en esa vibración clave; los años transcurridos
no han llegado a destruir un muy adentrado sentimiento que persiste con
fuerza:
... Hoy, al tocarle
el talle, mis manos han entrado en su edad
como en par de mal rebocados sepulcros.
No ha habido, pues, destrucción, muerte absoluta de lo que fue, pero
aún así la Tecuperación total que se quisiera ya no es posihle.s
Ese espacio de la pureza inicial es también y fundamentalmente el "espacio materno". Como siempre, 1a carencia actual es el impulso movilizador
hacia el reencuentro, hacia la pretendida recuperación. Alargaríamos innecesariamente estas páginas si analizáramos todos los casos que 1a poesía de
Vallejo nos ofrece; por eso se nos ha de permitir seleccionar sólo los que nos
parecen más representativos o insuficientemente estudiados por la critica.

Sin dudá, uno de los poemas que más han contribuido a cimentar la
fama de Vallejo es Trilce XXIII~ elegía sobre cuya profundidad han escrito
' Antonio Cornejo Polar ve la posibilidad de trazar correlaciones de indudable valor
hel'Illenéutico entre este poema y el relato "Muro Antártico" de Escalas, señalando
muy precisamente cómo lo que en el texto lírico es lograda plasmaci6n, se ve ahogado
en el relato por una argumentaci6n narrativa qtre difumina la índole an1mica central.
Esto es válido no s6lo para el caso presente y Cornejo lo apunta: en varias opor•
tunidades la búsqueda de argumentaciones que permitan la construcci6n de estructuras narrativas frustran las posibilidades estéticas que alcanzan su más verdadero
logro en los poemas correlacionados del mismo autor que en sus cuentos. Cfr. CoR•
NEJO PoLAR, Antonio, Novelas y cuentos. completos de César Vallejo", en Amaro,
3, Lima, julio-septiembre 1967, p. 87.

401
H-26

�muchos vallejianos. Sin pxetensiones de agotar todas las posibilidades analíticas que ofrece, procuraremos por nuestra parte centrar el enfoque en
aquellos aspectos directamente enla.zados con las proposiciones básicas de
nuestro trabajo.
La madre se configura en la metáfora con que se abre el texto:
Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos,
pura yema infantü, innumerable, madre ...
donde los elementos esenciales de atn'bución al personaje apelado residen
en su carácter de sustentador nutricio: la madre, generadora de vida que
proporciona el alimento primordial. No es sólo la calide-z afectiva del trato
materno lo que ha de provocar la visión cordial. Súmase, integrándose a
ella, el significado de trascendencia inagotable que conlleva para el yo su
conciencia de ser sustentado por la madre.
Queremos insinuar: no está presente tan sólo el dolor de la pérdida del
ser amado y recordado, como corriente sensible que atraviese el poema,
sino también la perspectiva valoradora de un sentido que para el yo tiene
1a sustancial comuni6n con la madre. Espejo Asturrizaga nos ha dado la
pauta de esto cuando comenta que el cuidado materno llenó al niño Vallejo:
de una honda emotividad, sembrando en él raíces de una sensibilidad
que lo llevaría, ya hombre, a captar y expresar los más fin.os y puros
matices del sentir humano.ª

Al reflexionar sobre esta afirmación no podemos menos que apreciar
todo lo que así formulada encierra; nos lleva, efectivamente, al centro exacto
del arranque del texto, el cual, a su ve-z; gracias a su profunda estela poética
nos permite convivir con la emoción eje que al plasmarse se nos comunica
en la integridad de su estremecimiento: en la génesis y en la contemplación
a distancia con que el yo lírico la ofrece. El yo ve la dependencia de su ser
con respecto a quien se lo ha otorgado materialmente; éste, a su vez, no
constituye sólo el dador de la energía física necesaria para el mantenimiento,
síno, por sobre todo, instrumento que ha cincelado su más recóndita constitución esencial forjando su definitivo modo de estar en el mundo, alimentando su potencial de intelección y sensibilización de sí mismo y de los otros.
La madre será quien confier¡¡ legitimidad a su existencia¡ su actitud es la
• Vid.

AsTURlltZAOA,

Esu¡o, Clsar Vallejo. Itinerario dtl hombr~, Lima: Edit.
pp. 19-20,

Juan Mejia Baca, 1965,
402

del
todo.dar sin recibir, ni pedir nada en retribuci,on. Y lo recibido de ella es
Por eso Ja pe'r dida d e qwen
· . ma11tume
.
y sostiene ha de signifi
1
yo un enfrentamiento en el desam
.
.
car para e
presencia, aquellos que le cobran paro ante qwenes le exigen justifique su
• • . el alquiler del mundo . ..
···Y el valor de aquel Pan inacabable.
Es interesante observar cómo, en versos anteriores, la situación oética
~~teada se resuelve en un contraste que establece claramente la cliv~rsidad
e os ~vilo~e~tdos: uno, el de la protección continuada en llll instante y un
1ugar pn egia os:
En la sala de arriba nos repartías
de mañana, de tarde de dual estiba
aquellas ricas hostias de tiempo . ~ .

y otro, el del desamparo del momento
sobrado siquiera
presente en que deberían haber
cáscaras de rei&lt;&gt;jes en flexwn de las 24
en punto parados.
Constatar tal desoIac1on,
· ' Ia de una actualidad opresora lleva al yo del
presente, ya adulto, al grito-pregunta-exclamación:
'
Madre, y ahora! .• .
y to~o el fragmento siguiente se carga de incontrolable emotividad plasmad
en s palabras que, en su semántica y en su engarce sintácti
fi
a
todo el ·
lír' d
.
co, con guran
ammus tco. e quien se siente víctima de la tragedia de la pérdida.
En este enfrentamíento de dos momentos vitales acontece Jo ue
tante en la poesía de Vallejo: la búsqueda de Ja madre perdí~ 1es consal espacio de la infancia 7 en que se tuvo la segun·dad de que
, eahretorno
ora se
~b~ai;el ~nsi~eraci~n de los el~ment~ Ié:°cos y en general de la estructura
, vcase e ensayo, que es minucioso análisis de A
O
.
Vallejo: Poema XXIII"
B l E d
.
•
LDO
LIVA: Tnlce
de César
F
U . .
' en o et n e Literaturas Hispánie
1 S
e, mvenidad Nacional del Litoral• 1959' pp· 39-...,..,._
A• (Nuestra cita
. es de
as, la •p. anta
44.)

403

�.,,

carece y en que se recibía lo que se quisiera, donación sin término, existencia inacabable.
Aldo Oliva nos ha eximido de buscar los términos exactos con que acl,uar
nuestra idea, al expresar antes él con -preciso y seguro juicio lo que pensamos:

"(Hubo en Vallejo) la concepción de la existencia como algo dado,
válida en sí misma, adquirida de una vez y para siempre po-r un acto
de donación que no cuestiono. Pero Vallejo, al producirse la desaparición física de la madre, choca con ot-ra realidad muy distinta. La
saña competitiva del mundo que lo rodea le enseñará que la existencia
debe ser ganada hora tras hora, que todo es construcción y responsabilidad ( ...), que existir es asumir la existencia en forma de dolo-rida
protesta: éste será el tema de los Poemas humanos. Por alzo-ra, mmido
en la angustia, el poeta acude a su madre para que atestigüe por él
a1ite el terrible interrogante '¿ di mamá?' "

"el poeta, desprendido de la matriz que lo abrigaba y lo nutría, cae
en el desamparo en que, solo, abandonado, huérfano, tendrá que
afrontar los golpes, las injttstas agresiones del destino, de la vida".
Lo que quisiéramos es completar este inteligente enfoque con lo que acont~ce con la dimensión del espacio en la obra de Vallejo: el fenómeno,
b~en o~serv~o, permite una perspectiva análoga a la por él ofrecida: espacio de infancia es espacio materno, o sea, "amparo", "nutrición"; como espacio
actu~l .es de soledad, abandono, orfandad. El regreso a lo primígenio, el
movunte~to de retorno, es búsqueda del sostenimiento perdido. El tiempo
transcurndo es un desplazarse entre esos dos puntos del espacio -el juerro
es en un doble eje, como vemos--- actúa como impedimento de realización
en el espacio infantil de la felicidad primera y única, para cuyo reencuentro
opera, como _impulso movilizador, la nostalgia de un ámbito. Por ello es
que esos Iugart&gt;s
de la niñez se transforman en ob;eto
intencional, ~onocido'
•
J
seguro y siempre actuante como punto concreto de necesaria atracción.
Quien se siente así atraído es, como sabemos, el yo adulto.

con que termina el texto.

Vallejo se refiere varias veces con sentido inequívoco a su adultez:

Igualmente bien ha visto este poema Mariano Ibérico, a cuyo propósito
habla. de un "tiempo maternal." en Vallejo, donde la madre no sólo es
imagen dominante sino símbolo poético y mítico de su fecundidad y de su
dulzura. Dice el profesor sanmarquino:

implume mayorcito (Trilce XLVII)
el crndísimo día de ser hombre (LHN)
mi mayoría en el dolor sin fin (Trilce XXXIV)

"este tiempo maternal es benig1to y productivo, al contrario del tiempo
que le sucederá. Y su productividad no se agotará en el espacio del
mero pasado, ya que ella constituirá una provisión de amor para los
tiempos amargos que vend-rán".8
Creemos que acierta Ibérico cuando da las cualificaciones positivas de la
temporalidad pasada en que gravita la presencia materna~ como también
cuando ve las proyecciones que ese tiempo de la infancia vivida tiene como
polo de atracción para el sujeto lírico, siempre en necesidad de "aprovisionarse" de él para soportar las contingencias de una actualidad degradada,
lo que Ibérico llama el "tiempo de la derrilección".
Permítasenos citar nuevamente eon cierta extensión al crítico, porque nos
servirá de apoyo para un encuadre complementario de sus observaciones.
Dice Ibérico que en el tiempo de la derrilección
• Cfr. IabJco, Mariano, "El sentido del tiempo en la poesi:a de César Vallejo",
en Revista Peruana de Cultura, 4, Lima, 1965, pp. 47-63. "Ensayo aparecido también en
Mapocho, II, 1, Santiago de Chile, 1964, pp. 25-35. Citamos por esta última.

404

son ejemplos que pueden multiplicarse. Precisamente desde tal visión surQ"e
su necesi~d de retomo a la seguridad de la infancia. No hay en la poesia
de ValleJo muestra más nítida de ello que en los poemas carcelarios de
Trilce: II, XVIII, XLI, L, LVIII.9 Pero antes de referirnos a ellos acerquémonos a un texto desgarrador de Vallejo - una ca1ta a su hermano
Manuel- que nos muestra en todo su dramatismo lo que para el poeta ha
significado la muerte de su madre.1 º

En este mundo no me queda nada ya. Apenas el bien de la vida
de nuestro papacito. Y el día que esto haya terminado, me habré muerto
yo también para la vida y el porvenir, y mi camino se irá cuesta abajo.
Estoy desquiciado y sin saber qué hacer, ni para qué vivir. Así paso
mis días huérfanos lejos de todo y loco de dolor.
• Sobre este punto los mejores estudios son los de CoYNÉ, LARREA ( de éste sobre
todo en Aula Vallejo, op. cit., pp. 225, ss.), MoNGU1Ó y ZuBIZAJUtETA "La ' cárcel
en la poesía de César Vallejo", en Sphinx, 13, Lima, 1960, pp. 214-221).
10
La carta está fechada en Lima, 16-X-1918. La reproduce Aula Vallejo, op. oit.,
pp. 332-333, con su fotocopia.

405

�(

El espacio carcelario alzará toda su significación simbólica para referir
esta realidad del dolor de Vallejo y por ello en este ámbito será Ja madre
quien se presente como el sostén último anhelado. El "tema de la madre"
alcanza el máximo de su patetismo en los instantes biográficos de la persecución y encarcelamiento en Trujillo: ambos hechos se entrecruzan ha-.
ciéndose en realidad uno solo en su sentir la vida y en su obra, lo que no
es difícil de entender si se tiene en cuenta dónde reside el significado último
y la unidad de este sector de la poesía de Vallejo. La alta calidad de lo
lírico que impera en tales textos radica, fundamentalmente, en que en ellos
todo lo que sea dato narrativo funciona como evocación de una interioridad:
11
revela el contenido de lo más íntimo de 1a subjetividad vallejiana. Lo
que al hombre Vallejo tanto y tan profundamente afectó, al convertirse en
elemento "nan-ado" se hace mero pretexto para la revelación de la interioridad. De allí entonces que todo elemento descriptivo en estos poemas se
haga soporte simbólico, dato primario, con un significado que va de la
vivencia a la visión de la realidad, sentida y apreciada en lo que ella ofrece
de sí al poeta. Es en este sentido, nos parece, que se pronuncia Monguió
cuando escribe que, en los poemas surgidos de la e:&lt;periencia can::elaria,
Vallejo,
pa-rtiendo de un punto de la realidad acaba expresando su emoción
inicial, y las emociones que se le van asociando con ella, en fórmulas
metafóricas e imaginísticas que abandonan rápidamente la circunstancia
anecdótica que les sirve de trampolín y van haciéndose pu-ra emoción,
pura poesía lírica.12

Más acá, más acá. Y o estoy muy bien.
Llueve, y hace una cruel limitación,
en que la existencia y sus cargas situacionales extremas se piensan como
fuerzas análogas a la fatalidad natural: "hace limitación", como "hace frío",
respaldándose la amplitud de su valor sugestivo en el verbo inicial, "llueve",
que prepara así para la presencia prbbable de una nueva "realidad natural".
Esa misma concepción de los límites encuentra, después de la experiencia
carcelaria, la metáfora más apta para expresarse en todo lo que con la cárcel
se refiere. Trilce III -poema escrito, según Espejo, en su habitación del
Instituto Nacional en 1919, o sea, un año antes de la prisión de Trujillo1
que ocurrió desde el 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921, pero que el autor puliera y corrigiera en la cárcel-,13 termina así:
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.
Quizá los demás han partido y él quede abandonado en la vida, que es
reclusión.
Este poema nos anuncia la im~en de Trilce XVIII, en que vemos ese
cruce del que hablábamos entre el significado del espacio carcelario y el
remontarse en busca del sostenimiento materno.14 Insistimos en ello, pues
Zubiza.r:reta, en su por demás excelente análisis del texto, discute la opinión
de Monguió y de Coyné de que "la amorosa llavera de innumerables llaves"
sea imagen con la que se evoca a }¡¡, madre.15 Para nosotros el poema no
ofrece duda alguna. La tercera estrofa:

Poemas todos en los cuales, pues, el carácter no narrativo ni discursivo
propio de la lírica se acentúa al máximo y que, ·por ello, se hacen plenamente sugerentes. Nos interesa señalar la dirección de tal sugerencia: en lo
fundamental, hacia la visión de la existencia.

Amorosa llavera de ínnumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ella seríamos contigo, los dos,

En Los heraldos negros poemas como "El palco estrecho" nos presentaban
la vida como limitación :
HroEL, en su Esté-tica, I.JI, 2a. parte, reflexiona así: "lo que constituye el contenido de la poesía lírica no es el desarrollo de una acción objetiva prolongado hasta los
limites del mundo, en toda su riqueza, sino el sujeto individual, y por consiguiente
las situaciones y los objetos particulares, así comp la manera en que el alma, con
sw juicios subjetivos, sus alegrias, sw admiraciones, sus dolores y sus sensaciones,
cobra conciencia de sí misma en el seno de este contenido''.
u MONOUIÓ César Vallejo (1892-1938). Vida y obra, bibliografía, antología, Nueva
York, Hispani~ Institut in the United States, 1952. Reimpresión en Lima: Edit. Perú
Nuevo, S. A. Citamos por esta última.
n

u Cfr. EsPEJO, op. cit., pp. 112 y 115.

Espejo al comentar Trilce XVIII distingue en él tres elementos conformadores-:
las pare~s de la celda, la madre que le consuela, pensar que si estuviera a su lado
le ayudaría a sobrellevar el trance que vive, y la noche que le obsesiona al dar
en las paredes de la celda que le duelen como madres muertas que llevan un niño
de la mano cada una. Cfr. op. cil., p. 124.
,. Cfr. ZUBIZARRETA, Armando, art. cit. Como decimos en el texto, constituye un
excelente trabajo, aunque nos sea posible discutir un punto parcial de su interpretación.
14

4-07
4-06

�más dos que nuru;a, Y ni lloraras,
di, libertadora
es comentada así por Zubizarreta:
con la presencia del recuerdo de la amada, rompe la estrechez de la
celda, imagína11do la "evasión" (. . .) El hombre separado de su íntimo
tú en la tercera estro/a ensaya un diálogo, reclamando la presencia
de la amada. La amada aparece como el ser capaz de abrir toda cárcel,
cualquiera que ésta fuese, hasta la pro-pia cárcel interior.
Sólo en nota atenúa lo que en su texto se le aparece como "indudable";
allí el crítico matiza: "nuestro poema puede ser un ejemplo más de aquellos
poemas en los que, al decir de Coyné, 'podríamos seguir al mismo tiempo
ambas presencias: la amante y la madre', opinión compartida también por
Aunando Bazán cuando afirma que madre y amada se confundían para el
preso 'en una sola ausencia de sombra quemante'." 16
Creemos que no, pues, si efectivamente --como lo ha estudiado Paoli con
singular detención- es parte de la poesía vallejiana que "l'amore della
donna e sempre ed unicamente materno" y que "l'uomo amato e sempre
un figlio e la donna que ama, una madre",n en el poema que ahora llama
nuestra atención el personaje aludido no es la amada vista como madre,
sino la madre misma.
Una revisión del texto permitirá constatarlo y en su somero comentario
procuraremos ver con claridad las conexiones entre el espacio del presente
en la cárcel y el espacio de h'bertad al que la madre puede conducirlo:
Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.

Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,
más dos que nunca. Y ni lloraras
di, libertadora.
Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto, más
las dos largas que túmen esta noche
algo de- madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.
Y s6lo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambll$ manos,
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi donde y mi cuando,
esta mayo.ría inválida de hombre.
El verso último recibe sobre sí toda la significación del texto; 18 esta
mayoria inválida es la de "los días huérfanos" a los cuales alude en su
carta al hermano Manuel citada más arriba, en que se siente "lejos de
todo y loeo de dolor" por Ja pérdida reciente de 1a madre, amplificada hasta
el máximo por el encarcelamiento. Dos experiencias fundamentales: la desaparición de su madre que le deja indefenso, el calabozo en Trujillo que
le priva de toda posibilidad actual de plenitud al constreñirle entre sus
cuatro paredes. Y de ambas experiencias surgen elementos que configuran
su visión y plasman imágenes de conseguida expresividad.
Oh las cuatro paredes de la celda

Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones c6mo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.
1' Cfr. BAZÁN, Armando, César Vallejo: dolor y poesía, Bs. As. Edcs. Mundo América, 1958, pp. 18-19.
11
Vid. los análisis de Trílae XXVJ:11, XLVI, LVI efectuados por PAoLI en su
imprescindible estudio que sirve de introducción a Poesie di César Vallejo, Milán,
Lerici Edit. 1964. Nuestra cita es de la p. LX. Estela dos Santos, por su parte
(art. cit., p. 29), ha estudiado en Trilce la asiroilaci6n hecha por Vallejo entre
madre y mujer amada dando como ejemplos los poemas XXXV Y XLVI.

dice el primer verso, significando con ello, de un modo directo, lo que
lógicamente enuncia, pero significando también algo irracional, simbólico:
la vida misma como cárcel estrecha, limi.tadora. Símbolo disémico, pues,
y, como tal, poseedor de ese "poder fisiocr6mico de ocultación" de su sen" Tan importante verso ha sido considerado por Abril como una de las frases
que tendría en el texto de MALLA:R.MÉ su "ejemplo detenninativo" ( vid. A11la Vallejo,
2-3-4, 1962, p. 158). Véase la tajante respuesta de WRRBA en Aula Vallejo, 5-6-7,
pp. 231, SS.

409

408
\

�tido no lógico del cual habla Bousoño. Y este sentido se asocia, irracionalmente, con la pequeñez del espacio en que se está, encerrado en una estrechez que provoca el dolor inmenso que revela el modo exclamativo de la
frase del sujeto ririco y que se intensifica en la variante del verso que sigue:
Ah las cuatro paredes albicantes.

Es una misma voz que, al reiterarsei intensifica sus consecuencias emocionales, agravando su significación hasta el extremo, ya que, "al repetirse,
la significación asciende hasta un grado rigurosamente superlativo''. Bousoño lo explicaría de este modo:
sucede así porque la significación primera destila en la segunda una
buena parte de su contenido, y ésta, ya enriquecida, golpea, a su vez,
con todo su grueso volumen, sobre- la tercera, a la que insufla, en gran
medida, su caudal, pues toda teiteración posee virtudes intensificadoras
del significado.

Casi no es necesario aclarar que lo -repetido no importa tanto por el significado lógico de los vocablos "paredes de la celda" sino la significación
que inconscientemente se asocia en el lector al signo del poema: el sentimiento de la estrechez del espacio y la correlativa emoción de pesadumbre,
asfixia, monotonía, a cuyo despertar contribuyen otros procedimientos actuantes en el texto. En efecto, también los valores semánticos y del ritmo
apuntan hacia lo mismo. El cuatro es el del cuadrado: la estrechez cuadrilátera de 1a celda se hace obsesión en el -yo lirico y por eso lo generaliza
a las extremidades que se hacen cuatro, como las paredes y los rincones. Para
una mayor CA-presividad de esta monotonía abrumadora queda todavía colgado el adverbio temporal en la pausa a que obliga el final del verso:

.. .si vieras hasta

por sus cuatro rincones cómo arranca

las diarias ahetrojadas extremidades.
.
tenHasta este
la momento
. , del poema -transcurridas las dos pruneras
estrof asemos
presentacron de un ámbíto y la sjgnificaci6n que se le aso .
l!no ~e los efectos poéticos lo ha producido ese tipo de adecua . , d c1laa.
smtaxts a ¡
.,
c1on e
a representaaon correspondiente que la estilística d .
"el dinamismo de las
.
,, 20
es1gna como
te
.
,
expresiones · En lo que llevamos considerado del
xto, setS
versos,
solo
encontramos
dos verbos.• "dan" Y " arranca" , lo cual
•
proporciona un notable carácter retardatario a 1a expresi' -d.
.
negat·
,
on
inamzsmo
ivo-, p~esto que está ausente aquella función verbal encargada d
.
acelerar
el penodo, la q_ue podría transportar noc10nes
de las cláusul
nuevas. Los vocablose
as de Tnlce XVIII están cargadas de "sustanti "d d"
no poseen car~
!.et
d
Vl a
' pero
•,
de
~=....:- er manuza or, sino lentitud•. no expresan una suces1on
realida, des 1..1.JlSu.utas
entre sí' sino que· cubren un nusmo
.
concepto.
. .,
Segun lo hioeramos notar, 1a visión que el fragmento nos transmitía, era
de~nsollad~ra: _acabamos de comprobar ahora la coherencia que con ella
guar a a s":1taxis. Estanios aquí frente a un ejemplo de lo que n..&lt;:Alonso estudia
f
.
LJ'&lt;1J.11aso
.
. como orrna expresiva y reproductora del "fondo"
1
,1 1
· -:e·
, a a que
"
denormna rmagen ue s1guu1cante".
La estrofa siguiente constituye una evocacio'n por parte d e1 sujeto lírico,
creemos que de la madre. Procuremos demostrarlo.

a·

.

_El pe':5°naje se siente abismado por un estado que no tiene en el texto
nusmo smo las siguiente referencias directas:

me duele ( estrofa 4a.)

Y sólo yo me voy quedando ( estrofa 5a.)
esta mayoría inválida de hombre (id.),
nin~a d~. 1as dos primeras alude de un modo preciso a un su.eto ue
· , J sugiera
dpudiese nutigar lo, que. es "dolor" y "soledad"• L a tercer~ qmzas
e una manera mas directa, al hacer pensar en su opuesto:

~

19

qué hora son cuatro estas paredes.

Mayoría ( de edad) inválida / minoría protegida.
Entre ellas padece un hombre que no puede sentirlas sino como "criadero
de nervios" : son los límites que impugnan y liquidan y destrozan todo intento de movibilidad, que penetran en su carne abriendo en ellas, como "mala
brecha", heridas profundas. Esas paredes se ofrecen también como imagen
de un potro de torturas cotidianas:

' ~=
· Esta
ánd tercera revierte sobre las dos anteriores su carga semanuca,
proporc1on
o1es una claridad
de, significado
que por sí solas no pose1an.
,
p or
.. ,
.
o tra .parte, ]a apaneton
explícita
de
la
voz
"madres"
en
1
arta
f
.
·
aw
es~a
contribuye a reafl.fIIlarnos en nuestra inicial suposición.
10

,. ZuBIZARRETA

410

también destaca el acierto del recurso.

BousoÑo, op. cit., pp. 337-360.

411

�El estado presente del yo del poema -que hasta aquí hemos designado
como angustioso, dolido, etc.-, puede ser calificado, a la luz de la lectura
del poema total, como de desamparo. Ese mismo desamparo, ¿ a dónde lo
lleva? Pues lo retrotrae a su niñez para, desde ella, invocar, desgarradoramente, a quien en tal etapa le significó protección, seguridad, fuerza contra
la adversidad: su madre.21

Larrea -quien, como nosotros, también ha interpretado al personaje de
esta invocación como a la madre y no la amada-, escribe:
la presencia mental de la madre provoca instantáneamente una especie
de alucinación emotiva tan intensa como para derretir el esquema geométrico en lo que éste tiene de formal. Puede efectuarse así una especie de amalgama entre el sentimiento y la esencia aritmética, que
consiente, mediante un desdoblamiento psíquico, la conversi6n de las
dos paredes largas en 'dos madres que muertas llevan. . . a un niño
de la mano cada una'. Las cuatro paredes compresoras se han reducido
a la dualidad de la madre y del niño reflejada en el espejo de un
amor absoluto. Una y otro se han tornado dos, prevaleciendo así
-aunque dolorosamente a causa de lo muerto de la madre- sobre el
cuatro. He aquí el "remedio" inexistente al principio.u
Efectivamente, a lo que era situación de extrema angustia sucede la posible, la buscada liberación, per-0 sólo hipotética, condicional: "si estuvieras
aquí", "si vieras ... ", "contra ella seríamos contigo, los dos". Ha sido sólo
una ilusión fugaz la del recuerdo emotivo. Con su ida, vuelve la soledad:

Y sólo yo me uoy quedando
pero aún en eJJa sigue, pertinaz:

en alto, en busca del terciario brazo 23
que ha de pupilar, entre mi donde y mi cuando
esta mayoría inválida de hombre,
en que "pupilar" fwiciona con doble connotación semántica: una asociada
a la pupila del ojo y otra a "tutelar" -el pupilo guiado por quien le protege
y auxilia.
Lo que en este poema -cuyo análisis no quisiéramos prolongar es espacio
de soledad y encierro, de desamparo, en otros textos alcanza dimensiones
significativas análogas, y también en conexión con la madre pensada como
salvadora.
Asi en la narrac1on "Má:s allá de la vida y la muerte" u tenemos un
personaje que regresa al hogar desarticulado tras la muerte de la madre.
Esta aparece en el portal de la casa y abraza al hijo como sí él fuese el
redivivo. He aquí dos hechos que nos parecen claves, pues se corresponden
estrechamente con la visión que otros textos vallejianos nos proporcionan:
a) la madre es inmortal: ella, fuente y sostén de la vida, no puede perecer;

b) el verdadero muerto es él, que al alejatse del "pezón eviterno de ll;l,
madre ( ... ) siempre lácteo hasta más allá de la muerte", ha caído en el
espacio mortal de la soledad, el desamparo, el destiempo, la deshora.
Tal cual dice Ferrari:

la madre protectora es ante todo la madre que dispensa el alimento.
El tema del hambre, inseparable del tema del pan y el alimento, tiene
también, como el de la cárcel, un alcance simbólico universal: necesidad de pan, pero también hambre de vida, hambre de ser, hambre
de justicia.25

con la d~stra, que hace por ambas manos,
Más adelante agrega:
ha dicho: "En medio del desmoronamiento, las ínsulrui dichosas,
los pocos refugios cálidos son ciertos paraderos del pasado: recuerdos de la infancia,
una mujer amada. Instantes de luz que se han fijado en la memoria y a los que
el poeta, en su desasosiego, vuelve para buscar la calma. Entre las evocaciones felices, la más inh;nsa, la de la madre, figura añorada". En su: Fundadores de la
nueva poesía latinoanu:ricaná, Barcelona, Barral Edito.tes, 1971, p. 31.
21
Cfr. el ensayo de LAAAEA en Aula Vallejo 5-6-7, p. 226. Este es uno de los más
importantes estudios vallejianos del poeta y ensayista español. Hacemos uso de todos
aquellos aspectos parciales suyos que nos parecen válidos --&lt;Om):&gt; en el caso presente--,
sin suscribir la integridad de su tesis interpretativa.
., YuRKIBVICH

412

.. Con respecto al "terciario brazo" véanse las interpretaciones de MoNOUIÓ ( la.
ed. pp. 64-65) y de ~ A en Aula Vallejo 2-3-4, pp. 239-244 y Aula Vallejo 5-6-7,
pp. 227 SS.
" En: Novelas y c11entos completos, Lima, Moncloa Editores, 1967, pp. 25-32.
Inicialmente publicado en Variedades, Lima, 17 jumo 1922.
u Cír.: "Prólogo" a Obra poética aompleta de César Vallejo, Lima, Moncloa
Editores, 1968, pór la cual citamos los textos de Vallejo. La cita de Ferrari corresponde a la p. 24.

413

�en los poemas de Trilce en que el poeta aparentemente habla sólo de
su madre se oye ya la vo.z del futuro revolucionario denunciando la
inhumanidad del "execrable sistema", llamando a todos los niños del
mundo para ir en busca de la Madre España: otra madre muerta.

Es importante no desatender a estas conexiones que el crítico nos pide
observar: así se aprecia la complejidad y trabazón de toda la poesía en
cada uno de sus estratos. Pero todavía hay un aspecto del relato ése, sobre
el cual nos, parece importante hacer alguna referencia. Lo que hemos designado como "lugares privilegiados" descritos en los poemas líricos, poseen
cualidades que son las mismas del espacio hogareño que el narrador describe
en este cuento.
El personaje recorre los pasadizos, los cuartos de la casa y, en ese desplazarse, va recordando las palabras maternales y se detiene ante el sitio en
que la madre había dado a luz al hermano mayor. Al igual que en los
textos líricos, el círculo de la casa materna y los elementos adheridos a ese
núcleo dan la impresión -lo decimos en palabras de Escobar-26 "de ser
el más firme punto de referencia al que se acoge el poeta cuando sucumben,
por su irreductible mudanza y carácter conflictivo, las experiencias del amor
a la mujer, las relaciones con Dios o las relaciones con otros hombres".
En Los heraldos negros el poema ''Hojas de ébano" presenta una situación
que es básicamente la misma del relato: el hijo regresa a la casa cuando
ya ha fallecido la madre. No revisaremos completo el conocido texto, sino
tan sólo dos fragmentos que nos ayudarán a demostrar parte de lo que
sostenemos:
Ahoga en una enérgica negrura
el caser6n entero
la mustia distinción de su blancura.
Pena un frágil aroma de aguacero.

coágulos de sombra oliendo a olvido.

La del camino, el día
que me mir6 llegar, trémula y triste,
mientras que sus dos brazos entreabría
chilló como en un llanto de alegría.

Fijémonos en esas puertas de la casa: ellas se revisten con los atributos
de la madre. Por un proceso de antropomorfüación la puerta grande, la
del camino, sobre todo, se comporta como quien recibe entre sus brazos al
hijo. Ese espacio hogareño tiene en sí las cualidades de lo materno: en
gráfica y ~resiva imagen queda esto plasmado y así impacta a la sensibilidad lectora.
Algo análogo encontramos en Trilce LXV,27 uno de los más hermosos
poemas vallejianos, del que copiamos algunos fragmentos:
Madre, me voy mañana a Santiago,
a mojarme en tu bendición y en tu llanto
( )
Me esperará tu arco de asombro,
las tonsuradas columnas de tus ansias
que se acaban la vida. Me esperará el patw,
el comedor de abajo con sus tondos y repulgos
de fiesta ( ...)

...

Así, muerta inmortal. Así.
Bajo los dobles arcos de tu sangre, por donde
hay que pasar tan de puntillas, que hasta mi padre
para ir por allí
humildóse hasta menos de la mitad del hcmbte,
hasta ser el primer pequeño que tuviste.
Así, muerta inmortal.

Entre la columnata de
Están todas las puertas muy ancianas
y se hastía en su habano carcomido
una insomne piedad de mil ojeras.
Yo las dejé lozanas;
)' huy las telarañas han zurcido
hasta en el coraz6n de sus maderas,
,. Cfr. ALBERTO EscoBA.R, "Símbolos de la poesía de Vallejo", en su Patio d, útras, Lima, Edcs. Caballo de Troya, 1965, p. 265.

414

tus

huesos

que no puede caer ni a lloros,
y a cuyo lado ni el Destino pudo entrometer
ni un solo dedo suyo.

Así muerta inmortal.
Así.
" La madre de Vallejo ha muerto en agosto de 1918. Espejo dice ( ~P- cit., p. 70)
que acto seguido el poeta escribió Trile~ LXV. Nos parecen válidas las razones dadas
por Coyné al datar este poemk en 192-0, año en que Ja preuncia de la ''muerta in~rtal" invade su obra de una manera cada vez más patética. Cfr. CovNÉ, César
Vallejo, Bs. As., Edcs. Nueva Vw6n1 1968, p. 36, nota 30.

415

�Al iniciarse la tercera estrofa la "amada eterna" se transmuta:
Sin entrar en la consideración de todos los elementos de gran riqueza
poética que componen e] texto,28 limitémonos a observar lo que estamos
señalando y hemos subrayado: en la visión ofrecida por el yo ürico se fnnden las cualidades de la madre con los objetos propios del espacio familiar.
El sitio y las cosas cotidianas aparecen dotados de ese prestigio ancestral
-"monárquico" cree Coyné que podría decirse-, junto a otros ofrecidos
en familiar ironía, sosteniéndose todos en la ternura con que se les capta,
impulso arumico hacia la derrota de lo que es distancia y es separación.
Madre y hogar dan la visión consoladora, manifiesta en el triunfo expreso
por el adverbio reiterado: "Así, muerta inmortal. Así". La figura reco•
brada por el recuerdo y el espacio son inmortales, una y otro, porque ambos
responden a la necesidad de afirmarse en la vida sin desesperanza.
Apuntábamos más atrás las observaciones de algunos autores en el sentido
de la identificación que los poemas de Vallejo procuran hacer de la mujer
amada con la madre. Reconocíamos que esto era efectivamente así, pero
no lo aceptábamos para Trilce XV1II, por estimar que en tal poema la
figura invocada era inequívocamente esta última. Dimos pata ello las prue9
bas que nos parecían definitivas. Pues bien, en "Nervazón de angustia'',2
de Los heraldos negros, la amada aparece como la "dulce hebrea", a quien

Desclá.vame mis clavos ¡ oh nueva madre mía!

Aquí la identificación -matizada- no ofrece duda: la mujer asume
una función protectora de madre, no de mera amante. El lacerado dolido
c~~ificado "en el m_adero d_~ la _incomprensión y de la :nofa" -Speluc~
dixit- muestra su -~defens1on, rmplora ayuda. Indudablemente que éste
no es un poema erot:tco: trae a la poesía amatoria --como muchos otros
que no analizaremos- la imagen de la mujer en función amparadora, maternal.
S~, conviene considerar, sin embargo, algunos ejemplos más de esta conexion entre "espacio feliz'' y "amparo" presentes en textos de evocación.
. Ya en uno de sus iniciales, no incluido en el primer _poemario y que se
tttula "El barco perdido", advertimos la rememoración familiar' e infantil
"como tr~po!:º pa:-a l~nzar la ~oción sentida por el poeta en el día
en que escnbe , segun dice Mongwo.3° Copiamos el texto, poco conocido:
Fatigado aJ mediar la tarde fría
ungida de oro y de éter,
he pensado con pena horas enteras
en lo que he sido un día.

el yo lírico suplica:
d&lt;1sclava mi tránsito de arcilla,
desclava mi tensión nerviosa y mi dolor . ..
D esclava, amada eterna, mi largo afán y los
dos clavos de mis alas y el clavo de mi amor!

Tuve ttn pocito de agua entre alcanfores
donde jugué a las naves,
¡ con una linda escuadra que se fuera
con banderas y /lores!

'" Una buena explicación de texto aplicada a Trilce LXV es la ofrecida por Coyné

Tuve un pocito de agua y también tuue
un lindo barco gualda,
un barco favorito que era de oro
a la luz de esrruralda . ..

( op. cit., pp. 151 ss.). De allí copiamos un párrafo que nos parece importante:
"significativos son los versos que nos apartan totalmente de 'Enereida': aquellos que
en vez de exaltar al padre, hacen que éste 'se (bmnille) hasta menos de la mitad
del hombre, hasta ser el primer pequeño' que la madre tuvo. Conforme trasciende
el dolor de su muerte, Vallejo descubre poéticamente que su madre fue madre
y nada más -mujer no, únicamente J$dre-- y el hombre -sea él, sea su propio
padre-- nunca es hombre, sino hijo, únicamente hijo, y lo seguirá siendo siempre,
sin alcanzar jamrui su mayoría latente a lo largo del libro. El tema de la inalcanzable
mayoría latente a lo largo del libro, se ajusta a la ecuación mujer-hombre
madrehijo". En nuestra tesis doctoral inédita Significaci6n del espacio en la obra poJtica
de César V aUejo, Madrid, 1973, procuramos dar una explicación satisfactoria de
aspectos que aquí intentamos tan sólo describir.
• Que SPELUciN, Áula Vallejo 2'-34, p. 79, sitúa en los meses de julio y agosto
de 191 7, cuando más arrecian los ataques contra el grupo de j6vene.'I escritores de
Trujillo y a los cuales el poema alude, refiriéndose a tal hostilidad como ese "desierto
en el que ha caído mucha la cicuta", "los sicari~', etc.

Fatigado al mediar mí vida triste
lie pensado con pena
en el perfil proscrito de ese barco
¡ que ahora ya no existe!

=

¡Olt lindo barco gualda que te fueras
ya no sabl'é hasta d6nde!
"' Op. cit., p. 87.

417
416

H-27

�¡ Ahora que me ahogo en mi conciencia,
qué bueno si volvieras . .. ! 81

El poemita, ingenuo, sin mayores pretensiones, como casi todos los publicados en esos años en Cultura Infantil -y otras revistas pedagógicas, tiene
para nosotros la importancia de preanunciar lo que va a constituir una de
las constantes del poetizar vallejiano. Sin entrar en una valoración de sus
muy relativos logros como configuración lírico-verbal, detengámonos tan sólo
en la constatación de ese enfrentamiento que en él se produce entre dos
momentos: el del "ahora que me. ahogo en mi conciencia" y el del "tuve
un pocito de ag\la entre alcanfores / donde jugué a las naves". Un instante
presente de reflexión dolida: "fatigado al mediar mi vida triste" que lo
remonta a los días de infancia, de juegos y gozos. Y, lo más importante, el
anhelo de recuperación de lo perdido:
¡ Ahora f]Ue me ahogo en mi conciéncia,
qué bueno si volvieras . .. !

donde el hablante lírico plantea claramente algo que se va a convertir -según ya hemos dado muestras- en estructura fundamental de muchísimos
text-os posteriores sin que falte ninguno de sus componentes básicos:
a) un yo en el presente agobiado por la conciencia de sus limitaciones,
b) la referencia a entidades pasadas cuya recuperación se anhela,
e) la convicción de las bondades inherentes a esos objetos de una circunstancia privilegiada, muy diversa a la actual.
Para Guillermo Sucre 32 la explicación se encuentra en la coexistencia en
Vallejo de diversos "yo", en incesante pugna y destruyéndose entre sí, destrucción que, al no consumarse nunca totalmente, alcanza rasgos de enorme dramatismo. Habría en Vallejo un yo original:
el orden y a veces también la plenitud de la infaricia del hogar ( morada
de lo puro, de lo auténtico, de la inocencia y de la Unidad del Ser);
un universo donde todo es o podría ser reencuentro con lo absoluto
11 Publicado en Cultura Infantil, 29, diciembre de 1916. Puede leerse en la obra
de Espejo, p. 166 y en el trabajo de L\1-ÍS Mario Schneider: "Comienzos literarios de
Vallejo", en FLORES, Angel, Aproxi'f114Qiones a César Vallejo, I, Nueva York, titas
Americas Publisbing Co., 1971, pp 154-155.
,. Vid. SuCRE, GUILLERMO, "César Vallejo, la nostalgia de la inocencia", en Sur,
312, &amp;. As., mayo-junio 1968, pp. 1-16.

418

y un yo e.-cistencial,

en el que se está irremediablemente y que en Vallejo asume los rasgos
de una alienación frente a la uida y al mundo.

La distinción hecha por Sucre entre dos ámbitos en los cuales Vallejo se
~esplaza nos parece apunta muy certeramente a lo que hemos dicho que se distingue como constante en nuestro poeta: por un lado el "desamparo" la
"hdrfandad" y por el otro lo "cubie1io", el "sosiego".
'
Aprovechando unas sugerencias de Roberto Paoli, Sucre puede hablar de
Vallejo corno "el poeta en exilio", y aclara:
desterrado de su morada, de su verdadero reino, vive errante: no sólo
geográficamente sino también, y sobre todo, espiritualmente. Errante,
no logra fundar nada estable: es el perpetuo movimiento del hombre
que se siente extraño en el mundo, pero que extraña su ori_gen.

,Como ya _sabemos. aquí justamente está la clave: la búsqueda de los
ongenes, el rntento de recuperar el Paraíso perdido -su infancia- constituye el motivo básico del poetizar vallejiano, a lo cual se suma e integra
la apertura gue muestra hacia el futuro vislumbrado con esperanza y cabalmente encarnado en una visión revolucionaria del movimiento de la historia.

Ju~tamente en ese intento por hacerse de las instancias originarias que
conshtuyen su sostenimiento más sólido, en ese encaminar su afán por recuperar la si~ción privilegiada que le significa el amparo y la protección,
vemo~ al Vallejo de obra poética más lograda, más originariamente propia
tendnamos que agregar, y en la cual, si bien pudiesen rastrearse las voces
ajenas que se unieron a la suya, veríamos cómo ellas no han venido a
perturbar la autenticidad de su canto. Razón asiste a quienes ven lo menos
derivativ~ de s~ obra rnicial justamente en estos poemas, en los cuales el yo
de V alle¡o de3a expresar su ansia más personal y propia: la de arraigar
en todo aquello que le permita sobreponerse a intuiciones de fatalidad a ·
su conciencia de cuJpa, a sus rebeliones ante la divinidad, a la caída y al ~al.
Tal autenticidad mayor reside, por ejemplo, en esos versos de "Absoluta"
en que clama:
¡ Oh unidad excelsa! ¡ Oh lo que es uno

por todos!
¡ Amor contra el espacie y contra el tiempo!

4-19

�en que a partir de la conciencia de la separatividad. un afán ~~ ,unión absoluta revela la Lucha de quien no acepta resignado mnguna escis1on. Se suma
a ello el impulso de solidaridad que vemos profundizarse a lo largo de to~a
su poesía y cuya culminación y logro definitivos estarán dados en Espana,

aparta de mí este cáliz.

.

SUR L'ANALYSE NUMÉRIQUE DU VERS FRANQAIS
STANJSLAW

WIDLAK

Cracovie

A cOTÉ DE l'analyse du mécanisme, de l'homophonie et de la structure
rythmique du vers, l'analyse numérique est encore un examen du vers dans
son aspect forme!. Elle est d'ailleurs de pres en connexion avec celle de la
structure rythmique.
Le nombre, qui est entré vainqueur dans toute sorte de disciplines humaines,
mais qui parait etre si éloigné de la création poétique, est cependant comme
la charpente latente de la construction formelle de l'oeuvre poétique. La
structure nu.mérique de l'oeuvre poétique achevée, perfectionnée par certains
poetes comme Valéry, ou mise sur pied par des versificateurs, laborieusement,
mécaniquement, est d'autant plus intéres.sante qu'elle est moins artificielle
et qu'elle est un fait que Je subconscient fait soudre des profondeurs; elle est,
pourrait-on dire, le fruit du mouvement instinctif du génie poétique, mouvement spontané qui extériorise les états intérieurs du poete; elle est un
diagramme notant le rythme intérieur du poete, fait physique en fonction
de son état intérieur au moment de la création. En meme temps elle peut
témoigner de l'emploi voulu de certains faits techniques comme instrument
mis consciemment profit par le poete. Aussi la structure numérique du
vers est-elle révélatrice, quoique, semblerait-il, a premiere vue et a tort, peu
"poétique".

a

L'atricle présent s'occupe du coté communicatif de la structure numérique
du vers. La vitesse des mesures du vers autorise a tirer des conclusions
concernant l'état intérieur du poete pendant la création, c'est-a-dire s'il a
été calme, serein ou agité, passionné. Le temps accéléré du vers trahit un
reflexe psychique véhément du poete, un certain élan d'ame. Le poete peut
de cette maniere suggérer l'auditeur le mouvement rapide, sthénique / intérieur-mental ou extérieur-physique/, contrairement au temps ralenti, qui

a

421

�favorise la naissance des états affectifs asthéniques mélancoliques. On peut
rapporter les contrastes entre le temps accéléré et le temps ralenti
des
contenus intellectuels, émotionnels ou sensoriels du poeme.

a

Le probleme du temps du rythme du vers fran~ais et ses rapports avec le c-0ntenu de l'oeuvrc poétique ont déja été étudiés par M. Grammont /dans Vers
franfaÍS, Paris 1923/, par Th. Spoerri /Franzosische Metrik, München 1929/
et plus récemmcnt par Y. Le Hir /Esthétique et structure du vers franfais,
París 1956/, P. Fraisse / Les structures rythmiques, Paris-Louvain 1956/, Z.
Czerny / Le vers libre franfais et son art struct1iral, in Poetics 1960/ et dans
plusieurs autres travaux paras dans ces derniercs années.
Dans cet article on se propose de préscnter certains faits qui sem.blent
etre la conséquence des. travaux cités. On tachera de présenter le développement de la structure numérique de l'oeuvre poétique en l'enfermant dans
certaines limites et en le présentant en certaines formules arithmétiques. On
ne veut cependant nullement suggérer par cela que le poete, créateur véritable
et non pas un versificateur laborieux, en concevant et en élaborant le poeme,
calcule et dénombre mécaniquement les syllabes et leurs groupes. Assurément
il n'y pense pas. Ce fait est une manifestation extérieure de son état intérieur.
Les analyses et les cliagrarnmes que l'on propose seraient done une présentation graphique de l'état intérieur et physique du poete
un moment
donné et a la fois une illustration documentaire de l'oeuvre poétique née
alors. La dépendance entre l'état intérieur du poete et la forme verbale de
l'oeuvre qui nait alors est, pour le íruit d'un génie poétique authentique,
des plus étroites /clr. P. Guiraud, Langage et versification d'apres l'oeuvre
de Paul Valéry, París 1953, pp. 41 ss./.

a

Ainsi la liaison natureJle entre la structure~ numérique entre autres /et
par conséquent rytlunique aussi/, et le coté intellectuel de l'oeuvre poétique
jette-t-elle des lumieres sur la naissance du poeme, comme aussi sur le
caractere et l'état intérieur du poete ce moment. Cette liaison se précise
mesure que le génie poetique du créateur est plus spontané et moins gené.

a

a

Certains aspects de l'analyse munérique du vers ont été étucliés par P.
Servien /Le rythme comme introduction physique e l'esthétique, Paris 1930/.
C'est de lui qu'on a accepté ici certaines méthodes et la nomenclature en
les développant en les complétant et en les actualisant.

•
Pour illustrer le probleme théorique, on expose ci-dessous l'analyse numérique du sonnet de Ch. Baudelaire "Que diras-tu ce soir . .. " L'opération
faite ici sur un poeme régulier servira comme introduction plus claire aux
422

problemes beaucoup plus compliqués qui se posent daos Panalyse numérique
du vers libre.

Que diras-tu ce soir, pauvre dme solitaire,
Que diras-tu, mon coeur, coeur autrefois flétri,
A la tres bel/e, la tres bonne, la tres chere,
Dont le regard divin t'a soudain refleuri?

a

4-2-2-4
4-2-1-5
4-4-4

a

4-2-3-3

Nous mettrons notre orgueil a chanter ses louanges:
Rien ne vaut la douceur de son autorité ·
Sa chair spirituelle a le parfum des Anges, '
Et son oeuil nous revet d'un habit dt; clarté.

3-3-3-3

3-3-6
2-4-4-2

3-3-3-3

Que ce soit dans la nuit et dans la sulitude
Que ce soit dans la rue et dans la multitude,
Son fantóme dans l'air danse comme un flambeau.

3-3-1-5

Parfois Ü parle et dit: "Je suis belle, et j'ordonne
Que pour l'amour de moi vous n'aimiez que le Beau:
Je suis l'Ange gardien, la Muse et la Madonne".

4-2-3-3
4-2-3-3
3-3-2-4

3-3-6
3-3-6

?'est le ?ombre représentatif du poeme, qu'on appelera N, qui est le
po_mt_ de d~part de notre analyse. Pour J'établir, il faut tenir compte des
pnnctpes smvants:

1/ le Nombre représentatif se compose d'autant de chiffres que le vers
a d'accents toniques, c'est-á-clire d'unités rythmiques. Ainsi chaque chif(re
represente une mesure de vers ·

'

2/ ces chiffres incliquent non seulement combien de syllabes il y a dans
chaque mesure mais, comme dans le décompte traclitionnel de la versification
fran~aise l'unité rythmique se termine toujours par une syllabe accentuée
ils incliquent aussi la place de l'accent.
'
Voici comment se présente done le N daos notre poeme:
Strophe I

4224

III

3333
336

4215
336
336

IV

3315

4233

4233

3324

,,

II

,,
,,

444
2442

4233
3333

En nous servant de ce N nous pouvons faire une analyse plus détaillée
du poe.me, en établissant ensuite le nt - nombre tonique du vers, incliquant

423

�Strophe I

la quantité d'accents toniques dans chaque vers. Dans notre cas les nt se
présentent com.me suit:
Strophe I

,,
,,

II
III

,,

IV

4,4,3,4
4,3,4,4
3,3,4

4,4,4

Le premier groupe de chiffres indique que la premiere strophe, qui compte,
comme le montre le nombre de chiffres, 4 vers, contiént trois vers de 4
accents et un vers, le troisieme, de 3 accents.

"
,,
,,

II
III
IV

Comme nous le voyons, le poeme qui nous intéresse se compose exclusivement de vers dodécasyllabes. Les plus nombreux sont d'apres le renseignement que nous fournit nt, les alexandrins classiques réguliers tétrametres,
sauf l'un d'eu.x, le troisieme, de la !-ere strophe, qui est un alexandrin
"romantique", trimetre de 4 syllabes.
En additionnant le nt de chaque strophe on obtient NT - nombre indiquant
le nombre d'accents toniques (done aussi de mesures) dans la strophe toute

IV

En s'appuyant sur le raisonnement de M. Grammont nous établissons le
rapport, entre le. nombre d'accents et le nombre de syllabes dans la strophe.
Le scheme classique compte trois syllabes. Regardons dans notre poeme:
Strophe I

nous aurons:

12,12,12,12
12,12,12,12
12,12,12
12,12,12

"

48
48
36
36

Don~ de ce point de vue les stropbes I-&amp;e et U-eme d'un coté et III-eme
et IV-eme de l'autre, sont égales.

Ensuite nous ét.ablissons le na - nombre arithmétique du vers que l'on
obtient par l'addition des chiffres constituant le nombre représent.atif d'un
vers. TI indique cambien de syllabes compte chaque vers. Dans notre cas

Strophe I

"

II
III

,,
,,

II
III

"

IV

15
15
10
12 :

48
48
36
36

=1
=1
=1

=1

3,2
3,2
3,6
3

C'est done la IV-eme strophe qui se présente- comme Ja plus réguli·1. .
la d '
d'
1:re.
u~ °!oyenne une mesure y est de 3 syllabes. D ans d'autres strophes
la .duree d une mesure
dépasse
un peu 3 syJlaL-,
.
~, d' assez peu cepend ant, ce
qm no_us penne_t a la ngueur de considérer le temps ( et par conséquent
la duree et la VItesse) dans Je poeme comme régulier.

a

On peut aussi établir la durée moyenne pour chaque vers
part. Ainsi
p.ex.le 1-er vers de .la I-ere strophe a la dure'e regu1ere
' I'' d e 3 syllabes :
4 : _1~, 1 : 3. La vttesse du 3-eme vers de la meme strophe est sensiblement
~c~;~e: la durée moyenne de ses mesures compte 4 syJJabes: 3 : 12

=

~our le ~me tout entier on obtient la durée moyenne d'une mesure du
poeme, qw est dans notre cas: 52 : 168
1 : 3,23. On peut enfin faire
cas de NV - nombre de vers dans les strophe partículieres :

=

entiere:

,,
,,

II
III

15
15
10

"

IV

12

Strophe I

Strophe I

,,

"
"

II
III
IV

4

4
3
3

Notre poeme est done un sonnet régulier.

Les deux premieres strophes ont un nombre d'accents toniques égal, quoique
leur clisposition soit différente dans les dewc cas. Les deux strophes suivantes,
identiques a preroiere vue, different entre elles par le nombre de mesures.
En additionnant les na on obtient NA strophe:

424

nombre de syllabes dans la

Pour que l'anal~e numérique soit complete, il importe d'établir la fréquence
des mesures numénquement identiques dans les différentes unités - " h~;
L
la 1
., ............ques.
p _us commod: est de le faire pour chaque strophe ¡¡¡; On
a mam ~
peut le faire auss1 pour le poeme tout entier / F /. Dans ce cas, la fréquence

·e

425

�égale au rapport du nombre des mesures données /m/ au nombre total
de mesures dans le poeme /= la somme de NT, appelons-la h/. Done:
est

=

P.e.'C.dans notre poeme h
52 et la mesure de 4 syllabes s'y ré~ete
12 fois: m
12. Ainsi done pour la mesure de 4 syllabes, dans le poeme
tout entier la fréquence F
12 : 52, ou tout simplement l2.
La maniere la plus conunocle de noter les fréquences des mesures particulieres
est de le faire suivant l'ordre naturel des nombres, dans lequel la premiere
cellule, done le chiffre 1 correspondrait a la mesure d'une syllabe, le deuxieme
chiffre, a celle de deme syllabes, etc., ce qui renseigne únmédiatent sur les
fréquences de cliaque type de cellules. Voiei la fréquence des mesures dans

=

=

=

2,9,24,12,2,3,0, ...

ce qui signifie que sur 52 syllabes du poeme,
la mesure de 1 syUabe se répete 2 fois
9 ,,
2
,,
"
"
24
,,
3

,,

7

"
"

"

"

o ,,"

f I
f ]1
f 111
f IV

NT= 15

NT=15
NT=l0
NT=12

etc.
etc.

1,4,2,7,1,0, ...
0,2,10,2,0, 1,0, .. .
l,0,6,0,1,l,0, .. .
0,3,6,3,0, ...

On peut présenter cet état de fréquences des mesures particulieres par
un diagramme spécial. L'abscisse y donne la longueur syllabique de la m~ure
et l'ordonnée, le nombre de mesures dans chaque strophe ou dans le poeme
entier. Le diagramme N" J présente le courbe des f réquences pour le sonnet
tout entier. Les diagrammes N°1 2-S tracent les courbes des fréquenees pour
chaque strophe.
Revenons au nombre représentatif N du poeme. En s'en servant on
peut présenter a l'aide d'un diagraro.me non seulement le nombre de mesures,
cornme c'était le cas plus haut, mais encore leur disposition dans le poeme,
le rapport entre elles, c'est-a-dire le déve1oppement de la dynamique intérieure

426

3-3-3-3
4-2-2-4
2-4-4-2

4--4-4

a

Pour chaque strophe les fréquences se présentent eomme suit:

f=m:NT

L'analyse numérique des veJ:S nous pennet enfin de saisir visuellement la
strueture symétrique de chaque vers. Ainsi dans notre sonnet on trouve
les dispositions symétriques des mesures suivantes:

?n peut rcchercher aussi les struetures symétriques des vers du poeme
pns comme un ensemble organisé. P.ex.dans la derniere strophe de notre
sonnet les deux premiers vers répetent la meme disposition de mesures en
cré~t ainsi une symétrie spécifique parallele: ab : ab /4-2-3-3 : 4-2- 3-3/.
tand1s que le 2-eme et le 3-eme ( dernier) vers de la meme strophe forment une
syrnétrie embrassée ab : ba /4-2-3-3 : 3-3-2-4/. Ainsi tous les vers de la
strophe cooperent, bien que diversement,
sa structure symétrique.

notre sonnet:

F

du poeme dont elles sont l'exposant. Dans ce cas, l'abscisse présente la
longueur des mesures, l'ordonnée le nombre de syllabes dans chaque vers
et dans le poeme entier. Pour notre sonnet, c'est le diagramme .N" 6 qui
le présente.

•
L'analyse numérique formelle deseriptive du sonnet de Baudelaire ne sert
que comme d'entrée en matiere faite sur un poeme régulier, pour faeiliter
l'application et la comprehension du probleme beaucoup plus compliqué
qu'est l'analyse numérique d'un vers libre.
En se servant de nombres établis et, avant tout, en se servant de diagrammes on peut tirer certaines conclusions qui se rapportent direetement au
contenu, eonclusions de nature purement intérieure. Les nombres établis
n'en sont qu'un e,--posant fort indirect. On essaiera de le montrer sur un
poeme en vcrs-libres, "L'Extase" de Paul Eluard /éd. P. Seghers, 1953,
coleetion "Poetes d'aujourd'hui" /.
Je suis deva11t ce paysage féminin
Comme un en/ant devant le feu
Souriant vaguement et les larmes aux yeux
Devant ce paysage ou tout remue en moi
Ou des miroirs s'embuent ou des miTDirs léclairent
Réflétant des CMps nus saison contre saison

427

�nt

J'ai tant de raisons de me perdre
Sur cette terre sans chemin et sous ce ciel sans horizon
Belles raisons que j'ignorais hier
Et que je n'oublierai jamais
Belles clés des regards clés filies d'elles-memes
Devant ce paysage ou la nature est mienne
Devant le f eu le premier feu
Bonne raison maítresse
Etoile identifiée
Et sur la terre et sous le ciel hors de mon coeur et dans mon coeur
Second bourgeon premiire feuille verte
Que la mer couure de ses ailes
Et le soleil au bout de tout venant de nous
Je suis devant ce paysage f éminin
Comme une branche dans le feu.

L'analyse numérique de l'oeuvre poétique n'a un sens complet et des
possibilités de mise a profit illimitées que lorsqu'on les applique a l'étude
du vers libre. Cela resulte de la nature meme du vers libre : en effet dans
le vers classique de longueur fixe chaque mesure accélérée est le plus souvent
compensée par Wle mesure relentie; d'autre part le vers classique est toujours
d'une longueur identique et se divise el plus souvent en parties régulieres
et équilibrées, constituant souvent des symétries; dans le vers libre au contraire,
-et cela est un de ses plus grands avantages-, il peut y avoir, par définition
une succession de mesures de longueurs tres différentes. Le poete peut ainsi
choisir, daos le répertoire, celles dont il a besoin, ou autrement, le poete
peut se servir librement de mesures que lui impose son rythme intérieur a
tel moment donné, saos etre gené par des obstacles de nature formelle.
C'est précisément pour eette raison que les poetes qui se servent du vers
libre le considerent la forme poétique qui gene le moins la liberté de !'esprit
créateur et qui, pour cette raison, est le reflet le plus fidele de l'état intérieur
du poete.
Voici l'analyse numérique commentéé du poeme d'Eluard.

NI
JI
III
IV

428

2233
53

44
2233

4,2,4,4,4,4
2,4,.2,2,4,4
2,1,1,4,2,2,3
4,2

Comme nous le montre nt, la 1-ere laisse du poeme a le rythme isobarique
presque tout a fait régulier: excepté le 2-eme vers, le reste, c'est-a-dire 5 vers
de la laisse ont chacun 4 accents d'intensité.
11a

I
II
III
IV

10,8,12,12,12,12
8,14,8,8,12,12
8,5,6,16,8,8,12
10,8

La 1-ere laisse, d'apres le comp~ des 110, s'avere comme la plus réguliere:
sur 6 vers, quatre alexandrins. D'ailleurs daos tout le poeme, ce sont les
vers par excellence réguliers, octo-et dodécasyllabes, qui dominent.

NT

I
II

NA 1

II

22
18
66

62

III

15

IV

6

111
IV

63
18

Ces nombres montrent que c'est encore la I-ere laisse qui est la plus réguliere:
le rapport 22 : 66
l : 3; la longueur mo}'enne de la mesure est done
dans cette la.isse parfaite.

=

NV 1
11
F

111

6
6

IV

7
2

2,12,14,26,5,2,0, ...
f I
f JI

f 111
f IV

n=22
n= 18
n= 15
n=6

0,7,8,7,0, ...
1,3,6,4,3,1,0, ...
0,0,0,13, 1,1,0, ...
0,2,2,2,0, ...

Le diagramme N" 7 présente la courbe des fréquences des mesures du

44
3344

3333
35

2442
62

4242
3315

3324
2442

5

6

4444

44

44

44

I
II
III
IV

444

·poeme d'Eluard.
En acceptant l'opiniQn de M. Grammont, d'apres laquelle c'est la mesure
de 3 syllabes qui possede la vitesse la plus réguliere, il faut constater que
dans le poeme "L'extase", e'est la 1-ere laisse qui possede la vitesse la plus

429

�réguliere car la mesure plus fréquente y est celle de 3 syllabes, qui se répete
8 fois. A coté. d'elle ce sont les mesures de 2 syllabes /ralenti.es/ et de 4
syllabes /accélérées/ qui se répetent chacune 7• fois, ce qui fait aussi une
vitesse moyenne de 3 syllabes. Les mésures de 1 syHabe, exceptionnellement
lentes ou celles de 5 et 6 syllabes, exceptionnellement rapides, n'apparaissent
pas dans cette Jaisse.
La IV-eme laisse est pareillement réguliere: elle nous offre deux mesures
de 2 syllabes, deux de 3 syllabes et deux de 4 syllabes, ce qui donne la
vitesse moyenne également parlaite, ceíle de 3 syllabes.
Les laisses dynamiques du poeme, la II-eme et la III-eme, ont les vitesses
irrégulieres, accélérées.
La vitesse moyenne de la JI-eme laisse est 3,444, mais dans cette laisse,
a coté de 4 mesures lentes /dont une compte 1 syllabe/ et de 4 mesures
rapides /dont une compte 6 syllabes et trois 5 syllabes/, il n'y a que six
mesures régulieres de 3 syllabes et quatre mesures de 4 syllabes. Les changements de vitesse y sont done tres sensibles.
La 111-eme laisse est 1a plus irréguliere et la plus rapide: sa vitesse
moyenne dépasse un peu 4 syllabes /4,2/. Excepté deux mesures dont une
compte 5 syllabes et l'autre 6 syllabes /celle-ci étant le redoublement de la
vitesse de 3 syllabes/, toutes les autres mesm-es se composent de 4 syllabes.
La mesure de 3 syllabes, aussi bien que celle de 1 et de 2 syllabes n'y
apparaissent pas. Le rythme accéléré y domine done exclusivement.
La vitesse moyenne du poeme entier est accéléré: 3,4826
3,5.
Le diagramme N° 8 présente la courbe du dynamisme rythrnique du poeme.
A base de ce diagramme nous pouvons faire des observations suivantes:

=

l. L'évolution de la I-ere laisse se déroule lentement, calmement, sans
exces spécial. La courbe ne dépasse jamais les longueurs "régulieres", calmes,
de 2-4 syllabes, et elle évolue tout doucement. C 1est qu'elle symbolise une
description.

troublés. Cet état intérieur s'extériorise par le développement et la conti.nuation de la vitesseJ sans interruption et sans changements sensibles. Le poete
parle vite, le plus vite qu'il peut, parce qu'il me peut plus retenir secrets ses
sentiments. La laisse commence avec la vite55e de 4 syllabes. Cette vitesse
accroit rapidemment, vers 1a fin du 3-e vers elle est déja de 6 syllabes. Mais,
si cette vitesse se maintenait plus longtemps~ la puissance physique, la force
intérieure du poete s'épuiserait trop vite, avant que l'auteur eut dit tout ce
qu'il avait a clire. C'est pourquoi cette rapidité diminue dans les vers suivants.
La vitesse de 4 syllabes revient et s'établit pour se maintenir sans aucun
changement jusqu'a la fin de la laisse.
4. Enfin, dans la IV-eme laisse le poete réfrene son élan, i1 ne peut plus
parler aussi vite; son énergie physique et psychique est épuisée. U se calme.
Et, en fait, nous trouvons ce calme dans cette Jaisse, qui répete la rythme
des deux premiers vers de la 1-ere laisse. Ces deux. vers, c'est le résumé, la
conclusíon, l'écho,' le retour de l'état d'ame du début. . . Le calme intérieur
de la 1-ere laisse est rétabli.

•
Ces plusieurs remarques que nous avons signalées plus haut -et au:xquelles on pourrait facilement ajouter d'autres- n'épuisent pas, bien sur, le sujet
qui est beaucoup plus vaste qu'il ne puisse sembler. En eífet, surtout dans
le domaine de la poésie vers-libriste et post-verslihriste, ou. la nature de
l'organisation formelle a radic.alement changé par rapport a celle des classiques et traditionalistes et ou l'affectivité authentique semble etre le facteur
décisif et de prerniere importance dans l'établissement de la forme de l'oeuvre
poétique, dans la poésie contemporaine non-traditionaliste l'analyse numérique
parait etre de tout premier ordre dans !'examen du cote forme} de l'oeuvre
poétique et des Jiaisons qui existent entre celui-ci et son contenu affectif
et informatif.

2. Cette douce ondulation de la !-ere laisse cede la place au désordre qui
commence, évolue et domine dans la JI-eme laisse. Les sentiments agités
du poete qui le troublent, le bouleversent, dominent cette partie du poeme.
lis s'extériorisent dans les changements véhéments et inattendus de cette
vitesse. Les sauts entre les mesures longues et les mesures courtes prédomiuent
vers la fin de la laisse.
3. Dans la III-eme laisse l'agitation intérieure du poete et par conséquent
le mouvement dynamique de la laisse, confinuent a évoluer, mais ils ne
s'cxtériorisent plus par des changements choquants et inquiétants de la vitesse.
La III-eme laisse apporte un élan d'ame du pecte, l'éclat de ses sentiments
430

431

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�UN ESTUDIO DE LA RELIGIÓN EN LA REGENTA
PRoFRA. T. AVRIL

BRYAN

Universidad de Rhode Island

LA RELIGIÓN EN La Regenta se presenta claramente como a$pecto de la sociedad vetustense. Por eso, no puede tratarse de la presentación religiosa
sin discutir y examinar el ambiente social e intelectual de Vetusta. Es evidente que Vetusta es Oviedo, el lugar de nacimiento de Leopoldo Alas.
Oviedo en estos años de 1880, se refleja en el gran retrato panorámico que
pinta Alas en 1885 en La R egenta. Esta novela apunta los defectos y los
vicios de la sociedad española que Clarín ataca tan vehementemente en sus ensayos, "the vices and weaknesses which he felt stemmed from the same decadtmce that was producing an excrescence of worthless writing in Spain". 1 El retrato detalladamente pintado de Vetusta ha causado a unos críticos opinar
que Clarín debió llamar "a su ficción con el nombre de la ciudad donde
la sitúa: Vetusta (Oviedo) ".2 Es decir, si se quitara la acción de la novela
sobre el adulterio de Ana Azores, quedaría una larga descripción crítica de
una ciudad española con todos sus defectos y sus atributos. Alas critica la
vida cotidiana de los vetustenses; las pretensiones intelectuales de varias personas; 1a hipocresía de la clase alta; la adhesión ciega de los pobres para
"imitar en religión, como en todo, las maneras, ideas y palabras de la envidiada aristocracia".8 En resumen se puede decir que "the vision of the
author of La R egenta is the same as that of the critic: a hatred of mediocrity,
hypocrisy, and general stupidity"."
• DuRANo, Frank, "LeopoJdo Alas, Chufo: Consistency of Outlook as Criric and
Novelist", The Romanfo Review, LVI, No. J, February 1965, 43.
2
BALsEIRo, José A., Novelistas españoles modernos, New York, 1963, p. 359.
• Al.As, Leopoldo, "Clarín", La Regenta 3rd ed., Madrid, 1968, Alianza Editorial,
1, 20. Todas las citas de La R egenta que siguen son de esta edición y el tomo y la
página seguirán inmediatamente a las citas.
• DuRAND, "Leopoldo Alas as Critic and Novclist", p. 47.

435

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Uno de los aspectos de la vida vetustense que Alas critica con mucha
ironía y sarcasmo es su religiosidad y su modo de practicar la religión.
Además, Alas critica no sólo la institución religiosa, es decir, la Iglesia y
la influencia que tiene sobre los vetustenses, sino también al alto clero que
se sitúa "en la cúspide de la pirámide social" 5 y el que refleja como la
aristocracia, la hipocresía y la mediocridad. A causa de esta presentación de
la religión en La Regenta varios críticos han buscado una explicación en la
actitud religio.sa de Alas. Se ha dicho que su madre era muy religiosa y
que Ja religiosidad de Alas puede certificarse por lo menos hasta la Revolución en 1868; "con esta fecha histórica se disipan sus sentimientos religiosos
o, mejor, se malogran ante la gran ola ideológica de la república ... " 6
Otro crítico apunta que para comprender el alma religiosa de Alas hay
que hacer una clara distinción entre fe y religión; que Alas tenía fe en Dios
y que más tarde se inclinaba más a una fe simple, sin complicaciones teológicas.7 Es decir, su intelecto le prohibió aceptar todo el dogma de la
Iglesia católica, lo cual ha resultado por la mayor parte en una actitud hipócrita hacia la religión en los españoles provinciales. También, lU1a preocupación constante de Clar'm fue la de la unidad de religión y vida.8 La religión debe poder integrarse en todos los aspectos de la vida cotidiana
del modo que no lo hizo la religión católica. Este descontento con la religió,n
se ve en La Regenta en la presentación irónica del predominio eclesiástico
sobre los vetustenses; en el anticlerical ateo; en la religiosidad de las beatas
y sobre todo, en tomo II en la descripción de los sucesos los días de fiesta
religiosa. Tan fuerte es el ambiente religioso en la novela que se ha dicho
que "es el gran pulmón por el que la ciudad respira". 9
La novela empieza con una vista telescópica de la ciudad desde la torre
de la catedral de donde el magistrado dc;&gt;n Fennín de Pas contempla su
territorio religioso. En los tres primeros capítulos Alas empieza su retrato
de la sociedad vetustense, pero utiliza el ambiente 1·eligioso para alcanzarlo.
Por la presentación de los clérigos y de personas como ObduJia, Visitación
y Saturnino Bermúdez se ve que "el nivel espiritual de Vetusta es muy
bajo, apenas sobrepasa un conformismo rutinario o una religiosidad vaga

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'1

• BÉCARuo, J ean, La Regenta de Clar!n y la restauración, trad. Teresa GarcíaSabell, Madrid, 1964, p. 11.
• GóMEZ-SANTos, Marino, Leopoldo Alas "Clarfo?', Oviedo, 1952, p. 143.
1
GRAM13ERG, Eduard J., Fondo y forma del humorismo de Leopoldo Alas, "ClarÍtl",
Oviedo, 1958, p. 35.
• I bid., p. 38.
' Sl!RRANo PoNCl!LA, Segundo, "Un estudio de La Regenta.", Cuadernos Americanos, CLII, 3 (mayo-junio 1967), 230.

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y sentimental".1 º Se revela la gran influencia que tiene la Iglesia sobre los
vetustenses; la costumbre de tener un director espiritual y el papel muy
importante que tiene la confesión en la vida religiosa. En el segundo capítulo Clarín pinta con mucha ironía a los clérigos que hablan mal del
Magistral y de los parroquianos. Hay que apuntar que aquí Alas no critica
a los curas sencillos de lugares humildes. Se trata aquí del alto clero de
una ciudad española proV1ncial, porque es esta sociedad la que disgusta a Alas.
Los únicos clérigos que se presentan de una manera bondadosa ron el arcipreste don Cayetano y el obispo don Fortunato Camoirán, quizá la persona
más simpática de la novela. Este es un ejemplar de sencillez cuya sensibilidad
contrasta fuertemente con el materialismo de do,n Fermín. No obstante, e1
Ma:,oistral logra dominar completamente 1a voluntad débil del obispo. Así,
Clarín demuestra muy irónicamente qué tipo de sacerdote tiene el poder
e influye más a la gente- otro ejemplo de una sociedad en decadencia.

Otra institución religiosa que critica Alas es el convento. Ana Azores, después de mucha fluctuación decide por fin no hacerse monja. Ella detesta
a Vetusta por las mismas razones como el autor. Pero ella decide que quizás
el claustro es lo mismo que Vetusta, es decir, no es más que un simbolo
decadente de la religión y de la vida. {I , 101.) Ana piensa en este momento
que las monjas se parecen más a sus tías, que a San Agustín y a Santa
T eresa. Con el retrato que Alas ya ha dado de las tías no puede haber
una crítica más mordaz que ésta. Más tarde, en capítulo XII sigue criticando la vida de las monjas y las terribles condiciones higiénicas que existen
en los conventos. Esta crítica se emite por el médico don Robustiano que
echa la culpa de la enfermedad de Rosa Carraspique a la crianza religiosa
y las condiciones en el convento. A pesar de Ja presencia del Ma:,oistral, el
médico sigue acusando la influencia del director espiritual de la familia por
la muerte resultante de Rosa. Don Robustiano ataca a esa religión que hace
monjas a las chicas que todavía no conocen el mundo. {I , 226.) Lo peor
es que el Magistral domina completamente a esa familia porque el señor
Carraspique, un millonario, da dotes liberales a la I glesia y el M agistral se
toma trabajo para influirle completamente un ejemplo del materialismo de
don Fennín. La religiosidad de los señores Carraspique también es censurada cuando dice el autor que doña Lucía, la esposa que confiesa con el
Magistral es fanática ardentísima que domina a su esposo. Aunque el marido
es sincero, profundo y ciego en su religiosidad tiene u.na voluntad débil y
muchas veces su piedad se conV1erte en fuente de disgustos para él mismo
y para su familia. (I, 222.)
Otros personajes menores reciben la crítica de Alas por su religiosidad.
•• BÉcARUD, p.

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437

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Dice él, que las tías de Ana "amaban la religión porque éste era un timbre
de su nobleza, pero no eran muy devotas''. (I, 84.) Lo irónico es que uno de
los defectos que ven las tías en Ana es '$su falsa devoción". (I, 95.)
Además de estas críticas de la religiosidad de estos personajes hay que
examinar la de los protagonistas don Fermín y de Ana Azores. Ana trata
de usar la religión y el misticismo para escapar del tedio de la vida en
Vetusta, Junto con este sentimiento religioso en Ana, hay el sentimiento
erótico que ella emplea más tarde por la misma razón. Es la parodia de
la religión. A veces, estos dos sentimientos se intensifican y casi no pueden
distinguirse. Ella utiliza la religión para hundirse místicamente en el amor
de Dios. La antítesis en su submersión en el alma de su amante Mesí.a.n
Esta parodia se ve no sólo de una manera abstracta sino también de un
modo material. Por ejemplo, Ana ve a Fermín y a Alvaro como los símbolos
de lo bueno y de lo malo. Su inabilidad de quedar fija al uno o al otro se
ejemplifica como la fusión de estas dos pasiones. Un ejemplo del conflicto
entre estos dos símbolos se ve cuando Ana no quiere asistir al teatro con
la marquesa, Alvaro y otros, porque tiene que comulgar la mañana siguiente.
(I, 181.) Ella puede contestar así porque acaba de confesar con el Magistral
y su reflexión sobre la absolución y la influencia fuerte de su confesor la
ayuda a resistir la tentación de gooar de una comedia inocente La vida es
sueño. Aquí se ve la ironía mordaz de Alas en la sugestión que tal comedia
pueda distraer la mente religiosa de Ana. Don Víctor argüye con ella pre-guntándole si "¿ Vas al teatro a pecar?" (I, 184), porque a. su parecer
"¡ el arte es una religión!" (I, 184.) Lo irónico es que Ana pasa la noche
muy distraída por tentaciones imaginarias con respecto a don Alvaro y por
temor de la vejez sin esperanza de ser amada. En medio de su preocupación, ella ve la silueta de don Alvaro en la calle y tiene que escapar a su
alcoba para evitar un encuentro con él. Por no asistir al teatro esa noche,
Ana experimenta una tentación tan fuerte que resuelve en este momento
que "el Magistral sería la égida que la salvaría de todos los golpes de la
tentación fortnidable". (I, 193.) A causa del ataque nervioro que Ana sufre
como resultado de esta noche de reflexión y perturbación, Alas revela el
cenit de su ironía cuando don Víctor decide que para extraer a Ana de esta
condición, que "le mando a Paco o al mismísimo Mesía, el Tenorio, el
simpático Tenorio, que te enamoren ... " (I, 194.)
•
Del principio, el autor parodia los atributos o defectos de Ana con comparaciones religiosas. AJ hablar de los pesares que Ana ha sufrido por toda
la juventud dice él, "mas ¿ quién no tiene su cruz?" (f, 83.) Al tratar de
-u Véase WYBRS WEBER, Frances, "ldeology and Religious Parody in the Novcls
oí Leopoldo Alas" Bulletin of Hispanic Studies, XLIII, No. 3 (July 1966), 197-198.

438

las tres maravillas de Vetusta menciona que dos de ellas son Ana Azoret
y 1a torré de la catedral. (f, 90.) Aunque es evidente que Alas censura
este misticismo falso de An~ no cabe duda de que la religiosidad de An·a
es un asunto serio. No hay un elemento oomico aquí. Quizás se puede
aceptar la e&gt;.-plicación de que Alas mismo sufrió una crisis espiritual y
que esta novela representa el momento de la lucha; el alternar de dos
tendencias al idealismo moral más puro y al erotismo más frenético.12 De
todos modos, hay elementos muy trágicos en este conflicto de Ana. Lo sobresaliente es su andar descalzo durante la procesión el Viernes Santo. La
escena es un retrnto completamente irónico con figuras cómicas pero Ja figura
de Ana evoca una nota esencialmente trágica.
Para sacar a Ana de más tentación del diablo (Alvaro), el Magistral manda
que ella se aplique más a los hechos religiosos en vez de meditaciones religiosas. Aquí Alas demuestra no sólo qué tipo de sacerdote es don Fermín
(materialista no espiritualista) sino también apunta los problemas metafísico~
que pueden resultar cuando uno se inclina a tales meditaciones. El dogma cat6lico no puede explicar satisfactoriamente estos problemas y por eso, el Magistral le aconseja a Ana de esta manera. El expone un plan para una
vida devota: leer las obras de Santa Tert&gt;sa y de otros místicos; ser socia
de San Vicente y juntarse con doña Petronila para hacer hechos de caridad,
Además, el Magistral le dice a Ana que debe ir a la iglesia más en vez de
rezar tanto. Todo esto ha de sacar a Ana de sus meditaciones.
Esta vacilación de Ana entre lo sensual y lo espiritual se desarrolla más
en el tomo II. Aquí Alvaro y Fermín son los símbolos de los dos. El Día
de los Santos Ana a&lt;iiste al teatro y allí se sienta junto a Alvaro. Lo erótico de
la comedia resulta en unos sentimientos religiosos en Ana. En el drama
Ana ve una mezcla de la religión y del erotismo. Después de la seducción
de Ana y la muerte de don Víctor Ana vuelve a la catedral para buscar
remisi6n, pero allí en el templo de Dios ella es rechazada por el Magistral.
Al examinar la religiosidad del Magistral su materialismo es lo más sobresaliente. Alas e..xplica que no escogió el sacerdocio por vocación sino por
medio de alcanzar su ambición -la del poder-. Es evidente que su madre
doña Paula es culpable por esta actitud, no obstante, Alas no perdona a
don Fermín por el poder e influencia que ejerce sobre varias familias, mujeres y en particular sobre Ana. Cuando parece que yerra esta oveja
de la congregación, él se pone furioso porque hiere su vanidad. Una nota
irónica se ve cuando Fermín empieza a tener celos de Santa Teresa porque
cree él, que Ana se dedica demasiado a la vida de la santa.
Por los sermones que hace, también se revela el materialismo del Magistral.
"

CRAM8BRG,

p. 238.

439

�En efecto, hay que decir que él es oportunista por su modo de utilizar
Ja religión. El urge a Ana que vaya a la iglesia para pensar, oír la música
del órgano y oler el incienso aunque "siempre había creído que recomendar
]a religión por su hermosura exterior era ofender la santidad del dogma,
pero sabía hacer de tripas corazón y amoldarse a las circunstancias". (II, 3?8.)
Ana siempre piensa en el Magistral como hombre de Dios, hasta llega a
considerarle como Jesucristo, crucificado por la gente. Fermín, en cambio,
ve que su hábito empieza a molestarle. (II, 578.) El quiere poder vestirse
de hombre verdadero en vez de cura. Parece que es intolerable su hábito
porque le prohíbe estar en iguales condiciones con AlvaroP Así, al fin de
la novela cuando Ana busca a Fermín él olvida que es sacerdote y reacciona como un hombre privado de su joya. (II, 676.) La muerte de don
Santos Barinaga vuelve a apuntar el materialismo de Ferrnín. El prohíbe
que el obispo visite al moribundo aunque éste no lo quiere. (II, 484.)
Así, él tiene algo de la culpa por el entierro civil de don Santos. Este suceso
excita el enojo de los enemigos de Fermín que dicen que don Santos murió
de hambre "asesinado por los acaparadores sacrílegos de la Cruz Roja".
(II, 488.) Todo este episodio de la enfermedad y la muerte de don Santos
está Ueno de ironía. Después de todo, 1a cristiandad debe ejemplificar el
perdón y la misericordia, pero el Magistral aquí, es una deformación de
una actitud religiosa y por eso, vuelve la espalda a don Santos. Cuando el
cura de la parroquia trata de convencerle de recibir el Pan del alma, él grita
que necesíta el pan del cuerpo porque muere de hambre. (II, 483.) Alas nos
dice que ahora de Pas "no era más que un egoísta, no vivía más que pam
su pasión ... lo demás del mundo no existía". (II, 483-484.) De Pas el
el hombre, sigue estorbando a de Pas el cura. Esto se ve de nuevo, cuando
de Pas seduce a Petra para espiar a Ana. Por todo el retrato de don Fennín,
no hay que olvidar que representa una deformación de la Iglesia y por eso,
Alas ataea no sólo al hombre sino un tipo de religión con todos sus defectos
y excesos. Como se ha dicho, "sus pasos no son para ganar el cielo, sino
para afirmarse en la tierra y avanzar, arrollador, por ella ... " 14

Ni siquiera los personajes menores evitan la crítica de Alas en cuanto a
su religiosidad. O.el principio, apunta Clarín que los enemigos principales
de Fermín son sus propios colegas. El arcediano Glocester demuestra los
vicios de envidia y maledicencia. Sus otros enemigos son los librepensadores
y en particular, don Pompeyo el ateo. Ellos se hacen la contradicción del
dogma del catolicismo. Su papel es anticlerical y la cena de estos doce
11

Véase DURA1''1&gt;, Frank, "Characterization in La Regenta: Point of View and
T heme" Bulletin of Hi.spanic Studies, XLI, No. 2 (April 1964, 97).
14

440

BALSl,lRO,

p. 371.

amigos anticlericales y las confesiones de sus amoríos se burlan del sacramento de la confesión y de la Ultima Cena.15 Don Alvaro es el diablo, el
tentador que va a perder a Ana. El tiene gran superstición en cuanto a
la religión y teme el poder que tiene el Magistral sobre Ana. Aunque se
burla de las prácticas religiosas asiste a la Misa del Gallo, bastante borracho.
Es como si se burlara de la religión. Don Víctor también teme el poder
eclesiástico que de Pas tiene sobre su mujer y tiene sus dudas con respecto
a la iníabilidad pontificia. No entiende la religiosidad de su mujer y piensa
aún que su casa llega a ser otro Paraguay en cuanto a los jesuitas. (II, 450.)
Por eso, está un poco frío con el Magistral.
Don . Pompeyo el ateo, es un personaje muy interesante por su relación
con el argumento central de la novela. Clarín dice en efecto, que don
Pompeyo es ateo porque esta religión deformada le ha empujado hacia el
eKtremo. Por eso, él sólo cree en la religión del hogar. (II, 540.) El es
buen padre y marido y en efecto ha vivido como hombre religioso sin saberlo.
Por ser ateo, él es la única persona que verdaderamente piensa en Dios.
Así durante la procesión el Viernes Santo, Alas relata que nadie pensaba en
Dios porque "el att&gt;o ya había muerto". (II, 556.) La conversión de don
Pompeyo a la cristiandad marca la primera victoria para Fennín. Alas
añade otra nota irónica cuando dice que los librepensadores comen carne
todos los Viernes Santos para demostrar su antirreligiosidad. Es evidente,
sin embargo, que la conversión de Pompeyo no es sincera. Lo hace por su
familia. En el entierro de don Pompeyo, "el Magistral iba presidiendo el
duelo de familia: no era pariente del difunto, pero le había sacado de las
garras del Demonio", ( II, 549-550), dice Alas con gran ironía. En cuanto
a los otros personajes, Alas describe a doña Petronila eomo el Gran Constantino; para los vetustenses, la religión les da unas oqsiones de celebrar,
de socializarse y divertirse (las romerías) , y también puede infundirles el
miedo de Dios y de la muerte.
Desde aquí, puede discutirse la manera en que Alas critica la religión vetustense en el tomo II. En el primer tomo Alas presenta un retrato general
de una deformación de la religión. En el tomo II, sigue más, apuntando
por dfas de fiesta religiosa unos sucesos que subrayan con ironía lo despreciable de la religiosidad de esta sociedad. En el capítulo XV, se representa la comedia de. Zorrilla Don Juan Tenorio. El día que Ana asiste al
teatro es el Día de los Santos y la comedia, como se ha dicho antes, evoca
en Ana una mezcla de lo religioso y lo erótico. Esta salida al teatro incurre
la ira de don Fermín y resulta en su visita a Ana al día siguiente -el Día
15

WEBER,

p. 201.

441

�de Difuntos-. Durante esta visita, Ana promete imitar los hechos de doña
Petronila y otras beatas.
La muerte de don Santos Barinaga tiene lugar el día de La Concepción,
lo que es una gran ironía. Su muerte descubre el egoísmo del Magistral y
resulta en más sentimientos anticlericales de los librepensadores. Durante
la Misa de Gallo, Alas pinta a una sociedad bien deformada. Toda la sociedad joven está alli pero la congregación parece más un auditorio en el
teatro. Es un suceso social. Aún don Pompeyo asiste a la misa empujado
alli por sus amigos aunque está borracho. (II, 497-798.) Lo irónico es que
ésta es una ocasión rara en que los hombres españoles asisten a la iglesia
pero lo peor es que los trasnochadores algo embriagados asisten también,
incluyendo a don Alvaro. El está tan borracho que ni siquiera ve a Ana
que piensa sólo en él a pesar de la ocasión religiosa. Sus pensamientos sensuales recuerdan la romería de San Blas que debe ser una ocasión de dar
reverencia al Santo. La misa le causa pensar después en el niño Jesús y
en su falta de un niño.
El lunes de Carnaval que marca los dos últimos días de fiesta antes de la
Cuaresma, Ana se desmaya en brazos de Alvaro. Su sentimiento religioso
empieza a debilitar desde aquí. El martes de Carnaval, el Magistral le
echa a Ana un miedo espiritual. Ella ha herido su vanidad y le ha puesto
en ridículo, cree él. Durante esta entrevista Ferrnín se da cuenta que lo
que él quiere no es sólo el alma de Ana sino su cuerpo. Esta revelación
coincide con la víspera de la Cuaresma durante la que Jesucristo fue tentado.
El cinismo de Alas es muy evidente aquí. En este momento Ana recuerda
las frases de su padre el librepensador: "el clero corrompía las conciencias,
el clérigo era como los demás, el celibato eclesiástico era una careta". (II,
528.) Desde ahora, Ana empieza a comparar el amor de los dos hombres
y decide que "debo huir del Magistral, si, pero más de don Alvaro. Su
pasión es ilegítima también, aunque no repugnante -y sacrilega como la del
otro ... ¡ Huiré de los dos!" {II, 530.) Sin embargo, es evidente que Ana
no tendrá éxito.
La Cuaresma que es un período muy significante en el catolicismo coincide con la enfermedad de don Pompeyo -otra ironía-. Este es el período
de meditación religiosa pero el único verdadero pensador está enfermo Y'
a punto de morir. La muerte de don Pompeyo durante la Semana Santa
casi coincide con el aniversario de la muerte de Cristo, otra parodia religiosa.
La procesión del Viernes Santo marca la culminación de estas fiestas religiosas
en que el autor enlaza sus temas del erotismo, religión, y sus perSonajes,
Ana y Vetusta.16 También, esta procesión marca un gran triunfo para el
" !bid., p. 201.

44'2

Magistral. La vista de Ana como nazarena descalza con toda su voluptuosidad confunde lo er6tico y lo religioso. Desde aquí, la religiosidad de Ana
sufre una derrota. Por eso, Clarín no vuelve a subrayar ciertos episodios por
emplear fiestas religiosas con que marcarlos salvo uno. El día de Navidad,
día en que los religiosos deben pensar en el nacimiento virginal de Jesu•
cristo, se revelan más cosas carnales, que Ana y su criada Petra son las
amantes de Alvaro. Lo más irónico es que, Ana, durante 1a Misa del Gallo
creía que se parecía a la Virgen.
Alas sigue presentando esta deformación de la religión y de la sociedad
con gran ironía. A pesar del intento religioso de Ana, ella es incapaz de
sacarse de su tedio y tristeza, o del convento que es Vetusta. Alas trata
de los problemas cJe· los otros personajes con hu.mor y crítica mordaz. El
enlace del M~aistral y Petra se presenta con gran cinismo. Este canónigo
tiene que bajarse a seducir a la criada para poder espiar a la Regenta. Otra cosa
iróníca es que mientras don Víctor no tiene éxito con Petra, ha triunfado
el Magistral. Las reuniones de Ana y el Magistral en casa de doña Petronila
han de fortificar la religiosidad de Ana pero el resultado es lo contrario.
Ana sabe que su hermano de alma no lo es completamente y esto empieza
a empujarla hacia Alvaro. Los sentimientos de los espectadores, el Viernes
Santo contrastan con la gravedad del suceso. Don Víctor, dispuesto a ver
"la subida al Calvario de su dignidad", piensa que ahora es viudo que mira
el entierro de su mujer. (II, 556.) Obdulia se muere de envidia; la marquesa piensa en la locura de Ana; Alvaro piensa en profanaciones, que Ana
va a cometer más locuras por él. N adíe piensa en Dios. Según Alas, "iban
a enterrar a Cristo, como a cualquier cristiano, sin pensar en El. (II, 557.)
De los miembros de la procesión, ninguno evita el sarcasmo del autor. El
maestro de escuela admira los pies descalzos de la Regenta mientras Ios
chicos que "le aborrecían ... deseaban cordialmente que ~quellas espinas le
atravesaran el cráneo". (II, 555.) Ana siente que "era una loca que había
caído en una especie de prostitución singular'' (II, 558), tiene gran vergüenza -s.us pensamientos no son espirituales-. Clarín aúñ echa crítica a
la figura de Cristo que "parecía haber muerto de consunción". (II, 557.)
Esto es el epítome de la decadencia de esta sociedad y de la deformación
de la religión.
Otra ironía es que al fin Ana confía en Alvaro su amante como no
había confiado en su confesor. La última gran ironía es el fin de la novela
cuando Ana es rechazada en la Catedral por el Magistral y el acólito afeminado Celedonio besa a Ana porque siente "una perversión de la perversión de su lascivia". (U, 676.) Con este fin, Alas apunta que parece que
no hay un Dios clemente. Cuando la pecadora necesita a Dios y el consuelo
de la Iglesia no los recibe. El subraya la futilidad de todos los esfuerzos de
443

�Ana para escaparse del mundo materialista en un mundo espiritual. Como
se ha dicho, esta novela "sin ser anticlerical, nos ofrece el espectáculo de
una Iglesia tan entregada a las actividades mundanas que los principios dogmáticos se degradan y sus representantes se muestran en exceso ambiciosos
de poder, prevaricadores o en el mejor de los casos -el obispo Camoiráninoperantes . . . " 17 Lo curioso es que la verdadera buena persona en la novela, Frígiles no recibe más atención ni de Ana ni de otras personas. Cuando
toda la Vetusta abandona a Ana, él es el único que no lo hace. En efecto,
él trata de evitar el duelo entre Víctor y Alvaro mientras Fel'lllÍn hace todo
lo posible para lograrlo. A pesar de esta crítica mordaz de la institución religiosa
de sus clérigos hay que apuntar que es evidente que Alas no critica a la Iglesia
en general, ni es anticlerical. El obispo está pintado de una manera simpática, y los dos curas parroquiales que se mencionan brevemente no reciben este ataque del autor. Así, hay que recapitular que Alas sólo habla
de cierta Iglesia y de cierto clero -el alto cler~ que es una verdadera
deformación de lo que deben ser la Iglesia y la religión. Es decir, es una
obra moral aunque el autor no ofrece ninguna solución. Está satisfecho de
apuntar los malos de esta sociedad pero la preocupación moral de Clarín
se disfunde por toda la obra. Por las actitudes de don Pompeyo y del obispo,
Alas nos dice que pueden existir otras formas de la religión u otras formas
del amor; desde el amor de la familia y de la humanidad, pueden surgir
otros atributos positivos como la generosidad, Ja caridad y el respeto por la
humanidad, Con esta crítica Alas ve un vehículo excelente para la reforma
social y religiosa.
Además, hay que apuntar que este tema de la religión tiene un positivo
valor lite~-ario en ct1anto al tratamiento que le da el autor. Alas empieza
a criticar un aspecto despreciable de la sociedad vetustense. Su propósito
es moral. Sin embargo, ha escogido un tema q.ue basta hoy día se trata
por autores porque la religión o más bien su degeneración es un problema
universal que sigue molestando a la sociedad moderna. Es un tema vital
porque desde los problemas religiosos han surgido los problemas políticos y
sociológicos que han resultado en el estallido de luchas casi eternas en Irlanda, en Asia y en el Oriente-Medio. Aquí se ve claramente hasta qué
punto puede degenerar la cuestión religiosa. Por tener una atraeción universal este tema tiene su valor literario.

" SERRANO PONCELA,

p. 231.

444

•

Sección Tercera

H I STORIA

I

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I

de Archivos y Bibliotecas, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación
Nacional, 1952, 772 pp. (Guadalajara, pp. 111 y 112.)
PÁEz BROTCHrE, Luis, La Nueva Galicia a través de su Viejo Archivo Judicial, lndice
analitico de los Archivos de la Nueva Galicia o de Guadalajara, y del Supremo
Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, Introd. de Vito "Alessio Robles, México,
Antigua Lib. Robredo, de José Porrúa e Hijos, 1939, 173 pp.
PoMPA Y PoMPA, Antonio, "Contribución del INAH para la conservación de los
archivos mexicanos fuera de la capital", en Memoria del Primer Congreso de Historiadores de México y los Estados Unidos, México, Edit. Cultura, 1950. (Guadalajara, p. i9.)
STAPPORD, Lorna Lavery, Catálogo de incunables de la Biblioteca Pública del Estado
de Jalisco, compilado, con introducción y notas, por... , México, Imp. Nuevo Mundo, 1948. (Pr6logo del profesor Cornejo Franco, pp. IX-XIV. )
VILLASEÑOR Y V1LLASEÑOR, Ramiro, Bibliografla general de Jalisco, Guadalajara, Pub.
del Gobierno del Estado de Jalisco, 1958,

1,

A-F.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

584

�TRASCENDENTAL CELEBRACióN DEL X CONGRESO DEL
INSTITUTO HISPANO-LUSO-AMERICANO DE DERECHO
INTERNACIONAL

Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEz

Univenidad Nacional Autónoma de
México.
Univenidad Autónoma de
Nuevo León.

MIENTRAS EL MUNDO se agita entre la grave multiplicidad de los problemas
que se producen en su seno, un grupo selecto de jusintemacionalistas se reunió
con motivo de la verificación del X Congreso del Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho Internacional, de los días 15 al 27 de septiembre de
1974, el que tendría lugar inicialmente en la ciudad de México para continuar
la totalidad de sus actividades en la de Guanajuato.

La sesión de inauguración del congreso habría de verificarse con la presencia del señor licenciado Luis Echeverría Alvarez, presidente constitucional de
los Estados Unidos Mexicanos, y, asimismo, presidente de honor del propio
Congreso. Por la noche, los congresistas asistieron a la ceremonia tradicional
conmemorativa de la independencia y a la recepción que fuera ofrecida en el
palacio nacional.

De acuerdo con la determinación del instituto, el presidente de la comisión
organizadora del X congreso, lo fue el ameritado internacionalista mexicano,
doctor César Sepúlveda Gutiérrez y como secretario, el licenciado Rodolfo
Cruz Miramontes.
El día 17 se efectuó el traslado de los congresistas a la ciudad de Guanajuato, para dar principio a las labores del congreso al día siguiente, de acuerdo
con el programa establecido, el que comprendió un interesante temario de palpitante actualidad, como así veremos más en detalle, distribuido en seis comisiones a saber:

587

�La primera comisión hubo de estudiar y discutir lo referente a la C~rta _de
los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, propuesta. por el_ hce~ciado Luis Echeverría Alvarez, siendo ponente el embajador mexicano, hcenc1ado
Jorge Castañeda, miembro del IHLADI.

Tomando en cuenta el valioso contenido de esta ponencia, haremos un breve resumen de la misma. El embajador Castañeda la dividió en las siguientes
partes:

Junta de Comercio y Desarrollo y, a través de ella, a la Asamblea General
de las Naciones Unidas,
Habiendo analizado las explicaciones del Ponente, acerca de los acuerdos
alcanzados en el seno de dicho grupo de trabajo, de las importantes cuestiones
que aún quedan pendientes de acuerdo y del estado en que se encuentran Ja~
negociaciones para llevar a feliz término esa empresa,
FORMULA LA SIGUIENTE RESOLUCIÓN:

I. Antecedentes; II. Proceso de elaboración de la Carta; III. Características que deberá tener la Carta de Derechos y Deberes Eco~ómicos de los
Estados• IV. Naturaleza jurídica del instrumento en que deba mcorporarse la
Carta;
Obstáculos por vencer en la etapa actual de negociación de la Carta; VI. Estructura y contenido del primer proyecto de Carta y VII. Conclusiones.*

V.

Como se advierte del contenido de esta ponencia, el embajador Castañeda
presenta en ella los elementos fundamentales y los p~incipios rector~ de este
trascendental documento. En la discusión de la mencionada ponencia, el propio embajador Castañeda sustentó dos interesantes con_ferenci~ en 1~ que
mostró no solamente su sólida preparación en derecho mternacional, smo su
profundo conocimiento del contenido y de los principios que informan l_a_Carta
de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, en la que participaron
varios congresistas, quienes se percataron de la ~l~ si~ficaci?n del mencionado documento para la vida económica y, en ultima mstancia, para la paz
en el mundo futuro.
Tomando en cuenta, como ya hemos expresado, la importancia de la _Carta
de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, consider~mos perh~~1~te
transcribir a continuación las conclusiones a que llegó esta pnmera corrus1on.
"El Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,
Reunido en su X Congreso de la ciudad de Guanajuato,
CONSIDERANDO la iniciativa presentada por el Sr. Presidente de la ~epública de México, Lic. Luis Echeverría a la Tercera UNCTAD en el sentido
de que las Naciones Unidas elaboren una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
Habiendo examinado y tomado nota de los informes que rindió el grupo de
trabajo sobre la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados a la
• Debe advertirse la fecha de la celebración del congreso.

588

l. RECONOCE la urgente necesidad de establecer un orden normativo
de alcance universal que regule las relaciones económicas internacionales sobre
bases más racionales y equitativas, que contribuya al adelanto económico y
social de todos los pueblos y ayude a salvar el foso que separa actualmente a
los países en desarrollo de las naciones desarrolladas

'

2. ESTIMA INDISPENSABLE que los derechos y deberes económicos de
los Estados sean objeto de regulación jurídica mediante una declaración solemne que adopte y proclame la Asamblea General de las Naciones Unidas
como un primer paso en la codificación internacional y el desarrollo progresivo de esa materia,

3. ESTIMA asimismo que los derechos y deberes económicos que se enuncien en la referida Carta deben ser considerados y respetados como expresión
auténtica de la conciencia jurídica de la Comunidad Internacional, de su voluntad de justicia y de su propósito de crear las condiciones necesarias para la
paz y el adelanto económico y social de todos los pueblos, particularmente de
aquéllos que están en proceso de desarrollo.

4. CO!\SIDERA que la Carta debe ser concebida, no como la culminación de un proceso sino como un instrumento dinámico que pueda adaptarse
a las cambiantes circunstancias de la vida internacional y enriquecerse con
futuras aportaciones, mediante un sistema de revisión periódica de la misma,

5. ESTIMA CONVENIENTE que algunos principios que se enuncien sintéticamente en la Carta, pueden ser regulados en uno o más instrumentos que
pennitan una codificación más completa y detallada de los mismos y que, por
otra parte, ciertos temas que, por falta de estudio suficiente, o por otras razones no hayan podido ser incluídos en la Carta, puedan ser incorporados más
tarde a la misma,
6. HACE FERVIENTES VOTOS por el éxito de las co!sultas y negociaciones previstas para fecha próxima a fin de reducir las áreas de desacuerdo
Y para que, en definitiva, se logre un amplio consenso en el seno de la Asam-

589

�blea General que permita la inclusión en la Carta de fórmulas satisfactorias
para los países en desarrollo, sobre todo en materias como la soberanía permanente sobre sus recursos naturales, la inversión e.xtranjera, las nacionalizaciones, la regulación de la actividad de empresas transnacionales y el derecho
a formar asociaciones internacionales de productos en defensa de los precios justos de las materias primas, y/ o de consumidores en defensa de los precios
justos de los productos manufacturados y la concesión de un trato profesional
generalizado, sin reciprocidad y sin discriminación en todas las esferas de la
cooperación económica internacional,

7. RECOMIENDA a los Miembros y Asociados que encarezcan a sus respectivos Gobiernos b importancia de que, en la proyectada Carta, 110 queden
afectados ni reducidos principios ya generalmente aceptados en la doctrina y
en la práctica de la vida internacional, como el de la sujeción de las inversiones extranjeras a las leyes y tribunales nacionales, así como la necesidad de
mantener el principio de una relación justa y equitativa entre los precios
de las exportaciones de los países en desarrollo y los precios de sus importaciones,
8. RECOMIENDA asimismo a sus miembros y asociados que encarezcan
a sus respectivos Gobiernos y a la opinión pública la importancia de que la
Asamblea General de las Naciones Unidas apruebe y proclame en su XXIX
reunión ordinaria una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados;
9. FORMULA VOTOS por que todos los Estados se comprometan a respetar y cumplir de buena fe los Derechos y Deberes Económicos que se anuncien en la Carta."
Por último, la prensa dio a conocer que la Carta de los Derechos y Deberes
Económicos de los Estados, iniciativa del presidente Luis Echeverría Alvarez,
fue aprobada por abrumadora mayoría, el día 12 de diciembre de 1974, estableciéndose así un nuevo orden económico en el mundo. La votación obtenida por la asamblea general, para la aprobación de dicho documento, fue
de 120 a favor, seis en contra y 10 abstenciones, después de más de dos años de
arduas negociaciones.

"El
. X C on~o del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derech
nacional, reurudo en Guana1·uato' R epu'brica d e Mexico,
, .
.
o lnterConsiderando
Que el desarrollo econ6 ·
1 d
'
form~ción profunda de Ja~:r;: :u:: ;~llí:~c:::e~e~:~~~l~tº~ ~~:e transcesanamente producir una mutación paralela en las normas 1· 'di
n
gen la comunidad internacional.
un cas que n-

º:-

'

m::~:s ~

Que la actual condición jurídic d 1
•
.
lugar en muchos aspectos a situaci:ne: d: ;~::~:
oceánicos d,en
de desarrollo y para algunos Estados sin rt I
p
.
stados en v1as
graves conflictos internacionales·
i ora' que constituye una fuente de

'
. Que es. norma de derecho internacional general, confirmada or 1
oones Urudas, en su resolución 2749 (XXV)
p
as Nafondos m .
y otras, que aquella parte de los
.
, annos que está fuera de la jurisdicción nacional constituye patrimo
mo comun de la humanidad
' a la soberanía de..
, no susceptJ"ble de ser sometido
~=d;;!gu~~ utJh~ble ~lo para fines pacíficos, y cuya investigación cientí'
ecCJo?, exp orac1on, así como la conservación y explotación de sus
recu~ deberan hacerse teniendo en cuenta el bien común de la humanida
y especialmente, los intereses y necesidades de los países en v1as
, de desarrolid,
o·
Que es doctrina de este Instituto que el derecho al aprovechamiento de lo;
recursos renovables o no renovables de los esp .
.
e~ principio de la libertad de comunicación =:r::r:losD, no dhebe afectar
ct0nal.
erec o Interna-

DECLARA:

l. ~s conveniente que se cree una Autoridad internacional q
sentac16n
de la .humanidad
e1·erza 1"urisd"icci"6n sobre la zona de
ue los
en fondos
repre.
.
mannos y oceánicos situados fuera de la jurisdicción nacional
recursos.
así como sus

2. Todos los Estados tienen el derecho a participar en dicha A t . d d
la cual de~rá estar constituida de acuerdo con el

representación.

rinci i
u on a '
Po de igualdad de

P

La segunda comisi6n estudió los Problemas Jurídicos de los Fondos Marinos,
siendo ponente de la misma el doctor Luis Cabana, de Venezuela.
También resultaron de mucho interés las discusiones e intervención de destacados internacionalistas.

A continuación transcribimos el texto aprobado en el pleno del X congreso:

590

v 3._ L~, autoridad _deberá estar investida de los más amplios poderes de inesbg~on, protección, exploración y explotación de la zona y sus
:e e1ercerá con un c_riterio que asegure el disfrute de ella y de t:::::
tados, tengan o no litoral, favoreciendo en especial a los países en vías d
e
desarrollo.

591

�4. La autoridad deberá tener facultades para determinar aquellas partes
de la zona internacional que sean objeto de exploración y explotación; para
transferir el ejercicio de sus derechos sobre los recursos, de confonnidad con
sus propias normas y condiciones, manteniendo control directo y eficaz sobre
todas las actividades que se realicen en ella; para detenninar las condiciones
de idoneidad de sus co-contratantes, y para establecer los procedimientos relacionados con solicitudes, selección de asociados y licitaciones de todo tipo.

5. Es deseable que el principio del patrimonio común de la humanidad se
extienda a los recursos contenidos en las aguas suprayacentes a la zona internacional de los fondos marinos y que la Autoridad ejerza sobre eUos mismos
poderes de que esté investida respecto a los recursos de esta zona. Ello no
deberá afectar las libertades de navegación, de sobre-vuelo y de tendido de
cables y duetos submarinos, conforme a las nonnas del derecho internacional."
La tercera comisión debatió acerca de: La Contaminación de las Aguas
no Marítimas y de la Atmósfera más allá de las Fronteras Nacionales, siendo
ponente el doctor Alejandro Sobarzo, de México, asociado del IHLADI.
Este tema, de palpitante actualidad, fue tratado con la participación de buen
número de jusinternacionalistas y el instituto se pronunció por la siguiente
resolución:
"Texto definitivo aprobado por el Pleno.-El X Congreso del Instituto
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,

Consciente de la grave amenaza que en nuestros días constituye la contaminación del ambiente, en general, y de las aguas no marítimas y de la atmósfera más allá de las fronteras nacionales, en particular, lo que exige una acción
eficaz de todos los miembros de la comunidad internacional, para combatirla;
Reconociendo que, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
no se hizo constar, por no haberse puesto aún en evidencia, que el hombre tiene
derecho a un ambiente sano, así como el deber de protegrrlo en favor de todas
las generaciones;
Consciente de la importancia de la Declaración de las Naciones Unidas sobre
el Medio Humano y del Plan de Acción adoptados por la Conferencia de
Estocolmo de 1972; y
Advirtiendo que, pese a la labor ya realizada por !os Estados y los organismos internacionales en el ámbito universal y en el regional, se requieren medidas más efectivas para proteger al individuo y a la comunidad del deterioro
ambiental y para evitar futuras controversias internacionales,

DECLARA:
1) Se reconoce como uno de los derechos h
cho a un medio ambiente sano.
umanos fundamentales el dereconsecuencia,
la preservación y 1a protecoon
•, del medio ambiente contra
la En
contamin
.,
ac1on es problema de interés general
.
entraña derechos y deberes-para t 0 d 1
.
~ara la Humanidad que
comunidad internacional.

ª ª

2) Sin p_erjuicio del derecho soberano de los Estados
.
recursos, existe para todos ellos la oblio-ación d
a explo~r sus propios
a fin d:&gt; evitar la contaminación d 1 "'d"
e_ tomar las medidas necesarias
nacionales.
e me 10 ambiente más allá de las fronteras
'
b"l"d
.
. 3) d Todo
f Estado incurre en responsa
1 i ad mternacional
por d
s10na os uera de sus fronteras por cua1qmer
. contaminación p
danos ocapropias actividades O por las d
f .
rovoca a por sus
jurisdicci6n.
e personas 1S1cas O jurídicas sometidas a su
#

Dicha responsabilidad debe fundarse en el prmcipio
. . . de su responsabilidad
objetiva.
4) Las personas dañadas por 1
t • .,
da reparaci6n. A los efectos de :~:::;mn_acion ten_drán derecho a adecuaconstituir fondos de com
.,
zac1ones posibles parece conveniente
contribuciones de quienespec::::: iue se nu~n- _fundamentalmente con las
a contammac1on o pudieren causarla.

5) Para hacer. efectiva la protecci6n del roed"10 amb"1ente se recom:end
1
.
'
....
a
1a urgente a dopción de tratad b"I
taminación de la atm, f
ods 11 atera es y multilaterales referentes a la conos era Y e as aguas no marítimas.
conveniente
que .en dichos tratados se me
. 1uyera una cláusula medi 6)t Sería
1
11
an e ~ cua as controverstas que se susciten sean dirimid
.
I~ternac1onales, una vez agotados otros medios de soluci6: pp::ífT1
·canbdunalles
mismas.
e as
ad:~ci:~ ~e:o:e~dab!e, co~o una ~ía co~plementaria de la convencional, la
.
1 ec arac1ones e orgamsmos mtemacionales de ámbito regional
o umversa ' como una forma eficaz de favorece 1 d '
.
~~:'.""" del De,echo de gentes tendientes a :v'.tar

7."::~!:;;;;;•.,:'.'.

8) E~ recomendable que los aspectos fácticos de las controversias susc"tad
1
con
motivo
de
fenómenos
d
t
·
·
,
as
c ..
, .
e con ammac1on sean previamente estudiados or
dorms1on~s de tecrucos, las que con\'endría tuvieran facultades pa
p
ar soluciones a los Estados interesados.
ra recomen-

593
592

Hum-38

�RECORDANDO
.
que todo acto ponga en ríes o la .
y tnpulantes así como la segun'd d d 1
. .g
vida de los pasaJ·eros
e a aviac16
·vil ·
gravemente los servicios aéreo .
.
n ci
intemacional afecta
. .
s internacionales
b
este medio insustituible de tra
y menosca a la confianza en
nsporte.

9) Se considera útil establecer, de preferencia por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
de zonas que sean de interés para dos o más Estados en lo concerniente a la

ª

protección del medio ambiente.
Los Estados incluídos en dichas zonas deberán cooperar en la prevención

TENIENDO EN CUENTA las medid
.
Organización de las Naciones U 'd
~ de segundad adoptadas por la
·
m as. 1os mstrum t ·
arac1ones elaboradas por la Org . · . ,
en os mtemacionales y deel
.
amzac1on de la A · ·6 c· .
otros organismos intergube
1
•
viac1 n ivil Internacional
Hada por diversas institu . rnamenta ~s P1:vados, así como la labor desarro~
c10nes acadenucas internacionales y nacionales

de la contaminación y en la lucha contra la misma.
10) Es deseable que se cree una autoridad internacional, ya sea regional o
universal, con facultades para imponer sus decisiones a los Estados sobre pre-

'!

'

servación y protección del medio ambiente.
11) Deberá establecerse un procedimiento adecuado entre los Estados vecinos con el objeto de prevenir la contaminación de las aguas no marítimas y
de la atmósfera, cuando en uno de ellos se desee realizar obras o actividades

RECOMIENDA:
. PRIMERO: Que se acepte por los Es d
.
c10nes contenidas en los Convenios de Tok'ta os la aplicación de las disposi10
dc Montreal de 1971.
de 1963, de la Haya de 1970, y

que puedan ocasionar daño al otro Estado interesado.

12) Los Estados deberán infonnar sin demora a los Estados vecinos de
todo caso de contaminación que pueda causar daño a éstos y tomar las medidas adecuadas para atenuar al máximo los efectos de la contaminación producida, así como para evitar que se repitan.
13) Constituye un anhelo de la Humanidad que cualquier acción contaminante de seria gravedad sea considerada como delito internacional que implica la consiguiente responsabilidad individual y se recomienda sin inclusión
en el Código de delitos contra la Humanidad que están elaborando las Naciones Unidas."
Por su parte, la cuarta comisión fue encargada de discutir lo relativo a

SEGUNDO·
.
. Q ue paralelamente a esta acci,
tos mtemacionales que ¡Jerfecc·
1
o~, se concluyan los instrumen.
il'
ionen a prevención
·,
rmento icito de las aeronaves d 1
o repres1on del apoderay e os atentados contra la seguridad ,
TERCERO: Que los Estados consa n
aerea.
das de prevención y represión establecf::
su de~ch~ positivo las medizando, para ello, algunos de los p
d' .
el. ~bito internacional, utiliroce lllllentos s1gwentes:

ee:

a) ~u. incorporaci6n como delito aeronáuti
bre aviación civil.
co

b) Su reconocimiento en leyes especia
. les
c) Su inclusión como delito en los co'digos
. penales.

Medidas para la Sanción de los Actos Ilícitos contra la Navegación Aérea,
siendo ponentes el doctor Luis Tapia Salinas y el doctor Femando Murillo
Rubiera, de España.
El resultado de las deliberaciones del instituto. Esta ponencia también reviste gran trascendencia para el derecho internacional de nuestro tiempo, dada
su vigencia ante los hechos que han estrujado la conciencia del mundo.
A continuación transcribimos las conclusiones que se obtuvieron:
"Medidas para la sanción de los actos ilícitos contra la navegación aérea.
El X Congreso del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, reunido en la ciudad de Guanajuato (MEXICO),
CONSIDERANDO que el funcionamiento seguro y ordenado de la aviación civil internacional constituye una necesidad para las relaciones de amistad
y comunicación entre los pueblos,

.
.,
ª la legislac1on
específica 50_

CUARTO·. Q ue sena
, deseable que la O
. .,
ternacional propusiera una se . d
. rgaruzac1on de Aviación Civil Inne e medidas de
'd
tados deberían incorporar con
,
. segun ad que los distintos
caracter obhgatori
.
1 .
preservar la a\'iación civil en su c d' 'ó d
o a su egislac16n, para
n . 1
on 1c1 n e medios d
.
ac1ona entre los pueblos del mundo.
e comurucaci6n inter-

Es

~UINTO: Que los delitos contra la nave . ,
,
delitos de naturaleza int
.
I
gac1on aerea se califiquen como
1
ernac1ona ' por cuanto atent
a comunicación entre los pueblos, la vida la .
an contra la paz mundial,
derechos y bienes de la comunidad . t y . libertad humanas y contra otros
in ernac1onal.
y

SEXTO: Que en la base a lo dispuesto en 1
. .
La Haya de 1970 ti ifi u 1 .
os co~vemos de Tokio de 1963
p q e e delito de apoderamiento 1'líci·to de aeronaves

595
594

�como una infracci6n específica y diferenciada en el campo del derecho internacional positivo.
Que se proceda de igual manera en base a lo dispuesto en el convenio de
Montreal de 1971, en lo que se refiere a ciertos delitos contra la seguridad
de la navegaci6n aérea.
StPTIMO: Que en ningún caso la apreciaci6n de los m6viles políticos
debe intervenir cuando se trate de determinar la existencia de actos delictivos
dirigidos contra la seguridad de la navegaci6n aérea, en raz6n de que tales
actos lesionan derechos y bienes de la comunidad internacional.
OCTAVO: Que para la má.xima eficacia en la represi6n de estos delitos
de naturaleza internacional se reconozca subsidiariamente y sin perjuicio de
otras competencias establecidas, la competencia del Estado que hubiere aprehendido a los presuntos culpables, como ya previsoramente fue señalado en
el párrafo primero de la tercera conclusi6n del acuerdo VII, adoptada en el
Cuarto Congreso del IHLADI (Bogotá, octubre de 1962).
NOVENO: Que debe superarse la heterogeneidad de los ordenamientos
internos en la prevención y represi6n de los expresados delitos o cuya tipificaci6n haya sido en instrumentos internacionales, por lo que debe procurarse
la adaptaci6n de esos ordenamientos a las normas internacionales sobre la

en la economía de los mismos y en eneral
nacionales, han hecho eviden~e
g
' sus ~fectos en las relaciones interque sea necesano regular sus acti .d d .
d.
vtaes
Que se a vierte igualmente la necesidad d
'
cuada para las mismas cons·d
d
e adoptar una terminología ade1
,
eran o su compos·icion
·, Y sus objetivos;
.
.
y,
Habiendo tomado nota de las im
. . . .
nente del tema en este Congreso;
portantes imciativas aportadas por el po-

RECOMIENDA:
l. Considerar
como "socie
· da des transnacionales" a 'll
. .
.
sus actiVIdades a territorios de Estad d. .
que as que exnendan
·
os 1stmtos al de su
· .6
qwera que sea su nacionalidad 1 f
constituri n, cualy a orma que adopten para ello.
2. Reservar la denominaci6n de "soc· d d .
.
constituidas por acuerdos entre Estad ie a es mternac1onales" para aquéllas
Público.
os u otros entes de Derecho Internacional
3. Considerar "soc1e
· dades supranacionales" a l
.
.
que sean constituidas con el f d
.
as sociedades mternacionales
m e supervisar admi · t
o servicios que interesen a dive
Es d
, , ms rar o explotar bienes
ficiente para dictar con carácte rsobsl . ta ~s, y esten dotadas de autoridad su.
r o igatono las norm . 'd.
sus fmes específicos.
'
as JUn 1cas precisas para

materia.
DtCIMO: Que para que las medidas internacionales de prevenci6n y represi6n sean eficaces, se debe establecer en los ordenamientos nacionales:
a) Un sistema preciso de jurisdicci6n; b) la detención preventiva obligatoria; c) el enjuiciamiento obligatorio en el caso de no extradici6n a cualesquiera de los Estados normalmente competentes, y d) la previsi6n y aplicaci6n de penas severas en los casos de delito."
Otro tema de gran actualidad por su trascedencia econ6mica: Las Sociedades Multinacionales fue encomendado a la quinta comisi6n, siendo ponente
el doctor Roberto Lara Velado, miembro del IHLADI, quien además hiw
una ampliaci6n de su anteproyecto de ponencia.
Las conclusiones a que lleg6 esta quinta comisi6n, son las_siguientes:
"Teniendo presente:
Que el crecimiento, cada vez mayor, de las sociedades que operan simultáneamente en territorios de diversos Estados, la influencia que suelen ejercer
596

4. Aplicar el nombre de "sociedades comunit . "
,
nen de conformidad con una le . I '6
, anas a aquellas que funcioEstados que componen una
_6gis ac1 n comun adoptada por los diferentes
reg1 n en proceso de int
.6
.
que permita a tales sociedades ope
.
egrac1 n ya mtegrada y
.
rar sm trabas e instinf
tonos de todos ellos aprovechando I be f .
ivamente en los terri'
os ne icios del mercado ampliado.
DECLARA:
l. Que todo Estado tiene la facultad d
1
íonnidad con su propio derecho a 1
_edredg amentar y controlar de cond
as soc1e a es transn · ¡
entro de su territorio, cualquiera ue sea la f
. , . aciona es que operen
ten y de tomar medidas
ql
igura JUnd1ca que aquéllas adoppara ve ar porque e
· d d
mente con sus leyes d.
. .
sas soc1e a es cumplan plena'
1Spos1c1ones
y
reofament
.
econ6micas fiscal
.al
º
os, se a1usten
a sus políticas
'
es
Y
soci
es
Y
se
abstengan
d
tod
·
• en sus asun-'
tos internos.
e
ª mtervenc16n

Todos dlos Estados tienen el deber de cooperar en el ejercicio de este d
recho
. ' y e respetar la competencia así establecid
cio de la misma.
ª Y d e cooperar en el ejerci-e597

�Que todo Estado tiene, asimismo, facultad para sancionar a las sociedades
transnacionales por cualquier infracción a los principios anteriormente enunciados, inclusive con la suspensión o prohibición definitiva para actuar en el
territorio del Estado donde opere, ya sea que la violación sea imputable a la
sociedad local, a la sociedad matriz o a cualquier otra entidad que forme
parte de la sociedad transnacional de que se trate;

3. Que las controversias que se susciten entre un Estado y una sociedad
transnacional que opere en su territorio, deben quedar sujetas, exclusivamente,
a los tribunales del primero, siendo por tanto deseable que este principio sea
confirmado en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
pendiente de aprobación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas,
y que las controversias entre la sociedad transnacional y las personas naturales o jurales o jurídicas sujetaS a la jurisdicción del Estado en que opera,
sean sometidas a los tribunales de éste, salvo pacto en contrario compatible
con las leyes del Estado.
4. Que para el mejor control de estaS sociedades, es deseable el establecimiento de políticas comunes, entre Estados de similar grado de desarrollo
o situados en una misma región.

5. Que es deseable la creación de un servicio internacional de documentación sobre estas sociedades a cargo de las respecti,·as organizaciones internacionales y que tendría, entre otras, la función de recopilar, procesar y sistematizar información sobre las sociedades transnacionales a fin de poner los
datos pertinentes a disposición de los Estados interesados.
6. Que es conveniente la adopción de legislaciones comunes que permitan
el funcionamiento de sociedades comunitarias en los procesos de integración."

Por último, la sexta comisión se habría de encargar del tema relativo a:
El principio del respeto a los derechos adquiridos en Derecho Internacional
Privado, de la que fue ponente el doctor Antonio Ferrer Correia.
El instituto se pronunció por las siguientes conclusiones:
"TENIENDO PRESENTE:
1) La plena actualidad y el sentido evolutivo del Derecho Internacional
Privado como consecuencia de la creciente intensificación de las relaciones
internacionales;
2) La necesidad de reconocer los derechos adquiridos en el extranjero,

como una manera de contribuir
.
fomento y desarrollo d 1
. ~ la segundad de los actos 1·urídicos y al
e comercio internacional .

3. Que es conveniente limitar el , .
'
normalmente competente, en benefici:~!;to de aplicación_ de la ley personal,
postulado anteriormente enun . d
RECOMIENDA:

cia o.

I. Los Tribunales de d
determinación con un concepto
ca a Estado
. derecho para la
ale aplicarán
. . s~ propio
derechos adquiridos;
'
anee y hrrutaciones de la nación de los
11. Los Tribunales de cada Estado
. ,
tengan establecida dentro de
.
aplicaran como Ley personal la q
su sistema de Derech I
.
'
ue
III. Los derechos ad . 'd
o nternacional Privado.
qum os de buena f
.
'
como consecuencia de un acto ju 'd'
e,_ en matena de estatuto personal
Estado de residencia habitual del :t~:::;ahzado de acuerdo con la ley deÍ
ese Estado, aunque dicha ley
o, podrán ~er reconocidos fuera d
Internacional Privado del Esta~~ ~:l ~::;imente aplicable según el Derech:
IV. No surtirán efectos los derechos d . .d
sean contrarios al orden público del Estada ~ut _os en el extranjero, cuando
o e tribunal que conoce del caso "

como Io di'Jera el ro io d
.
. Por último
,
s1dente
de .la' comis.ion
, organizadora
. p p deloctor
L
X CCesar Sepúlveda Guti,errez, preuso-Americano de Derecho Inter . 1 ongreso del Instituto Hispanolas conclusiones
de esta docta corporación
nac1_ona ' es por
d .
d demás importante resenar
nes . ,e mt~macionalistas que existen en e~una e las tres grandes asociacio~:1on articulada e incisiva de una conci m~~o-, ya ~ue constituyen exti a, una voz sensata de profesional .
e~cia independiente, o compromecon cautela científica sus pron . es _imparciales; una institución que formul
. . d
unc1anuentos y
.
a
,anas e sus resoluciones tiene
recomendaciones. y no sólo
.
arena internacional
·
n
que
ver
con
la
·
·
eso.
·
s asp1rac1ones de M,exico
· en la
· internacionalista
·
. El propio
a
ó. "
.
tltuto constituyen una aporta 'ógreg ·. Las resoluciones adoptadas por el .
al d
CI n sena ro d
.
ms'b e~~ollo progresivo del derecho int; a. ural y valiosa a la codificación y
tn ucion, además de novedosa es b1'en rns·ac~f~na . de nuestro tiempo. Esa con' la razónigm 1cativa: S~s tesis
· son ciertamente
favanzadas, pero se sustentan en
:to una vez más que la latinidad si se~ en la Jusbcia, y ponen de mania respetable e influyente, y con~buir ~ p~~po~e, puede crear una docreformular y hacer avanzar el derecho . s1gn~1cativamente en la tarea de
un orden justo y una paz duradera." mtemac1onal, con el fin de conseguir

599
598

�EL BIEN, EL MAL, LA GUERRA, LO BELLO Y LA PAZ

Un estudio psicofilol6gico
F. RUBÉN DELGADO, J.C.A.
Dipl. Phil. Br. Filol.

ORDENADA convivencia social, sana y válida, las nociones de BIEN y
de MAL son esenciales; consiguientemente estas nociones son igualmr.nte esenciales para la ética y para el derecho; para la moral y la sociología; para la
psicología y las ciencias de la conducta en general. Junto a ellas se encuentran
muy cercanas las ideas de GUERRA, de BELLO y de PAZ. tsta es la razón
por la cual queremos en estas líneas ocuparnos de ellas desde el punto de
vista psicofilológico, aplicables tanto al derecho como a la psicología, prescindiendo de cualquier clase de teorías generales de ambos.
PARA LA

En un estudio anterior hemos hablado de la noción CONCIENCIA, CIENCIA y JUICIO. 1 Bíblicamente se relaciona la idea de CIENCIA con el BIEN
y con el MAL; 2 comúnmente del mismo modo se suele asociar la idea de
CONCIENCIA y de JUICIO, con el BIEN y con el MAL. La conciencia
suele definirse como el "juicio práctico último de la bondad o malicia de una
acción". La sentencia o proposición que dice "esto es bueno" o "esto es malo",
tiene un significado bien concreto psicoculturalmente, que indica no sólo la
sujeción o no sujeción a la norma, sino el modo o la razón por la cual existe
o no esa sujeción a ella. Trataremos de indagar el fenómeno percibido al usar
esas palabras, acudiendo a la filología de ellas y a su etimología en latín, en
griego y en sánscrito; tratando de encontrar la raíz común del indoeuropeo;
de este modo podremos entender mejor esas nociones y las realidades que sig' Anuario Humaniw, 1974.
• "Y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal", Gén. 3, 5. "He aquí el hombre
es uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal. .." Gén. 3, 22.

601

�al social . con el
1 bienestar person y
' .d d
sariamente relacionadas con e
e se refieren a la capac1 a
nifican; nece
l salud y la salvaci6n; ya qu . d 1 bueno y evitando
• . 1 raz6n· con a
.
hac1en o o
ju1c10 y a
'
ara vivir en esta uerra,
t lo que desintegra
misma del ser humano p
1 .da. lo malo es la muer e,
1 ya que lo bueno es a V1 '
lo ma o,
, d es a
•
divide en todos los or en .
EN
"el con1·unto de bienes
y
.
el BI
es
S'
Entre los filósofos, Sócrates piensa ,;~:, fundamental del BIEN en oc~~
r la raz6n". La caracten
r ha "bien que no sea para
regulados ~- d OFELEIA ( wcpd.eia). No y 1 s útil." Lo bueno y lo
tes es la utilida '
, ·1 bien para aquél que e e
guna cosa" . "Lo que es utl es
·
Tican.•
útil se identl

1
. te en concreto y se pregunta
,
cambio el problema s6 o exis"
iedad fundamental" del
Para Platon en
h b ,, y concluye como prop
rar la feli, ,
a) para asegu
1 b. del om re
"cuál sea e 1~~ .
UTARKEIA: avr:aexe,
·stirá en una
. mo "la suf1c1enc1a (A
. "5 El BIEN del hombre cons1
BIOS·
mis '
bre con su posesión .
. mixta (MIKTOS
.
cidad del hom
d
bas cosas, en una vida
uede compamezcla proporcionl_ada taed::e dos fuentes: "la del placerl,bqu:apun agua pura
' Ri,o,-) a imen
"d , de la cua ro
µ,x-r:o~ ,, ., '
d
. 1 y la de la sab1 una,
. , en que deberá
fuente e m1e '
d if" r la proporc1on
rarse a una
"f"car el placer y os ica
d b" es conforme a la
bl " "Para pun i
la e ien '
y saluda e . .d f r establece Platón una esca
1 mentalidad griega
entrar en la vi a e iz,. a la verdad y la belleza, que en a
tri le norma de la medid '
,, G
so! las notas esenciales del BIEN. 1
todas las cosas buscan"' tom~dod
IEN "como o que
1
la plemtu
Aristóteles define el B
, 'l el BIEN consiste en ograr
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Segun
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BIEN
propio
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Ulpiano nos de me e
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.
diciendo
En un sentido jurídico, aunque "hace fe1·iz,, y "hacer feliz''' sigue
1 BIENES como 1o que
BIEN, os
'
ch "s
Ulpiano, "significa aprove ar .
sen.
d "ntegridad personal, en el
. 'n encierran la idea e i
•
claramente el con• La idea de salud y de sal~~c1;om leta. con lo cual se re:_acion:ncuentra claramente
tido de una "totalidad eLnterati:nologia de,"s6lo" y de "sMalEvolL•L;T et J. VENDRYES,
. Y de mal. •gnif'e "todo entero" , cfr· A·
ccpto de b1en
en el skt. sárvah ~ue ~~mp~~e, París, 1953,_p. 4/¡· I Grecia y Roma, Madrid, 1956,
Traité de Grammair~
H' toria de la Filoso a,
• FllAYLE, Fr. Gu1llenno, IS

ª

pp. 226-227. . .
353
1 FRAYLE, 1b1d., p.
'
• FRAYLE, ~-e:
494-495.
. t. beare est prodesse, UL·
, FllAYLE, ib1d., pp.
d beant . hoc est beatos faciun '
• Bona ex eo dicuntur quo
'

BUENO en español se define como lo que es útil y agradable; y se deriva
de la palabra latina BONUS. tsta a su vez se deriva de una forma antigua
del latín, escrita DWENOS, que evolucion6 hasta la forma conocida BO9
NUS. La antigua palabra latina DWENOS está compuesta de dos elementos,
el semantema final -NOS, que indica agente o acción y la otra *DWE o
*DUE, que sirve de raíz. De esta raíz procede por ejemplo la palabra latina
BIS, usada literalmente en español y que en su forma anterior es *DWIS y
significa "dos veces" o también "repetición" o simplemente DOS.
No podemos claramente deducir la noci6n raíz de BIEN o de BUENO;
ya que no nos consta claramente; sin embargo acudiendo a esta raíz y a otras
análogas, podemos formarnos una idea clara y suficientemente exacta del fenómeno percibido o expresado al decir la palabra BIEN o BUENO o sus equivalentes en las distintas lenguas indoeuropeas. Efectivamente tenemos en el
hindú las raíces DU: mover, lanzar; de donde procede por ejemplo la palabra
griega DINE ( L1 iní ) que significa "fuerza o torrente". Así mismo tenemos
la raíz *DA o *DAU con el significado de "romper o dividir"; de donde procede el latín DUO y de éste directamente el español DOS y finalmente la raíz
*DI, *DUIS que significa "disminuir o emitir", de donde se hace proceder el
Skr. DUR, "dañino" y el griego DU («'v-) con el significado del prefijo español DIS.10
Analizando comparativamente todas estas raíces encontramos que todas ellas
se reducen a una raíz *DW o *DU con el significado conjunto, y éste es el
fenómeno descrito o percibido, de "lanzar algo o emitir algo, dividiendo o separando". De este modo el significado de BUENO sería "lo que lanza o emite
dividiendo o separando o quebrando"; el BIEN, forma adverbial y sustantivo,
sería la misma acci6n de LANZAR, DISMINUIR o EMITIR COMPLETAMENTE, mediante una DIVISION. Dos elementos supone por tanto esta
noción: algo acumulado y algo que se separa o divide. Esto en cuanto respecta
al fen6meno percibido por la lengua latina y sus derivadas las lenguas romances : francés BIEN, BEAU, BELLE; italiano BUONO, BENE; español: BUENO, BIEN; porrugués BOM, e incluso para las g6ticas: alemán GUT; inglés
GOOD. La diferencia de la derivaci6n tiene fácil comprobación en la gramática comparada; la DW se deriva tanto a B, como a G; la D indoeuropea suele hacerse B en latín y lenguas derivadas; la W o digama se pierde; en cambio
en las lenguas g6ticas se pierde la D y la W o digama se convierte en G.11
PIANO, L. 49; D. de verborum sign. citado en F. SEIX, editor, Nueva Enciclopedia
Jurídica, 1951, p. 348.
' A. MEILLET et J. VENDRYES, o.e., p. 90; 91.
,. Cfr. F.G. E1cHHOP, Grammaire General lndoeuropeenne, París, 1867; t. 4.
u ME1LLET et VENDRYl!.s, o.e., p. 4 7; y p. 90.

603

602

�En griego encontramos que BIEN y BUENO se expresaron con palabras
diferentes; para la primera se usa EU (fu) y para la segunda AGATHOS
( a yaOós-) aunque casi nunca sola. EU ( tv) se hace proceder del indoeuropeo *ES que significa "ser"; "to be" en inglés. Junto a esta deri\'ación griega
tenemos el sánscrito SU, cuyo significado es "fuertemente" y además SADHU
con el significado de "derecho, recto, listo" derivado del sánscrito SADH1 que
indica "alcanzar la meta propia, llevar a cabo, guiar rectamente, etc." . : En
griego y en sánscrito BIEN significa el fenómeno SER, como expresión de la
misma realidad con una modalidad diferente, ya que "el lanzar algo completamente" es decir "dividiendo" equivale a SER, es decir, a permanecer; ahora bien, "permanecer'' o "ser" se entiende en oposición a lo que "pasa" o sea,
a lo que "se divide". En sánscrito aparece claramente la idea en la significación de SU como derivado de SADHU y éste de SADH: "alcanzar la meta
propia, llevar a cabo, guiar rectamente, etc.". "Lanzar completamente, emitir,
etc." equivale a "alcanzar la meta", ya que la noción de "lanzar, emitir completamente" es dinámica, se refiere a una acción o esfuerzo que consiste en
"emitir, partir, completamente", o sea "alcanzar la meta". Filosóficamente se
ve más clara la coincidencia o equivalencia, ya que el SER, significado de EU,
necesariamente es BIEN, ya que metafísicamente el SER y el BIEN coinciden;
15

el primer BIEN es SER.
En griego e.'Ciste además otra palabra no adverbio y que se usa poco sola
14
y es AGATHOS (a yaOós-) ; su etimología es muy disputada y quizá, es lo
único que se puede afirmar, procede de AGA que significa "muy'' y por tanto
15
no lejana de la significación de EU ya descrita. AGATHOS ( ayaOós-) en
griego comúnmente se usa junto con KALOS (Kalós-); se decía KALOS
KAI AGATHOS en griego al hombre "valeroso y bueno", ideal de la cultura
griega.u
Esta noción se aplica a la actividad humana y a los objetos de esa actividad
y en general a cualquier objeto y actividad. BIEN y BUENO se refieren a
cualquier acción de "lanzar o emitir completamente", tanto del ser humano,
JS BucK, Car! Darling, A Diclionary of selecled synonyms in lhe principal lndoEuropean Languages. A contribution to the History of ideas, by; The University of Chi-

cago Press, Clúcago, lllinois, 1949, p. 1175.
u FRAYLE, o.e.; p. 494: "Para Arist6teles existe una correlaci6n exacta entre ser y
bien. No hay un SER único, sino muchos seres. Y tampoco hay un Bien único, sino
muchos bienes particulares y analógicos".
1• Cfr. FIUsK, Von Hjalmar, Griechisches Elhymologisches Worlerbuch, s.v. «J.a8~
(AGATHOS).
11 "Muy" y "fuertemente" en efecto no tienen una significaci6n muy lejana.
" V. FoNTOYNONT, Commenlo al Vocabulario Greco, Roma, 1949; p. 9.

como de cualquier otro ser. Estó se entiend
analítica epigenética que habla de la ev
~, perfectamente en la psicología
fancia hasta la edad adulta a
. d oluc1on del ser humano desde la in.
parec1en o clarament 6
1 .
propia e.&gt;..-periencia del ser hum
e c mo a idea nace de la
completamente" tanto
ano, que llama BIEN a todo cuanto es "emitir
'
en su aspecto f . l' .
.
racional y BUENO a todo c
t
ISIO ogico, como b1ológico, psíquico y
nifican lo que hace descansa~any o para ello_ le es útil. BIEN y BUENO sig.
repo~ar, remtegrarse al · di ·d
.
m v1 uo, rehacerse
de una división interna nacida d
aquello que amenaza la unidad in:;:ª n:~~1dad, de una limitación. Todo
le hace mal, lo divide en ún orden b, . y das1ca del ser humano, lo preocupa
esa división desaparece cuando la as1c?d de su naturaleza libre y teleológica '.
.
neces1 a se ha tisfech0
'
tJrse BIEN y llamar BUENO al b.
sa
Y lo hacen senaún, en el orden psicolómco I o Jeto º. persona que lo han satisfecho. Más
.
. .
o· , a presencia de otra
d
a.ende a dividir al individuo, a h acerIe m al a coarta persona o ,e un objeto'
su expansión autónoma Est d' . '6
'
r su autonom1a y reprimir
..
·
a IVIS1 n este mal y esta
•, .
ermbdas, lanzadas completamente". '
~epres1on tlenden a "ser
dos eficaces para lograrlo que
1~ esto se logra ~ediante determinados moDERECHO. La noción de B~N :ano:o:as ét~c~ ~ jurídicas o BIEN y
y no un objeto. Si la persona n b dp
to dmarmca, es una acth-idad
o o e ece a esta din' ·
oportunidad de vivir y desarr
.
a.nuca, no sólo pierde Ja
o 11arse, smo que pued
.
la conducta antisocial c . . al d
..
e monr y llegar hasta
' runm o eseqwhbrada E ta
'6
al orden biológico como al g n'•:
. s noc1 n se aplica tanto
, .
e e....co; tanto al orde f. 16 •
logico; tanto al orden individual como
.al s· n ISlo gico como psicoprimer BIEN es el SER. en el o d b' 1~1 . I en el orden metafísico el
'
r en io ogico el p .
BIE
en el genético la cultura. en el f.. 16 . 1 .
runer
N son los hijos;
'
is10 gico a mte 'd d 1
quico la creatividad. en el S"".
d
gn
Y a salud; en el psí'
vda1 e1 or en y el eq 'lib .
E
ser humano; aná)oo-amente de lo b.
UI
no. 1 BIEN se dice del
s o Jetos que perm·t
¡
. .
0
mana su desarrollo autónomo y tel 1' . 17
I en a a propia vida hu-'
eo og,ro.

ª

Esta nOCion
·' no sólo comc1de
· . sino
d ,
.
. .
ciones y nociones dadas por PI t6
qAriu~ ~ emas hace mtelig1bles las defini. •
ª n Y stoteles· po UI ·
1
Junstas. Efectivamente Aristóteles define el BIEN como
r ,,riano
os modernos
lo queytodas
las cosas '

1:

" ERIKsox, Enk
. H., lnfancia y Sociedad Edi .
a &lt;:1~~es Hormé _S.A.E., 3a. edic., 1970,

p. 68: "Es aquí (en la época del destete

madres) donde lo bueno y lo mal . '
pancion de los dientes, separaci6n de las
confianza básica en sí mismo y en
:n el mund~ del niño, a menos que su
etapa por paroxismos indebidamente
. dy se haya Visto socavada en la primera
to"
"E
.
pro~oca os o prolongado d
b'
. sta prunitiva catástrofe en la relaci6 d 1 • d' .
s e ra ia y agotamienmundo es probablemente la contribuci6n
n , ~ m IV1duo consigo mismo y con el
donde los primeros habitantes de la b.
ontod~enebca a la leyenda bíblica &lt;le! paraíso
·
·
sm
esf uerzo lo que se habh a su dis erra
.. 6 per 1eron
. para siempre
el derecho de obtener,
pos1ci n; mordieron la manzana prohib1'da y enco1en•.

º1~;7er:;

605

604

�buscan". Lo primero que todas las cosas buscan es "lanzar completamente"
aquello que divide su ser; por esta misma raz6n el mismo filósofo dice que el
Bien consiste en lograr la plenitud de su propia perfecci6n (complemento;
acabado). Para Plat6n en cambio la propiedad fundamental del BIEN es 1a
suficiencia para asegurar la felicidad al hombre con su posesi6n. Para entender mejor la idea de Plat6n, veamos el significado de la definición dada por
Ulpiano: Bona ex eo dicuntur quod beant, hoc est, beatos faciunt; beare
autem est prodesse.18 "Los bienes se llaman tales porque hacen felices; hacer
feliz (o beatificar) por otra parte es aprO\·echar." Bienes en plural se refiere
a las posesiones, por consiguiente a objetos que no son el sujeto mismo; se
llaman bienes por su relación al sujeto. Esta relación es dinámica, ''hacen felices". "Hacer feliz" es "apro\·echar". Este verbo tiene en este caso un significado casi plástico; prodesse se compone de esse y pro, es decir, ser por o en
favor de. Hacer feliz por tanto es ser por alguien o en favor de alguien. La
persona en favor de la cual es el objeto, se hace feliz, es decir, se quita de su
mente o de su espíritu o de su organismo la necesidad que el objeto satisface.
De este modo BIEN es hacer feliz, "emitiendo, lanzando completamente algo"
es decir una necesidad; por esta razón se llama a los objetos, "satisfactores de
necesidades", BIENES. De este modo ya podemos entender a Plat6n cuando
habla del BIEN del hombre diciendo que es "aquello que tiene suficiencia
19
para asegurar la felicidad del hombre con su posesión" .
En conclusión podemos decir que el BIEN, hablando psicofilológicamente, es
"una dínamis vital consistente en emitir perfectamente algo que divide al ser
humano". BUENO en cambio se dice del objeto que hace BIEN. La aplicación de esta noción al orden científico o al orden metafísico no es posible sin
una disciplina o elaboración analógica; la principal razón puede ser que el
origen absoluto de ella es la e:i-.1&gt;eriencia del individuo humano mismo o de
zaron a Dios." Este aparecimiento del mal se alivia con el "bien", como el mismo autor
hace notar en la misma obra, p. 70. En cuanto a la relaci6n de estas experiencias con
la ley y el orden, es de grande interés lo que el mismo autor escribe en la obra citada,
pp.La
228-229.
enumeraci6n de estos bienes, los hijos, la cultura, etc., es ejemplificativa; es decir,
en ese orden humano es BIEN todo cuanto signifique "una prolongaci6n del ser de un
modo completo o perfecto".
11 ULPIAN0, 1.c.; ibid.
u Esta definici6n del BIEN no satisface a ROBERT S. HARTMAN, en su libro La
estructura del valor, donde en la p. 35 y ss. hace ver c6mo lo que define Plat6n son las
cosas buenas, no el BIEN en sí; sin embargo, como lo e,cp\ica ULPIANO, ya no se trata
únicamente de las cosas "buenas"; sino de "¿ por qué?" son buenas y "¿ c6mo son buenas?"; es decir, "son en favor de". Una explicaci6n más profunda y quiza satisfactoria

otro
. individuo humano. D e un mod
SUJeto humano mismo· sólo
d ~ u otro el contenido de la nocio'n es el
'
secun anamcnte los ob. t
Junto a la idea de BIEN
Je os.
f'ISlCo
· como moral L
normalmente pensamos la .d d
.
la de BIEN. no 61 a pnmcra concepci6n del MAL
t ea . e MAL, tanto
en expeler ;erfe~t o contradictoria. Si BIEN es "una e~, com? id_ea contraria a
será la ne.,.ac1'ón da.mente algo que divide al ser h
ma:1s vital consistente
b
e esa d'
·
umano · el MAL
que divide al ser human~~a~s expulsiva, sino que signifi~á "
no sólo
veremos. La idea de BIEN ' damontonarlo, cubrirlo u ocultarlo"almacenar lo
supone el MAL y .
e MAL se relacionan dinámi
como luego
viceversa.•o
camente. El BIEN

~

El problema del MAL .
espin
, ·tu humano d
' sm embargo' ha s1'do una grand dif'
lestia para 1a f'l urf:'"°te tocia la historia de la hum 'dade icultad para el
I oso ia. e ánd l
aru
. dif 1
para el hombre
' se
a o para la reli ·ón. an
.'
icu tad y modin. 21 La noción
Mis~erio del univers~, l; 11~:t; '! desesperación
del MAL el ho b h al ha sido hecha analóuicam t
e1lhard de Charro re a tenid
C ,
bº
en e a la expe . .
ra tratar
.
o. ¿ ual ha sido
. .
nenc1a que
tratando e:o:n~e indagar en las huellas lingüí~:c:~enencia? Es lo que abocado el MAL ~ntrar no s6lo las palabras mediant ~ la cultura occidental,
meno percibid~ ::~ a~emás individuar lo más exa;ia: c~ales se ha signifio sus equivalentes. e e cual los individuos han tenido que
en eusar
posible
el fenóesas palabras

~:t:º·

La palabra MAL en es - l
de esta palabra es deseo/~º s~ deriva de la latina MALUM.
.
misma raíz ue l
o~1da, sm embargo se la su
' la etunología
o falta" o t q b' palabra irlandesa MELLAIM " ele_ hacer provenir de la
am 1en del anti
. ,
, enganar" MELL "
mán "SMAL"
guo mg1es "Smoel" equ • 1
'
, pecado
' correspondiente quizá al . ¡',
iva ente al antiguo alto aleOtros sin emb
mg es actual "small".2~
bra MAL
argo, con mayor seguridad
.
ot
. , UM. de la raíz *MAL o *MLA y clar~da?, hacen derivar la alaamb1en del mdoeuropeo *MAL *M I que s1gmfica "cubrir". "
p
por la descripción de esta I b '
UL "tener, comprimir" 23 E' apagar";
meno percibido en la form
a ra llegamos a la conclusión .
n todo caso
o comprimido"
d . ac1on del concepto MALUM
I de que el fenó' es ecrr " 1
es e de "
.
se encuentra"; "lo d 'b'l' I a macenado, no tomando parte d I estar cubierto
e t ' o sobrante". de ah' "
e ser en que algo
De la palabra latina se d .
'
i
mancha, pecado".
envan no sólo Ia espanola,
sino también h f
'" S. TowÁs S
rancesa

,ª

~~

u
' umma contra
·¡
TEILHAllD DE CH
. gentr es, I, y passim.
,. BucK, o.e., p.
ARDIN, Pierre• El me d'10 divino, Edic T
F
· aurus 1967
1178·
12
.G. E!CHHOFF, o.e.,
'
• p. 81.
t. 4, s.v.

es la que damos arriba.
O

607

606

�. 1·iana MALO
.
tantivo; la ita
. y. MALE,
ad
d
mo adverbio y como sus
MAL En itahano
eMAL, usa a co .
.vamente; la portuguesa
. . . f r "malo".
adverbio y sustantlv~ respectixiste la palabra "cattivo" para sigm i~,:,. risionero
ás de la palabra senalada, e.
. d 1 latín "captivus''' o sea, _P
'
m " tti\•o" se la hace provemr . e
l ecado" : tiene su equ1valent~ en
Este • ca
. . h ace clara referencia a
"
mo cuando se dice "cautivo de• pT ión
c~~tivocésc'~chetiP'' miserable, pés~o. -~-u si~ i~:~que sPa diferente fonéticae ran
en cuanto a la s1gni icaci '
s "mam·aisº', que prola raíz IE. MAL; d más de la palabra citada tenemo tro "malh~dado"' es
t En frances a e
· ale a nues
:~: edel viejo latín "malefatius" ,; Á~:~1U1~gualmente en francés'. ten:mos
d . "de destino débil, ~nf~~o ,; l débil" y que viene del antiguo~ ranecrr,
"
también significa ma o,
.d al "mis-" cspanol y
"mechant que
" es " correspon e
h t"
cés "mescheant", desafo:tunad~;l i:,n-"cadere", caer; es decir, "mee an
"cheant" o "cheoir" denvado e
i
significa "mal caído"_:•
.
de BIEN y al de SER, ya
,
to contrano a1
·,
m
de MAL es segun es
.
l"
de "proyecc1on co El concepto
.
d "extensión integra Y
mancha.
que ambos incluyen la i~e~ d~
tancamiento y división, pecado y
del
AL
cambio m ica es
l BIEN es la causa
pleta". El M
en
nen mutuamente, ya que e
do. el BIEN
El uno y el otro se supo
MAL que exige ser expulsa '
. . , BIEN, supone unAL
MAL . la acc1on
&lt;liante un acto vi·ta1 completo e m
' en hacer desaparecer el M
me
consiste
tegral
,,, ) que más concretamente
.
.
l MAL se dice KAKON (Ka~? ' Al KAKON significa
En el gnego e
. , . de la nocion M ,.
.
a
hace referencia al orige~ ps1col~::: ·ega KAKOS (Kax_ó;) no tien:;o
"malo débil, defectuoso . La pal
gnle dar la del verbo gnego KAKK ºd
'
• el · se e sue
los cm araíz indoeuropea ~ien_ ara, obabilidad una palabra referente ~~~ En sánsK ª""ª"')' que indica con pr_,
la orden "void excrement' .
(
.
del bebé en conexion con
Ji .ón de una palabra refcren
dos pnmeros
dº PAPA- · probable redup ~ 1
PA- En griego existe
crito MALO se ice_
del bebé como en gnego,
POPOI
te a los cuidados pnmeros 1 e:clamaciones p APAl (
mal
igualmente esta palabra ,,~n ~ de la raíz griega PEEMA ( uµa '
'
(IIo:no,): "Ay, ay de m1 saca as

II

an;,)'. )

• 2e
inforturuo.
bº se derivan d e urta r aíz indoeuro, BÓS en cam 10
¡ f ómeno
El inglés BAD y el aleman . De este modo en estas lenguas e e~ ,, o
pea *BAD que significa des~~e destruye", "que divide", "que,
alMAL se percibe como algo . q" "1 di ºdido" "lo golpeado o debil . gu
. . "lo destruido ' o vi
'
también en pasiva.

~~.P;ª

" BucK, o.e., pp. 11 i8, 11 79.
:s BucK, ibid.
,. F.G. E1cHH0P, o.e. t . 4, s.v.

608

mente de esta raíz se suelen derivar el comparativo PEIUS y el superlativo
PESSIMUS.21
En indoeuropeo tenemos el prefijo DUS- hecho según SU-; DUS- tiene el
significado de "enfermo"; "débil"; "malo", etc., y que equivale a nuestro español MIS- como en MISántropo; o a MAL- como en MALentendido; o a
DIS- como en DIStorsión. Este prefijo se encuentra derivado de la raíz DI
o DUIS que significa "disminuir o emitir''; el prefijo se deriva de la misma
raíz, o una análoga a *DWE, seguida no de E como en BUENO, sino de I
como en BIS. Esto nos sugiere la idea de un BIEN disminuido o un "todavía
no BIEN". Esto hace quizá alusión a la causa por la cual es necesario "hacer
salir"; "expeler o emitir" algo: la falta de vida en el ser viviente; la degeneración de la substancia en los seres materiales.
La idea de MAL, tanto como la de BIEN, tiene connotaciones culturales
de grande importancia en todas las culturas de los pueblos; ellas hacen referencia al MAL como a aquello que no es perfecto y acabado; sino que se desarrolla en una subexistencia de la cual lucha por salir y lo logra, sea trágica sea felizmente. Los sentimientos de maldad no aparecen claramente como
indignos del ser humano y parece inútil el tratar de renunciar a ellos; ejemplo de ello tenemos en las tragedias griegas; en la Biblia; en las religiones en
general; en la historia de la humanidad y en la psicología analítica y criminal
contemporánea. El MAL es tan connatural al hombre como el BIEN; el ser
humano sin MAL, no se individualiza; no crea; no se proyecta personalmente
en el BIEN y en la realización de sí mismo. No podemos erradicar, y este
concepto es ya tradicional, el MAL de la vida humana; pero el MAL lleva al
BIEN que lo hace fecundo y creador; que arroja hacia afuera lo que nos duele
y divide lo que nos preocupa y debilita. El modo puede ser feliz o trágico.
tste es el quehacer de las ciencias de la conducta, de la cultura, de la educación, de todo cuanto alienta en la humanidad de esperanza y fe en la bondad de la constitución del ser humano. No creemos exagerar al decir que el
éxito de los escritos de Freud y del psicoanálisis se debe sobre todo a que
enseñan eficazmente a convertir el MAL, el ID, en BIEN, en YO, en ética
autónoma y personal, para llegar al equilibrio entre uno y otro, el BIEN que
causa el MAL, como dice santo Tomás; el MAL que se desarrolla BIEN.28
n F.G. EICHHOPP, ibid.
,. Freud, según Meng, "ve en la veracidad la situación del consciente de la humanidad . . . Esto significa: el hombre tiene la obligación de madurar, debe ser capaz de
amar y amando desarrollar un yo fuerte de una conciencia autónoma". Tiene que
en lugar de morbosamente reprimir, hacerse capaz de juzgar y de renunciar, sin
enfermarse por eso. "La paz que nosotros significamos, no es la activaci6n de un ador-

609
Hum-39

�La idea de BIEN y de MAL traen consigo la idea de VALOR y de VIRTUD. La valoración, los valores, problema muy discutido desde el punto de
vista filosófico y científico, parece deducirse espontáneamente y sin ningún esfuerzo de la idea de BIEN y de MAL; sin embargo, en las presentes líneas nos
vamos a fijar únicamente en la idea de BELLO y GUERRA, también relacionadas con ellas.
La relación más evidente la tenemos en el griego entre BELLO y BUENO;
la axiomática frase KALOS KAI AGATHOS (Kalo~ xai aya8ó~) "valeroso y bueno" o más comúnmente "HERMOSO y bueno" indicaba el ideal de
la cultura griega. En las lenguas derivadas de las indoeuropeas esta relación
' es también muy usada: en francés BEAU se usa para significar tanto BUENO
como BELLO; en italiano se dice BELLO significando BUENO y BELLO.
La belleza se concibe como consecuencia natural de la bondad y viceversa, la
bondad como fruto necesario de la belleza. Ni la belleza sola; ni la bondad
sola.
¿En qué consiste el fenómeno BELLO? BELLO en español se dice también
hermoso; la etimología de esta palabra viene del FORMA y OSUS; es decir,
lo perteneciente a la FORMA, figura o aspecto exterior. Antiguamente en español se decía FORMOSO. BELLO en cambio se deriva del adjetivo latino
BELLUS; y se le suele derivar de un diminutivo BENULUS de BONUS.
BONUS, luego BENULUS y finalmente BELLUS, del cual se originaría nuestro BELLO en español. La idea exacta sería en este caso BELLO igual a
BUENECITO o BUENECILLO.
Dado que ya conocemos la psicofilología de BUENO y de BIEN podemos
determinar más concretamente el significado de este diminutivo. Toda palabra
tal significa, como su mismo nomble lo indica, una "disminución"; no precisamente en la cantidad, sino más bien en el aspecto lógico expresado por la palabra. El diminutivo expresa algo "que todavía no es lo que es" o algo "que ya
terminó o está terminado de ser lo que es". Lo que es, se refiere al sustantivo
del cual se hace el diminutivo. BUENECILLO por tanto sería algo que "apenas es ya BUENO" o algo que "está acabando de ser BUENO"; un BIEN
o algo BUENO disminuido en sentido dinámico lógico. Teniendo en cuenta
mecimiento de la naturaleza instintiva del hombre mediante la sugestión o la imposición
externa -ningún problema por tanto de una droga mágica- está él arraigado en
vitalidad, fuerza de la conciencia, razón e interhumanidad" ... "Había Karl 'Marx preguntado: ¿cuánto pan necesita el hombre, para hacerse hombre? Freud preguntó:
¿ cuánto amor, conciencia, satisfacción de los impulsos y renuncia de ellos son necesarios
para hacerse hombre?" MENG sobre la ética de Freud, citado en la obra P1ychoanalys1

e_l s~gnificado psicocultural de BIEN
.
s1gu1ente: "una dínamis vital consist;n!e tUE~? arriba descrito y que es el
algo que ya no pertenece al ser h
em1t1r perfectamente, dividiendo
d'
·
umano BELLO
~:m1IS descrita; el resultado o dinámicam' " será "rl efecto" de la'
d1v1de al ser humano". Si lo BUENO
ente, el estar expulsando lo ue
o el MAL, lo BELLO es el
I d y el BIEN consisten en rrnitir '.o MALqO
d 'b'J l
resu ta o del BIEN d
e i ' o oculto, lo que se encuentra de t
o e lo BUENO, porque lo
da lugar a la reintegraci6n del mi
n ro ~el ser humano, una vez emitido
to diferente a sí mismo el mal smdi~' es decir, el hombre transforma en ob ' '
f
d
·
me ante el
· ·
Jeu~ra. el SUJeto, sigue haciendo feliz a éste ~i°v1ID1ento vital. El objeto, que
o md1ca el haber sido bueno o BIEN se 'nse ama bueno; si además significa
Belleza depende de c6mo se defina lo BE~r;;\BELLO. La definición de la

?,

En griego BELLO se dice KALOS.
.
una palabra clásica épica y que . ü'. el ongen de esta palabra es KALYA
·,
sign 1ca "vig
r·
,
noc1on que coincide con la antes e
oroso, irme, preparado listo"
E 1 ' •
xpuesta segu'n el ·
•
'
'
n atm sm embargo BELLO
d'
ongen latino de BELLO ªº
NUSTUM y no BELLUM. lse ic__e PULCHRUM, FORMOSUM o VE.
l
, e espanol y J 1
a expresión BELLO de ellas sino d BONUas enguas romances no derivaron
seusantamb''
e
· ·
icn los adjetivos ' PULCRO
HE Mensudimmutivo.
En español
bargo no se les da comúnmente el si /
RMOSO y VENUSTO; sin emque etimológicamente no se
gn icado que suele darse a BELLO. aun
encuentre muy lejano '1
'
Entre
r BOI\UM y BELLUM tenemos la rel · , a e..
exp icar; sin embargo, retrocediendo a 1 , ac1on cierta que acabamos de
tramos
d · .,
ª raIZ de BONUS' DUENOS, enconuna envac1on paralela en DUEL
general de *DW o *DU. , ,
LUM, procedente también de 1 ,
' mas aun tenemos un
f
.
a raiz
guerra: efectivamente DUELONA
a re erencia concreta de DU
sa d 1
es la forma antigu d BE
a
e a guerra, cuyo primer templo f
.
a e
LLONA, la diot
ue construido
A .
por p10 Claudio Ciego. s1
por anto podemos concluir con s f .
LUM, en el sentido de guerra n~ ~:ente seguridad de DUELLUM o BiLtanto BONUM, BELLUM
"BELLO como en español. Tenemos por
'
erra y finalmente BELLUM, "hermoso 0

,;gu

. ,. Efectivamente la BELLEZA
Clones
es sólo la .forma
. q ue sue en darse de la BELLEZ
.
abstracta de lo BELLO La
. .
arriba dada deI
B
A coinciden más
.
·
s defm1I
disciplina que ha ºcon~L~~- Platón habla de la BELLE~::nos d1rlectamente con esta
LLEZA
,
UCI o a través de la vis
d
orno e resultado de una
en s1; se le suele a trib .
ta e cosas bellas a la . . ,
v~ri, el esplendor de la verdad. ( ;;; ~r ello la ~efinici6n de Ía BEL~;;: de la BELibrary, Plato V.)
. ato Sympos1um, 210 E· 21 .
' splendor
• F
'
l, The Loeb Classical
11

RISK

'

OC , SV

MEILLET

• •'

et

•

'

"ª).O&lt;;,

VENDRYES,

(KALOS)
o.e.; p.

90.

und Ethik de Ernst Blom.

610

611

�bello". De las formas intermedias se conserva DUELO en español, con significado análogo al de "guerra".
La diferencia de significación en las lenguas modernas es evídente; sin embargo acudiendo a las raíces de estas palabras, la diferencia se convierte en
analogía y descripción de un mismo fenómeno. Fonéticamente la diferencia de
las tres palabras que queda inexplicada y autoriza la diferencia de significado
es el uso de L en DUELLUM y BELLUM ante el uso de N en BONUM. El
cambio de la D en B se encuentra totalmente explicado. La analogía o variación de la raíz parece autorizarnos a afirmar que BONUM, DUELLUM y
luego BELLUM serían la expresión del mismo fenómeno; más aún que BELLO en español, estaría emparentado de alguna manera con el BELLUM,
guerra, latino. El fenómeno general sería el de "emitir algo mediante división"; este fenómeno estaría expresado por BONUM; DUELO y BELLUM
(guerra) indicaría la división que es causa y resultado de la emisión; BELLO,
"hermoso", sería igualmente resultado de la emisión; se ha polarizado al uso
de significar "hermoso"; pero ya tardíamente o mejor ya en las lenguas romances derivadas del latín.
En todos estos casos se significa el fenómeno percibido por el sujeto, el individuo humano. Análogamente, al igual que en el caso de BIEN, se llama
DUELO al objeto externo al sujeto; BELLUM, "guerra", a la resultante histórica de la división psíquica; BELLO al objeto capaz de causar en otros individuos la emoción o afectos sentidos primero por el BIEN en el sujeto.
Psíquica y culturalmente por tanto, la causa de la guerra, aunque parezca paradójico, es el BIEN. El individuo cuando actúa BIEN, se divide,
pierde algo; esto mismo lo pone en tensión; en guerra o en duelo o simplemente lo hace BELLO, "hermoso". La vida social sin embargo complica estas
sencillas realidades humanas; ya que el individuo humano cuando actúa BIEN,
se divide, pierde; pero está seguro y cierto de que su objeto perdido ha ido
a parar a sus semejantes; ellos por consiguiente son los culpables de su pérdida; entonce les hace la guerra, proyectando de ese modo en ellos su división
psíquica. Esta misma realidad humana incluye el DUELO, tanto en el sentido
de pena y dolor, como de guerra privada entre dos individuos; sólo que se
limita su uso a la pena y el dolor producidos por una división irreparable,
inevitable. Lo BELLO se usa para indicar una división; pero tal que no sólo
no es inevitable la pérdida o división del objeto del sujeto; sino que se intenta
esa misma división.
Hemos usado la palabra emisión y división para indicar el sentido de perfección y de acabamiento que tiene la idea de BIEN; sin embargo, sobre todo
cuando se trata del BIEN en la ética, la idea de Bien se expresa hablando de

612

comunicación o de participación d , .
se expresa como lo RECTO
. e s1 rmsmo. En derecho la idea de BIEN
pación o ampliación de sí ~que. igualmente supone una extensión o particimo, por esta razón en ingl'
sar la idea de BIEN la palabra RIGHT
es se usa para expre' contrapuesta a wrong.
En este contexto, junto a las palabra DUELO GUERRA
PAZ, que aunque pertenece a otra f 'lía d
Y
, se ocurre la
ficado está íntimamente ligada a 11 ~
palabras~ en cuanto a su signilatina PAX este sustantivo
edas. a pa abra espanola PAZ víene de otra
. d
,.'..
proce e a su vez del verbo PANGO
· .
.
f1ca o es fiJar' plantar en t'1erra, f'.
1Jar,, y también
ce
t ,, ,ce cuyo s1gruacuerdo". El verbo PANGO
d .
pac ar , ponerse de
*PAG
. .. '
a su vez se enva de una raíz indoeuro
*PAK
1
o
' que s1gn1f1ca 'unir fuertemente" ,. "'JUntar f uertemente"pea,
.2

t

En griego pAZ se expresa EIRENEE ( ei
·
.
una palabra pre ·
• •
l!'1J"'1J) derivada de EIREE y es
gnega por 1a termmac1ón EIREE ( , )
d
ARARI ( ªl!ªl!' ) que si •fica ce •
;, "
e l!'1/ proce e del verbo
EROO (
)
. .~
yo puedo ; yo tengo poder'' sa o tamb', d
Ef!W que s1gmf1ca, "rayar ext
" . 1 •d
'
ien e
o franja que hacen los cañones
'a raer .' a i ea exacta es como la raya
. "l
cuan o son disparados. p AZ en tal c so . .
a . s1gn1f1ca . a que puede, la que raya o extrae". Quizá d ,
, .
asooar el arcoiris con la p AZ
.
e aqui viene la idea de
en 1a creencia popular La ·d d PAZ
contrapone a la de GUERRA
.
.
i ea e
no se
la palabra nos hace pensar má~r;?iamente hablan~o; '.ª que la etimología de
fuerzas para lanzarlas contra otr iefn en unaLcoor_dmac1ón. o disposición de las
as uerzas. a U11Sma acción d "f · hin
en e1 suelo" en algunos textos se refiere a "fijar la lanza" p
e ~ itr, l car
pode batalla entre dos contendientes L ·a
ara sena ar e cam.
tumbramos expresar mediante l
l .b aP1AZea que n~sotros ~ctualmente acos1
..
ª pa ª ra , es decrr la qmetud l
,
y a tranqwhdad, en este contexto psicofilológico se d' ,
, bº ' a armoma
el tiempo libre que dejan las o
.
.m a mas ien OTIUM,
cupac1ones y que se pasa en casa.
La guerra, el bien, el duelo la belleza la
un fenómeno perteneciente a Ía
. '. d paz son palabras que hablan de
importancia Ell .
expenenoa el mismo ser humano. de ahí su
· as, Junto con el mal se ref
. d
'
básicos de la vida humana. diaria '
_ieren a activt acles fundamentales y
mente de significado muy g~neral y co~~nu~1;1ente ejercitadas; consiguientede el punto de vista filosófico 'a:~ya. iscus1on tie~e interés únicamente des.
ciencias de la conducta h
y
ongen de la ética, del derecho y demás
umana.
El OCIO, la PAZ, exige la capacidad
d ·
angustia y divide; aquello que en un orden h:a eJar. aquello q~e preocupa,
de crear un orden instinti
1 1
no e,oge ser arroJado so pena
vo en e cua ' proyectando el mal en los objetos y
,. F
F.G. ElcHHOFF' o.e..' t . 4' s.v. PAC. BUCK o e.
,.
'd
RISK, o.e.; s.v. €,(!É'l'1J (EIRENEE)'.
' .. , peaee i ea.

613

�en los semejantes, se trata de arrojarlos, fomentando el MAL interno, el aniquilamiento, la soledad, el egoísmo, la brutalidad y el desgaste inútil de individuos y de pueblos. Es necesario el BIEN, los BIENES y lo BUENO; es necesaria la GUERRA y el DUELO; es necesaria la PAZ. La humanidad se ha
debatido durante toda su historia entre esas realidades y pocas veces ha podido
gustar del OCIO, de la tranquilidad, del descanso y de la armonía. Igualmente necesario es el MAL, con sus consecuencias trágicas o felices. Es necesario convencerse de que el BIEN trae la guerra, o la BELLEZA o la PAZ;
más aún el MAL. Una ética convincente y verdaderamente viva necesita partir de estas realidades necesarias; son desconcertantes, es cierto; impiden al
individuo saber qué comunicar y qué ocultar; qué decir y qué hacer misterio.
La experiencia es la única que se lo enseña y se lo ha enseñado ha5ta ahora;
cuando esta experiencia existe se puede hablar de una ética, o de un derecho,
de una religión o de un misterio. Sin los primeros el hombre se vuelve histérico
o neurótico, lábil y débil, falto de orientación y dirección en la existencia humana; sin los últimos, el hombre se hace banal y obsceno; sucio, tímido, ridículo e intranscedente. El problema del BIEN y del MAL es el problema de
la guerra; o de la histeria y el misterio; de la neurosis o de la ética viviente y

en la Escritura: ";" Acaso si tu' tam bº1en
, ob rares bien
.
ás ·
do?" La envidia y los celos la gu
1d
' no ser VISto y acepta'
erra Y e uelo causad
¡ BI
os por e
EN y los
BIENES se curan haciendo el BIEN ha .
y despreciable, lo que vcrdaderame t yd bciedndo BIENES. El MAL, lo débil
.
n e e e esaparecer· n 0 1 f
.
poco 1a propia integn"dad •gu 1m
,
a uerza m tam' i a ente se cura obrand bº
El
fuerza, que es promesa, que es inte "dad del in . . o ien; . MAL que es
es educación, aprender cómo obrar~ BIEN
dividuo, lo _umco que necesita
camente o mejor felizmente lo q
1 h b ' progresar, salir adelante. Trági,
ue e om re produce 1
·
' o ~ue enute y expulsa
d e s1_mismo es débil y deleznable: la alabra
ello sm embargo puede domm· 1 . p
' el pensamiento, el gesto. Con
ar a tierra • lo ' ·
•
le significación a sus palabras
'
umco que tiene que hacer es dar.
' a sus gestos al conte "d d
.
si lo logra se hace BELLO f
r· ' . ru o e sus pensamientos.
, uerte irme d1spuest · r· ·
'
para poder aplicarse a toda b b '
'
o, su ic1entemente tenso
ciente y significativo.
o ra uena. Será KALOS KAI AGATHOS, efi-

convincente.

'

.

La realidad desesperante de que el BIEN fomenta la GUERRA y no el
ocio; de que el hombre no puede ser BUENO sin fomentar la guerra parece
hacer fútiles y sin ningún valor los esfuerzos de lograr la PAZ, de evitar la destrucción y la muerte; la violencia entre los hombres y los pueblos. O más claramente, intentar evitar la guerra, queriendo el BIEN, evitando el MAL, aparece como una invitación a renunciar a la vida, al progreso, a la comunicación
humana. La psicofilología nos invita en cambio, en cuanto a tales realidades,
a admitirlas, a aceptarlas como necesarias a la condición humana; a vivirlas
incluso con la filosofía y desapego que las mismas lenguas nos transmiten la
experiencia que los hombres del pasado y del presente han tenido y tienen de
ellas. Ciertamente la cultura no es la solución; quizá no obstante nos convenga
recordar la historia de Caín y de Abe! narrada en el Génesis.,. Caín envidiaba
el BIEN de Abe! y su furor lo llevó a darle muerte a su propio hermano. ti
deseaba la muerte y sin embargo Jahvé Dios prohibió que se le diera muerte,
a pesar de haber cometido fratricidio. Cuando Jahvé vio enfurecido a Caín le
dijo: "¿Por qué te has ensañado y por qué ha desaparecido tu semblante?"
"¿ Acaso si tú también obrares bien, no serás visto y aceptado?, ¿ y si obrares
mal, recostado a la puerta del pecado, no llegarán a ti sus deseos y serás dominado por él?". Quiero decir, quizá la única solución sea el consejo de Jahvé

" Gén. 4, 4-16.

615
614

�EL FINANCIAMIENTO DE LAS ELECCIONES PÚBLICAS EN LAS
SOCIEDADES DEMóCRATAS. UN ANALISIS DE LAS
ALTERNATIVAS Y DE SUS EFECTOS*
PROFR. DAVID

G.

DAVIES

Universidad de Duke

EN LA PASADA década ha habido un creciente número de propósitos para reformar el financiamiento de las campañas políticas y de las elecciones en los
Estados Unidos. Estos planes han recorrido toda una gama; desde el limitar
las contribuciones, los gastos y el tiempo permitido para la campaña, hasta la
asistencia gubernamental para el financiamiento parcial o completo del costo
de las mismas. El objetivo principal de este estudio es el examinar el caso del
apoyo gubernamental para las elecciones, así como analizar algunas de las
formas en que el gobierno podría implementar tal política.

Me refiero, en primer término, a una breve discusión acerca del financiamiento privado y luego a la cuestión de si es o no justificado el gasto del dinero público para las campañas políticas y las elecciones. ¿ Puede darse el caso
de fo17.ar a los contribuyentes a apoyar tales actividades, o ser el argumento
del control el que sostiene que las elecciones en una sociedad dem6crata deben
ser financiadas con fondos de las fuentes privadas? Una respuesta razonada
a estas preguntas debe tomar en consideración tanto las ventajas como las
desventajas de cada una de las formas de financiamiento de elecciones.
VENTAJAS DEL FONDO PRIVADO

Pocas personas discutirían en los Estados Unidos que nuestro actual sistema de financiamiento de campañas podría mejorarse. Más aún, hay fuertes
• Este artículo se adapt6 del próximo libro Private M oney and Public Relations: A
Democratic Contradiction. © por Joel L. Fleishman, David G. Davies, Gleen Reichandt,
Robert B. Rice y Cristopher G. Sawyer.

617

�razones para sostener el principio general de la utilizaci6n de fuentes privadas
de financiamiento. Una de las más importantes razones para esto descansa en
que el contribuyente no está forza¿o a financiar la campaña política de un
candidato que no desea apoyar. Un buen argumento puede formularse en el
sentido de que es moralmente equivocado el forzar a un individuo para contribuir con parte de su riqueza a favor de un político, cuyos puntos de vista
encuentra repugnantes y antitéticos a su propia filosofía y valores. El financiamiento privado permite al contribuyente escoger cuáles actividades políticas
debe respaldar económicamente, si las hay, y a quién apoyar, si hay alguien.
1
Así, la libertad del individuo no se perjudica.
Un efecto de apoyarse en un sistema de financiamiento privado, es hacer
que los partidos políticos dependan en lo que mi colega Martín Bronfenbrenner ha descrito como "subvenciones financieras capitalistas para propósitos
eleccionarios".2 Sin duda, el Senador de los Estados Unidos, Walter F. Mondale, cree que "hay algo muy saludable y aún benéfico, al forzar a los candidatos a ir directamente al pueblo para obtener apoyo financiero en modestas
cantidades." 3 Harry Reasoner agrega que un sistema de financiamiento que
permitiera a un donador dar una cantidad de dinero limitada "preservaría la
necesidad, para los apoyados, de tener que cortejar a sus patrocinadores",'
ciertamente un saludable prospecto desde el punto de vista del electorado.
Ralph K. Winter Jr., un experto en el financiamiento de campañas, recalca
otros argumentos importantes para preservar a nuestro actual sistema eleccionario de financiamiento privado. Observa que el dinero está sujeto a la ley
de la utilidad decreciente y que es de menor uso para el beneficiario o partidario bien conocido, que para un recién llegado. Más aún, los candidatos que
buscan el cambio, tales como el gobernador George Wallace y los opuestos a
la guerra de los pasados años de 1960, pueden tener mucho más necesidad y
pueden emplear mejor el dinero, que los candidatos con imágenes ya establecidas y apoyo del sistema existente,5 a través de la televisión, exposiciones de
prensa y ayuda del gobierno en forma de personal, equipo y contactos en relaciones públicas. Una gran cantidad de dinero adicional sería necesaria para
1

K. W1NTER, Ralph, Financiamiento d, campañas 'Y libertad política, Washington,

D. C., American Enterprise Institute, 1973, p. 3.
• BRONPENBRENNER, Martin, "Notas sobre el futuro del capitalismo", manuscrito sin
publicar para el Coloquio de Tokio, que se verific6 en octubre de 1974, p. 4.
• F. MoNDALE, Senator Walter, "Prospectos de reforma de campaña", The Christian
Science M onitor, enero 7 de 1974, p . F 8.
• REASONER, Harry, "El mejor plan de campaña", Ibid., 28 de diciembre de 1973,
p. B 8.
• W1NT.ER, op. cit., p. 4.

618

que el. candidato
que está en contra del "establish
.
,,
ventajas inamovibles de los c d.d
. .
ment pudiera superar las
V d
1
an 1 atos trad1c1onales El r
.
a o, por o menos, permite al candid
. . .
manc1amiento prigrar la oportunidad de compet·
batobordmano tener una salida para loafianzar su candidatura y de
Ir so re ases m ,
. alitarias. También el
t
, .
as igu
.d
mos rar sus mentos I d..
paro o, como a los donadores poten . 1
a os mgentes políticos del
w·
c1a es ante el público en general e
mter también hace notar las ven .
. .
.
vado, las contribuciones privad
ta?s ad1c1onales del financiamiento pritos acerca de cuestiones espe 'f~s pelrm1tcn medir la intensidad de sentimiend
ci icas, o que result
ali
que e otra manera se perdería .
a ~cr v osa información la
de decisión mayoritaria en n t s1 ponemos absoluta confianza en una r:.gla
ues ro proceso del voto M, ,
nos pueden servir la función de a d
. as aun, las contribuciolidez de la posición del don d yuE ar a convencer a otros votantes de la soa or. n suma man
d
en apoyo hacia un candidato co I
'
comunan o sus contribuciones
. .
n e que están de acu d
.
.
pueden, ordmanamente hacer c
.d
er o, vanos cmdadanos
.
,
onocr a su po · · ,
que s1 cada uno persiguiera po , .
sic'.ºº con una mayor eficacia
.
r s1 mismo sus objet" . J
,
ventaja de la economía a esca)
. .
l\OS. untos pueden tomar
ª Y d e espec1ahzaci6n.1
. , rep
• Las contribuciones privadas pueden tamb1en
. .
mtereses que en otra forma estar'
1
resentar, mdrrectamente
·¡
ian ma representad0 s w·
'
1 ustración, un ejemplo sob .
. .
;
mter cita, por vía cie
.
re mvers1omstas de tierr
.
un candidato opuesto a increme ta 1
. . as, quienes contribuyen a
ár d .
n r as restncc1ones s b
1
eas e berra no desarroll d Lo
.
ª as. que los mve · · o re e uso de grandes
es representar sus propios intereses
6 .
rs1omstas hacen, desde luego
.
econ micos pero e
.
'
mente realista también re
'
n un senado verdadera'
presentan a los potenciales
d
ores &lt;le propied.ades, cuyos intereses no estar'1an en otra forma · ¡ compra
.d
t1co.ª
me u1 os en el proceso políFinalmente, la falta de apoyo financiero a 'ti
. •
forma pudiera llegar a ser
y da a ehmmar lo que en otra
un exceso de candid t u L
obtenida en una campaña
,
.
a os.
a cantidad de dinero
causa de la elección io Un es md~d un reflejo de probabilidad de éxito que la
·
can I ato popul
f
blemas, automáticamente atraerá 1 d.
ar,, con irme dominio de los proe mero as1 como los votos.
L • L.

FLEISHMAN' Joel• "L1'ber ta d de exp
.,
•
a constitucionalidad de la campaña fedc res1on_ e i~aldad de oportunidad política.
La,w Rev., 462 (1973).
ral eleccionana de octubre de 1971", 51 N.

C.

W!NTl'!R, op. cit., pp. 4.5
lbid., pp. 4-5.
.
' lbid., p. 5.
,. FLEISHMAN, op. cit., pp. 461-462.

1

619

�El dinero de las campañas ayuda entonces a h acer el proceso de elecci6n
más ordenado y manejable.

BIENES PRIVADOS y BIENES PÚBLICOS

rsuasivas para mantener el principio del
. H también razones compul.
. .
d lecciones pnvadamente. t ay
.
fmanc1am1ento e e
.
b
.
d s por desembolsos del gobierno
.
e en elecciones su venc1ona a
s1vas para apoyars
?
b. to de contestar a esta pregunta, es
o de una política de impuestos. Con o
los llamados bienes públicos y bienecesario examinar los conceptos acerca

He hecho notar algunas razo~es pe

1:

nes privados.

.
.
. d" . duo que desea comprar un bien
En el área del mercado pnvado, un m IV! l
.
licitado con objeto de
. .
luntariamente paga e precio so
privado o un serV1c10, vo
d I
sa Por medio de este acto vod
. dad y uso e a co .
obtener derech os e prop1e
f
. h c:., bienes económicos particu.
a =
1 sus verdaderas pre erenoas
luntano, revea
. d
,
~ales a }os hombres de
n un mercado pnva o, envia sen
lares. ~ada persona, e
lares los hombres de negocios, en cambio, tranegoc1os al v~tar con sus. ª!os mo~elos de producci6n diseñados para enconducen esas senales en varia
.d
Un comprador está excluido de
trar a las demandas de los consumi ores. .
incapaz de pagar el
disfrutar los servicios de un bien si no está dispuesto o es
precio fijado para el artículo.

.

.

individuo, siguiendo su propio : ~~bJolr
En el mu ndo de Adam Smith, .cada
d
, " . ado por una mano mV1s1 e
,
1,
de mercado pnva o, sena gw
l
interes en e area
d
. t .6 n" 11 Smith concluy6 que e
.
o era parte e su m enc1
.
.
,
a promover un f 10 que n
,
. . di •dual- proporoonana
.
d l
d -a traves de la acc16n m VI
'
•
mecarusmo e merca o
l
. d como en lo social. En el lenguaJe
l
, . o del bienestar tanto en o pnva o
1 d
:e~=mista, una efi;iente dis~ibuci?n de rec;;:n:ed:c~;~~ :nm:ca:~
1
mandas y d~se~s individuales, exis~, ~1 yp:::o:o total de producir la óptima
cías, el preoo iguala el costo ,~argm
suma de cada cosa es a lo mm1mo.
. , sin embargo descansa principalmente en dos importantes
Esta conclus10n,
'
.
l área del mercado y que
tal . q e hay competenoa en e
'
puntos fundamen es· u
· d" ·d al como resul1
no hay efectos importantes indirectos o externos en o m lVI u '
.
M dem Library Edition, 1937, p. 423.
u Sw1TH, Adam, La ,.jqueza de las naciones,
programas de subsidio, Gainesville,
u z. KAFOGLlS, Milton, Bienestar económico
Florida: Universidad de Florida, 1961, p. 6.

,,º

620

tado de decisiones econ6micas hechas por una tercera parte.18 El último punto es en ocasiones referido como la hip6tesis de independencia. Alfred Marshall, el gran economista inglés, fue el primero en desechar cualquier duda
acerca de la hipótesis de independencia de Smith; y más recientemente, el
profesor W. J. Baumol, notó que no sólo hay muchas apariencias externas de
producción observadas en nuestra economía, sino que los casos de apariencias
externas de consumo son la regla más que la excepci6n.ª
La existencia de apariencias externas significa que el costo total de una
actividad económica es diferente del costo privado y que el área del mercado
privado puede no proveer a incrementar al máximo el bienestar social. En el
caso de una fábrica que está arrojando humo sobre terceras partes, los costos
soportados por la firma al elaborar su producto, son menores que los costos
totales a la sociedad, desde que éstos incluyen el costo del humo cargado por
las terceras partes junto con los costos a la firma. Importante, desde el punto
de vista del incentivo, el costo del humo sobre las terceras partes no es sentido
por los propietarios de la fábrica. Obviamente, los costos son más bajos para
los propietarios, quienes hacen las decisiones acerca de la fuente del uso y de
la producci6n de lo que podrían ser, si los propietarios hubieran tenido que pagar también por los costos incurridos por las terceras partes.15 Desde que así
es esto, muchos recursos pueden ser distribuidos a tales firmas y el precio del
mercado privado puede ser muy bajo. Si con nuestras instituciones actuales,
sin embargo, cuesta más cobrar por los daños a terceros que en lo que éstos
estiman, es económicamente eficiente mantener el status quo. Alternativamente, si los daños son de tal magnitud que excedieran el costo de cobro y distribuci6n para afectar a las terceras partes, entonces sería económicamente
eficiente para el gobierno asegurar que los daños fueran pagados. Aquí, por
tanto, hay una racionalización económica mayor por haber alterado el gobierno los resultados generados por la actividad en el mercado puramente privado.
El evasi\'O concepto de un bien puramente colectivo o público, f'.S un caso
de extrema apariencia externa. Un bien público, en efecto, puede definirse
como uno en el cual su consumo o uso por una persona no disminuye la can_.. Los efectos negativos externos o hu extemalidades son descubrimientos proporcionados por un individuo o asociación de individuos a otro individuo o grupo de individuos. El caso clásico de una externalidad negativa es la expulsion de humo y polvo
de una fábrica sobre personas y propiedad.
" BAUMOL, W. J., Bienestar económico y la teor{a del Estado, Cambridge, Prensas de
la Universidad de Harvard, 1965, p. 166.
u Esos costos incluirían cosas tales como más altas cuentas claras, tanto para ropas
y la persona, así como pUIIto para hogares y los costos incurridos por más enfermedades y una más corta vida.

621

�tidad disponible para otros individuos, una vez que el bien público se ha producido. El caso de la defensa nacional se menciona a menudo como un ejemplo aproximado del bien público. Así, cada residente de un país recibe el
beneficio de todo el dinero gastado en la defensa nacional. El consumo de un
residente en dicha materia no disminuye la cantidad disponible para su vecino. Cada individuo recibe aproximadamente la misma cantidad de protección.
Desde que no existe una forma económica para excluir a los individuos de
disfrutar de los beneficios de los bienes públicos, éstos voluntariamente no se
ofrecerán a pagar por tales bienes. Cada individuo razona correctamente en el
sentido de que la cantidad de servicio que recibirá no estará relacionada con
ningún pago de dinero. Como resultado, el mecanismo del mercado caerá para
distribuir la óptima configuración de recursos para la producción de un bien
público. En nuestro ejemplo citado, pequeño, si cualquier defensa nacional
fuese financiada y producida como dejada al mercado libre. La implicación
de este razonamiento, es de que, para disfrutar de los beneficios de un bien
' público, debemos organizamos nosotros mismos, ya sea en un club, grupo, o
gobierno y obligamos a pagar derechos o impuestos para financiar un bien
público.
¿ Existe alguna relación entre el concepto de bienes públicos puros y las elecciones? ¿Puede establecerse un caso para las finanzas públicas de campañas
políticas sobre la base de que tales actividades son puramente bienes públicos?
La observación sugiere que los frutos de los esfuerzos de los legisladores son
ordenamientos y leyes que son las bases de la política pública a la cual todos los
ciudadanos de la municipalidad, Estado o nación están sujetos. Más aún, bajo
un esquema de elecciones públicamente financiadas, no estamos simplemente
sosteniendo campañas de candidatos individuales. El proceso electoral total
puede ser visto como un bien público en un país con instituciones políticas
democráticas y un individuo no puede ser económicamente excluido de los
beneficios de un sistema democrático, aun si él se rehusará a apoyar voluntariamente su operación. Si estamos para evitar este problema gratuito adicional, debemos -como así lo hacemos con otros bienes públicos-- obligamos
nosotros mismos a pagar impuestos en apoyo del proceso político democrático.

CARACTERÍSTICAS PÚBLICAS Y PRIVADAS EN TODOS LOS BIENES Y SERVICIOS

Adelantando el pensamiento, sin embargo, podría uno objetar las implicaciones de que todos los ciudadanos reciben beneficios netos de una política
622

pública
dada. Petcr Stemer
.
1
nota que tales
en a definición de un bien público so d.r,r?ramas de gobierno que encajan
ma que "el gran volumen de 1
' n I ICI es de encontrar. De hecho af
nes
. .
os gastos públicos ( d f
' rr. y servicios que no encuentran definic", Cno e ensivos)' son para biearreteras' escue1as, pagos de
d
b1enestar social' med'ios de recreo la . . ion.
tre otros)' son importantes clases de :~en ~• ~oder público, irrigación ( enpueden estar imposibilitados de disf~tar~s pubhcos que algunos (individuos)
totalmente o en parte y que t, .
' que pueden ser consumidos ya
de
. "
'
ecmcamente pued h
'
sea
t' udsuanos ,16 por ejemplo, el mecanismo d 1 en acerse _sujetos a los cargos
ien e a anular la idea de
e mercado pnvado Tal
. .,
b.
'b
que una política 'br
·
posicion
ien pu lico. Si se está de acuerdo
I pu i~ dada califique como un
con el en·teno
· del bien púbr
en que a política pu'bl.tea no se ide t T
cación
.
. . ico, entonces debe enco
n I ica
. para el fmanciam1ento público de lo
n~arse alguna otra justifiexp1den las leyes que son el fundame t d s congre~1~tas, quienes formulan y
Ha al
n o e las pohhcas públicas.
y gunos otros aspectos no muy , bli
proc~so de elección sobre el cual el P~. cos ni privados que circundan el
prop1eda~. El ganador, en el caso de 1:;:dato gan~dor ejercita derechos de
un atractivo salario
tados Umdos por eje I b .
"h
. ,,
' generosos beneficios de . bil . , '
mp o, o tiene
acer el_ ~ten ' compromisos oratorios ue ;u ac1~n, una oportunidad de
por apanción
. ~ Más
P gan ,arriba. de los 5,000 do'Iares
. ' así como poder y prestigio
para Washmgton como para 1
.
aun, miles de dólares tant0
• .
'
os gastos de la
d
'
,·taJar tanto en los Estados un·d
casa e la oficina del di·trit
d f
.
I os como en el extr
.
~ o,
e ranqwcias, tanto en el aspecto privado
ª?J~ro y tener el privilegio
te d~ tale~ recursos le permite al individuo d como publico, por el uso diligenfunctonario con la consecuente larg .d esarroll~~ todas las ventajas de un
cargo significa más salario; beneficio:;~ :b~~ s_e,rvic10. La longevidad en el
altos honorarios y más y más p d
J .i . cion más y más elevados. más
0 er Y preStlgio a través d 1
del e y
·
·
'
orru e, presidencias y otros imp ta
..
e as designaciones
or ntes servicios.
Hemos observado en los últim
,
nen aspectos tanto publicos
, .
anteriores' que 1as e1ecciones
.
como os
p .parrafos
d
tieBroussalian desarrolla esta .d
nva os. En un periódico influyente Vartk
b
i ea acerca de que I b.
'
es
am as características, tanto privadas
os ienes y servicios tienen
mente comerciables
·
( o parcialment como no .privadas y pueden ser parcialte St .
e no-comerctables) 11 D 1 .
r emer establece que el b'
'br
.
e mismo tenor Peien pu ico puro es suficiente para justific:r el
lt

sTEINER,

Peter O., "El sector

, bli

luation of p u bl'le Expenditures: The
pu PPB
co YSel interés .p'bl'
u ico,,' The Analysis and E
°:~gress, 1969, p. 24.
ystem, Jomt Economic Committee, U.

•

v;,

BROUSSALIAN V
L
p bl'ic
Finanu, p.' 16.· ·, "Non-marketability an d Public Expenditure Theory", 27
11

623

�gasto público, pero que la existencia de un bien público puro no es necesaria
para justificar los gastos públicos. Como Broussalian lo señala, y lo demostramos en el caso de las campañas, las características de lo no privado o público,
están siempre presentes en los bienes y servicios y la demanda para este aspecto de bien o servicio puede cambiar. Si el cambio en la demanda es lo suficientemente fuerte, apretará el gatillo de la maquinaria decisoria del gobierno
para proporcionar rendimiento. En el caso propuesto, esto significaría el financiamiento público de campañas.

CJAAACTERÍSTICAS PÚBLICAS DEL PROCESO ELECTORAL

Hay tres factores, cada uno de los cuales tiene características de lo no privado o público, asociadas con el quehacer de las campañas y los trabajos de
una democracia que aún no hemos mencionado, los que en el despertar de las
irregularidades de la elección de 1973, en los Estados Unidos, pueden causar
la demanda pública para alterar un estilo que pudiera conducir a los gobiernos
a financiar el proceso eleccionario. Todos los factores se centran alrededor del
tópico crucial del dinero. El primero es la preocupación del público acerca de
que los candidatos puedan ser desviados de la carrera para el desempeño
público debido a la falta de fondos. En segundo término, la indebida ventaja
que ciertos candidatos adinerados tienen, es otro factor que puede incrementar la demanda de los votantes para lograr la ayuda gubernamental. Las oportunidades desiguales suministradas por la riqueza de las familias Kennedy y
Rockefellcr, por ejemplo, son casos principales de ventaja indebida. El tercer
factor, que está fuertemente saturado de características no privadas, es tal vez
el más importante punto, mismo que resulta dañoso en contra del financia18
miento de elecciones puramente privado en nuestra estructura democrática.
tste es el problema de la influencia indebida que ha llegado a ser una cada
vez mayor área sensitiva.
La evidencia continúa ascendiendo, a grado tal, que los votantes están poniendo más y más énfasis en las características no privadas, asociadas con el
quehacer de las campañas. Los votantes están reclamando un cambio como
resultado de recientes situaciones notorias que manifiestan indebida influencia.
Algunos de estos escandalosos hechos, largamente dados a la publicidad, son:
el caso de la ITT, en el que la demanda antimonopolista del gobierno en
contra de la corporación se arregló fuera de la corte, una vez que la propia
ITT ofreció una gran suma de dinero para ayudar al financiamiento de la
" STEINE!l,

624

op. cit., p. 24-.

convención del parti·do repu blicano u L
.
tica de la administración pe ·u· . d a ~pentma marcha atrás de la polí'
nru en o mas alt
sostener el precio de la leche 20 d
,
os apoyos del gobierno para
con cerca de 400 000 dólares' despue~ de que los productores contribuyeron
'
en onativos para la
en el que fueron donados 200 000 d'l
campana,21 el caso Vesco
.6 d
.
'
o ares en efecti al
. ,
'
ci n el presidente (Nixon) por R b
L
vo cormte para la reelec.
. .,
'
o ert
Vesco
f'
mvestigac10n por la comisión de v 1
.
. ' cuya mna estuvo bajo
causando a los votantes el
a ores y cambio. Factores adicionales estan'
concentrar su at ·,
b
vados del quehacer poli'u·co
encion so re los aspectos no pn·
en una campa ,
con el posible aumento de la re 1 . , nab, asi como el proceso democrático
d
gu ac1on gu em
,
e todo el proceso, son las espectaculare
a~enta1 y el apoyo financiero
gales hechas por corporaciones
l
1 s _revelac10nes de contribuciones ile.
en as e ecc1ones de 1972.
H~y ~a creciente evidencia para sostener la .
.
contribuir público están' nf . d
hip6teSts de que el votar y el
'
e atizan o más
' l
la fase eleccionaria de nuestro roceso d y ~- os aspectos no privados de
están hablando ahora tan I p
emocrattco. Los ciudadanos privados
c aro como nunca I hi ·
manera actual del financiami t d
- o cieron antes en contra de la
en o e campanas 22 N d be
de sorprendemos si los votantes c b.
.
o e remos, sin embargo
am ian su mane d
'
. ra e pensar y deciden que
1as características públicas del p roceso d e elección
so
, ·
aspectos privados. El otorgamiento de fondos , . n mas unportantes en sus
será entonces cuestión de tie
publicas del proceso eleccionario
mpo.

FORMAS GUBERNAMENTALES ALTERNATIVAS

DE FINANCIAMIBNTO DEL

PROCESO ELECCIONARIO

Si los ciudadanos camb·tan su manera de pensar
d 1 .
.
. acerca e a importancia
d e Ias características públicas d 1
dan el r·manciamiento gube
e proceso
d elecc1onano Y d ebºd
i O a esto demanrnamentaI e las carnp J' .
gunta: ¿ Qué forma podría tomar esta a d . an:i-5 po ittcas, surge la preyu a financiera gubernamental? Por
u ÚTTEN,

19!3, p. 24-.

Alan L., "Políticas

,,
y gente ' The WaU Street Journal, 26 de abril de

Jerry, "Leche y dinero", T he Wall Street Journal 21 d
1971 'LANDOVER,
p · 1·
.
,
e septiembre
de
u ÚTTEN, op. cit.
u I .
~ng Kristol ilustra apropiadamente esta o in.,
cosa
P 1ion1 suya
d cierta que aparece de este lío (Watergate) es
• 1 . cuando afirma•· " • •. U na
e c~paña. tsta será largamente retrasada Coma egis ación afectando a los gastos
campanas electorales en el futuro cierta
.
o un resultado del Watergate las
ameri
á
mente van a se
, b
,
canos ser n de aquí en adelante menos corrupt L r ~as , ª:atas y los políticos
os. a vi a publica puede aún llegar

625
Hum-40

�de pronto, hay cuatro importantes métodos que pueden ser usados por los gobiernos para canalizar los recursos de los contribuyentes a los aspirantes a políticos. tstos son: Subsidio directo ( ya sea con provisión en efectivo o en cierta
clase de bienes específicos o servicios); rebaja de impuestos, deducción del
impuesto y crédito de impuesto.
Desde hace tiempo los economistas llegaron a la conclusión de que desde
el punto de vista del beneficiario, existe una diferencia entre el subsidiar en
efectivo, en un aspecto, y el hacerlo con bienes específicos y servicios en otro.
Han sido capaces de probar que los beneficiarios individuales de programas de
subsidio están en mejor posición si reciben dinero, más que cosas o subsidios
de precio específico. Diferente de la ayuda en efectivo, los subsidios específicos podrían restringir las preferencias del candidato político. El efectivo a
usarse para todos los consumos de la campaña es superior al del gobierno,
reduciendo solamente el precio de televisión por un subsidio. Los subsidios directos en efectivo permiten al candidato el comprar esos consumos de campaña y de que son los más propensos a explotar sus únicos talentos en la
campaña. Los subsidios directos generales también minimizan el papel del gobierno en influenciar la naturaleza y forma de la campaña. Un efecto importante de cambiar al financiamiento puramente público de las campañas, es
hacer entrantes carreras políticas y los gastos derivados de la campaña resulten más baratos al candidato. Mientras que el costo de tiempo no pueda variar mucho, el costo del dólar está menos restringido. Siguiendo la primera ley
de la economía, cuando cualquier cosa de valor llega a ser menos cara, más de
ella será adquirida. Ceteris paribus, más individuos, incluyendo aquéllos con
recursos financieros limitados, ingresarán al proceso electivo y democrático
como candidatos. Como consecuencia, la suma de apropiaciones para la subvención será más grande que algunos de los proponentes del subsidio gubernamental calculan. Pero esto puede ser un precio reducido a pagar si ambos
subsidios públicos permiten más igualdad de oportunidades para los candidatos
y disminuye la influencia indebida.
Existe un efecto referido de la suscripción del gobierno a las campañas. Por
vía de ilustración, la proposición del senador Hart para el financiamiento
público de campañas en los Estados Unidos, permite que con diez centavos por
votante, el subsidiar a los candidatos en las elecciones primarias.
a ser más atractiva para hombres de más finos espíritus y sensibilidades -aunque esto
es tal vez una de esas perennes fantasías que encantan la imaginación de reforma-.
En cualquier forma, no hay simplemente nada para ser dicho en favor del presente
sistema -nadie ha sido capaz de decir alguna cosa inteligente en su favor- y la reforma es eminentemente deseable". Irving Kristol, "¿ Qué es lo que viene después del
Watergate?", Wall Street ]ournal, 14 de junio de 1973, p. 16.

626

En California, esta fórmula daría
d
tado, aproximadamente 1,400 d6lare: ca a ca~did~to a través de todo el Esveer a muchos candidatos para c
~a estllllac16n garantizada para prograndes cantidades probablemente t':abq~e~ senador que sea apoyado. Tales
de que é_ste ahora normalmente tiene ~Janan e_n desventaja del apoyado, des..
f~ndo pnvado siempre en aumento soba ventaJ~ , de haber obtenido un gran
odos. Mientras sea solamente una 'hi : _los ~cien llegados que son desconozón el predecir un más alto
~ SIS, Ciertamente no está fuera de ra
porcenta3e de derrot
1
programa de subsidio gubernamenta1.2s
a para os apoyados bajo un

al

El dinero
.
stru
tura público destinado a elecoones
.
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y naturaleza de los partid
r'· tendrá un ef ecto defmitivo
en la
mos y comprendemos. Ya sea ue :: po ibcos como actualmente los conocedepende de cómo el dinero d
tos_ sean fortalecidos o debilitados esto
da t os. s·i 1os fondos son en . ed osd'contnbuyentes sea encauzado a los candi'
v1a os irectamente al
did
tante, los partidos se debilitar'
can ato o a su represen
an, ya que el poi'ti
·
•
prestar atención a los jefes del part'd s· . I co nene poca necesidad de
dos
.
I o.
Imilarmente s· 1 f d
a una coIDISi6n eleccionaria . d
di
' I os on os son enviatim d I
m epen ente la que
, 1
os e a campaña sobre la base d
'bo '
pagana os gastos legísobre los individuos será dismin 'd e r~o s de cuentas, el poder del partido
w o, s1 no es que deaparecería.

i

En otro aspecto, si los fondos pu'bl'1cos son apropiad
.
parn'dos po1íticos para las
_
os d'rrectamente por los
1
d
campanas congresionales
.d
eza y po er serían incrementados D h ch
y pres1 enciales, su fortalos partidos nacionales serán refo;tale:de o, algunos. observadores creen que
estatales y locales, y que la presente es':uen lo relativo a las organizaciones
será grandemente alterada en d tnm·
ctura descentralizada del partido
e
ento de los
'
no hay abundancia de fond
las d . .
grupos estatales y locales.H Si
di
os,
ec1S1ones en 1
can dato primario recibirá de subsidios
o que respecta a lo que el
cada candidato, de qué estado o
. , gu~~amentales y de cuánto dinero
region, recibirá para la 1 '6
.
e ecc1 n general, lle.
gará a ser superior. El poder fluirá hacia 1
miembros de los comités e·e .:
. os presidentes de los partidos y a los
.
J cuuvos, qwenes pued f
o bien retener fondo de I
al .
en avorecer la confianza
os rec c1trantes 2s Esta el
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a estar peligrosamente cerca a una . d b. 'd .
ase e arreglo puede llegar
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ID e I a influencia Más
,
1
uyente puede no estar de acuerdo e
1 .
.
aun, e contrin que os cmdadanos privados sostengan
,. LAROE,

Arlen

J.,

"¿ C6mo debemos

Journal, 10 de mayo de 1973 p 24
financiar las elecciones?", The Wall Street
.. PE
' . .
NNIMAN, Howard R. y W1NTER Ral h K
.
D. C., American Enterprise Institute 1971 p 2 ., Campaign Finances, Washington
• El od
•
, p. 6.
,
• . p er que los altos partidos políticos d b ,
.
Rntimíentos de la lealtad de partidos tant
e er1an tener, esumularán más fuertes
'
o como en Austria e Inglaterra.

627

�las posiciones más altas del partido pero no elegidos por los votantes, deberán
tener el derecho legal para desembolsar el dinero público sobre una base arbi-

traria.
Otro efecto del financiamiento de elecciones carente de cuidados de método, es de que hay menos recursos y tiempo de trabajo disponible para todos los
otros proyectos y esfuerzos en la economía. Todo el otro rendimiento económico es reducido, y así podemos tener "rendimiento de campaña". Una importante pregunta acerca de estos rendimientos es, ¿ quién está pagando para
qué? Casi bajo cualquier esquema de subsidio público y cualquiera que haya
sido propuesto, la carga del pago para el "rendimiento de la campaña" será
cambiado de los individuos más ricos a los más pobres, pero las sumas requeridas per cápita, bajo un plan de apropiación gubernamental, no será tan
grande.

¿ Qué hay acerca de la escala de operaciones? ¿Debemos esperar más recursos para ser dedicados para los gastos de campaña bajo el fondo privado o
público? í.sta es una cuestión muy compleja que requiere mucho más reflexión y análisis. No debemos elaborar un argumento y sujetarlo aquí a una
verificación empírica, sino solamente hacer notar algunos factores.
Después de observar el porcentaje de aumento en el gasto de la campaña
privada en los últimos veinticinco años, pudiera parecer insólito el pensar que
el consumo de la campaña pudiera aún ser más elevado bajo un plan de
subsidio público. Importantes actividades de gobierno en un período de tiempo similar, sin embargo, revela una robusta actividad en su magnitud. Los
gastos del gobierno federal y los impuestos que en la mayoría de los países han
aumentado más rápidamente que el producto nacional bruto y neto. El empleo del gobierno federal en los Estados Unidos se ha incrementado más rápidamente que el empleo privado, el total de los salarios y sueldos federales
y los sueldo y salarios por persona han aumentado más rápidamente que en el
sector privado.26 De hecho, la estructura del salario federal es ahora más
alto que la del sector privado.27 Más aún, de los veintiún años de 1954 a 1974,
en los que el concepto del presupuesto unificado es consistentemente usado
para calcular la posición del presupuesto del gobierno, el gasto gubernamental
ha sido más grande que su ingreso en 17 de tales años. Siri duda, los últimos
,. Tax Foundation, Hechos y figuras en el financiamiento del gobierno, Nueva York:
Tax Foundation, 1973, pp. 24, 33, 34 y Reporte econ6mico del presidente, Washington,
D. C., oficina de imprenta del gobierno de los Estados Unidos, 1973, pp. 220-228.
u RATCHPORD, B. U., "Cambios recientes en las políticas de pago públicas", 25 National Tax ]ournal, 1972, pp. 531-540.

628

cinco años (1970-1974 inclusive) de l
. .
.
revelan déficits totalizando cas· 1' 90 bailaldm1mstrac1ón del presidente Nixon,
1 os
ones de dólares. 2s
La naturaleza de los sistemas de incentivo de h
.
aspectos políticos, así como la inh b'J'd d '
rec o~ de propiedad y de los
.
a 11 a para medir el
d' .
gob1erno, presentan un amb'e
ren uruento en el
1 n t e d'f
.
I erente de aquél q
tor privado de la economía N t d l
,.
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. o o as as pohticas y d ..
d l
están aparejadas a la eficiencia ec , .
L
ec1S1ones e gobierno
onom1ca a falta d d' . r
cado de la economía en el uso de traba'o .
.
e isc1p ma en el mermás altos porcentaJ·es de ere . .
J y materiales, probablemente permite
.
cmuento en el uso de
c1os e industria.
un recurso que en los nego¿ Sería acaso en algo diferente un ro
. .
ticas? Si el programa fuera enl d p grama de subs1d10 de campañas políaza o a una fórmula q
·
acuerdo con el número de votantes ele 'bles
. . ue asignara fondos de
campaña política crecería en ,
gi
' el subs1d10 del gobierno para la
,
numeros redondos a ¡
·
nuestra población La tasa del
. .
'
a misma proporción que
,
.
crecimiento de la població
t'
que aquella de la mayoría de I s
d I
.
n es a menos alejada
• .
ª
cosas e gobierno y
h
,
eI Creclffilento en el sector pri ad E
mue o menos aun que
. d
v o. ntonces uno se se .:_,
1 .
confia o acerca de la estabilidad de las a ro .' .
n...u1a re ahvamente
candidatos políticos Dos facto
. . p piac1ones para subvencionar a los
.
res pnnc1pales necesitan
b
es e1 ajuste en el subsidio permitid d b'd
.
_ser o servados. Uno,
y el otro, es la posibilidad de un r~' id: i o ~ l.a mflac16n del tiempo extra,
independiente de elecciones que
~ la creclllllento en una nueva comisión
b .di
'
sena
que administra ,
I
su s1 o. Aunque las agencias del gobierno l
.. na e . programa del
forma misteriosa de sobre . .
y as com1S1ones tienen casi una
vivir y crecer, es difícil po ah
grandes sumas de recursos sean
r
ora prover el que
.
consagradas a la admin. t . ,
miento público de las campaL
.
is rac1on del financia.
nas. a comparación en ¡
d
e) f manciamiento de las
e uso e recursos para
campanas es precisar las dif
·
.
erenc1as entre cuántos
d•ólares deberían ser dedicados a la campana
ba3o ¡ ' d
·
no y cuántos bajo el subsidio público.
e meto o privado voluntaUn último efecto del financiamiento de elecciones
dos o públicos, es el impacto sobre l
.
. ' ya sea por fondos privarendimiento físico. Cuando l f dos precios relativos y la configuración del
.
os on os para una camp d
tanamente, éstos son retirados de tr
ana son ados volun.
o os usos. Desde q
1 •
gran cantidad de donación voluntaria se obtiene d I ,ue una re ativamente
ble que esos fondos que van a la e
,
e mas poderoso, es proba.
.,
ampana esten más a e
d 1
mvers1on que de consumirse. N h
d d
xpensas e ahorro e
que disminuye por los donadores oAuay u 1a que :1 consumo también es algo
las tasas de interés que podr' .
nque ~ ~agn1tud del cambio es pequeña,
ian esperarse m1c1almente fuesen más altas' y Ios
,. "Reporte econ6rmco
. del presidente" lb "d
1 ., p. 267.
'

629

�. y e1 rendimi·ento del consumo de bienes más altos, para que el ingreso
precios
individual de compra sea más bajo.
En el caso del subsidio público, una más grande disrninuci6n ~n el consumo
rivado
que baJ·o la donaci6n voluntaria, sería de esperarse, deb1dod a que roluP
. de mgreso
.
, b aJOS
· que los
chos individuos con promedios
mas
. dona ores. vo un.
'an obligados a cortar el gasto del consumo pnvado con obJeto de
tanos sen
•d ·
' · sobre
dar ~istencia al financiamiento de las campañas. La ev1 encia emp1~ca
d
ingresos anuales y gastos revela que el más bajo ingreso _es: como m . ~ 2~
ea la ro rci6n de cualquier cambio en ingreso destinado ~ co~unurse.
sE
po
• teres', el ahorro agregado y la mvers16n en dla
troP aspecto
las tasas d e m
n
o
,
~
menos
afectados
bajo un. subsidio
público para gastos e
econom1a, ser
ao
campaña que bajo el presente esquema pnvado.
. Qué hay de los efectos sobre la economía, cuando los fondos de _la camltch d.f
·
sea haJO e espana son gastados.? No parece que haya mu a t erenc1a, ya h b '
os
uema voluntario o gubernamental, aunque es de esperarse que .ª .na ~e~
q rtunidad para el gasto ilícito o no ético bajo un plan de sub~1d10 ~ublico.
sea que los fondos voluntarios o los fondos de impuesto. ~bhgaton~ se;-n
- 1a demanda de tiempo para la telev1S16n
y ra o, os
usados para 1a campana,
.
. . d las firmas de relaciones públicas, escritores de discursos y prograservic1un_osp~ta y publicaci6n, publicidad en peri6dicos y revis~, _sondeosdde
mas,
.
- d ·ras y viaJes y to os
• ·6n pu'blica cuartos de conferencias, campanas e gt
'
b bl
lDl
op
,
- pol'ti
a e
los demás detalles deseados para llevar una campana
1 ca, no es pro tal

~

dependan en la naturaleza de la fuente de fondos. La deman~a para es
que .d
poüucas entonces
umenta y sus precios aumentan. L as campanas
parti os
I demanda precio y cantidad de los detalles inconexos co~ ~
;;:n:s ta~e:, y la de~anda, precio y la ca~tidad de detalles y serv1c1os
que los políticos usan en un intento para ser elegidos aumente.

t

INCENTIVOS DE IMPUESTOS PARA EL FINANCIAMIENTO DE ELECCIONES

la ley permite sea
U na d ed ucc1.6n de impuesto es una suma de dinero que bl
Es una cantisustraída del ingreso bruto para alcanzar un ingreso grava . e.
.
dad, sin embargo, que no está sujeta a impuestos. La cantidad del unpuesto
.
ro nsidad marginal para el consumo de 101
" En el vocabulario del economuta la P pe
d ·
más alto.
.
á b ·
más alto que para los grupos e 1ngres0
al
grupos de mgrcso m s a~o es
dhieren a la teoría del ingreso permanente y
• Para aquellos economistaa ~uedif~e a .
tre el voluntario y los esquemas del goahl hab , una pequena
erencia en
.
consumo,
ra
h
agregado
y a la inveni6n se concierne.
bierno, tanto como el efecto en e1 a orro

630

ahorrado que un contribuyente puede llevar a cabo, depende de su clasifica.
ción en el impuesto sobre la renta. Mientras más alta sea su clasificación de
impuesto, más grande su ahorro del mismo, y consecuentemente, más grande
la pérdida de impuesto para la tesorería. Un contribuyente del 50% del porcentaje de clasificaci6n, por ejemplo, si no da 100 dólares para fines de caridad, paga 50 dólares en impuestos y retiene 50 dólares para sí. Alternativamente, si da los 100 dólares a una causa caritativa, cede los 50 dólares que
pudo haber guardado para sí, y a la tesorería le es negado el 50% en impuestos que hubiera recibido, si el contribuyente no hubiera hecho la donación
caritativa y ésta obtenido los 100 dólares. Por lo tanto, al contribuyente le
cuesta en la clasificación del 50%, solamente 50 d6lares al dar 100, pero le
cuesta 80 dólares al propio contribuyente en el 20%, donar 100 d61ares.
En los Estados Unidos no fue esto así sino hasta que el congreso aprob6 la
ley de ingresos de 1971, el que las deducciones de impuestos fueron permitidas
para contribuciones políticas. Aunque cinco estados tenían leyes similares, casi
listas para su aprobación, ésta fue la primera vez en la historia de la nación
que el gobierno central permiti6 incentivos de impuesto directo para campañas políticas.
Estas nuevas deducciones de impuesto permitidas, pueden usarse para contribuciones de los candidatos, comités o partidos políticos, en elecciones federales, estatales o locales. Las deducciones de impuestos para contribuciones
políticas operan de la misma forma que los donativos para organizaciones
caritativas, excepto en que s61o una mitad de la cantidad de la contribución
política puede deducirse del ingreso bruto, y la máxima deducción es de 50
dólares.
Un crédito de impuesto difiere de una deducci6n de impuesto, debido a que
el crédito directamente reduce la cantidad de impuestos que un individuo debe
pagar antes que su ingreso gravable. La ley de ingresos de 1971, por vez primera permiti6 al contribuyente de impuestos único el reclamar un crédito de
impuesto de la mitad de la suma destinada a fines pacüicos, arriba de un
máximo de 12.50 dólares. Aquellos individuos colectivamente registrados por
sus declaraciones pueden reclamar dos veces el máximo permitido para contribuyentes únicos.
Una importante ventaja que el crédito de impuesto tiene y le falta a la
deducción, es la de que todos los contribuyentes pueden utilizar el crédito, no
solamente aquéllos que pormenorizan las deducciones en sus formas de impuesto sobre la renta. Un crédito de impuestos de cantidad fija para todos
los contribuyentes, tiene el efecto de hacer más progresiva la estructura del
impuesto. Una cantidad dada del crédito de los dichos 25 dólares, es de un

631

�porcentaje más bajo de un más alto ingreso, que aquélla de un ingreso más
bajo. Debido a la forma en que los créditos de impuesto y deducciones del
mismo actualmente funcionan en la práctica, los créditos son más atrayentes
a los donadores de más bajo ingreso, mientras que las deducciones son generalmente más atractivas para los contribuyentes de más alto ingreso. La adopci6n simultánea de los créditos de impuesto y deducciones, manifestada en la
ley de ingresos de 1971, fue un factible compromiso entre los abogados de esos
dos tipos de incentivos de impuestos.

Bajo tales esquemas hay una libre selección
f.ste escoge exactamente quién va a
. .
en la ~art~ del contribuyente.
debe darse, un resultado que le e
re;1b: ~u contnbuc16n y qué cantidad
Más aún, si el contribuyente po;,;ega o ªJº los planes de subsidio directo.
tisfecho con un candidato o
co -cooperador-, llega a sentirse insamediata y directamente un:ar11 o. partic~lar, puede retirar su apoyo in'
se eccion no abierta oport
,
.
planes de directa apropiación Esta h b'lid
d f .
unamente a el baJo
d al
•
·
a 1 a e ecbva de dar O retira
a contnbuyente una sanción y al na e .
.
r apoyos,
los recipientes de su dinero
gu
p quena medida de mfluencia sobre

El impuesto de las rebajas sindicales hechas por los patrones contenido en
la Ley Long que el congreso aprob6 en 1966 y suspendi6 un año después,
representó nuestro primer esfuerzo federal para subvencionar las campañas
políticas. Esta ley permitió al contribuyente el indicar si deseaba donar un
dólar de su compromiso de impuesto al fondo presidencial de campaña de
elección. El dinero reunido sería para los gastos de la elecci6n para candidatos
calificados como presidenciales (y vicepresidenciales) solamente. Las provisiones especiales se hicieron para la fijaci6n de fondos para los candidatos de
partidos minoritarios. Cualquier porci6n no usada del dinero sería devuelta
a la tesorería de los Estados Unidos, una característica que sin duda garantizaría el gasto hasta del último dólar distribuido.

En conclusión, un buen caso
or d , .
retener el método tradicional
~ma; mteres~te-, puede hacerse para
campañas políticas E
tr
e usar os ondos privados para financiar las
teorética puede ha~e; ºparaº aslpef~to, ~ . razonable Y adecuada ju~tificación
e manc1am1ento p' bl' d 1
Por lo tanto si los ciudadanos co tin',
~ ico e proceso electoral.
,
.
'
n uan en cambiar su op· ·'
enfas1s en las características públi
d 1
. m1on y ponen más
una cuestión de tiem hasta cas e .proc~so ?e elección, será simplemente
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que el fmanciam1ento de elecciones gubematos o los mecanismos : ime;:~s ~ntonces_quánedeci~r si los subsidios direco esempcnar meJor nuestras necesidades.

f; :n

¡p

El impuesto de las rebajas sindicales hechas por los patrones tiene casi la
totalidad de las mismas ventajas y desventajas de los créditos de impuesto y
deducciones. Quizás su característica más importante sea su inefectividad como
un productor de renta y vehículo para fortalecer el esparcido apoyo financiero.
De acuerdo con el servicio fiscal interno, de los 78.3 millones de las formas de
impuesto llenadas por los contribuyentes, solamente 2.4 millones usaron el impuesto de las rebajas sindicales. Esta estimación representa alrededor del 3%
de los contribuyentes. Estadísticas sobre las declaraciones archivadas a principios de 1974, sin embargo, indican que el porcentaje de los contribuyentes,
usando la rebaja sindical, es mucho más alto que el año pasado.
Una importante ventaja de los incentivos de impuesto es que éstos evitan el
difícil problema de la asignación de fondos que debe resolverse cuando el gobierno destina fondos públicos para el apoyo de las campañas políticas. Bajo
un plan de apropiaciones directas, el gobierno debe decidir cuánto dinero debe
ser distribuido y a quién o a qué organización política lo recibirá. Más aún,
los funcionarios del gobierno deben tratar acerca de la difícil cuestión de la
equidad, así como también de la constitucionalidad de varias fórmulas para
no ser usadas con objeto de apoyar a los partidos políticos minoritarios y candidatos. Todas estas cuestiones son automáticamente resueltas bajo los esquemas del incentivo de impuesto.
632

633

�ASPECTOS HUMANOS DEL PROBLEMA MUNDIAL
DE LA ALIMENTACióN
Da. C. A.

CANNEOIETER

Profesor en Economía
Instituto de Investigaciones Econ6micas
Nueva Zelanda
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez)

HAv VARIOS ASPECTOS humanos insertos en el poblema mundial de la alimentación. En uno, tenemos lo que fue llamado en la sesión especial de la asamblea
general de las Naciones Unidas sobre los problemas de materias primas y desarrollo (abril-mayo 1974) , el cuarto mundo: que es el área inmediata del
desastre del mundo, en donde el hombre está presente ya en parte de Oriente
y de África Oriental. Cerca también, el hambre azota otras áreas tales como
Bolivia, Siria y Yemen.
Aparte del hambre, está también el problema de la desnutrición. Orville
Freeman dijo en su libro Mundo sin hambre, que la "desnutrición resta habilidad a un niño para aprender. Debilita la habilidad de la nación para progresar'' .1
En un estudio más reciente, Alan Berg, director delegado para la nutrición,
en el banco mundial, dice que la desnutrición es "la contribución singular más
grande para la mortandad del niño en los países en desarrollo".2
Freeman también menciona que "ahora, en las naciones en desarrollo, algunos 171 millones de niños menores de 7 años de edad y algunos 98 millones,
entre los 7 y los 14 años, sufren seriamente de desnutrición. Los prospectos
' FREEMAN, Orville L., World Without Hunger (Mundo sin hambre), Nueva York,
Frederick A. Praeger, 1968, p. 14.
' BERo, Alan, The Nutrition Factor (El factor de nutrición), Washington, D. C.,
Brookings lnstitution, 1973.

635

�, en los siguientes 15 an-os son igualmente trispara los millones que naceran
,, a

con los aspectos humanos del problema
En otro aspecto, ten~~s que tr~~undo'' de economías de mercado
mundial de la alimentac1on en el primer m tas al grupo previo de aspectos
desarrollado, las que son completamente opues

Este término puede emplearse en muchos sentidos. Arthur Lewis, por ejemplo, da cuatro diferentes formas en las que este concepto puede ser usado. 7

tes. . . .

humanos:
_
,
brepeso que por hambre,
l. Que mucha gente muere cada ano mas por. so,
declaración de The Economist.
de acuerdo con una
, di
recomiendan una porción
2. En los Estados Unidos las autorid:d~;ee ;::a frenar una epidemia de
de cuando menos 1/3 en el consumo e
, G
ataques a1 corazon.
. , e se ha probado por el profesor ChitEn Humanitas de 1974, menc1on~ qu
d ,, de los países desarrollados,
1
te en este "pnmer mun o
f
tenden el que a gen
. Q los países ricos comen mucho, ue
come dos veces más de lo ~~e necdes1tal. d ue lanteamiento familiar de la India,
.
b. ,
r el m1D1stro e sa u y p
74 11
sugendo tam ien po
f
. d la población mundial en 19 ' e·wgh
en
la
con
erenc1a
e
doctor K aran S
,
vada a cabo en Bucarest.s
.
Para tratar de estos aspectos humanos del problemba' ~un~ial de la alimen· 1os problemas as1cos.
tación, tenemos primero que descubnr
, . . uida ahora y en lo futuro, cuando consideramos
- cuánta gente está mrrusc
t I hambre y la desnutrición,
d
tos con respec o a
el primer grupo e aspee
. .ó . qué es lo que verdaderamente
- en consideración a la sobrenutr10 n, t
?

necesitamos para estar san?s.,f. .
r entos disponibles para alimentar a
. !mente, t. habra su 1c1entes a un ?
_ y, f ma
la población mundial ahora y en lo futuro.
Con respecto a estos Problemas, tenemos primero que determinar qué será
de la población futura.
. Habrá sobrepoblación? Para contestar esta pregunt a debe definirse el sigl

1. Primero, se dice que un país está sobrepoblado si tuviera un gran rendimiento por cabeza con una población más pequeña.
2. Segundo, el término "algunas veces" no significa sino que la población
es más grande y que pueda comer sin tener que importar alimentos.
3. El término es usado en un sentido extremo, indicando que la población
del país es relativamente tan grande para sus recursos que un cambio en la
población no tendría efecto sobre el rendimiento total.
4. Finalmente, el término es usado en un sentido vago para indicar que
un país está agotando recursos irreemplazables a una tasa excesiva.
En el caso de la definición mencionada en el punto 3, ¡ la productividad
del trabajo marginal es igual a cero! John Fei y Gustav Ranis también consideran el concepto de la sobrepoblación en el tercer sentido, cuando analizan
una economía en desarrollo, en la que la productividad de trabajo marginal
en el sector agrícola es cero.8
Existen muchos grupos que están muy preocupados acerca de la sobrepoblación en el sentido mencionado bajo el punto 2 aplicado a todo el mundo.
Mencionamos algunos de ellos:
l. René Dumont y Bemard Rosier, en su libro El hombre en d futuro,
contemplan una amenaza de muerte muy real por hambre en un futuro no
lejano, a menos que, dicen, adoptemos medidas drásticas inmediatamente.9
2. El doctor George Irving, del departamento de agricultura de los Estados
Unidos, expresó en la conferencia mundial sobre alimentación, llevada a cabo
en Washington durante 1970, que sería imposible adquirir suficientes alimentos para la población mundial, si el aumento de la producción de éstos no
está combinada con una limitación del crecimiento de la población. Si para
finales de siglo, tanto la población mundial como el suministro de alimentos
se duplicara, la única cosa que podría ser alcanzada, sería que la situación
mundial de éstos no se deteriorara, pero aún habría mucha gente y no suficientes alimentos.10

.,

nificado de sobrepoblacion.

' LEw1s, Arthur, La teoría del crecimiento económico, 1956, p. 320.
FE1, John y RAN1s, Gustav, Development of the Labour Surplus Economy, 1964,
capítulo 11.
1

• F
N Orville L !bid.
" (Conferencia mundial
REEMA ,
·•
•
) "World Food Conference
• The Economist (El econonusta
sobre alimentos) ' abril 20, 1974, p. 48.
• El economista, mayo 18, 1974, p. 73d 1974
• Véase comunicado del 20 de agosto e
.

636

• DuMONT, René y RosrER, Bemard, The Hungry Future (El hambre del futuro).
Nueva York, Praeger Publishers, 1969.
" Le Figaro, 12 de agosto de 1970 (Trap d'etres humains pour trop peu de nourriture).

637

�3. El doctor George Borgstrom, profesor de ciencia de los alimentos, nutrici6n y geografía, de la Universidad del Estado de Michigan, llega a una conclusi6n similar. Advirti6 que el hombre se está lanzando a una crisis de hambre que la ciencia sola no puede detener.11
4. Más recientemente, el reporte del Club de Roma, Los límites del crecimiento, también advirti6 que los resultados computados indican que la poblaci6n mundial dejará atrás sus alimentos y suministros industriales para el año
2020.12
5. El grupo londinense, denominado Cuenta Regresiva de la Poblaci6n, está
haciendo una campaña para reducir la tasa del crecimiento de la poblaci6n.
También están interesados acerca de c6mo alimentar a los 6,000 millones de
gentes para finales de siglo, recordando que en 1972, 30 millones murieron
por inanici6n o desnutrici6n.18
En aspecto diferente, hay otros quienes están menos preocupados acerca de
tal sobrepoblaci6n, mismos que asumen que gradualmente un nuevo equilibrio
será alcanzado a un nivel más alto. Este grupo, que parece hacer un acercamiento más realista, está representado por los siguientes ejemplos:
1. Colín Clark emple6 veinte años examinando los factores bio16gicos, médicos, hist6ricos, geográficos, agrícolas, econ6micos y sociológicos que afectan
al crecimiento de la poblaci6n y las técnicas matemáticas necesarias para medirlos. El resultado de esto se public6 en su libro Crecimiento de la poblaci6n y
uso de la tierra, en el que señala que a lo largo de la historia, el crecimiento
de la poblaci6n ha actuado usualmente como un estímulo efectivo, tanto para
el desarrollo agrícola como para el económico, y que esto sucederá probablemente otra vez en lo futuro.1' Cree que la organizaci6n de alimentos y agricultura está trabajando con estimaciones de requerimientos alimenticios por
cabeza que son muy altos. Y consecuentemente, la extensi6n común de la desnutrición puede parecer ahora como una exageración. Más aún, el potencial
de la agricultura mundial es enorme, y sin embargo, no se preocupa acerca de
la sobrepoblaci6n ni de la inanici6n.

Es interesante observar cómo Colín Clark explica la gran diferencia entre
qué estamos produciendo y qué será producido en el campo de la agricultura.

11
12

Culpa a la falta de incentivos para los cam . 05
.
su propia subsistencia. Esto se ca
lasJ&gt;C:5~
el no producl.J' más allá de
usa por
siguientes razones:

l. Bajos impuestos de tierra. Si el labrador f
tasadO
tendría que producir más.
uera
más pesadamente
11. Precios controlados de alimentos C 1
.
todo el mundo los gobiernos están ~ on os problemas inflacionarios en
de la vida
d
.
do ésto manteniendo bajo el costo
nivel más baJ·o qau;::uhaceºestotrasignifti
.. ica fijar los precios de alimentos a un
'
a cvoparaelcam ·
1.
producci6n. Su esfuerzo incrementad0
,
pesmo e mcrementar su
d
dinero devaluado.
sera recompeosa o con un poco más de

Mi:s

ª

111., Facilidades de transporte inadecuadas. Colin Clark
.
"
mayona de los cultivadores en África están t d ,
estima que la
de lo que estimaríamos como
- d
o ~v1a ocupados en una fracci6n

e:·

día e~ ~romedio. Entonces, ¿ pou;1 q:tnoep:~1:nn~::t de \ a 4 horas f&gt;?r
ten límites a la cantidad que la subsistencia de un c:.iti:a~: ~ : q_ue_
mente puede comer, y si tiene aún más rendimi
,
a~ Cie •
en venderlo, si tiene que llevar tod
d ento, tendra gran dificultad
o su pro ucto a una gr d'
. d
mercado en su cabeza El •
,
an istancia el
la posición de la su~tenJan:~r:U1:asdurgent~ paso ::querido para mejorar
es hasta que 1
~a or es a prov1Sión del transporte. No
as carreteras y los vehículos estén di
'bl
un adecuado suministro d
d
.
.
sporu es, como también
e pro uctos mdustriales a
·
cambiar por su producto, que el labrador está dis
preCios razo?ables para
cosa substancialmente por encima d l
. ~uesto a producl.J' cualquier
su propia familia".15
e os requenmientos de subsistencia para
Más aún, Colin Clark
no se preocupa acerca de la sobrepoblación deb'd
,
a que asume que aun una modesta tasa de economia
, y de p
'
i• o
causará una aguda caída en los presentes altos índices de
rodrog1:_so social
SOCil'edades de bajo ingreso, mucho antes que los daños :~ la ~ccio~ 'óde las
a caneen.
maruci n se
de~·c:~~ d!ª;;~:aªU:eºnrefranlascés_ de lo_sdestudios demográficos y miembro
o·
' u
mismas i eas En
t' l
bli
Direction ie tarnb'é 11
l
.
.
un ar icu o pu cado en
i n ega a a conclusión de que no debemos preoc
mucho acerca de la sobrepoblaci6n en el futuro d b'd
l
. . upamos
zones:
' e 1 0 a as siguientes ra-

The Meadville Tribune, 11 de junio de 1971. (World on Verge of Hunger Crisis.)
Véase a Meadows, Donella y otros, Los limites para crecer, Londres, Earth Island

Limited, 1972.
,. Véase a "Chaos unless trend stops", The Evening Post, 22 de noviembre de 1973.
1• CLAJt.K, Colín, Crecimiento de la poblaci6n 'Y el uso de la tierra, Londres, Macmi-

..,. sCLARK,
AUVY,

Colin, op. cit., p. 139
.
Alfred, "Quelques vues sur Ja
1969, pp. 361-364.
population de demain", Direction, abril

llan, 1968.

638

639

�l. Una decadencia de la tasa del crecimiento de la población en Europa es
probable para el futuro. Esto tendrá un efecto restrictivo en el crecimiento de
la población en el Tercer Mundo desde que esos países probablemente seguirán las ideas de los países más desarrollados "por sicología colectiva".
II. Las mujeres empezarán a trabajar más y más fuera del hogar en los
países menos desarrollados y esto las hará más conscientes acerca de tener niños y las elevará de su anterior posición en la que parecían como animales

Considerando
dif
. mundial esos
blac1ón
parece erentes .acercam·
. _1entos respecto del futuro de lapo'
como s1 lo s1gwente is sea lo mas
, rea1·1sta.1 '

teniendo su embarazo cada año.
III. Problemas con la educación también jugarán su parte. Como en los
Estados Unidos, la gente en el Tercer Mundo tendrá más cuidado en tener
una familia pequeña que puedan educar bien, que una demasiado grande que
sea superior a sus recursos para educarla.
IV. Los problemas de la vivienda, que esperamos en el futuro presionarán
en la misma dirección. Cuando la gente en el Tercer Mundo llegue a ser próspera, probablemente preferirán tener una casa mejor que sólo una cabaña,
y así puede ser que se incline más a esperar para empezar una familia hasta
que puedan tener medios para una verdadera casa, que significa, quizás, algún aplazamiento en tener niños y una limitación al tamaño de la familia.
3. No encontramos estas ideas sólo en Inglaterra y en Francia, sino también
en otros países, tales como los Estados Unidos. Allí, un grupo que se reunió
en 1968, bajo los auspicios de la asamblea americana, establecida por el general Dwight D. Eisenhower cuando fue presidente de la Universidad de Columbia, en Nueva York, llegó a la estimación de que la población mundial
para el año 2000 sería de 6,000 a 7,000 millones de habitantes. Pero no estaban
muy preocupados acerca de la sobrepoblación o que no habría suficientes alimentos, desde que creyeron que la humanidad en el año 2000 estará mejor
alimentada como nunca antes. Creyeron en la "Revolución Verde" y también
que hay suficiente potencial de productos marinos como una fuente de proteína. Además, incluyeron el planeamiento familiar en su pronóstico.
4. Thomas Boyle, del Observatorio de Lowell, Flagstaff, Arizona, hizo una
reforma en el programa original de Dennis Meadows (Club de Roma) , proyecto de Los Límites para Crecer, desde que encontró que "un número en
la secuencia era más grande por un factor de 10 que sus compañeros". Más
aún, cambió dos de las suposiciones. Con esos cambios llega a resultados completamente diferentes: alcanzaremos el año 2100 con una población estabilizada de 6 billones * que "será afluente y saludable" .17
• En Francia y E.U. un bill6n equivale a un millar de millones.

&gt;

INGRESO PER CAPITA

.
l En ,el eje horizontal está medido el ingreso
p
, .
os pa1ses pobres están al lado d l
. . er cap1ta; consecuentemente
dual en el crecimiento de la poebl a .:°ano izquierda con un incremento gra~
acion y un c · •
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.
recuruento económico en aulado de la mano derecha con
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. .
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•

. .
b Basado en
. el modelo del crecmuento
del d t s 1
erger ! :;fymt. Vera Solow, Robert, "Una oc or_ o ~w y en los modelos de Kindleecon6m1co ' Q,uarterl)I Journal of Economi ';;tnbuci6n a la teoría del crecimiento
Desarrollo Econ6mico, 1959 p 36· Ki dlcsb, e rero 1956, p. 91; Higgins Ben1·am:~
segund
' ·Mc-Graw-Hill
'
n e erger
=,
¡
a edici·6n, Nueva York,
1965 Charles p ., Desarrollo 'Econ6mico
; ~o:e los paLses en desarrollo, Londres, 'Libreri/u!~2; : ~yint, H.,. Las econo~
·
versita.ría Hutchinson 1967
,. El modelo del reporte del Club d

R

.

'

'

crecer, está trabajando con relaciones e_nf orna :unba mencionado Los límites P
de 1 . f
•
e 1 ormac16n 1
1
ara

D a

~ ormao6n actual

o estudios empíricos Vé ' os c_~ es no están configurados
~easurement without Data" (La. din~ a Wdlia~ D. Nordhaus "World
, Economic Journal, diciembre 1973, p. 1157.
ca mundial; medidas sin datos)

rr1amics:

" Search, octubre de 1973, pp. 404 y 405, refiriéndose a Nature (245-127).

641

640

Hum-41

�ha habido recientemente una tendencia hacia una lenta bajada de la tasa de
nacimiento.21

TASAS DE CRECIMIENTO ANUAL PARA LOS ESTADOS UNIDOS

Crecimiento de la Población

Crecimiento Económico

1909 - 1929
1913 - 1950
1929 - 1957
1950 - 1960
1959/60 - 70/71
1961 - 1971
1972
1973
1974 (pronóstico)

2.82
2.9
2.93
3.2
3.9
4.1
6.1

5.9
1.3

1860 - 1970
1870 - 1913
1950 - 1960
1958 - 1964
1960 - 1965
1965 - 1968
1968 - 1972
1973
1974 (Abril)

2.4
2.1
1.7
1.6
1.5
1.1
l.

0.75
0.73

Fuentes:
Fuentes:
l. H1001Ns, Benjamln, Desarrollo
Econ6mico, Nueva York, Norton, 1968, p. 428.
2_ Hroorns, Benjamín, Desarrollo
Econ6mico, Londres, Constable,
1969, p. 22.
3 _ MAnorsoN, Angus, Des~rrollo

Econ6mico en el Occidente,

Londres, Allen &amp; Unwin, 1964
p. 28.
.
4. Instituto Nacional d; .Investtgaci6n Social y Economica. ~e-

1 Survey of Current Business, De. partamento de Comercio de los
E. U.
2. Abstracto estadlstico de los Estados Unidos, 1966, 1969 Y 197l,
Departamento de Comercio de
los E. U.
3. El Almanaque Mundial 1973,
Nueva York, Newspaper Enterprise Association Inc.

vista del Instituto Econ6m1co
Nacional, febrero 1974, p. ~8.
5. OECD, Perspectiva Econ6m1ca,
Dic. 1973, p. 23.

.
el Reino Unido, la gente ya se está
Tanto en los Estados Umdos, como e~
,
untando a una población
dando cuenta que las p:esentes tendencias es~:r:~imiento de la población.20
en estos pa1ses con un cero en e
1
tab"Jizada
es
d' ·
tendencias de 1a f ertJ·¡·1dª d en el
El reporte interino sob~e :n _1c1o~~~das también indicó que ambos, en
mundo de 1960-1965, de as ac10ne
d ' 11 (con datos más precisos),
los países desarrollados y en algunos en esarro o
.
.
.
. 1R .
(La revista financiera
austra 1·iana) ' marzo 12
,. Ver The Australian Financia ev1~w. d 1973
26
de 1973, p. 8 y The Economist, 2 de JUlllO e
' p.
.

Aceptando la cwva inclinada hacia abajo del crecimiento de la población
del modelo arriba mencionado, se extraña uno a qué nivel de ingreso, y cuándo alcanzará el cero del eje horizontal de ingreso.
Si las presentes curvas de crecimiento del ingreso nacional continúan, llegaremos entonces al final del siguiente siglo y al principio del siglo 22 en la así
llamada cecana sociedad posteconómica, como lo expuse en Humanitas No.
12, p. 557. Desde que, de acuerdo con el modelo, es de esperarse que la tasa
del crecimiento económico baje gradualmente en lo futuro, parece ser una
suposición razonable que en el siguiente siglo, el XXIII, el mundo habrá alcanzado un ingreso per cápita (véase la tabla en la página 556, de Humanitas
No. 12) donde la curva del crecimiento de la población alcanza la línea horizontal del O. Esto significa entonces que una población mundial estable habrá
siclo alcanzada.
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1800 50 1900 50 2000 50 2100 150 2200 250

PToyecciones de la Poblaci6n Mundial
Fuente: Constantinos A. Doxiaclis en 2000 Revue de l'Aminagement du TeTTitoire et
du Diveloppement Regional, marzo 1969, pág. 26.

" Ver Internationale Samenwerking, 2 de marzo de 1973.

643

642

�A. Doxiadis, la población munDe acuerdo con los cálculos de Constantinos
.
, .
de 50 000 millones y a un

dial habrá crecido entonces a un mvel maxrmo
. ' l d n de 35 000
mínimo de 20,000 millones, con un probable promedio en e or e
'
3
millones. (Ver grabado de pág. 64 .) ª~
, llegando a la misma
Estadísticas de las Naciones Um.das están
. l clase
, de
b . conde
. , mund.al
el . , la de ue una poblac1on
i
estabilizada a un mve mas ªlº
1;5;°~ilones s;rá alcanzado en algún futuro no le~an? (el año 2150), más o
·
· , muuroa
' ·
de Doxiadis.28
menos
en línea con la proyeccion
Un punto débil que tenemos que cons1•d erar a~ui' es el de si, será posible ha11
cer una política de planteamiento familiar efectiva en los pa1Ses en desarro o.
Tenemos que admitir los siguientes hechos:
as de control de la población son impedidos por muchos
- Los prograrn
d d
., las barreras del lenguaje y la cláf
tales como la falta e e ucac1on,
~ctores, .
d familias. Una familia grande es considerada como
s1ca creencia en las gran es
, d
con ayuda gratuita en la
si o de la riqueza de un hombre, proveyen o1º.
.
gn .
dándole una forma garantizada de seguridad social;
granJª;:r lo tanto como el doctor R. Ravenholt lo expuso en 197~, en la
'
. , d las Naciones Unidas, en Bucarest, ex1Ste una
conferencia de la pobla~1?n e
.
ti os amenazando intentos por las
a da carestía de surrumstros anticoncep v
. .
n~ones en desarrollo para controlar las tasas de nacimiento;
tro as cto existen otros, más prometedores, hechos que hacen probable!; ;ue a 1:1a~a la política sobre población trabajará en los países en
desarrollo;
al final, están
- Las tasas de fertilidad en los países menos desarrollados,
empezando a caer; H
h
oco
~..,:co
cambios
en
este
respecto
han
tomado
lugar.
Hasta
ace
p
En M
-...... ,
. d
, br
pero ahora la connadie habló acerca del ~ontrol de ~a na~~~;~;n~uel i~;recho de las parejas
f
. de obispos mexicanos sostiene pu
b El
erenc1a
.
1 tamaño de la familia y los medios para llevarlo a .ca o.
para determinar e
.
., U
política nacional de planeamiento fa.
gobierno alentó la ant1concepc1on. na
miliar fue adoptada en 1972 i
.ka "Lo rospectos para una población estacio., Esto está de acuerdo con T_. FreJ ,
s p
15 23.
A McCormack "Po.
dial" Scientific American, marzo 1973, pp.
• , y .
'
nana mun
'
291-308
blaci6n", Just!ciª. de M~n~o,_ marzdlo 51~71~º de 1974 y The Economist, 17 de agos,. Ver publicaoón penodística e
e
to SAdeVer
197T4,hp.E88.
. t 17 de agosto de 1974 "Down with Babies", p. 88.
e conomrs,

644

- En Tunisia, el programa de planeamiento familiar lanzado en 1964, fue
impedido por las tradiciones religiosas. Para romper esto, el presidente Bouruiba ha sostenido el programa de planeación familiar, hablando claro en la
gran mezquita en la ciudad santa de Kairouan, sobre el aborto y la esterilización durante julio de 1973;
- También el gobierno de Singapur se ha vuelto más activo en este campo.
El gobierno ahora castiga a las familias con más de dos niños. Una nueva ley
deroga la maternidad existente que deja los beneficios para las mujeres que
trabajan, quienes ya tienen dos nifios e impone cargas para los cuidados hospitalarios de la maternidad en una escala variable, que aumenta de acuerdo con
el número de niños que la madre tiene. Además, las familias grandes tienen
una prioridad más baja para la vivienda del Estado;
- En la India, el gobierno trató de prevenir una explosión catastrófica de
la población, esterilizando a los hombres en una grande escala; las festividades
de esterilización fueron organizadas con música y baile. Los participantes fueron
recompensados con regalos. A finales de 1972 cuando menos once millones de
operaciones de esterilización se habían realizado. Se asume que cada esterilización previene cuando menos 1.5 nacimientos;
- China está ahora ofreciendo a su gente todos los métodos de control de
la natalidad, desde el libre aborto sobre demanda, a lazos, condones, esterilización, tanto para hombres como para mujeres y dos clases de píldoras. Los
empleados sanitarios están repartiendo anticonceptivos en los hogares de la
gente y aun a las mujeres que se encuentran trabajando en los campos;
- Las Naciones Unidas está patrocinando un programa de amplitud mundial para el control de la fertilidad a través del fondo de las Naciones Unidas para actividades de la población (UNFPA), establecido en 1967 y el
cual está trabajando bajo la supervisión del administrador del programa de
desarrollo de las Naciones Unidas;
- Las técnicas anticonceptivas están aumentando y mejorando todo el tiempo. Bernard Berelson menciona en su libro Detrás de la planeación familiar,
29 métodos de planeación familiar obligatoria. 26 Aparte de los métodos arriba
mencionados, existen, además, los siguientes:
1. La píldora después de la mañana, que tiene el menor número de desventajas entre los nuevos métodos anticonceptivos, de acuerdo con d profesor
Derek Llewellin-Jones, jefe del departamento de Ginecología y Obstetricia de
la Universidad de Sidney. 29
21

Estudios en el planeamiento fa miliar, Bemard Berelson ( ed.), publicado por el
Consejo de Población.
.. En el Congreso ANZAAS en Perth, durante agosto de 1973.

645

�2. Fomentar los matrimonios tardíos en densas áreas de población como en
China. La edad sugerida para el matrimonio en China es la de 25 años para
las mujeres y alrededor de los 29 para los hombres. Esto ampliaría la brecha
entre los padres e hijos de 20 años a cerca de 20 años y reduciría ::1 tamaño
de las familias. 27
3. A. F. Corwin sugiere fuertes multas para las grandes familias, tales como
impuesto adicional y limitación de servicios sociales. 28
Si aceptamos un cálculo para la población futura de una extensión de los
12 1/2 a 25 billones( dependiendo en qué nivel de estabilización se normalizará), entonces podemos continuar, considerando las otras cuestiones arriba
mencionadas:
-

¿ qué necesitamos para alimentar a la población en una forma saluda-

ble?, y
- ¿ habrá suficientes alimentos disponibles para mantener a la población
mundial ahora y en el futuro?
El problema aquí es de que tenemos solamente un conocimiento muy limitado si se considera qué es lo que verdaderamente necesita un cuerpo para
estar sano. Tiene que admitirse que la F AO y la WHO han publicado reportes
muy detallados acerca de los requerimientos de nuestros aliroentos,29 pero en
la conferencia de la UNCTAD, en Nueva Delhi, en 1969, fue ya observado
que "existe, sin embargo, un número de complicaciones en calcular los requerimientos, especialmente para la proteína". "Los requerimientos de un individuo cuyo peso de cuerpo y actividad reflejan la desnutrición y la mala nutrición desde el nacimiento, no estarán de acuerdo con aquéllos a quienes el
potencial físico completo ha sido llevado a cabo. La cualidad nutricional de
proteína de diferentes fuentes alimenticias varía marcadamente..." so
" La revista económica del Lejano Oriente, 23 de julio de 1973.
,. CoRWIN, A. F., "Población mundial y la responsabilidad americana", El Tribunal
de Áreas en Desarrollo, octubre, 1970, pp. 7-15.
'" Ver a FAO, Requerimientos de calor!a, reporte del segundo comité sobre requerimientos de caloría, FAO, estudios de nutrición No. 15, Roma, 1957; FAO/WHO Requirimientos de protelna, reporte de un experto grupo de la FAO/WHO, FAO Nutrition Meetings Rcport Series No. 37. Roma, 1965; Requerimientos de calcio, reporte
de un grupo experto de la FAO/WHO, FAO Nutrition Meetings Report Series No.
30, Roma, 1962; Requerimientos de vitamina A, Tiamina, Riboflavina y Niacina, reporte de un grupo experto de la FAO /WHO, FAO Nutrition Meetings Report Series
No. 41, Roma, 1967.
.. Conferencia de las Naciones Unidos sobre comercio y desarrollo, segunda sesión,
Nueva Delhi, volumen V: Problemas especiales en el comercio y desarrollo mundiales,
Naciones Unidas, Nueva York, 1968 (El problema mundial sobre alimentos), p. 168.

646

Por 1~ tanto, la FAO ha sido criticada a este respecto desde que "Th
Econom1st" la cara?t~rizó como "una institución permanen;e dedicada a ro~
bar que no hay suficientes alimentos en el mundo".ª1
p
. Mientras tanto, la FAO ha reducido sus requerimientos alimenticios. or
eJem~lo, para el consumo diario de calorías, el requerimento mínimo ~ pha
reducido de 2250 a 1936 calorías.s2
. Entrevistas con expertos sobre nutrición y un examen de la literatura médica, han demostrado que sólo un relativamente pequeño número de científicos saben much~ acerca de la nutrición humana, Y la mayoría de ellos de
buena gana admiten que su conocimiento está lejos de ser completo.
~uy poc~ ~e ha aprendido todavía acerca de los niveles óptimos de substad nlcias nutritivas p~~, mantener a la gente de varias edades y las necesidades
e cuerpo en condicion saludable.
h D: acuerdo con el doctor Theodore Van Itallie, director de medicina del
osp1tal de S~n Lucke, en Nueva York, la nutrición ha sido plagada en una
en~uesta mediocre, con. una gran cantidad de experimentos de ali:nentación
ammal que no son particularmente relevantes al desarrollo human D'.
la encuesta de nutrición humana es "dif'ic1·1, ted'10sa Y exige
. mucho
o. tiempo
. iJO que
que los resultados no son dramáticos".
y
El doctor C. _E.' Butterworth, director del programa de nutrición, en la Facultad de Medicma de la Universidad de Alabama, señala las consecuencias
de
investigadores médicos destacados han desvia
. do su
t esto:
·, como resultado,
,
a encion a campos mas fascinantes, tales como la cirujía profunda y el trasplante. 88
Apl_icando n~e~tro limitado conocimiento acerca de los requerimientos de
los a~entos b~1cos que tenemos, podemos contestar la pregunta &lt;le qué es
ne~esano para alimentar las grandes poblaciones arriba mencionadas en la siguiente forma:
'
l. Para ~antener la actividad corporal y el calor, necesitamos calorías. Hay
una extension de consumo diario que está disminuyendo en a ¡gunos pa1ses
,
y
aumentando en otros, por ejemplo:

*'

The Economist,
23 de agosto de 1952 •
•
Ver Internationale Samenwerking mayo 1969 p 134· Th p 'd ,
·
Ad ·
e
·
'
' ·
, e res1 ent s Science
V1sory omm~ttee,. El P;oblema mundial sobre alimentos, Washington, D. c., 1968
32
. Ver la Revista financiera australiana, 4 de septiembre de 1973 p 38 (N y
Times, News Service Series).
• · ·
ew or
32

k

647

�PROMEDIO DE CONSUMO DIARIO POR PERSONA

Países

1960-62

1963-65

1966-68

EE.UU.
Nueva Zelanda
Los Países Bajos
México
Perú
India
Pakistán

3,120
3,490
3,160
2,500 1
2,210
2,030
2,090

3,140
3,470
3,190
2,600
2,140
2,000
2,260

3,210
3,380
3,200
2,620 2
2,280
1,880
2,260

1

Fuentes:

1961-62.
-

2

1964-66.

FAO Estado de Alimentaci6n 'Y Agricultura, 1968.
Anuario Estadistica de las Naciones Unidas, 1972.
Internationale Samenwerking, mayo 1969, p. 135.

2. Para el mantenimiento de trabajo en músculos y en otros tejidos del
cuerpo, necesitamos proteínas. En un tiempo se pensó que debíamos obten~r
cuando menos la mitad de nuestros requerimientos de proteínas de fuentes ammales (carne, pescado, huevos y leche). Esta teoría se ha abandonado ahora.
De acuerdo con Colin Clark, "Es posible. . . para el hombre vivir casi enteramente de cereales -lo que es decir, cereales propiamente dichos, y no raíz
de cosechas-, las que en su mayoría son muy bajas en prot~ína, Y su}etas
también a la calificación de que la calidad de proteína en mai.z es en cierto
modo sospechosa''.3'
El doctor Ruth Huenemann, un experto en nutrición de la Universidad de
California, llega a la misma clase de conclusión: con un~ combinación de cereales y legumbres, guisantes secQs, frijoles secos y lenteJas, uno es capaz de
,
obtener toda la protema
que neceS1'ta.85
tsta es también la opinión del profesor John Waterlow, un destacado nutricionista británico, quien dijo en una entrevista publicada por la
(Organización Mundial de la Salud), que las dietas que dependieron pnnc1palmente
de melón de indias, maíz, trigo, arroz y papas, "eran realmente muy buenas".ªe

~?

3. Como algunos lubricantes, necesitamos vitaminas y minerales, ya que su
ausencia puede llevarnos a serios daños.
4. La grasa está descartada: muchos fisiólogos parecen considerar ahora las
grasas, particularmente la margarina y la mantequilla de grasa, como potencialmente dañosas y ningún fisiólogo parece considerarlas como positivamente
deseables.87
Concluyendo, parece que entonces las calorías sean las más importantes, asumiendo que por lo menos cuando la recta combinación de cereales y legumbres es llevada a cabo (por el requerimiento de proteínas) así como por una
variedad de algunas ensaladas y otros alimentos frescos es incluida para las
necesarias vitaminas y minerales.
Ya hemos observado que la F AO (Organización para la Alimentación y
Agricultura) ha reducido su requerimiento mínimo de calorías de 2,250 a

1,936.

Cuando consideramos las áreas bien conocidas por su longevidad, tenemos
que tomar en cuenta que ahí el consumo diario es todavía más bajo. Por ejemplo, en Vilcabamba, Ecuador, uno de los tres lugares en el mundo renombrados por su longevidad, el promedio de consumo diario es sólo de cerca de
1,700 calorías. Si tomamos este requerimiento tan bajo, entonces el promedio
de consumo es suficiente en todas las áreas del mundo ( véase Los límites de
crecimiento, arriba citado, página 47, y también la tabla arriba mencionada:
Promedio de consumo diario de calorías por persona) . Esto está en línea con
la experiencia de Colin Clark en la India, la que de acuerdo con un examen
estadístico muy cuidadoso, sólo cerca de 1/4 de la población está bajo la
línea de calorías en lugar de la mitad del mundo.38 El doctor Fougeret de
Lastours, mantiene aún, basado en su experiencia, que los africanos podrían
vivir saludablemente con una dieta de menos de 1,500 calorías, si disfrutaran
de los rayos del sol en sus cuerpos desnudos, recibiendo de este modo una clase
de alimentación corporal. Esta "pigmentación de la piel" se perdi6 tan pronto
como se vistieron.89
Si tomamos 2,000 calorías por persona en el consumo de cereales diario,
como una suposición razonable, entonces estamos todavía por encima del nivel
mínimo de calorías de la FAO, y muy por encima del promedio del consumo
11

" CLARK Colín, op. cit., pp. 123, 128 y 130.
u En un~ conferencia sobre educaci6n en la nutrición en Washington, véase publicaci6n periodística del 5 de noviembre de 1971:
• Véase publicación periodística del 4 de abnl de 1974.

648

CLARK, Colin, op. cit., p. 123 y doctor Ruth L. Huenemann, ibid.
Colín, en un discurso al gremio de St. Luke, Cosmas y Damian, el 22 de
julio de 1973, ver The Evening Post, 23 de julio de 1973, p. 11.
• Ver al doctor Fougerat de Lastours, L'Homme et La Lumiere and "La Faim sur
le Monde", Vie et Lumiere, 13 de mayo de 1967, p. l.
•

CLARK,

649

�en las áreas que son bien conocidas por su longevidad. Iguala el consumo de
calorías alrededor de 1/2 hogaza de pan tres veces al día.
Los cereales rinden cerca de 3.2 calorías por gramo, lo que significa que
necesitaremos por persona, anualmente,

2,000 X 365 =
3.2

2 000 gramos

2 8,

=

nosa podría drenarse. Desde que la humedad es más un factor lirnltativo que
la temperat~ra, podríamos dividir al mundo en grados de "tierra tipo" en la
siguiente forma:

=

228 kgs., de cereales.

Tierra tipo
tierra agrícola, a la cual estamos acostumbrados en los países de humedad temperada, con una cosecha al año, como Europa Occidental
y la parte oriental de los Estados Unidos de América.

Lo anterior está completamente de acuerdo con una declaraci6n en The
Economist, respecto a la conferencia mundial sobre alimentos de 1974, de que
"un hombre puede sobrevivir saludablemente con 500 lb (= 227 kg) de trigo
o grano comido en un año. 40

Alta temperatura, con elevadas lluvias tropicales con dos cosechas al año =
a dos unidades de tierra tipo_, como en los estados mexicanos de Veracruz y
Tabasco, Cuba, Jap6n e Indonesia.

Calculando una pequeña cantidad de productos animales, de vegetales verdes
y de fibras textiles, podemos elevar esto a un requerimiento por persona, por
año, de 250 kg. Japón produjó 6,720 kg. de grano por hectárea, en granjas
muy pequeñas en 1970.n Asumiendo que esto es una cosecha doble, tenemos
que dividir esta cantidad entre dos para obtenerla como un sistema único de
cosecha. Esto significa que los 250 kilogramos de cereales podrían producirse

Tierra agrícola sub-húmeda y tierra serniárida = unidades reducidas de
tierra tipo, como el noreste de México y partes de Australia, como un factor

1

reductor de -.
30
Thomthwaite 43 da una completa división de toda la superficie de la tierra
de la siguiente manera, llevando al siguiente total del área de agricultura potencial en términos de "tierra agrícola tipo":

=

250
,
.
do esta
. neces1'da d, a cuan
, ta ti'erra
sobre 0.07 hectáreas.
Re1ac1onan
3,360
se necesitará para producir esto para toda la población del mundo, y cuánta
tierra está disponible, tenemos también que poner atención a la tierra que se
requiera para producir las necesidades mínimas de madera.
Desde que los niveles del consumo de madera en un país como los Países
Bajos no causan ningún perjuicio, Colín Clark toma este consumo como requerimiento mínimo,42 lo que parece ser un consumo razonable.
Esto lleva al requerimiento mínimo de madera a un nivel de 1/2 mª por
persona, anualmente.
Para calcular qué cantidad de personas podría ser alimentada al máximo,
el potencial de terreno en el mundo tiene que considerarse ahora. Por principio, necesitamos advertir que las tierras pobres pueden mejorarse por medio
de la fertilización. Las áreas montañosas, siendo demasiado frías, deben mantenerse fuera de consideración. La tierra abrupta y cenegosa, sin embargo,
debe incluirse, si se toma en cuenta que puede ser cultivada. La tierra panta" The Economist, 20 de abril de 1974, p. 48.
"' McNAMARA, Robert S., Address to the Board of Gobernors, Banco Mundial, Nairobi, Kenya, 24 de septiembre de 1973, p. 16.
.
.
., CLARK, Colin, Crecimiento de la poblaci6n y uso de la tierra, Londres, McM11lan,
1968, p, 150.

650

Superficie total
de la Tierra

Arcas 1

Total del Potencial Agrícola
expresado en "Nivel de Tierra
Laborable".
En mill6n de hectáreas

África
América
Asia 2
Europa 2
Oceanía
U.R.S.S.
Total del Mundo

3,031
4,208
2,753
493
851
2,240

1,555
2,840
1,505
403
268
1,109

13,576

7,680

1

Excluyendo la tundra y tierras de nieves perpetuas.
• Excluyendo a la U.R.S.S.

Fuentes:
Oficina de Estadísticas de las Naciones Unidas.
CLARK, Colín, Crecimiento de la poblaci6n y uso de la tierra, Londres, MacMillan,
1968, p. 149; LoNo, Luman H., El almanaque mundial de 1970, New York, Newspaper
Enterprise Association, 1969, p. 380.
" Thornthwaite en Revista Geográfica, julio de 1933.

651

�La anterior estimación de cerca de 7,000 millones de hectáreas pare~e ser
aún un cálculo conservador, si se compara con el verificado por Malin de

9,330 millones de hectáreas.º
El potencial total agrícola de 7,680 millones de hectáreas, podría significar
7,680 millones
que esto podría proporcionar alimento para - - - - - 5 X 7,680

1/5

mln

=

=

38 billones de personas.

Comparando estos 38 billones de personas que podrían ser alimentadas con
la población estimada del mundo del futuro, de 12 1 /2 menos 35 billones, esto
lleva a la conclusión de que sería posible alimentar a tan grande población.
Aún si estimamos estos cálculos muy optimistas, están aún los siguientes hechos que necesitamos considerar y que respaldan un más optimista punto de
vista:
1) En primer lugar, hay la posibilidad de agregar otros materiales orgánicos como algas marinas, y toda clase de vegetación marina para nuestro ali5
mento existente, como así lo sugirió Tinbergen.~ Pirie menciona que la proteína de esas algas tiene más valor nutritivo que la proteína de la mayoría de
las semillas.'6 Tales productos no fueron incluidos en los cálculos arriba mencionados.
2) También está la posibilidad de producir alimento artificial. El almidón
ordinario puede cambiarse a un alimento de elevada proteína, lo que significa
que los filetes del futuro podrían ser hechos de papas o de caña de azúcar y
que el arroz podría ser elevado a un nivel de alta proteína. También hay la
posibilidad de que esa proteína comible pudiera hacerse del pasto y de hojas,
7
de acuerdo con un nutricionista de las Naciones Unidas.'
En los Estados Unidos, los alimentos sintéticos, hechos de frijol de soya, están ya extendiéndose en supermercados y despensas hogareñas. Este alimento
artificial aumenta la cantidad total de alimento disponible desde que puede
ser hecho de artículos completamente diferentes, tales como los productos basados en el petróleo y en la basura. N. Kosarik ' 8 señala que al usar los proop. cit., conferencia sobre la poblaci6n mundial, 1965.
.. Tinbergen en su lectura final en la Universidad de Erasmus, Rotterdam, 8 de no-

« MALIN,

viembre de 1973.
.. P1R1E, N. W., "Las algas no están todas mal", CERES, julio-agosto, 1970, pp. 31-34.
" Dr. K. K. P. M. Rao de la FAO en una reuni6n en Bangkok, ver The EgyptiaA
Gazette, del 15 de noviembre de 1968.
" KosARIK, N., "Desarrolla nuevas tecnologías". CERES, enero-febrero 1973, pp.

duetos de
. en el cuadro total: reduce
. , esta última. e lase, se 11ega a otra ventaJa
la polucion del ambiente.
3~ Más aún, con el método de Van der Meulen (el que introduce una equena ,planta cen~osema, que tiene capacidad de tomar agua de la atmósf~ra
:-:taves de las hoJas al suelo)' anticipa la posibilidad de alimentar a otros 20
1 ~nes de seres humanos, abriendo 5 billones de acres, que por ahora no son
cultivables, y consecuentemente, no están incluidas en nuestros cálculos.49
E~te método ha sido recientemente más apreciado por los economistas del
Instituto
Sociales en La Haya y por b.io, 1ogos en 1os Paises
,
.
T b" de
h Estudios
.
Ba1os
~ ien a sido explicado en las reuniones del Club de Roma, en los Paíse~
Ba1os. Un proyecto de 300 hectáreas ha sido programada para Indo .
obJ'eto de
b
1 , od d
nes1a con
pro ar e met o e nuevo más ampliamente.
4) La can~dad de alimento consumida podrá ser usada más económicamente. Por eJemplo,
. uno podría interrogarse de si la forma us u al en que tomamos
nuestro
alimento
es la más efectiva. El doctor H · J• R og1er, secretario
.
de I líni d
d
a e ca . e sa1~ danesa Humegaarten, en donde todo el alimento diario
s: consume sm cocinar, llega a la conclusión, basada en la experiencia de 25
ano_s con cerca de sesenta personas, de que al usar los productos del suelo sin
cocinar,
puede
uno economizar
, ob tener un valor
'
d
. . . el 50% de la cantidad Y aun
mas gran e de salud y ef1c1enc1a. Verificando el gasto de este sistema se
bó
que los costos están a la mitad del nivel de otros restaurantes danes'e pro
de h ' d · di , d
s y casas
uespe
es, m ,can ose que en esta forma un enorme ahorro en el consumo
.
d e a ltmento podna alcanzarse.
Más aún, como así lo descubrieron en esta clínica de salud . 1 ¡·
es cons 'd .
.
' s1 e a rmento
~ o sm cocinarse, más minerales son preservados (al cocm
·
demos tam'
•
arse, per. ;1 mas y minera1es) . Este consumo más alto de minerales reduce la
exi~enc1a de ~a toma de proteínas. Consecuentemente, la dieta de alimento no
cocid~, necesita menos proteínas y puede hacerse un ahorro en el uso de las
protemas costosas, como la carne, el pescado y los huevos.
Cam~:ando la producción de la carne, lleva a otro ahorro, desde que la ali
mentac1on
de un
eon p1antas, desperdic1a
. . el 7 /8 de las calorías ue•
,
. animal
.
50
podnan estar disponibles si las plantas mismas f uesen consurrudas.
.
q
: Ver a N R C Handelsb/ad, 25 de abril de 1972.
De acuerdo con el doctor Ruth L Hu
en la nutrici6n llevada a cabo e W .hi enemann, en una conferencia sobre educaci6n
n as ngton D e ,
bli . ,
.
5 de noviembre de 1971.
' · ·, vease pu cacion penodística del

32-37.

653
652

�Los

ASPECTOS HUMANOS

Cuando consideramos todas esas posibilidades parece que será posible alimentar a la población del mundo futuro.
Sin embargo, se ha dejado un gran problema: y aquí estamos tocando los
aspectos humanos de nuevo. ¿ Cómo podremos cambiar los hábitos de comer
de las personas e inducirlos a comer nuevos alimentos (tales como el alimento
artificial) y usarlos en una forma más económica ( tal como comer su alimento sin cocinar) ? Éste es realmente el problema más grande que se señaló
en la conferencia de la Casa Blanca en los Estados Unidos, sobre alimentación,
Nutrición y Salud, verificada en ese país durante diciembre de 1969. En ella
se estableció que podría aprenderse de otros países, que es más fácil desarrollar y producir, a bajo costo, alimentos altamente nutritivos, que hacerlos comer por aquéllos en la mayor necesidad.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, muchos alimentos, altamente
nutritivos de bajo costo, especialmente formulados, han sido probados y puestos en el mercado en países subdesarrollados por compañías americanas. Pero
una severa desnutrición aún existe, porque la gente no está dispuesta a probar
estos productos.
Esto es una cuestión de educación y de propaganda. Un cambio en la conducta social podría probablemente ser llevado acerca de esto si la necesidad
realmente está allí. Cuando es una cuestión de supervivencia, debe ser posible
retirar a la gente de su platillo familiar a la antigua, particularmente si esto
no sucede en una situación de presión, como una de guerra. Colin Clark ve
hacia atrás en la historia y llega a la conclusión de que en muchas ocasiones
es el rápido crecimiento de la población lo que determina el motivo principal
para forzar el elevar los cambios radicales.51 Esto también podría ser cierto para
el futuro: que el crecimiento de la población está llevando estos necesarios
cambios en la producción y el consumo de alimento, el hacer posible el que
es suficiente para todos.
Richard K. Manoff sostiene que los medios de comunicac1on -radio y
televisión-, deberían de ser usados para educar e influenciar a la gente para
atacar los problemas de la educación de la nutrición, de presionante prioridad
y para alcanzar metas populares en masa. Estima que el término medio de televidentes, observan penosamente nueve años completos de su vida (noche y
día). Desde que esto sucederá en todos los países tarde que temprano -de
., CLARK, Colin, op. cit., p. 137.

654

acuerdo con
. l enorme para usar
. del escritor. mencionado-.,
, hay un p otenc1a
estos med10s e comun1cac1on en programas de la nutrición. 52
Uno de los otros medios de comunicación -el cinepropósito en los E tad U .d
' se usa ya para tal
"D'
s _os m os. Ahí, la película recientemente producida
ieta para un pequeno planeta", describe cuánto más saludable y ambientalmente .r,esulta el comer menos carne y más frijoles y crranos sin d' . .
su absorc1on proteínica. 5s
o
,
ismmwr
:rambién en los Esta~o~,Unidos ha sido sugerido por el doctor George W.
Bnggs,
de
t profesor
"·
, ,,nutnc10n de la Universidad de California, gravar los ali_
men ~s sm ca1onas , tales como dulces y bebidas suaves, con objeto de obtener dinero para la educación nutritiva. "Los problemas de la mala nutrición
son un componente de muchas enfermedades que nos matan como los ata ues
al ~oraz,~n, el alcoholismo y enfermedades de diabetes y ~erturb~cionesq diges~vas. ~sos ~alos hábitos de comer son terribles y le cuestan a los Estados
'?ru~o tremta billones al año en atenciones de salud de acuerdo ~on 1
el d1ce.5'
'
'o que

CONCLUSIÓN

Con~iderando el problema de la alimentación en el mundo, tenemos que
conclwr
los aspectos humanos son los más importantes• No es una cuest" d que hí
1~n e que a hay o de que habrá mucha gente, o de que no hay suficiente
alimento, pero los aspectos humanos tienen que ser más enfatizados con oh 'eto
de resolver el problema poniendo atención, por e1·emplo a los
J
puntos:
,
siguientes
Cómo educar a la gente para ser más consciente de una alimentación sana.
Cómo c~-~iar sus ?áb~tos de comer; cómo hacer que usen una nueva for~
de acuerdo a más eficientes y saludables princ1p1os
reararse
de
la
carne
y
de
grasas animales Y acercarse mas
, a granos
f
rutas, vegetales, etc., y tomar alimentos sin cocinar y menos refinados).
'

~ª. de (nut~1c1on por s1 mismos,

... MANOFF, Richard K., "Potential Uses of Mass Med1'a
Re t d D
ll
in Nutrition Programs",
a e esarro o Internacional, 1973, No. 3 , p. 13 _
.. Ver Deuelop1;1ent For~m, abril, 1974, p. ll.
Ver Perspectiva de Vida• Reuoluci6n Verde, p nmavera
·
1974, p. 14.

!IS

655

�EL CRONISTA LAS CASAS, HUMANISTA Y POLITICO
ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

FRAY BARTOLOME DE LAS CAsAs, más jurista que samaritano, un tanto o un
mucho ajeno al Romo apostolicus y más apegado al Romo bellicus, me toca
en esta ocasi6n emitir un juicio, una opini6n, un punto de vista en breve
semblanza: como humanista, como político y como cronista, en la maravillosa
etapa del impacto de Occidente en Oriente y en la creaci6n de un mundo nuevo, que ya no sería Oriente ni Occidente, sino síntesis por el mestizaje, de una
concepción medieval, renacentista de lo universal, y que emanaría a hombres
de diversas latitudes, en el derecho, en la filosofía, en la teología, contribuyenlo de la manera más amplia y concreta a sentar las bases de la integración del
sentido universal de la cultura.
Varios son biógrafos de fray Bartolomé de las Casas y muchos comentan
escritos, actitudes y circunstancias de su activo devenir; otros tratan de entender sus actitudes dentro de una semblanza psicológica y llegan como Ramón Menéndez Pida! a ubicarle en la linde de paranoico; otros, como Manuel
José Quintana, guía de la mayoría absoluta de los bi6grafos posteriores, presenta a Las Casas como inmenso benefactor de América y de la humanidad,
frente a los arrogantes conquistadores que eran Azote de la raza americana.
Mas de las semblanzas o elementos que aporta Remesa!, Fabié, Pérez de Tudela, Giménez Fernández y otros, no considero se llegue a ubicar la semblanza
precisa del padre Las Casas, con el imperativo de las motivaciones que le llevaron a sus francas y enfáticas actitudes que se ven discrepantes dentro de la
secuencia de su momento hist6rico, dentro de un ángulo moderno de observación.
Nacido Bartolomé de Las Casas en Sevilla, en 1474, licenciado en Leyes, sin
duda en la misma Sevilla, en el año 1502 embarcó a las Indias. Conducía la

657
Hum-42

�flota de treinta y dos navíos, con 2,500 entre tripulantes y pasajeros, don Frey
Nicolás de Ovando, comendador mayor de Alcán~ra Y te~;er gobe~ador
nombrado por los reyes católicos para las islas y regiones reaen descubiertas.
La expedición desembarcó en la isla La Española o de Santo Domingo.
Las Casas, prácticamente allí empezó a obtener fr":11ca experie~cia. Tomó
parte activa en las guerras que Ovando hizo a los na_nvos con el ~m d~ compelerles a vivir con los españoles, siguiendo la política de d~trmanuen~ Y
servidumbre. de ello nos dice Las Casas que, durante ocho anos que duro el
régimen de Ovando, acabaron con las nueve décimas partes_ de
numerosa
blación que vivía en aquella isla, así lo calcula él en su Historia de_ l~ lnLas Casas narra episodios de batallas, matanzas, cru~ldades hornp1lantes
cometidas por los invasores. Las Casas, seguramente, a~tuo como soldado con~
tra los taínos y contra los nativos del Higuey, com_ba_udos a sangre y fuego:
Las Casas obtuvo por sus servicios, buenos reparunuentos de n~turales '. el
dice haber hecho junto al río Xonique, una hered~~ cuyos nativos enviaba
a coger oro en un arroyo cercano, y nos dice tamb1en que tuvo !n la R~al
Vega de la Isla grandes labranzas de maíz ''.que valían cada año más de cien
mil castellanos'',2 cantidad, si exacta, demasiada.

!ª

:as.

En el 1510 llegaron a la isla Española y a la ciudad ?e la Veg~, ~ grupo
d dominicos que traían por vicario a fray Pedro de Cordoba, religioso de la
o;den de Santo Domingo, formado en los estudios de S~n Estéban de Salamanca, convento el más famoso de dicha orden en Espana.
Por esta época Bartolomé ingresa en la orden dominicana y canta misa Y
predica en la misma ciudad de la Vega.
El contacto con fray Pedro de Córdoba, oírle sus sermones ,Y trato con los
demás frailes, transformaron las actitudes del ya fray Bartolome. T_odos los ~omingos predicaba fray Pedro y también lo hacia fray Bartolome, y no solo
a los naturales, sino más bien a los españoles.3
Allí se presentaba una apremiante dificultad, nos dice Menéndez_ Pida!.• El
· · · cns·.:ano de la esencial igualdad de todos los hombres se vio en granpnnap10
u
·¡¡
T
de peligro al ser descubiertos aquellos hombres nuevos de las Anti as y 1erra
Firme; el lamentable atraso de desarrollo humano en que se hallaban, tanto
1

en lo moral como en lo físico, que los expuso luego a la ávida codicia de
Colón y de tantos otros descubridores posteriores. Colón proponía a los reyes
católicos la venta de esclavos "a 1,500 maravedís la pieza" y fue Isabel la que,
indignada al ver en Sevilla unos indígenas esclavizados por el almirante, les
mandó poner en libertad y reembarcarles para su tierra. "¿ Qué poder tiene
mio el Almirante para dar a nadie mis vasallos?" 5
De esta manera Isabel la Católica afirmó con energía la dignidad de los
hombres nuevos, calificándolos de vasallos libres de la corona, iguales a los vasallos castellanos; más esto no era posible, puesto que los antillanos no querían
vivir en comunidad con los españoles, ni querían el trabajo aunque fuese retribuido. Entonces se les obligó a agruparse con ·1os españoles y a trabajar en
edificaciones y cultivos, a jornal "como personas libres, como lo son, e no como
siervos''.8
tsta es la base de la encomienda de naturales a los pobladores españoles.
Esto dio origen a que los conquistadores a quienes se otorgaba encomienda o
repartimiento abusaran confundiendo la libertad y la servidumbre; actitud
que hizo a los dominicos reaccionar ante la violación de un derecho humano,
el de la libertad.
Y así, en la humilde residencia de unos obscuros frailes del orden de Predicadores, surgía un derecho nuevo. Un derecho de profunda raíz teológica,
afirma el historiador cubano José M. Chacón y Calvo, y por ello uno de los
mayores acontecimientos de la humanidad, afirma Pedro Henríqucz Ureña;
fray Antonio de Montesinos, uno de los cuatro primeros dominicos que llegaron al Nuevo Mundo, subió al púlpito, quizás del entonces incipiente templo
de Santo Domingo, en la desembocadura del río Ozama, en la isla Española,
y propugnó la suprema expresión de todo ideal y lucha entre los hombres:
la libertad.
La fecha se discute, el cuarto domingo de Adviento del año 1511. Miguel
Giménez Femández, Edmundo O'Gorrnan, Max. Henríquez Ureña y otros,
especulan la fecha que preconiza el padre Las Casas, pero sea de ello lo que
fuere, este acontecimiento en la historia de América nuestra, data del mes de
diciembre del año 1511, cuando ya se había implantado en la isla Española el
sistema del trabajo colonial; es el momento antillano de las encomiendas que
desarrollaron las primeras experiencias que serían modelo posterior a los grandes centros continentales de la colonización: México y Perú. 7

CASAS, Bartolomé de las, Historia de las Indias (Edición de Fuensanta Y Sánchez

Rayón).
.
1 CAsAs, Bartolomé de las, ,Apologética Hist.
• !bid., Historia de las Indias.
.
M
adre Las Casas su doble pe,sor.ahdad, Espasa-Calpe, a• MEN É N'DEZ PmAL, El P
'
drid, 1963.

• Memorial de 30 de enero de 1494, Scritti di Cristoforo Colombo, Racolta della R.
Commis Colombina.
• ZAVALA, Silvio A., La encomienda indiana, Madrid, 1935.
' SoLÓRZANO y PEREYRA, Juan de, Polltica indiana, tomo 1, libro 2o.

659
658

�Lo cierto es que en la isla Española fue donde con mayor rigor y crueldad
se siguieron las prácticas de la colonizaci6n, nos dice Manuel Arturo Peña
Batlle. En ningún otro sitio -nos narra- se oper6 con tanta rapidez el exterminio de la población aborigen, ni fueron humanitarios los sentimientos de la
gente de gobierno: Diego Colón, Bobadilla, Nicolás de Ovando, Pasamonte,
Garay y tantos otros, cerraron la conciencia a todo miramiento de humanidad
y dieron pábulo a que la voluntad de la reina Isabel, se convirtiera en letra
8
muerta por la codiciosa acción de los colonizadores.
Súmanse a esta circunstancia enferroedades como la viruela, que propagóse
en la isla, los efectos del choque de civilizaciones y demás inherente, que
aumentó el sufrimiento de los isleños.
En el año 1510 la situación de los indígenas de la isla llegó a una etapa
verdaderamente sombría, que expresa patéticamente a Carlos V, con verdadera
desolación, fray Pedro de Córdoba, vice-provincial de la misión. "Por los
quales males y rudos trabajos -dice-, los mesmos indios escogían y han es-9
cogido de se matar, escogiendo antes la muerte que tan estraños trabajos."
Fue ése el estado de cosas que encontraron los padres dominicos al llegar
a la Española, enviados por Femando el Cat6lico para evangelizar y defender a los indígenas, y fue éste también el estado de cosas que empezó a causar
impacto en Bartolomé de Las Casas.
Constituye, pues, acontecimiento relevante la llegada de los frailes dominicos a la isla Española, quienes por su política auspiciaron la nueva doctrina
del Derecho de Gentes y grande proporción a las bases del pensamiento político contemporáneo.
Estudiada por los dominicos la situación social, más las confidencias de
los nativos, muy particularmente de Juan Garcés, antiguo colono de la isla,
más tarde miembro de la orden de Predicadores, hicieron en la conciencia
de los frailes el imperativo humano de la defensa de los naturales y la responsabilidad de denunciar en público los métodos de sumisión y oprobio a que
estaban sujetos los isleños.
Protesta a la intolerable situación fue el hist6rico sermón de fray Antonio
de Montesinos el cuarto domingo de Adviento de 1511 ante el virrey Diego
Colón y demás autoridades. El padre Montesinos predicó en nombre de la
Congregación y por mandato del vice-provincial fray Pedro de Córdoba, sermón que leído, fue firmado por todos los frailes.

El tema de la predicación fue E O
• •
del apóstol San Juan a I f .
g vox clamantis m deserto, contestación
os anseos, cuando éstos J
•,
La frase es repetida en la mis
d
e preg\,\ntaron qwen era.
mingo de Adviento
a, c_uan o es cantado el evangelio, el cuarto do' o sea el dommgo anterior a la natividad del Señor.10
El ¡aso dado por fray Pedro de Córdoba y por Montesinos fue f"
cuan o provocara, como era natural reacci6n d
,
irme, aun
civiles y encomenderos L s d . . ' d
. esfavorable en autoridades
. o om1mcos e la isla sentab
una protesta h
an con esta censura
umana contra el trato abusivo q
d b
. ,
los invasores.
ue se ª a a los md1genas por
Fray Bartolomé de las Casas con su e
. .
con sus hermanos relioiosos hº
xpen~nc1a en la observaci6n y trato
o·
, IZO causa comun con la polític d
.. ,
al abuso de los dominadores e hi
.
a e opos1c1on
Córdoba, de Cristo frente a l '
zo suya la vehemencia de Montesinos, de
os nuevos mercaderes añadie d
,
h
y énfasis, frente a la energía y audaci d I
,
n o mas ve emencia
la razón de la supuesta d
.
a e os encomenderos. He allí la raíz y
del conquistador la ené,:m~gogia
Ldasl Casas, frente al abuso y violencia
,
·o·
reacc1on e defensor fragu d
1d
y la experiencia, bien le a lica A
,
a o en e erecho
~l con su base . 'dº
p
. gustm Yánez ser el conquistador conquistado.
JUn ica Y experimental no pod'
1
sino vehemente defensor en su barricada d laia ser conso ador de los indios,
el espíritu de la reconquista en su d. , . e 1 pal~bra, contra los que traían
fo Además d ¡
mamica Y aVJdez del botín tras el triuntida dentro d: 1:on~;pto d:léh~mbre americano cuya nacionalidad fue discuv1 a aca mica de la Universidad de Sevilla
.
Paulo III expedir su célebre bula: UNIGENITUS
y q~e ~o a
de los naturales.
acerca de la racionalidad

?;

ª

Bien sabido es el reparto del mundo en que las bulas aleJ·andrin
.
ron a España las tierras de Am,enea
.
, y razón de la ·
ra1z
. , as asigna.
.
Las Casas rechaza esta
.
'
mvas1on-conqu1sta.
defiende atribuyendo al d;:p:m;o• q~~ el -~¡rdenal Ostiense (Enrique de Susa)
millo c1v1 y temporal sob t d 1 .
doctrina admitida
d
.
.
re o o e universo,
de I dº
por eI . octor Palacios Rubios y otros juristas del ConseJ·o
n ias,
.f1ºca
d "pero6 tal doctnna era negada por muehos otros, y Las Casas la
call
e err nea y. a' h '( " El
Nuevo Mundo
a 1
un - ;re tea .
Papa no puede regalar las tierras del
d
os espano es, no puede darles derecho de conquista, 'I
pue e otorgarles una comisión para propagar allí la fe.11
so o
En cuanto a Vitoria, coincide en. Io esencia
. 1 con Las Casas, es decir, en
10

'Manuel Arturo, La rebeli6n del Bahoruco, C. Trujillo, 1948.
Luis Alonso, Influencia de los dominicos en las leyes nuevas, Sevilla, 1915.

• PEÑA BATLLE,
• GETINO,

660

u

Bartolom'e d e ¡as, y·istorra
• de las Indias t II lib III Ed
•
MARIANO, Juan de, Historia de España, Apcn
, d.'
'
. IX, , 1796.
. Agwlar, s/ f.
ice .a1 tomo

CASAS,

661

�que son hombres racionales y libres, tan dueños de su gobierno y de sus cosas
públicas y privadas como los demás cristianos.12
Las Casas, ya dominico, sintió apasionada vocación por el indio americano
y a este apostolado entregó su vehemente espíritu, ansioso de justicia, con
verdadera preocupación jurídica, la del indígena despojado de su dominio libre
y selvático sobre el exuberante Mundo Nuevo, y, al dar la libertad a los indígenas que él tenía encomendados, se sintió investido de una grandeza moral,
según él decía, sentía que Dios le había elegido para salvar las Indias, devolviendo a los señores de estas tierras la soberanía usurpada o coartada. He allí
el humanismo apasionado de Las Casas.13 Humanismo teológico que ahora le
convierte en Romo Apostolicus, con base en el Jus gentium de los romanos,
que explican Ulpiano y Justiniano. He allí la querella de Las Casas.
A Las Casas, como jurista y como filósofo, no le era ajeno Aristóteles, y aún
cuando acepta Aristóteles en el libro I la esclavitud, en el libro sexto de su
Política nos dice que la libertad es el principio fundamental de la constitución
democrática. Esto es lo que acostumbra decirse, implicando ello que sólo en
este régimen político pueden los hombres participar de la libertad, y a este
fin apunta, según se afirma, toda democracia. De acuerdo con esta teoría, todos los ciudadanos deben estar en pie de igualdad.u
A Las Casas, como filósofo y como teólogo no le podía ser ajena la Summa
de Santo Tomás,16 el teólogo más destacado de su orden, cuyos tratados, muy
particularmente el De regimine principum, ad regem Chiprae, le deben haber
sustentado en su base política, en que tampoco debe haberle sido ajeno el
obispo de Hipona, aquél que enérgicamente sostiene que: Cum axíomata
negando fustibus est arguendum, y es lo que hizo Las Casas con quienes negaban el respeto al Jus gentium. En consecuencia la política de Las Casas fue
de enérgica oposición, de lucha sin cuartel a los que consideró conculcaban
el derecho de los indígenas de América. Y esta defensa y esta lucha sería
cruenta con su palabra y su acción, frente a la cruenta lucha de la conquista
militar, política e ideológica de España.
En la sonada polémica entre fray Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de
Sepúlveda acerca de la justicia o injusticia de la acción que España estaba
llevando al cabo en América, hay una circunstancia de excepcional importanu VITORIA, Francisco de, Relecciones del Estado, de los indios y del derecho de la
guerra, México, 1974.
11
MENÉNDEZ PmAL, Ram6n, Cap. VIII, p. 350, Espasa-Calpe, Ma,drid, 1963.
" ARisT6TELEs, Polltica, Bib. Scriptorum Graecorum et Rom. Mexicana, UNAM,
1953.
11
AQUINO, Sto. Tomás, Summa Theologica.

662

cia que recientemente se ha especulado en ella. La tesis de Sepúlveda en pro
de la guerra de conquista, previa condición de la cristianización de las Indias
está apoyada en la autoridad de Juan Maior.
'
. Este dominico, de nacionalidad escocés, Juan Maior, teólogo y jurista nacido e~ 1470, que estudió en Oxford y en los colegios de Santa Bárbara de
M?n~gu Y Navarra de P_arís y fue profesor de la Universidad de St. Andrew,
o~mo respecto a 1~ co~~msta del Nuevo Mundo diciendo que era un palpable
eJ_emplo de la aph~c~on de su tesis: "en Indias -dice- hay reyes que se
~egan a hacerse cnstianos, a pesar de que su pueblo se convierte al cristia.
msmo; luego ~les_ reyes,. P?r su indignidad, merecen ser depuestos y substituid?s po~ los prmc1pes cnstlanos españoles". Tesis que Las Casas rebatió con
v~?lenc1a y doctrina jurídica y que consideró herética, basada en una afirmac1on un tanto sofística de Juan Maior, por Jo que le respondió afirmándole
que : "Si a un rey indigno puede privársele de su trono, jamás puede privarse
al pueblo de su derecho de elegir librementé a su propio rey".
Las Casas vivo aún, es insenescente, y por ello se manifiesta en el análisis
de s_u obra política con un enconado pro y contra, es el pro y contra del
?1exicano que ~ún _no está integrado como simbiosis de oriente y occidente; y
esta es la exphcac1ón del eterno debate mexicano.
Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión es
la primera obra importante de Las Casas en que daba la psicoloofa
de los
O
i~díg~nas, propone técnicas para el doctrinamiento; y esto en el fondo es
histona.

Después su Historia Apologética con grande caudal de informes sobre las
costumbres y la vida de los indígenas destinada a puntualizar quiénes eran
los pobladores de América, a quiénes no era aplicable la teoría aristotélica
de la esclavitud. Y esto, señores, es historia, de este "belicoso humanista medieval" como le llama Gabriel Méndez Plancarte.18
Por lo que hace a la Brevísima relación de la destrucción de las Indias el
libro más combativo de Las Casas, más que histórico, es un alegato vehemente, como lo haría cualquier jurista en defensa de su defenso. Pero en cuanto a la Historia de los indios de Nueva España es su verdadero legado histórico; su composición tiene el prurito de dejar un testimonio, de ella se
conocen varios manuscritos, pero se advierte en ella método; utiliza fuentes
humanas, impresos y manuscritos, que analiza, lo que le da las características
de verdadero historiador, de auténtico cronista, siendo uno de los indispen11

MÉNDEZ PLANCARTE,

Gabriel, Humanismo mexicano del siglo XVI, 'México, 1946.

663

�sables en la consulta, para entender la conquista y la simbiosis de oriente y
occidente en la primera mitad del siglo XVI.
Si los cronistas del ciclo de la conquista merecen destacada presencia en este
tipo de estudios acerca de los orígenes de lo mexicano, fray Bartolomé de Las
Casas no puede ser ajeno, por su importante obra histórica y por ~u actitud
crítica, que dentro de un espíritu dialéctico llevará a los historiadores venideros a ubicar con mayor enfoque histórico, los fenómenos fundamentales de
una nueva comunidad humana que tiende a lo universal, LA MEXICANA.

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PEÑA BATLLE, Manuel Arturo, La rebelión del Bahoruco, Impresora Dominicana, C.
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664

665

�LOS NEGROS, SU IDIOSINCRASIA, COSTUMBRES Y VIDA
EN LAS DOS AMÉRICAS
DR. EnMUND STEPHEN URBANSKI
Howard University

EL PROBLEMA NEGRO en las Américas está históricamente ligado a la lamentable esclavitud, que tiene antecedentes en varias partes del mundo. La esclavitud fue cultivada desde tiempos inmemoriables en Asia, África, Europa y
aun en América, donde ya fue conocida entre algunas tribus indígenas precolombinas. Éstas, a veces, sacrificaban a los esclavos a sus dioses paganos.
De un lado, la esclavitud fue consecuencia de guerras que convertían a los
prisioneros en esclavos, quienes tenían que trabajar por los vencedores; de otro
lado, resultó de la captura de unos grupos por otros dentro de la misma raza,
con el propósito de venderlos a quienes querían adquirirlos. Los imperios de
Babilonia, Persia, Egipto, Grecia y Roma, que extendían su dominio a otros
países, practicaron la esclavitud como cosa _corriente; también los rnltanes y
caciques de algunos países de Africa.
Cuando el imperio romano conquistó a otros países europeos, africanos o
asiáticos, en la capital romana y en sus campos aparecían los esclavos, que
ostentaban varios colores de piel, confesaban distintas religiones y hablaban
diversos idiomas. A veces esos esclavos por tener una alta cultura, se convertían en conquistadores espirituales de los vencedores. Caso conocido es el de los
griegos quienes llegaron a ser maestros de sus menos civilizados amos romanos.
Los árabes que dominaron a España y Portugal durante ocho siglos ( 711 a
1492), tenían no pocas gotas de sangre negra. Mezclándose con los peninsulares, les inyectaron algunos rasgos de la cultura africana, por cuya razón
Miguel de Unamuno dijo en cierta ocasión que "España es medio africana".
L~ guerras posteriores entre los españoles y los moros produjeron esclavos en
ambos lados. Notable es el caso de Cervantes, quien como esclavo turco en Argelia fue rescatado por unos misioneros. Las tribus germánicas, con el viejo

667

�afán imperialista de extender su dominio a los territorios de sus vecinos eslavos,
no raras veces los capturaban, esclavizando, así, a los obotritas y serbios e
"incorporándolos" a su raza. En nuestros tiempos, el más notorio es el caso
de la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes, antes de ser vencidos,
esclavizaron a varias naciones europeas. Las obligaron a trabajos forzados, matando a la vez a millones de judíos, polacos, rusos, etc. Este genocidio con su
falsa "superioridad" racial, que a menudo se asocia a la esclavitud, todavía
no se ha olvidado en los anales modernos.
Los españoles y los portugueses introdujeron a los esclavos negros en sus
colonias americanas en el siglo XVI. Les llevaron de África para que sustituyeran a los indios, quienes por ser físicamente más débiles, no podían aguantar la rigidez laboral en las minas y plantaciones, pero quienes prestaban sus
servicios en otras faenas agrícolas. El trabajo de los esclavos negros ·contribuyó, en varios grados, al desarrollo económko de la América colonial. El ejemplo esclavista ibérico lo siguieron un siglo más tarde los colonos ingleses, sobre
todo, en las plantaciones del sur. Allí, los negros equivalían a los indios esclavizados, quienes en números mucho más elevados, trabajaban para sus amos
en Hispanoamérica. Aunque la tremenda mayoría de los esclavos eran africanos, según nota Aquiles Escalante, no fueron raros los envíos de esclavos
blancos, especialmente en la primera mitad del siglo XVI. Entre ellos predominaron las mujeres.
El "comercio negro" o sea la "trata" fue cultivado por las naciones latinas
como por las anglosajonas. El investigador chileno, Rolando Mellafe, en su
monografía La esclavitud negra en Hispanoamérica (Buenos Aires, 1964),
señala que los centros directivos del comercio negro se encontraban en Guinea,
Lisboa y Sevilla. Mientras tanto, los principales puertos de entrada para los
barcos negreros fueron Campeche, Veracruz, La Habana, Cartagena, Portobello, Panamá y Caracas. Participaron en este negocio abominable los barcos
negreros bajo la bandera holandesa, portuguesa, francesa, inglesa, y más tarde, la estadounidense y la de algunas repúblicas hispanoamericanas. Durante
la época colonial, los barcos negreros gozaban de la protección de los convoyes
españoles, que acompañaban a las flotas empleadas en el comercio entre España y América. Pocos barcos negreros y sólo al principio, izaban la bandera
española, puesto que España prefirió conceder las concesiones llamadas asientos a las compañías extranjeras a quienes cobraba altos derechos. Satisfizo,
así, los mandatos morales que no permitían a los españoles inmiscuirse en
tales asuntos, que a veces eran objeto de controversias teológicas. Las motivaciones religiosas españolas exigían, por lo menos al principio, que los esclavos
introducidos a América ya fueran bautizados y estuvieran algún tiempo al
cuidado de buenos cristianos.
668

~egún ca,lculan w_agley y Harris, durante tres siglos de la "trata" negra se
traJeron mas de qwnce millones de africanos al Nuevo Mundo. De este númer~, más .º menos diez millones correspondían a Latinoamérica y alrededor
de cmco millones a lo que ahora son los Estados Unidos.1 Por abominable que
fuera, la "trata" debió haber sido provechosa tanto para los mercaderes negreros como para los plantadores, quienes se beneficiaron del trabajo esclavo
a través de generaciones. Al parecer, el trato de los esclavos negros, salvo indudables casos de crueldad criolla y mestiza, ha sido algo mejor que el de los
no menos esclavizados indios. Tal hecho se debía indudablemente a inversiones de dinero que los hacendados hicieron en adquirir las nuevas manos de
obra, así como por querer utilizarlas de la mejor manera. Lo afirman las observac_iones del h~storiador Sergio Arboleda, quien dice: "Los negros en su
esclavitud son baJo la Colonia menos desgraciados que muchos de los indios
que se llaman libres. El in~erés de su señor, que los considera un capital suyo
y sabe que su descendencia le pertenecerá, procura su conservación y aumento".2
Los negros, debido a sus buenas condiciones físicas e inteligencia, no raras
v~ces llegab_an a ser capataces, utilizándoselos también para castigar a los indios. Conocidos son los casos de los negros cimarrones, también llamados montuvios, quienes escapándose de las haciendas donde se les maltrataba, se internab_an en l~s selv~s donde arrebataban a los indígenas víveres y, a veces, sus
mu1e~s. Dichas circunstancias, por lo visto, no mejoraban las relaciones interra~ial~s entre los negros e indios, despertando entre aquéllos el sentido de
supenondad y ahondando entre éstos el sentido de humillación e inferioridad.
Los ecos de tales actitudes del pasado todavía se notan en ciertas comarcas
de los países grancolombianos, donde, como afirma Manuel Zapata OJivella
los negros a causa de sus habilidades se consideran superiores a los meno;
aculturados indios.
~n las áreas compartidas por ambos grupos étnicos, se dan casos de mezcla
racial entre negro e indio que se llama zambo. Mientras tanto, el producto
d~ _l~ m~:cla entre negro y blanco, que se denomina mulato, da origen a la
civzlzzaczon mulata. Esta civilización consiste en la interacción de valores y
rasgos culturales y costumbristas de las dos razas, con todas sus características anímicas. Al parecer, en muchos casos lo occidental domina lo africano
por cuya razón E. Caballero Calderón afirma que "el mulato se siente más'
cerca de Europa que de África". La civilización mulata logró considerable
1

WAOLEY, Charles and liARRis, Marvin, Minorities in the New World (New York
1964), pp. 88 y 120.
'
• ARBOLEDA, Sergio, La Colonia. Su situaci6n política y econ6mica (Bogotá, 1951) .

669

�importancia en varias comarcas septentrionales de Sudamérica, se extendió en
la América del Caribe, y se nota en muchas regiones del Brasil. Son áreas,
en su totalidad, tropicales. Según relata Fernando González en su obra Los
negroides (Medellín, 1956), las influencias mulatas, o sea, negroides, se extienden con frecuencia aun a las zonas sudamericanas ligeramente pobladas
de negros. Tales son algunas regiones de Colombia, Ecuador y Venezuela,
donde se nota el impacto de la mentalidad mulata en el modo de vivir del
ambiente mestizo. El desarrollo de la civilización mulata sigue diferente rumbo en los Estados Unidos. Pese a su aculturación, los densos núcleos negros
del sur no han alcanzado todavía todos los beneficios de la civilización angloamericana, que son más accesibles a los menos numerosos pero más dinámicos
grupos del norte y mediooeste. Pero, en uno y otro caso, el impacto negro
sobre la vida estadounidense sigue creciendo. En vía de comparación, se puede decir que hay no pocos negros hispanoamericanos que se sienten tan "latinos" como los demás sectores de Hispanoamérica. Mucho más sentido de
igualdad despliegan los negros estadounidenses respecto a sus conciudadanos
"anglosajones". Debido a la preparación educativa y profesional, ya emergió
un sector negro-estadounidense, que ostenta superioridad intelectual sobre sus
coterráneos negro-hispanoamericanos. Éstos retuvieron mucho más rasgos del
tradicionalismo ancestral africano que aquéllos. Por eso, la intensidad asimiladora negra a la cultura angloamericana no puede sino considerarse como
parte del mismo proceso orgánico-dvilizador, al cual está sometido cualquier
grupo étnico en los Estados Unidos.
La economía colonial española de plantaciones favorecía la esclavitud, porque estaba basada en la agricultura tropical de exportación, que rendía mejores beneficios que otro tipo de cultivo para fines domésticos. Fue un sistema
esclavista que agudizó, a la vez, la división de la población colonial, haciendo
una rigurosa distinción entre los amos y los siervos, con sus respectivos privilegios y deberes. En su esencia, fue una especie de patemalismo regional que
tenía sus reflejos también en aplicaciones políticas. Como sistema social de
tipo económico, se desprendió de la mentalidad de plantaciones, la cual se
identifica con la explotación humana mediante procedimientos inescrupulosos. Esta mentalidad encajaba en la estructura de la Hispanoamérica colonial
y encontraba parentesco en el igual sistema esclavista, que se desarrolló en el
sur de las colonias inglesas. Fue un sistema inhumano y de vejación para
todos los que fueron sus víctimas.
En esa situación colonial de dependencia económica de muchos frente a un
solo latifundista, no faltaron, sin embargo, en Hispanoamérica casos de liberación de esclavos o sea manumisión. Se les ponía en libertad como premio por
los servicios rendidos durante la conquista y después, a veces, por fidelidad del
670

esclavo para con su amo o por exceso de manos de trabajo, cuando su mantenimiento no era económico. Los esclavos podían también obtener m libertad,
repagando al patrón el precio original de su compra, lo cual era posible ya
que a algunos esclavos se les permitía poseer propiedad. En tales drcunstancias, según menciona Mellafe, no faltaban negros libres con dinero, que conseguían para sí esclavos indios. A veces, los indios libres como artesanos adinerados compraban a los negros, convirtiéndose en amos de esclavos. Los
investigadores de la esclavitud, citando aquellos casos, dicen que la manumisión fue favorecida por la Iglesia Católica con su doctrina de igualdad espiritual ante Dios. Mientras tanto, el protestantismo calvinista fue ideológicamente adverso, pero no los cuáqueros que resentían la esclavitud como cosa
inhumana y, por eso, abogaban por su abolición con otros grupos abolicionistas yanquis.
La situación de los esclavos nunca fue satisfactoria. De un lado, se abusaba
de ellos, y por eso, no pocos esclavos negros se escapaban. De otro lado, desarraigados de su nativo suelo africano, a causa de su maltrato y prejuicios, les
faltaba la voluntad para el trabajo, que hacían mayormente bajo látigo. A
menudo se separaba a las familias esclavas, lo cual producía rencor y odio,
factores contraproducentes a su satisfacción personal. Desde el punto de vista
moral, la esclavitud fue una mancha negra sobre la pudiente sociedad colonial, tanto española como inglesa.
Poco conocido es el intento de aliviar la esclavitud que se remonta a la
guerra de independencia de los Estados Unidos. El héroe polaco de aquella guerra, general Tadeusz Kosciuszko, se compadeció de la vida mfrida de
los negros. Por eso, al abandonar los Estados Unidos en 1789, autorizó a su
amigo Tomás Jefferson que utilizase la compensación que le ofreció la república agradecida por sus servicios militares, "a libertar a los esclavos de éste y
de otros en su nombre, proveerlos con la oportunidad de educación y en prepararlos para su nueva vida mediante instrucción en sus obligaciones morales
para que se volvieran buenos vecinos, buenos padres y buenas madres, y que
por medio de la enseñanza de sus deberes civiles pudieran llegar a ser defensores de su propia libertad y la de su país".
Según parece, no faltaron ciudadanos estadounidenses que sentían semejante simpatía hacia solucionar el problema esclavista a la sazón, ya que algunos
negros hacían causa común con sus amos blancos en lo que se refería al librarse del yugo colonial inglés. En tal respecto hay que recordar que durante la
famosa "masacre de Boston" en 1770, el negro Crispus Attucks fue el primer
hombre que cayó de las balas inglesas en la defensa de la libertad estadounidense. Por eso y como lo anota el investigador negrocolombiano Lozano Gar-

671

/

�cés, "Tomás Jefferson intentó condenar con énfasis y claridad la esclavitud
negra, pero su noble propósito no tuvo el respaldo de los demás signatarios de
la Declaración de Independencia" .8
La institución de la esclavitud en la Hispanoamérica colonial empezó a
perder terreno por varias causas. La disminución de la exportación del azúcar
a Europa a fines del siglo XVII, hizo poco provechoso el mantenimiento de
esclavos cuyo trabajo no siempre rendía los beneficios esperados. Otra causa
fue el incremento del mestizaje, "capaz de reemplazar al esclavo en calidad
de fuerza de trabajo asalariada". El trabajo de los mestizos rendía mejores
resultados económicos, cuando en tal mestizaje participaron los mismos negros e
indios, ya como peones o inquilinos. Hay varios nombres para tales mezclas
étnicas como mulatos, mestizos y zambos, introduciéndose últimamente también el de afromestizos. Mellafe cree que "el mestizaje es uno de los factores
regionales más importantes de la decadencia de la esclavitud negra en Hispanoamérica". Tampoco se puede despreciar el impacto de las ideas racionalistas
de la Ilustración dieciochesca, con su énfasis en la igualdad y los derechos
del hombre. No cabe duda que esa ideología hizo brecha en la mentalidad
colonial, llevando a la vez la esperanza de desprenderse de los crecientes impuestos que la metrópoli europea imponía a sus posesiones americanas. El golpe final a la esclavitud lo dio, desde luego, el capitalismo industrial que se
basaba en el sistema del asalariado y en la eficacia de trabajo, del cual carecía
el sistema esclavista.
Los Estados Unidos heredaron el sistema esclavista de los ingleses junto con
semejante sistema francés, que resultó de la adquisición de Francia del territorio de Luisiana en 1803. Las prácticas de los plantadores sureños, cuyas
riquezas derivaban del cultivo de azúcar, algodón y tabaco, mediante el trabajo
de los esclavos negros, causaban mucho descontento del celoso e industrializado norte del país. Fue allí donde se refugiaban los cimarrones del sur y lo
abandonaban los freedmen o sea negros libres, quienes encontraban en el norte
mejores oportunidades de vida. El movimiento abolicionista yanqui, en que se
fusionaron razones humanitarias con las económicas, movilizó la opinión pública y se transformó en poderosa fuerza política. Entre los estados del norte y
del sur estalló una sangrienta guerra civil, en la cual pereció casi un millón de
hombres blancos y no pocos soldados negros. Durante esa guerra el presidente Lincoln abolió la esclavitud en 1863. Según parece, los acontecimientos
norteamericanos influyeron en el sentimiento abolicionista del Brasil, donde
la emancipaci6n de los negros realizóse en 1888. La abolición allí provocó, sin
• LozANO GARcÉs, Ramón, "Dimensión universal del negro", ensayo publicado en
la Rev. Universidad de Antioquía, No. 171 (Medellín, 1968).

672

~mbargo, des~o~tento entre los conservadores, lo cual, junto con otras causas
mtemas, precipitó la transformación del imperio del Brasil en la rep, bli
federaI al ano
- siguiente.
· ·
Descontento y resentimiento estallaron también uen cal
sur de los Estados Unidos durante el período de la "reconstrucción", cuy:s
ecos provocan todavía amargos recuerdos entre los descendientes de los "confederados", vencidos por los "unionistas" norteños.
En Hispanoamérica: 1~ ~bolición comprendió a pequeños y medianos grupos de negros que alh vivian y, en algunos casos, también a aquellos indios
que_legalmente se encontraban en el estado de esclavitud. Entre los nuevos
gobiernos republicanos, algunos proclamaron la emancipación unos años des~ués de lo_grar la independencia, otros todavía vacilaron. México, Centroamérica Y Chile, donde la esclavitud carecía de importancia económica fueron
los primeros en_ abolirla. En otras naciones, debido a la oposición d: los hacendados-esclav1Stas que no querían desperdiciar las oportunidades económicas, se promulgaron leyes de emancipación gradual. Colombia Venezuela
Ecuador ~ Perú abolieron definitivamente la esclavitud durante Ía década d~
1850. ,~s interesante_ notar que Inglaterra declaró la abolici6n del "comercio
negro en sus coloruas en 1807, siguiéndola con la de la esclavitud en 1834
El ej~mplo británi~o lo siguier~n Francia ( 1848) y Holanda ( 1863). Pa~
erradicar tan abommable negoc10, la corona británica se sirvió de la vía diplomáti;a al f~ar tratad~s _con las naciones americanas e imperios europeos
q_~e teman coloruas en Amenca. A tal respecto, gran influencia moral la ejercio la bula
papal de 1839, que no sólo condenó la esclavitud sino tamb''
,
1en
amen~ con 1~,exco1:11~~ón a los que se dedicasen al "comercio negro". Esta
doble mtervenc1on bntámco-papal, según se cree, junto con la buena voluntad
de l?~ gobernaz:ites hispanoamericanos, dio el golpe final al tráfico negro entre
Amer:ca y Afnca. Puerto Rico y Cuba, que todavía estaban bajo el dominio
coloma_l de España, lograron libertar a sus esclavos negros en 1873 y 1886
respectivamente.
'
Desgraciadament~, la emancip~ción no resolvió los problemas que anhelab~ algunos _emancipadores. L_os intereses económicos de muchos plantadores
~spanoamen~os y estadourudenses eran más fuertes que el idealismo polí~co de los gobiernos. Por eso, según observa Magnus Morner las consecuen~ias de la abolición negra en Afro-Latinoamérica no eran m;y positivas. Los
libertos no tardaban_ en ~~gresar a las plantaciones en calidad de jornaleros
mal
, · con
, pagados. Esta situac1on prevaleció en los países de Hispanoamenca
nucleos de .la población negra. En el sur del Brasil, ademas', los liberossen1an
t
t'
c~mpetenci~ _con los ~grantes europeos, aunque éstos evitaban las plantaciones, p~efmendo coloruzar_ tierras vírgenes, las que no atraían a los negros.
Una variedad de razones hizo, pues, a los negros seguir una existencia com-

673
Hum-45

�pletamente marginal! Su regreso al campo fue casi como un retorno a la
anterior tradición esclavista de las plantaciones. Así, ocurrió en la costa del
Perú, también en el Caribe y las Guayanas, donde los negros, a su vez, hallaron competencia en forma de nuevos inmigrantes asiáticos, como los indios
de la India y chinos. Tales condiciones no pudieron sino fomentar una economía de subsistencia para la gente de ébano.
La situación de los negros estadounidenses, después de la abolición, con corto período de relajamiento cívico, tampoco cambió mucho. Es cierto que durante la época de la "reconstrucción" consiguieron representación parlamentaria y municipal, también algunas ventajas de carácter jurídico. Pero, en su
conjunto, no pudieron mantenerlas mucho tiempo, sobre todo, en el "deep
South", donde estuvieron expuestos al antagonismo de sus vecinos blancos.
Así, los únicos beneficiados fueron los negros más emprendedores que se mudaron a las industrializadas regiones del norte y mediooeste. En estas áreas, su
asimilación al "American way of life" siguió un camino normalizado, absorbiéndolos la vida granurbana. En tanto, los que se quedaron en el sur, regresaron en su mayoría a las plantaciones, donde seguían sus tareas anteriores.
Su nueva condición no era muy diferente de la que existió antes de la emancipación. Wagley y Harris atribuyen tal estado de cosas a la supremacía blanca, que abogaba por "la redención del sur para los blancos", fomentando así
el conflicto racial. Lo curioso es que entre ellos hubo también (y los hay) un
número considerable de "blancos pobres", cuyas c&lt;;mdiciones socioeconómicas
casi no se distinguían de las de los negros. Unos y otros, como pequeños agricultores-arrendadores, ocupaban áreas que no producían mucho. La existencia
marginal de los dos grupos fue resultado de la monopolización de las buenas
tierras por el sistema de plantaciones. Las áridas se las arrendaban a los que
se contentaban con una cosecha inferior. Tan desigual estructura económica
es la clave de la problemática sureña, en contraste con el norte industrializado
que mediante prácticas más democráticas, ha fomentado la urbanizada clase
media.
El desarrollo industrial y comercial de los Estados Unidos, que llegó a su
apogeo en las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del siglo XX,
exigió más manos de obra. Las necesitaban también varios servicios relacionados con dicho empuje económico. Tales condiciones favorecieron al creciente éxod_o de la población negra del sur al norte del país, entre !a primera
y la Segunda Guerra Mundial e inmediatamente después. En este movimiento
demográfico, los negros mostraron igual movilidad y espíritu de iniciativa que
• MoRNER, Magnus, "Proceso histórico del mestizaje y de la transculturaci6n en
América Latina", Rev. Aportes (Paris, 1969), No. 14.

674

otros.grupos étn~cos,_ desplegando los rasgos favorables de la civilización angloame~ic~na. El mevitable proceso de urbanización fomentó un considerable
crecim1ent~ ~e la clase media negra, cuya transición rural-urbana se llevó a
cabo con v1SJb!e mejoramiento de sus condiciones económicas y culturales.
A pesar de que la población negra estadounidense viva tadavía en barrios
mayormente segregados o sea ghettos, gradualmente están desapareciendo las
barr~r_as ~: sus ocupaciones tradicionales. En su lugar, aparece una extensa
paruci~acion de los n~gr?s en las tareas técnicas, profesionales, oficinistas,
con_i~males, !~boral-umorustas y otras. La intensa participación negra en la
p_olitica municipal tiene fuertes efectos, lo que confirma el hecho que cinco
cmda?es norteamericanas ostentan en 1970 alcaldes negros, con la ciudad de
Washmgton, D. C., a la cabeza. Tal fenómeno parece indicar una disminución
de prej~cios raciales, ya que solamente dos de esas ciudades tienen población
prcd~minantemente negra. Pese a la .desigualdad de trato que causa reacciones VIOientas, s~ nota_ que el mejoramiento general de la población negra en
los Est_ados Urudos sigue un camino fijo y trae resultados positivos. A veces
la lentitud del progreso origina la impaciencia y explosión del emocionalismo
negro, responsable del extremismo de sus acciones. Tal cosa encuentra sin
embargo, su equivalente en el extremismo de algunos sectores de la pobl;ción
blanca.
En Hispanoamérica, las desfavorables condiciones económicas en el camp
causan _e,l éxodo a las ciudades, mayormente, de la población indígena cuy:
propor~ion es mucho mayor que la negra. Los negros que viven en densas
comumdades de sus respectivos países tanto urbanas como rurales son más
conservadores y económicamente menos ambiciosos que los de Angioamérica.
Entre ellos, como no~ aseguran los sociólogos negros Zapata Olivella y Caballero Salguedo, todavia no se ha despertado la conciencia social aun cuando
osten~en un fuerte sentido de comunidad racial. Estas masas n:gras hispano~encan~s _p~r:cen contentas con lo poco que tienen y, por eso, les falta movilidad e 1mc1at1va. La iniciativa se ve sólo entre los negros educados como l
muestran, por ejemplo, los educadores y médicos en Colombia Venezuela ;
en ~l Caribe, q~ienes se trasladan a otr~s lugares que les ofrecen 'mejores oportunidades de vida._ Intelectuales, profesionales y políticos negros son contados,
pero entre los escritores y poetas no faltan quienes se distinguen en l ¡ tras
hº
.
E
as e
1spanoamencanas. n general, estos autores se identifican orgullosamente con
la cultura de sus respectivos países, aun cuando su temática tenga relación
con la négritu~e~ movimiento cultural que trata de la conciencia negra en el
arte y de su afm1dad ancestral africana. La dinámica negra se manifiesta plen~mente en ~u música y baile. Aunque no faltan casos de terratenientes negros
hispanoamericanos, entre la mayoría prevalecen rancheros, pequeños comer-

675

�ciantes, artesanos, labradores, pescadores, etc. Su peso econom1co está limitado a sus propias comarcas y no tiene dimensiones nacionales, por carecer
Hispanoamérica de millonarios negros, cuyo número en los Estados Unidos
alcanza a casi sesenta (1970). Semejante disparidad se nota también en la
educación superior. Mientras los Estados Unidos cuentan ya con más de cien
universidades y colegios negros, con la Howard University a la cabeza, todavía ninguna ha sido establecida en toda Latinoamérica, inclusive en el Brasil
donde la población negra es mayor que la que corresponde a los EE.UU.
En Hispanoamérica, todos los individuos de sangre mezclada, sean éstos
mulatos, mestizos o zambos, constituyen hoy junto con los indios, criollos y
negros, parte integral de la población de sus respectivos países. Debido a su
multicentenario entrecruce étnico, en Latinoamérica no existe hoy un problema racial tan agudo como en algunas partes de los Estados U nidos, donde
prevalece cierta homogeneidad étnica, formada por la gente blanca. Este gente
ve a menudo a sus minorías étnicas como individuos extraños, sobre todo, si
ostentan diferentes rasgos somáticos y distintas costumbres. Los angloamericanos, con notables excepciones, prefieren que los "otros" conciudadanos se
asemejen y actúen como ellos. Aun cuando el cosmopolitismo migratorio estadounidense de los últimos cien años difícilmente justifique esta postura psicológica, ésta existe como una peculiaridad idiosincrática. Desde luego, hay que
tomar en cuenta también la diferencia en las actitudes y costumbres entre el
más liberal norte y el más conservador sur de los Estados Unidos.
A veces se tiene la impresión de que dicha peculiaridad idiosincrática es una
reacción de los "viejos" angloamericanos frente a la amenaza a su propio
modo de vivir de las influencias ajenas, las cuales invaden su "santidad" mental y costumbrista. Parece que ésta es la causa de no pocos prejuicios, que
extrañamente existen lado a lado del liberalismo intelectual y económico. Algunos sociólogos creen que la falta de tolerancia es un resultado del todavía no
bien sentado conglomerado racial norteamericano, en el cual cada grupo étnico-cultural intenta imponer sus propias actitudes mentales y costumbres. Eso
es lo que causa los choques inevitables que presenciamos. Al parecer, a los
Estados Unidos todavía les falta tiempo para que llegue a consumarse el proceso final del ablandamiento étnico-ideológico con sus dimensiones polifacéticas. Quizá esto explique las desigualdades existentes, de las que tampoco
carecen otras sociedades con tradición mucho más antigua que la norteamericana.
En vista de tales circunstancias vale la pena examinar la participación negra en el desarrollo general de los Estados Unidos. Durante las últimas décadas, la comunidad negra ha logrado un alto grado de cohesión espiritual,
de la cual se deriva su dinamismo de acción. Estos elementos le permitieron

extender la participación más acti·va a vanos
. campos de l
·d
.
1
cana. Así, aumentó considerablemente el núme d bo adv1 ª. ang oamencos, profesores rti tas
•
.
ro e
ga os, Jueces, médifederal y munic;pat d~l ~j::!?tes,t ~rq_mtectos, de~tistas, oficiales del gobierno
les negros. Su pes; crece en l
con:ierc~antes y pequeños industriaª edecmc~s;
ucac1on ciencias tele · · ,
como en el entretenimiento d
. '
. . '
VIS1on y prensa, así
sorprendentes, a veces
, eportes, :1ªª relt~osa y política. Son hechos

ª

¡°'

oír casi sólo de las dis~!;~:d~~s s:::;:1eros, qu1e~es_están ~costumbrados a
cuales les nutre la prensa sensa .
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cano sobre los problemas cultu
. ·
.
ermnano su ameri1 mteramencanos, mencioné que en los Estados Unidos ha hast b' raes
"latinos" ca .
y
, a o ispos, generales y millonarios negros mis colegas
s1 no quenan creerlo A la vez me inf
,
cias todavía estaban fuera de I . , rb"t d
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Desde luego, los hechos del evidente ro e
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emp eo y otros programas seme.antes p
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y comerciales del país Son pasos 1?~ m pe?sable de los círculos industriales
ocupacional que es, a .menudo, fru~: o~eql~: :e;d.en ~ combatí: la desigualdad
tramiento técnico Desde luego I
be ,1cul1encias educativas y del adies.
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integración comunitaria.
gr
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Las relaciones interraciales en el Nuevo M . d
Los prejuicios contra los negros existen tant un :no¡ son
que deberían ser.
noamérica, aunque difieren en su
~ en . ng oamenca como en Latinoamericano doctor Juan Com florma e i_ntens1dad. El antropólogo hispa,
as, os examma en un estud"
b
d
resultados de investigación' obtem.dos por vanos
. pentos
.
a ase Dicha
e los
en laiomateria.~

~º-

• Coius,
Juan, Relaciones inter-raciales en A mérica Latina, 1940-1960 (México,
1961)'
pp. 29-31.

677
676

�obra es arce una interesante luz sobre las actitudes sociales ha~ia los n~gros
el B~sil que tiene más población de ébano que todos los pa!Ses de Hisp~::américa 'en conjunto. Las investigaciones al respecto ~e7cen tanto n~
atención como que comparan con frecuencia acti~dl haci~ ?s ne~:s 1:s e.xE tados Unidos. Es quizá más conveniente citar aqui as opm1ones
s
.
perimentados
antropólogos sudamencano~
que las de, los expertos norteamericanos, aun cuando no pocas veces coincidan entre s1.

!ª

,
.
. d b il o Costa Pinto el prejuicio racial existente en
Segun el investiga or ras en '
'
. del ue se
el Brasil difiere sólo en cuanto a sus menos ~arcada _frecu~c1a N q ·ra
observa en los Estados Unidos. Otro antropolog_o can~ca, rae! ogue1, '
.
trata no de la diferencia de intensidad, smo de calidad. Se~n
sostiene que se
l B ·1
"pre¡·uicio de marca", es decir,
N
.
lo que se observa en e ras1 es
. . "d
ogue1ra,
. . .
.
l . , n con la apariencia física del md1v1 uo.
cuando el preJU1c10 se eJerce en re ac10 E d Unidos Nogueira lo define
Mientras tanto, lo que se nota en los sta os
'.. ,
1 indicomo "prejuicio de origen", es decir, que ~as~a la su~s1c10~ ?e qu~das di#

viduo _desci;~e~~e ~tr!e:=;~;:,u;~

~i:~;0~u:u::: ;~:u:n~:go de la

~~;~~O ha es~diado la situación étnica y socioeconómica del nordes~;. del
. .
e "el re "iúcio contra los negros y mulatos existe y se mam iesta
Brasil, dice qu
.p J
.
amparándose en estereotipos referentes a la
en las clases media Y superior,
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inferioridad racial y cultural de los ~egros, y expresan
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678

mestiza y criolla. Esta manifestación de compañerismo y sociabilidad se nota
en varias latitudes geográficas del Nuevo Mundo, inclusive la estadounidense.
El agudo problema racial de los Estados Unidos es a menudo el tema favorito en el ambiente de Latinoamérica, donde hay muchos censores de los
"gringos". Lo curioso, empero, es que el problema negro e indio en los países
latinoamericanos reci~a poca atención práctica, casi como si no existiera. Y
todo el mundo sabe que existe y es muy grave, sin tratársele de resolver como
lo hacen en los Estados Unidos. No sabemos, por qué hay tanta inercia al respecto. Hablando de las discrepancias raciales entre el norte y el sur, no nos
parece exagerado sugerir que, en general, la situación económica y educativa
de la mayoría negra estadounidense es mucho más ventajosa que la de la
mayoría indígena hispanoamericaria. En tal respecto, hay que señalar, sobre
todo, a los países andinos donde los indios viven prácticamente al margen de
la vida nacional. Tampoco es buena la situación de los negros en varios países
de Latinomérica donde, por lo general, se dedican a los trabajos reservados
para la clase más baja, lo que no les permite su rehabilitación socioeconómica. Viviendo, en su mayoría, en extrema pobreza y resignación, los negros
sudamericanos tienen muy limitadas oportunidades para mejorar sus condiciones, que los condenan a una vida marginal de sus respectivos países.
Pese a tales circunstancias, en la literatura de Hispanoamérica y Angloamérica no faltan novelas, que presentan la temática negra con mucha comprensión. Sus autores despliegan, a menudo, una mejor percepción de las desigualdades raciales que sus respectivas sociedades o gobiernos. Parece que el valor
mágico de la palabra escrita penetra a veces, en el corazón humano más fácilmente que los mandatos oficiales, sirviendo así de útil instrumento para la
movilización psicológica de sus pueblos. Entre las novelas de este tipo vale
la pena mencionar Uncle Tom's Cabin (1852) de Harriet Beecher Stowe.
Dicha narración, al describir las iniquidades sociales sureñas que resultaban
de la esclavitud, inflamó hace más de un siglo la opinión pública yanqui hasta
tal punto que precipitó la guerra civil, por medio de la cual se logró la abolición. Desde entonces y, sobre todo, en nuestra época, la temática negra constituye una seria preocupación de la literatura norteamericana. Lo atestiguan
las novelas de conocidos autores blancos como William Faulkner, Harper Lee,
Sinclair Lewis, Warren Miller, Robert Peen Warren, John Howard Griffin,
Lilian Smith y Sarah Patton Boyle. Las complejas relaciones humanas entre
las razas y sexos, así como las aspiraciones negras, las exponen con igual habilidad los escritores negroamericanos como Ralph Ellison, Richard Wright,
James Baldwin, Le Roí Jones, William Edward Dubois, James Weldon Johnson y William Lelvin Kelley. En la ficción narrativa de todos escritores, sin

679

�distinción étnica, aparece el fondo social sureño como norteño, rural al igual
que metropolitano.

. .

His anoamérica no se queda atrás en exponer las dram~t'.~s cond1c1ones de
p negra en su propio
. seno. Cronolócricamente
los m1ciadores
de la nola vida
o·
'
.
vela negra sudamericana fueron los autores mestizos o cnollos,
e1 ~~­

tº~º

toriano Demetrio Aguilera-Malta con su Don Goyo (1933), e cu ~no e!~
.
E , y b -O (1933) el colombiano Bernardo Anas Tru11Carpentier con cue- am a
'
p b negro
R"
ld (1935) el venezolano Rómulo Gallegos con o re
llo con isara a
'
.
.
con Baldomera ( 1938) .
.
.
( 1937) y el ecuatoriano Alfredo Pare1a D1ezcanseco
d d 1
en la ficción hispanoamericana
Los motivos negros aparecieron, es e uego, .
d l . 1 XIX Eran éscon una anterioridad que se remonta hasta mediados_ e s1g o
.
tos, sin embargo, motivos en su mayoría fragmentanos.
E ntre las novelas de los escritores negros contemporáneos,, que i:on poA~s,
· ·
Ramon Marrero
nsse destacan las siguientes: Over (1939) d e1 d ommicano
(1943)
Ju n o (1943) del ecuatoriano Adalberto Ortiz, Nochebuena neg1:a
d~l v:::ez!lano Juan Pablo Sojo, Tierra mojada (1947) del col~mb1a~o
nuel Zapata Olivella, Las estrellas son negras ( 1949) del colom?1an;, ~
p l . Mosquera Cumboto ( 1950) del venezolano Ramón D1az anc ez, y
, ( 1958), del ecuatoriano Nelson Estupiñán Bass. Notables son tamEal apoo
araiso
.
b
extraorbién las novelas del puertorriqueño Ennque A. La~erre_ so ,:-e u:\
&lt;linaria variedad temática. Algunas de estas novelas ' negn~tas no t ieren en
calidad de la narrativa de los mejores escritores sudamencano_s._ Se adentran
en las complejidades raciales de su ambiente con mucha autenticidad. La~entablemente, dichas obras, por ser poco accesibles, apenas se las conoce uera
de sus respectivos países y, a veces, aun dentro de ellos.

~;~

, d e vi·,,;,.
Los negros, a traves
..... en América varios siglos, dejaron· en su dam·
biente muchas influencias, descritas a veces en las novelas. Es pertinente ecir
.
afncana
.
es mucho
más extensa len
aquí que la tradición cultural-costumb nsta
.
Latinoamérica que en los Estados Unidos. Tal ocurrenoa se ?ebe a q~e os
negros pudieron cultivar su tradición ancestral con menos obstáculos al_h dafo~,
M"ientras tanto' la herencia n d
. , an en grupos densos y homogeneos.
e VIVI debilitó en las reITTones en que 1os negros esta b an sometidos a la acul,
cana
se más o menos intensa.
º
. costeras de Su damérica todav1a
turación
Así, en las fa1as
.
ha numerosas comunidades negras, donde la retención de los rasgos afnca~?s
y
eV1·dente sobre todo, en Colombia, Ecuador y Venezuela, tamb1en
es muy
,
d d
·
q e la prefeen las Guayanas y en las islas del Caribe. Es allí on .e ~up~os - u
. d . vir en las costas tropicales fue eco de la prurugema anoranza negra
rencia
e vi
en volver
a sus pa1'ses ancestrales, la cual se desvaneció con el transcurso del
tiempo.

680

Según asegura Aquiles Escalante en su obra El negro en Colombia (Bogotá,
1964) , las influencias africanas se manifiestan en la costa colombiana en los
vocablos denominados "afrocolombianismos" y en la música, así como en las
máscaras de carnaval, instrumentología y ciertos hábitos funerarios, que acusan paralelismo con los de África Occidental. Interesante es, sobre todo, el
caso de la música negra, la cual según observa Zapata Olivella, conserva su
carácter ancestral más en la costa colombiana del Caribe que en la costa del
Atlántico, donde ya ha sido sometida a las influencias españolas. Dicho investigador escribe también el origen africano a ciertas costumbres y terminología pesquera, prevalecientes todavía entre los negros colombianos. También el
etnólogo caraqueño, Miguel Acosta Saignes, en su obra Vida de los esclavos
negros en Venezuela (Caracas, 1967), dice que los africanos defendieron siempre su música y sus cantos, que aún enriquecen al folklore venezolano. Los
representan todavía, con gran alegría y no pocas bebidas, durante las fiestas
religiosas de San Juan, y de San Pedro y San Pablo. Como se sabe, Pedro
Claver, apóstol de los negros en la antigua Nueva Granada, goza entre ellos
de culto especial. La obra de Acosta Saigncs contiene valiosa información sobre las costumbres negras respecto a su matrimonio, festejos y cofradías, faenas agrícolas, mineras y pesqueras, también sobre la variedad de castigos que
hacían a los esclavos escaparse y vivir en los "cumbes" como cimarrones o sea
prófugos.
Los negros, a pesar de estar desarraigados de su suelo africano durante varios siglos, nunca se apartaron de su patrimonio ancestral, en el cual veían
la fuente de su cohesión espiritual y fraternidad. Tal fenómeno quizá ex'J)lique
su instinto etnocéntrico, que les ayudaba a sobrevivir la amargura de la esclavitud, ya que no podían fiarse de otros grupos étnicos. Indudablemente añoraban a sus patrias y pensaban regresar a ellas, lo cual explica la conspicua
concentración de densas comunidades negras en las costas de varios países latinoamericanos. La herencia africana tiene varias formas. Según Wagley y
Harris, las influencias africanas entre los negros del Nuevo Mundo se manifiestan en la estructura de su vida familiar, los hábitos laborales, la música, el
folklore y la religión. A estas características se pueden añadir algunas influencias lingüísticas e inclinaciones hacia lo mágico, así como la preferencia negra
por los colores alegres de su indumentaria, rasgos señalados por otros investigadores.
Los negros imponían, a veces, las costumbres africanas a su nuevo ambiente
americano mediante sus tareas, que se desprendían de la esclavitud y las cuales
habían sido voluntariamente aceptadas. De tal manera, los africanos, "conquistaron" el Brasil colonial mediante la cocina, el baile y la música, elementos
que, en varios grados, llegaron a ser parte de la tradición folklórica brasileña.

681

�Retuvieron también, en el seno latinoamericano, varias creenci~ mágicas Y
supersticiones de carácter mitológico, las cuales no raras veces están mezcladas
con sus prácticas de carácter religioso. Otros rasg?5. negros que,llaman la a~ención son la rítmica de movimiento que se manifiesta a traves d~ los bailes,
el lirismo que se nota tanto en la música como en la poesía, al igual ~u~ el
sentido de plasticidad, la inmensa imaginación en contar cuentos fantasticos
y la tendencia hacia la grandilocuencia.
Varios de los raso-os señalados se conservan todavía entre los negros norteamericanos quien~ muestran una sensibilidad extraordinaria para la ~úsica, danzas ~ canciones. Sus inimitables "blues" y "spirituals"
se han m:
corporado a la tradición angloamericana, al igual que el famoso 3azz ~ue l.ogro
la fama internacional. No menos notables son también algunas contnbu.ciones
negras al campo de las ciencias. Fue el científico agrícola, George_Washingt?n
Carver, quien derivó varios comestiblés de cacahuates y de semill~s de so3a,
facilitando así víveres baratos para millones de gente. Dos conocidos personajes negros han sido galardonados con Premio Nobel po~ sus labores. en favor
de la paz: Ralph Bunche ( 1950), jurista y subsecre~no estadou~idense de
las Naciones Unidas, y el reverendo Martín Luther Kmg (1964), hder de la
lucha pacífica por los derechos políticos para los negros, comparado con Mahatma Ghandi. De considerable impacto son, además, los modales negros, que
se sobrepusieron en la pronunciación del idioma inglés de la población sureña
y los cuales constituyen hoy parte de la realidad lingü~stica ~~ ese sector de
los Estados Unidos. Notable es también el liderazgo clerical utilizado en ~e~lamar los derechos civiles negros, cuyo símbolo se hizo la Southern Christian
Leadership Conference, fundada en 1957.
Entre los intelectuales negros se nota resentimiento cuando sus coterráneos
blancos hablan de la cultura negroamericana como de una "subcultura" de los
Estados Unidos. Según ellos, la contribución negra es semejante a la de otros
grupos étnicos estadounidenses, lo cual afirma la i~tegración negra en el horizonte civilizador angloamericano. Las manifestaciones cul~urales ne~oam~ricanas llegaron a ser, en los últimos años, objeto de estudi~s en. vanas universidades estadounidenses, y son c~nocidos c?mo Black Studies.. Si~ embargo,
hay también un sector de la joven mtelectuahdad ~e color que iza ,a b~ndera
del nacionalismo negro, atándolo con las raíces africanas, por cuya razon esos
jóvenes prefieren llamarse afroamericanos. Entre aquello: . jóvenes muy_ de
moda están ahora el peinado a la africana, el uso del dashikt y otras marufestaciones indumentarias del continente negro.
Desde más O menos la Segunda Guerra Mundial empezó a vislumbrarse en
las actividades negras del Caribe una conciencia de comunidad espiritual con
raíces africanas, llamada négritude. Aplicada originalmente al arte popular

?'ª

682

negro de las Antillas Francesas en el que se ve la inspiración ancestral de
África, la négritude se transformó gradualmente en una doctrina de tipo cultural y artístico. La palabra "négritude" fue utilizada por primera vpz por
el poeta martiniqués Airné Césaire en su Cahier d'un retour au pays natal
(París, 1939). Como doctrina fue elaborada por el mismo Césaire, el senegalés Sédar-Senghor, el haitiano Jacques S. Aléxis, León Damas de la Guayana
Francesa y otros. La négritude, o sea, negrismo, se hizo símbolo de reivindicación de los valores artísticos y folklóricos negros, frente al desinterés que la
cultura blanca occidental mostró hacia estos valores.
Según G. R. Coulthard, tal vez no es de extrañar que la négritude o negrismo naciera en América, mejor dicho, en las Antillas, donde la población
negra y mulata convivió con la cultura europea, aunque se quedase extrañadamente apartada de muchos de sus conceptos. Era, pues, un caso de alienación psíquica que hubo de sustituir con algo que fuera emocionalmente más
atrayente y que contrapesase el sentido de la inferioridad negra, resultante de
las prácticas coloniales y neocoloniales. Por eso, el concepto de espiritualidad
negra encarnada en el negrismo en el sentido raizal, halla ahora partidarios
en varios países americanos y europeos. Hay quienes ven en el negrismo una
semejanza con el indigenismo hispanoamericano, ya que las dos tendencias
comúnmente tienden a rehabilitar ambos sectores étnicos del abismo históricocultural (los negros y los indios), aun cuando entre ellos haya más divergencia que similitud civilizador-costumbrista.
El escritor ecuatoriano Adalberto Ortiz dice que la négritude, que el llama
también negritud y negrez, rechaza el pasado, porque éste conlleva la connotación de esclavitud y alienación. Para él, la negritud "no es un fenómeno
pasajero, ya que nos ha restablecido la legitimidad de pertenecer a la cultura
africana, al igual que somos parte también de la cultura hispanoamericana y
la indoamericana". En su reciente ensayo La negritud en la cultura latinoamericana ( Quito, 1972) , Ortiz afirma que la espontaneidad de la negritud
constituye una manifestación de gozo, casi sexual, con la naturaleza. Es una
buena incitación a vivir en reacción a largos padecimientos y desgracias. Como
ideólogo sudamericano de esta tendencia étnico-cultural, dicho autor reflexiona sobre ella de una manera seria y equilibrada: "Viéndola con menos dogmatismo, la negritud para nosotros, los americanos, no puede ser ya un 'Retorno al África', ni una exagerada apología de la cultura africana, sino más
bien un proceso de miscigenación étnica y cultural de este continente". Ortiz
añade también que ello puede apreciarse, "no solamente en las manifestaciones somáticas del mestizaje, sino también en cierta corriente literaria y muy
poderosamente en la música popular, en las creencias y supersticiones de los
campesinos negros".

683

�Hay varios estudios sobre los negros del Nuevo Mundo, algunos de hondura
continental, que los tratan en sus aspectos históricos, culturales y sociológicos.
Entre ellos vale la pena mencionar Los negros esclavos ( 1916) de Fernando
Ortiz, Las culturas negras en el Nuevo Mundo (1937) de Arthur Ramos, Casa
Grande e Senzala ( 1934) de Gilberto Freyre, An American Dilemma: The
Negro Problem and Modern Democracy (1944) de Gunnar Myrdal, Slave or
Citizen. The Negro in the Americas ( 1947) de Frank Tannenbaum, Minorities in the N ew World ( 1958) de Charles Wagley y Marvin Ha1Tis, y La
esclavitud en Hispanoamérica (1964) de Rolando Mellafe, para señalar sólo
algunas obras.
Debido a la mezcla étnica que se ha consumado en diferentes partes de
América, es algo difícil determinar ahora la población negra en cifras redondas. Sin embargo, hay estadísticas de la población negroide que comprenden
a los negros como a los mulatos, y, posiblemente, a los que Mellafe llama
afromestizos. De las tablas estadísticas empleadas por Harris,6 se puede señalar
que mientras 1~ población negroide en los Estados Unidos abarca alrededor
de 10 por ciento o más, la del Brasil oscila entre 31 y 40 por ciento, y la de
las Guayanas entre 51 y 60 por ciento. En los países sudamericanos la proporción de la población negroide en relación con la población caucasoide varía
de país a país, siendo para Venezuela del 31 a 4-0 por ciento, para Colombia
del 21 a 30 por ciento, y en el Ecuador oscila entre O y 10 por ciento. En tanto, la proporción de la población negroide en la América Antillana presenta
las siguientes cifras: Puerto Rico y Cuba, entre 41 y 50 por ciento respectivamente, mientras que la Hispaniola, Jamaica y las Bahamas ostentan entre 91
y 100 por ciento del total de la población, contándola para cada entidad
geográfica.

• liARRIS, Marvin, Pattern of race in the Americas (New York, 1964), pp. 130-131.
Debido al constante aumento natural de la población, dichas estadísticas tendrán que
ser periódicamente revisadas.

684

LA ACADEMIA DE DERECHO AGRARIO

DR. Lucm

MENDIETA

v NuÑEz

Presidente de la Asociación Mexicana
de Sociología

LA ACADEMIA DE Dei:echo Agrario, de la Asociación Nacional de Abogados,
fue fundada por un ilustre jurista, el señor licenciado Antonio Díaz Soto y
Gama que tuvo a su cargo la presidencia de la misma. tl me hizo el honor
de ~?m~rarme vi_ce~president~ Y, no sólo por esta circunstancia que compro~et10 nu reconoc1m1ento hacia el, sino porque se trata de una de las figuras
mtelectuales y morales más grandes de la Revolución Mexicana, de un hombre, en la íntegra acepción de la palabra, que dedicó toda su vida al servicio
de los campesinos de México; es necesario y justo recordarlo en este momento
en que la mencionada institución renace bajo el signo de sus ideales.
Lle~ó la A~demia d~ Derecho Agrario, en un principio, existencia precaria
por diversas circunstancias que no es del caso mencionar; pero principalmente
porque la quebrantada salud de su animador le impidió transmitirle la energía de su carácter y guiarla con su sabiduría y los impulsos de 5U corazón
gen~roso: Cuando se _fue de este mundo para convertirse en un prestigio de
la histona de su patna, la academia quedó prácticamente desintegrada y así
permaneció largo tiempo, como si, tácitamente, sus integrantes de entonces
hubiesen querido guardar, en la inactividad y el silencio, una especie de sentido homenaje a su memoria. Ahora, gracias al talento y al dinamismo admirables de los dirigentes de la Asociación Nacional de Abogados, señores licenciados Miguel Alemán, doctor Luis Garrido y licenciado Juan González A.
Alpuche, la Academia de Derecho Agrario ha sido reorganizada y aun cuando
inmerecidamente, me ha tocado el honor de presidirla en esta segunda etapa
de su vida institucional. Seguramente no sería capaz de realizar tan importante cometido por dos razones: la primera porque es una tarea que rebasa
mis fuerzas y mis posibilidades personales y la segunda porque después de más

685

�de 40 años de lucha en la cátedra y mediante artículos periodísticos, ensayos
en revistas nacionales y extranjeras y libros en torno de las cuestiones agrarias,
he llegado a la conclusión de que la reforma agraria de México ha _caído_ en
manos de la política militante que parece desestimar toda especulación cien-

pone tan corta, que lo obliga a emprender una carrera de antorchas en la
que la luz de la justicia viene pasando, de mano en mano, a través de los
años, desde el principio de la humanidad y así habrá de ser hasta la tumba
del tiempo.

tífica.
La primera razón, sin embargo, ha cedido ante el hecho de que un buen
número de juristas, especializados en Derecho Agrario, llenos de entusiasmo,
respondió al requerimiento amistoso de la Asociación Nacional de ~bo~~dos
para reconstituir la academia de esa disciplina y cuento con su ded1cac1on Y
sabiduría para cumplir satisfactoriamente la misión que se me ha encomen-

Hablo, naturalmente, de los verdaderos abogados que son los que llevan en
lo íntimo de su ser la vocación del derecho y que cualquiera que sea la posición en que el destino los haya colocado, buscan, a través de las leyes, en su
aplicación práctica, la realización de la justicia o en el silencio del gabinete
de estudio el perfeccionamiento de las legislaciones con ese mismo sentido humanista.

dado.
En cuanto a la segunda razón, ha cedido también después de someter mi
pensamiento a dilatadas reflexiones. Cierto que durante un larguísimo período
qua aún no termina, el derecho parece instrumento al servicio de las clases
sociales acomodadas; pero es necesario no confundir las leyes con el derecho,
éste se manifiesta no sólo en ordenamientos legales, sino en teorías y doctrinas
y en la jurisprudencia de los tribunales que, cuando cumplen su altísima ~isión, aplican aquellos ordenamientos interpretándolos de acuerdo con los principios inmutables de la justicia. Quienes tienen el poder en sus manos, hacen
la ley para defender sus posiciones, sus bienes, sus privilegios; pero en una
labor lenta, de años y de siglos, el derecho que sólo es tal cuando resulta
expresión de la justicia, se ha venido abriendo paso de manera cada día más
firme y poderosa. Para aceptar esta verdad, basta examinar, siquiera superficialmente, su historia en todos los aspectos de la vida social y así se ve cómo,
por ejemplo, las leyes penales bárbaras de los primeros tiempos de la humanidad y los sistemas punitivos y las disposiciones civiles y mercantiles, las que
regulan el trabajo y las que defienden a la persona de los abusos de las autoridades, se han mejorado científica y técnicamente y humanizado bajo la influencia del derecho. Cierto, ese constante hacer de éste, ése su inacabable
ímpetu por expresarse en las leyes con afán de pedección no ha terminado,
acaso no terminará nunca; pero está dotado de una energía inmanente como
la del agua que taladra la roca para salir a la superficie, más pura y cristalina,
bajo la luz del cielo pronto a calmar la sed del caminante.

Es claro también que no pretendo que basta ser abogado para conocer siempre la esencia del derecho y para ser portador de la justicia. Quienes ejercen
la abogacía y la especulación jurídica en sus diferentes niveles, son seres humanos y como tales propensos a errores y debilidades, no trabajan en torre de
marfil, sino inmersos en su mundo y en su tiempo, influidos por diferentes
intereses, pasiones políticas y corrientes doctrinarias; pero siempre, en la lucha ideológica que emprenden, hay mentalidades escogidas que a pesar de
todo logran captar una luz eterna, una verdad que se impone por sus propios
valores. tste es el primer paso de la justicia, el segundo, lleno de dificultades,
consiste en proyectar y desarrollar esa verdad en las leyes y el tercero, no
menos arduo, en lograr que esas disposiciones legales de contenido justo se
cumplan, pues ante ellas se levantan inmediatamente las barreras, que a veces
parecen insalvables, de los intereses creados bajo el auspicio de la política
militante.

En esa lucha por el derecho de que habla Iering, el abogado tiene una misión que cumplir, misión impostergable que no puede abandonar so pena d_e
traicionarse así mismo como profesionista y como hombre, so pena de traicionar a su patria y a la humanidad. Su misión consiste en hacer triunfar
el derecho sobre todos los obstáculos y en todos los aspectos de la convivencia
colectiva. El campo en que debe cumplirla es vastísimo y la vida de que dis-

686

Ya en un brevísimo ensayo publicado hace muchos años, dijimos que: la
"ley escrita nada vale si la política no le infunde su aliento vital. tsta, a su
vez, no sólo se aparta con frecuencia de la ley, sino que en muchas ocasiones
la contradice o la hace inoperante".*
La política interviene en todas las ramas del derecho, lo mismo en la redacción de las leyes que a cada una corresponde, que cuando se las modifica
y en la orientación de sus aplicaciones prácticas; pero hay algunas de aquellas ramas en las que se advierte su intervención de manera más directa y
decisiva, entre ellas está el derecho agrario -que en términos generales se
refiere a los aspectos jurídicos, económicos y sociales de la distribución y tenencia de la tierra-. Este fenómeno se debe a que desde tiempos lejanos, la
.• Valor sociol6gico del folklore 'Y otros ensayos, cap. "Sociología de la política", Biblioteca de Ensayos Socio16gicos, Instituto de Investigaciones Sociales de la Univenidad Nacional, México, D. F., p. 17.

687

�lucha por la posesi6n del agro se ha venido entablando en todas partes del
mundo entre los terratenientes y los campesinos. Cuando aquéllos dominaban
o tenían gran influencia dentro del Estado, la legislaci6n favorecía largamente
sus intereses; pero en cuanto el campesinado adquirió por su número y en
algunos lugares, además, por su organizaci6n, fuerza determinante de la paz
interna de las naciones y se convirti6 en factor político, la política atrajo a las
masas proletarias del campo con el señuelo de la reforma agraria para usar su
organización y su fuerza de acuerdo con sus designios. Así fue, concretamente,
desde la época del Zar Alejandro I en Rusia y después de la Segunda Guerra
Mundial, en la mayoría de los países de Europa y así es en nuestros días en
que primero bajo la influencia de la Revolución Mexicana de 1910 que plasm6 sus principios sociales y económicos en la Constituci6n de 1917 y más
tarde bajo presiones interiores y con el interés de gozar de los beneficios de la
Alianza para el Progreso, se sumaron a los pueblos europeos los de América
Latina y dictaron leyes para la redistribuci6n de la tierra.*
Resulta evidente que sin la fuerza política de los campesinos, que se basa
en su número y en el hecho de que por su ignorancia y desvalimiento son
fácilmente manejables, la reforma agraria, en cualquier parte del mundo en
donde se intente, es una cuestión puramente científica, social, económica, jurídica, técnica, que debe seguir los lineamientos de rigurosa planificaci6n al
margen de toda clase de intereses privados o políticos; pero no ha sido así.
Las reformas agrarias pueden dividirse en dos clases: las que son el resultada de una revolución como la de México y las que, en un ambiente de paz,
se intentan por medio de leyes meditadas. Es claro que las primeras están más
estrechamente ligadas a la política partidista que las segundas. Así, la de
Italia se ha desarrollado de manera débil, sobre una elaboración jurídica aún
apegada a viejos moldes del derecho y en Latinoamérica, se ve en las reformas
agrarias de sus diversos países un esfuerzo para apartarlas de los movimientos
políticos, pues en alguno se ha puesto en manos de institutos descentralizados
del Estado; pero en ellos interviene el gobierno de dos maneras: por medio
de los recursos que les proporciona y sometiéndolos a la orientación y decisiones de cuerpos consultivos que, si bien es cierto que están integrados por representantes de lo que ha dado en llamarse las fuerzas vivas del país y en
algunos hasta del clero cat6lico, también es verdad que los gobernantes aseguran su predominio delegando su representación en de!erminados !:ecretarios
de Estado.
• Sobre las leyes agrarias dictadas en Europa y América, véase Lucio Mendieta Y
Núñez "El sistema agrario constitucional", 3a. edición, Porrúa, 1967.

Ninguna de las dos clases de reforma agraria ha tenido, hasta ahora éxito
~omp!e.to. ~n las de origen revolucionario por la política, la demagogi~ y la
ms~f1c1enc1a de recursos y en las segundas por la influencia de los Estados
Urud?s d~ Norte_américa (que son contrarios a que se toque la propiedad
agrana privada sm el pago previo de la indemnizaci6n correspondiente) por
la planificación defectuosa, el desarrollo lento y los fondos insuficien~ de
que ?'.sponen las instituciones gubernamentales o descentralizadas que tienen
la m1S16n de ponerlas en práctica, y en ambas clases de reforma, por los efectos de la contrarreforma agraria que emprenden sutilmente, de diversas maneras, las clases sociales interesadas en que no se realice o cuando menos en
atenuar su realización hasta límites de miseria de los proletariados del campo.
En estas condiciones, ¿cuál es el papel que debe desempeñar una Academia
de ~erecho Agra~~ y cuáles los resultados que pueden esperarse de ella? Para
dominar el escepticismo que de primera intención nos invade al tratar de responder. a las dos cuestiones involucradas en la interrogación planteada, es
necesario volver al pasado, a los tiempo en que el trabajador del campo era
un esclavo y absoluto el derecho del propietario sobre la tierra y a partir de
entonces reco~dar el traba~o tesonero de años y de siglos, en su época aparen~emente perdido, que realizara toda una pléyade de fil6sofos, de juristas, de
mtelectuales, de políticos en el prístino sentido de esta denominaci6n, en tomo
de las dos cosas fundamentales de la convivencia social: la libertad del hombre y la propiedad de la tierra, hasta que se logró el reconocimiento universal
de la primera y la humanización de la segunda que ha llegado a ser considerada no como derecho absoluto, sino como una funci6n social.
Gruesos volúmenes pueden escribirse y no pocos han sido ya escritos sobre
el origen y evolución del derecho de propiedad territorial en los diversos pueblos del mundo. En México, a partir de la independencia qued6 como un lastre el latifun~io heredado . de los tiempos coloniales y desde entonces y aún
antes, empezo la tarea del mtelectual verdadero que es el que medita sobre los
problemas humanos y los estudia considerándolos objetiva y subjetivamente
con afán de justicia. E~ el caso, pa~ lograr la equitativa distribuci6n del agro
entre las masas campesmas. Y tamb1en en la época de cada uno pareci6 inútil
cua~to dijeron y escribieron. Se perdió en el vacío la instancia de Abad y
q~e1po antes _los ~eyes de España a fines del virreinato y se perdieron tamb1en en el desmteres y el olvido los proyectos de reforma agraria de Francisco
Severo Maldonado, el plan de Sierra Gorda, las palabras luminosas de Ponciano ~rriaga en ~l congreso el año de 1856 y probablemente s6lo despertaron
sonnsas despectivas entre las clases dominantes, el programa del Partido Liberal de 1906, los trabajos valerosos y generosos del licenciado Andrés Molina
Enríquez, de don Antonio Díaz Soto y Gama y de Juan Sarabia hacia 1910

689

688

Hum-44

�y el proyecto del modesto labriego de Nuevo L~n, Manuel. Alardín ante l~
XVI Legislatura durante el gobierno del presidente FranC1Sco I.. Madero,
pero todos estos esfuerzos, puramente intelectuales, prepararon el clima ~e la
revoluci6n durante la que en plena lucha aparecieron el plan de San LUIS ~e
1910, el plan de Ayala de 1911, el plan de Veracruz de 1914, l_a Ley Ag1:'na
de Francisco Villa en 1915 y por fin, cuando empezaba a consohda~e el tnunfo revolucionario, la ley de 6 de enero de 1915. Desde este admira.ble ordenamiento en el que se precisaron los elementos fundamentales d~ la ref?rma
agraria que aún perduran en la legislaci6n actual sobre la matena, comie~za
la influencia de los juristas en el derecho agrario, pues fue obra del senor
licenciado don Luis Cabrera. Intervinieron también eminentes abogados en
la redacci6n del artículo 27 de la Constituci6n de 1917 base, de~~ ~ntonces,
de la reforma mencionada y sus leyes reglamentarias fuero~ mod1f1candos~ y
perfeccionándose, en un largo proceso legislativo, por me~o de 1~ tr~baJos
de brillantes personalidades del foro hasta llegarse al C6chgo Agrano v1ge~te
·
marcar un alto en el desarrollo normativo de la reforma agrana,
~~a
. E
pues hace 26 años que no se introduce en él modificaci6n alguna esencial.. s,
desde luego, una obra llena de cualidades pero no pe~ecta, ~o hay c6d1gos
perfectos, s6lo c6digos perfectibles, porque aún los meJ~~ tienen _que resque
ponder Oportunamente a los cambios operados en las acuv1dades
. . sociales
.
rigen y ponerse de acuerdo con nuevas corrientes _doctnnanas,, ~1empre en
busca de la justicia. Son, sin embargo, muchos los intereses pohticos que_ se
oponen a la renovaci6n fundamental del c6digo mencionado, q~e no es smo
parte básica, es cierto, pero s6lo ~art~ de nu~tro derecho agrano que ofrece
un despliegue impresionante de h1stona, doctnnas y leyes.
Con estos datos que por Jo demás son ya sobradamente conocidos del il~stre
auditorio que me escucha, estarnos ya en capacidad de responder a
mterrogaci6n que nos hicimos antes: ¿Cuál es el papel que debe desempenar una
Academia de Derecho Agrario y cuáles los resultados que pueden esperarse de

!ª

ella?
La tarea está a la vista, es extensa, clifícil y apasionante. Consiste _en el estuclio crítico de nuestra legislaci6n agraria, de la política qu~ la am~a Y de
las aplicaciones de ambas desde un plano de absolu~ sere~dad e mdepe~· N' el elooio servil de todo lo que en esta matena proviene de los regidenc1a.
1
o·
"6 ·
'ti
es de las autoridades agrarias, ni la negac1 n sistema ca
menes gubemamental ,
· d be
de cuanto crean y hacen. El jurista especializado ~~ derecho agrano e .
emprender una constante confrontaci6n entre la pohtica, las leyes y las realidades sociales, la equidad y la justicia y dar su apoyo a todo lo que corresrealidades y a esos valores éticos. Ha de colaborar con su penponda a esas
•
· t
samiento, exponiendo con clignidad y valor sus ideas, en el perfeccionamien o

690

de las instituciones. No importa que no siempre acierte, ni siquiera que algunos jamás acierten, porque la ciencia se desarrolla a través de luces y de sombras, de verdades y de errores. tstos, aparentemente negativos, tienen una
funci6n positiva porque al indicar lo que no es, son como señales de falsas
orientaciones que ayudan a los que vienen detrás a encontrar el verdadero
camino.
Y menos aun ha de importar al jurista, especializado en cuestiones agrarias, que sus teorías y sus admoniciones y sus enseñanzas en la cátedra o en la
prensa o en la tribuna, sean desoídas, inclusive menospreciadas o ignoradas
por los detentadores del poder en un momento dado o en toda una época.
Para cobrar fuerza y optimismo, para estar seguro de que no siembra en tierra
árida, le bastará revisar el pasado y ver c6mo las luchas, las ideas, los proyectos de los agraristas del siglo XIX y de la primera década del presente, que
entonces parecieron inútiles, se tomaron, con el correr del tiempo, en realidades juríclicas, económicas y políticas, defectuosas si se quiere; pero realidades
al fin que, desde el momento de serlo, por ese solo hecho adquieren valor
social inapreciable, puesto que pueden perfeccionarse. Así ahora, nuestra labor
con raíces en el presente ha de proyectarse hacia el futuro de nuestra patria
y debemos tener la certeza de que por humilde que sea, contribuirá algún día
a su bienestar y engrandecimiento.

Los

ROMÁNTICOS DEL AGRARISMO

Voltaire decía que unos cuantos libros gobiernan al mundo. La verdad es
que han influido e influyen en el destino de los pueblos; pero no lo rigen, pues
si así fuera, la humanidad viviría en paz y en constante superaci6n material y
espiritual.
Porque los geniales pensadores de quienes proceden esos libros pusieron en
ellos lo mejor de su inteligencia, de su coraz6n y de su espíritu; pero nos
atrevemos a decir que es una ley sociológica el hecho repetido a través de los
siglos en todos los pueblos de la tierra, que consiste en la prostituci6n inmediata de los grandes ideales en cuanto el hombre intenta realizarlos. Si una
idea noble es aceptada generalmente, apenas se lleva a la práctica, la ambición, los apetitos, las pasiones, los bajos instintos, los intereses mezquinos la
falsifican, la desvirtúan, la contrahacen en su provecho ; o si se trata de principios morales, se elude su cumplimiento, pues ¿en d6nde, por ejemplo, ajusta
la gente su conducta a las normas de la religi6n que profesa?
Y si de los muy elevados planos religiosos -al fin y al cabo inasequibles

691

�para el común de los mortales- descendemos a la organización política de
las naciones, nos bastará, para comprobar nuestro aserto, referimos a El espíritu de las leyes de Montesquieu, frente de la teoría del equilibrio de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial que aparentemente es precioso patrimonio de los Estados modernos de cultura occidental; pero que en la realidad
de las cosas, sobre todo en los regímenes presidencialistas, no pasa de ser eso:
una apariencia más o menos alejada de su verdadera significación.
Así ha sido y parece que será siempre: unas cuantas mentalidades selectas
se han ocupado y se ocuparán de forjar teorías, doctrinas y proyectos impecables para bien de la humanidad, mientras que los que detentan el poder
hacen de todo eso pobres, a veces trágicas o ridículas caricaturas por su propio designio, o constreñidos por fuerzas sociales que los dominan.
Otra corroboración de las ideas que venimos exponiendo, la tenemos aquí,
en nuestra patria, con l¡¡. cuestión agraria. Desde la independencia, ante la
excesiva concentración de la propiedad territorial y la dolorosa miseria de
los campesinos, talentos incorruptibles en sucesión magnífica fueron exponiendo, inútilmente, sus puntos de vista para aliviar ese contraste injusto que constituye la esencia del problema agrario. Todavía resuena, como un eco, el fracaso del egregio Ponciano Arriaga en el Constituyente de 56. A quienes le
antecedieron y a quienes le sucedieron en el empeño de lograr una nueva
organización más justa y más humana de la distribución de la tierra, se les
llama los ideólogos del agrarismo.
Uno de esos ideólogos insignes acaba de morir: Antonio Díaz Soto y Gama.
Aquí, en México, nuestro medio moral está de tal modo corrompido que se da
a la palabra ideólogo cierto sentido peyorativo. Todo el que lucha rn el campo del intelecto: prensa, libro, cátedra, tribuna, por que se realicen los principios de la revolución; pero no tiene costosos automóviles, soberbios edificios,
latifundios, gruesos depósitos en los bancos de México y de Suiza, es ideólogo.
Don Antonio Díaz Soto y Gama fue un gran ideólogo. Algunos consideran
que no pasó de ser sino uno de tantos políticos fracasados porque jamás ocupó
altos cargos públicos; pero en realidad no puede decirse que fracasó quien
como él, nunca pretendiera vistosas jerarquías administrativas o señaladas prebendas. Antonio Díaz Soto y Gama fue un ideólogo puro, un Quijote de la
revolución, un extraordinario ingenuo.
Don Graciano Sánchez, el gran líder agrarista, me refirió interesante anécdota que demuestra, sin lugar a duda, cuanto acabamos de decir:
"Cierto día, me dijo, nos presentamos, la Plana Mayor de la Confederación
Nacional Campesina, en la casa del Lic. Antonio Díaz Soto y Gama para

comunicarle que nuestra or=nización
lo hab:.,.
.... escomd
o· o a f'm de postularlo
0 opara Gobema~or del _Es~?º de San Luis Potosí. Apenas oyó esto, lanzó estentórea carcaJada, prmc1p10 de un ataque de risa incontenible. Llamó a grandes voces a su señora y le dijo, riendo siempre -figúrate que vienen a pro~nerme la gobematura de San Luis Potosí a mí que no sé ni como gobernar
fil casa.
"Nosotros estabamos,desconcertados, molestos ante la actitud inesperada de
un hombre que me~c1a nuestra admiración y nuestro respeto. Para no salir
com~letamen~e desarrados le pedimos que, puesto que no aceptaba, nos dijera
a qwen podnamos postular en su lugar.
"-Vean a Aurelio Manrique, nos contestó.
"-Seguimos su consejo y tras de algunas vicisitudes electorales, lo llevamos
a la gobematura del Estado de San Luis Potosí."
En o~as pala~ras,. si don Antonio Díaz Soto y Gama hubiese aceptado su
postulación habna sido gobernador, inicio de una posible sucesión de altos
cargos desde los que pudo haber influido en la realización de sus ideas.
Pero. ya lo he~os dic~o, era un gran ingenuo. Pensaba que con la palabra
ence~di_da Y el eJe~plo mtachable podía orientar al país de acuerdo con sus
conV1cc1ones ~anas y se equivocó. Por no verse salpicado de lodo desdeñó
los
. , puestos oficiales, se mantuvo limpio·, pero inefi'caz. M u chas veces arremet10 _c~n valor, desde la prensa, desde la cátedra, desde la tribuna, contra los
fals1f1cadores de la revolución y del agrarismo, pero sus palabras rebotaron
sobre la dura ~oraza de políticos y burócratas y en el manso conformismo del
pueblo. N~ sabia que, en política, sólo teniendo el poder en las manos se puede
hacer el bien y el mal.
Los románticos del agrarismo, entre los que figura don Antonio Díaz Soto y

Gama e~ primera -~ea, a través de muchos años de innumerables escritos,
planes, libros, manifiestos, etc., contribuyeron a la formulación de la ley de
6 dedenero de
• 1915 y .del artículo 27 de la Constitución de 17, en donde fue
crea o un _si~t~ma ~si _perf~cto para la equitativa distribución del agro y el
total y defm1t~vo aruqwlamient? de _los latifun~ios; pero inmediatamente que
estos ,ºr~enaID1entos, llenos de idealismo y de Justicia, fueron proyectados en
1~ practica, se apoderó _de ellos la po_lític_~ militante con sus intereses y sus pasio~es Y en vez de la ngurosa organizac1on constitucional de la propiedad de
la berra, al cabo de 50 años la reforma agraria es una realidad injusta defectuosa y amarga.
'
Don Antonio Díaz Soto y Gama, que en los últimos años de su vida recibía
en su modesta casa a los campesinos que iban en caravanas interminables a

693
692

�exponerle sus quejas y sus problemas y a pedirle consejo, debe haberse ido de
este mundo lleno de desilusión, pensando en la inutilidad de sus sacrificios y
de sus esfuerzos; sin embargo, luchador hasta el fin, idealista, romántico, ingenuo, dicen que dejó un testamento político. ¿Pero en dónde están sus ejecutores? La generosa semilla que sembró durante lustros en su cátedra de la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, con apasionantes prédicas
y discusiones, no cayó en tierra abonada. Tuvo muchos alumnos; pero a lo
que parece, ni un solo discípulo, pues al terminar la carrera olvidaron sus
enseñanzas y se dispersaron calladamente en busca de acomodo material. Los
Quijotes de la revolución murieron con él.
Y a pesar de todo hay algo en el fondo de la conciencia que se niega aceptar el triunfo de Calibán sobre el Ariel de nuestra juventud. Ya lo hemos dicho ("Valor sociológico del ideal"), los idealistas y sus ideales desempeñan
una función social trascendente porque señalan metas hacia las que se dirige
lenta; pero seguramente, la humanidad. La grandeza cívica y moral de Soto
y Gama y el valor de sus doctrinas agrarias son orgullo del verdadero México;
tarde o temprano han de dar sus frutos. Ejemplo insuperable de hombría,
de integridad, de honradez, brillará siempre con propia luz en el horizonte de
nuestra patria guiando y protegiendo a los proletarios del campo que tanto
amó.

INTEGRIDAD MOLESTA

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

de la Asociación Mexicana de
Sociología

Contenido: Prólogo. Fuerzas regresivas de la dinámica social. Análisis del fenómeno
psicosocial. Características de la agresión. La integridad molesta. Definición.

PRÓLOGO

Hay agresiones anónimas que irritan a la sociedad y la avergüenzan. Las
lesiones morales y materiales aparecen en forma recurrente y tipifican la regularidad propia de un fenómeno psicosocial.
De ello tuve claro conocimiento frente a dos observaciones aparentemente
aisladas, las cuales movieron mi curiosidad y dieron paso a estas reflexiones.
Más tarde habría de hallar implicaciones más profundas, aunque mucho tiempo me llevó descubrir las que incumben al daño moral.
En el jardín botánico de la Ciudad U!'}iversitaria en la ciudad de México,
bajo una gigantesca campana que cubre una atmósfera cálidamente artificial,
se encuentran para su estudio muchas plantas tropicales. Una de ellas, fascinadora para los ignorantes de la biología -yo entre ellos-- es la "vergonzosa"
o sensitiva cúbica, la cual, al acercarse alguien o al menor contacto, cierra
rápidamente sus corolas. El movimiento de protección es inmediato ante un
supuesto ataque a su integridad. Es decir, los seres vivos reaccionan frente a
lo que puede dañarlos y según sé, los estudios sobre la sensibilidad de las plantas, hoy abre nuevos caminos de interés científico.
El tren metropolitano, uno de los mejores del mundo, a pocos meses de haber sido inaugurado, tenía ya las cicatrices del embate de los violadores. Ves-

694

695

'

�tiduras rasgadas con navaja, letras obscenas y lesiones en los labios de hule
de las puertas hechas por instrumentos punzocortantes, como si un grupo misterioso hubiera estado al acecho para cumplir de inmediato su rito de destrucción.
A estas imágenes se unieron los comentarios de los que sufren atentados a
sus personas y a sus propiedades, lo cual provoca una actitud machacona de
protesta tan familiar como inútil.
¿ Por qué algunos rompen focos y vidrios, manchan paredes recién pintadas, destrozan jardines, pisan el césped, bollan los campos sembrados, rompen
las antenas de automóviles y apedrean los murales?

¿ Por qué se golpea a animales indefensos? ¿ Qué rito cumple la calumnia
que debe sufrir el que se eleva por encima del grupo social?

En suma ¿ qué hay en esta aparente aversión a la integridad material y
moral? ¿ Cuáles son las características de este fenómeno social que irrita a la
sociedad y muchas veces la avergüenza?
He aquí unas reflexiones sobre el tema.

FUERZAS REGRESIVAS DE LA DINÁMICA SOCIAL

cuestiones que más preocupan al sociólogo es sentirse desguarnecido por la carencia de lo que en la ciencia se llaman leyes.

UNA DE LAS

"Sería a todas luces exagerado aseverar que en la sociología ya se hubiera
llegado a ese acuerdo consolidado sobre sus problemas y propósitos de investigación por lo cual se distinguen otras disciplinas más antiguas." 1
Sin embargo, la sociología estudia los acontecimientos regulares, recurrentes
y periódicos de los fenómenos sociales, los cuales constituyen sus propias leyes.
El estudio de las regularidades del grupo social, da paso a la consideración
de las conductas sociales, con su necesaria implicación psicológica.
"El estudio del factor físico dio lugar a la Sociogeografía; el del factor
biológico, a la Antroposociología, en sus dos ramas: la Etnografía y la Xenografía; ahora el estudio del factor psicológico nos sitúa en la Psicosociología.
Es, pues, esta parte de la Sociología la que investiga las relaciones existentes
entre los fenómenos psicológicos y los sociales. Se trata ahora del factor más

íntimo, más medular respecto a los fenómenos interhumanos. Se ha seguido el
orden de la periferia al centro, en la consideración de los diversos factores de
lo social." 2
Profundizar y constreñir son ahora obligaciones del estudio social.
"En el estudio de las formas sociales, se funda o edifica por el uso el procedimiento de abstracción. En todo hecho social, el sociólogo debe tener en cuenta no solamente las formas de los fenómenos sociales, haciendo una :ibstracción
o contenido de dicho fenómeno. El sociólogo no debe entrar en lo absoluto en
el estudio de los ingredientes concretos de los fenómenos sociales; wlo debe
dirigir su atención al estudio de las configuraciones o formas como se produzca el fenómeno social. El formalismo sociológico endereza su crítica contra el
enciclopedismo sociológico que venía desde Comte hasta la aparición de pensadores contemporáneos", dice Antonio Caso, y por lo tanto este trabajo se
divide en varias partes, unas que son estricta,µiente sociológicas y otras de interpretación personal. Caso añade algo que también viene aquí a cuento: "A
priori puede afirmarse que las leyes de los organismos han de influir en la
vida social. Las sociedades se componen de hombres, y éstos son organismos;
por consiguiente, las leyes de los organismos o leyes biológicas, determinan
también, en ciertos aspectos fundamentales, las relaciones colectivas.
únicamente que si se hace abstracción de la naturaleza psíquica de los individuos para pretender explicar por sólo las leyes biológicas los fenómenos
sociales, se incurre en el mismo error en que se incurriría, si se tendiera a explicar por las leyes físico-químicas los fenómenos biológicos, o por las leyes de
la mecánica los hechos físico químicos." 3
Al descubrir al hombre mismo detrás de los fenómenos sociales, se explican

por un lado las dificultades de la sociología y por otro, permite ponerse en
guardia contra las interpretaciones parciales y por lo tanto, limitadas. El hecho de hablar de un fenómeno psicosocial, como en este caso, solamente acentúa más el factor interno, por análisis del mismo, sin desconocer la importancia
de todos los demás.
Característica fundamental del ser humano es su movimiento, el cual comienza desde su concepción y cesará con la muerte, pero está también inmerso
en otros más. Un símil podría informar con claridad de los dos fundamentales
dentro del concepto sociológico. Por ejemplo, la tierra tiene un movimiento de
rotación sobre su propio eje y de traslación alrededor del sol con armonía
• SENIOR, Alberto F.: Sociología, Ed. Méndez Oteo. 3a. ed., México, 1967, pp. 241 a

1

DABRENDORF, Ralf: Sociología" naturaleza humana, No. 155, Revista Eco, Buch-

jolz-Bogoti.

696

242.
• Citado por Senior, Ibidem, p. 143.

697

�perfecta dentro del ritmo universal; de la misma manera el ser humano posee
su propio movimiento como ser autónomo pero se mueve dentro de las grandes fuerzas sociales de su circunstancia y de su tiempo histórico. 'En ambos,
estrictamente ajenos a su voluntad, hay influencias. Hip6lito Taine sigue vigente en cuanto a la determinación del medio social y el momento histórico,
no en la influencia racial, pero sí es importante recordar la mecánica psicológica del pensador francés.
Merced al libre albedrío, el hombre parece tener opción a ciertas elecciones
dinámicas, las cuales conforman el fascinador nombre de libertad. Además, los
movimientos sociales y personales tienen ciclos y velocidades diferentes. Penosamente las guerras y revoluciones parecen acelerar los cambios sociales de los
pueblos.
No debe confundirse evolución con dinámica social. La evolución es generalmente lenta y casi nunca modifica sustancialmente la materia, en cambio
la dinámica social transforma radicalmente las estructuras humanas.
"Dinámica es el término de la mecánica teórica, rama de las matemáticas
aplicadas, que trata de los movimientos de los cuerpos, de las fuerzas que los
generan y la anulación recíproca de éstas con un cuerpo en reposo. Esta situación tiene aplicaciones en el análisis del movimiento social, la resistencia
al cambio y el equilibrio." 4
Ahora bien, el movimiento perpetuo que origina los cambios y transformaciones es apreciado como positivo por la sociedad, si en ese momento se considera como un avance, logro o adelanto -aunque después pueda ser tildado
como retardatario- y es juzgado negativamente, si retrasa, interrumpe o nulifica el movimiento de avance o aceleración. La escueta verdad es que el
movimiento social obra con una mecánica de selección y rechazo que preserva
lo que considera bueno en tanto que deteriora y rechaza lo obsoleto.
La sociología estudia las fuerzas de integración, los factores y modos de lo
social, las corrientes unificadoras y de cohesión, pero también se preocupa de
otras fuerzas disociativas que atacan a la sociedad o la vulneran, perturban o
molestan, esto es, aquéllas que pueden ser calificadas de movimientos regresivos o atávicos.
De una de estas últimas se tratará aquí.
• MoNs1vÁis, ZoRRILLA, MENDrETA AuToJUlE y Soro ÁLVAllEZ:

musa, México, 1963, p. 20.

698

Dindmica social, Li-

ANÁLISIS DEL FENÓMENO PSICOSOCIAL

Al anudar los hilos de los aspectos comentados se colige el planteamiento
de la cuestión.
'
Se ha visto
.... plantas, reaccionan
·
frente
. que los seres vivos, hasta las prop;....,
al ataque cierto o posible a su integridad; con mayor raron los seres humanos
que forman las sociedades, son profundamente susceptibles.
'
Peri6di~ente, algunos individuos atacan a las personas o a sus propiedades, de1ando con la violencia de su acto el testimonio de su agresión.
Los soli~io~ depredadores -nadie sabe nunca quiénes son- destruyen lo
que parece ll'ntar más a la comunidad, esto es lo que se estiro·a
di
d
·
df···
,es gno e
aprecio o e mitivam~~t~ sagrado. En el plano material se lesiona lo que ha
costado esfuerzo, sacrificio o dinero.
En pri~cipio estas agresiones constituyen un ataque a las normas O leyes del
orden social. Son un reto a la conciencia de alguien que es, vale O tiene al 0
y forma parte de una sociedad.
g
Comentemos primero el ataque a la integridad moral, ya que es el más trascendente, aunque su frecuencia lo ha hecho tan familiar que pasa inadvertido.
En algunos casos el ataque se festeja tildándolo de ingenioso.
C~a~do un miembro de la comunidad social adquiere rango, categoría 0
~resti~o Y su conducta puede aparecer como ejemplar o ejemplarizante de
mmediat~ se presenta en forma anónima, el grupo de detractores que no
rán de difamarlo hasta vulnerar su integridad.

:esa.

La habilidad del extraño ataque es tan acertada que parece infalible, pues
prontament~ descubre la falla, grieta o defecto por la cual alguien puede ser
atacado y si no hay algo grave ... ¡ se inventa!
Las ca~acterísticas de este aspecto en nuestro país son peculiares: hace cincuenta anos, cuando un personaje adquiría relevancia, se hablaba en voz baja
de alguna amante y en el caso de una mujer, se le achacaba "un pasado". Hoy,
~entro del demoledor mundo axiológico de nuestros días, esos cargos serían
mge~uos, por lo cu~l se a_cude a otros que puedan escandalizar como: pervers1on, homosexualismo, impotencia, lesbianismo o deshonestidad política.
Se ha esta_blecido dentro de n_uestras costumbres no aceptar la integridad
?'1oral de quienes son, valen o tlenen algo. Es cierto que alguien puede ser
idolatrado, o sea llevado a los terrenos de la exaltación irracional -habida
c~enta de q~e. cump~rá su destino trágico- pero de ninguna manera se admite la ecuanime y Justa aceptación de su dignidad estrictamente humana.

699

�No se le perdona a alguien que sea mejor o superior. Habrá necesidad. de
buscar algo para denigrarlo, aunque sea un defecto físico, el cual convertido
en muletilla, provocará la burla y el escarnio.

que forma parte de una comunidad. Los daños a los valores o propiedades de
la comunidad son los preferidos, como edificios civiles, jardines públicos, museos, lugares históricos, salas de espectáculos, transportes y muros de las calles.

Un caso peculiar penosísimo en nuestras costumbres, es la agresión sexual.
En un breve opúsc~lo inédito, la maestra Emma Prado de Arai aborda m~rginalmente este asunto con peculiar perspicacia. Al hablar de las_ caractensticas del mexicano en el estudio de la primera novela de nuestra literatura El
periquillo sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi, advierte que,. aunque en todos los pueblos del mundo existe el viol~dor,, el_ macho meXIca~o
tiene la doble saña de empeñarse en dejar constancia publica de su fechona.
No basta mancillar a una mujer, sino pretenderá dej~ un h~jo a~ando~~do.
Como en el caso del infractor solitario, una vez destrwda la mtegr1d~d fis!ca,
el objeto atacado deja de tener atractivo, así en el caso de la mujer, esta
pasará a ser algo indiferente y en el más frecuente de los casos, hasta despre-

f ) Mientras mayor sea el prestigio de la persona o importancia de lo :dañado, se cumplirá mejor el vejamen.

ciable.

CARACTERÍSTICAS DE LA AGRESIÓN

. Cuáles son las características de este fenómeno psicosocial? ¿ Cómo, cuán-

é

do y dónde se presenta?
a) En principio el fenómeno psicosocial se presenta ~om~ un ~cto agresivo
cuya aparente finalidad es satisfacer al infractor. El objeto inmediato es de~eriorar O vejar algo íntegro, perfecto, valioso o consagr~do dentro de la sociedad sin ningún interés económico del agresor, como s1 el acto formara parte
de ~n extraño rito en el cual lo perfecto, debe pagar tributo.
b) No puede predecirse cuándo ni dónde aparecerá, pero ciertamen~e su
presencia se dejará sentir en un momento dado, de ~al suerte que configura
un fenómeno social por su periodicidad y recurrencia, esto es, cae de lleno
dentro de las regularidades o leyes sociológicas.
c) Es obra anónima, de solitarios depredadores, pero como se imita, se convierte en agresión colectiva.
d) Los depredadores dejan constancia de su mensaje rad'.cal y violento atacando moralmente a los miembros más selectos de la comunidad o destr~yendo
las cosas que aprecian sus poseedores. El caso es dañar algo con el objeto de
irritar a los miembros de una comunidad.
e) Puede tipificarse como una agresión social o agresión a la socieda~, porque al infractor no le interesa estrictamente el individuo que ataca, smo al

700

g) La afrenta a lo más limpio o lo sagrado es objetivo primordial. No ha
mucho tiempo fue lesionada La Piedad, patrimonio de la cultura universal y,
en las guerras, donde se desatan los instintos primarios, se destruyen monumentos y lugares históricos de las ciudades, lo cual causará sufrimiento indecible en sus moradores.
h ) El daño irreparable, es otra de las características de la agresión, pues el
depredador sabe que el daño será definitivo. En el ataque moral algo queda
y en caso físico, la restauración no tiene la misma validez que la obra original.
i) Se presenta en todos los pueblos. Con mala fe podría atribuirse como
expresión típica de las sociedades incultas, pero no hay tal, pervive latente. En
aquellos países donde la organización pública es coercitiva o rígida, los propios
miembros de la comunidad, educados civilmente, vigilan y castigan con mayor
eficacia a los depredadores.
Tampoco es respuesta a la represión social o como ataque a lo establecido,
como podría explicarse con un juicio tan falso como simplista, ni como reto a
la sociedad opulenta, aunque estas situaciones conflictivas aumentan su incidencia, sino que es un fenómeno de recurrencia general y periódica.
j) En cada lugar la agresión adquiere formas de expresión diferentes. En algunos grupos semialfabetizados, se recurre a palabras injuriosas, casi siempre
obscenas, escritas con letras grandes en lugares visibles donde puedan ser leídas
diariamente por los que ahí pasan para ir a sus hogares, trabajos o diversiones.
Otras veces la agresión es por medio de un insulto abierto en forma de anónimo grito. La palabra soez o procaz rompe el silencio compacto que han "construido" los asistentes a un espectáculo público, de tal manera que rasga el aire
y todos los que ahí están, generalmente con sus familiares, quedan a vergonzados.*
• En la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de 1968 en la ciudad de México, el pueblo expectante y afligido guardaba silencio. Las cámaras de la televisión
mundial recogían la presencia de un pueblo anfitrión y la vida mexicana estaba en
entredicho. Todo había sido cuidadosamente preparado. Entonces un hombre gritó
soezmente desde las galerías y avergonzó a todos, destrozando la imagen de la dignidad
nacional.

701

�Hay en el fondo de todas estas causas, heterogéneas, múltiples e íntimas, el
fruto amargo de la insatisfacción, la necesidad y el dolor humanos.

se ~e pida cuenta, para que mi miseria satisfaga el falso juego de la demagogia".

Y en estos hechos todos somos culpables. La "mordida" es una complicidad
solapada entre el que acepta el soborno y el que paga el cohecho.

LA

INTEGRIDAD MOLESTA

Hasta aquí se han expuesto las características de una agresión social comprobable y regular dentro de los cánones estrictos de la sociología. Ahora considero necesario dar una interpretación personal de las causas de la misma, que
puede o no ser aceptada.
¿ A qué obedece esta agresión?
Una primera explicación es atribuir la causa a las fuerzas subyacentes o instintos atávicos del hombre que se encuentran soterrados y afloran en la primera oportunidad.
Una segunda consideración es admitir lo que podría ser llamado nostalgia
subconsciente por la pérdida de la libertad. El tema es tentador y presupone
la idea de una libertad irrestricta vivida en un pasado remoto, cuando el
hombre era ajeno a leyes, reglamentos y normas. Naturalmente es una idea
con sus buenas dosis de falsedad. Estudios recientes han demostrado las penosas restricciones espirituales y físicas a las que estaba sujeto el miembro de una
tribu.
En nuestro país acaece algo singular. La historia del pueblo mexicano es
la lucha por alcanzar libertad; así, esta palabra está cargada de significados y
con el tiempo ha adquirido interpretaciones peligrosas. Los individuos, las instituciones y los gobiernos tienen miedo de ser señalados como coactores de la
libertad y por esa razón prefieren dejar pasar actos censurables.
Por su parte, el pueblo ha acuñado su observación: "hacerse de la vista
gorda".
Parece que muchos aplican de manera peculiar lo que señala la vieja frase:
"dejar hacer, dejar pasar". En principio hay dos aspectos en esta actitud, uno
de carácter paternalista en el cual los que tienen más prestigio, honor, dinero
0 poder soportan las infracciones de los menos afortunados para compensar
los desniveles de una sociedad injusta, y otro aspecto oscuro y doloso que tiende a perpetuar esta situación solapando a los pequeños infractores con el objeto de contar con la miseria popular. De todo ello se aprovechan los líderes
corruptos. El desafortunado parece decir: "Yo soy pobre, luego tienen que
darme prestaciones especiales, exención de impuestos y dádivas de las que no

702

. El tema se comenta aquí por su relación con las agresiones estudiadas. El
~ract~r sabe que nunca será castigado. En el remoto caso de ser sorprendid~, _s1e~~re tendrá d~fensores gratuitos que hablen a su favor apelando a
las mJustlcias de ~ ~1edad opulenta. En circunstancias extremas, se le aplicará una pena. mllllIIla. ¿ Cómo castigar al miserable que doble la antena
de un automóvil, cuyo propietario arrastra una fortuna de cien mil pesos?
En tercer término, hay otra explicación que tiene carácter freudiano La
agresión podría calificarse como un des/ogue parasexual que tiene buenos ~poyos para ser aceptado, ya que muchas manifestaciones son claramente eróticas. ~o hay investigaciones sobre el caso, pero, por lo que he observado, estas
agresiones parecen ser obra exclusiva de varones.
En cuarto_ lugar podría aceptarse una intención trágica y demoledora de
autodestr~cct6n, co1;110 _patético desprecio. El que escribe una palabra insultante, ~~ insulta a s1 m1Smo. Con ese acto deja constancia del sentimiento de
abyecc1on que lo embarga y así se desfoga. Un triunfador en el sentido que
esta palabra tiene ~n las sociedades de consumo, no trasgrede abiertamente
las leyes: no se arnesga, se cuida bien. Es el que de alguna manera se siente
frustrado, el que agravia a la sociedad, pero en el fondo se deshonra a sí mismo.
~n las cost~b~es . ~exicanas, hay una peculiaridad trágica. Cuando algwen alca~ distmcion o renombre, otro dice de él: "yo lo conocí: vivía
frente a mi casa, era un pobre diablo". El que comenta el hecho no se siente
orgulloso por haber convivido con esa persona, sino lo baJ·a a su 'propio nivel
1o " ningunea
.
" . Paradógicamente,
·
prefiere destruirlo un poco en lugar de ele-'
varse él a la categoría del otro.
'
Una quinta interpreta~ión puede ser la tendencia del individuo a perpetuarse. Frente a la fugacidad de la vida, el misterio de la muerte y la duda
el hombre pretende dejar constancia de su paso. El ser humano siempre ~
buscado angustiosamente asideros para burlar la inanidad.
En los cantos líricos de la poesía indígena náhuatl, hay un poema sobre la
lamentaci~n por la vida efímera que dice: "¿Na será mi nombre alguna vez?
¿Nada deJaré en pos de mí en la tierra? ¡Al menos flores, al menos cantos!"
Los grandes monumentos históricos tienen un libro donde los visitantes ilustres registran su nombre para dejar el testimonio de su presencia. Pero en esos

703

�\

mismos lugares, en los sitios oscuros, aparece también la huella de los que ahí
estuvieron y dejaron corazones, nombres, golpes o arañazos.
En la muralla china hay frases ofensivas en todos los idiomas. El objeto es
herir al que pertenece a la misma comunidad, entiende el mensaje y naturalmente le avergüenza.
Finalmente, la sexta explicación que aquí se propone y que no implica necesariamente el desconocimiento de las otras que se han nombrado, se refiere
a la integridad molesta.

EN EL V CENTENARIO DE LAS CASAS

Hay en el ser humano un instinto que lo hace destruir lo que siente íntegro
o perfecto. Es algo atávico, primario, quizá derivado de la natural agresividad
sexual que aflora en cualquier circunstancia propicia. Como todo instinto, puede ser sublimado, encauzado o reprimido por la educación.

DR. HÉCTOR GRos EsPmLL
Secretario General del Organismo para
la Proscripción de Armas Nucleares en
América Latina

El hombre parece sentir opresión ante lo admirable, acabado o limpio y
tiende a rasgar, matar, destruir o atacar.

VITORIA EN

LA

CONTROVERSIA SEPÚLVEDA-LAS CASAS

Es un desasosiego espiritual, que provoca la necesidad de desfogarse y
agredir.
Un ejemplo al azar: Miguel Angel ante la perfección de su Moisés, le dio
con el marro diciendo "habla". La cicatriz se conserva en el mármol de la
escultura que está en la basílica de San Pedro In Vínculis, en Roma, Italia.
Pues bien, ¿ no sentiría el gran hombre algún extraño escozor frente a su obra
que fue inaguantable para su sensibilidad?
Y bien, la interpretación de la causa está sujeta a consideraciones personales, pero existe la realidad del fenómeno social.

DEFINICIÓN
La integridad molesta es un instinto atávico del hombre frente a la perfección moral o física de las personas y de sus propiedades, la cual se expresa
por medio de una agresión que tiende a irritar o avergonzar a la sociedad. El
instinto puede ser sublimado o reprimido por la educación. Aunque es ajeno
a condiciones eventuales de tiranía o presión, estos conflictos humanos tienden a agravarlo. Debido a la recurrencia de su periodicidad puede l&gt;Cr tipificado como fenómeno de carácter psicosocial.

704

I
~~ TRADUCCIÓN POR primera vez a la lengua española, debida a la labor meri-

3as

tiS~ de Angel Losada, de
Apologías de Sepúlveda y Las Casas y la publicaCion de ~has en _es~e ano,1 ha de tener una importancia esencial para el
cabal y meJor conocuruento del pensamiento teológico-jurídico del siglo XVI
español y de su análisis de los problemas planteados por el descubrimiento y
la conquista de América.

La monumental obra de Losada, que culmina sus trabajos y estudios sobre
el tema, ha de provocar un nuevo interés por el análisis del pensamiento de
Bartolomé de Las Casas y de Juan Ginés de Sepúlveda en relación con los
problemas jurídicos planteados por el hecho americano y con el surgimiento
del derecho internacional moderno.2
1

,La _Apología _de Sepúl~da f~e publicada en latín, en Roma en el año 1550. No
babia sido traducida al espanol ru vuelto a editar hasta hoy. La Apología de Las Casas
ae encontraba inédita en la Biblioteca Nacional de París. La publicación de ambas
Apolo~s, en ~ducción }'. con prólogo y notas de Ángel Losada, ha sido hecha por
la Editora Nacional, Madnd, 1974. En 1968 Losada había publicado un estudio sobre
esta Apología, titulado: "La 'Apología', obra inédita de Fray Bartolomé de Las Casas
actualidad de su contenido", Boletín de la Real Academia de la Historia tomo CLXII'
pp. 201-249, '.Madrid.
'
'
ª Por ej. Ángel Losada, Bartolomé de Las Casas y Juan Maior ante la colonizaci6n
española de América, Cuadernos Hispanoamericanos, No. 286, Madrid, abril de 1974.

705
Hum-45

�11

Al leer las Apologías hemos encontrado unas páginas que nos han interesado
muy particularmente. Se trata de las opiniones de Sepúlveda y de Las Casas
sobre el pensamiento de Francisco de Vitoria con respecto a los títulos para
la conquista de América.
Como veremos, ambos autores tratan de demostrar que el famoso dominico y catedrático de Salamanca estaba de acuerdo con las ideas que cada uno
de ellos tenía sobre la cuestión. Para ello interpretan el pensamiento de Vitoria, pero llegando, naturalmente, a conclusiones opuestas.
La confrontación de lo que Sepúlveda y Las Casas opinaron y dijeron sobre
la tesis de Vitoria tiene importancia, puesto que aclara y precisa sus propias
ideas y da una nueva luz sobre la trascendencia que ya entonces se atribuía
a la opinión de Vitoria, citado, como argumento de autoridad, para fundar
las soluciones jurídicas que se deseaba sostener.

III
Hacia 1539 Francisco de Vitoria había terminado ya las Relecciones "De
Indis" y "De Iure Belli".
En la primera, como es sabido, analiza los posibles títulos justificativos de
la conquista de América por los españoles y en la segunda, que es su complemento necesario, estudia el eventual derecho de guerra de los españoles contra
los indios.
Comienza Vitoria por la enumeración de los siete títulos invocables, que él
considera ilegítimos, y que son: 1) El dominio universal del emperador; 2) La
autoridad universal y temporal del Romano Pontífice; 3) El derecho de descubrimiento; 4) La renuencia de los indios a abrazar la fe cristiana; 5) Los
pecados de los indios; 6) La enajenación de la soberanía y 7) La predestinación divina.•
De tal modo afirma la inexistencia de títulos originarios por parte de los
españoles. Si alguno pudiera existir sería adventicio, resultado superviniente
de su encuentro con los indios.
• "De los títulos no legítimos por los cuales los bárbaros del Nuevo Mundo pudieran
venir a poder de los españoles". Un excelente comentario de los textos de Vitoria se
encuentra en la introducci6n de Antonio G6mez Robledo a la edici6n de las Relecciones,

Esos posibles títulos legítimos serían: 1) El dere h d
. d
comunicación; 2) La predicación del Evan e. . c o e soc1~, ad natural y
vertidos a la fe cristiana. ) D
, .g ho ~ ~) La protecc1on de los con.. .
' 4
ar un prmc1pe cnsbano a los conv
. 5) L
sacrif1c1os humanos y la antropofagia. 6 ) 1 1 . ,
ersos,
os
y 7) Los tratados de alianza 4
'
a e ecc1on verdadera y voluntaria
Aunque pueden citarse precedentes de esta forma d 1
.
cuestión de los títulos españoles a 1
. 5
e p antear y analizar la
d1
.
a conquista no hay duda de la grand
e::U~~~s:~::~o de Vitoria, de la pureza de las intenciones y de la fineza deC:
. -~e aquí la influencia de que sus ideas tuvieron en todo el debate que se
m1C1aba y el interés de aportar el nombre y 1as op1mones
. .
de Vitoria a la
causa que cada uno defendía.

IV
El hecho americano y la conquista española provocaron
.
neral debate respecto de los eventuales títulos d 1
. dun ampho y gemidad, de la naturaleza de lo . .
e conquista or, de su legitide jure y de facto, debían
:b~~~~- d;s:eu :s:~to jurídico y del t_rato que,
unta de Valladol"d
d
e a e memorable culmmó en la
1 , convoca a por Carios I Y que se reumó
. en 1550-1551.
J

se;

El caso de esta junta es excepcional , .
en la historia de la humam·dad
_Yó uruEco. En efecto: "por primera vez
.
una nac1 n spaña
•
.
s1ón la justificación 1·urídica d
'
' y su rey pusieron a d1Scue una guerra que llevaban a cabo".6
b En 1~ junta dos partes contendientes se habrían de enfrentar
as unidas en la afirmación de la obligatoriedad de la predica~i::n~:ti:~

\xnt~

• "De los tí tulos legítimos por los cuales u diera
.
españoles", A. G6mez Robledo op cit PP
los bárbai:os a poder de los
ús principes du Droit Public ;hez ·F,a:cisc~ de v·t• . M It:ntomo Truyol y Serra,
• LosADA, Ángel, Fray BartolomJ de L C
i ona,
a
' 1946, pp. 55-67.
rica, Tecnos, Madrid, 1970, p. 278; Sil:o ~as a la luz _de
":oder~a c~tica hiJt6conquiJta de América México 1971
261 2vala, Las ,nstztuc1ones 1urld1eas en la
,
,
,
, pp.
- 66.
LosADA, Ángel, op. cit., p. 24 7; Angel Losada The .
0
controversy between Sepúlveda and Las C
. h'
ideology 1 Las Casas, Th11
mé de Las Casas in hiJtory edited b
;n t e Junta de Valladolid, l'n Bartolovenity Press, Illinois 1971 · Lewis H \ J.
e_~~ B. ~een, Northern Illinois Unixico 1974
73 1'06. , .
an e,
_Pre¡u1c10 racial en el Nuevo Mundo Mé'
• pp.
·
, Lewis Hanke Spanish t ¡ ¡ · · .
'
America, Filadelfia 1949 cap 8 C ,
6
s rug_ e or 1ust1c, m the conquest of
"
'
,
· · on raz n Marcelino Mené d
p la
·
esta controversia tiene importancia capital
la .
.
n ez y e yo dice que
(Advertencia a la edici6n de 1892 M drid ~ 1 D histona del Derechos de Gentes".
xico en 1941, p. VIII).
'
a
' e
em6crates Alter, reeditado en Mé-

!ª

a:.~•

E¡"e

Porrúa, México, 1974, pp. LIV-LXII.

707
706

'

�en el Nuevo Mundo: la capitaneada por Juan Ginés de Sepúlveda, partidario
del empleo de la fuerza como instrumento para asegurar la predicación del
cristianismo y la dirigida por fray Bartolomé de Las Casas opuesta a la utilización de toda forma de violencia.
Las Relecciones de Vitoria, aunque aún no publicadas, ya que lo fueron
recién en 1557 (once años después de la muerte del maestro) , pero anteriores en varios años a la junta, habrían de influir directamente, dado el conocimiento que de ellas tenían los contendientes, en los debates que en ella
se celebraron. Vitoria había muerto en 1546, pero sus ideas y criterios habían
de estar presentes en los debates de la Junta d~ Valladolid.
Curiosamente no han llegado hasta nosotros ni las actas ni los principales
documentos de la junta.7 Lo que sí se sabe es cómo estaba constituido el "dossier" de las dos partes y cuáles eran las obras que servían como alegato para
fundamentar las dos posiciones opuestas.
Por parte de Sepúlveda el "Demócrates Secundus" o "Alter" o "De las
justas causas de la guerra contra los indios" 8 y su Apología 9 como _fundamentos de derecho y la Historia general de las Indias de Gonzalo Femández
de Oviedo como base de argumentación de hecho.
Por parte de Las Casas, sus muchas obras y trabajos y, en especial, la Apología 10 en que se rebaten o intentan rebatir los argumentos de jure dados por
Sepúlveda y la Apologética historia 11 que contiene lo esencial de la argumentación sobre los hechos, resultado por lo demás de la experiencia directa de
Las Casas en las Indias, ya que, al contrario de Sepúlveda, había vivido en
el Nuevo Mundo.
1 Un documentado estudio de lo ocurrido en la junta, en A. Losada, Juan Ginés de
Sepúlveda a traués de su epistolario y nueuos documentos, reimpresión, pp. 206-212,
Madrid, 1973.
•
1 Esta obra, escrita hacia 1545, no obtuvo autorización para ~er publicada en Es-

paña en vida de Sepúlveda. Se editó por primera vez (texto latino y edición castellana)
por Marcelino Menéndez y Pelayo, en 'Madrid, en 1892, sobre un manuscrito que no
era el original, estaba incompleto y tenía múltiples errores. Se reeditó nuevamente en
México por el Fondo de Cultura Económica (Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios), en 1941. En 1951, sobre el manuscrito original, se publicó en
España por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con traducción en Angel Losada.
9 La Apología se publicó en Roma en 1550. No se había hecho ninguna edición en
español hasta hoy.
~ Esta obra había permanecido inédita hasta hoy.
u Apologética historia sumaria, México, UNAM, 1967, edición preparada por Edmundo O'Gorman.

708

~a junta, integrada entre otros por Domingo de Soto, Cano, Carranza de
Miranda Y Arévalo, no llegó, según parece, a un resultado concreto final.
Examinó todas las obras presentadas, escuchó la confrontación verbal de las
partes, ordenó a Soto redactar un resumen de las argumentaciones de Sepúlveda y Las Casas, pero no produjo un dictamen último y definitivo. Sin embargo, el proceso cumplido en ella -al que siguió la continuación del proceso
de confronta en curso-, es fundamental para la historia del pensamiento español, para la teoría del Derecho de Gentes y para la comprensión de la grandeza de la obra cumplida por España.
V
. Hemos ya adelantado que en las Apologías de Sepúlveda y de Las Casas se
o_ta Y co~~nta brevemente el pensamiento de Francisco de Vitoria, pretendie~do unlizar ~u fama como apoyo de las ideas que los dos contendientes
so:tienen. Estudiemos pues, por su orden, las principales referencias de Se~ulveda y de Las Casas a Vitoria, en relación con el problema de los justos
títulos.
VI
. Sepúlveda, después de recordar que Diego de Vitoria, hermano de Francisco, ley6 Y aprobó las tesis expuestas en su Demócrates Secundus 12 dice en
el párrafo XXX de su Apología:
'
"Le1' esta obra, en la cual nada encontré contrario a la verdad sino
" mueh as cosas dº1gnas d e ser leídas; por lo tanto, no sólo recomiendo
'
"sino que también admiro la obra y su autor"; firmado: "Fr. Diego d~
"Vitoria".

"Este juicio este autor no lo habría pronunciado tan libremente y sin
"vacilar contra la común opinión de los suyos si no se hubiera sentido
"confirmado con la autoridad de su hermano Francisco, varón doctísi"mo, de espíritu noble y liberal, quien se encontraba a dos días de dis"tancia de él. Tengo conjeturas claras para tener por cierto que Diego
,. _En -~l Consejo de Indias, según resulta del expediente de la autorización para la
publicac1on de la obra, que nunca llegó a concederse, Diego de Vitoria estuvo en favor
de~ otor~amiento del permiso (Angel Losada, Juan Ginés de Sepúlueda a través de su
epistolario Y nuevos documentos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas Madrid, 1973, p. 199).
'

709

�"trató de mi libro ( que retuvo mucho tiempo mientras duraron las de"liberaciones) con su hermano Francisco y que juntos deliberaron sobre
"este mi tratado".
La verdad es que este texto de Sepúlveda carece de real interés y aporta
muy poco al conocimiento de la cuestión. La deducción de que Diego de
Vitoria había consultado con su hermano Francisco es meramente subjetiva y, aun en el caso de ser cierta, no demostraría que Francisco estuviese
de acuerdo ~on las tesis de Sepúlveda. Puede concluirse, por tanto, que
sin perjuicio de las coincidencias existentes entre Vitoria y Sepúlveda sobre
algunos de los títulos a la conquista por parte de los españoles, la Apología
no agrega nada jurídicamente.
Sepúlveda no llegó a conocer impresas las Relecciones de Vitoria, pero
sin duda tuvo conocimiento de ellas por apuntes estudiantiles o resenciones
universitarias. Pronunciadas ya en 1539, seguramente fueron consideradas al
escribir el Dem6crates Secundus en 1545.
Aunque en la Apología de Sepúlveda no se encuentra un análisis de los
argumentos de Vitoria, es posible efectuar un estudio comparativo de las tesis
de ambos sobre el tema que nos ocupa a través de la comparación de las
Relecciones "De Indis" y "De Iure Belli" y del Dem6crates Securidus. Esta
comparacíón crítica ha sido hecha ya por varios autores, en especial por Manuel García Pelayo y Teodoro Andrés Marcos 13 y de ella resulta una cierta
analogía en algunas de las argumentaciones que ambos utilizan y en varios
de los razonamientos jurídicos que emplean. Asimismo concuerdan ambos en
algunos de los títulos justificativos de la guerra contra los indios y de la subsiguiente conquista.u De tal modo es posible hablar hoy de una revaloriza15
ción de Sepúlveda, superado ya el enfoque dirigido a denigrarlo.
" Juan Ginés de Sepúlveda 'Y los problemas jurldicos de la conquista de América, pp.
28-37; Los imperialismos de Juan Ginés de Sepúlveda en su Demócrates Alter, pp.
99-165, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1947; Angel Losada, J. Ginés de Sepúlveda a través de su epistolario, cit., pp. 216, 219 y 220; A. Losada, Fray Bartolomé
de Las Casas, cit., p. 261.
" Además de los autores citados en la nota anterior, ver Silvio Zavala, Las instituciones jurldicas en la conquista de América, México, 1971, pp. 86, 87, 88, 91 Y 258.
,. Durante siglos Sepúlveda fue denigrado con la repetición, a su respecto, de frases
hechas y sin un análisis objetivo y sereno de su pensamiento. Fue Menéndcz y Pelayo,
que al editar y prologar en 1892 el Demócrates Alter inició el proceso de revalorización
de Sepúlveda al decir que "quien atenta y desapasionadamente lo considere tendrá que
reconocer en la doctrina de Sepúlveda más valor científico y menos odiosidad moral
que la que hasta ahora se le ha atribuido". Muchos años después (en 1941), Manuel
García Pelayo, en su excelente estudio "Juan Ginés de Sepúlveda y los problemas ;url-

. ~ la c~mparación de estas obras de Sepúlveda y de Vitoria resulta tamb1en que, incluso en algunos casos en que las conclusiones no son iguales, se
acep~ron por ambos los mismos principios de base, pero mientras Sepúlveda
deduJO de ellos~ª. consecuencia específica respecto de los indios, Vitoria dejó
en suspenso su JU1C10.16

VII

He aquí lo que ~as C_asas expuso en su Apología, replicando a Sepúlveda y
contestando la pertmenc1a de la cita de Vitoria hecha por éste en su Apología:
"(III) Francisco de Vitoria.
" Además Sepúlveda, en confirmación de su impía doctrina cita al
"doctísimo Padre Francisco de Vitoria, diciendo que éste aprobó la gue"rra contra los indios.
" Pero a~a_d e Sepúlve~a, para no ser despojado de su propia gloria, que
aquel doct1S1mo Padre Jamás profirió los principales argumentos que él
aduce.
" Ahora bien, quien lea las dos partes de la primera relección fácil" mente se dara, cuenta que aquel doctísimo varón :
'
" - en la primera parte propuso siete títulos y católicamente refutó
"los tales títulos por los cuales la guerra contra los indios puede parecer
"justa; y
" - en la segunda parte adujo -238- ocho títulos por los cuales 0
::~r _alguno de los :uales, los indios podían entrar dentro de la jurisdicción de los espanoles; en los cuales supone, en la mayor parte cier"tas cosas falsísimas para que esta guerra pueda ser considerada 'justa
"cosas que por estos salteadores, que amplísimamente despueblan tod~
"aquel orbe, le fueron dichas a él.
" En algunos de estos títulos se declaró un tanto blando, queriendo
"templar lo que a los oídos del César parecía que había dicho más duradicos de la Conquista de América", publicado con introducción a la edición mexican:i de
?~bre las justas causas de la guerra entre los indios", resumi6 y criticó la tesis "tan
liuutada como falta de seriedad" de que "Sepúlveda era un acérrimo defensor de la
esclavi_tud de los indios y que su doctrina no es más que el producto de un carácter
sober~10 Y o~lloso" ( ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1941, p. 1). Los
trabaJos ya Citados de Ángel Losada culminaron este nuevo enfoque con el análisis de
la obra de Sepú_lveda. Sobre es~ cuestión ver, asimismo, César G. F. Castañ6n, Les
problemes colomaux et les classaques espagnols du Droit de Gens, Recueil des dours
A':démie de Droit International, La Haye, 1951, 11, pp. 649-679.
'
A. Losada, op. cit., p. 219.

711
710

�"mente; aunque, para los amantes de la verdad, todo cuanto enseña en
"la primera parte no sólo nó resulta duro y no sólo es verdadero, sino
"que está de acuerdo con la religión católica y es verdaderísimo.
" Y el propio Vitoria nos da a entender esto ( en la segunda parte) al
"hablar en condicional por temor de suponer o decir falsedades por ver"dades.
" Ahora bien, como las circunstancias que aquel doctísimo Padre pre"supone son falsas, y puesto que afirma ciertas cosas con timidez, cierta"mente Sepúlveda no debió oponer contra mí la autoridad de la doc.
"trina de Francisco de Vitoria que se apoya en falsas informaciones".
Las Casas concuerda con Vitoria en que los primeros siete pretendidos títulos son inadmisibles y califica de "católica" la refutación hecha por Vitoria
de la tesis de la que resultaría que "la guerra contra los indios puede parecer
justa". Todo lo enseñado en esta primera parte de la Relección "De Indis"
dice Las Casas "no sólo no resulta duro y no sólo es verdadero, sino que está
de acuerdo con la religión católica y es verdaderísimo". He aquí el más grande elogio que Las Casas puede hacer a Vitoria.U
Pero el mayor interés de estos párrafos de la Apología de Las Casas se
encuentra en las referencias a los eventuales justos títulos que Vitoria enumera en sus Relecciones.
No hay por parte de Las Casas, en la Apología, una refutación jurídica del
pensamiento de Vitoria, ni se analizan ante el Derecho de Gentes o ante la
teología sus razonamientos.
Se utiliza por Las Casas otra vía que no supone la controversia doctrinaria
con Vitoria. Es evidente que se desean destacar las coincidencias y disminuir
la importancia de las disidencias, como forma de impedir que el prestigio de
Vitoria incida negativamente en la consideración, por la junta, de las tesis
Lascasianas. De tal modo, lo que hace Las Casas es negar la veracidad de los
hechos en los que Vitoria basa su argumentación. Le atribuye "en la mayor
parte", la invocación de "ciertos hechos falsísimos para que esta guerra pueda ser considerada justa, cosas que por estos salteadores que ampliamente
despueblan todo aquel orbe, le fueron dichas a él". Califica, pues, como "salteadores" a los que brindaron los elementos de hecho de los que se sirvió Vitoria como base de su argumentación.
11

Ram6n Menéndez Pida! había señalado ya, antes de que se conociese la Apologla
de Las Casas, la coincidencia existente entre Vitoria y Las Casas en este punto (El P.
Las Casas y Vitoria, Co!ecci6n Austral, No. 1285, 2a. ed., Madrid, 1966, pp. 14-16).

712

Como demostración de que el propio Vitoria comprendía que estaba razonando sobre hechos cuya veracidad no era evidente e incontrovertible, dice
Las Casas que en esta segunda parte Vitoria emplea el condicional "por temor
de suponer o decir falsedades por verdades". Termina afirmando que como
"las circunstancias que aquel doctísimo Padre presupone son falsas", "Sepúlveda no debió oponer contra mí la autoridad de la doctrina de Francisco de
' Vitoria".
Es evidente que Las Casas en la Apología, no desea en forma alguna hacer
una crítica directa de Vitoria para evitar que, como argumento de autoridad,
se opongan a sus doctrinas las ideas de fray Francisco. Por ello, incluso una
vez afirmada la falsedad de los hechos en que éste funda su razonamiento,
no deduce clara y directamente el error de la tesis, sino que se limita a decir
que Sepúlveda no debió oponerle la autoridad de la doctrina de Vitoria.
Pero ·de todos modos de estos párrafos resulta que Las Casas no quiso exponer, en esta ocasión, ante la junta de Valladolid, sus discrepancias con la
base jurídica de la argumentación de la que es posible deducir la legitimidad
de los títulos españoles para la conquista de América. Su discrepancia, tal
como resulta si se considera únicamente la Apología, se basa en la negación
de la veracidad de los hechos referidos por Vitoria.
¿ Si estos hechos hubieran sido ciertos podría concluirse que las tesis de Las
Casas y Vitoria hubieran sido idénticas sobre esta cuestión? Leyendo solamente los párrafos citados de la Apología podría pensarse que sí. Pero considerando la Apología en su conjunto y los otros textos de Las Casas, la conclusión
no resulta clara. En efecto, en otras partes de la Apología de Las Casas se
encuentran párrafos que muestran una oposición importante entre él y Vitoria,
pero en estos casos Las Casas expone su pensamiento sin señalar su oposición
con las ideas expresadas antes por Vitoria.18 Y en cuanto a las otras obras de
Las Casas, es evidente, como lo ha demostrado Menéndez Pida!, que las tesis
de éste sobre la inexistencia de justos títulos, contradicen el pensamiento de
Vitoria, en una discrepancia que va más allá del mero desacuerdo sobre los
hechos.19

Hay, sin embargo, a su vez, coincidencias muy singulares entre Vitoria y Las
Casas en algunas cuestiones referentes a los derechos humanos de los indios y
,. Á. Losada, Fray Bartolomé de Las Casas, cit., pp. 261-271.

,. 'Menéndez Pidal, en el estudio citado, basándose en las otras obras de Las Casas,
demuestra las oposiciones que existen en cuanto a los justos títulos defendidos por Vitoria, entre éste y fray Bartolomé, (op. cit., pp. 27-30). Ver asimismo, Silvio A. Zavala,
Las instituciones jurídicas en la conquista de América, México, 1971, pp. 83, 84 y 86.

713

�a su condición jurídica, en discrepancia sobre esta cuestión concreta con Sepúlveda.20
VIII
Este análisis nos hace comprender que la oposición entre Sepúlveda y Las
Casas sobre el problema de los justos títulos no se sitúa básicamente en el
ámbito formal y jurídico. Enfocado el problema desde estos puntos de vista
se encuentran entre ambos oposiciones, pero hay también algunas coincidencias teóricas. Lo fundamental es la radical oposición en cuanto a los hechos
que ambos invocan, lo que, naturalmente, conduce a la afirmación de conclusiones esencialmente diferentes. Por ello, con base en los hechos admitidos
o referidos por Sepúlveda y Las Casas como fundamentos de sus respectivos
razonamientos, el problema de si la guerra contra los indios era justa, tendría,
según la clara expresión de Losada, las siguientes respuestas: "Sepúlveda argumentaba que sí, Vitoria suponía que sí y Las Casas aseguraba que no".21
Pero situando el problema, no en el terreno de los hechos, sino en el del
rawnamiento jurídico abstracto, las posiciones no son tan claras y las oposiciones se desdibujan en parte.
Hay, sin duda, entre Sepúlveda y Las Casas -ya que Vitoria se sitúa en
otro plano de objetividad y de equilibrio, que no borra sin embargo su deseo
de justificar, si los hechos que cita son ciertos, la actitud ya asumida de facto
por los reyes de España-, un distinto enfoque del problema, y sobre todo,
una diferente concepción de la naturaleza de los indios, de su status y de sus
derechos. Es asimismo evidente que ambos buscan finalidades diferentes con
la divulgación de sus opiniones, pero la oposición radical sobre la cuestión de
los títulos está - y sin que ello implique desconocer las diferencias teóricas y
jurídicas-, en esencia, más en el diferente enfoque político de ambos y en
los hechos opuestos que se invocan por uno y por otro en defensa de sus posiciones respectivas.
Es por ello que, en pura teoría y razonando en abstracto, podría concluirse
que si ambos partieran de la afirmación de iguales hechos y las circunstancias
de facto a~eptadas por los dos hubieran sido las mismas, no sería absurdo
afirmar que las conclusiones de Las Casas y Sepúlveda -sobre la cuestión
concreta a la que nos referimos- podrían no haber sido tan radicalmente
opuestas.
·Ambas, además, pueden referirse parcialmente al pensamiento ma~stral ?e
Vitoria. Sepúlveda no se opone a Vitoria, ya que éste reconoce la posible ex1s.. MARAVAL, José A., La idea de tolerancia en España (siglos XVI y XVII), en La
oposici6n política bajo las Austrias, Barcelona, 1972, p. 109
21
LosADA, Ángel, Fray Bartolomé de Las Casas, cit., p. 280.

714

tencia de justos títulos para la guerra y el dominio de las Indias. Los casos
no son idénticos, y las conclusiones sobre cada uno de los pretendidos títulos no
coinciden siempre. Pero la conclusión final, la consecuencia real para la política de España en Indias respecto de la conquista, es la misma.
Pero Las Casas no está tampoco en oposición radical a Vitoria, porque la
teoría de éste sobre los títulos invocables no ha sido negada en la Apología
por aquél que, en términos expresos, discrepa esencialmente sólo con los hechos invocados. Y hay que reconocer que dada la forma en que están escritas
las Relecciones, debe aceptarse que si Vitoria hubiera sabido que los hechos
y las circunstancias por él invocados no eran ciertos, hubiera aceptado, en lo
pertinente, que las conclusiones a que arribó no eran adecuadas.
Sepúlveda y Las Casas quedan, pues, para la historia, no como una manifestación, respectivamente, del bien y del mal, del colonialismo y de la libre
determinación de la servidumbre y de la libertad, de la exaltación de la fuerza
y del pacifismo, sino como exponentes, igualmente ricos y valiosos, del pensamiento español del siglo XVI, de su diversidad, de la pasión con que encaró
la solución de los problemas americanos y del deseo -tan diferente de la
forma en que actuaron las otras potencias europeas- de buscar un fundamento doctrinario y jurídico a la conquista de las Indias.
Ambos, con las diferencias que resultan del distinto enfoque político de la
cuestión, de la necesidad que los dos tenían de llegar a soluciones diversas y
de la distinta sensibilidad de cada uno de ellos frente a los sufrimientos de
los pueblos conquistados, así como de sus opuestas personalidades, se nutren
en la gran tradición católica 22 y por ende, en Francisco de Vitoria, fundador
de la Escuela Española del Derecho Internacional y uno de los más insignes
padres del moderno Derecho de Gentes.
" Edmundo O'Gorman, después de comparar sabia y objetivamente las tesis de Las
Casas y de Sepúlveda sobre la naturaleza del indio, demostrando los errores y las exageraciones en que se ha incurrido al enfrentarlos como posiciones radical y absolutamente incompatibles fundadas en concepciones filosóficas distintas, dice: "Ya va ~iendo
tradicional presentar el debate sobre la condición del indio americano como una pugna
entre un concepto puramente pagano del hombre y la posición cristiana que se le enfrenta. Me parece, sin embargo, que esto no es sostenible, porque equivale a desconocer
ni más ni menos el gran fondo cristiano del humanismo en general y del de Sepúlveda
y Acosta en particular. Todo el pensamiento de Las Casas es fundamentalmente aristotélico, de la misma manera que Sepúlveda y Acosta son tan cristianos como puede
serlo el ilustre obispo de Chiapas... " No hay tal lucha entre paganismo y cristianismo.
Sólo hay dos posiciones, ambas cristianas, que son como tanteos de acoplamiento de
las nociones propias de la cultura occidental de entonces a la realidad antropológica
del Nuevo Mundo. ("Sobre la naturaleza bestial del indio americano", Filosofía y Letras, UNAM, No. 2, México, 1941, pp. 312-313).

715

�UNA COSMOVISIÓN EVOLUTIVA
(Resumen)
ROBERTO

LARA

VELADO

Universidad de El Salvador

LA EVOLUCIÓN ES a la vez, uno de los problemas más interesantes y polémicos
de la ciencia de hoy y uno de los que se proyecta a mayor número de ramos
del conocimiento humano; por ello, lo situamos dentro de la filosofía y la
fenomenología. Sus primeros enunciados aparecen en el campo del transformismo, o sea del origen de las especies de seres vivos; fueron los de Lemarck,
basado en la adaptación, y de Darwin, fundado en la selección. La teoría mecanicista de Herbert Spencer, contemporáneo de Darwin, a la par de ser una
síntesis de las ideas evolutivas de su tiempo, es un esquema general, una elaboración simbólica, aplicable a todos los órdenes del universo.
Spencer parte de situar "fuera de los límites de lo cognoscible" (según sus
propias palabras), el origen y fin de universo y la naturaleza de los seres que lo
pueblan. Por ello, sólo podemos estudiar las relaciones entre las cosas, que
nada más pueden ser de coexistencia y sucesión; éstas nos dan, respectivamente,
la idea de materia y movimiento, que a su vez pueden reducirse a impresiones
de fuerza; la primera como resistencia y el segundo como impulso.
La idea central en la teoría de Spencer, es la persistencia de la fuerza o
constancia de la realidad, que deduce de la persistencia de sus manifestaciones,
materia y movimiento; la materia no se destruye, como lo demostró Lavoisier;
el movimiento no puede suprimirse, porque sería suprimir la sucesión, sin la
cual no podemos pensar. La materia se concentra produciendo la masa, o se
difunde por dilatación; el movimiento se transforma por la resistencia de la
materia; cuando parece cesar, se almacena en forma de energía.
Del principio de la persistencia de la fuerza, Spencer deduce la rquivalencia de las fuerzas y su transformación en los órdenes cósmico, orgánico, psíquico y social. La transformación explica la formación de los sistemas planeta-

717

�rios, así como a los cambios morfológicos en cada planeta; la vida la considera
como el resultado de complejas combinaciones físico-químicas; la vida psíquica no es más que el resultado de ciertas funciones orgánicas de los centros
cerebrales.
No obstante que el proceso toma formas diversas, es posible reducirlo a ciertos esquemas generales, que podemos resumir así:
1) El movimiento tiende a alejar o a acercar las masas, produciendo gravedad o radiación, aplicado a varias masas, y cohesión o tensión, si se aplica
a una sola; sigue la ley de la mínima resistencia.
2) La ley de la repetición del movimiento es constante y universal. La forma más simple, la inercia, produce el movimiento rectiüneo; frecuentemente
se complica, por la descomposición del movimiento en movimientos menores,
que a su vez tienden a combinarse. La medida de la repetición es el ritmo;
los movimientos simples tienen un solo ritmo; en los complejos, la combinación de los diferentes ritmos origina el período.
3) La evolución se manifiesta por cambios de forma; pero, como la materia
y el movimiento (o sea la realidad y la fuerza consideradas como equivalen tes)
no pueden destruirse, los cambios sólo pueden ser composiciones y descomposiciones.
4) La composición se opera por condensación de la materia y disipación
del movimiento; aumenta la cohesión interna del agregado. La descomposición se opera por concentración del movimiento y difusión de la materia; al
reabsorberse el movimiento, éste se hace intensivo y causa la disgregación de
la materia. Ambos procesos se suceden alternativamente.
5) La evolución puede ser simple y compuesta. La primera es de corta
duración y no hay fuerzas incidentes; la segunda es de larga duración y, en
ella, las fuerzas incidentes provocan la diferenciación interna del agregado,
que deviene en un agregado compuesto. Para Spencer, la diferencia entre la
molécula y la biomolécula está únicamente en la gran complejidad de la última.

II
El autor francés, Edmond Perrier, en su obra La tierra antes de la historia
formula una teoría concreta, de gran valor científico en los campos geológico
y biológico. que resume el pensamiento evolutivo y transformista hasta la época de su publicación (alrededor de 1919) . Sus ideas principales son:
I) La formación de los cuerpos celestes la explica a partir de las nebulosas, que contienen todos los cuerpos simples que conocemos en la tierra, pero
en estado incandescente. La condensación de la materia gaseosa y los movimientos de rotación generan las estrellas, los planetas y los satélites; las vibraciones del éter explican la interacción de los cuerpos celestes, como la atracción.
II) La concentración y el enfriamiento explican la contextura de los pla.
netas y la fisonomía de su superficie. La contextura terrestre está formada por
zonas concéntricas, así: atmósfera o capa gaseosa exterior; hidrósfera o capa
líquida integrada por los mares; litósfera o capa sólida formada por los continentes y el lecho de los mares; pirósfera o capa incandescente bajo la corteza
terrestre; y núcleo central, probablemente sólido.
III) Según Perrier, la influencia solar determina los cambios climáticos
preside la evolución y sostiene la vida. Los cambios de temperatura y compo-'
sición habidos en el sol, han repercutido en las etapas de la evolución terrestre.
IV) Perrier explica la vida como resultado de la acción recíproca de pocas
sustancias más complejas que las demás; se produjo en condiciones peculiares,
que no han vuelto a repetirse y cuya existencia la atribuye a la acción solar.
V) Ofrece una teoría elaborada sobre la evolución biológica; explica la derivación de los diversos "phila" mediante los efectos de la adaptación, la selección y la herencia combinadas.

6) Spencer llama a la evolución compuesta, también evolución asimilativa,
porque considera que permite asimilar entre sí todos los órdenes de la realidad.

VI) Perrier hace un recorrido histórico de las formas de vida sobre la tierra, a través de las eras geológicas, señalando las especies dominantes en cada
período y formulando hipótesis explicativas de su nacimiento y desaparición.
Describe la evolución como marcha constante hacia las formas complejas y
especies superiores; el proceso no ofrece forma lineal, sino ramificada, por la
diversificación de los "phila".

7) Por ser mayor la resistencia de la materia que el impulso del movimiento, los equilibrios son inestables; por lo mismo, todo proceso evolutivo está
destinado a su fin. Spencer considera que los procesos de evolución y disolución se suceden alternativamente a lo largo del tiempo; no cree posible saber
si terminarán alguna vez; pero, como no existe organización capaz de abarcar
todo el proceso, podemos considerar irreversibles los cambios en el universo.

VII) Finalmente, estudia el orden de los primates, entre los que coloca al
hombre; la evolución partió de una especie de insectívoro arborícola, pasó
sucesivamente por los lemúridos, los tarsoides, los pitecoides o monos, hasta
llegar a los grandes monos antropomorfos y finalmente, al hombre. La similitud de caracteres anatómicos con los primates y otros animales, le sirve de
fundamento para establecer su estrecho parentesco con el hombre; no hace

718

719

�consideración alguna respecto del alma humana. Su trabajo no se refiere a
la evolución de la humanidad, por estar fuera de sus especialidades.
Como juicio de conjunto sobre las ideas de Spencer y Perrier, que están
en la misma línea de pensamiento en cuanto a su postura filosófica, diremos:

A) Ambas teorías describen el fenómeno evolutivo con bastante fidelidad,
en cuanto a las causas inmediatas y a la morfología externa. La teoría mecanicista de Spencer es un esquema interpretativo del proceso de cambio que, no
obstante estar ya superadas muchas de sus ideas, constituye un punto de
partida para ulteriores elaboraciones, aprovechando los lineamientos de su morfología externa. La obra de Perrier es de gran valor científico, desde los puntos de vista geológico y biológico; pero deja sin explicación filosófica la realidad profunda del proceso.

B) La principal crítica que puede hacerse, especialmente a la teoría mecaicista, es el exceso de generalización que, al afirmar la transformación de unos
órdenes en otros, los reduce todos a uno solo. Los órdenes ulteriores suponen
la evolución de los anteriores hasta cierto grado; pero el paso de uno a otro,
no es una simple derivación, sino la superación del orden antecedente, por la
adquisición de cualidades nuevas, no comprendidas en éste según su naturaleza. Por ello, aun cuando la morfología externa ofrece muchas características
similares, porque se conservan las cualidades íntegras del orden antecedente,
la adición de nuevas cualidades incide en la naturaleza del proceso. A lo anteriormente dicho, la teoría mecanicista responderá que no es posible conocer la
naturaleza de las cosas, por lo que no podemos fundamentar sobre ella conclusión alguna; pero si tal cosa es cierta para no poder afirmar diferencias de naturaleza entre los seres de órdenes diferentes, debe serlo también para no poder
afirmar su identidad.

111
El jesuita francés, padre Pierre Teilhard de Chardin, recientemente fallecido, es el autor de una teoría evolutiva que concilia un análisis fenomenológico rigurosamente científico, con una postura filosófica teísta y espiritualista; su obra excepcionalmente importante en esta materia, representa a la
vez, una modificación profunda en la interpretación filosófica de la tesis evolutiva y la aceptación de la realidad científica del fenómeno.
Siguiendo la descripción que hace Teilhard de Chardin, de las diferentes
etapas del proceso evolutivo podemos distinguir los pasos siguientes, cada uno
de los cuales supone la superación del precedente, pero no su extinción:

720

. I) El proceso_ parte del "estallido" del átomo original, creado por la divimdad: L~ ~atena fue creada como materia consciente, es decir llevando desde
un ~rmcipio los _gérmenes de la vida y de la conciencia, los cuales debían prod_uc1r los seres vivos y los seres dotados de autoconciencia, cuando las condiciones
fueren favorables. para ello· Como resultado del estall"d
. generan
1
bul
i o, ~e
~ ne osas de materia difusa, cuya concentración por rotación originó los
SIStemas estelares y planetarios·
· ó, en este
.
.' el descenso de la teroperatu ra Jug
proceso, ~n papel . de capital unportancia. Los sistemas estelares se apartan
con v_eloc1dad creciente; _el universo se ensancha constantemente; este ensancharmento podemos considerarlo como cierto actualmente.

II) La estructuración de la tierra, que nació como un pedazo desprendido
del sol, es el resultado de un lento proceso de enfriamiento que contin,
III), De lo inerte se p~só a lo vivo, lo que sólo puede exr'licarse, si lo:erte
contema
un
·'
· germen
r , o prmcipio
. . vital. El surguru'·ento de la vida fue una mutac1on que unp i_co una cns1s de primera magnitud, porque nació un orden
nuevo;~º- conobe como.~na maturación, o sea como resultante del conjunto
de c~n~c1ones que per~tieron a los gérmenes vitales contenidos en la materia,
extenonzarse y producir los seres vivos.
IV)_ La vida apareció_ con los organismos unicelulares, a partir de los ue
evolucionan
·, en vegetales y aniq
. . las formas vitales
.
,· a la primera di\.ersifi1cacion
males, s1gu1ó la nueva diversificación en numerosos "phila" 0
l
·.
d
.
ramas evo utl\ as, ca a. una_ ?e l_as cuales contiene diversas especies derivadas unas de
ot.ras; _las d_1vers~1cac1ones continúan por lo que la representación del roceso
e"olutivo
vital nene forma ramificada muy comple·a
p
·
d ·
J · Af'uma que 1as espeoes
se e~1van unas de otr~ y señala que lo prueban los resultados de la paleontolog1a y de la .anatom1a comparada·' por ello, se han podido reconstruir
· ·1os
procesos evolutivos de varios "phila" como el de los 'q 'd
b 11
·
f' )
'
e w os ( ca a os y
especies a mes . &amp;-plica la falta de los "eslabones perdidos"
1
se ha
d"d
.
, por o que no
n J&gt;? 1 o reconstrmr todos los "phila"' por lo poco numerosos d 'b'J
de los eJemplares d e trans1c1on;
· •,
Y de b'I es
s1. de especies bien constituidas que
1
r?~ de contar con ~Bones de individuos, tenemos apenas algunos fósile:, : ;
logico que falten eJemplares de muchas especies de transición.
V) El autor comentado llama biósfera al conjunto de seres ·
blan 1 f
"
'tal
vivos que pue~ ierra, o capa v1 izada" que la envuelve; igualmente llama noósfe
al conJunto de la humanidad o "caja humanizada" que recubre la s rf' ~a
terrestre.
upe 1c1e
V~) Dentro de cada "phila", las especies afines descienden de un tronco
comun, y no unas _d~ otr~s; las _figuras menos especializadas sirven de tronco;
el exceso 1de hespec1alizac1on detiene la evolución del ramal• p or eJemp
·
1o, 1os
monos y os ombres descienden de un tronco común y no unos de otros; la

721
Hum-46

�especialización trepadora impidió que los monos siguieran evolucionando; las
diversas especies humanas, cuyos fósiles conocemos, no descienden unas de
otras, sino de un tronco común; el "horno sapiens" u hombre actual constituye
la cima de la evolución.
VII) Al proceso de formación del hombre, u hominización, tiende toda
la evolución desde el terciario; es un doble proceso, en los órdenei; material
y psíquico; en el ·material, la cerebralización, o sea la mayor complejidad
y desarrollo del cerebro y demás centros nerviosos; en el psíquico, la concientización, o sea el aumento de la conciencia hasta la autoconciencia humana.
La evolución se produjo en el ramal de los primates, partiendo de figuras inferiores al mono, para llegar a los grandes antropoides y, luego, a los homínidos o variedades humanas. Las diversas especies de antropoides y de hombres
fósiles pueden consickr:irse como ensayos de la naturaleza en la marcha hacia
la cumbre, el hombre actual. La serie parte de los antropoides hoy desaparecidos, como el "Australopithecus" del Africa del Sur que parece ser el más
próximo al hombre; luego los prehominianos y parahominianos, probablemente ya hombres, como el "Pithecántropus" de Java, el "Sinántropus" de Pekín
y el "Zinjántropus" de Rhodesia (hacia 600,000 años antes de hoy); después
los protohominianos, seguramente ya hombres, tales como los de Neanderthal
y de Heidelberg (ambos en Europa), el del Solo o Javántropo (Java, Oceanía), el de Rhodesia (África), el de Steinheim (valle del Rhin, Europa) y
el del Monte Carmelo (Palestina); finalmente, el "horno sapiens" u hombre
actual, a partir de la raza Cro-Magnon.

VIII) El hombre es una cumbre, es el resultado más perfecto producido
por la evolución de los primates; su aparición es una crisis de primera magnitud, porque originó un orden nuevo. La evolución se diversifica; la biológica
pierde importancia, sólo produce razas pero no nuevas especies; surge la cultura humana, cuya evolución cobra preponderancia. Teilhard de Chardin cree
en la libertad humana; la interpretación de la última etapa no es determinista; la considera como la marcha hacia la autodeterminación humana; el hombre es eje y flecha de la evolución.
IX) El autor cree que la historia empieza con el hombre y no con la escritura; porque los instrumentos y monumentos que han llegado hasta nosotros,
nos dicen algo, lo cual es un principio de historia. El primer movimiento es
la dispersión, cuando los hombres se extendieron sobre la superficie del planeta; luego viene el movimiento de reunión o convergencia, cuya expresión
contemporánea es la ~'Jcialización. El crecimiento de la cultura lo considera
unido al aumento de población. Señala como factores culturales, el proceso de
producción y la religión; en el momento presente, estos factores 'ion el cristianismo y la ciencia moderna.

i22

X) Concibe la historia dividida en etapas jalonadas por dos crisis de alcances revolucionarios, la revolución agrícola y la revolución industrial. La
primera marcó el paso del nomadismo a la sedentarización y originó una
sociedad modestamente dinámica que realizó la cultura agraria. La segunda
comenzó en el siglo recién pasado y apenas estamos en sus comienzos; marca
el paso de la agricultura a la industria; la humanidad, hasta hoy, carece de
la debida comprensión del fenómeno, lo cual provoca la inquietud y confusión de este tiempo.
XI) Al proyectar su pensamiento hacia el porvenir, el autor distingue entre el próximo y el lejano. El porvenir próximo es la industrialización; cree
que la era industrial conducirá a la ciudad mundial, unificada, porque los
hombres necesitan colaboración; la unificación depende más de la actitud humana que de causas materiales. Depende de la libertad humana la marcha
futura del proceso; le parecen descartables una catástrofe cósmica y la degeneración humana; la autodestrucción de la humanidad, por la bomba atómica por ejemplo, es posible pero no probable; la evolución aumenta la responsabilidad, por lo que espera que la humanidad supere sus pasiones y evite
su autodestrucción.
XII) La visión del porvenir lejano es escatalógica, con un profundo sentido religioso; el espíritu humano se está adueñando de la evolución y dominando la materia; la evolución es una marcha constante hacia una mayor espiritualización, por lo que la humanidad se acerca cada vez más a su Creador·
cuando el calor se extinga en el mundo, la humanidad se habrá espiritualizado'
tanto que ya no le afectará; entonces el espíritu se desprenderá de la materia
y se unirá al Creador, principio y fin de todas las cosas.

IV
Pasemos a nuestra propia teoría evolutiva.
En toda elaboración como la nuestra, podemos distinguir dos aspectos íntimamente ligados entre sí, pero distintos en su esencia: la interpretación filosófica de los fenómenos y la exposición fenomenológica de los mismos.
Por ser la filosofía la ciencia de las últimas causas, aborda problemas que
trascienden del campo especializado de cada una de las ramas del conocimiento humano; busca una explicación del universo que abarque todo ese conocimiento. Su método tampoco está sujeto a las limitaciones de los métodos de
las disciplinas científicas; la ciencia se funda sobre la observación y la experiencia, mientras que la filosofía es especulación y razonamiento puro. Los
problemas filosóficos que la evolución nos plantea, se refieren al origen de la

723

�misma, al fin último de ella, al carácter íntimo del paso de un orden de
fenómenos a otro y a la causa profunda o motor primordial del proceso.
Todos estos problemas tienen una interrelación entre sí; suscitan un corto
número de respuestas armónicas que pueden reducirse a dos, aunque cada
una tenga variantes de detalle.
Los autores de las primeras tesis evolutivas tomaron una posición agnóstica;
para ellos, todo lo relacionado con el principio y fin de la evolución, es incognoscible para el entendimiento humano, está fuera de los límites de la ciencia.
Tal fue la postura de Spencer, aunque ello no le impidió afirmar la identidad
de todos los órdenes de la naturaleza; Perrier, aunque no aborda el tema,
parece inspirarse en la misma línea de pensamiento.
Que tales materias están fuera de los límites de la ciencia, es cierto; porque
la ciencia es conocimiento experimental y no puede haber experiencia respecto
de estos temas; pero la ciencia no agota el conocimiento humano; la filosofía,
que es raciocinio puro que va más allá de lo experimental, sirve de síntesis al
conocimiento científico; estos problemas pertenecen al campo filosófico; ahí
ha de buscarse su solución. Por eso, podemos decir que la postura de los autores citados, no resuelve el problema, sino que lo ignora.
Iniciemos nuestra investigación en busca de la causa. Empezamos señalando
una alternativa; la causa solamente puede estar dentro del universo o fuera
de él; si está dentro, se trata de una causa natural contenida en la materia
sujeta a evolución, es la inmanencia de la materia; si está fuera, ~e trata de
una causa inmaterial, superior a la materia y a las fuerzas naturales, es la
trascendencia al Absoluto.
Si el origen de la evolución está en la inmanencia de la materia, ésta es
eterna e increada; los procesos de evolución y disolución se han sucedido y se
continuarán sucediendo indefinidamente, como una necesidad derivada de la
naturaleza de la materia. Cada orden de seres surge como una derivación del
anterior, explicable como efecto de las fuerzas de la materia; la evolución es
un único proceso, sometido a las mismas leyes en toda su extensión; este proceso crea todos los órdenes de seres que pueblan el universo, cuya naturaleza
íntima es la misma, la materia incesantemente transformada; la materia inerte, al tornarse altamente compleja, engendra la vida; la vida, al desarrollar
un sistema nervioso y cerebral complicado, origina al hombre; los hombres al
interrelacionarse constituyen la sociedad, que tiende a ser cada vez más integrada hasta llegar al totalitarismo; el ente social, como una realidad distinta
de sus miembros, es el producto supremo de la evolución, que es la base de
las tendencias transpersonalistas contemporáneas. Toda tesis evolutiva fun-

724

dada sobre la inmanencia de la materia, niega la existencia del Absoluto;
la materia, eterna e increada, es la realidad suprema; sus leyes, resultantes
de la fuerza inexorable de la necesidad las únicas que existen· es materialista
'
'
'
atea y determinista.
Si el origen de la evolución está en la trascendencia al Absoluto, haremos
una distinción; el Absoluto puede ser una causa impersonal, es decir la fuerza
ciega de una realidad indiferente, o un Ser Personal, o sea la Voluntad Creadora de la Divinidad. En ambos casos, la materia es contingente y creada;
cada orden de seres sucede al anterior, no como derivación, sino por el impulso imperceptible nacido del Absoluto.
Si el Absoluto es impersonal, se trata de fuerzas ciegas que no pueden actuar de manera diferente; por ello, la materia, aunque creada, tiene que ser
eterna; los procesos de evolución y disolución no pueden tener fin, porque
han de coexistir con el Absoluto que no puede terminar. Todos los seres, todo
lo diferenciado, surgen como un accidente, que la realidad suprema indiferenciada abarca y supera, realidad en la cual, tarde o temprano, se diluirá lo
diferenciado; en tal contexto, la voluntad humana no puede ser libre.
Si el absoluto es personal, la interpretación es teísta; la materia surgió como
consecuencia de un acto de la Voluntad Creadora de la Divinidad, la cual ha
fijado sus leyes; el alma humana es un reflejo de la Personalidad Divina; la
voluntad humana puede ser libre, aunque ello no es indispensable, la trascendencia a un Ser Superior, puede combinarse con un fatalismo a lo islámico 0
con un librearbitrismo a lo cristiano.
La evolución es un proceso de creación continuada; tuvo principio en el
acto creador inicial y tendrá fin cuando se haya cumplido el plan de la Divinidad. Las leyes de la evolución, en sus etapas cósmica y biológica, son la
expresión de la Voluntad del Ser Supremo; en cuanto a la etapa social y humana, si se enfoca con criterio determinista, tendrán el mismo carácter, pero
si se hace con criterio librearbitrista, solamente marcarán el sentido de las
tendencias que tienen la mayor probabilidad de cumplirse, pero la fuerza de
la libertad humana puede contradecirlas.
Los materialistas han pretendido fundamentar científicamente su posición,
partiendo de la tesis de Lavoisier quien, con base en sus experiencias, afirmó
que la materia es indestructible y no puede crearse; por lo que afirman que es
falsa cualquier teoría que suponga la destrucción o la creación de la materia.
Esta postura no es estrictamente cierta; Lavoisier demostró que los hombres no
pueden crear ni destruir materia, a la altura de los conocimientos de su tiempo; lo cual continúa siendo cierto a la altura de los conocimientos actuales;
725

�pero ni siquiera podemos afirmar que lo será en el futuro; mucho menos, afirmarlo seriamente del Ser Absoluto, Superior al universo y a sus leyes.
Las más recientes investigaciones han revelado que las galaxias se apartan
constantemente con velocidad creciente, por lo que el universo no cesa de
ensancharse. Ello plantea el problema de colmar los vacíos que en los espacios
siderales intergaláxicos, ha de provocar el ensanchamiento; como no sería racional suponer vacíos tales espacios, los suponemos llenos de la materia más
sutil que cabe imaginar, a la cual llamamos éter; la consistencia del éter se
supone gaseosa en alto grado de difusión y enrarecimiento, aunque ha habido
quienes lo consideren un sólido extremadamente sutil y elástico. El problema
de colmar los vacíos resultantes del ensanchamiento, sólo puede explicarse de
dos maneras: o mediante la difusión del éter por enrarecimiento o distensión;
o mediante la continua creación de nueva materia; la primera hipótesis parece
menos probable, porque para no apartarnos de las leyes naturales, debemos
admitir que la capacidad del éter de enrarecerse o distenderse ha de tener un
límite.
Parece que habrá que llegar a revisar la tesis de que nada se crea en la
naturaleza.

V
Emprendamos el camino de la especulación filosófica. En este camino, el
razonamiento es libre, pero ni puede forzar la lógica ni contradecir la experiencia cientí.fica; respecto de esta última, puede trascenderla pero no negarla.
Discutamos las dos tesis fundamentales, la inmamentista y la trascendentista,
mediante el enfoque comparado en ambas tesis, de las transformaciones fundamentales, la génesis de la vida y la aparición de la especie humana. Ambas
suponen que la evolución del orden antecedente ha llegado a un grado avanzado. La vida no pudo surgir mientras la materia inerte no hubo llegado a la
complejidad necesaria; pero no consiste sólo en esa complejidad, puesto que
se han obtenido en los laboratorios combinaciones similares a la materia viva
'
sin haber logrado sustancia viviente. El hombre no pudo aparecer mientras
no se hubo desarrollado suficientemente el "phillum" de los primates, hasta
producir ejemplares con un aparato cerebro-nervioso capaz de permitir la
autoconciencia; aunque parezca menos ostensible, entre la autoconciencia humana y las reacciones animales hay tanta diferencia como entre la materia
viva y la inerte; la rica variedad de culturas históricas es suficiente para corroborarlo; la autoconciencia no es el simple efecto del desarrollo del aparato

726

cerebro-nervioso. En ambos casos, hay un elemento que la ciencia no ha podido determinar, un "algo impalpable" que, en el caso de la vida, 5e suma a
la complejidad y que en el caso del hombre, se suma al desarrollo orgánico;
ese elemento desconocido que la posición materialista no puede explicar, resulta lógico y comprensible si admitimos la intervención de un Ser situado
fuera y por encima del universo, intervención que no altera en lo más mínimo
la sucesión de los fenómenos.
El conocimiento humano puede ser de dos maneras, científico e intuitivo; el
primero es el resultado de la investigación y se apoya sobre la experiencia;
el segundo es el conocimiento aprehendido en un momento de iluminación de
la mente; el conocimiento intuitivo es válido para filosofía de las disciplinas
fenomenológicas, en la medida que no contradiga la experiencia científica y
siempre que se le requiera para explicar problemas que exceden de los límites
de la ciencia; si además podemos corroborarlo con inttúciones similares de
considerable número personas, es una fuente racionalmente aceptable.
La idea del Ser Supremo la conocemos por intuición; no contradice experiencia científica alguna; al contrario contribuye a explicar con mayor facilidad
los problemas que la evolución plantea. No hay intuición más corroborada que
ésta; cuenta con la aceptación de la inmensa mayoría de la humanidad, en
todos los tiempos y lugares, porque esta intuición está en el fondo de toda fe
religiosa. Hombres cuya lucidez mental está fuera de duda, han tenido esta
intuición por sus propias capacidades y aun sobreponiéndose al ambiente en
que nacieron, se formaron y vivieron; los filósofos griegos y romanos, las mentes más claras de que tenemos noticia, sobreponiéndose al politeísmo que los
rodeaba, creyeron en un Único Dios y descubrieron la religión natural.
Finalmente, el estudio de los fenómenos evolutivos, nos ofrece un proceso
ordenado que obedece a un plan fácilmente discernible; suponerlo producto
del acaso, es irracional; admitir que delata una Mente Divina es racional
'
aunque no pueda demostrarse experimentalmente.
Por ello, nos pronunciamos por la trascendencia al Absoluto; pero inmediatamente, surge la segunda cuestión, la de establecer si se trata de una realidad suprema indiferenciada o de un Dios Personal.
Nuestro razonamiento antecedente nos inclina a la segunda de las alternativas planteadas, porque el testimonio intuitivo de la humanidad es mucho mayor en favor de un Dios Personal que da una realidad impersonal. Además,
si el hombre tiene una personalidad, resulta lógico no negarla al Ser Supremo; ello nos plantea la interrogante de si la personalidad humana es una
perfección; la filosofía occidental, salvo excepciones aisladas, contesta afirma-

727

�tivamente; la filosofía oriental, en la gran mayoría de los casos, responde
negativamente. La propia evolución va a darnos la respuesta.
En efecto, el proceso evolutivo está constituido por una serie de transformaciones o maduraciones sucesivas, que conducen de lo simple a lo complejo, de
lo inerte a lo vivo, de lo inconsciente a lo consciente; es una serie de superaciones de un orden por el siguiente; desemboca en la autoconciencia, base de la
personalidad humana. Por ello, la personalidad ha de ser una perfección, o
se invierte y contradice el sentido del proceso evolutivo; por ello, afirmamos
que o el Absoluto es un Dios Personal o la evolución carece de sentido.
Sentada la conclusión anterior, solamente resta dilucidar el problema de
si existe la voluntad libre del hombre.
Nadie puede negar la existencia de la inteligencia humana; la facultad de
pensar, de apreciar las circunstancias y de valorar la actitud que frente a ellas
ha de tomarse, está fuera de duda. La voluntad libre es el complemento natural de la inteligencia, puesto que o el hombre es capaz de autodeterminarse
libremente o su capacidad de sopesar las circunstancias es inútil. La convicción que el hombre tiene de decidir libremente, no es una ilusión como pretenden los deterministas, sino el conocimiento primario de un hecho, que se
nos presenta luego como una necesidad filosófica, supuesta la inteligencia humana.
El hecho de que el hombre sea libre, no significa que lo sea siempre y en
toda circunstancia; todo ser humano tiene voluntad libre y puede realizar
actos libres; pero también realiza actos reflejos que no son libres; y, además,
las circunstancias pueden limitar su libertad, aunque no suprimirla. Al analizar el devenir de los hechos históricos podemos discernir la fuerza de la libertad del hombre. En las sociedades primitivas, el hombre se inserta en la naturaleza y sufre fuertemente su influjo; a medida que la cultura avanza se va
liberando cada vez más de esa dependencia; hasta que llega el momento en
que empieza a dominar la naturaleza y a servirse de ella. La evolución histórica es un proceso que marcha hacia una mayor autodeterminación humana; la pluralidad de altas culturas históricas, cada vez más ricas en variedades, obedece al carácter de este proceso.

VI
La evolución es el proceso a que está sometido todo el universo; es un proceso creador que produce figuras cada vez más perfectas; la marcha hacia la
complejización, la vitalización del ser, la aparición de la conciencia y la auto-

728

conciencia, la conversión de la ley natural irrefragable en libertad v autodeterminación, son formas que señalan un camino de superación; en est~ camino,
hay lagunas, detenciones y aun retrocesos, que son los tropiezos inevitables:
salvados estos inconvenientes, continúa el ascenso al punto omega, que no
puede ser distinto del punto alfa que sirvió de arranque inicial.
Este proceso creador ha permitido que vayan apareciendo, en su tiempo,
todos los órdenes de la naturaleza; la aparición de cada uno de estos órdenes
ha sido una meta alcanzada, una cumbre hasta la cual ha ascendido el proceso; pero al mismo tiempo, ha sido un punto de partida de un nuevo proceso. Los nuevos seres han reunido las cualidades de aquéllos que componen el
orden antecedente, a las cualidades nuevas que especifican el nuevo orden; y
precisamente por haber sido éstas de tal naturaleza que han diferenciado un
orden de otro, no han podido menos de influir poderosamente en el proceso
mismo; este último se modifica profundamente, al grado de ser una nueva
forma de evolución.
La evolución es una creación continua que va de lo inferior a lo superior,
en virtud del impulso dado por el Absoluto, al crear la primera molécula; ese
impulso es suficiente para originar la superación de unos órdenes en otros,
debido a la fuerza irresistible con que el Creador los atrae constantemente
hacia sí. El paso de un orden a otro no se produce por derivación; en realidad se trata de una transformación que afecta la naturaleza del ser, al desarrollar cualidades nuevas que no pudo tener el orden antecedente sin dejar
de ser lo que es; es una auténtica superación, que Teilhard de Chardin llama maturación.
Como la aparición de cada nuevo orden de seres, constituye el punto de
partida de una nueva forma de evolución, resulta que no podemos hablar con
propiedad, de un único proceso integrado por fases sucesivas, sino de un complejo de procesos, cada uno de lo~ cuales se inserta en el anterior, del cual no
se deriva, sino que lo supera; la naturaleza está constituida por ese conjunto
de transformaciones y superaciones, que se producen, entrelazan y combinan,
en virtud del impulso, incesante y continuo, surgido del acto creador del Absoluto.
El nacimiento de un orden nuevo supone que el anterior haya evolucionado
lo bastante, para que se hayan producido las condiciones necesarias a ese nacimiento. Pero la aparición del nuevo orden y la nueva forma de evolución,
no suprimen las órdenes y formas antecedentes, sino que coexisten con ellos.
Por eso hemos dicho que las diversas formas de evolución se insertan unas en
otras; la inserción supone la preexistencia del que la sufre y también que lo
insertado es algo diferente; practicada la inserción, coexisten ambas unidades,

729

�reunidas y diferentes, conservando cada cual su individualidad y formando un
todo.
Consideramos la evolución como compuesta a varios procesos, de diferente
naturaleza e interdependientes entre sí; cada proceso afecta a un orden distinto de seres, surgido como una cumbre de la evolución del orden antecedente. Es una evolución que se realiza por fases superpuestas; cada una obedece a leyes propias, resultantes de la naturaleza íntima del orden ele seres a
que se refiere.

gica. La complejidad de las combinaciones de los elementos materiales no
basta para explicar la biomolécula resultante, tal como lo explicamos anteriormente, lo cual nos condujo a afirmar la intervención de la Voluntad Creadora; esta intervención puede realizarse de dos maneras; como una intervención actual, coexistente con cada paso de la evolución, como lo suponen los
autores llamados creacionistas; o mediante el impulso inagotable del acto creador primero, o más bien único, del Absoluto, quien puso en la materia los
gérmenes de la vida, como lo afirma Teilhard de Chardin. Nos inclinamos
por esta última tesis, porque filosóficamente resulta inadmisible la limitación
de los efectos del acto creador del Ser Supremo.

VII
Las fases o formas de evolución son las siguientes:
I) EvoLUCIÓN cós111IcA o MATERIAL: Es el primer proceso que se presenta;
parte de la nebulosa, producto del "estallido" de la primera molécula de materia creada; es la evolución propia de la materia inerte; está sometida a leyes
inexorables, que rigen la gravitación universal y las combinaciones físico-químicas; tienen un carácter necesario, o sea es una serie de fenómenos a cuya
causalidad es imposible escapar. Podemos dividirla en dos fases:
A) Astral: Es el proceso evolutivo que se concreta en las galaxias, sistemas
estelares y planetarios. El descenso constante de la temperatura, que tarda
muchos millones de años, determina la naturaleza y color de las estrellas; los
desprendimientos de éstas, devienen en planetas, de los que a su vez se desprenden los satélites.

B) Geológica: Es la continuación de la anterior, reducida al ámbito de
cada cuerpo celeste; el mismo juego de fuerzas que determinó la formación
del astro, continúa ejerciendo su acción y originando cambios en su estructura.
En los planetas, la tierra por ejemplo, la influencia de la estrella madre, en
nuestro caso el Sol, es altamente importante; en todos los cambios estructurales y climáticos del planeta, tiene este influjo una participación primordial.
No todos los planetas son capaces de sostener vida; probablemente son una
exigua minoría, aunque no sea el nuestro el único. La vida surge cuando las
condiciones creadas por la evolución geológica son capaces de sostenerla; el
proceso de complejización de las combinaciones físico-químicas, que se produce a ritmo creciente en ambas fases de la evolución cósmica, acentuándose
en la última, produce sus máximos efectos al aparecer la materia vitalizada.
II) EvoLUCIÓN VITAL o BIOLÓGICA: La aparición de la vida es, a la vez,
la meta de la evolución cósmica y el punto de partida de la evolución biol6-

730

El proceso hacia una complejización creciente, señalado en la evolución
cósmica, se presenta en la biológica, pero, por haber cambiado el orden de
seres que la realiza, cambia también la naturaleza de las combinaciones· no
'
son combinaciones físico-químicas, sino asociaciones biológicas, que de seres
unicelulares originan tejidos, órganos y seres pluricelulares.
La marcha de la evolución es mucho más complicada · basta con recordar
como lo hemos señalado, la múltiple ramificación de los '"phila" que caracte-'
riza a esta forma de evolución.
En este campo es donde se ha objetado más la teoría evolutiva, debido a
los muchos "eslabones perdidos" que dificultan la reconstrucción del proceso
de la mayoría de los "phila"; con todo, existen varios "phila" completos, que
nos muestran toda su evolución; además, los indicios son tantos que, a pesar
de los mur.hos vacíos que todavía subsisten, podemos afirmar que la evolución
dejó de ser una hipótesis, para convertirse en una teoría científica que podrá
sufrir modificaciones, pero que concluirá por prevalecer. Las explicaciones y
pruebas dadas por Teilhard de Chardin y por otros autores, son, a nuestro
juicio, convincentes.
La evolución biológica se bifurcó desde su aparición, diferenciándose en dos
formas secundarias que son:
A) Vegetal: Es la forma inferior, en la cual los seres vivos sólo tienen
las cualidades fundamentales en que consistió originalmente la vida; su carácter fundamental es la marcha hacia la complejidad organizada que culmina y se agota en las especies vegetales superiores.
B) Animal: Es la forma superior, en la cual los seres que la forman agregan la autolocomoción y la sensibilidad. El proceso se transforma insensiblemente, a medida que avanza, porque está destinado a alcanzar una nueva
cumbre, el hombre. Esta nueva transformación la podemos discernir a través
de: 1) La complejización biológica va acompañada de la formación crecien-

731

�te de una conciencia rudimentaria, delatada por la aparición del instinto; el
instinto animal va perfeccionándose a medida que surgen las especies superiores, en una marcha constante hacia la autoconciencia humana. 2) Entre
estos instintos está la sociabilidad, que produce gran variedad de formas, desde las fuertemente integradas como las hormigas y las abejas, hasta las más
flojas y sueltas, como la manada de lobos; las primeras nos muestran el imperio de la necesidad, mientras que las segundas parecen, sin serlo desde luego, un esbozo anticipado de la libertad. El primer proceso es el de concientización y el segundo el de sociabilidad. La formación y desenvolvimiento del
"phillum" de los primates hubiera sido imposible sin estos antecedentes; los
primates representan el último paso en la marcha hacia la especie humana.
III) EvoLUCIÓN HUMANA: El hombre es una cumbre en la evolución biológica; a partir de la Era Terciaria, todo el proceso evolutivo animal marcha
hacia la especie humana. La autoconciencia es la culminación del proceso de
concientización animal; la tendencia social humana es la realización más alta
del proceso de sociabilidad animal. Así como la complejización de la materia
no bastó para explicar la vida, tampoco la evolución biológica basta para explicar al hombre; entre el animal y el hombre, la autoconciencia pone un
abismo.

VIII
La aparición del hombre señala una nueva forma de evolución, la cumbre
se convierte en punto de partida. El hecho de que el hombre sea capaz de
actos libres, implica una transformación fundamental en las leyes que rigen el
proceso; los factores se convierten en estímulos; es decir, las causas directas e
irrefragables se transforman en incitaciones que provocan la respuesta varia
de los sujetos de evolución; con ello se transforma el concepto de causalidad y
la mecánica del proceso; puede suceder lo más improbable. Todo el proceso
evolutivo es una marcha constante hacia una mayor autodeterminación; el
simple hecho de tener una voluntad capaz de actos libres, permite al hombre
irse liberando paulatinamente de los mil determinismos que, en forma de juego de las circunstancias, entraban al ejercicio de esa misma libertad.
La existencia de la autoconciencia humana es la causa del fenómeno psíquico; este fenómeno tiene una importancia capital en la evolución humana;
debido a la psíquis, la evolución humana es distinta de las formas anteriores.
Las reacciones psíquicas pueden ser reflejas o conscientes; las primeras son la
causa de las tendencias irracionales que entraban la libertad humana; las segundas son los actos de voluntad libre, capaces de contradecir la tendencia. El
fenómeno psíquico especifica la sociedad humana, haciendo de ella un fen6-

732

~en,o _único; los ví_nculos sociales, en la especie humana, son más morales que
b1olog1cos. La realidad humana está constituida por la coexistencia de lo biológico Y lo psíquico; en 1~ primeras etapas, el elemento biológico era aún preponderante; pero, a ~ed1da que el proceso avanza, el elemento psíquico va
ganando t~rre~~; es cierto que la marcha está llena de tropiezos y regresiones,
pero_ la direcc1on es clara y constituye la meta de perfectibilidad humana.
Debido a esta dualidad, la evolución de la humanidad ofrece gran variedad
de formas, cada una de las cuales pueden considerarse como un proceso independiente, que se inserta en el que le antecede y que recibe la inserción del
que le sigue.

IX
Las formas de la evolución humana son:

I) HoMINIZACIÓN o CEREBRALIZACIÓN: Así llama Teilhard de Chardin al
proceso biológico que originó a la humanidad actual, a partir del tronco común del que arranca el "phillum" de los primates.

El proceso empieza siendo un capítulo de la evolución biológica de los animales, para convertirse insensiblemente en el primer capítulo de la evolución
humana, cuando surgió la primera figura dotada de autoconciencia. En cuanto
a la sucesión de especies producidas en el curso del proceso nos remitimos a
la exposición hecha con anterioridad, a propósito del pensamiento de Teilhard
de Chardin.
El proceso de cerebralización se continúa en el desarrollo intelectual a través de los siglos, o sea que el proceso biológico de cerebralización se transforma en el proceso espiritual de intelectualización.

II) EVOLUCIÓN ÉTNICA: El elemento biológico del hombre ha continuado
evolucionando; este proceso origina las razas y los grupos -étnicos. Sus alcances son limitados; aunque por naturaleza, es una continuación de la evolución
biológica que produjo especies diferentes, la evolución étnica no ha diferenciado a la humanidad en especies distintas; las razas humanas, por alejadas
que parezcan entre sí, pueden cruzarse sin producir el hibridismo, señal de que
es una especie única; esta limitación, a nuestro juicio, se debe a que la psíquis
humana ~~pera al elemento biológico en el desarrollo del hombre; por ello,
la evoluc1on humana apunta hacia realizaciones culturales cada vez más espiritualizadas.
III) EVOLUCIÓN SOCIAL: El hombre, ser dotado de autoconciencia tiende
a formar grupos con los demás hombres; la tendencia de la sociabilidad es un

733

�atributo fundamental de su naturaleza; de aquí que la sociedad humana sea
coexistente con el hombre, no puede existir ninguno de los términos sin el otro.
La sociedad humana parte de un hecho biológico; su forma inicial es la
familia, resultante de la procreación. Pero al aparecer la familia, por ser una
sociedad humana, surgen los vínculos morales, es decir las relaciones de carácter psíquico, las que terminan por prevalecer a medida que evoluciona el
fenómeno. En el seno de la sociedad humana, la evolución pasa de la necesidad biológica a la libertad psíquica; de la afirmación del animal-hombre a
la del hombre-persona; de la dependencia de la naturaleza y del imperio de
las circunstancias, a la autodeterminación por la respuesta libre y a la conquista del medio externo. En su seno, surgió el fenómeno cultural, cuya evolución constituye la forma más alta y representativa de la evolución humana.
El hombre es un ser esencialmente social; la personalidad humana, producto
de la autoconciencia espiritual del hombre, necesita para su propia afirmación
de relaciones con los demás hombres, proyectándose a la colectividad; la personalidad humana se afirma en el medio social y solamente en ese medio; por
ello; la evolución humana adquiere sus formas superiores dentro del medio
social.
· ;
Al analizar la evolución de las sociedades humanas, podemos distinguir intelectualmente dos procesos, que si bien se influyen mutuamente y se presentan
íntimamente unidos entre sí, no por ello dejan de diferenciarse. Ellos son:
1) La evolución social que es el proceso que arranca de la familia, continúa a través de las distintas formas de sociedad natural humana, hasta las
formas que adoptan las sociedades contemporáneas.
2) La evolución histórica, que es el proceso iniciado con la aparición de la
historia, que acompaña al nacimiento de las altas culturales o civilizaciones;
el proceso evolutivo se concreta en esos complejos culturales armónicos que
han atraído la atención de los autores.
Entre evolución social y evolución histórica existen múltiples diferencias.
La primera se refiere a la contextura de la sociedad; la segunda a las manifestaciones culturales y a la sucesión de los acontecimientos. El hecho de que
la sociedad sea el medio en que surjan las culturas y sucedan los acontecimientos, no implica que se confundan ambos procesos. La sociedad es la contextura, el medio; la cultura es una producto social, pero no la sociedad misma;
los acontecimientos suceden en la sociedad, pero ésta es anterior a l'llos y los
sobrevive.
La contextura social, los matices de la cultura y los acontecimientos, se influyen mutuamente ; esta interacción ha contribuido a que hasta hoy, no se

734

hayan diferenciado ambos procesos; pero éstos no deben identificarse. La evolución social apareció primero, pero es mucho más lenta, porque las contexturas tienen una enorme capacidad de persistencia. La evolución histórica
apareció mucho después, pero es mucho más viva; no comprende los períodos
prehistóricos y las culturas primitivas; su ritmo se acelera constantemen te a
medida que transcurre la historia.
Pongamos algunos ejemplos para aclarar la cuestión. La ciudad-estado es
una figura de sociedad; corno tal, aparece en diversas épocas de la historia; la
encontramos en el Egipto prefaraónico, en las primeras etapas de la arcaica
Mesopotarnia, en la Hélade, en la Italia prerromana y reaparece en la Edad
Media, en Alemania, Italia y Flandes; no obstante ser la misma figura social,
el contenido cultural e histórico de cada una de las figuras citadas, es fundamentalment:! distinto.
La evolución social causa la tendencia a la producción de unidades más
extensas y complejas, mediante la fusión o la absorción de las unidades meneres. Este fenómeno es persistente y continuo en toda la evolución social.
Sigamos la pista de algunos casos. En el Oriente antiguo, las ciudades-estados
de una región dada, después de haber evolucionado como entidades independientes por siglos y aun por milenios, se fundieron en imperios de tendencia
unive~alista; tal fue la génesis del Egipto faraónico y de los imperios que se
sucedieron en Mesopotamia. Cosa similar sucedió en el Occidente antiguo· la
génesis del imperio romano fue del mismo tipo. En la Edad Media vemos' repetirse el proceso, solamente las figuras menores y los conjuntos resultantes
son de naturaleza diferente; las figuras menores son las ciudades libres y los
feudos; los conjuntos resultantes son los estados territoriales de base nacional.
Entre las ciudades-estados del primer período y las ciudades libres y feudos
del segundo, así como entre los imperios de tendencia universalista y los estados territoriales de base nacional, existe un paralelismo atrayente en cuanto
a la mecánica del proceso social, no obstante las profundas diferencias histórico-culturales que separan ambas series de fenómenos.
IV) EvoLuCIÓN HISTÓRICA: Al llegar la evolución social a cierta altura,
surgen las altas culturas, cuyo nacimiento va acompañado de la historia. El
devenir de la humanidad se divide en dos etapas, de duración variable según
los grupos humanos, que son: Prehistoria e Historia. La primera es el reino de
la cultura primitiva; la dependencia del hombre respecto de las fuerzas de la
naturaleza es muy fuerte; la evolución social es predominante; la familia se
desenvuelve en la horda por mero crecimiento natural; la lenta evolución de
los medios de subsistencia, origina la tribu y el clan; el nomadismo obedece a
las condiciones del medio físico; la sedentarización aparece con la agrieultu-

735
(

�ra; las comunidades primitivas son minúsculas sociedades insertas en la natuleza que evolucionan lentamente hacia la ciudad-estado; en esta etapa no existe historia; carecemos de católogo de los hechos y, si lo tuviéramos, estaríamos
frente a hechos irrelevantes que no permitirían una interpretaión fructífera.

aparece la sedentarización coexistente con el nomadismo, según las regiones;
se forman sucesivamente las tribus, los clanes, las aldeas y las poblaciones,
hasta llegar a las primeras ciudades-estados; la humanidad vive la cultura
primitiva.

La aparición de las altas culturas va acompañada de la existencia de la
historia; ello hace posible la interpretación de la misma o sea la explicación
de los hechos. El nacimiento de las primeras altas culturas, que Toynbee llama
civilizaciones, constituye un acontecimiento de primer orden en el devenir de
la humanidad; la alta cultura es una superación de la cultura primitiva; es
una liberación paulatina de la dependencia de las fuerzas naturales, hasta
llegar al dominio de las mismas; la alta cultura es dinámica, con una evolucón cuya vivacidad aumenta a medida que aparecen las nuevas figuras. La
evolución histórica es la evolución de las altas culturas históricas ; debido al
carácter de éstas, aquélla es la marcha del determinismo a la libertad, de la
sujeción a los factores biológicos y físicos al predominio del elemento psíquico
manifestado por la respuesta libre frente al estímulo, de la evolución a la
autoevolución.

4) Etapa terciaria histórica: Aparecen las altas culturas históricas; el proceso evolutivo toma la forma más elevada, la evolución histórica, la cual se
vuelve predominante; subsisten las otras formas en segundo término. El hombre deviene en actor de la evolución; el factor se convierte en estímulo; las
altas culturas, como fenómenos estelares, influyen de manera decisiva en todas las formas evolutivas y marcan el sentido del proceso.

V) VISIÓN INTEGRADA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA: La evolución humana
es un proceso complejo, compuesto de las cuatro formas que acabamos de
analizar; éstas coexisten generalmente, pero ni comenzaron al mismo tiempo
ni contribuyen en igual medida al proceso complejo; conforme cada una de
ellas se ha ido insertando en la precedente, ha relegado a segundo término
las demás; la forma más nueva ha tomado la preponderancia. Este predominio sucesivo ha dado por resultado la formación de etapas en el devenir histórico de la humanidad, las cuales son discernibles en cuanto a su contenido;
su duración es variable según las regiones y los grupos humanos. Estas etapas
son:
1) Etapa previa: Ocupada enteramente por el proceso de hominización
que fue la culminación de la evolución biológica; se caracterizó por la aparición sucesiva de las especies de prehominianos, protohominianos y parahominianos hasta llegar al "horno sapiens" u hombre actual.
2) Etapa primaria prehistórica: Predomina la evolución étnica y aparece
la evolución social; se forman las primeras razas humanas y ocurren los primeros mestizajes; la familia se desenvuelve en la horda; el proceso es predominantemente biológico, pero la psíquis humana comienza a influir en los
agregados sociales.
3) Etapa secundaria prehistórica: Predomina la evolución social, aunque
continúa la evolución étnica en segundo término. La humanidad pasa de la
recolección a la caza y la pesca; y de éstas, al pastoreo y a la agricultura;

736

5) Etapa cuaternaria de autoevolución: Está apenas en sus comienzos; es
la etapa futura hacia la cual se encamina la humanidad. Sus elementos son:
el dominio creciente del hombre sobre la naturaleza y el desarrollo sin precedentes de la técnica y la investigación científica, que nos permiten esperar el
momento en que la humanidad adquirirá el dominio de todos los resortes de
la evolución; la tendencia de la evolución social hacia la constitución de unidades de ámbito regional, que conducirá probablemente a la formación de
una única sociedad humana de ámbito mundial; y la tendencia de la evolución histórica o cultural hacia una mayor autodeterminación, hacia el predominio del elemento psíquico libre sobre los elementos biológico y material determinados.

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738

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1975, No 16, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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